~~~~~~~~~~~~~~~ Año XII Cagua, Venezuela Nº 176 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 19 de noviembre de 2007 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “La lectura y la culpa”, Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Los escritores de La Mancha. / Navarra digital. / | Breves Lispector, 30 años después. / Musgo en el sol. / Cine | europeo en Bolivia. / Cronopio inédito. / La cantante | calva. / Inéditos en Costa Rica. / Poesía en Sabana | Grande. / Barquisimeto en corto. / Cotidianos. / La | campaña de Egipto. | | Bienal Palomares anunció sus ganadores. / Publican por | Noticias primera vez poesía completa y cartas de Carmen Conde. / | Chile devuelve patrimonio bibliográfico a Biblioteca de | Lima. / Premio Herralde para el argentino Martín Kohan. | / Gobierno peruano entregará laptops equipadas con | bibliotecas virtuales. / Conceden la Presea Cervantina | 2007 a Antonio Gamoneda. / Licitarán rehabilitación de | casa natal de Miguel Hernández. / Argentina Norma | Huidobro gana el Premio Clarín de Novela. / Ariel Magnus | obtiene premio de novela breve de Bogotá. / Publican | edición ampliada del Cantar de Mio Cid. / Recuperan en | castellano novela de juventud de Flaubert. / Escritores | colombianos y venezolanos se reunieron en Táchira. / | Obra póstuma y centro de estudios en 2008 en honor a | Cabrera Infante. / México homenajeará a Carlos Fuentes | en sus ochenta años. / Miguel Barnet gana el Premio | Iberoamericano de Letras José Donoso. / Irán prohíbe | novela de Gabriel García Márquez. / Instituto Cervantes | dotó biblioteca en Shanghai. / Nieta de Blanca Varela | recibe en su nombre el premio Reina Sofía. / Publican | manuscritos filosóficos de Antonio Machado. / Pedro | Jesús de la Peña obtiene el Premio de Poesía José | Hierro. / Colombia ofrecerá su cultura en la FIL | Guadalajara. / La argentina Tununa Mercado gana el | Premio Sor Juana 2007. / Celebrarán en República | Dominicana el Festival de Poesía en la Montaña. | | “La irreverencia vanguardista de Macedonio, Borges y | Artículos y Piglia”, María Eugenia Betancourt. / “Peregrinaje en | reportajes tierras del poeta”, Roberto Bennett. / “Arquitrave, una | revista de poesía independiente”, Harold Alvarado | Tenorio. / “La comunidad imaginada en El conspirador”, | Victoria Alca Paniagua. / “Algunas consideraciones a | partir de la lectura de la novela La enfermedad, de | Alberto Barrera Tyszka”, José Rafael Simón Pérez. / | “Teléfonos rotos, invitaciones ficticias, cafés | imaginarios”, María Angélica Franco Frías. / “La noche | es la madre del día. Eric Johan Stagnelius”, Omar Pérez | Santiago. / “Novelas y sexualidad: la madurez de Vargas | Llosa”, René Flores Agreda. | | Jaime Manrique Ardila: “Las palabras también quitan la | Entrevistas sed”, John Jairo Junieles. / Efrén Barazarte, elemento | lúdico y persistente: “La literatura es la voz del | otro”, Rafael Ortega. / “Mi mayor fracaso es no haber | sido músico”: Andrés Neuman, Juan Ensuncho Bárcena. | | “La voz y el archipiélago. Breves consideraciones sobre | Sala de ensayo poesía y Latinoamérica”, Rafael Toriz. / “Del | Indigenismo Paternalista al Liberacionista. Modos de ver | al indio en la literatura peruana”, César Pancorvo | Rosazza. / “El ideal de la Filosofía”, Julio Pino Miyar. | | “La oreja erótica de Van Gogh” (extractos), Carlos | Letras Vásquez Zawadzki. / “La muerte no tiene permiso”, | Gabriel Rimachi Sialer. / Poemas de Delfina Acosta. / | “El redondel”, Javier Martínez. / Poemas de Daniel | Abelenda Bonnet. / “Atrapado”, Mónica Maud. / “Algun día | no estaremos”, Augusto Rodríguez. / “Hoy por la tarde la | enterramos”, Carlos Wilfredo Trejo. / “Mucho tiempo | después querido Mao Zedong”, Gloria Mendoza Borda. / “El | encuentro”, Rocío Zambrano Morales. / Cuatro poemas de | María Cristina Pizarro. / “Última reyerta”, Saraí | Martínez. / “Mudanzas” (extractos), Freddy Borges. / Dos | cuentos de Marcela Adaros Rojas. / Poemas de Lucía | Angélica Folino. / “Pequeños olvidos”, Jorge Arce | Hernández. | | “Taller libre de literatura”, de Estrella Cardona Gamio. | El regreso / “Cuentos de amor y naturaleza”, de Zenobio Saldivia | del caracol Maldonado y Azucena Caballero Herrera. | | Jorge Volpi. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === La lectura y la culpa Jorge Gómez Jiménez ======================== La escasez de lectores siempre ha sido una preocupación para quienes estamos involucrados en el hecho literario. Se suele esperar que la sociedad, en una época en que los avances tecnológicos permiten prever un futuro brillante, esté rebosante de buenos lectores, pues la idea de desarrollo técnico se asocia al desarrollo cultural. Pero por alguna extraña razón esto no siempre se cumple: la población de lectores siempre será decepcionante, independientemente de factores económicos o técnicos. Ayer fue clausurada en Caracas la III Feria Internacional del Libro de Venezuela, evento que se venía realizando desde principios de octubre en todos los estados del país y que, aparte del intenso contenido ideológico de buena parte de la producción editorial ofrecida a sus visitantes, sirvió para exponer los primeros pasos que están dando las imprentas regionales. Dirigidas por consejos editoriales compuestos por personas de los mismos estados, las imprentas están dando a cientos de escritores la oportunidad de publicar sus obras. Si la iniciativa no sucumbe al asunto ideológico y se enfoca en la difusión de la creación literaria y la investigación en las regiones, se habrá dado un paso insoslayable en la carrera por desarrollar un contingente lector en Venezuela. En el marco de la feria fue distribuido gratuitamente el libro Noam Chomsky le habla a Venezuela (Cenal/El Perro y la Rana, 2007), en el que se publican dos entrevistas hechas al lingüista por el periodista Rubén Wisotzki y la abogada Eva Golinger. Allí, Chomsky compara el estado de la población lectora en Estados Unidos con el de países latinoamericanos y atribuye la escasez de lectores en su país a la incidencia de los medios de comunicación y los videojuegos. “Esto es indicativo”, agrega, “de lo que está pasando en el mundo. Cuando era niño, leíamos libros; mis hijos iban a la biblioteca y regresaban con más o menos quince libros y nos íbamos a un rincón a leer. Mis nietos aquí no leen. Tengo, sin embargo, dos nietos que crecieron en Nicaragua y ahora viven en México y leen todo el tiempo. Podemos verlo incluso en las estadísticas: hay un declive muy notable de la lectura y, por supuesto, es un golpe severo a la salud y a la vitalidad cultural”. Pareciera existir una postura, a estas alturas ya establecida como canónica y que se refleja en las palabras de Chomsky, que da al lector la potestad de censurar al no-lector, una suerte de ser despreciable cuya alma hay que salvar, por su bien y por el bien de la humanidad. El no-lector es un pecador inocente: ha cometido, sin saberlo, el pecado de no leer. El lector, y con él los entes que configuran las campañas de lectura, cree que apelando a la culpa del no-lector se resolverá el problema. “Esto es indicativo de lo que está pasando en el mundo”, dice Chomsky y tiene razón: leer es, para la mayoría de las personas, una actividad aburrida, una pérdida de tiempo, y eso ha sido así desde siempre. Quienes nos preciamos de tener entre nuestros placeres el de la lectura, olvidamos con frecuencia que hay un enorme universo de personas que al ver un libro piensan en el tiempo que les tomará digerir todas sus páginas, y en todas esas cosas interesantes, productivas o no, en que pudieran involucrarse en lugar de sentarse a leer. Por mucho esfuerzo que se imprima en las campañas por la lectura, siempre el número de lectores será muy pequeño. Esto no quiere decir que haya que abandonar esta tarea, pero no valdrá de mucho que quienes toquen el tema lo hagan desde la perspectiva del juez que ve en el no-lector una especie de drogadicto cuya adicción es precisamente no ser adicto al libro. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Los escritores de La Mancha. Un grupo de escritores españoles e hispanoamericanos acaba de abrir La Mancha, un espacio común que según sus propulsores “refleja una realidad cotidiana en la que compartimos nuestras experiencias creadoras y nuestras tradiciones literarias”. La publicación, que ve la luz en formato blog, reúne textos de autores de habla hispana establecidos en España. “En nuestras ciudades”, afirman, “se hace una literatura en lengua española que ha borrado distancias y que comparte día a día sus claves. La convivencia actual de escritores españoles e hispanoamericanos lo hace posible”. Juan Carlos Chirinos, Juan Carlos Méndez Guédez, Nicolás Melini y Ernesto Pérez Zúñiga son algunas de las firmas de la primera edición. http://delamanchaliteraria.blogspot.com Navarra digital. La Biblioteca Navarra Digital (BiNaDi) es un proyecto que tiene como objetivo difundir el patrimonio bibliográfico de Navarra a través de las nuevas tecnologías, y que ya cuenta con unas 120 obras digitalizadas en la red. Los títulos, que se irán incrementando con el tiempo, se pueden buscar por el autor, por el título o la materia, y en cuatro idiomas diferentes. La biblioteca contiene obras literarias y científicas navarras, desde las costumbristas hasta las clásicas, pasando por las de contenido histórico y de derecho foral. A los impresos y manuscritos de tipo institucional (cuadernos de leyes y agravios, recopilaciones forales y textos de cronistas oficiales) se ha sumado una pequeña muestra de autores y obras relacionadas con Navarra. http://www.cfnavarra.es/BINADI/Ventanas/Entrada.aspx Lispector, 30 años después. El pasado 16 de noviembre fue inaugurada la muestra “Pulsaciones; Clarice Lispector, a 30 años de su muerte” en el Espacio Literario del Centro Cultural Recoleta. En el marco del evento, que estará abierto al público hasta el 9 de diciembre, se presentarán tres conversatorios con la cineasta Narcisa Hirsch y la poeta brasileña María Lúcia Verdi (miércoles 21), la ensayista y psicoanalista yudith Rosenbaum y la psicoanalista Laura Hana (miércoles 28), y las docentes y ensayistas Vilma Arêas y Florencia Garramuño (miércoles 5). Habrá lecturas de textos a cargo de María Lúcia Verdi, Laura Hana y Amalia Sato. Además, se presentarán las películas A hora da estrela, de Suzana Amaral, y O corpo, de José Antonio García, así como la instalación Perdonando a Dios, de Narcisa Hirsch, y las pinturas de Teresa Poester en el Espacio Living. La cita es en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), en Buenos Aires. http://www.centroculturalrecoleta.org Musgo en el sol. Tal es el título del libro de poesía en prosa, escrito por la argentina Susana Cattaneo, que se presentará el martes 20 de noviembre a las 8 de la noche en la Peña del Colorado, Güemes 3657 (Buenos Aires). Se trata del 19º libro de la autora y ha sido publicado por Vinciguerra, cuya editora Lidia Vinciguerra pronunciará unas palabras en el acto. La presentación del libro estará a cargo de los escritores Yadi Henao y Osvaldo Rossi, y posteriormente la autora leerá algunos de los textos. El evento será amenizado por una cantante de tango. Cattaneo, quien antes de Musgo en el sol ha publicado otros 18 libros, es psicóloga de profesión y como escritora ha tenido destacada participación en diversos concursos dentro y fuera de su país. Recibió la Faja Nacional de Honor de la Asociación de Escritores Argentinos (AEA, 2000) con La mirada en otro cielo y obtuvo el tercer premio del certamen anual de poesía de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con Palomas de la soledad (2005). Obras suyas han sido traducidas al inglés, francés y portugués. Coordina ciclos literarios y talleres. http://www.letralia.com/firmas/cattaneosusana.htm Cine europeo en Bolivia. Entre el 20 y el 27 de noviembre se celebrará en Bolivia el 8º Festival de Cine Europeo, actividad que ofrecerá proyecciones en salas de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Sucre. El evento es auspiciado por la Fundación Cinemateca, el Grupo Europeo de Cultura, el Goethe Institut, la Alianza Francesa y el Instituto Cultural Boliviano Alemán. El ciclo se inaugurará con Clean, una coproducción de Francia, Canadá y el Reino Unido y dirigida por Olivier Assayas. Le siguen los filmes La fiebre (Alessandro D’Alatri, Italia), Simón (Eddy Terstall, Países Bajos), Sleeper (Benjamin Heisenberg, Alemania-Austria), Nubes pasajeras (Aki Kaurismäki, Finlandia-Alemania-Francia), Cosas que hacen que la vida valga la pena (Manuel Gómez Pereira, España), Kebab connection (Anno Saul, Alemania), Noviembre (Achero Mañas, España), Nos volveremos a ver (Stefan Hillebrand y Oliver Paulus, Suiza), Camarón (Jaime Chavarri, España), Strings (Anders Rønnow Klarlund, Dinamarca) y Serko (Joël Farges, Rusia). Las funciones serán a las 7:30 y 9:30 de la noche y tendrán un costo de 17 bolivianos. icba_cultural@yahoo.com Cronopio inédito. Este miércoles 21 de noviembre a las 7:30 de la noche será presentada, en la Casa del Escritor de Buenos Aires (Lavalleja 924), la revista mexicana Posdata, que ofrece a sus lectores una selección de textos de los poetas argentinos contemporáneos Daniel Muxica, Andrés Cursaro, Paulina Vinderman, Ariel Schettini, Ariel Williams, Susana Villalba, Bea Lunazzi, Ricardo Costa, Laura Yasan, Guillermo Pilía, Carlos Barbarito, Gabriela Pais, Carlos Moneta, Esteban Moore, Eugenia Stoll, Patricia Severín, Patricia Rondón, Marcelo Silva, Marta Braier, Fabián San Miguel, Jorge Spíndola y Luis Benítez. Como trabajo especial se incluye una serie de cartas inéditas de Julio Cortázar. http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/casa_escritor/?menu_id=17229 La cantante calva. A partir de este jueves 22 a las 8 de la noche se presentará, en la Sala Experimental Sótano 3 de la Casa de Rómulo Gallegos, en Caracas (Venezuela), la obra de teatro La cantante calva, comedia universal del autor Eugène Ionesco que en esta oportunidad es representada por la compañía Séptimo Piso bajo la dirección de Dairo Piñeres (1975). Ionesco consideró a su pieza, catalogada como la piedra fundacional del teatro del absurdo, como una crítica al conformismo y a la hipocresía que se apoderó de la clase media europea después de la Segunda Guerra Mundial. Alexander Rivera, Carlos Díaz, Luis Vicente González, Moisés Berroterán, Marvin Huise y Morris Merentes son los encargados de darle vida a esta obra. Las funciones serán hasta el 16 de diciembre, de jueves a sábados a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde. El costo de la entrada oscila entre los 16.000 y los 20.000 bolívares. http://www.celarg.org.ve Inéditos en Costa Rica. Hasta el próximo viernes 23 de noviembre habrá tiempo para inscribirse en el Festival de Escritores Inéditos, del que hablamos en nuestra edición anterior (http://www.letralia.com/175/1205ineditos.htm) y que organiza en Costa Rica el sitio Culturacr.com. La cuota de inscripción antes de esta fecha será de 20 mil colones para solventar los gastos propios de los tres días de eventos y presentaciones. La actividad pretende relacionar y contactar a los nuevos valores de las letras costarricenses y de extranjeros, así como dar a conocer la obra de todos y ofrecerles charlas instructivas para el aprendizaje de la escritura de cualquier género, ya sea poesía, novela, cuento, teatro, literatura infantil, relato fantástico, de terror, de ciencia ficción, policial, etc. http://www.culturacr.com Poesía en Sabana Grande. El próximo martes 27 de noviembre se realizará en Caracas, en las instalaciones del Bar El Encuentro de los Artistas, en el Paseo Cultural Víctor Valera Mora (el conocido “Callejón de la Puñalada”), un recital de poesía con estudiantes de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. La cita es a partir de las 8 de la noche. Barquisimeto en corto. Entre el 4 y el 8 de diciembre se celebrará en Barquisimeto, capital del estado venezolano de Lara, el III Festival de Cortometrajes Barquisimeto 2007, evento que ha sido organizado en homenaje a los técnicos cinematográficos y en conmemoración de los 110 años del cine venezolano. El homenaje central será para los técnicos José Manuel Funes, Rafael Nieves y Raúl López. Diversos puntos de la llamada “ciudad musical de Venezuela” serán los escenarios de este festival, en el que se ofrecerá lo mejor de la cinematografía venezolana en corto, así como una serie de talleres de formación para quienes pretenden iniciarse en las lides de la imagen. http://www.festivaldecortosbarquisimeto.org Cotidianos. El viernes 14 de diciembre será presentado el poemario Cotidianos, de la escritora argentina María Gabriela Abeal. La presentación del acto estará a cargo de María Angélica Zeballos, y se presentará el espectáculo “Homenaje a la palabra”, en el que participará la narradora oral Alicia Mesa Harbin junto a Susana, Gustavo y Keiko, bajo la dirección de A. M. Harbin y con el acompañamiento, en el piano, de la profesora Valeria Elmo. La entrada es libre y gratuita. La cita es a las 8:30 de la noche en el segundo piso del Club General Pueyrredón (Hipólito Irigoyen 1569), en Buenos Aires. La campaña de Egipto. Zahi Hawass (Damietta, Egipto, 1947), actual secretario general del Consejo Superior de Antigüedades del Gobierno egipcio, es uno de los más distinguidos egiptólogos del mundo, y en los últimos años ha adquirido renombre fuera de los círculos arqueológicos por sus frecuentes apariciones en documentales televisivos dedicados al Antiguo Egipto. El marino y escritor malagueño Pedro Munar ha lanzado una campaña por la candidatura de Hawass para el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Técnica y Científica en 2008. Una vez recabados los apoyos, a comienzos de 2008, el propio Munar presentará la candidatura de Hawass de manera formal a la Secretaría de los Premios Príncipe de Asturias. Quienes deseen manifestar su apoyo a la propuesta deberán enviar su firma electrónica. http://zahihawass.blogspot.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Bienal Palomares anunció sus ganadores Los ganadores en la categoría éditos en los géneros de poesía, narrativa y ensayo, de la III Bienal Nacional de Literatura Ramón Palomares, celebrada entre el 31 de octubre y el 3 de noviembre, recibirán una premiación en metálico de 4 millones de bolívares, además de la publicación y distribución, en primera edición, de las obras por el Fondo Editorial “Arturo Cardozo” de la Coordinación de Cultura del estado Trujillo (Venezuela), según anunció la entidad el pasado 3 de noviembre. Por su parte, la premiación de los autores inéditos en las mismas categorías será la publicación de los libros. La obra Tu cuerpo es una patria en vértigo, de Inti Clark, ganó el concurso de poesía de autores inéditos, “en virtud de que en este libro se evidencia el logro de una voz propia para mostrar lo cotidiano, con un lenguaje que se disiente para revelar una intensa y cercana mirada de la realidad, mirada que hace explícita su filiación a una tradición poética latinoamericana, que expresa preocupación por el sentido de una historia colectiva”. Menciones especiales recibieron los poemarios Nací en la casa donde todo se olvida, de Carlos Alberto Aguilar, y Artesanal letra, de Carmen Sonora Ortega. En poesía édita fue premiado el título El ojo de la poesía, del escritor larense Antonio Urdaneta. Por su parte el escritor Héctor Seíja leyó el veredicto en la categoría de ensayo inédito, en el cual resultó victorioso el libro Orlando Araujo y su lugar de refugio entre el cuento y la crónica, de Marisol Venegas, decisión que obedece “al rigor y coherencia analítica sobre la obra de tan importante escritor venezolano”. El turbante agónico en algunos cuentos de Horacio Quiroga, de la escuqueña Hironilde Briceño, recibió mención honorífica. En la categoría de autores éditos fue ganador el libro El estremecimiento del velo, de Carlos Morón Bastidas, del estado Falcón, “porque la obra constituye un aporte significativo en el estudio del imaginario mítico venezolano”. Fue recomendada para su publicación la obra La poesía o la casa del ser, del merideño Eleazar Molina. En narrativa inédita se alzó Cuentas farsas, de Soledi del Valle Linares, “por el refinado uso de las tramas narrativas, lo cual evidencia un acertado manejo de de las técnicas de estructuración del género cuento”. En narrativa édita estuvieron como jueces Laura Antillano, Ángel Gustavo Infante y Carlos Noguera, quienes otorgaron premio único al libro titulado La garrapata de King Kong y otros cuentos, de Julio Romero Farra, escritor del estado Portuguesa, “por su vuelo imaginativo, lo acertado del tratamiento de sus temas y la riqueza de su estilo”. Fuente: Coordinación Trujillana de Cultura *** Publican por primera vez poesía completa y cartas de Carmen Conde La vida y obra de la escritora española Carmen Conde, una gran desconocida del siglo XX pese a ser la primera mujer académica de la Lengua, es recuperada en el año del centenario de su nacimiento con la publicación, por primera vez, de toda su obra poética y de sus cartas con la poeta Ernestina de Champourcin, según se anunció el pasado 4 de noviembre. Ambas obras, que edita el sello Castalia (http://www.castalia.es) bajo los títulos de Poesía completa y Epistolario (1927-1995), se suman a los actos de celebración del centenario de la escritora, cuya figura está siendo recordada a lo largo de este año con una biografía, un congreso y una exposición en su ciudad natal, Cartagena, que luego pasará por Madrid y Melilla. El primero de los dos libros, Poesía completa, recoge en un único volumen de más de 1.000 páginas toda la obra poética de Carmen Conde (1907-1996), que se extiende desde 1929 hasta 1988 y se compone de 37 libros, lo que la convierte en una de las autoras más prolíficas de su tiempo. Obras como Brocal, Júbilos, Los hombres mueren, El Arcángel o Una palabra tuya, se incluyen en esta extensa recopilación poética de la autora, que también publicó, bajo el seudónimo de Florentina del Mar varias novelas, relatos y cuentos infantiles, así como biografías y ensayos. Conde, que se definía como una muchacha que llegó a la literatura con la tremenda suerte de almorzar un día con Gabriel Miró y cenar otro con Juan Ramón Jiménez, fue gran amiga también de otros escritores como Miguel Hernández, Vicente Aleixandre y Gabriela Mistral. Otra de sus grandes amigas fue la poetisa de la Generación del 27 Ernestina de Champourcin, de quien también este año se cumple el centenario de su nacimiento y con quien Conde mantuvo una larga correspondencia que ahora recoge el libro Epistolario (1927-1995). El libro —según los editores— tiene un doble valor: histórico, pues narra sucesos de la vida cotidiana, cultural y social vistos desde el punto de vista femenino, y literario, ya que las cartas constituyen en ocasiones verdaderos poemas en prosa. Fuente: EFE *** Chile devuelve patrimonio bibliográfico a Biblioteca de Lima Con un cargamento de 3.788 volúmenes sustraídos por Chile durante la Guerra del Pacífico, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam, http://www.dibam.cl) de la nación sureña resolvió este 4 de noviembre la devolución de tan importante patrimonio cultural a Perú, tras llevar a cabo un proceso de identificación de las obras. Según cifras entregadas por el organismo, un total de 3.788 textos constituyen el patrimonio cultural que fue devuelto a la Biblioteca Nacional del Perú (http://www.bnp.gob.pe), en una entrega oficial encabezada por la directora nacional de la Dibam, Nivia Palma, la subdirectora de la Biblioteca Nacional de Chile (http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional), Ximena Cruzat, y el director de la Biblioteca Nacional de Perú, Hugo Neira. Los volúmenes fueron identificados por el sello oficial de la Biblioteca de Lima que hacía evidente su origen, luego de un exhaustivo catastro de los catálogos de la Biblioteca Nacional de Chile y la Biblioteca Santiago Severin (http://www.bibliotecaseverin.cl) de Valparaíso. El canciller de Perú, José Antonio García Belaunde, manifestó que este acto contribuye a afirmar “la agenda positiva” que mantienen y desarrollan Perú y Chile, con miras a reforzar su relación bilateral. La Dibam justificó la medida por tratarse de una acción “en concordancia” con la política exterior del gobierno, contextualizando además con el ejemplo que han dado otros países respecto a la devolución de patrimonio cultural, entre los que se cuentan el legado de Gabriel Mistral que Doris Atkinson donó al pueblo de Chile. Fuentes: 24 Horas Libre • El Mercurio *** Premio Herralde para el argentino Martín Kohan El escritor argentino Martín Kohan se adjudicó el pasado lunes 5 de noviembre, con la obra Ciencias morales, el 25º Premio Herralde de Novela, dotado con 18.000 euros, mientras el mexicano Antonio Ortuño fue finalista. El jurado, compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde, decidió por mayoría premiar la obra de Kohan, que se había presentado bajo el pseudónimo “Miguel Cané”. La obra finalista fue Recursos humanos, del mexicano Antonio Ortuño, que se presentó bajo el seudónimo “Francisco Calderón”. El jurado dijo que, “aparte de la calidad de todas las obras finalistas”, cabía destacar “la amplia presencia de escritores latinoamericanos”, una mayoría entre los 201 originales recibidos. A juicio del jurado, el resultado final “confirma los pronósticos”. Ciencias morales trata de una celadora de colegio que extrema una vigilancia, una custodia que tal vez esté siendo aplicada más allá del recinto de un pequeño mundo escolar. La novela confirma la “extraordinaria madurez narrativa de uno de los autores más inteligentes, más estimulantes, de la reciente literatura argentina”, destacó la editorial Anagrama, que patrocina el galardón. Kohan nació en Buenos Aires en enero de 1967. Enseña teoría literaria en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y en la Universidad de la Patagonia. Ha publicado tres libros de ensayos, Imágenes de vida, relatos de muerte. Eva Perón, cuerpo y política (1998; en colaboración con Paola Cortés Rocca), Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin (2004) y Narrar a San Martín (2005); dos libros de cuentos, Muero contento (1994) y Una pena extraordinaria (1998), y seis novelas, La pérdida de Laura (1993), El informe (1997), Los cautivos (2000), Dos veces junio (2002), Segundos afuera (2005) y Museo de la Revolución (2006). En cuanto a la obra finalista, Recursos humanos, el sello patrocinante indicó que el lector se topará, a grandes golpes de estilo, con una ácida exploración del mundo pesadillesco de una oficina y una mirada irónica y feroz sobre las relaciones entre jefes, empleados y desempleados, de la mano de un “narrador mayor en la nueva literatura iberoamericana”, Antonio Ortuño, que con esta obra, “confirma sobradamente los elogios recibidos por sus libros anteriores”. Hijo de inmigrantes españoles, Ortuño nació en Guadalajara, México, en 1976. Desde 1999 colabora con el grupo de prensa Milenio (http://www.milenio.com), donde ha sido reportero, editor y, actualmente, jefe de Redacción del diario Público-Milenio. Su primera novela, El buscador de cabezas (2006), fue unánimemente bien recibida por la crítica de su país y fue seleccionada por el diario Reforma (http://www.reforma.com) como mejor primer libro del año. En 2006 apareció en España su libro de relatos El jardín japonés. Es colaborador habitual de publicaciones como Letras Libres, La Tempestad y Cuaderno Salmón. Entre los escritores galardonados en las anteriores convocatorias del premio Herralde figuran Álvaro Pombo (1983); Sergio Pitol (1984); Adelaida García Morales (1985); Javier Marías (1986); Félix de Azúa (1987); Jaime Bayly (1997); Roberto Bolaño (1998); Alejandro Gándara (2001) o Enrique Vila-Matas (2002), entre otros. Fuente: AFP *** Gobierno peruano entregará laptops equipadas con bibliotecas virtuales Cada una de las 40.000 computadoras portátiles que, en forma gratuita, entregará el Ministerio de Educación de Perú (http://www.minedu.gob.pe) a los niños más pobres de las instituciones educativas de primaria de las zonas rurales de ese país, llevará consigo una biblioteca virtual con aproximadamente un centenar de libros, anunció el ministro José Antonio Chang Escobedo el pasado lunes 5 de noviembre. “Nuestros niños, sus maestros y padres de familia tendrán, en sus respectivas escuelas y hogares, y al alcance de la mano, libros organizados para cada grado de estudio. Se trata de una gran oportunidad que lamentablemente la educación actual no puede ofrecer a los escolares de menores recursos”, dijo el ministro Chang Escobedo. El ministro comprobó personalmente los avances y logros del plan piloto “Una computadora un niño”, desarrollado por los alumnos del Colegio Apóstol Santiago, de la comunidad de Arahuay, en Canta, donde señaló estar convencido de que el uso de estos equipos contribuirá a mejorar la calidad educativa en Perú. “Esta es una enorme oportunidad de alcanzar la calidad con equidad en la educación y darles a los niños de las zonas más pobres de nuestra patria, la posibilidad de integrarse a un mundo de modernidad educativa. Se trata de una potente herramienta, de un libro poderoso y de un gran laboratorio portátil que los maestros pueden usar las 24 horas al día”, remarcó el ministro. “Es una gran herramienta que no reemplaza al profesor. Las laptops por sí solas no van a corregir ni van a dar educación. El maestro la tiene que utilizar como la herramienta más poderosa que existe para alcanzar mejores resultados en la enseñanza y aprendizaje de las futuras generaciones del país”, concluyó. La distribución de estas herramientas tecnológicas a los niños de las escuelas de primaria unidocentes y multigrados de las zonas rurales de Perú está prevista para el inicio del Año Escolar 2008. El Ministerio de Educación adquirirá 40 mil laptops, en los próximos meses, con un crédito suplementario aprobado por el Congreso de la República del Perú (http://www.congreso.gob.pe) por más de 22 millones de nuevos soles. Es decir, desde el primer día de clases del próximo año, 40 mil escolares que presentan los menores índices de desarrollo social, asistirán a sus centros educativos con una laptop y una biblioteca virtual bajo el brazo. Fuente: RPP *** Conceden la Presea Cervantina 2007 a Antonio Gamoneda El poeta español Antonio Gamoneda fue galardonado en México, este martes 6 de noviembre, con la Presea Cervantina 2007, que se otorga anualmente a reconocidos conocedores y promotores de la obra cervantina y de la lengua española en general. En el marco de la celebración del XVIII Coloquio Internacional Cervantino Internacional, el también ganador del premio Miguel de Cervantes 2006 recibió el reconocimiento de manos del presidente de la Fundación Cervantina en México, Eulalio Ferrer. “Escuché hablar de una sorpresa para mí, pero no de algo así”, declaró Gamoneda al recibir el premio, visiblemente emocionado; “no puedo solamente decir gracias, aunque debo decir gracias; lo que debo decir es que a ustedes les ha sido contagiada una parte de la locura y de la generosidad de don Quijote”. La Presea Cervantina ha sido entregada en siete ocasiones y la han recibido el novelista mexicano Carlos Fuentes, la brasileña Nélida Piñón, el filósofo español Emilio Lledó, el rector de la Universidad de Alcalá de Henares, el español Virgilio Zapatero, y el propio Eulalio Ferrer, en su primera emisión. Antes de la entrega de la Presea Cervantina, Gamoneda dictó la conferencia “La pobreza y la obra de Cervantes”, la cual se desarrolló en el Teatro Juárez, donde más de 300 personas entre estudiantes y profesores de 10 universidades mexicanas, una estadounidense y otra italiana, atendieron el discurso del poeta. Gamoneda estableció que “Miguel de Cervantes fue pobre; acataba y servía a los nobles y fuertes. Era un hombre de orden, pero nunca fue un trepador, sino un sufridor”. Explicó luego que, en Cervantes, la pobreza debe entenderse como carencia de bienes, pero sobre todo como “interiorización del dolor, que él buscaba que no fuera visible, constituyendo una suerte de pudor o vergüenza de la pobreza, vinculada en su vida a una permanente condición de inocencia, deseada o no deseada”. Con todo, sugirió el expositor, en el Quijote “la pobreza fue buena para la creación artística de Miguel de Cervantes”, pues de cierta manera lo llevó al descubrimiento de la poesía. “El Quijote es poesía en prosa, lo que no debe confundirse con la prosa poética, pues la poesía es una emanación de la vida del autor y puede estar en cualquier género de escritura, no obligadamente en la escritura versal”. “La locura de Alonso Quijano es mucho más que un recurso retórico o de composición; representa la oportunidad de integrar lo cierto en lo inverosímil, haciendo suya y revelando la verdad increíble, la verdad nueva y desconocida. Increíble y cierta es la poesía; como increíble y cierta es la obra de Miguel de Cervantes”, concluyó. Fuente: Notimex *** Licitarán rehabilitación de casa natal de Miguel Hernández La alcaldesa de Orihuela (España), Mónica Lorente, informó este 6 de noviembre que la Conselleria de Cultura sacará a licitación el proyecto de ejecución para la rehabilitación de la casa natal de Miguel Hernández, por un montante de 600.000 euros, lo que podría ocurrir antes de finalizar este mes. Situada en la calle Antonio Pinies, la casa fue adquirida por la anterior corporación municipal para crear un centro audiovisual donde exponer la filmografía relacionada con la vida y obra del poeta, que nació hace 97 años. La alcaldesa ha indicado que rehabilitar este inmueble supone “recuperar parte de las raíces del poeta más universal”. Ha explicado que, en el marco de las actuaciones del plan director elaborado por el centenario del poeta, en 2010, también se quiere digitalizar parte de la obra del artista y, para ello, se reunirá próximamente con la directora General del Libro, Silvia Caballer. Además, la biblioteca municipal contará con una sala que llevará el nombre de Miguel Hernández. Por otro lado, el grupo municipal de Los Verdes pidió que el equipo de gobierno, del PP, cree una comisión especial por este centenario, en la que estén representados todos los partidos de la oposición. Tal petición viene motivada, según el concejal Manuel Culiáñez, “por la falta de información sobre los actos”. En relación con la celebración del centenario del poeta, el sábado pasado la Fundación Cultural Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com) y la Sociedad “Centenario Miguel Hernández”, que representa a los herederos del poeta oriolano, suscribieron un convenio de colaboración en virtud del cual actuarán de “manera coordinada y de común acuerdo en orden al mejor aprovechamiento” de sus respectivos recursos para hacer posible, al máximo nivel, la celebración del Año Hernandiano. La sociedad también rubricó este acuerdo en parecidos términos con el Ayuntamiento (http://www.aytoorihuela.es). Un representante de esta entidad explicó que en esencia estos acuerdos autorizan a la administración a explotar la imagen del poeta, a cambio de apoyo financiero y logístico para los actos que se avecinan. El documento fue firmado por la consellera de Cultura y Deportes, Trinidad Miró, en representación de la fundación, y Vicente Mora por parte de la Sociedad “Centenario Miguel Hernández”. También estuvo presente la nuera del poeta, Lucía Izquierdo, quien volvió a solicitar que “nada ensombrezca esta colaboración”, y aseguró sentir una gran alegría por alcanzar por fin un consenso en este sentido, además de pedir la colaboración de todas las entidades oriolanas. Según la fundación, en el convenio se determinan los términos concretos de “una estrecha colaboración” en orden al desarrollo del programa de actividades previsto para la conmemoración del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, y especialmente “los referidos a la obtención de patrocinios, publicidad, promoción, marketing, difusión y cualquier otro que sea necesario para producir los eventos, actos y productos que se determine”. Ambas entidades se comprometen a prestar toda su colaboración profesional para cualquier actividad relacionada con la promoción o lanzamiento publicitario de cualquiera de los eventos, incluidas galas o festivales internacionales. Las actividades que se programen serán objeto del correspondiente convenio específico. Por otra parte, el Ayuntamiento de Orihuela suscribió otro acuerdo de colaboración con la sociedad cifrado en 36.000 euros. Fuente: EFE *** Argentina Norma Huidobro gana el Premio Clarín de Novela Composición, una intrigante historia de la escritora argentina Norma Huidobro situada en la última dictadura militar, ganó la décima edición del Premio Clarín de Novela que otorga ese grupo periodístico, según se anunció el pasado miércoles 7 de noviembre. Huidobro recibió los 32.000 dólares con que está dotado el premio durante un acto en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba, http://www.malba.org.ar). El jurado, integrado por el escritor portugués José Saramago, la española Rosa Montero y el argentino Alberto Manguel, también distinguió a las novelas ¿Yo? Bien, gracias y Brazos de agujas, de los también argentinos María del Valle Ledesma y Javier Santiago Pascual. La obra triunfadora, “una novela limpia y afilada como una aguja de cristal, estremecedora e hipnotizante”, según la describió Montero, será editada próximamente por la editorial española Alfaguara (http://www.alfaguara.com). Con un clima opresivo y de suspenso, transcurre en Jujuy en 1977 y narra un suceso ocurrido en esa provincia del extremo norte argentino marcado por el trasfondo de las persecuciones políticas de la dictadura (1976-1983). Minutos antes de conocerse la decisión del jurado se entregó el premio “Ñ” a la trayectoria cultural al dramaturgo argentino Roberto Cossa, autor entre otras obras de La Nona, Yepeto, El viejo criado, Gris de ausencia, Los Compadritos y Tute Cabrero. Las diez obras finalistas, firmadas con seudónimo, fueron seleccionadas entre 953 novelas originales provenientes, además de Argentina, de otros países de América Latina, Estados Unidos y Europa. Las nueve novelas que ganaron anteriormente el Premio Clarín fueron Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal (1998); Inglaterra, una fábula, de Leopoldo Brizuela (1999); Se esconde tras los ojos, de Pablo Toledo (2000); Memorias del río inmóvil, de Cristina Feijoó (2001); Las ingratas, de Guadalupe Henestrosa (2002); Perdida en el momento, de Patricia Suárez (2003); El lugar del padre, de Angela Pradelli (2004); Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro (2005), y Arte menor, de Betina González (2006). Fuentes: Clarín • EFE *** Ariel Magnus obtiene premio de novela breve de Bogotá El escritor argentino Ariel Magnus ganó el Premio de Novela Breve Juan de Castellanos, convocado por las autoridades de Bogotá, declarada Capital Mundial del Libro 2007, por su obra Muñecas, informó la Secretaría de Cultura de la capital colombiana el pasado jueves 8 de noviembre. Magnus, de 32 años, presentó su novela con el seudónimo de Osvaldo Caracol, y obtuvo el galardón dotado con 15 mil dólares (161 mil pesos, aproximadamente), que se entregará en Bogotá el jueves 22 de noviembre, fecha conmemorativa de la muerte de Juan de Castellanos, y después habrá una presentación del premio en Sevilla. El premio fue convocado por la Secretaría de Cultura de Bogotá (http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co), la Fundación de Andalucía (España) y Cajasol (http://www.cajasol.es), en homenaje al cronista y poeta sevillano nacido en 1552 y que murió en 1606 en la ciudad andina de Tunja (Colombia). El fallo fue decidido en Madrid por el jurado presidido por la escritora hispano uruguaya Carmen Posadas y formado también por el español Juan Cruz y el colombiano Daniel Samper Pizano. Fueron declarados finalistas las obras La biblioteca, de Gonzalo España, y El Nuevo Reino, del periodista Hernán Estupiñán, ambos colombianos, quienes recibirán como premio la publicación de sus obras. El jurado destacó que la novela ganadora es “una obra interesante y que sorprende tanto al propio lector como a sus protagonistas”. Agregaron que llaman la atención “los monólogos interiores y algunas escenas surrealistas que llegan a la comicidad” y señalaron que, entre los manuscritos leídos por el jurado, “es este el que demuestra un mejor conocimiento y mayor dominio del género de relato o novela breve por parte del autor”. Magnus nació en 1975 en Buenos Aires y entre 1999 y 2005 vivió en Alemania, donde estudió literatura española y filosofía becado por la Friedrich Ebert Stiftung (http://www.fes.de), al tiempo que trabajaba para la cátedra de literatura hispánica de la Universidad Humboldt de Berlín (http://www.hu-berlin.de). Ha escrito para medios de Alemania, Argentina, Colombia y México, y es autor de la novela Sandra (2005), La abuela (crónica, 2006) y Un chino en bicicleta, ganadora del III Concurso Hispanoamericano de Novela “La Otra Orilla”. Trabaja actualmente en la traducción del diario de filmación de Fitzcarraldo, del alemán Werner Herzog. El autor participará en la delegación de Bogotá Capital Mundial del Libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que comienza el próximo 24 de noviembre en la ciudad mexicana y en la que Colombia es el país invitado de honor. Fuente: EFE *** Publican edición ampliada del Cantar de Mio Cid El Círculo de Lectores (http://www.circulo.es), en colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (Secc, http://www.secc.es), publica, dentro de su “Biblioteca Clásica”, una edición, “revisada, exhaustiva y quijotesca” del Cantar de Mio Cid, según explicó el catedrático Francisco Rico, encargado del estudio preliminar de la obra, el pasado jueves 8 de noviembre. “Nunca se había hecho una edición de un clásico revisando tan exhaustivamente todos los aspectos del texto y difícilmente volverá a hacerse”, advirtió Rico, quien calificó la edición como un “monumento lingüístico y literario”. Preparada por Alberto Montaner Frutos, la edición parte de un riguroso estudio del único manuscrito conocido del Cantar —reproducido a mano por el copista Per Abbat en 1207— al que se le ha aplicado una novedosa técnica que combina el vídeo y el microscopio para analizar uno a uno los versos, encontrar nuevas palabras en las páginas deterioradas en muchas ocasiones, o rasgos que descubren una lectura oculta hasta ahora. Desde Berkeley, California (EUA), Montaner alegó que este clásico de las letras se aproxima a las aspiraciones “éticas y estéticas” de Cervantes, y describió la figura del Cid como un hombre leal, padre de familia, “que supo mantener el tipo en las situaciones más adversas” y capaz de rendirse si era necesario. “Por todo ello, el Cantar de Mio Cid sirve de puente entre la literatura de la Edad Media y nuestros días”, apuntó Montaner. Publicado en el marco de la celebración del octavo centenario de la obra fundacional de la literatura castellana, este volumen incluye notas a pie de página que aclaran cuestiones que pudieran dificultar una lectura fluida, con particular hincapié en muchos supuestos tácitos del poema que nunca han sido objeto de comentario. Asimismo se adjunta una completa revisión sistemática de toda la bibliografía sobre el texto. El Cantar se compuso entre fines del siglo XII y principios del siglo XIII por un único autor, hasta ahora desconocido. Narra las hazañas de un noble castellano, Rodrigo Díaz de Vivar, que lidera la Reconquista. Se divide en tres partes o cantares: Cantar del Destierro, Cantar de las Bodas y Cantar de la Afrenta de Corpes. Se inicia con el destierro del Cid, primer motivo de deshonra, tras haber sido acusado de robo. Este deshonor supone el ser desposeído de sus heredades o posesiones en Vivar y privado de la patria potestad de su familia. En este sentido, el poeta Luis García Montero aseguró la historia del Cid “sigue emocionando” porque fue un personaje que a pesar de “caer en desgracia por culpa de sus malos consejeros”, consigue ser reconocido por la alta sociedad por su lealtad y honores en el campo de batalla. “Esta edición demuestra lo importante que es la tradición humanística en la dignidad humana”, añadió Montero, para quien el estudio que se hace en esta edición sirve de “balance” o “estado de la cuestión” sobre el texto medieval, además de facilitar la lectura en distintos niveles. Fuente: Europa Press *** Recuperan en castellano novela de juventud de Flaubert La editorial Impedimenta ha recuperado en castellano, según se anunció el pasado jueves 8, la novela Noviembre, una obra que Gustave Flaubert escribió cuando apenas tenía 20 años y que cierra su producción de juventud del escritor, marcada por esta obra y Memorias de un loco. Noviembre es una novela de iniciación amorosa que explora los sutiles mecanismos de la atracción erótica y los remordimientos provocados por las relaciones adúlteras y el lado pasional de las relaciones humanas. En esta novela, un joven, en el que se puede ver reflejado al propio Flaubert (1821-1880), medita en el curso de un paseo campestre sobre las mujeres, incluyendo la figura de la prostituta Marie, que lo inició en el sexo. El autor del prólogo del libro, el escritor Lluís Maria Todó, señala que la figura de Marie está inspirada en dos mujeres: Elisa Schlesing, que conoció en una playa normanda cuando tenía 15 años, y Eulalie Foucaud, que regentaba un hotel de Marsella y con la que mantuvo relación. Noviembre también es la crónica de una obsesión amorosa y una disección del mundo amoroso. Flaubert no publicó en vida esta novela, cuya profundidad psicológica presagia el estilo de futuras obras como Madame Bovary y La educación sentimental del escritor ya maduro. Fuente: Europa Press *** Escritores colombianos y venezolanos se reunieron en Táchira Entre el 8 y el 12 de noviembre se celebró en San Cristóbal, capital del estado venezolano de Táchira, el XV Encuentro Colombo-Venezolano de Escritores, actividad que fue organizada por la Asociación de Escritores del Táchira y la Asociación de Escritores de Norte de Santander. Las actividades se iniciaron el jueves 8 de noviembre a las 7 de la noche en la sede de la Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles, donde se le rindió un merecido homenaje al poeta tachirense Antonio Mora (Pregonero, 1947), quien en su intervención agradeció el gesto. Los escritores Luis José Oropeza y Ciro Pérez, presidentes de la Asociación de Escritores del Táchira y de la Asociación de Escritores de Norte de Santander, respectivamente, intervinieron a continuación para dejar abierto el encuentro. Finalmente, el acto inaugural incluyó las palabras del escritor Daniel Suárez Hermoso, quien recordó las personalidades y circunstancias que a lo largo de 15 años han hecho realidad esta cita literaria. El encuentro se desarrolló durante los tres días siguientes a través de recitales, ponencias y presentaciones de libros y revistas. Participaron por Venezuela los escritores William Osuna, Pablo Mora, Alberto José Pérez, Marcos Mendoza, Natividad Barroso, Susana Potente, Isabel Rivas, Carmen Virginia Rodríguez, Jorge Gómez Jiménez y Cruz Yayes, entre otros. Por Colombia participaron Jaime Echeverri, Luzmary Giraldo, Álvaro Miranda, Winston Morales Chavarro, Jorge Cuéllar, Rodolfo Ramírez Soto, Saúl Gómez y otros. Los escenarios principales del encuentro fueron la Sociedad Salón de Lectura Ateneo del Táchira, la Biblioteca “Leonardo Ruiz Pineda”, el Círculo Militar, la Universidad de Los Andes, las Librerías del Sur, la Casa de la Cultura de Colón y el Salón de Lectura de Rubio. *** Obra póstuma y centro de estudios en 2008 en honor a Cabrera Infante La ninfa inconstante, la novela que dejó acabada y sin publicar el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), probablemente se publicará a principios de 2008, informó el diario español El País (http://www.elpais.es) el pasado sábado 10 de noviembre, precediendo al anuncio, hecho el lunes 12, de que la Fundación Casa Pintada (http://www.fundacioncasapintada.com), de Mula (Murcia, España), y la Universidad de Murcia (UMU, http://www.um.es), pondrán en marcha también el año próximo, en la primera de las localidades, un centro de estudios dedicado a la figura del escritor cubano y a la literatura hispanoamericana. El autor nacido en Gibara (Cuba) trató de acabarla “hasta el último momento” de su vida, según comenta Miriam Gómez, su viuda. “Escribió a mano cientos de páginas, y lo hizo a mano porque ya no podía trabajar bien con la máquina. Me iba explicando cómo debían organizarse esos cientos de notas manuscritas y, desde luego, consideraba que la novela estaba acabada aunque me insistía que si había algo que no me gustaba, lo rompiera”, explica Gómez. La viuda de Cabrera Infante afirma que La ninfa inconstante es “una novela muy personal, muy cubana y muy inglesa al mismo tiempo” y que transcurre entre Tres tristes tigres (1964) y La Habana para un infante difunto (1979). “En ella se narran los recuerdos de la historia de amor de un escritor maduro con una joven pero, también, se estimula constantemente el juego literario. Yo creo que la protagonista, Estela, no tenía 16 años, era mayor, aunque, a la vez, es una forma de rendir tributo a Jonathan Swift y a su joven dama Stella-Esther”, relata Gómez. En la novela, Cabrera Infante escribe sobre mujeres, música, La Habana, la literatura y el cine, el universo del autor, sus obsesiones y sus pasiones, todo aquello “que le ha convertido en uno de los grandes escritores en castellano”. “Es verdad”, continúa Gómez, “que el libro tiene muchos puntos autobiográficos. Hay muchas situaciones y personales reales del tiempo que refleja, pero también hay mucho juego. Se puede leer como un enorme flash-back, un ejercicio de memoria”. “El propio Guillermo escribió en una de sus notas unas líneas muy significativas de lo que pensaba sobre la historia de una ninfa”, añade Gómez, compañera del desaparecido escritor desde 1958. En cuanto al centro de estudios, fue anunciado el lunes pasado por el director de la Fundación Casa Pintada, Antonio Parra, y el rector de la UMU, José Antonio Cobacho, quienes destacaron la figura literaria de Cabrera Infante durante la presentación del curso “Cabrera Infante y el boom de la literatura hispanoamericana”, que se desarrolló la semana pasada en la sede de la fundación. Cobacho mostró “la disponibilidad” de la UMU a colaborar en la creación de este centro de estudios con el objetivo de difundir la literatura hispanoamericana, mientras que Parra señaló que “la idea es crear un centro permanente” donde amigos y estudiantes analicen la obra de Cabrera Infante. Fuente: EFE *** México homenajeará a Carlos Fuentes en sus ochenta años Un comité será constituido en México en los próximos meses con el objetivo de organizar un homenaje nacional al escritor Carlos Fuentes, por sus 80 años de vida, a los que arribará el 11 de noviembre de 2008. La iniciativa, que fue anunciada la semana pasada, será coordinada por la Secretaría de Educación Pública (SEP, http://www.sep.gob.mx) de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx) y la Comisión para los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución del Gobierno del Distrito Federal. De la instancia para festejar a nivel nacional a “uno de los más importantes escritores hispanoamericanos y una de las mentes más brillantes que han iluminado el pensamiento de nuestro tiempo”, fue designado como secretario técnico el narrador Jorge Volpi, titular de Canal 22, y a Enrique Márquez como secretario técnico adjunto. Además, forman parte del ente Consuelo Sáizar, directora del Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fce.com.mx) y representante de la SEP; María Teresa Franco, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal, http://www.cnca.gob.mx/cnca/buena/inba); Sealtiel Alatriste, director de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y representante de la rectoría de esa casa de estudios; Aurelio González, director del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México (http://www.colmex.mx) y representante del director de esta institución, Javier Garciadiego. El Conaculta señaló que el objetivo principal del comité será coordinar la labor de estas y otras instituciones y organismos culturales y educativos, con el fin de presentar un programa de actividades conjunto. Con este objetivo, durante noviembre de 2008 se llevarán a cabo coloquios, conciertos, obras de teatro, funciones de cine, presentaciones de libros y muchas otras actividades en relación con la obra y el pensamiento crítico de Carlos Fuentes, quien estará presente en el homenaje. Novelista, ensayista, crítico, guionista y diplomático, Fuentes, quien nació en Ciudad de Panamá el 11 de noviembre de 1928, es una de las figuras más ilustres y el más prominente de los narradores mexicanos modernos. En la actualidad, Fuentes colabora en las más importantes revistas y publicaciones literarias de América Latina, Estados Unidos y Europa. En septiembre pasado, el escritor mexicano donó a la Biblioteca Nacional de México un acervo personal de alrededor de 300 libros de su biblioteca. Fuente: Notimex *** Miguel Barnet gana el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso El escritor cubano Miguel Barnet recibió el pasado martes 13 de noviembre, en el Campus Santiago de la Universidad de Talca (http://www.utalca.cl), en Chile, el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso. Cinco miembros de un jurado internacional otorgaron el reconocimiento al narrador y poeta cubano porque aborda el género de novela testimonio con excepcional calidad. Barnet dijo que para él es un alto honor el haber obtenido esta importante recompensa, cuando muchos escritores también lo merecen. El antillano destaca en el terreno de la novela con publicaciones como Biografía de un cimarrón (1966), historia que narra la vida de un esclavo cubano que huyó al monte y sobrevivió hasta entrado el siglo XXI. El premio José Donoso está dotado con 20 mil dólares, medalla y diploma. Desde 2001 hasta el presente, lo han obtenido el mexicano José Emilio Pacheco, la argentina Beatriz Sarlo, la chilena Isabel Allende, el peruano Antonio Cisneros, el argentino Ricardo Piglia y el portugués Antonio Lobo Antunes. Al revelar el veredicto unánime del jurado, Marco Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua (http://academiaperuanadelalengua.org), destacó que Barnet es uno de los escritores más reconocidos en Hispanoamérica por su extensa obra, difundiéndose en popularidad. Promotor de cultura, Barnet es presidente de la Fundación Fernando Ortiz (http://www.fundacionfernandoortiz.org), institución cultural cubana de carácter público y civil, y hoy figura entre los directivos de la Comisión Organizadora del VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.com). Recientemente, Barnet obtuvo el Premio Internacional Juan Rulfo, de Radio Francia Internacional (RFI, http://www.rfi.fr), por su cuento “Fátima o el Parque de la Fraternidad”. También sobresale como poeta con los cuadernos Carta de noche, Mapa del tiempo, Poemas chinos y Actas del final. Fuente: Telesur *** Irán prohíbe novela de Gabriel García Márquez El gobierno iraní prohibió el pasado miércoles 14 de noviembre al sello Publicaciones Niloofar la reimpresión de la novela Memoria de mis putas tristes, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, aduciendo que la autorización inicial había sido un error burocrático. El Ministerio de Cultura de Irán lanzó la resolución tres semanas después de que fuera publicada una primera edición de la obra, de 5.000 ejemplares, que ya se agotó por completo. La prohibición ha tenido lugar pese a que el título de la novela fue cambiado, en su traducción al persa, por el más suave Memoria de mis amores tristes, y algunos libreros han informado que la medida “ha generado más interés en la novela”. El gobierno informó igualmente que el funcionario responsable de la primera autorización fue destituido. “La publicación del libro fue un error”, indicó un funcionario del despacho de Cultura, que no quiso ser identificado. “Cosas como esta ocurren cuando 50.000 libros se publican anualmente en Irán”. La prohibición impulsó un renovado interés en la obra, que al día siguiente se vendía a más del doble del precio de lista. Fue así como Ahmad Abbasi, de 28 años, pagó 35.000 riales (unos 3,70 dólares) para comprar el libro en el mercado negro, mientras el precio de tapa era de sólo 15.000 riales. “No sé de qué trata el libro”, dijo Abbasi. “Pero cuando el gobierno prohíbe un libro, siempre tiene algo interesante. Así es que estoy comprando el libro por curiosidad”. Toda publicación en Irán debe ser aprobada por el Ministerio de Cultura bajo las directrices islámicas. En el caso de Memoria de mis putas tristes, el ente gubernamental indicó que la prohibición se originaba en que el tema de la novela —en la que un nonagenario compra la virginidad de una adolescente— va en contra de los valores del Islam. Los editores se han lamentado de un aumento de la censura sobre los nuevos libros desde la llegada al poder, en 2005, del presidente Mahmud Ahmadinejad, quien decidió que toda reedición de libros cuya publicación hubiese sido autorizada en años pasados sería sometida a una nueva revisión de la censura. Otros casos de libros prohibidos en el mundo musulmán en los últimos años son el de la escritora bangladeshí Tasmila Nasreen, autora de Lajja (La vergüenza). En Egipto, en febrero de 2007, varios libros, entre ellos Zorba el griego, de Nikos Kazantzakis, y La insoportable levedad del ser, del checo Milan Kundera, fueron incautados en la aduana, así como una autobiografía de la feminista egipcia Nawal al Saadawi. El escritor colombiano es uno de los autores internacionales más famosos en Irán, país donde ya fueron publicadas algunas de sus obras como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera y Crónica de una muerte anunciada, si bien la primera estuvo prohibida oficialmente durante años, por lo que los lectores recurrían al mercado negro, donde era posible adquirir copias de segunda mano y fotocopias del libro a precios sumamente elevados. Para García Márquez la noticia de la censura contra su libro en Irán no fue causa de sorpresa y tampoco ameritó comentarios de su parte. El escritor se enteró del tema a través de Internet y prefirió guardar silencio al respecto. Igualmente, Doris Bravo, editora del escritor, aclaró que Planeta es “totalmente respetuosa” de la medida gubernamental. “Es una decisión de un gobierno que decidió recoger y prohibir la publicación de este libro. Somos totalmente respetuosos de las decisiones que hagan”, dijo. “En los países donde se lleva una religión y un tipo de prohibiciones tan estrictas es muy difícil que algunos temas, aunque sean escritos por un gran literato o un premio Nobel como García Márquez, estén autorizados para que se publiquen y los lea la gente del pueblo”, añadió. Fuentes: AFP • EFE • Fars News *** Instituto Cervantes dotó biblioteca en Shanghai La directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen Caffarel, entregó el pasado miércoles 14 de noviembre, en Shanghái (China) y ante los Príncipes de Asturias, la primera dotación de fondos —con un total de 4.000 libros— a la nueva Biblioteca Miguel de Cervantes en esa ciudad. El importe de este legado supera los 80.000 euros, abonados íntegramente por el Instituto Cervantes. Don Felipe y doña Letizia han presidido el acto de apertura de la biblioteca, adscrita al Consulado de España (Sección Cultural) en la mayor ciudad china, con 13 millones de habitantes y considerada la capital económica del país. La biblioteca, de 125 metros cuadrados, dispone además de equipamiento informático cedido también por el Instituto Cervantes. El Príncipe de Asturias afirmó que esta inauguración evidencia “la relación de amistad y cooperación cada vez más profunda que liga a nuestros dos países” y que la biblioteca Miguel de Cervantes “propicia el mayor acercamiento entre dos pueblos tradicionalmente muy alejados el uno del otro”. Igualmente ha agradecido a las autoridades chinas “su interés y respaldo para que la lengua y cultura españolas puedan difundirse, como medio para fomentar la cercanía entre nuestros pueblos”. En opinión de la directora del Cervantes, la nueva biblioteca será un lugar para el diálogo de culturas, para la comprensión y para el intercambio de valores culturales y cívicos. Caffarel considera que los pueblos español y chino, pese a estar separados por miles de kilómetros, sienten simpatía recíproca y un interés de primer orden por sus historias y tradiciones. Los fondos aportados por el Instituto a la biblioteca Miguel de Cervantes contienen una amplia selección de narrativa contemporánea en castellano, así como en las tres lenguas cooficiales en España, y numerosos libros de lengua y literatura española e hispanoamericana. El legado fundacional contiene, asimismo, ediciones críticas de los grandes clásicos en español y volúmenes de poesía de autores españoles e hispanoamericanos vinculados a la literatura oriental, como Octavio Paz. También cuenta con un apartado de literatura femenina que abarca desde la Edad Media hasta nuestros días; diccionarios, enciclopedias y guías de viajes, así como numerosos DVD de cine en español y CD de música en todos sus géneros: clásica, flamenco, cantautores, jazz y pop. Además de la colección bibliográfica, el Cervantes ha adquirido para Shanghái una serie de grabados originales de artistas como Antonio Saura, Rafael Canogar, Juan Genovés o Lucio Muñoz. La biblioteca está ubicada en el barrio de la “Concesión Francesa”, antiguo enclave colonial de la ciudad, en el que conviven edificios de carácter europeo y otros típicamente orientales. Es el barrio de la cultura por excelencia, donde se encuentra, por ejemplo, la Casa de los Artistas, el Instituto de Artes Dramáticas y numerosas galerías, cines y cafés. Antes del acto, Caffarel se reunió con destacados hispanistas chinos, con los que se ha analizado la situación del español en la ciudad y cómo reforzar la colaboración entre el Cervantes y las 14 universidades que hay en Shanghái, entre las que destaca la Universidad de Estudios Internacionales, con la cual el Instituto Cervantes ha firmado un acuerdo de colaboración para crear un centro que impulse el estudio del español. En la zona de Shanghái y Nanking se detecta un rápido aumento de la oferta de cursos: al menos cuatro universidades privadas e institutos han abierto la especialidad de español en los últimos años. El español se enseña actualmente en China como licenciatura en 40 centros universitarios públicos y privados, frente a las 11 universidades en las que se enseñaba hace apenas cinco años. La demanda de español crece año tras año y actualmente, por cada estudiante universitario matriculado en la asignatura de español hay otros 60 aspirantes que desean inscribirse y que se quedan sin hacerlo, debido principalmente a la falta de profesores. Fuente: Instituto Cervantes *** Nieta de Blanca Varela recibe en su nombre el premio Reina Sofía La Reina Sofía de España entregó el pasado 14 de noviembre el XVI Premio de Poesía Iberoamericana que lleva su nombre (Reina Sofía) a la poeta peruana Blanca Varela (Lima, 1926), quien no pudo acudir a recoger el galardón por problemas de salud, por lo que fue representada por su nieta, Camila de Szyszlo, hija de su hijo menor, Lorenzo. La ceremonia fue celebrada en el Palacio Real de la capital de España, donde De Szyszlo explicó que, “sublevada contra el destino y atravesada por el dolor más grande del mundo”, Varela se ha ido “sumiendo en un silencio deliberado que con los años ha llegado a convertirse en una condición fisiológica”, desde la muerte de su hijo Lorenzo en un accidente aéreo hace doce años. Dirigiéndose a la Reina, dijo que Blanca Varela “ha perdido el don de la palabra y el de la escritura pero nosotros hemos ganado, gracias a quienes como usted creen en la poesía, su obra excepcional”. La antología Aunque cueste la noche, que se ha publicado con motivo de este premio, es “un regalo de España al futuro, a los nuevos lectores, a los nuevos escritores, a esos jóvenes a quienes Blanca respeta y admira tanto, a esos niños a quienes alucina”, apuntó. El libro cuenta con la edición conjunta de la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es) y Patrimonio Nacional (http://www.patrimonionacional.es). De Szyszlo explicó que su abuela tiene una forma “muy igualitaria” y “muy democrática” de tratar a los niños y jóvenes, quizás porque, de pequeña, tuvo que ser grande. “Una vida llena de dificultades y carencias hicieron que leyera, escribiera, estudiara y trabajara antes de tiempo. Se exigió mucho a sí misma y les exigió mucho a los demás. Debe ser por eso que yo, que me he decidido por la literatura, hasta ahora no haya tenido el coraje de confesárselo”, declaró la nieta de Blanca Varela. A la poeta galardonada, prosiguió, le gustan desde los buenos partidos de fútbol hasta las telenovelas brasileñas, desde las canciones de Andrés Calamaro hasta las de Bob Dylan, desde las películas de suspenso hasta la lectura de cuanta revista o receta se le pase por delante. También los zapatos con las puntas de charol y el vino tinto que ya no bebe más, al igual que las extensas y desiertas playas del Perú donde concibió El libro de barro hasta el estrecho espacio donde escribió la mayoría de sus poemas. El semblante de Blanca Varela sigue revelando “una mujer curiosa e incrédula”, que se ha mostrado “feliz, feliz... segura, segura...”, tras recibir con emoción el anuncio de la concesión del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, manifestó. Este prestigioso galardón reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de España e Iberoamérica. Camila de Szyszlo y su hermana Sabina asistieron el jueves 15, en el Palacio Real, a la presentación del libro, en la que participaron el presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña; el rector de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso; la profesora Eva Guerrero, autora de la introducción de la antología, y el poeta y crítico peruano Edgar O’Hara. El título de la antología, Aunque cueste la noche, ha sido tomado del segundo libro de Varela, Luz del día, de un poema que dice: “Golpe contra todo, contra sí mismo. Hacer la luz aunque cueste la noche, aunque sea la muerte el cielo que se abre y el océano nada más que un abismo creado a ciegas”. El libro, en el que la selección de los poemas ha corrido a cargo de Ángel González Quesada, contiene documentos que aparecen por primera vez, entre ellos el texto mecanografiado de Puerto supe, nombre original del primer poemario de Varela que luego se titularía Ese puerto existe, y también seis poemas no recogidos en antología alguna de la escritora peruana. Se incluyen además ilustraciones del artista peruano Fernando de Szyszlo, esposo de Varela; un inédito sin título de la escritora y el manuscrito de uno de sus poemas de su libro Concierto animal. Recién llegado de la Universidad de Washington, Edgar O'Hara, gran experto en la obra de Varela, subrayó que la poesía “solitaria” de la galardonada sigue enseñando que “la felicidad expresiva puede ser el fruto de una lucha sin respiro contra el dolor, contra las ausencias”. “Las palabras de Blanca Varela, agujas de pedernal, nos repiten que el vivir debería ser una tarea hermosa y que el canto más triste sólo puede intuirse desde una luz placentera”, dijo O’Hara. Fuente: EFE *** Publican manuscritos filosóficos de Antonio Machado La Editorial de la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es) ha publicado unos manuscritos que el poeta Antonio Machado escribió durante su estancia en Baeza (Jaén), y que muestran la influencia de la filosofía en su obra, según informó la mencionada casa de estudios el pasado 15 de noviembre. La obra Antonio Machado; apuntes de filosofía ha sido transcrita por la escritora Filomena Garrido Curiel, fruto de una investigación sobre la formación filosófica de Antonio Machado, bajo la supervisión del profesor Antonio Chicharro Chamorro, director del Departamento de Lingüística General y Teoría de la Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la UGR. Se trata de la transcripción del original de Machado, caracterizado por una escritura enrevesada, de una serie de cuadernos que resumen manuales del político y catedrático Julián Besteiro, del que Machado fue alumno en la Universidad de Madrid entre 1915 y 1916. Los manuscritos proceden del contenido del Fondo Machadiano de Burgos, que se encuentra en el Instituto Fernán González y en la Academia Burgalesa de Historia y Bellas Artes. Besteiro, que fue presidente de la Comisión Ejecutiva del PSOE y de la UGT, llegó también a presidir las Cortes con Alcalá Zamora en la II República. De ahí se extrae la relevancia de estos cuadernos, que surgen de la asistencia de un joven Machado a las clases de lógica de Besteiro en la Universidad de Madrid entre 1915 y 1916. A través de estas notas el poeta interioriza su formación filosófica y le da forma propia, que será plasmada en su obra posterior cubierta por un velo de escepticismo y duda, acorde con el momento que le tocó vivir. Esto puede apreciarse en sus apuntes, que incluyen versos suyos como “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar...”, según ha señalado la universidad. Las notas y apuntes muestran, de forma concisa y precisa, los conceptos básicos que el poeta extrae del pensamiento de algunos filósofos, entre los que destacan Descartes, Kant, Leibniz y el Premio Nobel Bergson. Machado dejó constantemente notas filosóficas en su obra: referencias al universo, a la certeza y la verdad, al conocimiento, lo esencial de la palabra, su temporalidad y trascendencia o el valor de la existencia. Fuente: EFE *** Pedro Jesús de la Peña obtiene el Premio de Poesía José Hierro El poeta español Pedro Jesús de la Peña (Reinosa, Cantabria, 1944) obtuvo este 17 de noviembre el Premio “José Hierro” de Poesía con su obra La zarza de Moisés. El galardón constituye una tribuna tradicional en la vida literaria de Cantabria y una referencia a la hora de atender a los valores de la escritura en la región. De la Peña homenajea en su libro a la figura del escritor con un poema dedicado a su persona. “Es un libro y es un tributo a los grandes poetas de este país como Rafael Alberti, Antonio Machado...”, explicó el premiado. “Cuando el jurado me comunicó su fallo fue una sorpresa gratificante”, continuó. La zarza de Moisés se impuso a las otras cuatro obras de “gran calidad” que se proclamaron finalistas, aunque en esta edición el segundo premio quedó desierto. De la Peña, aún emocionado por el premio, quiso dedicar el galardón a su abuelo, Adolfo de la Peña, ex alcalde de Reinosa. El autor, que se presentaba por primera vez a esta convocatoria, se impuso por encima de más de 300 poemarios. De la Peña es un escritor y profesor universitario. Es doctor en filología y licenciado en ciencias de la información. Desde 1982 es profesor del Departamento de Filología Española de la Facultad de Filología de la Universidad de Valencia (http://www.uv.es), donde imparte asignaturas referentes a la literatura española de los siglos XVIII y XIX. Es autor de varias novelas y libros de poemas, así como de trabajos académicos sobre literatura. Ha recibido distintos premios por su obra literaria. Como historiador de la literatura, ha trabajado particularmente la poesía de los siglos XIX y XX y la obra de diversos escritores valencianos en lengua castellana: Vicente Blasco Ibáñez, Miguel Hernández, Azorín, Juan Gil-Albert, entre otros. También ha estudiado la obra de José Hierro. Fuente: El Diario Montañés *** Colombia ofrecerá su cultura en la FIL Guadalajara Todo está listo para la inauguración de la 21ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara, evento que tendrá lugar entre el 24 de noviembre y el 2 de diciembre, y que este año tiene a Colombia como invitado especial, por lo que se ha preparado una serie de actividades en las que se pondrá de manifiesto la cultura de ese país. Entre las actividades programadas se encuentra la participación del poeta y novelista colombiano Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1947), quien asiste por cortesía del Círculo de Lectores (http://www.circulo.es) y Editorial Pre-textos (http://www.pre-textos.com). Jaramillo Agudelo estará presente en la charla sobre el placer de la lectura, programada el sábado 24 de noviembre a las 5:30 de la tarde. Asimismo, será el encargado de presentar el libro de Seymour Menton del Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fce.com.mx), el domingo 25 a las 7 de la noche. Finalizará sus intervenciones el lunes 26 en el evento “Los poetas leen”, programado para las 5:30 de la tarde. El viernes 23 será inaugurado, en el Hotel Hilton de Guadalajara, el Festival Gastronómico de Comida Típica Colombiana. El evento estará abierto al público hasta el 2 de diciembre y en el se ofrecerá a la hora del almuerzo un buffet y a la cena una carta fija. Cada día se ofrecerán platos de diferentes regiones de Colombia. Para la preparación del menú han intervenido el reconocido chef Harry Sasson y Julián Gómez Simmonds, quien asiste en representación del Congreso Gastronómico de Popayán. También formará parte de la delegación el prestigioso periodista Roberto Posada García-Peña, famoso no sólo por su pluma sino por sus conocimientos en materia gastronómica. La cultura colombiana también estará presente a través de diversas exposiciones. Tres de ellas serán presentadas en el Instituto Cultural Cabañas: “Débora Arango, una revolución inédita del arte colombiano”, “Contratextos” y “Espíritus, orfebres y chamanes. Oro de Colombia”. Las dos primeras serán inauguradas el 21 de noviembre y la última el 26. Todas se clausurarán el 15 de febrero del año próximo. El Museo Trompo Mágico (http://trompomagico.jalisco.gob.mx), por su parte, presentará entre el 21 de noviembre y el 30 de enero la exposición “Ivar y sus amigos”. Además, el Museo Regional de Guadalajara ofrecerá la exposición “Me gustas mucho tú” entre el 22 de noviembre y el 25 de enero. “Después del boom, 40 escritores y 40 poetas colombianos” será la exposición ofrecida en el Centro Cultural Casa Vallarta (http://www.cge.udg.mx/cpdc/cv) entre el 22 de noviembre y el 31 de enero. Finalmente, entre el 23 de noviembre y el 16 de diciembre el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx) albergará la muestra “Rogelio Salmona: Espacios abiertos / Espacios colectivos”, y el mismo 23 de noviembre se inaugurará “Castillos en el aire”, una muestra de dibujos de Fernando del Paso, en el Espacio Cultural del Hotel Hilton. Entre las actividades generales de la FIL destacan las que permitirán adelantar conversaciones de negocios entre expositores, agentes de derechos, editores, libreros, distribuidores, bibliotecarios, ilustradores, promotores de lectura, traductores, scouts y escritores. Más de 1.600 editoriales y 16.740 profesionales de 39 países acudirán a Guadalajara con este objetivo, para lo cual explorarán las novedades del mercado editorial, realizarán compra y venta de libros al mayoreo, establecerán nuevos contactos comerciales y fortalecerán sus relaciones profesionales, desarrollarán oportunidades de negocio, entrarán en contacto con autores de todo el mundo y venderán y comprarán derechos en español. Cada una de estas actividades tendrá un espacio en la FIL Guadalajara: el Salón de Derechos, el Salón del Libro, el Foro Internacional de Editores, el Encuentro de Promotores de Lectura, el Congreso Internacional de Traductores y el Coloquio Internacional de Bibliotecarios. El Salón de Derechos será el espacio al que 64 empresas de 19 países asistirán para comprar o vender derechos de autor. En 60 mesas distribuidas en el área de profesionales de la FIL se sentarán a negociar las más importantes agencias de derechos y editoriales de diferentes países. En total participarán quince agencias, dos instituciones de promoción de la literatura y traducciones, y 47 editoriales. Este año destaca la participación, por primera vez, de la agencia de derechos Red Ink Literary Agency (http://www.redinkliteraryagency.com), de India, la editorial danesa Scandinavia Publishing House (http://www.scanpublishing.dk) y el regreso de los Países Bajos e Israel. Además participará la única agencia de scouts en México, la recién fundada Lemberger & Spaans. El Coloquio Internacional de Bibliotecarios, que se realiza desde hace catorce años como parte importante de las actividades de profesionales de la FIL, tiene como objetivo brindar un espacio de encuentro internacional que propicie la discusión y el análisis, así como el intercambio y la expresión de ideas, propuestas y experiencias que conlleven a la reflexión del quehacer bibliotecario y del profesional de la información en nuestros días. Durante los tres días de actividades que tiene el coloquio entre el 26 y el 28 de noviembre, se desarrollan tres ponencias magistrales, cuatro meses de trabajo, dos talleres, dos homenajes; uno dedicado al bibliotecario y otro al bibliófilo. El evento tiene este año como tema “Infodiversidad: la biblioteca como centro multicultural”. En el V Encuentro de Promotores de Lectura, que se llevará a cabo del 27 al 29, se reunirán expertos y profesionales para abordar el tema “Niños y jóvenes, un universo por conquistar”. A través de conferencias magistrales, mesas de trabajo y un taller especializado en la cadena del libro infantil, se analizarán las estrategias encaminadas a reconocer la lectura como detonante de bienestar social y destacar el papel de la literatura en los procesos creativos y de desarrollo individual. El 27 y 28, en el hotel Hilton, los profesionales del libro analizarán las mejores estrategias editoriales para aprovechar las oportunidades, en el Foro Internacional de Editores, que tiene como tema “Redes y alianzas en el mundo del libro”. El Salón del Libro de la FIL, que este año llega a su séptima edición, ofrece la posibilidad de encontrar los mejores títulos exhibidos en la feria reunidos en un mismo espacio, así como verlos, tocarlos y conocer sus precios sin tener que recorrer pasillos interminables. Creado para facilitar la compra-venta de libros en español a través de la exhibición de más de cinco mil títulos seleccionados y recomendados por bibliotecarios expertos en adquisiciones, es un espacio que beneficia a libreros, bibliotecarios, distribuidores y editoriales. El 30 de noviembre y 1 de diciembre, grandes caricaturistas de México y otros países se reunirán en el VI Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta, evento que, bajo la organización del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara (http://www.cuaad.udg.mx), en coordinación con la FIL, este año homenajea a Helio Flores, quien recibirá “La Catrina”, una escultura de bronce derivada del famoso dibujo de José Guadalupe Posada y que es realizada por el escultor Rubén Hernández Guerrero, a partir de un diseño de Sergio Aragonés. Aragonés y Eduardo del Río “Rius” estarán presentes en el encuentro. También asistirá un grupo de profesores, dibujantes y gestores de la caricatura de Colombia y habrá sesiones con los integrantes originales de la mítica revista tapatía Galimatías; con miembros de la revista El Chamuco de la Ciudad de México, y con autores de novela gráfica de la Editorial Caligrama. Todos ellos participarán en charlas, exposiciones y talleres. En el marco del encuentro se impartirán diversos talleres como “El chiste de dibujar un chiste”, por Sergio Aragonés; “Desarrollo de personajes” por Micro y Tony Sandoval; “Netas sobre la historieta y la ilustración”, impartido por Edgar Clement; “La narrativa y la novela gráfica”, por Bef, y “Juguemos y dibujemos en caricatura”, impartido por Nani Mosquera. También habrá revisión de portafolios por Caligrama Editores, a cargo de Sonia Bartres y Luis Gantus. Flores nació el 8 de octubre de 1938, en Xalapa, Veracruz. Ha colaborado en El mitote ilustrado, Novedades, Interviú, Rino, Siempre!, Revista Mira, Punto, Síntesis, Cómo, El Universal, El papá del Ahuizote y Boletín Mexicano de la Crisis. Algunos de sus trabajos integran la exposición permanente del Museo Internacional del Humor Gráfico en Basilea, Suiza. Ha publicado Aventuras extravagantes del infante Patatús (México, Edilin/SEP, 1985); De la caricatura al cuento y Viacrisis, y Un sexenio inolvidable (México, Tiempo Imaginario/El Universal, 1995). El trabajo de los caricaturistas se exhibirá en diferentes sedes de la ciudad. El viernes 30 de noviembre a las 8 de la noche se inaugurarán en la galería Jorge Martínez de la Universidad de Guadalajara, las muestras “El humor de Helio Flores” y “Gabriel García Márquez y el humorismo mágico”. El 11 de noviembre a las 9 de la noche se abre en la Galería Haus der Kunst, la muestra “Por qué las cosas así son”, que integra material de la revista El Chamuco y de la Escuela Nacional de Caricatura de Bogotá, Colombia. Fuente: FIL *** La argentina Tununa Mercado gana el Premio Sor Juana 2007 Los jurados Angelina Muñiz-Huberman, Verónica Grossi e Ignacio Díaz Ruiz, después de deliberar de manera exhaustiva, decidieron unánimemente, el pasado 5 de noviembre, otorgar el premio Sor Juana 2007 a la novela Yo nunca te prometí la eternidad, de la autora argentina Tununa Mercado, publicada por editorial Planeta, que resultó ganadora entre un total de 71 novelas de doce países que se presentaron al premio. De acuerdo con el acta del jurado, “la novela enlaza historias provenientes de la Europa del siglo XX y sus influencias en el continente americano. Plantea, asimismo, el gran problema de las emigraciones provocadas por las guerras y persecuciones. El género epistolar —cuyo tono varía según el contexto histórico— permite develar problemas vitales y existenciales desgarradores de quienes son exiliados y su perpetua dislocación. De Europa, con la aparición de Walter Benjamin como personaje, a México y Argentina, las vidas de los protagonistas constituyen una profunda reflexión de las pasiones humanas y un cuestionamiento sobre el ser”. Mercado recibirá el próximo 28 de noviembre los diez mil dólares con los que está dotado este premio, convocado por la FIL Guadalajara (http://www.fil.com.mx), la Sogem (http://www.sogem.org.mx) y la Asociación de Clubes de Libro de Guadalajara. Además del monto en efectivo, el galardón da la opción para que la obra ganadora sea traducida al inglés y publicada por la editorial Curbstone Press (http://www.curbstone.org), así como la elaboración crítica por parte de la Editorial de la Universidad Católica de Salta (http://www.ucasal.net), en Argentina. El premio Sor Juana fue concebido y bautizado por la escritora nicaragüense Milagros Palma, para premiar una obra escrita por mujeres. Se ideó para ser entregado al término del IV Simposium Internacional de Crítica Literaria y Escritura de Mujeres de América Latina, que se realizó en el marco de la FIL, en 1993. Después de esa primera entrega, el premio quedó integrado a las actividades de la feria y ha sido otorgado cada año, con excepción de 2000 (cuando se declaró desierto), a las escritoras Angelina Muñiz-Huberman (España), Marcela Serrano (Chile), Tatiana Lobo Wiehoff (Costa Rica), Elena Garro (México), Laura Restrepo (Colombia), Silvia Molina (México), Sylvia Iparraguirre (Argentina), Cristina Rivera Garza (México), Ana Gloria Moya (Argentina), Margo Glantz (México), Cristina Sánchez Andrade (España), Paloma Villegas (México) y Claudia Amengual (Uruguay). Nilda Mercado, nombre de pila de la autora ganadora, nació en Córdoba, Argentina, el 25 de diciembre de 1939. Hizo estudios de literatura en la Universidad Nacional de Córdoba (http://www.unc.edu.ar) y en 1964 se mudó a Buenos Aires, donde empezó a trabajar en editoriales, dio sus primeros pasos en el periodismo cultural y escribió su primer libro de retratos, Celebrar a la mujer como a una pascua, que obtuvo una mención en el Premio “Casa de las Américas” de 1967. Por razones políticas estuvo dos veces en el exilio. En Francia, donde enseñó literatura en la Université de Franche-Comté, Besançon (http://www.univ-fcomte.fr), desde 1967 hasta fines de 1970, y en México desde 1974 hasta 1987, donde trabajó como periodista, traductora y editora para publicaciones como Sábado, de unomásuno, La palabra y la imagen, El Universal, Geografía Universal, Pasaporte 2000, Vogue, Revista de la Universidad, México en el Arte, Forum, Creación y Crítica y La Jornada Semanal. Su libro de ensayos, La letra de lo mínimo, recopila numerosas impresiones y experiencias, vitales y estéticas, de su vida en México. Las principales preocupaciones de la obra de Mercado han sido los temas de derechos humanos, exilio, memoria y marginación de minorías. Las ha abordado en ponencias, traducciones, artículos periodísticos y conferencias pero, esencialmente, a través de textos literarios. En 1988, al poco tiempo de su regreso a Argentina, recibió el premio Boris Vian por Canon de alcoba, publicado ese año. Poco después publicó En estado de memoria, un largo relato acerca del exilio y el retorno. En 1998 obtuvo la Beca Guggenheim en Narrativa. Otras de sus obras son La madriguera (Tusquets 1996) y Narrar después, libro de ensayos y relatos breves (Beatriz Viterbo Editora 2003). Fuente: FIL *** Celebrarán en República Dominicana el Festival de Poesía en la Montaña El próximo 8 y 9 de diciembre se celebrará la quinta convocatoria del Festival de Poesía en la Montaña de Jarabacoa (República Dominicana), que según informó el Comité Organizador tendrá lugar en las instalaciones del Rancho Baiguate (http://www.ranchobaiguate.com), sito en la comunidad de La Joya. El evento es organizado por la poeta y gestora cultural Taty Hernández Durán, quien informó que en esta oportunidad el festival cuenta con el apoyo de las secretarías de Estado de Cultura y de Educación, el Ayuntamiento Municipal, el Banco Popular (http://www.bancopopularcr.com) y el Grupo Baiguate de Turismo Ecológico, entre otros. En tal sentido, dijo Hernández, la actividad tiene por objetivo promover la poesía dominicana, y de manera específica, el género de la poesía como alimento del espíritu y bálsamo, ya que “la poesía es la más pura de las artes”. El programa, adelantó la organizadora, contempla varios recitales de jóvenes poetas, un encuentro con el secretario de Estado de Cultura, José Rafael Lantigua, un taller de poesía, coloquios, conferencias y un Recital de Alta Poesía en la Montaña. Escritores galardonados, de trayectoria cultural y ganadores de importantes premios nacionales de literatura, tanto de Santo Domingo como de diversas ciudades de República Dominicana, están invitados y muchos han confirmado su asistencia a la actividad. Entre ellos citó a José Mármol, Ángela Hernández, Rosa Silverio, Soledad Álvarez, Fernando Cabrera, Mateo Morrison, Rannel Báez, Jorge Piña, Noé Zayas, Marivell Contreras, Pedro Antonio Valdez, Juan Freddy Armando, Oscar Peña, Miguel Collado, Patricia Minalla, Romina Bayo, Basilio Belliard, Alexis Gómez Rosa, Rafael García Romero, Rafael Peralta Romero, León Félix Batista, Tomás Castro, Manuel Llibre Otero, Aylan Pérez, Yilenia Cepeda y Tanya Badía. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === La irreverencia vanguardista de Macedonio, Borges y Piglia ============ === María Eugenia Betancourt ============================================== Macedonio, Borges y luego Piglia (1), sin duda han dejado de manera significativa su marca en la literatura contemporánea. Los deseos de cambio y renovación, cada uno en su época, marcaron, junto a muchos escritores, un nuevo rumbo en la producción literaria latinoamericana, para ponerla en sintonía con las nuevas tendencias literarias y con los cambios políticos y sociales (guerras y postguerras). Esas tendencias debían estar en concordancia con la actualidad mundial, pero sin subordinaciones. A este respecto es importante lo que añade Borges que es fundamental, y hasta presagiador: la posibilidad del escritor sudamericano de innovar en la cultura occidental, y que le permita “manejar todos los temas europeos”, “sin supersticiones”, “con una irreverencia que puede tener, y ya tiene, consecuencias afortunadas” (El escritor argentino y la tradición). Así, el relato da un giro contrario al sentido realista o costumbrista del siglo XIX (2), y se anima a las nuevas influencias, que por demás eran inevitables, y se pone en consonancia con las nuevas propuestas contemporáneas (entre ellas el boom latinoamericano) que permiten entrever lo local y nacional de las naciones de América, a través de lo cosmopolita o universal. Ante el nuevo estado de cosas y las nuevas corrientes literarias en el mundo, Latinoamérica no podía permanecer inmune, y surgen muchas voces. De esa insubordinación, a la que alude Borges, nacen precisamente Borges, Macedonio y Piglia, posteriormente. Tienen en común muchas cosas: son escritores que operan como “lectores que escriben” y convierten a la escritura en una máquina ficcional desde la que se mira al mundo detrás de su apariencia real. Y precisamente, desde esa sospecha, en Latinoamérica surgen géneros tales como el realismo mágico, la no-ficción o la nueva novela histórica, lo fantástico-maravilloso, en los que se emplean procedimientos tales como la parodia, la ironía, el humor, la denuncia, el testimonio o la entrevista, entre otros, como base del relato y cuya lectura en clave simbólica que, a medida que se va desentrañando, plantea preguntas y reflexiones sobre el ser humano. En el fondo, es una propuesta de la comprensión de la nueva narrativa como problematización de lo real, superando la idea tradicional del relato, específicamente la novela, como un reflejo o “distracción” de la realidad. Es decir, en un sentido vanguardista, se trata de producir un desplazamiento y provocar un movimiento contra-hegemónico, que desterritorializa los límites y la ruptura con los cánones literarios tradicionales establecidos. Las paradojas de Macedonio, los acertijos y laberintos de Borges y la inquietud de Piglia, ponen en evidencia esa nueva realidad y una sospecha sobre lo que es real o no, y lo que es verdad o invención. Esto conlleva a que sus obras se vean afectadas en todos los planos que las integran: la construcción narrativa, los temas, los personajes y las acciones. Piglia sintetiza esta nueva visión así: “La novela reproduce, interioriza y transforma las ficciones sociales y ese es el modo en que la literatura se liga con lo social y político” (Crítica y ficción: 10). Por ello, Piglia trabaja la literatura en esa relación específica de la ficción con la verdad, porque considera que “la realidad está tejida de ficciones” y “Las relaciones de la literatura con la historia y con la realidad son siempre elípticas y cifradas. La ficción construye enigmas con los materiales ideológicos y políticos, los disfraza, los transforma, los pone siempre en otro lugar” (Crítica y ficción: 14) En resumen son propuestas de lecturas de textos en cortes transversales, fragmentos que el lector debe relacionar y que promueven la discusión entre varios discursos en busca de una verdad que se manifiesta y desarrolla justo por sus contradicciones. La literatura requiere nuevas formas bajo una nueva realidad y el escritor está obligado a reconocer esos cambios y llevarlos al discurso como una alternativa contra el discurso dominante, como dice Piglia que, “del mismo modo que existe una máquina de narrar estatal que construye un discurso dominante, el discurso de poder, es posible identificar una serie de discursos sociales circulantes, que representan un contra-relato, un discurso del orden de la disidencia y el escritor es aquél que sabe escucharlos y transcribirlos, o bien inventarlos y plasmarlos bajo la forma de la literatura” (conferencia “Tres propuestas para el próximo milenio y cinco dificultades”, La Habana, 2000) (3). Con respecto a los discursos sociales circulantes, Borges lee esas señales y las plasma en sus relatos y ensayos. En Arte de injuriar, por ejemplo, dice: “El polemista no es menos convencional. Por lo demás, ya las recetas callejeras de oprobio ofrecen una ilustrativa maquette de lo que puede ser la polémica” (OC: 419). Dentro de ese laberinto social entretejido con el poder y literatura, la ficción contemporánea, un discurso que no es verdadero ni falso, debe ser, necesariamente, una apuesta por la irreverencia, las lecturas deconstructivas, el juego paródico, el rechazo de las versiones oficiales, la pulsión reflexiva y metaficcional, las nuevas exploraciones en el amor y el erotismo, así como la duda y el escepticismo, mediante una estética de la irreverencia, la desmesura y lo irónico; es un cambio en los modos de ficcionalizar la memoria colectiva de las concepciones dominantes establecidas. A través del Museo de la novela de la Eterna de Macedonio, de la obra de Borges, y la obra de Piglia, podemos percibir la ironía y la parodia implacables que comienza a ejecutar el vanguardismo contra los modos racionales de comportamiento de las representaciones burguesas de lo real, “que se vale de términos laudatorios para agredir”, o “verbos burocráticos” y “palabras áridas” como diría Borges (Arte de injuriar: 420). Otro modo contra esa racionalidad, es la utilización de la incongruencia como recurso, el cual consiste en la alteración del orden lógico y temporal y de los principios de unidad e identidad (Piglia, Ricardo. Diccionario de la novela de Macedonio Fernández: 97) que aplican estos tres autores en sus relatos, que son verdaderos desafíos a la racionalidad y que en muchos casos provocan irritación y desconcierto (es una “lectura de irritación” dice Macedonio). Encontramos también, la alteración de la sintaxis (sintaxis de la oralidad macedoniano), textos que contienen otros textos, los plagios, los apócrifos, una arquitectura paratextual, como citas y notas al pie de página, el intratexto (registro interior, una invención del propio texto), para configurar lo planteado por Piglia, que también lo pensaba Macedonio: la idea de la escritura como versión, como un texto que no es original ni definitivo, sino una versión como ensayo, como narrativa de cruces, de falsificaciones, es decir, no hay obra en sí, sino versiones. Macedonio considera que se debe poner atención es al acto de escribir, y no en el resultado, porque el arte no está en la obra en sí, según cree, sino en su proyecto, por lo tanto éstos pueden contradecirse. Mediante esta nueva visión, se propone las versiones alternativas de hechos y personajes del pasado, y a situar en el centro de la escena narrativa otras perspectivas y personajes olvidados, “la versión de los vencidos”, el sub-mundo de los perdedores, y así, cuestionar por medio de la reflexión, algunas viejas certezas, y falacias, acerca del conocimiento del pasado (o sobre el futuro). Con estas propuestas metaficcionales (representando desde la ficción) la literatura llega a ser disidente, y presentarnos versiones alternas respecto de las versiones oficiales o hegemónicas, mediante el cuestionamiento. La disidencia en la literatura se presenta como una irreverencia que representa un caos, un estado de pensamiento animado por el impulso de transgredir los límites de los sistemas clásicos y de todo lo establecido, para invertir los valores tradicionales (4). De allí que se aparezca un Borges que se atreve a contar la Historia de la eternidad, y refutaciones del tiempo, estereotipos, brújulas, bifurcaciones, inmortales y milagros. Estas nuevas visiones sobre la realidad generan necesariamente opiniones encontradas, donde predomina el supuesto “propósito desrealizador “, dice Alazraki (La prosa narrativa de Borges: 84) refiriéndose a Borges, pero que se puede extender a todo aquél que se atreve a invertir los valores. El caos en las teorías contemporáneas ofrece la posibilidad de escapar de las estructuras coercitivas de orden que han caracterizado las diferentes disciplinas científicas o filosóficas y de los cánones establecidos. Pero, paradójicamente, ha sucedido que el supuesto caos ha sido más fecundo que el orden, porque se prefiere la incertidumbre antes que lo predecible; o la fragmentación antes que lo acabado y orgánico. Por ello encontramos la fragmentación y cortes transversales que utiliza Macedonio, y en los relatos de Borges y Piglia, y percibimos como si hubiera una ausencia de un orden coherente, incompatibilidades, y lo que realmente se propone es la lectura con lupa de la letra pequeña, el recelo hacia toda clase de discurso autoritario o de pensamiento monolítico, en un deslizamiento constante entre lo culto, lo popular y lo masivo, lo nacional y lo mundial. Detrás de las aparentes narraciones sin forma, sin pretensiones de estilo, sin argumentos o personajes, como se les ha acusado, persiste una reflexión, incluso filosófica, sobre el acto narrativo, que ya no sólo obedece a razones estéticas, sino a los procesos sociales en los que se ve envuelto el escritor. Para el escritor, narrar ahora, en circunstancias políticas o económicas extremas (y las religiosas) son desafíos al poder desde el arte y la literatura (una de las formas en que Piglia denuncia la dictadura es por medio de la intertextualidad), por ello utiliza recursos como la parodia, el remedo, la ironía, la crítica, la actitud lúdica, y la cita de otros autores para que sus voces resuenen (sin privarse de un final sorprendente en el que todos los elementos se acomodan) contra “la banalidad portentosa de la censura” (5), y que funcionan como medios de resistencias a las pretensiones totalizadoras. Por su parte, Piglia propone el ensayo que promueve el debate de ideas, como hicieran Borges y Macedonio, como medio de producir ficción, de “los conflictos de posiciones” en donde la razón y la pasión se mezclan y producen una tensión narrativa que permitan hacer unas cuantas reflexiones sobre las miserias (y grandezas) del ser humano, aunque “una vindicación elegante de esas miserias puede invocar la tenebrosa raíz de la sátira” (6). Así se van mezclando la tragedia y la irreverencia, como un camino de indagación y superación del dolor, del miedo y el terror, mediante la ironía, la insinuación o la sátira y el humor. Ante un nuevo orden de cosas, la realidad está siempre bajo cierta sospecha, del complot, por ello su literatura representa una opción antirrealista, que es la irreverencia con respecto a lo canónicamente esperable. La nueva utopía americana es ir contra los cánones literarios establecidos, y en ese proceso se inscriben Macedonio, Borges, y ahora Piglia. Los nuevos cuentistas se empeñan en cambiar las representaciones canónicas de la tradición literaria (7). Son irreverentes en la medida en que van tejiendo otra realidad a partir de los desechos de la realidad imperante. La parodia, la ironía, la provocación, el oxímoron, la alegoría, son utilizados para negar, contradecir y refutar. Así, ver al otro en uno mismo como nuestro doble, cuerpos sin conciencia, laberintos, identidades falsas, novelas sin fin ni principio, la desidentificación del ser (8), características resaltantes en sus obras, irrumpen en el ámbito literario y crean una nueva forma de ver la realidad que no pasa desapercibida en las nuevas tendencias (o por lo menos se ofrece como alternativa para la vindicación de sus causas). Y en ese proceso también contribuye el lector moderno, que ya no es inocente ni desprevenido, como ya lo pensaba Macedonio, es decir, se procura “evitar que el lector crea”, y éste debe estar consciente de que la obra sólo puede cotejarse consigo misma, de modo que todo lo que contenga es válido. Pero como dice Piglia: “Cada uno es dueño de leer lo que quiere en un texto. Bastante represión hay en la sociedad”, lo que significa que se debe ser un lector comprometido con lo que lee. La irreverencia en la literatura de estos escritores es, en resumen, el trabajo con lo que se supone que “no se puede hacer” (Crítica y ficción: 18). Bibliografía, referencias bibliográficas y electrónicas • ALAZRAKI, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid: Editorial Gredos, 1974. • FERNÁNDEZ, Macedonio. Museo de la novela de la Eterna. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1982. • Obras completas de Jorge Luis Borges. Buenos Aires: Emecé Editores, 1974. • PIGLIA, Ricardo. Crítica y ficción. Barcelona, España: Editorial Anagrama, S.A., 1986. —. Diccionario de la novela de Macedonio Fernández. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A., 2000. Electrónicas • CASTILLO, Carolina. UNMP. Manuel Puig y la novela de la conversación. Recuperado de http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/narvang.html (feb. 2006). • PACHECO, Carlos. Reinventar el pasado, la ficción como historia alternativa de Hispanoamérica. 1997. Recuperado de http://www.ciudadseva.com/obra/2000/cp01/cp01.htm (feb. 2006). • RODRÍGUEZ FERNANDO, Mario. Antología de cuentos hispanoamericanos. Chile, Editorial Universitaria, 21ª edición, 1998. Recuperado de http://www2.udec.cl/~docliter/biblio/cuentos.htm (feb. 2006). Notas 1. El árbol genealógico sería así: Valéry engendró a Macedonio, quien engendró a Borges, y éste engendró a Ricardo Piglia. 2. Es una inversión de la propuesta ideológica dominante en los relatos del siglo XIX, cuando lo americano era lo bárbaro, lo degradado, marcado por la violencia, que debían ser reformados o exterminados por el espíritu civilizador proveniente de Europa. 3. Carolina Castillo, UNMP. Manuel Puig y la novela de la conversación. Recuperado de http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/narvang.html (feb. 2006). 4. Nietzsche ya había comenzado a hacer lo propio mucho antes (fines s. XIX); luego, muchos otros como J. P. Sartre y Albert Camus. 5. Borges, OC, Arte de injuriar: 422. 6. Borges, OC, Arte de injuriar: 422. 7. “Los nuevos cuentistas se empeñan incesantemente en carnavalizar las representaciones canónicas del cosmopolitismo y del americanismo, tal como aparecen en la tradición literaria, histórica y política de Latinoamérica; en última instancia, la tentativa debe entenderse como una deconstrucción del poder”. “Los totalitarismos, las utopías esclavizantes, los discursos falaces con que el poder se legitima”. Pacheco, Carlos. Reinventar el pasado, la ficción como historia alternativa de Hispanoamérica. 1997. 8. Efecto de desidentificación de Macedonio. Es contrario al efecto de alucinación o de creencia en el mundo representado que busca la literatura realista. Consiste en conmover al lector en su certidumbre de ser, de su continuidad personal. (Piglia, Ricardo. Diccionario de la novela de Macedonio Fernández: 36). ** María Eugenia Betancourt mariae.odisea@gmail.com Investigadora venezolana (Caracas, 1959). Tesista de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Su producción permanece inédita. === Peregrinaje en tierras del poeta Roberto Bennett ================= Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida... Miguel Hernández (1910-1942) Ante la primera oportunidad que se me presentó de visitar tierras alicantinas, aún en tiempos de la dictadura del general Franco, me propuse que ese peregrinaje inicial debía ser a Orihuela, ciudad natal del poeta Miguel Hernández. Surgió a raíz de un viaje a la península por motivos laborales. Mi vida sentimental estaba profundamente enraizada en Palma de Mallorca con una joven artista plástica chilena, exiliada y víctima de la furia desatada por los vientos dictatoriales que azotaban el cono sur de América en aquella década. Viuda ella tras el sangriento golpe de estado de Pinochet y madre de un bebé de meses que ni siquiera había conocido a su padre, al haber nacido pocos días después de su brutal asesinato. La poesía de Miguel Hernández había logrado unirnos y nos hacía vibrar en las horas de nuestra intimidad. Quizá por su maravillosa forma de describir los sentimientos amorosos, a pesar de los eventos violentos que a él también le tocaron vivir. En sus versos descubríamos reflejos de nuestra dura realidad y compartimos las penas y alegrías de una pareja de jóvenes enamorados, viviendo en tiempos turbulentos. Él era nuestro referente, pero también disfrutamos enormemente con la ingenuidad y pureza de sus palabras. Siempre tan precisas a la hora de definir el sufrimiento o la tristeza, la alegría o el amor. Aquel joven de aspecto campesino, que un día apareció por la Residencia de Estudiantes de Madrid con su tosco traje de pana, sin corbata y calzando zapatillas esparteñas en vez de zapatos, impactó con su verbo a figuras tales como Neruda, García Lorca, Alberti y Aleixandre. Miguel venía de tierra adentro y aun en Madrid vestía como un campesino pastor de cabras. Pero cuánto amor, cuánta sinceridad, cuánta sensibilidad solía transmitir aquel poeta humano y profundo. ¡Cuánta fuerza en sus palabras, dichas desde dentro y bien desde dentro de su frágil anatomía! De esa forma, el poeta fue tallando en versos prodigiosos su propia biografía, ganándose, en el intento, múltiples adeptos entre los intelectuales del momento y también entre el pueblo llano. La proximidad de Orihuela con el aeropuerto de Alicante hizo mi decisión mucho más fácil. Acercarme hasta allí era algo irresistible. Un impulso que no podía ignorar, una oportunidad que no podía dejar pasar por alto. Era un sueño largamente acariciado que se hacía realidad. ¡Había oído tantas veces el disco de Serrat y leído tantas obras de Miguel Hernández, que casi podía imaginarme cómo sería ese mundo rural en el cual se había formado! Aunque encontrar en las librerías españolas en esos años de la censura franquista libros suyos no era tarea fácil. No se permitía la publicación de según qué poemas, debido a que el nombre de Hernández era aún sinónimo de autor “rojo” y por lo tanto, poco aconsejable para las masas. Llegué temprano a Orihuela una tibia y soleada mañana del 1974. Estacioné en la plaza principal, casi eufórico, y pedí instrucciones para llegar hasta la casa del poeta más famoso de la ciudad. Para mi sorpresa, la gente me miraba con cara extrañada y fingía no saber dónde quedaba. Incluso rehusaban mantener una conversación prolongada conmigo. Este temor o desinterés inesperado me cayó de sopetón. Hasta ese entonces no sabía cuán profundas eran las cicatrices dejadas por la espantosa Guerra Civil Española, a pesar de los famosos 40 años de “la paz de Franco”. En Mallorca, donde yo vivía por aquel entonces, todo había sido asimilado más rápidamente, quizá por la influencia de tanto extranjero turista que visitaba sus costas. Pero aquí, en la península ibérica, en la España profunda, las heridas parecían estar aún abiertas y supurantes, especialmente en los pueblos de provincia. Finalmente un vendedor de periódicos se me acercó e inquirió intrigado sobre lo que necesitaba. Le expliqué mi deseo de visitar la calle, la casa y si era posible el huerto de Miguel Hernández. Me miró fijo y seguramente al detectar mi acento rioplatense, se sintió seguro y me dijo: —Aquí la gente no le va a decir nada. Unos no quieren reconocer a los poetas republicanos, les tienen rabia y otros sienten miedo a ser catalogados de comunistas... —Pero han pasado tantos años —le respondí sorprendido. —No importa, esto sigue siendo una dictadura fascista y Orihuela una villa muy beata. Y sin más preámbulo, me explicó en breves palabras cómo debía hacer para llegar a mi destino y después se alejó con el mismo sigilo que había llegado, luego de regalarme un periódico local, quizá para fingir el tenor de nuestro encuentro. La casa no quedaba lejos y el buen tiempo me permitió ir andando. Confieso que me impresionó mucho el incidente con el vendedor de diarios y a partir de ese momento aprendí a ser más cauto con ciertos temas. Las viviendas bajas, de fachadas blancas, bordeando calles angostas y adoquinadas, me fueron llevando por una leve pendiente hacia la calle de San Juan, con su arco de la Virgen del Remedio, trepando la cuesta hasta llegar a la calle de Arriba, en busca del número 73. Caminando con paso ligero llegué a su casa, situada en una esquina, casi al final de la calle y en los límites de la ciudad. Allí descubrí que la transversal se topaba con una pendiente y una colina de grandes piedras y arbustos. Todo el costado izquierdo de la pequeña manzana estaba enmarcado por la pared exterior de la casa y un muro de piedras que encerraba al huerto de los Hernández. El huerto de Miguel, al cual mencionó con pasión en varios de sus poemas (“¡Y qué buena es la tierra de mi huerto!”). ¿Cuántas veces habrá vigilado a sus cabras el poeta, viéndolas trepar por estos terrenos áridos y rocosos? pensé emocionado. Había por fin llegado a descubrir sus rincones más íntimos e inspiradores. Los orígenes del joven Miguel, cuando era simplemente un niño cabrero. “Todo en él evoca vida, tierra, amor y muerte”, me dije a mí mismo. Sus versos parecían sacados de las mismas entrañas. Desde que comenzara a escribir sus primeros poemas a los 16 años, pastoreando cabras por los campos, hasta su trágico fin a los 31 años de edad, un 28 de marzo de 1942, en la enfermería de la cárcel de Alicante. Estar allí, en medio de su mundo familiar, me permitiría disfrutar más intensamente, si ello era posible, su obra poética. Conociendo el entorno que le había inspirado, me ayudaría a desvelar sus secretos. Sin embargo, titubeé antes de golpear a la puerta de su casa. Algo me retenía. Un temor o quizá una timidez que siempre me ha atenazado en los momentos sociales importantes. Rozando el pánico escénico, afectado por un supremo respeto al artista, me paré en la puerta por unos minutos que parecieron una eternidad. Por fortuna, a esa hora no había nadie más en la calle. Finalmente me hice de valor y toqué timbre. Me abrió una señora canosa y regordeta, muy simpática, que me sonreía mientras se secaba sus manos en un delantal. Sin pensarlo dos veces, balbuceé cuál era mi deseo. Conocer el interior de su casa, respirar el mismo aire, tocar sus muros, oler sus limoneros y sus flores. Penetrar en aquel ambiente sencillo que para mi semejaba un santuario. La señora rápidamente me aclaró que era la propietaria actual del inmueble pero no era pariente de los Hernández. Ellos la habían vendido hacía años. Sin embargo, al explicarle que venía desde Suramérica y mi profunda admiración por el malogrado poeta, me permitió entrar y recorrer su humilde vivienda. Incluso paseamos por el huerto, que termina en unas grandes piedras y la colina colindante. Para mayor sorpresa mía, la amable señora arrancó un gajo de un viejo limonero y tomó una piedra del tamaño de un puño, que se hallaba incrustada en el tosco muro, obsequiándome ambos objetos como recuerdo imborrable de lo que un día fue el refugio familiar de mi admirado Miguel Hernández. El gajo se perdió, pero aún conservo dicha piedra, como una preciada reliquia que ha viajado conmigo a todas partes y hoy luce serena en un estante de mi biblioteca en Montevideo... Mi siguiente escala aquel día fue el cementerio de Alicante, para visitar la tumba del poeta y depositar allí un simbólico clavel rojo. Al ser un día de semana, había muy poca gente en el campo santo y tuve gran dificultad para encontrar el nicho. Recorrí las largas hileras de tumbas, buscando, leyendo nombres y más nombres hasta que por fin un anciano se me acercó y preguntó qué me sucedía. Le dije el objeto de mi búsqueda, no sin cierto resquemor por la experiencia vivida esa misma mañana en Orihuela, pero el viejecito se sonrió y tomándome de la mano me llevó hacia el fondo, a la izquierda del cementerio, a una zona de nichos donde en un segundo nivel encontré lo que tanto había buscado. Una lápida blanca con letras de bronce, que decía simplemente: Miguel Hernández, poeta. Me detuve a meditar y observé con profunda tristeza aquella simple inscripción, que encerraba tanto sentimiento, tanto dolor, tanta injusticia... El anciano permaneció a mi lado e inclinó su cabeza cana con sumo respeto. Yo me acerqué a la lápida, apoyé mi mano sobre las letras como en una caricia y coloqué un clavel rojo en un pequeño florero metálico que colgaba de una argolla. Permanecimos en silencio un largo rato, cada uno en su mundo, ensimismados, profundizando nuestros pensamientos. Luego giré y me alejé, dejando tras de mí al viejito, que seguía con su vista perdida en la sencilla inscripción que lucía aquella humilde lápida del nicho. “¡Cuánto penar para morirse uno..!”, repetí en voz baja varias veces mientras caminaba hacia la salida. Muchos años más tarde, ya en tiempos de la España democrática y gobernada por Felipe González, volví a visitar aquel cementerio alicantino. Pero esta vez no iba solo. Había decidido que era buena idea llevar conmigo a mi esposa Anamaría y a mis hijos a ver la tumba del poeta, para compartir nuestro profundo respeto y agradecimiento. Y también para que nuestros hijos supieran que no todo en España y el mundo de donde procedíamos (Chile y Uruguay) había sido igual de pacífico y tolerante como ahora. Llegamos en auto desde Madrid y primero visitamos la vieja cárcel de Alicante, donde fue encarcelado y falleció enfermo de tuberculosis Miguel Hernández. Ubicada casi en el centro de la ciudad, el viejo edificio penitenciario ahora tiene sobre sus muros grises y deprimentes, pinturas multicolores alusivas a la poesía y la lucha por la libertad. Al pie de esa muralla, Anamaría y yo aprovechamos para relatarle a nuestros hijos algunas detalles de la biografía del poeta, con la intención de ayudarles a comprender la trascendencia de su vida y obra, así como el porqué de esta visita. Les contamos de sus avatares y de la dignidad con que se negó a firmar un libro de poemas que él no había escrito, contrario a su manera de pensar, rechazando la oferta realizada por las autoridades franquistas y el canónigo Almarcha, que imponían esa deplorable condición para salvarle la vida. Así como su forzado casamiento religioso, estando el poeta moribundo en un lecho de la enfermería carcelaria, el cual se vio obligado a aceptar (a pesar de estar ya casado por lo civil) para poder ser visitado por su adorada Josefina y su pequeño hijo. Luego de esta dura enseñanza, nos dirigimos a las afueras de Alicante en busca del cementerio de Nuestra Señora del Remedio. No había nada morboso en nuestro peregrinaje, sino más bien era un viaje cultural y educativo. Penetramos en el campo santo y muy decidido fui guiándoles hacia el sitio donde había encontrado el nicho de Hernández la primera vez, pero fue imposible hallarlo. Mi familia miraba extrañada e impaciente, pensando quizá que me estaba fallando la memoria, pero nunca me he rendido fácilmente ante las adversidades y luego de mucho caminar, decidí preguntarle a un empleado municipal que se encontraba sentado en la caseta de la entrada. Para nuestra inmensa alegría, el hombre nos explicó que el poeta ahora tenía una tumba especial, como correspondía a su fama y prestigio. Y él mismo nos dirigió hacia el centro del cementerio, donde encontramos en un cruce de caminos, una sepultura llena de placas de homenaje, varias flores frescas y una banderita republicana. Todos nosotros sentimos una profunda alegría por el tardío pero tan merecido reconocimiento al poeta más famoso de estas tierras. Y emocionado, no pude evitar la evocación de unos dolidos versos suyos, mientras miraba a mi esposa a los ojos y nos retraíamos a nuestro pasado: “Tres palabras, tres fuegos has heredado: vida, muerte, amor. Ahí quedan escritos sobre tus labios...”. ** Roberto Bennett rbennettuy@yahoo.es Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudió comunicación de masas y marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabajó en periódicos, radio y televisión en EUA. En 1973 gana una beca a un seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y posteriormente se establece en Palma de Mallorca. Allí publica su libro de cuentos Lo que arrastra el río y otras historias (Soler, 1986). Luego publica dos libros sobre mamíferos marinos: Delfines y ballenas, los reyes del mar (1989), en coautoría con el doctor David C. Taylor, y Animales marinos (1990), ambos traducidos al inglés y al italiano. Se establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en periódicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay su segundo libro de cuentos El último verano (Editorial Graffiti). En 1996 se establece en Madrid y continúa colaborando con periódicos y revistas de España y América. A partir del año 2000, luego de 30 años de viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antología Mundo poético, tomo I de poesía y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos Aires). === Arquitrave, una revista de poesía independiente ======================= === Harold Alvarado Tenorio =============================================== Arquitrave, la revista de poesía colombiana, impresa y virtual, es una publicación independiente que surgió de la necesidad de crear y mantener un vehículo de difusión del género, libre de los contubernios propios de las dependencias ideológicas, de gusto y economía, en un país como Colombia, tan pobre culturalmente como rico en manipulaciones y servilismos. Colombia no tiene tradiciones en revistas dedicadas en exclusivo a la poesía. En el siglo pasado apenas se crearon un par de ellas, de las cuales Acuarimántima fue la más notable, creada y salvaguardada por José Manuel Arango y Elkin Restrepo en Medellín, una ciudad afectada por la violencia del narcotráfico y donde se realiza cada año un Festival de Poesía dedicado a la promoción de la violencia guerrillera, convirtiendo la poesía en el peor enemigo del hombre y pábulo de la empresa familiar de su propietario. Pero si otras han permanecido en circulación deben su existencia al servicio que prestan a instituciones vinculadas con el poder local o de turno o a la difusión y promoción de la obra de sus apoderados. Ello ha sucedido, por ejemplo, con la más antigua de todas, Golpe de Dados, con más de cuarenta años de vida, en incansable intercambio de influencias de sus secretarios de redacción y¬/o la aclamación consuetudinaria de su propietario. Hecha en honor y memoria de Jaime Gil de Biedma y su poema “El arquitrabe”, Arquitrave nació en Cali a mediados del año 2002, durante una larga convalecencia de su director, luego de una severa intervención quirúrgica que le mantiene vivo. La revista cuenta con un comité de patrocinadores en el que figuran, entre otros, Alberto da Costa e Silva, Antonio Caballero, José Prats Sariol, Daniel Balderston, Luis Antonio de Villena, Antonio José Ponte, Raúl Rivero, Elkin Restrepo, D. de J. Cordero o Cristina Peri Rossi. Desde su fundación se publica gracias a la ayuda desinteresada de un grupo de amigos que desde diferentes países apoyan a su director con donaciones que le han permitido sortear las severas dificultades que publicaciones como ésta sufren en naciones del tercer mundo. También cuenta con un pequeño pero permanente grupo de suscriptores dentro y fuera de Colombia. Pero, hay que decirlo, tanto la industria privada como las instituciones estatales que financian publicaciones culturales han bloqueado sistemáticamente toda posibilidad de que Arquitrave reciba apoyos de dinero público o privado, acusándole de crear estados conflictivos entre la inteligencia nacional mediante las varias opiniones adversas que su director o sus colaboradores esporádicos ofrecen en la versión virtual. Arquitrave es considerada, por los detentadores del dinero oficial y los agentes culturales y gerentes de editoriales y espectáculos culturales, un enemigo notorio. Arquitrave se publica seis veces al año y dedica su sección principal a un poeta vivo o muerto, habitualmente con un artículo de fondo sobre su obra y una entrevista y la publicación de algunos de sus textos preferentemente inéditos. Editada en papel de manera artesanal, diez son los poetas que incluye en cada número. Arquitrave tiene una edición permanente en la Internet, que agrega a la poesía artículos y noticias sobre la cultura, de firmas de todo el mundo y sobre temas globales. Pero dedica buen espacio a la crítica de eventos que hoy confunden al respetable y le apartan de la virtuosa senda de hacer de la cultura un instrumento para la vida en sociedad y el disfrute del arte. Publicar una revista de esta índole en una nación tan conflictiva como Colombia más que una aventura es una proeza y un riesgo vital permanente. En la Colombia que surgió del Frente Nacional de los partidos tradicionales, quien no esté al servicio de los intereses de esos partidos o quien se oponga a ellos no tiene derecho a existir. Culturalmente Colombia sigue siendo una nación medieval, constituida por gildas ideológicas, pero principalmente por desfalcadores del erario publico. En tiempos revueltos como el presente, además, la cultura se ha tornado meramente espectáculo, y la guerra civil no declarada que viven los colombianos, es la olla podrida de donde sale toda justificación y todo el dinero para la celebración del jolgorio cultural, donde sea invitada o donde se requiera otra expoliación de los dineros del contribuyente. Sin embargo, en la actualidad Arquitrave tiene mas de veinte mil lectores virtuales diarios y unos trescientos de la revista impresa y goza de relativo prestigio entre los aficionados al género merced, quizás, a su inquebrantable búsqueda de la calidad en los textos, de una relativa originalidad en ellos y al combate entre el carnaval y la cuaresma de las vanidades humanas. Arquitrave y su director tratan de que cada salida al aire y a la calle sea una novedad y no un trámite de influencias o pago de favores solicitados a cambio de promociones que a nada conducen, más que al fracaso de las publicaciones y el ridículo de los solicitantes. Arquitrave ha realizado homenajes a poetas como Gastón Baquero, Konstandinos Kavafis, Luis Cernuda, Bai Juyi, Hans Magnus Enzensberger, Antonio Gamoneda, Karin Boye, José Emilio Pacheco, Iosip Brosky, Hanni Ossot, Salvador Novo, Amílcar Osorio, Miyó Vestrini, J.G. Cobo Borda, Bei Dao, Jorge Zalamea, Ary Dos Santos, Pier Paolo Pasolini, Antonio José Ponte, Jaime Jaramillo Escobar o Nuno Judice, y prepara números para celebrar a José Manuel Caballero Bonald, Ángel González y la poesía argentina y dominicana. Arquitrave ha difundido más de un centenar de nuevos y viejos poetas de todos los continentes con poemas inéditos y traducciones exclusivas. Algunos de los autores publicados en la Editorial Arquitrave incluyen selecciones de las obras de Affonso Romano de Santt’Ana, Bob Dylan, Carlos Drummond de Andrade, Charles Baudelaire, Du Fu, Elkin Restrepo, Ferreira Gullar, Jack Kerouac, Manuel Bandeira, Rowena Hill, Raúl Rivero o TS Eliot. Como prueba de la existencia de Dios y la veracidad de esta nota, puedo afirmar, sin pudor y sin vergüenza, que por opiniones como las aquí expresadas el director de Arquitrave ha sido excluido de todas las muestras de poesía colombiana confeccionadas en los últimos treinta años. En Colombia, si aún se debe la vida por tener la lengua larga, se le acorta la gloria al atrevido. Para muestra, un botón. Si no, que le pregunten a Chus Visor. ** Harold Alvarado Tenorio alvaradotenorio@telesat.com.co Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió el Departamento de Español y las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), así como el Comité de Redacción de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial y la revista de poesía Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesía de T.S. Eliot (1988); Espejo de máscaras (1987); Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, griego, chino, alemán y portugués. === La comunidad imaginada en El conspirador Victoria Alca Paniagua == En el presente estudio nos proponemos verificar a través del análisis de El conspirador, de Mercedes Cabello de Carbonera, la evocación de una comunidad imaginada según el enfoque de Anderson Benedict, y explorar las características que presenta ésta. La comunidad imaginada Para entender la comunidad imaginada primero debemos tener en cuenta el concepto de nación. Benedict parte de la premisa de nación como artefacto cultural de un determinado grupo de personas. Así, nación es “una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana” (Benedict, 1997: 23). La define como imaginada porque los miembros de una nación, por más pequeña que sea ésta, nunca llegarán a conocerse; sin embargo, en la mente de cada uno está presente la imagen de esa comunión: no se conocen, pero saben de su existencia. La nación es limitada porque a pesar de existir naciones mayores con millones de habitantes, tiene fronteras finitas y se sabe que después de ésta hay otras naciones. Se la imagina también soberana puesto que las naciones sueñan con ser libres. La garantía de esta libertad es el Estado soberano. Finalmente la nación “se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal” (Benedict, 1997: 25). Es el desinterés la esencia de la nación, justamente por esta razón puede pedir sacrificios. El hecho de morir por la patria supone una grandeza moral que no puede tener el hecho de morir por otra causa. La nacionalidad, señala Benedict, “debe entenderse alineándola, no con ideologías políticas conscientes, sino con los grandes sistemas culturales que lo precedieron, de donde surge por oposición” (Benedict, 1997: 30). Los sistemas a los que alude son las comunidades religiosas y el reino dinástico. Las comunidades religiosas permitieron imaginar comunidades inmensas a través de una lengua y una escritura sagrada; así surgieron comunidades tales como el Cristianismo o el Islam, entre otros. No obstante, la base en la que se apoyaban no respondió coherentemente a una integración; pues en aquel tiempo sólo un grupo minoritario y privilegiado manejaba la escritura. Por ello, “a pesar de toda la grandeza y el poder de las grandes comunidades imaginadas su coherencia inconsciente se desvanecía a fines de la Edad Media” (Benedict, 1997: 35). El descubrimiento del Nuevo Mundo que abrió nuevos horizontes, nuevas concepciones y la degradación paulatina de la lengua sagrada y la imposición de las lenguas vernáculas fueron decisivos para su fragmentación. El reino dinástico constituye otro antecedente de las comunidades imaginadas. A través de este sistema se imaginaron los estados alrededor de un centro elevado cuya legitimidad descansaba en la divinidad de sus gobernantes. En este tipo de imaginación “las fronteras eran porosas e indistintas, y las soberanías se fundían imperceptiblemente una con otras” (Benedict, 1997: 39). Este carácter le permitía al reino dinástico “controlar poblaciones inmensamente heterogéneas, y a menudo ni siquiera contiguas, durante largos periodos” (Benedict, 1997: 40). Al igual que las comunidades religiosas los reinos dinásticos cayeron durante el siglo XVII. Un tercer antecedente es la concepción del tiempo que se tenía en aquel entonces, pues se confundía, en uno solo, la cosmología y la historia. Benedict manifiesta que a partir del desmoronamiento de estas tres figuraciones, se abrió una posibilidad de comunión. Ésta vendría a ser la nación en los términos que plantea el autor. La declinación lenta y desigual de esas certezas interconectadas, (...) introdujeron una cuña dura entre la cosmología y la historia. No es sorprendente así que se haya comenzado a buscar, por decirlo así, una nueva forma de unión de la comunidad, el poder y el tiempo dotada de sentido (Benedict, 1997: 62). El autor sostiene que el capitalismo impreso jugó un papel importante en esa nueva forma de unión, precipitando su formación. En el siglo XVIII, la novela y el periódico “proveyeron los medios técnicos necesarios para la “representación” de la clase de comunidad imaginada que es la nación” (Benedict, 1997: 47). Una de las tesis que manifiesta el autor es que las comunidades criollas fueron las que tempranamente concibieron el concepto de nación, incluso antes que la mayor parte de Europa. El fortalecimiento del control de Madrid y la difusión de ideas liberadoras provenientes de la Ilustración explicaría el temprano concepto de nación en las colonias americanas. Lo lógico hubiese sido que las colonias españolas formaran una sola comunidad imaginada, pero como se sabe cada unidad administrativa del Virreinato constituyó una patria. Una explicación de ello sería la forma cómo los organismos administrativos crearon una significación que adhería a los habitantes a sus respectivas “unidades”. Al respecto, la siguiente cita de Benedict es muy clara: [E]l criollo mexicano o chileno servía únicamente en los territorios de México o del Chile coloniales: su movimiento lateral estaba constreñido como su ascenso vertical. En esta forma, la cúspide de su ascenso en espiral, el más elevado centro administrativo al que podía ser asignado, era la capital de la unidad administrativa imperial en la que se encontraba. Pero en este peregrinaje obstruido encontraba compañeros de viaje que llegaban a sentir que su camaradería se basaba no sólo en esa peregrinación particular sino en la fatalidad compartida del nacimiento transatlántico... el accidente del nacimiento en las Américas lo condenaban a la subordinación, aunque en términos de lengua, religión, ascendencia o maneras fuese en gran medida indistinguible del español peninsular. No había nada que hacer al respecto: irremediablemente era criollo (Benedict, 1997: 92). Aquí se resalta otro aspecto que contribuyó a la precocidad de los criollos en la concepción de su propia comunidad imaginada: la marginación por parte de los peninsulares, quienes consideraban inferiores a los descendientes de sus compatriotas por el solo hecho de haber nacido en tierras americanas. El idioma y la cultura no eran factores que los distinguieran, sin embargo, el lugar de su alumbramiento los condenaba. Este argumento encuentra fundamento en las ideas de contaminación biológica que se propagaron por Europa a partir del siglo XVI. Los criollos cada vez iban aumentando y, después de los peninsulares, formaban un grupo privilegiado respecto a otros. No obstante, el sometimiento al que estaba expuesto dio origen a considerarse diferentes de la clase colonizadora y a reivindicar sus derechos como “americanos”. Pero “las peregrinaciones virreinales, llenas de obstáculos, no tuvieron consecuencias decisivas mientras su alcance territorial no pudiera imaginarse como una nación, es decir, mientras no llegara el capitalismo impreso” (Benedict, 1997: 96). El periódico, como se apuntó líneas arriba, fue un factor que contribuyó en la formación de comunidades imaginadas. En América, estos medios tuvieron un rol fundamental en la fragmentación de las colonias española en varias naciones. Un ejemplo es el periódico de Caracas: El periódico de Caracas creó, en forma enteramente natural y aún apolítica, una comunidad imaginada entre un conjunto específico de lectores a quienes interesaban estos barcos, bodas, obispos y precios. Con el tiempo, por supuesto, era de esperarse que intervinieran elementos políticos (Benedict, 1997: 97). Por otro lado, los periódicos tuvieron un carácter provincial, pues las informaciones que contenían sólo se referían a sus respectivas unidades administrativas. Muchas veces las personas se guiaban de ello para formar su imaginación de pertenencia a tal o cual lugar. Un criollo podría leer un periódico de Madrid, pero éste no diría nada de su mundo; contrariamente muchos peninsulares no leían el periódico de Caracas, de Buenos Aires o del lugar donde se encontraban, si podían evitarlo, pues su pertenencia era otra. Este hecho era una situación repetible en todos los contextos coloniales. Otro rasgo de los periódicos fue la pluralidad, ya que “los periódicos hispanoamericanos que surgieron hacia fines del XVIII se escribían con plena conciencia de los provincianos acerca de mundos semejantes al suyo. Los lectores de periódico de la ciudad de México, Buenos Aires y Bogotá, aunque no leyeran los de las otras ciudades, estaban conscientes de su existencia. Así se explica la conocida duplicidad del temprano nacionalismo hispanoamericano, su alternación de gran alcance y su localismo particularista” (Benedict, 1997: 98). Es así que los funcionarios y los impresores criollos tuvieron una actuación trascendente en la formación de la nación. El siglo XIX El XIX es el siglo de la Independencia, de la formación de la República, del apogeo del guano, de la Guerra con Chile y del pensamiento positivista. Es el siglo del caudillismo, que va a marcar tensiones en la vida política, económica y social de la joven república peruana. Destacan caudillos como Castilla, Vivanco, Echenique y Piérola, entre otros. Caudillismo que dio lugar al antimilitarismo en la mayor parte de la población y originó protestas y movimientos populares a lo largo del país. Por otro lado, el XIX es el siglo del surgimiento de la participación de la mujer en la vida intelectual del Perú. Muchas de las veladas literarias fueron organizadas por mujeres. El caso emblemático es el de Juana Manuela Gorriti, quien durante su exilio en el Perú promovió actividades intelectuales y artísticas tanto en Lima como en Arequipa. Alrededor suyo se agruparon muchas mujeres que luchaban contra el estigma la mujer como ser “inferior”. Destacan entre ellas Clorinda Matto, Mercedes Cabello, Teresa González de Fanning, Elvira García, Juana Manuela Lazo de Eléspuru, Manuela Villarán de Plascencia, Manuela Márquez y muchas más. Frasine Masiello manifiesta: La participación de la mujer en esta discusión no se limita al pedido de derechos respecto a la educación laica, como se ha dicho comúnmente; más bien los planteamientos alcanzan un amplio espectro de propuestas que incluyen una reflexión sobre el acceso femenino a la ciencia, su rol en el debate positivista, un ataque contra la iglesia católica y las represiones del convento y una defensa de la libertad de expresión femenina. (...) Ponen un ojo crítico sobre las prácticas del nuevo estado, denuncian a los políticos corruptos, y especulan sobre posibles formas de inserción de la mujer en el espacio público (Masielo, 1994: 8). La ideología dominante después de la Guerra con Chile fue la del Positivismo, que predicaba la ciencia como factor de progreso. Pero “aparece también la sospecha; la pregunta por el costo de la secularización de la vida; la pregunta por el vacío que implica el reemplazo de lo sagrado por lo profano, por la muerte de ciertos valores tradicionales, por el costo de lo nuevo” (Foster, 1999:346). Pensamiento que se incorporó en el discurso de lo nacional. En el aspecto social es el ascenso de la clase mesocrática: La tragedia de un importante sector de las clases medias durante el siglo XIX se derivó de su heroico esfuerzo para acercarse a la aristocracia y diferenciarse de la masa obrera o artesanal. Estuvieron condenados al estilo de vida y a los ritos sociales de aquélla en el vestir y en el presentarse, constantemente superiores a sus posibilidades efectivas. Algunos de los hombres provenientes de dichas clases se encaramaron, generalmente usando los peldaños de la política (...). Fue la suya una vida de íntimas angustias, celosamente ocultadas. Casas donde sólo el salón era accesible a las visitas y podía ser considerado como decoroso en contraste con la miseria de las habitaciones interiores (Basadre, 1970: 302). Siguiendo a Foster, “este es un siglo paradigmático, ejemplar; en sus formaciones más profundas y significativas podemos ir a buscar nuestra propia realidad” (Foster, 1999: 344). Muchos de los escritores representan ese mundo y asumen una actitud contestataria sobre su realidad y compromiso de conciencia nacional. En relación a lo literario el siglo XIX estuvo marcado por corrientes artísticas contradictorias: el Costumbrismo, Romanticismo y Realismo. En el Costumbrismo resaltan las figuras de Felipe Pardo y Aliaga y Manuel Ascensio Segura; en el Romanticismo, la figura de Ricardo Palma, y en el Realismo, Manuel González Prada, cuyo discurso crítico propugna ideales del Positivismo. La mayoría de los escritores tenían contacto estrecho, pues las veladas literarias de Juana Manuela Gorriti y Clorinda Matto y la conformación de agrupaciones intelectuales como el Círculo Literario lo permitían. Los escritores del XIX, en general, tomaban modelos de la literatura europea, pero ello no significa que los imitaron irrestrictamente. Los escritores tomaban aquéllos que resultaban convenientes a los proyectos nacionales. Benítez Rojo manifiesta que las novelas del siglo XIX “fueron nacionalizadas, entendiendo aquí por ‘nacionalización’ la expropiación de un discurso foráneo por súbditos (escritores) de una nación con la finalidad de transformarlo para que quede al servicio de ésta (la tradición literaria)” (Benítez, 1993:189). Por otro lado, en dicho siglo, si bien los escritores se inclinaron por una u otra tendencia literaria, no había grupos homogéneos que representaran tales movimientos artísticos. Muchas de las obras de éstos reflejaban por ejemplo rezagos del Romanticismo junto con el Realismo. En efecto, los escritores hispanoamericanos, al tomar estos fragmentos de aquí y allá, de novelas viejas y nuevas, guiadas con frecuencia por utilitarismo donde la cuestión nacional guiaba más que el logro estético, no se ajustaron del todo a los cánones sucesivos que ordena la historia artística de Europa (Neoclasicismo, Romanticismo, Realismo, etc.). De ahí que Fernando Alegría hable de la presencia de un “realismo romántico” y de un “realismo naturalista” en la novela hispanoamericana (Benítez, 1993: 189). Es así que muchos escritores del XIX no destacan por sus creaciones estéticas, sino por las significaciones sociales y culturales de sus obras. Su preocupación residía en la nación porque, como manifiesta Vera Nikolayevna, “todos concibieron las letras como un arma de lucha, instrumento de creación de sus patrias” (Nikolayevna, 1991: 2). Mercedes Cabello de Carbonera Mercedes Cabello tenía su propia concepción del quehacer literario, la cual plantea en su ensayo La novela moderna. Frente a la pugna entre el Romanticismo y Realismo, la escritora expresó su punto de vista ecléctico sobre dichas tendencias: Las dos son igualmente imperfectas, por haberse colocado ambas, en extremos opuestos a donde se halla el hombre; es decir el objeto sobre el cual debe fijar la atención, para estudiarlo y conocerlo. (...) El romanticismo, con aquella superabundancia de vida y calor que le fueron propios, idealizó sus creaciones hasta tocar en la exageración. Hijo de la fantasía de ricas y poderosas imaginaciones, créase un mundo ideal y superior desdeñando mirar el mundo real (...). El naturalismo su antagonista, en el odio a su antecesora, descompletó al hombre, eliminando de él la parte más bella y noble (...) esto es el sentimiento y la pasión (Cabello, 1892: 4-5). Se inclina más bien por la novela social: “Siempre he creído que la novela social es de tanta o mayor importancia que la novela pasional” (Cabello, 1892: 5), manifiesta. Su inclinación se debe básicamente al carácter moralizante de ésta y porque cree que a través de su lectura se produciría un cambio en los lectores y, por ende, en la sociedad. Ese cambio estaría apuntado a la enmienda de los males sociales que, según la escritora, son susceptibles de corregirse. En el prólogo de la novela Blanca Sol (1894) señala: En el curso de ciertas pasiones, hay algo tan fatal, tan inconsciente e irresponsable, como en el curso de una enfermedad, en la cual, conocimiento y experiencia no son parte a salvar al que, más dueño de sus impresiones, es casi siempre, víctima de ellas. No sucede así en el desarrollo de ciertos vicios sociales, como el lujo, la adulación, la vanidad, que son susceptibles de refrenarse, de moralizarse, y quizá también de extirparse, y a este fin dirige sus esfuerzos la novela social (Cabello, 1894: II). La producción literaria de Mercedes Cabello fue abundante si consideramos que en aquel tiempo el discurso masculino era hegemónico y la mujer estaba muy limitada en el campo intelectual. Esta escritora nació en Moquegua en 1842 y emigró a Lima cuando tenía veinte años de edad. Su participación en esta ciudad fue muy activa. No sólo participa en las famosas veladas literarias de Manuela Gorriti y luego en las de Clorinda Matto, sino que colaboró asiduamente en periódicos y revistas. Pero su voz no era considerada “autorizada”. Incomprensión que la condujo a un ostracismo social que terminando en locura. Muchos críticos cuestionan su calidad artística pero reconocen su aporte a la literatura, como es el caso de Washington Delgado: La obra de Mercedes Cabello es importante en el desarrollo de la literatura porque contribuyó al enterramiento de un romanticismo, que nunca fue cualitativamente muy fecundo, y también porque abrió nuevos caminos de aproximación a la realidad y estuvo sembrada de buenas intenciones sociales, políticas y morales. Lamentablemente, en relación a la coordenada que hemos denominado estética, su aporte fue nulo o francamente negativo (Delgado, 1984: 87). En suma, fue una mujer de vida intelectual intensa que contribuyó mucho en la discusión cultural y social de aquel entonces. Sus obras prácticamente no han vuelto a ser editadas en el siglo XX. Es lamentable que esta figura haya sido olvidada por la crítica literaria, su revalorización hoy en día contribuiría significativamente a la discusión de la literatura peruana. La comunidad imaginada en El conspirador El análisis de la comunidad imaginada en El conspirador está organizado a partir de cuatro temas: patria, política, prensa y la mujer. Temas que permiten la caracterización de la comunidad imaginada que se presenta en la obra. Patria Como señala Benedict, la nación está asociada a la patria. Patriotismo es sinónimo de identificación con la nación y el patriota es capaz de dar la vida por ella sin el menor interés. Esta idea se percibe claramente en El conspirador, cuando el protagonista-narrador Jorge Bello hace alusión a los amigos de su tío, quien también fue un conspirador, aunque en la época independentista: Los viejos amigos de mi tío y contertulios de mis tíos, habían sido también revolucionarios, de aquel tiempo en que este título simbolizaba patriotismo, valor y grandeza de miras; cuando se conspiraba para conquistar la independencia de la patria, dando fin con la dominación española (Cabello, 1892: 22). No obstante, refiere estos hechos a un pasado, lo cual significa que en el hoy del personaje el patriotismo ha dejado de ser ese lazo afectuoso y desinteresado que está implicado en el concepto de nación. Por otro lado, la referencia a la independencia de la patria permite observar que a la nación se la concibe como soberana y que se lucha por erradicar cualquier dominación. En El conspirador se percibe que la identificación patria-amor que primó en la Independencia ha sufrido una seria transformación en algunos “revolucionarios”. La revolución, que antes se concebía en términos patriotas, ahora se la usa para escalar posiciones sociales y obtener poder en favor de intereses personales y no nacionales: Principiaba apenas mi razón a discernir, y ya escuchaba las interminables narraciones referentes a ponderar las aventuras encantadoras y alucinantes de cuantos revolucionarios habían subido por arte de encantamiento, a ocupar altísimos puestos, labrándose la más brillante y segura posición social. Y estos afortunados mortales, salidos de entre los más arrancados de la clase media, la clase revolucionaria, no descollaba más tarde ni por su talento ni por su patriotismo (Cabello, 1892: 18). Política La política en la comunidad imaginada de El conspirador se presenta como corrupta y los que la integran destacan no por sus dotes de futuros “administradores” de la nación, sino por su inmoralidad a la hora de ejercer la dirección de ésta. La política es el camino que se toma con la intención de “apropiársela”. De ahí que política-Estado estén asociados estrechamente. El Estado que se presenta está abarrotado por la burocracia, lo opuesto al proceso de modernidad. Jorge Bello, en sus digresiones mientras está encarcelado, lo retrata: ¿Qué es la autoridad para la industria? Es el fantasma temido que siempre la amenaza y jamás la protege: es el gigantesco pulpo, que se le enrosca, la estruja, la comprime entre sus largas y chupadoras manos, hasta extraerle una parte del producto de su trabajo (...). ¿Qué es la autoridad para el oficinista o empleado público? Es el padre tolerante y mimoso, que le perdona todas sus faltas, aun las más graves, eximiéndolo de impuestos, contribuciones y de cuanto pudiera modificarlo (Cabello, 1892: 36). La oposición Estado-modernidad se refleja aun más en la siguiente reflexión del protagonista: En el Perú no existe como en Europa la lucha del capital y el trabajo; pero sí existe la lucha del trabajo de unos, contra la holganza de otros (Cabello, 1892: 36). Los que trabajan para el Estado son vistos como corruptos e ineptos y que han llegado a ocupar puestos, no por sus méritos sino por conveniencias. El protagonista rememora su cargo de ministro de Hacienda y reconoce que fue uno ellos. Firmé más de un contrato ruinoso para el país, sin tener en cuenta más que la utilidad que a mí me reportaba (Cabello, 1892: 81). Pues como señala él mismo: Haré constar solamente que, ni mis méritos personales, ni mi lealtad de político, ni aun aquel supuesto valor de guerrero, fueron tomando en cuenta por los que me honraron elevándome hasta el Ministerio de Hacienda (Cabello, 1892: 78). Una de las motivaciones por las que los hombres participan en la vida política es precisamente usufructuar ese “Estado paternalista” que les da todo a cambio de nada. Tanto el líder como los que lo apoyan actúan interesadamente: Un jefe de partido es algo así como un comerciante; necesita dar para que le den, y antes que la justicia la conveniencia (Cabello, 1892: 83). En El conspirador el prototipo político que se imagina está proyectado en la imagen del conspirador representado por un militar. La existencia de este personaje da cuenta de que en la comunidad imaginada de la novela se vive un ambiente de anarquía promovido por el militarismo propio del siglo XIX que Mercedes Cabello recoge y refleja en su obra. El conspirador que tipifica la novelista tendría su correlato en Piérola, no obstante, como señala Edmundo Bendezú siguiendo a Basadre, “el modelo histórico del protagonista de la novela, ha quedado muy lejos de la imitación como una figura muy grande y compleja para poder ser atrapada por la ficción de Cabello” (Bendezú, 1992: 82). El papel de conspirador será asumido por Jorge Bello y por otro personaje anónimo a quien Bello seguirá de cerca en sus inicios de aspirante. A lo largo del relato se conoce la figura del conspirador por boca del mismo personaje. Así se observa que, en el caso del protagonista, la condición de conspirador ha sufrido una transformación: de un querer pasa a un no querer. Se podría decir que éste último punto es el que prima en la descripción del conspirador. De ahí la imagen negativa con la que se lo (y se) retrata y el carácter moralizante que adquiere su discurso. En un primer momento, el máximo anhelo de Jorge Bello es seguir los pasos de conspirador. Aquí estaríamos frente a un primer estado. Es probable que este ideal haya primado en los jóvenes de aquel entonces. Llegar a ser un caudillo como él, adulado por los hombres y mimado por las mujeres, era la ambición más vehemente de mi alma (Cabello, 1892: 62). La transformación a un segundo estado, el no querer, se da paulatinamente conforme va describiendo la imagen del conspirador. Bello nos presenta al conspirador que lo antecedió como un hombre de poco seso y hasta risible, con el disfraz de la valentía y habilidad del revolucionario verdadero. Para dar ideas de los desaciertos del Conspirador, bastará decir que, estando frente al enemigo, y en vísperas de una gran batalla, se ocupaba, ¿en qué creen ustedes? ...pues se ocupaba en cambiar los vivos rojos de los vestidos de los oficiales por vivos azules. Y esto cuando faltaba el dinero para forjar balas y vestir a la tropa (Cabello, 1892: 64). En base al análisis de la imagen del conspirador, el protagonista comienza a reflexionar sobre su propio rol de caudillo: Con mi experiencia juvenil, no supe darme cuenta de que el Conspirador era el hombre menos apropiado para tomarlo por modelo, ni como militar ni menos como político; y si bien él hubiera sido un buen artista, no fue jamás ni estadista ni político de mérito (Cabello, 1892: 62). Por eso manifiesta: Toda la admiración y afecto que antes le tributé, trocáronse en desprecio desdén por ese vulgar caudillo (Cabello, 1892: 74). Sus digresiones le sirven finalmente para extraer una lección que no sólo le sirviera a él, sino también a los otros miembros de su comunidad imaginada a través de su confesión y arrepentimiento. Quiero publicar estas memorias. Quizá sean de alguna utilidad para mis contemporáneos; quizá puedan servir de ejemplo a aquellos que fascinados por las riquezas adquiridas fácilmente impulsadas por los especuladores que rodean a los hombres públicos, y extraviados por sus propias pasiones, crean como yo creía, que el camino seguro es el de los fraudes y las especulaciones, lleno de encrucijadas y peligros, y no el camino ancho y luminoso expuesto a todas las miradas, y asegurado contra todas las caídas (Cabello, 1892: 286). Asimismo, se puede observar que el rol mismo de caudillo ha cambiado respecto al caudillo que luchó en la independencia. El conspirador del hoy es un político, pero corrupto y muy distante de la causa que le dio origen. También el tono apelativo de su confesión hace que se produzca un “diálogo” entre el narrador-protagonista y el lector virtual. Diálogo cuyo propósito es la finalidad moral de su discurso. —Si quieres y aspiras a llegar a la verdadera grandeza y prosperidad, sé leal y honrado en la vida pública, franco y honrado en la vida íntima (Cabello, 1892: 28). En general, en la comunidad imaginada que se representa, la política no está bien dirigida y esta forma implica atentar contra los lazos fraternos y la soberanía de la nación. Por eso se acude al lector (obviamente del siglo XIX) para que viva la política en su real dimensión: servir a la sociedad. La autora creía firmemente que este tipo de novelas podrían cambiar las conductas sociales impropias. —¡La política! ...¿Has aprendido al fin a conocer lo que es la política? ...¿Sabes acaso que sin ser más que el arte de gobernar, y dar leyes y decretos para la seguridad pública, puede ser también una lucha noble, sublime, si es que se defiende un ideal o un principio; así como es ruin infame si sólo simboliza la ambición de un conspirador? (Cabello, 1892: 281). La prensa En El conspirador se retrata el papel de la prensa lo cual permite caracterizar mejor la comunidad imaginada que se plasma en la obra. El periódico es uno de los medios efectivos que hacen posible la comunidad imaginada; a través de éste las personas pueden tener conciencia de la existencia de los otros miembros de su comunidad y saber incluso qué les ocurre, tener juicios similares sobre determinados sucesos sin haber intercambiando ideas, etc. Por ejemplo, Jorge Bello narra el efecto positivo que le causó la noticia de un periódico. Esa noticia que recibió con agrado será compartida con otro miembro de la comunidad imaginada al que el protagonista nunca conocerá: Yo, que era uno de los que aguardaban esas conmociones políticas, escuché con grande regocijo la nueva dada por los periódicos que decían: Revolución en Arequipa. ¡El conspirador se ha proclamado Jefe supremo de la República! (Cabello, 1892: 60). En el caso de El conspirador el periódico va a estar muy ligado a la política. Este hecho va a significar que muchos de esos medios tomen partido, sea de oposición o gobiernista. Por aquel entonces, despertábase ya la censura en contra de los militares ignorantes e ineptos, que sin más título que su osadía, asaltaban la presidencia de la República y se adueñaban del poder. La prensa haciendo eco de la opinión pública, daba el alerta previniendo los ánimos contra los mandones de espada y kepí (Cabello, 1892: 93). Sin embargo, otros medios apoyaban las campañas políticas de los militares. Se tenía conciencia del poder que la prensa ejercía en los miembros de la nación, que se fundaban periódicos sólo para defender una candidatura militar, como es el caso de Jorge Bello: No necesito decir que fue necesario fundar un periódico. Un candidato sin periódico es como santo sin devoto (Cabello, 1892: 132). El periódico alimenta la comunión de los miembros de una nación a través de informaciones. En el caso del conspirador el periódico va a ser el nexo entre él, sus seguidores y detractores; muchos que no lo conocen y no forman parte de su partido van a estar enterados de su existencia y movimiento e incluso su pensamiento político mediante las informaciones del periódico. En este sentido, la manipulación a través de este medio también es posible. Según confiesa el protagonista, usó a la prensa para lograr su propósito de llegar a la presidencia: No hubo reunión política a la que yo no asistiera ni periodiquillo de oposición que se fundara, en el que yo me desataba contra ministros y perfectos y demás gente palaciega, a quienes detestaba convirtiéndolos en blanco de mis aversiones, tan sólo por considerarlos impedimentos u obstáculos a la realización de mis ambiciones (Cabello, 1892: 58). La prensa no mantiene siempre una posición fija; ésta cambia de “color” según las circunstancias, lo que supone que la mentalidad de los miembros de una nación, teniendo en cuenta el arraigo de la prensa, la opinión popular, también cambie. Así como en un determinado momento apoyaron la candidatura de Jorge Bello, cuando cayó en desgracia lo atacaron. El propio protagonista lo narra: Hasta mis apasionados amores con Ofelia fueron echados a la publicidad, para engrosar el catálogo de mis acusaciones. Yo era un hombre cínico, corrompido, que ni siquiera merecía ser escuchado en defensa propia, y a quien se le debía ejecutar como al más vil malhechor (...) con aquel entusiasmo al que gastaron para aplaudirme y adularme, me increpaban e insultaban, haciéndome el blanco de sus iras (Cabello, 1892: 227). La misma novela evoca la comunidad imaginada en los términos que Benedict plantea, puesto que está dirigida a gente cuya identidad la autora desconoce. Sin embargo sabe de su existencia y trata de influir en su actitud sobre todo de los políticos jóvenes a través de la confesión de arrepentimiento que hace Jorge Bello. En el mundo real la autora es consciente de esa comunión aunque no tenga la menor idea de la identidad de sus lectores. Cabe resaltar que la novela como las otras de Mercedes Cabello se publicaron en folletín; ello da cuenta que los lectores compartían el mundo representado de la novela y muchas personas estaban a la expectativa del capítulo siguiente. La mujer A través de la caracterización de la mujer se puede deducir que Cabello refleja y critica a la sociedad limeña. Sobre todo retrata a las mujeres de clase media que en su afán de parecer aristócratas viven una vida superflua e hipócrita. Sin embargo presenta su contrapunto: valores familiares. El protagonista por estar refugiado en la casa de un amigo suyo, conoce de cerca a una familia conformada sólo por mujeres, quienes ni siquiera podían cubrir sus necesidades básicas y ocupaban su tiempo en las modas, en los noviazgos, en los matrimonios mal avenidos. Su falta de solvencia económica no las impulsaba a buscar un medio digno, por “vergüenza”, sino que recurrían a estrategias que eran realmente vergonzosas; por ejemplo para obtener algo de dinero “hacían rifas de joyas o encajes, o demandaban limosnas pretextando socorrer a los pobres. Su proximidad con las familias aristócratas las pusieron al abrigo de toda sospecha respecto a estas estafas” (Cabello, 1892:124). Esta situación se torna más patética cuando esta familia recibe una herencia y en vez de utilizarla gradualmente, la despilfarran; lo que significa que la apariencia en muchas mujeres y familias del siglo XIX constituía un “valor” prioritario. Y lo que hay de curioso en la vida de estas mujeres es que, después de haber apurado tan crueles humillaciones y continuadas angustias para sostener su falsa posición social, llegó un día en que por dicha suya les cayó, como llovida del cielo, una inesperada y regular herencia; y entonces en vez de asegurar bajo siete llaves esa fortuna, que las ponía al abrigo de la miseria, colocándolas en esa a la vez feliz tranquilidad medianía; ellas se dieron a la vida fastuosa y derrochadora (...) volvieron muy presto a sus atrenzos pecuniarios y a sus visitas con los estómagos escuálidos (Cabello, 1892: 125). Este hecho demuestra que algunas mujeres, en vez de mostrar su valía, contribuyeron a alimentar el prejuicio masculino que imperaba en el siglo XIX y aun actualmente en menor medida, la de considerar a la mujer “incapaz” de desenvolverse en el campo político, intelectual, etc. La propia Mercedes fue objeto de burla por parte de algunos intelectuales que veían con malos ojos la participación de la mujer que se atrevía a incursionar en discusiones, hasta ese momento, reservadas sólo a los hombres. Tamayo cuenta que Juan de Arona satirizó grotescamente a Mercedes Cabello y llegó a trastocar su nombre y apellidos llamándola “Mierdeces Caballo de Cabronera”. En El conspirador la voz de la escritora es manifiesta a través de las constantes digresiones del narrador protagonista. Su posición frente al rol de la mujer en la sociedad no se limita a los quehaceres domésticos. Ella reconoce esas actividades como aspectos femeninos; sin embargo cree que su accionar no debe ceñirse sólo a eso, considera que la preparación académica de la mujer es fundamental para liberarse de los males sociales que sufre. El amor es una manifestación de la actividad del alma, y es posible neutralizar su ardor con la actividad corporal o la ocupación intelectual. La mujer siente el amor con mayor vehemencia no tanto a causa de su sensibilidad sentimental cuanto a causa de su vida inactiva y desocupada (Cabello, 1892: 175). No obstante, el desarrollo intelectual de la mujer no sólo había de conducir al mejoramiento de sí misma ya que “hasta en el destino del hombre público, siempre es la mano de la mujer la que traza la senda que infaliblemente debe seguir” (Cabello, 1892: 149). Aquí se aprecia la relación mujer-nación; puesto que el hombre público básicamente es el político u hombre de Estado y su quehacer es la conducción de la nación, entonces la participación de la mujer en asuntos nacionales, aunque indirecta, es decisiva al influir en aquél. Jorge Bello es un ejemplo. En sus últimas campañas políticas Ofelia, su compañera de notable inteligencia, influye en sus decisiones. Ella prácticamente asume la dirección del partido de Bello conformado por varones a tal punto que la llaman la Coronela Bella. Pero, en este caso, el fin del caudillo y de Ofelia será trágico: ambos habían incurrido en faltas morales. Ofelia era una mujer casada y se había unido a Bello rompiendo las reglas sociales y las religiosas. Ello quiere decir que para Mercedes Cabello la inteligencia de la mujer tiene que complementarse con la moral. Se defiende la liberación de la mujer pero no el liberalismo. De ahí que escuchamos lamentarse a Jorge Bello por haber perdido a Lucía, una mujer poseedora de inteligencia y virtudes quien, además, estuvo enamorada de él: ¡Ah! Ella murió bien pronto, y yo entonces no supe valorizar que pudo ser el ángel que debía salvarme; la madre de familia, el centro de un hogar que para el hombre público es cual fértil árbol, que ahonda allí sus raíces para dar más tarde magníficos frutos (Cabello, 1892: 45). Así, se presenta un contrapunto de figuras femeninas: una representada por Ofelia que no tomó en cuenta las reglas sociales y morales, y la otra encarnada por Lucía en quien la conjunción moral-inteligencia se complementaban óptimamente. Ernesto, el amigo de Jorge Bello, reconoce estos dos tipos de mujeres y las describe en una conversación que sostienen: —Cuidado, cuidado, señor político, que hay mujeres que son como una bala de a trescientos atada a los pies de un candidato; lo hunden ni más ni menos que si se hallara en medio del Océano. —Sí, es cierto; pero también hay mujeres que elevan al hombre que aman y saben identificarse aun con los más grandes (Cabello, 1892: 163). La tía de Jorge Bello tuvo, también, un esposo caudillo quien seguía sus consejos casi como una orden. Parece que ella, con ese ineludible dominio que la mujer peruana ejerce tanto sobre su amante como sobre su esposo, habíale planteado tiránica disyuntiva, diciéndole: —La silla o el patíbulo —esto como quien dice: arrostra los peligros y desafía la muerte (Cabello, 1892: 18). La mujer entonces ocupa una posición vital no sólo en el seno de la familia sino también en el de la nación. La escritora, en El conspirador, como en sus otras obras, promueve el desarrollo intelectual de la mujer sin que esto implique abandonar la administración del hogar y el cuidado de los hijos. Aboga más bien por la preservación de una familia constituida por valores sólidos. Por eso que Jorge Bello no ve con buenos ojos su propia crianza. Perdónenme mis buenos parientes; pero yo por experiencia propia creo que la mayor desgracia que a un hombre puede acontecerle es el haberse educado rodeado de una familia de solterones y mujeres sin hijos (Cabello, 1892: 10). Asimismo, se observa que la crianza familiar determina el futuro de las personas; por ello se critica a las familias que educan a sus hijos con excesivo cariño. Mercedes Cabello ve en esta actitud la causa de unos de los problemas de la burocracia: La empleomanía, esa plaga social, esencialmente peruana, toma su origen único e inevitable, en la pésima educación que en el Perú se da a los niños. Educados para vivir al calor del hogar, y en las blanduras del cariño, son inhábiles para arrostrar las rudezas de la vida campestre, o las duras tareas de la vida comercial e industrial (Cabello, 1892: 11). A manera de conclusión La novela efectivamente evoca la nación como comunidad imaginada cuya comunión es alimentada básicamente por la prensa. Asimismo, se la considera soberana; pero en El conspirador la soberanía está constantemente amenazada por fuerzas militares internas. También los lazos fraternos que definen a una nación están presentes, sin embargo, esa fraternidad en muchos casos se ha resquebrajado por intereses personales. Lo anterior significa que la nación peruana en el siglo XIX vivía una situación similar, por eso, Mercedes Cabello la retrata en su obra con la finalidad de criticar y moralizar a la sociedad de aquel tiempo. Toma a la literatura como su arma de lucha porque creía fervorosamente que ésta influía en las personas, sobre todo, cuando se refería a factores sociales. Es así que la propia Cabello al publicar sus obras evoca también la comunidad imaginada en la medida en que se dirigía a personas (lectores) que ella no conocía ni los conocería pero era consciente de su existencia y de una existencia limitada ya que eran lectores del Perú. Es necesario rescatar el discurso de esta escritora, no sólo porque una voz femenina se impuso en su época rompiendo las limitaciones que la mujer tenía en aquel entonces para expresarse libremente sino porque dicho discurso tiene mucho vigor y cobra vigencia en el contexto contemporáneo. Bibliografía • BASADRE, Jorge (1970). Historia de la Republica del Perú. Lima, Editorial Universitaria. • BENEDICT, Anderson (1997). Comunidades imaginadas. 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Licenciada en educación por la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (Unife, http://www.unife.edu.pe), con estudios de maestría en literatura peruana y latinoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe). Edita la revista de literatura y cultura Ínsula Barataria. Ha publicado los estudios "Don Dimas de la Tijereta: una aproximación narratológica", "Tres miradas a los ríos profundos" y "La comunidad imaginada en El conspirador". === Algunas consideraciones a partir de la lectura ======================== === de la novela La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka ================= === José Rafael Simón Pérez =============================================== “¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que la vida es una casualidad?”. / “La enfermedad es una equivocación, un horror burocrático de la naturaleza, una falta absoluta de eficiencia”. / “La enfermedad es un peaje amargo, una alcabala, tan caprichosa, capaz de convertir a la muerte en el objeto de todos los últimos deseos”. / “Los dioses mueren. No se enferman. Ésa es su ventaja”. Noviembre de 2006 trajo para las letras de nuestro país una importante noticia: por primera vez un escritor venezolano, Alberto Barrera Tyszka, ganaba uno de los premios literarios más importantes del mundo iberoamericano: el Herralde. El 6 de noviembre del año 2006, para ser más exactos, el jurado de dicho premio conformado por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde, otorgó de forma unánime el XXIV Premio Herralde de Novela al texto La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka. Los miembros del jurado ya citados valoraron “una trama de aparente linealidad que alberga dentro de sí una complejidad temática interna, además de una escritura veloz, desolada y elegante que revela un profundo conocimiento del oficio de escribir por parte de Alberto Barrera Tyszka”, entre otros elementos (Sainz Borgo, 2006). Fue finalista de esta edición, a la cual concurrieron un total de 172 trabajos de distintos países iberoamericanos, el libro Muerte de un murciano en La Habana, de la escritora cubana Teresa Dovalpage. Esta escritora reside desde hace una década en Alburquerque, Estados Unidos, y ha publicado otras dos novelas: A girl like Che Guevara y Posesas de La Habana (http://blogs.periodistadigital.com). Barrera Tyszka se une así a otros iberoamericanos que a lo largo de las 24 convocatorias del premio han resultado ganadores. Allí están nombres de la talla del español Álvaro Pombo (1983), el azteca Sergio Pitol (1984), el peruano Jaime Baily (1997), el chileno Roberto Bolaño, el mismo de Los detectives salvajes (1998), el argentino Alan Pauls (2003), otro mexicano, Juan Villoro, (2004), otro peruano, Alonso Cueto (2005). Por cierto que en la XXIII edición del Premio Herralde de Novela, el trabajo La hora azul, del escritor venezolano Óscar Marcano, estuvo entre las obras finalistas. Preludio de lo que vendría en la siguiente convocatoria. Otra acotación: con Los detectives salvajes Roberto Bolaño ganó el Premio Herralde de Novela en 1998 y también el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1999. Ambos galardones concedidos de forma unánime. Pero ¿quién es Alberto Barrera Tyszka?, esa voz que se asoma con fuerza en el presente y futuro de la literatura venezolana que, rememorando a Roberto Echeto (2005), parece que no va, como piensan algunos (o muchos, lamentablemente), detrás del camión de la basura. Trataremos de ofrecer algunas informaciones de este autor en los próximos apartados de esta reseña. De Alberto Barrera Tyszka se pueden decir muchas cosas. Entre ellas que nació en Caracas en el año 1960 y que es egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, en la que ahora se desempeña como profesor. También se puede decir que es poeta (según Miranda [1998], López Ortega [2005] y Rivas y García [2006] perteneció a Guaire y a Tráfico, los grupos más representativos y relevantes de la poesía venezolana de los años ochenta), narrador, publicista, guionista de cine y de telenovelas en Argentina, Colombia, México y Venezuela (oficio con el cual se gana la vida, muy a pesar de las limitaciones del género, denigrado por muchos intelectuales) y columnista o articulista de prensa. De hecho mantiene desde hace muchos años, desde 1996 para ser más precisos, una columna de opinión que sale cada domingo en el diario El Nacional. Más que columnista o articulista, se puede decir que Alberto Barrera Tyszka es un cronista. No en vano, autores de la talla de Pacheco, Barrera y González (2006) sostienen que este autor se mueve con acierto por los predios de la llamada crónica política, pues cada domingo analiza con humor e ironía la plena actualidad nacional, ofreciendo como resultado final textos que se convierten en una reflexión útil para leer e intentar comprender el a veces, se trata de un optimista decir, convulsionado país en el que vivimos. Entre sus obras se encuentran la novela También el corazón es un descuido (Plaza y Janés, 2001), el libro de mini cuentos-poemas en prosa Edición de lujo (Fundarte, 1990) y los poemarios Amor que por demás (1985), Coyote de ventanas (Monte Ávila Editores, 1993) y Tal vez el frío (Pequeña Venecia, 2000). Edición de lujo es un libro constituido por 61 textos en 62 páginas. En él se homenajea a distintos escritores. Tal es el caso del guatemalteco Augusto Monterroso, por razones más que obvias. Con su segundo poemario, Coyote de ventanas (1993), se hizo acreedor de una mención de honor del Premio Municipal de Poesía de Consucre en 1987. Sin embargo, hay un título que no se puede dejar de mencionar en este apartado. Se trata de Hugo Chávez sin uniforme: una historia personal (2005), la primera biografía documentada del presidente venezolano de la cual Alberto Barrera Tyszka es coautor junto a la periodista Cristina Marcano. Hay que señalar que este libro ha alcanzado una importante repercusión internacional, afirmación que se sustenta en las diferentes reimpresiones y ediciones realizadas por la Colección Debate de la editorial Random House Mondadori. De igual modo, cabe destacar que algunos trabajos de Alberto Barrera Tyszka han aparecido en medios venezolanos y extranjeros, tales como el prestigioso diario El País de España, Letras Libres, Etiqueta Negra y Gatopardo. A estas publicaciones hay que agregar la novela La enfermedad, que será traducida dentro de poco a la lengua francesa bajo el literal título de Le malatie y distribuida por el sello editorial Gallimard. Por cierto, La enfermedad ha sido muy bien recibida en España, donde diarios como El Cultural, ABC, La Vanguardia y El Punt, entre otros, la han reseñado muy favorablemente (http://www.globovision.com). Historia(s) de La enfermedad La novela La enfermedad surgió a finales del año 2003, cuando Alberto Barrera Tyszka trabajaba en un volumen de cuentos o relatos cortos, uno de los cuales creció y se le fue de las manos a su autor, según él mismo señala (Sainz Borgo, 2006). En esta novela, a juzgar por los señalamientos de Mayobre (2006), se pueden identificar claramente dos historias que tienen sus vasos comunicantes y que giran alrededor de un médico internista llamado Andrés Miranda: la de la enfermedad real, cuyo sujeto es Javier Miranda, quien siempre ha sido un hombre sano, y la de la enfermedad ficticia o imaginaria, cuyo sujeto es Ernesto Durán, quien se siente enfermo a pesar de que los exámenes de laboratorio sostienen lo contrario. Ahondemos al respecto. En la primera de las historias, Andrés Miranda descubre que su padre, Javier Miranda, un roble ya jubilado y viudo desde hace muchos años, padece de un cáncer terminal. Un desvanecimiento en su apartamento fue el detonante para la realización de tomografías y otras pruebas, exámenes que corroboraron lo que el hijo ya se temía: múltiples lesiones sugestivas de una enfermedad de carácter metastásico. La mueca del radiólogo que le entregó las placas así se lo indicó. El viejo Miranda se entera algún tiempo después de lo que le sucede, motivo por el cual cree que su hijo, a quién él se dedicó en pleno desde la muerte de su esposa, lo engañó al ocultarle lo que pasaba. Después de esto, Javier Miranda cae en una profunda depresión, lo que lo lleva a leer libros como Morir con dignidad. La eutanasia discutida: la muerte misericordiosa, de Hans Küng y Walter Jens, y a buscar ayuda en un taller denominado “Aprender a morir”. También la rebeldía se pasea por el apartamento de Javier Miranda. Consciente de que se está muriendo, le pide a Merny, la muchacha de servicio: “...no más dietas, por ejemplo. No quiero volver a comer más nunca esa mierda de pollo sin sal y a la plancha. Quiero aceite, quiero mantequilla, quiero dulces”... No obstante, al final, en el momento definitivo de la separación física, en la sala de un hospital, padre e hijo se perdonan, se reconcilian y se acompañan. En ese momento, a lo único que le teme Javier Miranda, para quien ya abrir y cerrar los ojos es un dolor, un esfuerzo por encima de la misma humanidad, es a morir en silencio y solo, ese silencio y esa soledad que fueron parte de su reacción al conocer la noticia de ese horror burocrático que es la enfermedad, de ese peaje amargo por el que los dioses no se ven obligados a transitar. Por eso, las manos de uno en las manos del otro, le dice a su hijo que se quiere ir así, oyéndolo hablar. A fin de cuentas, la vida no es más que una casualidad, tal y como se empeñan en señalar algunos personajes de la novela. La segunda historia, por su parte, tiene como protagonista a Ernesto Durán, paciente de Andrés Miranda, pero que ya antes ha pasado por las manos de otros médicos y que incluso ha experimentado con las últimas tendencias de la denominada medicina alternativa: la homeopatía amazónica, la sistémica. También fue operado sin instrumentos por un chino que se expresaba en portugués en Maracay, muy cerca de un río. Y por si esto fuera poco, una hermana tarbesiana le impuso las manos a la altura del abdomen mientras los dos estaban inspiradísimos rezando el rosario, todo lo cual revela que en La enfermedad, a pesar de los temas que se tratan, la muerte para ilustrar uno, el humor también se encuentra en muchas de sus líneas. Ernesto Durán, quien se ha separado de su mujer y vive solo, es un hombre que se siente profundamente enfermo, muy a pesar de que el famoso perfil 20 afirme lo contrario. Todo comenzó con una supuesta laberintitis, la cual fue curada por el especialista respectivo. No obstante, Ernesto Durán sigue sintiéndose enfermo. A fin de cuentas, ¿quién es el sujeto de la enfermedad?, se pregunta no sin un asomo de razón. ¿El doctor? ¿O el paciente?, allí sentado en el frío consultorio, conversando de sus males con alguien que a veces ni siquiera parece prestar atención. Una sensación de fragilidad acompaña a Ernesto Durán. Una sensación de debilidad general lo agobia. Un escozor en la garganta es otro de sus síntomas. Náuseas constantes, vómitos. Pérdida del equilibrio, mareos. Palidez, súbitas bajas de tensión. Sudoración fría, descenso en la temperatura del cuerpo. Su enfermedad lo lleva a ser despedido hasta de su trabajo. Desesperado intenta comunicarse con su médico, Andrés Miranda. Va al consultorio y nada, le dicen que no está, que lamentablemente tiene una emergencia o que está en un congreso y no va a atender a nadie durante los próximos siete días. Lo llama por teléfono y se lo niegan. Vive en la urbe, mas su necesidad de comunicación es tal que lo impulsa a buscar obsesivamente la dirección electrónica de Andrés Miranda y empieza a escribir distintos e-mails, los cuales son respondidos por la secretaria del consultorio, de nombre Karina Sánchez. Es a través de la escritura como medio catártico y liberador que el personaje de Ernesto Durán logra combatir su enfermedad imaginaria, la cual va más allá de la mera hipocondría. Su paranoia, pues. Así lo demuestran las siguientes citas: “...Hasta que esta mañana, al despertarme, de pronto lo vi todo clarito. Me hace falta escribirle, doctor. Aunque esté decepcionado, aunque usted no me lea, a pesar de todo me hace falta escribirle. Si me contesta, está bien. Si no lo hace, tampoco importa. Que yo escriba es lo único que me hace sentir mejor, lo único que en verdad necesito. Antes, yo creía que uno escribía para los otros, para que otra persona leyera. Ya no estoy tan seguro”... Al inicio de este apartado, señalamos que las dos historias —la de la enfermedad real y la de la enfermedad imaginaria— tienen vasos comunicantes, uno de los cuales es el médico internista Andrés Miranda. Otro es la urbe, la ciudad, ese espacio que es al mismo tiempo alegría y penuria y que de acuerdo con López Ortega (2005) está presente en buena parte de la producción literaria de Alberto Barrera Tyszka; no olvidemos que se trata de un autor que perteneció, como ya se adelantó, a Guaire y a Tráfico. Como también lo citadino, lo urbano se halla presente en otro poeta generacionalmente contemporáneo con Alberto Barrera Tyszka: Leonardo Padrón. Pero no se trata de cualquier ciudad. No se trata de un espacio geográfico impreciso, difuso. Se trata de Caracas, la ciudad capital de Venezuela, la antigua sultana del Ávila, la ex ciudad de los techos rojos. Los personajes de La enfermedad manejan por la congestionada autopista, transitan por la avenida Francisco Solano y beben en sus clásicas tascas, suben al Ávila en teleférico por la estación de Maripérez o caminando por La Julia, Quebrada Pajaritos, Cotiza. Suben para meditar sus cuitas. De hecho, hay una parte en que el narrador señala que ese cerro que distingue a Caracas y que es su esencia es como una especie de centro comercial al aire libre. En suma, la ciudad es testigo de esos seres que llegan, pero también lo es de esos seres que se van. Sin embargo, así como Caracas es real, también lo es en cierta forma el mismo país. Andrés Miranda y su padre, Javier Miranda, se van hasta Puerto La Cruz y toman el ferry con destino a Margarita. Pensaba Andrés que la isla le ofrecería el momento para hablar, pero siempre se termina hablando cuando uno menos se lo espera. A Ernesto Durán lo opera un chino que habla portugués en un río del estado Aragua, en las afueras de Maracay. De manera tal que puede afirmarse que los personajes de la novela se mueven por ambientes que existen y que son reales. Ahora bien, otro elemento interesante del asunto y que se convierte en un acierto, es que Barrera Tyszka logra intercalar, superponer o alternar ambas historias de una forma tan natural y sin ningún tipo de rebuscamiento o tecnicismo, que para el lector no resulta nada difícil ubicarse en los diferentes momentos de las historias que se relatan y tampoco resulta nada complejo entender que las dos tramas forman parte de una: la de La enfermedad. El dilema de Andrés Miranda Tal como se ha señalado con antelación, Andrés Miranda es uno de los personajes más importantes de la novela La enfermedad, puesto que sirve de nexo a las dos historias ya descritas. Es el hijo único de Javier Miranda, un hombre de unos 69 años aproximadamente. Su madre falleció en un accidente aéreo cuando era aún un niño, lo que motiva la fobia que los Miranda le tienen a los aviones. Se encuentra casado desde hace casi quince años con Mariana, con quien tiene dos hijos. Además, es médico internista de profesión, aun cuando en varios pasajes del texto cuestiona su vocación de médico (“...Apenas comenzó a estudiar medicina, Andrés Miranda entendió que su vocación no era pura. De alguna manera, siempre se sintió incompleto, no tenía él la misma pasión quirúrgica que los otros estudiantes, le interesaban más las láminas y los microscopios que las sesiones prácticas, le gustaban más los pizarrones que los bisturís. Mientras sus compañeros de estudio se desesperaban, ansiosos, deseando llegar al momento de la práctica, Andrés sólo quería postergar ese instante...”). Podría decirse que su existencia es normal, común, hasta que recibe la noticia: su padre tiene cáncer, lo cual sucede al inicio de la novela. Volviendo al título de este apartado, el dilema de Andrés Miranda es muy claro y se orienta hacia dos direcciones. En primer lugar, él —que siempre ha sostenido la tesis de que al paciente hay que hablarle con la verdad por delante, defensor a carta cabal de la relación de transparencia que debe establecerse entre el médico y el enfermo— ahora se siente incapaz de comunicarle —o confesarle— a su propio padre lo que tiene. Se siente humanamente impotente, ya que no encuentra ni el momento oportuno —si es que éste existe—, ni las fuerzas, ni las palabras para hablar. Y en segundo lugar, él —que siendo médico internista se ha dedicado a lo largo de su carrera a salvarle la vida a otros, o al menos a intentarlo—, ahora que sabe que su padre tiene cáncer, no puede hacer absolutamente nada por él. Sabe que es una sentencia que tarde o temprano se ejecutará sobre la humanidad de su padre, incluso con consecuencias físicas visibles. En este punto, vale la pena mencionar que Javier Miranda, al enterarse de su enfermedad e iniciar el tratamiento respectivo, empieza a ser consciente de que su cuerpo ya no es su cuerpo, que en todo caso habita una estructura dañada. Por eso siente que las enfermeras, los médicos y hasta su nuera “...no le hablan a él, conversan con su cuerpo, con ese otro al que hay que tratar como a un niño idiota, con ese herido que apenas puede mantenerse en pie, que muy pronto se derrumbará definitivamente...”. Esta situación de la que hemos venido hablando, el dilema de Andrés Miranda, se refleja en las siguientes citas, tomadas del final de la primera parte y de la segunda, respectivamente: “...Quizás en el fondo le indigna verse tan débil, tan incapaz de manejar la situación. Lo ha hecho tantas veces, con tanta otra gente, de maneras crueles, sin ninguna piedad, además. Sintiendo que hacía lo correcto, que la franqueza debía ser éticamente una de las armas de la medicina. En cambio, ahora se veía enredado en un circo de infinitas postergaciones”... “...De pronto siente que la mano le pesa, que le cuesta sostener ese retrato [la tomografía] en el aire. ¿Cuántas placas como ésta ha visto? Demasiadas. ¿Cuántas veces se ha enfrentado a imágenes tan definitivas? Hace mucho que perdió la cuenta. Con el tiempo, sólo se suman las personas salvadas, las excepciones. Los muertos llevan su cuenta aparte, se suman solos”... El “circo de infinitas postergaciones” al que alude uno de los párrafos anteriores se rompe cuando de regreso a La Guaira procedentes de Margarita, en el ferry, con las luces del puerto visibles a lo lejos, con el olor de ese mar que mientan Caribe, Andrés Miranda le confiesa a su padre, Javier Miranda, que tiene cáncer. Lo hace en voz baja, “...porque hay cosas que sólo pueden decirse en voz baja”... En resumidas cuentas, Andrés Miranda ni sabe ni se siente capaz de enfrentar la situación y tampoco como médico puede hacer algo por la vida de su padre. Esto demuestra que los médicos no son dioses, que a lo mejor lo parecen, pero son tan humanos como sus propios pacientes. De igual modo, el personaje de Andrés Miranda siente miedo porque intuye que la enfermedad del padre le quitará a los dos el privilegio de la palabra, de la llamada por teléfono, de la conversación dominguera, de la comida en el restaurante, de los mismos recuerdos familiares. A este respecto, esta cita resulta ilustrativa: “...Por primera vez piensa que la enfermedad puede quitarle a él y a su padre algo que jamás pensó: la conversación, la posibilidad de hablar. La enfermedad también está destruyendo sus palabras”... En otro orden de ideas, también hay crítica social y mucha poesía en esta novela. La segunda, a lo largo y ancho de las 168 páginas que conforman el texto. Apuntamos algunas muestras: “...El silencio es un cuchillo que se hunde en el pellejo de la tarde. Ninguno de los dos se atreve ya a abrir los ojos”... La frase ha sido tomada de la segunda parte, cuando ya el viejo Javier Miranda conoce la verdad sobre su estado y recibe en su apartamento la visita de su hijo. Otro ejemplo: “...El viejo se quedó un instante en silencio, como si le estuviera dando vueltas a la pregunta, como si la pregunta fuera el hueso de un durazno bajo su lengua”... La primera, en el drama social de Merny, la muchacha de servicio que trabaja dos días a la semana en el apartamento de Javier Miranda. Merny, la que tiene dos hijos de un hombre que los abandonó a todos y se regresó a su tierra natal, Barranquilla, en la costa colombiana. Merny, la que ahora vive con un hombre que no es el padre de sus hijos, Jofre. Merny, la que para llegar hasta su rancho tiene que subir cuatrocientos veintidós escalones. Merny, la que le colocó a sus hijos nombres que suenan a futuro, a norte. Nombres únicos: Willmer, Yurber. Merny, la del resentimiento reflejado en las pupilas. De algún modo, su drama social también es un tipo de enfermedad —de cáncer— presente en el país y en buena parte de la geografía latinoamericana. De hecho, el escritor y el acucioso cronista político de cada domingo desde 1996, fundidos en un solo cuerpo y en una sola voz, apuntan: “...Andrés recuerda ahora claramente esa anécdota (la vez en la que fue a llevar a Merny a su casa porque uno de sus hijos se encontraba enfermo). Estaban en plena campaña electoral. De regreso a casa, escuchó unas propagandas políticas en la radio. Había llegado la hora de los pobres, gritaba el candidato de turno, mientras arengaba en contra de los viejos partidos políticos y prometía un nuevo paraíso”... De manera tal que la crítica social queda servida, pues. Para finalizar, me gustaría formular una invitación a los lectores para que se adentren en el universo de La enfermedad, novela de corte intimista tanto en su historia como en su lenguaje, que de alguna forma recuerda ese magnífico relato de Laura Antillano llamado La luna no es de pan de horno, con el cual esta caraqueña ganó el Premio del Concurso Anual de Cuentos de El Nacional correspondiente al año de 1977 (Rivas y García, 2006). Alberto Barrera Tyszka, así como otros autores de la talla de Juan Carlos Chirinos (El niño malo cuenta hasta cien y se retira), Juan Carlos Méndez Guédez (Una tarde con campanas), Milton Quero (el padre de Nectario Medrano Rodríguez, el viejo corrector de estilo que se enamora de una mujer casada con un ganadero de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, de nombre Misleidy Graterol de Urdaneta) y Federico Vegas (con esa expedición a bordo del Falke que tenía como propósito el derrocamiento de Juan Vicente Gómez), constituye una muestra fehaciente de que la literatura venezolana sí existe y de que la llamada renovación de autores nacionales no es un asunto de mera ficción. Tampoco lo es la presencia de diferentes editoriales públicas y privadas interesadas en dar a conocer lo que aquí se hace en materia de letras. Es una muestra, además, de que algunos escritores del patio empiezan a cosechar logros importantes dentro y fuera de nuestras fronteras. Bien que vale la pena, entonces, leerlos. Es lo menos que como venezolanos podemos hacer. Referencias • BARRERA TYSZKA, A. (2006). La enfermedad. Barcelona: Anagrama. Narrativas hispánicas. • ECHETO, R. (2005). “La literatura venezolana no va detrás del camión de la basura”. En: Papel Literario de El Nacional. Caracas: Venezuela. • EDITORIAL ALFA. “Alberto Barrera Tyszka ganador del Premio Herralde de Novela”. Disponible en: http://www.ficcionbreve.org (consulta en línea: 2006, noviembre 24). • PERIODISTA DIGITAL. “El venezolano Alberto Barrera Tyszka obtiene el Premio Herralde de Novela por La enfermedad”. Disponible en: http://blogs.periodistadigital.com (consulta en línea: 2007, marzo 11). • EDITORIAL ANAGRAMA. “La enfermedad”. Disponible en: http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_402 (consulta en línea: 2007, marzo 11). • GLOBOVISIÓN. “La enfermedad de Alberto Barrera Tyszka será publicada en francés”. 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Caracas: Venezuela. ** José Rafael Simón Pérez tangente@cantv.net Docente e investigador venezolano (Altagracia de Orituco, Guárico, 1972). Profesor, desde 1998, del Instituto Pedagógico de Caracas (http://150.187.142.39). Pertenece al Taller Literario “Marco Antonio Martínez” de dicha institución. Cuentos suyos han sido publicados en la revista Para las Telarañas, órgano de publicación del mencionado taller. Además ha publicado el libro de cuentos Los prisioneros de Masala y otros relatos (2000). === Teléfonos rotos, invitaciones ficticias, cafés imaginarios ============ === María Angélica Franco Frías =========================================== Me causa curiosidad indagar acerca del porqué de un fenómeno que vengo experimentando: al recibir una esporádica invitación, de una u otra forma, termina frustrándose y el compromiso nunca se lleva a cabo. Años atrás, una amiga se lamentaba del hecho de haber conocido a un tipo sumamente encantador, la familiaridad entre ellos iba creciendo recíprocamente toda vez que se cruzaban por casualidad, hasta que un día le pidió su teléfono para invitarla al cine... No le quedó más remedio que resignarse, luego de largas sesiones de espera, nunca verían una película en mutua compañía, pues el hombre jamás la llamó. Se sintió profundamente desalentada, ya que él realmente le simpatizaba y al menos, creía que ella también contaba en cierta medida con sus simpatías; sin ánimos de hacer castillos en el aire, pues no se conocían muy a fondo que digamos. Con cierta antelación, había sobrellevado algo similar, por lo que me cuidé de otorgar mayor trascendencia tanto a los presuntos anfitriones como a las invitaciones en sí, inmersa en el torbellino de cosas que atañen a la juventud. Tenía tanto por vivir que no me iba a detener a gimotear porque fulano o zutano no me llamaran. Ya en alguna ocasión había llorado, al cancelar una salida con alguien por ir con otro grupo cuyos miembros masculinos prefirieron emborracharse en otra parte sin importarles que dos compañeras y yo los esperáramos engalanadas. Pese a que sospechaba que la tal ida a rumbear no era más que una invención confabulada de una de las brujas supuestamente invitadas, en virtud de sus dotes de arpía cuando buscaba salirse con la suya; pasado el trago amargo, descubrí que nadie muere de pena moral porque lo planten. Como contraataque, la misma amiga que esperó la llamada de su amigo invisible, ideó una estrategia adelantada a esos tiempos: si nos quedábamos esperando a que nos llamaran para salir, nos darían las mil y quinientas, así que nos íbamos para la calle en grupo de mujeres solas. Así lo hacíamos, ¡y vaya que nos divertimos! Durante unas vacaciones en Venezuela, se me develó en buena parte el misterio relacionado con los números telefónicos. Un popular personaje de la farándula de la ciudad que visité, era bastante asediado por las mujeres en sus días de soltero. Esa noche presencié cuando una peculiar mujercita de cabellera rizada que respondía al nombre de “Coral” (sinónimo de corroncho en buen barranquillero), le pasó un papel con su teléfono. Aclaro, no se si él se lo pidió o, simplemente, ella se lo dio para que la llamara. Al entrar ambos al edificio donde me hospedaba, sacó el papel del bolsillo de su chaqueta, diciéndome: —Ahora vas a saber qué es lo que pasa realmente cuando pedimos el número de teléfono... —y arrojó al depósito de basura a Coral y sus expectativas. Mi pregunta es: si Coral no le gustaba, o no pensaba llamarla, ¿para qué representó semejante charada de bailar con ella y prodigarle mil atenciones? ¡No le hubiera dicho nada y se hubiese ahorrado la pena y las explicaciones en caso de encontrársela de nuevo! Cosa que siempre sucede, es por eso que la gente se hace la loca para evadir a quienes le han quedado mal. Esos miembros de la agremiación que hermana a todos y todas los que nunca cumplen ni años y no están en capacidad de comprometerse ni siquiera a aceptar un vaso de agua por parecerles que tienen mucho que perder, no siendo capaces de poner la cara y afrontar su incumplimiento, cambiándose de acera cuando se encuentran a la otra persona por la calle. Esa revelación me volvió escéptica, pero ¿la verdad?, además de aprender sobre la marcha que en ocasiones es bueno asegurarse de pedir una misma el otro número de teléfono como quien no quiere la cosa, también hay invitaciones de las que una quisiera librarse, dependiendo de las particularidades del caso y el talante de quienes las formulen. En la niñez y la adolescencia muchas veces se acude de mala gana a partes donde no se es invitada por una misma, sino como deferencia hacia los padres y otros familiares. Quedó registrado en fotos, testificando la negativa de asistir vestida de hawaiana a una fiesta de disfraces, a los seis años. Luego, cuando todavía no tenía edad para asistir a fiestas de quince, logré librarme de un convite al que no sólo la cumplimentada y yo no nos conocíamos bien y la mayoría de sus invitadas eran ya unas señoritas, mientras que yo apenas abandonaba los juegos infantiles. Una emisaria consintió en excusarme aduciendo una repentina enfermedad, al convencerla de la sinceridad del sentirme cual cucaracha en baile de gallinas. La madre organizadora no se dio por vencida fácilmente: —Dile que se tome una pastilla —todo solucionado, según ella. No tuve que tomar ningún remedio y pese a las aleccionadoras palabras recibidas como parte del sermón acerca del deber de cumplimiento de los compromisos que conlleva la vida en sociedad, no fui. No me sentía lista aún y agradezco no haber sido conminada a hacerlo. Cuando llegó el momento de ser quinceañera, lo aproveché hasta que me supo a cacho. En el intento por crear lazos por cuenta propia, es factible encontrarse con cosas que desconciertan. Un par de años atrás, conocí a un grupo de gente con la que se generó una empatía bastante profunda. Gente maravillosa, de esa que no se conoce con frecuencia, porque al vivir inmersos en nuestras realidades paralelas, es factible que puedan pasarnos desapercibidos o nos parezcan raros. Cabe anotar que a través de ellos he conocido a otras personas que me han aportado a su manera algo significativo. Desde el principio se presentaron tropiezos, cuando me invitaban a algo, no podía quedarme. Mágicamente, cualquier acercamiento posible era torpedeado, llegando a pensar que estaba siendo víctima de un extraño caso de saladera aguda. De ahí fue donde surgió el primero de una continua racha de cafés imaginarios, por lo menos, el primero que recuerdo. Conocí a una fotógrafa parecida a una de mis íconos musicales (Andrea Echeverri) y congeniamos casi de inmediato. Contactándola pasado cierto lapso prudencial por no habernos tomado el susodicho café, le solicité la cotización de unas fotos. Habiendo visto su trabajo, lo consideré el más indicado para mis requerimientos. Concertamos una cita para un viernes antes del mediodía en su edificio. La noche antes sufrí un percance en un pie, pero por encima de ese obstáculo, fui a buscar media docena de brownies para llevar como presente al visitar por primera vez su apartaestudio fotográfico. El pie empeoró, obligándome a cancelar la reunión a la que no sólo quería ir, sino que necesitaba encargar el trabajo. Como era de esperarse, terminé quedando sin fotos y con una caja de Patricia Berón llena de deliciosos brownies cubiertos de almendras a los que no se les hincaría diente alguno por el momento. No obstante, no iban a desperdiciarse, eso sí que no. Hace tiempo no la he vuelto a ver, supongo que se mudó de regreso a su metrópoli, por lo que el “cafecito” —como ella misma le llamaba— acompañado de brownies, quedó para una próxima reencarnación. El año pasado recibí un valioso consejo de una persona que tuvo un enorme gesto de gentileza conmigo. Siempre apreciaré lo que hizo. Me pareció razonable corresponderle. Venciendo la timidez que produce la falta de confianza fundada en la poca continuidad en el trato, le hice una petición sin agendas ocultas. Dado que las palabras vuelan y lo escrito permanece, me atrevo a consignarlo aquí, apoyada en la transparencia de mis intenciones... Esta persona me simpatiza, con o sin café de por medio. Sólo intenté conocer más a alguien que siempre fue accesible y en sus acciones ha primado la generosidad. Varios meses después, nos encontramos de improviso y me informó de un evento al que me habría gustado ir, pero al cruzárseme asuntos de trabajo, me fue imposible. —Estamos a mano —pensé, no sin un poco de desilusión. Culpo al bad timing. En épocas en las que la indiferencia y falta de solidaridad para con el prójimo están a la orden del día, no deben olvidarse las amabilidades, mas si las ofensas. Que la vida nos vuelva a reunir... ¿Por qué no? Tal vez estos impulsos atiendan al calor del instante, creo que son atribuibles a dejarse llevar por una naciente ola de simpatía momentánea o de una identificación circunstancial con el otro. Quizás se dice lo que ese otro nos transmite que desea escuchar, o buscamos sentirnos bien en nuestro fuero interno haciendo lo posible por complacer a los demás, sin pensar en lo que objetivamente implica establecer un vínculo, siquiera de amistad... ¡imaginen si fuese de otra índole! Se torna más difícil allegarse a medida que se profundiza. Comprendo que al estar en presencia de lo desconocido, o ante desconocidos, se presenten las consabidas reservas, pero de otro modo... ¿cómo se llega a conocer a los demás? Hay que dar segundas oportunidades —decía mi amiga Olga—, por complicado y espinoso que parezca. La precisión de las palabras de Virginia Sirtori Gual, en su artículo “Bajo el signo de Eros (psicoanálisis, ética y cultura)”, nos lleva a reflexionar sobre la relatividad de experimentar escrúpulos y reticencias al involucrarnos con otras personas: “Una de las grandes causas de dolor para el ser humano, es su fracaso en el campo de las relaciones humanas. Nuestra decepción frente a los perjuicios que comúnmente nos causan nuestros congéneres, alcanza hoy niveles considerables, y no es exagerado afirmar que, generalmente, la desconfianza es la constante en casi todas nuestras relaciones. Refugiados en círculos cada vez más pequeños, reducidos a unos cuantos amigos, la pareja y la familia, notamos que ni aun allí estamos a salvo, o que quizás son ellos, las personas que más amamos, la fuente de nuestras mayores preocupaciones en este campo”. Triste, pero cierto. Viendo la situación desde otro punto de vista, cuando algo va a suceder para bien o para dejarnos lecciones, sucede sin tanto aspaviento. En enero tuve una cita sin invitación formal con un amigo que estaba de paso. Me dio su número de celular para ponernos de acuerdo sobre la hora y el lugar del encuentro. Aconteció en los días del Festival de Música Clásica. Esperamos la hora del concierto al aire libre sentados en una banca en la Plaza de Bolívar, conversando y riéndonos. Al final, no hubo concierto pero disfrutamos de un buen rato. Pasada la media noche, calabaza, calabaza, todo el mundo para su casa. Sin duda, fue una buena experiencia. Cierto o no, en mi concepto, todas estas particularidades, entre ellas la amistad, deben fluir naturalmente. Una tarde en Bogotá, mientras iba en una buseta por el Parque Nacional, sonó mi celular y me preguntaron: —¿Nos tomamos un café? —sin más ni más. Colette hizo contestar, carente de malicia y henchida de irreverencia, a la colegiala Gigi, para escándalo de su madre y abuela quienes consternadas le niegan categóricas el permiso por exponerse a quedar etiquetada, cuando su aspirante a benefactor precedido por su cuestionable reputación, Gastón Lachaille, la invita a comer a los Réservoirs: —¡Pero si es el tiíto Gastón, no creo que haga falta desencuadernarse tanto! Ahora, si se es de aquellos que consideran que sí hace falta desencuadernarse, en adelante, al igual que cuando se va a firmar un contrato de telefonía celular, lea bien la letra menuda antes de cerrar el negocio, digo, de aceptar la invitación, aunque no quiera hacer un desaire a alguien, puede evitar oportunamente caer en la trampa de la costumbre generalizada de que le pidan cuota para las fiestas y del mal gusto de las lluvias de sobres cuando su contenido no está destinado a obras benéficas; prácticas causantes de llanto y crujir de dientes en más de un damnificado. Estas colectas tienden a distorsionar el espíritu de camaradería, ocasionando vergüenzas al tasar erróneamente el hipotético valor de quien realiza el obsequio, poniendo en evidencia su facilidad o estrechez económica sobre el desinterés que debe primar entre amigos. La solución eficaz a la que recurrió un ingenioso, fue regalar un solo billete de 1 dólar. Fue criticado, pero eso fue lo que dio. Si quien nos invita nos cae en gracia, debemos recordar no tomar la invitación literalmente, puede que sólo lo estén haciendo por quedar bien; mas es correcto conservar la buena fe. Si se da, OK, si no, no ha pasado nada. Entre tanto, propongo dos alternativas para ayudar a materializar cafés imaginarios: Cuando se vaya a enviar una encomienda para algún familiar o conocido que viva fuera, regale café empacado. Esto obviará la distancia que impide compartirlo en persona. La otra, visitar el nuevo local de Juan Valdez en la Plaza de los Estudiantes, haciéndose de oídos sordos a las protestas de los contradictores y disfrutar un granizado en la propia compañía, entreteniéndose observando la disertación profesor universitario rodeado de sus alumnos situados en la mesa contigua, o aguardando el próximo paso de la airada clienta que se queja de la falta de rapidez en el servicio, amenazando con escribir un informe poco lisonjero en el libro de visitantes. Vale la pena hacer espacio para detenerse y oler el café. A todas estas... ¡no tomo café, sino té, queridos! Tiempo para jolgorios y epifanías, habrá de sobra. Referencia bibliográfica: • SIRTORI GUAL, Virginia. “Bajo el signo de Eros (psicoanálisis, ética y cultura)”. En: Trans-formación. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad Tecnológica de Bolívar. Número Uno. Mayo de 2005. Cartagena. P. 84. ** María Angélica Franco Frías mfrancofrias@yahoo.es Abogada colombiana (Cartagena, Bolívar, 1974). Egresada de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Ha publicado relatos y artículos en Semana (http://www.semana.com), Letralia (http://www.letralia.com), Destiempos (http://www.destiempos.com), Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Cañasanta (http://www.canasanta.com). Mantiene una bitácora personal en http://mariafrancofrias.blogspot.com. === La noche es la madre del día. Eric Johan Stagnelius =================== === Omar Pérez Santiago =================================================== Malmö, esa hermosa ciudad escandinava de viento infame, me adoptó, a comienzos de los años 80, con su calculado cariño y conjeturada frialdad. La ciudad de mi exilio que yo inicialmente abominaría, sin saber que lo que yo necesitaba era amor. Inicialmente no me divertía el viento frío y miraba con sospecha la amabilidad de su gente. En realidad nada me parecía compasivo. Hasta que la ciudad me presentó a unas de sus hijas en la antigua taberna Två Krögare (http://www.bullen.nu), en la calle Storgatan. Pasan los años y pasan los años y ah cómo añoro esa cantina de barrio, llamada coloquialmente Bullen. Y así la ciudad permitió que yo me entendiera con ella. Un día la mujer me llevó de copas por el largo bulevar cosmopolita de Copenhague. Y aprendí que lo aun mejor de Malmö es la vecindad con Copenhague, la luminosa capital de Dinamarca. De vuelta nos sentamos en uno de los bares del ferry que cruzaban el estrecho, y saboreo un bocadillo de pescado libado con cerveza, sabiendo que allá en la oscuridad se encuentra el mar helado y gris. Entonces, entendí, abrazado a esa sueca linda, que la vida me había dado una oportunidad (nueva). Era ya imposible que yo no me entendiera con esa ciudad. No había vuelta atrás. En eso pienso ahora cuando lectores del diario Expressen (http://www.expressen.se/kultur/1.727981) han elegido el mejor poema escrito en sueco. Se llama “Amigo, en tiempo desolado” y lo escribió el romántico de Erik Johan Stagnelius (1793-1823). Sabemos poco de Eric Johan. Vivió sólo 30 años, pero le bastaron para quedar para siempre en la literatura sueca. Era un bebedor, un consumidor de opio y lo acusan de haberse comportado como un cerdo. Nada de eso puede obviar el simple hecho de que Stagnelius es un poeta inmortal y uno de los poetas clásicos suecos. Es autor de poemas (“Vladímir el Grande”, 1817; “Lirios en Sarón”, 1822) y dramas (Los mártires, 1822; Las bacantes, 1822). “Amigo, en tiempo desolado” es un poema elegiaco, que nadie ha traducido al español, hasta donde yo sé. Creo que los suecos eligen este poema, pues en el fondo, detrás de sus fachadas algo altivas de Ikea y Hennes Mauritz, no han perdido algo de su popular o campesino romanticismo místico. La noche es la madre del día (sánscrito div, es decir dios, es decir luz) Amigo, en tiempo desolado Amigo, en tiempo desolado, cuando tu alma se cubre de sombras Cuando en hondo abismo, mueren memoria y sentido La idea vacila entre sombras de formas y delirios, El corazón no puede suspirar, y el ojo ya no llora; Cuando cubierta de tinieblas tu alma cae en alas de fuego, Y tú a la nada, con miedo, sientes bajar de nuevo, Dime, ¿quién te salva entonces? ¿Quién es el ángel amable, Que tu alma ordena y da belleza otra vez, Que construye de nuevo tu mundo derruido, restaura el Altar caído, y enciende allí la llama con mano sagrada? Sólo la esencia potente, que nace de la eterna noche Besa de vida al serafín, despiertan a los soles a la danza. Sólo la palabra sagrada, que gritó a los mundos: “Existe” Y cuya viva energía a los mundos aún mueve. Por eso, alégrate, oh amigo y canta en la oscura pena: La noche es la madre del día, el Caos es el vecino de Dios. ** Omar Pérez Santiago omarperez@terra.cl Escritor chileno, ha publicado los cuentos Memorias eróticas de un chileno en Suecia, las novelas Negrito no me hagas mal, Malmö är litet (Suecia) y Trompas de Falopio junto a Gabriel Caldés; también ha escrito guiones para películas, como La novia de Borges y Plikten. === Novelas y sexualidad: la madurez de Vargas Llosa ====================== === René Flores Agreda ==================================================== Continuamos con la revisión de algunas novelas del escritor peruano, no explícitamente eróticas, como sí lo es por ejemplo, El elogio de la madrastra. Se trata de creaciones a las que el literato da vida en su etapa de madurez vital, época en que MVLl podría haberse ya documentado y pensado para mejor acercarse a una de las dimensiones centrales de la naturaleza humana. Revisemos en seguida las novelas La tía Julia y el escribidor, ¿Quién mató a Palomino Molero?, Pantaleón y las visitadoras y La fiesta del chivo. La tía Julia: ¿erotismo o ensayo y error? En la primera parte de la novela, publicada en 1977, cuando el escritor era un hombre maduro, de 41 años, cuenta las relaciones entre un individuo misántropo, marcado por un trauma de la infancia (a su único hermano se lo comieron las ratas), Federico Téllez, y la mujer con la que se casa, Zoila Saravia. La conoce y escoge a través de una agencia matrimonial y establecen una relación de amo y sierva. De la noche matrimonial de la pareja, Mario Vargas Llosa (MVLl) anota los problemas de la primera relación sexual. Extractos: “La inexperiencia erótica de los cónyuges determinó que la consumación del matrimonio fuera lentísima, una serial en la que, entre amagos y fiascos, por precocidad, falta de puntería y extravío, los capítulos se sucedían, ... Paradójicamente, ... doña Zoila perdió primero la virginidad (no por vicio sino por estúpido azar y falta de entrenamiento de los novios), heterodoxa, vale decir sodomíticamente" (p. 174). La experiencia frustrante queda reducida para el narrador al hecho físico y no atiende los aspectos emocionales de la situación. Una serie de sucesos de gran riqueza afectiva en la vida de los actores y dramática en la clínica médica se resuelve con referencia a hechos puramente mecánicos. Estos personajes aparecen entonces como seres robotizados, participantes de un intercambio en que lo que prima es el tiempo, el ensayo y error, la geometría, pero la experiencia humana no se vislumbra por algún lado. En otro momento la novela toca el caso de una muchacha que, luego de un trauma, queda embarazada de su hermano y da lugar a que el joven con quien aquélla se iba a casar la abrume con su rechazo. A raíz de este suceso la muchacha adopta un comportamiento masculino (juega fútbol con habilidad y se confunde con los hombres) (ps. 337 y sigs.). Da la impresión de que se tratara de un cambio de identidad sexual, aunque no describe el caso lo suficientemente para presumir un diagnóstico médico de rol genérico. Aparte de la mayor rareza de un cambio mujer-hombre comparada con hombre-mujer, es seguro que no puede haber un cuadro de modificación genérico en esas circunstancias, tal como lo presenta el novelista. Podría ser un recurso para la ficción aunque sospechamos que más parece merma de instrucción o una manera ligera de administrar lo erótico. El drama de origen puede ser usual: incesto y rechazo del amante; no así la reversión de la identidad, y en todo caso el escritor tampoco es un cronista policial. Intimidad de la pareja Lo más interesante resulta, sin embargo, la confesión autobiográfica de la relación amorosa con la tía Julia. Asistimos a una descripción de las peripecias que pasan los enamorados, rica en detalles, pero huérfana de intercambio personal, conflicto real o poesía (ps. 149 y sgtes.). Aunque alguna vez se ocupa, es cierto, de las incidencias afectivas de la relación entre los enamorados: dudas, celos, cálculos, contactos físicos tiernos y extremos psicológicos, entre la tía Julia y el protagonista, Mario (caps. VII y IX). Luego sorprende con la descripción de las caricias íntimas con su futura esposa el día antes de casarse, cuando él y la novia esperaban en el cuarto de un hotel. MVLl tenía 40 años y era ya un famoso escritor. El desliz sólo se puede explicar por el deseo de impactar al lector, ya que no agrega nada al relato, o acaso un intento de respuesta a la visión inicial que tuvo de la sexualidad: primacía de la fisiología y descuido de la persona. Encontramos párrafos inusitados, por tratarse de personajes que se amaron realmente: “…mientras bailábamos mis labios se hundían con morosidad en su cuello, mi lengua entraba a su boca y sorbía su saliva, la estrechaba con fuerza para sentir sus pechos, su vientre y sus muslos, y luego, en la mesa, al amparo de las sombras, le acaricié las piernas y los senos” (p. 239) y “Medio ciego de felicidad y de deseo, acaricié el cuerpo de la tía Julia con manos inexpertas y ávidas, primero sobre la ropa, luego desabotoné su blusa color ladrillo, ya arrugada, estaba besándole los senos, cuando unos nudillos inoportunos estremecieron la puerta” (p. 363). Desazón evidente Pero la que fue su esposa, protagonista involuntaria del acceso público a estos pasajes, la señora Julia Urquidi Illanes, en el libro Lo que Varguitas no dijo, 1983, hace amargas reminiscencias de la vida con el escritor y declara, respecto al aspecto más personal de su relación: “Me hizo mucho daño y me dio mucha cólera que Mario en particular escribiera sobre nuestra íntima y adelantada noche de bodas. Pensé que era muy nuestro, que nadie tenía por qué saberlo, no es que me avergonzara, ni mucho menos, no, nada de eso, el amor no es una vergüenza, pero sí el respeto a uno mismo y a lo que se amó” (p. 294). Por demás, en carta del 15 de julio de 1977 que la señora Urquidi dice que Vargas Llosa le envió, éste habría declarado: “Muchas veces, en estos años, mientras escribía o corregía la novela, tuve la tentación de escribirte, para comunicarte lo que estaba haciendo, pedirte autorización, para hacer algo que es sin duda, en cierta forma, una profanación a la intimidad... Pero no lo hice por una profunda cobardía, pues ¿qué hubiera hecho si tomabas a mal la idea y me pedías que no perseverara en ella? Estaba ya demasiado avanzado el libro...” (p. 292). ¿Quién mató? El sexo como reflejo En ¿Quién mató a Palomino Molero?, MVLl reincide en una libido estancada en el reflejo genético. Basta citar los siguientes pasajes: “Sus movimientos, [se está refiriendo a Adriana] rápidos y despercudidos, levantaban a veces el ruedo de la falda por sobre sus rodillas, dejando entrever el muslo grueso y aguerrido, y, cuando se inclinaba a recoger la basura, descubrían el comienzo de sus pechos, sueltos y altaneros bajo el ligero vestido de percala. Los ojitos del oficial no perdían un movimiento de la dueña de la fondita y brillaban con luz codiciosa” (p. 25); “—No sé qué hace, pero la verdad es que cada día está más rica y más hembra” (p. 26); “¿Sabes cuál es la diferencia entre una gorda y una mujer bien despachada, Lituma? La gorda es fofa, chorreada, blanduzca. Tocas y la mano se hunde como en un queso mantecoso. Te sientes estafado. La mujer bien despachada es dura, llenita, tiene lo que hace falta y más. Todo en el sitio debido. Está bien distribuida y proporcionada. Tocas y resiste, tocas y rebota. Hay siempre de más, de sobra, para hartarse” (p. 72). Pura experiencia sensorial, estímulos físicos, provocando el deseo, descripción gruesa del cuerpo; es decir superficialidad e imaginación disminuida. Pero, llamativamente, cuando alude a la relación amorosa, bruscamente el relato se abrevia: “El guardia observaba a la muchacha y trataba de ver, a su lado, a Palomino Molero. Estaban cogidos de la mano, se decían cositas tiernas mirándose embebidos a los ojos. Ella, pestañeando como una mariposa, le susurraba en el oído: ‘Cántame, anda, cántame algo bonito’ ” (p. 96). Llegado el momento del sexo personalizado, el escritor se inhibe, la creación se agota. Detenido en la descripción física no hay lugar para la duda, esperanza, temor y demás emociones propias del amor. La fiesta: una violación “genital” La misma posible dificultad de una propuesta de sexualidad integrada se puede apreciar en el texto de otra de sus novelas: La fiesta del chivo, 2000. Encontramos las siguientes expresiones: “En New York, ya ni los latinos, dominicanos, colombianos, guatemaltecos, miran así. Han aprendido a reprimirse, entendido que no deben mirar a las mujeres como miran los perros a las perras, los caballos a las yeguas, los puercos a las puercas” (p. 18). Su trato sensorial perceptivo es evidente en este párrafo. La respuesta inmediata al estímulo sensorial despojada de erotismo, la ausencia de imaginación que de forma a la reacción conduce al empantanamiento del sexo en un mero reflejo mecánico. El término “reprimirse”, que usa, es significativo de la contención del impulso y no de la visión humana del otro. Algo parecido podemos hallar en situaciones periféricas que tangencialmente tocan al sexo y donde hace gala de su desenvoltura narrativa. Veamos: “—¿Crees que no he pensado en eso, Manuel? El embajador alzó los hombros. —Se me acaba de ocurrir al ver lo linda que se ha puesto —repitió—. El jefe aprecia la belleza. Si le digo: ‘Cerebrito quiere ofrecerle, en prueba de cariño y de lealtad, a su linda hija, que es todavía señorita’, no la rechazará. Yo lo conozco. Él es un caballero, con un tremendo sentido del honor. Se sentirá tocado en el corazón. Te llamará. Te devolverá lo que te han quitado. Uranita tendrá su porvenir seguro. Piensa en ella, Agustín, y sacúdete los prejuicios anticuados. No seas egoísta” (p. 344). En este párrafo se nota la falta de refinamiento para profundizar en el tema. La aberración de Trujillo no da lugar a ninguna exploración del atractivo núbil de la joven y el significado psicológico del encuentro. Luego: “—Te sorprenderá lo que voy a decirte, Cerebrito —exclama Manuel Alfonso, con dramatismo—. Cuando veo una belleza, una real hembra, una de esas que te viran la cabeza, yo no pienso en mí. Sino en el Jefe. Sí, en él. ¿Le gustaría apretarla en sus brazos, amarla? Esto no se lo he contado a nadie. Ni al Jefe. Pero, él lo sabe” (p. 345). Este párrafo, sobre los intereses condenables del dictador, incide en lo mismo: “cuando veo... una real hembra... ya no pienso en mí”, la sexualidad en sus formas más exteriores. MVLl opta deliberadamente por la fragmentación, en otro párrafo del mismo libro: “De nada, Urania. Eras aún una niña, cuando ser niña quería decir todavía ser totalmente inocente para ciertas cosas relacionadas con el deseo, los instintos y el poder, y con los infinitos excesos y bestialidades que esas cosas mezcladas podían significar en un país modelado por Trujillo” (p. 351 ). Sólo se trata de “infinitos excesos y bestialidades”, que indirectamente el autor desaprueba, pero la historia queda cercada por el desborde instintivo, ausentes los significados psicológicos y espirituales. La desproporción y la asimetría del encuentro de la niña y el viejo desbordan en significados que el novelista no percibe o no sabe cómo abordar. La novela recrea la violación en su vertiente genital. Pantaleón En Pantaleón y las visitadoras, 2002, dado el argumento —un sistema de visitas de prostitutas a las guarniciones de la selva— hay abundantes menciones a la cuestión sexual. Son más bien descripciones parciales de contactos comunes y/o caracterizaciones con el uso de términos populares bien conocidos y/o identificación de los personajes con actitudes, creencias o mitos difundidos en la población general. Algunos ejemplos: “—A Florcita la agarraron dos uniformados viniendo de la chacra y se la montaron en plena trocha...” (p. 10); “—Nada, por la maldita falta de hombres... Entonces los que no se la corren, pierden los estribos y a la primera copita de anisado se lanzan como pumas sobre lo que se les pone delante” (p. 14). No hay entonces ningún tratamiento novedoso y menos reflexión original. Tampoco aparece la experiencia humana como un todo. Dos “montaron” a una mujer, el erotismo compartido ausente. El impulso liberado a través del frotamiento físico. El sexo es exhibido a través de la novela como una necesidad fisiológica sin carga erótica ni valor espiritual. Sumario En los años de su madurez MVLl descubre con aturdimiento su propia vida amorosa en La tía Julia y el escribidor. Luego, en sus siguientes novelas —¿Quién mató a Palomino Molero?, Pantaleón y las visitadoras y La fiesta del chivo— se confirma el temor de ciertas limitaciones en la administración imaginativa de la sexualidad. Continúa, más bien, detenido en el substrato físico: estímulos eróticos universales, respuestas inmediatas sin intermediación, ausencia de las implicancias psicológicas, sociales y culturales. ¿A qué se debe esta opción del escritor? ¿Desinformación? Sospechamos que algo tiene que ver la selección de sus lecturas, Money y Fausto-Sterling, por ejemplo. En síntesis, en estas novelas, propias de la edad madura del escritor, se mantiene en lo que toca a la sexualidad una disposición para desarrollar el lado biológico en desmedro del humano y valorativo. (Del libro inédito Vargas Llosa o la sexualidad menoscabada). Bibliografía • URQUIDI ILLANES, J. Lo que Varguitas no dijo, Editorial Khana Cruz, La Paz, 1983. • VARGAS LLOSA, M. La fiesta del chivo, Alfaguara, Madrid y Lima, 2000. —. La tía Julia y el escribidor, Seix Barral, Barcelona, 1977. —. Pantaleón y las visitadoras, Peisa, Lima, 2002. —. ¿Quién mató a Palomino Molero?, Peisa, 1996. ** René Flores Agreda rflores@terra.com.pe Médico psiquiatra peruano (Lima, 1936). Ha publicado trabajos en las áreas de salud mental, drogas, sexualidad y educación médica. Fue presidente de la Sociedad Peruana de Sexología y de la Sociedad Peruana de Sexología Médica. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Jaime Manrique Ardila ================================================= === “Las palabras también quitan la sed” John Jairo Junieles ========= Entrevista con el escritor colombiano, residente en Nueva York, Jaime Manrique Ardila, ganador de International Latino Book Awards 2007, con Nuestras vidas son los ríos (Novela, Alfaguara, 2007). Cuando leímos su novela breve El cadáver de papá, descubrimos la voz escurridiza y alucinada de una sombra, que parecía gritarnos desde un avión en llamas. El tiempo ha pasado, leemos hoy a Manrique, y descubrimos alguien nuevo, sobreviviente de sí mismo, que se redime aporreando teclas; con la sospecha temblorosa que su vida también la escribe alguien, desde alguna parte. Su última novela, Nuestras vidas son los ríos (Alfaguara, 2007), fue escrita originalmente en inglés bajo el título Our lives are the rivers, fue galardonada el pasado 31 de mayo como la mejor novela de ficción histórica en los International Latino Book Awards 2007. El premio, concedido en Nueva York durante Book Expo América 2007, la feria editorial más importante de los Estados Unidos, fue otorgado por Latino Literacy Now, una fundación sin ánimo de lucro que promueve la excelencia literaria dentro de la comunidad de habla hispana en ese país. Si Vargas Llosa tiene su Flora Tristán, Manrique Ardila ha descubierto para nosotros a una insospechada Manuela Sáenz. Esta novela, ambientada en la geografía de los Andes, narra la conmovedora vida de Sáenz, la célebre amante de Simón Bolívar. En la obra, Manrique muestra todas sus facetas: la de criolla adinerada, talentosa espía, adúltera convencida, atea y consejera y confidente del Libertador, que con su uniforme de coronel y botas charoladas con espuelas de oro siguió a su amante en el campo de batalla. Manrique ha fraguado en esta novela un inolvidable personaje de ficción extraído de la Historia, recordamos entonces a Oscar Wilde: “Ser sugestivo en la ficción tiene mayor importancia que un hecho”. Sin caer en maniqueísmos simplistas y erudiciones históricas prescindibles, Manrique trastoca la estética de la novela histórica. En su novela el dato histórico y la ficción (lo real que parece mentira, la ficción que parece real) se avienen, se complementan, cumpliendo el sueño de Balzac, según el cual “la novela es la historia privada de las naciones”. Esta novela de Manrique tiene sed de absoluto. Su escritura es un intento por asir algo de lo absoluto de la experiencia humana; evidenciar las contradicciones de un alma. Las situaciones narrativas están organizadas en beneficio de la lógica literaria persuasiva, y las tensiones dramáticas. Hay capítulos donde es notable la progresión inadvertida hacia estados de ánimo, en donde acompañamos a los personajes en su travesía vital, como si fuera también nuestra hazaña: hay belleza implícita en esa experiencia leída. Nacido en Barranquilla, Colombia, en 1949; Manrique Ardila recibió el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus en 1975 por su primer libro, Los adoradores de la luna. También publicó Notas de cine: confesiones de un crítico amateur. En inglés, es el autor de las novelas Colombian Gold (1983), Latin Moon in Manhattan (1992, Luna latina en Manhattan, Alfaguara, 2003) y Twilight at the Equator (1997). Entre sus poemarios se encuentran Mi noche con Federico García Lorca (1995), Mi cuerpo y otros poemas (1999) y Maricones eminentes (Alfaguara, 2000). Manrique ha recibido numerosos premios y honores. En el 2000 le fue otorgada una beca de la Fundación John Simon Guggenheim. Reside en Nueva York desde 1980. Ha enseñado en New York University, The New School for Social Research, Mount Holyoke College y Columbia University. Este es un breve diálogo con el escritor. —Su novela El cadáver de papá, así como su traducción de poetas suicidas norteamericanos, fue importante para muchos escritores. Su libro abrió ventanas hacia sensibilidades estimulantes, y expresiones de vanguardia. ¿Qué significado tienen para usted esos trabajos? —El cadáver de papá lo escribí cuando tenía veinticinco años; las traducciones de poesía las había comenzado unos años antes. Las traducciones fueron mi educación, mi aprendizaje, como poeta. Sin ellas, no creo que hubiese acabado escribiendo poesía, pues antes de hacer traducciones mis primeros versos eran horripilantes. Y no exagero. El cadáver fue elogiado por escritores de la talla de Manuel Puig, Severo Sarduy y Luisa Valenzuela. Fueron las palabras de aliento de estos novelistas las que reforzaron mis ilusiones de aspirante a novelista. —¿Qué lecturas han sobrevivido al tiempo, y cuya relectura se ha convertido en una necesidad? —En los últimos años me he dedicado a escribir novelas que exigen investigación. Así que me toca leer muchos libros de historia y biografías. Me queda poco tiempo libre para leer ficción por placer. Acabo releyendo los libros que enseño; por eso trato de enseñar los libros que quiero re-releer. Las grandes novelas nos exigen más de una sola lectura. Cada vez que se presenta la oportunidad releo los clásicos de Dickens, Jane Austen, Flaubert, Turgenev, Dostoyeski, Tolstoi, Cervantes, Shakespeare, Willa Cather, Eudora Welty, Melville, Borges, los ensayos de George Orwell, Virginia Woolf, Susan Sontag, Pauline Kael, Hazlitt. Y releo muchos poetas —especialmente Elizabeth Bishop, y los poetas del siglo de oro español, de quienes nunca nunca me canso. Sólo consideraría la poesía como una necesidad personal, como una fuente que siempre me refresca, me quita la sed y me da fuerzas. —¿Qué temas, o preocupaciones, considera constantes en su obra, y qué raíces u orígenes intuye o reconoce? —La liberación de las convenciones tiranizantes, el humor, las preocupaciones sociales, el esperpento, la importancia del entorno en la vida de mis personajes, la creencia de que la literatura no es un juego de salón sino un instrumento para llegar a conocernos, la autobiografía, la sexualidad como una fuerza liberadora, todas esas son constantes en mi escritura. Las raíces de mi poesía son más fáciles de detectar: Cavafis, los poetas del siglo de oro español, Sylvia Plath, Keats, Wordsworth, Cernuda, Delmore Schwartz, esos poetas fueron mi inspiración cuando empecé a escribir. En los últimos años me ha afectado mucho la poesía que el norteamericano Stanley Kunitz escribió en su vejez. —¿Su vida fuera del país, durante tantos años, ha influido o condicionado la perspectiva personal sobre su lugar de origen, el Caribe colombiano? —El impacto más grande de mi permanencia en el extranjero es más obvio en el idioma que he escogido para expresarme en los últimos veinte años. He escrito más en inglés, mi lengua adoptiva, que en castellano. Vivir en el exterior me dio permiso para no autocensurarme, para hablar sin tapujos, ni miedo. Creo que Nueva York (donde llevo treinta años viviendo) me ha dado una perspectiva universal. Me considero un escritor colombo americano. En ese sentido, mi destino literario se parece al de Nabokov, Conrad, Dinesen. Es una condición típica del siglo XX y más aun del siglo XXI. —¿Cuál ha sido la semilla, o el detonante, de alguno de sus libros? —Mis libros surgen de una necesidad psíquica y espiritual que no puedo controlar. Las historias y los personajes me escogen a mí, y no al contrario. Casa libro es una obsesión, un acto de posesión incontrolable e irracional, y una liberación de mis fantasmas. —Se dice que el cine y la televisión influyen a la hora de aplicar recursos narrativos. ¿Qué significado tiene para usted lo audiovisual? —Mi estilo de narrar es esencialmente visual, pictórico. La gran crítica de cine Pauline Kael dijo acerca de mi primera novela: “Colombian Gold se lee como una película, un filme negro proyectado a una velocidad alucinante”. También dijo que: “Luna Latina en Manhattan es como Breakfast at Tiffany’s dirigida por Almodóvar”. Mis novelas están estructuradas como películas, y siempre pienso en términos de escena, secuencia, close up, plano medio, colores, música, diálogos —algunos de los elementos más importantes del lenguaje fílmico. Me interesa mucho la televisión. Norman Mailer dijo hace poco que Los Soprano era la novela más importante de nuestra era. Tiene toda la razón. Yo encuentro más vitalidad y creatividad en las mejores cosas que se pasan por la televisión que en gran parte de la novelística contemporánea. Para ser franco, me aburren a muerte la mayoría de las novelas escritas en nuestro tiempo. Cada vez más, la novela se convierte en un arte de minorías —como lo es la ópera en nuestros días. Leer novelas contemporáneas es como hacer la educación física —muy bueno para ti, y te hace sentir virtuoso, pero un deber más que un placer. Lo cual no quiera decir que no tengamos grandes novelistas, que sí los hay. Pero la novela (con unas pocas excepciones) ya no ocupa el lugar de importancia cultural que tenía en siglos anteriores. —¿Qué nos dice sobre su última novela, Nuestras vidas son los ríos, publicada por Alfaguara? —A mis escasos, e hipotéticos, lectores, les diría que considero Nuestras vidas... mi novela más madura, de la cual me siento más orgulloso, porque con esta novela estoy empezando a convertirme en un artista. Les diría que más que nada quería crear una heroína inolvidable como lo son Emma Bovary, Anna Karenina, Jane Eyre, Dorothea en Middlemarch, de George Eliot, y la prima Bette, en la novela homónima de Balzac. ** John Jairo Junieles johnjairojunieles@yahoo.com Escritor colombiano (Sincé, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e investigador de temas literarios. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones de un barrio en la frontera (poesía), Temeré por mí al final de estas líneas (prosa poética) y Papeles para iniciar el fuego (poesía). Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá (2002) y ganador de la Beca Nacional de Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en su página web (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm). === Efrén Barazarte, elemento lúdico y persistente ======================== === “La literatura es la voz del otro” Rafael Ortega ================= “Los temas de la literatura son complejos. Cuando un joven comienza a escribir, lo hace sobre cualquier tema porque está cortejando a la palabra escrita (...), pero lo importante no es el tema en sí, sino la manera de trabajarlo”. Siendo estudiante de bachillerato, un día Efrén Barazarte (Maracay, 1964) sintió el llamado de la poesía cuando la camioneta de pasajeros en que se desplazaba pasó frente al Teatro Ateneo. “Yo estudiaba en el liceo Saúl Albano Moreno y vivía en La Pedrera. Un día pasé en la camioneta y leí un cartel que decía: ‘Encuentro con la poesía’, y quedé impactado, aunque todavía no escribía nada”. En la actualidad es un prolífico escritor que aparte de ejercer la docencia en el área de castellano y literatura en el Instituto Universitario Pedagógico de Maracay, se desenvuelve tanto en la poesía como en la narrativa, así como en el ensayo y, más recientemente, en el género de opinión. —¿Cuáles libros te atraparon como lector? —Esa pregunta siempre nos la hacemos entre amigos. Recuerdo que estaba niño, entre los diez o trece años, cuando me atrapó un libro que a todo joven debe atrapar: Los hijos del capitán Grant, de Julio Verne. Lo que me impactó de ese libro es que, desde el punto de vista actual, más allá de entender o comprender la historia de la novela lo más importante es la experiencia recibida, lo que es diferente. El hecho de ir leyendo e ir conociendo los sucesos totalmente desconocidos para uno, siendo joven, resulta interesante. Eso es como en Las mil y una noches, cuando el sultán le decía a Sherezade que quería escuchar una historia jamás oída, y cuando uno lee una historia jamás leída es un ejercicio de creación, siendo uno lector, y en la medida en que uno va leyendo el texto literario se van incluyendo cosas o interpretando o buscándole una lectura particular a lo que se lee y eso es un ejercicio de creatividad. Allí es cuando uno comienza a escribir, no de una manera física, se empieza a escribir con la mente. —Coméntanos sobre tu experiencia en aquel primer taller literario donde participaste. —Fue en el año 1982, cuando Harry Almela organizaba un evento en el Ateneo de Maracay que se llamaba “Encuentro con la poesía”, los sábados en la tarde. Allí quedé asombrado porque, siendo un muchacho de liceo, conocí a Víctor Valera Mora, a Rafael Cadenas, a Lourdes Sifontes y a Mariela Arvelo, entre los muchos escritores que asistían. Lástima que esos eventos no fueron grabados, sólo quedaron en la memoria. Creo que ese taller marcó a toda una generación. Allí participaron Pablo Acosta Ríos, Ana María Oviedo y Carmen Isabel Maracara, entre otros. Paralelamente, en los años ochenta, yo comencé a participar en los talleres literarios que organizaba la Secretaría de Cultura, cuando Harry Almela era coordinador de Literatura. Esos talleres se mantuvieron allí hasta entrados los años noventa. —¿Consideras que los talleres son fabricas de escritores? —No creo que sean fábricas, pero sí son un lugar de encuentro donde se conocen personas semejantes. “Los enfermos se rejuntan”, como dicen. Es un sitio donde aprendemos a convivir del ejercicio colectivo. A veces, de forma individual nosotros no podemos resolver algunos problemas de creación, pero cuando se lee de forma colectiva, uno acelera ciertos procesos. Por ejemplo, si un amigo te dice: “No me gustó tu cuento porque haces una introducción muy larga” o “a tu poema le faltó un remate sustancial”, uno va aprendiendo el oficio. En los talleres no se aprende lo que es la literatura, pero sí se aprende lo que no es, y al saber lo que no es literatura, podemos transitar por un camino más claro, más luminoso. —¿Cuáles temas que te motivan a escribir? —Los temas de la literatura son complejos. Cuando un joven comienza a escribir, lo hace sobre cualquier tema porque está cortejando a la palabra escrita. Luego, cuando el joven escritor se apropia de un lenguaje, así como los carpinteros manejan las herramientas para trabajar la madera, éste comienza a crear con voz propia sobre los temas que le atraen, pero lo importante no es el tema en sí, sino la manera de trabajarlo. —Eres poeta, narrador, ensayista y articulista de opinión, ¿en cuál genero te sientes más a gusto? —La poesía es el género inicial, permanece a pesar de muchos tropiezos y de ausencia de persistencia en la escritura. A veces duro un año, dos o tres, elaborando un libro de poesía. Creo que es uno de los géneros más difíciles. Ojalá inventaran una máquina que fabrique poesía. Sería interesante porque la poesía no se fabrica, lamentablemente. Pero la narrativa también me inquieta mucho. Me parece fascinante el género del cuento breve, el ensayo también. Actualmente escribo artículos de opinión y lo interesante de este género es que se acerca al ensayo, a la voz del otro, y eso es la literatura: la voz del otro. —¿De qué otras fuentes te nutres para escribir? —Para un escritor es fundamental conocer el discurso de la realidad. La realidad te nutre de discurso histórico, discurso artístico, discurso de las ciencias sociales, de las ciencias naturales, del psicoanálisis, de las ciencias aplicadas, pero las que más se acercan a la literatura, o de las que podemos dialogar más, son las artes visuales. —A tu criterio, ¿cuáles escritores venezolanos son fundamentales? —Tengo una lista que parece de mercado... me parece esencial leer Elegía de varones ilustres de Indias de Juan de Castellanos, la crítica dice que fue el primer poeta venezolano porque tenía mucho acercamiento a este género y escribió ciento cincuenta mil versos... Sigo el recorrido por el pasado, Andrés Bello es un hito fundamental, doy un paseo por José Antonio Maitín, Juan Antonio Pérez Bonalde; finalizo el siglo veinte, Grupo Viernes, Vicente Gerbasi, Fernando Paz Castillo, así como dos poetas que considero que hay que tomarlos muy en cuenta: Miguel Ramón Utrera y Enriqueta Arvelo Larriva. Pero un poeta fundamental de la modernidad en Venezuela, para no ser tan académico y dar una gran clase sobre esto, es Juan Sánchez Peláez, nacido en Altagracia de Orituco, quien es la imagen del poeta universal. —¿Por qué los escritores venezolanos no son tan conocidos en el mundo? —Más allá de los gustos literarios, hay otras causas allí que tienen que ver con las políticas editoriales. Los escritores latinoamericanos se conocieron en el boom gracias a las políticas editoriales que desarrolló fundamentalmente España. Por ejemplo, Seix Barral los publicó a todos. Gracias a una buena política editorial es que se conoce a los escritores. Por ejemplo, hace rato te nombré a Miguel Ramón Utrera, quien era contemporáneo con Paz Castillo y Gerbasi, pero conocemos más de la obra de Gerbasi y Paz Castillo porque ellos estaban en la capital del país. Aunque Utrera vivió dos años en Caracas, él decidió irse a San Sebastián de los Reyes. Se ocultó allí de una manera creativamente poética y desarrolló una obra tan importante como la de Gerbasi. —¿Cómo influenció el boom latinoamericano a nuestros escritores? —El boom quizá dividió en dos la literatura venezolana. El solo hecho de destruir las estructuras tradicionales fue un aporte a la literatura latinoamericana. El antecedente más importante de la literatura venezolana fue Dona Bárbara, desde el punto de vista de la novela, a pesar de tener a Cubagua, que fue editada el mismo año, en 1927. A pesar de los cuentos de Julio Garmendia en Tienda de muñecos, que lo publicó en Europa, quien no formó parte del boom, pero sí de la modernidad en el cuento venezolano y fue conocido a partir de los años setenta. —¿Es difícil ser escritor en un país de pocos lectores? —Es difícil. Estamos ante un Estado que si bien se preocupa por publicar libros de escritores jóvenes, no existe la misma preocupación en la praxis para la distribución y la difusión del libro. Durante muchos años en Venezuela, y esto no tiene que ver con este gobierno, sino con los del pasado, en cierta forma, no existe una sistemática política de creación de lectores, no hay campañas de lectura y escritura en los niños, y la gente lee como puede. Hace falta crear más bibliotecas, que los escritores estén apoyados por una política editorial desde el punto de vista de la región. Las alcaldías y las gobernaciones también deben apoyar a los escritores de cada municipio o estado, pero existen políticas estatales que dependen fundamentalmente de la capital, y el problema está en que no se asegura la difusión de la obra literaria. No existe esa articulación. Por ejemplo, los liceístas deberían conocer la obra de los escritores de su localidad. —¿Las instituciones del Estado brindan ayuda al investigador? —Tengo conocimiento de que existe un programa del Conac que se llama El Perro y la Rana, donde los escritores envían su oferta creativa, sus libros, y luego son sometidos a consideración de un comité de lectores y lo publican. Lo que no sé es que si eso ocurre para la investigación. No creo que exista ahorita una colección para la investigación. Ojalá me equivoque. —¿Cuáles autores universales recomendarías? —En un libro de Rafael Arráiz, titulado Coro de las voces solitarias, aparecen reseñas de muchos poetas fundamentales de Venezuela. Allí hay una carta de Ramos Sucre donde recomienda un conjunto de libros para cualquier persona que quiera comenzar a leer, pero recomiendo a los lectores que busquen ese libro para que lean cuáles libros son porque quizá yo nombre algunos y no esté ni uno de los que él mencionó. Pero, a mi criterio, pienso que todo lector debe comenzar por los clásicos, los griegos, La Ilíada, La Eneida, La divina comedia de Dante, Las mil y una noches no puede faltar, Don Quijote de La Mancha, Amadís de Gaula. Los clásicos de la literatura española. Nuestro lenguaje tiene un gran legado. Los escritores del Siglo de Oro español dejaron un gran legado en poesía, también los ingleses, como por ejemplo Shakespeare, quien le dio un gran empuje a la lengua inglesa a través de su obra dramática. Por eso creo que la lectura de los clásicos es fundamental. Aquel que nace en la Tierra y no lee los clásicos creo que no es un ser humano íntegro. —¿Cuál es la función de un escritor? —La palabra función es difícil, porque si hablamos de función es porque existe toda una estructura donde hay un elemento que si no funciona los otros se caen. Quizá la palabra más cercana a función sería papel, pero papel puede significar función o rol también. Entonces es difícil decir cuál es el oficio que pueda hacer un escritor allí. Es bien interesante plantearlo, pero yo creo que un escritor —si los lectores lo reconocen como escritor, porque uno puede llamarse poeta sin serlo— es aquél que le da brillo al lenguaje del cual es originario, el resto le pertenece al universo de gustos del lector. Siempre se ha dado a conocer que al escritor lo identifican con el intelectual y que el intelectual tiene que ser aquella persona que da grandes ideas hacia los cambios sociopolíticos, pero yo creo que el escritor en sí tiene que pulir el lenguaje, darle brillo al idioma. —¿Cómo percibes el panorama literario regional? —Desde el punto de vista institucional, recuerdo que en los años ochenta y noventa la Coordinación de Literatura se dedicaba a un proceso de formación de escritores en liceos, y eso se daba, no de manera tan masificada porque no existían tantos recursos humanos, es decir, no existía un escritor por cada liceo del estado Aragua que diera los talleres, pero sí existían talleres literarios. No vislumbro ahora un proyecto que dé a conocer a los escritores jóvenes de la región. Aquí teníamos el importante concurso Miguel Ramón Utrera y éste ya fue apagado. —¿Qué opinas de la Internet? —Uno de los mejores medios para difundir la literatura es la Internet. Para muestra tenemos la página Letralia, de Jorge Gómez Jiménez. Allí hallamos información sobre concursos literarios. Inclusive, hay talleres literarios que se dan por Internet y es un mecanismo interesante. La Internet es otra forma de leer la literatura. —¿Los libros virtuales suplantarán a los tradicionales? —Por supuesto, uno puede bajar el libro virtual y leerlo de una manera física, es una manera de leerlo, sirve en ese sentido. El otro sentido es leerlo directamente, pero por razones anatómicas es difícil que alguien lea un libro de quinientas páginas en Internet. Es un camino más que no hay que rechazar de plano. Carpintero de las palabras El lector hace a los escritores; por eso, cada escritor tiene el lector que se merece o viceversa. El escritor tiene un gran compromiso con su lengua, con la palabra, debe darle brillo. Tiene que hacer el oficio del carpintero, es el carpintero de las palabras... como un ebanista, que a través de su especialización embellece la madera, más allá de lo decorativo. Debe transmitir con la palabra una experiencia poética más allá de lo personal e intentar que la voz del otro sea también la voz del lector, de ese otro que está en el lector. Es una experiencia profundamente humana. Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela. ** Rafael Ortega rafaelortega@letralia.zzn.com Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su libro de cuentos La última sutileza del diablo. === “Mi mayor fracaso es no haber sido músico”: Andrés Neuman ============= === Juan Ensuncho Bárcena ================================================= Según la web oficial del escritor (http://www.andresneuman.com), Andrés Neuman nació en Buenos Aires en 1977 y es “hispanoargentino”. Tuve la oportunidad de conversar con él, después de uno de los eventos oficiales de Bogotá 39, certamen que reunió en la capital del país a los supuestamente mejores escritores menores de 39 años de América Latina. Neuman se licenció en filología hispánica por la Universidad de Granada, donde codirigió la revista Letra Clara e impartió clases de literatura hispanoamericana. Actualmente es columnista fijo en diarios como Sur, Ideal o El Correo, colabora habitualmente en numerosos medios españoles y latinoamericanos, y escribe guiones de tiras cómicas para Ideal. Su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999), fue finalista del Premio Herralde y elegida entre las diez mejores del año por El Cultural del diario El Mundo. Su siguiente novela, La vida en las ventanas (Espasa, 2002), fue distinguida como finalista del Premio Primavera. Con Una vez Argentina (Anagrama, 2003) volvió a ser finalista del Premio Herralde de Novela. Ha publicado los libros de cuentos El que espera (Anagrama, 2000), El último minuto (Espasa, 2001, de próxima reedición en Páginas de Espuma) y Alumbramiento (Páginas de Espuma, 2006). Ha desarrollado además una intensa labor de estudio y divulgación del relato breve: sus libros de cuentos incluyen apéndices teóricos sobre el género, y es el coordinador del proyecto Pequeñas Resistencias, una tetralogía sobre el cuento actual escrito en castellano en todo el mundo que está siendo publicada por la editorial Páginas de Espuma. Neuman fue autor de la edición del primer tomo, Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2002), y se encargó de la parte argentina del tercer tomo, Pequeñas Resistencias 3. Antología del nuevo cuento sudamericano (Páginas de Espuma, 2004). Cabe destacar también su prólogo a los Cuentos de amor de locura y de muerte de Horacio Quiroga (Menoscuarto Ediciones, 2004). Como poeta ha publicado Métodos de la noche (Hiperión, 1998, Premio Antonio Carvajal), El jugador de billar (Pre-Textos, 2000), El tobogán (Hiperión, 2002, Premio Hiperión) y La canción del antílope (Pre-Textos, 2003). Ha sido incluido en antologías de nueva poesía publicadas en México, Italia, Portugal o Bulgaria, además de numerosas antologías españolas como La generación del 99 de José Luis García Martín; La Lógica de Orfeo de Luis Antonio de Villena; Yo es otro. Autorretratos de la nueva poesía de Josep María Rodríguez; o Veinticinco poetas españoles jóvenes de la editorial Hiperión, entre otras. Es también autor de un libro de aforismos y ensayos literarios, El equilibrista (Acantilado, 2005), y de dos colecciones de haikus, Alfileres de luz (Universidad de Granada, 1999, Premio García Lorca, en colaboración con Ramón Repiso) y Gotas negras (Plurabelle, 2003). Ha traducido el Viaje de invierno de Wilhelm Müller (Acantilado, 2003) y ha preparado la edición de una antología de Carlos Marzal, Poesía a contratiempo (Maillot Amarillo, 2002). De Neuman se han dicho muchas cosas importantes y prometedoras. Por ejemplo, el propio Roberto Bolaño escribió: “Tocado por la gracia. Ningún buen lector dejará de percibir en sus páginas algo que sólo es dable encontrar en la alta literatura, aquella que escriben los poetas verdaderos. La literatura del siglo XXI pertenecerá a Neuman y a unos pocos de sus hermanos de sangre”. Por otro lado, Miguel García-Posada de ABC ha dicho: “Brillante y desenvuelto. Un escritor muy inteligente y dueño de un idioma preciso, centelleante. Neuman llega a la literatura con impulso propio, con energía personal y poderosa”. Por último, Lorenzo Oliván de El Heraldo de Aragón: “Andrés Neuman es un escritor torrencial al que nada relacionado con la escritura le es ajeno: ni la novela, ni el relato, ni la reflexión ensayística, ni la traducción, ni la poesía. Y en todos esos campos, pese a su pasmosa juventud, ha cosechado ya notables frutos. Neuman ha demostrado que tiene pulso en todos los frentes, y que hay en él madera de escritor completo”. Por mi parte, tengo que confesar que no he leído a Neuman, pero después de conocer estas opiniones me surgen ganas de hacerlo. Lo recuerdo como un tipo de verbo y abrazo fácil, nervioso, fumador inquieto. A mi juicio, el joven escritor argentino es un hombre sonriente y con buen sentido del humor a quien le encanta, como a un rock star, estar rodeado de jovencitas que le preguntan cosas simples. Aproveché un espacio entre un autógrafo y otro para hacerle mi cuestionario. He aquí las respuestas: —¿Cuál es el defecto propio que aprecias más? —Dios mío, estoy viejo para esto. Y cansado. (¿Quién tiene mi fuego? —en la mano—. ¿Ves cómo estoy de viejo y cansado?) Te lo voy a decir: la insistencia. Por lo menos da buenos frutos, a pesar de todo. —¿Cuál es el defecto que más aprecias en los otros? —El miedo. —¿Cuál es tu estado mental más extraño? —El desvelo. —¿Dónde y cómo te gustaría haber nacido? —En Londres, a la edad exacta para comprar los discos de los Beatles, en la adolescencia. —¿Por qué razón o por quién darías la vida? —Espero que la realidad no obligue a nadie a seguir dando la Vida por alguien. Es un supuesto que prefiero suprimir. No daría la Vida ni por mí mismo. —Si pudieras matar a un personaje de ficción, ¿a cuál escogerías? —Ja. Al de El perfume, para que no sufra tanto. Le pegaría un tiro en la nuca, higiénico, respetuoso y me marcharía. Se llama Grenouille, creo. —¿Cuál es tu extravagancia más estúpida? —Todas mis extravagancias son estúpidas... estirar el cuello permanentemente en lugares públicos. Así (inclina su cabeza hacia la izquierda). —¿En qué situaciones dices la verdad? —Cuando nadie me mira. —¿Qué persona viva te inspira más ternura? —Mis padres. —¿A qué persona viva desprecias? —¿Tengo que decir sólo una? Ay, Dios mío. Es que elegir entre genocidas, dictadores... es que esta pregunta le salva la Vida a todos los demás, me niego a responder. —¿Qué palabras o frases jamás usas? —Una que contenga la palabra “inexorable”, “agrás” o “libérrimo”. —¿Cuál es tu idea de la infelicidad perfecta? —Estar vivo. —¿Cuál ha sido tu acto más valiente? —No huir. A veces. —¿Cuál es tu mayor orgullo? —Mi voluntad. —¿Cuál es la virtud más subvalorada por la sociedad? —La compasión. —¿Qué es lo que más te gusta de tu apariencia? —¿De mi apariencia física? Es que no me veo. No sé, es una pregunta para los demás. Bueno, creo que mi sonrisa, supongo. Que me río, ponlo así, que me río. —¿Cuáles son los nombres que menos te gustan? —Los de santos. —¿Qué talento desearías arrojar a la basura? —Talentos, ninguno, desearía tener algunos que no tengo. Nunca sobran, por Dios. —¿Qué es lo que más te gusta de la vida? —La salud. —¿Cuándo y dónde has sido más infeliz? —En un hospital. —Si pudieras, ¿qué mantendrías de tu familia en el tiempo? —La música. La mitad de mi familia son músicos. —¿Cuál ha sido tu mayor fracaso? —La música. —¿Cuál es tu posesión menos valiosa? —Una bicicleta estática que le regalé a una amiga, porque nunca uso. Se la regalé la semana pasada, antes de venir a Bogotá. Ya no es mi posesión. —¿Cuál es la manifestación más clara de la riqueza? —¿Qué riqueza? No lo sé, no he vivido ese caso. —¿Dónde quisieras vivir? —En un lugar donde nunca haya una guerra ni una dictadura militar. Ni para mí, ni para mis hijos, ni para mis nietos. Con eso me conformo. —¿Cuál es tu pasatiempo más estúpido? —¿Tiene qué ser estúpido? Mirar páginas de Internet sobre los Beatles. No porno, porque eso no es estúpido. Releer lo que ya sé de los Beatles en Internet. —¿Cuál es la cualidad que más desprecias en una mujer? —¿La cualidad? Tengo que hacer preguntas. Porque, ¿tiene que ser de una mujer? Porque yo te puedo dar una respuesta aplicable a un hombre, también. Porque podría ser que sea estúpida... pero que sea un atributo femenino supuestamente específico... el remilgo, creo que es un elemento de la educación sentimental femenina que por cierto se está perdiendo, por suerte, pero que es muy malo. Para ellas y para ellos. —¿Cuál es la cualidad que más desprecias en un hombre? —La prepotencia. —¿Cuál es el héroe de ficción más deplorable? —Brave Herat, que no era de ficción, pero bueno. Y como no es de ficción... creo que Superman. Es un error cultural. A Superman habría que suprimirlo. —¿Cuáles son tus villanos favoritos de la vida real? —Los ladrones de frutas, los detectives —que son unos sinvergüenzas— y falta un tercero, casi lo tengo... (Ríe)... y los editores. —¿Qué es Buenos Aires? —Un signo de interrogación. —¿Y Argentina? —Un lugar al que nunca he sabido si pertenezco. ** Juan Ensuncho Bárcena juanensuncho@yahoo.com Escritor y periodista colombiano (San Marcos del Carate, 1975). A los 14 años trabajó para un noticiero infantil de televisión. Hizo radio cultural entre los 20 y los 25 años. En 1997 comenzó a escribir para los suplementos y revistas literarias de Colombia e Iberoamérica. En 1999 filmó un cortometraje, con el cual participó en varios festivales de cine. Desde 2002 ha dirigido siete documentales sobre diversos aspectos de la cultura del Caribe. En 2004 publicó el libro El poeta en el hotel. Vive en Bogotá desde septiembre de 2005. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La voz y el archipiélago ============================================== === Breves consideraciones sobre poesía y Latinoamérica =================== === Rafael Toriz ========================================================== El análisis científico de las condiciones sociales de la producción y la recepción de la obra de arte, lejos de reducirla o destruirla, intensifica la experiencia literaria. Pierre Bourdieu La historia de América Latina —su génesis, articulación y desarrollo, sus particularidades, fracturas y correspondencias— ha sido siempre la construcción de una imagen, la arqueología de una sensibilidad y la posibilidad de una mirada: somos el categórico testimonio de una contradicción. En ese sentido, asumiendo la condición de las identidades y las ciudadanías como rasgos nómades y habitando un territorio en permanente obra negra, la poesía ha sido, como otras tantas narrativas reconfiguradas a partir de la modernidad, una tentativa por erigir una morada y concebir una historia que nos justifique, nomine y legitime ante los otros y aun ante nosotros mismos. La poesía —sostuvo Aristóteles— es más filosófica y esforzada empresa que la historia; pues la poesía trata sobre todo de lo universal, y la historia de lo particular (1). Nuestra historia política y social es, desde luego, la historia de nuestra poesía. Desde dicha perspectiva, Latinoamérica, como sus poetas, se revela como un calidoscopio social y estético en el que conviven, se oponen y superponen distintas weltanschauungen: habitamos espacios multiculturales, diferidos y entreverados en los cuales las configuraciones de las identidades son un proceso de tensión y ruptura más que de cohesión y continuidad. Más que hablar de identidades, estéticas, políticas y sociales, será necesario, en mi opinión, hablar de identificaciones, es decir, de afinidades semánticas-estilísticas, de convivencias y conveniencias estético-políticas. Resulta perentorio historizar la poesía, ubicarla en su acontecer social para intentar aprehender su rostro, su rumbo y movimiento. Será necesario atender su producción, reproducción y consumo para aprender a mirarla y, con suerte, acaso definirla. De la poesía latinoamericana como visión de mundo Es ya viejo el debate al respecto de la posibilidad de “filosofía latinoamericana” o de la “filosofía en Latinoamérica”; una discusión ociosa —pero no del todo— que sin embargo ha merecido una atención sostenida y una sólida argumentación. No ha sucedido así con la circunstancia de la poesía, cuya existencia es un hecho palmario e indiscutible (fue Caetano Veloso quien sostuvo que “si tienes una idea increíble, es mejor hacer una canción. Está probado que sólo es posible filosofar en alemán”). Irónica contradicción: la poesía hecha en América Latina, al comportar una visión de mundo y ser —entre cosas— una reflexión sensible se revela, incluso pese a sí misma, como una ratificación de la capacidad filosófica de los habitantes de nuestro hemisferio. La poesía es la continuación de la especulación filosófica por otros medios: la pregunta por el ser de la poesía en Latinoamérica es la pregunta por el Ser de Latinoamérica. Entre otros Néstor García Canclini ha conseguido fotografiar la relación entre las identidades latinoamericanas, sus productos culturales y el espacio simbólico en el que ocurren; esa región inarmónica e inasible en la que no sin resistencia se forja el cuerpo de la colectividad. (Construir Latinoamérica es pensar en Televisa y el Globo, Soda Estéreo y Los Tres, el Chapulín Colorado y Floricienta, Pablo Palacio y Emilio Adolfo Westphalen, Ricardo Arjona y Pablo Antonio Cuadra). Su texto “Políticas culturales: de las identidades nacionales al espacio latinoamericano” (2) es una tentativa por asimilar la integración latinoamericana a través de las industrias culturales y concertar las discrepancias originadas por la influencia y convivencia de las diversas instancias locales en un escenario compartido. Encuentros como éste, El Vértigo de los Aires, son la prueba irrebatible de que el ciudadano del mundo es, en realidad, el poeta del pueblo. Por otra parte resultaría un ingenuo disparate pensar que podría ofrecerse, siquiera como caricatura, una visión cohesionada del trabajo literario hecho en la zona contenida entre el Río Bravo y la Tierra del Fuego (¿cómo entendemos entonces a la literatura chicana?; ¿en qué espacio “nacional” ubicamos a la poesía hecha por Saint-John Perse, Derek Walcott o Aimé Césaire?; ¿cuál es la esencia latinoamericana de la poesía?; ¿son acaso sus lenguas, su territorio o sus historias sus sustratos identitarios? De nueva cuenta sólo podemos aventurar una aproximación a través de las identificaciones culturales (se me ocurre pensar, por ejemplo, en el paradigmático y complejísimo caso de Severo Sarduy y las implicaciones estéticas y políticas del neobarroco en la actualidad). La poesía latinoamericana, como la manufacturada en cualquier otro lugar del planeta, es perpetuamente otra cosa. Por tal motivo considero que para debatir y analizar la poesía hecha en Latinoamérica será prudente considerarla y asimilarla desde sus rasgos formales, económicos, políticos y culturales. En circunstancias convulsas como las que aquejan a nuestras naciones pensar en poéticas debería derivar, social y estéticamente, en la construcción de políticas. Partiendo de dicha concepción el ejercicio de la literatura debería ser un tema fundamental en la construcción y desarrollo de los estados-nación, un debate de interés para la sociedad en general y un fundamento para la construcción de políticas públicas por la simple razón de que, incluso en sus expresiones menos logradas, mezquinas, vanguardistas, excelentes o reaccionarias, el tema de fondo —su esencia constituyente— es la libertad. No tendremos desarrollo sostenido ni tentativas de democracia verdadera sin un ejercicio crítico de la literatura, es decir, sin una actitud que analice el contexto en que se producen, reproducen y se consumen los bienes culturales y cómo es que éstos alcanzan determinados valores al interior de las distintas sociedades. Con tal orientación sería posible, al menos como experimento, insertar a la sociedad civil en un debate que le pertenece y le compete en la misma medida que el origen de las instituciones políticas, las orientaciones económicas de los gobiernos o la construcción simbólica de las ciudadanías. El debate en torno a la poesía latinoamericana es exigible y obligatorio porque, pese a las condiciones de su acaecer e incluso pese a los mismos poetas, es una posibilidad para apropiarse, ensanchar y ejercer la libertad, es decir, implementar un ejercicio de crítica no circunscrito únicamente al gremio cuestionable y sobrevalorado de los poetas y los literatos; para lo cual habrá que comprender la “poesía latinoamericana” (lo que sea que entendamos bajo dicho concepto) como un recorrido a través de los litorales del continente; un reconocimiento de los bordes, uniones y fisuras que unen y dividen nuestras semejanzas y diferencias; una reflexión que comprenda que nuestro sino y nuestra imagen es el archipiélago: somos aquello que permanece unido precisamente por lo que lo separa. Algunos aspectos sobre la circunstancia mexicana En la república de las letras pasan las cosas como en la república mexicana, donde cada uno no piensa más que en su provecho y busca la consideración y el poder personal, sin cuidarse para nada del conjunto de la nación, que marcha a su ruina Arthur Schopenhauer En nuestros tiempos la sociología de la vida literaria nos ha demostrado que la creación de los productos culturales responde más a la necesidad que al artificio, a la coyuntura y no a la planeación. Las becas, los premios y demás estímulos a la creación han cambiado definitivamente las relaciones productivas entre el autor, la obra y su público. Nos encontramos inmersos en un escenario simbólico en el que no sólo se juega un valioso y vistoso capital cultural (prestigio, experiencia, etcétera) sino, concretamente, un nada despreciable capital económico y político; de allí que todo concurso literario —llámense becas, apoyos o premios literarios— responda a una demanda profusa y palpable. Han sido los juegos florales y la universidad pública, por lo general, las principales tentativas (buenas o mediocres, democráticas o amañadas) para posicionar a un nivel intelectual y político a una emergente clase media por oposición a una burguesía ilustrada. Si en la segunda mitad del siglo XX no tenemos en México grupos literarios fortalecidos en la misma magnitud como, por decir algo, la “generación del medio siglo” es, entre otras causas, por una cuestión económica; dirimir sobre “el talento” o “el genio” conlleva agudas implicaciones epistemológicas y neuroetológicas que por el momento no me interesa discutir. Desde luego el factor económico no es la única condición ni mucho menos la fundamental. En igual medida, o incluso mayor, la construcción del prestigio que otorgan ciertos premios y demás distinciones reviste la misma importancia para la edificación de una carrera artística. Así, en cuanto a letras se refiere, no será lo mismo ser becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a nivel nacional que de algún instituto cultural de provincia; como tampoco lo será haber pasado por las instalaciones de la Fundación para las Letras Mexicanas o del (ahora extinto) Centro Mexicano de Escritores. La diferencia entre ser un egresado de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y otro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Unam más que una cuestión de capacidad literaria y orientación vocacional es un atributo social y político. Al mismo tiempo la escritura de libros por pedido (léase ejes temáticos, número de páginas o criterios editoriales) revela que todo “genio” literario se encuentra a merced del azar y la necesidad. Hemos aprendido a construir, por subsistencia o notoriedad, poemarios, novelas, cuentos, ensayos y piezas teatrales en función de becas o concursos. Entre buena parte de los escritores mexicanos más que preguntar de qué se tratará un nuevo libro es frecuente escuchar preguntas orientadas en función de las distintas convocatorias literarias. Un análisis crítico de la poesía mexicana reciente —me refiero al trabajo poético realizado de unos treinta o treinta y cinco años a la fecha— conllevaría por fuerza un análisis crítico del Estado mexicano. En la actualidad ningún país de América Latina oferta tantos apoyos a la creación artística como el gobierno de la República Mexicana. Debo aclarar, para evitar confusiones, que no pienso que dichas políticas culturales sean una característica en lo absoluto negativa. Por el contrario, considero que la intención de democratizar el mecenazgo es una vanguardia y un acierto en cuanto gestión cultural se refiere en el ámbito latinoamericano. Al respecto me gustaría mencionar al vuelo el caso protagonizado por Emmanuel Carballo hace algún tiempo, personaje siempre tan dado al comentario ocioso y al refriteo literario que acaso pueda ilustrar mi punto al respecto. En alguna ocasión (3) el crítico jalisciense apuntó con suficiencia que el sistema de becas de México no había redundado en la creación de un gran escritor. Al margen de que la provocadora afirmación, pese a su grandilocuencia temeraria, es perfectamente rebatible (en todo caso lo exigible sería la creación de una “gran obra” y no de un “gran personaje”), lo que Carballo ignora es que la industria de las becas artísticas en el área de literatura ha contribuido a la creación de una sociedad lectora altamente crítica que, para fortuna del sentido común y la desmitificación, puede desarticular afirmaciones como las suyas y recordarle que incluso la concepción “magistral” de una obra literaria es un hecho debatible y, por qué no decirlo, hasta impertinente y retrógrada. Lo interesante en la construcción de una literatura no es el carácter “genial” de sus autores sino la capacidad de la obra de seducir a los lectores, innovar o afirmar la técnica, romper o perpetuar esquemas, obligar a sentir y a pensar de distintas maneras, sugerir nuevas ideas o interpretaciones, fundar discursos o traer a debate algunos otros olvidados. A estas alturas resulta obligatorio desprenderse de la tardía herencia romántica (en sus aspectos más perniciosos) que circunda a los creadores y a su público creando mitosociologías que poco ayudan y mucho confunden. Por otra parte es indiscutible que la burocratización de la vida literaria (“para ser poeta nacional deberás cumplir la cuota étnica de publicación de Tierra Adentro, coquetear con la Secretaría de Relaciones Exteriores y ganar el premio Aguascalientes”) ocasiona mafias y pandillaje literario que se traducen en inopinadas triquiñuelas, golpes bajos y penetrantes resentimientos, es decir, en franca y llana corrupción (4). La injerencia del Estado en la vida cultural ocasiona vicios y virtudes que estamos obligados debatir y solucionar, perfeccionar y suprimir. En mi opinión sólo podremos erradicar la democracia de la pobreza y la pobreza de la democracia que asola a México y a los demás países de América Latina en la medida en que empecemos por lavar, con los ojos de los vecinos por garante, la ropa sucia fuera de casa. Texto leído en el marco del Encuentro Latinoamericano de Poetas “El Vértigo de los Aires” celebrado en la Ciudad de México en octubre de 2007. Notas 1. Conviene recordar aquella frase anónima que ayuda a marcar la diferencia entre literatura e historia al sostener que en la primera todo es verdad salvo algunas fechas y algunos nombres, mientras que en la segunda todo es mentira salvo algunas fechas y algunos nombres. 2. Contenido en el libro Las industrias culturales en la integración latinoamericana. 3. Mateos-Vega, Mónica; “Las becas no han producido un solo gran escritor” en La Jornada, lunes 18 de septiembre de 2006. 4. Fue José Carlos Mariátegui quien sostuvo que de la vanidad de los literatos cabe esperarlo todo. ** Rafael Toriz gandel@terra.com.mx Ensayista mexicano (Xalapa, 1983). Estudió música y literatura en la Universidad Veracruzana (http://www.uv.mx). Ha sido distinguido con mención honorífica en el Concurso Internacional de Ensayo convocado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/spanish) y la República Islámica de Irán (2001). Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales de poesía, filosofía, ciencia y literatura. Cursó los talleres de composición dramática de Emilio Carballido. Fue becario en el área de ensayo de la primera generación de la Fundación para las Letras Mexicanas (2003-2004; http://www.fundacionletrasmexicanas.org). Es ganador del Premio Nacional de Ensayo “Carlos Fuentes” (2004). Textos y traducciones suyas han sido publicados en libros antológicos y revistas especializadas en ciencia, literatura, arte y teatro de Argentina, España, Estados Unidos, México, Venezuela e Italia. Ha participado como ponente, conferencista y profesor invitado en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (Buap, http://www.buap.mx), en la Universidad de Guanajuato (http://www.ugto.mx), en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH, http://www.ccu.umich.mx), en la Universidad Veracruzana, en la Universidad de Costa Rica (http://www.ucr.ac.cr), en la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve), de Maracaibo, Venezuela, y en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (http://www.unicen.edu.ar). Coordinador del seminario “Identidades nómadas: acercamientos tangenciales a la circunstancia latinoamericana” en la Universidad Veracruzana Intercultural (http://www.uv.mx/uvi). Actualmente es becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (http://fonca.conaculta.gob.mx) en el área de literatura. === Del Indigenismo Paternalista al Liberacionista ======================== === Modos de ver al indio en la literatura peruana ======================== === César Pancorvo Rosazza ================================================ La exclusión sistemática de las personas nacidas en la sierra del Perú tiene su inicio mucho antes del período denominado “República Aristocrática”, se remonta al comienzo de la Era Republicana, en 1821, y ya existía antes de que se formara la nación, en la época virreinal. En la actualidad, la escisión de la cultura occidental y de la indígena, en el Perú, puede ser observada en los medios de comunicación, en el campo laboral e incluso en la política; en la literatura, sin embargo, no se ha dejado de retratar al campesino de los Andes. Los autores peruanos han escrito sobre estos personajes desde la Emancipación, y los han plasmado de formas diferentes. Ya sea representando a un indio como el jefe de una comunidad campesina, como un infante que cuenta sus experiencias desde pueblos lejanos, casi fantasmales, o como una chica serrana arribando a la ciudad, los escritores peruanos han encontrado formas de incluir a las personas andinas dentro de sus ensayos, novelas, cuentos y poemas. El gran tradicionista Ricardo Palma, escritor y periodista peruano, los mencionó en numerosas oportunidades en sus famosas tradiciones —sobre todo en las que están ubicadas en la época del Incanato y de la conquista, como La achirana del Inca, Palla Huarcuna, Los incas ajedrecistas, La Mina de Santa Bárbara, entre otras—, y presentó de manera entretenida e ilustrativa a todos los elementos de la sociedad peruana. En el siglo XX, durante los 1920s y 1930s, los indigenistas ya trataban de reivindicar la imagen del indio e iniciaron una tendencia literaria que tuvo al cuento como género substancial. Años después, José María Arguedas no descuidó este tema y también expuso acerca de la realidad andina en sus cuentos y novelas, como Los ríos profundos y Yawar fiesta. Demos un salto a décadas posteriores. La obra de Mario Vargas Llosa no dejó de mencionar a los provincianos. En la deslumbrante novela Conversación en La Catedral también se toca el tema del racismo y el problema de los inmigrantes que llegan a Lima desde otros lugares del país. Aunque corresponde a una historia secundaria de la trama principal —que, junto a otras, crea una novela total—, en el libro se narra la historia de dos inmigrantes, Cayo Bermúdez y Ambrosio, cuyas vidas, contactos, y ambiciones personales, los conducen por vías alejadas y contradictorias. MVLl, en su literatura, también menciona el tema andino en otros libros, como, por ejemplo, en la novela Lituma en los Andes, que tiene como espacio los misteriosos e inhóspitos Andes, y se presenta a un nuevo actor en ese mundo: Sendero Luminoso. Dadas las consecuencias y los estragos que causó aquel grupo terrorista, no podía ser dejado de lado en los libros. En las décadas finales del siglo XX, los escritores experimentaron nuevas maneras de personificar al indio, y se valieron de nuevas técnicas y artilugios literarios, que se verán más adelante, para orquestar sus nuevas historias. Dos novelistas contemporáneos, Alonso Cueto y Jaime Bayly, han presentado al indio peruano de maneras particulares: en su novela La hora azul, Cueto lo hace centrándose en la nobleza y humildad de una mujer indígena, enfocándola con una luz positiva y, mas bien, mostrando el lado bajo y cruel de los militares, y también las insensibilidades de algunos civiles; Bayly, por otro lado, en su estilo portentoso, que se asemeja a la oralidad, ha usado personajes indígenas o provincianos para hilar algunas de sus historias —como es el caso de Y de repente, un ángel—, mostrándolos desde una perspectiva más humorística, aunque sin dejar de lado las virtudes positivas de algunos y las fallas de otros, y, de alguna manera, evidenciando el problema de segregación racial en el Perú. En general, ¿cómo se ha presentado al indio en la literatura peruana? Desde la conquista y durante toda la Colonia, poetas y prosistas dedicaron páginas a tratar el tema del indígena. Esto continuó hasta después de la Independencia. Según Claudio Bogantes, director del Centro de Estudios Latinoamericanos y profesor de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, al tratar el problema del indio en la literatura se pueden distinguir tres actitudes marcadas. La primera es el Indianismo, que glorifica y exalta el memorable pasado del Tahuantinsuyo. El problema del Indianismo es que omite el presente, no toma en cuenta la realidad lamentable por la que pasan los indígenas actualmente. Bogantes también explica que ciertos autores indianistas, en algunos casos, mostraban lástima por la triste situación indígena. Tal es el caso de Clorinda Matto de Turner. El Primer Indigenismo, cuyos principales exponentes fueron una generación de escritores, como Enrique López Albújar (autor de Cuentos andinos, De mi casona, Matalaché, por citar algunos) y Ventura García Calderón (La venganza del cóndor, Peligro de muerte, Semblanzas de América, etc.), fue otra actitud que se diferenció. En ésta, se va dejando de lado la actitud paternalista, típica del Indianismo, y se abandonan las ideas borrosas e inexactas del indio para pasar a retratarlo de modo real; es una tendencia vestida de características propias: se empeña en mostrar al indio desde una “visión externa”, se puede ver su idiosincrasia, su folklore y su cultura desde la superficie. Bogantes explica, además, que el Primer Indigenismo influenció bastante a Arguedas, quien lo leyó y criticó. Más adelante, conmovido también por los ensayos de José Carlos Mariátegui, Arguedas se volvió representante de la última actitud: el Segundo Indigenismo. Éste trata de retratar al indígena de una manera innovadora para su tiempo, describiéndolo desde el interior de su cultura. Además, tiene una peculiaridad: vincula el inicio de la infelicidad de los indígenas a la situación problemática de la propiedad de la tierra. Durante el siglo XIX y el XX, muchos campesinos indígenas estuvieron subyugados al poder gamonalista y terrateniente. En su publicación “El Área Cultural Andina: dos Arguedas, dos cuentos, dos indigenismos: un análisis comparativo de La muerte de Quilco y de Agua”, Bogantes examina el cuento Agua, de Arguedas. A continuación, un breve fragmento de ese análisis: “En el relato del Arguedas peruano sí [aparece la esperanza], pues allí se tematiza la oposición de los oprimidos frente a los que detentan el poder, representada por parte de indios, que, al haber estado fuera de la aldea, han cobrado conciencia y han entendido los generalizados mecanismos de explotación a que están sometidos” (Bogantes 2000). Como se puede ver, Arguedas —el principal exponente del Segundo Indigenismo— manifestó notoriamente la situación de opresión vivida por el indio, y, al mismo tiempo, mostró cariño mesurado hacia ellos. “José María Arguedas, quien presenta a los indios con mayor simpatía [...] no los idealiza, sin embargo, de una forma tan marcada como sí lo hiciera en sus obras Ciro Alegría, el otro escritor peruano que debutó en 1935” (Bogantes 2000). Por lo que explica este especialista, podemos ver que el Segundo Indigenismo muestra apego sincero por los indígenas, que puede expresarse puramente como una simpatía, como la que muestra Arguedas, o puede llegar a la idealización, como en el caso de Ciro Alegría. Queda claro que el tema de la opresión nunca se deja de tomar en cuenta. Nelson Manrique, historiador, sociólogo y periodista peruano, doctor en Historia y Civilizaciones en el École de Hautes Etudes en Ciencias Sociales de París, tiene una visión que es similar a la de Claudio Bogantes. En primer lugar, le da bastante importancia a Clorinda Matto de Turner y a José María Arguedas, los considera íconos del tema y reconoce que innovaron con sus formas de presentar al indígena en literatura. No usa mucho la palabra “Indianismo”, mas bien denomina “Indigenismo Primitivo” al estilo de Clorinda Matto de Turner (Aves sin nido sería una obra esencial de esa clase de Indigenismo) y explica que éste ve al indio como la víctima de una miserable realidad de explotados y explotadores. Además, Manrique, como se puede observar en la siguiente cita, manifiesta que la ambigüedad es una porción esencial del género. “Aves sin nido no sólo fundó, pues, un nuevo género literario, hace cien años. Planteó también, en toda su dimensión, la ambigüedad esencial que constituye un componente insoslayable del indigenismo [...]” (Manrique 1999). Este autor también se interesa por un subgénero que muestra al indio desde un punto de vista más crudo, que ve al hombre andino de una manera más lastimera que Clorinda Matto, aunque su objetivo principal no es la burla (ni tampoco es ese el objetivo de Clorinda Matto, claro está), sino mostrar las injusticias y barbaridades que se cometen contra ellos. No cabe duda que este subgénero contrasta con la simpatía y cordialidad que muestran muchos indigenistas. “[Los ilegítimos, de Hildebrando Pérez Huarancca] en su contenido manifiesto es un vigoroso alegato contra las injusticias sociales de la sociedad peruana, presentadas desde la perspectiva de personajes que viven y mueren en una zona pobre y deprimida de la sierra [...]” (Manrique 1999). Como podemos notar, con el objetivo de denunciar las injusticias, también se ha plasmado al indio de manera negativa en la literatura, y no sólo mostrando lástima hacia él, sino resaltando su miseria. Manrique menciona a José Carlos Mariátegui como uno de los escritores peruanos trascendentales que innovaron la imagen del indio en la literatura. Pensamiento similar tiene el doctor Luis Veres, profesor de la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia, quien ha publicado “La narrativa del indio en la revista Amauta”, “El cielo de cemento”, “La retórica del terror: sobre lenguaje, terrorismo y medios de comunicación”, entre otros. Veres escribe sobre el tema de Mariátegui en “Panait Istrati y la literatura rural en Amauta”. Él explica que, durante los años veinte, la literatura que tocaba el tema del indio provenía mayormente del sector conservador, de los hispanistas. Mariátegui, y los vanguardistas, rompieron con esa tendencia y comenzaron a mencionar al indio de una manera mucho más positiva, más auténtica. Este nuevo estilo fue una especie de reacción al de los hispanistas y buscaba afianzar un “Perú integral”, donde los indios (que eran la mayoría de la población) fueran reivindicados. No obstante, Veres también explica que, dentro del mismo grupo de vanguardistas, existían muchas ideas acerca de la figura del indio, por lo tanto, nunca hubo un consenso, aunque la función del indigenismo era clara para todos. “Así pues, no es ocioso decir que si ‘el indigenismo cumple la trascendente función de revelar el mundo andino en sus más variados aspectos’, aunque esta muestra se hiciera bajo el prisma de la idealización y el delirio, el marco de la ficción era un buen terreno donde aglutinar los distintos aspectos del universo indígena [...]” (Veres 2001). Juana Martínez Gómez, licenciada en filología hispánica, doctora cum laude por la Universidad Complutense de Madrid, asesora cultural de la revista Ómnibus y directora de la revista Anales de la Literatura Hispanoamericana, es la cuarta experta citada para ayudarnos a entender este tema. Ella analizó el cuento peruano, desde 1970 en adelante, y revela que, en esa época, se da un cambio, se introduce una nueva visión y se transforman los esquemas tradicionales que existían hasta entonces. La especialista también menciona que, en los cuentos y relatos, el ambiente serrano —el universo indígena, como lo llamó Veres— ha cambiado a partir de esta nueva visión. En la siguiente cita, ella explica de qué trata esta nueva forma de ver lo andino en la literatura peruana: “[...] conviene señalar que los cuentos de ambiente serrano [a partir de los setentas, coincidentemente un tiempo que marca el final de la oligarquía terrateniente, debido a las acciones de la dictadura velasquista] presentan un mundo andino nuevo en la literatura peruana. Este mundo es representado a través de unas sutiles indicaciones culturales relacionadas, sobre todo, con la presencia viva de la lengua quechua, que incluyen un contenido y dosificado léxico en relación con la toponimia, la flora, la fauna, los oficios, la vestimenta, etc. [...] También la música andina tiene un papel importante en la construcción del ambiente [...] y la inclusión de canciones en quechua como el yaraví y el huayno. Y, sobre todo, son los personajes los que contribuyen con mayor originalidad a una nueva visión de los Andes [...]” (Martínez Gómez 2001). Como explica la autora, estos nuevos rasgos, la presencia viva del quechua, la música, los bailes, los personajes, entre otros, son los que han hecho que se haya innovado el estilo de describir a los indios y narrar sobre ellos. Por otro lado, la experta también nos revela que hay otro modo de ver a la comunidad andina, una forma que retrata al indio de una manera cerril y salvaje, y ésta puede ser vista en el conjunto de cuentos Las huellas del puma (1990), donde se muestra a la sociedad indígena desde los aspectos más violentos y rurales. Se observan, cómo no, sentimientos valiosos como la valentía, pero, finalmente, es lo bárbaro lo que triunfa. Este estilo, más reciente, es tan sólo otra de las formas recurrentes con las que se retrata a los indios en la literatura peruana. Hemos podido ver que los escritores peruanos han descrito la realidad del indígena de distintas maneras. Con las opiniones de los especialistas presentados, ahora es más factible responder a la pregunta hecha previamente en este texto. ¿Cómo se ha presentado al indio en la literatura peruana? La respuesta de esta pregunta es muy extensa, al igual que la literatura. Se ha pasado de una visión paternalista a una liberacionista. Claudio Bogantes nos introdujo la idea de tres actitudes literarias, en orden cronológico, con respecto al indio: el Indianismo, el Primer Indigenismo y el Segundo Indigenismo. La primera engrandece el pasado incaico, trata de reivindicar al indio y muestra los atractivos de su cultura, en ciertos casos también muestra las injusticias que se cometen en contra de los indios. El Primer Indigenismo, no obstante, toca el tema de la realidad indígena a fondo, pero desde la exterioridad, mientras que el Segundo Indigenismo se enfoca en la realidad indígena desde su misma cultura, narrando desde el interior. Nelson Manrique concuerda con algunas ideas anteriores, hablando también acerca de un indigenismo primitivo, que mira al indio de forma lastimera, y también explica acerca de la importancia de la ambigüedad en los relatos de temática indígena y serrana. Además, este autor menciona un tipo de literatura que ve al indígena no sólo con lástima, sino de una manera mucho más depresiva e inclemente. Más cruda. Luis Veres, por su parte, escribe acerca de dos estilos diferentes para mostrar al hombre andino, son dos formas que están en las antípodas y que se confrontaron en los años veinte: el estilo conservador, hispanista, y el estilo innovador, el vanguardista. Finalmente, fue el segundo el que perduró. Este mostraba al indio de una manera positiva y desde su propia cultura andina. Juana Martínez Gómez propone que se ha renovado la manera de ver al indio. Esta nueva visión se ha logrado al incluir elementos de su propia cultura. Además, nos indica que también existe un estilo que retrata al indio de una manera más rústica y agresiva. De igual manera, las maneras de retratar al inmigrante indio, que llega a la ciudad desde el campo, han sido variadas. Recordemos que, a partir de la década del cincuenta, durante la dictadura militar de Manuel Odría, demagoga y conservadora al mismo tiempo, comenzó la migración masiva de la sierra a la costa, la mudanza intensiva del campo a las urbes, y la literatura no podía dejar eso de lado. De formas positivas, y también negativas, ha sido mostrado ese indio que emigra a la ciudad, ya sea con compasión, o como un ser de espíritu emprendedor y animoso, o de una manera más burlesca y jocosa. Desde Aves sin nido, de Clorinda Matto de Turner, se inició una forma de ver al indígena como un ser injustamente explotado, y luego se comenzó a dejar de lado el paternalismo y el estilo se desarrolló. Paulatinamente, las formas de narrar fueron adquiriendo más complejidad, y se terminó mostrando al indígena desde el interior de su propia cultura andina. En décadas más recientes, este modelo ha continuado vigente, pero se le han añadido “ingredientes” nuevos a las historias. Bibliografía • BOGANTES, Claudio. “El Área Cultural Andina: dos Arguedas, dos cuentos, dos indigenismos”, Diálogos Latinoamericanos, número 002, 2000. Disponible en http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/162/16200205.pdf (26 Oct 2006). • BAYLY, Jaime. Y de repente, un ángel. Barcelona: Planeta, 2005. • CUETO, Alonso. La hora azul. Lima: Anagrama/Peisa, 2005. • MANRIQUE, Nelson. La piel y la pluma: Escritos sobre literatura, etnicidad y racismo. Lima: Sur/Cidiag, 1999. • MARTÍNEZ GÓMEZ, Juana. “Informe sobre el cuento peruano de finales del siglo (1970-2000)”, El Cuento en Red, Nº 4, 2001. Disponible en http://cuentoenred.xoc.uam.mx/cer/numeros/no_4/pdf/cer4_martinez.pdf (28 Oct 2006). • PALMA, Ricardo. Tradiciones peruanas. Editorial Navarrete. • VARGAS LLOSA, Mario. Conversación en La Catedral. Barcelona: Seix Barral, 1970. • VERES, Luis. “Panait Istrati y la literatura rural en Amauta”, Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 2001. Disponible en http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/panaii.html (29 Oct 2006). ** César Pancorvo Rosazza cesar_601@hotmail.com Escritor peruano (Lima, 1989). Estudiante de Ciencias de la Comunicación, especializándose en Periodismo, en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Realizó estudios de primaria y secundaria en el Colegio Trener de Monterrico y en el Colegio Markham. Publica artículos en la web desde los diecisiete años. Ha escrito dos novelas, inéditas, y un libro de cuentos. === El ideal de la Filosofía Julio Pino Miyar ======================== El maestro Ludwig Feuerbach, uno de los filósofos más importantes de la época inmediatamente posterior a Federico Hegel, retirado por décadas en la pequeña y hermosa ciudad alemana de Bruckberg, escribió de sí mismo que era un contemplativo anacoreta, pero no por ello desprovisto de un fuerte sentido práctico. Es necesario añadir que el espíritu práctico y el espíritu contemplativo poseen toda una serie de puntos válidos de contacto. La experiencia puede, sin dudas, revestirse con el ropaje de la reflexión, del mismo modo que la reflexión puede ejercer mejor su soberanía cuando habita en el interior de la práctica. Aunque es cierto que a veces todo se diluye en la práctica, del mismo modo que, en ocasiones, no somos capaces de sobrepasar el horizonte puro de la reflexión. Por eso es bueno no olvidar (arriesgando con esto una definición que no es mía) que el hombre es ese ser lógico, empíricamente perceptible, que posee el concepto de su propia existencia. Las deducciones lógicas de los individuos genuinamente contemplativos inciden a menudo en la realidad, trayendo con esto depuradas consecuencias prácticas. Los eventos prácticos se convierten, de esta manera, en situaciones de partida para la reflexión que debe sucederlos. Pensamiento conceptual que aparece, como razón inevitable, como consumación intelectual, distante y sosegada, de una serie de acontecimientos prolongados en el tiempo. En sus famosas “Tesis sobre Feuerbach”, Carlos Marx planteó elevar la razón práctica al rango de primacía que hasta ese momento había ocupado la teoría. Pero aunque es cierto que muchos de los problemas expuestos históricamente por la filosofía, no pueden ser resueltos desde el campo propio de la filosofía, sino de la práctica, es también necesario reconocer que no ha sido inútil que el pensamiento especulativo los planteara y se preocupara por buscarles una solución teórica. Aunque con esto se remarcara paradójicamente la insuficiencia de la teoría, abriendo paso a la razón política, que vendría a realizar, en el mundo terrenal, las más genuinas preocupaciones del antiguo mundo de las ideas: su contenido humanista, moral y las grandes inquietudes gnoseológicas del pensamiento clásico. La realidad práctica, que contiene las acciones de los hombres, implica además el tema fundamental de la libertad, como cuestión de valor electivo, en la que al hombre le es dado poder asumir una opción en particular, entre un número determinado de opciones. El hombre logra, por tanto, su libertad cuando tiene la capacidad moral de decidir correctamente y para eso necesita ser él mismo. Es decir, recuperar, desde su perceptible concreción, su universalidad moral y su razón política. Pero para eso necesita habitar una Ciudad política, que garantice sus decisiones y en la que florezcan las instituciones públicas y privadas. Si hacemos un seguimiento de las ideas de Federico Hegel, es en la Revolución Francesa (1789) donde pudiéramos ubicar los prolegómenos modernos al viejo sueño filosófico de la libertad política y económica, fundada a partir de un ideal moral. El Estado, la propiedad, la participación política son, en cuanto tales, estructuras y eventos de una misma totalidad social que, sometida al cambio y la transformación, se vuelve histórica y, por lo cual, es siempre contradictoria. Es como un gran movimiento, para usar un símil, en el que el hombre habita en la cima encrespada de la ola, sólo segundos antes de disolverse en el océano en el que completa su significado vital. Esto es una verdad hegeliana. Pero también es verdad que en ese pequeño microcosmos, que es el individuo humano, habita la verdad del todo, del mismo modo que un pedazo de naranja sabe como toda la naranja. Pues se aprehende en él el rigor de la totalidad empeñada. Es desde consideraciones como estas que se deberían repensar filosóficamente las relaciones de los individuos con el Estado, como inmanente a la actividad económica del hombre, al sufragio universal y a las verdades consensuadas. No se trata, por tanto, de decretar la muerte de la especulación filosófica, sepultada por el devenir concreto de la actividad política, sino de dotar a la experiencia humana de una racionalidad de índole filosófica, la cual, utilizando los viejos conceptos, se vincule, con nuevas herramientas, al proceso de cambio real que la propia filosofía exige desde milenios del mundo. No es por eso al triste funeral de la filosofía a lo que debemos asistir; es, por el contrario, a una optimista reorientación psicológica del espíritu humano, que resaltando el valor de la idea frente al mundo puramente empírico concreto, hiciera de la experiencia política la nueva tierra de promisión del pensamiento especulativo y se planteara pensar también lo objetivo, adecuando su lógica a la tarea de intelección, participación y transformación del mundo. A partir de Federico Hegel (la culminación en él de la Filosofía Clásica Alemana) y sus inmediatos sucesores intelectuales, Feuerbach y Marx, se entendió, en parte, la experiencia social y política de los siglos XIX y XX, como una compleja realidad histórica, en la que había encarnado polémicamente el pensamiento ideológico previamente concebido. Hoy quizás se le impone como misión a los espíritus especulativos volver a pensar a Hegel después de Marx. O sea, me explico: pensar de nuevo la Filosofía hegeliana después de dos siglos de práctica política, deducida de las consecuencias de ese pensamiento y su heterodoxa y bifurcada continuidad marxista; después del largo proceso social emancipador que dibujó el advenimiento del movimiento obrero (que hasta ese momento sólo había sido la plebe de París) con su líder Bafeus en tiempos de la primera Revolución Francesa (1789); de la revolución de julio de 1830 que llevó a una monarquía liberal al poder y entronizó en Francia el mundo de las finanzas; de la revolución de 1848 donde una comisión obrera en el palacio de Luxemburgo elaboró la primera legislación laboral; de la Comuna de París de 1871 que convocó un parlamento obrero; de la Revolución rusa de 1917 y sus avanzadas legislaciones en materia laboral y social... Hoy, a la luz de los trascendentales eventos ocurridos en la historia de dos siglos, el pensamiento reflexivo debería intentar nuevo dictamen. Digo, si eso es todavía posible; si la filosofía, y el pensamiento especulativo que la nutre, no han sido finalmente domeñados por los impositivos y triunfalistas dictámenes teóricos de una ciencia manifiestamente empírica, que todo lo mide desde el rasero de su razón práctica, fundamentada en la estricta observación objetiva y en el principio científico de certeza, en la acumulación de datos provenientes de la propia observación; mediante aquellas investigaciones teóricas que han traído, como inobjetable resultado, el desarrollo de las tecnologías y la expansión industrial, de consumo y de mercado que configuran un singular mundo burgués normado por la técnica y el trabajo especializados. El pensamiento contemporáneo nos presenta así un mundo cargado de positividad, donde la estructura material (socioeconómica) ejerce su tiranía sobre los individuos e instituciones civiles y políticas. El viejo sueño del capitalismo liberal de un mundo erigido desde la propiedad privada, la libre concurrencia económica y la democracia representativa, ha tenido que ceder paso a una realidad colmada por la materia mercantil indiferenciada y por el endeudamiento financiero que corroe los cimientos de la propiedad. La propiedad se ha volatilizado del mismo modo que el capital se ha centralizado, mientras que las instituciones políticas agonizan ante el impacto de los grandes intereses creados. Nos enfrentamos, de este modo, a un totalitarismo financiero y a un Estado que es su representación fáctica. El Estado no es ya lo que pedía Hegel que fuera: esa realidad jurídica y administrativa que representara las aspiraciones más generales de la sociedad, dotado de un carácter histórico y misional. Es que la conciencia crítica se convierte de hecho en una entidad ajena a las formas más usuales de pensamiento, porque la dialéctica de los acontecimientos, fundados en el carácter negativo y trasformador que ejerce la conciencia del hombre sobre las cosas, ha tenido que dejar paso a una mecánica económica que impone su enorme actividad sobre la más completa pasividad social. Cuando esto ocurre la filosofía queda desplazada, a la ideología sucede el funcionalismo pragmático, y los universales del pensamiento especulativo dejan de ser inteligibles. Como criterio opuesto a este estado de cosas se puede opinar que aun el pensamiento que pretende un máximo de realismo objetivo no puede evitar las generalizaciones, a la hora de manifestarse y exponer sus argumentos. El conocimiento humano no sólo tiene su origen en lo empírico sensible, a no ser que reconozcamos la sensibilidad de la intuición, de la percepción mental fundada en la aprehensión de la idea, como idea del mundo pero que lo configura, le da forma y lo hace inteligible. Para Hegel la objetividad era materia inerte. Sólo mediante el trabajo creador se puede despejar el camino que conduce a rehabilitar el mundo natural, como parte esencial de la experiencia y el hábitat del espíritu cognoscente. Pues si es realmente cierto que es sólo de los objetos que el hombre extrae sus ideas, es también cierto que es desde la abstracción que el hombre se relaciona con el mundo de las cosas materiales. Luego existe un primado de las ideas a la hora de relacionarnos con el mundo. El valor que le otorgamos a la experiencia práctica solamente es comprensible, si se acepta su inmediata correlación con el mundo de las ideas. No puede ser de otra forma. A partir de esto es que se puede plantear una vindicación de la filosofía, como filosofía del mundo y para el mundo. Como premisa que, al interactuar con la materialidad de los eventos, haga descender a la razón teórica de su antiguo cielo especulativo para que devenga en razón práctica. En razón filosófico-práctica y replantee con ello el valor virtual de la ideología. El gran universal de la filosofía es el hombre mismo, que es la realización concreta de sus propias postulaciones y de las categorías históricas que, en desarrollo, han aparecido como soporte de su concepción: La libertad; La adecuación moral de la vida; El ideal de igualdad y justicia, etcétera. La propia historia aparece entonces como una máxima generalización (un universal) del comportamiento social del hombre, entendido desde la mutación y el cambio en constante devenir. A este universal, que es la historia, se llega, como a todos, no por el camino de la percepción práctico sensible, sino mediante la intuición mental y la reflexión teórica. Y como todos los universales del conocimiento, es un campo primado para la especulación y el contemplativo discernimiento intelectual. La historia, su inteligibilidad como fundamento del pensamiento filosófico, tiende a revelar problemas básicos de la condición humana y es la principal forma en que se manifiesta la actividad social, pautada por el desarrollo de las formaciones económicas, las instituciones y concepciones que emergen de su suelo. Hegel concebía la historia como un lento proceso de humanización (hominización) fundado en el trabajo conjunto, el diálogo y las instituciones comunes de cada hombre con el resto de los hombres. Es en la historia que todo adquiere su máxima realización. Y es además en la historia que todo cobra un carácter transitivo, relativo, donde todo puede ser ampliado, modificado. Se trata, por tanto, de comprender en la historia el valor positivo de la negatividad, como agente de cambio, de transformación, de liberación del potencial humano, que, al negar, laboriosa y dialécticamente, al mundo, lo afirma a un nivel más alto. De la misma manera que el mundo, en su material negatividad, enajena la actividad humana, derriba sus instituciones, pone en crisis su pensamiento, limita su libertad o la hace imposible, para obligar al hombre a buscar una solución en el terreno de las ideas, la especulación teórica, en la paciente espera subjetiva que el ciclo de la negatividad culmine en una afirmación que lo vuelva a implicar en la trasformación, no sólo política y económica del mundo, sino también moral. Parafraseando las palabras de Mefistófeles del Fausto de Goethe: “La historia es ese espíritu que siempre niega”. Entre tanto, el propio Fausto deviene en la afirmación que se produce cuando la negación histórica ha sido, a su vez, negada por la consciente actividad teórica-práctica. El viejo espíritu judío, expresado bíblicamente en las ideas del Antiguo y el Nuevo Testamento, implicó, desde sus orígenes, tanto para el poeta Goethe como para los pensadores Hegel y Marx, el sempiterno tema de la salvación como salvación en la historia; como salvación individual y colectiva en el contexto de un proyecto histórico, frente a aquello que el propio Hegel llamara el “Calvario de la historia”. Es decir, concebida como una composición dramática, la cual se renueva, de generación en generación, y donde se escenifican las pasiones y razones de los hombres, y donde nosotros mismos somos, en este momento, sus personajes. La idea de un mundo mejor es una de las principales formas de que se reviste la racionalidad histórica. Racionalidad que descansa sobre las ruinas mitológicas del paraíso perdido; la arcadia bucólica; el utopos filosófico. Razón que nos remite a la reminiscencia de una estructura social altamente gratificante, que quizás nunca se produjo como tal en el tiempo de la historia, pero que habita entre nuestros despojos psicológicos, como fundamento originario del pensamiento humano, de su arcano ideal político. Hegel pidió, frente a la dispersión histórica que padecía la nación alemana, y como razones de peso de su propio espíritu, que el pueblo fuese hijo de la constitución y del Estado. Para ello se remitió al bello ideal griego: la cosa y la razón públicas y privadas, mas aportando la idea del compromiso con el bienestar general, teniendo en cuenta, para eso, las necesidades individuales y colectivas. Es decir, aceptando el valor socialmente “negativo” de la interioridad psicológica de cada persona y sus específicas opciones (libertades) materiales. El planteamiento filosófico de Ludwig Feuerbach de devolver al hombre aquellas nociones trascendentales que le fueron conferidas erróneamente a Dios, trae aparejada la tarea de pensar al hombre esencialmente como individuo, como personaje insustituible del drama histórico. Y es que la tarea principal de la Filosofía, para expresarlo en unas pocas palabras, debería estar dirigida al ideal del mejoramiento progresivo y delicado del ser humano. En resumen, la empresa pedagógica de la Filosofía, como la concebían Hegel y sus clásicos griegos, debe quizás partir de presupuestos como éstos. Ya que la verdad del ser individual es intransferible, aun reconociendo su constante precariedad; su dolorosa finitud; su frágil relatividad... Tal vez por eso mismo. ** Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** La oreja erótica de Van Gogh (extractos) Carlos Vásquez Zawadzki *** La muerte no tiene permiso Gabriel Rimachi Sialer *** Poemas Delfina Acosta *** El redondel Javier Martínez *** Poemas Daniel Abelenda Bonnet *** Atrapado Mónica Maud *** Algun día no estaremos Augusto Rodríguez *** Hoy por la tarde la enterramos Carlos Wilfredo Trejo *** Mucho tiempo después querido Mao Zedong Gloria Mendoza Borda *** El encuentro Rocío Zambrano Morales *** Cuatro poemas María Cristina Pizarro *** Última reyerta Saraí Martínez *** Mudanzas (extractos) Freddy Borges *** Dos cuentos Marcela Adaros Rojas *** Poemas Lucía Angélica Folino *** Pequeños olvidos Jorge Arce Hernández === La oreja erótica de Van Gogh (extractos) ============================== === Carlos Vásquez Zawadzki =============================================== La oreja erótica de Van Gogh Carlos Vásquez Zawadzki Poesía Ediciones Dadá Cali (Colombia), 1999 ISBN: 958-33-1324-6 112 páginas “¿Quién eres, de qué gente y país? ¿Dónde son tu ciudad y tus padres y por qué maravilla bebiendo el brebaje no fuiste hechizado?” Circe y Homero TE ENCUENTRO en su voz nocturna: Música de labios y miradas. Viajas con Ulises desconocido, inclinada hacia el agua tierna en sus ojos húmedos de Amor. Viajas y chapoteas tu vida en este charco de nuestro canto. Viajas hasta tus orillas y me invitas a su eternidad. Viajas alrededor de un punto sobre el diario placer imposible. Y me encuentro nocturno en tu voz. Labios y miradas de música. === Y TODO QUEDA ATRÁS como la sal de las míticas estatuas adormiladas que sólo corrompen dioses perversos en las noches de Walpurgis que terminaron de morir asociados a la disolución del Alfabeto del Amor... === I ENCUENTRO tus palabras en mi garganta yhablo de realidades memoriosas II Adivino fuego y cicatriz del presente en tus miradas que sostienen mis ojos III Adelanto tu libertad ya madura como la prisión azucarada de la uva IV Alcanzo a beber el resto de caricias en el pico de botella de tu boca V Coincido con el giro del trompo blanco en los dedos cifrados del deseo VI Levántome sobre tu piel elevada de pasiones y siento habitar mi cuerpo VII Acumulo precipitudes y decisiones: el Amor justifica sus consecuencias VIII Señalo un punto dentro de tu piel que luego alcanzo a dibujar y borrar IX Rimo la risa de tus palabras que siempre ríen de último y mejor... === “Libro, déjame libre”. P. Neruda NO ACEPTO el silencio de los libros tu cuerpo escrito por hipócritas juglares y deseo leerte en el bullicio del Amor cantado cantado por todos los poetas del olvido que viven arrinconados arrinconados viven en tus secretos y girando y girando alrededor de tu cintura y cayendo y cayendo como guerreros vencidos y muriendo y muriendo de leerte en mis manos mis manos que te piensan mis manos que te dibujan sin huellas === “...il est l’approbation de la vie jusque dans la mort”. G. Bataille EN LA INTERSECCIÓN erótica cruce enigmático de todos los caminos nos encontramos... ...hasta la Muerte! === ROBO TUS IDENTIDADES FABULOSAS, intimidades del placer poseído en el presente. Robo tesoros de muerte ignorada. Robo piel y palabras y realidades. Robo la pasión, y toda pérdida. ¡Robo el saco roto de tu cuerpo! === IMPÚLSAME hasta la insensatez, desde las superficies de tu cuerpo, hacia el silencio de los ceros, rozándome presente, punteándome, apoyándote sin pies de verso, en el estallido del lenguaje. === IMPÚLSAME hacia el presente totalizante Amor rezagado Amor retenido en la Moral donde no logre alcanzarnos la Idiotez, ¡el ser unido en cualquier Apocalipsis! === PULSA en mis deseos de tu cuerpo abierto interminable despunteado sueños y locura. === ALREDEDOR DE TU CUERPO de tu boca que afirma la negatividad palpitante de la muerte, como en un círculo respirable giro en el silencio de las palabras escandalosas del placer sentido me rodeo de tus labios sonoros en mi nombre sonoros en el estallido de mi piel, sonoros en los gestos habitados de mis manos sonoros en el estruendo de mi cariño, sonoros del oro del presente necesario... === HOY terminan mis silencios futuros hoy soy boca delirante que muerde las palabras encerradas en la Torre de Babel de tu cuerpo. ** Carlos Vásquez-Zawadzki cvasquez_z@cable.net.co Escritor, dramaturgo y poeta colombiano. Fundador, director y editor de las revistas Poligramas, CaliArtes y Plumadas, así como del grupo Teatro Abierto. Ha publicado los libros Diario para Beatriz, La oreja erótica de Van Gogh, Tercer laberinto, Ensayos de teoría literaria, Trabajos poéticos, El reino de los orígenes (ganador del Premio Internacional Manuel Cofiño), Estanislao Zawadzki, Voces y diferencias, Cartografías culturales y País de memoria —diálogos con Arturo Álape. Tiene una maestría doctorado en la Universidad de Tolouse (http://www.univ-toulouse.fr). Es profesor titular de la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co), donde cofundó los estudios de comunicación social en compañía de Jesús Martín Barbero, la Escuela de Artes Escénicas con Enrique Buenaventura y la Escuela de Literatura, y fue el primer director de Estudios de Postgrado en este campo. === La muerte no tiene permiso Gabriel Rimachi Sialer ================ —Van a despedir a alguien más. —¿Cómo sabes? —Mira la ventana del jefe. Van a despedir a alguien más. El murmullo se extendió como una ola por sobre nuestras cabezas. Pensé de inmediato en los pagos atrasados al seguro, la cuota de la casa, la luz, el teléfono, los colegios de los chicos, los anticonceptivos de Chaz (tan rica, tan tetona). ¿Qué haría en la calle? ¿Volver a vender tapetes y plumeros casa por casa? ¿Soportar otra vez el sol en la nuca, en los hombros, en los testículos que se sancochan al mediodía en el asfalto? ¿Volver a la angustia de los cincuenta centavos para el pan de todos los días? Julio se acercó y me pasó la voz, tenía los ojos vidriosos y los párpados hinchados, la boca reseca. —Vengo de la diálisis —murmuró—, si me despiden me muero. ¿Ya sabes quiénes se van? —No —respondí—. En un rato seguro los llamarán pero no te preocupes, no nos botan por la antigüedad. Además las cosas están cada vez peor. Chaz ya no sabe qué inventar para el almuerzo, este trabajo es todo lo que tenemos y las ventas de Oriflame, nada más... y digamos que las amigas de Chaz no son de gastar mucho en cremas... ¿Tú estás mejor? —Algo —dijo tocándose el bajo vientre. Se palpó—. ¿Tú qué crees? Creo que lo mejor sería irme a los Estados Unidos, hacer plata y volver para poner un negocio, una bodeguita, qué-sé-yo. Al menos si un día me muero... —No digas eso, aún te falta hacer un millón de cosas. Ven a casa el domingo, Chaz preparará estofado, trae a Ximena contigo. —¿Qué llevo para tomar? —Nada. Ya debes tener muchos gastos con la diálisis. —Muchos... —suspiró Julio—. A veces pienso que debería morir de una vez, al menos así Ximena podría cobrar el dinero del seguro y viviría mejor y los chicos... —Ya cállate o te golpeo los riñones con la llave inglesa, ¿ok? —Ok, creo que te llaman. Era cierto. Desde la ventana del jefe una mano se agitaba invitándome a subir. El mundo se me vino encima. Todos detuvieron sus labores por unos segundos, algunas veces era así: te llamaban para que leyeras una lista con despedidos o para que hagas el trabajo sucio de hacerlo tú mismo e invitar a que pase por caja el desdichado. El pabellón estaba lleno. Algunos fumaban despacio. Una señora vendía café y sánguches de pollo y luego anotaba los nombres del cliente en su libreta. A fin de mes nos esperaba a todos en la puerta con sus hijos. Al que no le pagaba ellos lo acompañaban hasta la esquina. Entre nosotros sabíamos que esos tres habían sido policías. En fin, cada quien se gana la vida como puede. Las señas continuaban y ya algunos mostraban una incomodidad por mi demora. Pero es que realmente no quería ir. Tenía miedo de perder el trabajo. Quién no le teme a eso. Giré y caminé entre mis compañeros. Hace menos de dos años éramos ochocientos. Hoy apenas quedamos doscientos cincuenta. Las computadoras hacen el mismo trabajo y sin errores, no les pagan sueldo, ni seguro médico ni nada de nada. Tengo ocho años en esta fábrica. Ocho largos años que se han pasado volando... mientras me hago más y más viejo y siento que el calor de las calderas ya me afecta los intestinos. Al llegar a la oficina del jefe me persigné, ya todo está en tus manos, Señor. —Señor Becerra, vengo como mandó usté. —Siéntese, por favor, tenemos que conversar. Tomé asiento. —Mire, señor, para mí esta situación es espantosa, cada vez que vengo a trabajar encuentro un memo con alguna orden que un cojudo dicta a su secretaria para que me joda todas las mañanas —destapó un antiácido y lo echó en su vaso con el estampado de una vaca, lo bebió de un sorbo—. Hoy es un día de esos, ¿me entiende? Acá ustedes me mientan la madre como si yo fuera el responsable de los despidos y no es así. Yo también soy una víctima en este asunto —se llevó un dedo a la nariz y empezó a buscar algo en ella— por eso es que lo llamé. ¿Ve ese sobre? —Sí, señor... —el sobre estaba algo grueso, a lo mejor ya tenían lista mi liquidación, un frío de muerte se apoderó de mi nuca. —Bueno, pues, en ese sobre está una carta de despido con la orden de cobro de los días adeudados y del trámite que haga el contador para sus beneficios de ley. —Entonces... —dije mecánicamente— ¿estoy... despedido? El jefe me miró directamente a los ojos. Habíamos ingresado al mismo tiempo y éramos parte del grupo de antiguos de la fábrica. Creo que alguna vez almorzamos juntos y mi record de asistencia era impecable. No era justo salir así. —Por el tiempo que nos conocemos seré franco con usted. Hemos revisado la producción de nuestra fuerza de trabajo y vemos que algunos han reducido terriblemente su record. Como sabe, no podemos hacernos de esos costos que pueden dañar aun más la fábrica. Usted ha bajado mucho su producción... igual que su amigo Julio. —Puedo esforzarme, señor Becerra, le prometo que... sólo no me bote... este trabajo es todo lo que tengo. —Sólo entienda que yo no lo estoy botando... la producción se mide, usted sabe, pero mire: sólo hay una solución. La orden dice “O usted o el señor Julio”. —... —Usted decide. Pensé por un rato que esto era una broma. No podía ser así. Julio era amigo mío desde hacía 23 años, su familia era como mi familia y pasábamos las navidades juntos. Y se estaba muriendo. No podía hacerle eso. ¿Cómo quedarían sus hijos? ¿Y los míos? ¿Qué me diría Chaz cuando llegara a contarle que escogí entre Julio y yo? ¿Acaso entendería? —Señor Becerra, usté me pone en una situación muy complicada... Julio es mi amigo desde hace muchos años y usté sabe que se está muriendo... no podría decidir algo así, yo también necesito trabajar... —Lo lamento, amigo... pero esas son las órdenes. Tome el sobre y piénselo. Si decide por Julio, déle el sobre a él. Y si no, sólo llene sus datos. Tiene hasta la salida para decidir. En verdad lo lamento mucho pero así son las cosas. No depende de mí. Yo tomé el sobre pero sentía que jamás podría hacerle algo así a Julio. ¿Y mis hijos? ¿Y mi mujer? ¿Y mi vida? Al menos estaba sano pero... y los colegios y las píldoras y si alguien se enferma y si algo sucede y... Por otro lado Julio se estaba muriendo, gastaba más de lo que ganaba en medicinas y esa maldita diálisis, los exámenes... tanto trabajar para no tener nada, carajo, qué decidir... a veces la vida no es ni siquiera como en las películas... Julio se acercó rápido, estaba preocupado. —¿Y? ¿Qué te dijo? —Nada —respondí—. Parece que hoy no hay despidos ni nada, sólo era para entregar estos papeles en una agencia, un mandado. —Ah... bueno, me voy a trabajar. Ya nos vemos el domingo, ¿no? Hoy salgo temprano porque tengo chequeo. —Ya. Está bien. El domingo entonces. Temprano. Nos vemos. —Nos vemos. Gracias por el estofado, me gusta mucho el estofado. Julio se alejó caminando como en un bailecito de Cantinflas. No podía hacerle eso, decidir entre él o yo. Pedirle a la muerte permiso para ejecutar su labor y no tener remordimientos. En uno de sus bailecitos, Julio se llevó las manos al ombligo, exageró en un movimiento, creo. Sonrió, me hizo una seña y se alejó. No me atreví a decirle nada. Sería demasiado cruel. Pero las computadoras no entienden de emociones, ni los jefes, ni los jefes de los jefes. Quise levantar el brazo para despedirme pero al ver que se iba no pude hacerlo. Nadie se despide de un cadáver que se aleja. ** Gabriel Rimachi Sialer gabrielrs@gmail.com Arqueólogo y escritor peruano (Lima, 1974). Estudió arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), donde siguió cursos de literatura como alumno libre. Ha publicado los libros de cuentos Despertares nocturnos (2000), Canto en el infierno (2001), El cazador de dinosaurios (2003) y El color del camaleón (2005), las antologías de cuento Nacimos para perder. Simplemente cuentos (2007) y 14 fantásticos. Cuentos extraordinarios (2007). En 2004 fundó el sello editorial Casatomada, orientado a editar narrativa clásica y contemporánea. Ha sido redactor en algunos diarios de Lima y colabora con páginas virtuales dedicadas a la literatura. Dirige talleres de escritura creativa y el área de redacción periodística de un canal de televisión. === Poemas Delfina Acosta ============================================ *** Mi reino Mi reino es de los astros misteriosos, del fuego que susurra en el ocaso. Se me figura milagrosa tela el cielo con su azul iluminado. Conmigo no es el hombre sino el ángel. Su sombra se hace mies en mi costado. Él busca de mi luz el santo norte como la brisa cuando es mi rebaño. Mi reino es de las olas de la mar que nunca al pensamiento dan descanso, de las estrellas fijas en los ojos pues son criaturas de un querer muy manso. Si llueve es porque lluevo lentamente y si amanece es porque ya me aclaro. Cuando anochece y no aparece el cielo el viento de mi reino está callado. *** La puerta Cualquiera llama a mi pequeña puerta. Cenar suelo con reyes y mendigos. Ay, cómo me atareo en repartir en dos iguales partes lo servido. Y es entre gente que a mi casa llega contándome unos casos divertidos, cuando me acuerdo yo de tu anunciada visita, bienamado, y ahorro el vino. Mi hogar aseo día a día y pongo sobre la mesa aroma de jacintos. Mientras te aguardo, ¿quién también te aguarda? Y si tú llegas, ¿cena quién contigo? Señor, que me confundes o enterneces con tus palabras puestas en mi oído. ¿Las cosas que me dices son las mismas que oyen las otras y les da lo mismo? *** Poesía Sólo tu voz es dulce, poesía, porque por ella he sido yo narrada. Con tierna obstinación tus ojos pones donde clavé, vencida, mi mirada. Ya te mandaron a morir, mas tú como una flor del campo te levantas. La hoguera preparada para ti en tus lozanos pétalos se lava. Porque eres mustia entre las bestias todas, garza de invierno, yo te siento hermana. Vestimos un amor desesperado, que nos desnuda el pecho y las espaldas. Debajo de borrascas vas y vienes como una cabellera de palabras y enferma caes de capullos nuevos, de aroma fresco y pena enamorada. *** El verdadero mundo Recuerdo el viento claro de otras tardes. Tocando castañuelas prodigiosas le daba larga cuerda a mi niñez. Yo le pasaba alegre mis cabellos, mi falda, y él, jugando, se los daba al perro que ladraba tras de mí. Correr, reír, morir de golpe sobre el liso pasto, la colina aquella, el verdadero mundo a la intemperie en donde el sol echaba mil monedas. Después, de flores sucia todavía, volver a la casona mansamente. Mi voz quedó colgada de las ramas. Mis ojos se vaciaron en garúas. También perdí mi nombre. ¡Nada! ¡Nadie! Soy yo sin la niñez de mi alegría. ** Delfina Acosta delfina@abc.com.py Poeta paraguaya (Asunción, Paraguay, 1956). Su primer poemario, Todas las voces, mujer..., obtuvo el Primer Premio “Amigos del Arte”. Integró el Taller de Poesía “Manuel Ortiz Guerrero”, dando a conocer algunas obras en publicaciones colectivas. Publicó el poemario La cruz del colibrí, con prólogo de la poeta Gladys Carmagnola; reunió en el libro El viaje sus cuentos que obtuvieron premios y menciones en concursos literarios. Su obra Romancero de mi pueblo mereció el segundo premio “Federico García Lorca” y su poemario Versos esenciales, dedicado a Pablo Neruda, obtuvo el Premio Pen Club del Paraguay. Su último libro, Querido mío, obtuvo el premio “Roque Gaona” (2004). Sus obras (cuentos y poemas) están incluidas dentro de numerosas antologías nacionales y extranjeras. Es columnista del diario ABC Color (http://www.abc.com.py). Dirige el Taller de Poesía de la Manzana de la Rivera. === El redondel Javier Martínez ====================================== Para Manuel Cabesa y Erick Lugo, amigos recién creados. “Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche...”. (“Las ruinas circulares”, Jorge Luis Borges) Aún podía escucharse el retozar de las aves en las plazas de la ciudad. Los grandes almacenes permanecían cerrados. El tráfico comenzó a despertar. Un auto se pasó una luz roja dejando a su paso una estela pestilente. Un bulto alargado de periódicos y cartones se agitó en la acera. Del extremo menos pensado asomó un par de ojos trastornados por los rigores de la noche. A su lado, dos perros saqueaban un contenedor de basura. No lejos de allí, acodado en una mesa del bar El Redondel, Manuel, bibliotecario de la Agustín Codazzi, balbuceó desde su undécima cerveza: —La hipocresía... Te digo que es ésta, y no otra, la base de la sociedad. Todo su complejo sistema se sustenta en este cimiento, tan sólido, que es casi imposible escapar a su influjo... A no ser que te conviertas en asceta y te confines a una ermita... Aunque lo acompañaba Javier, dirigía sus palabras a una silla vacía que tenía en frente. Eran los únicos clientes a esa hora de la mañana. El sol se colaba inofensivo entre los resquicios, caía con una luminosidad suave sobre los disecados animales amazónicos que decoraban las paredes, y que aún conservaban el frescor de la madrugada reciente. Javier, sentado a su diestra, lo escuchaba con una expresión exasperada. Hacía rato que Manuel había desatado un inexorable monólogo. —Se maneja la ironía en distintos niveles —prosiguió Manuel—. De ahí que el argumento del filme... —Pero, ¿con quién diablos estás hablando? —lo interrumpió Javier, también desde su undécima cerveza. Manuel lo miró con sorpresa. —¿Cómo? ¿No lo ves? —dijo Manuel, un tanto molesto—. Ya te he hablado de mi amigo cinéfilo. —Ah... Entiendo... Javier se inclinó hacia la silla vacía, escuchando con atención. Apuró su cerveza hasta el fondo, se secó la boca con el dorso de la mano, encendió un cigarro y se movió inquieto en su asiento. Miró a Manuel y soltó una bocanada de humo. —Erick está aquí, ¿verdad? —dijo al fin. —Sí —contestó Manuel. “Vaya con los amigos imaginarios de uno”, pensó Javier, “no contentos, crean los suyos propios y, a fuerza de mencionarlos, hay que admitirlos. Se presentan sin invitación y encima tienes que brindarles”. Dejó el cigarro en el cenicero, se volvió para buscar al propietario, que le decían Figura y había llegado al país desde algún lugar del remoto Sur. Vivía allí, y rara vez abandonaba el local, salvo cada fin de mes para cambiar todas las bombillas de afuera sin que éstas estuvieran fundidas. Era un hombre de mediana estatura y tez pálida. Tenía los ojos deslumbrados y el cabello blanco por completo. Cuando lo encontró, Javier le mostró tres dedos de su mano derecha. —Ahora pide tres cervezas y lleva rato solo —dijo Figura a un hombre entrado en años que acababa de sentarse a la barra y bebía su primera cerveza. El hombre escribía en un papel. Levantó la cara. Tenía un párpado caído y la mirada como de invidente. Las cejas pobladas y canosas, alborotadas como por un viento fuerte. El cabello, con algunas hilachas de canas, relamido hacia atrás. A pesar de la asimetría, su rostro era sereno. Vestía traje negro y corbata amarilla con lunares marrones. Si bien por la barra de El Redondel desfilaba todo tipo de personajes, era raro ver entrar a alguien trajeado de modo tan impecable. Figura parecía no darle mucha importancia a esto. Creía no conocerlo, pero le resultaba familiar. —Por lo que habla tiene como amigo a un fantasma bibliotecario, o algo así —continuó Figura, señalando con la boca la mesa que ocupaba Javier—. Pobre —movió la cabeza de un lado a otro—. Está loco, pero es un buen muchacho, un aspirante a escritor. Lo conozco de hace poco. Paga sus deudas. Siempre que pague, no tengo problemas en complacerle los desvaríos etílicos y soportarle los delirios literarios. Figura sacó las cervezas del congelador, las destapó y salió de atrás de la barra. El hombre lo siguió con la mirada. Sorteó algunas sillas y depositó las botellas sobre la mesa que había señalado. Ésta se hallaba desocupada, pero repleta de cervezas sin consumir. Dijo algo que el hombre no alcanzó a oír por el volumen de la rocola. Tomó el bolígrafo que llevaba en una oreja y anotó en una libreta que luego guardó en el bolsillo de la camisa. Apoyó la mano en el respaldo de una silla, se inclinó un poco, soltó una carcajada y regresó a la barra. Figura levantó la botella del hombre y pasó un trapo para secar la superficie. La botella estaba casi vacía. —¿Quiere otra? —Preguntó Figura. —Si es tan amable —contestó el hombre. Figura sirvió la cerveza. Él hombre sonreía. Se advertía cierta ironía en esa sonrisa, como si conociera algún secreto. —¿Nos conocemos? —indagó Figura. —Es muy probable —repuso el hombre. —¿Cómo dijo que se llama? —Aún no le he dicho mi nombre, pero si usted quiere, puede llamarme Borges. Mis amigos me llaman así. —Con que Borges, ¿eh? El hombre dio un sorbo a su cerveza, se inclinó sobre el papel y siguió escribiendo. Figura no hizo más comentarios y se puso a ordenar unas botellas vacías detrás del mostrador. Al terminar su bebida, el hombre dobló el papel y lo guardó en un bolsillo interno del saco. Se puso de pie, buscó la cartera, extrajo un billete y lo dejó sobre la barra. Se despidió de Figura y caminó hacia la salida. Se detuvo en el umbral pero no se volvió. Una enigmática sonrisa se dibujó en sus labios, salió y Figura lo perdió de vista al fundirse con el resplandor matutino. Mientras tomaba el billete Figura se sintió traslúcido, ingrávido. No se alarmó. Era una conocida sensación de la niñez, aunque, pensándolo bien, no conservaba recuerdos concretos de esa época, sólo sensaciones, como la de un temor inveterado al fuego. Luego de un rato la sensación se desvaneció y la existencia recobró su peso habitual. ** Javier Martínez jmllerena@gmail.com Escritor venezolano (Barranquilla, Colombia, 1975). Reside en Maracay, Aragua. Textos suyos han sido publicados en medios de comunicación de la región, aunque su obra permanece mayoritariamente inédita. === Poemas Daniel Abelenda Bonnet ==================================== *** Moriré en Montevideo “Montevideo, tus calles con luz de patio”. J. L. Borges. Un atardecer cualquiera Invierno adentro —lo sé— La lluvia golpeando la ventana Ya sin luz las calles Rodeado de libros, Estaré demudado y solo Escuchando por última vez Las viejas canciones. Moriré en Montevideo —será tiempo entonces— Ya habré dicho mis versos Casi nada he guardado En el cofre del tiempo; Acaso algún abrazo amigo Partido por la distancia Acaso, ¡apenas!, alguna amarillenta carta de amor. *** Galileo, siglo XXI A Luis A. Carro El poeta apoya su pluma Sobre la hoja virgen —hasta que sangre— tinta negra, palabras blancas Y el Planeta vuelve a girar Sobre su eje de sueños Que ya han recorrido Más de media órbita El poeta escribe —aunque sabe— Que no está en Pisa Ni tribunal alguno Se tomará la molestia De exigir una retracción O quemar sus libros en la hoguera (la Indiferencia es arma de los Poderosos) Duro destino el mío —piensa— Sólo un puñado de amigos Esparciendo al viento Mis mejores versos Para atestiguar que intenté Mover al Mundo. El otro lado del día “Constantly risking absurdity / and death”. Lawrence Ferlinghetti. Cual acróbata de circo El poeta se balancea Peligrosamente en las alturas Al filo de la realidad Sus manos aferradas a una escala de versos, el poeta prueba el aire desafiando el vacío (¿de la vida?) Y vuelve a saltar sin red, intentando caer de pie al otro lado del día. *** El alfarero “Como el barro en las manos del alfarero, así eres tú en mi mano”. Jeremías 18:6. De greda parecen los dedos El torno gira rápido Entre los fuertes muslos Es húmedo el taller del artesano Allí abajo, a solas con Dios, sentirá crecer el día Mientras su sudor cae Sobre la arcilla húmeda. Moldea, redondea una vasija O se quiebra antes del horno Y entonces, el alfarero Volverá a empezar. ** Daniel Abelenda Bonnet smeineke@adinet.com.uy Docente, periodista y escritor uruguayo (Salto, 1962). Desde 1970 vive en Colonia. Es politólogo, profesor ayudante de historia de las ideas y ciencia política en la Universidad de la República (Udelar, http://www.universidad.edu.uy) y docente de idioma inglés en la Universidad ORT (http://www.ort.edu.uy). Se inició muy joven (1977) en el periodismo escrito de ese departamento. Fue corresponsal de medios como La Mañana y El Diario, y actualmente es columnista de Prensa Rosarina, la revista La Voz de la Arena y Revista Internacional Abrace. Ha publicado Historia de Tarariras (Editorial La Imprenta, Rosario, 2000) y Hombres de acción (La Imprenta, 2003). Cuentos suyos han sido incluidos en las antologías Nueva literatura argentina (Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires; 2006) y Cuentogotas VI (Bianchi Editores, 2006). Fue finalista del Certamen de Narrativa de la IMM con Manodepiedra y otros cuentos (2004). Su novela Secretos de Estado fue ganadora de una mención en el Concurso Anual de Literatura del MEC (2003). Su novela de aprendizaje en idioma inglés Cleveland (2005) y su poemario Ciertas canciones (2006) pueden leerse, junto con otros textos suyos, en Letras Uruguay (http://letras-uruguay.espaciolatino.com). === Atrapado Mónica Maud ============================================= Cuando decidí regresar, ella ya había desaparecido de mi vista. En su lugar, una imagen despavorida me contemplaba; fatigada. Inflamados los párpados; rojos. Retrocedí, con asombro. —¿Acaso no me reconoces? —escuché una voz, queda. ¡Esa voz!; me volví para mirarla. Tan afectada en mis médulas no podía emerger de aquella figura desquiciada, maloliente. No obstante: —¿No ves, querido, ya mis atributos? —insistió; la insolente. Volví a retroceder... hasta tropezar con indefinida frialdad. A mis espaldas. Ella siguió mis pasos, uno a uno. Restregué mis ojos, para alejarla. Con desesperación. La figura me emboscó. Sin respiro, sin tiempo, sin espacio rodé por la negrura de sus ojos. Enfrente de mi faz. No hubo más remedio que descubrirlos, sin parpadear, en la sequedad. Temblé; el derredor bamboleó bajo mis pies. Esas pupilas, hondas, encrespadas, transformadas: una agonía ausente despertaba. Era ella, lo advertí, sin evocarla. Era ella, hacia quien habría de retornar. Tras la locura. Me rebelé, entonces. ¡Esa deformidad de zarpas grises, de semblante surcado, de sangrante torso no podía ser mi amada! —¿Te asustas? —exclamó furibunda ante mi intento de despertar—. ¡Sólo sabes escapar! ¿Y esta noche... te asustas? —e imponiendo rencor en su expresión—. ¡Las maravillas humanas revuelven las aguas fétidas de la infinitud! Cada cual, querido, responderá en este piélago de obscenidades, incluso vos, también, yo —remarcó con cierta ronquera lastimosa—. ¿Vos... asustado? —rió. Forzada. —¿Quién sos? —me exalté—. ¿Sos quien persigue mis vigilias? ¿Sos quien pellizca mis manos en medio de las noches? —dije casi silabeando mis palabras—. Déjame, quiero despertar, ¿no me oyes?, ¡voy a despertar! Ella rió. A carcajadas. Sonoramente. —Soy, mi querido, tu obra de arte, la que pincelaste con día a día, trazo a trazo. Yo soy vos. ¿Te sorprendes? Yo soy vos; tu más perfecta prolongación, tu continuidad, y también, tu pasado, tu memoria, tu destino —calló repentinamente. Inhaló de la espesura negra del incienso nocturno. Me ordenó:—. ¡Da la vuelta! Como niño, le obedecí. El espejo se alzaba implacable. Me distraje en el escrutinio de mis mejillas, pálidas; de mis ojos. Nada hallé en ellos. Sentí alivio, confieso. —Me veo tal cual —le dije a la que esperaba, desenmascarándola, a través del reflejo del cristal—. No hay nada en mí —resolví. —Así es, querido, nada hay... ninguna otra visión más que un yo, que desde el cercano amanecer, ya no lograrás atrapar —hizo una pausa, gacha la cabeza—. Ponte de lado y repite la mirada —exhortó fijándome los ojos, desafiante—. Y te verás. Desnudo, por última vez. Un atisbo de curiosidad todavía quedaba en mí. Así lo hice, livianamente. Era un juego, una distracción. Convencido de que al final, vencedor, no vería más que un ojo, media nariz y un pómulo saliente. —¿¡Qué es esto que se desprende de mis espaldas!? —grité espantado—. ¡Quítate! ¡Quítate de encima de mí! Te advertí que me dejaras —sacudiéndome con torpeza, alcé el tono de voz. Ella volvió a reír. Lejana. —No estoy sobre de tu cuerpo, querido. La vislumbré en penumbras, a metros de distancia. —No te he rozado con mi piel, ni me apoyo ya en tus hombros. Helados —irguiéndose hasta levitar—. Ése sos vos, parte del monstruo que escondes por las mañanas; yo soy sólo una parte de él. Inexorablemente —y sonriendo diabólicamente:—. Si te pulverizaras ahora mismo. Tus carnes y las mías, manchadas; yo seguiría tu sendero. El fango sepultado... Ya no escuchaba. Me revolví. Debía despertar. —¿Qué dices? —retomé el aliento—. ¡Mujer presa del demonio! —con arrogancia. —Has vivido entre humanos, y apenas un humano sos —su ironía me enfurecía—. Te has arrogado la perfección y has olvidado el fuego sagrado. En la ambición terrenal, te has perdido. Las tinieblas del olvido has conquistado. Deja ya de soñar, no despertarás —concluyente, con gozo—. Te has condenado. Nadie lo ha hecho en tu lugar. Corrí. Corrí alocadamente. Por callejas sin salidas, en círculo, a oscuras, al tanteo. Maldije el haber regresado, maldije mi manía de regresar. Corrí y cada tanto, la túnica infernal me dibujaba, a ciegas. Ella ascendió; jadeante mi pecho; y me atrapó. Extrajo del combo de mis ojos, los tejidos tan besados. Los masticó. Con lentitud, saboreándolos, mientras explicaba: —Ya no lo habrás de necesitar. Ya has visto lo que debías. No volví a ver, obviamente... las montañas, las laderas, las gigantescas olas del mar. Los soles no se distinguieron nunca más de las noches, las páginas de mis libros se igualaron. Sobreviví quinientos solitarios años esclavo de la visión. Solo, vacío de mí. De vez en cuando despierto, y ella, despiadadamente real, me sirve el desayuno. ** Mónica Maud monicamaud@arnet.com.ar Escritora argentina (Santiago del Estero, 1962). Es docente y comunicadora cultural y educativa. Enseña crítica literaria y dicta talleres de escritura a jóvenes. También es responsable de un suplemento semanal de literatura en su provincia y está a cargo de una revista dirigida a los docentes. Ha colaborado con numerosas revistas digitales. Ha publicado el libro de cuentos Yo, sacrílega. === Algun día no estaremos Augusto Rodríguez ========================= Somos la escritura rebelde que el agua no se lleva. Las cuatro vides que conforman la página. Los días encabritados. Algún verso encendido. ¿Sabes adónde vamos? ¿Me recuerdas? Luis Armenta Malpica I Algún día no estaremos. Ellos vendrán a recoger las cáscaras, las frutas mordidas, el odio a la urbe, los espejos rotos de la ira. Las páginas en blanco donde se escribieron los mejores poemas a nadie. Mirarán subir y bajarse de autobuses a decenas de hombres que habrán perdido sus manos de tanto acariciar los cuerpos (de los muertos). Nos mirarán en viejas fotos amarillas con los filos quemados, con la misma extrañeza con que nosotros miramos en la noche a un bicho que se eleva en el jardín. Sabrán muy poco de nosotros, más que somos polvo en algún cementerio de la ciudad que nadie sabe dónde queda, ni tiene idea dónde está. II Ellos tratarán de rastrear nuestros pasos, descubrir las huellas digitales en tanto cuerpo amado y tratarán de descifrar cartas o manuscritos de nuestro vagabundo paso sin pena ni gloria por este mundo —hombres que se impusieron el milagro de ser felices pero que no pudieron ni siquiera llegar a sus orillas— y ahora sólo descansan varios metros bajo tierra. Hombres-calaveras, hombres-zoológicos, hombres-chimpancés, hombres-jaulas; seremos productos de investigación etnográfica y de publicidad en alguna percha al final de los supermercados. III ¿Quién nos oirá? ¿Los oídos del viento, el mar de leche o un pájaro que se anida en una nube? ¿O los niños que no saben qué es la muerte pero que, con sus lápices de colores, pintan a la muerte de sus escasas pesadillas? IV ¿Qué dirá Dios después de tanto bullicio? ¿O Dios estará enterrado en otro cementerio que nadie sabe dónde queda, ni tiene idea dónde está? V Nuestro corazón frío latirá de vez en cuando, sólo por angustia o por capricho, nunca lo sabremos; pero lo cierto es que latirá con suma fuerza, tantas veces que lo oirán en todas las esquinas de la urbe. VI Qué pasará con nuestros ojos, a qué ciegos se los donarán. Qué harán con nuestros recuerdos. Qué harán con nuestras manos que encendieron inviernos y sirvieron como rutas para los caminos del amor turbulento. Qué pasará con nuestras rodillas que sólo supieron en este mundo suplicar a los dioses días mejores en este mundo. Qué harán con nuestra voz, acaso se las darán a los mudos para que aprendan a gritar enloquecidos, como sus miserables dueños. VII Tal vez seremos la escritura rebelde que el agua no se lleva. O tal vez estemos condenados para siempre a vivir comos locos de remate entre las cuatro paredes de este mundo. VIII Viviremos al fondo del precipicio de nuestras camas. Viviremos con camisas de fuerza y en coma, amarrados a los vidrios de las horas. Tan sólo galoparemos con nuestros deseos en lugares parecidos al purgatorio. Seremos ángeles decapitados, ángeles asesinos, ángeles rufianes que sólo anhelan dialogar con nuestros muertos. IX Ellos buscarán en nuestras manos los últimos indicios o rastros de humanidad que nos quedan. Pero ya será tarde. X ¿Dónde quedarán nuestros signos o nuestras pocas señas particulares? ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === Hoy por la tarde la enterramos Carlos Wilfredo Trejo ============= Mi amigo sostiene entre los dedos un cigarro. Lleva la corbata floja, el saco arrugado y los zapatos llenos de lodo. Tiene los párpados entrecerrados, como si estuviera esperando alguna señal para revivir. Visitar el panteón nos ha dejado rendidos. Le doy unos golpecitos a la mesa y digo. —¿Entonces? —¿Qué te estaba diciendo? —despierta—. Al fondo suena la rockola. Música tropical. El ventilador del techo apenas y espanta el calor. Es una de esas noches pegajosas de verano a la orilla del mar. —Me estabas platicando de tu chica. —¿En serio? —parpadeó algunas veces—. ¿Qué dije? ¿En qué parte me quedé? —Dijiste que le gustaba sacarse sangre. —¡Ah, eso! —contesta dando otra bocanada a su cigarro—. Sí, le gustaba cortarse la lengua y besarme. Así, todo loco. Me besaba hasta que la herida se le cerraba. ¿Tienes idea de a qué sabe la sangre? Tiene un sabor extraño si la mezclas con saliva y tabaco. Al principio sabe buena, pero después de un rato sientes ganas de vomitar. Deberías probarla algún día. —Tal vez —digo. —Luego ella y yo hacíamos el amor hasta quedarnos dormidos. Grandes noches —da otra bocanada al cigarro y lo aplasta contra el cenicero. Afuera, las olas chocan contra las rocas, reflejando la luz de la luna. Tomamos Coca Cola con hielos porque el hombre del restaurante no quiso darnos cerveza. “No quiero tener problemas con la policía”, dijo. —¿Cómo se llama? —¬le pregunto. —¿Quién? —Ella. —¿Ella? —¬contesta—. Rosario. En realidad no dice “Rosario”. Mi amigo no puede pronunciar la letra erre correctamente. Nunca ha podido hacerlo. Lo que en verdad dice es “Gosagio”, arrastrando la gé. —También le gustaba dormir sin calzones y pedorrearse bajo las sábanas —saca un nuevo cigarro y lo enciende—. Muchas veces tenía que olerlos completos, uno tras otro. Ella sólo se reía de esa forma que siempre me pareció vulgar. —Una fina persona —digo. —Una fina persona —sonríe. Sus ojos se van apagando, como un hacha que desciende en cámara lenta sobre la cabeza del condenado. Me parece que va a quedarse dormido sobre la mesa, así que le doy un ligero puntapié. —Me decía que su sueño era trabajar en un teibol —abre los ojos grandes—, que soñaba con ponerse un par de tacones de plástico transparente y menearse sobre el escenario. Ya hasta había pensado en la canción que iba a bailar. Esa de “vientos de cambio”. Yo le decía que no hiciera eso, que ni lo pensara. Levanto la mano y le pido al mesero que nos traiga unos chilaquiles y otras Cocas. Luego me aflojo la corbata. —¿Dónde la conociste? —En su fiesta de quince años. Un amigo me la presentó. Yo iba vestido así como me ves... bueno, un poco más limpio. Veo la tierra de sus uñas, sus pantalones húmedos, su traje negro. Todo él doblado sobre la silla. Parece que estuviera cargando al mundo entero. —Al terminar su presentación y todas esas cosas —sonríe cansado— me acerqué a ella y la invité a bailar. A los veinte minutos nos estábamos besando, a los treinta nos perdimos en el baño. ¿Puedes creer que Rosario pensaba que esa noche era obligatorio que perdiera su virginidad? —Qué suerte que estuvieras ahí, ¿no? —Pues alguien ya había tenido esa suerte antes que yo, muchas semanas atrás. El mesero se acerca y pone los platos en la mesa. Sirve las Cocas en los vasos y nos da una a cada quien. Afuera, los camiones pasan. —Me pidió que la enseñara a manejar —dice—. ¿Puedes creerlo? Ni siquiera tenía la edad suficiente para que le dieran un permiso y ya quería conducir. —Mujer al volante... —Tuve que hacer milagros para que mi madre me prestara el carro; enseñarle buenas calificaciones en matemáticas, portarme bien en casa, ayudarle con el quehacer. Hasta que por fin me lo soltó. —¿No me digas que fue con Rosario con quien..? —Sí. La carretera estaba muy mojada esa noche. Un segundo estábamos en el camino y al siguiente todo el mundo se puso de cabeza. Los vidrios explotaron al tocar tierra. Las luces pasaban de un lado para otro. Recuerdo haber apretado los dientes y, una vez en el fondo de aquel barranco, mirarla con su boca abierta, como si estuviera gritando. No podía escucharla. Quise tomarla de la mano, decirle que todo iba a estar bien, pero no me pude mover. Me quedo en silencio. Ese accidente fue hace algunos meses. Recuerdo que los tuvieron que sacar con una de esas máquinas para cortar metal. La noticia del año en el pueblo. El auto se perdió por completo. Nunca antes habíamos hablado de esto. —Tres costillas rotas y una pierna. Dieciséis clavos de platino en la derecha, trescientas puntadas desde aquí —dio una calada a su cigarro—. Tuve suerte. Fue ella quien se llevó la peor parte. —No sabía —dije—. ¿Qué sucedió? —No me gusta hablar de eso —contesta—. Aún me hace sentir culpable. Me termino el resto de los chilaquiles sin decir palabra. Él apenas y los toca. Se lleva dos bocados y los mastica con lentitud, como si le doliera hacerlo. —Me quedaba junto a su cama —dijo sin apartar la vista de las ventanas—. Me gustaba mirarle los dedos de los pies y hablarle al oído. Me pasaba las horas contando las gotas que caían de su suero, rezando por que ella se pusiera bien. ¿Sabes cuántas gotas caen de una bolsa? Le digo que no con la cabeza. —Seiscientas. Como si fueran lágrimas que van a parar directo al corazón. Ese tipo de cosas te cambian, ¿sabes? Se detiene. Guarda silencio. Recarga el codo sobre la mesa y veo el humo del cigarro serpentear por sus dedos, bailar en el aire, subir y desaparecer en alguna parte del techo. Él sigue mirando hacia los autos que pasan a toda velocidad por la carretera. La música de la rockola ha dejado de sonar. —¿Te sabes el chiste de por qué los abogados no ponen su foto en el reverso de sus tarjetas de presentación? —dije, intentando cambiar de tema. —Ahora no, por favor. No me siento de humor. —Lo siento. Miro su corbata floja, su saco arrugado y sus zapatos llenos de lodo. Se me atoran las palabras en la garganta. —¿Qué vas a hacer ahora? —pregunté después de un rato. —Me voy para la capital. Ya no soporto seguir en este pueblo. Me asquea el mar. Soy joven, seguramente habrá algo para mi allá. —¿Y la Prepa? —Tampoco importa. Nada importa. Quiero largarme de aquí. *** Él y yo nos conocimos una tarde que el mar estaba picado. Él nadaba en lo profundo, alzando la mano para que sus amigos lo vieran. Yo miraba las nubes negras que comenzaban a cerrarse en el cielo. Sus amigos gritaron en el momento que ya no lo vieron. Se acercaron al agua pero no se animaron a entrar. Las olas brincaban como caballos. Lo que me hizo ir por él fueron las lágrimas de su madre, la manera en que ella se agarraba del delantal y lo estrujaba con fuerza. “Por favor, es mi único hijo”, decía en dirección a ninguna parte. Alcancé a escucharla. Me quité la camisa y sin pensarlo me eché al mar. La señora me recordaba a mi madre. El agua lo arrastraba hacia lo profundo. Él movía las manos hacia delante, pero no lograba avanzar. En su rostro había cansancio. Lo tomé de la garganta y volvimos a la orilla. Nos tomó un poco de tiempo, pero lo logramos. Su madre no dejaba de darme las gracias. “Lo hubiera hecho yo”, me dijo ella. “Pero no sé nadar”. *** —¿Qué hora tienes? —pregunta mi amigo. —Van a dar las diez —contesto, despertando de mis recuerdos. —Ya no tarda en llegar. Las personas en el restaurante platican, beben cerveza, chocan los cubiertos con la vajilla, se ríen, mueven las manos, fuman. A pesar de que ambos, mi amigo y yo, estamos llenos de lodo hasta las rodillas, nadie nos presta atención. —Mira —señala hacia la puerta—. Por fin. Una mujer entra. Es como mirar una mala copia de Salma Hayek. Lleva puesta una blusa blanca y un pantaloncillo rosa muy corto. No sé por qué lo usa. Las demás personas en el restaurante la miran y luego apartan la vista. Fingen seguir con sus asuntos. Estoy seguro de que sienten asco. Miro esas piernas deformes, una de ellas casi sin músculos, ambas torcidas hacia afuera. Las dos llenas de cicatrices, como si alguien les hubiera dejado caer cera caliente. Camina hacia nosotros, rengueando. Nos sonríe. Sabe que su apariencia resulta como una cachetada en el rostro. Quiero voltear, pero eso no sería correcto. Camina apoyada en un bastón. Sobre su hombro cuelga una pequeña maleta. Pienso en su accidente automovilístico y la miro. Imagino las tardes que ella tuvo que pasar en rehabilitación. Ahora comprendo por qué su sueño de bailar en un teibol ya no podría ser. La mujer se acerca y le da un beso a mi amigo. Luego, él me la presenta. Y por fin, después de tanto tiempo, conozco a “Gosagio”. —¿Listo? —dice ella. —Todo listo —contesta mi amigo. —Te espero afuera. Ya llega el camión. Ella me da la mano otra vez, vuelve a sonreír y da media vuelta. —Pues ha llegado el momento de decirnos adiós —dice mi amigo—. Cuando llegue a la capital y encuentre un sitio en donde quedarme, te llamo. Ya sabes que puedes visitarnos cuando quieras. Se pone de pie y se sacude el lodo del pantalón. Se coloca nuevamente el saco y aprieta el nudo de su corbata. Yo hago lo mismo. Busco con la mirada al mesero para pedir la cuenta. —¿Sabes? —dice—. Creo que después de todo sí quiero escuchar tu chiste. Su petición me toma por sorpresa. La gente ha comenzado a levantarse de sus lugares y a caminar hacia el camión que se ha estacionado afuera. Algunos ya llevan el boleto en la mano. Después de unos segundos, digo. —¿Sabes por qué los abogados no ponen su foto en el reverso de sus tarjetas de presentación? Él niega con la cabeza. —Porque si lo hicieran, los clientes no sabrían en cuál de los dos lados escupir. Y, por primera vez en todo el día, escucho su risa. —Muchas gracias —dice—. Lo voy a recordar ahora que contrate uno —sonríe con amargura. Guardamos silencio. Había llegado el momento de despedirnos. Lo miro unos segundos y lo abrazo. —Una vez más —le digo en voz baja—, mi más sentido pésame. Todos vamos a extrañar a tu mamá. —¿Qué le íbamos a hacer? —solloza—. Ya estaba muy enferma. Luego se cuelga la maleta en el hombro y camina en dirección a la salida. Lo hace con lentitud, mirando al suelo. Rosario lo espera. —¿Vas a estar bien? —le grito antes de que atraviese la puerta. —Yo creo que sí —contesta cansado. Y lo miro desaparecer tras la puerta. ** Carlos Wilfredo Trejo sol32_99@yahoo.com Escritor mexicano (México, D.F., 1977). Trabaja como encargado de compras en una compañía fotográfica. Su obra permanece inédita. === Mucho tiempo después querido Mao Zedong Gloria Mendoza Borda ===== Rita Puma no aparece en muchos documentos como la máxima figura femenina de la Sublevación del 23, todo por falta de investigación y estudio, los cargos contra ella son muy claros. Fue acusada de ser agitadora, propagandista, organizadora de los campesinos de Moho, sobre todo de ser una revolucionaria y haberse enfrentado valientemente... (Julio Mendoza Díaz) Hace tiempo que abrigo el ideal de sobrepasar las nubes y heme aquí subiendo las montañas Ching-Kang. (Mao Zedong) Mi querido poeta Mao Zedong en otro tiempo me vestí como tú di una lectura de poesía en Cuzco tu verde olivo se prendió de mis años de adolescente colgué un cuadro con tu rostro en mi cabecera mucho tiempo después querido Mao Zedong no pensaba escribirte en esta nueva ficticia Revolución Cultural un enjambre de abejas salidas de los panales nos condenaron nos empapelaron pero no pudieron juzgarnos somos la banda de las cuatro a lo Chiang Ching las santas de la historia las amordazadas en la miel de los dedos las aniquiladas las míticas las gitanas desde el fondo del dolor la poderosa Chiang Ching nos sonríe actriz y política acompaña nuestra vorágine internacional / Premio Nobel / famosa no lectora / fabuladora / ilustre con una inspiración a borbotones lejos de las moscas cerca de los grillos que reclaman un nuevo canto un invento un invento oh sagradas diosas lejos del origen primitivo una de las cuatro toma el nombre de Edith Lagos nos habla de Dora Oyague la joven desaparecida en tiempos de dictadura la otra tiene el coraje de hablar en la voz de Micaela sobre Rosalía de Castro o su madre actriz y la otra es la que lleva el nombre de Bartolina Sisa habla del destierro de la hipocresía no al descaro Bartolina Sisa heroína aymara si vieras estas nuevas contiendas y la otra y la otra soy yo miradme hablo en nombre de Rita Puma fabulosa revolucionaria andina me descubro sin temor mi nombre es Isadora Tipula Quispe me cambio de lentes para que las frutas de diosas bajadas de la memoria de los pueblos me pongan la medalla santísima reflejada en Santa Colonia la marginal símbolo enigmático y con un espejo lago de fondo importa que se reafirme el nombre de Edith Lagos importa que se reafirme el nombre de Micaela Bastidas importa que se reafirme el nombre de Bartolina Sisa importa que se reafirme el nombre de Rita Puma l a s l e g e n d a r i a s l a s l e g e n d a r i a s l a s l e g e n d a r i a s las que cambiaron la historia de las mujeres en las montañas como Tania las que no claudicaron las que no hicieron panfleto de la palabra como la pasionaria como Frida Kahlo compañeros compañeras del panal de mala fe de buena fe los recibimos con un texao florecido en la mañana azul no importan los mensajes que nos envían la mano derecha osa silenciar con ojos piadosos en el clamor de los pobres de mundo adentro prendamos el fogón que la paz de trinchera turquesa nos aguarda vamos a cantar la verdadera victoria de contar nuevas historias en la lectura y en la creación permanente dejar florecer cien flores* dejar florecer cien texaos dejar florecer cien kantutas brindemos a la mamapacha la luna con nosotras la luna somos cuatro las de la banda dejemos crecer cien palabras terminemos con la fantasía de cuenta cuentos modernos que la posmodernidad abrió puentes en los ríos de una nueva inteligencia y una nueva historia se construirá sin nombres como lo quería Borges entonces se borrarán los nombres entonces se borrarán personalismos sin repertorio tradicional sin incendios estallará el globo y sus parcelas pareceremos desflorados huérfanos florecidos en la copa de los árboles junto a los pájaros quedará una literatura poderosa con santas y con santos sin santas y sin santos con guayabas y repollos con lechugas y duraznos con cerdos y sin cerdos con uvas y sin uvas. * Mao. ** Gloria Mendoza Borda gmendozaborda@yahoo.es Escritora peruana (Puno, 1948). Estudió letras en la Universidad del Cuzco y educación en Huamanga. Es también profesora en la Escuela Superior de Arte Carlos Baca Flor, de Arequipa. Ha publicado Dulce naranja dulce luna (2001), Mujer mapa de música (2004) y Q’antati deshojando margaritas (2006). === El encuentro Rocío Zambrano Morales ============================== —Hola... —dijo él... —Hola... ¡Por Dios..! ¿Cuánto tiempo ha pasado?, ¿quince años? ¿Qué se supone que debo decir? No lo vio venir. Cuando finalmente estuvo frente a él la ciudad era una esquina... y tuvo que enfrentarlo. Después de muchas vidas. Hace tantas que ya ni recuerda. Y él le dice “hola” con aquella serenidad tan suya que tanto la irritaba... hace tiempo... mucho tiempo. Y de nuevo sintió el peso de la pérdida en su mitad ilesa, aquella que pudo salvar después del gran desprendimiento. Ser un lisiado espiritual no es fácil. Pierdes un pedazo de tu ser y no se ve, nada falta a simple vista, pero el alma se recuesta sobre el cuerpo como quien usa muletas para arrastrar la vida. Ahora, posiblemente, el ciclo se cerraría y la carga se haría más ligera. Así que decidió parecer risueña... hasta ocurrente, quizás. Parada nuevamente ante aquel hombre, nada parecía haber cambiado; los mismos sentimientos (contradictorios, como siempre), la misma emoción por la cercanía física... , aunque, no; esto no era del todo cierto. En realidad, todo parecía magnificado, la escena toda había ganado en intensidad y parecía flotar en otro plano, en una dimensión en donde nada más existía; y de ellos, se desprendía una emanación que los envolvía y que semejaba el renacer de dos almas sumidas en un largo letargo. Él interrumpió sus pensamientos: —¿Por qué no empiezas diciéndome cómo estás? Hace mucho que no nos vemos... Ya no la conocía; hace algunos años no hubiese necesitado preguntarlo. Lo sabría con sólo mirarla. No pudo evitar pensar, entonces, que siempre supo el camino a los secretos de su corazón y, aun así la había perdido. Ahora, después de algunas canas y un poco de sabiduría ganada con mucho esfuerzo, seguía intentando descubrir cómo y por qué había perdido su imperio sobre aquella criatura que llegara a abrirse el pecho con las manos sólo para que él reposara sobre su alma cálida. Se sintió un guerrero vencido y el cansancio de las muchas batallas libradas sin ella se reflejó en su rostro. Afortunadamente, la fórmula salvadora estaba andando; ese inexpresivo “cómo estás” que nos ayuda a mantener las distancias y garantiza los segundos precisos para elaborar la siguiente frase inteligente que nos ponga en control de la situación y demuestre lo equilibrados y mesurados que podemos ser, a pesar de todo. —Estoy muy bien, gracias —respondió ella con un poco de torpeza, le pareció—. Y a ti, ¿cómo te va? Como si le importara. Total, “le va sin ella”. A ella, por su lado, “le va sin él”. Cómo se puede explicar la inmensa desolación de perder lo que nunca se tuvo. Él nunca le habló de amor, jamás le leyó un poema, no le juró un futuro juntos. Pero a falta de palabras, que no siempre reflejan la verdad, ella escuchaba su silencio mientras la miraba fijamente con esos profundos ojos negros cargados de un amor que él nunca aceptó. Cómo podía no amarla y pasar tantas horas sólo mirándola, perplejo y fingiendo que la escuchaba hablar, cuando en realidad sólo se mecía al ritmo de su voz. ¿Cómo pudo no amarla? Si sólo con ella pudo sumergirse en los abismos más profundos del alma femenina, sin miedo a la caída porque siempre lo llevaba de su mano. Ahora quiere que le diga cómo está, ¡claro que está bien! Después de todo la vida no es pozo de tristeza sin fin donde se bebe sin parar. Tomamos nuestro sorbo de cicuta y seguimos el camino. El que se detiene pierde; el veneno corre por sus venas y lo sumerge en una postración emocional de la que difícilmente conseguirá salir. Sí... claro, estaba bien. También él, por lo visto. —Bueno... ya sabes cómo es. Mucho trabajo y poco tiempo para cualquier otra cosa. Pero no queda más... así es la vida... “... Así es la vida...”, Tono casual, justo el que buscaba. Ahora estaba listo para controlar su tempestad; aquellos torrentes de energía nerviosa que se iniciaban en los dedos de sus manos y le recorrían todo el cuerpo hasta estallar en su cabeza, dejándolo aturdido. “No importa, soy un jugador de póker”. Era un hombre de éxito; estaba en el mejor momento de su vida. Tenía que saber manejar un fugaz encuentro casual con alguien que se había ido hacía mucho de su vida. Sólo era eso, un encuentro casual y sin importancia. La razón era su fuerte, su guarida; gracias a eso estaba en la cúspide. Los sentimientos sólo nublan el entendimiento, amarran al suelo e impiden el vuelo cercenando las alas. Aquella mujer, por ejemplo, había sido importante para él en su momento, pero se había ido, ¿quién sabe por qué? Después de todo él nunca le prometió nada; entonces... ¡Qué demonios le había hecho para que lo abandonara de aquella manera tan absurda cuando más la necesitaba! Era su amiga, su compañera de tertulia, su refugio más íntimo, la que más había penetrado en los escondrijos de su ser. Bien. Ahora ya no la necesitaba, podía seguir de largo sin mirar atrás, pero antes y, por sólo un momento, “déjame tatuarte en mí para impregnarme de tu ser una vez más”. ¡Estaban tan cerca el uno del otro! Sólo tenía que levantar su mano para percibir su piel una vez más y delinear el contorno de su rostro lentamente: su frente, su pequeña nariz, sus labios, y sentir el aliento húmedo... suave... cerrando los ojos para leer con su piel —sin tocar, sólo sentir— y redescubrir ese lenguaje secreto, cómplice, jamás olvidado a pesar de la prolongada ausencia. Ausencia... ¡Dios... cuánta ausencia! ¡cuánta lejanía! ¡cuánta nada! —Así es. Parece que siempre estamos corriendo, con los minutos contados para todo. Si no nos tropezamos no te veo. Claro que no lo vio. De lo contrario no estaría allí, parada sin saber qué hacer con sus manos. Habría desviado la mirada hacia la primera vidriera en su camino para fingir que se interesaba en el precio de artículos que nunca en su vida compraría. Pero no había nada que hacer, su vida se había detenido, en aquella esquina, en aquel instante... y había que hacer lo imposible para empujarla, para obligarla a andar nuevamente. “Daría mis dos brazos por saber lo que estás pensando, lo que estás sintiendo ahora. Daría cualquier cosa por que por una vez en la vida... shhh... sin que nadie escuche... muy bajito, en mi oído... me dijeras lo que realmente fui para ti”. Pero no lo hará. No él. Podría decir, quizá: me dolió que te fueras así, de esa manera y sin explicaciones. Me heriste. Aún no logro entender por qué me exiliaste de esa forma de tu vida. Eras mi mejor amiga. Como era su costumbre, él interrumpió el curso de sus pensamientos: —Tengo una reunión de trabajo, pero aún es temprano, ¿me aceptas un café? “Acepta, por favor, acepta, acepta... nunca te resistías a mis pedidos. Por qué debería ser diferente ahora. No te vayas aún. No todavía. No sin haberte tocado siquiera la punta de los dedos con cualquier excusa, sin haber rozado sin querer tu brazo... sin...”. Estaba vacilando, estaba perdiendo el dominio de la situación. De qué podrían hablar en un café. Algún tema superficial, claro. Acaso del mal tiempo que se acercaba, de los amigos comunes que hace tiempo no veían. Calma. Él era un hombre centrado. Seguro de sí mismo. Sólo quería ser gentil. Por otro lado, después de tantos años no había asuntos trascendentales que discutir. Habían sido amigos y estaban contentos de verse... mentiroso. —Discúlpame pero no puedo. Estoy apurada. Tengo que recoger a los niños, buscar a mi esposo... dejé el carro en el estacionamiento sólo un momento porque tenía que hacer unas compras. “Vuélvemelo a pedir. Una vez más. Sólo una vez más... no me dejes ir así... no de nuevo”. No se engañaba; estaba consciente de que si se quedaba cedía el alma y la postraba a las plantas de aquel hombre tan fascinante como despiadado. “Estoy indefensa. Bebo del aire todo lo que tiene de ti, tratando de atrapar tu esencia, y si me tocas me convierto en sal. No me dejes ir. Sólo tócame, me esparciré en el viento y caeré como un suave rocío sobre tu piel para quedarme por siempre en ti”. Debía marcharse, lo sabía; también él. Ella al norte, él al sur. Pero unos minutos más qué daño podrían causar. Uno no iba a devorar al otro. Era sólo un café, en un sitio público, uno a cada lado de la mesa y... , los pies muy juntos... las manos se encuentran para tomar el azúcar... las bocas exhalan un leve vapor de deseo que se confunde con el humo del café... los pechos laten acompasados a un mismo ritmo... los rostros se aproximan bajo el imperio de la inexorable ley de la afinidad... los ojos de uno buscando su verdad en la mirada del otro... no se puede... hay prisa. “Y nunca dijiste que me amabas. Tampoco yo lo dije”. Su esposo la espera. Sus hijos la esperan. El tiempo acabó. “Clava tus uñas, mujer, en las palmas de tus manos y entrégalo. Su camino no es el tuyo, su presente no es el tuyo, ni su futuro tampoco... déjalo ir... déjalo ir... ¡déjalo ir..! —Ah... no... sí... claro. No te preocupes. La hora es un poco complicada para ambos. Será otro día... ¿verdad? La frustración y la derrota subieron desde su estómago y le aprisionaron el corazón. Ya conocía esa sensación, pero creía haberla olvidado. Por un momento pensó que estaba ante una mujer orgullosa y resentida que sabía muy bien dónde y cómo golpearlo: “la crueldad tiene tu rostro, mujer”. Un solo “no” y lo dejó sin palabras. Sin poder pensar. Pero, bueno, después de todo también él tenía prisa. Lo esperaban para asuntos importantes. Ella no tenía tiempo. Él tampoco. No insistiría. Eso sólo la incomodaría y no deseaba importunarla. En una época muy lejana de sus vidas conoció la eternidad al contacto con sus labios húmedos. “Nadie me besó como tú, ¿acaso lo sabes? Supongo que no. Y no lo sabrás. Ya no te detendré...”. Ella, que había sido su mejor amiga; la más suave criatura que había conocido hasta que... él nunca lo entendió. Nunca entendió por qué había sido irremediablemente lanzado al desierto del olvido. —Sí... otro día... ya sabes, me debes un café. “Déjalo ir... déjalo ir... déjalo ir...”. Qué fácil fue convencerlo. “Siempre fue así”. Quería llorar, pero no se vería bien. “Tu presencia me hace niña y tengo ganas de llorar. ¿Me consolarás si lo hago? ¿Qué harás, hombre perfecto, si me quiebro ante tus ojos? ¿Me tomarás en tus brazos y me dirás que me amas? Dime que me amas... dímelo bajito... al oído... para que nadie más escuche... entonces márchate y no me importará. Habré bebido mi gota de ambrosía”. Llegó el momento de seguir. Ella al norte, él al sur. Con prisa ella, también él. Pero antes de dejarlo atrás quiso mirarlo una vez más, sin pausas ni miedos, y lo miró: seguía siendo un hombre interesante, muy atractivo... pudo notar una pequeña gota de sudor deslizarse lentamente desde una de sus sienes y bajar por su mejilla hasta llegar al mentón... ¿Nervios? ¿Calor? Cómo saberlo. Su rostro lucía imperturbable, aunque... sus ojos... ¿Qué le decían? Parecían sonreírle con ternura y un leve dejo de tristeza. No. Sólo fue impresión suya. ¿Acaso se veía ella tan impasible y serena como aquella pieza de mármol que tenía delante? ¿Cómo podía estar tan calmado? La ira largo tiempo adormecida comenzó a acelerar su pulso. “No pierdas el control. Sólo sigue tu camino”. De nada sirve patear una roca atravesada en el camino, se rodea y se deja atrás. Mirándolo bien, “no es sudor, es agua... sólo agua...”. De repente parecía más bajo, más estrecho. Aquella magnífica estatua de hielo parecía derretirse ante sus ojos. “Si espero un poco te veré convertido en nada, sólo un poco de agua... un pequeño charco en mi camino...”. El resentimiento, las viejas amarguras parecían no haberla abandonado aún. Y ya no lo harían. —Claro. Hasta otro día... fue bueno verte... Estaba sudando a mares. Ella de seguro no lo había notado, pero él se sentía húmedo de pies a cabeza ¡Dios! ¡¿En realidad hace tanto calor?! No importaba. Ya nada importaba. Ella se iría y él terminaría recuperando su andar recto y elegante, paso a paso... no sería difícil... se ayudaría siguiendo la unión de las losas en la acera, una a una, y pronto estaría casi corriendo como de costumbre. “¿Te veré de nuevo?... quizá aceptes un beso en la mejilla... no, mejor no. ¿Cuántas milésimas de segundo hay entre tu mejilla y tu boca?”. No. No era prudente. Era una extraña. Era distinta. No lograba encontrar en aquella mujer, rastros de aquella profunda devoción que le llegó a demostrar... antes... mucho antes. Tampoco había rabia. Estaba tranquila y le sonreía. ¿Era ella feliz? ¿Por qué no habría de serlo? Él lo era. Había tomado concienzudamente cada una de las decisiones de su vida, incluso dejarla ir sin dramas ni escenas. Pero, aun así... “Si escucharas el lamento que nace de las cavernas más oscuras de mi ser no te irías de nuevo. Mas no lo pediré... nunca”. —Adiós, extraño... cuídate mucho... Qué más. “Sólo vete... adelante. Nunca volviste la cabeza por mí. No hubo encrucijada para ti antes. No la habrá ahora... pero, no te atrevas a ofrecerme tu mano. No estrecharé tu mano ¡jamás!... no besaré tu rostro, no palmearé tu espalda... prefiero sellar mis labios con un hierro candente y cortar mis manos si fuere preciso... no me des la mano...”. —Adiós... que tengas un buen día... ** Rocío Zambrano Morales rociozambranom@yahoo.com Escritora venezolana (Cumaná, 1968). Es técnico superior universitario en relaciones industriales. Actualmente es secretaria en la Red de Atención Inmediata al Ciudadano (Raic) de Protección Civil-Cumaná. === Cuatro poemas María Cristina Pizarro ============================= *** Quién es esta mujer Quién es esta mujer que se angustia ante el vacío Por qué el sufrimiento paraliza el quehacer de cada día Dónde está esa sombra que quebranta la luz y destruye todo el amor del mundo Cómo poder soportar el dolor inevitable que pesa en nuestras vidas. *** Al borde de la mañana eterna Iré mañana a la casa del edén perdido para yacer en calma. Me esperará el asombro de la infancia dorada, me esperará la mesa con el pan caliente y el agua clara. Señor, esta muerte inmortal que navega mi sangre recorre las cariátides de mis huesos oye el jadear del pájaro. Oh, tiempo. Tiempo de verano. Como la felicidad se esconden las cigarras cortejan a la luz las mariposas. Por qué a la noche se me acaba la vida. Llega ahora la mañana blanca en la danza espiralada de los pájaros. Cuando se pierde la luz siento el espanto del crepúsculo. Quiero estar al borde de la mañana eterna. *** El fin Pon la mano en el corazón, allí está la respuesta. C.P. En tus sueños veías las naves de velas blancas —recorrían río arriba cargando especias y oro— El olor de la pimienta y el azafrán incitaba los sentidos y en el deseo el coral y las ágatas jugaban entre los dedos. Pisar la arena y a lo lejos vislumbrar al conductor de los camellos que retornaba entre las borrascas detenido ante la sombra de un árbol para sorber un té. En el caos inconsciente y tenebroso el desierto se ilumina. Las cúpulas del Islam las mujeres veladas cadáveres y esqueletos sumidos en la tierra árida se alzarán en búsqueda de la palabra Sin arrepentimiento ante el mal la condena anunció el Fin. Entregado y dueño del destino, te unías al pasaje de la otra vida. *** Escenario Recuerdo la casa blanca de mi infancia, el patio donde el sol tenía iridiscencias de presente, y azulejos con gorriones que esperaban el florecer de los naranjos. Y como si trepara una cansada pared he llegado a una terraza donde veo crecer olvidos. Dónde estarán aquellos pinos que me enseñaron a mirar hacia arriba. *** En cada espacio recorro una vivencia I Pájaro azul de la mañana, te oigo cantar y me estremezco. Tus patitas danzarinas me anuncian la llegada del pan recién horneado. Y a la vera, el Dios del maíz cuece el alimento. Peces caracoles zigzaguean por el tiempo como un tallo que busca su verdor. Palpitan los geranios y amapolas entre máscaras y espejos. Y más allá de las penumbras descubro los jeroglíficos que guardan el secreto. Sólo esa única clave: Una vasija de barro y un berimbau en su interior. Huiré acaso del fantasma de la Guerra en el desierto. II Frisos de metal con avenidas infinitas encuentran damiselas elegantes. El muelle de la soledad con piedras y torreones se viste de fiesta el Domingo de Ramos cuando suenan las campanas y la niña con mantilla blanca ofrece una plegaria. ** María Cristina Pizarro cristinapizarro@fibertel.com.ar Escritora argentina (Banfield, Provincia de Buenos Aires, 1949). Es profesora en letras y licenciada en educación. Coordina talleres de escritura con técnicas psicodramáticas. Ha publicado los poemarios Poemas de agua y fuego (1993), La voz viene de lejos (1995), Lirios prohibidos (1998), Jacarandaes en celo (2003) y Confesiones de Gertrudis Glauben (2006), así como los libros de ensayo El taller de juegos literarios (1994) y El taller de juego dramático (1996). Obtuvo el Primer Premio “Gente de Letras” en 1996. Fue distinguida con una mención en el III Concurso de Literatura Xicoatl (Salzburgo, Austria, 1996). Ha participado con ponencias en congresos literarios dentro y fuera de su país. Colabora con diversas revistas literarias con poemas y artículos literarios y textos suyos han aparecido en diversas antologías y sitios de la Web. Fundó en 1991 el grupo Actividades de Lectura y Escritura Grupales para la Revelación e Integridad de los Afectos (Alegría). Ha sido directora del Centro Cultural Indo-Argentino de Calcuta, en Buenos Aires. Desde 2004 es directora de la Indo Hispanic Society de Calcuta en Buenos Aires. === Última reyerta Saraí Martínez ==================================== Si quieres morirte, muérete y ya, fue el último consejo de mi madre. Paradójicamente, también fue la primera vez en mis veinte años que la escuché. ¿Por qué comenzar entonces? No lo sé. Siempre fui dueña de mis pasos. A mi madre le producía dolores de cabeza cuando en mi tierna infancia huía de casa. Quizás no nací para vivir recluida, y no hay mayor prisión que el cuerpo humano. De pequeña soñaba con volar, ser como los pájaros que tienen sus nidos en el nogal frente a mi ventana. Sin embargo, nunca quise ser una paloma. Me parecen demasiado sucias y algo tontas con su arrullo. Yo soñaba cantar como los cenzontles. Las niñas de mi clase siempre me llamaron loca, he de admitir renuente mi escasa popularidad. Pero yo tampoco las comprendía. A ellas, sus bucles, sus zapatitos de charol y los trajecitos perfectos. El no-me-toques-porque-me-ensucias cuando yo saltaba sobre los charcos persiguiendo ranas y cazando lombrices que terminaban convertidas en dragones. Y qué decir de las profesoras cuando me señalaban como ejemplo a no seguir. La primera vez que la profesora Conchita lo sugirió me pareció muy extraño. ¿Existirá un ejemplo a no seguir? Pero no importa, si existía, yo lo era. Ahora que ya no estoy, ¿quién ocupará mi lugar? Me pregunto qué persona será la que se encargue de dirigir un ejército de chiquitines armados con canicas hasta los dientes, o cucarachas para lanzar al almuerzo de las nenas esas que nunca me aceptaron en su mesa. Y las ranas, ¿me extrañarán? Seguro que no, han de estar agradecidas. Ya no hay quien les arranque las patas y les saque los ojos. Aunque llegué a la bendita adolescencia, nunca dejé atrás mis costumbres. Peleonera, desafiante y aguerrida. Más dolores de cabeza nunca pude producir. Hasta me echaron de casa y me sentí un poquito gorrión. Si entonces mis ojos hubieran visto el futuro reflejado en algún estanque, habría permanecido en el vientre de mi madre, o buscando entre los nidos pidiendo que algún ave me adoptara. No se pudo. Las aves me picoteaban y cada vez deseaba estar más lejos del vientre materno. Mi destino en una noche, y 9 meses después un bebé, ahora, yo ¿cómo lidio con él? Mi hijo recordará las noches frescas de noviembre y el cantar de los grillos cuando piense en mí. ¡Maldición, de los grillos! ¿Por qué no cantó un ave a la hora de mi muerte? El destino de las personas se marca de tantas maneras, mi hijo adorará las noches en que la luna no asome y falten estrellas. En la completa oscuridad se sentirá junto a mí, y yo ya no escucharé sus berridos. Será todo un hombre. Extrañaré verlo crecer. Pude haberlo ayudado tanto, ser su capitán en los tiempos de guerra, su consejera cuando se trate de ellas. Lo habría hecho reír hasta que le doliera la panza. No lamento mi acción, no me dejaron otra opción. De recuerdo tendrá en mi habitación la tinta carmesí que moja mi cuerpo. Las venas chorreando. Mi madre se sorprenderá cuando encuentre el cadáver tirado en la cama. El rojo decían que no me favorecía. Válgame Dios, y lo evité tantos años. Esta noche, sin embargo, no. Los críticos de moda seguramente tacharán mi ser cubierto en sangre, vaya usted a saber. Dicen que no me esperan grandes cosas en el más allá, así es que muchas ilusiones ya no llevo. Una cerveza, mi cigarrito y alguna foto de mi hijo. ** Saraí Martínez sara.mg86@gmail.com Escritora mexicana (Nuevo Laredo, Tamaulipas, 1986). Estudia comercio internacional. === Mudanzas (extractos) Freddy Borges =============================== Reclamo la nada ese pedazo de miseria que no tengo para viajar así Sonámbulo === La maldición del poeta llegó por destierro y exilio Él por venganza juró permanecer eternamente por los siglos de los siglos === Nos estamos acostumbrando a nosotros A sótanos de disfraces === Cada vez que hago inventario me da por existir Entonces es justo que la casa se levante y me persiga === Me mudo a diario no de casa ni ciudad Me mudo a diario De esta habitación en mi cuerpo === Cuando se hace el embalaje uno que otro objeto se rompe Cajas y hojas de periódicos van ocultando las piezas Eso se siente extraño en una casa ir haciendo un espacio vacío donde abundaron tantas cosas Uno pendiente de las llaves del nuevo número en la puerta de lo que no se debe dejar y se olvida Uno por entero metido dentro de esas valijas === Después de disipar cada derrota sin mediar palabras algún rayo de sol siempre me toma el descuido Y como una encarnación el patio de la casa se me llena de vida ** Freddy Borges ariday294@hotmail.com Escritor y músico venezolano (Maracay, 1967). Ha participado en diferentes talleres de creación literaria y publicado en diferentes páginas literarias de la región. Como narrador obtuvo una mención honorífica en el Concurso “Estímulo a la Creatividad”, convocado por la empresa Vencerámica (1994). Como poeta fue distinguido con una mención especial en el V Concurso “Pedro R. Buznego” (El Consejo, 1995) y en el V Concurso Literario “Semana de la Juventud” (La Victoria, 1996). Ha publicado los libros de cuentos El habitante del maizal y El lunático. Además, textos suyos aparecen en la antología Muestra de minificción aragüeña (1979-2000) (Maracay, Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura del estado Aragua, 2001). === Dos cuentos Marcela Adaros Rojas ================================= *** Sos una diosa Fueron días y días de silenciosa preparación, aguardaba obstinada e inmóvil, como cuando se espera a alguien que no se sabe si vendrá. Y una tarde llegó. Florencia se quedó absorta mirando en el espejo un rostro que no era el suyo, mientras oía una voz angélica bendiciéndola. —Vos sos la Ungida —declaró uno al que sólo le faltaban las alas, con sus ojos de ángel fijos en ella. Y Flor le creyó, porque nadie que tuviera un Reino en este mundo, podría estar tanto rato mirándola sin parpadear. Salió del baño sonriendo, pensando que era la señal que esperaba para dejar de ser una anónima bibliotecaria, enterrada en vida en un antro de ratones somnolientos y libros infectados de ácaros, y una risa demente sacudió sus hombros, sobresaltando a los pocos lectores. Al salir a la calle, se sintió liviana, dueña de una energía sobrenatural, atravesó todo Buenos Aires caminando hacia su casa y al pasar por la agencia de la Lotería, supo cuáles serían los números ganadores. Podía verlos parpadear en neón por todas partes, en los basureros de la calle, en las paredes de la Catedral y en la punta del Obelisco. Cuando llegó a casa no saludó a Moira y se encerró en su cuarto. Al pasar las horas concluyó que alguien como ella no podía realizar una actividad tan humana como dormir, y se sentó frente a la ventana a vigilar una estrella más al sur que la del norte. Así la encontró Moira en la mañana. —Pobre Moira. Es tan simple, tan poca cosa —pensó con desdén cuando vio su rostro perplejo. Al salir a trabajar, sólo veía ojos. Ojos por todos lados, ochenta en el microbús, cuatrocientos en la calle, de todos colores, miel, negros como carbones encendidos, glaucos, y todos fijos en ella. Seguramente sospechaban su beatitud. Fue una mañana agotadora, pues a última hora decidió no ir a la biblioteca, y en cambio, quedarse en una Plaza repartiendo su colación a las palomas. Sólo al atardecer, cuando temblaba de frío, y ya había dado cuatrocientas veintidós mil vueltas y media al perímetro de la plaza, se fue a su casa. Pero ya no podía más con su secreto, y descendió del Nirvana con gravedad para contarle a Moira. Ella la miró con tristeza, barruntando lo que pasaba, y comenzó a hacerle preguntas. Flor pensó que Moira no era tan tonta después de todo, pues se daba cuenta que ella podía hacerla millonaria. —¿Qué automóvil querés? ¿Te gustaría un Porsche? Yo te lo regalaré —le ofreció en un arranque de olímpica generosidad. —Sí, bueno, un Porsche estará bien... Pero, hay que contarle tu secreto a Goyo. Algo tan importante para el mundo tiene que ser compartido —le propuso Moira. —¿Y quién es Goyo? —preguntó Flor. —Otro como vos —contestó Moira en un susurro. Cuando llegaron, Goyo practicaba Tai Chi con un paciente, remaban descalzos y sincrónicos en el agua del lago cristalino, y luego, acariciaban lentamente la cola del ave. Cuando soltó por fin su enorme y reluciente Esfera de Jade y el paciente la suya, tan pequeña y llena de abrasiones, se dirigió hacia Flor. —Flor, contale el secreto, lo que me dijiste ayer —le pidió Moira cuando ella entraba a la consulta con Goyo. Después de esa tarde Flor estuvo segura de que Moira había enloquecido, simplemente no podía entender su actitud tan extraña. La obligaba a tragar un medicamento que llamaba vitaminas, ¿para qué?, se preguntaba Flor, si para las diosas está la ambrosía. Pero las tragó. Debía contemporizar con los mortales. Entonces durmió muchos días, y sólo despertaba para ver cómo Moira le introducía otra más en la boca. Alcanzaba a ofrecerle con la lengua traposa sacos de dinero ocultos en el estante de Literatura Hspanoamericana de la biblioteca, el velo de la Reina Mab, y hasta una cita clandestina con Antonio Banderas, antes de caer en un psicotrópico sopor. Unas semanas después se arrastraba por la casa como una lombriz solitaria. A veces se acercaba al espejo, ávida de bendiciones y profecías, pero sólo veía un rostro macilento, el suyo. Entretanto, había arribado su hermana, para llevarla de vuelta a Santos Lugares, y el día llegó, en que se despidió de Moira con una seña desde el autobús en marcha. Mientras Buenos Aires desaparecía de su vista, recordó su inmensa soledad, el desamparo de esos años en la capital federal, la angustia de su anónima existencia, ignorada y prisionera de sueños imposibles. No sabía cómo interpretar lo que había ocurrido ese mes en su vida, pero de algo sí estaba segura, todo había sido tan absurdo, tan extraño, y sin embargo, lo vio. *** La otra historia La noche del 23 de noviembre de 1520, Malinche siguió decidida la luz de la antorcha levantada por el niño indio que la guiaba hasta las habitaciones de Cortés en el sometido Palacio de Tenochtitlan. La mole blanca de la ciudad, que alguna vez fue llamada Corazón del Único Mundo, se erguía mancillada por la bota del conquistador y el silencio navegaba espectralmente por sus calles como negro bergantín con sus velas desplegadas. Sólo se oía en el palacio el rumor apagado de los faldones de la mujer, y sus pasos leves, por los amplios espacios vacíos en los que un año antes Moctezuma y su corte vivieron los últimos días de un imperio que no parecía tener fin. Malinche... Malinche... susurró ululando el viento que empujaba un negro bergantín. Ella no escuchó al viento, sólo oía el sonido oscuro de su pecho, y el viento, abriéndose paso por las galerías, sólo consiguió agitar sus largos cabellos tan negros que la noche envidiaba. Cuando el niño se deslizó con apuro por el pasillo dejándola frente a la puerta entornada que filtraba la luz mortecina del interior, Malinche tuvo un instante de vacilación. Tal vez recordó algo perdido para siempre, otros tiempos en el que no había caballos piafantes y las Guerras Floridas llenaban de corazones húmedos las bocas de los dioses en la Gran Pirámide. Cortés la esperaba con impaciencia, y sin ceremonias que nunca aprendió en Extremadura, se acercó a ella con mirada turbia y la tomó por el talle superándola en tamaño y fuerza. Malinche se apartó como de un perro rabioso y Cortés comenzó a extrañar el perfume a selva que la mujer traía en el cuerpo. Esperó anhelante, desconcertado el soldado de tantas batallas frente a esa mujer extraña que se le antojó como el agua. Sintió sed. Se midieron en la distancia como enemigos formidables antes del asalto final, ella lo contempló recelosa; él deseando con vehemencia la presa desconocida. De pronto una mano hábil desprendió de la ropa el oculto alfiler de plata del Urubamba, destinado a cruzar de lado a lado el corazón del usurpador y descubrió el cuerpo que en realidad era México conquistado y aún desafiante en toda su oscura e inquietante belleza. Malinche... Malinche... creyó escuchar la mujer decir al viento. Entonces Cortés sintió que su sangre se levantaba en olas como las que vio en esos mares que lo llevaron dieciséis años antes hasta La Española, y comprendió que su vida sin paz se suspendía en ese instante para encontrar la tregua que las guerras de las que venía le pedían con la urgencia de un desertor. La tomó suavemente, en una segunda y más sabia embestida, y ella se doblegó esta vez, murmurando palabras que el conquistador no entendió, porque eran ensalmos que las mujeres en España no conocían y que Malinche aprendió de su madre y de su abuela y éstas escucharon de sus madres y abuelas para hechizar a los hombres. Los cuerpos se enfrentaron rotundos. Sus lenguas buscaron con el hambre de muchos siglos el territorio compartido y palpitante de dos mundos lejanos colisionando en un ángulo perfecto, emitiendo un sonido ahogado, que a ratos parecía ser el lamento de tantos muertos levantándose entre lluvias de plumas multicolores, y en otros se parecía al rugido de enormes ríos soñando con permanecer perdidos a los ojos del ávido español. Malinche... Malinche... escuchó la mujer claramente decir al viento que lloraba traicionado. Algo con el brillo de la plata esperaba pacientemente en la oscuridad, mientras la mujer cabalgaba con su cabello suelto sobre la ibérica palidez del cuerpo del conquistador, que desde la profundidad del lecho contemplaba con asombro la aceitunada piel que lo convertía en el dios que ambicionaba ser, un dios que gozaba de aromas, sabores y sensaciones que en todos sus años nunca presintió siquiera. Ya había avanzado la noche cuando Malinche descansó complacida sobre el pecho sin armadura y sin cota, y repentinamente, al escuchar el corazón del hombre sonar como tambor de guerra, recordó que los sacerdotes la habían elegido entre muchas para ejecutar una misión que alteraría el curso de la historia que los escribas aún registraban en largos y coloridos pliegos. Cortés era un hombre y en el fondo de sus ojos metálicos brillaba la lujuria. Los sacerdotes apagaron muchos en la piedra del sacrificio, y reconocieron en ellos la debilidad del halcón español. Entonces, buscaron una mujer inteligente, astuta, conocedora del arte de complacer a un hombre en el lecho y vulnerar su fuerza lo suficiente como para hacer lo que feroces guerreros no podrían lograr. Cortés moriría infamemente en el lecho, vencido por una mujer. Malinche sintió otra vez el dulzón olor de la sangre que surgía de los cuerpos macilentos de los sacerdotes que le entregaron solemnemente el arma hecha para destruir al centauro. “El viento dirá tu nombre y se oirá por siglos”, profetizaron. Incorporándose con cuidado observó alrededor como un gato, y adivinó el alfiler de plata que la aguardaba. Era tan fino, agudo y brillante; una joya letal, hecha por un artesano perverso. Le dio una vuelta más a algo que venía pensando, luego lo dejó caer y se deslizó entre las mantas para trenzar sus piernas con las del hombre que despertaba. Una nueva batalla se inició entonces, una sin la ansiedad de la primera, pero intensa, porque uno de ellos sin saberlo se movía entre la vida y la muerte. Las bocas se mordieron buscándose pertinazmente en la oscuridad, y las manos ásperas del español recorrieron a gusto el territorio húmedo de la mujer, como si fuera una fruta que insidiosamente le ofrecían los dioses paganos que creía haber destruido. Malinche... Malinche... se lamentó el viento. No quiso escuchar, pensaba en la alianza de secreto y poder cuyos términos ya podía adivinar: ella le contaría secretos estratégicos a Cortés y éste graciosamente la elevaría de su condición de sumisión a dueña absoluta de sus secretos. Al amanecer, antes que el Quetzal levantara su vuelo buscando inútilmente a los antiguos habitantes del Corazón del único Mundo, una mujer cruzó furtivamente los jardines colgantes del palacio del arrogante Moctezuma. El alfiler de plata sostenía nuevamente con gracia sus vestidos y Cortés dormía en su habitación. El conquistador soñaba con Serpientes Emplumadas que acechaban en la oscuridad y en su sueño, exasperantemente lento, envolvente y pegajoso, resonaba la misma voz delirante que le ordenó dos años antes quemar las once naves que lo llevaron a México, esta vez murmurando una y otra vez una palabra en una lengua nueva que hacía retroceder a las serpientes... Malinche... Malinche... Malinche... ** Marcela Adaros Rojas marcelaadaros@gmail.com Escritora chilena (Coquimbo, 1963). Profesora de estado en castellano y filosofía y doctora en ciencias de la educación. Académica de tres universidades de la ciudad de La Serena. Mantiene un blog en http://www.atinachile.cl/blog/u33774. === Poemas Lucía Angélica Folino ===================================== *** Oda a la lavadora automática Oh, diosa del Olimpo de la Casa. Noble chicharra. Luchadora incombustible. La Brigada de Mujeres Impacientes te saluda y da las gracias, con voz trémula y vergüenza por tu Linterna mágica. No sea cosa, que el lírico poeta emblemático y brillante diga ominosa esta oda de amor y reverencia. Centinela en metal, libertaria de "zíngaras" en la siesta. Si es lícito compararte al fiel cordero, al marido amante, te comparo y que engulla el mezquino piletón sus miserias, su eco de pavor. La libre expresión de las paganas femínidos grumetes manifiestos, sea el Numen, que el servicio que prestas nos regala a la grotesca inercia de gaviotas de avatares cotidianos y laureles. Te redimo y corono, humilde bienhechora, dispuesta a acompañarnos en el tramo bizarro de las vidas, que cóncavas en tu tambor se exhalan. *** Mujer con megáfono Gran Tiranosaurius Rex. Últimos días de marzo del 2006. “...quisiéramos saber qué piensa esa chica inmóvil trepada a un ceibo. ¿Estará arboreciendo..? Silvina Ocampo. No sé si debiera contarlo. En la tarde, casi noche, ella, la mujer funambulesca inaugura este cuento huérfano de fobias y cólera y se pronuncia: El teatro abovedado acaba de morir. De la víscera galopera de una mujer furtiva nace un dragón ontológico, se transforma en culebra purulenta, envuelve aquel cuello, tres veces, y escupe filamentos de plasma y fuego. Ruptura definitiva de arte y pavimento en la costra untuosa de la Avenida Corrientes. Las columnas tiemblan por el estrépito. Se agitan las hormigas de la acera. Las apócrifas estrellas del cielo del Ópera escapan y cruzan la calle en busca de malos agüeros, martillando con penachos la incipiente madrugada. Los policías uniformados, vestidos como crueles civiles, reprimen y golpean con violenta ferocidad. Tras las horas, muellemente, la voz de la mujer se aquieta. El castor flota en el aire. La víbora desanudándose se repliega y vuelve a acurrucarse en la región abdominal. El teatro ha perecido. Derrotada cae su legendaria máscara. Los ciempiés de la noche lo velan en silencio. Ministros y funcionarios negarán los sucesos. Desde hoy, queda prohibido, en cualquier rincón de la patria, hablar de señoras con altoparlantes, de trombas, de estrellas partidas en dos, de caballos desbocados, de dragones lanzallamas en teatros muertos. Y niegan, y reniegan con necedad. Insisten en negar que se oye, desde lejos, —aunque se los oye hocicando— que la serpiente dejó un nido de huevos en cada foco de luz y crecerán nuevos pichones que espolearán viejos venablos, porque la mujer se transformó en tronco de árbol y de sus insignificantes ramas cuelgan parapetados megáfonos vesánicos. nb: Gran Rex: famoso teatro porteño donde se presentan cantantes y conjuntos internacionales o nacionales de primera línea. *** Fedra Ho ogni furia d’amore... Racine. Sola ante mí misma, Impropiamente desnuda, seca y astillada en piel, desalbergada en trazos del tiempo fenecido, microscópica, almacenada en la infausta turbulencia de los años, segmentada dentro de un orden, exangüe y fragmentaria en la arrogancia, subrogada en tiranías umbrosas, cursi hipopótamo anónimo, escéptica, resumen crucial de novelista deplorable y trituradora de asquerosidades mundanas, escalpelo del bosquejo, hilacha de perezas y furores, padeciente de injurias denostadas, con mi santo y seña a cuestas, centinela imperdonable, remolona que se condena en enredaderas liliputienses, incognoscible, suicida, bravía a tumbos, edificio en ruinas con visillos de mal gusto, doblegado sauce llorón, quebradiza, demudada, heme aquí, como Fedra, sola. ** Lucía Angélica Folino luciangelicafolino@gmail.com Abogada, docente y poeta argentina (Avellaneda, Buenos Aires, 1956). Ha publicado los poemarios Retablo de duelos (Editorial Dunken) y Acuario plateado por la luna (edición de autor). Mantiene una bitácora personal en http://premioparalucia.blogspot.com. === Pequeños olvidos Jorge Arce Hernández ============================ Al abrir los ojos lo había olvidado. Una sombra alcanzó a escurrirse por debajo de la puerta. Siempre iba detrás, esperando, aguardando, vigilando. El olor a tabaco todavía rondaba entre los hilos de aire. Su respiración profunda y sosegada no acabó nunca de acostumbrarse. Así como nunca se acostumbró del todo a verlo frente a ella todas las mañanas, como un espejo del que no tenía escapatoria. Y en él, un reflejo guardado para toda la vida, una mujer vieja y ansiosa esperando un milagro: ser feliz. Definitivamente lo había olvidado. No porque no recordara los tres años juntos; o la primera vez que lo vio en la clase de baile; o las cartas puestas con delicadeza debajo del tapete de la entrada; o las miradas a pesar de los invitados a las comidas en casa de su hermana; o la primera vez que se dio cuenta que ya no era indispensable. Ese día empezó a olvidarlo. Lo primero que sucede cuando se empieza a olvidar a alguien a quien se le ha jurado que nunca va a ser olvidado es el cambio, casi imperceptible, en la forma de respirar. El tiempo que tarda el aire desde que entra hasta que sale es cada vez menor, ya no hay ningún paisaje para contemplar; la vida se hace angosta y apretada. Después cambia la forma de mirar, los olores se mudan y las manos se vuelven ermitañas por elección, se esconden entre los bolsillos o alucinan. Ahora se preguntaba si no había empezado a olvidarlo desde el primer día. Después de todo, la idea de confirmar la derrota antes de la batalla siempre daba buenos resultados. La profecía y la rendición al mismo tiempo. Él empezando a vivir, ella muerta desde el comienzo. ** Jorge Arce Hernández arcehj@gmail.com Escritor y psicólogo colombiano (Bogotá, 1972). Se desempeña como coordinador de programas de alfabetización. Su producción literaria permanece mayoritariamente inédita. Ha publicado algunos documentos educativos. ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === Taller libre de literatura Estrella Cardona Gamio ================ Ensayo C. Cardona Gamio Ediciones (http://www.ccgediciones.com/libros/taller.htm) Barcelona (España), 2006 ISBN: 978-84-935329-0-1 84 páginas Estrella Cardona Gamio es una muy activa escritora, editora y columnista de nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/cardonagamio), que ha dedicado parte de su tiempo a responder las preguntas que sobre el aprendizaje del oficio literario le han formulado durante los últimos años los visitantes de CCG Ediciones (http://www.ccgediciones.com), el sello que mantiene con su hermana Concha. “Escribir no es todo, hay que tener vocación de escritor, y esa vocación significa el escribir contra viento y marea, sin desmayo aunque no nos editen nada, aunque nos rechacen constantemente los originales, aunque nos digan que no valemos, aunque nos publiquen en medios modestos que no pagan porque no son empresas financieramente fuertes, aunque nos tengamos que costear la edición nosotros mismos y muy pocos nos lean”. Así responde la autora a la primera de las preguntas del libro, sobre los pasos a seguir para convertirse en escritor. Primera publicación impresa de una editorial que hasta hace poco sólo editaba en Internet, Taller libre de literatura aborda justamente los asuntos que preocupan al aprendiz de escritor, convirtiéndose en una excelente guía para quienes comienzan en el oficio. Autores a leer, patrones de vida del escritor, temas, valoración de la propia obra, vicios literarios, principio y final de una novela, bloqueos de escritor, literatura de género y otros son los vericuetos a través de los cuales fluyen las respuestas de Cardona Gamio. Un libro necesario, huelga decirlo —en un medio tan difícil como competitivo—, que como valor agregado ofrece sus respuestas en el lenguaje de Cardona Gamio, que sin dejar de ser llano deja patente la experiencia de la autora. === Cuentos de amor y naturaleza ========================================== === Zenobio Saldivia Maldonado / Azucena Caballero Herrera ================ Cuento Bravo y Allende Editores Santiago de Chile, 2006 ISBN: 956-307-015-1 82 páginas Estos dos escritores chilenos unieron el año pasado sus talentos para producir este hermoso volumen en el que se evidencian los particulares estilos y temáticas de cada uno. Cuentos de amor y naturaleza reúne precisamente relatos de Zenobio Saldivia Maldonado —autor letraliano desde 2005 (http://www.letralia.com/firmas/saldiviamaldonadozenobio.htm)— y Azucena Caballero Herrera en los que se internan en las relaciones humanas y en la defensa del medio ambiente. El libro contiene tres relatos y un ensayo breve de Saldivia, y cuatro relatos de Caballero. De Saldivia es posible leer “La Chabela”, “El día que desaparecieron los avisos carreteros” y “Un hombre discreto”, así como el ensayo “Sinopsis de una pasión”, sobre Jean Piaget. Los relatos de Saldivia demuestran un oficio solvente, que describe con igual maestría, al estilo de la vieja narrativa costumbrista, las circunstancias en las que se involucra expresa o silenciosamente el amante, tanto como la incidencia que la actividad humana tiene sobre el entorno —tema este último que es abordado en el segundo de los cuentos, que recuerda en algo a “La autopista del Sur”, de Julio Cortázar. Caballero, por su parte, ha incluido en el libro sus cuentos “La mujer del prendedor”, “El arribista”, “Como la espuma” y “La vieja bicicleta”, en los que se ocupa del amor desde diversas perspectivas, no limitándose al de pareja. El amor de la familia, el amor robado, el amor por el legado son también parte de estos relatos en los que la autora hace patente su conocimiento del alma humana. El libro fue prologado, poco antes de morir, por el escritor Hermelo Arabena, académico chileno al que los autores agradecieron “su vieja impronta de escritor imbuido del clásico triángulo: papel, lápiz y máquina de escribir”. Arabena presenta el libro, cuyos relatos describe acertadamente, acotando que para él, “que ha dedicado su vida a la literatura y a la búsqueda de la belleza en el mundo de los conceptos y de la prosa en general, es un verdadero agrado poder prologar un trabajo que emerge gracias al esfuerzo de dos figuras que ya tienen una trayectoria propia en la región y en el país”. Investigador y poeta, Saldivia es profesor en la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago. Diversos artículos suyos, sobre historia de las ciencias y epistemología, han aparecido en publicaciones de su país y del exterior. En 1995 obtuvo el premio de la Unión de Universidades de América Latina de apoyo a la investigación. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de septiembre (Santiago, 1990) y los trabajos de investigación En torno a los albores de la ciencia (Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en Chile (Santiago, 1995), Lógica (Santiago, 1999), y La ciencia en el Chile decimonónico (Santiago, 2004). Caballero es una reconocida narradora y poeta. Textos suyos aparecen en diversas antologías y ha publicado, además, Inconclusos itinerarios (Valparaíso, 1987), Plegado de El Gorrión de América (Guatemala, 1987), Equívoco silencio (Santiago, 1994), Las ánforas del tiempo (Concepción, 1997), La conspiración de las estatuas (1998), Con el sol equivocado (2000) y Cuando el morir no es sólo una palabra (2003). ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La literatura es una especie de utopía íntima que permite revivir el ideal renacentista de un conocimiento unificado. Sólo el novelista puede fundir disciplinas y materias tan dispares y, lo que es más importante, descubrir cómo afectan la vida de personas concretas. Frente a la hiperespecialización de nuestra época, la novela es capaz de unir lo disperso y de ofrecer una visión más general y al mismo tiempo más humana y concreta de los grandes problemas de nuestro mundo”. Jorge Volpi, entrevista con lectores del diario El País (20 de septiembre de 2006, http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=2333). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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