~~~~~~~~~~~~~~~ Año XII Cagua, Venezuela Nº 182 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 3 de marzo de 2008 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “Desde el jardín”, Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Sci-fi, fantasía y terror para los más jóvenes. / | Breves Dobles. / Oficio de traductores. / Junot Díaz en | Venezuela. / Teatro antitaurino. / Mujeres en marzo. / | Actores bajitos. / Teoría y práctica del relato breve. / | Recital en Canadá. / Letras niponas. / Salvador de la | pantalla al papel. / La noria de Suárez Trénor. / | Publicando en Cayey. | | Falleció la intelectual colombiana Aurora Arciniegas. / | Noticias Imprenta Regional de Aragua presenta Calendario 2008 y | tres libros. / Vida del poeta Marcos Ana será tema de | una película de Almodóvar. / Venezuela construirá | biblioteca dedicada a las etnias indígenas. / Fallece el | investigador español Ángel Raimundo Fernández. / | Director de la Biblioteca Nacional de Perú recibe | doctorado honorífico. / Hallan en España manuscrito | original de García Lorca. / Presentan en Madrid las | obras completas de Leopoldo Panero. / Estrenada en | Madrid la versión teatral de 2666, de Roberto Bolaño. / | Nancy Morejón será traducida al gallego. / Abiertas las | inscripciones para recorrer la senda de Miguel | Hernández. / Biblioteca Vasconcelos presenta riesgos | estructurales. / Falleció el escritor y crítico catalán | Josep Palau i Fabre. / Muere a los 104 años Isolina | Barraza, amiga de Gabriela Mistral. / Biblioteca de Odón | Betanzos Palacios sería trasladada a Rociana. / El | cubano Antonio Orlando Rodríguez obtiene el premio | Alfaguara. / Más de cuatro mil niños jugarán con poesía | en la casa de García Lorca. / Nieta de Juan Gelman pidió | reabrir el caso de su madre. / Octavio Paz será | homenajeado por el Senado y la Asamblea Legislativa. / | Fundación Juan Rulfo niega que haya acuerdo con | FIL-Guadalajara. / Cantar de Mío Cid traducido al | hebreo. / Realizarán encuentro literario en Ibiza. / | Editoriales de sesenta países irán a la XI Feria de | Santo Domingo. / Simone de Beauvoir y estudios de género | serán objeto de un coloquio. / Realizarán primera Bienal | Internacional de Poesía de Brasilia. / Bienal | Internacional “Elías David Curiel” celebrarán en Coro. / | Acapulco será escenario del Congreso Mundial de Poetas. | / Analizarán en Lima el papel de las mujeres en la | independencia. | | Babbel. / Ana Berta López y El Ojo Memorioso. / Libros | Literatura Mínimos. / Cartas famosas de la Historia. / Blogs | en Internet literarios y sobre libros. | | “El rapto existencial en la poesía de Hanni Ossott”, | Artículos y María Cristina Solaeche. / “El ojo del pornógrafo”, Juan | reportajes Carlos Guardela Vásquez. / “Arpilleras: retazos de | inocencia”, Marco Aurelio Rodríguez. / “Santuario de | sombras, de Amir Valle”, Marta Farreras. / “Rogelio | Salmona, poeta del ladrillo”, Dixon Moya. / “Lo | kafkiano”, Andrés Ugueruaga. / “Jaroslav Foglar: el | mejor escritor checo de literatura juvenil”, Juan Franco | Crespo. / “El pulso acelerado de la capital”, Gabriel | Payares Farías. / “Wit writing o Las falsas actitudes | del agua, de Andrea Cabel”, Leoncio Luque Ccota. | | Alberto Hernández, en defensa de la subversión de la | Entrevistas palabra: “El poeta siempre será echado de la República”, | entrevista por Rafael Ortega. / Ciencia-ficción: un | género de libertad que admite todas las tendencias. | Entrevista con el escritor Antonio Mora Vélez, por | Camilo Arias y Luis Cermeño James Cañón: “Nuestro idioma | se llama memoria”, entrevista por John Jairo Junieles. | | “Sobre lo posible y lo imposible en unas ratas de | Sala de ensayo Bolaño: Pepe el Tira como subalternidad crítica”, Marcos | Arcaya Pizarro. / “Libros, arte, cultura e inquisición | en Nueva España”, Musa Ammar Majad. / “La Ciudad: la | edad política de la Filosofía”, Julio Pino Miyar. | | Poemas de Marisa Aragón Willner. / “Fernanda Fernández, | Letras te había olvidado”, Jesús Enrique Santiago. / Poemas de | Tomás de los Reyes Burgos Ariosa. / Dos textos de Jorge | Daniel García Martínez. / Poemas de Franklin Hurtado | González. / “La uña”, Érika Fernández. / Poemas de | Silvina Jatón. / “Rosa Abaitua Vicario”, Anitzel Diaz. / | “Antes del amor”, Aldo Jara. / “La fundidora”, Marianela | Cabrera Pineda. / “Tablas reales y otros juegos”, | Magdalena Ferreiro. / “Veinte años no es nada”, C. A. | Campos. / “Alegoría de los cuandos” (extractos), | Magnolia Rivera. / “Sauna organizacional”, Ángel Díaz. / | Poemas de Víctor Manuel Gamarra Goicochea. / “Días de | playa”, Martha Alicia Lombardelli. | | “La tregua de los mamíferos”, Alexis Gómez-Rosa. | El regreso | del caracol | Buscando a Bala. / Movimientos contemporáneos. | El buzón | Lubio Cardozo. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === Desde el jardín Jorge Gómez Jiménez ============================== La novela de Jerzy Kosinski a la que alude el título de este editorial es sobre el mérito atribuido, en virtud de una serie de confusiones, a alguien que paradójicamente no lo merece. El protagonista es un jardinero cuya casi absoluta mediocridad social limita toda su atención a su oficio. Cuando muere el dueño de la casa donde trabaja, se queda solo en el mundo y a cada persona con que entra en contacto le habla de tareas de jardinería. Pero, contra todo pronóstico, el jardinero gozará de un éxito fundado en la creencia, por parte de quienes le rodean, de que toda su cháchara sobre jardinería es en realidad un juego de parábolas sobre aspectos trascendentales de la vida. Ante quienes se le acercan, el jardinero se presenta como Chance, the gardener, que en español significa Chance, el jardinero, pero alude también al apodo del personaje, Chance, palabra anglosajona que significa oportunidad pero que también alude a cualquier cosa que ocurre por casualidad. Pero, por su pronunciación, y porque a quienes se les presenta les parece absurda la idea de que el hombre sea realmente un jardinero, será asumido como Chauncey Gardener, y sus interlocutores creerán que los consejos de jardinería que él les da pueden aplicarse para tomar sus decisiones. A ninguno se le ocurrirá pensar que Chance es realmente un jardinero, entre otras cosas porque ello pondría al descubierto la estupidez en que incurrieron. Así, Chance alcanza cierto respeto social gracias a que sus interlocutores son tan mediocres que no pueden reconocer a un mediocre cuando lo tienen en frente. La novela es, por supuesto, una crítica ácida a la inautenticidad, ese defecto que nos impide reconocer nuestros propios defectos. Es algo en lo que hemos estado pensando estos días a raíz de cierto episodio ocurrido en México que involucra a la figura inabarcable de Octavio Paz. Nos referimos a la negativa de los diputados mexicanos de inscribir el nombre del autor de El laberinto de la soledad, en letras de oro, en el Muro de Honor del Palacio Legislativo, y la recuperación posterior de la idea por parte del Senado de la República y de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. El hecho es a estas alturas harto conocido y lo hemos descrito en una de las notas de esta edición. La Cámara de Diputados no aprobó la idea original por considerar que Octavio Paz no llena el perfil requerido para que su nombre goce del privilegio de estar en el mencionado Muro de Honor, pues él “no colaboró para la construcción del Estado mexicano”. De haberse aprobado, Paz habría estado entre los personajes históricos y héroes de la independencia de México. Allí están ya los poetas Nezahualcóyotl y sor Juana Inés de la Cruz, el educador Justo Sierra y los diplomáticos Isidro Fabela y Genaro Estrada, entre otros. No consideraron los diputados la intensa labor cultural de Paz, su presencia invaluable como uno de los faros humanos no sólo de los mexicanos, sino del mundo entero. Tampoco parecieron recordar la reacción de Paz a los hechos de 1968, cuando el gobierno mexicano masacró salvajemente a los estudiantes reunidos en la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco de Ciudad de México. En aquel momento, Paz, en una actitud vertical por demás, renunció a su cargo como embajador en India y se convirtió en uno de los más acérrimos acusadores del gobierno de su país. Todo habría quedado hasta allí sin mayores consecuencias, como pasto del olvido. Sin embargo en las otras dos instancias gubernamentales se aprovechó la coyuntura para proponer homenajes similares, como una forma de respuesta a la actitud de los diputados. Así, el Senado rebautizará una de sus salas con el nombre del Premio Nobel 1990, mientras que en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se ha propuesto una inscripción similar, en oro, en el también llamado Muro de Honor del recinto legislativo, propuesta que fue elevada por un político que no dudó en exaltar la labor de él y de sus colegas “como representantes populares” por ser capaces “de generar sinergias en torno a un proyecto de esta naturaleza”, al considerar justo que la Asamblea “abra un espacio para que el nombre de Octavio Paz perviva”. Es claro que el nombre de Octavio Paz no necesita de inscripción alguna en oro para pervivir: ya se extiende más allá de cualquier horizonte. Su importancia no puede circunscribirse sólo a la construcción del Estado mexicano: es uno de los nombres capitales del pensamiento contemporáneo. Insistir en “honrar” el nombre de Octavio Paz de esta forma no es realmente un homenaje al escritor, sino un homenaje que se hacen los políticos para demostrar su valía “como representantes populares”. Ellos son un poco como Chance, the gardener, y cuando se revisa sus méritos para conducir un país uno se encuentra con muestras de tal mediocridad que uno termina preguntándose, quizás sin querer conocer la respuesta, cómo llegaron hasta allí. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Sci-fi, fantasía y terror para los más jóvenes. Ya están abiertos los talleres Los Fraguadores y Los Templadores, dos iniciativas que pretenden guiar a los chicos en la construcción de historias en los géneros de la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Los Fraguadores es para gente creativa entre 13 y 18 años que escribe ciencia ficción, fantasía y terror; para leer y aprender; para imaginar y recrear situaciones, mundos fantásticos y seres increíbles y, sobre todo, para pasarlo bien en compañía de amigos de todas las edades y nacionalidades, en un lugar donde las distancias significan muy poco. Los Templadores está orientado a chicos de 11 y 12 años y tiene como objetivo divertirlos por medio de la escritura, crear personajes y cuentos, ambientes fantásticos o terroríficos y ambientes de ciencia ficción, mundos del futuro, sociedades alternativas, episodios extraños y sobrenaturales. Estos talleres serán coordinados por Juana I. Gallego y nacen de Los Forjadores, un taller literario especializado en ciencia ficción, fantasía y terror, como inquietud de sus integrantes de incluir chicos y chicas en la tarea creativa. http://ar.groups.yahoo.com/group/los_fraguadores http://ar.groups.yahoo.com/group/los_templadores Dobles. Desde el próximo 8 de marzo el Grupo de Incursiones Culturales y Científicas Li Po desarrollará su ciclo de tertulias “El hombre y su doble”, que se extenderá hasta el 12 de abril en sesiones a partir de las 10:30 de la mañana en la Librería del Sur (antigua Librería Kuaimare) de Valencia (Carabobo, Venezuela), ubicada en el primer nivel del Centro Comercial Camoruco, en la avenida Bolívar norte. La primera tertulia será coordinada por Guillermo Cerceau, quien hablará de la figura del doppelgänger en la literatura alemana y sus conexiones con el Golem, el robot y los hombres artificiales. El sábado 15, Andrés Cerceau hablará sobre “El hombre mecánico”; le seguirá José Carlos de Nóbrega el sábado 29 con su charla sobre “El Golem y la metáfora del poder”; el sábado 5 de abril repetirá De Nóbrega junto con Guillermo y Andrés Cerceau en el foro “El hombre y su doble”, y el ciclo terminará el sábado 12 con “Borges y el doble”, a cargo de Julio Rafael Silva. http://grupolipo.blogspot.com Oficio de traductores. Este martes 4 de marzo a las 6 de la tarde, en la Biblioteca Municipal Infantil y Juvenil (Calle Durán Loriga 10, Bj. 15003, A Coruña, España), Fernando Moreiras Corral —cuya última obra traducida al gallego ha sido La aurora boreal, de Philip Pullman, novela que fue recientemente llevada al cine— hablará sobre el oficio de traductor con los participantes del Taller de Escritura para Adolescentes “Cuenta tu propia historia”, de dicha biblioteca. Este nuevo proyecto de las Bibliotecas Municipales, a medio camino entre los talleres de escritura y los clubes de lectura, pretende crear un nuevo formato que recoja lo mejor de cada uno de ellos. La experiencia comenzó el pasado mes de noviembre y en ella participan trece jóvenes, de entre 12 y 18 años, que han podido conocer de primera mano a autores como Miguelanxo Prado y Lino Braxe. Las clases magistrales programadas para abril, mayo y junio serán impartidas por Xesús Fraga, escritor y periodista, un autor dramático y un guionista de cine aún por confirmar. Con estas clases, la organización pretende darles a conocer a los participantes todas las posibilidades que les ofrece la escritura y romper con los tópicos que rodean la profesión de escritor. La asistencia a estas clases magistrales es totalmente gratuita hasta completar aforo. Teléfono: 981184388 http://beowulfshaeffer.blogspot.com Junot Díaz en Venezuela. El escritor estadounidense de origen dominicano Junot Díaz se encuentra en Venezuela, donde participará este jueves 6 en la presentación del libro Narrativa estadounidense contemporánea, evento que tendrá lugar en el Centro Cultural Chacao (frente al Centro Lido, en Caracas), a partir de las 7:30 de la noche. La selección y traducción del libro estuvo a cargo de José Luis Palacios y Díaz es uno de los autores incluidos, entre los que se cuentan T. C. Boyle, Annie Proulx, David Foster Wallace y Nathan Englander. El viernes a las 12 del mediodía, Díaz participará en una lectura y conversación en el atrio de la Biblioteca Central de la Universidad Simón Bolívar (USB). Nacido en 1968 en Santo Domingo, Díaz emigró con su familia a Nueva Jersey (EUA) en 1975. Cursó estudios en Rutgers University y tiene un Master of Fine Arts de la Universidad de Cornell. Sus libros publicados son la colección de cuentos Drown (Riverhead, 1996) y la novela The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao (Riverhead, 2007), por la cual es candidato al premio del National Book Critics Circle, 2008. La revista The New Yorker lo cataloga como uno de los veinte escritores norteamericanos más importantes para el siglo XXI. Actualmente se desempeña como profesor de escritura creativa en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. http://www.junotdiaz.com Teatro antitaurino. Este sábado 8 de marzo a las 9:30 de la noche será presentada en el Teatro Raval, de Gandía (Valencia, España) la obra La guadaña entre las flores, basada en el poemario homónimo, un alegato del poeta y dramaturgo Ángel Padilla contra la así llamada fiesta brava. La obra, que aborda la vida del llamado toro de lidia, desde su permanencia de cuatro años en la dehesa hasta el momento en que es conducido al ruedo, es representada por la Academia de Teatro Act and Play y dirigida por la actriz y directora de teatro Laura Moise. Padilla ha extraído de su libro un abanico de poemas adaptándolos para esta obra. Asimismo, gran parte de dichos poemas han sido premiados y publicados en libros, revistas, webs, recitados en radios, televisiones y manifestaciones antitaurinas, y de ellos se han hecho canciones, como las que van a aparecer en esta obra. Por su intensa militancia a favor de los derechos de los animales, Padilla es conocido como “el poeta de los animales”. La obra cuenta con el patrocinio de Centre Uma, Donasenyal, Anda, Asanda, Amnistía Animal y SVPAP. poetanimales@hotmail.com Mujeres en marzo. Este 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, por lo que el Básica Fem Fest —evento artístico anual que está en su primera edición y que reúne a mujeres que deseen expresarse en cualquier disciplina artística— pretende conmemorar lo ocurrido con las mujeres que en 1857 murieron al manifestarse por una mejor calidad de vida al reclamar condiciones laborales más dignas. Para ello han planificado una actividad en el Parque de Santa Lucía (Mérida, Yucatán), el mismo 8 de marzo a las 5 de la tarde, que incluye exposición de poemas, tipo carteles, con los textos de las mujeres que quieran sumarse a esta celebración. Para participar basta con enviar a patricia_garfias@yahoo.com.mx dos o tres poemas que puedan ser impresos en hojas tamaño carta, junto con la ficha biográfica de la interesada para poder exponerlos. Las escritoras que envíen material recibirán posteriormente fotografías donde podrán apreciar cómo se desarrolló la actividad. La coordinadora del Básica Fem Fest es la escritora Patricia Garfias. patricia_garfias@yahoo.com.mx Actores bajitos. Este sábado 8 de marzo se dará inicio al taller de teatro infantil “Aprender, crecer, y jugar... actuando”, orientado a niños de entre 6 y 12 años de edad, y que será impartido por la actriz Jenny Duno. Se trabajará todo lo relativo al manejo de la voz y del cuerpo como herramienta de expresión y manifestación de la vida del participante y a la vez como mecanismo de exploración y autodescubrimiento. Se proporcionarán técnicas para cubrir dicción, proyección y matices de la voz, a través de lecturas, ejercicios de respiración y de vocalización, entre otros. También se desarrollarán otras actividades como acercamiento a un texto dramático, lenguaje corporal, técnicas de relajación para reducir el estrés y crear mayor bienestar emocional, desenvolvimiento del participante no sólo en escena, sino también en la vida cotidiana, desarrollo de la conciencia del espacio, manejo de utilería, consolidación de la capacidad individual y grupal de trabajo en equipo, el arte de improvisar y control del cuerpo en escena, entre otras. Egresada de la Escuela Superior de Artes Escénicas “Juana Sujo” y con formación actoral en la Academia de Venevisión, Duno tiene nueve años de trayectoria actuando para el teatro infantil venezolano con Ensamble Teatral y el Grupo Teatral Thalía. El taller, que tiene un costo de 150 bolívares por participante, se extenderá hasta el 29 de noviembre y será dictado los sábados de 2 a 6 de la tarde en la Sala C, piso 6, de la Casa de Rómulo Gallegos, en Altamira (Caracas). http://www.celarg.org.ve Teoría y práctica del relato breve. Hasta este 14 de marzo hay oportunidad para inscribirse en el Curso de Relato Breve de El Corte Inglés, un taller semanal gratuito dedicado al aprendizaje de las diferentes estrategias y técnicas narrativas y a la interpretación de textos literarios, y que combinará la teoría (lectura, conferencias y debates) con la práctica (análisis de textos, ejercicios de escritura...). Jorge Eduardo Benavides fungirá como tutor y trabajará conjuntamente con dos autores invitados, Agustín Cerezales y Eloy Tizón. El taller se desarrollará a través de 10 sesiones que se impartirán los miércoles, a las 7 de la noche, desde el 26 de marzo hasta el 11 de junio, en la sala Ámbito Cultural (6ª planta) de El Corte Inglés de Serrano (Serrano, 52). Cada sesión se compone de dos partes de 45 minutos. La primera parte es una exposición sobre un aspecto concreto del proceso creativo. La segunda, después de una pausa, se dedicará al análisis de textos, ejercicios prácticos y debate. Al finalizar el taller se entregará un diploma de asistencia. Las solicitudes de inscripción se entregarán en la librería de El Corte Inglés de Serrano, 52, o a través de la web de Trivium, gestión cultural. La inscripción no supone la aceptación en el taller. La semana antes de comenzar el taller se comunicará a todos los inscritos si han sido seleccionados. http://www.triviumgc.com Recital en Canadá. El próximo 15 de marzo se celebrará, en la Galería de Arte ConneXion, de Fredericton (New Brunswick, Canadá), el VIII Recital Poético Multicultural y Multilingüe, actividad que bajo la coordinación de Nela Río, fundadora del International Multicultural-Multilingual Poetry Reading, se inscribe en los programas de la Unesco “Diálogo entre las naciones a través de la poesía”; Día Internacional de la Poesía y Día Internacional del Idioma Materno con el objetivo de promover tolerancia, respeto y cooperación entre la gente. El evento tiene la particularidad de que pueden participar poetas con sus textos o lectores que deseen proponer textos de sus poetas favoritos. Los poetas locales deberán suministrar su nombre completo, dirección postal y electrónica, el texto del poema (no más de 30 versos o líneas, usando Times New Roman, 12); los lectores proponentes deberán enviar los mismos datos y añadir el nombre del poeta, su país de origen y el texto del poema con las mismas características. Los poetas que no puedan asistir por residir en otros países deberán enviar la misma información y, en su momento, recibirán el nombre y la dirección electrónica de la persona que leyó su poema en el recital y un certificado —vía electrónica— de su participación. El material debe enviarse a la dirección electrónica de Nela Río, nelario@rogers.com. La actividad se celebrará entre las 5 de la tarde y las 8 de la noche. nelario@rogers.com Letras niponas. La Dirección de Cultura de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), con sede en Marcelo T. de Alvear 2230, ha lanzado su oferta de cursos para el primer semestre del año 2008 con la novedad de un curso sobre literatura japonesa. “Literatura japonesa, más de mil años de creatividad” comenzará el viernes 11 de abril y se desarrollará a lo largo de 12 encuentros, todos los viernes de 5 de la tarde a 7 de la noche, bajo la dirección de Miguel y Mariela Sardegna. El curso pretende ser un acercamiento a obras clásicas y modernas de la literatura japonesa a través de un recorrido cronológico. Se leerán obras de ficción, piezas de teatro y poesía, cubriendo todas las manifestaciones de la literatura japonesa. Se trabajará con textos traducidos cuidadosamente elegidos por su valor y se dejará abierta la posibilidad de ampliar la bibliografía para aquellos estudiantes que sepan leer inglés. Se estudiarán con particular énfasis aquellas traducciones y artículos críticos que se destacan por su valor estético, privilegiando siempre aquellos autores que han sentido la fascinación de Oriente. La inscripción, que se puede formalizar hasta el 31 de marzo, tiene un costo de $128 para alumnos de la facultad y $160 para el público general. Las vacantes son limitadas. Teléfono: 4508-3800 Int. 164 E-mail: miguelsardegna@revistaaxolotl.com.ar http://www.revistaaxolotl.com.ar/superficie24-1.htm Salvador de la pantalla al papel. El escritor español Salvador Moreno Valencia (Cádiz, 1961) publicará este año, bajo el sello Planeta Rojo, su novela Pasos Largos, el último bandolero, donde narra la vida de Juan Antonio Mingolla Gallardo, cazador furtivo apodado Pasos Largos, quien asesinó por venganza a los guardas del cortijo El Chopo. El autor ya ha publicado esta novela en el sitio YoEscribo.com, así como sus novelas Apuntes para la memoria y Obeso, y su libro de cuentos Siete cuentos de pan y pimiento. Todas las obras se pueden descargar gratuitamente, en formato PDF, en la página de Moreno Valencia en YoEscribo.com. Además tiene publicada en papel su primera novela, Una puerta en el laberinto, con Imagine Ediciones; y mantiene las blogonovelas El lacónico sonido de las balas y Entrevistas para Matinal Costa de Madrid, así como los poemarios 13 náufragos y Barro en los zapatos. http://www.yoescribo.com/publica/comunidad/autor.aspx?cod=69921 La noria de Suárez Trénor. El próximo 22 de abril, víspera del Día del Libro, será presentado en la Casa Elder de Santa Cruz de Tenerife el libro La noria de los aromas y otros relatos, del escritor y médico español Francisco Suárez Trénor, publicado en la colección TID de Ediciones Idea. El libro contiene, en sus 156 páginas, los relatos “La noria de los aromas”, “La muchacha de los ojos color de uva” (ganador, en 1999, del primer premio del Concurso Literario del Primer Centenario del Colegio Oficial de Médicos de Tenerife) y “Las confesiones de Don Abel”. En el primer relato, dos personajes, Acracia y Libertad, intentan sobrevivir en el caos de una pequeña ciudad cuya moral ha sido bruscamente transformada por los aromas elaborados por Eloísa. En el segundo, la familia de “El Malparido” sufre las consecuencias de una época dura en la que la enfermedad, la ignorancia y la violencia justifican lo injustificable. El libro cierra con el relato de Don Abel, un sacerdote jubilado que lucha desde su retiro, y con sus escasos medios, contra el Maligno. La presentación correrá a cargo del poeta y escritor Rafael Arozarena, premio Canarias de Literatura, y de María José Pérez Andreu. Nacido en Santa Cruz en 1948, Suárez Trénor es narrador y poeta. Además del premio del Colegio de Médicos, ha obtenido el Premio de Poesía Pedro García Cabrera 2000 con el poemario Sencillamente agua, editado en Santa Cruz en 2002. http://www.edicionesidea.com/aplicacion/publicaciones/ver.asp?ID=984 Publicando en Cayey. La revista Cayey es una publicación académica arbitrada, de periodicidad semestral, publicada por la Universidad de Puerto Rico en Cayey desde 1968. Divulga trabajos multidisciplinarios e interdisciplinarios de investigación y de creación, en español o inglés, de la UPR en Cayey y de otras instituciones académicas y culturales. En octubre de este año, la revista lanzará dos números: el 86 (número ordinario) y un número especial monográfico en torno a la figura de don Jaime Benítez Rexach, educador, abogado, ensayista, político, rector y primer presidente de la Universidad de Puerto Rico, nacido en Vieques el 29 de octubre de 1908. Para ambas ediciones se está recibiendo material, para lo cual se considerarán trabajos multidisciplinarios e interdisciplinarios de investigación y de creación, así como reseñas de libros, en español o inglés. La fecha límite de entrega es el 30 de abril de 2008 según los parámetros indicados en las convocatorias correspondientes. http://oss.cayey.upr.edu/wpmu/revistacayey/convocatorias ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Falleció la intelectual colombiana Aurora Arciniegas La intelectual colombiana Aurora Arciniegas Viera murió el pasado miércoles 13 de febrero a sus 61 años. Poeta y traductora, Arciniegas tuvo una destacada labor como presidenta de la Sociedad de Traductores de Colombia y miembro de la junta directiva de la Unión de Escritores de América (Uneda, http://www.uneda.org). La desaparición de la poeta, ocurrida en Bogotá, fue lamentada por literatos e intelectuales colombianos. Arciniegas era hija del escritor e historiador Germán Arciniegas, y de su esposa, Gabriela Vieira. Una de las impulsoras de la creación de Uneda, Arciniegas reunió su obra poética en los libros Los 5 puntos cardinales y Sinfonía en claroscuro. Realizó estudios humanísticos y literarios en Estados Unidos, Italia, Francia y España. Se especializó en idiomas: francés, inglés, italiano y alemán. Se había desempeñado como traductora oficial y particular, además de haber traducido varios libros de literatura. Sus restos fueron velados en las Capillas de La Fe, sus exequias se realizaron el jueves 14 en la Iglesia Santa Clara de Asis y su féretro fue llevado al Cementerio de Chapinero, en Bogotá. Fuente: Rincón de los Escritores *** Imprenta Regional de Aragua presenta Calendario 2008 y tres libros El pasado 16 de febrero fueron presentados, en los espacios de la Biblioteca Pública Agustín Codazzi, en Maracay (Aragua, Venezuela), el Calendario 2008, titulado “Pequeña muestra de la poesía en Aragua”, y los libros Pelucho, de Víctor Loreto López; Guárico, Aragua y sus lugares comunes, de José Gregorio Correa y Argenis Ranuárez, y Derivas de la escena, de Carlos Dimeo, según informó la escritora Carmen Virginia Rodríguez, coordinadora en Aragua del Consejo Nacional de la Cultura y miembro de la Red Nacional de Escritores. El evento, que congregó a los autores participantes, sirvió igualmente para ofrecer al público ejemplares de El hondo país de los ausentes y Cuarto Festival Mundial de Poesía Aragua 2007, los dos primeros títulos de la Imprenta Regional de Aragua, presentados en octubre de 2007 (http://www.letralia.com/173/1004imprenta.htm), así como para invitar a los escritores inéditos del estado a presentar sus obras ante el Consejo Editorial Popular, a fin de gestionar su publicación. Rodríguez informó que el Calendario 2008 incluye textos de Aly Pérez, Carmen Campos, Eleazar Marín, Guillermo Cadrazco, Jesús Morín Pereira, José Gregorio Correa, José Rafael Jiménez, Julio Jáuregui, Manuel Cabesa, Mariozzi Carmona, Max Bembo y Reinaldo “Chino” Romero, acompañados con reproducciones de obras de los artistas locales Nelson Sarabia, Keila Holmquist, Danilo Seijas, Orlando Guerra, Leonelo Acabán, José Vicente Blanco, Marcelo Martínez, Edito López, Édgar Porras, Arvilláchez, Hermann Dale y Belén Muñoz. La selección de textos e imágenes estuvo a cargo de Marcos Veroes, Hernan Dale y Manuel Cabesa. Guárico, Aragua y sus lugares comunes, libro en el que José Gregorio Correa, cronista de San Sebastián de los Reyes (Aragua) y Argenis Ranuárez, cronista de San Juan de los Morros (Guárico), ofrecen dos semblanzas de la geografía de la región, es una coproducción entre la Imprenta Regional de Aragua, coordinada por Rodríguez, y la de Guárico, coordinada por Salvador Lara. Derivas de la escena, del escritor argentino-venezolano Carlos Dimeo, es el primer número de “El espejo y la luz”, colección de la Imprenta Regional dedicada al ensayo, y reúne una serie de textos en los que el autor analiza aspectos del teatro que normalmente no se ven en escena, como el papel del crítico, el trabajo del dramaturgo y la incidencia del teatro en la sociedad, entre otros. Por último, Pelucho, de Víctor Loreto López, es la primera obra de teatro en aparecer en el marco de la colección “El valle en dramas” de la Imprenta Regional. Ambientada en el escenario urbano contemporáneo, la obra ilustra las relaciones entre niños indigentes que deben vender diversas mercancías para sobrevivir. La obra obtuvo en 2003 una mención honorífica en la Bienal de Literatura “Augusto Padrón”. La Imprenta Regional de Aragua es una entidad dependiente de la Fundación Editorial El Perro y la Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve) y forma parte del Sistema Nacional de Imprentas Regionales del Ministerio de la Cultura de Venezuela (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve). Cuenta con un Consejo Editorial Popular, de carácter multidisciplinario, que recibe textos de escritores aragüeños y decide sobre su publicación, en la que participan además el diseñador Héctor Bello y el operario Ángel Pérez. Fuente: Plataforma del Libro y la Lectura - Aragua *** Vida del poeta Marcos Ana será tema de una película de Almodóvar El cineasta Pedro Almodóvar rodará la vida del poeta español Marcos Ana tras adquirir los derechos de sus memorias, en las que narra su salida de prisión tras 23 años entre rejas durante la dictadura franquista, según se anunció el pasado lunes 18 de febrero. Almodóvar se sintió atraído hace cuatro meses por la historia relatada en Decidme cómo es un árbol, coeditada por Umbriel Editores (http://www.umbrieleditores.com) y Tabla Rasa, y tras leer un avance en la prensa, leyó el libro y pidió reunirse enseguida con el poeta. “Marcos se quedó impresionado de que Almodóvar se sabía todo el libro. Se quedó encantado porque le vio muy metido en el libro. Lo vio muy noble. Se cayeron muy bien”, indicaron fuentes de las editoriales. Almodóvar, que realizará dos películas antes que ésta, de la que cerró el contrato de los derechos la semana pasada, llegó a decir al poeta: “No sé si voy a estar a la altura de lo que ha sido tu vida”. Marcos Ana, por su parte, dijo estar “muy, muy contento, porque gracias al impacto mundial de Almodóvar, todo el mundo conocerá esta historia, que representa a muchas otras”. El cineasta, que leyendo el libro vio que daba para varias películas, comenzará la cinta de forma “muy almodovoriana”, dicen en la editorial, pues la arrancará narrando la primera noche de Marcos Ana, a la edad de 41 años, con una mujer, una prostituta a la que pagó un compañero que le llevó a un cabaret una de las primeras noches en libertad. A partir de esta anécdota contará su vida. “Es una anécdota que Marcos Ana recuerda con mucho cariño. Su descubrimiento del mundo del sexo. Él sigue teniendo una mirada ingenua con las mujeres. Siente un asombro permanente. Está muy agradecido a las mujeres porque le han enseñado mucho”. Marcos Ana es el seudónimo literario de Fernando Macarro Castillo y nació en Ventosa del Río Almar, Salamanca, en 1921. Militó en la izquierda desde muy joven, y en 1938 fue preso por una unidad italiana y confinado en un campo de concentración de Albatera. Pocos días después escapó, y fue nuevamente detenido en Madrid unos días después. Torturado y malherido por las palizas, fue condenado a muerte. En las cárceles se le conocerá por mantener alto el espíritu entre los detenidos mientras esperaba la ejecución de la sentencia. Estuvo preso junto al poeta Miguel Hernández, al que llegó a conocer antes de su muerte, y terminó en el penal de Burgos, donde permaneció desde 1946 hasta 1961. En la cárcel se convirtió en un ávido lector de Quevedo, Lope de Vega, Calderón y las obras prohibidas de Cervantes, Rafael Alberti, el propio Miguel Hernández o Federico García Lorca. A mediados de los años 50 escribe sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana, que, escondidos, consiguieron salir al exterior y conocerse por muchos opositores al régimen. Su obra, en la que animaba a combatir la dictadura con la palabra y exigía la liberación de los presos políticos, llegó hasta muchos intelectuales españoles exiliados, y la propia organización Amnistía Internacional, que presionaron para su liberación, lo que ocurrió en 1961. Debió marchar a Francia, donde el Partido Comunista de España, del que era miembro, le invitó a establecer un servicio en París destinado al apoyo de los presos políticos españoles con la ayuda de personalidades del mundo de la cultura francesa: el Centro de Información y Solidaridad con España presidido por Pablo Picasso. Desde ese puesto recorrió Europa y Sudamérica, donde tuvo gran influencia entre los jóvenes durante las dictaduras de Argentina y Chile. Regresó a España con la amnistía de 1976. Fuentes: ANSA • Wikipedia *** Venezuela construirá biblioteca dedicada a las etnias indígenas El gobierno del estado Amazonas, en el sur de Venezuela, construirá en su capital, Puerto Ayacucho, una biblioteca histórica cultural de las diferentes etnias indígenas, según el anuncio hecho el pasado martes 19 de febrero por Edgla León, secretaria ejecutiva de Cultura de la Gobernación del estado (http://www.amazonas.gob.ve). León informó que el proyecto será materializado próximamente, y añadió que “en esta labor también colaboran los promotores culturales de la entidad”. Además, esperan contar con el apoyo de los directivos, docentes y alumnos de los diferentes planteles educativos del estado, acotó. Aproximadamente la cuarta parte del estado Amazonas corresponde a la selva amazónica, mientras que el resto se encuentra en territorio del escudo guayanés. Allí residen las etnias uarekena, piaroa, hoti, baniba, bare, piapoco, curripaco, makiritare/yekuana, guahibo, panare, sánema, puinave, maco, yabarana y yanomami. El gobernador del estado, licenciado Liborio Guarulla, es un indígena baniva. La mayoría de las 28 etnias indígenas de Venezuela, que representan alrededor del 1% de la población total del país, se localizan en las fronteras, en las zonas limítrofes con Brasil, Colombia y Guyana. Fuentes: ABN *** Fallece el investigador español Ángel Raimundo Fernández Ángel Raimundo Fernández González, reconocido catedrático de Literatura de la Universidad de Navarra (http://www.unav.es), falleció el pasado martes 19 de febrero, a los 83 años, en la Clínica Universitaria, tras una larga enfermedad. Nacido en León en 1925, se licenció en filología románica por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Salamanca (Usal, http://www.usal.es) en 1957 y tres años después obtuvo el grado de doctor por la misma universidad. Entre 1967 y 1973 fue profesor agregado de la Universidad de Barcelona (http://www.ub.es) y desde entonces hasta 1978, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia (http://www.uv.es). En este centro ocupó el cargo de decano y vicedecano, además de la dirección de cursos para extranjeros. En 1978 se incorporó a la Universidad de Navarra, donde ostentó el puesto de vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, de director del departamento de Literatura Española Moderna y Contemporánea, y de director del Instituto de Lengua y Cultura Españolas (Ilce, http://www.unav.es/ilce). Entre sus líneas de investigación destacaron la historia literaria de Navarra, la novela corta del XVII, la literatura del XVIII, XIX y XX, así como la semántica y los símbolos de la creación literaria. El profesor Ángel Raimundo Fernández es autor de obras como Historia literaria de Navarra, El siglo XX. Poesía y teatro; Unamuno en su espejo; Hispanistas norteamericanos en la vida de Menéndez Pelayo; o Río Arga y sus poetas. Asimismo, es coautor de Introducción a la semántica e Historia literaria de Navarra, Siglos XVIII y XIX, esta última en colaboración con el profesor Carlos Mata. También ha dirigido 26 tesis doctorales y ha escrito numerosos capítulos, comunicaciones a congresos y artículos en revistas. Fuente: Europa Press *** Director de la Biblioteca Nacional de Perú recibe doctorado honorífico El director de la Biblioteca Nacional del Perú (http://www.bnp.gob.pe), doctor Hugo Neyra Samanez, recibió el pasado martes 19 de febrero el grado de doctor honoris causa que le otorgó la Universidad Los Ángeles de Chimbote (Uladech, http://www.uladech.edu.pe), en reconocimiento a su destacada labor intelectual y sus aportes en materia cultural y educativa. En su intervención, Neyra Samanez consideró lamentable la escasez del gasto público en el sector educación y opinó que esta situación debería resolverse para acabar con los deficientes niveles de analfabetismo y de formación educativa en su país. Lamentó asimismo el estado de abandono de la educación en el país, a diferencia de otrora países pobres como Suecia o Finlandia que después de incrementar su gasto en educación hasta el 20% del presupuesto público, en la actualidad son sociedades altamente desarrolladas. “Hemos dejado de gastar en educación y ha sido un error enorme. El gasto en educación es el gasto en el peruano, en todos”, enfatizó. Una urgente propuesta del director de la Biblioteca Nacional, fue la invitación que hizo a las universidades, gobiernos locales y regionales, así como al sector privado, para que promuevan la creación de espacios de lectura para que los ciudadanos peruanos sean verdaderamente libres. “La libertad es poder leer lo que uno quiere y formarse; el conocimiento es la libertad, y no lo tenemos. Es fundamental comprender que no hay otro camino para que los ciudadanos sean cultos, no sólo se trata de ganar dinero, ¿qué cosa es ser culto?: es tener el hábito de leer por lo menos una hora diaria. Si uno estudia una hora, puede aprender cualquier cosa”, dijo ante un auditorio conformado por estudiantes y público en general. Escritor, periodista, sociólogo, ensayista y cronista, con una vasta producción de libros de diferentes materias del pensamiento humano e importantes reconocimientos en el mundo, el doctor Neyra Samanez fue distinguido por la Uladech durante su visita a Chimbote para ofrecer la cátedra magistral “¿Por qué no se lee en el Perú?”, organizada por el Círculo de Estudios de Derecho “Sayari”. Fuente: RPP *** Hallan en España manuscrito original de García Lorca El manuscrito original de la obra de teatro La dama boba, del poeta español Federico García Lorca, fue localizado en el Archivo General de la Administración (http://www.mcu.es/archivos/MC/AGA/index.html), informó el Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es) el pasado miércoles 20 de febrero. Este original, que lleva la firma del autor en cada uno de los tres actos, fue enviado a las autoridades por el propio García Lorca en 1935 para solicitar el permiso gubernamental para representar la obra, puesta en escena ese mismo año. La institución conserva el reportaje fotográfico de esa obra en unas instantáneas en las que se aprecia una gran afluencia de personas, un público mucho más numeroso que el que solía acudir a las representaciones de La Barraca, con las que Lorca y su compañía recorrían España durante el verano. El Ministerio ha emprendido una amplia campaña de descripción y digitalización de fondos documentales con el fin de que los ciudadanos puedan acceder a los archivos a través del Portal de Archivos Españoles (http://pares.mcu.es). Uno de los objetivos de esta iniciativa es poner a disposición pública los fondos de la Censura Literaria, que alcanzan unos 600.000 registros informáticos a los que se agregarán archivos de imágenes de los expedientes y obras prohibidas años atrás en el país. Fuente: Reuters *** Presentan en Madrid las obras completas de Leopoldo Panero Como parte de una serie de homenajes a los integrantes de la Escuela de Astorga, se presentó el miércoles 20 de febrero en la Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es) las obras completas de Leopoldo Panero (Astorga, 1909; León, 1962), poeta que vivió en los contrastes que lo llevaron a simpatizar con la izquierda e incluso ser encarcelado, para después de la guerra civil acercarse al franquismo. El autor de la edición, Javier Huerta Calvo, realizó el trabajo por encargo del Ayuntamiento de Astorga (http://www.ayuntamientodeastorga.com). La investigación duró dos años; consta de tres volúmenes: dos de poesía y uno de prosa. Además, incluye una cronología de la vida del poeta. Años atrás, Juan Luis Panero había elaborado un compendio de obras de su padre, pero no se incluyeron textos inéditos que la presente edición logró recopilar del archivo que la familia del poeta vendió al Centro Cultural de la Generación del 27, en Málaga, y de una intensa búsqueda hemerográfica. La edición incluye material publicado por el poeta en revistas y periódicos de los años 30, a quien Huerta considera como uno de los mejores poetas de la posguerra. “Ésta sí es la obra completa”, dice Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, quien está convencido de que es tiempo de revisar la obra de Leopoldo Panero. “Hay que hacer una nueva lectura, hay que fijarnos que era un hombre inquieto en el que quedaron ecos de poetas como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Unamuno”, sostuvo Blanco, quien opinó además que a Panero hay que “sacarlo del olvido y quitar de encima el estigma que sufrió por ser uno de los poetas orgánicos de la dictadura franquista”. “La presentación de la obra es una fiesta filológica. Es un acontecimiento importante, porque esta generación fue muy maltratada por los estudiosos, quienes la tuvieron muy olvidada”, comentó el poeta y ensayista Luis Alberto de Cuenca. En la presentación se dio a conocer que el Ayuntamiento rehabilita la casa de Panero para habilitarla como Centro Cultural, donde se realizarán trabajos de investigación y conferencias sobre la obra de los integrantes de la Escuela de Astorga: Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón, Leopoldo Panero y Juan Panero. Se espera que esté terminada a fin de año. Fuente: ABC *** Estrenada en Madrid la versión teatral de 2666, de Roberto Bolaño Avalado por el respaldo generalizado tras su estreno en Barcelona, el Teatro Lliure (http://www.teatrelliure.com) y su director, Álex Rigola, estuvieron presentando entre el 21 de febrero hasta ayer 2 de marzo, en las Naves del Español de Matadero Madrid, la obra 2666, su adaptación de cinco horas de la novela del escritor chileno Roberto Bolaño. “Este espectáculo nació de mi pasión por Bolaño y por esta novela, de la que quedé prendado hace casi cuatro años, y porque buscaba una aventura teatral diferente”, afirmó Rigola en la presentación del montaje. 2666 es la novela póstuma e inacabada de Roberto Bolaño, chileno de nacimiento, mexicano de adopción y afincado en Cataluña, que sabía que iba a morir y que, según la conclusión del director de escena, quiso llevar a este libro el material de varias novelas, obligando a sus lectores a preguntarse, a partir de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, qué sociedad hemos hecho para estar creando monstruos. Con un elenco de actores encabezado por Cristina Brondo, Rigola quedó satisfecho de la reacción del público, que en Barcelona se quedaba a esperar el final de la historia, y convencido de que no funcionaría fragmentar en varios días el espectáculo, porque, aunque dividido en cinco partes muy distintas, es una historia cerrada. Cada parte —que dura entre 35 minutos y una hora— está separada de la siguiente con un descanso y se desarrolla en espacios muy distintos, al igual que el libro, de forma que la escenografía pasa desde un salón de conferencias, a una caja de tres metros por uno y medio pintada de verde, o a una instalación con fotos del desierto de Ciudad Juárez. “Aquellos a quienes les gusta Bolaño nos han dado su beneplácito, y quienes no lo conocían han acudido al libro”, comenta un Rigola visiblemente contento con la última propuesta del Lliure. Junto a Pablo Ley, empleó un año entero en adaptar la novela de más de mil páginas, que habla fundamentalmente de dos temas: Ciudad Juárez y los asesinatos de mujeres y la literatura, pero sin olvidar otros asuntos laterales como la locura, la muerte o la dignidad. El director se propuso conservar la prosa poética de este clásico contemporáneo, que no tiene nada que envidiar a ninguno de los grandes, según Rigola. “Es toda una experiencia y una aventura muy gratificante; es cansado, porque son cinco horas de mucha concentración, pero hipnotiza”, ha dicho Cristina Brondo, para quien este espectáculo es una propuesta única en España y merece la pena aprovecharla. Fuente: EFE *** Nancy Morejón será traducida al gallego La obra poética de la escritora cubana Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura de su país en 2001, será traducida a la lengua gallega, según se informó este 22 de febrero en La Habana en el marco de la Feria Internacional del Libro Cuba 2008, evento durante el cual la escritora recibió el Premio de la Asociación de Escritores de Galicia (http://www.aelg.org), cuya cultura —de hondas raíces en la isla— es la invitada de honor de la cita editorial. El lauro consiste en una pluma simbólica, emblema de la literatura de esa región española, y una escultura de cristal que le entregarán en Santiago de Compostela, en la primavera entrante. En declaraciones a la prensa, la poeta, crítica y ensayista calificó la distinción de una expresión de vitalidad. “Los escritores respiramos el lenguaje”, dijo, “y para los gallegos su idioma es uno de los elementos más caros de su identidad”. Morejón, quien es la tercera personalidad en el mundo merecedora de esa distinción, destacó también los lazos comunes entre ambas culturas y la fuerte ascendencia gallega en innumerables familias negras y mestizas cubanas. Fuente: Prensa Latina *** Abiertas las inscripciones para recorrer la senda de Miguel Hernández El Instituto Valenciano de la Juventud (Ivaj, http://www.ivaj.es) ha abierto este 22 de febrero el período de inscripción para participar en “La Senda del Poeta 2008”, un recorrido a pie entre Orihuela y el cementerio de Alicante, que se realiza anualmente en un lapso de tres días y que abarca unos 60 kilómetros por los distintos municipios ligados a la vida y obra del poeta oriolano. La Senda del Poeta Miguel Hernández, evento que se realiza anualmente coincidiendo con fechas próximas al 28 de marzo, fecha del aniversario de la muerte del poeta en el año 1942, alcanza este año su onceava edición, que se celebrará del viernes 11 al domingo 13 de abril. La inscripción individual y en grupo se puede realizar a través de la web del Ivaj (http://www.ivaj.es) o bien personalmente en la Unidad Territorial de este organismo en Alicante (Rambla Méndez Núñez, 41) o en los Espais Jove de las comarcas de la Vega Baja del Segura, del Baix Vinalopó o de l’Alcoià. El director de Juventud de la Generalitat, Adrián Ballester, ha afirmado que “la senda establece un vínculo de hermanamiento entre las localidades unidas por la vida y obra del poeta. Al mismo tiempo, se busca un acercamiento al entorno natural tan próximo al poeta aunando así poesía y naturaleza”. Ballester ha destacado que “el objetivo de la Senda es doble, por un lado se trata de impulsar el conocimiento de la vida y obra del poeta oriolano y por otro brindar a los jóvenes una alternativa de turismo cultural a través de la combinación de literatura, naturaleza y arte que están presentes a lo largo de todo el recorrido”. El sendero se realiza en tres etapas, la primera de las cuales inicia en Orihuela, ciudad natal de Hernández (30 de octubre de 1910). Orihuela marcó su infancia y juventud de forma decisiva ya que inició estudios en el Colegio Santo Domingo, ayudó a su padre en los trabajos de pastoreo y participó en las reuniones literarias de la Tahona de los hermanos Fenoll, escribió sus primeros poemas y conoció a su futura esposa, Josefina Manresa. Tras el paso por Redován, localidad donde nació el padre del poeta, se llega a Callosa de Segura y, a continuación, a Cox, donde nacen los dos hijos de Miguel y Josefina, Manuel Ramón y Manuel Miguel. Cox representa la etapa familiar y de compromiso político en la vida de Miguel Hernández. Esta primera etapa del sendero continúa hacia la localidad de Granja de Rocamora y finaliza en Albatera La segunda etapa consiste en un itinerario que parte de Albatera a San Isidro. En la localidad de San Isidro permanecieron retenidos en trabajos forzosos un gran número de compañeros de Miguel Hernández en la postguerra española. Posteriormente los jóvenes llegan a Elche, donde Miguel Hernández recibió su primer y único premio literario en marzo de 1931, otorgado por el “Orfeón Ilicitano”. Tras la muerte del poeta, su esposa Josefina Manresa se traslada a Elche con su hijo Manuel Miguel. Allí se dedica al trabajo de costura y a velar y proteger el legado del poeta hasta su muerte en 1987. Asimismo, en el Archivo Municipal de Elche se encuentran depositados los manuscritos del poeta oriolano. En la última etapa, se llega a la ciudad de Alicante, donde Hernández murió en la cárcel. Allí redactó sus últimos poemas de Cancionero y romancero de ausencias, y en las dependencias de la enfermería carcelaria contrajo matrimonio canónico con Josefina Manresa días antes de morir. Sus restos reposan en el cementerio de Alicante, donde también se encuentran enterrados su mujer, Josefina Manresa, y su hijo Manuel Miguel. Fuente: Orihuela Digital *** Biblioteca Vasconcelos presenta riesgos estructurales En el proceso de licitación y construcción de la Biblioteca Vasconcelos (http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx), en Ciudad de México, el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (Capfce, http://www.capfce.gob.mx) habría incumplido la ley y permitido irregularidades de diversas compañías, según la auditoría externa que forma parte de la investigación de la Secretaría de la Función Pública (http://www.funcionpublica.gob.mx), dada a conocer el pasado viernes 22 de febrero. El análisis advierte que la estructura colgante presenta deficiencias en su montaje, así como en la estructura metálica de pasillos de entre piso, hecho “que puede generar problemas de estabilidad estructural”, advertencia que es la única escrita con mayúsculas en el reporte. La auditoría externa fue realizada por Alios Bufete de Servicios para la Construcción SA de CV y un resumen de sus veinte observaciones se encuentra en el expediente que la citada secretaría entregó a la Comisión de Cultura del Senado mexicano. El documento indica que el Capfce toleró incumplimientos en los procesos de licitación y plazos para la terminación de obra. “La empresa Inmuebles y Construcciones Goval SA de CV no cumplió con los requisitos establecidos en las bases de licitación, entre otros que presenta formato en blanco y la documentación carece de firma del representante legal, por lo que la propuesta debió ser rechazada”, precisa el texto en su observación 03-contrato Capfce 77-008/04. También revela que personal de Conaculta ocupó las instalaciones cuando la obra todavía no se había entregado oficialmente. “Se observó que las instalaciones que ocupa la Biblioteca Vasconcelos se encuentran ocupadas por personal de la Dirección General de Bibliotecas, dependiente de Conaculta, que realiza labores de selección, clasificación y colocación del material bibliográfico en los diferentes estantes de la zona de libreros en los edificios A, B y C, cuando aún no se formaliza la entrega recepción de los mismos”. En la observación 13-contrato Capfce 77-008/05 se puede leer que “el área técnica responsable de los procesos de licitación en el Capfce no elaboró el dictamen que sirvió de base para ello”. La observación 12 acusa al comité de no haber elaborado ni presentado a la Secretaría de Economía el programa anual de obra pública para el ejercicio 2005. Según la observación 16, la terminación de los trabajos se dio fuera de los plazos formalizados, sin la aplicación de sanciones para los atrasos determinados. La 20 especifica, por último, que “la residencia de obras del comité administrador no llevó a cabo los informes periódicos, como son los reportes del control, evaluación y seguimiento del avance físico real de la obra, álbum fotográfico, entre otros”. Por su parte el diputado Alfonso Suárez del Real, secretario de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, dijo en conferencia de prensa que esa comisión investigará de qué manera se eligió a la empresa que hizo la auditoría. “Las observaciones concretas sobre aligeramiento o reforzamiento corresponderá a los técnicos y tendremos que exigirle al Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas que nos informe qué hicieron con relación a las mismas”, señaló. Fuente: El Universal *** Falleció el escritor y crítico catalán Josep Palau i Fabre El escritor y crítico de arte Josep Palau i Fabre, reconocido especialista en la obra de Pablo Picasso y uno de los últimos baluartes de una generación que luchó por recuperar la literatura catalana tras la Guerra Civil, dejó de existir en Barcelona a los 90 años, la tarde del pasado 23 de febrero. La muerte de Palau i Fabre se produjo en el Hospital del Valle de Hebrón de Barcelona, donde estaba ingresado desde el jueves 21 al agravarse la enfermedad crónica que padecía, informó este centro sanitario. Distinguido en 1989 con la Creu de Sant Jordi, el gobierno catalán le rindió homenaje el lunes 25 en el Salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat, con asistencia del presidente catalán, José Montilla, el vicepresidente, Josep Lluís Carod-Rovira, el conseller de Educación, Joan Manuel Tresserras, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel. Nacido en Barcelona en 1917, Palau i Fabre entró en contacto con el mundo de la pintura desde niño de la mano de su padre, un pintor que compartía taller con el músico Frederic Mompou. El intelectual se destacaría como un reconocido experto en Pablo Picasso, sobre cuya obra escribió numerosos ensayos que han sido traducidos a diez idiomas, entre ellos al chino y al japonés. Autor también de una extensa obra sobre pintura, de narrativa, teatro y poesía en catalán, Palau i Fabre se trasladó en 1945 a París con una beca del gobierno francés. Allí desempeñó varios trabajos, fue camarero y participó de extra en la película El salario del miedo, de Clouzot. Residiría en la nación gala por más de quince años, en los que participó en el ambiente intelectual de París, y en 1947 conoció al pintor malagueño. Su admiración y amistad le llevó a escribir Vides de Picasso. En 1961 regresó a España y escribió Picasso en Cataluña; más tarde publicó Picasso per Picasso, Picasso i els seus amics catalans, El Gernika de Picasso, Picasso vivent, Picasso Cubisme 1907-1917 y Estimat Picasso. En enero de 1996 presentó el libro Lorca-Picasso, en el que analizó los paralelismos entre la vida de ambos artistas, y en octubre de ese mismo año presentó Les metamorfosis d’Ovidia. De su narrativa destacan Contes Despullats, Del Mall (1983), Doble Assaig sobre Picasso, y La tesi doctoral del diable y en poesía sobresale Poemes de L’Alquimista (1952). Entre sus estudios de pintura se encuentran Quaderns de L’Alquimista (1976), Nous quaderns de L’Alquimista (1983) y Picasso vivent (1981), y entre su obra teatral se encuentran piezas como Teatre Aymá (1976), y Avui, Romeo i Julieta (1987). El 3 de junio de 1999 recibió el Premio de Honor de las Letras Catalanas en reconocimiento a su trayectoria literaria y por su trabajo como experto en la obra de Picasso. Fuentes: EFE • Europa Press *** Muere a los 104 años Isolina Barraza, amiga de Gabriela Mistral Isolina Barraza Urbina, química farmacéutica jubilada y una de las últimas amigas de la poeta chilena Gabriela Mistral, murió el domingo 24 de febrero a los 104 años de edad. Su muerte se produjo por causas naturales en la misma casa donde vivió durante décadas en la localidad de Vicuña, ciudad natal de la autora de Los sonetos de la muerte, a unos 500 kilómetros al norte de Santiago, según informaron fuentes de la fundación que lleva el nombre de la ganadora del Premio Nobel de Literatura 1945. La amiga de Mistral había nacido el 3 de mayo de 1903 en el poblado de Condoriaco, en la misma región, y conoció a Lucila Godoy Alcayaga (1889-1957), el verdadero nombre de la poeta, en 1925, mientras estudiaba en la Universidad de Chile. Desde entonces se mantuvieron siempre en contacto, especialmente epistolar; además, acompañó a Gabriela Mistral en sus visitas al valle de Elqui en 1938 y 1954, siendo esta segunda ocasión la última vez en que la poeta visitó su país natal. Las cartas que quedaron de ese contacto dieron origen al libro Epistolario de Gabriela Mistral e Isolina Barraza. La amiga de la poeta también fue escritora y de sus obras sobresalen Vicuña sesquicentenaria y Gabriela Mistral y su sobrino, dedicado este último trabajo a la relación entre la ganadora del premio Nobel y su sobrino Juan Miguel Godoy, apodado Yin Yin, a quien crió como un hijo hasta el suicidio del muchacho, a los 17 años. Barraza recibió el Galvano Oficial de Vicuña en 1991 y fue declarada Hija Ilustre de la ciudad en 1993. Fuente: EFE *** Biblioteca de Odón Betanzos Palacios sería trasladada a Rociana La Fundación Odón Betanzos (http://www.fundacionodonbetanzos.es) ha puesto ya en marcha junto a la viuda del escritor, Amalia Migues, el traslado de todo su archivo desde Nueva York a Rociana (Huelva, España), su pueblo natal, con lo que se incrementará notablemente la importancia de los fondos documentales, según se anunció el pasado 24 de febrero. Desde su creación en 1986, la fundación ha venido desarrollando, a nivel local y provincial, una importante actividad cultural que la ha situado en un lugar de prestigio, siendo una de las instituciones pioneras en el marco de la cultura durante muchos años en la provincia de Huelva. Antonio Ramírez Almanza, director de la fundación, señaló que la protección y fomento de la creatividad deben introducirse como uno de los ejes fundamentales del futuro desarrollo de esta institución, potenciándose la difusión, la promoción y la comunicación como elementos esenciales para fraguar los valores creativos en un marco más abierto, más moderno, actual y vanguardista, que sirva de interrelación y acercamiento entre el continente europeo y el iberoamericano, espacios donde desarrolló su amplia labor de creación, difusión y defensa del español el poeta rocianero. Esto requiere, entiende, introducir otros componentes imprescindibles a tener en cuenta para una mayor colaboración con el exterior. Conocida la voluntad del fundador expresada en documento de 1 de enero de 1986, donde se recoge su intención de aportar de manera personal todos aquellos fondos procedentes de su biblioteca personal y la heredada de su amigo y socio Eloy Vaquero, junto a los originales de sus libros escritos, correspondencia personal, diplomas, fotografías, etc., cumpliendo dicha voluntad y bajo el beneplácito de su esposa Amalia Migues, se pretende trasladar desde Nueva York los citados archivos, que comprenden el epistolario completo y otros numerosos documentos inéditos, así como su biblioteca. Fuente: Huelva Información *** El cubano Antonio Orlando Rodríguez obtiene el premio Alfaguara El escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez resultó ser el ganador del Premio Alfaguara de Novela 2008, dotado con 175.000 dólares (unos 118.150 €) y una escultura de Martín Chirino, por la obra Chiquita, según el veredicto emitido el pasado lunes 25 de febrero y publicado en la web de Alfaguara (http://www.alfaguara.santillana.es/premio-alfaguara). El jurado, presidido por Sergio Ramírez y compuesto por Ángeles González-Sinde, Jorge Volpi, Guillermo Martínez, Ray Loriga y Juan González, destacó que “es una novela a la vez elegante y llena de vida, con una notable gracia narrativa y una imaginación sin descanso, que despliega, como una inmensa partitura de ejecución precisa, la época y la vida de un personaje extraordinario, la liliputiense cubana Espiridiona Cenda, bailarina y cantante de los teatros de variedades de principios del siglo XX, llamada en su vida artística ‘la muñeca viviente’ ”. El fallo, leído en el Salón de Actos del Grupo Santillana en Madrid, explica que la obra de Rodríguez está concebida como una autobiografía, dictada en la vejez a un periodista que trata de cotejar verdad y exageración de cada peripecia, y que en ese sentido avanza desde la infancia de Chiquita en la Cuba del esclavismo y la colonia a su salto, en la primera juventud, a los escenarios más importantes de Estados Unidos y Europa, con el trasfondo a la distancia de la guerra de los mambises por la independencia y las intrigas diplomáticas que envuelven a la protagonista. “Por detrás del afán de Chiquita en retratarse como una gran estrella siempre brillante”, continúa el veredicto, “se deslizan de a poco las sombras de la decadencia, los desengaños amorosos, la lenta relegación a las ferias de freaks, y el drama íntimo de una artista que no quiere resignarse a ser exhibida como un mero fenómeno de circo”. Los jueces calificaron la obra de Rodríguez como una “novela ambiciosa que reconstruye la época de máximo esplendor de los teatros de variedades, y logra traer otra vez a la vida, en todo su genio, su crueldad y su encanto, a un personaje inolvidable”. Un total de 511 manuscritos inéditos, escritos en castellano, concurrieron a esta XI edición del Premio Alfaguara. De ellos, 120 proceden de España, seguida de México (102) y Argentina (76). Escritor, editor y periodista, Rodríguez nació en Ciego de Ávila (Cuba) en 1956. Es licenciado en periodismo por la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu). Ha residido en Costa Rica, Colombia y, actualmente, en Estados Unidos. Es autor de la novela para adultos Aprendices de brujo (Alfaguara, 2002, Rayo/HarperCollins, 2005), de los libros de cuentos Strip-tease (1985) y Querido Drácula (1989) y de la obra de teatro El león y la domadora (1998). Su bibliografía incluye también investigaciones literarias como Literatura infantil de América Latina (1993), Panorama histórico de la literatura infantil en América Latina y el Caribe (1994), Puertas a la lectura (1993) y Escuela y poesía (1997). A lo largo de su carrera ha publicado numerosas obras para niños y jóvenes, entre las que se encuentran El rock de la momia, Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo, La isla viajera, ¡Qué extraños son los terrícolas! y La maravillosa cámara de Lai-Lai. Hasta el momento han obtenido el Premio Alfaguara de Novela: Caracol Beach, de Eliseo Alberto, y Margarita, está linda la mar, de Sergio Ramírez (ambos ganadores de la primera edición); Son de mar, de Manuel Vicent; Últimas noticias del Paraíso, de Clara Sánchez; La piel del cielo, de Elena Poniatowska; El vuelo de la reina, de Tomás Eloy Martínez; Diablo Guardián, de Xavier Velasco; Delirio, de Laura Restrepo; El turno del escriba, de Graciela Montes y Ema Wolf; Abril rojo, de Santiago Roncagliolo y Mira si yo te querré, de Luis Leante. Fuente: Alfaguara *** Más de cuatro mil niños jugarán con poesía en la casa de García Lorca Música, pintura, teatro y poesía se unen en unos talleres para los más pequeños, último ciclo de Educación Infantil y dos primeros cursos de Primaria, en la Huerta de San Vicente (http://www.huertadesanvicente.com), en Granada (España), desde finales del pasado mes de febrero. “Poesía para empezar”, título de la actividad, reunirá en esta edición a más de 4.000 escolares, procedentes de unos 70 centros, en torno a la que fuera residencia veraniega de los García Lorca, con el apoyo de la delegación de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/educacion) y la Fundación Caja Madrid (http://www.fundacioncajamadrid.es). “Pretendemos introducir a los alumnos en la poesía a través de las artes plásticas y mostrarles los valores lorquianos”, señaló el delegado de Educación, Antonio Lara. El Colegio Medina Elvira de Atarfe fue el primer centro en disfrutar de esta actividad, que tiene nuevos contenidos y planteamientos. Los niños, nada más llegar a la Huerta de San Vicente, se dividen en cuatro grupos, que se corresponden con otros tantos espacios destinados a la música, la poesía, el teatro y las artes plásticas. Los pequeños visitantes son recibidos con un espectáculo de guiñol, una adaptación libre de La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, obra para títeres que García Lorca, Falla y Hermenegildo Lanz realizaron en 1923. “¡Y dale con la maceta! ¿Es que acaso eres poeta..?”, le responde en una ocasión la niña Irene a la insistente pregunta del príncipe: “Niña que riegas la albahaca, ¿cuántas hojitas tiene la mata?”. Es el primer contacto con la poesía y con el mundo lorquiano de los escolares. A partir de ahí, cada grupo de niños se dedica a la materia seleccionada. Luis Melgarejo, poeta y ganador de un premio Hiperión por El cepo, es el monitor de poesía. “Les enseñamos los trucos que tenemos los poetas, porque no somos profesores y les preguntamos si alguna vez han leído poesía o escrito alguna”, indicó el joven monitor. “Les comento que las palabras son los ladrillos de la poesía y luego nos ponemos unas gafas poéticas para ver los árboles como ‘peines del viento’ y explicarles las metáforas”, añadió. Además, se les da a los niños un cuaderno de poeta, para empezar sus primeros versos. Luis Britos es el monitor encargado de las actividades teatrales, donde los niños desarrollan la expresividad “a través de situaciones cotidianas que ellos mismos interpretan, aunque representamos algunos ‘gags’ ”. Los niños participan en una boda, en un partido de fútbol con un falso lesionado y representan la escena del gamberro que pone un petardo y demás situaciones. Diego Neuman, quien se encarga del apartado musical, dice que lo mejor es usar el cuerpo de los niños como forma de expresión, “y al final acabamos creando una canción”. La creación de un gran mural sobre al fachada de la Huerta de San Vicente es la actividad destinada a las artes plásticas, pero antes se les explica la importancia de los colores y los materiales, en una actividad que dirige Duha Escudero. Además, a los niños se les hace entrega del “pasaporte artístico”, un documento que premia el trabajo realizado por ellos y que certifica su participación. Fuente: Ideal *** Nieta de Juan Gelman pidió reabrir el caso de su madre Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman, ha pedido a la justicia uruguaya que reabra el caso de su madre, María Claudia García, desaparecida en 1976, en plena dictadura militar. La petición, basada en la existencia de nuevos datos sobre el caso, fue presentada por Macarena Gelman el pasado 27 de febrero alrededor de las 10:30 de la mañana, ante el juez Pedro Salazar, en el Juzgado de la calle Misiones de Montevideo, donde se presentó con su abogado, José Luis González. María Claudia fue capturada con su esposo, Marcelo Gelman, en Buenos Aires, probablemente en represalia a que el poeta militaba en Montoneros, organización guerrillera de origen argentino. Ambos jóvenes fueron a parar al campo de la muerte Automotores Orletti y ella cursaba el octavo mes de embarazo. Allí había uruguayos secuestrados y represores de la misma nacionalidad, gracias al plan criminal “Operación Cóndor” con que Videla, Pinochet y otros dictadores militares de América Latina coordinaban la persecución, intercambio y eliminación de opositores políticos. Los represores argentinos dejaron a sus pares de Uruguay llevarse a ese país a dos prisioneras embarazadas: una era María Claudia. Fuente: El Mundo *** Octavio Paz será homenajeado por el Senado y la Asamblea Legislativa El nombre del poeta mexicano Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990, será puesto a una de las salas del Senado de la República de México (http://www.senado.gob.mx) y se ha planteado un homenaje similar en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF, http://www.asambleadf.gob.mx), luego de que la Cámara de Diputados (http://www.diputados.gob.mx) rechazara ponerlo en el Muro de Honor del Palacio Legislativo. En abril de 2006, los diputados panistas Adriana González Carrillo y Rodrigo Iván Cortés Jiménez presentaron, como informáramos en su momento (http://www.letralia.com/140/0406paz.htm), una iniciativa en la que proponían inscribir con letras de oro el nombre del poeta y pensador, autor de Piedra de sol y El laberinto de la soledad, por considerarlo el autor mexicano “más prestigiado de la segunda mitad del siglo XX y un hombre cuya destacada labor intelectual, diplomática y patriótica al servicio de nuestro país debe ser objeto de un profundo homenaje por parte de esta Soberanía”. No obstante, la propuesta fue rechazada, lo cual fue muy criticado por la comunidad cultural mexicana, así como de algunos senadores, quienes calificaron ese hecho como de desafortunado. Ante ello, la Junta de Coordinación Política del Senado decidió que a partir del 19 de abril, fecha del aniversario luctuoso del poeta, una de las salas de junta del recinto llevará su nombre, dado que la figura de Paz “va más allá de las letras, al ser uno de los grandes hombres del pensamiento universal, precursor de la democracia y la tolerancia”. Para la presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Senadores, María Rojo, el nombre del poeta nacido el 31 de marzo de 1914 debería estar en diversos sitios culturales, ya que “fue uno de los hombres que más propició el debate, con grandes ideas, inteligencia y una gran democracia”. Esta decisión enmienda la resolución de los diputados integrantes de la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias, de no incluir a Paz en el “Muro de Honor”, la inmensa pared de fondo del salón plenario del Congreso mexicano. En esa ocasión, los legisladores argumentaron que el también ensayista y diplomático mexicano “no colaboró para la construcción del Estado mexicano”, que es una de las condiciones necesarias para que un personaje sea inscrito en aquel muro. Sobre el caso, la viuda del poeta, Marie José Paz, manifestó que el “gesto (de los diputados) sería una bobada si no fuera grotesco” y añadió que “por algo se habla de crisis de representatividad política”. En la sala principal del Palacio Legislativo de San Lázaro, detrás de una inmensa Bandera de México, están inscritos en letras doradas los nombres de personajes históricos mexicanos y héroes de la independencia. Sobresalen allí los nombres de los poetas Nezahualcóyotl y sor Juana Inés de la Cruz, así como el educador Justo Sierra y los diplomáticos Isidro Fabela y Genaro Estrada, entre otros. Por su parte, el homenaje en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) ha sido planteado en los mismos términos de la propuesta del año pasado, pues consiste en inscribir en letras de oro en el “muro de honor” del recinto legislativo el nombre del poeta, como una muestra de reconocimiento de los representantes de la ciudad y de los ciudadanos “a un hombre que hoy por hoy se puede calificar como el poeta mexicano por antonomasia”. Al presentar ante el pleno de ese órgano legislativo el correspondiente punto de acuerdo, promovido en la Comisión de Gobierno el pasado 27 de febrero, su presidente, el diputado perredista Víctor Hugo Círigo, aseveró que existe constancia de la intervención de Paz en las transformaciones sociales y políticas del país. Desde la tribuna, el legislador preguntó: “¿A dónde queda nuestra labor como representantes populares si no somos capaces de generar sinergias en torno a un proyecto de esta naturaleza, cuando se trata de un hombre que contribuyó sobremanera al desarrollo cultural de un país como el nuestro?”. Luego hizo un recuento de su vida “a manera de razones y argumentos, que sirvan para dar cuenta de la magnitud de su obra”, destacando, entre otras cosas, su renuncia como embajador de México en India en protesta por la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968. Según indicó Círigo, nadie puede negar que Octavo Paz fue un hombre visionario, “conocedor de las fibras más hondas de nuestra identidad, de lo que nos distingue como mexicanos; sin embargo, lo que bien constituye una contribución a su grandeza más allá de la perfección de una pluma cultivada y talentosa por sí, es su defensa férrea de la democracia liberal”. El legislador recordó que Paz alguna vez dijo: “Sin democracia la libertad es una quimera”, como muestra inobjetable, dijo, “de lo que para él constituía un binomio indisoluble”. Por lo que concluyó: “Es justo que esta Asamblea Legislativa del Distrito Federal abra un espacio para que el nombre de Octavio Paz perviva”. Una vez presentada formalmente la iniciativa, se turnará a la Comisión de Cultura para su dictamen y posteriormente se llevará ante el pleno, tal vez en el periodo ordinario de sesiones que comenzará la segunda quincena de marzo. Fuentes: El Financiero • La Jornada *** Fundación Juan Rulfo niega que haya acuerdo con FIL-Guadalajara La Fundación Juan Rulfo alertó este miércoles 27 de febrero, en un comunicado, de la existencia de una “supuesta encuesta” que realiza la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), acerca de “si debe recuperarse el nombre de Juan Rulfo” en el galardón que tradicionalmente se entrega en ese encuentro y que desde hace dos años se llama Premio FIL de Literatura, después de que la familia Rulfo decidió, en 2005, retirar el nombre del escritor. La intención de la encuesta sería afirmar que la comunidad cultural se manifiesta en favor de retomar el nombre del autor de El Llano en llamas en la convocatoria y, por tanto, en el premio, según explicó Víctor Jiménez, presidente de la fundación. Reiteró que el proceso legal para impedir que la FIL utilice el nombre del escritor jalisciense “continúa” y el poseedor de los derechos sobre el mismo es su hijo, Juan Francisco Rulfo. Hasta el momento se desconoce la fecha en la que podría darse a conocer la convocatoria del galardón, lo que hasta hace unos años se anunciaba a finales de enero o principios de febrero. Posiblemente ocurra en la primera semana de marzo, según fuentes de la FIL. Se desconoce aún cuál será la forma en la que se convocará, si como Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo o Premio FIL de Literatura. El comunicado difundido por dicha fundación, firmado por la familia de Juan Rulfo y el bufete Larrea Abogados, señala: “Ha llegado a nosotros la información de que se está realizando una supuesta encuesta, por parte de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, para preguntar si ‘debe recuperarse el nombre de Juan Rulfo’ en el premio que esa organización mercantil entrega anualmente. “Para explicar esa pregunta se dice a los ‘encuestados’ que ya llegaron a una solución legal en relación con la exigencia de la familia de Juan Rulfo de que sea retirado el nombre del escritor de ese premio, lo que constituye una completa falsedad, porque el asunto está siendo analizado en segunda instancia por los tribunales federales, lo que implica que el proceso no ha terminado”. Por ello, se añade en el documento, “la familia Rulfo y sus abogados continúan el procedimiento legal que habrá de establecer los derechos plenos de sus herederos sobre el seudónimo de Juan Rulfo. Así se ha manifestado durante los dos últimos años, de manera pública y reiterada, y no existen cambios de posición al respecto”. Fuente: La Jornada *** Cantar de Mío Cid traducido al hebreo Ocho siglos después de ver la luz, el Cantar de Mío Cid ha sido traducido al hebreo, una lengua que cada vez demanda más literatura española y latinoamericana, según explicó este 28 de febrero la directora del Instituto Cervantes de Tel Aviv, Rosa María Moro, con motivo de la presentación del libro. La edición ha sido publicada por la editorial Rimonim y su traducción al hebreo es de Arie Stav. “El Cantar de Mío Cid es una de las obras más hermosas de la literatura española y es de especial relevancia que haya sido traducida al hebreo”, dijo Moro. El Cid Campeador no es una figura totalmente extraña en Israel, según explicó Assaf Ashkenazi, profesor en el Departamento de Estudios de Literatura Española y Latinoamericana de la Universidad Hebrea de Jerusalén (http://www.huji.ac.il/huji/eng). “Aquí ya se conocía al Cid, pero no por el libro, sino por la serie de dibujos animados que se emitía en Israel. Gracias a la serie conocemos a este héroe español y, ahora, la publicación del libro ofrece una importante oportunidad para que los israelíes lo conozcan tal como salió a la luz en 1207”, indicó el académico. Según Ashkenazi, “para todo país es muy importante tener un héroe que signifique algo, y el Cid sí significa algo para los españoles: la importancia del honor, de ganar y de servir al gobierno y al país”. La directora del Cervantes entiende que “en los últimos años se ha incrementado en Israel el interés por conocer la literatura española e hispanoamericana”, como muestra el éxito de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, que se está “vendiendo muchísimo” en el país. “Cuando hace diez años comenzamos a colaborar con el Instituto de Traducción de Israel había sólo 40 obras de autores españoles traducidas, una cifra que se ha duplicado en este tiempo”, añadió. Entre los autores españoles más traducidos a la lengua hebrea están Camilo José Cela y Antonio Muñoz Molina, aunque también se pueden encontrar en este idioma obras de Juan José Millás, Manuel Rivas, Juan Marsé, Eduardo Mendoza y Antonio Colinas. Según Ashkenazi, el interés por la literatura en español se debe, en parte, al gran seguimiento de las telenovelas en la televisión israelí, que “son un importante mecanismo de difusión de la literatura española y latinoamericana”. Fuente: EFE *** Realizarán encuentro literario en Ibiza Ibiza (Islas Baleares, España) acogerá desde el 12 al 15 de marzo el I Encuentro Internacional de Literatura “Eivissa, Puerto Mediterráneo del Libro”, que contará con la presencia de destacados escritores iberoamericanos como Santiago Roncagliolo, el premio Cervantes Juan Gelman y el poeta chileno Raúl Zurita. Las jornadas literarias, organizadas por la Librería Hipérbole y el Ayuntamiento de Eivissa en el marco del Plan de Excelencia del municipio, también contarán con destacados escritores de las islas como Vicente Valero —que recientemente recibió el Premio Internacional de la Fundación Loewe 2007—, Pep Marí y José Carlos Llop. Para llevar adelante el evento se han unido el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España (http://www.mityc.es), el Govern Balear (http://www.caib.es) y el Consell Insular d’Eivissa (http://www.cief.es), contándose igualmente con el apoyo de la Universitat de les Illes Balears (UIB, http://www.uib.es), la Universidad de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es), la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (http://www.fehif.net), la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Eivissa y Formentera (http://www.pimeef.net) y la galería Vía 2. Esta iniciativa nace con la voluntad de fomentar la lectura y convertir a la ciudad de Ibiza en referente dentro del ámbito de la creación cultural; a la vez que atraer hacia la isla, fuera de temporada, a los amantes de la literatura de todo el mundo. El director de “Eivissa, Puerto Mediterráneo del Libro”, Gabriel Torres, explicó que lo que se ha pretendido es “encontrar un equilibro uniendo escritores con un poderoso prestigio con escritores jóvenes que están desarrollando también una obra de largo alcance”. El máximo responsable de las jornadas destacó también que “la diversidad y la reflexión sobre la identidad cultural en la narrativa española y latinoamericana contemporánea serán los temas centrales del programa de esta primera edición”, que incluye mesas redondas, conferencias, un festival de poesía, veladas poéticas y musicales y una exposición fotográfica. La intención es vincular estas jornadas con uno de los objetivos fundamentales de la Unesco (http://www.unesco.org), que ha declarado 2008 Año del Diálogo Intercultural. Fuente: Libertad Balear *** Editoriales de sesenta países irán a la XI Feria de Santo Domingo Entre el 21 de abril y el 4 de mayo se celebrará en República Dominicana la XI Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2008 (http://www.ferilibro.com), que tendrá como escenario la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte y recibirá a expositores dominicanos e internacionales. La FIL Santo Domingo, que en su edición de 2007 recibió casi dos millones de visitantes, este año estará dedicada a los países caribeños organizados en la Asociación de Estados del Caribe, y se espera que reciba a cerca de trescientas editoras y representantes de más de 60 países, además de varios escritores de prestigio internacional. El evento es de carácter mixto, pues incluye la participación activa de los profesionales del libro (autores, editores, escritores, distribuidores, libreros y bibliotecarios) así como la del público que asiste al campo ferial en pos de las novedades bibliográficas, los espectáculos culturales, los coloquios y los actos de puesta en circulación de libros, entre otros, que a tal efecto se organizan. La Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte dispone de un área de unos 88.000 metros cuadrados y en ella están ubicados el Teatro Nacional, el Museo de Arte Moderno, la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Historia y Geografía, el Museo del Hombre Dominicano y la Cinemateca Nacional, sitios que albergarán las diversas actividades literarias, intelectuales y artísticas que se llevarán a cabo como parte de la feria en horario de 9 de la mañana a 10 de la noche. Organizada y patrocinada por la Secretaría de Estado de Cultura (http://www.cultura.gob.do), a través de su Dirección General de la Feria del Libro, la FIL Santo Domingo ofrecerá un amplio programa literario, con presentaciones de libros, conferencias y coloquios. La fecha límite para inscribir actividades en el programa literario es el 15 de marzo. Habrá diversas facilidades tanto para editoriales dominicanas como para las extranjeras que deseen participar. Fuente: Feria del Libro de Santo Domingo *** Simone de Beauvoir y estudios de género serán objeto de un coloquio El 18 y 19 de junio se realizará en Lima (Perú) el Coloquio Interdisciplinario “La segunda mirada: Simone de Beauvoir y los estudios de género”, evento organizado por la Escuela de Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe) y el Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos “Antonio Candido” (Gellac, http://gellac-unfv.blogspot.com). El evento tiene como objetivo reflexionar acerca de la trascendencia de Simone de Beauvoir, de cuyo nacimiento se cumplieron cien años el pasado 8 de enero. Además, en su homenaje se propiciará el diálogo sobre los diversos desarrollos interdisciplinarios en torno a los estudios de género, y se creará una red de intelectuales con interés en la investigación sobre los estudios de género. La relación de Simone de Beauvoir con la literatura, la trascendencia de esta pensadora en Latinoamérica y su influencia en el pensamiento contemporáneo, la relación entre la literatura, el género y ramas del pensamiento como el psicoanálisis, la filosofía, las ciencias sociales y la autobiografía son algunos de los temas que tocarán los asistentes del encuentro. Las propuestas de ponencias, así como las propuestas para mesa redonda, deberán ser enviadas vía correo electrónico al profesor Richard Leonardo Loayza (rall31@hotmail.com) y a Claudia Dioses Matute (valclau@hotmail.com) antes del 31 de marzo. Las propuestas incluirán el título, el resumen (máximo 250 palabras, formato Word) y el nombre y afiliación institucional del ponente. Las ponencias deberán ser enviadas en archivo Word (para la publicación de las memorias) antes del 31 de mayo. La extensión de éstas no deberá ser mayor de 9 cuartillas a doble espacio, lo que equivale a 2.500 palabras y 20 minutos de lectura. Fuente: Gellac *** Realizarán primera Bienal Internacional de Poesía de Brasilia Entre el 3 y el 7 de septiembre se celebrará en Brasilia (Brasil) la I Bienal Internacional de Poesía (I BIP, http://www.bienaldepoesia.unb.br), evento que tendrá lugar en el marco de la 27ª Feria del Libro de la capital brasileña y que contará con la presencia de notables poetas, críticos y editores internacionalmente reconocidos, en un programa con actividades simultáneas que comprenden desde recitales hasta conferencias sobre poesía. El evento es organizado por la Biblioteca Nacional de Brasil (http://www.bn.br) y la Cámara del Libro del Distrito Federal, con el apoyo de la Secretaría de Estado de la Cultura, en cooperación con otras instituciones de la administración federal y local y entidades de la sociedad civil relacionadas con la literatura, entre ellas la Universidad de Brasilia (http://www.unb.br), así como las embajadas y empresas privadas. La I BIP presentará las nuevas tendencias y estilos de la poesía contemporánea de Brasil, Hispanoamérica e internacional. La poesía en sus diversos lenguajes —escrito, hablado, cantado, performático, en nuevos medios— ocupará los espacios de la Plaza del Conjunto Cultural de la República, compuesto por la Biblioteca Nacional y por el Museo Nacional, obras del arquitecto Oscar Niemeyer en la Esplanada de los Ministérios de la capital brasileña, así como los espacios contiguos del Teatro Nacional y del Teatro Dulcina de Moraes. Entre las actividades planeadas para la I BIP se encuentran oficinas de lectura de poesía, de creación poética, de poesía infantil y de poesía visual; sesiones y exposiciones de poesía visual en espacios abiertos, pancartas con poemas de los autores invitados, documentales, clips, videos y proyección de poemas en las paredes externas del museo; concursos de poesía; seminarios, debates y conferencias, sesiones de crítica y ensayo con traducción simultánea para los conferencistas, lectura en la lengua original del autor y la proyección en tela de la traducción, entre otras. Además se editará un libro con textos de los poetas invitados, habrá presentaciones de libros, un encuentro de editores de libros y revistas de poesía, encuentro de editores de revistas y sitios web de poesía, y la producción de libro artesanal por una entidad filantrópica. La poesía narrativa y popular, rappers y cantadores de cordel, recitales de poesía y música en espacios abiertos estarán también en la I BIP. Fuente: Organizadores del evento *** Bienal Internacional “Elías David Curiel” celebrarán en Coro Entre el 24 y el 27 de septiembre se celebrará en Coro, Falcón (Venezuela) la VI Bienal Internacional de Literatura “Elías David Curiel”, evento cultural que desde 1997 se realiza cada dos años en esta ciudad venezolana reconocida por la Unesco (http://www.unesco.org) como Patrimonio Cultural de la Humanidad. En el evento participan poetas y narradores venezolanos e internacionales, para intercambiar experiencias acerca de la creación literaria. El objetivo principal de la bienal es, según un comunicado de los organizadores, “promocionar la obra de Elías David Curiel, poeta coriano de origen judío sefardí, precursor de la modernidad literaria en Venezuela, como un acto de rescate, merecido por la magnitud de contenidos presentes en su obra, relacionados con el ser y el sentir de una identidad”. De igual manera, el evento hace posible el conocimiento y difusión de los escritores falconianos contemporáneos en un ámbito universal. El programa general del evento está conformado por lecturas y recitales de poesía en sitios cerrados y abiertos, conferencias, mesas de discusión crítica, visitas a las comunidades, proyección de videos y exposiciones de arte. La bienal es organizada por el Instituto de Cultura del Estado Falcón, a través de la Fundación Casa de la Poesía “Rafael José Álvarez”, conjuntamente con otras instituciones culturales públicas y privadas, bajo el auspicio del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve). Importantes poetas y escritores venezolanos y locales han participado en las cinco ediciones del evento: Juan Calzadilla, Ramón Palomares, Luis Alberto Crespo, Ana Enriqueta Terán, Luis Brito García, Reynaldp Pérez Só, Blás Perozo Naveda, Enrique Mujica, William Osuna, Antonio Trujillo, Ennio Jiménez Emán, Gonzalo Ramírez, Miguel Márquez, entre otros. Elías David Curiel nació en Coro el 9 de agosto de 1871. Sus padres fueron judíos sefarditas que, procedentes de la vecina isla de Curazao, se establecieron en la capital falconiana a finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, desarrollando un incipiente comercio en el casco urbano de la ciudad y contribuyendo con obras de servicio público. Maestro preceptor de escuela, poeta y periodista, Curiel tuvo una vida marcada por la soledad. Decidió poner fin a sus días el 28 de septiembre de 1924, dejando tras de sí una significativa obra poética que constituye una presencia particular en la poesía venezolana. Junto a José Antonio Ramos Sucre, Curiel fue precursor de la modernidad literaria en Venezuela. El conjunto de su obra fue reunida en tres libros, Poemas en flor, Música astral y Apéndice lírico. Especie de cuadernos escritos en vario tono y una misma intensidad, que introducen en la lírica venezolana elementos de carácter filosófico, metafísico, de la mitología grecolatina y de la tradición hermético-cabalística de origen hebraico. Fuente: Instituto de Cultura del Estado Falcón *** Acapulco será escenario del Congreso Mundial de Poetas Entre el 12 y el 16 de octubre de 2008 se realizará en Acapulco (Guerrero, México) el XXVIII Congreso Mundial de Poetas (WCP, http://www.uaa.edu.mx/wcpacapulco2008/index.html), evento que cuenta con los auspicios de la Academia Mundial de Arte y Cultura, la Unesco (http://www.unesco.org), el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (http://www.conaculta.gob.mx) y otras entidades públicas y privadas. El congreso tendrá como tema “La poesía en la intimidad del alma” y las inscripciones pueden formalizarse vía web en http://www.uaa.edu.mx/wcpacapulco2008/preregistro.php?leng=es. El domingo 12 de octubre, antes de la inauguración formal, se celebrará una exhibición artística y una fiesta para darle la bienvenida a los poetas de todo el mundo que participarán. La inauguración se realizará el lunes 13 con las ponencias, en inglés, del doctor Milan Richter (Eslovaquia), y en español, del doctor Iván Portela (Cuba-México). Luego se realizará una lectura de poesía y una presentación de libros. Los asistentes podrán disfrutar también de un paseo por la ciudad. El martes 14 se hará la ceremonia de premiación del concurso de poesía del congreso, y a continuación los profesores Eleonor Morris (EUA) e Isaías Alanís (México) presentarán sus ponencias en inglés y en español, respectivamente. Este día habrá también lectura poética y presentación de libros, así como una “lunada”: El miércoles 15 se celebrará el Día Mundial de la Poesía y leerán sus ponencias, en inglés, el doctor Germain Drogenbroodt (Bélgica-España), y en español, la doctora Celia Vázquez (España). Habrá, como los dos días anteriores, lectura poética y presentación de libros. Las actividades de este día concluirán con la clausura del evento, en el marco de la cual la Orquesta Filarmónica de Acapulco dará un concierto que antecederá a una cena y el baile de gala. Los interesados en participar en el concurso de poesía del congreso deberán enviar a xxviiiwcpacapulco@gmail.com, antes del 15 de julio, un archivo de Word o procesador compatible con un poema firmado con seudónimo, y otro archivo con los datos del autor. El tema es libre y se puede enviar poemas en español o inglés. El congreso se realizará en el Hotel Emporio (http://tinyurl.com/34qzc8). El hospedaje tiene un costo de 600 dólares en habitación doble, y 50 dólares diarios adicionales por habitación sencilla. Quienes usen la línea Aeroméxico para trasladarse a Acapulco podrán disfrutar de una tarifa especial (http://www.uaa.edu.mx/wcpacapulco2008/aeromexico.html). La fecha límite para inscripción es el 15 de julio. Quienes deseen ser incluidos en la antología conmemorativa del congreso deberán enviar a xxviiiwcpacapulco@gmail.com, antes del 15 de julio, dos poemas (en español o en inglés) de hasta 30 versos cada uno, y una biografía no mayor de 15 líneas con foto reciente de alta resolución. A la misma dirección deberán escribir quienes deseen inscribirse en las lecturas poéticas y en las presentaciones de libros. Igualmente, quienes lo deseen podrán suscribirse en el Tour Post Congreso, que consiste en una visita del 16 al 19 de octubre a Cuernavaca, Ciudad de México, las Pirámides de Teotihuacán, el Museo Nacional de Antropología e Historia y otros lugares de interés. El costo del tour es de 250 dólares en habitación doble y 50 dólares diarios adicionales en habitación sencilla. Fuente: Web del evento *** Analizarán en Lima el papel de las mujeres en la independencia Entre el 19 y el 21 de agosto de 2009 se celebrará en Lima (Perú) el IV Simposio Internacional “Las mujeres en la independencia de América Latina” (http://webserver.rcp.net.pe/cemhal/simposios.html), evento organizado por el Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina (Cemhal, http://webserver.rcp.net.pe/cemhal), y para el cual se están recibiendo resúmenes hasta el 30 de octubre de 2008. El encuentro pretende rescatar la historia de las mujeres que combatieron por la libertad del continente, y que fueron olvidadas por la historia cuando, al concluir el proceso independentista de América Latina en el siglo XIX, los estados nacientes crearon a sus héroes nacionales enfocándose en el contingente masculino. Entre los temas que tocarán los participantes se encuentran la relación entre género e independencia en la historiografía de América Latina; la mujer en el discurso político independentista; el rol de las mujeres en los antagonismos independentistas; Micaela Bastidas y la recuperación de la memoria; vida cotidiana, espacios de sociabilidad, mentalidades y opinión pública durante el proceso de emancipación; definición de lo femenino en el siglo XIX, y otros. Los resúmenes tendrán una extensión máxima de 2.000 caracteres sin espacios, y deberán incluir los siguientes datos: título de la ponencia, nombre y apellido del autor, dirección y universidad o institución a la que pertenece. El texto del resumen debe prepararse en formato Word y letra Verdana en 10 puntos. Las ponencias confirmadas se recibirán hasta el 15 de julio de 2009, con una extensión no mayor de 15 páginas, interlineado simple, en formato Word de Windows, y letra Verdana en 10 puntos. Deberán regirse por las normas de edición que se enviarán una vez aprobada la propuesta de ponencia. Los asistentes podrán participar en visitas al Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, y a la Ciudad Sagrada de Caral, la más antigua de América (182 km al norte de Lima). La inscripción tendrá un costo de 100 dólares para los expositores y podrá formalizarse antes del 1 de julio de 2009. Fuente: Cemhal ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Babbel http://babbel.com Comunidad dedicada al aprendizaje de idiomas. En ella el usuario puede aprender español, francés, italiano, inglés o alemán, estudiando por su cuenta con las lecciones del sitio o trabajando en equipo con un compañero de la comunidad internacional del mismo. El sistema de aprendizaje es sumamente intuitivo y la inscripción es gratuita. Ana Berta López y El Ojo Memorioso http://anabertalopezyelojomemorioso.blogspot.com Bitácora de la fotógrafa y actriz venezolana Ana Berta López, autora de la avenida Anagrafías (http://www.letralia.com/ciudad/anaberta) de nuestra Ciudad Letralia. Se trata de un espacio creado por ella para mostrar su trabajo creador y para llevar la secuencia histórica del acontecer cultural de los lugares en que transita. Muestra artículos y fotografías sobre diversas personas, actividades y agrupaciones. Libros Mínimos http://www.librosminimos.org Aparato de difusión de la literatura centroamericana. Su objetivo principal es facilitar la lectura de obras contemporáneas y de textos críticos que permitan dar una visión más amplia del quehacer literario en Centroamérica. Incluye libros de narrativa y poesía, artículos de crítica, noticias y otros materiales. Cartas famosas de la Historia http://cartasfamosas.blogspot.com Bitácora especializada en cartas de personalidades famosas. Se puede leer aquí cartas de escritores, científicos, artistas y políticos a sus parejas, amigos o parientes. Incluye fotografías de los autores y comentarios que contextualizan la información. Los visitantes pueden enviar sus propios aportes por correo electrónico a la dirección denim_72@hotmail.com. Blogs literarios y sobre libros http://www.escolar.net/wiki/index.php/Blogs_literarios_y_sobre_libros Recopilación de direcciones de blogs en español dedicadas al libro y la lectura. Incluye enlaces a blogs sobre la Feria del Libro de Madrid, blogs literarios en general, de escritores, literatura y podcast, novelas y libros de relatos en la red. Al estar en formato wiki, el usuario puede contribuir con el directorio agregando direcciones de sus blogs favoritos. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === El rapto existencial en la poesía de Hanni Ossott ===================== === María Cristina Solaeche =============================================== Hanni Ossott es una de las voces fundamentales de la poesía venezolana contemporánea; nace en Caracas el 14 de febrero de 1946 y fallece en la misma capital, el 31 de diciembre de 2002. Licenciada en letras de la Universidad Central de Venezuela y profesora de la Escuela de Letras en esa casa de estudios, dicta durante veinte años, asignaturas, todas ellas enmarcadas dentro de su propia visión del existir: “Necesidades Expresivas”, “Poesía y poetas”, “Literatura y vida”, “Poesía y pensamiento”... declarando en la enseñanza de sus cátedras: “la obra no sólo como un trabajo sino como el resultado de un estado del alma y de un vivir” (1). Recibió el Premio Nacional de Poesía Lazo Martí, el Premio Nacional en la II Bienal de Poesía José Antonio Ramos Sucre (1972), por su primer libro Formas en el sueño figuran infinitos y el Premio Conac de Poesía (1988). Es una unidad indisoluble su vida y su escritura. Vivió su poesía como su mundo en su existencia, su voz es la que habla en sus poemas siempre en el borde, en los extremos: “Al borde de la tierra al ras tragando durezas” (2). En los riesgos internos del adolecer y el padecer, un aguijón que desgarra y cauteriza al mismo tiempo, una liberación de la poetisa y de aquél que la lee, una memoria del recuerdo. Sus flores, la legendaria Edelweiss que cuentan tomó su color de la luna y es premio al riesgo, al honor, al mundo de los sueños y al amor: “Ese Ángel es una flor pintada una flor de la esperanza una Edelweiss” (3). “Edelweiss la florecilla apasionada entreverada entre las rocas” (3). La cayena: “La cayena se intensifica canta plácida ardiente hacia los cielos, los ecos casi expandida abierta es un canto de amor un canto de penumbra” (2). La trinitaria: “¿Quién soy? Creo que soy una trinitaria encendida una trinitaria fucsia colgando sobre el muro. He colocado mi florecer sobre el muro para que sea más hermoso” (4). La flor del apamate: “No importa. Allí está la flor del apamate Tú dijiste que era la flor del apamate” (4). El mar como vivencia de melancolías: “El mar en mí no deja dormir” (5). Su obra ahonda en contenidos filosóficos de la mano de las llamadas por María Fernanda Palacios sus “voces tutelares”, las de Rilke, Nietzsche, Heráclito, Heidegger, Lawrence, Bataille, Hölderlin, Broch, Virginia Wolf, Thomas Mann, Blanchot, Goethe, Kavafis... mas, si queremos situar a Hanni Ossott en algún epicentro poético, éste será el poeta austríaco Rainer María Rilke, a cuya obra dedicó gran parte de su vida (tradujo su obra Elegías de Duino), resonando en toda su creación literaria el eco de uno de los mejores poetas de la literatura universal. Todo esto nos deja en su extensa bibliografía literaria, en un lenguaje punzante, revelador de un temple que embarga provocando perplejidad y desazón; en la poetisa no es cuestión solamente de oficio, dedicación, gusto, don; es una pasión con todas las exigencias e implicaciones que comparte esta palabra. Hay en sus poemas términos emblemáticos, nudos del entretejido, dominios del vértigo creativo: la herida, el abismarse, lo otro, la extrañeza, la noche, la nada, la muerte y el amor. Son, a la vez, palabras-signos que reitera sin cesar, sin tregua, que conviven en sus espacios tratando de conjurar, exorcizar y curar. Nos recuerdan la herida fundamental, la desgarradura, el viento, la noche, el silencio, y la nada, de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik (1956-1972). El acto subversivo del vivir, graba la escritura de la poetisa Hanni Ossott con lo que ella llama la herida esencial: “La herida en el abrazo el miedo la contención el beso en el miedo la fuga, los regresos” (3). La realidad es elusiva, abrumadora, apabullante, y hay que intentar descubrirla desde el misterio. La herida nos coloca ante la realidad de un cuerpo dionisiaco, nietzscheano, con su plena carnalidad, su ardorosa sensualidad, su anhelo y embriaguez, pero un cuerpo herido, escindido: “Los hombres se van como a pedazos de a ruinas de a despojos” (2). Es la herida que reclama la conciencia de la pérdida y el anhelo del recobro, en una naturaleza despedazada en individuos, en una remoción psíquica dominada por la desolación, la vulnerabilidad, las limitaciones y las formas de morir; en un vivir al ras del ser al encararla en el arduo aprendizaje del existir. En ella reside la creatividad. El anochecer, la pérdida y su vacío, el duelo, el enigma, la ausencia, el amor y su coraje, el centelleo de la caricia y su inmolación, la rebeldía como antesala poética, la ardorosa pregunta de cara al misterio mágico del vivir, la contradicción del tiempo, lo insólito e inefable que se oculta siempre. Para la poetisa la palabra es ascua y fuego crepitante que se erige desde la herida misma: “de la literatura me importa el fuego” (1), es asomarse al abismo, ese abismarse como opción vital, esa fuerza inmanente al existir frente a lo otro, aquello urgente a nuestra naturaleza: “Prevalece que haya los otros y lo otro la ‘otredad’ el más allá de mí y el más allá de ti la extrañeza de lo que nunca puede alcanzarse” (3). La fragmentación de la conciencia, del inconsciente, de la simultaneidad de los tiempos, lo originario, lo ignoto, la desmesura, la excedencia, la experiencia de lo raro, del extrañamiento, en una palabra-signo la extrañeza frente a lo otro: “Mis piernas flaquean mi corazón arde mi sacralidad me mata Oh Dios ¿cuál será mi camino? Escucho voces pero ¿cuál es para mí? ¿qué puedo decir ante tanto extrañamiento?” (3). Hanni enfrenta su mundo poético con su trasgresión, su rebeldía, todo aquello que para la conciencia “normalizada” pasa inadvertido, para esa conciencia sometida, ahogada y condenada en el disparate de la cotidianidad: “La paz apática” (3) que a nada teme tanto como a la exaltación, a la lucidez exasperada, al lugar donde el límite de lo posible es transgredido, lo vedado que se confronta, las sombras interiores lejanas e inesperadas, todo aquello que salga del carril cotidiano. Nos habla de la nocturnidad poética, de cómo la noche alberga el alma, la inspiración, la locura, la muerte; la voz poética surge y se alimenta de la noche en un intento del dominio de la oscuridad y el convivir con ella, la poetisa crea claridades de sus noches en su diaria iniciación. Escribir desde la febrilidad nocturna y jamás desde esas zonas intermedias, neutras y crepusculares. La nada, otro de sus vértices del pensamiento, entrelazada siempre con las imágenes del abismo y el vacío, congregando en su ambivalencia un espacio y un estado donde el cuerpo se silencia para regresar a su íntima esencia. Contra la nada la poetisa conjura la creatividad, desde la nada, le es posible el encuentro que permite tolerar lo que se nos niega. Su poesía habla de lo inexpresable, lo por asumido nada conocido, lo inusual, captando el colapso del instante, ocupando el lugar del espacio inexistente, sintiendo la herida del desgarramiento que siempre ocupa la extrañeza de la existencia. En la muerte, la poetisa se atreve a morir más allá de la muerte física, cavila sobre el morir del ser, ese morir anónimo, indiferente eterno: “Mira cómo de mí mismo todo se separa se me deshabita seré ahora lo eternamente desplazado Y mis escombros... ¿dónde? ¿Y la sensación de roce entre mis dedos y una superficie lisa? Lo posible... ¿dónde?” (6). “Ahí va la urna Y yo no tengo lágrimas sólo besos y un puño alzado, erecto por el misterio, por la rabia” (3). Un constante aprender a perder suave o bruscamente con el vivir, pérdidas que demandan conocer y sentir olvidos, abandonos, extravíos, el desvanecerse de las cosas, del dejar de ser instalándose frente a la rareza del existir, donde el ser humano se religa a lo infinito y lo nimio, al asombro y a Dios, al deseo y a la esperanza, al vacío y al absurdo del existir imposibilitado de pactos fáusticos. Morir no es “irse del mundo”, es padecer la relatividad de la existencia, la flaqueza de los hechos, la debilidad de lo circunstancial. Mas Hanni Ossott piensa también en curar la herida, así, denomina a la poesía, la cura, el poeta debe vivir en una continua cura al mantener la tensión lírica y la presión del sentir desbordado de su alma: “Porque también hay risas junto a la zozobra extrema tensión de la alegría desbordes para la noche oscura éxtasis colmación” (4). “Debo pensar en el espacio más luminoso del mundo Delfos, lugar nocturno hecho luz Es preciso es preciso realizar de la Noche la Luz” (5). La palabra creadora celebra desde la ruina, ilumina desde la sombra, es un querer hacer posible lo imposible, es movimiento en algún espacio, es instante, ráfaga, impulso; escribir poesía, para Hanni, es trazar una geografía del alma desde la memoria que guarda cual vasija las visiones, las rachas de sentimientos, las imágenes y las tensiones que surgen como chispazos explorando, emergiendo. La poesía es escucha y receptividad. La pasión y el error, la errancia y el esplendor, la signan, siempre cerca del “duende” o, como diría Rafael López Pedraza, cerca del “toque dionisiaco”. El hecho poético entra por la piel, es una efervescencia, un “yo soy otro” en palabras de Rimbaud, no existe en ella la certidumbre, en su lugar la intuición, las visiones, los delirios, el desgarramiento interior para alcanzar lo invisible y así llegar a la otredad, en un espacio de inspiración donde la fertilidad y ebriedad de los sentires se transfiguran, celebrando poéticamente, reteniendo fugaz y desesperadamente con el verso la vida, sosteniendo la palabra en la lucha con el silencio y girando al contrario del remolino de la nada. En su escritura emocional conmueve su palabra dolida desde el corazón ardiente, desde lo insondable del vivir y su seducción. Y en el amor, del deseo la imagen suena, es palabra sonora: “extender infinitamente el beso Que dure toda una noche toda una eternidad” (3). “rotación de cuerpos canto elevado canto a la sacra pasión del cuerpo” (3). “Hay una mordida profunda incisiva en el centro de mi sexo por la cual yo me erijo como yo misma y soy, y poseo y dono Regalo mi cuerpo y mi ansia (...) Me cruza una pendiente me traza un precipicio en el amor... y en todas mis secretas junturas con cuido, con recelo, tu te avienes a mí” (3). Es Hanni Ossott, un espíritu que padece su herida, se asoma al abismo, siente profundamente la extrañeza frente a lo otro, a la muerte, a la nada, al amor, y busca infatigablemente en el alma de la noche, la cura en cada uno de sus poemas. Es su poesía un rapto existencial, seduce su visceral insistencia en desentrañar instantes que prolongará en el verso, momentos enjaulados en el cuerpo y el alma y abiertos al tanteo continuo en sus poemas: “Y todos buscando a sus propios dioses. Los dioses de las rocas son los ríos. Los dioses del río: el cristal. Los dioses de los hombres: lo que no somos, nuestros nombres situados en otras zonas, nuestros nombres incompletos y nuestros actos hechos de piel y de sueño” (7). Referencias bibliográficas 1. OSSOTT, Hanni: Poemas selectos. Editorial Latina Bid & Co. Editor, Caracas, 2004. 2. OSSOTT, Hanni: Cielo, tu arco grande. Tierra de Gracia Editores, Caracas, 1989. 3. OSSOTT, Hanni: El circo roto. Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A. Caracas, 1993. 4. OSSOTT, Hanni: El reino donde la noche se abre. Editorial Mandorla, Caracas, 1987. 5. OSSOTT, Hanni: Hasta que llegue el día y huyan las sombras. Editorial Arte, Caracas, 1983. 6. OSSOTT, Hanni: Espacios de ausencia y de luz. Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A. Caracas, 1982. 7. OSSOTT, Hanni: Espacios para decir lo mismo. Universidad Central de Venezuela. Colección Letras de Venezuela. Serie Poesía, Caracas, 1974. ** María Cristina Solaeche gsmldcm@yahoo.es Docente venezolana (Maracaibo, Zulia, 1948). Licenciada en educación mención Matemática, Magíster en Educación y Magíster en Matemática Pura, en la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve), donde es profesora titular. Fundadora y miembro de la Biblioteca “Teresa de la Parra” en la extensión Cabimas de LUZ. Miembro de la Sociedad Venezolana de Matemáticas, la Asociación de Escritores del Estado Zulia, la Casa de la Poesía y la Peña Literaria César David Rincón y otras organizaciones. Textos suyos han aparecido en diversas publicaciones científicas y literarias, además de webs literarias como Légamos, PoeSite (http://www.arrakis.es/~joldan/poesite.htm) y Texto Sentido (http://www.textosentido.org). Ha recibido, entre otros reconocimientos, el premio “Vicente López y Planes” (Buenos Aires, 2004). === El ojo del pornógrafo Juan Carlos Guardela Vásquez =============== Tiene cara de no hacerle mal a nadie. Es delgado, algo curvo y bajo, un gagueo fastidioso le asalta a veces. Su estrecha frente hace que parezca de 40, aunque tiene 52 años. Se refugia en una amabilidad, tan a la mano, que parece adrede. Sus ojos azul claro dan seguridad a cualquiera, no obstante, muy pocos saben que ellos han visto más de 100 mujeres desnudas (unas dos mujeres y media por semana) en los últimos nueve meses amparado sólo con una vetusta cámara Olympus digital. Rubén Guzmán, como todo pornógrafo, asegura que su labor es artística ya que su principal fuente de ingreso son los eventos sociales. Que muchos se equivocan tachándolo de depravado y que si el cliente queda satisfecho es que ha hecho un buen trabajo. La verdad es que sus fotos ni siquiera están bien iluminadas. No tiene noción de profundidad y altura. Algunas están fuera de encuadre. Pero es obvio que el atractivo innegable está en la desnudez. Siempre hay lucimiento de piel por todos lados. En su catálogo maltrecho está la chica que muestra su pubis tapando algunas zonas con una estola, un pareo o un gorro exótico, la Maja cincuentona en una otomana que exhibe su dorso ancho, sus laxas axilas y piernas de suaves várices insinuantes. También la embarazada con la barriga bañada en aceite, el clásico marica deschavetado que avienta sus brazos y el fornido relleno de testosterona que mira como diciendo: “¡Sal de tu closet!”. Pero el mayor surtido es el de muchachas de barrio que no tienen proporciones descomunales pero sí un fuego encerrado en la mirada que puede venderse sin reparo al italiano frenético, al vikingo agreste o al canadiense —tan cují este último que, si pudiera, traería los emparedados del mismo Québec. Lo importante es que el visitante que quiera desfogarse traiga los euros aunque se trate del más maluco del orbe. Y así poder comprar el jean de moda, el último celular o la blusita de los escaparates quiméricos. Son mujeres que no aparecerán nunca como conejitas pero que son réplicas de gorditas reinas del Congo y que, aparte de ser pobres, portaron y portarán la injuria de que las negras son más fáciles que las blancas. Entonces ¿por qué no divertirse y sacar lucro de lo que la naturaleza les dio? Si el sueño de estas muchachas no es irse de estas tierras seguro que se le parece mucho. Muchas tratan de imitar los labios de Angelina Jolie poniéndolos como si estuvieran soplando una vela. Una de las fotos muestra a una de ellas, algo ebria, rodeada de un grupo de hombres y mujeres al parecer en una terraza de bebidas. Se ha bajado el jean exhibiendo, en una pose desenfrenada, medio monte de Venus. Dentro de este catálogo aparece también la Lolita que se tapa sus pechos de corozo con manos llenas de abalorios infantiles, hasta se le pueden ver los codos sucios del carburo de la pared donde se recostó. Pero la que conmueve es ésa que se espicha mostrando sus costillas, la que está dando el todo por el todo, la que parece garza de una sola tarde. La pobre termina tiernamente derrotada por su propia palidez. Uno constata entonces que la inocencia liada con desparpajo en ocasiones es cruel. En términos generales lo que impera en el catálogo es el desorden y el divertimento y, haciendo honor a la verdad, algunas realmente lucirían mejor vestidas. Explica Rubén que muy pocas son las que quieren tomarse una foto sólo para su compañero. Casi todas quieren venderlas a páginas de la Internet que ofrecen los servicios de la ciudad en el exterior. Incluyen sus celulares y correos y nombres de gringas. Claro que detrás siempre hay una matrona que se encarga de realizar los contactos una vez se instalen en los hoteles los extranjeros. Hay taxistas, botones, recepcionistas de hoteles, barmen y meseros que hallaron una fuente extra de ingreso dentro de la cadena proxeneta. *** El barrio está ubicado en la zona sur oriental de Cartagena. Tiene agua por todos lados. Hay un grueso caño que trae todas las emanaciones de la ciudad. Tiene gente y más gente y calles estrechas, todas sin pavimentar. La mayoría no tiene empleo. Las casas son pequeñas y en ellas viven más de dos familias en un piso sobre otro. Rubén vive en un segundo piso. Allí comparte espacio con esposa, tres hijos y un nieto. Sus trabajos en su mayoría son realizados en oficinas que le prestan profesionales amigos en el Centro Amurallado a quienes les retribuye presentándoles chicas. Pero el set lo puede improvisar en cualquier barrio, en sesiones organizadas por muchachas ya veteranas en la actividad. Todas están en los listados de matronas celestinas cuyos clientes son políticos y empresarios. “A... a... algunas tienen suerte... suerte... y encuentran al... al italiano enamorado que vuelve a los cuatro meses y se las lleva con papeles en regla”. Rubén miró con apego su cámara. Su sala es demasiado calurosa, oscura y encerrada. “O... otras, se quedan esperando. Pero les entró el gustico por la platica, la rumba, el de... desorden y en temporada contactan a varios extranjeros que las alojan en buenos hoteles y... y... andan con ellos engreídas por todos lados sin que les importe que las vean. Así terminan metidas a esto, claro, algunas a la semana se pueden hacer más de 500 mil. Todo tiene su precio. Las... las encuentra uno en las playas. Son universitarias o... o... estudiantes de bachillerato”. Fingió amargura y encendió un ventilador. “Muchachas sanas. Muy... reservadas”. Rubén me había confesado antes que en un principio sintió placer. Pues de alguna manera convencer a una mujer para que se tome fotos desnuda es más difícil que hacerle el amor. “Hay que echar mucha labia, bastante”. Pero cayó en cuenta que ellas no se desnudaban para él. Que no es el recibidor de esas posturas y fingimientos. Que el verdadero lujurioso es otro que está más allá de su lente y del escenario. Un mirón que realmente tiene mayor jerarquía que él mismo. Se trata de alguien (mujer u hombre) que impone su presencia a distancia. El papel de Rubén queda reducido así a la de un simple intermediario. Es una suerte de indefensión. Rubén es un eunuco. Ver sin tocar. Trabajar sin tocar. Mirar sin detallar. “Soy igual a Polvo de Ángel, ese tipo que las cabareteras adoran porque no hace nada, a veces ni mira”. Cuando Rubén arquea las cejas adquiere por momentos un aire de sátiro. Sin embargo, el azul de su mirada lo disuelve. Por eso no se sabrá si a la larga es un corruptor diabólico o un cándido y desmedido sobreviviente. Ya no le sorprende encontrar fotos suyas en revistas mediocres o en las páginas web de la ciudad. No importa que les tapen las caras y los sexos con esos ridículos circulitos negros, él no olvida un trabajo. Uno supone que quien hace este trabajo no tiene dificultad con la conciencia, pero le perturba lo que llegue a pensar su esposa Estebana, quien es católica y mayor que él. Cuando trabaja en casa lo hace obligado por la falta de espacio así que le tiene que inventar algo: de repente unos días en casa de sus cuñadas, un viaje al pueblo, o —como último recurso— una larga diligencia de varias horas. “Nunca se ha enterado, o eso me hace creer, aunque a veces se pone muy seria y dura días sin hablarme. Es que en el barrio le dicen mucho chisme”. En su barrio los vecinos tienen una impresionante potestad murmuradora. Sabe que aunque emplee todo el sigilo del mundo ya deben estar enterados de su actividad. Sólo espera que de alguna manera le otorguen cierta indulgencia y complicidad tal como se la dan en el barrio a jíbaros, rateros cuchilleros, policías corruptos y traquetos en ascenso. A sólo dos cuadras de su casa funciona un reconocido cabaret de la ciudad, y nadie dice nada. Cuando hace el trabajo en su sala tiene que ser en menos de una hora. Improvisa con apuros una especie de estudio con un trípode amarrado con cabuyas y luces remendadas con papel de aluminio, radiografías viejas y alambres retorcidos. Esta vez una cortina blanca sirve de fondo aunque se puede ver algo del barrio. Hay un olor a orín de gato que se redobla con el calor. Todo tiene una dimensión enrarecida. Había vacilado en dejarme entrar en una de sus sesiones pero cuando le argumenté que también mi labor era artística lo aceptó, no sin cierto reparo. La idea es no interferir, que las cosas fluyan como se dan en su oficio porque si uno mira con demasiado detenimiento empieza a estropearlas. Eso sí, me dijo, la única cámara fotográfica es la mía y nada de grabaciones. Estebana, su mujer, esa mañana había salido a una diligencia y vendría más allá del mediodía. Se trata de una cliente nueva pero que él ya conocía. No habría problemas. Así que nos sentamos a esperar en su sala ardiente sentados en unas sillas de plástico triste. Esperamos más de cuarenta minutos hasta que por fin se oyeron unos pasos subiendo la escalera. Tocaron. Rubén abrió la puerta con sonrisita de expectación. Una hermosa morena entró con aire decidido sin abandonar esa cosa inquietante de mujer que sabe para dónde va aunque no supera los 18. Trae un bolso Fila. Está emperifollada con candongas, viste un suéter camuflado, bermuda gris, zapatos tenis y una boina sobre un cabello corto estirado con productos químicos. Tiene una encantadora nariz respingona y labios prominentes con brillo transparente, labios malcriados e imperiosos como el hábito de la lujuria y una cadenita de plata en el cuello. También tiene unos paños en el rostro ocasionados por el sol playero. En el recinto se sintió el contraste de su perfume dulce de mujer dispuesta con el orín de gato. —Tengo más de una hora buscando tu casa, oye —dijo. —No te preocupes que tengo todo el día para ti solita. ¡Mira! —Rubén le pasó unas fotos y enseguida a ella se le abrieron dos huequitos en las mejillas que la hicieron más niña. Eran las fotos de otra muchacha que al parecer ella conocía. Levantando el dedo y sin mirar su reacción, Rubén le dijo en tono bajo como si hubiera en el recinto mucha gente además de nosotros: —Quiero saber si estás segura de lo que vas a hacer. Porque después viene el “aymamitamía” y las quejas. Las fotos corren más que los chismes. Pareció un lugar común, pero ambos asumieron un silencio y entonces no fue tan común. Me imaginé que siempre hacía esa pregunta que obliga reflexión a cualquiera. —Sí. —¿Lo hiciste antes? —Sí. —¿Por qué no lo buscaste? —¿Qué cosa? —Al que te fotografió antes. —Porque el malparido quiso metérmelo. Me tocó, oye. Se le encresparon las cejas y su boca brillante se llenó de piedra y asco. —Me dijeron que eres serio y nada de manoseo. Porque yo digo que si uno quiere que lo manoseen, lo manosean. ¿No? Supe que ese trato impersonal a un hombre mayor de 50 no era ajeno en ella. Me mordía la lengua, quería hablar. Rubén pareció darse cuenta y me reprendió con la mirada. Así que lo apropiado fue el silencio y quedarme aparentando que soy el ayudante, el recogecables, el que está distraído y tal. Distraidísimo. —Hule a meao de gato, oye —dijo y movió las manos haciendo sonar sus bisuterías. ¬Acto seguido empezaron a transar el precio. Ella fue más atrevida y fría, regateó y al final aceptó Rubén: diez fotos, a cinco mil cada una. —De todas maneras son caras, oye. Pero a éste no lo quiero cerca —me señaló—. No quiero nada de nada. Ni miraditas ni nada. —Cálmate que aquí hay gente profesional —repuso Rubén—. Es el dueño de la cámara, oye. Fingí seriedad y Rubén, sin prestarle atención, encendió los reflectores remendados con papel de aluminio. El ventilador bajó la velocidad por la carga de las luces. Se cercioró de que la cortina no dejara pasar media mirada desde afuera. Y ella, decidida, revisó todo el piso: tres cuartos, un patiecito de paredes rojas y la cocina. Cuando se percató de que no había nadie más en la casa se colocó delante de la cortina bajo la luz caliente. Volvió a mirarme, esta vez con indiferencia, una indiferencia que no era el fruto de su arrogancia, ni de la confianza en ella misma, ni de la inocencia; por el contrario, era algo rebuscado y teatral. Empezó la escena. No fue como lo imaginé: lenta, “en relente”, como en las películas en donde el desnudarse adquiere una dimensión cósmica, como si todo estuviera lleno de una música sumisa. Es que uno debería oír una música cuando le está cambiando la vida, como en las películas. Pero aquí todo pasó rápido. Todo alcanzó una movilidad en la que no se supo el límite entre lo que está vestido y la desnudez, entre el impudor y el recato. En cuestión de segundos esta muchacha estaba mostrando sus pechos y su suéter camuflado quedó sobre la silla de plástico triste. Sus tetas duras de puntas renegridas quedaron al aire. Aunque tiene pequeñas señales —viejas cicatrices— hay algo en esa piel morena y animosa que aspira a otra cosa más allá de ese desnudarse. La cadena de plata brilló. Rubén disparó su Olympus. Ella sacó delicadamente una lengua húmeda y sabia. La misma que de seguro entregó a su noviecito de barrio, su primer amor. El noviecito que jamás podrá invitarla al hotel de lujo al que la lleva el asombroso turista. Ese noviecito, ¿se aterraría de verla ahora en su desparpajo? Por un instante me miró como tratando de hallar en mí un interés y sentí que su mirada me insinuó que, sin merecerlo para nada, estaba gozando de su espectáculo. Pero en verdad no lo gozaba. Esta morena imita lo que una mujer conscientemente hace en el juego del deseo: se propone como objeto del otro y al mismo tiempo huye para que sea más imperiosa la sed y hacer valer su cuerpo en la huida misma. Te da y te quita. Este juego, que a la larga brinda una saludable compensación psicológica, no se da en la pornografía ya que el ofrecimiento no es seguido por la negación. Esta morena que se despliega ante el lente de Rubén tiene que darse sin esa magia traicionando la naturaleza del juego erótico. Por eso es una lástima que la ausencia de ese rito sea una imposición de las condiciones sociales. Para ella no habrá huida, ya que las condiciones de necesidad lo impiden. Por fin Rubén habló. “No te preocupes que aquí toda mujer se vuelve reinita... Te vas a convertir en la más famosa de todas. Si no; vas a conseguir al man que te va a limpiar la hoja de vida y que te llevará a vivir de lo lindo... O... o te vas a comprar lo que quieras con toda la platica del... del... mundo... Si no; pu... puedes vender las foticos bien caritas. Todo tiene su precio, mamita”. Supongo que de eso se trata la labia a la que se refirió antes que no es más que esos diminutivos que le caen encima a esta muchacha mientras se pone en una postura conocida. La muchacha empezó a sudar. Cerró los ojos y se dejó llevar. Rubén siguió disparando. Ella desabrochó su bermuda gris. De repente apareció un hilo dental amarillo por el que burdamente —barrialmente— pudo verse su pubis y su hendija morena. Luego deshizo con facilidad los nudos que tiene el hilo dental a los lados y se quedó no más con su boina. Se frotó los vellos de su brazo. Bajó su mano y la llevó a la entrepierna oscura. No se manoseó como lo hacen en las películas. No se abrió con vulgaridad. No se tocó esa hendija por donde esta mujer ha conocido lo puro y lo impuro. Debajo de su tenacidad hay algo de inocente indecencia. Entonces hay que pensar en un partido de fútbol, en las cuentas que hay que pagar, o en ese tema preferido: la Segunda Guerra Mundial; o en cualquier cosa que lo aleje uno de la situación. Es linda, o mejor; será linda, porque, a pesar del arrojo, todavía le falta madurez mujeril en su cintura y tiene cierta grosura en los costados; esos bananos que tanto aterra a los empecinados por la silueta. Sin duda el cuerpo no es la carne sino lo que hace el garbo con la carne. La sesión duró cinco o seis minutos, más o menos, hasta cuando ella dijo: “Ya, listo. Ya”. Acto seguido se vistió con menos prisa de la que se desvistió. Todavía sudando sacó cincuenta mil pesos de su Fila y se los entregó a Rubén. Increíble, este hombre cobra por tomar fotos, en vez de ser él quien pague para que se desnuden. Rubén se sentó en su PC, quemó un CD con las fotos y las imprimió. Los tres nos mantuvimos en silencio. Doce en total, más de lo que ella esperaba aunque parecieron ser muchas de acuerdo al arrebato de la Olympus durante la “sesión”. La muchacha tomó su bolso y bajó las escaleras. Rubén recogió sus cosas, abrió la cortina y la luz del barrio entró de nuevo. Insisto en que cuando a uno le suceden cosas cruciales debería escuchar una música al fondo, como en las películas. El resto de la mañana Rubén estuvo contándome historias de gente inescrupulosa: un día alguien tomó una foto que tenía guardada desde hacía tiempo y se la llevó a su dueña, que ya estaba casada y con hijos, y ésta le llegó a su casa y le armó un verdadero escándalo. En otra ocasión se le extravió en la calle la foto de una vecina muy conocida, con tan mala suerte que se la encontró un tendero. Éste la amplió e hizo un calendario que colocó a todo dar en la tienda. De eso Rubén recuerda una trompada. Hace poco la hija de un vecino, muy amigo, llegó diciéndole que quería vender sus fotos. Le tomó la primera, se le acercó y le mostró a la muchachita sus pechos pequeñitos en la pequeña pantalla de la Olympus. Le preguntó que qué pensaría su padre si la viera así. Se fue poniendo la ropa y se largó avergonzada. Desde entonces lo trata con respeto. “Supongo porque no me aproveché. Yo siempre pienso que detrás de una mujer que se desnuda siempre hay unos pa... padres que pueden ser honestos”. *** Rubén tiene una historia más larga, acaso amarga. Días después de la sesión un hijo suyo, adicto a las drogas, lo vio charlando en una esquina con un traqueto famoso del barrio. Una vez en casa el hijo le pidió, bajo los efectos de la droga y sin recato, que le presentara a ese man firme que estaba en la “jugada”, pues su aspiración era entrar al negocio y trabajar por su cuenta. Rubén se negó y quiso aconsejarlo con su labia. Pero su hijo se encegueció por la furia y le arrojó la cámara Olympus a su rostro. Rubén pudo esquivarla y la cámara fue a reventarse contra la pared. Luego reventó el computador, la impresora y un VHS. Se armó un escándalo y los vecinos llamaron a la Policía. Rubén se quedó sin instrumento de trabajo y con el hijo preso en la estación del barrio. Mientras consigue plata para comprar una nueva cámara vende gaseosas con una neverita de icopor en la playa donde lo encontré con su cara de no hacerle mal a nadie rodeado de cuatro muchachas primorosas en vestidos de baño. Rubén las hacía felices con cada frase. Me acerqué y le pregunté en qué iba a terminar su “oficio” ahora que estaba sin cámara. Me dijo: “Es una cuenta de cobro, mi hermano. To... todo tiene su precio... su precio”. *** Sería interesante saber cuántos hombres y mujeres recurren a la pornografía en Colombia. O que se midiera la violencia que genera. Es obvio que si no hubiera compradores no existiría la enorme oferta. Por otro lado se sabe que la utilización de ese material no tiene relación con el aumento de los delitos sexuales. Al contrario, algunos estudios indican que los delincuentes sexuales son los individuos que están menos expuestos a la pornografía. ¿Será que la pornografía tiene una función social así como el onanismo? Se sabe, por ejemplo, que individuos que se masturban son menos violentos que los que no se masturban. Pero hay una realidad innegable y es que día a día la ciudad se prostituye y ya no importa el tipo de necesidad que tengan las muchachas ni el tipo de barrio de donde salen. Los terrenos de la prostitución y la pornografía han cambiado así como la noción de moral y de higiene, los espacios públicos y las normas. Los lugares de ejercicios ya no son las mancebías y zonas de tolerancia. Han surgido nuevos actores y se han multiplicado las especialidades de acuerdo a la modernización de la ciudad. A pesar del refinamiento, el desconocimiento impera. Por ejemplo: Rubén no sabe que por algunas de esas fotos podría enfrentar de dos a cuatro años de prisión. El sólo ejercicio de la prostitución no es punible pero sí la inducción a ésta. ¿Será que cuando Rubén dispara su cámara está “induciendo” a la prostitución? Muchos dirán que no, que esa sólo cuestión artística. Pero: “El que con el ánimo de lucrarse o para satisfacer los deseos de otro, induzca al comercio carnal o a la prostitución a otra persona, incurrirá en prisión de dos (2) a cuatro (4) años y multa de cincuenta (50) a quinientos (500) salarios mínimos legales mensuales vigentes”, reza el artículo 213 del Código Penal. La Unicef incluyó, desde finales de 1994, a Colombia en un listado de países que ofrecen planes sexuales con niños como modalidad turística. Otros países son Bangladesh, Argentina, Costa de Marfil y Sri Lanka. Según la Interpol y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Colombia la prostitución infantil aumentó en 1998 a más de 35 mil menores. En el año 2000 el número aumentó a 20.000 en las ciudades de Bogotá, Medellín, Pereira, Cali y Cartagena. Sólo en Cartagena el número de casos registrados en 2000 fue de 1.200. Según datos recientes 62 de cada 100 de estos muchachos ingieren drogas. Y según Renacer, en el caso de la prostitución, la probabilidad de recuperación está alrededor del 30% mientras que en el de drogadicción de 70%. O sea que es más fácil que un niño salga de las drogas que de la prostitución. En Cartagena por cada 10 niños dedicados a la prostitución sólo 1 tiene la oportunidad de ser rehabilitado. Sus edades oscilan entre los 10 y los 18 años. El 61% de estos casos son de Cartagena, el resto provienen de Medellín, Montería, Barranquilla, San Juan de Nepomuceno y Magangué. Un estudio reciente de Érika Duncan y Hugo Navarro, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, seccional del Caribe, publicado en la revista Noventaynueve (diciembre de 2003) indica que los costos económicos de esta actividad superan los 50 mil millones de pesos del año 2000, cifra que representa el 15% del PIB de la ciudad. El 66% de los menores entre 7 y 17 años se ubicó por debajo de la línea de pobreza y el 3% de esta población se encuentra en la línea de indigencia, empeorando así el panorama. Ya no se trata de la campesina ni de la citadina que deciden tomar ese camino sino de la expansión de un mercado internacional. En esencia es la misma práctica carnal perseguida y al tiempo tolerada, patrocinada y al tiempo penalizada. Una actividad que no temió las pestes medievales ni teme hoy a las plagas contemporáneas. Pero al final todos somos culpables de alguna manera: el que lo hace por “oficio”, el que compra revistas, el proxeneta, las autoridades que venden la vocación turística de la ciudad no desconociendo que en su interior está la semilla prostibularia. Es culpable el que fisgonea a un pornógrafo para dibujar lo sórdido de su actividad; tanto como tú, holgado lector, que llegaste al final de estas líneas sólo por mera excitación. En realidad todos somos menos morales de lo que creemos. ** Juan Carlos Guardela Vásquez jcguardela@hotmail.com Periodista colombiano (San Juan Nepomuceno, Bolívar; 1964). Ha hecho radio, prensa y televisión. Colaborador de las revistas Semana (http://www.semana.com) y El Malpensante (http://www.elmalpensante.com). Ha dirigido varios documentales transmitidos por el canal regional TeleCaribe. Ha sido periodista para los diarios El Universal (http://www.eluniversal.com.co) y El Periódico, de Cartagena, jefe de prensa del Observatorio del Caribe Colombiano (http://www.ocaribe.org), coordinador de la revista Aguaita, asistente de la oficina de Prensa del Festival Internacional de Cine de Cartagena (http://www.festicinecartagena.org), jefe de prensa del Instituto Distrital de Cultura de Cartagena y coordinador del programa de TV Magazín cultural, de Telecaribe. Ha recibido la beca de creación del Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) para escribir la novela Acabose (2007); la beca de periodismo investigativo del Proyecto Antonio Nariño (http://www.fnpi.org/pan/becas.asp) con el reportaje El edén vencido, éxodo, minería y conflicto armado en el sur de Bolívar, publicado en Semana; el Premio Regional de Crónica y Reportaje Álvaro Cepeda Samudio, el premio de periodismo Pegaso de Oro en Televisión con la serie Champeta, bacile y muerte, transmitido por TeleCaribe (1997), y la Beca Nacional del Instituto Nacional de Cultura con el poemario Las tres heridas (1993), entre otros reconocimientos. Ha asistido a talleres y seminarios de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, http://www.fnpi.org) con los maestros Jon Lee Anderson, “Paco” Goldman, Javier Darío Restrepo y Alma Guillermoprieto. === Arpilleras: retazos de inocencia Marco Aurelio Rodríguez ========= El origen de las arpilleras tiene un probable nombre, Violeta Parra, quien —en 1959, cuando una hepatitis la dejó en cama por meses— habría rescatado figuras de “la desesperación de la inmovilidad” desde una ventana alta donde entraba la luz, en su casa de La Reina. Según su biógrafo Fernando Sáez, la folclorista habría quitado la cortina para conjurar dichos fantasmas. Otra fuente más benefactora, refiere que sus telares fueron creados entre 1954 y 1965, en Santiago, Buenos Aires, París y Ginebra. Tiene el mérito de haberse convertido, en 1964, en la primera mujer que expone en forma individual en el Louvre. En sus arpilleras, Violeta Parra representó estampas humanas, animales y ambientes diversos, ejecutados con una estética naïf, caracterizada por el uso expresivo del color, factura orgánica de las líneas y deformación emocional de la realidad. “Las arpilleras”, dirá la folclorista, “son como canciones que se pintan”. Cercana a estas fechas, la señora Leonor Sobrino —casada entonces con un conocido galeno—, llega con la técnica del bordado a Isla Negra y organiza un taller donde un grupo de mujeres comienza a confeccionar arpilleras. La señora Purísima Ibarra, la representante más antigua del grupo que aún continúa realizando estos trabajos, recuerda el método básico de su instructora. “Dejaba que nosotras encontráramos los temas. Si nos quedaba mal un bordado, debíamos empezar todo de nuevo. Los diseños son originales de cada bordadora, son el resultado de su imaginación”. En 1966 realizan la primera exposición en el Bellas Artes y venden todas las obras. Entonces, Pablo Neruda se interesó por los trabajos de las bordadoras. Compró tres telares hechos por la señora Purísima, los que todavía exhibe la casa-museo de Isla Negra. Ya embajador en Francia, realiza una exposición donde se da a conocer esta particular labor en Europa y Estados Unidos. De hecho, en el país del norte hay una organización de bordadoras que funciona hasta nuestros días; la creación de las arpilleras es también una actividad de los niños en las escuelas americanas, donde este tipo de trabajo ha recibido el reconocimiento en el programa de arte de las escuelas, convirtiéndose en un símbolo cultural de América Latina. Para la inauguración del edificio Diego Portales las bordadoras de Isla Negra confeccionaron un telar de 7 metros de largo y dos de ancho, una franja que representaba los minerales desde el Teniente hasta el Puerto de San Antonio. Esta obra se encuentra desaparecida. La interpretación histórica de este estilo de arte (con sus bocetos de realidad) dice lo siguiente: el primer taller de arpilleras fue abierto durante la dictadura, en 1974, patrocinado por la Vicaría de la Solidaridad. Unas catorce mujeres, desesperadas por la desaparición de sus familiares, por el hambre de sus hijos y por el terror, llegaron al patio de la institución, donde se les ofreció despojos de tela y otros materiales con los que podrían ocuparse y ganar un poco de dinero, además de compartir con otras personas. Así pudieron representar sus sentimientos y sus pensamientos a pesar de la censura y de la fuerza del cuerpo militar. Espontáneamente comenzaron a trabajar esta nueva técnica, mostrando un fuerte contenido de denuncia de los crímenes contra derechos humanos en su país. El movimiento, de hecho, se extendió a otras ciudades y comenzó a llamar la atención del público internacional. Las mujeres de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos suscitaron otros grupos. Sus creaciones hablan de un ambiente de silencio y miedo, narran historias a través de colores brillantes y formas vivas, describen eventos de la vida de la nación como historias de pérdidas, de la negación del futuro, de la ausencia de felicidad, del deseo de paz. Llaman la atención la gran inocencia y la fuerza de esos tapices, reflejo directo de las necesidades de tantos ciudadanos chilenos de entonces. En 1991 y con la vuelta de un sistema democrático al país, la mayoría de los talleres había cerrado. Dos documentos hacen mención a este anecdotario histórico. Como alitas de chincol, de la cineasta chilena Vivienne Barry (“Tata Colores”, TVN), que fue galardonada en el 24º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana en 2003, se centra en las arpilleras que fabricaban las pobladoras en dictadura para describir el horror de la época. En el corto premiado cobran vida las historias que en los años 70 tejieron las mujeres pobladoras de Santiago en centenares de arpilleras. “Los temas que ellas bordaron”, dice la cineasta, “fueron los allanamientos, los desaparecidos, los comedores populares. En el bombardeo de La Moneda, por ejemplo, muestro los aviones volando, el fuego. Estoy moviendo lo que ellas plasmaron en algo que estaba detenido”. La obra Tres Marías y una Rosa muestra una textura especial. Creación colectiva, nace en una de las cuatro compañías teatrales disidentes a la ideología dictatorial imperante, el Teatro de Investigaciones Teatrales. Las otras compañías fueron el Ictus, el Teatro Imagen y el Teatro La Feria. Tenemos aquí parte importante de la cultura alternativa, de la contracultura. Su legado: las más significativas (pero a veces no las mejores) obras del llamado teatro de protesta social. Coinciden los críticos, precisamente, en que Tres Marías y una Rosa “es una de las grandes piezas del repertorio chileno de todos los tiempos”. Estrenada en julio de 1979, pone como tema central las arpilleras. Son compuestas por mujeres de escasos medios cuyos maridos, en muchas ocasiones, han desaparecido, han sido torturados y asesinados. Se cuenta una historia sencilla y directa. Sus personajes visibles son cuatro mujeres humildes —pasivas, resignadas— que conforman un taller de bordados, único espacio que les permitirá expresarse. Las arpilleras serán, entonces, más que una forma de curar el hambre, como remarcan muchas reseñas de la obra. Estos retazos de géneros reunidos en una danza visual, se consagrarán como una salvaguarda contra los abusos que sufren las mujeres. La ingenuidad de muchas de estas obras encierra una culpa inmemorial de cariz sexista. Las obras de las bordadoras de Isla Negra nunca han tenido un contenido político. “Nunca nos involucramos con las motivaciones políticas de aquel entonces”, remarca la señora Purísima. La verdad de las cosas es que este grupo de bordadoras son mujeres sencillas. Cada cual realiza labores ajenas al ámbito artístico (trabajan en casas particulares, vendiendo cosas del campo, o, por último, son dueñas de casa), y sólo se ocupan de las telas de vez en cuando, “como entretención o para ganarse unos pesitos extras”. Muchas de estas mujeres son analfabetas y las arpilleras son la única forma de expresión que poseen. Lo mismo ocurre en otras asociaciones de tejedoras —que las hay— desparramadas por nuestro continente. En Pamplona Alta, San Juan de Miraflores, Lima, por ejemplo, se cuenta que la mayoría de estas señoras, analfabetas, para recibir su pago tenían que firmar, pero se resistían a aprender; se les enseñaba a firmar con sus iniciales, y si rehusaban, entonces se les retenían sus cuadros para fondos del grupo; se iban pero luego volvían y firmaban, así aprendieron a firmar y hasta, algunas, a escribir. Actualmente funciona un Taller de Bordadoras de Isla Negra, reminiscencia del planteado por la señora Leonor Sobrino, galardonada con una de las treinta Medallas Presidenciales Centenario de Pablo Neruda. La encargada de reunir una vez a la semana en el Centro Las Coincidencias a 25 mujeres del litoral (desde El Quisco hasta San Antonio) es Ana Cristina Contreras, radicada en Isla Negra hace 8 años junto a su marido y sus dos hijos. Un local especialmente habilitado para la venta de sus productos, les facilita la tarea de aportar para sus ingresos familiares. “Nos ganamos el primer premio de nivel en proyectos para hacer 10 series de postales con nuestros bordados y 2.000 afiches que hemos colocado entre los turistas que llegan a este lugar. Se compite en originalidad y en creatividad”, recalca Ana Cristina. Consideradas entre los ocho mejores grupos artesanales de Chile, esta asociación de mujeres ha expuesto también en La Chascona y son conocidas internacionalmente. París, Londres, Sao Paulo, Miami, Ginebra, forman parte de su exitoso circuito, y aquí en Chile han llevado sus bordados a numerosos balnearios adyacentes a Isla Negra. Su preocupación fundamental es la de mantener en lo posible las formas, colores y diseños ingenuos, los supuestos de su imaginación. Ana Cristina y la señora Purísima, de generaciones distintas, pertenecen a dos modos de entender el trabajo de los bordados. La primera hace una labor social de base política, no es arpillerista. La señora Purísima, en cambio, reclama una expresividad espontánea de parte de mujeres que van dejando un rastro de intimidad y de sueños personales. El lenguaje aquietado de las telas habla mejor que sus autoras. ** Marco Aurelio Rodríguez marcorod@uc.cl Docente chileno (Santiago, 1963). Magíster en literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile (http://www.puc.cl). Articulista de diversos medios chilenos impresos y digitales. Ha publicado Nubes para rellenar paisajes que en verdad resulten (Santiago, Ediciones El Gráfico, 1996) y Los poetas malditos (Santiago, Ediciones El Gráfico, 1997). === Santuario de sombras, de Amir Valle Marta Farreras =============== Amir Valle, autor cubano nacido en Cuba en 1967, reside en Berlín. Santuario de sombras describe dramáticos y dolorosas anécdotas, tratando la marginalidad y el tráfico ilegal de las personas traspasando la ficción para parecer un relato de la realidad. La metáfora del título de esta obra, las sombras, son los testimonios reales recogidos entre supervivientes que han intentado atravesar el mar hacia Estados Unidos. Se podría definir la escritura de Amir Valle de literatura humanista; durante las 200 páginas de esta novela criminal desgarradora y de denuncia con un narrador que interpreta vidas, protagonizada por un policía solitario y un investigador criminal, Alain Bec y Álex Varga, intenta crear conciencia de una de las situaciones más crueles que hay en su país, este mundo siniestro que es el de los balseros, familiares de víctimas que buscan justicia de los crímenes cometidos por un grupo de traficantes sin escrúpulos. Los balseros son los verdaderos protagonistas de la novela que relatan sus dramáticas anécdotas y su dolorosa perspectiva. Una lucha que es dura y tiene momentos tremendos. El dolor de una gente cuyo único objetivo es salir de Cuba, un objetivo largamente planeado que es el exilio. La novela tiene narradores diferentes, uno por cada personaje principal que se implica en la búsqueda de la justicia. Uno de los personajes muy impactante es el de Ignacio, que cree que sus tres hijos y su mujer siguen vivos. Para ello Amir Valle le hace hablar, en su novela Santuario de sombras, en plural, pero que no es un plural mayestático sino que en la memoria de Ignacio está todavía su familia, sigue pensando que todavía viven. Tendrá que morir para que puedan estar juntos. Los que han muerto, en Santuario de sombras parece que están vivos. Hay un momento curioso en la novela en que Amir Valle menciona a un personaje el cual es llamando Amir Valle. ¿Autohomenaje? Lo dudo; como es la primera novela que leo de Amir Valle no capto el matiz pero reconforta leer hechos como los que ocurren en un país mitificado, muy mitificado por una izquierda europea. No queda nada de aquel Fidel que encarnó los sueños ingenuos de los europeos. El escribir sin miedo, sin censura, con libertad, eso sí es uno de los sueños ingenuos de muchos escritores que viven en la isla. Conrad decía que sobre todo escribía para que la gente viera. Esta novela es para que la gente vea. Dice Amir Valle que esta novela no se hubiera podido escribir si los verdaderos protagonistas no hubieran permitido con su ayuda todo el aporte de información; es un homenaje, en definitiva, a todos los que han cruzado o intentado cruzar hacia Estados Unidos. Escrito con emoción, emociona y entristece; sin embargo, su escritura es sobria y para nada lacrimógena. Cuando uno escribe sobre algo tan cercano, sobre un país al que se quiere mucho, tiene que estar en una realidad paralela, pues cuando uno está afectado no escribe. El escribir ficción, ¿es un refugio? Hay una mirada ficticia, una mirada de la imaginación. El libro tiene una vida tan verdadera que, aunque es la cuarta novela de la serie, puede leerse independientemente. ** Marta Farreras farreras.marta@gmail.com Periodista cubana. === Rogelio Salmona, poeta del ladrillo Dixon Moya =================== El filósofo francés Gastón Bachelard es el autor de un libro titulado Poética del espacio, texto obligado de arquitectos y poetas. La arquitectura es, sin duda, la disciplina en donde se dan cita la ciencia exacta y la estética, en donde las leyes físicas, las normas matemáticas, los trazos geométricos pueden expresarse en formas no sólo bellas, sino confortables, en el sentido de permitir la comodidad de las personas que no sólo buscan una cueva en donde pasar la noche, sino el hogar en donde alcanzar la plenitud de la experiencia humana. No todos los poetas son arquitectos, ni los arquitectos son poetas, hay interesantes híbridos como Sandra Uribe, quien reemplazó los planos por los versos. Pero hay arquitectos que no requieren hacer poesía con las palabras, sino con sus diseños y los materiales que buscan para plasmar sus sueños. Si alguien rescató a Bogotá de perderse en la multiplicidad de estilos y modas arquitectónicas y darle una identidad (identidad es cuando alguien reconoce a otro desde lejos), fue Rogelio Salmona (1929-2007), quien se convirtió en sinónimo del ladrillo rojo descubierto, evolución moderna de los viejos techos del barrio colonial de La Candelaria. Especialmente para los egresados de la Universidad Nacional de Colombia, el nombre de Rogelio Salmona es más que un referente. Es el compañero universal, el maestro generoso, el creativo intelectual que pudo convertir la dura piedra, el cruel concreto, en una forma amable. El edificio de postgrados de la Facultad de Ciencias Humanas quedó plantado en el campus universitario con su inconfundible sello. En la ciudad blanca, su semilla de ladrillo rojo creció como árbol rotundo. Una de las postales clásicas bogotanas es la imagen del conjunto arquitectónico que remata en las Torres del Parque, pero Salmona no sólo pensó en la altura que se alcanza en espirales y en los afortunados que pueden vivir en sus cómodos apartamentos; también consideró a los transeúntes que abordan los espacios públicos. Sólo hay que revisar el antes y después de la avenida Jiménez y su eje ambiental. La sensación del agua circulando, limpiando, refrescando el duro trasegar de oficinistas y desempleados, ejecutivos y mendigos, bohemios y desplazados. La fauna humana que sube y baja por la Jiménez, camino tortuoso, sucio y peligroso, hace unos años, humanizado gracias a la huella de Salmona que se desplaza en forma líquida sobre el frío ladrillo. A los estudiantes de la Universidad Nacional se nos ha acusado muchas veces de los actos irresponsables y violentos de infiltrados y extremistas, quienes enmascarados en pequeños grupos salen desde el campus a tirar piedras y ladrillos en la vía pública. En este caso, aquellos que en ocasiones le hacen el juego a los intereses que buscan cerrar la universidad, deben reconocer a un gran estudiante, uno que utilizó en efecto el ladrillo, para construir ciudad, para darle identidad a Bogotá. Como bogotano, estudiante de la Universidad Nacional y aprendiz de poeta, tengo una triple deuda con el maestro Rogelio Salmona, deuda imposible de saldar por más palabras que se expresen, por más caricias que se hagan en sus eternas obras de ladrillo y concreto. Imagino que San Pedro y Santo Tomás Apóstol, éste último patrono de los arquitectos (quizás por aquello de que hasta no ver la obra no se puede creer en ella), deben estar buscando la mejor nube, para que se construya algún edificio de ladrillo rojo descubierto. ** Dixon Moya dixonm@hotmail.com Diplomático colombiano aficionado a la literatura. Fue cónsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente desempeña un cargo diplomático en Nicaragua. Ha publicado artículos en revistas de su país. === Lo kafkiano Andrés Ugueruaga ===================================== El 2 de junio de 1963, en Palma, Mallorca, Camilo José Cela escribió en su prólogo para La colmena que la literatura no es una charada sino más bien una actitud. Esto implica decir que tal actitud va en consecuencia consigo misma: el escritor es la premisa de lo individual primero y tal vez, sólo tal vez, la representación de su generación y su tiempo. Ahora bien: lo kafkiano, lo que se suele entender por lo kafkiano, es una de las tantas actitudes y una de las más conocidas que yacen paradas ante la literatura, el universo y el mundo. Lo kafkiano a prima facie es la voz o el accionar del hombre sin atributos, en permanente y estéril diáspora por el mundo, accionando allí donde nada hay por hacer... Borges en “Kafka y sus precursores” creyó reconocer sus hábitos, su voz, su impronta frente al mundo mediante algunos textos que denotaban lo kafkiano. En cambio citemos palabras que califican lo kafkiano según Borges: lo inamovible; lo que nunca podrá llegar; lo sobrenatural; lo ambiguo; lo ambiguamente desconocido; lo que se desconfía; el que desconfía; lo desconocido que uno o cree tener; lo apócrifo... Por otra parte, Albert Camus, en “La esperanza y lo absurdo en la obra de Franz Kafka”, con buenas razones replica que su obra es un símbolo harto difícil de entender. A pesar de la naturalidad con la que Kafka narra sus relatos. “Los grandes problemas están en la calle”, asegura el filósofo francés recordando a Nietzsche, para recordarnos que entre lo cotidiano y lo sobrenatural, está la esperanza kafkiana, como una medida que crece ante la adversidad, la cual es algo así como un teorema de lo absurdo. Pero en la actitud kafkiana sólo esta esperanza, este accionar, es el que nos absuelve. Podríamos afirmar también que lo kafkiano es la actitud de una entidad frente a un registro simbólico, como cuando Camus habla tanto de lo cotidiano como de lo sobrenatural, junto a todas las características registradas por Borges. Hay así una noción más acabada de lo kafkiano. ¿Pero qué mas puede decirse de lo kafkiano, cómo se produce? ¿De qué modo opera? Lo kafkiano es una aspiración o acción que de antemano carece de sentido. Es una aspiración o un hecho que jamás llega a consumarse, y en la que el hombre jamás logra entrar a su historia esencial. Lo sobrenatural jamás es explícito en lo kafkiano, más bien se explaya en eventos cotidianos, eslabonados, que finalmente dan cuenta de un hecho que a lo largo del libro es extraño y sobrenatural. En La metamorfosis, la mutación de Gregor Samsar reside directamente en lo grotesco, como un hecho social: el mutismo y encierro del personaje repercute en todo el entorno. Como el silencio que despierta sospechas y ruido. Vale acotar la cercanía entre Kafka y “los esperpentos” de Valle Inclán. La metamorfosis es un disparate que contiene a su vez dos sentidos y no uno. Lo silenciado actúa tanto como lo dicho. Como si su autor supiese propinar una función incluso a eso que hasta él mismo calla por no saberlo o no quererlo saber. En cuanto a uno como lector, le merece la opinión de que cuando uno está a punto de desestimar una obra de tamaña dimensión, por ser justamente un disparate, resulta que es una realidad sistemáticamente deformada, recargada de valores grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica aquí un lenguaje coloquial y desgarrado; la materia para “el esperpento” la ofrece el inframundo en sus varias formas. Esta es una definición que nos acerca a los esperpentos y a su vez a lo kafkiano. Por otra parte lo sobrenatural es el resultado de dos o más hechos, y conforma el punto oscuro de la obra. En un sentido cronológico, lo sobrenatural no aparece jamás en un primer momento sino que lo hace entre hechos lógicamente concertados, como si el personaje que los realizara, fuera por un momento borrado de la escena, para dar lugar a lo sobrenatural (ya sea lo divino o lo demoníaco). Lo sobrenatural puede expresarse en como un impedimento o en una facilitación demasiado evidente, como si un ser superior tendría algo que ver con la historia, siendo lo kafkiano, en este caso, el desconcierto de alguien que no tiene noción de ello. Kafka supo hacer que las partes de sus novelas rebasen la totalidad de las mismas: “El todo es más que la suma de las partes”, tal como reza una formula física. Hay a lo largo de sus obras un punto sobrenatural donde hace su aparición y lo cual la motejamos como absurdas o hasta incluso como mágicas. En que la verdad, cada vez más apremiante y por momentos desfigurada, sobrepasa con creces cualquier cuestión (como por ejemplo la moral). No se llega a discernir si lo que ocurre es parte de un acontecimiento, es parte de un plan o es el modus operandi ubicado entre el destino y la manufactura de alguien que jamás se da a conocer. Cuestiones como estas se dan en lo kafkiano: los personajes son despojados a favor de una implacable verdad a la cual todo le pertenece, y que Albert Camus lo llamó “Dios” (“No hay nada que no sea de Dios”) a ese sentimiento oceánico que los aplasta a cada línea y a cada página; pero eso sin hacerse conocer. Lo kafkiano es algo más que simples metáforas, signos y símbolos representativos de un férreo impedimento por conocer lo esencial. Es una actitud mucho más concreta, sublime y desesperada: es la búsqueda de la esperanza mediante la acción y la espera realmente verdaderas, “en el desierto de la gracia divina”. ** Andrés A. Ugueruaga andresugueruaga@hotmail.com Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con páginas como Monografias.com. La mayoría de su producción permanece inédita. === Jaroslav Foglar: el mejor escritor checo de literatura juvenil ======== === Juan Franco Crespo ==================================================== El 30 de mayo de 2007 veía la luz, honrando a Foglar, un sello de 7,50 coronas cuyo tema central es un grupo de jóvenes en torno al cilindro (puzzler). El escritor checo nació el 6 de julio de 1907, estamos celebrando el centenario de este hombre, imprescindible en la historia del movimiento scout checoslovaco que, por otro lado, también escribió una de las páginas más importantes en el mundo de la filatelia durante la guerra, pero esa es otra historia que encuadra perfectamente en el mundo de los boy scouts (su nombre en los exploradores era Hawk) y a ella remitimos a cualquiera que se interese por las comunicaciones postales en la etapa bélica. Nos encontramos ante un narrador romántico cuyas obras influyeron en varias generaciones de checos gracias a las historias que consumieron (con avidez) los jóvenes lectores que acabaron identificándose con los protagonistas de sus casi 30 títulos y decenas de trabajos en revistas juveniles que, de apariencia ingenua, irradiaban la capacidad que tenía para lograr entusiasmar a los jóvenes de su tiempo. Foglar se dirigía a los jóvenes de su país con estas sencillas palabras: “Lee el libro Los muchachos del Río de los Castores y ante ti se abrirá un mundo nuevo y bello. Con su ayuda podrás vivir plenamente feliz tu adolescencia. Antes estabas dormido. Antes no sabías que eras un muchacho”. Los protagonistas del libro citado cazaban trece imaginarios castores; eran pruebas en las que los chicos demostraban sus capacidades, conocimientos y destrezas. Las pruebas (bobrik) de las buenas obras, de la generosidad, de la destreza, acababan cautivando a los jóvenes adolescentes que trataban de imitar a los personajes que recreaba en sus textos. Se afilió al movimiento scout a los 14 años y dejó de trabajar con ellos a los 83 años. Fundó un destacamento que se conoció como Dvojka y sus honorarios literarios le permitieron adquirir un viejo navío fluvial que acondicionó para los jóvenes. Durante 13 años fue funcionario, alternando con los campamentos estivales para jóvenes de 10 a 15 años a los que les proponía juegos y actividades al aire libre, ello les permitía a los chicos la socialización y la vida en contacto con la naturaleza. El autor checo conocía perfectamente el mundo adolescente gracias a su trabajo como monitor de los boy scouts que en 2007 estaban celebrando el centenario de su fundación (fue el tema central de las emisiones Europa), también se realizó una gran concentración (Jamboree) en las islas británicas y decenas de sellos han honrado el gran trabajo de Lord Baden Powell. Su éxito literario le llevó a la redacción del semanario juvenil Mlady Hlasatel (Heraldo Juvenil, 1938-41), desde donde desarrolló su idea de crear clubes de jóvenes lectores: en mayo de 1941 había casi 25.000 clubes en todo el territorio checo y la revista alcanzaba el cenit de su popularidad con 200.000 ejemplares de tirada; sin embargo no eran buenos tiempos y poco después el país quedaba ocupado por las tropas nazis, su obra fue prohibida. Poco antes del cierre comenzó la serie “Los flechas rápidas” que ilustraba el doctor Jan Fisher (lo hizo en 213 episodios), sus cinco protagonistas —que aparecen en el sello— se convirtieron rápidamente en los héroes más populares de los jóvenes checos de la época, era diciembre de 1938 y estuvo de una u otra manera en el mercado hasta junio de 1971. Inicialmente tuvo un número limitado de entregas, pero fue tal el éxito alcanzado que, finalmente, se realizaron 316 episodios. Años después “Los flechas rápidas” fueron llevados a la televisión, al cine y, finalmente, a un musical de unos 80 minutos que se estrenó con gran éxito el mes de abril de 2003, 65 años después de iniciar su andadura literaria en la revista. Sus cinco protagonistas, Mirek Dusín, Jarka Metelka, Jindra Hojer, Cervanácek y Rychlonozka fueron inolvidables para varias generaciones de jóvenes checos. En 1945-49 fue redactor del diario Junák (Scout), también del Vpred (Adelante) entre 1945-1948. En la época comunista mantuvo en la clandestinidad el movimiento scout, escribió sus reportajes y trabajó en la radio. También colaboró con Skaut, Slunícko, ABC y Tramp. Su obra fue prohibida por los nazis (la Gestapo lo tuvo vigilado) y en 1948, con la llegada al poder del gobierno comunista, sucederá lo mismo. Fue en los sesenta cuando se reedita casi toda su obra que (de nuevo) en los setenta, volvería a ser prohibida por los soviéticos. Con la llegada de la Revolución de Terciopelo en 1989 (Eslovaquia se declarará independiente) se reedita la totalidad de su legado: el más preciado de la literatura checa para la juventud. Cuando falleció a los 92 años, las necrológicas resaltaban el código ético que inculcó en la infancia checa como el magistral tesoro que Foglar supo legar a su pueblo. Un año antes había recibido el premio a la personalidad del año. El mundo de la historieta checa perdió a uno de sus más grandes maestros y los scouts se quedaron sin uno de sus grandes protectores cuando expiraba en 1999. El sello que le dedicó el correo checo tiene un facial de 7,50 coronas, el diseño fue de Oldrich Posmurny, grabó Milos Ondracek, formato horizontal 40 x 23 mm, se imprimió en hojas de 30 ejemplares y en carnet de 8+4 viñetas sin valor postal tamaño 19 x 23 mm en donde se reproduce una fotografía del famoso autor de la historieta checa, en el sello va el “puzzler” que centra la atención de los cinco héroes de su popular “Flechas”. En el sobre de primer día van, una vez más, los cinco protagonistas que también fueron los héroes de las tres novelas del escritor checo: Záhada hlavolamu, Stínadla se bourí y Tajemství Velkého Vonta; en primer plano de la ilustración del sobre, el insustituible y fiel perro Bublina. La imagen se ve completada con la leyenda “Fast Arrows – La más famosa serie de tebeos en la historia checa”. ** Juan Franco Crespo lacandon999@yahoo.es Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). === El pulso acelerado de la capital Gabriel Payares Farías ========== Y así van sus días de labores, mientras vive y espera vivir por entero, pues ninguna edificación debe quedar a medias. Prefiere pasar de largo cuando la realidad se pone demasiado exhibicionista. La desesperanza es la mejor razón para tomar decisiones equivocadas... Gisela Kozak ¿Es válido catalogar un relato de urbano, tan sólo porque utiliza una ciudad como escenario de sus anécdotas? ¿No debería “literatura urbana” implicar la presencia en el texto de una genuina reflexión en torno a la ciudad, entendida como un espacio particular de nuestro imaginario y no sólo como un escenario determinado en el que pueda discurrir el relato? Es de mi parecer que un relato catalogado como “urbano”, debe contener el germen de una filosofía de la ciudad, ya sea mediante la crítica, la descripción, la mofa o el simple retrato. De esto, Latidos de Caracas de Gisela Kozak resulta un ejemplo apropiado. Con un planteamiento que resulta más afín a una búsqueda del espacio urbano a través de la ficción, que a una representación fiel de la vida en la metrópoli, Latidos de Caracas no es una novela que busque reconciliarnos con la capital venezolana, ni que pretenda develar una realidad caraqueña oculta a nuestros ojos —dos puntos que debemos saber agradecer. Más bien parece pretender, a través de un relato si se quiere simple, hacerse portavoz de una generación de caraqueños que, conscientes de ello o no, se han quedado sin lugar en su ciudad. La aproximación de la novela al entorno urbano dista mucho de buscar el ojo asombrado del turista: no intenta fascinar o seducir (o escandalizar u horrorizar, que vienen a ser variantes de lo mismo) con una descripción apasionada del día a día en Caracas; pero sí potencia, a través de la mirada profesional de la arquitecta Sarracena, una contemplación cinética de la ciudad, desde la ventanilla de un carrito por puesto, entre el caos ruidoso de un boulevard de Sabana Grande plagado de buhoneros, o de un Jeep que surca la cota mil de noche y a toda velocidad. La descripción ficcional plantea la urbe como un ambiente agotado, sobrepoblado y conquistado por el tránsito, el deterioro y la inseguridad, sin espacios que ofrecer a una juventud rebosante de proyectos. Y aunque quizás se incline a veces en esa dirección, la novela evita, en lo posible, caer en el lugar común de la denuncia social y del llamado a la atención, atribuidos tradicionalmente a una función social de la literatura. La retratada en Latidos de Caracas parece ser una generación que se encuentra en eterno tránsito: siempre saliendo, entrando, yendo o viniendo y desplazándose constantemente por la superficie de la ciudad, pero raras veces estando o permaneciendo. Este frecuente cambio de escenarios, que constituye una suerte de huida o de búsqueda constante, se encuentra motivado, en principio, por lo desfavorables que resultan los espacios urbanos para los personajes —no sólo en cuanto al aspecto físico de la ciudad, sino a los espacios psíquicos, donde no parecen hallar descanso, ni seguridad—, constantemente frustrados en sus ambiciones y sueños, y sobre todo, en la consumación de su proyecto amoroso: les es imposible construir un espacio propio, uno que puedan compartir como pareja. Latidos de Caracas se adentra más que nada en las posibilidades e imposibilidades de este amor desigual —entre una mujer de 30 y un joven de 19—, sentenciado a las condiciones de desarraigo físico y mental ya mencionadas. Andrés y Sarracena serían, así, íconos narrativos de esta “generación desplazada”, que lucha por obtener un espacio para ellos en su ciudad, es decir, una apropiación física, simbólica e incluso emocional de la misma, ya sea en forma de un apartamento para vivir, de una relación estable o de un desempeño profesional soñado. Por ejemplo: él, inverosímilmente joven, sueña con hacer cine mientras vive aún con sus padres —y en especial, puesto que su padre tiene tan sólo un par de apariciones, con su madre controladora y demandante—, quienes ejercen una presión invasiva sobre sus hábitos diarios y en especial sobre su relación con Sarracena. Ella, por su parte, cursa estudios becados de postgrado y sueña con oportunidades profesionales específicas que el país no le ofrece, al tiempo que comparte su vivienda con algunos familiares anónimos. La familia no es para los protagonistas un ente protector, sino una posibilidad de espacio temporal, lógicamente constreñido a las reglas familiares; de hecho, la armonía familiar, en ambos casos, sólo logra establecerse estando fuera de Caracas: en Valencia, donde habita la familia de Sarracena, o en Margarita, a donde Andrés va de vacaciones con la suya. El resto del tiempo, las apariciones familiares parecen ser más bien fuente de conflicto o de malestar. La relación entre Sarracena y Andrés, por lo tanto, es retratada como un amor en tránsito, en un movimiento constante que únicamente se detiene en los breves descansos de sus interludios sexuales; por lo demás está asediado de manera constante, ya por amores pasados, ya por el miedo al aburrimiento y al tedio diario, y sobre todo, por su carencia de un lugar propio, por su descentramiento. Como la misma Sarracena parece darse cuenta: “No tenemos un lugar para los dos. Vamos a hoteles, andamos por la calle... Ay no, estoy feliz, cambiemos de tema” (pp. 98-99). De ese modo, los personajes viven su relación como un presente continuo: “Sin perspectiva, sin posibilidad de pasado, presente fugaz; futuro que apenas se abre es presente y no tiene espacio para planes” (p. 73, las cursivas son mías). Se trata de un amor al que Caracas le ha negado la trascendencia, al haberle imposibilitado a la pareja el arraigo de un lugar propio y de una rutina en común. El conflicto, pues, reside en bases imaginarias. Caracas, como un organismo viviente, parece resistirse a la apropiación (física, psíquica, incluso simbólica) de los personajes, generando constantemente una situación amenazante, casi una incitación a continuar la huida: tráfico, inseguridad, choques, pobreza, piropos obscenos o incluso la mendicidad, en una escena final quizás un poco apresurada. Y esto obliga a los amantes a un incesante anhelo por espacio, que a ratos se traduce en una desesperada búsqueda del otro. Las escenas de persecución, en las que la pareja no atina a encontrarse y los escenarios se suceden los unos a los otros, casi constituyen una excusa narrativa para una ilustración particular de la ciudad. Este carácter fugaz en la narración no permite, para bien o para mal, el reposo necesario al lector para una profundización amena en los personajes, dejándole en vez la sensación de observarlos a través de la ventanilla de un tren en marcha; lo que además les atribuye un aire de superficialidad, de ligereza y parpadeo fantasmal, que puede decepcionar a los lectores con ansias más trascendentalistas. Como las fotos movidas, el relato transmite una sensación de fugacidad, incentivada en gran parte por la fractura del mismo en trocitos narrativos, a medida que el final se acerca y la lectura se torna más frenética. En ese sentido, quizás los latidos que el título anuncia se encuentren en esta entrada y salida de los personajes, acentuada a medida que el relato avanza e inserta en lo que la narradora denomina “el corazón de una ciudad enfurecida” (p. 114). Finalmente, al desarraigo caraqueño del que Latidos de Caracas se hace portavoz, se impondrá la felicidad obligatoria, forzada, como única alternativa a la irremediable falta de espacio. Así parece indicarlo el cinismo alegre de la protagonista, cuando afirma que “Estaré contenta a toda costa y que me perdonen los muertos de mi felicidad” (p. 11); o más aun, que “La única manera de querer no es casándose o montando un apartamento. Deseo ser feliz, no llenarme de obligaciones y deudas otra vez” (p. 95). Sarracena impondrá de manera rotunda la felicidad y la alegría a sus inseguridades e imposibilidades, mediante su postura personal ante la vida. De esta manera, el aparente final feliz de la novela —que puede resultar inesperado y para muchos quizás decepcionante— podría interpretarse como un desenlace coherente con esta manera de vivir el desarraigo. Ya será responsabilidad del lector el asumir o no esta postura como una moraleja al final de la historia. ** Gabriel Payares Farías gabriel.payares@gmail.com Escritor venezolano (Londres, 1982). Licenciado en letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y maestrando en literatura latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve). Ha sido colaborador de la revista literaria Babel, la revista digital de humanidades Léxicos, el portal literario Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), la página web de la Fundación para la Cultura Urbana (http://www.fundacionculturaurbana.org) y el espacio crítico del Circuito Gran Cine (http://www.circuitograncine.net) de Caracas. Ha cursado el Taller de Escritura Narrativa de Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve), dictado por Carlos Noguera, y el Taller de Ensayo de Armando Rojas Guardia en la Fundación para la Cultura Urbana. === Wit writing o Las falsas actitudes del agua, de Andrea Cabel ========== === Leoncio Luque Ccota =================================================== Para nosotros sólo hay el intento. Lo demás no es cosa nuestra. T. S. Eliot: East Coker “El nacimiento de un poeta es siempre un acto de ‘desorden’, y presupone un futuro nuevo modo de adhesión a la vida”, nos dice Salvatore Quasimodo. Y es a través del espíritu poético que se reconoce la aridez, la dispersión que fluye en la vida, y la vida se entiende, aquí, como alegría, dolor, miseria, soledad, impiedad, sinónimo de humanidad que no maquilla nada; es la impresión grata que me ha causado al leer la poesía de Andrea Cabel, autora del mejor poemario reeditado el presente año en el Perú. La poesía, en sí, es una manera de explorar el mundo; no obstante que la tradición la considera como disciplina práctica, expresiva, tendiente a fabricar objetos estéticos, placenteros; pero también como un medio de conocer la realidad a través de tres elementos de que nos habla Octavio Paz: libertad, amor y poesía. Y el poemario de Andrea Cabel tiene los tres ingredientes; pero, además, es lenguaje, y precisamente por ser lenguaje es filtro de conocimiento, reflexión y búsqueda de identidad que transforma el mundo; ejercicio de libertad plena que ha conjugado Andrea en este conjunto de poemas que oprime o acaricia, que es un proceso de unidad entre la palabra y el mundo, que se hace presente, como un espíritu crítico, en Las falsas actitudes del agua. La poesía asume toda una forma que llamaríamos escultórica, pues trata al lenguaje como un bloque de mármol tan amplio como sea necesario, para así satisfacer las necesidades expresivas del poeta y asegurar, en el texto poético, fidelidad hacia su contenido, como vemos en los versos de Andrea Cabel, que patenta libertad y conocimiento; además, donde los poemas se vuelven un tráfico, un negocio con lo imposible, que se desidentifica en interminable búsqueda del poema perfecto, donde el poema pierde el titular de su habla. En Las falsas actitudes del agua los poemas se vuelven inubicables, rotos, pero unidos por el contexto que se desenmascara a través de la purificación de la palabra que emplea, como cuando dice: “...yo era capaz de renacer en él”; claro, en la poesía. Pero también se observa en el poemario una construcción estética de fragmento y de discontinuidad que funciona como una extraña intromisión, un aporte formal de la escritura del siglo XX que es mezcla de libertad y rigor básico de escritura, que destella un pensamiento no acabado, de un aliento poético de hacernos cómplices de algo que, con el rastreo del mensaje alternativo, se encuentra completado y complacido sólo por el lector atento, a través de la insistencia de su voz en la lectura del poemario. El poemario de Andrea Cabel es uno de los libros más reveladores y celebrados de la reciente poesía peruana, que ha trascendido las fronteras, no en forma gratuita como podrían pensar algunos advenedizos que se ocultan detrás de la sombra para lanzar petardos; sino porque el poemario, más que un manojo de textos, a primera lectura, es una construcción ordenada de estructura racional y conjunta, que permite al final de la lectura despertar del letargo monótono de la escritura que a veces no dice nada. Pero además, detrás de la forma, de la construcción, hay un golpe estético, punzante, de una aserción chocante y subversiva, con estallido de luces, de sensaciones y sentimientos que flotan; exige, reclama atención y participación para entender su mundo, que intenta dar algo más de lo conocido. Y es así que, a través de las imágenes, concibe reflexiones e intersecciones temporales que nos hacen ingresar a ese recinto cerrado de ventanas o compuertas que se abren y agregan una comunicación dual, donde el yo está más allá del mismo concepto de poesía. El libro es un testimonio de soledad, estigma y goce que brota del placer de leer o rechazar, pero también es dolor, amor, abandono que, ordenado bajo una racionalidad estética y conocimiento, permite abandonarse y caminar por esas falsas actitudes del agua, sin temor a naufragar, con la seguridad de construir un camino con la luz apagada, pero transitorio, como en la “última promesa escrita a cada instante”; y es que Andrea Cabel construye un mundo “tan lento y descarnado” a través de esa luz cegadora en un mundo apagado, convulso y violento; justamente para llenar “todo el vacío” con “los besos y el llanto”, “cerca de la huerta” de su vida, “que muerde, que conmueve”, que es poesía vital. Andrea Cabel no ha buscado el camino fácil de la escritura para establecerse cómoda, sino que ha indagado, roto “las reglas de las excepciones” para mirar “a lo lejos / a los átomos que caen / libremente” sin atadura, “como las gaviotas tras las alas, / precisas y puntiagudas / en una ceremonia de tiempo blanco, en un baile luminoso que solloza”, versos que conceptúan claramente su quehacer poético, que imprime su deseo y “lo que viene después”. Creo que estos versos trasuntan la personalidad de Andrea Cabel como poeta cuando dice: “Criatura como yo / de carne frágil / y cráneo arbóreo / de soplo cítrico / amarillo / frigorífico, / como ración de miga, / en fermentado suelo / constante espera”. Andrea Cabel es una explosión de imágenes de “viento y espuma” que se hunde en la noche como “luz transfigurado entre distancias y miradas / miradas que observan” que penetran sin respuestas, como aquel poema titulado “San Antonio I”, una suerte de un cuadro abstracto, pero real, que respira y transpira vida; donde además, dibuja y pinta “una guerra de espejos” donde la soledad se perfila abandonada, “en los pozos de los abuelos” que como búsqueda de identidad y afirmación, es observado “desde la cama... desde... las grietas de todas partes”, de esas grietas que se abren a nuestro recuerdo, a las que regresamos siempre y de las que tratamos de alejarnos, a pesar de que en el mundo hay “destrucción para nosotros / silencio de papel estrella ciega como el tiempo de un suspiro”. En la segunda parte del libro hay un homenaje merecido a Carlos Germán Belli, con quien Andrea se identifica, y está de más decirlo; el poema con que se inicia, lo anuncia así: “criatura como yo / de carne frágil / y cráneo arbóreo” o como cuando se reconoce, y dice “O escritura como tú, / colérico átomo invisible / fracción fugaz de áureo recuerdo”: y es que, es a partir de esta alegoría que construye historias como de “salvador” y “ella” que puede ser ese yo la madre Isabel, Micaela; que son búsquedas y reconciliaciones con las historias que van de la a hasta la z, acaso el rastreo familiar disperso y añorado. “Fruta partida” es historia y confesiones, poblamiento de soledad, búsqueda y entrega de monólogos con los yos poéticos, que como personajes, forman parte del “yo” que grita; de donde se desprende que es la acusación incandescente de la soledad, ante el precipicio que amenaza. Se habla de libertad y amor como columna vertebral del poemario, en las crónicas de: “Micaela ha muerto como sin pena, elegante y blanca, rodeada de sedosas mantos blancos todavía”, poema núcleo que nos lleva a la salvación de este “desordenamiento poético”, llenos de arraigos y fantasmas, de la presencia de un yo que canta a la vida. La palabra salvación o salvador es una clave poética para salir de esta soledad a la que se aferra Andrea, como esperanza, y no al camino precipicio desolado. En la tercera parte del libro hay alusión a la mujer que no se enmascara, sinónimo de entrega y equilibrio, pero delirante a la vez, donde la palabra busca su presencia y su contemplación; dando a paso a la comunión con el yo, donde lo disperso se reencuentra después con la errancia que es la poesía, en unión de personajes que recuperan su yo poético para sus fueros. Donde lo fragmentado en la forma se vuelve a enlazar en este caos que se propone cuestionador, pero que al final reconcilia, sintetiza, se presenta clave para entender el libro, en el que los protagonistas se incorporan buscando la identidad perdida en algún momento en esos yos, que se refleja en el espejo disperso donde se unen, como “una explosión de gritos” y todas las mujeres son la misma “caminando con la máscara del cielo como estrellas pintándose la boca”. Andrea nos sorprende y deja rastros de ese estro inspirador y constructor de caminos, de palabras talladas; compromiso para seguir leyendo estos versos rotos, como nos dice ella, que deleita el sentido y nos recupera el alma rota que todos llevamos, cuando asumimos que la poesía es comunicación, reflexión, lenguaje y comunión espiritual. Yo festejo este libro con los versos de Fernando Moreno, poeta argentino, a manera de colofón, después de leer Las falsas actitudes del agua de Andrea Cabel, que ha entregado su vida cargada de madurez y poesía, como una forma de alegría y comunión que comparto con los lectores: Harto ya de alabar tu piel dorada, / Tus externas y muchas perfecciones, / Canto al jardín azul de tus pulmones / Y a tu tráquea elegante y anillada. Canto a tu masa intestinal rosada, / Al bazo, al páncreas, a los epiplones, / Al doble filtro gris de tus riñones / Y a tu matriz profunda y renovada. Canto al tuétano dulce de tus huesos, / A la linfa que embebe tus tejidos, / Al acre olor orgánico que exhalas Quiero gastar tus vísceras a besos, / Vivir dentro de ti con mis sentidos... / Yo soy un sapo negro con dos alas. ** Leoncio Luque Ccota leoncioluque@hotmail.com Escritor peruano (Puno, Huancané, 1964). Siguió estudios de economía en la Universidad Nacional del Callao (http://www.unac.edu.pe, 1985), la misma que abandonó un año después, para seguir estudios de educación en la especialidad de lengua y literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). Publicó los poemarios Por la identidad de las imágenes (1996), En las grietas de tu espalda (2001) y Crónicas de Narciso (2005). Actualmente estudia la maestría en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (http://www.une.edu.pe, La Cantuta). Mantiene los blogs http://noblekaterba.blogspot.com y http://cronicaskaterbianas.blogspot.com. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Alberto Hernández, en defensa de la subversión de la palabra ========== === “El poeta siempre será echado de la República” Rafael Ortega ===== “La poesía es la máxima expresión de la escritura. No digo como otros, que la poesía salva. La poesía es la enemiga más fiel de esa cursilería. También creo que nos revela los lastres que nunca hemos perdido en el viaje”. En cada crónica, Alberto Hernández (Calabozo, 1952) nos relata su apreciación acerca de la Venezuela de hoy y de aquella que le tocó vivir en los inicios de su carrera literaria y periodística, la cual —según sus propias palabras— se movía entre la magia y los sobresaltos. “La magia del silencio y su paisaje y los sobresaltos de la guerra de guerrillas”. Su obra encarna la mirada introspectiva del ser atribulado por la realidad circundante: “Yo miraba de lejos la guerrilla y me sumergía en el paisaje del llano, de donde provengo. No obstante, aprendí a escribir con los elementos: con el agua, las inundaciones, el fuego, los candelorios que no fueron imaginados y los que fueron. La sangre de tanta gente”, nos confiesa a modo de catarsis existencial. —¿Cómo nace tu interés por el mundo de las letras? —De oído tenía a papá, quien se paseaba por unos nombres que nadie o muy poca gente hoy lee: Tomás Ignacio Potentini, Rómulo Gallegos, Miguel Otero Silva, Antonio Arráiz, Andrés Eloy Blanco, algunas páginas de José Antonio Ramos Sucre, los humoristas permanentes de nuestra flora y fauna nacional. Desde allí, desde ese instante, en la escuela, me vi escribiendo. Yo me sentí escritor desde niño, porque soñaba con eso, por lo que mi realidad siempre fue un sueño, lo cual me contenta mucho. —¿Cuáles fueron tus primeras lecturas? —Esas, las que “leí” de oídas, gracias a las recitaciones que hacía papá. Luego me harté de suplementos de héroes en blanco y negro, en sepia. Después llegaron las novelitas vaqueras y se enredaron con las lecturas escolares, las vagancias de mi padre por la literatura rusa: Esenin, Chéjov y sus cuentos. Aquiles Nazoa estaba allí en el altar de la casa, junto con los santos. Y así, hasta entrar de lleno en lo que no recuerdo. —¿En qué momento empiezas a escribir poesía y narrativa? —Mira, desde pequeño rasguñaba cuadernos. En bachillerato. Pero mi escritura se hizo en España, entre hambres y la soledad que me escudriñaban en Madrid en los años setenta. La poesía entonces me llegaba a través de Miguel Hernández, mi pariente de Orihuela; García Lorca, Salinas, Antonio Machado. Los venezolanos atizaron mucho: los dos Garmendia, Meneses, Enrique Bernardo Núñez, Sánchez Peláez, el primer Cadenas, Gerbasi. Poesía, cuento y novela juntos. Leía de todo. E intentaba escribir de todo. España me marcó en el barrio Lavapiés. En Salamanca nacieron muchos de los trazos que aún perduran en mis angustias. Muchos textos iniciales se hicieron a mi paso por Francia, Suiza, Portugal y Marruecos, durante aquella aventura juvenil que dejó una huella profunda en mí. Pero, querido Rafael, uno siempre está comenzando. Uno no termina de comenzar. —¿Has participado en talleres literarios? —Hace muchos años, cuando los talleres no existían en este país, inventamos uno en Maracay. Era Julio Jáuregui el tutor. Allí abrevamos Agustina Ramos, Ramón Lameda, Alfredo Fuenmayor, Roger Rodríguez, Albis Rivas, Alberto Salvador Flores, entre otros. Escribíamos relatos y luego discutíamos. Fue un bonche para alucinados. Nunca he estado en un taller de poesía. He sido guía de algunos talleres de literatura, de cuento y poesía, pero no me he agitado mucho en esos mares, porque siempre aposté a la soledad, a la intimidad con mis fantasmas. —¿Crees que los talleres de literatura son fábricas de escritores? —No, en absoluto. Creo que se trata de una experiencia para confrontar, para revisar el alma y los textos de cada uno de los participantes. La poesía, en contradicción con mi conducta personal, sirve también para compartir. Los talleres te ofrecen herramientas para soltarte el moño de la imaginación. —¿En cuál género literario te sientes más cómodo? —En la poesía. Bueno, cuando imagino el alma de un relato disfruto mucho, porque me hago de las voces de los personajes: sufro y río con ellos. Luego la prosodia, esa forma de alentar la narración. En el ensayo, la crónica y otras fuerzas interiores recurro a otros mundos: los libros, la memoria. La poesía es la máxima expresión de la escritura. No digo como otros, que la poesía salva. La poesía es la enemiga más fiel de esa cursilería. También creo que nos revela los lastres que nunca hemos perdido en el viaje. De allí que la inspiración se me parezca al vértigo. Escuece. Es difícil inspirarse. Tendría que regresar al romanticismo, al medioevo. Carajo, yo felicito mucho a los que se inspiran porque se saben cerca de los dioses. Es decir, saben respirar profundo. Más fácil es suspirar. O bostezar. —¿De dónde salen tus poemas, tus relatos y tus crónicas? —De la memoria. De los sueños, de las calles, de un coito, del silencio, de la muerte. Mira, de todas las cosas que a uno le han pasado. Y de las que no me han pasado. Del miedo. A mí me conmueve el más mínimo sentimiento ajeno, siempre y cuando roce lo que nos queda de espíritu. Soy fácil de lágrimas, lo que no quiere decir que escriba húmedo de tecla. —¿Cuál es la función del escritor? —Vivir para escribir. Me queda Pavese a un lado de las tensiones diarias. Si el escritor fuese dueño de alguna función, entonces seríamos muy útiles como banqueros, como dirigentes políticos, como militares, como comisarios de algún ministerio, como secretarios de cultura. Nada, un escritor es un tipo que sólo obedece a su libertad, a sus pesadillas, a las caderas de una diosa de carne y huesos. No me afilio a aquella sentencia según la cual el escritor es un producto social que es capaz de salvarse y salvar la patria. Sandeces de cierta sociología ya superada. Como ciudadano —simple habitante de un país como éste— formo parte del espíritu de la anarquía. Para llegar a Galina no tengo que llenar planilla alguna, ni mucho menos aprenderme el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana. La poesía huye de esas cosas tan elevadas para quienes se asumen mesías y dueños de la verdad absoluta. El poeta siempre será echado de la República. Claro, el que no se prosterna ante el poder: ese será un artículo de cualquier ley restrictiva. —¿Influyó de alguna manera el boom en los escritores venezolanos? —Hubo un tiempo en que escribíamos como García Márquez, llenos de fantasmas, mujeres voladoras y mariposas amarillas. O intentábamos alcanzar la estructura de Cortázar, las bondades narrativas de Onetti, el maestro; los laberintos de Donoso. Claro que influyó el boom. Fue una experiencia, como toda experiencia, alegre y dolorosa. Alegre porque nos dimos a conocer en las barriadas del mundo. Mostramos las llagas y las metáforas. Pero dolorosa porque nos costó salir del éxito, hasta convertirnos en una referencia decadente. Ahora somos otros, más petroleros, pero con esperanzas no sabemos de qué. En esa fiesta, de la que no participo, Borges se nos ha quedado más tiempo. En poesía no hubo boom, gracias a Dios y a los surrealistas, que frenaron la avalancha. —¿Se siente que las instituciones se preocupan por la literatura? —Sí y no. Sí, porque publican de todo. De los cientos de títulos que entregan al mercado, es difícil toparse con algo que no nos haga más infelices. La masificación de la escritura se ha convertido en una carrera de caballos. Ahora hay más poetas y cuentistas en el país. Eso es muy bueno: la alucinación es casi gratuita. La confusión es artística. Vamos camino de Babel. Así se soban las manos los gerentes del Ministerio de la Cultura. Y no porque al poder eso no le interesa, cosa buena porque no se acerca mucho. Verse en El Perro y la Rana es como pisar en falso. Que no digan que critico, sólo reseño que se trata de una aventura excesivamente populista, que no nos dejará nada. Espero que el señor ministro Sesto no me convierta en séptimo por lo que digo, pero no se puede empaquetar un país con libros que nadie lee, con libros que sirven para incrementar los tragos y el ego de algunos. Mis respetos a los buenos versos que seguramente encontraré en los pocos que transitan el mundo de esta angustia llamada poesía de emergencia. —¿Qué te parece el panorama regional de la literatura, actualmente? —El mundo pequeño, la región menos transparente, ésta que es Aragua, merece muchas líneas. Aquí contamos con voces jóvenes que nos alegran a diario. Por allí andan inventando María Luisa Angarita, Astrid Salazar, Gloria Dolande, Leonardo Maicán, entre otros muy chamos, aunque ya están entrando en otras edades. Erasmo Fernández, una de las voces más densas y hermosas de estas calles, que son las del país. Manuel Cabesa, poeta y narrador, pero sobre todo lector, escudriñador de libros. Isabel Rivas, una mujer de las letras. Harry Almela, de todos conocido por su talento. Pero si nos regresamos a la pregunta anterior, quedamos en decir que las instituciones son un parapeto de la centralización. Los escritores se sienten alejados, porque todo obedece a los designios de Caracas, al paquete. Y así la nacional. Este es un país literario, sólo que el gobierno no sabe encontrarlo. Los escritores están allí. Bueno, tampoco se le quita el derecho a quien se siente escritor y le sueltan un toro. Los que en verdad están viendo el país, forman parte de la galería. El mundo sigue girando. La literatura es una sorpresa maravillosa. Mientras los artistas trabajan, los gobiernos pelean con ellos mismos y con quienes se atrevan a buscarle la mirada. De todas maneras, hay que tener fe, como dice cualquier venezolano inteligente. —¿Cuáles crees tú que son los escritores fundamentales de Venezuela? —Se trata, en este caso, de un problema de gusto. Regresamos al pasado remoto y nos encontramos con Bello, padre fundacional de nuestra poesía. En el más cercano —o casi presente— nos vemos en las páginas de Salvador Garmendia, Sánchez Peláez, Juan Liscano, Cadenas, Montejo, Palomares, Calzadilla, Pereira. Un poco más acá, Ednodio Quintero, Ana Teresa Torres, Yolanda Pantin, Armando Rojas Guardia. No sé si sean los fundamentales. Son ellos y muchos más. —¿A qué atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como los de otros países? —Al desamor de los llamados gerentes editoriales. Nos movemos de un lado a otro: enviamos libros y nos sentimos felices. El mercado no es para nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a quienes tienen en sus manos la responsabilidad de estas políticas. Ahora, la situación —parecida a lo que dejamos atrás— no es muy halagüeña. El país responde a sus resquemores. Mientras no se tenga conciencia de esta situación, los escritores venezolanos seguiremos siendo parroquiales y caraqueños. Es falso que conozcan a algunos de los nuestros más allá de la entrada de las universidades de España. En los últimos años sólo Cadenas, Montejo y Pepe Barroeta, gracias a las ediciones antológicas. Los demás viven en el claustro de Salamanca y otras casas de estudios. Pero es difícil vernos en las vitrinas. Que nos saluden con una palmadita. ¿Con eso bastaría? Cercano al infierno “El poeta debe ser un sujeto rebelde, un desatado, un malcriado, un subversivo, un loco cercano al infierno. El poeta debe servir para subvertir el orden, para desordenarle el espíritu a los muy correctos, a los revolucionariamente poseídos. Sé de algunos que se adocenaron, que no se dejan ver las costuras de la autopsia. Y que no me hablen de Rimbaud, que quedó para los muchachos”. Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela. ** Rafael Ortega rafaelortega@letralia.zzn.com Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su libro de cuentos La última sutileza del diablo. === Ciencia-ficción: un género de libertad ================================ === que admite todas las tendencias ======================================= === Entrevista con el escritor Antonio Mora Vélez ========================= === Camilo Arias y Luis Cermeño =========================================== Antonio Mora Vélez comparte junto a René Rebetez el honorable mérito de haber sido uno de los primeros escritores en Colombia que apoyaron su obra sobre el suelo de otros mundos. Por igual, ambos sufrieron la incomprensión de la época y el rechazo tácito a la iniciativa de una imaginación que no diera cuenta inmediata de los problemas locales. Motivo que no los llevó a la desmoralización o al abandono de sus trabajos sino a la reafirmación del género. En términos de René Rebetez: “Lo que llamamos ciencia ficción es la crónica más fiel de nuestro tiempo y una guía premonitoria del futuro” (1). Hace 30 años un escritor local hablando de robots, de viajes al espacio, de investigaciones cruciales desde complejos laboratorios científicos, no podía sino raspar el desasosiego de una sociedad que se veía a sí misma bajo la sombra del subdesarrollo y el margen histórico. Actualmente, cuando deja de parecernos extraño hablar del universo al tener un astronauta orbitando el espacio hijo de una mujer colombiana; cuando estamos aportando desde nuestros laboratorios a la discusión real de la ciencia universal y cuando, efectivamente, contamos con nuestras propias escuelas de robótica e ingeniería avanzada; no podemos sino agradecer a aquellos hombres que se atrevieron a soñar más allá de las ataduras de su tiempo sin que por ello dejaran de expresar una postura crítica con los problemas universales. Antonio Mora Vélez. Nacido en Barranquilla. Abogado de profesión y escritor de ciencia ficción de vocación. Accede a contestarnos unas preguntas desde el futuro, desde la era del e-mail y los hyperlinks, haciendo un recorrido desde sus primeras lecturas fantásticas hasta hoy. —Para empezar nos gustaría saber qué lo motivó a crear historias de ciencia ficción. —Las lecturas de Superman, Tarzán, Buck Rogers y otros personajes de las tiras cómicas y del cine. Películas como Forbidden planet, Flash Gordon conquista el universo, Frankenstein y Viaje fantástico, que vi en mis primeros años. Las novelas de Julio Verne y H. G. Wells. Los consejos de un profesor que me hizo leer El Ramayana en la secundaria para que me enterara de que por esos tiempos de Rama en la India hubo naves guerreras que surcaban el espacio, rayos letales como el láser y simios que hablaban. Mis lecturas de cosmología que hacía por afición y para preparar las clases de filosofía que dictaba en el bachillerato, y la misma filosofía. Y los libros y revistas de CF que leí antes de empezar a escribirla. —¿Qué libros considera usted fueron las piedras angulares en sus comienzos como lector y posteriormente como escritor? —20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne; La máquina del tiempo y El hombre invisible, de H. G. Wells; Fahrenheit 451, de Bradbury; Qué difícil es ser Dios, de los hermanos Strugatsky; El fin de la eternidad, de Isaac Asimov, y La nebulosa de Andrómeda y Corazón de serpiente, de Iván Efremov, novelas que leí en mis años de estudiante. —Debido al considerable tiempo que lleva sumergido en la ciencia ficción ¿cuáles considera han sido los cambios más significativos dentro del género? Y en relación a la anterior pregunta, ¿conoce las nuevas tendencias del género y, de ser así, qué opinión le merecen? —El gran cambio se da cuando la CF empieza a ocuparse del cosmos interior del hombre y abandona la pretensión inicial de anticipar inventos y descubrimientos. Y cuando elige como uno de sus temas las repercusiones de la ciencia en la vida y en el futuro del ser humano. Tendencias como la “New wave”, el ciberpunk y todas sus variantes y la anti-ciencia-fi7cción de C. S. Lewis, son una consecuencia de este cambio de enfoque que transformó la CF en una literatura de ideas que pretende mostrar cuán alto puede ser el precio de la degradación del ser humano por el camino que la ciencia y la sociedad transitan en el mundo de hoy y criticarla desde la perspectiva de los valores del escritor. Algunas obras de Dick llevadas a la pantalla como Blade Runner y Minority report (Sentencia previa) y la Trilogía Cósmica de Lewis son un buen ejemplo de esta ciencia ficción, que yo veo como parte de lo que ella es pero que no creo deba ser la única posible ni menos la única legítima. Pienso que la corriente esperanzadora tiene mucho que hacer en el mundo de hoy todavía. O sea que no soy partidario de la exclusión, de considerar que la ciencia-ficción debe limitarse a tal o cual variante, modalidad o tendencia. Para mí es un género de libertad que admite todas las tendencias y enfoques y su utilización depende de la cosmovisión y del mensaje que quiera dejar el autor, y que no se limita a considerar como parte estructural suya las ciencias básicas o naturales, sino que extiende el campo a las demás ciencias, como lo sostuvo el escritor cubano del género Oscar Hurtado al afirmar que Borges, en algunos de sus cuentos, era escritor de ciencia-ficción ya que el término ciencia, interpretado extensivamente, puede comprender la filosofía (“la ciencia de las ciencias”). Y como lo sostienen hoy, para el caso de lo religioso, C. S. Lewis y Orson Scott Card. —¿De qué manera cree que afectó la imaginería de la vieja ciencia ficción grandes revoluciones culturales sucedidas luego de los años 80’s como la caída de la Unión Soviética; la marcada incursión de la cibernética en la vida diaria de los individuos; la caída del muro de Berlín; los monopolios de la información por parte de los grandes grupos mediáticos; el terrorismo y el 11 de septiembre; los grandes descubrimientos en materias como genética y biología —sólo por mencionar algunos tópicos generales? —La CF surgió cuando al hombre se le hizo evidente que el mundo y la sociedad no han sido siempre los mismos, dicen Scholes y Rabkin. Por eso ella evoluciona con los cambios científicos y sociales. La caída de la Unión Soviética, por ejemplo, sepultó el optimismo marxista de alguna CF que se hizo en ese país y que colocaba el comunismo como el fin luminoso de la humanidad. En relación con el monopolio de la información, que es el Gran Hermano pensado por Orwell, está toda la literatura de ciencia-ficción que se inicia con 1984 de Orwell y Fahrenheit 451. Los otros temas que señalan ustedes, en especial los descubrimientos en biología y genética, sin duda aportan un material importante para escribir la CF de hoy. Sobre todo para bajarla del espacio a la tierra. De hecho ya hay muchas obras que se nutren de estos conocimientos y que nada tienen que ver con la conquista del espacio. Como Clones, de Michael Marshall Smith, por ejemplo. O Presa, de Michael Crichton, que es una novela basada en la nanotecnología, otra revolución de las ciencias. —¿Cuál cree usted que sea el reto más grande para los nuevos escritores de ciencia ficción en un mundo de continuo progreso científico en el que la ciencia parece ir un paso más adelante de la imaginación fantástica? —El reto es escribir bien y no pretender ser como Verne o como Efremov o como Bradbury o como Dick. Y ver en las ciencias un referente que es el marco o el telón de fondo pero que no es la obra. Lo fundamental es la trama, el argumento, los personajes y el mensaje que quiera enviar. Eso sí, para no escribir tonterías, hay que documentarse, sujetarse al inventario actual de las ciencias sin perjuicio de la libertad de poder inventar en este campo lo que pueda y necesite la obra para ser creíble. Y la razón ustedes la insinúan en su pregunta: las ciencias son de suyo fantásticas y al escritor le es casi imposible ir al paso de ellas, mucho menos anticiparse a ellas. Aunque, les aclaro, no es necesario ser un esclavo del dato científico. Todo el mundo sabe que en Venus no hay vida y que ella es imposible en ese planeta y sin embargo Asimov la supone en Los océanos de Venus, y lo mismo hace Lewis en Perelandra, un viaje a Venus. —En la mayoría de cuentos que pudimos encontrar de su autoría, de los años 70’s y 80’s fundamentalmente, imperaba un evidente sentido de optimismo y esperanza por el porvenir de los hombres. Este sentimiento de confianza hacia la raza humana, ¿aún perdura? ¿Qué opinión le merecen aquellos autores que optan por retratar mundos distópicos, casi de darwinismo social, en los que la naturaleza del ser humano queda bastante comprometida? —Es cierto que la ciencia ficción de mis primeros cuentos tiene esa tendencia, sobre todo en Glitza (1979) y en la mayor parte de los cuentos de El juicio de los dioses (1982). Pero hay un cambio a partir de cuentos como “Error de apreciación”, cambio que es más evidente en el libro Lorna es una mujer (1986) sobre todo por el cuento “Los ejecutores”. Y que se continúa en varios cuentos inéditos, en los poemarios impresos, en Los jinetes del recuerdo (2006) publicado en la web y en la novela Los nuevos iniciados, que va a ser publicada este año por Pijao Editores. Sigo creyendo que la raza humana tiene todo para poder aspirar a dar ese gran salto a las estrellas que impida su desaparición como especie junto con la desaparición del planeta, pero no estoy ahora tan seguro de que no seamos capaces de destruirlo antes con las armas que poseemos o con la contaminación. Por lo anterior me parece lógica y necesaria la variante distópica, sabemos que el hombre es un ser animal que también tiene instintos y atavismos y que se deja irracionalmente llevar por las ideologías, todo lo cual puede desdibujarlo como individuo y como especie. La ciencia ficción está en la obligación de advertirle al hombre las posibles consecuencias de sus errores y terquedades. Pero les aclaro: yo no creo que haya una barrera infranqueable entre lo utópico y lo distópico. —Desde un país como Colombia, ¿cuál es el valor de escribir ciencia ficción y qué le puede aportar al género? —En mis primeros años encontré la hostilidad de los amigos y lectores que consideraban que no era de buen recibo escribir ciencia ficción en un país de bajo nivel científico y tecnológico como Colombia y con problemas sociales tan graves que obligaban, según ellos, a escribir literatura social comprometida. Pero desde que empecé a vincular la geografía nuestra a mis relatos, los mitos y leyendas nuestros a mis poemas, el mensaje crítico utilizando la extrapolación que lo facilita y la palabra esperanzadora de la ciencia ficción respecto del futuro, mis amigos y lectores que saben que Colombia es un país que no tiene futuro a menos que cambie la orientación, empezaron a mirar mis textos de otra manera. Yo creo que si la ciencia ficción de Colombia muestra las falencias espirituales de esta sociedad deshumanizada, logra su cometido como literatura de ideas. No debemos olvidar que la ciencia-ficción es medularmente crítica y que logra en este campo lo que no logra la llamada literatura realista y que es una literatura que por mucha fantasía que tenga hunde sus raíces en la realidad y que toma de ella sus argumentos, sus pensamientos, sus ideales, sus sueños y sus lamentos. En un ensayo que escribí sobre la novela de Daína Chaviano “Fábulas de una abuela extraterrestre”, digo que la ciencia-ficción latinoamericana tiene que ser por fuerza diferente de la anglosajona o la rusa porque nuestra realidad es diferente y porque en ella debe pesar la influencia de nuestra cultura, que es más mágica que racionalista y científica. —¿De qué forma, si la hay, podría influir la ciencia ficción en nuestro país, teniendo en cuenta la poca cultura literaria existente? —La ciencia ficción puede influir en las escuelas, reforzando en los niños la capacidad de soñar, de pensar en un mejor futuro. Pero no es suficiente. Es poco lo que logra ese capítulo que aparece en los textos de noveno grado. Hay que pensar más en grande, en la TV por ejemplo. Desde luego hay dificultades. De modo que toca estimular el interés por ella entre los jóvenes escritores, en las editoriales, en las colegios y universidades. Divulgando el género con lecturas, charlas y seminarios, publicando en la red, editando revistas, páginas web, organizando grupos de amigos del género y gestionando la edición de nuestros propios libros. Y bueno, si de influir se trata, la ciencia-ficción tiene todas las herramientas para hacerlo si llega a los lectores, por eso la necesidad de crear las condiciones para que eso suceda. —Somos concientes de que ha habido un paso significativo en el que la ciencia ficción ha dejado de quedar excluida a las publicaciones de kiosco o pulps y ha empezado a considerarse como un género válido por críticos y lectores. No obstante, parece ser un género no muy tenido en cuenta en la organización de festivales y eventos literarios, como los que están de moda por estos días. ¿Considera importante generar un espacio para la ciencia ficción en estos eventos? ¿Estaría dispuesto, dado el caso, a ser partícipe de ellos? —Lo que ustedes dicen es cierto, ya se nota un cierto cambio. En la Costa me invitan a ofrecer charlas sobre el tema. Hace dos años dicté en Santa Marta una conferencia sobre ecología y ciencia-ficción titulada El mar en la CF y ofrecí un recital de mis poemas esotéricos, cósmicos y apocalípticos. Hace poco fui a Bogotá a una semana de la ciencia-ficción que organizó la Biblioteca de la Universidad Nacional. Hace algunos años participé en una Feria Internacional del Libro, junto con Rebetez y Germán Espinosa, en una mesa redonda sobre el tema. De modo que sí, estoy disponible en la medida de mis posibilidades para colaborar en la tarea de divulgación del género. Pero falta promoción de las editoriales en los eventos y festivales y que crean en los nuevos cultores colombianos del género. Toca aplaudir y agradecer por esto la edición de la reciente Antología de la literatura fantástica de Colombia hecha por la Universidad Sergio Arboleda con prólogo del crítico y escritor del género, Campo Ricardo Burgos. —En la actualidad, ¿qué tipo de lecturas prefiere y, si se puede saber, qué se encuentra leyendo? —Yo leo de todo. Pero leo ciencia-ficción para no perderme su atmósfera, para mantenerme ligado al género y saber qué aportan los escritores consagrados del exterior en materia de temática y de recursos literarios. Para estar actualizado, en dos palabras. Y porque si bien tengo inéditos un par de novelas, un libro de cuentos y un poemario, todos de literatura realista, no puedo convertirme en otro desertor del género, por el contrario, para servir de estímulo a los nuevos y mejores valores debo seguir en la brega hasta que el cuerpo aguante. Ahora leo Esa horrible fortaleza, la tercera novela de la trilogía de C. S. Lewis. Y después tengo en turno varias novelas de las conocidas sagas de Orson Scott Card. 1. René Rebetez por Juan Carlos Moyano Ortiz. “Crononauta insigne, capitán del velero de la vida, viajero de sí mismo”. Revista Número. http://www.revistanumero.com/25rene.htm. ** Camilo Arias zombie_tales@hotmail.com Estudiante colombiano. Cursa estudios de biología marina en Santa Marta. ** Luis Cermeño pearllinmortal@hotmail.com Periodista colombiano. Oriundo de los llanos orientales, ha vivido la mayor parte de su vida en Bogotá. Mantiene en línea la bitácora Malédiction (http://journalmalediction.blogspot.com). === James Cañón =========================================================== === Nuestro idioma se llama memoria John Jairo Junieles ============== Federico II, rey de Sicilia en el siglo XIII, se embarcó en la alucinante aventura de averiguar cuál era el idioma que se hablaba en el Paraíso. Para eso escogió niños huérfanos, de apenas semanas de nacidos, que fueron encerrados con nodrizas que los alimentaban y los mantenían limpios, pero que tenían prohibido hablarles, cantarles o acariciarlos. Murieron más de diez niños de pecho, y cronistas medievales como Fra Salimbene de Parma, sólo consignan que el experimento fracasó. Por alguna extraña razón, ese infame episodio histórico me recuerda a Navokob, Conrad y Kundera, esos escritores que adoptaron, por diferentes razones, un idioma diferente al de su cuna para escribir sus cuentos y novelas. Nos preguntamos cuál es la verdadera lengua en que escriben estos escritores de lengua nómada. No faltará quién piense que traicionaron su propia naturaleza. Y ahí empiezan los problemas, porque nos vienen a la cabeza asuntos como identidad o diversidad, y esos personajes tan necesarios e impredecibles: los traductores. Pero prevalece un sentimiento esencial: las buenas historias parecen existir más allá del lenguaje en que están escritas. El escritor colombo-estadounidense James Cañón pertenece a esa estirpe subversiva de escritores de lengua nómada y memoria fiel. James Cañón (1968, http://www.jamescanon.com) nació y creció en Ibagué, Colombia. Emigró a Nueva York a mediados de la década de 1990 para estudiar inglés. Su primera novela, Tales from the Town of Widows & Chronicles from the Land of Men (Cuentos desde el Pueblo de las Viudas y Crónicas desde la Tierra de los Hombres), fue escrita originalmente en inglés, el segundo idioma de Cañón, y fue publicada en Nueva York por Harper Collins en enero de 2007. La novela, construida por 14 cuentos entrelazados, narra la historia de un pueblo colombiano donde los hombres han sido reclutados forzosamente por guerrilleros comunistas y llevados a combatir por su causa. Esta primera novela de Cañón se ha traducido al holandés y al coreano y está por traducirse al francés, al alemán, al italiano y al hebreo, pero de momento, nada de español. Cañón piensa que al público hispanohablante puede no resultarle llamativa la novela porque “allá esas cosas son normales, entra una mariposa negra en la sala y uno cree de verdad que viene una visita”. Juan Pablo Lombana, en la revista colombiana Semana, nos dice: “Lo maravilloso es que la mano de Cañón no tiembla ni se dobla, avanza armada de confianza, precisión y humor, y en esto han coincidido las reseñas aparecidas en algunas de las publicaciones más influyentes de los Estados Unidos, como el diario Washington Post y la revista New Yorker”. Las historias cortas de Cañón han sido recogidas en la antología Bésame mucho (NY: Painted Leaf Press, 1999), y en Virgins, guerrillas & locas, (SF: Cleis Press, 2000). Cañón tiene un MFA en escritura creativa de la Universidad de Columbia. En la actualidad vive en Nueva York. —James, da la impresión que los herederos del mundo narrativo de García Márquez, no son los autores latinoamericanos, sino los escritores de tradición islámica o de la India que escriben en inglés, como Salman Rushdie, Hanif Kureishi, Arudanathay Roy, V. S. Naipul; y autores norteamericanos de mundos muy personales, como Toni Morrison, Paul Auster o John Irving. ¿A qué cree que se deba este fenómeno? —En los escritores de tradición islámica o de la India la explicación es sencilla: en estas culturas existe un gran respeto por los elementos sobrenaturales, míticos y de la creencia popular. Este respeto también es muy propio de Latinoamérica. Lo que ocurre es que a diferencia nuestra, en Asia y Norteamérica el llamado “realismo mágico” no es visto como un amenaza para otros géneros literarios. Allá no se han iniciado campañas para desprestigiar al realismo mágico; allá los escritores sobresalen por su talento, no por sus comentarios explosivos y denigrantes acerca de intelectuales latinoamericanos de la talla de García Márquez y Vargas Llosa. Escribir realismo mágico en Latinoamérica se ha convertido en un suicidio profesional gracias a la mediocridad e inseguridad de algunos escritores modernos. —Usted hace parte de la denominada diáspora de escritores colombianos, ¿en qué medida esa situación condiciona o influye en su trabajo, más allá del hecho de que usted escriba en inglés? ¿El exilio ha modificado su percepción frente a la realidad? —Mi condición de emigrante colombiano viviendo en los Estados Unidos me permite ver ambas realidades, la colombiana y la norteamericana, con ojos de extranjero, lo cual puede ser ventajoso dependiendo del tema que quiera tratar. De otro lado, el ser inmigrante hace que esté expuesto constantemente a una serie de experiencias y sentimientos que escritores nativos norteamericanos nunca experimentan o sienten, como la discriminación, el aislamiento y la nostalgia por mi tierra natal. Estas experiencias influyen profundamente en mi trabajo literario. —¿Cuáles son las lecturas que han sobrevivido al tiempo, y cuya relectura se ha convertido en una necesidad personal? —Hay cinco libros a los que siempre regreso por diferentes razones, y de los que siempre aprendo algo nuevo: Las mil y una noches, Don Quijote, Crimen y castigo, Almas muertas, y más recientemente Cuentos completos (Flannery O’Connor). —¿Cuál es su posición frente a los géneros literarios a la hora de concebir y presentar una historia? —En mi caso es fácil porque sólo escribo cuento y novela. Aun así, a la hora de concebir una historia o de determinar su género literario no utilizo ningún tipo de razonamiento lógico. Simplemente confío en mi intuición. —¿Qué temas o preocupaciones cree que son una constante en su obra creativa, y qué raíces u orígenes intuye? ¿Cuál ha sido la semilla, o el detonante, de algunas de sus historias? —El tema que más se repite en mi obra es el tema de la mujer en relación con la sociedad, la cultura, la religión, la política, y la historia. Mi interés en el tema tiene sus raíces en simples observaciones personales del medio en el que crecí. En mis escritos comencé por reconocer abiertamente que en nuestra sociedad existen relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres, que se manifiestan en opresión, injusticia, subordinación, y discriminación hacia las mujeres. Esa desigualdad la vemos traducida en condiciones de vida muy inferiores de las mujeres en relación con las de los hombres. Yo creo firmemente que la literatura es una herramienta poderosa para crear conciencia e instigar un cambio social, pero para lograr ésos cambios necesitamos un sueño común y el trabajo de todos. —El cine y la televisión son factores influyentes a la hora de estudiar posibilidades narrativas en muchos creadores actuales. ¿Qué significado tiene para usted lo audiovisual? —La influencia del cine y la televisión en mi sensibilidad es tremenda. La razón es muy clara: cuando veo una película tengo descripción y acción en el mismo plano durante todo el tiempo, sin diferencias marcadas. Es lo mismo que hago cuando escribo: narro al tiempo que describo la acción. En mi opinión, la televisión, el cine y la Internet se están convirtiendo en la memoria audiovisual de la literatura. —¿Qué temas o fenómenos asaltan su interés actualmente como escritor?, y qué puede decirnos de su novela Tales from the Town of Widows and Chronicles from the Land of Men (Cuentos del pueblo de las viudas y crónicas de la tierra de los hombres), su primera novela. —Los fenómenos que más me llaman la atención actualmente son los relacionados con la religión, el fundamentalismo, y otras luchas ideológicas de interés global. La religión es el tema central de la novela que estoy escribiendo. Con respecto a mi primera novela, ésta es, a grandes rasgos, la historia de un pequeño pueblo perdido en las montañas de Colombia, donde todos los hombres han sido reclutados por ejércitos guerrilleros para pelear por la causa comunista. Convertidas en viudas virtuales, las mujeres del pueblo se ven obligadas a valerse por sí mismas y a unir fuerzas para sobrevivir. Durante el proceso de reconstrucción de sus vidas, ellas reevalúan la injusta orientación masculina del mundo que las ha rodeado por generaciones, y descubren el poder, la independencia y la autosuficiencia. Irónicamente, las mujeres terminan creando una sociedad fundada sobre los mismos valores socialistas por los cuales las guerrillas han peleado por más de cuarenta años. Y cuando algunos de los hombres regresan al pueblo luego de 16 años de ausencia y tratan de recuperar su poder abusivo y sus prerrogativas masculinas, las cosas se ponen muy interesantes... ** John Jairo Junieles johnjairojunieles@yahoo.com Escritor colombiano (Sincé, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e investigador de temas literarios. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones de un barrio en la frontera (poesía), Temeré por mí al final de estas líneas (prosa poética) y Papeles para iniciar el fuego (poesía). Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá (2002) y ganador de la Beca Nacional de Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en su página web (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Sobre lo posible y lo imposible en unas ratas de Bolaño: ============== === Pepe el Tira como subalternidad crítica Marcos Arcaya Pizarro ==== El propósito de estos átomos de presentimiento es reflexionar en torno a Pepe el Tira entendido como sujeto subalterno crítico, rescatando algunas de sus particularidades en el marco de la narración “El policía de las ratas”. De esta manera, daremos cuenta de algunas observaciones generales sobre los enfoques de las teorías críticas, en relación a perspectivas postcoloniales. Haremos uso como referentes principales, de algunos escritos de Ranajit Guha y del ensayo Sade o la imposibilidad, de Leopoldo María Panero. Entendemos la escritura de Bolaño como una gran obra, un entramado complejo de citas sobre citas, intertextos, metatextos, circuitos de intensidades, túneles de ratas, líneas de fuga (1), donde un intento de visión totalizante sobre ella, por lo demás imposible, viene a contradecir en principio la obsesión del autor, plasmada en sus dichos y en el marco de sus escritos, por personajes sin pertenencia, errabundos, proyectos inacabados y sus relaciones en tensión respecto a la tradición cultural y literaria, respecto a las historias oficiales, al academicismo y lo político tradicional, en tanto quehaceres manados desde los intereses de las hegemonías. Piénsese, en las páginas de Bolaño, la figura del poeta menor, del detective, del policía (de Pepe el Tira en este caso) movido por un afán indagativo, en devenir por los intersticios, en las orillas o en las madrigueras, en los túneles ramificados por estos roedores dentro de las alcantarillas, si se quiere, como expresión de una subalternidad crítica. Mundos narrativos múltiples, donde se mueven personajes cuyo sino es la extranjería, más allá de cualquier referencia geográfica o temporal; extranjería cargada a un tiempo, como condena y como única llave posible a lugares vividos con mayor lucidez, pero no más felices ni menos intrincados. Vale en este punto una primera cita al policía de las ratas: “Y a mí me llaman Pepe el Tira porque soy, precisamente, policía, un oficio como cualquier otro pero que pocos están dispuestos a ejercer. Si cuando entré en la policía hubiera sabido lo que hoy sé, yo tampoco estaría dispuesto a ejercerlo” (Bolaño, pp. 53-54). Las subalternidades críticas como formas de lectura Más allá de su momento de gloria, el proyecto intelectual de los análisis postcoloniales sigue vigente, en problemáticas que trascienden la mera historiografía, entendido el vínculo de ésta con aquella parte interesada que sostiene y fortalece el “estatismo”, comprendido como ideología “que autoriza que los valores dominantes del Estado determinen el criterio de lo que es histórico” (Guha, 2002). El papel del descentramiento, de la redistribución del poder, es la base y motor del desarrollo del grupo de estudios subalternos surgido en la India en 1982 —cuyas figuras fundacionales fueron Ranajit Guha, Edward Said y Homi Bhabha—, y de aquellas profanaciones que vinieron a llamarse perspectivas postcoloniales y teorías críticas (plurales desde su base), entendidas como proyecto político deconstructivista. Se muestra su pertinencia en tanto persiste la necesidad de descentrar los preceptos heredados, las continuidades de sentido percibidas como inmóviles, ya no sólo del eurocentrismo, sino de cualquier dispositivo de poder hegemónico que dicta y sostiene una norma sin revisión analítica sobre ella. Es el mismo Ranajit Guha quien se refiere a estas perspectivas como profanaciones que vuelven a textualizar los discursos, permitiendo su retorno al lugar en la historia (1999, p. 50), pero no sólo es el trabajo de rescate de textos ocultos, olvidados o poco conocidos, sino también la relectura de los textos canónicos y la incorporación de fuentes antes simplemente ignoradas como objetos válidos de reflexión, entre ellas, estampitas de santos, graffitis, recados, anuncios comerciales, inodoros, etc. En lo fundamental, se trata de nuevas formas de leer los discursos, nuevas en tanto cada uno de los acercamientos promueve el desplazamiento de los significantes y la sospecha. Se trata de resemantizar “la realidad” entendida como tejido complejo, se trata de leer desde una forma de pensamiento que subvierte la lógica jerárquica centro/periferia, de sobrevuelo, de dominio y su apariencia de inmovilidad; lógica, las más de las veces, reproducida en términos precognitivos por las mismas subalternidades. Se descarta de plano, según nuestra perspectiva, la manida separación entre teoría y política (2), puesto que la subversión comprende la disolución de sus límites; se sobreentiende el valor político que subyace en cada gesto del subalterno, desde una manera de moverse, de vestirse, hasta la lectura entendida como reescritura que se piensa a sí misma (Olea, p. 153). Todo ello legítimo de ser objeto de estudio, en tanto representaciones problemáticas en relación con la otredad, lejos ya de las dicotomías simplistas entre lo popular y lo culto, entre lo espurio y lo puro, polaridades muchas veces esencializadas desde los mismos pensadores que han venido a cuestionarlas o, sobre todo, desde las lecturas que se han hecho de su pensamiento. En lo concerniente a estas formas de leer, resulta pertinente Jacques Derrida cuando comenta sobre la deconstrucción: “Se trata, entonces, de una estrategia radicalmente política: desplazar y reelaborar lo que siempre ha sido minorizado, oprimido, reprimido, despreciado, dominado; mostrar que aquello que es dominado desborda y constituye lo que domina” (1977, p. 20). En ningún caso un situarse afuera en términos convencionales, sino un conocer los fundamentos sobre lo cual se habla desde dentro, “del modo más fiel, más interior, pero al mismo tiempo, desde un cierto afuera incalificable” (p. 20). Sería precisamente este (no)lugar, esta ajenidad al interior, y no otra cosa, la que permitiría entonces a quien elabora discurso (al outsider), percatarse del funcionamiento de las estructuras, desde el mismo momento que toma conciencia, en mayor o menor medida, de un estatus distinto de las centralidades, por lo menos de manera provisoria y a nivel de una cierta microscopía. Sería su, hasta entonces, ocultación o invisibilidad, lo que justificaría en primer término la nueva y particular revisión sobre el objeto de reflexión. La resta, el n-1 del pensamiento rizomático; el poder de la lectura como ejercicio de reescritura sobre los objetos entendidos como textos portadores de verdad, pero fundamentalmente inasibles; la conciencia del mundo como modelización, no abre lo social a su necesaria autodestrucción, sino que plantea la necesidad de fijar parámetros por medio de la apertura en el diálogo y del permanente ejercicio de revisión sobre las certezas (3). Labor crítica como derrota anticipada, dada su exigencia permanente, símil de la labor de nuestro policía, “pues las labores de un policía no terminan jamás y nuestros horarios de sueño se deben amoldar a nuestra actividad incesante” (Bolaño, p. 59). Pepe el Tira como subalternidad crítica Según observa Mabel Vargas en su revisión (2005), existe un estrecho vínculo entre los relatos policiales y el proyecto de la Modernidad. Entendidos estos relatos como escrituras espejo de las ideologías de control del Estado burgués, en la Europa de los siglos XVIII y XIX, de la mano de los naturales intereses moralizantes en pos de salvaguardar su patrimonio. Se reordena así la tipificación del pueblo (ahora moral; bueno) en oposición al delincuente (inmoral; malo) como peligro-enfermedad frente al cuerpo social todo (4). Consecuentemente, el fracaso de la Modernidad traerá consigo, en el siglo XX, primero en EEUU y después en Latinoamérica, la reelaboración del canon del policial en el origen del llamado género negro (5). Por su parte, el edificio, la torre de gran altura, así como la visión planimétrica del plano moderno, vienen a evidenciar un afán de dominio, de vigilancia, un intento de asir cuanto existe por medio de la sumatoria que oculta la contradicción de, a fin de cuentas, ver poco en esa totalidad detenida y/o distante desde lo alto. El plano moderno, según Gorelik, parafraseando a De Certeu, puede ser visto como “el triunfo de la visión objetivante de la realidad que inaugura la representación perspectívica, en tanto comprensión moderna de un espacio-tiempo homogéneo y matemático” (2004). Las nuevas lógicas de sentido sostenidas por la sospecha, responden al fracaso del proyecto moderno, comprendiendo el mundo, los discursos, esos “registros imaginarios” (6) (Malaurie), como meras versiones de otra cosa, versiones, por tanto, siempre ideologizadas. Leemos en “El policía de las ratas” un escape al ojo de Dios, una desaparición salvaguardada por el escenario protosocial del anonimato citadino (Giannini, 1999), fuga que parece decirnos que lo más real de lo real (múltiple), ocurre fuera del alcance de esa mirada-máscara estandarizante e higiénica de la torre panóptica. Este punto el relato en cuestión lo lleva al extremo, a saber, no se está lejos del ojo de Dios, por ejemplo, en la calle, en poblaciones periféricas, en cuartos cerrados, sino en una sociedad que vive bajo tierra, una sociedad tan distinta a la de la humanidad como similar en principio; no ya una sociedad de humanos/as, sino de ratas de alcantarilla donde, a su vez, lo más real de lo real ocurre en los espacios más al margen de lo marginal (7), espacios evitados por los mismos roedores, las llamadas “alcantarillas muertas”: “Las alcantarillas muertas son lugares que por una causa o por otra han sido olvidados. Los que cavan túneles, cuando dan con una alcantarilla muerta, ciegan el túnel. El agua residual, allí, diríase que fluye gota a gota, por lo que la podredumbre es casi insoportable. Se puede afirmar que nuestro pueblo sólo utiliza las alcantarillas muertas para huir de una zona a otra. La manera más rápida de acceder a ellas es nadando, pero nadar en las proximidades de un lugar así entraña más peligros de los que normalmente aceptamos. “Fue en una alcantarilla muerta donde dio comienzo mi investigación” (Bolaño, pp. 60-61). En relación a lo anterior, piénsese en Deleuze y Guattari cuando escriben: “Aquello que, dentro de las grandes literaturas, se produce en las partes más bajas y constituye un sótano del cual se podría prescindir en el edificio, ocurre aquí a plena luz; lo que allí provoca una concurrencia esporádica de opiniones, aquí plantea la decisión sobre la vida y la muerte de todos” (2001, p. 29). Entendemos al subalterno crítico como un sujeto menor que textualiza todo desde y hacia sí, sin una clara frontera de sus propios contornos frente a lo extrínseco. En su devenir por la ciudad-página todo es político (8), lo real y la ficción son ahora uno solo, todo se vuelve discurso, carencia: todo es texto y ya sólo puede él, el subalterno, comprender(se), en términos de un sobreviviente (9): “lo raro es lo normal, la fiebre es la salud, el veneno es la comida” (Bolaño, p. 70). La conciencia de sí (lucidez como condena), lo hace también seguir un nuevo ritmo, una velocidad más propia. A los ojos de Pepe el Tira, el tiempo de libertad se limita a las horas de sueño, en función también de la adecuada continuación laboral. El movimiento frenético de sus congéneres parece no ser sino apariencia de libertad y propósito, mera cáscara de un accionar vacío. Movimientos absurdos, furiosos, que parecen no beneficiar a nadie; juego que al mismo tiempo que intenta negar lo imposible, conoce ya el carácter de sobreviviente del cuerpo social, carácter evidenciado en su misma ocultación: “los túneles que mi pueblo cava sin cesar, túneles que sirven para acceder a otras fuentes alimenticias o que sirven únicamente para escapar o para comunicar laberintos que, vistos superficialmente, carecen de sentido, pero que sin duda tienen un sentido, forman parte del entramado en el que mi pueblo se mueve y sobrevive” (p. 54) [el destacado en cursiva es nuestro]. Negación en el juego (10) que permite quitarle protagonismo a la muerte del socius, en aquello que subyace en ciertos imposibles como, en este caso, el asesinato entre congéneres sin más finalidad que el asesinato mismo. “Aunque a la larga, como un castillo de naipes, todos los simulacros se derrumban. Vivimos en colectividad y la colectividad sólo necesita el trabajo diario, la ocupación constante de cada uno de sus miembros en un fin que escapa a los afanes individuales y que, sin embargo, es lo único que garantiza nuestro existir en tanto que individuos” (p. 57). Analogía de la apariencia posideológica de la sociedad actual, basada en el funcionamiento de la economía, comprendida en términos de ordenamiento supuestamente objetivo. Una sociedad sobrevigilada, donde ya no son personas concretas los usufructuarios de la desigualdad, sino sistemas productivos que trascienden a los sujetos y a los espacios. Cuerpo sobreviviente en tanto condenado por las enfermedades crónicas de lo imposible. Una sociedad (cuerpo) de ratas sin líderes, sin un Estado (cabeza) efectivo; movimiento frenético de un cuerpo sobrevigilado por los policías, los tiras, personajes éstos también autómatas, afanados en mantener las cosas tal cual. Vale recordar las palabras del comisario hacia Pepe: “Ya bastante complicada es la vida real para encima añadir elementos irreales que sólo pueden terminar dislocándola [...] la vida, sobre todo si es breve, como desgraciadamente es nuestra vida, debe tender hacia el orden, no hacia el desorden, y menos aun hacia un desorden imaginario” (p. 74). Hacia un cierre de este juego Entendemos que las posibilidades de dislocación desde las subalternidades no deben ser entendidas como esencia, ni en estratos en función de una visión simplificada sobre el par hegemonía/subalternidad como lugares estancados. Será un posicionamiento consciente, en devenir, el que abrirá la posibilidad de subvertir los centros, el que abrirá la posibilidad de elaborar discurso y deconstruir desde su diferencia. Ha de comprenderse cada fenómeno en su complejidad, incluido el pensar y pensarse como labor exhaustiva y permanente. Pepe el Tira, por medio de su remembranza, da cuenta de un desplazamiento, en tanto va tomando conciencia de su subalternidad. Subalternidad entendida como lugar otro (“Como un habitante de la luna yo recorría las alcantarillas y conductos subterráneos”, p. 72). Desterritorialización (Deleuze; Guattari, 2001, p. 28) que le permite percatarse del sinsentido de la arbitrariedad de los ordenes naturalizados desde los discursos del deber ser, y del frágil artificio del límite entre lo posible y lo imposible (11). Tómese como patente evidencia de la dislocación en la relación yo-otro, por ejemplo, la pérdida de las certezas en que el narrador personaje nos sitúa desde el comienzo en la repetición constante del “tal vez”; expresiones como “¿Cuánto hay de verdad y cuánto de broma en estas historias? Lo ignoro” (p. 61); el desdoblamiento del sujeto en declaraciones como: “Al principio, cuando aún no tenía experiencia, estos hallazgos me sobresaltaban, me alteraban hasta un punto en el que yo dejaba de parecerme a mí mismo” (p. 55) [el destacado en cursiva es nuestro]. Pepe el Tira como subalternidad crítica, como conciencia de un yo que sobrepasa los límites de lo posible, subalternidad que dado su carácter excepcional, viene a fracturar el vínculo con el otro. No obstante, él mismo vuelve permisible su anomalía por medio de la escritura (puente con el otro), permitida en tanto palabra objetivada que lo remite a una suerte de no existencia (12): yo ——— escritura ——— Otro Actualicemos la socorrida fórmula que ve en el victimario y en la víctima a la misma persona, y unámosla a lo escrito por Andrés Ajens: “Un monstruo muestra, en su patente excepcionalidad, la historia de la norma, dicho está, de una cierta normalidad (que, al cabo, pudiera relevarse ella misma no poco monstruosa)”; pensemos ahora en el encuentro entre Pepe y Héctor (el asesino), vistos como dos caras de la misma moneda (13): No entiendes nada, dijo. ¿Crees que deteniéndome a mí se acabarán los crímenes? ¿Crees que tus jefes harán justicia conmigo? Probablemente me despedazarán en secreto y arrojarán mis restos allí donde pasen los depredadores. Tú eres un maldito depredador, dije. Yo soy una rata libre, me contestó con insolencia. Puedo habitar el miedo y sé perfectamente hacia dónde se encamina nuestro pueblo. Tanta presunción había en sus palabras que preferí no contestarle. Eres joven, le dije. Tal vez haya una forma de curarte. Nosotros no matamos a nuestros congéneres. ¿Y quién te curará a ti, Pepe?, me preguntó. ¿Qué médicos curarán a tus jefes?” (p. 81). Efectivamente Pepe es también un asesino de ratas, mata a Héctor hacia el final, pero aquí importa más otro asesinato, uno mayor: si el loco asesino es libre en su renuncia a la dependencia del otro (14), en Pepe, la objetivación inherente en el ejercicio de narrar, de racionalizar los acontecimientos en lo escrito, es una señal inequívoca de su derrota; derrota del subalterno crítico, de su posibilidad de independencia de lo social; asesino en tanto su escritura, como juego que impone una máscara al proyecto colectivo enfermo, admite en su enmascaramiento la calidad de sobreviviente de lo social, del otro, del yo. Al finalizar una última cita al policía de las ratas: “Aquella noche soñé que un virus desconocido había infectado a nuestro pueblo. Las ratas somos capaces de matar a las ratas. Esa frase resonó en mi bóveda craneal hasta que desperté. Sabía que nada volvería a ser como antes. Sabía que sólo era cuestión de tiempo. Nuestra capacidad de adaptación al medio, nuestra naturaleza laboriosa, nuestra larga marcha colectiva en pos de una felicidad que en el fondo sabíamos inexistente, pero que nos servía de pretexto, de escenografía y telón para nuestras heroicidades cotidianas, estaban condenadas a desaparecer, lo que equivalía a que nosotros, como pueblo, también estábamos condenados a desaparecer” (p. 84). Escrito presentado como ponencia en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta, Perú, el 23 de octubre de 2007. Notas 1. Circuitos de intensidades, túneles de ratas, líneas de fuga, todos conceptos tomados de los libros de Deleuze y Guattari especificados en la bibliografía. 2. Nos respaldamos en Foucault cuando en su diálogo con Deleuze dice: “Por ello, la teoría no expresará, no traducirá, no aplicará una práctica, es una práctica. Pero local, regional, como tú dices: no totalizadora. Lucha contra el poder, lucha para hacerlo desaparecer y herirlo allí donde es más invisible y más insidioso, no lucha por una “toma de conciencia” (hace mucho tiempo que la conciencia como saber fue adquirida por las masas y que la conciencia como sujeto fue tomada, ocupada, por la burguesía), sino por la zapa y la toma del poder, al lado, con todos los que luchan por ella, y no en retirada para esclarecerlos. Una ‘teoría’ es el sistema regional de esta lucha”. Texto en línea, referencia especificada en la bibliografía. 3. Señalamos ideas generales contenidas en la bibliografía detallada al final, o de lecturas revisadas en el curso para el cual este escrito fue presentado. 4. En lo tocante a la sociedad metaforizada como cuerpo humano/a, tendremos como referencia las observaciones formuladas por Susan Sontag, en el libro especificado en la bibliografía. 5. Para una revisión acabada del género policial y el género negro, consúltese en línea el texto de Vargas incluido en la bibliografía. 6. “Una palabra escuchada, pronunciada o leída (lo simbólico) remite en el psiquismo a una representación (lo imaginario), reflejo de una cosa concreta (lo real). Sólo nos es dado acceder a “la cosa” por intermediación obligada de imagen y símbolo, por eso decimos que nuestra experiencia vivencial está constreñida a estos dos registros. Debemos dejar sin embargo constancia de que lo que llamamos “lo real” no solamente abarca el mundo de las cosas concretas, sino una porción de nuestro psiquismo, tan inaccesible como la verdad última de cualquier objeto”. Mario Malaurie, texto en línea especificado en la bibliografía. 7. Piénsese en lo improbable de un proyecto de mapeado de los túneles cavados por las ratas, en relación al texto como un devenir inseparable de las nuevas lecturas, en relación al rizoma, en relación a la literatura menor y en relación a cuanto se estime conveniente. 8. Así como en las literaturas menores según observan Deleuze y Guattari. 2000, p. 31. 9. Para Lyotard, la expresión sobreviviente entraña que una entidad que debería haber muerto todavía está viva. Ver referencia bibliográfica especificada. 10. El juego, ganarle tiempo al tiempo. Piénsese en el nexus 6 y la partida de ajedrez en Blade Runner, piénsese en Antonius Block y su partida de ajedrez con la Muerte en El séptimo sello. Piénsese en cualquier ejemplo más apropiadamente “literario”. 11. “Lo imposible es no lo prohibido por una determinada ley, sino lo que prohíbe toda ley, lo que escapa a toda razón ‘social’. [...] lo que cualquier estructura social necesita prohibir para mantenerse; lo imposible es lo asocial puro” (Panero, p. 5). 12. La escritura “es actualmente la encargada, en lugar de la moral que se ha vuelto un arcaísmo, de imponer al hombre su máscara, de encerrar el espíritu infinito e indiferente en los límites de la escritura” (Panero, p. 9). 13. Piénsese en el final de Batman: la broma asesina (Moore; A.; Bolland, B. 1988. DC Comics, EEUU) o piénsese en cualquier ejemplo que sirva al caso. 14. “La locura es también algo prohibido e imposible, impensable, por cuanto ignora junto con los otros dos —el yo y la relación medida con el otro— el tercer término de triángulo, no se somete a la escritura. 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Estudia la Licenciatura en Pedagogía en Castellano en la Universidad de Santiago de Chile (Usach, http://www.usach.cl) y el Diplomado en Filosofía en la Universidad de Chile (http://www.uchile.cl), donde en 2004 obtuvo un Diplomado en Estudios de Género. Participó en el Primer Congreso de Estudiantes de Postgrado en Comunicación, llevado a cabo en la Universidad Austral de Chile (UACH, http://www.uach.cl; 2006). Obtuvo una mención honrosa en concurso de relatos de la Asociación Pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos (Yage) de Austria (2006) y el primer lugar (mención poesía) en el concurso literario Usach 2006, organizado por la Oficina de Extensión y Cultura de la Federación de Estudiantes de la Usach (2006). Sus escritos han aparecido en distintas revistas virtuales y en papel como Rilttaura, de la Universidad Nacional de Colombia (Unal, http://www.unal.edu.co), Esperando a Godoy, de la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y Elefante Rosa, de Granada (España), entre otras. === Libros, arte, cultura e inquisición en Nueva España =================== === Musa Ammar Majad ====================================================== Casi un siglo después de su establecimiento en la Península, entre 1569 y 1571, se produce el transplante de la verdadera organización inquisitorial mediante la creación de dos tribunales emplazados en Lima y en México. A la búsqueda de que la justicia fuera el principio prevaleciente en las Indias (i) se unía la coyuntura histórica contrarreformista en la que se decidió el transplante, la apertura atlántica, el viraje dogmático registrado en los dos bandos de la escisión cristiana de Europa. Por lo que una definición palmaria del Santo Oficio en América insiste, necesariamente, en las consecuencias de la guerra ideológica y religiosa, más que en la moralidad. El Santo Oficio constituyó el dispositivo frente al peligro de penetración ideológica exterior acentuado con el progresivo desplazamiento del centro político de gravedad hacia el Océano, porque sin esta función de vigilancia y control asignada al Santo Oficio no se entendería luego la precisa estructura burocrática que la Inquisición adopta en Indias con la reforzada cobertura litoral que, para celar la penetración extranjera, se dio a la organización burocrática y social (ii). Las palabras de Felipe II son bastante explícitas: Nuestros gloriosos antepasados, fieles y católicos hijos de la Santa Iglesia Católica Romana, considerando que pertenecía a nuestra dignidad real y a nuestro celo católico extender y exaltar por el mundo y por todos los medios nuestra Santa Fe, fundaron en España el Santo Oficio de la Inquisición. La Providencia divina nos otorgó la gracia del descubrimiento de las Indias occidentales, islas y tierra firme del mar océano. Mis antepasados pusieron todo su cuidado en hacer conocer al Dios verdadero, en propagar su ley evangélica, en preservarla de los errores y doctrinas falsas y sospechosas. Como todos los que se encuentran fuera de la obediencia y de la devoción de la Santa Iglesia Católica, obstinados en sus errores y herejías, se esfuerzan siempre en separar de nuestra Santa Fe a los fieles y devotos cristianos (...) hemos creído que el verdadero remedio consistía en evitar todo contacto con los herejes y sospechosos, castigando y extirpando sus errores a fin de impedir que se haga una ofensa tan grande en esta parte del mundo a la Santa Fe y a la religión. El inquisidor apostólico general de nuestros reinos y dominios, de acuerdo con los miembros del Consejo de la Inquisición General, y después de habernos consultado, decidió crear en estas nuevas provincias el Santo Oficio de la Inquisición (iii). Los instrumentos legales que materializan la decisión de la Junta General de establecer tribunales en Ultramar, fueron de diversa naturaleza: Reales Cédulas, Instrucciones, órdenes cursadas a otros organismos de la administración virreinal, nombramientos. Las Instrucciones condicionan un modelo americano de organización y funcionamiento del Santo Oficio. Básicamente sus peculiaridades fueron 1) el control de la penetración ideológica y de la infiltración extranjera, 2) la exclusión del indio de la jurisdicción inquisitorial, 3) el carácter urbano de tal jurisdicción (pues los llamados cristianos viejos estaban emplazados en los “pueblos de españoles”), 4) la autonomía procesal (su lejanía hacía prácticamente imposible someterlos al régimen de consultas habituales de la Península), 5) la organización burocrática de la cobertura territorial del distrito sobre las pautas de la división eclesiástica y administrativa del Virreinato (iv). Los tribunales de México y Perú tendrían un territorio jurisdiccional que coincidiría con el virreinal respectivo y sus cabeceras de distrito se situarían también en las capitales de los Virreinatos. Mientras los distritos inquisitoriales de la Península oscilaban entre cinco y seis mil kilómetros cuadrados (Mallorca y Canarias) y noventa mil kilómetros (distrito vallisoletano), la Inquisición de Nueva España abarcaba cerca de dos millones de kilómetros cuadrados y a la Inquisición de Lima se le asignaba casi tres millones de kilómetros cuadrados, comprendiendo las actuales repúblicas de Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay. La cobertura del espacio jurisdiccional se haría con los clásicos comisarios y familiares (v). Se ubicaron en las capitales de Audiencias y en las sedes episcopales, además se acordó situarlos en cada puerto de mar “y en estos casos se requería que fuera ‘religioso’ y ‘letrado’, cualificaciones especiales que se explican por la importante misión de hacer la ‘visita de navíos’ ” (vi), es decir, la inspección del pasaje y el control de la importación de libros e imágenes (vii). Se trataba de un verdadero cordón litoral, asegurado por la estructura burocrática (viii). Esta preocupación por los contenidos intelectuales —visuales e impresos— que entraban en Nueva España está presente desde el establecimiento de la Inquisición en América hasta su extinción —aunque, como se verá, los móviles e intereses varían en los años que preceden su desaparición. En 1609 Felipe III solicitaba: Ya que los piratas herejes, con ocasión de tomas y rescates tienen ciertos contactos en los puertos de las Indias, muy peligrosos para la pureza con la que nuestros vasallos creen en la Santa Fe Católica y la mantienen, debido a los libros herejes y a proposiciones que extienden entre las poblaciones ignorantes, ordenamos a los gobernadores y tribunales, rogamos a los arzobispos y obispos de las Indias, que se cuiden de retirar los libros introducidos o que los herejes pudieran haber introducido o introduzcan en esas regiones (ix). En 1713 Felipe V declaraba: Puesto que importa la pureza de nuestra religión católica que no se ponga ninguna traba al libre ejercicio de los poderes del Santo Tribunal de la Inquisición, tan caro a la Santa Sede y a mis antepasados los Reyes; puesto que importa que los ministros del Santo Oficio puedan visitar los navíos que llegan a los puertos de mis dominios para impedir la llegada de todo libro que fuere contrario a la pureza de nuestra Santa Fe, ordeno por la presente a mis virreyes de Perú y de Nueva España, a mis gobernadores y a otros miembros de la Justicia real, y ruego a los arzobispos y obispos de esos territorios, que no pongan ningún impedimento bajo pretexto alguno a las visitas que los ministros del Santo Tribunal de la Inquisición harán a los navíos que lleguen a nuestros puertos. Muy al contrario, que los ayuden con su autoridad, dándoles, en caso de necesidad, su apoyo y toda la ayuda que puedan pedirles. Esto va en interés del servicio de Dios y en el mío (x). Lo que no implica, necesariamente, el castramiento de la cultura por la Inquisición. Todo, libros, ideas, imágenes, a pesar de las prohibiciones y cuidados, entraba y salía. La Inquisición veló por la ortodoxia; a su lado aparece la apertura de la Universidad, de la que Bernal Díaz del Castillo llegó a ponderar escribiendo: “Hay Colegio Universal, donde se estudia y aprenden gramática y teología y retórica y lógica y filosofía y otras artes y estudios, y hay moldes y maestros de imprimir libros, así en latín como en romance” (xi), así mismo se mantiene la alta producción libraria, que para algunos declara sin lugar a dudas que toda interpretación oscurantista del concepto de la vida y del Estado que España aportó a las Indias se estrella contra la historia de la imprenta en el nuevo continente. A los dieciocho años cuando más del fin del imperio azteca, funciona ya en México la primera imprenta del Nuevo Mundo (xii). Ciertamente había un control sobre la cultura por parte de la Iglesia y del Estado, pero, como señala Paz para la poesía novohispana, se bifurca entre la corriente culta y la popular o tradicional, más una tercera corriente: aquella que tenía que ver con lo edificante y que estaba al servicio de la evangelización (xiii). Existió una cultura amparada por la ortodoxia o, al menos, no perseguida por ésta; también existió una cultura que, se diría, entraba en el campo de lo subrepticio, y que era el objeto a controlar por, sobre todo, la mencionada “visita de navíos” (xiv). No se puede negar que la existencia de súbditos no peninsulares en Nueva España llevó a los inquisidores apostólicos a examinar y mantener la ortodoxia en la colonia, hecho que resultó más agudo en los primeros momentos, cuando se encontraban dentro del marco ideológico de la Contrarreforma. Los obispos del Virreinato de Nueva España y los prelados monásticos se esforzaron sobremanera por combatir las nuevas ideas religiosas, a las que se les dio el término genérico de luteranas. Para el clero, lo luterano no implicaba únicamente actos y creencias propias del luteranismo; lo luterano, lo protestante, se identificaba con los extranjeros católicos, las más de las veces considerados bajo sospecha en Nueva España (xv). Famoso es el juicio por luteranismo, en la segunda mitad del siglo XVI, seguido contra Agustín Boacio, comerciante y tendero originario de Génova. La denuncia comenzó con un informe sobre ciertas observaciones que Boacio había hecho en público; entre las que destacaban que no existían bases en las Escrituras para el concepto del purgatorio, que tampoco existían dos almas idénticas, por lo que resultaba imposible para un alma heredar las culpas de otra —cuestionaba el pecado original. Aparte de los testigos, lo que terminó de llevar a Boacio a un proceso que duraría más de dos años fue un libro, escrito en toscano, que leía constantemente. Cuando comenzaron los interrogatorios de la Inquisición afirmó que tenía 28 años de edad y que había nacido en Génova, de padres cristianos. Se había marchado de ésta ciudad a España (...), y en Cádiz contrajo nupcias (...). Había llegado a Nueva España un año antes (...). El interrogatorio reveló que el libro herético (...) era una obra sobre Savonarola. Boacio declaró que había comprado el libro a un marino moro porque estaba escrito en toscano, el dialecto nativo de Génova. El acusado había leído el libro (...) y dijo que no encontró nada malo en éste (xvi). Cuando a Boacio se le preguntó si había llegado a discutir “sus” ideas con personas residenciadas en Zacatecas nombró a varios amigos. También llegó a describir los temas de conversación: “La confesión debería ser un contacto mental, personal, entre el individuo y Dios; negación de la existencia del purgatorio; el papa no tenía poder para excomulgar o para absolver a los que pecaban; la invocación a los santos es una provocación teológica insostenible” (xvii). Boacio fue impelido a la abjuración, que realizó (xviii). Una de las bibliotecas novohispanas que más han excitado la curiosidad es la de sor Juana Inés de la Cruz. En contraposición al caso de Boacio, se formó en el otro extremo, en el seno de la ortodoxia y bajo las miradas vigilantes. Paz expuso una conjetura sobre su número: Aunque es imposible determinar su número, no hay duda de que sor Juana reunió una considerable cantidad de volúmenes. (...) Aventuro unos mil quinientos, por lo menos. Fundo mi suposición en lo siguiente: Sigüenza y Góngora dejó al morir cuatrocientos setenta volúmenes, que son pocos, pero don Carlos era pobre y, además, tenía a su disposición la Biblioteca de San Pedro y San Pablo; Irving A. Leonard, por otra parte, cita el caso de Melchor Pérez de Soto, un simple maestro de obras, que poseía mil setecientos volúmenes. Leonard agrega que las bibliotecas de las personas acomodadas eran aun más ricas. (...) Ermilo Abreu Gómez dice que “los libros que se publicaban entonces en México no eran sino, los más, folletos y manuales de poca extensión”. Olvida que la mayor parte venía de Europa, ya sea pedidos directamente por los lectores o, con mayor frecuencia, comprados y revendidos por las librerías locales (xix). Hay que señalar que los libros que engrosaron la biblioteca de sor Juana eran de común acceso en Nueva España, desde un primer momento. Los estudios científicos no conocieron trabas reales, la sed de cultura literaria se facilitaba por la exención de todo impuesto o derecho sobre los libros. (En 1584 llegaron a Veracruz ciento doce cajas de libros. Cuando se inauguró en 1649 el Seminario Palafoxiano, su fundador, don Juan de Palafox y Mendoza, donó seis mil volúmenes para la Biblioteca.) Esto es indiscutible, pues en 1538 se fundó en Santo Domingo, en respuesta a una bula del Papa Pablo III, la Universidad de Santo Tomás de Aquino; en 1540 Carlos I autorizó la fundación de la Universidad de Santiago en La Paz; en 1551 México y Lima dispusieron de sendos centros intelectuales y, a continuación, Bogotá en 1580, Quito en 1586, Cuzco en 1598, Charcas en 1624, Córdoba del Tucumán y Huamanga en 1677, Guatemala en 1687, Caracas en 1725, La Habana en 1728 y Santiago de Chile en 1738. Para el caso de Nueva España el número de instituciones académicas es amplio: Colegio de Santos en 1573, Colegio de San Pedro y San Pablo en 1572, Seminarios de San Miguel, San Bernardo y San Gregorio en 1576, Colegio Carolino de Puebla en 1576, Colegio del Espíritu Santo (Puebla) en 1558, Colegio de San Ildefonso en 1572, Colegio del Cristo en 1612, Colegio de San Ramón en 1628, Seminario Palafoxiano (Puebla) en 1649, Colegio de la Compañía (Morelia) en 1660, Seminario de Oaxaca en 1673, Colegio de Niñas de Santa Mónica (Puebla) en 1680, Colegio de San José y Jesús María (Puebla) en 1691, Colegio de San Juan Bautista de Guadalajara en 1699, Seminario de San Pedro (Mérida) en 1711, Colegio de los Infantes en 1725, Colegio de las Vizcaínas en 1732, Seminario de San Ildefonso (Mérida) en 1751, Colegio de San Ignacio en 1753, Colegio de la Enseñanza la Antigua en 1754, Colegio anexo a la casa de niños expósitos en 1766, Academia de San Carlos en 1783, Colegio de Minas en 1783, Universidad de Guadalajara en 1791, Colegio de las Bonitas en 1800. A ello va en paralelo no sólo el grueso de doctores en teología, doctores en cánones, licenciados en leyes, maestros en artes, doctores en medicina, sino también el número de impresores que trabajaron en Nueva España durante los tres siglos que duró la dominación española: ochenta y cuatro. Éstos publicaron en América 11.362 obras; su número por centurias ha sido determinado por Benítez: para el siglo XVI se registran 173 libros, más 58 de “sin fecha o fecha dudosa”; para el siglo XVII se registran 1.594 libros, más 244 de “sin fecha o fecha dudosa”; para el siglo XVIII se registran 6.315 libros, más 575 de “sin fecha o fecha dudosa”; para el siglo XIX se registran 2.523 libros, más 150 de “sin fecha o fecha dudosa” (xx). Así mismo el primer periódico que se publicó en Nueva España conoció la luz, con el nombre de Diario de los Sucesos Notables, en 1648 (xxi). El número de publicaciones periódicas también presenta variantes según los siglos, siendo, respectivamente, cuatro, doce y seis periódicos para las centurias XVII, XVIII y XIX. Ahora bien, a esta realidad se une otra, la de los distintos Boacios (xxii). Que la Inquisición ha intervenido en el desarrollo de la producción libresca es evidente. Bastaría para probarlo citar uno de los mecanismos de control típicamente inquisitorial: el Índice. Para el arte novohispano este producto de control es de suma importancia, pues, contrario a lo que se piensa, los Índices inquisitoriales no fueron absolutamente literarios. Comportaban obras religiosas, que contenían, como es de suponer, estampas (xxiii). El primer Índice en castellano, el de 1551, no tiene ninguna pertinencia literaria: cuenta con la reproducción del Índice del año anterior —el de Lovaina, escrito en latín— y de la bula Extravagans, de Julio II, sobre la posesión y lectura de libros prohibidos, y contiene un catálogo de libros recientemente aprobado por los inquisidores de Toledo. Las obras que comenzaron a formar parte de estos catálogos fueron, por ejemplo, Diálogo de doctrina christiana de Juan de Valdés, Diálogo de Mercurio y Carón de Alfonso de Valdés, Coloquios de Erasmo, El confessionario o manera de confessar de Erasmo, Tratado de libertad cristiana de Lutero, Comentarios al Génesis, La Revelación de San Pablo, La Biblia en romance. Los Índices son guías en un proceso ininterrumpido de censura. Los períodos de publicación de los Índices inquisitoriales españoles entre 1551 y 1790, primero y último, oscilan entre ocho y cuarenta y siete años. Pero la actividad del Índice es permanente, por lo que a veces llegaron a publicarse suplementos. En total se han publicado once Índices inquisitoriales españoles, conocidos por los nombres de los inquisidores generales bajo cuyo gobierno se promulgaron, permitiendo afirmaciones como la de Márquez, quien sostiene que “los períodos históricos responden no a modas estilísticas, sino al tipo de ideología predominante que la Inquisición persigue en un momento determinado”, por lo que “la Inquisición adquiere así una unidad histórica intelegible, como organismo invariablemente represivo (...), y una clara variedad periódica que responde a los sucesivos movimientos revolucionarios desde el humanismo hasta el liberalismo” (xxiv). Es de entender. Como tribunal de fuero privilegiado y con jurisdicción delegada de la Santa Sede y también del poder civil, para investigar, perseguir y definir los delitos contra la religión católica, entregando los culpables contumaces a la autoridad secular para que por ésta fuesen castigados, con arreglo a las leyes del Estado, la Inquisición dirigió el acto de “inquirir” hacia los valdenses, los espiritualistas, el judaísmo, la demonomanía, los marranos, el iluminismo, el protestantismo y la brujería. Para cualquiera de ellos se podía agregar la idolatría, la superstición, la blasfemia, etc. En la historia de la Inquisición española sus puntos de exacerbación fueron, en un principio, el protestantismo y, ya al borde de su extinción como brazo controlador (xxv), las ideas de la Ilustración. Siempre primaron las cooperaciones virregio-inquisitoriales en Nueva España. Las institución virreinal, como suprema instancia administrativa en Ultramar, como responsable última de todo lo que ocurriera en el ámbito de su jurisdicción, como representación personal del monarca, que, por lo mismo, tenía delegadas sus atribuciones —incluyendo todas las implícitas en el derecho de Patronato sobre las Iglesias de Indias—, hubo de mantener lógicamente relaciones estrechas con el Santo Oficio, instrumento de control social, actuando ambos en un contexto en que religión y política e Iglesia y Estado iban inextricablemente unidos. No importó que el Índice se volviera un instrumento de control político. El aumento de las riquezas y aun las reformas borbónicas dieron pie a la ampliación del espectro de “intercambio” cultural. Arcila Farías ejemplifica el crecimiento comercial: Ya en el año de 1777 se admitía que el aumento de la riqueza en Nueva España era considerable. En una comunicación a los diputados del comercio de España, declaraba el virrey Bucareli que “desde fines del siglo pasado se reconoce la constante proporción con que esto crece según el cuidado, el aumento de la población, el cultivo y el laborío de las minas, pero nunca han sido tan visibles las ventajas como en estos últimos años, que se vio salir de Veracruz la flota del señor Córdoba interesada en veinte y seis millones y medio sin contar otras partidas no de poca monta en embarcaciones particulares, que todo ha llegado a Cádiz con felicidad”. Y agregaba que la flota que en esos momentos había iniciado la venta de sus frutos en Jalapa era tan grande “cual ninguna otra se ha visto, y que por los principios que lleva en sus ventas y la abundancia de caudales que hay en el reino, nos promete un retorno que haga olvidar el de la antecedente”. Y efectivamente, esa flota, que estuvo a cargo de Antonio Ulloa, salió de Veracruz en enero de 1778 con un cargamento por valor de 29 millones de pesos, aproximadamente, de los cuales correspondieron a particulares, en oro y plata, más de 18 millones, más otros 5 millones en frutos del país. En cambio, de cuenta de la Real Hacienda sólo condujo 5.350.000 pesos. Este aumento era una consecuencia directa de la política de facilidades otorgadas a la navegación y el comercio con las Indias, política que culminó con el Decreto de 1789, por el que Nueva España entró en el sistema de comercio libre (xxvi). El mencionado decreto tuvo repercusiones económicas y sociales muy profundas, como 1) la huida del capital comercial antiguo hacia nuevas actividades (agricultura y minería), 2) la ampliación de la clase capitalista por el ingreso de un número mayor de comerciantes, 3) el aumento del consumo de mercaderías europeas, 4) el crecimiento del volumen de los negocios, 5) la demanda de capital, 6) el fin de la hegemonía del comercio de México. Y es que paralelamente a las novedades del reformismo administrativo borbónico, penetraron en América las corrientes ideológicas típicas de la época, que, en cierta manera, vinieron a constituir formas nuevas de “heterodoxia” y, por lo tanto, en principio materia de vigilancia y preocupación para el Estado y su instrumento de control que era la Inquisición. Se trataba de las corrientes europeas ilustradas, de filósofos, librepensadores y neojansenistas, volterianos, enciclopedistas en general, “adoradores” de la razón. Eran las formas que, desde el punto de vista conservador, constituían una corriente crítica que sometía a revisión todos los legados de la tradición, desde los fundamentos de la sociedad a los conceptos de monarquía política, desde la economía mercantilista a la religión dogmática. Los vehículos y medios de entrada de las nuevas ideas son los “navíos de la Ilustración”, que transportan libros, hombres, relaciones, noticias e inquietudes, desde las que se fomentan publicaciones, círculos intelectuales, renovación de programas o planes de estudio universitarios, así como animan la aparición de sociedades de amigos del país, fomentadoras de acciones educativas renovadas. Algunos datos son muy significativos de esa efervescencia intelectual: se cita una remesa de libros llegada al Callao en 1785 compuesta por 38.000 volúmenes, pese a que se regularon las entradas con criterios restrictivos (cédulas de 25 de abril de 1742, cédula de 1 de julio de 1784 prohibiendo, por ejemplo, la venta de la enciclopedia francesa, etc.); el estudio de la composición de bibliotecas privadas según, por ejemplo, datos inquisitoriales como los recogidos por Pérez Marchand en México, o la librería del P. Diego de Cisneros, cuya amistad con el virrey Croix le servía para burlar la investigación aduanera e inquisitorial de los libros, deberán revelar la cronología y la amplitud de esta penetración intelectual de las nuevas ideas a través del libro ilustrado (xxvii). La afirmación de que “todo llegaba” también la sustentan Testas y Testas al referir que cuando la Junta de Liberación de Buenos Aires decidió crear una biblioteca pública (en 1810, puntualicémoslo), llamó al franciscano fray Cayetano Rodríguez, que solicitó libros a otros religiosos. Entre los libros que llegaron, se contaban la Historia Natural de Plinio, el Diccionario de Física de Brisson, las obras de Locke, una historia natural escrita por un miembro de la Academia de Ciencias de Londres, etc. (xxviii). Esta laxitud pudiera estar en el hecho de que el Estado tuvo que luchar especialmente contra los adeptos de la filosofía política del siglo XVIII y no contra la propaganda y crítica protestante ni contra el judaísmo. A lo que se aúna el enorme crecimiento demográfico, resultado de un nuevo régimen emigratorio. “Si la población [en la América hispana] a fines del siglo XVII se calcula en 11.215.000 habitantes, la de fines del XVIII, según Rosenblat, se situaría en 18.806.000, lo que implica un aumento porcentual del 181,54” (xxix). Este aumento global está en conexión con tasas elevadas de natalidad, pero también con el crecimiento de la emigración exterior, estimulada por la política borbónica liberizadora del comercio que trae mercaderes procedentes de todas las provincias españolas. Estas estadísticas son importantes, pues, se sabe, la Inquisición vigila la ortodoxia de las ideas, pero las ideas van con el hombre, para componer, se diría, los rasgos característicos de los distintos grupos sociales y de las mentalidades colectivas. Además, indica el ritmo creciente de permisividad y, por ende, de “independencia” cultural al percibir el hecho fundamental de que, mientras decrece la media anual de procesos inquisitoriales en Nueva España (xxx), el número de impresiones librarias y periódicas, de talleres artísticos, de mercaderes, se caracteriza por su aumento. La “descuidada” actitud de la Inquisición favorece la conculcación de imágenes. Los estudios al respecto son escasos, sin embargo, los primeros acercamientos a las penalizaciones por tales representaciones dejan de lado la conjetura como suerte. En base a sus investigaciones, García-Molina Riquelme explica: Asimilado con el tipo anterior [el de blasfemia] se encuentra este delito, pues, así como la blasfemia es la ofensa, realizada de palabra o por escrito, contra Dios, la Virgen María o los santos, en este tipo de conculcación de imágenes se incluyen todos los atentados de obra contra imágenes, pinturas, cruces, etcétera, castigándose, no sólo la percusión violenta o fractura de tales objetos, sino también aquellas conductas que supongan un menoscabo hacia ellos y, por tanto, a lo que representan (xxxi). Añadidos al delito de blasfemia, tales conductas e imágenes eran causa punible, pues, se sabe, para que los inquisidores iniciaran un procedimiento por blasfemia, era fundamental que las expresiones —visuales, verbales o escritas— tuviesen “sabor” a herejía. La Inquisición operaba en base a un fin y unas penalidades. El fin: castigar “por los yerros, e por los denuestos que los omes fazen si lo fizieren contra Dios, o contra Santa Maria, o contra los santos” (xxxii). Las penalidades: variaban según se cometiera el delito por primera, segunda o tercera vez, según la clase social a la que pertenecía el culpable, justificando, en virtud del principio de la desigualdad de las personas ante la ley, el que se aplicaran sanciones económicas o privación de bienes a las clases altas y penas corporales e infamantes a los individuos de las clases bajas, los cuales “la primera vez eran azotados, la segunda marcados y la tercera se les cortaba la lengua” (xxxiii). Claro que la práctica divergía en muchos casos, apareciendo también el destierro, la comparecencia en auto de fe con insignias, la abjuración, la vergüenza pública, el envío a galeras, la reclusión, la confesión, la comunión sacramental, el “rezo de una parte del Rosario los sábados y los viernes un Credo a la Santísima Trinidad” (xxxiv). La pena de destierro fue considerada como una de las más idóneas para castigar a los blasfemos, cuando no tenían la categoría de nobles o de personas honestas, esto es, en el caso de que el autor del delito de blasfemia fuera plebeyo o perteneciera a la gente vil. Dada la trascendencia que habitualmente tenía este delito (en estrecha relación con la herejía) siempre parecía lo más adecuado el que el autor del mismo desapareciera del lugar donde lo había cometido (xxxv). Ello porque las penas quedaban al arbitrio de los inquisidores. En México, en fecha temprana, 1585, se celebró un Concilio Provincial en el que se adoptaron las medidas De impresione librorum respecto de la impresión, circulación y retención de libros, tan “necesaria” por el gran desarrollo de la imprenta en México y por el fácil contrabando que en naves españolas y principalmente extranjeras se hacía (xxxvi). Se trataba de mantener en América las prohibiciones españolas. No eran raros los pedidos de información: Con el cuydado que ay de visitar los libros que cada flota entran en la tierra se han hecho algunos apuntamientos y censura sobre algunos, que serán con esta carta para que V. Sª los mande ver y avisarnos de lo que en España se haze por las personas a cuyo cargo está quando en los libros se desprehenden cosas semejantes principalmente en argumentos, notas marginales, Recapitulaciones, Indices y Repertorios donde se presume más malicia de que los herejes quieran mesclar sus errores y sera de ymportancia la respuesta desto para que aca se acierte mejor a seruir al Santo Oficio con la afición que lo haze el maestro fray Bartolome de Ledesma de la orden de Santo Domingo gouernador que fué deste Arsobispado mucho tiempo Calificador en esta Inquisición (xxxvii). No en balde “América sonó en Trento”, como señala Mateos, quien cita, entre otras, las palabras del teólogo segoviano Pedro de Fuentidueñas ante los Padres del Concilio: ¡Cuántas veces (...) impidió [Felipe II] que la herejía se corriese a España por los Pirineos de las provincias vecinas! ¡Cuántas apagó las chispas que con disimulo y en la oscuridad comenzaron a saltar acá y allá dentro de la península! ¡Cuántas (...) impidió que pasase, como procuraba, a las Indias, a inficionar a aquellos indígenas! No ha habido nunca herejía tan ávida de propagarse como la de los falsos reformadores; no se contenta con haber perturbado la fe en casi todas las naciones de Europa, y sin temer los peligros del mar, deseaba navegar el inmenso Océano y transplantarse a las Indias occidentales, para allí matar en el corazón de los indios las raíces de la fe y religión cristiana que comenzaba a brotar y nacer; y en aquellas dilatadísimas regiones, donde el rey católico Don Fernando llevó el primero los blasones de España, introduciendo a la par el nombre de Jesuscristo, nunca oído por aquellas gentes, y la religión cristiana, que engendra pureza y santidad, llevar las furias y arpías del averno para turbar su paz y tranquilidad. Y si no hubiera salido al paso el católico Felipe a su loco intento, interceptando libros heréticos y poniendo a buen recaudo los pérfidos ministros de Satanás; si no hubiera apartado a la herejía del camino de las Indias por donde maquinaba llevar su veneno, cercenando de raíz su esperanza y malvado esfuerzo, sin duda habría penetrado ya en ellas, con gran peligro y ruina de aquel Nuevo Mundo y acerbísimo dolor de la Iglesia (xxxviii). Sin embargo, el siglo XVIII hispano no era el siglo XVIII europeo, pero estaba muy cerca: dejó atrás el peligro y la preocupación del luteranismo y, gracias a la liberación del comercio y las reformas borbónicas (xxxix), reactivó la llegada de europeos de costumbres ambulatorias y aventureras (xl), acató la variación de catálogos prohibitorios; desatendió en medida importante la expurgación de imágenes; se dio a contrarrestar los empujes de la Ilustración, aquellos que dieron pie a la independencia de las provincias americanas. La revisión de los edictos dedicados a la censura de imágenes y objetos que emitió el Santo Tribunal de la Inquisición Novohispana, ofrece un conjunto representativo de obras que se situaron en la esfera de lo que esa institución consideró censurable: esto se realizó por medio de un fuerte y complejo aparato restrictivo; sin embargo, los edictos que emitieron dejan translucir una serie de hechos que apuntan a la reflexión sobre el poder real que tuvo el aparato represivo inquisitorial (xli), sobre todo cuando se determina, en base a documentos conservados en el Archivo General de la Nación de México, que los edictos eran mandatos, decretos sobre diversos temas publicados con autoridad del Santo Oficio de la Inquisición, firmados por los inquisidores y el secretario de turno, que se fijaban en las puertas de las iglesias para conocimiento de la población (xlii). Ramírez Leyva destaca que las censuras de las imágenes se dirigieron en su mayoría a las representaciones sagradas, variando las causas para su prohibición. Estas causas las ha clasificado en ocho rubros: 1) heréticas, 2) representaciones de personas no canonizadas, 3) satíricas, 4) obscenas, 5) hechura impropia, 6) ubicación impropia, 7) incluidas en libros prohibidos, 8) sediciosas. Para las imágenes heréticas formula una subdivisión, estando, en un lado, las composiciones plásticas que por sí mismas dan lugar a herejía, y, en otro, aquellas composiciones reprobadas por elementos adicionales o complementarios de la plástica. Para la prohibición de las imágenes in totum persisten tres razones: que muestran errores en materia de fe, que contravienen las disposiciones de la Iglesia, que afectan la memoria de determinadas personas (xliii). La liberación del comercio, su aumento en el siglo XVIII, tuvo un papel importante. En la comercialización de imágenes entraban todos los individuos que, de las distintas formas posibles, estaban relacionados con este fenómeno, en el cual los fabricantes emprenden caminos que divergen de los establecidos, dando lugar a representaciones que, según los censores, entraban en el ámbito de lo extraño, ridículo e irreverente, indicando, por tanto, una variación en las formas comunes de representación. Este hecho es captado por Ramírez Leyva, sirviendo para establecer que en la entrada constante y, cada vez, mayor de nuevas formas “artísticas” provenientes principalmente de España, se denota cómo las imágenes sagradas se infiltraron en la vida diaria por medio de los objetos cotidianos que traslucieron el cambio de mentalidad que se dio en el siglo XVIII, al que desde luego colaboraron los ingeniosos comerciantes aportando nuevas formas de atraer clientes (xliv). Resulta claro que allí donde el arte sagrado es comercio, aparecen, indisolubles, el artista y el artesano, el comerciante y el consumidor. Se trata de un arte que opera fuera de las observaciones religiosas oficiales, más cercano al fervor popular, que, a pesar de la censura y en el momento en que las políticas económicas y sociales se lo permitieron, mantuvo una fuerza viva (xlv). Hay que destacar, sin embargo, que éste no era un arte libre. Tanto los artistas como los artesanos, sujetos a los lineamientos establecidos como los que no, produjeron obras delimitadas, fuera por la Iglesia, fuera por las demandas de los particulares. Notas i. El dominico Fr. Pedro de la Peña, obispo de Quito en 1563, escribía al Inquisidor General en 1567 que “en estos reinos (...) es tanta la licencia para los vicios y pecados que si Dios nuestro Señor no envía algún remedio estamos con temor no vengan estas provincias a ser peores que las de Alemaña”. En Bartolomé Escandell Bonet, “Las adecuaciones estructurales: establecimiento de la Inquisición en Indias”, Bartolomé Escandell Bonet y Joaquín Pérez Villanueva, comps., Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1984. t. I, p. 715. ii. Ibíd., p. 716 (la itálica es nuestra). iii. Guy Testas y Jean Testas, La Inquisición, trad. Guillem Frontera, Barcelona, Oikos-tau, 1970 [1ª ed. en francés, 1969], p. 109. iv. Escandell Bonet, op. cit., pp. 717-718. v. El Inquisidor podía rodearse de hombres de armas para proteger su persona y familia, así como para apresar a los herejes, sus seguidores, encubridores, defensores y partidarios, y proceder al confiscamiento de bienes (libros, obras, etc.). Se trataba de una “familia” armada. vi. Ibíd., p. 719. vii. “Luego del desenlace de la guerra portuguesa de 1580 (...), la incidencia del corsarismo sobre las costas hispanas y portuguesas aumentó sobremanera. Eran ataques corsarios de todos los países del Norte, principalmente ingleses. Los súbditos de la reina Isabel fueron los más temidos. Hacían de su corsarismo un complemento del comercio de contrabando. Ellos habían conseguido construir sus propias redes comerciales, capaces de satisfacer los deseos de una demanda minoritaria y selectiva. Libros prohibidos, no necesariamente protestantes, eran desembarcados clandestinamente para calmar la culta curiosidad de ciertos sectores nobles o eclesiásticos. Era difícil detener tal tráfico clandestino, pero cuando las autoridades conseguían interferir algunos de los circuitos, entonces se hacía presente ese mundo oculto. En 1584, un navío inglés llegó ‘derrotado por el temporal a la villa de Cambados’; era un navío grande y rico, traía muchas mercaderías, entre ellas gran cantidad de libros. El comisario del tribunal nos hizo una relación minuciosa de todos ellos. Había más de 500”. En Jaime Contreras, “Estructura de la actividad procesal del Santo Oficio”, Bartolomé Escandell Bonet y Joaquín Pérez Villanueva, comps., Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1993, t. II, p. 617. viii. Todas estas características se mantendrían aun después de la creación de una tercera sede inquisitorial: la de Cartagena de Indias en 1610. ix. En Testas y Testas, op. cit., pp. 118-119. x. Ibíd., p. 119. xi. Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de Nueva España, México, Porrúa, 1970, p. 583. xii. José Toribio Medina, La imprenta en México, Santiago de Chile, Madariaga, 1914, pp. 76-77. Compárese, por ejemplo, con el inicio tardío de la imprenta en Venezuela en 1808, año de la instalación de una imprenta en Caracas. Véase Pedro Grases, Historia de la imprenta en Venezuela hasta el fin de la Primera República (1812), Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1967. xiii. Paz, op. cit., p. 72. xiv. La “visita de navíos” es la última forma de un tipo de control. Un autor del siglo XIX es bien eficiente a la hora de exponerlo: “No se contentó Felipe II con extender hasta Lima el Santo-Oficio: quiso tambien que lo hubiera en los mares. La numerosa escuadra que se preparó de la liga católica contra el emperador de Constantinopla, mandada por don Juan de Austria, y que consiguió la famosa batalla de Lepanto, sugirió al monarca español la idea de crear un tribunal ambulante de la Inquisicion contra los herejes que se pudiesen descubrir en los buques. Como la potestad del inquisidor general estaba ceñida a los dominios del rey católico, se dudó poderlo hacer sin facultades pontificias especiales; y, como era tiempo de conceder al rey de España quanto pidiese sin intrigar como en los casos de Milan y Napoles, expidió san Pio V, en 27 de julio de 1571, el breve que se le pidió, autorizando al inquisidor general de España para crear aquel tribunal y nombrar inquisidores y ministros dependientes de sus ordenes. Este tribunal fué conocido primero con el título de Inquisicion de las galeras, y despues con el de Ejercitos y Armadas; pero duró poco tiempo, porque luego se conoció la inutilidad, y producia obstaculos a la navegacion; por lo qual se redujo principalmente su ejercicio á evitar la introduccion de libros prohibidos y demas objetos dignos de prohibicion y se agregó este articulo á los comisarios del Santo-Oficio residentes en los puertos de mar habilitados para el comercio exterior. El comisario reconoce los buques, toma declaracion al maestre sobre el asunto, y ademas registra en las aduanas los fardos ó cajones; recoge lo que halla comprehendido en sus instrucciones, da parte al tribunal de su distrito y ejecuta las órdenes que se le comunican. En Cadiz llegó a ser comision muy lucrativa la de visitador de navios, porque solia ejecutarlo llevando notario, alguacil, portero y otros ministros por lo que podia suceder; se le recibia con salvas; se le daban agasajos de refrescos ó cosa equivalente; cierta cantidad por la certificacion de estar visitando el buque sin haber hallado cosa prohibida, y muchas veces intervenian regalos de consideracion”. Juan Antonio Llorente, Historia crítica de la Inquisición en España, Madrid, Imprenta del Censor, 1822, t. IV, pp. 159-161. xv. Similar conducta recuerda Maurois para la Francia de esa misma época, donde se preparó el paso “de la erudición a la Inquisición y de la cátedra a la hoguera”. Op. cit., p. 145. xvi. Richard Greenleaf, La Inquisición en Nueva España, siglo XVI, México, Fondo de Cultura Económica, 1981, p. 99. xvii. Ibíd., p. 101. xviii. En los primeros años del siglo XVII, en el marco del ochenta aniversario de la actividad inquisitorial en Nueva España, ciento cuarenta y tres herejes participaron en un auto de fe. Treinta y dos de los condenados eran calvinistas y luteranos. Cuatro de ellos fueron quemados en la hoguera. xix. Paz, op. cit., pp. 325-326. xx. José R. Benítez, Historia gráfica de la Nueva España, México, Cámara Oficial Española de Comercio, 1929, pp. 140-141. xxi. Benítez destaca que sólo Alemania tuvo publicaciones periódicas desde fines del siglo XVI (1590), con el nombre de Zeintugen. Además precisa que los países que se anticiparon, en su vida periodística, a Nueva España, sólo fueron: Bélgica, 1605; Francia, 1609; Holanda, 1623; España, 1626; Suecia, 1643. Ibíd., p. 142. xxii. Por ejemplo, en 1549 llegó a Puebla un cargamento de libros. Contenía obras religiosas considerablemente poco ortodoxas, incluyendo algunas del español Pero Mejía y del teólogo Constantino, quien murió a manos de la Inquisición en 1559. Véase Peter Boyd-Bowman, “Otro inventario de mercancías del siglo XVI”, Historia mexicana (México) (20): 92-118, 1970. xxiii. En Nueva España, “en general, los edictos sobre libros prohibidos (...) no hablan específicamente de las imágenes, aunque sí las mencionan; de esto es posible deducir que fueron reprobadas, porque estaban en armonía, pues lo ilustran con un texto prohibido”. Edelmira Ramírez Leyva, “La censura inquisitorial novohispana sobre imágenes y objetos”, en Arte y coerción. Primer coloquio del Comité mexicano de Historia del Arte, México, Unam, 1992, p. 160. xxiv. Antonio Márquez, Literatura e Inquisición en España, 1478-1834, Madrid, Taurus, 1980, p. 226 (la itálica es nuestra). xxv. La Inquisición desaparece oficialmente por decreto en 1834. Para los acontecimientos que preceden esta desaparición, véase Gerard Dufour, La Inquisición española. Una aproximación a la España intolerante, Barcelona, Montesinos, 1986, pp. 103-124. xxvi. Eduardo Arcila Farías, Reformas económicas del siglo XVIII en Nueva España, México, Secretaría de Educación Pública, 1974, t. II, pp. 184-185. Para mayores datos sobre las legislaciones comerciales en territorios novohispanos, véase Hira de Gortari y Guillermo Palacios, “El comercio novohispano a través de Veracruz (1802-1810)”, Historia mexicana (México) (17): 427-454, 1968 y Stanley Stein, “Bureaucracy and business in the Spanish empire, 1759-1804: failure of a Bourbon Reform in México and Peru”, The Hispanic American Historical Review (Carolina del Norte) (61): 2-28, 1981. xxvii. Bartolomé Escandell Bonet, “Reformismo borbónico y declive inquisitorial en América”, en Bartolomé Escandell Bonet y Joaquín Pérez Villanueva, comps., Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1984. t. I, p. 1218. xxviii. Testas y Testas, op. cit., p. 120. xxix. Escandell Bonet, op. cit., p. 1220. xxx. Para el siglo XVI las medias anuales de procesos inquisitoriales, para Lima y México, son 16.2 y 12,9, mientras que para el XVII son, respectivamente, 6,25 y 5,63. En el siglo XVIII Cartagena de Indias, por ejemplo, tuvo una media de 1,95. Véase Bartolomé Escandell Bonet, “La peculiar estructura administrativa y funcional de la Inquisición española en Indias”, en Bartolomé Escandell Bonet y Joaquín Pérez Villanueva, comps., Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1993, t. II, pp. 653-654. xxxi. Antonio García-Molina Riquelme, El régimen de penas y penitencias en el tribunal de la Inquisición de México, México, Unam, 1999, p. 53. xxxii. Ibíd., p. 244. xxxiii. Ibíd., p. 245. xxxiv. Ibíd., p. 53. xxxv. La pena se incrementaba en proporción a la gravedad del hecho, pudiendo referirse el destierro sólo a un año de la ciudad de México, por ejemplo, o a perpetuidad de las Indias españolas. xxxvi. Claudio Miralles de Imperial y Gómez, “Censura de publicaciones en Nueva España (1576-1591). Anotaciones documentales”, Revista de Indias (Madrid) (42): 820, 1950. xxxvii. Carta fechada en agosto de 1576. En Ibíd., p. 827. xxxviii. En F. Mateos, “Ecos de América en Trento”, Revista de Indias (Madrid) (22): 577-578, 1945. xxxix. Sobre cómo funcionaban para entonces las disposiciones prohibitorias en cuanto a embarques, véase Gortari y Palacios, op. cit.; David Brading, “Gobierno y elite en el México colonial durante el siglo XVIII”, Historia mexicana (México) (23): 611-645, 1974; Leopoldo Zumalacarregi, “Las ordenanzas de 1531 para la Casa de la Contratación de las Indias”, Revista de Indias (Madrid) (30): 749-782, 1947. xl. Para este tipo de inmigraciones véase Juan Carlos Jurado Jurado, “Forasteros y transeúntes en América, siglo XVIII. El caso de Francisco Fernández de la Fuente”, Revista de Indias (Madrid) (220): 655, 2000. xli. Ramírez Leyva, op. cit., p. 149 (la itálica es nuestra). xlii. Loc. cit. (la itálica es nuestra). xliii. Íbid., pp. 150-151. xliv. Íbid., p. 159. xlv. Considérese la importancia de esta sobrevivencia. Existía en la colonia un interdicto explícito sobre lo que debía competer al arte, que incluía paisajes, costumbres, mitología, desnudos. Primeramente sólo fue suavizado con el contrato de autoridades y religiosos, en la segunda mitad del siglo XVII. ** Musa Ammar Majad musamajad@hotmail.com Investigador venezolano (Táriba, Táchira; 1977). Licenciado en letras por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la Coordinación de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del Espacio (San Cristóbal, Táchira), donde ha llevado adelante el Centro de Investigaciones Históricas, Artísticas y Culturales y el proyecto de registro y catalogación de la colección permanente, entre otras actividades. En 2004 recibió la orden Luis María Rivas Dávila, de la ULA, por su alto desempeño académico. === La Ciudad: la edad política de la Filosofía Julio Pino Miyar ===== De todos los diálogos socráticos el que tal vez parece más simple es el conocido bajo el nombre de “El Laques”. Ha sido calificado por estudiosos como el punto cero de la extensa obra filosófica de Platón, quien utilizara al personaje histórico de Sócrates (fallecido para ese entonces) para exponer, a través de supuestas conversaciones con oponentes, su propio pensamiento. Los diálogos socráticos escritos en Atenas por Platón, entre los siglos V y IV a.n.e., conforman no sólo la aurora de la filosofía (el momento en que queda definitivamente constituida) sino su madurez alcanzada. Porque la filosofía nació en edad viril, delimitando convenientemente, desde el principio, el campo en particular en que debía operar su saber, preestableciendo el alcance de sus investigaciones e intereses y otorgándole una precisa finalidad a sus interrogaciones. En “El Laques”, en su calidad de diálogo primario, se puede apreciar muy bien el surgimiento de este proceso intelectual que en Platón asume la forma nítida de un método expositivo, que conduce a “Sócrates” a preguntar, frente a los que debaten cuestiones secundarias, por la esencia de lo que realmente está en discusión. “El Laques” es, en su acepción más sencilla, una polémica, en la que participan varios interlocutores, sobre el carácter formativo que puede tener para los jóvenes la instrucción de las armas. Sócrates, mediante su lógica inquisitiva, formalmente basada en preguntas y respuestas, va incitando poco a poco a sus oponentes a definir el significado de sus palabras, a expresar la definición más correcta, hasta que los conduce a la esencia del problema, luego de haber completamente superado lo que había en él de accesorio, anecdótico y de criterio puramente empírico. La figura de Sócrates, anecdóticamente entendida por la historicidad griega como la de un gran conversador callejero, un extraordinario pensador estrictamente oral, el cual gustaba de importunar a sus conciudadanos de Atenas al poner en constante tela de juicio, con sus irónicas preguntas, todo lo anteriormente establecido, se enfrentaba, de este modo, a los viejos criterios formulados por la tradición cultural y por el culto religioso a los dioses del panteón del Olimpo. Sócrates expone con sus singulares criterios, según Platón, quien se considera su expositor y discípulo, el comienzo del devenir de la historia intelectual de las ideas, la aparición de los primeros conceptos, de esa ley de la abstracción que hace primar al concepto de lo que se conoce como esencia por encima del mundo empírico perceptible de las apariencias. La discusión de “El Laques” al remitirse, mediante el juicio de Sócrates, a la esencia del problema abordado, a lo que remite es a una disquisición sobre el valor. ¿Pueden ser formados los jóvenes en el valor mediante el arte de la esgrima? ¿Es enseñable, o sea, puede tener una funcionalidad pedagógica, la doctrina del valor? Pero en esencia, ¿qué es el valor? Sócrates recurre a su ironía para decir que él tampoco sabe lo que es el valor. Aunque desde esa posición se establece un primer paradigma: nadie sabe en resumidas cuentas aquello sobre lo que se discute. Entonces ya sabemos algo, que también eso lo ignoramos. Hay que seguir indagando. Y es aquí que comienza el ciclo del pensamiento socrático-platónico. La pregunta por el valor es la pregunta por una esencia, por un conocimiento no aparencial sino fundamental que, por tanto, no se ubica dentro del contexto empírico perceptible y naturalista de las cosas de la realidad. La pregunta por el valor remite entonces al mundo interior del hombre. Y, ¿qué es la esencia para Sócrates? Remitiéndonos con esta nueva pregunta a la larga secuencia de diálogos escritos por Platón, que expresan cada vez mejor su pensamiento. La esencia, podríamos responder, es el hombre, sus ideas; el lado íntimo, soterrado, de su consciente existencia. Y, ¿cuál es el ámbito privilegiado del hombre más acorde con sus intereses terrenales de ser existente, lógico y sensible? Su ámbito inevitable es la Ciudad comprendida como la máxima institución social, política y civil, económica y humana. Es en la Ciudad que Sócrates, el filósofo oral, y Platón, el filósofo escritor, creador de la primera escuela académica de Occidente, realizaron su importante y todavía debatido ministerio. De esa escuela surgió el más importante discípulo de Platón, Aristóteles, quien reconociera que había sido Sócrates quien primero llamó la atención sobre el insustituible papel que juegan en el seno del lenguaje y el pensamiento las definiciones; la importancia suma que tienen las generalizaciones, que realiza el mismo lenguaje y el propio pensamiento, para acercarse a la esencia oculta de las cosas, terreno primado por ende del pensar abstracto y riguroso, para desde ahí dejar intelectualmente constituida a la filosofía. Es el diálogo de “El Laques” donde por primera vez queda delineado, en su forma más básica, y para los lectores futuros, este principal cometido platónico de las ideas. El tema del valor alude en primera instancia a la valentía demostrada en el combate, ejercitada mediante la práctica de la esgrima. Retomado por Sócrates alude a un principio abstracto, que sin negar su primer significado lo extiende al concepto general de los valores, como cuestión no aparencial sino esencial de la conducta humana. Para Sócrates el valor cobra una indiscutible acepción moral. ¿Quién es el hombre más valiente? ¿el que demuestra valentía en el combate? ¿O la valentía si es relativa a los valores puede ser expresada de otra forma? ¿No es acaso la virtud una forma de valentía, tal vez la valentía más alta? ¿Y cuál es el escenario donde el hombre puede expresar su mejor virtud? Ante esta pregunta Sócrates se coloca frente al conocimiento como frente a un adversario formidable... El hombre más valiente, el hombre ejemplar del ideal socrático, es el que no teme a la verdad; el que demuestra su valor y su mayor virtud en el terreno de los valores, en el escenario providencial de la Ciudad, que es donde pueden desplegarse sus virtudes morales. Sócrates fue un mártir del conocimiento. Obligado a retractarse frente a un tribunal de Atenas, que consideraba pernicioso su magisterio para la juventud, no lo hizo y realizó en cambio la apología de su propia vida. Por la torpeza de sus palabras finales fue condenado a muerte. Pero se le dio la oportunidad de huir fuera de la Ciudad y así salvar su vida. Sócrates prefirió la muerte al destierro. Hasta la muerte de Sócrates se podía morir en nombre de la patria, la familia, los intereses de un bando o de otro. Sócrates fue el primer hombre que murió por sus ideas. Su figura presagia a Cristo y como él el problema de la verdad y el significado de la virtud cobran un sentido fundamental. Es eso lo que conmueve a la posteridad con respecto a Sócrates y a su ideal del hombre justo, honesto y sabio. Ha tenido por tanto grandes detractores. Creo que fue su contemporáneo Alcibíades quien lo comparó, por su pequeña figura de vientre abultado y cabeza enorme, con el cuerpo lascivo de un sileno. Federico Nietzsche lo llamó feo, uno de los peores insultos con que se puede llamar a un griego antiguo, indicando con su fealdad una posible deformidad moral. Nietzsche consideraba pernicioso el magisterio de Sócrates, al enfrentarse a la tradición y al culto a los antiguos dioses del panteón del Olimpo, buscando con esto otra fuente de legitimidad de la sociedad humana, haciendo variar el curso de los intereses gnoseológicos de los pensadores griegos hacia los problemas que plantea la sociedad de los hombres civil y políticamente constituida. Nietzsche consideraba finalmente el voluntario martirologio de Sócrates como la última ironía del “gran ironista”, del pensador esencialista que propuso a la historia de las ideas de Occidente canjear las virtudes “naturales” de la especie (la moral despreciativa y arrogante del guerrero, el nihilismo del hombre superior) por una doctrina idealista de la compasión y los valores cívicos. En La República, Platón vuelve a plantear la idea de la “Calípolis social”. Es decir, la constitución de una sociedad ideal fundada en la armonía y la síntesis de todas sus partes. Los problemas que nos plantea hoy la ingente contemporaneidad siguen siendo en su esencia los mismos que se vislumbraron en Grecia, en la aurora de la filosofía. La necesidad de constitución de un pensamiento fundado en los universales del conocimiento como fuente teórica de la doctrina de los valores, como pueden ser la virtud, el ideal de belleza y el uso correcto de los términos semánticos, cosas que intentan devolver a las ideas su preeminencia a la hora de relacionarnos con el mundo natural y empírico perceptible. Cuestión que puede hacer de la filosofía un invaluable instrumento de interpretación que auspicie la acción política y el quehacer civil de los individuos. La edad madura de la filosofía alude al nacimiento en el joven del ideal moral y a la formación rigurosa de su pensamiento. Ideales que lo conducen a amar y defender a la Ciudad como muestra de su primera virtud cívica, en la que están involucrados familia, propiedad y sociedad política. Es en la Ciudad donde el hombre está llamado a realizar su presente humano, entendido como la vida pública y la libre asociación con otros individuos. La historia es el espacio donde se reencuentran los hombres mediante el trabajo, el diálogo, la asociación y el pensamiento crítico. La tradición, por su parte, es un cuerpo de verdades axiomáticas, de valores fijos e inmutables (metafísicos) sancionado culturalmente por los doctores de la Iglesia, los textos sagrados y la vida de los mártires. Las fuentes contemporáneas de legitimidad de la Ciudad descansan, en cambio, en su capacidad de configurar plenamente una Modernidad política, asumida como la participación plural y diversa de los hombres en la gestión democrática de su presente histórico y la lucha por el fin de la miseria económica. A ese presente lo legitima la progresiva socialización de los intereses individuales y colectivos, el nacimiento y desarrollo de las ciencias empíricas y de las tecnologías aplicadas. Es sobre la base de este “a priori histórico” que se puede pedir una vindicación de la filosofía, de la teoría de las ideas, frente a un objetivismo de exclusiva y estricta condición empírica; una materialidad inerte que se encuentra a la espera de que las ideas desentrañen su esencia y se planteen la creación y desarrollo de un espacio humano, seguro, confortable, bien delimitado, correctamente socializado. Es decir, la Ciudad refundada por una doctrina de los valores estrictamente vinculada al pensamiento y la práctica social, habilitada por la propiedad individual y la asociación colectiva, dos formas de propiedad que pueden ser contempladas como baluartes del beneficio social, las libertades, derechos y obligaciones. La Ciudad devendría así en el garante institucional no sólo de la democracia sino de la soberanía, piedras angulares del Estado-Nación. Un proyecto hasta hoy desvirtuado por la oligarquía financiera internacional y los intereses trasnacionales de las burguesías locales y dependientes. El ideal socrático deviene también así en el ideal moral más contemporáneo que busca con ello configurar a la Modernidad política. La Ciudad de Platón, su inestimable Calípolis, puesta a fluir en la lógica del devenir histórico, admite las correcciones realizadas por la crítica rousseauciana, hegeliana y marxiana de los siglos XVIII, XIX y XX: la concertación social (el contrato con todos y para todos), el Estado político (su ideal misional) y el Estado económico (la democracia del trabajo). Sócrates bien puede ser el más original padre de las ciencias sociales, porque hay un momento que es necesario separarlo de Platón en nombre de una intelección radical del valor que aquél preconiza. Y es que los problemas fundamentales de la filosofía no son gnoseológicos, atañen más bien a la conducta humana, por cuanto a todas las esferas de la actividad social. Podemos sin mala conciencia dejar la gnoseología a la ciencia, a la doctrina de la observación naturalista y teórica de los fenómenos. Quedémonos, sin embargo, con el no saber socrático que es un saber interior, un preguntar sin respuesta, pero lleno de grandeza ética. Esforcémonos en la enseñanza del bien aceptando a medias que el bien no puede ser enseñado. Conócete a ti mismo, como reza la inscripción de Delfos, como única vía de engrandecer tu actividad sobre la tierra. Medita que las llamadas ciencias sociales se han vuelto, a estas alturas, conocimiento positivo, matemático, tendencioso, puramente gnoseológico y te darás cuenta de su extravío. Sócrates puede volver hablarnos por la voz subjetiva de los que todavía creen en los proyectos sociales, no niegan rotundamente las verdades de la tradición, mas esperan más de la asunción participativa de la conciencia política en un, hasta ahora, postergado presente histórico donde nos lo jugamos todo, lo inmediato y lo trascendente, lo humano y lo divino, el porvenir del cielo y de la tierra. ** Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Poemas Marisa Aragón Willner *** Fernanda Fernández, te había olvidado Jesús Enrique Santiago *** Poemas Tomás de los Reyes Burgos Ariosa *** Dos textos Jorge Daniel García Martínez *** Poemas Franklin Hurtado González *** La uña Érika Fernández *** Poemas Silvina Jatón *** Rosa Abaitua Vicario Anitzel Diaz *** Antes del amor Aldo Jara *** La fundidora Marianela Cabrera Pineda *** Tablas reales y otros juegos Magdalena Ferreiro *** Veinte años no es nada C. A. Campos *** Alegoría de los cuandos (extractos) Magnolia Rivera *** Sauna organizacional Ángel Díaz *** Poemas Víctor Manuel Gamarra Goicochea *** Días de playa Martha Alicia Lombardelli === Poemas Marisa Aragón Willner ===================================== *** Calle sin nombre Nómbrame la calle abierta a la ciudad dormida, la que recibe a diario un sol de sangre. Ahí donde se hiere a juego de lujurias y espejos de obsidianas orbitan mis fallidos intentos por buscarte. ¿Quién vive en esa calle? ¿Quién mora tras altos ventanales? ¿Quién contempla los cuadros? ¿Quién invariablemente descorre los visillos antes que se haga noche y soñando ...me extrañes? ¿Quién vive a escondidas desnudo en los umbrales? ¿Quién espía tus pasos y es el mudo testigo de soliloquios, cantos y medianoches? ¿Desde dónde te hundes a calles de granito que asciendes a desgano, ignorante de todo sin saber si la cuesta volverá a ser trepada? La soledad se derrumba en la calle sin nombre. Mata opacidades del crepúsculo. Impiadosa cuestiona. Nómbrame la calle donde yaces oscuro. Existes al lado sur y dueles. Detrás de los abrazos, magmático rojo se desangra. *** Eres Eres un mar profundo. Madero de antigua barca. Timonel al anuncio de llegada. Sonrisa disipando las tormentas. Cordel descansando en las amarras. Me gustan esos tatuajes. Tu tridente de Neptuno al gobierno de los mares. En ellos, gloriosa me hundo y me rescatas. A mí me gustan tus ojos besados por el linaje azul de todas las aguas. *** La modelo desnuda Le cubres los ojos con un pálido lienzo y descubres su pubis, extiendes collares en su piel acerada. Tu pincel arremete alquímicos rasgos, invade de pasión con bermellones. Sepia y añil, a contraluz, el crepúsculo ve suicidarse a la tarde. La modelo imagina, atrofiada su visión con la atadura, su boca entrecierra y en su labio el rubor muerde la carne que comulga con el ojo diáfano de la tarde. El carboncillo inventa cielos que disuelven eclipses fugaces. Hiere la mueca de tu boca por evitar el pasado en su mirada. Quieres ponerle alas a su espalda, atrapar su ángel, la quieres sacra y pura. Con escasa esperanza, una mujer desnuda, en tu atelier desangra su costado abierto, salitre en su llaga. Un Cristo se ofrece en una chaise longe sentada y redime en la seda, tus oscuros pecados, por una mala paga. Una sublime ofrenda, si lo piensas, en tu Gólgota cromático, otro Calvario. En el lienzo, apogeo del color de su sangre. *** Malbec y tú Agotada la instancia de la luna en su cuarto menguante, y un bolero de Ravel entrecortado, en rescoldos vi desaparecer despacio aquello que la lumbre iluminaba: tu cabello, el borde de tu cuerpo, una mano tocando la guitarra, la pierna sobre el vidrio, sobre el vidrio, el vaso, en el vaso, el vino y al fin del vaso y del vino, una borra —inigualable de morada. Yaciendo ahí, como una lengua hambrienta al fondo de un malbec sobre la mesa, desencontrada, como una diagonal perdida que invoca el aguardiente de un deseo / balanceando su nota en el abismo / pétrea luz ...final preanunciado. *** Mis guerreros vencidos Desde que te marchaste pinté una gigantografía de metales púas inabordables alambres en la llaga... Desde el último beso su humedad transfigurada ha quebrado este labio que cesó de llamarte. Si hoy debo pintar mi risa le colgaré esquirlas a los lados con retazos de alientos nunca jamás recobrados de mis dioses guerreros vencidos y estaqueados. Mis Tupacs agonizan desde que te marchaste, sangra monótonamente un costado... *** Tumbas y amores I Visité tu casa. El Parque verdoso acunaba tumbas. II Había un banco. Me senté, besaba el aire triste de la tarde. Conversé ociosamente contigo. III Distante tú O el otoño. Jardines secos. IV Me entiendes, pero no asientes. Miré tras el musgo en la piedra, tus ojos. Sonreían. V Mientras lo hacía tomé una rosa, el pétalo en la tierra dibujó un beso. VI Al partir, Flores dejé brotando Alguna crece. *** De magia y Pessoa “Tenemos dos vidas: la verdadera, esa que soñamos en la infancia, y la falsa, esa que vivimos en convivencia con los otros”. Fernando Pessoa. Invocábamos la magia como infelices al estrenarse la noche o la mañana. Servía para poco o para mucho descubrirnos sonriendo, desconocidos e ilusos. Capaces de sobrevivir más tragedias y resistir lo triste y lo parduzco. Capaces de salir del laberinto que sacude el rocío en la mañana Capaces de esquivar como una chita el mundo en llamaradas... —ya Pessoa lo diría, se fundían nuestras dos vidas difusas. En el rito final al pie de los portones cada Pasado bendecido por alguna luz o una mirada, una amapola roja se despedía sublime, con su hato de dulces confusiones. Tenía el perfume de tus manos labradas con tantas emociones, como pétalos pequeños, desgarrados, habitados por callados pleamares tus sedientos labios en grito ¡“no te salves”, “no te salves”! Arrecian ante las piedras las aguas turbulentas de la Nada. ** Marisa Aragón Willner amarisw04@yahoo.com Seudónimo literario de esta autora argentina. Ha publicado dos libros de poemas en su país: El refugio del poeta (2002) y Biografía de un deseo (2003). También ha participado en numerosas antologías en Argentina y España. Ha recibido el primer premio de poesía del Certamen Internacional Pablo Neruda IV (2003), el segundo premio de poesía Mis Escritos (http://www.misescritos.com.ar, 2006), el 4º Premio de Poesía Certamen Internacional José Martí 2002 y el 6º Premio de poesía Certamen Internacional Pablo Neruda II (2001), entre otras distinciones. === Fernanda Fernández, te había olvidado Jesús Enrique Santiago ===== No sé cuándo fue la última vez que volviste a mi memoria. Ya han pasado cerca de veinticinco años. Ya no soy el mismo de aquellos días: las sienes se me están emblanqueciendo, y si me vieras ahora, tal vez te echarías a reír, porque aquella vez yo era bastante flaco. El tiempo y los malos hábitos me han abultado la barriga y los cachetes. Creo que hoy hace un año cuando te traje a mi mente por última vez. Sí, y fue porque leía el periódico y vi un rostro parecido al tuyo. Fernanda Fernández, la vida es un verdadero misterio. ¿Por qué motivo te soñé en la madrugada? De verdad que tu rostro se me hacía borroso en el recuerdo, pero volvió a ser muy claro y prístino a partir del sueño que tuve: te acercaste a mí y me acariciaste el mentón mientras me mirabas sonriente con tus ojos hermosos y brillantes, me dijiste: “Hola, corazón. Espero que no me guardes rencor. La vida es así. Me tocaba irme hacia otros lugares. Me tocaba pertenecer a otras manos, a otras voces, a otras circunstancias. Sin embargo, aquí estoy de nuevo, haciéndote recordar que la eternidad puede caber en tres minutos”. ¿Qué quiere decir eso? Necesito saber. Hay un personaje de la Biblia que interpretaba los sueños, y que gracias a esa habilidad salvó a millares de personas. ¿Quizás falleciste, Fernandita? Coño. Espero que no, mi amiga. ¿Estarás enferma? Bueno, le ruego a Dios que te dé salud en caso de que estés viva. Y quiero que sepas que no te guardo rencor. Quizás lo hubo alguna vez, pero ya no lo hay. El dolor de los enamoramientos se borra con otros enamoramientos. Me besabas mucho y largo. Me besabas como si el mundo se fuera a acabar en siete minutos. Fue intenso el amor. Fue intenso el sufrimiento. Fue enorme la soledad. Es un dolor que poco a poco se va disipando. Te confieso que contigo esa pasión y esa fuerza fueron mucho más grandes. Me quedé quizás como un niño que se deja abandonado en el medio del desierto. El tipo del auto rojo te arrancó de mi existencia. La lógica se inclinó a su favor, porque yo, simple y llanamente, no tenía nada qué ofrecerte. De puro amor no se vive. Y necesitabas de alguien que pudiera acercarte más a las estrellas, porque con un pobre diablo como yo apenas podías llegar a la esquina. Recuerdo aquel embarque. Creo que fue el mejor embarque de mi vida. Te esperé en la esquina del hotel a las ocho de la noche y nunca llegaste. Te aguardé hasta las nueve y media y lo que me cayó encima fue un tremendo palo de agua. Hasta un rayo se estrelló en la punta del poste que estaba a mi lado. Fue como si el cielo me dijera: “Muchacho pendejo, vete a casa. Esa jeva ya no viene”. Fernanda Fernández, ¿dónde andarás? ¿Tienes hijos? Yo he tenido dos, y ya están algo grandes. Una es hembra y, por casualidad, tiene parte de tus cosas: es alegre, se sonríe todo el tiempo y adora maquillarse y arreglarse los cabellos de mil maneras. Fernandita, te juro que en vacaciones volveré a mi pueblo a preguntar por ti. Te había olvidado, pero ahora hay cierta voz que me pide a gritos que no te deje en el olvido. ** Jesús Enrique Santiago enrisanti9@gmail.com Escritor venezolano (Timotes, Mérida, 1960). Reside desde 1989 en Ciudad Bolívar (Bolívar). Estudió geografía en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Trabajó en una empresa de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG, http://www.cvg.com) hasta que en 1995 ingresó al personal docente en la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oriente (UDO, http://www.udo.edu.ve). Ha publicado algunos relatos en el diario El Progreso (http://www.diarioelprogreso.com) de Ciudad Bolívar, y en la actualidad colabora en el diario El Luchador (http://www.elluchador.net) de dicha ciudad. === Poemas Tomás de los Reyes Burgos Ariosa ========================== *** Emigrante Se cumplen cinco años que me alejé de casa. Me despedí de las esquinas, las aceras, Con dos maletas llenas de quimeras, Pues mi despensa de pan estaba escasa. Son cinco años de ser un forastero, Sin ser de donde estoy, algo incompleto. Sintiendo el corazón gemir inquieto, Con el dolor de ser sólo un extranjero. Cinco años de mi lucha por dinero, Ese instrumento maldito y necesario Por el cual sudo, sueño y sufro a diario, Y que salí a buscar un día aventurero. Cinco años de no estar donde he nacido, Conociendo fronteras y ciudades Donde encuentro indiferentes soledades, Rehén de la distancia y el olvido. *** El Sistema En el lugar donde vivo No hay ventanas abiertas, Sólo cristales clausurados Y un aire artificial, acondicionado. No puedo respirar la natural brisa, Y sólo pasan carros con mucha prisa. Ya nadie me pregunta cómo me llamo Tan sólo me preguntan cuánto gano. Donde yo vivo hay tantas soledades. Historias sin amor, gente automática. Será el sistema, que vuelve lunática La gente con estrés y ansiedades. Las casas de los que tienen casa Son grandes y vacías de personas, Llenas de mercancías sin usar. Debajo de los puentes Están los olvidados del sistema. Invisibles en su miseria de reptiles Degradados, fuera de la escala. Ellos comen, si acaso, las sobras Que los obesos perros de los otros despreciaron. Hartos, saciados están los perros obesos, Y sonríen tras los cristales opacos De los carros de lujo, viajando a prisa Desde la periferia, Al corazón enmudecido del Sistema. Miami, Florida, 2007. ** Tomás de los Reyes Burgos Ariosa tomasdelosreyesb@yahoo.com Poeta cubano (La Habana, 1969). Licenciado en matemáticas por la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu), con estudios en Alemania. Ganador del premio de poesía del primer Concurso Internacional de Poesía y Narrativa del Instituto Cultural Latinoamericano (Argentina, 2001) y el premio de poesía en castellano del concurso literario del Ayuntamiento de Martorell (http://www.martorell.cat; Cataluña, España, 2002). Ha publicado Nihilismos de barro (Barcelona, España; Seuba Ediciones, 2003). Mantiene una página personal en http://tomasdelosreyes.latinowebs.com. === Dos textos Jorge Daniel García Martínez ========================== *** Heideggeriano Murmuro tranquilamente algo indescifrable a tu oído derecho. Tú, apacible a pesar de los salvajes golpes que emana tu pecho desde su núcleo, me volteas brusca y pasionalmente el rostro para susurrarme la respuesta exacta con la que siempre concluye nuestro pequeño e interminable diálogo. No sé si pudiera pedir más. Irremediable y agotadoramente, todo termina estupendamente y yo no puedo más que finalizar alargando mi sonrisa. Por fin, puedo sentir el aire entrar a mis pulmones a través de la impresionante ola calurosa que destilaba tu cuerpo, e inspiro una tremenda bocanada de aire “puro” para poder volver a percibir aquel olor dulce que corre por tus muslos y que nace justo en las venas más cercanas a tu corazón. Con una fuerza sobrehumana, me avientas al lado derecho de la cama sin previo aviso y me preguntas en voz baja y lenta “¿Todavía queda agua?”. A mí casi me da un infarto y te respondo entre sorprendido y molesto —Ya sabes dónde está el agua de jamaica, y si ya no hay, puedes hacer más. —De un momento a otro bajamos desnudos los 3 o 4 escalones, te envoltijas y nos disponemos a comer. Pasamos de la sopa a los frijoles bayos (que no son del todo tus preferidos) y pasados 10 minutos después de limpiarme los dientes con un palillo, me despido de ti. Me regalas un dulce y tierno beso e hilarante me dices: —Te veo en la noche mi cielo, que te vaya bonito. —Anonadado y pensativo me alejo unos cuantos pasos, acercándome a la puerta y pienso para mí mismo —¿Quién la entiende? —Cierro la puerta y aún alcanzo a oír el grito desesperado por una oreja que lo escuche de —No olvides que te amo —pero me alejo sin voltear y doy la señal de que llevo prisa. En el transcurso del día, no puedo más que pensar en el porqué serás así de rara conmigo y me deleito escuchando la sinfónica estación sintonizada por el finísimo chofer de un microbús destartalado a manos de la “preciosa” ciudad que es el Distrito Federal. Interrumpiendo su melodiosa y afinada voz, el chofer grita amablemente —Si le pasan bien por en medio de las dos filas por favor. —Cortésmente le hago un corte de manga y desde el fondo de mis entrañas pienso que todo sería más fácil si tuviera mi propio auto. Pero callo la mayor parte de mis insultos, porque si no, es muy probable que su chalán de 15 años me ande partiendo mi madre. Tres, quizá cuatro veces más, el esbelto chofer interrumpió la balada más dolorosa de los Bukis para recalcar en que no van a caber las otras 30 personas que desean subir al pesero si no nos doblamos a la mitad y nos sentamos en las piernas de las otras 30 personas que van incómodamente sentadas. Finalmente, llego a mi destino y mis entumecidos pies intentan no sufrir los estragos de los pisotones que me dieron alrededor de 24 pares de zapatos de tacón de aguja. Camino un poco más apresuradamente y veo en el reloj del celular que temprano ya no es y que si deseo llegar, tendré que correr. En el camino, sufro una vez más tratando de entender a mi mujer en sus variadas máscaras y me encuentro a uno de esos pequeños entes que, en múltiples ocasiones, cuentan alguna gracia y otras tantas solamente comentan lo que los medios ya repitieron una media docena de veces entre los tres noticieros que tienen al día. Me empieza a contar que tiene traumas con sus relaciones amorosas, y en vez de apoyarla, me dedico a mover la cabeza y a decir en orden estrictamente aleatorio —A órale —Y luego —No pues queéfeo... —Después de ir a la mitad de su plática, este pequeño ser indefinido cae en la cuenta de que mi atención en su tema es nula y trata de jalarla inesperadamente preguntando —¿Sí me entiendes no? —A lo que yo contesto felizmente —No pues qué feo. —La desesperación total es alcanzada por este pequeño ser, al verme reír tremendamente y en un arranque de esos telenovelescos, me señala con la punta del dedo y en tono bastante enojado, me dice —¡Eres un malo! —Sigo riendo y me sigue apuntando con su dedo intentando convertirlo en un rifle de dos cañones cargado con balas expansivas. Más molesta y sin ningún tapujo, me dice —¿Y por lo menos me vas a decir de qué te ríes?... —Poderoso, casi inmortal y a sabiendas de que soy un verdadero cínico, le contesto —¡Ah! Es que me acabo de echar un pedo... *** Hoy tuve tiempo Hoy tuve tiempo de desayunar en mi cama, de tomar la leche fría, de saborear sorbo a sorbo y trago a trago lo dulce de esa nueva marca que compras en la bodega gringa. —Tiene más consistencia —me dices cuando estamos callados y necesitamos alivio. Dejo el vaso, suspiro largamente, me abalanzo sobre mi brazo izquierdo, parpadeo por decenas y termino de despertar bostezando. Con gran esfuerzo pero renovada energía; me sostengo durante un instante sobre el alter-ego del primer brazo y lentamente me incorporo tratando de hacer tronar mi médula espinal. Unidas las piernas, en posición de ejercitar los abdominales y hacer gimnásticos, traslado hacia la derecha ambas piernas, las desdoblo y cautelosamente poso los pies unos centímetros arriba de las tiras de madera que conforman el piso de la habitación. Por ser jueves, insisto en la peligrosidad de adelantar el pie izquierdo del diestro a dejar el mundo de las fantasías y colocarlo en el de la agonía, y me impulso con ambas manos hacia el aire para asegurar la permanencia y colocación de ambas extremidades en un mismo lapsus. Hoy hubo tiempo de prender el boiler para bañarme con agua sumamente caliente. Con la bata de franela puesta y las perillas de aluminio inoxidable frente mío, decidí desnudarme y refrescar mi alma de los calores veraniegos. Disfruté el bendito chorro de agua que por lo general maldigo por las urgencias ocupacionales e inclemencias del tiempo; shampoo rojizo olor manzana y densa espuma para afeitar me dieron la clave de una cabeza fresca. Hidratados hilos, recorren mi cuerpo y pelean a muerte con el pedazo de tela marítimo, ayudo un poco al némesis del cuerpo acuoso y sigue siendo temprano. Tirado sobre el sofá, increpo a los dioses más salubres días como hoy. Me encojo y recuerdo mis felices e inmemorables días fetales, cierro los ojos, vuelvo a parpadear y estiro todo mi cuerpo de manera repentina, los brazos al aire, las piernas extendidas, la bata abierta y el sexo sin censura me causan un grito de júbilo y liberación. De la misma forma que me metí al mundo de los vivos horas antes, me aviento a la realidad controlada por las leyes de ética y moral y pienso en lo prudente que sería salir vestido a la calle. Y si no usara ropa interior —no sé si lo dije o lo pensé, pero no importa porque el inconsciente habló por sí mismo. Sin calcetines, al contrario de la mayor parte de los hostiles días, me quedo observando detenidamente mis falanges inferiores. Me paro nuevamente de mi lugar, me encorvo lo suficientemente necesario para ver con el alma mis portadores de zapatos, tomo la toalla que se encontraba asentada en el respaldo del sillón y entiéndase esto: Hoy me dio tiempo de cortarme las uñas. Recorto un poco más esta y un poco menos la otra; una sale disparada y me divierte el soñar despierto que se le clavará a alguien en un ojo como en las películas de antaño. Hoy tuve tiempo de pensar todo esto, hoy tuve tiempo de imaginar, de crear, de pegar colores a las paredes de tirol blanco, de abrir las ventanas y saludar a la vecina, también tuve tiempo de verla contonearse mientras tendía la ropa y dibujarme un gesto de satisfacción en todo el cuerpo. Hoy tuve tiempo, además, de tomar el camión temprano, tuve tiempo de saludar al chofer del camión al subirme y no molestarme porque solamente me preguntara a dónde iba: —¡Ay vamos! Si ya sabes dónde me bajo amigo, siempre corro intentándote alcanzar cuando ya vas en la siguiente parada y tú aceleras más —pensé, pero jamás te he guardado resentimiento, siempre me molesto conmigo y me reprocho el “hubiera”. Hoy tuve tiempo de irme sentado y entrar a la ciudad unos minutos antes de su acabose. Hoy tuve tiempo de sonreírle a la gente al pasar cuando me veían mover los labios al momento que vibraban los audífonos con la música que ya casi no escuchaba. Hoy, simplemente “Hoy” ya es tiempo y Hoy tuve tiempo de salir a tiempo y con tiempo de sobra para perder el tiempo. Hoy tuve tiempo de hacer muchas cosas, hoy caminaba feliz, hoy tuve tiempo de vivir para mí, pero olvidé llamarte. ** Jorge Daniel García Martínez eskato1@hotmail.com Escritor y docente mexicano (Tlalnepantla, estado de México, 1988). Estudia ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Es profesor adjunto de la carrera de sociología, editor general de la revista independiente interuniversitaria Tortilla Azul & La Nostalgia Secreta, en la que colaboran distintas universidades del área metropolitana. Obtuvo mención especial en el concurso “Escribiendo en Polacas”, realizado por la propia FCPyS, y en el Primer Concurso Literario organizado por el Grupo de Promoción Cultural del Tecnológico de Monterrey CEM (http://www.itesm.mx), ambos concursos en 2007. Publica sus textos en la bitácora http://estrellarojoazulada.blogspot.com. === Poemas Franklin Hurtado González ================================= *** I Necesito el silencio oculto el viento que roza lo oscuro juntar miles de pequeños vacíos enredarme en el charco hasta ahogarme Necesito cumplir el sueño. *** II Hoy quiero dibujar una sonrisa un sueño una lágrima un grito una plegaria un sexo una fábula un destino una sombra un recuerdo una casa un rocío una tormenta un silencio una voz un mar en tu Rostro. *** III No es tiempo para rendirse Toma barro y construye nuevas máscaras rostros nuevos moldea una sonrisa y unos ojos huecos ¡Falsas fachadas! Una máscara que sea un casco un escudo un silencio Ese refugio donde puedas descansar. *** IV Mi día avanza sin estar seguro a dónde va tropezando con sábanas, palabras entrecortadas y espejos afilando su cuchillo con metas e ilusiones despojándose lentamente de su carne podrida y hedionda preparándose para su humilde pelea eterna Mi día avanza sin estar seguro quién es buscando en su alma la sangre y el silencio que lo identifican cambiando a cada segundo sus máscaras flagelando sus sentidos para abrirse paso entre las sombras caminando hacia el origen todos los abismos Mi día avanza sin ninguna esperanza Penetrando en la algarabía oscura y profunda de la noche llorando inútilmente su derrota renovando el espacio para recibir al destino que siempre viene retornando al corazón de su propio misterio. ** Franklin Hurtado González freth47@gmail.com Poeta venezolano (Carúpano, Sucre, 1985). Estudia en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y cursa el taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). Su obra permanece inédita. === La uña Érika Fernández =========================================== Mi nombre es Arthur, el apellido no lo tengo en cuenta del mismo modo que mi familia prescindió de mi cuidado. Por otro lado, si en alguna ocasión deciden visitar este tranquilo pueblo del sur en el que habito, y desearan, cosa que dudo, conocer al genial pintor que fui, no me encontrarán ustedes preguntando por mi nombre de pila. Pues mi nombre, al igual que mi oficio y mi persona, dejaron de existir hace ya mucho tiempo. En su lugar, ustedes debieran preguntar por el “ingenioso” nombre con que los lugareños de este pueblo, en una magistral lección de ocurrencia, me han rebautizado: “El Tullido de Armansa”. Desde muy pequeño he sentido una pasión fuera de lo común por los colores. La amplia gama de matices que componen todas las cosas que existen me maravilla. Esta pasión ha ido en aumento a lo largo de mi vida, llegando a convertirse en una obsesión. De todos ellos, el rojo era mi predilecto. A tal punto llegaba a fascinarme ese color que recopilaba todo tipo de objetos que comprendieran cualquier tonalidad en su escala: carmesí, bermellón, magenta, escarlata, granate, carmín, rosado o colorado. Convirtiéndome de este modo en una especie de coleccionista de rojos. Al cumplir los catorce resolví vivir alejado del que hasta entonces había sido mi cuidador y protector, un tío lejano que aceptó mi tutela a cambio de una considerable suma que mis progenitores le enviaban mensualmente para cubrir mis gastos; aliviando así el sentimiento de culpabilidad de unos padres que me negaron lo que más necesita un hijo, cariño y amor. Dicho familiar me procuró vestimenta y educación en buenos colegios. Nunca pasé hambre, ni tuve que preocuparme por trabajar para conseguir cuanto quise. Pero aquello que el dinero no podía comprar, el afecto, me fue negado, y sustituido por golpes. Mi tío se cobró alto los servicios prestados, pues cuando decidí abandonarle —para dicha de ambos—, me legó una cuantía económica importante, pero muy inferior a la cantidad total que debía haber acumulado para mí cuando llegase el momento de mi emancipación. Sin embargo, no osé protestar, porque a lo sumo tal vez hubiese conseguido una paga extra de puñetazos y patadas. Y de eso, ya andaba yo sobrado. Con lo asignado pude, no obstante, procurarme todo cuanto necesité para ser feliz. En primer lugar soledad, nada ansiaba más que alejarme de la crueldad del ser humano y hallar la paz conmigo mismo. En segundo lugar, sumergirme en el estudio de lo único que había aportado satisfacción a mi vida: los colores. Para lo primero compré una lujosa y acogedora casa al borde del lago, a una distancia suficientemente alejada del pueblo. Los anteriores propietarios, gente de negocios, la hicieron construir allí como lugar de retiro para sus vacaciones, en búsqueda de la tranquilidad que nunca proporciona el bullicio de una gran ciudad. Para lo segundo, habilité la estancia más grande de la casa para convertirla en estudio, donde pasaría encerrado la mayor parte del tiempo. Allí fui creciendo en soledad. La única compañía me la brindaban los pinceles, lienzos, tablas, cuadernillos, juegos de acuarela y, por descontado, los incontables botes de pintura que se amontonaban no sólo en el estudio, sino por todos los rincones de la casa. Pasé años encerrado buscando nuevos matices, nuevos colores, nuevas tonalidades aún por descubrir. Y en mi empeño por conseguirlo, casi sin quererlo, realicé auténticas obras maestras en el campo de la pintura. Mis obras eran gloriosas a la vista. No pintaba nada en concreto, mis cuadros no aportaban una imagen a quien los contemplaba, mis cuadros no eran cuadros, eran sensaciones en sí mismos. Cierto día mientras me encontraba trabajando en la composición de un nuevo cuadro, llamó a mi puerta un visitante. A mi pregunta acerca de qué deseaba me anunció que andaba en busca de un tal señor Sebastián Celada. —El Sr. Celada fue el anterior dueño de esta casa —le informé. —¡Ah! Entonces, ¿ya no vive aquí? —preguntó sorprendido el visitante. —Actualmente yo soy el propietario. —Y ¿sabría usted decirme dónde puedo localizarle? —Pues es algo que desconozco, caballero. Mi único trato con él fue el dedicado a las gestiones de compra-venta de la casa. No le conozco personalmente. —Vaya, pues me temo que he hecho un largo viaje en vano —se lamentó el hombre. —Siento no poder serle de más ayuda. —Gracias de todos modos. Ha sido usted muy amable al atenderme. —No hay de qué —dije inclinando levemente la cabeza a modo de despedida al mismo tiempo que cerraba la puerta. Pero antes de terminar de cerrar, el hombre que estaba al otro lado, me hizo una petición: —...disculpe otra vez, caballero, ¿podría usted ser tan amable de darme un vaso de agua? He hecho un interminable viaje hasta aquí, y tengo el mismo recorrido de vuelta, y la verdad es que estoy sediento. Si no le importase... —En absoluto —fue mi contestación—. Si tiene la amabilidad de pasar, se lo ofreceré con mucho gusto. Tras cerrar —ahora sí—, el visitante me tendió la mano: —Soy el Dr. Salazar. Le doy nuevamente las gracias señor... —dijo alargando la última sílaba. —...Arthur, puede llamarme por mi nombre de pila —respondí. —Arthur no es nombre de estas tierras, si me permite la observación. —No, no lo es —dije—. Mis padres vivieron mucho tiempo en Inglaterra, y al nacer me bautizaron con el mismo nombre de un buen amigo con quien compartieron estancia en ese país. —Bonita elección la de sus padres —me comentó, pretendiendo ser amable. —Gracias, Dr. Salazar. Acto seguido fui a buscar el agua para poner remedio a la sed del imprevisto invitado. Tardé poco en regresar con el vaso. —Tiene usted unos preciosos cuadros. No estoy seguro de comprender su significado, sin embargo me parecen los más bellos que he visto, ¿me permite preguntarle dónde los adquirió? —comentó sin dejar de mirar los lienzos que exponía en el salón. —Ya lo ha hecho, doctor. —¿Cómo? —preguntó volviendo hacia mí la vista. —La pregunta digo. Me consulta si le permito que me pregunte acerca de algo a la vez que me realiza la pregunta —dije yo sonriendo. —Vaya, es cierto, qué absurdo. Lamento ser tan curioso. —No se lamente, por favor. No era más que una broma. No sería yo tan grosero con un invitado que acaba de alabar de forma tan espléndida mis obras. —¿Cómo?, ¿son suyas? —su expresión se convirtió en una mueca de sorpresa. —Así es, todo cuanto ve aquí lo he pintado con mis manos. Soy un apasionado de los colores y trabajo en la exploración de toda su gama. —Pues la obra es de una belleza sublime. —Le agradezco la observación, me siento muy halagado. La mayor parte de mis trabajos los guardo en el estudio. Si gusta, sería un honor para mí mostrarle los que allí se encuentran —le dije animado por sus palabras. —¡Por supuesto! Estaría encantado. Es usted muy amable al permitirme entrar en su casa, darme bebida y además brindarme la posibilidad de admirar su trabajo —contestó entusiasmado. —Respecto a lo segundo, permítame ofrecerle algo mejor... ¿le gusta el whisky?... Disfruté de una agradable velada con el encantador Dr. Salazar. Además, resultó ser un gran entendido en la materia, y tras observar mis pinturas y escuchar paciente mis explicaciones al respecto, nos sumergimos en una agradable conversación. Como no tenía prisa por marcharse, nuestra charla se alargó varias horas. Me explicó que debido a su profesión tenía contacto con varios coleccionistas que seguro estarían interesados en adquirir alguna de mis obras. Por otro lado, personalmente, era un hombre que gustaba mucho del arte, en especial de la pintura, y tenía en su poder varias obras de artistas de reconocido prestigio y gran valor. Es por eso, que en medio de la conversación, el Dr. Salazar se prestó a entablar contacto con un marchante de obras, amigo suyo, para que viniera a visitarme. Decía el Doctor que estaba seguro de que mis obras se venderían sin ningún problema, y que podría hacer negocio de mi talento si me lo proponía. Al principio fui reacio al ofrecimiento, pero más tarde reflexioné y acepté la propuesta. De momento vivía sobradamente bien con el dinero que mi tío me había entregado, pero cierto era que en algún momento acabaría necesitando más, pues la generosa suma con la que me independicé tan sólo llegaría para cubrir mis gastos apenas un par de años más. Y qué mejor forma de ganarme la vida que la que este hombre me ofertaba. Es así como llegué a conocer al que se convertiría en mi representante, el señor Isaac Sedano. Isaac era un personaje algo peculiar, nada raro teniendo en cuenta el ambiente excéntrico en el que se movía, tan común en el mundo artístico. Su principal fuente de ingresos era la de promocionar a artistas noveles como yo, de los que cobraba una parte en concepto de comisión por cada obra que conseguía vender. También se dedicaba a la tasación de cuadros y objetos de valor. E incluso había conseguido vender alguno de los cuadros que él mismo pintaba. Cuando llegó por primera vez a mi casa, y tras observar mis cuadros, entró en auténtico frenesí ante —según sus propias palabras— una obra tan maravillosa. Al poco de iniciar negocios con él, empezaron a lloverme multitud de pedidos. No sé si el éxito de ésos días se debió realmente a mi talento o a la genial promoción que Isaac había hecho. Fuese mérito mío o suyo, el caso es que viví unos años gloriosos en los que mi trabajo fue mundialmente conocido. Hice una fortuna y me convertí en uno de los más famosos pintores de la época. En una ocasión llegó a visitarme un miembro de la casa real para hacerme una petición personalmente. Qué lejanos me resultan esos momentos ahora. Recuerdos que evidencian con qué crueldad puede el destino cambiar la vida de un hombre. Una mañana, de esas en las que andaba atareado entre lienzos en la comodidad de mi estudio, tuve un percance de lo más absurdo, un accidente estúpido que precedió a toda una tragedia. Perdí el equilibrio al resbalar con un resto de pintura, y en un intento de librar el porrazo, mi mano se aferró al caballete de trípode, que no pudiendo con mi peso, me acompañó en la caída. Experimenté un dolor terrible en el dedo y comprobé que éste había quedado atrapado en la pata plegable del caballete. Bajo el efecto lacerante del dolor mi boca profirió todo tipo de maldiciones que no me procuraron alivio alguno. Pero no debía buscar yo bálsamo para el sufrimiento físico. Era mi propia persona, frenética por la visión inmunda que tenía ante mí, la que necesitaba cura. Debo explicar ahora —para que el lector entienda la continuación de los hechos— que con la misma intensidad que sentía adoración por el color rojo, aborrecía el morado. Ese color a camino entre el azul y el violeta, y cuyo verdadero nombre es “añil”, me provocaba infinita repulsión. Comprenderán ahora con qué espanto mis ojos observaron la manera en que el tono rosado de mi dedo se transformaba en un asqueroso cárdeno. Durante varios minutos permanecí sentado en el suelo sin saber qué hacer, paralizado. No podía dejar de mirarme la uña, cada vez más morada, más fea, más sucia. Luego corrí al baño y dejé que el chorro de agua fría calmase el fuego abrasador de mi dedo. Pero el agua, clara y limpia, no arrastraba la porquería purpúrea de la herida. Un sudor gélido me recorrió la nuca. No había nada que hacer, el monstruo de la fatalidad se había instalado bajo mi uña y devoraba con vehemencia mi razón. Esa misma tarde recibí una carta de Isaac. En ella hablaba sobre un encargo que exigía dejar de lado cualquier trabajo en el que me hallara ocupado, pues el cliente —decía—, estaba dispuesto a pagar una gran suma de dinero con la única condición de que la entrega del cuadro se realizara dentro de un plazo de siete días. A esos siete días debía yo restarle dos a juzgar por la fecha del matasellos. Cuando acepté a Isaac como representante le hablé de un único precepto: poder mantenerme alejado de la vida social, asegurándome de este modo la soledad que siempre he necesitado. Así que hicimos un pacto: yo no rechazaría jamás un encargo que él me consiguiera —fue su condición—, y él, a su vez, se ocuparía personalmente —salvo en ocasiones tan especiales como la de la casa real— de recoger los trabajos. De este modo yo le garantizaba trabajo y él a mí intimidad. Pero, ¿cómo explicarle a Isaac, cuando se presentara dentro de cinco días, que había roto el acuerdo porque estaba demasiado ocupado luchando contra las quimeras de mi fobia? Preocupado ante la situación, resolví una solución para mi problema, algo fácil, sólo tenía que conseguir librarme del color que impregnaba mi carne, y, ¿cómo hacerlo?, simple: tapándolo con otro color. Así que busqué un bote de pintura que contuviera el color rojo, busqué entre centenares, quería el rojo más rojo posible, brillante, intenso... y lo encontré por supuesto; seguidamente introduje la parte lastimada del dedo en su interior, y al sacarlo, ¡ay, al sacarlo! Que satisfacción, qué placer tan gratificante para mis ojos. Luego, me practiqué un vendaje. La pintura, aún sin secar, impregnó partes de la venda, y ello me procuró más gozo aun. Terminada la “cura” contemplé orgulloso mi mano, un vendaval de júbilo invadió mis pulmones y cuando terminé de exhalar el último hálito de felicidad, me sentí de nuevo capacitado para empezar a trabajar. Impulsado por una sensación de triunfo agarré mis pinceles y trabajé durante horas hasta bien entrada la noche. A la mañana siguiente, muy temprano, desayuné con prisas y retomé la tarea inacabada de la noche anterior. A eso de las doce de la tarde llevaba ya seis horas absorto en el trabajo y empezaba a sentirme cansado, entonces, mi dedo empezó a emitir lanzadas de un dolor agudo. Era un dolor frío, de acero fino, de bisturí. Un simple ¡tic!, que me hacía dar un ligero respingo, una punzadita tonta del todo sufrible. Sin embargo cada vez que el dedo lanzaba esa punzadita... Ese ¡tic!, traía a mi memoria el recuerdo de la imagen de Eso que había bajo la venda, y el recuerdo de Eso me hacía perder la concentración. Cada nuevo ¡tic!, hacía mermar mi paciencia un grado en su escala de aguante. No podía concentrarme, empezaba a irritarme, y la irritación me llevaba al enojo, y el enojo me devoraba el temple. Otra vez, ¡tic!, ¡tic!, ¡tic! ¡Me entraron ganas de aplastarme el dedo de un puñetazo! Furioso arrojé el pincel y fui al baño con intención de hacerme una nueva cura. Despacio liberé el dedo del vendaje. ¡Qué asquerosidad!, sufrí un ligero mareo y casi pierdo el equilibrio, pero volví a recuperar la postura, cual resorte, con el impulso de una arcada. Y es que el monstruo de la fatalidad, viéndose vencido por mi astucia la noche anterior, había resuelto seguir con su juego macabro y ahora ya no sólo cubría el trozo de mi uña, ahora había teñido de morado todo el dedo por completo. Pasaron más de veinticuatro horas hasta que salí del estado comatoso que me había auto infligido a causa de la exorbitante ingesta de tranquilizantes y alcohol del día anterior. Cuando desperté me encontré tirado en el suelo del salón rodeado de varias botellas vacías de “Malrius”. La boca me sabía ácida y la cabeza me dolía horrores. Alcé la vista hacia el reloj de pared y vi que eran las ocho de la tarde. Hice un esfuerzo por ponerme en pie, fui al baño y me miré al espejo, tenía un aspecto realmente lamentable. Se me ocurrió darme una ducha con agua fría y, después, me dejé caer en el sillón del salón donde me sumergí en un sueño intermitente del que despertaba a ratos entre pesadillas delirantes y momentos breves de lucidez. Pensé en Isaac, pensé en el cuadro que estaba por terminar y en los pocos días que quedaban para que venciera el plazo de entrega. Entonces me levanté, me vestí y comí algo; logré sentirme mejor. De nuevo me propuse seguir con mi trabajo. Era tarde pero me encontraba lúcido y despejado, además la noche siempre me ayudaba a expresar mejor las ideas. No había terminado de organizar el material cuando... ¡Tic!, el dedo me arreó un nuevo pinchazo. Encolericé, rabié y perdí el control. Bajé al trastero, una estancia húmeda y polvorienta en la que no entraba nunca. Había poca luz, sólo una bombilla sucia que colgaba sobre una mesa de trabajo. Mis ojos buscaban algo pero no sabían qué exactamente, miré de un lado a otro con impaciencia, allí estaba la solución. Colgada en una esquina y oxidada por el poco uso. Medité un instante, reconozco que tuve miedo. Pero el miedo es una sensación que el odio convierte en coraje. Así que solté el hacha de su enganche y volví con ella a la mesa donde había más luz. De un manotazo tiré cuantos objetos había allí y extendí la mano encima. Alcé el brazo que sujetaba el hacha y luego dejé que cayera sobre mi dedo con toda la fuerza de su peso. El hacha quedó clavada en la tabla seccionando el trozo de carne mugrienta del resto de la mano. Tras unos segundos empezó a brotar gran cantidad de sangre, sangre de color rojo vivo, puro, perfecto. Trasladar la sensación de alivio y felicidad que se apoderó de mí en ese momento es tarea casi imposible de llevar a cabo. Baste decir que esa noche dormí como sólo un niño virgen de preocupaciones puede hacerlo. ¡Ah! ¡Astuto y vil el Diablo! Y yo, ingenuo cual Príamo ante El Caballo de Troya, bajé la guardia creyéndome vencedor; entonces Él entró silencioso en mi dormitorio mientras yo gozaba de un descanso imperturbable. Rata, le imagino sonriente a los pies de mi cama jugando con sus pócimas a cambiar el color de mi piel, jugando a volverme loco. Cuando desperté miré mi mano, ¡morada! Toda entera estaba teñida de añil. No pude más que reír ante esta nueva treta de mi enemigo. ¿Ingenuo?, sí, lo admito. ¿Derrotado?, sólo en parte... iba yo a mostrarle al Diablo la fuerza de la perseverancia del ser humano... Con una idea muy clara en la mente dirigí mis pasos nuevamente al trastero, di un puntapié al portón de madera y la puerta quedó abierta. Me detuve un instante. Desde lo alto de la escalera observé la vieja mesa, aún iluminada por la bombilla que permanecía encendida desde la noche pasada; sobre la mesa estaba el hacha clavada, el dedo, y alrededor, un pequeño charco de sangre ya seca. Tragué aire, y bajé. Llegados a este punto hay un espacio en blanco en mi memoria. Lo siguiente que recuerdo fue la voz de Isaac, llamándome desde algún rincón de la casa: —¿Arthur? Arthur, ¿estás en casa? Primero pensé que estaba soñando, y su voz se me hizo lejana, no respondí, me daba pereza despertar. Poco a poco fui recuperando la conciencia y empezando a recordar, pero aún me sentía vago para hablarle. Él seguía llamándome. Al rato, le vi pasear por el salón, la puerta del trastero estaba abierta y yo estaba tirado en el suelo, a los pies de la escalera; traté de incorporarme pero no lo conseguí, caí al suelo otra vez y el ruido que hice llamó su atención, entonces me vio. —¡Por el amor de Dios, Arthur! —gritó mientras bajaba las escaleras tan rápido que creí que no frenaría a tiempo y me pisaría. —¿Qué demonios ha pasado aquí? —dijo mientras echaba miradas a mi brazo y luego a la mesa, y luego otra vez a mi brazo, y luego alrededor tratando en vano de buscar una explicación. —Amigo, háblame, ¿quién te ha hecho esto? Pero yo estada demasiado débil para contestar. En ese momento miré mi brazo, o lo que quedaba de él; estaba cubierto de sangre, sangre roja... entonces, aunque no recordaba con claridad, supe exactamente qué había pasado. Volví a mirar el brazo, toqué la sangre y observé la yema de los dedos... rojo. Grité: —¡Le he vencido! Nuevamente, Isaac, nuevamente le he vencido. Isaac me observaba con los ojos desencajados, yo no podía dejar de reír, victorioso, orgulloso de mí. Él estaba arrodillado junto a mí. Me hizo gracia ver cómo se levantaba poco a poco mientras miraba con detenimiento la escena, y luego volvía a mirarme a mí, y su gesto se transformaba en una mueca de repugnancia, empezaba a comprender. —¿Qué?... ¿Qué has hecho, Arthur? —balbuceó. —Luchar, Isaac —contesté riendo—. Luchar y vencer. Isaac dio un paso atrás y chocó con la mesa, miró los restos de mí de los que me había deshecho y creo que estuvo a punto de vomitar, entonces me gritó: —¡Loco! ¿Qué has tomado? ¿Qué has bebido? ¿Qué te ha llevado a esto? Traté de hacerle entender, de explicarle mi valentía, pero ni él ni nadie en todo Armansa supo comprender. Por esto, y por lo mucho que gustan los rumores a los estúpidos, pasé a apodarme en poco tiempo “El Tullido de Armansa”, “El Loco”, “El Demente”, y mi carrera, mis posesiones y mi vida se extinguieron con el tiempo. A nadie le interesaba comprar un cuadro del “loco tullido”, a nadie le gustaba admirar la obra de un demente. Ya no había genio, ya no había talento, me sepultaron en un cruel silencio, en un irracional desprecio. Pero sólo yo, un simple mortal, conseguí apartar las garras del Diablo en una lucha despiadada. Sólo yo derroté al monstruo de la fatalidad. ** Érika Fernández nena_debod@hotmail.com Escritora española (Barcelona, 1981). Reside en Madrid. Cursó estudios hasta el Curso de Orientación Universitaria (COU) e hizo un curso de auxiliar de vuelo, área en la que trabajó durante dos años. Actualmente labora en el área administrativa. Mantiene un espacio personal en http://www.myspace.com/nena_myspace. === Poemas Silvina Jatón ============================================= *** Prueba Mariposas negras Revolotean en torno A un foco sucio... Mi destino, inexorable, Se resbala hacia Los abismos de Mi decadencia Y yo persigo fantasmas Y me aferro a miradas Que me persiguen... Me siento en constante prueba En este mundo Imperfecto, inhumano. Soy la esperanza perdida Que se escapa Hacia el último rincón De mi espacio Infinito... *** Falling in love Ese delirio profundo Que dibuja sombras Me estremece. Tengo más miedo que nunca Y te siento caminándome El alma en silencio. La noche tirita, dormida de azules Y de sueños truncos Y se desliza hacia el infinito De mis decepciones. Mi esperanza Teme al desengaño, Así como yo le temo a tus ojos. Quisiera predecir el futuro Y poder desdibujar en la lluvia Tus deseos y los míos, Para borrarte de mi memoria... *** Alguien me mira Un frío eterno Carcomiéndome La carne. Me consumo despacio. Me devoro. Me derrito. Me derramo. Llueven caudales en las Alcantarillas de Mi ánimo Y me hundo En este pantano Tan mío. Ella golpea y se sienta A mi lado. Me mira y me reconforta. Cierro los ojos y me sumerjo En recuerdos. Afuera: la noche, las luces. Mañana estará ahí, En mi conciencia... Como un muerto triste.... Mirándome infinitamente. *** Cementerios Mis manos llenas de flores Sangrando Dolidas en la espina Dorsal De mis pensamientos. Me persigno en las esquinas De mi muerte Y libero a los fantasmas Olvidados. *** Cíclica Crece... En el agua... En el pozo profundo De mis heridas. El penúltimo grito, El afán de caza, La más reciente Historia de sangre. Soy inexplicable y Cíclica. Vuelvo a mis Orígenes. No puedo desdibujar Mi camino. Esta soy yo... reflejada En el espejo De mis fantasmas Vacíos. *** Vampire I Music bleeding on incredible oceans and my dirty soul Full of empty pockets Full of flies and birds. I’m the loneliest vampire that walks trough this Invisible planet... Música sangrando En océanos increíbles Y mi alma sucia Llena de bolsillos vacíos Llena de moscas y pájaros. Soy el más solitario Vampiro Que camina por este Planeta invisible... *** Vampire II Mi vacío existencial. Mis manos vacías. La mente vacía. La hoja vacía. Sueños inocuos. La interminable decadencia. La intrascendencia de mi alma. Mi yo menos conocido... El más íntimo y oscuro. El lleno de sangre. El que se derrama como El esperma De una vela... Redescubro fantasmas Y el aburrimiento eterno De mi soledad. No soy como otros, Soy como nadie. Y eso me vuelve La más desesperada, La más oscura. Sola entre la multitud. El alma vacía. El cerebro lleno. Nada es útil. Parezco muerta, con Los ojos muertos, Las manos muertas, El alma muerta... No sé para qué sirvo. Soy un inexplicable secreto... Para mí misma. Soy una máscara sonriente... Para los otros. Nadie me conoce, Nadie sabe... Soy solitaria... Y única... Y estoy vacía y triste... *** Fantasma Soy mi propio fantasma. Al que más le temo. Soy oscura y triste. No tengo pájaros en Ningún lado. Soy el silencio. Soy la nada. *** Blanco Dibujo sin sentido. La hoja en blanco Provoca el desborde Incontenible de mi alma... *** Nada Soy la nada Que resbala en Las paredes sucias De noche. No hay ni siquiera El silencio Esperándome en La esquina. *** Búsqueda Todavía estoy buscando Mi destino perro En los recovecos de La nada que es Mi mundo. *** Surrealismo Lagartija dorada Recorre, Transeúnte de mi Cuerpo, De mis Ideas. Pesadillas dibujadas En tinta Roja y Aquel árbol que Se hunde... *** Nacimiento Catatónicos espasmos llenos de sangre. Las manos rotas. Las piernas cortas. Los ojos ciegos de mierda. Me desnudo y bailo llanto. Me rompo el alma y Nazco... prematura... *** Silencios de elfo Siempre pierdo mis silencios En las madrugadas heladas... Ahí es cuando mis voces reverdecen Y susurran, Como elfos, Canciones desaparecidas, Sepultadas por la desesperanza... *** Verano Encuentro/desencuentro a la cordura. El calor que derrama manteca derretida Por las ventanas, por las paredes. Me consumo de impaciencia Ante el insoportable vaivén De las agujas del reloj. Ya no soy nada. Vuelvo a ser el punto oscuro, Inútil, Que depende de otros seres Para moverse. No soy más que sombras, Solamente silencios Vaporosos En la noche Transpirada. *** Añoranza El vértigo de no tenerte, La soledad que resuena Como un timbre penetrando En el último espacio de Mi universo. Mi alma se estremece de frío, Mientras mi mente y mi Corazón Se ennegrecen entre las llamas De tu lejanía. Se dibuja en el aire El último beso. Extraño tus manos... En esta noche vacía Te abrazo, fantasma, Te persigo en mis sueños. Y es en los sueños donde Me penetrás, Me transpirás, Me mordés los labios. Miro el reloj y espero. Las horas corren hacia ese Encuentro onírico. Nos vemos en la próxima batalla... ** Silvina Jatón silvy_jaton@yahoo.com.ar Poeta argentina (Río Tercero, Córdoba, 1981). Es empleada en un call center. Su obra permanece inédita. === Rosa Abaitua Vicario Anitzel Diaz ================================ Te veo pasar todos los días frente a mi casa. Una mujer en miniatura. Tienes una cara hermosa que escondes bajo un chal negro. Siempre traes una golosina que compartes con mi hija, que te dice abuela. Debes tener casi cien años, tu figura pequeña con una gran joroba siempre de negro. Vas a misa de diez en San Lucas, y te quedas ahí hasta las seis que regresas con una bolsa del mandado llena de comida que te regalan los vecinos. He ofrecido llevarte, pero me sonríes y sigues tu camino. Sé que eres dueña de tu historia, tu pasado te pertenece. Un pasado que por barroco es contado en los rincones de este barrio añejo. Vives en un agujero lleno de extraños, que te han brindado un rincón donde reposar tus últimos años. Todo el día en la iglesia, quizá pidiendo perdón, quizá sólo buscando un poco de paz y frescor. Rosa te llamas, nombre completo Rosa Abaitua Vicario, de origen vasco. Del norte del país. De una de las familias más prósperas de Chihuahua. Padre ganadero, madre ama de casa. Hermana casada con el diputado federal don Orlando Díaz, hermano quién sabe. En el cuartito donde vives hay una foto de un par de señorones con rostro adusto y mirada altiva, viendo para abajo. A los dieciséis años, al menos es lo que se comenta en el barrio, te fuiste de tu casa, dejaste Chihuahua para nunca regresar. Lo seguiste a él. Te prometió una vida llena de aventura y pasión, de hijos y animales, de casas y guisos, de ternuras y olvidos, de peleas y reconciliaciones, de amores y desamores, te prometió una vida y punto. Le creíste, agarraste tus chivas, las que te dejaron llevar, y te fuiste. Te subiste a su máquina y rodaste con él. Desapareciste, una lágrima derramada, una sola valía lo que dejabas atrás. Nunca creíste que fuera verdad, que se fueran a olvidar de ti tan de pronto, que tu padre que te cantaba y te acurrucaba en sus piernas, se fuera a olvidar de su muñequita. Que tu madre con todo y su severidad se creyera capaz de olvidarte. Pero todos, incluso aquel hermano que profesaba ese amor extraño por ti, se olvidó. Caíste en tal olvido que al final de tu vida ni tu nombre sabes, eres sólo la vieja. Y lo seguiste, y por un tiempo fuiste feliz, hasta que llegaste a la capital. La ciudad abrumadora de sueños inconclusos y mentiras falaces, de falsedades y rencillas, la ciudad donde estaba ella, su esposa. No lo dejaste, ¿por qué? Lo amabas, habías dado todo por él, ahora te quedarías con él incluso soportando la humillación de ser la otra. Después de haber sido princesita mimada te convertirías en amante escondida. Eras la escondida pero eras suya, aunque a él lo tenías que compartir. Pero un día, ese día en el que empezaste a rodar, ese día para ti fatídico, él no regresó, se esfumó, quizá murió el muy patán, quizá sólo se fue con otra. Ojalá se haya muerto, deseas, mejor eso a que me haya abandonado. Se fue, ¿y yo qué hago? No sé hacer nada, estoy sola, abandonada por aquellos a quienes he amado, abandonada por el amor. Una joven pareja te acoge, te da trabajo, pero tú de sirvienta, nunca habías servido a nadie, y no sabes cómo hacer las cosas, te deprimes, no sabes, no quieres, la joven pareja te corre, y así una y otra casa, en ninguna eres bienvenida, hasta que en la última encuentras quien te quiera, quien se apiade de ti, al patrón le gustó la criadita bonita, vuelves a ser la otra. Cuando el patrón se aburre te deja, igual que él, igual que todos, a la calle vas a dar de nuevo. Piensas, eres buena como amante, le gustas a los hombres, te desean. Pero ya no, ya sólo te usan y te dan unos cuantos pesos. ¿Cómo la muñequita se convirtió en esto?, ¿dónde quedaron los sueños de la muñequita, de aquella chiquilla hermosa de ojos verdes y mirada altiva, que lo único que quería era ser amada, era ser madre, era ser de alguien para siempre? La muñequita rodó hasta que llegó a ser mi vecina, hasta que llegó a ser la vieja de negro con su joroba, que no se le ve la cara y si llega a vérsele dice perdón, pide perdón. ** Anitzel Díaz anitzeld@yahoo.com Escritora mexicana (1974). Textos suyos han sido publicados en las revistas etcétera y Letras Libres (http://www.letraslibres.com). === Antes del amor Aldo Jara ========================================= *** Perdón Perdón, oníricos del amor, el acecho a sus letanías preciosistas. Como si ellas desplegaran sus alas sólo por la palabra. Sepan que hoy sus prendas se destilan una por una en los espejos; aletargándonos en la necia nada. Recorran las calles viejos poetas, sigan las huellas de neón. Porque ellas ya no respetan las metáforas de armario, el susurro insomne de las palabras. Viven del placer burguesante, donde las historias son minúsculas recetas y los libros, los poetas, un guiño pequeñito, para arrancarles una sonrisa, más que sea. *** Antes del amor Antes del amor los pantalones cortos del frenesí fugitivo. La oración del miedo frente al crucifijo de la abuela. El sol doblega la piel de las uvas, la cancha de pasto sacude ferozmente, los quince años. El mito y la cimarra se unen por cualquier alameda, la diosa adolescente, alberga secretos. Porque el ojo penetrante de Narciso, husmea las guaridas, buscando lágrimas, miedos frutos del despojo. *** Un hombre mira a una mujer Observando la palidez de su figura con su caudal de hierba musgosa la mira a doble espacio la mira en su rubor de fuego humedecido. La mira y llueven por sus hombros Minutos segundos La mira y el reverso de su mirada es una invitación al entusiasmo una extensión al templo de Febo un pincelazo en las morenas de Gauguin un llamado al eco de su tribu. *** Musa dormida A Claudia Un perfume de hojas primaverales hasta el enigma de tus piernas. Tus hombros diminutas colinas, protegen tu sueño de estrella en fuga. El cerrojo de la noche, habita tu paisaje de hija del invierno y el universo se detiene, por tus párpados de bella durmiente. *** Loba volcánica Esa morena funde mi cuerpo en arena y fuego desliga sus vertientes de furia, sobre mi espalda. El susurro de sus fauces cosquillea / sobre mis hombros. Ese trajín de loba en celo, hace de sus huellas un alarido desde las piedras y el légamo-lengua, esparce su deseo provocando erupciones. Esa morena viene urgente de lluvia y cada gota de ansiedad busca el refugio de mi cauce. Viene con el traqueteo del viento, sudorosa, desnuda salvajeando el frenesí de sus caderas. *** Extremidades del amor No todo puede comenzar en tus piernas amor, esas que te trasladan por la inmensidad celeste, de la ceguera esas, dispuestas al mensaje finito de una caricia. La brisa del deseo crece por tu cintura, vuelve a extenderse por tus manos, como un beso extraviado de fotonovela. Tus manos son el condimento que aliña la paz del silencio. Cuando mi humanidad se retuerce, en el minutero calle y se detiene, en tu ventana pierna, en tu número talle. Un puente oculto me sitúa en las extremidades del amor. *** Extraviada Las veces que he pasado por calle Ecuador, bajo el argumento de las fotocopias. Un aire de premonición y desvarío, una sensación de nicho natural gotea por la espalda. [Tus huellas de hoja y tierra dejaron de saludarme, y el reloj de arena golpea la cajita de la memoria.] Una gitana / insiste / en contemplar, la bitácora de estas manos. Con su sabiduría de runas, confirma el extravío y la extraviada. Denuncia con frialdad, la ejecución inoficiosa; de recolectar los restos de tiza, con los que alguna vez escribí tu nombre. (Extracto del texto “Estrategias de O-tredad” del año 2001, inédito). ** Aldo Jara omarliter@yahoo.com Escritor chileno (Talca, 1967). Tiene estudios de derecho en la Universidad Finis Terrae (http://www.finisterrae.cl). Textos suyos han sido publicados en la antología poética Travesía por el río de las nieblas (Talca, 2000) y en las revistas Pluma y Pincel (1993), Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos, 2007), Voces (http://www.revistavoces.com, ediciones digital e impresa, 2007) y Almiar Margen Cero (http://www.margencero.com, 2007). En el año 2004 escribió el prólogo y presentación del libro Tengo una pena contigo, del escritor Carlos Ernesto Sánchez, bajo el sello editorial Cuarto Propio. Ha realizado además labor de crítica literaria en revistas electrónicas. === La fundidora Marianela Cabrera Pineda ============================ A Oscar Eduardo Albahaca El viejo edificio de la fundidora se alzaba remoto y patético, recortando el espacio como la hoja de una guillotina, algo sesgada e imponente en medio de la nada. Las viejas paredes mostraban los raspados bloques de arcilla en inmensos agujeros sin cal, amenazando con sus rasgos de máscara a esa hora de la tarde. Mientras caminaba, medía la distancia, salvando los antiguos rieles de los vagones detenidos hace más de un siglo y entre las piedras escarpadas, una maleza desértica espinaba sus piernas. A lo lejos, el sonido de la modernidad y las salas de la Cinemateca, construida entre las ruinas de modo arquitectónicamente prodigioso, le hicieron acelerar el paso, cogida como iba, del brazo de sus amigos. El aviso de: “Prohibido el paso” era una tentadora invitación para la salida, una vez terminara la función de cine que los llevó hasta allí. Frida y sus compañeros recordarían por mucho tiempo aquella noche de cine, la película y su propia historia contada por el omnisciente narrador, quien jamás estuvo ahí. Sobre la vieja fundidora se ciernen las leyendas, que la gente hilvana con la gama de sucesos que ocurrieron, además del abandono posterior de las instalaciones, lo cual supone, de por sí, una atmósfera pesada, reseca. El campo de cultivo para una historia fantástica. ¿Qué es el ambiente sin su descripción sórdida y escalofriante? Un hueco para ser llenado con el perfil de los personajes obsesionados, histéricos, asustados, paranoicos o mudos. Los estados sicológicos perturbados por la fuerza del horror ante lo desconocido dentro de las posibilidades de la mente. Así, la noche y la sombra no pertenecen a una noche cualquiera, es la noche de la aurora boreal, la noche de Ana y Oto, la noche de los contenidos iguales, la noche palíndromo donde estás sordo o ciego, y la palabra es mágica, pero las cosas se salvan al contacto y se transformará en una fantasmagórica experiencia que a nadie le es ajena; traspasar la puerta, ese umbral presente desde la infancia de todos los hombres, un camino oscuro y estrecho oculto en los recuerdos, en las voces, las velas, los ruidos del silencio y en la respiración de la tierra. Desconozco otro lenguaje para hablar de aquello que nos hace agonizar con el sollozo detrás de las palabras. Por eso, las imágenes serán más convencionales que la letra, y la luz y la sombra, el elemento anexo a la experiencia. Si bien no podré escapar de la fuerza extraña e inherente de los arquetipos explosivos tratando de ocultar la naturaleza del tormento, me iré huyendo hacia el camino de lo convenido muy marcado por la soledad y la depresión. A la salida de la Cinemateca, el ambiente había mudado. ¿Lo notan?, ¿sienten ese embriagador destello de abandono, de edificación muerta e imponente sobre los cimientos de la destrucción y el caos? Es un espacio paralelo a la vida, a la que bulle dentro de la ciudad, mientras allí se detiene hasta el viento, en una parcela de recovecos esparcidos, de hierros retorcidos y otros muy enhiestos, sudando la herrumbre en un sonido. Lo más impresionante son los largos y oxidados tubos, como chimeneas de un campo de exterminio, alineados e inactivos, pero amenazadores con sus bocas para el fuego que no arde, pero incinera el aire con el calor baldío. Mientras la gente caminaba hacia la cafetería, establecida entre viejos cimientos, donde cada mesa es una rueda de fierro de algún vagón anónimo, y las sillas son esculturas encrespadas con renombre de escultor famoso, ellos se perdieron entre los vapores de la noche, hacia el cartel derruido que advierte al paseante que gire sobre sus pasos. Sentados sobre los escombros, la película era una evocación deliciosa que invitaba al silencio y a fumarse un cigarrillo. Frida miraba a su amigo fotografiar con sus ojos el brutal impacto a los sentidos que resulta la estructura, “guardar” los archivos de imágenes irrepetibles del templo donde se concentraba la resistencia muy cercana ya al abandono, mientras la otra mujer la miraba a ella con los ojos vidriados. Más tarde, los ruidos de la vida se habían extinguido, dando paso al espíritu de aventura de sentirse pleno, una noche cualquiera en la vieja ciudad. Traspasaron el hueco cuadrado e inmenso de la reja corrediza, destripando piedras en el chirrido esplendoroso de su decadencia. Las voces no tenían eco, sino un apagado rebote entre los cuerpos, como si salieran de una lata vacía. Caminaron hacia el centro de la estructura, pedazos de cielo se confundían entre las vigas y las claraboyas se abrían al infinito por el medio de las pesadas planchas del techo. Absortos en la contemplación de los espacios abiertos, no notaron enseguida la presencia de un hombre que caminaba hacia ellos, desde lo que parecía un nicho u oficina en el costado de una caldera. Estaba vestido con una chaqueta descolorida, y ancha, y a la primera mirada les pareció un guardián a punto de sacarlos del lugar. Intimidados, esperaron el saludo del hombre, algo escucharon pero el sonido fue ficticio, pronunciado en sus cabezas, por lo cual dudaron de haber abierto sus bocas. El guardia los invitó a seguirlo, les dijo que se las mostraría, en un tono apacible. Iba delante, a varios pasos, porque nunca se les acercó demasiado. Ellos le siguieron, tomados de las manos, sorteando los escombros y la maleza. El paseo prometía descubrimientos. Ya en el centro, la enorme caldera principal estaba sonando como si trabajara. Sin fuego, sin humo, una cadena giraba describiendo una ruta elíptica para que el mecanismo vertiera dentro trozos de metal inexistentes. Estaban viendo sólo el funcionamiento de aquellas arcaicas máquinas, algo verdaderamente milagroso. Una palanca se movía temblorosa y el ruido se perdía tragado por su propia monotonía, el hombre sacaba las manos de los bolsillos y señalaba, habló poco. Unía las acciones a su voz para explicar cuán sencillo era todo aquello. Moviendo los dedos expresaba que aquella fundidora, en su época, albergó a muchas personas, y que penosamente, un accidente de dimensiones catastróficas la convirtió en un cementerio de ruinas. Dándoles la espalda, señaló la escalera de caracol cuyos hierros labrados primorosamente entramaban un dibujo interesante. Frida se acercó a los pasamanos y comenzó a ascender. Subió varios peldaños y saludó desde arriba. Sus amigos rieron y la imitaron al rato. Desde allí, una vista general, tremenda, los dejó sorprendidos de las dimensiones de aquella maquinaria. Vieron al hombre parado cerca de la caldera cuyas partes móviles daban al público una muestra de su potencia. La enorme boca era un abismo profundo desde donde un olor corrosivo subió hasta ellos, dejando una sensación de apestosa pátina. Al bajar, la mujer preguntó la razón y el por qué tenían a un vigilante de ruinas. La respuesta era la gente como ellos, que hacían caso omiso a las señales de no traspasar. Ese lugar no tenía aspecto peligroso, aun con esa cadena virada que resonaba ya de modo aturdidor. Un guante de cuero asomaba del bolsillo del guardia. Estaba negro tiznado por el carbón, y al girar para mirarlos, cayó al suelo. Sin devolverse, volvió a señalar las altas quemadoras. “No hablo con nadie. Casi nunca enseño esta desolación”. Una amargura pegada a la frase conmovió al muchacho, quien recogió el guante y sin darse cuenta lo metió en su chaqueta. “La fundidora tiene su historia, yo tengo la mía”. Les aseguró, con su hablar calmoso, que ahí jamás vio un fantasma, pero que la gente de afuera cree en ellos, y con eso pagan su trabajo y su misión de guardián. Cerca de la oficina desvencijada los volvió a mirar. Y les dijo: “Vean estos hierros retorcidos, la forma que tienen. Se parecen a una efigie, y lo más triste es que me acompaña desde siempre”. Era un amasijo de cascajos entramados. El lustre adherido estaba verde y poseía, sí, la apariencia de una escultura trabajada. Eran las tres de la madrugada cuando salieron de la fundidora. El campo detrás de ellos los empujaba afuera, hacia la vida. No recuerdan haber oído los pasos del hombre devolviéndose a su cuchitril. Ni tampoco cuando cesó la maquinaria. Aspiraban bocanadas de aire fresco, y la mujer repartía cigarrillos. En un bar aplacaron la sed con cerveza, la película era ya un símbolo lejano, mitigado por la excitación de un paseo nocturno por las entrañas barrocas de un anfiteatro de sueño. Cuando el muchacho metió su mano al bolsillo, sacó el guante, mostrándolo con prepotencia. Su posesión era accidental, pero ante las dos mujeres parecía un premio. En una orilla, la del doblez de la muñeca, reforzada con doble costura, había un nombre y la fecha de 1903. Al siguiente día comenzaba la semana. Frida fue a su trabajo en el periódico. Sin recordar la noche anterior, se fue a buscar en la hemeroteca datos sobre su investigación para el rescate de los viejos edificios de esa ciudad con fines culturales. Horas más tarde, frente a la pantalla, tenía una noticia de sucesos. La data era de 1905, el diario reseñaba a La Fundidora, una novedosa empresa que transformaba metales para la próspera y emergente alternativa ferroviaria, con una sorprendente historia de un hombre, un vigilante nocturno quien, perturbado por los celos, arrojó a su prometida al metal ardiendo para luego suicidarse de un modo violento. El nombre del verdugo estaba grabado en el guante y en la letra pequeñísima de la edición. Y la novia no era otra que esa figura encerrada en aquel cuerpo grotesco y achicharrado, oscuro y precioso a la vez, soberbio como un trofeo de muerte. ** Marianela Cabrera Pineda zcabrerap69@hotmail.com Escritora venezolana (Barquisimeto, 1965). Reside en Cagua (Aragua). Trabaja en un laboratorio de biomedicina de la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve) como asistente para un proyecto del CDCH UC, sobre células apoptóticas. Estudió letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y ha colaborado en diversos periódicos y revistas literarias. En 2006 recibió una mención honorífica en la Bienal de Literatura Augusto Padrón con el poemario Necrolírica para Eros despiertos. === Tablas reales y otros juegos Magdalena Ferreiro ================== “Por que toda manera de alegria quiso Dios que ouiessen los omnes en si naturalmientre, por que pudiessen soffrir las cueytas e los trabaios quando les uiniessen, por end los omnes buscaron muchs maneras por que esta alegria pudiessen auer complidamente. Onde por esta razon fallaron e fizieron muchas maneras de juegos e de trebeios con que se alegrassen”. Alfonso X, Libros de acedrex, dados e tablas *** Libro de juegos Encuadernado en tu piel de becerro, es éste el libro de los juegos previos y de los futuros. *** Entablamiento Piel como de ceniza. Ojos como de puerco. Corazón como de hueso agujereado. Como una flauta que anuncia velaciones. Alguien sorbió el tuétano, me lo dio en copa, dijo: “De tal modo es el entablamiento. Ésta tu ruina. Ésta tu risa. Humíllate y se te ensalzará”. *** Infernáculo Juego de la reina mora en su vinta velada en la neblina. Juego de las tablas reales. Divertimentos en el potro. Mikado: la lanza azul es tuya. Con ella, acerada, se te traspasará. La cara de la reina de tréboles en una caja de té en mi biblioteca. *** Lesa majestad Cometo crimen de lesa majestad si arraso tu lugar de señorío y entablo este juego de alfileres donde ya no hay envés para tu ojo. *** Astucia Las manos tintas de alheña. El rostro siempre cubierto. La dama mora sabe y no es sabida. Aguda manera de jugar. *** Juego de las doce líneas Tablas reales de marfil, de fuste. Tablas con fichas de hueso. Astillas de tibia de zorra. Flechas de coronación. Juego de las doce líneas. Trece atributos divinos. Catorce gritos pidiendo misericordia. *** Juego de cercar la liebre Cercar la liebre de tal suerte que no haya un resquicio, un rescoldo: instarla, conminarla. Cercar la liebre siglo tras día, hora tras año, hasta verla de pronto, lebrel, en tu biblioteca. Juego es el juego. *** Distribución Derramadamente por cuatro rincones, en los cuatro mundos, en cuatro columnas de tu cuadro muerto, de tu casa nula. Derramadamente. *** En guardia Jugaste todo el tiempo la daga sobre la mesa, no fuera cosa, no fuera cosa, no fuera cosa. *** Lapidación I Engañifa, irrisión, burlería de tus dados de madera lapidándome. *** Lapidación II Llámanse las fichas piedras u hombres porque es exactamente lo mismo. *** Polivalencia La misma ficha puede ser liebre acorralada o puede ser zorro entre los gansos según las reglas: juego es el juego. *** Sajonia Animales marinos en azul de Sajonia. Transparentes figuras de un ajedrez secreto. Nadie sabe lo que guardo, lo que tengo, y quien juega conmigo teme ser dicho. *** Mancebía El otro: yelmo bermejo, espada desnuda, cabeza en mano, fresca, colgando por sus mechones, recién cortada. La una: telas moradas, cabellos luengos, trozos de espejo, hilos de sangre desdibujando el cuello tibio. *** Juego del azar pujado Bestias fantásticas, las cosas se confabulan, se acarician, se entrelazan sobre el tablero. Y si parecen forzadas volverán para contarte que era su día, ése y ningún otro. *** Tablas por ahogado El rey está ahogado, duplicado en aguas añiles, enredado en algas. El rey está henchido de sales, hermanado con los peces. Creí que este día sería perfecto, pero si el rey no lo sabe no hay justicia. El rey está ahogado. Vayamos a tablas que nadie puede ganar ya. Seamos dignos. Es una cuestión de hidalguía. Verbera, vibra, se hunde el rey. *** XIII Somos los mismos. Por eso voy al siglo XIII y nos encuentro. Hasta mañana. ** Magdalena Ferreiro viniebla@gmail.com Poeta uruguaya (Montevideo, 1972). Ha publicado Trinitaria (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, http://www.bandaoriental.com.uy, 2001) y Villa de Niebla (Montevideo, ArteFato, 2004). Ha obtenido premios y menciones en concursos literarios organizados por diversas instituciones uruguayas y ha leído sus obras en el Cabildo de Montevideo, los Archivos Nacionales de Canadá y la sede canadiense de la Universidad Nacional Autónoma de México. Textos suyos han aparecido en la antología Crisálida, doce ficciones uruguayas (Montevideo, Octavo Piso Editores, 2005) y en varias publicaciones electrónicas e impresas. === Veinte años no es nada C. A. Campos ============================== Volví a verla meses después de haber regresado a la vecindad, de volver a vivir con mi madre, cuando me reacostumbraba a la soledad, a la libertad que los presos temen, cuando volvía a mis caminatas por el parque que el barrio circundaba como la cintura de una adolescente, dejándome llevar y guiar por mi lazarillo, por mis miedos y aspiraciones, mis dudas y supersticiones. Ella estaba sentada y le daba de comer a un niño de dos o tres abriles, a un niño que de seguro era suyo mientras volvía la vista de cuando en cuando hacia los otros niños que jugaban no muy lejos, que corrían y caían, subían y bajaban, la volvía como si también en ese grupo de risas y chirridos, de contiendas, concesiones y amistades hubiese otro hijo —el mayor, pensé—, como cerciorándose de que ese otro hijo se encontrase bien. No era la misma, claro, como tampoco yo ya era el mismo, había engordado un poco, lo notaba en su sombra, en su cara; ya no era la chiquilla que me había vuelto loco cuando íbamos a la escuela, que me había hecho llorar cuando era flaca y su cuerpo aún no se daba por vencido. Era más mujer ahora, más alcanzable y en su mirada notaba menos luz: unos ojos empañados por el dolor y la lágrima —supuse—, por el ir y venir de las estaciones. No sé cómo son las cosas en otros lugares pero por estos lindes las mujeres tienden a engordar en el curso de la procesión y nosotros los hombres tendemos a perder el pelo, el pelo y otras facultades que quizás sí vienen al caso. Pero estas observaciones nuevas no podían competir con las que me llegaban del pasado remoto, de un recuerdo que me imponía a rever o a reencontrar en ella lo que me había hechizado, un recuerdo que impedía que me acercase a ella no sin antes volver a verla con los ojos de un colegial, un enamorado. Claro, esto es explicable porque yo prefería las fotografías donde yo había participado en su vida, aunque no en el papel que me hubiese gustado jugar; las prefería, además, porque las de ese día no las había procesado, revelado, porque lo desconocido tiende a dar miedo, a crear titubeos, no confianza. Miré hacia su izquierda y derecha y respiré con alivio cuando no encontré hombre a su lado; con alegría, es decir, porque imaginaba —hombre, al fin—, que ella estaba disponible, que esta vez ella sí iba a ser mía. Y me alegraba, ¿por qué negar que a veces me comporto como un desgraciado?, de que lo suyo con el comemierda aquel hubiese fracasado, de que ella hubiese sufrido y se atuviese, por consecuencia, a su presente situación, a una soledad que por los hijos y la expectativa de tener que lidiar con el ex marido no atraía ni a una mosca. Ella ahora era solamente madre —como la mía—, se había o la habían despojado de su rol de mujer y solamente inspiraba lástima. Inspiraba lástima como yo la inspiraba en ojos de otras mujeres que sabían de mi aventura y mi regreso. La inspiraba porque un regreso hacia la casa de tu madre siempre es la confirmación de un fracaso, una señal de que no te fue bien con la mujer que te parió un hijo. La inspiraba porque a mí también me habían despojado de un rol de primer reparto. Yo era ahora en mis propios ojos lo peor, era ahora lo que había sido mi padre: un degenerado, desertor, un hombre que había abandonado a su pequeño. Era lo peor porque me veía con los ojos del hijo que yo fui y no me perdonaba porque eso le correspondía a mi hijo que apenas cumplía los tres años; era su derecho y ahora yo tenía que acostumbrarme a respetar lo poco que de mí le proporcionaba. Así que yo la miraba desde mi fracaso, mi gran dolor de hijo y de padre, veía desde mi gran situación a una mujer que en su juventud había vuelto loco a más de un hombre, que había vuelto loco a un chico que ella no correspondió, que no correspondió porque no se había enamorado de él, a una mujer que todavía lo trastornaba porque, mirando hacia atrás —¿hay otra forma de mirar?—, ella ha sido el amor de su vida, un amor que ha continuado latente acaso porque no se dio, porque no había llegado a la práctica, a la realización, porque solamente de ella había obtenido un beso, un beso que todavía saborea, lo atormenta, un beso que a veces lo transporta a la escena de Judas y de Cristo, a esa mea culpa o pesadilla que lo despierta y lo empuja a escribir poesía. Me encaminé hacia ella como fingiendo que no la había visto, como fingiendo que no la reconocía. Fingir, uno siempre suele fingir cuando se enamora, a ser demasiado franco ya que uno no halla qué hacer con el encantamiento, con lo que está sucediendo dentro de la oscuridad que nos conlleva. Pasé por su lado y me di vuelta pero ella se me adelantó: Juan, ¿verdad? Si el tiempo carcome el rostro de alguien en nuestra memoria, imaginemos lo que hace con la voz de esa persona, con esa música que es menos duradera y menos perceptible que la luz, que esa luz de la cual todo rostro está compuesto. Imaginemos ya que es la voz lo que en realidad nos devuelve lo perdido, lo que nos confirma la vida o la muerte de alguien, su ausencia o presencia, como me sucedió en aquella ocasión cuando volví a escuchar su voz, resucitándome un recuerdo, revistiéndolo de carne y de hueso, un recuerdo que ahora ya no es inánime sino hálito, corriente, sangre, una voz que estaba reviviendo lo que yo había sido, lo que había querido ser, que advertía sin amenazarme yo seré menos duradera y menos perceptible que la luz pero tengo aliento; soy el aire con el que soñaron los que se ahogaron. Con mi sí, soy él, entonces ella y yo pasamos a otro plano, a una tercera o cuarta dimensión, dejamos de ser imágenes o siluetas y brincamos del pasado a lo presente, dejamos de ser nostalgia y melancolía y dimos bienvenida a la ansiedad recuperando la incertidumbre del futuro, esa fe o dependencia o ese uno nunca sabe que explotan los políticos y las iglesias, los riferos y las loterías. Nos dijimos lo típico: el cuánto tiempo que es signo a la vez de pregunta y exclamación en los reencuentros, el qué ha sido de tu vida, el pero si tú no has cambiado (como si el cambiar fuese negativo, fuese sinónimo de envejecer) y el qué grata sorpresa verte de nuevo que puede ser verdad o mentira y que uno sólo llega a distinguir cuando el tiempo ha hecho de la suya; es decir, cuando ya lo hemos procesado, cuando ya la escena hemos archivado. Ahora sentado a su lado y posándome de vuelta en los ojos de Rosana o Roxana —nombre que no he compartido hasta ahora por vergüenza, porque nunca he sabido cómo ella lo escribe, si con ese o con equis; sin saber, incluso, si también éste requiere otra ene—, pensaba, decía, en mi ex mujer, en la madre de mi hijo que aunque me doliese se encontraba mejor sola que en mi compañía; me lo admitía porque ella era otro tipo de persona, no era como mi madre ni como Rosana o Roxana, porque yo no la había querido ni querré como quiero a mi madre, a la Rosana o Roxana de la cual hoy hablamos, divisaba a mi ex de vuelta a la felicidad quizás para así también lenificar mi culpa —el dolor que le causé—, para no sentirme más culpable, en fin, por lo que me estaba sucediendo con Roxana (me he decidido por la equis tal vez por la matemática, por lo que representa: lo que no se sabe, pero también lo que uno anhela llegar a conocer). Ella me habló de Marcos y de Javier, sus hijos, y me los presentó; yo le mostré una foto de Carlos, el hijo que ahora crece lejos de mis brazos y me excusé con la esperanza de que sus chicos y el mío llegasen muy pronto a conocerse, a jugar juntos. Ella me resumió su fracaso sonriendo de cuando en cuando como siempre se hace cuando no queremos dar a conocer la agudeza del dolor, el sufrimiento, cuando no sabemos si nos importa o no la persona con quien se habla. Yo, por mi parte, le conté también sonriendo de cuando en cuando mi caída, le hablé de mi casamiento y mi divorcio, y del regreso a la casa de mi madre. Cabe decir que hubiese dado un dedo o dos por saber lo que nuestro reencuentro le estaba causando, por saber lo que ella estaba sintiendo en cuanto a mi persona, por saber si como yo ella estaba reviviendo lo pasado, por saber si en mi yo de hoy ella volvía a ver al muchacho que le escribió poesía, cartas de amor; por saber cosas, en fin, que sólo con el paso del tiempo se intuyen si uno sigue viéndose de vez en cuando, compartiendo un refresco o un café o el juego de los niños, los de ella y el mío. Hablamos, sobre todo —padres, al fin—, de los hijos, de sus virtudes, talentos y aptitudes, de lo bueno que son y serán cuando crezcan y no de lo malo ni del sinvergüenza que acaso también llevaban por dentro, que acaso crecía a la par de lo bueno como la maleza, como lo que no necesita del cuidado de nadie para darse, para multiplicarse y lo bueno marchitar. Era explicable, claro, que no habláramos de nuestras personae non gratae ni habláramos del pasado que habíamos compartido, de ese tú te acuerdas ya que esa tarde ninguno de los dos esperaba tropezarse con el otro, ya que las travesuras de los hijos la hacían que se quedara en el presente y que suspendiera cualquier viaje que implicase perder de vista al parque, la escenografía que tenía ante sí, ya que para mí por ese día su reconocimiento bastaba y sobraba, ya que no quería volver a asustarla con mi palabreo, mi desenfreno, ya que yo sabía que no volvería a hablarle de mi antiguo amor si ella no lo mencionaba primero. Así que antes de echar a perder lo ganado, otra primera y mejor impresión, yo me inventé un compromiso y me despedí con la seguridad de una cita ya que si es verdad que un hijo a veces te echa a perder un amor, también es verdad que éste puede ser la mejor excusa para volver a ver a alguien que te gusta. Hice todo lo posible para no volver la vista, por retomar la caminata naturalmente, por no dejarle saber ni a ella ni a nadie la alegría que me poseía, por protegerla de los males de ojos —incluso hasta de los míos—, pues estaba muy excitado y necesitaba calmarme y olvidar por unos días lo que había ocurrido para así revisitar la experiencia desde otro punto de vista, desde otro estado de ánimo y sopesarla como el que escribe algo y lo echa a un lado y sólo vuelve a releerlo cuando ya gana cierta distancia, cierto olvido que le permite editar o juzgar, maldecirse o perdonase por lo que ha llevado a cabo. No sé si es por la experiencia que uno va almacenando o porque la bestia que nace con uno pierde fuerza con los años, no lo sé, lo cierto es que días después me encontré recitando al poeta granadino, recitándome en voz alta Ni tú ni yo estamos en disposición de encontrarnos, añadiéndole en silencio mi propia variación: Ni tú ni yo, Roxana, tampoco estamos en disposición de reencontrarnos. Me lo recitaba porque ni ella ni yo estábamos listos para una noche de amor, mucho menos para una larga o seria intimidad —como si lo breve careciese de seriedad—, me lo recalcaba porque antes de que se pudiese dar algo parecido al amor se necesitaba navegar mucho mar, mucha agua salada e inquieta que había que tragarse y agradecer. Pero a lo mejor yo me estaba adelantando a los hechos, a la obra de manos o al futuro que uno anhela siempre descifrar para así prepararse con anticipación y aguantar mejor los golpes que el tramposo, el azar o ese boxeador te arremete; a lo mejor lo que nos había sucedido en el pasado remoto no era para tanto, a lo mejor lo que acababa de pasarnos tampoco, a lo mejor no lo eran lo uno ni lo otro porque yo no contaba con el conocimiento de Roxana ni mucho menos con su consentimiento. Cuando volvimos a vernos, ella con sus hijos y yo con el mío y en el mismo lugar, hablamos de nuestras vidas después de que los hijos se acostaban o cuando dormían fuera de la casa, con el padre en su caso o con la madre en el mío, charlamos, es decir, de los pasatiempos que te ayudan a torear con el tiempo, a sobrellevar lo poquito que somos o lo más pesado según el autor de Así habló el hijueputa, perdón, Zaratustra; así que hablamos de películas y de música, de lecturas, programas de televisión y béisbol, de pelota porque yo sabía que a ella le gustaba, porque en nuestro pasado remoto ella había jugado softball, detalle que la hizo reír ya que no me pude contener y la transporté al play de la escuela, a la primera base donde ella se destacaba no por su flexibilidad sino por el amor que le tenía al juego. En lo que negociábamos con los niños para que dejasen de pelear por una pelota y la compartieran entre sí, misión que a veces resulta imposible, que en otras ocasiones requiere hasta del uso del chantaje, de un chantaje que en la mayoría de los casos beneficia al niño o la niña solamente y no al padre ni a la madre ya que en estas susodichas negociaciones el padre o la madre promete casi siempre la compra de otro juguete si él o ella se comportan, si paran de llorar, si se duermen tempranito, si él o ella le prestan la pelota a su hermanito o amiguito, si echan a un lado el gusto y se toman la medicina para que se mejoren y vuelvan a hacerle la vida imposible al padre o la madre, etcétera, etcétera. Decía que cuando los separábamos ella y yo nos acercamos lo bastante como para apreciar los detalles que la distancia suele no echar de menos, que ésta en su afán por captar una totalidad sacrifica, pasa por alto; pudimos apreciar esos detalles que opacan o exaltan el resto de lo que forman parte, de lo que representan, esos gestos o particularidades que te atraen o dan miedo, que te invitan o el paso cierran; es decir, pudimos apreciar de cerca nuestras caras, renovando cada uno así los recuerdos, la cara que conservábamos del otro. Lo hicimos sin arriesgarnos, sin echar a perder lo que se estaba cocinando en el inconsciente, sin dejar saber que cada uno olía la fragancia del otro, como compartiendo una intimidad sin testigo, sin culpa, sin pudor, con la sana excusa de que solamente estábamos desapartando a los niños. Y es que el amor es un juego de acercamientos y distanciamientos, un juego que depende de cómo se administre la confianza, de cómo ésta se administre ya que contrario a lo que se piensa no es la curiosidad lo que mata al gato sino la confianza. No sé si viene al cuento el hecho de que cuando ella terminó con lo nuestro en aquel pasado remoto, sólo días después de darme el sí, ella no me dio explicaciones, no me explicó el porqué se arrepintió despidiéndome solamente con un lo nuestro no puede ser. Tampoco sé si viene al caso el hecho de que no se las pedí, de que quizás por inexperiencia u orgullo, por el shock o por no querer creer lo que me estaba sucediendo yo nunca quise enterarme de sus razones, de la verdad que ella se ahorró acaso por nuestra amistad. O sea, no sé si importa ahora mucho el miedo que produce la posibilidad de saber de boca de la persona que uno más quiere impresionar la razón por la cual a uno lo despiden, lo declaran persona non grata. Lo digo porque siempre he creído que lo que tememos no es necesariamente la mentira sino la verdad, esa verdad que tiene que ver con uno y cual no le importa un comino si su contenido promueve el bien o el mal, si proporciona amor o dolor, sufrimiento o felicidad. Lo digo porque la esperanza a veces me parece la más noble de las mentiras, la más considerada. Lo digo porque en aquellos instantes mi amor era mucho más fuerte que la verdad que lo negaba, porque me convencí de que no todo estaba perdido, de que ella en un futuro no lejano podría volver a cambiar de mente y que mientras tanto yo debía jugar un rol secundario en su vida ya que me quedaba un recurso: la amistad. Lo confieso, finalmente, porque esta madrugada después de casi quince años yo he hecho las paces con ese muchacho, con ese yo que tanto he maldecido. En los meses siguientes continuaron sucediéndonos cosas, durante esos encuentros que a veces se daban sin hijos fuimos disimuladamente armándonos de coraje, voluntad, deshaciéndonos como quien se va desnudando poco a poco de los miedos y el que dirán, de la culpa y el dolor; a veces compartiendo un café ella se arrepentía y se paraba de la silla y sin más ni más desaparecía, se marchaba, huía como intuyendo en lo que terminaríamos; otras era yo quien buscaba de la distancia para escudarse, quien le hablaba de la precariedad de su presente y su futuro como tratándola de convencer de que yo no era un buen partido, como tratando de no volver a comprometer el poquito tiempo libre que el diario vivir me proporcionaba. Y así jugamos por un tiempo, un día ella quería pero yo me abstenía, otro día era yo quien quería y ella la que se resistía; jugamos así sin coincidir hasta que en el parque su hijo mayor me preguntó en su presencia si era yo el novio de su madre, delicada situación de la cual Roxana hábilmente me rescató: No, Marcos, Juan es mi amigo y él es el padre de Carlito. Pero si su pregunta me heló la sangre en las venas lo que oí de la boca de Roxana después de que Marcos volviera a los columpios me sobrecogió, me anonadó: Casi nos descubre, ¿no? Más que una declaración aquello fue una confirmación de que yo le interesaba, de que pensando en mí mientras le preparaba la leche a los hijos ella se había dicho para sí ¿y por qué no?, como también aquello me hacía saber que ella no quería involucrar ni a mi hijo ni a los suyos en lo nuestro, un nuestro que todavía no habíamos definido pero que si llegaba a concretarse tendría que tomar lugar a escondidas. A escondidas, conclusión que me hizo reír, que me hizo sentir más joven de la cuenta, más libre, que morigeró un tanto la zozobra del ten cuidado, ¿sabes tú en lo que te estás metiendo? ya que lo nuestro sólo existiría para ella y para mí, porque el esconderse significaba, en fin, que no había que darle cuenta a nadie, ni al mundo ni a nosotros mismos. No obstante, antes de continuar con esto que parece que no ha de terminar, que ya hasta a su autor está sacando de quicio, que delata su inexperiencia con la prosa o su desconfianza en ésta, debo retirar lo que dije con respecto a mi otro yo ya que no es que hayamos hecho las paces esta madrugada, sino más bien lo que ha sucedido es que yo le he pedido perdón, lo que ha sucedido es que yo ya no lo culpo por haber perdido a Roxana; al contrario, gracias a lo que me ha vuelto a pasar con Roxana ahora sé que él es lo poquito del bien que me ha sobrevivido, que me sobrevivirá porque él ha sido en verdad la persona que ha escrito los dos o tres poemas que me llenan de orgullo, no de vergüenza, que me permiten continuar y no reparar en la vanidad de mi empresa. Recuerdo que hubo un verano durante el cual yo pasaba por el frente de su casa después de que salía del trabajito que desempeñaba cuando la escuela estaba en receso y aprovechaba el tiempo libre, las vacaciones para ayudar a mi madre a cubrir los gastos de la casa, verano que había tomado lugar meses después del sí, del beso y el no que pudo más que nuestra amistad, recuerdo que pasaba con la caída del sol y que aflojaba el paso para darme la oportunidad de tropezar con ella en la calle sin darle a entrever que lo había premeditado, que eso era lo que yo buscaba, lo recuerdo porque nunca esa suerte se me dio, porque en aquel tiempo solamente me bastaba con volverla a ver, me conformaba con verla de lejos, hasta con sólo divisar su silueta, esa sombra cual de luz también está compuesta. Acciones que inspiran burla, lástima, por supuesto, que por tales razones yo nunca he compartido con aquellos que todavía siguen en mi vida, que apunto aquí porque en realidad los pocos que me leen son desconocidos; gente que, incluso, no me reconocerían si me viesen en la calle pues en mis libros nunca incluyo foto de autor. Un caso que te hace pensar en lo que un hombre es capaz de hacer por un culo que le gusta —seguro lo que no haría ni por su madre—, que te hace pensar en la ridiculez, en esa ridiculez que el enamorado pasa por alto cuando la experimenta, esa misma que el poeta de las mil y una máscaras —Pessoa—, identifica con el amor. Pero ahora que reparo en el orden de las tres cosas que me pasaron con Roxana —en el sí, el beso y el no—, me doy cuenta de que quizá fue el orden de las dos primeras la cual precipitó no la continuación del sí o del beso sino su final; es decir, me doy cuenta de que si el beso hubiese venido primero ni el sí ni el no hubiesen sido necesarios ya que esto significaría que ella sí me quería, significaría esto por el simple hecho de que cuando las palabras no se necesitan para entenderse o hay amor o hay odio, una mezcla existe o una variación de éste o aquél; porque en ocasiones he pensado que uno recurre a la palabra solamente cuando no sabe cómo se siente con respecto a alguien, a alguna cosa, que hablamos o escribimos para ver si llegamos a aclarar nuestros sentimientos, para ver si alguien o algo nos gusta, nos agrada o desagrada. Aunque también pueda ser que haya cosas que no necesiten preguntarse para que se den sino que solamente suceden por sí solas —como la vida, el amor, la muerte—, y esto sea lo que yo haya querido dejar dicho cuando empecé a hablar del orden de mis acontecimientos con Roxana. Lo cierto es que después de su casi nos descubre, ¿no? enfrentamos dificultades, no sabíamos comportarnos ya que tanto ella como yo intuimos el significado de la frase —su falta de discreción—, enfrentamos dificultades porque tal declaración no fue seguida por un cuerpo a cuerpo, un beso a beso, porque nuestro próximo encuentro tomó lugar semanas después, porque esa oportunidad de romper el hielo no se aprovechó, porque no podía aprovecharse debido a que entre Roxana y yo jugaban tres angelitos, porque hay libros —para seguir con este dédalo o enredo que espero que concluya con la aparición de la aurora, con la llegada de esa luz que ya no veo la hora de que llegue—, que si no se leen de una tirada nunca llegan a retomarse y tanto ella como yo en nuestros próximos encuentros temía esta posibilidad, temía que todo se hubiese ido al traste y por tal no sabíamos qué decir, qué hacer, cómo saludarnos, cómo despedirnos, cómo mirarnos y qué dejar que tomase lugar. Y es que a partir de cierta edad a uno se le hace más difícil creer, actuar, cerrar los ojos y tantear la oscuridad, o cerrarlos y esperar el beso, el anhelado beso o el dolor que siempre trata de imponerse; y es que si había mucho deseo, lo cierto es que también había mucho miedo. Entonces yo decidí llevarla a un punto clave de mis caminatas, a un lugar del parque que da a un río y otro condado, decidí llevarla porque desde allí se apreciaba el perfil de nuestra antigua escuela, un lugar donde el pasado y el presente se juntaban conmigo, —ritual vespertino—, para dialogar sobre la ausencia del futuro. O sea, la llevé a mi axis mundi y mientras tirábamos piedras al Harlem nos besamos, nos besamos y fue como si el mundo se parase para contemplarnos; sí, fue como si el mundo se parase para contemplarnos, lo repito porque sé que de mí se esperaba un símil más original, menos común, incluso yo también hasta lo esperaba de mí mismo. Pero si es o era justa la expectativa lo cierto es que yo tampoco estoy acostumbrado a escribir sobre la alegría, el amor, y menos en prosa; lo cierto es que como casi nunca he sido feliz me resulta dificilísimo hablar de este estado de ánimo; incluso, las pocas veces que lo he tratado me he sentido falso. No obstante, si es verdad lo que dice Mahler sobre la sinfonía, que ésta ha de ser un mundo, debe abarcarlo todo, puedo decir que durante ese beso yo experimenté algo parecido, puedo decir que éste me proporcionó todo un mundo de sensaciones, de emociones que todavía me dan escalofríos cuando la memoria revive ese atardecer, ese ámbar que tanto la memoria como yo admiramos y conservamos como si fuese un trabajo de orfebrería. Así que nos besamos y con el tiempo y con la ayuda de los espacios no aptos para menores —algo en mí siente y no siente dejar saberlo de esta forma—, pasó lo que tenía que pasar, lo que no es difícil adivinar ni hace falta que se cuente. Lo que sí hace falta dejar saber —ya sin más preámbulos—, son las presentes circunstancias con respecto a Roxana y esta prosa, con respecto a esta empresa que a veces me hace decir Dios mío, cuántas palabras, cuántas palabras que en vez de conducirme hacia un final, una catarsis, lo que hacen es que me alejan de éste, que me recalca esto te pasa por no saber desde un principio hacia dónde ibas, que me lo recalca aunque yo sabía desde un principio que no iba a llegar a sitio alguno puesto que yo ya me encontraba en el sitio que quería estar, ya que sabía que no iba a poder proveer algún final debido a que lo de Roxana y lo mío todavía desconoce de final, de un final dichoso o lamentoso; ya que yo, en fin, no sé adónde va a parar lo nuestro. Dependiendo de quien juzgue, entonces, este porque no ha ocurrido en la vida real o este porque esto no es un trabajo de ficción resultan mi excusa o razón, mi razón o excusa por la cual esto ha de carecer de final, desenlace, por la cual esto ha de terminar con un continuará, con un continuará que yo no puedo ni prometer. Incluso, ahora que ya la luz se cuela por las ventanas creo que ha sido este no saber en qué van a parar estas escondidas lo que me ha impulsado esta noche a no pegar los ojos mientras Roxana descansaba en mi cama —a veces se queda a dormir después de que charlamos o hacemos el amor—, esta falta de definición que busca, ahora lo sé, definirse, o lo anhela y tanto Roxana como yo lo ignora aposta o lo posterga con razón de más ya que nuestra relación o lo que he llamado así por falta de magín está basada en un no definirse, en un no saber cómo ella escribe su nombre, en un presente sin su mano derecha e izquierda, o en un río sin su aquende y allende. Una relación, en fin, que ha trabajado tanto para ella como para mí por el simple hecho de no ser relación, atadura, interrogatorio, compromiso, expectativa; una relación que si solamente se estudiase de lejos podría hasta achacarse de libidinosa cuando lo cierto es que lo nuestro está basado en la comprensión sobre todo, en la amistad, en un amor postergado y en otro que apenas comienza a sentirse, a vivirse; cuando lo cierto es que nos queremos y punto, que respetamos las vidas que desempeñamos fuera de nosotros. Pero debo parar. Lo nuestro no necesita de justificación ni aprobación; si termina mal o bien esto que va casi ya cumpliendo un año de seguro no ha de ser por respaldo o su falta, de seguro no ha de ser por algo tan público y tan pueril. No obstante, debo antes de achacar y firmar —como dice el único amigo que me queda—, debo antes pedir al lector, a quien he acostumbrado a la precisión y la concisión, a la suma de estos dos recursos —la profundidad—, que me dispense por mis meandros y tergiversaciones, debo antes por igual comunicar que necesito una pausa, la cual no será presentada por ningún anuncio, por ningún jabón Candado ni ningún Fortimal, para llegar al baño y mojarme la cara, llegar a la cocina y colar el café, ese negrito que siempre te ayuda con la luz, con lo que volvemos a enfrentar, para estirar las piernas y los brazos, cerrar los ojos y bajar la cabeza, ese ancla que desde que el hombre es hombre su destino ha resistido, ha alabado y maldecido y hasta ha tratado de reestructurar, para volver de la vuelta y regresar ya con la certeza de que otra noche ha pasado y uno sigue vivito y coleando, vivito y coleando para continuar con nuevos ánimos esta empresa pero esta vez no ya en la página ni en este espejo, no ya en la soledad ni en este idioma, sino para continuarla esta vez en la cama donde la compañía de Roxana me espera, su elixir, abracadabra, esa melodía o veinte años no es nada que me han deparado esta improvisación, esta continuación en prosa de un poema que me ha hecho hasta reparar en la alegría etílica, debo antes comunicar que yo no sé decir adiós —acaso cuando lo aprenda todo esto carecerá ya de menester—, así que terminemos esta hazaña de ligas menores con un poco de optimismo, ¿no?, con un poco de optimismo pero sin incurrir en un exceso de confianza; sin decirlo, es decir, sin contarlo, para que esta vez no se nos vaya echar a perder. Música, maestro... ** C. A. Campos l_tmartin@hotmail.com Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York, EUA. Escribe tanto en inglés como en castellano. === Alegoría de los cuandos (extractos) Magnolia Rivera ============== *** I Cuando crees que me diste la antorcha enardecida Del amor escarlata, puro, Del amor río de sangre No me diste nada. Me diste una caricia apenas perceptible. Me diste una rosa que se muere mañana. *** II Cuando duermes Tus ojos son dos soles Ocultos en el sueño: Al despertar alumbran Las calles de mi vida. *** III Cuando llueve Se esparcen por doquier Las cuentas de un inmenso Collar de perlas. *** Onírica La luz desliza su mano hasta la cama: acaricia mi rostro, cálida, sumisa. Sueño con el agua, —Azul, etérea— Fluyendo hacia los rumbos de tu cuerpo. Sueño en Cartagena, En las casas antiguas y orgullosas. Veo el mar, la lluvia, el clamor de los lagos refulgentes. Pienso en ti, en la faz del hombre que es la tierra. *** La página en blanco El día en que muere tu padre. La vez que mataron al caballo que quiso atravesar la autopista. Cuando llegaste a ese nuevo país y viste nevar. La página en blanco. Nieve. Blanco. Leche. Sal. Blanco. Nube. White. Novia. Pureza. La página en blanco. Esta página. ** Magnolia Rivera contacto@magnoliarivera.com Escritora y pintora mexicana (Mazatlán, Sinaloa, 1962). Autora de Trampantojos: el círculo en la obra de Remedios Varo, Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI 2004. Ha publicado ensayos, poemas y cuentos en prestigiadas revistas culturales de su país como Tierra Adentro, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (http://www.conaculta.gob.mx), Universo de El Búho, de la Fundación René Avilés Fabila (http://fundacionraf.blogspot.com), y Armas y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL, http://www.uanl.mx). Es licenciada en lengua y literaturas hispánicas por la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG, http://www.uag.mx) y posee el grado de maestría en artes visuales con mención honorífica por la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Unam (http://www.enap.unam.mx). Como pintora ha expuesto su obra plástica en México, Estados Unidos y Centroamérica. Escribe y pinta de tiempo completo. Mantiene una página personal en http://www.magnoliarivera.com. === Sauna organizacional Ángel Díaz ================================== La persigo: a indiferentes lugares internos de nuestra excelsa corporación. Ingenuamente, la celo; inocentemente la acoso; candorosamente la importuno, incautamente la hostigo e, inclusive, la atosigo. Ansío acariciar un sueño húmedo junto a ella: quiero beber de su pezón colorado y puntiagudo que deja ver a través de su 100% cotton, transparente. Lo doy todo por estos senos compactos, nativos, alejados de cualquier cirugía estética. Ella nunca sostiene sus pechos con tela alguna, los deja airearse y bambolearse primorosamente. Las demás, hacen aquí lo mismo. Éste es un país tropical, una organización, del mismo modo, muy tórrida; y a ratos algo húmeda, nunca seca. Aunque, ciertas veces, hace un fortísimo verano. La persigo: en el piso de labores rutinarias, en el exuberante y ejecutivo despacho, en los largos pasillos atiborrados de obstáculos y ensimismados de miradas pecaminosas. En los apacibles baños para damas de la corporación —donde esté—, corro hacia ella. Apuro el paso y a la vez troto, no queriendo apachurrarla como quisieran unos tantos, más bien amarla. Sueño untar mis labios carnosos junto a su dulce pecho viril, impoluto. La persigo: a cualquier hora, a la luz de la claridad artificial, o ya, entrada la oscuridad, cuando todos los empleados se marchan a otros escenarios, menos agitados, un tanto más hogareños y familiares: territorios desnudos y sosegados donde sobreviven descomunales cuerpos sicalípticos, esparcidos por todas partes, los cuales, también exigen muchísimo afecto y ternura. La persigo: dejando de lado mis quehaceres empresariales apegados a cálculos de presupuesto, memorandos y administración de instalaciones... No en balde, la llama interior de contentamiento hiere mis pies, calientes de ardor, por gazuza, apetencia y hambre bonachona, de piel femenina. Al ser descendiente de padres batalladores, ello me permite ascender y descender por todos los rincones organizacionales. En tanto, mi cacería irrumpe toda Ley de Espacios Vitales. Y mi cautivadora silueta me lo permite. La misma, está ganada con profusos ejercicios aeróbicos y anaeróbicos, a cuesta de prisas por soplos abrumadores... Por tanto, constantemente, facturo sobre mí, gotas de sudor quemantes, por ella. La persigo: la consecución de sus agraciados senos, significa recorrer y regresar de nuevo por el mismo boulevard empresarial, ciertas veces, sin pistas de su persona. Entretanto, dejo de un lado impertinentes pasos aplastantes, pienso, de tanta envidia. Y regreso de nuevo, tantas veces a como hubiere lugar. Así me lo exijo, sin cansancio, sólo para alcanzarla. Sé que este sentimiento hacia sus pechos toca ya casi la fiebre o el quebranto, pero toda mi luna es para ella. La persigo: en este preciso momento sobrellevo una apasionante sustancia íntima, afrodisíaca, sabrosona, carameliza: resabio a bombones en la más honda adhesión. Y cada vez, sube más la temperatura de mi alma. Mi bilirrubina se acelera. La ansío entre mis manos. Quiero alcanzar la ilusión erógena de sus senos rojizos, siempre estimulados, sin roce ajeno alguno. Y la continúo importunando, no importando si mis jefes desisten de renovarme el contrato o rescindir de mí. La persigo: hubo un momento de cercanías en el que trato de trotar buscando alcanzarla y ya no puedo. Y de tanto intimar, cuando ya había recorrido todos los pisos, ella, por fin se detiene en un fangoso lodo espeso, hirviente, como yo. Se asemeja a un gran océano pacífico, caliente de tentaciones, presiones, incitaciones, impulsos. Sólo logro seguir mirándola y deleitándome con su primorosa silueta, divergente de metrosexualidades. Pero no menos bella, como las otras tantas que flotan en lo mismo, y no se parecen a ella. Logro apreciarla, está pies arriba, asediada ya de tanta persecución, bronceada por culpa de un ofensivo sol artificial, deshidratada de tanto huirle —me imagino—, a mis atisbos. La perseguía: sólo padezco que nos distancie un espumante y espeso hervor que me quema, de delicia, a 350 grados Fahrenheit. Lamento no poder llegar ni a rozar sus senos. De sobrevivir a este atrevimiento y candente llamarada interior, me quejaré al Sindicato de Chiripas del Horno, de esta casa de familia de clase media, donde alegremente cantarán ¡cumpleaños feliz! en una excitante torta casera repleta de gotas de chocolate y frutos secos. —¡Auuu! ¡Uyyy! ¡Ouuu! ¡Sííí! —gime de placer epicúreo. ¡Ahora sí!: un manso ardor nos abraza a ambas. Conquistamos así ahogarnos en su cacao. Finalmente, ella, con su saliva azucarada y su fascinante lengua, nos saborea amablemente. En un estremecedor acto sibarita, todas sucumbimos al esplendor. Mi compañera agoniza de regodeo a mi lado. Finalmente, crujimos de complacencia... Se apagan las velas, pero el sauna organizacional continúa enardecido. ** Ángel Díaz angel_diaz20022002@yahoo.es Periodista y locutor venezolano. Egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve; 2000) y con postgrado en comunicación periodística, institucional y empresarial en la Universidad Complutense de Madrid (España). Ha colaborado como periodista freelance para importantes revistas y medios de comunicación venezolanos como los diarios El Mundo (http://www.elmundo.com.ve) y Vea (http://www.diariovea.com.ve), en secciones culturales y de interés gastronómico. Durante sus estudios de postgrado realizó prácticas profesionales, durante dos años, en Sobremesa (http://www.sobremesa.es), la primera revista española para gourmets, y desarrolló un proyecto de estudio morfológico en prensa comparada en la Embajada de Venezuela en España, investigación que formaría parte de su trabajo de grado sobre comunicación política, El golpe mediático al presidente Hugo Chávez durante sucesos de abril de 2002. Ha ejercido como docente en cátedras sobre publicidad y mercadeo. Tras recibir otra importante beca de estudios gubernamental de Venezuela, en la actualidad es doctorando en Creatividad Aplicada de una universidad española. === Poemas Víctor Manuel Gamarra Goicochea =========================== *** Lima de los Malecones Esta tarde las luces del parque el tiempo corroe el mar el acantilado los corazones mis manos tus manos esperan silenciosas el tiempo de amar en las playas la neblina cómo hiere el mar cómo hiere el invierno el rostro de los solitarios es alegría es melancolía siempre es Lima de los malecones. Los versos guardados en un cajón de madera de lágrimas también intactas las penas del mundo un ciego en el rincón de la plaza hay momentos que sueño Barranco sus casas las calles los bares tenues en la garúa el camino en tranvía solo dura 15 minutos. Caminar desde Magdalena caminar en el dolor en cada esquina existe un dolor el sol que se oculta las piedras que caen por cada temblor todos los años vienen modelos fashion girls damas de compañía tristeza en discotecas ayer vi los muertos salir reservados sus derechos de admisión reservados sus derechos de lastimar. Puente Villena guardia prohíbe salvarse prohibido morir un horror controlado nadie entiende la belleza de la muerte los payasos parque Salazar fumar en la bruma los policías golpean los borrachos que bailan en paso ebrio pero hermoso no queda más sufrir en silencio esconderse en las calles en la faz de la luna su reflejo en el mar de Lima se distinguen los rostros de cada uno de nuestros corazones. *** Lima El mar del sur la sal y tu dolor que atraviesa las paredes suavemente Solo tú en el mar del sur. Tú sabes que sólo escondes el mar del acantilado solo en el corazón. *** La última misa Moriremos esta noche juntos abrazando la última misa mientras del cielo de cúpula caen restos de antiguos dolores adobe, madera, lágrimas los años pesan sobre nuestras cabezas alguien preguntará si Dios está en todos lados el techo responde y es como la lluvia Dios sólo queda en nuestros corazones. === I Hay en ti algo más que la flor Y la flor que nace sobre tus ojos es la flor de nuestros días. II Extraño tus manos tu mirada que pasea por el parque No temas no hay lugar en el que no habiten tus ojos ni siquiera el más oscuro de mis sueños. III Callas de silencio en silencio cualquier melodía de cualquier noche de verano. IV ¿Cómo haces para aparecer y desaparecer del tiempo aun cuando el día no ha empezado y ya se puede ver tu mirada, a lo lejos atravesando los minutos? V Ingrato es el amor aun más lo es el tiempo lo sabes muy bien tú que vives cabalgando entre los años entre los besos. ... La noche ahoga los gemidos inconfundibles de los amantes como el sonido de una hoja seca muriendo en el barro. *** Luane Te encontraré en el acantilado jugando con las piedras jugando entre la bruma desnuda de cualquier amor. ** Víctor Manuel Gamarra Goicochea gamagoico@hotmail.com Poeta peruano (Lima, 1981). Es aviador y oficial de la Fuerza Aérea del Perú (http://www.fap.mil.pe). Textos suyos han sido publicados en las revistas literarias Versoes (en portugués) y Almiar Margen Cero (http://www.margencero.com). === Días de playa Martha Alicia Lombardelli ========================== Llegamos a Monte Hermoso —nuestra madre, mi hermana y yo— justo cuando estaba terminando la “temporada veraniega” y ya casi no había turistas. Diciembre, enero y febrero son —en el hemisferio sur— los meses de veraneo propiamente dichos. Antes o después de esos tres meses, es la época en que llegan los que —por razones económicas— sólo pueden hacerlo cuando el aluvión turístico desaparece. Los alquileres son más baratos y están al alcance de los veraneantes de “escasos recursos”; hay tan poca gente que se podría pensar que no es una ciudad balnearia. Ese año, tía Filomena, hermana mayor de mi madre —quien todos los años alquilaba su gran chalet y un departamento ubicado en el patio trasero—, tal vez pensando que con el dinero que había obtenido durante los tres meses era suficiente, nos había prestado el chalet. Nuestra madre nos entusiasmó con ese paseo inesperado. Por primera vez estaríamos pasando vacaciones de verdad: ella no estaría trabajando, no tendría que cumplir horarios sino que podría hacer lo que quisiera. Nos iríamos a la playa juntas, a caminar hasta el faro o más lejos aun, recorreríamos los médanos blancos o vírgenes y dejaríamos en sus inclinadas laderas nuestras pisadas de subida y de bajada. Hasta podríamos llegar al convento de monjas que estaba en el Sauce, en mi recuerdo, una pequeña y remota población casi desierta que se había formado en las cercanías del faro. Todo era proyectos y más proyectos. Cuando la tía decidió prestarnos la casa, las tres nos sentimos muy agradecidas. Así que llegamos alegres, entusiasmadas, llenas de expectativas y cargadas de bolsos. Cuando nuestra madre abrió la puerta sentimos que la casa ajena nos imponía respeto. Nos movíamos cautelosamente, no fuera cosa que se nos rompiera algo por accidente o por descuido o torpeza. Con el tiempo, cuando recuerdo aquellos días me río sola porque sé que el sentimiento que aleteaba en mi pecho era el de estar veraneando como un turista de verdad. Pero simultáneamente la ajenidad de todo lo que nos rodeaba me provocaba cierta tensión. Para veranear es necesario un lugar y eso ya lo teníamos, pero lo siguiente que había que conseguir era la comida, y mi madre lo solucionó con los frutos del mar. Ella nos hacía sentir que el mar estaba ahí para nosotros; todo lo que albergaba en su interior era pura y exclusivamente para que nosotras pudiéramos servirnos de él. ¡Qué admirable fue siempre su capacidad de generar estrategias para sobrevivir! La mejor herencia que ella me dejó fue la habilidad para resolver situaciones difíciles. Si estábamos en nuestra casa y hacía mucho frío, mamá salía a buscar por los campos, “tortas de vaca” secas, o nos íbamos más lejos, cerca de los galpones del ferrocarril, a juntar pedazos de leña, que en la carga o descarga de vagones se perdían en el camino. La pequeña cocina Istilart era un lujo al que no llegamos fácilmente, pero una vez que fue instalada en la casa, nos sentábamos alrededor de ella y disfrutábamos mirando consumir la leña, escuchando el chisporroteo que se producía de vez en cuando. Cuando no había trabajo y la plata escaseaba, mi madre se ofrecía para ordeñar las vacas a algunos de los vecinos quinteros, y lo hacía por cinco litros de leche pura que luego le servían para hacer magia en la casa: salsa blanca para cubrir los zapallitos rellenos que sacaba de la quinta, flanes, tortas, crema pastelera... ¿Cómo había aprendido tantas cosas? Toda esa sabiduría que se conoce como el “saber ganarse la vida” o “ser busca vida”, estaba puesta al servicio de nuestro “veraneo”. Ella había decidido que si nos alimentábamos con almejas y pescado podríamos quedarnos más días. Para ello tendríamos que estar atentas al flujo y reflujo del mar, y no por romanticismo sino por cuestiones vitales. El mar era una presencia sonora y constante. Su ronca marejada como trasfondo de aquellos melancólicos días de otoño ha quedado extrañamente prendida en mi memoria. Él proveería y así multiplicaríamos y enriqueceríamos los víveres que habíamos acarreado: harina, arroz, polenta, botellas de salsa de tomate casera, dulces caseros... Teníamos de todo y, más aun, porque contábamos con la alegría de estar las tres juntas. —¿Cuándo vamos a sacar las almejas? —preguntábamos mi hermana y yo. —Hay que esperar que baje la marea. Preparen palas y baldes en una bolsa —decía mamá con una seguridad envidiable. La playa se hacía inmensa, firme y húmeda, bajo los pies, cuando el agua descendía. El frío y la desolación en la media mañana de esa época no lograba desanimarnos. Al contrario, era un componente más del extraño encanto que presentaban esos días. Gruesos pulóveres cubrían los trajes de baño dejando nuestras piernas desnudas. Pronto desapareció la diferencia que existía entre el color de nuestros brazos y piernas, las que se iban oscureciendo cada vez más. Las tres disfrutábamos de la posesión casi absoluta de la playa apenas interrumpida por solitarios y pacientes pescadores. A los que nos acercábamos y mamá les preguntaba: —¿Cómo anda la pesca? ¿Sale algo? Los pescadores, esos seres silenciosos y pacientes, nos contestaban con monosílabos y la mirada atenta por si llegábamos a pisar sus líneas de pescar. Pronto nos alejábamos de ellos sin dar mucha importancia a sus respuestas. La maravilla de esos días no residía en detalles poco amables. Se manifestaba en el aire de mar llenando nuestros pulmones, los colores cambiantes del cielo y el agua, las gaviotas que se acercaban y caminaban por la playa, picoteando acá y allá, levantando el vuelo de pronto todas juntas. Todas esas imágenes están estampadas en el recuerdo de esos días. Cierro los ojos y mi visión se ensancha y toma la medida del horizonte. Es un recuerdo nunca igual a sí mismo ni en la forma ni en el color, y cada día, es una imagen distinta. Mi hermana, tan callada, tan dulce, con el rostro cubierto por finas pecas, corría entre nosotras, salpicándonos con el agua de las olas que lamían la orilla. Ella nunca supo cuánto la amaba, casi sin saberlo yo misma. Cuando pasaron los años y ella se fue a estudiar a la capital, traté de no extrañarla porque el dolor de ya no verla más junto a mí me destrozaba el alma. Nunca supe decirle cuánto la amaba, cómo admiraba lo estudiosa que era y todo lo que sufrí cuando me enteré que empezaba a tener sus propias amigas y la vida comenzaba a distanciarnos. Mamá generaba paseos al faro, a los médanos o a la laguna. Siempre teníamos algo para ir a visitar. Fuimos a cortar totoras, desafiando a las víboras que habitan en las dunas; nos pasábamos horas juntando conchillas en la playa, y si hallábamos “faritos”, saltábamos de alegría porque eran los más raros de encontrar y tenían el valor de lo poco común. Después no sabíamos qué hacer con ese montón de conchillas, y lo dejábamos guardado en alguna caja o frasco de vidrio hasta que el tiempo nos convencía de no seguir atados al inútil trofeo y terminábamos por regalarlo o simplemente, tirarlo en cualquier lugar. Con eso nos sacábamos un peso de encima. Si el día pintaba demasiado ventoso y frío, mamá hacía churros o buñuelos para acompañar el mate de la tarde. También hizo tortas para llevar de regalo cuando íbamos a visitar a sus amistades: don Estanislao Ruiz, el señor que tocaba la guitarra y cantaba la milonga Varón en todas las reuniones familiares, Nora Bastarrica, la ex novia del tío Guillermo, y otros de los que ya no recuerdo su nombre. ** Martha Alicia Lombardelli lombardelli@speedy.com.ar Escritora argentina. Docente investigadora y evaluadora de proyectos de extensión de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP, http://www.unlp.edu.ar). Filósofa egresada de la UNLP. En mayo de 2007 asistió a la Feria Internacional Arte Nuestro de Cada Día, convocada por el Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio de Venezuela, en calidad de invitada especial. Artículos suyos han sido publicados en diversas revistas impresas y electrónicas. ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === La tregua de los mamíferos ============================================ === Alexis Gómez-Rosa (http://www.alexisgomezrosa.com) ==================== Con fotografías de Juan Pérez Terrero e ilustraciones de Silvano Lora Poesía Secretaría de Estado de Cultura de República Dominicana Santo Domingo, 2005 ISBN: 99934-23-91-2 66 páginas En 1965 República Dominicana se debate en un conflicto armado entre las fuerzas populares que exigen el retorno a la Presidencia de Juan Bosch, destituido dos años antes, y el triunvirato de Ramón Tapia Espinal, Manuel Tavares Espaillat y su presidente Emilio de los Santos. El 28 de abril, cuatrocientos marines estadounidenses llegan a la capital dominicana con el propósito de evacuar a sus compatriotas y a ciudadanos de otras nacionalidades que, ante la escalada de violencia, lo solicitasen. El 29, el presidente de EUA, Lyndon B. Johnson, ordena el desembarco de más de 42.000 marines a fin de evitar que el país fuera controlado por un grupo de dominicanos acusados de comunistas. Se iniciaba así una etapa de represión violenta y de dominio absoluto del país por parte de Estados Unidos. Alexis Gómez-Rosa era entonces sólo un adolescente, devenido espectador de primera fila de los hechos históricos que se desarrollaban en su ciudad natal, en su balcón de luna invisible: “Sale de mí un cuerpo a hurgar el cuerpo del día. / Crótalos, buitres, / portaviones U.S. Navy, / alunicen visibles en mi balcón de luna invisible, / clausurando en mi cuerpo todo el azul de los días”. De sus vivencias juveniles, de un chico de quince años que se ve lanzado de golpe a la realidad, ha abrevado Gómez-Rosa para escribir este largo y doloroso poema que describe la crueldad y la injusticia de los días de la invasión, “días aquellos de locura y bulimia, los días / negros del galope sordo hacia el abismo”. La tregua de los mamíferos, dedicado, entre otros destinatarios, a Juan Bosch, ofrece desde la poesía una aproximación a las diversas perspectivas que de la invasión tuvo el pueblo dominicano. Allí aparece, por ejemplo, la madre que advierte el advenimiento del terror: “Quiero ir a Higüey, Negro / (se hizo sentir la voz madre); / llévame con las niñas a Higüey / que no es nuestra esta guerra, ¿cierto?”. Aparecen los compañeros de correrías envueltos en los mismos horrores: “Es un secreto a voces: la muchachada elevó / a mi curso de séptimo grado, una trulla sensible / de ángeles preñados. / Los muchachos, compadre, / piernas y vientres entrelazados, orgullosos exhiben / una cicatriz de tregua incierta”. Aparece, claro, el horror de la guerra comandada por los vampiros: “La defensa cedió al paso / del Batallón de Las Carreras. / Cierre círculo bazooka y responda a la orden de fuego / —dijo el sargento de infantería, / arrasada la tierra y el azul / cuprífero del cielo, inservible en la esfera celeste / que una cuadrilla de vampiros modifica”. Y, también, la multitudinaria despedida de los arrasados por la guerra: “Un sol de último reino me separó de mi casa, / cuando el día de nacer y el día oscuro / de la muerte, simularon dos espejos delirantes. // Nancy, Virginia, Jeannette, otras criaturas / describen subterráneas, / mientras mi padre suma / nuevas arrugas en su rostro de piedra”. El libro no se detiene en el testimonio poético de la invasión, y acompaña sus versos terribles con las imágenes icónicas capturadas en las fotografías de Juan Pérez Terrero y plasmadas en las ilustraciones de Silvano Lora, ambos artistas que en pleno año 1965 retrataron la Historia mientras ésta se desarrollaba. No en balde el poeta dominicano Amable López Meléndez, quien además es un respetado curador y crítico de arte en su país, ha calificado este libro como “la más comprometida y contemporánea entrega” de Gómez-Rosa. “Imágenes de la guerra. Imágenes de la posguerra”, escribió López Meléndez. “Imágenes de La tregua de los mamíferos que se constituyen con el paso del tiempo, y a través de la sensibilidad poética de Alexis Gómez-Rosa, en los sedimentos de la consciencia nacional, de la existencia, del amor, de la solidaridad, de la Utopía, de la memoria, de la humanidad universal”. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Buscando a Bala ======================================================= 25 de febrero de 2008 Buenos días: Quisiera conseguir el libro de Kristian Bala, Amok, lo busqué por todas las librerías que conozco y nada... Quizás ustedes puedan ayudarme y decirme dónde lo puedo comprar, en persona en Argentina u online... Ojalá alguien tenga información que me ayude a conseguir el libro, la verdad es que después de que leí un artículo sobre el mismo y además el que ustedes tienen online, me quedé con muchas ganas de leerlo. ¡Muchas gracias! Cecilia García garzot@gmail.com === Movimientos contemporáneos ============================================ 2 de marzo de 2008 Hola: Me llamo Alexis y soy de Puerto Rico. Soy estudiante universitario de educación en español. Actualmente me encuentro tomando el curso de Literatura Hispanoamericana II y necesito ayuda con un trabajo que tengo. Necesito información sobre el movimiento modernista, las vanguardias, la generación del boom y las nuevas tendencias; esta información debe estar relacionada con poetas, ensayistas, cuentistas y dramaturgos. Lamentablemente se me ha hecho muy difícil encontrar información, tanto en libros como en Internet. También necesito dos novelas importantes, o ejemplares, de autores panameños, una tiene que ser del siglo XX y la otra del siglo XIX. Si pudiesen ayudarme, ya sea facilitándome la información o alguna fuente en la que pueda encontrar lo que estoy buscando, se los agradecería mucho. Espero puedan ayudarme y las gracias anticipadas, Alexis López alelop4402@yahoo.com ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La vida de cada uno traza un poema / escrito por lo insólito y la extrañidad / entre el tiempo y la muerte”. Lubio Cardozo. En: “Un verso cada día” (1995). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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