~~~~~~~~~~~~~~~ Año XII Cagua, Venezuela Nº 177 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 3 de diciembre de 2007 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “Kindle: otro paso hacia el libro que es todos los | Editorial libros”, Jorge Gómez Jiménez. | | Barco en buen puerto. / Lapso. / Los cuatro de López. / | Breves Mediáticos en nuevo horario. / Hernández renacentista. / | Lenguaje y homosexualidad. / Becas para indígenas y | afrolatinos. / Violentos. | | Fallida presentación de Historias de mujeres y ciudades, | Noticias de Carolina Lozada. / Juan Martins gana la Bienal de | Literatura “Miguel Ramón Utrera”. / Biblioteca Francisco | Ayala será inaugurada en Granada en 2009. / Falleció el | escritor e historiador venezolano Vinicio Romero | Martínez. / Falleció la escritora paraguaya Raquel | Saguier. / Juan Villoro recibe el V Premio Antonin | Artaud. / Proyecto Fahrenheit 451 presentado en el | Instituto Cervantes. / Ana María Matute, ganadora del | Premio Nacional de las Letras Españolas. / Diputación de | Málaga no adquirirá aún el legado de Vicente Aleixandre. | / Premio Vargas Llosa para el chileno Rodrigo Germán | Díaz Cortez. / Andrés Pérez Domínguez gana el Premio de | Novela Luis Berenguer. / Con record de asistencia | concluyó ayer la FIL Guadalajara. / Reunida por primera | vez toda la narrativa breve de García Lorca. / Feria del | Libro de Madrid estará dedicada a Latinoamérica en 2008. | / Artistas intervinieron objetos de la casa de García | Lorca. / Elmer Mendoza obtiene el III Premio Tusquets | Editores de Novela. / Juan Gelman obtiene el Premio | Cervantes 2007. / España adquiere en subasta un | manuscrito original de García Lorca. / Dramateatro gana | premio “Teatro del Mundo” a la mejor revista teatral. / | Poeta indígena venezolana Morela Maneiro gana el premio | Nósside. / Festival de Teatro Bertolt Brecht inicia esta | semana en Bolivia. / I Festival de las Dos Orillas | acerca culturas de España y Marruecos. / Doris Lessing | no recibirá el Nobel personalmente. / ILCH realizará en | 2008 su 30º Simposio Internacional de Literatura. | | “Réplica al paraintelectual Harold Alvarado Tenorio en | Artículos y Letralia”, Fernando Rendón, Gabriel Jaime Franco y | reportajes Gloria Chavatal. / “La crítica literaria e Internet”, | Juan Planas. / “Poesía y mentira”, María Teresa | Ogliastri. / “Jarrón de flores para Pancho Hinojosa”, | Triunfo Arciniegas. / “Notas de una expedición a Chichén | Itzá”, Daniel Navarro. / “Barcelona. In illo tempore”, | Antonio Otero García-Tornel. / “Dos reseñas”, Rafael | Rattia. / “En breve cárcel, novela de Sylvia Molloy | —apuntes—”, Vanesa Guerra. / “Hilos, forma y color: | exposición de Yolanda Vargas sobre la obra de Ulacio | Sandoval”, Ana Berta López. | | “César León, la irreverencia blande su daga oxidada: ‘La | Entrevistas palabra es nuestra herramienta esencial’”, Rafael | Ortega. / “Conversando con Jaime Gil de Biedma”, Harold | Alvarado Tenorio. / “Johnny Barbieri y su búsqueda de la | nueva sensibilidad en la poesía latinoamericana, a | través de Yo es otro”, Leoncio Luque Ccota. | | “Simón Bolívar y las ciencias”, Zenobio Saldivia M. / | Sala de ensayo “Juan Calzadilla: la reflexión del significado”, Néstor | José Mendoza. | | “Apagón”, Lina Macchi. / “Indumentaria” (extractos), | Letras Ulises Varsovia. / “Xinef, el Eterno”, Carlos Rubio | Albet. / Tres poemas de J. Rivas. / “Pleamar”, Fernando | Vargas Valencia. / Poemas de Carmen Elena Pérez. / | “Panamá”, Melanie Taylor Herrera. / Poemas de Mabel M. | Bellante. / “El diario de un súcubo”, Jéssica de la | Portilla Montaño. / Poemas de Ana María Caliyuri. / | “Sobre el olfato”, Raquel Morán. / “Poemas de lo | desnudo, de lo que busca a tientas”, Ernesto Fernando | Iancilevich. / “Muelle solitario”, Miguel de Loyola. / | Poemas de Juan Carlos Papadatos. / “La fidela —micro | cuento—”, Jorge Durán. / “Cuando la sangre se avecina”, | Mario Amengual. | | Carl Sagan. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === Kindle: otro paso hacia el libro que es todos los libros ============== === Jorge Gómez Jiménez =================================================== La aparición a mediados de noviembre del nuevo dispositivo de lectura Kindle, de Amazon (http://www.amazon.com/kindle), ha revivido la guerra que calladamente se sostiene desde hace algún tiempo en el área de los sustitutos primigenios del libro impreso. Por supuesto ha sido motivo, también, para que algún desprevenido suscriba la afirmación promocional de Amazon —apoyada con videos donde autores de best-sellers, incluyendo a la ganadora del premio Nobel, Toni Morrison, hablan de las virtudes del artilugio— respecto a que el dispositivo representa “el futuro de la lectura”. Kindle es la punta de un iceberg en el que están colgados varios dispositivos similares, la mayoría de ellos desconocidos para el gran público. En líneas generales se trata de pequeñas pantallas que, a través de Internet o por otras vías, pueden albergar cierta cantidad de libros digitales y hacer alguna cosa más. Por ejemplo, la página de Wikipedia dedicada al tema (http://es.wikipedia.org/wiki/Libro-e) lista las características de seis de ellos, incluyendo el que algunos consideran el adversario natural de Kindle, el Sony Reader (http://www.sony.com/reader). Kindle no aparece al momento de escribir esta nota, pero seguramente será incluido en el futuro inmediato. Una de las desventajas que se han señalado en relación con Kindle es la pretensión, por parte de Amazon, de obligar al usuario a atarse a contenidos que se distribuyen bajo el régimen de DRM (Digital Rights Management o, en español, Gestión Digital de Derechos), que garantiza a los editores la conservación del copyright pero niega al público la posibilidad de disfrutar de estándares. En una palabra, lo que se lee en Kindle no puede leerse en otro dispositivo, ni tampoco transferirse. Cosas del capitalismo, que aún no descubre una manera efectiva y natural de sacarle el jugo al ocio del público. En varios aspectos los dispositivos que se encuentran actualmente en el mercado presentan características comunes, incluso en el rubro de las ventajas y desventajas. La mayoría tiene un peso igual o menor al de un libro corriente y puede descargar el material de lectura directamente de Internet. El diseño de la mayoría ofrece una experiencia de usuario bastante sencilla, aunque en algunos casos no tanto como uno pudiera desear. Prácticamente se puede decir que por el momento no hay en ellos características resaltantes como para delegar en alguno de ellos la responsabilidad de sustituir al libro impreso. Por otro lado, es claro que aún estamos hablando de productos de lujo. Aunque casi todos han anunciado que no podrán entregar nuevas unidades hasta pasado el mes de diciembre, pues se encuentran agotados, el precio de todos ellos no los convierte precisamente en buenos candidatos para sustituir al libro. Estos aparatos cuestan de 200 a 400 dólares, excepto el Fujitsu FLEPia (http://tinyurl.com/ytqrao), cuyo precio alcanza la estratosfera: de 12 a 21.000 dólares. La oferta de material de lectura, por otro lado, es variada y los precios aceptables, aunque por supuesto aún es muy limitada. El sustituto digital del libro impreso debe poseer apenas tres cualidades: que sea cómodo al menos al tacto y a la vista, que permita leer cualquier cosa y que tenga un costo que todos podamos pagar. La primera de estas características es obvia. Como hemos dicho en otras oportunidades, el eventual sustituto del libro impreso debe igualar o superar la maravilla de ese objeto que con nuestra vista y nuestras manos nos puede pasear por el universo. Tinta electrónica, pantallas que no “golpean” al ojo humano y sencillos controles son los primeros pasos en este sentido. La segunda característica, la versatilidad, llegará cuando se unan la conectividad que ya tienen los dispositivos que hoy conocemos y la disposición de los editores para hallar nuevos modelos de negocio. La tercera, obviamente, llegará con el tiempo. Todavía falta mucho camino por recorrer para alcanzar un sustituto del libro impreso. Pero estos dispositivos ya son los excelentes primeros pasos en esa dirección y cada nuevo paso que se da, por fortuna, hace más cercano el momento en que sea una realidad el libro que es todos los libros. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Barco en buen puerto. En los salones del Centro Cultural Municipal de Santa Fe (Argentina) se celebró el pasado 26 de octubre la presentación del libro Un barco con anteojos, con textos de la profesora María del Carmen Villaverde de Nessier, ilustrados por el prestigioso acuarelista santafesino Francisco Puccinelli. La obra fue editada por la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional. Se pudo disfrutar durante el acto de un video realizado por Ezequiel Rica y Ariel Echaren con narración de la autora, la actuación del Conjunto Instrumental del PAM, Liceo Municipal Santa Fe, narraciones con un “agasajo a bordo” y la entonación de un estribillo referido al barco del libro. Además de Villaverde de Nessier, intervinieron en el acto el ingeniero José Carrera, de la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional, y el doctor Jorge Taverna Irigoyen, presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes, quien dijo que en los relatos del libro “vuela mágicamente la paloma de la inocencia. Paloma que, liberada de sus autores, le pertenecerá a cada uno de los pequeños que lean Un barco con anteojos, primer cuento ilustrado del litoral por Puccinelli”. http://mariadelcarmenvillaverde.blogspot.com Lapso. Tal es el nombre del libro de microrrelatos que el escritor español Eduardo Martos Gómez acaba de publicar sin copyright y en dos versiones, una digital (PDF, 171 Kb) que puede descargarse gratuitamente del blog del autor, y una impresa que a un costo de US$8,14 puede adquirirse en el sitio de impresión bajo demanda Lulu.com. El libro consta de sesenta páginas en las que discurren veintiséis microrrelatos de tema fantástico, género en el que suele escribir el autor. “Soy deudor de muchos autores, célebres y anónimos”, dice Martos Gómez en la presentación. “Este libro es un homenaje a todos ellos: a los que menciono y a los que omito”. Versión impresa (US$8,14): http://www.lulu.com/content/1325549 Versión digital (gratuita): http://el-aleph.es/lapso Los cuatro de López. El escritor colombiano Alejandro José López Cáceres (Tulúa, 1969) acaba de presentar su página personal, en la que además de su biografía es posible leer reseñas y entrevistas. López además ha publicado allí versiones digitales de sus libros Tierra posible (crónicas, 1999), Entre la pluma y la pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (ensayo, 2003), Dalí violeta (cuento, 2005) y Al pie de la letra (entrevistas y crónicas, 2007). Realizador audiovisual además de escritor, López Cáceres reside en Cali, donde dirige la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle. En la edición 170 de Letralia publicamos su relato “La barra”. http://alejandrojoselopez.com Mediáticos en nuevo horario. Desde el pasado miércoles 28 de noviembre, La Librería Mediática en VTV se transmite en su nuevo horario: lunes, miércoles y viernes a las 3:30 de la tarde, en programas para todo usuario, y los sábados a la 1:30 de la tarde con programación infantil. Las versiones radiales de la serie, en Radio Nacional de Venezuela, continúan martes y jueves a la 1 de la tarde para niños y jóvenes, en el canal musical, y a las 5 de la tarde con el programa para todo usuario “Los libros y la radio tienen mucho que ver”, por el canal informativo. En YVKE Mundial 550AM, Marialcira Matute, conductora y creadora de la serie, produce los micros diarios “Leer también es mundial” y presenta, junto a Isidoro Duarte, “El picadillo del domingo”, los domingos a las 9 de la mañana. Las noticias y artículos sobre libros de la serie se publican en la web EncontrARTE. La Librería Mediática ha ganado diversos premios en sus distintos formatos, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo. http://encontrarte.aporrea.org/libreriamediatica.php Hernández renacentista. La periodista y guitarrista venezolana Ana María Hernández presentará este mes su performance Juana Francisca, la trovadoresa, en el teatro Luis Peraza de Los Chaguaramos, al lado de la Iglesia de San Pedro (Caracas, Venezuela). Con una guitarra renacentista, Hernández reproducirá ambientes musicales de finales del siglo XVI y principios del XVII, cuando las culturas india y negra de la Venezuela colonial empiezan a recibir el influjo de la cultura, la música, los instrumentos y los idiomas europeos. Habrá ciertos guiños entre la música original para guitarra renacentista y la música popular venezolana. Las funciones serán el sábado 8 de diciembre (7 de la noche), el domingo 9 de diciembre (6 de la tarde), el sábado 15 de diciembre (7 de la noche) y el domingo 16 de diciembre 6 de la tarde). Las entradas oscilan entre los 10.000 y los 15.000 bolívares. http://guitarrista62.blogspot.com Lenguaje y homosexualidad. Félix Rodríguez González, catedrático de lingüística inglesa de la Universidad de Alicante, lexicógrafo y sociolingüista, pronunciará en El Campello (Valencia, España) su conferencia “El lenguaje homosexual en el español de hoy”, donde se referirá especialmente a la homosexualidad masculina. En su disertación examinará las designaciones de carácter culto que apuntan a estereotipos que han actuado como jalones en la historia de la homosexualidad. También comentará algunas expresiones típicas de los homosexuales de hoy, y rememorará algunos de los códigos empleados como señal de reconocimiento en épocas de represión. Rodríguez González es un investigador enfocado en las áreas de la lexicología, lexicografía y sociolingüística del inglés y del español. Es autor, coautor o editor de muy diversos libros, como Comunicación y lenguaje juvenil (1989), El lenguaje de los jóvenes (2002), Spanish loanwords in the English Language (Préstamos del español en la lengua inglesa, 1996) —por el que fue galardonado con el Premio Nacional de Lingüística Inglesa 1996— y Cultura, homosexualidad y homofobia (2007), entre otros. El evento es auspiciado por la Asociación de Escritores de El Campello (Anuesca), y se realizará el 14 de diciembre a las 7:30 de la noche en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de El Campello. http://www.elcampello.tv/anuesca Becas para indígenas y afrolatinos. El Programa de Becas para Jóvenes Indígenas y Afrolatinos (IALS) es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y administrado por el Centro para la Educación Intercultural y el Desarrollo (Cied) de la Universidad de Georgetown. El programa otorga becas de dos años a jóvenes indígenas y afrolatinos sobresalientes de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú para educación post secundaria en universidades acreditadas y en community colleges de América Latina y los Estados Unidos. El programa busca mejorar las oportunidades socio-económicas de dichas poblaciones, y fomentar la comprensión intercultural y el respeto mutuo. Las instituciones académicas asociadas en América Latina y el Caribe se verán fortalecidas en su habilidad de incorporar y trabajar con estudiantes indígenas y afro-descendientes. El formulario de solicitud para la beca estará disponible para descargar después del 15 de enero de 2008. http://www8.georgetown.edu/centers/cied/ials/index2.cfm Violentos. El editor Mark R. Cox está convocando a escritores e investigadores a que le envíen ensayos acerca de la narrativa ficticia, la poesía, el teatro, la música, el cine, las artes plásticas, y otras manifestaciones culturales sobre el periodo de la violencia política en Perú durante los años ochenta y noventa. La extensión de los ensayos no debe exceder las 5.000 palabras. La fecha límite para la entrega es el 3 de marzo de 2008. En marzo y abril un comité editorial seleccionará los ensayos para incluir en la colección. Se espera publicar el libro en julio de 2008 en Lima. El título provisional es Sasachakuy tiempo. Memoria y pervivencia. Es preciso enviar los ensayos al correo mcox@presby.edu, en formato Word, antes del 3 de marzo de 2008. http://web.presby.edu/lasaperu/ViolenciaPolitica.html ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Fallida presentación de Historias de mujeres y ciudades, de Carolina Lozada La escritora venezolana Carolina Lozada (Valera, Trujillo, 1974; http://www.letralia.com/firmas/lozadacarolina.htm) denunció que la presentación de su libro de cuentos Historias de mujeres y ciudades, programada para el sábado 10 de noviembre a las 11:30 de la mañana en la sala Simón Rodríguez del Parque Generalísimo Francisco de Miranda, y en el marco de la III Feria Internacional del Libro de Venezuela, no se realizó como estaba prevista a causa de un cambio de horario que no fue notificado a la autora. Historias de mujeres y ciudades obtuvo mención publicación en el I Certamen de Narrativa Salvador Garmendia, en 2006. La escritora también obtuvo mención publicación en la segunda edición del concurso, este año, con Los cuentos de Natalia, pero a causa de este problema se ha negado a ceder los derechos de publicación. Según Lozada, el cronograma que recibió en un correo electrónico de María Auxiliadora Ramírez, encargada de edición de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (http://casanacionaldelasletras.blogspot.com), ente que convoca anualmente el premio Salvador Garmendia, la citaba para la presentación en la fecha y hora mencionadas más arriba, pero al presentarse con sus invitados se le informó que el acto no se realizaría por haber llegado con más de dos horas de retraso. La razón del supuesto retraso fue que la presentación se reprogramó para las 9 de la mañana sin informarle a la autora, quien se había trasladado desde la ciudad de Mérida en un viaje de catorce horas por tierra. “Nadie me notificó el cambio de horario”, explica Lozada en una carta dirigida a Luis Alberto Crespo, presidente de la Casa Andrés Bello, y de la cual nos facilitó una copia. “Tan grosera arbitrariedad me tomó por sorpresa, no sólo a mí sino a mis invitados. Aunado al hecho de que en la programación no había información sobre quién sería el presentador de mi libro”. Lozada, quien a estas alturas no ha recibido aún la cantidad de ejemplares que los organizadores le ofrecieron de su libro, agrega que los organizadores le plantearon reprogramar de nuevo la presentación, esta vez para el día siguiente, y que ella no aceptó por considerar toda la situación un irrespeto. Semanas después del inconveniente, Lozada recibió una carta de Ramírez ofreciendo disculpas y anunciando el próximo envío de los ejemplares. “Asimismo, me hace llegar lo que, supuestamente, sería el texto empleado para la presentación de mi libro”, acota. “Una cuartilla que da cuenta de un presentador que no había leído el libro. Todo parece indicar que no tenían presentador porque ese mismo día fui a la sala a preguntar quién era y en la programación sólo aparecía mi nombre”. En efecto, la cuartilla a la que hace referencia Lozada y con la que según Ramírez se presentaría el libro, es una breve esquela de seis párrafos; el primero habla del acto en sí; el segundo informa de la mención obtenida por el libro y de los miembros del jurado; el tercero cita el veredicto del certamen y la contraportada del libro; el cuarto hace una sucinta semblanza de Lozada y los dos últimos atribuyen al libro, con distintas palabras cada uno, el ser una muestra del trabajo de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. “Usted, como escritor”, termina Lozada su carta a Crespo, “comprenderá lo que significa para un autor novel la ilusión de su primer libro, y más allá de eso, como poeta, comprenderá que la gente necesita respeto y creo que a mí me lo han faltado. Espero sepa usted entender mis razones”. *** Juan Martins gana la Bienal de Literatura “Miguel Ramón Utrera” El dramaturgo y director teatral venezolano Juan Martins obtuvo el primer premio de la Bienal de Literatura “Miguel Ramón Utrera” 2007 con la obra Caramelo de Nueva York, que presentó bajo el seudónimo “Golam”. La justa literaria, que anualmente se convoca en un género distinto (narrativa, poesía, ensayo y dramaturgia, género este último correspondiente a 2007), emitió su veredicto el pasado 15 de noviembre. El jurado estuvo compuesto por Alfredo Fuenmayor, Rodolfo Rodríguez y Oswaldo González, quienes tomaron su decisión en forma unánime tomando en cuenta que, según ellos, la obra de Martins “apunta hacia la concreción de una estructura coherente, cuyo discurso se arma desde el centro mismo de un espacio único, cerrado, múltiple, en el que confluyen conflictos, tensiones y situaciones dramáticas que en lo formal se resuelven en el mismo discurso físico-espacial, emocional-lúdico”. Nacido en Maracay (Aragua) en 1960, Martins es profesor en ciencias sociales y magíster en literatura latinoamericana. Ha participado en varios talleres de su país y ha sido seleccionado como jurado para muchos certámenes, entre ellos la misma Bienal Utrera. Dirige el grupo Estival Teatro, en Maracay, al frente del cual ha presentado sus obras Libelo Caterva, Terciopelo negro, La tarde de la iguana, Tres cabezas muerden mejor que una y Cartas del corazón para Edith Piaf, entre otras. Ha publicado las obras Deseos de casa (La Liebre Libre) y Cartas del corazón para Edith Piaf (The Latino Press, Nueva York) y los libros de ensayo Teatro y literatura (La Liebre Libre) y Poética para el actor (The Latino Press). Además colabora en diversos medios venezolanos y extranjeros. Mantiene en Internet la bitácora Crítica teatral (http://criticateatral.wordpress.com). *** Biblioteca Francisco Ayala será inaugurada en Granada en 2009 El barrio granadino del Zaidín contará en 2009 con una nueva biblioteca municipal, que llevará el nombre del centenario escritor Francisco Ayala (Granada, 1906), según explicó este 19 de noviembre el concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada (http://www.granada.org), Juan García Montero, durante un encuentro de los medios del comunicación con el escritor granadino, en su casa, y con la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es), Rosa Torres Ruiz. El acto se realizó antes de la reunión del Patronato de la Fundación Francisco Ayala (http://www.ffayala.es) para explicar las actividades que la entidad llevará a cabo en 2008, y ratificar ante la prensa la donación por parte del escritor de 1.325 bienes y de un cuadro pintado por su madre, Luz García-Duarte. La nueva biblioteca, que se inaugurará en 2009, tendrá una extensión de 1.500 metros cuadrados en una sola planta y dispondrá de sala de lectura infantil, de animación a la lectura y otra estancia para usos múltiples, entre otras. García Montero mostró durante el acto un plano del edificio, que se inaugurará en 2009, según informó el concejal. En este sentido, el escritor se mostró “realmente emocionado” y aseguró que “no tengo palabras para expresar la magnitud con la que recibo todo esto. Es un sueño, pero un sueño realizado”. Además, señaló que “el hecho de que esta colaboración se haya producido sin discrepancias es lo que más me alegra porque en un mundo lleno de discrepancias es un modelo”. Por su parte, el conjunto de bienes donados por el autor en septiembre, y cuya aceptación fue ratificada por el Patronato durante la reunión, se compone de una importante colección de libros dedicados al escritor por algunos de sus amigos y escritores como Rafael Alberti, Jorge Luis Borges, Miguel Delibes, Camilo José Cela o Dámaso Alonso, entre otros, así como de estudiosos de la obra de Ayala como Andrés Amorós, Rosario Hiriart y Rosa Navarro Durán. La donación incluye también cartas, fotografías y algunos objetos personales, como los títulos académicos, premios o una de las máquinas de escribir de Ayala. Además, la fundación acogerá el cuadro “Nuestro jardín”, pintado por la madre del escritor, Luz García-Duarte, al que Francisco Ayala se refiere en una de sus obras más destacadas, El jardín de las delicias. Por su parte, la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía recordó el intenso año vivido por Ayala con motivo de su centenario y la inauguración de la sede de la entidad en el Palacete Alcázar Genil de Granada en marzo de este año. También destacó la permanente implicación del escritor “como alma y parte activa de la fundación”, y se mostró agradecida por los bienes donados por el autor, ya que se trata de “un legado de incalculable valor material”. Fuente: Servimedia *** Falleció el escritor e historiador venezolano Vinicio Romero Martínez El escritor e historiador venezolano Vinicio Romero Martínez, quien se desempeñaba como embajador de Venezuela en Trinidad y Tobago, murió el pasado martes 20 de noviembre en el Hospital del Maestro, en San Juan (Puerto Rico), debido a complicaciones relacionadas con el cáncer que padecía. El Consulado de Venezuela en San Juan tramitó el traslado de los restos de Romero Martínez a Caracas, donde el canciller Nicolás Maduro presidió sus exequias. El diplomático había sido anteriormente cónsul general de Venezuela en Puerto Rico y se encontraba desde el viernes 16 en la isla caribeña, donde conservaba numerosos amigos, para participar en la Feria Internacional del Libro (http://www.filpuertorico.org). Historiador, escritor, periodista y conferencista, Romero Martínez nació en Altagracia (Zulia) en 1940. Fue director y colaborador de periódicos y revistas, programas de radio y televisión. Gabriel García Márquez contó con su colaboración como asesor histórico para la confección de su novela El general en su laberinto, sobre Simón Bolívar. En 1999 resultó electo constituyente para la elaboración de la Constitución Bolivariana de Venezuela. Formó parte de las comisiones Constitucional y de Educación. Además, presidió la Comisión de Estilo que se encargó de la corrección y redacción final de dicha Carta Magna. Dictó discursos de orden, conferencias y charlas en diferentes países de Latinoamérica, Estados Unidos y España. Desde 1990 escribía y dirigía una página de historia en un importante diario regional. Pertenecía al cuerpo de redactores de la Hispánica de la Enciclopedia Británica (http://www.britannica.com), asesor histórico-literario y coordinador de la Enciclopedia Temática de Venezuela de la Editorial Venelibros (http://venelibros.com/etv.htm), redactor y corrector de la Enciclopedia Encarta 97 (http://encarta.es.msn.com), y dirigió la Mesa de Poder Moral o Ciudadano en el II Congreso Constituyente de Angostura, en 1999. Publicó más de 30 obras de historia de Venezuela con carácter educativo, con más de un millón de ejemplares en total, como: Las aventuras de Simón Bolívar; Las aventuras de José Antonio Páez; Mis mejores amigos; 110 biografías de venezolanos ilustres; ¿Qué celebramos hoy?, El libro de las efemérides venezolanas; La Constituyente al alcance de todos; Conciencia de género en la Constitución Bolivariana; CD: 2001 temas de historia de Venezuela en multimedia, y Mi amigo Simón Bolívar, entre otros. Fue Presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela (2002-2006) y miembro de la Sociedad Bolivariana de Sevilla en España, del Círculo de Escritores Venezolanos, del Instituto de Cultura Hispánica, de la Fundación Zuliana para la Cultura y de la Academia de Historia del Estado Zulia. También fue socio honorario del Rotary Club Cafetal 1990-1991 y 1998-1999. Recibió diversos reconocimientos de instituciones, universidades y planteles educacionales; Orden Francisco de Miranda, Orden Mérito al Trabajo y la máxima condecoración venezolana, la Orden del Libertador, entre otras. Fue miembro de la Comisión Presidencial para la celebración de los 250 años del natalicio del generalísimo Francisco de Miranda, en representación del Ministerio de Educación (http://www.me.gov.ve). Recientemente se desempeñó como director general del Archivo General de la Nación. Presidió por Venezuela el Programa Binacional Bolívar-Martí. Fuentes: EFE • VTV *** Falleció la escritora paraguaya Raquel Saguier El pasado 21 de noviembre en horas de la madrugada, falleció en Asunción (Paraguay), a los 67 años de edad, la escritora Raquel Saguier. Con su muerte, calla una de las voces narrativas contemporáneas más importantes del país. Saguier, quien se encontraba aquejada de una larga y penosa enfermedad, había nacido en Asunción en 1940. Reconocida por el propio Augusto Roa Bastos como una de las novelistas más destacadas de las letras paraguayas, comenzó a incursionar en la literatura en diversos talleres literarios. Su última obra, El amor de mis amores, inspirada en su esposo, ya fallecido, fue finalista para el Premio Nacional de Literatura de este año. Está actualmente en circulación, pero no pudo ser presentada oficialmente en público debido a la enfermedad que aquejaba a Saguier. Cuentista y novelista, y siendo aún muy joven, Saguier es declarada finalista en un concurso de novelas organizado por el diario La Tribuna, en 1965, por su opera prima Los principios y el símbolo. Pero su primera obra publicada esperaría hasta 1987: La niña que perdí en el circo, que actualmente cuenta con dieciocho reediciones, ha sido traducida al portugués y al francés y fue presentada en París en 1992. En 1989 publicó La vera historia de Purificación, en 1994 Esta zanja está ocupada, novela con la que ganó una mención especial en el Premio Nacional de Literatura de 1995, habiendo recibido por la misma también el Premio El Lector. En 1999 vio la luz su novela La posta del placer, por la que obtuvo el Premio Municipal de Literatura de 2000. Sus obras figuran en numerosas antologías nacionales e internacionales y es motivo de estudio en instituciones educativas de su país. Socia fundadora de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), y del PEN Club del Paraguay, Saguier formaba parte de diversos grupos literarios del Paraguay. Textos suyos fueron publicados en libros del Taller Cuento Breve (1984 y 1985), creado por el también recientemente fallecido maestro Hugo Rodríguez Alcalá, así como también publicó en numerosas antologías y revistas literarias nacionales y extranjeras. “Tenía el don de escribir las cosas que le venían a la mente, con un lenguaje hecho a la medida de las mejores marcas de la narrativa actual”, escribió sobre Saguier la también escritora paraguaya Delfina Acosta (http://www.letralia.com/firmas/acostadelfina.htm). “Conocía sobradamente las posibilidades matemáticas del castellano, y anotando situaciones, escenas, movimientos, se fue convirtiendo, desde su primera obra La niña que perdí en el circo, en el mejor referente de la narrativa femenina en el Paraguay”. Fuentes: ABC Digital • Asunción Digital • La Nación *** Juan Villoro recibe el V Premio Antonin Artaud El escritor mexicano Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) fue reconocido este 21 de noviembre con el V Premio de Narrativa Antonin Artaud (http://www.premioartaud.com) por su libro Los culpables, publicado por Editorial Almadía (http://www.almadia.com.mx). El premio consta de 5.000 euros, la publicación del libro en Francia y una obra de los artistas Marisa Lara y Arturo Guerrero que se entregarán en febrero de 2008. Convocado por la Embajada de Francia en México (http://www.francia.org.mx) y la Federación de las Alianzas Francesas, entre otras instancias, el galardón también incluye una invitación a participar en el Festival Latinoamericano de Biarritz en septiembre de 2008. Villoro anunció que destinará una parte de los 5.000 euros al desarrollo de alguno de los proyectos artísticos impulsados en Oaxaca por el artista plástico Francisco Toledo, aunque todavía no define qué podría ser: tal vez la traducción y edición al braille de una obra clásica de la literatura para la Biblioteca para Ciegos Jorge Luis Borges o una plancha de grabado para el Centro de las Artes de San Agustín Etla. “Con sus magistrales relatos y una novela corta Juan Villoro se apodera de los clichés de la literatura y la realidad mexicana para ponerlas de cabeza, hacer escarnio y romper los mitos imperantes. Un tema atraviesa todos los textos: la ausencia de lealtad, la traición”, apuntó el jurado del premio conformado por Alberto-Ruy-Sánchez, Philippe Ollé-Laprune, Margo Glantz y Fabricio Mejía Madrid, entre otros. “Arrancamos con 5 mil ejemplares, pero ya tuvimos que tirar otros 5 mil”, dijo en entrevista el director general de Almadia, Guillermo Quijas Corzo-López, y agradeció a Villoro por haberle permitido a este joven sello publicar Los culpables, presentada este 1 de diciembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). Aunque Villoro no acudió al anunció por estar en Bogotá, cuando supo del premio se emocionó y quiso compartirlo con Oaxaca, donde ha estado en varios ocasiones motivado por los proyectos de Almadía, fundada por Quijas Corzo-López para apostar, desde 2004, por la difusión de obras de poesía, cuento, novela y ensayo. El también escritor Martín Solares, director editorial de Almadía, aseguró que al cederles su libro, Villoro fue generoso, pues fue un riesgo el darlo a una editorial independiente, cuando cualquier editorial de México y España lo hubiera querido. Con ese acto ha generado que otros autores como Sergio Pitol, Margo Glantz, Mario González Suárez y muchos otros escritores les entreguen sus manuscritos apoyando el proyecto. El Premio Antonin Artaud nació en 2003 de la voluntad del chef Olivier Lombard, presidente del Grupo L’Olivier, para consolidar el nombre y la imagen de su restaurante La Ciboulette, en Ciudad de México. Así, con una operación de mecenazgo surgió la idea de un premio literario parecido al Prix Goncourt, otorgado en París en el restaurante Chez Drouant. Presentado a Jean-Jacques Beucler —quien fuera secretario general de la Federación de las Alianzas Francesas en México— por Jacques Aubergy, corresponsal de la revista francesa Art Sud, ambos decidieron lanzar el proyecto, que fue aplaudido de inmediato por eminentes personalidades de la literatura mexicana quienes aceptaron participar en el jurado. Los mecenas participantes son Montblanc, así como empresas francesas en México, la Federación de Alianzas Francesas, la Embajada de Francia y los artistas plásticos Marisa Lara y Arturo Guerrero. El certamen Antonin Artaud premia obras en español publicadas en México; hasta ahora lo han merecido escritores como Álvaro Uribe, Fabrizio Mejía, David Toscana y Fabio Morábito. Fuentes: El Universal (México) • Notimex • Premio Antonin Artaud *** Proyecto Fahrenheit 451 presentado en el Instituto Cervantes El Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) presentó el pasado 22 de noviembre el Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro), una iniciativa inspirada en el célebre libro de Ray Bradbury (1953) y creada con el objetivo final de que Europa declare la lectura como “seña de identidad europea”, según se informó en un comunicado. El fundador del proyecto, Antonio Rodríguez Menéndez, acompañado por la directora del Cervantes, Carmen Caffarel, depositó en la “Caja de las Letras” del ente español un legado con una carta en la que se aboga por la lectura porque ésta es “un derecho humano”. La iniciativa se presentará en el Parlamento Europeo, la Biblioteca Europea en Roma y la Biblioteca de Sarajevo. El Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) busca que, como ocurría en la novela Fahrenheit 451, de Bradbury, la población conozca de memoria algunos libros y los pueda recitar en voz alta. Para ello, desea contar con voluntarios dispuestos a defender la lectura aprendiéndose un libro, o una parte de un libro: unos capítulos, unas páginas, unos versos. Caffarel definió el proyecto como “un homenaje al libro, la literatura, la palabra y el poder de la imaginación”. Bajo el título “La lectura, derecho humano y seña de identidad europea”, la misiva depositada en la “Caja de las Letras” propone al Parlamento Europeo “que elija libremente la lectura como la seña de identidad de la Europa que queremos hacer entre todos; (...) porque es un bien del que nadie puede prescindir, incluso un derecho humano, aunque no venga escrito expresamente en la Declaración Universal”. Una “persona libro”, Martín Carril Obiols, recitó de memoria durante treinta minutos el cuento “La biblioteca de Babel”, de Jorge Luis Borges. El CD con la grabación forma parte también del legado donado, al igual que un bote de tinta —como símbolo de la escritura— y unas semillas de manzano, el primer árbol prohibido. Todo ello se ha guardado en la caja número 451 de la “Caja de las Letras”, situada en la antigua cámara acorazada de la sede central del Cervantes, un lugar que custodia legados secretos donados por los escritores Francisco Ayala, Antonio Gamoneda y Carlos Edmundo de Ory, y por el pintor Antoni Tàpies. Dicha caja se abrirá en el año 2040. Los organizadores del Proyecto Fahreheit 451 tienen previsto presentar la mencionada carta ante el Parlamento Europeo el 3 de febrero de 2008, en el 540º aniversario de la muerte de Gutenberg, fundador de la imprenta. Una vez conseguido el respaldo del Parlamento Europeo, la presentarán en la Biblioteca Europea, con sede en Roma, el 23 de abril, aniversario de la muerte de Cervantes. Por último, lo harán en la Biblioteca de Sarajevo el 26 de agosto, en el marco de un homenaje a la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia-Herzegovina, 16 años después de su destrucción. Fuente: Instituto Cervantes *** Ana María Matute, ganadora del Premio Nacional de las Letras Españolas La escritora Ana María Matute (Barcelona, 1925), que ha hecho de la literatura su forma de estar en el mundo, obtuvo este 22 de noviembre el Premio Nacional de las Letras Españolas, en reconocimiento a una obra fecunda en la que la imaginación, la magia y la fantasía ocupan un lugar importante. Este premio, que concede el Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es) y que está dotado con 30.000 euros, se suma a otros galardones obtenidos por la escritora, como el Nacional de Literatura y el de la Crítica por Los hijos muertos, así como el Premio Nadal por Primera memoria en 1959. Candidata durante años al Premio Cervantes y miembro desde 1998 de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Matute también ha obtenido en dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Infantil, por su narración Sólo un pie descalzo (1984), y por El polizón de Ulises (1965). A la recta final de las votaciones del jurado del Nacional de las Letras llegó también el nombre de Juan Goytisolo, seguido de cerca por los de Juan Marsé y Luis Mateo Díez, según fuentes próximas a los jueces, que reconocieron lo difícil de la elección del ganador ante “la gran calidad literaria de la obra” de todos ellos. Matute dijo sentirse “sorprendida” por un premio que llega “en un momento excelente” para ayudarla a recuperarse de una fractura de fémur y para terminar su próxima novela, Paraíso inhabitado, que espera publicar a finales de la próxima primavera en Destino, según afirmó la escritora, que ha preferido transmitir sus declaraciones a través de su hijo. Al conocer la noticia, que le han comunicado telefónicamente desde el Ministerio de Cultura, Matute expresó “primero sorpresa, porque no me lo esperaba, y no tenía la menor noticia, no ha funcionado la rumorología”. De todos modos, se ha mostrado “encantada” y “orgullosa” con el premio. “Contadora de historias”, como a ella le gusta definirse, Matute ha sentido siempre fascinación por el bosque, una de sus grandes obsesiones literarias, que la escritora asocia con el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura, como dejó claro en su discurso de ingreso en la RAE, en enero del 98. Aficionada a hablar de su infancia y “predestinada a la literatura desde niña”, Matute contó en aquel discurso que, antes de saber leer, los libros eran para ella “como bosques misteriosos”, donde bullían “criaturas, deseos, sueños y tiempos desconocidos”. Cuando aprendió a leer y se encontró con la palabra “bosque” en un cuento, supo que siempre se movería dentro de ese ámbito, porque “toda la vida de un bosque encontraba su lugar sobre el papel, en el arte combinatoria de las palabras”. Dotada de una imaginación portentosa, Matute halló en los cuentos infantiles un caudal de inspiración inagotable para los libros que escribiría de adulta. “Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto”, ha dicho en alguna ocasión. Escribir no es para ella una profesión “ni una vocación siquiera”. Es su forma de ser y de estar en el mundo, “un largo camino de iniciación que no termina nunca, como un complicado trabajo de alquimia o la íntima y secreta cacería de mí misma y de cuanto me rodea”, ha señalado la escritora. Con sólo 17 años, Matute, que prefiere hablar de magia más que de fantasía al definir su literatura, escribió su primera novela, Pequeño teatro —publicada once años más tarde y galardonada con el Premio Planeta—, y en 1947 llegó el primero de la larga lista de éxitos de su carrera literaria, al ser finalista del Premio Nadal con su novela Los Abel. Dotada de una gran capacidad de fabulación, es autora de más de cuarenta obras, entre las que figuran títulos como Los soldados lloran de noche, Luciérnagas, La oveja negra y su trilogía medieval formada por La torre vigía, la aclamada Olvidado Rey Gudú y Aranmanoth. Matute siente pasión por la Edad Media, porque es un mundo lleno de contrastes y porque, como ha afirmado en alguna ocasión, “del mundo actual se puede hacer muy poca literatura”. Fuente: EFE *** Diputación de Málaga no adquirirá aún el legado de Vicente Aleixandre La Diputación Provincial de Málaga (http://www.dpm-cultura.org) no adquirirá el legado de Vicente Aleixandre hasta que no tenga el respaldo jurídico que certifique la legalidad de la compra, y para ello esperará a que se solucione la disputa de la familia Aleixandre con el también poeta Carlos Bousoño en torno a la propiedad de algunos bienes. “Hasta que no tengamos certeza absoluta de que tenemos el respaldo jurídico para adquirir el bien y pagarlo no se hará efectivo”, señaló a los periodistas el pasado 23 de noviembre el presidente de la Diputación, Salvador Pendón, del PSOE. Pendón recalcó que la Diputación persiste en la idea de adquirir el legado de Aleixandre, pero que hasta que no se llegue a un acuerdo entre las partes que se disputan la herencia “no vamos a hacer efectiva la compra” para que no exista la posibilidad de verse “inmersos en algún pleito por parte de quien se considere con derecho a esa propiedad”. Agregó que, en un principio, tanto desde la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es) como desde la Diputación —ambas adquirirían a partes iguales los bienes por cinco millones de euros— “entendíamos que eran suficientes los documentos que mostraba la familia Bousoño respecto a la propiedad de ese legado”, pero que ante las discrepancias surgidas pararán el proceso de compra. Confirmó que la familia de Aleixandre había informado a la Diputación de su discrepancia pero que la certificación “más fehaciente” es que él mismo tiene que “poner la firma en el talón” y que no lo hará “hasta que no se sepa que queda todo totalmente despejado”. Las discrepancias surgen porque la sobrina del poeta sevillano, Amaya Aleixandre, ha requerido a Carlos Bousoño para que se abstenga de cualquier acto de disposición sobre los bienes que pertenecían a su tío y pudieran formar parte de la herencia del Premio Nobel de Literatura. Fuentes de la representación legal de la sobrina informaron que este requerimiento ha sido comunicado a la Junta de Andalucía y a la Diputación de Málaga, que habían alcanzado el pasado 4 de octubre un acuerdo de compra del archivo de Aleixandre con Bousoño, quien afirma que se lo cedió antes de morir. La sobrina, que se considera heredera de su tío, pide a Bousoño que le facilite los títulos de propiedad de los bienes que pertenecieron a Vicente Aleixandre y que posean él o su esposa, Ruth Crespo, o que ambos hubieran transmitido, así como la documentación sobre cualquier negocio jurídico comprometido sobre tales bienes. Bousoño ha respondido ya al abogado de la sobrina de Aleixandre que “todos los bienes son suyos desde hace muchísimos años”, según las fuentes. El Centro Cultural de la Generación del 27, con sede en Málaga, tenía previsto incorporar a sus fondos el archivo de Aleixandre, gracias al acuerdo firmado al cumplirse 30 años de su Premio Nobel. Incluye la biblioteca del poeta, de 3.000 volúmenes, entre ellos ejemplares de primeras ediciones de la poesía española de posguerra —muchos dedicados por sus autores a Aleixandre—, manuscritos, borradores, originales mecanografiados y galeradas corregidas de su mano, poemas inéditos y versiones con variantes y amplia correspondencia con multitud de autores como Azorín o Baroja. Otra dificultad es que este 30 de noviembre se dio a conocer una carta al PP firmada por Víctor Ángel Usera, otro heredero de Aleixandre, en la que se asegura que ya existen acciones judiciales contra Bousoño, que podrían afectar a la titularidad de los bienes del premio Nobel. La misiva advierte de que tales acciones, en el caso de ser enajenados esos bienes, “deberían ser derivadas al adquirente” de los mismos. Al parecer ha sido la sobrina de Aleixandre, Amaya Aleixandre, quien formuló la demanda contra Bousoño y su esposa, Ruth Crespo, que se declaran propietarios pro-indiviso del legado de su tío. El portavoz del PP en la Diputación, Francisco Salado, ha asegurado que la demanda se formuló en un juzgado de lo civil y que es una tercería de dominio, ya que consideran que “no está acreditado que la forma en que se sacó ese legado de la vivienda de su tía haya sido pacífica”. Usera, que se ha declarado coheredero de Aleixandre junto con sus tres hermanos y con Amaya Aleixandre, pide en su carta a la Junta de Andalucía que paralice cualquier actuación sobre los bienes “hasta que se dilucide la legitimidad del título del vendedor de éstos”, actuaciones administrativas en las que dice estar interesado. Al conocer la intención de comprar a Bousoño libros, documentos y objetos personales que fueron de Aleixandre, Usera entiende que “todos o una parte de dichos bienes debieron, en su momento, haber formado parte del caudal relicto de Concepción Aleixandre Merlo, hermana del poeta y su única heredera”, de la que él es uno de los coherederos junto con sus tres hermanos y Amaya Aleixandre. El PP ha acusado a Pendón de “empecinarse” en la compra de este archivo a pesar de que, según los populares, “el testamento dejó como herederos universales a su familia”, primero a la hermana del poeta y por línea sucesoria a los sobrinos. Fuente: EFE *** Premio Vargas Llosa para el chileno Rodrigo Germán Díaz Cortez El escritor chileno Rodrigo Germán Díaz Cortez (Santiago, 1977) ganó este 23 de noviembre, con su obra Tridente de plata, el XII Premio de Novela Mario Vargas Llosa, que convocan conjuntamente la Universidad de Murcia (UMU, http://www.um.es) y Caja Mediterráneo (CAM, http://www.cam.es). El jurado del certamen, que presidió el catedrático de literatura hispanoamericana de la UMU, Victorino Polo, seleccionó la obra por unanimidad entre 378 novelas de 32 países por su carácter “emprendedor” y su lenguaje “ameno”. El jurado dio a conocer el nombre del ganador en el transcurso de una cena que contó con la presencia del presidente del Consejo Territorial de CAM en Murcia, Ángel Martínez, y del consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz. Polo afirmó que el jurado concedió el premio a Tridente de plata porque es una novela que “está muy bien escrita, que no es poco en los tiempos que corren, y además el argumento es interesante”, y desde el punto de vista técnico y estructural “está muy bien organizada con una narrativa que avanza, pero que también juega con recursos como el flashback”, concluyó. Respecto al estilo de la obra, otro miembro del jurado, el catedrático de Literatura Española de la UMU, Francisco Javier Díez de Revenga, dijo haber sabido de antemano que la obra era de un chileno porque percibió en la misma “un lenguaje muy ameno y moderno”. Afirmó que uno los aspectos que más llamó la atención del tribunal “es que la obra está escrita con un estilo muy personal y emprendedor”. Por ganar este premio, Díaz Cortez recibirá 12.000 euros en metálico y la publicación de la novela por la Editorial Seix-Barral (http://www.seix-barral.es) de Planeta. Tras conocer la noticia, el autor manifestó que “está muy feliz” porque “supone el mejor reconocimiento para una novela que le ha llevado siete años de trabajo”. En el acto donde se anunció el premio, se aprovechó para presentar el libro ganador de la pasada edición, Las palabras y los muertos, del autor cubano Amir Valle. Además se anunció que el próximo año el galardón sólo será convocado por CAM. Díaz Cortez estudió periodismo y comunicación social en la Universidad Arcis (http://www.universidadarcis.cl). Desde muy joven participa de la vida literaria de su país, realizando talleres literarios con el novelista Poli Délano y con la cuentista Lilian Elphik. Trabajó en el Departamento de Distribución de la Editorial LOM (http://www.lom.cl). Ha publicado poemas en revistas independientes como Hojas de Morera o Hasta Siempre. En 1998 aparece en la antología de cuentos Pequeños paraísos artificiales, editada por Balmaceda 1215 y, en 2000, su primer libro de cuentos, La taberna del vacío. Es autor también de la novela Antes de perder el sentido, editada por Hijos del Hule, sello de Aula de Escritores (http://www.auladeescritores.com). Reside desde 2000 en España, es narrador y fotógrafo y desde 2006 está becado por la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (Acec, http://www.acec-web.org), donde cursa el taller de narrativa en el Ateneo barcelonés. Es colaborador habitual de la revista Chasquí, de Lérida. Fuentes: El Faro de Murcia • Europa Press *** Andrés Pérez Domínguez gana el Premio de Novela Luis Berenguer El patio del Museo Municipal de San Fernando albergó el pasado 23 de noviembre el acto en el que el jurado del XVII Premio Internacional de Novela Luis Berenguer dio a conocer el nombre de la última obra ganadora de este prestigioso certamen literario. El manuscrito premiado fue El síndrome de Mowgli, del escritor sevillano Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969). La novela de Pérez Domínguez se impuso a las otras novelas finalistas, El heredero, presentada bajo el seudónimo de Lord Arthur; La rosa de Guinea, de Carlos Santa Cruz; y Última tormenta en Moscú, de Juan Bez Ródiny. El ganador ya acumula distintos galardones en concursos de cuentos y novela corta y además es autor de la novela La clave Pinner, editada en 2004 y reseñada por nosotros en nuestra edición 119 (http://www.letralia.com/119/caracol03.htm). El Premio Luis Berenguer incluye el pago de 24.000 euros en concepto de galardón en metálico a Pérez Domínguez y asegura la publicación de El síndrome de Mowgli por parte de Algaida Editores (http://www.algaida.es). El jurado del certamen estuvo formado por escritores de reconocido prestigio. La presidencia de dicho organismo recayó sobre el reciente Premio Nacional de Narrativa, el novelista Vicente Molina Foix. Las vocalías del jurado estuvieron ocupadas por Espido Freire, ganadora del premio Planeta en 1999 por Melocotones helados, y los escritores Félix J. Palma y Ernesto Pérez Zúñiga, ganadores de las dos últimas ediciones del Luis Berenguer. El periodista Fernando Olmeda actuó en calidad de secretario. Molina Foix subrayó la alta calidad literaria de la segunda favorita del jurado, La rosa de Guinea, y de la mayor parte de las 56 obras presentadas al concurso. Confesó asimismo sentirse cautivado desde muy joven por la prosa de la obra más conocida de Luis Berenguer, El mundo de Juan Lobón. Poco después del fallo del jurado, el primer edil isleño, Manuel María de Bernardo, telefoneó a Pérez Domínguez para trasmitirle la noticia y darle la enhorabuena. Pérez Domínguez (http://www.letralia.com/firmas/perezdominguezandres.htm) mantiene en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad) la avenida Fuera de campo (http://www.letralia.com/ciudad/perezdominguez). Textos suyos han sido publicados en diversas revistas y suplementos culturales, como El Correo de Andalucía (http://www.correoandalucia.es), Odiel Información y Onda Cero (http://www.ondacero.es). Ha obtenido premios literarios de la talla del Premio Internacional de Cuentos Max Aub, el Ciudad de Coria de Cuentos, el José Luis Castillo-Puche de Novela Corta y el Tierras de León de Novela Corta, entre otros. Fuente: La Voz Digital *** Con record de asistencia concluyó ayer la FIL Guadalajara La 21ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), en México, concluyó ayer domingo 2 de diciembre con un nuevo récord de participación, según informaron los organizadores. Al evento asistieron 559.000 personas, un 6,5% más que en la edición de 2006, y participaron más de 17.000 profesionales del libro, como libreros, editores, bibliotecarios y promotores. También acudieron 125 agentes literarios provenientes de Estados Unidos, Europa e Iberoamérica que participaron en el mercado de compra y venta de derechos de autor. La FIL, que tuvo este año a Colombia como país invitado, fue inaugurada al mediodía del pasado 24 de noviembre con la presencia del presidente de México, Felipe Calderón, así como de los escritores Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura 1982; Fernando del Paso, ganador del Premio FIL de Literatura 2007; el mexicano Carlos Fuentes y el colombiano Álvaro Mutis. Luego de un largo protocolo de ingreso para los asistentes a la inauguración de la FIL, el mandatario llegó acompañado por su esposa, Margarita Zavala; el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez; el presidente de la Feria Internacional del Libro, Raúl Padilla López; el rector de la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx), Carlos Briseño Torres; la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota; la ministra de Cultura de Colombia, el país invitado, Paula Marcela Moreno Zapata, y la directora general de la FIL, Nubia Macías. El presidente de la FIL, Raúl Padilla López, dio la bienvenida a Colombia, por segunda ocasión invitado de honor, “que ahora vuelve a traernos la riqueza y vitalidad de su cultura. Se dice que en Colombia se habla la mejor lengua española y no es leyenda, sino dato cierto. Eso podría ayudarnos a explicar, entonces, el hecho de que este país hermano sea cuna de tan grandes escritores”. Padilla hizo una reflexión en torno al difícil desafío que enfrenta la industria editorial mexicana, principalmente por la falta de un marco legal. “Por ello, señor Presidente y señores representantes de la industria editorial mexicana, aprovecho este foro para hacer votos porque ojalá se inicie un nuevo diálogo entre los sectores del circuito del libro y los poderes públicos, que nos permita en un futuro cercano contar con una legislación más adecuada, con una nueva ley del libro”. La petición tuvo respuesta por parte del mandatario Felipe Calderón: “Por supuesto coincido en la necesidad de contar con una legislación acorde que fortalezca al libro y su lectura, y por supuesto también acepto y con mucho gusto la invitación que hace don Raúl Padilla, presidente de la Feria Internacional, para iniciar un nuevo diálogo con miras a tener la legislación que le hace falta al país para difundir el libro y la lectura”. Fernando del Paso, operado de urgencia el domingo 18, hizo acto de presencia tras obtener un permiso especial del hospital donde se hallaba internado, y presentó un discurso dedicado a su amigo Juan Rulfo y en tono epistolar, después de recordar que, pese a ser la persona que mejor conocía a Rulfo, jamás le escribió una misiva. Dijo estar “convencido de que no son los premios los que dan prestigio a los autores, sino los autores los que dan prestigio a los premios”. Ganar el Premio Nobel, por ejemplo, dijo, significa incorporarse a un grupo de escritores y “no ganar el premio significa quedarse en la compañía de Émile Zola, Tolstói, James Joyce, Italo Calvino y Jorge Luis Borges. En ese sentido, añadió, el Premio FIL no se distingue del Premio Nobel porque “siempre ha habido más buenos escritores que buenos premios”. También dijo que al enterarse de que había sido galardonado sintió un doble placer. El primero porque estaba aceptando el reconocimiento que llevaba el nombre de su amigo Juan Rulfo: “Y que no venga a decirme un abogadillo que no puedo, porque ya lo hice”. El segundo porque el invitado de honor era Colombia, su país más querido de Latinoamérica. De Colombia recordó sus grandes amistades, en especial a García Márquez y a Mutis, de quien dijo, “es uno de los seres más bellos y generosos que he conocido en mi vida”. También comentó que recibir el II Premio FIL de Literatura le recordaba una ocasión en que los tres fueron al puerto de Veracruz. Ahí, contó Del Pasó, él se puso de pie, alzó su bebida y dijo, con el mismo sentimiento que le embargaba durante la ceremonia: “Señoras y señores, quiero comunicarles a todos ustedes que soy muy feliz”. Del Paso se despidió con una declaración que arrancó las carcajadas y el aplauso de los asistentes: “A los ocho minutos de las doce horas del día de hoy sábado 24 de noviembre de 2007, declaro, en el uso de todas mis facultades mentales y delante testigos, cientos de ellos lo pueden atestiguar, declaro que acepto de buenísima gana el XVII Premio de Literatura Iberoamericana Juan Rulfo, alias II Premio FIL de Literatura, y asumo todas las consecuencias tanto legales y periodísticas como literarias y pecuniarias de esta declaración”. El escritor fue homenajeado al día siguiente durante la charla “Amigos de Fernando del Paso”, realizada en el Salón Juan Rulfo con la participación de Gonzalo Celorio, José de la Colina y Elena Poniatowska, quienes coincidieron en que las novelas José Trigo, Palinuro de México, Noticias del Imperio y Linda 67, historia de un crimen, publicadas cada una de ella con cerca de diez años de diferencia, son obras maestras de la literatura latinoamericana y trabajos únicos por la labor de investigación que su autor llevó a cabo. Celorio recordó que Del Paso escribió su primera novela, José Trigo, entre 1959 y 1966; comenzó a los 24 años y terminó a los 31. El resultado, dijo, fue una de las novelas más deslumbrantes de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX. Poniatowska contó que ella conoció a Del Paso cuando la editorial Siglo XXI estaba por empezar su colección literaria con la novela José Trigo. En aquella época, dijo, la novela llegó a la imprenta cuando todavía le faltaba un capítulo por terminar, por lo que prácticamente se lo arrebataron de las manos cuando finalmente lo concluyó, lo que de alguna manera alegró mucho a Del Paso, ya que de no haber sido así, habría seguido escribiendo otros diez años. La autora relató que la idea del primer capítulo de José Trigo surgió a partir de que Del Paso vio en la calle a un hombre que cargaba un ataúd. La novela le llevó 536 páginas y siete años de investigación y escritura. De la Colina, por su parte, comentó que estaba muy contento de que a Del Paso le hubieran entregado “el premio Juan Rulfo”, y añadió: “Celebro con alegría el espíritu de Rulfo, quiéranlo o no sus respetables herederos, que al parecer se proponen registrar a Juan Rulfo como mera propiedad privada, cuando ya es patrimonio universal”. Por último, invitó a los presentes a apoyar la creación de una nueva del Ley del Libro que proteja a este artículo de la piratería. Dijo que apoyar esta ley es, de alguna manera, homenajear a Fernando del Paso y a todos los escritores. El mismo 24 de noviembre, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, había pronunciado su conferencia magistral, en la que indicó que la mejor manera de conmemorar el bicentenario de la independencia de varios países iberoamericanos es que éstos se comprometan, a más tardar en 2010, a desarrollar áreas de retraso como la cultura, la educación, la ciencia o la política. La FIL rindió homenaje póstumo al arquitecto Rogelio Salmona, fallecido en octubre pasado, al entregarle a su viuda, María Elvira Madriñán, el reconocimiento ArpaFIL, que recibió de manos del rector de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño. Los amigos de Salmona presentes, Ernesto Alva, Carlos Morales y Felipe Leal, coincidieron en que la obra del arquitecto cuenta con dos características que la han hecho única: tiene una clara influencia de la arquitectura precolombina mexicana y a través de ella siempre se crean espacios públicos. Salmona, decían, siempre buscaba que el edificio se relacionara con el paisaje y estudiaba cómo el cielo, la lluvia o los alrededores afectarían el color de la construcción. Este estudio del entorno lo aprendió luego de visitar distintas zonas arqueológicas de México que integraban los edificios con el paisaje. Madriñán, por su parte, recordó que aunque a Salmona no le gustaban las ceremonias y era reacio a los reconocimientos, cuando se enteró de que recibiría el homenaje ArpaFIL lo aceptó porque tenía grandes deseos de viajar a Guadalajara; no sólo por el reconocimiento, sino para seguir enriqueciéndose con la arquitectura y las discusiones alrededor de ella que sabía que encontraría aquí. El homenaje concluyó con las palabras de Madriñán y con el público ofreciendo un aplauso de pie: “Siento en el aire que todos hubiéramos querido que Rogelio estuviera aquí. Yo también”. El domingo 25 se celebró el 15º aniversario de La peor señora del mundo, cuento para niños escrito por Francisco Hinojosa que se ha convertido en un verdadero best-seller en la nación azteca. En su momento el libro de Hinojosa fue rechazado tres veces por las editoriales. El personaje principal, inspirado en una vecina muy mala que disfruta haciendo el mal, no convencía a los editores, hasta que el Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fce.com.mx) decidió correr el riesgo, cuando la oferta de libros para niños en México era muy pobre. Nadie imaginó, ni el propio autor, que dudaba de su publicación, que se convertiría en el libro infantil más vendido, con al menos quince mil copias por año. La editorial decidió hacer una fiesta en la FIL y darle una sorpresa a Hinojosa. Se montó una pequeña exposición con los dibujos y pinturas ganadores de los concursos convocados en escuelas de la ciudad. También aparecieron niñas disfrazadas como La peor señora del mundo, regordeta, ataviada con su mandil y su sombrero rojo, muy maquillada, con su puro, sus botas y el ceño fruncido. Al llegar al salón, Pancho Hinojosa, como lo conocen sus amigos, tardó en salir de su asombro al ver al personaje principal de su obra sentado en las primeras filas. Al final, bailó el vals con ellas. Uno de los primeros lugares donde se presentó La peor señora del mundo fue en la Feria del Libro de Bogotá (http://www.feriadellibro.com), por lo que en la fiesta estuvo el escritor colombiano Triunfo Arciniegas (http://www.letralia.com/firmas/arciniegastriunfo.htm), amigo del autor, quien confesó haber hecho una exhaustiva investigación entre los conocidos para hacer su discurso, que hemos publicado íntegro en esta edición de Letralia (http://www.letralia.com/177/articulo04.htm). Durante la FIL se le hizo también un homenaje al traductor, narrador, ensayista y poeta mexicano Ernesto de la Peña, por sus ochenta años de vida, el 25 de noviembre. El autor de obras como La rosa transfigurada y La sinrazón sospechosa dijo definirse a sí mismo como “un gran chismoso” dado que le interesa “saber todo lo que se pueda saber, y eso es típico del chisme”. “Desde entonces, fue muy temprano en mi vida, he hecho todo lo posible, todo lo que me ha sido factible, para penetrar en todas las cosas que me han interesado. Para mi fortuna y mi desgracia, simultáneamente me ha interesado todo”, reconoció el humanista, quien estuvo acompañado por tres jóvenes escritores: Jorge Volpi, Ignacio Padilla y Vicente Herrasti, quien se encargó de reunir toda su otra en tres tomos como parte de este homenaje. Volpi, quien es además director del Canal 22, presentó un documental de doce minutos sobre la vida y obra del homenajeado. Consideró que si hay algo para imitar de De la Peña, “no es sólo la curiosidad insaciable, sino su pasión constante por el saber”, mencionó. Una de las actividades más destacadas fue la intervención de Carlos Fuentes, el 25 de noviembre, para hablar de sus jornadas de trabajo. Luego de recibir su acostumbrada ovación al ingresar a un salón, el autor de La muerte de Artemio Cruz confesó ser un escritor “muy disciplinado” que cada noche, antes de dormir, prepara lo que escribirá al día siguiente, como un alumno que hace su tarea. A las siete y media, puntual, se sienta a escribir, no en máquinas, sino con papel y pluma. “Me pregunto si requiere algo más la palabra”, dijo, agregando que al mediodía hace un receso para darse cuenta de que las ideas plasmadas nada tienen que ver con lo pensado una noche antes: “¿Qué ocurrió en esas horas de sueño? [...] Sí puedo aceptar que en el sueño aparecen los muertos que amamos y que decimos en secreto lo que no nos pudieron decir de viva voz. Si esto es cierto, entonces en el acto de soñar se aparecen no sólo los fantasmas de la creación, sino sus destinatarios, es decir su público primero y primario, que son los seres amados”. Durante sus horas de sueño, dijo, se aparecen constantemente sus muertos, los dos protagonistas familiares de nombre Carlos, su tío y su hijo, ambos poetas, que quizá le dictan desde allí. Curiosamente, sus amigos rara vez aparecen porque, según él, su actualidad es demasiado fuerte, demasiado discreta para interferir en sus noches. Al caer la tarde, la historia y la literatura pierden la memoria, que se suple con imaginación, añade Fuentes, y cuando las lámparas se encienden, comienza la primera hora del libro. “Un libro recoge y respeta la oralidad como tradición, desenmascara la oralidad como retórica y nos rescata del silencio para instalarnos en el diálogo, pues por solos que estemos físicamente, al leer un libro estamos ya acompañados por la lengua, la imaginación y la memoria del otro, el otro llamado Shakespeare o Cervantes”, dijo Fuentes. El martes 27, la FIL entregó el Homenaje al Bibliófilo 2007 al escritor e investigador Ernesto de la Torre Villar, quien agradeció a los organizadores por este reconocimiento que, dijo, se concede “a las personas que durante su vida entera han estado al cuidado de los libros, a su cultivo, a su creación y recreación, por la lectura que de ellos hacemos, por el cuidado continuo que otorgamos y por el placer inmenso que ellos nos regalan”. De la Torre habló de sus primeros contactos con los libros, cuando a los cinco años de edad “leía de corrido los sencillos libros de texto, entre otros, el precioso Flores de la infancia de María Enriqueta”, y contó cómo empezó a involucrarse con lecturas más exigentes, como Dostoiewski, Gogol, Leonid Andréiev, Visen, Santa Teresa. También habló de los intelectuales con los que hizo amistad. “Todos ellos fueron creadores de libros, editores y encantadores de excelente calidad. Crecimos con los libros y con ellos hemos de morir”. “En este precioso ambiente, pleno de libros y de amigos de los libros”, dijo De la Torre para terminar, “representa para mí un grandísimo honor recibir el reconocimiento Homenaje al Bibliófilo destacado. La polilla libraría me ha hecho suyo, me ha llevado cerca de noventa años en mis venas y, afortunadamente, sin problemas de circulación”. Otra de las actividades más esperadas fue la entrega, el miércoles 28, del Premio Sor Juana Inés de La Cruz a la escritora argentina Tununa Mercado, por su novela Yo nunca te prometí la eternidad. Durante el acto la representante del jurado, Verónica Grossi, dijo las razones por las que la autora obtuvo el premio: “Reconocimos en esta obra su gran originalidad, belleza, profundidad y trascendencia. No cabe duda de que Yo nunca te prometí la eternidad es una contribución de peso a las letras universales. Deja su marca en la historia y en la cultura, por lo tanto, abre nuevos rumbos creadores, nuevas posibilidades para la novela”. Mercado recibió el premio de manos del rector de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño Torres, y el cheque, de diez mil dólares, de la representante de la Fundación José Cuervo, Araceli Ramos. Luego dijo sentirse emocionada de que el premio fuera en México, porque establecía una continuidad de su relación con el país: “Seguiré sintiendo que quise ser mexicana y que si no alcancé a serlo en papeles, lo soy por convicción, por el privilegio de poder gozar de este país en su arte y en su cultura y, sobre todo, por el apego a su gente”. La semblanza estuvo a cargo de su compañero sentimental y padre de sus dos hijos, el escritor, Noé Jitrik, quien recordó que fue el padre de Tununa, gran amante de la literatura, quien le inculcó el amor por las letras. Después, bromeó Jitrik: “Cometió un error cuando entró a la universidad y se lió con un profesor. Casualmente, era yo”. Durante el acto, al que también asistió el presidente de la FIL, Raúl Padilla, la directora de la Feria, Nubia Macías, agradeció la presencia de Tununa y recordó: “Si es posible considerar, como se presume, peligrosas a las mujeres que leen, imaginemos ahora el riesgo de las mujeres que escriben, un riesgo que Tununa Mercado y todas las que han recibido este galardón han tomado”. El Premio Sor Juana Inés de la Cruz se entrega desde 1993. Desde entonces, han sido galardonadas Angelina Muñiz–Huberman (1993), Elena Garro (1996), Cristina Rivera Garza (2001), Margo Glantz (2003) y Claudia Amengual (2006), entre otras. En el marco de la FIL se celebró el Encuentro Internacional de Cuentistas, que se inauguró el 30 de noviembre con la participación del brasileño Rubem Fonseca, el mexicano Sergio Pitol, la argentina Luisa Valenzuela y el venezolano Ednodio Quintero, en el escenario de una sala abarrotada. “La prueba de que el cuento está más vivo que nunca, es esta sala está llena, y si no hay más gente es porque no hay espacio”, decretó Quintero en el arranque. La sesión comenzó cuando cada uno de los escritores leyó un cuento propio. Luego vino la conversación. Fonseca dio sus argumentos sobre la vitalidad del cuento. Dijo que la muerte de la novela ha sido declarada en cuatro ocasiones: en 1803, al inicio del siglo XX, cuando apareció la televisión y, más recientemente, con la llegada de Internet. Siempre se han equivocado, dijo, porque ni la novela ni el cuento desaparecerán. Si alguien dice que han muerto, es porque en realidad quien ha muerto es esa persona. Durante la FIL 2007 no hubo un libro boom en ventas, sino una amplia lista de títulos muy solicitados por los lectores. Al momento, la editorial que reportó la mayor venta de un libro fue Planeta: hasta la noche del viernes 30 había vendido 542 ejemplares de Maridos, de Ángeles Mastretta. El segundo lugar fue para Abuelitas, abuelitos y otros ángeles benditos, de Armando Fuentes “Catón”; Editorial Diana ha vendido cerca de 500. Grupo Editorial Tomo, por su lado, vendió cerca de 400 ejemplares de El juego de la vida, de Florence Sovel Shinn. El resto de los libros más vendidos son Por qué los hombres aman a las cabronas, de Sherry Argov, en Diana (300 ejemplares); el libro infantil La peor señora del mundo, de Francisco Hinojosa, en el FCE (290); Visión de los vencidos, de Miguel León Portilla, en la editorial de la UNAM (275); El libro de los garabatos, de Taro Gomi, en el FCE (261); Los socios de Elba Esther, de Ricardo Raphael, en Planeta (207); el libro infantil Garabato, de varios autores, en Artes de México (199), y Los amos de México, de Jorge Zepeda, en Planeta (172). Aunque no se proporcionó cifras exactas, otras editoriales y librerías también mencionaron los libros que más han vendido en esta feria. Editorial Santillana asegura que vendió cientos de ejemplares de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, así como docenas de la Premio Nobel de Literatura 2007, Doris Lessing. En Colofón, los más solicitados fueron El hombre en busca de sentido, de Mario Moliner, y Ceremonia del porno, de Andrés Barba; en Gandhi, El México antiguo de la colección Grandes civilizaciones del pasado; en Gonvill, Quiubole, de Gaby Vargas y Yordi Rosado, en sus dos versiones: para hombre y para mujer; en Trillas, Mitos y leyendas del mundo, de José Salvador Chávez Ferrosa, y Padres obedientes, hijos tiranos, de Evelyn Pacho Mailard. Los encargados de stand de librerías coincidieron en que durante la FIL sus ventas aumentan más de cincuenta por ciento. Las editoriales, por su lado, tienen la oportunidad de presentar sus colecciones completas a los lectores y no sólo el quince o diez por ciento que regularmente muestran las librerías. Esta edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara contó con la presencia de 1.674 editoriales de 40 países, 24 foros literarios, 20 foros académicos y 86 actividades artísticas y musicales. Fuente: FIL *** Reunida por primera vez toda la narrativa breve de García Lorca Menoscuarto Ediciones (http://www.menoscuarto.net) reunió en un solo volumen todos los textos de narrativa breve de Federico García Lorca (1898-1936), “leídos y estudiados a la luz de las nuevas teorías sobre el microrrelato”, según explicó este 26 de noviembre Fernando Valls, director de la colección “Reloj de arena” del sello español. Pez, astro y gafas es el título de esta obra que ofrece una relectura de diecinueve textos lorquianos. Encarnación Alonso Valero, investigadora de la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es), encargada de la edición y autora de un estudio de introducción, asegura que los textos son fruto de una “especie de laboratorio de pruebas en el que las fronteras con la prosa poética, el poema en prosa o el cuento no se dibujan con claridad y los textos se enriquecen en el proceso de búsqueda”. De hecho, al margen de evidenciar el afán renovador del escritor granadino, Pez, astro y gafas sirve además de herramienta para profundizar en otras vertientes de la obra lorquiana. En este sentido, las piezas muestran algunas de las constantes temáticas y preocupaciones estéticas de Lorca, como su conciencia trágica, heredera del modernismo y el romanticismo; la lucha entre la tradición y las vanguardias, con su retórica violenta; el deseo o la sexualidad. Por otra parte, esta novedad editorial también refleja la evolución del proceso creativo del autor y las posibles modificaciones de sus textos, pues ocho de ellos se publicaron en diversas revistas entre 1927 y 1934 —es decir, en vida de Lorca y pueden considerarse aprobadas por él—, mientras los once textos restantes fueron saliendo a la luz a finales del siglo XX. “Dada su prematura muerte, no se desprenderán nunca del misterio sobre la voluntad definitiva de Lorca sobre modificaciones e incluso que llegasen a ser publicados, pero estas incertidumbres no disminuyen el valor de las obras”, argumenta Alonso. Como artista genial y polifacético (poeta, dramaturgo, músico, dibujante, director teatral o guionista, García Lorca se sumó a la tendencia a cultivar la prosa bravísima que surgió en España durante las décadas de los 20 y los 30 del pasado siglo, animada fundamentalmente por el espíritu vanguardista, y que se canalizó a través de las revistas literarias de la época. Fuente: Europa Press *** Feria del Libro de Madrid estará dedicada a Latinoamérica en 2008 La próxima edición de la Feria del Libro de Madrid (http://www.ferialibromadrid.com), que se celebrará del 30 de mayo al 15 de junio de 2008, estará dedicada a Latinoamérica y su literatura, según acordó la semana pasada la comisión organizadora de este gran encuentro cultural. Tras la edición de 2007, que estuvo dedicada a África, los organizadores de la Feria han decidido darle protagonismo a Hispanoamérica, una región “de importancia creciente, que vivirá un momento cumbre en 2010”, año en que se conmemoran dos siglos de la independencia de las repúblicas americanas. Durante los diecisiete días que durará la Feria del Libro, que cada año es visitada por unos dos millones de personas, se profundizará en la literatura hispanoamericana que, tras el denominado boom, está viviendo un relevo generacional en el que destacan nombres como los mexicanos Juan Villoro y Jorge Volpi, el peruano Santiago Roncagliolo, el colombiano Juan Gabriel Vásquez o el argentino Alan Pauls. Volpi y Pauls están entre los autores que participarán en los numerosos actos de la feria, junto con Enrique Vila-Matas, Rodrigo Fresán y Ricargo Piglia. En 2008 se celebrarán 75 años del nacimiento de la Feria del Libro de Madrid, cuya primera entrega tuvo lugar en 1933. El estallido de la Guerra Civil, en 1936, obligó a suspender el festival literario, que no se volvió a convocar hasta 1944. Una de las más importantes de los países de habla hispana, la feria es lugar de referencia para todos los sectores profesionales y, como subraya el director de este certamen, Teodoro Sacristán, para el público lector “es el espacio ideal para tener la mejor información sobre el mundo editorial en lengua española”. Fuente: EFE *** Artistas intervinieron objetos de la casa de García Lorca El pasado 27 de noviembre fue inaugurada la exposición “Siempre todavía”, en la que un grupo de artistas ha reinventado la granadina Huerta de San Vicente (http://www.huertadesanvicente.com) con objetos creados para rendir homenaje al poeta Federico García Lorca (1898-1936), y que estará abierta al público en su primera etapa hasta el 31 de enero de 2008. La segunda etapa será inaugurada en mayo, y la tercera y de clausura tendrá lugar en septiembre en Madrid. Todas las obras que produzcan los artistas se reunirán en un libro que se presentará cuando la muestra acuda a la capital española. La muestra ha sido organizada por la Fundación Federico García Lorca (http://www.garcia-lorca.org) en colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC, http://www.secc.es), entidades que invitaron como comisario a Hans Ulrich Obrist, director de Proyectos Internacionales de la Serpentine Gallery (Londres, http://www.serpentinegallery.org). Obrist reunió a más de veinte artistas nacionales e internacionales para este proyecto, que forma parte de otro más extenso, una serie de exposiciones en casas de personalidades diversas como la del arquitecto Luis Barragán en México, la de Sir John Soanes en Londres, o la de Friedrich Nietzsche en Sils Maria. Entre los artistas que participaron se encuentran John Armleder, John Baldesari, Leonora Carrington, Tacita Dean, Gilbert & George, Dominique González-Foerster, Cerith Wyn Evans, Roni Horn, Anri Sala, Philippe Parreno, Douglas Gordon, Enrique Morente, Pedro Reyes, Trisha Donnelly, Sarah Morris, Franz West, Cy Twombly, Cristina Iglesias, Devendra Banhart, Bestué y Vives, Paul Chan, Democracia, John Giorno, Koo Jeong-a, Arto Lindsay, Jorge Macchi, M & M, Rivane Neuenschwander, Pere Portabella y Enrique Vila-Matas. Los invitados a participar en el proyecto estuvieron visitando durante todo un año la Casa-Museo Federico García Lorca, en Granada, buscando la inspiración para concebir sus obras mediante una conexión con el poeta. La gran variedad de artistas invitados permitió que algunos se interesaran más por aspectos biográficos, otros por aspectos histórico-políticos y la gran mayoría poéticos. En la exposición todo lo que se encuentra en los rincones de la casa es una obra de arte, como las cuatro fuentes en el jardín en donde se encuentran sumergidos, escritos en azulejos en azul y blanco, los poemas del estadounidense John Giorno. Algunos de los cuadros originales que se encontraban en la sala fueron remplazados temporalmente por obras de autores contemporáneos, como una pintura de algo que asemeja un vegetal y que tiene escrita la leyenda “verde que te quiero verde”, cita del “Romance sonámbulo” del poemario El Romancero Gitano de García Lorca. Los artistas británicos Gilbert and George decidieron retratarse acostados en la cama de Lorca, “el espacio más íntimo de una persona” según ellos, con la imagen de la virgen en la cabecera, y colgaron la fotografía en una de las paredes de la habitación. “Ha sido la única manera de disfrutar de la necrofilia sin terminar en la cárcel”, se rió Gilbert. Ambos reiteraron su admiración por un autor que “trataba de entender a los otros seres humanos”. Explican que su obra habla de misterio, intimidad y privacidad y rinde homenaje a Lorca, un artista que “pagó con su vida el precio de la libertad en tiempos difíciles”. También otros artistas decidieron usar la cama como inspiración, como los españoles Marc Vives y David Bestué, quienes han hecho unos pequeños robots con forma de insectos que representan un drama inspirado en Bodas de sangre y en Maleficio de la mariposa. Encima del escritorio donde Lorca creaba su poemas, la artista Rivane Neuenschwander ha colocado una máquina de escribir con un folio. La brasileña, además, ha creado una colcha con pájaros bordados en alusión a la libertad. Al salir, los visitantes podrán disfrutar del camino vegetal de Cristina Iglesias. En la cocina están los botijos del mexicano Pedro Reyes, todos diferentes y con versos de Lorca donde aparece la palabra agua. El recorrido de la exposición va acompañado de las coplas del cantaor flamenco Enrique Morente, donde percusión, palmas, voces, batería, guitarra y campanas se unen al mundo del arte contemporáneo. “Es anormal que un cantaor participe en una muestra de arte contemporáneo”, dijo el cantaor, quien agregó que se conforma con estar “dentro del contexto y no muy desacorde con los grandes artistas contemporáneos que participan en este homenaje”. Fuentes: BBC • Huerta de San Vicente *** Elmer Mendoza obtiene el III Premio Tusquets Editores de Novela Por unanimidad, el escritor mexicano Elmer Mendoza recibió este 27 de noviembre en Guadalajara aquí el III Premio Tusquets Editores de Novela, por su obra Quien quiere vivir para siempre, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). En rueda de prensa, la directora general de Tusquets Editores (http://www.tusquets-editores.es), Beatriz de Moura, indicó que el jurado estuvo integrado por Juan Marsé, en calidad de presidente; Almudena Grandes, Jorge Edwards, Avelino Rosero (ganador en 2006 de este premio), y ella, en representación de la editorial. Según De Moura, el jurado valoró la rabiosa modernidad en el uso del lenguaje, en la estructura narrativa hermanada con los últimos lenguajes televisivos, y en el ritmo endiablado que, como la mejor novela clásica, no da tregua al lector hasta su desenlace. La editora agregó que siendo esta novela, cuya edición es de manera simultánea en México, España y Argentina, situada “en un lugar muy determinado de México, en Culiacán, Sinaloa, trasciende totalmente al mundo a través del lenguaje”. Resaltó que el ritmo que Mendoza imprime a Quien quiere vivir para siempre y los problemas que surgen a medida que se va leyendo “de manera acelerada la novela, llega a cualquier lugar del mundo, lo cual es importante para la traducción de este libro a otros idiomas”. Mendoza (Culiacán, Sinaloa, 1949) ha publicado entre 1978 y 1995 cinco volúmenes de cuentos y dos de crónicas. Su primera novela fue Un asesino solitario, y su obra El amante de Janis Joplin obtuvo el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares. Con su novela Efecto Tequila quedó finalista en el Premio Dashiell Hammett, en 2005; y su cuarta obra fue Cóbraselo caro. El III Premio Tusquets Editores de Novela consistió en una estatuilla diseñada por Joaquim Camps y la cantidad de 20.000 euros en concepto de anticipo de derechos de autor. Fuentes: Milenio • Notimex *** Juan Gelman obtiene el Premio Cervantes 2007 El poeta argentino Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) fue distinguido este 28 de noviembre con el Premio Cervantes 2007, considerado el galardón más importante de las letras hispánicas. Gelman se impuso por mayoría, tras varias votaciones del jurado, sobre una treintena de candidatos, entre ellos Gabriel García Márquez, Nicanor Parra, Mario Benedetti, Juan Marsé, Juan Goytisolo, Ana María Matute, Antonio Muñoz Molina y Blanca Varela. Concedido por el Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es) en reconocimiento al conjunto de la obra de un autor, el llamado Nobel de la literatura hispánica ha cumplido con la tradición y ha recaído este año en un escritor del otro lado del Atlántico, que recoge el testigo de otro poeta, el leonés Antonio Gamoneda, premiado en 2006. El fallo de este premio, que está dotado con 90.450 euros, fue hecho público por el ministro de Cultura, César Antonio Molina, tras la reunión que mantuvo el jurado, presidido por el director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha, quien aseguró que Gelman es un Cervantes “muy digno”, del que ha destacado su capacidad para jugar con “la musicalidad y el ritmo de las palabras” sin abandonar el compromiso social y político que caracteriza toda su obra literaria. El escritor argentino se ha declarado “emocionado” y ha asegurado que vive “para escribir poesía” y que aún continúa escribiendo porque a su edad, “más que una vocación, es un vicio”. “Yo no considero a la poesía como una profesión, la poesía es algo que llega cuando ella quiere y no es que uno la pueda invocar o convocar: nadie se sienta a escribir poemas porque quiere o porque se lo propone”, confesó. Además, manifestó una “doble emoción porque el grupo de candidatos, todos ellos merecedores, son escritores de primera fila que yo admiro mucho”. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, transmitió en un telegrama su felicitación a Gelman, quien es el cuarto argentino en conseguir el Cervantes. A su juicio, es “un merecido reconocimiento a su obra literaria, que trasciende fronteras e idiomas, que ha sabido hablar al corazón y a la inteligencia de los hombres en la justicia y de la verdad”. Según Zapatero, vida y obra de Gelman “son símbolos de la resistencia de la palabra frente al horror, símbolos de esperanza”, demostrando que “sí hay poesía después de la barbarie”. “Su palabra, que es palabra de muchos, abre espacios para entender lo incomprensible, para darle sentido al dolor, para seguir viviendo con la esperanza y la capacidad de amar intacta, para sentirnos uno y muchos en torno a ella”, agregó. Poeta, periodista y traductor, Gelman ha demostrado a lo largo de su vida ser un maestro de ese “oficio ardiente” que para él es la poesía, un género que ha combinado con su actitud cívica y su constante denuncia de las violaciones de los derechos humanos. Gelman es el poeta argentino más premiado de su generación, la de los años 60-70, y ha merecido ya galardones como el Nacional de Poesía argentino, el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. La directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen Caffarel, dijo en un comunicado que la concesión del Premio Cervantes 2007 a Juan Gelman “supone el reconocimiento a la obra de uno de los grandes poetas hispanoamericanos del último medio siglo”. Caffarel afirmó también que desde las primeras obras a las últimas, el poeta y periodista “ha bebido en el mejor patrimonio de ambos lados del Atlántico: desde Juan de la Cruz a César Vallejo, pasando por la Generación del 27”. El escritor uruguayo Mauricio Rosencof consideró que el premio “lo recibirá Juancito pero lo celebramos muchos”. Para Rosencof, el argentino “es uno de los grandes poetas no solo de Iberoamérica sino de todo el mundo y, además, es un luchador social y por las causas justas de toda la vida”. El poeta, ensayista y novelista madrileño Luis Antonio de Villena consideró que la concesión del galardón al poeta argentino está “muy bien dada” pero que “resulta curiosa esta actual tendencia a premiar a una única línea poética: la de la poesía metafísica frente a una poesía más realista. Es algo que me choca y que me parece mal, puesto que deberían premiarse todos los estilos”, concluyó el escritor. Natural del barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires, Gelman aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. Simpatizante de Atlanta, el club de fútbol del barrio, en el que años después le pondrían su nombre a la biblioteca, algo que él considera “el homenaje más grande de su vida”. Comenzó a escribir poemas de amor cuando tenía ocho años y publicó el primero a los once (1941) en la revista Rojo y Negro. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires. A los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948 inició estudios universitarios de química en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar), abandonando poco después para dedicarse plenamente a la poesía. En 1955 fue uno de los fundadores del grupo de poetas El Pan Duro, integrado por jóvenes militantes comunistas que proponían una poesía comprometida y popular y actuaban cooperativamente para publicar y difundir sus trabajos. En 1956 el grupo decidió publicar su primer libro, Violín y otras cuestiones. En 1959, a raíz de la Revolución Cubana comienza a adherir a la posibilidad de la lucha armada en Argentina y a disentir con la postura del Partido Comunista. En 1963, durante la dictadura de José María Guido, fue encarcelado con otros escritores por pertenecer al Partido Comunista, hecho que provocó movimientos de solidaridad y publicaciones de sus poemas en protesta por su detención. Luego de ser liberado abandonó el Partido Comunista para comenzar a vincularse a sectores del peronismo revolucionario, formando en 1967 parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista-guevarista, que a partir de 1974 se fusionaría con otras organizaciones guerrilleras peronistas como Montoneros y Descamisados. Con otros jóvenes que también habían abandonado el Partido Comunista como José Luis Mangeri y Juan Carlos Portantiero formó el grupo Nueva Expresión y la editorial La Rosa Blindada, que difundía libros de izquierda rechazados por el comunismo ortodoxo. En 1966 comenzó a trabajar como periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Panorama (1969), secretario de redacción y director del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción del diario Noticias (1974). En 1975 fue enviado por Montoneros al exterior para hacer relaciones públicas y denunciar internacionalmente la violación de derechos humanos en la Argentina, durante el gobierno de Isabel Perón (1974-1976). En esa situación se encontraba cuando se produjo el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que inició la dictadura militar autonominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), e impuso un régimen de terrorismo de Estado que causó la desaparición de 30.000 personas. El 26 de agosto de 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva (19) y Marcelo Ariel (20), junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena (19), quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. En 1990 fueron hallados en un tambor lleno de cemento arrojado al río, los restos de su hijo, quien había sido asesinado de un tiro en la nuca. En 1978 Gelman averiguó a través de la Iglesia Católica que su nuera había dado a luz, sin poder precisar dónde ni el sexo. Veinte años más tarde el escritor averiguó que había sido trasladada a Uruguay, a través del Plan Cóndor que vinculaba a las dictaduras sudamericanas y Estados Unidos, donde fue mantenida viva al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo. La investigación sobre la suerte de su nuera y su nieta fue bloqueada intencionalmente por el gobierno uruguayo a pesar de la presión internacional, hasta la asunción del presidente Jorge Batlle en 2000, año en el cual se reunió con su nieta. La semana pasada, el abogado de Gelman, Marcelo Buigo, pidió a la justicia argentina que cinco represores sean sometidos a juicio por el asesinato de Marcelo Ariel Gelman. “No caben dudas de que los imputados obraron con conocimiento y voluntad. En efecto, dadas las condiciones de detención, que se llevaron a cabo dentro del marco de la represión instaurada el 24 de marzo de 1976, sabían que actuaban sobre seguro, sin riesgo para ellos porque sabían que no existía la más remota posibilidad de alguna acción defensiva por parte de la víctima”, señala Buigo en el escrito que presentó ante el juez federal Daniel Rafecas. Los represores que irán a juicio por el caso del hijo del poeta son Néstor Horacio Guillamondegui, entonces jefe del Departamento de Operaciones Tácticas I de la Dirección de Operaciones Informativas (OT 1); Rubén Víctor Visuara, sucesor del anterior y titular del cargo el día en que asesinaron al hijo de Gelman; Eduardo Rodolfo Cabanillas, uno de los jefes del centro clandestino de detención Orletti; Honorio Carlos Martínez Ruiz y Eduardo Alfredo Rufo, dos de los agentes que actuaban en Orletti como torturadores. Salvo una breve entrada clandestina a la Argentina en 1976, Gelman permaneció exiliado en el exterior residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México y trabajando como traductor de la Unesco (http://www.unesco.org). Gelman fraguó en 1976 el primer repudio público a la dictadura argentina, en el diario Le Monde, firmado por varios jefes de gobierno y de la oposición europeos, entre ellos Francois Mitterrand y Olof Palme. En 1977 adhirió al recientemente creado Movimiento Peronista Montonero, aunque ya con graves disidencias con su conducción. Lo abandonaría tres años más tarde, exponiendo sus razones en un artículo publicado en Le Monde en febrero de 1979. En respuesta Montoneros acusó a Gelman de traición y lo condenó a muerte. En 1980 volvió a publicar un libro después de siete años, con el título de Hechos y relaciones, al que le seguirán Citas y comentarios (1982), Hacia el Sur (1982) y Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota) (1983). Luego de la Guerra de Malvinas (1982), el 10 de diciembre de 1983 los militares abandonaron el gobierno, asumiendo el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Gelman sin embargo no pudo volver a su país debido a las causas judiciales que se mantuvieron abiertas contra él por su pertenencia a una organización guerrillera, en las que se ordenó su captura. Escritores de todo el mundo protestaron por la persecución de la que era objeto el autor en su país, entre ellos Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Octavio Paz y otros. La presión internacional tuvo éxito y a comienzos de 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura, tras lo cual volvió a su país en junio, luego de trece años de estar ausente. Pese a ello, Gelman decidió radicarse en México, donde permanece en el presente. En lo que quedaba de la década del 80 publicó La junta luz (1985), Interrupciones II (1986), Com/posiciones (1986), Eso (1986), Interrupciones-I e Interrupciones-II (1988), Anunciaciones (1988) y Carta a mi madre (1989). El 8 de octubre de 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, junto a otros 64 ex integrantes de organizaciones guerrilleras. Gelman rechazó la medida y protestó públicamente contra ella a través de una nota publicada en el diario Página/12 (http://www.pagina12.com.ar). En la década del 90 publicó Salarios del impío (1993), La abierta oscuridad (1993), Dibaxu (1994), Incompletamente (1997), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, coautor con su esposa Mara La Madrid (1997), Prosa de prensa (1997) y Prosa de prensa (1999). En los últimos años ha publicado Tantear la noche (2000), Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Oficio ardiente (2005), Miradas (2006) y Mundar (2007). En la actualidad es columnista del diario Página/12 y mantiene una bitácora personal (http://www.juangelman.com/wordpress). El Cervantes reconocerá toda su obra el próximo 23 de abril, Día del Libro, cuando los Reyes de España le entreguen en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (http://www.uah.es) el prestigioso galardón. Fuentes: Diario Siglo XXI • El País • Wikipedia *** España adquiere en subasta un manuscrito original de García Lorca Este 28 de noviembre fue subastado por la casa Sotheby’s (http://www.sothebys.com), de Londres, y por un monto de 30.757 euros, el manuscrito original del poema “Crucifixión”, del escritor español Federico García Lorca (1898-1936), siendo el comprador el gobierno de España a través del Ministerio de Cultura (http://www.mcu.es), tras un acuerdo con la Fundación Federico García Lorca (http://www.garcia-lorca.org). Fechado el 18 de octubre de 1929, el poema pertenece al libro Poeta en Nueva York, uno de los más conocidos y apreciados del autor andaluz, quien lo había obsequiado a su amigo canario Miguel Benítez, sin haber hecho copia. En 1950, el manuscrito fue publicado por el poeta Agustín Miralles en la revista Planas de Poesía, tras lo cual pasó a manos de la familia de Miralles hasta hoy. La familia del poeta explicó que el manuscrito “está en muy mal estado, muy deteriorado, pero no deja de ser muy importante”. Ahora el manuscrito formará parte del legado del poeta en el Centro Lorca, en Granada, según lo anunció el jueves 29 la consejera andaluza de Cultura, Rosa Torres, durante su comparecencia en comisión parlamentaria en la que aseguró que Cultura “ha mostrado su deseo de que forme parte del legado de Federico en la Fundación García Lorca y, por lo tanto, en el Centro Lorca de Granada”. El valioso manuscrito, que estuvo desaparecido mucho tiempo, tenía un precio inicial que oscilaba entre 28.000 y 42.000 euros, según los subastadores. El lote también incluye dos cartas mecanografiadas que García Lorca remite a su amigo Miguel Benítez, a quien regaló el manuscrito y a quien reclama en esas dos misivas la devolución de ese documento. Fuente: EFE *** Dramateatro gana premio “Teatro del Mundo” a la mejor revista teatral La revista digital Dramateatro (http://www.dramateatro.com), que dirige el dramaturgo y director teatral argentino-venezolano Carlos Dimeo, obtuvo este año el Premio “Teatro del Mundo” en su mención Revista de Papel-Virtual, que recibió en un acto especial el 29 de noviembre en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (http://www.rojas.uba.ar) de la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar), en el marco de las XIII Jornadas Nacionales de Teatro Comparado, que se celebraron entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre y estuvieron dedicadas a Alfred Jarry. El jurado calificador, coordinado por el doctor Jorge Dubatti, estuvo integrado por Melina Alfaro, Araceli Arreche, Cecilia Balassa, Marcela Bidegain, Pamela Brownell, Jorge Caputo, Patricia Devesa, Silvina Díaz, Jorge Dubatti, Victoria Eandi, Patricia Espinosa, Gabriel Fernández Chapo, Marita Foix, María Emilia Franchignoni, María Fukelman, Marina García Barros, Gabriela García Morales, Adriana González, Eduardo Graham, Ana Groch, Silvana Hernández, Clara Ibarzábal, Sebastián Kalhat, Natacha Koss, Alejandra Lamata, Belén Landini, Patricia Lanatta, Araceli Laurence, Rosario Lix Klett, Pablo Mascareño, Linda Máximo, Alina Mazzaferro, Ezequiel Obregón, Cecilia Propato, Cristina Quiroga, Lucas Rimoldi, Agostina Salvaggio, Silvia Sánchez Urite, Grissy Santomauro, Nora Lía Sormani, Marta Taborda y Melania Torres Williams. El premio al mejor director correspondió a Claudio Tolcachir, por Atendiendo al señor Sloane; la mejor adaptación fue La Celestina, sobre la obra de Fernando de Rojas, realizada por Daniel Suárez Marzal; el premio al mejor dramaturgo fue compartido para Rafael Spregelburd por Acassuso, Lúcido, Bloqueo y la paranoia, y Heidi Steinhardt por El trompo metálico. En total fueron entregadas más de veinte distinciones (http://www.rojas.uba.ar/programacion/ganadores_teatro.htm). Dramateatro fue creada por Dimeo en 1999 y realiza una prestigiosa labor por la difusión del teatro latinoamericano, manteniéndose abierta a lectores y realizadores teatrales de América Latina y el mundo. Es la primera revista digital de investigación y creación teatral publicada en Venezuela. El premio que acaba de recibir es una distinción anual que otorgan los integrantes del Área de Historia y Teoría Teatral del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas con el objetivo de distinguir lo mejor de la actividad teatral de cada temporada. Este año se entregó un Premio Póstumo de Homenaje a Miguel Guerberof y un Premio Especial a la Trayectoria para Agustín Alezzo. Fuente: Centro Cultural Rector Ricardo Rojas *** Poeta indígena venezolana Morela Maneiro gana el premio Nósside La poeta venezolana Morela del Valle Maneiro Poyo, perteneciente a la etnia kari’ña, obtuvo por su poema inédito Abaana’imie (en español Pájaro cantor en la madrugada) un puesto en la nómina de ganadores del XXIII Premio Internacional de Poesía Nósside 2007 (http://www.nosside.com), certamen que convoca a autores inéditos de todo el mundo y que es otorgado por el Centro Studi Bosio, de Italia. La premiación tuvo lugar el pasado viernes 30 de noviembre a las 5 de la tarde en la ciudad de Reggio Calabria, en el Palacio Campanella, sede del Consejo Regional de Calabria. El ganador absoluto de esta edición fue el mexicano David Lecona Rodríguez. Además participaron autores de 32 países quienes presentaron obras en 22 lenguas. Además de Maneiro, fueron galardonados la brasileña Lurdiana Costa Araujo y los italianos Domenico Luiso y Domenico Labate (este último en poesía en video) con la realización de Gaetano Labate. Recibieron menciones especiales, en poesía escrita, la italiana Tiziana Gabrielli, la brasileña Rosalie Gallo, la chilena Rayen Kvyeh, la cubana Diorkys Osa Peralo y el mozambiqueño Paco Sininho; y para la poesía en música el italiano Paolo Farina. El jurado estuvo integrado por Giuseppe Amoroso, Giuseppe Cardillo, Clotilde Grisolia, Antonio Rossi, Rosamaria Malafarina y Vincenzina Laganá (Italia); Mayerín Bello Valdez y Mariela Johnson Salfrán (Cuba); Ana Lourdes de Hériz (España); Svetlana Kalezic (Montenegro) y Angelo Rizzi (Francia). En su estadía en Italia, Maneiro participó en el seminario “El empeño estratégico del proyecto Nósside en defensa de las entidades culturales y lingüísticas de los pueblos originarios y minoritarios del mundo”, celebrado este sábado 1 de diciembre, así como en un encuentro en el Instituto Ítalo Latinoamericano en Roma, hoy lunes, con otros poetas de América Latina que también obtuvieron el premio. Además, la escritora llevó a la nueva biblioteca de la Embajada de Venezuela en Italia, como donación por parte del Centro Nacional del Libro (Cenal, http://www.cenal.gob.ve), los treinta y ocho tomos de la Biblioteca Básica de Autores Venezolanos, colección editada por el sello Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve). Maneiro, quien nació en Ciudad Bolívar (Bolívar) en 1969, es coordinadora del programa de alfabetización Misión Robinson en las comunidades de su estado. Ha participado en movimientos de desarrollo social, cursos de liderazgo, de defensa del ambiente y otros talleres, seminarios, exposiciones fotográficas, artesanales y festivales de literatura que destacan la cultura indígena. Como activista en la política indígena ha sido postulada como candidata a diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela en 2000 y al Consejo Legislativo de Bolívar en 2004. Actualmente estudia gestión social para el desarrollo local en la Aldea Universitaria de Pendare, de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV, http://www.ubv.edu.ve) y colabora en el Parlamento Indígena de América (PIA), en Caracas. Ganadora del primer premio del I Concurso de Literatura Bilingüe 2006 “Kuai Nabaida” (“El Mar de Arriba”) otorgado por la Fundación Editorial El Perro y La Rana, con el libro Ojos de hormiga, Maneiro es presidenta de la Fundación Marawaka. Fuentes: ABN • Cenal • Premio Nósside *** Festival de Teatro Bertolt Brecht inicia esta semana en Bolivia Auspiciado por el Goethe Institut de La Paz (http://www.goethe.de/lapaz), mARTadero (http://www.martadero.org), el Instituto Cultural Boliviano-Alemán (http://www.icbacbba.com) y el Nodo Asociativo para el Desarrollo de las Artes, entre otras instituciones, entre el 6 y el 16 de diciembre se celebrará en Bolivia el 10º Festival Nacional de Teatro Bertolt Brecht (http://www.martadero.org/brecht), que tendrá como escenario los espacios de mARTadero (calle 27 de Agosto y Ollantay, La Paz). El evento contará con agrupaciones teatrales bolivianas, la mayoría de las cuales participan en concurso y, en calidad de invitadas, varias extranjeras. Se iniciará a las 7 de la noche del 6 de diciembre y después del acto inaugural, a las 8 de la noche se presentará la obra Che Guevara, a cargo de la compañía coreana Namoodak Movement Laboratory. El 7 de diciembre a las 7 de la noche se presentará la obra invitada Velada Brechtiana, de la compañía Mondacca Teatro, de La Paz, seguida a las 8 por ¿Y ustedes?, de Exilio Teatro (Cochabamba). El sábado 8 a las 5 de la tarde se presentará, en función infantil, la agrupación Títeres Paralamano, de Sucre, con Ojos azules. A las 8 de la noche le tocará el turno a La Partida de Petra, de El Masticadero (Cochabamba). El 9 de diciembre serán presentadas las obras Patito feo, de Títeres La Pirueta (Sucre), en función infantil a las 5 de la tarde; Usted me obligó a hacerlo, de la agrupación Alguien (La Paz), a las 7 de la noche, y la obra invitada Historias simples… (en compás compuesto) de Títeres Paralamano (Sucre), a las 8. El 10 de diciembre le corresponde el turno a Kikin Teatro (Cochabamba), con Romeo y Julieta, a las 7 de la noche. El 11 a la misma hora, Baúl Teatro (Santa Cruz) presentará Tristán e Isolda, y el 12, también a las 7, Teatro en Azul (Sucre) presentará Pluma y la Tempestad. La obra El Teatrillo del Mundo abrirá las funciones del jueves 13, a cargo de la agrupación La Máquina de Hacer Sueños, de Tarija, a las 7 de la noche. A las 8, el Grupo Tablas, de Santa Cruz, presentará Passport. El viernes 14 a las 7 de la noche se presentará Macabro, a cargo de Teatro Bogatir (La Paz), y a las 8 la compañía TET, de Venezuela, presentará La noche de Molly Bloom en calidad de obra invitada. El 15 a las 5 de la tarde habrá función infantil con Amor de colibrí, a cargo de la agrupación Títeres de Botones y Trapitos (Cochabamba). A las 7 de la noche el Taller de Teatro UPB (Cochabamba) presentará Bodas de sangre, que será seguida a las 8 por Desmanes de manos, obra invitada presentada por Títeres Leomar (Argentina). El ciclo se cerrará el domingo 16 de diciembre con tres obras invitadas; en primer lugar la obra infantil Marchando una de piratas, presentada a las 5 de la tarde por la compañía Títeres Leomar (Argentina); Máquina Hamlet, a cargo de la agrupación Rally Teatral (Cochabamba), a las 6 de la tarde, y Anecdotarios, de José Klosé (Argentina), a las 7. El acto de clausura se realizará a las 8 de la noche. Además de la presentación de las obras teatrales, habrá diversos talleres cuya inscripción tendrá un costo de cincuenta bolivianos cada uno. Allí los asistentes podrán aprender actuación, dramaturgia, la relación entre el espacio y la acción, escenografía e iluminación, el sonido en el teatro y otros temas. Las entradas para las funciones oscilan entre los 5 y los 15 bolivianos, y se están ofreciendo abonos de 100 bolivianos para entrar a las 22 funciones del evento. Fuente: Instituto Cultural Boliviano-Alemán *** I Festival de las Dos Orillas acerca culturas de España y Marruecos Del 6 al 15 de diciembre, la danza, el teatro y la música serán protagonistas del Festival de las Dos Orillas, que celebrará su primera edición en cinco ciudades marroquíes: Casablanca, Marrakech, Rabat, Tánger y Tetuán. José Monleón, director del Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo (http://www.institutodelmediterraneo.es), organizador de esta cita cultural, auguró que el festival servirá para mejorar las relaciones entre los pueblos español y marroquí. El Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), colaborador del festival y que cuenta con sedes en las cinco ciudades marroquíes, acogió este 28 de noviembre la presentación pública del encuentro. Además de Monleón, intervinieron la bailaora María Pagés, el músico Luis Delgado y el actor Fernando Gil. También estuvieron presentes los responsables de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aeci, http://www.aeci.es), del Instituto de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) y de las consejerías de Cultura de las comunidades de Madrid (http://www.madrid.org) y Castilla-La Mancha (http://www.jccm.es/cultura); el consejero cultural de la Embajada de Marruecos en España (http://www.embajada-marruecos.es), Amin Chaoudri, y el director de Gabinete del Cervantes, Manuel Rico. Espectáculos de artistas marroquíes, de creadores españoles y otros nacidos de la colaboración de unos y otros, se entrecruzarán en una propuesta abierta a la participación y a la convivencia. Todo ello en el marco del Programa Al Mutamid de Cooperación Hispano-Marroquí (http://fotoforum.net/iitm/almutamid.htm), que aspira a promover el diálogo entre las culturas de ambos países. El genio de la bailaora y coreógrafa flamenca María Pagés, el estreno de la coproducción marroquí-española La henna de nuestras manos, la memoria de las músicas de Al Andalus que propone Luis Delgado, la rebelión de las hijas de Bernarda Alba, una vuelta al mundo sin palabras, la mirada tragicómica de Said Amel sobre nuestros días, Baris y los artistas de la plaza Jamaâ El Fna de Marrakech, los poetas-acróbatas de Res de Res, un Shakespeare de hoy y un Don Juan venido de la Sevilla renacentista, recorrerán los escenarios de este I Festival. Junto con los espectáculos, también se celebrarán otras actividades y habrá espacios para la reflexión, el debate o la formación, como los talleres de luz, teatro-danza o narración, la presentación de una antología de teatro español contemporáneo o la jornada “Por una cultura del encuentro”. Sin olvidar a los niños de España y Marruecos, que en Tánger y Tetuán se reunirán para compartir experiencias. Fuente: Instituto Cervantes *** Doris Lessing no recibirá el Nobel personalmente La escritora británica Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007, no asistirá a la ceremonia de entrega de esta recompensa en Estocolmo el 10 de diciembre debido a su enfermedad, según anunció la Fundación Nobel (http://nobelprize.org) la semana pasada. “Doris Lessing está enferma desde hace tiempo, pero tenía esperanzas de poder venir a Estocolmo. Lamentablemente, sus asesores médicos han dicho que no debe viajar”, anunció la fundación en un comunicado. La medalla Nobel y el diploma, junto con el dinero del premio, 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros), serán entregados a Lessing en Londres, agrega dicho texto. La autora, que cumplió 88 años el 22 de octubre, es tan sólo la 11ª mujer que ha ganado el premio desde que fue adjudicado por primera vez, en 1901. La Academia Sueca describió a la autora de The Golden Notebook como “la narradora épica de la experiencia femenina que con escepticismo, ardor y fuerza visionaria estudia una civilización dividida”. Durante cinco décadas, sus novelas épicas cubrieron el feminismo y la política, así como su juventud en África. Los escritores que reciben el Premio Nobel de Literatura generalmente dan una conferencia en la Academia Sueca en Estocolmo unos días antes de la ceremonia de entrega del galardón, que todos los años se realiza el 10 de diciembre. La Conferencia Nobel de Lessing, filmada con anticipación, será presentada en una gran pantalla en la Academia Sueca el 7 de diciembre. Fuente: AFP *** ILCH realizará en 2008 su 30º Simposio Internacional de Literatura Entre el 4 y el 9 de agosto de 2008 se celebrará en Porto Alegre (Brasil) el XXX Simposio Internacional de Literatura del Instituto Literario y Cultural Hispánico (ILCH, ilchja@aol.com), que bajo el lema “Literatura y otras artes en Iberoamérica” cuenta con la colaboración de la Secretaría Municipal de Cultura de Porto Alegre (http://www2.portoalegre.rs.gov.br/smc) y el Departamento de Lenguas Extranjeras de California State University, Dominguez Hills (http://www.cla.csudh.edu/dnp/foreign_languages/index.asp?wID=7). Así lo informó la doctora Juana Alcira Arancibia, presidenta y fundadora del ILCH, quien agregó que entre los temas que desde ya se han propuesto para la trigésima edición de este importante evento se encuentran las relaciones entre la literatura y otras artes, las culturas populares en el arte y la literatura hispanoamericanos, la proximidad literaria entre Hispanoamérica y Brasil, la influencia africana en las letras y la música de Iberoamérica y otros. Asimismo se podrá abordar aspectos específicos de las relaciones entre las letras y las artes, como la presencia y continuidad de personalidades culturales y políticas en la literatura y el cine (Frida Kahlo, Diego Rivera, Pablo Neruda, Borges y otros), el Che Guevara como personaje del cine, las artes y la literatura, la filosofía y la literatura en Gaudí y un homenaje al músico y compositor guatemalteco Jorge Álvaro Sarmientos de León (San Antonio Suchitepéquez, 1931). Durante el simposio se podrá presentar libros de reciente publicación. Entre las actividades planeadas se encuentra la entrega del premio ILCH a dos escritores destacados del mundo hispánico por su trayectoria literaria, una mesa redonda de escritores, sesiones de homenaje a escritores y un encuentro de poetas y narradores. Quienes deseen presentar ponencias deberán prepararlas de manera que no excedan las ocho páginas (no incluidas las referencias) escritas a doble espacio, tamaño carta, con las obras citadas según las normas de la Modern Language Association (MLA, http://www.mla.org/style), para leer en 20 minutos. Antes del 30 de abril de 2008 se debe enviar un resumen de la ponencia, de una extensión máxima de 15 líneas. Las ponencias deberán enviarse antes del 15 de mayo de 2008 en original y dos copias, en formato compatible con Windows XP, como archivo adjunto o en CD. Los interesados deberán confirmar su participación antes del 30 de junio. Una selección de las ponencias, poemas y cuentos presentados en el simposio y admitidos por el Consejo Editorial será incluida en una edición de setecientas páginas de la revista literaria Alba de América, órgano oficial del ILCH. Las inscripciones serán gratis para estudiantes (deberán presentar documentos que lo acrediten) y tendrán un costo de US$10 para oyentes, US$30 para participantes en el encuentro de poetas y narradores, US$40 para quienes deseen presentar libros, US$65 para socios expositores y US$90 para expositores no socios. Los socios residentes en Brasil pagarán sólo el 50% de la inscripción. Los socios expositores recibirán un ejemplar de Alba de América, y quienes lo deseen pueden asociarse para recibirla. Los participantes del simposio cubrirán sus gastos de traslado y hospedaje. Fuente: ILCH ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Réplica al paraintelectual Harold Alvarado Tenorio en Letralia ======== === Fernando Rendón • Gabriel Jaime Franco • Gloria Chavatal ============== (Nota del editor: en nuestra edición 176, el escritor colombiano Harold Alvarado Tenorio hizo señalamientos, en su artículo “Arquitrave, una revista de poesía independiente” [http://www.letralia.com/176/articulo03.htm] en torno al Festival Internacional de Poesía de Medellín, al que acusa de estar “dedicado a la promoción de la violencia guerrillera, convirtiendo la poesía en el peor enemigo del hombre y pábulo de la empresa familiar de su propietario”. Hoy publicamos la respuesta de los organizadores de este evento que obtuvo en 2006 el Premio Nobel Alternativo de la Paz y cuya declaración como Patrimonio Cultural de Colombia se debate actualmente en el Senado de ese país [http://www.letralia.com/175/1030medellin.htm]). De nuevo, el señor Harold Alvarado Tenorio arremete contra el Festival Internacional de Poesía de Medellín. El Festival de Poesía de Medellín no ha querido, deliberadamente, debatir con el señor Harold Alvarado, pues eso sería darle categoría de interlocutor a una persona que no tiene más recurso en su vida interior que la calumnia y la difamación. Nuestra respuesta a las agresiones y calumnias del señor Alvarado la puede ver cualquiera en el portal de nuestra página en la Web (http://www.festivaldepoesiademedellin.org), y en ella están claramente expresados los motivos que animan nuestra lucha, que entre otras cosas no está dirigida contra ninguna persona en particular. Para dar una idea sobre la altura intelectual y moral del señor Alvarado, cederemos esta vez a la tentación de reproducir aquí dos fragmentos de sendos mensajes y cartas que le han sido dirigidos. Una de ellas, de un intelectual serio, Carlos Vidales, a propósito del pedido de difundir en Suecia un interrogatorio que el señor Alvarado le hiciera al poeta Fernando Rendón, director del Festival Internacional de Poesía de Medellín; la otra, de ex alumnos y colegas suyos de la Universidad Nacional de Colombia, quienes propusieron nada menos que la creación de un Premio Nacional de la Infamia que llevara su nombre. “...todo el conjunto del interrogatorio, que incluye sin duda cuestiones interesantes, como las que se refieren al manejo de recursos del Festival de Medellín, está formulado de manera tan agresiva, tan pobre de datos precisos y de pruebas concretas, que pierde su valor en esta discusión pública que has entablado con Fernando Rendón. Tal vez, si hubieras formulado todo de manera pedagógica, explicando antecedentes y aportando pruebas y evidencias, informando con detalle sobre tus dudas y reparos en lugar de hacer una serie de preguntas, estableciendo claramente cuál es el objeto de tus ataques (¿el Festival de Medellín? ¿El Partido Comunista? ¿La persona de Fernando Rendón?) y, sobre todo, evitando toda expresión antidemocrática, toda actitud inquisitorial sobre militancia política y toda pretensión de descalificar a los opositores que ‘denigran’ del gobierno, tal vez, digo, podrías haber logrado crear un documento de nivel, de altura, digno de discusión y de difusión en todas partes. (...) Ahora bien: todavía, si no existieran todos estos reparos que te he mencionado, sería absolutamente imposible para mí difundir la versión sueca de tu carta abierta. ¿Por qué? Sencillamente porque esa versión sueca es idiomática y gramaticalmente desastrosa. (...) Los errores de traducción y el manejo del idioma sueco son tan lamentables, que la difusión de semejante texto en Suecia solamente va a provocar risa y descrédito a costa tuya. El traductor ha convertido personas inteligentes (smarta) en personas dolorosas (smärta), la invocación de un derecho constitucional en una plegaria religiosa (helig begäran) y ha traducido ‘postular’ a ‘postulera’, lo que es, hablando amablemente, una cretinada. Y estos son solamente tres ejemplos de las muchas barbaridades idiomáticas del texto. Y es que ninguna persona seria traduce hacia el idioma extranjero: el traductor honrado traduce del idioma extranjero hacia su lengua materna. Lo demás es charlatanería. (...) Si en algo valoras la opinión de un amigo, Harold, atiende mi opinión: no difundas este documento en Suecia. Su contenido te hará aparecer como un enemigo de los valores democráticos, tan respetables en este país, y su forma te hará objeto del ridículo y del desprestigio“ (Carlos Vidales). Por su parte, en un texto de dudosa calidad, el grupo de ex alumnos y colegas (que entre otras cosas omiten dar sus nombres para no exponer sus vidas), expresan: “...como su libelo cuando la muerte de la poeta María Mercedes Carranza acompañado de la fotografía de una hiena, que era como la llamaba este truhán, y no son menos nauseabundas sus injurias, verdulerías y desobligantes alusiones y desaguisados a todo aquel que sobresalga, desde un joven de apellido Gómez que obtuvo un premio de poesía organizado bajo el nombre de la señora Carranza, hasta autores y gestores de cultura de amplia trayectoria y valía como Álvaro Mutis, Mario Rivero, Eduardo Cote Lamus, Pedro Gómez Valderrama, Fernando Charry Lara, Héctor Rojas Herazo, Piedad Bonnett, Santiago Mutis, Germán Espinosa, Jotamario Arbeláez y la CASA DEL NADAÍSMO, Ramón Cote, Juan Manuel Roca, Miguel Méndez Camacho, Pedro Alejo Gómez y la CASA DE POESÍA SILVA, Gonzalo Arango, Ignacio Chávez, Gabriel Jaime Franco, José Luis Díazgranados, Federico Díazgranados por dirigir la TERTULIA DE GLORIA LUZ GUTIÉRREZ, Eduardo Escobar, Fabio Jurado, Fernando Rendón y el FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN, Roberto Burgos Cantor, Alfonso Carvajal, Oscar Collazos, Helen Pouliquen, Ángela García, Luz Eugenia Sierra, Fanny Mickey con su colosal e inimitable FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO, Gustavo Adolfo Garcés, Isaías Peña, Ómar Ortiz, Rafael del Castillo que dirige el Festival de Poesía de Bogotá, Héctor Abad Faciolince, Darío Jaramillo Agudelo, Fernando Herrera, Ricardo Sánchez, Efraím Medina Reyes, ‘e tutti quanti’. Es hoy por hoy un calumniador de extrema derecha con patente de corso: es un P.H.D en delación”. El señor Harold Alvarado ha ido demasiado lejos al acusar en repetidas ocasiones al Festival Internacional de Poesía de Medellín de patrocinar la violencia guerrillera, en un país en el que un señalamiento de esta naturaleza no es ni más ni menos que poner un blanco en la espalda de los señalados. Se trata, como lo dijera Fernando Rendón en su respuesta a sus calumnias e infamias, de un paraintelectual, de un sicario moral de la poesía colombiana. No es ya sólo el Festival Internacional de Poesía de Medellín el que está en juego, sino la vida de sus directivos. El Festival, considerado por muchos como el más importante del mundo, que contribuye a la lucha por la paz de Colombia, como se reconociera con el otorgamiento del Premio Nobel Alternativo de Paz en el Parlamento de Suecia en diciembre de 2006, se defiende solo, pero nosotros no nos pondremos una Colt en la cintura para protegernos: de eso está plagado nuestro país, pero además nos lo impide la ética de nuestra apuesta, que es por la verdad, la justicia y la belleza. Dice el señor Tenorio que “como prueba de la existencia de Dios y la veracidad de esta nota, puedo afirmar, sin pudor y sin vergüenza, que por opiniones como las aquí expresadas el director de Arquitrave ha sido excluido de todas las muestras de poesía colombiana confeccionadas en los últimos treinta años. En Colombia, si aún se debe la vida por tener la lengua larga, se le acorta la gloria al atrevido. Para muestra, un botón. Si no, que le pregunten a Chus Visor”. En su resentimiento, y navegando en las aguas profundas de su propia hiel, no se le ha ocurrido a Alvarado pensar que ello quizás se deba también a la baja calidad de su “obra”. El aislamiento del que se queja, por lo demás, es una consecuencia lógica y natural de su “lengua larga” y, por supuesto, a que a muy pocos les agrada relacionarse con un alma de tal naturaleza, que es literalmente una sentina, una prueba más de la existencia de Dios suministrada por los inquisidores de nuestro tiempo, en nuestro país. === La crítica literaria e Internet Juan Planas ====================== Supongamos que Jorge Luis Borges hubiese nacido en los años ochenta. Ahora imaginémoslo sentado ante un director editorial que tiene sobre el escritorio varios originales de nuestro joven escritor: “Bueno, poesía no publicamos nada... La verdad es que algunos de sus cuentos me gustaron mucho; pero es difícil vender libros de cuentos. Y además, usted tendría que... ¿Cómo decirlo? No sé... poner más erotismo, más swing. Vea, usted escribe muy bien, pero a la gente no le gustan cosas tan cerebrales”. En nuestros días, nuestro imaginario joven Borges probablemente escribiría en alguna de las revistas electrónicas que pueden encontrarse en Internet; pues la poesía, prácticamente excluida de la edición tradicional, sigue viva y coleando en la Web. Y no hablemos del cuento. Continuamente aparecen nuevas obras y nuevos autores. La mayoría de las revistas literarias electrónicas no se atienen a las pautas mercadotécnicas que imponen a sus autores las editoriales tradicionales: “Procure que el primer párrafo ‘enganche’ al lector”, “Show, don’t tell”, etcétera. Dostoyevski o Cervantes escribían lo que les parecía que estaba bien para ellos y para sus lectores, no para un gerente de promoción. Los que escriben para Internet hacen lo mismo. Por supuesto, mucho de lo que se publica en Internet es malo, pero también hay trabajos de calidad; una de las funciones de la crítica es, justamente, separar la paja del grano. Ahora bien, es notable que, aunque Internet hierve de actividad literaria en todos los idiomas, esa actividad es olímpicamente ignorada por los críticos. Por supuesto, no somos inocentes; en general, se comentan los libros de las editoriales que anuncian en los mismos medios en que se publican las críticas; y los editores desean que los críticos encaminen a los lectores a lo que ellos publican, no a obras que pueden bajar gratuitamente de la red: pero también hay cierta miopía que dificulta apreciar la importancia de la literatura publicada electrónicamente. Posiblemente por inercia suponemos que una revista o un libro consisten en una cantidad de hojas de papel pegadas, cosidas o abrochadas juntamente. Sin embargo, la Biblia y La Ilíada, por tomar dos ejemplos, fueron “publicadas” en rollos de pergamino o de papiro antes de ser impresas en volúmenes de papel. Y antes hubo libros en tabletas de arcilla. El libro no es el soporte, sino lo soportado. Tal vez, en el siglo XV algunos recalcitrantes rehusaron rebajarse a leer los plebeyos libros impresos que aportaba la nueva tecnología. Para ellos, un libro de verdad era manuscrito en bella caligrafía uncial o gótica, con hermosas miniaturas, dorados, pergamino, tapas de cordobán, etcétera. Pero el libro impreso triunfó. Lo cierto es que, por más que los medios y sus críticos lo ignoren o finjan ignorarlo, millones —sí, millones— de lectores acuden a la red en busca de lectura. Basta ver las cifras del Proyecto Gutenberg, por ejemplo. Prueba de que las editoriales tradicionales saben lo que está pasando es su rápida y airada reacción (desde luego, totalmente justificada) cuando alguien les piratea un libro y lo sube a Internet. Hay muchas revistas literarias electrónicas —como Letralia, por ejemplo— que son veteranas en la red; la mortalidad infantil, que aniquila a la mayoría de las revistas literarias de papel, es menos letal para las electrónicas. Todos los días, muchos miles de lectores bajan prosa y poesía y leen. Los medios periodísticos no podrán hacer eternamente como que ignoran este fenómeno. O tal vez, sí lo hagan. De ser así, en la medida en que los escritores de las editoriales de papel tengan que acatar cada vez más las instrucciones de los gerentes de promoción, los lectores empezarán a pensar que la literatura de verdad está pasando por otra calle. ** Juan Planas sanalpar@yahoo.com.ar Escritor español (Barcelona, 1944) residente desde su infancia en el barrio de San Telmo, Buenos Aires (Argentina). Se dedica a tareas relacionadas con la edición de libros y revistas. Ha publicado diversos relatos en las revistas electrónicas Letralia, Proyecto Sherezade, Ficticia, Almiar, EOM (Eldigoras), y Parole Con. Su página, Galeradas (http://ar.geocities.com/sanalpar/galeradas.htm), incluye enlaces a sus escritos en la red. === Poesía y mentira María Teresa Ogliastri ========================== Era llena de gracia como el Ave Maria quien la vio no la pudo ya jamás olvidar. Amado Nervo. Mi primer contacto con la poesía fue producto de un robo. Tenía cinco años cuando descubrí la mentira. Mi padre tenía un libro de Amado Nervo, y más de una vez le escuché declamar Gratia Plena, para mí como único auditorio. Una mañana, antes de salir para la escuela, quise compartir con mi maestra el poema. Sin pensar, tomé el libro que estaba en la biblioteca y lo guardé en el bulto. Días después mi padre notó su ausencia, y me preguntó por él, pero yo estaba muda; con tan mala suerte que uno de mis hermanos me vio cuando se lo entregué a la maestra en el colegio y me delató. Decidí recuperarlo y se lo pedí a la maestra a la mañana siguiente, pero ella lo negó, dijo que jamás le di ningún libro, ni siquiera sabía que estaba hablando. Ese fue mi primer encuentro con la mentira, y todavía me duele. Nunca imaginé que fuera tan valioso un libro de poesía. Me sentía culpable por la conmoción que había causado y decidí escribirle una carta a Amado Nervo en donde le contaba las vicisitudes que estaba pasando por su culpa. Mi padre supo lo de la carta y me dijo que no me preocupara tanto, que la magia de la poesía es que uno puede conservarla en su cabeza aunque no recuerde las mismas palabras. Es la idea del poema lo que importa. Entonces descubrí que la poesía tiene su propia forma de revelar las cosas. Continué en el mismo colegio hasta finalizar el primer grado. En la sencilla fiesta de fin de curso la maestra se acercó y me entregó un sobre con la condición de que no lo abriera hasta llegar a mi casa. Ella había decidido marcharse a otra ciudad. Guardé silencio porque sabía el contenido del sobre. Al llegar a la casa, en el silencio de mi cuarto, abrí el sobre y allí estaba el libro de Amado Nervo acompañado por un diario con una llavecita dorada. Entonces sentí que esas páginas en blanco del diario traían un mensaje para mí. Entendí que hay cosas en la vida que hay que dejarlas ir para que vuelvan. Tal vez no sean exactamente las mismas cosas las que regresan pero siempre traerán consigo un renacimiento. Ese día me sentí feliz cuando coloqué el libro de nuevo en la biblioteca de mi padre. ** María Teresa Ogliastri mtogliastri@hotmail.com Escritora venezolana (Los Teques, Miranda, 1952). Licenciada en filosofía por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Ha publicado los poemarios Cola de plata y Nosotros los inmortales. === Jarrón de flores para Pancho Hinojosa Triunfo Arciniegas ========= (Nota del editor: La peor señora del mundo, del mexicano Francisco Hinojosa, es uno de los libros para niños más vendidos en la nación azteca, y acaba de cumplir quince años. En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, este 25 de noviembre se celebró este particular cumpleaños, y hoy traemos a los lectores de la Tierra de Letras las palabras pronunciadas en ese acto por el escritor colombiano Triunfo Arciniegas). Pésimo bailarín y excelente cocinero, así lo describen sus amigos. Como bailarín me consta, pues lo vi en una discoteca de Bogotá, una noche que salimos de parranda con Daniel Goldin. No sé cuál de los dos bailaba peor. En cuanto a cocinero, aunque no he probado su sazón, le creo a las numerosas fuentes consultadas. En estos días llamé a sus amigos y sus cuentacuentos, para dicha del señor Slim, cada vez más rico a costillas de los mexicanos. “Uno creerá que inventa los platos que van bien con sus historias”, precisó el Fisgón. Gerardo Méndez, famoso cuentacuentos y célebre esposo de Eva Jánovitz, me habló de un árbol viejo que hay en el patio de su casa, en Cuernavaca, donde los pájaros pasan a visitarlo. No precisó Gerardo los temas de conversación entre los pájaros y el autor, pero los supongo altamente interesantes. ¿Le sugerirán ideas para los próximos libros? ¿Le traerán chismes de otros autores? ¿Tratarán de las nuevas corrientes narrativas o de los más recientes disparates de los críticos? Los pájaros son así. Marcela Romero, maravillosa cuentacuentos, lo vio conversar con un gato negro. No me miren así. Hablen con Marcela. O, mejor aun, hablen con el gato. Lourdes Morán, otra de sus engolosinadas cuentacuentos, jura que lee en los espejos del agua y que entiende el lenguaje de las hojas. El autor, no Lourdes, que también lee las líneas de la mano. En cuanto a las hojas, Lourdes no se refiere a las que una tras otra conforman los libros sino a las vegetales, que una tras otra mantienen a los árboles en la dureza del aire e impiden con fiereza que las raíces los arrastren a las oscuridades de la tierra. Y volvemos a los árboles. De animales y árboles, al parecer, no vamos a salir. De bosques. Cuando se habla de autores, siempre hay un bosque, al menos el que derriban para cada uno de sus libros. Y si de autores para niños se trata, el bosque debe ser encantado. No he mencionado a las princesas. Que conste en el acta. Pero supongo que estarán encantadísimas. Valga una aclaración, pues quiero cortar rumores: nuestro autor no trata con frecuencia o casi nunca trata o nunca trata (señalen con una x su opción) de princesas, príncipes, castillos, sino de seres de apariencia normal, acosados por situaciones cotidianas que se transforman en trances extraordinarios. En cuanto a apariencias, el Fisgón advierte que no me deje engañar por la pinta seria del autor. “Es una persona supremamente divertida”. Un simpático conversador, no hay duda. ¿Un hombre de mundo? No lo sé pero en todas partes dan razones de su paso. La semana pasada estuve en Sinaloa, por ejemplo, y su rastro era reciente. En Medellín hablan de él hasta en las esquinas. En Bogotá, hasta las palomas de la plaza de Bolívar podrían comentar de los vuelos del autor. El mismo fenómeno se registra en Caracas, Buenos Aires y otras ciudades. Si mal no recuerdo, a Elia Crotte se lo mencionaron en una cantina de Tepito. ¿Qué hacía la cuentacuentos en Tepito? No puedo revelarlo: nunca falta un chismoso. Por otra parte no estoy seguro del lugar. Bien pudo ser en la plaza Garibaldi. En Tenampa Elia Crotte es muy conocida. Creo que nuestro autor también. Dije “creo”. Quiero evitar una demanda por calumnia. Araceli Morales, desde Jardines de Acapantzingo, en Cuernavaca, me dijo sin pudor y sin ambages: “Está como medio loco”. Que no más me fije en su aspecto: parece dibujado por el Fisgón. Cabellos, ojos, anteojos y delgadez. Que es hiperactivo. “Desde chiquito es así”, asegura su hermano Manuel, quien todavía recuerda sus travesuras y las ingeniosas tretas para hacerse de los privilegios, y el dinero, por supuesto. Su otro hermano, Javier, el fotógrafo, se negó a hablar para no difundir las vergüenzas de la familia. “Lo más curioso de Pancho es su loquera”, repite Araceli. Ha conocido un montón de escritores y le han parecido formalones. Pero Pancho. “Eso mismo hace que sus personajes sean fuera de serie”, concluye Araceli. “Es dulce”, dijo María Baranda, su mujer, y quién soy para contradecirlo. ¿Autor de anís, autor de codorniz? Nunca le he dado un mordisco, no le tengo la confianza suficiente. ¿Alguna lectora se atreverá a dudar o controvertir tan contundente afirmación? Le sugiero que hable con María antes de cualquier experimento y así se evitará problemas mayores. Con María Baranda este prolífico autor tiene dos hijas. Una razón más para que las lectoras sean cuidadosas en sus acercamientos. Creo que va por la altura de los cincuenta libros y por los veintisiete o veintinueve árboles. Perdón: otra vez los benditos árboles. Pero ya saben: uno, para redondear la existencia, debe tener un libro, sembrar un hijo y escribir un árbol. Y ahora la pregunta que tanto inquieta a la comunidad lectora a nivel internacional: ¿es María Baranda la peor señora del mundo? ¿Una de las peores? O, por el contrario, ¿es María Baranda una de las mejores señoras del mundo? Basta una miradita para inclinarse por esta última opción, pero nunca se sabe. ¿De dónde surgió la peor señora del mundo? El autor asegura que se trata de una vecina, pero cuántas peores señoras del mundo habrá conocido en su vida. Él sabrá. Lo cierto es que las cocinó durante cinco horas en el horno de su escritura, con su sabiduría de cocinero de alta magia, y ahí tienen el resultado, señores. Lo cierto es que esta peor señora no pudo salirle mejor. Le resultó buenísima. Todo un golpe de calcetín. Perdón: de suerte. Tampoco: de oficio. Los dioses visitan a quien lo merece. Quince años, y la señora sigue tan campante. Quince años y seguirá igual de fresca dentro de otros quince, tal como la dibujó el Fisgón y como nadie más se atreverá a dibujarla. Así llegará a los cincuenta, y a los cien y a los doscientos. La peor señora va para largo. Sabia estrategia es ponerla de nuestro lado. El que a buen árbol se arrima buena sombra lo cobija, y declaro cancelado el tema vegetal, sobre todo ahora que me lanzo al párrafo de cierre. A última hora, en las tierras del tequila, los mariachis y el jarabe tapatío, me uno a la fiesta de Pancho, quien firma sus libros como Francisco Hinojosa, y como la cortesía aconseja presentarse con un regalo, por favor, señor agasajado, acepte este jarrón de flores. ** Triunfo Arciniegas triunfoarciniegas@yahoo.com Escritor nacido en Málaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las afueras de Pamplona. Ha publicado El cadáver de sol, En concierto, La silla que perdió una pata y otras historias, El león que escribía cartas de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que casi roban el sol, La pluma más bonita, Serafín es un diablo, El Superburro y otros héroes, El vampiro y otras visitas y las obras de teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araña sube al monte, Lucy es pecosa, Después de la lluvia y Mambrú se fue a la guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio Comfamiliar del Atlántico, con La muchacha de Transilvania y otras historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con Torcuato es un león viejo el Premio Nacional de Dramaturgia. === Notas de una expedición a Chichén Itzá Daniel Navarro ============ Invisiblemente emocionado, alguna vez fui guía de turistas, con todo lo que ello implica. Un grupo de naturalistas angloparlantes, observadores de aves silvestres contrataron mis servicios. Y tomamos el camino a Chichén Itzá. Por micrófono narraba a manera de introducción mi predilecta charla de 60 minutos “Some people die too young” la cual me servía para enfocar aspectos de la naturaleza en general antes de entrar en las peripecias de la narrativa arqueológica. En esta plática me centraba en la tragedia de Robert MacArthur, un joven ecólogo norteamericano con una facilidad para el empleo de la elegancia matemática en la explicación de intrincados mensajes relacionados con la diversidad biológica en islas y que en su lecho de muerte se esforzaba por dibujar gráficas y escribir ecuaciones. Al llegar a la pirámide, y mucho antes de ser nombrada oficialmente una de las siete nuevas maravillas de este planeta, escalamos los pasillos estrechos del Castillo (en Chichení-tza, como se le dice en inglés), los que conducen al cielo. Descendimos hacia las grutas que comunican con el inframundo en Balancanché. También disfrutamos del volar de las avecillas. Y nos hospedamos en el Club Mediterranée. El segundo día volvimos a la búsqueda de pajarillos haciendo comentarios acerca de la queja de un turista porque había pulgas en su habitación. Otros argumentaban que era imposible, que el hotel era de primera clase. Sin llegar a un veredicto acerca de este punto, como parte del programa, asistimos a una comida en casa de una reconocida científica especialista en el mundo de los mayas. Una elegante mansión en las afueras de Chichén Itzá fue el sitio de reunión. Cuando el momento lo dictó, todos alrededor de la mesa de madera, charlando animadamente, fuimos interrumpidos por el sonido de una pequeña campana que nos sorprendió. Se guardó silencio. Pensé que era hora de un discurso y no tenía nada preparado, me puse nervioso. No. Era la científica haciendo sonar el instrumento. Inmediatamente entró la servidumbre a servir el alimento. Hombres y mujeres mayas ataviados en ropas blancas impecables, silenciosos y sonrientes. Poco a poco, campana tras campana, fue apareciendo un menú local consistente de relleno negro (un mole elaborado a base de ceniza), queso relleno, salbutes y otras delicadezas del mundo plano, calcáreo, mar hendido por la calva y extensa superficie de la península de Yucatán. ¿Quedarme o irme? Las campanilla victoriana, el llamado al servicio, me sentía ofendido cada vez que ella tomaba con poderío el metálico mensaje que llamaba el siguiente tiempo en la comida. El sonido tenía sabor a bofetada por alguna razón que no entiendo. A amor propio lastimado. Me quedé. Hace unos días, Chichén Itzá fue declarada como una de las nuevas siete maravillas de esta cultura humana que nos antecede y que nos empeñamos en sepultar. Alguien del más allá hizo sonar la campanita y presurosos acudimos a servir las viandas. Relamidos, ordenados y silenciosos hemos recibido el papel dorado digno de enmarcarse, para colgarlo de un clavo, de los muchos que adornan nuestras paredes. Hemos preparado nuestro discurso, con nerviosismo hablaremos de aquellos que mueren demasiado temprano, estaremos listos por si nos toca expresarnos. Nuestros visitantes se hospedarán en el Club Mediterranée, algunos constatarán si verdaderamente hay pulgas entre las sábanas o no. En la noche, el gastado espectáculo de luces y sombras nos volverá a narrar la inverosímil historia de los guerreros mayas y de sus adentros. Anoto: dicen que llovió la tarde del siete de julio del dos mil siete. También cuentan que un premonitorio jeroglífico parecido a una campana, labrado desde hace veinte siglos y siete años, afloró en la tierra esa misma noche. Visiblemente inerte, tomo la noticia y escribo. Me alegra tanto como cuando un pozo seco recibe el cántaro del sediento. Mientras el canto de las avecillas lamenta la pobreza, el abandono y la discriminación hacia los mayas vivientes, desde la isla pétrea, desde el féretro de Chichén que esconde el cadáver de un jaguar de piedra asciende al infinito un mensaje que quizás no entendemos todavía. Mensaje cifrado que se encuentra más allá de la mercadotecnia efímera, o de los caprichos clasificatorios de los taxónomos de monumentos. Escucho la ceremonia, me ensordece la campana. Antes fui cobarde. Esta vez no me quedo. ** Daniel Navarro rei_cancun@hotmail.com Escritor y naturalista mexicano. Escribe en el periódico Voz del Caribe (Cancún, México) una columna semanal de cuento denominada "Camafeos literarios", y ha escrito las series de cuento tituladas Cuentos mejicanos, así como De ninfas. Conduce el taller de lectura Al Aire Libre en la Casa de la Cultura de Cancún. Aparece en http://www.anuariodelarte.com así como en http://www.tulumlanovela.com. Mantiene una bitácora personal en http://daniel-navarro.blogspot.com. === Barcelona. In illo tempore Antonio Otero García-Tornel =========== La cuestión era improvisar el breve e informal discurso sobre un libro apenas ojeado y pasar rápidamente a la parte divertida. Sucedía en el hotel Balmoral y las bandejas contenían frituras, afiligranados canapés, hojaldre caliente. Carlos Barral, con una especie de guayabera, collares y gin-tonic, expandía su encanto proverbial. La dulce Ana Moix sollozaba a causa de incontrolables celos. El Papa era benigno y el dinero no lo era todo. Félix de Azúa (antes de convertirse en uno de los pocos articulistas capaces de sorprender, de opinar sin producir hastío, de ser brillante y no decir lo que dicen todos) hacía reír con sus sarcasmos a un filósofo llamado Pin. Héctor Bianciotti escribía una dedicatoria. Salvador Clotas (ropa de un Toni Miró anterior a las levitas), que había escrito un memorable prólogo sobre dandismo, ensalzaba a Alfredo Kraus y Concha Piquer, o el himno de la Legión y Gonzalo de Berceo, mirando por encima del hombro de su interlocutor a los que entraban en la sala. Un aprendiz de poeta esparcía paz por su cuerpo cogiendo un vaso lleno y poniendo en su lugar el vacío. Terenci Moix tenía el poco pelo largo pero largo y unos horteras pantalones a rayas comprados quizá en Londres. Jaime Gil mostraba orgulloso una pierna escayolada y la línea cesárea de su cabeza. Había desdenes mutuos, carcajadas, una pedantería simpática, muchas frases en francés. Todos se atribuían los argumentos de Tel Quel y los Cahiers y eran retratados por Colita en las más graciosas poses o adoptando la típica actitud de personaje interesante. Entonces bullía el Pub Tuset, La Cova del Drac. El peluquero Iranzo disfrazaba a sus pupilos de personaje de Star Trek y José Elías admiraba sin reservas a Cyrano de Bergerac. No existía el Auditori. Ni había premios a patadas, esa zarabanda de honores y recompensas que sientan tan bien a los egos quebradizos. Pasaba por ahí Jaume Perich o Rosa Regás con un provocativo balanceo, en compañía del filiforme Juan Benet. Se oía música soul y pop de categoría, francamente buena. Pero en Bocaccio las cosas no eran buenas o malas sino divertidas o aburridas: Porcioles era un alcalde aburrido, Portabella era un cineasta divertido. Aparecía alguna modelo pelirroja o aquella nota de cálida sinceridad de la que había que aprender a desconfiar. Un encorbatado Enrique Vila Matas observaba y cuchicheaba en la barra con Gonzalo Herralde. El campechano Marsé, antes de soñar con el Cervantes fingiendo indiferencia, me presentaba a Román Gubern que después, con una dicción imposible, agradecería mis excesivos elogios a un libro suyo sobre Godard o King Kong. Eugenio Trías pensaba en Tomás Mann. Joan de Sagarra se enfadaba con alguien, posiblemente por ignorar que su papá había traducido al catalán la Divina Comedia. Se rendía culto a la inteligencia y al considerado su máximo exponente: el difunto Gabriel Ferrater. Al hablar se buscaba un efecto estético entre aromas ondulantes de Dior. Aunque Jorge Herralde no hablaba: reservaba sus energías para convertirse en el mejor editor independiente del país. Los camareros no te dejaban encender los cigarrillos; lo hacían ellos ciscándose en tus muertos mentalmente. (Inhalar humo no producía entonces desagradables sentimientos de culpa.) Y el fenicio Oriol Regás lo contemplaba todo con una sonrisa, absolutamente (adverbio de moda) satisfecho. Eran los años de la revista Triunfo, en donde escribía espléndidos análisis de política internacional un periodista más tarde convertido en una especie de sexólogo de El País, con una columna en que alabaría la pornografía, simpatizaría con el pederasta y comprendería al violador. ¿Estaba casado todavía Luis Racionero con Maria José Ragué? Ramón Eugenio de Goicoechea pagaba las copas de los que tenían la paciencia de escuchar sus disparates en Taita. García Hortelano salía de un hotel que había frente a la catedral e iba cachazudo a participar en alguna mesa redonda. Las discotecas eran confortables, con tapicerías de pelaje sutil. Varios representantes de la especie veían cuatro películas seguidas en la Filmoteca de la calle Mercaders. La autocomplacencia era patente en la tortillería Flash-Flash, en cuyos lavabos vomitaba Joan Pros, de quien se decía que había defenestrado a una mujer. Jordi Serrat anunciaba un anisete en televisión acariciando un gato, sin saber que le quedaba poco. En el Massana podía verse cenar a Serena Vergano, Josep Madern o al notario comunista Zabala. El sida no aterraba y el nacionalismo era considerado (salvo quizá para Castellet) algo de mal gusto. Vázquez Montalbán tenía bigote y su corazón no daba señales de alarma. La gente había salido mareada de las galerías de arte de la calle Consejo de Ciento por culpa del cinetismo. Senillosa ostentaba la típica chulería de los bajitos. Mientras tanto en el Drugstore del Paseo de Gracia compraba tabaco, con ojos vidriosos, el traductor de El Antiedipo; unos chaperos buscaban clientes y Gabo, disfrazado de fresador, se tomaba un refresco; alguien intentaba robar la “Biografía Literaria” de Coleridge para saber la diferencia entre fantasía e imaginación. Zarpaba un barco de metales atornillados, suelos vibrantes y olor a aceite, con hijos fugitivos, rumbo a San Antonio, Ibiza. Relente, calzadas solitarias, semáforos intermitentes cuyos parpadeos ámbar centelleaban en soñolientos latidos, el comedero escondido en un garaje de la calle Aragón, a las cinco de la mañana: empujabas una puerta y te llegaba el zumbido de los que no se resignaban a volver a casa. Allí la fiesta cobraba un último impulso. Estaban con frecuencia pijos de Cadaqués que querían ser fotógrafos, reclinados en sillas de madera; un crítico muy soso de Quimera con una servilleta en el regazo, un avasallador y sentimental José Agustín Goytisolo, dándoselas de maldito; el guaperas de su jefe Bofill en compañía de la última papanatas, muy atractiva; Bibí Andersen, con los labios todavía no grotescamente hinchados por la silicona, buscando crápulas influyentes y adinerados; las lánguidas pestañas de una Madame Artur en clara decadencia. Voces pastosas, conversaciones cómicamente irreverentes. Poco a poco se iban agostando las fuentes de la inspiración. Quedaba la luz opresiva del amanecer, el cansancio, ese sentirse como vaciado de toda personalidad, el sonido de la cafetera Moka Express en el pisito de soltero, la noticia del golpe de Pinochet o la voladura de Carrero, el propósito de enmienda... Tiempo de posters, librerías míticas, portadas de diseño fascinante. La densidad demográfica era tolerable, nadie soñaba con abatir a unos pilotos de Iberia con el atizador del fuego ni planeaba transformar el viejo puerto de toda la vida en una pulida área cívica donde pasear a Woody Allen. Tiempo de pelliza afgana y desconocimiento del kiwi. Salía el número 0 de Ajoblanco, una publicación candorosamente contracultural que, contra todo pronóstico, Pepe Ribas haría durar algo y que no conseguiría abolir el dinero y legalizar la marihuana... Los años pasan. Los movimientos se hacen más lentos. Olvidamos el nombre de lugares y personas que ahora beben con moderación y estructuran memorias maliciosas, o tienen un adenoma de próstata, buscan al psiquiatra Mariano de la Cruz y no lo encuentran, se tiñen el pelo de negro azabache. Las graves hilanderas hicieron lo que suelen hacer y algunas almas descendieron a la mansión de Hades. Algunos rostros se han abotargado. Diríase que muchas carcajadas se han convertido en sonrisas renuentes. ** Antonio Otero García-Tornel leosaucius@euskalnet.net Escritor español (Barcelona, 1952). Cursó estudios de derecho. Fue uno de los padres fundadores de Ajo Blanco. Cercano a Carlos Barral, desempeñó varios trabajos relacionados con el mundo del libro. Vivió siete años en Venezuela. Ganó en el País Vasco, lugar en el que ahora reside, el primer premio del VI Certamen Geoda de Narrativa (1991). Ha publicado artículos y poemas en revistas de España y América. Ejerce de columnista en el suplemento cultural de un periódico de Bilbao. === Dos reseñas Rafael Rattia ======================================== *** La última vez Un jurado calificador de lujo conformado por Luis Barrera Linares, Juan Cruz Ruiz, Luis López Nieves, María Pilar Puig y Ana Teresa Torres, escritores (narradores y ensayistas) de impecable trayectoria literaria, otorgó el premio único de la segunda edición de la Bienal de Novela “Adriano González León” a la novela del escritor Héctor Bujanda (Caracas, 1968). Una mínima confesión quizás un tanto imaginaria: al lector terco y persistente siempre le aguarda un libro maravillosamente editado, con los cuidados que ostentan las muy raras pequeñas joyas en papel. Esta primera reimpresión que emergió a la abigarrada superficie del mercado editorial venezolano en el mes de julio de este año, bajo los auspicios de la prestigiosa Editorial Norma, se incluye en una bellísima colección titulada “La Otra Orilla”. La última vez es un magnético y trepidante río narrativo constituido por once capítulos o partes y unas modestas 150 páginas que —ahora que las leo con la inusual vehemencia de un lector ávido, insaciable y enfebrecido por los efectos de sus páginas—, el jurado distinguió enhorabuena. Dos memorables epígrafes que a modo de paratextos hacen las veces de frontispicio a esta singular novela de Bujanda; uno del novelista y ensayista argentino Ricardo Piglia y otro del escritor S.W. Sebal que iluminan la bienvenida al lector que se dispone a recorrer este subyugante itinerario narrativo. La novela se inicia con una ceremonia fúnebre: el entierro de Ricardo, un joven homosexual perteneciente a una modesta familia de clase media que, a raíz de los cataclismos insurreccionales que sacudieron la capital de Venezuela, comienza a acusar recibo de un irreversible proceso de descalabro y desmoronamiento que no se detendrá ni con artificios avanzados de sobrevivencia. Pacientemente, como los maestros orfebres de la palabra, Héctor Bujanda va tejiendo, a modo de fino zurcido escritural, una historia salpimentada de enrevesadas intrigas y evanescentes tramas ficcionales que difícilmente pueden dejarse a un lado una vez posesionadas de nuestra atención lectora. Sus personajes: José Ramón, abogado, ex administrador de la Lotería de Caracas, devenido redactor creativo y vendedor de publicidad para radio y prensa. Mamá, ex empleada del Instituto de Medicina Tropical de una universidad; Katty, estudiante universitaria en Barcelona, España, personaje enigmático y sin rostro dibujado por el autor que a la sazón sirve de cómplice epistolar a José Ángel, la voz que conduce el hilo narrativo de esta inquietante y sabrosa historia. Por las páginas de esta novela desandan las ánimas en pena de personajes signados por la desdicha; suicidas como el tío Francisco, pequeño hacendado dueño de una hacienda en Guasdualito (Apure) quien, uncido a las yuntas tenebrosas de la muerte voluntaria, opta por quitarse la vida al descubrir que Elizabeth, su segunda esposa, veintitrés años menor que él, ardía entre las llamas fogosas del sexo con sus chicuelos sobrinos que iban a pasar sus vacaciones de agosto en la hacienda de Guasdualito. La tía Mercedes, personaje depresivo crónico e irremediable, también escoge la solución rotunda del suicidio. Y Dolores, otro miembro de una especie de cofradía de la muerte, se descerraja un escopetazo volándose la tapa del cráneo. ¡Que muerte tan inelegante la de tía Mercedes! Dígame usted: tomarse una caja de calmantes con una botella de vodka y arrojarse de un octavo piso de un apartamento de El Paraíso. Vuelvo sobre los personajes imaginados por nuestro novelista: seres desquiciados, aguijoneados por incurables melancolías, existencias laceradas por males indescriptibles transitan por las páginas de La última vez. Un rasgo insobornable de verosimilitud, al tiempo que de literaturidad en esta novela lo constituye la familiar toponimia que, cual álbum íntimo, acompaña nuestro imaginario representacional urbemático. El barrio El Cementerio, Plaza Las Américas, Maripérez, El Junquito, El Guaire, Las Mayas, Roca Tarpeya, Santa Rosalía, San Martín, en fin; toda Caracas con sus inimaginables escondrijos barriobajeros sirve de telón de fondo de una compleja geografía mental por donde transitan esas vidas truncas que se le ocurren a la extraordinaria imaginación del escritor. Con un lenguaje sencillo y fluido, sin ostentación vana de floripondios léxicos ni petulantes ditirambos expresivos; dueño de una semántica de la calle que, no obstante, no le hace concesiones a la vulgata del coloquialismo ramplón y pedestre de cierta narrativa populachera; Héctor Bujanda nos obsequia a sus lectores, que estimo serán legión, una propuesta narrativa que lo coloca en la ruta de la más impecable tradición literaria hispanoamericana de los últimos años. Esta novela es un crudo testimonio de una nación que alguna vez se llamó Venezuela y que desde finales de los años ochenta de la pasada centuria viene desbarrancándose de abismo en abismo, de tragedia en tragedia y así sucesivamente; como lo dice literalmente el novelista en la página 31, “una cagada tras otra, pues”. Esta novela es fiel evidencia de que la narrativa venezolana goza hoy de espléndida y vigorosa salud y de una u otra forma es el reflejo especular del complejo y cambiante espíritu de una época nada encomiable por cierto. *** Lectura de Atanasio Alegre en Falsas claridades Gracias a las diligentes gestiones editoriales de Grupo Editorial Norma, la ávida comunidad de lectores de narrativa en Venezuela tiene el regocijo jubiloso de acceder a la grata lectura de un manojo de relatos cortos del magnífico escritor Atanasio Alegre. Esta vez el novelista y ensayista reafirma lo que el país literario sabe asaz bien: su acendrada condición de excelente cuentista viene ahora patentizada en un magistral libro; se trata de Falsas claridades (Norma; Caracas, Venezuela, agosto de 2007; 153 páginas). Este admirable libro contentivo de 16 cuentos, cada uno de una extensión que no excede las diez páginas, nos devuelve el placer indescriptible de leer buena literatura en una nación donde el goce estético ha venido siendo sustituido gradualmente por odio enconado y una insaciable sed de venganza social y política entre dos cosmovisiones de país que a duras pena medio logran cohabitar sin dirigirse la palabra. Atanasio Alegre nos confirma su maestría en el difícil ámbito de la cuentística al legarnos a sus fieles lectores historias llenas de imantadas tramas narrativas y dueñas de ágiles anécdotas cuyos personajes protagonizan fragmentos de existencias semejantes a esas postales, no muy distintas a las que protagonizamos grandes segmentos profesionales que integran cierta clase media de la sociedad venezolana. El escritor fragua estructuras caracterológicas y curiosos rasgos psicológicos en personajes que logran en el lector despertar guiños y ciertos dejos de complicidad. A guisa de ejemplo; Anselmo, un personaje que viene al mundo con síndrome de Down, es la perfecta excusa para que el narrador nos cuente las tentaciones de Mercedes Castillejos, una estudiante de idiomas, una noche de copas en un bar newyorkino. Un ingeniero egresado de la Universidad Simón Bolívar, en el ínterin de unas engorrosas y burocráticas diligencias para tramitar la obtención de una licencia de conducir, conoce a Regina, hija de emigrantes españoles y entre ambos, por intermedio de un sueño que no dista mucho de disputarle su estatus real a la realidad empírica, el narrador dibuja con una prosa segura y firme la inviabilidad a corto y mediano plazo de un país subsumido en el desconcierto y el crónico escepticismo. Los protagonistas de estos relatos extraídos del inquieto universo ficcional de Atanasio Alegre se desenvuelven en ambientes académicos e intelectuales; son músicos o escritores, profesionales liberales o comerciantes, poetas o miembros de peligrosas bandas terroristas internacionales, desconcertados mineros o enigmáticas mujeres que posan desnudas para revistas pornográficas, periodistas de ubicua condición y promiscuo estatus sexual; en fin, seres de carne y hueso que viven y padecen la existencia como usted o como yo. Particularmente me quedo con esos cuentos del narrador que me hablan de afrancesados modales y aristocráticos gestos del personaje perdidamente enamorado de “La mujer de los ojos color violeta” (págs. 39-50). Este compendio de cuentos debe ser de lectura obligatoria para todo lector que se precie de tal, en estos tiempos aciagos que respiramos bajo la bóveda celeste caraqueña. ** Rafael Rattia rrattia@gmail.com Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue director-fundador del Archivo Histórico del Delta, director de la Biblioteca Pública Central Andrés Eloy Blanco y coordinador de Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las Aguas. Ha publicado el poemario La pasión del suicida y dirige Laberintos de Agua, la página literaria semanal del diario Notidiario (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario Verbigracia, el suplemento cultural de Últimas Noticias, El Impulso, Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, así como en las revistas electrónicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Sólo Texto (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitácora personal en http://rattia.blog.com. === En breve cárcel, novela de Sylvia Molloy —apuntes— ==================== === Vanesa Guerra ========================================================= La vida es siempre, necesariamente, relato. S. Molloy. Hay libros que nadie presta. En la librería de acá a la vuelta, un cartelito escrito a mano con marcador negro indica: Los libros son orgullosos, cuando se los presta, no vuelven. Algo de eso debe haber; en general, presto pocos libros, y siempre vuelven; menos tres, que después de varios años me obligué a regalar. Seguro que hay otros libros, seguro son más que tres, pero ya no los recuerdo, tal vez ni advertí la ausencia; por eso, ahora pienso que lo que no regresa, a veces, tiene razón. Nadie prestó En breve cárcel. Voy a decir más, nadie lo tenía y quien lo tenía, después confirmé que se calló muy bien la boquita. Por eso fue que busqué en distintas librerías y lo encargué —y lo esperé— sin suerte. En una de las vueltas, hablé por teléfono con el primer editor; dijo que tenía un ejemplar y era de él, ejemplar de editor: así que no lo presta, no lo vende y lo que sigue es obvio: no lo fotocopia. Algún librero debe tenerlo, remató. Pero ningún librero con quien haya acertado; alguno siquiera lo había leído. Una amiga que vive en México lo consiguió; una edición de Alfaguara de febrero de 2005; y me lo envió con alguien que viajaba al país, a la Argentina, y fue un regalo. Entonces, decía que hay libros que nadie presta, porque se los quiere tener de modo especial, pues no son libros, son otra cosa, a veces son ojos, o manos, pellejo, latido, ritmo, respiración, inteligencia, sacudidas... cada quien tendrá posibilidad de saber qué se trata de sí en esa clase de objeto que tiene la forma mundana de libro. Por ejemplo: no pienso deshacerme, prestando y perdiendo, mi fotocopia del Jacob von Gunten, que tiene una precaria forma de libro, como un libro a medio hacer, variación rústica y estudiantil, aun teniendo una edición sensata y querida, tapa dura, encuadernación cosida y hojas de alto gramaje; no, no me voy a deshacer; no de la primera copia que dio conmigo. Ese Jacob me ha dejado sin aire más de una vez. Pero eso refiere a otra nota que aún no terminé de escribir y que se está filtrando en ésta porque debo decir que dejé en suspenso —hace un año— la segunda parte de la trabajosa Robert Walser o los manotazos del instante, no tanto por vaga, como por un aparente infundado amor a su letra que hoy me paraliza. Entonces para volver a Walser o al trabajo que la letra-Walser hace en mí, tengo, según parece, que hablar sobre algo que ocurre en esta novela de Molloy. En este ejemplo reciente escribí deshacerme; no deshacerme del libro, sino deshacerme (deshacer en mí) ese objeto filtrado en la letra de Robert Walser, que tiene la forma mundana de libro. Apelo al texto de Sylvia Molloy porque en ahí, en esa novela, entre el cuerpo y la letra hay encuentro, y también separación: no sin miedo, no sin soledad. En el texto, una mujer escribe para después leerse. La mujer que escribe construye y recompone su historia. Una historia de amor y más que una historia de amor: la historia del cuerpo dolido, despellejado o quizá una especie de muñón que acosa desde la oniria o desde el recuerdo sin forma. No alcanzan los espejos para saberse y reconocerse. Si una mujer espera a una mujer, también espera a otra mujer y también, parece, se espera a sí misma. Pero el espejo no basta, no alcanza y tampoco debe alcanzar porque no es el propósito de esos espejos definir lo que aún no está definido, porque esta mujer que espera y que escribe, se escribe a sí misma, como si se dibujara la existencia ganando un tempo y un espacio en el mundo; pues a medida que avanza con la escritura va existiendo —ella— y también va existiendo el pasado. Esta mujer se teje, se da vida, se va conformando desde el muñón, desde una proto-existencia, hasta un aeropuerto donde se reconoce, sola y con miedo, pero se reconoce, humana y mujer, dispuesta a partir, a parir, a parirse de entre los papeles como de su propio útero. En el inicio, parecería que esta mujer, sola, en medio de la nada (en realidad, está en un cuarto rentado, entre libros y algunas lámparas de luz tenue) ha dado el primer manotazo de existencia con su letra. Esa letra, más que herida (querida), está mostrando un devenir, un cuerpo en devenir, una historia en devenir. ¿Cuál es la operación de la escritura, con respecto a la memoria? Leer la memoria, traducirla, distorsionarla sin voluntad ni propósito, arrancarla de lo que está incrustada y también de lo que inexorablemente ya está arrancada, es decir, arrancarla de donde nunca estuvo; arrancarla del tiempo acaecido, reconocerla más allá del tiempo y traerla al tiempo de la escritura. Entonces, la historia empieza a construirse, con las distorsiones inevitables y con retazos, y retoños y restos. El personaje de esta novela toma nota, anota sucesos diarios, recuerdos, reflexiones, y lo hace porque necesita contar una historia que parecería por momentos inasible, pero que obliga desde el dolor. Pues el dolor del personaje, el dolor de la ausencia, el dolor de la espera, el dolor de la memoria desordenada pero impecable, como intacta, es lo que obliga: manda a una escritura. La memoria inmóvil, es un imposible. Cualquier gesto que tienda a aquietarla produce el horror de lo que no se procesa. Remarco: el dolor de una memoria ajándose —remarco el movimiento— obliga (invita) a una escritura. Ese peculiar caos, ese magma atemporal donde todo lo vivido, lo temido y soñado, lo pensado y lo excluido, burbujean simultáneo, debe ser escrito por otra voz, no puede narrarse desde ahí, porque ahí no hay voces articulables, por eso debe narrarse desde otro lado, desde un espectador no afectado. Desde un espectador que tenga boca y ojos y manos, delimitados, quiero decir que una boca no sea ojo que una mano no sea boca; en todo caso, el narrador, en tanto no afectado por esa suerte de pasión que desborda el territorio, podrá aplicarse a ese juego pero no quedará tomado por el juego. La acción del tiempo implicaría un yo, un orden, una clave, una sucesión de letras, de palabras, de oraciones; y también el poder comprobar que el paso del tiempo, la erosión que sufren los cuerpos, es tanto en el mundo como en la huella que ha dejado en cada quien ese mundo. El cuerpo de las ideas-huella-memoria también se erosiona, la superficie del recuerdo jamás es lisa, está erosionada, nació erosionada, funciona con la erosión. Una clave, un orden para este relato. Sólo atina a ver capas, estratos, como los segmentos de la corteza terrestre que proponen los manuales ilustrados. No: como las diversas capas de piel que cubren músculos y huesos, imbricadas, en desapacible contacto. Estremecimiento, erizamiento de la superficie: ¿quién no ha observado, de chico, la superficie interior de una costra arrancada y la correspondiente llaga rosada, sin temblar? En ese desgarramiento inquisidor se encuentran clave y orden de esta historia (1). No es máscara, no es mascarada, es el interior de una máscara, la superficie interior que tiene contacto con la piel, con la piel que no se muestra, lo que siente la piel, las marcas de la piel moldeando una costra, huellas sobre una piel antes de llegar con sus ojos de piel al mundo. Desde el envés de la costra, desde la cascarita de la herida, desde el calco rústico de una herida en una piel que conserva y atesora la huella —pero ya soporta en la superficie exterior el frío o el calor— desde la costra que cura, que ha reconocido y testimoniado la superficie dolida y ya regenerada de la piel, el narrador, narra. El orden implica, entonces, una posición, un lugar. El orden implica entonces una separación. Notas 1. Molloy, S. En breve cárcel. 1981. Alfaguara, febrero 2005. México D.F. —Pág. 23. del epígrafe: “La vida es siempre, necesariamente, relato: relato que nos contamos a nosotros mismos como sujetos, a través de la rememoración, relato que oímos contar o que leemos cuando se habla de vidas ajenas”. Sylvia Molloy, Acto de presencia: la literatura autobiográfica en Hispanoamérica (1995). Fondo de Cultura Económica. sin numerar: Al respecto de la siguiente idea: “Si una mujer espera a una mujer, también espera a otra mujer y también, parece, se espera a sí misma...”, vale aclarar que esperarse a sí misma, en el marco de un devenir, no es más que aceptar la franqueza de la otredad que nos habita. Biblio sugerida: • En breve cárcel. Sylvia Molloy, 1981. Alfaguara, febrero 2005. México D.F. • “Sylvia Molloy: variaciones de una Mariposa”. Vanesa Guerra. Blog: Dr. Elephant. http://drelephant.blogspot.com. • “Espíritu de la anotación”. Tamara Kamenszain. Con-versiones Revista Transdisciplinaria. http://www.con-versiones.com/nota0522.htm. • “Entrevista a Sylvia Molloy”. Silvia Hopenhayn. Con-versiones Revista Transdisciplinaria. http://www.con-versiones.com/nota0542.htm. • “Robert Walser o los manotazos del instante”. Vanesa Guerra. Revista Letralia. http://www.letralia.com/118/articulo03.htm. ** Vanesa Guerra vguerra@comnet.com.ar Escritora argentina nacida en 1965. Psicoanalista de profesión. Codirige la revista transdisciplinaria Con-versiones (http://www.con-versiones.com). Su libro Metáforas del lunar conyugal fue publicado en 2000 por la Editorial Nueva Generación. Fue finalista en 2001 del Concurso de Novela La Resistencia, de Editorial Alfaguara y Elfoco.com, en México. === Hilos, forma y color ================================================== === Exposición de Yolanda Vargas sobre la obra de Ulacio Sandoval ========= === Ana Berta López ======================================================= (Nota del editor: el presente artículo viene acompañado por imágenes de la exposición a la que hace referencia. Para verlas, el lector debe dirigirse a http://www.letralia.com/177/articulo09.htm). El viernes 16 de noviembre se inauguró en la Galería Eugenio Mendoza del Ateneo del Táchira, en San Cristóbal (Táchira, Venezuela), la exposición “Hilos, forma y color”, de Yolanda Vargas, sobre la obra de su esposo, el artista plástico Ulacio Sandoval. La exposición se mantendrá hasta el 23 de enero de 2008, de lunes a viernes, en el horario habitual de la galería. En esta colorida muestra encontramos veinticuatro tapices, cada uno de los cuales es una recreación o interpretación de un cuadro de Sandoval, artista de larga trayectoria y considerado por el maestro Juan Calzadilla como uno de los fundadores de la abstracción lírica en Venezuela. Esta exposición no sólo nos muestra el talento creador de Yolanda Vargas y su capacidad para entender y reproducir los cuadros de Sandoval, la maestría y sensibilidad de las manos de esta mujer, el crecimiento artístico que a la saga de su marido ha tenido, sino también el amor, entrega y admiración que hacia Rafael —como ella llama a Sandoval— siente Yolanda. Entre las emotivas palabras que brindó a los asistentes a la noche de la inauguración, confesó que esos veinticuatro tapices son un homenaje a su marido por el tiempo juntos y por todo lo que él le ha brindado. Así que ésta no resulta ser otra exposición más donde se va a apreciar el talento de un creador, de un artesano. Al entrar a la galería del Ateneo debemos hacerlo con la certeza de estar adentrándonos en una prueba irrefutable, toda emoción, del amor y la entrega que una mujer puede sentir por el hombre que es su compañero de vida o, dicho en términos más románticos, en el homenaje que una mujer enamorada rinde al amor de su vida. Felicitaciones dobles a Yolanda Vargas, por la excepcional calidad de su obra y por ese amor que a través de los años se mantiene firme. ** Ana Berta López ablaconsta@yahoo.es Fotógrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Cursó estudios en el Taller de Actuación Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990 cursó el Ciclo Básico de Arte Dramático en el IFAd y el Taller de Elaboración de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San Cristóbal, Táchira, donde reside actualmente, tomó el Taller de Actuación para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Telón, en 1989, mientras en televisión se desempeñó en Radio Caracas Televisión como actriz destajista en varios programas tales como Selva María, Señora, Abigaíl, Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente de actuación en la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Táchira, la Unidad Educativa Bolivariana Páramo de La Laja y el Colegio Don Bosco, entre otros entes. Como fotógrafa cursó los talleres “Fotografía y cultura popular”, dictado por Mariano Díaz, y “Revelado y copiado blanco y negro”, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del Táchira. Ha presentado sus trabajos en la exposición colectiva “Creadores del hecho fotográfico”, en la Fototeca del Táchira (2004), y en las individuales “Capturando egos”, en la Casa Steinvorth (1999); “Ojos de miles miradas”, en la Fototeca del Táchira (2004), “Aunque sean tonterías, ¡escríbeme!”, en el Consulado de Venezuela en Cúcuta y en el Ateneo del Táchira (agosto y noviembre de 2005) y “¡A escena!”, en la Casa Sindical San Cristóbal (2006). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === César León, la irreverencia blande su daga oxidada ==================== === “La palabra es nuestra herramienta esencial” ========================== === Rafael Ortega ========================================================= “Toda la vida, mi cruzada personal ha sido alejarme de todo aquello que me parezca convencional, formal y rígido...”. Ha trabajado como actor en varias obras con agrupaciones teatrales que desarrollan montajes de autores nacionales e internacionales, así como en productoras cinematográficas y de televisión nacionales e internacionales. Como dramaturgo y director, César León (Maracay, 1968) ha escrito, dirigido y actuado en diversas piezas de teatro. También se ha desempeñado como productor radial y televisivo, aparte de su reconocida labor en el teatro de calle con la agrupación fundada por él, en el año 1995, La Daga Oxidada Performers, cultivando la disciplina del arte de acción corporal. La irreverencia, el desenfado y la espontaneidad son las principales características que describen su personalidad multifacética, que le obliga a hacer uso de distintos medios para expresar su pasión por el arte y la convicción que tiene de que la palabra es el más valioso instrumento que poseemos los seres humanos para lograr nuestros propósitos. —¿Cuáles fueron tus lecturas iniciales? —La lectura es una herencia que recibí de mi padre, él leía mucho Selecciones del Reader Digest y digamos que por ahí empecé, leyendo historias dramáticas de la vida real. Ya cuando empecé a leer cosas más importantes, de gente que ejerce el asunto con cierto academicismo dentro de la literatura, fue precisamente, y tal vez parezca una miss diciendo esto, Gabriel García Márquez, gracias a que a mi papá le gustaba mucho, a pesar de ser un señor con sexto grado, que se crió haciendo queso y arreando ganado, él fue toda la vida un lector voraz. —¿Cuándo comienzas a formar parte de la escena artística de Aragua? —Recuerdo que en el año 1990 aquí se hizo un casting para una película llamada Señora Bolero y yo quedé seleccionado. Aún no estudiaba arte dramático, pero mi conciencia me decía que tenía que hacer algo que me hiciera sentir bien y debía buscar mi lugar en el mundo. Eso era el teatro, pero mi primera experiencia fue con el cine, haciendo de extra. La experiencia fue tan rica, estupenda y divertida que terminé escribiendo Yo también conocí a la Señora Bolero y se lo llevé a José Aloise Abreu, quien dirigía el suplemento Cuartillas en el diario El Siglo, y con toda la timidez del mundo le dije: “Mira, ve si esto es publicable”, pues al poco tiempo recibí la gran sorpresa de ver mi texto publicado en el periódico, lo cual me hizo inmensamente feliz. No tanto el hecho de haber escrito el texto, sino verlo publicado fue lo que me motivó a seguir escribiendo. —¿Has participado en talleres literarios? ¿Consideras que éstos podrían catalogarse como fábricas de escritores? —Sí, participé en talleres literarios con Lidia Rebrij, Carlota Martínez, Xiomara Moreno y Claudia Hernández. En cuanto a la segunda pregunta, no diría que son fábricas de escritores, diría más bien que eso depende de la actitud del tallerista. Me explico, hay algunos participantes que llegan con esa intención, como alguien que busca medir cuánto va a ser beneficiado recibiendo un taller. En mi caso fue todo lo contrario, sentía rechazo hacia los talleres porque, debido a mi actitud orgullosa y soberbia, sabía que me iba a molestar muchísimo que me dijeran que lo que había escrito era una mierda (risas). Toda la vida, mi cruzada personal ha sido alejarme de todo aquello que me parezca convencional, formal y rígido. Anteriormente creía que así eran los talleres de literatura, que me iban a decir cómo tenía que escribir y no quería que condicionaran mi manera de redactar. Más tarde me di cuenta de que eso no era así y comprendí que sí es necesario manejar ciertas técnicas. —¿Cuáles son los temas que te motivan a escribir? —Yo y mi mundo experiencial, no es hablar de mí, sino de lo que me sucede, que al mismo tiempo puede sucederle a cualquier persona; la mujer ha sido un blanco frecuente, sobre todo cuando se acerca a una línea donde el erotismo, la sensualidad y la sensibilidad se ponen a flor de piel, y siento que la piel de la mujer siempre está como más servida desde el mejor lugar en este sentido, y últimamente me dio por explorar un poco el homoerotismo y escribí un poemario que se llama De sal y de fuego. —Eres actor, productor radial, dramaturgo, poeta, diriges un grupo de performance y además conduces un programa de televisión, ¿en cuál de esas facetas te expresas mejor? —En todas mis facetas se utiliza la herramienta de comunicación más esencial en nuestra vida: la palabra, bien sea escrita para que la gente te lea, bien sea oral para que la gente preste sus oídos para escuchar lo que quieres decir desde un escenario, desde un programa de televisión... por eso, en todos los ámbitos me siento bien porque me dirijo hacia mi norte, con sólo tener a un grupo de personas frente a mí escuchando lo que digo, siento que el mandado está hecho. —¿De qué otras fuentes te nutres para crear? —Soy muy ganado por las artes visuales, también me mueve mucho la danza porque siento que es el cuerpo en expresión, entonces creo que el caldo de cultivo para escribir está allí, al alcance de la mano, independientemente de cuál sea nuestro gusto. En mi caso, las artes y, obviamente, la observación de todo el entorno, desde mi interior, desde mi casa, desde mi comunidad, desde mi ciudad, desde mi país, son mis principales fuentes de inspiración para crear. —¿Cuáles escritores venezolanos recomiendas leer? —Voy a remitirme al estado Aragua, me fascina enormemente Alberto Hernández, disfruto muchísimo leyendo lo que él escribe; también los poemas de Erasmo Fernández, de Claudia Hernández y de Román Funes me parecen interesantes. En cuanto al ámbito nacional, yo era un gran “tragón” de las obras de José Ignacio Cabrujas como dramaturgo, como escritor de telenovelas y unitarios para televisión; Francisco Herrera Luque me impactó mucho con su libro La luna de Fausto; José Pulido, Ana Enriqueta Terán, Yolanda Pantin y —aunque sé que mucha gente me va a caer encima por decir esto— me gusta mucho Leonardo Padrón, no como escritor de telenovelas, sino como poeta. Me gusta su lírica, aunque dicen que es bastante light. —¿A qué atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en el exterior? —Por un lado, es culpa de los mismos escritores y, por el otro, de quienes tienen el poder de promocionar los libros, pero yo siento que existe un movimiento literario bastante respetable tanto aquí como en Caracas, aunque no sé cuánta será su proyección hacia el extranjero. La Internet nos da una posibilidad bastante amplia de ser leído en el exterior sin la necesidad de intermediarios, lo que me parece muy saludable. Pero hay que preguntarle a las casas editoriales qué está sucediendo. —¿Es difícil ser escritor en un país de pocos lectores? —Lo único que he publicado formalmente es una obra de teatro dentro de una antología llamada El valle en dramas, realizada en Maracay por Eleazar Marín, y algunos textos que han aparecido en el suplemento Contenido, coordinado por Alberto Hernández, en el diario El Periodiquito. Yo creo que nadie escribe pensando en quién lo va a leer, pienso que existe la necesidad primaria de dejar la mancha sobre el papel y ya después Dios dirá. Pero, al contrario de lo que siempre decimos: que el venezolano lee poco, me he quedado sorprendido por la cantidad de gente ha leído mi pieza en la antología, inclusive gente de mi barrio, que supuestamente no lee. —¿Cómo percibes la presencia de la mujer en la literatura? —Como un tema universal, global, no abordado de manera completa hasta ahora porque las mujeres son de una profundidad infinita e infinitamente motivadoras de cualquier cantidad de emociones e imágenes. —¿Cuál crees que es la función de un escritor? —Ejercer la función de ser una expresión de lo que mucha gente no se atreve a ser ni a hacer. —¿Qué opinas de las nuevas tecnologías? —Cualquiera que pretenda ser escritor tiene esa valiosa herramienta, que es la Internet, lo importante es que la gente se comunique. —¿Algún día los libros digitales suplantarán la imprenta? —No lo creo porque el libro impreso, con su tapa, su diseño, sus ilustraciones y todos esos detalles, tiene su encanto. —¿Qué es para ti el oficio de escribir? —Es una zona de descarga absoluta, segura... otra manera de liberar mis fantasmas, tal cual como lo hago sobre un escenario... Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela. ** Rafael Ortega rafaelortega@letralia.zzn.com Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su libro de cuentos La última sutileza del diablo. === Conversando con Jaime Gil de Biedma Harold Alvarado Tenorio ====== Debí conocer a Jaime Gil de Biedma en los años posteriores a la publicación de Las personas del verbo y de la muerte de Franco, en alguno de esos lugares que frecuentaba al venir a Madrid y donde yo iba en compañía de Ángel González, quizás Pinic o Jimmy, que estaban en Ballesta, cerca del edificio de los teléfonos, y sin duda en Oliver, un lugar que aún existe. Recuerdo vivamente al poeta en plan de niño terrible, haciéndose notar siempre, borracho de Jack Daniels a más no poder, entonando canciones latinoamericanas y en una permanente e interrumpida conversación literaria sobre actualidades y odios con el poeta de Oviedo. Yo había tenido noticias de su existencia como poeta, pues sus libros no se conseguían en esa España de los primeros setentas, merced a una conversación de domingo con un agitador que visitaba un mercadillo público que los vecinos instalaban en la Plaza de los Mostenses, cerca del cine Azul, donde el joven andaluz apodado Isidoro, un mediodía del verano de 1971, luego de preguntarme qué hacía yo en Madrid y como le dijese que era poeta, me preguntó si conocía un poema que decía: Uno vive entre gentes pomposas. Hay quien habla / del arquitrabe y sus problemas / lo mismo que si fuera primo suyo / —muy cercano, además. // Pues bien, parece ser que el arquitrabe / está en peligro grave. Nadie sabe / muy bien por qué es así, pero lo dicen. / Hay quien viene diciéndolo desde hace veinte años... Y como no le conocía me escribió el nombre del poeta. Desde entonces tuve deseos de conocer al autor no de ese poema sino de los otros que ya para entonces le iban creando, entre gentes de mi edad, peninsulares o no, un enorme prestigio, pues sentíamos que con su voz y su manera de ver el mundo, la vida cotidiana y los actos morales, nuestra poesía, la escrita en español, había alcanzado un nuevo predicamento. Fue Manuel Ríos Ruiz, el secretario de redacción de La Estafeta Literaria, quien me puso en contacto con Ángel González, con Caballero Bonald y Umbral, a quienes entrevisté en esos años, en compañía de un poeta chileno, Galvarino Plaza. Pero fue en los años ochentas cuando pude entablar una cierta relación de amistad con Gil de Biedma, a quien vi un par de ocasiones, durante algunos de sus viajes a New York. Esta entrevista, quizás una de las más divertidas y sinceras que concediera Gil de Biedma, fue grabada en Marymount Manhattan College y publicada en un diario de Barranquilla, La Libertad, que hoy no existe y cuya circulación entonces era mínima, por no decir, inexistente. Nunca ha sido recogida en libro y es la primera vez que se publica en una revista. —Usted desciende de notables familias catalanas y castellanas... —Bueno, me parece un poco aburrido hablar de eso. Pero si a los colombianos interesara, diré que sí, que desciendo de una familia de esas llamadas de toda la vida, gente decente, donde vivir y hablar era parte de una trama para hacer de ambas una expresión de la cultura. Yo tengo un bisabuelo, que como muchos de sus paisanos franceses que iban a otras partes y no sabían hacer nada, hacía trenes; tengo un bisabuelo andaluz, pero nací en Barcelona. Lo cierto es que más que a mis padres, los recuerdos de mi niñez se remontan a mi nana, que se llamaba Modesta Madridano. A nosotros nos criaron las domésticas, que llaman ustedes en América. Mi padre Luis Gil de Biedma y Becerril era un empresario que trabajaba con grandes consorcios de la época. Le gustaba la equitación, la velocidad, tenía motos y fabulosos automóviles de moda. Se había recibido de abogado en Madrid, tocaba al piano y cantaba piezas de jazz. Estuvo un tiempo durante la guerra colonial en Marruecos pero luego regresó a Madrid y abrió una casa en Segovia, en La Nava de la Asunción, donde yo pasé unos años durante la guerra civil... —Y su madre... —Mi madre era de Valladolid, y estudió en Inglaterra. María Luisa Alba volvió a España tras el fin de la guerra del catorce, era una mujer progresista, y más que española era inglesa. No creo que eso tenga mucho interés a la hora de hablar de literatura... Pero quizás le guste enterarse de que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la república y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno, con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país... —Me dice que la guerra civil la pasó en un pueblo cerca de Segovia... —Sí, La Nava de la Asunción, un pueblo que remonta su historia al segundo milenio antes de Cristo, un pueblo de castellanos, creado por Carlos III en honor de la virgen, donde todavía hay una línea de ferrocarril que regalaron prácticamente los vecinos, tanto el terreno, como las traviesas para los puentes, los postes del telégrafo, los pasos a nivel... Allí supimos del inicio de la guerra, en Alto de los Leones, donde se dieron las primeras batallas del centro de España. Durante días la gente mayor escuchaba la radio, esperando las peores noticias, o quizás las mejores, y a los chicos nos hacían ir a otros lugares, como los parques o las plazas. Fue una época relativamente feliz, a los niños no parece importarles las guerras, o hacen de la guerra un divertimiento, un juego que los mayores no entienden en medio del terror de la vida diaria. Mi hermana, por ejemplo, jugaba al hospital de los heridos con nuestra prima y mi hermano Luis. En cambio nuestros padres y parientes, éramos siete los hijos, cinco los primos, las institutrices, tía Isabel y las criadas, oraban el rosario o entonaban una salmodia de ruegos al Sagrado Corazón o a la Virgen María para salvar a España. Durante la guerra no hice otra cosa que leer y disfrutar de los paisajes. La guerra me permitió aprender a leer, aprender a releer, a pensar sobre lo leído y a recitar de memoria largos poemas, como ya casi no hacían muchos de los intelectuales de ese tiempo. Las misses que nos educaban nos llevaban de continuos paseos, así aprendí a amar la naturaleza, a saber de la belleza de los árboles y las aves. Pero también recuerdo los cientos de balas que recogíamos en los caminos o los cadáveres de los muertos en los combates o en los cementerios. —Sin embargo, a la hora de estudiar, hizo derecho... —Sí, los hijos de la clase vencedora hacían derecho; filología y filosofía eran asunto de señoras o de monjas, derecho permitía saber de unas cosas como de otras, o ir de unas a otras de manera cómoda. Además las gentes de mi clase estudiaban derecho, en mi familia hubo siempre una tradición de abogados, de políticos, de empresarios. No creo que mi padre hubiese visto con buenos ojos el que yo estudiase filosofía y letras, pero aquello también fue un fracaso. Yo venía de un colegio afrancesado, libertario por decir lo menos, y me encontré con una universidad confesional, de meros trámites para titulares, controlada por fascistas. De no haber hecho amistad con Alberto Oliart o Carlos Barral o José Agustín Goytisolo quizás otra habría sido mi historia en esa universidad... —Fue entonces, en esos años, cuando se hizo poeta... —Yo decidí hacerme poeta desde muy joven, cuando tenía diecinueve años, pero mis poemas se publicaron diez años después; no sé por qué, pero esa fue mi decisión y un día de esos, luego de haber leído y bebido toda la poesía del mundo, escribí mi primer poema. Primero me eduqué en la poesía del Siglo de Oro, en el simbolismo francés, me leí todo Baudelaire y toda la poesía española del 27. Hacer poesía fue para mí una manera de construirme un muro contra el mundo exterior, una suerte de andamio contra mis propias debilidades interiores. Luego, cuando a partir de los años cincuenta me interesé por la poesía social, fundé mi propia voz, una voz que luego no he querido dilapidar, repitiéndome. Usted sabe que yo he escrito poco, pero lo cierto es que en algún momento, tras prolongadas imitaciones de voces y formas, alcancé no el poema sino la poesía, una voz, un tono que me hacía idéntico a la imagen que había querido crear de mí ante los otros. Pude saber cuáles eran mis sentimientos, y qué deseaba hacer en mi vida. Eso sucedió cuando viví mis primeros treinta años, cuando escribí Moralidades. En esos años yo guardaba como un secreto, en mi cuerpo, esos poemas, y me negaba a ponerlos por escrito, iba con ellos como un tesoro oculto de un pirata, como unas joyas que nunca iría a mostrar a otros, como aquel vendedor de orfebrerías que hay en un poema de Kavafis, que mira cada tarde antes de cerrar la tienda y no muestra a sus clientes, algo así como cuando se hace el amor y se retarda el orgasmo... —¿Por qué esos poemas llevan ese título de Moralidades?, ¿no es una contradicción con su tiempo y su manera de ser y pensar? —Las moralidades, que gozaron de gran popularidad en la edad media, son dramas que se representaban en los atrios de las iglesias y catedrales y respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central era la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Mis poemas de ese libro continúan en la tónica de Compañeros de viaje, son moralejas sobre la hipocresía y la opresión, la amistad y las conversaciones de esos años de torvo franquismo... —Hay quienes dicen que siendo usted catalán su patria es el español y su alma es inglesa, aparte de tenerlo como un aristócrata de izquierdas... —Esas deben ser deducciones suyas propias, Alvarado. No he oído que nadie en España diga algo así. Para fomentar sus impertinencias voy a decirle que los Gil descienden de Alonso Gil, un caballero del rey Ramiro del reino de León. Gil quiere decir El Elegido o El Defendido, pero también hubo Gil en los reinos de Valencia, o en Andalucía. Mi abuelo Gil y Becerril casó con una Biedma y Oñate y a él se le ocurrió solicitar licencia para que sus vástagos usaran los dos apellidos fungidos en uno y desde entonces nos llamamos Gil de Biedma. Mi lengua materna es el castellano, y en él he escrito todo. Pero mis apellidos tampoco son catalanes, en mi familia no se hablaba catalán y como le he dicho la guerra la pasé en Castilla, y luego de la guerra, al volver a Cataluña, el catalán estuvo prohibido por años. Cuando hablo el poco catalán que conozco me avergüenzo de mi acento. Además yo aprendí inglés y francés antes de hablar catalán. En Inglaterra viví algunos meses durante los primeros años cincuentas, en una vieja casona de Eaton Place, y como bien puede darse cuenta en su ignorancia yo visto y bebo como un inglés. Estuve en Oxford haciendo unos cursos de económicas, pero en verdad lo que descubrí en Inglaterra fue a Auden primero y luego a Eliot y a William Epson y Mathiew Arnold. Cuando fui a Inglaterra yo estaba intoxicado por la poesía de Aleixandre y la de Guillén. En inglés leí entonces a Spender y aun cuando había leído ya a Eliot en las versiones de Gaos, fue en Londres cuando pude darme cuenta de la magnitud de su obra, de la grandeza de su musicalidad, de su prosodia. —Ángel González me dijo que usted era de izquierdas pero ya no ejercía... —¿Cómo? ¿Usted cree que con esta cabeza de romano, calvo, y con estos ojos azules, soy una suerte de terrorista oculto, o qué? Pero sí habré sido, digamos, marxista. De militancia nada, nunca he militado con nada ni con nadie. Yo no creo en esa tesis de que los intelectuales deben meterse a políticos, una cosa son los políticos y otra los intelectuales. Por eso un intelectual trajeado de político es un elemento peligroso, casi siempre terminan siendo tiránicos, sectarios, fanáticos del centralismo democrático y la tesis del partido único. Yo habré sido en cierto momento marxista, me atraía mucho el análisis marxista de la historia, ese arte de anunciar el pasado que decía Valera a partir de la consideración de Marx sobre aquello de que la anatomía del mono sólo era compresible a través de la anatomía del hombre. Pero el marxismo es una doctrina difunta, como la novela, un asunto del ayer, de nuestro ayer. Queda sin embargo la ideología, las ideas que gestó, esa manera de sustentar la rebeldía del hombre contra los opresores, eso que uno entiende bien en países como el suyo, del Tercer Mundo, como Filipinas o Cuba. Incluso creo que mis lecturas y aficiones marxistas han quedado en algunos de mis poemas de esos años, pero sí, creo que sigo siendo de izquierdas, y a veces, incluso en las noches, ejerzo, ejerzo... —Ese poema “El arquitrabe”... —Ese poema lo hice para divertirme, para burlarme digamos de Franco, nada más hay allí, y lo entendieron muy pocos, o nadie... Además el paso del tiempo lo ha ido desdibujando, ahora no debe entenderlo nadie, en aquellos años, era divertido recordarle... —Pasemos entonces a un tema que le seduce: la poesía... —No creo que podamos definir la poesía, diría mejor que poesía es esa sensación de bienestar, de placer, de gozo que siente alguien cuando se lee, en voz alta, un poema. La poesía no es precisamente lo que sucede cuando se escribe el poema, poesía es el acto de ejecutar el poema. Un poema se hace para ser leído. El poema es poema mientras se lee porque es tiempo y tempo... —Y ese hecho indefinible, ¿qué produce en el ejecutante y en el oyente, acaso el mismo efecto de la música, de la melodía? —Pareciera que a partir del siglo XVII, la rotura de lo meramente narrativo que imperaba en el poema épico o el teatral, hubiese creado una separación entre el signo y sus valores, afectando nuestras sensibilidades de manera tal que ahora el poema nos conduce a una certeza de la fragilidad existente en la propuesta de realidad que hacen el comercio y las ideologías. La poesía, el acto de ejecutar el poema, quiebra la verdad de las asociaciones que nos vende el mundo contemporáneo. La poesía ofrece imágenes del mundo, ni contradictorias ni unívocas, que son la otra realidad, ni verdadera ni falsa, pero otras realidades. Unos saberes y conciencias de que la llamada realidad es apenas una creación del sujeto, de nosotros que deseamos el mundo... La poesía entonces es uno de los instrumentos más eficientes para abolir aduanas, para derruir lugares de observación y vigilancia, para derribar las costumbres y las modas y nos hace entrar en una verdadera comunión entre las palabras y los hechos, las palabras y lo que ellas nombran... —Pero si la realidad es una falacia cómo es que usted es un poeta de la experiencia, de la memoria de una realidad no conocida, ficticia... —Tampoco debe olvidar que nada hay más artificial que la escritura. Escribimos porque somos entrenados en ese artilugio que pretende asir la realidad, como recuerdos o como actos del presente. Pero para poder transmitirlos y hacerlos poesía hay que crearlos, extraerlos de la manga del mago, del demiurgo, del poeta. Cuando hablamos de poesía de la experiencia no hablamos de contar lo que le ha pasado a uno, de una suerte de cotilleo de la vida nocturna de ayer, de las posturas amorosas del año pasado, poesía de la experiencia es escribir un poema donde la voz que se escucha cuando se ejecuta el poema sufre la vida, padece la existencia, hace sentir el recuerdo del placer o el dolor de las separaciones... Algo así como decía ese poeta inferior llamado Auden, la poesía de la experiencia es un anteproyecto verbal de la vida pasada o por vivir... —Ahora hay en España muchos jóvenes poetas que le admiran, pero hay muchos más que le imitan... —Es lamentable, eso no existía en mi juventud. Nosotros no aspirábamos al éxito social con la poesía, era otra cosa. El mundo editorial ha cambiado la condición de los poetas, hoy es posible ganar fama y fortuna y seguir siendo muy mal poeta, hay cientos de premios, de concursos, de verdaderas canonjías, que terminan por fomentar gildas poéticas, camarillas mafiosas... Y ciertamente es una vergüenza que haya tanto admirador suelto por allí. Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio... —Mil gracias, querido y admirado poeta... —De nada, don Haroldo, de nada... Publicado en La Libertad, Barranquilla, 22 de mayo de 1984. Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía. Estudió derecho en Barcelona y Salamanca, por cuya universidad se licenció. Su estancia en Oxford, en 1953, le puso en contacto con la poesía anglosajona del momento que influiría en su obra, aunque también es deudor de Luis Cernuda o César Vallejo. Desde 1955 trabajó en una empresa ligada a su familia. Su obra poética no es muy extensa pero ha sido considerada como una de las más interesantes de su generación, la de los poetas sociales de los años cincuenta. No se limitó a utilizar la poesía para expresar una rebeldía política sino que profundizó en el uso de la palabra como material estético y en la consideración del poema como experiencia. Su primer libro, Según sentencia del tiempo, apareció en 1953; después publicó, entre otros, Compañeros de viaje (1959), Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968). Escribió agudos ensayos literarios y, después de su muerte, se editó un diario suyo, Retrato del artista en 1956 (1991). Murió en 1990 en su Barcelona natal. ** Harold Alvarado Tenorio alvaradotenorio@telesat.com.co Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió el Departamento de Español y las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), así como el Comité de Redacción de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial y la revista de poesía Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesía de T.S. Eliot (1988); Espejo de máscaras (1987); Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, griego, chino, alemán y portugués. === Johnny Barbieri y su búsqueda de la nueva sensibilidad ================ === en la poesía latinoamericana, a través de Yo es otro ================== === Leoncio Luque Ccota =================================================== Johnny Barbieri es un vate importante dentro de la poesía peruana y latinoamericana, y no falto a la verdad, sus obras lo respaldan. Realizar un seguimiento poético es algo que demandaría tiempo y espacio; un estudio preliminar sería lo más justo, y a partir de éste encontrar toda la concepción poética que vislumbra su última publicación. Por eso me sobró razón para acercarme a conversar, explorar y esclarecer su pensamiento y por ende, en cuanto al libro Yo es otro (http://noblekaterba.blogspot.com/ 2007/10/las-florescencias-del-ser-1-sobre-yo-es.html), que se presentó en Lima (1) el 4 abril y el 28 de septiembre en Chimbote (2), su libro más representativo y controversial, que conmueve las fibras del ser humano e invita a encontrar los rasgos de relación y de ruptura que existen entre el primer poemario Branda y la Mesón de los Pandos (1993), y El libro azul (1996), libro génesis imprescindible para comprender su poética y, al mismo tiempo, el espíritu vital que domina en los libros publicados posteriormente (3) hasta Yo es otro, que es síntesis y testigo de esa conciencia profunda que ha adquirido Johnny, a partir de la reconversión, como una propuesta capital y contextual del poema, que como objeto muere y resucita en el tiempo y espacio: “Lo que ha envejecido se renueva, lo que ha muerto se revive, la idea es inyectar vida al texto que ya no la tiene, que ya cumplió su ciclo vital (...). La idea del envejecimiento de los textos alcanza a todos, no hay poeta intocable”. La poesía nunca es la misma, a partir de la propuesta de Johnny Barbieri que se revitaliza en el siglo XXI y nos plantea nuevas formas de hacer poesía. Aquí las preguntas y las respuestas; espero que lo disfruten o las rechacen. —Johnny, antes de iniciar con las preguntas que me traen a entrevistarte, quisiera que me dijeras quién es Johnny Barbieri. —Johnny Barbieri es alguien que un día, después de haber tenido una experiencia budista (1973-1977), decidió hacer lo que más quería: escribir. Quizás el mundo conspiró para lograrlo —como diría Coelho—, pero estoy aquí, haciendo lo que más me agrada. He escrito poesía desde muy temprana edad y creo que cada cosa de importancia que he hecho en la vida ha estado relacionada a ella de alguna u otra forma. —¿Qué es la poesía para Johnny, acaso un espacio de conocimiento, insistencia, persistencia, recreación o solamente el acto de escribir, como placer para trascender? —Es la suma de todo. Un hecho artístico o intelectual es un hecho de conocimiento, el mismo que se hace valioso sólo a través de la rigurosidad, y ésta se logra con la persistencia, el orden, la lectura, la corrección, etc. Recrear para producir placer en el goce lo logras después. La poesía es como un portal hacia el conocimiento (o la reflexión) no sólo de ti mismo sino del mundo, y como casi nunca logras concretar esto, siempre terminas por buscar más, explorar más, ahí radica el movimiento, la apertura. Es una obra abierta no en el sentido de la variada interpretación que el texto pueda tener —como lo planteaba Umberto Eco— sino en la posibilidad de ser reconvertida y vuelto contemporánea con el propósito de alcanzar el fin último de todo poema que es el goce mayor, la sacudida del espíritu de quien la contempla. —¿Cómo podrías clasificar tu poética? Sabemos que has publicado a la fecha nueve libros de poesía, desde Branda y la Mesón de los Pandos (1993) hasta Yo es otro (2007). ¿Hay un hilo conductor o disentimiento entre el primer y el último libro? —Creo que si las cosas las has tenido claras desde el principio, el hilo conductor siempre va estar allí. Por un lado Branda... inició un proyecto de búsqueda interior que lo continué con Maka, Carne de mi carne, La Virgen negra, etc. Fue una especie de introspección a la cual siempre vuelvo en mis momentos más difíciles. En cambio El libro azul inició una perspectiva de acepción frente al mundo, que fue más un ver hacia fuera, lo cual es también conocerse a sí mismo conociendo su entorno, el mundo que lo rodea, al igual que Jugando a ser Dios o Libro hindú. Claro, siempre con el hilo conductor bien tensado. —Yo percibo en tu poética dos o tres grandes momentos o hitos que dejan huellas, como es el caso de Branda y la Mesón de los Pandos, un poemario inubicable, lúdico, suprarreal, muy personal, de despegue, y huida en búsqueda de un lenguaje propio, de ruptura con la tradición, y el otro es El libro azul (1996), un poemario de puertas abiertas que insinúa el nacimiento de cada uno de los siguientes libros, segundo momento que se eslabona sin perder el ritmo hasta llegar a la publicación de Yo es otro (2007), que es una síntesis y justificación de los libros anteriores. ¿Es verdad lo que afirmo o es una percepción equivocada? —Sí, es cierto. El primer momento de apertura a una poesía personal es Branda..., con este poemario intento concretar una poética que sea ruptura y a la vez inicio de una nueva acepción en el ejercicio poético (sobre todo frente a lo planteado por la generación anterior). Me parece que es más la concreción de un lenguaje propio basado en un hedonismo de la imagen, lo cual hace ver una poesía lúdica. Desestimo el lenguaje coloquial y, sobre todo, el espíritu de lucha de clases que animó la poesía de los poetas que nos antecedieron generacionalmente las dos décadas anteriores, e intento una poesía mucho más moderna, posmoderna —quizás—, pero mucho más libre en todo caso. Con El libro azul intento un proyecto más grande, tal vez totalizador; en él se anuncia, como bien has percibido, el inicio de mis otros libros; están allí, Maka, que desarrolla un mundo de reminiscencias, Jugando a ser Dios, en la que ensayo un homenaje al hombre y, sobre todo, a la vida, Libro hindú, que habla de mi experiencia budista que lo inicie en un colegio de Lima, y el comienzo de Yo es otro con la propuesta sobre la reconversión del objeto. —Yo es otro es un libro fundamental que toca las fibras más íntimas y conmueve, ¿Acaso es la caza mayor que has logrado hasta la fecha? ¿Qué es para ti este libro, que va más allá de la propuesta misma y aduce como un modelo teórico y práctico de la misma? —Yo es otro, título tomado de cartas del vidente de Rimbaud, es un libro hecho de la reunión de poemas, algunos ya había publicado en libros anteriores y otros los escribí exclusivamente para este libro. Quizá el peso de intimismo al que te refieres pertenece a los poemas que escribí para un libro dedicado a mi madre, a su vida y a su muerte, el cual lo publicaré próximamente. La propuesta central de este libro es la reconversión del objeto, o sea el poema reconvertido a partir de una nueva sensibilidad y de una nueva acepción de moral y de arte. Lo que ha envejecido se renueva, lo que ha muerto se revive, la idea es inyectar vida al texto que ya no la tiene, que ya cumplió su ciclo vital. El producto es un objeto nuevo, es un texto radiante de vida. Es por ello que percibes estos poemas de tal forma que te tocan la fibra más íntima. —Cada libro es como un hijo que nace, crece y reclama, al mismo tiempo, más cariño que otro, ¿cuál de todos tus libros requiere más atención? —Tú lo has dicho, son como hijos y a los hijos se les quiere por igual. Cada libro mío tiene algo distinto al otro, es allí donde radica su valor. Aunque siempre, como a los hijos, se estime de forma distinta al mayor por ser el primero y al último por ser el más chiquitín. Con mis poemarios sucede casi lo mismo. Aunque creo que cada poemario está construido siendo un principio y un fin, y a la vez un eterno continuar (proceso ineludible, en la acepción tradicional) porque el sujeto es siempre el mismo; pero esto ya no más. Ahora con la reconversión del objeto se hace posible una nueva dicotomía que es la del sujeto múltiple y el objeto único. Con esto la posibilidad del eterno continuar es imposible porque el objeto está hecho de muchas experiencias y no de una sola como hasta ahora había sido. —A estas alturas de tu vida ¿qué te ha dado la poesía, o mejor dicho la literatura en general? —La poesía me ha dado una bella razón para sentirme vivo, más vital. Y a la vez el reto de alcanzar siempre algo más, algo que por lo general se ve inalcanzable y aun así lo sigues intentando. Creo que la gran valía de un verdadero creador es eso, abrir nuevas ventanas, crear nuevas formas que logren más ricas sensaciones estéticas. Es llegar a lo imposible o morir en el intento. Mi poesía entera está enmarcada en esta forma de ver lo poetizable. Es muy fácil continuar lo trazado, lo difícil es saltar el trazo y crear uno nuevo, buscar un nuevo lenguaje (como quería Paz), escudriñar nuevas relaciones con las imágenes, intentar estructuras más ricas, más vitales y lograr al final sensaciones más intensas —poéticamente hablando. —¿Por qué la idea de desacralizar los poemas?, ¿no es una falta de respeto a los poetas reconocidos, de la talla de Vallejo, Pizarnik, etc.? —La idea más bien es desacralizar al poeta, sobre todo, a aquellos que se ufanan en serlo, y que gracias a lo poco logrado van alimentando la idea de ser unos pequeños dioses, llenándose luego de poses, de gestos retóricos a fin de crear o afianzar su mito. Ahora pueden verse como simples mortales, hombres comunes y corrientes como cualquiera de nosotros. La idea del envejecimiento de los textos alcanza a todos, no hay poeta intocable. El tiempo determinará qué textos han envejecido o muerto, como muchos poemas del modernismo peruano, por ejemplo, que ya no provocan ni una pizca de emoción, están hechos fósiles. El poema vivo es aquel que al leerlo te provoca catarsis, un estado de profunda alegría al verte frente a un texto realmente hermoso. —Aunque, déjame decirte, que muchos poetas, en forma tímida, han tomado los epígrafes como cierta manera de contextualizar o de reconvertir los poemas. —Es cierto, y eso me da la razón, hay que volver contemporáneo un texto inyectándole nueva sensibilidad. El epígrafe evidencia la parte del poema que ha resistido al envejecimiento. Reconvertir el poema es hacer epígrafe al poema entero. —¿Qué dirías a los poetas que quieren continuar tu propuesta, porque los hay ya, y también a los que no están de acuerdo? —Creo que con la reconversión del objeto el arte de escribir ya no será el mismo, el siglo XXI nos exige ser nuevos hombres, plantear nuevas formas de hacer poesía. La reconversión del objeto es la síntesis de todo un proceso de búsqueda de esas nuevas formas iniciadas con el vanguardismo. Es ya el comienzo de una página nueva para el ejercicio poético y, sobre todo, para la conciencia de la misma. Lo que queda en adelante, me parece, es sólo seguir a pie firme por el camino abierto, en el andar encontraremos algunas bifurcaciones, esa será la gran confirmación de que la poesía y el arte en general está más vivo que nunca. —¿Cuál es el recibimiento a este poemario Yo es otro, que es la síntesis de tu propuesta? —Por el momento es muy buena, aunque prefiero esperar que el tiempo pase y encasille las cosas en su merecido lugar. He recibido, vía correo electrónico, muchas inquietudes sobre esta nueva propuesta, algunas alentadoras otras con más resistencias al cambio. Lo cierto es que la nueva posibilidad está abierta y así lo están entendiendo la mayoría. Creo que ese es el gran logro del libro. —Y por último, ¿qué nuevo proyecto tienes en mente? —Como te dije, la publicación del poemario que escribí a la memoria de mi madre, que espero publicar el próximo año, terminar algunos cuentos que tengo por ahí y otros que recién estoy escribiendo y, sobre todo, promover la idea de la reconversión para lo cual pienso organizar recitales y publicar una antología con poemas reconversos, y, por último, llevar la propuesta a los demás países latinoamericanos. Algunos poemas reconversos de Johnny Barbieri *** Cantante nocturna (4) Aún canta para que todos la escuchen la que murió de su vestido azul está cantando otra vez el mismo soneto imbuido de muerte dentro de su canción hay un vestido azul color rosa hay un corazón verde tatuado con los gritos de los latidos de su corazón muerto ella canta en una noche de invierno bajo el frío de la niebla que nos hace temblar su voz de soprano corroe el cuerpo de aquellos que se mueven alrededor para oírla ella canta mientras todos callan Yo la oigo el silencio es su canción. *** El ángel (5) Voz de ángel sobre mi tumba recién claveteada a un pedazo de suelo pasos enumerados acercándose sigilosamente a ponerme flores recién arrancadas de los lienzos piel de ángel sobre estos seis tablones de caoba que ayer fue un barco en el desierto recuerdo su forma de asfalto su calavera de trapo ondeando como un cometa Ayer miraba fijamente el mar el horizonte que colgaba verticalmente como la ropa sucia recién lavada El niño cree que la cebra es un animal yo no lo creo El ángel está tocando el piano el niño está jugando a la ronda alrededor de la Tierra la cebra está siendo destripada por veinte leones yo sólo busco volver a la luz que está más allá de mis ojos. *** Cisne en primavera (6) También en primavera mueren los cisnes y allí flotaba muerto un domingo en ese lago descascarado por el viento Mi cisne giraba como las manecillas del reloj distinguí sus alas rotas su pecho perforado por una bala que atravesó su corazón Un trozo de lago se había coagulado cubierto por la sangre de mi cisne roto las mujeres gritaban aterradas al verlo deshecho bajo el sol los perros ladraban asustados presintiendo el fin todo el lugar quedó consternado al ver al cisne en una muerte eterna En primavera murió mi hermoso cisne hoy está sobre un lago tendido con el corazón en la mano petrificado ante las miradas de todo el mundo Yo lo lloro. Notas 1. Estuvimos Roxana Crisólogo y Leoncio Luque, como presentadores. 2. La presentación estuvo a cargo de la poeta trujillana Denisse Vega Farfán. 3. Maka, 1999; Jugando a ser Dios, 2000; Carne de mi carne, 2002; La virgen negra, 2003, Viajando a Nairobi, 2003 (Premio de Poesía “Horacio”) y Libro hindú, 2005. 4. Este poema constituye la reconversión del poema “Cantora nocturna” del poemario Extracción de la piedra de locura (1968), de Alejandra Pizarnik. 5. Hecho en base al poema “El ángel y la rosa”, de Carlos Oquendo de Amat, publicado en la revista Amauta, Lima, Nº 21, 1929, que dirigía José Carlos Mariátegui. 6. Poema rehecho teniendo como base el poema de Charles Bukowski, “Cisne de primavera”. ** Leoncio Luque Ccota leoncioluque@hotmail.com Escritor peruano (Puno, Huancané, 1964). Siguió estudios de economía en la Universidad Nacional del Callao (http://www.unac.edu.pe, 1985), la misma que abandonó un año después, para seguir estudios de educación en la especialidad de lengua y literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). Publicó los poemarios Por la identidad de las imágenes (1996), En las grietas de tu espalda (2001) y Crónicas de Narciso (2005). Actualmente estudia la maestría en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (http://www.une.edu.pe, La Cantuta). Mantiene los blogs http://noblekaterba.blogspot.com y http://cronicaskaterbianas.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Simón Bolívar y las ciencias Zenobio Saldivia M. ================= A menudo los biógrafos de Bolívar reconocen los méritos del prócer americanista como un prolífero escritor, principalmente de temas militares, sociales, políticos, constitucionales, educacionales y otros; tal como se puede colegir de la lectura cuidadosa de sus miles de cartas; empero, no se habla frecuentemente del contacto con las ciencias, o de la idea de las mismas que tenía este autor. En lo que sigue se mostrará una idea aproximada de la noción de ciencia en Bolívar, partiendo desde los años de su formación en Caracas, del estudio de algunas de sus cartas, hasta arribar a una aproximación de su idea de ciencia en los años de su madurez. Formación y contactos científicos El padre capuchino Francisco de Andújar es, cronológicamente, el primer maestro del Libertador, en 1792, pero no logra motivar a Bolívar con sus lecciones de ortografía ni de aritmética. En la práctica, la formación humanista y científica de Bolívar se inicia en 1795, en Caracas, a los doce años, cuando queda al cuidado de su nuevo maestro Simón Rodríguez, quien le enseña gramática y le transmite los conceptos filosóficos de la doctrina de Rousseau a través de la lectura y análisis de obras tales como El Contrato Social, Emilio y otras. Es su entrada al mundo de la Ilustración y del Enciclopedismo y el comienzo de una amistad entrañable entre maestro y discípulo. El aprendizaje continuará más tarde en Europa, con este preceptor y amigo, “...a medias leyendo, a medias caminando, admirando las coronaciones napoleónicas de París y Milán” (Rubilar, L. ) entre la informalidad y la fuerza de la inteligencia del joven Bolívar. En 1796 recibe lecciones de Andrés Bello, quien lo introduce en el ámbito de la historia y de la geografía. Dos años más tarde, el sabio fray Francisco de Andújar se contacta nuevamente con el antiguo discípulo y establece una Academia de Matemáticas y Física en la casa de Bolívar, para que éste y un grupo de amigos estudien tales disciplinas. Cuatro años más tarde, en Madrid, bajo la supervisión del sabio Marqués de Ustáriz, Bolívar continúa el estudio de las matemáticas en la Academia de San Fernando, prosigue con el estudio de idiomas y otras disciplinas. Lee las obras de filósofos empiristas como Locke y Condillac; y aborda las ideas de Montesquieu, Voltaire, Rousseau y otros exponentes de la Ilustración; estudia historia natural en las obras de Buffon, se introduce en el pensamiento matemático de Lalande y sigue el pensamiento enciclopedista de D’Alambert, Helvetius y otros. Durante su segunda estadía en Europa conoce, en 1804, a los naturalistas Alexander Humboldt y Amado Bonpland, con los cuales congenia y logra desarrollar una viva amistad que no es mellada por el tiempo; justamente diecinueve años más tarde, Bolívar escribe una serie de cartas al gobernante de Paraguay, Gaspar Rodríguez Francia, para que libere a Bonpland, quien se encuentra detenido en ese país. Y lo propio hace para dar ánimos a la esposa del científico, empero a pesar de las cartas del Libertador, el naturalista permanece en prisión y Bolívar, agobiado por los avatares en el Perú, no puede hacer nada más por él. Y en cuanto a Humboldt, éste le muestra a Bolívar una visión de la naturaleza americana, plena de riquezas, de belleza y majestuosidad; el Libertador lo tiene siempre muy presente, lo nombra con frecuencia en sus discursos y trabajos políticos, como para avalar y/o ilustrar con algunas de las ideas del sabio alemán su propio pensamiento. Lo anterior es también una forma de dar más rigor a su pensamiento político y social. En Europa, Bolívar asiste a numerosas conferencias y cursos libres, principalmente en París; visita laboratorios de física y química y congenia con científicos como Guy Lussac y Laplace, además de los naturalistas mencionados. En 1805 asciende al Vesubio en compañía de Humboldt y del físico Guy Lussac. Es uno de los períodos de su vida en que “la ciencia, el racionalismo, la aventura de la investigación, despiertan en él un gran respeto” (Libermann, J.). Durante su estadía en Londres, Francisco de Miranda lo acompaña a numerosas visitas a museos y a centros científicos y le abre las puertas a lo mejor de la sociedad inglesa y de sus círculos políticos e intelectuales (Berruezo, T.). Justamente, gracias a los esfuerzos de Miranda para introducir a Bolívar a la sociedad londinense, el Libertador conoce al pedagogo Joseph Lancaster, creador del método de enseñanza mutua entre los educandos, quien personalmente le explica su procedimiento “que se caracteriza por utilizar a los alumnos más adelantados de cada escuela para enseñar a los recién llegados o más remisos” (Mijares, A.), y se establece entre ellos una empatía. Por ello no es extraño que Lancaster arribe a Caracas en 1821 y que Bolívar asuma bajo su propia responsabilidad la protección del pedagogo; así desde Lima le escribe para estimularlo y para ofrecerle apoyo pecuniario; Mejías señala al respecto: “...dispuso que al venderse las minas de Aroa —lo único que le quedaba de su patrimonio familiar— se le pagaran a Lancaster 22.000 duros...” (Mijares, A.). En las Antillas, Bolívar conoce al botánico, político y escritor Francisco Antonio Zea (1766-1822), quien había sido antes discípulo del naturalista José Celestino Mutis, durante la expedición botánica que este último realizara al Virreinato de Nueva Granada (1782-1801). Zea había estado en Madrid como director del Jardín Botánico de Madrid y director del Semanario de Agricultura, así como catedrático de botánica en la misma ciudad. Bolívar le asigna frecuentemente tareas administrativas, v.gr. en 1817 lo nombra Miembro del Tribunal de Secuestros para el Reparto de Bienes tomados a los seguidores del rey (Gómez, R.). En el Virreinato de Nueva Granada, Zea realiza diversos experimentos acerca del guaco, la quina y otras plantas útiles a la medicina y a la industria. El militar irlandés Daniel O’Leary, que lucha por la independencia de América y uno de los más cercanos colaboradores del Libertador, puesto que se convierte en su edecán y en el recopilador de su correspondencia, señala que Bolívar no sólo tenía conocimientos relevantes en historia, ciencias políticas y otras disciplinas, sino que sobre todo tenía un marcado conocimiento empírico del mundo. Esto se comprende mejor si pensamos en la cantidad de viajes de Bolívar que señalan sus biógrafos: va a Europa vía México y Cuba y visita principalmente ciudades de España, Portugal, Italia, Austria y Alemania; luego viaja a Inglaterra, más tarde visita Norteamérica, y ya en su condición de militar al servicio de la emancipación, se ve obligado a permanecer un tiempo en las Antillas; además posee un conocimiento vivencial del centro y sur de América. Por otra parte, recuérdese que el radio de acción que cubre su derrotero militar alcanza a un escenario que hoy se estima en unos cinco millones de kilómetros cuadrados (Salcedo-Bastardo). Con razón O’Leary señala que “desde la extremidad septentrional de Colombia hasta Potosí, éranle familiares cada lugar y sus producciones, y hasta sus individuos, costumbres, hábitos e inclinaciones”. Lo anterior es interesante tenerlo presente para comprender que la visión integral del Libertador sobre América no sólo está imbuida de admiración por la vastedad de la naturaleza vernácula, sino también de un énfasis sociológico y un posible sentido práctico que lo lleva en muchas ocasiones a sugerir —vía normativa—recabar, fomentar y difundir los conocimientos más recientes sobre agricultura, para aplicarlos en el cuerpo físico de las nacientes repúblicas. En este sentido se deben entender sus decretos emanados en las nacientes repúblicas de Venezuela (1819) y Bolivia (1826), y también los que dio curso en Perú (1825), con vistas a la protección de la agricultura. Por tanto, si se considera detenidamente la formación que recibió Bolívar de sus maestros, el contacto con los hombres de ciencia mencionados y un probable acercamiento con la Sociedad de Letras de su juventud, en la cual, además de las cuestiones literarias, también se analizaban cuestiones científicas y artísticas; es factible pensar que el Bolívar joven concibe a la ciencia como un elemento más que forma parte de un corpus teórico e intelectual que llega a América a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, en un marco de clandestinidad, provocando una gran agitación intelectual entre los espíritus críticos. Dicho modelo teórico, intelectual y cognoscitivo en el que se presenta la ciencia en América es la Ilustración, que se perfila como una nueva cosmovisión capaz de enfrentar el esquema normativo y de adquisición del conocimiento imperante en la época colonial. Así, Bolívar en su juventud percibe la ciencia como parte de un enfrentamiento entre paradigmas, dentro del cual va triunfando el nuevo modelo explicativo de la naturaleza y la sociedad, y que según los exponentes del período se vincula con los avatares de la revolución y la búsqueda de la emancipación que recorre a América. Dichos aires de cambio de paradigma muestran los esfuerzos de asentamiento de una nueva filosofía natural, de un impulso en las ciencias formales y en las ciencias de la vida; así como en lo referente a la enseñanza del derecho americano. Probables influencias del mecanicismo Bolívar considera el orden normativo como un corpus teórico que debe dar seguridad a los individuos para la mantención de la estabilidad política en las repúblicas americanas recién emancipadas de España. Por ello, despliega un esfuerzo casi obsesivo para formular una constitución que regule la vida política de las naciones, de la manera más apropiada al carácter americano, y que al mismo tiempo siente las bases de la prosperidad material y el desarrollo moral y espiritual en el Nuevo Mundo. Lo anterior es consecuente con su propósito de lograr un núcleo teórico, político y filosófico que posibilite una forma de convivencia democrática y libertaria para los actores sociales de la América Meridional, en vistas a la obtención de un posterior panamericanismo; es decir la futura globalización de los países de América para llegar a formar una sola entidad internacional, que satisfaga los intereses comunes y logre el consenso solidario de objetivos. Este énfasis constitucionalista del Libertador —desde el punto de vista de la estructura de su discurso— tiene un marcado tinte mecanicista newtoniano. Así por ejemplo, en el discurso que envía al Congreso Constitutivo de Bolivia en 1826, se aprecia: “El Presidente de la República viene a ser en nuestra Constitución, como el Sol, que firme en su centro, da vida al Universo. Esta suprema autoridad debe ser perpetua; porque en los sistemas sin jerarquías se necesita más que en otros, un punto fijo alrededor del cual giren los magistrados y los ciudadanos, los hombres y las cosas” (Bolívar). Ahora, si traemos a presencia un trozo de la prosa de Newton, por ejemplo de los Principia, se puede leer lo siguiente: “Los seis planetas principales giran alrededor del Sol, describiendo círculos concéntricos al Sol, siempre en la misma dirección y, aproximadamente, sobre el mismo plano. Diez lunas giran entorno a la Tierra, Júpiter y Saturno en su forma concéntrica, en la misma dirección y, más o menos, sobre los mismos planos que las órbitas de los planetas”. Así, ambos discursos, mutatis mutandis, presentan un plano fuertemente analógico que descansa en una búsqueda de equilibrio, de energías bien repartidas y de entidades que están en subordinación o supraordenación unas de otras, en torno a un núcleo aglutinador de fuerzas que tiene la primacía de la conducción del sistema o engranaje; en Newton es el universo mecánico en funcionamiento y en Bolívar su discurso constitucionalista trasunta la búsqueda de un sistema social político bien balanceado y eficaz. También en el Mensaje a la Convención Nacional de Ocaña (29 de febrero de 1828), Bolívar presenta más rasgos mecanicistas en su prosa, v.gr.: “El ejecutivo de Colombia no es igual al legislativo; ni el jefe del judicial: viene a ser un brazo débil del poder supremo, de que no participa en la totalidad que le corresponde, porque el Congreso se ingiere en sus funciones naturales según la administración judicial, eclesiástica y militar. El gobierno, que debiera ser la fuente y el motor de la fuerza pública, tiene que buscarla fuera de sus propios recursos, y apoyarse en otros que le debieran estar sometidos. Toca esencialmente al gobierno ser el centro y la mansión de la fuerza, sin que el origen del movimiento le corresponda. Habiéndose privado de su propia naturaleza, sucumbe en un letargo, que se hace funesto para la ciudad, y que arrastra consigo la ruina de las instituciones”. En algunas cartas del Libertador también es posible encontrar este énfasis mecanicista; en especial, cuando se dirige a alguno de sus pares militares para explicarle sus ideas referentes al deber ser de las vinculaciones entre el gobierno y el marco social. Por ejemplo en carta dirigida al general José Antonio Páez (26 de agosto de 1828), señala: “...Para que un pueblo sea libre debe tener un gobierno fuerte, que posea medios suficientes para librarlo de la anarquía popular y del abuso de los grandes. Del contrapeso de estos dos cuerpos resulta el equilibrio social, la libertad de todos y la estabilidad del gobierno. Fundados en estas consideraciones será indispensable formar un senado de personajes respetables y una cámara de diputados con miembros escogidos por el pueblo, pero en corto número. El ejecutivo podría recibir aquella consistencia anexa a su propia naturaleza, quiero decir, la fuerza necesaria para mantener la paz pública entre tantos elementos discordantes, de que se componen las sociedades y muy particularmente la nuestra, cuyos individuos son enemigos natos de su propia existencia”. Al igual que en los trozos anteriores, se observa aquí una noción mecanicista, focalizada en este caso en el ámbito de la interacción gobierno-sociedad, en que mutuamente se equilibran las fuerzas para un télos deseado: la armonía social. Por una parte el gobierno aplica fuerza para evitar la desmesura, la anarquía, y por otra el pueblo puede elegir miembros para la cámara de diputados en una cierta proporción, y de este modo se obtiene una nueva disposición del plano social, el control de los distintos “elementos de discordia” para una adecuada vida social. No es difícil imaginar, por tanto, que el anterior trozo discursivo de Bolívar referente a un comportamiento social, es equivalente a un plano físico imaginario donde actúan unos vectores de mayor fuerza y magnitud, con un mismo sentido; tales vectores que se contraponen a muchos otros pero de menor fuerza y en sentidos diversos. Es Newton nuevamente presente. En todo caso, esta carta también está vinculada con el tema de la constitución más favorable para los países recién emancipados de España. Por lo anterior, resulta muy difícil desconocer la fuerte influencia de la prosa mecanicista newtoniana en la estructura del discurso constitucionalista de Bolívar. Seguramente el Libertador busca aproximaciones adecuadas, jerarquías de superordinación y subordinación; busca el equilibrio entre las fuerzas políticas y los actores sociales, entre la contingencia y ciertos valores morales permanentes. Necesita dicho punto de óptimo balance, para dejarlo instituido en el plano normativo, como un canon regulador dentro del vasto universo de reacciones posibles que se dan en la praxis de la res pública. En este esfuerzo, el discurso mecanicista de Newton parece haberle sido muy apropiado. Por otra parte, la preocupación por la búsqueda de equilibrios en el plano social político se percibe también en su discurso diplomático; esto es en su proyecto de la integración de los países de América, donde preconiza la unidad de las jóvenes repúblicas, toda vez que estos los países que la conforman, tienen un mismo origen político, una misma lengua, la misma religión y las mismas costumbres. Ello sería una forma de evitar probables agresiones de Europa, de participar mejor en el plano comercial mundial, y por tanto, constituiría un nuevo ordenamiento mundial de las naciones, dentro del cual América se presentaría como una instancia garante del equilibrio político internacional. El concepto de ciencia en el Bolívar maduro Los biógrafos de Bolívar generalmente destacan los viajes, las lecturas y reflexiones políticas, sociológicas y humanísticas en general del Libertador; en este sentido resulta atingente pensar que en tales momentos los modelos explicativos de carácter filosófico y científico que formaron parte del acervo instructivo y educacional de Bolívar, también hayan salido a presencia para nuevas revisiones y autocríticas. Justamente, dentro de estas reflexiones y lecturas, la Ilustración y el Empirismo inglés parecen ser los ejes de su pensamiento social y político, y de su visión de la ciencia. Ello se aprecia, por ejemplo, al observar la nómina de los títulos de los libros que leía en francés, inglés y español. Así, vinculados a las concepciones mencionadas, están, entre otros, las obras filosóficas de Hobbes; un texto de historia, de Arrian: La expedición de Alejandro; La Revolución Francesa (sin indicar autor); las obras de Voltaire, El espíritu de las leyes de Montesquieu; las obras de Humboldt, tales como Viaje a la América Meridional, Astronomía y otras; en el ámbito económico-político está también La riqueza de las naciones, de Smith (Belaúnde,V.). En la “Carta de Jamaica” —escrita en 1815— Bolívar alude varias veces a la idea de ciencia y parece estar muy consciente del poder que ella contribuye a generar en los países que la poseen o desarrollaron. Así, por ejemplo, señala —aludiendo a la situación del momento en que se encuentra España—: “...¿Podrá esta nación hacer el comercio exclusivo de la mitad del mundo, sin manufacturas, sin producciones territoriales, sin artes, sin ciencias, sin política?...”. Aquí, la ciencia se presenta como uno más de los elementos indispensables conque debería contar un país que pretenda alcanzar una hegemonía comercial capaz de intercambiar productos con la mayor parte del mundo, y que en este caso, justamente la España de mediados de la segunda década del siglo XIX, no posee. Ello justamente por el costo económico, humano y militar que le ha significado el combatir a sus antiguas colonias americanas en proceso de emancipación. Luego, la ciencia es entendida aquí como un sustrato básico de conocimientos, capaz de coadyuvar a la expansión militar, comercial, y por ende política de un país determinado. También en el mismo documento, el Libertador percibe a la ciencia —vinculándola a los países de América— como un tipo de actividad intelectual y práctica, al cual recién se asoma el Nuevo Mundo: “Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados males, nuevo en casi todas las artes y ciencias aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil”. Esto es, que Bolívar visualiza a la ciencia como una carencia, como un corpus digno de ser alcanzado si se quiere que América sea grande y respetada. Justamente esta misma idea sobre la noción que nos interesa, Bolívar la manifiesta de nuevo más adelante con mayor precisión, trascendiendo el ámbito político y militar: “Luego que seamos fuertes, bajo los auspicios de una nación liberal que nos preste su protección, se nos verá de acuerdo cultivar las virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces seguiremos la marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a que está destinada América Meridional; entonces las ciencias y las artes que nacieron en Oriente y han ilustrado a Europa volarán a Colombia libre, que las convidará con asilo”. Las ciencias son percibidas aquí como un colofón al que necesariamente se arribará una vez que la América Meridional haya conseguido la consolidación de su libertad. Desde este punto de vista las ciencias no sólo son un corpus cognoscitivo que los pueblos americanos están en vías de desarrollar; sino que es el destino último que espera a todos estos países unidos en una gran Confederación Panamericana. Por tanto, es posible colegir que la ciencia en Bolívar es parte de su ideario político y corresponde a la tercera y última etapa de un vasto proyecto político que parte con la emancipación de los países del centro y sur de América, continúa con la conformación de una sola República unida, que cohesiona a los países liberados del continente, y finalmente se llegue a alcanzar el progreso y bienestar con la colaboración de las ciencias y las artes. Es por esto justamente que se preocupa constantemente por la educación, tanto en sus niveles básico como superior. Así, en 1821 ordena la instauración de la educación primaria gratuita y cuatro años más tarde la hace extensiva a las niñas; v.gr., en Perú, dicta un decreto para la aceptación de las niñas en los colegios de provincias. A su vez, en marzo de 1826, en Colombia, decreta un nuevo plan de estudios para uniformizar la enseñanza en colegios y universidades. El documento ordena la creación de colegios en las provincias y exige que en ellos se den clases de filosofía o ciencias naturales. Y en cuanto a las universidades, establece que se creen Academias de Emulación para fomentar el incremento de las humanidades y de las ciencias. En este contexto, se comprende que las preocupaciones del Libertador por la educación estén pensadas también con vistas a una formación más integral de los sujetos, tal como lo deja de manifiesto en su Discurso de Angostura, cuando señala que el ciudadano activo debe “saber leer y escribir y profesar alguna ciencia o tener algún grado científico”. En rigor, el Bolívar maduro está muy cerca de las ciencias y de la educación; por ejemplo durante los años de consolidación de las repúblicas de Venezuela y Colombia, muchos autores europeos le escribían, dándole sugerencias o pidiéndole la incorporación de alguna innovación en estos países recién liberados de España. Entre estos, Tollard, director del Colegio de Tarbes, en los Altos Pirineos, quien le ofrece trasladar en pleno su colegio a Centroamérica para fundar una Escuela Normal, donde los indígenas y lugareños pudieran adquirir los conocimientos necesarios para propagar las ciencias y las artes. El cuerpo de docentes incluiría profesores de física, matemáticas, química, dibujo, humanidades, retórica y otros (Rosas, A.). El proyecto —a pesar de una respuesta muy favorable del Libertador— no se concretó. Así, el énfasis por la educación que manifiesta como una constante el Bolívar maduro, se complementa y se fusiona con su preocupación por las ciencias pues el Libertador entiende que ambos campos del saber van juntos y que no se puede llegar al dominio científico sin educación. Luego, el caudal de decretos vinculados a la instrucción y a la formación del individuo se complementan con los otros vinculados al desarrollo del comercio, de la agricultura, de la protección de ciertas especies de la flora y la fauna de los países de América. Esto porque tiene la convicción de que no basta la independencia para alcanzar el progreso y bienestar social, y comprende que en una última etapa de la emancipación de los países de América, se requiere un complemento al desarrollo de una política americana integracionista. Este elemento coadyuvante es la ciencia. A manera de conclusión Por lo anterior, podemos colegir que aunque Bolívar no es un teórico interesado en cuestiones puramente abstractas o especulativas; dentro de su vida marcada por la acción y por la gesta bélica y diplomática resulta perfectamente posible hablar de una idea de ciencia dentro del corpus filosófico y cultural que él utiliza. Bolívar posee una idea de ciencia ilustrada, que va madurando lentamente y que nos permite precisar dos hitos de la misma: la del joven patriota que asocia la ciencia con las actividades literarias y políticas clandestinas de la aristocracia criolla. Y la del Bolívar maduro, “alfarero de repúblicas”, que entiende esta noción en cuanto a sus alcances prácticos para los países de América; por tanto está vinculada a la educación, a la reforma de la Universidad de Caracas, al fomento de la agricultura y la metalurgia en las jóvenes repúblicas de la América Meridional, y principalmente, a la adquisición de nuevos conocimientos para robustecer el comercio internacional y consolidar en definitiva la situación geopolítica de la América Meridional. En síntesis, la idea de ciencia en Bolívar está concebida como un corpus al que América tiene que aproximarse en un futuro inmediato; corresponde a una visión ilustrada y enciclopedista, que busca a toda costa la educación y el progreso. La ciencia en su esquema intelectual es una herramienta que abre futuro y robustece a los pueblos, es una concepción agrarista, mecanicista y con una fuerte proyección en el plano social y normativo. ** Zenobio Saldivia Maldonado zenobio@utem.cl Investigador y poeta chileno. Profesor de filosofía por la Universidad de Chile, y magíster en filosofía de las ciencias y doctor en pensamiento americano, con mención en historia de las ciencias, por la Universidad de Santiago de Chile. Es profesor asociado de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago. Diversos artículos suyos, sobre historia de las ciencias y epistemología, han aparecido en publicaciones de su país y de Argentina, Perú, Uruguay, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Brasil, España, Costa Rica y EUA. Ha participado en eventos nacionales e internacionales. En 1995 obtuvo el premio de la Unión de Universidades de América Latina (Udual, México) de apoyo a la investigación. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de septiembre (Arancibia Hermanos, impresores, Santiago, 1990) y los trabajos de investigación En torno a los albores de la ciencia (Central de Publicaciones, Utem, Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en Chile (Bravo y Allende Editores, Santiago, 1995), Lógica (Corporación de Educación y Salud de la Comuna de Las Condes, Santiago, 1999), y La ciencia en el Chile decimonónico (Ediciones de la Utem, Santiago, 2004, en prensa). === Juan Calzadilla: la reflexión del significado ========================= === Néstor José Mendoza =================================================== “Hay que tallar el sentido, no la forma. Hacer gema de la transparencia del verbo”. Juan Calzadilla “Siempre habrá polémica sobre el significado de una obra, puesto que no está decidido, sino que está siempre pendiente de ser decidido, sujeto a decisiones que nunca son irrevocables”. Jonathan Culler I. La reflexión del sentido El sentido debe ser lo suficientemente sólido para resistir la traducción a otras lenguas. Casi siempre, cuando leo un poema u otro texto traducido es como si estuviera viendo una película extranjera. Percibo un castellano neutro, insípido, sin sabor alguno. No posee la particularidad y el gusto que nos ofrece la lengua madre. No me refiero a los modismos del idioma, sino a la intimidad, como si una muchacha que nos gusta se nos acercara y nos susurrara al oído, como si percibiéramos su aliento fresco y su alma. Si un poema no posee alma, que se traduce en el sentido, en el significado, nada nos dice, está muerto. Por algo los grandes poetas de lengua alemana e inglesa, como Rainer María Rilke y Walt Whitman, respectivamente, lograron penetrar en la esencia de otras lenguas, se quedaron y anidaron en ellas, porque no sólo se enfocaban en la forma, sino que tallaron el sentido, como bien lo expresa el epígrafe de Calzadilla que arropa este capítulo. Pocos poetas logran hacerse de un estilo tan propio como para designarle un adjetivo que los haga inmortales, y que al mismo tiempo, podamos decir: la poesía lorquiana o becqueriana, por ejemplo. Si tratáramos de adjudicarle uno a Juan Calzadilla sería algo así: la obra calzadillesca, calzadillana, o calzadillista, o algo semejante. En sus versos y en su prosa, existe un lenguaje que lo identifica como uno de los poetas más lucidos, y lo coloca entre los autores venezolanos contemporáneos más consecuentes en su oficio. Del mismo modo, conjuga las letras con la pintura, escribe y pinta poesía. Es artista plástico y crítico de arte. Perteneció a El Techo de la Ballena, agrupación artística influenciada por la vorágine del surrealismo y las vanguardias europeas. La obra de Calzadilla es muy vasta, entre sus Primeros poemas (1954), hasta El libro de las poéticas (2006), el más reciente, hay más de veinticinco poemarios. Es ya casi un lugar común, en los cenáculos, y en la crítica literaria venezolana, hablar y escribir sobre la ciudad simbólica y la alienación. Si bien es cierto que son elementos reiterativos, hay otros componentes que enriquecen su obra, tales como la reflexión, la prosa, la ironía, el sentido, la otredad, la escatología o la fluidez del discurso. Aquí, únicamente tomaré dos aspectos: la reflexión y el sentido en una especie de simbiosis: la reflexión del significado. En los poemas de Juan Calzadilla (Altagracia de Orituco, 1931), el sentido tiene un lugar privilegiado. El significado y la paradoja de la palabra están en equilibrio con la forma. Se construye el hilo del discurso poético a través de un camino de voces que, a mitad del trayecto del acto creador, mediante la meditación, o el desarrollo del cuerpo del poema, se paraliza y constantemente se interroga para manifestar su pensamiento. El discurso, y en general la fluidez de la prosa para labrar el sentido, determina y le da corporeidad al poema. No sólo expresa un significado, lo explica, lo medita. Calzadilla, en su Libro de las poéticas (2006), en el texto “En donde postulo la reflexión”, dice lo siguiente: “La reflexión aparece en el poema cuando nos hacemos la pregunta por la forma, y se encuentra inmersa en la operación a través de la cual el poema es pensado como tal durante el trance de escribirlo. La reflexión introduce en la estructura del poema una perturbación de sentido...”. Esta perturbación del sentido infecta al discurso y a la estructura del poema. Consiste en una continua interrogante que busca descifrar el significado que se encuentra dentro y fuera de las palabras y el misterio que éstas encierran. Esta reflexión se encarga de trastornar el significado, para edificar un estilo donde predomine la prosa, la reflexión del significado, para que unidas constituyan parte de los pilares del lenguaje y del discurso poético. Cuando Calzadilla reflexiona el poema, busca renovar el significado y la forma. Al pensarlo se recorren otras posibilidades estilísticas y semánticas, se extraen significados y se pulen al mismo tiempo. Al respecto, el crítico Roland Barthes, citado por Remo Ceserani (Introducción a los estudios literarios, 2003), expresa que: “El sentido no precede al texto, no se encuentra depositado en él ni expresado por él mismo, no es un dato. Es, por decirlo así, aunque con reservas, producción. Por consiguiente, la lectura es un acto, el acto de producción del sentido: inviste al texto. En otras palabras, en esta ocasión es el texto mismo el que es un pretexto, un potencial de sentido para una lectura. La lectura produce sentido (...), da sentido a la existencia: transforma y convierte algo en manifiesto”. Para Barthes, el texto es abierto y polisémico. Cada lectura, de un texto poético en este caso, representa la reproducción de un nuevo significado, basado en la estética de la recepción. El significado, más allá de que se esconda tras un símbolo, tras una alegoría o se arrope con metáforas, es relativo, dinámico y fragmentario. Quiero decir que no es un ente absoluto ni cerrado. El sentido se mueve con total libertad, y muchas veces rebasa los límites de su estructura interna y de su forma. Al poema lo nutre la experiencia de quien lo escribe. Sin embargo, también es cierto que el significado que le damos a través de la experiencia y las vivencias no es privativo del poeta ni del poema. El sentido del texto es una cosa, el del lector, otra. La reflexión interna del poema y del lector hace maleable al sentido. De manera metafórica, el significado sería como un trozo de arcilla y la reflexión las manos del artista. Reflexionar un significado es reproducirlo. II. Reproducción del símbolo En “Seríamos inmortales”, del libro Principios de urbanidad (1997), se evidencia la relación existente entre la reproducción del significado, pero a través de un símbolo, leamos estos versos: “Tienes que admitir que no vas hacia la vida, sino que vienes de ella, de manera inversa a como el río desciende de sus cabeceras. Pues tu vida se acorta en proporción a su alejamiento de sus orígenes, en tanto que el río aumenta su caudal a medida que desciende y pasa y pasa y es más río mientras se aleja de sus fuentes. (...) Si como el río fuéramos al mar, seríamos invencibles”. De manera simbólica, la inmortalidad tiene muchas posibilidades semánticas: algo perdurable, imperecedero, divino. Lo inmortal, sinónimo de eternidad, se unifica con la naturaleza, representada en un río. Lo que entendemos como inmortalidad, su simbología, se desnuda y se viste, aunque suene paradójico. Se desnuda porque reflexiona el hecho natural, el cauce de un río, es decir, medita la situación misma, el río simbólico, su sentido de inmortalidad. Se viste porque, tras el río, elemento concreto, encierra uno abstracto, la eternidad. En el poema “Y sin embargo no rueda”, del mismo libro, se expresa más o menos la misma idea que en el texto anterior, pero con el tema de la soledad: (...) “La soledad es un medio por el cual estar solo se vuelve tolerable”. La soledad transfigurada en imagen, en metáfora, siempre ha acompañado a la poesía. Con un tono aforístico, Calzadilla desnuda la palabra, reflexiona su sentido. “El sentido del poema”, para el poeta colombiano Rómulo Bustos Aguirre, “es acechar el sentido”. El motivo del poema, en la obra de Juan, no sólo acecha al sentido, lo hace también con la forma. El lenguaje se hace cuerpo tangible al igual que el significado. Ambos se expresan nítidamente. De esta manera, sus poemas adquieren tonos claros internos y externos. Las tonalidades oscuras, paradójicas o aforísticas, se evidencian por las constantes cavilaciones que su prosa manifiesta. En otra parte, dice el mismo poeta colombiano que “la dignidad misma del poema radica en esa obsesión desnuda por el sentido. La obsesión, representada como un ars poética, es un impulso por escarbar primero y edificar luego un estilo, un templo, o como diría Miguel Márquez, “un espacio como custodia del sentido”. Si un poema no está impregnado de poesía, que en Juan Calzadilla es, en gran parte, el sentido, seguramente quedará indefenso y vacío cuando le quiten la ropa del español y le pongan una extranjera. ** Néstor José Mendoza nesmen.erim@mail.com Investigador venezolano (Maracay, 1985). Estudia la licenciatura en educación, mención lengua y literatura, en la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve). Ha publicado el poemario Ombligo para esta noche (2007). ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Apagón Lina Macchi *** Indumentaria (extractos) Ulises Varsovia *** Xinef, el Eterno Carlos Rubio Albet *** Tres poemas J. Rivas *** Pleamar Fernando Vargas Valencia *** Poemas Carmen Elena Pérez *** Panamá Melanie Taylor Herrera *** Poemas Mabel M. Bellante *** El diario de un súcubo Jéssica de la Portilla Montaño *** Poemas Ana María Caliyuri *** Sobre el olfato Raquel Morán *** Poemas de lo desnudo, de lo que busca a tientas Ernesto Fernando Iancilevich *** Muelle solitario Miguel de Loyola *** Poemas Juan Carlos Papadatos *** La fidela —micro cuento— Jorge Durán *** Cuando la sangre se avecina Mario Amengual === Apagón Lina Macchi =============================================== “...pero el final de una pesadilla no siempre significa un alivio”. Bernhard Schlink. Era una noche oscura. Muerta de miedo, iba caminando ligero para llegar cuanto antes a su casa cuando la sorprendió un apagón. Primero pensó que sólo afectaba el alumbrado público pero cuando se fue acostumbrando a la oscuridad comprobó que era general. Apuró el paso mientras buscaba desesperada la llave en la cartera. Difícil encontrarla en el desorden femenino. Ya frente a la puerta de calle y con el miedo depositado en la vejiga probó varias llaves hasta dar con la indicada. Mientras accedía a la boca de lobo que era el hall de entrada oyó los frenos de un auto, alguien bajó y dio un portazo. Luego el vehículo arrancó sacándole chispas a las llantas. Ojala que no la estuvieran siguiendo. Tendría que llegar al quinto piso por la escalera, que desconocía. Desde que vivía ahí todo lo hacía por ascensor. A tientas encontró el lugar. Vacilante emprendió el ascenso. Después de trastabillar al tomar una curva donde los escalones se enangostaban, siguió subiendo y descubrió que por cada piso debía sortear tres tramos de escalones. Para peor, sufría de vértigo. A los tumbos y en plena crisis vesical llegó al segundo, por lo menos eso creyó. En el piso siguiente, sin razón comprensible, el rellano le pareció eterno, además tuvo que taparse la nariz porque algo hedía. Enseguida tropezó con un balde de metal que por suerte estaba vacío pero hizo un ruido espantoso. Del susto se cayó. Se levantó y se acomodó los zapatos. Ya no sabía si llegaría al baño. En la caída soltó la llave. Trató de rastrearla con el pie. Recorrió toda la superficie del rellano sin suerte. Optó por dejar la cartera en un escalón y tantear el piso. La encontró y se sentó para recuperarse. Siempre le temió a la oscuridad, por eso de chica nunca había jugado al gallito ciego ni a la piñata. Hizo todos los ejercicios de relajación que conocía para poder continuar. Siguió con suma cautela. En el otro piso se asomó a la negrura del pasillo. No se veía a nadie, no se oía nada, ni siquiera el ruido lejano de un motor, ni el viento. El edificio estaba muerto. Continuó. Finalmente, pensó que había llegado. No estaba segura de haber llevado bien la cuenta de los pisos porque el miedo la confundía. Embotada y al borde de las lágrimas, cuando buscó la llave para abrir la puerta se dio cuenta de que llave y cartera habían quedado abajo. Para recuperar aliento se apoyó en la puerta que se abrió. Qué despiste peligroso el suyo, la había dejado entornada, sin cerrarla del todo. Entró y corrió al baño de servicio que era el más cercano. Tropezó con una silla, una mesa y consiguió atajar algo que iba a caer al piso. No encontraba el camino. ¿Tenía sólo imágenes ilusorias de su casa? Transpuso una puerta, caminó unos pasos e instintivamente buscó la llave de luz. Qué horror ser ciego. Perdida en su propia casa no tenía forma de llegar al baño... Ya alterada, volvió sobre sus pasos y al ingresar en otro ambiente oyó sonidos extraños. Parecían los de una pareja haciendo el amor. Qué espanto, en mi casa... Si nadie tiene la llave. ¿Serán una ladrona y un ladrón? Nada raro en estos tiempos. Es una pesadilla. Sintió que la cabeza le iba a explotar. Quiso gritar para pedir auxilio pero estaba muda. El baño dejó de ser prioritario. Como creía estar en el hall de entrada, hizo un giro a la derecha para orientarse pero se llevó por delante un mueble y se golpeó la cabeza. Si los ladrones la descubrían la matarían. Tenía que huir pero no encontraba la salida. Oyó pasos que se acercaban y un cuchicheo. Estaba cercada. La enfocaron con una linterna a los gritos. No, no, qué espanto, no es posible. Frente a ella, muertos de miedo y casi desnudos estaba la parejita de recién casados del séptimo. ** Lina Macchi linamacchi@hotmail.com Escritora argentina. Maestra nacional recibida en Argentina, tiene estudios de inglés en New York University (http://www.nyu.edu) y de portugués en San Pablo (Brasil). Participa en talleres literarios, ha publicado en antologías de narrativa breve y poesía y en revistas literarias. Conformó el Grupo de Lectores Oasis con diecisiete integrantes de distintos países. === Indumentaria (extractos) Ulises Varsovia ========================= 1. Indumentaria Indumentaria en brumas la caudalosa mañana desplomándose en oleadas desde el infinito En ella pereceremos, en ella nos extraviaremos, en ella deambularemos, y nunca más verás la luz manando de las pupilas de todos tus seres muertos. Nunca más tu propio espanto retornará a tu infancia herida a continuarse en tránsitos de borrosos pasos. Y fantasmales jinetes atravesarán tu corazón sonando sus carcajadas de heraldos funestos. Indumentaria en brumas la populosa mañana precipitándose en rachas de inextricables hebras. 4. Los adioses (A mi mujer, Claire) Algún día de los días de la tierra, algún día del tiempo terrestre, cruzaremos la niebla por última vez, por última vez seremos pasajeros de la luz en la luz enceguecidos. Por última vez miraré tu humanidad, mirarás el misterio destruyéndose conmigo, y conmigo permaneciendo. Y nos diremos adiós, y continuaremos, y nos diremos adiós, y seguiremos siendo, indestructiblemente temblando en los pétalos de esta flor desafiando el tiempo terrestre. 10. El otoño mi hogar Tú el amor, esposa, tú la habitación terrestre, —el otoño mi hogar. Tú la morada, el leño, el fuego y su crepitar, el humo y sus volutas, el pan desde el trigal. Tú el calor de la lumbre. El otoño mi hogar. Tú mi dirección, esposa, tú la casa, el zaguán, la alcoba hospitalaria, el lecho de la ebriedad. Tú la cálida madera encerrando nuestras vidas en su entidad vegetal. Regocijo de las linfas discurriendo por mis sueños. El otoño mi hogar. Tú el amor, tú los besos, tú habitación y solaz. Tú el leño y la lumbre, esposa. Pero el otoño mi hogar. 11. En otoño Moriremos en otoño los poetas amortajados de niebla en la desnuda intemperie de calles al amanecer, de calles cruelmente vacías en las impías ciudades. Moriremos de humedad en la resaca marina contraída en la infancia, de una atroz desesperanza arrojados a las playas en el desamparo humano. Moriremos hojas trémulas en la temblorosa hojarasca, hojas de agónico color por el viento desparramadas. Moriremos de espanto, de olvido, de pensiones, de cuartos húmedos, de espejos rotos, de vestes raídas, de zapatos gastados, de lluvias, de calles interminablemente, de interminablemente solos. 15. Cuando vuelva a casa Cuando vuelva a casa Madre me abrirá la puerta, y quedará frente a mí como una estatua viviente. ¿Qué le diré a Madre cuando vuelva a casa y me abra la puerta? Ella besará mi frente, ella apretará mis manos, y me mirará en los ojos con sus ojos de niebla. Y tocará mis mejillas, y girará en torno a mí palpando mis ropas, sacudiendo el polvo. Madre me abrirá la puerta, y en sus labios muertos todas las lenguas terrestres se agolparán, temblando. ¿Pero qué le diré a Madre cuando vuelva a casa y me abra la puerta? 20. Hogar terrestre Un hogar de olorosa madera, un hogar vegetal exhalando su inquebrantable perfume terrestre, un hogar de luminosas resinas, un hogar de hospitalaria enramada, para nosotros, amor, vertidos a la vida desde la arcilla, a la vida desde minerales, o desde el agua cosmogónica, sumergida en la raíz de las cosas. Un hogar todavía en la tierra, un hogar aún en el planeta erizado de inerte piedra, poblado de fría arquitectura y seres sonámbulos sobreviviendo. En este bosque el áspero invierno tocará con su gélido tacto a nuestra puerta, y nuestras vidas seguirán hilando el estambre del cálido follaje en tránsito. Sí, un hogar de terrestre materia, un hogar de silvestre geometría, para nosotros, amor, vertidos a la vida desde la arcilla, desde las raíces del agua. 26. Desnudo Un ángel de luz despiadada desde la noche vendrá, un ángel de clara lectura se abrirá ante tus ojos, y nada podrán tus lobos aullando en las inmediaciones, nada podrán tus chamanes danzando sus interferencias. Vendrá un resplandor, un grito de luz desgarradora hendiendo todas tus interpuestas distancias, todas tus máscaras gastadas, y arderás, y caerás de bruces, y tu sistema de linfas sonoras cerrará su horario nocturno, y desnudo estarás, hermano. Desnudo estarás en la luz inicial circuido de bestias pardas, rodeado de una atroz caterva emergida de los sótanos. Un ángel apocalíptico vendrá, y arderá en tu retina, y agitará sus alas ígneas, y escarbará en tus hojas tristes. 29. Crisálida del canto Agonizante al borde de terribles enfermedades, acosado por bestias de extinta prosapia, íntegro en la desnudez del escalofrío nocturno, heredero de todos los sueños de los poetas rotos, hermanos, escuchad el agua, oíd la gota milenaria edificar en el tiempo su catedral de dintel bruñido, mirad la cariátide de sal relampaguear su parpadeo de alas hacia la congregación, inmóvil en su lentitud. No toquéis, no toquéis la flor preñada de sangre vegetal, no toquéis la corola fosforescente de polen, grávida de fuerza terrestre. Porque podríais morir si vierais la intimidad del agua, morirían vuestros ojos si sorprendieran de pronto la crisálida del canto, majestuosa en su desnudez. 33. Lo único real Lo que salga de tu corazón, y a tu corazón regrese, y anide allí hasta la muerte con su incontenible irradiación... Lo que habite el engranaje motriz de tu sistema inescrutable, moviendo los finos alambres de tus personas girando sin fin... Lo que nazca de lo inaccesible de ti, donde tú no llegas, donde tus otros seres pelean y emiten tu imprecisa superficie... Lo que tuyo sea y pertenezca a tu otredad, sin embargo, y nunca sepas cómo ni cuándo volverá a lo que quiera que seas... Sí, lo que ascienda de tu corazón y a tu corazón descienda, y habite allí hasta que mueran todos tus seres en tu interior... Lo que diga tu imperceptible dicción, lo único real, oh poeta. ** Ulises Varsovia rommel.krieger@unisg.ch Escritor chileno (Valparaíso, 1949). Es docente de español en la Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado más de veinte títulos de poesía desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en más de sesenta revistas literarias de Latinoamérica y Europa, en español y en otros idiomas. Textos suyos pueden leerse en su página personal, http://varsovia.tripod.cl. === Xinef, el Eterno Carlos Rubio Albet ============================== Hace siglos que vivo en un espejo, rodeado de vendedores mercuriales de mercancías imaginarias, de cartománticas esotéricas, de tragaespadas translúcidos y de enanos milenarios. Somos conocidos en el mundo entero como LA REAL COMPAÑÍA DE LO NUNCA ANTES VISTO, pues como el nombre lo indica, ofrecemos al público —sobre todo a los incrédulos más recalcitrantes— las maravillas que desafían todas las leyes de la lógica y de la física, para el deleite de una humanidad que cada día es más difícil de complacer. LA REAL COMPAÑÍA DE LO NUNCA ANTES VISTO fue creada por mí, Xinef, el Eterno, hace cerca de mil años (uso este término por falta de otro, pues el tiempo aquí es elástico, relativo, o a veces inexistente). El primer siglo lo dediqué solamente a su planeamiento, pues estaba (y estoy) consciente de que sería (y es) una de las tareas más arduas en la historia de la humanidad. El segundo siglo lo utilicé en la búsqueda de los espectáculos más singulares en la faz de orbe. Recorrí todos los continentes, desde los desiertos africanos hasta las selvas sudamericanas. Fue durante estos segundos cien años que enlisté la ayuda, entre otros, de los trapecistas subterráneos, de los siameses malabaristas chinos, del manco domador de tigres fosforescentes bengalíes y de un turco inventor de la máquina de movimiento perpetuo inmóvil. El tercer siglo fue el más arduo. Abrí por primera vez las puertas de LA REAL COMPAÑÍA DE LO NUNCA ANTES VISTO, si mal no recuerdo en la ciudad de Lisboa. Para mi sorpresa, nadie acudió a ver nuestras maravillas. Se había corrido la voz de que nuestra compañía era obra del diablo. Estas acusaciones tanto me incomodaron que decidí contratarlo a él también (¡¿cómo no se me había ocurrido antes?!), para no desilusionar a los fanáticos religiosos que me acusaban. Me tomó el resto del tercer siglo conseguir una audiencia con él. No lo consideraba, sin embargo, un tiempo malgastado, pues si lograba contratarlo le daría un gran auge a LA COMPAÑÍA. Me recibió por el brevísimo tiempo de diez años (uso de nuevo la palabra en un sentido relativo). Me dijo que se sentía honrado de que hubiera pensado en él, pero que ahora estaba más ocupado que nunca con su propia compañía. Antes de salir yo, tuvo la osadía de decirme que si en algún momento yo deseaba ingresar a la compañía de él, me daría un puesto privilegiado. Le di las gracias y en menos de un año salí de su oficina gaseosa. Me di cuenta de que tendría que cambiar mi itinerario. Desaparecimos de Europa, que todavía no estaba lista para aceptarnos, y reaparecimos, quince años más tarde, en el Oriente Medio. Pero allí sufrí otro desengaño. Aquellas gentes estaban ya tan acostumbradas a presenciar lo insólito, lo nunca antes visto, que ignoraron completamente nuestro espectáculo, por ser para ellos parte de su vida cotidiana. Una vez más empacamos nuestras carpas de telarañas lunares y decidimos probar fortuna en la tierra nueva que más tarde se llamaría América. Abrimos nuestras puertas en el año 1453 (tiempo convencional). Nos recibieron con grandes agasajos, como dioses casi. Y no dudo que muchas de las leyendas mitológicas de esos pueblos hayan sido inspiradas por nosotros. Durante ese mismo siglo los europeos cruzaron el océano y comenzaron su tarea de conquista de esas nuevas tierras. Como es natural, al encontrarnos allí, erróneamente supusieron que éramos parte de ese continente. (¡Necios! ¿No se dan cuenta todavía de que Xinef, el Eterno, y su REAL COMPAÑÍA DE LO NUNCA ANTES VISTO no son de ninguna parte y de todas partes al mismo tiempo?). En el remolino de la conquista, aquellos hombres audaces nos aceptaron completamente, y las nuevas de nuestra existencia pronto se esparcieron por toda Europa. (Sí, la misma Europa que antes nos rechazó.) Desde entonces no hemos tenido más dificultades —a no ser la de seguir encontrando nuevas maravillas— y nuestro prestigio se ha esparcido por todo el mundo. Sí, señoras y señores, por cuatro reales pueden ustedes pasar a nuestra carpa confeccionada de sombras lunares, donde verán, entre otras cosas, a nuestros payasos invisibles, que tienen la virtud de hacer desaparecer sus cuerpos, exceptuando —como es natural— las sonrisas artificiales que ostentan, pues éstas no son de ellos, sino pintadas en sus caras. También podrán consultar a nuestras adivinadoras egipcias, que no sólo les dirán lo que ustedes son —que ya es algo pasado de moda— sino también lo que ustedes pudieron haber sido, que es algo más digno de nuestra COMPAÑÍA única. Serán entretenidos por nuestros famosos equilibristas siderales, que caminan sobre cuerdas flojas de arena. Y si tienen ustedes suerte y no les importa esperar —porque aquí el tiempo no significa nada— podrán verse reflejados en este espejo donde vivo, que en realidad no es un espejo para ver, sino para ser, pues reproduce los sueños del que se encuentre delante de él. Sí, señoras y señores, todos tenemos un sueño, algo que se nos ha quedado sin realizar en la vida. Es ahora, por primera vez, que LA REAL COMPAÑÍA DE LO NUNCA ANTES VISTO les ofrece esta oportunidad única, por el módico precio de dos reales —porque no lo hacemos con afán de lucro, sino como servicio a la humanidad— de dar vida a esos anhelos ya casi olvidados. A ver, sí, el señor de los dientes de oro. Pase usted. ¿Cuál es su sueño sin realizar? ¿Que nació usted demasiado tarde y no hay ya tierras por conquistar? Eso se lo resolvemos en un momento. Inmediatamente creé un continente riquísimo, donde el oro y las piedras preciosas se recogían a flor de tierra. Puse a su disposición un ejército de hombres robustos y expertos en todas las fases de las artes marciales, completamente fieles a él. Se pusieron en marcha y en dos años tomaron la capital —que estaba edificada sobre un lago— y capturaron al emperador. Con las riquezas conquistadas construyó palacios de mármol, con docenas de arcadas y terrazas, y cientos de habitaciones, donde sus siervas complacían sus más mínimos caprichos y atendían sus necesidades más insignificantes. Los jardines eran kilométricos, casi infinitos. Para recorrerlos se hizo construir un carruaje tachonado de rubíes y diamantes, tirado por los corceles más briosos, adornados con cuero repujado y con borlas de la más fina factura. También se aficionó a la cetrería. Mandó que se le construyera, adyacente al palacio, una halconería de las más nobles y aromáticas maderas, para su uso personal en los días de asueto. Y así pasó el resto de sus días, gobernando y disfrutando de las tierras que había conquistado mentalmente... Sí, señoras y señores, todos tenemos un sueño, sin exceptuarme a mí, Xinef. El mío, sin embargo, es un sueño que los abarca todos; es un sueño de sueños. Es simplemente ser Xinef, el Eterno, vendedor de sueños y creador de LA REAL COMPAÑÍA DE LO NUNCA ANTES VISTO. ** Carlos Rubio Albet dbtcarlos@yahoo.com Escritor cubano (Pinar del Río). En 1961 emigró a Estados Unidos, donde concluyó sus estudios de bachillerato en Wilmington, Delaware. Autor bilingüe con obras en inglés y en español, textos suyos han sido publicados en antologías como 20 cuentistas cubanos, Cuban American Writers, Distinct Voices, Narrativa y Libertad y Motu Proprio. En 1989 su novela Quadrivium obtuvo el Premio Internacional de Novela Nuevo León. Además ha obtenido el segundo lugar en la mención de cuento del concurso literario Sigma Delta Pi (1974) con “Xinef, el eterno”, incluido en su libro Caleidoscopio; ha sido dos veces finalista en el premio de novela Letras de Oro (1993 y 1994), así como en el Pirate’s Alley Faulkner (1995), el Independent Publisher Book Award for Multicultural Fiction (2004) y el premio al Libro del Año de Foreword Magazine por Recuerdos secretos (2005). Muestras de su obra pueden ser apreciadas en su página personal, http://www.carlosrubioalbet.com. === Tres poemas J. Rivas ============================================= Extiendo la mirada entre lo distante y lo constante y formo un cuerpo como nunca antes lo había hecho Claro, agudo y sin perfiles. Las más claras distancias hacen un sueño irreparable y la plenitud se escapa resuelta en lejanía. Tan pronto cuando hagas de mí un ausente cambiaré este nombre de sesenta días diciendo: “Nunca me canso de estar...” y te encuentro más bella callada, pero más bella con mil nombres y la carne tibia. Elegantemente te convierto en adjetivo y sos. === Te miro de frente Y liviano, con las alas arriba Recorro la silueta recostada que me seduce. Dejo de ser espectador. Con una voz casi anhelante Robo el pasaporte temporal Y cuelgo el cartel de “Libre” delante de tus ojos. Huyo por el balcón de los misterios Dejando dos cuerpos separados y unidos con las migajas que llevaba en mi pantalón. Siento mucho frío Frío de muerte Y me acerco silente en el instante de tu nacimiento. Vuelvo a mi cuna y te miro de frente Y veo todo lo que me falta Entonces me recuesto y dejo de buscarte. === Siempre adoraba cuando dormías Cómo gozabas hundiéndote en las sábanas En medio de todo el azul Desnuda y ansiosa Yo vivía allí Acunando ese rumor de canto Apoyado en mi espada Como un tallo lleno de savia Como un hombre de piedra metido en su armadura invisible Este fatal incentivo te ha olvidado Mis ansias de creerte te dejo en sombras Me convierto de pronto en el mejor de los arquetipos Y soy frío ante tu hermosura Hoy desperté con los pies clavados en la tierra Para que la carne eche raíces Soy una larva dañina Que cambia de lugar sin fatigarse Estoy en movimiento constante Cobrando todas mis recompensas Esa hipocresía que en su ley aplica Me sorprende el alba Y ya no soy un hombre triste ** J. Rivas duckcd@yahoo.com Escritor argentino (1970). Mantiene una página personal en http://jrivas.digitalzones.com. === Pleamar Fernando Vargas Valencia ================================= Se oficia de ocultista cuando se tienen las manos preparadas para sopesar hastíos. Con esta frase, el sillón quiere abarcar todo el espacio posible. La lógica inherente a Edgar Allan Poe se desprende del tocadiscos. Los lenguajes son infames para los labios que sólo conocen la dicción del ocultismo. Encerrado en sus temores, cada titubeo naufraga hasta alcanzar, con sus alas, el último pico de las olas. Hay un mar que nos espera sumergido en su furia, en su narcisismo adormilado. Para algunos, la Isla, los manuscritos hallados en botellas, la realidad del agua por todas partes, es una maldición. Pero, en últimas, todos somos náufragos de barcas adheridas a una roca inexistente. Somos hijos de la costa, aunque la lejanía prometa abismos jamás soñados. Ninguno de nosotros se salva del ritmo. Viene Virgilio Piñera y sus doce clavos astillados por la elegía equidistante. Vienen los orígenes de esta sed y de unos brazos que desean el fluir inútil del tiempo. La niña-pleamar se viste de espectro para hacernos soñar con una isla un poco menos gato negro. A mí y a ese que mataré para poder vivir tras mi muerte. Tras esa humilde claridad del vibráfono, del calamar expulsado por los centuriones ebrios, una vida un poco más vida va abriendo sus surcos como si se tratara del arte de los navajazos. Hay heridas sucias de aire en la mente que se defiende con Pozos y Péndulos, toneles de amontillado, máscaras y entierros prematuros. Y la Niña-Pleamar es presencia, tan oportuna cuando el ocultismo y su gracia rota van subiéndose al pecho en esa maldita circunstancia que son los agujeros en el alma. El espectro va rozando con su voz de misterio tanta paz discrepada. La línea del tiempo se va rompiendo y un ritmo mueve los miembros como si se tratara del porvenir. Hay quien piensa que todo esto es una amenaza. No servirán las viejas formas circulares de defensa. Es una amenaza que busca corroer la nada. No puedo expulsar la fuerza instantánea de la resistencia, como podría aconsejar Lezama Lima; es precisamente, una resistencia vestida de mujer la que me convoca. Es la destrucción de mi reposo la que me despierta de un sueño de botellas arrojadas a un mar que se ahoga para salvarse de sí mismo. “La resistencia tiene que destruir siempre al acto y a la potencia que reclaman la antítesis de la dimensión correspondiente”, susurra sordamente el regordete Lezama. ¿A quién puedo reclamarle, José, si tú estás muerto, si derrocho tu memoria esta noche en la que el cuerpo de una mujer recorre mis cenizas, invade lo más ínfimo de mi otredad? No es una dimensión lo que traza la línea frágil de la espalda de esa niña-pleamar que me consume las horas, como queriéndome salvar del tiempo. Se trata de los retratos ovales de la ruptura, de la resistencia atacando mi furia pascaliana, mi miedo estepario. Acaso la niña-pleamar me salvará de las desahuciadas... No lo sé, el ocultismo es arte de hastíos, y he sido interrumpido en mi ceremonia de navajazos que buscan negar la maldita circunstancia del pasado. Lo ridículo de mi paradoja consiste en resistirme a la resistencia. Escapo de mi piel para arrojarme al dolor de manos que engendra la presencia de la niña-pleamar. Ella y su éxtasis agotado por furias desatadas, por un narciso atroz que golpea la sangre. No me basto para salvarme de la amenaza. Mis espejos han amanecido perforados. Un disparo lácteo estropea de golpe la urna donde el ocultismo me hastía de no tener hastíos. Y me reflejo en secuencias repetidas, cacofónico como una lluvia de pájaros, como un eco que muere en la tempestad del ritmo. La niña-pleamar propone desangrarnos, como si fuéramos mares, cuya vena mayor busca Virgilio Piñera en su salto tras las visiones del sueño. Este destino de camisas rotas por los besos de la niña-pleamar es impostergable. Me salvo de salvarme. Me consumo en la satisfacción feroz de aquél que es enterrado vivo. Y ni siquiera el buen Edgar Allan Poe puede salvarme de este fantasma gárrulo y fraterno que me compara con el hierro para fragmentarme. No cabe duda, mis defensas han sido derrochadas. Ni Lezama, ni Piñera, ni la Isla en Peso pueden salvarme. Mis manos se van atando a una extraña libertad que no asfixia. Son los ojos de la niña-Pleamar los que van señalando gracias impostergables. Al diablo con el ocultismo. Los hastíos quedaron derramados en la Isla. Arrojados al mar en una botella que no podrá abrirse. Estoy esperando que la niña vuelva de su sueño y continúe su obra que ahoga la nada. Me duelen los dedos cuando su ausencia arremete contra mis rumores enemigos. Nace una nueva medida de mi dimensión en su cintura lograda a fuerza de relámpagos. Una nueva resistencia va siendo convocada por su boca cifrada en aguaceros. No me queda otro camino que besarla, que trazar líneas inútiles en la seda que se escapa de su vientre como quien oficia de náufrago en el sillón estropeado por mordiscos y caricias llameantes. Voy derrochando su sal con mis aguas agitadas mientras me aísla de mí mismo encerrándose en la absolución de su sueño. Espero el despertar que iluminará esta condición de fugado del tiempo, de sombra que devoró las cifras, que se jacta de no fatigarse después de la resurrección. (A Lorena, la Niña-Pleamar) ** Fernando Vargas Valencia fvarva@yahoo.com Poeta colombiano (Bogotá, 1984). Abogado egresado de la Universidad Externado de Colombia (http://www.uexternado.edu.co). Auxiliar de investigación en sociología jurídica en el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de dicha universidad (http://www.uexternado.edu.co/derecho/e-interdisciplinarios). Tiene estudios en literatura y sociología. Es tutor en programas de formación docente en el área de cultura de la palabra y creación literaria. Ganador de varios concursos. Director de la revista poética Fata Morgana. Incluido en varias antologías de nueva poesía hispanoamericana en Perú, España y Cuba. Invitado a varios encuentros nacionales e internacionales de poesía en Colombia, Brasil y México. Mantiene una bitácora personal en http://almiprieto.blogspot.com. === Poemas Carmen Elena Pérez ======================================== *** Máscara invertida Al final de página Pequeños dioses creadores del verbo esculpen fuego lenguaje ebrio sin dueño Tejen el estro La quimera los sueños La calle está sola las estrellas inmóviles la boca seca estéril sin palabras sin noche sin tinta {Sólo queda el vacío iracundo de la creación} *** Crepúsculo Recuerdos Soledades miradas sin ojos reflejos dormidos Estás aquí Te presiento Te huelo Te Confundo Oigo tu memoria Marchita distante ¡La muerte no sólo arrebata despierta dolores y esperanza! Los violines lloran espacios desvelados por el tiempo horadados por el silencio desmembrados a soledad abierta cubiertos de telarañas cuerdas huecas recuerdo muerto de un Re blasfemo *** Deseo Cabalga Kama Sutra fundes el fuego en la arena (cardumen) cuerpo encendido resaca de sudores aún vibrantes Respiras con deseo éxtasis hasta fusionar sueños y despertar abrazados a la luna *** Memoria de sombras Ebrios taciturnos perdidos divagan bajo las raíces del Mango *** Cotidianidad Voces que disparan gritos que se ahogan justicia diluida pisoteada por fulano de tal Escapan seguro al vértigo de la ignorancia Niños de la calle se desdibujan en una balanza de lamentos hipócritas llanto, muerte, soledad todos se multiplican clandestinamente a los ojos de ángeles caídos por la infamia del destructor de sueños... ** Carmen Elena Pérez p.salome55555@yahoo.es Escritora y docente venezolana (Maracay, 1974). Profesora de lingüística y literatura y magíster en Literatura Latinoamericana. Participante activa desde 2001 del Simposio de Literatura Venezolana, evento que ha publicado cinco ponencias de la autora sobre la valoración e investigación de algunos escritores venezolanos. Participó en un taller de creación poética en 1997. Participó en el II Festival de Teatro Nacional Magosom en 1999. Tiene experiencia en títeres y narración oral. Actualmente es docente de tercera etapa y a nivel universitario. === Panamá Melanie Taylor Herrera ==================================== *** Péndulo Encuentro Fingiré ser modosa aunque el espíritu se me agite. Fingiré que cocino aunque odie picar los perejiles. Fingiré ser otra para anclarte conmigo. Des-encuentro Me moldeaste a tu antojo como si fuera arcilla. Me dijiste cómo ser y cómo estar. Me tatuaste tus deseos en mis pupilas y ahora me quieres dejar. Te aburres, lo sé, porque soy demasiado tuya. *** Obsesión empalagosa El hombre tiene los brazos cruzados y una expresión de ira contenida. Al interrogatorio policial responde con monosílabos. Firma una declaración antes de retirarse. Al desdibujarse su figura en la distancia, la policía le confía el caso a una colega. La ex novia del denunciante le acosa en su casa. Lee esta nota, le dice a la otra: Huelo tu perfume en la funda de la almohada, anhelando el abrazo que no llega. Poso mi cuerpo imaginando que antes estuvo el tuyo. La habitación me cuenta de tu vida en los detalles cotidianos. He querido escribirte antes pero prefería imaginarte llegando a casa al rayar el alba, sentado en la cama oliendo mi perfume mezclado con el tuyo y soñando con el día en que estemos juntos. Las policías suspiran almibaradas. *** Panamá Llegaron —habrá dicho el Capitán Don Juan Pérez de Guzmán secamente cuando le confirmaron lo que él ya sabía. Morgan y sus huestes habían atravesado la jungla hambrientos y cansados luego de tomarse el fuerte San Lorenzo hasta llegar a Panamá. Nunca pensaron los españoles que los ingleses podrían con el sol, la humedad, el fango, la falta de alimentos, lo sapos, los mosquitos, los caimanes, las fiebres y el río Chagres. Pero ahí estaban ya, haciendo suya la ciudad. Algunos dicen que fue Don Guzmán quien dio la orden de quemar la ciudad antes de partir; otros, que fue el mismo Morgan quien luego culpó a los españoles; y aun alguno sugiere que fue accidental, que las gentes, por no dejarles nada, se pusieron a quemar. Para mí que la ciudad misma, en un gesto de osadía pirofórica, halló la manera de pasar a la historia sin la riqueza de Babilonia, el ánimo combativo de Cartago, o el poderío de Roma. ** Melanie Taylor Herrera melataylor@cwpanama.net Escritora panameña (1972). Es profesora de música. Ha publicado los libros de cuentos Amables predicciones (2005) y Tiempos acuáticos (2000). Ganadora del Concurso Nacional de Literatura Infantil “Medio Pollito” (2006). Ha publicado “Cuentos al garete” en la revista digital The Barcelona Review (http://www.barcelonareview.com/cas). === Poemas Mabel M. Bellante ========================================= *** Aire compartido Jamás se sabrá cuán claro podrá ser el día y al fin, el mismo solitario estilo nutre una y otra vez el aire compartido. En mí, ayer fue almizcle el viento otoñal pero a la vez, aburrido, el nosotros abrió la puerta de calle obligándome a pisar afuera en busca de otro camino, de un abrazo que construya cariños sin prisa, constante y sonante. Es posible la idea de vivir sin pisar el mismo suelo siempre pero el aire es el alma universal en el mundo, que es un pedazo de tierra. Y jamás se sabrá cuán claro será el próximo momento dentro de este aire compartido. *** Turbio boicot acostumbrado Camino, ando, respiro, cargada de preguntas que me preguntan los días, subidas a infinitas, aventureras mañanas cuando el sol tiene como único orgullo el inventar corajes nuevos que se esfuman al instante. Y voy, en cada una de las acostumbradas respuestas donde no aparece el color del horizonte sino una nada que deja, abiertos, a mi alcance, sutiles abanicos de vivencias exponiéndome ante sus llanuras vacías que buscan ser estaciones eximidas de tanto turbio boicot acostumbrado. Esas, las preguntas de mi vida, que no pueden extenderme la mano porque están de paso poseen la propiedad de milagros cotidianos desperdiciados que me repreguntan de preguntas. También de noche y abarcando estrellas, porque quieren salir de una realidad donde las respuestas pueden hacer cambiar de un soplo la totalidad de mis facciones o donde me ven comiendo amaneceres siempre merodeando la luna, sin acercarme jamás. Día tras día, todas ellas, mis preguntas, me ruegan que les envíe antecedentes ciertos y completos para inculcarme amor con un poder telepático que no alcanzo a comprender y yo sólo atino a cansarme, como si mi corazón fuera un capricho, me aburro, me transformo en una excusa y escapo para agazaparme escondida en cualquier rincón de mis circunstancias mientras la exactitud de lo natural exprime los sentidos y mientras sus ecos fibrilan suspendidos entre mi alma y todas esas flores, infinitas flores recién [nacidas que yo debo albergar con este miedo a cuestas. *** Hoy la asfixia me da risa Tu reflejo repercute en la extensión del silencio. Sin furia y sin piedad se destruyen los muñecos opacos de mis recuerdos, y planeas en los huecos de mi alma errante y loca, que desde el sueño presencio. Yo, que te vi entre espasmos, soy presentimiento errado y lucho como una hoja entre tormentas inquietas buscando desenredar tus apenadas muletas que despliegan caridad sobre mi esfuerzo gastado. Esa mañana con niebla, julio perforó de ausencia. Y, con tu voz poderosa resonándome, ahora advierto que son tus ojos un verde brillo eterno en mi conciencia. Hoy la asfixia me da risa, y coloco telegramas mal escritos en las alas de los duendes de mi infancia donde les pido que abracen tu aura con filigranas. *** Vida anaranjada En un descanso, azar de los minutos me descascaro, estatua de cansancio y así, un tiempo igual, tan gris, tan rancio explota en mil estigmas absolutos es mala junta, miel y exabruptos un cancionero digno de Bizancio que, vengativo, con su desustancio me obliga a que pague sus tributos pero soy flor, fénix de la alborada y antes del fin, final de mis desiertos un gran jardín expande su enramada retapizando el suelo de los muertos hasta que el gris es vida anaranjada entre un caudal de cielos boquiabiertos. ** Mabel M. Bellante mbellante@speedy.com.ar Escritora argentina (Buenos Aires, 1964). Es profesora y bibliotecóloga y estudia la licenciatura en bibliotecología y documentación. Mantiene una bitácora personal en http://ebelina.blogspot.com. === El diario de un súcubo Jéssica de la Portilla Montaño ============ (Nota del editor: este relato de la mexicana Jéssica de la Portilla Montaño fue publicado en la antología Casi un día [2007], edición especial para la graduación de la Generación XXXVIII de la Escuela de Escritores de México, Sogem Coyoacán). Los ojos de él se encontraron con los ojos de ella. Por un instante, el mundo se olvidó por completo de los dos. En la vida de él sólo estuvo ella y el cuerpo de ella no deseaba a nadie que no fuese él... —¿Pero no te da miedo? —preguntaba ella. Él se acercó para besar su boca, estaba ansioso por beberla, el sudor le escurría por la piel. Ambos disfrutaban de otra noche juntos, tal vez la última. Él la esperaba sin una sola prenda encima, ella solía vestirse con las células que le quitaba a su amante. No era la segunda ni la tercera vez que se encontraban así. Esa habitación había sido escenario de diversas peleas en las que él se deslizaba dentro del cuerpo de ella y sentía una lengua hundiéndose en su boca como si fuera un cuchillo. Las manos de él jalaron el cabello de ella. Un poco más arriba, escondidos entre los rizos negros, había dos cuernos rojos que combinaban perfectamente con una cola roja terminada en triángulo. Ella era un demonio. Pero no era cualquier demonio. Era un súcubo. Los poderes de Luzbel estaban a su servicio; eligió a su víctima luego de hacerle un horóscopo: él era el indicado para saciar sus fantasías y esa gula sexual de tres siglos. Ella no esperaría un segundo más. La primera ocasión lo visitó a media noche. Él no estaba dormido y se sorprendió al ver que un demonio había entrado a la oscura habitación. Ella vestía un top negro casi transparente, el ombligo se mostraba como un reto y unos jeans negros con tacones rojos completaban el cuadro. Ella notó la mirada del chico y se asustó al sentirse descubierta (los humanos jamás deben vernos), pero decidió que sería más sencillo seducir a un hombre despierto que a uno dormido. Ella caminó hacia la cama, se quitó los tacones y se sentó en las piernas del chico; él puso sus manos en la espalda de ella para ayudarla a equilibrarse y sintió unos invisibles colmillos acariciando su oreja... Estaba aterrorizado: los cuernos rojos brillaban frente a su rostro como luces de neón, la entrada al infierno de Beetlejuice. Él sentía miedo, pero sus manos no. Diez dedos resbalaron por el top negro, llegaron a la cintura y se encontraron con las apetitosas costillas del diablo. El chico abrió la boca, iba a pedir permiso, pero el súcubo ya sabía qué deseaba. Ella se puso de pie para dejar que él la mordiera, una lengua de bronce recorrió el ombligo dejando una marca de fuego alrededor. El súcubo cerró los ojos, puso ambas manos sobre la cabeza del chico y tirando del rubio cabello lo atrajo hacia ella... —¿Pero no te da miedo? —preguntó ella de nuevo, sacando al chico de sus pensamientos. Él no recordaba lo que era el temor y había olvidado el arrepentimiento. —Tengo que irme —el súcubo se puso de pie. El amanecer se asomaba entre las cortinas llenas de polvo. —Quédate —suplicó él. El súcubo caminó hacia la puerta, pero dudó un instante. Ése fue su gran error. Ella sabía que de cualquier manera sería castigada: desde el principio la víctima descubrió que era un demonio. Ella lo siguió visitando noche tras noche sin importarle que él no durmiera. El súcubo se había enamorado de ese humano. —Haré lo posible por venir esta noche. —No te vayas —insistió él—. Te castigarán. El demonio miró al chico directo a los ojos. —No es por eso. El súcubo atravesó la puerta. El chico corrió detrás de ella, pero sólo había oscuridad rodeando su habitación. El demonio femenino había desaparecido. Ni siquiera sabía su nombre. El primer rayo de sol inundó las pupilas del chico, pero la luz no lograba borrar de su memoria aquellos encuentros. Él tomó su cuaderno. Cada tarde escribía lo sucedido por si no volvía a verla, pero ella siempre regresaba. El súcubo aparecía en cuanto el chico cerraba ese diario maldito... ** Jéssica de la Portilla Montaño gina@ginahalliwell.com Escritora mexicana (México, D.F., 1979). Textos suyos aparecen en la antología Brotes de luna, de Teresa Dey (1999). Cursó los talleres de teoría y práctica del cuento con Alberto Chimal, creación literaria con Teresa Dey y novela con Gerardo de la Torre. Trabaja como correctora de estilo y traductora. Mantiene una página personal en http://www.ginahalliwell.com. === Poemas Ana María Caliyuri ======================================== *** Cielo Infinitos puntos enmudecen la mañana. Infinitas estrellas hipnotizan las miradas. Arcaicas. Beben vidas. Aparean almas. Hombres de pequeñez mortal se subyugan se embriagan. Cielo diáfano: pintas blancas de tormentas escondidas en dimensiones dramáticas. Cuánto habrás visto ya. Cuánto abarcará tu mirada. Cuántas lágrimas derramarás hasta sosegar oscuras almas. *** Bis Bisagras herméticas impiden vislumbrar lo escondido lo voraz. Bizarros montados en quimeras dirimen porvenires en fuegos fatuos. Bizantinas discusiones. Viscerales decisiones. Vicisitudes adversas prosperan. Bis. *** Noche La noche diáfana con sigilo despide tiernamente al ocaso. Las sombras pícaras se disfrazan se esconden. Juegan entre luces de barniz plata y destellos de luna blanca. La noche entrega el dulce rocío ávida por alimentar almas. Armoniza sus sonidos. Se impregna de nostalgia. Perfumada con azahares descansa. A la vera de la noche los sueños dorados dorados claman. Desean vestir con su rayos la llegada del alba. *** Valija vacía Cuando llegue la partida envolveré en mi valija los recuerdos, mis anhelos y una pequeña vasija. Cuando llegue la partida acumularé en mi valija afectos, amores sabios y ternura que recibió mi vida. Cuando llegue la partida estarán intactos mis sueños, algunos habré cumplido y otros acunaré a destiempo. Cuando llegue la partida yo no quiero despedidas, pues tan sólo voy y vengo por las estelares brisas, dejo la pesada carga y vuelvo con mi valija vacía. ** Ana María Caliyuri anacaliyuri@gmail.com Escritora y docente argentina (Ayacucho, provincia de Buenos Aires, 1955). Ha publicado en Italia el libro bilingüe (italiano-español) de poesía y cuentos breves Latidos perennes, traducido al italiano por el profesor Raffaele Caligiuri. === Sobre el olfato Raquel Morán ===================================== La habitación olía a cuatro cosas: a sudor de hombre con veinticinco kilos de más sobre su osamenta, a vino, a humedad y al polvo depositado en los entresijos de una moqueta que no había sido reemplazada por una nueva en diez años. ¿A qué más olía? Había un sutil perfume de lavanda que exudaba la postal que su hija le había dedicado por su último cumpleaños. Y el olor a plástico del nuevo televisor. Miró en derredor. Las mejores cosas de esta vida, y las peores, le habían sucedido a consecuencia de su extraordinario sentido del olfato. Aunque la vida, de un tiempo a esta parte, había llegado a olerle intolerablemente: del olor reconfortante a carbón y papel quemado de la cocina de sus padres a esto, un apartamento de una habitación en uno de los barrios más pestilentes de la ciudad. ¿Qué había aducido su esposa ante el tribunal para arrebatarle la custodia de su hija? Que la olía cada noche como un perro antes de dormirse, especialmente ahí; que le había repetido incontables veces que jamás olvidaría el olor de su vagina mientras viviese. Su esposa había expresado al tribunal su temor a que aquel hombre con quien había vivido durante catorce años tratase de oler de aquella manera a su hija, que se estaba convirtiendo ya en una mujercita. El tribunal, reunido en una sala que olía a madera antigua, a madera venerable, había fallado a favor de su ex mujer una sentencia intolerablemente vergonzante. A consecuencia de tal fallo, hacía cinco meses que él no veía a su única hija. Se imaginaba, sí, su olor, a todas horas. El olor que la envolviese cuando era un bebé, ese olor indescriptible de los recién nacidos, olor a promesa, olor que compelía a uno, según había expresado alguien por escrito en algún best-seller alemán, a amarlos con locura, sin razón, sin motivo. Guardaba él todavía en el armarito del cuarto de baño, junto a un frasco de colonia Joya, el preferido de su difunta madre, un frasquito de gelatina de fresa, el postre favorito de su hija. Era aquello mejor que nada, mejor que imaginarse cada noche el olor particular de ambas. Sí, le gustaba el oler el sexo de su esposa. ¿Qué había de malo en ello, si era así como él se situaba en el mundo? El olfato era su brújula. El olor de una barbacoa le hablaba de veranos; el olor a acondicionador de la ropa le hablaba de limpieza. El mal aliento de los extraños que le dirigían la palabra en el tren o el autobús para indagar si iban en el sentido correcto solía recordarle a su profesor más odiado, al igual que el olor a mandarina le recordaba a su única hermana, porque era su fruta favorita. La canela le olía a amor; el jengibre, a desconfianza. La lejía le traía a la memoria sus días de soldado y el betún de abrillantar zapatos, su empleo como representante de una casa de perfumes. Tenía cuarenta y dos años, había vivido probablemente más de la mitad de su vida, se preguntó cuántos olores le quedaban aún por descubrir. Sobre todo, cuántos olores asociados a memorias felices, no, por ejemplo, el hedor a madera bienpensante de la sala en la que se había dictado la ridícula sentencia que le prohibía volver a tomar contacto con su única hija. ¿Cuántos olores asociados a memorias felices podía él contar con los dedos de la mano? ¿Con los dedos de ambas manos? Se levantó del sofá a por una libretita de anillas que guardaba en su chaqueta de comercial y que utilizaba como agenda: abrió al azar una página en blanco y comenzó a anotar esto: “Olor número uno: mi madre untándose dos gotas de Joya a ambos lados del cuello antes de llevarme al colegio por primera vez. Llevaba un bonito vestido blanco con estampado de cerezas. Y olía también a embarazo, a otro hijo creciendo en su interior”. Podía recordar en detalle otros seis olores felices, y los anotó todos en la libretita, cuidando de describir cada olor con precisión. Qué haría con aquellas anotaciones, nunca lo pensó claramente. Hubo un tiempo en que trató de educar a su hija en el arte del olfato, pero su esposa se lo prohibió terminantemente. ¿A qué olían las familias rotas? A pescado podrido, a tubo de escape de autobús, a tuberías atascadas. ¿A qué olía un hombre de cuarenta y dos años con una vida familiar destrozada? A sudor, a vino tinto, a humedad, a polvo acumulado. Pero también, forzosamente, a esperanza o, de lo contrario, ninguno de aquellos olores felices habría servido de nada. El octavo olor escrito en su libretita leía esto: “Los geranios rosas y rojos que alguien dejó olvidados en una maceta en la terraza de este apartamento. Es verano y el aire huele a fritanga de pescado y a geranio. Huele, ineludiblemente, a futuro”. ** Raquel Morán raquel.moran@lineone.net Escritora española (Asturias, 1969). Licenciada en geografía por la Universidad de Oviedo (http://www.uniovi.es). Reside desde 1996 en Ilford, Essex (Inglaterra). Trabaja como profesora de francés y español en un instituto de secundaria en Londres. Ha publicado la novela Apolo y los centauros (http://www.trafford.com/4dcgi/view-item?item=19995). Ha escrito reseñas literarias para revistas como Laura Hird (http://www.laurahird.com) y The Barcelona Review (http://www.barcelonareview.com/cas). === Poemas de lo desnudo, de lo que busca a tientas ======================= === Ernesto Fernando Iancilevich ========================================== *** a la luz de la lámpara a la luz de la lámpara cuando afuera oscurece leo y escribo me escucho por dentro la palabra en el cuerpo azul es la noche donde miro azul profundo como de mar abierto *** abierto lo vacío abierto lo vacío y sin embargo cubierto de epigramas textura piel paisaje un afuera de nombres como si hiciera falta como si alguien lo esperara como si no bastara ser y estar presente *** no escribas el deseo no escribas el deseo más que con las letras del deseo patio recién lavado al sol del verano reflejos en el agua que resbala de las paredes de piedra sorteando las lajas rumbo al sumidero *** siete veces te alabo siete veces te alabo tres veces te niego vertical de luz horizonte de sombra imagen de nadie semejanza de todo en la espera: nunca más que siempre: ahora *** pregunto pregunto en la noche enciendo el fuego respiro en su llama ilumino el círculo dibujo signos de mirada invisible acompaño la ausencia como una cifra abierta avanzo y regreso *** me dejé a Dios en los talones me dejé a Dios en los talones me lo dejé cuando me iba pisándome las ganas contándome los pasos me lo dejé mirándome de atrás como una sombra fiel que sigue iluminando me lo dejé para salir a buscarme pero me lo dejé ahí en los talones del regreso en las mochilas del paso me lo dejé esperando *** cansado de ser Dios todo el tiempo cansado de ser Dios todo el tiempo en un hábito que aprieta de sisa y espalda de iglesia o de credo de culpa sin fondo y forma sin deseo el tres veces santo pareciera haber cerrado su tienda dejando al hombre con la conciencia de estar solo sin nube que lo guíe en el desierto pero no para inclinarse ante registros sucedáneos de fuera o dentro de su espejo sino para ponerse de pie y levantar la frente con una corona en su cabeza un hombre así esperaría el regreso de Dios *** afuera está el mundo afuera está el mundo el que dice sí sí y con las manos aplaude el que renguea cuando habla el que manquea cuando piensa el que babea cuando ama y no se sabe bien si estornuda o ríe si canta para imitar a los pájaros o gime porque algo lo asfixia sube y baja tobogán escondida si juega a la vida o demora la muerte afuera afuera ¿no será hora de salir a buscarlo y decirle que entre? porque se hizo de noche y hace frío *** las cosas que se acumulan en cada palabra las cosas que se acumulan en cada palabra sobran así como falta la palabra única para esta cosa irrepetible de manera que para restituir el equilibrio entre aquello que sobra y esto que falta en stock acaso resulte preciso realizar un nuevo pedido en demanda de otro lenguaje y de otra realidad *** un silogismo concluye la muerte de Dios un silogismo concluye la muerte de Dios pero también la muerte del hombre que razona el silogismo un silogismo queda entonces bailando solo con el trabajo de ser un nuevo Dios que invente al hombre *** trepar hasta los ojos trepar hasta los ojos caer en cualquier parte abrir una heladera sentir el frío adentro incendiar el colchón con la estufa encendida trepar con las medias y el pantalón de entre casa con el pelo revuelto y un moco en los labios con las manos de ella abrazando mi cara trepar los dos pero trepar de a uno hasta donde podamos hasta el invierno de Dios con lo puesto y sin equipaje el último día ** Ernesto Fernando Iancilevich ernestoiancilevich@yahoo.com.ar Poeta y ensayista argentino nacido en Buenos Aires en la década de 1950. Licenciado en bibliotecología y documentación por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde cursó estudios avanzados de filosofía. Estudió arquitectura en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la misma universidad. Coordinó durante diez años el Taller de Creatividad Literaria Aletheia. Integra el equipo editor de la revista literaria Palabras Diversas (http://www.palabrasdiversas.com), editada en España. Colaborador de prestigiosas publicaciones nacionales e internacionales en los campos del pensamiento y la creación. Ha recibido el 1r. Premio de Poesía de la Fundación El Libro-Edenor (1996), el 1r. Premio de Poesía de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Avellaneda (1999), el 1r. Premio de Poesía del Encuentro de Escritores de Avellaneda-SADE filial Sur (2001-02), y el 1r. Premio de Poesía de la Universidad Nacional de Córdoba (2005), entre otros. Publicó Primeros poemas: antología de poetas argentinos noveles (Buenos Aires: Fundación El Libro, 1996). === Muelle solitario Miguel de Loyola ================================ Gerardo llegó al muelle y se desconcertó al ver tan pocos botes atracados a la orilla. Tenía en la memoria cientos esperando pasajeros con destino a Quivolgo y a los pueblos perdidos hacia el interior. En ese momento el embarcadero parecía desierto, y las cuatro barcas fondeadas se balanceaban en el agua haciendo gemir levemente sus esqueletos. Reconocía ese crujir quejumbroso de la madera, y el cabeceo intermitente de los botes amarrados al malecón. El hombre se sentó sobre una roca a contemplar el movimiento silencioso de las aguas, de ese río que parecía inmenso, inalterable en su curso y en el tiempo. Sin embargo, moría unos mil metros más abajo, después de enfrentarse con la furia sempiterna del océano Pacífico, esa eternidad invencible donde sucumben todas las aguas. La Barra llamaban entonces a ese punto exacto, y donde cientos de barcas habían naufragado intentando cruzar el remolino producido por ambas aguas al chocar, siendo arrastradas por su fuerza centrífuga antes de alcanzar a cruzar en dirección al río o hacia el mar. Él también una tarde había estado a punto de sucumbir, cuando el bote se dio vuelta y la corriente intentó arrastrarlo hasta la Barra asesina. Si no hubiese sido buen nadador, como buen maulino, y si no existiera la solidaridad entre los boteros del Maule, hoy día no estaría aquí mirando avanzar las aguas, pensó, mientras desviaba la mirada hacia la Isla situada al centro del río. No había viajado cientos de kilómetros para recordar las desgracias ocurridas en el río. No. Claro que no. Eso ya no tenía remedio, lo mismo que su destierro, dijo otra vez hablando consigo mismo. Mientras observaba la pequeña isla donde crecía un bosquecito de macizos eucaliptos para sostener la tierra durante las crecidas del invierno, una canoa con dos remeros jóvenes cruzó frente a él. La pequeña embarcación se movía rauda y sigilosamente, rayando las aguas con una estela recta como una línea. En ese momento la gran masa de agua pasaba quieta, aplanada como una carretera extendida, como una autopista, sin baches, sin calamina, una vía fluvial por donde antaño subían del mar los faluchos maulinos cargados de peces y mercancías. Por ese lejano entonces, decía su abuelo, al costado de río se alineaban los astilleros ensamblando tablas de robles para convertirlas en faluchos maulinos. La canoa pronto se perdió de vista, pero al rato la vio venir río arriba, remontando las aguas con la misma cautela, con el mismo silencioso movimiento felino volvió a pasar frente al vidrio cada vez empañado de sus pupilas azulinas. En Canadá nunca pudo olvidar de dónde había venido, nunca se resignó a no volver a ver el río, ni menos a morir lejos de su tierra. Por eso voy a viajar, les explicó una tarde a sus hijos y a sus nietos canadienses poco antes de tomar el avión con destino a Chile. No es que me quiera morir, advirtió, pero tampoco quiero llegar a Constitución muerto un día. Quiero, nada más, explicó otra vez, volver a ver el río, volver a ver las casas, caminar por la plaza, subir al cerro Mutrún a contemplar desde allí la playa, la mítica Piedra de la Iglesia, la roca de los Enamorados donde besé a Carmina por primera vez cincuenta años atrás. Quiero sentarme a la orilla del muelle a mirar los botes cruzar el Maule, observar el movimiento sincronizado de los remeros, esos rostros melancólicos y toscos de los pasajeros provenientes de los riscos más pobres que en el mundo se hayan visto. Por eso estoy aquí, conversó consigo mismo, a eso vine, a eso viniste, Gerardo, se dijo. De equipaje sólo traía un morral de cuero despellejado con cuatro prendas de vestir, el mismo con el que partió treinta años atrás con su mujer al exilio, expulsado, desterrado... Entonces no se llevó nada. No lo dejaron. Sólo pudo llevarse las imágenes comprimidas en un lugar secreto de la memoria. Sí, de esa cinta de celuloide que poco a poco comenzó a desplegarse después de quedar viudo, apurando su viaje con recuerdos cada día más vivos. Te acuerdas, Gerardo, te acuerdas cuando cruzaste el Maule por primera vez. Ibas con tu abuela, sí, con esa mujer antigua de arrepolladas polleras oscuras. Cabeza cana, lentes ópticos redondos, manos blancas, manos dulces, manos tibias que te acariciaban el cabello por las noches cuando no podías dormir... Cruzaron en un bote a remos, claro. Un bote de color rojo, o tal vez azul, o amarillo, o bien bicolor, aunque a tantos grados de profundidad no alcanza a sumergirse tu memoria. Pero sí recuerdas el movimiento acompasado de los boteros, sus rostros curtidos de marinos, sus bíceps agitándose como lagartos, las flexiones de sus piernas junto al un dos de los remos, esos maderos con extremidades de aletas hundiéndose levemente en las aguas... y el quejido del bote remontando las el lecho del río... Así navegaste la primera vez en dirección a Quivolgo, soñando lo mismo que ahora allí en el muelle, donde esas lanchas de antaño ya se han ido, tal vez ya no existen, se las llevó el tiempo, o el puente que hace pocos años construyeron más arriba, allá cerca del acueducto del ferrocarril, que también cruzaste en tren tantas veces yendo o viniendo de Talca, atravesando pueblos adormilados a la orilla del río, por donde pasaba la locomotora metiendo ruido, ahuyentando gallinas y patos de la línea férrea y haciendo estallar en ladridos feroces a los perros más desnutridos. Colín, Corinto, Curtiduría, González Bastías, entonces Infiernillo, Pichamán, Forel, Maquehua... Y el ferry boat, esa embarcación con casco de latón y silbato de tren que vadeaba el río desde la estación del ferrocarril hasta Quivolgo, donde metían camiones madereros, carretas tiradas por bueyes, caballos ensillados, granos, sacos y la muchedumbre que no podía costearse un bote para cruzar más rápido el lecho anguloso del río. Tardaba cerca de dos horas el trayecto, ¿te acuerdas? y a veces el motor le fallaba en medio del cauce y salían los faluchos a remolcarla antes que la fuerza del agua la arrastrara hasta la Barra. ¿Dónde está?, preguntas, aunque sabes que dejó de existir poco tiempo después de tu partida. Fue reemplazada por balsas rápidas y livianas para cruzar por donde el lecho es más angosto. Sabes de los cambios, siempre estuviste informado de lo que sucedía en tu tierra, sólo querías verificar con tus ojos inundados por la nostalgia de un mundo perdido. ¿Para qué?, te preguntaste tantas veces antes de hacer viaje. ¿Para qué, papá, quieres volver a ese mundo hundido? —te preguntaron tus hijos y tus nietos allá en Toronto. Si tampoco te quedan ya amigos, insistieron, recordándote las cerradas de puertas que te hicieron cuando éstos recobraron el gobierno. Pero nunca supiste darles una respuesta definitiva, una respuesta para dejarlos tranquilos. Para vivir, supongo, pensaste de pronto ahora allí en el muelle. Sí, para vivir, repetiste apretando los puños, acaso para que no te temblara el cuerpo con tanto recuerdo. Antes estaba muerto, sentenciaste mientras te ponías de pie. Sí, estaba muerto, me habían matado hasta los sueños. Sorpresivamente, Gerardo vio llegar al muelle al que por su camisa blanca supuso sería un botero. Y antes de alcanzar a decirle algo, el hombre le ofertó una vuelta a la isla, por poca plata, patrón, insistió con una sonrisa persuasiva y tono suplicante. Las cosas no andan bien aquí, le comentó con un rostro entristecido. Una vez sentado sobre los escuálidos cojines de la embarcación, se desilusionó cuando el botero puso en marcha un moderno motor fuera de borda. Preferiría navegar a remo, reclamaste. Pero el botero no te oyó, o lo tuyo sólo fue un pensamiento que no alcanzó la expresión vocal. La embarcación salió del muelle marcha atrás, batiendo sus aspas de acero. Al comienzo, el ruido del motor perturbó sus pensamientos, alterando sus emociones. Pero al cabo, Gerardo se conformó. Después de todo, estaba allí, cruzando el Maule otra vez, sintiendo la textura de las aguas en la palma de su mano sumergida. Sí, igual que esa primera vez cuando niño, cuando el agua te salpicaba hasta los hombros, mientras tu abuela decía asustada, no mi niño. Es peligroso, dijo esa vez también el botero. Te puede morder la mano un tiburón, te asustó un pasajero. ¿Te acuerdas? El bote subió contra corriente río arriba hasta el acueducto del ferrocarril. Gerardo no aguantó el deseo de dar un paseo más largo por sus recuerdos, pidiéndole al botero llevarlo hasta allí. Quiero pasar también frente al Pan de Azúcar, esa loma con forma de pastel donde no crecía en cien años una mata de lechuga, acaso porque a sus espaldas se escondía el cementerio con sus tumbas sombrías, comentaba mi abuela refiriéndose a la extraña esterilidad del cerro. Sus padres estaban enterrados por allí, en alguna de esas lápidas desoladas, blanqueadas con la cal de los cementerios de provincia, y marcadas con la cruz de la nostalgia eterna. Nadie podría haberlos visitado durante esos casi cuarenta años de ausencia. El bote dio la vuelta en el puente y luego comenzó a bajar a mayor velocidad, favorecido por la corriente, levantando esquirlas de agua y espuma, mientras Gerardo silencioso y pensativo recorría la rivera con sus pupilas encendidas. Las casas de la calle Echeverría paralela al río, ya no parecían las mismas, y si lo eran, se veían distintas, concluyó. Cuando el bote se aproximaba a la cabecera de la isla, donde los eucaliptos parecían seres inmortales por la musculatura de sus brazos a la vista, pidió al botero detener por un rato el motor. —Quiero navegar sin ruido —le dijo—. He viajado de tan lejos para estar aquí otra vez —explicó. El botero le sonrió y apagó el motor. Luego, tomó ambos remos y comenzó a bogar muy lentamente alrededor de la isla, hundiendo apenas los remos para desplazar la pequeña embarcación por una línea muy pegada a la orilla, desde donde se podía ver las raíces nervudas de los eucaliptos cruzar la delgada corteza de la isla buscando el lecho firme del río. Gerardo, en tanto, poco a poco fue cerrando los ojos, dejándose arrastrar por la monotonía del braceo y por el lento desplazamiento del bote sobre esas aguas cristalinas, en medio de un silencio apenas interrumpido por el frotar mecánico de los remos, hasta hundirse al rato en el sueño más profundo. ** Miguel de Loyola deloyola@hotmail.com Escritor chileno (San Javier, región del Maule). Realizó estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde se tituló de profesor de estado con mención en castellano en 1981, y obtuvo en 1994 el grado de magister en letras con mención en literatura. En esa misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978 y 1981. Participó en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Calderón, y más adelante en el de José Donoso. En 1981 obtuvo un primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el día (edición del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es secretario de redacción de la revista literaria Proa y miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile. También es editor de Ensayo y Crítica Literaria de Letrasdechile.cl. === Poemas Juan Carlos Papadatos ===================================== *** Para olvidar Quemo tu nombre con mis venas para desinfectar tu herida. Lanzo voces etílicas que agotan mi garganta y al terminar la noche tu beso de cristal consume mi boca. *** consecuencia Los cabellos de tu aliento son vocablos impregnados en mis labios, la lluvia que cae en tus pies, es [un río salado que no moja y tus dedos afilados en mi espalda, recogen los vestigios de tu pasión. *** Tacones rosas Hay un hombre con tacones rosas bailando canciones de amor, envuelto en sueños de hermosura, perfumado su aliento de mujer disfrazados sus labios de rubí. Es un hombre vestido de luna, que cautiva con ojos de miel son un par de tacones rosas imitando ser mujer. *** Los muñecos de porcelana Suaves, fríos y arrogantes llenan de fulgor la sala y embellecen a los poetas que nadie lee. Insensibles a caricia alguna, inmunes al cáncer que precipita los ojos, entonando palabras mudas con sus voces de silencio. Contemplados para ser olvidados, Tristes muñecos inmóviles, sin venas, repletos de ausencia. Objetos que abandonan las almas, Cuerpos tersos que no aman, convertidos en huecos de porcelana. ** Juan Carlos Papadatos juannchoo@gmail.com Escritor mexicano (Tampico, Tamaulipas, 1986). Es estudiante de comunicación. === La fidela —micro cuento— Jorge Durán ============================= En la boca del monte vive la Fidela. En lo que llaman casa, ahí vive. Un rancho de barro, paja y ramas. Hace ocho meses que no llueve... No hay hombre en el rancho. El “Lacho”, el día que sintió no poder llegar al corazón de la hachada, se levantó oscuro, se vistió, colgó el hacha en el horcón y se sentó a morir bajo el chañar. Había contado una vez en el delirio de la fiebre que vio la muerte venir, dijo cómo era, pero no llegó. Se quedó a lo lejos mirando. Demasiadas espinas, demasiadas vinchucas. Aquella araña... ¡Y también la yarará!... Entonces la Fidela secó con la mano la lágrima de la mejilla y lloró para adentro. Pero ese día el hombre sí vio venir la muerte derechito hacia él. Montaba en caballo blanco que no asentaba las patas en el suelo, la melena larga al viento y los ojos saltones. Rayó el caballo frente a él y lo señaló con un dedo muy largo. Fue cuando gritó: ¡Fidela..! Y se inclinó a un costado. Fue hace tiempo... Desde entonces Ella llora siempre para adentro. Ahora, por el cañadón seco viene la Fidela. Y el vuelo implacable de los jotes. Cuna hace de sus brazos para llevar su niñita al dispensario. En el rancho quedaron tres más: Nazaria, Esperanza y María. ¡Parte la tierra el calor..! Hace ya varios meses que los pájaros abandonaron el lugar. Las pocas aves de corral fueron muriendo una tras otras. La cabra, el burro. Ahora, cerquita de la Fidela los reptiles se detienen, quedan estáticos y luego levantan la cabeza. Por el cañadón seco viene la Fidela... Y el vuelo implacable de los jotes... Desde arriba del cañadón la gritan... —¡Fidela, Fidela! A contra luz la ve. Una mancha negra agitando los brazos. Cuando se juntan vienen los reproches: —¡Pero comadre, cómo sale con este día! ¿Y el burro..? —Nada quedó comadre, ni burro siquiera. —¿Y las niñitas? —En “la casa”... —Pero, Fidela, qué imprudencia. Déjeme ver la ahijadita. Calló la mujer... —Ni aliento tiene —pensó para sí. Tomó la niñita en sus brazos y comenzaron a correr... Aún faltaba mucho para llegar al pueblito. Cuando comprendieron todo comenzaron a gritar. Gritaban y corrían. Corrían y gritaban. Nadie salió a ver. Como si nada... Un pueblo fantasma... Una sequía inusual... Llegaron así a la puerta del dispensario, un letrero decía: “Cerrado por falta de médico”. El corazón golpea la garganta y busca salirse por la boca. Un universo de recuerdos sobrevienen a la Fidela en un segundo: El Lacho delirando. Los animales muertos. Las niñitas solas. Los pájaros huyendo. La Fidela musita: —¡Ni siquiera está “acristianada”! Nuevamente comenzaron a gritar... Lloran y gritan. Gritan y lloran... En el cielo, muy alto, sin que se escuche el ruido, un avión dejaba su estela blanca. A mi comadre Fidela y a sus hijas. ** Jorge Durán chegoliat@yahoo.com.ar Escritor argentino (Córdoba). Fue estudiante en el Conservatorio Músico Actoral de la profesora Rita Alberto en la provincia de Córdoba. Participó en talleres radio-teatrales dirigidos por Oscar Ubriaco Falcón y Laura Fabio en la provincia de Mendoza, y durante año y medio en talleres en el Conservatorio Nacional de Buenos Aires, algunos dirigidos por Cunil Cabanillas. Fue alumno de la prestigiosa directora Galina Tolmacheva, “regisseur” del Instituto de Arte Escénico de la Universidad Nacional de Cuyo (http://www.uncu.edu.ar). En su juventud fue oyente, traspunte y utilero en muchos teatros independientes de Buenos Aires, en las décadas del 50 y 60. Fue fundador en Mendoza del Teatro Independiente del Hombre, cofundador de la agrupación Pequeño Teatro y director de la puesta en escena de La mujerzuela respetuosa, de Jean Paul Sartre. Fue ayudante de dirección de la obra de Hugo Betti Delito en la isla de las cabras. Cofundador del teatro independiente La Avispa, en Mendoza. Actor en las obras Trescientos millones, de Roberto Arlt; El puente, de Gorostiza; Farsa y justicia del corregidor, de Alejandro Casona, y Un amante en la ciudad, de Ezio de Rico, entre otras. Publica en las revistas Mediterránea, de Córdoba, y Voces, de Mendoza, y también ahí, en el semanario Propósitos, sobre temática teatral. Ganador de un concurso de la Sociedad Mendocina de Escritores por su cuento “Marcelina”. En 2006 dirigió la obra de Gilherme Figeiredo, La zorra y las uvas, en el teatro del Colegio Esquiú, de Mar del Plata. === Cuando la sangre se avecina Mario Amengual ======================= Nada parecido a una razón obsesiva entre dos paredes sobrevive a las vituperaciones cotidianas, pero los legisladores prodigan argumentos entre sus ritos de perdones inalcanzables. Sabrán ellos si una mano levantada puede superar cualquier anuencia mal escrita, si es que pergeñan leyes y no caprichos, en medio de esa voltariedad agazapada cuyo nombre resume la política. Darán ellos sus palabras en compromiso consanguíneo, mientras las paredes y las calles se vuelven lúcidas delatoras de los abiertos y trabados desconciertos previstos en gotas de sangre acuosa. En este país, en el supuesto tino vigente en las calles, las yerbas de los sinsabores han crecido bajo las huellas afincadas de la angustia. Se han levantado muros de alegatos inquebrantables para desembocar en pantanos de desilusiones. Aquí mucha gente parece saber, hurgando entre láminas de dolores inéditos, que en los espejos se desvanecen sus simulacros. Pero quienes tienen la retórica y las pantallas tomadas por su influyente cuello, quieren empezar o creen inaugurar auspiciosas prefiguraciones, ajenos a las alucinaciones repetidas, creyendo abrir un camino por donde ya hay una carretera. Es su destino insistir en los despropósitos, es su insistencia cavar tumbas abiertas y como si se miraran en el fondo de un pozo inconcluso, desconocen el alcance de sus dedos empobrecidos. La sangre se avecina como una lluvia sin fecha y no importa cuántas ventanas la esperen: igual azotará los techos y doblegará los ánimos. Para muchos las predicciones se derriten como esperanzas maltratadas por las oportunidades, mientras se desmaya un demiurgo a punto de nacer. Volverán en términos de oleaje terco, se revolcarán en la poca agua de las miserias barajadas, cayendo y cayendo cayendo y cayendo cayendo en el silencio de abundantes palabras presuntuosas. ¿Quién puede levantarse en una calle sin nombre ni rasgos definitivos para acusar a la sombra que lo persigue valiéndose de la madrugada y de las preguntas rebotando en las piedras de ríos secos? Estamos desfalleciendo de tanta energía confiados a los números y a las cuentas bancarias, suponiendo que la palabra pueblo quebranta fronteras y decide destinos. Desfallecemos de tanto querer tal vez vida y suposiciones cristalinas, en respuesta a la locura de plata y palabras alebrestadas. Cuando la sangre se avecina el miedo escondido insiste en calentar las orejas con bondades perdurables, mientras todos los sentidos anuncian y saben que las palabras ya no son escondites inocentes donde los cráneos flagelados no pueden soportar las inconstancias fulgurantes de los deseos disfrazados. ¿Adónde irá a parar la desazón convertida en hazañas? ¿Hasta dónde llegará el tumulto de suposiciones libertarias, envueltas en frases sedantes y engreídas? Aquí y allá y más allá se desdibujan los márgenes de la serenidad y se ahogan los reclamos y se pierden futuros en los vasos de aguardiente y en el humo de la piedra enloquecedora y en el polvo dador de la jactancia y en la propina de las felaciones precoces y por el plomo de las armas rabiosas. A la hora de los gallos arrecian los sueños descalabrados y cada amanecer es la continuación de los desencuentros enervantes también al servicio de los saldos favorables. Ya la espiga de cobre se inclina sobre los cultivos abandonados, ya las hachas amelladas se oxidan en los barrancos de greda y en las zanjas de moho, y eso sería poco o no valdría ni una queja si no estuviesen quebrantándose los flacos linderos de la mesura. Los devotos apuran la letra desjuiciada, atizados por la voz imponente y contentos por su mejorada hacienda. El mañana es para ellos una plantilla de números y letras acordes con sus pasiones enquistadas. Prefieren ignorar que los preceptos pueden volverse cadalso o cilicio. Sobre los escombros de su monolengua rasante más le importa a los afanosos escribientes sus satisfacciones partidarias y su tasada obediencia. Apuestan a una perpetuidad sin espíritu, abonan un porvenir de piedras quebradizas casado con sus epítetos monacales. Reciben de su contraparte, no menos ansiosa de cámaras y mando, el veneno compartido en mesas separadas e indistintas. Ojalá pudiéramos decir con inocencia sacrificial que venga a nosotros el Reino, pero ni siquiera sabemos si hay un Reino. Ya ni sabemos, entre suposiciones temerosas, si acaso algún Reino puede acogernos. Lemas y fusiles se entrecruzan en rituales bélicos siguiendo el curso de frases discordantes y en los cuarteles, sobre almohadas acuciosas, se preguntan algunos si la valentía debe tener un nuevo precio. Y en la calle, donde la inconformidad no sigue reglas ni órdenes superiores ni quiere saber de jerarquías estrelladas, la voz se rige por los mandatos de la necesidad y así dice y desdice en contra del credo insistente. Ese color como buen negocio propagado, con pretensiones de volverse alma y conciencia, se vuelve espuma de resabios en los rompeolas de la docta ignorancia. No venga a nosotros ese Reino prometido: sus promesas quebrantan el pulso del día a día, por más que unos y otros, esos unos amparados en sufragios y esos otros empeñados en ganarlos, pretendan ablandar pareceres con papeles renovados o privilegios de gloria al instante. Sólo la muerte iguala, nunca a juro las leyes y las arengas. Sobran rigores y esmero si sólo en los discursos se trazan los derechos, ¿acaso puede regirse el corazón con notas a pie de página? Palabras enconadas si traen provecho es pasajero: apenas respiran el aire del perjurio reptan entre la hojarasca de razones aventadas. Un buen día, en los folios polvorientos donde se traman los destinos, se delatan las intenciones de resentimientos ilustrados para la venganza y enceguecidos por sus complicidades. Si la sangre llega a los ríos solicitada por el odio cultivado, ya sabrán mañana, tal vez muy pocos, que la inmemorial serpiente del destino siempre se muerde la cola y nunca estará de más advertir que aflicciones ayuntadas a promesas deslumbrantes suelen traer aprovechados endiosamientos y llevar más gente caída a las fosas comunes. ¿Sobreviviremos a las leyes del ímpetu y al frenesí de la arrogancia? ** Mario Amengual amengual714@hotmail.com Escritor venezolano (Maracay, 1958). Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1985), es desde 1997 profesor del Taller de Literatura de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela. Ha colaborado en las páginas de opinión de los diarios Últimas Noticias, 2001 y El Siglo, así como en la revista ElMeollo.net, y poemas, cuentos y ensayos suyos han aparecido en los suplementos culturales de Últimas Noticias, 2001, El Periodiquito, El Impulso y en Revista Nacional de Cultura e Imagen. Ha publicado los poemarios La arboleda deslumbrante (1991) y El tiempo de las apariencias (Ediciones de la UCV, 2000), además de la novela breve y el poema en prosa El pozo de la historia / Los extranjeros (2001, un solo volumen). ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La escritura es quizás el mayor de los inventos humanos, un invento que une personas, ciudadanos de épocas distantes, que nunca se conocieron entre sí. Los libros rompen las ataduras del tiempo, y demuestran que el hombre puede hacer cosas mágicas”. Carl Sagan. Cosmos (1980). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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