~~~~~~~~~~~~~~~ Año XII Cagua, Venezuela Nº 166 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 18 de junio de 2007 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “José Saramago, Ludovico Silva y la ideología como | Editorial plusvalía ideológica”, Jorge Gómez Jiménez. | | El Nobel en Cuba. / Dos de Majfud. / Tornil singular. / | Breves El tiempo de Lozano. / Los lobos de Quasar. / Un país | feliz. / La novela del duque. / Un libro de dos poetas. | / Nuevos talleres de Fuentetaja. / Arte en Madrid. | | Carlos Fuentes inaugura biblioteca del Cervantes en | Noticias Praga. / Ex presidente colombiano Belisario Betancur | gana el Menéndez Pelayo. / El corrido de Dante, de | Eduardo González Viaña, obtiene premio en EUA. / | Fundación Miró entre los cien monumentos más amenazados | del mundo. / Fuentes, Goytisolo y Saramago analizados en | encuentro en España. / Bob Dylan gana el Príncipe de | Asturias de las Artes. / Bienal Ramos Sucre emite | veredicto. / Homenajean en Asunción al escritor Augusto | Roa Bastos. / Premio Aljabibe de Poesía para el español | Juan José Vélez Otero. / Mario Roberto Morales gana el | Premio Miguel Ángel Asturias 2007. / Exposición homenaje | a Frida Kahlo recibe miles de visitantes. / XXXVII Feria | de Alicante celebrarán en julio. / Escritores | patagónicos se reunirán en Puerto Madryn. / Realizarán | en Argentina jornadas de enseñanza de lengua y | literatura. / Dominios .es de Internet podrán incluir la | eñe desde octubre. / Cine y video documental tendrán su | festival en Argentina. / Narradores peruanos celebrarán | segundo congreso. | | “Vicente Aleixandre y Miguel Hernández: una leal | Artículos y amistad”, Ramón Fernández Palmeral. / “Sirena”, Esteban | reportajes Moore. / “Exploración de las emociones humanas”, Aurelio | Barrio Gallardo. / “De otra manera, Jane Kenyon”, Max | Vergara Poeti. / “Satanás”, Winston Morales Chavarro. / | “Regreso a casa”, María Angélica Franco Frías. | | Wilfredo Carrizales, en el reino de lo onírico y lo | Entrevistas escatológico: “El mundo está allí afuera y hay que | buscarlo”, Rafael Ortega. / Jaime Roos: “La | globalización es una especie de Snac Bar”, Aldo Roque | Difilippo. | | “El mito del oscurantismo medieval”, Zenobio Saldivia | Sala de ensayo Maldonado. / “Análisis de la temática y los personajes | de Viejas historias de Castilla la Vieja”, Jorge | Urdiales Yuste. / “Los textos de historia: una constante | preocupación en la producción de Jorge Bracho”, María | Elena del Valle de Villalba. | | “Ritual que se prolonga” (extractos), Yadira Pérez. / | Letras “Monta-cadáveres”, Bixler Arango. / “Girasol”, Gabriel | Otero. / “Cuento trágico”, Juan Pablo Bonilla. / “Un | poeta como yo” (extractos), Alberto José Pérez. / “Vamos | mi amor a la feria”, Roberto Bennett. / “Fricciones”, | Gabriela Robledo. / Cuatro relatos de Noelia Rodríguez. | / Poemas de Armando Pacheco Barrera. / “Siempre han sido | así las cosas”, Juan Planas. / Poemas de Patricia del | Pilar Garfias Cáceres. / “El actor del Candomblé”, María | M. Herrera. / “Ritual de pájaros” (extractos), David | Cortés Cabán. / “Alcatraces secos para”, Odiseo Schloss. | / “Círculos”, Lilian Elphick Latorre. / “Inocente”, | Yvette Schryer. | | ¿Concesión o boicot? | El buzón | Ernesto Mayz Vallenilla. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === José Saramago, Ludovico Silva ========================================= === y la ideología como plusvalía ideológica Jorge Gómez Jiménez ===== Hace unos días terminó en Santillana del Mar un encuentro que, organizado por la Fundación Santillana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), reunió en un mismo escenario a Carlos Fuentes, Juan Goytisolo y José Saramago con otras firmas de variado peso internacional: Nélida Piñón, Laura Restrepo, Ángeles Mastretta, Sergio Ramírez, Carme Riera, Fernando Iwasaki, Santiago Roncagliolo y otros. “Lecciones y maestros”, el nombre del encuentro en cuestión, sirvió no sólo para el onanismo de los tres autores homenajeados, sino también para que cada uno expusiera su posición ante la literatura, la vida y, en algún caso, la política. Fuentes, por ejemplo, habló de la pertinencia de la literatura en la concepción individual de la libertad, y abogó por que las letras contribuyan a limar en nuestras sociedades el problema de la desigualdad, cambiando el dogma por el enigma como vía para la renovación constante del hombre. Goytisolo criticó el nacionalismo por su manía de defender lo propio y satanizar lo ajeno, cuando lo acertado, según el escritor español, sería enfocar las críticas en lo propio y abrazar la diversidad de lo ajeno. Fue Saramago quien concentró, como suele ocurrir, la mayor carga política en su discurso. El escritor portugués juega a gusto su papel de conciencia crítica de la política mundial desde su perspectiva izquierdista, papel que de alguna manera desempeña como si él mismo fuera una especie de personaje real que, por otro lado, le resuelve un problema a los periodistas de agencias de noticias, quienes con frecuencia se valen de sus polémicas declaraciones para ocupar algunos centímetros de su cuota diaria. Anécdotas aparte, en esta ocasión fue la misma izquierda la que recibió el embate del verbo de Saramago, quien la acusó de haber perdido su esencia y haberse vuelto tan estúpida que rebasaba la estupidez que siempre le achacó a la derecha. Y, ya que la izquierda dejó de ser un factor “salvador” del género humano en virtud de su clara estupidez, Saramago hacía un llamado a los ciudadanos: “Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”. Las agencias, claro, no dejaron de aprovechar el hecho para recordar que el autor de El Evangelio según Jesucristo guarda en su cartera un carnet del Partido Comunista Portugués. ¿No será ya la hora, nos preguntamos, de analizar hasta qué punto en el escenario contemporáneo es dable pensar en ideologías de derecha o de izquierda? Quizás el llamado de atención de Saramago a los ciudadanos —que, por otra parte, no es nada nuevo, pues ya hace años estaba en su discurso— sea no otra cosa que la constatación de que nuestras sociedades, independientemente del punto cardinal hacia el que se dirijan las ideologías de quienes las conformamos, se han convertido en complejas maquinarias de cuyo beneficio, según cada caso particular, se apropia un número mayor o menor de individuos. Saramago menciona como “los poderes que nos gobiernan” al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio; nosotros podríamos ir más allá y hablar de estructuras políticas: los gobiernos —a nivel general, claro, pero también a nivel local—, esas confusas empresas de las que se benefician quienes detentan tales poderes. La ideología jugaría en este asunto el papel de un pilar psicológico. Para justificar la producción de beneficios materiales el poder se describe a sí mismo como de izquierda o de derecha. El venezolano Ludovico Silva explica, en La plusvalía ideológica (1970), uno de sus textos capitales: “...Ese contenido específico —la plusvalía— que se da en las relaciones materiales de producción, también habrá de darse en las relaciones espirituales de producción, si es cierto que estas relaciones son las mismas que aquéllas. Si la esfera ideológica es expresión de la vida material, entonces las relaciones materiales de producción capitalista tendrán su expresión ideológica; y estas relaciones que son expresión de las relaciones materiales, son esencialmente las mismas. O dicho de otro modo, el dato específico de las relaciones materiales, la plusvalía, debe tener su expresión ideológica”. Silva plantea la actividad intelectual como ejemplo de su tesis. La industria produce mercancía, la industria cultural produce mercancía cultural. La industria cultural sería, ni más ni menos, la fábrica donde se produce la ideología con la que el poder se justifica a sí mismo y se introduce —siempre siguiendo las palabras de Silva— en el estado preconsciente del individuo. Los gobiernos —este planteamiento ya es nuestro— son también una forma de industria: producen poder. Y su plusvalía ideológica, el summum de contenidos que le ayudarían a justificarse, no sería otra que la misma ideología, sea ésta identificada como de derecha o de izquierda. Es quizás debido a esto que Saramago ya no vea estúpida sólo a la derecha, sino también a la izquierda que él abrazó hace mucho tiempo: las ideologías han perdido su esencia original y se han convertido en la plusvalía ideológica de la industria del poder, que las usa para justificarse. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| El Nobel en Cuba. El ciclo “Grandes Escritores, Premios Nobel de Literatura”, que convoca en Holguín, Cuba, el Centro Provincial del Libro junto a Ediciones Holguín, se efectuará todos los martes y miércoles de junio, julio y agosto a las 5:30 de la tarde, en la Promotora Literaria “Pedro Ortiz Domínguez”, espacio cultural en el que el público intercambiará con escritores holguineros durante 26 conferencias. En el presente año se encargarán de la dirección de las charlas los escritores Luis Caissés, Rubén Rodríguez, Delfín Prats, Ronel González, Luis Yuseff y Eugenio Marrón, entre otros. Se hablará sobre la vida y obra de los premios Nobel de Literatura Gabriela Mistral (1945), Ernest Hemingway (1954), Miguel Ángel Asturias (1967), Pablo Neruda (1971), Gabriel García Márquez (1982) y otros. El próximo año estas jornadas tratarán sobre grandes pensadores y filósofos. Dos de Majfud. A principios de este mes apareció en Montevideo el libro de cuentos Perdona nuestros pecados, del narrador y ensayista uruguayo Jorge Majfud. Sobre el libro ha dicho Hugo Acevedo, en el suplemento cultural del diario La República: “En los catorce relatos incluidos en este libro, Jorge Majfud retrata diversas facetas del comportamiento humano, a menudo sometido a situaciones límite. La mayoría de los relatos, que abrevan naturalmente de la experiencia y de una ulterior reflexión, confirman que Majfud es un intelectual lúcido y preocupado por los grandes dilemas de nuestro tiempo. No en vano apela frecuentemente a una severa interpelación, con el propósito de cuestionar algunas de las conductas más absurdas e irracionales que caracterizan al mundo contemporáneo. Perdona nuestros pecados es un catálogo de historias humanas de trazo casi siempre desencantado, que discurre entre lo meramente anecdótico y el ensayo, sin soslayar la frecuente apelación al absurdo, la desmesura y el humor de tono ácidamente sardónico”. Majfud, nacido en Tacuarembó en 1969, es arquitecto graduado en la Universidad de la República del Uruguay. Sus ensayos y artículos han sido traducidos al inglés, francés, portugués y alemán. En 2001 recibió mención del Premio Casa de las Américas, Cuba, por su novela La reina de América, y en 2006 obtuvo el Premio Excellence in Research Award in Humanities & Letters, UGA (Estados Unidos). Textos suyos han aparecido en Letralia y su libro de ensayo Crítica de la pasión pura acaba de ser publicado por cuarta vez por el sello español Baile del Sol. http://murl.net/1xj Tornil singular. Acaba de aparecer la novela Un amigo singular, del escritor español Jaume Tornil Culat (Barcelona, 1955), bajo el sello Edición Personal. Se trata de un esbozo costumbrista que se apodera de un espacio familiar para construir y deconstruir a los personajes con la intención de hacer que el lector se identifique con las historias que se plantean en sus páginas. La figura nuclear de una abuela que sigue erigiéndose como epicentro y muro de contención de toda una familia, la relación entre hermanos, las rencillas que emergen cuando el parentesco es político y las necesidades de los jóvenes rebajadas a meros caprichos por los adultos son algunos de los temas tocados por la novela. Tornil Culat es economista, está casado y tiene una hija. En la actualidad trabaja y reside en Palma de Mallorca, y ha publicado, además de esta novela, La ilusión de vivir. http://www.edicionpersonal.com El tiempo de Lozano. La revista bilingüe Literal, Latin American Voices, que se distribuye a nivel nacional en México y Estados Unidos, a través de su editorial Literal Publishing, lanzó recientemente el poemario Tiempo de agua, de la poeta mexicana Wendolyn Lozano Tovar, durante una velada literaria celebrada en el marco de las actividades culturales realizadas por el Departamento de Lenguas Clásicas y Modernas de la Universidad de St. Thomas, y en la que el público respondió emocionado ante la poesía introspectiva de Lozano y ante el cuento “La plaza de las alegrías” narrado por Rose Mary Salum, fundadora y directora de Literal. La música interpretada por José Antonio Simón acompañó las presentaciones de ambas escritoras. La presentación de Tiempo de agua estuvo a cargo de la poeta y catedrática venezolana Gina Alessandra Saraceni, quien fue profesora visitante en Rice University. El Cónsul General de México en Houston, Carlos González Magallon, asistió a la lectura en compañía de otras personalidades de la comunidad literaria y académica de Houston. wendolynlozano@literalmagazine.com Los lobos de Quasar. El martes 5 salió a la venta la novela Los lobos de la luna, primera de Frank Quasar, seudónimo de un escritor gijonés que desea permanecer en el anonimato. Editada por Vision Net, una pequeña editorial independiente radicada en Madrid, se trata de una novela de acción, suspense y terror con pequeñas pinceladas de humor negro. La trama arranca con el hallazgo del cadáver de una joven en un viejo vertedero abandonado. La inmediata aparición en escena de dos detectives de caracteres antagónicos hace que el relato tome al principio la apariencia de una historia policíaca convencional donde la investigación forense y las deducciones serán el plato fuerte de la progresión narrativa. Pero de inmediato hará su aparición Rita Carrera, la verdadera protagonista de la novela, una guapa y entrometida periodista que desde entonces monopolizará los momentos más brillantes de la oscura intriga urdida por Quasar. El autor vive en Gijón y su profesión actual no guarda ninguna relación con la literatura. A lo largo de su vida laboral ha desempeñado los más diversos oficios, desde camarero hasta profesor de baile, pasando por dibujante, pintor, relaciones públicas de discoteca, ayudante de cámara de vídeo, vigilante nocturno, diseñador gráfico y recepcionista de hotel, entre otros. http://www.frankquasar.com Un país feliz. El grupo Rajatabla presenta, desde este 21 de junio y hasta el 15 de julio, la obra Tu país está feliz, original de Antonio Miranda, con música de Xulio Formoso y puesta en escena de Carlos Giménez. La pieza se presentará en Caracas para continuar luego viaje a Barquisimeto, Cumaná y Córdoba (Argentina). La obra, presentada por vez primera en 1971, duró tres años en cartelera y marcó la partida de nacimiento del Grupo Rajatabla. Los jóvenes intérpretes Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Carolina Gentile, Rossana Hernández, Indira Jiménez, Rafael Marrero, Jean Carlos Rodríguez, Jesús Vieira (primera voz), Jerry Maneiro (guitarra) y Ángel Suárez (batería) aportan el talento de sus voces en los textos del poeta, musicalizados por Formoso y enmarcados con la luz, a veces cruda, otras tenue y siempre precisa de David Blanco, la producción de Francisco Alfaro y la dirección de José Domínguez, para narrar este canto poético de insurrección que aún mantiene su brillante originalidad y vigencia. Las funciones se realizarán de jueves a sábado a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde en la Sala Rajatabla (Plaza Morelos, Los Caobos, al lado del Ateneo de Caracas y del Teatro Teresa Carreño). Telfs.: (0212) 5714219 • 5726109 La novela del duque. El próximo martes 26 de junio será presentada la novela Rocanegras, del escritor venezolano Fedosy Santaella y publicada bajo el sello Ediciones B. Rocanegras novela la vida de Vito Modesto Franklin, un pintoresco personaje que en los tiempos del dictador venezolano Juan Vicente Gómez era llamado “duque de Rocanegras y príncipe de Austrasia”, y se enfoca en episodios ocurridos ocho días después del asesinato de Juancho Gómez, hermano del dictador. Nacido en Puerto Cabello, Carabobo, en 1970, Santaella es licenciado en letras por la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado los libros de cuentos Cuentos de cabecera (2004) y El elefante (2005, premio “Cada día un libro” del Consejo Nacional de la Cultura, Conac). Aparece en Antología de la ficción breve en Venezuela (2005) y en Próximos, antología de la nueva narrativa venezolana (2006). Un relato suyo fue publicado en Letralia. Rocanegras será presentada por Armando José Sequera en la Librería El Buscón, en el Trasnocho Cultural del Centro Comercial Paseo Las Mercedes, en Caracas, a las 7 de la noche. http://fedosysantaella.blogspot.com Un libro de dos poetas. El próximo jueves 28 de junio será presentado, en el Centro Cultural de España en Lima (Perú), el libro Amórfor / Manchas solares, de los poetas Diego Lazarte y Salomón Valderrama. En la presentación participarán Paúl Guillén y José Ruiz Rosas, quienes harán comentarios sobre la obra de ambos autores, bajo moderación de Juan Pablo Mejía. Valderrama Cruz (La Libertad, Chilia, 1979) ha publicado Adrina, Sinfonía de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores negras, La revolución de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa, Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho. Varios de sus trabajos han sido publicados en Letralia. Mantiene la bitácora personal Música del futuro frío. Por su parte, Lazarte (Lima, 1984) es coeditor de Campo de Gules y textos suyos han aparecido en diversas publicaciones literarias del Perú, así como en las antologías Los nuevos, Generación del 2000? y La invención de una generación. Ganó los Juegos Florales 2003 Jorge Basadre Grohman con su poemario La clavícula de Salomón, con el que además quedó finalista en el concurso José María Eguren, en 2004. La actividad se celebrará a las 8 de la noche en la sede del CCE, en la calle Natalio Sánchez 181-185, urbanización Santa Beatriz a la altura de la cuadra 6 de la avenida Arequipa. http://murl.net/1y0 Nuevos talleres de Fuentetaja. Como cada año, los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja organizan una nutrida oferta de talleres de escritura y lectura veraniegos en Madrid para acercarse al maravilloso mundo de la literatura. Además de su oferta habitual de cursos intensivos de iniciación (escritura creativa, cuento/relato breve, novela, poesía, talleres de lectura, guión, redacción y estilo, monólogos cómicos, periodismo literario, literatura de viajes, escritura creativa para adolescentes...) se presentarán varios adicionales como “Literatura y arte”, a cargo de Julián Rodríguez; “Dinámica de la lectura”, por Constantino Bértolo; “El surrealismo en su presente”, por Eugenio Castro; “Literatura infantil y juvenil”, por Care Santos; “Novela y posmodernidad”, por Cristina Cerrada; “Cómo se escribe un ensayo”, por Pablo Nacach; un taller de microrrelato/hiperbreve cuya profesora será Gloria Fernández Rozas; “Los mitos y las historias”, por María José Duel; un taller literario avanzado por Espido Freire y un curso de introducción al psicoanálisis orientado a profesores de escritura creativa cuyo coordinador es Ángel Zapata. Los talleres se realizarán en Madrid entre julio y septiembre. http://www.fuentetajaliteraria.com Arte en Madrid. El próximo 12 de septiembre, varios galeristas madrileños participarán en la inauguración colectiva y nocturna de la nueva temporada artística de ArteMadrid, y lo harán abriendo sus puertas hasta medianoche proponiendo un paseo cultural al que están convocados los protagonistas del mundo del arte y quienes deseen asomarse a él. ArteMadrid es la Asociación de Galerías de Arte Moderno y Contemporáneo de Madrid, y reúne a medio centenar de socios. “Se rige por un código ético y deontológico establecido por las galerías que la constituyen, vela por la calidad del trabajo de las mismas y defiende sus intereses”, explicó su presidenta, Elvira González, quien considera que las galerías realizan en Madrid una labor capital de difusión del arte moderno y contemporáneo, “contribuyendo a la vida social y cultural”. http://www.artemadrid.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Carlos Fuentes inaugura biblioteca del Cervantes en Praga El escritor mexicano Carlos Fuentes inauguró oficialmente en Praga, el pasado 4 de junio, la biblioteca del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) que lleva su nombre. Debido a un ataque de ciática, que le tuvo inmovilizado en su domicilio de Londres, Fuentes no pudo asistir en septiembre de 2005 a la apertura del centro cultural, un acto que estuvo presidido por los príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Letizia Ortiz. Ganador de los premios Cervantes y Príncipe de Asturias, Fuentes dictó en la capital checa el discurso “Territorios de La Mancha”, en el que glosó la genialidad de la obra cumbre de Miguel de Cervantes y, por el impacto que tuvo en la literatura universal, le atribuyó el título de “fundador de la novela moderna”. Señaló además, en referencia al género de la novela, que “todo en él es incierto, porque la realidad es incierta, polivalente”. Los dos ejes de la obra creativa de Fuentes son “México y el firme e irrenunciable compromiso social, como el alumbrar lo que el poder ha decidido que no tiene derecho de ser alumbrado”, indicó el director del Instituto Cervantes de Praga (http://praga.cervantes.es), Iñaki Abad. Fuente: El País *** Ex presidente colombiano Belisario Betancur gana el Menéndez Pelayo El ex presidente de Colombia y miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, Belisario Betancur, ganó por unanimidad el XXI Premio Internacional Menéndez Pelayo, en reconocimiento a su defensa de la lengua y cultura españolas, según anunció este martes 5 de junio el rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP, http://www.uimp.es), Salvador Ordóñez. El jurado del premio, dotado con 48.000 euros, estuvo formado, además de por el rector de la UIMP, por José Manuel Blecua, secretario de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es); Pedro Ortega Romero, rector de la Universidad de Sonora (http://www.uson.mx); Eulalio Ferrer, presidente de la Fundación Cervantina, patrocinadora del galardón; el anterior ganador del premio, Eduardo García de Enterría, y el ex rector de la UIMP, José Luis García Delgado. La UIMP le definió como “un eminente humanista y hombre de cultura, valedor de nobles causas públicas, en particular a favor de la educación y de la paz, tanto en su Colombia natal como en todo el mundo iberoamericano”. Destacó también su labor en la presidencia del 4º Congreso Internacional de la Lengua Española, “con ejemplar autoridad académica y moral”. Betancur nació en 1923 en Amagá, un pueblo minero del departamento de Antioquia (Colombia), donde comenzó su carrera política cuando estudiaba tercero de derecho, al ser elegido diputado en la Asamblea. Durante su mandato presidencial (1982-1986) implantó la educación a distancia y creó la campaña de instrucción nacional Camina, que redujo los índices de analfabetismo. Miembro de las academias colombianas de Historia, de Jurisprudencia y de la Lengua, es autor de numerosos libros sobre educación, economía, política y sociología, entre ellos Desde otro punto de vista y Colombia cara a cara. Director de diferentes publicaciones, como los diarios La Defensa de Medellín y El Siglo de Bogotá, como editor fundó la editorial y librería Tercer Mundo y Sota de Bastos. Ha recibido numerosas condecoraciones, como la Gran Cruz de Isabel la Católica de España, el Gran Águila Azteca de México o la Legión de Honor de Francia, y entre otros premios internacionales obtuvo en 1983 el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Iberoamericana. Además es presidente de la Fundación del Grupo Editorial Santillana para Iberoamérica, con sede en Bogotá, presidente de la Fundación Carolina (http://www.fundacioncarolina.es) en Colombia, y vicepresidente del Club de Roma para América Latina. Fuente: El País *** El corrido de Dante, de Eduardo González Viaña, obtiene premio en EUA El Corrido de Dante, del peruano Eduardo González Viaña (Chepén, La Libertad), fue declarada este 6 de junio la Mejor Novela de 2007 y obtuvo el Premio Internacional Latino en la Reunión Anual del Libro Latino, que cada año otorga su reconocimiento a los autores de ese origen cultural que escriben o publican en español e inglés en Estados Unidos. En el evento, organizado por la entidad Latino Literacy Now, el segundo premio fue compartido por las escritoras Gioconda Belli e Isabel Allende. Entre las diferentes categorías de libros consideradas en el certamen, la de novela acaparó la expectativa por sus resultados. “Fue David versus Goliat”, dijo un periodista, considerando que el libro de González Viaña ha sido publicado por la editorial Arte Público, de la Universidad de Houston (http://www.uh.edu); en tanto que los libros de Belli y Allende forman parte del catálogo de la gigantesca casa editora Harper Collins (http://www.harpercollins.com). Como se sabe, Allende vende millones de libros en Estados Unidos y su libro premiado, Inés del alma mía, ha sido traducido ya a veinte idiomas. En la categoría de Poesía, Marjorie Agosín obtuvo el premio con su libro Entre los ángeles de la memoria. Malinche, de Laura Esquivel, fue considerada la mejor obra de ficción histórica. A Lo que le falta al tiempo, de Ángela Becerra, le fue otorgado el premio a la mejor novela romántica. La periodista Maria Elena Salinas obtuvo una mención honrosa en biografías y el poeta peruano Rodolfo Hinostroza fue galardonado por un libro destinado a revelar los secretos de la cocina del Perú. El corrido de Dante transcurre en Oregon, desde donde Dante, un mexicano de Michoacán que supuestamente vive sin documentos en Mount Angel, parte a recorrer medio país, en busca de su hija, en una Van desvencijada. Tiene como acompañante a un burro llamado Virgilio e integra un dúo de cantantes de corridos. Las aventuras asombrosas que le ocurren en uno y otro lado construyen, por un lado, una novela de suspenso y gran belleza; y, por el otro, son un testimonio de la cultura y la presencia del mundo hispano en Estados Unidos. “Desde que comencé a escribirla, esta novela ha pretendido ser la novela del inmigrante latinoamericano y la crónica de su silenciosa conquista del mayor país del mundo. En vista de que no escribo literatura light, ese es su contenido. Quiero que mis libros sean la voz de quienes no tienen voz. No sé qué sensación le deja a la literatura peruana este nuevo galardón. Deseo que más bien a todos los peruanos les llegue la sensación y el recuerdo de que quienes nos henos ido nos hemos ido del todo. Aquí estamos haciendo lobby por el Perú”, expresó el escritor. En una entrevista con el también escritor peruano Eduardo Corrales, publicada en exclusiva por Letralia en su edición 158 de febrero de este año (http://www.letralia.com/158/entrevistas02.htm), González Viaña dijo haber estado escribiendo esta novela durante seis meses. “La estuve escribiendo en mi oficina de Western Oregon University, donde soy catedrático. Luego de dar mis clases y atender a los alumnos, me sumergía en la novela y a veces no salía de ella hasta la medianoche”, explicó. Latino Literary Now es una entidad sin fines de lucro que apoya y promueve la excelencia en la literatura escrita originariamente en castellano. Es dirigida por el actor Edward James Olmos y sus premios están destinados a fomentar y destacar la excelencia del aporte latino a la cultura estadounidense. Fuente: Noticias Trujillo *** Fundación Miró entre los cien monumentos más amenazados del mundo Goteras y daños estructurales en la sede de la Fundación Joan Miró (http://www.bcn.fjmiro.es), de Barcelona (España), han convertido el edificio en uno de los cien monumentos más amenazados del mundo, según el World Monuments Fund (WMF, http://www.worldmonumentswatch.org), una organización dedicada a alertar sobre el estado del patrimonio cultural internacional, que hizo pública este 6 de junio en Nueva York la edición de 2008 de su lista, publicada cada dos años. Se trata del único edificio español (y del más joven de toda la lista puesto que la construcción data de 1975) dentro de una selección que incluye el santuario de Machu Picchu en Perú, el barrio histórico de Nueva Orleáns o el perfil de San Petersburgo, amenazado por un desproporcionado rascacielos. La lista sirve para atraer la atención sobre construcciones o lugares que se ven amenazados por el abandono, los conflictos bélicos o el desarrollo económico incontrolado. Entrar en ella significa, en muchos casos, conseguir fondos del propio WMF o de gobiernos alertados por esta institución, para reparar y restaurar el patrimonio artístico. En la candidatura presentada por la Fundación Joan Miró se estima en 1,5 millones de euros el presupuesto para reparar el edificio. “De no llevarse a cabo ninguna actuación es evidente que en los próximos años caerá a trozos y dejará de ser adecuado para la finalidad con la que se creó: acoger público y obras de arte”, afirma la fundación en una solicitud que competía con más de 200 monumentos de todo el mundo. El problema del edificio diseñado por Josep Lluís Sert era conocido y de hecho se ha intervenido ya en dos terceras partes del conjunto. El cemento armado con el que fue construido tiene fuertes problemas de carbonización que a la larga puede provocar oxidación del hierro. Con todo, el estudio químico y estructural realizado en 2003 dejó claro que ahora no hay peligro estructural, pero sí muchos problemas en los muros que cierran las fachadas, con grietas y desconchados que afectan a su “integridad visual”, según indicó el arquitecto Jaume Freixa, encargado de las obras del edificio. Pese a que estar en esta lista deja en mal lugar al país o la ciudad en el que se ubican, para la directora de la fundación, Rosa María Malet, es una buena manera de obtener fondos para continuar con la restauración. El Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es) avaló la solicitud. Fuente: El País *** Fuentes, Goytisolo y Saramago analizados en encuentro en España La localidad cántabra de Santillana del Mar acogió, entre el 11 y el 13 de junio, el encuentro “Lecciones y maestros” de literatura iberoamericana, en el que participaron los escritores Carlos Fuentes, Juan Goytisolo y José Saramago, que inauguraron así la primera edición del ciclo. Organizado por la Fundación Santillana (http://www.fundacionsantillana.org) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP, http://www.uimp.es), en el encuentro participaron escritores, críticos, profesores, traductores y periodistas, quienes se dieron cita en La Torre de Don Borja, sede histórica de la Fundación Santillana. Las palabras de bienvenida corrieron a cargo del presidente de la Fundación Santillana, Jesús de Polanco, y del rector de la UIMP, Salvador Ordóñez, mientras que de introducir la figura de Carlos Fuentes se encargó el director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha. Entre los escritores figuraron Nélida Piñón, Laura Restrepo, Héctor Aguilar Camín, Martin Hopenhayn, Ángeles Mastretta, Sergio Ramírez, Gonzalo Celorio, Carme Riera, Fernando Iwasaki, Juan Gabriel Vásquez, Santiago Roncagliolo, Clara Sánchez e Inma Monsó. También participan los académicos Carmen Iglesias y Juan Luis Cebrián y, dentro del ámbito universitario, la vicerrectora de Extensión Universitaria de la UIMP, Virginia Maquieira, y el catedrático de literatura de la Universidad de Brown (http://www.brown.edu), Julio Ortega, entre otros. En la jornada inaugural, el lunes 11, el escritor mexicano Carlos Fuentes dijo que la literatura contribuirá a lograr “una América Latina no postrada”, en la que decir democracia equivalga a bienestar y en la que se superen “las vastas desigualdades que hoy destruyen nuestra convivencia y envenenan nuestras opciones”. La literatura, dijo, “es parte de ese vasto capital humano que hay en América, es la maravillosa reserva de un metal que al usarse jamás se gasta”. Fuentes dio una lección magistral en la que reivindicó la importancia de la literatura en la historia y se mostró partidario de proponer “enigmas en vez de dogmas o ideologías selladas por la absoluta certeza”. Fuentes fue presentado por la escritora brasileña Nélida Piñón, para quien la palabra literaria del autor de La muerte de Artemio Cruz “jamás sale ilesa. Revitaliza el pensamiento y acción y contamina la expresión libertaria y polisémica”. México, dijo la escritora brasileña, es “la pasión de la escritura” de Fuentes; “la geografía privilegiada de sus circunstancias narrativas, desde cuyo promontorio define el mundo”. Agregó que “la imaginación es su pasaporte” y favorece su libertad creadora. Tras calificarlo de “culto y universalista”, Piñón dijo que la lectura de la obra de Fuentes la traslada siempre hasta donde no pensaba ir. “Como víctima de las metamorfosis literarias que me propone, me torno de repente mexicana, sin dejar de ser brasileña. Soy también hija de La Mancha”. Tras la intervención de Piñón, Fuentes habló de su propio proceso creador en presencia de Saramago y Goytisolo, los otros dos protagonistas del ciclo. “La literatura mantiene viva la imaginación y el lenguaje, y esa es su servidumbre y también su gloria” , señaló Fuentes, que se considera “un escritor disciplinado”, que cada noche antes de dormir prepara “los deberes del día siguiente”. Explicó que hacia las siete y media de la mañana se sienta a escribir y hacia las doce interrumpe el trabajo, “sabiendo lo que ignoraba e ignorando lo que sabía”. Sin embargo, lo que escribe poco tiene que ver con la lista de deberes del día anterior: “cada día aparece algo distinto”, aseguró. “En las horas del sueño aparecen los muertos que amamos a decirnos en secreto lo que no nos pudieron decir de viva voz” , añadió el escritor, quien, en uno de los momentos más emotivos de su intervención, habló de sus familiares fallecidos y muy en especial de sus dos hijos, que entran en sus sueños también, “aunque de manera diferente”. Su hija menor, Natacha, “murió a los 29 años de una vida impaciente, curiosa de saber, inquieta y rebelde contra las carencias de la gente y la injusticia del mundo”. En cambio, su hijo Carlos, hemofílico de nacimiento, “intentó la armonía de su vida y su vocación de poeta, cineasta y pintor, acelerando la creatividad natural”. Su hijo Carlos y su tío Carlos, poeta, que falleció a los 21 años de tifus, son “los protagonistas más familiares” de sus sueños, hasta el punto de que cuando se pone a escribir, ya no sabe si lo que escribe le pertenece a él o se lo dictan ellos, “sus tocayos de vidas truncas”. El autor de La muerte de Artemio Cruz aludió al destinatario de la escritura y dijo que sospecha del escritor que, “de entrada, afirma que escribe para el pueblo”, y detesta “al escritor que conoce la receta prefabricada del éxito”. Añadió que “temido, odiado, amado, el escritor posee el deseo de ser a la vez un estorbo para el mundo que es y un creador del mundo que puede ser”. Afirmó que si en las sociedades democráticas la imaginación o la palabra “pueden ser objeto de indiferencia o de perversión”, en los regímenes totalitarios ambas “son objeto de persecución, devolviéndoles toda su importancia”. “Cuando los libros son incendiados y los escritores enviados a campos de concentración es porque los dictadores quieren tener el monopolio de la palabra y desautorizan la palabra opuesta o divergente” , afirmó. Al finalizar la lección magistral de Fuentes, los asistentes participaron en un coloquio en el que Juan Goytisolo defendió el compromiso cívico del escritor y dijo que la obligación del autor “es devolverle a la comunidad que pertenece un lenguaje distinto al que recibió”. Frente a la actitud nacionalista, “que defiende lo propio y demoniza lo ajeno”, Goytisolo cree que hay que hacer lo contrario: criticar lo propio y amar y respetar la diversidad de lo ajeno. Para el escritor español, la autocrítica “es necesaria ante una hipocresía mundial” como la que, dice, se desprende de cada reunión del G-8. “No rebelarse contra ello indica ceguera” o que se es cómplice de la situación. Fuentes, por su parte, defendió la vigencia de la novela en un mundo donde con frecuencia se habla de la muerte de este género, y dijo que, “ante las críticas”, él es “impermeable”. “Escribo lo que quiero escribir y lo que me dictan mis sueños, mis deseos, mis recuerdos”. Siempre tiene numerosos proyectos entre manos, y, según dijo, acaba de escribir una comedia musical, algo que no había hecho antes. En el coloquio también terció José Saramago, Premio Nobel de Literatura, que defendió el carácter “autodidacta” del escritor, “no importa lo que haya estudiado. Cuando se sienta a escribir, empieza a saber lo que no sabía antes”. Fuentes le dio la razón, aunque afirmó que el escritor es autodidacta porque “se inserta en una tradición”. El martes 12 las jornadas se enfocaron en la obra de Juan Goytisolo, presentado por el periodista y académico de la lengua Juan Luis Cebrián, quien aseguró que “es una vergüenza nacional” que no se le haya concedido aún el premio Cervantes a Goytisolo, uno de los escritores españoles más cervantistas. En opinión de Cebrián, el que no se le haya reconocido en España con el Cervantes pone de relieve hasta qué punto hay “extrañamiento” ante la obra de este escritor, al que se le castiga porque “no hace lo que los demás quieren”. Goytisolo se alejó voluntariamente de la vida literaria española hace muchos años y, como dijo en su lección magistral, ha procurado huir siempre de “los saberes rentables”. Cebrián se mostró en desacuerdo con quienes afirman en la actualidad que “Goytisolo es el menos español de nuestros escritores”, como si sólo hubiera “una manera” de ser español, sobre la que a diario nos ilustran los biempensantes de este país”, y también “una manera de ser escritor español”. Fuentes también intervino a favor de Goytisolo, expresando que es “verdaderamente asombroso” que no se le haya concedido el mencionado galardón, dado que el autor de Juan sin Tierra es, a su juicio, “el más grande novelista de España en estos momentos”. El escritor mexicano dijo que elevará una propuesta “para que se ‘desfaga’ este entuerto” y se termine “con las convenciones por las que no se le quiere dar este reconocimiento, cuando nadie lo merece más que él”. Sin embargo, Goytisolo, poco amigo de los premios de carácter oficial, replicó: “El que no me lo den es una forma de reconocimiento también”. Juan Goytisolo (Barcelona, 1931) no posee el Cervantes, pero la repercusión internacional de su obra y “la alta calidad de su creación” le han hecho merecedor de premios tan importantes como el Europalia (1985), el Nelly Sachs (1993), el Octavio Paz (2002) y el premio Juan Rulfo de Literatura (2004). En su intervención, Goytisolo reconoció que las nuevas tecnologías no van con él. Explicó que escribe siempre a mano, no utiliza máquina de escribir ni ordenador, y el “único adelanto” que ha asimilado es “el bolígrafo”, que decidió adoptar porque la pluma estilográfica le manchaba los dedos. “Vivo al margen de todo. Me he quedado colgado del siglo XIX”. Goytisolo hizo reír a los asistentes al ciclo en varias ocasiones, como cuando habló de su “torpeza” para las nuevas tecnologías y llegó a decir que, en lo que a ellas se refiere, es “un neandertalito”. Pero también habló de su concepción de la literatura y de cómo “nunca” hizo caso a las recomendaciones que le hicieron algunos editores de que no escribiera una literatura “tan difícil”. Parafraseando a Genet, Goytisolo dijo que “la dificultad es la cortesía del autor con el lector”, y se mostró partidario de confiar en que “la raza de lectores seguirá amando la dificultad del texto literario”. Dijo no haber buscado jamás “tener un mayor número de lectores, sino de relectores posibles. Ésa ha sido mi ambición literaria”, subrayó el escritor. La tercera jornada, el miércoles 13, dedicada al premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago, se inició con la presentación a cargo de la escritora colombiana Laura Restrepo, quien destacó la lucidez e integridad de José Saramago, una persona que “escribe como vive y vive como escribe”, y quien añadió que sus novelas revelan claves sobre el ser humano y producen “una conmoción entrañable y sobrecogedora”. Restrepo fue adentrándose en las distintas novelas de Saramago para descubrir en ellas “las sombras, la luz, la sonrisa, las lágrimas, el dolor o la esperanza”. La autora de Delirio leyó su ponencia titulada “Esa cosa que somos. De lo humano en Saramago”, y logró emocionar en algunos momentos a los asistentes, al ofrecer su visión de este escritor en el que se da “una armoniosa ecuación” entre su vida y su obra. “Al igual que los protagonistas de sus novelas, Saramago aparece como una clara impronta de humanidad ante los ojos ávidos y perplejos de los siglos XX y XXI”, afirmó Restrepo, para quien los libros del escritor contienen “el ADN de lo humano, su huella digital, el rastro de su sangre”. En su intervención, Saramago dijo creer que ha llegado la hora de que los ciudadanos manifiesten su disconformidad con quienes los gobiernan, en un mundo donde los partidos de derecha siguen comportándose como siempre, pero “la izquierda ha dejado de ser izquierda”. “Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda”, afirmó el autor de Ensayo sobre la ceguera. El novelista portugués dedicó buena parte de su intervención a expresar su honda preocupación por el mal funcionamiento del sistema democrático y por el hecho de que los gobiernos sean “los comisarios políticos del poder económico”. “El mundo lo dirigen organismos que no son democráticos, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio”, dijo Saramago, quien además invitó a los ciudadanos a “perder la paciencia” y a hacer algo para intentar cambiar la situación. “Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”, aseguró. Saramago es miembro del Partido Comunista Portugués, pero eso no le impidió criticar con dureza a los partidos de izquierda que, cuando dicen que “se acercan al centro”, en realidad “lo que hacen es acercarse a la derecha”. El encuentro “Lecciones y maestros” se enmarca dentro del acuerdo de colaboración cultural y académica firmado el pasado mes de mayo entre la Fundación Santillana y la UIMP para la gestión y organización conjunta de cursos, seminarios, mesas redondas y publicaciones. Fuentes: EFE • El País • El Universal (México) • IBLNews *** Bob Dylan gana el Príncipe de Asturias de las Artes El cantautor estadounidense Bob Dylan ha ganado el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2007 (http://www.fpa.es), fallado en Oviedo el pasado miércoles 13. “Es un mito viviente”, y “faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo”, ha afirmado el jurado. Dylan, cuyo nombre de pila es Robert Allen Zimmerman y nació en Duluth, Minessota (EUA) en 1941, es uno de los cantautores más célebres de la historia del siglo XX, autor de temas como Knocking on heaven’s door y Like a rolling stone. Los temas Blowin’ in the wind y The times they’re a-changin’ se convirtieron en los 60 en alegatos contra la guerra. El cantautor ha conjugado “la canción y la poesía en una obra que crea escuela y determina la educación sentimental de muchos millones de personas” y ha sido “un reflejo del espíritu de una época que busca las respuestas en el viento”, ha añadido el veredicto del jurado, leído por el ex ministro de Comercio José Lladó. Dylan comenzó a volverse popular desde que tocaba en bares y centros nocturnos de varias ciudades de Estados Unidos a finales de los años 50. La primera canción que lo hizo famoso fue Blowin’ in the wind, que estrenó en público en 1962 y que interpretó por primera vez en televisión en la BBC al año siguiente. La pieza, que llegó a interpretarse en servicios religiosos, también se convirtió en himno de movimientos pacifistas y de defensa de los derechos civiles en Estados Unidos y otras partes del mundo. Compositor, músico, escritor y poeta, sus letras se convirtieron en un catalizador del malestar social de la Norteamérica de los sesenta y lo coronaron como uno de los referentes de la cultura pop de los últimos cincuenta años. Su último disco, Modern Times, publicado en agosto de 2006, le ha vuelto a colocar, a sus 65 años, en la cabeza de las listas de ventas en Estados Unidos. El artista ha recibido cinco premios Grammy y en 1991 aceptó uno en reconocimiento a su trayectoria artística. Es comendador de la Orden de las Artes y las Letras francesas. En 1997 fue distinguido con el Kennedy Center Honors a la labor artística de toda una vida. En 2000 recibió de manos del Rey de Suecia el Premio Polar que concede la Academia Sueca de la Música y, en 2001, un Oscar a la mejor canción original y un Globo de Oro por la canción Things have changed, incluida en la película The Wonder Boys. Además es doctor honoris causa por las universidades de Princeton y de St Andrews, y fue incluido por la revista Time en la lista de las 100 personas más influyentes del siglo XX. Tras casi medio siglo de carrera ha vendido más de 90 millones de álbumes. Parte de su obra temprana pudo escucharse hace un par de años en establecimientos selectos de la cadena de cafeterías Starbucks. Al premio Príncipe de Asturias concurrían 58 candidaturas, después de que a las 51 remitidas a la Fundación Príncipe de Asturias se sumaran otras siete planteadas por los miembros del jurado. Dylan fue escogido de una lista final de cinco candidatos en la que se encontraban, también, la pianista portuguesa Maria Joao Pires, los arquitectos Frank Gehry y Rafael Moneo y el músico Andrew Lloyd Webber. Varios miembros del jurado habían coincidido en destacar la importancia de que entre las candidaturas presentadas este año figurase la del cocinero español Ferrán Adrià, que el mismo día en que fue emitido el veredicto presentaba su obra en una prestigiosa feria artística, la Documenta de Kassel (Alemania), una de las citas más importantes del arte de vanguardia. Entre los candidatos se encontraban además el cineasta Milos Forman, la cantante Cesaria Evora, los arquitectos japoneses Fumihiko Maki, Arata Isozaki y Tadao Ando, el cantautor español Joan Manuel Serrat y el compositor italiano Ennio Morricone, los cineastas Clint Eastwood, Emir Kusturica, Fernando Trueba y Víctor Erice, el músico brasileño Caetano Veloso, la actriz Irene Papas, o el escritor Fernando Arrabal. Además de Lladó, del jurado formaron parte también el cineasta José Luis Garci; el ex director general de Bellas Artes Benigno Pendás; la directora de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial Rosina Gómez Baeza; la filósofa Amelia Valcárcel; el director del Teatro Real, Miguel Muñiz, y los periodistas Beatriz Pécker, Juan Carlos Laviana, Fernando Argenta, Fernando Delgado y Jordi García Candau. Los ocho Premios Príncipe de Asturias, que tradicionalmente entrega Don Felipe de Borbón durante una ceremonia que se celebra en el Teatro Campoamor de Oviedo, están dotados con 50.000 euros y con la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró. Fuentes: BBC • El País *** Bienal Ramos Sucre emite veredicto La XVI Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre, encuentro venezolano de literatura con una tradición de 37 años y organizado por la Universidad de Oriente (UDO, http://www.udo.edu.ve) desde 1970, presentó su veredicto el pasado 13 de junio, tras las deliberaciones del jurado en torno a 49 poemarios y 28 relatos. El investigador venezolano Luis Barrera Linares presentó a los ganadores de la categoría Cuentos, distinción única que recayó sobre Liliana Lara, tallerista de la Casa Ramos Sucre que participó con “Los jardines de Salomón”. Además calificaron con menciones especiales en esta categoría Fedosy Santaella con “Piedras lunares” y Roberto Martínez Bachrich con “Las guerras internas”. Por su parte, Antidio Cabal, destacado poeta costarricense, fue el encargado de anunciar el veredicto en el renglón poesía, que fue declarado desierto tras el retiro previo de la ganadora, la escritora Jacqueline Goldberg, quien participaba con el poemario Verbos predadores. El jurado otorgó, sin embargo, una mención especial a Relámpago entre dos, de Milagros Haack. El acto de instalación de este encuentro nacional de letras estuvo a cargo de la rectora de la Universidad de Oriente, doctora Milena Bravo de Romero, quien calificó al mismo como una expresión manifiesta que promueve la UDO no sólo en el ámbito nacional y regional sino que va más allá de las fronteras de Venezuela. Bravo subrayó que “con este Bienal honramos la memoria del poeta y estamos seguros de que continuará en el tiempo mientras exista ese hermoso mar, que tanto amó el otro poeta cumanés Cruz Salmerón Acosta, y la belleza sin igual de esta tierra de gracia, inspirando la generación de poetas y escritores que han nutrido su sed de infinito en esas mismas fuentes en las que abrogaron y abrogan su talento tanto otros de ayer y hoy”. El jurado en el renglón de Cuento estuvo compuesto por Raúl Pérez Torres (Ecuador), Milton Quero Arévalo (Venezuela) y Luis Barrera Linares (Venezuela), mientras que en la Poesía participaron Andrés Cruchaga (Salvador), Antidio Cabal (Costa Rica) y Gustado Pereira (Venezuela). La velada artística culminó con una participación especial de la Orquesta de Cámara de la UDO, bajo la dirección del maestro Yonny Martínez, la cual ofreció a los asistentes una destacada ejecución de piezas como Adagietto de G. Bizet, Adagio de S. Barber y Serenade de P. I. Tchaikovsky. Fuente: EnOriente.com *** Homenajean en Asunción al escritor Augusto Roa Bastos Con motivo del natalicio del laureado escritor Augusto Roa Bastos, el pasado 13 de junio se celebró en la Biblioteca del Centro Cultural Manzana de la Rivera (http://www.mca.gov.py/mrivera.html) un homenaje al que asistió numeroso público admirador del desaparecido escritor. En el inicio del programa, el poeta Victorio V. Suárez se refirió a la “luminosa y densa poesía de Roa Bastos y la penetración de la misma a su novelística”, especialmente en el libro inicial Trueno entre las hojas. El expositor analizó especialmente el cuento “Los carpincheros”, elogiando la calidad estética y el lenguaje renovador del poeta escritor, que nos legó tantos escritos de importancia universal sin descuidar la denuncia social. Igualmente, bajo esa misma premisa, Suárez se refirió a las novelas Yo el Supremo e Hijo de hombre, en las que Roa “marcó parámetros insospechados de creación”. Por su parte, la periodista y escritora Delfina Acosta se refirió a la magia de Roa Bastos en un cuento que, según manifestó, guarda hondos contenidos que marcaron su visión de infancia. Se refería al cuento “Pirulí”. Delfina apuntó la precisa captación que tiene Roa Bastos del perfil del hombre paraguayo, hecho admirable que llevó a sus obras a “una suerte de identidad entre el hombre, los relatos y la tierra”. Por último, el poeta Moncho Azuaga presentó un interesante análisis sobre las obras de Roa Bastos desde diversas aristas, insistiendo especialmente en el aspecto social, donde, según el panelista, encontró su mejor posicionamiento porque jamás renunció a denunciar el dolor y la marginalidad del hombre paraguayo. Con notable acierto, Azuaga desarrolló aspectos del compromiso estético de Roa y la persistencia de una vena de denuncia, especialmente en Hijo de hombre, “donde la crispación está bullente en el seno de una literatura rica”. Fuente: ABC *** Premio Aljabibe de Poesía para el español Juan José Vélez Otero El poeta Juan José Vélez Otero obtuvo la semana pasada el VIII Premio de Poesía Aljabibe por su libro El solar, que fue definido por el propio autor como un “libro existencial escrito desde el dolor, irónico, y en cierto modo con un humor agrio o ácido”. El galardón, dotado con 12.000 euros, es otorgado por la institución cultural Aljabibe (http://www.aljabibe.org). El jurado, presidido por Pablo García Baena, premio Príncipe de Asturias, y conformado por Antonio Hernández, Premio Nacional de la Crítica, y Rosa Díez, ganadora de la primera edición de este galardón, decidió, entre los 62 libros que concurrieron al premio, otorgar el mismo a El solar, que será publicado en julio por la editorial Endimión. El presidente del jurado destacó que el autor, a través del solar que ve desde una ventana, es espectador de la vida de los demás, que a su vez es una película de su propia vida, un “celuloide rancio”, explicó. Por su parte, Antonio Hernández comentó que “es un libro existencial y esencial, agónico, que el poeta tiene a bien desdramatizar con un humor corrosivo”. El premio fue entregado el pasado 14 de junio durante una cena en la que estuvieron presentes Rafael Escuredo, presidente de Aljabibe, la ministra de Cultura de España, Carmen Calvo, y la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es), Rosa Torres. Por su parte, el autor, nacido en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1957, licenciado en filología inglesa y profesor de inglés en un instituto de enseñanza secundaria, explicó que “es un libro basado en el dolor y en la ironía” que nació de una crisis personal. Añadió que el libro, que terminó de escribir en el año 2001, “no mitigó esa crisis”, pero fue un “alivio” que le ayudó a superarla. Asimismo, Vélez Otero explicó que el libro ha permanecido en un cajón cerca de seis años, tras enviarlo a certámenes y editoriales, ya que, a su juicio, “es muy difícil publicar, y más poesía, si no es mediante un premio”. Entre los libros publicados por Vélez Otero se encuentran Panorama desde el ático, Ese tren que nos lleva, Juegos de misantropía, El álbum de la memoria, La soledad del nómada y El sonido de la rueca, todos ellos galardonados con distintos premios de poesía. Fuente: EFE *** Mario Roberto Morales gana el Premio Miguel Ángel Asturias 2007 El periodista, ensayista y escritor guatemalteco Mario Roberto Morales ganó el Premio Nacional de Literatura “Miguel Angel Asturias” 2007, el máximo galardón literario otorgado en Guatemala, según informó el pasado viernes 15 el Ministerio de Cultura y Deportes (http://www.mcd.gob.gt) de ese país en un comunicado. “Este año, el Consejo Asesor para las Letras de la Dirección General de Culturas y Artes acordó por consenso conceder el Premio Nacional de Literatura al escritor Mario Roberto Morales, en consideración a sus méritos como escritor en diversos géneros”, detalla la nota de prensa. “El Premio se le concede a un escritor de relevantes méritos y en el caso de Mario Roberto Morales se ha tomado en cuenta que su obra, repartida en el ensayo, la narrativa, la poesía y el periodismo, es fundamental para comprender el desarrollo de la literatura guatemalteca de los últimos 30 años”, continúa el acuerdo. Además, “novelas como Los demonios salvajes y El esplendor de la pirámide se inscriben dentro de la búsqueda y la experimentación que se produjo en las letras nacionales durante los años setenta, sin las cuales es imposible explicar el clima de libertad creativa, formal e intelectual en que la literatura guatemalteca se desarrolla en la actualidad”, agrega. Morales es escritor, académico y periodista. Nació en Guatemala en 1947, pero durante la guerra que vivió el país (1960-1996) se exilió en Nicaragua, luego en Costa Rica, donde actualmente viven sus dos hijas, mientras que él reside en Estados Unidos. Recientemente viajó a España, donde está impartiendo clases sobre literatura hispanoamericana pues tiene un doctorado en sociología y en esa materia. Entre sus publicaciones figuran el libro de cuentos La debacle (1969), las novelas Los demonios salvajes (Premio Único Centroamericano de Novela, Guatemala, 1977), El esplendor de la pirámide (Premio Latinoamericano de Narrativa Educa, Costa Rica, 1985), Señores bajo los árboles (1994), Los que se fueron por la libre (publicado en Internet, Guatemala, 1996, y en México, 1998) y El ángel de la retaguardia, Guatemala (1997). Asimismo, ha escrito libros de ensayo como La cultura de la violencia (1973), El método de la ciencia (1981), La ideología y la lírica de la lucha armada (1993) y La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón (1999); y en poesía tiene Epigramas para interrogar a Patricia (1982) y Epigramas (1990). Fuente: AFP *** Exposición homenaje a Frida Kahlo recibe miles de visitantes A menos de una semana de haber sido inaugurada en el Palacio Nacional de Bellas Artes de Ciudad de México, la exposición “Frida Kahlo 1907-2007. Homenaje Nacional”, provocó la primera aglomeración al reportar, el pasado domingo 17, una asistencia de ocho mil visitantes. Aprovechando que el domingo es día de entrada gratuita al museo, familias enteras, parejas, “fridomaniacos” y visitantes solitarios acudieron al recinto, formando filas hasta de 200 metros llenando el vestíbulo de Bellas Artes, así como densas masas en el interior de las salas, donde se exhiben 354 piezas sobre la artista mexicana. Desde las 9:15 de la mañana los asistentes comenzaron a llegar a la exposición ansiosos de ver de cerca las famosas obras de Kahlo, según informó el personal del museo, encargado de organizar el ingreso a los salones. Con la multitudinaria visita y el lento fluir de los visitantes, la necesidad de formar filas fue inevitable, lo que empezó a provocar el descontento de los asistentes, quienes se quejaron de la falta de organización, pues permanecieron en líneas hasta veinte minutos, mientras que para otros fue imposible apreciar las obras expuestas. Javier, un profesor visitante a la exposición y quien aprovechó para llegar en compañía de su esposa e hija, señaló que no apreció la obra completa, debido a la cantidad de visitantes, además que sólo duró 20 minutos dentro del recinto, “pero hay que verla completa”, por lo que prometió regresar. Refirió que de acuerdo a lo observado, se ve que la exposición es “muy original, hay pinturas que ya conozco, que había visto en otras exposiciones, pero hay también nuevos materiales”, señaló el docente, quien dejó ver su interés por la obra de Frida, a quien sigue desde hace más de dos décadas. Para este profesor, la artista llama la multitudinaria atención del público por “la forma como representa la pintura, el surrealismo, la manera de expresar lo que es el mexicano, esa dicotomía de amor y sufrimiento” y que para él, de alguna manera, existe en el espíritu de los habitantes de este país. Por su parte, un joven acompañado de su pareja que esperó durante poco más de diez minutos para entrar a las salas, señaló por separado que la obra de Frida, “es importante no sólo en la historia del arte de México, es un personaje destacado y hay que conocerla bien”. A pesar de su interés lamentó que hubiera descontrol al momento de formar las filas, “no se aprecia bien cómo debe ir fluyendo bien, nos dejaron aquí esperando y no sabemos cuándo vamos a pasar”. La multitud, aglomerada en escaleras y espacios del recinto de mármol, provocó inconvenientes en áreas como los sanitarios o la sección de guardabultos del museo, que debió ser ampliada con un mostrador improvisado para prestar el servicio de paquetería. No obstante, el interés de la multitud por volcarse en torno a un personaje del arte quedó de manifiesto, como lo demostró Armando, un pequeño de no más de siete años que de la mano de su madre, sólo expresó al momento de ver los pendones que cuelgan sobre las columnas del museo, “Frida estaba bien cejona”, convencido de que se trata de una figura de su cotidianidad. La exposición, que ocupa todas las salas del Palacio de Bellas Artes, incluye la exhibición de 65 óleos y autorretratos, algunos exhibidos por primera vez en México, alrededor de 45 dibujos, 11 acuarelas y cinco grabados, así como documentos inéditos y manuscritos como 50 cartas personales, su diario particular y más de 100 fotografías sobre la más famosa de las artistas plásticas mexicanas. Fuente: El Universal (México) *** XXXVII Feria de Alicante celebrarán en julio Entre el 6 y el 15 de julio se celebrará la XXXVII Feria del Libro de Alicante (http://www.alicantelibros.com/asp/ferias.asp), organizada por la Asociación de Empresarios Libreros y Papeleros de la Provincia de Alicante (http://www.alicantelibros.com), que según un comunicado es ya en la ciudad española “una vieja tradición urbana que ha contribuido a dignificar el libro y la lectura”. La feria ha verificado un fuerte crecimiento durante los dos últimos años, con 30% más de casetas expositoras en 2006, aunque los organizadores indican que siguen necesitando “una renovada colaboración que debe tener en cuenta las necesidades del lector, haciendo de la feria un lugar útil, bien organizado, agradable e imprescindible”. Este año, la feria girará en torno al tema del Siglo de Oro llevado al cine, por lo que en el programa se incluirá proyecciones de películas basadas en novelas históricas y coloquios a cargo de diferentes autores para conocer mejor las claves de este género literario que cada vez cuenta con más adeptos entre los lectores. Igualmente, entre el 13 y el 16 de julio se realizará, en el marco de la feria, un taller literario (http://www.relatosurbanos.com) que tendrá una duración de noventa minutos por sesión, en la Sede Universitaria de Alicante ubicada en la Avenida Ramón y Cajal, 4. El taller literario correrá a cargo de los escritores Mariano Sánchez Soler y José Luis Ferris. La inscripción se realizará en la propia Sede Universitaria sin ningún coste, en las oficinas de la Asociación de Libreros (Calle San José 2, 1º) o por teléfono llamando al 965-144-828. Las sesiones se realizarán a partir de las 6 de la tarde. Los relatos que los asistentes desarrollen a lo largo de la semana serán publicados en el libro Relatos urbanos, que será editado como en los últimos años conjuntamente con la Editorial Club Universitario. Las plazas estarán limitadas al aforo del local. Fuente: Asociación de Empresarios Libreros y Papeleros de la Provincia de Alicante *** Escritores patagónicos se reunirán en Puerto Madryn Del 16 al 19 de agosto se realizará en Puerto Madryn (Chubut, Argentina) el XXV Encuentro de Escritores Patagónicos, evento que se celebra desde hace tres décadas y que este año promete reunir a destacados poetas y narradores de la literatura de la región. Este encuentro es organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Puerto Madryn (http://www.madryn.gov.ar) y una comisión integrada por los escritores Raúl Mansilla (Neuquén); Liliana Campazzo (Viedma, Río Negro); Ludmila La Manna y Ariel Puyelli (Esquel, Chubut); Sergio de Matteo (La Pampa); Jorge Spíndola (Trelew, Chubut); Angelina Covalschi (Comodoro Rivadavia, Chubut) y Miguel Oyarzábal y Bruno Di Benedetto (Puerto Madryn, Chubut). En esta oportunidad, el eje del encuentro es “Identidad y territorio” y el límite de inscripción ha sido fijado hasta el 20 de julio. Los interesados deberán presentar antes de esa fecha un resumen de su propuesta de participación de no más de diez líneas. Las inscripciones podrán realizarse a través de los siguientes medios: literatura@madryn.gov.ar; fax: (02965) 472060; o por correo postal a Roque Sáenz Peña 86 (9120) Puerto Madryn, Chubut (Argentina). Quienes aspiren a participar deberán proponer al menos una actividad en alguno de los siguientes espacios de participación: lectura de obras (se dará preferencia a las propuestas de lectura sobre soportes no convencionales: video, música, poesía visual, narración oral, instalaciones, blogs, performances, murales, graffiti, etc.; se han previsto mesas de lectura para los invitados especiales; las lecturas convencionales se realizarán en los fogones literarios); presentación de libros; coordinación de talleres de lectura o producción; colectivo de crítica (destinado a todos aquellos escritores que deseen una lectura crítica de sus textos); ponencias; tren de las ideas (presentación de ideas innovadoras, proyectos en marcha o prácticas novedosas que apunten a la producción, difusión, etc. de la literatura); lectura y/o actividades comunitarias; fogones literarios; volanteadas y tendales callejeros; stands de exposición y venta de libros y otras publicaciones. La Comisión Organizadora ha invitado especialmente a los siguientes escritores patagónicos, en mérito a su trayectoria y obra: Juan Carlos Bustriazo Ortiz (La Pampa); Graciela Cros (Río Negro); Juan Carlos Moisés (Chubut); Elías Chucair (Río Negro); Carlos Sacamata (Santa Cruz); Iván Carrasco (Chile); Bruno Leonel Méndez (Chubut) y Concha García (España). Durante el XXV Encuentro de Escritores Patagónicos se lanzará la convocatoria del Premio de Poesía “David Aracena”, el Premio de Narrativa de Ficción “Donald Borsella” y el Premio de Narrativa Histórica “Eluned Morgan”. La inscripción en el encuentro tendrá un costo de 60 pesos, que dará derecho a la participación en todas las actividades, así como alojamiento y comida desde el mediodía del jueves 16 hasta el mediodía del domingo 19. Para escritores locales o para quienes no requieran alojamiento, el arancel se reducirá a 30 pesos. Fuente: Chubut.org.ar *** Realizarán en Argentina jornadas de enseñanza de lengua y literatura Del 13 al 15 de septiembre se celebrarán en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS, http://www.ungs.edu.ar), en Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, las Segundas Jornadas de Enseñanza de la Lengua y la Literatura, que bajo el lema “La dimensión cultural de la lengua y la literatura” son organizadas por el Instituto de Desarrollo Humano de la UNGS y por los profesorados de lengua y literatura de los institutos de formación docente Nº 21 “Dr. Ricardo Rojas” y Nº 42 “Leopoldo Marechal”. El encuentro tendrá como objetivo propiciar un espacio de intercambio entre instituciones de diferentes niveles que participan de la enseñanza de la lengua y la literatura y de la formación docente, así como contribuir al estudio de problemáticas vinculadas a las áreas de lengua y literatura y a su enseñanza. Entre los temas a tratar en estas jornadas se encuentran los problemas de la enseñanza de la lengua y la literatura; los estudios lingüísticos y literarios desde una perspectiva cultural; las relaciones entre lenguaje, pensamiento, cultura y sociedad; la lengua y los fenómenos culturales y transculturales; léxico, cultura y educación; texto y contexto; los aspectos antropológicos y sociológicos de la lectura y la escritura, y estudios lingüísticos, literarios, culturales y nuevas tecnologías de la comunicación. Además los participantes discutirán sobre la relación de la literatura con otras artes y ciencias, así como con la historia cultural, la filosofía y la comunicación; también sobre historia literaria comparada, teoría literaria y estudios culturales, el papel del docente de lengua y literatura como mediador cultural, el texto como espacio de encuentros culturales, los talleres de escritura literaria escolares y extraescolares y la traducción cultural como puente entre lo propio y lo otro. Los interesados en participar deberán presentar, antes del 18 de julio de 2007, un resumen de entre 200 y 250 palabras, letra Times New Roman 12 e interlineado simple, sin tabulación ni formato de párrafo, que incluirá una introducción o planteo del problema, método, conclusión y perspectivas. El nombre del autor o autores, la institución en la que desarrollan sus actividades, y el correo electrónico se indicarán después del título del trabajo, en el margen izquierdo y en minúsculas. Se solicita además que se consigne el área temática. Las ponencias se recibirán en el momento de la acreditación. No deberán superar las 7 páginas (sin considerar notas y bibliografía), en papel tamaño A4, a espacio y medio, en Word 6.0 o superior, letra Times New Roman 12, sin tabulación ni formato de párrafo. Se acompañarán con un disquete de 3.5 con copia RTF que se rotulará con los datos del encabezamiento de la ponencia. Para mayor información, escriba al correo electrónico jornadaslenguayliteratura2@yahoo.com.ar. Fuente: Educ.ar *** Dominios .es de Internet podrán incluir la eñe desde octubre Desde el próximo mes de octubre, todos los dominios “.es” podrán incluir la letra eñe y caracteres acentuados, una iniciativa con la que el gobierno español cumple un compromiso suscrito previamente de incluir los caracteres propios de las lenguas oficiales del Estado —castellano, euskera, gallego y catalán— en el registro de estos nombres. Red.es, entidad de Industria que tiene asignada en España la autoridad de registro de dominios, ha informado a los 62 Agentes Registradores Acreditados sobre la nueva instrucción, que permitirá nombres de webs con los caracteres á, à, é, è, í, ï, ó, ò, ú, ü, ñ, ç y l•l. Para evitar posibles especulaciones, se ha previsto una fase transitoria y se han establecido unas reglas de asignación, entre ellas una subasta pública de dominios retransmitida en directo. En las próximas semanas, y previa información a los agentes registradores acreditados, se publicará la instrucción que regula el procedimiento de asignación de dominios y establece los plazos de la fase transitoria. Red.es ha consultado a las Reales Academias de la Lengua y a otras autoridades de registro de dominios, como el .de alemán, para lograr una óptima inclusión de los caracteres multilingües bajo el .es. Se dará prioridad a los actuales titulares de dominios .es para registrar sus correspondientes versiones con esos caracteres multilingües. Fuente: El Mundo *** Cine y video documental tendrán su festival en Argentina Entre el 6 y el 13 de octubre se realizará en Buenos Aires (Argentina) el 9º Festival Nacional de Cine y Video Documental (http://www.documentalistas.org.ar/festinac.shtml), un evento organizado por el Movimiento de Documentalistas desde 1997 en el que podrán participar documentales realizados en Argentina concluidos después del 1 de enero de 2005 en cualquier soporte, formato, género, tratamiento y duración. Las últimas cuatro ediciones de este evento se han llevado a cabo en La Plata, Córdoba y Mendoza, en 2003, en San Salvador de Jujuy y Comodoro Rivadavia, en 2004, en Buenos Aires en 2005, en Villa María, Resistencia, Olavarría y Concepción del Uruguay en 2006. “El festival está abierto a todos y todas”, indica un comunicado de los organizadores, “sin distinciones ideológicas, políticas, sociales o culturales. Podrán participar documentales de realización individual o colectiva, de personas, grupos o movimientos, sin limitación temática o estética”. Cada realizador individual o colectivo podrá presentar todos los documentales que desee siempre y cuando llene por cada uno la respectiva ficha de inscripción, que puede solicitarse por e-mail a formacion@documentalistas.org.ar. En el marco del festival, que tendrá carácter competitivo, serán expuestos en video los materiales en competencia, y serán seleccionados entre todos los inscritos por un comité designado por la Dirección del Festival. Se otorgará un premio al mejor documental y menciones y reconocimientos a los trabajos más relevantes por sus aspectos temáticos, narrativos y estéticos. Además, se otorgarán premios especiales al mejor documental periodístico, mejor documental social, mejor documental antropológico, mejor documental sobre temas ambientales y mejor documental sobre derechos humanos. Asimismo, se preseleccionarán los cuatro documentales que representarán a la Argentina en el VI Festival Internacional Tres Continentes del Documental 2007, en Venezuela, México y Nicaragua, organizado por el Movimiento de Documentalistas, Vive TV y la Cinemateca Nacional de Venezuela. Los interesados en participar de la Muestra Competitiva deberán enviar por correo postal o entregar personalmente la ficha de inscripción antes del 15 de agosto de 2007, acompañada de una copia DVD debidamente rotulada por cada documental a la dirección del IX Festival Nacional de Cine y Video Documental, Movimiento de Documentalistas (Piedras 730, CP 1070; Ciudad de Buenos Aires). Fuente: Movimiento de Documentalistas *** Narradores peruanos celebrarán segundo congreso Entre el 15 y el 19 de octubre se realizará en Huanchaco (Perú) el II Congreso Internacional de Narrativa Peruana, evento organizado por La Mirada Malva (http://www.miradamalva.com) y otras instituciones, y que da continuidad al celebrado en 2005 en Madrid (España). El congreso de este año se centrará en el rescate de narradores olvidados y la temática sobre la tradición narrativa, y se espera que asista una importante representación de profesores europeos y americanos especialistas en literatura hispanoamericana. “Si algún acierto tuvo el congreso de Madrid fue el de mostrar el evidente auge de la narrativa peruana”, indicaron los organizadores en un comunicado. “Esta constatación hace necesario ahora analizar otros aspectos relacionados con este fenómeno. Lo primero por hacer es volver la mirada hacia los escritores que los anteceden con el objetivo de descubrir y rescatar a muchos de ellos injustamente olvidados. Esto, con la intención de definir un panorama lo más completo posible de la narrativa peruana que su vez significará hacer más sólida la tradición. También es necesario rendir homenaje a aquellos escritores que por su trabajo narrativo han contribuido e influenciado en el desarrollo alcanzado en las últimas décadas. La organización, en esta línea, rendirá un homenaje a los integrantes del grupo Narración”. Los aspirantes a participar en este segundo congreso podrán enviar sus ponencias hasta el 15 de agosto. Cada propuesta de ponencia debe constar de una breve ficha biobibliográfica del autor y un resumen de una cuartilla de extensión sobre el tema escogido. Al menos tres de las mesas se dedicarán al Encuentro de Narradores, el temario de las mismas será a propuesta de los mismos y versarán sobre la problemática de los narradores en el Perú; cada una de ellas abordará al menos dos temas de carácter general como el problema de la edición, las transnacionales de la cultura o la globalización, entre otros. Cada narrador puede proponer los temas que crea oportunos y es independiente de si es ponente o no. La mecánica de este tipo de sesiones será diseñada por la organización y comunicada a la brevedad posible. Del mismo modo, para las mesas-homenaje a un narrador o grupo de ellos se deberá proponer al narrador o narradores y a los ponentes de la misma; también coordinarán con La Mirada Malva, en el caso de tratarse de autores vivos, la invitación al evento. Las ponencias aceptadas deberán entregarse a una dirección de correo electrónico que se suministrará oportunamente, a más tardar el 15 de septiembre, así como una versión en soporte CD y una copia impresa el día de la exposición. De manera paralela al evento se realizará una “Feria de la Narrativa” y se organizará un número limitado de presentaciones de libros. Los autores que deseen incluir sus libros en esta feria deberán escribirle a Teófilo Gutiérrez en teogu@yahoo.com. Las presentaciones, de ser posible, se coordinarán con la organización que en breve tendrá una página web. El autor hará las gestiones necesarias con quien designe presentador y es su responsabilidad asegurar su asistencia. Se está coordinando también la visita de narradores para hacer presentaciones y firma de libros en universidades y colegios de Huanchaco y Trujillo. Para cualquier consulta o envío de ponencias, antes de inicio de la web, pueden hacerse al correo de Mario Suárez Simich, naylamp25@hotmail.com. Fuente: LAWI Noticias ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Vicente Aleixandre y Miguel Hernández: una leal amistad =============== === Ramón Fernández Palmeral ============================================== A modo de introducción: la casa de Velintonia, 3 Este año de 2007 se cumple el 30º aniversario de la concesión del premio Nobel de Literatura 1977 al poeta sevillano Vicente Aleixandre (1898-1984). También es oportuno en esta efeméride literaria apoyar la iniciativa de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, creada en 1995, cuyo portavoz es Alejandro Sanz, que intenta rescatar de las garras de la especulación la casa de Vicente Aleixandre, situada en la que fue la calle Velintonia (1), número 3 de Madrid, y que hoy lleva el nombre del poeta. Se ha creado una comisión técnica formada por el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, con la intención de realizar una oferta conjunta a los herederos del poeta y adquirir dicha casa, que pasaría a formar parte del Patrimonio Público. Estamos hablando de unos 3 o 4 millones de euros, cantidad muy inferior a la de comprar un cuadro de Picasso, si saliera a subasta para el Museo Nacional Centro Reina Sofía, por ejemplo. Las últimas malas noticias que tenemos de mediados de mayo actual son que el director general del Libro, Rogelio Blanco, representante del Ministerio de Cultura en esta negociación, explicó a Europa Press que Cultura se ha retirado de la posible compra de la casa del Premio Nobel porque “el gasto era desproporcionado para los logros” y recordó que Cultura y las dos administraciones ofrecieron a los herederos 2,8 millones de euros, un millón más de la oferta presentada tras la tasación legal del municipio sólo por el valor “simbólico” del inmueble, mientras que los propietarios del edificio y herederos del poeta solicitan casi 7 millones de euros. Además, en la de Velintonia, 3, no hay nada de Aleixandre, “ni muebles, ni archivos, ni documentos, ni primeras ediciones, por lo tanto el contenido de este centro cultural tendríamos que inventarlo”, alegó Blanco. Estos generalizados vandalismos a nuestra cultura literaria hispanoamericana nos deberían servir como ejemplo a la hora de salvar lo salvable en casos oportunos y puntuales, y que no ocurran casos lamentables como este de Vicente Aleixandre, donde se va a perder la casa, sus libros, su correspondencia. Y estamos hablando de un premio Nobel, ¿qué será entonces de un autor nacional o poco conocido? Por esta casa pasaron todos los poetas de la Generación del 27, y los más importantes poetas contemporáneos; es, sin duda, un emblema de nuestra cultura, pero parece que, a semejanza de lo que hacen en otros países civilizados de nuestro entorno, rescatar los vestigios de su patrimonio cultural, aquí en España y en Madrid preferimos la picota y la espada a la pluma. Se ha llegado tarde, la especulación de los terrenos en Madrid es desorbitada, sólo una ley de expropiación sería viable. Entre los ilustres poetas que visitaron la casa de Aleixandre, uno fue Miguel Hernández. Con este motivo hagamos una breve introducción a la amistad entre ambos autores, el primero autor de La destrucción o el amor, y el segundo de El rayo que no cesa. Vicente Aleixandre dijo de Miguel que era como un hermano menor para él y además que “era un alma libre que miraba con clara mirada a los hombres”. Esta amistad fue larga y leal, veamos algunos encuentros. Breve reseña biográfica de Vicente Aleixandre Vicente Aleixandre nació en Sevilla en 1898. Su infancia transcurrió en Málaga, ciudad y litoral mediterráneos que tanto habían de influir en la poesía de Sombra del Paraíso por traslado de su padre. Desde 1909 vivió en Madrid —lugar habitual de residencia—, donde estudió derecho y comercio. En 1922 era profesor de lenguaje mercantil en la Residencia de Estudiantes. En 1925, una grave dolencia, tuberculosis renal, acarrearía la extirpación de un riñón en 1932, que le aleja de cualquier actividad profesional o social y le fuerza a llevar una vida de reposo y cuidados clínicos que favorecerá su dedicación por entero a la poesía. Ámbito, Málaga (6º Suplemento de Litoral), 1928. Espadas como labios, M., Espasa-Calpe, 1932. En 1933 obtuvo el Premio Nacional de Literatura con La destrucción o el amor, uno de los más hermosos libros de toda la poesía surrealista, que confirmó a Aleixandre como un maestro de la poesía contemporánea. Pasión de la tierra, México, Fábula, 1935. Sombra del Paraíso, M., Adán, 1944. En 1949 es elegido miembro de la Real Academia Española. Con la obra Poemas de la consumación (1968) logró el Premio Nacional de la Crítica. Fue el 6 de octubre de 1977 cuando la Academia Sueca le concede el premio Nobel de Literatura “por una obra de creación poética innovadora que ilustra la condición del hombre en el cosmos y en nuestra sociedad actual, a la par que representa la gran renovación, en la época de entreguerras, de las tradiciones de la poesía española”. Muere en Madrid la noche del día 13 de diciembre de 1984. Fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de la Almudena el sábado 15 de diciembre. La destrucción o el amor es definido por el propio Aleixandre como un “canto al renacer de las fuerzas y el apetito vital”. El mismo título, con esa “o” que es al mismo tiempo disyuntiva y asociativa, ofrece una intuición muy exacta del contenido: no hay otra salida sino el amor, porque fuera de éste se destruye todo sentido, pero amar es también destruirse”. Esta era uno de los dos libros que Miguel Hernández llevaba consigo el día que le detuvieron en huida hacia Portugal. Un ejemplar regalado que contenía una carta autógrafa de Vicente. Miguel fue gran admirador del poeta sevillano, así lo declaró ante la policía española el 4 de mayo de 1939 en Rosal de la Frontera (Huelva). Pedro Salinas, en Literatura española del siglo XX, Alianza Editorial, 1970, escribe: “Hasta la aparición del libro La destrucción o el amor era Vicente Aleixandre, con sus volúmenes de versos publicados (Ámbito, 1928; Espadas como labios, 1932), un poeta de personalidad ya marcada, estimado en un reducido círculo como una segura fuerza del porvenir lírico español. Ahora su figura poética se corona, sin duda alguna de trazo ni de intensidad, con esta obra importantísima...”. Aleixandre había sido sometido a una extirpación de un riñón en junio de 1932. Por ello no era amigo de tertulias en cafés. Su casa de Velintonia fue lugar de encuentros del grupo de poetas de la Generación del 27. Inicio de una duradera y leal amistad Miguel se hallaba en su quinto viaje a Madrid, 1935, conoce o ve en el escaparate de alguna librería la edición del libro La destrucción o el amor, que acaba de salir, y con su sensibilidad de poeta, emocionado, le escribe una carta a Vicente en papel basto y letra enérgica, firmado: “Miguel Hernández, pastor de Orihuela” (2). Un apelativo humilde para llamar la atención de Vicente. “He visto su libro La destrucción o el amor, que acaba de aparecer... No me es posible adquirirlo... Yo le quedaría muy agradecido si pudiera usted proporcionarme un ejemplar... Voy a vivir en Madrid, donde estoy...”. Antes de la cita en la casa de Velintonia, 3, Vicente pide referencias de Miguel a Pablo Neruda, entre ellos ya existía un idilio poético. No sabemos lo que le contestó Neruda. Miguel y Vicente se vieron posiblemente en abril o mayo de 1935, y le entregó un libro dedicado con una carta, luego en junio se encontrarán en la cena homenaje. No es muy probable que la data de 23 de septiembre, que es la barajada por diversos analistas, sea la del primer encuentro entre Vicente y Miguel en la casa de Velintonia, 3. Posiblemente, y en agradecimiento a este regalo, Miguel escribió “Oda entre arena y piedra a Vicente Aleixandre”, que se encuentra en Poemas sueltos III, escritos entre 1935 y 1936, no publicados en libros. Con un tono ya surrealista. Empieza: Tu padre el mar te condenó a la tierra / dándote un asesino manotazo / que hizo llorar a los corales sangre. Quizás de alguna forma sutil Miguel anuncia aquí la enfermedad de riñón de Vicente. Es en esta época, quinto viaje a Madrid, cuando Miguel se inicia en el estilismo sincrónico de Neruda y Aleixandre que lo iniciaron en el surrealismo, bien a través de sus conversaciones u obras, en las formas poéticas del verso libre y en la poesía comprometida, sin pureza. Y son, sobre todo Neruda y Alberti, quienes le conducen en la ideología del socialismo revolucionario e ideas políticas del joven poeta oriolano provinciano. “Neruda y Aleixandre le dan coraje para superar su timidez, romper con las fórmulas poéticas tradicionales”, según el comentario de Juan Cano Ballesta, pág. 23, 1991. Un mes más tarde, en junio de 1935, Miguel asiste a la cena homenaje que los intelectuales de la época dedicaron a Vicente Aleixandre en el restaurante Biarritz de Madrid, organizado por Gerardo Diego, por la aparición de La destrucción o el amor, editorial M. Singo (1935), libro que había obtenido dos años antes, en 1933, el premio Nacional de Literatura. Existe una fotografía de esta cena donde aparecen los asistentes: de pie a la izquierda aparece Miguel Hernández, sentado Vicente Aleixandre. Otros comensales fueron: Leopoldo Panero, Luis Rosales, Antonio Espina, Luis Felipe Vivanco, J. F. Montesinos, Arturo Serrano Plaja, Pablo Neruda, Juan Panero, Pedro Salina, María Zambrano, Enrique Díaz Canedo, Concha Albornoz, Delia del Carril, José Bergamín y Gerardo Diego. Miguel se deja influir por la nueva poesía surrealista de Vicente, y por la llamada poesía impura de Neruda de Residencia en la tierra. La aparición de La destrucción o el amor, en 1933, supone la “partida de defunción de la poesía pura” (José Luis Ferris, pág. 218, 2002). Desde esta fecha casi todas las semanas iba Miguel a la casa de Vicente Aleixandre, y casi a diario a la casa de Pablo Neruda en Miraflores. Miguel escribirá a María Cegarra donde le dice que Aleixandre le interesa como poeta más que Neruda. Miguel imita la poesía aleixandrina, pero además aporta sus propios descubrimientos, puesto que Aleixandre le orientó por esa pasión de la tierra, según palabras de Juan Guerrero Zamora, que se había entrevistado en Madrid con Aleixandre para que le hablara de Miguel. También le habló de la náusea y el pavor que había visto en ambos escudos (bandos republicano y nacionalista): “...el deseo de poseer y destruirse en la mujer elegida, de olvidar en ella, de embriagarse en ella, de cancelar en ella tanta inicua memoria. Con el hijo próximo a la ternura de sus manos” (pág. 48, Proceso a Miguel Hernández). La temprana muerte de Ramón Sijé, la conoció Miguel a través de Vicente Aleixandre, dos días después de su muerte, quien había leído la noticia de su muerte en el diario El Sol de Madrid. Había fallecido en la Nochebuena del 24 de diciembre de 1935. Murió sin que pudieran reconciliarse, una amistad distante, ausente de cartas, se negó a asumir este periodo y en unos día escribió la famosa “Elegía a Ramón Sijé”, obra cumbre de la poesía castellana. Miguel es quien ofrece trabajos de Vicente Aleixandre para la revista oriolana Silbo, que dirigía Carlos Fenoll Felices, a los que se unieron Manuel Molina y Adolfo Lizón. En aquel ambiente madrileño Miguel se mueve a sus anchas, conoce a los editores Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, a Juan Gil-Albert, Bergamín, a Pedro Salinas, y al esquivo García Lorca, que según María Zambrano, “le tenía alergia por su condición rústica”, de hecho no estuvo en el homenaje a Luis Cernuda, en el restaurante de la calle Botoneras, por la publicación de La realidad y el deseo, donde acudió Lorca, ya en plena gloria. El 24 de enero de 1936 publicará El rayo que no cesa en la colección Héroes de Altolaguirre. El 11 de julio de 1936, Vicente Aleixandre abandona Madrid como cada verano para ir a Miraflores de la Sierra; un día antes invitó a los amigos para una “juerga literaria”, entre ellos estaban Federico García Lorca y Miguel Hernández. Lorca había terminado el manuscrito de La casa de Bernarda Alba, el 19 de junio. Miguel y Federico se conocían desde el 2 de enero de 1933 en Murcia, en casa de Raimundo de los Reyes, en ocasión de publicarse Perito en lunas. La verdad es que Miguel había acosado al granadino con cartas fuera de tono. Miguel dijo que Vicente es una carta a Carlos Fenoll “porque su aspecto es de hombre saludable, tiene la envidiable virtud de saber ocultar sus cosas tristes ante los amigos y parecer alegre...” (12 de julio de 1936). Durante la guerra, la casa de Velintonia quedó muy dañada, hubo de trasladarse a la casa de su tío Agustín en la calle Españoleto, 16. En este traslado de cosas y libros participó Miguel, según contó años después a Gabrielle Morelli, autora del libro Hernández-Aleixandre: una amistad ejemplar. Una vez incorporado Miguel al 5º Regimiento del Partido Comunista, septiembre de 1936, es la recomendación de Vicente Aleixandre al malagueño Emilio Prados de la Alianza de Intelectuales, y es Emilio quien le pasa de cavar trincheras en Cubas a la Primera Brigada Móvil de Choque. Es la época en que conoce al periodista cubano Pablo de la Torriente Brau, que le nombra comisario cultural. Vicente Aleixandre estaba enfermo (3) después de la guerra civil, temía por su libertad pero no se exilió. En realidad su enfermedad le impidió ser un auténtico poeta de guerra al modo de Miguel. A pesar de ello, Vicente, perseguido y fichado, colabora en El Mono Azul con “El fusilado”, publicado en septiembre del 36; “El miliciano desconocido (Frente de Madrid)”, febrero del 37; Mundo Obrero (“Oda a los niños muertos por la metralla”, noviembre del 36), Hora de España y otras publicaciones militantemente republicanas. No sabemos si obligado por los republicanos. Recomiendo leer: El enigma Aleixandre, de José Luis García Martín. En el verano de 1936, nuevamente enfermo y buscado por “los rojos”, consigue escapar a Miraflores de la Sierra. Termina los poemas para el libro Mundo a solas, 1937: publica su semblanza sobre Federico García Lorca, recientemente asesinado (19 de agosto de 1936). En plena guerra se refugia en casa de sus tíos, en la calle de Españoleto, en Madrid, porque la zona de Velintonia se ha convertido en escenario de guerra. El miliciano Miguel Hernández, que está en Madrid, le ayuda en el traslado de enseres y libros. Un reloj de oro de pulsera Vicente Aleixandre le regaló a Miguel un reloj de oro de pulsera como regalo de bodas, enlace que se celebró el 9 de marzo de 1937, en Orihuela, por lo civil, porque no hubo forma de hacerlo por la Iglesia, ya que no había curas, según Josefina, que era conservadora de las tradiciones, pues era hija de un guardia civil. No sabemos la marca ni el modelo del reloj. Este reloj de oro acabó en manos de un portugués, ya que el día 30 de abril de 1939, domingo, en su huida hacia Lisboa, en Santo Alexo, Miguel se vio obligado a vender un traje azul y el reloj, por pura necesidad. Según Josefina, fue el único regalo que les hicieron en su boda, ya que ni los padres de él ni sus cuñadas les regalaron nada. Dinero era lo normal que se regalaba, o bien utensilios del hogar para la mujer y ropa para los hombres. Cuando Miguel fue entregado por la policía portuguesa a la policía española, al Cuerpo de Investigación y Vigilancia de Fronteras, llevaba en su poder 20 escudos y unos centavos, dos salvoconductos y el libro de poesía de Aleixandre, del que ya hemos hablado, La destrucción o el amor, más una carta del propio Vicente, y un ejemplar del auto sacramental “Quien te ha visto y quien te ve, y sombra de lo que eras”, que usaba casi como aval a favor de su antigua lealtad a la religión católica, que tanto le habían inculcado los jesuitas de Santo Domingo, el canónigo don Luis Almarcha, e incluso su Ramón Sijé, El Estigmatizado, o el de sobrenombre “compañero del alma”, o el que llamaba “hermano” en su correspondencia. Quien ya le advirtió que se alejara de su “nerudismo, aleixandrismo y albertismo” (noviembre de 1935). El día 22 febrero de 1937 Miguel se encuentra en Valencia; en esa fecha fue destinado a Jaén, al “Altavoz del Frente Sur” a las órdenes de Vittorio Vidali, “Comandante Carlos”. Durante ese estancia en la capital del Turia entrega el original de Vientos del pueblo (Litografía Durá, septiembre de 1937), Socorro Rojo, Valencia. Este poemario de guerra, casi un testamento poético hernandiano, está dedicado a Vicente Aleixandre, donde comienza con esa frase que ya pertenece a la historia de la literatura: “Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos hace poetas la vida junto a todo los hombres... Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros...”. Dos años más tarde, Aleixandre fue nombrado, o mejor diría, llamado desesperadamente por Miguel, en el famoso poema “Llamo a los poetas” para el poemario El hombre acecha, de 1939, destruido, que no se publicaría hasta junio de 1981 por la Casona de Tudanca (4). La voz de Miguel Hernández era muy conocida en todos los frentes republicanos, continuó alzando su voz en las cárceles franquistas hasta su muerte, fue acusado de ser “poeta de la revolución”. Él mismo dijo: “Al servicio del pueblo de una manera franca y noble” en carta a Josefina, septiembre de 1939, preso en el Seminario de San Miguel de Orihuela. En definitiva, gran poeta del pueblo. Llamo a los poetas Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra: tal vez porque he sentido su corazón cercano cerca de mí, casi rozando el mío. (Miguel Hernández, El hombre acecha). Terminada la guerra y detenido Miguel Hernández, primero en Rosal de la Frontera (Huelva), y luego en Orihuela (Alicante), y trasladados a diferentes cárceles, Vicente auxilió moral, alimenticia y económicamente al poeta preso, en cuanto pudo, y cuando no pudo hacerlo por sí mismo invitó a amigos como José Antonio Muñoz Rojas o a Germán Vergara (jefe de negocios de la Embajada de Chile), a que le enviaran dinero, tanto a él como a su viuda; incluso, después de muerto el 28 de marzo de 1942, mantuvo esta ayuda a la viuda y editó Obras escogidas en Aguilar, 1952. Vicente estaba al tanto de sus vicisitudes carcelarias y seguimiento de la condena a muerte. Es muy posible que pidiera a su padre, Cirilo Aleixandre Ballester, coronel de ingenieros retirado, que intercediera en el sumario 21.001 abierto a su amigo. A pesar de los peligros, puesto que Vicente temía que cualquier día fueran los fascistas a por él, por los poemas que había escrito en revistas republicanas, le ayuda enviándole paquetes de comida a la cárcel y libros a través de su hermana Elvira o de Rodríguez Isern. Vicente recibía noticias de Miguel semanalmente a través de Luis Rodríguez Isern, antiguo compañero de Torrijos, ya excarcelado (5) que iba a su casa para contarle cómo iba el preso; sin embargo, Vicente en realidad no podía a ir a la cárcel de Toreno a visitar a Miguel por el temor a ser detenido, como manifestó la Elvira, hermana de Miguel. En las Obras completas de Miguel Hernández de RBA, 2007, aparecen 4 cartas destinadas a Vicente Aleixandre: 1. De fecha 29 de abril de 1941 (recepción de un paquete en la cárcel de Toreno): “¿Qué hay, Vicente? Sí, sí me ha llegado tu paquete y lo de Víctor [González Gil, escultor], todo junto...”. 2. De fecha 19 de mayo de 1941, desde la prisión de Ocaña: “...Harás el favor de avisar a Rafael Fernández Revuelta, quien por medicación de una hermana suya telefonista avisará a Cox...”. 3. De fecha 3 de junio de 1941, desde la prisión de Ocaña: “Querido Vicente: ya lo sabes, he pasado unos días con una bronquitis que me ha dejado mucha flojera. Además la falta absoluta de preparados farmacéuticos atrasa la cura completa y todavía no ando firme...”. 4. De fecha 25 de junio 1941, Alcázar de San Juan, preso transeúnte: “...me olvido decirte en mi anterior que leyendo tu libro me siento primitivo, Vicente, tan aplicada está tu sensibilidad poética y tan trabajado tu sentimiento en lo universal...” (no sabemos qué libro de Vicente estaba leyendo Miguel, pues La destrucción o el amor le había sido requisado en Rosal de la Frontera). El 22 de junio había escrito Miguel una carta a Josefina Manresa, donde le dice: “Por Vicente [Aleixandre, se reserva el apellido por cautela] me entero a última hora, cuando menos lo esperaba, que no se verifica mi traslado a Alicante sino a Valencia...”. Desde que es detenido, Miguel le pide reiteradamente a Josefina que escriba a Vicente, este Vicente de Aleixandre, según la carta de 27 de mayo de 1939, en Torrijos, 67: “Escribe a Vicente desde ahí: dile dónde me encuentro. Yo no puedo hacerlo desde aquí”. Como no se sabe muy bien qué pasó, Miguel le reitera a Josefina el 5 de agosto: “Escribe a Vicente. No es posible que siga así después de (borrado) de hambre y sufrimiento. Tú eres más tonta que yo, y es una desgracia más grande haberse juntado a casarse dos tontos...”. Lo cual evidencia que Aleixandre estaba, desde el principio, al tanto de la situación del poeta-preso, y tenía contactos con el Ministerio de Justicia y Germán Vergara. No obstante parece ser que es en septiembre de 1939 cuando Aleixandre contacta con Josefina en Cox (Alicante). Se trata del hecho, como escribe José Luis Ferris (pág. 465, 2002), que “la prisión alicantina no admitía a presos sentenciados a treinta años, motivo que el ministro de Justicia, Esteban Bilbao, decidiera conducir al poeta oriolano al penal de San Miguel de los Reyes en Valencia..., anexo del edificio del hospital antituberculosos de Porta-Coeli”. Sin embargo, Germán Vergara Donoso, siguiendo las instrucciones de Miguel (de ir a Alicante para ver a su mujer y su hijo) consigue que le lleven al Reformatorio de Adultos de Alicante, quizás no fue la mejor de las ideas. Miguel en la prisión de Ocaña Desde Palencia, pasando unos días por Yesería, fue conducido a la prisión de Ocaña (Toledo) el 29 de noviembre de 1940. Desde esta su nueva residencia carcelaria propone a Josefina en carta de 18 de enero 1941 que vaya con su hijo Manolillo a verle: “Dime en seguida si estás dispuesta a venir, y el tiempo que tardes en decírmelo, trato yo en arreglar esto, Josefina. Si no te decides me darás un buen disgusto y no volveré a insistir nunca (...) no estarías sola nunca, pasara lo que pasara, porque además de Vergara [Germán Vergara Donoso], están Vicente (Aleixandre) y una infinidad de amigos”. Es decir, que Miguel cuenta con la buena acogida de Aleixandre, y entre estos amigos figuraba la familia Rodríguez Isern. En realidad Miguel cree que Ocaña está cerca de Madrid y no en Toledo. Josefina no fue o no pudo ir a verle a Ocaña. Estos amigos eran la familia Fernández Revuelta y además la familia Rodríguez Isern, pero éstos no tenían recursos suficientes para mantener a Josefina y al hijo en Madrid, tal y como lo manifestó Luis (1915-1984) en una entrevista a Eutimio Martín: “El problema era económico porque mi padre continuaba en prisión, éramos cuatro hermanos y yo, el mayor, tenía 19 años. La llegada de dos personas más agravaba la nada boyante situación. Además la vida en Madrid era mucho más dura que en Orihuela (...). Decidimos (junto a Aleixandre), pues, que lo mejor sería retrasar por el momento la venida de Josefina a Madrid” (pág. 39, El Maquinista de la Generación, nº II, junio de 2006). Los presos sólo tenían derecho a una carta por semana, en Ocaña eran los sábados; como tenía mucho que escribir usaba los nombres de sus compañeros de celda, además las cartas sólo podían dirigirse a familiares, además eran leídas y censuradas. Por ello se dirigía a la madre de Luis Rodríguez Isern como madrina, o a los padres de Ramón Sijé les llama padres. Esto de que las cartas llegaran a Josefina en nombre de otros no le gustaba y no lo quería entender, y el carácter agrio y vacilante de Josefina se manifestaba constantemente. En enero de 1941, escribe Miguel a Luis Rodríguez Isern: “Mira: quiero que vayas a ver a Vicente. Hazle saber lo que expongo a tu madre y comunícale sus impresiones, además del estado de salud en que le encuentres. (El asunto que le exponía a la madre de Luis era la petición de que consultara con Aleixandre para acordar la forma de que Josefina viniera a Madrid). Le harás saber que he recibido unos versitos muy simpáticos de una tal Mirta Aguirre, que él (Vicente) tal vez conoce. Y dile que sé (de) su interés por conseguir que Josefina cobre para sus hermanos la pensión que en justicia debiera cobrar hace tiempo”. Este asunto de la pensión se refería a que Josefina y sus cuatro hermanos, Manolo, Carmen, Conchita y Gertrudis, eran huérfanos de un guardia civil, Manuel Manresa Pamies, al que mataron unos milicianos en Elda (Alicante) el 13 de agosto de 1936. Parece ser que Aleixandre medió en este tema de la pensión de orfandad. Luis fue a ver a Aleixandre a la calle Velintonia, 3; acordaron que era mucho trastorno traer a Josefina y al niño a Madrid, para luego trasladarla una vez en semana a Ocaña para hablar por unos minutos. En el epistolario aparecen nombrados otros Vicente, por el contexto de la lectura hay que entender que se trata de su hermano y no de Aleixandre. Tras la muerte de Miguel Hernández Tras la muerte del poeta de Orihuela, Vicente mantiene la correspondencia con Josefina Manresa, quiere salvar del olvido y del ostracismo la obra de Miguel. Existen en el Centro Hernandiano de Estudios e Investigación de Elche unas 300 cartas que Vicente le escribió a Josefina, la viuda de Miguel, y las cartas de Luis Rodríguez Isern. Según cuenta Arturo del Hoyo en el prólogo para la Antología comentada (I, Poesía) de Francisco Esteve, Ediciones La Torre, Madrid 2003, pág. 15; Vicente Aleixandre intentó publicar obras hernandianas sin éxito: “Mientras tanto, Vicente Aleixandre preparaba, calladamente, la publicación de un volumen de obras de Miguel Hernández para salvar poemas dispersos, en riesgo de perderse, y otros muchos inéditos, en mayor riesgo de pérdida. Abierto un portillo de esperanza con la publicación de El rayo que no cesa, en Argentina, Vicente Aleixandre propuso la publicación de las obras de Miguel a algún editor argentino, pero sin resultado positivo...”. En 1950, Vicente Aleixandre propuso la edición a José Aguilar, sobrino del editor, en un volumen que recogiera la mayor obra posible de Miguel. Arturo del Hoyo se convirtió en intermediario entre la editorial y Vicente, y escribió un prólogo, asunto que no era muy frecuente. En este prólogo se cuenta la historia de la edición de Obras escogidas que salió en enero de 1952. “Vicente Aleixandre procuraba la publicación de un volumen de obras de Miguel Hernández, para salvar poemas dispersos... Aleixandre, pues, ofreció la publicación de la obra de Miguel Hernández al único editor en que podía confiar (Aguilar). Casi todo el equipo editorial estaba formado por depurados o excarcelados, por personas consideradas, en el lenguaje de la época ‘desafectos al Régimen’ ”. Vicente hizo todo lo que pudo por que tanto Josefina como su hijo Manolillo recibieran ayuda económica; él no mandaba dinero directamente, sino que se lo encargaba a su amigo José Antonio Muñoz Rojas, el financiero, como hemos podido comprobar en la correspondencia entre ambos, según el libro Cartas de Vicente Aleixandre a José Antonio Muñoz Rojas (1937-1984), edición al cuidado de Irma Emiliozzi, transcripción y colaboración de María del Carmen Martínez Pereira. Pre-Textos. Podemos leer que en carta de fecha..., de la página 211, escribe Vicente: “Aprovecho para hacer lo que quiero hacer desde hace días, y es pedirte el acostumbrado envío de 125 pesetas para la viuda de Miguel. Sus señas son: Josefina Manresa. García Morato, 14, Cox (Alicante)”. En otra carta escribe Vicente a Muñoz Rojas: “La viuda de Miguel Hernández ha trasladado su vivienda a Elche para buscar más trabajo de coser, y que el niño vaya al colegio. ¿Podrás mandarle las 125 pesetas que de vez en cuando te pido para ella? Pues hazlo si puedes, y si ahora no puedes dímelo para buscarlo de otro modo. No me digas sí: con callar sé que lo haces. Te doy sus nuevas señas: Josefina Manresa. Partida Carrús, 352 (Elche) Alicante”. Por otro lado, Josefina era pobre pero muy orgullosa, y no quería reconocer que recibía algunas ayudas económicas. Como la pensión de huérfanas de la Guardia Civil, que iba cada mes a recoger a la Comandancia, como ella misma relata en Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández. Vicente dijo de Miguel que era como su hermano menor: “Era un alma libre que miraba con clara mirada a los hombres. Era el poeta del triste destino, que murió malogrando a un gran artista, que hubiera sido, que ya lo es, honor de nuestra lengua” (6). De hecho, tampoco perdió la relación con Alicante ni con los oriolanos, fieles seguidores hernandianos. Puesto que en mayo de 1952, estuvo en Alicante, existe una foto de grupo (7) donde podemos ver a Santiago Moreno, Antonio Ramos, Román Bono, Manuel Molina, Juan José Esteve y Vicente Ramos. Durante esta visita, Aleixandre sitió la tumba de Miguel en el Cementerio del Remedio; en la foto de 1952 podemos verle entre Urbano García Orad y Vicente Ramos (8). Tú, el puro y verdadero, tú, el más real de todos, tú, el no desaparecido, fueron las palabras que Vicente Aleixandre depositó en su tumba. En el libro de Aleixandre Los encuentros, Guardamar, Madrid, 1958, escribió que Miguel usaba alpargatas, tenía los ojos azules (otros autores dicen que los tenía verdes), dentadura blanca, blanquísima, era rudo de cuerpo, pero poseía infinita benevolencia. Algunas veces paseaban por la Moncloa con Pablo Neruda y Delia del Carril, y Miguel desaparecía, una veces bebía agua en un arroyo o se subía en un árbol gateando. Conclusión Hemos tenido ocasión de leer la parte visible de la amistad entre dos hombres, y la admiración mutua entre dos grandes poetas, que se acrecentó en los momentos de dificultad y apuros. Una amistad leal, sincera y prolongada más allá de la muerte. Ejemplos que hemos de seguir en estos tiempos de destrucción y sin amor. Bibliografía consultada • Obras completas de Miguel Hernández, RBA. Barcelona, 2006. Introducción y notas de Agustín Sánchez Vidal, José Carlos Rovira, Carmen Alemany. De esta edición: Espasa-Calpe, S.A. • ESTEVE, Francisco, Antología comentada (I, Prosa). Prólogo de Arturo del Hoyo. Ediciones de la Torre, Madrid, 2002. • CANO BALLESTA, Juan, El hombre y su poesía, Cátedra, Madrid, Nº 2, 1991. • FERRIS, José Luis, Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Tema de Hoy (2002), pág. 490. • FERNÁNDEZ PALMERAL, Ramón, Doce artículos hernandianos y uno más. Palmeral, Alicante, 2005. —. El hombre acecha, como eje de la poesía de guerra, introducción de Manuel Roberto-Leonís, Palmeral, 2004. • GUERRERO ZAMORA, Juan, Proceso a Miguel Hernández. El sumario 21.001. Dossat, Madrid, 1990. • LÓPEZ ALFONSO, Alfonso, “Arturo del Hoyo; ¿eesistir es vencer?”, Clarín, 63, junio de 2006, Oviedo. • MARTÍN, Eutimio, “La relación Miguel Hernández-Luis Rodríguez Isern”. El Maquinista de la Generación, Nº II, junio de 2006, pgs. 27-29. • Revistas Leer. “Salvar la casa del poeta: Velintonia, 3”, Nº 180, marzo de 2007, A. del Moral Fernández. • MORELLI, Gabrielle, Hernández-Aleixandre: una amistad ejemplar. Notas 1. El nombre de su calle Velintonia se debe a que la anglófila Wellingtonia, nombrada así por las abundantes secoyas o meliosmas que antiguamente crecían en el lugar, apareciera en el diccionario hispano como Velintonia, aunque el Ayuntamiento se empeñara en ignorarlo. Hoy la calle se llama Vicente Aleixandre, en honor del poeta que la bautizó dos veces. 2. Marchamo de “pastor-poeta” que le había colocado el médico escritor oriolano José María Ballesteros, en su primeros años. 3. Una frase de Neruda: “Ahí está Aleixandre, con su mala salud de hierro”. 4. La edición de El hombre acecha fue destruida en Tipografía Moderna de Valencia; se habían salvado dos capillas, pliegos sin coser, una en poder de Antonio Rodríguez Moñino y otra en poder de José María de Cossío, que fue la que se tomó para editar una edición facsímil con introducción de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia, junio de 1981. También se ha editado El hombre acecha, como eje de la poesía de guerra (http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=18030), ensayo e ilustraciones de Ramón Fernández Palmeral, con introducción de Manuel Roberto-Leonís; Palmeral, Alicante, 2004. 5. Artículo de Eutimio Martín, “La relación Miguel Hernández-Luis Rodríguez Isern”, publicado en la revista El Maquinista de la Generación en junio de 2006. 6. La carta de Vicente Aleixandre al poeta canario Juan Maderos fechada el 3 de septiembre de 1946 y recogida por Idelfonso Cases Andreu en la revista Oleza, Orihuela, diciembre de 200, páginas 88-89. 7. “Santiago Moreno, o la inmortalidad sentada”. Ramón Fernández Palmeral. Orihuela Digital. 8. Página 133, Miguel Hernández en Alicante. Vicente Ramos-Manuel Molina, Colección Ifach, Alicante 1976. ** Ramón Fernández Palmeral ramon.fernandez@ono.com Artista plástico y escritor español (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947). Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista Perito (Literario-Artístico) y de varios portales como Las Lunas de Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros títulos, de La cara atroz del Guernica de Picasso, que además se puede consultar en formato .pdf en la red, así como de numerosos artículos sobre arte y ensayos de temas literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundación Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la Casa Museo Azorín (http://www.azorin.org), de Monóvar. Textos suyos pueden leerse en su página personal, http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm. === Sirena Esteban Moore ============================================= Sirena Poesía, arte y crítica Poetry Art and Criticism 2006:1, número especial; publicación del Departamento de Español y Portugués del Dickinson College, Carlisle, Pennsylvania, EEUU Las revistas literarias, ¿qué sería de la literatura sin su existencia? Sin duda, sin ellas, infinidad de textos aún permanecerían en oscuros cajones o cubiertos por el polvo del tiempo en algún olvidado anaquel, aguardando pacientes a su posible descubridor. Son incontables los casos de textos que resultan de importancia para la literatura actual, que sólo despertaron el interés de la industria editorial y la crítica especializada luego de ser puestos a disposición del público en las páginas de alguna de estas publicaciones periódicas. James Joyce nos ilustra acerca de las dificultades que enfrentó para poder dar a conocer su libro de cuentos Dublineses: “He consumido diez años de mi vida escribiendo cartas y litigando sobre mi libro Dublineses. Fue rechazado por 40 editores; en tres ocasiones fue compuesto, una vez quemado. (...) Mantuve correspondencia al respecto con 110 periódicos, 7 abogados, 3 sociedades de lectores, 40 editoriales y muchos hombres de letras. Todos se negaron a prestarme ayuda con la excepción del señor Pound”. Finalmente Dublineses vería la luz en 1914, palabra por palabra, tal cual fuera escrito en 1905. Sin embargo, los próximos dos títulos del irlandés, Retrato del artista como un hombre joven y Ulises, corrieron distinta suerte. Fueron impresos por entregas en The Egoist (Inglaterra) y en The Little Review (Estados Unidos de América) por la sencilla razón de que Ezra Pound se ocupó de persuadir a sus responsables, Harriet Shaw Weaver y Margaret Anderson, de que se hallaban en presencia de una nueva y vital voz de la ficción contemporánea. En el territorio del Río de la Plata es conocido el hecho de que Jorge Luis Borges, hacia fines de la década de los 40, en su condición de secretario de redacción de Anales, publicó, ilustrado por Norah Borges, el cuento Casa tomada de Julio Cortázar. La mención de esto último no tiene por objeto destacar la generosidad de Jorge Luis Borges sino poner de relieve el tópico de esta nota. No son pocos los autores que por razones de esta índole han defendido la función de las revistas literarias, en las que también presentaron sus trabajos: T. S. Eliot, Ezra Pound, W. C. Williams, Allen Ginsberg y César Fernández Moreno, cuyo poema Argentino hasta la muerte (1954), uno de los precursores del tono conversacional de la poesía latinoamericana, llegó a la letra de molde en el primer número de la revista Correspondencia (Buenos Aires, julio de 1956). La aparición de una revista literaria, o de un nuevo número de las ya establecidas, es por lo tanto motivo de celebración y regocijo. Esta entrega de Sirena, dirigida por el escritor y traductor Jorge Sagastume, lo confirma. Sirena, definida como un medio para la poesía, el arte y la crítica, es, asimismo, un espacio en el que se produce un variado cruce de culturas y poéticas. Sus páginas nos permitirán tomar conocimiento del trabajo de muchos poetas que de otra manera nos resultarían remotos, desconocidos, ajenos; apreciar cómo cada uno de ellos reelabora la respectiva tradición poética de la que se considera tributario. Y esto no es poca cosa en un mundo fragmentado e ilusorio. Los poemas elegidos son publicados en su lengua original y están acompañados de su traducción al castellano o al inglés respectivamente; aquéllos en otras lenguas cuentan invariablemente con sus versiones, castellana e inglesa, excediendo en este caso el bilingüismo de otras revistas, haciendo de Sirena un instrumento de difusión del trabajo de numerosos traductores, enriqueciéndonos, en tanto lectores. Jorge Luis Borges, en “Las versiones homéricas” (Discusión, 1932, Emecé, Buenos Aires, 1964), dice, no sin cierto énfasis: “La Odisea, gracias a mi oportuno desconocimiento del griego, es una librería internacional de obras en prosa y verso, desde los pareados de Chapman hasta la Authorized Version de Andrew Lang o el drama clásico francés de Bérard o la saga vigorosa de Morris o la irónica novela burguesa de Samuel Butler”. En esta edición dedicada a Pearse Hutchinson, se incluye un dossier en el que destacados poetas como P. J. Kavanagh, Gabriel Rosenstock, Macdara Woods, Vincent Woods, Philip Casey, Eva Bourke, Michael Augustin, Sujata Blatt, Joris Iven y Hanne Rouweler rinden homenaje al poeta irlandés; quien cuenta con un pequeño pero selecto grupo de lectores en América Latina. También incluye una entrevista al narrador argentino Abel Posse realizada por Edgardo Cora, un ensayo de Juan Forn sobre el artista plástico Pat Andrea y poesía en traducción de Darcy França Denófrio (Brazil), Lucija Stupica (Eslovenia), Aizawa Keizo (Japón), Igor Kolarov (Serbia), Holly Jones (EEUU), Titos Patrikios (Grecia), Giles Goodland (Inglaterra) y Jefferson Holbridge (EEUU), entre otros. El volumen fue ilustrado por Sjef Hendrickx. ** Esteban Moore estebanmoore@ciudad.com.ar Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Partes mínimas (1999) e Instantáneas de fin de siglo (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mínimas y otros poemas (Mar del Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky, Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco publicó sus traducciones de Lawrence Ferlinghetti, América desierta y otros poemas (Ediciones Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realizó un proyecto de traducción en la escuela de poesía The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su país, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medellín (1995). Colabora con publicaciones de su país y del extranjero. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, alemán y portugués e incluida en diversas antologías. === Exploración de las emociones humanas Aurelio Barrio Gallardo ===== El amor, la amistad y sus metamorfosis Ángel Cristóbal Montes Editorial Trotta Madrid, 2007 262 páginas Si el ser humano fuera capaz de abandonarse a sus impulsos primarios se hallaría incapacitado para albergar sentimientos y pondría en duda su condición de persona. En la cultura occidental el juicio es tan consustancial al hombre que éste jamás puede actuar sin pensar lo que está haciendo. El diálogo permanente del alma consigo misma, el entendimiento platoniano, o el zoon logon echon de Aristóteles muestran inequívocamente que ya en la antigüedad las acciones del hombre estaban guiadas por la lógica. Desde la Ilustración hasta hoy el valor del pensamiento se ha acrecentado. Es tan notorio su dominio de las acciones del ser humano que incluso, a decir de Kant, dicta a la naturaleza sus propias leyes. Y ese pensamiento se expresa, otra característica exclusiva de los seres humanos, por medio del lenguaje: los hombres somos habla (Heidegger), el ser que puede ser comprendido es lenguaje (Gadamer). De la elección de estas fuentes se infiere la intención del autor de no otorgar a las emociones plena autonomía si por ella se entiende, sobre todo respecto al amor, la concepción romántica del impulso irrefrenable que arrastra al individuo como si de un torbellino se tratara. No debe creerse, sin embargo, que para Ángel Cristóbal Montes el impulso o la pasión han sido completamente absorbidos por la razón. Ni son una ciencia ni pueden considerarse como axiomas ni son objeto ulterior de demostración. Pero tampoco son inefables ya que precisamente a través del entendimiento (si una pregunta ¿qué es el amor, qué es la amistad? puede plantearse, entonces también se le puede dar una respuesta, dirá Wittgenstein) el estudioso puede aproximarse a los sentimientos y si no definirlos, sí podrá describirlos y explicar sus propiedades más notables. Y se entrega con ahínco a esa tarea asistido por toda la cultura que atesora, que añade a los autores ya citados otros que se han ocupado con mayor intensidad de los fenómenos amicial y amoroso como Wilde, Fromm, S. Weil, Ratzinger Ovidio o García Márquez. Hace gala, igualmente, de una excelente capacidad de observación que abarca, además del conocimiento del alma humana, una amplia gama de casos que afectan a sujetos y relaciones de la actividad sentimental. La magnitud del amor está fuera de duda —“El corazón de un hombre capaz de amar es mucho mayor que todas las galaxias juntas”, decía Ratzinger. Pero con ser tan poderoso, nunca puede ser tomado únicamente como una compulsión porque si sólo fuera eso jamás podría realizarse en libertad. Y la libertad del ser humano es una conquista que no debe desecharse ni tan siquiera para amar. En palabras de Erich Fromm si el amor no fuera más que un sentimiento no existirían bases para la promesa de amar eternamente. Precisamente por esa libertad, por la voluntad humana libremente ejercida, no puede ponerse limitación alguna a la condición de quien lo practica ya sean heterosexuales, homosexuales hombres o mujeres, o bisexuales si bien nuestra propia cultura amatoria acepta normalmente la heterosexualidad, tolera en menor grado los vínculos entre hombres y se muestra todavía reticente a los que ligan solamente a mujeres. Especialmente interesante es la disertación sobre la eternidad del amor. Aunque el propio autor reconoce la imposibilidad de establecer una correspondencia exacta entre lírica y hecho vivido se advierten ecos quevedianos (mas no, de esotra parte, en la ribera, dejará la memoria, en donde ardía / ... su cuerpo dejará, no su cuidado) en algunos pasajes donde se arguye que si bien es cierto que el amor como sentimiento vivido nunca será eterno, pues quienes lo sustentan tienen una finitud temporal, conceptualmente perdura en el tiempo y se transmite de generación en generación lo que le confiere ciertos atisbos de eternidad. Mutatis mutandis guarda evidentes similitudes con la producción artística: las grandes obras inmortalizan al autor y, a menudo, contenido o personajes perviven en la memoria colectiva a través del recuerdo. No menos importante que el amor es para el ser humano la amistad. Decía Platón: al cielo y a la tierra, a los dioses y a los hombres, los gobierna la amistad. Y él mismo llevó al límite las consecuencias de su afirmación retirándose de la vida pública cuando comprobó que allí ya no le quedaban amigos. La amistad no nubla la mente ni enturbia los corazones ni provoca pasiones desmedidas; sus notas más relevantes son la templanza, la serenidad, el juicio quieto o la atención ponderada. Este don tan preciado fue al principio atributo sólo de los hombres, pero con el paso del tiempo y sobre todo en nuestros días ha alcanzado también a la mujer. A pesar de que no hay restricción sobre el número de amigos —podrían teóricamente ser incontables—, el escritor, que tiene en alta estima la amistad, considera que la demasía atomizaría el afecto amicial y podría llegar a diluirlo. Se plantea seguidamente Ángel Cristóbal si la metamorfosis de la amistad en amor y la de éste en aquélla son posibles. Después de rechazar la coexistencia de ambos sentimientos entre las mismas personas, y tras examinar pormenorizadamente la casuística de la relación amorosa y los factores que pudieran promover el cambio, llega a la conclusión de que la amistad puede transformarse en amor —en heterosexuales y homosexuales indistintamente— puesto que en un momento se atisban en la primitiva relación algunos signos novedosos: cierto desasosiego, un cambio en ciernes no totalmente determinado por la voluntad, contactos más íntimos o aparición de los celos. Eso es el preludio de una nueva relación, la amorosa, que no tardará en materializarse. La mutación del amor en amistad, cuando aquél se rompe, ya sea por una lenta y progresiva degradación o por haber surgido nuevos lazos afectivos hacia un tercero, es prácticamente imposible. La amistad no es un sucedáneo del amor y, si éste acaba, los antiguos amantes no pueden crear algo que en lugar de ser un nuevo sentimiento, limpio y digno, pasaría a convertirse en una degradación del amor y se vería en todo momento contaminado por las vivencias pasadas, mucho más ricas que las que pudiera deparar el futuro. Todo ello empobrecería demasiado el hecho amicial arrebatándole su grandeza. A la condición de jurista prestigioso del autor se unen sus vastísimos conocimientos culturales —históricos, filosóficos, literarios o sociológicos—, bien armonizados en un libro escrito con pulcritud, elegancia y agilidad. Tales virtudes convierten a El amor, la amistad y sus metamorfosis en una obra que proporciona al lector, amén del hecho gratificante que en sí misma constituye la lectura, una experiencia que, más allá del saber puramente especulativo, puede ayudarle a conocer y sobrellevar mejor los avatares emocionales que le acontecen a diario. ** Aurelio Barrio Gallardo abarrio@unizar.es Investigador español (Zaragoza, 1981). Trabaja como investigador contratado para el Departamento de Derecho Privado de la Universidad de Zaragoza (http://www.unizar.es). Ha publicado artículos en revistas y diarios, ha colaborado en un libro y tiene en prensa otro de inminente aparición. Ha obtenido, además, el premio “Castán Tobeñas” para investigadores menores de 30 años. === De otra manera, Jane Kenyon Max Vergara Poeti ==================== De otra manera Jane Kenyon 164 páginas ISBN: 978-84-81918052 Traducción y dirección de Hilario Barrero Editorial Pre-Textos 15 € Pocos poetas comparten en Estados Unidos una misma fama y son nombrados inmediatamente en los mismos círculos. Es el caso de tres de cabecera, Jane Kenyon, Ted Kooser y Donald Hall. Los dos últimos, ya más que famosos al ser Poet Laureates y convertidos prácticamente en “household names”; ella, quizá, más apreciada que ellos dos, desde hace varios años. Y sólo unos cuantos (poetas, en efecto), se han dado a la tarea de verter sus versos al español, y quienes lo han hecho, han asumido las consecuencias de una modificación completa de su sentido original, o en el mejor de los casos, han logrado superarlo (grave vicio). Incluso, si quien hace la traducción es el mismo autor, se expone a obtener otro libro al final, totalmente distinto al que inicialmente escribió. Y si la traducción se hace de nuevo a su lengua original, se obtendrá siempre un tercer libro completamente distinto a los otros dos. En últimas, un poema siempre es un poema, una novela una novela, y no sus versiones, que también son. Pero hay versiones que más se aproximan a ellas, y son las verdaderamente avaladas por los conocedores de los originales, por los profundos lectores. Incluso del mismo autor o sus amigos cercanos, como en el caso de Kenyon, y la ayuda de su esposo, el poeta Hall, al libro que aquí se reseña. Este es el caso de De otra manera, que reúne algunos de los mejores poemas de Jane Kenyon, dupla de su Otherwise (y traducción exacta), publicado originalmente en Estados Unidos en 1996, como libro póstumo tras su muerte un año antes. Este hecho sin lugar a dudas dio un nuevo rumbo a su “atención”, pues nada aportó al reconocimiento de la calidad de su obra poética, del que ya sobradamente gozaba. Poe fue uno de los que dijeron alguna vez que la muerte de una mujer brillante era incuestionablemente “el tema más poético del mundo”. Y las coincidencias con Kenyon, además del contexto de su vida, reiteran la validez de tal idea. La versión de De otra manera que se presenta para España e Hispanoamérica reúne una representativa selección de lo mejor de su obra: desde From Room to Room, su primer libro de poemas, hasta los nuevos poemas de su colección póstuma, escritos durante su larga enfermedad. La vida de Kenyon da numerosas claves a su obra, pero a veces innecesarias, dada su universalidad indiscutible: se trataba de una universitaria que se casó con su profesor de más edad y se retiró con él a una finca en Nueva Inglaterra para redescubrir, en últimas, su fe, sobrevivir a la depresión del vivir, servir luego de enfermera durante las dos amenazas de cáncer de su esposo Donald Hall (lo llamaba “Perkins”), pasear con su perro Gus, escribir y leer, y en últimas, ser la esposa cuidada hasta su muerte. Desde otra mirada que nos aproxima a su obra, su vida fue la de una joven beata que se rebeló en su adolescencia y regresó a la fe en su edad adulta. Fue esta brecha la que la llevó a escribir, e igualmente, tras su regreso a una intensa religiosidad, le dio dimensión a sus versos. Su vida fue una maravillosa asociación (que en últimas, puede llegar a ser más fuerte que el simple matrimonio) con Hall, quien tenía 43 años y ella 24 cuando se casaron. Su mudanza con Hall a la granja de abolengos en New Hampshire será, para su obra, el ojo de toda la fuerza de su inspiración. Inicialmente la pareja quiso pasar allí una especie de “año sabático”, pero sería en aquella casa donde Kenyon moriría veinte años después. La obra de Kenyon se levanta sobre su profunda religiosidad individual. Su poesía gira cuando, en un momento de su vida, se da cuenta de su hambre espiritual y su eterna unión con Dios, con el Cosmos. La belleza física de los alrededores de la granja, el Mt. Kearsarge y el Lago Eagle, serían un factor determinante en su obra. La poetisa, que en sus inicios dudaba si acaso podría alguna vez producir un libro de poemas, lo consigue, experimentando por vez primera la sensación de “comunidad” que jamás había sentido, contrastada con la soledad, “y muchas horas que aprovechar, que llenar”, que engendra sus poemas. La profundidad de la obra poética en De otra manera está en la connivencia entre la soledad y la comunidad. Sumado a esto, la experiencia personal, traducida en “live metaphors”, según la misma Kenyon. De otra manera reúne 60 poemas, que inicia con su primera antología, De habitación en habitación (1978). “Aquí” es el primer poema que salta a la vista, que canaliza el esfuerzo de la recién llegada a New Hampshire de adaptarse a una nueva vida, dedicada a escribir: “Tú siempre has pertenecido a este lugar. / Eras uno de los suyos, firme como una roca. / Yo soy la que se preocupa / de si me adapto o no a los muebles / y al paisaje”. Estos versos son una muestra viva del arte de Kenyon, por su presentación austera, su sencillez y la riqueza de dos o tres detalles extraídos del mundo doméstico y natural. Sobre estos primeros poemas, con un claro “sujeto” poético, Kenyon diría: “Las cosas que advertí de este lugar son todas objeto de mis poemas... Es maravilloso que vivamos aquí entre estas montañas y colinas”. En los años sucesivos la traducción y estudio de Akhmatova (quien Joseph Brodsky considerara la mejor poeta rusa del siglo pasado y llegara a Kenyon por sugerencia del poeta Robert Bly) vigorizó sus escritos. El resultado es la segunda ronda de poemas, La barca de las horas tranquilas. Ya en esta nueva colección vislumbramos un subrepticio matiz de oscuridad y sufrimiento, una melancolía fina y enriquecedora, a pesar de la aparente perfección de su vida en Eagle Pond Farm. Comienza en este ciclo un “ansia espiritual”, en el cual fluye lo más hondo de su condición bipolar que no es otra cosa que su obra. Se acerca a Dios, y por ello sufre, ve a “un Dios que te perdona con amor, no un Dios que te castiga con reglas y prohibiciones”. De lo que luego concluye: “Si no creyera en ello no podría vivir”. En esta profunda melancolía existencial transcurren sus poemas. Su fuerza y belleza subyacen precisamente en su manejo honesto de la desesperación y la fe, y en este sentido la lucha entre ambas es cerrada. El otro lado humano, que no era artístico, estaba sumido en una honda enfermedad. La medicina ayudaba, pero no habría podido sobrellevarse de no ser por la intensa y bella soledad que compartía con Hall y su relación con la comunidad, que en Estados Unidos es un valor primordial en los pueblos chicos. En 1993, “Constancia” da algunos matices de esta lucha, con su epígrafe de Chejóv que dice: “Si se recetan muchos remedios para una enfermedad, debes tener claro que la enfermedad no tiene cura”. Allí surge la fe en un Dios condescendiente y universal, así: “You wouldn’t be so depressed / if you really believed in God”. Esta primera traducción inédita al español termina con algunos poemas últimos, previos a su muerte, más reflexivos que tétricos, podría decirse. En total son 14, puntualizados por el sombrío “La esposa enferma”. Los poemas en De otra manera, reunidos bajo la dirección y admirable cuidado del poeta Hilario Barrero, no son poemas religiosos; son poemas que hablan de fe, que no necesariamente fluye hacia una Iglesia o un credo determinado, sino hacia el sentido de unidad universal que cada ser humano necesita para no desfallecer. Hay un positivismo extremo, innegable en cada uno de estos poemas. Una gran belleza, potenciada por su simpleza. En algunos, la poetisa (como la humanidad) no se da por vencida en la lucha diaria: “Lo intentaré de nuevo / como la joven enfermera lo hace con la aguja”. Y siempre la luz, cayendo sobre el camino de cualquier posibilidad, como este libro, una valiosa puerta que encontrará sus lectores, pues como escribió Kenyon: “Pero un día, lo sé / será, de otra manera”. Links • Enlace editorial: http://www.pre-textos.com/detalle.asp?id=1037. • Jane Kenyon: http://www.poets.org/poet.php/prmPID/361. • Librería Casa del Libro (compra online): http://murl.net/1xu. ** Max Vergara Poeti christianv@supercabletv.net.co Escritor, reseñador, pintor y traductor colombiano (Bogotá). Abogado de profesión, ha colaborado para diferentes revistas de Hispanoamérica, Europa y Estados Unidos, asimismo como para algunos suplementos de periódicos. Columnista del portal español Libro de Notas (http://www.librodenotas.com), cuentos suyos han aparecido en diferentes versiones impresas y electrónicas traducidos al inglés, francés, alemán, italiano y sueco, así como su poesía, escrita principalmente en inglés e italiano y publicada bajo seudónimo. Ciudadano de Italia, ha participado también en diferentes programas culturales de Turín, la ciudad de sus antepasados, como también en Barcelona y Nueva York. Actualmente dirige un proyecto literario, Adentro y Afuera (http://maxvergarapoeti.blogspot.com), y prepara la publicación de su primera novela en Iberoamérica. === Satanás Winston Morales Chavarro ================================= Siempre he abrigado una delectación especial hacia las obras “oscuras”, “cifradas”, de escritores de la edad media, el renacimiento, el romanticismo, la era victoriana o la modernidad. Esos pasajes “esotéricos”, vorágine por la psique humana, me parecen mucho más reveladores que los episodios de la literatura contemporánea, donde todo aparece resuelto y el esfuerzo mental, la capacidad telúrica, es mínima. Mi impresión muy personal me empuja a preferir obras como El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, sobre otras como El príncipe feliz o El ruiseñor y la rosa, del mismo autor. Lo mismo puedo decir de Robert Louis Balfour Stevenson. Sin lugar a dudas, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde supera con creces, desde esa cabeza oscura de la que nos hablara el poeta Antonin Artaud, a textos como La Isla del Tesoro (no por la equívoca impresión de ser un libro para jóvenes) o su otra novela, La flecha negra. Pese a esto, Stevenson, en La Isla del Tesoro, algo que se repite en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, logra establecer un principio de correspondencia entre el bien y el mal, la luz y las sombras, de la misma manera en que lo hace Cervantes con el Quijote; el Quijote representaría el espíritu, Sancho Panza, como su mismo apellido lo acredita, la materia. No obstante, se trazan equilibrios en la obra; Sancho, quien simboliza lo vulgar, lo terreno, padece un proceso de calcinación y de ablución, logrando al final del texto una luminosidad que asombra. El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, sobre todo este último, incitan a una valoración de lo real, lo evidente, lo físico, lo humano. Las revelaciones oscuras del libro, su lenguaje cifrado, su infinidad de códigos y acertijos, igual a los pasajes referentes al infierno de La Divina Comedia o de El Paraíso Perdido, están más ataviados de luz, de descubrimientos, que el mismo Génesis de la Biblia. Lo mismo acontece en La Eneida, de Virgilio; El asno de oro, de Apuleyo; El matrimonio del Cielo y el Infierno, de William Blake; La serpiente verde y Fausto, de Johann Wolfgang von Goethe, las cuales pertenecen a esas fábulas de lo oscuro y lo esotérico, trazadas y levantadas por escritores que tuvieron en su literatura un vínculo muy estrecho con las sociedades secretas (el caso de Milton, Dante y Goethe), o que simplemente encontraron más atractiva su lucha estética enfrentándose a sus propios demonios, fiebres, urticarias y pesadillas (Hölderlin, Novalis, Baudelaire, Nietzsche, Milosz). Lo anterior se extiende a escritores más contemporáneos como es el caso de Doyle y Yeats (lo paranormal) o los americanos Dávila Andrade, Ramos Sucre, Jaime Sáenz y Carlos Obregón (lo alquímico). La película Satanás, basada en el libro homónimo de Mario Mendoza, refuerza en nosotros ese gusto por lo siniestro, lo oscuro, el otro o los otros, cohorte de fuerzas antagónicas que nos delinean, habitan y componen y sin las cuales no seríamos nada. Eliseo, el hombre que se incrusta en la carne y en los huesos de hombres y mujeres de diversas geografías, logra libertarse del pensamiento racional de su Yo para instalarse en un pensamiento seminal, conectado con la naturaleza de su propia psique, con las fuerzas de su ser interior y no exterior; todos llegamos a creer, por culpa de la tradición religiosa, que el mal habita afuera, que se representa en lo externo y en lo simbólico, sin percatarnos de que el mal subyace adentro, forma un paralelo con su sustancia antagónica-análoga, entrando en correspondencias que determinan los equilibrios. Pero Satanás, antípoda del bien, no sólo habita en Eliseo, sino que se iza y erige en Ernesto, el párroco, lo que confirma que el bien y el mal dejan de contradecirse para interactuar; Paola, aquella hermosa muchacha que utiliza sus encantos —todo ángel es terrible, diría Rilke— para robar a un puñado de hombres con el uso de la escopolamina; Irene, quien encarnaría, en el caso del cura Ernesto, la caída, el fruto prohibido, la serpiente del Edén, para luego instaurarse como la luz, el amor, la salvación, la fuga, el éxodo. El mal no sólo habita en Eliseo. Puedo afirmar, con conocimiento de causa, que los extremos opuestos de la belleza, de la perfección, de la fealdad, del bien, de lo luminoso —es decir, el mal y sus iguales— gravitan no sólo en los seres humanos (el taxista, los hampones, los violadores) sino en lo imaginario, en lo atmosférico, en lo geográfico, en lo simbólico, en lo comunicativo. Eliseo, entonces, nos representa a todos, no a unos cuantos, como dirán algunos moralistas, sino a todos, hombres y mujeres, niños y ancianos, y lo anterior puede confirmarse no sólo a través del hermetismo (los principios herméticos), el taoísmo, el budismo, el brahmanismo —incluso el catolicismo en sus orígenes— sino también en el anima y el animus planteado por Jung; el inconsciente de Freud; el principio de incertidumbre, de Werner Karl Heisenberg, o la relatividad de Albert Einsten, llevados estos últimos al plano de lo espiritual y psicológico. Con temor a equivocaciones, creo que Satanás, del colombiano Andi Baiz, es la mejor película que se ha hecho en el país. Y eso lo constata no solamente la dirección de Baiz, la producción de Rodrigo Guerrero Rojas (María llena eres de gracia) y del mexicano Matthias Ehrenberg (Rosario Tijeras), sino también la actuación magistral de Damián Alcázar (El crimen del padre Amaro), Blas Jaramillo, Jhon Alex Toro, Teresa Gutiérrez, Vicky Hernández, Marcela Gardeazábal y Martina García (Perder es cuestión de método). Una película que sorprende por sus diálogos, su filosofía, su literatura, su fotografía, su reparto. Una obra que desde comienzo a fin logra la seducción, algo muy esquivo en el cine nacional, la atracción, la sugestión, el arrepentimiento, el llanto, la catarsis. Una película que no da lugar a pausas, lapsus, respiros. Una pieza maestra que no permite la liberación, solamente hasta el final, el escape, la retirada. Es muy probable que Satanás, aunque esto no debe preocupar a Colombia (Lars Von Trier ni siquiera fue nominado por Dogville), reciba la presea dorada en los Premios Oscar como mejor película extranjera. Sin embargo, a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood le suele ocurrir lo que le sucede a quienes conceden el Premio Nobel de Literatura: son muchos los escritores que han quedado por fuera. Con reconocimientos o sin ellos, Satanás es una obra que consolida el cine nacional —el mismo que ha tomado tanta fuerza con películas como Al final del espectro o Bluff—, una cinta que confirma que el arte nacional está a la altura del mejor cine mexicano, chileno, argentino, brasilero o iraní. ** Winston Morales Chavarro aniquirona@yahoo.com Narrador, poeta, ensayista y periodista colombiano (Neiva, Huila, 1969). Magíster en estudios de la cultura, mención literatura hispanoamericana, por la Universidad Andina Simón Bolívar (http://www.uasb.edu.ec; Quito, Ecuador). Ganador de los concursos de Poesía Organización Casa de Poesía (1996); José Eustasio Rivera (1997 y 1999); Concursos Departamentales del Ministerio de Cultura (1998); Concurso Nacional de Poesía “Euclides Jaramillo Arango” (Universidad del Quindío, http://www.uniquindio.edu.co, 2000); segundo premio en el Concurso Nacional de Poesía “Ciudad de Chiquinquirá” (2000); Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia (http://www.udea.edu.co, 2001); tercer lugar en el Concurso Internacional Literario de Outono (Brasil); primer y único premio en la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera (2004); primer puesto en el Premio Nacional de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co, Cartagena, 2005), y finalista en varios concursos de poesía y cuento en Colombia, España y México. Fue director editorial-fundador del periódico Neiva y es co-director de la revista Índice de Literatura, miembro del consejo editorial de la revista de literatura Puesto de Combate (Bogotá), director de la revista Hojas Sueltas-Neiva y corresponsal de la revista de literatura Alhucema (España). Ha publicado los poemarios Aniquirona (Trilce Editores, 1998); La lluvia y el ángel (coautoría; Trilce, 1999); De regreso a Schuaima (Ediciones Dauro, Granada, España, 2001); Memorias de Alexander de Brucco (Editorial Universidad de Antioquia, 2002), Summa poética (Altazor Editores, 2005) y la novela Dios puso una sonrisa sobre su rostro. Textos suyos aparecen en antologías diversas y en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico y México. Mantiene una página personal en http://www.eldigoras.com/eda/m01/wmorales.htm. === Regreso a casa María Angélica Franco Frías ======================= Ya dormí en cama de rosas, dibujé siluetas hermosas, había muerto y resucité, lo perdí todo, lo recuperé, pero todavía no cierro el círculo, algo está pendiente, por eso es que yo... Regreso a casa, me lo reclama el corazón, siempre hubo encendido fuego en el hogar. No cambio el mundo, ando de frente, y hacia el sol, ya fue mucho tiempo de divagar. Regreso a casa, Moenia. Día Uno. La complicidad del frío Hoy veinte de enero regreso nuevamente a Bogotá después de nueve años; hace quince, en un día así, incluso en la misma fecha, el frío de la ciudad entró para quedarse conmigo, haciéndome enemiga de los aires acondicionados y otros aparatos de ventilación. Ese frío que me acompaña hasta en temporada de calor, permite decir que en el Distrito Capital me siento como en casa, mi cédula de ciudadanía lo confirma. Dejo las maletas y me lanzo a la calle a recorrer las que fueron rutas cotidianas... ¡ha cambiado tan poco y a la vez tanto! No estoy tan perdida, los sitios más frecuentados se encuentran allí y el tiempo, si bien los ha mutado, les añade elementos que conjugan el pasado con el presente. Al llegar al Parque de la 93, el cual dejé hecho un montón de tierra acumulada e incipientes construcciones, escucho a Robi Draco Rosa cantando Más y más, la cual sonaba repetitivamente el verano en el que luchaba con mis primeros textos luego de eternidades sin escribir. Parece que nunca hubiese emigrado, la sensación de familiaridad es tan agradable que hace olvidar cualquier molestia fruto del cambio de ambiente. Es cierto, esta ciudad me es tan mía como ajena me ha sido por momentos aquella que habito. Día Dos. Despertando a la memoria sensorial Los moribundos recorren sus pasos antes de desprender su espíritu del cuerpo; los vivos, al querer rememorar lo experimentado, recurrimos, unas veces sin éxito, otras con resultados insospechados, a hacer el titánico esfuerzo de despertar la memoria sensorial, ejercicio constante de los estudiantes de artes escénicas. Desperté temprano planificando la continuación de la noche anterior. Añoraba ir a mi cita obligatoria los domingos para combatir el ennui: el mercado de las pulgas de Usaquén. Amaneció delicioso y soleado, como para tomarse la libertad de salir sin medias. A mitad de mañana me encontré con Diana y su hijita Luisa. No nos habíamos visto desde cuando estaba embarazada y actualmente espera su segundo retoño. Nos reíamos de las tremendas aburridas en que nos hemos convertido, encargándome de recordarle que tomaba cerveza echada sobre las baldosas del piso de la terraza de mi casa y ahora llevamos un milenio sin probar un trago. Me dejó en la calzada frente a Hacienda Santa Bárbara, atravesando sus pabellones llegué a la Plaza de Usaquén. Salvo que el mercado se movió una cuadra más arriba, lo demás se encuentra idéntico a cuando adquirí una piedra café con vetas amarillas, colgada de un cordón de cuero, a manera de collar atesorado hasta hace poco. Lo recorro de arriba abajo, subo hasta casi ver los árboles de los cerros orientales, en busca de pequeños hallazgos para llevar a manera de recuerdos, sin encontrar la Carta de una desconocida de Stefan Zweig en el puesto de libros antiguos y dar con el que creí el mejor de los descubrimientos, un pequeño almacén de curiosidades en el que se apilaban pares de guantes multicolores de módico precio. No dudé en calzármelos enseguida, pese a que la indumentaria con piernas descubiertas contradijera las manos enfundadas en mitones azul celeste, que me acompañarían hasta pagar su costo el resto de la semana. En la esquina siguiente, un vendedor callejero los ofrecía todavía más baratos. Ya me había hecho a ellos, mala aunque necesaria inversión. No sé cómo haré si visito algún recóndito zoco en los que regatear es el alma de la negociación, pues me avergüenza, a riesgo de acabar timada, discutir el precio con el marchante. La tarde fue compartida con alguien a quien apenas estaba conociendo y de quien no tuve la oportunidad de despedirme, por circunstancias jamás esclarecidas. No obstante, sentados en el jardín que antes no existía cuando me recostaba allí mismo en un columpio con mi amiga Paola a fumar Marlboro Lights, para horror de las madres de familia que pasaban llevando a sus niños de la mano; el olor a humo de cigarrillo, dejado por razones obvias, traía de vuelta vivencias pasadas, intensificadas por el aroma de los spaguettis al burro con más queso que pasta, saboreados entrando la noche. Cuando éramos más jóvenes, nos alimentábamos de pasta a cualquier hora que el antojo irrumpiera, pero al cabo de la vejez muchos hábitos se pierden. Día Tres. Life is for rent Antes del crepúsculo de una jornada agitada, me encontraba en similar postura a la descrita por Truman Capote en la página siete de Crucero de verano: —Eres un misterio, querida —dijo su madre, y Grady, desde el otro lado de la mesa, a través de un centro de rosas y helechos, sonrió con indulgencia: Sí, soy un misterio, y le agradaba pensarlo. Mitad acalorada, mitad tiritando, buscaba afanosamente en un tazón que hacía las veces de azucarera un sobre de endulzante que no contuviera stevia, la cual amarga todo lo que toca. Descubro que no traigo conmigo algo importante que debía tener en mi poder. Al presentarme al rendezvous sólo portaba una tríada de varitas de incienso que obtuve en la avenida Jiménez. A mi interlocutor y a mí nos separaba casi una década de ausencias: “Eran demasiado selectos, la época de la adolescencia no les era propia, Peter decía que serían apreciados en el futuro”. Convocada por él, me deslicé a toda prisa hacia la calle ochenta desde la carrera séptima hasta la once, para llegar casi ahogada por el esfuerzo, recordando lo que dice Margarita Posada: “La vida es así. Somos como los aviones: tenemos unos tiempos estimados de arribo y unos tiempos estimados de despegue, y si no concuerdan con el del otro, sorry. Así sean dos minutos de diferencia. Uno puede desencontrarse con alguien en cuestión de minutos”. Pero esta vez no hubo tal, no imagino qué tuvo que conjurarse para que esta reunión se materializara, serena y dichosamente. La ciudad y nosotros, aparentemente iguales pero ostensiblemente distintos, con ciertas metas antes soñadas y ya obtenidas o a punto de concretarse. La conversación discurrió fácil entre preguntas formuladas previamente, unas invariables, otras con modificadas respuestas, comparando hechos, gente, fenómenos e insucesos. El tiempo era escaso, pero parecía haberse congelado como la atmósfera que me obligaba a usar cuello de tortuga, bufanda y guantes, contrariando los efectos del calentamiento global, envuelta en capas semejantes a las de una cebolla. Ubicados afuera del café, el Zoom de Soda Stereo que se escuchaba en 1996 reprime el impulso de reparar en los demás ocupantes del local; no obstante, parecía que podríamos pescar a Grady McNeil reclamándole a su ami de coeur: —Peter, ¿te burlas de mí? —Por supuesto —se rió él, y ella le tiró del pelo, riéndose también. Aunque no eran parientes, estaban emparentados, no por la sangre sino porque congeniaban: era la amistad más feliz que ella conocía, y con él se sentía siempre relajada, como en el calor y la seguridad de un baño. Pero no es el citado personaje el que explica la labor de supervivencia que envuelve no poseer automóvil en una jungla en la que las congestiones viales obligan a salir con anticipación para acudir a cualquier lugar, como ejemplo de las mortificaciones a las que se ve sometido a veces el ser humano. Le consuelo resaltando las bondades de caminar. Eso haríamos, parte del sendero transitado antesdeayer se me antojó más corto. La epifanía de “lo que no sucede es porque no conviene” quedó sin valor, por haber sido este un déjà-vu sincronizado que desembocó en el sector pavimentado con adoquines en el que se emplaza una escultura de Ramírez Villamizar o Edgar Negret, sitio de la despedida. Hasta muy pronto: “...¿no se daba cuenta Peter de que la hora de los aplausos, el momento dorado que él había prometido, transcurría ahora?”. Acuérdate, partner, Il faut se faire valoir (hay que hacerse valer), sin embargo, sólo estamos aquí de paso... “Nunca he encontrado realmente un lugar al que pueda llamar hogar, nunca me he quedado lo suficiente para hacerlo. Sí, mi vida es alquilada, y no aprendí a comprar. Bueno, no merezco nada más de lo que he conseguido, porque nada de lo que tengo es verdaderamente mío”. Día Cuatro. El galán en el museo Embargada por la ilusión postergada a causa de repentinos imprevistos, pude llegar al Museo Nacional so pretexto de ver la muestra de cuatro siglos de pintura europea, bajo el influjo distractor del botín de tesoros hallados en los distintos pisos de la edificación. Al llegar hasta donde se encontraba la Escena campesina del año 1575, pintada por Maarten van Cleve, en el área dedicada a la formación del Nuevo Reino de Granada, me impresionó con ironía advertir que, pese a desear ser etiquetados como ciudadanos de una “Nación Moderna” (léase Estado Social de Derecho), estamos lejos de lograrlo gracias a la explicación en la ficha técnica del cuadro: “La sociedad conserva los rasgos feudales heredados de España, se mantiene el señorío y la rígida estratificación social, orgullosa y discriminatoria...”; ¡cuán sujetos nos encontramos aún, en pleno siglo XXI, a tan verídico como patético modelo! La crudeza de lo mencionado se suaviza con el más hermoso de los Epifanios Garay: “Por las velas, el pan y el chocolate” (1870). Le siguen los Andrés de Santamaría, el cuadro de una mujer ataviada como Miss Lilly Bart, al estilo Art Nouveau, obra de una de las primeras pintoras colombianas de las que se tiene registro, la imagen réplica de la Rebeca que adorna la fuente cercana al museo, las esculturas y el salón dedicado a Jorge Eliécer Gaitán. Paseando con despreocupación por la radiante ala, diviso a Manuel José Chávez y me detengo. Cuando dejaba el empaque de actor infantil, prometí con solemnidad que, si me lo encontraba, lo besaría. Nos tropezábamos en centros comerciales y supermercados a otros miembros del elenco, menos a él, y poco a poco la manada se diluyó no sin alivio de mi parte, dada la magnitud del compromiso que me había echado encima, ante la perspectiva de asediar a un arquetipo de ficción televisiva al que llevo ventaja deambulando por la tierra. Espeluznada ante la inconmensurable veracidad del poder del verbo, respiré profundo fijándome en el bastón del ex presidente López Pumarejo y/o el cuadro del designado a la Presidencia Lozano, sin mucha concentración, por la travesura que tardíamente me estaba jugando el universo, sin testigos. Mane Chávez, secundado por un señor de cabello canoso, ingresa a la sala del nueve de abril, en la que se escuchan trozos de un discurso del caudillo liberal que brotan desde un viejo aparato de radio. Quito los ojos clavados en la pared llena de reliquias conservadas en urnas y me dispongo a pasar a la Sala de la Colección BBVA y de paso echar un fugaz atisbo a los Boteros en la rotonda. ¿Cumpliría o no mi palabra? Tal vez habría sido más fácil si nos hubiésemos encontrado en la sección de retratos en miniatura, por estar convenientemente en tinieblas, pero no, estábamos a plena luz y Manuel José imitaba los gestos de Gaitán, con el brazo levantado arengando a la multitud enloquecida, tal vez como queriendo en un futuro representarlo sin mucho parecido físico, en virtud de su corte de cabello pseudo Mohawk, con la cresta decolorada de un tono güero desvaído. Se le forman graciosas arruguitas en las sienes al reírse, rasgo curioso en alguien tan joven. Examinándome de soslayo en un espejo empotrado en la pared, mi imagen corrobora que también todavía lo soy, eso sí, un poco más curtida. Me delato al volver a mirarlo, cayendo en cuenta de que él capta la contemplación, perplejo. Quizás no entendería qué hacía allí escrutándolo de pies a cabeza, con notoria cara de sobresalto. Por ahí me dijeron que se había casado, y eso que fue apenas ayer que apareció haciendo el papel de guerrillero adolescente en Edipo Alcalde. El recato me gana, no queda más remedio que recuperar el equilibrio en el borde de una butaca a la entrada de la pinacoteca, mientras busco dentro del bolsillo de la chaqueta la contraseña para ingresar que exige el uniformado, en tanto que Mane y su acompañante también se aprestan a abandonar la estancia. En una última fracción de segundo, nuestra visión se cruza, llevándome al delicado relato de Alicia Alayón: “...Una oleada de miedo inmenso coincidió con una brisa helada que espantó a las aves y a las mariposas, y le aguijoneó el rostro. ¿Y si su llegada, la ternura acumulada en largos años, se quebraba contra la fría realidad de un desconocido?”. Tomé mi cartera, lo besé con la mirada y me acerqué al Mercurio de Albert Cuyp y al paisaje de Jan de Vermeer, carente de certidumbre de si era o no el Vermeer que pintó a la joven de la perla. Día Cinco. Un castillo interior con taller para el artista Aprovechando unas horas libres, exploré con tranquilidad las calles del centro antes de visitar la exposición denominada “El castillo interior”, próxima a desmontarse. El título de la misma me retrotrajo a la lectura a los trece años plagados por un rampante escaso entendimiento de “Las moradas” de Santa Teresa de Ávila, a la que se le atribuye el aforismo, “Más lágrimas se vierten por las plegarias atendidas, que por las desoídas...”. La pequeña Enciclopedia Temática Larousse describe el tenor del trabajo de Teresa de Cepeda y Ahumada caracterizándolo “...por la riqueza léxica popular, la sencillez y espontaneidad y por lo atrevido de las metáforas que emplea”. La noción del alma “como un castillo dividido en siete moradas, en la última de las cuales se encuentra Dios”, era, cuando se me asignó la lectura, lo más parecido a una suerte de acertijo impuesto por la esfinge de Tebas, harto difícil de desglosar por su elevado misticismo. La casa colonial que alberga el Museo de Arte Religioso cuenta con salas rigurosamente custodiadas pues en varias oportunidades han desaparecido piezas en exhibición. Tuve que atravesar los diferentes pisos con dos vigilantes recitando al unísono: “Sí, señorita; no, señorita; siga, señorita; por aquí, por favor...”. Anhelando que los guardias de seguridad se convencieran de mi falta de intenciones de atentar contra las reliquias, escamotear animales de los nacimientos de la época del Virreinato, o alterar el orden de los cajones de los bargueños esmaltados, me dejaron sola en el salón dedicado al Taller del Artista, donde los Zurbarán se confunden con los Arce y Ceballos, por dedicarse ambos a plasmar imágenes religiosas. A partir de ese instante, admirando los diversos pigmentos utilizados para obtener los colores destinados a cubrir los lienzos, dejé que el silencio de la edificación me llenara, siendo sólo interrumpido por el sonido de las pisadas al bajar la escalera que conduce al patio, lleno de árboles y flores que rodean una fuente de piedra. Finalmente llegué a un subjetivo dictamen: el castillo interior es sentirse en paz con uno mismo, hacer y ser lo que constituye la verdadera vocación. De ahí que nada más espiritual, místico y pertinente que la comunión entre una austera morada y el espacio de trabajo de un artista. Día Seis. Soledad, presente Comienza el Hay Festival en Cartagena, los compañeros del taller de escritura creativa asistirán. Todos menos yo. Escucharán a Wole Soyinka, Tishani Doshi, Juan Gossaín y a Marianne Ponsford, y se deleitarán con la música del Sexteto Tabalá y las Alegres Ambulancias de Palenque. Los que no logren entrar al auditorio del Heredia tienen chance de asistir al Off-off Festival. Las torres de oficinas, los puentes peatonales y estaciones de Transmilenio parecían decir: VETE. La inquietud empieza a hacer lo suyo en mi cerebro. He decidido regresar. Esta noche en el Teatro Libre de Chapinero se presentará The Cultures of Rhythm y no tengo con quien ir a ver el espectáculo. La soledad es mal perenne en las grandes ciudades. La nostalgia me ataca cruel en una buseta atestada que avanza a paso de tortuga por la Caracas próxima a tomar la quince. No me habían vuelto a tocar los gélidos aguaceros de principios de año; esta vez, uno de ellos apresuró la terminación de la inspección relámpago a la calle 116, último domicilio que tuve en Bogotá. Asfixiada por el gentío aglomerado en el pasillo del sucinto transporte, me bajo y completo a pie el resto del trayecto. Quiero estar en mi casa, en mi habitación, extraño a mi gata y a mis plantas predilectas: las orquídeas de tierra, las rosas criollas, los bonches, esos anturios rosados, ni hablar de los helechos colgados en canastas y las palmeras. Subiendo por la setenta veo las flores y la vegetación que tanto me fascinaron durante los cuarenta y ocho meses transcurridos desde que llegué para no quedarme. No me hallaba y no me hallo ahora, aunque pase por lugares en los que, al final de aquel capítulo, encontrara una inusual fortuna que enmarañó la anterior partida. Esta vez me topé nuevamente con ese regalo del destino, o como lo llaman los orientales: Kismet, a pesar de sentir que mi lugar no estaba en donde me encontraba ese lluvioso jueves. Sólo esperaba que las horas pasaran rápido para arrancar. Entretanto, cruzando la carrera novena, mis sentidos se saturaron con la belleza urbana que sirve de placebo para mi desesperación. Al despojarme del empapado impermeable y los zapatos húmedos, me refugio una última noche bajo las cobijas de la cama prestada en la que sólo dormí bien el martes, no por incómoda, sino por insomnio crónico. Día Siete. Regreso a casa No siempre hacer lo correcto es lo más fácil, pero es parte de crecer aceptar que a veces, al perder, en cierta medida se gana, aunque las cosas no salgan como se esperan. El tiempo da la razón de todo. A manera de consuelo, compré un ejemplar de La edad de la inocencia, de Edith Wharton, que se encontraba en oferta en la Librería Lerner. No pude detenerme en los títulos de las estanterías, porque la cuenta final estaba corriendo y necesitaba encontrar algo que me llevara hasta Cedritos, de lo que tuve que desistir con frustración ante las negativas de los conductores. Terminando de empacar lo que traje y lo que llevaría, se me ocurrió salir a dar un paseo, abrigada hasta las orejas debido a la llovizna de la mañana continuando intermitente hasta oscurecer, escondiendo en su neblina a los edificios más altos de Los Rosales. Camino bajando por Casa Medina hasta la calle 63 con séptima, llegándome susurros desde los ventanales del enorme centro deportivo, las carpas de los nuevos restaurantes y las vitrinas de las boutiques, salpicadas por doquier de ramas de magnolios, cortezas de eucaliptos y papiros: “Volverás porque somos parte de ti, tú que creías no tener raíces, por fin has descubierto que cuentas con más de un terreno al cual pertenecer y quedarte todo lo que desees”. Me fui al aeropuerto en un taxi, como lo hice en otras oportunidades en indistintos horarios, utilizando el bus que tarda casi dos horas en llegar al Dorado. Conozco el camino de sobra. Al abandonar la sala de equipajes, mi mamá estrena un aderezo azul y mi papá aguarda para ayudarme a cargar mis cosas. Me lleno de satisfacción. Tengo tanto por hacer ahora que llegué... Las caras paternas son como las que ve Dorothy al despertar sana y salva del sueño que la llevó a kilómetros de su granja. Este itinerario termina con una estrofa encontrada en las páginas de una de mis novelas favoritas: “Aun cuando sea tan humilde un sitio no hay como el hogar”. ** María Angélica Franco Frías mfrancofrias@yahoo.es Abogada colombiana (Cartagena, Bolívar, 1974). Egresada de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Ha publicado relatos y artículos en Semana (http://www.semana.com), Letralia (http://www.letralia.com), Destiempos (http://www.destiempos.com), Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Cañasanta (http://www.canasanta.com). Mantiene una bitácora personal en http://mariafrancofrias.blogspot.com. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Wilfredo Carrizales, en el reino de lo onírico y lo escatológico ====== === “El mundo está allí afuera y hay que buscarlo” Rafael Ortega ===== “Los verdaderos lectores de literatura en un país siempre serán pocos. Son loables las campañas que emprende el Estado para masificar la lectura de buena literatura, pero mientras la lectura no sea una real necesidad del ser humano poco se avanzará en ese sentido”. Wilfredo Carrizales (Cagua, 1951) es sinólogo de profesión y actualmente se desempeña como agregado cultural de la Embajada de Venezuela en Pekín. Entre 1976 y 1982 estudió chino moderno y clásico, así como historia de la cultura china en la Universidad de Pekín. Textos suyos han aparecido en diversos medios de comunicación de Venezuela y China, entre otros países. También ha publicado los poemarios Ideogramas (Maracay, Venezuela, 1992) y Mudanzas, el hábito (Pekín, China, 2003), el libro de cuentos Calma final (Maracay, 1995), los libros de prosa poética Textos de las estaciones (Editorial Letralia, http://www.letralia.com/ed_let/estaciones, 2003; edición bilingüe español-chino con fotografías; Editorial La Lagartija Erudita; Pekín, 2006), Postales (Corporación Cultural Beijing Xingsuo, Pekín, 2004) y La casa que me habita (prosa poética; edición ilustrada; Editorial La Lagartija Erudita, Pekín, 2004; versión en chino de Chang Shiru, Editorial de las Nacionalidades, 2006; Editorial Letralia, http://www.letralia.com/ed_let/casa, 2006), el libro de brevedades Desde el cinabrio (Editorial La Lagartija Erudita, Pekín, 2005) y tres traducciones del chino al castellano. —¿Cuáles fueron tus primeras lecturas? ¿Cuándo comienzas a escribir? —Mis primeras lecturas me remiten al tiempo de mi infancia, donde en la casa paterna (la casa que aún me habita), mi madre (quien fue maestra) se afanaba por enseñarme a leer y a escribir a los cuatro o cinco años de mi edad. Después, dos tías maternas que también eran educadoras se encargaron de formar mi primera biblioteca con ejemplares de Pinocho, los cuentos de Perrault, Cristian Andersen y Stevenson, las novelas de Julio Verne, las fábulas de Esopo, viejas leyendas de América y antiguos mitos grecorromanos. Recuerdo que comencé a redactar mis propias “composiciones” desde segundo grado. La que hice para egresar del sexto grado le gustó mucho al jurado y me valió una evaluación de excelente. Es el único “premio” que he recibido desde entonces. Durante mi etapa de bachillerato continué leyendo mucho, sobre todo historia y novelas históricas, pero no escribí prácticamente nada. Mi afición o gusto por la escritura se manifiesta, paulatinamente, cuando me traslado por primera vez a China, en 1976, e ingreso en la universidad. Los textos de aquella época eran bastante malos, mas me sirvieron de aprendizaje y ejemplos negativos. —¿Participaste en algún taller literario? —Mi formación ha sido autodidacta en materia literaria. Nunca asistí a ningún taller literario. En alguna ocasión yo mismo fungí como guía de taller para jóvenes que se iniciaban en la escritura de textos narrativos. —¿Crees que los talleres literarios son fábricas de escritores? —Fábricas de escritores suena como a producción en serie. Yo considero que los talleres literarios, cuando cuentan con un buen guía que tenga amplias y profundas lecturas y conocimientos de técnicas idiomáticas y escriturales, pueden, si no “fabricar” escritores, al menos estimular el placer hacia lo lúdico de la literatura. —¿Cuáles temas te motivan a escribir? —Me interesan, en principio, todos los temas. Sin embargo, hay temas recurrentes a los cuales vuelvo una y otra vez, como por ejemplo la muerte, lo escatológico, lo misterioso, el mundo de los animales, lo erótico, todo aderezado con ironía o sarcasmo. —¿Cómo nacen tus relatos? —Tienen varias génesis. A veces pueden provenir del ámbito onírico, del subconsciente o de la memoria; otras veces, surgen de otras lecturas con aristas insospechadas; en otras ocasiones, de iconos, imágenes fotográficas, fijas o en movimiento, pinturas o recuerdos míos de infancia o juventud y sucesos recientes que retornan a la conciencia para ser transformados en ficción. —¿En cuál género te sientes más a gusto? —Si todavía podemos seguir hablando de “género”, me siento más a gusto escribiendo prosa poética o poemas en prosa. No obstante, me divierto grandemente mientras creo un cuento con “ambiente” burlesco o de sorna. —Aparte de la lectura, ¿de qué otras fuentes te nutres para escribir? —También me nutro del cine y del teatro, de la pintura y los espectáculos. —A tu criterio, ¿cuáles escritores venezolanos son fundamentales? —José Antonio Ramos Sucre, Antonio Arráiz, Julio Garmendia, Guillermo Meneses, Salvador Garmendia, Francisco Massiani, Renato Rodríguez, José Rafael Pocaterra, Mariano Picón Salas, Adriano González León... —¿A qué atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como los de otros países? —La razón podría atribuírsela a una falta de proyección internacional por parte de los entes del Estado encargados de difundir la obra de los escritores venezolanos. Empero los mismos escritores deben utilizar todos los medios válidos a su alcance (Internet, por ejemplo) para difundir su obra en variados ámbitos. Para acceder a lectores de otras culturas, la obra de los escritores venezolanos debería estar traducida, por lo menos, al inglés. —Es difícil ser escritor en un país de pocos lectores. ¿Cómo asumes ese reto? —Los verdaderos lectores de literatura en un país siempre serán pocos. Son loables las campañas que emprende el Estado para masificar la lectura de buena literatura, pero mientras la lectura no sea una real necesidad del ser humano poco se avanzará en ese sentido. Yo asumo el “reto” difundiendo mi obra a través de Internet. No sólo me interesa acercar mi obra a lectores venezolanos: el mundo está allí afuera y hay que buscarlo. —¿Cómo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura? —En nuestra literatura se ha venido destacando en los últimos tiempos una serie de escritoras inteligentes y audaces, con una prosa de calidad que ha enriquecido el panorama de nuestras letras. Pienso en Elisa Lerner, Milagros Mata Gil, Ana Teresa Torres, sólo por citar tres nombres... —¿Cuáles libros o autores de la literatura universal recomendarías? —En el ámbito hispanoamericano: Guillermo Cabrera Infante, Bryce Echenique, Sergio Pitol, Roberto Bolaño, Max Aub, Julio Cortázar, Osvaldo Soriano, Manuel Vázquez-Montalbán, Alejo Carpentier, Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Juan Carlos Onetti, Augusto Roa Bastos, Augusto Monterroso, Elena Poniatowska... En el ámbito universal: Edgar Allan Poe, Henry Miller, Ray Bradbury, Arthur Conan Doyle, Charles Baudelaire, Max Jacob, Jean Genet, Italo Calvino, José Saramago, Fedor Dostoievsky, Yukio Mishima, Yasunari Kawabata, Lu Xun, Pu Sung-ling, Yuan Mei, Jan Neruda, Virginia Wolf, Catherine Mansfield, Marguerite Yourcenar... —¿Las instituciones del Estado ofrecen la ayuda necesaria al escritor? —Sobre todo al escritor que se inicia la ayuda es mínima. A los escritores consagrados se les presta más ayuda y se les publica más, a veces en desmedro de los autores noveles. —¿Cuál es la función del escritor? —Escribir, crear, ser la conciencia y la memoria de su época y de todas las épocas. —¿Cómo ves el panorama regional actual? —Llevo ya más de cinco años fuera del país y por lo tanto no puedo opinar al respecto. Sólo deseo que surjan buenos escritores en Aragua. —¿De qué manera influyó el boom latinoamericano en la literatura venezolana? —Algunos autores venezolanos se dejaron influir por aquello que se llamó el “boom de la novela latinoamericana”, pero no lograron ninguna proyección ni méritos literarios. Otros que no siguieron esa corriente obtuvieron mejores resultados y continúan produciendo obras de claridad. —¿Qué opinas de las nuevas tecnologías? —El escritor verdadero no debe tenerle miedo a las nuevas tecnologías. Debe saber aprovecharlas en beneficio de la mejor realización de su obra y su posterior difusión y divulgación. —¿Crees que algún día los e-books suplantarán a los libros tradicionales? —Es posible que tal asunto suceda. Yo no soy futurista; yo no veré esa suplantación y por lo tanto continuaré disfrutando del inmenso placer de pasar hoja tras hoja de papel del libro que esté leyendo o simplemente (h)ojeando. Escribir: un acto de fe íntima Escribir es sentir la posibilidad de transitar por ignotos caminos paralelos con la certeza de no alcanzar ningún puerto seguro, pero sin evidencias de que alguien más te siga. Por lo que escribir se convierte en un acto de fe íntima, donde quien escribe se cree un especial taumaturgo que invoca en soledad a los númenes del idioma para que lo ayuden a salir de su angustia. ** Rafael Ortega rafaelortega@letralia.zzn.com Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su libro de cuentos La última sutileza del diablo. === Jaime Roos: “La globalización es una especie de Snac Bar” ============= === Aldo Roque Difilippo ================================================== “La música popular está más domesticada que antes”, expresó Jaime Roos. Producto de “la famosa globalización”, donde “nos van ganando” pero “yo la sigo peleando por la mía”. Porque “creo en la identidad de los pueblos”. Por estos días Jaime Roos sigue recorriendo el Uruguay presentando su trabajo discográfico Fuera de ambiente, que constituye también una novedosa experiencia de distribución y difusión del disco en un emprendimiento promocionado por Ancap, empresa estatal que refina combustible y cuenta con una red de estaciones de servicio en todo el país. Este disco de Jaime Roos puede adquirirse en las estaciones de servicio de Ancap, lo que le ha posibilitado bajar el costo del producto y a su vez colocar un número muy superior de ejemplares. Previo a su recital en la ciudad de Mercedes, la oportunidad fue propicia para dialogar con el músico sobre esta nueva experiencia de venta, al tiempo que reflexionó sobre la actualidad de la música uruguaya. —¿Cómo evalúas esta nueva forma de venta de tu disco? —Todos nos quejamos porque los que perdemos somos los artistas. Las disquerías también pierden, porque si no les compran los discos... pero los que perdemos más somos nosotros. Qué ganó Ancap. Por un lado no perdió nada y miles y miles de personas pasaron por sus gasolineras, llenaron el tanque... Asociar la imagen de un músico uruguayo que tiene —imagino para ellos— cierto predicamento en su país, que el coche cuando para también va al 24 horas, compran un refresco; o sea toda una movida. Nosotros vendimos 16 mil ejemplares, siendo que los topes hoy por hoy para lo que se dice exitoso son de 7 u 8 mil, y vendemos 16 mil ejemplares en quince días. Ahora con la segunda edición ya superamos los 20 mil. Entonces efectivamente le dimos un fierrazo a la piratería. El disco no se piratea puesto que le dimos en la matadura, al bajar el precio el pirata pierde. Gano yo como artista puesto que puedo vender muchos más discos, y gana Ancap puesto que hace toda una movida de la que todo el país está hablando. Es por eso que salió bien. Ahora, pensar que en el futuro cada artista edite sus discos de esta manera es muy difícil. Pero por otro lado creo que es una lección de que si se baja el precio de los discos la gente se inclina a comprar el posta que el trucho. —Vos has dicho: Me siento como sapo de otro pozo con respecto a la música que se hace hoy. ¿Dónde está la diferencia entre lo que vos haces y lo que hacen otros músicos que el mercado nos propone consumir hoy? —No es un problema uruguayo, es internacional, en donde los músicos están muchísimo más inmersos dentro del sistema de la llamada música de marketing de lo que estaban antes. Antes aparecían, por llamarlo de alguna manera, talentos artísticos buscando su estilo propio, su propia voz, sus propias ideas. Hoy, en términos generales, cuando hay un artista nuevo, la industria pregunta: ¿a quién se parece? Mira, es una mezcla de tal con tal. Tiene la pinta de no sé quién pero la voz con un estilo de tal. En otras épocas era exactamente al revés. No había que parecerse a nadie. Un músico habría sido objeto de burla si se parecía a alguien. Precisamente había que ser diferente. Los músicos eran más contestatarios con respecto a las propias compañías discográficas. Una compañía discográfica buscaba músicos, los tomaba en una forma que se puede decir más en bruto, se respetaba más al artista en cuanto a su repertorio. La música comercial existió siempre. Siempre hubo los llamados muñecos que se inventan por la industria, pero había una frontera mucho mayor. O jugabas en este cuadro o jugabas en el otro. Estaba todo bien, no había ningún problema. Hoy por hoy los propios músicos muchas veces hacen sus primeras obras intentando complacer a la compañía e intentando ver si se parecen a algo que se pasó por MTV. A ver si su video se va a poder pasar por MTV. Las letras, en la mayoría de los casos, están mucho más dependientes de lo que venda, de la moda. Se le da mucha más importancia a la imagen del artista de lo que se le daba antes. Estoy hablando de los artistas sinceros. Si yo pienso en el gran movimiento de la canción brasileña de los años 60: Chico Buarque, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Gilberto Gil; por decir algo. Pienso en Uruguay en Zitarrosa, Los Olimareños, El Sabalero, Viglietti, Mateo, Rubén Rada, el Totem; y son muchos más. Y pienso en Estados Unidos, en tal, en tal, en tal, y ni que hablar en Inglaterra de los Beatles para arriba. Esto no está pasando hoy. Es decir, la música popular está más domesticada que antes. Entonces hay razones para eso. La famosa globalización. A mí me encanta la palabra globalización, ya que creo en la canción de John Lennon que dice imagina un mundo sin fronteras. Siempre aspiré a prender un canal de televisión y saber qué era lo que pasaba con la gran movida del joropo que hay en Venezuela, o del mejor teatro de México, por decir algo. Y la globalización es una especie de Snac Bar, un nombre que no es McDonald’s pero que podría serlo, en donde yo como televidente me entero de todo lo que Miami ordena que dice que yo puedo ver, y me puedo enterar. Me entero de lo que pasa en Venezuela si algún venezolano triunfó en Miami y me lo tiran por las escaleras para abajo. Yo nunca logré que un video mío se exhibiera en cadenas como MTV, y no lo digo porque estoy sangrando por la herida, porque estoy resentido. No se trata de eso. Tampoco es mi meta. Pero cuando me entero por qué no. No me dicen, sabés flaco, tu música suena anticuada, suena rancia. No. Me dicen, la música suena bárbara pero la imagen no concuerda con el marketing que le queremos imponer. No debería haber puesto un ejemplo mío, puesto que parece un resentimiento y no lo es, pero esto nos pasa a todos. Es un problema ya más industrial, y también aunque parezca mentira estamos hablando de dominación ideológica a través de la cultura. —Estás planteando un panorama muy oscuro. ¿Cómo se hace para revertir eso? —El panorama es muy oscuro porque dicho de esta manera suena un poco exagerado, porque como dije en un álbum, Estamos rodeados pero no estamos perdidos. Ahora, nos van ganando. ¿Cómo se hace para revertir esto? Bueno, yo no tengo la solución. Mi única forma es, yo hago la música que me gusta, que es Fuera de ambiente, y hago el espectáculo como a mí me gusta, y lo que hice siempre, no bajar la banderita. Yo la sigo peleando por la mía. Creo en la identidad de los pueblos. Creo que si un pueblo pierde su identidad pierde su cara. Creo que si un pueblo pierde su identidad somos pasto muy fácil para que nos terminen de absorber. Hago mi música porque soy músico, porque me gusta. Pero al mismo tiempo, inevitablemente uno toma una actitud de resistencia cultural frente a todo lo que pasa. En el caso mío la resistencia cultural viene después, lo que más me importa es hacer música, pero inevitablemente se convierte en resistencia cultural cuando miro para mis costados y veo que hay pocos que siguen con la banderita de la identidad musical uruguaya. ** Aldo Roque Difilippo aldodifilippo@adinet.com.uy Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una serie de investigaciones literarias e históricas en el suplemento Lecturas de los Domingos del diario La República, y en la revista Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano para el diario La República de Montevideo. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El mito del oscurantismo medieval Zenobio Saldivia Maldonado ===== Muy a menudo, en los textos de historia de la edad media o de la historia en general, se sostiene que el medioevo es un período de oscurantismo y estancamiento en el desarrollo de las artes y de las ciencias. Lamentablemente esta percepción se ha convertido en un mito y prácticamente se da por sentado que el medioevo es sinónimo de estancamiento generalizado. Dicha tesis está muy difundida en las distintas ramas de la historiografía y parece ser el resumen de la mirada interpretativa tradicional sobre la evolución científica y tecnológica del período. Empero, esta lectura es el resultado de un juicio apresurado, en especial en lo referente exclusivamente al desarrollo tecnológico. Por nuestra parte, estamos convencidos de que si bien la evolución —en el campo que nos interesa— no fue espectacular en dicho período, al menos se continúan los esfuerzos tecnológicos del período romano y se perciben interesantes innovaciones prácticas y artesanales, vinculadas a diversos incrementos productivos. Pero, ¿por qué se produce la difusión de la tesis del oscurantismo con su interpretación implícita tan negativa? La confusión obedece seguramente a dos razones importantes: efectivamente, en términos globales —esto es, cultural, polí¬tica, científica y filosóficamente— en la edad media hay una hegemonía religiosa que con sus cánones específicos, identifica a la religión cristiana con la verdad y obstaculiza por ende el pluralismo ideológico y filosófico, así como también impide la conveniente diversidad de criterios para tratar los asuntos metodológicos y epistémicos. Por otra parte, lo que acontece es que usualmente se aplica el marco de desarrollo tecnológico propio del Imperio Romano como rasero para medir el conjunto de invenciones y artificios de la época medieval. Sin embargo, el nivel de desarrollo tecnológico del período romano corresponde a un período histórico determinado, con necesidades sociales muy distintas a las del medioevo; en el Imperio Romano no hubo vasallaje, cruzadas ni feudos, y era políticamente más centralizado. En cambio, las comunidades en el período medieval eran eminentemente agrarias, con una fuerte presencia de órdenes religiosas y más descentralizadas políticamente (1). Es en este contexto donde corresponde evaluar el nivel de desarrollo tecnológico del medioevo, y desde esta perspectiva es posible sostener que la evolución tecnológica en esta era es diferen¬te, y que sus niveles de incremento están en correlación con sus necesidades, pero no que hay estancamiento. En lo que sigue, se argumenta a favor de esta hipótesis. La perspectiva tecnológica En cuanto a adelantos tecnológicos específicos, por ejemplo, en esta era ya en el siglo VIII aparece el estribo, el que es utilizado por los francos quienes lo combinaron con una silla de pomo y borren. Esto facilitó la preeminencia de la caballería como fuerza de combate, la que finalmente logra desplazar a la infantería, en cuanto al nivel de violencia generada por las huestes ordenadas y compactas. Ello, a su vez, trae aparejado el aparecimiento de armaduras más firmes, mejores escudos y espadas, y la introduc¬ción de la ballesta en el siglo XI. A su vez, desde el punto de vista del desarrollo tecnológico en la agricultura se observa que ya en el siglo IX se comienza a usar —probablemente por los eslavos— un nuevo arado, más potente y con ruedas y que incluía también una hoja metálica vertical para rom¬per el suelo. En Noruega, aún en el mismo siglo, aparece el arnés para el ca¬ballo; consistía en un collar rígido y acolchado que colgaba del pecho y parte del cuello del animal, y que le posibilitaba respirar con comodidad. Estaba aña¬dido a los tirantes laterales para facilitar la tracción. Lo anterior permite a los animales desplazar mayores cargas; por ejemplo, los caballos ahora pueden desplazar hasta cinco ve¬ces la carga que movían los bueyes con el yugo. Así, a finales del medioe¬vo en Europa septentrional, el caballo desplaza a los bueyes pa¬ra las tareas propias de la agricultura (2). También, todavía en este mismo siglo, se soluciona el problema del excesivo desgaste de los cascos de los caballos, gracias a la invención de las herra¬duras clavadas. Ello, sumado a la aparición del balancín en los arneses, posibilitó el uso y expansión de un nuevo medio de transporte pesado: la longa caretta; esto es, un carro tirado por caballos que permite transportar una gran cantidad de personas y mercancías o pertrechos bélicos. Así, en esta época, la tecnología avanza desplazándose entre la religión, las iglesias, la agricultura, la talabartería, la industria incipiente y los requerimientos bélicos. “Al lado de la construcción de catedrales, del florecimien¬to de la épica y del desarrollo del escolasticismo, el hombre de la Edad Media creó, por vez primera en la historia, una civilización que no se basaba en el trabajo del esclavo, sino en el empleo de la fuerza animal” (3). Ahora, en cuanto a la construcción de navíos, aún no hay mucho co¬nocimiento acerca de cuándo principiaron a construir los navíos según el sistema ingenieril actual. Es decir, partiendo de la estructura interna y continuando luego con las planchas de madera externas. Pero lo que sí está claro es que la confección de las carabelas dio paso a los descubrimientos geográficos del siglo XV y despertó las ansias de aventura de los españoles y portugueses. Por eso, a fines del medioevo casi todos los puertos europeos cuentan con astilleros y trabajadores calificados para la construcción de las carabelas. Lo anterior, sumado a la invención del timón moderno a comienzos del siglo XIII, que perfecciona y acelera la navegación; permite que las naves se desplacen mejor y aumenten en volumen, al mismo tiempo que dicha innovación posibilita virar contra el viento. Por otra parte, la difusión y uso de la brújula magnética procedente de China, que comienza a usarse en Europa a partir del siglo XII, facilita la mayor frecuencia de los viajes de estas naves. Y ello, sumado al astrolabio que permite determinar las coordenadas del barco en alta mar, contribuye a que la navegación se haga más cómoda, y a su vez, dicho instrumento, logra la consolidación de las nuevas rutas oceánicas. Entre los astrolabios más famosos, está el construido por Vicenzo Dante a fines del siglo XV, que permite determinar la altura del sol y de las estrellas conocidas, y el ángulo horario. Ahora, en el plano de los adelantos tecnológicos utilizados en la industria, cabe destacar el molino de viento con eje horizontal, el cual se inventa a finales del siglo XII, al parecer en las costas del Mar del Norte. En los Países Bajos fueron una fuente importante de energía, en especial para las bombas primitivas de drenaje. Y ello no es extraño si consideramos el fuerte viento que impacta a estas costas. En un ámbito más industrial, por ejemplo en lo referente a la confección de los textiles, se destaca el procedimiento del enfurtido; que consistía en el golpe sistemático a los tejidos, inmersos en el agua, ocasionado por batanes de madera, los que a su vez eran impulsados por una rueda hidráulica. A su vez, el invento del cigüeñal, que es una combinación de manubrio y biela y que posibilita transformar el movimiento rotatorio o continuo, en movimiento recíproco y viceversa; aparece en la segunda mitad del siglo XIV. “El si¬glo XIV asistió a un portentoso progreso en los engranajes, que culmina en 1364, con el gran reloj planetario de Giovanni de Dondi. Los cinco siglos que siguieron al año 1000 D.C. perfeccionaron notablemente los métodos para dominar y utilizar la energía mecánica” (4). A mediados del siglo XV, a su vez, Johann Gutenberg (1398-1468) construyó una im¬prenta de tipos móviles, modificando una prensa para preparar vino. Los tipos móviles de metal, si bien los utilizaban ya los co¬reanos en el siglo XIV, sólo a partir del invento del alemán Gutemberg se propagaron rápidamente por Europa. Según algunos autores, la impresión en Oriente se debió a la necesidad de reprodu¬cir masivamente las oraciones budistas y taoístas, y en Occiden¬te, a la necesidad de contar con más barajas para el arte adivi¬natorio y para reproducir a gran escala las indulgencias papales, oraciones e imágenes sacras (5). La invención de la tipografía, por su parte, se ve enriquecida con la invención del grabado, que se consiguió casi al mismo tiempo que los tipos móviles. La imprenta posibilitó la publicación de ta¬blas matemáticas y astronómicas. Y los grabados, por su parte, permiten mostrar ilustraciones acerca de los elementos de la naturaleza o de artificios construidos por los hombres, hasta en sus más últimos detalles. “Desde entonces se pudo archivar y guardar para siempre hasta el más mínimo dato. Las palabras y las imágenes se inmortalizaron” (6). En el siglo XVI se aprecia nítidamente la contribución de la imprenta a la realización de los avances científicos y técnicos. Los libros impresos posibilitaron las descripciones de la naturaleza, la difusión de las ideas y los nuevos procedimientos técnicos. Este fenómeno sociocultural marca el inicio de una estrecha re¬lación entre la tecnología y las ciencias de nivel académico. La perspectiva científica Desde la perspectiva científica se aprecia que la cultura medieval se desarrolló amparada en los monasterios, en las cortes de los nobles y príncipes y fundamentalmente en las univer¬sidades. En estas últimas se enseñaba el trivium (gramática, re¬tórica y dialéctica) y el cuadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía). Lo primero sería equivalente a las disciplinas humanísticas de nuestra época y lo segundo, a las ciencias. Las universidades —concebidas como corporaciones de maestros y estudiantes— fueron apareciendo por toda Europa durante el medioevo, y ya en el siglo XV el viejo continente contaba con setenta y siete universidades. Entre las más antiguas se destacan la Universidad de Bologna, funda¬da en 1088 por un grupo de discípulos del jurisconsulto Inerio; se especializa en asuntos jurídicos. La Universidad de París, a su vez, se interesa en los discursos teológicos y filosóficos; entre sus representantes figuran Burilan, Juan de Holywood, Alberto de Sajonia y Nicolás de Oresme. La Universidad de Oxford, por su parte, fundada en el siglo XIII, se especializa en las nuevas versiones interpretativas de la obra de Aristóteles. Aquí profesan sus ideas Roger Bacon, Roberto Grosseteste y Duns Scoto. Por su parte, la Universidad de Nápoles, fundada en 1224 por el emperador Federico II, se muestra muy interesada en los temas aristotélicos. Por tanto, gracias a las universidades, cuyos ejes se centran en la teología y la filosofía, se comienza a centralizar la enseñanza y a incorporar en sus programas de estudio, los contenidos de nuevas disciplinas tales como la astronomía, la mecánica y la óptica. Así, estas casas de estudio permiten el acopio bibliográfico y la difusión de las nociones científicas propias del período, y muchas de ellas siguen “desarrollándose de manera significativa” (7). Estas nuevas agrupaciones de estudiantes y maestros, en tanto están muy interesadas en la cultura libresca, logran compilar gigantescas enciclopedias donde se sintetizan la teología y la filosofía de la época. Al respecto, entre los exponentes de este esfuerzo bibliográfico cabe destacar los aportes de San Alberto Magno y de Santo Tomás. El primero abarca, con sus análisis, la filosofía y la teología del siglo XIII, hasta unas toscas expresiones de la posterior ciencia experimental; es contemporáneo de Santo Tomás y de Roger Bacon. En el terreno filosófico, por ejemplo, San Alberto Magno escribe los Comentarios sobre las obras aristotélicas. Y en el plano teológico: Summa de creaturis, De natura boni y otros. Santo Tomás, por su parte, se centra en las reflexiones teológico-filosóficas, principalmente en lo referente al problema de la creación. Da cuenta de la génesis y de la evolución del mundo a partir de la tesis de un dios único. La evolución del cosmos la concibe como un resultado de la omnipresencia del propio Dios. Dios es, en este enfoque, un ser puro, eterno, necesario, omnipresente e infinito; esto es, un ente lógico, metafísico, ordenador de lo biótico y de lo abiótico. También se interesa por problemas tales como: la revelación divina, la fe, las pruebas de la existencia de Dios, la ética, la filosofía del Estado y la política. Elabora las grandes líneas teóricas de la filosofía moral cristiana, uniendo el pensamiento de San Agustín, la contundente obra aristotélica y la doctri¬na de Cristo. Al preocuparse por la figura filosófica de Aristóteles, logra reivindicar la inquietud científica del estagirita; en especial, en los aspectos vinculados a la física y a las ciencias de la vida propios de este autor. Santo Tomás consigue difundir las obras del filósofo grie¬go, puesto que el medioevo anterior al siglo XIII no pasaba más allá del contacto con el Organon. Esto significa —desde el pun¬to de vista científico— un redescubrimiento del concepto de la naturaleza implícito en las obras de Aristóteles. Imbuido del mismo espíritu enciclopédico que manifiestan los autores anteriores, se destaca Roger Bacon; discípulo de Grosseteste y de Adam Marsh. Este autor, dentro de los círculos académicos, juega un papel relevante como promotor del trabajo científico. Es el primero que sostiene la tesis de que la experimentación y la aplicación de procedimientos matemáticos a la ciencia posibili¬ta una mejor forma de conocimiento de la naturaleza. Es también el primero en emplear la expresión “ciencia experimental” y el estudioso más visionario del siglo XIII, en lo referente a la comprensión de las diversas aplicaciones tecnológicas que pueden derivarse de los conocimientos científicos. En efecto, en vistas de tales convicciones, afirma que en el futuro se podrá construir una gran cantidad de aparatos e instrumentos que permitirán al hombre dominar plenamente los fenómenos de la naturaleza. Sus expresiones aluden a los actuales anteojos, al telescopio, a los aviones, a puentes gigantescos, al submarino y a otros aparatos de hoy día. Es autor de diversas obras tales como su Compendium studii theologiae, Opus maius, Speculum astronomiae y otras. Todavía en este mismo siglo, desde el punto de vista epistemológico, se observa que la aprehensión cognitiva descansa en el asentamiento de la escolástica como sistema filosófico, político y cultural. Y por tanto, la adquisición de nuevas interpretaciones y la difusión de las mismas, son equivalentes al ejercicio de la escolástica en conjunto con la lógica silogística. Los exponentes científicos y los filósofos repiten las ideas de Aristóteles, en lo referente a la comprensión del mundo físico y parcialmente en lo tocante a la noción de dios. En este marco teórico aparece la disputa entre los escolásticos que propician la física aristotélica clásica y los primeros autores que critican la doctrina aristotélica del movimiento; entre estos Buridan y Nicolás de Oresme. La dispu¬ta se expande por las distintas escuelas y universidades europeas. Es un quiebre en el ordenamiento interpretativo de las leyes físicas conocidas y uno de los primeros esfuerzos para dejar atrás las ideas aristotélicas referentes al comportamiento de los cuerpos en el mundo sublunar. El despertar científico y teórico de la época medieval es¬tá ligado a las contribuciones de la cultura árabe, puesto que a través de las traducciones al latín de diversos autores árabes del siglo XII, Occidente conoció por ejemplo la Aritmética de Al Khwarizmi, con la notación arábiga, y el Álgebra del mismo autor. Desde 1202, los números arábigos fueron introducidos en Europa por Fibonnaci; quien escribe un completo tratado de aritmética y álgebra: Liberabaci. En dicha obra difunde los méritos de la no¬tación arábiga y explica la función del cero. Desde entonces comienza a utilizarse el dígito cero y el sistema de numeración de base diez o decimal, despertando gran interés mercantil por su aplicación en las contabilidades comerciales. En esta fase del devenir histórico, por tanto, los árabes contribuyen a la traducción y difusión de las obras científicas clásicas de la antigüedad, tales como los Elementos de Euclides, la Física de Aristóteles y el Almagesto de Ptolomeo. Estas versiones de la geometría, de la ciencia natural y de la astronomía, se traducen indistintamente desde el árabe al latín, o desde el griego al latín. “El principal foco de transmisión cultural fue Toledo, a partir de los primeros lustros del siglo XII, gracias a la fecunda escuela de traductores que funcionó bajo los auspicios del arzobispo D. Raimundo” (8). Como consecuencia de esta tarea, se produce un notable incremento del léxico científico y técnico dentro de la lengua castellana. Un comentario aparte merece el conjunto de aportaciones teóricas y científicas de Avicena y Averroes, quienes influyen notablemente en el desarrollo de las ciencias académicas de los siglos XI y XII. Avicena vive entre los años 980 y 1037. Filósofo, médico, escritor y matemático persa. Escribe más de cien obras, entre las cuales se destacan sus Comentarios a la obra aristotélica, Canon de medicina, La curación y Libros de teoremas. El Canon, por ejemplo, corresponde a un conjunto de de cinco libros que tratan de la salud corporal, de la materia médica, de las patologías de los órganos del cuerpo, de las fiebres y de la farmacopea, respectivamente. Sus obras, en su conjunto, posibili¬tan el conocimiento de la naturaleza a partir de criterios que concilian la ciencia y sus aplicaciones inmediatas. Como médico se le considera tan famoso como Galeno. Al parecer, su fama se expande luego de salvarle la vida a un emir que se había intoxicado por beber en copas con pigmentos mineralógicos. Influye en la cultura árabe y occidental; también domina el Corán, la dialéctica, la filosofía tradicional, la jurisprudencia y la lógica. En el plano metafísico postula la coincidencia de un ser necesario y esencial: dios, entidad que existiría después de lo posible; dios sería la unidad y la pluralidad. De él emanarían todas las cosas, menos la materia que existe como pura potencia, fuera de dios. Averroes por su parte, nace en Córdoba en el año 1126; es filósofo, jurista, médico, físico y astrónomo árabe. Se desempeña como juez y médico del Califato de Córdoba. Sus ideas sobre el cosmos y acerca de la divinidad influyen en la escolásti¬ca y generan una notable discusión. Se le conoce también con el apodo de “El Comentador”, por sus comentarios sobre la filosofía de Aristóteles. Su doctrina se inclina por el materialismo y el panteísmo. Postula la exis¬tencia de dios como acto puro y creador de la materia; niega la inmortalidad del alma y sostiene que la creación no se realizó de una sola vez. Para él la materia y el movimiento son eternos e increados (9); esto es, una noción equivalente al eterno retorno de los griegos. Y justamente este aspecto no deja cabida para la idea de creación cristiana. De aquí sus dificultades con la ortodoxia cristiana. Desarrolla la teoría de los tres sentidos, la cual afirma que el Corán puede tener un sentido vulgar, otro teológico y otro filosófico. Este último es el más alto nivel de comprensión; las personas no pueden pasar el nivel que les compete según su preparación. Entre sus obras figuran: La destrucción de la destrucción, Sobre la conexión del entendimiento abstracto con el hombre. Fue condenado por la Santa Sede y la Universidad de París. Conclusión Por lo anterior, es posible sostener que el denominado “oscurantismo medieval”, es una expresión que se ha aplicado con cierta ligereza en lo referente a juzgar el desarrollo tecnológico y el trabajo científico de este período histórico y cultural. Es probable que la tesis que sostiene que el medioevo fue un período de oscurantismo generalizado, se haya hecho popular a fines del siglo XIX y a comienzos del XX. Ello principalmente por la falta de difusión de los logros tecnológicos y de los esfuerzos de las ciencias académicas para continuar el trabajo alcanzado en la antigüedad clásica. Sarton sugiere que “para comprender la ciencia y el pensamiento medievales tenemos que explorar las obras de mucha gente, de Occidente y de Oriente” (10). Ello no siempre se hizo. A esto hay que agregarle un desinterés manifiesto de los historiadores de la ciencia por realizar aná¬lisis filosóficos sobre la evolución de las ideas y conceptos científicos en la edad media. Desde luego resulta mucho más atractivo para los historia¬dores de la ciencia tradicionales, focalizar la atención en estudios que den cuenta por ejemplo de los eventos científicos de los siglos XVI y XVII. Esto, porque en dicho período se produce un boom de publicaciones y aparecen novedosos artificios mecánicos y técnicos en general. Todo lo cual permite contar con un material seguro que favorece el recuento cronológico de los eventos científicos, y por otro lado, evita la tentación interpretativa o el riesgo de sostener tesis audaces que obliguen constantemente a hacer análisis epistemológicos y genéticos de los conceptos y teorías científicas. En cierta manera puede decirse que, en los siglos XVI y XVII, el devenir científico y su resultado es mucho más visi¬ble y se hace más explícita su comprensión para los historiadores contemporáneos. Ello porque son centurias en que los sabios están desperfilándose de la autoridad y consolidando su institucionalización. No sucede lo mismo en la edad media, pues los sabios de esta era deben hacer ciencia dentro de un marco social y cultural en que la autoridad se entrecruza con la producción científica y bibliográfica. Tal vez, esto sea la génesis del mito del oscurantismo. Notas 1. Cf. White Jr., Lynn: “Tecnología en la edad media”, Historia de la tecnología, Vol. I, Kranzberg y Purssell Jr., Ed. Gili, Barcelona, 1981, p. 81. 2. Cf. White Jr., Lynn; op.cit., p. 88. 3. Regla Compostol, Juan: Historia de la edad media, Tomo II, Mon¬taner y Simon, Barcelona, 1967, p. 145. 4. White Jr., Lynn; op.cit., p. 93. 5. Cf. Bernal, John D.: La ciencia en la historia, Unam, México, 1959, p. 306. 6. Sarton, George: Ensayo de historia de la ciencia, Uteha, México, 1968, p. 113. 7. Kuhn, Thomas: “La historia de la ciencia”, Ensayos científicos, Snow Ch. P., Sagan C., y otros. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, 1982, p. 77. 8. Mindan, Manuel: Historia de la filosofía y de las ciencias, Anaya, Madrid, 1968, p. 138. 9. Cf. Rosental, M. M. y Ludin, P. F.: Diccionario soviético de filosofía, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1965; p. 34. 10. Sarton, George: op. cit.; p. 17. ** Zenobio Saldivia Maldonado zenobio@utem.cl Investigador y poeta chileno. Profesor de filosofía por la Universidad de Chile, y magíster en filosofía de las ciencias y doctor en pensamiento americano, con mención en historia de las ciencias, por la Universidad de Santiago de Chile. Es profesor asociado de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago. Diversos artículos suyos, sobre historia de las ciencias y epistemología, han aparecido en publicaciones de su país y de Argentina, Perú, Uruguay, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Brasil, España, Costa Rica y EUA. Ha participado en eventos nacionales e internacionales. En 1995 obtuvo el premio de la Unión de Universidades de América Latina (Udual, México) de apoyo a la investigación. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de septiembre (Arancibia Hermanos, impresores, Santiago, 1990) y los trabajos de investigación En torno a los albores de la ciencia (Central de Publicaciones, Utem, Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en Chile (Bravo y Allende Editores, Santiago, 1995), Lógica (Corporación de Educación y Salud de la Comuna de Las Condes, Santiago, 1999), y La ciencia en el Chile decimonónico (Ediciones de la Utem, Santiago, 2004, en prensa). === Análisis de la temática y los personajes ============================== === de Viejas historias de Castilla la Vieja Jorge Urdiales Yuste ==== Una vez más Miguel Delibes se acerca a su pueblo y a su infancia en unas páginas de delicioso realismo. Basta repasar simplemente el índice de algunos capítulos para darse cuenta de ese bello paisaje realista de su vida que magistralmente nos describe: • “El pueblo en la cara”. • “Aniano, el Cosario”. • “Las nueces, el autillo y el abejaruco”. • “La pimpollada del páramo”. • “Los hermanos Hernando”. • “Las cangrejadas de S. Vito”. • “La Sisinia, mártir de pureza”. • “Los nublados de Virgen a Virgen”. • “El matacán del majuelo”. • “Un chusco para cada castellano”. • “Grajos y avutardas...”. • “Las Piedras Negras”. • “La Meseta de los Muertos”. • “El Regreso”. Miguel Delibes desarrolla en esta obra una temática vivida en primera persona que nos pone en contacto directo con el esquema de un doble paisaje: el paisaje exterior del marco geográfico en que se desarrollan los hechos, su pueblo y sus gentes, y, con la excusa de ellos y como sin querer, su propio paisaje interior, con su adolescencia y los recuerdos y sentimientos de entonces. Una síntesis deliciosa en la que no se diferencia bien si son los recuerdos humanos del autor los que dan vida a las demás personas y al paisaje en que los hechos se desarrollan, o si son aquéllas y éste, quienes reaniman sus recuerdos y sentimientos perdidos. Miguel Delibes escribe desde el paisaje, y lo hace tan bien, tan bien, que quizá algún desprevenido lector no caiga en la cuenta de que, por encima y por debajo de esa espléndida descripción del mundo rural, está el alma del propio escritor, tan fundido con él y tan enamorado de él, que a veces cuesta trabajo distinguir los diferentes planos que nos enseña. Miguel Delibes empieza por identificarse perfectamente con las gentes, el paisaje y las historias de su pueblo. Nos da la sensación de que al escribir es como si fuera consciente de que va a ser leído por los personajes que cita y lo hace siempre con cariñoso respeto y afecto... Por otra parte narra hechos nada transcendentes, pero que en el rincón de sus recuerdos fueron un día importantes para sus protagonistas al mismo tiempo que motivo de conversaciones, preocupaciones, alegrías, afanes o jolgorios, compartidos y celebrados por todos los miembros de la pequeña comunidad rural que los vivieron en primera persona. Por ello, esta obra, Viejas historias de Castilla la Vieja, aparentemente sin grandes ambiciones ni gran formato, es una obra muy importante en el estudio de la producción literaria de Miguel Delibes, porque en ella nos narra hechos de su infancia y adolescencia, en los que muy tempranamente podemos apreciar su gusto por el mundo rural, sus bellísimas descripciones y la riqueza de un vocabulario vivo y popular. La trama de los personajes Los actores que aparecen en los relatos de estas Viejas historias son siempre, como queda dicho, gentes de su lugar, labradores en su mayoría, guardas, cazadores, pescadores de río, que simbolizan la forma de estar, de ser y de pensar, no sólo de su pueblo sino de todos los pueblos de su tierra, Castilla. Por eso el título: Viejas historias de Castilla la Vieja. Esa síntesis del mundo rural castellano es uno de los mejores éxitos de su obra literaria. A través de los diferentes capítulos va completando la definición psicológica de los actores que aparecen en la trama del relato. Ninguno es descrito exhaustivamente en el momento de su aparición, aunque en algún caso contado, dos o tres solamente, la presentación del personaje sea más detallada. En el transcurso de los capítulos siguientes van apareciendo nuevas facetas que añaden detalles a la forma de ser, de pensar o de hacer del personaje. La definición tampoco es exhaustiva en el conjunto de la obra. Más bien el autor se contenta con sugerir la psicología del personaje, o de su trabajo, o de su forma de entender o de pensar, o de no entender ni pensar, señalando sólo los rasgos esenciales para que el lector, cada lector, les complete según su imaginación y el conocimiento que tenga del ambiente rural. Consideramos curioso hacer aquí una sucinta relación de los actores o personajes que intervienen en la trama del relato, simplemente para hacernos una idea de su número y variedad, porque de la riqueza de cada personaje lo haremos en el comentario del texto que acompaña el final de cada capítulo, en el apartado correspondiente a la tipología de los personajes. He aquí la simple relación de vecinos nominados y los capítulos en los que aparecen: • Isidoro, el autor. Relator en primera persona de las historias que cuenta. • La tía Zanona, dueña de un palomar (Cap. 1). • El Topo, profesor de aritmética y geometría (Cap. 1) (Cap. 16). • El Elicio, vecino del pueblo (Cap. 1). • Las Mellizas. Sus hermanas; nos dice solamente el nombre de una, la Clara (Caps. 1, 7). • El Cosario, recadero. Nos dice su nombre, Aniano (Cap. 2). • Orestes, conductor del autobús de línea (Cap. 2). • El tío Tadeo, agricultor (Cap. 2) (Cap. 16). • Madre. No hubo mujer más buena que ella (Cap. 2) (Cap. 7). • Isidoro, Padre. Siempre se enfadaba con madre, menos el día que murió (Caps. 2, 7, 13). • La tía Bibiana, vecina del pueblo, dueña de una noguera (Cap. 3). • La Marcelina Yáñez, tía materna del autor (Caps. 3, 7, 9, 10, 11). • La Macaria, asistida por el médico de una calambre (Caps. 3, 16). • Don Lino, médico de Pozal de la Culebra (Cap. 3). • Emiliano, invitado al banquete de la avutarda (Caps. 3, 14). • D. Benjamín, el rico del pueblo (Caps. 3, 4, 8, 12). • Antonio, cazador (Caps. 3, 9, 11, 12). • D. Justo del Espíritu Santo, cura del lugar (Caps. 3, 4, 5, 6, 7, 9, 14, 16). • El Ponciano, vecino del pueblo, cazador y pescador (Caps. 3, 6, 9, 12). • El Olimpio, vecino del pueblo (Caps. 3, 14, 16). • El Elicio, vecino del pueblo (Cap. 3). • La tía Zenona, vecina (Caps. 3, 9). • Los chicos del pueblo (Cap. 4). • El tío Remigio, cura, tío carnal del autor y compañero de Seminario de D. Justo del Espíritu Santo (Cap. 4). • Los Hermanos Hernando, tres, taciturnos y reservones: Hernando Hernando, el mayor, cantinero del pueblo (Caps. 5, 14); Norberto Hernando, el más pequeño, labrador (Caps. 5, 12). • El Silos, pastor, rudo y primitivo, más perjudicial para la caza que el propio raposo. • La Sisinia. Mártir de su virginidad (Caps. 6, 9). • Valentín, vecino y secretario del pueblo (Caps. 7, 14). • Dª María Garrido, avulense (Cap. 9). • El tío Saturio, dueño del majuelo del matacán (Cap. 11). • La Rosa Mari, aspirante a novia del autor (Cap. 11). • Saturio. Vecino (Cap. 12). • Domiciano, vecino tuerto (Cap. 13). • Felisín, hijo de Domiciano (Cap. 13). • El tío Bolívar, tenía una cabra tuerta (Cap. 13). • Señora Blandina, dueña de una bodega (Cap. 14). • Tío Remigio, cura, tío del autor (Cap. 15). • El Patrocinio, guarda de campo en el pueblo (Cap. 15). • El profesor Bedate. Uno de sus profesores (Cap. 16). • Don Armando, librepensador y alcalde accidental del pueblo (Cap. 16). • La Señora Esperanza. Mujer del Tadeo (Cap. 16). • Emiliano, invitado al banquete de la avutarda (Cap. 14). • Gasparín, pasó una semana en el calabozo del cuartel (Cap. 16). En el conjunto de todas estas personas, la más nombrada es el cura párroco del pueblo, don Justo del Espíritu Santo, a quien se menciona en 8 capítulos. En aquellos pueblos de Castilla de primeros del siglo pasado, el cura era respetado y seguido por la gran mayoría de los vecinos como la primera autoridad moral. Con el maestro (donde lo hubiera), el secretario y el alcalde eran, de verdad, las fuerzas vivas de la comunidad vecinal. Tras él, Marcelina, la tía materna del autor, interviene en 5 capítulos; Antonio, el cazador, y el Ponciano, en 4, e Isidoro, su padre, y el Olimpio, en 3. Todas las personas relacionadas, cerca de 40, son citadas por sus propios nombres o por sus apodos personales. Diríamos que se deleita en citarlas y en recordarlas, puesto que siempre nos habla de ellas con ternura y devoción, con respeto y con visible cariño. Para tratarse de personas que viven en un pueblo pequeño, 40, son ya muchas y desde luego más que suficientes para reflejarnos, a través de ellas, la cercanía, el ambiente, la veracidad y la mentalidad que preside la vida del lugar. Y, entre los muchos detalles que pudiéramos traer para resaltar la sensibilidad del autor, aportamos el recuerdo familiar que dedica, dentro del marco lugareño y después de las personas, a los perros de caza más celebrados de su pueblo, sin olvidar que MD fue siempre un gran cazador y es, además, un clásico de escenas de caza. En estos relatos de su adolescencia se acuerda del “Coqui”, perro familiar, se le erizaban los pelos del espinazo cuando sonaba algún trueno potente, del sultán, galgo del Ponciano, del Quin, galgo de los hermanos Hernando, del Lebrel de Arabia, de D. Benjamín y del Chinda, perdiguero de Antonio, el cazador. Los nombres de los lugares de su pueblo están unidos también a los recuerdos de su adolescencia, como los mudos testigos de las historias que nos cuenta y parte del escenario. Su recuerdo se agranda hasta el punto de hacerlos coincidir con el título de algunos de sus capítulos: La Pimpollada del Páramo, El Teso Macho de Fuentetova, Las Piedras Muertas, La Mesa de los Muertos... En todos los relatos aparecen muchos nombres o términos curiosos de pueblos, lugares, caminos, páramos, tesos, cuetos, chopos, nogales, pinos o eucaliptos. Al final de cada capítulo se agrupan todos esos nombres bajo el epígrafe 4: Relación de nombres o términos de la geografía local. Sería muy sencillo reconstruir con ellos el mapa de su pueblo y alrededores. El respeto y la dedicación cariñosa y sensible del autor a las personas, a los hechos, a los animales y al paisaje, hace que nos presente siempre su lado amable, sin críticas ni actitudes acres, sino con la lozana frescura de los hechos naturales que acaecen en el devenir de una sociedad muy vieja, inconsciente todavía del gran cambio que ya empezaba. Finalmente, en el análisis temático de esta obra nos encontramos con episodios dormidos en el tiempo y que el autor se deleita en revivir. Si a la exquisita sensibilidad con que nos narra, por encima de ellos, un trozo de su propia vida, se añade, además, la belleza verbal de su expresión, el resultado es una obra deliciosamente intranscendente que se lee con creciente curiosidad y admiración. Edición utilizada: Destino, Barcelona, 1994. ** Jorge Urdiales Yuste jurdiales@jorgeurdiales.com Investigador español (Madrid, 1969). Licenciado en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es, 1992), donde obtuvo también el Certificado de Aptitud Pedagógica (1995) y el doctorado en Ciencias de la Información (2004) con su tesis “El discurso de carácter popular-rural en la narrativa de Delibes”. En 2006 publicó el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes, editado por la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (Ilcyl, http://www.ilcyl.com). Ha trabajado como profesor de lengua y literatura de ESO y bachillerato. Desde 2001 es colaborador honorífico del Departamento de Filología III de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Artículos suyos han aparecido en diversas publicaciones como Noticias SEK, Galicia en Madrid, Revista de Folclore, Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo), Destiempos (http://www.destiempos.com), Leerescrear y Noticias Alicante. === Los textos de historia: =============================================== === una constante preocupación en la producción de Jorge Bracho =========== === María Elena del Valle de Villalba ===================================== “El docente de hoy confronta la grave dificultad de que los textos de historia no le prestan ayuda; antes por el contrario, desvían la orientación del trabajo, siembran el desaliento en los alumnos que se hallan en un mar de nombres, fechas y, detalles insignificantes”. (Martínez y Vásquez, 1951: 69). En la vida de los investigadores existe lo que me atrevería a denominar una silueta curricular, un objeto de estudio que nos acompaña evitando los esfuerzos disgregados, angustias que nos quitan el sueño, objetos de estudio que como una sombra nos acompañan al leer la prensa, al ver las noticias en la televisión, al pasear por los libreros de las universidades, amores inconclusos que nos marcan al investigar. Quien investiga sabe de lo que hablo, algunos tenemos la suerte de descubrirlo en pregrado, otros son atropellados por ellos en los diferentes postgrados al verse en la premura de presentar una tesis de maestría o doctoral. Esos noviazgos infinitos, con los que nos peleamos al pensarlos agotados, pero con los que luego nos reconciliamos, son los problemas de investigación; tenerlos claros permite la sinergia de los esfuerzos, integrar los aprendizajes y las lecturas en una misma dirección, evitan el diletantismo de las energías y nos ponen a empujar en un mismo norte. Encontrar ese objeto de investigación es tan importante como la investigación misma, porque no puede encontrarse lo que no se sabe que se busca. Yo me encontrado a lo largo de mi silueta investigativa personal con el trabajo de Bracho en momentos bien oportunos, y sus palabras, si bien es cierto no vienen de un historiador de oficio, vienen de lo que Melich (1999) (1) denomina “el saber profano”: en su práctica pedagógica y trabajando, en su rica experiencia con diversos textos de historia, ha logrado encapsular las características discursivas más importantes en el tratamiento de la Historia como constructo. Yo diría con mucho respeto y humildad que se trata de su noviazgo infinito. Sin duda la preocupación por el instrumento ideológico en el cual el texto y los discursos históricos se han convertido, y cómo han logrado marcar, como una res a fuego, la concepción de la Historia, es una cuita constante en el trabajo de Bracho. Con tal peliagudo encargo autoimpuesto, Bracho va caracterizando el discurso de los textos y de la historiografía en general, puntualizando los aspectos que los definen y colocan ideológicamente en lugares algo incómodos. Y es que en Historia, como en muchas otras ciencias, los textos no cumplen sólo la loable misión de acarrear palabras vivas, de aquí para allá, a donde y a quien quiere, sino que a través de ellos se dibujan esquemas de ideas, en los cuales unos pueblos son legitimados y otros castigados a la oscuridad. El discurso tiende hacia lo narrativo y anecdótico, propicio para la adecuación a una máxima positivista como es la de tomar en cuenta el cómo y no la explicación de por qué se suscitan ciertos fenómenos. En este orden, poco importa la génesis de éstos ni el papel que pueda desempeñar la esfera económica o social dentro de una sociedad, afirma Bracho (1996) (2), esta su primera gran denuncia, si nos aproximamos a los hechos históricos y describimos prolijamente el cómo, podemos hacer de la historia sólo un relato, digno del mejor cuentacuentos. La Historia es un cuento, muchas veces matizado por detalles personales del autor del texto o del mismo docente que da la materia. Los hechos parecen del pleistoceno desvinculados completamente de la realidad, del precio del pasaje, de las elecciones, de las diferencias sociales; están allí, como una especie de crónica o almanaque mundial al que podemos recurrir si se necesita, o si no queda más remedio. Sin preguntarnos el qué ni el porqué dejamos inválida la ciencia histórica; su capacidad de moverse como bumerang del pasado al presente y viceversa no existe. Nuestros textos, según Bracho, abordan el hecho histórico de esa forma, el alumno la “estudia” como quien disecciona un sapo, la observa, la memoriza, pero no entiende los procesos coyunturales y estructurales que como en un eje de coordenadas coincidieron para generar los hechos. En este sentido, apuntala Bracho que presentar el hecho histórico de esa manera debilita la conformación desde edades tempranas de una conciencia nacional, porque la Historia narrada en los textos parece una aproximación a la genética de la nación, a su origen, pero ese origen no es explicado en las razones intrínsecas de su formación. La Historia es recuerdo por excelencia, necesitamos como nación un pasado que recordar y en algunos casos hasta ciegamente venerar. La Historia tiene que ofrecernos el fundamento del presente, así dejamos de ser huérfanos; hay padres y madres en la Historia, de hecho más padres que madres, pero padres que al fin nos dan sentido de pertenencia hacia un espacio, una bandera, un sueño en común. Sin duda alguna, esta Historia denunciada por Bracho no ofrece este vínculo con la otredad del pasado, presentada en los textos. Tanto el sentido de pertenencia, su recuerdo, su origen, como el convencimiento de nuestra existencia en una sociedad cambiante son parte de lo que conocemos como conciencia histórica. Bracho (2000) (3). La conciencia histórica a la que Bracho alude, sin duda no se forma sólo con los textos, pero el texto la modela presentando, a través de su legitimación explícita, un discurso en apariencia inocuo pero que dibuja una imagen de lo que fuimos y somos. Otro elemento sobre el cual Bracho se detiene a lo largo de sus producciones es el eurocentrismo, dentro del cual establece unas implicaciones en las cuales me gustaría detenerme. La ciencia social nació con la impronta occidental y la referencia de lo europeo septentrional como excepcional manifestación de lo virtuoso, lo bueno, lo exquisito, lo normal, lo avanzado, lo civilizado. Bracho (2002) (4). Clarifica Bracho que cuando se refiere a eurocentrismo hace referencia a la Europa Occidental y los Estados Unidos de Norteamérica, como conjunto occidental, en términos de geocultura. Las ciencias sociales, al nacer en Francia, Alemania, Italia, Inglaterra y Estados Unidos de América, están marcadas en cuatro categorías en particular, citadas por Wallerstein (2001) (5): La historiografía: que según el autor ha sido el espacio desde donde se ha fijado una cronología “absoluta” en la que median hitos, fases o etapas. De esta forma se establecen categorías como historia y prehistoria, por poner un ejemplo. En ellas se establece de forma explícita e implícita que antes de la invención de la escritura no existe historia, sino prehistoria. La pregunta que me hago es: si el objeto de estudio de la historia es el hombre, y la prehistoria describe las acciones del hombre desde su aparición en la tierra, es confuso plantear que por el hecho de no haber fuentes escritas ese accionar del hombre no se considera historia. Esa misma historiografía establece la periodización dividiendo el devenir en edades, delimitadas por hechos generalmente ocurridos en Occidente; de esta forma, de manera camuflada, se asume que cuando hablamos de Edad Antigua, estos atributos asociados a las llamadas civilizaciones: modo de producción, adelantos, estructura social, relaciones de producción, se asumen como presentes en el resto del mundo. En este sentido, agrega Morales (1994) (6): “El peso de la concepción eurocentrista se despliega por las principales arterias del organismo sociocultural: la enseñanza oficial, la radio, la televisión, la prensa, los guías de turismo, se convierten en reproductores de estas formas de colonialismo cultural” (p. 8). Por supuesto el surgimiento de este eurocentrismo en los manuales de historia y en los textos históricos en general, tiene cierto sentido si nos detenemos en el hecho de que quienes tienen la posibilidad de narrar lo ocurrido son los que primero tienen la posibilidad de escribirlo en los textos y además legitimarlo en las diferentes casas de estudios. Desde esta perspectiva, todo aquello diferente a lo que ellos representan es aquello que se descubre, aquello que de manera muy sutil consideramos inferior. Continúa Morales (1994) (7) señalando que la concepción eurocéntrica supone la supervaloración de la organización económica, social y política de las naciones colonizadoras, como cualidades y aptitudes intrínsecamente óptimas y con una misión ecuménica: transplantar a los pueblos “descubiertos” sus valores y patrones culturales. La pregunta a este respecto sería, ¿cuánto de este eurocentrismo queda todavía en los textos escolares? ¿Hasta qué punto se siguen repitiendo estos nocivos credos al presentar la historia a los estudiantes? ¿Ha logrado desterrarse de la historiografía contemporánea esta carga de subestimación de lo nacional? Y lo que es más grave aun, ¿cuáles son las inferencias que el estudiante hace con respecto a nuestra posición en el mundo? Bracho (2002) (8) establece que la historiografía muestra cómo un orden lógico del mundo se ha creído y divulgado, estableciéndolo como el orden del mismo mundo. A esto se le agregan otras características que presentan a la historia (1995) (9) como centrada en las consecuencias y no en las causas, asumiendo un orden supranacional en el que nos corresponde jugar un papel periférico en las decisiones que afectan a nuestros pueblos. Dichas características son las siguientes: 1. La carencia de una real articulación entre la enseñanza de la historia de Venezuela y un proyecto nacional, adecuado a nuestras necesidades. 2. La poca preparación epistemológica de los que dictan clases de historia de Venezuela. 3. La estructuración de programas instruccionales dirigidos sólo a informar y con objetivos desarticulados. 4. La utilización de manuales ajustados a una teoría del conocimiento, que fracciona y divide. 5. La utilización del discurso histórico como un medio para justificar el presente o el orden establecido. 6. El uso de la enseñanza de la historia cual vía de penetración de conciencias. 7. También cabría mencionar la desarticulación, evidente en los programas de enseñanza, entre las distintas disciplinas científicas (p. 99) (10). De esta forma se nos vendió una idea de progreso y de civilización que sólo tiene sentido cuando se compara y se contrasta con la idea de civilización y de progreso presentada por esta historia oficial. Fue así como asumimos, de manera implícita, que más desarrollados somos en la medida en que más nos parecemos a Occidente, en la medida en que abandonamos las prácticas que la historia patria califica como “bárbaras”. La idea de progreso, tal como lo ha afirmado en otra oportunidad (2002), se ha alimentado de perspectivas acumulativas y lineales. Aparecen en el siglo XX en los espacios latinoamericanos, junto con la noción de orden, comparando de manera automática estructuras y estableciendo taxonomías que nos colocan en sincera desventaja. Cabría entonces preguntarse si el autoconcepto que forma el estudiante de sí mismo y de su país no ha bebido en estas fuentes, desfigurando la imagen que de él se presenta en el espejo de la historia. Cuando el hijo de Marc Bloch lo increpa preguntándole para qué sirve la historia (11), el eco de la pregunta llega hasta los textos de hoy. Un mundo sumergido en la incertidumbre de la modernidad, donde nos diluimos como tinte en el agua, ¿tendrá sentido repetir esta historia que no nos define en la diversidad, sino que nos coloca como apéndice del mundo, del cual se puede prescindir sin remordimiento? Las tendencias a la globalización contradicen a los movimientos nacionalistas. Por un lado las fronteras están cada vez más borrosas, el espacio y el tiempo han tomado dimensiones completamente nuevas (Harvey 1994, Giddens 1987) (12), denuncian los analistas del discurso hablando de los discursos académicos. El texto como discurso académico puede en este caso no sólo repetir el discurso sino también engringolar el pensamiento del alumno, si no tiene la fortuna de ser enseñado por un docente que salga de él. De esta manera, prácticas de racismo del siglo XXI y otras prácticas xenófobas se cuelan como el agua en una pared, debilitándola por dentro. Esta retórica antigua pero siempre nueva utiliza diferentes estrategias, puede usar la imagen: carboncillos que muestran a los indígenas recostando su cabeza en el pecho de Colón y a él soberbio, con su cayado de poder temporal sembrado en la arena de la playa, usando un discurso comparsa del mundo occidental, se apuntala con unas actividades que ningún esfuerzo comprometido exigen del alumno. Todas estas, a la vez o por separado, configuran lo que hoy es el paradigma de una historia inútil, sin pertinencia a nuestra realidad multidimensional. Habría que preguntarse al fin, si quienes enseñan historia responden a un llamado que debería ser vocación, o si sólo repiten lo que el texto dice. Sin duda, reflexiones como las de Bracho abofetean la conciencia, haciéndola, siendo optimistas, despertar. Bibliografía • BLOCH, M. Apología de la historia y el oficio del historiador. Fondo de Publicaciones Lola de Fuenmayor. 2000. Caracas, Venezuela. • BRACHO, J. Currículum, identidad, nacionalidad. Fondo Editorial Tropykos. 2000. Caracas, Venezuela. • BRACHO, J. El positivismo en la enseñanza de la historia. Fondo Editorial Tropykos. 1996. Caracas, Venezuela. • BRACHO, J. Historia y Occidente. Algunas representaciones de la historiografía en el espacio de la modernidad. Tierra Firme. 2002. Caracas, Venezuela. • HARVEY, David. Justice, nature and the geographic of diffence. Blackwell. 1999. Londres, Inglaterra. • MELICH, J. La antropología cultural. 1999. Paidós. Madrid, España. • MORALES, S. Eurocentrismo y descolonización de la historia. Fondo Editorial Tropykos. 1994. Caracas, Venezuela. • WALLERSTEIN, E. Conocer el mundo, saber el mundo, el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI. Siglo XXI Editores. 2001. México. Notas 1. Melich, J. La antropología cultural. 1999. Paidós. Madrid, España. 2. Bracho, J. El positivismo en la enseñanza de la historia. Fondo Editorial Tropykos. 1996. Caracas. Venezuela. 3. Bracho, J. Currículum, identidad, nacionalidad. Fondo Editorial Tropykos. 2000. Caracas. Venezuela. 4. Bracho, J. Historia y Occidente. Algunas representaciones de la historiografía en el espacio de la modernidad. Tierra Firme. 2002. Caracas. 5. Wallerstein, E. Conocer el mundo, saber el mundo, el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI . Siglo XXI Editores. 2001. México. 6. Morales, S. Eurocentrismo y descolonización de la historia. Fondo Editorial Tropykos. 1994. Caracas. 7. Ibidem, p. 13. 8. Bracho, J. Historia y Occidente. Algunas representaciones de la historiografía en el espacio de la modernidad. Tierra Firme. 2002. Caracas. 9. Bracho, J. El positivismo en la enseñanza de la historia. Fondo Editorial Tropykos. 1995. Caracas. 10. Ibidem, p. 99. 11. Bloch, M. Apología de la historia y el oficio del historiador. Fondo de Publicaciones Lola de Fuenmayor. 2000. Caracas. 12. Harvey, David. Justice, nature and the geographic of diffence. Blackwell. 1999. Londres. ** María E. del Valle de Villalba manedelvalle@hotmail.com Docente venezolana (Caracas, 1970). Graduada de profesora en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve; 1992), con especialización en historia económica y social de Venezuela en la Universidad Santa María (http://www.usm.edu.ve), con maestría en historia económica y social de Venezuela, tesis con mención publicación y summa cum laude. Cursa estudios doctorales en el Instituto Pedagógico de Caracas (http://150.187.142.39). Es coordinadora del Núcleo de Investigaciones Geohistóricas Lisandro Alvarado, cuenta con un proyecto en desarrollo financiado por la Upel y con participación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Ponente regular en eventos nacionales, adscrita a la línea de investigación, ciencias del lenguaje y con dos años de investigación en el área de análisis del discurso. Profesora ordinaria de la Upel. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Ritual que se prolonga (extractos) Yadira Pérez *** Monta-cadáveres Bixler Arango *** Girasol Gabriel Otero *** Cuento trágico Juan Pablo Bonilla *** Un poeta como yo (extractos) Alberto José Pérez *** Vamos mi amor a la feria Roberto Bennett *** Fricciones Gabriela Robledo *** Cuatro relatos Noelia Rodríguez *** Poemas Armando Pacheco Barrera *** Siempre han sido así las cosas Juan Planas *** Poemas Patricia del Pilar Garfias Cáceres *** El actor del Candomblé María M. Herrera *** Ritual de pájaros (extractos) David Cortés Cabán *** Alcatraces secos para Odiseo Schloss *** Círculos Lilian Elphick Latorre *** Inocente Yvette Schryer === Ritual que se prolonga (extractos) Yadira Pérez ================== Ritual que se prolonga o ave de un invierno ajeno Poesía Fondo Editorial Senderos Literarios Mérida, Venezuela; 2005 Depósito legal: lf04320058004502 62 páginas *** Una mujer desnuda se mira en el espejo sabe de heridas de años andados de noches de abrazos y de besos. Una mujer desnuda se mira en el espejo y piensa que el tiempo se ha agotado con cada parto que ha tenido con cada herida que ha sufrido con cada beso y abrazo que ha vivido. Una mujer desnuda se mira en el espejo y entiende que por el poco tiempo que le queda debe ser fiel debe ser leal Una mujer desnuda se mira en el espejo y sabe y piensa y entiende que es a ella y sólo a ella a quien debe mostrar su cuerpo marchito. *** Alguien observa desde algún rincón las cosas de la casa La cocina sin fuego ni alimentos La nevera que permanece cerrada El silencioso comedor La biblioteca cubierta de polvo El sofá de la sala vacío La cama en el cuarto intacta Y desde algún rincón alguien observa las cosas de la casa mientras en silencio lloro. *** El solar de la casa es un campo pequeño para las batallas Las miradas se evitan entre el follaje de las plantas La brisa juega a ser niña entre los árboles que majestuosos contemplan nuestro ir y venir Una nube negra se posesiona del espacio amenaza con llover huimos al refugio del hogar Tarde nos damos cuenta de la inmensidad del solar de la conveniencia de librar las batallas a tiempo. *** El beso queda guardado en la mano por largas horas para que no escape La mirada furtiva recorre el lugar la ausencia sabe de alguien que no debe existir pero que no se borra Lejos unos pasos unas voces que anuncian el regreso a la realidad Hay que volver a las poses a las sonrisas al temblor disimulado y al deseo creciente de estar nuevamente a solas. Déjame pedirte que el engaño, el dulce engaño de ser tú y yo, dure el vasto tiempo de este instante. María Mercedes Carranza *** “Los poetas mienten siempre” dices mientras río la ocurrencia tu mano ha tomado la mía y la mesa se convierte en un muro que nos separa afuera está mi propia voz que expresa cosas que no alcanzo a entender adentro hay una mujer que desea derribar un muro. *** Hace días que ando extraviada y no me reconozco En un estado agónico con el deseo de la desnudez en tus manos La humedad de los dedos es poesía en mi nocturnidad Animal en celo a punto de morir La dureza de tu cuerpo crecido es un recuerdo que tiene la permanencia de la noche No te encuentro y otra piel sabe de la caricia que te pertenece. *** Afuera El sol regresa seca la humedad de la tierra Adentro sigue siendo noche El sendero torvo no conduce a ningún sitio Y la puerta que lleva a la luz del patio permanece cerrada *** Ha llovido tanto y no sé si esta fría tarde de agosto los árboles del patio resistan semejante tristeza. *** Tú eres este poema que hoy escribo esta taza de té que acerco a mis labios para beberte poco a poco Este juego con tu figura que se dibuja entre el humo para besar mis ojos mi pelo mi nariz Tú eres estas ganas de tenerte esta cosquilla en la boca este calor bajo y profundo este dolor de ausencia constante. *** Llueve de nuevo en la cocina el aroma de la comida y el café invaden el espacio Las voces de los niños son un eco en el tiempo juegan a ser adultos a mamá y papá En el patio rodeada de árboles se respira el olor de añoranza Sueño que eres tú en la cocina Sueño que me esperas con la caricia en la mano La lluvia empapa el cabello con los ojos cerrados de cara al cielo emprendo el regreso de la escuela a la casa. Te dije adiós te amo Pero llévame contigo A donde no te vea. Yolanda Pantin *** Intentaré el olvido no con whisky ron o vino No en un bar botiquín taguara No cantaré boleros ni viejo ni nuevos mucho menos rancheras No daré cabida a lágrimas ni llanto No contaré la historia de amor y desamor a mis amigos No diré que eras bueno ni malo Nadie sabrá de ti te lo prometo Intentaré el olvido desde otra perspectiva más decente más digna Me arrojaré a la cama tumbada boca arriba allí estaré por días y por noches mirando telarañas en el techo pensando en que muy pronto moriré con un tumor maligno que crecerá de forma inadvertida en mi cerebro o tal vez sea leucemia un cáncer terminal metástasis un trágico accidente Moriré de una bala furtiva un día cualquiera un amigo en común quizá sepa mi suerte y será quien te llame para darte el aviso Entonces llorarás como nunca lo has hecho lamentarás mi muerte y tu tristeza ha de ser infinita Intentarás entonces el olvido tomando una botella de whisky o tal vez vino En el rincón de un bar botiquín o taguara Cantando con tu voz aguardentosa boleros o rancheras y llorarás a mares y en medio de tus lágrimas contarás nuestra historia de amor y desamor a tus amigos y sentirás entonces que yo fui lo más bueno que le pasó a tu vida. ** Yadira Pérez ariday294@hotmail.com Poeta y narradora venezolana (Caracas, 1959). Ha publicado los poemarios Al roce de tu lenguaje (1996) y Ritual que se prolonga (2005). Textos suyos han aparecido en las antologías 5 noveles autores aragüeños (1992), El secreto martes (1994), Poesía de Aragua (1996), Narrativa aragüeña (1997), Muestra de minificción aragüeña (2001), Selección poética de Senderos Literarios (2004), Antología 1 de El Consejo (2004) y Senderos en el tiempo (2005). === Monta-cadáveres Bixler Arango ==================================== Mi blanco son las niñas fogosas que, tras ventanas con mica polarizada, dentro de autos estacionados, se camuflan en lo negro de los cerros y los miradores de mala fama para embrutecerse de sexo. Nada más suelto un tiro. Uno solo. Con el cañón de mi errequince atrincherado como ave tuerta justo a la mitad de mi antebrazo izquierdo. Sin encender la sirena las acecho, sigiloso... en neutro. A veces acierto. A veces no. Me basta con disparar. La telaraña de cristal agujereado es la imagen que incendia mis sentidos bloqueados tal vez por el rencor. Al poco me largo. Dejo que los gritos del amante se vacíen desgarrados sin el eco de la respuesta invocada desde el escondite elegido tras una borrachera lupanaria. No tengo la culpa de que la saciedad de los instintos juveniles culmine a deshoras, en locaciones expuestas al crudo abastecimiento de predadores marginales (algunos, supongo, mucho más peligrosos que yo). Es mi deber. Preservar las buenas costumbres de la Aldea. Llevo uniforme y placa oficiales, macana, identificación registrada e incluso un casco (no vaya a ser...). Los padres de las niñas me lo agradecerían si supieran que fue un ferviente católico el de la última lección y la bala decisiva: un samaritano que ni siquiera las vio desnudas. Lo que hago podría considerarse, a los ojos de ciertos lectores, como una viñeta sadeana no sé si patentada (he leído al cochino francés de las fábulas perversas, me gusta la literatura; soy lo que soy por circunstancias inciertas: lo mío era el periodismo de nota roja). Por ejemplo: ...un policía descarga su arma de fuego a pocos metros de distancia del vehículo aparcado dentro del cual está cometiéndose un delito menor de faltas a la moral. Su objetivo es asesinar a la joven libertina que en el momento de la impudicia retoza debajo del amante enfebrecido. Al apretar el gatillo, sin importarle cómo ha sorteado el proyectil su trayecto ni si ha perforado a la víctima, el policía emprende con rapidez la huida y sólo hasta entonces eyacula... Porque sí, el grito si atino o los gritos si fallo o el cristal quebrándose o el embrague de mi patrulla pasando a primera o la sirena encendiéndose o quizá todos estos factores juntos al sucederse como calambres de un mismo dolor ramificado desatan el clímax de mis rondines húmedos. A ellos no los toco, digamos que por solidaridad de género. (Adán nunca fue culpable.) A los mocosos prefiero dejarlos en paz. No tardarán en echarme, como se dice, el guante (pero qué tipo de guante: en este país las manos justicieras van desnudas, nada llevan, son como la culpa sin pudor exhibida por el indolente Pilatos). Sobran pistas para que me encuentren (también he leído novelas policíacas contadas en primera persona por detectives superdotados que resuelven misterios irresolubles; pero no, el ejemplo es fútil: en este país no hay detectives superdotados, sólo habemos elementos de seguridad con una que otra idea, y eso cuando pasa es raro; o corruptos, o desquiciados, o vengativos, y eso cuando pasa es normal). Mi comandante se preguntará —más de una vez me ha llamado la atención— por qué no atiendo el radio durante las madrugadas o por qué trabajo todo mi día libre olisqueando bares y burdeles sin hartazgo ni cansancio. Mi comandante se preguntaría —pero él no es un detective como los de las novelas que he leído— por qué comenzaron a aparecer niñas asesinadas entre manos de novios ensangrentadas y espermas a media carrera desde que mandé a la mierda mi oficio de periodista y me injerté dentro del cuerpo azul de los azules ministeriales. Se daría cuenta, al preguntarse éstas u otras cosas, de que la nota roja en la Aldea no da para mucho, y de que mis manos tiesas (como en cierto momento las de los novios monta-cadáveres, tras mi descarga de plomo o tal vez antes o después de sus descargas seminales), quedaban largas jornadas de tedio y aburrimiento a la espera de teclear un reportaje igual de macabro que las historias y las cochinadas del genial y horrendo Donatien Alphonse. Por ejemplo: ...un policía... a pocos metros de distancia del vehículo aparcado... delito menor de faltas a la moral... pero esto ya lo había anotado, ¿no? En tal caso añadiría que la mía se trata de una pasión religiosa, ni simple, ni criminal, ni asesina (pasión religiosa única: un policía...). Lo terrible es cuando a nadie le apetece coger en la llanura silenciosa o en el cementerio o en la obra negra o en el baldío atravesado nada más que por el ladrido de los perros o las carcajadas de hienas extraviadas (triste situación que me causa agudos escalofríos de bienhechor frustrado). De vez en cuando, garrapateo un desorden de frases casi nunca fechadas en las páginas de mi diario... pero esto, lo del diario, no es importante que lo mencione. O sí. 16 de noviembre. Salí a cazar. No me di abasto. Tres parejitas bajo el mismo claro de luna pero en diferentes latitudes de diferentes cerros celestinos. Y yo, yo quieto y uno, ¡bang!, dos, tres, ¡bang!, ¡bang! Cristal, telaraña, gritos, mentadas de madre. O silencio, un silencio mortal, quizá por haberse desmayado el pobrecito monta-cadáver frente a su niña recién purificada merced a mi fierro inquisidor. Es cierto que en algunas ocasiones, asustados y a punto de cagarse de miedo, los monta-cadáveres milagrosamente no desfallecen, y entonces yo me pregunto por qué casi siempre abren la puerta del copiloto o alguna de las puertas traseras y arrojan, como si de un infame desecho se tratara, a sus niñas, que han sido penetradas por dos hombres y dos aparatos distintos al mismo tiempo. Así procedieron los valientes de esta noche, saliendo presurosos de sus autos, aún con el pingajo desenfundado y erecto, para desembarazarse del tibio cuerpo, antes irresistible, que me cuido de no mirar demasiado para no caer en tentación... ¿Por qué casi todos arrancan, por qué casi todos se fugan? Maricones. Hijos de la chingada. ¿Por qué no toman a sus niñas entre los brazos y las llevan a algún hospital, por si hay salvación? ¿Acaso no las quieren? Mi comandante armaría un sesudo cuestionario para acorralarme. Establecería conexiones entre indicios. Me daría un par de patadas en los testículos o en la nuca para adquirir cierta imponencia como personaje (o, sin tocarme, liberaría un par de pensativas bocanadas, tras su escritorio oloroso a madera rancia, en algún privado patibulario con las persianas corridas). Al hipotético cuestionario yo tendría a bien contestar, por ejemplo: ...nunca supe ni quise saber por qué mi hija no regresó a casa después de aquella noche en la que, estando de guardia, yo no tenía nada que escribir, como era ya costumbre, desencajado frente a la computadora del Departamento de Redacción... al cruzar la puerta del cuarto de Mariana luego de haber salvado otra jornada apática de faenas reporteriles, no vi lo que ya no vería nunca, es decir que no la vi a ella... qué más se podía esperar... la tenía muy descuidada... pero el culpable de su ausencia, en todo caso, no puede ser otro que aquel noviecito suyo de quien ni recuerdo el nombre... estoy seguro de que, por las tardes, mientras yo no estaba, el muy astuto se arrastraba bajo mi pobre techo para empalagarse de Mariana... niña ingenua... se habrá ido con él... no puede ser de otra manera... recuerdo vagamente la única vez que nos topamos... esa maldita familiaridad... “buenas, suegro”... no sé... ciertamente me encabronó tanta desfachatez... Y mi comandante diría (poniéndose de pie, con alarde de dobleces de gabardina desdoblándose): “te las estás cobrando de manera equivocada”, o diría “te estás volviendo loco”, o no diría nada y con toda justeza me ablandaría la cara a puñetazos durante el interrogatorio (sin sacarse la pipa de la boca). Pero mi comandante carece de personalidad novelesca, no tiene el carisma de los hombres duros, odia los rompecabezas y no sabe lo que significa, entre otras muchas, la palabra “inducción”, y jamás conectaría los acontecimientos fatales con los aparentemente insignificantes ni se devanaría los sesos haciendo conjeturas o acotaciones probabilísticas. —¿A usted lo sobornan para que haga sus chingaderas, verdad? Si se me hiciera esta pregunta, no sabría qué contestar (atención: se ve que cambiarían el tono y el interlocutor: se me daría el trato menos amigable de “usted”, a diferencia de lo que ocurriría con mi comandante, que me hablaría de “tú”, como si fuera yo un miserable raterillo de medio pelo). O si contestara, tendría que decir nombres, muchos nombres. Una lista tan larga como el largo brazo de la ley (pero cuál brazo: en este país la justicia, como a la extremidad de la estatua pésimamente rotulada en los bufetes de dudosa abogacía, la han amputado sin misericordia). Y tendría por fuerza que manchar con la verdad la reputación de los peces gordos de la Aldea (porque la Aldea, como todas las aldeas, tiene sus mafias, minúsculas o risibles, aunque no por ello menos mezquinas). —¿Que no entendió lo que se le dijo? ¿De a cómo es la mordida? ¡Confiese! Insistiría (o insistirían). Ya no mi comandante. Si mi mundo o mi país fueran como los de las novelas policíacas, a mi comandante lo hubiera ridiculizado desde el inicio de la historia el detective superdotado y ya no podría hacerla de torturador (ni físico ni mucho menos psicológico)... En fin, yo diría y volvería a decir, cada vez con menos dientes en la boca; y lo que diría lo diría (a los policías nos gusta eso de la repetición de palabras), sobre todo, con harta sinceridad, a pecho golpeado. Diría, pues, que lo que hago lo hago por gusto, por compromiso con la decencia, y me atrevería incluso a completar, intentando que no se me tomara por un sujeto ni evasivo ni contradictorio, que recibir un estímulo económico por hacer el bien comprende en mi escala de valores una transacción propia de los más ruines criminales. —Me pagan lo que me pagan, y punto. Eso es lo que contestaría (si es que la anterior pudiera considerarse como una respuesta), porque no soy inmune a los vergazos concienzudos y porque a los cincuenta y cinco pues uno no está como para hondear aquellos ajados banderines de estoicismo con los que se envanecía o se las daba uno de indestructible en la adolescencia. Y tendría, luego, que revelar o inventar la cifra, el precio al que se ha elevado el contrato por los servicios clandestinos que ofrezco... ¡Pero, carajo!, ¿por qué los oficiales o los esbirros del cacique o quienes fueran que me estuvieran supliciando pondrían la cara que imagino al enterarse de mi “salario”? ¿Por qué? Habráse visto que a un tipo como a mí le paguen bien (en este país...). Además (y aquí alzaría la voz, me valdrían un soberano pito las quemaduras de cigarro en el cuello y las tajaditas de navaja en los párpados) “como policía gano una cantidad que bien podría adaptarse como tema para cualquier chiste del humor más negro”. Y después aullaría los números, nada más para que les diera envidia a los hijos de su puta madre: tantos miles, tantos cientos de miles, eso depende... —Depende de qué. —De ciertas cosas. —¿Cómo cuáles? Y aquí la indagatoria comenzaría a hartarnos, a mis verdugos y a mí en primera instancia, ya que puntualizaría nebulosamente las condiciones tarifarias: ...tomo en cuenta la estatura de la víctima, si es pelirroja, negra, morena, si es virgen o si es una ninfómana, si se confiesa con regularidad, si se acuerda de los mandamientos, si fue o no violada... Mis clientes saben éstas y otras cosas, mis clientes saben lo que no debieran... Mis clientes son por lo regular familiares en primer grado o tutores de las niñas lujuriosas... Y son ellos, no yo, quienes las quieren más muertas que el más muerto de los mares muertos (no falta en mi modesta biblioteca personal uno que otro poemario; aunque casi ni los hojeo)... Finalmente, me pedirían que explicara con más detenimiento las cláusulas del convenio, y a mí me divertiría mantenerlos enredados en lo absurdo de mis contradicciones y de mis piruetas pleonásticas: a nosotros eso de la repetición de palabras sin sentido... Y luego de vueltas enésimas sobre lo mismo, una vez zanjada infortunadamente esta cuestión, respondería a otra pregunta insólita: —Ahora dígame cómo chingados fue que otros dementes como usted comenzaron a hacer lo mismo. —¿O sea que tengo seguidores? —No me salga con la pendejada de que no lo sabía. —Pues no, no lo sabía... ¿Hay otros cazando? ¿Y son policías, como yo? —No sólo policías: maestros, mecánicos, mineros, empleados de banco... Incluso mujeres. Mujeres que se venadean a otras mujeres. Tenemos informes de varios sospechosos. Ahora mismo me va a dar todos los nombres de quienes integran su pinche logia de alienados. Pero mi imaginación ya está yendo demasiado lejos. Estoy seguro de que soy el inventor y ejecutor de la única perversión religioso-sadeana no sé si patentada. Me molestaría, tal vez, toparme con algún plagiario, con algún impostor. A uno le duele grandemente cuando lo agandallan, y más si a uno se le ocurre una idea que cree que a nadie más se le va a ocurrir. A mí, por lo demás, casi nunca se me viene nada extraordinario a las mientes. Todo lo que pienso lo pienso en instantes aislados de puntería y detonación. Mis neuronas, creo, son como encontronazos desaforados que me hacen hervir no sé si de ansias o de histeria, aunque contenida (sépase que soy un tipo bastante serio; aburrido, diríamos). Mariana jamás tuvo en cuenta que la adoraba. Mariana interpretaba mi silencio sempiterno como un rechazo. Lo acepto. Sigo sin poder liberar mis furias y mis obsesiones. El cañón de mi errequince habla por mí, y lo hace bien: su sílaba rota, propinada al silencio de las oquedades gobernadas por el Maligno, es por demás elocuente. Los gritos de las niñas si no acierto o los gritos de los monta-cadáveres con los pantalones bajados marcándoles las rodillas, sus gritos desgargantados, si sí acierto, hablan, también, por mí, y hablan mucho mejor. Por mi violencia hablará el espíritu... pero este refrán no viene a cuento, y creo que era diferente, ¿no? —Lo único que consigue con sus balbuceos es que nos emperremos y nos emperremos y nos sigamos emperrando cada vez más... Así que, o nos responde, sin hacerse el chistosito, cuánto es exactamente lo que gana y quiénes son los otros miembros de su cuadrilla, o se atiene a las consecuencias... ¿Nos oyó, pinche cincuentón enfermo? ¿Qué les respondería (ya sin dientes o sin estar seguro de conservarlos), en caso de que esta amenaza fuese cierta? Les repetiría que gano lo que gano y que lo que gano depende de ciertas cosas que no comprenderían o que les resultarían absurdas y les diría también que mis secuaces ni siquiera son eso (porque no tengo, que yo sepa). Y aquí el desconcierto volvería a noquearme porque las voces de los agentes (¿por qué agentes?) espetarían algo así como: —¿Y entonces quién es ella, pendejo? ¿Quién es, eh? ¿Eh? ¿Quién? ¿Quién es ella? Y la vería entrar. Y las sienes me apretujarían el cerebro a pequeñísimos puntapiés, de escarabajo metálico o de reloj cortándome a suaves pendulazos. Y los ojos (estos ojos de águila que traspasan las cortinas soturnas para zarandear el aire con una bala benevolente), los ojos se me desorbitarían y otro grito me saldría de la boca seca y costrosa: —¡Mariana! Y el judicial (¿por qué un judicial?, ¿qué no eran varios interrumpiéndose y vociferando?, ¿qué no me había decidido líneas arriba por el argumento de la confesión forzada en colectivo?). El judicial, digo, recargaría los codos en la mesa de enfrente (ya no estamos, como se ve, en el privado de mi comandante) y se rascaría con dedos y anillos pringosos la entrepierna y la suya sería como una sonrisa torcida de chacal y esperaría tamborileando sin gracia con los mismos dedos y los mismos anillos sobre la funda percutida de su escuadra a que yo desmintiera mis versiones. Ante mi silencio, otro oficial (?) entraría al confesionario y me arrojaría directo a la cara mi diario de tapas gruesas, dándome con una de las esquinas en la nariz. Y otro (o uno de los dos antes mencionados: para entonces ya no me enteraría de nada, ni de cuántos ni de quiénes) me jalaría por detrás, de los cabellos, me los arrancaría al jalarme y con un mechón entre sus puños recogería el diario del suelo y me lo restregaría con su pulgar rechoncho separando una de las hojas manuscritas. —Te escuchamos, puerco... Adelante... Nada más falta que me digas que no sabes leer. Y Mariana, mi hija, con su mirada muy igual a la mía (desalmada), estaría viéndome sobrevivir a la asfixia que me estarían ocasionando unas manazas duras como candados culebreando alrededor de mi yugular. Y yo leería. Con todo el dolor de mi corazón leería en voz alta lo que me ordenaran: ...nunca supe ni quise saber por qué mi hija no regresó a casa después de aquella noche en la que, estando de guardia, yo no tenía nada que escribir, como era ya costumbre, desencajado frente a la computadora del Departamento de Redacción... (me brincaría a propósito unas cuantas líneas) el culpable de su ausencia, en todo caso, no puede ser otro que aquel noviecito suyo de quien ni recuerdo el nombre... el muy astuto se arrastraba bajo mi pobre techo para empalagarse de Mariana... recuerdo vagamente la única vez que nos topamos... esa maldita familiaridad... “buenas, suegro”... ciertamente me encabronó tanta desfachatez... Y me asombraría ante lo que creía era una confesión imaginada. Me asombraría tanto, al verla copiada en mi diario, en este mismo diario en el que estoy escribiendo, que por poco las lágrimas vendrían a chorrear mi rostro abotagado por los madrazos ininterrumpidos. —Tu pretexto era vengar a tu hija, ¿no, pendejo? Pues aquí la tienes, vivita... La pobrecita inocente de tu Mariana es nada menos quien liderea tu banda de homicidas. Y entonces ella hablaría (mi imaginación sigue yendo más allá de lo que es dable imaginar a un tipo como yo: será que tal vez los comunicados de la PM, en mis años de periodista, me comieron, como escribió alguien, el seso; ¿o será que me lo comieron las novelas policíacas?). Y Mariana, la pobre Mariana: —Ya caímos redondos. Redonditos... Y yo tendría que: —¡Cállate! ¡No les digas nada! ¡No seas imbécil! —¡Pendejo y re-contra-pendejo! Tu nena ya desembuchó pelos y señales. O sea que te tenemos. ¿Te das cuenta, aborto de abortos? Un comandante (el mío o el de ellos, que entraría horas después de haberse pitorreado mientras lo observaba todo y todo lo escuchaba a través de una supuesta pared de vidrio anti-ruidos) se regodearía al pronunciar esta frase triunfal, plagada de insultos inverosímiles, un tanto impostados y aun ajenos por completo al léxico habitual de los detectives superdotados. Mariana pondría esa cara de arrepentimiento desvergonzado. Esa cara... tan convincente para los demás, pero no para mí. Aquél noviecito suyo (¿cómo se llamaba?), y ella... Algo tramaban en contra mía. Algo... Yo les dije que ciertas personas me pagarían por hacer ciertas cosas y les dije que necesitaba ayuda... El testimonio de Mariana, que adquiriría una credibilidad obscena ante las miradas implacables de los judiciales, oficiales o agentes, me daría a entender, allí, descoyuntado frente a mi diario de tapas gruesas, abierto, y bajo el foco brumoso de pocos watts sobre mi cabeza alopécica escurriendo un sudor rojizo; me daría a entender, digo, que mi propia niña intentaba estafarme y quedarse con lo que tantos desvelos me ha costado. —Y si ya les dijo lo que les dijo, ¿a qué tantas preguntas y chingadazos? ¿Qué quieren de mí? Eso es lo que probablemente les replicaría, ya sin fuerza alguna, descascarado de recelo. Y ellos (junto con ella) discutirían por lo bajo hasta que la propia Mariana, vuelta un monolito de codicia o de locura, diera un paso al frente y me estampara en las jetas ardidas un parlamento que posiblemente en ninguna trama policíaca de los libros que he leído (no son pocos) podría haberse articulado: —Mira, papito, aquí los señores y yo... pues ya nos arreglamos. Ellos me van a dejar que siga haciendo lo que hago... lo que tú hacías... lo que hacíamos, pues. Y yo por cada difunta les tendré que pasar un impuesto simbólico para mantenerlos contentos y calladitos. Lo que pasa es que te hemos elegido como nuestra coartada, como nuestro chivo expiatorio. Eres de todos modos responsable de los actos que se te imputan y eres el fundador de este negocio. Aunque... bueno... nunca le atinaste a nadie, nunca heriste a ninguna de aquellas zorras incorregibles, y como los clientes comenzaron a impacientarse, pues tuve que entrarle a enmendar tus idioteces, lo cual no fue nada fácil, por cierto. Lo malo, papito, es que, quieras o no, sobran pruebas para inculparte. Y aquí mi hija (¡para decirlo de una vez, mi condenada hijastra, carajo!) comenzaría a hablar como Dupin o Marlowe o Sherlock, con eso de las pruebas y las inculpaciones y las trapacerías jurisprudenciales que se avecinarían. Y entonces sí que me terminaría de desmayar a consecuencia de tanto putazo (verbal y físico). Y como en algunas de las historias de este género, al despertar despertaría en un lugar desconocido. Qué tal una celda de dos por dos en la que ya no tendría en mi poder el errequince, ni la placa, ni la macana, ni el casco ni el uniforme azul, sino otro, color caqui, o en el peor de los casos ninguno, y deambularía en la penumbra de mi encierro con menos ostentación, vestido con un atuendo deportivo, como en mis días libres, cuando no descansaba y me iba a dedear a las putas o a buscar pleito en infrahumanos arrabales. Luego de más o menos reponerme, apoyado en los repugnantes muros de mi ratonera, comenzaría a planear sistemáticamente mi fuga y mi venganza, contra ella, contra Mariana, no contra su noviecito (de ése ya ni me acordaba; lo dejaría en paz: Adán nunca fue culpable... Adán... eso, así se llamaba el desgraciado...). Pero mi imaginación ya me rebasa. Mariana no está. Mariana no llega desde hace seis insoportables meses. Lo único que creo que sucede realmente es que me entretengo escribiendo en mi patrulla mientras caen las moscas, solas, por su propio albedrío. Mientras las moscas (no muertas todavía) se aproximan con sus aletos de libido y estrógeno a la red de las noches al descampado donde las espero con arrobo, con la bragueta abierta y el iris dilatado enfocando a través de la mirilla, santiguándome a cada rato y a cada ruido (intuyo que al acechar me acechan, que soy presa fácil de perros o de hienas, o de otros policías o maestros o mecánicos o sindicalistas solitarios y ociosos con sus cartuchos engrasados y sin estrenar). Ahora bien, si es cierto lo que imaginé que diría Mariana, es decir, si es cierto que nunca le atiné a ninguna, ¿entonces cómo o cuándo podría ser acusado por las autoridades, y sólo por masturbarme con ingenio? (¿Qué tal que el grito o los gritos que oigo son gritos orgásmicos que se acentúan cuando la niña y su acompañante escuchan mi único disparo, que en vez de despavorirlos los calienta superlativamente?) Nunca. Creo. Digo. ** Bixler Arango Poeta mexicano (Caborca, 1969). Fotógrafo de pornografía light influenciado por Man Ray. Poeta menor. Tras haberse involucrado en el asesinato —no esclarecido— de un soldado raso durante su estancia en el Colegio Militar de la Ciudad de México, donde estudió hasta los 19 años, obtuvo una indulgencia leonina y decidió refugiarse en Culiacán, Sinaloa, prestando sus servicios como agente de seguridad privada, pocos meses después de su arribo, a un comerciante de narcóticos con cierto renombre que pereció acribillado en un mitin político. Su inmediata devoción por el santo infame Malverde, a cuya capilla no dejaba de asistir por las madrugadas, lo llevó a explorar los meandros del exotismo popular, deparándole la necesidad de plasmar sus apreciaciones esquizoides en algunos garabatos literarios pergeñados casi siempre con descuido y desparpajo. Sobreviviente de cruentos tiroteos, piloto aviador frustrado y vagabundo nato, provee gratuitamente de marihuana a una cofradía de rapaces delincuentes en un barrio sórdido del municipio Los Enterradores, ubicado en algún punto del semidesértico centro-norte de la República Mexicana. === Girasol Gabriel Otero ============================================ 1 Esta planta que crece en los surcos de la mano es como el tedio de un chopo levitando es como un cisne dormido en la puerta de una iglesia 2 La planta se enreda en la línea de la vida recurre al pasado que exhala sus luces jadeantes recorre el presente nostálgico del presente y voltea su tallo haciéndole al sol una reverencia 3 Vino pausada sin sobresaltos ni lamentaciones se enraizó en la palma vaciando su clorofila en la piel 4 Es un girasol que a diario se abruma es cresta y delirio en el resplandor besa a la aurora y al universo del verso es amarilla y ciega y ciega sigue a la luz. ** Gabriel Otero otero_gabriel@hotmail.com Escritor, administrador y promotor cultural salvadoreño (El Salvador, 1965). Licenciado en literatura latinoamericana. Ha publicado poemas, crónicas y columnas en revistas y periódicos de México y Centroamérica. Ha publicado los poemarios Remanso de las piedras (1993) y Entre el aire y tu piel (1994), ambos editados por la Dirección de Publicaciones e Impresos. Fundador del suplemento Tres Mil del Diario Latino (1990) y editor de la Revista Presencia (1991). Ejerció en el Consejo Nacional para el Arte y la Cultura (Concultura) los cargos de director de Publicaciones e Impresos (1992) y director nacional de Comunicación Cultural (1994). Actualmente es jefe de Programas Culturales del Bosque de Chapultepec y Coordinador del Festival del Bosque, evento que reúne a diez de los museos y centros culturales más importantes de México. Fue miembro del Instituto Sanmartiniano Salvadoreño (1993), directivo de la Asociación Cultural México-El Salvador (1993), miembro de la delegación salvadoreña en las negociaciones de los Convenios Culturales Bilaterales México-El Salvador (1993) y Colombia-El Salvador (1994), miembro de la delegación salvadoreña en el I Congreso Iberoamericano del Libro en Granada, España (1992) y delegado de El Salvador en el II Congreso Iberoamericano de Periodismo Cultural en Veracruz, México (1993). Participó como expositor en la VII Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Jalisco, México, http://www.fil.com.mx, 1993) y en las XIV y XV Ferias Internacionales del Libro en el Palacio de Minería, México D.F. (1993 y 1994). Fue coordinador operativo del Circuito Regional de la Zona Centro representando al estado de Morelos (1999 y 2000), secretario de la Comisión de Planeación del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Morelos (1999 y 2000) y coordinador de dicho fondo. === Cuento trágico Juan Pablo Bonilla ================================ En medio de la quietud de una noche medio parda y púrpura la llanura de pastos secos cascabeleaba incesante. Mi alazán se mostraba perezoso; tenía en cada paso un deseo natural de detenerse: a saber habíamos recorrido toda la cresta de la montaña, empezando al despuntar el alba y con sólo dos paradas para recobrar fuerzas. Helena había huido entonces, y lo agobiante no era ni su ausencia ni la forma en que indirectamente me había dicho adiós, sino que ante todos nuestros esfuerzos, ante nuestro talento natural para recorrer y cubrir en horas la sierra entera, ella había decidido desaparecer. Así ni Arturo, ni Mosca, ni siquiera don Pablo, su padre, pudimos encontrarla. Cuando la noche ya callada estaba protegida por una luna inmensa como mi tristeza bajé del lomo de mi animal y comenzamos el retorno. A esta hora las flores son grises. El viento es libre. Sucede que en el día el sol aplasta la brisa, la convierte en un caldo irrespirable. Pero en la noche es tan veloz como una estrella, y corta incluso. Las estrellas parecían buscarla también, por eso alumbraban más. La luna era ya de por sí un reflejo de la propia llanura: blanca y enorme, casi redonda. Siento que haberla perdido en este mar de pastos es la señal de un destino que ama las ironías; porque en este mar sin orilla, cálido de día y seco y triste de noche la encontré, la amé, le dije que sí, que creía en ella, que no importaba que su padre la quisiera como monja, que cuando nos casáramos tendría que aceptarla, como hija casada, como hija con obligaciones. En la mañana don Pablo nos vino a buscar. Sus manos grandes, convulsas, me dieron mala espina, así como sus botas de montar, como el cinturón de remaches plata y el revólver Colt caoba capaz de resucitar a un difunto para matarlo de nuevo. Asustado busqué el azadón: o él o yo, o Helena y yo, la Hacienda, los esclavos y yo y Helena o él. Pero me tomó de los brazos como a un hijo. Las lágrimas jamás derramadas, ni siquiera el día en que don Braulio, su primogénito, cayó baleado por los hombres del Capitán, fluían y ni siquiera él, que podía tirar a un novillo de seis arrobas por los cuernos, podía detener. Su hija se había volado. Lo peor es que yo ya lo sabía. Le había prometido librarla de su padre, su verdugo, su captor; tomar, como su esposo, las riendas de la casa. Con la ayuda de los peones acabar con sus hermanos, ser así, felices, los únicos dueños de esta hacienda. pero el tiempo, el tiempo y tú, mi Helena, tan deseosa de quitarte de encima las manos de tu propio padre, hambrienta de libertad lejos del aliento a whisky de los esclavos a quienes el viejo la entregaba como castigo, tú fuiste la que no pudiste esperar, huiste desbaratando mis planes, nuestros planes, como si de algún modo hubieras sabido la verdad: que amo más esta tierra donde mis padres y mis abuelos han sido esclavos, esta tierra llena de los huesos de nuestros antepasados, esta llanura y esta sierra donde antes mi raza corría libre. Y por ella, y por los míos, te seduje, te engañé, y no tuve miedo de ver algún día tu cuerpo consumirse incinerado con el resto de tu familia. Lástima, habrías sido la heroína de este mundo. Llegué al establo, todas las luces de la casona encendidas. Vi a don Pablo, a Mosca y a los hermanos Torreón esperándome. Ni rastro de Helena, creí, hasta que noté la sangre seca en las ancas y el lomo de Peregrino, ahí supe que la habían encontrado, y, como era el deseo de su padre, mejor muerta que prófuga. Y entiendo en este momento, que me quito el sombrero ante esos hombres con los que tantas veces me tomé mis aguardientes, que ella les contó todo antes de morir. Y como ha sido la tradición de mi familia no tengo miedo de morir tras haberme jugado el corazón, y que las hojas me tajen, ya que de todas maneras se cumplirá así uno de los deseos de Helena: derramar nuestra sangre bajo la misma arma. ** Juan Pablo Bonilla juanpb1983@gmail.com Escritor colombiano (Bogotá, 1984). Tiene inéditos los libros Ridk, Risk y Fuego de la pradera, y trabaja en una novela por entregas llamada Flores para Irma. === Un poeta como yo (extractos) Alberto José Pérez ================== Un poeta como yo Poesía Ediciones Mucuglifo Mérida, Venezuela; 2006 Depósito legal: lf36120068001466 56 páginas *** Usted qué cree El hombre y el mar Dos soledades Sin orillas Dos cuerpos Salados Llenos de animalitos Y minerales Dándose coñazos Incansables En su moribunda poesía Tristes tan tristes Como una cebolla asoleada. *** Una de la mañana A la una de la mañana Un cigarrillo Es buena compañía Y los ladridos de los perros Suenan hermosos A esa hora El frío cala los huesos Y puebla la memoria de fantasmas Pasan veloces los automóviles De la muerte Logro esquivarlos A esa hora tan difícil De conseguirlo. *** Carta a mi madre Esta mañana Cuando tu entierro Se me vino encima El mundo De los primeros años El río barroso La voz firme de la abuela Y mi padre montado en su caballo Soñando Soñando Ahora tengo viva De nuevo La crudeza de aquel tiempo Y la angustia poderosa Del que desea marcharse Madre Sin destino. *** Noticia Leí en un diario de la capital Que una isla Fue tragada por el mar Ni una señal quedó de ella Yo estornudé Y por largas horas Pensé en mi funeral En un corazón de oro Guardándome Para siempre. *** Un poeta como yo Un poeta como yo Hubiese sido un buen vendedor de carne De esos que llamamos pesero O el prefecto Más recordado de El Samán de Apure Por aquello de que cada quien Haga lo que le plazca Pero un poeta como yo Nunca sacaría una muela a un cristiano Ni dedicaría un poema al Che Guevara Ni a Fidel Castro Y menos aun a Mister Bush Eso sí A José Alfredo Jiménez A Chavela Vargas A Alfredo Sadel Himnos de alabanza y amor. *** El mejor de los verbos Tuvo que pasar mucho tiempo Para darme cuenta De que los de y los que No son las bisagras de la vida. Que dar es el mejor de los verbos Y quererte Amor mío El más maravilloso de los vestidos Que pueda darte Tuvo que pasar mucho tiempo Para darme cuenta Que en este continente agrio La miseria Es símbolo De civilización Y que mi país está lleno De animales hambrientos De una ficción Que llaman historia Que durante siglos Entre aplausos y banderitas El futuro es una ausencia Nunca cubierta Pero tú y yo amor Estamos vivos Comiéndonos En este día Besándonos en este día Pisando la tierra De este continente agrio De mares muy verdes De islas de asfalto De supermanes Y fabricantes de espejos Que cantan gloria Parados en sus pobrezas Pero el pan Es para mañana La leche Es para mañana El azúcar El arroz Los frijoles Para mañana Todo es para mañana En este continente mío Menos la muerte Que llega Sin que nadie la convoque Por eso en este día Amor Tú y yo Celebremos la vida Con urgencia. ** Alberto José Pérez albertoperez802@hotmail.com Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samán, Apure, 1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra poética entre los cuales vale mencionar el Premio Único de Poesía de la Bienal de Literatura de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria (1987). También ha publicado los poemarios Los gestos tardíos (1975), El libro de Barinía (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazón de una mujer (1997), Un poeta como yo (2006) y la antología poética El poeta de quien les hablo (1999). === Vamos mi amor a la feria Roberto Bennett ========================= La Señora Mills visitaba la Feria Internacional del Libro de Guadalajara todos los años desde hacía aproximadamente una década. Al trabajar en una renombrada librería de Nueva York, le era muy fácil estar al tanto de lo que sucedía en el mundo literario, así como moverse entre los círculos más selectos de la intelectualidad latinoamericana, siempre presentes en dicha feria. De ellos se aprovechaba con creces y se movía como pez en el agua, frecuentando fascinada esos ambientes tan estimulantes para su espíritu inquieto. Sabía hablar con soltura de tendencias y estilos, de futuros bestsellers, de los autores consagrados y de sus nuevas obras. Utilizaba los términos justos y antes de llegar a México, cada año leía los últimos libros de moda y se familiarizaba con los nombres de los más niveles autores de la lengua castellana. Ella era soltera, segura de sí misma y de carácter dominante. Cuarentona, alta, delgada y elegante, aunque no demasiado agraciada, jugaba sus cartas sensuales y profesionales con una rara y sutil habilidad. Aún despertaba comentarios insinuantes y a veces hasta insolentes, entre los machos latinos que acostumbraban a desvestir a las mujeres extranjeras con sus miradas y sus pensamientos, emitiendo silbidos lujuriosos cuando estas paseaban por las calles de Guadalajara. Aprovechando su posición de privilegio en el mundo de las letras, la Señora Mills adornaba y hasta exageraba sus influencias profesionales ante los ávidos y ambiciosos jóvenes escritores, muchos de ellos sin recursos ni escrúpulos, que luchaban denodadamente por trepar la larga escalera del éxito y el reconocimiento internacional. Sabía que vender en Norteamérica obras en español traducidas al inglés era la meta soñada por muchos de estos aspirantes a convertirse en el Cervantes del siglo XXI y de ellos se beneficiaba en forma casi descarada. Su sueño, su obsesión, su ambición más íntima y secreta era llegar a ser madre de un genio de las letras hispanas. Para ello se aprestaba durante once meses y medio, paso a paso, de manera ordenada y con el ímpetu que le otorgaba su fortaleza de espíritu anglosajón, siempre impermeable al desaliento. Una vez preparada, hacía sus maletas y descendía sobre la feria cual abeja reina en busca de su zángano semental para aquel año. Cada feria un escriba distinto. Jamás una repetición. Les escogía entre lo que consideraba más selecto y destacado de los asistentes a las charlas y tertulias. Entre los jóvenes autores latinoamericanos más proclives a tener la perfecta combinación genética y cultural. Poco le importaban sus maneras, sus rasgos físicos ni la pulcritud personal de los talentos de turno. Ellos eran simplemente sus amantes de ocasión. Luego, una vez encinta y posteriormente madre, ella se encargaría de darle al bebé los retoques necesarios. Inculcándole los mejores hábitos de lectura, apreciación musical, erudición y buenos modales. La Señora Mills lo tenía todo meticulosamente planeado. Hasta el colegio privado en Rhode Island adonde asistiría la criatura para sus clases de primaria y secundaria. Y los lugares de América Latina a los que irían para sus vacaciones. Cada año a un sitio y a un país diferente. A la sierra o al llano, el desierto, la costa o la selva, hasta encontrar ese rincón en el mundo en el cual se encontrasen más a gusto, para identificarse plenamente con la cultura local, el entorno, la geografía y su gente. El ámbito perfecto para preparar a una mente con aptitud superior, con un don casi cósmico, estimulando al máximo su singular y genial fuerza creadora. Luego vendrían los años en la Universidad de Rutgers, igual que hizo la Señora en su juventud, para estudiar filología latina y literatura universal. Finalmente, una vez acabados los imprescindibles estudios terciarios, llegaría el momento de la vuelta al lugar previamente escogido. Allí se instalarían, aprovechando los ahorros que la Señora Mills venía juntando desde hacía varios años y entonces comenzaría la etapa más dura y a la vez más estimulante e interesante del vital aprendizaje. Ella deseaba que ningún cabo suelto quedase librado al azar. Únicamente la elección del dueño de ese afortunado espermatozoide que fecundaría su óvulo ansioso permanecería en manos del destino y la naturaleza. Una naturaleza que se había resistido durante nueve años a cumplir con esa función tan específica, para la cual la Señora trabajaba y planeaba cada paso de su vida afectiva e intelectual. Empujándola casi hasta los límites de edad aconsejable para procrear. Sin embargo, haciendo alarde de una flema y determinación típicamente gringa, la Señora Mills no estaba dispuesta de ninguna manera a aceptar la derrota. Con esa actitud desafiante y un sentimiento de predestinación que le impulsaba a cumplir lo que consideraba casi una misión divina, la Señora Mills entró en un cuartito apenas iluminado por una bombilla amarillenta (semi cubierta por papel de celofán rojo), corrió las cortinas que hacían de puerta del baño, recogió una colcha de retazos y colorines, apagó la luz, acomodó la almohada y se recostó sobre las sucias sábanas de una triste cama de pensión. Haciendo caso omiso de aquella lúgubre habitación a la cual le había llevado su amor por la literatura, se abrazó a un joven indígena, alocado y borracho pero brillante poeta nicaragüense, con quien fornicaría toda esa noche, en pos de su sueño sagrado. Procurando incansable, sudorosa y fatigosamente engendrar al Rubén Darío, al Rulfo, al Onetti o a la Gabriela Mistral del siglo XXI. ** Roberto Bennett rbennettuy@yahoo.es Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudió comunicación de masas y marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabajó en periódicos, radio y televisión en EUA. En 1973 gana una beca a un seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y posteriormente se establece en Palma de Mallorca. Allí publica su libro de cuentos Lo que arrastra el río y otras historias (Soler, 1986). Luego publica dos libros sobre mamíferos marinos: Delfines y ballenas, los reyes del mar (1989), en coautoría con el doctor David C. Taylor, y Animales marinos (1990), ambos traducidos al inglés y al italiano. Se establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en periódicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay su segundo libro de cuentos El último verano (Editorial Graffiti). En 1996 se establece en Madrid y continúa colaborando con periódicos y revistas de España y América. A partir del año 2000, luego de 30 años de viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antología Mundo poético, tomo I de poesía y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos Aires). === Fricciones Gabriela Robledo ====================================== *** Bajo este cuerpo Bajo este cuerpo pregunto, me preguntan, nombro, me nombran. Bajo este cuerpo vivo, me escondo, huyo. Bajo este cuerpo me hieren. Sobre este cuerpo, nada. *** Fricciones Mis fricciones no están en el plan de Dios. Y él pobrecito, tan tieso, tan muerto. Mientras los demás rezan, murmuran y tributan. *** Ficciones Los tentáculos del Padre me toman por la cintura. El orden del mundo en mi cuerpo. La ficción de que será justicia. *** Cuerpo fiscal Morosa minoría morosa. Dicen tener la propiedad intelectual de mi cuerpo. No pagaré copyright. Yo me boceto me boceto me boceto. *** Posiciones frente al mundo 1 Con la lengua remonta barriletes sin cola. Vórtice de la ubicuidad en su ombligo. Cuerda de luz. El amanecer entre los dientes. 2 Un cántaro de barro alberga toda el agua del desierto. 3 Ella se monta a sus labios y galopan hacia la nada. 4 Amalgama de sobrecuerpos en compás, en viceversa. Ella lame un alimento tibio, suelta las riendas. 5 Paz ante el vacío. *** Suspiros Me arrojaron a un jardín con flores terminadas en “o”. Sólo podía suspirar Rodolfos, Adolfos y Cristóforos. Me pregunté cómo deshojar el amor de Arándana, Gilliberta y Sofía. Inventamos margaritas con pétalos terminados en “a”. *** Sos El contrapunto del pentagrama ejecutado veinticinco siglos por la orquesta oficial. La excepción, el trébol de cinco hojas, la voz sin voz. El fruto del mediodía madurando en mi cuerpo. *** Oración Madre Lilith de la Gozosa Digestión del Fruto del Bien y del Mal. Líbranos de los buscadores de Sodomas y de su fuego. Líbranos también de diluvios fachistas. Oh, Lilith Orgasmada de la Venerable Concupiscencia vela ahora y siempre por el manantial de nuestro clítoris por nuestras ondulaciones. Concédenos la gracia del deseo y del retozo. El erotismo de cada día renuévalo hoy. No nos dejes caer en la cama errada y si así sucede, danos la fuerza para vestirnos y marcharnos. Oh, Reverenciadísima Lilith de la Sabrosa Sabiduría danos tanto éxtasis como resurrecciones nos quepan en el cuerpo. Líbranos del temor y los prejuicios. Que probemos llaves. *** Otro sí digo Demandan expropiar mi cuerpo. Es legítimo según la ley. El juez regulará copiosos honorarios. Se habrá hecho justicia. Declararán mi placer de interés público. Hallarán la marca incandescente de un hierro patriarcal sobre mi espalda. Me sepultarán bajo sus escuelas, sus iglesias, sus cortes de justicia por subversiva, por guerrillera, por tortillera, por poeta. Me quebrarán por no torcer el brazo. Me violarán gendarmes de todas las tropas. Apelaré esa ley que no tiene vigencia en mi cuerpo, que me excomulga, me proscribe, me desaparece; desnuda en el atrio apelaré, con los muslos, con el pubis, con los brazos, con las venas, con el cuello, con las amígdalas, con el iris, con la córnea, con las uñas, con las [rodillas no. Apelaré aunque Temis no se avoque ni escuche mi caso apelaré con las tetas, con el puño, con los pies, con las orejas, con las pestañas, con la espalda, apelaré en presente en pasado y en futuro del derecho y del revés con los dientes, con la cola, con las pezuñas, apelaré. ** Gabriela Robledo anemonademar@yahoo.com.ar Escritora argentina (1974). Ha publicado los poemarios Última estación (Editorial Argentinos, 1998; Premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa) y Agosto en mapas (Editorial Ingenio Papelero; Premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa). Textos suyos aparecen, además, en diversas antologías. Ha obtenido, entre otros, el premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa (1998, 2006), que otorga la Municipalidad de Córdoba, y el premio del V Certamen de Poesía de Ediciones MisEscritos (Buenos Aires). === Cuatro relatos Noelia Rodríguez ================================== *** Despertándome Sentí en la oscuridad que alguien me movía el brazo con fuerza, y me desperté de repente. Estaba soñolienta, un letargo que se me antojaba demasiado intenso no me dejaba despertar del todo, apenas podía abrir los ojos, apenas podía entender que estaba fuera de la cama y caminaba tras la señora que me había despertado. Entre el letargo y las ganas de seguir durmiendo, pensé en la casa que estaba hecha un desastre, debía limpiar el piso, recoger la cantidad de vasos y platos que los invitados de la tarde anterior habían dejado por doquier. Esas reuniones de amigos son divertidas, pero agotadoras. Por educación uno termina invitando y atendiendo no sólo a la gente que realmente quieres, sino a los insoportables que luego de usarte, se dedican a criticar tu casa, tu comida, tu decoración. Mi esposo dice que yo me preocupo demasiado, que me tomo demasiado en serio las cosas. Anoche me acosté con el peor de los dolores de cabeza... Seguramente por eso me cuesta despertar ahora, debe ser el cansancio de la fiesta, la casa, la calle, el trabajo... Pensar que debo lavar hoy, mi esposo no tiene ropa limpia que ponerse. De pronto recordé que al levantarme no vi a mi esposo en la cama. Ahora que lo pienso, no sabía quién era la mujer que me había levantado y caminaba delante de mí; traté de zafarme del sueño, de la imposibilidad de mantener los ojos abiertos y le pregunté a la mujer, pensando aún en la ropa sucia y la casa por arreglar: “¿Para dónde vamos? ¿Quién es usted?”. La mujer se detuvo y me tomó la mano con fuerza: “Moriste anoche, ya deja la angustia”. *** A las seis pasa la Virgen Isadora tenía tiempo padeciendo una de esas enfermedades que a algunos matan muy rápido y a otros torturan por años. Quizá haber conocido su diagnóstico desde el principio, pasando largas temporadas en hospitales y luego regresando a casa “milagrosamente”, le habían hecho guardar el miedo a la muerte en el baúl de la resignación y el desdén. Ella vivía con una de sus hermanas, Amelia, y a diario hablaba por teléfono con su hermana menor, una niña de esas que llegan cuando todos creen que los padres han dejado de fecundar. Aquella tarde, a la niña le extrañó que Isadora no hubiese querido contestarle la llamada, por lo que Amelia le explicó: “Lo que pasa es que hoy se siente mal, por eso no tiene ganas de agarrar el teléfono”. La niña se angustió y le preguntó a su hermana si ella prendía las luces todos los días a las seis de la tarde: “Acuérdate de lo que decía siempre mi mamá”, recalcó muy seria, “que en las casas hay que prender las luces a las seis de la tarde, porque a esa hora la Virgen visita los hogares de la gente buena y los ayuda con sus problemas”. Con insistencia la niña le hizo prometer a su hermana que aquella tarde prendería las luces de la casa para que la Virgen ayudara a Isadora. Amelia se sentó junto a Isadora y se puso a conversar con ella a ver si lograba distraerla para que olvidara un poco el dolor que tenía. Se levantó a buscar café y mientras salía del cuarto la oscuridad de la noche le hizo recordar el encargo de la niña: “Ay, son más de las 6 y no prendí las luces. Mañana estoy pendiente y las prendo...”. Isadora suspiró con cansancio y susurró: “Las hubieses prendido hoy porque me voy a morir sin que la Virgen pase por mi casa...”. *** Adela y Pedro Adela y Pedro dormían arrullados por el sonido de la lluvia. De pronto Adela recordó que el perro se había quedado en el patio, fuera de la casa. “Se debe estar mojando”, pensó. Enfrentando la flojera, el sueño y el frío, se levantó de prisa y salió a buscar al perro. Al rato entró y se sentó sobre la cama. Pedro dormía, ni siquiera había cambiado de posición. Adela le habló y él apenas suspiró sin abrir los ojos. “¿Por qué no haces el viaje a los pueblitos de la sierra que tanto quieres hacer?”, le preguntó ella. “Deberías pedir un permiso en el trabajo y hacer el viaje...”. Pedro desde su letargo sólo le respondió que se durmiera, que era la única mañana a la semana que tenían libre para descansar. Adela guardó silencio por un rato y él comenzó a roncar. “Espero que hagas pronto todo lo que te la pasas deseando hacer, porque yo no voy a poder hacer nada...”. Adela se levantó de la cama y salió cabizbaja... Hacía una hora que yacía muerta en el patio; las piedras del piso siempre se ponían resbalosas con la lluvia. *** Las visiones de Amanda Mi tía y yo rodamos muchas horas en el carro para llegar a la casa de su hermana Amanda. Según mi tía, Amanda podía adivinar dónde estaba una persona con sólo tocar algún objeto que le perteneciera, e incluso, muchas veces tenía premoniciones de accidentes, asesinatos, suicidios o masacres. Por lo general las visiones eran acerca de personas que conocía, pero también de extraños, de seres o lugares que jamás había visto, por eso solía sufrir depresiones al ver la reseña de prensa informando acerca de algo que ella había presentido y no había podido evitar. Al parecer, un buen día se cansó de que la gente intentara consultarse con ella como si fuera una bruja, se obstinó de las vecinas que la interrogaran acerca de la fidelidad de sus maridos y de preocupar a su mamá cada vez que una visión la hacía llorar o gritar, por eso decidió irse sola al lugar más apartado que pudo encontrar, donde la poca gente que vivía cerca desconocía su poder. Desde entonces nadie de la casa se había comunicado con ella. Mi tía dice que en cierta forma, la familia prefirió aquel retiro de Amanda, pues todos aseguraban que tenerla en casa era extenuante: “La queremos, pero era horrible que en cada cumpleaños, noche buena o momento de descanso, siempre había una visión sangrienta, una gritadera porque presentía algo muy doloroso. Todo el tiempo había gente tocando la puerta solicitando los servicios de sus poderes. La casa era un desastre... En el fondo, nadie quería que nos acompañara a los paseos o viajes de vacaciones, porque siempre los echaba a perder con sus visiones. Siento culpa de eso, pero nadie en casa sabía cóomo convivir con una adivina”. Apenas ayer, alguien llamó por teléfono de parte de Amanda diciendo que ella había pedido que fueran a verla. No sabemos con exactitud qué le pasa, pero mi tía está preocupada y triste. Cuando por fin llegamos, luego de tocar mucho rato la puerta, Amanda abrió. Era una mujer muy demacrada y arrugada a pesar de ser más joven que mi tía. Estaba totalmente ebria y sus ojos apenas se veían dentro de la casa a oscuras. Sobre la mesa y el piso había cantidad de botellas de licor, unas abiertas, otras vacías o quebradas... Mi tía llorando ayudó a Amanda a sentarse. Ella medio consciente le decía: “Hermana, no quiero estar sola, ahora puedo volver a vivir con ustedes, no los voy a molestar. Descubrí que, si estoy borracha, no tengo visiones...”. ** Noelia Rodríguez carmen_nrodriguez@yahoo.es Escritora venezolana (Guatire, Miranda, 1975). Licenciada en artes por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y en educación por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR, http://www.unesr.edu.ve). Ha publicado el libro Cuentos cortos de vivos, muertos y aparecidos (El Perro y La Rana, 2005) y un cuento suyo fue incluido en la antología de la Agenda Latinoamericana (http://latinoamericana.org, 2006). Artículos, cuentos y poemas suyos han aparecido en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com, 2002), el periódico Tere-Tere (Guarenas, 2005), la revista Letralia (2005) y el semanario Todos Adentro (2005). Recibió mención honorífica en el Concurso de Cuentos de Terror del 62º aniversario del diario Últimas Noticias (http://www.ultimasnoticias.com.ve, 2003) y primer premio en el concurso del 64º aniversario del mismo diario (2005), premio en el Concurso Mayor de las Letras del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gob.ve) y mención honorífica en el Concurso de Poesía Miguel Rivera Mendoa de la UNESR (2005). Mantiene una bitácora en http://www.vecinos.com/noeliarodriguez. === Poemas Armando Pacheco Barrera =================================== *** Desde la mar entrar en ti sin soledad o el canto de las balsas dormidas A mis amigos que han vivido en el exilio “Soledad, soledad cómo me miras desde los ojos de la mujer de ese cuadro... Y cuando espero lo que nunca llega, me quisieran decir: aquí me tienes...”. (Xavier Villaurrutia) Ha llegado a mis oídos en forma de música la voz de la niña de pies descalzos, el cantar de espectros que mojaban las mejillas y hacía acelerar el tambor del cuerpo de los vivos. (la niña iba llorando distantes los labios del mar disipaban la tarde iba inundando los arenales de piedra líquida brillante el cielo dormía y ella se acercaba más a ti tan pequeña ya desnuda con el rostro lánguido acostado en sí mismo y después una balsa de espuma le besó el cuerpo) Hoy que mis oídos oyen su voz y los cantos espectrales bañan mis mejillas, me vuelvo tan pequeño distante y quisiera perderme en la balsa de espuma. Hoy que los pies desnudos no marcan el recorrer de mis pisadas, quisiera entrar en ti sin soledad; entrar en ti, ciudad acuática, para besar a la niña de pies descalzos. *** Poema tercero o de una voz lejana luminosa (De Entidad en el exilio) No me pidan perderme entre las manos de los mares, enterrar mi rostro en los surcos extensos de tierra profanada; no me pidan nadar en las arenas muertas ni caer en el asfalto de cien años y un día inconcluso; mejor mirad mi lento parpadear de noches, acompañando cuerpos sudorosos en su vaivén, bañándolos de tímidas ráfagas; ved el manto de bruma que oculta mi figura, que fragmenta mi efigie enloquecedora de nativos. Mi lejanía es ociosa más cuando es cómplice de dos niños desesperados por besarse. Algún día, los hijos del abismo alto sembrarán ojos en la noche. *** Cenizas de ciudades malditas “Hay en esta noche ruido de ciudad dormida. Moribundo umbral antaño iridiscente, reflejo de mil hombres, vorágine de arena y sal. Noche calurosa de viento rojo de ciudades extensas de cuerpos desnudos entrelazándose entre las llamas de cien muros... Morirán y sus palabras en agonía han de plasmarse en el recuerdo de sus nombres...”. I Aquí es donde se abre la tierra donde el polvo se levanta vorágine de cenizas despertar del tiempo Aquí donde los cuerpos yacen despojados de su alma y carne la historia guarda su recuerdo: anochecer de ángeles íncubos súcubos estatuas de azufre y sal mujeres de lascivas miradas... II Del fuego de ciudades inmortales adormecidas desde el génesis resurgen los huesos rojinegras osamentas ahora perdidas en la tierra III Es en esta tierra de hombres condenados donde el silencio del látigo castiga Desde el inicio la tierra abre surcos (templos vastos valles suntuosos ríos —y después de los siglos— caliza roca decadencia mares muertos) Es en esta tierra de monumentos enterrados donde el libro hierático se escribe... IV Aquí donde se abre la tierra el polvo se levanta Aquí donde cuerpos yacen despojados en anochecer de ángeles estatuas de azufre y sal el fuego del génesis resurge de ciudades inmortales... Aquí desde el inicio la tierra... *** En tu ciudad de carne “...en ti las palabras se graban con la lengua en oraciones esparcidas por el sudor que bebe tu lecho...”. I Que una vez más, cuando los ojos duerman y en su descanso transporten tu mente a lo onírico —movimientos de eróticas sombras, el exhalar de cuerpos; niños consumiéndose entre muros dormidos—, mis labios puedan recorrer la pared de piel que separa los mundos día-noche y que el cántaro escondido entre tus muslos deje deslizar mi lluvia ahogada en músculos y sangre. Que una vez más, cuando la noche erija nuevos monumentos por donde pululan los amantes, tu ciudad de carne se invada con el calor de mi cuerpo, y con los habitantes que de mis dedos se formen al transitar cada avenida de tu figura, de ti nazca el presagio líquido de una pasión de locos. II En tu ciudad de carne, vacía en las mañanas, expuesta al vaho de tierra, las moléculas se impregnan y el calor inhumano agoniza al rasgarse la piel con las gotas de aguasal que de tu cuerpo emergen III Oye cómo cae de mí; es líquido de mar blancuzco que corroe sobre tu piel cansada de las manos, de las mil bocas hoy dormidas; es futura vida que penetra entre las noches, que se desliza por tus avenidas de sangre y que al noveno mes expulsa de la caverna de piel jugosa, el cuerpo de un infante Siente el cristal murmurante que destroza los oídos, atrapa con la mente los fragmentos opacados por el umbral de la noche. Conoce mi delirio, la charla itinerante con fantasmas de túnicas negras. De mi delirio uñas que rasgan la pared de carne donde se esconde tu adolescente espectro. IV Siente el recorrer de mi lengua, en el fuego traspasar tatuajes, (figuras combinadas entre tú y yo, Como oración tenue luz que se acuesta en el lecho de piel) monumentos, mares adormecidos. V Déjame invadir tu ciudad de carne, invadirla de noche porque en ti las palabras se graban con la lengua en oraciones esparcidas por el sudor que bebe tu lecho. ** Armando Pacheco Barrera arteyucatan_siglo21@yahoo.com.mx Escritor y periodista mexicano (Estado de México, 1980). Radica en la ciudad de Mérida (Yucatán) desde 1985. Es integrante del Centro Yucateco de Escritores A.C. y del Colectivo de Artistas Independientes en Yucatán A.C. Premio Estatal de Poesía Joven “Jorge Lara Rivera” en las ediciones 2003 y 2006 convocado por el Instituto de Cultura de Yucatán (http://www.culturayucatan.com) y el Instituto Mexicano de la Juventud (http://www.imjuventud.gob.mx). Mención de honor del Premio Estatal de Poesía “José Díaz Bolio” en las ediciones 2005 y 2006. Es director general y fundador de la revista virtual Letras en Rebeldía (http://www.letrasenrebeldia.galeon.com) y coordinador de una sala de lectura. Participa en el taller literario del Centro Yucateco de Escritores A.C. Ha tomado cursos y talleres de creación literaria impartidos por escritores de su país. Publica en la revista Navegaciones Zur y otras revistas de México. Ha colaborado como reportero en diversos medios de comunicación del sureste mexicano y ha participado en eventos relacionados con las letras. Fue incluido en la antología de escritores yucatecos La otredad, compilación de la escritora Melba Alfaro Gómez y en la revista Cultura de Veracruz, dedicada a las letras jóvenes de Yucatán. === Siempre han sido así las cosas Juan Planas ======================= Había una vez un corderito llamado Blanquín; ya no era un bebé ni tampoco era un adulto; digamos que era un adolescente. Blanquín, que había perdido a sus padres, vivía con muchos corderos y ovejas que formaban un gran rebaño y se alimentaban con los verdes y ricos pastos que crecían en un apacible valle. Cierto día, Blanquín estaba a la sombra de unas encinas, junto al arroyo que corría entre el valle y el bosque, cuando vio que se acercaba su amiga Lanita. Se puso contento, porque siempre jugaban juntos; pero cuando la ovejita estuvo a su lado, Blanquín advirtió que estaba muy asustada. —¿Qué te pasa, Lanita? —preguntó. —¡Los lobos! ¡Anoche se oyeron lobos que aullaban en la montaña! Blanquín miró hacia las montañas que se alzaban más allá del bosque, del otro lado del arroyo. Lanita prosiguió: —Mamá me dijo que anoche se pusieron a aullar; quiere que yo duerma entre papá y ella, porque, ahora que vienen los fríos, los lobos no encuentran alimento en la montaña y bajan al valle para atacar a los rebaños. Blanquín procuró tranquilizarla; por fin, Lanita se calmó y pasaron el día jugando y paseando por el valle. Cuando todos se acostaban para dormir, vieron que el pastor y sus dos hijos, armados con una escopeta, se turnaban para montar guardia. Lo mismo hicieron las dos noches siguientes, pero después los pastores se quedaron durmiendo en su casa, que estaba cerca. Así pasaron varios días. Todos hablaban de lo frío que se estaba poniendo el tiempo. Blanquín y Lanita a veces iban hasta su lugar favorito, el bosquecillo de encinas junto al arroyo, y miraban las montañas, que se cubrían poco a poco de nieve mientras el follaje del bosque iba adquiriendo tonalidades rojizas. Hasta que una noche se produjo un gran alboroto. El rebaño balaba aterrorizado, se oían gemidos y ayes de dolor. Muchos gritaban “¡Los lobos! ¡Los lobos!”. Con la luz del día supieron lo ocurrido. Dos lobos habían cruzado el arroyo, se acercaron sigilosamente al rebaño, mataron a dos corderos y se llevaron los cuerpos al bosque. Aquel día las ovejas anduvieron por el valle desazonadas, mientras el pastor y sus hijos proferían maldiciones. A la distancia, del otro lado del arroyo, se oía el pavoroso aullido de los lobos. Nuevamente los pastores montaron guardia; nuevamente desistieron tras varias noches. Y nuevamente los lobos cruzaron el arroyo por la noche y atacaron al rebaño. Entre la algarabía que se produjo, Blanquín reconoció la voz de Lanita, que lo llamaba desesperada. Pese a que él mismo sentía mucho miedo, corrió a buscar a su amiga. Aunque le costó avanzar en medio de las agitadas ovejas que corrían alocadamente, por fin la alcanzó. —¡Ay, Blanquín! ¡Los lobos se llevaron a mis padres! —gritó Lanita, llorando sin consuelo. Blanquín pasó la noche junto a Lanita, e hizo lo que pudo para confortarla. Después supieron que aquella vez cuatro lobos habían cruzado el arroyo y mataron a cuatro ovejas. Blanquín, junto con algunos corderitos y ovejitas amigos, llevaron a su amiga, que estaba muy triste, al encinar junto al arroyo y trataron de consolarla. Blanquín apoyó su patita delantera sobre el hombro de ella y le dijo: —Esta noche me quedaré a tu lado para defenderte. —¿Cómo vas a defenderla, Blanquín? No podrías luchar contra un lobo —preguntó una de las ovejitas. El corderito se quedó mirando en silencio hacia el bosque. Por fin, respondió: —Es verdad... yo solo no puedo. Pero en el rebaño somos muchos, y los que nos atacan son muy pocos. Entre todos podríamos vencer a los lobos. —Moltón, el abuelo de mi amiga Merinita, es muy sabio; todos lo consultan en el rebaño. Una vez nos enseñó que un cordero no puede luchar contra un lobo. ¿No quieres que le pidamos que nos explique por qué? —dijo Lanita. Blanquín asintió, y todos fueron en busca de Merinita, que estaba con sus abuelos Guedeja y Moltón. Éste era un gran carnero algo viejo, pero muy vigoroso. Cuando Blanquín le preguntó por qué todo un rebaño no era capaz de hacer frente a unos pocos lobos, Moltón comenzó una docta explicación que todos escucharon atentamente. —Los lobos son carnívoros; eso quiere decir que se alimentan con carne, a diferencia de nosotros, que somos herbívoros porque comemos hierba. El cuerpo del lobo, empezando por la dentadura, está adaptado para esa alimentación, y es por eso que los lobos tienen colmillos afilados. Es decir que el lobo es un animal rapaz, un cazador que puede combatir; nuestra dentadura, en cambio, está conformada para cortar la hierba y no es apropiada para la lucha. La abuela, orgullosa de la sabiduría de Moltón, asintió. —¡Los lobos son malos! Nosotros nos alimentamos sin lastimar a nadie —exclamó Merinita, que estaba acostada sobre la hierba junto a su amiga. Pacientemente, Moltón prosiguió. —Los lobos no son malos, Merinita; lo que ocurre es que necesitan nuestra carne. La naturaleza funciona de esa forma. —¡Pero nosotros podríamos defendernos! ¿Por qué un rebaño de cientos de ovejas y corderos no puede enfrentar a unos pocos lobos? —preguntó Blanquín, que había escuchado atentamente a Moltón. —Como ya expliqué, la dentadura de los lobos... Blanquín lo interrumpió. —No tenemos filosos colmillos, pero nuestros dientes, así como cortan la hierba pueden cortar la piel de los lobos; y, si cientos de corderos se ponen de acuerdo para la defensa común y acometen a un lobo, entre todos conseguirán derrotarlo. Moltón sonrió, indulgente. —Los lobos son agresivos y resueltos, en tanto que los corderos somos tímidos y asustadizos; es la psicología de la especie; además, los corderos, cuando son agredidos, sólo atinan a escapar cada uno por su lado. Nunca ha ocurrido que los corderos hicieran frente a los lobos. Nuestra seguridad se basa en que los pastores nos protejan diligentemente. —¿Y si los pastores se duermen o son negligentes? —Lo único que se puede hacer es correr y esperar que no le toque a uno... Guedeja asintió, en señal de que aprobaba el discurso del abuelo. —Siempre han sido así las cosas —terminó Moltón. —Sí... Siempre han sido así —contestó pensativamente Blanquín. La conversación había terminado y el grupo se dispersó. Durante los días siguientes, Merinita, Blanquín y los demás amigos trataron de hacer compañía a Lanita, que seguía apenada por sus padres. A lo lejos, en el bosque, se oía el aullar de los lobos, pero los pastores vigilaban y pasó algún tiempo sin que hubiera más ataques. De noche, Blanquín se quedaba junto a su amiga para cuidarla. Otra vez los pastores empezaron a desentenderse de su vigilancia. Montaban guardia hasta la medianoche y luego se iban a dormir; tras unos días, sólo se quedaron con el rebaño un par de horas después del crepúsculo, y por fin abandonaron las guardias por completo. Hasta que los lobos atacaron de nuevo. Esta vez se llevaron a dos corderos adultos y dos ovejitas; una de éstas era Merinita. Moltón y Guedeja se lamentaban, desconsolados. —¡Ay, qué desgracia! ¡Mi nietecita querida! ¡Pobre Merinita! Cubriéndose los ojos con las manos, Moltón y Guedeja lloraban sin cesar. —Pensar que cuando comenzó la batahola eché a correr... Si me hubiese quedado junto a Merinita habría podido defenderla. —¿Te habrías atrevido a luchar contra el lobo, Moltón? —preguntó entre lágrimas la abuela Guedeja. —¡Sí! ¡Sí! Desde ahora, pasaré la noche junto a Lanita, que fue la mejor amiga de nuestra nieta. —Y yo estaré a tu lado, Moltón. Desde entonces, Lanita pasaba las noches rodeada por Blanquín, Moltón y Guedeja, a los que se sumaron los padres de la otra ovejita que se habían llevado los lobos en el último ataque. Los amiguitos de Blanquín comentaron en todo el rebaño esa decisión. Al principio, los demás miraban boquiabiertos; no podían creer que hubiese corderos dispuestos a unirse para pelear contra los lobos, pero, a medida que fueron pasando los días, más ovejas y corderos empezaron a imitar esa actitud. Comenzaron a turnarse para dormir. Mientras unos descansaban, otros montaban guardia. Hasta que, una noche en que la luna llena resplandecía en el cielo despejado, Guedeja, que estaba despierta, vio cinco siluetas que se recortaban contra el borde del arroyo. Eran los lobos, que se habían detenido junto al agua para observar el rebaño. Viendo que no estaban los pastores, comenzaron a vadear el torrente. Guedeja despertó a los demás. Todo el rebaño se quedó muy quieto, esperando. Los lobos, tras cruzar el arroyo, se separaron, buscando cada uno su presa. —¡Aquí viene uno! —murmuró Blanquín al oído de Moltón. Un enorme lobo se acercaba sigilosamente. Se detuvo a poca distancia del grupo y, tras elegir su presa, dio un ágil brinco que lo dejó a un paso de Lanita. Guedeja arremetió contra la fiera y mordió con fuerza una de sus patas traseras, al tiempo que Blanquín aprisionaba con sus dientes una de las orejas del lobo. Éste sacudió la cabeza para liberarse del corderito, y entonces dejó expuesta su garganta. Moltón le asestó allí una tremenda dentellada, y el lobo, desangrándose, dejó de defenderse contra los corderos, que se habían unido para atacarlo, y cayó. Por todas partes se oían los ayes doloridos de los lobos y el enfurecido balar del rebaño, que por fin había decidido enfrentar a sus enemigos. A la mañana siguiente, los sorprendidos pastores encontraron los cuerpos cubiertos de dentelladas de dos lobos, y tres rastros de sangre que llegaban hasta el arroyo. Algunos corderos mostraban mordeduras, pero ninguno tenía heridas graves. El rebaño pastaba ufano, orgulloso de su victoria. Los pastores comentaron en el pueblo lo sucedido, y la noticia se difundió. Un día, Moltón oyó decir que en otros rebaños los corderos también se habían unido para defenderse. Corría el rumor de que los lobos estaban convirtiéndose en vegetarianos, aunque muchos aseguraban que eso era imposible. Lo cierto es que el rebaño nunca más fue atacado por los lobos. * * * Pasó mucho tiempo. Una calurosa tarde en que Blanquín estaba junto al arroyo, a la sombra de las encinas, mientras miraba cómo Lanita amamantaba al hijito de ambos, llegaron Moltón y Guedeja, recién esquilados. —¡Hola, chicos! ¿Cómo está el bebé? —preguntó Guedeja. Lanita sonrió. —Está muy bien, y cada día más grande... Por suerte, todavía es demasiado pequeño para que lo esquilen. Blanquín se quedó mirando a los pastores, que estaban esquilando al numeroso rebaño. —¿Por qué permitimos que unos pocos pastores nos quiten nuestra lana? —preguntó. —Siempre han sido así las cosas —dijo Moltón. —Sí... Siempre han sido así —contestó pensativamente Blanquín. ** Juan Planas sanalpar@yahoo.com.ar Escritor español (Barcelona, 1944) residente desde su infancia en el barrio de San Telmo, Buenos Aires (Argentina). Se dedica a tareas relacionadas con la edición de libros y revistas. Ha publicado diversos relatos en las revistas electrónicas Letralia, Proyecto Sherezade, Ficticia, Almiar, EOM (Eldigoras), y Parole Con. Su página, Galeradas (http://ar.geocities.com/sanalpar/galeradas.htm), incluye enlaces a sus escritos en la red. === Poemas Patricia del Pilar Garfias Cáceres ======================== *** Desde el umbral de esta casa sin puertas observo el paso aciago de la tarde su caminar de río mujer triste que avanza al otoño Aquí toda salida se ha desvanecido bajo el peso del tiempo irreparable goteando lento sobre mi espalda con un ritmo suave y apacible Afuera algo se derrumba desmorona Y tiene sentido esconderse en esta casa porque no sé habitar otro cuerpo *** En esta casa de nadie casa de sombras estamos solos en el letargo metafórico de un cuerpo Tendría que hablarte de algún recuerdo decir por ejemplo estamos solos que nuestra soledad es aquella mujer gritando nuestra suerte en la fiesta interminable de un martes Tendría que hablarte también estamos solos de las mañanas que nunca tendremos del poema que aún no te escribo y de lo mucho que existes en este cuerpo *** Miro la lluvia caer desde adentro y mi oficio es caer algo dentro se desprende afuera una mujer cubre a sus hijos del eco de lluvia en mis ojos Un aguacero de silencio precipita rumor de otras ciudades cuál es el camino a esta casa cuál el de regreso Miro de nuevo el diluvio es también en mis manos del otro lado la lluvia algo dentro no termina de mudarse *** Ahora lo sé la memoria es una estación irreparable Después del sobresalto de hallarte sobrevive el reflejo de una casa esta habitación que es mi cuerpo para no sentir el derrumbe Afuera una manifestación de gatos araña pasos de tarde ** Patricia del Pilar Garfias Cáceres patricia_garfias@yahoo.com.mx Escritora mexicana (Mérida, Yucatán, 1985). Estudia la licenciatura en derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán (Audy, http://www.uady.mx). Forma parte del Centro Yucateco de Escritores A. C. y es co-coordinadora de La Catarsis Literaria El Drenaje. Actualmente se desempeña como supervisora del programa Salas de Lectura en Yucatán y es promotora de la lectura en el estado. Ha publicado textos en revistas y suplementos de literatura estatales, nacionales e internacionales como las revistas Navegaciones Zur, Registro y el Suplemento Cultural Arena del periódico Excelsior. Ha participado en diversos encuentros de escritores nacionales e internacionales. Fue becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) en su edición 2005 en la categoría de jóvenes creadores en el género de cuento. Textos suyos han sido incluidos en obras como La otredad (coedición de ICY, Cripil y CYE A.C., 2006), Voces en el laberinto, Novísimos escritores de Yucatán (ICY, 2006), en edición, y en la antología Cuentos del Caribe II. === El actor del Candomblé María M. Herrera ========================== Trato y trato de explicárselo a este señor, pero no entiende. El negocio está cada día más difícil, le digo. Hay que ser novedoso para atraer a las personas, que cada día son más escépticas. Todos los días me despierto con la misma interrogante grabada en la mente: ¿qué voy a hacer hoy para que la gente venga? Tengo una reputación que mantener; la gente espera cosas insólitas de mí, y si algún día dejo de hacerlas, ya no vendrán más. De niño siempre soñé con ser actor. Creo que era el único niño del mundo que decía con todo orgullo, “¡Cuando sea grande quiero ser actor de telenovela!”. Los niños me miraban como si fuera bicho raro, pero la cara de desconcierto de los adultos era aun peor. Se preguntarían por qué un niño de doce años se queda el día entero frente al televisor viendo culebrones en vez de estar afuera jugando al fútbol con sus amigos. Yo tampoco podría responder a esa pregunta, pero simplemente me fascinaba ser el espectador de aquellas vidas tan fascinantes e intrínsecamente complicadas. ¿Por qué en la vida real no aparecían bebés abandonados en las puertas de las casas, esperando ser encontrados por alguna amargada mujer que les haría sufrir toda su vida, hasta ser rescatados por su “príncipe azul”? ¿Por qué no heredo una enorme fortuna de un lejano pariente que muere en algún accidente desafortunado? ¿Por qué la señora que trabaja en mi casa cocinando no puede ser una beldad, de aquellas que usan faldas cortas y tacones altos? Todas estas preguntas circulaban por mi mente, mientras mi madre trataba de convencerme de que saliera a jugar al patio. “¡Hoy el día esta hermoso! ¿Por qué no te despegas un rato del televisor y nos vienes a acompañar aquí afuera?”. Al cabo de un rato daba mi brazo a torcer y salía a jugar al fútbol o al básquet, pero los deportes nunca se me dieron con facilidad. Mientras corría tras la pelota en un intento por atajarla, mi mente se preguntaba qué habría pasado con Verónica Catalina y su peligroso trasplante de cerebro. Y así transcurrieron los años. Mi fascinación por las telenovelas fue disminuyendo a medida que la vida real se iba cruzando en mi camino. Tenía una vida muy normal. Asistía al colegio, volvía a casa, hacía los deberes, salía con los amigos, cenaba en familia, me iba a dormir y al día siguiente el ciclo se repetía. Unos días mejores que otros, unos días con más cosas que reportar, pero mi existencia era fundamentalmente corriente. Nunca fui igual a los otros chicos. Tenía una enorme sensibilidad que me causaba algunos estragos. Lloraba con facilidad y sentía el peso del mundo sobre mis hombros. Mis días estaban llenos de una gran melancolía que no sabía de dónde venía. Me pasaba la existencia preguntándome cuál era el sentido de la vida. Tenía amigos, buenos amigos. Pero ellos nunca me entendían. A medida que fuimos creciendo, nuestros intereses fueron cambiando. Nos fijábamos más en las chicas, y ellas en nosotros. Aunque debo confesar que ese tema nunca fue mi fuerte, al igual que los deportes. No sabía cómo comunicarme con esas extrañas criaturas. Me gustaban, y mucho, pero mi mente siempre andaba por las nubes y las palabras correctas no lograban salir de mi boca. Tuve algunas noviecillas de colegio, pero nada que valga la pena mencionar. Finalmente, un día pasó algo que cambiaría mi vida para siempre. Ya a punto de graduarnos del colegio, mis amigos y yo fuimos a una feria universitaria que nos guiara un poco en el tema de los estudios. Al igual que mis amigos, no tenía claro qué quería hacer con mi vida. Había pensado en la probabilidad de irme unos años de mi país y prestar ayuda a los más necesitados. Estaba seguro de que en lugares como Bosnia, Etiopía, Pakistán e inclusive Cuba me recibirían de brazos abiertos. ¿Pero haciendo qué? Dando vueltas y vueltas sin animarme a preguntar en ninguna de las facultades, de repente alcé la vista y ahí estaba, la Asociación de Seminarios e Institutos Teológicos. Nunca antes se me había pasado por la mente que podría ser cura, pero pensándolo bien, ¿por qué no? Quizás esa tremenda sensibilidad tenía algo que ver con una vocación a Dios. Es verdad que nunca había sido religioso, pero mi educación siempre había sido laica y mi familia nunca me había inculcado valores religiosos. De lo que sí estaba seguro era que mi abuela se pondría increíblemente feliz. Siempre había soñado con tener un médico y un religioso en la familia, y ahora estaba un paso más cerca de ver cumplido ese sueño. Sin pensarlo demasiado me acerqué al cubículo. Esperando encontrarme con el estereotipo del sacerdote viejo con sotana negra y escapulario al cuello, me sorprendió mucho hallarme frente a un sonriente joven vestido de camisa y jeans. No sé si lo hacen adrede para no intimidar a los jóvenes que suelen asistir a ese tipo de eventos, pero yo bajé la guardia de inmediato y me sentí más cómodo, cuando en circunstancias normales la presencia de un cura me habría causado bastante tensión y nerviosismo. Estuvimos hablando largo rato. Me explicó por qué hacían falta más sacerdotes en el mundo, qué cualidades necesitaba para convertirme en uno y que pasos tenía que seguir para entrar al seminario. Me recomendó que hablara con algún sacerdote que conociera y con jóvenes que estuvieran en una situación parecida a la mía, para pedirles consejo y reflexionar. Tenía muchas dudas al respecto, pero algo de lo que me había dicho seguía tocando en mi cabeza como un disco rayado. “...Estar cerca y ayudar a los pobres, los necesitados, los que sufren...”. Tomé los folletos informativos que me ofreció, le agradecí y me alejé del cubículo en busca de mis amigos. Al reencontrarme con ellos, les comenté mi interés en unirme al seminario. De más está decir que al principio lo tomaron como broma. Les parecía casi imposible que uno de sus amigos quisiera convertirse en sacerdote. Una vez que logré convencerles de que hablaba en serio, les pareció simplemente ridículo. ¿Por qué iba a desperdiciar mi vida de esa manera? Tristemente, nunca lograron entender mis razones y eso afectó mucho nuestra amistad cuando finalmente decidí ordenarme. Mi familia aceptó con resignación mi decisión, aunque estoy seguro de que mi madre no dejaba de pensar en los nietos que nunca tendría. Una vez finalizada la escuela secundaria, me fui a vivir al seminario para cumplir con los años de estudios necesarios para ser ordenado sacerdote. Después de ocho largos años de filosofía, teología, sociología, catequesis, Biblia, prácticas pastorales y tantas cosas más, ya estaba listo para emprender mi propio camino, ayudar a los pobres, a los necesitados. Pedí que me trasladaran a una misión en algún lugar lejano, donde finalmente pudiera poner mi granito de arena. Y es así como treinta años más tarde me encuentro en esta situación. Me mandaron a una bella ciudad al nordeste de Brasil, donde llegué con el corazón al descubierto y muchas ganas de trabajar. La gente me acogió de brazos abiertos. Gente alegre, siempre con una sonrisa en la cara y una palabra amable. Gente extremadamente religiosa, con una devoción infinita. Todos los días la iglesia se llenaba a reventar. La fe casi se podía respirar. Pero todo ha cambiado desde hace unos catorce años. La gente ha dejado de venir a misa. Ha surgido una gran indiferencia ante la iglesia, ante todo lo católico. La gente sólo parece preocuparse por el carnaval, el capoeira, la música, los tambores, las incontables fiestas. El catolicismo parece estar perdiendo la batalla del sincretismo ante las flexibles prácticas espirituales de los brasileros. El Candomblé, la religión de millones de brasileros, estaba tomando fuerza desde que fuera aprobado legalmente hace un par de años atrás. En las noches se podían escuchar los ardientes tambores y los frenéticos gritos de los poseídos. Dentro de los terreiros, se podía ver a los brasileros con sus almidonadas túnicas blancas bailando sinuosamente y cantando en el lenguaje bantú. Este rito traído de África por los esclavos, prohibido hasta hace poco por la iglesia católica, era considerado el culto al diablo. Millones practicaban públicamente el catolicismo, mientras que en privado adoraban a sus deidades, a sus Orixás. Desde que el culto afro-brasilero fue aprobado, la gente poco a poco dejó de venir a misa. Ya no necesitaban seguir guardando las apariencias sin nadie que les dijera que lo que hacían estaba mal. Y fue así como se me fue ocurriendo mi idea. ¿Quién me iba a decir que después de tantos años, iba a poder cumplir mi sueño de ser actor? Primero sustituí la tradicional sotana por el amplio vestido blanco de las bahianas. La gente no pareció darse cuenta, así que empecé a usar el turbante. Luego me dio por maquillarme —¡ya que iba a estar disfrazado, mejor hacerlo bien! A veces, para variar, me disfrazaba de indio e incluso acompañaba mis misas con danzas rituales. En un par de ocasiones inclusive me atreví a disfrazarme de Oxum, una de las divinidades del Candomblé. Ya se que puede sonar bastante polémico, pero la voz había corrido desde que empezara con estos pequeños espectáculos y ya los fieles no cabían en la iglesia. Boquiabiertos y con miradas perplejas, seguían cada uno de mis movimientos con una mezcla de sorpresa y aprensión. Estoy claro que sólo venían para ver qué disfraz usaría ese día, pero no tengo duda de que algo de lo que decía durante mi sermón les quedaba registrado en algún lugar de sus cabezas. Esto duró mientras pude convencer a los más tradicionalistas de que contaba con la aprobación de la archidiócesis, pero al poco tiempo se presentó un representante de la jerarquía para informarme que sería suspendido y que tenía que someterme a tratamiento psiquiátrico. Bajo las miradas descaradas de mis fieles, que deliberadamente se habían encontrado frente a la iglesia para presenciar mi partida, me subí al coche que la iglesia había mandado para llevarme al aeropuerto. En menos de un día, la vida que había forjado por más de treinta años estaba por desaparecer. En poco tiempo me encontraba en mi país, dando explicaciones a un completo extraño sobre mis actuaciones. El negocio está cada día más difícil, le digo. Hay que ser novedoso para atraer a las personas, que cada día son más escépticas. La gente espera cosas insólitas de mí, y si algún día dejo de hacerlas, ya no vendrán más. ** María Margarita Herrera mmherrera@gmail.com Escritora y traductora venezolana (Caracas, 1976). Reside en Alemania. En 1999 se graduó en idiomas modernos, para luego dedicarse a la traducción por los siguientes ocho años, con una interrupción para realizar una maestría en periodismo en Estados Unidos. Ha realizado varios cursos relacionados con el aprendizaje de idiomas, así como de escritura creativa. === Ritual de pájaros (extractos) David Cortés Cabán ================= Ritual de pájaros; antología personal, 1981-2002 Poesía Ediciones El Otro El Mismo Mérida (Venezuela), 2004 Depósito legal: lf794200480033 132 páginas *** El tiempo es la única mentira donde no te encuentro Con la voz llena de tus labios he salido a mirar los gorriones que salpican el espacio nada puede rescatarme de este segundo que oculta la inaccesible despedida de los pájaros La mañana trae la presencia de tu cuerpo y presagia la única mentira donde no te encuentro. *** Biografía de un instante Las manecillas del reloj se alzan como dos alas mientras los trenes se alejan y cada paso es como entrar a una calle donde el amor es un puente donde la lluvia canta el lenguaje del fuego. *** Nos han cambiado todo de lugar Insistir mientras caminamos y la lluvia nos moja y nos sentamos como siluetas de antílopes formando círculos distribuyendo sílabas hasta enlazar la mañana porque nos han cambiado todo de lugar. *** La vida no es una orilla polvorienta Me hubiera quedado al fondo de sus calles para morir, para arrojarme contra sus plazas, pero quién puede contra la furia de sus olas, contra su inocencia, contra sus noches de lluvia. Mi pueblo crece dentro de mí como el primer día de mis ojos. La furia de una ola podría borrarlo, la sombra de una vaca podría cubrirlo todo. Pero mi amor en él levanta una espada, y sé que en él la vida no es esa orilla polvorienta, esa palabra que borra los gestos. (Puedo sacar la mano y tocar tu cintura nacer de mí hacia ti, nacer de ambos) Aquí el amor no es una máscara, lo ofrecemos y lo ganamos todo; de puerta en puerta la luz clara, ábrete y canta. *** El poeta se recuerda a sí mismo Mientras el viento del Sur desnuda la trampa del deseo, y la luna como un ojo de buey lame los brumosos tejados de Cheng Tu, he bajado a espiar tus últimos poemas; cólera o tristeza, artificios, retos a la luna. *** No oigo más que el vuelo No oigo más que el vuelo de blancas palomas y el arco iris que traspasa los árboles ahora que el día arrastra el paisaje que trae tu nombre miro los gorriones que tocan a mi puerta y tiemblan mojados por la lluvia porque no tengo más amor que esta llama que enciende el rojo trono para tu corazón para tu cuerpo que escapa como un pájaro porque yo protejo tu pie contra la soledad En la agonía de las horas te escucho Y digo ven miremos las estrellas más brillantes una será tu dicha otra será mi esperanza porque yo haré una gran muralla contra el viejo lobo y llamaré a los niños para que se rían de nosotros y de esta gran locura porque quiero el ancho cielo que nace de ti cuando los días estallan como girasoles y el viejo lobo cae. *** La virtud A dónde está lo eterno la luz la transparencia toda la transparencia la virtud que celebra tu cuerpo el último signo del pájaro su imagen en el río lleva tu voz sobre la dura realidad junto al árbol o en alguna ventana como si el amor fuera y volviera una y otra vez como si se estuviera ausente como si no existiera uno mismo. *** Esta es la incertidumbre Esta es la incertidumbre que posee al vulnerable porque soy un mal faquir que hiere su garganta cuando ha perdido la magia del retorno o como un monje cuyo único amor va mirando el vuelo de los pájaros el altivo resplandor que navega en el cielo más íntimo Solo en la noche solitaria igual que el sol más puro sobre la garganta del faquir en esta misma garganta que te nombra cuando estás más lejos cuando estás más cerca cuando eres la hojita húmeda que se inclinó tocada por el leve resplandor y arrojada sobre la última floresta aún cálida aún sobre mi pecho uno y otro día vulnerable sin ti ¿Alondra que cruzas con tu trino cuándo me traerás tu presencia? Rojo cielo el del faquir comprenderás estas llamas fantasías de la imaginación voces que nadie oye Cautivo ciervo que pastas en el páramo ¿Quién vio semejante esplendor? Lo que fuiste amada lo que aún somos lo que eres estrella luminosa en la boca del faquir. *** He vuelto Nada que ofrecerte sólo el paisaje y el hermoso brillo del corcel y el pájaro solamente el pájaro sobre la leve superficie que vuela y resplandece, pues cierra los ojos para verlo lo demás es pura sed eso que escogemos al azar cuando la memoria esparce las cenizas. *** Esta fábula donde crece tu nombre Llegas como un río de estrellas fugaces y palabras que silban no sé si eres el destino que busco que cae hacia la fina seda de tu rostro Yo soy el otro que no cesa desgarrando su vida como esta fábula donde crece tu nombre. *** Ruiseñor del gran bosque No tengo presencia no soy un río quedóme quieto sobre mi propia piel permanezco inmóvil frente a los días que pasan ya transcurrió el gran secreto ya se abrió la rosa la que lamió mi corazón con lengua de buey y no anhelo más oigo el breve relámpago el gran resplandor de la adolescencia su lumbre sobre la tibia memoria de abril No espero nada nada ruiseñor del gran bosque cuando dices: canta canta y entra tu voz en la mañana cálida y transparente bajo un cielo dorado y las nubes un ancho camino para divagar dulcemente y el mar tan firme un gran abrazo el mar tan menudo y exacto tocando a mi puerta saliendo y entrando como un lindo tucán que acaricia tus pasos bajo la lluvia. ** David Cortés Cabán dcortescaban@aol.com Escritor puertorriqueño (1952). Ha publicado Poemas y otros silencios (Río Piedras, Puerto Rico, 1981), Al final de las palabras (New Jersey, 1985), Una hora antes (Madrid, 1991), El libro de los regresos (Madrid, 1999) y Ritual de pájaros (Mérida, Venezuela, 2004). Sus poemas y reseñas literarias han aparecido en revistas de Estados Unidos, México, Venezuela, España y Puerto Rico. === Alcatraces secos para Odiseo Schloss ============================= (A. ¿Adónde apunta la mujer cíclope?, hacia la nada: negrura, la noche, el último ruido, el río, el once; las manchas doradas a piel dispuestas, se cierran calladas, se esfuman, se quejan.) 1. Habían pasado treinta y cuatro días desde que había dejado a Hojloper en su lecho de muerte. Ese día una nueva estrella fue descubierta con el telescopio HYT 215-F. Hacía frío en Nueva Londres y mi boca temblaba de tristeza. (Sofía, qué hermosa eres) Fue entonces cuando llegó el día de mi depresión. Yo estaba esperando que me golpeara cuando el mes exacto se hubiera cumplido, pero resistí: cuatro días de gloriosa compostura en la que las galletas de colores y los libros religiosos ocupaban mi mente y mis manos. Mi vida parecía reencauzarse. Parecía solamente, porque los destrozos del tiempo empezaron a latir con fuerza hasta que me sumieron en la bebida y el llanto: en el denigrante camino que sólo acaba en el fondo, en el polvo. Nunca quise reconocerlo, el derrumbe de mi alma llegó como ladrón de la noche, una buena tarde de abril. Los recuerdos me sofocaron. (Ni siquiera con pensarte basta) Durante todo el tiempo, incluso antes de los hechos de marzo, me propuse borrar toda huella, todo indicio que después me delatara. Toda pista que me retorciera la conciencia en un fastidioso juego de introspección. Hay que quemarlo todo, me dije. Pero guardé todas y cada una de las fotografías, yo recordaba que eran cosa de 27 o 28, pero que cuando la depresión me tocó, contabilizaban 50. Había tomas diferentes, totalmente distintas: desde las deliciosas sonrisas hasta los sangrientos registros. Todas estaban numeradas y con títulos alusivos como “Mi preciosa margarita” (¿mi?) o “Último golpe”; pero lo más interesante de la pequeña colección era que contaba perfectamente la historia, como si inconscientemente me hubiera propuesto hacer un fotorreportaje. Sin embargo, cuando llegó el momento de mi caída, me parecían un cruel recuento de una pasión indeleble, incontable e innoble, pero del mismo modo intensa, irrepetible y maravillosa. Pero la música había terminado. (Puedo sentir el nerviosismo de mi boca al desear tus labios) Entonces llegó el momento de terminar. (Tus deleitantes labios) Mi cabeza, una bala nada más. 2. —Te amo. (Entre la niebla) —Te amo. (De mis más íntimos reproches) —No puedo dejar de pensar en ti. (Oigo silbar el viento) —Yo estoy igual. (Es la brisa del pacífico) —Nunca te separes de mí. (Que me asalta frente al Hotel Hacienda) Y los dos sintieron cómo el veneno del amor los alegraba con pequeños suspiros. Pero no era más que un invento, él estaba solo. Irremediablemente solo y hablando, como un loco, consigo mismo. 3. Una sonrisa será, sólo eso. Sabré que son tus ojos los que me miran y mis ojos los que te desean. Oiré tu voz una vez más y el impulso tendrá que ser detenido, si no quiero importunarte con un abrazo inesperado, tendré que sosegarme. Buscaré palabras sabias para mis oídos y convenceré a mi cuerpo de que no eres la única maravilla que este mundo puede ofrecerme. De todos modos, ya te habrás dado cuenta de que no soy experto en estas cosas del amor. Mi torpeza me llevará de nuevo al fracaso. Y diré sin afán de molestarte: (Preciosa) —Adiós. (Llama cristalina) Pondré en tus manos los cientos de cartas que te he escrito desde que te conozco. Desde esa vez que yo caminaba con Miguel y te vi, criatura extraña, escondida totalmente tras un detallado traje de tehuana. ¿Eras torpe de palabra o yo lo recuerdo (con revanchismo) así? (Agua dulce de mi onírico Eros) Entonces podré irme tranquilamente, sin pensar en lo que haya pasado. Trataré de olvidar los momentos de tus risas, de mis cuentos y tus manos, pues el amargo de tu todo me destrozará la boca en el verano. Me impondré el triste desafío de ocultar en mi memoria el haberte visto en un sencillo atuendo para ver a Satélite y las tortugas en el elefante. Yo te leí mis cuentos y no sé por qué hasta ahora te dediqué muchos de ellos. Caminaré al contrario de tu senda y, por última vez, tendré esa extraña sensación de que eres 10 centímetros más alta que yo. (Terciopelo verde de fantasía) Voltearé después de un rato y tú no estarás ahí, serás parte del pasado, tal vez de la ilusión o del llanto; yo qué sé, de una época que se derrumba sobre sí misma. Buscaré tu silueta y únicamente el polvo me saludará, contando con burla que nunca fuiste mía, que nunca serás de nadie y que permanecerás eternamente (hasta el fin) en mi canto. (Joya de mis recuerdos) Lo superaré, te lo juro, y si no, al carajo. 4. Maté a Hojloper. Sí, yo lo hice. (B. No por tanto tiempo deseo tus líneas, las delgadas cornisas, las voluptuosas aristas que ríen, que bailan, que se mueven latiendo bajo un mismo sabor: me tienen domado, huérfano y profano, siento que se rompe tu néctar, pero no lo evito, me alejo y me extingo.) No quería que pasara así, pero en un instante atrapé su cuello entre mis manos. Yo no la odiaba, juro que no la odiaba. El impulso me dominó. Estrangularla no fue suficiente, ella tenía mucha fuerza, tuve que pelear con ella. Me rompió la boca y la nariz, no fue nada. Yo la privé de un ojo con su aguja de tejer, la dejé con un solo ojo. Pero ella estaba a punto de matarme. Ella no me odiaba, yo creo que hasta en ese momento, ella no me odiaba. Fue rápido, mi mano quedó junto a la concha, la concha café de Mazatlán, y con ella la golpeé. UNA (C. Qué puedo decirte, si antes nada, ahora suspiro, no detengo los vientos, los barcos que nunca abordaremos, tampoco detengo el tiempo, y el alemán nos susurra, pero no entiendo, no comprendo la respuesta.) No la maté con la concha, nada más la saqué de combate. Entonces pude decidir que le daría una muerte que ella siempre hubiera deseado. La arrastré por la casa, manchando todo pero lamentando nada. La metí en su bañera blanca, no sin antes tapar la tarja. Ahí la acosté, desnuda (qué hermoso, qué delicado, qué delicioso, qué asombroso cuerpo). Entonces fui a su Weinregal y fui acarreando todas y cada una de las botellas. Las fui vaciando en la bañera. Eran muchas y hasta sobraron: la llené hasta el tope, más allá de donde su cabeza llegaba. Peroaúnflotaba, entonces aplasté su cráneo hacia abajo; no dio pelea, ya estaba inconsciente. Después de un rato, las burbujas dejaron de subir. La solté y ya no flotó. Se hundió feliz, y yo me marché. 5. Una gota. Ojo. Primavera. Esta ciudad se ha vuelto triste, en un abrir y cerrar de ojos. Dos gotas. Piel. De mañana. En la lejanía el tren de carga avisa que todo pasará, esto también. Tres gotas. Boca. Sábado. Alguien prende la radio, dan melodías perfectas para chillar. Cuatro gotas. Mentón. En la banca del parque. ¿Es acaso necesario sufrir? Cinco gotas. Pañuelo. Alguien se levanta y comienza a trotar. 6. Me despierto torturado, solo y agobiado. Me doy cuenta de que soy como una simple letra en el papiro, un simple siete en diamantes, un patético cuadrado en el universo. Diminuto, muy diminuto. (Confieso que te he soñado) Y oigo cómo la noche aún es joven. Abajo una fiesta gay te torna ruidosa y ajena; los borrachos salen al patio a besarse o a vomitar bajo la luna; llevan siempre cigarros en sus manos. Son como sesenta pero gritan como cuatro, intentan cantar una melodía de la difunta Rocío (muy mal, por cierto) con acordes de agudeza que no desarrollan sus gargantas. Entre todos los hombres hay algunas mujeres, entre ellas algunas atractivas, entre las atractivas una hermana de Alfonso, el inquilino que organiza el festín y que ahora discute con su novio sobre la viabilidad de marcharse a un hotel. No me gustaría enterarme de todo esto, me conformaría con no poder dormir con la música a todo volumen, pero las paredes parecen tan finas, como de seda, que hasta siento que están sobre mis sábanas. (Sin ropa y con tus manos) Busco la pastilla en la oscuridad y encuentro un celular gris, recuerdo que alguna vez lo presté a la guapa Sofía (y a su amiga). Reviso y todavía tengo guardados dos de sus mensajes: uno dirigido a su hermano, el otro es una extraña dirección de correo electrónico. Borro el primero y guardo el obsoleto aparato. Quiero sacar la tecnología que compré en Mazatlán y ver, como hechizo mágico para dormirme de una vez por todas, la foto que más me gusta de la galería: es una chica con el cabello recogido, trae un saco y un escote muy generoso, pero lo que verdaderamente me encanta es la sonrisa y los ojos. Ella se había tomado otra foto, no sé por qué la borré, pero de que me encanta, me encanta. (Con palabras mías dulces en tus oídos) Entonces siento el grito de la agonía del otro lado. Es un espejo (30x90, cromado) que en la oscuridad me devela toda la verdad sin preguntarle nada; la tenue luz no es pretexto, soy yo y la nada. Es ese sentimiento de vacío entre mis cejas y ese gesto de insomnio en mi cuello. Pero lo que en verdad me inquieta es el enigmático signo del fracaso canceriano en la torsión de mis labios; denota un sencillo aparejo de mármol donde se lee en tres palabras mi vida. No creo que sea cierto, me acuesto y me tapo. El espejo me sigue con su implacable burla y con su ininteligible entramado: es como la ilusión de una esfera mágica donde veo que la chica está en Veracruz y disfrutando. Cuento borregos para olvidarme del verdugo-espejo; llego hasta once y me canso. (Con tu amor en mi llanto) Tengo que ir a la cocina. Una naranja bastará para calmarme. 7. —¿Por qué me gustas más ahora que ya no eres libre? (¿No escuchas caer al mundo?) —Siempre seré libre. (Es como el lamento de un millón de niños) —Que ya estás comprometida. (Se puede palpar la sangre entre la angustia) —No estoy comprometida. (Y el frío incontenible de las cabezas) —Ahora que ya estás embarazada. (Cuando al amanecer los perros no dejen de ladrar) —... (D. ¿Por qué me atormentas en mis sueños?, ¿por qué chocolates y besos al deseo?: yo sólo te guardo en diapositiva y con mil años, junto a los alcatraces secos y junto al veneno que en una playa redonda me regalaron; es el final supongo y quiero llorar con tierra de por medio, que entre mis manías seguiré mirando al horizonte, tal vez algún día pases en la noche volando.) NOCHE DE VENENO ** Odiseo Schloss odiseosaulus@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Ciudad de México, 1983). Cursó estudios de comunicación y periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Es también pintor y cineasta. Su obra literaria permanece inédita. === Círculos Lilian Elphick Latorre ================================== *** Círculo de tierra La suerte está echada Henchida Hipnotizada Los dados giran Vuelan Se pierden Los dados Mis dedos Sangran Se pierde Él Animal nocturno Ella Posiblemente El adverbio Sea una mísera Salvación A quien busque El destello De unos labios Huyendo Las palabras Les mots The words Se congelan Tendrán que excavar En mi silencio Tendrán que sacar La mordaza amable Al aire Al fuego No hay escapatoria Para el amor Que se conmueve Con dos azares reunidos El Boomerang No Vuelve a mí *** Círculo del agua Ya lanzada la piedra Al agua Sólo queda esperar El círculo concéntrico Si éste no aparece Búsquelo Zambúllase Vaya a lo más profundo De su bolsillo La piedra estará allí Adentro En el hueco mojado De su soledad Desnúdese Lleve sólo la piedra Hacia la superficie Si usted sale a flote Se verá sumergido En un círculo vicioso. *** Círculo del fuego La inocente fue al Correo a dejarle al hombre una carta que escribió en la madrugada y ahora, transpirada y hambrienta, se encuentra con la suya, virtual, que también habla de la tradición certificada. Pero ella volvió a su antiguo rito de estampillas y balanza: la carta pesó 43 gramos. No se atrevió a besarla delante de la funcionaria que tenía un genio de insecto encadenado. Nuevamente preguntó cuánto demoraba en llegar, y el insecto, antes de graznar un “siguiente”, dijo casi en un susurro categórico: “doce días”. “Ah...”, dijo la inocente, y salió del edificio de Correos y el sol la obligó a ponerse unas gafas oscuras. Mientras se dirigía a comprar cigarrillos, la puta meditó en la carta que había escrito, tan impulsiva y con una rúbrica digna, por supuesto, de una putain. Recordó que después de la escritura, miró su mano, apagó la luz y luego quiso la luz de nuevo, sólo para mirar su propia mano, sucia de tinta (el lápiz reventó y ella alcanzó a salvar la carta), que fue despacio acariciando muslos y caderas y pezones, mientras afuera la loba aullaba con desesperación, hasta que la inocente se tuvo que levantar para ir a hacerle un cariño detrás de las orejas, como a ella (y a ella) le gusta. Lamió la mano, agradecida. Y los dedos de los pies. La inocente, que además es muy limpia, fue a lavarse y dejó que el jabón y el agua hicieran su trabajo. Se acostó. Hacía calor; la puta echó las mantas hacia atrás de una patada, queriendo incendiar todos esos papeles en blanco que no alcanzó a manchar con su propia baba y la sangre que se estrellaba en la comisura de sus labios. La inocente extendió sus ojos hasta no tener más horizonte que el de la puta, que quería el sol como se quiere al verdadero asesino. La inocente le dio la mano, se la apretó y no pudo evitar que las lágrimas regresaran por donde habían venido. Las dos se fueron apagando y la llama de los sueños osciló débil, un poco triste. Y de pronto, apareció el hombre. Pero ya nada tenía sentido: él pertenecía a otro clan, con un código lingüístico ininteligible. ¿Se fue? No, todavía nos mira. Hazle espacio, la cama es tan grande. Pero que nadie hable. Ya la oíste. ¿Puedo estar al medio? *** Círculo del aire (Microcuentos del libro Ojo travieso) Ángulos del amor imposible El fantasma me escribe día a día; cuando yo respondo, él es mi reflejo. Y así han pasado estos meses de permanente vacío. El silencio es lo que más nos gusta y si pudiéramos no escribirnos lo haríamos, sólo que siempre hay un espejo que nos devuelve las palabras que nosotros mismos hemos desechado, como el mar arroja un cadáver a la orilla de la playa. Ángulos del amor posible Y el fantasma vino corriendo y me atravesó. Cuando quise verlo, ya no estaba. Ahora, dos pulsos me habitan y mi sombra algunas veces me besa en plena boca. Volver al punto de partida Un fantasma soñó que era una sábana, amarillenta, seca y tiesa. Cuando despertó nadie escuchó sus gritos, salvo la tierra y los gusanos que por tanto tiempo lo habían acompañado. En algún lugar del desierto chileno El cementerio se encuentra en pleno desierto, demasiado lejos de la ciudad. Los fantasmas recogen flores de cactus para adornar sus tumbas. En algún lugar del Cementerio General En el patio 29 los fantasmas se bañan en un hermoso lago hecho con las lágrimas vertidas. En Auschwitz Donde los fantasmas aún tienen un número tatuado en la memoria. ** Lilian Elphick Latorre lelphick@vtr.net Escritora chilena (Santiago, 1959). Licenciada en literatura (Universidad de Chile). Hizo cursos de especialización en New Cork (EUA). Ha publicado los libros de cuentos La última canción de Maggie Alcázar (1990) y El otro afuera (2002). Ese mismo año, su cuento "La gran ola" fue finalista en el Concurso de Cuentos Juan Rulfo (París, Francia). Sus cuentos han sido publicados en antologías y revistas chilenas y extranjeras, como "Juego de cuatro estaciones", en Salidas de madre; "La pieza vacía" en Voces de Eros; "Los favores concedidos", en Hielo (cuentos finalistas del concurso de cuentos Paula); "El otro afuera", en Cuentos chilenos contemporáneos 2000; "Felicidad en blanco y negro", en Cuento hispanoamericano actual (selección de Reni Marchevska; Bulgaria, 2002), y "El viaje", en Después del 11 de septiembre. Narrativa chilena actual (selección de Poli Délano, 2003). Actualmente se desempeña como presidenta de la Corporación Letras de Chile; dirige talleres literarios y es editora de cuento de la página literaria Letras de Chile (http://www.letrasdechile.cl). También ha sido libretista de televisión. === Inocente Yvette Schryer ========================================== Andrés no recordaba haber visto otra nevada así. Los copos eran cada vez más compactos. Desconectó el teléfono. Su esposa atribuiría el silencio a un desperfecto de la línea. Ella lo llamaba con cualquier pretexto sin considerar su deseo de soledad. Justamente ahora que nos sacamos de encima la pesadilla del proceso, y que podríamos olvidar estos meses de angustia... divertirnos... ¡qué se yo!... salir con los amigos... te vas a encerrar como un ermitaño en la casa de Roberto, se quejaba. Él siempre había preferido el mar; la montaña lo deprimía, pero cuando su amigo le ofreció la casa después del proceso, aceptó sin vacilar. Su mujer, contrariada, lo vio partir solo, con el perro. La nieve amortiguaba todos los ruidos. Andrés se acercó a la chimenea para atizar el fuego y se sirvió otra copa de cognac. Ronco estaba echado cerca del hogar y con elocuentes miradas le invitaba a imitarlo. Andrés acarició afectuosamente al animal que levantó apenas los párpados, meneó la cola y estiró las patas hacia el calor. A pesar de saber que nunca podría relajarse de esa manera se arrellanó en el sofá de cuero, con la vista clavada en el fuego. En esos tres días había conseguido sacudir de sus hombros gran parte de la tensión acumulada, pero no podía hacer lo mismo con ese brote de angustia que le estaba creciendo dentro como una llama. Se decía que era natural que se sintiera así después del largo proceso en el que habían estado en juego su reputación y su carrera. El grueso tronco ardía bien y cada tanto estallaba en crujientes chisporroteos. Tengo que enrollar la alfombra para que no se queme, pensó Andrés, pero el bienestar que le daba la bebida que saboreaba sorbo a sorbo, el calorcito del plaid escocés y el alegre crepitar del fuego habían conseguido relajarlo y no se movió. Habían pasado tres días desde que el juez pronunciara la palabra “inocente”. Pronto el alivio inicial se trocó en un gran vacío y en un cansancio enorme. No había mucha gente en la sala del juzgado, sólo los parientes y amigos del acusado y de la víctima. Al escuchar el veredicto, Andrés dirigió instintivamente una mirada a la viuda del capataz y encontró sus ojos colmados de reproche. Notó extrañado que su madre había tomado asiento unas filas detrás de ella; se había equivocado de lado ¿o lo había hecho adrede? ¿por qué había elegido ese sector para sentarse? ¿por qué su expresión se parecía tanto a la de la viuda? El juez leyó el veredicto: se absolvía al ingeniero Andrés Solana de toda responsabilidad. El desmoronamiento de la pared norte del edificio en construcción, de la calle Manzoni número 145, no había sido motivado por un error de cálculo. Los planos eran correctos y los materiales utilizados, de primera calidad. ¿Su madre no había escuchado? No era responsable por el cedimiento de la pared. En su declaración, la esposa del capataz había afirmado que una semana antes de la desgracia, su marido le había hecho saber al ingeniero que se estaban abriendo unas grietas en la pared norte de la construcción. La mujer dijo que el marido había reiterado la advertencia cuatro días antes del derrumbe y sostenía que a no ser por la negligencia del ingeniero el accidente hubiera podido ser evitado. El ingeniero Andrés Solana, por su parte, declaró que acostumbraba pasar por la obra dos veces por semana y que el capataz nunca le había señalado un problema de ese tipo. Su palabra contra la de un muerto. Desde su asiento, en el lado equivocado de la sala, la madre de Andrés le lanzaba esa mirada que de niño lo petrificaba. A ella no podía ocultarle nada. El cognac y el calor hicieron su efecto. Una chispa más grande cayó sobre los flecos de la alfombra. Ronco ladró y trató de despertarlo. Salió de la casa para pedir ayuda. La calle estaba desierta. Otro Juez había cambiado el veredicto en sentencia. ** Yvette Schryer ivets@netvision.net.il Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudió filosofía y letras en Buenos Aires. Publicó en 2003 el libro de cuentos Un ramo de prosas en la editorial Índigo, de París. Madre de 2 y abuela de 6. Habla italiano, francés y hebreo. Imparte en Israel lecciones de castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === ¿Concesión o boicot? ================================================== 3 de junio de 2007 Uno de los principales promotores de la reciente afición de los venezolanos por el fútbol ha sido RCTV. Si bien nuestro deporte más popular es el béisbol, el venezolano goza intensamente durante eventos como la Copa del Mundo, la Copa América, la Liga de Campeones de Europa y muchas otras, gracias a que nuestros medios privados compran los derechos y moderan este tipo de programación. De hecho, el auge de aficionados, y por ende el apoyo económico que ha recibido nuestro equipo nacional, “La Vinotinto”, ha sido a causa de la promoción de este deporte por medios como RCTV. Debido a su postura adversaria y a su influyente posición como primer canal de audiencia en Venezuela, RCTV está sufriendo una persecución arbitraria por parte del gobierno. En esta clara violación a los derechos de libertad de expresión, los aficionados al fútbol y las organizaciones que los representan deberíamos ser los primeros en oponer esta acción del gobierno. La Confederación Suramericana de Fútbol, en reconocimiento al compromiso que ha tenido RCTV con el desarrollo del fútbol en Venezuela, debería asumir este liderazgo y advertir al gobierno que, de llevarse a cabo esta acción contra RCTV, la Copa América sería llevada a otro país donde se respeten los derechos de los medios de comunicación independientes. La interdependencia entre el deporte como forma de entretenimiento y los medios de comunicación es vital y por eso las organizaciones deportivas internacionales deben apoyar a los medios frente a este tipo de atropello. De mantenerse la intención de realizar la Copa América en Venezuela, ésta debería quedar totalmente boicoteada como forma de protesta tanto por los equipos de cada país como por los medios de comunicación. En numerosas ocasiones se ha utilizado la polémica causada por la ausencia de equipos nacionales a olimpiadas y demás juegos internacionales para denunciar posiciones políticas que violan los derechos humanos. Ni la Confederación de Fútbol Suramericana ni su organización madre, la Fifa, deben ser cómplices de este gobierno al organizar un evento de alto impacto mediático y así favorecer a un régimen totalitario que persigue a los propios medios que han sido sus principales aliados. Andrés Coles agcoles@gmail.com ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “...si el desarrollo de una sociedad en vías de industrialización reclama una preparación crecientemente técnica, con no menor necesidad se nota ahora que, al par de ella, es perentorio que se promueva una educación cuyos fines se dirijan a potenciar las fuentes primigenias que alimentan el ethos. Por estar encaminada al rescate de lo más hondo y originario en el hombre, semejante tarea exhibe los rasgos que distinguen a un auténtico humanismo. Por ello, si no negamos el énfasis que se pone en acrecentar la enseñanza científica y tecnológica en Latinoamérica —lo cual nos parece justificado—, consideraríamos un grave error, de consecuencias imprevisibles, debilitar y aun desterrar en nombre de aquélla la impostergable necesidad de intensificar y extender la educación humanística. Sólo ella, en tanto fortifique y estimule el ethos del hombre latinoamericano, será capaz de salvaguardar nuestro porvenir y nuestro destino frente a la creciente penetración que despliega el imperialismo técnico”. Ernesto Mayz Vallenilla, “Educación y tecnocracia”. En: Revista Nacional de Cultura, Nº 181 (Caracas, 1967). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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