~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIII Cagua, Venezuela Nº 187 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 19 de mayo de 2008 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ ** EDICIÓN ANIVERSARIA: 12 AÑOS ** ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “12 años después”, Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | “12 años de Letralia: literatura y bytes desde la Tierra | Material de Letras”, libro conmemorativo de nuestro aniversario. | especial | Filosofía a lo Wachowski. / Brossa visual. / Gómez en su | Breves laberinto. / Brasil en Chile. | | Junot Díaz nombrado embajador literario de República | Noticias Dominicana. / Jorge Boccanera gana el Premio Casa de | América. / FNA emitió veredicto de su régimen de fomento | 2007. / Pablo García Baena obtiene el premio Reina Sofía | de Poesía. / Versiones contradictorias en supuesta nueva | novela de García Márquez. / Premio de Poesía Paz | Castillo para Kevork Topalian. / Falleció el artista | venezolano Luis Domínguez Salazar. / Unión Europea | otorgará becas a creadores mexicanos. / Será liquidado | el Consejo Nacional de la Cultura de Venezuela. / | Publicado en facsímil el Cantar del Mío Cid. / Francisco | Hernández obtuvo el premio López Velarde. / Premio del | Festival de Medellín para el colombiano Omar García. / | VII Festival Internacional de Poesía realizan en Costa | Rica. / Mario Vargas Llosa anuncia ensayo sobre Juan | Carlos Onetti. / Arrancó el V Festival Mundial de Poesía | de Venezuela. / Carabobo anunció actividades del | Festival Mundial de Poesía. / 70 poetas se reunirán en | Festival Internacional de Poesía de Bogotá. / 12 años de | Letralia celebrarán en Maracay. / La Habana realizará su | 13º Festival Internacional de Poesía. / Promotores de | lectura compartirán experiencias en la FIL Guadalajara. | / Taller internacional de dirección orquestal dictarán | en Maturín. / Analizarán presencia de las mujeres | detectives en la narrativa. / Venezolano Jacubowicz | dirigirá versión fílmica de La reina del sur. | | Revista Hélice. / Editorial Casatomada. / Cuento mi | Literatura libro.com. / Red de Editoriales Independientes (REI). / | en Internet PRL, Primera Revista Latinoamericana de Libros. | | “Junot Díaz, Premio Pulitzer 2008”, Asima Saad. / | Artículos y “Leonardo da Vinci y su obsesión por la creatividad”, | reportajes Zenobio Saldivia Maldonado. / “Crónica tardía sobre la | Feria del Libro de Guadalajara”, Dixon Moya. / “¡Dones | de amor, ay, cuitas de amor!”, Ricardo Martínez-Conde. / | “Vida y obra de Salmerón Acosta”, Sócrates Tsokonas. / | “Las 343 sinvergüenzas, yo, la 344”, Silvia Rodríguez | Bravo. / “Compro, luego existo de Guadalupe Loaeza: el | consumismo hecho literatura”, Arancha Garralda. / “Sobre | La vida en tiempos de muerte, de Samaria Márquez | Jaramillo. Carta desde Ratisbona”, Hubert Pöppel. / “De | voces, madrigueras, enquistamientos, concelebraciones y | silencios... (Memoria de Adriano)”, Luis Alejandro | Contreras. / “Salomé perversa”, Leopoldo de Quevedo y | Monroy. / “El pozo de la historia, de Mario Amengual”, | Sael Ibáñez. | | Andrés Neuman: “Leo a García Márquez como si estuviera | Entrevistas muerto”, entrevista por Lilian Fernández Hall. / Renato | Rodríguez: “Orlando Araujo era escritor y yo contador de | historias”, entrevista por Alberto José Pérez. / | Conversación con el hijo de Nabokov, entrevista por | Dolan Mor. | | “La dualidad idealismo-realismo en El perro del | Sala de ensayo hortelano, de Lope de Vega”, Álvaro Giménez García. / | “Raíces coloniales del subdesarrollo en México”, Jorge | Isauro Rionda Ramírez. / “Dos miradas venezolanas a la | Nueva York del siglo XX”, Olivia Villoria Quijada. | | “In the morning”, Marianne Díaz Hernández. / Tres poemas | Letras de Susana Ferrer. / Tres relatos de Mario Sánchez | Rodríguez. / Poemas de Carmen Virginia Travieso Delfín. | / “Colores”, Ligia Valladares Expósito. / Poemas de | Xavier Oquendo Troncoso. / “El caso del feliz hombre de | negocios”, Yvette Schryer. / “Vámonos poniendo fúnebres. | Breves poemas al cobijo de la festejada”, Ulisses | Paniagua. / “Ensayo sobre la flojera”, Freddy O’Rea | Lanz. / Poemas de Josefina Fidalgo. / “Amadeus me lo | dio”, Pilar Ana Toloana Artola. / Poemas de Augusto | Rodríguez. / “Confesiones desde el infierno”, Orlando | Mazeyra Guillén. / Tres poemas de Wilson Campanella. / | Tres relatos de Ariel Carlos Delgado. / Cinco poemas de | Amparo Ruiz. | | Felicitaciones recibidas por nuestro 12º aniversario. | El buzón | Philip Roth. | Post Scriptum | =========================================================================== HABLEMOS..., de Octavio Santana Suárez Redactado a la manera de los clásicos de la filosofía, en el estilo característico del español Octavio Santana Suárez, Hablemos... dibuja diversas reflexiones sobre los grandes temas de siempre. “Un inmenso poema del pensamiento”. Antonio Núñez Ordóñez. Léelo en Editorial Letralia: www.letralia.com/ed_let/hablemos =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === 12 años después Jorge Gómez Jiménez ============================== Han transcurrido doce años desde que una mañana de mayo publicáramos la primera edición de la que con el tiempo se afirmaría como la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet. Cuando miramos hacia atrás, el vértigo nos abruma: en doce años hemos visto cosas que no creerían los individuos que éramos entonces, desde el surgimiento de la blogosfera hasta la aparición de las ediciones por demanda, y sin embargo el tiempo transcurrido cabe en, ni más ni menos, un abrir y cerrar de ojos. Hoy Letralia celebra con sus lectores ese pestañeo que nos ha deparado muchas satisfacciones y, por otro lado, nos ha dejado la insatisfacción permanente que es el combustible para seguir haciendo las cosas lo mejor posible. Ha sido un pestañeo colosal este que empezó con 12 suscriptores y una primera edición con textos de tres autores, y que hoy nos encuentra envueltos en un promedio de 12.000 visitantes diarios y más de mil seiscientas firmas. Para dejar constancia de este aniversario, hemos publicado, con la ayuda de algunos de los miembros de nuestra comunidad literaria, el libro digital 12 años de Letralia: literatura y bytes desde la Tierra de Letras, una exploración a través de los espinosos ámbitos de la difusión de literatura por medios electrónicos, en cuya presentación hemos definido como “una matriushka de silicio que se pregunta a sí misma si tiene validez o si es sólo un espejismo más de esta época en que la tecnología se ha vuelto una herramienta indispensable del pensamiento”. Adicionalmente, este fin de semana celebraremos de cuerpo presente en una jornada en la que Héctor Torres, de Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org); Daniel Pradilla, de Panfletonegro (http://www.panfletonegro.com) y este servidor, hablaremos sobre lo que ha sido la historia de la difusión de literatura en Internet en estos doce años. La cita es el sábado 24 de mayo a las 10 de la mañana en la Biblioteca Pública Agustín Codazzi, en Maracay, como podrán leer en nuestra sección de noticias. Como tantas otras veces, en este aniversario insistimos en que sobre el futuro no podemos asegurar nada. Sólo que Letralia se mantiene en su intención de apoyar a la literatura como arte y, como advirtiéramos hace 12 años, sin mayor complicación y sin el absurdo del compromiso. Con ustedes, entonces, alzamos hoy nuestras copas. Salud. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez |||||||||||||||||||||||||||||| ESPECIAL ||||||||||||||||||||||||||||| === 12 años de Letralia: literatura y bytes desde la Tierra de Letras, ==== === libro conmemorativo de nuestro aniversario ============================ Como parte de la celebración del 12º aniversario, hemos publicado en la colección Especiales de nuestra Editorial Letralia el libro 12 años de Letralia: literatura y bytes desde la Tierra de Letras, una recopilación de reflexiones de dieciséis de los autores de nuestra comunidad, en torno al tema de la difusión de literatura en Internet. Los 16 autores que concurrieron en esta edición son la puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, el colombiano Iván Bedoya Madrid, la española Estrella Cardona Gamio, el peruano-venezolano Doménico Chiappe, el mexicano Joel Aguilar, el venezolano Rafael Fauquié, el chileno Rolando Gabrielli, el español Álvaro Giménez García, el argentino Ernesto Fernando Iancilevich, la venezolana Martha Beatriz León, el mexicano Ulisses Paniagua, la española Luisa Pastor Martínez, la argentina-italiana María Rosa Perea, el argentino Juan Planas, los colombianos Leopoldo de Quevedo y Monroy y Germán Uribe, y la argentina Gabriela Urrutibehety. Disponible gratuitamente en la Web y en formato PDF (836 Kb), esta nueva entrega de Editorial Letralia se adentra en temas como el libro digital, el blog, la revolución informativa en que hoy estamos inmersos y la pertinencia de la literatura digital. El libro puede visitarse en: http://www.letralia.com/ed_let/12 O descargarse como archivo en formato PDF desde: http://www.letralia.com/ed_let/pdf/12.pdf ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Filosofía a lo Wachowski. Matriz; filosofía y cine, es el título del libro de la española Concepción Pérez García que en tercera edición acaba de publicar el sello Madú, de Oviedo (España). El título fue galardonada por el Ministerio de Educación de España con el premio Aula 2006 al mejor libro educativo del año, y ha tenido una excelente acogida entre docentes de filosofía de todo el mundo. Esta obra es fruto de una constante labor de investigación iniciada en el año 2002, cuando la autora se planteó realizar un curso de filosofía destinado a jóvenes que tuviese como base principal la película The Matrix (1999), de los hermanos Andy y Larry Wachowski. Para abordar su estudio, el libro está dividido en tres partes: referencias culturales, el problema de lo real y el problema de la libertad. Por sus 152 páginas desfilan filósofos como Platón, Descartes, Putnam, Sartre y Simone de Beauvoir. El libro se vende al precio de 15 euros. http://www.edicionesmadu.com/madu/04/indexnot.html?idprod=610 Brossa visual. Hasta el viernes 30 de mayo es posible visitar la exposición “Joan Brossa, poeta de la imatge” en la sala de exposiciones de la Diputación de Barcelona (España). La muestra ha viajado durante tres años por veinte ciudades catalanas y ha sido vista por más de 30.000 personas. La inauguración de la muestra y un recital de Antonio Gamoneda con poemas de San Juan de la Cruz fueron, este 14 de mayo, los primeros del más de centenar de actos de la semana Barcelona Poesía, que pretende hacer llegar la poesía a todos los públicos, desde el infantil a los usuarios de los transportes públicos, pasando por los reclusos de cárcel Model. Con fondos de la Fundació Joan Brossa, la exposición incluye 14 poemas objeto y una docena de litografías con poemas visuales, de los años 1988 y 1989, así como un espacio de documentación y la emisión continua de la película de Frederic Amat, Foc al càntir (2001), con guión de Joan Brossa y música de Carles Santos, y de No compteu els dits, corto dirigido por Pere Portabella, también con guión de Brossa y la colaboración de Màrius Cabré, en 1967. http://tinyurl.com/6cb37y Gómez en su laberinto. “El laberinto de la ciencia-ficción” es el nombre del taller de literatura y cine que en dos semanas, en la sede de la organización Corriente Alterna, en el piso 6 del edificio Saverio Russo, junto al Teatro Municipal de Caracas, estará dictando la escritora venezolana Iliana Gómez Berbesí. El taller presentará una visión panorámica sobre los personajes de la ciencia ficción y la forma como el cine y la literatura de este género han recreado antiguos mitos de la civilización. Luciano de Samosata, H.G. Wells, Fritz Lang, George Orwell, Terry Gilliam y muchos otros hacedores estarán presentes en esta travesía, cuyos asistentes participarán en prácticas donde rastrearán y conocerán los más ingeniosos componentes de la ciencia ficción, al mismo tiempo que descubrirán androides, cyborgs, mutantes, alienígenas y otras criaturas del universo. Las clases serán impartidas durante 8 sábados consecutivos (dos meses) de 2 a 5 de la tarde, tiene un costo de 70 bolívares de inscripción y tres cuotas de 60 bolívares. Teléfonos: 4844865 y 6140560 E-mail: prensacorrientealterna@gmail.com Brasil en Chile. El Centro de Estudios Brasileños de la Embajada de Brasil en Chile y la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile realizarán el I Coloquio Internacional sobre Literatura Brasileña, que tendrá lugar en el Auditorio de la Facultad de Letras de la mencionada casa de estudios los días 4 y 5 de junio próximo, entre las 4:30 de la tarde y las 7 de la noche. En la ocasión se realizará un homenaje a la obra de Guimarães Rosa y Machado de Assis, en el año de las celebraciones de sus centenarios. El programa incluirá la lectura y posterior análisis de fragmentos de las obras de dichos autores, además de charlas dictadas por profesores provenientes de diversas universidades como la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la Universidad de Chile, la Universidad de Santiago, la Universidad Católica Silva Henríquez, la Universidad Autónoma de Chile y la Università Orientale di Napoli. Av. Vicuña Mackenna, 4.860, Macul. Santiago de Chile ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Junot Díaz nombrado embajador literario de República Dominicana Con la participación de personalidades del arte y la cultura, la Cámara de Diputados declaró embajador literario de la República Dominicana, el pasado 1 de mayo, al destacado escritor Junot Díaz, por su extraordinaria trayectoria en el mundo de la literatura. A Díaz le fue entregado un pergamino de reconocimiento por el presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín, quien expresó la satisfacción de los legisladores de reconocer el talento, el sacrificio y la permanencia de identidad del destacado escritor. Dijo que es importante que el Congreso Nacional exalte y reconozca lo mejor y los más altos valores de las personas para que sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones, y recordó que, a pesar de su juventud, Díaz ha ganado los premios más importantes que un escritor pueda obtener, como es el Premio Pulitzer de Literatura 2008. El reconocimiento está contenido en un Proyecto de Resolución, de autoría del diputado Modesto Díaz Coste, aprobado por unanimidad por los legisladores. La entrega del pergamino a Díaz, definido por la prensa norteamericana como una de las nuevas voces de ficción contemporánea más distintivas, fue realizada en el salón de Dignatarios de la Cámara de Diputados. Uno de los considerandos de la Resolución establece que la República Dominicana debe reconocer y valorar los dominicanos que triunfan en el exterior, venciendo los más grandes obstáculos en una sociedad mentalmente preparada para que los dominicanos y dominicanas sean obreros. Precisa que Díaz, a pesar de emigrar a los Estados Unidos cuando sólo contaba con seis años de edad, hijo de una familia humilde del sector de Villa Juana, nunca ha negado su origen ni su patria, y sus libros así lo destacan. Al recibir el pergamino que lo declara embajador literario de su país, Díaz agradeció la distinción y dedicó dicho premio a todos los dominicanos y dominicanas, especialmente a la juventud. Fuente: Listín Diario *** Jorge Boccanera gana el Premio Casa de América El poeta, ensayista y periodista argentino Jorge Boccanera fue galardonado este martes 6 de mayo con el VIII Premio Casa de América de Poesía Americana por su obra Palma real, que se impuso entre los 272 manuscritos presentados al certamen, según informó en la capital española esta institución (http://www.casamerica.es). El jurado, presidido por el poeta argentino Juan Gelman, ganador del Premio Cervantes 2008, consideró que la obra ganadora destaca por una poesía muy rica estéticamente y muy exacta en el uso del vocabulario y que ésta sobresale especialmente por su diálogo profundo con la tradición poética hispanoamericana. El galardón, dotado con 6.000 euros (unos 9.500 dólares), aspira a estimular la nueva escritura poética en el ámbito de las Américas, con especial atención a poemas que abran o exploren perspectivas inéditas y temáticas renovadoras. La obra ganadora se publicará en la Editorial Visor Libros en otoño (boreal) de este año. Nacido en 1952 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Boccanera ha publicado una decena de libros de poesía, reunidos en compilaciones como Antología poética (1996), Zona de tolerancia (1998), Antología personal (2001), Poemas (2002) o Servicios de insomnio (2005). En 2007 salió en México el CD Jadeo del viaje, con una selección de poemas en su voz. Autor también de varios ensayos, uno de ellos sobre Gelman, y de dos obras de teatro, Boccanera dirige actualmente la Cátedra de Poesía Latinoamericana de la Universidad Nacional de San Martín (http://www.unsam.edu.ar) en Buenos Aires y es además director de la revista cultural Nómada. Varios de sus textos han sido convertidos en letras de canciones por artistas como Mercedes Sosa, Alejandro del Prado, Lilia Vera, Raúl Carnota, Silvio Rodríguez y Litto Nebbia. Durante la dictadura militar argentina (1976-1983), Boccanera se exilió en México. Volvió a su país en 1984, pero en 1989 se fue a Costa Rica, donde residió hasta 1997, año en el que retornó a Buenos Aires. Fuentes: DPA • El Mercurio *** FNA emitió veredicto de su régimen de fomento 2007 El Fondo Nacional de las Artes de Argentina (FNA, http://www.fnartes.gov.ar) emitió recientemente el veredicto del Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial Año 2007, que se otorga en los géneros de novela, poesía, cuento y ensayo. En novela, el primer premio correspondió a Carlos Bernatek por Dónde están los pájaros del año pasado; Romina Doval obtuvo el segundo premio con Desencanto y Roni Bandini el tercero con El sueño Colbert. El jurado de esta categoría, compuesto por Angélica Gorodischer, Claudia Piñeiro y Pablo Ramos, decidió conceder menciones a Ese verano, de Moira Karina Irigoyen; Ni siquiera el nombre de los sueños, de Beatriz Actis, y Miramar, de Gloria Peirano. En poesía, el jurado integrado por Tamara Kamenszain, Luis Tedesco y Daniel Freidemberg dio el primer premio a Del libro, de Fernando Molle. Alberto Leonardo Silva obtuvo el segundo premio por Perros calientes y el tercero a Laura Marta Prato. Las menciones correspondieron a El fin de la historia, de Daniel Rubén Mourelle; Rawson, de Rafael San Martín, y Sosiego, de Paula Jiménez. En cuento, el primer premio correspondió a La sombra del animal, de Vanesa Guerra (http://www.letralia.com/firmas/guerravanesa.htm); el segundo a Los que están afuera (y otros cuentos infelices), de Horacio Daniel Convertini, y el tercero a Entonces sólo la noche, de Enrique Ferrari. El jurado, compuesto por Leopoldo Brizuela, Raúl Brasca y José María Brindisi, concedió menciones a Hechos aislados, de Paolo Di Benedetto; Colgado de los pies, de Gerardo Quirós, y Extranjeras, de María Pía Bouzas. El primer premio de ensayo fue para El presente. Poetas argentinos, de Silvio Mattoni; el segundo para La formación de la novela argentina. La prensa, los lectores y la ciudad (1880-1890), de Fabio Espósito, y el tercero para Aquí también hay dioses, de Marcelo Alejandro Alonso. El jurado estuvo compuesto por Jorge Monteleone, Oscar Steimberg y Martín Kohan y decidió otorgar menciones a Un oscuro esplendor, de Carlos Culleré; El nacimiento de la literatura argentina en las revistas literarias 1896-1913, de Verónica Delgado, y J. L. Borges y la literatura policial (autor, lector y jurado), de Beatriz Celina Doallo. Fuente: FNA *** Pablo García Baena obtiene el premio Reina Sofía de Poesía El escritor cordobés Pablo García Baena (Córdoba, 1923), obtuvo el pasado 7 de mayo la XVII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, considerado uno de los más importantes de este género y dotado con 42.100 euros. El autor reconoció que la distinción “es un acicate” para continuar escribiendo, puesto que “la poesía salvará el mundo algún día”. Este prestigioso galardón, convocado conjuntamente por Patrimonio Nacional (http://www.patrimonionacional.es) y la Universidad de Salamanca (Usal, http://www.usal.es), tiene como objetivo reconocer el conjunto de la obra de un autor vivo que, por su valor literario, constituye “una aportación relevante” al patrimonio cultural común iberoamericano y de España. El premiado, quien dijo no haber esperado el premio y que sintió “mucha emoción al recordar a todos los amigos y a la familia”, indicó que, a pesar del reconocimiento, no sueña con los premios porque no tiene “manía de coleccionar”. La importancia del galardón para él, explicó, no reside en la cuantía económica, sino en la alegría de que se reconozca la obra en la que lleva trabajando más de sesenta años. Según Luis Antonio de Villena, miembro del jurado, “Pablo siempre ha vivido muy retirado, lejos del poder, y por eso nunca ha estado en medio de los premios. Lo suyo es vivir, las noches, la felicidad. Es un poeta en constante búsqueda de la felicidad”, dijo. De Villena también ha afirmado que García Baena es “un gran poeta del idioma, muy estilista”, y que precisamente por esa cualidad fue silenciado en una etapa en la que dominaba en España la poesía social. Definió la poesía de García Baena como “muy clásica y con tintes muy culturales”, de “una moral muy libre, con orígenes paganos y algún elemento cristiano”. También recordó que el autor de Antiguo muchacho, Premio Príncipe de Asturias, en 1984, fue el “adalid” en los años 40 del grupo Cántico, nombre de la revista y del movimiento que fundó en 1947 junto con Juan Bernier y Ricardo Molina, y que enlazó la generación del 27 con la llamada Nueva Poesía. El escritor cordobés publicó su primer poemario, Rumor oculto, en 1946 y hace sólo unas semanas ha aparecido en la editorial Visor la tercera edición de su poesía completa, con prólogo de Villena. Su último poemario, Los Campos Elíseos, se publicó en 2006. El jurado estuvo conformado por el presidente del Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña, y el rector de la Usal, José Ramón Alonso, como organizadores; así como por Víctor García de la Concha, José Saramago, Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, Clara Janés y Milagros del Corral, entre otras personalidades. Para el presidente del Patrimonio Nacional, que recordó que cinco de los premiados anteriores con el Reina Sofía de Poesía han sido después premio Cervantes, Baena “es un extraordinario poeta y una extraordinaria persona. Es un premio muy merecido”, añadió. En la XVII edición de este premio fueron propuestos en total 49 poetas por instituciones académicas universitarias y culturales de España, Portugal, Estados Unidos, Brasil y los países hispanoamericanos. Además de García Baena, Francisco Brines, Ernesto Cardenal y Homero Aridjis, también figuraban entre los candidatos los españoles Carlos Edmundo de Ory y María Victoria Atencia, el mexicano José Emilio Pacheco, el ecuatoriano Filoteo Samaniego y la uruguaya Idea Vilariño. El premio es entregado cada año por la reina Sofía en un acto que se celebra en el Palacio Real, y además de la dotación económica el galardón incluye la edición de un poemario antológico, con un estudio y notas a cargo de un destacado profesor de literatura de la Usal. Un ejemplar de este poemario encuadernado artísticamente pasa a formar parte de los fondos de la Real Biblioteca de Madrid (http://www.realbiblioteca.es). El premio en la pasada edición fue a recaer en la poeta peruana Blanca Varela. El trabajo literario de García Baena está considerado como uno de los que más han influido en las nuevas corrientes de la poesía española. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1984, García Baena es un “barroco”, “muy del lado de Góngora”, una descripción que a él le hace “gracia” pero de la que desconfía a veces, porque “cuando un neoclásico te llama barroco te está diciendo que es una poesía abigarrada, andaluza, llena de recovecos, de curvas y de palabras raras”. El creador, admirador declarado de Juan Ramón Jiménez y, en especial, de Luis Cernuda, estudió dibujo e historia del arte y “quizá por eso” su actividad poética siempre ha estado vinculada a la pintura, los tapices y al comercio de antigüedades. “Creo que soy un poeta pintor, porque, como decía Cernuda, una de las alas de la poesía es la mirada”, explicó García Baena, director desde hace años del Centro Andaluz de las Letras (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/caletras). En 1942 empezó a colaborar en el diario local con poemas y dibujos que solía firmar con una “E” mayúscula, después lo hizo con su nombre y con el seudónimo de Luis Cárdenas para El Español y La Estafeta Literaria. Cuando ya tenía 40 años se dedicó a recorrer durante un año la Costa Azul francesa, la Riviera italiana, Atenas, Delfos y Athos, y ciudades como El Cairo y Alejandría. Ya de vuelta, en 1965, se instaló en Málaga, y abrió, en el centro de Torremolinos, una tienda de antigüedades. Desde hace tres años reside en su ciudad natal. Es autor de poemarios como Rumor oculto (1946), Mientras cantan los pájaros (1948), Antiguo muchacho (1950), Junio (1957), Óleo (1958), Antología poética (1959), Almoneda (1971), Poemas (1975), Fieles guirnaldas fugitivas (1982), Gozos para la Navidad de Vicente Núñez (1984), Poesía completa: 1940-1997 (1998), En la quietud del tiempo (2002), y Los Campos Elíseos (2006). También ha publicado los ensayos y libros de prosa Lectivo (1983), El retablo de las cofradías (1985), Los libros, los poetas, las celebraciones, el olvido (1995) y Zahorí Picasso (1999). Ha recibido, entre otras distinciones, el Premio Nacional de Literatura (1991), el Premio Andalucía de las Letras (1991), el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (1989), el Premio Ojo Crítico (2006) y es Hijo Predilecto de Córdoba (1984) y de Andalucía (1988). Fuentes: EFE • El Informador *** Versiones contradictorias en supuesta nueva novela de García Márquez El escritor colombiano Gabriel García Márquez estaría por publicar una nueva novela, enfocada en el tema del amor y con una extensión de unas 250 páginas, en agosto próximo. El anuncio fue hecho el 7 de mayo por Darío Arizmendi, director de noticias de Radio Caracol (http://www.caracol.com.co) y amigo del Premio Nobel de Literatura 1982, con quien se entrevistó el sábado 3 en Ciudad de México. Según Arizmendi, García Márquez le habría relatado que la novela está montada sobre la base de un texto que tenía archivado. “Un día”, agregó Arizmendi, “la secretaria le dijo: ‘Maestro, le recuerdo que usted tiene una novela guardada’ (...). Le saca la novela, él la lee y dice: ‘Pero, por supuesto, qué novela tan maravillosa, pero no estoy contento’ ”. El periodista aseguró que García Márquez rehizo cinco veces la nueva novela hasta que se quedó con la última versión y dijo que uno de los capítulos es producto de un sueño del escritor. “Él está pleno, feliz, satisfecho, dice que le está haciendo unos retoques, que la novela está lista para entrar a boca del horno, es decir a la impresión. Es de amor pero el título no se sabe, no se puede saber todavía”, apuntó Arizmendi. “Tiene una actividad sorprendente y una lucidez extraordinaria. Compartí con él muchísimas horas, estuvimos en un par de restaurantes. Tiene mucho sentido del humor, mucha agudeza, mucha precisión en lo que dice”, agregó Arizmendi. Según él, García Márquez está “divertido, agudo en sus comentarios, con un gran sentido del humor” y “totalmente limpio de todas sus enfermedades”, y que, en las charlas íntimas, el autor “hace reflexiones profundas sobre el momento del continente latinoamericano, sobre la situación de México, sobre la situación de Colombia”. Sin embargo, Jaime Abello, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, http://www.fnpi.org) y también amigo de García Márquez, afirmó el jueves 8 que no cree que el escritor tenga una fecha fija para publicar una nueva novela. “No creo que tenga ningún proyecto de publicación ni fecha fija”, aseveró Abello, quien manifestó que García Márquez “está escribiendo algo, porque escribe todo el tiempo”, pero dijo desconocer en qué está trabajando ahora, porque “él es muy reservado en estos temas”. El periodista nacido en Barranquilla (Colombia) comentó que habló por teléfono el martes 6 durante 40 minutos con García Márquez y aseguró que “ni siquiera tocamos el tema, a pesar de que ya se había publicado la noticia” sobre la inminencia de una nueva novela. “No creo que le dé mucha importancia”, añadió. Este martes 13, García Márquez felicitó desde México a sus compañeros en el diario El Espectador (http://www.elespectador.com), decano de la prensa de Colombia y que desde el lunes 12 regresó a la periodicidad diaria. En una llamada telefónica divulgada por el diario, el autor de El otoño del patriarca le expresó a su antiguo compañero y ex jefe de redacción del rotativo durante décadas, José Salgar, que se siente “muy alegre” por la vuelta de la publicación a la prensa matutina. “Otra vez me siento con periódico”, dijo García Márquez, quien dedicó su felicitación a “todos y cada uno de los viejos y nuevos colegas”. El escritor comenzó su andadura en las letras como periodista en diversos medios colombianos e internacionales. En 1954, a petición del poeta y literato colombiano Álvaro Mutis, García Márquez fue a vivir a Bogotá, donde ingresó en El Espectador como reportero y crítico de cine. En aquel momento, Salgar ejercía de jefe de redacción y fue precisamente él quien le puso el sobrenombre de “Gabo”. El Espectador se fundó en 1887 en Medellín y pocos años después se convirtió en el diario de oposición liberal de referencia, pero en 2001, tras una grave crisis económica, se convirtió en un semanario en el que intervenían grandes voces de la opinión colombiana. Fuentes: Ansa • EFE • El Tiempo • La Razón *** Premio de Poesía Paz Castillo para Kevork Topalian El viernes 9 de mayo, a las 10:30 de la mañana, en la Sala de Teatro 2 de la Casa de Rómulo Gallegos, en Caracas (Venezuela) se realizó la lectura del veredicto de la XVII Edición del Premio de Poesía Fernando Paz Castillo, galardón organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) a través de la Fundación Celarg (http://www.celarg.org.ve). El jurado, integrado por William Osuna, Rafael Castillo Zapata e Igor Barreto, seleccionó como ganador al poemario Lámpara de oscuridad, escrito por Kevork Topalian y presentado bajo el seudónimo “Ernesto”. El jurado justificó su decisión en que el poemario de Topalian está escrito con un “verso culto que se aventura en diversos estratos de una cotidianidad vivida e imaginada, logrando una cadencia narrativa que lo aproxima a ciertos hallazgos de la poesía anglosajona moderna”. Recibieron menciones honoríficas los poemarios Baúl, escrito por Ruth Hernández Boscán, bajo el seudónimo “Raga” y Paisaje y variaciones, de Alejandro Chacón Cárdenas, bajo el seudónimo “C. Alejo”. Este premio de poesía fue creado en enero de 1982 por el Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gob.ve), con el propósito de honrar y perpetuar la obra del escritor Fernando Paz Castillo, así como estimular la actividad creadora de noveles escritores venezolanos. Fuente: RNV *** Falleció el artista venezolano Luis Domínguez Salazar El pasado 10 de mayo, Día del Artista en Venezuela, falleció el pintor y caricaturista venezolano Luis Domínguez Salazar, reconocido artista de la plástica con una prolífica producción que le mereció el reconocimiento nacional e internacional. Premio Nacional de Artes Plásticas 1983, Domínguez Salazar era originario de la población de Uracoa, en el estado Monagas, donde nació en 1931. Domínguez Salazar, quien utilizaba el seudónimo “Ludom”, estudió derecho y artes plásticas en Caracas, titulándose en 1958. En los años 60 viaja por Norteamérica y Europa, de donde comienza su exploración por la pintura social. Su creación también explora otros caminos de la pintura y el dibujo en el pop art, el verismo fantástico y el postmodernismo. El creador monaguense ocupó cargos públicos de importancia como director de la Escuela Cristóbal Rojas (1961-1965), director fundador de la Cinemateca Nacional (http://www.cinemateca.gob.ve, 1966), director fundador del Departamento de Arte del Instituto Pedagógico de Caracas (http://150.187.142.39, 1972-1974), vicepresidente de la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos (Avap, 1979), y presidente de la misma (1982) y director de la Galería de Arte Nacional (http://www.gan.org.ve, 1994). También fue reconocido con el Primer Premio de la IV Trienal de Pintura Realista, Bulgaria (1982). Entre sus obras destacan un óleo sobre tela de Sucre, así como sus obras “El verdugo”, “Evangélico Pop” y “La Madona”. Fuentes: ABN • El Nacional • El Universal *** Unión Europea otorgará becas a creadores mexicanos En el contexto de un fondo de 1.250.000 euros destinado por la Unión Europea como apoyo al sector cultural de México para financiar durante 2008 la participación de artistas de ese continente en festivales culturales mexicanos, se integrará también un fondo especial de becas para que jóvenes creadores mexicanos estudien en Europa. La información fue suministrada este domingo 11 de mayo por Mendel Goldstein, embajador de la UE en México, al inaugurar en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx) el segundo Festival de las Literaturas Europeas. Goldstein explicó que el aspecto de la cultura “es uno de los enfoques nuevos que se están promoviendo en esa relación”. Es muy importante, destacó, “no dejar ese aspecto sólo a los políticos, se debe incluir también a la sociedad civil. Estamos en ese proceso”. Para 2009, adelantó, “también se ha implementado un fondo especial de becas para jóvenes mexicanos, para que puedan estudiar en diferentes países de la Unión Europea. Dicho fondo será de cuatro millones de dólares, lo que permitirá apoyar a alrededor de 130 o 140 becarios”. Fuente: La Jornada *** Será liquidado el Consejo Nacional de la Cultura de Venezuela El pasado martes 13 fue anunciada formalmente por el ministro de Cultura de Venezuela, Francisco Sesto, la liquidación del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gob.ve), decretada en la Gaceta Oficial Nº 38.928, con rango, valor y fuerza de ley de supresión y liquidación. El Conac rigió las políticas culturales de Venezuela desde 1975 y, con la creación, en 2005, del Ministerio de la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve), perdió su razón de ser. Sesto afirmó que el proceso de liquidación es considerado por el gobierno Venezuela como significativo. “Con esto está prácticamente culminando el proceso de refundación institucional que se comenzó en 2003”. Explicó Sesto que con la creación, en el año 2005, del Ministerio de la Cultura, “el Conac perdió de manera absoluta su razón de ser, porque en el marco de la refundación institucional, no tenía organismos adscritos sobre los cuales ejercer la rectoría. Es por ello que estos organismos pasan a ser tutelados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura”. En un encuentro con los medios de comunicación, Sesto fue acompañado por la ex presidenta del Conac, Nora Delgado, el presidente del Instituto del Patrimonio Cultural, José Manuel Rodríguez, y el viceministro de Cultura para el Desarrollo Humano, Iván Padilla Bravo. Sesto indicó que en un principio se intentó buscar una alternativa para que el Conac continuara operando con otras actividades, más orientadas a las comunidades; sin embargo, la experiencia no arrojó resultados muy positivos, debido a que hubo resistencia de algunos trabajadores para asumir funciones que se requerían y que no eran las que ellos acostumbraban desempeñar. “Los intentos de salvarlo como organización ya no tenían sentido. Ya es historia, la hizo a su manera. No vamos a llorar por el Conac, el Conac cumplió su función, estuvo al servicio de un concepto de gerencia de la cultura, respondía a una época y esa época caducó ya hace tiempo”, señaló el ministro. El decreto de supresión del Conac determina que hay un plazo para la liquidación hasta el 31 de diciembre de 2008, pero según Sesto el proceso estará culminado en 90 días. “Las actividades relacionadas con las manifestaciones artísticas y culturales a través de las direcciones de literatura, cine y medios audiovisuales, danza, teatro, museos, no tienen sentido porque esas atribuciones han pasado a la institucionalidad que se organiza en las plataformas culturales”, recalcó. La junta liquidadora será presidida por el viceministro para el Fomento de la Economía Cultural del Ministerio de la Cultura, Elinor Cesín, y sus miembros principales son Edwin Navarro, Rusar Alvarado, Guillermo González y María Montoya. Por otra parte, las diez escuelas que coordinaba el Conac (entre ellas: música, danza, teatro y una de educación media) pasan ahora directamente al Ministerio de la Cultura, así como también su personal, que constituye aproximadamente la mitad de los trabajadores de la extinta institución. “Apoyándonos en ellas vamos a construir una tarea que está pendiente, que es el Sistema Nacional de Formación para las Artes, que debe dar respuesta a la universalidad de la demanda del pueblo venezolano en esas áreas y que se complementa con la recién creada Universidad de las Artes. Todo esto va formando un nuevo panorama”, acotó. En cuanto a qué pasará con los trabajadores del Conac, unas 350 personas, Sesto informó que más de la mitad pasará a diferentes dependencias del despacho que dirige. Los que tengan más de quince años de servicio serán jubilados y los demás serán evaluados para establecer quiénes seguirán acompañando la gestión y quiénes no. “Ha habido extremada resistencia por parte de algunas personas, extremada resistencia a los cambios, pero son una minoría, entre el 5% y el 10% del personal”, aseveró el ministro. “Los jubilados del Estado venezolano estarán a cargo del ministerio. Quedan alrededor de 350 personas que pueden ser favorecidas por el Plan de Jubilación Especial y luego hay unos 150 trabajadores a los cuales estudiaremos, caso por caso, para saber quiénes formarán parte del ministerio”, afirmó. Asimismo, la hasta hoy presidenta del Conac, Nora Delgado, manifestó que con esta acción se está saldando una deuda con el país. “El Conac cedió sus competencias al ministerio y lo que estamos hoy es concluyendo un ciclo, un proceso de transformación que ya había iniciado el ministro Sesto”, aseguró Delgado. “Yo creo que es una liberación, nosotros invitamos a todos los trabajadores a participar en este debate de la necesidad de transformar, regularizar ese caparazón, que eso es lo que quedaba, con una ley y una estructura que no se ajustaba a los nuevos momentos culturales, políticos, ni a los nuevos objetivos”. Agregó que finalmente se está haciendo el “parto libre” y acabando con todos los problemas de dicha estructura (Conac), que “no permitían que terminara de nacer la nueva criatura de la revolución, ya conectada con el poder popular, la nueva geometría del poder”. El Consejo Nacional de la Cultura fue creado en 1975 como ente rector de la cultura adscrito a la Secretaría de la Presidencia. En abril de 2003, Sesto ejerce el cargo de viceministro de Cultura al tiempo que preside el Conac hasta marzo de 2005, cuando le entrega a Silvia Díaz. Posteriormente le siguieron Iván Padilla Bravo, Ronald Lessire y finalmente, desde marzo de 2007, Nora Delgado. Paralelamente, en 2004 fue creada la figura de ministro de Estado para la Cultura, y en el año 2005 nace el Ministerio de la Cultura, hoy Ministerio del Poder Popular para la Cultura, órgano rector en materia cultural de las políticas que emanan del Ejecutivo Nacional. Fuentes: ABN • Unión Radio *** Publicado en facsímil el Cantar del Mío Cid La española Fundación Unicaja (http://www.unicaja.es) ha publicado la única edición en facsímil del Cantar de Mío Cid que existe en Europa con motivo del octavo centenario del célebre cantar de gesta anónimo que narra en lengua romance las peripecias de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, texto fundamental de la literatura hispánica. Según informó la fundación, esta edición recupera la obra editada en 1779 por el polígrafo y bibliotecario del rey Carlos III, Tomás Antonio Sánchez, dentro de su “Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV”. Este facsímil, que ha estado coordinado por el académico Antonio Garrido, contribuye a rescatar la primera publicación del Cantar de Mío Cid, junto al estudio filológico que hizo el mismo Sánchez, para los interesados en los orígenes de la literatura española. El Cantar de Mío Cid es una de las columnas de la literatura en lengua española y una pieza clave de la cultura de España, ya que de la épica hispánica tan sólo se conservan 8.000 versos, la mitad de los cuales se corresponden a esta obra. El Cantar es la única obra de su género conservada casi en su totalidad, y muchos elementos que se consideran características constantes de la literatura española ya aparecen en los versos que relatan la peripecia del hidalgo que abandona su tierra camino del destierro, que después conquistará Valencia, sufrirá la afrenta que los Infantes de Carrión infligen a sus hijas y, finalmente, triunfará sobre todas las adversidades. De la obra tan sólo se conserva una única copia del manuscrito de 1207, que permanece custodiado en la Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es). Tomás Antonio Sánchez (1723-1802), nacido en la localidad cántabra de Ruiseñada, tiene el honor de ser el primer editor europeo de un cantar de gesta. Fue bibliotecario del rey Carlos III e individuo de número de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), donde se encargó de las correspondencias latinas del diccionario, entre otras tareas, y también ocupó un sillón en la Real Academia de la Historia (RAH, http://www.rah.es). Editado por Sancha, aparece en 1779 el primer tomo de la “Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV”, ilustrada con notas por Tomás Antonio Sánchez. Este volumen está dedicado al Cantar de Mío Cid, el cual va precedido por datos de la vida del primer marqués de Santillana y por la carta que éste escribió al Condestable de Portugal sobre el origen de la poesía española. Fuente: Europa Press *** Francisco Hernández obtuvo el premio López Velarde El poeta veracruzano Francisco Hernández fue presentado este 16 de mayo como el ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde 2008, que otorga el gobierno de Zacatecas. Durante el acto, el poeta invitó a leer más a Ramón López Velarde, a conocer su prosa, latente en obras como El minutero o 2 de febrero. Hernández contó que, cuando era un niño, en su natal Veracruz, se acostumbraba recitar “La suave patria”, de López Velarde, los 15 de septiembre, siendo ese el primer contacto que tuvo con la poesía del zacatecano. “Comencé a leer a López Velarde cuando llegué a la ciudad de México. Aquí descubrí a un gran poeta. Había un disco, de la serie Voz Viva de México, donde Juan José Arreola decía poemas de López Velarde, y no se ha vuelto a editar”, dijo en una entrevista. El escritor recordó que en 1984 ya había ganado un galardón con el nombre de López Velarde, que otorga la Universidad Autónoma de Zacatecas (http://www.uaz.edu.mx). Añadió que el próximo 11 de junio participará en un homenaje al vate zacatecano en la Casa del Poeta. “Yo no creo que haya una influencia directa de López Velarde en lo que escribo, pero sí me provoca ganas de escribir más”, dijo. El poeta señaló que los 200 mil pesos del premio le servirán para dedicarse tranquilamente a lo que más le gusta: leer y escribir. “Escribo en cualquier parte, donde me agarra la inspiración. Recuerdo que una vez comencé a escribir en un cine. El libro se llamó Soledad al cubo, porque la película que estaba viendo se llamaba El cubo. Se puede escribir en el taxi, en el cine o donde sea”, dijo. El anuncio del ganador del premio se dio en el Palacio de Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx), con la presencia de la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba, http://www.bellasartes.gob.mx/INBA/index.jsp), Teresa Franco, y la gobernadora zacatecana, Amalia García, quien anunció que la entrega del galardón se llevará cabo el 19 de junio en Jerez, ciudad natal de López Velarde. Fuente: El Informador *** Premio del Festival de Medellín para el colombiano Omar García El poemario La balsa de la Medusa y otros poemas, del colombiano Omar García Ramírez, obtuvo el I Premio Nacional de Poesía del Festival Internacional de Poesía de Medellín (http://www.festivaldepoesiademedellin.org), cuya 18ª edición reunirá, del 5 al 12 de julio, a unos setenta escritores de 54 países. García Ramírez se alzó sobre los 187 poemarios que participaron en la versión de estreno de este nuevo reconocimiento literario, que fue fallado por los poetas Horacio Benavides, Fernando Linero y Fernando Rendón. El jurado dijo del libro ganador que ofrece “una poesía crítica, que recupera horizontes de vida para el hombre desde su umbral temático”. “Con un texto formal limpio y objetivo, el autor nos demuestra que la poesía no está muerta, que la conciencia pacifista y reflexiva de los poetas del país vive y respira en torno del devenir particular de nuestra nación afligida por la guerra”, añadieron los jueces, quienes además reconocieron que la de García Ramírez es “una poesía de largo aliento, en consonancia con sus preocupaciones, que da cuenta de una sociedad cada vez más delineada por estados alterados”. La de este escritor es una “poesía vital, y por momentos política, auténtica, seria, audaz, creadora, que muestra una notable residencia en la lengua, que emplea con propiedad, y con una considerable riqueza de las imágenes, puestas tanto al servicio del ritmo como de la significación”. García Ramírez, de 47 años y nacido en Armenia (oeste), es autor de poemarios como Sobre el jardín de las delicias y otros textos terrenales (1990) y Urbana geografía fraterna (1997), y novelas como Altamira (2001). El premio está dotado con diez millones de pesos (unos 5.500 dólares) y le permitirá al ganador asistir como invitado especial al XVIII Festival Internacional de Poesía de Medellín. Fuente: EFE *** VII Festival Internacional de Poesía realizan en Costa Rica Desde este sábado 17 de mayo y hasta el próximo lunes 26, se realiza en Costa Rica el VII Festival Internacional de Poesía, en el que este año participan autores de la talla del argentino Jorge Boccanera, reciente ganador del premio Casa de América de Poesía Americana, y el colombiano Fernando Rendón, organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín (http://www.festivaldepoesiademedellin.org). Un total de 14 poetas de Chile, Egipto, Estados Unidos, Honduras, Irlanda, Nicaragua, Cuba, España, Gambia, Irak, México y República Dominicana, junto a unos 40 poetas costarricenses, participan en recitales en 14 sedes en todo el país. Paola Valverde, una de las organizadoras del evento, explicó que la amplia representación geográfica en el festival garantiza que Costa Rica escuchará “un estallido de voces de todos los colores del mundo, que aportarán belleza y conciencia al país”. Esta edición del encuentro está dedicada a la población adulta mayor, por lo que se celebran lecturas en hospitales y hasta cárceles. Otra novedad es que por primera vez los poetas llevarán sus palabras al Caribe, con recitales en la ciudad de Limón y en la comunidad indígena de Talamanca. Para la poeta costarricense Julieta Dobles, otra de las organizadoras, es indispensable que la poesía viaje por todo el país, pues este arte tiene “una misión transformadora y sanadora”. Dobles agregó que los poetas se dirigirán “a los adultos mayores, a los enfermos y también a la juventud, con muchas actividades en universidades para motivarlos a escribir, pues las personas desarrollan un espacio propio a través de la literatura”. “La poesía es la expresión del alma de la gente, la poesía humaniza a las personas y trasiega ideas, por eso es importante llevarla a todas partes y a todo público”, subrayó. Agregó que, como parte del festival, a cada poeta extranjero se le editará una antología de sus obras que se venderá al público a bajo precio para facilitar el acceso a toda la población. Además de Rendón y Boccanera, participan en el encuentro Javier Campos (Chile), Miguel Barnet (Cuba), Ahmad Al-Shahawi (Egipto), Monserrat Doucet (España), Bob Holman (Estados Unidos), Alhaji Papa Susso (Gambia), Dennis Ávila (Honduras), Salah Hassan (Iraq), Gabriel Rosenstock (Irlanda), Myriam Moscona (México), Pedro Xavier Solís (Nicaragua) y Frank Báez (República Dominicana). Fuente: EFE *** Mario Vargas Llosa anuncia ensayo sobre Juan Carlos Onetti El escritor peruano Mario Vargas Llosa tiene listo el grueso de su próximo libro, un ensayo titulado El viaje a la ficción, dedicado a la obra del autor uruguayo Juan Carlos Onetti, según informó la prensa de Montevideo (Uruguay) este 17 de mayo. El escritor destacó, en una entrevista concedida desde Nueva York al diario El Observador (http://www.elobservador.com.uy), que la idea del ensayo surgió luego de que el año pasado se dictaran unos cursos sobre la obra de Onetti en la Universidad de Georgetown (http://www.georgetown.edu), en Washington, “con un grupo muy entusiasta y fue una experiencia magnífica”. En el libro, según se desprende de la entrevista, se pueden compartir detalles sobre su visión de la narrativa de Onetti, escritor nacido en Montevideo en 1909 y fallecido en Madrid en 1994. Afirmó que siempre ha creído que Onetti “es uno de los grandes escritores modernos”, aunque “todavía carece de ese reconocimiento universal que tiene la calidad de su obra”. Añadió que tuvo que meterse “a fondo en el análisis de la obra” de Onetti y subrayó que se quedó “con muchos escritos y muchas notas e ideas” y con todo eso ha escrito “este pequeño ensayo llamado El viaje a la ficción”. En el ensayo, explicó, “aborda sólo un aspecto de la obra de Onetti, que es muy vasta, que se puede estudiar desde muy distintas perspectivas”. Aclaró que, “básicamente, lo que yo hago es investigar la manera en que él utilizó la ficción como un mundo alternativo, en el que se refugian los seres humanos que encuentran esta vida intolerable, asfixiante, frustrante y cómo fue su manera de defenderse frente a la infelicidad”. Según Vargas Llosa, la respuesta a la derrota cotidiana “es la imaginación: huir hacia un mundo de fantasía. Es decir, aquella operación de donde nació la literatura, por la que existe literatura, y por eso el título del ensayo”. Consultado sobre la extensión del ensayo, dijo que “tiene unas 200 páginas, en manuscrito, y siempre al corregir pruebas se recorta o se añade algo, pero el grueso del trabajo ya está hecho”. También se le preguntó si estaba de acuerdo con que Onetti es visto popularmente como un escritor gris y depresivo, a lo que Vargas Llosa dijo ser “muy escéptico con respecto a las psicologías nacionales” y dijo creer que “una sociedad es siempre muy diversa”. Aseguró que “Onetti escribió toda su vida, incluso en los momentos más difíciles. Siempre estuvo sentado frente al papel, escribiendo, anotando en unos pedacitos”. Señaló que “allí había una afirmación de vida y optimismo por el trabajo, la literatura y la creación por la imaginación”, y destacó que hay otro aspecto muy importante en Onetti y es que “él comienza a escribir en un momento en que la literatura en América Latina todavía está confinada en el regionalismo, una literatura pintoresca y folklórica, y con él la novela da un salto muy notable a la modernidad”. Recordó que Onetti había dicho que Montevideo no iba a existir de verdad hasta que la literatura no se ocupara de recrearla. Finalmente, dijo Vargas Llosa, fue el mismo Onetti quien cumplió ese cometido “al inventar una Santa María que pasó a ser el símbolo no sólo de Montevideo sino del Río de la Plata”. Fuente: EFE *** Arrancó el V Festival Mundial de Poesía de Venezuela Este domingo 18 de mayo se inició el V Festival Mundial de Poesía, evento que bajo el lema “Sin tregua, como las nubes”, es organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (http://casanacionaldelasletras.blogspot.com), y se desarrollará hasta el próximo domingo 25 en todos los estados de Venezuela como homenaje a Gustavo Pereira, uno de los poetas venezolanos más importantes de su generación y de la historia literaria venezolana y latinoamericana. Entre los poetas participantes se encuentran Antonio Goncalves (Angola), Amin Zaoui y Rabia Djelti (Argelia), Cornelius Gómez (Gambia), Breyten Breytenbach (Sudáfrica) y Tanella Boni (Costa de Marfil), procedentes del continente africano. En cuanto a América del Sur, participarán los poetas Daniel Freidemberg y Leopoldo “Teuco” Castilla, de Argentina; Gary Daré, de Bolivia; Floriano Martins y Vicente Franz Cecim, de Brasil; Raúl Zurita (http://www.letralia.com/firmas/zuritaraul.htm) y José María Memet, de Chile; Gabriel Jaime Franco, Gonzalo Márquez Cristo (http://www.letralia.com/firmas/marquezcristogonzalo.htm), Juan Manuel Roca (http://www.letralia.com/firmas/rocajuanmanuel.htm) y Amparo Osorio (http://www.letralia.com/firmas/osorioamparo.htm), por Colombia; Edwin Madrid, de Ecuador; Susy Delgado, de Paraguay, e Hildebrando Pérez Grande, de Perú. Venezuela contará con la representación de los poetas Ramón Palomares, Cecilia Ortiz, Santiago Acosta, Eunice Escalona, Reynaldo Pérez Só, Ophir Alviárez (http://www.letralia.com/firmas/alviarezophir.htm), Benito Mieses, Evelia Brito Padrón, Tarek William Saab, Maribel Prieto, Fidel Flores, Freddy Ñáñez (http://www.letralia.com/firmas/nanezfreddy.htm), Stephen Marsh Planchart, Manuel Ruano, Orlando Pichardo, Carmen Isabel Maracara, Astrid Lander, Jesús Enrique León, Marvella Correa, Leonardo Ruiz (http://www.letralia.com/firmas/ruizleonardo.htm), Mharía Vázquez Benarroch, Jesús Enrique Barrios, Libeslay Bermúdez, Jesús Antonio Villa Pelayo, Bettsimar Díaz, José Luis Najul Valdivia y Francisco Massiani. América Central y el Caribe tendrán la representación de la poeta Aída Elena Párraga (http://www.letralia.com/firmas/parragaaidaelena.htm), de El Salvador; Norberto Codina y Roberto Fernández Retamar, de Cuba; Claude Pierre, de Haití, y Linton Johnson, de Jamaica; mientras que la poeta Angélica Ortiz, de México, representará la poesía de América del Norte. El continente asiático contará con la intervención de Naim Araidim de Israel; Natalie Handal, de Palestina, y Adam Ozer, de Turquía. Europa combinará las voces de Esther Dischereit (Alemania); Marko Pogacar (Croacia); Ludovic Janvier (Francia); Yolanda Castaño y María Ángeles Pérez López (España); Brigitta Jonsdottir (Islandia); Davide Rondoni (Italia) y Rosa Alice Branco (Portugal). Por último, Oceanía estará representada por C. K. Stead, de Nueva Zelanda. Se desarrollarán, en todas las ciudades de Venezuela, talleres de poesía, recitales itinerantes en zonas populares, conferencias, foros, tertulias y mesas redondas. Igualmente, el lunes 19 de mayo, a las 6:30 de la tarde, los poetas participantes protagonizarán un gran recital en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, en Caracas. Además, habrá recitales de Europa y Oceanía el martes 20; Asia y África el miércoles 21; América del Sur el jueves 22; América Central, el Caribe y América del Norte el viernes 23, y Venezuela el sábado 24, todos en la Sala 1 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), en Altamira (Caracas), a las 6:30 de la tarde. El festival culminará su programación el domingo 25 con el recital en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño a las 6:30 de la tarde, donde participarán los poetas venezolanos Gustavo Pereira, Fidel Flores, Francisco Massiani, Maribel Prieto y Reynaldo Pérez Só junto a Breyten Breytenbach, de Sudáfrica, Raúl Zurita, de Chile y Linton Johnson, de Jamaica. Para los lectores de la Tierra de Letras hemos publicado la programación de todos los estados en archivos independientes en formato Word que pueden ser descargados de http://www.letralia.com/187/especial02.htm. También pueden optar por descargar toda la programación en un solo archivo comprimido en http://www.letralia.com/util/vfestival.zip. Fuente: Casa Nacional de las Letras Andrés Bello *** Carabobo anunció actividades del Festival Mundial de Poesía Las ciudades de Puerto Cabello y Valencia serán sedes, en el estado Carabobo, del V Festival Mundial de Poesía de Venezuela, evento que bajo el lema “Sin tregua, como las nubes”, rendirá tributo al poeta neoespartano Gustavo Pereira. Las actividades en Carabobo se realizarán entre el miércoles 21 y el viernes 23 con el apoyo y trabajo conjunto de la Red Nacional de Escritores Capítulo Carabobo (http://redescritorescarabobo.blogspot.com) y del Gabinete de la Cultura. El 21, Puerto Cabello será escenario de un encuentro de círculos de lectura de las Escuelas Bolivarianas Doroteo Centeno y Rómulo Gallegos. En la Casa Guipuzcoana, a las 3 de la tarde, se inaugurará la exposición gráfica “Poéticos a tinta”, con trabajos elaborados por niños. A las 4 se realizará un recital con los poetas Arnaldo Jiménez, Moisés Uribe, Fidel Navas, Deivis Castillo y Sonia Molina. El acto finalizará con una presentación musical desde las 5:30. La actividad contará, además, con la exposición y venta de libros de las Librerías del Sur. El 23 de mayo, en las instalaciones del Ateneo de Valencia, se realizará una nueva expoventa de las Librerías del Sur, y la Tienda de Arte celebrará diversas actividades durante todo el día. A las 8:30 de la mañana, se presentará la proyección del video Gustavo Pereira. A las 9, el poeta chileno Raúl Zurita (http://www.letralia.com/firmas/zuritaraul.htm) dictará el taller “Poesía y vida”. A las 2 de la tarde se realizará el taller “Un espacio sagrado y rebelde”, a cargo del poeta peruano Hildebrando Pérez. Para finalizar la jornada poética a las 7 de la noche se presentará nuevamente, en la plazoleta del Ateneo de Valencia, el video Gustavo Pereira. Seguidamente se realizará el recital poético, con la participación especial de Ivis Amaya, quien hará una lectura de algunos poemas de Pereira en lengua pemón. También participarán los poetas Hildebrando Pérez (Perú) y Raúl Zurita (Chile), así como los venezolanos José Joaquín Burgos, Eustoquio Silva, Niddy Calderón Plaza, Lenny Medina y Luis Alberto Angulo. Como presentadora de este evento poético estará María Narea. Fuente: Red de Escritores de Venezuela Capítulo Carabobo *** 70 poetas se reunirán en Festival Internacional de Poesía de Bogotá Entre el 26 y el 31 de mayo se celebrará el XVI Festival Internacional de Poesía de Bogotá (FIPB, http://www.poesiabogota.org), evento organizado desde 1991 por la revista literaria Ulrika y en el que se reunirán setenta poetas de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, España, Guatemala, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela, siendo México el país invitado de honor. Previo a la inauguración del festival, el viernes 23 será abierta al público en el Centro Cultural Gabriel García Márquez la exposición fotográfica “50 años de la poesía mexicana”, organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes de México (http://www.bellasartes.gob.mx) y que muestra retratos de 77 escritores mexicanos. La inauguración se realizará el lunes 26 con un viaje a bordo del “Tren de la Poesía” que desde las 8 de la mañana llevará a los participantes hasta Zipaquirá mientras reconocidos escritores colombianos e internacionales recitarán muestras de sus obras. En Zipaquirá serán recibidos en la casa museo, donde conocerán una vivienda típica de 1800 vinculada a las letras desde hace 200 años. El acto inaugural se realizará a las 3 de la tarde en la Catedral de Sal de Zipaquirá, ubicada en el Parque de la Sal y principal atractivo turístico de la región, donde los asistentes disfrutarán de la première de la película Guasa, tesoro de un pueblo, de cincuenta minutos, sobre la explotación de la minería y la sal. A continuación se realizará la presentación de los invitados internacionales, donde se destaca México como país invitado, el homenaje al poeta colombiano José Luis Díaz-Granados y la presentación de la Banda Sinfónica de Mosquera, ganadora de varios premios nacionales y una de las mejores agrupaciones en su género. El regreso a Bogotá en el mismo tren será a las 5:30 de la tarde. Paralelo al festival se realizará el 27 y 28 de mayo el seminario “La poesía mexicana contemporánea no descansa en paz”, organizado por la Cooperativa Editorial Magisterio (http://www.magisterio.com.co), la Secretaria Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá (http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co), la Corporación Ulrika y el Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co). En este seminario se analizará la poesía de los poetas mexicanos posteriores a Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura de 1990, fallecido hace diez años. El mismo escenario, a las 7 de la noche del martes 27, servirá para rendirle homenaje al poeta José Luis Díaz-Granados. Durante el festival se celebrarán recitales y otros eventos poéticos en la Casa de Poesía Silva (http://www.casadepoesiasilva.com), el Centro Cultural Gabriel García Márquez y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (http://www.fgaa.gov.co), así como en colegios, universidades, centros culturales, municipios y bibliotecas. La clausura tendrá como actividad principal un concierto de rock y poesía con la participación de jóvenes poetas colombianos y la agrupación 1.280 Almas, el 31 de mayo a las 7 de la noche, en el Gimnasio Moderno. La representación más nutrida es la del país invitado, México, que asistirá con Eduardo Lizalde, Juan Bañuelos, Silvia Tomasa Rivera, Eduardo Langagne, Antonio del Toro, Jorge Esquinca, Efraín Bartolomé, Fabio Morábito, Margarito Cuéllar, José Ángel Leyva, José Antonio Alvarado, Rocío Cerón, Víctor Cabrera y Yohanna Jaramillo. Por Colombia estarán Juan Felipe Robledo, Jota Mario Arbeláez, Álvaro Miranda, Federico Díaz-Granados y Fernando Linero. Además asistirán por Argentina, Marcos Silver; por Brasil, Floriano Martins; por Canadá, Patrick Wood; por Chile, Pablo Maire; por Cuba, Pablo Armando Fernández y Alberto Rodríguez Tosca; por Ecuador, Marcelo Báez y Xavier Oquendo; por España, José Daniel García y Antonio Agredano; por Guatemala, Francisco Morales Santos; por Uruguay, Gerardo Ciancio, Roberto Genta Dorado y Enrique Bacchi, y por Venezuela, Ernesto Román Orozco (http://www.letralia.com/firmas/romanorozcoernesto.htm) y Jorge Gustavo Portella. Fuente: Festival de Bogotá *** 12 años de Letralia celebrarán en Maracay Los editores de tres de los portales literarios más importantes de Venezuela hablarán el próximo sábado 24 de mayo en la Biblioteca Pública Agustín Codazzi, de Maracay (Aragua), sobre la difusión de literatura en Internet y sobre el papel que en esta actividad ha desempeñado la revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com), que este martes 20 arriba a su 12º aniversario. Héctor Torres, de Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), Daniel Pradilla, de Panfletonegro (http://www.panfletonegro.com) y Jorge Gómez Jiménez, de Letralia, compartirán con el público sus experiencias en el marco de la celebración de los 12 años de esta publicación, en un encuentro que se iniciará a las 10 de la mañana organizado por la Biblioteca Agustín Codazzi, la Agrupación Literaria Pie de Página y Letralia. El poder divulgativo de Internet aplicado a la literatura, el desarrollo del libro digital, el aporte de la tecnología al medio editorial, las nuevas relaciones entre el autor y el lector en el entorno de Internet y la creciente presencia de los blogs son algunos de los temas que serán tratados en este evento. Al finalizar el encuentro se realizará el brindis de presentación de La huella del bisonte (http://www.letralia.com/186/entrevistas01.htm), la primera novela de Héctor Torres, que podrá ser adquirida por el público junto con otros títulos del sello Norma, que instalará una expoventa en la sala principal de la Biblioteca Agustín Codazzi, ubicada en el Complejo Cultural Santos Michelena (avenida 19 de Abril, Maracay). *** La Habana realizará su 13º Festival Internacional de Poesía Entre el 26 y el 31 de mayo se llevará a cabo el 13º Festival Internacional de Poesía de La Habana (http://www.cubapoesia.cult.cu), que convoca el Proyecto Cultural Sur y que estará dedicado a las lenguas originarias y a la poesía asiática. Se incluirán espacios de recitales, lecturas, conferencias y exposiciones en instituciones culturales del centro histórico de la capital cubana y en comunidades, escuelas y universidades. El programa del festival también prevé la realización del Laboratorio de las Escrituras, un salón internacional de artistas plásticos de los pueblos originarios y la siembra del Árbol de la Poesía. Estarán presentes poetas de varios continentes como William Osuna (Venezuela), Juan Bañuelos (México) Antonio Campos (Brasil), Fernardo Valverde (España), Marcelino dos Santos (Mozambique), Marion Bethel (Bahamas) y Adisa Advele (Barbados). Un homenaje al Festival de Poesía Carlos Pellicer de Tabasco, un encuentro del Grupo Escultórico de 10 de Octubre, la actividad “Poesía en los balcones” en Plaza Vieja y Calle Muralla, la velada “Palabra del mundo” en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís son algunas de las actividades del evento. El 28 a las 4 de la tarde, en el Salón Solidaridad del Hotel Habana Libre, se realizará una lectura de la poeta Carilda Oliver Labra. Habrá también lecturas simultáneas en las ciudades de Pinar del Río, Matanzas, Santa Clara, Cienfuegos, Sancti Spiritus, Morón, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguín, Las Tunas, Puerto Padre, Bayamo, Manzanillo, Santiago de Cuba, Guantánamo y Baracoa. El viernes 30 se celebrará la Cumbre de Poetas Originarios de América, con actividades en la comunidad campesina de la Provincia Habana así como en los parques Rumiñahui, Bolívar y Ecológico. En el marco de la cumbre se realizará, igualmente, un encuentro de poetas originarios en la Casa de las Américas. Fuente: Cubarte *** Promotores de lectura compartirán experiencias en la FIL Guadalajara Compartir el saber, conocer la diversidad de caminos que llevan a un grupo escolar a la lectura, qué alternativas han tenido éxito y cuáles no, aprender de ellas y llevarse ese conocimiento a casa, es el objetivo del Foro de Experiencias de promoción de la lectura en el contexto escolar, que se celebrará en el marco del VI Encuentro de Promotores de Lectura, a celebrarse del 2 al 4 de diciembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). El foro se armará con base en las mejores ponencias que se reciban y giren en torno a un informe de experiencia de fomento a la lectura ya sea entre alumnos de grupos escolarizados, o grupos de padres de familia y estudiantes. La presentación de ponencias es gratuita y está abierta a ciudadanos mayores de edad de cualquier nacionalidad que decidan presentarse ya sea en forma individual o grupal. Los trabajos deben ser presentados en español y no exceder las cinco cuartillas. El periodo de presentación estará abierto hasta el próximo 31 de mayo, y la recepción es exclusivamente vía correo electrónico en la dirección forodelecturas@gmail.com. El cuerpo de ponencias que se reciba será analizado por un comité, encargado de seleccionar las que serán presentadas en el encuentro por sus autores, o quienes ellos prefieran. Los titulares de cada ponencia serán eximidos de pagar la cuota de inscripción al encuentro. El aviso de selección se hará vía correo electrónico a partir del 15 de junio de 2008 y se publicará en el sitio de Internet de la FIL. Todos los detalles de la convocatoria y formato de presentación de las ponencias están disponibles en el apartado de Promotores de Lectura de la página de la FIL (http://www.fil.com.mx). Para mayores informes puede contactarse a Adriana Pantoja, coordinadora del encuentro, al correo apantojadalba@gmail.com. Fuente: FIL *** Taller internacional de dirección orquestal dictarán en Maturín La Fundación Orquesta Sinfónica “Dr. Carlos Mohle” dictará desde el sábado 31 de mayo hasta el jueves 5 de junio, en Maturín, Monagas (Venezuela), el II Taller Internacional de Dirección Orquestal, que será impartido por el maestro español José Carlos Carmona (http://josecarloscarmona.blogspot.com). El director gerente de la Fundación Carlos Mohle, profesor Dioni Campos, informó que el referido taller forma parte del programa “Grandes directores y solistas”, que el gobierno de Monagas, a través del Instituto de Cultura (Icum, http://www.monagas.gob.ve/icum) y la mencionada fundación, viene desarrollando desde comienzos de 2008. Directores de las agrupaciones orquestales de Monagas y jóvenes talentos de la región, que aspiran a convertirse en batuta de orquestas, serán quienes participarán durante seis días en este taller, comentó Campos. Carmona es un reconocido catedrático de la música académica en Europa y el mundo. Es profesor del área de música del Departamento de Educación de las Artes Musicales y Visuales de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla (http://www.us.es), además de director de la Orquesta y Coro de la Universidad de Sevilla y de la Sinfónica Hispalense. También es autor del libro Criterios de interpretación musical; el debate sobre la reconstrucción histórica. El director ha ocupado plaza de catedrático de Orquesta y de Dirección de Orquesta en los conservatorios superiores de Sevilla y Canarias. Es titulado superior en Dirección de Orquesta y Dirección de Coros, por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (http://www.educa.madrid.org/web/csm.realconservatorio.madrid), entre otros títulos y méritos que hacen de este hombre una actual figura de la música de referencia mundial. Campos agregó que el taller culminará con la presentación al público de un concierto en el auditorio del Consejo Legislativo del estado Monagas el miércoles 4 de junio a las 7 de la noche. El programa especial para esa velada musical contará con la batuta del maestro invitado José Carlos Carmona. Es de mencionar que con la visita del maestro internacional Ángelo Pagliuca, en el mes de febrero del año en curso, y del italiano Federico Scoponi (director itinerante de la Sinfónica de Oxford, http://www.oxfordsinfonia.co.uk, Inglaterra), en marzo, la Orquesta Sinfónica “Dr. Carlos Mohle” inició la serie “Grandes directores y solistas”. Fuente: Icum *** Analizarán presencia de las mujeres detectives en la narrativa Hasta el viernes 27 de junio es posible inscribirse en el curso “La mujer detective en la narrativa actual”, que en el marco de los Cursos de Verano 2008 (http://cursosdeverano.uclm.es) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM, http://www.uclm.es) se realizará entre el 2 y el 4 de julio en el Teatrillo de San Pedro Mártir, dirigido a alumnos y titulados en filología hispánica, humanidades y magisterio, así como a aquellas personas interesadas en la narrativa policíaca actual. Los objetivos del curso son caracterizar y analizar la presencia de mujeres detectives en la narrativa policíaca, difundir la producción narrativa de escritores actuales y profundizar en aquellos aspectos de la escritura literaria que determinan la creación del género policial. Las actividades se iniciarán el 2 de julio a las 9 de la mañana con la entrega de la documentación correspondiente, tras lo cual, a las 10, se hará la presentación del curso. A las 10:30, Lorenzo Silva Amador dictará su charla “Las guardias civiles, en su triple singularidad como personajes literarios: mujeres, policías y militares”. A las 12:30 del mediodía, Francisco Gutiérrez Carbajo, catedrático de literatura española de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es), dictará la charla “La mujer investigadora en la última narrativa de Guelbenzu”. A las 4:30 de la tarde se realizará la mesa redonda “La novela negra y la novela policíaca”, que moderada por Marina Villalba Álvarez, profesora titular de literatura española de la UCLM, contará con la participación de Lorenzo Silva Amador, Francisco Gutiérrez Carbajo y la escritora y catedrática de literatura española en Saint Joseph’s University (http://www.sju.edu, Filadelfia, EUA), Concha Alborg Carles. A las 6:30 de la tarde, Alborg Carles presentará su conferencia “Cuerpos propios: la feminización del detective en las novelas de Isabel-Clara Simó y María Antonia Oliver”. El jueves 3 de julio a las 10:30 de la mañana, Marina Mayoral Díaz, escritora y profesora titular de literatura española en la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), hablará de los elementos de la novela negra en su narrativa, siendo seguida por el escritor y periodista Juan Bolea Fernández-Pujol, quien describirá las características que prefiguran al detective como héroe o antihéroe urbano. A las 4:30 de la tarde se realizará la mesa redonda “El personaje femenino en la novela de intriga”, moderada por Ángeles Encinar Félix, catedrática de literatura española de Saint Louis University (http://www.slu.edu), y con la participación de Marina Mayoral Díaz, Juan Bolea Fernández-Pujol y la escritora Isabel-Franc Álvarez Díaz. A las 6:30 de la tarde, Encinar Félix dictará su charla “Petra Delicado: el inconformismo y la voz transgresora de un personaje español que triunfa en Europa”. Finalmente, el viernes 4 a las 10:30 de la mañana Isabel-Franc Álvarez Díaz hablará sobre “García, la anti heroína con pluma”, y Villalba Álvarez hablará a las 12:30 del mediodía sobre “La trama policial en la narrativa de Isabel Franc”. La clausura del curso se celebrará a las 2 de la tarde. Para tramitar la inscripción es preciso acudir al Vicerrectorado de Extensión Universitaria, en la Unidad de Extensión Universitaria (edificio Antonio Saura). También se puede solicitar mayor información por el teléfono 902 204 100 (extensión 4045), por el 969 179 134 o a través del correo electrónico cursos.verano@uclm.es. El número de plazas en cada curso es limitado, por lo que las solicitudes se admitirán por riguroso orden de inscripción. El costo de la inscripción es de 60 euros y los cursos tienen una validez de 2 créditos de libre elección para las titulaciones de la UCLM. Fuente: UCLM *** Venezolano Jacubowicz dirigirá versión fílmica de La reina del sur Eva Mendes, Josh Hartnett y Ben Kingsley formarán el trío protagonista de Queen of the South (http://www.imdb.com/title/tt1064899), adaptación al cine de la novela La reina del sur, del español Arturo Pérez Reverte, que será dirigida por el cineasta venezolano Jonathan Jakubowicz y producida por su compatriota Elizabeth Avellán, ex mujer del director Robert Rodríguez. Jakubowicz, quien dirigió el filme Secuestro Express, éxito de taquilla en su país, se encargó asimismo de redactar el guión, que relatará la historia de una mujer mexicana que escapa a España después de que su novio, envuelto en un caso de tráfico de drogas, haya sido asesinado. La mujer, Teresa, que será interpretada por Mendes, se convierte después en la reina del contrabando en ese país. La producción del filme comenzará en septiembre y se rodará en México y España. La novela ha sido descrita como un Scarface femenino, centrada en la figura de una mujer que se convierte en la reina del narcotráfico en busca de venganza. Los nombres de Jennifer López y Penélope Cruz eran desde julio del año pasado, junto con el de Mendes, los que más sonaban en Hollywood como posibles protagonistas para la cinta. Según confesó hace meses Jakubowicz en un blog, tanto Scarface, de Brian de Palma, como Uno de los nuestros, de Martin Scorsese, son sus películas preferidas. “Mi sueño es que Queen of the South esté al mismo nivel que esos clásicos que tanto me dieron”, apuntó. Fuente: EFE ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Revista Hélice http://www.revistahelice.com Revista de crítica literaria sobre literatura fantástica y ficción especulativa que pone énfasis en la calidad de la narrativa del género sin dejar de señalar los defectos de cada obra en particular. Es publicada en formato PDF y con periodicidad trimestral por la Asociación Cultural Xatafi. Editorial Casatomada http://rcasatomada.blogspot.com Editorial peruana que difunde sus libros en las principales librerías de Lima y es dirigida por el escritor Gabriel Rimachi Sialer (http://www.letralia.com/firmas/rimachisialergabriel.htm). El sitio de la editorial es una bitácora literaria que publica materiales sobre poesía, narrativa y ensayo, así como anuncios de los lanzamientos e información sobre sus libros. Cuento mi libro.com http://www.cuentomilibro.com Videoblog argentino de escritores que ofrece el servicio de presentaciones audiovisuales de libros. Los autores pueden hablar de su última publicación en entrevistas que el equipo del portal edita y publica junto con la biografía del autor, una sinopsis del libro y la transcripción completa del reportaje, de manera que los lectores puedan enterarse de cuáles son los lanzamientos editoriales. Red de Editoriales Independientes (REI) http://reicultural.blogspot.com Bitácora de esta asociación que reúne a diversas editoriales independientes españolas. El sitio ofrece a sus lectores información sobre sus publicaciones, eventos a realizarse y otros materiales. PRL, Primera Revista Latinoamericana de Libros http://www.revistaprl.com Revista bimestral de comentarios de libros recientes en literatura, filosofía, historia, política y cine. Se publica en español desde 2007. Su sede física está ubicada en Nueva York y tiene suscriptores en América Latina, España y Estados Unidos. La página web ofrece acceso gratuito a algunos textos e información para quienes deseen suscribirse. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Junot Díaz, Premio Pulitzer 2008 Asima Saad ====================== A principios de abril de 2008, el dominicano Junot Díaz (1968), criado desde pequeño entre New York y New Jersey, fue galardonado con el Premio Pulitzer de Literatura. Educado entre la inevitable disparidad de dos mundos, el hispano caribeño y el anglosajón, blanco, protestante y ajeno, Díaz confiesa haber buscado escape en la lectura, no la que se considera elevada y culta, sino más bien en la popular, la fantasía y la ciencia ficción, pasando por los comics y los libros de bolsillo. Junot Díaz (1) fusiona este imaginario urbano-popular con la historia de la República Dominicana —la oficial y la que nace de la leyenda— para crear un estilo único que llama poderosamente la atención. Sacudidas, tropiezos y conflictos están presentes en las páginas de su novela The Brief Wondrous Life of Oscar Wao (2). Los tópicos giran en torno al problema de la migración, el transplante a un lugar ajeno y el choque cultural que conllevan dificultades lingüísticas, además de diversas tensiones sociales. La supervivencia en un ambiente hostil, en síntesis. Producto del primer viaje trasatlántico que hace el protagonista Beli (Hypatía Belicia Cabral) a los 16 años rumbo a los Estados Unidos, desde Baní, República Dominicana, a Nueva York: otro mundo, otra vida, otra brega. La obra, desde el primer capítulo, introduce al lector en la gran maraña en la que están metidos todos los personajes: el titular, Oscar de León, los miembros de su familia y hasta sus amigos, como es el caso de Yunior, el narrador principal. El primer viaje trasatlántico es familiar para distinguirlo del Primero de todos: el que comienza con el Almirante en 1492 y la maldición que trajo consigo, el fukú que dejó y que aún sigue virulento y pleno en el siglo XXI. No que Junot Díaz fuera totalmente desconocido; ya contaba con el libro Drown (Ahogado, 1996) cuyos cuentos ya habían sido publicados en varias revistas importantes como The New Yorker, Time Out New York y The Paris Review, entre otras. El autor real se describe a sí mismo con el apelativo de “come libro de barrio” o sea un ghetto nerd como también le dice a su Oscar. Ante ello, el lector se pregunta, ¿se referiría a un personaje wow (léase en nuestro vernáculo wao), es decir, algún tipazo súper chévere, un mamito süave, un “cool dude” latino, o sería acaso alguna graciosa tergiversación del apellido del escritor irlandés Oscar Wilde? ¿Y por qué en inglés una novela escrita por quien se autodenomina dominicano? Contrario a los hispanoamericanos y españoles que desde el siglo XIX vienen salpicando sus obras con el inglés (3), The Brief Wondrous Life of Oscar Wao está redactada en un inglés muy bien aderezado con frases, dichos y refranes en español. Si bien puede ser leída por angloparlantes conocedores de la lengua de Cervantes y María de Zayas, posiblemente se les escape el sabor y el saber cultural que Junot Díaz ofrece a lo largo de la misma. Es evidente el hibridismo lingüístico que Díaz expone a través de una inteligente intertextualidad donde se filtran infinidad de rasgos y elementos prestados tanto de otros géneros literarios como de fuentes históricas. Como el Quijote, Oscar de León es asiduo y apasionado lector, rasgo que le permite integrar realidad y ficción. La maravillosa vida breve de Oscar Wao muestra a un narrador cuya voz se ramifica en múltiples voces que se entrecruzan con el pasado y el presente “reales” con lo puramente fantástico e inverosímil. Por un lado, Junot Díaz acusa a la dictadura de Trujillo (“El Jefe”) en la República Dominicana y, por otro, señala los tropezones que enfrenta la diáspora dominicana al radicarse en los Estados Unidos en busca de su American Dream, guiño autobiográfico que ya aparece en Drown. Con el conocido artificio de interpolar historias (4), Díaz incorpora diversos productos de la cultura popular y la mass media tales como Batman, Captain Harlock, Fantastic Four, Madame X o Terminator 2. ¿Quién es Oscar de León? Lo conocemos intermediado siempre por la voz del narrador que se llama Yunior (narrador también de algunos cuentos de Díaz) y que nos lo describe como un joven gordo y bonachón, plagado de acné, quien un buen día se enamora de cuanta chica conoce sin que ninguna llegue a ver más allá de su apariencia física. Frustrado, obsesionado con el sexo, un solitario sin redención, Oscar busca amparo en ese otro mundo que le sirve para negar y mantenerse al margen de la realidad en la que vive. Después de haber tenido dos noviecitas a la misma vez cuando apenas tenía los siete años, Oscar “never had much luck with the females,” algo “(...very un-Dominican...)”, enuncia el narrador en uno de sus muchos comentarios entre paréntesis. Cuando Oscar sufre su primera decepción sentimental, se mete en su cuarto y recurre a su “pre-Korean-sweatshop-era cartoons-to the Herculoids and Space Ghost” (14) y, años después, a la pregunta de si tiene novia, responde con candidez: “I got one... She’s the girlfriend of my mind” (291). Oscar Wao está concebida, además, con elementos cómicos y horrorosos. De hecho, hay pasajes gráficos de la tortura que bajo Trujillo padeció tanta gente entre quienes se encuentran algunos familiares de Oscar. En el fragmento a continuación el narrador describe la pesadilla vivida bajo Trujillo a la luz del genre favorito de su amigo: In some ways living in Santo Domingo during the Trujillato was a lot like being in that famous Twilight Zone episode that Oscar loved so much, the one where the monstrous white kid with the godlike powers rules over a town that is completely isolated from the rest of the world, a town called Peaksville. The white kid is vicious and random and all the people in the “community” live in straight terror of him, denouncing and betraying each other... (After each atrocity he commits [...] the horrified people of Peaksville have to say, It was a good thing you did, Anthony. A good thing.) (224) Esta mezcla extraña y confusa de lo verdaderamente serio y bárbaro con un género que se considera puro entretenimiento, lo detectamos desde los dos epígrafes que Díaz escoge para abrir su novela. El primero proviene de los Fantastic Four de Stan Lee y Jack Kirby —“Of what import are brief, nameless lives... to Galactus?? (Vol. I, Nº 49, April 1966)”— y el segundo es un poema del antillano Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura 1992. Ambos establecen el tono que prevalece a lo largo de la obra: la yuxtaposición de lo fantásticamente ficticio y lo trágicamente real. Christ have mercy on all sleeping things!, ruega el yo poético de Walcott en un reclamo para que la gente despierte y no sucumba a la sound colonial education que fomenta lo que para Arcadio Díaz Quiñones es la memoria rota. Junot Díaz utiliza la técnica de notas al calce que, según él mismo ha confesado, saca de otros escritores, entre ellos Patrick Chamoiseau de Martinica, autor de la novela Texaco. Con estas notas aclara datos históricos —“After Trujillo launched the 1937 genocide of Haitian and Haitian-Dominicans, you didn’t see that many Haitian types working in the DR. not until at least the late fifties... (n. 26, p. 218)— o ficticios —“My shout-out to Jack Kirby aside, it’s hard as a Third Worlder not to feel a certain amount of affinity for Uatu the Watcher; he resides in the hidden Blue Area of the Moon and we DarkZoners reside (to quote Glissant) on ‘la face cachée de la Terre’ (Earth’s hidden face)” (n. 10, p. 92). Sin duda estas anotaciones le sirven a Díaz para hilar la narración y si es cierto que divierten también instruyen a pesar de que hay quienes le critican la falta de rigor histórico y señalan contradicciones y errores en su narrativa. No es posible concluir sin hablar de la presencia del mal hado, la mala suerte, el fukú dominicano que trasciende siglos. Después de los epígrafes, nuestra novela empieza así: They say it came first from Africa, carried in the screams of the enslaved; that it was the death bane of the Tainos, uttered just as one world perished and another began; that it was a demon drawn into Creation through the nightmare door that was cracked open in the Antilles. Fukú americanus, or more colloquially, fukú—generally a curse or a doom of some kind; specifically the Curse and the Doom of the New World... (1). Los dominicanos en los Estados Unidos emprenden su vaivén cruzando el Canal de la Mona en yola, en un principio indocumentados para huir de su Galactus, enfermo, loco, dedicado a destrozarles la vida a los nameless beings que como Beli y su futura prole buscan refugio en el prometido sueño norteamericano. Esta novela se caracteriza entre otras cosas porque no es solamente una tragedia, aunque es mucho lo que hay que lamentar. El Yunior a quien Díaz le encarga la mayor parte de la narración se distingue por su jocosidad. Morboso, irónico y sarcástico, irreverente, irrespetuoso y malhablado, chistoso e hiriente, el narrador —al igual que la variedad de voces mediatizadas por él— parece jugar con los sentimientos del lector: un pasaje serio y de gran patetismo causa hilaridad, mientras que la más cómica escena ocasiona honda pena o indignación. En Oscar Wao, Junot Díaz expone las vicisitudes de los inmigrantes dominicanos que —contrario a los Puerto Rocks que la tienen desde 1917— llegan y continúan adelante, contra viento y marea, en pos de conseguir la deseada ciudadanía estadounidense y recuperar la dignidad. Los “domos” como los de León, se enfrentan a los Galactus que en ambos lados del Atlántico amenazan con robarles el menor atisbo de felicidad en la backbreaking drudgery of the factorías, en la loneliness of the Diaspora (164) y lo que es peor, en el frío norteño que cala los huesos y aun más el alma en esta súper americana America donde son muchos los que no encuentran lo que buscan. Notas 1. De hecho, a principios de marzo de 2008, Junot Díaz ya había recibido el National Book Critics Circle Award for Fiction, otra distinción que prepara el terreno para su reciente estrellato en el mundo de las letras estadounidenses. 2. La maravillosa vida breve de Oscar Wao [mi traducción]. Riverhead Books, 2007 3. Martí (Cartas de Nueva York), Federico García Lorca (Poeta en Nueva York), José Luis González (En Nueva York y otras desgracias), Pedro Juan Soto (Spiks) y Ana Lydia Vega (“Pollito Chicken”), entre tantos otros. 4. Recuérdese las páginas del Quijote que desvía la atención y entretiene con múltiples novelas que van desde la pastoril hasta la morisca, pasando por otros registros literarios que no excluyen ni la poesía ni el teatro. ** Asima Saad asaadmau@haverford.edu Ensayista puertorriqueña. Ph.D. por University of Pennsylvania (http://www.upenn.edu). Ejerce la docencia en Haverford College (http://www.haverford.edu). Es autora de una edición crítica y anotada de El Lazarillo de Tormes (Buenos Aires: Stockcero, 2007). Sus ensayos y artículos se han difundido en revistas especializadas de Estados Unidos y América Latina. === Leonardo da Vinci y su obsesión por la creatividad ==================== === Zenobio Saldivia Maldonado ============================================ Frecuentemente cuando pensamos en las personalidades más relevantes del Renacimiento, traemos a presencia los nombres de Leonardo da Vinci (1452-1519) y Nicolás Copérnico (1473-1543); por cierto que hay otros artistas y científicos que descuellan por su originalidad en el siglo XV, pero los autores mencionados eclipsan en nuestra memoria a los demás. Ello no es extraño —desde el punto de vista del hombre relativamente bien informado— puesto que la genialidad de Leonardo o la de Copérnico ha quedado consignada como tal, ora en la historia de las ideas, ora en la historia de las ciencias; por lo tanto, el tránsito con los aportes de estos sabios, desde las enciclopedias especializadas y los textos de historia del pensamiento científico hasta nuestra memoria, es mucho más explícito. El caso de Copérnico, por ejemplo, es muy significativo porque su obra representa la puesta en escena de un nuevo paradigma astronómico que revoluciona a la comunidad académica y científica en general, al formular la tesis heliocéntrica que sostiene que el sol el centro del universo y que la tierra gira con los demás planetas conocidos, a su alrededor. Y el caso de Leonardo da Vinci, por ejemplo, que concitará toda la atención del lector en estas notas, su obra es muy conocida y nos asombra todavía por sus extraordinarios aportes científicos, técnicos y artísticos. Sobre tales tópicos versa el presente análisis. El hombre y sus rasgos Hijo ilegítimo de un notario y su sirvienta, nace en un pueblito cerca de Vinci. Tiene una infancia grata y placentera y se comporta como un muchacho curioso y amante de la naturaleza. Disfruta enormemente corriendo por las colinas y los huertos de su pueblo natal; es frecuente verlo inspeccionando insectos y plantas, así como también jugando con su tío Francisco. A los dieciséis años la familia se traslada a Florencia, en esta ciudad, a pesar de que muchos intelectuales interesados en las discusiones humanistas de su tiempo, lo tildan de “hombre sin letras”, lee con pasión a los clásicos de la literatura y de la ciencia antigua. Entre los primeros, se contacta con las obras de Esopo, Ovidio, Plinio; entre las obras científicas, prefiere las de Euclides y las de Arquímedes. Ello, sin olvidar tampoco a autores modernos para su época, como Petrarca, Cecco d’Ascoli y otros. Del primero de estos autores absorbe su poesía y sus ideas humanistas. Y del segundo, es tentador pensar que tales lecturas hayan servido —en parte— para el futuro interés por la medicina y la astronomía, que más tarde dominará el joven Da Vinci, puesto que Cecco d’Ascoli era poeta, profesor, médico y astrónomo. Desde el punto de vista de su formación artística, comienza trabajando bajo la tutoría del maestro florentino Andrea del Verrochio. Entre los compañeros con quienes comparte el taller y los conocimientos del maestro, están también Lorenzo di Credi y Botticelli; en este período Leonardo ya se destaca por sus acabados bocetos y dibujos en general, luego, a los veinte años se inscribe en la Compañía de Pintores de Florencia. Entre las notas psicológicas que dan cuenta de su carácter, se dice que era muy aficionado a las vestiduras llamativas y a briosos corceles. Esto nos muestra probablemente su necesidad de huir de lo común y de lo vulgar, y es consecuente con su búsqueda constante de la perfección estética en todos los planos: en el arte, en el diseño y por tanto, también en su vestimenta. En el fondo esa intensa necesidad de perfección es casi una obsesión, un movimiento constante para no ser parte de la masa, sino para resaltar, para ser el mejor y ser valorado por ello. Lo común, lo tosco, probablemente le recordaban su origen como hijo ilegítimo y trataba inconscientemente de alejar dicha situación de su mente. También improvisaba en música y poesía. Su estampa era gentil, de rasgos bellos, bien formado y fuerte; daba la impresión de ser un sujeto constante en sus propósitos y en su discurso; al respecto, una de sus expresiones típicas era: “Antes la muerte que el cansancio”. Imbuido en las técnicas pictóricas y de conocimientos de ingeniería civil y militar, recorre Italia. En 1483 ofrece sus servicios al duque de Milán, Ludovico Sforza, quien lo contrata para cumplir diversas tareas artísticas en beneficio de su familia y del bienestar de los habitantes de la cuidad. La llegada de Leonardo coincide con el inicio del periodo más glorioso del arte lombardo y de la grandeza de Milán (1). En esta ciudad funda una academia de pintura y entre sus discípulos están: Melzi, Marco d’Oggiono, Ambrosio de Predis, Bernardino de Conti y Giovanni Ricci. Al caer la dinastía de los Sforza, cuando los franceses invaden Milán, en 1499, Leonardo deja la cuidad y llega nuevamente a Florencia. Más tarde, durante los primeros años del cinquecento, sirve en Romaña como ingeniero militar para el príncipe César Borgia. En 1516 acepta el ofrecimiento de Francisco I para trabajar bajo su auspicio, y marcha a Francia, instalándose en el Castillo de Cloux, cerca de Ambroise. Allí se concentra principalmente en labores arquitectónicas para las residencias reales, en sus estudios de anatomía y en los dibujos del fin del mundo. La muerte lo sorprende en estas tareas en 1519. Algunas de sus contribuciones científicas Aunque Leonardo se dedicó principalmente a trabajos vinculados a la pintura y a la estética en general, su aporte en otros campos es altamente relevante; en especial por la originalidad de sus ideas en temas científicos y por lo novedoso de sus diseños técnicos. Es claro que muchas de sus ideas científicas se formularon posteriormente con mayor rigor y corrección, pero la genialidad del autor estriba en haberlas ya avizorado y esbozado con antelación en un contexto cultural y político muy diferente. En un marco social donde la ciencia prácticamente no existe, sino más bien, un universo libresco, un mundo de libros; y aunque éstos principian a aparecer desde 1454, cuando Johannes Gutenberg publica por primera vez en su imprenta unos trescientos ejemplares de la Biblia (2), todavía circulan miles de libros escritos a mano y que difunden las verdades consagradas, y el recelo por los libros impresos es manifiesto. Ello acontece entre los estertores de la cultura medieval y la eclosión del Renacimiento. Sus contribuciones científicas deslindan campos como tales como la mecánica, la geometría, la arquitectura, la física, la hidráulica, la astronomía, la medicina, la fisiología y la anatomía, entre otras. Desde el punto de vista de la historia de las ciencias, es sabido que se adelantó a su tiempo en la mentalidad moderna; por ello no es extraño que haya avizorado, antes que Galileo, que la ciencia cumple una doble función: esto es, que permite explicar los hechos del mundo y que también actúa como un mecanismo efectivo de transformación de la realidad. Leonardo coparticipa de la construcción de un nuevo significado para la noción del movimiento; esto lo lleva a sostener un enfoque “ideal” o “relativo”, en que el centro de referencia para toda medición de un movimiento local puede ser elegido por el mensurador. Esta noción se opone a la idea aristotélica que concibe el movimiento como “natural” o “absoluto”; esto es, que los cuerpos buscan su lugar natural (los pesados caen y los livianos suben) y que la forma geométrica del movimiento depende de la naturaleza del cuerpo en cuestión. Como el experimento del corcho refuta a Aristóteles: el corcho sube y baja; sube en el agua y baja en el aire, luego un cuerpo es pesado y liviano, —según el medio en el cual se desplaza—, un anticipo de las nociones de relatividad física. Sus estudios y experiencias sobre el movimiento lo llevan a intuir la noción de inercia (por ejemplo, al analizar el vuelo de las aves) aunque jamás llega a enunciar o formular el principio de inercia. Será más tarde Galileo el primero en enunciarlo y Newton, en el siglo XVII, el encargado de formularlo expresamente. En el plano de la fisiología realiza estudios sobre mecánica de la fonación y acerca del movimiento de los miembros del cuerpo humano. En lo referente a sus trabajos de anatomía, se aprecia la confección de más de 600 dibujos sobre distintas regiones y partes del cuerpo. En tales dibujos, por ejemplo, se observa por primera vez las curvaturas normales de la columna vertebral, y también es posible visualizar la correcta posición del feto dentro del útero. Y, en cuanto a la mecánica, la concibe como “il paradiso delle scienze matematiche”, y en ella es posible avizorar ya los principios de inercia y de acción y reacción. Su admiración por la ciencia matemática lo lleva a postular que la misma actúa como elemento integrador de las distintas formas del conocimiento: “La fuente de todo saber es la matemática”, expresa más de cien años antes de que Galileo afirmara que “el gran libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático”. Leonardo precede al astrónomo Copérnico en la afirmación de la tesis heliocéntrica del movimiento planetario, que sostiene que la Tierra es un planeta más dentro de un sistema cuyo centro es el Sol. Desde el punto de vista de la aprehensión cognoscitiva, privilegiaba la experiencia por considerarla “madre de todos los conocimientos”, por ello estima la aplicación de los sentidos sobre los diversos aspectos de la naturaleza, con el objetivo de descubrir nuevas facetas o propiedades de la misma. Piensa que la ciencia tiene que comenzar por la experiencia y terminar en el experimento. Estima que las propiedades del mundo real son posibles de conocer por el hombre, a través de la experiencia, mediante una adecuada planeación y uso adecuado de los sentidos, previamente dirigido por el intelecto, para llegar así a las reglas generales. Concibe la naturaleza como un sistema dinámico e integral de fenómenos y fuerzas en interacción, en concatenación con todos los procesos del universo; el hombre es sólo una parte más del todo organizado del cosmos. “La metamorfosis del movimiento y la conservación de la energía mecánica conduce a Leonardo a entrever la grandiosa unidad que abarca todos los fenómenos de la naturaleza” (3). Para él, la ciencia, la técnica y el arte, pasan todos obligados por un contacto directo con la naturaleza. En este sentido, se comprende que Leonardo recomiende a los artistas la máxima agudización de sus sentidos y sugiera la búsqueda de nuevos caminos de investigación de lo real. Ello probablemente queda de manifiesto en su aforismo: “El artista debe ser hijo y no nieto de la naturaleza”. Leonardo concibe la realidad como si fuera una puerta que conduce hacia el horizonte infinito del conocimiento; contactarse con la realidad es una forma de ver el todo y de verse también a sí mismo, sin prejuicios y sin la racionalidad previa de la cultura libresca. Quiere verlo todo; la expresión del moribundo, el gozo del niño al succionar el pezón materno, la última mirada del ajusticiado, e incluso las formas y tonalidades del interior del cuerpo humano difunto, para apreciar las formas exactas de la naturaleza allí escondidas (4). Leonardo y las ciencias aplicadas Sus proyectos de ingeniería aluden al diseño de máquinas a propulsión, otras para levantar pesos y diversos aparatos para transmitir movimientos. Entre sus bosquejos figuran navíos, carros blindados, máquinas-herramientas, excavadoras y aparatos para bucear. También concibe un planeador, el paracaídas, una grúa giratoria y un cañón de bocas múltiples, entre otros. Planea la construcción de canales y acueductos, así como máquinas de guerra y grandes edificios. Como ingeniero militar, sugiere modificaciones en las instalaciones militares y en los mecanismos y aparatos que usaban los soldados, tanto en sus técnicas ofensivas como defensivas. Empero, si sus inventos hubieran sido posibles de realizar en su época, no habrían funcionado, puesto que Leonardo no tomaba en consideración suficientemente las leyes de la física, tales como los fenómenos de rozamiento, la resistencia mecánica y otros (5). En Milán completa la construcción del Canal de la Martesana, del Navigilio interno y del Navigilio Grande. También a él se debe el perfeccionamiento de las esclusas, con lo cual los barcos logran salvar las diferencias de nivel. Más tarde, cuando la guerra con Francia se hace inminente, Leonardo es nombrado Ingenieri Camerale y suspende sus estudios y tareas decorativas del Castillo de los Sforza, dedicándose de lleno a las labores de un acueducto para conducir el agua del Adda a Milán. En Milán también proyecta un plano urbanístico: concibe una ciudad con calles amplias, viviendas cómodas y con una red de canalización con fines sanitarios; todo lo cual dista mucho de la realidad urbanística de la época. En el plano de la ingeniería naval realiza una serie de experiencias para determinar la forma más apropiada de los barcos, en cuanto a la resistencia que ofrece el agua. Al parecer, sus conclusiones coinciden con la opinión predominante en el siglo XV, en cuanto a que una proa ancha es más favorable para el desplazamiento en el agua. Su capacidad inventiva, por otra parte, le permite idear una serie de artificios. Entre los que aún no hemos mencionado, recordemos un barco dotado de ruedas con paletas que supuestamente navegaría a cincuenta millas por hora, el “tornillo de elevación” y un aparato denominado “arquitonitro”, con el que pudo experimentar la fuerza que genera el vapor de agua. En rigor, realiza más de 7.000 esbozos técnicos con detalladas descripciones de los mismos. Muchos de estos dibujos obedecen a propósitos bélicos; como el carro de asalto, las bombas de succión para secar los fosos de los castillos, las granadas de mano, las bombas de gas, máscara contra gas y otros. Su obra artística y sus tareas inconclusas Tal vez la faceta artística de Leonardo sea la que más se ha popularizado, aunque sus obras pictóricas no pasan de la docena. Ello probablemente por la admiración que ha despertado en muchos críticos y conocedores del arte, quienes a su vez han promovido la divulgación de las mismas. Entre éstas figuran: La Asunción, La Adoración de los Magos (1481), San Jerónimo, La Virgen de las Rocas (1483), La Cena (1498) y La Gioconda (1504). En el plano de la técnica de la pintura, se aprecia que combina la fidelidad anatómica y corrección del dibujo con la distribución y ponderación estética del colorido; se puede colegir también, claramente, la denotación de movimiento de las figuras. La idea de movimiento está presente en todas sus facetas; en su Trattato della Pintura, por ejemplo, insiste mucho en la importancia de expresar el movimiento por parte del artista: “...la figura cuyos movimientos no expresan las pasiones, los pensamientos, no tendrá miembros correspondientes a la significación de la figura, y al juzgar esa figura concluiremos que el artista no tiene ningún valor”. Da Vinci prácticamente identifica el movimiento con la vida: “Il moto e causa d’ogni vita”. Sin embargo, sus obras no sólo denotan movimiento, perfección anatómica y colorido, sino también expresan una teoría de la representación del carácter de los personajes. En este sentido han sido admirados el fresco La Cena y el retrato La Gioconda. En la primera se aprecia toda la fuerza de la representación de los caracteres, sin perder la simetría ni las exactas proporciones. La Gioconda, a su vez, es muy conocida por el misterio que expresa en los ojos y semisonrisa del personaje (Lisa Gerardini). Se dice que Leonardo amaba tanto esta obra que siempre la tenía a su lado. Más tarde, curiosamente, la vende al rey de Francia, pero no se la entregó nunca; ¿gesto extraño de incumplimiento del genio o recuerdo de algún amor platónico? Al parecer en este punto continuamos en la incertidumbre, pues de su vida amorosa se sabe muy poco; empero si realmente la obra y la posesión ritual, hay que entender que el artista no tenía grandes riquezas que ofrecer a las mujeres de la nobleza de la época; pero sí espíritu, fantasía y creatividad. En este sentido, tal vez haya que pensar esta conducta de Leonardo como un mecanismo para dejar atrás antiguas heridas amorosas y una expresión material de toda su capacidad de entrega, pero que no era entendida debidamente por la psiquis femenina; o tal vez pudo ser un escudo protector para que algunos vieran su interés por el género femenino y no pensaran en acusaciones de homosexualidad. En todo caso, lo anterior muestra un aura de soledad y tristeza. Y es muy curioso, pues uno de sus autores favoritos, Petrarca, también vivió una situación similar en cuanto a un amor platónico (Madonna Laura) y también este escritor destaca mucho la importancia de la mirada, pero desde la perspectiva poética claro está. Así, por ejemplo, este humanista escribe en su Cancionero (1470): “...bendito sea el año, el punto, el día / la estación, el lugar, el mes, la hora, / el país, en el cual su encantadora / mirada encadenóse al alma mía”. Así, el uno destaca la fuerza vital de la mirada en la poesía y el otro en la pintura. En el ámbito de asumir los compromisos, Leonardo presenta algunos deslices. Al parecer compromisos no asumidos y tareas inconclusas son también una nota más de la personalidad del artista. En las tareas no acabadas del maestro figuraban la estatua de francisco Sforza, La Adoración de los Magos y el fresco de la Batalla de Anghiani. Algo similar puede sostenerse de sus Cuadernos de apuntes. La estatua ecuestre de Francisco Sforza, en Milán, es esbozada por Leonardo pero no alcanza a terminarla. Más tarde será el blanco de los honderos de Luis XII. Miguel Ángel había dado en el clavo al reprochar a Leonardo que hubiese abandonado el “cavallo” “porque no sabía cómo terminarlo” (6). La Adoración de los Magos, solicitada por los monjes de San Donato di Copeto para el altar mayor de su convento, también queda inconclusa. La República de Florencia lo contrata para la confección de un fresco sobre la Batalla de Anghiani, que debía ubicarse en las paredes de la Sala del Gran Consejo del Pallazzio Della Signora; el fresco se deteriora casi de inmediato y luego de unos años desaparece totalmente; en la actualidad sólo resta del proyecto un cartón de estudio realizado en 1506, previo a la obra pictórica, en el que se aprecian extraordinariamente la anatomía y movimiento de los caballos. Con respecto a La Cena realizada por Leonardo en Milán, entre 1495 y 1498, los estudiosos de su obra tampoco están muy conformes. La mayoría coincide en la excelencia de caracteres y expresión de la faceta psicológica de los personajes; empero consideran la técnica empleada, a base de pintura al temple, como muy deficiente. “Si Leonardo no se hubiese metido a querer mejorar los procedimientos del fresco, hoy tendríamos aún bien conservada La Cena...” (7). Lamentablemente, en la actualidad dicha obra es ya una sombra de una joya pictórica. Por otra parte, su propio Cuaderno de apuntes, en el que se aprecian sus consideraciones científicas y técnicas, es un conjunto abigarrado de temas diversos, con más de 6.000 hojas, que incluyen notas, dibujos y citas. Al parecer proyectaba una enciclopedia que nunca vio la luz. Ello no se puede atribuir a la inexistencia de imprentas en Italia a fines del siglo XV, puesto que precisamente fue Italia el primer país que se sirvió ventajosamente de la imprenta. Recuérdese por ejemplo la casa Schweinheim y Pannatz, que imprime desde 1465, primero en Sublato y luego, en 1467, ya tiene sucursal en Roma (8). ¿Qué razones tuvo Leonardo para no esforzarse en publicar, toda vez que siempre contó con mecenas que podían ayudarlo económicamente? Ante esto, es frecuente escuchar la tesis de un probable miedo a la Inquisición, por parte del genio; por ello es dudoso, por el acceso fácil que tenía ante las autoridades políticas de su época y que le solicitaban que ejecutara obras artísticas. Hasta ahora esto sigue siendo un desafío para ser dilucidado por los historiadores de las ciencias. El otro desafío es explicar por qué no terminaba muchas de sus obras. Al respecto hay opiniones encontradas: Desiderio Papp estima que Leonardo era muy exigente con sus producciones y que buscaba la perfección en las mismas, y al no quedar satisfecho abandonaba muchas de ellas (9). Brion sugiere que Leonardo se ve arrastrado por su poderío y por un abuso de su espíritu de juego, que siempre lo acompañó en su trabajo (10). Pater, a su vez, piensa que Leonardo estaba obsesionado por la transformación de ideas en imágenes, y que por ello debió dejar muchas obras incompletas y otras recomenzarlas (11). Independientemente de si compartimos estas tesis o no, cabe preguntarse: ¿Leonardo dejó esas obras a medio terminar, o éstas en cierto sentido vencieron su espíritu perfeccionista? Y su clásica expresión: “Antes la muerte que el cansancio”, ¿tenía algunos parámetros para las excepciones? Lo anterior nos muestra que también los genios tienen eventuales conductas de hombres comunes. Tal vez, ésta es nuestra tesis, Leonardo dejaba tales obras inconclusas por el exceso de fantasía e imaginación; porque su mente siempre bullente de ideas, que cubrían más de 25 áreas del saber, estaba apuntando a nuevos mundos, a nuevos temas, y ante la imposibilidad ontológica y psicológica de estar en todos a la vez, se veía obligado a realizar ciertos virajes para continuar con su producción intelectual y artística. Después de todo, Leonardo no podía saltarse el tiempo y el espacio y cubrirlo todo. En ese sentido, las obras incompletas serían la expresión de un choque entre la expansión mental hacia el todo abstracto del máximo posible y la realidad material que obliga a volver a la concreción puntual, hacia la finitud. A pesar de todos los aspectos extraños y misteriosos de la personalidad de Leonardo da Vinci, así como de lo inconcluso de algunas de sus obras, sus biógrafos han logrado despertar una gran simpatía por el artista, y la historia lo ha juzgado como un genio. Sin discutir este punto, cabe preguntarse: ¿no lo habrá también sobreidealizado? Agradezco a la señorita Casandra Rojas K., quien en una primera etapa de esta investigación y compilación biográfica e histórica, trabajó con el autor, especialmente en la identificación y descripción de los aspectos psicológicos de la personalidad de Leonardo da Vinci. Notas 1. Cf. Malaguzzi V., Francesco: Milano (Parte II). Serie Italia Artística, Collezione di Monografie Ilustrate, Vol. 26, Instituto Italiano di Arte Grafiche, Ed. Bérgamo, 1906, pp. 2 y 12. 2. Cf. Asimov, Isaac: Cronología de los descubrimientos, Ed. Ariel S. A., 1992, Colombia, p. 113. 3. Papp, Desiderio: Descubridores y descubrimientos, Ed. U. de Concepción, 1982, p. 36. 4. Cf. Oyarzún, Luis: Leonardo da Vinci y otros ensayos, Ed. Fac. B. Artes, U. de Chile. 5. Cf. Enciclopedia Internacional Focus, Vol. 9: “La técnica y la materia”, Ed. Argos, Barcelona, 1968; p. 19. 6. Brion, Marcel: Leonardo da Vinci, Ed. Sudamerican, Bs- Aires, 1954; p. 30. 7. Pérez H., José: Historia del Renacimiento, Ed. Barcelona, 1916, T. III; p. 59. 8. Cf. Pérez H., José; op cit; T- I., p. 259. 9. Cf. Papp, Desiderio : op cit; p. 32. 10. Cf. Brion, Marcel; op cit; p. 301. 11. Cf. Pater, Walter: El Renacimiento, Ed Interamerican, Bs. Aires, 1944; p. 25. ** Zenobio Saldivia Maldonado zenobio@utem.cl Investigador y poeta chileno. Profesor de filosofía por la Universidad de Chile, y magíster en filosofía de las ciencias y doctor en pensamiento americano, con mención en historia de las ciencias, por la Universidad de Santiago de Chile. Es profesor asociado de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago. Diversos artículos suyos, sobre historia de las ciencias y epistemología, han aparecido en publicaciones de su país y de Argentina, Perú, Uruguay, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Brasil, España, Costa Rica y EUA. Ha participado en eventos nacionales e internacionales. En 1995 obtuvo el premio de la Unión de Universidades de América Latina (Udual, México) de apoyo a la investigación. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de septiembre (Arancibia Hermanos, impresores, Santiago, 1990) y los trabajos de investigación En torno a los albores de la ciencia (Central de Publicaciones, Utem, Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en Chile (Bravo y Allende Editores, Santiago, 1995), Lógica (Corporación de Educación y Salud de la Comuna de Las Condes, Santiago, 1999), y La ciencia en el Chile decimonónico (Ediciones de la Utem, Santiago, 2004, en prensa). === Crónica tardía sobre la Feria del Libro de Guadalajara ================ === Dixon Moya ============================================================ Aunque parezca extemporáneo, pero recordando aquello que es mejor tarde que nunca, me permito dejar a consideración del ocasional lector algunas impresiones de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), versión 2007. Cuando iba camino a Guadalajara, en compañía de mi esposa Patricia, leímos un informe de un periódico mexicano que consideraba a la FIL como la más grande en su género en América Latina, y recalco el adjetivo “grande”. Al pisar, por fin, el recinto ferial en esa bella ciudad, con Patricia nos sorprendimos, porque el espacio físico es aproximadamente menos de la mitad de Corferias en Bogotá, en donde anualmente se desarrolla la feria del libro de la capital colombiana. Con el correr de los días, comprobamos a qué se refería el articulista de aquel periódico, cuando ponderaba la grandeza de la feria tapatía, definición que no necesariamente tiene que ver con el tamaño, sino con la organización y trascendencia de los eventos desarrollados. Todas las actividades, presentaciones, conferencias, lanzamientos de libros, calidad de escritores y artistas invitados, así como la cantidad y criterio del público asistente, terminan por impresionar al visitante extranjero. De igual forma los negocios que se concretan, según nos cuentan, entre editoriales, librerías, autores y agentes, son otro de sus atractivos, pues la literatura, como muchas de las actividades lúdicas, tienen un aspecto comercial, el ocio visto como negocio, por parte de intermediarios, así como forma de supervivencia de sus cultores. Personalmente me queda la alegría de haber visto, en algunos casos saludado, a mitos literarios vivientes o mortales en camino de serlo, nombres repetidos en las portadas de los libros que encarnan en cuerpo y voz. De igual forma, guardaremos la inmensa alegría de haber visto a Guadalajara engalanada con pancartas, avisos publicitarios y folletos con la identificación de Colombia, país invitado de honor. Pero sin duda, lo más importante fue la extraordinaria oferta cultura colombiana, no sólo en materia de libros y autores, la marca del gran arquitecto Rogelio Salmona, fallecido recientemente, las imágenes del cine y sus directores, la música diversa igual que las regiones que componen este país caribeño, andino, llanero, amazónica y ribereño de la cuenca pacífica. En síntesis, en Guadalajara, ese precioso lugar que evoca la historia, la música de mariachis, el sabor del tequila, se dejó la constancia de que el recurso natural más abundante que tiene Colombia es el talento de sus habitantes. ** Dixon Moya dixonm@hotmail.com Diplomático colombiano aficionado a la literatura. Fue cónsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente desempeña un cargo diplomático en Nicaragua. Ha publicado artículos en revistas de su país. === ¡Dones de amor, ay, cuitas de amor! Ricardo Martínez-Conde ======= Es una de las distinciones que le corresponde al amor: el ser dubitativo y confuso y llevar (¡por tantas circunstancias!), a quien cree poseerlo, a la tribulación. Es cierto, no obstante, por lo demás, que, o todos hemos tratado un día de comer del fruto de ese árbol (tal vez por razón de un instinto que va más allá, mucho más allá, de nosotros) o bien que hayamos sido visitados y poseídos por alguien que, habiendo probado el fruto, haya sufrido encantamiento y quiera entonces transmitírnoslo utilizando las más variadas artes. Resulta curioso, sin embargo, que, a pesar del embrujo que ejerce en la boca que lo prueba, siempre se acepten los dones del amor con un inevitable sentimiento de recelo, de prevención, de timidez hasta ofrecer la entrega de los sentidos que le están siendo requeridos. Ahora bien, ¡quién sabe, tal vez ahí resida el secreto, en esa unión de rasgos religiosos que es acercar un fruto material que nos reclama y un sentimiento (algo propio e íntimo) que, una vez libre por nuestra voluntad, no sabemos cuándo volverá; siquiera si volverá! Por eso nos confunde y azora el sentir hacia un bien, y más aun hacia ese bien que, a buen seguro, por su poder de encantamiento y el gozo que promete, nos roba la voluntad. ¿Y cómo recuperar después la voluntad y lo que ella conlleva de asentamiento en el criterio propio, en el sentimiento propio? * He vuelto a releer, seducido una vez más por unos bienes imprecisos pero hermosos a los que siempre me transporta, las cartas de sor Mariana Alcoforado, esa monja portuguesa que profesó, allá por el siglo XVII, en el convento de la Encarnación franciscana de Beja —tierra y paisaje extensos, sobrios para quien mira, apegados a un ser del sur, apasionado y antiguo— y cuyas palabras aún hoy (creo que podría decir cada palabra) son capaces de transportarme no sólo a lo que ha sido una pasión que fue ajena a mí, sino una pasión también alerta y viva, todavía hoy, que me implica en los rasgos del amor sentido y tienen el calor suficiente como para rendir el ánimo del lector y proponerle así una nueva forma de ver, un nuevo intento de conciliar el corazón y el gusto hasta casi morir, cual fue su causa. Mariana, de la influyente y poderosa familia de los Alcoforado, no profesó como monja desde un principio. Entiéndase, antes bien, que, por razón de su linaje y a fin de alimentar su educación y su pudor y, acaso, su buen futuro, la joven —como era propio de la época entre las nobles familias— ingresó para residir en el convento como un modo de preservar su pureza y dignidad. Y si es cierto que no hay explícitos documentos que nos hablen de los presumibles rasgos hermosos que adornaban su figura, hemos de suponer que sí, que su rostro era agraciado y ella de elegante talle y esmerado su comportamiento y elevado su sentido del pudor, y dulce su voz y virgen su corazón, lleno de energía, presto para acudir al lugar a donde fuere honrosa o bellamente reclamado. El caso es que, superados que había en poco los veinte años Mariana, pasó una mañana bajo las gradas del convento un destacamento de soldados franceses que iba a las órdenes de un apuesto capitán quien, ya fuese por esa intrusa osadía y autosatisfacción que propicia el llevar uniforme, ya fuera porque, por mera autocomplacencia (habiendo advertido antes que unas jóvenes desde el convento les miraban), él estiró el cuerpo, puso recio el porte tanto suyo como el del animal, hizo gesto expreso de su mando con algún requiebro vistoso del caballo y, dejando traslucir de su semblante un ademán altivo y de conquista, continuó su camino dejando, no en vano, en el aire y en el corazón de aquellas jóvenes, un recado de seducción. ¿Y a dónde fue a recalar?: ¡ay!, al corazón de Mariana, quien, robada su voluntad por ello, quiso ver en todo lo actuado un reclamo de sí, quedando en adelante sin sosiego: “Te consagré la vida desde que en ti se posaron mis ojos, y siento en sacrificártela un místico placer”. Casi hace daño tanta exhibición de hondura. Sólo un corazón puro en un cuerpo virginal pudiera expresarse así. Pero reparemos también en el hermoso y fundado encanto de las palabras bien elegidas y bien hiladas y sentidas. He ahí, acaso, el secreto de la pervivencia de esas cartas; de esa literatura primero amorosa y luego serenamente mística que ellas encierran. ¿Cuándo o quién podría leer un día un texto así con indiferencia o frialdad? Y, si así llegara a ser, mal día será, no sólo para la literatura, sino también para el hombre. Pensemos que han transcurrido más de trescientos años desde la redacción de las cartas de sor Mariana Alcoforado. Pues bien, siendo hoy distintos la expresión y aun, si cabe, el sentir, ¿no es un milagro sostenido por la palabra el que todavía éstas guarden, y sepan transmitir, el calor del momento en que, con mano temblorosa, fueron marcadas sobre el recio papel con el extremo de una pluma que, obediente a un corazón apasionado y joven, expresaba en rasgos decididos el sentimiento de la amada? Cada párrafo, cada frase, tiene algo bello que, a la vez, como un sentir, nos pertenece. Son cartas antiguas y sin embargo vivas. ¿Quién, hoy, siente, tan bellamente expresado, así? Sabemos que él, Bouton de Chamilly, que había acudido a Portugal como integrante de un destacamento del ejercito francés, era cuatro años mayor que ella. Y, a buen seguro, por edad y por las circunstancias particulares de su vida, más hecho a los goces del amor y a sus cuidados y requiebros que su amada. Quizá por eso escribió ella, todavía próximo el dolor de su separación: “¿Por qué me obstino en borrar de la memoria todos los desvelos en probarme tu amor? ¡Ay!, tanto me deleitaban, que fuera bien ingrata si no te amase con los mismos deliquios a que mi pasión se elevaba cuando conseguía los testimonios de la tuya!”. Ella, en efecto, obedeció a las solicitudes de amor. Quizás con la misma nobleza que heredó por nacimiento. Y he aquí que por tan bella causa, por su afligido sentir, hoy leemos y entra en nosotros el rememorar cómo ha podido ser el vivir ese amor, transportándonos a la vez, como lectores, un impulso que, yendo más allá de nosotros, desvela nuestra naturaleza en una impúdica y gozosa desnudez que no rechazamos. Tal vez así sea el amor, como la muerte (que ella por su dolorosa causa desea): una misma cosa. * Porque no conoce el tiempo el amor una vez que ha nacido —siendo ésta una de sus vicisitudes y el germen de sus mudanzas—, el suyo debió ser tan intenso en su brevedad que acaso por ello hizo llorar desde el corazón de Mariana las palabras más hondas del dolor. Duró solo unos meses, y los encuentros tuvieron siempre el riesgo propio que conlleva el que un extraño acceda a un convento y a la celda de una joven cuya custodia le había sido encomendada a la superiora del mismo. Sin duda que en el peligro se alimentó la pasión, mas no está ahí la naturaleza de este amor, sino en las raíces que en poco tiempo supo arraigar en Mariana. Raíces que crecieron en el tiempo posterior a la separación hasta que, demasiado hondas pero sin alimento, cedieron hasta secarse y morir. Dicen que por presiones de su influyente familia una vez llegó a sus oídos los amores de la joven, el oficial francés fue trasladado de nuevo a su país. Y no sólo no regresó —tal como ella, en un primer momento, solicitaba— a Portugal, sino que aun no supo jamás devolver, aunque fuese sólo por escrito, unas palabras de amor que ayudasen a la enamorada a poder dar fe de que la devoradora pasión que la arrebató en su día había sido cierta, había tenido fundamento. No. Por contra, él sólo contestó de una manera circunstancial, vaga y distante, a los reclamos amorosos de ella, devolviendo formalismo ante la pasión, indiferencia ante el amor. Tal le reprocha ella de su comportamiento: “Considera, amor mío, cuán excesivamente descuidado fuiste. ¡Ay, sin ventura de ti! Traicionáronme fementidas esperanzas y con ellas me engañaste”. En efecto, en sus cartas, más que a otra cosa Mariana parece dirigirse a la traición y a quien, a su sentir, la sustenta. ¡Haciendo para ello, sin embargo, una invocación tan fervorosa al amor! Todo en ella es voluntad de comunión con el amado. Hasta el punto que, al final, ya no exige ni ofrece, sólo vive para sentir, para pensar y mimar y aludir a ese amor que, sin ella premeditarlo, fue el horizonte de su vida. Todo gracias a un breve periodo de tiempo, muy corto en lo que había de ser su larga vida, mas suficiente para marcarla definitivamente antes que hubiera de volver su amor ya engendrado hacia otro destino menos ocasional y más alto, cual es el amor de Dios. Su vinculación con el amor llegó a ser tan firme que había, necesariamente, de seguir viviendo; mas tan fielmente sentido que, acaso por ello, expresándose en ocasiones con una hondura que acariciaba la muerte: “Era como si me defendiese de volver a la vida que debo perder por ti, ya que para mí no la puedo conservar. ”Con harta pesadumbre volví en mí. Era mi dicha sentir que moría de amor, y finalmente me hallaba bien, viendo cómo cesaba de flagelarme el dolor de tu ausencia”. Sábese por las crónicas históricas que Nöel Bouton, señor de Chamilly, hijo del hidalgo de Borgoña Nicolás Bouton, siguió ganando como soldado grados y honores, y en 1677 —diez años después de haber abandonado a Mariana— casó con una rica heredera. De Mariana de Alcoforado nos cuentan los verídicos relatos que llegó a alcanzar la condición de priora en el convento de la Concepción franciscana de Beja, en cuya condición murió cumplidos los ochenta y tres años de edad. Quiere ello decir que, a sabiendas de la creencia expresada en una frase de su última misiva (“Hubiera sido venturosísima amándole toda la vida”), más, advertida de lo que dicen los hermosos versos “la pena de vivir muerto, esa sí que es pena larga”, pudo, y supo, prolongar su vida más allá de cincuenta años después de sus graves cuitas de amor. ¿Tal vez por los nobles y altos atributos de su nuevo amado, Cristo, a quien se entregó con acendrado e infinito celo? * ¡Y pensar que la razón de su fogosa pasión nació a distancia, sólo por querer vivir inusitadamente un gesto que creyó advertir en aquel caballero que, al mando de su escuadrón, pasaba bajo los muros del convento! “Desde aquel mirador te vi pasar, con aires que me arrebataron, y en él estaba el día en que comencé a sentir los primeros efectos de mi desatinada pasión. Me pareció que deseabas agradarme, aunque no me conocieses. Supuse que reparabas en mí, distinguiéndome entre las demás compañeras. Imaginé que, cuando pasabas, apetecías que te viese y admirase tu destreza y garbo al hacer caracolear el caballo. En fin, me interesaban, en lo más mínimo, todos tus pasos, todas tus acciones. Sentía que ya no me eras indiferente y participaba en cuanto hacías”. Sería fácil deducir que, a tenor del resultado amargo de tal pasión engendrada desde lejos, puede que el amor no sea ciego, pero sí miope. No obstante, secretos han de seguir siendo el corazón y sus dictados para todo aquel que ama. Es así que, aun a expensas del aparente contenido pueril del argumento, la dulce Mariana, gracias a la fe engendrada por aquel requiebro en su joven corazón, había de dejar al perenne transcurso de la historia una de las exclamaciones de amor más bellas y soñadas: “Me acabaste con la porfía de tus galanteos, me embriagaste con tus finezas, me rendiste con tus juramentos, me arrebató mi violenta inclinación, y las derivaciones de principios tan ledos y dichosos no son más que lágrimas, suspiros y una muerte fatal, a la que no puedo poner remedio”. ¡Dones de amor, ay, cuitas de amor! ** Ricardo Martínez-Conde csbgfrf@cesga.es Escritor español (Sanxenxo, 1949). Cursó los estudios de filosofía y letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de Occidente, el Boletín Galego de Literatura y las revistas Clarín, Claves y Extramundi. Además ha sido colaborador en diversos periódicos. Ha publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro, 1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das árbores (Espiral Maior, 1995), A núa lentitude (Follas Novas, 2001) y Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymión, 1993), Evoë (Calambur, 1997) y Los días sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de Poesía). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (Cª Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey según Quevedo (Una lectura de la "Política de Dios") Ed. Endymión-Mº Cultura, Madrid, 1996, Alusión al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y el premio Reimóndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997). === Vida y obra de Salmerón Acosta Sócrates Tsokonas ================= 1. Introducción El presente trabajo trata fundamentalmente sobre el destino en la vida y obra de Cruz María Salmerón Acosta. La forma en que transcurre su vida antes y después de la enfermedad. El dolor acarreado por ésta en la vida del poeta y cómo se relaciona con su obra poética. Este es el eje central de la investigación. Se intenta también con ella rescatar el aspecto humano y sensible de este personaje de la poesía venezolana. Hasta ahora tan poco conocido; casi soslayado. Resulta verdaderamente una falta imperdonable la escasa diversidad de los estudios realizados sobre el poeta. Lo que aquí se discute se basa casi exclusivamente en el estudio de Osvaldo Larrazábal Henríquez. Su indagación acerca de Salmerón Acosta es el fruto de muchos esfuerzos. Abarca una gran cantidad de temas de nuestro interés. El destino trágico del poeta de Manicuare es uno de ellos. Aborda, asimismo, su poesía con un marcado pero justificado enfoque autobiográfico. En la poesía de Salmerón podemos descubrir sin dificultad hechos importantes de su vida. Es que él no es un poeta hermético ni mucho menos. Al contrario, es claro y franco. Su poesía está llena de sutilezas; de grandeza de espíritu; de nobleza. En este sentido, su actitud hacia el dolor de la enfermedad es de resignación estoica. Por esto se crea un destino en su vida y su obra. El destino como un sendero debe ser transitado por el poeta con renuencia casi pueril, y no es para menos: es su vida la que va corriendo al abrazo de la nada mientras él, desesperado, la ve pasar despreocupada y casi independiente de su dueño en una carrera vehemente hacia la muerte. Su poesía es fatal. Respira lo volátil de la vida. También lo volátil del amor. Su vida se trunca súbitamente. Sin ninguna explicación. Después de conocer la gravedad de su enfermedad Salmerón siempre quedó como interrogándose por la justicia de su destino. La poesía de Salmerón Acosta es poesía lírica como pocas. Trasciende ampliamente las circunstancias de su vida para convertirse en algo más elevado. Su cántico es a la vida; vida plena y rebosante. De allí su grandeza. Lo sublime de la poesía de Salmerón Acosta se halla en su sencillez. Esa humildad propia del hombre de pueblo. Cada palabra de sus poemas reúne a la vez lo genuino y lo hermoso del habla de Manicuare. Sus versos no son erudiciones rebuscadas ni falsas pretensiones. Únicamente son el lenguaje de su pueblo. Ni más ni menos. No obstante la sencillez de su poesía Salmerón Acosta supo darle al lenguaje un uso poético muy hondo. Su vida se fue extinguiendo en toda la hondura de su poesía. Más hondo que las profundidades del mar que le vio aparecer y desaparecer como si de un rayo se tratara. Así fue la vida de Salmerón; honda y fugaz. a. Reseña biográfica del autor Cuando se habla de Cruz María Salmerón Acosta se siente casi ineludiblemente una extraña empatía con el significado de su desgracia. Nace en Manicuare, pequeño pueblo del estado Sucre, en el año de 1892. Crece y se desenvuelve ante el paisaje más hermoso de la Península de Araya. Región cálida y remota de la geografía nacional, dominada por las aguas del mar Caribe. Desde muy pequeño Salmerón Acosta entra en contacto con la experiencia sobrecogedora de la naturaleza. La vida del poeta hasta ahora no asoma la inclemencia del destino. La vida transcurre en apacible armonía: los juegos infantiles, la contemplación del paisaje, la escuela. Su corazón aún no entiende de penas ni angustias. Sus días se incorporan sutilmente con los de su gente y su pueblo. Ningún presagio todavía. Ya cerca de la adolescencia, Salmerón viaja a Cumaná. El motivo: continuar su formación. Las condiciones económicas de su familia así lo permiten. Sus años de bachillerato le hacen conocer a quienes jamás lo olvidarían. Entre ellos, a José Antonio Ramos Sucre. La amistad profesada por ambos es sincera y profunda. Es respetado por sus amigos casi con reverencia. El joven Salmerón demuestra un sentido primordial del valor. En él es depositada con absoluta tranquilidad de espíritu la confianza de todos sus compañeros de estudio. Llega el momento en que cada quien debe correr su propio camino: la graduación. Obtiene el título de bachiller, en 1910, en el Colegio Federal dirigido por José Silverio González, Luego, la universidad. Decide trasladarse a Caracas para cursar estudio de leyes en la Universidad Central. Una vez en la capital, Salmerón se hospeda en una residencia de estudiantes. Con él dos compañeros, uno de éstos su amigo Ramos Sucre, quien es compañero de promoción. La vida estudiantil se llena de promesas e ilusiones. Aventuras, nuevas experiencias y andanzas en el desconocido ritmo capitalino. Durante su estadía en la ciudad, Salmerón conoce a quien será el eterno amor de su vida. Una joven caraqueña llamada Conchita Bruzual Serra. Desde entonces, y para siempre, Conchita se convierte en el objeto de un amor entrañable por parte del poeta. Inesperadamente, el destino comienza a dar indicios. Salmerón recibe las primeras noticias acerca de los síntomas que tanto le habían extrañado. El diagnóstico es impreciso pero parece ser algo serio. Desde este momento su vida no cesará de copiar en el alma los sucesivos signos del destino. Es menester señalar datos fidedignos cuando se construye una reseña sobre la vida de un autor. Sobre todo por apego a la realidad de las cosas del poeta. Por esto, resulta un tanto revelador conocer las verdaderas circunstancias enfrentadas por Salmerón Acosta en relación con su enfermedad. Los primeros síntomas padecidos se manifestaron en brazos y dedos. Al recibir los informes médicos Salmerón aún desconocía con exactitud la enfermedad que lo aquejaba; y es que los propios doctores también lo ignoraban. Fue mucho después cuando se supo de la naturaleza del mal. Sin embargo, desde el primer momento, Salmerón ya sabía que de algo grave se trataba. No por mera casualidad realizó algunas visitas al leprocomio de Cabo Blanco en Maiquetía. Salmerón se encontraba en Maiquetía debido a un “temperamento” al cual fue sometido durante dos meses por orden de un doctor caraqueño. El doctor Guevara Rojas, entonces rector de la Universidad Central de Venezuela, fue quien tomó el caso. A pesar de no saber con certidumbre de qué se trataba el padecimiento del joven, la sintomatología le llega a preocupar. No obstante el “temperamento” que ordena, las visitas al leprocomio nada tienen que ver con indicación o sugerencia hecha por su persona. Fueron hechas por iniciativa propia de Salmerón Acosta. En tal sentido, Salmerón nunca llegó a dar a sus familiares alguna explicación convincente sobre la razón de aquellas visitas. Obviamente presintió algo. Ésta es una faceta sumamente interesante del poeta; su facultad de premonición era conocida y aún hoy día es recordada por familiares. Definitivamente poseía un raro don que lo hacía muy singular. De esto se hablará más adelante a medida que se avance en la lectura. Una vez terminado el reposo de dos meses en Maiquetía, Salmerón se dirige a Caracas. Encuentra la Universidad Central clausurada por motivos políticos (durante la dictadura de Juan Vicente Gómez). Sus sueños paulatinamente dejan de tener cabida bajo tales circunstancias. Decide regresar a su pueblo natal. Apenas llegado a Manicuare consigue grave a su hermana Encarnación, quien muere al día siguiente de su regreso. De los siete hermanos de Cruz María, Encarnación tenía una significación especial debido a la similitud con su carácter. La enfermedad es finalmente diagnosticada en 1920. Sin embargo, ya para 1913 Salmerón conocía cuál era su padecimiento. El doctor Juan Francisco Pesticott es quien hace el examen de las condiciones del paciente. Su diagnóstico: lepra anestésica nerviosa con neuritis cubital. Para aquel entonces, la enfermedad se mezcló y potenció con los efectos de una epidemia contraída por el poeta en 1918. En este año hubo un epidemia de gripe española que no excluyó al joven, quien tenía sólo veintiséis años. Salmerón vivía apartado de su familia desde su venida definitiva de Caracas. A partir de su retorno al oriente venezolano ya nada será igual. Alrededor de 1913 comienza el retiro físico y espiritual del poeta. Por petición suya es levantada una pequeña vivienda cerca de la casa paterna en Guarataro. Allí se interna, desde 1916, aferrado a su soledad hasta la muerte. Recibe visitas de familiares y amigos, poetas y artistas. Pero la poca vida con que cuenta le exige tiempo para madurar pensamientos y aclarar sentimientos. En 1914, su hermano, Antonio Salmerón, es asesinado bajo extrañas condiciones. Fue, al parecer, objeto de reprimendas por parte de autoridades públicas. El hecho desencadenó la reacción en masa de la población, la cual tomó venganza por propia cuenta. Como resultado de su participación Salmerón Acosta fue encarcelado por un tiempo. Meses más tarde se le otorga la libertad. b. Obra poética Dentro de la obra poética de Salmerón Acosta destaca la reducida cantidad de poemas conservados. Gracias a la labor exhaustiva de su amigo Dionisio López Orihuela hoy conocemos una buena parte de los escritos, recopilados en forma de poemario y publicado éste como Fuente de amargura. Cada poema fue creado con gran ingenio y sensibilidad. En 1911, Salmerón irrumpe como poeta formalizando un primer intento serio en “Cielo y mar”, dedicado a “su hermano” José Antonio Ramos Sucre. Ramos Sucre es quien alienta en su amigo Salmerón la inquietud creadora. Incluso llega a darle algunos regaños debido a la costumbre que tenía de romper cada poema terminado. Quizá fue este lamentable hábito el causante del número poco elevado de poemas que conservamos del poeta. Los motivos de la poesía de Salmerón Acosta responden a un gran esquema común. Los estudios realizados por Larrazábal Henríquez señalan tres grupos en los cuales pueden ser incluidos todos los poemas. Él los denomina como: ciclo vital, ciclo amoroso y ciclo de poesía circunstancial. Como el mismo Larrazábal explica, esta clasificación tiene sentido como estructura metodológica de estudio hecha a posteriori. Sin embargo, insiste en que cada poema fue creado bajo una misma unidad de concepción. Bajo esta concepción unitaria se estudiará aquí la obra poética de Cruz Salmerón Acosta. La temática de la poesía de Salmerón abarca buena cantidad de sentimientos vividos, de pensamientos iluminados por la corta vida y matizados por una actitud razonable de fatalismo. Entre sus temas se encuentran: el amor a su querida novia Conchita Bruzual, el paisaje de su tierra, la separación y el alejamiento entre los dos, la imposibilidad física de vivir a plenitud sus mejores años, la soledad, el sufrimiento y el miedo a la muerte. Junto con la enfermedad va surgiendo una nueva conducta en Salmerón, que se reflejará en algunos de sus poemas. Una vez recluido en la pequeña casa del cerro en Guarataro comienza a suceder lo inesperado. Finge una normalidad en sus relaciones con los familiares y amigos cuando interiormente su ánimo estaba devastado y la angustia por su futuro inmediato le carcomía las entrañas. Guardó íntegramente su sufrimiento para sí mismo y se vio necesariamente obligado a llevarlo a cuestas; quizá por amor propio, por temor a no convertirse en una carga para los seres más queridos. En este sentido, su voluntad no le dio respiro; tenía que ser consecuente con su decisión. Tal fue su destino. La poesía de Salmerón es única dentro de la producción poética venezolana. Jamás una poesía ha tenido que ser tan necesaria. Tantas cosas por decir y tan poco tiempo. Desde “Cielo y mar”, un año antes de saberse enfermo, incluso antes, cada poema es casi una fotografía dejada por el poeta como prueba de su existencia. Ya enfermo, esta actitud se manifiesta más perceptiblemente; su poesía es hecha para ser testimonio de la existencia de un hombre, de un héroe literario, de un mártir. A pesar de que el propio poeta se consideró como mártir, jamás permitió a nadie considerarlo como tal. Su capacidad de sufrimiento es casi trágica. No fue desbordada ni siquiera por la arremetida impetuosa del destino. Su poesía, a veces, está teñida de hondas “amarguras”. No obstante, la grandeza excede el sentimiento de impotencia ante su suerte. Se sobrepone a las circunstancias y decide cantar a todo aquello lleno de vida: sus recuerdos de infancia, su novia, sus playas, su “azul”. 2. El destino en Salmerón Acosta “En esta época hay muy poca gente que crea en el destino. El mío es muy triste, y hasta creo que en algo tiene que ver, culpablemente, el nombre que me pusieron: Cruz significa cosa de tumba, y María es nombre de mujer”. Cruz Salmerón Acosta a. Profecía trágica o actitud pesimista En 1911, tras haber concluido el primer año universitario, Salmerón Acosta viaja a Manicuare para reunirse con su familia durante las vacaciones. En este período escribe “Cielo y mar”; va dedicado a un joven poeta cumanés: José Antonio Ramos Sucre. Ese poema guarda un significado muy importante dentro de su obra. No solamente por su belleza y contenido sino también porque representa una decisión implícitamente concebida en la mente del poeta, resolviendo las posibles dudas acerca de su habilidad para componer versos. La elección quizá estuvo influida por el seguimiento y el constante apoyo que, desde los años de adolescencia, dio Ramos Sucre a su inclinación literaria. Ya desde pequeño Salmerón demostraba su ingenio en la composición de décimas y coplas. Su gusto por rimar fue conocido en las casas del pueblo, cuyos habitantes le hacían peticiones para diversas festividades. De este modo, la poesía de Cruz Salmerón Acosta se impregna progresivamente de un lirismo extraordinario. Lirismo agudizado aun más por empeño del infortunio y la adversidad. Hablar de la amistad entre Ramos Sucre y Salmerón Acosta es girar en torno a un destino común. Ambos sufren una muerte prematura. Aunque por circunstancias de distinta índole, tanto el uno como el otro rememoran la soledad y el sufrimiento. Ramos Sucre desde su “Torre de Timón” y Salmerón desde “la casita” en el cerro de Guarataro. Uno, a través del aislamiento voluntario; y el otro, mediante la reclusión forzada. Uno desprecia profundamente a la mujer; el otro, desespera por la imposibilidad de seguir amando a una mujer. No obstante las diferencias existentes entre sus dos maneras de contemplar el mundo, la amistad entre Ramos Sucre y Salmerón fue sólida y enriquecedora. Ante la tragedia por venir, casi vislumbrada, aparece la natural actitud de asombro por parte de su gran amigo. Una vez que la noticia de la enfermedad llega al oído de Ramos Sucre: “De pronto, lo estable se disloca en fragmentos de emotiva sensibilidad: particular impresión le causa saber que el poeta Cruz Salmerón Acosta, su amigo de siempre y cercano compañero de estudios en Caracas, está enfermo de lepra y debe regresar a su lejano pueblo natal: Manicuare. La enfermedad bíblica era entonces una segura condena a muerte” (Carrera: El signo secreto). El aprecio que tenía Ramos Sucre por Salmerón radicaba en su inmensa valía como ser humano. Salmerón siempre fue muy sensible ante las cosas de su gente. Todavía hoy, vive en el recuerdo de unos pocos que lo conocieron y en el de otros muchos a quienes ha llegado su historia y su anécdota por medio del relato y la referencia. Se recuerda mucho a Salmerón por su intervención en las causas perdidas. Dicen de él que era muy justo y sólo intercedía cuando había algún atropello. Su causa siempre fue a favor del débil, del desvalido y del indefenso. Le disgustaban la arbitrariedad y la desigualdad. Por esto, cuando se le recuerda, la gente lo hace con respeto y admiración. Él supo ganar el cariño de sus semejantes con su sencillez y sobriedad. De él se puede tener un perfil humano en estas palabras de Ramos Sucre, cuando refiere que: “La cortesía graciosa, el talante despejado, el cuerpo de príncipe le conciliaba la simpatía de los hombres y el amor de las mujeres. Era su carácter extraviado como de artista. Vivía para la acción intrépida y el enlace galante” (Larrazábal H.; Salmerón Acosta, itinerario de un poeta). Ya después de la muerte de Salmerón, ocurrida en 1929, sucede un hecho igualmente lamentable: la muerte del poeta Ramos Sucre, en 1930. Éste, al igual que el primero, tuvo que convivir con una enfermedad terrible. Él padecía de insomnio crónico y temía perder paulatinamente sus facultades mentales. Con respecto al término abrupto de su vida, se indica: “Ese orgullo esencial acompaña a Ramos Sucre durante toda su vida. Y lo lleva al suicidio. En cartas familiares, el poeta, torturado por la enfermedad, de manera tajante desecha, sin embargo, la idea de acabar por propia voluntad con aquellas penalidades sin remedio. Pero al final, se cumple el desenlace suicida” (Carrera; El signo secreto). Recordando la partida de casa del poeta cumanés a propósito de su amistad con Salmerón, dice Rita Sucre de Ramos lo siguiente: “De esa manera se fue mi hijo para Caracas, y vivieron juntos en la misma habitación. Esa enfermedad los unió hasta la muerte —repite doña Rita, porque para ella la muerte de su hijo no fue otra cosa que el llamado que le hizo Cruz María, fallecido un año antes” (Larrazábal H.; Azul de Manicuare). Casualmente existe un documento relacionado con Salmerón Acosta, en el que desmiente un rumor propagado en torno a su persona. Es una carta enviada a su novia Conchita en la que deja clara su posición al respecto. La fecha de la carta es del 4 de junio de 1916; y niega la noticia de un supuesto suicidio. Dice así: “Yo todavía amo la vida y no quiero desprenderme de ella mientras amor florezca en mi corazón y en mi alma trine la Poesía. ”Estoy aprendiendo a hacer de mi vida un sueño agradable y ya estoy como bajo la influencia de una alucinación amorosa...” (Larrazábal H.; Salmerón Acosta, itinerario de un poeta). Como se había señalado anteriormente, la premonición ha rodeado de misterio la figura de Salmerón Acosta. Ya desde un principio, en el soneto “Cielo y mar” se halla manifiesta la angustia del poeta en algunos de sus versos. Sea cual fuere la naturaleza de tal angustia no deja de constituir un dato bastante curioso. Expresa una especie de incertidumbre alrededor del hecho futuro, aún desconocido. Cielo y mar En este panorama que diseño Para tormento de mis horas malas, El cielo dice de ilusión y galas, El mar discurre de esperanza y sueño. La libélula errante de mi ensueño Abre la transparencia de sus alas, Con el beso de miel que me regalas A la caricia de tu amor risueño. Al extinguirse el último celaje, Copio en mi alma el alma del paisaje Azul de ensueño y verde de añoranza; Y pienso con obscuro pesimismo, que mi ilusión está sobre un abismo y cerca de otro abismo mi esperanza. Nota: cursiva mía Se puede observar esta clase de referencias fatalistas en varios de los poemas del autor. No sólo en el poema anterior. También en “Martirio eterno”, “Corazón invicto”, “Veinte años”, entre otros. La última etapa de la vida de Salmerón estuvo signada por la renuncia y la soledad. Su creencia en el destino le sembró muchas amarguras, que lo acompañaron hasta sus últimos días. Estas son las palabras de Arráiz Lucca, quien incluyó dentro de una antología un par de sus poemas: “El pueblo de Manicuare (...) lo tiene como a un santo. Padeció de lepra y su vida no pudo ser otra cosa que un calvario. Murió a los treinta y ocho años después de agotar sus días circunscrito a su pueblo y preguntándole a Dios por la infelicidad de su destino” (Arráiz Lucca; Antología de la poesía venezolana). b. La soledad y el dolor A partir de 1916 comienza el período de reclusión de Cruz Salmerón Acosta en la casita del cerro en Guarataro. Lo único que consuela al poeta es el azul del Golfo de Cariaco y la vista en la lejanía de la ciudad de Cumaná. Todo lo básico para el sustento de la vida le es proveído por sus familiares y por los más consecuentes amigos. A causa de haber contraído la gripe española sus condiciones de enfermo se vuelven precarias. Más adelante será necesaria la construcción de una tina de baño especial para los requerimientos de la enfermedad. Salmerón probará diversos remedios que le son recomendados por cada persona con algo nuevo. Sin embargo, en varias ocasiones experimenta la frustración y la impotencia ante la inutilidad de tales bálsamos. Más de una vez su afección presenta deterioro como consecuencia de la acción irresponsable de algún “doctor”. La conducta de Salmerón cuando se desenvuelve con la gente es abierta y hasta, podría decirse, despreocupada. Sin embargo, esconde sus angustias y sus más recurrentes pensamientos para vivirlos en soledad. Quizá su razón se debió al intento de minimizar lo más posible la influencia de tales pensamientos sobre su espíritu. No permitió que su influencia cambiara las relaciones armónicas de las que disfrutaba con toda su gente. Una manera de escape bastante válida puesto que así aseguraba el acceso al mundo negado por la imposibilidad. Por otra parte, su aislamiento le proporciona el tiempo suficiente para elaborar las más arduas reflexiones. Hace continuos cuestionamientos sobre su suerte y se va fortaleciendo su creencia en el destino. Su actitud fatalista, al principio, no era más que eso: una actitud. No obstante, con el paso del tiempo y la llegada periódica de nuevos sufrimientos, se desarrolla un lento proceso en su forma de percibir las cosas. La rabia, la duda y la impotencia alcanzan niveles desconocidos en él. Salmerón no sólo padeció la evidente imposibilidad física debida a su progresivo deterioro sino que paralelamente tuvo que hacer frente a fuertes consideraciones de carácter psicológico derivadas de su problema de salud. Por un lado, soportar callado la cercanía de la muerte; y por el otro, vivir la desesperanza de la incurabilidad de su mal. Otro aspecto muy relacionado se encuentra vinculado con el estigma casi mítico de la lepra. Parece seguro que Salmerón Acosta, en algún momento, haya sentido cierta culpa por su padecimiento. Quizá la naturaleza contagiosa de la enfermedad creó en él inconscientemente la necesidad de ampararse en el aislamiento. Generalmente, la lepra tiende a degenerar progresivamente en el enfermo. Se puede pensar también que el malestar físico es doble. Aparte de la acción interna de la enfermedad en el organismo también se manifiesta en piel y mucosas. De lo anterior posiblemente provenga el estigma. Salmerón Acosta consigue en la poesía darle vida, a través de ensueños e idealizaciones, a todo aquello de lo que obligadamente abdicó. El amor de su novia es una de las pérdidas más sentidas por el poeta. Ya cerca de su muerte ella viaja a visitarlo y consigue al fin la aceptación de la renuncia. No sin dificultad Salmerón Acosta entiende que todo había acabado y que sólo estaba unido a ella a través del recuerdo agradable de tiempos mejores. Para ella tampoco fue algo sencillo. Dicen que lo amaba intensamente. Entre otras cosas Salmerón también es recordado por sus buenos tiempos. Quienes lo conocieron refieren su increíble habilidad para los juegos de carta, como truco por ejemplo. Era muy inteligente y sabía revelar la actitud corporal de cada oponente. Poseía una gran afición por la pelea de gallos. Frecuentemente estaba bien informado acerca de los animales favoritos para la justa. Salmerón permanece en la memoria de su pueblo como la persona que honró su nombre por medio de la palabra sencilla e ingeniosa. Su poesía exalta la naturaleza que lo albergó durante tantos años. Manicuare fue testigo de su infancia así como también tuvo que serlo de su agonía. El dolor sólo podía aliviarse un poco por medio de la contemplación del paisaje. El azul representó para el poeta un significado vital. El cromatismo de su poesía es característico en toda la poesía venezolana. c. La conciencia del final Los últimos diez años de la vida del poeta transcurren entre la cansada angustia de lo que iba a suceder y la indecible frustración por todo lo que había perdido en su vida. Su creencia en el destino responde más a la atribución de sus penas a una instancia diferente que a una simple concepción de vida. Jamás pudo creer que él había sido objeto de tal especie de castigo inmisericorde. El proceso de renuncia y negación en Salmerón es tal vez más difícil de asimilar. Tenía muchas razones para vivir, mucho talento y fue abruptamente arrancado de su vida promisoria. En este sentido, le hizo frente continuo a cada adversidad. Es que no podía hacer una cosa diferente. La vida le exigió demasiado; tanto que sólo la muerte habría de darle respiro. El respiro que a medias encontraba en su poesía. De esta manera se puede afirmar que sea natural perder la esperanza. Era lo último de lo que también debía desprenderse resignadamente. Renuncia entonces al último asidero con que contaba. Sólo quiere descansar. Su deseo inmediato es acabar con el sufrimiento. Su vida de clausura le permite autodescubrirse. Explora los rincones del miedo y halla a la muerte en medio de una telaraña. En julio de 1929 las condiciones de Salmerón Acosta son evaluadas por un médico. Se comienza a preparar la familia para lo inevitable. El diagnóstico presagia la inminente desaparición. Los cuidados para con el enfermo son esmerados. Sin embargo, cada atención ofrecida es rechazada inmediatamente. Salmerón conocía la inutilidad de tales miramientos. Durante toda una semana demostró una serenidad de espíritu, casi solemne, que escalofriaba a quienes lo acompañaron hasta el final. La poca vida restante fue sostenida con el mínimo de alimento. El enfermo se negó a seguir comiendo. La prolongación de la agonía debía terminar. En esos días sólo tomaba sopa que era casi forzada por la insistencia de los familiares. Salmerón habría de tomar la última decisión: dejarse morir. A los ocho días de haberse realizado la visita médica fallece finalmente el día veintinueve a las nueve y media de la noche. 3. Conclusiones La realización de este trabajo ha sido posible gracias a la labor de Dionisio López Orihuela y de Osvaldo Larrazábal Henríquez. El primero, por haber recopilado pacientemente cada uno de los poemas creados por su amigo Salmerón. El segundo, por su valioso estudio sobre la vida y obra del poeta de Manicuare. Los trabajos de Larrazábal abarcan toda la obra poética conocida del autor. Su investigación reveló la existencia de algunos poemas que aún permanecían en la oscuridad. La obra poética de Salmerón fue dignamente acogida por quienes tuvieron el agrado de conocerla. Junto a José Antonio Ramos Sucre y Andrés Eloy Blanco, Cruz Salmerón Acosta conforma la llamada impronta cumanesa. La claridad en su concepción poética lo distingue del hermetismo de Ramos Sucre. Sin embargo, ambos partieron de un mismo tronco formativo. El intercambio de ideas entre estos dos poetas configuró la identidad estética en cada uno o, al menos, contribuyó para ello. La particular sensibilidad queda expresada en la musicalidad creada por Salmerón en cada uno de sus poemas. El soneto como forma expresiva fue utilizado con gran destreza. La habilidad del poeta surgió también para fundir forma y contenido en un solo universo; en un todo armónico y coherente. Además del verso endecasílabo Salmerón también experimentó con otra clase de metro. Así, incorporó en algunos de sus poemas el verso eneasílabo y el alejandrino. En este sentido siempre estuvo en contacto con las innovaciones provenientes del modernismo; aunque sólo realizó la captación de nuevas formas. Parafraseando a Osvaldo Larrazábal: Salmerón fue modernista de expresión mas no de concepción. La temática de su poesía estuvo poco influida por el movimiento modernista de principios de siglo. Más bien, adopta una posición muy parecida a los románticos del siglo XIX. Crea un mundo idílico, a través de la poesía, desde el cual contemplar la vida. Sin embargo, en él ocurre un fenómeno un tanto más radical. El tiempo pasa mientras el fin se acerca. La creación de ese mundo de anhelos y quimeras constituirá para él un importante bastón emocional, si no el único. A medida que advierte lo irremediable de su enfermedad se protege más en el universo poético. En una entrevista televisiva señaló una vez Octavio Paz que la poesía satisface las mismas necesidades psíquicas que la religión; a pesar de que ambas persiguen una finalidad diferente. Quizá se pueda pensar ahora en lo sucedido con Salmerón. IV. Lista bibliográfica Obras citadas • ARRÁIZ LUCCA, Rafael. Antología de la poesía venezolana. Caracas: Panapo, 1997. • CARRERA, Gustavo Luis. El signo secreto: para una poética de José Antonio Ramos Sucre. Cumaná: Edición Cultura Universitaria, 1996. • LARRAZÁBAL HENRÍQUEZ, Osvaldo. Azul de Manicuare. Colección Avance. Nº 33. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela, 1971. —. Salmerón Acosta, itinerario de un poeta. Cumaná: Editorial de la Universidad de Oriente, 1979. • SALMERÓN ACOSTA, Cruz. Fuente de amargura. Volumen VI. Caracas: Ediciones de la Línea Aeropostal Venezolana, 1952. —. Fuente de amargura. Colección “La Torre de Timón”. Nº I. Cumaná: Biblioteca de Temas y Autores Sucrenses. S/F. —. Vida somera: cantos al mar, al amor y a la muerte. Caracas: Monte Ávila Editores, 1997. Obras consultadas • LAMEDA, Alí. Canto elegíaco a Cruz Salmerón Acosta. Colección “La Torre de Timón”. Nº V. Cumaná: Biblioteca de Temas y Autores Sucrenses. S/F. • MÁRMOL, Luis Enrique. La locura del otro. 2ª edición. Volumen IX. Caracas: Ediciones de la Línea Aeropostal Venezolana, 1953. ** Sócrates Tsokonas socratestsokonas@hotmail.com Ensayista grecovenezolano (Caracas, 1979). Egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve, 2007). Se dedica a investigar y redactar ensayos con miras a su publicación como libros, en diarios, o revistas. === Las 343 sinvergüenzas, yo, la 344 Silvia Rodríguez Bravo ========= En abril 15 de 1971, el Movimiento de Liberación Femenino en Francia inauguró la campaña por la conquista del derecho del aborto. En el periódico Le Monde se publicó un Manifiesto firmado por 343 mujeres que reconocían públicamente haber abortado. Entre ellas figuran Simone de Beauvoir, Margarite Duras, Jean Moreau, firmando el manifiesto que declaraba en uno de sus puntos: “...Se hace silencio sobre este millón de mujeres. Yo declaro ser una de ellas. Yo declaro haber abortado”. Periodistas, obreras, intelectuales, amas de casa, escritoras y muchas otras salen de su intimidad para reivindicar el derecho a elegir. Desde entonces una ley que apruebe el aborto ha cobrado sentido en millones de mujeres que se han encontrado impedidas de hacerse cargo de su propio cuerpo. Parto de la premisa de que a ninguna mujer le gusta abortar, por salud física y mental. Muchas hemos pasado por esta situación y hemos optado por métodos caseros o asistencia clandestina, ante un embarazo no planificado o no deseado. ¿Para qué nos sirve la mayoría de edad si no podemos decidir sobre nuestros cuerpos? Quienes hemos abortado no somos criminales, tenemos conciencia y no necesitamos que políticos, doctores ni religiosos nos presenten sus leyes fundamentalistas y conservadoras para despertarnos el instinto maternal. No existe amparo civil donde las ciudadanas podamos encontrar refugio sobre nuestra condición de ser mujeres; por el contrario, sólo hay penalización, excomunión e incomprensión para las que se convierten en apátridas. Un aborto debería existir sin cuestionamiento en caso de violación, cuando está en peligro la salud o la vida de la madre, cuando una mujer mayor de edad y en pleno uso de sus facultades mentales decide una intervención quirúrgica profesional, asegurando así no quedar estéril. Otra intervención profesional debería ser la de esterilizar a una mujer cuya opción de vida es no tener hijos, no optar por ningún método anticonceptivo y continuar con una vida sexual activa. Esta opción va en directo desmedro del negocio químico farmacéutico del cual obligadamente somos consumidoras. Retomando el tema considero que nadie tiene derecho a tomar decisiones por nosotras, es suficiente la carga social que llevamos en nuestro cuerpo externo: depilación de axilas, piernas, cejas, maquillaje, nos han moldeado a través de la historia para agradar, para ser escogidas entre OTRAS, ser llevadas al altar modelando un vestido blanco. La realidad de hoy en día es diferente. Sí, bastante diferente después que hemos AUTODIGNIFICADO nuestro derecho de ser humano, después que nos hemos dado cuenta que somos NUESTRAS, que no somos una propiedad privada de nadie y para obtenerlo no fue gracias a una legislación que existente, NO FUE gracias a políticos, doctores ni religiosos. Avancemos en la historia, estamos en tiempos modernos, no hay esclavitud pública, existen los derechos humanos, lo sabemos, pero se olvidan de que el ÚTERO ES NUESTRO y lo esclavizan. ** Silvia Rodríguez Bravo smrb@endesa.cl Poeta chilena. Reside en Talca. Ha publicado Entre la poesía y yo (1993), Versóvulos (1998) y Profeta de Bares (2002). Participa activamente en un grupo de poetas de su ciudad. === Compro, luego existo, de Guadalupe Loaeza: ============================ === el consumismo hecho literatura ======================================== === Arancha Garralda ====================================================== Vinculada a la economía de mercado e inspirada “en los felices años veinte”, la sociedad de consumo se corresponde con una fase avanzada del capitalismo industrial que sitúa en la segunda revolución industrial y en la Comuna de París de finales del siglo XIX sus antecedentes más remotos afianzándose, en las primeras décadas del XX, con la expansión del taylorismo, el fordismo y las políticas keynesianas cuyo uso, liderado por Estados Unidos, se generalizó en el mundo capitalista de los años 50 y 60 dando lugar a la producción en masa y a un nuevo estilo de vida conocido como el modo de vida americano (Lipovetsky, 2002: 10) que pronto se difunde al resto del mundo y alcanza, concretamente en México, una notable dimensión, como refleja Guadalupe Loaeza en Compro, luego existo. Este aumento masivo de la producción, que revela que es más fácil fabricar que vender, supone el paso de un primitivo capitalismo industrial (basado en la producción) al “neocapitalismo de consumo” (Carrasco, 2007: 3) que vincula la riqueza económica a la actividad comercial, con la consiguiente importancia que la publicidad adquiere en la conquista mercantil. El papel de la información y el consecuente efecto consumista que provoca se hacen presentes, en Compro, luego existo, a través de la cita literal de los anuncios publicitarios trascrita al lado de la mayor parte de los artículos mencionados en la obra, como refleja la escena de “Miami” donde Sofía sucumbe a la seducción de un slogan publicitario y opta por un rimel concreto, aunque éste no sea de su marca favorita, lo cual pone de manifiesto la magia de la publicidad y su relevancia en la sociedad de consumo: Aunque no les tenía mucha confianza a los maquillajes norteamericanos más bien cheap, como ella pensaba que era Max Factor, había algo en su publicidad que la había conquistado: “¡Lo único que engordará son tus pestañas! Es hipoalergénico y está oftalmológicamente probado” (Loaeza, 1992: 43). La crisis de los setenta y el fenómeno social de la moda precipitan la caída del fordismo. Ello, unido al deseo natural en el hombre de distinguirse de sus semejantes, lo cual es factible gracias a los avances de la tecnología y al creciente auge de las corrientes posmodernas, conduce al modelo de producción japonés del toyotismo que, definido, entre otros aspectos, por la fabricación de series limitadas, está más en consonancia con la demanda del mercado de la sociedad postindustrial de talante fragmentado y “prosumerista” (Carrasco, 2007: 2), fruto de la profusión de marcas de productos y variedades en constante renovación y de cuya elección únicamente el individuo es responsable: Ante la plétora de modelos, el individuo se ve obligado a escoger permanentemente, a tomar iniciativas, a informarse, a criticar la calidad de los productos, a auscultarse y a ponerse a prueba, a mantenerse joven, a deliberar sobre los actos más simples: ¿qué coche comprar, qué película ver, dónde ir de vacaciones, qué libro leer, qué régimen, qué terapia seguir? (Lipovetsky, 2002: 109). Frente al consumidor de masa pasivo, el prosumidor se presenta asociado a la acción, la creatividad, la responsabilidad y la independencia (Lipovetsky, 2002: 110). A dicha diversificación del consumo se debe el hecho de que, en el departamento de zapatos del mall de “Miami”, Sofía, que ha fijado su atención en “unas sandalias italianas de tono cobrizo marca Ferragamo, unos zapatos de noche de Karl Lagerfeld, unos para caminar de Calvin Klein y unos mocasines, [opte finalmente por llevarse] el modelo de tenis Ralph Laurent color de rosa que le gustó” (Loaeza, 1992: 27). Tal diversidad permite también a Sofía pedirle a la vendedora del mostrador de Christian Dior que le muestre “los últimos colores de lipsticks, tanto nacarados como mate [...], aunque se acababa de comprar toda la línea de belleza de La Prairie y parte de la de Chanel” (Loaeza, 1992: 27). Condicionado únicamente por la mediatización publicitaria, la tesitura a la que se enfrenta el consumidor a la hora de tener que elegir entre un número incontable de artículos constituye una manifestación del individualismo que caracteriza a la sociedad posmoderna que exacerba el consumismo: Qué error haber pregonado precipitadamente el fin de la sociedad de consumo, cuando está claro que el proceso de personalización no cesa de ensanchar sus fronteras [...]. Estamos destinados a consumir, aunque sea de manera distinta, cada vez más objetos e informaciones, deportes y viajes, formación, relaciones, música, cuidados médicos. Eso es la sociedad posmoderna; no el más allá del consumo sino su apoteosis, su extensión hasta la esfera privada (Lipovetsky, 2002: 10). De este modo, mientras que en el período de formación de la sociedad de consumo imperaba una visión despersonalizada del sujeto concebido como masa, en esta segunda etapa asistimos a un proceso de personalización a partir de la cual el consumista pasa a ser hiperconsumista (Lipovetsky, 2006: 2) (1). Los objetos dejan de tener un valor funcional y será la pérdida de su (valor) atractivo lo que los convierta en obsoletos, siendo el fenómeno social de la moda lo que determine su obsolescencia (Sapir, 1937: 140). Este cambio de valores, característico del capitalismo, conduce a una visión saussureana de los objetos en virtud de la cual el consumo no descansa en la utilidad de los productos sino en lo que éstos representan (Featherstone, 1982: 57) (2). Por eso, en el capítulo titulado “Miami”, “cada vez que Sofía [extiende] su Gold Card American Express [...] constata que [es] rica pues en esta tarjeta radica precisamente la diferencia entre querer y poder” (Loaeza, 1992: 21). La saturación de imágenes en la sociedad de consumo que asocia los bienes con lo exótico y lo bello, lo cual es, como apunta Baudrillard, sinónimo de vivir en una alucinación estética de la realidad (Baudrillard, 1975: 148), borra las fronteras entre lo imaginario y lo real al hacer que el valor utilitario de los objetos resulte imperceptible. Esto conduce, en opinión de Kroker, a una nostalgia de lo real: a una fascinación y búsqueda desesperada de la gente, los valores y el sexo verdaderos (Featherstone, 1987: 68) derivada de la pérdida de lo real y lo social que hace que, a pesar de que para Sofía “la frase ‘May I help you’ [en boca de un dependiente sea], en ‘Miami’, como un verdadero canto de sirena” (Loaeza, 1992: 19), y que, en el interior de un almacén, ésta pierd[a] la noción del tiempo, que deja de transcurri[r, y] se olvid[e] por completo de la realidad sintiendo más la necesidad de dejarse llevar por sus fantasías [a medida que lo] recorre” (Loaeza, 1992: 26), Sofía piense que, pese a las carencias del mercado mexicano, en México está lo que la llena y necesita para vivir: Por más shock cultural que Sofía acostumbraba tener al regreso de sus viajes, siempre terminaba por decirse: “Ay, no, la verdad es que como Mexiquito no hay dos. Entre más viajo, más aprecio mi casita en Las Lomas, a mis maids, y la calidez del pueblo mexicano. Yo jamás podría vivir ni en París ni en Nueva York. Allí hay que ir a pasearse y a hacer el shopping, pero nada más” (Loaeza, 1992: 62). Sin abandonar totalmente su mentalidad materialista ni su sentido de la propiedad y sin negar que la reflexión de Sofía muestra una humanización de sus valores, visible en el cariño manifiesto hacia su país, esta exaltación de lo mexicano, que se identifica con la “búsqueda de la calidad de vida, la rehabilitación de lo local, de lo regional y de determinadas creencias y prácticas tradicionales, [nos sitúa] en la segunda fase de la sociedad de consumo [que anuncia] el fin de la idolatría del modo de vida americano (Lipovetsky, 2002: 10). La reacción de Sofía denota la descentralización de la propia sociedad de consumo cuya madre patria, representada por Estados Unidos, se desdibuja ante la revalorización de la patria chica adquiriendo, por tratarse de México, tintes malinchistas (3). De acuerdo al proceso de personalización, estamos ante una representación geográfica del individualismo vinculado a la sociedad de consumo. La necesidad de generar consumo constituye otra de las paradojas de esta sociedad en la que “una gran parte de la población activa trabaja en sectores dedicados a la reducción general del tiempo de trabajo” (Carrasco, 2007 4), lo cual explica el desarrollo de las llamadas industrias del ocio y de la cultura dedicadas a la explotación del tiempo que también es consumible. Como ejemplos, cabría citar no sólo las tiendas de los museos de Nueva York, como la del MOMA, que vende “unos pósters ¡di-vi-nos!” (Loaeza, 1992: 139) o “the Museum Shop de la MET [donde Alejandra tiene previsto] comprar muchas cosas” (140) de “Un week-end en Nueva York”, sino también la organización de una fiesta como la celebración del sexto cumpleaños del hijo de Ana Paula en “La cena”, que tuvo lugar en “un salón del hotel Presidente Chapultepec [donde], en una suite gigante, estuvieron payasos, magos, un cinito que proyectaba las primeras caricaturas de Mickey Mouse y más de cuarenta niños que corrían de un lado para otro preguntando a qué hora se romperían las piñatas” (Loaeza, 1992: 70). Igualmente, el crucero que tienen previsto realizar Alejandra y Antonio, tal y como éste anticipa a sus amigos en “La cena”, combina ocio y cultura: Fíjense que estamos a punto de hacer un crucero en el Royal Princess, pero todavía no nos decidimos por el itinerario. Alejandra muere de ganas de ir a Escandinavia y a Rusia pero a mí, me atrae más volar a París y de Cannes tomar el Princess para ir a Barcelona, Nápoles, etcétera [...]. La verdad es que no lo encontré muy caro. Doce días en una super suite, con una veranda privada, televisión, refrigerador, tina y un walk-in-closet impresionante para que mi mujercita guarde allí todo lo que se vaya comprando conforme visitemos ciudades. ¿Saben cuánto sale por persona? La verdad es que es un regalo. Diez mil dólares, todo incluido (Loaeza, 1992: 101). La abundancia conduce, en definitiva, al derroche y, lejos de la estricta supervivencia, se consume más de lo necesario. A su vez, la ostentación de los centros comerciales no sólo modifica los hábitos de consumo de la sociedad sino que transforma también su estilo de vida convirtiendo la actividad de comprar en un hecho social, lo cual exige tener que prestar una mayor atención a la imagen personal: La actividad de comprar deja de ser una visita rápida a la tienda de la esquina para convertirse en una expedición a un espacio público más anónimo que requiere una determinada forma de vestir adecuada al contexto (Featherstone, 1987: 19) (4). Además de requerir tiempo y dedicación, las compras suponen la reorganización del espacio social que ofrece al individuo la ocasión de exhibirse (Clark, Critcher y Jonson, 1979: 245). Esta nueva concepción del consumo guarda una estrecha relación con el llamado culto al cuerpo propio del sistema capitalista que anima al individuo a combatir su deterioro a partir de la idea de que el cuerpo es un vehículo de placer y de expresión individual (Featherstone, 1987: 18). La proliferación de productos dietéticos en el mercado, unida a los remedios destinados a frenar el envejecimiento así como la incesante promoción mediática del ejercicio físico, hacen del cuerpo un objeto vendible (Featherstone, 1987: 18) desde el momento en que el cuidado del mismo, del que el individuo es el único responsable, se vuelve una fuente de consumo pues la preocupación por mantenerlo favorece la venta de determinados productos (Featherstone, 1987: 19). A esta importancia no es ajena Sofía que, además de someterse durante 21 días a un tratamiento “an-ti-en-ve-je-ci-mien-to [que la hará verse] de 32 años [y acabará con] esas patas de gallo [que tanto la inquietan]” (Loaeza, 1992: 33), “después de haber visto, como hipnotizada, anuncios y más anuncios de productos para adelgazar” (Loaeza, 1992: 38) en la televisión de “Miami”, contempla unas clases de gimnasia en la pantalla: “And one, and two, and three, and four, and five. O.K., let's do it again”, decía el maestro abriendo y cerrando los brazotes llenos de músculos y sus piernazas ante un grupo de jóvenes muchachas bronceadas y en bikini, con tipo Chicacosmos. Sofía miraba sus cuerpos sanos, firmes, con los vientres bien planos y se dijo que, llegando a México, dedicaría mucho más tiempo a trabajar en su bicicleta fija (Loaeza, 1992: 42). La resolución de Sofía reproduce la importancia que adquiere el look en la sociedad de consumo ya que el bienestar interior del cuerpo (referido a la salud) exalta el aspecto externo (relacionado con la estética corporal) (Featherstone, 1987: 18). Vinculada a la liberación sexual iniciada en los sesenta, la obsesión por los regímenes alimenticios conduce a una nueva relación del individuo con su cuerpo y presenta las dietas como un modo de liberar las tentaciones de la carne (Featherstone, 1987: 18), como sugiere el hecho de que Sofía se pregunte, en “Miami”, “¿[a] qué espera para hacerse con unas nalgas que harían soñar hasta al hombre más indiferente [ahora que existe] Up Lift, [un producto que] reafirma las nalgas, las levanta y las moldea, [además de] actuar contra la celulitis y reafirma[r] la parte interna de los muslos?” (Loaeza, 1992: 53), según reza el anuncio publicitario de una revista (5). Igualmente, en “La cena”, “asociarse con una de esas clínicas norteamericanas que te hacen un lifting, te operan la nariz, las bubies, las piernas, etcétera, podría ser un negociazo en México [donde] ya existe mercado para ese tipo de negocios” (Loaeza, 1992: 107), como prueba la confesión de una clienta del salón de belleza del que Ana Paula es asidua en “Un week-end en el D.F.”: Pues fíjate que ya me hice la operación de las bubis (22 000 000 NS 22 000, en el Hospital Ángeles, con el Dr. García Naranjo). No sabes cómo me quedaron. Te juro que me siento Raquel Welch. Desde entonces, mi marido está loco conmigo (Loaeza, 1992: 173). Menos evidente pero más doloroso es el tratamiento estético seguido por Ana Paula cuando acude al salón a “hacer(se) de todo: tinte con Mari, depilación con Lety, manicure y pedicure con Anita y corte y peinado con Alain” (Loaeza, 1992: 172). Ponerse “guapérrima” (Loaeza, 1992: 175), como Ana Paula pretende, supone un gran sacrificio que, no obstante, ella está dispuesta a tolerar, “aunque tenga que sufrir como una enana [...] para estar bella” (Loaeza, 1992: 178). Por eso Ana Paula “aguant[a], como una verdadera Juana de Arco, los jalones de cera incluyendo la ingle, los cachetes, las cejas y la panza y, todavía con algunas manchas de irritación en la cara y las piernas, [soporta el picor] de la crema decoloración en sus brazos, que hoy sí [l]e está picando mucho [...], mientras espera que se le aclaren las luces de su cabeza [antes de proceder con el tinte que la obliga a estar una hora] bajo el casco candente de la secadora hirviendo” (Loaeza, 1992: 179). Asimismo, el arreglo de sus pies es tan doloroso que “el rostro de Ana Paula [da lugar a] pensar en una nueva interpretación de Cristo” (Loaeza, 1992: 179). Con todo, su visita al salón no es, en absoluto, comparable a los efectos del colágeno que se inyectó para “rellenar las arruguitas labiales” (Loaeza, 1992: 183), siguiendo el consejo de una amiga que “lleva[ba] tres años inyectándose las pompis y la cara [y aseguraba ser], desde entonces, otra” (Loaeza, 1992: 182), a juzgar por el aspecto que presentaba Ana Paula al día siguiente de la intervención cuando “amaneció con la cara moreteada” (Loaeza, 1992: 185) para sorpresa de su marido que, “cuando vio aquellas manchitas a un lado de las comisuras de su boca, [no pudo evitar preguntar] ¿qué le pasó a su reina?” (Loaeza, 1992: 185). Esta nueva etapa del capitalismo se corresponde con el hiperconsumo que surge a causa de la información, la publicidad y la propagación del hedonismo porque las diferencias de clase se han difuminado (Lipovetsky, 2006: 29) y se inicia con la llamada “Tercera Revolución Industrial, la revolución de la microelectrónica, del automatismo y de la informática” (Carrasco, 2007: 3), siendo Internet uno de sus principales medios de difusión pues el fácil acceso a Internet propicia el hiperconsumo al acabar con las barreras espacio-temporales (Lipovetsky, 2006: 2). La sorpresa de Sofía con “esos semáforos [de Miami] que un[o] mism[o] hace funcionar para atravesar la calle cuando quiere” (Loaeza, 1992: 18) o su visita a la tienda de electrodomésticos del aeropuerto de Miami donde, además de los “dos walkmans, la radio portátil [...] o el reloj computarizado” (Loaeza, 1992: 52) que adquiere como obsequio para el servicio doméstico, descubre la existencia de un aparato con el que podrá poner fin a los ronquidos de Fernando, su marido, gracias al sofisticado sistema del “Snore Stopper” (Loaeza, 1992: 53), ponen de manifiesto los avances de este tipo de tecnología. Los medios de comunicación participan del proceso de personalización cuya extensión se vuelve inestimable: [L]as redes por cable, las radios libres, los sistemas “interactivos”, la explosión del vídeo, el magnetoscopio, los videocasetes, [etc.] personalizan el acceso a la información, a las imágenes. Los videojuegos y las mil fórmulas que ofrecen aumentan y privatizan a gran escala las posibilidades lúdicas e interactivas. La microinformática y la galaxia vídeo designan la nueva ola de la seducción [que es fundamentalmente] privática (Lipovetsky, 2002: 20-21). La seducción descansa por lo tanto más en la autonomía del individuo que en la magia de la tecnología propiamente dicha, aunque la primera es consecuencia de la segunda. A dicho atractivo sucumben, en “Un week-end en el D.F.”, Nacho y Paty, como leemos en el fragmento que sigue y donde el proceso de personalización abarca también la esfera tecnológica: Tenemos una biblioteca, con una tele Mitsubishi de 50 pulgadas. Estamos suscritos a todo lo que hay: Multivisión, Cablevisión y los canales decodificados de la parabólica. Yo le digo a Paty que no deje que los niños vean tanta tele, que lean. Ahora es peor; entre las videocaseteras y el Nintendo, no se despegan de la pantalla. Me acaban de regalar un sistema nuevo que se llama Interactive: son unos videocompact discs a los que se les preguntan cosas; hay de museos, pero el del golf está buenísimo (Loaeza, 1992: 191). Hacia esta clase de consumo, que ya se atisba en México en 1992 cuando, a diferencia de lo ocurrido en 1984, fecha en la que la crisis había obligado a cerrar las fronteras y los mexicanos tenían que “conformar[se] con lo que había en su país” (Loaeza, 1992: 187), ya se consiguen, en México, “refrigeradores dúplex con tres puertas, incluso una chiquita para los niños, con fábrica de hielo y agua helada” (Loaeza, 1992: 187), avanza la sociedad mexicana en vísperas de la firma del TLC con Estados Unidos y Canadá cuya entrada en vigor esperan ilusionados e impacientes los personajes de Compro, luego existo. De esta nueva y cosmopolita identidad nacional, surgida del choque cultural (Long, 2001: 118) que propicia el consumo, da cuenta Loaeza en esta obra. Además, considerando que el lenguaje constituye la base de las nuevas tecnologías comunicativas que, a través de la imagen y los canales electrónicos de transmisión, dan lugar a la sociedad de la información, y dado que la literatura no es ajena a las corrientes posmodernas de pensamiento de las que se hacen eco las autoras latinoamericanas del postboom, podemos interpretar el hibridismo genérico de Compro, luego existo como una representación literaria de la sociedad de consumo que muestra su carácter plural y heterogéneo a través de la combinación del cuento y el ensayo cuyas similitudes permiten que se lleguen incluso a confundir (Stavans, 1997: 15). La discriminación de dichos géneros en la esfera literaria y la amplia difusión de los mismos en América Latina, donde gozan de una gran popularidad y tradición, suponen la incorporación al texto del elemento marginal así como la reivindicación de la Otredad de la literatura latinoamericana femenina cuya calidad también ha sido cuestionada por la sociedad de consumo, pese a los éxitos de venta cosechados en la misma por las autoras (6). La hibridez de géneros y la consiguiente sencillez formal resultante de la combinación del cuento y el ensayo es adecuada a la literatura consumista con la que se asocia el postboom femenino (7). Tanto el cuento como el ensayo son, junto con la novela, géneros democráticos por definición (Stavans, 1997: 5). La flexibilidad del ensayo y el relato breve se corresponde con el versatilismo de la sociedad de consumo, siendo la combinación de ambos géneros una alusión indirecta al velado autoritarismo de los gobiernos posrevolucionarios mexicanos denunciado aquí por Loaeza (8). La convivencia de dichos géneros literarios en la obra traduce las contradicciones de la lógica del consumo pues el ensayo aporta al texto la veracidad que le falta al cuento haciendo de Compro, luego existo una obra a medio camino entre la fantasía y la realidad acorde con la naturaleza plural del consumismo y de cuyo individualismo también está dotado el ensayo por cuanto que une, a su libertad estructural y diversidad temática, la supremacía del tono personal sobre el formal con el que coexiste, resultando un género tan extrovertido como íntimo (9). A este individualismo del ensayo se refiere Elisa Hardwick cuando lo define como “the soloist’s personal signature” (Hardwick, 1964: 30) pues el ensayo “uses the pesonal ‘I’ or it takes an idiosyncratic angle” (Stavans, 1997: 5). Las frecuentes intervenciones de la autora en Compro, luego existo, ya sean a modo de sustento argumental, mediante las citas introducidas a pie de página señaladas en el texto con un asterisco que guardan relación con el rigor y el bagaje cultural requeridos por el ensayo, ya sea bajo la forma de comentarios introducidos, entre paréntesis, por la autora a propósito de la actuación de sus personajes, privilegian el punto de vista de Loaeza y acentúan el hibridismo de la obra. Aunque apreciamos una cierta influencia borgiana, a diferencia de Borges, cuyos ensayos incluían mayoritariamente obras bibliográficas de ficción (Stavans, 1997: 15), Loaeza no hace del hibridismo genérico un elemento intrínseco a Compro, luego existo, donde alterna el cuento y el ensayo sin que éstos se confundan. De este modo, la sección de “agradecimientos” (Loaeza, 1992: 12) con la que se abre Compro, luego existo y en la que Loaeza hace mención expresa de una serie de personas, entre las que figuran “Anne Delécole, quien realizó parte de la investigación y corrigió el texto [...], Alonso García de Loaeza, Fernando Tovar, Regina Guzmán, Lourdes Saucedo, [...] Rosi Corona o Alejandro Perdomo, a quienes desea agradecer sus respectivos testimonios y comentarios [que extiende a otras muchas personas cuyos nombres omite pero con quienes [la autora] considera est[ar] en deuda, [al igual que con] la Casa Nina Ricci, que le ha enseñado a distinguir entre comprar y comprar” (Loaeza, 1992: 12), unida a la bibliografía (Loaeza, 1992: 199-200) que la autora adjunta al final de la obra y a la que también nos remiten muchas de las notas intercaladas a pie de página sitúan a Compro, luego existo en la estética formal del análisis crítico propia del ensayo. La cita exclusiva de obras de no ficción aludidas a pie de página, como La era del vacío (Loaeza, 1992: 40), El imperio de lo efímero (Loaeza, 1992: 17, 85, 117), Les heures dangereuses (Loaeza, 1992: 42) Mujeres que compran demasiado (Loaeza, 1992: 44), Los envidiosos (Loaeza, 1992: 77), Glass of fashion (Loaeza, 1992: 87), Lo cursi y el poder de la moda (Loaeza, 1992: 38, 68, 90), Seducción subliminal (Loaeza, 1992: 125), entre otras, permiten a la autora delimitar las fronteras entre el cuento y el ensayo (10). A dichos títulos se suman los adjuntos en la bibliografía, como La société de consommation, Psicología de la moda, El mundo de los bienes, Todas las imágenes del consumismo, Revistas femeninas, Escenas de pudor y liviandad o L’argent, por ejemplo que, además de imprimir al texto carácter cosmopolita, legitiman su rigor científico (11). Frente al universalismo de la obra, el individualismo de la misma descansa principalmente en la subjetividad procedente de la participación directa de Loaeza en Compro, luego existo, siendo la alusión al coste de la vida el recurso que más se repite pues, a cada mención de un bien o servicio, Loaeza añade el valor del mismo, ya sea en pesos mexicanos en cuyo caso, aludiendo a la devaluación de la moneda nacional, la autora traduce el precio en nuevos pesos, como el cheque que extiende Ana Paula por un total de “S 2 260 000 (NS 2 260)” en “Cena” (Loaeza, 1992: 84), ya sea en francos (como “[la] cazadora de lino de Max Mara [...] (1500 francos) que Sofía se acaba de comprar en París [y que luce] junto con su cinturón Gucci (660FF), su top de seda (450FF) y [...] sus bermudas (600FF)” (Loaeza, 1992: 31), en “Miami”, o en dólares, como en “Un week-end en el D.F.” (Loaeza, 1992: 192). La familiaridad que presentan algunos mexicanos con la moneda extranjera no deja de ser una crítica al malinchismo, entendido como la admiración de los mexicanos por lo extranjero y lo estadounidense en particular, y a la fuga de capital en pequeña escala. Además de guiar al lector, del que la autora se vuelve una confidente explicándole, por ejemplo, entre paréntesis, que “Ana Paula [...] (había conservado algunas amigas de la Academia Maddox pero casi nunca las veía, salvo en los desayunos que organizaba la Sociedad de Ex alumnas)” (Loaeza, 1992: 63), las incursiones aclaratorias de Loaeza en el texto no sólo la convierten en una suerte de conciencia nacional que alerta sobre los peligros que acechan a la sociedad mexicana en 1992 sino también en la propia conciencia de algunos de sus personajes a los que, como si se tratase de una voz interior, la autora se permite asesorar, alabar o criticar compasivamente o de la manera más cruda. Su simpatía por Ana Paula resulta evidente en “La cena”, donde Loaeza interrumpe el discurso de su personaje a fin de prevenir una situación bochornosa y que ésta haga el ridículo delante de sus amigas: —¿Qué quieren tomar? —Yo quiero un tequilita, por favor —dijo Inés mientras se sentaba a un lado de Alejandra. —A mí también otro, por favor —agregó Daniel. —¡Ay, qué pena! Tenemos de todo, menos tequila. ¿No les apetece mejor un vinito blanco... —(Por favor, Ana Paula, no se te ocurra decir de “importation”)— ...bien fresco? (¡ufff!) (Loaeza, 1992: 92). El “¡ufff!” final con el que respira la autora manifiesta la complicidad existente entre Loaeza y su personaje hasta el punto de llegar a una comunicación intuitiva con el mismo. El hecho de que la autora contabilice y lamente los errores cometidos, en “La cena”, por Ana Paula, muestra su preferencia por este personaje a quien, no por ello, deja de recriminar su sinceridad por hacer público su desconocimiento del inglés pudiendo haberlo evitado: —[...] Pues yo apenas estoy terminando de leer Diana, su verdadera historia. Híjole, está sensacional. —¿En inglés o en español? Porque me dijeron que Diana: Her True Story estaba pé-si-ma-mente traducido. —Lo estoy leyendo en español —(Ay, Ana Paula, cero y van tres. ¿Qué más te daba decir que lo estabas leyendo en inglés? ¿Tú crees que hubieran ido a tu cuarto para verificar en qué idioma lo estabas leyendo?) (Loaeza, 1992: 95). La alegría de la autora ante el mínimo acierto de Ana Paula en “La cena” es otra prueba de la predilección que Loaeza siente por la misma: Finalmente, todos se fueron al comedor. Allí los esperaba una mesa espléndida, como las que salen en la revista Gourmet. Las velas en los candelabros ya estaban prendidas; el pan estaba caliente sobre los platitos de plata Luis XV, de Tane; las tarjetitas con los nombres estaban en su sitio; las tazas para el consomé, humeantes; la cuchillería de Christofle, im-pe-ca-ble; el centro de flores campestres parecía de Van Dyck; el mantel organdí suizo se veía precioso; las servilletas habían sido colocadas muy artísticamente sobre los platos; las cuatro copas de Baccarat muy bien alineaditas frente a cada lugar, y la vajilla blanca de porcelana con su borde dorado era una verdadera maravilla. (¡Bravo Ana Paula! Ahora sí que te luciste très comme il faut. ¿Te fijaste en la cara que pusieron tus amigas? Ahora vamos a ver si te elogian, porque en el fondo son muy envidiosas. Primer punto a tu favor) (Loaeza, 1992: 99). Manteniéndose de algún modo al margen pero colándose intermitentemente en el texto, la distancia entre Loaeza y sus personajes se acorta sin que la autora, que sigue ocupando una posición superior, descienda de nivel. Por otro lado, y pese a no ajustarse exactamente a la estructura de un cuento, por cuanto que no podemos hablar de un desenlace final de la historia propiamente dicho, la división de la obra en seis capítulos, cuatro de los cuales aparecen bajo un título casi idéntico, como muestra la afinidad existente entre “Un week-end en Tepoz”, “Un week-end en Nueva York” (Loaeza, 1992: 135), “Un week-end en Valle” (Loaeza, 1992: 151) y “Un week-end en el D.F.” (Loaeza, 1992: 171) correspondientes a los capítulos tercero, cuarto, quinto y sexto respectivamente y que, al igual que los capítulos anteriores titulados “Miami” (Loaeza, 1992: 15) y “La cena” (Loaeza, 1992: 63), describen los hábitos consumistas de una serie de personajes introducidos al lector desde el capítulo inicial, indica la existencia de una línea argumental que, unida a la brevedad de la extensión de la obra, revela el lado cuentístico de Compro, luego existo. La noticia del anuncio de una cena en casa de Beto y Ana Paula con la que Fernando y sus hijos reciben a Sofía en el aeropuerto de la capital mexicana, en “Miami”, permite a la autora introducir al resto de los personajes principales y enlazar los dos primeros capítulos, como deducimos de la conversación sostenida entre Fernando y Sofía: —[...] Oye, Sofía, llamó Ana Paula para invitarnos a cenar el jueves. Yo le dije que no sabía, que a lo mejor, llegabas muy cansada. Que tú la llamarías. ¿Qué dices?, ¿vamos? [...]. —Ay, sí, vamos. ¿Por qué no? De aquí al jueves ya habré superado el décalage. ¿No sabes a quién invitó? —Sí, me dijo. A ver, déjame acordarme: a Inés y Daniel, y a Alejandra y Antonio. Creo que la cena es para celebrar sus 23 años de casada. —[...] ¿Para qué invitó a Alejandra y a Antonio, si apenas los conoce? ¡Son nuestros amigos! Ana Paula y Beto para nada son del grupo [...] (Loaeza, 1992: 60). La celebración en casa de Beto y Ana Paula es el hilo conductor que da paso al segundo capítulo que remite al lector “[a]l día de la cena, [en el que] Ana Paula despertó más temprano que de costumbre” (Loaeza, 1992: 63) y reúne a los personajes citados en “Miami”. A Alejandra y Antonio, que son “los primeros invitados [en llegar]” (Loaeza, 1992: 88), les siguen “Inés y Daniel y finalmente Sofía y Fernando a quienes se les hizo tardísimo porque primero fueron al cóctel de Casilda y Santiago [que] viven hasta San Ángel” (Loaeza, 1992: 95), según se excusa Sofía en “La cena”. La cena organizada por Ana Paula sigue siendo el referente de “Un week-end en Tepoz” que adentra directamente al lector en el dormitorio de Inés y Daniel y a cuyo hijo, Jerónimo, va dedicado el tercer capítulo. Los capítulos cuarto y quinto, repartidos entre el fin de semana de Sofía y Fernando en Nueva York y en Valle, repiten personajes y revelan el protagonismo de Sofía por el número de veces de aparición. Por último, el capítulo sexto también muestra la importancia de Beto y, principalmente, de Ana Paula en la obra pues, aunque “Un week-end en el D.F.” introduce los nombres de Nacho y Paty, cuya aparición se presenta al lector como un hecho casual, la presencia de estos personajes nuevos no deja de estar relacionada con el capítulo de “La cena”: —[...] Oye, Ana Paula, invité a comer a Nacho y a Paty. ¿Te acuerdas de él? Es este muchacho joven que trabaja conmigo en la Bolsa. Es un buen muchacho. El viernes, cuando ya se había ido todo el mundo, me contó su vida. Es muy platicador. Cuando toma el micrófono, ni quien lo pare. Con decirte que empezó a contarme desde que era estudiante de la Ibero... “Soy licenciado en Administración de Empresas, egresado de la Ibero [...]” (Loaeza, 1992: 186). No obstante los lazos de unión de los distintos capítulos, no podemos hablar de una concepción global de relato, en el sentido de que cada historia puede leerse también de forma aislada. Un ejemplo de dicha independencia lo encontramos en el relato de Nacho con el que termina Compro, luego existo dejando en el lector la impresión de que la obra no ha acabado, aunque de la historia de Nacho y Paty pueda darse, sin embargo, por concluida: “[...] Por todo esto, [Paty y yo] contamos con un patrimonio que les permite a nuestras familias gozar de lo que nosotros nunca tuvimos. Yo viví en un departamento de la colonia Del Valle, y ahora vivo en Las Lomas, en mi casa. Los coches se pagaban a crédito, y yo los pago de contado. Mis hijos han viajado desde que están en bambineto; han visto en Estados Unidos los Santa Closes de los aparadores rodeados de gnomos que se mueven por computadoras, y no los de la Alameda, que se confunden con los Reyes Magos. Han sido atendidos por enfermeras, nanas, maestros de natación, tienen cursos de verano y estudian en un colegio que cuesta como universidad. No hay duda, he trabajado y he tenido suerte” (Loaeza, 1992: 196). Si bien no estamos ante una recopilación de cuentos, cada capítulo de Compro, luego existo constituye, a su vez, un cuento factible de leerse por separado pues los episodios narrados, aunque acaban, pueden continuar, como de hecho sucede en los primeros cinco capítulos sin que ello signifique que estén incompletos. Por eso, coincidiendo con los capítulos integrantes de la obra, aunque no haya un desenlace propiamente dicho, cabría afirmar que Compro, luego existo termina, sin embargo, seis veces. Obras citadas • BAUDRILLARD, Jean. The Mirror of Production (1975). St. Luis: Telos Press. —. Towards a Critique of the Political Economy of Sign (1981). St. Luis: Telos Press. • CARRASCO ROSA, Ana. “La sociedad de consumo: origen y características”. Contribuciones a la economía, enero (2007), 1-4. • CLARK, John, CRITCHER, Chas y JOHNSON, Richard. Working Class Culture (1979). London: Heinemann. • FEATHERSTONE, Mike. “The Body in Consumer Culture”. Theory, Culture and Society. SAGE: London, Newbury Park, Beverly Hills y New Delhi, vol 1 (2), (1982), 18-33. —. “Lifestyle and Consumer Society”. Theory, Culture and Society. SAGE: London, Newbury Park, Beverly Hills y New Delhi, vol. 4, (1987), 55-70. • HARDWICK, Elisabeth. A view of my onw: Essays in Literature and Society (1964). London: Heinemann. • LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío (2002). Barcelona: Anagrama. —. Le bonheur paradoxal (2006). Paris: Gallimard. • LOAEZA, Guadalupe. Compro, luego existo (1992). México: Alianza Editorial. • LONG, Mary K. “Consumer society and Nacional Identity in the Work of Salvador Novo and Guadalupe Loaeza”. Chasqui: Revista de Literatura Latinoamericana, 30:2, (2001), 116-26. • SAPIR, Edward. “Fashion” en Encyclopaedia of Social Sciences, ed. The MacMillan Co, (1937), 139-144. • STAVANS, Ilan. The Oxford Book of Latin American Essays (1997). Oxford: Oxford University Press. Notas 1. El culto de las masas a las marcas, así como de la cercanía de las mismas a través de la expansión de las copias y las falsificaciones correspondiente a un sistema que “celebra las nupcias entre el lujo y el individualismo liberal” (Lipovetsky, 2004: 16) son factores asociados al proceso de personalización. 2. Dicha consideración lleva a Jean Baudrillard a formular su teoría del “commodity sign”. Para más información ver Jean Baudrillard, The Mirror of Production y Towards a Critique of the Political Economy of the Sign, respectivamente. 3. Por malinchismo entendemos el desprecio de los mexicanos por lo propio y su admiración por lo extranjero y, en particular, por lo estadounidense. 4. La traducción es nuestra. 5. La dieta, proclamada en el ascetismo, deja de ser una práctica religiosa encaminada a resistir las tentaciones de la carne. 6. El calificativo de consumista asociado a la escritura femenina en Latinoamérica se emplea como sinónimo de un tipo de literatura fácil, vendible y de lectura rápida. 7. A propósito del fundamento de las nuevas tecnologías comunicativas en el lenguaje como consecuencia de los nuevos canales electrónicos de comunicación que propicia el consumo, ver Jean-François Lyotard, La condition posmoderne: rapport sur le savoir. 8. La adecuación genérica al contexto político encierra una intención denunciadora que pone de manifiesto el carácter dictatorial del pensamiento ilustrado del que, al igual que otras muchas formas de gobierno, se alimenta la democracia. En este sentido, sin rechazar el progreso ni los principios democráticos a los que responde el uso de ambos géneros, la autora adopta una postura cercana a la de Jurgen Habermas quien, si bien no reniega de la modernidad, es partidario de su reilustración. Para más información sobre esta nueva ilustración de la modernidad, ver Jurgen Habermas. El pensamiento metafísico. 9. Sobre el individualismo del ensayo ver Elisabeth Hardwick, 1964, pp. 30 e Ilan Stavans 1997, pp. 5 respectivamente. 10. Las dos primeras obras son de Giles Lipovetsky y las restantes pertenecen a Claire Gallois, Carolyn Wesson, Francesco Alberoni, Cecil Beaton, Margarita Rivière y Wilson Bryan Key, respectivamente. 11. Los autores de las obras mencionadas son: Gilles Lipovetsky, Marc-Alain Descamps, Mary Douglas y Baron Isherwood, Stuart Ewen, Carola García Calderón, Carlos Monsiváis y Antoine Spire. El cosmopolitismo y el universalismo de Compro, luego existo vienen dados tanto por la naturaleza de su temática como por la variedad idiomática de las obras de referencia. ** Arancha Garralda arancha@hotmail.co.uk Investigadora española (Avilés, Asturias, 1967). Su nombre de pila es María Aránzazu Garralda Ortega. Su estancia en Inglaterra donde, becada por la Comunidad Europea, se licencia con mención de honor en la Universidad de Kent (http://www.kent.ac.uk), misma por la que es doctora en filosofía, marca el inicio de su actividad académica que reparte entre España, Inglaterra y México, país en el que, becada nuevamente por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC, http://www.mec.es) español, continúa ejerciendo la docencia y la investigación. === Sobre La vida en tiempos de muerte, de Samaria Márquez Jaramillo ====== === Carta desde Ratisbona ================================================= === Hubert Pöppel ========================================================= Estimada Samaria: Iniciamos semestre con todo lo que eso implica para las labores en una universidad. Pero por fin logré sentarme a leer su novela. Y, para decir la verdad, no entiendo por qué me pide mi concepto. La novela se defiende sola, además del premio que ya recibió. Bien importante, por cierto. Pero empecemos con mi propio recuerdo. En enero de 1999, mi esposa, colombiana, y yo hicimos un viaje por el eje cafetero para conocer esa parte de Colombia que todavía no conocía y, por otro lado, para visitar a un tío de mi esposa en Calarcá. Tres días después estábamos en Medellín y tembló la tierra tan fuerte. Salí de la universidad para ver qué estaba pasando. Supimos de la tragedia en Armenia y sus alrededores. Nos demoramos varios días hasta que logramos contactar al tío y supimos que no le había pasado nada. Y creo que fue el hotel donde nos habíamos hospedado pocos días antes que se derrumbó completamente en Armenia. Tuvimos mucha, pero muchísima suerte. Ahora bien: qué hay que hacer para contar la experiencia de un terremoto tan devastador desde adentro, desde la posición de los afectados. Es el mismo problema que tienen que enfrentar todos los que escriben sobre situaciones traumáticas. No es suficiente la simple descripción de los hechos, ni tampoco el intento de plasmar en escritura la impresión personal. Ambos procedimientos tienen sus lugares (periodísticos, terapéuticos, etc.), pero todavía no llegan a ser literatura. Usted se decidió por mezclar dos posibles caminos. El uno, juntar la perspectiva interior de la narradora con otras narraciones externas. Eso solo todavía puede desembocar en una especie de álbum de crónicas. Y ahí interviene el segundo camino, el de la autoconciencia literaria, la metaficción, con las constantes reflexiones sobre la condición de posibilidad de escribir novelas en situaciones extremas; o bien, sobre la posibilidad de escribir novelas en nuestros tiempos. Pero falta todavía algo para que resulte una novela, por autoconsciente que sea: ese algo es la necesidad de juntar las narraciones y las reflexiones narratológicas con un hilo conductor, el cual, obviamente, es la búsqueda —de la Nana, del yo, de la novela, del sentido que tiene o no tiene hacer novelas en esos tiempos. Ese manejo fue un acierto que le permite, a usted, acceder a un sitial dentro de la Literatura actual. Mi concepto: ahí está, breve pero contundente: me parece que usted eligió un camino excelente para convertir la experiencia del terremoto en literatura. Y alguien que es capaz de hacer eso, fácilmente logrará otras obras importantes. Leída la novela, con su mezcla de crónicas envueltas en metaficción, entiendo lo del premio. Felicitaciones y mucha suerte con sus textos. ** Hubert Pöppel hupo@comunicaciones.udea.edu.co Investigador alemán. Magister Artium y doctor en filosofía y letras (romanística) por la Universidad de Bamberg (http://www.uni-bamberg.de), en Baviera, con habilitación por la Universidad de Jena (http://www.uni-jena.de/start_en.html), en Turingia. Dirige la Maestría en Literatura Colombiana de la Universidad de Antioquia (http://www.udea.edu.co). Ha publicado Las vanguardias literarias en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú: bibliografía y antología crítica (1999, con la colaboración de Amalia Salazar-Pöppel), Tradición y modernidad en Colombia; corrientes poéticas en los años veinte (2000) y La novela policíaca en Colombia (2001), entre otros. === De voces, madrigueras, enquistamientos, concelebraciones ============== === y silencios... ======================================================== === (Memoria de Adriano) Luis Alejandro Contreras ==================== No me he ido. He estado acá, en mi terruño; si no agazapado, sí un tanto esquivo a las luces y al comercio entre los hombres. No he estado oculto a los amigos, pues a unos cuantos les consta que, cuando el día fue propicio, pudimos compartir en casa gratos momentos. Particularmente agradezco aquellas ocasiones en las que cerramos (y, más aun, en las que abrimos y cerramos) la velada entre coplas y cantos. Nada de disquisiciones políticas de cutícula. Los hilos de mi espíritu lograron, por fortuna, mantenerse desconectados de un afuera signado por la sempiterna ramplonería política que, por una parte, ha ofuscado a los hijos de la nación y, por la otra, les ha sumido en una perniciosa somnolencia, cuyo más emblemático atributo es la insensibilidad hacia la vida. Termina uno agotándose de tanto discurrir contra la insania del alma que señorea en el orbe. No es que desee uno atribuirse categoría de virtuoso y saludable ante el resto de los mortales sino que, precisamente, porque constata la endémica propagación de tal insania es que busca refugio en su madriguera. Por fortuna, la voz siempre está allí, en el fondo, con uno, acompañándole, guiándole como un Cicerón de informe rostro. Siempre está la gana del vivir, latiendo, respirando, inquebrantable, saltando de un lado a otro, de una esencia a la otra, de una identidad a otra, esto es, de un pecho a otro pecho; de la roca al fuego, del fuego al agua y del agua a la piel. Porque roca, fuego y agua portan su piel tanto como la portan un ruido o un aroma fortuitos. Y tal voz, voz de la gana, acude en nuestro rescate con los más poderosos o delicados timbres que quepa imaginar; en ocasiones, arrobándonos en un estado de sutileza del ánima que ni el propio Thor podría vulnerar con sus belicosas arengas y los arabescos de su insinuante martillo; en otras, secuestrándonos a un estado de incomprensible dicha o gracia, que agradecemos sin saber a quién o por qué y sin que ello haya de preocuparnos demasiado. La voz de la gana, del apetito de vivir, voz de una golosidad que no persigue hartura, late en todo corazón humano. Pero si muchos de nuestros corazones marchan desquiciados, acaso, ello sea atribuible al hecho de haber desmadejado el hombre la casa del alma. La palabra lo dice: des-quiciar. Los seres humanos le hemos arrebatado a la morada del alma el quicio donde se apuntalaba la puerta que daba paso a nuestra esencia y que, a un tanto, nos comunicaba con ese cielo que despunta justo ante nuestras narices. Acabamos con los momentos de reclusión y soledad, imperiosos a toda humana identidad. Y es en virtud de tal acto de cercenamiento y anulación que sólo algunos pocos espíritus logran mantenerse receptivos a la escucha poética, gracias a que no se rehusaron a la captadora contemplación de las singularidades silenciosas o fugaces con que nos obsequia madre natura. Pero zurzamos desde otros puntos del lienzo... Tengo un amigo que suele decir que se va a las catacumbas cuando necesita desprenderse del mundo del hombre. Esto es, por separarse de un afuera concebido para no dejar espacios ni continente a la esencia del vivir sin más, del vivir por puro gusto o del porque sí. Acaso no sea yo tan disciplinado como lo es mi amigo para disponer de ese culto a voluntad, pero el alma me lleva cuando ha llegado el momento de atenderme; y, de cuando en cuando, me ataca una sed de enquistamiento ante lo humano. Simplemente se da, es algo morfológico, algo así como el portento de la crisálida, previo al de su apertura al mundo. Hace unos meses, en una entrevista, Miguel von Dangel soltó una frase sumamente perspicaz. Un periodista respetuosamente le increpaba el porqué de su silencio de los últimos años, ante tanto extravío y sonambulismo como los que se han apoderado del país. Él simplemente le espetó con una frase afilada como una navaja: “Es que no hay nada que decir”. No recuerdo si fue en esa misma entrevista o, luego, durante una breve conversación cuando Yineska (para decirlo a la castiza, mi señora), nos presentó, en ocasión de la exposición de una parte de sus obras, que agregó: “Es que ya todo está dicho”. Algo subyacente en mi fondo me hace sentir muy cercano a tales giros de expresión. Es como si dijéramos: “es que no hay nada que agregar” o “los bárbaros no tienen que llegar para complacer a nadie, pues los bárbaros ya están aquí, jadeantes en nuestra respiración”. Entre lo más reciente de su trabajo se encuentra una serie de cuadernos que él ha titulado, muy al propósito, Desperanto. El título es sugerente. Cuadernos saciados de imágenes, colorido e indescifrables jeroglíficos. Pues vivimos en una moderna Babel, bajo el atropello de catequizadas hordas de barbarie. Contemplando algunos de esos cuadernos me pareció percibir como si algo similar a aquello que he denominado enquistamiento ante lo humano fuese lo que les hubiera dado vida. No podría dar cierre a esta crónica sin hacer alusión a que este año hubiera comenzado con el súbito adiós de Adriano González León. Si algún alumno suyo no saliera alguna vez de sus charlas en la 201 amando entrañablemente la literatura, probablemente haya sido porque desafortunadamente tenía obstruidos los caminos que van del oído al corazón o del corazón a la lengua, porque su sinceridad de sentimiento y la potencia de su expresión lograban conmover hasta al más desvencijado de los pupitres. En medio de sus clases, le agradaba improvisar, como lo haría un músico, literatura oral y animaba a los estudiantes a que participaran en el juego creativo. También gustaba ensayar cadáveres exquisitos con sus discípulos. Imagínense, en el aula más amplia de la Escuela de Letras de la UCV, resultaban unos difuntos un tanto sinuosos para oficiarles sepultura. La única frase de corte poético que me atreví a expresarle alguna vez, aparte de las consignadas en las aburridas pruebas escritas (creo que a él le aburrían más que a los estudiantes, por ello se iba a tomar un café mientras se presentaba el examen), fue la que lancé en una de esas componendas cadavéricas: el escorpión rosado de mis esperpentos... A él le gustó e hizo mención de ello y eso me bastó para seguir en mi inveterado anonimato. Días atrás Yineska me soltó una de esas frases suyas que se me quedan revoloteando por los aires. Me decía que Raúl Vethencourt, dueño de la legendaria Librería Suma, quien igualmente nos dejara de un modo un tanto absurdo antes de la Navidad (aun cuando la muerte acaso sea lo menos absurdo de todo futuro individual), como buen librero, se había llevado a un escritor de la mano. Quedó pendiente la copia que Yineska le había prometido a Adriano de aquella elegía que él escribiera con motivo del estallido del Challenger, aquella nave espacial que llevaba entre sus tripulantes a una maestra, escrito que a él se le había extraviado. Si existe un paraíso, un más allá, una celestial tierra de nadie que nos podremos figurar de una y mil formas, seguramente ya Adriano habrá entablado una de sus gratísimas conversas con la maestra, quien llevándole de la mano le estará dando noticias del más allá en una lengua críptica e incomprensible para el común de los mortales. A no dudarlo, Adriano es uno de los más espléndidos conversadores que haya dado a luz nuestra tierra. Y ¿por qué no? Acaso Raúl les habrá llamado ya para que vayan a tomar sus copas rebosantes de vino tinto, mientras él alza la suya, para brindar y dar las gracias por haber podido reanudar un ritual al que se vio forzado a abstenerse en tierras bajas; total, ya no hay corazón, ni riñones, ni hígado, ni ácido úrico que pesen en conciencia alguna. A Raúl no puedo más que procurarle mis gracias pues, por él di con muchos de los libros que han sido ejemplares en mi vida. Sin él yo no hubiera dado, en el momento en que di (y en el que lo necesitaba), con un par de libros maravillosos como lo son La Diosa Blanca y Los dos nacimientos de Dionisio, ambos de Robert Graves, por citar sólo dos. Lo he dicho antes, creo, con Graves que todo poema que haya sido pergeñado honradamente invoca a la Diosa Blanca, está escrito por su propio insuflo. De cuando en cuando, me da por cazar los momentos en que ella aparece entrelazada en la dicción (toda escritura es, antes, dicción). En poesía ella suele aparecer veladamente, aunque muchos poetas le han dedicado explícitamente muchos de sus cantos. Pero resulta asombrosa la cantidad de veces que lo hace encubierta entre los tejidos de la prosa narrativa o ensayística. Por ejemplo, en la extraordinaria Cubagua, de Enrique Bernardo Núñez, ese secreto mejor guardado de Venezuela, para remedar una expresión de Álvaro Mutis cuando hizo alusión a la persona y la poesía de Juan Sánchez Peláez. Bien. Ahora sí. Cierro esta crónica con el Acto final (¿acaso un canto a la diosa?) de Hueso de mis huesos, libro de Adriano publicado en 1997 en la Rayuela del querido Gonzalo Rodríguez. Qué curioso, ése fue el primer libro de poesías de Adriano quien, ante todo, fue poeta. Entiéndaseme bien, para él lo sustancial era la poesía, incluso en la escritura narrativa. Acto final Detrás queda la espada envuelta por el fuego. Restos de la fruta apetecible. El agua de oro y el agua de piedra han corrido por los cuatro ríos. La serpiente queda rezagada entre las hojas. Con pieles y con túnicas hemos desafiado la intemperie del mundo. Junto a las bestias y las aves del viento, has cansado tus pies y multiplicado tu dolor. El pan, que ha sido el pan de la lujuria y los secretos, te lo ofrezco humedecido, embriagado de lágrimas, cubierto de polvo para salvar el polvo. Heredaste del reptil la doble lengua de la seducción y el desamparo. Por eso tus palabras se aproximan o desandan. Por eso obedecí a tu voz y omití al ángel. Me tendiste tus brazos desde el árbol. Yo me sentía el primer caballero y no podía desairarte. Ese cambio de cortesías quebrantó las ordenanzas, pero nos hizo conocer el bien y mal. Ni ángeles, ni demonios, ni dioses, nos volvimos humanos... Y comenzamos a comernos la tierra con amor. ** Luis Alejandro Contreras luis.contreras@verizonbusiness.com Escritor venezolano (Caracas, 1955). La mayor parte de su obra, una decena de libros, permanece inédita. Fue asistente de la Dirección de Literatura del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 1990, http://www.conac.gov.ve). Textos suyos han sido publicados en la revista Papel Abierto, editada en Barquisimeto (Lara) por el escritor Freddy Castillo y en la antología del taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, 2000, http://www.celarg.org.ve), así como en la revista digital El Meollo (http://www.elmeollo.net). Igualmente, publicó la sección "Letras contra Letras" en el quincenario Letras. Ha participado en recitales poéticos en Bogotá y Caracas. === Salomé perversa Leopoldo de Quevedo y Monroy ===================== Salomé, hija de Herodes y Herodías, la princesa idumea, la bailarina de siete velos, la incestuosa, la sacrílega asesina intelectual del Bautizador del Elegido. Estos y más calificativos realzan el imán que tenía por dentro y en la piel esta mítica mujer. Historia la puede mostrar como la endemoniada y provocadora de reyes, príncipes y plebeyos en la sala de espectáculos, pero la hermosura de su cuerpo, su sensualidad y la fascinación por su figura sólo podrá igualarse paradójicamente a la casta Susana, a la musa Calíope, a la ponzoñosa Circe y más cerca de nosotros a la bacantina Isadora Duncan. Moreau la retrató en pleno trance, con su cuerpo tatuado por completo, con invisible velo, los ojos cerrados en arrebatado vuelo con un cetro o ramo de flores en una mano. En la otra con una escanciada copa cruza rauda el aire. ¿Qué humano no se deslumbraría por su porte, su estilizado talle, sus labios semicerrados que apenas se mueven musitando la melodía que baila? Su cabeza luce una tiara elevada con elegante talla. En su pubis dos leones relamen dos polluelos que descansan en su nido bajo la mirada de unos ojos avizores. Sus muslos blancos y sus piernas se sostienen en pies calzados por elegantes sandalias que suaves tocan el mármol de Carrara. Sus senos virginales parecen dos colmenas que intactas permanecen hasta de las miradas vanas. A su lado un soldado la escolta de pie, petrificado. ¿Quién, al verla con imponente danza, pensaría —por un momento no más siquiera— que su mente maquinaba la suerte del preso en la mazmorra? ¿Eran celos de mujer insatisfecha, o despecho de loba por la presa descarriada o rabia de mujer por la afrenta de haber sido despreciada en su pedido? ¿Era placer sexual el que sentía, enfermedad que luego el Sade llamaría por su nombre? Ninguna señal en su sonrisa franca y en su frente no se atisbó una mínima expresión. Sus movimientos rítmicos eran los de sierpe sibilina y despedía el aroma del sándalo y el mirto. Tiziano registró en el lienzo el momento en que en sus brazos porta el trofeo de su saña femenina. Recogida está la manga sobre su brazo diestro y la saya deja ver su cuello purpurino. Su rostro es frío y la sonrisa la ha dejado. Su mirada es lejana y el continente de su figura no es hermoso. Busca en la sala al Rey a quien subyugó con su exigencia. Sostiene en alto en sus manos delicadas la bandeja con la cabeza de su víctima inmolada. Los ojos del muerto la miran desde unas ojeras entre sombras. Sin expresión, sin vida y sin un interés definitivo. En esta y otra segunda pintura aparta ella sus ojos del plato en donde porta la cabeza ya truncada para huir de su mirada. Típico gesto del asesino que teme ser visto por su víctima. El despojo servido parece no gustar ya a la fiera que lo cuidó en la madriguera. Así paga la Vida a quien la vida quita. El ademán de Salomé no es el de una reina. Es el de una camarera que sirve a la mesa palaciega. A Salomé, la reina del Rey, la princesa oriental, la de exótica piel y movimiento de palmera egipcia, Historia ha guardado un lugar en el libro de los sueños malogrados. Un antes la marcó en lo más fino de las fiestas cortesanas, supo llevar los velos y beber el vino con que encantó a príncipes azules y a reyes y a su padre. Engendró no hijos sino amores encendidos con los que aprisionó en su cárcel de carnes y deseos a los incautos. Su lujuriosa sed la llevó al desierto de la cordura y a otra cárcel más cruel que es la falta de amor y el desenfreno. No sabemos cómo fue el final de sus días, pero como Cleopatra o la Monroe, divas y ebrias del lujo y la codicia, debió morir sacrificada por Hastío en muelle lecho. Lo que sí sabemos es que, instigada por Herodías, su madre, prefirió el crimen y la insidia a los dones de su cuerpo y lozanía. ** Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre (http://www.unilibre.edu.co) y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el proyecto de investigación, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos literarios como la “Hora de la Poesía” en la Feria del Libro en Bogotá (2005), el V Festival Internacional de Poesía en Cali, la XI Feria del Libro Pacífico y otros. === El pozo de la historia, de Mario Amengual Sael Ibáñez ============ Novela Bid & Co. Editor Caracas, 2007 ISBN: 980-6741-50-8 156 páginas Hace ya unos años, con motivo de la publicación de su poemario El tiempo de las apariencias, dije de Mario Amengual que dos ámbitos —perfectamente ahora aplicables a su labor narrativa— forjaron la voz poética de este escritor: el entusiasmo vital y literario que pervivió en la escuela de Letras, UCV, después de la renovación universitaria y sus fervorosas noches de bohemia en Sabana Grande —cuando Sabana Grande, coto de una república sin destino, se encontraba revestida de magia y poesía. Aquilatadas lecturas, organización de las ideas, los instrumentos del oficio de escritor le fueron entregados en la universidad; atrevimiento, sensualidad y cálidas amistades le fueron brindados por las noches del aludido fragmento de ciudad hecho de arte y bohemia en su tiempo de juventud. El resto lo haría la secuencia de vivir fiel a su destino literario. Tal recorrido por la vida y la literatura queda hoy provechosamente recogido, iluminado en la novela recién publicada El pozo de la historia, título que rememora la famosa frase de Thomas Mann en José y sus hermanos: hondo es el pozo de la historia. ¿No sería mejor decir que es insondable? Mario Amengual forma parte de una gama de escritores de las nuevas generaciones que amplían su actividad intelectual hacia varios géneros literarios —la mayoría de ellos han estudiado en las universidades de nuestro país. Además de la poesía y la narrativa, atacadas de forma efectiva y espléndida por él, Amengual también explora felizmente la prosa ensayística. El protagonista de la novela de Mario Amengual comienza su historia con un férreo reconocimiento, el de que la realidad es absurda, carente de sostén, lo que genera frente a ella un combate sin pausa. Todas las fuerzas del espíritu deben entonces moverse conjuntamente para postular un testimonio (¿no sería mejor decir una suerte de fe, de creencia?) ante esa realidad inhóspita, testimonio que no es otra cosa que la novela misma y que al final representa la construcción de un ámbito alienado o, visto desde el lado opuesto, el levantamiento de una fortaleza sin destino. Hablamos de un tema bastante familiar, por demás, a las mejores y más legítimas expresiones literarias contemporáneas, vale decir, del pozo del pasado relativamente reciente. También, como resulta ya típico en estas narraciones, el aludido protagonista desea asentar en sus reflexiones y en las desengañadas páginas del libro una especie de fecunda negación propia del espíritu de nuestros tiempos. Por eso mismo ese ámbito del que hemos hecho mención no representa otra cosa que un terreno abonado de corazonadas y explosivo frenesí en perpetuo y fragmentado deseo de dialogar con la esquiva realidad, quedando en el ambiente de la novela la confusión que ofrece todo vacío aniquilador. Estamos, pues, ante una dura y fecunda experiencia vital convertida en intensa experiencia literaria; y es como si revisando la historia nos diéramos cuenta de que todo procede de un fondo, que también es el pasado cargado de su más legítimo espíritu cíclico. Justo en esta onda y en una suerte de rotunda certificación, el protagonista despliega las siguientes palabras casi al final del libro: la historia sí es un pozo, un pozo dentro del cual damos vueltas y más vueltas, un pozo lleno de muchas infamias y errores y poquísimas glorias, y es siempre el mismo pozo. Como dicen por ahí, sólo cambian las fechas y los nombres, y más o menos el escenario. Si la historia fuese un río nos estaríamos bañando en nuevas aguas. Este es un libro adusto, pero esa misma adustez adquiere libertad, espontaneidad y frescura gracias al tangencial humor, al desparpajo expresivo y a la esplendorosa ironía —hablamos de cierta nobleza expresiva, si se quiere. Aunque minado de angustias celestes, el narrador de El pozo de la historia no teme regodearse en la narración carismática y sarcástica del simple hecho de vivir. El impreso de Amengual está cargado de acérrimas críticas al orden establecido, sobre todo en los aspectos políticos y académicos, críticas a su ruindad atávica en medio de un agotamiento sin fin. En cuanto a inconformidades y desalientos, en cuanto a enjuiciamientos del mundo brotados desde el corazón del protagonista, este libro es prójimo de El cazador oculto, la famosa novela de corte juvenil de Salinger, uno de cuyos ejemplares portaba el joven asesino de John Lennon cuando le dio muerte. A partir de los años setenta, de forma colectiva, nuestros escritores comenzaron a asimilar la rica herencia estilística y formal que la gran narrativa alrededor del mundo había explotado. De esa herencia quizás lo más aprovechado ha sido la exploración del lenguaje. Fiel a esta práctica, Mario Amengual administra a través de su novela una limpia precisión en el uso del lenguaje. Diálogos elocuentes la adornan y también el empleo frecuente de expresiones populares —las llamadas frases hechas— manejadas con un tino ejemplar, capaz de ofrecerle a la narración una encantatoria fluidez. Por otra parte ocurre que, al estar el protagonista en situación de choque permanente con la realidad, al perder sentido su existencia, invadido de alienación existencial ingresa entonces su vida a zonas oníricas: y el lenguaje que hasta ahora alimenta una lúcida nitidez racional se torna lenguaje de ensueño, se vuelve poético y colmado de imágenes esplendentes. Hasta ahora no hemos hablado del amor, tema infaltable en cualquier novela que se precie de sí misma. Aparece también desbordante y caótico en El pozo de la historia. El libro está poblado de varios aspectos del sentimiento amoroso: el aventurado y riesgoso que se consigue en las barras de los bares, el explosivo y confuso que nace en las aulas universitarias, el que conduce hacia una existencia en busca de equilibrio y convivencia doméstica, y también el que le gusta procrear sólo encuentros fortuitos llenos de sensibilidad y ternura. En definitiva, El pozo de la historia es una novela que por momentos se encuentra ahogada de dudas, tristezas, temores y discordancias, pero que al atenuarse dejan en su ambiente la impresión de que una vida se encuentra en desarrollo y es capaz de romper cualquier barrera para lograr su destino en este mundo —un destino adornado de arte y espiritualidad. No es otro el asunto del cual hablamos que el de un personaje con sensibilidad artística cuya inclinación hacia el vacío es persistente y dolorosa. Todo ello en medio de una pertinaz rutina laboral, el estudio y la bohemia en una ciudad agitada y sin rumbo. Está de más indagar cualquier semejanza con la realidad. ** Sael Ibáñez sibanezve@yahoo.com Siguió estudios religiosos durante diez años en los seminarios San José de Calabozo e Interdiocesano de Caracas. Se gradúa de licenciado en letras en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), donde participa en el Movimiento de Renovación Universitaria. Realiza estudios de postgrado durante cuatro años en el área de filología hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid (http://www.uam.es, España). Estudia inglés durante tres años en Londres (Inglaterra), y realiza estudios de postgrado en ciencias de la información en la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve, Caracas). Ha sido jurado del Premio Nacional de Literatura y del Premio Nacional de Cuento “Gaitán Durán” (Norte de Santander, Colombia). Es miembro fundador de la revista Falso Cuaderno, y participó de la refundación en su tercera etapa de la revista Imagen. En diversas oportunidades ha dirigido talleres literarios dependientes del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gov.ve), del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) y de Trasnocho Cultural (http://www.trasnochocultural.com). Ha obtenido el premio de la Bienal Literaria de la UCV y el Premio Municipal de Literatura. Ha publicado Descripción de un lugar (Caracas, UCV, 1973), A través de una mirada (Caracas, UCV, 1978), La noche es una estación (Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana, http://www.monteavila.gob.ve, 1990; reeditado con tiraje de 35.000 ejemplares por Monte Ávila en su colección “Biblioteca Básica de Autores Venezolanos”), El Club de los Asesinatos Particulares (Caracas, Monte Ávila, 1996), Vivir atemoriza (Caracas, Monte Ávila, 2003) y ABC de la intuición (Caracas, Ediciones Aparte, 2007), y es coautor del libro Las esculturas de Caracas (1994). Fue seleccionado para integrar la antología de relatos Morir en Latinoamérica (Hiperión) y para ser traducido al inglés junto con otros autores venezolanos contemporáneos en el libro Translation (Nueva York, 1994). Fue entrevistado para participar en la publicación del libro ¿Por qué escriben los escritores? (Fundación de la Cultura Urbana). Ha sido director general de la Biblioteca Nacional de Venezuela, donde a su vez se ha desempeñado durante 14 años como director de la Sección de Libros Raros, Antiguos y Manuscritos. Ha sido presidente de Monte Ávila y actualmente es el director de la Revista Nacional de Cultura. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Andrés Neuman ========================================================= === “Leo a García Márquez como si estuviera muerto” ======================= === Lilian Fernández Hall ================================================= Andrés Neuman nació en Buenos Aires en enero de 1977, nueve meses después del golpe militar en la Argentina. Creció en el barrio porteño de San Telmo y allí realizó sus estudios primarios. A los 14 años, su familia se traslada a España y allí se instalaría definitivamente. Cursa estudios universitarios en la Universidad de Granada, donde luego imparte clases de Literatura Hispanoamericana. En la actualidad es columnista fijo en diarios como Sur, Ideal y El Correo y colabora habitualmente en numerosos medios españoles y latinoamericanos. Es además guionista de tiras cómicas para Ideal. Ha escrito tres novelas: Bariloche (1999), finalista del Premio Herralde de Novela, La vida en las ventanas (2002), finalista del Premio Primavera de la Editorial Espasa Calpe y Una vez Argentina (2003), también finalista del Herralde de Novela. Es autor de varios libros de cuentos: El que espera (2000), El último minuto (2001) y Alumbramiento (2006) y de los poemarios Métodos de la noche (1998), El jugador de billar (2000), El tobogán (2002), La canción del antílope (2003 ) y Mística abajo (2008). Ha publicado además el libro de aforismos y ensayos literarios El equilibrista (2005) y dos colecciones de haikus: Alfileres de luz (1999) y Gotas negras (2003). Andrés Neuman se ha interesado especialmente por el relato breve y sus libros de cuentos incluyen apéndices teóricos sobre el género. Es coordinador del proyecto Pequeñas resistencias, una tetralogía sobre el cuento actual escrito en castellano en todo el mundo, que está siendo publicado por la editorial española Páginas de Espuma. En 2007, Andrés Neuman fue seleccionado como uno de los escritores más representativos de la narrativa latinamericana actual en el marco del evento Bogotá 39. LFH: Andrés, con apenas cumplidos 31 años tienes ya publicada una obra considerable: tres novelas, tres libros de cuentos, varios libros de poesía, crítica, ensayo, aforismos... ¿Empezaste a escribir de muy joven? ¿Fuiste una suerte de niño prodigio? AN: No, yo siempre preferí evitar esa etiqueta que, en un principio, me puso el editor Jorge Herralde cuando publiqué mi primera novela en la editorial Anagrama. Yo le rogué que quitara ese rótulo de los comunicados de prensa, porque pensé que los llamados “niños prodigio” siempre tienen algo de monstruo, ¿no? Y no me gustaría que el resultado de haber escrito tanto, por puro placer y pasión, fuese una especie de lado monstruoso de mí mismo. Te confieso que yo mismo, a veces, cuando veo la lista de libros que he publicado, pienso que son demasiados. Y, si yo fuera otro, lo vería con desconfianza. Pensaría que los escribió alguien con apuro. Y es muy curioso, porque tengo la certeza de haberlos escrito con calma, con tiempo. Ahora bien, claro, empecé a escribir desde niño y además trabajo mucho, todos los días, muchas horas. Y no lo hago por ninguna conciencia proletaria de la escritura, sino simplemente porque es lo que más me gusta hacer, lo que más necesito hacer. LFH: Sí, has escrito mucho, pero me extraña que no tengas un blog... AN: ¿Un blog? No, no me alcanza el tiempo. No olvides que además escribo artículos periodísticos. Así que sencillamente no puedo. Tampoco he escrito un diario íntimo... LFH: Aunque tu novela La vida en las ventanas es algo así como un diario íntimo, pero electrónico. AN: Exactamente: el diario electrónico que nunca he escrito. Eso es lo más gracioso, porque el personaje de esa novela, que tiene veintitantos años y estudia letras, en realidad es lo más opuesto que puede existir a mi propia persona, y eso que lo escribí cuando tenía veintitantos años y estudiaba letras. Sinceramente, me siento más cercano al basurero de 40 años de Bariloche que al chico calavera de La vida en las ventanas. LFH: Respecto a Bariloche, quería preguntarte acerca de la estrategia que eliges cuando escribes Bariloche y Otra vez Argentina. No sé si se podría llamar desdoblamiento, pero hay en tu novela un narrador que narra utilizando el español de España y personajes que, si la acción transcurre en Argentina, utilizan la variante argentina del español. ¿Por qué trabajaste así? ¿Fue una elección tuya o una necesidad intrínseca del texto? AN: En principio pensé que era un experimento curioso. Y además están, naturalmente, mis circunstancias biográficas. Mi familia emigró a España siendo yo casi un niño. Empecé la escuela en Argentina, y la terminé en España. Fíjate que no escribo en un español de España demasiado marcado, no me gusta abusar de los coloquialismos españoles. LFH: Aunque para un argentino que lee la novela en la Argentina y lee palabras como el “balón” o el “portero” en vez de las corrientes en Argentina “pelota” o “arquero” sí siente que el texto es netamente español. O cuando dices “bañador” en vez de “malla” como se dice en la Argentina. AN: Sí, claro, en España sonaría muy raro leer “malla” o “pelota”. Lo interesante para mí sería reproducir la naturalidad con que uno pasa de un dialecto al otro. En mi experiencia personal, es tan natural decir “balón” como decir “pelota”, o emplear tanto palabras típicamente españolas como típicamente latinoamericanas. Tampoco estoy muy de acuerdo con reivindicar la pertenencia nacional de ciertas palabras. En ese sentido el boom latinoamericano tuvo un gran mérito: creó una suerte de conciencia panhispánica, no porque Latinoamérica fuera una sola cosa, que no lo es, sino porque en esa época la circulación literaria y léxica fue muy fluida en toda Latinoamérica. Los peruanos leían a los chilenos, los chilenos leían a los colombianos, etcétera. Durante un tiempo, las palabras que empleaba Borges valían para cualquier latinoamericano e incluso para cualquier español. Bastante tiempo después, por ejemplo, los peruanismos de Bryce Echenique fueron adoptados con simpatía por muchos lectores españoles. O sea, hubo un momento entre los ’60 y los ’80 donde el lector en lengua española fue muy versátil en cuanto a los dialectos. Después hubo una etapa de cerrazón, de crisis económica en la Argentina, las traducciones empezaron a ser españolas (algunas buenas, otras muy malas) y ahí ocurrió, para mí, algo empobrecedor, que fue que la gente se puso nacionalista. Cuando la Argentina dejó de ser un gran centro exportador de traducciones y empezó a leer libros traducidos desde España, empezó a sentirse culturalmente ofendida o humillada, lo cual me parece comprensible pero a la vez es un problema relativo, menor. Los españoles leyeron en su momento a muchos clásicos traducidos por escritores argentinos, y los leyeron con pasión. Lo hicieron porque estaban sufriendo una dictadura y no les importaba el dialecto en que estuvieran escritos. Quiero decir que, cuando leer es urgente, el dialecto no importa. Y los problemas estructurales, tanto económicos como políticos, que atravesó la Argentina en los últimos años, eran realmente urgentes. LFH: Pero volviendo al desdoblamiento que hay en tus novelas... AN: Sí, eso tiene que ver con lo que te contaba, con mi experiencia de haber ido a la escuela en España. En realidad se trata de algo bastante frecuente. En los últimos 10 o 15 años ha habido una enorme inmigración latinoamericana en España —y eso sí que es un boom—, lo que ha cambiado radicalmente el panorama demográfico del país. Esa gente va a tener hijos en España, y cuando eso ocurra, algunos serán escritores, y esos escritores tendrán una conciencia de la lengua española muy interesante. Mi experimento con algunas novelas se parecía a eso. Ver cómo escribiría alguien que no tuviera que elegir entre dos dialectos, sino emplear ambos con la misma naturalidad y con la misma extrañeza. Porque lo paradójico es que ambos dialectos te pertenecen, pero ninguno te es propio. Los dos se convierten en dialectos aprendidos. Personalmente me siento más como un inmigrante de segunda generación que como un argentino clásico que emigró a España. Otra de las razones del experimento es la continua sensación de extrañeza que tengo: a veces en España me contemplan como un argentino, y como un español en Argentina. Entonces te conviertes en alguien doblemente extranjero. LFH: Pero cuando trabajas como traductor, ¿cómo enfrentas el trabajo de traducción? ¿A qué español traduces? AN: A un español lo más global posible. LFH: ¿Se puede escribir en un buen español —digamos— neutral? AN: Por supuesto. LFH: Sin embargo, en una charla reciente que diste, hablabas de un “español de Frankenstein”, es decir, un idioma artificial, hecho de recortes... AN: En este tema creo que es muy, muy importante hacer una distinción. He participado en muchos debates donde la pregunta era: “¿queremos un español estandarizado, neutro?, ¿o reivindicamos el derecho de los dialectos a su propio léxico, sus propios giros, etcétera?”. La postura aparentemente progresista en esos debates era decir que cada país tiene derecho a sus dialectos locales, que no hay que imponer un español estándar. Pero yo creo que ahí hay un gran malentendido, porque en realidad existen dos tipos de español estándar: uno es el que procede de la literatura (mal) traducida al español o de los subtítulos de las películas. Ese español no existe, no dialoga con la oralidad real ni tampoco es estético. No es un buen español, es artificial en el peor sentido, poco elegante, y traduce directamente giros del inglés. A veces se le llama español estándar a eso, pero ese no es el idioma global que yo reivindico, sino algo radicalmente distinto: un español literario, que procede de la conciencia de las distintas tonalidades de la lengua y que requiere que, al elegir una palabra, uno sepa si esa palabra va a ser comprendida en el resto de los países de habla hispana. Y que suene eufónica y elegante en distintos países. Una prosa que renuncie a localismos innecesarios, a los giros más folclóricos, y que sea producto de un encuentro de las distintas corrientes del idioma español. Esto está muy lejos del engendro idiomático de los subtítulos. Ahora bien, en mi caso, si yo escribo un relato que transcurre en la Argentina, por una cuestión de realismo elemental utilizaré la variante argentina del español. Pero si el relato transcurre por ejemplo en una estación de trenes desconocida, donde parte un tren hacia ninguna parte, entonces no utilizaré el español de Perú o Chile, sino un español lo más neutral posible. Una especie de koiné. LFH: En una de tus charlas recientes dijiste que no creías en la existencia de una literatura latinoamericana, sino en la existencia de varias, puesto que por lo extenso de nuestro continente, con tantas tendencias y distintos tipos de literatura, sería imposible sintetizar lo latinoamericano en una sola literatura. ¿Te entendí bien? AN: Sí, es así, e incluso más radicalmente así, según mi forma de pensar. Por una parte creo que, efectivamente, la literatura latinoamericana no existe como objeto. O mejor dicho: el concepto de literatura latinoamericana carece de un referente real. Existe una especialidad en literatura latinoamericana, existen cátedras universitarias (yo mismo he dado clases de literatura hispanoamericana en la Universidad de Granada), pero creo que nuestro objeto no existe. Una de las razones más evidentes es que América Latina se compone de países muy diversos, de tradiciones, paisajes, circunstancias políticas y socioeconómicas radicalmente distintas, unidas tan sólo por un idioma. Pero para mí, en el fondo, son las literaturas nacionales las que no existen. No entiendo por qué la geografía tiene que ser el criterio fundamental para organizar los estudios literarios. Ni por qué una literatura tiene que tener un pasaporte nacional. Me parece asombroso, muy anticuado. Es anticuado por su propio origen, es un concepto romántico, de los nacionalismos en la Europa del XIX. Los antecedentes de esos nacionalismos europeos están en el Romanticismo, pero lo curioso es que los románticos estaban enormemente globalizados en sus conocimientos, así que hay una paradoja de fondo en el origen mismo del concepto nacional. Esos autores eran muy cosmopolitas. Pienso que nunca fue cierta la literatura nacional, ni siquiera en la gran época de las literaturas nacionales. Así que reivindicar eso ahora me parece una broma: navegamos por Internet, viajamos, hemos estudiado varias lenguas, o al menos podemos leer literaturas traducidas, así que me cuesta entender cómo podríamos limitarnos a lo nacional. Cómo decidir, por ejemplo, si Paul Auster es un escritor más norteamericano que europeo. Paul Auster habla francés, estudió en Francia y allí leyó muchísima literatura europea. Auster además ha leído mucho a Borges, de hecho es un autor bastante borgiano, y tiene una serie de lecturas que lo distingue de la tradición norteamericana. Pensar que es esencialmente norteamericano porque sus novelas transcurren en Brooklyn sería una ingenuidad enorme. Entonces bastaría con que yo escribiera una historia que se desarrolla en Shangai para convertirme en chino, ¿no? Prefiero la idea de que nuestra formación es básicamente híbrida y transnacional. LFH: ¿Cómo ves a los escritores latinoamericanos contemporáneos desde este punto de vista? AN: Yo diría que nuestra conciencia en general es muy poco nacional. Y en cuanto a mi generación, la generación actual latinoamericana, creo que por suerte somos bastante poco nacionalistas. En el grupo de Bogotá 39, una de las cosas que más me interesaron fue que una parte, no todos, pero por lo menos un tercio de esos autores, llevábamos viviendo mucho tiempo fuera de nuestros países de origen. E incluso, como es mi caso, nos habíamos casi criado en otro país. Esto no hace que neguemos en absoluto nuestros países de origen. Yo difícilmente pueda negarlo, al contrario, de hecho he escrito dos novelas al respecto. Sino que nuestra conciencia, nuestro presente cultural, tenía muy poco que ver con la supuesta pureza de esas nacionalidades. En este punto encontré muchas coincidencias con varios de los autores de Bogotá 39. Otro punto de contacto que me hizo muy feliz fue el interés por la poesía. Creo que el evento de Bogotá 39 fue muy beneficioso para los que fuimos elegidos y lo agradecemos, pero en cierta forma fue injusto. Y no sólo porque toda selección es injusta, sino porque propuso una metonimia que decía: literatura latinoamericana es igual a narrativa latinoamericana. Así que en realidad no deberíamos hablar de la nueva literatura latinoamericana, sino sólo de la nueva narrativa latinoamericana. Porque la poesía es importantísima en América Latina. El fenómeno Bolaño es un ejemplo de la necesidad que tienen los narradores de nutrirse de la poesía. Y siete u ocho de los autores de Bogotá 39 somos poetas, y en las actividades en las que participamos en Bogotá puntualizamos que en el grupo faltaba la poesía. LFH: Pero tengo entendido que la idea de Bogotá 39 era la de elegir a los 39 narradores más representativos de la nueva generación. AN: Sí, por supuesto, así era, el jurado lo tenía claro. Pero después, al promocionarse este grupo, la prensa hablaba continuamente de la nueva literatura latinoamericana, pero ahí no había ningún poeta. Entonces uno piensa: en el continente de Neruda, Huidobro, Vallejo, Storni, Rojas, Pizarnik, Juarroz, Paz, Pacheco, Montejo y mil etcéteras, de pronto “la” literatura latinoamericana se reduce a la narrativa. Piensa en Chile, justamente la tierra de Bolaño. Y lo que nos confirmó Bolaño es justamente que la poesía es el origen de la literatura. LFH: Bolaño es otro que no creía en las literaturas nacionales... AN: Bolaño no podía creer en las literaturas nacionales porque era un chileno que se inició literariamente en México y escribió en España en una región donde además se hablaba catalán. El vivía en Blanes, un pueblo de la provincia de Girona. Desde allí mandaba columnas al Diari de Girona, donde se las traducían al catalán. Lengua que, yo creo, nunca llegó a dominar. Bolaño estaba más allá de los nacionalismos y no sólo por cuestiones biográficas, sino temáticamente hablando. Bolaño tenía un castellano híbrido: utiliza palabras típicamente españolas junto con algunos latinoamericanismos, no siempre chilenismos. Es decir, él tenía un léxico panlatinoamericano, lo cual me parece mucho más interesante que los autores que muestran un localismo radical en su lenguaje. Y así fue como escribió la gran novela mexicana sin haber pisado México en veinte años. Yo recuerdo que Roberto decía: “No quiero volver a México, porque México para mí es como me lo imaginé en Los detectives salvajes, y si vuelvo será un susto, una terrible decepción”. LFH: ¿Qué relación tiene tu generación con los escritores del boom? AN: Creo que mi generación ya no tiene la necesidad de reaccionar contra el boom. Piensa que no somos los hijos del boom, sino los nietos del boom. Y ya se sabe que los nietos no necesitan matar al padre, sino cogerle tiernamente la mano a sus abuelos. Para mí, te lo digo en el mejor de los sentidos, García Márquez es un autor póstumo. No porque desee que el pobre Gabo se muera pronto, por mí que viva hasta los 145 años, sino porque yo lo leo como si estuviera muerto. Eso es muy malo para él mismo y para su familia, pero es muy bueno para su literatura. Para mí y para mi generación es una anécdota que los autores del boom estén vivos. Algunos sobreviven, otros no, pero yo leo a Vargas Llosa o a José Donoso como leo a Flannery O’Connor o a Dostoievsky, es decir, no son un peso generacional para mí. No necesito imitarlos ni tampoco oponerme a ellos, porque no veo la razón por la que deba hacer una cosa u otra. Me preocupan por ejemplo más las imitaciones de Carver, de las que ya estoy harto, se imita a Carver worldwide. Me preocupa más el manierismo carveriano de mi generación que la imitación de García Márquez. Y, paradójicamente, Carver está muerto hace más de dos décadas y García Márquez sigue vivo. LFH: Fuiste elegido como uno de los 39 de Bogotá, es decir, uno de los escritores jóvenes latinoamericanos más destacados de América Latina. ¿Te sientes integrante de una generación, de un grupo con el que compartes ciertos rasgos en común, o eres un escritor que sigue su propio camino? AN: Como te imaginarás, es imposible que 39 escritores nos sintamos identificados y tengamos muchos rasgos en común. Somos escritores con estilos muy diferentes, distintos gustos. Pero quizá me he sentido más próximo a aquellos autores que contemplan con extrañeza sus orígenes. Autores para los cuales sus orígenes son importantes, pero que a la vez los observan con extranjería. Me siento más próximo a los autores de Bogotá 39 a los que les parece raro ser peruanos, por ejemplo... LFH: Quizás como la experiencia de Daniel Alarcón. AN: Sí, a mí la experiencia de Alarcón me pareció paradigmática. Él trabaja, claro, con otra lengua. Pero contempla su peruanidad con la misma extrañeza con la que yo vivo mi argentinidad. Él escribe en inglés. Él hizo un cambio de lengua, yo hice un cambio de dialecto. LFH: Volviendo a tu obra, si no me equivoco tu último libro publicado fue Alumbramiento, del 2006... AN: Sí. En realidad, el año pasado se publicó una reedición de un libro de cuentos que se llama El último minuto. Cambió de editorial, ahora está editado por Páginas de Espuma, una editorial hermosa que publica sólo cuentos. Así que aproveché para hacer algunas correcciones, e incluso para tirar saludablemente a la basura algunos de los cuentos. Pero bueno, no es un libro totalmente nuevo. Lo que sí acabo de publicar es un nuevo libro de poesía, en febrero de este año. LFH: ¿Sí? Cuéntanos más de ese libro. AN: Se titula Mística abajo. Los poemas intentan proponer una lectura atea, contemporánea, digamos posmoderna, de la tradición de la mística clásica. El libro lo publicó Acantilado, una editorial que también me gusta muchísimo, hace unos libros preciosos y tiene un catálogo estupendo de literaturas europeas. Pero de narrativa, sí, el último fue Alumbramiento. LFH: En el cuento “Alumbramiento”, que da nombre al volumen (y que me gustó mucho), un hombre aparentemente da a luz a un niño. Mi pregunta, quizás obvia, es si hay algún tipo de reivindicación de género en ese cuento. AN: Totalmente. Y me encanta que hablemos de esto en Suecia. En serio, porque creo sinceramente que el mundo hispánico está muy atrasado en esto. Y ya no se trata sólo de los derechos de la mujer, sino de algo más sutil. Los derechos de la mujer es un tema indiscutible y evidente, allí donde falten hay que implantarlos y punto, para mí ya es un tema que ni siquiera merece demasiada discusión, sino acción y educación. Yo hablo ahora de las transformaciones en la conciencia del hombre, con respecto a su propia hombría. No se trata de decir “vamos a darle a las mujeres los derechos que no tienen, para que dejen de molestar, y mientras tanto nosotros seguimos como antes”. La transformación de la mujer implica necesariamente la transformación del hombre. Yo siempre he dicho que el patriarcado oprimió de manera evidente a la mujer; y de manera sutil, al hombre. El hombre ha sido también víctima del patriarcado. Víctima, si quieres, no legal. Pero sí emocional, psicológica y hasta sexual. Creo que desde la virilidad tradicional es muy difícil alcanzar una sexualidad plena, relajada, consciente. LFH: ¿Y esto cómo lo trabajas en “Alumbramiento”? AN: En “Alumbramiento” me planteé lo siguiente: ¿cuál es el rol teóricamente indiscutible de la mujer, el rol femenino que nunca podrá ser masculino? La maternidad, tener un hijo. Entonces pensé: pues vamos a ver qué sentiría un hombre que estuviera dando a luz, como un caso extremo de militancia en el sentido de trastocar los roles. No me interesaban tanto las posibilidades urológicas de que el hombre diera a luz, como la metáfora de que incluso esa experiencia, supuestamente vedada a la emoción masculina, pudiera llegar a tenerse. Aunque ahora hay una transformación cultural, y la paternidad está mucho más cerca de la maternidad de lo que hubiéramos imaginado (por todos lados vemos a los papás con el carrito de los bebés, o cambiando los pañales), creo que todavía ese es un proceso en marcha. Pero volviendo a “Alumbramiento”, para darle más gracia al cuento, y para que esa metáfora tuviera más carne y credibilidad, me interesaba describir sangrientamente el parto. Se ha hablado mucho de que la resistencia de la mujer al dolor es superior a la del hombre, y que tiene que ver con que la mujer puede parir y el hombre no. Por eso quería que el hombre de mi cuento sufriera el dolor en sus propios genitales y sintiera el desgarro que tiene una mujer cuando está pariendo. Pero en el cuento no queda nunca claro si el embarazo lo tuvo ella y él se identificó tanto que acabó sintiendo que paría él también; o si ella lo inseminó a él; o si se inseminaron mutuamente. En ese cuento, si te acuerdas, el hombre va recordando la noche en que concibieron al hijo, y las descripciones son ambiguas porque no se sabe quién penetra a quién, y hay un momento en que, cuando terminan, quedan unidos por los hombros “como dos siameses”, como dice el personaje. Para que no fuera solamente un discurso ideológico, abstracto, me interesaba darle a las escenas físicas del cuento esa especie de carácter bisexual. Y en ese mismo libro hay más casos que, quizás de una manera menos obvia, tratan el mismo tema: la incomodidad que muchos hombres sentimos con nuestro rol tradicional masculino. LFH: ¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Tienes algún nuevo proyecto en marcha? AN: Estoy terminando una novela larga, que me ha llevado unos cinco años. Y que no sucede en la Argentina, jajajá. No, en serio, lo siento como un alivio, porque como dos de mis novelas anteriores (Bariloche y Una vez Argentina) tienen tema argentino, todo el tiempo tuve que estar respondiendo sobre si soy argentino o español o por qué escribo de esta manera o de la otra. Pero ahora esta nueva novela transcurre en una ciudad de Alemania inventada, que no existe. La novela trata de un viajero que llega a un lugar indeterminado; un viajero del que no sabemos nada (y se va revelando progresivamente), pero es un tipo que extrañamente habla demasiadas lenguas y ha estado en todos los países, o al menos eso dice. Y llega a un pueblito de mierda, miserable, un lugar provinciano, en la frontera entre Sajonia y Prusia. Una frontera que, en el siglo XIX, cambió de lugar varias veces. El viajero llega entonces a un pueblo que ya no sabe si es sajón o prusiano. Un lugar donde la gente apenas ha viajado, y que se aferra a las tradiciones locales porque tienen una especie de crisis de identidad. Pero resulta que ese viajero no puede irse de ese lugar. Llega para quedarse una sola noche, pero por cuestiones del azar y las circunstancias, siempre sucede algo que le impide marcharse, que lo obliga a quedarse ahí. LFH: ¿Y por qué Alemania? AN: Porque los dos personajes principales de la novela están sacados de un Lied de Schubert, del Winterreise (Viaje de Invierno). El personaje del Viaje de Invierno es un viajero que sale de su casa y va vagando por los distintos paisajes invernales que encuentra. Es una especie de alma errante. Y en la última canción del Winterreise se encuentra con un organillero, un viejito que toca el organillo en mitad del frío invernal. La novela al principio iba a ser un relato corto sobre el encuentro del viajero con el organillero en la plaza de ese pueblo. Pero hubo un pequeño inconveniente: ¡resultó que el relato breve terminó siendo una novela de quinientas páginas y con más de veinte personajes..! LFH: ¿Te llevó mucho tiempo escribirla? AN: Bueno, para escribirla me documenté bastante y después viajé a Alemania. Busqué un pueblo que estuviera cerca del lugar en el que podría transcurrir el Winterreise y no muy lejos de Dessau, al sudoeste de Berlín, o sea donde nació el poeta Wilhelm Müller, autor de los poemas. Estudié el mapa de los pueblos vecinos, y todos tenían la plaza típica medieval, con el Ayuntamiento, la fuente barroca, etcétera. Y me dije: sí, obviamente el organillero tenía que tocar ahí, a la salida de la iglesia, donde la gente se junta, viene y va. Y entonces apareció también el cura, y el mesero de la posada donde pasa la noche el viajero, y toda la familia el posadero, y la mujer de la que se enamora el protagonista, y así un montón de personajes más. Y, como te decía, lo que iba a ser un relato corto se me transformó en una novela de 500 páginas que me llevó cinco años. LFH: ¿Ya está terminada? AN: Prácticamente terminada. Pero llegué a juntar una documentación brutal, enorme, y todavía estoy puliéndola, revisándola. LFH: A propósito: ¿está siempre el producto literario en relación con el tiempo de documentación o trabajo previo? Es decir, esta es una novela que te llevó cinco años y terminó siendo de 500 páginas, la relación está clara. Pero ¿es siempre así? ¿te puede llevar también mucho tiempo acabar, por ejemplo, un microrelato? ¿Puede ser que también las formas breves exijan documentación, tiempo de reflexión, el trabajo de concentrar en pocas líneas una idea compleja y exigente? AN: Esa pregunta me recuerda una leyenda china que cuenta Italo Calvino en Seis lecciones para el próximo milenio. Allí se cuenta la historia de Chuang-Tzu, a quien el Emperador le encarga dibujar el cangrejo más hermoso del mundo (siempre me pregunté por qué tenía que ser un cangrejo, y no una mariposa, u otra cosa, en fin, Chuang-Tzu no lo explica, ni Calvino tampoco). El caso es que le encargan dibujar un cangrejo. Chuang-Tzu pide cinco años, un palacio y cinco sirvientes. Al cabo de cinco años, el Emperador lo convoca al palacio para ver si ha pintado el cangrejo, y Chuang-Tzu le dice que necesita otros cinco años y cinco sirvientes más. Le son concedidos. Y al cabo de diez años, diez sirvientes y un palacio, el Emperador, cansado de esperar, lo amenaza con decapitarlo si no le trae el cangrejo. Chuang-Tzu llega al palacio con las manos vacías y cuando el Emperador, colérico, está a punto de matarlo, Chuang-Tzu pide un papel, saca un pequeño pincel y en un solo trazo dibuja el cangrejo más hermoso del mundo. La pregunta es: ¿cuánto tardó Chuang-Tzu en pintar el cangrejo? ¿Diez segundos o diez años? ¿Fueron esos diez años anteriores necesarios para preparar ese gesto fugaz? Con las formas breves pasa lo mismo, el acto de escritura de un poema o un microcuento es un ratito. Sería políticamente correcto decirte que tardo meses en escribir un microcuento, pero es falso. Tardo minutos en escribirlo. Pero el cruce de energías que se concentran en ese momento pueden ser el resultado de años de aprendizaje. LFH: Un poema, por ejemplo, quizás se escribe rápido, pero luego viene un largo proceso de corrección, que puede tomar mucho tiempo hasta que el autor esté satisfecho con el resultado. ¿Cómo trabajas el microrrelato? ¿Corriges también mucho? AN: ¡Muchísimo! Un microcuento ya escrito se puede corregir, se puede recortar, se puede reescribir. Yo, en general, soy de corregir y revisar mucho. LFH: Tú eres afecto a las formas breves. ¿Qué diferencia hay entre un microrrelato, un aforismo y un haiku, por ejemplo? En todos hay concentración, entonces ¿qué es lo que los diferencia? ¿La forma? AN: Todas las formas breves, más allá de las diferencias técnicas entre el verso y la prosa —que las hay—, entre los recursos narrativos y los recursos líricos, tienen algo que las une, y es la renuncia. Todas las formas breves parten de una decisión radical que es todo aquello que tienes que suprimir, recortar, callar. LFH: ¿Es por eso que tú dices que “escribir un cuento es guardar un secreto”? AN: Sí, es decir, tanto el que escribe un microrrelato como el que escribe un poema, un haiku o un aforismo sabe que el texto final es sólo un mínimo ejemplo de todo lo que podría haber dicho. Pero a la vez tiene que sugerir todo eso que no dijo. El novelista, en cambio, piensa en términos aditivos, es decir, va añadiendo información, ampliando, desarrollando. El proceso de creación de un texto breve es el contrario. A mí me ha resultado muy útil haberme ejercitado tantos años en los géneros breves (he escrito aforismos, libros de cuentos, libros de poemas) antes de escribir una novela tan larga. Porque en el fondo sigo pensando en qué debo callar. En fin, debe haber salido una novela rarísima... LFH: Esperamos leerla pronto. Gracias, Andrés, por tus respuestas. ** Lilian Fernández Hall lilian.fernandez@yahoo.com Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia. Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de Europa y de América Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de círculos de lectura en español en Suecia. === Renato Rodríguez ====================================================== === Orlando Araujo era escritor y yo contador de historias ================ === Alberto José Pérez ==================================================== Hace ya unos 20 años tuve la oportunidad de conversar con Renato Rodríguez (Porlamar, 1927) sobre la personalidad intelectual de Orlando Araujo (1927-1987), con la intención de recabar testimonios para armar un libro. Me descuidé, sólo pude hacerlo con Renato, en su apartamento en La Pedregosa Sur, en Mérida, donde fuimos vecinos. Cuando toqué otras puertas nadie me abrió, se habían marchado los que yo sabía que como Renato me hablarían de Orlando con honradez y respeto. A continuación transcribo lo conversado con el autor de novelas memorables como El bonche, Al sur del ecuanil, La noche escuece y Viva la pasta. AJP: ¿Cuando y en qué circunstancia conociste a Orlando? RR: En realidad yo conocí a Orlando hace muchos años, por los años cincuenta, cuando él era economista y yo comerciante. Yo tenía una oficina en el cuarto piso del edificio “El Nacional”, donde funciona el diario que todos conocemos, pero en ese tiempo sólo ocupaba el primer piso, la planta baja y los sótanos; y Orlando estaba con la Compañía Anónima Venezolana de Alimentos que funcionaba también en el cuarto piso frente a mi oficina. Pero a mí se me olvidó y a él también se le olvidó que nos habíamos conocido y después, muchos años después, como veinte años más tarde lo vine a tropezar: él era escritor y yo contador de historias. AJP: ¿Cómo fluyó nuevamente la amistad? RR: Por diversas razones he podido cantarle a Orlando la canción de Panchito Rizek, una que dice “te odio y te quiero”. AJP: ¿Por qué? RR: ¿Por qué? Bueno, por una razón muy simple. Primero: he podido decirle te quiero porque él me rescató del olvido. Yo fui expulsado del Olimpo, del Olimpo venezolano. Me expulsó la OCI, mediante un proyecto que escribió Salvador Garmendia en el año 66 y entonces a él (Salvador) se le olvidó que yo existía. Por eso digo que fue la OCI pero a través de Salvador Garmendia. A mí me dejó muy sorprendido eso porque en primer lugar, fue Salvador Garmendia el que me lanzó públicamente como escritor; la primera persona que me nombró públicamente como escritor fue Salvador Garmendia en una entrevista que le hicieron en El Nacional en el año 62 o 63, no recuerdo con exactitud. AJP: ¿Y el te odio? RR: Pero a Orlando he podido decirle, también, te odio, bueno, chico, porque resulta que mi mamá peleaba mucho conmigo por cualquier motivo, por ejemplo: una cosa que ella siempre me reprochaba eran los zapatos sucios porque yo jamás limpio los zapatos. Desde chiquito tenía esa cosa, lo primero que me veía eran los zapatos. Esos zapatos están muy sucios, me decía. Y un buen día se me ocurrió regalarle, a ella, un ejemplar de Compañero de viaje y le encantó y entonces cada vez que pelaba conmigo me decía: —Ya que eres tan escritor, ¿por qué no has escrito nada como Compañero de viaje? Y la última vez que me lo dijo fue cinco minutos antes de morir, más o menos. Cuando yo entré al cuarto donde ella estaba recluida, muy enferma, lo primero que hizo fue que me miró los zapatos y repitió lo de siempre: —Esos zapatos están sucios, ¿desde cuándo no los limpias? —Mamá. Tú sabes que yo nunca limpio los zapatos, yo no soy político, ni profesor ni financiero ni nada; yo lo que soy es un simple escritor. Entonces me respondió: —¿Sí? ¿Si eres tan escritor por qué nunca has escrito nada como Compañero de viaje? —y cerró los ojos y no los abrió más nunca. AJP: ¿Luego, cómo crecieron en el afecto? RR: Mi amistad con Orlando Araujo tuvo una agradable consecuencia, digamos, creo que... sí, porque ya yo tenía en proyecto, medio escrito, un libro que tiene cierto parentesco con Compañero de viaje; contiene cuatro relatos que podrían emparentarse. Pero bueno, yo no lo escribí por eso. En el prefacio explico por qué lo escribí, porque cuando mi mamá empezó con ese castigo, por allá en el año 72, entonces me empeñé en terminarlo. Yo creo que la lectura de Compañero de viaje me dio unas luces, en ese sentido, algunas no, probablemente más de una aunque me cueste reconocerlo, y el libro al cual me refiero está inédito. Es un libro que contiene cuatro relatos y se llama Quanov, ese es un nombre que yo acusé porque oí decir muchas veces que mis libros no llegaban a novelas, que lo que yo hacía eran intentos fallidos. Entonces una vez estaba leyendo un libro de Isaac Asimov que se llama Introducción a la ciencia y él habla ahí de los cuerpos celestes y nombra una palabra que yo había conocido siempre como una marca de televisores, resulta que no, que “Quasart” es un cuerpo celeste que está en proceso de ser estrella. O sea, casi estrella. Y entonces me dije, nada, ahí está el nombre para lo mío y como lo mío son casi novelas vamos a ponerle Quanov. AJP: ¿Cómo te sacó Orlando del olvido? RR: Orlando me rescató del olvido, bueno, eso ocurrió porque él dijo una vez que había llegado al conocimiento de mi existencia como autor a través de Juan Rulfo, porque curiosamente yo le caí en gracia a Rulfo, a pesar de que nunca lo conocí personalmente. Las cosas ocurrieron de esta manera: cuando salió Al sur del ecuanil, yo le envié un ejemplar a Teresa Selma, actriz venezolana que para entonces vivía en México, y ella conocía a Juan Rulfo y le pasó el libro y lo leyó y parece que le agradó porque siempre se expresó en buenos términos de mí. Así fue que vino Orlando a enterarse de mí, de que yo existía como escritor. Como dicen: son extraños los caminos del Señor. AJP: ¿De qué año me hablas? RR: Eso fue cuando vino Rulfo a Venezuela el año 76 a invitar para un congreso de escritores que tuvo lugar en México al año siguiente y entonces quiso invitarme a mí y se encontró con la novedad de que nadie sabía que yo existía, es decir, muchos lo sabían pero se hacían los locos para no quedar mal con la OCI, y Orlando oyó eso y le pidió a una de mis hermanas que le consiguieran un ejemplar de Al sur del ecuanil y lo leyó y posteriormente Rafael Diprisco le dio información complementaria sobre mi oficio de escritor. Tengo entendido que así ocurrió. Luego Orlando se empeñó en escribir el prólogo de la segunda edición de Al sur del ecuanil, pero Monte Ávila Editores se lo había encargado a Roberto Lovera de Sola y, cuando Orlando se enteró, armó un zaperoco y dijo que ese prólogo no lo escribía nadie sino él, y que si no lo escribía él no dejaba que saliera el libro. Entonces lo tuvieron que complacer y después Lovera de Sola en vez de odiar a Orlando me detesta a mí. Cuando yo regresé el año 73 de los Estados Unidos de Norteamérica, lo volví a ver en la Galería del Inciba que quedaba en el edificio de Pro Venezuela. Orlando tenía una “mona” grandísima que yo creo que ni se acordó después que nos encontramos allí, posteriormente cuando le dieron a él un premio entonces yo le dejé una carta en la librería Suma, manifestándole mi alegría porque le hubiesen dado el premio y luego el me llamó por teléfono y a partir de esa llamada seguimos viéndonos con cierta periodicidad. AJP: ¿Como definirías al escritor Orlando Araujo? RR: Yo creo que con una frase muy corta podría expresarte la opinión que me merece Orlando como ser humano, tuvo altos y bajos pero hay una cosa de la cual yo estuve siempre seguro y esa cosa es que carecía de una cualidad que abunda mucho entre nosotros, particularmente, entre la gente que escribe o que hace algo en el campo de la creatividad: carecía absolutamente de envidia; nunca tuve indicios de que envidiara nada, era sumamente generoso en sus actitudes. Apartando la gran calidad de su libro Compañero de viaje, que es una especie de hito en la literatura propiamente venezolana, porque se puede decir que es uno de los libros que tienen realmente características de narrativa venezolana; fue un gran promotor de infinidad de cosas, no solamente de literatura. Fue un hombre sumamente entusiasta de las causas nobles de la vida como la vida misma; por ejemplo, y como te dije anteriormente, carecía totalmente de envidia y esa cualidad es poco común. ** Alberto José Pérez albertoperez802@hotmail.com Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samán, Apure, 1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra poética entre los cuales vale mencionar el Premio Único de Poesía de la Bienal de Literatura de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria (1987). También ha publicado los poemarios Los gestos tardíos (1975), El libro de Barinía (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazón de una mujer (1997), Un poeta como yo (2006) y la antología poética El poeta de quien les hablo (1999). === Conversación con el hijo de Nabokov Dolan Mor ==================== En agosto de 1999, después de un largo periplo por Europa, viajé a los Estados Unidos para visitar la casa de William Faulkner en Oxford, Mississippi. Ocho años después, como si se repitiera mi circuito por Norteamérica, pero más al norte, en septiembre de 2007, viajé a la Seton Hall University, en South Orange, Nueva Jersey, con el objetivo de conocer a quien ya muchos críticos consideraban, y consideran, “el novelista más talentoso de la última literatura cubana”. Aunque en una rauda visita a Moscú me habían hablado de él, apenas le di importancia a aquel nombre tan ordinario: “José Manuel Prieto, dije, no debe ser ese otro José que esperamos en nuestra literatura, después de José Martí y de José Lezama Lima”. Con los años —a pesar de que me había encontrado con su admiración manifiesta por Daniil Jarms, y con las traducciones suyas de las obras de Ajmátova, de Guennadi Aigui o de Brodsky— sólo me remití a buscar, como lector curioso y guiado por el mecanismo de la información, sus novelas para hojearlas. Recuerdo aquella mañana que mis ojos se posaron, como una mariposa del zar Nicolás II, sobre la primera frase de Livadia: “Siete pliegos de papel de arroz iluminados por la luz de la tarde...”. ¡Qué maravilla! —pensé. Por fin Cuba tenía otro gran narrador. Ya era hora de que alguien llenara el vacío infinito que habían dejado, con sus muertes, Carpentier, Virgilio y Lezama. Por eso, ocho años después de viajar a los Estados Unidos para visitar la casa de Faulkner, creí que valía la pena desplazarme de nuevo a aquel país para conocer a alguien que también, como Faulkner, le daba una importancia extrema a la forma y a la técnica narrativa a la hora de escribir, de construir sus obras. Prieto, al igual que el autor de El sonido y la furia, no dejaba nada al azar. José Manuel no sólo cumplía con los diez mandamientos que un novelista contemporáneo debe cumplir, según Vicente Verdú, sino que iba más allá. La cortina de Proust le servía de fondo a su escenario creativo, pero el lenguaje invadía cada espacio simbólico y cada tiempo trastornado por su mano. Como un pequeño dios o demonio, el idioma era el rey que goteaba de sus dedos. El idioma era Rex. Si en la literatura hispanoamericana Bolaño venía a ser algo así como un híbrido múltiple de un Borges visceral, mezclado con Wilcock, Virgilio Piñera y Parra; José Manuel Prieto se presentaba ante nosotros como el heredero de una sabiduría y de una ambición lezamiana, pero tejida con los hilos y la exquisitez de la prosa de Nabokov, de Proust o, más recientemente, de un Banville. Prieto había estudiado ingeniería en Rusia, sin embargo, detrás de su prosa había algo más que un simple escritor con talento que dominaba cierta parte de la ciencia. Sus novelas mostraban una sabiduría apabullante y una poética narrativa basada en un proyecto tradicional invisible: historia, filosofía, música, ocultismo, magia, religión... Algo así como lo que encuentran los especialistas en los cuadros del genial pintor español Dino Valls. “La tradición resumida y la modernidad juntas”; lo antiguo y lo moderno cogidos de la mano, como novios. Eso era, eso es, el verdadero arte de la escritura. Por eso viajé a Nueva Jersey, y después a Nueva York, para conversar, para conocer a José Manuel Prieto. Aquí les dejo algunos fragmentos de aquella conversación o entrevista de septiembre. Aún recuerdo su sencillez, su deslumbrante sencillez. Y la ignorancia o la estrategia de disimular que él es, aunque algunos aún no lo sepan, el hijo preferido de Nabokov. Dolan Mor: Cuando uno lee en la solapa o en la contraportada de tus obras que eres un escritor cubano, enseguida se imagina que, cuando abra el libro, leerá páginas llenas de sexo, de política exacerbada, de santería barata, de lenguaje coloquial, de frases manidas. Sin embargo, yo creo que si cualquier lector hiciera lo contrario, o sea, leyera primero tus obras, y, después, en segundo lugar, la solapa o la contraportada, lo primero que pensaría (si conoce a profundidad la literatura cubana actual, salvo raras excepciones), es que eres un escritor de otro país que se inventó un heterónimo para decir que nació en Cuba, o que eres, como Lezama, un narrador que vive para escribir “La Gran Obra”. José Manuel Prieto: Bueno, soy un escritor cubano y mi obra pertenece a una tradición muy cubana, creo. Cuba es la patria de Carpentier, de Lezama Lima, dos de mis escritores favoritos y dos prosistas con una prosa exigente, muy trabajada. Aunque me siento más cerca de la intención carpenteriana de mayor transparencia quizá. Por esto, y por la intención de abordar problemas que considero importantes o cruciales dentro de la cultura. Carpentier es para mí una guía y un ejemplo, un escritor que admiro mucho. Todo eso dentro de la tradición cubana. Dentro de una tradición más universal, cualquiera que haya leído mis libros sabrá que Vladimir Nabokov es una referencia constante, como en el caso de Livadia, que es una novela concebida un poco en diálogo con él. Lo mismo puede decirse de Marcel Proust, a quien en Rex hago un homenaje. Entre los veinte y los treinta años leí con mucha atención a Thomas Mann, un autor de grandes frescos narrativos. Y más recientemente, desde la década de los ochenta, he leído con profunda admiración a Thomas Berhand, a quien considero un escritor fuera de serie, una suerte de fenómeno inexplicable. De los latinoamericanos, están lógicamente Jorge Luis Borges, quien me fascina por la vastedad de su mundo y su lengua tan cuidada, sin embargo, tengo reparos hacia su obra que están, de manera un tanto jocosa, expuestos en Rex. También me interesa mucho el Gabriel García Márquez de Cien años. De manera que esos son los escritores con quienes estoy en diálogo más o menos constante cuando escribo. DM: Livadia, aparte de poseer una estructura muy original que mezcla, de manera sutil, las cartas de amor con historias de aventuras, libros de viajes, epístolas morales y parábolas, es una novela puramente simbólica, al igual que El viejo y el mar, o Moby Dick. No sólo el amor hacia una mujer, el anhelo hacia lo eterno, o una mariposa extraña mueven sus páginas, sino que lo oculto se manifiesta en lo externo, aunque sea efímero, y la influencia constante del Bien y del Mal fluye como un río sin cesar, o se evapora ante la mirada imperfecta del hombre. JMP: Livadia es un libro muy querido. Me trae a la mente el comienzo de los años noventa, cuando comencé a escribirlo y luego, también, cuando viví muchas de las cosas que en ella se cuentan, sin que sea, estrictamente, autobiográfica. Aunque cabe aclarar que en su momento sí vendí esos equipos de visión nocturna que allí se mencionan y que llegué a ser todo un experto en ellos, para lo que me sirvió ser ingeniero electrónico. Como lo digo en algún pasaje de la novela, los vendía con éxito porque sabía explicarles en detalle a mis clientes el principio de funcionamiento, estaba al tanto de ello, y eso causaba, invariablemente, una excelente impresión en ellos. En cuanto a su estructura surgió de la historia misma, de cómo reflexionar sobre un hecho pasado que te sigue acosando y cómo hacerlo en la misma medida en que regresan una y otra vez a ti, los vas repasando en la memoria, que es una forma, por fuerza, no lineal, entreverada por las cosas que vas viviendo. De modo que en Livadia tienes el plano que sucede en Crimea, y luego lo que se va contando, la historia en Estocolmo, Helsinki y Estambul de fondo, hasta que ambos se juntan, hacia el final. Ya había intentado una estructura más o menos similar, en cuanto a su carácter ácrono, su circularidad, en Enciclopedia, que como recordarás es una obra escrita en voces o artículos de enciclopedia ordenados alfabéticamente. De modo que el orden cronológico de lo que se cuenta aparece alterado. Esto tiene una profunda implicación, porque la historia es vista por el narrador como desde un punto equidistante, no desde el futuro o desde el pasado, sino que se aplica a voluntad a cualquier punto de la historia. Eso da como resultado una estructura compleja, que exige mucho del lector, pero que cuando termina de armarse en su mente, le permite elaborar un cuadro más rico y complejo que una narración lineal. Lord Jim, de Joseph Conrad, otro de los libros que estudié a profundidad cuando tenía unos veinte años, tiene también una estructura temporalmente compleja, es algo que considero muy estimulante y que imita, creo, el modo real que tenemos de pensar las cosas, de repensar la experiencia (según la etimología, de re cordar, es decir, hacerlas pasar otra vez por el corazón). DM: Das una importancia capital a la forma en tus novelas, sin descuidar, incluso, las fuentes antiguas o la numerología que tanto elogiaba Pitágoras: setenta y siete son los fragmentos en Enciclopedia de una vida en Rusia, siete son las cartas en Livadia; doce, los tratados en Rex; tres, con Enciclopedia de una vida en Rusia, las novelas de tu círculo unitario... JMP: Creo que en esto que dices influye, sin duda, haberme hecho ingeniero, y haber ejercido como tal varios años. Entonces intento no dejar nada al azar, todo está calculado al más mínimo detalle, todas las partes de la novela se complementan, las apariciones de los distintos motivos o líneas argumentales, que organizo como musicalmente, ritmadas. Lo cierto es que trabajo incansablemente, tardo años en escribirlas: me llevó diez terminar la trilogía. Dedico mucho tiempo y esfuerzo a la investigación, leo agotadoramente toda la literatura disponible sobre un tema. Trátese, por ejemplo, de la heráldica, que luego en Rex, aflora tan sólo en un párrafo o en dos. Pero lo que logro es que el nivel de detalle sea muy alto, la “resolución”, para decirlo según la terminología óptica. Fue algo sobre lo que me llamó la atención un lector durante una presentación en Francia, en la ciudad de Portier, alguien me preguntó por eso. Y tomé conciencia de ello, de que cualquier parte del texto, de su tejido, puede ser aumentado a voluntad, como en un zoom in, sin que pierda definición, nivel de detalle. Eso se logra con una prosa apretada, con un alto grado de sentido, por decirlo así. DM: El tiempo y el espacio son “violados” constantemente en tus novelas. Es como si San Agustín fuese tu maestro y hubieses aprendido con él que existen tres tiempos y que estos tres son sólo uno: pasado-presente, futuro-presente, y presente-presente, o como si fuese un espejo roto y que sus fragmentos unieras a tu conveniencia, o como convenga a tu obra. Así el espacio se arma y se desarma, los límites no existen para el espíritu de un narrador que mueve lo visible. JMP: Curioso que me preguntes eso, porque es cierto, tiene que ver mucho con San Agustín, que es uno de mis autores más queridos. Lo he leído mucho y lo encuentro un autor muy moderno, de ayer mismo, de hoy incluso. Comenzando, claro está, con sus Confesiones. Pero he leído mucho más de él, su obra, Contra mendacium, por ejemplo, que se cita veladamente en Rex. Y mi novela Enciclopedia de una vida en Rusia se llamó, durante un tiempo, cuando todavía estaba en manuscrito, Pan de la boca de mi alma, que es una frase tomada de las Confesiones. Y mucho de lo que dice San Agustín sobre el tiempo, que también cito en Rex: “Si no me lo preguntas lo sé, si me lo preguntas, no lo sé”. Entonces, hay en mis libros ese estado de tiempo suspendido al que te hacía referencia en la respuesta anterior, en que todos los acontecimientos parecen equidistantes a la mente del narrador, puede moverse a ellos a voluntad. Es algo en lo que he meditado mucho. El tiempo como un lienzo por detrás de cual el narrador puede desplazarse a “aflorar” en cualquier momento de la narración, aportar un elemento que le faltaba en el momento del “futuro”. Entonces, hay mucho de esta circularidad que mencionas en Rex y también en mis otros libros. La construcción misma de la Enciclopedia es circular, porque no tiene final, el lector pasa de una voz a otra por los “links” de las referencias cruzadas. DM: No sólo la técnica y la ciencia inundan tus obras, sino un conocimiento útil de geometría pitagórica (la importancia del círculo en la estructura), e incluso te vales de la religión si es necesario, pero nada, sin embargo, es forzado. Tal es el caso de las epístolas de Pablo en Livadia, o de los doce tratados en Rex. La estructura de esta última me recuerda a Dios (Proust), a la Biblia (En busca del tiempo perdido), a Cristo (el personaje-narrador), y a los doce apóstoles (los tratados), pero claro, en un espacio y tiempo modernos, fiel a la historia que te tocó vivir. JMP: Tuve una preparación técnica muy rigurosa en uno de los mejores centros científicos de Rusia. Y eso deja huella, la familiaridad con la ciencia. Leo libros de ciencia a montones. Y en mis novelas, en las tres de la trilogía, la ciencia es una presencia constante. Eso lo han notado todos los reseñistas, en Alemania, en Francia, etc. Lo difícil, sin embargo, es cómo lograr insertar todo ese conocimiento, colocar todos los datos científicos o las reflexiones científicas de manera que queden perfectamente imbricadas con el tono y la trama de la historia. Es algo en lo que reflexioné durante años. Y es algo sumamente difícil de lograr. Por ejemplo, es algo que está, como ya te decía, en un Thomas Mann, que es, quizá, quien mejor lo logró de los narradores del siglo XX, descontando a Proust, donde ese conocimiento científico aparece como más difuminado pero claramente discernible. Es algo que aumenta el disfrute de sus libros porque en ellos están presentes los principales debates científicos de la época. Por ejemplo, en Rex, hay partes, alusiones, metáforas que no se pueden aquilatar a fondo si el lector no está familiarizado con lo que dice la teoría de los agujeros negros e incluso, algo todavía más reciente, la teoría de las cuerdas. DM: Es curioso, pero la crítica no se ha dado cuenta de que el personaje principal en tu última novela, Rex, es el idioma, el cual inviertes, destruyes, re-creas, y le das, al torcerlo como al cuello de un faisán, brillo y más brillo, y su destello, al igual que los diamantes falsos, a veces roza la luz fonética de otros idiomas. JMP: Es curioso que me digas eso, que a veces roza la luz fonética de otros idiomas. Creo que tienes mucha razón porque es casi inevitable que suceda si uno habla y domina varias lenguas, éstas no dejan de estar presentes, de una manera u otra en lo que escribes. Como un eco o bien como un marco de referencia más amplio. Para Proust, por ejemplo, fue muy importante traducir Las siete lámparas de la arquitectura de Ruskin, sin esa traducción no hubiera dado con su propio estilo, es algo bien sabido. Para mí traducir a autores rusos tan importantes como Brodsky o Anna Ajmatova me sirvió mucho para replantearme el español, para saber colocarme como desde fuera, y comprender sus peculiaridades, toda su potencialidad. Siempre que oigo decir que, por ejemplo, el inglés es mejor que el español porque es más conciso, etc., no puedo evitar pensar que estoy escuchando una soberana tontería. Cada lengua es un sistema en sí mismo, con sus fuerzas y sus debilidades, pero de ello se toma conciencia cuando uno la logra ver desde los ojos de otra lengua. Es lo que me pasa con el ruso, que domino a la perfección, soy perfectamente bilingüe y es lo que me está pasando ahora con el inglés. Y sí, la lengua es, sin duda, el personaje central de Rex, en particular la lengua de la exégesis, del comentario, por decirlo de algún modo. La novela está escrita en un registro poco usual del español. Sabrás que en Japón hay un japonés demótico, y un japonés de la corte, protocolar. Y bien, Rex está escrito no en un español demótico, coloquial, sino en un habla más protocolar, tersa, llena de giros exegéticos, propios de la exégesis: “no cabe imaginar error en el escritor cuando dice...” o bien “peculiares”. Según lo entiendo, en Cuba, el único que ha intentado algo así es Alejo Carpentier. El estilo de Carpentier, para ponerlo en términos de la técnica vocal que usa es una especie de bel canto: estudiado, totalmente artificial o artificioso. Mientras que Cabrera Infante, por ejemplo, recurre a una vocalización más “natural”, más íntima, como quien canta “jazz”. Cabrera escribía en un “cubano” literario, que es otra cosa y sobre la que se podría hablar en extenso, requiere un análisis muy particular, un habla cubana literariamente estilizada, y lo hacía excelentemente. Lezama, por su parte, escribía en un español onírico y también en un español personal, una construcción única, muy personal y por eso a veces oscura. En ese mismo sentido, la lengua de Rex es como más protocolar, se ubica hacia una región voluntariamente más alta de la lengua, “operística”. Por otra parte, y para gran suerte nuestra, los cubanos también tenemos el español cincelado de Martí, que es de una profunda extrañeza. Nos parece natural, porque lo hemos escuchado desde niños, pero es todo lo contrario de un habla llana y comprensible, a decir verdad, aunque bellísimo, que exige un esfuerzo tremendo de lector, una lectura atenta: “subir lomas hermana hombres” y cosas así. Se trata, repito, de entender y escoger en qué registro vas a escribir un libro. Livadia, por ejemplo, y muy a tono con la historia que se cuenta, está escrito en un registro más natural de la lengua, más acorde con el tono intimista, femenino, de la epístola. La Enciclopedia la escribí más en un tono ensayístico, que remeda, justamente, el de los artículos o “voces” de un diccionario razonado. Rex, por su parte, está escrito, como te dije, con una suerte de habla oficial, abrillantada, panegírica, podría decir. Porque es el registro correcto para hablar del tema de que se ocupa. Como esos toros alados de Ishtar, al que hago mención en la novela. Porque, dicho sea de paso, hay muchas claves diseminadas o “plantadas” por todo el texto de Rex que, visualizadas, puestas antes los ojos del lector, permiten entender mejor este registro del que te hablo: toros alados, diamantes, el título mismo de Rex. Como cuando se visita la sala asiria del Louvre, o la fabulosa reconstrucción de la Puerta de Isthar propiamente en el museo berlinés de Pérgamo. Y tomas conciencia del cálculo tan correcto (y hermoso) de aquel arte, grandioso, monumental, hierático. No hallé, debo confesarlo, un registro más adecuado para contar mi historia que no pretende ser otra cosa que tratado para la educación del Delfín, como el que escribió Jacques Bénigne Bossuet, a quien también menciono en Rex y que fue tutor de Luis XV, u otro de los libros que se citan en extenso en Rex, éste obra de Erasmo, Educación del Príncipe Cristiano. Libro raro hoy día y que fuera de cabecera del gran emperador español Carlos V, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. DM: Escribes sobre política o sobre historia, pero siempre con visión objetiva, universal, como si lo hicieras para un futuro que ya pasó. La caída de “El Gran Imperio Ruso” ha sido muy bien reflejada en tu novela Enciclopedia de una vida en Rusia, pero siempre como un observador erudito, con elegancia en el discurso. JMP: Mira, en cierta ocasión, releyendo las crónicas de la caída de Constantinopla en 1453 y antes las tropas de Mehmed II, caí en la cuenta que en aquel año de 1991 en que me encontraba en Rusia, en San Petersburgo, estaba yo mismo siendo testigo de excepción de un acontecimiento grande, como la Caída de Tenochtitlan o la toma de Roma por Alarico, en el 410 que llevó, dicho sea de paso a San Agustín a escribir su Ciudad de Dios. En aquellos días, salía a la calle con los ojos de un cronista, de alguien que tiene el raro privilegio del viaje en el tiempo, mejor dicho, de estar presenciando, sin necesidad de viajar en el tiempo, un acontecimiento histórico. Mis amigos rusos, las irascibles tenderas moscovitas, todo lo que me rodeaba me aparecía como cubierto por la pátina de la historia. No podía dejar de pensar y verlo en esos términos. Esa épica, ese sentimiento está en los libros de la trilogía, creo. Eso que me dices también llamó la atención a una crítica rusa que reseñó mi novela cuando salió en Alemania. Decía esta crítica que todo el libro, Livadia, hablaba de acontecimientos de los noventas, de la turbulencia de aquellos años, con una suerte de serenidad clásica, como si hubiera sido escrito desde un lejano futuro. De modo que aunque son libros, yo diría, muy políticos, extremadamente políticos, no es algo que se vea a simple vista. Son libros que tratan de uno de los momentos más duros de la historia del siglo veinte, la salida de un régimen totalitario. Entonces aparece la gran pregunta, que fue formulada de una manera muy ilustrativa por el polaco Adam Michnik: “Todo el mundo sabría cómo hacer una sopa de pescado con el agua y los peces de una pecera, sin embargo, nadie sabe cómo reconvertir esa sopa en los peces y el agua limpia que fueron”. Esa es la tarea tremenda del postcomunismo. Y de eso tratan mis novelas, de personas que andan buscando su lugar en el mundo. Todo contado, sin embargo, sin apasionamiento, sin clamar por justicia, sin pretender enjuiciar a nadie. DM: Los grandes temas para un escritor ahora serían el enfrentamiento de las religiones, el terrorismo, el desarrollo técnico-científico, y el choque inevitable de las culturas, emigrantes o no, en este mundo digitalizado y global. Te has propuesto, ya que has terminado la trilogía sobre Rusia, escribir o reflejar en Voz humana (novela que escribes en la actualidad) alguno de estos temas. JMP: No, Voz humana trata de un sentimiento atemporal: la emoción que produce en quien la escucha una canción sentida. Eso es lo que me he propuesto, poner en palabras esa sensación. Voz humana es una novela con muchos elementos autobiográficos: estudié música cuando niño, aprendí a tocar el piano durante años en una escuela de música en la parte colonial de la ciudad de Camagüey. Luego, canté en esa misma escuela en un coro de voces blancas, que es como sabes, como se llaman las voces de los niños, antes de que se les pueda aplicar las seis divisiones que establece el bel canto: alto, contralto, etc. Para mí la música es muy importante. Tengo una gran colección de música clásica. Entonces, todo ese mundo está ahí. Nueva Orleáns, por otra parte, es una ciudad muy caribeña, que por más señas, durante casi 40 años estuvo bajo la jurisdicción de La Habana. El famoso O’Reilly, cuyo apellido ostenta la famosa calle habanera, fue gobernador también de Nueva Orleáns. Y lo que es más, algo que no muchos conocen, su famoso French Quarter, fue en realidad construido por los españoles. Por lo que en realidad debería llamarse el Spanish Quarter. Es una ciudad, un ambiente, en que me siento totalmente cómodo, igual que en casa. DM: En nuestros días existen proyectos de creación literaria muy interesantes. Tal es el caso, por ejemplo, de Gonçalo M. Tavares en Portugal. ¿Ves algo parecido en la literatura que se escribe hoy en España o en los países de América Latina? JMP: Bueno, la idea en sí de un “proyecto de creación literaria”, parece no estar muy en boga. Hay escritores, tengo la impresión, que escriben al “tun tun”, a la buena de dios. Un libro aquí y otro allá, como a salto de mata. Pensar una obra como un todo, como una catedral, los cimientos aquí, allá las torres (como concibió Proust, dicho sea de paso, su En búsqueda del tiempo perdido) es algo que no se hace o no interesa, definitivamente. Las tres novelas de mi trilogía constituyen una unidad indisoluble. No es necesario que sean leídas en orden, pero sí tienen en común la visión del mundo, la intención. Todo está construido con piedras extraídas de la misma cantera, igual coloración de la lengua, igual densidad estilística, igual presencia y convivencia del plano onírico y el plano real, etc. DM: Ahora me viene a la memoria una frase de Roberto Bolaño: “Son muy pocos los escritores que se la juegan a todo o nada”. Tú jugaste a la ruleta rusa en tus anteriores novelas y saliste con vida. ¿Volverías a intentar, como J. con la mariposa, otra jugada suicida para rozar, aunque sea un instante, las alas de la Eternidad y de la Belleza? JMP: Por supuesto, es algo que hago a diario. Todos son libros difíciles y a la vez muy disfrutables, constantemente tengo pruebas de ello. En Munich, por ejemplo, el actor que durante la gira que hice por Alemania para presentar la novela leyó fragmentos de ella, me habló luego largo rato de ella, con un conocimiento de causa que mostraba cuánto la novela lo había impresionado. Aquí mismo, en Nueva York, acabo de hablar ayer con un lector apasionado de Rex, que me confesó cuánto la había disfrutado y se ve que la ha entendido a la perfección, todo, el tono, la intención. Nada quedó oscuro para él. Así que tengo la prueba del recibimiento de los lectores en muchos países y lenguas distintas, fáciles de entender, que llegan al alma del lector. Cada cierto tiempo no dejo de recibir cartas de lectores que mandan a mis editoriales en Alemania, Francia. Es muy curioso. ** Dolan Mor dolanmor@yahoo.es Poeta y narrador cubano (1968). Licenciado en literatura y español. Pertenece a la Asociación de Escritores Aragoneses. Autor de los libros El plagio de Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005) y Seda para tu cuello (2006). Su poemario Nabokov’s Butterflies recibió en 2006 el Premio de Poesía de la Delegación del Gobierno en Aragón. Desde el año 1999 vive exiliado en España. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La dualidad idealismo-realismo ======================================== === en El perro del hortelano, de Lope de Vega Álvaro Giménez García = En 1618, en la Oncena parte de las comedias de Lope de Vega Carpio, sale a la luz El perro del hortelano. Como comedia de enredo propia del Barroco, la obra presenta las múltiples peripecias de unos personajes cortesanos que se ven movidos por un tema típico en este género: el amor. Este sentimiento se presenta desde varios prismas, siendo especialmente distintos en dos de los personajes principales: Teodoro, el secretario de la Condesa de Belflor (a la postre amada suya) y Tristán, criado de éste y pieza fundamental en la resolución del enredo que se crea durante la obra. Ambos, con sus conceptos sobre el amor y las mujeres, se incluyen en una larga tradición literaria que opone una visión realista y otra idealista del amor. La primera cara de esta moneda la encarnará en la obra Tristán. Tras un escarceo amoroso donde Teodoro corteja a Marcela, una de las criadas de la Condesa, Tristán, cansado de las amargas quejas de su amo, le dice lo siguiente (vv. 365-371): TEODORO: Hoy espero mi muerte. TRISTÁN: Siempre decís esas cosas los amantes cuando menos pena os dan. TEODORO: Pues, ¿qué puedo hacer, Tristán, en peligros semejantes? TRISTÁN: Dejar de amar a Marcela [...] Ante la rotundidad de estas palabras, Teodoro le pide explicaciones de cómo llevar a cabo tal consejo, a lo que Tristán, al más puro estilo Ovidiano, le dice (vv. 376-377): TRISTÁN: Liciones te quiero dar de cómo el amor se pasa. Durante los versos siguientes, Tristán se ocupará de aleccionar a su amo sobre cómo desenamorarse. Para ello, le insta a pensar en los defetos de las mujeres y no en sus gracias y virtudes. La reminiscencia ovidiana, como hemos apuntado, es incuestionable. Así lo apunta Rosa María Navarro Durán (1), que señala como fuente del discurso de Tristán el Remedia amoris del poeta latino. En el tópico literario del Remedia amoris, creado como solución para el tópico de la enfermedad del amor, podemos ver desde los más variados consejos hasta recetas médicas (como en el Idilio XI de Teócrito). El poema de Ovidio termina incluso con una recomendación dietética contra el amor. En esta misma línea, que alienta las palabras de Tristán, podemos recordar a uno de los mejores discípulos de Ovidio, el Arcipreste de Hita. En su Libro de buen amor, Juan Ruiz, tras reprochar al Amor todos los problemas que trae a los hombres, recoge los consejos que, emulando a Ovidio, le da el Amor para “querer amar dueñas o cualquier mugier” (2). Tristán, por tanto, se alinea en la visión realista del amor, que sostiene por medio de la desmitificación de la belleza de las mujeres, que según el criado es algo artificioso y debido, especialmente, al vestuario de las mismas (vv. 419-426): No la imagines vestida con tan linda proporción de cintura, en el balcón de unos chapines subida. Toda es vana arquitectura, porque dijo un sabio un día que a los sastres se debía la mitad de la hermosura. Ese vituperio de las mujeres tiene antecedentes claros en nuestra literatura. Así, el Corbacho del Arcipreste de Talavera, prototipo de la literatura misógina, es quizá el más claro. No en vano, la segunda parte de su libro la titula de la siguiente manera: Aquí comienza la segunda parte de este libro en que dije que se trataría de los vicios, tachas y malas condiciones de las malas y viciosas mujeres. A lo largo de ella, los ataques a la mujer se centran en ponerla como portadora de todos los pecados existentes, tales como la soberbia, la envidia, la avaricia y en más de una ocasión hace referencia a que su belleza es simplemente exterior ocultando lo que son en realidad: “Muchas son hermosas, blancas, rubias, de maravillosas facciones, que en sí son tan ruines, viles, sucias y de tachas llenas y de malas condiciones, que piensan que por sola su hermosura han de ser amadas. Bien creo que el que no las conoce quiérelas a prima vista” (3). Tales ataques persiguen el mismo fin que auspician las palabras de Tristán: mostrar a los hombres la cara más negativa de las mujeres e impedir enamoramientos que luego les traerán más perjuicios que ventajas. En su afán por convencer a su amo, Tristán no duda en concretar cuál debe ser la imagen que debe tener de una mujer (como un diciplinante que le llevan a curar), e incluso ilustra su postura (en la línea del tópico exemplum in contrariis que vemos en la literatura didáctica del siglo XV del Canciller de Ayala o del Marqués de Santillana) con un ejemplo de cuando él se enamoró una vez y venció tal trance centrándose, según afirma él mismo, en los dos mil defectos que tenía su amada (vv. 459-468): Pardiez, yo quise una vez, [...] a una alforja de mentiras, años cinco veces diez; y entre otros dos mil defectos, cierta barriga tenía que encerrar dentro podía, sin otros mil parapetos, cuantos legajos de pliegos algún escritorio apoya, pues como el caballo en Troya pudiera meter los griegos. ¿No has oído que tenía cierto lugar un nogal que en el tronco un oficial con mujer y hijos cabía, y aun no era la casa escasa? Pues desa misma manera, en esta panza cupiera un tejedor y su casa. Para olvidarla, se aplica su propia medicina y le demuestra a Teodoro el buen resultado que le dio (vv. 479-502): Y queriéndola olvidar —que debió de convenirme—, dio la memoria en decirme que pensase en blanco azar, en azucena y jazmín, en marfil, en plata, en nieve, y en la cortina, que debe de llamarse el faldellín, con que yo me deshacía; mas tomé más cuerdo acuerdo y di en pensar, como cuerdo, lo que más le parecía: cestos de calabazones, baúles viejos, maletas de cartas para estafetas, almofrejes y jergones; con que se trocó en desdén el amor y la esperanza, y olvidé la dicha panza por siempre jamás, amén; que era tal, que en los dobleces —y no es mucho encarecer— se pudieran esconder cuatro manos de almireces. Es inevitable, al leer estos versos llenos de mordacidad y exageración, pensar en los poemas burlescos y en las hipérboles de Quevedo, en especial cuando compara la panza de su amada con la del caballo de Troya o con el tronco de un nogal donde cabía una familia entera. El empeño que pone Tristán por hacer ver a su amo la futilidad y fugacidad del amor se topa, no obstante, con el idealismo que encarna Teodoro. Éste, lejos de dejarse convencer, se afirma en su visión del amor y de las mujeres, dejando claro cómo las concibe. Aun tratándose de una simple criada, como es el caso de Marcela, cuyos ropajes no igualaban la elegancia de damas de la alta nobleza, Teodoro rebate lo que llama desatinos de su criado y afirma que (vv. 449-452): Yo no imagino que están desa suerte las mujeres, sino todas cristalinas, como un vidro transparentes. Y más adelante (vv. 503-505): En las gracias de Marcela no hay defetos que pensar. Yo no la pienso olvidar. Se sitúa, así, dentro de una corriente de idealización femenina que tiene su claro punto de partida en los preceptos del Amor cortés, basados en considerar a la mujer como visión de Dios en la Tierra. Nuestra literatura tiene a ilustres representantes de tal corriente. Por ejemplo, el Calisto de los primeros actos de La Celestina, que deifica a Melibea y no duda en declararse Melibeo. Los pastores de las Églogas de Garcilaso andan por el mismo camino de idealización, al hablar de simples pastoras como verdaderos dechados de belleza y virtudes. El idealismo de Teodoro se manifiesta en los requiebros que Marcela confiesa que le regala Teodoro y que contrastan frontalmente con los consejos dados por su fiel Tristán (vv. 264-271): Una vez dice: “Yo pierdo el alma por esos ojos”. Otra: “Yo vivo por ellos; esta noche no he dormido, desvelando mis deseos en tu hermosura”. Otra vez me pide sólo un cabello para atarlos, porque estén en su pensamiento quedos. Su idealismo llegará a su punto culminante cuando se enamora de Diana. Sobreponiéndose a las barreras de clase existentes entre él y la Condesa, decide (no sin arrepentirse en varias ocasiones) que sólo luchará por conseguir el amor de Diana, aunque ello le suponga morir en la porfía (vv. 1412-1417): Tristán, cuantos han nacido su ventura han de tener; no saberla conocer es el no haberla tenido. O morir en la porfía, o ser conde de Belflor. Teodoro nos recuerda, de este modo, al más idealista de los amantes que ha presenciado la literatura: Don Quijote. Por encima de cualquier obstáculo, ama a Dulcinea, a la que tiene idealizada sin casi haberla visto. Del mismo modo, Tristán, su sirviente nos trae a la memoria a Sancho que no duda en oponer su visión realista a los delirios idealizados del hidalgo al que acompaña. En ambos casos, tanto en la obra de Lope de Vega como en la de Cervantes, el idealismo acabará triunfando. En la de Lope consigue superar la distancia social entre Teodoro y la Condesa; en la cervantina consigue que acabemos admirando a Don Quijote, a pesar de que sabemos que se mueve en un mundo originado por su locura y por una mente deformada por los libros de caballerías. Notas 1. El perro del hortelano, edición de Rosa María Navarro Durán, Biblioteca del CVC. 2. Estrofa 430 incluida en “Aquí fabla de la respuesta que don Amor dio al arcipreste”. 3. Capítulo XIII, segunda parte. ** Álvaro Giménez García pesimusa@yahoo.es Investigador español (Orihuela, 1974). Licenciado en filología hispánica por la Universidad de Murcia (http://www.um.es, España). Es docente de lengua castellana y literatura de enseñanza secundaria en el centro Gabriel Miró de Orihuela. Textos suyos han sido publicados en la revista digital El Coloquio de los Perros (http://www.elcoloquiodelosperros.net). === Raíces coloniales del subdesarrollo en México ========================= === Jorge Isauro Rionda Ramírez =========================================== Es bien sabido que durante el periodo colonial en América Latina el control que la Corona mantiene respecto a la prosperidad de las actividades económicas de sus colonias se basaba en el principio de proteger aquellas actividades exitosas que prosperan en la península, dejando que otras actividades que no representaran riesgo o problema alguno para un español se desarrollen en sus provincias coloniales. Con ello, el desarrollo económico de la Nueva España, como de otras colonias hispanas, queda recluido desde su origen a prosperar al margen de los intereses de los peninsulares, donde las iniciativas constantemente eran frustradas ante el temor o riesgo de que éstas perjudiquen a algún ibérico (STEIN, 1970a) (1). No obstante lo anterior, con todo, existieron actividades locales de alta prosperidad de donde destacan las primarias tales como la agricultura, la ganadería y la minería en el medio rural, mientras que en las ciudades prosperan las actividades manufactureras de tipo artesanal. Las haciendas agrícolas, ganaderas y mineras de hecho son el fundamento principal de la economía colonial en la región latinoamericana. Crean un circuito económico cerrado de autoconsumo, no obstante la expoliación de la plusvalía minera por parte de la Corona española. La gran hecatombe demográfica del siglo XVI que vive fuertes epidemias y hambrunas (1521 cocoliztli, 1546 matlazáhuatl y 1576 sequía y crisis agrícola), son causa del despoblamiento de población indígena que causa que de 1519 a 1600 la población residente en el área mesoamericana caiga de 21 millones de indígenas a 1 millón 200 mil aproximadamente. Cuestión que marca para el siglo XVII que deba existir una organización de la producción y el trabajo basado en el reparto del territorio en unidades productivas basadas en haciendas agrícolas y ganaderas, como en haciendas mineras. Las mercedes reales que establecen esquemas de producción ampliada, que dan usufructo de los terrenos reales a criollos y peninsulares, fundan la forma de expoliación colonial que convive con las cementeras indígenas, propiedades comunitarias basadas en esquemas de producción simple. La organización del territorio obedece por tanto a la lógica de acumulación basada en el desarrollo de las actividades primarias, de tipo campesino, rural y artesanal. La prominencia de las economías españolas de carácter ampliado subordina desde el inicio a las economías indígenas, que con su depresión económica presenta un avío a las economías de los españoles al trasladar mediante términos de intercambio comercial desproporcionados e injustos plusvalía a los señores hacendados. De 1550 a 1630 la Iglesia acumula grandes capitales principalmente por efecto del impuesto basado en el diezmo y por las llamadas “manos muertas”. Ya en el siglo XVII la prosperidad colonial es el avío de un desarrollo de industrialización manufacturero incipiente, dominantemente como parte de una economía urbana naciente, donde el comercio urbano inicia las principales capitalizaciones para conformar un sistema financiero nacional. El comercio regional, principalmente de tipo urbano, viene a fortalecer y generar la acumulación capitalista necesaria para ir conformando un sistema financiero propio, autónomo, con capacidad de avío para fomentar el surgimiento de industrias con mayor envergadura que la de los mercados locales, propiamente dirigida a lograr abarcar mercados regionales o bien nacionales. Por efecto de la sujeción de España por Francia, de 1640 a 1740 se tiene un periodo de depresión económica donde propiamente la crisis se genera por la depresión del comercio entre la metrópoli y sus colonias (Florescano y Gil, 1976) (2). La metrópoli crea desde mediados del siglo XVI una grave dependencia de sus colonias por ser éstas proveedoras principalmente de bienes minerales y especies de gran valor para la economía peninsular. Con el decaimiento de los flujos comerciales, España vive un periodo de estancamiento y depresión económica, que bajo el régimen de los Borbones se profundiza más ante la expoliación de las riquezas llegadas de América a España para amparar a Francia en sus guerras imperialistas contra Inglaterra. El carácter ampliado de la producción de las haciendas hace que continuamente procuren ampliar sus extensiones territoriales hasta encontrarse con los límites de las cementeras indígenas, razón que causa continuas invasiones a estas últimas y por tanto conflictos entre indígenas y españoles. El resentimiento indígena será una patente de la vida colonial ante el sistemático despojo de sus propiedades ante la incontenible expansión de las economías agrícolas criollas. El comercio de arrieros es la economía de corte más capitalista que para entonces se tiene puesto que después de la Iglesia, representan los capitales más fuertes. El comercio interurbano es la fuente de los nacientes capitales nacionales que se tiene en la Nueva España como fórmulas de capital financiero y avío de otras actividades tales como la minería. Los comerciantes condicionan a los productores bajo fórmulas de monopsonio y se vuelven los prestamistas, junto con la Iglesia católica, de la sociedad colonial. La traza de caminos reales viene desde los minerales del norte del país hasta el puerto de Veracruz donde se embarcan los productos minerales y las especies rumbo al puerto de Cádiz. Por ello, los caminos unen los centros metropolitanos de los que depende la economía colonial, como fundamento de una organización del territorio basada en la extracción del bimetálico y las especias, así como del comercio regional intrazonal entre los centros mineros y los de producción agrícola. El régimen de control y fiscalización establecido por los Habsburgo en la Nueva España, ya con una tradición de 2 siglos, da ciertas exenciones tributarias como canonjías, a actividades económicas, como bien, a clases sociales donde destaca la clase que realmente es tributaria en la sociedad novohispana: los criollos. Con la dominación francesa sobre España, la nueva casa imperial de los Borbones, en amparo de ser una potencia militar, urgida de recursos financieros, extrema las cargas fiscales en las colonias españolas y en especial a los criollos. Entre las reformas borbónicas en las colonias españolas se tiene la supresión de los privilegios que España había concedido a Inglaterra mediante el tratado de Utrecht, cuestión que incomoda a esta última por lo que el interés de promover el pensamiento liberal y propiamente librecambista será uno de sus principales recursos para pugnar, desde dentro de las colonias, por la apertura comercial contra el control fiscal primero español y posteriormente de Francia mediante los controles de los Borbones. Las reformas borbónicas restan poder a las oligarquías de la Nueva España, especialmente a la Iglesia y a comerciantes. En 1760 José Galvez promueve algunas iniciativas que vienen en perjuicio de la Iglesia como es la cédula de desamortización de bienes que viene a perjudicar las canonjías de ésta como de otras clases oligárquicas. Asimismo, las reformas borbónicas benefician bien a unos como los mineros y los comerciantes, pero perjudican a otros desmantelando las relaciones establecidas durante la administración de los Habsburgo, restándoles poder y canonjías. Con estas reformas aumenta la expoliación de la Nueva España por parte de la Corona española al grado que es la colonia que más aportaba a los erarios reales. La extracción minera es el fundamento clave de las economías novohispánicas como de la propia España, su producción es tal que para entonces 2 terceras partes de la plata que circulaba en el mundo provenía de la Nueva España. Las reformas borbónicas causan un reacomodo de la configuración en la organización social del trabajo y la producción dentro de la sociedad novohispana, reforzando las medidas de sujeción colonial como de expoliación, esta última que recae con mayor fuerza en los criollos y los clérigos. De alguna forma resulta en el reforzamiento del régimen anterior de los Habsburgo. Pero sobre todo, propicia el surgimiento de una economía industrial urbana que engendra en su seno la nueva clase de la burguesía naciente con aspiraciones independentistas como libertarias. La economía novohispana aportaba al comercio internacional productos de gran valor tales como azúcar, grana, cacao, algodón, café, trigo, cáñamo, lino, seda, aceites, vinos, minerales y mercurio (Stein, 1979b) (3). En el siglo XIX Alexander von Humboldt, en su Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, publicado en 1822, presenta un territorio diverso y rico en potencialidades naturales para el comercio intercontinental. Es en el siglo XVIII que el sistema metropolitano del país está consolidado y el sistema de comunicaciones logra integrar el territorio (al menos el de interés bajo la lógica de la expoliación colonial), como una unidad productiva. Existen algunos lugares desarticulados del centro metropolitano de la ciudad de México, el caso más grave es el de Mérida en Yucatán, cuyo aislamiento le hacen una isla autónoma del resto del país. Regiones dependientes de áreas metropolitanas como Puebla, Guadalajara y Oaxaca operan con cierta autonomía del centro y las divergencias regionales son notorias por la especialización de la producción. Por decir, mientras en el Bajío la agricultura adquiere un fin comercial gracias a la seguridad del mercado agrícola, en Puebla los hacendados arriendan sus tierras a terceros o medieros por los riesgos que corren en un mercado más débil. Es a inicios del siglo XIX que se inicia una serie de exploraciones en todo el globo terráqueo por parte de las potencias europeas, cuya finalidad es identificar las potencialidades naturales existentes en las distintas geografías, y con ello establecer un inventario de recursos explotables para sus economías, so pretexto de un interés cientista. La decimonovena centuria es de exploración y parte de un interés meramente económico por descubrir oportunidades y potenciales mercados internacionales. La economía urbana pasa a ser prominente a partir de 1790 y 1800, donde se consolida en pleno el esquema de producción artesanal, cuyas características son las siguientes: • Dominadas por la empresa: Se trata de una producción manufacturera, con un producto heterogéneo durable, mano de obra altamente calificada, donde la empresa trabaja al ritmo del trabajador, con técnicas de producción diferenciadas según artesano, instrumentos de trabado rudimentarios, jornada de trabajo extensiva, insumos principales en la producción: carbón y acero, las condiciones de trabajo son precarias, se trata de manualidades o manufacturas, donde el trabajador es libre formalmente pero realmente cautivo del empleador ya sea por convencionalismos bajo acuerdos, compromisos, chantajes o endeudamiento. Hay inmovilidad laboral y existe un concepto objetivo del trabajo, el contrato laboral es de palabra, convencional, basado en el honor, moral. Se trata de economías primarias donde el sector primario domina las actividades económicas, las cuales son caza, pesca, recolección, ganadería, agricultura, minería y actividades extractivas, por citar las principales. La mayor parte de los asentamientos humanos son de tipo rural, pero ya existe un desarrollo urbano incipiente. No hay garantías laborales, a veces concedidas por razones de consanguinidad o compadrazgo. Una baja escala de producción, la cual resulta muy onerosa. No obstante existe un alto reconocimiento al valor del trabajo especializado, el cual es dignificado al reconocérsele como maestranza o maestro artesano. Las relaciones industriales, de tipo convencional, no obstante están bien definidas entre obrero y patrón. Se trata de una producción artesanal o manufacturada. El proceso de producción subsume al proceso de circulación, no hay intervención estatal alguna. Se trata de procesos productivos simples con técnicas que se habilitan según artesano, tradicionales o de costumbre. Contrato laboral informal pero de largo plazo, a veces de por vida. Factores productivos monovalentes y básicos. Mano de obra de oficios integrales. Procesos productivos desarticulados. Producción desorganizada puesto que se trata de empresas pequeñas, micro o familiares. Es la era de la destreza y el talento. No existen seguros de retiro ni desempleo. La capacitación se da en el taller con el aprendizaje meritorio de oficios. Peón libre bajo proletarización: salarios a destajo o por jornada. Producción a una escala local. • Dominada por el Estado: La organización obrera que es incipiente o prácticamente inexistente. El estado es liberal. No existe previsión social, ni asistencia social, ni seguridad social. El derecho es normativo, idealista, teológico y moral. Nula intervención estatal y nula regulación. • Dominada por el mercado: Los mercados son locales, muy concurridos con algunas formaciones oligopólicas. Domina el trabajo doméstico y a domicilio y se trata de una economía objetiva. Se trata de una economía urbana manufacturera donde la industria es incipiente pero inicia el ascenso de talleres y telares pequeños pero con escalas productivas que rebasan el autoconsumo. El régimen de producción artesanal tiene dos fases, la primera implementada con base al esquema europeo basada en economías domésticas de autoconsumo con esquemas de producción simple y sobre todo de tipo rural. La segunda correspondiente al finales del siglo XVIII e inicios del XIX de tipo ampliado, destinada al mercado local, de tipo industrial urbano incipiente. El desarrollo del régimen de producción artesanal urbano se da principalmente en Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, Morelia y el Bajío. La aparición de este régimen de 1770 a 1800 se crean fuerzas desestabilizadoras entre las economías artesanales domésticas rurales y las ampliadas urbanas semiindustriales. Se tienen fuerzas tendientes a la divergencia entre lo rural y lo urbano. La desigualdad social crece y se marca la diferencia de clases entre poseedores y trabajadores. El encasillamiento que crean las haciendas rurales de la mano de obra a través de un sistema de deudas heredables, el ascenso artesanal industrial urbano que se vive, que pide la liberalización de mano de obra, su prosperidad en el ámbito de las ciudades, genera fuerzas a favor del liberalismo y la libertad, no sólo de la independencia de España, sino de la libre movilidad de la mano de obra trabajadora. El peonaje se vuelve una rémora ante la creciente proletarización urbana, y el salario urbano es una instancia más legítima y remunerativa que el pago por servidumbre en las haciendas basado en el sistema de raya. Según se aprecia en las rentas de alcabalas de 1792, las principales ciudades de la Nueva España son Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, Veracruz, Orizaba, Córdoba, Oaxaca, Mérida, Valladolid y el Bajío (Moreno, 1974) (4). Ciudades que se desarrollan dentro de la óptica del desarrollo exogenista, donde la extracción de la plusvalía delinea el entramado de comunicaciones y sistemas metropolitanos de la Nueva España. Las logias masónicas yorkinas serán una estrategia de penetrar e influir a los intelectuales iberoamericanos para con ello promover el liberalismo económico como fundamento del desarrollo nacionalista e independiente durante el siglo XVII y posteriores centurias. En su trabajo este visitador y cronista de las tierras americanas evalúa el uso y aprovechamiento de las potencialidades naturales del nuevo continente, y afirma que sus prósperas economías pronto vuelcan a una fase de independencia económica, especialmente la Nueva España. Por otra parte, debe considerarse que los conflictos entre Inglaterra y Francia en 1793 favorecen para lograr una mayor autonomía de la economía estadounidense y a su vez, lograr una mayor ingerencia en las naciones latinoamericanas, cuando España se ve envuelta en dicho conflicto, vencida por Inglaterra y postrada ante Francia. Esta relevancia norteamericana explica en qué momento se vuelve líder de las economías latinoamericanas. Las guerras de independencia en la región son promovidas bajo inspiración liberal, que se encunan principalmente en las logias masónicas yorkinas, las cuales promueve desde la clase criolla las aspiraciones tanto independentistas como libertarias en Latinoamérica. El ideal como economía ex colonial independiente es la nación norteamericana que sirve de marco de referencia y guía para trazar el camino del desarrollo económico independiente. América Latina se resiente fuertemente con respecto a Europa a quien ve como avasalladora y culpable de tres siglos de opresión y explotación colonial. En esto, es Norteamérica quien gana puesto que las naciones latinoamericanas evitan comercio y trato directo con las potencias europeas, por lo cual como intermediaria aparece la nación del norte. Si Latinoamérica vende algo a Europa lo hace mediante Norteamérica y viceversa. Si se desea algo de Europa se adquiere mediante la intermediación estadounidense. Su papel de intermediario comercial le pone en una posición privilegiada en el comercio intercontinental, creando una tradición que a la fecha persiste en la región puesto que el 90% del comercio internacional de las naciones iberoamericanas lo hacen con América del Norte, y el resto se reparte en un comercio interregional como a otras naciones fuera del continente americano. Al parecer esta es una de las razones del sesgo hasta la fecha mantenido del comercio continental y la grave dependencia comercial y financiera mantenida de las naciones del sur respecto a la del norte. La postración latinoamericana está en la capacidad de condicionamiento monopsónico que pudo imponer Estados Unidos de América a las naciones latinoamericanas gracias a su distanciamiento con Europa desde inicios de su independencia. En los conflictos de las guerras napoleónicas europeas, Norteamérica fortalece su fuerza marítima con la creación de nuevas rutas y aumento de su marina mercante al pertrechar a Inglaterra y en parte a Europa durante esta fase. Los recursos económicos obtenidos por esta causa generan capitales muy significativos para proyectar a esta nación como una nueva potencia económica tan fuerte como su metrópoli en Inglaterra. Por su parte, las naciones latinoamericanas profundizan sus conflictos de inclusión —exclusión por la descomposición de su sociedad estamentaria y el surgimiento de una nueva era de pretensiones liberales y democráticas. Los criollos y clérigos a inicios del periodo independiente, no desean perder los privilegios tenidos durante el periodo colonial, como a su vez, los mestizos e indígenas luchan por adquirir un estatus de ciudadanía democrática. A su vez, el exacerbado centralismo colonial ocasiona que regiones distantes como las del sur del país se independicen del ahora México independiente, como es el caso de Guatemala, Honduras y Nicaragua. Así también se pierden grandes extensiones del territorio nacional en el norte. Yucatán se independiza aunque posteriormente se le reintegra a la República naciente. El decreto de expulsión de españoles de 1824 es uno de los grandes errores cometidos durante el inicio del periodo independiente pues en sólo un año la nación pierde importantes capitales que avían la hasta entonces fuerte economía novohispana. La falta de capitales nacionales obliga a la nación a solicitar continuamente préstamos a naciones como Inglaterra y Francia y caer en un excesivo y persistente endeudamiento. La economía de la nueva nación se sostiene principalmente por la producción de sus haciendas en lo rural. En el ámbito urbano los obrajes y el comercio con el campo son la base de la principal columna de la economía. La minería quiebra y cierra por la carencia de capitales como por el abandono de sus antiguos propietarios. La tenencia de la tierra basada en el latifundio ocasiona que en el campo el cautiverio de peones y trabajadores agrarios observen un empeoramiento de sus condiciones de vida. La parcelación de la tierra no existe lo cual será un polvorín que explota a inicios del siglo XX con la revolución mexicana. Se afirma que el 3% de los propietarios de la tierra controlan el 58% de la tierra arable del país. Tanto Norteamérica como Inglaterra derriban (en gran medida), el imperialismo hispano y construyen las bases de un nuevo colonialismo liderado por estas dos naciones, y por el cual se explica el posterior desenvolvimiento económico de América Latina hasta la actualidad. Conclusión Desde su inicio, las economías coloniales en Hispanoamérica respaldan los intereses de la metrópoli en su desarrollo, por lo que lo que prospera en las colonias, es necesariamente aquello que fomenta, protege y respalda el desarrollo de las industriales de España. Por ello, la economía colonial, centralista, de tipo primario extractivo exportador de bimetálico, se desenvuelve truncadamente, parcialmente, desarticuladamente en razón de no atentar contra los intereses de la metrópoli hispana. Los anhelos independentistas a nivel popular en Hispanoamérica, y en especial en Nueva España, son efecto de las reformas borbónicas que extreman las regulaciones, especialmente tributarias en prejuicio de los criollos. Pero sobre todo, implementan nuevas instituciones de corte liberal, que atentan contra el orden estamentario virreinal, y los intereses de la Iglesia católica. La Iglesia católica es finalmente quien da el golpe que termina con la sujeción de la Nueva España con su metrópoli, puesto que en 1821 en España, bajo la sujeción francesa impuesta por Napoleón III, se impone la constitución de Cádiz, de abierto sesgo ideológico liberal y jacobino. Por tanto, el clero promoverá mediante Agustín de Iturbide la independencia de la nación mexicana, y la procuración de un Imperio que restaure el orden estamentario, donde se ratifiquen los títulos de nobleza a sus leales, como se dé castigo a quienes atentan contra sus intereses. La herencia colonial de América Latina y México condiciona su ulterior desarrollo como naciones independientes. De tal manera que, en la búsqueda de implementar un proyecto de nación, se enfrentan intereses entre los grupos que durante el virreinato son dominantes, y aquellos que son sujetos a expoliación. Unos de corte conservador, renuentes al cambio liberal, y otros en pro de implementar el capitalismo a la usanza inglesa o estadounidense. Fuentes • FLORESCANO, Enrique y GIL SÁNCHEZ, Isabel (1976). “La época de las reformas borbónicas y el crecimiento económico, 1750-1808”. En: Historia general de México. El Colegio de México. Vol. 2. Capítulo III. México. pp. 183-301. • MORENO TOSCANO, Alejandra (1974). “Economía regional y urbanización: tres ejemplos de relación entre ciudades y regiones en Nueva España a fines del siglo XVIII”. En: Ensayo sobre el desarrollo urbano en México. Secretaría de Educación Pública (Colección Sep-setenta. Núm. 143. Capítulo III). México. pp. 95-130. • STEIN, Stanley y Barbara H. (1970a). “Capítulo IV: El siglo XVIII”. En: La herencia colonial de América Latina. Siglo XXI Editores, S.A. México. pp. 83-117. • STEIN, Stanley y Barbara H. (1970b). “Capítulo V: Las bases económicas del neocolonialismo”. En: La herencia colonial de América Latina. Siglo XXI Editores, S.A. México. pp. 121.153. Notas 1. STEIN, Stanley y Barbara H. (1970a). “Capítulo IV: El siglo XVIII”. En: La herencia colonial de América Latina. Siglo XXI Editores, S.A. México. pp. 83-117. 2. FLORESCANO, Enrique y GIL SÁNCHEZ, Isabel (1976). “La época de las reformas borbónicas y el crecimiento económico, 1750-1808”. En: Historia general de México. El Colegio de México. Vol. 2. Capítulo III. México. pp. 183-301. 3. STEIN, Stanley y Barbara H. (1970b). “Capítulo V: Las bases económicas del neocolonialismo”. En: La herencia colonial de América Latina. Siglo XXI Editores, S.A. México. pp. 121.153. 4. MORENO TOSCANO, Alejandra (1974). “Economía regional y urbanización: tres ejemplos de relación entre ciudades y regiones en Nueva España a fines del siglo XVIII”. En: Ensayo sobre el desarrollo urbano en México. Secretaría de Educación Pública (Colección Sep-setenta. Núm. 143. Capítulo III). México. pp. 95-130. ** Jorge Isauro Rionda Ramírez riondaji@hotmail.com Investigador mexicano. Profesor e investigador de tiempo completo de la Universidad de Guanajuato (http://www.ugto.mx), adscrito al Centro de Investigaciones Humanísticas (http://www.centrodeinvestigacioneshumanisticas.ugto.mx), en la Licenciatura de Desarrollo Regional (plantel León). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 1, http://www.conacyt.mx/SNI/Index_SNI.html). Ha dictado conferencias en el estado de Guanajuato y en eventos nacionales y locales. Fue becario del Conacyt (http://www.conacyt.mx) por estudios de doctorado. Textos suyos han aparecido en diversas publicaciones de México y otros países. Dirige la revista digital Tecsistécatl (http://www.eumed.net/rev/tecsistecatl), especializada en México, economía y sociedad. Ha publicado los libros Prolegómenos en torno a la realidad social, política y económica de México, Demografía Histórica de Guanajuato y Cambio de patrones en la migración y la distribución territorial de la población en la reestructuración económica posfordista (occidente de México, 1950-2000). Información sobre su trabajo se puede revisar en http://www.sicbasa.com/tuto. === Dos miradas venezolanas a la Nueva York del siglo XX ================== === Olivia Villoria Quijada =============================================== El lenguaje tiene una multiplicidad de funciones. Según sea el medio a través del cual se exprese y el contexto en el que se produzca, las mismas tendrán mayor o menor efectividad. En relación con sus funciones civilizadoras o nacionalistas o sociológicas, por ejemplo, en la vida civil de Hispanoamérica ha habido una preeminencia moral o ascendencia del ensayo, una fe en los alfabetizados de discurso directo, en comparación con lo que ha ocurrido en la cultura europea, donde las fundaciones han provenido de la literatura de ficción, las novelas y los poemas épicos, de acuerdo con la opinión de Miguel Ángel Campos (2007). Una de las explicaciones para este hecho puede ser su énfasis en la racionalidad: las imágenes del ensayo buscan la racionalización, dice Oscar Rodríguez Ortiz (1998). Sin embargo, la narrativa es tan potente como el ensayo —o más, si se quiere— para producir cambios en el lector. Al estimular la afectividad (aunque hay obras que implican discursos didácticos, moralizantes, ejemplarizantes, como muchas novelas y cuentos del siglo XIX), al no expresarse directamente, al utilizar ciertos recursos, etc., ella puede penetrar más profundamente en el subconsciente y, por tanto, estimular, crear, reforzar o modificar en el receptor la conciencia de nacionalidad o identidad o civilidad. Atiendo así a la función social de la literatura que atribuye a ésta no sólo el divertimento, lo lúdico (reconozco, por supuesto, que el ensayo es literatura), y me fundamento en las ideas de Francisco Javier Pérez atinentes al discurso de la ilusión. Su cita de La historia continúa de George Duby resulta clave porque apoya mi creencia: “Por eso es por lo que ahora le presto más atención a las narraciones, por muy fantasmagóricas que sean, que a las referencias objetivas, descarnadas, que se pueden encontrar en los archivos” (s.f.: 82). Que el ensayo venezolano sea también superior a la escritura europea en esas funciones, como afirma también Campos (2007), me sorprende gratamente. Mi reacción está sin duda condicionada por una formación de pregrado que se nutrió sustancialmente de los hallazgos y de las teorías científicas foráneas, como si nuestras escuelas de psicología no fueran capaces (al menos varios años atrás) de producir conocimiento. Por ello me habitué a esperar el maná del cielo de los otros países y no de los surcos de mi propia tierra. Estrechamente relacionado con este hecho, me descubro partícipe de cierta actitud negativa de los venezolanos que no sólo no privilegia sino que hasta subestima lo nacional. “Mayo 1940” (en Europa-América, 1947) y “Ciudad de nadie” (en La ciudad de nadie: El otoño en Europa; un turista en el Cercano Oriente, 1960), ensayos de Mariano Picón Salas y de Arturo Úslar Pietri, respectivamente, escritos en 1940 el primero y en 1950 el segundo, responden de cierta manera a las inquietudes que he confesado en las líneas precedentes. Por un lado, esos textos tienen mucho de narratividad, a mi manera de ver. Por otro lado, me resulta llamativo que dos ilustres escritores venezolanos (que además se tenían cierta antipatía, según afirma Rodríguez Ortiz) coincidieran en un interés por la “nuevayorkidad”. (Y no digo americanidad porque esta cualidad se le atribuye a los Estados Unidos como si el resto de nuestros países no fueran también americanos). ¿Responderá ello al espíritu de la época? Mariano Picón Salas fue un consecuente viajero. Uno de sus destinos fue Santiago de Chile, donde se radicó luego de huir de la dictadura gomecista. En 1939 viajó a los Estados Unidos para asistir a la Feria Mundial de Nueva York. Como funcionario del gobierno, Arturo Úslar Pietri sufrió exilio luego de que Medina Angarita fuera expulsado del poder por un golpe de Estado. Entonces se dirigió a la ciudad de Nueva York donde vivió durante cinco años. Sobre sus vivencias en esa ciudad, a la distancia del país —elegida una, forzada la otra— fue que escribieron los ensayos que hemos seleccionado. Ya en los años 40 (y hasta los 60) el ensayo venezolano había abandonado su énfasis en la tradición. En su texto Cosmopolitismo y tradición (s.f.) y en sus clases de Ensayo venezolano (2007), Campos nos ha permitido reconocer las marcas del ensayo tradicional. El reducido radio de su alcance, el acentuado provincianismo, el aislamiento del resto de Hispanoamérica, su tendencia positivista, el interés consagrado a lo doméstico, la temática endógena, la exclusiva valoración de la tierra y de la patria chica, serían algunas de sus señas particulares. En fin, la exaltación de lo que se ha dado en llamar el color local, y que a mí me gusta denominar el sabor local o el olor local o el gusto local, hasta la audición local, porque siento que se hace justicia a otras perspectivas de percepción. El llamado cosmopolitismo, en el cual se insertan “Mayo 1940” y “Ciudad de nadie”, deviene contrario a la tradición. Si lo comparamos con el ensayo tradicional, podemos precisar algunos de sus rasgos: la amplitud de su alcance, el reducido provincianismo, la vinculación con el resto de Hispanoamérica, su tendencia modernista, el poco interés consagrado a lo doméstico, la temática exógena, la limitada valoración de la tierra y de la patria chica, entre otros. En otras palabras, el realce del color y el olor y el sabor y el gusto y la audición universales. ¿Significa esto desatender la reflexión sobre la venezolanidad? No necesariamente, significa redimensionarla y abordarla sobre la base de otros marcos de referencia. Resumo seguidamente el contenido de los ensayos de Picón Salas y de Úslar Pietri antes de dibujar lo que creo puede ser una apreciación de la venezolanidad, con base en las percepciones de una ciudad foránea. “Mayo 1940” es un texto muy breve donde el autor, empleando un lenguaje lírico, pleno de metáforas y comparaciones, profusión de adjetivos y sugestivas imágenes, se refiere favorablemente a la ciudad de Nueva York y a los Estados Unidos, de una manera que puede resumirse en su frase: “Es el escenario de mayor dimensión, más pululante y audaz que haya conocido el mundo moderno” (Picón Salas, 1947:414). La civilización norteamericana —pacífica, madura, pródiga en bienes materiales, en espectáculos— representa una poética, un estilo de vida yanqui. La fastuosa arquitectura de la ciudad y su idioma ágil y flexible, fueron construidos a la medida de una naturaleza ancha y generosa. Es una ciudad hecha para dominar al mundo, hermosa, actualizada en todas las áreas del quehacer humano. Por ser receptor de múltiples etnias, ese país es como una enorme olla de la humanidad. Abraham Lincoln es el mejor arquitecto moral, distinto a los procónsules romanos que inspiraron a Maquiavelo y a Mussolini. La filosofía de Lincoln es la de la civilización yanqui: el servicio social y la libertad en todos los ámbitos. En cuanto a los ciudadanos o los antihéroes, actúan para la satisfacción de sus necesidades cotidianas y desean tener libertad de conciencia. La democracia es la mejor forma de gobierno a pesar de sus deficiencias y la dictadura es grandemente criticable. El autor menciona los contrastes entre las dramáticas noticias que llegan de Europa (la Segunda Guerra Mundial) y la discusión intelectual que sostienen los asistentes a la feria. Se pregunta si ello no será una suerte de distracción mientras llegan las fuerzas destructivas de la cultura y se establecen por la fuerza. Por otra parte, los sueños de perfectibilidad y de progreso indefinido del país contrastan con la realidad patética de las noticias sobre la guerra. Como corolario, el deseo de América: paz, comprensión entre los pensadores, diplomacia de los pueblos y no de los políticos, la búsqueda de la felicidad y de la libertad. Finalmente, el autor pasa del abordaje de lo sociológico al planteamiento de asuntos de índole psicológica. Ante tanto progreso, ante tanto dolor por los desafueros del mundo, emerge la angustia existencial por su propio destino personal, la preocupación por la disolución de lo individual en aras de lo colectivo y el deseo de trascendencia que es inherente al ser humano. “Ciudad de nadie”, obra de más largo aliento que la anterior, comparte con ésta el valor estético, la factura preciosista, en un discurso vibrante, sensible, conmovedor. Al inicio, cuando asistimos a la fundación de la ciudad, nos dice: El nacimiento de una ciudad universal que a nada se parece, que va a ser independiente de los seres que la pueblan y que va a crear formas de vida que no parecen corresponder a la dimensión ni al ritmo del hombre (Úslar Pietri, 1960:12). Presenciamos también su crecimiento y los cambios suscitados por efecto de las guerras mundiales: la inmigración, el crecimiento de la población, la irrupción del modernismo, la explosión en el crecimiento de los espectáculos y de los medios de comunicación, el desarrollo de la arquitectura, en fin, la trepidación de la ciudad. En cuanto a los pobladores, se destacan la uniformidad y el parecido que tienen entre sí y la riqueza y el poder material en manos de unos pocos. Se trata de un tipo humano que se parece más al hombre que a la mujer. Son personas extrañas que impresionan por la soledad, pobre y estéril, en que viven y actúan: son enfermos de soledad. Los hombres son ensimismados: “Son los amos de un mundo cuyo botín se resuelve en cifras” (p. 33). No tienen ni el gusto ni el arte de la comida, se alimentan de una forma somera, desabrida y rápida porque el comer no forma parte armoniosa de su existencia. No conocen la sobremesa, apenas acaban de comer se levantan para hacer otras cosas o las hacen mientras comen. Serán gente incompleta, no aclimatada en su tierra, mientras no haya una cocina y un licor propios. En el arte de la publicidad se expresa su sensibilidad, en la que habla una cultura que nace de la confluencia de razas y de pensamiento humano. Vendidos al tiempo, se les genera un ansia de vivir sin sosiego. Ríen fácilmente y con espontaneidad pero no lloran la muerte, es una ciudad sin duelos. Todos están de paso en Nueva York, vienen a buscar y a dejar algo. Todos se van y esperan irse, nadie quiere pertenecer a la ciudad. Es una ciudad de nadie, sin raíz humana ni intimidad. Para sintetizar, los rasgos de “Mayo 1940” y “Ciudad de nadie” son propios de la etapa del cosmopolitismo en el ensayo, esto es, responden al espíritu de una época que ha agotado lo tradicional. El primero es una suerte de apología sobre Nueva York: cualquier ciudad con la que se le quiera comparar queda muy mal parada. El segundo constituye un tratado de la psicología social de esa ciudad, ultramoderna y deshumanizada, en el que se hace alusión tanto a lo favorable como a lo desfavorable. Excepto dos breves menciones en “Ciudad de nadie” (a la comida y la bebida), no apreciamos nada relativo a lo hispanoamericano y mucho menos a lo venezolano en ninguna de las dos obras. Sin embargo, una como melancolía, una como ironía y cierta crítica feroz, deambulan por los caminos trazados por las palabras —las que se dicen y las que no se dicen— y nos permiten, por contraste, mirar y saborear y oler y escuchar a nuestro país, al menos al país de la década que transcurre entre 1940 y 1950. Picón Salas parece echar de menos un gobierno democrático, muy distinto a una experiencia venezolana que se traducía en gobiernos militares, individuales y reunidos en juntas (por ejemplo, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y la Junta Militar de Gobierno), y en golpes de Estado (a Isaías Medina Angarita y a Rómulo Gallegos) que ocurrieron en el país alrededor del contexto de producción de ambos textos. Aun cuando se intentaba edificar una democracia sólida, la inestabilidad política conspiraba contra ello y contra las condiciones propicias para el desarrollo económico y social del país. La deseada libertad sólo parecía un ideal difícil de alcanzar. De manera que la civilización pacífica, madura, pródiga en bienes materiales —que observa Picón Salas en Nueva York y en los Estados Unidos— dista mucho de ser lo que era nuestro país de entonces. Aunque nuestra arquitectura no era fastuosa como la estadounidense, alrededor de los 40 comienzan a aparecer muestras arquitectónicas modernas de alta calidad, como por ejemplo la Ciudad Universitaria de Caracas. En el plano literario y cultural había un desarrollo importante. Sin embargo, no parecíamos una ciudad hecha para dominar al mundo (Nueva York lo era y en ese sentido resultó ser una profecía). En suma, con mucha razón el autor sentía desesperanza, no sólo por él mismo, sino por el destino de Venezuela. Al igual que en los Estados Unidos, la población venezolana (producto de un fuerte mestizaje entre la población indígena, la afrodescendiente y la española) recibe —a finales de los 40— una importante inmigración de origen español, italiano y portugués, sólo que la misma sí se integra al país, habla su idioma y comparte con él su savia cultural. Pero el venezolano, a diferencia de los habitantes de la potencia del norte, según los presenta Úslar Pietri, no es un ser enfermo de soledad. Muy por el contrario, es un ser gregario y comunicativo, que concede gran valor a la alimentación (tenemos una reconocida gastronomía), que sí disfruta de la sobremesa, que acostumbra cumplir ciertos compromisos sociales en el contexto de un almuerzo de negocios, una cena de navidad, una merienda de cumpleaños. De buen carácter, con gran sentido del humor, ríe fácilmente y con espontaneidad, pero también llora a sus muertos. Caracas, la capital, y las demás ciudades del país, son ciudades de la gente y para la gente, con raíz humana e intimidad, con sentido de pertenencia. En fin, me he atrevido a esbozar un perfil de la venezolanidad con base en lo que de una ciudad extranjera percibieron Mariano Picón Salas y Arturo Úslar Pietri. La Caracas de esa época y el resto de las ciudades venezolanas están muy lejos de ser la Nueva York de mediados del siglo XX que se presenta ante nuestros sentidos. Nos parecemos en varias de las facetas positivas y carecemos de algunos de sus aspectos negativos, por fortuna, pero no poseemos muchos de sus rasgos positivos, lamentablemente. Finalmente, una pregunta resulta obligatoria: ¿podría decirse lo mismo de la Venezuela actual? ¿O mi apreciación sólo es aplicable a la Venezuela de aquella época? Estas interrogantes merecen una consideración ulterior. Referencias • CAMPOS, Miguel Ángel (s.f.). Cosmopolitismo y tradición. Trabajo no publicado. — (2007). Ensayo venezolano. Asignatura dictada en la Maestría en Literatura Venezolana. Caracas: Universidad Central de Venezuela. • PÉREZ, Francisco Javier (s.f.). Lingüística y nación: lo nacional imaginario en las escrituras no políticas del siglo XIX. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello. • PICÓN SALAS, Mariano (1947). “Mayo 1940”. En Europa-América. México D.F.: Ed. Cultura. 413-419. • RODRÍGUEZ ORTIZ, Oscar (1998). Paisaje del ensayo venezolano. Maracaibo: Ediciones de la Universidad Cecilio Acosta, colección “El nombre secreto”. • ÚSLAR PIETRI, Arturo (1960). La ciudad de nadie: El otoño en Europa; un turista en el Cercano Oriente. Buenos Aires: Ed. Losada. 9-68. ** Olivia Villoria Quijada oliviavilloria@cantv.net Psicóloga, profesora e investigadora universitaria venezolana (Caracas). Ha publicado artículos científicos en las revistas arbitradas Psicología, y Orientación y Consulta, y en informes de diversos eventos científicos. También ha publicado artículos en la Revista Internacional de Seguros (Caracas) e Insularidades (Nueva Esparta, Venezuela). Mantiene la sección de divulgación científica Temas de Psicología en Tacarigua (http://www.tacarigua.com.ve) y la sección Historias Normales en Mureche.net, así como artículos y relatos en Cheguaco.org, cursos en Mailxmail.com y artículos científicos en revistas digitales internacionales. Igualmente, ha publicado textos literarios en Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), La Piedra del Duende (http://lapiedradelduende.blogspot.com), La Nave Azul (http://lanaveazul.blogspot.com) y La Mujer Rota (http://lamujerrota.blogspot.com). Fue finalista del VII Concurso Internacional de Poesía y Narrativa 2005 y del Concurso No Sólo para Abuelos 2008. Escritora de cuentos, literatura infantil y ensayos que permanecen inéditos. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** In the morning Marianne Díaz Hernández *** Tres poemas Susana Ferrer *** Tres relatos Mario Sánchez Rodríguez *** Poemas Carmen Virginia Travieso Delfín *** Colores Ligia Valladares Expósito *** Poemas Xavier Oquendo Troncoso *** El caso del feliz hombre de negocios Yvette Schryer *** Vámonos poniendo fúnebres. Breves poemas al cobijo de la festejada Ulisses Paniagua *** Ensayo sobre la flojera Freddy O’Rea Lanz *** Poemas Josefina Fidalgo *** Amadeus me lo dio Pilar Ana Toloana Artola *** Poemas Augusto Rodríguez *** Confesiones desde el infierno Orlando Mazeyra Guillén *** Tres poemas Wilson Campanella *** Tres relatos Ariel Carlos Delgado *** Cinco poemas Amparo Ruiz === In the morning Marianne Díaz Hernández =========================== “…aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo”. Pablo Neruda (“Poema 20”). Por fin había aprendido a dormir de nuevo en mitad de la enorme cama matrimonial, casi en diagonal, en una posición fetal extendida que simulaba un abrazo imposible, carente de contenido. Por eso, tal aprendizaje resultaba no ser un avance respecto a los últimos tiempos, respecto a la costumbre de tener una mitad en la cama, porque aquélla era de él, y ésta la suya, como si una demarcación limítrofe invisible le impidiera traspasar la frontera final de una relación que ya no existía. Al contrario, era un retroceso, respecto a los primeros tiempos, a aquella época en que dormían tan cerca que no hubiera sido posible pasar un hilo entre sus cuerpos. Ella abrazaba ahora una almohada, y recordaba su olor a tierra húmeda, a pan recién horneado, a hogar, hasta que las lágrimas le inundaban los ojos. Habría dado cualquier cosa por dormir aquella noche entre sus brazos. Pero ya qué importaba, pensó, si igual, después de tanto, ya no se trataba de que uno o el otro quisieran irse o volver. Sencillamente ya no era posible, y ambos lo sabían. Ella habría querido fingir demencia, pretender que aún se podía intentarlo una vez más. Ella habría querido, al menos, ceder a las necesidades físicas, buscar de nuevo hacer entre ambos una imitación del amor, pero no tenía sentido. El acoplamiento perfecto que había existido entre sus cuerpos respondía al acoplamiento perfecto que ya no había entre sus almas. That’s so cheesy, pensó. Pero el amor es cursi, qué remedio. El amor, o los restos del amor, o las ruinas del amor después de un terremoto. Una suerte de tsunami, más bien, que había arrasado todo a su paso. O mejor, una guerra atómica, que no conforme con destruirlo todo, había dejado un territorio inhabitable donde nada nuevo podía ser construido. Se dio cuenta poco a poco de que estaba despierta, y abriendo los ojos, hizo un esfuerzo por enfocar su mirada en la pantalla de cristal líquido del reloj despertador. En medio de la impenetrable oscuridad, unos fosforescentes números verdes parpadeaban asegurando que eran las 2:23 am. Una hora cualquiera, pensó. Una hora cualquiera de una madrugada cualquiera de un día cualquiera en el que, dentro de escasas cuatro horas, tendría que levantarse para asistir puntualmente a su trabajo cualquiera, nulo, banal. Carente de efectos en el universo conocido. Un trabajo que la frustraba porque podía tanto hacerse como dejar de hacerse sin que pasara nada, nada menor o catastrófico, siempre y cuando cumpliera puntualmente con sus horas de entrada y de salida. Lo cual se le haría difícil, si insistía en seguir despierta. Frustración. Había llegado a conocer tan bien esa palabra, en todos sus posibles bemoles y conjugaciones lingüísticas, que no podía menos que admitir que formaba parte inseparable de su vida. Cerró los ojos para adentrarse de manera consciente en la oscuridad que la envolvía, y dentro de su mente fabricó una representación tridimensional, a escala natural, de su minúsculo apartamento. Tipo estudio; un eufemismo que significaba que no eran más que cuatro paredes escasamente habitables donde debían reunirse todas las funciones de un hogar. Hogar, repitió en su mente, y la sola palabra le dio risa, una de esas risas amargas que se parecen más a un resoplido. Hogar era aquello que ella pensaba que tendría con él, el motivo por el cual vivía en aquella caja de fósforos, el apartamento acogedor y bien iluminado que ya debería tener —que ya habría tenido— para la fecha. El lugar donde podría dedicarse a escribir sus historias absurdas, el lugar donde sus libros tendrían un rincón propio, el lugar donde una niña de ojos grandes jugaría en el suelo mientras ella dibujaba. Un lugar imposible en un universo inexistente, se dijo de nuevo. No inexistente, corrigió. Paralelo. Mejor, superpuesto. Un universo donde todo era como debía haber sido y ella era probablemente feliz, o al menos tenía todo para serlo. Era tan sólo que ese universo, no era éste. El gato de Schrödinger, all over again. Si sólo pudiera hacer un trato con Dios, se descubrió pensando, en español. Restos del daño causado por la cultura pop, se dijo burlándose de sí misma. Los dos años de estudios de historia del arte en Berkeley le habían dejado otro daño adicional: el hecho de mezclar frases, palabras y pensamientos en inglés y en español, y el traducir cosas a un idioma cuando estaban en otro. Como había hecho con la canción sin darse cuenta de que lo hacía. Se dio cuenta demasiado pronto de que intentaba esquivar su pensamiento central. Hacer un trato con Dios, si es que éste existe, para saltar a uno de esos otros universos, o para retroceder el tiempo y hacer las cosas de otro modo, para obtener una nueva oportunidad. Nada de eso era posible, por supuesto. Ni siquiera Schrödinger planteó seriamente que hubiera más de un gato, así como Einstein tampoco sostuvo la factibilidad de hacer una máquina del tiempo. Una cosa es la ciencia y otra la ciencia-ficción. Se imaginó una máquina del tiempo y un presente desierto por una humanidad plagada de errores que regresaba al pasado constantemente para corregir, para tener nuevas oportunidades, para recobrar un futuro que ya no podía ser. Una barbaridad, se dijo, una catástrofe. Quizás un buen tema para un cuento. Pero ya no escribía. Toda su inspiración —aunque su maestro, un tipo increíble con un montón de libros y de premios en su haber, insistiera en que tal cosa no era más que una falacia— parecía haberse esfumado junto con sus esperanzas. No era de esas escritoras atormentadas que producen más y mejor literatura cuando están sufriendo. Ella, por el contrario, necesitaba paz. Habría dado cualquier cosa por dormir aquella noche entre sus brazos. Se dio vuelta en la cama hasta quedar tendida, boca arriba, recta, paralela al borde del colchón (mattress, matrix, pensó, una explicación lógica de por qué tantos duermen en posición fetal), una postura incómoda en la que se sabía incapaz de dormir, y sin embargo la adoptó. Se quedó mirando fijamente la oscuridad que se extendía sobre ella, donde debía estar el techo. Uno asumía que el techo estaba allí. No tenía por qué no estarlo. Pero se descubrió creyendo de pronto que, así como una vez había desaparecido el suelo bajo sus pies, nada le garantizaba que el techo siguiera estando ahí, tras esa negrura impenetrable que era igual a tener los ojos cerrados, a estar sumergido en las profundidades del sueño. En realidad tampoco importaba. Él le había pedido la prueba de amor más grande que podía exigir: le había pedido que se marchara. Y ella lo hizo. Más exactamente, se esfumó. Como si se fuera desvaneciendo a medida que se desplazaba por la vida, como si el ritmo de las cosas la fuera consumiendo como una batería usada. Eso era: lo había encontrado; era una batería usada, que va fallando poco a poco, una batería en un reproductor de cassettes (—se te cayó la cédula, —pues sí, se dijo y se contestó) que de pronto comienza a sonar distorsionado, cada vez el volumen más bajo, más lento, hasta que ya no se comprende la música y al final se apaga. Ella se había apagado. No se había detenido; aún funcionaba por inercia, con una especie de energía residual que servía para el movimiento; pero no era capaz de dar más que eso. De imaginar, de hacer planes, de sentir otra emoción que la tristeza. O lo que fuera que era aquello. No sabía. Sólo sabía que le oprimía el pecho con algo semejante al llanto. Sabía que tenía frío, por más mantas que se echara encima. It’s so cold in here. El frío, el hielo, la noche, son blue. También la tristeza. Habría dado, lo juraba, cualquier cosa, por dormir esa noche entre sus brazos. Pero había algo, una especie de valla invisible, que se erigía entre ellos dos. Una suerte de muralla china de cristal a través de la cual ambos se miraban, añorándose, a aquellos que habían sido y ya no eran. Ella miraba dentro de los ojos de él. Había nostalgia, había ganas de agarrar el mundo y ponerlo de cabeza si eso les hiciera recuperar un ápice de felicidad. Pero había también resignación y cansancio. La resignación es una de las emociones más fuertes que existen, se dijo. Te agota y te deja tirado en el suelo sin poder moverte. Contra las cuerdas. Tirado. Tired. A ella, al menos, ya le habían contado diez y sabía que nada hacía con levantarse ahora. Él, de cualquier modo, no parecía querer levantarse. Para qué. Afuera comenzaba lentamente a amanecer. En cualquier momento, el despertador marcaría las 6:00 am con sus números fosforescentes y comenzaría a emitir un chillido intolerable que buscaba sacarlo a uno del sueño por las malas. Pensó en apagarlo para evitar esa molestia; como fuera, ya estaba despierta. Pero no tuvo ánimo de moverse. Con decepción comprobó que ya casi no dolía. Eso era algo que él jamás habría comprendido. Por más que ella intentara explicárselo un millón de veces, él no comprendía que el dolor que trae implícito el amor era un precio que ella estaba dispuesta a pagar dichosa por la felicidad que podía darle. Él nunca lo entendió. Y quizás eso influyera en que hubiera preferido dejarla así, sin pena ni gloria. Por fin entendía cabalmente la expresión. Era eso, ese lugar, esa forma de vivir donde ella se encontraba atrapada. Sin pena y sin gloria. Sin dolor, sin placer. Sin tristeza ni alegría. Sólo aquel llanto atrapado en el pecho, que más que un lamento era una especie de luto. Luto se decía grief, que también significa dolor. Pero de luto, se decía in mourning. In mourning, in the morning. De luto, por la mañana. Ya había amanecido. Se dio cuenta de que el sol comenzaba a elevarse en el horizonte, lo que significaba que pronto sería tarde. Miró el despertador. Estaba apagado. Con certeza se había quedado sin baterías. Se obligó a levantarse, porque tenía un trabajo esperándola, un trabajo real y una vida real que no entendía de posibilidades cuánticas. Se había despertado de nuevo en el mismo universo de siempre, y ya no se preguntaba, porque ya sabía, que nada había sido una pesadilla. ** Marianne Díaz Hernández mariannediaz@gmail.com Escritora venezolana (Altagracia de Orituco, Guárico, 1985). Abogada egresada de la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve), trabaja actualmente en el Ministerio del Trabajo (http://www.mintra.gov.ve). Coordinó la Sociedad Cultural y Literaria Torre de Ficciones, y dirigió la revista digital Ficcionaria. En 2007 ganó el Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve), con su libro Cuentos en el espejo, publicado en 2008 por dicha editorial. Participó en la II Semana de la Nueva Narrativa Urbana, y forma parte de la compilación Quince que cuentan (Fundación para la Cultura Urbana, http://www.fundacionculturaurbana.org, 2008). Obtuvo la cuarta mención de honor en el primer Concurso Internacional de Cuentos de Viña del Mar. Ha colaborado con publicaciones impresas y digitales como Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), Letras, Clarimonda y Alenarte (http://alenar.wordpress.com), entre otras. Mantiene en Internet su bitácora La vida no trae instrucciones (http://sininstrucciones.blogspot.com). === Tres poemas Susana Ferrer ======================================== *** Alguien soñó muy mal “Alguien soñó muy mal” A. Pizarnik I Un espejo oscuro y sin luz disuelve una estrella biselada. II Un cigarro de pimienta y sal lo moja de luz y un galope furioso y altivo lo cansa voraz. III Una flecha con alas se clava en la hembra de azúcar y un jinete hambriento llega con el arco y la luz. IV Una flecha de pestañas oscuras se le desfleca en el rostro y sus ojos de sal flamean entre las olas en una marea de tinta y sombra. V Una marea hueca galopa la espuma y una tinta de luz ilumina la orilla. VI Alguien soñó muy mal. Alguien se equivocó en el sueño. La tinta no era de luz. La marea no estaba hueca. Los besos no eran de azúcar. Las flechas no eran aladas. Amaneció bañada en tinta negra, ahogada en la sal de unos besos mortales y atravesada su piel de flechas terrenas. *** De amantes Un azar de pájaros huecos y un vértigo de celos como piedras. Mil galeones de sangre por las venas que reman acompasados y salvajes Y la lucha perpetua de un revuelo de plumas y de lastres. *** La señal I Un mar de pájaros revueltos en la boca Un nudo de vientos y de flechas Dos senos de arena en un espejo Y la señal de un galope entre las piernas. II Un mar desquiciado y sus arenas como espejos de noches y de sombras Los pájaros de muerte, la señal Y un viento ahogado entre las flechas. III Un galope azul en el viento del desierto Y unas alas rasgadas sobre un mar de furia Una sombra revuelta y unos soles Y una flecha en la arena, la señal. IV Un remo marino y anudado galopa libre las arenas azules Un incendio de bocas, la señal Y un viento de pájaros nocturnos V Un tatuaje de nudos en los ojos La silueta de un pájaro en el mar Una sombra ciega, la señal Y un galope de lenguas y de penas. VI El caballo galopa sobre el mar El jinete se desgaja en la marea Una flecha de muerte, la señal Y un viento de sangre en las arenas. ** Susana Ferrer fliabravo@bbt.net.ar Escritora argentina (Los Cardales, Buenos Aires, 1965). Poemas y cuentos suyos han aparecido en algunas antologías. Participa del Taller Literario de Los Cardales y dicta clases de literatura. === Tres relatos Mario Sánchez Rodríguez ============================= *** Cardo En treinta años habrán demolido el edificio y el lugar pasará diez años abandonado y crecerán las matas de pasto. Y vendrán a fumar acá. Al morir sentada, una semana después se le encontrará con toda la sangre acumulada en las piernas y los pies. Las botas que lleva son de coagulo marrón. A los veinte años mascaba las manzanas bajas. El pasado no existe. Un marco de cielo ya desprovisto de luz solar y sendas manchas oscuras con modelo de nube estirada y fija. Un cuarto piso, que está puesto antes del quinto subiendo y antes del tercero, bajando, con pasillo simple y estrechado por las bicicletas amarradas afuera de las puertas. Cara de anciana desconocida y abstracta. Figura de tiza blanca. Y la respiración, que año tras año ayuda a fijar una capa mugrienta de tierra y humo de estufa a las paredes del techo. La puerta anterior, no tiene bicicleta. Toda la semana que viene, el aire del pequeño departamento se inundará de moscas de cabeza enorme tras los vidrios. El folletín con las reglas para irse al cielo. En cincuenta años pasará por acá una carretera de esas de alta velocidad y cercos de acero cromado. Losetas plásticas rotas en los extremos del piso. Comedor de cuatro patas y cada silla de cuatro patas puestos de la misma forma que fueran puestos muchos años atrás. El agua en la floreta se volverá zaguán con las flores que se irán derritiendo y en unos días serán una marca blanda y negra, las flores se pudren igual a los albatros y a las gacelas de ojos de lanceta al morir. Más allá del comedor, la portecina del dormitorio, un ropero cargado de estrechos montones de ropa y anclas al mundo. Cajas de fotos y papelería. En la cama en la que durmió una sola garza, la anciana trae puesto su trajecillo de flores grandes. Lleva una tarde muerta, rígidas ya sus mandíbulas y sumergida en la soledad de la que hacen gala los viejos. Hace treinta años todo esto era solo un sitio eriazo donde había mucho cardo, de ese de flores violetas. Y venían a fumar acá. Nadie vendrá a verla. El futuro no existe. Y la piedra de granito con que todos los seres del mundo luchan, la aplastará sola. Semanas más tarde su cara habrá sido devorada por las ratas y esa herida negra en la que se transformará, será igual al corazón que se desbarata dentro de su pecho. Clic de reloj. Luces que proyectan sombras sobre la raída muralla del edificio. *** Láminas de té Beber té de la misma taza sin lavarla es siempre la forma en que comienza su tarde, tarde a tarde, todos los días, allí comienza su día, no antes, antes sólo fue picar alimentos, extender mantas, comer y luego fregar un plato. Desprovisto ya de las rígidas tareas matinales, había puesto suavemente la taza llena de té muy caliente, como siempre lo ha bebido sobre ese pequeño mueblecillo que usa para guardar lo que sí le interesa. Algún chino tiempo atrás escribiría que una forma sabia de terminar un día (ojalá todos) era sorbiendo la tibia melaza de la combinación del tinte de las hojas de té y agua caliente, donde exclamaba, ¡ah! ¡nada como el té! Pareciera que justo al juntar aire para iniciar esa inspiración que antecede cada uno de nuestros movimientos, al extender la mano hacia esa olla de loza pequeña, fue cuando el sonido reconocidísimo del aleteo de un ave le interrumpió esa inercia ya iniciada y tan esperada. A pesar de sí mismo, pues muchas veces antes desde el brillante pasto del jardín y de entre las placas redondeadas de las hojas del árbol, habían surgido sonidos de aves, no era nuevo, sin embargo torció los ojos, sólo los ojos hasta el borde del ángulo que nos deja la piel de la cabeza en esos rasgados huecos en los que se alojan. Era el sonido descompasado del aleteo lo que le incomodó, sólo vio un movimiento más abajo de lo esperado, no en el follaje sino entre las ramas de la enredadera que había tejido hace mucho un pavimento sobre todo el suelo, no tenía caso intentar detenerla pues siempre volvería a aparecer, apareció de allí la cresta de las plumas de un abanico. Ya la cabeza había abandonado el eje de la taza de té y giraba completamente. Si, allá se retorcía un ave, intentando recuperar la postura que les fue conferida a las aves entre el aire, sin embargo y a pesar de los tremendos aletazos, no lograba incorporarse, sólo girar por el suelo. Él nunca salía al pasto a esta hora y le aplicó un gesto de desagrado a su voluntad de ayuda que ya venía subiéndole por los pulmones, él siempre había sido así, no podía pasar por alto ayudar cuando podía. El aleteo se volvió menos regular y sólo se veían las patas en forma de garras retorcidas y sujetándose a sí mismas. Por fin, salió al patio y caminó hasta ese pequeño huracán de plumas y hojas, después de algunos intentos logró sujetarlo y ordenarle las plumas y las alas junto al pecho (como deberían estar las alas de un ave cuando está sana), el horror de ésta al verse sujeta por una persona no era suficiente y su cabeza caía hacia atrás en forma de abandono involuntario a una obstinada cascada que la atraía hacia abajo. Al revisar su cuerpo no encontró ninguna herida, y al parecer los huesos de sus alas y patas estaban completos, sólo una sensación de cansancio extremo y resequedad en el plumaje le hacía pensar que estaba acaso enferma. La cabeza colgaba completamente inerte y al volverla al suelo el ave intentó escapar saltando de espaldas para sólo caer en el mismo lugar, el triángulo de su boca mostraba la aguja de su lengua, el brillante resorte de sus ojos estaba opaco y acumulaba lágrimas en toda la cabeza. Los minutos que pasaron no repararon en ninguno de los tres, ni el él, ni en el ave, ni en la perfumada taza de té. Las torceduras de la espalda y el cuello del ave aumentaban de intensidad y distancia, haciendo que el corazón de él se torciera al mismo tiempo. Contemplar un ser que muere impone una corriente de inquietud y misericordia, si es que tal cosa existe, que supera a todo el hierro del que estemos hechos. Y provista de esa agenda que todo ser viviente cumple antes de morir, se incorporó y abrió los ojos muy grandes, juntando toda su fuerza para vencer o recibir lo que le embargaba completamente. Sólo murió, dejándose caer esta vez con forma de pañuelo, sin lo que caracteriza la voluntad de moverse, sin los colores de lo que está vivo, sin la certeza de que seguirá un nuevo movimiento o una nueva mirada, sólo cayó desplomada, como caería un ave pequeña. Y el tornasol de sus plumas y las brillantes pezuñas de las patas aún continuaron su esfuerzo por brillar. La levantó entonces en sus dos manos y la contempló un rato sin levantarse, esa cresta de hileras de nubes que pasa por el cielo a esta hora en esta época del año, estaba allí dibujada en un telón de fondo lejano y desierto. Abrió un pequeño foso allí mismo abriendo el manto de la enredadera y desbaratando la compleja red de raíces hasta llegar a la tierra. Guardó el cuerpo del ave allí y lo fue cubriendo en pequeñas andanadas en tierra y restos de hojas secas. Al terminar esto, cerró las ramas de la enredadera para sellar ese lugar. La tarde había perdido la resonancia que parecía tener antes de salir al patio y había ganado sólo apenas un sordo murmullo de las mismas hojas y las mismas pasadas de autobuses del otro lado del muro. Volvió a su sala, luego de lavarse las manos y esquivar varias veces su propia mirada en el espejo al mojarse el pelo, ya sentado en la silleta frente a la taza de cerámica, retomó la dirección para llegar a ella. Beberla no fue difícil, el té frío le recordaba la imagen de su abuelo, que se dormía frente a su taza y al despertar reclamaba que su té estaba frío, recordaba esa rama dibujada con bellotas y hojas redondeadas de roble en el plato de loza colgado del muro de esa casa, donde dibujada sobre la rama había un ave, que torcía la cabeza, en ese gesto que todas las aves hacen para poder vernos con uno de sus profundos ojos. *** Polaroid En el club de suboficiales, los tertulianos se comen una cabeza de vaca, quizás de cerdo. Y copas de ají. Un vientecillo infame sopla por la cuneta de las calles. El cañón del alcantarillado entrega un chorro rojizo y magnífico al río. Lejos se ven pasar camiones, en su desfile diario por la carretera nueva. Las sombras de los árboles se alargan sobre la pared, sobre la que alguien escribió, la misma vieja y raída frase. Humea vapor de las enaguas por las ventanillas de los departamentos. “Ya te he dicho que si te encuentro con otra”. Probablemente lloverá desde ese techo grueso que viaja con el viento. En el cafetín renovado, los que usan calzoncillos limpios beben capuchinos. Fuman los colegiales que pasan en manadas riéndose sicóticamente de todo. En la calle número 4º de la cuadra 36 de la villa 100 orina un gato rubio y luego defeca y araña la tierra revuelta con pedazos de hilo viejo y cemento. Una nueva capa de moco vaginal mancha la tela bajo el vestido de ella. Sólo el orín de los otros huele como orín. La vida es dura te he dicho siempre. Y te va tragar entera esa porción de ego. El problema no son los ojos sino las miradas. Lo que se mira es intrascendente. La pala mecánica sabe más de historia que cualquier memoria casera. Huyen pájaros. Pintura para ojos. Pasos pequeños por una casa que se pudre. Papel higiénico adorna los arbustos por la ruta que va al campo. Los perros duermen siestas mientras las moscas dibujan en su comida. Pasa junto al escriba de rigor, la quijada de la autoridad sonriente, a inaugurar más despojos. Olvídate de tanta cara que recuerdas, deja de hacerte la momia. Para celebrar la caída de Roma los inscritos en el síndico marchan a votar. Una foca salta en una postal. Un carrusel vacío es acribillado por la lluvia. ** Mario Sánchez Rodríguez azur200@hotmail.com Escritor y pintor chileno (Los Ángeles, Biobío, 1963). Licenciado en educación con mención en artes plásticas. Textos suyos han sido publicados en las revistas locales Camino (Concepción) y Tentativa (Chillán). === Poemas Carmen Virginia Travieso Delfín =========================== Dilatabas el tiempo, entre palabras vagas, que en su interior cargaban, opaco y embrollado lo que no nos podíamos contar, directamente, palabras silenciosas, quedas, triviales, y yo quería, ardorosa, contarte, deslastrarme, del inmenso delirio, triste desequilibrio con quebranto, que provoca e inquieta, tu ser divino en mí. === Prescindo de hablarte, referirte, de mis pases mágicos y mis premoniciones (admoniciones), porque sé que en tu centro, habitando tu bomba sanguínea, late el inquisidor cruel, que habrá de condenarme a la hoguera, mientras tiemblas en pánico, porque mueres por el amor de una bruja, calcinada. === Ahora te conozco visceralmente y puedo oler tu temor, se pega a mi epidermis, ya me perteneces, te gané el alma y el sueño, en aquel contraataque cruel, de soledad, allí derrotado caíste, con tu pecho desnudo, y allí clavé mis dedos, dardos envenenados, de lujuria y de muerte, de ritual y de llanto. Te capturé, pájaro libre, en agonía de estar suelto y te sobrecoges, pensando si te destrozaré, con mis ojos de hidra. Pero sólo para ti, única y exclusiva, me vuelvo buena. === Apretada a tus carnes, ceremonial sacerdotisa en trance ritual, me queda la certeza de que la vida gira aún para mí, mientras que a ti sólo te abarca, como al viejo hombre que barre las hojas bailoteando al viento, viento que él pretende atajar incesante sin lograrlo, en esa permanente, longeva, perpetua, eterna y duradera duda. *** Mensaje A veces voy a necesitar que tu aura flote de donde esté y me aliente con su calor. No creo poder decírtelo, pero te lo enviaré como mensaje silente, como un S.O.S. de mi alma, para estar junto a ti. A veces buscaré en un viejo episodio, tu voz aguda, y así no presenciaré tu ausencia pues estarás conmigo. A veces dejaré partir mi paz y tú la retendrás, hasta que tenga el valor de llamarte y decirte que te extraño. A veces voy a llorar y caerá mi llanto como lluvia sobre la ciudad. *** Embrujo No importa que la niebla se disperse y nos moje los cuerpos, astrales, estás lejos, mas yo te siento próximo. Habrá días que sentirás vacío, es que yo te habré retenido, y caminarás sin sentido e ignorante. Yo robaré en ese claro instante tu alma y gozaré con ella el éxtasis de paz. Sentirás desconcierto y hallarás tiniebla, pensarás en mí como rara intuición y para entonces desatarás el embrujo y tu alma volverá a ti, mientras que el desconcierto vibrará en mi espalda. ** Carmen Virginia Travieso Delfín carmenvtravieso@hotmail.com Poeta venezolana (Barinas, 1981). Abogada de profesión egresada de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Ha publicado el poemario Saldo en blanco (Ediciones de la revista Icam, 2007). === Colores Ligia Valladares Expósito ================================ Su corazón siguió latiendo por costumbre. Afortunadamente, no hizo falta que le pusieran un marcapasos, tiempo atrás, cuando cayó enfermo. Como si de una carrera de obstáculos se tratara, aurículas y ventrículos dieron un impulso que hicieron pensar a los demás lo peor. Pero salió reforzado de tal suceso, y siguió viviendo. Después de estar tantos años trabajando en el mismo sitio, con la misma rutina diaria, con el mismo empleo, no supo qué hacer cuando le dieron la jubilación. Tenía que buscar un entretenimiento que le relajara lo suficiente y que a la vez le ocupara unas cuantas horas del día. Había oído que en la asociación de vecinos de su barrio estaban inmersos en muchas actividades y allí se dirigió, pensando que encontraría, aparte de una ocupación, la posibilidad de conocer nuevas personas. Probó diferentes juegos de mesa con los vecinos, e intentó durante un tiempo entretenerse con el juego del dominó y el del envite, con el juego de damas e incluso con el ajedrez, pero no le terminaban de animar. No sabía lo que quería, pero estaba seguro de que no era aquello lo que estaba buscando. Se hacían otras muchas actividades, y casi todas las intentó sin éxito. Hasta que un día llegó más temprano al local y vio un pequeño grupo de personas que aprovechaban la luz del día que entraba por las cristaleras del edificio de la asociación, pinceles en mano y afanadas cada una delante de sus lienzos, intentando plasmar con líneas más o menos expertas, algo que podía ser un paisaje, una especie de bodegón, e incluso retratos de luminosos rostros copiados de alguna vieja fotografía. Una profesora joven les iba enseñando uno por uno, repasando con firme trazo las distintas imágenes que cada “pintor” trataba de esbozar. Le pareció maravilloso el bodegón que pintaba una de las señoras de avanzada edad, inspirándose en unas frutas de plástico que estaban colocadas en una cesta sobre la mesa. El paisaje que vio en el lienzo de otro de los vecinos le hizo entusiasmarse. Era una composición en la que se reconocía fácilmente la plaza de la iglesia del barrio, con la fuente en el centro, y unos niños correteando alrededor, en un conjunto perfectamente equilibrado de líneas y colores. Otra señora pintaba el rostro de su pequeña nieta cuya imagen tenía de modelo en una foto que besaba de vez en cuando mostrándola orgullosa. Todo lo veía fascinante. Pero no sabía si él sería capaz de conseguirlo algún día. Sin pensarlo dos veces, habló con la profesora y a la semana siguiente empezó su actividad con el convencimiento de que podía hacerlo tan bien como cualquier otro a pesar de que partía de cero en aquel arte que desconocía por completo. Trajo los materiales necesarios: unos pinceles planos, otros redondos, un lienzo tensado sobre un bastidor, unos cuantos tubos de pintura al óleo y una pequeña paleta para mezclar las pinturas. Colocó en el caballete aquella tela blanca soñando con poder plasmar en ella todo lo que veía a su alrededor. En su cabeza bullían mil imágenes que pretendía dibujar en aquel lienzo. A pesar de que sus conocimientos artísticos previos eran nulos, quería descubrir por sí mismo nuevos horizontes que nunca había imaginado y nuevas aptitudes que estaban dormidas y que pugnaban por salir. Para que exista el color, debe existir la luz, le dijo la profesora, explicándole lo que se conoce como “la teoría del color”: Newton observó que la interferencia de un rayo de sol con un prisma de vidrio proyectaba una imagen que no era otra cosa que el espectro solar, es decir, la descomposición de la luz en los siete colores del arco iris. Esa primera frase le impresionó y trató de descifrarla en su mente. Empezó aprendiendo cuáles eran los colores fríos y cuáles los cálidos. En un perfecto círculo cromático fue comprobando la calidez de los rojos y naranjas, en contraposición a la frialdad de los verdes y azules. Aprendió que el amarillo, el rojo y el azul son colores únicos, pero que si los mezclaba entre sí conseguía otros distintos y nuevos. Los colores fríos le producían un efecto tranquilizante, y los cálidos lo estimulaban provocando en su ánimo una sensación de vitalidad, fuerza y alegría, al contrario que los tonos obscuros que le producían la sensación de tristeza y melancolía. Día tras día, mezclaba y mezclaba los colores para conseguir otros nuevos. Azul con amarillo es igual a verde. Amarillo con rojo es igual a naranja. Rojo y azul producen el violeta. Así estuvo probando y probando, obsesionado con la unión de los distintos colores. Alterando las proporciones de las pinturas, conseguía infinidad de mezclas. Le parecía extraordinario y maravilloso conseguir tonos más oscuros o más luminosos simplemente con añadir negro o blanco al color y se enfrentaba cada día al lienzo con una nueva misión: lograr nuevos y singulares matices. Entonces, se olvidó de su deseo de plasmar dibujos y figuras, animadas o inanimadas, y sólo acertaba a rellenar aquella superficie plana intentando encontrar los colores perfectos. Ya no quería representar aquellas frutas que estaban encima de la mesa y que habían servido como modelo a muchas personas antes que él, ni era su objetivo conseguir la expresión de un rostro o la luminosidad de un nuevo paisaje. Sólo pretendía lograr nuevos y desconocidos colores, distintos de los que su retina identificaba hasta ahora, pero cada vez lo encontraba más complicado. Un día salió desilusionado por no poder conseguir los maravillosos colores que veía en su subconsciente. Había dejado de llover y caminaba sin rumbo pensando en ello, cuando se dio cuenta de un halo de luz que se reflejaba en el horizonte. Se quedó paralizado ante tanta belleza. Comprobó que diminutas gotas de agua suspendidas en el aire hacían el efecto del prisma de Newton, descomponiendo la luz del sol en distintos rayos coloreados. Un arco iris perfecto integrado por miles de tonalidades de colores, las que él quería conseguir, le convencieron de que a veces, la mano del hombre no puede lograr lo que la naturaleza brinda por sí sola. Al día siguiente, se dirigió a la asociación con la intención de dibujar aquellas frutas de plástico que le esperaban impacientes en la mesa para ser pintadas. ** Ligia Valladares Expósito livaex@yahoo.es Escritora española (La Laguna, Tenerife, 1952). Es funcionaria y su obra permanece inédita. Mantiene el blog Despertares (http://livaex.blogspot.com). === Poemas Xavier Oquendo Troncoso =================================== *** Tiempo de hijos A los tres Jotas de mi vida. I En el fondo de los vientos habitan los ángeles que parecen otros vientos que se juntan con los vientos normales y entonces forman los colores de las brisas que los hijos ven, y nosotros creemos que es el viento. Pero son los ángeles caídos que quieren jugar a ser viento. II Mira hijo, allá hay un fino ángel que quiere jugar con el fuego de tus ojos. Y por allá han aparecido otros seres nuevos que no son los juguetes de la casa ni los que encontramos en las ramas de los árboles. No te tardes mucho con ellos que tú no tienes alas para tapar el frío de tu asombro. III Es el silencio ahora. El silencio está de noche ahora. El hijo duerme conmigo y el silencio se prende en las luces de la ciudad. Entonces se ven las luces dentro del silencio y el niño se despierta y ve el silencio que le rodea y duerme como la ciudad y la noche. IV Es la madre y el padre y los hijos que se van haciendo en el zaguán de los años. Y esos sofás y esos adornos y cristales y esas maderas y los libros, son la casa. Y la casa son los hijos que se leen nuestros libros y los libros que se van haciendo hijos de los hijos. Y las cobijas y los almohadones donde duermen todos los animalitos fabricados en cuentos que han leído los hijos y que se hacen realidad en esta casa que es el hijo de la casa y la casa del hijo. (de Salvados del naufragio) *** La Católica Cristóbal: repite conmigo la oración castellana y que en las grandes olas la oración se repita. Que puedas llegar hasta el fondo de este mundo sin fondo, que no tiene vértice y que parece un huevo sin retorno. Espero tus especias: las esencias prometidas y esa transparente complicidad que conspira entre nosotros. Las joyas se van contigo hasta donde el mar las haga flotar. Son finas piedras. Cuida de su recuerdo, como he cuidado yo de tu locura. Ve hasta las Indias y conquista esas matas de aromas. Tráelas hasta donde su majestad pueda olfatearlas. Y después, vuelve a repetir la oración castellana. Yo te estaré esperando toda esta vida de especias, toda esta muerte de esencias. (de La Cruz de la ceniza) *** Sed A Rubén Astudillo y Astudillo, a quien le gustaba este poema No me pases la sal, samaritana. En el pozo aún hay agua sin fermentar. He llegado sudando desde el monte y quisiera ver en ti la luz del mar. La sal, samaritana, es el lamento del mar sin naufragar. El pozo tiene espuma y es de dulce. Samaritana, quiero en tus ojos ver el mar. (de La conquista del agua) *** Antes de la caza A mi padre Quiero encontrar el lugar donde ubicarme. Entro en la vecindad de voces que me dicen: ve a buscarte lejos, en los andenes de las penas, ve a ponerte en fila con los astros; deja el poema un rato, y reconoce los olmos. Piensa que ya estorbas y no sirves, que de grande uno se trastoca y se consume. Mamá ya no prepara bien las cenas, no hay comida hasta después del día. Ve a buscar el círculo vicioso que pueda hacerte hombre en el insomnio de los días. Vete y no vuelvas hasta después de la caza. (de Después de la caza) *** Extraño suceso levantarse temprano, lavarse con el viento las manos, salir a probar suerte con el clima (descubrir que tienes mala suerte). Volver con crisantemos en los ojos, parir un escalofrío que fríe, visitar la ostra de tus perlas (descubrirle a la perla la utopía). Dormirse tarde, despertar. (de El (an)verso de las esquinas) *** Brama el poniente... I A Viviana Cordero De tanto hacer crepúsculo en la misma montaña, se cayó el telón de todo lo que es verde. Se regó el jarabe de la noche como un brebaje fabricado por el disgusto de las nubes. Se cayó mi faz y se hizo trizas, se rompió mi aire en una bohemia, me hechizó un conjuro con una vara mágica; estoy en pedazos, como el canto del gallo en la ciudad traficable. De tanto hablar en forma de crepúsculo, me siento más montaña que otros días. II A Sara Vanegas La tarde y yo usamos esquimal esta mañana. Ella, para evitar al sol, ¡y tan temprano! Yo, para evitar el chasco de la tarde. Salimos arropados de veranillo, y un poco de potaje del rocío ardió en el matorral de la mañana. La tarde usa poniente en las orejas y desaparece hecha montaña; yo pudro lo mojigato del paisaje y pido amor tanto a peras como a olmos. III A Jorge Dávila Vásquez Riego mi sudor detrás de las orejas del crepúsculo. Cada vez tengo en descontrol mis desventuras. Tengo un amor tan bruto en las mañanas, y por las tardes un sonámbulo asunto de viento, que en mis noches es cuando recién pido que me coma una boca la madrugada. (de Detrás de la vereda de los autos) *** ¡Corte!... Subo al ojo para percibir tu imagen, y solamente me arrepiento las verdades. Tú sigues en la córnea, vociferando la ira, y tu imagen se hace imagen definitivamente. No me encuentro y me hago Polen. Polvo. Imagen. Humo Tú y yo y el polen, todos hecho humo, hecho polvo, hecho imagen. (de Guionizando poematográficamente) ** Xavier Oquendo Troncoso xoquendo@hotmail.com Periodista y escritor ecuatoriano (Ambato, Tungurahua, 1972). Doctor en letras y literatura, con estudios de edición de libros en Madrid. Ha publicado 11 títulos, entre poesía, cuento, literatura infantil y antologías de la lírica joven del Ecuador. Su último libro, Salvados del naufragio, es una recopilación de su poesía de 15 años de trabajo. Representante del Ecuador en importantes encuentros poéticos y literarios en España, México, Colombia, Chile y Perú. Organizador de las cuatro ediciones de las Jornadas de Poesía Joven del Ecuador. Ha merecido diversos premios nacionales como el “Pablo Palacio” en cuento y el Premio Nacional de Poesía, en 1993. Integra antologías nacionales e internacionales. El municipio de su ciudad, en 1999, le concede la condecoración Juan León Mera por toda su obra literaria y de difusión. Es editor, catedrático y editorialista de diversos medios de comunicación. Parte de su poesía ha sido traducida al italiano y al portugués. === El caso del feliz hombre de negocios Yvette Schryer ============== Gerardo Antón era un hombre de negocios exitoso y feliz. Viajaba a menudo a países de los que conocía sólo los hoteles y los aeropuertos. Casi nunca pernoctaba más de una noche en los países que visitaba. Incansable en su actividad, una vez terminada una reunión, emprendía un nuevo viaje, business class, naturalmente, el teléfono al alcance de la mano y el notebook siempre abierto. No conversaba con sus compañeros de viaje. Había desarrollado un sistema de protección ante las intrusiones de compañeros de viaje deseosos de pasar las horas de vuelo en amable intercambio de ideas, generalmente unilateral. Su familia se había acostumbrado a su forma dinámica de vivir y él mantenía su presencia virtual utilizando los recursos electrónicos más sofisticados. La esposa comentaba risueñamente que su marido dirigía a la familia por control remoto. Gerardo Antón estaba siempre de buen humor y cada regreso al hogar era una fiesta. Con sorpresas y regalos compensaba su ausencia. Tenía cincuenta años y aparentaba mucho menos, gracias a un frecuente teñido de cabellos. Su silueta se mantenía elástica y musculosa como la de un muchacho por su constancia en el ejercicio físico y en la dieta. En cierta ocasión Gerardo regresó de un viaje más tarde de lo esperado. No se había comunicado con la familia ni con la oficina durante varios días y al llegar explicó que había tenido un accidente, no grave, y que a eso se debían la tardanza, la pérdida de su equipo electrónico y las múltiples marcas de su rostro y de su cuerpo. No quiso agregar nada más. Se lo veía cansado y abatido. Durmió durante dos días seguidos y al despertar comió con avidez. Después ya no pudo dormir y si lo hacía se despertaba varias veces a los gritos y luchando con un enemigo invisible. Esta insólita conducta alarmó a sus allegados. La secretaria canceló todos sus compromisos pendientes y a pesar de los ruegos de los familiares se negaba a llamar al médico. Pasaba los días postrado en el lecho de la habitación en penumbras. Su apetito descomunal era lo único que lograba sacudir su apatía y los efectos de esa dieta desacostumbrada comenzaron a mellar su físico. Finalmente cuando no pudo soportar más su angustia accedió a visitar al médico de familia, quien lo encontró básicamente sano, pero en un estado psicológico alarmante. El médico lo derivó a mí, para que lo atendiera con urgencia. Recibí un amplio informe de los síntomas del nuevo paciente pero no obtuve colaboración de su parte. Era un evidente caso de apatía melancólica. En general se pueden tratar estos casos sólo cuando el enfermo consigue bajar sus defensas, pero éste no era el caso de Gerardo Antón. Venía tres veces por semana a mi estudio y hablaba de su carrera, de sus éxitos, de su familiares, pero nunca mencionaba su último viaje. Cualquier intento para llevar el tema a algo más significativo, se estrellaba ante un muro de silencio. Cierto día, la vista de un cuadro de mi estudio, que evidentemente no había notado en las visitas anteriores, provocó una grieta en el dique de sus emociones. El cuadro representaba las Pirámides de Egipto. Las palabras, ininteligibles al principio, comenzaron a salir a borbotones de su boca y me sorprendió escucharle una voz en falsete, algo femenina e histérica, que no era la suya. Comprendí que su último viaje lo había llevado a Egipto para concluir un acuerdo comercial, arriesgado desde el punto de vista político. Dijo: “Al entrar en la habitación del hotel unos desconocidos me atacaron y me cloroformaron. Me desperté desnudo y aterido, en el piso de una especie de celda”. A este punto Gerardo Antón se levantó. Gesticulaba y su rostro brillaba de sudor. Lo escuché sin pestañear. Es frecuente que un enfermo de este tipo, a un cierto punto, se asuste por haber abandonado sus defensas y se refugie otra vez en el mutismo. Agregó a borbotones que una vez despierto entraron varios hombres que, lo gopearon y luego llegaron otros que lo usaron sexualmente. Por tres días le sometieron a ese ritmo de golpes, maltratos y violación. Le daban poca comida y el agua estaba en una palangana fija en el suelo, de manera que para beber tenía que hacerlo como un animal. Cuando consiguió decir todo eso pareció calmarse. Le dije: “Habrá sufrido mucho”. Gerardo me miró como un demente. Sus ojos brillaban enrojecidos, se precipitó hacia la puerta y antes de salir gritó: “¡Fue horrible! ¡Me gustaba!”. Aturdido por el impacto de esa frase, tardé unos segundos en realizar lo que se proponía hacer, corrí tras él, pero en la sala de espera encontré a mi secretaria que miraba estupefacta la ventana abierta de par en par. ** Yvette Schryer ivets@netvision.net.il Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudió filosofía y letras en Buenos Aires. Publicó en 2003 el libro de cuentos Un ramo de prosas en la editorial Índigo, de París. Madre de 2 y abuela de 6. Habla italiano, francés y hebreo. Imparte en Israel lecciones de castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano. === Vámonos poniendo fúnebres ============================================= === Breves poemas al cobijo de la festejada Ulisses Paniagua ========= A la Huesuda, a la que debo la mitad de mis preocupaciones y la esperanza del descanso perpetuo. I. Que nadie se salva de tus labios, bien lo sabes, que nadie del descanso se levanta, santa suicida. Que los pies andarán las huellas de otras hordas, que perseguiremos nuestra cola en otros pasos al amparo de los cánceres y el sida. Que nadie rechaza una invitación al aposento, al festín de tierra entre los dientes, a la celebración de la mosca y los gusanos bien que lo sabes, perversa, mi terroncito de azúcar. Bien que lo sabe tu cráneo desdentado que ostenta la espera en un tzompantli; bien lo sabe tu desdén, tu empeño. Dime entonces, osario sin término, sin fingimientos: ¿tu expiación, cuándo se llega? ¿cuándo tu lápida se yergue? Nada para siempre queda, hermana, ni tú ni nada para siempre. II. ¿Para qué tanto escándalo de horas, tanto cuesta abajo y cuesta arriba, tanta luz en las pupilas y tanta noche en la garganta? Para qué tanto grito que se oculta en los cuarteles, para qué tantos besos de Judas y Caínes. Para qué seguir hollando mundo; para qué entonces el llanto de la Tierra cuando puede tenerte el pensamiento; ¿para qué prolongar la senda de la ciencia? ¿Para qué vivir, hermana, para qué, cuando puedo soñar en tu placenta? III. ¿Y tú, por qué no te mueres? ¿Por qué no carcome tus huesos la mansedumbre apacible de un abeto? ¿por qué no te arrebatas la belleza con la furia con que gobiernas y marchitas? ¿Nunca cesas? ¿No descansas? ¿No conoces de finales de jornada y agonías de milenio? ¿Nunca has sentido los pies llagados en las fatigosas marchas sobre el mundo? Te vendo una ambulancia, hermana, un cabrestillo insulso donde reposar tantos planes sin futuro; te vendo un mito. ¿Es que no sientes escozor en las venas al contemplar la sangre alimentando, macabra, el subsuelo? ¿No te espantan las bombas? ¿Es qué no aborreces el asesinato por la espalda o el infanticidio? ¿Es que no sufres los terribles legados de la guerra? ¿Acaso nunca lloras? ¿Quién te crees? ¿Qué esperas? ¿Por qué no te mueres de una vez y olvidas en silencio, reposada, el oscuro rastro de esta especie ingrata y asesina? IV. Hoy quiero hablar de ti, ajeno a los trenos y a los cantos, hoy quiero hablar de tu nocturno encuentro con nosotros, los sin rostro. En tus pasos distingo las huellas de los actos heroicos y el vacío. En la espalda de la Historia apareces dulce como un niño. Te imagino como niebla y como un río. —Ayer escuché una farsa fantástica, una comedia de enredos donde el protagonista era un Mesías, que resurrecto y triunfante, disponía de los panes y los vinos para el pueblo— Hoy, en cambio, yo quiero hablar de la “nube” y el incienso como hablar de la injusticia y el espanto, hablar del ajonjolí y la alegría como el rezago de un país de olvido. Hablar del crepitar de veladoras en Todos Santos, hablar de usos y costumbres, hablar de advenimiento de mercado. Como si la muerte fuera romántica, como si enterrar a tu madre o a tu hijo causara risa, como si los cuerpos insepultos tuvieran descanso, como si de verdad, en serio, creyésemos en algo, como niños pidiendo calavera en el carnaval de los vivos, en el placentero inframundo. V. Canción funeraria Me siento tan culpable por haber muerto, por exponer abiertamente la descomposición de mi cuerpo a ojos ajenos, por mostrar a la noche la desmemoriada dentadura y los largos huesos. Me siento estúpido por volverme tierra, lombriz de tierra, agonía de tierra, me siento estúpido. Si pudiera anidaría flores en mi tumba para negar el acontecimiento, esta desgraciada sensación de desgarrarme, revolcarme, descarnar en un agujero sin sueño. Si pudiera viviría de nuevo, no sé, compraría trozos de vida con tal de evitar todo esto. Pero el péndulo certero amenaza a cada roce la carnalidad, el contacto nuestro. Nos vuelve claros, transparentes: muertos. Si la Muerte fuera un sueño; compraría pastillas para acrecentar el desvelo, apostaría al caballo del insomnio, me zurciría los ojos con la indiferencia del mundo. Perdóname, hoy me siento tonto, inútil, estúpido por haber muerto. VI. Cuando alguien muere, consumimos los pabilos para avivar el fuego de la ausencia; suplantamos su sitio sobre el pavimento; gastamos cartuchos de lágrimas en busca de perdones y excusas; trocamos los viejos rencores por estupendos y felices momentos. Nos creemos más buenos y hasta brotan de nuestros flacos huesos lazos por la sangre ignorados. Derramamos agonía y arrepentimiento. Hacemos verbena de sentimentalismo y buenos principios frente a todos... Pero a solas, en el silencio estático de nuestros adentros, sabiendo lo que sólo nosotros sabemos, nos da por llorar: lloramos. Cuando alguien muere, sencillamente lloramos. VII. Alacrán de jugoso veneno, te regalo un beso. Señora, señorita, sigilosa bienhechora de suicidas y verdugos, amiga, espejo, a ti me entrego. Desdentado cráneo en eterna espera, tzompantli torneado con segundos marchitos, derrame de sueño funerarios, sudor de pasado trágico y festivo, certera bala a conciencia abierta, campo de niebla. A ti me entrego. A ti me entrego, Huesuda, Flaca, Catrina, pozo con fondo, alegoría buñuelesca, tacto de ángel y demonio; terror de nadie, terror de todos, Muerta Muerte, gozosa doliente, Muerta Muerte, romancero de poeta perseguido. A ti te regalo un beso, enumeración interminable —suicida calaca gozosa, secreto, pastel funesto— te regalo un beso te regalo uno y sólo uno, sólo un beso te regalo porque te quiero. VIII. Resulta inútil morir, hermana, si tú no mueres. Resulta insulso morir. Que nadie de tus labios se salva, bien lo sabes, ni el Mesías resurrecto, ni el tzompantli de los días, ni la mosca y los gusanos, ni el pasado perezoso e insurrecto. Todo por morir termina, todo a tu paso, matadero, arrollas, con tu cuerpo de niebla, con tu marcha de noche resulta insulso morir, hermana, si tú no mueres. De nosotros nada sobrevive, lo que vemos la chingada se lo lleva, desde el gusano hasta la orca todo por morir termina; por eso te pregunto a ti, la más querida, mi entrañable Güera: ¿tú, cuándo te mueres? ¿tú, cuándo sonríes? ¿tú, cuándo descansas? Nada para siempre queda, hermana, ni tú ni nadie para siempre. ** Ulisses Paniagua sesilu7@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Ciudad de México, 1976). Es poeta, guionista y dramaturgo. Ha publicado en diferentes diarios y revistas literarias de su país. Tiene cuatro libros publicados, en colectivo, con la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Recibió una mención honorífica en el Concurso Nacional de Cuento “Criaturas de la Noche”, convocado por el Instituto Coahuilense de Cultura (http://www.icocult.gob.mx). === Ensayo sobre la flojera Freddy O’Rea Lanz ======================== Ahora se quejaba porque salió mal en el examen. Suspiró mientras pensaba en las causas de su fatal resultado. Recordaba la noche de farra con sus amigos, las muchachas del río y los litros de alcohol que aún retumbaban en su cabeza. La música, los besos y los tragos vencieron el brevísimo repaso a sus apuntes de la universidad y borraron uno a uno los escasos datos que pudo retener la clase anterior. Ahora estaba arrepentido de haber hecho caso de las insistentes peticiones de sus compañeros. Todos cayeron en la vieja trampa de la última hora, porque según ellos, una buena nota se recupera pero un buen rato, nunca. Los papeles habían cambiado: Ayer feliz, hoy triste. Ver cómo al cerebrito del salón no le cabía la sonrisa en la boca al obtener la máxima nota y múltiples elogios, no era nada gracioso. Ni siquiera las caricias de todas las perversas de toda la universidad lograrían cambiar su semblante. Una botella que no se acabara nunca no le ayudaría a olvidar que reprobó la materia. En la soledad del casi oscuro salón de clases, se mostraba lelo, como si por primera vez en su vida, meditara. “La vecinita tiene un gato... ¡Ya, maldita canción! No quiero ni recordar nada. Ya tengo dos fines de semana que no viajo a mi casa porque me quedo rumbeando y siempre le estoy metiendo mentiras a mi vieja, siempre le digo que tengo que hacer un proyecto, una monografía o cualquier excusa que suene a un gran compromiso. Y ya María Elena no se está comiendo los cuentos que le meto por teléfono, como que sospecha que tengo otra aquí. Y no sé cómo voy a hacer ahora, que Yuraima me dijo que cuándo era que yo la iba a llevar a mi pueblo a conocer a mamá. ¡Estaré loco yo! Eso es cuchillo para mi pescuezo. ”Lo peor es que tengo que ir a juro para allá porque si no, cómo consigo los reales que debo, el único que me los puede prestar es mi viejo, o mi tío morocho. Yo no sé quién me mandaría a mí a estar pidiendo prestado, ahora le debo hasta los interiores a media universidad. Y a la vieja loca de la residencia, le va a dar un soponcio si no le pago los tres meses que le debo. Y no es nada, que ni al gimnasio puedo ir ahora porque también debo”. Se levantó del pupitre, sacando ánimos de nadie sabe dónde, se estiró y estremeció. Cambió de semblante, empuñó sendas manos, y se dijo a sí mismo con serenidad: “Tranquilo, Carlos Tovar, que el mundo no se ha acabado todavía. Total, que se preocupen ellos, que yo les debo. Además la esperanza es lo último que se pierde”. Si. Aún quedaba una esperanza: pedirle un examen de recuperación a la profe. ** Freddy O’Rea Lanz narrativa.ve@gmail.com Escritor venezolano (Maturín, Monagas, 1975). Docente de profesión. Es miembro del Taller de Cuentos “Casa Tomada” y su obra permanece inédita. === Poemas Josefina Fidalgo ========================================== *** Deshojando calendarios Una mañana, un crepúsculo, una noche, Y el reloj desgrana el tiempo. Pasan estaciones, que pesan, colgando y descolgando sueños en atriles Sueños que terminan, sueños que comienzan. Péndulos de diciembres viejos. Soy esclava del rigor del tiempo que se reparte en retazos de edades, en secuencias, en instantes, en partículas de terrón de azúcar, salpicadas con pizcas de sal. Calendario, fileteador de recuerdos, de fotos amarillas, de adúlteras lunas. *** Desde que orilla Brilla la luna Que se asoma Con su mueca pierrotesca Descorre de sus ángulos Las tentaciones incompletas En la noche íntima De su fiesta orgiástica. Se revuelca en el mar Y penetra En oleadas calientes Con el bramido bestial Que se desboca. *** Gruñido de crestas blancas Seducción de la marea Agitando plumas bocanadas de pájaros se relamen el pico Apeteciendo revolotean desnutridos glotones o viciosos. Paladeo de aves bramido de buque embrutecido Profundo clava el arpón en el ojal goloso Ojos desabrochados atrapan sortija Tirantes cabriolas desesperan coletazos Suicidio de escamas Destellos de lentejuelas en la arena vomitan borbotones de espuma salobre entre enredos de algas y líquenes gelatinosos Esqueletos cáusticos deja el sol moribundo. === Se han abierto las jaulas y las rejas Gravitan rugiendo cuadrúpedos salvajes. Buitres, anfibios, manojos de jilgueros Soplan herejías desplumadas Giran jadeantes alrededor de la sortija pasajera El enjambre de la jungla En cardenal punto incierto Juega y finge a su antojo un naufragio Y vertiginoso se descuaja En la virginidad de una playa Barriendo geométricos guijarros jades, Y elevando túrgidos géiseres, En un gestáltico mar adormecido. ** Josefina Fidalgo josefinafidalgo@yahoo.com.ar Escritora argentina. Reside en el partido de Vicente López (Buenos Aires). Ha participado en varias antologías de poesía y narrativa, y revistas de papel y virtuales. Es colaboradora de la revista Literarte (http://blog.iespana.es/literarte-revistadearteycultura) y de las bohemias literarias mensuales de esta revista. === Amadeus me lo dio Pilar Ana Toloana Artola ======================= En su lecho de muerte, mi dulce Amadeus repasaba su vida. La verdad es que a veces fue bastante amargo, pero cuando uno está a las puertas de la expiración final, siempre se le tiende a dignificar. A pesar de todo, yo sollozaré sobre su tumba como la que más, porque nadie le hubo conocido mejor que yo. De niño, era totalmente desenvuelto, y aunque la vocación por la música fue muy temprana en él, desarrolló un atractivo y un carisma, propios tan sólo de los más notables e influyentes personajes. Hasta un músico colosal que venía de las calles, y estaba convencido de que sería un niño mimado, en un principio, aquél del que todo el mundo hablaba, se quedó maravillado al escuchar una de sus últimas creaciones para piano. Llegó a ser uno de sus mejores amigos. Su padre, en el ambiente aristocrático en el que vivían, cuidó de que el genio no se obcecara con malas influencias; sin embargo, Amadeus sabía desde siempre lo que le convenía y supo moverse en sociedad. La madre de Amadeus, la señora Ana María, sí que era afable; de su sencillez y armonía es de donde Amadeus cultivó su gran esplendorosidad como persona. Nanerla sería su hermana mayor, de la cual la distaban cuatro años, y un carácter algo diferente. En su natal Saltzburgo, en Austria, era donde solía reunirse con sus amigos para tocar música de cámara, aunque yo le pillé más de una vez comiendo salchichas y degustando alguna que otra longaniza. Y es que los dedos de Amadeus, se movían por el teclado con plena libertad y sapiencia, dando a luz las más preciosas melodías. Yo solía sentarme en el patio a escucharlo, y solían juntárseme en el pecho mil sensaciones, que por aquel entonces no lograba entender. Durante años lo separaron de mí, no obstante, sé que fue feliz. Prodigó éxitos en Munich, en Bruselas, en París, en muchos lugares. Cuando regresó de una gira, me anunció que quería casarse con la reina María Antonieta, y no pude hacer otra cosa más que reírme... Ya sola, en mis aposentos, las lágrimas se desbordaron en mis ojos, al enfundarme en la realidad de que yo nunca tendría la más mínima comparación con aquella dama, y me sentí como desahuciada por Amadeus; él no me hubiera despreciado como mujer por falta de joyas o vestidos opulentos verdaderamente, pero sí porque no podría apasionarse conmigo, ni plagiar su mirada, convirtiendo en amor lo que era gratitud. Sin saberlo me iba matando poco a poco el corazón. Como a él su mal, que fue en Viena el objetivo de una epidemia de viruela. La superó gracias a sus óperas y su abnegación por ellas. El día más triste de mi vida es el que me comunicó su próxima boda con Constanza. Yo sabía que Amadeus no era para mí, pero eso ya significaba nuestro alejamiento definitivo. Me han llamado para que busque a un cura que pueda darle la extremaunción, mientras les platica suavemente. No querría perderme sus postremas palabras, aunque no se me tiene en consideración, y ni siquiera puedo quejarme, porque sólo soy una criada... Una triste enamorada de mi venerado Amadeus... Sólo la criada de su amor... Enseguida vendré con el sacerdote. No tardaremos en llegar. Antes de marchar, Constanza, la mujer del moribundo, me detiene en el hall: —¿Sabes dónde puede estar su violín? No deja de preguntar por él. —No, no, señora —respondí, desentendiéndome de ella. Una simple criada como yo no tenía por qué saberlo todo, así que me descolgué furtivamente de la conversación y salí a la calle a buscar al párroco de la iglesia a la que todos los de la casa solíamos acudir, orgullosa de no haberle dado gusto a la mujerzuela que definitivamente me quitó a Amadeus. Sabía del violín del que hablaba la futura enlutada, no obstante me hice la tonta y fingí que no sabía de lo que conferenciaba. Era el violín que su padre le había regalado cuando principió sus conciertos, el mismo con el que logró emocionarme con una de sus piezas el día en el que yo cumplía treinta años. Por ese entonces, Amadeus tenía quince en su cuerpo, pero cuarenta en su alma. —Elisa... ¿Por qué estás tan triste? —indagó el joven Amadeus. Expliqué que la melodía tan delicada y armónica, me traía recuerdos de cuando yo vivía en Bergel, aunque en realidad, el motivo de mi desconsuelo era que aquel creador tan tierno con sus notas, que me tocaban como si fueran dagas ardiendo, nunca iba a procurarme nada que no fuera en alucinaciones. Negó con la cabeza, como comprendiendo mi desconsuelo, y me besó dulcemente en la boca. Tras esto, Amadeus me cogió en brazos y me tumbó en la cama. Me aprisionó entre las sábanas, y sin dejar que me incorporase, con suaves soplidos apagó las velas del dormitorio. Después, cerró mis párpados con sus dedos, y volvió a sellar mi boca con el candor de la suya. Se fue posteriormente, aunque no del todo... Esa noche, Amadeus se sumergió conmigo en el lago de mis sueños, y allí los dos seguimos nuestra hipotética vida, paralela a la que él llevaría en el mundo consciente entre conciertos, y su boda con su entonces joven y sin arrugas Constanza. A partir de ese momento, yo siempre soñaría con ese instante de fusión entre lo real y lo ficticio, pero nunca llegó, Amadeus nunca lo permitiría. Concluí que él había hecho lo peor que podía haber hecho, llevarme al cielo para prontamente, abandonarme a la buena de Dios; desde otro punto de vista, me había dado una razón para existir. Por el camino a la iglesia fui rumiando sobre todo esto, y concerté que si no les daba el violín, a quien realmente haría daño era a Amadeus; antes que eso, prefería yo cortarme las venas. Resolví que cuando llegara a casa, iba a sacarlo de la cómoda de mi cuarto donde estaba el violín, y a entregárselo a Constanza sin reservas. Era la madrugada y el cura estaba en la cama. Le saqué de su domicilio a patadas, y le expuse el caso. Ya estaba enterado de la enfermedad de Amadeus, así que no le extrañó que fuera a por él, para que pudiera darle la extremaunción. Eso sí, no sé si el hombre se enteraba mucho del instrumental que cogía porque olía a anís que tiraba para atrás: —Bueno, hija... Perdona la tardanza, ya podemos ir —declaró el cura, tanteando que llevaba la Biblia. Le abroché unos botones de la sotana de los que se había olvidado, y nos pusimos en marcha. —¡Tenemos que darnos prisa, padre! —advertí nerviosa. Cada segundo crecía mi necesidad de estar con Amadeus; sabía que su vigor y su vitalidad se escapaban por momentos. No iba a llegar para despedirme, viendo la lentitud de movimiento del párroco. Hubiera dejado abandonado al capellán, para que durmiera la moña que llevaba, si no fuera porque tenía que dar los santos óleos al agonizante Amadeus. Se cayó una o dos veces; así que decidí ayudarle en el tránsito, y le cogí del brazo. A pesar de no ser muy fuerte, me dio la impresión de que lo llevaba en volandas, y cuando llevábamos escasos metros de esta guisa, me rogó que nos parásemos: —¡Qué esta noche vamos a ser dos los muertos, como sigamos así! ¡Sólo un momento, hija! La petición de mi acompañante no me hizo ni pizca de gracia... No obstante, como lo veía tan sofocado, frenamos en seco al lado de unos álamos. El que al haber presenciado la escena se reía a mandíbula batiente era un mendigo que discurría en voz alta sobre la injusticia social y la corruptela de la burguesía en un mundo sin escrúpulos, con un perro tan sucio y tan flaco como él mismo, que le miraba con ojos de besugo. No me dio tiempo ni de pestañear, y al momento tuve al pordiosero delante hablándome sobre marginación, con el fin de que aquella detallada plática sirviera para que le diera unos cuantos taleros. —Y ahora dame unas cuantas monedas, que casi ya no me acuerdo del rostro de mi por siempre adorada emperatriz —negoció el mendigo. —No tengo tiempo ahora para limosnas... ¡Vamos, padre! —sentencié. Fui a recoger al presbítero que se estaba escurriendo del tronco en el que estaba recostado. Sentí que los hechos me desbordaban, cuando aquel menesteroso sacó un cuchillo amenazando con que si no le daba algo, se lo iba a clavar al cura. Estuve a punto de salir corriendo y dejar de víctima acuciante a aquel clérigo borrachín, pero no lo hice por temor a que luego me llamaran anticlerical, y porque el pobre Amadeus estaba esperando la visita del cura para morirse. Le di a aquel maleante lo que llevaba de valor: la horquilla de plata con la que sujetaba mis cabellos, y el imperdible que Amadeus me trajo de Francia, y que yo siempre llevaba cerca del corazón. Al padre también le adquirió el flamante crucifijo que llevaba éste para dar los sacramentos. Logramos llegar a casa, y el perro del ladronzuelo con cara de bobalicón, nos había seguido, seguramente con la vana esperanza de conseguir comida caliente. No me temblaban mucho las carnes por el ratero éste, así que de dos puntapiés me libré de él. Más me hubiera preocupado una amenaza del dueño, que de ese perro enano. —¡Al fin y al cabo, qué va a hacer! ¿Mearse en la puerta como venganza? —indicaba el cura al ver mi dilema entre castigar o no al perro. —¡Usted cállese y venga al dormitorio de Amadeus! —exclamé malhumorada. Al llegar a la alcoba de Amadeus, me encontré llorando a Constanza sobre el pecho de él. Mi carrera con el cura zopenco, y el atropello con aquel ladrón inmundo que hizo que su perro se enamorara de mi olor a cocina y a hogaza tierna, no sirvieron de nada: Amadeus ya había fallecido. Me sentí fuera de lugar, y me fui a mis aposentos amargada, como si la culpa de que Amadeus hubiera muerto la hubiera tenido yo, por no haberle devuelto el violín de su padre, que con tantas ganas había pedido antes de perecer. Saqué de mi cómoda el dichoso violín, y se lo llevé sin pausa. Aparté a Constanza con violencia, y coloqué el violín en el regazo de Amadeus. Entonces, la perplejidad se hizo en la habitación. Los ojos de Amadeus se abrieron, y se puso el violín en el hombro. Comenzó a tocar una pieza melancólica y desafinada. Tan sólo unas notas... Sonrió, dejó a su lado el violín, se giró en la cama dándonos la espalda, y durmió exhalando un último suspiro, ya con una enorme sensación de paz, que hasta a nosotros fue transferida. Fue la última ilusión que provocó Amadeus Mozart; sólo las que puede provocar una gran genialidad. Del violín nunca más se supo: unos dicen que el discípulo de Amadeus se lo llevó a Polonia, otros afirman que la viuda lo enterró junto a Amadeus, a lo emperador egipcio con sus tesoros; y sólo unos pocos glosan que el párroco que le iba a dar la extremaunción, huyó con él y con el perro del cuatrero que nos atracó, para alegrar con sus melodías a las gentes de las calles de Hungría. Yo añadiré, a estas presunciones, que no sé nada. ** Pilar Ana Toloana Artola pilar_anat@hotmail.com Escritora española (Vitoria, Álava, 1978). Cursa su último año de filología hispánica, y en breve opositará para trabajar en la Universidad del País Vasco (http://www.ehu.es). Textos suyos han sido publicados en revistas digitales como Soleado (http://www.soleado.org) y Al Margen (http://www.almargen.net), la sección literaria de Alegsa.com.ar y en los sitios de autopublicación e-Stories (http://es.e-stories.org) y TusRelatos.com. === Poemas Augusto Rodríguez ========================================= *** Desnuda en la arena Cierro mis párpados y te veo claramente desnuda en la arena. Te veo reír y tu sonrisa es una gaviota que no tiene tamaño ni edad que se escapa de la geometría de mis ojos. Cierro mis párpados y te veo besando mis pies. No sé si es un sueño o es una ilusión óptica. Vuelvo a cerrar mis párpados y tu cuerpo se desvanece en partículas que la mano no guarda en mi cuerpo. *** Invocación a los muertos En esta noche recuerdo a mis muertos. Los recuerdo como quien inmortaliza el primer hueso de la miseria, el pájaro verde disecado del zoológico que vuela herido, los ojos ciegos que miran la isla del fuego. El lápiz que escribió por primera vez nuestros apellidos. Añoro sus leyendas en blanco y negro. Animales húmedos que anhelan las caricias. Libros que esperan el paso de los dedos amarillos. Peces salvajes navegan en mi memoria y descubren la calavera que esconde la escritura de los vivos. En esta noche recuerdo a mis muertos. Invoco a los fantasmas. Enciendo la luz de las velas para recibirlos con mis brazos mutilados. *** En la penumbra de esta habitación Veo el papel en blanco como veo tu cuerpo horizontal tendido en la cama. Miro la ventana con el perfil de mi ojo y sólo alcanzo a divisar pequeñas imágenes. Observo en la penumbra de esta habitación a dos cuerpos calientes que descansan después del sexo. Veo las sábanas azules mojadas de placer. Miro tu espalda y aún reconozco mis huellas digitales alrededor de tu piel. Observo tus pies que siempre beso con ternura. Veo una pintura perfecta entre tu piel y mi piel. Escribo, mi mano aún tiembla. *** Extrañas palabras en un papel El tiempo está desnudo en la intemperie de su cuerpo. Su mente es una palabra vacía. Es una imagen difusa que no tiene coherencia ni significado. Su sien está esparcida en miles de átomos que florecen con la luz de la luna. No llora ni tiene vergüenza de nada. Anota extrañas palabras en un papel que el viento vagamente se lleva y se hunde en el mar. Ella y su cuerpo se han abandonado en el filo de la noche. No hay amarguras ni desenlaces felices. Aquí yace la realidad *** Mutilados rojos del deseo En este vacío que me encuentro. Veo cómo los ángeles caen sin alas y mutilados rojos del deseo. Ellos caen desafiantes de las distintas ramas de la historia. Yo soy un testigo con mis ojos pero la memoria terminará de borrar. Hay ángeles en esta habitación que me vigilan y que se esfuman al pasar la brisa de la muerte. Cae un terrible aguacero en la ciudad y nadie me conoce. Los ángeles siguen cayendo mutilados rojos del deseo y yo los numero en mi frente. *** En el interior de su vestido desecho Mi pupila la mira fijamente y la recrea en interminables arco iris y siluetas azules. Mi pupila la desarrolla y le da una cierta vida, ajena a la que tiene. Su cuerpo es un nombre resbaladizo que nunca se queda en mi memoria. Toco su piel y me doy cuenta de que es un cuerpo hermoso derrotado en el interior de su vestido desecho. Le doy respiración boca a boca, pero ella no toma color ni respira. Sus glóbulos rojos navegan en las aguas del delirio. *** Historias de infancia Ella descansa en mi regazo y me cuenta historias de su infancia. Yo me la imagino con la carita redonda corriendo en busca de agua y alegría. Sonriendo al ver a los payasos y a los regalos de cumpleaños. Abrazando a su madre y a sus distintos hermanos que nunca más volvió a ver. Acurrucada en el ataúd de su padre y en la melancolía de su abuela. Ella descansa en mi regazo y me sigue contando historias de infancia aunque poco a poco se duerma. Yo la miro, la veo allí, sola, débil y abandonada y lloro por sus ojos. ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Licenciado en comunicación social. Ha publicado los poemarios Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007; Cuenca, 2008) y Matar a la bestia —recopilación— (Guadalajara, México, 2007). Sus textos aparecen en varias antologías locales y en países como España, Chile, México, Perú, Uruguay, Venezuela y Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005), mención de honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005), finalista del III Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere (2007) y finalista del VII Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (2008). Es uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de Papel. Ha hecho estudios y ha editado varias antologías sobre poesía joven ecuatoriana en el Ecuador y el extranjero. Ha participado en varios encuentros literarios dentro y fuera de su país natal. Parte de su obra poética está traducida al inglés, al catalán y al francés. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España, Colombia, Estados Unidos, Chile, Canadá, Perú y Uruguay. Editor de la revista literaria El Quirófano (http://elquirofano.blogspot.com). === Confesiones desde el infierno Orlando Mazeyra Guillén ============ Por si no lo saben, ineptos que pueblan las afueras de este inmaculado recinto: vivir no es otra cosa que follar. Observar las curvas de los demás con hondo celo detectivesco, estudiar sus efluvios con avidez hasta arañar esa angustia que precede al pánico de saberse ante un culo virginal (o que, por ímpetu o descuido iniciales, amaga serlo). A las gentes hay que conversarles hasta encontrarles el ritmo y las maneras más rebuscadas que sólo la libido logra develar. Hoy —admito que me toco mientras escribo— amanecí con ganas de polvear con todos ustedes. Para que de una vez entiendan lo que digo. Vivir es flirtear, insinuar, actuar, hasta llegar al confesionario macabro e impío —pero, ¡ay!, definitivo— que a veces es la cama (o el mugriento baño del cine porno, o la caseta que el vigilante te alquila por un sencillo que vale más que su sonrisa de vieja arrecha, o, si el bolsillo no ayuda, la parte más oscura del parque enrejado... para vaciarse en el ansia que humedece más al rocío del pasto y para atenuar la tenue lumbre de la impúdica luna). Allí, en el sacrosanto lecho, hay que pugnar con el amante de turno exigiendo al máximo a la elasticidad del preservativo, confiando en su mentada eficacia y desconfiando siempre de la asepsia de los orificios de los demás: hembras y machos, culos y conchas, putas y no tan putos, maricas de avenida o gays de club nocturno, chibolas inexpertas de discoteca bien o viejas recorridas en cuyas arrugas se esconden literaturas sórdidas, poses geniales y mamadas edénicas... ambiguos también, ¡por supuesto!, porque la experiencia dicta que la cama es infalible ayudando a definir a un indeciso o a indefinir, con un respingo febril, a un supuesto machote en cuyos apretados fundillos se esconden tristes gónadas minúsculas que quieren, una después de la otra, hendirse en ese recto perfumado y, así, airar nalgas fláccidas: dudar es siempre una gimnasia salubre entre tanta insalubridad: lo saben las lesbianas confundidas cuyos coños desean ser curados al menos por una noche memorable de falos enhiestos y relinches vigorosos que ojalá no quieran recordar. Recordar, recordar, recordar... Ahora, ya debo abandonar la mentira, y recordar que escribo porque no gozo. Me apoltrono en la silla, sostengo el lápiz, veo la hoja en blanco y pienso en sexo: desnudos grecos, ubérrimas siluetas masculinas, orondos pechos femeninos y hasta animales en celo que, orgiásticos, pugnan por conjuntarse. Vivir para mí es follar. Pero no follo: nunca lo hice. Escribo sobre sexo porque nunca lo tuve. Soy monja. Vivo desde hace más de dos décadas en el monasterio de Santa Catalina y, cada vez que puedo, releo a escondidas al Marqués de Sade. Cuando me excito en demasía parto un par de limones y los chupo con rigor; a veces devoro hasta la cáscara para mitigar mis fogosos arrebatos. Aplaco, también, mi hambre de sexo con duchazos de agua helada... Y rezo, rezo con toda la vehemencia que mis ovarios me otorgan. Por las noches escribo historias grotescas, manifiestos tan impresentables como éste. El sexo me devora, soy como un demonio que despierta en medio de la oscuridad y se apodera de mi alcoba y de mis pensamientos. Pero insisto: no me iré jamás de acá. Persisto. Persisto porque llegará el día en que alguien me descubra. Leerá mis textos y, de encontrar bazofia, me denunciará ante la Superiora. Todo habrá terminado. Persisto porque, en contrapartida, aún albergo la esperanza de que un alma sensible y bienhechora aborde mis textos y sepa hacer suya mi coyuntura. Sé que en este estadio de la paz, el silencio y la oración, hay espíritus libres como el mío que me ayudarán a sacar del convento estos manuscritos inacabados pero verídicos que no son nada más que una carta abierta a la civilización moderna. ¿Por qué el sexo me acomete tanto, Padre Celestial? ¿Por qué el diablo somete a mi pluma? Abrirle mis piernas a Mefisto es un sueño preciado. Y lavar el pene de Jesucristo con agua bendita tibia, mi fantasía más onírica. Pero, imaginar que alguien pueda excitarse leyendo estas líneas ya es algo desembozado, exagerado: me calienta tanto que humedezco la silla, me enciendo como una hoguera y evoco a Juana de Arco mientras busco desesperada el clítoris. A veces lloro y me detengo. Pienso: ¿no estaré ya en el infierno? ** Orlando Mazeyra Guillén mazeyra@gmail.com Escritor peruano (Arequipa, 1980). Estudió en el colegio De La Salle y, posteriormente, en la Universidad Católica de Santa María (UCSM, http://www.ucsm.edu.pe), de Arequipa. Ganador del primer Concurso Nacional Universitario Nicanor de la Fuente (Nixa) 2003, organizado por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG, http://www.unprg.edu.pe), de Lambayeque, con su novela corta Todo comenzó en la Universidad. Artículos suyos han aparecido en el diario El Pueblo (http://www.elpueblo.com.pe), de Arequipa, en la revista de política y cultura Espergesia (http://www.unsa.edu.pe/publicaciones/espergesia), en el diario Liberación (http://www.dialiberacion.com), de Lima, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://cervantesvirtual.com), de España, y las revistas El Hablador (http://www.elhablador.com, Lima, Perú), Voces (http://www.revistavoces.com, Madrid, España) y El Parnaso (http://www.revistavoces.com, Granada, España), así como en el Proyecto Quipu: Literatura descentralizada (http://quipucuentos.blogspot.com), que promueve Gustavo Faverón Patriau y en el Proyecto Sherezade (http://quipucuentos.blogspot.com). Mantiene una bitácora personal en http://orlandomazeyra.blogspot.com. === Tres poemas Wilson Campanella ==================================== *** I Te dejé unas golosinas en el dormitorio. Unos diarios y revistas con las conocidas discusiones votófilas de los políticos. Sé que adoras hurgar los vaivenes del dólar, y te cuelgas protestando por la competitividad. Sé que vas a decirme que no llegamos al ocho con lo que nos queda, y que si no fuéramos tan viejos deberíamos irnos del país. PD: Las golosinas serán los besos al Venus del Alba que leíste en el horóscopo. *** II Definitivamente fueron los monstruos de las láminas del “Rorschach” los que volaron voluptuosos sobre el humo de mis insomnios. Se movían arrastrando sus cadenas a lo largo y a lo ancho de mis techos. Dibujaron, estoy seguro, esos rasguños que hoy lloran gotas allí, en el ángulo aquel de ese cuarto. Quizás mañana, cristalicen sobre el mantel de la vacía mesa, en el vacío comedor, lejos de las cuentas y de los libros... III Que respete tus silencios. / De la música de los mismos, Que confíe en mis instintos./ fabrico trampas para capturarte [besos. Que aprenda a compartir./ Arriesgando mi paciencia, ya vetusta, ya demente. Que controle mis impulsos Empuñando hiriente mi y acate, aunque con libertad, frustrada autonomía, el objetivo de pensar coherentemente, intento disfrazarme de hombre [adulto. trazando nuevos planes. / Y que así al fin pueda, proponer al menos algo para la cena. / Mas como niño sigo al menos [intentando, Sublimarte en mis poesías. ** Wilson Campanella campanellaelectric@gmail.com Escritor y médico uruguayo (1959). Es médico psiquiatra. Su producción literaria permanece mayoritariamente inédita. === Tres relatos Ariel Carlos Delgado ================================ *** Una tenue luz en el silencio A Edward Hopper El calor era amodorrante en aquella habitación. Un hombre y una mujer cuyos días de juventud eran ya lejanos, descansaban algo adormilados. El hombre intentaba leer el periódico, su rostro mostraba amargura y resignación. La mujer, sentada ante un piano, deslizaba perezosamente un dedo por el brillante teclado. El hombre se removió en su sillón tratando de hallar una posición cómoda. Cada plinck que salía del piano le crispaba los nervios. La mujer pulsó otra tecla y el vibrante sonido perduró en el aire por algunos segundos. El hombre la miró con desagrado, odiaba esa costumbre, una vez más se preguntó cómo pudo un día haber deseado casarse con ella. No la odiaba, pero tampoco la amaba. Todo sentimiento hacia ella había muerto. Como traída por una repentina brisa, regresó a su mente la idea que de tiempo en tiempo acariciaba. Asesinarla, era una idea que siempre volvía en momentos de tedio, aunque no la pusiera en práctica. Mil formas había ideado de matarla, la que más le atraía era la de envenenar esos chocolates que ella tanto adoraba y que consumía con verdadera voracidad siempre que podía. No vayan a pensar por esto que ella era gorda, no, todo lo contrario, a pesar de su edad conservaba una silueta que era la envidia de sus amigas y vecinas. Mientras pensaba en lo de los chocolates su mirada cayó en unos titulares que decía: “Marido celoso mata a su esposa a cuchilladas”. Un método bastante vulgar, muy de clase baja, se dijo, si él decidiera matar a su esposa, jamás utilizaría medios tan sangrientos. Además ella nunca le había dado motivos para sentir celos, su vida era casi vegetativa, tal vez era eso lo que lo molestaba. La tarde se aproximaba y la luz del día hizo visibles las miles de partículas de polvo que flotaban en el aire. Con desgana dio vuelta al periódico buscando la sección deportiva, los deportes eran una de las cosas que lo relajaban. No practicaba ninguno pero le gustaba leer acerca de los profesionales. La mujer se dio vuelta con lentitud, se puso en pie y le preguntó a su marido si deseaba una taza de café. Por supuesto, amor. Respondió él. *** Cinco segundos en el vacío La señal de alerta comenzó y una pequeña luz roja en el interior del casco me la confirmó; la reserva de oxígeno se estaba agotando y en poco tiempo moriría. Estaba inerme, inerme en el vacío del espacio. Los restos de la nave se perdían en la distancia, poco a poco la oscuridad del espacio engulliría esa muestra del ingenio y arrogancia del ser humano. La conquista del espacio sonaba muy bien en la ciencia ficción, pero en la realidad las cosas no fueron tan sencillas. Dicen que cuando estás a punto de morir ves pasar tu vida como en una película. Yo no veía nada, absolutamente nada. Pensé en las personas que dejaba en la tierra, lo que hice, lo que dejé de hacer, lo que dije y dejé de decir. Oré, no por mi salvación ya que esto era algo imposible, rogué por mi familia y amigos y deseé que la vida que tenían por delante fuera plena y feliz. No valoramos la vida, nunca lo hemos hecho. A lo lejos las estrellas lanzaban sus señales de luz tratando de comunicarme un mensaje que escapaba a mi entendimiento. Eran tan hermosas. *** Embrión final El anciano se rascó su larga y afilada nariz, estiró una mano para tomar el vaso de agua que había sobre la mesita y bebió un corto trago. Su mirada recorrió las paredes de su habitación, hacía ya veinte años que vivía en esa casa. Lejos de todo, incluso de su pasado. Se levantó de la mecedora y caminó hasta la ventana; afuera la noche era cálida, soplaba una ligera brisa. Se pasó las manos por el escaso y encanecido cabello, su alta y desgarbada figura vestida con un pijama gris y una bata a cuadros resultaba melancólica. Nunca se había casado, nunca le tuvo miedo a la soledad, es más; siempre la buscó con alegría. Ahora, algo en él le decía que ya todo finalizaría. Miró al gato que dormía tranquilamente enroscado en la cama, su único amigo en los últimos años, lo extrañaría. No le preocupaba qué le ocurriría una vez él muriese, los gatos son sobrevivientes por naturaleza, lograría salir adelante. En realidad somos nosotros los débiles, no podemos resistir sin cosas como familia, amigos, trabajo, cultura. Cerró los ojos y escuchó voces, pensó que estaba perdiendo la razón, tal vez el haber estado solo tanto tiempo le había afectado finalmente. Las voces le tranquilizaron diciéndole que en el fondo él sabía que ellos realmente estaban allí. El anciano les preguntó quiénes eran y ellos respondieron; eran una raza llegada de los confines del espacio, llegaron mucho antes de que el hombre apareciera en la Tierra y permanecieron observando el lento desarrollo de las formas de vida en el planeta, criaturas sin forma física ajenas al paso del tiempo. Y por qué se comunican conmigo, preguntó, no soy importante, estoy muriendo. Ellos permanecieron en silencio por algunos minutos buscando las palabras para hacerse entender. En los siglos que llevaban observando descubrieron que el hombre no es más que un recipiente, el embrión de algo más avanzado. Él era el primero en alcanzar ese estado y por lo tanto decidieron ayudarle en ese paso tan difícil de dar y que tantos siglos había llevado lograr. El anciano sonrió, eso respondía muchas dudas que obsesionaban al ser humano desde que tenía capacidad de raciocinio. Qué somos, hacia dónde vamos, preguntas estúpidas ya que al final el hombre no era verdaderamente nada. ¿Dolerá? Fue la inevitable pregunta. Ellos le tranquilizaron, luego del cambio no conocería el miedo, el dolor, ni el odio. Su hogar sería, al igual que el de ellos, el universo. El anciano acarició al gato que ronroneó feliz, regresó a su mecedora y cerrando los ojos con lentitud, volvió a nacer. ** Ariel Carlos Delgado dwho63@gmail.com Escritor colombiano (1971). Vive en Bogotá. Abogado de profesión, también realizó estudios en cine y televisión. Ha publicado textos suyos en YoEscribo.com. === Cinco poemas Amparo Ruiz ========================================= *** La ausencia La ausencia es una desavenencia entre el tiempo y la distancia. En ausencia, tan sólo te queda la esencia del recuerdo perdido que llega en momentos que son sólo míos. Esta ausencia perenne como hojas de otoño se convierte en soplos de aire que llegan a mi memoria perdida y lejana. ¿Qué es la ausencia? La ausencia es no estar presente aun estando viviente. No verte, no abrazarte no hablarte, no besarte. Una ausencia es algo desorbitante un camino en un prado de recuerdos La ausencia, esa falta inevitable en la añoranza constante en el tiempo que transcurre. Ausente de la risa, ausente del frío ausente del llanto y de la risa. La ausencia, esa espera intermitente que produce no tenerte, no escucharte perderse y acercarse. Ausencia, de sonidos, de luz, agua y brillos; Ausencia, eres tan sólo un hueco en un espacio vacío. *** El silencio de la noche La noche se asemeja a la cordura del silencio esquina dormida de mi corazón latiendo. Estoy entre dos ramas en el campo, entre dos huertos soy la estampa del día y al anochecer muriendo. Recobro la claridad de todos mis pensamientos. No sé si escoja el aire, el Sol, lluvia o vientos. Escogeré la Luna; que llena mi espacio abierto. *** Voy Voy con mis manos vacías a un lugar desconocido donde unos brazos me alcen, donde unos besos me rocen. Voy vagando entre mis redes atrapada en un lugar, donde no se encuentra el aire, donde no se ve la mar. Voy cogida de mi mano adónde puedo llegar, cabalgando entre jinetes a otro rumbo, a otro lugar. Voy oyendo los suspiros, ésos que te hacen pensar que por dentro ronda un alma y no sabe a dónde va. *** Tu boca La cornisa de tus labios es un puente de corriente donde me introduce el río que lleva tu boca a una fuente. Fuente de besos claros calmados, por cierto bien dados miro tus ojos verdes y me tienes cautivado. Recorro con la mirada las líneas de tus manos en espera de una marca un grabado acelerado. Son tus besos dulces sueños que permanecen callados y me arrastran las corrientes de tus ojos y tus manos. Mas me atrapa la pasión fuego que arde en verano y me arrastra la locura de besar así tus labios y tenerte como desnuda entre mi pecho y mis brazos. Se acelera el corazón y cojo aire ventilado yo respiro así, mi amor con sólo besar tus labios. *** Voces de libertad Libertad que apremias en las mañanas tiernas en el día frágil, de este mundodrastil. Con el tiempo en oro, la luz de la plata compañía limpia, sinceridad en vuelo. Libertad de espejos con algunos rostros que miran quiebros entre dos despojos. Libertad del alma, corazón cautivo aquí conservo el llanto entre estos muros. Mirando a la tierra de cerca pensando algo que crear una luna, dos estrellas, y toda, toda, la libertad. ** Amparo Ruiz cristal665@hotmail.com Escritora española (Valencia, 1960). En 2005 publicó su primer libro de poesía, una recopilación de 65 poemas. Ha colaborado en un periódico valenciano. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Felicitaciones recibidas por nuestro 12º aniversario ================== Hola, Jorge: Quiero felicitar a Letralia que cumple sus 12 años de existencia. El sólo hecho de perdurar como ella lo hace es algo digno de aplauso. Reconozco también el esfuerzo y la calidad con que Letralia contribuye a las letras latinoamericanas. Es un verdadero aporte de difusión que ha ganado su lugar en el ciberespacio. Y felicitaciones para ti, por supuesto, que eres su gestor y su alma. Deseo que te continúen las fuerzas para seguir llevando adelante esta Tierra de Letras. Cordialmente, Ernesto Langer Moreno Editor de Escritores.cl, literatura chilena en Internet === Estimado Jorge Gómez Jiménez, no quería dejar pasar el aniversario de Letralia. Muchas felicidades y felicitaciones por el esfuerzo, la calidad, el entusiasmo, pero por sobre todas las cosas, la calidad humana. Lo saluda atentamente. Abrazo, Gabriela Abeal (Argentina) === Hola, Jorge, como siempre, o mejor con más alegría colmado el corazón te saludo y te felicito por estos 12 años de Letralia, largo camino andado, con aquellos tus lectores, honrados y felices de compartir, aunque con menos tiempo en mi caso, el camino. Un abrazo robusto, Zoelia del Carmen Frómeta Machado === ¡Felicitaciones! ¡Y por muchos más! Saludos desde Buenos Aires, Sandra Pien === ¡Felicitaciones, Jorge! ¡Así, con mayúsculas! Tu constancia en el apoyo a la literatura es increíble. ¡Éxitos futuros! Iván Loyola === Felicitaciones y felicitaciones. Abrazo. Rogelio Pizzi === Apreciado Jorge: Es un gusto saludarte desde el Tigre, Buenos Aires, próximo al 12º aniversario de Letralia. Gracias por esta página que nos acompaña y te envío un gran abrazo deseando que sigas adelante en este hermoso camino. Nilo F. Pereira Bulfo === ¡Jorge, salud! ¡por las palabras! ¡por los que escribimos detrás de la luna! ¡por las letras que corren hacia el mar! ¡Salud! Y un gran abrazo Andrés Romero === Felicidades por toda esa entrega y ese continuo palpitar de la literatura a través de tus letras. Muy sinceramente, Margarita Ivo === Feliz aniversario y gracias por tan buenas informaciones. Guarden un poquito de champaña. Brindaré en Bogotá por ustedes. Saludos, Ana Unhold === Querido Jorge: Saludos afectuosos. Felicidades por esos doce años. Muchas gracias por esos hermosos textos con que nos has obsequiado. Mi reconocimiento por tu titánica labor en pro de la literatura, se necesita mucho amor para hacer esto. Un fuerte abrazo. María Elena Solórzano === Estimado Jorge: Felicitaciones por el cercano aniversario de Letralia. Un cordial saludo Zulma Zubillaga === ¡Felicitaciones por este titánico esfuerzo, apreciado Jorge! Un gran abrazo, Frank Otero Luque === Jorge Letralia: Felicidades por la docena de años en los cuales me he ayudado mucho con ustedes para percibir la estratosfera literaria fuera de mis montañas. Un saludo y un brindis. Ernesto Bondy Escritor de Honduras === Reciba mi saludo cordial todo aquel que haya encontrado una idea, un pensamiento, un sueño, un verso, una metáfora, un rostro una huella en estos doce años de voluntad y ágora. Mis respetos, mi afecto y mi admiración a tanto obrero del alma que ha contribuido a fabricar esta vía alterna en la ciudad del logos. ¡Adelante, de vosotros es este baile! En especial a ti, hermano Jorge Gómez Jiménez, y a quienes te han acompañado, te acompañan y a los que por la razón que fuere ya no están en este talud desde donde se atisba con hondura y elevación lo que sólo la literatura revela y devela. Gabriel Mantilla Chaparro === Estimado Jorge: No sólo debiera estar agradecido por vuestra información, por tu tarea o por lo tanto que significa Letralia, sino porque a través de ella es que pude recibir varios premios en el último tiempo. Es así que entonces no puedo dejar de enviar mis felicitaciones, mi apoyo y el mayor aliento para con ello no sólo en este aniversario sino siempre. Un nuevo saludo. Coco Goicoa www.cocogoicoa.com === Muchíiiiiiiisssssimas felicidades, Jorge. ¡Qué bella labor! Ojalá cumplan muchos más. Les necesitamos. Besos desde Tabasco, México, Ruth Pérez Aguirre === ¡Éxitos, Jorge y feliz aniversario! María Rosa León === Jorge, me alegra este aniversario, todo es propio del esfuerzo incondicional de tu amor por crear y mostrar un mundo nuevo, donde predomina la palabra. Orgullosa me siento del logro que has obtenido. Un abrazo grande y deseos de nuevas y próximas prosperidades para tu quehacer. Silvia Rodríguez Bravo === ¡Éxitos y adelante! Que disfruten de la celebración y gracias por su labor. Atentamente, Prof. Verónica López Villar http://laquimerista.blogspot.com === Gracias por toda la ayuda, gracias por estar siempre. Un gran abrazo, Adriana Strupp (Argentina) === Hola, Jorge. Felicitaciones por los 12 años de Letralia. Nosotros alzaremos nuestra copa y algún roll de sushi en honor de Letralia esa noche :-) Espero que todo salga estupendamente y sea sólo el inicio de nuevos éxitos. Jorge de Abreu === Estimad@s: Mis más sinceras felicitaciones por estos 12 años, mis agradecimientos por vuestra tarea continente que nos permite mantenernos informados y en contacto con el mundo de las letras hispanas. Un abrazo fraterno y comparto con todos vosotros el grato festejo. Desde Chile, Rubén Darío Gil http://psicoterapiarte.blogspot.com === Estimado Jorge Gómez Jiménez: A pesar de la enorme distancia territorial que nos separa me siento parte de la familia de Letralia y por supuesto orgullosa de pertenecer a ella. Feliz aniversario y éxitos merecidos. Ana María Manceda San Martín de los Andes, Patagonia Argentina === Buenos días, Jorge: Me alegra saber que Letralia ha perdurado por tanto tiempo. Como dicen ustedes, ¡enhorabuena! desde mi amada Locombia brindaré por esta celebración. Por ahora sólo me resta decirle hasta pronto. Andrea Carber === ¡Felices 12 años! Cariños, Silvina Negrete === ¡Felicitaciones a Letralia en su cumpleaños Nº 12! ¡Y el mayor de los éxitos el sábado 24, en los festejos! Gracias por la información actualizada y por las buenas ondas que me llegan vía net. Saludos a todos, Susana Ferrero (Argentina) === Saludos por los 12 años de Letralia. Te mando un gran abrazo. Mario Roldán Buenos Aires === Caro Jorge, ¡un fuerte abrazo y muchas felicidades por los 12 años y tu excelente trabajo! Gabriel Impaglione === ¡Felices 12 años! Antonia Núñez, de Buenos Aires === ¡Felicitaciones! ¡Y muchas gracias por mantenernos actualizados! Empirh === ¡Feliz 12° aniversario! Gracias por los servicios que prestan. Graciela Skilton === Gracias, Jorge; estoy en Santiago de Chile, un poquito lejos como para ir a celebrar. Felicitaciones y gracias por toda la información que siempre me envías. Patricia Fernández Bieberach === Hola, Jorge: ¡Feliz aniversario letraliano! Cordialmente, Estrella Cardona Gamio www.ccgediciones.com === Enhorabuena, y gracias por la información que tan puntualmente me llega. Gracias. Isabel Moro === ¡Felicitaciones! Le deseo que sea un lindo acontecimiento y que resulte en muchos años más. Saludos, Esther Serebriany === ¡Mi abrazo a todos desde Chile! ¡Seguiremos con puño fuerte y buena letra! Gracias por todo, sinceramente, gracias... Iván von Liftner === Jorge: Te mando un fuerte abrazo y recibo con gran alegría este inicio de la adolescencia de Letralia. Ahora comienza esa etapa donde se ponen de mal carácter, discuten, cuestionan y dicen que los mayores no sabemos nada. También aparecen los límites, los permisos y el despertar del sexo. Es así... Letralia ya está para que un pícaro la bese sin permiso. Muy buena suerte y mi admiración por tanto esfuerzo. José Maria Gatti === Felicitaciones. Un fuerte abrazo, María Clara Salas === ¡Enhorabuena! No puedo acompañarlos porque vivo muy lejos geográficamente, pero me siento muy cercana a ustedes. Por 12 años mas, y luego otros 12. Gracias por ser y hacer Letralia. Adriana Vanssan === Estimado Jorge: Te felicito sinceramente por el nuevo cumpleaños de Letralia, y que sean muchos más, todos llenos de éxitos. Me parece excelente la labor que realizas, y te animo a que continúes así... Como decimos en Cuba: “no aflojes”. Un gran saludo, Félix Hernández === Gracias por tu trabajo y por tus correos, que me mantienen informado y al día sobre concursos y certámenes. Enhorabuena y un saludo: Luis Miguel Esteban === Gracias por estar con nosotros todos estos años. Ya me gustaría ir a la fiesta pero unos pocos miles de kilómetros nos separan. Felicidades Julia Alcañiz === Felicitaciones, claro que sí. Un abrazo, Ricardo Clark y Sergio Gelista === ¡Salud, escritores! ¡Salud, Unionistas de la Palabra! ¡Salud Letralia por enlazarnos en esta afición y oportunidades literarias! Excelente trabajo, los felicito. Y muchos éxitos. Saludos cordiales, Elliette Ramírez === Muchas felicidades. Tu labor es única y creativa. Un abrazo electrónico de Max Mendizábal === ¿Cómo celebramos, Jorge, desde tan lejitos? Somos muchos en Argentina que estamos suscritos, de todos modos vale, te envío un saludito. Ana M. Guedella === Apreciado Jorge: Feliz aniversario a Letralia, estos 12 años, y todo el futuro en la telaraña de Internet, desde el Istmo de Panamá, con mi amistad y afecto. Siempre, Rolando Gabrielli ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La multitud de detalles es lo que da la sensación de realidad en la literatura, y el detalle es un alegato contra la generalización”. Philip Roth. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. 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