~~~~~~~~~~~~~~~ Año XII Cagua, Venezuela Nº 167 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 2 de julio de 2007 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “Rulfo intermitente”, Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Guerra en italiano. / Vearte. / Buen puerto. / Goldberg | Breves reunida. / Consagración de la piel. / Arte en Guatemala. | / Taller de derechos. / Nuevos editores. | | Crisis en el Ateneo de Valencia produce la salida de su | Noticias presidente. / Fundación Cela recibe manuscrito de la | novela Pabellón de reposo. / Sacven publica antología | con relatos ganadores de su concurso bienal. / Premio | Ateneo de Novela para la escritora española Espido | Freire. / Ernesto Román Orozco gana el premio Héctor | Roviro Ruiz. / Elena Poniatowska obtiene el premio | Rómulo Gallegos. / Autoridades mexicanas anulan la marca | Juan Rulfo. / El israelí Amos Oz gana el premio Príncipe | de Asturias de las Letras. / Crean en España federación | de galerías. / Estrenan en España versión teatral de | 2666, de Roberto Bolaño. / Descubren en Cuba anotaciones | inéditas de Hemingway. / “El picadillo del domingo” | recibe Premio Metropolitano de Periodismo. / Silvio | Rodríguez: hay que llevar el arte a las cárceles. / | Falleció el poeta y cineasta venezolano Jesús Enrique | Guédez. / Publican en España una antología bilingüe de | poesía mapuche actual. / Lecturas dramatizadas serán | antesala a entrega del Rómulo Gallegos. / Presentado el | programa de actividades de la Semana Negra de Gijón. / | Curso de gerencia cultural dictarán en Cantaura. / | Poetas colombianas se reunirán en Roldanillo. / Preparan | en Mérida antología sobre escritoras venezolanas. / | Literatura, ciudad e imaginarios locales analizarán en | Valparaíso. / Bienal Mariano Picón-Salas celebrarán en | septiembre. / Realizarán el mapa poético de México. / | Círculo de Lectores impulsa concurso cuyo jurado serán | los lectores. | | “A 150 años de Madame Bovary: Flaubert visto por | Artículos y Sartre”, Germán Uribe. / “El escritor como guardagujas | reportajes de la memoria”, Yuri Herrera. / “Rocanegras, un thriller | histórico llamado a hacer historia”, Armando José | Sequera. / “Integración literaria latinoamericana”, | Andrés Mauricio Muñoz. / “Retrato de familia, Tarcila | Briceño”, Ana Berta López. | | “Yadira Pérez, espectadora de lo cotidiano: ‘La sociedad | Entrevistas determina la función del escritor’”, Rafael Ortega. | | “El Quijote, la ‘Restauración’ y la ‘Generación del 98’. | Sala de ensayo Revalorización y sacralización de la obra”, Laura | Quadrelli. / “Du musst Caligari werden!”, Lobsang | Castañeda. / “Tragedia y psicoanálisis”, Andrés | Ugueruaga. | | “Una prosa para Analía”, Raúl Márquez. / “Tres escenas | Letras del carnaval carioca”, Henrique Marques Samyn. / | “Identidad y diferencia”, Osvaldo Rubens Sado. / “De | otros diluvios” (extractos), Amanda Reverón. / “Cuento | de primavera”, Carmen Marques Bellosta. / “Todas las | voces, mujer...” (extractos), Delfina Acosta. / Dos | relatos de Paula Moya. / “Flecha, tallo y antorcha”, | Nuria Ruiz de Viñaspre. / Dos relatos de Roderick Guzmán | Meza. / Poemas de Miguel Ildefonso. / “Pasajero del | abrigo”, Rodrigo Jara Reyes. / “Volverme alúmina” | (extractos), de Norys Nicoliello./ “La hoja en blanco”, | Sandra Becerril. / “Campesino”, Juan Amaya Castro. / Dos | textos de Amalia Gieschen. / Poemas de Alberto Amengual. | | Filme de Disney y Dalí. / Buscando a Carlos Viso. / | El buzón Información sobre un poema. | | Claudio Magris. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: 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dijo Segovia —el ganador del premio Rulfo 2005—, en aquella infortunada ocasión. “En otros escritores uno puede rastrear el trabajo, la cultura, las influencias, incluso la biografía. Pero Rulfo es un puro milagro, nadie sabe por qué tiene ese talento. No tuvo una vida muy deslumbrante, no fue un gran estudioso ni un gran conocedor”. Quienes han seguido el desarrollo de este peculiar impasse, que a nuestro juicio le debe más a una excesiva sensibilidad de una de las partes y a la absoluta intransigencia de ambas, recordarán que la familia Rulfo empezó a exigir se liberara al nombre del escritor jalisciense de cualquier relación con la asociación y con el premio. Ante la negativa de la asociación, los Rulfo —asesorados por el abogado Gabriel Larrea, un respetado experto mexicano en derecho autoral— optaron, en mayo de 2006, por una salida poco ortodoxa: registraron el nombre de Juan Rulfo como marca registrada. Aunque en un primer momento la asociación afirmaba que tal registro “no afecta de ninguna manera la convocatoria al premio”, a finales de octubre resolvieron borrar del galardón el nombre del escritor. Sin embargo, el conflicto tomó en estos días un giro inesperado. El 26 de junio, la Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo emitió un comunicado en el que anunciaba que, un mes antes, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi), la misma instancia en la que previamente fuera registrado el nombre, había anulado la marca “debido a que para su obtención, el solicitante aportó datos falsos en su solicitud”. Por supuesto, la respuesta de los Rulfo fue inmediata. Larrea anunció en rueda de prensa que sus representados tomarían todas las acciones legales que fueran necesarias para “defender y hacer respetar los derechos de Juan Rulfo”, agregando que la anulación del registro no implica una autorización legal para que la FIL use nuevamente el nombre del escritor en su prestigioso premio. Y aclarando, también, que los datos con los que se procedió a registrar la marca son completamente ciertos. La asociación, por su parte, parece creer que este es el episodio final del conflicto. En los párrafos finales de su comunicado, la FIL proclama que “las determinaciones del Impi abaten el duro e injusto cuestionamiento que se hizo del derecho de la Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo para poder dar el nombre de este connotado escritor jalisciense al premio que otorga y que se ha convertido en uno de los más importantes galardones de las letras iberoamericanas”, recordando más adelante que la eliminación del nombre de Rulfo en la edición del premio de 2006 —que recayó sobre Carlos Monsiváis— se materializó “por cortesía a la familia Rulfo”. La asociación anunció finalmente que la próxima asamblea de asociados podría decidir recobrar el nombre de Rulfo para su premio. En nuestra opinión, este problema ha dado tantas vueltas que las partes ya han olvidado el propósito que según ellas las motivó a entablar este litigio: el respeto que merece la memoria de uno de los más importantes escritores del idioma castellano. Reponer en el premio el nombre de Rulfo es una decisión más delicada de lo que parece, pues alguna instancia superior al Impi podría, en un futuro, fallar a favor de los herederos del escritor, toda vez que la anulación de la marca está fundada en lo que consideramos un tecnicismo legal. Y sería muy, pero muy irrespetuoso que el nombre del autor de Pedro Páramo estuviera apareciendo y desapareciendo a merced del orgullo, y de la incapacidad para llegar a acuerdos, de quienes por herencia o tradición tienen en sus manos el deber de honrarlo. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Guerra en italiano. La revista literaria italiana Buràn está preparando su tercera edición, que aparecerá en octubre próximo y estará dedicada al tema de la guerra. Editada por la escritora Brunella Saccone junto a un grupo de escritores amigos, la revista ya ha publicado antes dos ediciones temáticas sobre el trabajo, la primera, y la ciudad, la segunda. Los interesados en participar deberán enviar un relato de entre 3.000 y 6.000 caracteres, que el equipo de Buràn traducirá, sin costo para el autor, para publicarla en esa edición especial. Los relatos deberán enfocarse en las vicisitudes de la gente común envuelta en situaciones de conflicto, ya sean éstas guerras civiles, políticas o sociales. http://www.buran.it Vearte. Un grupo de artistas de la ciudad venezolana de Barquisimeto presentó el pasado 1 de junio el portal Vearte, que tiene como objetivos la exhibición, compra y venta de obras de artistas plásticos de diferentes generaciones, tendencias y estilos, proporcionando por este medio una completa visión del arte contemporáneo venezolano en sus diferentes expresiones: pintura, escultura, fotografía, grabado y artes del fuego, entre otras expresiones artísticas. Alí A. Rodríguez, Alirio Infante, Elio “Pito” Anzola, Enrique Lobo, Freddy Ontiveros, Gerardo Pérez, Virgilio Arrieta, Jorge Raventós, Larry Camacho, Manuel Rivero, Andry Ramírez, José Luis Aldana, Néstor Carrera, Ramón Chirinos, Ramón Lisardi y Víctor de la Rosa son algunos de los artistas ya indexados en el portal, según lo informó su directora, la señora Laura León. http://www.vearte.com Buen puerto. A finales de junio apareció el primer número de Puerto, revista española de crítica literaria especializada en poesía contemporánea escrita en español. Está constituida fundamentalmente por una primera sección de crítica literaria, “Flota de amarre”, y otra de reseñas breves, “Muelle de carga”. Los objetivos de la publicación, según su editor Jaime Galbarro García, son orientar a los lectores de poesía y fomentar una crítica poética seria y rigurosa de libros de poesía escritos en español. La revista se distribuye gratuitamente en librerías de Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, León y Albacete, entre otras ciudades españolas, y el número 0 puede descargarse de su blog promocional. El próximo número de Puerto aparecerá en el otoño de 2007, y hasta finales de julio se recibirá libros de poesía y revistas para ser reseñados en cualquiera de las secciones de la publicación, que se puede solicitar gratuitamente desde cualquier punto de Hispanoamérica escribiendo al correo electrónico revista_puerto@hotmail.com. http://revistapuerto.blogspot.com Goldberg reunida. La editorial Equinoccio presentará este 3 de julio, en la Librería El Buscón de Caracas el volumen Verbos predadores, poesía reunida 2006-1986, en el que se recogen doce poemarios de la escritora venezolana Jacqueline Goldberg. Uno de ellos, hasta ahora inédito, es el que da título a la compilación. El volumen, editado gracias a una alianza con la Editorial Boker, inaugura la nueva serie “Recorridos” de la colección Papiros, destinada a publicar la obra reunida, completa y antológica de autores de reconocida trayectoria. Además de poeta, Goldberg es ensayista, autora de libros para niños y de las muy recientes Conversaciones con Armando Scannone (Fundación Bigott, 2007). Ha sido distinguida con numerosos premios, entre los que se cuentan el de poesía de la Bienal Mariano Picón Salas y el de ensayo de la Bienal Roberto Guevara. Su poesía figura en antologías en Rumania, España, Puerto Rico, Perú, Estados Unidos, Cuba, México y Venezuela. La producción editorial fue asesorada por Gina Saraceni, para quien Verbos predadores es “todos los poemarios de Jacqueline Goldberg y un nuevo libro que reescribe los anteriores para darles otra vida, para mostrar que en la ‘repetición’ de la palabra, en la memoria de su historia, hay un hallazgo: la promesa del devenir del sentido abierto al vértigo de lo imprevisto, de lo que todavía está por decirse”. Librería El Buscón del Trasnocho Cultural CC Paseo Las Mercedes; Caracas (Venezuela) Consagración de la piel. Tal es el título del nuevo libro de la escritora mexicana Lina Zerón, que el próximo viernes 6 a las 7 de la noche será presentado en el Ateneu Barcelonès (Canuda, 6, Barcelona, España). En el acto de presentación, además de la autora, participarán el editor del libro, José María Pinilla (de Ediciones Atenas), y el Grupo Poético Laie. El acto se cerrará con una copa de cava catalán en las terrazas del Ateneo. Nacida en 1959, Zerón es licenciada en relaciones internacionales y ha trabajado como periodista cultural de El Financiero, El Excélsior y la sección cultural del suplemento La Jornada. Es editora de la revista de poesía Entre Amigos y directora general de Linajes Editores, y su obra poética ha sido traducida al francés, alemán, inglés, sueco, italiano, portugués, servio y esloveno. Ha recibido diversos reconocimientos en México y España, y su poesía aparece en antologías de Estados Unidos, Uruguay, Italia, Francia, Suecia, Canadá, Perú, Cuba, Rumania, Turquía, Puerto Rico, Brasil, Eslovenia y México. Imparte talleres de poesía y cuento a los niños de las comunidades mixtecas. Ha publicado los poemarios Espiral de fuego, Rosas negras para un ataúd sin cuerpo, Moradas mariposas, Vino rojo y Un cielo que crece en el fondo de tus ojos, entre otros. Coordina el Comité Internacional del Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes y el Festival Internacional de Poesía de La Habana (Cuba). http://www.letralia.com/firmas/zeronlina.htm Arte en Guatemala. Organizada por el Museo Ixchel del Traje Indígena y la Embajada de Suiza en Guatemala, el próximo martes 17 de julio se inaugurará la exposición de fotocollages de Sophia Keller Girón y pinturas de Manuel Girón, evento que será amenizado por el guitarrista guatemalteco Antonio Cosenza. Finalista de la V Bienal Internacional de Fotografía 2003 celebrada en Barcelona (España), Sophia Keller Girón nació en Suiza y desde muy temprana edad se interesó por la fotografía y los tejidos, pasión esta última que la llevó a viajar por Latinoamérica y a enamorarse de las telas mayas de Guatemala, producto de lo cual es la muestra “Telas que cuentan historias”, compuesta por fotocollages impresos en papel acuarela y pegados sobre aluminio que brotan de la superposición de fotografías en las que se mezclan telas con figuras humanas, pirámides o construcciones urbanas. Por su parte, el suizo-guatemalteco Manuel Girón presenta una obra intuitiva que se nutre de los mundos en los que desarrolla su creatividad como la literatura, la pintura, la fotografía, el vídeo y el diseño. Su muestra, “La alegría del color”, es su más reciente colección de pinturas sobre tela en la que mezcla acrílico, gouache, óleo, resina de árbol y laca. En 2001 recibió el Premio Cultural de la ciudad de St. Gallen (Suiza). La inauguración se realizará entre las 6:30 de la tarde y las 8:30 de la noche, y la muestra permanecerá abierta al público hasta el 2 de agosto en horarios de lunes a viernes de 9 de la mañana a 5 de la tarde, y sábados de 9 de la mañana a 1 de la tarde. Museo Ixchel del Traje Indígena; 6ª Calle Final, Zona 10 Centro Cultural UFM; Campus de la Universidad Francisco Marroquín Guatemala Taller de derechos. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), ofrecerán a los editores mexicanos, el próximo 17 de julio, el taller “La compra-venta regional de los derechos de autor: marco jurídico y oportunidades de negocio”, que abarcará temas como la realización de coediciones, la compra-venta de derechos de publicación y la traducción con un enfoque regional, entre otros, con el objetivo de facilitar a los editores la posibilidad de llevar sus títulos a más mercados en el mundo, permitiéndoles mayores beneficios económicos y brindando al lector una oferta más nutrida y menos costosa. El taller será gratuito y será impartido por José Luis Caballero, abogado experto en derechos de autor; Juan L. Arzoz Arbide, presidente de la Caniem, y Nubia Macías, directora de la FIL Guadalajara. Se dictará entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde en las instalaciones de la Caniem (Holanda 13, colonia San Diego Churubusco, delegación Coyoacán) y para inscribirse basta con enviar un correo con el nombre de la persona y la empresa a la que pertenece, a las direcciones cursos@caniem.com o derechos@fil.com.mx. http://www.fil.com.mx Nuevos editores. Entre el 26 y el 28 de julio se celebrará, en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) un taller introductorio a la edición de libros que se propone instruir a sus participantes de la forma más verídica posible en el proceso editorial, desde la constitución de una empresa editorial hasta la comercialización del libro (plan editorial, viabilidad económica, creación del catálogo y redacción de contratos con autores), finalizando con la creación y producción del primer título del catálogo). El taller, que comprenderá 16 horas docentes, está dividido en seis bloques a través de los cuales se discutirán temas como el concepto de edición, las distintas formas de editor, la empresa editorial, el análisis del mercado editorial, la fijación de la línea editorial, los costes en sus distintas fases, las relaciones con el autor, los derechos de autor y el contrato de edición, la edición literaria, la impresión y encuadernación, el almacenaje de ejemplares y la relación con las librerías, entre otros. Para inscribirse, los interesados deberán solicitar la información correspondiente a la Fundación Nuevas Bandas. nuevasbandasf@cantv.net ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Crisis en el Ateneo de Valencia produce la salida de su presidente El presidente del Ateneo de Valencia (Venezuela), el escritor e investigador venezolano José Napoleón Oropeza, anunció oficialmente este 19 de junio su renuncia al cargo que ocupó desde 1994, y en un comunicado deploró la situación provocada por empleados que tomaron la institución desde el lunes 18, con el respaldo de “elementos extraños a la institución”, aduciendo su inconformidad por el retraso de tres quincenas de su salario. Los trabajadores que participaron en la toma de la institución se apostaron a la entrada del edificio, ubicado en la avenida Bolívar de la capital carabobeña, como medida de protesta por el incumplimiento de los compromisos laborales de la institución cultural. Colocaron cadenas y candados en todos los accesos del edificio para impedir la entrada del personal, paralizando así las labores cotidianas de la institución. Los manifestantes colocaron pancartas en las que se leían sus exigencias y denuncias, entre ellas la de que no se les permite inscribir una plancha en los procesos electorales para la conformación de una nueva junta directiva. Exigieron la destitución de Oropeza, quien, según declaración de Elio Cedeño, asistente del museo, ordenó la reducción de la jornada de trabajo a medio día y se habría negado a reunirse con los empleados para discutir la situación. Por su parte, Oropeza indicó que el 6 de junio se reunió con los empleados del ateneo para informarles que esperaban cancelar los salarios y beneficios durante la última semana de ese mes, y negó que haya solicitado a los trabajadores que trabajaran medio tiempo. “En virtud de que se ha evidenciado, de manera pública, la intromisión de factores políticos en esta crisis y amparado en la conducta violenta asumida por los empleados que han vociferado en mi contra, y del resto de los miembros de la junta directiva, me veo en la necesidad imperiosa de renunciar al cargo de presidente, con lo cual espero se restablezca el hilo institucional”, señaló Oropeza en rueda de prensa realizada en su residencia. Según los estatutos de la institución, el intelectual será sustituido por el vicepresidente de la junta directiva, Iván Hurtado, quien ocuparía el cargo hasta el primer trimestre de 2009, fecha en la que culmina el actual período, tras lo cual deberían ser convocadas las próximas elecciones. Hurtado rechazó cualquier intervención en el conflicto, sea cual sea su origen: “Creo que quien quiera intervenir en este proceso, que es reivindicativo y legítimo de los empleados del ateneo, debe tener nuestra condena. Nosotros diferenciamos el proceso laboral de solicitudes justas a cualquier intento de manipulación, no solamente por parte de la Gobernación sino de cualquier ente. Lamentamos que la Gobernación tenga retenido un dinero para pagar la nómina, y que no podamos hablar en términos de tolerancia, sino que se le pida al sector cultural que haga una cultura oficial”. Opinó también sobre la posición de los trabajadores, quienes el martes 19, al producirse la renuncia de Oropeza, habrían asegurado que ni siquiera lo conocían. “Si no me conocen no sé el porqué”, indicó Hurtado. “Yo tengo 33 años en la Universidad de Carabobo, he sido presidente de la Feria del Libro, he estado como director de publicaciones alrededor de 15 años en la UC y soy miembro del Ateneo de Valencia desde hace 25 años. Yo no soy un invento ni llegué aquí por ser amigo de Napoleón”, puntualizó. El jueves 21, trabajadores y artistas relacionados con la institución realizaron una asamblea con miembros de la junta directiva y representantes del gobierno regional, en la cual se acordó dar respuesta a los planteamientos de los ateneístas. Clemente Martínez, coordinador del museo del Ateneo y vocero de los trabajadores y artistas, expresó que están a la espera de que se les dé respuesta a sus planteamientos, entre los cuales resalta la conformación de una asamblea constituyente compuesta por trabajadores, artistas, representantes del gobierno de Carabobo y miembros de la junta directiva para que se reformulen los estatutos que rigen la institución. Martínez explicó que Sarina Cascone, secretaria de Educación del gobierno de Carabobo, ha sido nombrada como mediadora para buscarle solución al conflicto y esperarán a que ella les comunique los resultados de las negociaciones. Sin embargo, el presidente encargado, Iván Hurtado, manifestó que luego de reunirse con la junta directiva se decidió que no asumirán la propuesta de la constituyente, acotando que no habrá renuncia de ninguno de los miembros, por lo cual continuarán sesionando para buscarle solución al pago de los trabajadores. De igual manera expresó que la intervención de la Gobernación es un obstáculo para la solución de la problemática, agregando que bajo la presión a la que están sometidos por el gobierno regional no es posible dar respuestas inmediatas. El gobernador del estado Carabobo, Luis Felipe Acosta Carlés, declaró a la prensa regional el pasado lunes 25 que el conflicto no es un problema suyo, y que, contrario a las acusaciones que se le han hecho, él no está expropiando a esa institución, en la cual, según dijo, se han detectado irregularidades que hará del conocimiento de la Contraloría General de la República. “Hay pruebas, hay evidencias de que a los trabajadores se les descontaba el seguro social y no le cancelaban al Instituto Venezolano de Seguros Sociales. Hay evidencias de facturas, que cobraban y pagaban en nombre de otro y en la copia aparecía otra persona”, agregó Acosta Carlés. El mandatario expresó que una auditoría en la que se evidenciaban tales irregularidades fue pasada por alto por la Contraloría del estado, por lo que la Gobernación solicitará una investigación a la Contraloría General de la República “para pedir una revisión, porque el hecho de aquí se le dé el visto bueno a un presunto acto de corrupción, no quiere decir que es legal y los actos de corrupción no prescriben ni se aprueban”. Acosta Carlés indicó que una ampliación al edificio del ateneo, ubicada en la parte posterior, habría sido construida con recursos del Fides y la Ley de Asignaciones Especiales durante un gobierno anterior. “Eso quiere decir que es un bien del Estado, porque no hubo una donación. Por lo tanto voy a reclamar mis derechos, como propietario de esas instalaciones, para colocar allí la Misión Cultura, conjuntamente con el Ateneo. Abrimos así esa puerta a la cultura popular”. Aunque en ese momento el gobernador indicó que no sería expropiada la colección de arte de los premios Arturo Michelena y Andrés Pérez Mujica —contentiva de obras ganadoras de estos certámenes desde 1943—, dos días después declaró a la prensa que acudiría instancias jurídicas correspondientes para solicitar que esas obras pasen a ser propiedad del gobierno regional. Argumentó el funcionario que “si el premio Michelena fue creado por un gobernador del estado en 1943, por decreto, no entiendo por qué, si el gobierno financia ese premio, éste no es patrimonio del Estado sino que es propiedad de una asociación civil”, refiriéndose al Ateneo de Valencia. “Esas son cosas que vamos a someter a una interpretación legal y si hay que acudir al Tribunal Supremo de Justicia o a la Contraloría General de la República, pues iremos, porque lo lógico es que esos bienes sean propiedad del Gobierno Bolivariano de Carabobo”. Con respecto a la afirmación según la cual existe la posibilidad de que la Gobernación expropie el edificio donde funciona el Ateneo de Valencia, el mandatario manifestó que “si el Ateneo, con sus finanzas, construyó el edificio viejo, eso es de él. Lo que pasa es que se tiene que cumplir con la política de inclusión social del presidente Chávez. El pueblo no puede estar excluido, ni los artistas carabobeños”. Este lunes 30 de junio, un grupo de 400 artistas, intelectuales y animadores culturales venezolanos emitió un comunicado en el que manifiestan encontrarse “profundamente consternados y afligidos por esta situación que amenaza, seriamente, la vida y pervivencia de esta institución que toda Venezuela admira, por su brillante y persistente labor a lo largo de 71 años de existencia, manteniendo programas permanentes tan significativos para nuestra nación como lo son, entre otros, el Salón Arturo Michelena, las bienales de literatura José Rafael Pocaterra, Enrique Bernardo Núñez y Canta Pirulero (galardón para la literatura escrita para niños) y Cuadernos Cabriales”. En el comunicado se exhorta a los empleados del ateneo “a deponer su intransigente actitud y dialogar con los miembros de la junta directiva de la institución” para hallarle una solución pronta al conflicto, que según los firmantes “ha sido aprovechado por personas interesadas en desviar la crisis de tal manera que permita el asalto a la institución”, rechazando asimismo “la manipulación de la crisis por parte de algunos altos funcionarios” del gobierno regional. Los firmantes también ratifican la condición del ateneo como asociación civil sin fines de lucro, y expresan la necesidad de “solicitar la opinión y el concurso de destacados juristas sobre la materia, a fin de alertar ante la intención de alterar su condición y naturaleza y someter a esta noble institución a los avatares de la política, lo cual desdibujaría su misión como confluencia de voluntades creadoras en torno a sus programas, signo que ha marcado su fortaleza durante toda su existencia”. El comunicado concluye manifestando la preocupación de los intelectuales “por la conservación, preservación, tanto del patrimonio artístico invalorable, por cuanto refleja buena parte de la historia del arte venezolano de la contemporaneidad, como del patrimonio bibliográfico y hemerográfico de la institución y de todos los venezolanos”. Entre los firmantes se encuentran el poeta Eugenio Montejo, el museógrafo Alberto Asprino, el músico Aldemaro Romero, los escritores Ángel Gustavo Infante, Harry Almela y Sonia Chocrón, el crítico teatral Leonardo Azparren y otros. Fuentes: Alianza Radio Noticias • El Carabobeño • El Universal *** Fundación Cela recibe manuscrito de la novela Pabellón de reposo La Fundación Cela (http://www.fundacioncela.com) completó este 19 de junio su fondo de más de cien manuscritos y la serie de catorce novelas del escritor español Camilo José Cela, con la cesión en depósito, por parte de la Fundación Caja Madrid (http://www.fundacioncajamadrid.es), del texto manuscrito de Pabellón de reposo. Escrita por Cela en 1943, la obra contiene numerosas correcciones y variantes sobre la primera edición impresa. La Fundación Caja Madrid, que colabora desde hace años con la entidad que vela por la obra del premio Nobel de Literatura en la localidad padronesa de Iria Flavia, adquirió el original de esta novela que Cela le regaló, dedicada, al doctor Gregorio Marañón. La cesión del manuscrito se ofició en la sede madrileña de la Fundación Caja Madrid en un acto que presidió la ministra española de Cultura, Carmen Calvo, y en el que intervinieron los presidentes de la Fundación Cela, Mariña Castaño, y el de la entidad anfitriona, Miguel Blesa. Fuente: La Voz de Galicia *** Sacven publica antología con relatos ganadores de su concurso bienal La Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven, http://www.sacven.org), bautizó el pasado martes 19 su antología Tatuajes de ciudad, que reúne a los cuentos ganadores y finalistas de las cinco ediciones de su concurso de cuentos, que se convoca cada dos años. La ceremonia se llevó a cabo en la librería El Buscón, ubicada en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, en la capital venezolana, como informó el ente autoral en un comunicado. “Esta obra viene a consolidar al concurso”, agrega el comunicado, “como referencia literaria en Venezuela, y como plataforma de proyección para los escritores noveles venezolanos, a través de un trabajo compilatorio que logrará resumir la trayectoria de diez años de certamen y el talento creador de más de cuarenta escritores”. La presentación del volumen estuvo a cargo del escritor venezolano Héctor Torres, editor del portal de narrativa Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), quien resaltó la constancia de un trabajo ininterrumpido de doce años que ha consolidado a este concurso como una de las más importantes citas literarias de Venezuela. “Narrativas deliciosas que dibujan la vida urbana a través de la cotidianidad, amores, desamores, dudas y problemas de quienes vivimos la vida rodeados de asfalto”, fueron las palabras con las que la escritora Ana Teresa Torres definió a este libro. “Entre sus líneas, el lector encontrará los primeros pasos de algunos escritores que se han ido posicionando en la palestra literaria y en definitiva, con un texto yuxtapuesto que puede ser leído como signo de la creación literaria reciente”. Este año, el concurso de cuentos de Sacven está dotado de Bs. 3.500.000. Pueden participar escritores de cualquier nacionalidad residenciados en Venezuela que envíen, antes del 15 de septiembre, un relato inédito de hasta 25 cuartillas. El concurso tiene la particularidad de que los participantes pueden enviar sus relatos en forma gratuita mediante el servicio Zoom, como se informa en las bases (http://www.letralia.com/concursos/0709157.htm). Fuente: Sacven *** Premio Ateneo de Novela para la escritora española Espido Freire Espido Freire (Bilbao, 1974) ganó este 26 de junio el XXXIX Premio Ateneo de Novela, dotado con 42.000 euros, con Soria Moria, “la historia de un grupo de adolescentes, que pertenece a una colonia extranjera, en las Islas Canarias justo antes del comienzo de la I Guerra Mundial”, según palabras de la propia autora. Por su parte, Raquel Martínez-Gómez (Albacete, 1974) resultó vencedora del XII Ateneo Joven de Sevilla, dotado con 12.000 euros, con Sombras de unicornio, una novela en torno “a dos inmigrantes que se juntan en Madrid y que, aunque no son ni exiliados políticos ni económicos, de alguna forma se sienten expulsados de sus sociedades de origen”. Francisco Prior, director de Algaida Editores —editorial encargada de la publicación de las obras— señaló un repunte de la “novela realista y creíble” entre los 295 títulos presentados a concurso, diez de los cuales pasaron a la final y fueron objeto de debate por parte del jurado, integrado por el presidente del Ateneo, Enrique Barrero; los escritores Julio Manuel de la Rosa, Matilde Donaire, Marta Rivera de la Cruz, Fernando Marías, Vicente Luis Mora, Miguel Ángel Matellanes y Antonio Rodríguez Almodóvar; Ana María Ruiz Tagle, presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, y Carlos Muñiz, presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Sevilla. Freire, ganadora en 1999 del Premio Planeta con Melocotones helados, premiada en diversas ocasiones y bien situada en el panorama editorial español gracias a títulos como Diabulus in musica y Mileuristas, se ha prodigado tanto en la novela como el ensayo, el cuento y la poesía. “Yo vengo del mundo de la música y hace ya algún tiempo que decidí crear mi propia empresa”, explica Freire. “Eso me permite tener una cierta distancia con el mundo editorial, y me permite además analizarlo no como alguien cuya aspiración absoluta ha sido siempre publicar, sino escribir. Así que mi visión de ese mundo es que en muy pocas ocasiones se arriesga, aunque conmigo se hiciera; en muy pocas se mantiene la apuesta, aunque yo lo he ido consiguiendo; y en muy pocas se progresa. Veremos si yo lo hago”. Respecto a la obra, la escritora comenta que “Soria Moria es un reino imaginario que aparece prácticamente en todos los antiguos acertijos y en los cuentos de hadas noruegos y del mundo nórdico, y es a donde los protagonistas del libro escapan imaginariamente, es el lugar que les protege de la realidad. Pero con lo que nos encontramos es con que Soria Moria va a ser desintegrada por la I Guerra Mundial”. La autora considera que en su novela el lector juega un papel primordial, “pues él sabe de antemano qué le va a suceder a estos niños, y ellos no”, avanza. Fuente: Diario de Sevilla *** Ernesto Román Orozco gana el premio Héctor Roviro Ruiz El poeta venezolano Ernesto Román Orozco se convirtió, con su poemario Gestos deshabitados, en el ganador de la Primera Edición del Concurso Nacional de Poesía “Héctor Roviro Ruíz”, convocado por el Centro Azulitense para la Formación de la Excelencia (Cafe), la Fundación “Otilia Rondón” y el Instituto Municipal de la Cultura del municipio Andrés Bello del estado Mérida (Venezuela), cuya capital es la ciudad de La Azulita, según se informó el pasado 26 de junio. Nacido en Cabimas (Zulia) en 1962, Orozco es el coordinador de Literatura del Ateneo del Táchira, en San Cristóbal. Ha publicado los poemarios Los zapatos descalzos (Ediciones Icam, Barinas, 1995), Las piedras inconclusas (Ediciones Mucuglifo, Mérida, 2001) y La costumbre de ser sombra (El Árbol Editores, San Cristóbal, 2003), del cual fueron publicados algunos textos en Letralia 106 (http://www.letralia.com/106/letras09.htm). Ha obtenido, además, el Premio Regional de Poesía del estado Táchira (1995) y el Premio Anual de Literatura de la Universidad Central de Venezuela, Núcleo Maracay (2001). El premio, dotado con un millón de bolívares, una estatuilla de bronce y publicación de la obra ganadora, estaba abierto a la participación de autores de cualquier nacionalidad residentes en Venezuela, quienes debían presentar poemarios de veinte a cincuenta páginas. Entrevistado por Ana Berta López, Orozco dijo de Gestos deshabitados que se trata de una suerte de “encuentro crítico con Dios, y el entorno es la naturaleza, los árboles, los pájaros, el agua como espejo donde uno debe mirarse y medir su involución o evolución humana”. Libro escrito, según su autor, “en una circunstancia de fe”, Gestos deshabitados contiene “mucho silencio” y “esperanza al mismo tiempo”, pues fue una manera de conectarse “con las llagas de Jesús vertidas en el hombre”. Orozco agregó que el poemario “también es una búsqueda de la santidad, pero no entendida en los términos cristianos, sino una santidad que tiene que ver con vivir en concordancia con la naturaleza. La única dulzura del hombre no es otra cosa sino la paz que él toma de los graneros, de las montañas. La paz que uno siente cuando sabe que de una u otra forma vive la libertad en la sencillez que Dios quiere que uno viva. Y la libertad es beber lo que uno quiere y cuando uno quiere. Amar a quien quiere y como quiere en toda la extensión de la palabra y tratar siempre de vivir, de convivir, de compartir el entorno sobre la base de la ternura que uno necesita dar y recibir, creo que básicamente es lo que está implícito en ese libro”. Fuente: Ana Berta López *** Elena Poniatowska obtiene el premio Rómulo Gallegos La escritora mexicana Elena Poniatowska fue declarada este martes 26 de junio como ganadora del prestigioso Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en su decimoquinta edición. La obra de Poniatowska, El tren pasa primero, compitió con otras 228 novelas de 18 países de habla castellana, y alcanzó tres votos de los cinco del jurado. El jurado, luego de elogiar la calidad de las novelas recibidas presentadas a concurso, seleccionó doce obras que a su juicio tenían “relevantes méritos”: Tres lindas cubanas, de Gonzalo Veloro (México), La hora azul, de Alonso Cueto (Perú), Salvador Golomón, de Alexis Díaz (Cuba), La batalla del calentamiento, de Marcelo Figueras (Argentina), El síndrome de Ulises, de Santiago Gamboa (Colombia), Florencia y ruiseñor, de Bárbara Jacob (México), Los cristales de la noche, de Carlos Noguera (Venezuela), Zapata, de Pedro Ángel Palou (México), El barrio era una fiesta, de Mauricio Rosencof (Uruguay), Los minutos negros, de Martín Solares (México), El ejército iluminado, de David Toscana (México) y la ganadora El tren pasa primero, de Poniatowska. A partir de dicha selección se escogieron como finalistas las novelas de Veloro, Solares, Toscana y Poniatowska, centrándose las deliberaciones finales en las obras de estos dos últimos. El premio será entregado a la ganadora en acto público el día 2 de agosto, fecha conmemorativa del natalicio de Rómulo Gallegos, en la sede de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). El jurado premió la obra de Poniatowska por su densidad temática y estilística. “Se trata de una obra compleja, de personajes bien dibujados y construidos. En esencia, una epopeya colectiva por la dignificación del trabajador, mediante la reconstrucción ficcional de hechos reales”, resalta el veredicto del premio. Al respecto, el escritor e investigador Luis Britto García señaló, como presidente del jurado, que “es un veredicto merecido a una gran escritora del idioma castellano (...). Una prosa muy austera pero muy poética”. Poniatowska declaró a la prensa que hace años, “cuando era muy joven”, entrevistó al autor de Doña Bárbara y epónimo de este premio internacional: “Me acuerdo que me dijo que no se había pasado al bando de los dictadores”, en alusión a los gobiernos autoritarios venezolanos del pasado siglo, indicó Poniatowska, que tiene un vivo recuerdo de aquel encuentro. “Era un hombre, alto, flaco, muy austero, parecía que tenía todo el control de sí mismo. Parecía un asceta”. Respecto de su propia obra, la mexicana —que cumplió 75 años de edad el pasado 19 de mayo— dijo que “esta novela es un tren que ya llevaba mucha velocidad, que va rumbo a estaciones llenas de flores, llenas de gente que todavía esperan el tren”. Se definió como una mujer periodista, pero además como “una mujer insegura, llena de preguntas, que no tienen respuestas. Este premio es como una respuesta y me llena de felicidad. Llega en un momento muy importante de mi vida. Fue algo inesperado, porque fue la editorial la que mandó el libro”. El tren pasa primero sigue a Trinidad Pineda Chiñas, un hombre de Oaxaca, México, inspirado en el héroe del movimiento obrero Demetrio Vallejo, cuya vida cambia al ver pasar un tren que lo inspira a conocer lugares, saberes, oficios y personas, hasta convertirse en el líder de los ferrocarrileros que en 1959 colapsó al país con un paro nacional. El relato, que compendia la narrativa intimista y la novela coral, incluye hechos históricos de México como la gran huelga de 1958 y la de 1959, violentamente reprimida por el gobierno mexicano; el encarcelamiento de los líderes y su liberación a principios de los 70. Nacida en París bajo el nombre de Hélene Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor, en 1932, y descendiente directa del rey de Polonia Stanislaw II, a los 10 años se mudó a México, país del cual obtuvo la nacionalidad a mediados de los sesenta y donde ha realizado la totalidad de su obra literaria y periodística. La escritora estuvo destinada en principio al matrimonio con un príncipe europeo, pero decidió dedicarse al periodismo. Actualmente es una de las figuras más notables de la literatura hispanoamericana. Con el Rómulo Gallegos acumula ya cerca de una decena de galardones, entre los que se cuentan el Premio Alfaguara de Novela 2001 por La piel del cielo y el Premio Nacional de Periodismo por sus entrevistas en 1978. Lilus Kikus (1954); Hasta no verte, Jesús mío (1969); La noche de Tlatelolco (1971); Fuerte es el silencio (1980); La flor de lis (1988); Tinísima (1991); Paseo de la Reforma (1997); Nada, nadie. Las voces del temblor (1998); La piel del cielo (2001); Tlapalería (2003) y El tren pasa primero (2006) son los cuentos, novelas y crónicas que forman su notable producción. Dotado con 100.000 dólares, medalla de oro, diploma y la publicación de la obra ganadora con Monte Ávila Editores Latinoamericana, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos se otorga en Venezuela cada dos años, y está reconocido como uno de los galardones más prestigiosos de la literatura de habla hispana. En esta edición se inscribieron 43 obras de autores mexicanos, 26 de españoles y el resto de escritores de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Creado en 1964, recién en 1967 se entregó el galardón por primera vez al peruano Mario Vargas Llosa por La casa verde. Otros escritores célebres premiados fueron Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Roberto Bolaño, entre otros. Fuentes: Celarg • Educ.ar • El Tiempo • RNV *** Autoridades mexicanas anulan la marca Juan Rulfo El pasado 28 de mayo fue emitida por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi, http://www.impi.gob.mx) una resolución que deja sin efecto el registro de la marca “Juan Rulfo”, gestionada por los herederos del autor de Pedro Páramo hace un año, como informáramos en nuestra edición 142 (http://www.letralia.com/142/0526rulfo.htm). Así lo informó este 26 de junio, en un comunicado, la Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, que desde 2006 mantiene una disputa legal con los herederos del escritor por el uso de su nombre en el reconocido premio literario internacional de literatura, convocado por esa entidad desde hace más de tres lustros y entregado cada año en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). “El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dictaminó en días pasados que el registro del nombre Juan Rulfo como marca es improcedente y decretó su nulidad”, indica el comunicado de la asociación. “Esta decisión se tomó luego de que la Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo recurriera a dicha autoridad a fin de resolver la controversia que la familia del autor jalisciense planteó hace unos meses al demandar a la institución por el supuesto uso indebido del nombre ‘Juan Rulfo’ en el premio que entrega desde hace 16 años”. Durante la revisión del caso, el Impi determinó que la marca registrada “Juan Rulfo”, que fue solicitada y otorgada a Juan Francisco Pérez Rulfo en agosto de 2006, es nula debido a que, para su obtención, el solicitante aportó datos falsos en su solicitud. El Impi determinó también que como consecuencia de la resolución administrativa de nulidad de la marca registrada “Juan Rulfo”, la demanda interpuesta por Juan Francisco Pérez Rulfo fue desechada por carecer éste de interés jurídico para demandar a la Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. “Las determinaciones del Impi abaten el duro e injusto cuestionamiento que se hizo del derecho de la Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo para poder dar el nombre de este connotado escritor jalisciense al premio que otorga y que se ha convertido en uno de los más importantes galardones de las letras iberoamericanas”, concluye el comunicado. La disputa entre la asociación y los herederos del escritor se inició tras la reacción de éstos a unas declaraciones emitidas en agosto de 2005 por el escritor Tomás Segovia, ganador del premio Juan Rulfo de ese año, y que la familia Rulfo interpretó como ofensivas a la memoria del autor de El Llano en llamas, como informáramos en nuestra edición 135 (http://www.letralia.com/135/1126segovia.htm). El abogado de la familia Rulfo, Gabriel Larrea, informó que serán interpuestos los recursos legales necesarios ante los tribunales federales para que sea revocada la resolución del Impi, y señaló que esta resolución en ningún momento otorga derecho o prerrogativa a favor de la FIL para que use el nombre del escritor en el premio que otorga cada año. Larrea agregó que la familia Rulfo “llevará a cabo todas las acciones legales pertinentes para defender y hacer respetar los derechos de Juan Rulfo, que tiene un prestigio nacional e internacional”. Indicó que la resolución del Impi “se estima dictada en contra de los principios del derecho de autor, y las propias excepciones que señala la Ley de la Propiedad Industrial, aclarando que los datos aportados en la solicitud de marca respectiva fueron señalados de buena fe y son ciertos”. Además, dijo que este fallo es en primera instancia y no representa en ningún sentido una resolución definitiva. Fuentes: EFE • FIL *** El israelí Amos Oz gana el premio Príncipe de Asturias de las Letras El escritor israelí Amos Oz obtuvo este miércoles 27 de junio el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007 (http://www.fpa.es), según el fallo emitido en Oviedo. A las últimas rondas de votaciones del jurado presidido por el director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha, llegaron también con opciones el albanés Ismail Kadaré, la canadiense Margaret Atwood, el coreano Ko Un y el italiano Antonio Tabucchi. Amos Oz está considerado como uno de los intelectuales israelíes más comprometidos con la búsqueda de una salida pacífica al conflicto entre Israel y Palestina. El escritor manifestó que se siente “honrado” por haber sido galardonado porque este reconocimiento viene de un país, España, cuya cultura admira. A la edición de este año concurrían 35 candidaturas procedentes de 23 países, entre las que figuraban también la del novelista japonés Haruki Murakami, el escritor británico Martin Amis y los poetas Antonio Gamoneda y Germán Belli de la Torre. Antes de la constitución del jurado, García de la Concha lamentó la ausencia de “los grandes escritores en lengua española”, lo que atribuyó al “desaliento” de sus promotores tras seis años de “sequía” en los que el premio fue para autores en lengua extranjera. El nombre más mencionado por la mayor parte del jurado fue desde el principio el de Oz, un autor por el que se decantaron varios de sus miembros, como el fundador del diario La Razón (http://www.larazon.es), Luis María Ansón, el escritor Juan José Armas Marcelo y los catedráticos de Literatura Rosa Navarro y Andrés Amorós. Éste último recordó que Oz ha sonado también recientemente para obtener el Premio Nobel. Para Ansón, el “gran acierto” de universalizar los Premios Príncipe de Asturias ha permitido optar a esta distinción a autores “de primer relieve” como Oz, quien une a su “indudable categoría literaria” su apuesta por la paz entre israelíes y palestinos. Armas Marcelo considera a Oz como un autor “minoritario”, lo que en su opinión “no quiere decir nada”, pues cuenta con un amplio reconocimiento intelectual y académico internacional. El escritor lamentó también la ausencia de escritores españoles al margen de Gamoneda o del novelista Arturo Pérez Reverte. Dotado con 50.000 euros y una estatuilla diseñada por Joan Miró, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras está destinado a galardonar a la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la literatura o la lingüística, según explica la fundación. En ediciones anteriores este premio ha sido concedido a autores como José Hierro, Juan Rulfo, Ángel González, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Claudio Rodríguez, Carlos Fuentes, Francisco Umbral, Günter Grass, Augusto Monterroso, Doris Lessing, Arthur Miller, Susan Sontag, Claudio Magris y Paul Auster, ganador de la última edición. Fuente: EFE *** Crean en España federación de galerías Tras unos meses de negociaciones, cuatro grandes asociaciones de galerías de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Galicia decidieron el pasado 27 de junio unir sus fuerzas y crear la Federación de Asociaciones de Galerías de Arte Moderno y Contemporáneo (Fagam), que a partir de ahora representará a las galerías de arte españolas de más prestigio. El nacimiento de Fagam ha sido firmado por Elvira González, presidenta de ArteMadrid; María Asunción Rodríguez, presidenta de la Asociación Profesional de Galerías de Arte de Galicia; Rafael Menezo, presidente de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana, y Alejandro Sales, presidente de la Asociación de Galerías Independientes de Cataluña. Los cuatro presidentes se han comprometido a unir fuerzas para actuar de forma más coordinada y eficaz no sólo en territorio español, sino también fuera de las fronteras de España, en la defensa y promoción del arte contemporáneo, de los artistas y de los coleccionistas. El resultado de ese compromiso es la creación de Fagam, que nace para agrupar a las galerías más importantes y activas de España. La federación inicia su andadura representando a un total de 95 galerías, de las cuales 49 son de Madrid, 16 de Galicia, 21 de la Comunidad Valenciana y 9 de Cataluña. La junta directiva está integrada por Elvira González, presidenta; Rafael Menezo, vicepresidente; María Asunción Rodríguez y Alejandro Sales, vocales; e Íñigo Navarro, secretario. El desarrollo del mundo del arte en España, que en los últimos años ha vivido la consolidación de Arco entre las grandes ferias internacionales, el nacimiento de importantes museos en todas las comunidades autónomas, la creciente relación internacional de las galerías y artistas españoles, y el aumento del coleccionismo han sido las bases para la creación de Fagam. Los objetivos principales de la entidad, en palabras de sus impulsores, son “divulgar, promover y fomentar el comercio de las obras de arte modernas y contemporáneas, velando por la autenticidad de las mismas, y colaborando con los artistas y las entidades públicas y privadas que de forma directa o indirecta se relacionen con el mundo del arte”. *** Estrenan en España versión teatral de 2666, de Roberto Bolaño Una monumental obra de teatro de cinco horas de duración y cuatro entreactos es el resultado final del empeño del director teatral Àlex Rigola y el dramaturgo Pablo Ley, de llevar a las tablas 2666, la novela póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño, fallecido en España el 14 de julio de 2003. Tras casi un año de sucesivas revisiones y recortes, la obra fue presentada en el marco del Festival Grec (http://www.bcn.es/grec25/ewelcome.htm) entre el 27 y el 30 de junio. 2666 engarza cinco historias alrededor de la figura de un enigmático novelista, Benno von Archimboldi, y una localidad mexicana: Santa Teresa, álter ego de Ciudad Juárez, ese funesto punto del mapamundi conocido por los cientos de asesinatos de mujeres impunemente soterrados. La ambiciosa adaptación es un macromontaje con cinco espectáculos —cada uno con un distinto formato escénico— que pretende preservar la estructura narrativa original. Bolaño escribió las cinco partes de su novela como novelas independientes, pero a su muerte todas vieron la luz en un mismo libro y se entrelazan por los crímenes de Ciudad Juárez. La obra, que volverá a Barcelona la próxima temporada, se acompaña con una exposición de las fotografías que Rigola hizo cuando visitó esa ciudad fronteriza, “una exageración artificial de la urbe occidental, donde la vida tiene muy poco valor y manda la violencia”. Según Rigola, la novela de Bolaño es una mirada crítica sobre nuestra sociedad; sobre “cómo nos volvemos impermeables a las tragedias; a la maldad y la muerte”. Entre paladas de horror y sorna, la obra desentierra el mal del que es capaz el ser humano y “reflexiona sobre la dignidad, el oficio del escritor, la creación y la destrucción...”, argumenta el director, que pidió la colaboración de Pablo Ley para abordar su más complejo proyecto: “No soy crítico literario, pero creo que esta novela no tiene nada que envidiar a Cien años de soledad”. Once actores —entre ellos Julio Manrique, Cristina Brondo, Pere Arquillué, Andreu Benito, Ferrán Carvajal y Chantal Aimée— dan vida a los cuarenta personajes que desfilan por el escenario: filólogos, periodistas, poetas, locos, policías, sádicos y otros. Rigola y Ley afirman haber intentado mantener el espíritu y la prosa perfeccionista de Bolaño. “Pero si una adaptación resulta exactamente igual que el original no vale la pena. Hay que aportar algo nuevo”, arguye Ley, para quien el montaje es “una maravilla”. “No es nada aparatoso porque es una obra para ser escuchada”, sentencia. A Rigola le resultó especialmente “traumático” tener que dejar fuera de juego muchas historias y personajes del enorme y fascinante banquete literario del autor chileno. “Pero teníamos que tener en cuenta la pulsión con el espectador, y en el territorio ibérico un montaje de cinco horas ya es mucho”. En festivales como el de Avignon, cuenta Rigola, “hay espectáculos de siete u ocho horas que transitan desde la puesta de sol hasta el amanecer”. Fuentes: El Periódico • Festival Grec *** Descubren en Cuba anotaciones inéditas de Hemingway Especialistas cubanos hallaron en una pared anotaciones personales inéditas del escritor estadounidense Ernest Hemingway, que vivió durante 21 años en Cuba en su casa de Finca Vigía, de La Habana, según informaron medios cubanos el pasado 28 de junio. El anuncio se hizo en el contexto de un Coloquio Internacional sobre el Premio Nobel de Literatura, que reunió entre el 28 de junio y el 1 de julio a más de una veintena de académicos, investigadores, amantes y estudiosos de la obra del escritor, de Europa, Asia y América, incluyendo Estados Unidos. El hallazgo consiste “fundamentalmente de apuntes del peso corporal de Hemingway, que datan de 1942 a 1953, evidencia de su pasión por el deporte, el cuidado de la salud y su interés por las estadísticas”, reveló Elisa Serrano, especialista del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (Cencrem, http://www.cencrem.co.cu) de Cuba, quien agregó que los apuntes se hallaban bajo cuatro capas de pintura en el baño del novelista. Para la especialista, “estos escritos constituyen un testimonio de presencia del afamado escritor en Cuba, encontrados en su espacio más íntimo”. Agregó que para recuperar los apuntes se realizó un “trabajo complicado de microintervención, con el empleo de lentes de aumento por lo difícil del rescate y conservación del objeto de estudio”. La restauradora calificó como “lo más importante” de este proceso “su esencia humanista”, ya que, según dijo, “se necesita viajar en retrospectiva para dialogar con la obra en cuestión e intervenirla apropiadamente sin violar su valor espiritual”. Dijo que el color original de la fachada de la casa de la finca fue otro descubrimiento, que con apoyo de material bibliográfico y trabajo físico, se recuperó y restauró, de forma tal que el resultado brinda la imagen arquitectónica al gusto de Hemingway, como él la vio por última vez. Expertos estadounidenses han visitado la isla en 2006 y 2007 para intercambiar opiniones sobre la restauración de la Finca Vigía, pero el proyecto y su costo (1,2 millones de dólares) son asumidos por Cuba, pues Washington prohíbe a sus instituciones aportar fondos debido al embargo que mantiene contra la isla desde hace 45 años. La finca es una casa colonial donde vivió el autor de Adiós a las armas, en San Francisco de Paula, un poblado de pescadores a 25 kilómetros de La Habana. Cuba acusa a Estados Unidos de impedir la colaboración de instituciones culturales y especialistas estadounidenses para ayudar a conservar documentos y restaurar el museo Finca Vigía. No obstante, en noviembre de 2002 se firmó un acuerdo entre el Social Science Research Council (http://www.ssrc.org) de Estados Unidos y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (http://www.cnpc.cult.cu) de Cuba para la recuperación, conservación y digitalización de miles de libros, cartas, revistas y folletos de Hemingway. La nación caribeña entregará copias de las 22.000 páginas de unos 3.000 documentos que atesora de Hemingway a la biblioteca John F. Kennedy (http://www.jfklibrary.org) del Congreso de Washington, en virtud del acuerdo. Hemingway vivió en Cuba entre 1939 y 1960, primero en el hotel Ambos Mundos, donde escribió su novela ¿Por quién doblan las campanas?, y luego estableció su hogar en Finca Vigía, donde escribió su obra cumbre, El Viejo y el mar, tras la cual recibió en 1954 el Premio Nobel de Literatura. Fuente: DPA *** “El picadillo del domingo” recibe Premio Metropolitano de Periodismo Por tercer año consecutivo, y para reconocer el trabajo periodístico en distintas categorías la Alcaldía Mayor Metropolitana convocó al Premio Metropolitano de Periodismo “Aníbal Nazoa”, edición 2007, que en la mención programas informativos de radio recayó sobre la periodista venezolana Marialcira Matute por “El Picadillo del Domingo”, un programa de la serie “La Librería Mediática”, que conducido por Matute y el analista político Isidoro Duarte, se transmite en vivo, y con la participación de sus oyentes, cada domingo de 9 a 11 de la mañana por la emisora Mundial YVKE 550AM. El programa, que salió al aire por primera vez en noviembre de 2004, fue una propuesta de la periodista Cristina González, presidenta del Circuito Mundial YVKE, al equipo de La Librería Mediática, desarrollada y puesta en marcha por Matute y Duarte. Matute recibió el premio en representación de su equipo en un acto celebrado el pasado 28 de junio en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, en Caracas. En “El Picadillo del Domingo” se realiza un resumen de las noticias más destacadas de la semana en selección de segmentos tomados de la programación transmitida por Mundial YVKE, con comentarios de los presentadores, breves entrevistas, participación en vivo de los oyentes vía telefónica, por mensajería de texto o correo electrónico y reseñas de libros que guardan relación con los hechos narrados y comentados. El programa incluye una selección de música venezolana y latinoamericana. La selección de sonidos y musicalización es realizada actualmente por Jéssica Peñalver, y hasta el pasado año participaron también en esta tarea Randolph Borges y Enza García, todos supervisados por González. En el control técnico participa William Romero, y en la locución de guardia Jesús “Chucho” Rodríguez. El Premio Metropolitano de Periodismo Aníbal Nazoa 2007 se suma a otros que han recibido los distintos programas de la serie “La Librería Mediática”, producidos y conducidos por Marialcira Matute: el Premio Nacional del Libro del Centro Nacional del Libro (Cenal) 2003 y 2004 al proyecto en su conjunto; el Premio Nacional de Periodismo 2005 a “Los libros y la radio tienen mucho que ver, La Librería Mediática en RNV”; el Premio Cecodap Rafael Ángel García 2006 a los programas televisivos infantiles de la serie en el canal Venezolana de Televisión (VTV, http://www.vtv.gob.ve) y sendos reconocimientos del sector privado del libro a la serie en su conjunto, como el premio de la Cámara Venezolana del Libro 2004 y el Premio Editorial Planeta Venezolana en 2006. *** Silvio Rodríguez: hay que llevar el arte a las cárceles El cantautor cubano Silvio Rodríguez, que hace años cantó a los presos en Chile, pidió el pasado viernes 29 de junio al Parlamento de su país que la música, poesía, teatro y otras manifestaciones artísticas sean llevadas a las cárceles de Cuba. Que se “garantice la sistematicidad de visitas a todas las prisiones del país, para llevarle a todos los reclusos y reclusas canciones, poesías, danza, teatro y todas las manifestaciones artísticas, incluyendo el cine”, propuso el cantante en la primera sesión anual parlamentaria, realizada el viernes. Bajo el mando del presidente temporal de Cuba, Raúl Castro, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), donde Rodríguez es uno de los 609 diputados, escuchó los informes del Tribunal Supremo Popular y la Fiscalía General de la República. En un resumen transmitido por la televisión local, se escuchó al cantautor pedir que, para esto, “se establezca un vínculo permanente entre el Ministerio de Cultura, el sistema judicial y la Dirección Nacional de Prisiones”. Poco antes de caer enfermo en julio de 2006, Fidel Castro impulsó un programa de superación cultural en las prisiones de Cuba con bibliotecas, clases, e incluso con carreras universitarias. Opositores al gobierno de la isla denuncian con frecuencia el deterioro de las cárceles y la existencia de unos 270 presos políticos. Fuente: 24 Horas Libre *** Falleció el poeta y cineasta venezolano Jesús Enrique Guédez El pasado 29 de junio falleció en su residencia, en Barinas, el poeta y cineasta venezolano Jesús Enrique Guédez, primer presidente de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos y ganador del Premio de Poesía de las Universidades Nacionales en 1959 y el Premio Nacional de Cine en 1994. Nacido en Puerto Nutrias, Barinas, en 1930, Guédez se licenció en periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y cursó estudios de cine en el Centro Sperimentale di Cinematografía de Roma (http://www.csc-cinematografia.it). Fue uno de los precursores del cine documental venezolano de compromiso social, con su película La ciudad que nos ve (1965), que plasma la vida en las barriadas caraqueñas a través de entrevistas y comentarios sobre la violencia en esas zonas. El filme en su momento fue considerado subversivo por la crudeza de sus imágenes. “El documental es análisis y explicación de la realidad”, escribió Guédez sobre el género en el que basó la mayor parte de su carrera. Su trayectoria cinematográfica es comparada en Venezuela con la de otros cineastas de renombre, como Margot Benacerraf y Luis Correa. Además de La ciudad que nos ve, Guédez dirigió los documentales Donde no llega el médico, La gastroenteritis en Venezuela (1965), Bárbaro Rivas (1967), La universidad vota en contra (1968, en colaboración con Nelson Arrieti), Los niños callan (1969), Pueblo de lata (1973, sobre los indigentes en Caracas, ganador de la mención Pipresci, Oberhausen), Campota (1975), Panamá (1977, sobre la presencia de Estados Unidos en el Canal de Panamá), Testimonio de un obrero petrolero (1978, sobre Manuel Taborda, obrero petrolero de la década de los 20) y Frugales, artistas del pueblo (1996). También dirigió algunos documentales sobre Orlando Araujo, Juan Sánchez Peláez y otros escritores venezolanos. Sin embargo uno de sus filmes más conocidos, El iluminado (1978), enfocado en los mitos y supersticiones como vía de escape a las miserias del subdesarrollo, a partir de la historia de un obrero azucarero que posee supuestos poderes sobrenaturales de curación, se enmarca en el género de la ficción, donde ya había incursionado con Juego al general (1971) y El circo mágico (1975). En febrero de este año, Oscar Garbisu, director del Archivo Fílmico del Estado, anunció que esa entidad iniciaría el proceso de copiado y restauración de los filmes de Guédez, que se encuentran en su mayoría en mal estado de preservación. Defensor de las políticas del presidente Hugo Chávez, Guédez escribió hace unos años: “El drama político actual, en ocasiones como esta, nos exige concebir nuestra razón de ser en la nación donde vivimos. Ya no podemos ser testigos indiferentes, aunque los temores y las vacilaciones de algunos emboten sus decisiones. ¿A dónde nos llevaron? No se necesita mucho esfuerzo para ver que una sucesión de gobiernos, donde se alternaban los partidos tradicionales, se repartían a su antojo, impunemente, las riquezas y el erario de la nación”. Autor de, entre otros, los poemarios Las naves (1959, Premio Universidades Nacionales), Sacramentales (1961), Sextantes (1965), Tiempo de los paisajes (1978), El gran poder (1991), Cantares de O Gran Sol (1994), Viajes del sol y la luna (2000) y Poemas crudos (Letra-Imagen, 2004), —compuesto por remembranzas de su infancia y de sus primeros libros— y del libro de cuentos Puerteños (1995), Guédez había manifestado en los últimos años su deseo de que su residencia fuera convertida en una casa de cultura, al servicio del pueblo de Barinas. *** Publican en España una antología bilingüe de poesía mapuche actual La colección de poesía “MaRemoto”, de la Diputación de Málaga (http://www.malaga.es), ha reunido a treinta poetas mapuches (indígenas de Chile y en menor medida de Argentina) actuales, en una antología bilingüe español-mapuchezüngun, que lleva el título La memoria iluminada: poesía mapuche contemporánea, según se informó el pasado 30 de junio. La selección de los poetas ha corrido a cargo del poeta chileno Jaime Luis Huenún, mientras que de la versión en lengua mapuchezüngun se ha encargado Víctor Cifuentes, quien además de traductor es poeta, músico y artista visual. Los editores de la antología la consideran “no sólo un testimonio poético plural de un numeroso grupo de poetas mapuches, sino un documento que ilumina la historia y la cultura de un pueblo que ha luchado denodadamente a través de más de cinco siglos por resguardar los fundamentos y los símbolos de su identidad y su memoria”. “Aquí la palabra indígena y mestiza busca unirse a los ciclos vitales de la tierra y de la sangre, en una pulsión lírica colectiva que hace del canto y la escritura un camino que se interna en los mitos, las tragedias y los trabajos del amor y la supervivencia”, según añaden los editores. En la justificación de esta antología, Huenún asegura que “el surgimiento y la consolidación de poetas mapuches es ciertamente uno de los acontecimientos literarios y culturales más relevantes ocurridos en Chile en las últimas dos décadas” y que la presencia de estos autores se ha consolidado en este período en los círculos académicos, literarios y periodísticos. Según la Unesco, el mapuchezüngün es una de las siete mil lenguas existentes en el mundo y una de las tres mil en peligro de extinción o con serias dificultades de uso. Estudios efectuados entre 1990 y 1995 revelan que los hablantes de este idioma en Chile oscilan entre 400.000 y 500.000, si bien un millón de personas se reconocen como mapuches. Según los editores de esta antología poética, el hecho de que este idioma, en Chile, ni siquiera sea asignatura optativa en los colegios y la creciente migración de mapuches campesinos a las grandes ciudades, está provocando la pérdida gradual de uso del idioma. Fuente: EFE *** Lecturas dramatizadas serán antesala a entrega del Rómulo Gallegos Como antesala a la entrega del XV Premio Internacional Rómulo Gallegos, que el próximo 2 de agosto recibirá en Caracas la escritora mexicana Elena Poniatowska, la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve) ha organizado el ciclo de lecturas dramatizadas “Esperando el premio”, que se desarrollará durante el mes de julio y los primeros días de agosto. Las lecturas dramatizadas cuentan con la coordinación y producción general de Dairo Piñeres, bajo la dirección de Citlalli Godoy, Consuelo Trum, Rolando Giménez, Juvel Vielma y Luis Alfredo Ramírez. Se llevarán a cabo del 4 de julio al 5 de agosto, de jueves a sábados a las 8 de la noche y domingos a las 6 de la tarde, en la Sala Experimental Sótano 3 de la Casa de Rómulo Gallegos. La entrada es libre. El ciclo será inaugurado con Todos los gatos son pardos, del mexicano Carlos Fuentes, bajo la dirección de Citlalli Godoy, los días miércoles 4, viernes 5 y sábado 7 a las 8 de la noche, y el domingo 8 a las 6 de la tarde. El jueves 12, viernes 13 y sábado 14 a las 8 de la noche, y el domingo 15 a las 6 de la tarde, se presentará Diatriba de amor contra un hombre sentado, del colombiano Gabriel García Márquez, bajo la dirección de Consuelo Trum. Kathi y el hipopótamo, del peruano Mario Vargas Llosa, será dramatizada bajo la dirección de Rolando Giménez el jueves 19, viernes 20 y sábado 21 a las 8 de la noche, y el domingo 22 a las 6 de la tarde. El jueves 26, viernes 27 y sábado 28 a las 8 de la noche y el domingo 29 a las 6 de la tarde le toca el turno a El dios invisible, del venezolano Arturo Úslar Pietri, bajo la dirección de Juvel Vielma. Finalmente, el jueves 2, viernes 3 y sábado 4 de agosto a las 8 de la noche, y el domingo 5 a las 6 de la tarde, se representará Mujeres de ojos grandes, de la mexicana Ángeles Mastretta, bajo la dirección de Luis Alfredo Ramírez. Fuente: Celarg *** Presentado el programa de actividades de la Semana Negra de Gijón El pasado 27 de junio fue presentado a los medios y al público en general, en las instalaciones de la Ciudad de la Cultura Universidad Laboral de Gijón, el programa de actividades de la XX Semana Negra de Gijón (http://www.semananegra.org), que se celebrará del 6 al 15 de julio, con la promesa de que será, según dijo el director del festival, Paco Ignacio Taibo II, “en el peor de los casos, inolvidable”. Taibo II recordó que la propuesta de la Semana Negra de realizar un festival no culterano, no académico, donde las estrellas anduvieran a pie de calle al alcance del público en general, un festival que mezcla cultura y diversión, entretenimiento y conocimiento, identificándolos como parte de una misma experiencia humana, resultaba totalmente novedosa, rompedora y peculiar hace veinte años, pero hoy es la norma en los grandes festivales españoles y europeos. El cartel de la XX Semana Negra incluye un poema de uno de los personajes que se han vuelto esenciales en el festival, el poeta asturiano Ángel González. El programa de este año, que se puede descargar de la página del evento en formato Word (http://www.semananegra.org/programaxxsn.doc), incluye mesas redondas, conferencias, conciertos, presentaciones de libros, tertulias, obras de teatro y otras actividades. La Semana Negra de Gijón nació en 1987 con la idea de ser un festival de nuevo tipo en que se mezclaran sin prejuicio los elementos literarios con los elementos lúdicos. Inicialmente eligió como su columna vertebral la literatura policíaca e incorporó elementos festivos que tradicionalmente habían estado asociados en Asturias a las celebraciones político-culturales como actos solidarios, conciertos, feria del libro, terrazas de bares, mercadillos interétnicos y oferta gastronómica. A lo largo de estos años pasó de 73 mil asistentes en su primera edición a más de un millón en las últimas, y de una duración de siete días a once. De 60 invitados a 250, y de 15 periodistas acreditados a más de 150, volviéndose uno de los festivales más importantes de Europa y un centro de referencia internacional. Fuente: Semana Negra *** Curso de gerencia cultural dictarán en Cantaura Como parte de las actividades orientadas al desarrollo del capital humano local, la Alcaldía del Municipio Freites (Cantaura, Portuguesa, Venezuela) a través de la Coordinación de Educación y Cultura, organiza el IV Curso Avanzado Internacional sobre Gerencia Cultural, con inscripciones totalmente gratuitas, a realizarse del 9 al 12 de julio de 2007 en las instalaciones del Centro de Convenciones de Cantaura, con la presencia de invitados internacionales y nacionales de amplia trayectoria en el tema. Francisco Plaza Díaz, licenciado en arte dramático y director-gerente del Teatro de Rojas (http://www.teatroderojas.es), del Ayuntamiento de Toledo (España) y la licenciada Patricia Díaz Inostroza, directora del Instituto Cultural BancoEstado (http://www.culturalbancoestado.cl), de Chile, son los invitados internacionales a este evento, que está dirigido a gerentes, gestores, administradores, docentes, animadores y trabajadores culturales de la administración pública y privada, así como a responsables de proyectos y programas culturales en escuelas, liceos, colegios y universidades, coordinadores de organizaciones no gubernamentales, profesionales universitarios y personal de apoyo de instituciones culturales como ateneos, casas de cultura, museos y otros. Por Venezuela participarán la licenciada Diana López, presidenta ejecutiva de la Fundación Cultural Chacao (http://www.chacao.gov.ve/fundacioncultural); la licenciada Hilfrance Peña, directora de la Fundación Casa Museo Dimitrios Demu; el licenciado Héctor Barboza, director de la Fundación Plátano Verde y de A&B Producciones (http://www.aybproducciones.com) y el ingeniero José Luis Figueroa Sánchez, director de los Cursos Avanzados de Gerencia Cultural. Todo con el patrocinio de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aeci, http://www.aeci.es), la Embajada de España en Venezuela y la Universidad de Oriente (UDO, http://www.udo.edu.ve). Para mayor información los interesados pueden comunicarse a los teléfonos (0416) 4944792 y (0424) 8080347 de Cedhot Arias, coordinador de Educación y Cultura de la Alcaldía de Freites, o escribir a los correos electrónicos cedhotarias@hotmail.com o baco200360@hotmail.com, donde podrán solicitar la programación y las planillas de inscripción. Fuente: Cedhot Arias *** Poetas colombianas se reunirán en Roldanillo El municipio de Roldanillo, en el departamento del Valle del Cauca (Colombia), será la sede del XXIII Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas, evento organizado por la Fundación Museo Rayo (http://www.museorayo.net) y que tendrá lugar entre el 18 y el 22 de julio, según informaron sus organizadores en un comunicado. El encuentro reunirá durante cinco días a poetas colombianas que leerán su obra ante el público y participarán en diversas conferencias, mesas redondas, talleres y otras actividades sobre la poesía de la mujer en el mundo. En el marco del evento se presentarán obras de teatro y espectáculos relativos a la creación literaria de la mujer, además de videos y exposiciones de artistas colombianas. “Nuestro encuentro”, indica el comunicado, “ha sido reconocido nacional e internacionalmente por su espíritu amplio y abierto, su respeto por la diferencia, su compromiso con las culturas negra e indígena y su estímulo a la poesía joven tanto de Roldanillo y la región como de otras partes del territorio nacional; las poetas participantes han trabajado en sus ciudades y regiones para correr la voz de que la poesía de la mujer en Colombia sí importa y merece ser oída. Las que nos han visitado y han sentido el calor y la fuerza de las voces de las mujeres, alzadas en su canto único, vuelven hacer el peregrinaje trayendo consigo a otras hermanas en la palabra”. Las inscripciones se pueden formalizar antes del 15 de julio y tendrán un costo de 30.000 pesos, que se cancelarán en la sede del Museo Rayo a la llegada al encuentro. Cada participante podrá ofrecer un recital de hasta 15 minutos, y el orden de lectura se asignará al momento de su reporte de llegada en recepción. Quienes requieran de algún elemento extrapoético, como música o diapositivas, deberá proporcionarlos e informar a los organizadores al momento de su inscripción. Los poemas que se lean durante estos recitales serán incluidos en la antología Universos, siempre que las autoras provean una copia impresa. En el marco del encuentro se celebrará el XVII Concurso “Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas”, organizado por el museo a través de su sello Ediciones Embalaje, y para el cual se puede participar con cuatro copias de un libro inédito de aproximadamente treinta páginas, escrito originalmente en castellano a máquina, en computador o a mano con letra clara. Las autoras interesadas deberán presentar sus poemarios con seudónimo. El poemario ganador será publicado por Ediciones Embalaje y la autora recibirá cincuenta ejemplares. Para solicitar mayor información al respecto, es preciso escribir a museorayo@hotmail.com. Fuente: Fundación Museo Rayo *** Preparan en Mérida antología sobre escritoras venezolanas Hasta el 30 de julio es posible enviar trabajos de investigación sobre escritoras venezolanas a la Asociación de Escritores de Mérida (AEM), que con este tema publicará su cuarta antología como preparación para el VIII Encuentro Internacional de Escritoras, a celebrarse en esa ciudad venezolana entre el 23 y el 27 de abril de 2008 en homenaje a la escritora Elizabeth Schön. Este encuentro es la continuación de una iniciativa que ya se ha realizado en Arequipa (Perú, 1998), Arica (Chile, 1999), Montevideo (Uruguay, 2000), Río Gallegos, Patagonia (Argentina, 2001), San Juan (Puerto Rico, 2003), Guadalajara (México, 2004) y Vigo (España, 2006). La antología será presentada en el marco del encuentro el año próximo. La convocatoria está abierta para escritores de cualquier nacionalidad especialistas en la materia, con una investigación sobre una escritora venezolana viva o difunta. Los trabajos deberán tener una extensión no mayor de doce páginas tamaño carta, a doble espacio, en Times New Roman, con una fuente de 12 puntos. El material deberá enviarse en un mensaje de correo electrónico a info_escritoresmerida@yahoo.es junto con una autorización de publicación dirigida a la AEM, en la que conste el nombre completo del autor, número de cédula, carta de identidad o pasaporte, dirección postal, teléfonos y correos electrónicos, así como una síntesis curricular actualizada que incluya nombres y apellidos del autor, lugar y año de nacimiento, profesión u oficio, premios recibidos (nombre del premio, institución otorgante, lugar y fecha), obra literaria publicada (nombre de la obra, género, ciudad-país, editorial, año de publicación) y obra inédita (nombre de la obra y género). Fuente: AEM *** Literatura, ciudad e imaginarios locales analizarán en Valparaíso Entre el 7 y el 9 de noviembre se celebrarán, en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV, http://www.pucv.cl), las XXX Jornadas Hispánicas y de América Latina, que estarán dedicadas a la realización del Congreso Internacional “La ciudad y los imaginarios locales en las literaturas latinoamericanas”. El evento es organizado por los programas de Posgrado en Literatura de la mencionada casa de estudios, la revista literaria Discursos/Prácticas y el Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL, http://www.ilcl.ucv.cl). Las jornadas abarcarán temas como los discursos literarios y culturales de carácter local y regional; la construcción de imaginarios locales y globales en la literatura latinoamericana; la ciudad y los espacios urbanos en la literatura latinoamericana; el fenómeno de las migraciones en la literatura; las nuevas configuraciones del viaje en la globalización; lo local y lo global en la literatura desde propuestas de los estudios culturales, latinoamericanos, posmodernos, poscoloniales, subalternos, de género sexual, etc.; sujeto y ciudad en la literatura latinoamericana; la globalización cultural y el pensamiento crítico en América Latina; las escrituras de lo urbano (graffiti, crónica urbana, lira popular, revistas, etc.); las identidades locales y globales y la literatura latinoamericana, y la literatura latinoamericana y las ciudades-puerto en la globalización. Los resúmenes, de no más de 200 palabras, serán encabezados por el título de la ponencia, seguido del nombre y apellido del autor e institución a la que pertenece, y deberán enviarse por correo electrónico a la profesora Raquel Bórquez, coordinadora del congreso, a la dirección literatura@ucv.cl. Deberán ser presentados antes del 15 de agosto acompañados de una ficha de inscripción que puede solicitarse a la misma dirección. Los resúmenes serán revisados por un comité evaluador y la respuesta de aceptación será enviada por correo electrónico. Las ponencias completas se entregarán al momento de la inscripción en una copia en papel y en disquete o CD (Word). Deberán ser inéditas y estar vinculadas con las áreas del temario propuesto. En el caso de ponencias de más de un autor, cada integrante se inscribirá como expositor. No se aceptará más de un trabajo por participante. Las ponencias tendrán una extensión máxima de 8 carillas (notas y bibliografía aparte), tamaño carta, escritas a espacio 1,5. El tiempo de exposición máximo será de 20 minutos por ponencia. Los aranceles tendrán un costo de US$75 ($40.000 pesos chilenos) para expositores y de US$35 ($20.000 pesos chilenos) para asistentes. El pago del arancel puede realizarse mediante depósito en la cuenta corriente 6792946-2 del Banco Santander Santiago de Chile a nombre de Darcie Doll, o bien cancelarse el día de inicio del congreso. Fuente: Organizadores del evento *** Bienal Mariano Picón-Salas celebrarán en septiembre Del 18 al 21 de septiembre se celebrará en Mérida (Venezuela) la VII Bienal de Literatura “Mariano Picón-Salas” (http://www.piconsalas.org), uno de los eventos literarios más importantes de Venezuela y cuyos participantes se reunirán en el Auditorio del Banco del Sur (avenida 4 con calle 25) y en la Cátedra Simón Bolívar de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve; avenida Las Américas, edificio A, piso 1). Entre los temas a discutir por los asistentes a la bienal se encuentran la relación entre el país y su literatura, la nueva narrativa hispanoamericana y los premios Herralde, la voz de las escritoras venezolanas del siglo XX, el cuento, los lenguajes del cuerpo, la lectura y los lectores, los concursos literarios venezolanos, la figura del editor, las nuevas poéticas narrativas y los nuevos enfoques en el estudio de la obra del escritor merideño Mariano Picón-Salas (1901-1965). En el marco del evento, la ULA distinguirá al poeta Eugenio Montejo con un doctorado honoris causa y se nombrará profesora honoraria a Jean Franco, de la Universidad de Nueva York (http://www.nyu.edu), en una ceremonia que tendrá lugar en el Aula Magna de la institución (Edificio del Rectorado, avenida 3 con calle 23). Igualmente, y de acuerdo con la tradición de las anteriores bienales, este año se realizará un homenaje a los reconocidos escritores venezolanos Elizabeth Schön, José Ramón Medina, Jesús Serra y José Barroeta, en torno a cuyas obras se celebrará un panel de especialistas e investigadores en la Antigua Casa de los Gobernadores y Academia de Mérida (avenida 3 con calle 20). Otras actividades convocadas como parte de la bienal son el Concurso Internacional de Poesía “José Barroeta” y el Concurso Internacional de Novela Breve “Julio E. Miranda”, en homenaje a estos escritores venezolanos fallecidos en 2006 y 1996, respectivamente. Ambos premios están dotados con cinco mil dólares y la publicación de la obra. El plazo de recepción es hasta el 15 de julio y las bases están publicadas en nuestro boletín de concursos (http://www.letralia.com/concursos/0707153.htm). Además se inaugurará la muestra fotográfica de Vasco Szinétar, compuesta por imágenes de gran formato y titulada “Los rostros de la literatura”, en la Galería de Arte del Banco del Sur, y una expoventa de libros en el Vestíbulo del Vicerrectorado Académico (edificio del Rectorado, avenida 3 con calle 23), con títulos de la ULA, el Consejo de Publicaciones, el Vicerrectorado Académico de la ULA, El Otro, El Mismo, Ediciones Equinoccio y otros fondos editoriales. La Bienal de Literatura “Mariano Picón-Salas” es organizada por el Instituto de Investigaciones Literarias “Gonzalo Picón Febres” y honra la memoria de uno de los más importantes autores venezolanos, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1954 y autor, entre otras obras, de Formación y proceso de la literatura venezolana, Viaje al amanecer, Comprensión de Venezuela, Crisis, cambio y tradición, Los cambios de la noche y Regreso de tres mundos: un hombre en su generación. Fuente: Bienal “Mariano Picón-Salas” *** Realizarán el mapa poético de México Hasta el 31 de octubre es posible presentar material para el proyecto “Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México”, que tiene como objetivo reunir en un documento a todos los poetas contemporáneos de nacionalidad mexicana, y ordenarlos de acuerdo a su estado natal, para apreciar el desarrollo poético de México. El proyecto es organizado por la Catarsis Literaria El Drenaje y la revista digital Letras en Rebeldía (http://letrasenrebeldia.galeon.com) con el apoyo del Centro Yucateco de Escritores, A.C. Los participantes deberán haber nacido entre 1960 y 1989 y ser mexicanos o radicados en México por un período mínimo de diez años, haber publicado en México al menos un libro de poesía o una plaquette, o en su defecto haber ganado un premio de poesía estatal, regional o nacional (se excluyen en esta condición los premios locales de escuelas de nivel medio superior). Además se exige que los aspirantes a participar hayan publicado poemas, al menos una vez, en alguna revista indexada en el Sistema de Información del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (SIC Conaculta, http://sic.conaculta.gob.mx). Quienes deseen participar deberán enviar una ficha biográfica (en formato .doc o .rtf) en la cual se indique el nombre completo del autor, nombre artístico (con el que firma sus trabajos poéticos), lugar y año de nacimiento, estudios realizados; obra publicada (título de obra, editorial y año de publicación); premios recibidos, becas de arte obtenidas, antologías que incluyen su obra y nombre de revistas en que ha sido publicado (nombre de revista, lugar donde se edita). El material que someterán a consideración de los organizadores debe tener una extensión de entre cuatro poemas y seis cuartillas. Al enviar su material, los organizadores entienden que los autores dan su consentimiento para incluir su obra exclusivamente en la compilación, sin perder en ninguna forma los derechos sobre sus propios textos. Con el material recopilado, los organizadores presentarán, el 1 de agosto de 2008, un documento digital en CD con las fichas y la obra de los autores, ordenándola de acuerdo a los estados de la República Mexicana. Cada autor recibirá dos CDs del documento elaborado. Los interesados en participar deberán enviar los recaudos a Adán Echeverría (adanizante@yahoo.com.mx) o a Armando Pacheco (arteyucatan_siglo21@yahoo.com.mx). Fuente: Organizadores del proyecto *** Círculo de Lectores impulsa concurso cuyo jurado serán los lectores El Círculo de Lectores (http://www.circulo.es) ha convocado un premio de novela que tiene la particularidad de que el ganador será elegido por los propios lectores. El mecanismo de elección es sencillo: el club de lectura hará una criba inicial entre los ejemplares enviados, que deberán ser obra de autores noveles, para que sus socios voten entre cinco finalistas al galardonado. Los originales en liza podrán ser descargados desde Internet. El editor de Círculo, Joan Tarrida, explicó el pasado viernes 29 de junio, en la rueda de prensa de presentación, que al premio podrán concurrir escritores residentes en España que previamente no hayan publicado ninguna novela. La convocatoria, a la que se podrán presentar los autores con un texto escrito en castellano, estará abierta hasta el próximo 1 de noviembre y el galardón estará dotado con 30.000 euros. Según Tarrida, “el único criterio rector de este galardón destinado a premiar una primera novela de carácter inédito será sancionar la calidad literaria de la obra”. Para ello, añade, “se establecerá un mecanismo de selección y reconocimiento sin precedentes en nuestro país, con el fin de dar a conocer a nuevos valores de la narrativa”. Para formar parte del jurado, los lectores deberán ser socios del Círculo e inscribirse en la página web del club (http://www.circulo.es/Default.aspx). Las novelas que se presenten al galardón deberán tener una extensión mínima de 150 folios y tendrán que ser inéditas y no haber sido presentadas en ningún otro concurso ni editadas en ninguna modalidad. Esta extensión es ligeramente inferior a la que se exige en la mayoría de los premios literarios, de un mínimo de doscientos folios. Tarrida aseguró que la obra premiada se elegirá en términos de “estricta calidad literaria”, por mayoría de votos emitidos vía Web por los miembros del jurado hasta el 15 de mayo de 2008. La obra ganadora se publicará en noviembre de 2008 en Círculo de Lectores. Fuente: Círculo de Lectores • EFE ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === A 150 años de Madame Bovary =========================================== === Flaubert visto por Sartre Germán Uribe =========================== Hay quienes aún discuten sobre la fecha de aparición de Madame Bovary. Sin embargo, con toda seguridad no se equivocan quienes conmemoran en este 2007 su sesquicentenario. Cierto es que, escrita entre 1851 y 1856, inicialmente se dio a conocer en La Revue de Paris, entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre de 1856, por entregas y en formato de folletín. Pero lo que sus sucesivos aniversarios ya han dejado establecido es que dado que su publicación como libro formal sólo vino a producirse el 12 de abril de 1857, es éste el año que importa como referente cuando quiera que hablemos del nacimiento de una obra catalogada innumerables veces como la primera novela moderna. Después de haber escrito La tentación de San Antonio, Flaubert, insatisfecho, dedicó 56 meses en la elaboración de esta novela que inicialmente le acarreó acciones legales en su contra, aunque habiendo corrido mejor suerte que el mismo Baudelaire, quien fue condenado por Las flores del mal, el mismo año y por el mismo tribunal. Al respecto del escándalo judicial, Francisco Umbral advierte: “Al solterón más casto y feo de Francia, al masturbador literario de su prosa, al solitario que sólo vive orgías de tabaco y aburrimiento, en sus paraísos de humo y gramática, se le pone un proceso por inmoral”. Y más aun, ya en el siglo XX, es declarada “pornográfica” por La Congregación del Santo Oficio e incluida en el Índice de los Libros “perversos”. Pero bien, nuestro propósito en esta ocasión, aprovechando el homenaje debido a Madame Bovary por los 150 años de su transcurrir histórico, es rendirle un tributo de admiración a Gustave Flaubert desde la mirada crítica y espléndida de su coterráneo Jean-Paul Sartre. Hay una anécdota que, pese a no explicar la razón que tuvo Sartre para escribir las cerca de cuatro mil páginas sobre Flaubert, y su anhelo frustrado de diseccionar el personaje de Madame Bovary, en cambio sí ayuda a penetrar en el origen de esta obsesión suya por el célebre novelista francés. A la edad de 8 años, contó el propio Sartre en sus memorias —Las palabras—, al pedirle permiso a su madre para leer el libro cumbre de Flaubert, Madame Bovary, ésta le respondió: “Pero si mi hijito lee este género de libros a su edad, ¿qué va a hacer cuando sea mayor?”, a lo cual el niño proclamó: “Los viviré”. Cuántos no debieron extrañarse en su momento: Jean-Paul Sartre, en plena y encendida escena de debates políticos, ideológicos y literarios, en medio de una época de propuestas revolucionarias audaces y encontradas posiciones de una ortodoxia incrustada en el poder defendiendo a ultranza sus privilegios, él, el entonces escritor y filósofo más prestigioso del mundo, publica, luego de un largo periodo de relativo receso bibliográfico, un estudio sobre Gustave Flaubert y no, por ejemplo, sobre algún líder político mundial en vigencia, o sobre, digamos, Hegel o Marcuse para rebatirlos. Pero, además, cuál no sería la sorpresa agregada de entendidos y neófitos al constatar el hecho de que las 3.905 páginas de sus 3 volúmenes apenas cubrieran los aspectos concernientes a la vida y obra del autor de Madame Bovary comprendidos entre 1821 y 1857. ¡Qué coraje! ¡Qué aliento! ¡Qué ejemplo de capacidad para el estudio paciente y la profundidad cultural cuando quiera que estemos hablando de alguien que se sumerge en un tema tan concreto y restrictivo! Porque es que decir lo que allí se dice y extenderse como allí se extiende, no recordamos haberlo visto en las letras de los últimos tiempos. Y no es por lo arrolladora de sus tesis, ni por la originalidad de sus trazados biográficos, ni por las novedades en materia de pequeñas historias que rescata ni, en fin, por la bibliografía consumida durante el trabajo —qué bueno sería saber cuántas cartas leyó Sartre tocantes a Flaubert—, es porque, con todo y las cuatro mil páginas, dice él, el libro apenas comenzaba... Ya desde 1943, Sartre, fuertemente magnetizado por la vida tormentosa de algunos hombres —Baudelaire, Genet, etc.—, se inicia en el análisis existencial (El ser y la nada) y se propone el modelo de Flaubert para un trabajo de envergadura. En 1945 comienza seriamente lo que hasta en 1972 parece culminar. Durante este lapso se atraviesan en su proyecto innumerables provocaciones creativas, polémicas, conferencias, entrevistas de prensa en distintos países y nuevas obras (Crítica de la razón dialéctica, Los secuestrados de Altona, Las palabras, primer tomo de su también inacabada autobiografía y que le mereciera el premio Nobel de Literatura, etc.). Pese a su descomunal creación intelectual, algunas promesas de continuar o publicar nuevos libros se vieron frustradas durante aquella época. Se recuerda Los caminos de la libertad y la continuación de la Crítica. No obstante, ese Flaubert que casi no aparece, se esperaba con la misma inseguridad con que se esperó inútilmente la continuación de Las palabras. Pero al fin, y tras justificadas dudas de casi todo el mundo y unas pocas esperanzas de algunos, rubricadas por la fe y la admiración ciega de fervientes discípulos, comenzó a aparecer en 1971 un tanto lentamente, a cuenta gotas, en una sobria edición de Gallimard, su editorial de siempre. El idiota de la familia, comentado in extenso por Jean-Francoise Ravel en L’Express y Michael Rybalka en Le Nouvel Observateur, es la forma como Sartre explica a un hombre a través de su propio método, tratando de descubrir el contexto social y psicológico que hicieron de él, el autor de una cosa. Este monumental retrato hace por integrar el sicoanálisis y el marxismo en el marco de una novedosa antropología que a él tanto le ha interesado cuando inquiere sobre el hombre en su totalidad. Y aquí, esa búsqueda está dirigida a la relación indivisible —como siempre la hemos creído— entre el hombre y la obra. Y no está por demás suponer que en el intento por crear un modelo de significación existencialista, hubiese echado mano de algo sustancialmente contrario a él mismo. En este caso, por qué Flaubert escribió Madame Bovary. Y es que él se preguntaba para verificar y fundamentar su esfuerzo: ¿qué podemos saber de un hombre hoy en día? Entonces, averigüémoslo en un caso específico. ¿Por qué no Flaubert? ¿Y por qué no su neurosis como una realidad única? Y el resultado es, pues, esta minuciosa incursión biográfica que él dio en llamar L’Idiot de la famille. Sin respetar el orden cronológico, echando mano de su excitada imaginación, y en mucho la de novelista y cuentista, con numerosos trasfondos de ambigüedad, subiendo y bajando el tono, con sus advertidas herramientas dialécticas al ritmo de no pocas contradicciones consentidas por él mismo como un aporte a la clarificación final, escribe esta obra que sus editores presentan como que Sartre con su Flaubert, “no ha dejado de mantener una relación tan privilegiada como ambigua...”. Toute antipathie ou toute sympathie surmontées, dicen ellos, le voici qui règle aujourd’hui ses comptes, au nom de “la seule attitude requise pour comprendre”: l’empathie. Copiosamente documentado, más que explorar, Sartre hurga, disecciona la obra de juventud de Flaubert llegando a utilizar, quién lo creyera por aquellos días, material inédito. La exigencia de partir del hombre hacia el escritor le permite el empleo de su método psicológico-existencial que debe desbordarse más tarde en el contexto social y en las aplicaciones de sus concepciones marxistas. Flaubert es producto de los prejuicios sociales y familiares de su época. Pasivo, despectivo, refleja en su conducta personal, y más tarde en toda su obra, las consecuencias de unas relaciones familiares perfectamente anormales: madre poco afectiva, padre tirano, inconvenientes constantes en su relación con las palabras y emulación impuesta con su hermano mayor, por lo demás, modelo. Pero es su dificultad para aprender a leer —lo que logra entre los 7 y los 8 años—, lo que lo convierte en el idiota de la familia. Dice Rybalka que, luego de haber analizado en los dos primeros tomos la derrota de Flaubert, Sartre deja entender que los dos tomos que seguirían —sólo siguió un tercero— describirían lo que él llamaba su victoria, es decir, el momento en que descubriendo que su genio consiste en ser a la vez cósmico y común, Flaubert logra Madame Bovary. Y, ciertamente, así ocurre. Ahí está esa notable novela abriéndose paso en la inmortalidad. Transcurridos 150 años, ¿cómo no echar mano de Sartre ahora para honrar e inmortalizar al Flaubert de Madame Bovary? Pero concluyamos esta evocación conmemorativa con las palabras del propio Sartre: ...¿por qué Flaubert? Por tres razones. La primera, completamente personal, hace ya mucho tiempo que dejó de actuar, aunque esté en el origen de mi elección; en 1943, al releer la Correspondencia de Flaubert, sentí que tenía una cuenta que arreglar con él y que para ello debía conocerlo mejor. Desde entonces mi antipatía inicial se trocó en empatía, única actitud requerida para comprender. Por otra parte, Flaubert se ha objetivado en sus libros... ¿Cuál es, pues, la relación del hombre con la obra..? Por último, me pareció que para esta difícil prueba era lícito escoger a un sujeto fácil... Añado que Flaubert, creador de la novela “moderna”, está en el cruce de todos nuestros problemas literarios de hoy. Y ahora, debemos comenzar. ¿Cómo? ¿Por dónde? Poco importa: se entra en un muerto como Pedro por su casa. Lo esencial es partir de un problema... ** Germán Uribe guribe@cable.net.co Escritor colombiano (Armenia, 1943). Estudió bachillerato en el colegio San Simón de Ibagué y adelantó la carrera de Filosofía y Letras en la Sorbona, París, lugar al que viajó con la obsesiva idea de conocer personalmente a Sartre, escritor y filósofo en el cual se ha especializado. Ha publicado artículos en numerosos periódicos y revistas de Colombia; en Francia, en la revista latinoamericana Mundo Nuevo y en el diario Libération de París y, en Cuba, en la revista Casa de las Américas. Al presente escribe en diversos medios impresos y en algunas publicaciones y portales de Internet. Además, es miembro del Grupo de Estudios Sartrianos, con sede en París. En 1970 fundó y dirigió Esquina Liberal, que más tarde se convertiría en el semanario de circulación nacional Esquina Popular. Entre 1974 y 1977, en calidad de diplomático, fue embajador encargado en Alemania y ejerció como cónsul de Colombia en Berlín durante el mismo periodo. En 1991 fue nominado al Premio Simón Bolívar de Periodismo y en 1997 estableció la primera página literaria colombiana en Internet, en la dirección http://www.geocities.com/Athens/Forum/8886. Ha publicado los libros El ideario de una vocación política (reportaje, 1974), Vitola (relatos, 1980; Carlos Valencia Editores), Literatura y política I (Ensayos, 1982; Ediciones Esquina 2000), El ajusticiamiento (novela, 1986; Pijao Editores), Detrás del silencio (aforismos, 1988; Ediciones Esquina 2000), El semental (novela, 1988; Editorial Oveja Negra), Literatura y política II (Ensayos, 1988; Ediciones Esquina 2000), Bruna de otoño (novela, 1990; Editorial Oveja Negra), Con tu perfume de mujer (relatos, 1992; Ediciones Esquina 2000), y Literatura y política III (ensayos, 1995; Ediciones Esquina 2000). Textos suyos aparecen en diversas antologías de cuento y recientemente la editorial francesa Le Bord de l’Eau (http://www.editionsbdl.com) publicó el libro Pourquoi Sartre?, en donde aparece un texto suyo junto al de 104 reconocidos intelectuales de todo el mundo. En la actualidad reside en Bogotá, en donde se dedica de tiempo completo a la literatura, la filosofía y el periodismo. === El escritor como guardagujas de la memoria Yuri Herrera ========== Elena Poniatowska. El tren pasa primero. Alfaguara. México, 2005. Si nos creyéramos que esos individuos pequeñitos cotidianamente inflados en horario estelar de la televisión son los que hacen avanzar la historia, buena parte de nuestra herencia sería incomprensible. Pero la mala ficción que transmiten las mesas de análisis y los noticieros no es fatal. Gracias a la curiosidad y el arte de gente como Elena Poniatowska, cada tanto tenemos la oportunidad de asomarnos a personajes de otra consistencia, como Demetrio Vallejo, en quien está inspirado Trinidad, el protagonista de El tren pasa primero. Trinidad Pineda Chiñas, el personaje principal de El tren pasa primero, es el ejemplo de cómo algunas figuras históricas que fueron encrucijada de circunstancias, común denominador de episodios clave, han sido sepultadas bajo el ruido mediático que en cambio exalta a los hombrecitos de paja que se desarman al primer soplido, los Calderón y los Espino del mundo. Elena Poniatowska rescata episodios de Demetrio Vallejo en Trinidad Pineda, y lo hace no a partir de una visión idealizada, sino de sus empeños y sus contradicciones cotidianas; construye una vasta novela de formación que tiene como ejes la lucha sindical y los arduos amores del protagonista; de esos ejes irradia una serie de historias que le dan volumen a la trama principal, y al lector le permiten reconstruir, entre muchos otros aspectos de nuestra historia, la evolución del sindicalismo mexicano, la decadencia del ferrocarril y el endiosamiento de la presidencia en las épocas doradas del PRI. Un país descifrado en torno al tren y a los hombres que lo mantienen andando. No en balde para Trinidad “el tren era su modo de estar sobre la tierra, era su padre muerto, su madre llevándolo de la mano a la estación, el tonelaje de carga de todos sus sentimientos, la ceiba más alta de su tierra. Hacía mucho que el silbato resonaba en su corazón y se había convertido en un animal sagrado que dejaba su esencia en su sueño de niño y lo mecía hasta el amanecer. El tren era su nahual, su otro yo” (27-28). El tren pasa primero se inscribe en una tradición que toma al ferrocarril como objeto para expresar las pasiones humanas, como sucede en La bestia humana, de Emile Zolá; o que retoma la promesa de modernidad ofrecida por esta máquina que acelera la velocidad de los hombres, como hace Oliverio Girondo en 20 poemas para ser leídos en el tranvía. Pero la novela de Poniatowska no reproduce dócilmente el discurso sobre la modernidad, más bien da cuenta del modo en que ésta sucedió en un lugar en el que conviven tiempos distintos y en el que la tecnología fue uno más de los ingredientes de la barbarie. “ ‘Llega el tren y sé qué hora es’, decía Ventura Murillo a pesar de la proverbial impuntualidad de los ferrocarriles mexicanos” (24). Esta paradoja es sintomática de una sociedad en la que lo urgente siempre es pospuesto, y hay batallas sucediendo al margen de los horarios. La modernidad posrevolucionaria que descubrimos en estas páginas es una que puso primero la necesidad de orden que el imperativo de libertad y justicia. A través de la lucha de los trabajadores del riel comprendemos cómo funcionaron (y aún funcionan) los mecanismos del sindicalismo charro, la represión, el soborno, la cooptación. Gracias a estos hombres luchando por mejoras mínimas en su lugar de trabajo podemos ver la figura del sumo sacerdote priísta, el Presidente, cuyas palabras no pueden ser discutidas y en cuyas promesas se puede confiar hasta que él decida que ya se cansaron. En la historia del sindicato ferrocarrilero está también la batalla por la supervivencia de su fuente de trabajo, relegada a un segundo plano cuando la prioridad es darle todas las facilidades a la sacrosanta Inversión Extranjera. Porque ese es el origen de la decadencia de nuestros trenes: cuando la industria automotriz estadounidense quiso asentarse en México, vino el auge de las carreteras en vez de los rieles, de los coches en vez de los transportes públicos. Ese era el futuro, el que nunca nace aquí, que siempre viene de algún otro lado y sin ganas de preguntar la hora local. En las figuras de Peña Walter, el gerente de la empresa, y Norma, su mujer, está retratada una oligarquía que se la pasa quejándose de tener que convivir con los mexicanos, mientras que al mismo tiempo se enriquece gracias a la miseria en la que viven. Por eso, cuando la pareja se está preparando para ir a una fiesta, el gerente cavila: “¡México, país de huarachudos cuando no de descalzos! Por un momento deseó ya no tener que pensar en los muertos de hambre, en toda esa turba vulgar y apestosa con la que tenía que tratar” (51). Esta es la camarilla antecesora de los grandes empresarios de hoy, que se llenan la boca hablando de democracia aunque hayan ascendido a la opulencia gracias a las prebendas obtenidas en el viejo régimen. No fueron los empresarios los que se enfrentaron al sindicalismo corrupto, sus buenas conciencias estaban ocupadas mejorando la raza; la bestia negra del corporativismo fue este puñado de mujeres y hombres del que nos habla Elena Poniatowska: mal comidos, autodidactas, ingenuos, que arriesgaban el físico sin tener esperanzas fundadas de conseguir sus reivindicaciones, y sin embargo levantaron el movimiento social más importante después de la Revolución, y consiguieron lo impensable: decidir soberanamente, al menos por un tiempo, quién los iba a dirigir. El entorno en el que los ferrocarrileros tuvieron que defenderse puede servirnos también como un espejo distante para penetrar en las tácticas utilizadas para el linchamiento mediático. En este tiempo de canallas en el que nos toca vivir, con los corifeos de la derecha llamando a los disidentes a reconocerse definitivamente derrotados, exigiendo a los excluidos que se callen y aprendan un poco de decencia, vale la pena tomar el ejemplo de los ferrocarrileros, recordar que la realidad no necesita ser patrocinada por Bimbo para transformarse. Aprender a mirarnos por encima del ruido es una de las tareas de la literatura. Y una de las virtudes de la buena literatura, como la de Elena Poniatowska, es representar los dramas humanos en su multiplicidad, resistirse al maniqueísmo. Por ello es que una de las cualidades de esta novela es la manera en la que plasma la ambigüedad moral de sus héroes. Si bien es evidente el respeto, inclusive admiración, por Trinidad Pineda Chiñas, y por el movimiento que él encabeza, también podemos presenciar los desacuerdos internos en el sindicato, los discursos a veces simplistas, las traiciones; y la actitud algo esquizofrénica de muchos comunistas que se jugaban la vida para liberar al mundo, pero no eran capaces de cambiar un pañal para liberar a su mujer. La lucha sindical era un imperativo ético, pero también un alarde de virilidad, como descubre Rosa, una de las compañeras del líder: “Ella no importa, la vida privada de un luchador no existe, es más, un luchador no debe tenerla, sólo entorpece su acción y lastra su espíritu” (279). Mas no hay que creer que las mujeres de esta epopeya se limitan al papel de reposo del guerrero o al de víctimas pasivas. El arquetipo de la Adelita se complica y se multiplica. Las ferrocarrileras son militantes, oradoras en asambleas, maestras, fuerza de choque en las huelgas, amantes que escogen a los hombres que desean y luego se deshacen de ellos, y sí, también mujeres que asumen su rol de hermanas, esposas, madres, pero que ya no se conforman con el papel asignado por la tradición; así hace Bárbara, que exige repensarlo todo, “hasta la forma de freír un huevo” (95); es como decía Sor Juana en su Respuesta a Sor Filotea: “Bien se puede filosofar y aderezar la cena. Y yo suelo decir viendo estas cosillas: si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito”. Las mujeres que Elena Poniatowska trae a la vida son como Colometa, la protagonista de La plaza del diamante, la extraordinaria novela de Mercé Rodoreda en la que cuenta el itinerario vital de una catalana que, sin quejarse, sobrevive la guerra civil, la paz de Franco, la pobreza; y que cuando finalmente alguien le da una muestra de generosidad ella se emociona por un momento y nos dice: “Y me puse a llorar, como si no fuera una mujer”. El tren pasa primero narra la gesta de un personaje colectivo, los ferrocarrileros, y de entre éstos el ascenso de un líder desde la miseria de su pueblo en el sureste, el triunfo ante el ogro filantrópico, la caída en la maquinaria represiva, y su encuentro final del amor. Pero este trayecto no está narrado linealmente: en la tercera parte del libro tenemos la oportunidad de conocer la infancia del líder, que de algún modo es el resultado de toda su vida posterior, porque la mirada retrospectiva le da sentido a los logros, devuelve la figura del líder a la escala humana. Y esta clase de mirada es algo que tenemos que agradecer en todas las obras que Elena nos ha regalado: su capacidad para bajar a los ídolos del pedestal, y a la vez la empatía que le permite solidarizarse con la gente a la que le pasamos de lado en la calle. Y esta no es una solidaridad sostenida en adjetivos, sino expresada con todas las armas que da la literatura. Sin renunciar a la recuperación del lenguaje popular, Elena Poniatowska va más allá de los estereotipos folclóricos, y dibuja personajes con un lenguaje complejo, con un pensamiento elaborado, dando cuenta de su drama interno. Estoy tentado a decir que es por esa virtud que Elena Poniatowska es la escritora indispensable de la literatura mexicana, pero sería injusto: es indispensable porque, como nos ha vuelto a demostrar con El tren pasa primero, escribe novelas profundas y emocionantes, que a la vez que aguijonean nuestra conciencia, le dan al lector el placer que ya anticipa cuando se enfrenta a la primera página del libro. ** Yuri Herrera yuri@berkeley.edu Escritor mexicano (Actopan, Hidalgo, 1970). Trabajó en la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.filmoteca.unam.mx). También ha trabajado en publicidad, en investigación social y en la docencia. Estudió la licenciatura en ciencias políticas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Unam. Realizó la maestría en creación literaria en la Universidad de Texas en El Paso (Utep, http://www.utep.edu). Realiza actualmente el doctorado en lengua y literatura hispana en la http://www.berkeley.edu Universidad de California en Berkeley. Participó en los libros colectivos Cuentistas de tierra adentro y Hombres en corto. Ha publicado cuentos, artículos y ensayos en El Financiero (http://www.elfinanciero.com.mx), Etcétera (México, http://www.etcetera.com.mx), La Voz (Argentina, http://www.lavoz.com.ar), Border Senses (http://www.bordersenses.com), Rio Grande Review (El Paso, Texas; http://www.utep.edu/rgr) y Lucero (Berkeley, California), entre otros medios. Fue ganador del Premio Binacional de Novela 2003 con su obra Trabajos del reino. Es editor de la revista literaria el perro. === Rocanegras, un thriller histórico llamado a hacer historia ============ === Armando José Sequera ================================================== El pasado 26 de junio fue presentada Rocanegras, la primera novela del escritor venezolano Fedosy Santaella. Ambientada en la Caracas de los años 20, la novela recupera la figura de Vito Modesto Franklin, un hombre que se recreó a sí mismo como personaje de ficción, y lo relaciona con el homicidio, en 1923, de Juancho Gómez, hermano del dictador Juan Vicente Gómez y vicepresidente de Venezuela. Las siguientes son las palabras de presentación de esta novela, a cargo del escritor Armando José Sequera, quien augura a Santaella un importante papel en las letras venezolanas. El domingo 1º de julio de 1923, la ciudad de Caracas despertó a la europea: cubierta en parte con la neblina que todos los días llegaba por Catia y con la noticia de un inusitado crimen palaciego: la noche anterior habían asesinado en Miraflores, la casa del poder, a Juancho Gómez, el primer vicepresidente de la República. Este hecho, como muchos otros de nuestra historia, ha pasado largo tiempo huérfano de quien lo escriba literaria o cinematográficamente, pese a contar con numerosos elementos para ser considerado —incluso sin parches de ficción—, como material literario de primera. He aquí algunos de los principales elementos: el vicepresidente de la República es asesinado a escasos metros de la habitación de su hermano mayor, el más temido dictador que ha tenido Venezuela; la víctima es, por tanto, el segundo hombre fuerte del gobierno; se encubre el móvil del homicidio porque, según los rumores, deja muy mal parada a la familia gobernante, tanto si es el resultado de una intriga familiar por el poder como si constituye el desenlace de una tormentosa relación homosexual con un miembro del ejército; por si fuera poco, se captura y condena a dos presuntos autores materiales del crimen, los cuales, luego de un breve paso por la cárcel, son puestos en libertad y al poco tiempo aparecen muertos. Estos y unos cuantos elementos secundarios hacían del crimen de Juancho Gómez un suceso perfecto para convertirse en una novela, una obra de teatro o una película, ya que los múltiples espacios vacíos y oscuros del hecho sólo aguardaban la imaginación de un creador de ficciones para ser rellenados e iluminados. Sin embargo, debieron pasar más de ochenta años para que ello ocurriera, debido quizás a que la mayoría de los escritores venezolanos no hemos considerado literarizables los múltiples sucesos de nuestro acontecer histórico, a veces por desconocimiento de ellos, a veces por falta de interés en tal temática, no pocas veces por considerar que las grandes tramas sólo se desarrollan en las metrópolis de Europa y Norteamérica. Ahora bien, la razón por la cual estamos aquí reunidos es porque nuestro común amigo Fedosy Santaella se ha atrevido a ficcionar este acontecimiento. Él ha elaborado una trama en la que, de un modo creíble, nos expone no sólo lo que ocurrió la noche del sábado 30 de junio de 1923, en la habitación de Juan Crisóstomo Gómez, sino también su porqué. Para desmontar el enigma que rodeó a este caso, Fedosy se valió de un personaje que, aunque tuvo existencia real, se movió en un mundo de ficción que creó para sí y para la sociedad caraqueña del momento. Dicho personaje —un ex caletero del puerto de La Guaira que se transformó primero en jugador y luego en un falso noble europeo—, tenía como nombre verdadero el de Víctor Modesto Franklin, pero se hacía llamar duque de Rocanegras y príncipe de Austrasia. Fedosy transformó a Rocanegras —quien en la realidad pretendía ser una versión criolla de Petronio, el árbitro romano de la elegancia—, en un Sherlock Holmes tropical. Un Sherlock Holmes que, en lugar de un Watson cronista, tiene un valet llamado Petipuá, que recuerda al Passepartout de La vuelta al mundo en 80 días. Estos y una docena más de personajes —entre los que se cuentan los miembros principales de la familia de Juan Vicente Gómez, incluido el dictador mismo—, reviven en esta primera novela de Fedosy Santaella, un thriller histórico que muestra la capacidad narrativa de uno de los escritores llamados a ser, en un futuro cercano, una referencia fundamental de nuestras letras, debido no sólo a sus dotes para el trabajo literario, sino por su entrega a esta labor. Fedosy es uno de los pocos narradores nacidos en el país que, disciplinadamente, escriben todos los días, pues comprende que el oficio literario es más el producto de una gimnasia mental constante y consecuente que de un ocasional big bang de inspiración. Los resultados de tal disciplina pueden verificarse en un libro como Rocanegras, en el que están tan bien entretejidos los hilos de la realidad y la ficción que en la trama no se distinguen los límites de una y otra. Por todo lo anterior y otras razones que no puedo esgrimir sin revelar detalles de la trama del libro, invito a los presentes y a quienes en otros espacios tengan acceso a esta nota a leer esta novela que hoy publica Ediciones B, con la seguridad de que tal recomendación no me va a dejar mal parado. Una recomendación que hago no por la amistad que me une a Fedosy sino por la calidad intrínseca de una obra que, partiendo de la historia, tiene el propósito de hacer historia. ** Armando José Sequera armandosequera@gmail.com Escritor venezolano (Caracas, 1953). Periodista, promotor cultural, conferencista y guionista de radio. Es autor de cuarenta y cuatro libros publicados y dieciocho inéditos, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido dieciséis premios literarios, tres de ellos internacionales: el de la Casa de las Américas (La Habana, Cuba, 1979); Diploma de Honor IBBY (Basilea, Suiza, 1996) —ambos con la obra Evitarle malos pasos a la gente—, y la Bienal Latinoamericana “Canta Pirulero” (Valencia, Venezuela, 1998), con el libro Teresa. Se ha hecho acreedor de trece premios, entre ellos la Bienal de Literatura “Mariano Picón Salas” en dos oportunidades, la primera en la mención Narrativa “Salvador Garmendia” con la novela La comedia urbana (2001) y la segunda en la mención Crónica (2005), por Funeral para una mosca. Además, ha recibido veinticuatro menciones en diversos concursos de narrativa, divulgación científica y fotografía, tales como las bienales José Rafael Pocaterra (Valencia, estado Carabobo) y José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, estado Sucre) y el Concurso de Cuentos del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), entre otros. Mantiene en Internet una página personal en http://www.armandojosesequera.com. === Integración literaria latinoamericana Andrés Mauricio Muñoz ====== Semanas atrás, en medio de una acalorada discusión que tuve oportunidad de presenciar, un cliente agitaba sus manos furioso en un almacén de un centro comercial porque un dispositivo, recientemente adquirido y cuya prueba de reciente adquisición él blandía vigorosamente, no se integraba con su “Teatro en Casa”. “Sí esto no se integra a mí no me sirve para nada, ¿o es que no se ha dado cuenta que hoy en día todo tiene que integrarse?”. Mi cerebro, que sólo piensa en literatura, quiso acoger esa frase y ponerla a circular pacientemente. Unos días después, decidí incorporar al ejercicio la búsqueda en Internet de esa palabra en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Completar un todo con las partes que faltaban”, “Aunar, fusionar dos o más conceptos, corrientes, etc., divergentes entre sí, en una sola que las sintetice”. Aparte del significado, una de las primeras conclusiones que arribaron al ejercicio es que, tal como lo decía el airado cliente, hoy todo se integra: los bancos, los países, los institutos, los dispositivos, las revistas, los expertos, las redes, el comercio, la literatura... ¿la literatura? Me detuve en este punto pues no pude asociarlo fácilmente con el concepto que acababa de revisar de integración; de hecho, es posible que alguno de los otros tampoco encajen de la manera adecuada, pero a mí, por razones obvias, se me antojó someter a este último al rigor del escudriño. Para “completar un todo con las partes que faltaban” creo necesario tener, así sea someramente, una imagen mental de aquello que podría catalogarse como todo; también, entonces, intentar un acercamiento visual a las posibles piezas para determinar cómo podrían engranar con el todo. Considero entonces, y no creo caer en algún tipo de maniqueísmo, que hablando de literatura, distamos mucho de intuir la imagen de ese todo y, más distantes aun, de saber cuál es la pieza a la que pertenecemos. Analizando la segunda acepción de la palabra —“fusionar dos o más conceptos, corrientes, etc., divergentes entre sí”— encontramos que resulta mandatario reconocer la divergencia o los puntos divergentes para tratar de esbozar un intento de fusión. Esta última premisa, el postulado de que no conocemos nuestra herencia literaria, nuestra propia literatura, ni el marco referencial al que pertenecemos y el aceptar que nuestra mirada literaria cambia abruptamente cada año con el pronunciamiento de la academia sueca, no nos deja asidero suficiente para colgarnos de ese término. No por adelantarme a lo que otros puedan preguntarse, sino porque inevitablemente me asaltó esa pregunta, tuve que pensar en por qué y quién dijo que, literariamente hablando, debemos integrarnos. Recordé entonces una conversación de un año atrás por mail con Xavier Reyes Matheus, escritor venezolano, en que hablábamos de la importancia de que “surja una generación nueva de autores latinoamericanos, que se influyan entre sí para perfilar la personalidad literaria como en otro tiempo hicieron Borges, Úslar Pietri, Miguel Ángel Asturias u Octavio Paz. Ellos eran las voces de sus países, y entre todos —amigos y tertulianos— eran la voz de América”. También imaginé los muchos trabajos a los que tuvo que someterse Mario Vargas Llosa para ubicar a Julio Ramón Ribeyro a su llegada a París, las muchas cartas y cables que tuvo que enviar para poder finalmente reunirse con él. Así mismo, los largos viajes en tren y en avión de García Márquez y Carlos Fuentes para encontrarse con Cortázar en París o en Managua. Hace poco, en el foro “¿Lejos del boom?” del F10 organizado por la revista El Malpensante, se preguntó qué tan factible resultaba, en un futuro no muy lejano, la aparición de un nuevo fenómeno que pudiera asemejarse al boom latinoamericano. La preguntaba postulaba la posible dificultad dada la proliferación de autores, agentes y editores —todos con su artillería comercial a disposición de unos y otros— que conformaban una maraña de cabezas literarias en la que, muy seguramente, era difícil destacarse. La respuesta de los panelistas fue que, definitivamente, resultaba imposible acercarse a ese fenómeno; no tanto por la calidad literaria de las obras —que indudablemente tenía su importancia en el asunto—, como por el ámbito político, social y cultural de entonces: el boom había derivado de una convergencia sucesiva de rompimientos de una tradición histórica en cada uno de estos campos. Rompimiento a la manera del témpano de hielo que se agrieta. No han sido pocos los eventos donde los invitados reconocen que, si bien el compartir una generación y un mismo arraigo geográfico y social trae consigo una que otra afinidad de la que no pueden prescindir, es poco o nada lo que entre ellos se hace por perfilar una generación a través del departir, el debate literario, la búsqueda del pulso literario más allá de las fronteras —sobre todo las fronteras cercanas—, y el reconocimiento de la responsabilidad histórica que otorga el andar un mismo camino en una misma época. Qué tan diferente luce el panorama de hoy comparado con aquel que relata Hortensia Corsio Orosa cuando dice: “Desde los inicios del siglo XX se observó en los escritores una apremiante necesidad de buscarse unos a otros; de encontrarse; “de sentirse latir el pulso de un extremo a otro del continente”. Nuestros escritores, no bien tomaron conciencia de sus nacionalidades —de su criollismo, y de las valiciones de ese criollismo— trataron de intercambiar mensajes, de trabar el coloquio, unidos de antemano por una unidad de conceptos esenciales” (1). Resulta paradójico que el vertiginoso desarrollo de la tecnología vaya en contravía con ese antiguo deseo de escrutar, de palpar, de sentir los latidos de aquello que se producía afuera. Se conocía más, se compartía más entre colegas cuando no existía Internet, el correo electrónico, el Messenger, la voz sobre IP, etc. Dos razones podrían explicar la situación. Por un lado, el efecto psicológico que afecta la conducta humana: si una persona es encerrada en una habitación contigua a otra y es tan sólo un pequeño orificio el que le permite indagar el otro cuarto, seguramente lo tendremos con su ojo obstinado en escrutar la otra habitación, tratando de captar, entre cada pestañeo, el mayor radio de la escena que la pequeña abertura le posibilita; por el contrario, si el salón contiguo se halla con la puerta enteramente abierta, es posible que aquella persona ignore por completo el otro cuarto, o entre en él sin examinar con la suficiente rigurosidad que le permita reparar en sus detalles. Casi siempre verá más el ojo limitado. Dejando de un lado el efecto psicológico, podríamos aceptar que se está en una fase de egocentrismo literario: o todos los brotes de redefinición de corrientes literarios parten indudablemente de nosotros, o estamos ya conectados con el punto del que brotan; razón suficiente para desdeñar los otros. Por otro lado, también es lícito asociar como la causa del actual distanciamiento, sin mucho temor a equivocarse, la curva de la carrera literaria de los escritores, su grado de madurez; ese intercambiar de textos, ese afán tertuliador, ese deseo voraz de criticar y ser criticado, ese preguntar por lo que se escribe aquí y allá, desaparece mágicamente con su incursión en el mercado, se esfuma con la fragilidad de una pompa de jabón ante el primer contrato —después de él resulta poco menos que humillante pedir observaciones sobre un texto en el que se trabaja. “Ten dignidad, tú eres uno de ellos”. Sin desconocer o entrar a refutar que la labor del escritor es un ejercicio solitario, no deja de preocupar esa distancia entre nuestros escritores; un cuadro en el que todos comparten una mesa, en silencio y concentrados en su plato, levantando la cabeza, muy tímidamente, sólo para comprobar qué tan mal o bien luce el plato del vecino. Resultaría injusto endilgar todo el peso de la culpa sobre nuestros escritores y lectores si analizamos también que nuestras editoriales no hacen mucho por difundir las obras de los autores de otras latitudes; claro, al menos las de aquellos que no lucen la elegante capa de haber ganado el Rómulo Gallegos, el Herralde o el Planeta. ¿De qué sirve que tengan presencia en Colombia editoriales “multinacionales” (Alfaguara, Seix Barral, Random House Mondadori, etc.) si no traen siquiera los libros que ellos mismos difunden en otros países cercanos de autores menos conocidos en nuestras latitudes? ¿Cuándo podremos enterarnos de que en Perú hay otros nombres además de Roncagliolo y Cueto, que hombres como Jorge Eduardo Benavides y Fernando Iwasaki merecen ser leídos? Merecemos poder leerlos a todos, sería una afirmación más justa. ¿Por qué no llegan a Colombia con suficiencia las obras de escritores importantes para el escenario actual como el mexicano Mario Bellatin o el argentino Ricardo Piglia? ¿Cuánto tiempo pasará para que conozcamos algo de la poesía de la dominicana Rosa Silverio o de la narrativa del venezolano Xavier Reyes Matheus o el cubano Daniel Díaz Mantilla? ¿Por qué la mayoría de los países, con excepción de Chile, invitados de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, creen que esa credencial es sólo para traer fotos, la bandera y alguna pequeña muestra cultural? La falta de integración literaria es una verdad, o un malestar, que gravita en el ambiente pero que casi todos capoteamos con relativa facilidad. Existen grandes esfuerzos de gestores culturales, revistas y bloggers que no se pueden desconocer, pero es tanto el peso de la indiferencia de ese resto que logra casi opacar ese trabajo. La agria discusión de ese señor por su accesorio para el electrodoméstico y el tiempo que dediqué a pensar en el asunto, sólo me dejan una pregunta enredada en la garganta: ¿integración literaria latinoamericana o carrera loca de espermatozoides por fecundar un óvulo? Notas 1. Ensayo: Pensamiento filosófico e identidad cultural latinoamericana. Hortensia Corsio Orosa haciendo alusión, en el entrecomillado, a Alejo Carpentier: Tientos y referencias, p. 63. ** Andrés Mauricio Muñoz andres.munoz@hp.com Escritor colombiano (Popayán, 1974). Ingeniero en electrónica y telecomunicaciones de la Universidad del Cauca (http://www.ucauca.edu.co) y especialista en evaluación y desarrollo de proyectos de la Universidad del Rosario de Bogotá (http://www.urosario.edu.co). Trabaja como consultor de tecnología de una multinacional. Ha publicado la novela breve Te recordé ayer Raquel (Sic Editores, 2004) y tiene un libro de cuentos inédito. Dos cuentos suyos se encuentran publicados en la antología de la revista Dos Islas Dos Mares, de Cuba, en homenaje a Hans Christian Andersen (2005). Actualmente trabaja como director de la edición impresa de la revista La Movida Literaria, de Colombia. === Retrato de familia, Tarcila Briceño Ana Berta López ============== Hace muchos años leí Memorias de Mamá Blanca, de la gran Teresa de la Parra, libro hermoso que me conmovió profundamente. Ahora este Retratos de familia de Tarcila Briceño me produce una sensación similar: Tarcila evoca las memorias y anécdotas de una familia típica de los andes venezolanos, exactamente del estado Trujillo. Con un lenguaje sencillo narra sus propios recuerdos y los recuerdos que sus mayores le contaron. Lo que hallo más encantador en esta narración es que la autora no cuenta como adulta los recuerdos de su infancia. Al ir andando en la lectura es la niñita Tarcila quien nos va contando, con asombro unas veces, con osadía otras y siempre con ese adorable candor de las niñas de antes, todos esos acontecimientos de su tierna infancia. Los sucesos que marcaron su vida. Los afectos que plenaron su existencia. También esta pequeña nos describe con maravillado asombro y deleite el paisaje y la vida en los andes venezolanos. En esos pueblos fríos pero acogedores, incrustados en la montaña como si de nidos de águilas y cóndores se tratara. Rápidamente Tarcila nos engancha y nos lleva de la mano con ella en ese amoroso viaje en el tiempo que es un sencillo homenaje a sus mayores, a sus raíces. Un tributo de agradecimiento por la formación, la vivencia, el amor profundo que todos esos Retratos de familia reflejan. Mención especial merece el retrato de Paz (Pacecita para sus allegados) y Ludovico; una hermosa e intensa historia de amor, olvido y dolor. Muy propia del dramático espíritu latino y digna de ser recreada más extensamente. Estos relatos, que si se leen descuidadamente pudieran engañarnos y parecer inconexos, son como esas largas conversaciones de amigos, de una entera con un cafecito por el medio. Echando cuentos. Y uno lleva a otro y a otro pero todos tienen que ver con lo mismo. Este pequeño y si se quiere modesto libro de Tarcila Briceño es como esas conversaciones que ella misma evoca, en la cocina de su abuela Gertrudis al calor del fogón. ** Ana Berta López ablaconsta@yahoo.es Fotógrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Cursó estudios en el Taller de Actuación Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990 cursó el Ciclo Básico de Arte Dramático en el IFAd y el Taller de Elaboración de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San Cristóbal, Táchira, donde reside actualmente, tomó el Taller de Actuación para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Telón, en 1989, mientras en televisión se desempeñó en Radio Caracas Televisión como actriz destajista en varios programas tales como Selva María, Señora, Abigaíl, Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente de actuación en la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Táchira, la Unidad Educativa Bolivariana Páramo de La Laja y el Colegio Don Bosco, entre otros entes. Como fotógrafa cursó los talleres “Fotografía y cultura popular”, dictado por Mariano Díaz, y “Revelado y copiado blanco y negro”, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del Táchira. Ha presentado sus trabajos en la exposición colectiva “Creadores del hecho fotográfico”, en la Fototeca del Táchira (2004), y en las individuales “Capturando egos”, en la Casa Steinvorth (1999); “Ojos de miles miradas”, en la Fototeca del Táchira (2004), “Aunque sean tonterías, ¡escríbeme!”, en el Consulado de Venezuela en Cúcuta y en el Ateneo del Táchira (agosto y noviembre de 2005) y “¡A escena!”, en la Casa Sindical San Cristóbal (2006). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Yadira Pérez, espectadora de lo cotidiano ============================= === “La sociedad determina la función del escritor” Rafael Ortega ==== “Hubo un tiempo en que la literatura era un mundo muy masculino, pero hoy en día no sucede eso. A partir de los años 80, yo siento que la mujer ha ido tomando espacios y existe una cantidad inimaginable de escritoras”. Su incursión tanto en la poesía como en la narrativa ha quedado plasmada en las antologías Cinco noveles autores aragüeños (1993), El secreto martes (1994), Poesía de Aragua (1997), Narrativa de Aragua (1997) y Muestra de minificción aragüeña (2001), razón por la cual se define a sí misma como una “escritora de antología”, haciendo gala de su buen humor. La presencia de Yadira Pérez (Caracas, 1959) irradia una femineidad que serena y transmite confianza. Es una mujer que posee una envidiable capacidad para resumir sus ideas, inclusive al momento de entablar una conversación. Por su trabajo literario recibió en dos ediciones el primer premio del Concurso Literario Pedro Buznego (El Consejo, 1992 y 1995), así como una mención de honor en el Concurso de Literatura Jesús Bandres (San Juan de los Morros, 1995). Actualmente está a cargo de la Coordinación de Literatura de la Secretaría Sectorial de Cultura del estado Aragua. —¿Qué recuerdas de tus inicios? —Empecé escribiendo cosas muy personales. Era demasiado tímida, demasiado introvertida. Inclusive, aún lo soy, aunque muchos tal vez no lo crean. En aquel entonces, había muchas cosas que quería decir y no me atrevía. A los diez años tuve la oportunidad de leer Casas muertas, de Miguel Otero Silva, y la novela me impresionó de tal manera que me interesé por el oficio de escribir. Así que un día empecé a darle forma a mis ideas para llevarlas al papel. La primera persona que supo de mi inquietud por escribir fue mi abuelo. Un día me encontró escribiendo y me preguntó qué hacía y yo le respondí: “Estoy escribiendo porque quiero ser escritora a los quince años”. De hecho, él fue la primera persona a quien le mostré mi trabajo. Eran unos poemas muy cursis y todavía conservo algunos para no olvidar aquellos tiempos. —¿Participaste en algún taller literario? —La primera vez que participé en un taller literario fue en el año 91. Al principio iba a hacer un taller de iniciación literaria con Williams Hernández, él me pidió algunos textos y después de leerlos me dijo que debía hacer otro tipo de taller. Me comentó que iba a comenzar uno con un profesor de Maracay, Efrén Barazarte, y me inscribí allí. Participé un año. Me ayudó mucho esa experiencia porque me dio la oportunidad de conocer escritores que no había leído. Conocía los clásicos, mas no los contemporáneos. —¿Los talleres son fábricas de escritores? —No creo que sean fábricas de escritores, pero sí reconozco que fortalecen a quienes ya tienen inquietudes por escribir. Si a ver vamos, ni siquiera la Facultad de Letras forma escritores. Allí los estudiantes se gradúan como licenciados en letras, pero no reciben el título de escritor. En verdad no sé si el escritor nace o se hace, pero sí sé que no existen fábricas de escritores. Existe gente con habilidades para escribir, así como existe gente con habilidades para hacer trabajos de electricidad, de plomería, de albañilería... son habilidades que otros no tienen... —Has incursionado tanto en la narrativa como en la poesía. ¿En cuál género te sientes más a gusto? —Ambos géneros me gustan, pero a la hora de exponer un tema o cuando voy a dictar un taller me siento más cómoda, como pez en el agua, con la narrativa. Con la poesía no sé por qué me cuesta un poco más, a lo mejor porque es más subjetiva, pero me cuesta mucho explicar la poesía. —¿Cómo nacen tus relatos? —De lo cotidiano, de lo que veo diariamente... hubo un momento que me di cuenta de que estaba escribiendo mucho sobre el transporte público y entonces me detuve porque me estaba poniendo monotemática. Claro, en ese tiempo viajaba todos los días a La Victoria y tomaba hasta cuatro autobuses... y cada autobús era una historia diferente, la gente, las cosas que veía allí... —Aparte de la lectura, ¿de qué otra fuente te nutres para escribir? —De la música, soy muy auditiva. Podría pasar horas escuchando música. Cuando llego a mi casa, lo primero que hago es encender el equipo de sonido y si voy a trabajar en la computadora, también tengo un montón de música almacenada allí. Recuerdo una vez, cuando empezaron a salir los equipos de sonido con capacidad para cinco discos compactos, que mi hermano me dijo: “¡Dios mío! ¿Quién puede escuchar cinco CD seguidos?”. Me quedé pensando un rato y le respondí: “Yo”. —¿Cuál es la función del escritor? —¿El escritor tiene alguna función? (risas). En verdad no sé, será la de tratar de sensibilizar, pero de verdad me cuesta verlo como una función porque uno no se plantea: “Mi función en la vida va a ser ésta”, simplemente se escribe y ya, después se verá si se cumple alguna función. Eso lo determinará la sociedad, las personas que nos rodean... —¿Cuáles escritores venezolanos son fundamentales? —Eugenio Montejo es uno de los poetas que más me llenan, así como Rafael Cadenas, Juan Sánchez Peláez; de los narradores venezolanos, Eduardo Liendo, Julio Garmendia... hay una poetisa que casi nadie la nombra, pero a mí me gusta mucho: Reina Rivas, también María Auxiliadora Álvarez... —¿Cómo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura? —Hubo un tiempo en que la literatura era un mundo muy masculino, pero hoy en día no sucede eso. A partir de los años 80, yo siento que la mujer ha ido tomando espacios y existe una cantidad inimaginable de escritoras. Estuve haciendo una investigación con una compañera sobre la poesía venezolana y descubrimos una cantidad inmensa de poetisas, tenemos registradas a más de dos mil mujeres. —¿Cómo ves el panorama actual de la literatura aragüeña? —Ha mejorado muchísimo, está progresando... se están dando a conocer más los escritores regionales. Creo que la Red Nacional de Escritores ha servido mucho para eso y estoy muy contenta. Gracias a ello nos estamos conociendo y no solamente entre nosotros mismos, sino los de otros estados y en la capital también. Porque somos una red y nos estamos integrando. —¿Brindan apoyo al escritor las instituciones del Estado? —La respuesta por parte de las instituciones del Estado sigue siendo lenta, pero esperamos que de verdad todo lo que se está ofreciendo se cumpla. —¿Por qué crees que los escritores venezolanos no son tan conocidos como los de otros países? —En Venezuela existen fallas en la promoción y distribución de los libros. No es que aquí no haya buenos escritores, al contrario, aquí hay escritores valiosos, tan buenos o mejores que los internacionales, pero ha faltado una mejor distribución y colocación de sus libros a escala internacional. —¿Crees que a través de las nuevas tecnologías un escritor puede dar a conocer su obra internacionalmente? —Por supuesto, todo lo que sirva para aligerar la carga, bienvenido sea. A mí me parece buenísima esa cosa extraña que no termino de comprender: la Internet, aunque confieso que todavía le tengo miedo, pero reconozco que es maravillosa. —¿Algún día la Internet sustituirá el hábito de la lectura tradicional? —Espero que no. Es necesario el tacto, sentir las cosas, y la Internet es como muy fría... me asusta un poco... —¿Cuáles autores recomendarías? —Oscar Wilde, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, todos los cuentos de Horacio Quiroga, a pesar de lo fatídico de sus temas, me parecen maravillosos... —Ya que mencionas a García Márquez y Cortázar, ¿cuál crees que fue la herencia que dejó el boom latinoamericano a los escritores venezolanos? —Uno de los más influenciados por el boom, y a quien tuve la oportunidad de conocer, es Eduardo Liendo. Una vez confesó que cuando escribió Diario del enano, lo hizo para tratar de “deslastrarse” de la influencia de García Márquez. Sin embargo, cuando tú lo lees, sientes la presencia del Gabo en su obra. —¿Es difícil ser escritor en un país de pocos lectores? ¿Cómo asumes ese reto? —Como promotora de lectura, a veces me desanimo, me siento impotente... pero al momento de escribir no pienso jamás en ello, porque sé que existe alguien que me va a leer... Expresar por la escritura Escribo para satisfacer la necesidad de expresarme, de decir cosas. Hay cosas ante las cuales no tenemos las palabras para expresarlas, pero sí encontramos las palabras para escribirlas. Es algo extraño... ** Rafael Ortega rafaelortega@letralia.zzn.com Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su libro de cuentos La última sutileza del diablo. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El Quijote, la “Restauración” y la “Generación del 98” ================ === Revalorización y sacralización de la obra Laura Quadrelli ======== Probablemente ni Cervantes ni sus primeros lectores vieran en el Quijote, o en su personaje ridículo y andante loco, tantas simbolizaciones y sublimaciones que inspirara la lectura del libro cervantino a lectores de otras épocas y latitudes. En consecuencia, tal vez sea lógico pensar que la gran mayoría de los lectores “discretos y simples” de entonces, los cuales Cervantes menciona en su poema satírico Viaje del Parnaso (i), vieran “fundamentalmente” en el Quijote un libro de ameno entretenimiento, una burlesca parodia y una crítica a los malos libros andantescos, y, en don Quijote y Sancho, sólo a dos tipos inspiradores de inacabable risa que satirizaban costumbres de la sociedad real en que vivían. Lo cierto es que el mundo imaginario de nuestro “Caballero de la Triste Figura” ha soportado tantas tribulaciones en sus páginas como críticas recayeron sobre él, sobre el accionar de sus personajes y aun sobre su autor. Hubo asimismo quienes, tal vez con exiguo afán científico, sintieron la necesidad de “rescribir” el Quijote apropiándose de sus personajes para transformarlos en arquetipos de nuevas y propias ideas, y, en algunos casos, tratar de corregir “errores” del propio autor (ii). De este modo y gradualmente, el Quijote irá pasando de ser un libro curioso y de sano entretenimiento a ser el más genial, el más profundo y, para determinados lectores y escritores como Byron o Heine, en el más triste y demoledor que hasta ahora se haya escrito (iii). Si bien en nuestro presente podemos atestiguar una continuidad lectora desde el mismo origen de la obra, deberemos reconocer también que existieron algunos períodos más fecundos en cuanto a legiones de estudiosos cervantistas que, cautivados por el Quijote, generaron nuevos interrogantes para una nueva centuria despertando inusitados intereses. Análogamente a como ocurrió en la segunda mitad del siglo XVIII, pero de forma tal vez más intensa y generalizada, surgen también, en la mitad del siglo XIX y principios del XX, una serie de obras sobre Cervantes, el Quijote y sus personajes, que abrirán paso a posteriores lectores y estudiosos españoles y extranjeros. En efecto, superando el cervantismo nacional y extranjero de épocas precedentes, y con una actitud casi “religiosa”, surgirá en España y en toda Hispanoamérica una verdadera legión de admiradores e investigadores tenaces y bien documentados que se lanzarán a estudiar y enjuiciar la vida y la obra del genial Manco de Lepanto (iv). El libro de entretenimiento más original de la literatura universal comenzará esta vez a transitar por las manos de nuevos hombres que creerán descubrir inauditos “significados” en la obra, entregándose a retratar, exaltar y hasta venerar la figura del hidalgo don Quijote de La Mancha, resaltando en él el carácter, no ya simpático y admirable, sino sublime y simbólico del héroe cervantino. El hidalgo manchego y su escudero comenzarán a levantarse como representantes de determinadas cualidades y defectos españoles, pero también como mitos universales modernos, como símbolos máximos y eternos de lo ideal y de lo real, de lo poético y de lo prosaico, de lo espiritual y de lo material. Porque en la barroca y siempre humana mezcla que en el personaje cervantino hay de ridículos o censurables defectos y flaquezas, de cualidades y virtudes, don Quijote ahora pasará a ser un emblema, un héroe ejemplar que alcanzará la divinización a través de “adoradores” que, si bien continuarán observándolo con infinita tristeza, lo aprovecharán como fuente de inspiración. Dado el carácter del presente trabajo, me limitaré muy brevemente a las analogías, diferencias y hasta algunas disputas que fueron surgiendo en torno al “cervantismo” y al “quijotismo” desde los conceptos de algunos escritores más destacados del período de entresiglos. Tal vez convenga recordar en principio que, en el campo de la crítica interpretativa, como así también en el de los estudios de carácter histórico, filológico y literario, la nueva etapa del cervantismo y el quijotismo hispánicos se inicia y encauza con la polémica entablada entre las ediciones y estudios de Nicolás Díaz de Benjumea (v) y el trascendental Discurso de ingreso en la Real Academia de 1861 del famoso novelista andaluz Juan de Valera. Ambos escritores son integrantes de un considerable grupo de estudiosos que, conocedores de la principal literatura y copiosa crítica cervantinas, recogen con mayor o menor exactitud anteriores juicios y actitudes para formular otros personales que, como es natural, continuarán influyendo en escritores y críticos posteriores. Don Juan de Valera, quien según Menéndez y Pelayo es la “persona más indicada” para estudiar a Cervantes y a su inmortal obra, hace afirmaciones que serán compartidas por los principales críticos y escritores españoles de entonces. La primera actitud que nos interesa destacar es su afirmación de que el Quijote no es un libro triste, negativo y destructivo, sino todo lo contrario. Libro, a la vez que profundo y ameno, está repleto de gracias, parodias, risas ingeniosas y vivificantes, y, lejos de venir a matar el ideal caballeresco, lo “restaura”, lo “exalta” y lo “acrisola”. El Quijote, y a diferencia de lo que sostenían Díaz de Benjumea y sus seguidores, no es tampoco un libro simbólico en el que Cervantes encerró ataques y enseñanzas ocultas bajo una especie de clave que hasta ese momento nadie había develado. Valera asegura que el principal mérito del libro es ser la mejor obra de entretenimiento que hasta ahora se haya escrito. La segunda actitud a destacar de este autor es el concepto de que el Quijote, y también sus criaturas estéticas, son “moralmente hermosos”, “honra de nuestra especie” y, más que símbolos, son como los personajes de Shakespeare, criaturas llenas de vida, dotadas de tan vigorosa vitalidad y verdad que superan a los más famosos personajes reales y de ficción. En cuanto a Cervantes, Valera opina que, a pesar del duro momento que estaba viviendo, éste se halla dotado de un trascendental y vivificante optimismo que se refleja en sus propias criaturas estéticas, ninguna de las cuales es totalmente negativa. En todas ellas, junto a los naturales y humanos defectos, aparece algún rasgo que recuerda que han sido creadas a “imagen y semejanza de Dios”. El entusiasta concepto de Juan de Valera será compartido por el españolísimo Menéndez y Pelayo, quien sostiene que Cervantes no escribió una obra de antítesis a la caballería, ni de seca y prosaica negación, como sostenía por entonces el escritor francés Gautier o el inglés Lord Byron, sino de “purificación y complemento” (vi). Cervantes, con su obra, no vino a matar un ideal, sino a transfigurarlo y enaltecerlo: cuanto había de poético, noble y humano en la caballería, se incorporó en la nueva obra con más alto sentido y, de este modo, el Quijote fue el último de los libros de caballería, “el definitivo y perfecto”. A diferencia de Valera, Marcelino Menéndez y Pelayo no desaprueba la actitud de acercarse al Quijote con ánimo de hallar en él “altísimas enseñanzas y moralidades”, símbolos y significaciones, ni el que cada cual intente explorar del mejor modo que Dios le dé a entender aquella “oculta” región, “que acaso lo fue para el autor mismo”. Para Menéndez y Pelayo, todas las interpretaciones, aun las que parezcan muy descabelladas, son tributo y homenaje a la gloria de Cervantes. Es más, parecería que este crítico, además de preanunciar, hace una invitación a la posterior legión de cervantistas que pretenderán desentrañar el más oculto misterio y adivinar la “melancólica sonrisa” con que, según Ortega y Gasset, el propio Cervantes aguarda “le nazca un nieto que le atienda”. Si bien Menéndez y Pelayo no se entregó a estudiar con detenimiento a Cervantes ni a su genial obra, el consagrado maestro de la crítica literaria de entonces deja el campo libre a los jóvenes escritores del “98”, quienes se lanzarán a expresar nuevas ideas y actitudes ante el Quijote y su autor. Ramón y Cajal, tal vez actuando de mediador entre los escritores de la “Restauración” y los del “98”, centrará fuertemente su atención en la figura del loco hidalgo asegurando que Cervantes debió tener algo o tal vez mucho de Quijote. En su discurso sobre Psicología de don Quijote y el quijotismo, de 1905 (vii), Ramón y Cajal, en muchos aspectos coincidente con los conceptos unamunianos, observa en el libro cervantino un hondo patetismo motivado por el hecho de que Cervantes concibiera loco a su altruista y generoso personaje. Su actitud frente al hidalgo es completamente positiva al afirmar que don Quijote es “el perfecto símbolo del altruismo” al querer “enderezar entuertos por culpa del egoísmo humano” pues “el mundo gime por su iniquidad y su deshonor”. Según Ramón y Cajal, en la compleja psicología de don Quijote, junto a esa admirable “voluntad de hierro”, también late una fe inquebrantable, aspecto que, a la vez que coincidente con el personaje quijotesco de Unamuno, anticipa lecturas posteriores como las de Azorín o Ramiro de Maeztu (viii). Tal vez impulsado por un afán patriótico, Ramón y Cajal aspira a una nueva “legión de Quijotes modernos españoles” tomando como modelo no solamente al “caballero de la fe”, sino también al real Quijote cervantino que obra impulsado por nobles y desinteresados “civismos”. Por su parte, y dentro de esta generación, deberemos destacar la figura de Azorín, quien persistentemente escribió, junto a Unamuno, sobre Cervantes, el Quijote y don Quijote. Este escritor, quien resume de alguna manera lo que he destacado al comienzo, acertadamente reconoce que el Quijote sólo a lo largo de las generaciones ha ido adquiriendo su verdadero y profundo valor. Asegura que el Quijote ha dejado de ser aquel asombroso libro que creó Cervantes, para pasar a ser más “completo” gracias a cuanto se han inspirado los lectores de diversas épocas y geografías. Tal vez el punto de vista más sugestivo de Azorín es que se detiene reiteradamente en la figura doliente y comprensiva del propio autor. Considera que Cervantes sabía muy bien lo que hacía al escribir su inmortal obra, y además, fija su atención en los paisajes y en la vida de la España en que vivieron Cervantes y sus geniales criaturas estéticas, aspecto en el cual Unamuno mostró escaso interés puesto que, siendo uno de los más famosos, originales y entusiastas críticos y comentaristas modernos del Quijote, será también quien transforme la obra en su totalidad en casi un artículo de fe al sostener que el Quijote “exige y soporta” una interpretación mística. En 1903, cuando publica su artículo “La causa del quijotismo”, Unamuno se dirigirá a la novela cervantina como nuestra Biblia nacional. Será sin embargo a partir de la primera publicación de la Vida de don Quijote y Sancho, de 1905 (ix), en la que podemos encontrar toda una elaboración de un proceso de identificación de don Quijote con el propio Cristo, cuando se refiera siempre a la novela desde la convicción de hallarse ante un libro sagrado, al modo de la Biblia o el Corán (x). Su heroico espíritu igual habría de ejercerse en una que otra aventura; en la que Dios tuviese a bien depararle. Como Cristo Jesús, de quien fue siempre don Quijote un fiel discípulo, estaba a lo que la ventura de los caminos le trajese (Sic) (xi). Con una extraña mezcla de admiración hacia el personaje y animadversión hacia Cervantes, Miguel de Unamuno, tomando en ocasiones el Quijote como simple pretexto y sirviéndose en otras de él como estímulo y fuente de inspiración (xii), logró crear para sus contemporáneos un profundo e iluminado ensayo de gran valor literario y filosófico. En su obra Vida de don Quijote y Sancho, Unamuno comenta, capítulo por capítulo, la obra del genial “Manco de Lepanto”. Su paráfrasis de Cervantes es imaginativa, paradójica, profunda y también extremadamente entretenida. Su argumento principal, el cual sostiene de manera irónica por más de quinientas páginas, es que don Quijote tenía que ser urgentemente rescatado de las “torpes manos” de Cervantes. Su insistente pedido de auxilio está basado en que don Quijote es nuestro guía, es inspirador, sublime y verdadero. Es muy probable que este tipo de lectura resulte tan disparatada como lo fuera el accionar del mismo personaje, pero considero conveniente recordar que este tipo de percepción no es exclusivo de esta generación ni tampoco del ser español. Un concepto similar ya había sido esbozado por el reverendo John Bowle, quien en 1781 publica su famosa edición del Quijote meticulosamente comentada e ilustrada y, aunque de forma muy diferente, esboza un paralelismo entre la vida de san Ignacio con la de don Quijote, analogía que tan excepcional importancia tendrá dos siglos después en la obra de Unamuno. O aquellas afirmaciones del entusiasta francés Sainte-Beuve, quien en su obra de crítica e historia literaria, Retratos literarios, publicado en 1844, calificó abiertamente al Quijote como “la Biblia de la Humanidad” (xiii). La relación establecida entre don Miguel de Unamuno y la máxima novela de Cervantes se acentuará con la celebración del tercer centenario de la publicación del Quijote (1905-1916), planteando su “quijotismo” con mayor intensidad (xiv). Irá descubriendo paulatinamente en la novela un universo de posibilidades expresivas que considerará extremadamente valiosas para la configuración poética de lo que se está consolidando ya como su pensamiento filosófico. Si tenemos en cuenta que dicho pensamiento halla su mayor punto de apoyo en el particular “existencialismo religioso”, no resulta difícil comprender que la novela cervantina sea transformada por medio de la pluma del autor vasco en una respuesta a las tres o cuatro cuestiones capitales que constituyen el núcleo de su filosofía, con lo cual, dada la naturaleza metafísica de tales planteamientos, el libro trasciende en mucho su condición de “mera obra de arte literaria” para convertirse en una especie de libro sagrado en el que el autor está convencido de haber encontrado la luz que ilumine su propio “agonismo”. Así, cuando en 1916 escriba contra los cervantistas que, con el pretexto del año en el que viven, se dediquen a lo que él considera no es sino “diseccionar” el libro que le sirve de guía y que tanto ama, dirá: Y es que hasta entonces y por entonces (1898), y aún hoy, esa nuestra Biblia nacional y no de masoretas, atareados en disecarla para convertirla en pieza de museo, mojada en alcohol. (...) Y la peregrina historia del hidalgo, que supo decir a relleno sentido: “¡Yo sé quién soy!”, tiene que enseñarnos a cada uno de los españoles quiénes somos. El que no aprenda en ella, en el espejo del Caballero de la Locura, quién es él, el que la lee, ¿qué va a aprender? ¿A tomar párrafos a la manera cervantina? ¡Menguada labor! (Sic) (xv). Desde luego no hay en Unamuno demasiado interés en los aspectos estrictamente formales de la novela cervantina, y es precisamente la crítica que puede leerse en este artículo. Lo que pareciera buscar en realidad en la historia del caballero manchego es nada menos que la clave de su propia identidad, o dicho de otro modo, un sentido para su propia existencia. Y esto es precisamente lo que buscó también, hasta el final de sus días, en la lectura de los libros sagrados, aquellos que sustentan las grandes religiones del planeta. Por último, y dentro de esta variada gama de nuevos escritores atraídos por la gran novela cervantina, y a modo de “redescubrimiento”, deberemos acercarnos a las famosas Meditaciones sobre el Quijote de Ortega y Gasset, publicada en 1914 (xvi). Asomándonos brevemente a las “meditaciones” de este gran filósofo y escritor, podremos observar la presencia de numerosas e interesantes disertaciones filosóficas, estéticas y literarias relacionadas con el tema central, el que irá abordando en forma bastante fragmentada y discontinua. Tal vez la coincidencia más importante con respecto al pensamiento unamuniano radica en que también este autor se acerca al Quijote y a don Quijote intentando hallar en ellos el secreto de un destino común, tanto del individuo como el de un pueblo en particular. Tales “meditaciones”, tal vez llevan a Ortega y Gasset a conclusiones pesimistas con respecto al pasado español y al vivir humano en general. Mientras Ramón y Cajal había asegurado que España carecía de “Quijotes”, Ortega ahora reafirma este concepto sosteniendo que en España hubo muy pocos españoles “esenciales”. Porque según el autor, la misteriosa y profunda esencia del “quijotismo” no se halla expresada solamente por la figura del generoso y andante loco como mero individuo de la especie creada por Cervantes, sino en la obra en su totalidad. Y será precisamente aquí donde se halle la gran diferencia con el “quijotismo” concebido por Unamuno. Ciertamente, a Ortega y Gasset no le seduce demasiado analizar y comprender la psicología del personaje, ni tampoco le entusiasma la idea de que la “fisonomía disparatada” de don Quijote sea tomada como modélica, pues la sublime y ridícula figura del hidalgo manchego sólo podrá “evocar sugerencias y despertar anhelos” individuales. Ortega y Gasset, como lo habían manifestado antes Quevedo y Gracián (xvii), se indigna ante el intempestivo e impremeditado embestir, las desaforadas actitudes con las que, en nombre de las andanzas “esforzadas” y “poseído por la realidad de su misión”, el loco hidalgo justifica su accionar. Esta postura, que desde luego no es novedosa, lo conducirá a deplorar abiertamente algunas actitudes de la obra de Miguel de Unamuno, distanciándose asimismo de las primeras y asertivas definiciones de Menéndez y Pelayo. “...los errores a que ha llevado considerar aislado a don Quijote son verdaderamente grotescos (...) Unamuno ha tenido el secreto de hacer sobre el libro más simpático del universo... el libro más antipático y repelente de la tierra” (xviii). Como hemos podido observar en este brevísimo recorrido, tanto la obra como los personajes se fueron transformando en “propiedad intelectual” de algunos pocos y en motivo de inacabables disputas textuales. Las conductas de don Quijote y su fiel escudero comenzarán a ser objeto de múltiples asociaciones y justificaciones; un modelo a seguir desde las diferentes concepciones acerca del vivir humano, de la existencia del hombre y de los roles que éste debe cumplir en la sociedad. En cuanto a su creador, muchos abrirán nuevos e insospechados juicios, pues es frecuente observar que, con falta de sentido histórico, se le atribuyen creencias, ideas y sentimientos tal vez más ajustados y estimados por los diversos historiadores, críticos y escritores, que a los “probablemente” atribuibles a Miguel de Cervantes. El autor comenzará a ser, según la ideología de los panegiristas, modélico, caballero, demócrata, libre pensador progresista, revolucionario, buen cristiano, etc. Pero casi al mismo tiempo, tal vez en respuesta a la legión de entusiastas, será también, y según posteriores cervantistas y enemigos infaltables en la crítica anticlerical, hipócrita y solapado anticonformista con la España mayoritaria de las Austrias, perteneciente a la rencorosa y marginada minoría de los descendientes de judíos conversos, y como si esto no bastara, también será blanco de sospechosos actos de espionaje y acusado de algunos ribetes de homosexualidad (xix). En cuanto a su inmortal libro, y como ya lo hemos expresado anteriormente, éste será estudiado y analizado con asombrosa meticulosidad y avidez desde los más significativos y variados puntos de vista. Don Miguel de Cervantes Saavedra ciertamente desconocía muchas de las ideas, sentimientos y actitudes que la lectura de su obra haría surgir en los lectores de tiempos y lugares por él no vividos, y en esta generación en particular. Tampoco estos ávidos escritores hubiesen visto en la genial novela tantas alusiones simbólicas y sagradas como las que observaron en su tiempo de haber vivido en la época de Miguel de Cervantes. Pero de todos modos, el hecho de que el genial Manco de Lepanto no fuera consciente de las múltiples y heterogéneas interpretaciones y explicaciones que de su obra se han dado, en forma alguna quiere decir —como afirma irónicamente Unamuno— que él fuera inferior a ella o que estuviera imposibilitado para conocer a don Quijote y Sancho, criaturas estéticas que él mismo creó. Baste considerar que si bien todos somos de una misma especie, deberemos imaginar que, como bien sostiene Ortega y Gasset, don Quijote y Sancho son “individuos de la especie Cervantes”. Por lo tanto, estos autores, como otros intérpretes, escritores y artistas, jamás hubiesen descubierto tantos rasgos y aspectos humanos si Cervantes no hubiera sacado a la luz estas “mágicas” criaturas estéticas en especial, a quienes dio vida en las entrañas de su alma, tras una atenta y profunda observación de la realidad, y tras un intenso, esforzado y genial vivir, pensar, sentir, escribir y crear. El Quijote, sin dudarlo, no fue fruto exclusivo de una súbita y genial “inspiración”, sino también el resultado de ininterrumpidos y tenaces esfuerzos de un experimentado escritor. Es cierto que en el Quijote, como en La vida es sueño de Calderón, y permítaseme la comparación, hallan conjunta y genialmente su más excelsa y lograda expresión y utilización de determinados recursos, ideas, sentimientos, actitudes, situaciones y, por sobre todo, la disposición de humanísimos personajes. La novela de Cervantes, como ya lo había sentenciado Gregorio Mayans y Siscar en 1737 (xx), y otros tantos escritores nacionales y extranjeros como Cadalso, Gallardo o Gatell, el Quijote “encierra en sí un misterio” muy difícil de descifrar que continuará por siempre estimulando a sus amantísimos e indiscretos lectores. Notas i. Que entonces la mentira satisface / cuando verdad parece y está escrita /con gracia, que al “discreto y simple aplace”. Poema satírico de 1614. (Prólogo al lector). Obra crítica literaria: Viaje del Parnaso. Alcalá de Henares: Centro de Estudios Cervantinos 1996; Madrid: Alianza, 1997. Vv. 61-63 en (El encomillado es nuestro). ii. Sólo a modo de ejemplo mencionaremos a Pedro Gatell, a quien seguirán Miguel de Unamuno y posteriormente Vladimir Nabokov. La moral de don Quijote..., del Bachiller D. P. Gatell, Madrid, 1789-1792 (2 tomos), es una de las primeras obras nacidas bajo el influjo cervantino de ese período, y que también podría ser considerada como el primer precedente importante de la Vida de don Quijote y Sancho Panza de Unamuno. Esta obra es la de un olvidado y mediocre escritor, guiado por un espíritu muy diverso. Gatell también escribió en 1793 la interesante Historia del más famoso escudero Sancho Panza. Este autor, siguiendo un recurso cervantino, asegura que, pasando por La Mancha, halló un manuscrito con las conversaciones que mantuvieron Alonso Quijano y el cura durante los quince días que volvió a estar en su sano juicio, antes de morir, y que Cide Hamete Benengeli, más por “desconocimiento” que por “descuido o malicia”, no recogió en su famosa historia de don Quijote. En La moral de don Quijote aparece la primera actitud digna de destacar, pues será donde el autor manifiesta tener plena conciencia de estar abriendo un camino por el que otros llegarán más lejos, al explicar “libremente” la “moral” que él deduce de la lectura del Quijote para “inculcar la virtud y erradicar actuales vicios y costumbres”, nacidos de “lecturas más dañinas” que la de los libros caballerescos: “Yo he escrito según mis cortos alcances; y vendrá, Dios lo permita, quien me aventaje en infinito. Tengo ya la gloria de que he abierto el camino, y de que he puesto la primera piedra para tan grande edificio. Luego, con que haya sido el primero que se ha atrevido a moralizar tan famosa historia, merezco ya el nombre de inmortal...” (Sic). iii. Estas y otras posteriores afirmaciones y actitudes de famosos escritores y críticos alemanes, ingleses, franceses y rusos, se difunden en España, fundamentalmente a través de manuales, enciclopedias y revistas francesas, como fácilmente puede verse en la citada Bibliografía crítica de RIUS, Leopoldo, Bibliografía crítica de las obras de Miguel de Cervantes Saavedra, Madrid: M. Murillo, 1895-1904 (3 vols). iv. Excepcional importancia tiene el hecho de que —en mayor medida que en épocas anteriores y al margen de los cervantistas— críticos, escritores y hasta científicos españoles e hispanoamericanos se inspiren en Cervantes, su vida y su obra. Entre ellos podemos citar a Juan de Valera, Manuel de la Revilla, Menéndez y Pelayo, Ramón y Cajal, Pereda, Perez Galdós, Clarín, E. Pardo Bazán, Alarcón, Fernández Shaw, Unamuno, Maeztu, Azorín, los hermanos Quintero, Juan Montalvo, Enrique Rodó, Rubén Darío, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, entre otros, que por motivos lógicos, no podrán ser tratados o analizados en el presente trabajo. Solamente se abordarán brevemente aquellos que se ajustan a la temática perseguida y que representen dicho período. v. DÍAZ DE BENJUMEA, Nicolás, Comentarios filosóficos del Quijote, “La América III”, Madrid (1859). En el mismo año y revista publicó también Refutación de la creencia generalmente sostenida de que el Quijote fue una sátira contra los libros caballerescos, y posteriormente en Londres (1861), La estafeta de Urganda, Madrid (1862); ésta última fue la que provocó la polémica con Juan Valera. Benjumea ha sido uno de los eruditos cervantinos que con más imaginación hallaron en el Quijote una gran fuente de inspiración para su docto esoterismo. En la real convicción de que Cervantes se retrató a sí mismo en la figura de su héroe, estudiará de la obra la “autobiografía o personalidad de Cervantes”. vi. “Lo que había de quimérico y falso no precisamente en el ideal caballeresco, sino en la degeneración de él, se disipó como por encanto ante la clásica serenidad y la benévola ironía del más sano y equilibrado de los ingenios del Renacimiento. Fue de este modo el Quijote el último de los libros de caballería, el definitivo y perfecto, el que concentró en un foco luminoso la materia poética difusa, a la vez que elevando los casos de la vida familiar a la dignidad de la epopeya, dio el primero y no superado modelo de la novela realista moderna”. Menéndez Pelayo; Interpretaciones del Quijote, discurso leído en la RAE el 29 de mayo de 1904, contestando al de recepción de José María Asensio, e incluido en la edición nacional de las Obras completas, tomo I, Madrid, 1941, págs. 314-315. vii. RAMÓN Y CAJAL, S., Obras literarias completas, Madrid, Aguilar, 1969, págs. 1.271-1.289. El gran estudioso y científico español también manifiesta su amor y admiración hacia Sancho, que, según el escritor, consoló “el espíritu de Cervantes” y le hizo “amar la vida y el trabajo” con sus “gracias, socarronerías y donaires”. viii. En referencia al concepto de Ramón y Cajal sobre “Cervantes-Quijote”, puede verse que es compartido aún por poetas como Gilbert Keith Chesterton en su poema Lepanto, o en Sueña Alonso Quijano de Jorge Luis Borges: El hidalgo fue un sueño de Cervantes / y don Quijote un sueño del hidalgo. / El doble sueño los confunde y algo / está pasando que pasó mucho antes. / Quijano duerme y sueña. Una batalla. / Los mares de Lepanto y la metralla. Vv. 9-13, de “La rosa profunda” (1975) en Obras completas. Op. cit. en Bibliografía (el subrayado es nuestro). ix. UNAMUNO, Miguel de, Vida de don Quijote y Sancho, edición de Alberto Navarro, Editorial Cátedra, S.A., Madrid, 1998. Similares conceptos sostiene en: Sobre la lectura e interpretación del Quijote. x. “...La Biblia, el Corán, los discursos de Buda, y nuestro Libro, el de España, el Quijote”. Así se refiere Unamuno a la obra de Cervantes en su obra Cómo se hace una novela (Miguel de Unamuno, Obras completas, Escelicer, Madrid, 1967, VIII, pág. 720). xi. Miguel de Unamuno, Op. cit., (I, 2, pág. 168). xii. Ciertamente, aspecto esencial de la sacralización a la que Unamuno somete la novela de Cervantes es la “divinización” a la que eleva la figura del hidalgo, así como la identificación del mismo con personas como san Pablo o san Ignacio de Loyola, paralelismos éstos que se plantean en la mayor parte de su obra. Antonio Sánchez Barbudo afirma esta cuestión argumentando su tesis del ateísmo unamuniano. Sostiene que Unamuno había escogido el camino de la fama pero con mucho dolor, pues era consciente de que escogía así por no haber podido creer en la existencia de otra vida. “Una experiencia decisiva: la crisis de 1897”, pág. 109, en Miguel de Unamuno, Taurus, Madrid, 1974. xiii. RIUS, Leopoldo, Op. cit., p. 279. xiv. Se debe establecer en realidad una diferenciación clara entre lo que significamos como pensamiento unamuniano y “quijotismo unamuniano”, dado que éste último no sería más que una expresión literaria del primero. xv. UNAMUNO, Miguel de, Obras completas, Escelicer, Madrid, 1967, VIII, pág. 720. xvi. ORTEGA Y GASSET, “Meditaciones del Quijote”, en Obras Selectas, Espasa Calpe, Madrid, 2000, pág. 23. xvii. Baltasar Gracián (1601-1658), que en El discreto y El criticón alude peyorativamente al Quijote y a don Quijote con manifiesta animosidad, no quiere citar a Cervantes en Agudeza y arte de ingenio (obra donde documenta y esquematiza su preceptiva), ni tampoco lo hará en su novela alegórica y filosófica El criticón. En 1633, Francisco Quevedo, al criticar en La perinola el Para todos de Pérez de Montalbán, cita al “ingeniosísimo” Cervantes como al único y máximo representante de la novela, de forma análoga a como Lope, Vélez y Calderón lo eran de la comedia: [...] las hizo tan largas como pesadas, con poco temor y reverencia de las que imprimió el ingeniosísimo Miguel de Cervantes [...] deje las novelas para Cervantes, y las comedias a Lope, a Luis Vélez, a Pedro Calderón y a otros. (Sic) Ver Leopoldo Rius, Op., Cit., (p. 338). xviii. José Ortega y Gasset, Epistolario, Madrid, Revista de Occidente, 1974. Pág. 336. xix. Recuérdese que se publican homilías pronunciadas por sacerdotes y prelados en funerales celebrados en sufragio del alma de Cervantes, los 23 de abril por la RAE y por otras entidades culturales. En cuanto a las extremas sospechas sobre las conductas de Cervantes puede verse la edición de Antonio Rey y Florencio Sevilla (Rinconete y Cortadillo, Colección Austral, Espasa-Calpe Editores) en el apartado “Vida de Cervantes”, donde se alude directamente a la posible homosexualidad del autor. xx. Se toma como iniciador de los estudios cervantinos a don Gregorio Mayans y Sicar (1699-1781) ya que no se consideran como tales la breve reseña que Nicolás Antonio incluyó en su Biblioteca hispana nova; los juicios y noticias de diversos escritores nacionales o extranjeros; ni tampoco los expuestos por los autores de aprobaciones o traducciones. El culto valenciano, en 1737 escribe por encargo la primera biografía de Cervantes. Pero Mayans no se limitó solamente a esbozar los datos biográficos del autor, sino que también abordó la producción literaria poniendo su énfasis en el Quijote. Sus juicios acerca de la obra serán luego desarrollados o descalificados por posteriores estudiosos. Mayans, que reconoce la superioridad de la segunda parte sobre la primera (sin la amplitud que luego hará Vicente de los Ríos sobre el tema), estudia la “invención”, “disposición”, “lenguaje” y “estilo” de la genial obra. En su trabajo, Mayans llegará a relacionar al Quijote con la Ilíada señalando la singularidad del “perspectivismo cervantino” indicando la presencia de inverosimilitudes, anacronismos y “retroceso del tiempo”. Bibliografía • ALONSO, Amado, Materia y forma en poesía, Cap. XI, “Cervantes”, Editorial Gredos, S.A., Madrid, 1977. • BERMEJO MARCOS, Manuel, Juan Valera, crítica literaria, Editorial Gredos, S. 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Hijo de la noche mas no de la maldad, cada uno de sus pasos está dirigido, fríamente calculado por un cerebro tiránico que, a la distancia, celebra los actos de su juguete como propios, como productos de la potencia criminal, transgresora, que lo seduce. Cesare es de suyo inocente, pues su cuerpo es sólo silueta, sombra que se revela con ayuda de los muros asimétricos que la resguardan, fantasma nocturno arropado, como todos, en la niebla de la oscuridad. Cada gesto, cada línea del rostro, deja caer en quien lo contempla un peso inexorable: el peso del sueño, la droga que evapora cualquier resabio de vigilia. Nadie más solo que Cesare, pues soledad no significa aislamiento sino suspensión de la voluntad; no poder enlazar el deseo con su realización; no tener voz para nombrar. Rodeado de curiosos cual atracción de feria, Cesare se convierte en instrumento, en útil al servicio de Caligari. Pero, si no es una garra perversa, ¿qué es entonces Cesare? ¿Qué posición ocupa en la historia? ¿Qué atributos le corresponden en tanto representación de la sombra? Transformarse en vehículo de la maldad no significa encarnar el mal mismo. Ya a inicios del siglo XX Kafka declaraba: “La mayoría de los hombres no son malos. Los hombres se vuelven malos y culpables porque hablan y actúan sin imaginarse el efecto de sus propias palabras y actos. Son sonámbulos, no malvados”. Si Cesare carece de habla y acción conscientes resulta imposible situar en él el origen de la maldad. La contundencia de Kafka subraya lo que Cesare muestra en la pantalla: que es un sonámbulo, una deriva de la inercia de los tiempos, alguien que, en suma, se deja llevar por la corriente del entorno. En cambio, es Caligari el que habla y actúa sin medir las consecuencias de sus actos; es él el que, sin estar dormido, permanece obnubilado por su propia voluntad de poder; es su conciencia la que, henchida de barbarie, rige sus movimientos. Su visión distorsionada no se asemeja a la ceguera de Cesare, pues éste pertenece más bien a aquello que Heidegger llamó lo Zuhandenheit, es decir, lo “a la mano” dispuesto para ser usado. En De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán, Siegfried Kracauer refiere que los autores de El gabinete del doctor Caligari, Hans Janowitz y Carl Mayer, formaron la columna vertebral de la historia basándose en hechos reales y entrelazando experiencias personales que a la postre desembocarían en una crítica contra aquella autoridad que, durante la Primera Guerra Mundial, había llevado a la muerte a millones de seres humanos. Así, pues, el sonámbulo Cesare fue creado “con el oscuro designio de retratar al hombre común al que, bajo la presión del servicio militar obligatorio, se le enseña a matar y a ser muerto”. Sin embargo, la condición letárgica de Cesare remite no sólo a un sentido revolucionario sino a otro más profundo. Más allá de la crítica a la tiranía y al poder hipnótico de Caligari que lo hace ver como una premonición de Hitler, la obra de Janowitz y Mayer llegaría a tener, gracias al efectismo del arte expresionista, las herramientas necesarias para describir la descomposición ontológica del hombre occidental; aquella decadencia que se haría patente de diversas maneras a lo largo del siglo y que en la película dirigida por Robert Wiene se muestra bajo la forma de un espectáculo de feria. En principio, la compañía cinematográfica alemana Decla-Bioscop había pensado que la historia del sonámbulo y el psiquiatra trastornado podía ser filmada por Fritz Lang, director que en 1926 realizaría otra de las películas emblemáticas de la República de Weimar: Metrópolis. Debido a cuestiones de trabajo, Lang no pudo hacerse cargo de la dirección, recayendo dicha responsabilidad en Wiene, que introduciría algunas modificaciones en el guión original, tratando de resaltar mediante la escenografía, los juegos geométricos y el extravagante vestuario de los actores la íntima conexión entre lo imaginario y lo real. Ciertamente, aunque los cambios realizados atenuarían las intenciones sociales de Janowitz y Mayer, la película conseguiría representar el caos característico del “alma trabajando”. Gracias a novedosos artificios, la historia adquirió la bruma característica de una pesadilla que retrataba, por medio de la locura, la segregación padecida por el hombre occidental y el peligro de la ciencia cuando se asocia con las bajas pasiones. En su versión, Wiene concibe la historia como una anécdota narrada por un enfermo mental (Francis) recluido en un manicomio. El filme cierra con el director del hospital (cuyo parecido con Caligari es manifiesto) asegurando ser capaz de curar al joven trastornado. A diferencia de lo que opina Kracauer, no podemos interpretar las escenas finales de la película como un mensaje promisorio que interrumpiría el tinte apocalíptico del proyecto original, ya que las palabras del médico no transmiten un diagnóstico esperanzador sino la eterna disyuntiva construcción-destrucción. La presencia de Caligari es tan insoslayable como el sonambulismo de Cesare; ambas condiciones deben ser vistas no como desórdenes particulares que trascienden el canon de la salud sino como categorías existenciales. Cual espejos cóncavos que reflejan las deformaciones ocultas del rostro, psiquiatra y sonámbulo se erigen como dos modelos petrificados que cristalizan el lado oscuro del conocimiento. Hay dos momentos culminantes en El gabinete del doctor Caligari. El primero, cuando Cesare, incapaz de dañar a Jane —símbolo emblemático de la pureza juvenil—, se precipita en su debilidad corpórea, mostrando cómo su letargo no depende de la resistencia limitada de la carne sino de una conciencia invadida por el látigo tiránico de su opresor. Alejando a la muchacha de sus brazos, Cesare morirá extenuado como la imagen de un siglo que agonizó desde el inicio. El segundo momento tiene lugar cuando, rodeado de una fiesta de líneas y figuras, Caligari se repite a sí mismo: Du musst Caligari werden! (¡Debes convertirte en Caligari!), pues tal imperativo le da sentido a los homicidios cometidos por Cesare al inicio de la historia en tanto medios para alcanzar el poder absoluto. La tentación maléfica de Caligari se revela entonces en estas cuatro palabras que coronan las ventanas triangulares, los callejones y los espacios claustrofóbicos de la escenografía. La posesión de la potencia autoritaria del doctor se contrapone a la pasividad aterida de Cesare, al que se le ve exangüe, alicaído, preso en una mazmorra que lo sofoca, cautivo en la jaula de su propio pasado. De esta manera, fuego y hielo se fusionan en un bosque de sombras testimoniando las perversiones del alma humana. Caligari y Cesare, amo y esclavo, custodiarán la desesperación de un siglo que se conformó desde el principio con una sola tarea: sumar esquirlas. ** Lobsang Castañeda lobsang_cs@yahoo.com.mx Ensayista mexicano (Estado de México, 1980). Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Ha publicado en diversas revistas y suplementos literarios así como en El hacha puesta en la raíz; ensayistas mexicanos para el siglo XXI (México, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2006). Ha sido becario en ensayo de la Fundación para las Letras Mexicanas (2004-2006) y lo es actualmente del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca, http://fonca.conaculta.gob.mx). === Tragedia y psicoanálisis Andrés Ugueruaga ======================== Es lícito asociar estas dos entidades. Por su parte, el psicoanálisis se debe en gran medida a este prístino genero fundado en Grecia. El primer trágico fue Tespis, que triunfó en el año 536 a.C. en el primer concurso trágico instituido por Pisistrato para las grandes dionisiacas que se festejaban seis días de abril. Freud, el padre del psicoanálisis, era un lector confeso de autores trágicos, desde Sófocles, pasando por Homero hasta llegar a Ibsen. ¿Por que Freud acudió a ellos? Probablemente por su inacabable riqueza y complejidad. Y porque se asemeja en demasía al drama de las pasiones humanas. Y por otra parte, porque éstos siguen siendo una de las principales fuentes del desarrollo del humanismo. ¿Qué es la tragedia? La tragedia es el fracaso del hombre como individuo y el triunfo de la humanidad, aunque sea ésta siempre no más que una acción escénica, y no más que un hombre entre tantos en situación. Es la purificación de los que contemplan esta escena. Junto con las palabras, ambas van construyendo el hecho. Ambas avanzan al unísono, se corresponden recíprocamente dentro del tiempo trágico, hasta que finalmente, siempre irrumpe la muerte. Por lo tanto, la tragedia es también la purificación y la expiación de todas las culpas y los males de los hombres en un sentido precristiano. Para Walter Benjamín, la muerte es la paradójica inmortalidad, y el origen de la culpa trágica se encuentra en el mismo terreno aunque en una índole individual. La tragedia irrumpe repentinamente, acarreando al héroe a la muerte. Se trata de una idea predominantemente histórica, sobredeterminada y divinamente cumplida, en que la muerte se prolonga a la vida. “La medida trágica de Shakespeare”, dice, “reside en la grandeza con la que separa uno de otros los diferentes estadios trágicos, y los precisa como versiones repetidas de un único tema. Por el contrario, la tragedia antigua muestra un incontenible crecimiento de poderes trágicos”. Schopenhauer dijo en alguna parte que el fracaso en un sentido es la gloria en otro sentido y viceversa. Tal cuestión insinúa dos conciencias y no una; y si se quiere lo inconsciente es susceptible de conciencia. Pero lo cierto es que cada uno de nosotros al nacer recibimos la moira, un destino en el cual vivir. Podemos presumir que los estadios trágicos de Shakespeare indicados por Benjamín, bien pueden referirse a un sentido real. Si lo trágico nace junto a la culpa, ésta última se remite a la vida. Las palabras sirven para dar nitidez a nuestras conciencias, esa nitidez es la que servía a ellos para saber más acerca de ellos mismos. El mecanismo inherente a la tragedia es la anagnórisis, o sea el reconocimiento, el mea culpa de los errores cometidos. Este mecanismo es el que determina al héroe de la tragedia, o sea su chivo expiatorio. En este caso Edipo, por ejemplo, es el que se las tiene que ver con los errores que cometió y tiene plena conciencia de ellos. Sin olvidar que la conciencia es un concepto adquisitivo a lo largo de la historia antigua. En un artículo de Mondolfo así lo explica, acudiendo a los libros de la época, en que el hombre va prescindiendo más de los dioses en pos de la conciencia de autonomía, hasta llegar a la tragedia, la cual existe sólo si el héroe, como individuo, tiene conciencia. Curiosamente, Layo, al consultar el oráculo, sabe que el niño que espera Yocasta lo matará. Cuando Layo está a punto de arrojarlo al precipicio se apiada y se lo da a un pastor de Corinto. El pastor se lo da a Polibo y Mérope, quienes son estériles. Hete aquí que años después, cuando ya adulto, el oráculo le dice a Edipo que irá a matar a su padre. Entonces, ya que ama a su padre, Edipo huye de Corinto, y en un cruce de caminos, mata a Layo. Tiempo después se las ve con la Esfinge y tras adivinar el enigma es coronado rey de Tebas, casándose con Yocasta, la reina viuda con la que tiene cuatro hijos. Al tomar cabal conciencia de la situación, Edipo se arranca los ojos. Según el psicoanálisis es considerado como un signo de castración; pero tal vez sería más convincente hablar de que arrancarse los ojos es también acceder a un plano más elevado, en que las imágenes, en un sentido más trascendental, son simples espejismos o fantasmagorías que ocultan lo verdadero. Edipo finalmente morirá en Colona, lugar donde se defenderá su voluntad y será próspera y llena de paz. La tragedia de Edipo tuvo por finalidad la paz y seguridad en aquella tierra: Colona. Para Erich Fromm, en El lenguaje olvidado, Edipo representó el pasaje de la sociedad maternal a la sociedad paternal, la tragedia sirve para cuestiones que van más allá de la muerte. Puede suponerse alguna comparación con Moisés, Moshe, el que saca de las aguas, o niño, fue rescatado de las aguas del Nilo. Ya siendo adulto se revela contra los opresores egipcios para liberar a los judíos, iniciándose con él el éxodo judío. Freud, en Moisés y el monoteísmo y en otros libros, nos dice que los héroes nacen de familias de alta alcurnia. Esta es una condición uniforme. La rebelión de Moisés sirvió para llegar a la tierra prometida y para dar a los judíos una nueva religión, todo esto, tras Moisés haber sido abandonado en el Nilo. Freud desde el psicoanálisis tomó el mito de Edipo para explicar el complejo por el cual los niños pasan. Ya desde 1885 Freud en algunas cartas lo mencionaba. En El descubrimiento del inconsciente, Henri Ellenberger dice: “La innovación de Freud fue la introducción y sistematización de este concepto de la imago del padre y de la madre en psiquiatría (...). Stendhal ya había hablado de su amor incestuoso por su madre. Michelet había popularizado esta idea. Lo que hizo Freud fue afirmar que dentro de ciertos límites es natural y normal (...) posteriormente: incluía estos tres componentes un deseo incestuoso, hacia la madre, un deseo de matar al padre y la imagen de un padre cruel y castrador”. En realidad, el modelo mitológico de este complejo corresponde si no al mito de Saturno, que estaba amenazado de muerte por su padre Urano, el primer dios del mundo, pero fue salvado por su madre. Posteriormente el propio Saturno se comió sus hijos excepto el más joven... El mismo mito existe también en la India y entre los hititas, como un reflejo de las condiciones que existieron en otros tiempos. El complejo de Edipo tiene dos fases: una negativa y la otra positiva. En la primera el niño se apega al padre, en busca de protección y como identificación. En un segundo momento pasa a apegarse a la madre como la madre nutricia y fuente de toda satisfacción. El término de esta fase se da con la entrada en la etapa de latencia donde el niño se torna, por así decir, asexuado. Este complejo está, ya sea implícita o explícitamente, a lo largo de la obra de Freud, quien siguiendo los conceptos de Lamark pensaba que el hombre, como individuo, repite la evolución de toda la especie. Por lo tanto, ya sean los niños, los neuróticos o los salvajes, reproducen vivencias y maneras aparentemente superadas por la humanidad. Como así también, el individuo mismo repite este complejo en sus primeros meses de vida (según Melanie Klein), en sus primeros años (según Freud) y en la adolescencia. En Tótem y tabú (1912), Freud dice que el dios-padre solía ser representado en las culturas más primitivas mediante animales. Así los toros Apis en el Antiguo Egipto, las serpientes como símbolo de sabiduría para los griegos, el símbolo del pez en los primeros cristianos, la serpiente de Quetzalcoatl de los aztecas, son evidencia de tal representación (dios y padre). Tal cuestión totémica no es una condición a la cual los occidentales hemos renunciado del todo: las palomas, el cordero y tantas otras usadas como slogans o como propagandas, son derivaciones sutiles de aquellas representaciones más primitivas. Sin embargo, una de las más evolucionadas religiones de la antigüedad sin duda fue el zoroastrismo, el cual usó tan sólo el fuego para representar al dios persa, prescindiendo de cualquier otra imagen o representación. En cuanto a los tabúes respecto a las religiones primitivas, estaban en no matar el animal tótem en cualquier época del año, a no ser por demasiada escasez de alimentos o por defensa propia. El animal, en cambio, debía ser ejecutado y devorado por la tribu una vez al año. Tras el banquete ya realizado, imperaba la culpa y lloraban al animal. Al igual que en la tragedia, este banquete servía para expiar las culpas. Podemos decir que la tragedia, al igual que el credo y modos de celebración del Cristianismo, supieron poner más piedad a estas prácticas ya que los sacrificios en un inicio llegaron a hacerse inclusive con seres humanos. En una segunda instancia recién pasó a hacerse con animales. Incluso lo que entendemos por domesticación ha cambiado. En Mi lucha, su polémico autor asegura que la domesticación de animales nació a partir de la domesticación de seres humanos. Para finalizar: lo trágico es lo que sucedió o lo que iría a suceder o acaso está sucediendo tan sólo una vez. El psicoanálisis nos quiere expresar algo más que un mero complejo: que todos en alguna parte tendemos a repetir lo irrepetible. Que ante la incertidumbre, lo único que nos queda es vivir otras, muchas otras vidas. Ya sea multiplicándolas, ya sea simplificando a todas en la nuestra, que más allá de las tragedias, de los héroes y de las culpas, venimos al mundo a saber quiénes realmente somos. Y que más allá de las palabras hay algo más para darnos nitidez a nuestras conciencias, esa nitidez que nos permite ver nítidamente la muerte, y a esa torrencial prolongación de tragedias, de vidas, de esa apolínea, calma certeza donde todo acaba y comienza, que es de muerte y vida de lo que estamos hechos. ** Andrés A. Ugueruaga andresugueruaga@hotmail.com Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con páginas como Monografias.com. La mayoría de su producción permanece inédita. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Una prosa para Analía Raúl Márquez *** Tres escenas del carnaval carioca Henrique Marques Samyn *** Identidad y diferencia Osvaldo Rubens Sado *** De otros diluvios (extractos) Amanda Reverón *** Cuento de primavera Carmen Marques Bellosta *** Todas las voces, mujer... (extractos) Delfina Acosta *** Dos relatos Paula Moya *** Flecha, tallo y antorcha Nuria Ruiz de Viñaspre *** Dos relatos Roderick Guzmán Meza *** Poemas Miguel Ildefonso *** Pasajero del abrigo Rodrigo Jara Reyes *** Volverme alúmina (extractos) Norys Nicoliello *** La hoja en blanco Sandra Becerril *** Campesino Juan Amaya Castro *** Dos textos Amalia Gieschen *** Poemas Alberto Amengual === Una prosa para Analía Raúl Márquez =============================== Ahora que el tiempo y la distancia se han encargado del recuerdo hasta convertirlo en un punto diminuto en el mapa de nuestras vidas. Ahora que el pronunciar su nombre resulta monótono y extrañamente común. Ahora que aquello que fulguraba entre nosotros se deshizo en el aire de una mañana indecisa, signada por efluvios de incertidumbre y miedo... Creo que ha llegado el momento de la catarsis: la hora oportuna para liberar aquellos sentimientos sutilmente solapados bajo la adustez o la comicidad del día a día... (Ensimismamientos que el alma atesora al otro lado de su aparente vivacidad por temor a perderse en indecisiones innecesarias...). Es hora de arrancar desde el fondo una que otra duda, uno que otro desvarío. Usted me comprenderá, Analía... desde el fondo imperturbable de su alma, sé que me comprenderá. Ahora, cuando acato la puntual certidumbre de su ausencia (aunque, para ser fiel a la verdad, la ausencia se transformó en otra cosa, digamos desazón, nostalgia...), quiero hacerle saber muchas cosas de mí, de usted, de los dos. Confesiones que puedan parecer un tanto triviales y hasta estúpidas, pero que para mí guardan un valor profundo, que va más allá de la simple autovaloración o el cinismo... Sé que en este preciso momento está a punto de huir de su oficina. Que los ojos los tiene cansados de tanto documento legal, de tantos relojes de pared con la hora inexacta, de tanta intemperie del alma entre papeles archivados de modo alfabético. Sé, además, que ha asumido el mismo aire de cada tarde; ese aire de mujer orgullosa y frívola. Puedo imaginar la escena, desde mi oscuro patetismo, puedo entrever su esbelta figura, sus manos delgadas y pequeñas dando alguna explicación como tejiendo aforismos en el aire o siguiendo con una indiferencia casi inconsciente la línea engomada de la ventanilla del bus... Y sus ojos tenuemente cerrados por lo de la luz tan fuerte; el sol plomizo de las cinco de la tarde. Y su oficina allá, abandonada, como un breve navío, después de ocho horas y pico de naufragios y papeles y sellos y estampillas como cromos, entre llamadas comerciales y una que otra tacita de café, entre trámites burócratas automatizados y almuerzos de cinco minutos aptos para el colesterol o la arritmia; porque el tiempo, ya ve, no nos deja receso... Puedo evocar casi a la perfección (o perfeccionando la realidad, que es otra de mis manías...) ese ademán de singular desprecio, si algún niño corchado de grasa se acerca a usted en procura de una monedita o un buen billete con el rostro de nuestros libertadores (algo que siempre me ha resultado paradójico). Esa es usted, señora mía. Así como el mar es el mar, y el cielo siempre es el cielo; esa es usted. Ahora no me venga con enfados a destiempo. Imagino que en este preciso instante se está quejando, porque la ruta está demasiado embrollada para su gusto. Porque el chofer cincuentón con cara de hastío la mira de soslayo, mientras que por su cabeza, cansada de tanto pavimento y ciudad, seguramente se proyecte una escena del kama sutra. Y usted que mira nuevamente el reloj, el tic tac de siempre, dejando escapar en susurros una mentadita de madre sin destinatario concreto, como quien lanza una pedrada al centro de una manifestación estudiantil. Tal vez esa pedrada lleve mi nombre, tal vez, por demasiado estúpido o por amargo y tímido. Porque de cuando en cuando me dejo pisotear por lo demás, auto calificándome de mártir, a sabiendas de que eso no es más que un pobre recurso con el que me quiero negar a mí mismo mi falta de carácter. Usted, más que nadie, es testigo de las veces en las que guardé silencio cuando debía hablar; usted, que luego me lo gritó a la cara golpeando mi orgullo, que en más de una ocasión me trató de cobarde, de poco hombre, porque la vida no es así, es mucho peor... Como cada tarde, ahora sus pasos ligeros remontan la avenida del panteón. Súbitamente, su cara adquiere un halo platinado cuando el sol del atardecer destella contra las ventanillas de un auto estacionado al borde de una acera y la golpea de frente, sin clemencia. Y de pronto su mundo es irrumpido por la indecencia de algún transeúnte impertinente que es abrumado por el swing clásico de sus caderas, por ese trasero de talante renacentista que usted exhibe detrás de un bluyín estrech, como quien no quiere la cosa... Luego de gritarle poco hombre, cualquier hombre con algo de orgullo no haría otra cosa que estrellarla contra la pared, y le acariciaría febril los pechos y la entrepierna, descargando toda su virilidad deshonrada en el punto exacto de su intimidad. Y usted se defendería como la loba que defiende sus cachorros, entre rasguños y gritos y empellones y mordiscos desesperados y hostiles. Pero no fui lo suficientemente hombre para hacerlo y dejé quietecitos los cachorros (léase: sus pechos y su entrepierna...), por temor a empeorar las cosas, asumiendo el papel de machista frustrado que no va conmigo. Ese es otro aspecto del cual quiero ocuparme un poco más. Pueda que así usted termine de entender mi posición, mi filosofía de vida, por repetir un cliché demasiado repetido. Ahora que tengo la posibilidad de situarme en el justo lugar desde donde puedo analizarlo todo de modo objetivo, caigo en la cuenta de que, en el fondo de sí, usted es de esas mujeres para quienes un hombre que se respete debe ser más que eso, debe ser un machista. Y pensar que a veces exagero de pusilánime. Vea usted, oh mi joven señora, las contradicciones de la vida. En este punto de nuestra relación, el hastío fue mellando toda posibilidad de unión, de convivencia. Usted, siempre festiva y luminosa, y yo, que no fui capaz de vencerme a mí mismo. Y el tiempo que fue un verdugo eficaz, que fue anegando con su pastosa presencia todo indicio de esperanza y sosiego. Sé que no soy un tipo normal, si cabe la frasecita. De esos cuyos rasgos han sido estereotipados hasta el cansancio por el cine hollywoodense; de los que plantean y viven la vida desde un plano meramente materialista, exento de todo ápice de metafísica o espiritualidad. Mi caso es otro: soy un romántico trasnochado y no lo niego (y usted lo sabe muy bien...), de los que se enternecen como un niño ante los clásicos y no tan clásicos detalles que estimulan al corazón, de los que creen en la dignidad del ser humano, más allá de razas, credos, idiomas y geografías. Un visionario para algunos; un tonto para otros. Ha atravesado el elevado de la avenida Independencia, caminando al compás del tumulto de gente que retorna del trabajo, y que desde ahora anhela estar en su casita frente a una buena cena y una buena película de acción o telenovela rosa. Y entonces la ciudad se torna bochornosa y cargante, hasta para usted, quién lo iba a pensar, Analía. Porque en este mundo donde han de existir otras tantas Analías, que como usted fuman un cigarrillo tembloroso en el sillón de un boulevard cualquiera, acaso pensando en algún asunto metafísico, acaso pensando en la cena de esta noche, usted, repito, se me antoja única, irrepetible en sus gestos y en sus emociones... En sus fantasías y proyectos; sus miedos platónicos y sus meditaciones de medianoche u oficina. Única como la u de esa palabra... Al voltear la última esquina, el edificio numero tres, fachada entre añil y blanco, se erige ante sus ojos con ese extraño toque familiar de todos los días, y lo siente tan suyo, tan parte de su cuerpo, que se le precisa una inefable prolongación de su existencia. Ya es como si percibiera la suavidad íntima de su mueble favorito en contacto con su espalda y parece que todo su mundo se simplificara en ello, en esa cotidiana imagen táctil. “Otro día más; otro día menos”, suspira, mientras se acomoda un racimo castaño tras el lóbulo de su pequeña oreja derecha, que de cuando en cuando se interpone entre sus ojos y el mundo. En tanto que otro chicle es triturado con cierta furtividad infantil, para menguar el aliento de la nicotina y evitar así enfados vespertinos... Única como la u de la palabra única. Y pensar que hasta hace poco me era un ser extraño, uno de los tantos de miles y miles de seres desconocidos que trafican la ciudad (como la u de la palabra unánime o humildad...). Una rosa en medio de un gran rosal, como lo diría Exupéry (por cierto, ¿usted leyó El principito?). Así es la vida, en fin, qué le vamos a hacer... Pero qué agobiante resulta reconocer que más allá de esta vida física y de lo que somos pululen tantos sueños y tantas otras tentativas del alma. Lo que el silencio logra enquistar y transformar en aparente olvido; la tácita imposibilidad que se materializa en feliz mansedumbre o fatal desconcierto; lo que queremos y no podemos conquistar por miedo a ser o por mera aceptación de un destino fundamentado en disposiciones sociales... Porque usted no llegó a entender que detrás de este asalariado público, de estos ojos levemente aindiados y miopes, un ser sensitivo luchaba por sobrevivir, por ser algo más que una posibilidad... Ha rebasado el último peldaño. Ahora se encamina a la puerta de su apartamento, “ojalá que no haya llegado todavía...”, se dice a sí misma, en un murmullo casi imperceptible. Y así comienza la última parte del melodrama, cuyos protagonistas y espectadores son ustedes mismos... Entre un mimetismo y otro, entre libretos sobre-actuados, carentes de toda ostensible improvisación, superfluos y banales, como el empleado de ferretería que despacha algún pedido rutinario o el ginecólogo experto que examina un pubis como quien acude al teatro y se queda dormido. Usted: la ama de casa que atiende a su esposo de modo ejemplar, porque no hay otra forma... Porque así lo dicta la costumbre... Y luego echar un vistazo a la alacena para comprobar que todavía queda algo de pasta, beber una taza de té después de la ducha para lo de la jaqueca tan seguida, y revisar el correo electrónico antes de que él regrese del trabajo, no vaya a ser que un poeta principiante con aires de intelectual haya enviado una prosa autobiográfica con el título exacto de su nombre... ** Raúl Márquez radamarca@yahoo.es Escritor venezolano (Caracas, 1974). Reside en El Piñal, Táchira, desde la infancia. Trabaja actualmente en la tesis de grado para el título en educación por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Maracaibo, Zulia), y ejerce como docente en la Unidad Educativa Fe y Alegría "Rubén Darío Mora", de Naranjales. En 2000 participó en el "Taller de Poesía Venezolana" dictado por el poeta Ernesto Román Orozco y ese mismo año obtuvo el primer premio de poesía en el Concurso Nacional de Literatura de Fe y Alegría. Ha publicado los poemarios Lírica ofrenda (Fe y Alegría, Caracas, 2001) y Reverso de reloj (Nadie nos Edita Editores, San Cristóbal, 2002). Además textos suyos aparecieron en la antología Los dragones de papel (Nadie nos Edita Editores-Conac, San Cristóbal, 2004). === Tres escenas del carnaval carioca Henrique Marques Samyn ========= Traducción: Henrique Marques Samyn, con la colaboración de Helena Villar Janeiro I. La vuelta de Colombina La muchacha renacía. Apasionada, entregándose a las máscaras, lasciva, y besándolas sensual sin antifaz, se embebía en tantos besos y abrazos, como si jamás hubiera sido amada, y lo había, no por pocos. Y la chica que a los hombres ofrecía suaves senos, renacía en la Avenida. Descarada, ya se convertía en otra, poco a poco: y, por los enmascarados deseada, renacía, ya no como doncella: de la juerga de ese y de otros carnavales, renacía, apasionada, Colombina. II. En la calle, Pierrot cogió la rosa... En la calle, Pierrot cogió la rosa llovida ya deshecha en muchos pétalos. Se reía muy graciosa Colombina contemplándolo soberbia en el balcón — la que hechiza a Pierrot, como jamás logró alguna mujer, dama o doncella. Pierrot pronto hizo un lecho con sus manos para llenar con los pétalos, amante, orgulloso cual un noble caballero que fuera servidor de Colombina. Se lo llevó al pecho, enternecido, y empieza a recitarle un madrigal — sin ver que Colombina, en el balcón, mira a Arlequín, que llega por la esquina. III. La muerte de Pierrot ¿Que permanece de la tinta blanca? Ausente, Pierrot queda tumbado — el cuerpo quieto, sin rumor, sin grito — entre confeti yace albo y olvidado. En tanto, lejos, en otra Avenida, con el vino regándole los senos, ebria y desnuda, ríe Colombina... Versiones en portugués I. A volta da Colombina E a menina renascia. Apaixonada e ofegante, se entregava aos mascarados que beijava, com volúpia indisfarçada, e nos beijos se embebia, e nos abraços, como se antes nunca houvesse sido amada — mas havia. Não por poucos. E a menina que o macio seio dava aos seus devassos, renascia na Avenida. E sem receios, dos desejos, noutra, aos poucos, se erigia: ao sentir que era, por tantos, desejada, renascia —mas não mais como menina: da folia deste e doutros carnavais, renascia, apaixonada, a Colombina. II. Na calçada, o Pierrô colheu a rosa... Na calçada, o Pierrô colheu a rosa que chovia, em muitas pétalas desfeita. Na varanda, ria a airosa Colombina que sorrindo, soberana, o contemplava: a que encanta o Pierrô, como nenhuma encantou, fosse mulher, dama ou menina. Para as pétalas, nas mãos fez quente leito Pierrô, que agora as fita, embevecido, mais altivo que o mais nobre cavaleiro, qual se fosse, de rainha, um serviçal. Fecha as mãos e leva ao peito. Comovido, põe-se a recitar à amada um madrigal — e não vê que um beijo lança a Colombina ao funâmbulo Arlequim, que dobra a esquina. III. A Morte do Pierrô Da tinta branca, o que restou? Silente, inerte e ausente, o Pierrô, caído — corpo calado, sem rumor ou grito —, entre confetes jaz, alvo e olvidado. Enquanto isso, numa outra Avenida, o vinho seco a escorrer no seio, desnuda e ébria, ri a Colombina... Los tres poemas pertenecen a la segunda sección del libro Poemário do desterro (Rio de Janeiro, 2006), titulada “Uma história do Carnaval”. ** Henrique Marques Samyn jogral@gmail.com Poeta, ensayista e investigador universitario brasileño (Rio de Janeiro, 1980). Ha publicado Poemário do desterro (2006), considerado uno de los mejores debuts de ese año en Brasil. Además ha publicado poemas, ensayos y artículos en periódicos brasileños y en el extranjero. Mantiene en Internet el blog http://littere.blogspot.com. ** Helena Villar Janeiro Escritora española (Lugo, 1940). Es autora de más de veinte libros de poesía, narración y ensayo. Ha recibido diversos premios literarios, entre ellos los premios de poesía Eusebio Lorenzo Baleirón (1992) y Miguel González Garcés (1994) y los premios de narrativa Breogán (1990) y Rodríguez Figueirido (1991). Sus libros infantiles están incluidos en el Catálogo White Ravens (Internationale Jugendbibliothek de Munich, http://www.ijb.de). Es miembro fundadora del PEN Club de Galicia y presidenta de la Fundación Rosalía de Castro (http://www.acamfe.org/acamfe/autor/rdecastro.htm). === Identidad y diferencia Osvaldo Rubens Sado ======================= Cuando Alcira tenía diez años y Gregorio, su hermano, cinco, un camión atropelló y mató a su madre. El camionero bajó del vehículo y la emprendió a puntapiés con el cadáver: el camionero estaba loco, lo apresaron y pasó el resto de su vida en el manicomio. Ambos niños quedaron psicológicamente desequilibrados, pero el padre, hombre descuidado y libertino, no los hizo tratar. Alcira pasó a ocupar, para Gregorio, el papel de la madre. Siempre había sido generosa, y de una ternura y bondad ilimitadas. El niño se apoyó en ella y comenzó a adorarla. Cuando Gregorio tuvo trece años eyaculó por primera vez, resultó inevitable que se enamorara de su hermana, quien a los quince era bellísima, y comenzó a despojarla de su ropa enloquecido por su incipiente deseo. Sin saberlo quiso violarla. El padre, que estaba presente, lo azuzaba para que lograra su propósito. Alcira lo rechazó violentamente a cachetadas. Gregorio, a quien el complejo de Edipo le había jugado una mala pasada, pero que continuaba adorando a su hermana, vivió desolado el episodio. Pidió perdón pero Alcira se negó a hablarle. El muchachito se encerró en su pieza y se ahorcó. La psiquis de Alcira sufrió el primer ataque de psicosis que su brillante inteligencia escondió bien. No obstante apareció en ella un inevitable aunque absurdo complejo de culpa por la muerte de su hermano. Alcira no habló más con su padre y, por primera vez, pensó que “todos los hombres” eran bárbaros y culpables. A los diecinueve años su hermosura era atrapante y el padre, una tórrida noche de diciembre, aprovechó que ella estaba ensimismada estudiando La crítica de la razón pura de Kant, totalmente ajena a lo que pasaba a su alrededor, y la tomó con violencia, le aprisionó los brazos y la violó con brutalidad. Alcira logró zafar un brazo y alcanzó un jarrón que estaba en una mesa baja y lo estrelló contra la cabeza del padre. Éste, en el hospital, mintió sobre la causa de la herida. Alcira tuvo un segundo y violento ataque de psicosis; entró en una faz de mutismo y se dedicó a estudiar apasionadamente filosofía, y literatura sobre la violación. No consiguió nada. Se dio cuenta de que a la sociedad hipócrita y cínica el tema no le interesaba. Como pudo, superó la crisis, pero cada vez su mente estaba más dañada. Entonces, de manera natural y lógica, le sucedieron dos cosas al mismo tiempo: por un lado añoraba y necesitaba la ternura de la madre. Por el otro su propio instinto sexual despertó y comenzó a atormentarla aunque ella quiso rechazarlo, leyendo filosofía, para alejar sus deseos. A los veinte años era una mujer de indudable belleza. Paseaba por Rivadavia al siete mil seiscientos y vio a un ejemplar de macho de gran belleza. Quedó pasmada. Él le sonrió. Varios días volvió al mismo lugar y siempre encontraba al hombre. Se enamoró de él, temerosa por todo lo que le había ocurrido con los hombres. Rodolfo, que así se llamaba él, era un rufián que se presentó como profesor de educación física y le dijo que la amaba. Pocos días después tuvieron una relación sexual y Alcira creyó que este ratero, soplón de la policía pero bello ejemplar masculino, le proporcionaría la ternura que había perdido con la muerte de su madre. No fue así: el hombre desapareció diez días y cuando reapareció la trató con violencia porque ya la consideraba como una posesión. El deseo es arma fisiológica potente: tuvieron una relación sexual violenta, plena, porque el hombre era un maestro en técnicas sexuales. Pero esta vez ella se impuso, discutieron, pelearon y Alcira, dándole un golpe en la cabeza con una silla, lo obligó a confesar que tenía familia en Rosario aunque, dijo, estaba tramitando la separación para casarse con ella. No le creyó. Porque los daños recibidos hicieron crecer la incredulidad en la mujer. La habitación era un desastre por la pelea que habían tenido pero toda la escena parecía real. Porque ¿qué puede ser más real que lo que inventa, imagina o sueña el hombre? Ahora sí, perdida la madre; a punto de ser violada por el hermano; violada por su padre y engañada por un rufián, Alcira se volvió loca. Pero muchísimas veces los dementes son indetectables porque poseen una enorme inteligencia. Tal el caso de esta muchacha. Se reafirmó en ella la idea de que “todos los hombres” son malvados y apareció, con fuerza brutal, la necesidad de vengarse de Rodolfo; de vengarse en Rodolfo del daño que todos los otros le habían hecho. A partir de entonces la de Alcira fue una alegoría sobre el mal: en todo lo actuado por ella con precisión y desdén hubo una deuda simbólica; un daño imaginario y, al mismo tiempo, efectivo; y algo más, un agujero en la esfera de lo real. Porque los seres humanas toleramos mal las cachetadas de la realidad. Siempre había sido bondadosa pero, de inmediato, se endureció y el gusto agrio de la decepción la impregnó de odio. Había fallado en la gestión de su vida. Más aun, todo su discurso adquirió características alucinatorias. Ocurrió sin que mediara metalenguaje alguno porque el deseo de Alcira basculaba con el objeto, Rodolfo, que lo causaba, y que no era otra cosa que lo fantasmático de sus sentimientos, pero el fantasma “no soporta la palabra” (1). Saber es un misterio: aprender cuesta y pensar el amor es muy bello, pero llegar al acto había sido un camino lleno de inmundicia. Su visión del hombre se le volvió anamórfica. Ahora sí entró en plena crisis psicótica, aunque su natural inteligencia brillante pudo esconderla. Y la ancló en la orilla equivocada del tiempo. Hasta aquí los actos de Alcira fueron lo que podemos llamar la inauguración fundadora del espacio del juego temporal de su venganza y decidió llevarla a cabo. Su identidad ha cambiado y sigue cambiando. Su ser ahora es el ser como diferencia. El ser como tiempo. La identidad, su cambiante identidad, es la forma de la diferencia, como razón de lo que alguna vez fueron sentimientos sensibles. Aunque su ser como todo ser tenga un enemigo que es la nada. En esos momentos comenzó la dura batalla entre su natural bondad, que es un sentimiento noble y puro, y el deseo de vengarse que era (para ella) sucio y cruel. No se puede desconocer que la vida de Alcira, hasta aquí, estuvo recorrida por un pathos melancólico. Por eso se le transformó en totalitaria e interrogativa, por mucho que ella lo negara. Y, por momentos, en una imprecisa estructura fisurada, aunque siempre estuvo vigente en ella el odio, que es el encanto de la perversidad y de la perversión. El odio es un vicio; como la locura y la maldad, aunque nunca llegó a saberlo pese a su inteligencia. No puede llamar la atención que, entonces, por un lapso muy breve, la catástrofe y la des-estructuración la invadieran, sin causarle demasiado daño. Salvó de la des-estructura el núcleo de su yo-sujeto, convertido ahora en odio total. Pero claro, sucedió que en ella había madurado una potencia destructora, desarrollada sutilmente; simple, posible y frágil a la vez, puesto que la fragilidad no es escarnio de la dureza; ya que ambas están hechas con el tejido de la amenaza. Alcira la padeció como un estremecimiento arcaico. Tomada la decisión se lanzó a concluir su venganza. Vengarse de alguien es robarle la completitud y el lenguaje del ser que le son propios. La mujer, un ente en vías de estallido, se impuso con furia el realizar su propósito. Y para hacerlo produjo la metáfora que la conduciría hasta el fin de su camino. Viajó a Rosario. Sabía dónde vivía Rodolfo. Llegó hasta la casa de su ex amante y le relató a la mujer, y a los hijos que ya eran bastante grandes, todos los hechos criminales de la vida de su marido: les entregó prueba tras prueba, que laboriosamente había reunido, ayudada por un amigo detective. Salió y caminó con tranquilidad: se escondió en la esquina de la manzana donde vivía la familia del sinvergüenza. Éste llegó altivo y pleno de envanecimiento. Cuando lo vio, Alcira recordó la pregunta de Nietzsche: “¿Puede un asno ser trágico?”. Determinó que no hay domesticación posible para esta bestia-Rodolfo, falsa y engañadora. Al rato vio cómo la esposa y sus hijos lo echaban de la casa. Chistó al hombre y él se asombró, pero Alcira le indicó que la siguiera. Caminaron kilómetros en silencio y atravesaron la ciudad. Cuando Rodolfo intentó desistir, ella le hizo saber que conocía todos sus delitos y le advirtió que lo denunciaría al juez Javieres, quien lo odiaba porque la policía lo protegía ya que era su soplón. Pero como ahora ella tenía pruebas contundentes contra él —le mostró decenas de fotocopias—, cuando las entregara al juez, éste lo encarcelaría, cosa que produjo espanto en el hombre. Los dioses han muerto para Rodolfo en su mundo improbable. El silencio imperfecto los rodeó. Por un momento la mujer quedó estática, sonrió y, como Hume, pensó que la relación de identidad, su identidad, que ahora está a punto de completar, la había conducido hacia la reflexión y la diferencia. La semejanza de todos los hechos que realizó para poder llegar hasta este punto de su senda vengativa, esa semejanza la condujo a las relaciones de las cosas naturales. Obviamente: “Sin imaginación, no habría semejanza entre las cosas”. Ni identidad, ni diferencia. La semejanza terminará de cumplir su obra. Miró a Rodolfo con desprecio y, con gesto altivo, le indicó que volviera a seguirla. Además, guste o no, el hombre, afirman, es la medida de todas las cosas. Aunque Alcira pensaba que era mentira; que Protágoras se había equivocado: porque el hombre para ella no es medida de nada. Sólo escoria, inmunda confusión de la realidad enmarañada, tosca, embrutecida e insufrible. El ex amante se dio cuenta de que Alcira tenía todos los hilos de su vida en las manos, por lo que el hombre se vio obligado a seguirla. Atravesaron Rosario y llegaron al campo desierto que lo circundaba. Allí, junto a la inmensidad de los postes del alambrado que rodeaban una estancia, se detuvo Alcira. Estaba transpirada y algo sucia por el polvo de la caminata. Vestía una pesada túnica que la cubría desde el cuello hasta los zapatos. Rodolfo la enfrentó con su soberbia habitual: —¡Hola! ¡En qué vieja te has transformado! Alcira, vestida con lo que llamaba “su traje de monja”, lo entreabrió: debajo no había una vieja sino una mujer espléndida. Rodolfo quedó mudo. Intentó extender sus manos para atraparla. Alcira lo amenazó con una pistola calibre 25. —¿Creés estúpida que con ese chiche inservible me detendrás? Un disparo perfecto le rozó el cuero cabelludo en el inicio de la pelambrera de la frente y el leve impacto en el frontal arrancó la piel y lo hizo caer. No perdió el conocimiento porque la bala sólo había arrancado un trocito de piel, que sangraba, y una astilla pequeñísima de hueso, pero estaba desorientado. —Yo, Rodolfo, no sólo no he envejecido, sino que estoy mucho más hermosa, ¿no es verdad? —Alcira dejó que su ropa se abriera del todo y mostrara su belleza. Rodolfo intentó una estúpida conquista. O reconquista. —¡Seguís siendo el mismo idiota! —dijo la mujer con asco. —Vos estabas loca por mí. Y hoy las mujeres siguen volviéndose mudas cuando me ven. —Cierto, Rodolfo, muy cierto. He seguido toda tu trayectoria y es verdad que continuás teniendo mucho éxito con las mujeres —sonríe—. Pero eso se acabará hoy, ¡basura! —¿Me vas a matar? —preguntó el hombre aterrorizado. —No, ¡estúpido! La muerte no es castigo. Pero esto sí. Extrajo del gran bolsillo de su vestido monjeril una jeringa de vidrio llena con veinte centímetros de ácido clorhídrico. Sacó el tapón que la obturaba y la descargó sobre el rostro de Rodolfo. Los gritos del hombre llenaron la tarde de terror hasta que se desmayó. Alcira contempló un buen rato cómo el ácido destruía los rasgos del que fuera un hermoso hocico, convertido ahora en una masa de carne quemada. Se alejó con lentitud. Creyó que ahora la venganza le devolvería la paz. En la oblicua tersura del atardecer la nueva diferencia y la identidad, en Alcira, deberían ser entes inaugurales de la recién fabricada existencia, simple como las flores nocturnas y jadeantes como el tiempo. Pero no fue así porque no era cierto. La inextirpable culpa se volvió contra ella convertida en fantasma. Alcira gimió; fue inútil. El abrazo fantasmático se cerró. Era el remordimiento que había estado frenando con brutalidad en los últimos meses, porque en el fondo de su ser la violencia le repugnaba. Ella misma se estaba volviendo fantasma. La violencia no podrá nunca contra la bondad y si lo intenta sobrevendrá el desastre. Puso el caño de la pistola en su boca. Apretó el gatillo. Rodolfo despertó: estaba ciego. Se arrastró y palpó la cabeza ensangrentada de Alcira. Se puso de pie desesperado y comenzó a correr para huir, pero tropezó con todos los postes de la alambrada y vivió el resto de su vida cayendo y levantándose cada vez menos, en lo que quedó de su corrupta vida. 1. Lacan. ** Osvaldo Rubens Sado ors72@arnet.com.ar Escritor y médico argentino (Carapachay, Provincia de Buenos Aires, 1933). Graduado de médico en 1959 en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Ha publicado el cuento “El castillo” en el suplemento literario de La Gaceta de Tucumán (1966), que dirigía el crítico Daniel Alberto Dessein; la novela Por la tala y la quema. Olarión (2004), el libro de cuentos La riolita en el mosaico (Editorial Pasco, 2005) y el libro de poesía y artículos antibélicos Uranio enriquecido y el amor (2006), sobre la guerra de Irak. Poemas suyos han aparecido en la revista bimestral Parnaso y en la revista digital Añil. === De otros diluvios (extractos) Amanda Reverón ===================== (Nota del editor: en mayo apareció De otros diluvios, el segundo poemario de la poeta, narradora y dramaturga venezolana Amanda Reverón, compuesto por textos que van de la sensualidad sutil a la asunción femenina del sexo como expresión del amor. “De otros diluvios es ese vaso con whisky”, dice Aída Calderón Ochoa en el prólogo, “con el que brindamos por todo lo pasado y por lo mucho que nos queda por vivir”. Hoy presentamos a los lectores de la Tierra de Letras algunos de esos diluvios). *** Las últimas horas Seguramente estas no serán las últimas horas y aún cantaran los pájaros augurando despedidas. Entonces sembraré agujeros en el tiempo con aleteos plenos de memoria fieles a la esperanza quijotesca para no temerle a los molinos (ni al viento). Seguramente desandaré y estas horas pretenderán sentenciarme pero yo sé que no serán las últimas. *** Aún no me espera la lluvia Digamos que aún no me espera la lluvia que puedo montarme sobre el tejado y hacer el amor con los pájaros con el sol a mis espaldas. Despejar las incógnitas de las nubes que pasan trastocar con mis manos la incertidumbre del tiempo. Digamos que aún no me espera la lluvia que este olor es apenas la sentencia de las gotas que empaparán sin remedio los ecos de mi existencia. *** Naufragio I Para naufragar sólo me bastan tus manos *** Naufragio II Amar esta certeza de tu proximidad esa que de pausa en pausa me despoja sin tregua de las excusas que he ido coleccionando *** Naufragio III Tomé prestadas tus manos eran imprescindibles (debía saber si aún yo existía). *** Naufragio IV Hacer de las noches un ritual que exorcice tus manos digamos que he sobrevivido a otros diluvios... *** Naufragio V Desnuda breve palabra que te precede... *** Naufragio VI Después de todo sí, después de todo un simple beso que desate las pasiones. *** Naufragio VII Un espacio un milímetro de tu cuerpo que me salve que me lleve hasta la orilla. *** Naufragio VIII No es la soledad sino las ausencias que la habitan... *** Vientre Que la tempestad de este vientre te convoque no es novedad en este espacio nocturno (torrencial de tus manos y de tu húmeda lengua) complacencia lúdica de este cuerpo que perennemente esta ávido de esa parte blanda de tu ser que al tacto es acero templado corroyéndose entre mis piernas. *** Aproximación a mi soledad Más que una frase o circunstancia esta soledad no es más que el inclemente silencio de mis manos que la tristeza y la melancolía profunda de mis labios esta soledad que ha crecido devorándose recuerdos anécdotas cantos más que un estado de ánimo es un espacio en donde habito con mis letargos. *** Ha prescrito El derecho al despecho ha prescrito es absurdo no lo niego ya el amor no es, lo que antes era / así mismo el desamor. Han desaparecido del ámbito nocturno las rocolas han disminuido las atormentadas almas que se ahogaban en licor en los parques ya no pasea un hombre con las manos en los bolsillos. ** Amanda Reverón amandar1@hotmail.com Poeta venezolana (Puerto Cabello, Carabobo; 1973). Reside desde hace varios años en La Victoria, Aragua. Ha publicado De la noche a tus ojos (2004) y De otros diluvios (2007). En 2005 participó en el II Festival Mundial de Poesía convocado por el Ministerio de Cultura de Venezuela (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve). Actualmente es coordinadora de la Plataforma del Libro y la Lectura para el estado Aragua, desde donde ha organizado, para sus capítulos en ese estado, el Primer Congreso Nacional de Cultura (2006), el 4º Festival Mundial de Poesía (2007) y la Feria Internacional del Libro (Filven, 2006 y 2007). === Cuento de primavera Carmen Marques Bellosta ====================== Esta historia comienza un día cualquiera de un año cualquiera de un mes de mayo. La ciudad no importa, sólo diré que todo sucede en una antigua librería de una de las principales avenidas de la urbe. El nombre de la calle tampoco importa, aunque la librería está anunciada como Robertson’s Books and Blend Cigarettes. Para encontrar el establecimiento hay que caminar al menos veinticinco minutos desde mi casa, atravesar dos plazas y girar tres veces a la izquierda y otras tres a la derecha. Siempre debo seguir estas directrices, de lo contrario terminaría por perderme. La primera vez que entré en Robertson’s mi día había sido un infierno, de manera que al anochecer decidí pasear un rato para airear mi mente y reconfortar mi espíritu. Recuerdo que por aquel entonces me dedicaba a estudiar y a escribir en solitario. No tenía intención de publicar nada, además, y debido al estricto horario de trabajo al que me sometía, al final de la jornada mi cabeza sentía que era una olla a presión a punto de estallar. Como digo, aquel miércoles salí a deambular por las calles, sin embargo existía una profunda diferencia respecto a los otros días, pues al cuaderno en el que estaba transcribiendo mi última obra se le habían agotado las páginas. Así que la intención no era únicamente darme un garbeo sino encontrar una tienda donde dispusieran de cuadernos como los que utilizaba. Debo remarcar que estas libretas no son fáciles de encontrar, pues acostumbran a establecer un vínculo misterioso con el escritor que las ha adquirido. Pero la cuestión que ahora me interesa es que mis pasos, aquella tarde de mayo, me condujeron frente al escaparate de una librería que no había visto nunca antes. Como no tenía prisa abrí la puerta y entré. A primera vista no había nadie. Al principio me entretuve algunos minutos en la sección de novedades, atravesé las estanterías y finalmente me detuve en el rincón dedicado al fumador. Sí, me quedaba un único cigarrillo, así que una cajetilla no me venía nada mal para pasar la noche delante del ordenador y desdibujar mis ideas. Al estar solo repasé de nuevo las estanterías, una y otra vez, incluso estuve tentado a esconderme bajo la sudadera algún ejemplar que otro. El mutismo de la atmósfera comenzaba a incomodarme, de manera que pregunté alzando la voz si había alguien. Necesitaba que me cobraran el paquete de tabaco. Volví a gritar un “¿¡Oiga!?”, tras el cual el movimiento de unos pasos me alertó de la presencia de alguien. —¿Desea algo, señor? —preguntó aquel ser diminuto. Apenas pude contenerme. ¡Un enano librero! Ante mi incredulidad pensé: ¿y por qué no? ¿Quién ha dicho que los enanos no puedan ser libreros o tabacaleros o ambas cosas? —Sí, por favor. Quisiera esta cajetilla de Blend. —Ya. ¿Y no necesita nada más? —preguntó el enano con un deje de misterio. —Ummm, déjeme pensar... No, creo que no —respondí. Entonces el enano deslizó sobre el mostrador un cuaderno de tapas negras. Era la libreta que andaba buscando por toda la ciudad. —Pero... —¿Sí? —¿Cómo..? —¿La va a necesitar o prefiere dejar de escribir? —No, no, me la llevo. Al salir de Robertson’s ya era de noche. Regresé a mi apartamento y calenté en el microondas una tortilla precocinada. Cuando terminé de cenar abrí la cajetilla de tabaco, levanté la tapa de cartón e intenté extraer uno de los cigarrillos. Había algo que me lo impedía, así que con unas tijeras corté los bordes del paquete. En el interior había una tarjeta plateada. Al principio creí que se trataba de alguna promoción, pero al desdoblarla leí: “¡Gracias por elegirnos! Puede recoger su premio en Robertson’s”. ¿Roberton’s? ¿Y por qué ahí? ¿Acaso no existen miles de estancos en el país? Guardé la tarjeta entre las páginas del nuevo cuaderno y me acosté en la cama. A la tarde siguiente volví a buscar la librería, pero me resultó imposible dar con ella, así que al cabo de dos días me prometí no detener mis pasos hasta haberla encontrado. De esa manera conseguí llegar ante el diminuto establecimiento. Esta vez el enano se hallaba encaramado a una escalera, colocando libros en las estanterías superiores. —Buenas tardes —dije con algo de temor. —¿Sí? —He venido a por el premio de la cajetilla de Blend. —Ha venido a por el premio... —repitió el enano. —Exacto —contesté tan solemnemente como pude. —¿Y por qué cree que yo tengo su premio? Esta vez comencé a dudar. —Bueno..., porque así lo indica en la tarjeta. —Ya. Señor, debería usted aprender a leer antes de aventurarse a escribir, ¿no le parece? —Perdone, pero no entiendo a qué se refiere. —¡¿Acaso pone en su tarjeta que YO tengo el premio?! ¿No será que sencillamente puede recogerlo en Robertson’s? —Sí, claro, pero... usted parece ser el dependiente del establecimiento. —¡Por supuesto! P-A-R-E-C-E, sólo P-A-R-E-C-E. Ante la impertinencia del librero diminuto comencé a sulfurarme. Jamás entenderé cómo fui capaz de hacer lo que hice. No es que pretenda justificarme, pero en verdad aquel enano cuarentón estaba a punto de provocarme una crisis nerviosa. —¿Y bien? —volvió a preguntar levantando la ceja derecha. No pude contenerme. Tomé el primer libro que pude alcanzar y de un puntapié empujé la escalera sobre la que estaba subido el enano. Salí corriendo avenida abajo hasta que perdí de vista el rótulo verde y marrón de la librería. Jadeaba de agotamiento, el corazón amenazaba con rasgar mi cuerpo de tanto palpitar, el sudor empapaba mi camisa. Necesitaba sentarme. Entré en una cafetería y pedí un agua. Me dejé caer en una de las butacas, cerré los ojos y pensé: “¡cálmate, cálmate!, tampoco ha sido para tanto”. Cuando abrí los ojos el botellín de Vichy estaba servido. Respiré hondo, bebí un sorbo de líquido y comencé a tranquilizarme. Sobre mi regazo se encontraba el libro que le había robado al enano. El lomo era negro. No era un libro, no, no podía serlo. Era uno de los cuadernos que acostumbraba a usar para escribir. Aparté la goma elástica que lo envolvía y leí la primera página: “Cuento de primavera. Relato para V. Boyce”. Al final de la página había una anotación en cursiva: “Nota: este cuento tiene garantía de por vida. En caso de que usted no sea V. Boyce nos veremos obligados a desvanecer todas las palabras de sus escritos. Si por el contrario es usted V. Boyce, entonces ya puede publicar su nueva obra. Le recordamos que su certificado de calidad trasciende su propia vida. Gracias”. Sí, yo era V. Boyce y no alcanzaba a comprender nada, a parte de que existía una especie de garantía vitalicia. “Cuento de primavera” tuvo un éxito inimaginable entre lectores de todas las edades. Sin embargo, nunca llegué a esclarecer qué había sucedido aquella tarde, pues tras leer la nota me quedé profundamente dormido. Al despertar me hallaba sentado frente a mi escritorio con el cuaderno de tapas negras abierto entre mis manos. Ahí estaba la historia. Jamás sabré con certeza si lo escribí yo o, por el contrario, resultó que el enano era algo más que una simple alteración del código humano. He vuelto a pasar decenas de veces por delante de Robertson’s siguiendo las instrucciones que anoté aquella tarde de mayo. Me he asomado a través del cristal del escaparate, pero no me he atrevido a volver a entrar. Desde entonces, hace ya más de tres meses, no he escrito una sola línea. La semana que viene tendré que entrar. Quizás necesite cigarrillos y un nuevo cuaderno, porque éste ya se ha acabado y la inquietud por escribir otra obra comienza a apoderarse de mi ánimo. ** Carmen Marques Bellosta marquesbellosta@hotmail.com Poeta y narradora española (Barcelona). Estudia filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es) y estudió biblioteconomía en la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es). Cursó estudios de piano y canto y se inició en el estudio del violín. Ganadora del premio Sant Jordi en categoría de adultos en relato breve en 1998 y 2002. Tiene registrada una novela breve titulada Qaanaaq, acerca de un viaje interior hasta el Polo Norte. Escribe con frecuencia cuentos para adultos. Su ocupación actual es la filosofía y la escritura. === Todas las voces, mujer... (extractos) Delfina Acosta ============= *** Estatua en la plaza verde Te esperaría. Yo sería, amado, la primera en llegar hasta la vía, y la última en volver, con un paraguas, de la estación del tren que te traería. Iré hasta el mar como la lluvia, a veces, y pasaré del mar a la otra cita, en el muelle del puerto, frente al río. Seré la gris silueta que tirita. Inmensamente sola como novia saldré a buscarte y volveré tardía. Del balcón a la plaza partiré. Seré una estatua de melancolía. Y a la hora puntual de nuestras muertes, si llegara primera a nuestra cita, te estaré ya aguardando para darte mi amor en una blanca margarita. *** Dientes Estrella que es error, yo soy los dientes, y solamente dientes, no la boca que yerra, miente, injuria, a Dios calumnia, y cuando su áspid guarda queda roja. Ay, pobres bocas, lenguas enredadas con las malas palabras que hablan solas. Yo soy los dientes que castañetean cuando filosos muerden a las rocas. Las bocas son carmín que en la intemperie pierden su fuego; en su lugar, las rosas en las muy frías noches, de sus frentes dejan caer sobre el amor sus gotas. Soy como Hefesto, dios que cojo y feo, pelea doy, mas llama que se llora, no sé qué frase mágica invocara para una vez besarte oscura boca. *** El beso Voy a contarte un cuento que otras saben. Las menos como tú jamás supieron. Era un juego de a dos pues se enfrentaban un rey hermoso y una reina a besos. Y érase que ella alegre se moría como última tecla en cada beso. Y él riendo tomaba con su boca un poco de su lengua y de su aliento. Pasó el verano bajo el puente chino, sopló el otoño y garuó el invierno, volvió la primavera y se marchó detrás de un par de niños aquel juego. Y érase esa mujer que aún lo amaba, y moría de pena, pero en serio. Y érase la tristeza en el ciprés la hora en que llovía en ese reino. *** Estalactítico Y cómo cuesta no ponerme triste en esta tarde abierta al viento norte, no replegar mis alas y sumirme en las suaves olas de mi lecho. Entonces, ya acostada, hacer memoria de algún afortunado parpadeo, mi calculada prohibición, mi airosa tristeza alimentada con argento. Y cómo cuesta no volver el rostro en dirección al fresco de violetas, y preguntarme en dónde he malogrado los últimos temblores de mi sangre. Hubiera sido justo que en la hora exacta del hechizo, cuando terso aún tenía el rostro tú amabas, me hubiera vuelto yeso en la intemperie. *** Argucias femeninas Aún me queda un número en los guantes: un hijo de ojos grandes, plasma cálido y ombligo medicado con yoduro que pariré en un marco de anestesia. Su llanto habrá de ser tu media vuelta después de haber dispuesto que te vas, que ya te fuiste, y por aquel gemido darás de nuevo con mis senos firmes. A donde vayas llevarás su olor y la visión compleja de su feria: canarios de aluminio y marionetas ahogándose en bañera soleada. Imprevisible giro de coraje. Ranura de tableta violentada en pos del comprimido veintiuno. Un trago de agua sella mi carácter. *** Electra duda Acaso esa mujer —creo haberla visto siempre—, que me mira al modo mío desde aquel inmenso espejo, que viste mi traje azul y lleva este pañuelo de color dándole vueltas en olas a los hombros —parecía más contenta hace un instante—, no soy yo. ¿Es posible dudar de los espejos? ¿Qué de la calóptrica y sus leyes? ¿Qué de las imágenes sensatas? Años que llevo mirándome en sus rostros, dudando seriamente de su fidelidad. Anteayer el busto de Ifigenia, hija de Agamenón, rey de Micenas y de Argos, esta mañana Juana, abanderada y resuelta, Virginia Woolf a la tarde, aterida de mar, amamantando crustáceos. Ahora, ¿quién se atreverá a decirme que esa mujer de enfrente y sentada frente al espejo, soy yo, setenta veces yo, sin mirarse antes en él? *** Resoluta Marta Lynch ¿Qué te traes luciérnaga? ¿Qué te traes que embistes mis espejos, sin pausa? No es de ti ciertamente esta torpe acrobacia; yo te sé destinada para un rumbo más hábil sobre un verde espacioso en la margen del río; mas, si acaso decides dando giros mortales perecer ante tanta resistencia dorada, mira qué desconcierto: ¡una luz virtuosa anhelando la sombra! ** Delfina Acosta delfina@abc.com.py Poeta paraguaya (Asunción, Paraguay, 1956). Su primer poemario, Todas las voces, mujer..., obtuvo el Primer Premio “Amigos del Arte”. Integró el Taller de Poesía “Manuel Ortiz Guerrero”, dando a conocer algunas obras en publicaciones colectivas. Publicó el poemario La cruz del colibrí, con prólogo de la poeta Gladys Carmagnola; reunió en el libro El viaje sus cuentos que obtuvieron premios y menciones en concursos literarios. Su obra Romancero de mi pueblo mereció el segundo premio “Federico García Lorca” y su poemario Versos esenciales, dedicado a Pablo Neruda, obtuvo el Premio Pen Club del Paraguay. Su último libro, Querido mío, obtuvo el premio “Roque Gaona” (2004). Sus obras (cuentos y poemas) están incluidas dentro de numerosas antologías nacionales y extranjeras. Es columnista del diario ABC Color (http://www.abc.com.py). Dirige el Taller de Poesía de la Manzana de la Rivera. === Dos relatos Paula Moya =========================================== *** Equis Aunque no fuera más que un cuento, algo más trascendente que las comunes líneas plañendo tirria, plenas de amargura y de enfermedad. Equis buscaba salirse de sus propias estructuras, de garabatos nostálgicos y sentimentalismos pegajosos. Equis buscaba escribir un cuento con cierta coherencia y forma, y no esos poemas o escritos intrascendentes que siempre al final le resultaban repetitivos y caóticos. Según él, era ésta la única manera de sentirse mejor, más humano y más manso: vomitar un cuento cuanto antes desde las entrañas y a presión. Después de eso, la lenta sublevación de las plantas de los pies contra el terreno. Después lo etéreo. Ahora bien, éste no es el principio sino el que sigue: Equis es enjuto y aparentemente gris, algo introvertido. Sale de su departamento y hace el mismo recorrido que ayer y antes de ayer. No sabe decirse por qué pero aunque a veces así lo quiere no puede cambiar su itinerario. Una fuerza extraña lo llama desde lo hondo de esas calles tan comunes a sus ojos y a sus pies. Quisiera, sí, caminar otros átomos pero la siempre inexacta certidumbre de que esta vez sí sucederá algo que cambie otro algo lo hace siempre volver, estúpidamente, a los sabidos rincones. Así se lo ve a Equis muy de vez en cuando con su piloto gris y su cigarro, siempre mirando sus propios pies. Pensando vaya uno a saber qué cosas. La gente que pasa apenas sí se da cuenta de su presencia y él se compara a veces con especimenes o fenómenos, y no se aflige al hacerlo sino que, por el contrario, lo sacude cierta cosa dentro que él todavía no ha dado en saber qué es. De cualquier manera, lo común es que Equis repose en la a veces exagerada tranquilidad de su habitación. Equis tiene, como todos, hábitos particulares que dan que hablar a la chusma del edificio, a las viejas de rostros surcados y pasados por rimel que se juntan dos por tres a escupir verbalmente a cuanto individuo se les antoje. Cuando llueve el tal Equis abre la ventana y asoma la cabeza o las manos durante unos minutos y ríe a carcajadas. Tanto le gustan a Equis los días de lluvia. Equis tiene taquicardia cuando se va a dormir, toma café a la mañana y mates por la tarde, acompañado por sus pies y sus cigarros. Equis escucha música y a veces, cuando nadie más que él mismo lo está viendo, baila y se mira los pies, los busca y los persigue, para que no se le escapen. Equis me dice que sin sus raíces aferradas a la tierra él no podría pensar, se le ha metido en la cabeza que es con los pies bien pisando como las cosas debieran marchar. Era otoño, los días se venían cada vez más fríos y casi no alcanzaba con la plata que mandaba papá pero Equis no se dignaba a trabajar. Él escribía poesías y fumaba cigarros. Dormía y miraba llover. El día en que Equis quiso escribir un cuento todo se revolucionó adentro suyo. Tomó la lapicera, miró el papel en blanco y no fue capaz de contar ninguna historia ni imaginarla siquiera. Lo intentó varios días pero siempre era igual. Siempre eran las comunes líneas plañendo tirria, plenas de amargura y de enfermedad. Pero una historia... Equis ya no podía dormir, escribía y rompía papeles a cada segundo, una espantosa obsesión lo había enceguecido. Fumaba mucho, comía poco. Pensaba y no pensaba nada al mismo tiempo. El cuento significaba tanto más que un cuento, era salirse de sus propias estructuras, romper con todo lo que había sido su vida hasta el momento. Escribir un cuento y empezar de nuevo. Era verdad, podía sonar absurdo que de un día para otro la idea de escribir un cuento se le había metido por las fosas nasales como una mosca y no había dejado de zumbarle en la cabeza, no decía que no lo fuera. Pero esa mosca desató adentro suyo algo que no sentía desde sus años de adolescencia. El aleteo constante del insecto entre sus sesos fue como una semilla o, mejor aun, la gota que faltaba para que todo lo que había sido escondido y cultivado desde hacía años se derramara por todo su ser. Tal fue la inundación que el agua comenzó a filtrarse por los ojos acompañada por extraños espasmos y convulsiones. Era verdad, no era sensato. Pero qué le importaba. Sólo supo que quería saltar. Impactar contra la vida de sopetón, darle una cachetada y lamerla. Saltar de una condenada vez. Después se supo de él que no estaba loco como osaban decir los del piso de arriba. Sus poesías se publicaron dos meses más tarde pero no fueron gran cosa. Yo todavía pienso en Equis y en sus ojos mirando sus pies cuando saltaba desde el segundo piso. Justo ahí escribió su cuento. Cuando vio que sus pies caminaban el aire. Afortunadamente el éter pudo más que la puta gravedad. *** Gloria a la gravedad Bien me vendría que entendieras apenas, que rozaras apenas con tu entendimiento que lo que pienso no es para nada un pensamiento. Te darás cuenta cómo insisto con esto de que en realidad hay nada en este cráneo. Verás, yo no sé de qué manera ha sucedido pues ni siquiera ha hecho falta darme cuenta. Simplemente un día metí mis manos en mi garganta y hallé una curiosa masa encefálica. Yo no sé si todas las demás serán de esa manera pero que era digna de ser vomitada, no lo dudo. De a poco empecé a tirar, se estiraba y se contraía pero sin resistirse. No era dolor, era como sacarse pan viejo de las muelas. Era una náusea lejana, apenas perceptible. Una vez afuera la muy masa (sí que lo era) se me planteó sesuda y pobre entre las manos. No supe ya si volverla a su sitio o qué. Mis ganas de aplastarla contra el suelo, de escuchar su pegajosidad expandirse hueca y húmeda en las baldosas del piso se acrecentaban considerablemente. Me debatí unos segundos sobre tal o cual cosa, elaboraba planes y los destejía con una tranquilidad de pez, siempre con la masa aquella entre mis manos. Me decidí por fin a regresarla a su espacio; bien pensé que por donde saliera ya no podría volver a entrar por una cuestión biológica de mi ser. No quería encontrarme con mi masa mirándome desde lo hondo del inodoro. Así, la tomé de una punta, relajé mis fosas nasales y comencé el retorno hacia lo oscuro. Minutos después comprobé que también sería imposible la vuelta por mis narices: aunque la empujara, hiciera presión o inspirara con fuerza la masa se limitaba a pender como un gran moco caprichoso y negro. Las orejas también supieron sufrir la hazaña. Y nada. Nada de nada. Comprendí que el regreso jamás sucedería y me encontré ya por tercera o cuarta vez con el seso entre las manos. Así, fue menester obedecer al impulso primero que antes rechazara. Tomé la masa entre las manos, levanté las manos sobre la cabeza, encorvé un poco la espina dorsal. Plaf. Allí quedó sesuda y débil en el pavimento, expandida y masa. Qué raro se sintió entonces no sentirme rara en absoluto. Comprenderás ahora cuando te digo que nunca pienso que mis limitaciones y que todas esas cosas que parecen literatura y que vos considerás absurdas, son jodidamente ciertas. ** Paula Moya paulitus_88@hotmail.com Escritora argentina (Mar del Plata, 1988). Es estudiante del primer año de arquitectura. === Flecha, tallo y antorcha Nuria Ruiz de Viñaspre ================== a S.A.M., para suturar la otra geometría de su vientre I Hay algo en ti Que arranca la planta que hay en mí Y me separa Y me va uniendo a la raíz De ese algo que siempre sigue en ti Debatiéndome en tu centro II En tu cuerpo Intensa Una flecha destaca Una espalda se ausenta Y en la tierra húmeda de tu vientre Una raíz asciende hasta tu asustado rostro Una flecha cerrada Una flecha que aísla III Vertical y en relieve La herida azul llena de dirección Flota, solitaria, en el cielo de tu ombligo Y desde el mármol que hay a la espalda de tu vientre Emerge el tallo de la flor erguida que es tu cuerpo Eje que sella irremediablemente El diámetro de tus caderas con tu delgado cuello Triángulo imaginario de entendimiento ajeno IV Cicatriz fosilizada de mirada oblicua Antorcha mía carbonizada Desterrada del aire de la piel que te creó Fuiste desdeñada por un aliento que olvida Y emerges eterna en la mano atrevida Que impulsa líneas en tu aire quieto Y mientras tú, arcaico dibujo Envuelves los labios que por allí pasan Labios y vuelos desligados Manos y labios míos Que morderían tu boca sin peso Para quitarle al cráneo que hay detrás relieve Y a la nuca rudeza ** Nuria Ruiz de Viñaspre nruiz@e-factory.es Escritora, redactora y correctora profesional (La Rioja, 1969). Ganadora del XX Premio Ciudad de Tudela de Poesía y finalista del Premio de Poesía Academia Castellano Leonesa de Poesía, el IX Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya, el Premio Internacional Sial de Poesía y el Premio de Poesía María del Villar. Ha publicado El mar de los suicidas y otros poemas (Huerga y Fierro, 1999, Madrid); Desvaríos subterráneos (Ediciones Devenir, 2001, Madrid; Ediciones Globo, 2001, Gran Canaria); Ahora que el amor se me instala (Editorial Celya, 2003, Salamanca), con prólogo de Eduardo Mendicutti, y El campo de tus sueños rojos (Editorial AC Mañana es Arte, 2004, Madrid), con prólogo de Rosa Regàs, versión bilingüe portugués. Además textos suyos fueron incluidos en la antología La otra voz. Poesía femenina 1982-2005 (Ediciones 4 de agosto, 2005, La Rioja). Ha organizado presentaciones de libros, lecturas y otras actividades literarias. Ha sido miembro de jurado en diversos certámenes literarios nacionales e internacionales y ha coordinado diversos talleres literarios. Intervino con producción poética propia en las V Jornadas de Poesía Última de la Fundación Rafael Alberti (Cádiz, 2003; http://www.rafaelalberti.es/asp/fundacion.asp) y en el III Festival Internacional de Poesía del Moncayo (Ediciones Olifante, Litago, 2004). Poemas suyos han sido publicados en las revistas Texturas (http://www.geocities.com/revista_texturas), Calidoscopio, El Otro Mensual-EOM (http://www.eldigoras.com/eom), y Agulha-Jornal de Poesía (http://www.revista.agulha.nom.br). Perteneció al consejo editorial de Editorial Celya (Salamanca; http://www.editorialcelya.com) y actualmente trabaja en el Grupo Anaya (http://www.anaya.es), en Madrid. === Dos relatos Roderick Guzmán Meza ================================= *** La sepultura Cuando lo enterraron Tiberio tenía los ojos abiertos como esas imágenes de galaxias aparecidas en los libros de texto o más bien deberíamos decir remolinos estelares inundados por polvo helado y granizos febriles. Sucumbió a la detonación de sus arterias, el rastro de la vida seguido por su sangre fue borrado y despistó su viaje, agotó el pulso de su magnética soledad. No había modo de comprender el tiempo, en esta posición de horizontal inercia era víctima de espasmos y de cóleras incontenibles por parte de los bichos y sus propias secreciones. Sereno bajo la tabla cerrada de su féretro, su silueta se diluía mientras sobre la hierba húmeda y reverdecida por las últimas lluvias, los enterradores arrastraban las palas al profanar su memoria. Miraba la cubierta de su ataúd con una languidez alcohólica, mientras el icono religioso le dedicaba un parpadeo sin presunción ni interés, con esa indefensión de los terrenos martirizados por maquinarias, con sus agujeros azules llenos de los vapores exhalados desde su carne agrietada, recorrida por la torpeza de los cilíndricos fenómenos eléctricos expulsados de su alma por el último suspiro, mientras las gotas de lluvia horadaban el edificio de la vida demolido por enormes bolas de amoníaco y explosivos enterrados en sus bases enzimáticos, sus secretos escondrijos y el espesor de sus huesos eran ahora prospectos de una arquitectura en decadencia con una infraestructura basada en el fenómeno menos comprensible y accesible de la termodinámica. La llegada a este ámbito de mutismo fue precedida por el temblor del arco iris bajo el manto ahuecado de una noche de invierno, triste como las magnolias manchadas de orín, el alcance de la cúspide dependía de los nichos abiertos en la rampa de tierra por donde habría de subir. Un pétalo se había colado entre los espacios intercostales, rozaban la redondez de unos huesos que todavía conservaban cierto tinte carmesí de la carne desprendida. Sobre el terreno goteaba el agua. Por su rostro hinchado y negruzco cruzaban filamentos de un pálido reflejo, sutiles, delgadísimos como las mujeres anoréxicas o las burbujas de saliva derramadas sobre el pavimento. Dentro de sí había pensamientos pecaminosos, copularía con la idea de vivir en la geométrica eternidad de un campo pisoteado por los topos y removido por las lombrices. El cuerpo en la oscuridad del sepulcro había retenido al espíritu que lo habitaba y no lo dejaba desvanecerse entre las raíces y las piedras grises, no le permitía evadir las rocas y diluirse entre los poros del fango. No lo dejaba escapar a través de tierra y rocas para vestir su túnica de viento, su mantón de electricidad. Las manos permanecían sobre el regazo, inmóviles. En los dedos, brillaba un zafiro. Una hebra de sombras se desprendía de las manos tumefactas. Sobre él, la materia silenciosa, los absurdos trucos de la eternidad y los cambios desconocidos de su estructura. No existía la noche, él era la más aterradora oscuridad. Se decía a sí mismo aquellas palabras aprendidas mientras la madre le llamaba con sus manos, escribía sobre el plasma sombrío de células dispersas la representación de su nombre. Sin procesos vitales, su aislamiento se hacía más pronunciado y trágico. No necesitaba aire para respirar, sólo una tenaz intención de permanencia, una voluntad de desconocer el abismo abierto en su vientre por el fantasma de los ácidos, el acantilado en la cuenca de sus ojos acogía en irreversible salto las imágenes desprendidas de su memoria, derretidas por el lodo y los minerales. Hacía falta una granada para apuntalar la puerta por donde intentaban introducirse los espectros vecinos con sus cruces y sus sudarios, con sus huesos pulidos y sus sonrisas inmensas. Las palabras comenzaban a desvanecerse dentro de su cráneo donde apenas asomaban unas hebras de pelo húmedo, un suspiro, un roce de aire en la mortecina curva de sus orejas, congeladas por la inacción, endurecidas por la pasión contenida. De dónde obtenía el pasaporte y la visa para atravesar el retén aduanero en la nación de los demonios y los arcángeles. Era como vivir detrás de una puerta, como sucumbir a las tentaciones de los factores exponenciales de una ecuación olvidada. La tierra era de una forma análoga a las exposiciones fotográficas del siglo anterior, un sepia modificado por la estación y su delirio se alimentaba del color pardo del lodo y las bacterias. Y sus recuerdos se convertían en una especie de uniforme incorporación de estímulos sin significado, como archiveros vacíos. Algo reptaba por las arterias secas y estériles colgadas de las aristas del nicho donde latía su músculo cardíaco. Algo se abría en su interior. En sus piernas había anidado un escorpión. Negro e incomprensible, hincaba sus tenazas sobre la carne hinchada. Pedazos de piel y sangre deshidratada colgados de las agudezas de las pinzas del arácnido. Sobre la dureza del cráneo todavía se deslizaba el recuerdo de los automóviles por la autopista, el ruido ensordecedor de las bocinas, la trifulca de las ramas de los árboles sacudidas por el tornado, la alienación de los granos de arena lanzados al caos por los neumáticos, la indolente alineación del tendido eléctrico con sus plumíferos inquilinos vestidos de negro y púrpura, el rostro de una gota de agua reflejado en los espacios y los intersticios de las nubes secretas de la tierra. Sobre la curva fría del parietal cicatrizado circulaba el triste secreto de su extinción. El hundimiento había sido ocasionado por la voluptuosidad de un vehículo enamorado del fuego del combustible que le rasga las entrañas como una acidez producida por picaduras condimentadas y licor barato. El alga de los sueños se mecía con placidez sobre un reventar de espumas, la rudeza de su calcio disperso entre los peñascos. Hay más para compartir este momento, pregunta la última falange íntegra del dedo meñique de su mano izquierda, sin erecciones ni eyaculaciones recurrirá a su monótono entorno para aclarar la visión de los poros abiertos de su piel ya difuminada. La última especulación de su conciencia moribunda fue la indumentaria de su cuerpo exánime. La obstinación de la muerte no tenía variantes y el tejido del traje se adhería a los gránulos carnosos. Los pies estaban embalsamados en unos zapatos con apariencia de sapos desvencijados por gruesas ruedas de camiones. Al lado derecho, cerca de la mano con la que tomó el arma para dispararse a la cabeza, yacía una inútil cruz de plata. *** El muerto Encontramos el cadáver en unos matorrales. Vestía camisa azul claro, pantalones vaqueros y zapatillas. Tenía un orificio en la sien derecha. Por allí había entrado el proyectil y salido el alma. Un hilo de sangre se había secado sobre la mejilla mientras describía una forma de ese. De la comisura de los párpados pendía una legaña y en los labios abiertos un escarabajo había encontrado morada. Los perros habían mordisqueado la piel de los brazos y se habían marchado cuando aparecieron los primeros gusanos. El sol ascendía por la ladera de los cerros tallados en gradas. Eran las diez de la mañana cuando nos avisaron. El teléfono sonó y del otro lado, una voz indefinida de viejo fumador y asmático en crisis dio los detalles. Acudimos en tres vehículos. El lugar estaba distante del centro de la ciudad, tal vez una media hora. Se abría como un abanico. Revisamos el sitio mientras llegaba el personero de la fiscalía y el forense. Había en los alrededores un vertedero. La arquitectura de los desperdicios se erigía deforme como la visión de un borracho. Era raro, pero los gallinazos no se habían enterado del festín escondido tras los zarzales. Tampoco las ratas, entretenidas en husmear dentro de unas latas untadas con aceite de atún, tenían la menor idea del marasmo y la corrupción del extinto organismo. Era el muerto un hombre joven. Tal vez no llegaba a los treinta años. La edad es impredecible en quienes mueren de manera violenta. El estrafalario maquillaje de luz y sombras sobre la piel cenicienta desvanece la cronología y arranca las hojas de los calendarios, proporciona un aire de intemporalidad. Los cabellos estaban alborotados por la huesuda mano de la muerte y el viento rastrero. Tenía los ojos inflamados y un corte sobre el pómulo derecho. Las nubes comenzaron a surcar un cielo recio, de un blanco furioso. La cara del muerto vibraba en la más remota región de sus capas dérmicas, presta a desistir de su mueca bufonesca y a diluirse hasta el hueso. Bajo la traslúcida lámina de los párpados se abrían delicados caminos de sangre seca. En las fosas nasales comenzaban a crecerle hierbas y las raíces temblaban en sus labios apretados. Una de las bastas del pantalón estaba enrollada. El delicado ballet de las hormigas ascendía sobre el cilíndrico escenario de las piernas. Alguien dijo ver una reverberación térmica subir por los peñascos calientes. El capitán aventuró con discreción su hipótesis. No la escuchamos. Escribía sus consideraciones con su letra ilegible de arañas disecadas. Me pareció una forma de darle sentido al silencio y a la inmovilidad mientras nosotros buscábamos pistas. Porque al final de todas las cosas, se impondría la pertinaz quietud, la infinitud de la inercia. Dos días antes, otro cuerpo sin vida había sido hallado en una cuneta al lado de la carretera. No tenía ojos y las manos estaban atadas. Aliado de las sombras, viajaba ahora por caminos secretos. No nos pareció ridículo aventurar el primero de muchos posteriores homicidios. Acertamos. El de ahora era el segundo eslabón de la noche que se lanzaba sobre la ciudad. Las estrellas eran apagadas por la voz de las gélidas flautas de muerte. Cuando llegó el forense y el funcionario de la fiscalía, los gallinazos se asomaban desde un barandal de ramas angustiados por su impuntual presencia. Tarde se habían enterado del frustrado banquete. Nos lanzaban miradas con cierto fulgor burlesco. Los funcionarios tomaron el cuerpo por las extremidades y lo colocaron con poca cautela dentro de una bolsa de plástico. Algo se deshizo sobre el polvo levantado por las suelas de los zapatos. Recuerdo una voz al fondo. Llamaba a todos para volver a las oficinas. El peso del crepúsculo nos cayó de súbito. Durante el almuerzo, vi dentro del plato de arroz con frijoles y carne, un par de ojos desmesuradamente abiertos. Guardé silencio. La locura es más frecuente de lo que reconocen los facultativos; sin embargo, los años en el servicio nos permiten, de manera funcional, ciertas excentricidades y dislocaciones de la personalidad tan sólo percibidas por expertos. Me integré a un grupo de oficiales entretenidos en diálogos insulsos y ditirámbicos sobre carreras de caballos, mujeres de cantina y encuentros deportivos. La delicada y sutil relación entre los dos muertos no había sido encontrada. Supimos de la presencia de una mujer en los sitios antes descritos. Llovía cuando un relámpago escribió su nombre en el cristal de la sucia ventana. Reseñaron a una criatura pequeña y regordeta. No más. Tal vez un vestido rojo de satín y unos pendientes color rosa, prendidos de forma ridícula de los lóbulos de unas grandes orejas. La pestilencia de la ineptitud afloraba entre los expedientes. La presencia de esa mujer no era evidencia. Tan sólo pasaba, si es que pasaba, y si lo hacía no había manera de tender una madeja sobre el territorio por ella recorrido para seguirla. Las pistas encontradas eran pocas. Un pedazo de papel donde se había escrito la palabra mañana, un cristal roto donde no había huellas, la tapadera de una botella de cerveza y un dado rojo con puntos blancos. Recuerdo el número tres en el cubo, no sé por qué. Nos reímos entonces de las argollas rosadas y el vestido de raso. Tal vez los zapatos eran negros y gastados, de tacón de aguja roto, demasiado altos. Nos imaginamos el rostro y los labios pintarrajeados, como payaso de circo (¿son de algún otro lugar los payasos?). Poseído por la herrumbre, el accionar de nuestros investigadores dilapidaba recursos, verbos en desenfrenada rodada por una pendiente, sustantivos aturdidos por el grito de las medusas del calor vespertino, adjetivos soñolientos por la misma causa, nos inclinamos por darle rienda suelta al hemisferio norte de nuestro ocio, más que a indagar con profesionalismo y diligencia. Volvimos al nefasto sitio donde la espesura volvía a crecer. Pisoteábamos las hierbas, dejábamos nuestras huellas sobre la suave tierra salpicada de sangre y relente. Hierbas altas rasguñaban nuestros brazos y nuestros rostros. A alguien se le cayó un manojo de llaves. Pronto fue encontrado sobre una calavera. Estaba separada de su cuerpo, pero más allá lo encontramos abrazando una mochila. Dentro había un libro de poesía. No recuerdo el autor, un espejo donde todavía había grabado un par de ojos había sido quebrado sobre los parietales. Una lagartija subió por un tronco derrumbado. La seguí con la mirada. En lo alto del árbol, temblaba una hoja suelta. Díscolos escarabajos construían un silo en los ángulos donde se unían las ramas. Vino a mi memoria una novela de SD Mcallister. Su personaje principal era una novia sentada ante el altar, abandonada por el resto de su vida con una bolsa donde había introducido las fotos del novio a las que retocaba según pasaba el tiempo para imaginar su apariencia. En silencio miraba cómo se desvanecían los cirios y los santos se descascarillaban sobre los azahares ceñidos en su cabeza. Un rayo cayó sobre una grieta en la tierra o tal vez el relámpago dibujó la forma de la hendidura con sus estiletes de fuego eléctrico. Las alas de un arcángel de neón se batían sobre la piel mudada de una culebra. Escupí sobre mi propio zapato. Sonó una estrafalaria canción a lo lejos. Ahora los gallinazos se reían y alzaban el vuelo dejando tras de sí una estela de nauseabundos olores de tripas y excrementos. Dentro de una nube viajaban sin volver sus miradas lanzando líricas sustancias digestivas. Pensé en ansiosos poliedros, en oleosas parábolas, en pervertidos triángulos equiláteros, en paradigmas mnemotécnicos y en púlsares equidistantes. Era el universo abierto ante mi visión interna, incrustado por carámbanos azules por temer a la muerte, por no sentir el denso manto de los fantasmas sobre mi cabeza. También en un vaso con cerveza fría y en una burbuja reventando en el labio superior de un borracho. Tomamos medidas, vaciamos yeso para hacer moldes, colocamos visibles señales, escrutamos el terreno, buscamos pistas materiales más que especulaciones y teóricas interlocuciones, basadas en el frío estipendio del cansancio y la rutina. Agobiados estábamos por los triturados demonios de la ira y la abulia. Ampliamos el perímetro sin dejar de lado la posibilidad de los rastros plantados a propósito para desconcertar. Pero fui el primero en darme cuenta de lo inconfesable. El primero en concebir la demolición de la fortaleza de mi ecuanimidad tallada ahora en cartón. Entonces, el tiempo me arrastró hacia su alcantarilla de sombras, me lanzó a un despeñadero donde crecían filamentos de huesos y modelaban los gusanos sus vestidos hechos de ripios mientras trataba de alcanzar la puerta del ataúd donde yo mismo me miraba para siempre suspendido en la detención de mi biorritmo. En la primera fila de la iglesia cuando todos lloraban por mi inesperado asesinato, yo me sentaba al lado de una mujer vestida de rojo, con aretes rosados y zapatos gastados de tacón de aguja y la miraba con detenimiento. ** Roderick Guzmán Meza rguzman78@hotmail.com Periodista, poeta y escritor panameño (Panamá, 1957). Ha escrito obras como Herejías, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de Borges, El clon, Ejecución de Judas, Genocidio, El padrastro y El fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una institución estatal. === Poemas Miguel Ildefonso ========================================== *** Tú deberías conocer a Hölderlin La caricia de la flor en agua de ojo arrancada de su sombra Y de su muerte que mira en su ausencia habitada Tal vez podríamos cortar las ramas invisibles que nos atan Al canto de la noche y volver Como bajo el dedo del sol desnudo al fondo del lago vacío Que lleno de peces relata su viejo murmullo apasionado La yerba amarilla resplandece la voluptuosidad del amor Enterrado junto a la sombra de un caballo Esta hierba arrancada por la luna filuda pudo haber soportado El sueño de los amantes trémulos Nuestro paso áureo en éxtasis apretados sofocados alternándonos En estaciones carcomidas por palabras Tu cabellera extendida sobre el mar no podrá hundirse En la caída vertical de las aves —que es como la palabra La melancolía de tu pelo reflejado en las gordas nubes Que suenan a antiguos metales golpeados en pérfidas batallas De mitos muertos El viento nos rodea con el cuero celeste del grillo Trepado en el tronco Una hoja verde cae en su ebrio naufragio sin estrellas Los secretos cisnes se acercan con la luz encendida de las calles “¿Dónde están los mitos?” —Me preguntas Y en el lago vacío donde se reflejan los viejos amores Que vagan sin olvido Un anciano está sentado sostiene una caña dorada Tranquilo muy tranquilo —Ahí está el mito —Te contesto *** Sueño de la Arcadia Sales de las aguas de los siglos de la poesía Por los bosques de Arcadia encuentras una ventana Los vientos más fuertes y veraces se consumen en el vidrio Y un caballo duerme en la ventana y dice: “Este papel no me corresponde pero el invierno ha sembrado un árbol en mi mano y mi habitación es un prado verde donde viven los ciervos” El animal es triste La cruel llamada de los vacíos La flaca mirada del tiempo no habrá de inmovilizarlo Ante las costillas del buey Lento es el acecho del león sobre la carne de la noche “Pero la sangre se borró en el invierno y ahora soy el que busca entre macilentas pajas algo equivalente a aquellos largos resplandores”: Las palabras Sólo las voces que se pierden en el balido desolado Sólo las voces De los amantes que recogen los vestigios de la luna Ahora caminas en la tierra invernal Noche sobre página noche sobre ojo Construyendo una ciudad un río un templo Y caminas como un pájaro sin alas sin anteojos Tu cuerpo de septiembre que florece ramas hojas flores Pájaro plomo bala máscara que ríe cae serpentea polvo Cuerpo ametrallado Relinchando esquivando resbalando golpeando endilgando vol- Teando entre las ramas vivas de un templado bosque Comido por termitas pardas El viento frota tus deseos Escupes bestialmente esa angustia y la niebla se lo traga: “Hoy he visto la sombra del Paraíso Una luz de neón en el mar de la noche las pestañas De Elanor y ebrio en las calles del Centro Me arrojé a las calmadas aguas de un sueño”: Era un grillo con un amor ingénito buscando a la luna Era todos los hombres queriendo encontrar el arcano Lenguaje del tigre Era un caracol descansando entre los olmos bajo un sol muerto Era todos los hombres queriendo encontrar el camino De los viajes nunca soñados *** Perpetuidad de los símbolos En la delicada rama del árbol un pájaro negro Piensa en la muerte El oscuro aire de las calles rompe su duro silencio Y en el viaje de las palabras Donde no hay regreso A veces surge una visión que te arroja por cauces destruidos En una primavera Un denso olor animal se arrima junto al abismo de pinares Donde el salvaje unicornio En medio de las palabras Tiene un sueño delgado como una larga cabellera de mujer Enarbolada Son azules los cabellos de la mujer que llora en el puente Sin mar Pero ella tiende sus manos en este mar dormido Recoge blancas lunas como peces surgidos de otro sueño Parpadea en el encumbrado horizonte de un lamento se silencia Me mira nunca dice nada Y el viejo amante de la luna dónde está? Como una piedra que cae en el agua y crea movimiento Hunde los dedos en las costillas rotas de un poema Nacer para morir decían antes Pero quién anda a tientas y es amigo del mar en el invierno? Una araña cae en el ojo de la tarde y es el otro ojo Que mira el sueño Los vientos en los árboles sólo deshacen tus palabras La serpiente se arrastra en el filo del poema Y en medio del ballet de agua Un ciervo blanco dormita ebrio bajo las moscas Todos vuelven a decir que es el círculo de tiempo Que el viento desteje en la hojarasca Difícil es la palabra también para los dioses Y el gris se rompe Cuando vuela un pájaro de cristal Bajo la sombra de la noche Un delgado mar brilla en el ala de una cigarra Como labios enamorados el esqueleto de los sueños susurra Un poema en la corteza de los árboles Pero ya quiero romper la rama en la calmada sombra del cuerpo Esa extraña imagen que en el desgano llaman la muerte Porque la muerte como el silencio es sólo imagen Imagen de la nada ** Miguel Ildefonso ildehuan@yahoo.com Escritor peruano (Lima, 1970). Estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú (http://www.pucp.edu.pe) e hizo una Maestría en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas (EUA; http://www.utep.edu). Ha publicado los libros de poesía Vestigios, Canciones de un bar en la frontera y Las ciudades fantasmas. Su poesía ha sido publicada en antologías como La generación del noventa y Poesía peruana siglo XX. Codirige la revista literaria Pelícano. Ha sido finalista en diversos concursos como: Segundo Premio Poesía Juegos Florales Universidad Católica (1991), finalista Premio Poesía Peruano-Japonés (1995), finalista Premio Poesía Copé (1995), Cuarto puesto en el Premio Nacional de Poesía del diario El Comercio (http://www.elcomercioperu.com.pe) “Centenario César Vallejo” (1996), Concurso de Poesía Revista Ajiaco, Arkansas Tech University (http://www.atu.edu, 2002), Segundo Puesto Poesía Erótica Centro Cultural Español (2003), Mención honrosa en el Concurso de Cuento Las Dos Mil Palabras de la revista Caretas (http://www.caretas.com.pe, 2004). Ha ganado los premios: Primer Premio Poesía Juegos Florales Universidad Católica (1995), Primer Premio Copé de Oro Poesía (2002) y Concurso de Cuento “Alfredo Bryce Echenique” (2003). === Pasajero del abrigo Rodrigo Jara Reyes =========================== “Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón”. J. L. Borges. Vine a este tribunal porque el rostro de un hombre no me deja vivir. Lo veo en todas partes, sueño con él. No me interesan las recompensas, señor juez, lo único que quiero es olvidarlo para siempre, pero al parecer no tengo las cuentas claras con un señor del que desconozco hasta el nombre. Presencié su muerte en las circunstancias que le voy a narrar. Es lo único que nos vincula. La madrugada del doce de junio de 1986, recibí una llamada para buscar un pasajero en calle Los Sauces. Llegué al lugar a las dos y esperé unos minutos fuera del 155. La luz artificial le daba un color amarillento a la neblina, avejentaba los frontis de las casitas de madera transformando los pasajes en túneles de humo azufrado. A las dos quince exactas salió un hombre metido en un abrigo largo y oscuro. Saludó con una voz tan ronca que me hizo saltar, más todavía cuando lo miré por el espejo y me pareció demasiado flaco, casi cadavérico. Su cara huesuda y aquellos ojos extremadamente abiertos, podrían pasar por la imagen de un vampiro y eso fue lo primero que se me vino a la mente cuando lo vi. Me pidió que lo llevara por avenida Caupolicán, hacia la carretera. Le pregunté si era más allá de la universidad, respondió que sí. En ese momento un escalofrío me subió como un lagarto por la espalda, no era para menos, en el lugar al que íbamos no existían casas ni nada construido y yo me preguntaba como cualquiera en mi pellejo: ¿qué se puede hacer en la madrugada, con este frío y en medio del campo..? Estuve a punto de negarme, pero no tuve el valor, dejé que los hechos continuaran su curso, dejé que me lanzaran al agujero del que todavía no logro salir. Cerca de las dos treinta, me detuve junto a un árbol invisible en la niebla. El hombre me pidió que lo esperara asegurándome que pagaría bien. Acepté porque la platita me iba a salvar la noche y porque mi espíritu compasivo me obligó a no dejarlo tirado en medio de la nada. Lo que iba a ganar no impedía que tuviera miedo y más que miedo, un presentimiento, algo aquí en la boca del estómago. Nunca hago caso de señales raras, mi mujer dice que son avisos de Dios pero yo he sido toda la vida porfiado, señor juez, y los porfiados siempre se salen con la suya. Nunca supe en qué malabares anduvo el hombre por esos potreros y en una oscuridad que no dejaba ver ni la punta de los zapatos. Por lo demás, tampoco me interesó saberlo, me acomodé en el asiento decidido a dormir un rato, pero el frío y aquel temor que no sabía cómo ni desde dónde había llegado, no me abandonaban. Después de unos veinte minutos de espera, oí pasos acercándose, luego se abrió la puerta del Opala y, con la misma voz ronca de antes, dijo: “Vamos a la estación, tengo que tomar el tren de un cuarto para las cuatro”. No sabía, el pobre, el trencito que iba a tomar ni yo el problema en que me metía. Respiré con alivio al ver el edificio iluminado de la universidad y al advertir que las luces de San Cristóbal transformaban en menos borrosos los sitios eriazos y las construcciones de las afueras. El paisaje volvió a ser diablo conocido. Lo dejé a una orilla de la estación, frente al bar y restaurante Torino. El desconocido se despidió dejándome seis mil pesos, cantidad que en aquella época era un dineral. Luego retrocedí y lo miré subir los escalones creyendo que había hecho bien en llevarlo y esperar, pero al cabo de unos segundos todo se tornó confuso, un grupo de hombres salió corriendo desde el interior de la estación y, sin mediar palabra, acribillaron al pasajero del abrigo. El pobre hombre calló por la escalera mientras uno de los asesinos avanzaba para rematarlo. Yo aceleré y en dos segundos desaparecí en la niebla. Los días que siguieron al asesinato escuché las noticias de la radio, miré la televisión y me entretuve fisgoneando en los diarios. Buscaba alguna señal de lo presenciado, pero extrañamente ninguna noticia del tiroteo apareció. Años después, urdiendo con más tranquilidad los recuerdos de aquella noche, deduje que el escenario estaba preparado, quiero decir, esperaban al hombre para matarlo. Que cómo lo sé, no es cosa del otro mundo, un par de detalles. No había taxis fuera del Torino, por ejemplo, donde siempre hay tres o cuatro. Además, no se veía nadie en un restaurante que a esa hora rebosa de borrachos y prostitutas. Para mí está más que claro, señor juez, los asesinos sabían que el hombre llegaría a la estación esa noche y limpiaron el lugar antes de cometer el crimen. Una tarde especialmente amarga de fines de junio aparecieron dos automóviles en mitad de la calle donde yo vivía. Después de unos minutos en que seguramente evaluaron momento y lugar, bajó un grupo de cinco matones altos y bien vestidos. Con las armas en la mano patearon la puerta de mi casa y entraron gritando e insultando. Por un momento creí que nos iban a matar, pero el más cuerdo del grupo calmó a sus compañeros. Trataron mal a mi mujer y a los niños que en esa época eran dos, eso me dolió más que los golpes de culata y las patadas. Andresito, desde aquel episodio, se agarró una tartamudez que todavía no se le quita y Adela, mi mujer, cada vez que alguien golpea con fuerza la puerta, comienza a temblar y no para el baile hasta comprobar que es el cartero o el señor que toma el estado del gasto de luz o agua. Esas son algunas de las consecuencias de aquella visita terrorífica, pero lo que quiero dejar en claro es otra cosa, al ver actuar a aquellos hombres reconocí a los mismos que mataron al pasajero del abrigo. El cimbrar de brazos y la leve cojera de uno de ellos, eran copia exacta de los movimientos del asesino que dio el tiro de gracia en la escalera de la estación. Me tuvieron más de veinte días encerrado con amarras en manos y pies, además de una capucha. En ese tiempo no supe de días ni de noches, intuía que cuando se escuchaban más ruidos: un vehículo que pasa a lo lejos, bocinazos, alguna remota conversación; era de día. Por el contrario, cuando el frío me cortaba los pies y había un silencio de subterráneo vacío, entonces era de noche. Cada cierto tiempo me sacaban del calabozo para golpearme y hacer siempre las mismas preguntas: que a qué horas lo había ido a buscar, que dónde habíamos parado, que desde cuándo lo conocía, que quién más iba, que les diera nombres, direcciones. Les dije lo poco que sabía pero querían más y más... Cierta vez me trasladaron a golpes y empujones. Aquí me matan, pensé cuando me iban bajando, pero me condujeron por un pasillo y me tiraron a un calabozo pequeño en el que apenas cabía el camastro. Con las manos atadas a la espalda pude tocar el muro de ladrillo sin estuco y la puerta de hierro. Al rato llegaron dos hombres, que además de patearme, me desnudaron y escupieron. Vestido sólo con la capucha llegué a una pieza más grande. Allí susurraban otras personas y había un olor a meado, mierda y otra cosa que en ese momento no pude reconocer. Años después, asocié ese olor con el de grasas y vísceras quemadas en los mataderos. Estuve de pie con el cuerpo tenso, esperando los golpes que podían venir de cualquier lado, pero lo que vino fue un chorro de agua fría. Lo primero que se me ocurrió fue que mi cuerpo estaba tan hediondo que de alguna manera querían limpiarlo. Sin embargo, mi apreciación cambió cuando me tomaron de los brazos y en silencio me ataron a una cama metálica. Yo temblaba, no sabía si de miedo o de frío. El primer golpe de electricidad fue terrible. No supe si el dolor se ubicaba donde me habían puesto la picana o en todo el cuerpo. Grité como nunca en mi vida. De pronto, una voz de hielo y un golpe seco en la cabeza me hicieron callar: “Se te va a olvidar, conchetumadre”, dijo, “vamos a dejarte ir, pero se te va a olvidar que estuviste aquí”. Recibí otras dos descargas, más fuertes pero cortas. “Se te va a olvidar todo, oíste, también lo del muerto. Si te preguntan los vecinos anduviste de parranda. Pobre de ti y de tu familia si sabemos que dijiste algo”. Varios días después, me lanzaron desde un vehículo al camino de San Miguel. Llegué a mi casa a las nueve de la mañana del doce de julio. Mi mujer casi se desplomó al verme en la puerta. Mis hijos no me reconocieron y yo no podía creer lo que veía en el espejo. A partir de ese momento, el terror a que esos hombres volvieran no nos dejó dormir durante meses y años. No se cuántas veces, dormido o en vigilia, oí la voz helada de aquel que me obligó al silencio. Nos mudamos a Concepción, pensando en escapar, pero, como usted ha de saber, el miedo está adentro y va con nosotros a todas partes. Ahora, después de doce años de ocurridos los hechos, estoy aquí para cumplir con el mandato de mi conciencia. Como le dije al principio, sueño con el rostro de ese hombre, con las balas que lo acribillan. No me interesa encontrar a los desalmados que me torturaron, no quiero saber quiénes son. Me preocupa la identidad del pasajero del abrigo, que su familia sepa cómo murió y si es posible, que la policía averigüe donde están sus restos y se le dé sepultura como Dios manda. Le ofrezco dar los detalles de su aspecto para un retrato hablado, como en las películas, o buscarlo en archivos con fotos de personas desaparecidas. Estoy seguro de reconocer su cara en cualquier parte. No miento cuando le digo que suelo verlo, que se me aparece en las multitudes del centro de Concepción, en la entrada de algún cine, en un restaurante. Usted debe pensar que estoy loco, pero no es así. Hago todos los esfuerzos necesarios para darle el menor crédito a las apariciones, quiero pensar que es mi imaginación quien pone su figura en aquellos lugares y más que mi imaginación, mi conciencia herida por el silencio de tantos años. —Señor Rojas, acuso recibo de las denuncias hechas por usted a este tribunal. Instruiré a la policía para que investigue los hechos. No está de más dejarle en claro que, en principio, no hay pruebas materiales de lo que usted dice haber presenciado: no aparece el cadáver, no se ha identificado a ninguno de los asesinos, no hay más testigos y tampoco se han encontrado pistas claras de los hechos referidos. En los próximos días la policía se comunicará con usted para efectuar las primeras diligencias. Los dos hombres que están detrás lo acompañarán a la salida. Antes de completar el expediente y despacharlo, el doctor Ariel Espinoza, psiquiatra de turno en la clínica San Miguel, mira por la ventana hacia el patio de relajación, piensa en llamar a Daniela y pedirle que escoja un motel nuevo para esa misma noche, pero lo deja para más tarde, luego se inclina sobre los papeles y anota los últimos detalles de la psicosis paranoica de Luis Rojas Pereira. ** Rodrigo Jara Reyes thtjara@hotmail.com Escritor chileno (Talca, 1966). Ha publicado, bajo el seudónimo "Thanatos", los libros de poesía En los caudales de la memoria (1997), De la memoria al fénix (2000) y Dos sur y otros poemas escogidos (2002). Además publica breves ensayos de crítica literaria en los diarios El Centro y El Trueno, ambos de Talca. Está próximo a lanzar su primer libro de relatos, Fantasmas en la provincia. === Volverme alúmina (extractos) Norys Nicoliello ==================== Ni aun de día la noche parece dormir en estas calles. Stephan Baciu Los rostros se confunden en este cementerio sólo los nichos hablan de tu condición el sopor invade lo cálido oscurecido deja ver sus entrañas las miserias se va el sol el mendrugo nos alcanza. === Ahora sé puedo vivir mi metáfora cuánto tiempo superficie carente sin las plazas cualquier cementerio para otro qué pasó de mí cuando no tenía y estaba qué anhelaba el páncreas dejé de tener lo elemental tengo demasiado ya no sosiego podría patear las latas también recogerlas volverme alúmina en el saco. === Aprecio la calle luminaria avisos que hipnotizan segregándonos a su espejismo arrastrándonos a la superficie la verdadera no se ve la noche nos acoge en sus fauces. === Libertad paz las he oído mucho últimamente es fácil decir cuando sabemos que un dios perdona. === Quién escoge recorre huele palpa busca firmeza al mejor precio luego desbrizna hasta el fondo mercadear es un hacer por intuición la experiencia sabe el tiempo que le queda al fruto. === Comprador malabarista de presupuestos torcidos escoge como otros lo que consumen enhiestos una manzana debe esperar por alguien que deguste lo foráneo. === El primer día de lluvia no es como otros la tierra absorbe la sed plegada en sus sienes un sorbo tintineante es la constante vaina porque con tanta lluvia no se vende. === Vive conmigo claroscuro de media noche mi fe no alcanza a la mostaza es mi única certeza tanto vivir es un lujo. === No todos los días camino impulsándome con el propio cuerpo meta morfo sí mutación signo del otro infinita mente sin cansancio. === No recuerdo su nombre príncipe de nuestros juegos de carnaval el tiempo tiene memoria trae las comparsas las carrozas y el papelillo que soñamos los príncipes se vuelven humanos. === El dejo de la muerte su desdén nos tocan a quién y no es de los nuestros sin embargo pesa cerca de nosotros este escalofrío nos despierta anda por ahí deambulando. === Soy animal mis patas pisan con firmeza mis ojos oblicuos miran hacia los lados un animal se lanza lame muerde absorbe cualquier aliento es de vida. === Se viste de rojo dice de éste color que hoy toca cambia la cara se eleva en sus zapatos está vestida se desnuda morir y vivir al mismo tiempo. ** Norys Nicoliello corubo@gmail.com Escritora venezolana (Falcón, 1966). Radica desde muy pequeña en Valencia, Carabobo. Participó en seminarios y talleres de poesía dictados por el Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve) y en el Ateneo de Valencia (http://www.ateneodevalencia.com.ve). Desarrolló actividades de promoción y animación cultural en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UC, ha dictado talleres de poesía a jóvenes creadores en el Ateneo Popular de La Isabelica (http://members.fortunecity.es/aisabelica) del estado Carabobo y además fue facilitadora del Taller Escritura Creativa para niños de 6 a 12 años en la Casa de la Cultura de Naguanagua. Ha obtenido las menciones honoríficas de la IV Bienal de Poesía “Roque R. Muñoz” y la I Bienal Interuniversitaria de Literatura “Simón Rodríguez”, por el poemario Volverme alúmina (2001), y primer premio en el IX Concurso Nacional de Literatura Poeta Pedro R. Buznego M., en la mención Poesía, por la obra Corubo (2002). Textos suyos han sido publicados en los diarios regionales El Carabobeño (http://www.el-carabobeno.com) y Tiempo Universitario (http://www.tiempo.uc.edu.ve) y en las revistas Poesía y La Tuna de Oro de la UC. Publicó el poemario El acecho del cordero (colección El Primer Libro de Ediciones La Tuna de Oro, Dirección de Cultura de la UC, 2002). Actualmente reside en Carayaca, Vargas, donde produce el programa radial comunitario Encuentro con el autor en la Radio Comunitaria La Voz de los Carayaca. === La hoja en blanco Sandra Becerril ================================ La hoja en blanco. El temido papel sin nada escrito en él. Mirándome, aguardando un derroche de imaginación que llene su espacio con pequeñas letrillas negras. La nada reflejada en un simple trozo de papel tamaño 8x10 pulgadas. La oportunidad de manifestar en él mis fantasías, mis mundos, mis personajes, mi frustración, mi amor... La encrucijada de la primera palabra, del primer párrafo que ha de formar una historia. La página me ve sin parpadear. Me observa fijamente, no pierde detalle de mi confusión de ideas, ni siquiera pestañea ante la grandiosa posibilidad de formar parte de la historia o del bote de basura. No se mueve, está quieta, atenta, simpática incluso. Yo la veo también. La hoja en blanco impone más que yo (eso es humillante). Una simple hojita que guarda enormes posibilidades en ella. Un suspiro que me acompaña a través de la ventana me indica que tal vez, por esta ocasión, se trate de un poema. “Un poema no es original”, piensa la hoja desdichada. Estoy de acuerdo con ella, tal vez no un poema. El silencio proveniente de la calle en este pleno amanecer en conjunto con el grito de una mujer al fondo del callejón dice que tal vez, esta vez, sea una novela. —¿De suspenso? ¿En serio? ¡Sé más creativo! —me exige. Me esforzaré más. ¡Lo tengo! Miro en el techo mi póster de El Señor de los Anillos y me imagino un mundo, sí, un mundo mágico y fantástico con extraños seres y tierras extraordinarias: un cuento. —¡No, por favor! ¿Cuántas veces lo has intentado? Sólo serías una mala copia de ese libro que admiras —me reprime y agrega—: no seas mediocre. Tiene toda la razón. ¿Un ensayo? Probablemente. Protesta también y hasta tiene el descaro de recomendarme que escriba un guión: —¡Eso es! un guión cinematográfico de Hollywood que venda mucho... Ni poema, ni novela, ni cuento, ni ensayo. Esta hoja me exige demasiado. Es muy ambiciosa para ser de un papel tan corriente. No me gusta que me vea así. Lo sigue haciendo. ¡La desgraciada se cree superior! Es molesta, me revuelve el estómago con su frágil textura. —Bien, así que no te gusta lo que escribo, ¿verdad? Y tú que me engañaste con tu risita hipócrita —le pregunto desafiándola y sacudiéndola—. Muy bien, espero que esto sí te guste. Entonces la tomo y la arrugo con odio entre mis pálidas manos aventándola por la ventana, lejos, tan lejos que cae en un charco de lodo después de ser apachurrada por las llantas de un automóvil. Saco otra hoja en blanco del paquete y la aplasto contra la ventana para que vea de lo que soy capaz. Una vez que el papel tiembla de miedo en mis manos, comienzo a escribir... ** Sandra Becerril sbecerril@shamra.com.mx Escritora mexicana. Egresada del Centro de Excelencia Educacional, cursó también los siguientes talleres: Fotoperiodismo (Escuela Activa de Fotografía), Módulos Literarios I y II, Teoría y práctica del cuento I y II, en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem, http://www.sogem.org.mx). Estudió un diplomado en literatura fantástica y ciencia ficción en la Universidad del Claustro de Sor Juana (http://www.ucsj.edu.mx), fue becada por el escritor Marcial Fernández; estudió creación literaria en la Sogem y actualmente estudia Novela en la Universidad Iberoamericana (http://www.uia.mx). Ha recibido menciones honoríficas en el concurso “La Identidad de mi barrio”, organizado por la delegación Tlalpan; en el primer Encuentro Estudiantil Fotozoom; Concurso “Nuevos Talentos”, organizado por Foto Regis (2002); concurso “Juana de América” por el texto “Érase una vez...”, y concurso “Espejo Roto” de relatos de terror. Además fue seleccionada por Fujifilm México (http://www.fujifilm.com.mx) para publicación como profesional de esa casa. Textos suyos han aparecido en las revistas Luz Directa, Fotozoom, Expansión, Expresión Autónoma, Época, Líneas, Crítica, Voces de la Primera Imprenta y Universo del Búho, y en las antologías Escritores hispanoamericanos en el mundo, de editorial Bellvigraff; Antes de que las letras se conviertan en arañas, Palabras sin piel y en la colección especial para el Festival de Cine Macabro 2007, próximo a editarse. Fue corresponsal y redactora de artículos especiales para deportistas para el Diario Nacional Deportivo. Ha publicado la novela La calle de las brujas (Editorial Justine) y el libro El legado de las abejas (Colección Especial de Nutrición Deportiva). Imparte diversos cursos de redacción y creación literaria desde 2004. De estos talleres ha surgido la antología Sueños de tinta, editado por Ediciones Shamra, colección de textos de diversos alumnos. Mantiene una página personal en http://www.shamra.com.mx y una bitácora en http://sandra-becerril.blogspot.com. === Campesino Juan Amaya Castro ====================================== Para mis seres queridos de L’Espinasse Hueles el sol, de lejos, Contando gotas, aguaceros, Leedor de nubes y de vientos! Te despides al atardecer de prados quietos de potreros cansados, para llevártelo todo en sueños cercanos y totales en un descanso enfurecido. Leedor de nubes y de vientos! Bailar de olores Bailador estremecido. Tus raíces, entrelazadas por innumerables días, te hicieron hombre; escribieron a este tronco indestructible, que aplasta la pereza como a una mosca perdida, que ahoga el cansancio como a un zancudo vencido. Sales al día como nube densa con pasos de tractor y la mirada abierta incrustada en peligrosas cejas despertando al pasto y a los caminos que esperan en sueños de entrega a tus zapatos decididos. Así das vuelta, coges rumbo, abriendo campo en el día que te recibe y te absorbe al son de una despeinada melodía. Y así va caminando el día subiéndose en tus empeños revolcándose por tus dedos que son gigantes cubren hectáreas como arañas rozadas, enlodadas, en un silencioso amar de esperanzas y de muertes y de estrellados ríos. Mientras tanto, todo y más, La tierra va sudando, y el sol va levantando. Hablas con las flores muertas con las piedras con los ríos. Escuchas al frío carcajear de grillos. Regresas a tu finca, siempre preocupado, a recoger el silencio del mediodía paciente. Pronto estás otra vez entre el agua seca y el pasto silvestre, con el dedo en el pulso y la llaga en el vientre, tocando a ciegas el San Crecimiento, y prendiendo un velorio a la Santa Cosecha. Y nada está hecho. Porque eres tú lo que el campo eres el espejo que tienes y que te mira labrar en la tierra, que a ti te trabaja, arruñándote, picándote, quemándote, con amor, con afán de sudor. Suben las horas; cae el día, en suspiros perdidos, en polvorientos roces con el suelo sediento. Sufriendo y gozando agua. Sufriendo y gozando frío. Regando alas perdidas, sembrando gotas grandes y pequeñas gotas! En el suelo enardecido. Pasarán lindas horas largos días eternas estaciones dialogando con los árboles, acariciando el trigo. Varios crepúsculos pasarán de bailes abrazados con los campos desvestidos, recogiendo recuerdos y también olvidos. Leyendo nubes y también vientos! Toda una vida campesina diluyéndose segundo a segundo como un tronco en el fuego o un alarido en el río. Lo eres todo campesino: hombre, mujer, anciana, niño, patrón y esclavo, amante celoso, pintora esquiva. Eres las cosas del campo. Las joyas de relámpago, que funde metales limpios que fundes con la tierra que se funde contigo, en surcos encendidos! Todo te toca todo pasa por tus manos de cuero liberado de uñas en marfil de callos en martillo. Tejes a la tierra y a los cultivos; vas tejiendo pasos con el trigo hundido. Y revives viejas tragas en cada fresca llovizna de los días que prometen traerte un calor limpio. Si dedicas tu risa al amor y dolor de los años soñados, Si tus pies y tus manos se vuelven del polvo y del barro dorado, Si decides llorar con pasión girasol pa’ poder prolongar por mil siglos más el baño glorioso la gran tempestad entre vientos y nubes! De la hora santa de la vida total, Es porque la tierra te ha escogido y te ha dado su nombre campesino. ** Juan Amaya Castro Escritor colombiano-holandés. Es codirector del Departamento de Derecho Internacional y Derechos Humanos de la Universidad para la Paz (Costa Rica, http://www.upeace.org). Doctorando en Derecho Internacional Público por la Universidad de Leiden (Holanda, http://www.leiden.edu). Escribe poesía en inglés, holandés y español. === Dos textos Amalia Gieschen ======================================= *** Lucas Benielli “La verdad está en el vino”. Alexander Blok Miente el vino como mienten los besos nacidos después de la lluvia que ejerció su oficio de cuchillo durante este mes de abril tan bipolar. Miente, la noche miente cuando se despide de tu maldito vientre cruel para devorarme con su lengua de fuego inexistente. Miente como miente la sal cuando se cae al suelo. Miente la muerte, miente. Miente la vida, miente. Mienten. Miente mi preferencia de vino, el reflejo de otro que pudo haber sido aquél pero terminó siendo vos, miente mi preferencia de aquel ante la obscenidad de la televisión. Miente la veracidad del fraude y la irreversibilidad de la competencia desleal. Yo miento porque digo que miento cuando no miento y porque digo que no miento cuando miento o porque digo que no miento cuando no miento (sí, eso es una mentira) o porque digo que miento cuando miento (sí, eso es otra mentira). El baile de las máscaras comenzó con el desgarro adentro, justo debajo del pecho izquierdo. Desde allí la herida danza el sentido marcado por un ritmo anterior a los siglos diluidos por la nada. Una bomba de tiempo había activado la necesidad de demostrar el ser que no soy. Una broma del tiempo iniciaba mi búsqueda hacia la locura ya imposible como imposible cualquier salida de la realidad circular que nos planteó por allá Jorge Luis. El laberinto, qué bronca. —El final. *** Peggy Sue (fragmentos) Había nombres que no quería nombrar, para no darles el gusto y que la gordura del ego les explotara el putito corazón. Tenía en el ojo izquierdo clavado el pezón, todo el mundo pudo verlo en mi blog. Había frases en el río Amor. —Los monstruos no existen, Pato. —Abusás de la bondad de tu tía. —Abusaste de mí. Los monstruos no existen, por eso están. Estoy muerta de uno que sos vos. Te abría la puerta para que no insistieras, para que entres y te vayas. La desgracia, que entre y que se vaya. Pero se sienta en el sillón y espera a que, la desgracia, esté dentro mío y, los fantasmas, me claven la mirada imposible, me calienten desde el pasado. Un diente chueco debajo del cartón, un virgen catado en una fábrica vacía por hacerse loft, una bala verde y un limón, un pibe que se escapa del palazo conmigo y otro que me tira el suelo para morder el limón. Fumar delante de las cámaras espías que arremeten en la Plaza de Mayo, abrazada por las abuelas pañueludas de los padres que nunca tuve. Un presidente con la boina bonaerense instituyendo el orden antiquísimo mientras mi músculo divagador se va atorando en la cinta de Moebius prefabricada de tu boca. El apagón se fuma despacito, de un solo trago. Los monstruos no existen, pero se fuman. Por eso están. Por eso, están. *** Al amanecer, el mar deja de regalo —casi como quien no quiere la cosa— caracolas vacías, un silbido ficticio, una estela de lo que fue en la noche. La luz se abrió camino en el pajonal y me fulminó con su rayo mientras hacía la noche. De la herida nació esa luz, que ahora ardía. Ardía tanto como ardía yo cuando ardía la noche cuando ardían las chispas con un chirriar que era de pájaros. Como pájaros, saltaban a alturas inferiores y descendían lentamente, con las alas desplegadas —pero mudas—, ya zaheridas. Hebras en un salto al vacío, auroleadas de luz, casi como para retardar la muerte que nacía en mí. ** Amalia Gieschen agieschen@datafull.com Poeta y periodista cultural argentina (Buenos Aires, 1982). Colabora en la redacción de diversas revistas culturales de su país y del extranjero, así como en la producción de algunas emisoras argentinas de radio y en la traducción de libros del inglés al español. Trabaja como secretaria de redacción de la revista Oliverio (http://www.revistaoliverio.com.ar) y es miembro del consejo editor de la guatemalteca Rusticatio (http://www.rusticatio.com). Egresó como periodista de la escuela http://www.tea.edu TEA (2003) y actualmente estudia letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Ha publicado poemas y artículos en revistas de España, Chile, El Salvador, Guatemala, Venezuela, Portugal y Argentina, entre otros países. Poemas suyos fueron traducidos al portugués y seleccionados para la antología Gruñendo (Ed. Hemisferio Derecho, 2007). === Poemas Alberto Amengual ========================================== *** Al caer la tarde Al caer la tarde Desde este inútil y mísero lugar contemplo el avance del proceloso oleaje ciudadano que se despliega a toda prisa en tentáculos de infinita variación Es un monstruo que descalabra mi más inefable realidad soy presa de acuciantes sensaciones y en esos momentos avasallado hasta el desarraigo el cálido deleite de una copa sume mi ser en los más impredecibles matices de una contundente melancolía *** Exilio Telúricamente borracho como un dios pagano veo pasar mis recuerdos y mis extravíos formando remolinos sobre las aguas El eufórico momento a tambor batiente en mi interior me obliga a reconocer en el desventuroso orgullo la causa de mis desaciertos A pesar de ello me siento protegido contra el desencanto y la ignominia y volcado sobre mi soberbia anuncio la continuación en soledad de ese viaje tantas veces truncado por el pesimismo y el derruido velamen de mis anhelos. *** Cuando el águila se va Cuando el águila se va, amigo mío ¿Qué rumbo toma en nosotros la envidiada intrepidez de su presencia? ¿Se eleva acaso con sus trazos leves hacia el claroscuro de los tiempos idos? ¿Será quizá un llevarse en sus garras el fervoroso lenguaje de aquellos soles rojos que nos daban el valor y la energía? Quiero creer que no se marcha así sin dejar siquiera en nuestras manos un poco de arena de la visión futura quiero creer que regresará mañana con nuevos bríos bajo un nuevo cielo y nuevas sombras en la ilusión del día. *** No me tientes, copa No me tientes, copa en estos momentos no estoy para ti No te disfraces de mujer ni de tangos ni de rancheras ni de boleros ni de nada La orgullosa hermana me anda cazando y aún no he culminado mi faena No me tientes, copa ten paciencia y déjame hacer que yo te prometo un brindis cataratal antes de marcharme. *** Bohemio linaje A Mario El tiempo ha pasado sobre nuestro bohemio linaje sus cimientos se resquebrajan la casa se derrumba las ventanas están cerradas pero aún hay fuego interno no nos han arrebatado el calor nuestro aliento permanece todavía. ** Alberto Amengual Escritor venezolano (Maracay, 1949). Licenciado en letras egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Fundador de la revista Falso Cuaderno (con José Balza, Carlos Noguera, Jorge Nunes, Sael Ibáñez y José Moreno Colmenares). Ha publicado Sinfonía del sobreviviente (Caracas, Ediciones Frente Cultural Estudiantil UCV, 1980) y Manuel Cabré, el niño (Caracas, Ediciones Galería de Arte Nacional, 1984). Relatos, poemas y artículos suyos han aparecido en revistas y diarios de circulación nacional. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Filme de Disney y Dalí ================================================ 21 de junio de 2007 Hola: He leído en vuestra página la siguiente noticia: “Llega a España el filme de Disney y Dalí” (http://www.letralia.com/109/0521destino.htm). “Con la película de los hermanos Coen, Ladykillers, se podrá contemplar el corto de Dalí, Destino”. Pues bien, estoy interesada en localizar este filme para comprarlo. ¿Podrían decirme dónde puedo hacerme de esta película y, claro está, del corto de Dalí producido por los estudios Disney en París? Muchas gracias. Julia Ortiz juliaortizfernandez@yahoo.es === Buscando a Carlos Viso ================================================ 25 de junio de 2007 Gracias, amigos, por tan hermosa revista. Quería preguntar (resido en tierras barquisimetanas), si alguien puede facilitar la dirección o alguna manera de comunicarme con el investigador Carlos Viso, autor de La epopeya del ron de Carúpano; doscientos años en la historia de Paria. Me interesa localizar tanto al libro como al autor. Soy escritora, me llamo Marisela Gonzalo Febres y les agradecería profundamente que me den alguna pista para encontrar a quien ha hecho uno de los trabajos más interesantes y exhaustivos sobre la caña y el ron. Me dijeron que vive en Cumaná. ¿Podrán hacer algo? Muy agradecida y a la orden por estas tierras. Marisela Gonzalo Febres mgonzalofebres@gmail.com === Información sobre un poema ============================================ 29 de junio de 2006 ¡Hola! Les escribo desde Argentina, para consultarlos para una búsqueda desde hace años de un bello poema de un poeta de Venezuela. Lo que recuerdo es que enfatizaba que llevaba el nombre del mes en que nació, y hacia eje en esa faceta de las familias campesinas venezolanas sobre bautizar a los hijos con los nombres de los meses en que nacían. Bueno, eso es lo único que les puedo facilitar para buscar ese poema. Desde ya, gracias. Lucho Soria, periodista luchosoria@hotmail.com ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “No creo que escribir un ensayo sea menos hermoso que escribir un cuento. Platón no es inferior a Homero; si eso sirve para los grandes, también para los pequeños diablos”. Claudio Magris, entrevistado por Pedro Luis Ladrón de Guevara (http://www.um.es/tonosdigital/znum9/entrevistas/claudiomagris.htm). En: Ábaco, Nº 30 (otoño de 2004). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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