~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIII Cagua, Venezuela Nº 190 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 7 de julio de 2008 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Mujeres ganadoras. / Cine en Sade. / Venti sangrienta. / | Breves Honorable Cuevas. / De nota a libro. / Armas en | plaquette. / Harmonie al desnudo. / De nuevo Don | Hilario. / Títeres en Monagas. / Aprender en el Celarg. | / Niños que cuentan. | | Español Bernardo Atxaga obtuvo el premio final Grinzane | Noticias Cavour. / Publican compilación con obras de doce | dramaturgos mexicanos. / Murió el académico ecuatoriano | Galo René Pérez. / Escogidos autores de la Novísima | narrativa breve hispanoamericana. / Amir Valle gana el | III Premio de Novela Negra Ciudad de Carmona. / Centro | Lorca quiere recuperar obras que Dalí regaló al poeta. / | Estrenan en Cuba versión fílmica de Paradiso, de Lezama | Lima. / Renán Vega Cantor gana el premio Libertador al | Pensamiento Crítico. / Margaret Atwood gana el Príncipe | de Asturias de las Letras. / Boliviana Mónica Velásquez | Guzmán recibe premio Yolanda Bedregal. / Publican DVD de | La casa de Bernarda Alba en lenguaje de signos. / | Falleció la traductora alemana Elke Wehr. / Alí | Chumacero fue homenajeado el Palacio de Bellas Artes. / | En otoño se inicia digitalización de la Biblioteca | Nacional de España. / Falleció el escritor mexicano | Xorge del Campo. / Hallan en el Malba escenas faltantes | de Metrópolis, de Fritz Lang. / Mario Vargas Llosa | regresa al teatro con Las mil noches y una noche. / | Eduardo Galeano es declarado Ciudadano Ilustre del | Mercosur. / Falleció el poeta y narrador español Andrés | Quintanilla Buey. / Descubren poemas inéditos atribuidos | a Neruda. / Medellín dio inicio a su fiesta de la | poesía. / Autores inéditos dejarán de serlo con Monte | Ávila. / Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, | será llevada al cine. / Literatura y cultura del Siglo | de Oro es discutida en España. / Recuerdan a Eugenio | Montejo en el primer mes de su muerte. / Semana Negra de | Gijón se inicia este viernes. / Gamoneda asistirá a | jornadas literarias de Villanueva de los Infantes. / | Congreso de literatura medieval europea celebrarán en | España. / Salón Arturo Michelena inició recepción de | obras. / Literatura infantil se reunirá en Buenos Aires. | / VI Feria del Libro Unica celebrarán en Maracaibo. / | Asociación Colegial de Escritores se reunirá en León. | Saramago, Savater y Gamoneda entre los invitados. / | Simposio recordará a las mujeres de la independencia | latinoamericana. / Literatura infantil será analizada en | Cuba. / Congreso sobre mujeres en las letras realizarán | en Buenos Aires. | | Ramossucreana. / El Séptimo Cielo. / | Literatura quieroquemeleas.com. / Viaje al fin de la noche. / | en Internet Diccionario biográfico del Ecuador. / La Parada Poética. | | “Triunfo Arciniegas, un escritor para todos los | Especial: lectores”, Octavio Escobar Giraldo. / “Mujeres muertas | Triunfo de amor, honda penetración en la psicología femenina”, | Arciniegas Jaime Echeverri. | | “Adiós, Eugenio, al filo de tus setenta”, Arturo | Artículos y Gutiérrez Plaza. / “Los cien años de João Guimarães | reportajes Rosa”, Harold Alvarado Tenorio. / “Tras La huella del | bisonte”, Rafael Rattia. / “El protagonista de la pobre | musiquilla de las esferas”, Rolando Gabrielli. / “El | amor es fuego abrasador”, Leopoldo de Quevedo y Monroy. | / “¿Quién mató a mi madre? me elevó por encima de la | realidad”, Andreu Martín. / “Lectura de Donde yo no | estaba, de Marcelo Cohen. Una poética de la disolución”, | Sergio G. Colautti. / “Repaso a la narrativa de Ana | Teresa Torres”, Valmore Muñoz Arteaga. / “De los | conflictos entre la literatura y la Revolución cubana”, | Miguel Correa Mujica. / “Historias bogotanas”, Dixon | Moya. / “Eduardo Galeano y los ojos abiertos de América | Latina”, Jorge Majfud. / “Tricentenario de Charles | Wesley (1707-1788)”, Juan Franco Crespo. | | Antonio Orlando Rodríguez: “Una historia realista es | Entrevistas como una ensalada sin aderezo”, entrevista por Eduardo | Corrales. / “La poesía es un camino impredecible”. | Entrevista a Ana Isabel Conejo por Augusto Rodríguez. / | Fredy Pacheco: “Hoy me reflejo en los ojos más tiernos | de la historia del arte”, entrevista por Lidia Corcione | Crescini. | | “Tiempos de violencias”, Nelson Guzmán. / “Franz Kafka. | Sala de ensayo Carta sin destino”, Gabriel Mantilla Chaparro. / | “Aproximación a los conceptos de conocimiento, creencia | e ideología en la enseñanza de la historia de Venezuela | a partir de los aportes de Teun van Dijk”, María E. del | Valle de Villalba. | | “Invocación a la menguante luna”, Gabriela Trujillo. / | Letras “El milagro de la muerte”, Gerardo Guarache Ocque. / Dos | canciones de Jorge Eduardo Padula Perkins. / “Amo a mi | mamá”, Daniel Alarcón Osorio. / Poemas de Carmen Rojas | Larrazábal. / “Trucco, Paco, Floppy y Bimbo”, Raquel | Blasco Sánchez. / Cinco haikús de Eleuterio Hernández | Gómez. / “Sin vuelta porque quise”, Susana del Rosal. / | Poemas de Ana María Caliyuri. / “Sin mirar atrás”, | Gabriel Rimachi Sialer. / Poemas de Israel Aguilar. / | “El llavero”, Juan Planas. / Poemas de Elsa Sanguino. / | “El discurso”, María Celeste Vargas Martínez. / “Espalda | e idioma de perro”, Carlos Barbarito. / “Yo no soy | Torquemada”, Yvette Schryer. | | “Obra poética”, Erasmo Fernández. | El regreso | del caracol | Contacto con Isaac Chocrón. | El buzón | Rafael Cadenas. | Post Scriptum | =========================================================================== HABLEMOS..., de Octavio Santana Suárez Redactado a la manera de los clásicos de la filosofía, en el estilo característico del español Octavio Santana Suárez, Hablemos... dibuja diversas reflexiones sobre los grandes temas de siempre. “Un inmenso poema del pensamiento”. Antonio Núñez Ordóñez. Léelo en Editorial Letralia: www.letralia.com/ed_let/hablemos =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Mujeres ganadoras. A finales de mayo fue emitido el veredicto del V Certamen Internacional de Poesía “Victoria Siempre 2008”, cuya plantilla de premios estuvo poblada mayoritariamente por mujeres. El certamen fue convocado a principios de este año en el marco del VI Encuentro Internacional de las Artes y la Poesía “La de las Siete Colinas”, a celebrarse en Victoria, Entre Ríos (Argentina), del 7 al 9 de noviembre próximos. La argentina Liliana Waipan (Bernal, Buenos Aires) obtuvo el primer premio, mientras que el segundo fue para la mexicana (y además letraliana) Angélica Santa Olaya y el tercero para la también argentina Paulina Riera (Santa Fe). Fueron concedidas menciones especiales a la argentina Mirna Aránzazu Santillán (General Rodríguez), la colombiana Ana María Unhold (Bogotá) y los argentinos Juana Rómulo (Victoria, Entre Ríos) y Víctor Hugo Tissera (Cañada de Gómez, Santa Fe). Editorial Namastei publicará próximamente un poemario con obras de la ganadora del primer premio. En el veredicto, el presidente del jurado, Julio Díaz-Escamilla, felicitó a Waipan, a cuya obra le reconoció “la espontaneidad sonora de quien no pretende decir algo y lo dice todo, de quien asume su oficio como un divagar por el mismo entorno que todos recorren pero en el que sólo ella descubre detalles que los demás no”. http://www.letralia.com/firmas/santaolayaangelica.htm Cine en Sade. Ya están abiertas las inscripciones para la tecnicatura virtual “Escuela de narrativa y guión de cine”, organizada por la seccional Villa Mercedes (San Luis) de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade). Los participantes recibirán un diploma como técnicos superiores en dichas áreas después de completar los dos cursos de que está compuesta: narrativa contemporánea (con orientación a la investigación informática) y guión de cine. El primero será dictado por Yolanda Lía Accetta, Criticón Cebeza de Limón, Norberto Federico Fernández Lauretta y Fernando Andrés Saad, mientras que en el segundo los docentes serán Claudia Esther Reyes y Fernando Andrés Saad. La tecnicatura tiene un costo total de $1.050 (US$370 o 210 euros para estudiantes del exterior). Sade también está ofreciendo un taller de guión para corto y mediometraje, a cargo del profesor Elbio Córdoba, y un curso de historia del cine estadounidense, a cargo de Alberto Tricarico. http://engc.campusinstituto.com.ar Venti sangrienta. Acaba de aparecer La dama de estas ruinas, un estudio sobre La Condesa Sangrienta de Alejandra Pizarnik, estudio que presenta la investigadora venezolana Patricia Venti (Maracaibo, 1966) sobre La Condesa Sangrienta, un breve texto en prosa de Alejandra Pizarnik (1936-1972) que gira en torno a un personaje mitificado a través del arte y la literatura: la condesa húngara Erzébet Báthory, quien asesinó y torturó en su castillo a aproximadamente 650 muchachas. Los métodos de tortura están detallados en el libro de la Pizarnik con una belleza y un detalle asombrosos mientras que la “máscara-Bathory”, como la llama Venti, oculta a Pizarnik, personaje de su propia obra, que se funde y se confunde con la víctima y su sangre, la palabra y el silencio. “La condesa sangrienta debe ser entendido como un texto autobiográfico en relación con el erotismo, la violencia, el exilio, la muerte, lo obsceno, y lo traumático infantil”, explica Venti. “La reiteración del silencio alude a la autocensura que le impide enunciar aquello que será la mirada y al mismo tiempo, la voz de la desolada que la llevará a lo ‘oscuro’ ”. El libro tiene 113 páginas y puede adquirirse en línea en las librerías digitales Lulu, Amazon, Barnes & Noble y Target. http://www.lulu.com/content/2422734 Honorable Cuevas. Este miércoles 9 a las 7 de la noche será presentada en el Centro Cultural de España, en Guatemala, la novela Una familia honorable, de Rafael Cuevas Molina, publicada por F&G Editores. En el evento intervendrán Javier Payeras y Francisco Morales Santos, además del autor. La novela se enfoca en el período de posguerra en Centroamérica. Los personajes viven y actúan en los primeros años del siglo XXI, pero años atrás cada cual estuvo ubicado, queriéndolo o no, en espacios distintos y, a veces, opuestos, dentro de una sociedad herida por la guerra. Más allá de los afectos y los desamores, todos se encuentran inmersos en una sociedad en crisis. Como en otras novelas de Rafael Cuevas Molina, hay una presencia importante de personajes femeninos en cuyas personalidades el autor bucea, mostrando diferentes matices que los caracterizan. Cuevas es guatemalteco y reside en Costa Rica. Trabaja en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional, en la Maestría en Estudios Latinoamericanos y el Doctorado en Letras y Artes en América Central. Ha publicado en Costa Rica y Guatemala las novelas Vibrante corazón arrebolado, Al otro lado de lluvia, Los rastros de mi deseo, Pequeño libro de viajes y Recuerdos del mar, así como el poemario Crónicas del centro que resplandece y varios libros sobre cultura centroamericana, como El punto sobre la i (políticas culturales en Costa Rica 1948-1990), Traspatio florecido (Tendencias de la dinámica cultural en Centroamérica, 1979-1990) e Identidad y cultura en Centroamérica. Es pintor con varias exposiciones individuales y colectivas en Guatemala, Costa Rica y Cuba. http://www.fygeditores.com/FGFH9789992261774.htm De nota a libro. El Instituto Raúl Porras Barrenechea, de Lima (Perú) ha organizado el taller de periodismo narrativo “Cómo convertir una nota de periódico en un libro”, que David Hidalgo Vega desarrollará en cuatro sesiones de 7 a 9 de la noche el miércoles 9, viernes 11, lunes 14 y martes 15 de julio, en el auditorio del mencionado centro de estudios (Colina 398, Miraflores). El taller está dirigido a periodistas, escritores, historiadores, docentes del área de ciencias de la comunicación, letras y ciencias humanas, profesores de educación secundaria, estudiantes universitarios y público interesado. Los asistentes recibirán las herramientas indispensables para aprovechar los recursos de la literatura en la narración de episodios reales. A través de sesiones interactivas se trabajará una estructura que va desde la construcción de escenas, el uso de diálogos, el manejo del tiempo narrativo, hasta el perfil de los personajes, entre otros recursos del periodista-escritor, y se desarrollará un caso desde el inicio del taller, con el objetivo de llegar a la creación de su propia versión de la historia, de acuerdo a las herramientas aprendidas. Hidalgo es coautor del libro La muerte se escribe sola; una historia basada en el crimen de Challapampa (Agenciaperu y Aguilar, 2006), que relata, a manera de reportaje novelado, los detalles de un asesinato que conmocionó a Arequipa hace treinta años. También es autor de Sombras de un rescate: tras las huellas ocultas en la residencia del embajador japonés (Planeta, 2007), que recrea a manera de una gran crónica las incidencias del último acto terrorista de envergadura protagonizado por el MRTA. El ingreso es libre. Quienes deseen obtener el certificado del taller y los materiales impresos deberán pagar una inscripción cuyo precio oscila entre los 20 y los 30 nuevos soles. institutoraulporrasb@unmsm.edu.pe Armas en plaquette. El sello neoyorquino Pen Press desarrolla desde hace algún tiempo, bajo la dirección editorial de la escritora argentina Mercedes Roffé, dos colecciones de plaquettes de poesía, una dedicada a los autores latinoamericanos contemporáneos y otra a poesía traducida al español. Este jueves 10 a las 7 de la noche, será presentada durante un brindis de honor en la Librería El Buscón, de Caracas, la plaquette Casa y arcángel, de la escritora venezolana Edda Armas (Caracas, 1955), que forma parte de la primera de las colecciones mencionadas. La autora es psicóloga social, ejerce la presidencia del Pen Club de Venezuela y coordina el plan editorial de la Fundación Literaria Alfredo Armas Alfonzo. Ha publicado los poemarios Roto todo silencio (1975), Rojo circular (1992), La mujer que nos mira (2000) y Armadura de piedra (2005), entre otros, y ha sido merecedora del Premio Municipal de Poesía de la Alcaldía de Caracas por Sable (1994) y el Premio de Poesía de la XIV Bienal J. A. Ramos Sucre por En bicicleta (2002). Entre los autores publicados en las colecciones de Pen Press se encuentran Haroldo de Campos, Rafael Courtoisie, Luisa Futoransky, Clara Janés, Yolanda Pantin y Anne Waldman. http://www.edicionespenpress.com Librería El Buscón Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes Harmonie al desnudo. Este 12 de julio, a las 8:30 de la noche, será presentado en la Feria del Libro de Alicante el poemario Y me desnudo lentamente, en el que la escritora española Harmonie Botella se ocupa, a través de un centenar de poemas, de diversos problemas de nuestra era como el hambre, la guerra o los migrantes, de grupos humanos como los jóvenes, los niños, los viejos y las mujeres, y de aspectos de la psique humana como el amor y la lujuria. Botella preside la asociación cultural Anuesca, al frente de la cual organiza anualmente un recital poético cuyos beneficios económicos son destinados a causas como los niños con Síndrome de Down, la organización Médicos sin Fronteras, el pueblo saharahui y otras. “Si de algo está lleno el libro es precisamente de Amor, Amor en mayúsculas”, ha escrito Cristina Arroyo, “y si sabemos escuchar bajito, también de esperanza porque el poema ‘Y me desnudo lentamente’, que da nombre al libro, es un golpe de sabiduría pese a la realidad de su mensaje, pese a la crueldad del tiempo ensañado con el cuerpo, pero Harmonie va mucho más allá y lo convierte en un canto a la libertad... y al Amor, por encima de todo”. http://www.iflacvalencia.bravehost.com/harmonie.html De nuevo Don Hilario. A mediodía de este sábado 19 de julio será presentado en Ksa Tomada (Conquistadores 1238, San Isidro; Lima) el libro La granja de don Hilario, una nueva incursión del escritor peruano José Luis Mejía en la literatura para niños y el segundo libro de la saga de su personaje Don Hilario, cuya primera entrega, publicada por Santillana-Lima en 2004, vendiera más de 7.000 ejemplares. Las ilustraciones, como en ese primer libro, nuevamente han sido realizadas por Ximena Castro. En la presentación de este sábado, la artista Jenyffer Arévalo hará una lectura musicalizada del texto. Nacido en la capital peruana en 1969, Mejía tiene un doctorado y una maestría en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), así como una licenciatura en educación por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha ejercido la docencia en sus diversos niveles y entre sus obras para niños se encuentran Números —para empezar a contar— (Lima, ediciones Santillana, 2005) y Se nos perdió el alfabeto (Lima, Santillana Infantil, serie Cuentacosas, 2007; ilustraciones de Ximena Castro). Además ha publicado Para atrapar una luciérnaga amarilla (Lima, Poetas en Busca de Editor-ediciones, 1998), Tal vez una primavera (Lima, Poetas en Busca de Editor-ediciones, 1998), Sólo sonetos solos (Santiago, ediciones del Grupo Fuego de la Poesía, 2004), Un tal Pedro (Bogotá, Editorial Norma, serie Torre Amarilla, 2006), Cartas a María Elena (Lima, Editorial Alfaguara, serie Roja, 2006) y Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo (Lima, Editorial Alfaguara, serie Roja, 2007). En Ciudad Letralia mantiene la avenida Crónicas desde Lima. http://www.buscoeditor.com/libros.html Títeres en Monagas. Hasta el próximo 19 de julio es posible inscribirse en el taller gratuito de elaboración de títeres que, a finales de este mes, dictará el Instituto de Cultura de Monagas (Venezuela) en su Sala de Creatividad “La Morocha Flores”. Las sesiones serán dos veces por semana y durante un lapso de tres meses, tomando en cuenta que a partir de de este curso inicial, será conformado el taller de títeres del Icum. La realización de este taller forma parte de una estrategia enmarcada en el Programa de Formación y Capacitación del Icum, que persigue formar recurso humano calificado en el área de los títeres, en virtud de la importancia que reviste el títere como herramienta didáctica y recreativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El taller está dirigido a personas mayores de 14 años y concluirá con un montaje en el que los participantes mostrarán al público los conocimientos adquiridos. Este primer taller será dictado por el titiritero Ramón Brito y, de acuerdo a lo programado, además de la elaboración de los muñecos los participantes recibirán instrucción en voz y dicción, construcción de teatrinos, iluminación y escenografía, entre otros. Los interesados podrán dirigirse al tercer piso de la sede del Icum, en el Complejo Cultural de Maturín (calle Bermúdez con Carlos Mohle), para canalizar su respectiva inscripción. http://www.monagas.gob.ve/icum Aprender en el Celarg. Hasta el próximo 30 de julio es posible inscribirse en los Talleres de Expresión Literaria 2008 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), cuyos participantes podrán formarse en las menciones Narrativa, Ensayo Literario, Dramaturgia, Guiones de Cine y TV, Iniciación actoral, Investigaciones y Poesía. La categoría de Narrativa estará a cargo de Humberto Mata, para la cual los interesados deberán consignar dos textos de no más de 20 páginas. Los facilitadores de los cursos de Ensayo Literario, Dramaturgia, Guiones de Cine y TV e Iniciación Actoral serán Rafael Castillo Zapata, Francisco Javier García, Donald Myerston y Dairo Piñeres, respectivamente. Para la sección de Investigaciones, a cargo de Manuel Carrero, se requerirá presentar un proyecto de investigación no mayor de ocho cuartillas. En Poesía, que será impartido por William Osuna, se deberá enviar un mínimo de 10 poemas o 10 páginas de versos. Los talleres tendrán una duración de ocho meses y se dictarán en sesiones semanales de 6 de la tarde a 8 de la noche en la sede del Celarg, en la Casa de Rómulo Gallegos (Altamira, Caracas). http://www.celarg.gob.ve Niños que cuentan. El 23 y 24 de octubre se celebrará en Buga (Valle del Cauca, Colombia) el VIII Encuentro de Narradores Orales Infantiles “Los niños también cuentan”, organizado por la Fundación Cultural El Grupo, y para el cual se está invitando a narradores orales con edades oscilantes entre los 8 y los 12 años, y que podrán ser seleccionados por instituciones educativas, organismos culturales municipales, departamentales o nacionales, cajas de compensación familiar, casas de cultura, bibliotecas, etc. Por cada pequeño narrador, el ente que lo auspicie tendrá como compromiso suministrar una muestra de audio en CD o casete, enviándola antes del 30 de agosto a la siguiente dirección: Encuentro de Narradores Orales Infantiles, Fundación Cultural El Grupo, calle 4, Nº 6-57, Buga (Colombia). Toda muestra de audio deberá acompañarse de una síntesis biográfica del aspirante a participar. http://www.bugahistorias.org/narrain_8.htm ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Español Bernardo Atxaga obtuvo el premio final Grinzane Cavour Por su novela El hijo del acordeonista, el escritor vasco Bernardo Atxaga fue escogido ganador, el pasado 14 de junio, de la categoría de narrativa extranjera del gran premio final Grinzane Cavour, que tal como informamos en nuestra edición 180 (http://www.letralia.com/180/0123atxaga.htm) disputaba con el alemán Ingo Schultze, autor de Vidas nuevas, y la rusa Ljudmila Ulickcaya, con Sinceramente, en Surik. La decisión de los 27 miembros del jurado del galardón, presidido por el escritor marroquí Tahar Ben Jellun, se dio a conocer en una ceremonia celebrada en el castillo Grinzane Cavour, cerca de Turín. Michele Mari, Elisabetta Rasy y Serena Vitale fueron los ganadores en la sección de narrativa italiana. Atxaga viajó a Italia desde Estados Unidos, donde trabaja en un centro de estudios vascos en Nevada, para recoger un nuevo premio (recientemente obtuvo también el Mondillo en Sicilia). “Lo más importante”, declaró, “es existir, minoritariamente, pero existir”. El escritor estadounidense Don DeLillo obtuvo el premio “Una vida para la literatura”, mientras que la camerunense Léonora Maino se llevó el reconocimiento como mejor autora novel por su libro Noche adentro. El autor israelí Aharon Appelfeld, nacido en la localidad de Czernowitz, en Bucovnia, una región dividida entre Rumania y Ucrania, también fue premiado por su obra Badenheim 1939. Fuente: El País *** Publican compilación con obras de doce dramaturgos mexicanos Una variada recopilación de obras teatrales contemporáneas con temáticas que van desde los conflictos de los adolescentes, el estado de locura, el amor, la poesía y el humor negro, fue presentada en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx) de México, el pasado 18 de junio. Estas obras forman parte de los libros La piedra de la locura y Viajero sin equipaje, en los que muestran su trabajo doce destacadas figuras de la dramaturgia mexicana: Norma Román Calvo, Víctor Hugo Rascón Banda, Tomás Urtusástegui, Antonio González Caballero, Alejandro Licona, Willebaldo López, Miguel Ángel Tenorio, Marcela del Río, Pilar Campesino, Dante del Castillo, Pablo Salinas y Tomás Espinosa. Este conjunto de dramaturgos, autodenominado “Grupo de los Doce”, tiene su origen hace veinte años, cuando decidieron hacer una proclamación a favor del teatro. Entonces crearon un documento en el que manifestaban que la publicación de sus obras no tendría que hacerse al capricho y gusto de los editores, quienes siempre prefieren editar obras más conocidas que las nuevas. “Queríamos evitar que las ganancias de esas publicaciones se quedara en manos de los editores y distribuidores, y deseábamos manejar la economía de nuestras propias ediciones con el fin de continuarlas y ampliarlas. ¡Qué ambiciosos éramos!”, señaló Víctor Hugo Rascón Banda, dramaturgo presidente de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem, http://www.sogem.org.mx). En ese entonces, los dramaturgos lograron editar un libro llamado Los doce, que consistió en que cada uno hiciera una pieza teatral centrada en una hora del día. “A mí me tocó las 9 de la mañana, entonces como yo trabajaba en un banco me pregunté: ¿qué pasa a las 9 de la mañana en un banco? Pues lo asaltan. Y sobre eso hice mi obra”, indicó Rascón Banda. Los libros La piedra de la locura y Viajero sin equipaje fueron publicados por la Editorial Pax, dirigida por el arquitecto Gerardo Gally, quien mencionó que a pesar de ser un gran reto editar libros de teatro, porque se venden muy poco, fue el amor por esta disciplina el que lo motivó a crear estas recopilaciones. El actor y director de escena Antonio Crestani, quien escribió el prólogo de las compilaciones, indicó que el “Grupo de los Doce” cuenta ya con una historia propia en la que sobresale la convocatoria de esfuerzos para lograr la materialización de sus impresiones. Fuente: Notimex *** Murió el académico ecuatoriano Galo René Pérez El connotado escritor y académico de la lengua, el quiteño Galo René Pérez, falleció el miércoles 18 de junio, según anunciaron sus familiares. Nacido en Quito en 1923, Pérez fue un testigo intelectual de una de las épocas mayores de la literatura ecuatoriana. Amigo personal de varios miembros de la generación del treinta, mantuvo especial relación con el poeta cuencano César Dávila Andrade. Su último libro, Agua que se va por el río, es una autobiografía que, a modo de legado intelectual, reconstruye la experiencia del literato junto a grandes de las letras hispanoamericanas como León Felipe, Jorge Carrera Andrade o Ernesto Sábato. Según su hijo Fabián, el escritor fue internado la primera semana de junio por una dolencia en el hombro, que devino luego en un ataque cardíaco. Tras una serie de complicaciones con los pulmones y otros órganos, Pérez falleció a las 4 de la mañana del 18. Ese mismo día fue velado y enterrado. La obra del escritor ha sido ampliamente valorada tanto en su ámbito lírico como en el ensayístico. Carlos Joaquín Córdova, presidente de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, cree que “la muerte del doctor Pérez es una gran pérdida para la cultura nacional. Tanto en la cátedra como en la pluma, su trabajo intelectual siempre ha sido de primerísima calidad”. Fuente: El Comercio *** Escogidos autores de la Novísima narrativa breve hispanoamericana Fueron anunciados el pasado 20 de junio los nombres de los 17 autores menores de 26 años que serán incluidos en la antología Novísima narrativa breve hispanoamericana 2008, que recogerá los textos del Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, organizado por Unión Latina (http://www.unilat.org) y Random House Mondadori (http://www.randomhousemondadori.es). En esta edición, el jurado compuesto por Violeta Rojo, Héctor Abad Faciolince y Carlos Leáñez Aristimuño, decidió otorgar el premio único al relato “Familia”, de Rodrigo Hasbún, nacido en Cochabamba en 1981, por “su diestro manejo de voces paralelas que, con lenguaje preciso, tejen un marco urbano donde personajes sumidos en desencuentros, irrealidad y ensueños, añoran un sentido improbable”. De igual manera decidieron entregar menciones especiales a Darien Columbié, de Cuba (“Dos semanas para la patria”), Matías Candeira, de España (“El hombre en el barreño”) y Sebastián Caulier, de Argentina (“El sabor de la nada”). El resto de la muestra está conformado por los siguientes autores: Gonzalo Gómez (“El jaguar de doña Albertina”, España), Lidoly Chávez (“Delete”, Cuba), Ulises Juárez (“El laboratorio de un joven escritor”, Nicaragua), Sebastián Menegaz (“Impromptu Panameno”, Argentina), Mario Morenza (“Vitrum”, Venezuela, http://www.letralia.com/firmas/morenzamario.htm), Léster Ojeda (“Pablo Pérez Pereira”, Puerto Rico), Joaquín Peón (“Crudo entierro de Roberto Baptista”, México), Sebastián Villar (“El sueño de las vírgenes”, Argentina), Alexis Zaldumbide (“Men and Woman”, Ecuador), Diego Zúñiga (“Lorrie Moore le lee un cuento a Catalán”, Chile), Mauricio Amaya (“Hexaedro”, El Salvador), Daniel Ferreira (“Iliada”, Colombia) y Daniel Avechucho (“Dos puertas para salir del averno”, México). Unión Latina es una organización de carácter internacional fundada en 1954 por el Convenio de Madrid, que tiene como meta la difusión y promoción de la herencia cultural y de las identidades del mundo latino. Su sede es en París, además de tener sedes en una veintena de países y estar compuesta por 37 estados miembros. Esta institución ha creado, junto a Random House Mondadori, el Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, que busca reconocer a escritores de habla hispana menores de 26 años. La editorial editará un libro que recogerá los diecisiete relatos entre los que estarán el ganador y los que obtuvieron mención especial. Fuente: Ficción Breve Venezolana *** Amir Valle gana el III Premio de Novela Negra Ciudad de Carmona El escritor cubano Amir Valle ha sido distinguido con el III Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona, con su obra Largas noches con Flavia, un retrato social de la Cuba actual del que el jurado destacó “su poderoso estilo literario, carente de concesiones, que desvela una imagen poco divulgada de Cuba”, según informó el pasado 20 de junio la editorial Almuzara (http://www.editorialalmuzara.com), promotora del galardón. “El clasicismo negro de la narración está acompañado por el acertado retrato social de la Cuba actual y de las nuevas formas de delincuencia”, agrega el comunicado del sello. Según el jurado, Amir Valle (Guantánamo, 1967), autor de obras como Jineteras y Las palabras y los muertos, ha sabido “husmear en el lodazal de la crónica de sucesos para forjar con envidiable pulso narrativo una ficción basada en hechos reales, digna de la mejor tradición realista del género”. Largas noches con Flavia cuenta cómo tres jóvenes españoles son degollados en La Habana como castigo a lo que un poderoso traficante de drogas considera una estupidez que pone en riesgo su jugoso negocio. El jurado del II Premio Internacional de Novela Negra de Carmona estuvo compuesto por David Barba, Juan Bonilla, Javier Ortega, Mariano Sánchez Soler y Eduardo Torres-Dulce. Fuente: EFE *** Centro Lorca quiere recuperar obras que Dalí regaló al poeta La Fundación Federico García Lorca (http://www.garcia-lorca.org) quiere recuperar alguna de las cinco obras de Dalí que formaron parte de su patrimonio y que actualmente se exhiben en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (http://www.museoreinasofia.es), al menos para exponerlos de forma temporal en el futuro Centro Lorca, que albergará el legado del poeta en la céntrica Plaza de la Romanilla, en Granada, y que abrirá sus puertas a finales de 2009 o inicios del siguiente año. Las obras, tres óleos y dos dibujos, fueron una dación al museo de la empresa constructora ACS que preside Florentino Pérez en concepto de pago de impuestos. El grupo las adquirió en 2003 por 4,4 millones de euros. La sobrina del poeta, Laura García Lorca, explicó el pasado 21 de junio que, en su momento, cuando el Reina Sofía adquirió para sus fondos estas obras de Dalí que pertenecieron a la fundación, “ya se habló de la posibilidad” de que, por medio de un préstamo, esos cuadros se exhibieran en el futuro Centro Lorca. Por ello, valora que “en principio el espacio museístico está abierto a esta posibilidad”, si bien “hay que retomar las conversaciones”. Entre las obras destaca el famoso lienzo cubista Sifón y botella de ron, de 1924, que Dalí le regaló a Lorca y que éste tenía colgado en su habitación de la Residencia de Estudiantes. Era propiedad de la Fundación Lorca, que lo vendió por 2,5 millones de euros. Además, la dación que en 2003 realizó al museo ACD estuvo compuesta por los óleos Desnudo y Desnudo en el agua, ambos de 1925 y valorados en unos 840.000 euros cada uno, y los dibujos Composición surrealista y San Sebastián, ambos de 1927, y que fueron valorados entonces en 42.000 euros cada uno aproximadamente. Los cuatro pertenecían a la familia García Lorca. El Consejo Rector también acordó que a partir del 1 de enero del próximo año, sea el Consorcio —hasta ahora es la fundación la que ha gestionado los fondos Feder y demás asuntos— el que acometa la gestión económica de las obras. Así, el Consorcio también será el receptor de la aportación del presupuesto general del Ayuntamiento al Patronato Municipal Huerta San Vicente, según apuntó el edil de Cultura, Juan García Montero. Fuente: Granada Hoy *** Estrenan en Cuba versión fílmica de Paradiso, de Lezama Lima El cineasta cubano Tomás Piard estrenó en La Habana, el pasado lunes 23 de junio, su película El viajero inmóvil (http://www.cubacine.cu/ficcion/viajeroinmovil.htm), inspirada en la polémica novela Paradiso, de José Lezama Lima (1910-1976), que escandalizó en la década de los sesenta por sus abiertas descripciones de la homosexualidad. “Este es el momento en el que había que hacerlo”, un momento político “histórico” para Cuba, dijo el cineasta, que rodó este filme en 2006 con la intención de hacer un “homenaje” a Lezama Lima. “Desde el punto de vista político, es algo trascendental que esta película se haya hecho en Cuba precisamente en este momento de cambio y renovaciones”, apuntó. Según Piard, quien dice sentirse “muy satisfecho” del filme, éste “va a servir de mucho para sanear” las opiniones sobre su país, porque “indiscutiblemente éste es un momento de apertura” y “están sucediendo cosas que hace diez años no podíamos ni soñar”. El viajero inmóvil está interpretada por Georbis Martínez, Eslinda Núñez, Jorge Martínez, Jorge Alí y Fernando Hechavarría, y cuenta con las intervenciones especiales de Ciro Bianchi, César López, Pablo Armando Fernández, Reinaldo González, Félix Guerra, Margarita Mateo y José Luis Moreno. Lezama Lima fue censurado y marginado por el gobierno de Fidel Castro, junto con otros intelectuales y artistas acusados de homosexualidad o “debilidades ideológicas” durante el denominado “quinquenio gris” (1971-1976). Pero Piard aclaró que su película “no habla de ninguno de los conflictos que sufrió Lezama, porque no está concebida para eso”. Nacido en julio de 1948, Piard escribió el guión a principios de los 90. El argumento tiene tres líneas paralelas: las confesiones de Lezama a un joven periodista, los comentarios de amigos y estudiosos de su obra en la casa de La Habana donde el poeta vivió desde 1929, y las imaginarias conversaciones entre personajes de Paradiso y seres reales. Tras un intento de rodar en 1998, el proyecto recibió el impulso definitivo en 2006 con la aprobación del ministro cubano de Cultura, Abel Prieto. Piard subrayó su interés en reivindicar Paradiso, novela que en una encuesta de 1999 realizada por la revista norteamericana Time ocupa el quinto lugar entre los libros más importantes del siglo XX, incluso por encima de La montaña mágica, del alemán Thomas Mann. Director y guionista, Piard es egresado de la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu) en historia del arte, y del Instituto Superior de Arte de Cuba en arte de los medios de comunicación audiovisual. Además obtuvo en Galicia (España) un máster de dirección y realización de televisión, en la Escuela de Imagen y Sonido de Benposta. Es ganador de la Orden al Mérito Artístico, otorgada por el Ministerio de Cultura de Cuba. Fuentes: Cubacine • EFE • Radio Rebelde *** Renán Vega Cantor gana el premio Libertador al Pensamiento Crítico El lunes 23 de junio fue leído el veredicto, en el hotel Alba Caracas, del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007, cuyo jurado acordó otorgar el premio único a la obra Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Las transformaciones mundiales y su incidencia en la enseñanza de las ciencias sociales”, del escritor colombiano Renán Vega Cantor. La obra, de dos tomos, aborda la temática del mundo actual, según el jurado, “con solidez” reivindicando “algunas categorías del pensamiento crítico universal que permiten acercarnos a la realidad compleja de nuestros tiempos”. Vega Cantor es historiador y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional (http://www.pedagogica.edu.co), en Bogotá, Colombia. Ha publicado los libros Marx y el siglo XXI (Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999), Gente muy rebelde (Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002), Neoliberalismo: mito y realidad y El caos planetario, entre otros. El Premio Libertador al Pensamiento Crítico busca reconocer a los autores que analizan críticamente la realidad del mundo contemporáneo, en forma global o sectorial, en cualquiera de los campos de la actividad social. El jurado también reconoció, por el interés de los temas y por sus aportes al pensamiento crítico, menciones honoríficas a las obras América nuestra, integración y revolución, de Luis Britto García; Política de la liberación, de Enrique Dussel; El pensamiento secuestrado, de Susan George; Los mercenarios, de Daniel Pereyra y Del terror a la esperanza, de Theotonio Dos Santos. Fernando Báez (Venezuela, http://www.letralia.com/firmas/baezfernando.htm), Stella Calloni (Argentina), Bolívar Echeverría (Ecuador), ganador de la edición 2006, Roberto Fernández Retamar (Cuba) y Daniel Hernández (Venezuela) fueron los miembros del jurado, quienes tras la lectura de las 82 obras presentadas, decidieron por mayoría de votos otorgar el galardón al historiador Vega Cantor. Fuente: ABN *** Margaret Atwood gana el Príncipe de Asturias de las Letras Ecologista, feminista, autora de novelas y poeta, la canadiense Margaret Atwood (Ottawa, 1939; http://www.owtoad.com) obtuvo este 25 de junio el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, superando a finalistas de la talla del escritor albanés Ismail Kadaré, el británico Ian McEwan y el español Juan Goytisolo, elegidos entre las 32 propuestas recibidas procedentes de 24 países. El jurado del prestigioso galardón justificó su decisión en la “espléndida obra literaria” de Atwood, “que ha explorado diferentes géneros con agudeza e ironía, y porque en ella asume inteligentemente la tradición clásica, defiende la dignidad de las mujeres y denuncia situaciones de injusticia social”. Máximo exponente de la literatura canadiense y una de las voces más eminentes de la narrativa actual, ganadora del prestigioso Booker Prize (http://www.themanbookerprize.com) en 2000, Atwood ofrece en sus novelas su visión comprometida y crítica del mundo y la sociedad contemporáneos, mientras revela una extraordinaria sensibilidad en su abundante producción poética, género que cultiva con maestría. Autora muy prolífica, obtuvo reconocimiento internacional con la publicación de su novela La mujer comestible (1969), a la que siguieron Resurgir (1972), Doña Oráculo (1976), Life Before Man (1980), Ojo de gato (1988) y La novia ladrona (1993). La trama de sus obras se centra frecuentemente en la figura de la mujer, su madurez y los cambios de rol sexual. Su candidatura fue propuesta por Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura de España (MCU, http://www.mcu.es). Jorge Semprún, Andrés Trapiello, el uruguayo Eduardo Galeano, el japonés Haruki Murakami, el poeta libanés Alí Ahmad Said, Adonis, el coreano Ko Un, el italiano Antonio Tabucchi y el estadounidense Richard Ford eran algunos de los otros candidatos al premio que finalmente no han pasado a la última selección. Durante las deliberaciones del jurado en esta edición resurgió el debate sobre la necesidad de distinguir únicamente a los autores de habla hispana o incluir también las candidaturas de escritores de otros idiomas. La última vez que un autor de habla hispana obtuvo el galardón fue en 2000, con el guatemalteco Augusto Monterroso. Este ha sido el sexto de los ocho Premios Príncipe de Asturias (http://www.fundacionprincipedeasturias.org/esp/08/index.html) que se conceden este año, en que cumplen su vigésimo octava edición. Anteriormente fueron otorgados el Premio Príncipe de Asturias de las Artes a las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (http://www.fesnojiv.org), fundadas por José Antonio Abreu; el de Cooperación Internacional a cinco organizaciones que lideran en África la lucha contra la malaria; el de Investigación Científica y Técnica a los científicos Sumio Iijima, Shuji Nakamura, Robert Langer, George M. Whitesides y Tobin Marks, que lideran la creación de nuevos materiales al servicio de la humanidad; el de Comunicación y Humanidades a Google.com y el de Ciencias Sociales al filólogo y semiólogo francés de origen búlgaro, Tzvetan Todorov. Los galardones de Deportes y Concordia se fallarán en septiembre. Cada uno de los Premios Príncipe de Asturias, concedidos por primera vez en 1981, está dotado con cincuenta mil euros, la escultura creada y donada expresamente por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos. Los galardones serán entregados en otoño en Oviedo, en un solemne acto presidido por el Príncipe de Asturias. Fuente: El País *** Boliviana Mónica Velásquez Guzmán recibe premio Yolanda Bedregal La escritora boliviana Mónica Velásquez Guzmán (La Paz, 1972), ganadora del Premio Nacional de Poesía 2007 “Yolanda Bedregal”, recibió en la capital de Bolivia, el miércoles 25 de junio, su galardón, consistente en 2.000 dólares, una medalla de oro, un diploma de honor. En la ceremonia que se realizara en el Museo Nacional de Arte (http://www.mna.org.bo), se entregó también el poemario Hija de Medea, que le procuró a la autora este premio, organizado y promovido por el Viceministerio de Desarrollo de Culturas (http://www.culturasdebolivia.gob.bo), la Prefectura del Departamento de La Paz (http://www.prefecturalpz.gov.bo), Plural Editores y la familia Conitzer Bedregal. Asimismo, en el acto se presentó el poemario Vendedores de humo, de Esperanza Yujra, quien obtuvo una mención especial en la versión 2006 del certamen de poesía. Velásquez Guzmán resultó ganadora entre 72 trabajos procedentes de diferentes partes de Bolivia. El fallo fue hecho público el 21 de febrero por el cuerpo del jurado calificador, conformado por Benjamín Chávez, Zacarías Alavi, Jessica Freudenthal (http://www.letralia.com/firmas/freudenthalobandojessica.htm), Armando Soriano Badani y Manuel Vargas. La autora es licenciada en letras por la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa, http://www.umsa.bo) y doctora en literatura hispanoamericana por El Colegio de México (http://www.colmex.mx). Actualmente es docente de la Umsa y la Universidad Católica Boliviana (http://www.ucb.edu.bo). Ha publicado los poemarios Tres nombres para un lugar (1995), Fronteras de doble filo (1998) y El viento de los náufragos (2004), la antología de poesía boliviana del siglo XX Ordenar la danza (2004) y varios ensayos de crítica y teoría literaria. Fuentes: ABI • Las Elecciones Afectivas *** Publican DVD de La casa de Bernarda Alba en lenguaje de signos Las personas con discapacidad auditiva pueden disfrutar desde el pasado 26 de junio de una adaptación cinematográfica en lenguaje de signos de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, que se ha convertido en la primera película sobre una obra del poeta granadino representada en España por actores sordos. Con motivo del 110º aniversario del nacimiento del poeta, la directora general del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental de la Consejería de Cultura, Rafaela Valenzuela (http://tinyurl.com/63gmb8), presentó la adaptación, que cuenta con un presupuesto de 30.000 euros, está editada en DVD y ha sido distribuida entre las distintas asociaciones de personas sordas y en la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/rbpa), que cuenta con más de 800 centros. En el DVD también se incluye información acerca de la obra, su significado, la simbología utilizada por el autor y su repercusión en la cultura española, así como la represión que han sufrido las mujeres en toda la historia. Según explicó Valenzuela, el objetivo de este proyecto es acercar el mundo de la cultura y sus diferentes ámbitos como el arte o el vídeo a las personas sordas, que suelen encontrar “serias dificultades” para acceder a obras literarias escritas en castellano. Para hacer accesible el patrimonio cultural, la Consejería de Cultura de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura) y la Federación Andaluza de Asociaciones de Personas Sordas (Faas, http://www.faas.es) eligen anualmente una obra literaria para traducirla al lenguaje de signos y ofrecerla en las bibliotecas públicas, como ya han hecho con la obra El Quijote, de Cervantes, o Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. La actriz Encarna Delgado, que interpreta a Bernarda Alba, ha expresado que, aunque tenía experiencia en el teatro, el cine le ha parecido “muy diferente” y ha reconocido que cuando leyó el guión no le entendió, y luego, le pareció “fascinante”. Fuente: EFE *** Falleció la traductora alemana Elke Wehr Elke Wehr, una de las traductoras del español más renombradas de Alemania, falleció el viernes 27 de junio en Berlín, a los 62 años, según informó la editorial Suhrkamp (http://www.suhrkamp.de). Wehr cobró notoriedad con la traducción de las principales obras del español Javier Marías, del paraguayo Augusto Roa Bastos, del peruano Mario Vargas Llosa, el argentino Julio Cortázar y el mexicano Octavio Paz, entre otros. En 2006 fue galardonada con el premio Paul Celan del Fondo Literario de Alemania en reconocimiento a su obra y en especial por la traducción de la obra magistral del paraguayo Augusto Roa Bastos, Yo, el Supremo, que consideró la adaptación más difícil. No fue solamente una extraordinaria traductora, sino que además se ocupaba personalmente en descubrir nuevos autores, dijo Jürgen Dormagen, de Suhrkamp. La última obra traducida por Wehr fue la novela Los días azules, del colombiano Fernando Vallejo, cuya edición alemana saldrá al mercado en agosto. Fuente: DPA *** Alí Chumacero fue homenajeado el Palacio de Bellas Artes El Palacio de Bellas Artes de México (http://www.bellasartes.gob.mx) se vistió de gala el pasado 30 de junio para celebrar el 90º aniversario del poeta mexicano Alí Chumacero, quien estuvo acompañado de familiares, amigos y destacadas personalidades del mundo de la cultura. Considerado como uno de los poetas más importantes de nuestro tiempo, esta emotiva ceremonia en Bellas Artes marcó el inicio de los homenajes de México a Chumacero, el cual tendrá diferentes actividades relacionadas con la obra de este poeta que cumplirá 90 años el próximo 9 de julio. Durante el homenaje, destacadas personalidades como Dolores Castro, Carlos Montemayor, Emmanuel Carballo, Eduardo Lizalde, Jaime Labastida y Enzia Verdhuchi recordaron pasajes de la vida del nayarita. También se proyectó un video en el que se mostraron las distintas facetas de su vida profesional, al lado de otros creadores literarios que marcaron su vida. Para cerrar con broche de oro, el maestro Horacio Franco y La Capella Cervantina ofrecieron una especial velada musical para celebrar los 90 años del autor de Páramo de sueños (1944), Imágenes desterradas (1948) y Palabras en reposo (1956). El Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fce.com.mx), editorial en la que se desempeña como corrector de pruebas desde hace más de medio siglo, anunció que publicará su Poesía completa, con prólogo de José Emilio Pacheco, abrirá en Tepic un centro cultural-librería con el nombre del poeta, tomando como modelo el Rosario Castellanos, ubicado en lo que fue el cine Bella Época, en la ciudad de México. También se publicará en España una antología del poeta bajo el sello Pre-textos (http://www.pre-textos.com), la primera que se realiza en aquel país y que llegará a México en coedición con el FCE. Habrá mesas redondas, lecturas, jornadas literarias, la emisión de un billete conmemorativo de la Lotería Nacional, y el gobierno de Nayarit le otorgará el nombramiento de Hijo Distinguido del Estado, así como una medalla y reconocimiento por su trayectoria literaria. Fuentes: Diario de Querétaro • La Jornada *** En otoño se inicia digitalización de la Biblioteca Nacional de España La Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es) comenzará en otoño la digitalización masiva de sus fondos, una operación que costará diez millones de euros y que en el plazo de cuatro años permitirá consultar en la red unas 200.000 obras y un total de 25 millones de páginas. Ésta fue una de las cuestiones que se trataron el pasado 1 de julio en la reunión del Patronato de la BNE, que estuvo presidida por el ministro de Cultura, César Antonio Molina, y en la que la directora de esta institución, Milagros del Corral, informó de los objetivos previstos para 2008 y de los proyectos que hay en marcha. Tras el lanzamiento de la Biblioteca Digital Hispánica (http://www.bne.es/BDH/index.htm), que desde enero pasado permite consultar en Internet, y descargar sin coste alguno, unas 10.000 obras de la BNE, entre ellas la colección de obras maestras, ahora comienza la digitalización masiva de los principales fondos de la institución. Del Corral señaló que esta “ambiciosa operación” será posible gracias al convenio que Molina firmó a finales de enero con el presidente de Telefónica (http://www.telefonica.es), César Alierta, para la digitalización de 15.000 manuscritos, 40.000 libros impresos de los siglos XVIII y XIX, 120.000 dibujos grabados y fotografías, y de los principales periódicos españoles e iberoamericanos que conserva la Biblioteca. “Es una operación a cinco años, cuyos preparativos han sido muy farragosos, porque implica un gran tráfico de los ejemplares y requiere un enorme control”, afirmó la directora de la BNE. Mientras comienza ese proceso masivo, la Biblioteca sigue adelante con “la digitalización normal”, y “hace menos de un mes se han colgado en la red unas 150 revistas de los siglos XVIII y XIX”. En la reunión del Patronato, Del Corral presentó la memoria de 2007 e informó también de los objetivos previstos para 2008. Además, presentó una serie de ideas para el tricentenario de la Biblioteca Nacional, que se celebrará en 2011. Fuente: EFE *** Falleció el escritor mexicano Xorge del Campo El cronista, narrador y poeta mexicano Xorge del Campo falleció de cáncer en la capital mexicana el pasado martes 1 de julio, según informó la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (http://www.literaturainba.com). En junio pasado, la revista Siempre! (http://www.siempre.com.mx) publicó un texto de Vicente Francisco Torres, quizá la última entrevista de Del Campo, en el que relataba la entereza del autor, quien además de novelista, poeta, cronista y editor, fue antólogo, bibliófilo, bibliómano y ensayista, y donde narra cómo en febrero pasado agudas punzadas en el estómago y una rara diarrea empezaron a minar su salud. Luego de unos exámenes se determinó que el escritor sufría tumores malignos en el estómago, en los dos pulmones y en el cuello. El autor fue un erudito especializado en los periodos revolucionario y cristero. Uno de sus últimos trabajos es el Diccionario ilustrado de narradores cristeros (Amate, Zapopan, 2005). Nacido en Calimaya, estado de México, en 1945, su extensa trayectoria en el ámbito de las letras integra más de 10 poemarios y seis libros de ensayos, entre los que destacan Historia de la prostitución en México, El alcoholismo en México, La pornografía y La pobreza urbana en México; dos novelas: Fusil en llamas y Caramelo y un tomo de cuentos, así como tres volúmenes de crónicas y seis antologías. Entre su obra ensayística y antológica figuran Narrativa joven de México, Animal de amor, Flauta de ceniza, Cuentistas y novelistas de la Revolución Mexicana (ocho tomos); Los días que despertaron a México, Crónicas de un chilango y Quimera de sal. Fue finalista del Premio Xavier Villaurrutia 1963 por Animal de amor. En 1987 recibió el Premio Azteca de Oro al mejor programa radiofónico didáctico por Los Chilangos, y en 1988 obtuvo el Premio Testimonio del Concurso Nacional Conmemorativo del Cincuentenario de la Expropiación Petrolera por Chapopotl. Fuentes: El Universal • La Jornada *** Hallan en el Malba escenas faltantes de Metrópolis, de Fritz Lang El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba, http://www.malba.org.ar) encontró una copia con escenas faltantes de Metrópolis, el monumental y mítico filme expresionista del cineasta alemán Fritz Lang, informaron la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau y autoridades del Museo el pasado 2 de julio. “Es un descubrimiento sensacional”, y a pesar de la mala calidad de las imágenes será posible reconstruir en buena medida el mutilado filme de ciencia ficción rodado en 1925-26, opinó la Fundación Murnau, con sede en la ciudad de Wiesbaden y dedicada, desde hace más de 40 años, a mantener el patrimonio cinematográfico alemán, en virtud de lo cual tiene los derechos de Metrópolis. La productora alemana Ufa exhibió el filme de Lang en su estreno el 10 de enero de 1927 en Berlín sin acortar. Pocos meses después la película ya sólo fue exhibida en versiones abreviadas. Con las escenas halladas en Buenos Aires “se podría alcanzar el objetivo, perseguido por años, de recuperar la obra de Fritz Lang y presentarla al mundo”, explicó el presidente del directorio de curadores de la fundación, Eberhard Junkersdorf. Las escenas recuperadas muestran un trayecto en auto por la Metrópolis que Fritz Lang concibió como ciudad del futuro y la relación entre tres personajes secundarios. Según la Fundación Murnau, la película mostrada en el estreno en Berlín tenía un largo de 4.189 metros y una duración de más de dos horas. La copia encontrada en Buenos Aires tiene casi el mismo largo que la versión original y unos 700 metros más —25 minutos más— que la versión abreviada alemana y estadounidense. El director del área de cine del Malba, Fernando Martín Peña, declaró que sus sospechas acerca de que la copia de Metrópolis que se encontraba en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (http://www.museodelcine.gov.ar), de Buenos Aires, pertenecía a la versión completa del filme, fueron confirmadas por el especialista español en cine mudo alemán Luciano Berriatuba. Peña había tomado conocimiento ya en 1987 de que el Fondo Nacional de las Artes de Argentina (http://www.fnartes.gov.ar) iba a donar una serie de películas que habían pertenecido a la colección del crítico Manuel Peña Rodríguez, entre las que figuraba Metrópolis. Los quince rollos de película, equivalentes a unos 150 minutos de filmación, le llamaron la atención, pero luego perdió el rastro de esta colección hasta este año, cuando pudo acceder a ellos en la filmoteca del Museo del Cine. Constató en los archivos que la versión había sido traída a la Argentina en 1927 por la distribuidora Terra, de capitales alemanes, y sumó así una nueva pista, ya que las otras copias que no contienen las escenas completas habían sido repartidas por una distribuidora estadounidense. Peña viajó meses atrás a Madrid para consultar a Berriatuba, quien “se volvió loco, dijo que el hallazgo era extraordinario”, y fue el principal aval que le permitió llegar a la directora del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, Paula Félix-Didier, a la Fundación Murnau para verificar su autenticidad. Las cintas halladas se tratan de negativos, reducidos a 16 milímetros. El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken se fundó en 1971 y está dedicado a la conservación del patrimonio cinematográfico de Argentina. El grueso de la colección fue donada por el cinéfilo Ducrós Hicken, de quien el museo tomó el nombre. Además de cámaras históricas, proyectores y copiadoras, el museo alberga vestuario y escenografías originales, y una vasta colección de libros y objetos personales de conocidos intérpretes. La colección fílmica consta de más de 600 películas sonoras y unas 20 de la época del cine mudo, así como cortos informativos que cubren más de 40 años de historia argentina. Según la Fundación Murnau, hubo ya numerosos intentos de restaurar la mítica película. Por encargo de la fundación se hizo en 2001 una restauración digital, gracias a la que Metrópolis se incluyó como primera película en el “Memory of the World Register” de la Unesco. A partir de la versión de 2001 y con los nuevos hallazgos, ahora es posible llegar a una versión completa. Fuente: DPA *** Mario Vargas Llosa regresa al teatro con Las mil noches y una noche El escritor peruano Mario Vargas Llosa vuelve al teatro con la adaptación de Las mil noches y una noche, con la que también se ha subido por tercera vez a las tablas en España, desde el pasado 2 de julio, con el mismo equipo con el que ejerce de actor desde 2005. Vargas Llosa, que ha rescatado el título original de Las mil y una noches, vuelve a medirse con la actriz española Aitana Sánchez-Gijón interpretando “una adaptación minimalista de un gran clásico literario cuyo sentido primordial es un homenaje al cuento”, explicó el novelista. “La función humanizadora que tiene la ficción”, que según Vargas Llosa “no hay ninguna parábola tan rica como la de Sherezade y el rey Sahrigar para explicarla”, es lo que le llevó a adaptar esta obra universal, que dirige Joan Ollé con escenografía del pintor Eduardo Arroyo. Se trata de una adaptación “muy libre”, definió el novelista, que recordó que las diferentes versiones del libro “son todas diferentes entre sí porque cada autor, cada época, cada cultura le imponía ciertas orientaciones a estos textos”. Las mil noches y una noche transcurre en tres planos: en el primero, Mario y Aitana hacen de ellos mismos, luego pasan a interpretar al rey Sahrigar y Sherezade, quien a su vez desarrolla el tercer hilo narrativo relatando cuentos que “humanizan” al rey, explicó. Es la tercera vez que Vargas Llosa actúa acompañado de Sánchez-Gijón en el escenario y bajo la batuta de Ollé, con los que también trabajó en La verdad de las mentiras, recopilación de cuentos que declamó en 2005 y 2006, y en Odiseo y Penélope, adaptación de La Odisea que interpretó en 2006. Para el escritor, que admite tener “tremendas imperfecciones de actor primerizo”, “la experiencia de subir a un escenario ha sido maravillosa: pocos autores tienen ese privilegio de, además de inventar ficciones, vivirlas”. El artista peruano empezó como actor contando cuentos, “una forma tímida de subir a un escenario”. “Un pasito más era encarnar personajes creados por otros”, lo que le da “una cierta distancia” y “seguridad”. “Uno puede pasarla muy mal escribiendo y no significa que no goce profundamente. Eso es lo que me pasa en los escenarios, tengo pánico y al mismo tiempo, gozo profundamente”, explicó el novelista, que tras las actuaciones seguirá con su próxima novela, ambientada en el África Colonial. “Mario se ha transformado en un personaje de sus propias obras. Para él tiene que ser una experiencia insólita escribir el guión del personaje que uno va a encarnar”, comentó Basilio Baltasar, director de la Oficina del Autor. También lo elogiaron el director y la actriz: “Mario, además de ver, tiene una capacidad superior, que es la de redactar en directo (...); hay muy pocos actores que hoy piensen en directo”, destacó Ollé. Y ambos actores “dan uno de los ejemplos más claros de química”, según Baltasar. Tras sus presentaciones en Madrid, que se extendieron hasta el sábado 4, Las mil noches y una noche viajará a Sevilla y Santa Cruz de Tenerife. Más tarde “la intención es llevarla a América en la primera oportunidad. La demanda existe”, aseguró Basilio Baltasar. Fuente: AFP *** Eduardo Galeano es declarado Ciudadano Ilustre del Mercosur El prolífico periodista, narrador y ensayista uruguayo Eduardo Galeano fue galardonado el pasado jueves 3 de julio en Montevideo como el primer “Ciudadano Ilustre” del Mercado Común del Sur, Mercosur (http://www.mercosur.int/msweb/default.asp?idioma=es), por su aporte a la cultura e identidad latinoamericanas. Galeano dedicó el premio al prócer uruguayo José Artigas y agradeció la dilección tributada por decenas de personalidades de la literatura, la política y la sociedad, que colmaron la sede administrativa del bloque sudamericano, y entre los cuales se contaban el premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, y el presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo. En el momento de recibir la estatuilla del escultor compatriota Gonzalo Ramírez, el autor de Las venas abiertas de América Latina propuso un viaje por “el reino de las paradojas” en las propias tierras de la región. “¿Por qué será que el guerrillero Che Guevara sea el más universal de los latinoamericanos y tiene la costumbre de seguir naciendo cuando más lo manipulan y traicionan (...)?”, se preguntó. Observó que “paradójicamente una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama 11 de Septiembre y no por las víctimas de las Torres Gemelas, sino en homenaje a los verdugos de la democracia” en ese país, y se preguntó si no sería hora “de llamarla Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y de la palabra”. Galeano, de 67 años, instó a los latinoamericanos a juntarse “no solamente para defender el precio” de sus productos “sino el valor de nuestros derechos” y dijo a los países ricos que “su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo”. Al terminar su intervención, el escritor fue saludado efusivamente por sus compatriotas Daniel Vidart (antropólogo, investigador y escritor) y Daniel Viglietti (cantautor), entre otros. Desde el exterior llegaron adhesiones firmadas por los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Cristina Fernández (Argentina), Michelle Bachelet (Chile), Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia), así como por el reconocido y centenario arquitecto brasileño Oscar Niemeyer y el escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti. Fuente: AFP *** Falleció el poeta y narrador español Andrés Quintanilla Buey El presidente de la Academia Castellano-Leonesa de Poesía, Andrés Quintanilla Buey, falleció a los 76 años de edad el pasado jueves 3 de julio en Valladolid (España), tras una larga enfermedad, según indicaron fuentes cercanas al escritor, cuyo cadáver fue sepultado el sábado 4 con una misa funeral en el tanatorio del Parque del Salvador. Nacido en Palencia en 1932, se encontraba afincado en Valladolid desde hacía varios años. Quintanilla Buey publicó sus primeros poemas en la revista Juan Baños, en Palencia, que derivó en el grupo literario “El Sarmiento”, en Valladolid. Principalmente escribió poemarios, pero también se dedicó a otros géneros como la narrativa y la novela corta. Entre sus poemarios más significativos figuran Arambol, Campo Grande, Al borde de tu sueño, Los niños de las cruces, junto al cuento “Después del atentado”. Estos y otros trabajos le llevaron a ser distinguido con numerosos premios, como el Ciudad de Valladolid, el Garcilaso y el Ciudad de San Sebastián. Fue colaborador habitual del Instituto de Investigaciones de Estudios Abulenses, dependiente de la Institución Gran Duque de Alba (http://www.diputacionavila.es/igda/igda.php), y de la Institución Tello Téllez de Meneses (http://www.tellotellez.com), de la Diputación de Palencia (http://www.dip-palencia.es), e ingresó en la Academia de Juglares de San Juan de la Cruz. Jesús Fonseca, miembro de la Academia Castellano-Leonesa de Poesía, lamentó la pérdida del escritor y lo definió como “el gran impulsor, el verdadero creador de la academia, sin el cual no hubiera existido”. Agregó que Quintanilla Buey apoyó e impulsó siempre “los viernes de El Sarmiento; vivió muy entregado a la poesía; se movía por toda la comunidad; organizaba constantemente encuentros de poesía; siempre estaba sacando libros... Era un hombre de mano tendida y de corazón noble, sencillo y bueno”, expresó. “Su poesía era muy íntima y a la vez muy fresca; le brotaba del corazón. Era un hombre muy cercano que transmitía bondad. Nadie hablaba mal de él y logró lo imposible, reunir bajo el techo de la academia a poetas de todas las provincias y hacer de ella un lugar de encuentro. Yo siempre he dicho que Andrés Quintanilla necesitaba la poesía para vivir y respirar, y eso lo transmitía”, concluyó. Fuentes: EFE • El Mundo *** Descubren poemas inéditos atribuidos a Neruda Una serie de poemas inéditos atribuidos a Pablo Neruda y dedicados a una mujer a la que varios de sus biógrafos identifican como el último amor del poeta, fueron descubiertos 35 años después de su muerte, según se anunció este sábado 4 de julio. El abogado y coleccionista de libros Nurieldin Hermosilla dijo al diario chileno El Mercurio (http://www.emol.com) que el álbum le llegó a través de un librero que a su vez lo compró a una persona no identificada “por una suma muy alta”, pero no especificada. El Álbum de Isla Negra fue escrito en 1969 en el cercano balneario del mismo nombre, donde Neruda poseía una hermosa casa y donde reposan sus restos frente al mar. Hermosilla, quien posee una vasta colección de objetos que pertenecieron al escritor, dijo que no tiene duda alguna de la autenticidad de los poemas, porque están escritos con tinta verde, como la casi totalidad de la obra del ganador del premio Nobel de 1971, y por rasgos grafológicos, como la inconfundible letra “P” del vate. No ha habido un pronunciamiento de la Fundación Pablo Neruda (http://www.fundacionneruda.org), a cargo de la herencia general del poeta, respecto al descubrimiento. Son 14 páginas con poemas dedicados a Alicia Urrutia, sobrina de la última esposa del poeta, Matilde Urrutia, y según biógrafos como Jorge Edwards, Volodia Teitelboim e Inés María Cardone, su amante en los años finales. Neruda murió en 1973. “Para que navegues por mi poesía. Para mi querida Alicia. Isla Negra, 1969”, dice la dedicatoria en tinta verde, adornada la página con varias pequeñas flores dibujadas por el mismo autor. “Aquí en Isla Negra está la ola / estrellada que trae tu recuerdo / compañera del cielo. Aquí está el árbol del olvido, / de él saqué un trozo de madera para grabar tu nombre”, escribe el autor de Canto general. Fuente: AP *** Medellín dio inicio a su fiesta de la poesía Este sábado 5 de julio, en el Teatro al Aire Libre Carlos Vieco del Cerro Nutibara, se llevó a cabo la ceremonia inaugural del XVIII Festival Internacional de Poesía de Medellín (http://www.festivaldepoesiademedellin.org), ganador del Premio Nobel Alternativo 2006 y considerado uno de los eventos culturales más importantes de Colombia. El Festival de Medellín se extenderá hasta el próximo sábado 12 y se escenificará en los más variados escenarios, incluidas las cárceles de hombres y mujeres en el Valle del Aburrá. El evento reúne a 76 poetas de 52 naciones, que leerán sus creaciones en las más variadas lenguas. En el acto inaugural, el poeta Fernando Rendón, director del evento, se manifestó opuesto a “la dictadura de los medios”, proponiendo el desarrollo de “una acción masiva del lenguaje poético, para ampliarlo y renovarlo, ampliando y renovando la conciencia y la existencia”. Rendón criticó la indiferencia con que los medios colombianos trataron al evento y fustigó al presidente de su país. “En su campaña a la presidencia de la nación Álvaro Uribe prometió que bajo su gobierno no habría poesía. El Congreso de la República aprobó hace menos de un mes un proyecto de ley que declara patrimonio cultural de la Nación al Festival Internacional de Poesía de Medellín. El presidente Uribe se ha negado a firmar hace unos días esta ley, aduciendo su falta de claridad acerca de la posible fuente de apoyo financiero gubernamental al festival”. Reprochó que, en cambio, sí se tengan claras “las fuentes financieras para la guerra y su vocación de guerra”. Propuso a Medellín, a la que calificó de “ciudad valerosa”, convertirse “en epicentro de la lucha poética contra la guerra. Esta generación de jóvenes aquí presente que colmará 123 escenarios esta semana, puede ser el motor de un multitudinario plebiscito nacional por un definitivo acuerdo político que elimine de tajo la guerra, y nos lleve a la reconciliación definitiva, como lo pidió el libertador Simón Bolívar al final de sus días. Para ello necesitamos inscribir y movilizar a miles de voluntarios”. En la lectura inaugural participó el poeta español Marcos Ana, de 88 años, quien presentó en Medellín su obra Decidme cómo es un árbol, relato autobiográfico, que dentro de poco será llevada al cine por el cineasta español Pedro Almodóvar. El autor estuvo prisionero 23 años en las cárceles franquistas desde la guerra civil española, en la que combatió del lado republicano, y sólo fue liberado mediante la fuerte presión de una campaña mundial. También estuvo en la ceremonia inaugural el poeta francés Bernard Noël, ensayista, historiador y crítico de arte, uno de los intelectuales europeos más lúcidos de la actualidad, Premio Nacional de Poesía en 1992 en su país, y Premio Max Jacob en 2005. Igualmente, la destacada poeta afgana Mahbobah Ebrahimi; Gulrukhsor Safieva, poeta, escritora, dramaturga, cantante y traductora de Tayikistán, nación antaño integrante de la Unión Soviética; la ruandesa Yolande Mukagasana, quien sobrevivió el genocidio de 1994, en el que perdió a sus tres hijos, su marido y sus hermanos; la poeta vietnamita Nguyen Bao Chan, periodista de Vietnam Televisión, y la poeta indígena apache Margo Támez, también activista de los derechos civiles de su pueblo. En el Festival Internacional de Poesía de Medellín participan esta semana poetas de Colombia, Suiza, Nigeria, Cuba, Brasil, Malawi, Afganistán, Albania, Alemania, Argentina, Azerbaiján, Bangladesh, Bélgica, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Costa Rica, Cuba, Chile, Egipto, El Salvador, Eslovenia, España, Estados Unidos, nación Apache, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Francia, Guatemala, Honduras, India, Irak, Irlanda, Israel, Italia, Kenia, Malawi, México, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Uruguay, Países Bajos, Palestina, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, nación Wayuu, Venezuela, Ruanda, República Dominicana, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Tayikistán, Uganda, Vietnam, y Zimbabwe. Fuentes: Caracol Radio • Web del Festival *** Autores inéditos dejarán de serlo con Monte Ávila La editorial venezolana Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve) anunció este 5 de julio los ganadores de su Concurso para Autores Inéditos en el género de poesía, narrativa, ensayo, dramaturgia y literatura infantil. En poesía resultaron premiadas Expediciones, de Beatriz Calcao; Imposible de lugar, de Claudia Sierich y Mi padre y otros recuerdos, de Víctor Alfonso Alarcón. El jurado lo integraron María Clara Salas, Patricia Guzmán y Yolanda Pantin. El jurado del género ensayo (Cristian Álvarez, Édgar Páez y Carlos Sandoval) seleccionó Entre la libertad e historicidad: Sartre y el compromiso literario, de Livia Vargas González, y Sentir y sentido. Lo religioso en Tarkovski de Nenfar Colmenares. En narrativa se premió a Gabriel Payares (http://www.letralia.com/firmas/payaresfariasgabriel.htm) por Cuando bajaron las aguas. El jurado conformado por los escritores Igor Delgado Senior, Humberto Mata y Judit Gerendas, eligió esta obra “por su rigor escritural, por sus sugerentes imágenes y metáforas y por haber logrado expresar una temática vinculada a interioridades y obsesiones del ser humano”. Néstor Caballero, José Gabriel Núñez y Gennys Pérez, dictaron el veredicto en dramaturgia. Seleccionaron Yo soy John Lennon, de Paul José Salazar Rivas y Maritales, de Ciro Alfonzo Acevedo. El jurado infantil estuvo integrado por María Elena Maggi, Hugo Colmenares y Armando José Sequera. Premiaron tres obras: El camino de los pájaros, de Pura Garriguet; El cementerio de las cosas y otros relatos, de Minerva Reyes Rojas y El plan increíble de Rit-Ronald-Rat, de Tomás Adrián. Los ganadores recibirán mil bolívares fuertes y la publicación de su obra en Monte Ávila Editores. Fuentes: Ficción Breve Venezolana • El Universal *** Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, será llevada al cine El director mexicano Carlos Sama anunció este domingo 6 el próximo rodaje de su película basada en la laureada novela Los detectives salvajes, del escritor chileno Roberto Bolaño, y adelantó que Gael García Bernal podría interpretar a Arturo Belano, alter ego del autor en la obra. La cinta se estrenará a fines de 2009 con la participación de la productora Catatonia Films, de México, el productor Jaime Romandia y la productora chilena MC Films, cuya directora es Cristina Littin. La alianza entre Catatonia y MC Films se concretó en el Festival de Cannes de este año, celebrado en mayo. Los detectives salvajes narra la búsqueda de la casi olvidada poeta mexicana Cesárea Tinajero emprendida por los jóvenes poetas Arturo Belano y Ulises Lima, que representan a Bolaño y a su amigo Mario Santiago en la realidad, y cuyas vidas se bifurcan en un largo periplo de veinte años, entre 1976 y 1996. Publicado en 1998, el libro obtuvo ese año el premio Herralde y, en 1999, el Rómulo Gallegos. Sama, de 41 años, ha dirigido comerciales, y como cineasta tiene en su haber Sin ton ni Sonia (2003). Es, junto con los también mexicanos Luis Felipe Fabre y Arcadi Palerm-Artís, autor del guión de la versión fílmica de la novela de Bolaño, que empezará a rodar a finales de este año. La película, que tendrá una duración aproximada de cien minutos, será rodada en locaciones del norte de México y en el Distrito Federal. “No pretendo llevar todos los lugares del libro, que serían entre otros, Francia, Israel, España, África. ¡Sería una locura de cinco películas de dos horas! Por eso tomé de la novela, la primera y la última parte, respetando su estructura”, declaró el cineasta al diario chileno La Nación (http://www.lanacion.cl). Sama ha buscado asesoría con el escritor mexicano Juan Villoro, “no sólo por la amistad con Bolaño, sino con Mario Santiago, que es un gran personaje, que en la realidad era más contestatario y brutal que el Ulises Lima de la novela”; así como con Carla Rippey, una de las mejores amigas de Bolaño desde los 70 y que es la pintora Catalina O’Hara en la novela, además de José Peguero, Guadalupe Ochoa y el inspirador del personaje Piel Divina. Cristina Littin, de MC Films, explicó que Los detectives salvajes se encuentra aún en etapa de preproducción. “Ellos están definiendo las locaciones, por nuestra parte nosotros propusimos el desierto de Atacama, como símil del desierto de Sonora. Ya hay actores chilenos preseleccionados”, aseguró. La productora también trabaja en la preparación de la cinta El futuro, de la cineasta chilena, Alicia Scherson, basada en el libro de Bolaño, Una novelita lumpen. “Queremos que la película sea lo más chilena posible, no por eso cambiar todos los escenarios. Ahora, habrá técnicos chilenos involucrados en toda la película, no sólo en lo que se ruede en Chile”, dijo Littin, quien agregó que también se grabará bastante en el DF mexicano. “Locaciones indiscutibles, como la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), la Colonia Condesa o la Colonia Roma”, cuenta Littin. Fuente: La Nación *** Literatura y cultura del Siglo de Oro es discutida en España Más de 300 congresistas de cuatro continentes se reúnen en Santiago de Compostela (Galicia, España) desde hoy lunes hasta el viernes 11 de julio en el VIII Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro, Aiso (http://www.usc.es/congresos/aiso/congreso/cSEGC_index.html), que bajo el lema “Compostella Aurea” es organizado por la Universidad de Santiago (USC, http://www.usc.es) y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (Secc, http://www.secc.es). Este evento internacional, que se desarrolla en la Facultad de Filología de la USC y cuenta con la colaboración del Ministerio de Educación y Ciencia de España (http://www.mec.es), la Xunta de Galicia (http://www.xunta.es) y el Consorcio de Santiago (http://www.consorcio-santiago.org), da una cabida especial en esta ocasión a hispanistas de zonas como Medio Oriente o África, con mayores dificultades para el estudio de la literatura y cultura españolas. La sesión inaugural se celebró hoy a las 10 de la mañana en el Colexio de Fonseca, en un acto al que asistieron el rector de la USC, Senén Barro; la conselleira de Educación, Laura Sánchez Piñón; y Carlota Álvarez-Basso, en representación de la Secc, entre otras personalidades. En la segunda planta del edificio se inauguró, al concluir el acto, una exposición de libros de emblemas que posee la Biblioteca de la USC, “grandes tesoros bibliográficos de los siglos XVI y XVII que enriquecen el patrimonio de la universidad”, según los promotores del acto. Conferencias plenarias y sesiones paralelas sobre poesía, teatro, prosa y autores conocidos y no tan reconocidos abarcarán las sesiones de los cinco días del encuentro, en el que también se celebrarán mesas de investigadores en las que presentarán los últimos estudios relacionados con las humanidades, nuevas tecnologías, teatro y poesía. Las sesiones académicas en filología estarán acompañadas de la citada exposición de libros de emblemas, un concierto del grupo Nordestinas y otras actividades sociales. Fuente: Europa Press *** Recuerdan a Eugenio Montejo en el primer mes de su muerte Diversos homenajes se están desarrollando en Venezuela y España para recordar al poeta Eugenio Montejo, quien murió en Valencia (Carabobo, Venezuela) el pasado 5 de junio, a los 69 años. El martes 8 de julio, el programa radial La Maja Desnuda, conducido por Nidia Hernández, se enfocará en la vida y obra del autor, a partir de las 7 de la noche. El miércoles 9, los escritores Rafael Cadenas, María Josefina Tejera, Eduardo Liendo y Atanasio Alegre hablarán sobre el autor de Alfabeto del mundo, mientras que el actor Gustavo Rodríguez leerá algunos de sus poemas, en un homenaje convocado por el Instituto de Investigaciones Literarias de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) que tendrá lugar a las 5 de la tarde en la Sala Francisco de Miranda, o Sala E, de la mencionada casa de estudios. El jueves 10, la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve), ubicada en la avenida Las Delicias de Maracay (Aragua), rendirá en su biblioteca un homenaje al escritor a partir de las 10 de la mañana. Otra actividad similar será la que el colectivo 4Gatos presentará el mismo día a las 7 de la noche en la Librería TecniBooks (Centro Comercial AB, avenida Bolívar), en Porlamar, isla de Margarita (Nueva Esparta). El mismo día, en Madrid (España), la Casa de América ofrecerá un recital a partir de las 7 de la noche, que se centrará en destacar la vida y obra del ganador del Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2004. Finalmente, el sábado 19 de julio a las 7 de la noche se realizará un homenaje en la Plaza Bolívar de Chacao, en Caracas, organizado por el grupo Fan de Eugenio Montejo en Facebook (http://tinyurl.com/5rs5dk, requiere registro). *** Semana Negra de Gijón se inicia este viernes Entre el 11 y el 20 de julio tendrá lugar la XXI Semana Negra de Gijón (http://www.semananegra.org), evento anual que organiza en Gijón, Asturias (España) un equipo coordinado por el escritor Paco Ignacio Taibo II, y en el cual se reúnen los seguidores de la literatura policial, el cómic, la novela histórica y la novela de ciencia ficción. El evento se iniciará a las 8 de la mañana del viernes 11 con la salida, desde la estación de Chamartín, en Madrid, de escritores, periodistas e invitados, en el Tren Negro especial de Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (Renfe, http://www.renfe.es). Durante el viaje serán presentadas diversas actividades, como una conferencia de prensa de George RR Martin y una mesa redonda con la intervención musical del Yampi. A la llegada del Tren Negro a la estación de cercanías de Gijón serán inauguradas las exposiciones “Gato, detective y negro”, de Guarnido y Canales; “Gaugamela, la Batalla de Alejandro”, y las exposiciones de fotoperiodismo “Violaciones de los derechos humanos en Colombia, Guatemala, Kenia e Irak” y “1968”. Lugar el tren será recibido con la banda de música de Gijón y a las 9 de la noche se realizará la inauguración oficial con el corte de la “cinta negra”. El sábado 12 se realizará, entre las 5 y las 6 de la tarde, la tertulia “Los monstruos”, en la que participarán Fernando Marías, Miguel Cane, Rodolfo Martínez, Eduardo Angulo, Daniel Mares, Elia Barceló, Juan Miguel Aguilera, Rafael Marín, Manel Loureiro, Víctor Conde, Marc R. Soto, Federico Fernández Giordano, Manuel Nonídez y Cristina Macía, bajo la moderación de Jorge Iván Argiz. A las 10:30 de la noche será inaugurado el ciclo “Germán Robles, el Vampiro Mexicano”. El domingo 13 a las 7 de la noche será entregado, en el Gran Hotel Jovellanos, el Premio Especial del director de la Semana Negra, una distinción de Taibo II al libro que más le haya divertido durante la preparación de la Semana Negra, y que está dotada con un libro escrito por él mismo. A las 9, en el espacio AQ, el escritor británico Mike Carey dará una conferencia sobre comics. Los jóvenes y adultos interesados en adquirir destrezas literarias podrán participar, el lunes 14 a partir de las 10:30, del taller para jóvenes dirigido por Rebeca Murga, Lorenzo Lunar y Amir Valle, y del taller para mayores dirigido por Goran Tocilovac y Rolando Hinojosa. Ambos se realizarán en el Museo del Ferrocarril y se extenderán hasta el jueves 17. A las 5 de la tarde del mismo lunes, en la carpa del encuentro, se celebrará la tertulia “El mal y sus protagonistas”, con Nacho Guirado, Nahum Montt, Mario Mendoza, Lorenzo Lunar, Rebeca Murga, Leonardo Oyola, Mercedes Castro, Roberto Ampuero, Eduardo Monteverde, Juan Ramón Biedma, Frank Quasar, Achy Obejas, David Torres, Ángel Tomás González, Kama Gutier y Rolando Hinojosa, entre otros, y la moderación de Paco Ignacio Taibo II. Esta tertulia continuará hasta el miércoles 16. A las 6 el espacio AQ será el escenario del foro “La novela negra vista desde la universidad”, con Emilio Frechilla (Universidad de Oviedo, http://www.uniovi.es), Javier García Rodríguez (Universidad de Valladolid, http://www.uva.es) y Manuel Brocano Rodríguez (Universidad de León, http://www.unileon.es), y la moderación de Alejandro M. Gallo. Las actividades del martes 15 se iniciarán en la carpa con sendos foros sobre Marc Behm, con Eduardo Monteverde, Paco Camarasa, Alejo Cuervo y Paco Ignacio Taibo II, y sobre el exilio alemán, con Ana Pérez y Carlos Fortea. El espacio AQ presentará igualmente, a las 6:45, el foro “Literatura y Revolución del 34”, con Fulgencio Argüelles, Benigno Delmiro y Paco Ignacio Taibo II, la moderación de Alejando M. Gallo y la colaboración de la Fundación Juan Muñiz Zapico (http://www.fundacionjuanmunizzapico.org). A las 7:30, el escritor chileno Roberto Ampuero hablará con el público con la moderación de Mario Mendoza y Álvaro Castillo. Habrá otras dos charlas, “El negro desde la librería”, a las 8:15, con Fritz Glockner, Paco Camarasa, Juan Escarlata y Álvaro Castillo, y otra a las 9 de la noche con Leonor Tableada. El miércoles 16 a las 6:45 de la tarde, Fernando Marías presentará en el espacio AQ sus “zapatos asesinos, una historia real con regalo de libros”. A las 12 de la noche se realizará, en la carpa, la tertulia nocturna “La escritura o la vida”, con Juan Esteban Constain, Ricardo Menéndez Salmón, Raul Argemí, Leonardo Oyola, Juan Sasturain, Nerea Riesco, Sebastién Rutés, Goran Tocilovac y Paco Ignacio Taibo II, y la moderación de Ángel de la Calle. A las 5 de la tarde del jueves 17, Julio Murillo, Juana Salabert, Vicente Álvarez, José Luis Muñoz, Paco Ignacio Taibo II, Fermín Goñi, Ernesto Mallo, Jerónimo Tristante, Carlos Fortea y Raúl Argemí participarán en la primera de las dos jornadas (la siguiente será el viernes 18) de la tertulia “El oscuro placer de narrar el fascismo”, en la carpa del encuentro, donde a las 6:40 será entregado el premio Novelpol. A las 8:15 de la noche se presentará una tertulia con Jorge Semprún en la que participarán Ángel de la Calle y Paco Ignacio Taibo II, y a las 9:15 será presentada por David Panadero, Juan Ramón Biedma y Juan Escarlata la revista Prótesis. Para la 1 de la madrugada se prevé una lectura de poesía con la participación de Luis García Montero, Joaquín Sabina y José Emilio Pacheco. Entretanto, a las 7 de la noche el espacio AQ será el escenario de la primera jornada “Egoístas, exhibicionistas y egocéntricos. La autobiografía en el cómic. Una aproximación”, que se extenderá hasta el día siguiente. Participarán Fabrice Neaud, Spain Rodriguez, Phoebe Gloeckner, Gippi, Luis García y Ángel de la Calle, bajo la moderación de Norman Fernández y Pepe Gálvez. El hotel Don Manuel será el escenario, el viernes 18 a las 10:30 de la mañana, de la entrega de los premios Hammett, Walsh, Silverio Cañada, Espartaco, Celsius 232 y Cuentos Ateneo Obrero de Gijón. A las 6:30 de la tarde, Alfonso Mateo Sagasta, R. Ibáñez, Juan Miguel Aguilera, José Manuel Fajardo, Antonio Sarabia y Rafael Marín participarán en una mesa redonda sobre el Medioevo español en la carpa del encuentro, donde a las 7:15 Paco Ignacio Taibo II presentará una charla con Nahum Montt y, una hora más tarde, Fritz Glockner presentará otra con Mario Mendoza. A las 10 se realizará la primera jornada de una mesa redonda sobre derechos humanos en el fotoperiodismo (la segunda jornada será el sábado 19), y a la 1 de la mañana habrá una lectura de poesía con textos de Ángel González y la participación de Susana Rivera, Manolo Lombardero, Justo Villabrille, Carlos Barral, Irma Page, Jorge Semprún, Paloma Saiz, Tini Alvarez Areces, José Emilio Pacheco, Joaquín Sabina, Luis García Montero, Pepa Terrón, Natalia Menéndez, Esperanza Medina, Carmen Sánchez y José Luis Argüelles El mismo día a las 6 de la tarde y 7 de la noche, respectivamente, el espacio AQ acogerá las mesas redondas “Novela gráfica, ¿algo nuevo?”, con Paul Gravett, Quim Pérez, Toni Guiioral y Juan Sasturain, y “El editor (independiente) es la estrella”, con Jesús Egido, Jesús Moreno, Ricardo Esteban, Antonio Scuzarella y Jorge Iván Argiz. Ambas actividades estarán moderadas por Ángel de la Calle. A las 5 de la tarde del sábado 19 la carpa del encuentro será el escenario de la tertulia “¿Quo Vadis, cómic?”, moderada por Pepe Gálvez y Norman Fernández y en la que participarán Luis García, Joan Mundet, Mariel Soria, Alfonso Zapico, Miguel Gallardo, Joan Mundet, Manel Barceló, Carlos Giménez, Quim Pérez, Martín Pardo, Lorenzo F. Díaz, Ricardo Machuca, Carles Santamaría, Alex Gallego, Jorge García, Nacho Casanova, Raule, Sagar, Eduardo Ocaña, Enrique V. Vegas, Sonia Pulido, Miguel Ángel Martín y Enrique Flores. A las 6, David C. Hall hablará sobre la política y la literatura en la obra de Dashiell Hammett. A las 8 será la presentación y regalo del libro Pepsi Weimar (Desde el olvido, desde la memoria), con la participación de Antonio Sarabia, Jeronimo Tristante, Julio Murillo, Ernesto Mallo, Juana Salabert, Carlos Fortea, Carlos Salem, Rafael Marín, Juan Miguel Aguilera, Paco Ignacio Taibo II, Angel de la Calle, Jaime Sarusky, David C. Hall, Mario Mendoza, Fritz Glockner, Susan y Doug Braithwaite, Marta Cano, D’Israeli, Luis García, Ivo Milazzo, Enrique V. Vegas, Miguel Barrero, Jesús Palacios, Jorge García, Enrique Flores, Miguel Gallardo, Alex Gallego, Toni Guiral, Ricardo Machuca, Joan Mundet, Mariel Soria, Victor Andresco, Quim Perez, Lorenzo F. Díaz, Daniel Mordzinski, Edu Ocaña, Mauricio J. Schwarz, Martín Pardo, Carles Santamaría, Yayo Díaz Rodríguez, Raúle, Sagar, Pepe Gálvez, Sonia Pulido y Antonio Navarro. A las 9, Alfonso Mateo Sagasta moderará una mesa redonda con los ganadores de los premios literarios que se entregan en el curso de la Semana Negra. Además, la Semana Negra incluirá la presentación de títulos diversos, como El abismo en el espejo, de Rodolfo Martínez; Monstruos, de Eduardo Angulo; El teatro secreto, de Víctor Conde; Moscas y dragones, de Juan Luis Iglesias y Jorge de Juan; Largas noches con Flavia, de Amir Valle; Y punto, de Mercedes Castro; La noche desnuda, de Juan Carlos Arce; Retrato de familia con muerta, de Raul Argemí; La llave del abismo, de José Carlos Somoza; Café Budapest, de Alfonso Zapico; Lobas, de Rachel Deville, y la colección “Negro Absoluto”, dirigida por Juan Sasturain. Habrá diversas presentaciones audiovisuales, como filmes y documentales sobre la literatura negra, y varios grupos y artistas añadirán la nota musical al encuentro, como El Quinto Parpadeo, Bambalina, Avalanch, Oysterband, El Chojín, Leonel O Zúñiga, Havana Street Band, Shantel and Bukovina Club Orkestar, Carabina 30-30 (la banda de Sabina en acústico), Nuberu, Michelle McCain Blues Band, y el espectáculo verbo musical “Palabras contadas”, de Camilo Franco y Magin Blanco, así como la musicalización, en guitarra, de poemas de Ángel González, a cargo de Americo Appiano y el Yampi. La clausura será el domingo 20 a las 12 del día en la carpa del encuentro. Fuente: Semana Negra *** Gamoneda asistirá a jornadas literarias de Villanueva de los Infantes El premio Cervantes 2007, el poeta español Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), considerado como uno de los principales autores de la literatura europea, será el principal invitado de las X Jornadas Literarias de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), que bajo el lema “Nuevos cauces de la literatura y el arte” se celebrarán entre el 18 y el 24 de julio, estando prevista la visita de Gamoneda para el día 21. Las jornadas se abrirán con la presencia de la historiadora, profesora de ética y crítica de arte Carmen Dalmau y la inauguración de la exposición “Injerencias”, del pintor cubano Waldo Balart, que se formó en Nueva York y que ha vivido en Bélgica y en España. El 19, el poeta barcelonés Eduardo Moga hablará sobre el “porqué de penumbras de la poesía española en el siglo XX”, dedicando su intervención a los autores Basilio Fernández, José Luis Hidalgo, Julio Garcés y José María Fonollosa. El domingo 20 el relevo lo tomará la música, con la presencia de Hidrogenesse, un grupo pop barcelonés compuesto por Carlos Ballesteros, solista, y Genis Segarra, tecladista. La adaptación literaria al cine será otro de los aspectos que se analizarán, el 22, durante la proyección de la película La luz prodigiosa, con la presencia del escritor Fernando Marías. El cómic, como ejemplo de literatura gráfica, con la presencia del ciudadrealeño Luis Manchado, y la relación de la música y el cine, con Jorge Magaz, cerrarán estas jornadas literarias. Fuente: Europa Press *** Congreso de literatura medieval europea celebrarán en España La localidad de Hospital de Órbigo (León, España) celebrará entre el 23 y el 25 de julio el primer Congreso Internacional de Literatura Medieval Europea. Dirigido por el profesor José María Balcells y coordinado por José Antonio Reñones, el simposio está patrocinado por la Dirección General del Libro (http://www.mcu.es/libro). Entre los participantes, las jornadas contarán con expertos como Margarita Torres, que ofrecerá una clase magistral acerca de los tratados de heráldica y genealogía, el profesor Javier Grande (Universidad de Extremadura, http://www.unex.es), Javier Díez de Revenga (Universidad de Murcia, http://www.um.es) o Jesús Paniagua. Además, la lección inaugural correrá a cargo del director general del Libro, Rogelio Blanco, que ofrecerá una conferencia titulada “Las utopías. Desarrollo del género desde el Medioevo hasta el siglo XVIII”. Este primer congreso tratará de conciliar posturas acerca de cuál fue la mecha que convirtió estos siglos en el pórtico que hizo surgir la modernidad de Occidente. Así, entre los principales temas que vertebrarán el congreso, se darán las claves del creador del español moderno y representante del Mester de Clerecía Gonzalo de Berceo, se discutirá sobre el papel que jugó Alfonso X en la normalización del castellano o se separará el mito de la realidad en las leyendas célticas. Además, el congreso abordará la poesía del Arcipreste de Hita, Jorge Manrique y analizará la novela caballeresca. Entre las razones que han llevado a elegir Hospital de Órbigo como sede de estas jornadas, destaca el hecho de que fue en este lugar donde tuvo lugar la batalla decisiva entre suevos y visigodos que decidió la historia de Hispania. José Antonio Reñones, coordinador del simposio, recuerda también que Hospital fue uno de los espacios decisivos en la expansión del reino de León y se convirtió en un importante hito de ese gran “intercambiador cultural y genético europeo” que es la Ruta Jacobea. Subraya además la encomienda de San Juan de Jerusalén, surgida al abrigo del Camino, y hace hincapié en el Passo Honroso de don Suero, del que asegura es la única justa “registrada de una manera casi periodística por Pero Rodríguez de Lena, cronista del rey Juan, quince días antes y quince días después del lance, que tuvo lugar el día de Santiago”. Fuente: Diario de León *** Salón Arturo Michelena inició recepción de obras Desde el pasado martes 1 y hasta el sábado 26 de julio se extiende el plazo para la inscripción de obras en la Bienal “64º Salón Arturo Michelena”, que será inaugurada el domingo 12 de octubre a las 11 de la mañana en los espacios del Gabinete del Dibujo y la Estampa y Museo “Arturo Michelena”, en el Centro Cultural “Eladio Alemán Sucre”, de Valencia (Venezuela). La información fue dada a conocer por el doctor José Napoleón Oropeza, quien añadió que, tal como contemplan las bases del certamen, el proceso de inscripción y de admisión de obras se cumplirá, debido a la toma de la sede natural del evento, en el Centro Cultural y Deportivo “Don Bosco”, situado en la avenida Valencia de Naguanagua, de lunes a viernes entre las 8 de la mañana y las 12 del día y entre las 3 y las 6 de la tarde, y los sábados entre las 8 de la mañana y las 12 del día. En el momento de la inscripción, el artista, o su representante debidamente autorizado, llenará la planilla correspondiente y consignará copia de la cédula de identidad, resumen curricular actualizado, ficha técnica de la obra u obras presentadas, así como su valor estimado en moneda nacional. También deberá anexarse un comprobante de depósito bancario por la cantidad de 30 bolívares fuertes a nombre del Ateneo de Valencia, en una de las siguientes entidades bancarias: Banco Industrial de Venezuela (cuenta corriente 030-510455-6), Banco del Caribe (cuenta corriente 222-0-036467) o Banco Occidental de Descuento (cuenta corriente 0116-0001-86-1001009578). Ese depósito, por cada obra a inscribir, constituye una colaboración para sufragar gastos de admisión y montaje de la muestra expositiva. De no ser admitida la o las obras presentadas, no se devolverá dicho depósito. Las medidas de las obras bidimensionales no deben exceder de 3 x 3 metros. Las obras tridimensionales, instalaciones y obras in situ no deben exceder medidas de 3 x 3 x 3 metros. La ejecución de las propuestas in situ es responsabilidad del artista y deberá realizarse según las condiciones del proyecto museográfico del salón. Las obras no podrán ocasionar daños a los espacios expositivos, ni constituir riesgos para la integridad de las personas y el resto de las obras exhibidas. La adquisición de materiales y equipos audiovisuales a utilizar correrá por cuenta del artista. Las obras aceptadas, con base en el proyecto expositivo correspondiente, serán instaladas por los artistas según el cronograma establecido, de común acuerdo entre el museógrafo designado por el Ateneo de Valencia y los expositores. El Jurado Único de Admisión y Calificación, que estará integrado por Ángel Hurtado, María Elena Ramos, Lunes Rodríguez, Wladimir Zavaleta, Roldán Esteva-Grillet, Manuel Ortega y Bélgica Rodríguez (con Nadia Colasante como suplente), tendrá la potestad de no admitir la obra que, una vez realizada, no se ajuste al proyecto seleccionado con anterioridad. El listado de obras aceptadas será publicado en medios de comunicación impresos. Información adicional puede ser obtenida a través de los correos electrónicos ateneo-valencia@cantv.net y ateneo-valencia@hotmail.com, o por los teléfonos (0412) 4086171, (0412) 8895273 y (0414) 0444843. Oropeza invitó a todos los artistas venezolanos a apoyar con su presencia no solamente al Salón “Arturo Michelena”, sino al Ateneo de Valencia, institución que “atraviesa una difícil situación de atropello que se espera se subsane en los próximos días”. *** Literatura infantil se reunirá en Buenos Aires La Biblioteca Nacional de Argentina (http://www.bibnal.edu.ar), la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (Conabip, http://www.conabip.gov.ar) y la Fundación Centro de Estudios Brasileiros (http://www.funceb.org.ar) auspiciarán, en octubre, el Primer Congreso Internacional de Literatura para Niños: Producción, Edición y Circulación (http://www.editoriallabohemia.com/html/Congreso_Literatura_Infantil_2008), que tendrá lugar en la capital argentina. El evento, que se hará el 13 y 14 de octubre, es organizado por la editorial La Bohemia (http://www.editoriallabohemia.com) y contará con la participación de algunos invitados especiales, como la española Teresa Colomer, directora del Master de Libros y Literatura Infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona (http://www.uab.es). También estarán la escritora brasileña Ana María Machado; Gustavo Bombini, coordinador del postítulo docente “Literatura Infantil y Juvenil”; Lidia Blanco, profesora del seminario de posgrado de Literatura Infantil de la Facultad de Filosofía y Letras y Valeria Kelly, coordinadora pedagógica de “Proyectos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y Educación”, en la sede regional del Instituto Internacional de Planeamiento Educativo de la Unesco (http://www.iipe-buenosaires.org.ar). El congreso se concentrará en cuatro áreas temáticas: la lectura en la infancia, que se preguntará en primera instancia para qué le sirve la literatura a un niño; políticas del estado y del mercado en la literatura infantil, que rondará cuestiones relativas a la industria editorial; leer en el siglo XXI, que buscará dónde están hoy los lectores, y la producción literaria para la infancia, que discutirá sobre la literatura y lo lúdico y el valor de las imágenes. Quienes quieran presentar ponencias, pueden hacerlo hasta el 31 de agosto. Para solicitar más información es preciso escribir a contacto@editoriallabohemia.com. Fuente: La Bohemia *** VI Feria del Libro Unica celebrarán en Maracaibo Entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre se celebrará en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB, http://www.camlb.com), en Zulia (Venezuela), la 6ª edición de la Feria del Libro Unica (http://feria-del-libro-unica.blogspot.com), en el marco del 35º aniversario de la Universidad Católica Cecilio Acosta (http://www.unica.edu.ve) y la celebración de su Año Jubilar. La feria, que este año recibirá a más de un centenar de expositores entre editoriales, distribuidores y libreros, girará en torno a dos grandes eventos: el primer Congreso de Historia Inmediata “El presente como historia”, con la participación del historiador español Carlos Barros (Historia a Debate), y el encuentro de escritores “Narrativa venezolana actual”, con la participación de los noveles de la literatura venezolana. La expoventa cuenta con un espacio de más de 400 metros cuadrados, apoyo económico al profesor, descuento por nómina al personal administrativo y obrero, seguridad, estacionamiento vigilado, depósito y demás comodidades. Con periodicidad anual, la feria realizó su primera edición en 2003, como parte de la celebración del 20º aniversario de esa casa de estudios. El propósito fundamental del encuentro es estrechar lazos institucionales y promover la venta y distribución del libro universitario. Según palabras del rector Ángel Lombardi, “el libro es vehículo por excelencia del conocimiento, hoy más que nunca urgido de lectores, puesto que al igual que el idioma, es la verdadera patria del ser humano, ya que allí están sus raíces y su futuro”. Para solicitar mayor información es preciso comunicarse por los teléfonos (0261) 3006863 / 3006800, (0414) 6054708 o (0414) 6331399, o a los correos electrónicos deccd@unica.edu.ve, publicaciones@unica.edu.ve o publicacionesunica@gmail.com. Fuente: Web de la Feria *** Asociación Colegial de Escritores se reunirá en León Saramago, Savater y Gamoneda entre los invitados La ciudad de León acogerá del 29 de septiembre al 3 de octubre la octava edición del Congreso Nacional de la Asociación Colegial de Escritores de España (http://www.acescritores.com), que contará con la presencia, entre otros, de autores como José Saramago, Fernando Savater y Antonio Gamoneda. El secretario general de la asociación y director de la publicación literaria La República de las Letras, Andrés Sorel, comunicó el pasado 19 de junio al alcalde de León, Francisco Fernández, la elección de esta ciudad como sede de la cita cultural, dirigida fundamentalmente a los propios profesionales de las letras. Entre las razones que han llevado a la adopción de León para la celebración de este VIII Congreso, que se desarrollará bajo el título “Pensamiento y literatura”, figura el hecho de que “en León hay más escritores por metro cuadrado que en ningún otro lugar de España”, según Sorel. De este modo, León tomará el relevo de Sevilla, donde se celebró hace cinco años la última edición del Congreso Nacional, cuyo primer escenario fue Almería en 1979. Según precisa una nota de prensa del Ayuntamiento de León (http://www.aytoleon.es), se espera la participación de más de cuarenta escritores como ponentes, en una nómina que presenta autores ya confirmados como José Saramago, Amelia Valcárcel, José Luis Sampedro, Fernando Savater y Antonio Gamoneda. El Congreso también incluirá a un amplio plantel de escritores leoneses, al tiempo que su programa de actos dará igualmente cabida a un homenaje a Antonio Pereira. “Es un lujo para la ciudad que esta asociación haya pensado en León para este congreso, que hará de ella, de nuevo, una referencia internacional”, declaró el alcalde Fernández acerca de este encuentro cultural, que se desarrollará en el Hostal de San Marcos. Fuente: EFE *** Simposio recordará a las mujeres de la independencia latinoamericana Entre el 19 y el 21 de agosto de 2009 se celebrará en Lima (Perú) el IV Simposio Internacional “Las mujeres en la independencia de América Latina” (http://webserver.rcp.net.pe/cemhal/simposios.html), convocado en el marco del bicentenario de la independencia latinoamericana por el Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina (Cemhal, http://webserver.rcp.net.pe/cemhal), que dirige la historiadora Sara Beatriz Guardia. El evento tiene el objetivo de contribuir a reconstruir la activa presencia de las mujeres en el proceso de la independencia latinoamericana, que empezó a ser reconocida apenas a finales del siglo XX, según indica el comunicado del Cemhal. “Se trata de darles voz a las mujeres que combatieron por la libertad y la independencia de nuestro continente”. Los participantes discutirán sobre la presencia del género en la historiografía independentista de América Latina, la mujer en el discurso político independentista, el rol de las mujeres en los antagonismos independentistas, Micaela Bastidas, la lucha de las mujeres indígenas y la recuperación de la memoria, la mujer de la época independentista en su vida cotidiana y en la opinión pública, la identidad de la mujer en el siglo XIX y la repercusión del proceso de independencia en las familias, entre otros. Los resúmenes, cuya extensión no deberá exceder los 2.000 caracteres sin espacios en formato Word y con tipografía Verdana en 10 puntos, se recibirán hasta el 31 de octubre de 2008. Con ellos debe incluirse el título de la ponencia, nombre completo del autor, dirección y universidad o institución a la que pertenece. Las ponencias confirmadas se recibirán hasta el 15 de julio de 2009 y tendrán una extensión de hasta 15 páginas en formato Word, tipografía Verdana en 10 puntos e interlineado simple, de acuerdo a unas normas de edición que se enviarán una vez aprobada la propuesta de ponencia. La inscripción tiene un costo de US$100 y puede tramitarse hasta el 1 de julio de 2009. Los participantes podrán disfrutar de diversas actividades culturales, como una visita guiada al Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (http://museonacional.perucultural.org.pe) acompañados de su directora, la doctora Carmen Arellano Hoffmann, o una visita a la Ciudad Sagrada de Caral, la más antigua de América, con la doctora Ruth Shady Solís, jefa del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe. Fuente: Cemhal *** Literatura infantil será analizada en Cuba La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (http://www.uneac.org.cu), la Filial del Instituto Cubano del Libro y la Universidad Pedagógica de Sancti Spíritus están convocando al XX Encuentro de Crítica e Investigación de la Literatura Infantil Sancti Spíritus 2009, a celebrarse en esta ciudad cubana del 21 al 25 de mayo del año próximo. En la vigésima edición de este evento, el de más tradición y arraigo del país en esta manifestación, se reunirán críticos, investigadores, profesores, bibliotecarios, editores, periodistas y otros creadores interesados en el desarrollo de la crítica, la literatura y el arte dedicado a niños, adolescentes y jóvenes. Estarán invitados, además, destacados escritores y especialistas de diferentes manifestaciones artísticas de Cuba y otros países. Como tema central se abordará los diversos desafíos de la literatura infantil y juvenil en el siglo XXI, con especial hincapié en el panorama actual de la creación, ilustración y promoción del libro y la LIJ en Iberoamérica; el lector y el escritor contemporáneos entre la utopía y la realidad; la historia, la identidad y la diversidad étnica y cultural en la creación y recepción de la literatura y el arte para niños y jóvenes; la literatura, el arte y otras manifestaciones relacionadas con el trabajo con niños y jóvenes en el desarrollo integral de la personalidad; tendencias de la literatura y el arte dedicado a niños y jóvenes; obras, autores destacados y procesos de la LIJ en los diferentes países; la edición de libros y revistas para niños y jóvenes; el 120º aniversario de un clásico de la LIJ en Hispanoamérica: La Edad de Oro; la LIJ y los 50 años de la Revolución Cubana, y la literatura para niños y jóvenes ante los procesos de integración solidaria, desculturización de nuestra infancia y juventud, defensa de la humanidad y la cultura. El programa se organizará en cursos, conferencias magistrales desarrolladas por destacados especialistas, mesas redondas, talleres, mesa de autores, encuentros con niños, estudiantes de la Universidad Pedagógica y la comunidad, y se inaugurará una exposición con obras de destacados ilustradores de libros infanto-juveniles invitados. En el marco del encuentro se realizará una Feria del Libro Infantil y juvenil, talleres especiales (sobre técnicas literarias, recursos para el trabajo de creación literaria con niños y jóvenes, creación musical infantil y narración oral), y un encuentro de editores de libros y revistas del área. Habrá encuentros con niños y adolescentes premiados por sus creaciones literarias, diferentes homenajes a figuras en los aniversarios de vidas y obras, entre ellas Nicolás Guillén, reconocimientos especiales a invitados, y la entrega del Premio del Concurso Literario Centenario de Dora Alonso y del premio Romance de la Niña Mala a creadores de diversas manifestaciones de reconocida trayectoria en el trabajo con los niños y jóvenes. Momento especial será la retrospectiva de la reconocida obra del animador cinematográfico Juan Padrón, y la muestra-taller sobre la presencia de los jóvenes en los textos de las obras literarias y cinematográficas concebidas por Senel Paz. Como actividades colaterales se realizarán espectáculos musicales, teatrales y de magia en diferentes locaciones. Asimismo, los participantes podrán realizar una visita especial a la ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios, Patrimonio de la Humanidad. Los interesados en participar deben enviar sus datos antes del 20 de abril de 2009. La cuota de inscripción se abonará por cada participante en el momento de la acreditación, el 20 de mayo de 2009, y será de $50.00 MN para los participantes, sean ponentes u observadores. Para solicitar mayor información es preciso comunicarse por los teléfonos (53-41) 24207, 26375 (día) y 27974 (noche), o por los correos electrónicos juliomllanes@hero.cult.cu, juliomllanes@yahoo.es y encuentro20@hero.cult.cu. *** Congreso sobre mujeres en las letras realizarán en Buenos Aires Entre el 7 y el 9 de mayo de 2009 se realizará en la sede del Museo Roca (http://www.museoroca.gov.ar), en Buenos Aires, el Congreso de Literatura “Hacia el bicentenario: dos siglos de mujeres en las letras” (http://www.museoroca.gov.ar/mujeresenlasletras.htm), organizado con la colaboración del Instituto de Investigaciones Históricas y el Grupo Némesis. El programa, cuyos ejes giran en torno a la mujer como creadora o tema de creación, consistirá en mesas redondas, muestra de publicaciones y fotografías, presentación de libros, talleres y lectura de ponencias, que podrán estar enfocadas en uno de cuatro módulos: perspectiva histórica, voces en los modos de expresión, nuevos paradigmas y códigos, y medios audiovisuales. En el primer módulo, sobre la perspectiva histórica, se podrá incluir alguno de estos temas: la herencia virreinal, los albores de la República, los grandes movimientos literarios, la represión, el exilio, la preceptiva clásica, la recuperación de la memoria y las nuevas tendencias. Los ponentes que se decidan por el módulo correspondiente a las voces en los modos de expresión podrán hablar de diarios, cartas, esquelas, géneros literarios (novela, cuento, ensayo, poesía, teatro), la literatura infantil, las biografías y retratos y la crítica y los estudios culturales. El tercer módulo se enfocará en la percepción del cuerpo femenino, la construcción de la subjetividad, lo privado y lo público, la maternidad, el erotismo y la sexualidad. El último de los cuatro módulos, sobre medios audiovisuales, tratará sobre guiones para cine, televisión, video y documentales, las revistas y diarios, los blogs y otras tecnologías y la relación de la literatura con otras artes. Las ponencias deben llevar título, módulo para el que están siendo propuestas y nombre del autor. No deben exceder de siete páginas, escritas a doble espacio, en papel tamaño carta, para ser leídas en no más de veinte minutos. Deberán ser acompañadas de un resumen de veinte líneas y entregadas antes del 30 de marzo de 2009 en la sede del museo. La inscripción en el congreso oscila entre los $50 y los $150, aranceles válidos hasta el 31 de diciembre. La ficha de inscripción está disponible en http://www.museoroca.gov.ar/acti2008/fichainscrip.pdf. El Consejo Asesor efectuará una selección de ponencias, poemas y cuentos leídos, para su publicación en forma de libro. Fuente: Museo Roca ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Ramossucreana http://ramossucreana.com En formato de blog, este sitio recopila copiosa información sobre uno de los más importantes escritores venezolanos de todos los tiempos, José Antonio Ramos Sucre (1890-1930). El venezolano Víctor Azuaje recopila textos sobre el autor de La torre de timón, así como testimonios, noticias, análisis de su poesía y otros materiales de interés para el lector seguidor de la obra de este cumanés. El Séptimo Cielo http://e7cielo.blogspot.com El español Rob Gordon mantiene esta interesante bitácora sobre cine, en la que publica no sólo críticas de las películas en cartelera y de las obras maestras del séptimo arte, sino también artículos sobre temas relacionados. quieroquemeleas.com http://www.quieroquemeleas.com Comunidad literaria en el que cualquier autor puede publicar libremente sus textos y éstos pueden ser comentados o votados por cualquier lector. Los miembros pueden agruparse en clubes de lectura sobre temas específicos y los lectores pueden mantener una lista personal con sus textos o autores favoritos. Para formar parte de la comunidad basta con registrarse como usuario, proceso que es gratuito. Viaje al fin de la noche http://joaquinferrerramosrelatos.blogspot.com Bitácora personal del fotógrafo y escritor venezolano Joaquín Ferrer Ramos, en la que publica relatos, artículos y reflexiones sobre literatura y otros temas. Diccionario biográfico del Ecuador http://www.diccionariobiograficoecuador.com Rodolfo Pérez Pimentel ha recopilado unas 1.600 biografías de personajes ecuatorianos y extranjeros, una obra monumental en 23 tomos que ahora puede ser consultada gratuitamente en Internet. Se puede consultar por tomo o usando una lista de biografías ordenada alfabéticamente, y cada biografía puede ser descargada en formato Word. La Parada Poética http://laparadapoetica.blogspot.com Espacio virtual para difundir, compartir y estimular a la creación poética, el acercamiento a los poetas consagrados y a aquéllos que transitan por el camino de la poesía y viven en ella. Publica biografías y muestras de las obras de los grandes poetas venezolanos de siempre. |||||||||||||||||||| ESPECIAL: TRIUNFO ARCINIEGAS ||||||||||||||||||| Recientemente le fue concedido a Triunfo Arciniegas el X Premio Nacional de Cuento “Jorge Gaitán Durán”, convocado por la Gobernación de Norte de Santander, por su libro Mujeres muertas de amor. Hoy dos coterráneos de Arciniegas, Octavio Escobar Giraldo y Jaime Echeverri, presentan a los lectores de la Tierra de Letras este libro cuyo cuento “Mujeres” ya fue publicado en la avenida Tinaja de agua fresca (http://www.letralia.com/ciudad/arciniegas/080625.htm), que el autor mantiene en nuestra Ciudad Letralia. === Triunfo Arciniegas, un escritor para todos los lectores =============== === Octavio Escobar Giraldo =============================================== El oficio literario no se improvisa, tampoco el empeño de conocer a las mujeres. Triunfo Arciniegas ha sabido perseverar en ambos propósitos y la mejor prueba es este volumen, ganador del X Concurso Nacional de Cuento “Jorge Gaitán Durán”. Fáciles de leer, no de escribir, las historias que lo componen discurren sin fisuras, limpias en su desarrollo, naturales en sus destinos: el olor de un hombre mayor seduce a Altagracia y la hija del doctor Malaver pierde la inocencia en medio del bosque y del misterio de una mano desmembrada; Martina Prado se ofrece a mostrarle los senos a un narrador adolescente, incluso a dejárselos tocar, si le paga algo; un hombre espera la muerte, como en un cuento de Hemingway, mientras otro alarga la mano asesina hacia el cuello de su amante; dos mujeres se disputan la posesión de Humberto y la agraciada con el amor del profesor de literatura cuenta su historia. En Mujeres muertas de amor asistimos al gozoso entierro de un payaso y a la búsqueda infructuosa de un impenitente seductor, a la disolución de una familia y a un ejercicio literario lleno de frescura y sobriedad: descripciones precisas, adjetivos necesarios, diálogos afiladísimos, toques de humor que matizan las situaciones y una concepción del género que respeta los cánones tradicionales y apunta al futuro. Como ya lo demostró en Noticias de la niebla (Universidad de Antioquia, 2002), un conjunto de prosas breves que merece mayor atención por parte de nuestra crítica, Triunfo Arciniegas no sólo convence a niños y jóvenes, su público habitual; es un escritor para todos los lectores, y este libro lo refrenda. ** Octavio Escobar Giraldo octesco@yahoo.es Escritor colombiano (Manizales, 1962). Profesor en la Universidad de Caldas, ha publicado las novelas El último diario de Tony Flowers (1995), Saide (1995), que recibió el Premio Nacional de Novela Negra, y El álbum de Mónica Pont, ganadora igualmente de la VIII Bienal Nacional de Novela "José Eustasio Rivera", así como los libros de cuentos El color del agua (1993), Las láminas más difíciles del álbum (1995), La posada del almirante Benbow (1997) y De música ligera (1998). Algunos cuentos suyos han sido incluidos en antologías traducidas al italiano, al búlgaro y al alemán. === Mujeres muertas de amor, honda penetración en la psicología femenina == === Jaime Echeverri ======================================================= El título de este libro es una especie de eco de uno de Schopenhauer donde el filósofo alemán expuso sus reflexiones alrededor del amor, las mujeres y la muerte, sin que esta aproximación se ajuste a su teoría. Mujeres muertas de amor obtuvo el Premio de Cuento Jorge Gaitán Durán, en la versión del año 2007. Y tiene suficientes méritos para habérsele concedido el galardón. No sólo por su calidad narrativa, sino también por su honda penetración en la psicología femenina. En este sentido se acerca igualmente a otro libro famoso, Tres mujeres, que reúne tres excelentes relatos de Robert Musil. Es preciso resaltar que esta vez el premio se concediera a un escritor nacido en el departamento patrocinador del concurso y, más aun, que este autor sea el más célebre creador colombiano de cuentos infantiles, merecidamente reconocido como tal fuera de nuestras fronteras. No es de extrañar que un escritor para niños escriba también para lectores adultos. De hecho la literatura para la infancia ha sido escrita por autores que han dirigido sus escritos a lectores adultos o por ilustres investigadores de leyendas populares europeas que han devenido luego en sus transcriptores para la infancia, con fines muchas veces no exentos de intenciones didácticas o moralizantes. Como Perrault o los hermanos Grimm. Vale la pena recordar que uno de los clásicos del género, Los viajes de Gulliver, procede de la pluma de Jonathan Swift, fino ironista irlandés, escritor y político, quien se dirigía a lectores adultos. Por eso no es extraño que Triunfo Arciniegas muestre a este segmento de lectores todo su gran talento narrativo. Es de celebrar, pues, la edición de este libro que nos muestra a un escritor maduro capaz de cautivar a toda clase de lectores, confirmando así la definición del buen escritor según D. H. Lawrence, para quien era sencillamente el hombre capaz de escribir bien en cualquier género. ** Jaime Echeverri Escritor colombiano (Manizales). Escritor, poeta, ensayista, profesor de literatura, sicólogo y sicoanalista, autor de novelas (Reina de Picas, Corte final) y libros de cuentos (Historias reales de la vida falsa, Versiones y perversiones, Actos ajenos, etc.). ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Adiós, Eugenio, al filo de tus setenta Arturo Gutiérrez Plaza ==== Nunca pronostique su muerte en versos —le dijo a Evtuchenko— ya que la fuerza de la palabra es tal, que ella, con su poder de invocación, le arrastraría a la muerte vaticinada. (Consejo que diera Boris Pasternak a Eugenio Evtuchenko, citado por Eugenio Montejo en su ensayo “Mario de Sá-Carneiro en dos espejos”. El Taller Blanco. México: UAM, 1996). Eugenio Montejo no sólo fue un poeta, un creador de poemas. Fue ante todo un hombre que procuró a lo largo de su vida hacer de ésta, y de su poesía, plena y continua comunión con el misterio de la existencia. Si bien encontró en la heteronimia una vía para conformar las distintas entonaciones, ensoñaciones y ritmos que irían a conjugarse en el coro polifónico de su creación poética, constituido por sus curiosos colígrafos (Sergio Sandoval, Tomás Linden, Jorge Silvestre, Lino Cervantes, Eduardo Polo, entre otros que no llegamos a conocer), también fue él uno entre ellos, el más discreto y dedicado intérprete de las enseñanzas del maestro de Puerto Malo, su venerado Blas Coll. Tributaria de esa “esencial heterogeneidad del ser” de las que nos hablara Antonio Machado, la obra de Eugenio Montejo, lentamente, fue cediendo lugar a los continuos desdoblamientos de su mirada. De esa mirada “oblicua”, como él mismo prefirió llamarla, nació también ese ser poético llamado “Eugenio Montejo”. Eso nos los hizo saber en un poema aparecido en Trópico absoluto (1982), intitulado “Final provisorio”: “Ya yo fui Eugenio Montejo, / poeta sin río con un nombre sin equis, / atormentado transeúnte / en esta ciudad llena de autos / (...) / Ya yo fui Eugenio Montejo, / el falso mago de bosques invisibles / que convertía en vocales verdes / la densa luz de mis árboles amigos”. / Volveré a serlo un día, alguna vez, quién sabe...”. Y en efecto, este poema, el único en que se nos habla de “Eugenio Montejo” en toda su obra, es tan sólo un anuncio provisorio. Su camino continuó, como aún secretamente continúa. Del recorrido vital de este poeta se sucedieron noticias en diversos poemas. Hoy, ante la evidencia de su muerte, ocurrida al filo de sus setenta años, no podemos más que leer con asombro un poema escrito a sus treinta y cinco, intitulado “Media vida” en clara alusión al verso de Dante (“nel mezzo del cammin di nostra vita”) y a la conocida noción jungiana; poema que constituye una enigmática premonición poética: “Sentí pesar de media vida / cuando rodó el dragón ante mis pies, ya muerto, / aquel dragón que al curso de los años / dejó sangre en mi espada, / tajos de ala / y fuegos con que luché solo, sin tregua, / en todos los instantes. // Recordé los rugidos noche a noche, / (...) / los libros que leí para aplacarlo, / viejos poemas con que lo tuve a raya. // Sentí pesar de media vida / cuando cesó el estruendo / y advertí que mi alma era su cueva, / que yo era mi dragón, mi enemigo inmediato”. Este poema pertenece a Terredad (1978), para ese momento ya había publicado Algunas palabras (1976), con ambos libros iniciaría la búsqueda de una completa apertura al mundo. Atrás había quedado la primera etapa de su obra, conformada por Élegos (1967) y Muerte y memoria (1972), y la primera mitad de su vida, donde el entorno íntimo de la familia, la angustia de la muerte, lo fantasmal y la soledad serían los elementos sobre los que gravitaría su atmósfera poética. Vencido el “dragón”, muerto “a sus “pies”, mantenido a raya con “viejos poemas”, el poeta emprende un diálogo distinto con la existencia. Sus interlocutores serán ahora los árboles, los pájaros, los gallos, las piedras, la luz, el cosmos, el trópico, en fin, la naturaleza toda y su ansiada “terredad”, neologismo exigido por una profunda necesidad expresiva y que, como ninguna otra palabra de su obra, la caracterizará. Ahora, a esa altura de su existencia, es a los pájaros a quienes escucha: “Oigo los pájaros afuera, / otros, no los de ayer que ya perdimos, / los nuevos silbos inocentes. / Y no sé si son pájaros, / si alguien que ya no soy los sigue oyendo / a media vida bajo el sol de la tierra” (Pájaros). Si en el poema “Un año” de Muerte y memoria se dice: “viejo de treinta y tres vueltas al sol”, edad en que inicia “otro descenso / al infierno, al invierno” y afirma que: “Sangran en mí las hojas de los árboles”, en otro de Trópico absoluto, “Poeta de cuarenta años”, ya no son vestigios de sangre sino “los colores verdes” los que signan su vida: “Cuarenta pasos ya abren un sendero / y cuarenta años más de media vida, / lo que resta es el giro redondo del tiempo / (...) / Hasta los cuarenta no se sabe / que todos los colores son verdes, / que las palabras son máscaras caídas / en pozos de silencio”. En “La hora cincuenta”, poema con que cierra la edición de Alfabeto del mundo de 1988, aparecen los otros, los que a lo largo de su vida lo habitaron, los que escribieron sus poemas: “De aquel que vino en mí a nacer, ¿qué rastro queda / a la hora cincuenta? / Amaneció y fue noche; / pasaron soles llevándose mis días, / uno tras otro, del ensueño al recuerdo. / Fui éste, aquél, tantos y tantos / que hablaron con mi voz, fueron conmigo / de la mano, al azar, vestidos con mis ropas, / compartiendo el amor, la soledad, la poesía, / hasta que sus pasos se tornaron ausentes. / (...) / jamás escribí nada. —Fueron ellos. / La hora cincuenta cae sobre mi vida / cuando ya de sus voces no me queda ni un eco. / Hundidos yacen al fondo de sus noches, / lejos, en otro espacio, en otro mundo, / pero yo sé que en un lugar siguen despiertos: / la vida ha sido todo, menos sueño”. De sus sesenta nos habla en el poema “El duende”, con el cual abre Fábula del escriba (2006), la última colección de poemas que publicó. Pero ahora, a diferencia del poema referido a su quinta década, quienes lo visitan no son los ausentes que quedaron atrás en su juventud. Ahora recuerda al poeta que “a bordo de” sus “veinte, / de noche en noche, con tabaco y lámpara, escribía poemas”, ése visitado por el duende que “fijos los ojos” lo “seguía / frase por frase y letra por letra”. Duende que no era otro que el del momento presente “—éste / que cifra ya sesenta”: “El que aquí vuelve buscándome de joven, / en esta misma calle, a medianoche, / y me llama / y no es sueño”. En “Para mi ochenta aniversario” de Trópico absoluto, el poeta nos advierte: “El año ochenta ya es un límite impreciso / en que me veo y no me veo, / se halla tan lejos de esta hora, / es tan incierto, / que aunque ningún amigo falte / tal vez yo entonces sea el ausente”. Eugenio no nos habló en ningún poema de sus setenta. Desde hace mucho, tuve el privilegio de estar muy cerca de él y de su obra, una amistad larga y entrañable nos unió. Desde hace mucho me preguntaba cómo sería ese poema. Qué nos diría de esa hora. Una tarde, hace varios años, me regaló una carpeta con los originales de las distintas versiones de un hermosísimo poema intitulado “Final sin fin”. Con asombro he leído, varias veces, las 15 versiones, sucesivamente corregidas, que me entregó. Allí pude rastrear, una vez más, las huellas de su oficio humilde y paciente, oficio aprendido en su “taller blanco”, pude apreciar la construcción de ese “melodioso ajedrez” que fue el poema para él, su silencioso diálogo con Dios. Ahora, creo entender que este poema estaba destinado a suplir el poema ausente, el que daría razón de sus setenta. En éste que me entregó y que forma parte de Fábula del escriba, precedido por un epígrafe de Juan Ramón Jiménez, que dice: “...Y yo me iré”, nos dejó su despedida: “La que se irá al final será la vida, / la misma vida que ha llevado nuestros pasos / sin pausa, a la velocidad de su deseo. // Cuando haya que partir –se irá la vida, / ella y mi música veloz entre mis venas // ella y su melodiosa geometría / que inventa el ajedrez de estas palabras. // Sí, tal vez nadie se aleje de este mundo, / aunque se extinga cada quien en su momento. / —Nos iremos sin irnos, / ninguno va a quedarse o va a irse, / tal como siempre hemos vivido / a orillas de este sueño indescifrable. / donde uno está y no está y nadie sabe nada”. Y nos dejó también su permanencia. ** Arturo Gutiérrez Plaza arturogutierrezplaza@hotmail.com Poeta, ensayista y profesor universitario venezolano (1962). Ingeniero en computación y magíster en literatura latinoamericana contemporánea por la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve). Fue director general del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) entre 1995 y 2000. Fue becario del Programa Internacional de Escritores de la http://www.uiowa.edu Universidad de Iowa (Estados Unidos) en 1997. Es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la USB, donde ha sido director de Extensión Universitaria y decano de Extensión. Actualmente cursa estudios doctorales en la Universidad de Cincinnati (http://www.uc.edu). Trabajos suyos han aparecido en diversas revistas venezolanas y extranjeras. Ha publicado Al margen de las hojas (Monte Ávila Editores, http://www.monteavila.gob.ve, 1991), finalista en el Premio Fundarte (1991) y en el Premio Internacional de Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde (1993). En 1995 obtuvo el Premio Mariano Picón-Salas con el libro Propósito común. En 1999 obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, con Principios de contabilidad (México: Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx, 2000). === Los cien años de João Guimarães Rosa Harold Alvarado Tenorio ===== Este 27 de junio se cumplieron cien años del nacimiento del más grande escritor brasileño, autor de Grande Sertão: veredas. Modesto e inclinado a la introspección, João Guimarães Rosa nada publicó en libro hasta la aparición de Sagarana (1946), cuentos que habían aparecido en la revista O Cruzeiro, desde 1929, sin causar repercusión alguna. Y aun cuando se inició como poeta y ganó un premio, decidió abandonar el metro y la rima, porque, según confesó a Günter Lorenz en 1965: Descubrí que la poesía profesional puede ser la muerte de la poesía verdadera. Por eso volví hacia la saga, la leyenda, el cuento sencillo, pues estos son asuntos que escriben la vida y no la ley de las reglas llamadas poéticas. Saragana incluye Hora e vez de Augusto Matraga, anuncio del vasto asunto de su gran novela: la conversación-redención de un jagunço arrepentido y vencido, que ilustra la parábola de la vida como el intento de cruzar a nado un río, y al llegar a la otra orilla, luego de incontables esfuerzos, nos damos cuenta de que la corriente nos ha arrojado lejos del lugar donde queríamos llegar. La oralidad que ya aparece en estas sus historias es una fusión personalísima de artificios y espontaneidad, sometiendo la lengua, atomizándola mediante la invención de onomatopeyas, libres permutaciones de prefijos verbales, atribución de novedosos regímenes, inversión de las categorías gramaticales y multiplicación de desinencias afectivas, donde las palabras resucitan como lázaros y las que viven son sometidas a permutaciones, otras son paridas para, in totum, sugerir la existencia de nociones, sensaciones y fenómenos que hasta entonces no percibíamos. João Guimarães Rosa nació en Cordisburgo, un pueblecito perdido en el centro de Minas Gerais, el 27 de junio de 1908, el primero de los seis hijos de Francisca (Chiquitinha) Guimarães Rosa y Florduardo Pinto Rosa, un comerciante de aves, juez de paz, cazador de pumas, peluquero y contador de historias, que llevaba al chico consigo hasta los mismos antros donde los gauchos y los vaqueros recordaban sus vidas, mientras comían recostados a las sillas de montar o descansaban entre el pienso de las bestias. Miope desde niño, pero voraz lector, con sus gruesos lentes aprendió por sí mismo francés, holandés y alemán, brillantez lingüística que nunca abandonó, llegando a hablar, aparte de aquellas y la propia, español, italiano, esperanto, algo de ruso, leyendo en sueco, latín, griego, húngaro, árabe, sánscrito, lituano, polaco, tupi, hebreo, japonés, checo, finés, danés y algunas variantes del chino. Luego, durante la pubertad, entró en fascinación con el mundo de los insectos y la vida natural, haciéndose coleccionista de mariposas, aves y serpientes vivas y muertas, lo que quizás le empujó a matricularse en la Facultad de Medicina de Minas Gerais, donde se recibió, ejerciendo de inmediato la profesión en otro pueblecito, Itaguara, donde, acompañado por su mujer y sus dos hijitas atendía una clientela variopinta de marginados, gobernantes, moribundos y terratenientes, cuyas historias conocería de sus propias bocas y almas cuando recorría las llanuras desérticas del sertón, hasta las fronteras con Mato Grosso, Bahía y el Amazonas. A los 29 años fue nombrado cónsul en Hamburgo en el mismo momento en que estallaba la Segunda Guerra Mundial. En el Museo del Holocausto de Jerusalén hay un grueso volumen que recoge cientos de declaraciones de los perseguidos del nazismo que afirman deber su vida al escritor. Al romperse las relaciones diplomáticas entre Brasil y Alemania, fue puesto, durante cuatro meses, en prisión, junto a otros funcionarios, en Baden-Baden, de donde saldría con destino a Bogotá, permaneciendo allí hasta 1944, ciudad a la que regresaría durante los terribles días de la IX Conferencia Inter Americana de 1948, cuando luego del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán la ciudad fue destruida por las llamas y la insurrección. Durante la estadía en la fría capital colombiana, situada a 2.640 metros sobre el nivel del mar, Guimarães Rosa escribió Páramo, una historia de la muerte parcial del protagonista, causada por la soledad, la saudade de los suyos, el frío, la humedad y la asfixia que produce el soroche bogotano. Aun cuando desde 1963 había sido elegido miembro de la Real Academia de Letras de Brasil, sólo aceptó ingresar a ella en 1967, justo tres días antes de su muerte, acaecida en su departamento de Copacabana el 19 de noviembre. Tenía 59 años. 1956 fue el año de la publicación de sus más grandes libros: Cuerpo de baile, un volumen de más de 800 páginas de extensos poemas narrativos y su insuperada novela Gran Sertón: Veredas. Para preparar esta inmensa suma de estorias, Guimarães recorrió a caballo la escuálida Minas Gerais, hablando con vaqueiros, etnólogos, indagando sobre antropología, consultando archivos, haciendo anotaciones de tratados de entomología, geología, mitos, lengua, colores y textura de la tierra, a la manera como Da Cunha había obrado para redactar Os Sertões, arquetipo de su obra. Grande Sertão-Veredas es un monólogo-diálogo de Riobaldo, un ex bandido, convertido en honorable estanciero, que recuerda con nostalgia episodios de su rica vida aventurera y amorosa. La historia de la lucha entre dos bandos de jagunços termina por enaltecer un mundo violento, recorrido por políticos y un ejército implacable y venal, ahíto de traiciones, terrores religiosos, miseria y explotación. A través de esta memoria a saltos trasmite la crueldad del paisaje y sus violencias, que para la imaginación de los viejos seguidores de Antônio Conselheiro —cuya alquimia de cultos cristianos, ritos africanos e indígenas dio origen a las macumbas y el candomble—, era apenas una grotesca cruzada de dudosos caballeros andantes. La destreza narrativa de Guimarães Rosa permite que la historia se deslice de la realidad a la fantasía, y de ésta al mito, como en muchos de sus cuentos, con un expresionismo e invención mitológica de primer orden. El asunto de la novela es la posesión diabólica. Riobaldo está convencido de haber hecho un pacto que le llevó a una vida de perversidad y crímenes, con un daimon que aparece en todas partes: es voz en el desierto, susurro en la conciencia, súbita mirada tentadora, irresistible maldad. Para conjurar el efecto del Patas aparece Diadorim, muchacha disfrazada de hombre, cuya identidad sólo es revelada después de su partida de este mundo. Riobaldo cuenta sus esfuerzos por vengar la muerte, y entender, la relación con su extraordinario amigo y constante compañero, joven de inusual hermosura y pureza hacia quien siente una atracción sexual que le atormenta. Siendo un cuento contemporáneo de la lucha entre el bien y el mal, el ángel y el diablo son difíciles de identificar para un hombre fatigado con las vacilaciones, las dudas y la angustia. Como centro de la relación se encuentra la aventura de esa alma, que dividida entre el amor y el odio, la amistad y la enemistad, la superstición y la fe, pero inspirada por el honor, el amor ultramundano y la más transparente amistad, lucha —como un caballero medieval— contra la traición, la tentación de la carne y los oscuros poderes de las tinieblas. Riobaldo sabe que la vida no es inteligible. Descifrando las cosas que le parece importa salvar del olvido, hace su confesión para sí mismo —frente al rostro taciturno del lector—, movido por el anhelo de reafirmar la unidad de su yo; tratando de que su papel en los misteriosos caminos de la existencia tenga algo de positivo. Sabe que cada hombre tiene un lugar en el mundo y en el tiempo que le ha sido concedido; que su tarea, una vez cumplida, debe servir a la verdad de los hombres. Así, sus averiguaciones sobre la existencia del diablo y la naturaleza de sus poderes no sólo nos van preparando, en las incesantes alusiones, para recibir un espantoso misterio, sino que desean, al vincularlo a una realidad concreta, aislarlo —mediante el Amor—, para que no vuelva a contaminar el mundo. Cuando al fin llega la revelación, así haya sido presentida, nos trastorna. Riobaldo, queriendo someter a Hermógenes, asesino del padre de Diadorim, pacta con el Maligno y puede hacerse jefe de su bandería. La ayuda del demonio le hace pensar en cómo tendrá que pagarla. Pero Diadorim muere en el mismo momento en que mata a Hermógenes, el Mal. Entendemos entonces las especulaciones metafísicas del viejo ex bandido: si rehace en la soledad de su edad todas las suposiciones de los teólogos, todas las teorías de la demonología —llegando hasta creer que Satán es parte del ánima—, es por un asunto personal, íntimo, revivido de manera tan verosímil que quedamos convencidos de la posibilidad de la experiencia. Riobaldo sabe y nosotros le creemos, que los acontecimientos inesperados y favorables que ha vivido hacen parte del pacto: llega a sentirse omnipotente, señor del mundo, y entonces surge la duda, da pasos en falso, no sabe qué hacer y siente una terrible insatisfacción. Su poder, como sucede a menudo, llega en el momento en que ya de nada sirve, cuando los obstáculos para llevar a cabo su pasión por Diadorim desaparecen. Riobaldo, poeta, al hacer el inventario de su vida ha hecho una travesía por todas las contingencias del ser: el amor, la alegría, la ambición, la insatisfacción, la soledad, el dolor, el miedo y la muerte. Ha referido hechos y cosas como si hubiesen acabado de suceder, sin mancharlas con la razón, descubriendo los abisales sentimientos del alma, los ocultos mecanismos de la alienación. Al final, cuando el protagonista ha logrado vomitar el fardo de la vida, cuando ha quedado vacío, sentimos también el efecto de la catarsis. Otra lectura que debe hacerse de Grande Sertão: Veredas es la de su cuerpo de poesía, su lenguaje. Por estar cargado de un hondo sentido moral y místico, es principio de todas las cosas: las palabras significan y vuelven a ser, las sílabas tienen el color y la resonancia subconsciente de su forma, la magia rige sus significados. El eterno poema escrupuloso penetra en los modismos y peculiaridades expresivas de las gentes del sertón, el mundo creado por Guimarães Rosa a partir de su lengua: el portugués de Brasil transformado por su conocimiento de otros idiomas, libre de la tiranía de las gramáticas y los diccionarios, inventados, según afirmó, por los enemigos de la poesía. Guimarães Rosa recurre a células rítmicas, aliteraciones, rimas internas, osadías morfológicas, elipsis, cortes y dislocaciones de la sintaxis, voces arcaicas y neologías, metáforas, anáforas, metonimias, fusión de estilos y coro de voces para levantar un habla densa y profundamente personal por lo enigmática. Cada frase es un verso que hace de la totalizante estructura otro signo de la historia que cuenta. La distribución de los acentos en las frases, el ritmo de cada párrafo, indican los diversos estados de Riobaldo mejor que los sucesos mismos. Por la magnitud de su empresa, por el nivel de creación verbal y mítica en que se sitúa Grande Sertão: Veredas, por la sabiduría de su enfoque humanístico y la ironía sazonada de su visión narrativa, esta obra de Guimarães Rosa —dijo en 1965 Emir Rodríguez Monegal— es una, si no la más grande, de las creaciones de la literatura latinoamericana. Es, también, una síntesis magistral de las esencias de esa enorme, desmesurada, escindida tierra de Dios y el Diablo que es su patria. Su obra ha sido parcialmente difundida en español así: Gran sertón: veredas, traducción de Ángel Crespo, Barcelona, 1967; La oportunidad de Augusto Matraga, traducción de Juan Carlos Ghiano y Néstor Krayy, Buenos Aires, 1970; Manolón y Miguelín, traducción de Pilar Gómez, Madrid, 1981; Urubuquaquá; Noches del sertón, versión de Estela dos Santos, Barcelona, 1982; Primeras historias, traducción de Virginia Fagnani Wey, prólogo de Emir Rodríguez Monegal, Barcelona, 1969. ** Harold Alvarado Tenorio alvaradotenorio@telesat.com.co Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió el Departamento de Español y las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), así como el Comité de Redacción de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial y la revista de poesía Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesía de T.S. Eliot (1988); Espejo de máscaras (1987); Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, griego, chino, alemán y portugués. === Tras La huella del bisonte Rafael Rattia ========================= Casi 250 páginas de prodigioso y titánico esfuerzo narrativo que se te meten por los ojos y no te abandonan hasta que la novela “termina”; obviamente, es un decir, porque a decir verdad se trata de una aventura interminable del espíritu. “Karla”, “Mario”, “Gabriela” y La huella del bisonte conforman el tetrálogo propuesto por su autor, Héctor Torres, escritor de aquilatada y densa prosa narrativa que se incorpora al minúsculo y aristocrático coro de las voces novelísticas de la última generación literaria venezolana con una madurez discursiva digna de los mejores encomios por parte de la crítica. El autor de La huella del bisonte se erige con esta novela en artífice de un universo psicológico de hondas resonancias intimistas y explora, con inusual maestría narrativa, esas zonas vírgenes, pulsiones biopsíquicas que inexorablemente emergen a la superficie vital de la más rica y compleja etapa de un ser humano; la acadia adolescente, muy escasamente abordadas por nuestra narrativa venezolana de la última centuria. “Karla”, personaje fundamental que el autor invenciona con nítidos perfiles psicosomáticos, descubre su sexualidad al frente del manubrio de su bicicleta una mañana al fragor de unos impulsos súbitos y desconocidos mientras se dirigía al abasto en procura de unas frutas que le había encargado su madre. Como todo lo crucial en la vida, adviene y se manifiesta de modo inesperado haciendo caso omiso a las leyes de la predictibilidad. La poderosa capacidad descriptiva que exhibe el autor en los pródromos de esta novela se pone a prueba merced a unos raros dispositivos narrativos en los cuales el escritor desdobla, desde la psique de su personaje, al actante convirtiéndolo en proyecciones de personajes provenientes de la farándula nacional, verbigracia, Karla se metamorfosea en Madonna, o en Catherine Fullop, en Gigi Zanchetta o en Rudy Rodríguez. Un asombroso dominio de las imágenes narrativas se van sucediendo en el curso de las páginas de esta novela y, por momentos, el lector tiende a olvidar que está leyendo, pues de estas memorables páginas surgen escenas más cinematográficas que novelescas. Permítaseme decirlo de esta manera: es como si el escritor, a través de cada párrafo, de cada página, nos proyectara trozos de vida intensa y palpitante en todo su esplendor y, naturalmente, en toda su cabal aura mediócritas también, juntamente, sin desmedro de una a favor de la otra. El arte masturbatorio de Karla alcanza en la prosa novelesca de Héctor Torres cotas de magnificencia y excelsitudes tan extrañas que no le encuentro parangón estético-literario en el panorama narrativo de las últimas dos décadas. Caracas es un leit motiv que perdió su amabilidad, dice el narrador. Mario, un gris libretista de televisión, novelista fallido, con un traumático divorcio a cuestas, cuya vida no pasa de ser un terrible y doloroso eufemismo que se desgasta en el triángulo agobiante del Bar, la Librería y la Discotienda; ah, lo olvidaba; una visita mensual a su madre insomne e hipocondríaca. La portentosa imaginación del narrador idea el personaje de Mario como perfecta coartada psicológica para acercarse al deterioro de las relaciones dialógicas-comunicativas entre su madre y él. La cotidianidad, esa viscosa materia que todo lo envilece y degrada en la vida vertiginosa de la urbe, es puesta en entredicho por el novelista y sometida a cáustica recusación moral por el novelista sin caer en falsas pontificaciones moralistas. ** Rafael Rattia rrattia@gmail.com Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue director-fundador del Archivo Histórico del Delta, director de la Biblioteca Pública Central Andrés Eloy Blanco y coordinador de Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las Aguas. Ha publicado el poemario La pasión del suicida y dirige Laberintos de Agua, la página literaria semanal del diario Notidiario (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario Verbigracia, el suplemento cultural de Últimas Noticias, El Impulso, Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, así como en las revistas electrónicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Sólo Texto (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitácora personal en http://ratiar.blogspot.com. === El protagonista de la pobre musiquilla de las esferas ================= === Rolando Gabrielli ===================================================== La materia prima de una novela suelen ser tantos y variados asuntos como historias, que a veces se cruzan en una vida. Los poetas también son reciclados en novelas o en libros testimoniales. No son personajes nuevos en la ficción. Y en ocasiones suelen ser reales o simples cajas negras abiertas una y otra vez con la llave discrecional del narrador. Hay casos en que el autor de la novela ha resultado ser muy amigo del protagonista de la obra, como en esta ocasión. El autor apela en no pocas oportunidades a la realidad para luego ficcionar, como ocurre según su propia confesión de alguna manera. No hay un patrón, preferiría afirmar, porque podría existir o transformarse en una realidad. El autor, casi por medida de precaución o una manera de estirar el tiempo atrás, del pasado, prefiere a protagonistas muertos o acuartelados por los inviernos de la vida. No es materia prima siempre viva y coleando. El sujeto no está a mano para consultarle, más bien es polvo enamorado sobre un montón de hojas o páginas escritas en un ordenador y libreta de notas. No estoy siendo muy directo, ni pretendo por ahora. No tengo en mis manos el móvil de mis palabras. Sin la novela no se puede hablar de la novela. Más bien un recorrido por el personaje que conocimos en vida, sobre algunos comentarios-opiniones del poeta y los poetas, entre ellos, situaciones, etc., etc. En mi libro Los poetas de Chile (2007), homenajeo con dos textos a E. Lihn, y hago mi historia personal, lúdica, irónica, personal, amical, con más de 30 poetas chilenos, incluido Alonso de Ercilla y Zúñiga. No es nuevo escribir sobre poetas. El propio Edwards y Enrique Lafourcade, chileno y de su misma generación, escriben sobre el vate de Isla Negra. Roberto Bolaño incluye a Neruda en su novela Nocturno de Chile, y Los detectives salvajes dan cuenta también de una generación de poetas en el DF. Todo esto refleja que el referente de la poesía chilena, sin olvidar a Huidobro, Parra, Mistral, De Rokha, Rojas, Lihn, Teillier, Hahn, Millán y otros, sigue siendo el autor de Residencia en la Tierra. Neruda el más leído, citado, criticado. Según Edwards, le decían Nerón, tal vez porque incendió la casa de la poesía. Confieso que no lo conocí personalmente, ni lo visité en Isla Negra, ni fui su amigo. Sólo lo divisé vestido de blanco en un pasaje en el centro de Santiago y lo volví a ver, escuchar, en uno de sus discursos políticos en la capital. Una amiga me preguntó una vez si lo conocí y le respondí que mi timidez y orgullo eran tales, que me impedían acercarme a tamaña tortuga gigante venerada por mares allende nuestras fronteras. Qué bobo fuiste, me respondió con una gran ternura. Eso me ha permitido leerlo con “objetividad”, escribir una serie de notas, no obsesionarme con su personalidad mitológica, ni calumniarlo como deporte poético. Ni alistarme como un soldado a uno u otro lado, en ningún bando más que en el de la poesía. Lihn recitaba de memoria poemas de las Residencias nerudianas y Jorge Teillier se despedía cada noche con los versos nerudianos de la Canción desesperada de Veinte Poemas de Amor: Es la hora de partir, oh abandonados. Neruda gravitaba en la poesía como un barco anclado en la bahía, inmóvil, a veces, o de viaje, en otras ocasiones. Iba y venía, se había retirado a Isla Negra, donde recibía a sus amigos, pero no aconsejaba cómo escribir y él seguía escribiendo. En Santiago se gestaba una nueva poesía con Parra y Lihn, contra Neruda. Jorge Teillier fundaba la poesía lárica, del lugar, más que una mirada nostálgica a la provincia, una manera de vivir la poesía. Hahn y Millán asomaban con sus peculiaridades, intimidad de la vida y la muerte, el amor. Gonzalo Rojas en su asfixia, oficio profundo, oscuro, erótico, otra vertiente de la “poesía chilena”. Silva Acevedo en su cuerda, escapando de Parra. Waldo Rojas en París, imagen sobre la imagen. Búsqueda, búsqueda, aquí no termina el listado poético chileno post Neruda y sus ramificaciones, aún en vida del vate de Isla Negra. Armando Uribe Arce, el inefable David Rosenmann Taub, Efraín Barquero y los que vienen atropellándose en una larga lista de “los nuevos” y no tanto. Es mejor que ellos se ubiquen y busquen en sus propias listas, pero ahí están, y de tan lejos imposible apuntarlos más que a ojo de buen cubero. De las notas que suelen escribirse cuando una novela gana un Premio Planeta, Casa de las Américas, como La casa de Dostoievsky, del narrador chileno Jorge Edwards, entrevistas, declaraciones, opiniones de paso, surgen estos comentarios, además de mi “conocimiento” de Enrique Lihn como persona y poeta. El autor dice que se trata de una novela de la poesía y el amor, las ganas de ser poeta y sostiene que el problema de esa generación fue su “incapacidad de asumir el compromiso en muchas cosas, en la política, en el amor”. “En la novela”, aclara, “el Poeta se va varias veces de forma parecida, se va de muchas cosas, se va de Cuba. Yo quise retratar una actitud humana. La evasión es uno de los temas de la novela. Y la relación entre el amor y la evasión es característica. Hay algo generacional. Yo creo que toda la atmósfera del existencialismo, Sartre y qué sé yo, tenía que ver con eso”. Edwards está hablando de Enrique Lihn, con quien se asocia, según dice en ocasiones, como personaje de la novela. No todos recibieron con la misma fe y alegría el premio del autor de El peso de la noche. Veamos lo que dijo un lector anónimo en Argentina, país donde el jurado falló en favor de J.E.: “Las bases de este premio dicen ‘con el objetivo de promover’. Me parece una vergüenza que se lo adjudiquen a un escritor con un Cervantes. Lo único que puede ganar Edwards es el Nobel. Lo otro, que sería una ignominia, es pensar en su EGO. O en su arteriosclerosis. Sólo con una demencia se puede escribir acto tan abyecto. Culpo al jurado, a Planeta y a Casa de América. El premio correspondía a otro. Jolines, entre 557 obras, ¿no había otra excelente? NO se merece este premio. Este acto es una blasfemia”. Un paréntesis en la ruta del lauro. Sigamos. Es y no es E.L. (porque el J.E. también es ese poeta), dice por ahí el autor de La casa de Dostoievsky, que también sostiene que están algo novelados perfiles de Neruda y Jorge Teillier, aunque una nota de Planeta, la oficial, divulgada urbi et orbi para lanzar el premio, se equivoca ubicando a Neruda en la generación del 50. A esa pertenecía también J. Teillier, que según Edwards hablaba pestes de Neruda como otros jóvenes. Lo que yo recuerdo de Teillier, a quien conocí y con quien compartí muchas conversaciones y vinos, es que él se sacaba el sombrero por Neruda y de hecho tiene una foto frente a Neruda en Temuco donde se saca físicamente el sombrero. En los 50, la narrativa chilena, rarísimas excepciones, no sonaba ni tronaba, sólo los poetas históricos que le “enmendarían la página generacional” a Rubén Darío, hipopótamos en la charquita de Chile. Lafourcade, un polémico escritor, se adjudica la creación de la Generación del 50, a la que Teillier nunca dijo pertenecer como Lihn. Lo que no está claro, es lo que dice Edwards, que esa generación careció de compromisos, porque Lafourcade es un conservador de primer orden y Teillier un izquierdista no militante, mientras que Lihn, izquierdita-existencialista-humanista-nihilista-anarquista-polemista 24 horas. Pero existieron otros miembros, como Armando Cassigoli, mi viejo profesor de filosofía, muy comprometido. Es difícil, como La difícil juventud, de Claudio Giaconi, uno de los más brillantes narradores chilenos de ese y otros tiempos, generalizar sobre esa generación. En el Congreso Cultural de La Habana del 68, Edwards y Lihn participaron en un conversatorio en Casa de Las Américas. Allí Edwards dijo respecto a la llamada Generación del 50 que algunos asumieron posiciones de izquierda y otros posiciones francamente reaccionarias. Edwards no menciona al talentoso Giaconi en su recuento de la narrativa chilena en La Habana. Sus cuentos eran lo más fresco, novedoso y de nivel por esos tiempos, hasta que Giaconi se esfumó a Nueva York para escribir una novela que al parecer nunca terminó. Edwards comenta, en una de esas entrevistas sobre La casa de Dostoievsky, que los poetas suelen ser astutos becarios sobrevivientes del sistema. Los hay, sin duda, pero no más que los diplomáticos que suelen vivir con jugosos salarios y poco gloriosos servicios a la patria. Lihn obtuvo una beca de la Unesco para viajar a París y lo hizo a Cuba a través del gobierno cubano y después a Estados Unidos con la Guggenheim. Lo interesante es que Lihn escribió poemarios en esos viajes, como Poesía de paso; La pobre musiquilla de las esferas y A partir de Manhattan. La casa de Dostoievsky, señala Edwards, es una historia también de amor y eso me trae a la memoria un día que coincidimos con Lihn visitando la misma mujer en su apartamento una mañana próxima al mediodía. Era una de esas mujeres abandonadas por su marido y que el poeta recogía como un imán. Una hermana de Edwards también fue novia de Lihn. El 69 viajé a La Habana y Enrique Lihn me encargó le llevara de regalo a Roque Dalton su libro La musiquilla de las pobres esferas. Así lo hice. Y Jorge Teillier me dio Crónicas del forastero para Eliseo Diego. También cumplí con esa misión y me reuní con el poeta cubano. Y yo escribí un poema sobre José Lezama Lima. Recuerdo que me fue a ver al hotel una hermosa mujer y me preguntó por Lihn. Después supe que fue su novia y que quiso viajar con él a Chile, pero el poeta no se la trajo a Santiago. Uno de los comentarios de la novela de Edwards, titulado El río invisible y suscrito por Mario Soto, dice: “En resumidas cuentas, el Poeta tuvo grandes amores y vivió aventuras memorables, fue admirado y conoció los rigores de la fama (en algún momento lo tildan de pedófilo), pero nunca salió del ‘horroroso Chile’, nunca dejó la casa de Dostoievsky, una destartalada e inmunda mansión del centro de Santiago donde pasó la juventud junto a una pandilla de artistas impresentables”. Y sigue el comentario de Soto: “En Cuba, el protagonista, cuyo nombre no conocemos, sobrevive al castrismo y es testigo de primera fila del vergonzoso caso Padilla. De vuelta en Chile, experimenta el absurdo y la violencia de los años de la Unidad Popular y luego el oscurantismo del régimen de Pinochet”. (¿No hubo violencia con Pinochet?) Edwards dice que lo del caso Padilla él lo ficciona y debe ser cierto, porque Lihn estaba en Chile cuando ocurrió y no en La Habana, y recuerdo que lo encontré esa noche por Ahumada, venía de la Agencia Prensa Latina con unos cables leyendo sobre el tema. Una coincidencia más. Lihn murió en el mismo edificio, y no sé si apartamento que yo viví en la calle Passy. Lihn, en la época de la Unidad Popular, a sus inicios, participó muy directamente en un documento sobre política cultural. Lo volvería a ver por última vez una noche en una casita de un barrio de clase media donde vivía quizás con la joven de los disparos de salvas. Esa noche cocinó comida de dieta. Estaba cuidándose de su infarto y no bebió. Fue una velada tranquila sin ningún apuro. Una joven caminaba silenciosamente alrededor del poeta. Le dejé un manuscrito que había conocido en el viejo taller de la Vicerrectoría de la Universidad Católica, con algunos poemas más. Era 1987, mi último viaje a Chile, ya no lo volvería a ver más, al año siguiente moriría de un angustioso cáncer. Yo me iría con la sensación de que Pinochet iba a caer. No era una mera percepción poética. En efecto, el Diablo pactó su retirada y se cumplió en marzo del 90. Para enfocar a Enrique Lihn, el personaje de la novela “Escribí y me muero por mi cuenta, Porque escribí estoy vivo”. E. Lihn. I Es mil novecientos cincuenta y nueve. Nicanor Parra recibe en su casa de La Reina a un grupo de estudiantes del Pedagógico. Entre ellos está un muchacho con cara de gringo y rostro rosado, de 21 años de edad, su apellido es Hahn y quiere ser poeta. Acompaña a Parra un tal Lihn, poeta joven que hace algunos años debutó con Nada se escurre, tipo hosco e inquietante que a ratos se limita a escuchar la conversación con expresión ausente y, de vez en cuando, celebra a gran carcajada los chistes de Parra. De vuelta, Lihn regresa en el mismo bus que el grupo de jóvenes. Van todos sentados en la última línea de asientos. Lihn los ignora. Prefiere mirar el paisaje. Hahn intenta dialogar con Lihn, conocerlo, acortar el camino. Pero éste, “con el orgullo y el desprecio y una suerte de severa alegría a flor de labios”, se limita a responder con monosílabos y gruñidos. Lihn es el primero en bajar del bus. El alivio es general en el grupo de estudiantes. II Es mil novecientos sesenta y nueve. Hahn ya es profesor de literatura y se ha radicado en la ciudad de Arica. Lihn está de paso en esa ciudad, su destino es el encuentro de escritores de Arequipa, Perú. El problema es que Lihn ha perdido su pasaporte y debe abordar el avión y no sabe a quién recurrir. Recuerda a Hahn, quien ya ha iniciado esa misma batalla minuciosa —la poesía— y quien amablemente soluciona el percance. Hahn lo tranquiliza, le cuenta que el cónsul de Chile en Tacna es un escritor: Benjamín Subercaseaux. Asunto arreglado. Hahn y Lihn están ahora en el aeropuerto. Esperan el avión que llevará a Lihn al encuentro de escritores. En cosa de minutos, el lugar se llena de personas con libreta en mano, cámaras y micrófonos. Periodistas. Ambos se miran sorprendidos: Hahn no sabe lo que pasa. Lihn cree que se trata de algún cantante famoso. Minutos después, se abren las mamparas y aparece Mario Vargas Llosa, seguido de Patricia, su mujer. Más atrás, Jorge Edwards y Pilar Fernández de Castro. Lihn afirma que ambos escritores también han sido invitados al encuentro de Arequipa. La prensa se abalanza sobre ellos, pero Vargas Llosa los elude, va directo a Lihn, lo saluda afectuosamente, se abrazan. Edwards repite el cuadro. Hahn, por su parte, se sorprende de las amistades de Lihn. III Es mil novecientos setenta y cinco. Lihn visita Nueva York, ahí lo esperan Pedro Lastra, Enrique Giordano y Hahn. Lihn se queda unos días en casa de Pedro Lastra en Long Island. Hahn se ha radicado en Maryland y unos días después espera a Lihn en el terminal de la ciudad. El bus ingresa al terminal, comienzan a bajar los pasajeros y la mirada atenta de Hahn no da con Lihn. Tras breves minutos el bus continúa su marcha, en eso Hahn divisa a Lihn moviendo frenéticamente sus brazos desde una ventanilla trasera del interurbano. Hahn se echa a correr y golpea la puerta del bus, éste se detiene y los amigos vuelven a encontrarse. Durante tres días, Lihn se aloja en el departamento de Hahn. Durante la primera noche conversan de poesía: “¿Y?... ¿Cómo anda la poesía?”, pregunta Lihn. “No sé. Tengo unos cuantos poemas que he escrito en estos años, pero no sé si sirven”, responde Hahn. “Por qué no me los muestras”, dice Lihn, “yo suelo desvelarme toda la noche. Tendré mucho tiempo para leerlos”. Hahn le entrega a Lihn un montón de hojas sueltas, todos poemas inéditos. A la mañana siguiente, durante el desayuno, Lihn se arrodilla sobre la alfombra y va ordenando los poemas seleccionados y aparta el resto. “Bien”, dice Lihn, “aquí está el libro. ¿Qué tal si ahora le buscamos un título?”. Hahn propone nombres que Lihn va rechazando con gestos faciales de desaprobación. Entonces, Hahn toma un papel y escribe un título que ha rondado en su cabeza durante años: “Arte de morir”. “Perfecto”, dice Lihn, y ofrece hacer el prólogo. IV Es mil novecientos ochenta y dos. Lihn habita un departamento, en los altos de una casa, con entrada independiente en la calle General Salvo. Hahn está de paso en Santiago y va a visitarlo. Lihn se ve inquieto, en ese momento suena el teléfono y dice que no lo contestará. Hahn pregunta por qué. Lihn le confiesa que ha tenido un romance con una mujer veintitantos años menor que él y que el ex marido, enterado del affaire, lo acosa. El amor en su ceguera de acto puro, sin asomo de corazón ni de cabeza. El teléfono no para de sonar. Entonces, Hahn se ofrece a contestarlo. Lihn le dice que prefiere no involucrarlo. Hahn se dirige al aparato y levanta el auricular: “Necesito hablar con Enrique”, dice una voz molesta. “Ya no vive aquí”, responde Hahn. “Yo sé que está ahí”, insiste la voz. “Ya le dije que no está”, repite Hahn y cuelga el teléfono que no vuelve a sonar. Minutos después suena el timbre de la puerta. Lihn se levanta a abrir pensando que es su hermano que ha quedado en llegar a esa hora. Hahn permanece sentado en el sillón, lo ve alejarse y tirar del cordón que desde arriba abre la puerta. De pronto suenan dos balazos, Lihn se inclina hacia la derecha y luego cae al suelo. Hahn, aterrado, se dirige a gatas hacia la puerta, no hay nadie a la vista, baja corriendo las escaleras y pone el cerrojo, y en un abrir de ojos brillantes y en un cerrar de ojos opacos Lihn, pálido, ya está de pie. “¿Estás bien?”, pregunta Hahn. “No pasó nada. O el tipo tiene mala puntería o eran balas de fogueo. A este imbécil no le da para más”, responde Lihn. V Es mil novecientos ochenta y siete. Hahn otra vez está en Santiago y recibe una llamada de Lihn quien, con voz quejumbrosa, suplica: “Necesito tu ayuda, me siento muy mal”. Hahn responde que iría de inmediato. Lihn también ha llamado a Pedro Lastra quien acude al llamado con Cecilia, su hija médico. Al llegar a casa de Lihn, Hahn se encuentra con Claudia Donoso, sobrina del escritor José Donoso, quien le informa que Lastra y su hija lo han llevado al hospital de la Universidad Católica: “Enrique tiene una infección urinaria. Tengo el auto aquí. Si quieres te llevo”. Después de una hora de espera en el hospital, aparece Lihn por el pasillo arrastrando los pies, se sienta mientras espera que Claudia y Cecilia terminen los trámites hospitalarios, y lo primero que dice a sus amigos es que nunca en su vida ha sentido una sensación tan grande de alivio y de placer físico como cuando le hicieron descargar la orina acumulada que casi le revienta la vejiga. Nada tiene que ver el dolor con el dolor. Nada tiene que ver la desesperación con la desesperación; a esto sigue una avalancha de exámenes médicos que detectan un problema renal serio. VI Es mil novecientos ochenta y ocho. Hahn ahora reside en Iowa City y mira por televisión la tercera sinfonía de Mahler. Los juegos de cámara lo distraen de la música misma, así es que decide sentarse de espalda a la pantalla y prescindir de la imagen. La voz de una mujer interpreta un texto de Nietzsche. Hahn comienza a sentir el corazón apretado, una sensación indescriptible de angustia. En Santiago Lihn ha empezado a compartir su casa con una invitada inesperada, una sombra que lo acompaña día y noche. Entonces, emprende una desesperada carrera junto a ella. Escribe, porque hacerlo significa trabajar con la muerte codo a codo, robarle algunos secretos. Pronto, la desigual carrera lo ha agotado. Pide que le aten un lápiz a la mano derecha y continúa, Todavía aleteo con el pescuezo torcido y las alas en desorden. De un salto Hahn sale del sillón y experimenta una extraña certeza, le dice a su mujer que Lihn ha muerto. Ella lo mira con cara de asombro y sugiere llamar a Chile. Hahn toma el teléfono y marca el número de Pedro Lastra en Santiago. Del otro lado, una voz femenina comunica la noticia: Lihn acaba de morir. Se nos hacía tarde. Se hacía tarde en todo. Para siempre. Felipe Reyes F. Nota: La anécdota de la joven mujer y de los disparos, la conocía. Sin duda fueron de salva, pero su autor no estaba tan equivocado, Lihn había tenido un infarto y lo que se buscaba era obviamente otra explosión del ya malogrado corazón del poeta. Su amigo Jorge Palacios aún recuerda el último encuentro que tuvo con Lihn, antes de que éste muriera en 1988; “invitamos a unas mujeres a beber con nosotros, sin embargo luego de un rato ellas abandonaron el lugar. Con Enrique a razón de llevar nuestro machismo hasta las últimas consecuencias, las tomamos en brazos y emprendimos la retirada. Una vez depositadas en la vereda nos propinaron sendas cachetadas y se mandaron a cambiar... allí estábamos con el flaco, cuando frente a nosotros pasó lentamente un camión. El poeta, al instante, ante mi más completo asombro me hizo un gesto de adiós con la mano y corriendo a grandes zancadas, dio un salto girando en el aire para caer de espaldas sobre la plataforma vacía del camión. Y así tendido, de cara al cielo, con los brazos abiertos en cruz, lo vi perderse Alameda abajo, con destino desconocido”. ** Rolando Gabrielli panglobal@hotmail.com Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida "Fechado en Panamá", en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli). === El amor es fuego abrasador Leopoldo de Quevedo y Monroy ========== Algún tiempo atrás creí que el amor, como el hombre —y como la mujer— es pasajero, no puede ser “eterno” o duradero. Incluso escribí un poema con el título Cupido herido. Tal vez no lo medité lo suficiente, de lo cual hoy me retracto y me reprocho. El amor es cosa seria y cuando hiere la copa en donde se vierte, el ron y el hielo se desbordan y es peligroso que se rompa el continente. El amor siempre se consideró como un juguete con el que se divierte el joven un momento, luego lo olvida y más adelante lo encuentra transformado con nuevo vestido y cara maquillada. También se habla de él como un objeto que se encuentra en el mercado, que se negocia, se vende, se compra, se alquila, se disfruta y luego se rasga como un papel o se tira al cesto del Olvido. Pero no se eleva su rango al de un ideal. No tiene la categoría de un sentimiento que brota minúsculo como un arroyo y con el paso del tiempo crece a cuatro manos y llega a ser hoguera incontenible, río brioso que levanta barro y piedras de su lecho. Hablar de amor, hoy, en la época del euro, de esmeraldas y diamantes y cristales de Swarovski, suena de veras anticuado y decadente. “El amor no existe”, “es una promesa de ocasión”, “es el resultado de una noche o de una fiesta”, “es la disculpa para una nueva cita”, “es un asomo de mentes débiles”, “no es mercancía que circule entre personas de la moderna era”. El amor, en definitiva, quedaría relegado a una palabra hueca o cuando más sólo la utilizaría el poeta en versos de ficción y caramelo. Sin embargo, ¿lo dijo Quevedo? ¿Ya el amor no es yelo abrasador? ¿No nace de la brizna de una mirada o del susurro de una palabra que se colgó en el oído cuando pasamos al lado de él o ella y que nos robó el aliento? ¿No pasa eso todavía? ¿Es una fría, barata y efímera fantasía de una vitrina en Venecia o Bariloche? ¿Es la flor que no retoña porque nació sin raíz o no hay quien la riegue, como cantó Pedro Infante? Lo dijo Plotino, un hombre que huele a explosivo y es filósofo : “Vale la pena considerar si el amor es dios, o diablo, o es pasión de la mente o participa de esos tres entes”. Si puede endiosarnos, si nos hace condenar o si nos arrebata por los aires y nos arroja contra las convenciones y los ritos seculares. Si eso no sucede, el amor no vale la pena y, sencillamente, nunca nació, nunca existió y moriremos sin conocer sus cavidades. Que el amor endiosa a quien se ama, puede ser una frase altisonante. Que el amor embruja o que lleva al infierno puede ser un moralismo que nos aleje de los frutos que hay en el huerto de las delicias de Cupido. Pero si el amor no es esencialmente una pasión que sobreviva a la rutina, no vale la pena. No se puede llamar amor a una simple mirada o a un tierno beso de hermano o un estrechón de cuerpos en una despedida, o a una sarta de versos dedicados desde lejos. El amor debe ser efervescencia, ebullición, ardor, consumición, quemadura, volcán, fuego y hielo —todo a la vez. Porque el amor no debe resistir a la tentación, ni prestar oídos a remilgos ni a anatemas, debe ser libre y sus jinetes podrán dar rienda suelta al monstruo que hay adentro de sus cuerpos. El amor alza el vuelo, levita, aterriza, tiene garras, lengua de fuego, brota lava y se hunde en torbellinos de aceite y témpanos de hielo. Tiene capacidad de absorción, se recupera y reempieza con nuevas fuerzas el desespero. Un amor así vence al Tiempo y no lo corroe el moho de la vejez ni la rutina. ** Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre (http://www.unilibre.edu.co) y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el proyecto de investigación, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos literarios como la “Hora de la Poesía” en la Feria del Libro en Bogotá (2005), el V Festival Internacional de Poesía en Cali, la XI Feria del Libro Pacífico y otros. === ¿Quién mató a mi madre? me elevó por encima de la realidad ============ === Andreu Martín ========================================================= (Nota del editor: el viernes 27 de junio fue presentada en la Casa del Libro de Madrid la novela ¿Quién mató a mi madre?, con la que el escritor venezolano Édgar Borges se coronó recientemente como finalista en el III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches, tal como informamos en nuestra edición 188 [http://www.letralia.com/188/0415loeches.htm]. Uno de los prologuistas, el escritor catalán Andreu Martín, considerado por Fernando Savater como el autor más importante que España le ha dado al género negro, destaca la fuerza de esta novela, con la que Borges comparte cartel, en el catálogo de Ediciones Irreverentes, con Mario Benedetti, Francisco Umbral, Augusto Monterroso, Ana María Matute y Antonio Gómez Rufo, entre otros). Enfrentado a un crimen, a la llegada de dos misteriosos investigadores y a un interrogatorio que prácticamente monopoliza el desarrollo de la obra, Andreu Martín, autor de novelas negras como Prótesis o Juez y parte o Piel de policía, obsesionado por el realismo y la verosimilitud, topó con un texto que se resistía a encajar en los moldes previstos. Hasta que la magia del texto se impuso y el lector fue sustituido por otro Andreu Martín, el autor de Por amor al arte, Por el amor de Dios o Vampiro a mi pesar, el habitante de Cadaqués, tocado de tramontana y apasionado del surrealismo, el que distorsiona personajes y crea situaciones incoherentes para mejor contar la coherencia del mundo y, con ese nuevo pincel daliniano repinté la obra y, por fin, la comprendí y me zambullí en ella para descubrir nuevos placeres, mucho más próximo (supongo) a las intenciones del autor. La novela me elevó, así, por encima de la realidad, para llevarme a un fascinante mundo de sugerencias, insinuaciones y reflexiones donde no se trata de partir de enigmas para encontrar respuestas sino que directamente se parte de las respuestas para perderse entre enigmas. En la novela ¿Quién mató a mi madre?, de Édgar Borges, el placer deriva precisamente de verse perdido y de cerrarse salidas, de manera que incluso la solución final es un triple o cuádruple portazo para terminar con la promesa “de que regresaría puntualmente en dos semanas” y de ello no se desprende una sensación desasosegante sino, desde mi punto de vista, una alegre predisposición de volver a empezar el juego con ánimos renovados. Cuando entramos en casa de los Rivera, ésta queda descrita como un decorado, una realidad manifiestamente distinta de un exterior que estamos dispuestos a ignorar. Nos instalamos en un decorado que queda fijado como una caja de luz flotando en medio de la nada, ajena a la realidad exterior. A partir de ahora, los personajes actuarán a su manera, levitarán, se moverán en apartes imposibles, hablarán entre signos de exclamación, el marido se disfrazará de la mujer, se nos hablará con naturalidad de agencias donde encontrar clones de sí mismos, el revólver del asesinato se alquila, serán hallados papelitos doblados invisibles para todos menos para uno aunque se encuentren en los lugares más visibles, convenciones todas ellas que me llevan al mundo onírico como los de Dalí, Chirico o Magritte. Microcosmos platónicos donde los interrogadores son como ángeles, ni policías ni periodistas, detectives contratados por la muerta y sus interrogatorios devienen diálogos en espiral sobre la locura y la vida. Lo que en una novela realista y convencional sería psicosis en este relato de género inclasificable se convierte en metáfora que nos lleva a la reflexión, a la paradoja, a la síntesis, a veces a la risa más desternillante, siempre a la sorpresa. Insisto en que, durante la lectura, he estado envuelto de esa sensación tan intrigante y desconcertante que provocan en el espectador los relojes blandos o el Ángelus de Millet repintado por el genio ampurdanés, las estatuas con cara de perro y las columnas truncadas en eriales calcinados de Chirico, el hombre del sombrero hongo de Magritte, el Rinoceronte o la Cantante calva de Ionesco. El sillón que ocupa el lector poco a poco será diván de psicoanalista donde cada una de las situaciones, réplicas, palabras del texto resultarán ser reinterpretaciones deformadas de la realidad que evocarán inevitablemente vivencias cargadas de significado y de sentimientos. La novela se lee con gran facilidad, incluso diría que pasión (una vez has sintonizado exactamente con las claves necesarias), aun cuando no recurre al truco habitual en la novela policíaca que yo conozco de plantear un enigma para capturar y retener la atención del lector. La pregunta ¿Quién mató a mi madre? sólo está en el título. En cuanto se inicia el interrogatorio, el lector percibe de inmediato que no se va a seguir un método policial de persecución de la verdad sino que se va a encontrar con un largo diálogo platónico que lo llevará más allá de lo policial para sumergirlo en la filosofía. He dicho al principio que me instalé en casa de los Rivera como si fuera un escenario de teatro. Efectivamente, el autor nos sitúa con una descripción parecida a la que se utiliza para iniciar las obras dramáticas: el balcón enfrente; entre la mesa y el balcón, hacia la izquierda, está Manuel... Detrás de la puerta, la única pared azul de la vivienda... Más adelante, cuando nos hable de las sorprendentes cenas poéticas de la familia Rivera, se nos explicará cuál es exactamente la posición que ocupa cada uno de los miembros. Los ruidos que vienen del exterior me parecen efectos producidos por anticuados tramoyistas, Dios mío, los golpes que propina Dina a su ordenador cuando trabaja: ¡se va a cargar el disco duro! No sé por qué (pero es virtud de esta novela inducir a pensamientos que se dirían ajenos a ella sin serlo), la situación de la novela me lleva a un decorado delirante que existe en el Museo Dalí de Figueres: aquella habitación que es un retrato de Mae West. Hay una chimenea, dos cuadros, un sillón, entre los cuales se puede caminar... Y, cuando se mira a través de un cristal distorsionador, se descubre que el sillón rojo son los labios, que la chimenea es la nariz, que los dos cuadros son ojos... Éste es el sabor que retengo en el cerebro después de la lectura de la novela ¿Quién mató a mi madre?, de Édgar Borges. La constatación de que el concepto surrealismo no viene de sub-realismo, como el mal uso de la etimología nos podría llevar a pensar sino de la palabra francesa sur-realismo que quiere decir super-realismo, es decir, mirada desde arriba, desde lo alto, mirada de aquel que sobrevuela (de ahí que haya comparado los investigadores con ángeles) y que, desde el cielo, puede verlo todo con una distorsión que lo acerca mucho más a la verdad, puede verlo todo tan bien que incluso descubre que en el Ángelus de Millet había enterrado un cadáver. ** Andreu Martín (sin) Escritor y guionista español (Barcelona, 1949). Fue guionista de comics para Editorial Bruguera y traductor de comics para Grijalbo Mondadori Junior. Ha colaborado con revistas catalanas, españolas y francesas. Fue cofundador de la revista de cómic Troya-Trocha (1977). Ha publicado las novelas Aprende y calla, El señor Capone no está en casa, A la vejez, navajazos (reeditada en 1988 como A navajazos), Prótesis (llevada al cine en 1983 como Fanny Pelopaja, bajo la dirección de Vicente Aranda), Espera, ponte así, Bellísimas personas, Juez y parte, Asalto a la Virreina y Piel de policía (estas dos últimas con Carles Quílez), entre otras. Con Jaume Ribera ha publicado No pidas sardina fuera de temporada (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de España, 1989) y otras diez novelas de género negro y juvenil que tienen como protagonista al personaje juvenil Flanagan. Ha escrito los guiones cinematográficos Estoy en crisis (1982), El Caballero del Dragón (1982), ambos para Fernando Colomo, y Barcelona Connection (1987), para Miquel Iglesias Bonns, así como los guiones para televisión Pájaro en una tormenta, Crónica negra, Unes vacances tranquilles y las series Estació d’enllaç y Laberint d’ombres. Dirigió la película Sauna (1990), basada en la novela homónima de María Jaén. También ha escrito para el teatro las obras Putiferi y Etc., etc., Un cel de sorra, Boig per si de cas y Joc. === Lectura de Donde yo no estaba, de Marcelo Cohen ======================= === Una poética de la disolución ========================================== === Sergio G. Colautti ==================================================== “Yo quería desintegrarme, sí, pero conservando la voz”. (Cohen; 2006 b, 41). Aliano D’Evanderey construye un texto sobre la inmediatez. Las más de setecientas páginas de su diario dicen su monotonía inicial, los cambios que descentran su vida y el adelgazamiento final de su presencia. Aliano, cada tanto, piensa el sentido de su escritura. Desde esa zona metatextual expone la incomodidad genérica de su diario, que no encaja en ninguna clasificación porque elude, expande, niega o reescribe todas a la vez. El diario de Aliano no conforma un género y a la vez los contiene a todos (el entrecruce y la yuxtaposición de poesía, prosa poética, ensayo, cuento, noticia, informe) y su propia forma inicial (la sucesión fechada) implosionan en un torbellino alucinatorio que desmiente el mismo perfil del diario, al que sólo retorna en las páginas finales. La formulación más explícita, sin embargo, es la negación de la forma novelesca: Aliano entiende que nunca será novela su diario porque no tiene ni el “deseo de ganancia” ni la “ganancia del deseo” que tipifican la novela tradicional; no hay clímax ni desenlace, hay interrupción y espacio en blanco. Contra la novela dickensiana, la narración macedoniana sin origen ni final. Además de inscribirse en una serie literaria (Macedonio-Borges-Cortázar-Saer), Cohen instala una reformulación del relato realista y fantástico a la vez: una operación impensable. Un espacio literario que elude la acumulación, la invención aventurera, hasta la producción automática de lo fantástico, para encontrar sentido a la desposesión, al discurrir de la minucia y la inmediatez, al borramiento del ser como anverso irremediable y necesario del acto de escribir. “Aquí no paro de hablar de desposesión. Encima, ni siquiera el derroche me alcanzaría para ser novelista. Los novelistas ahorran. Se guardan años una historia en la cabeza. Aquí solamente discurro” (pág. 94). La paradoja se expone sin titubeos: así como el escribir es una presencia que opera en la realidad de Aliano desposeyéndolo, la lectura del libro de Rosezno “inventa” la presencia del autor: “Puede que el prologuista sea un invento de Rosezno o a la inversa, o que los dos sean inventos de un tercero anónimo. Si escribo esto es para que todos ellos se realicen en mi cuadernaclo. Aquí quedarán” (pág. 126). La escritura, entonces, asume el programa borgeano de referente único. Su construcción desrealiza la vida de Aliano pero corporiza la de Rosezno, curiosamente, desde otra ausencia, el anonimato. En el fondo de ese juego late la interrogación sobre el ser, la muerte y la obra. No hay escritura para no morir sino escritura para entender la muerte como desvanecimiento de lo real; no hay en Cohen intentos para evadir el sentido del final sino para entender su proceso disolutorio desde los mecanismos de la escritura, como sucede en la narrativa de Juan José Saer. La relación entre el progreso de la obra y el regreso del tiempo hacia la nada recorre las preguntas de Blanchot: “¿No se trata más bien de una exigencia más original, un cambio previo que tal vez se realiza por la obra y al que ella nos conduce pero que, por una contradicción esencial, no sólo es anterior a su realización sino que se origina en un punto donde ya nada puede realizarse?” (Blanchot; 1992, 82). El doble movimiento de escribir (el diario propio) y leer (a Rosezno, a Mench, el diario de Diorita, las poesías de Lumel) plantea un mecanismo en el que lo vital, lo inmediato, lo próximo del día a día participan activamente en el diario de Aliano pero para exponer su naturaleza disolutoria. Se escribe para entender el vacío, se lee para conocer el itinerario de la ausencia. Como leemos en Blanchot, la finalidad de la obra es el arribo a ningún lugar o, como entenderá Aliano, “que lo que escribo se transforme en una aventura amorosa con la muerte, en la aceptación de que la consabida advertencia sobre el plazo fijo iba en serio. Que cuando se termina, se termina. Y que a lo mejor terminar trae paz” (pág. 660). Toda la arquitectura, el tejido textual, la imponencia del trabajo constructivo que significa un diario que contiene y desborda la vida de un vendedor de ropas recupera la posibilidad del deseo de ser en el lenguaje, la formidable potencia de la escritura, que es el verdadero esplendor de la obra. Ese deseo creador “incógnito, errabundo, que no tiene más razón de ser que su potencia de crear Alianos, diseños de pijamas, familias, amores, ríos y embarcaciones, ciudades, democracias y revueltas y proyectos locos de Yónder” (pág. 309). es funcional al “adelgazamiento del ser” que recorre todo el diario y a la operación de “aniquilación de sí” (que menciona el mismo Blanchot), a la vez que se contrapone a la razón sin deseo de la sociedad “demogentil” en la que Aliano vive. La difundida religión del Pensar auspicia una relación entre conciencia racional y realidad vital, y Aliano opone a ese paradigma, el desarrollo ciego de su escritura y el deseo que indaga los misterios de la creación liberada, aun cuando el producto de su diario sea la inmediatez, la tensión tibia que deriva de sus lecturas y algunas posturas, sencillas, lejanas a cualquier revolución, que enarbola cada vez que dice “no”. Así, otras escrituras del deseo (como las poesías de Lumel), de la rebeldía (como la rabia de Yónder o las críticas de Fusco Maraguane) o del dolor (como el diario de Diorita) escapan de la razón lineal hipermoderna de Isla Múrmora y alrededores y son convocadas al texto por la palabra de Aliano, cada vez menos liviana, cada vez más segura de sí, cada vez más cerca de la escritura como deseo y rebelión. Ese posicionamiento, que parece vigorizar la presencia de Aliano y los suyos, es funcional, progresiva e irremediablemente, al mencionado “adelgazamiento del ser”: lo que se fortalece es la voz narrativa, la actitud y la crítica puesta en función en la escritura, pero el itinerario de Aliano, como el de Yónder y los otros, es deliberadamente disolutorio: “Tener una casa es como construir un lugar para dejarlo en lugar de sí” (pág. 72), La escritura que indaga, entiende y dice el sentido del tiempo es escritura que comprende la muerte y sus significados. Como en Kafka, revisitado aquí por la lectura de Blanchot: “Kafka siente profundamente que el arte es relación con la muerte. ¿Por qué la muerte? Porque es lo extremo. El arte es dominio del momento supremo, supremo dominio” (Blanchot; 1992, 83). II. El lugar Cohen logra escribir sobre un lugar cuya delicada, exactísima y minuciosa telaraña constructiva aleja todos y cada uno de los detalles descriptivos de los referentes reales y, en la misma operación narrativa, elude cualquier seducción o desplazamiento profético de la escritura. Logrado ese mecanismo de deslizamiento narrativo (que presenta un tiempo y un espacio futuro instalados en el extrañamiento de lo posible y a la vez inimaginable), el diario resbala en su integridad cronológica y pierde sus fechas, se descentra, agota su sucesión numérica y acompaña el viaje de Aliano desde el lugar inicial hacia ningún lugar: el vendedor que escribe su diario desde la inmediatez parece ser escrito por la vorágine de acontecimientos excéntricos que lo sobrepasan, como su oposición al sistema y a los sistemas (de convivencia familiar, social, política, económica) y por su decisión de elegir (de decir no, en realidad) ante las interrogaciones de la moral política y religiosa. La afirmación de esas posturas, configuradas ya como negatividad, lo sujetan a la superficie del texto; la negación de ser un hombre del sistema, un engranaje del poder “demogentil”, afirman la profundidad de la idea central de su programa: escamotear la presencia, dar lugar a la sombra, dejarse ir, afinar el trazo de su ubicuidad social, es decir, deconstruirse como no lugar. Por eso el diario es macedoniano: está allí la “continuidad de la nada”, la convicción de la disolución (sobre la que Macedonio piensa y Aliano escribe), el texto como proyecto inacabado, inconcluso, no afirmativo, la noción del sitio utópico del que Macedonio-Aliano son cronistas sin objetivo ni destinatario preciso y la idea —tan macedoniana— que embarga a Aliano sobre la construcción de la presencia desde la escritura que también, paradójicamente, es escritura de la ausencia. Entre presencia y ausencia se instala la noción de lo posible como lugar de la escritura. Desde ese lugar piensa Macedonio y desde ese lugar escribe el Aliano de Cohen. Hay, también, un lugar “literario” que se sitúa como origen del texto: En El testamento de O’Jaral (Cohen), el personaje lee Donde yo no estaba, de un tal Alexis Rabastain, comerciante de lencería, que cuenta sus últimos veinte años y su deseo de “no ser nada”. Ese comerciante, ahora, se llama Aliano D’Evanderey y allana el lugar contando sólo algunos meses. De este modo, la recuperación intertextual desplaza lo que era para colocar allí lo que ahora es. Entre el diario que sería y el que es, aparece lo posible como lugar del esplendor textual. Ricardo Piglia, en La ciudad ausente, relato que revisita y expande las claves macedonianas, habla de lo posible como lugar literario: “El ser ahí es más intenso. Lo que no es define el universo igual que el ser. Lo posible es la esencia del mundo” (Piglia; 1992). III. El texto autónomo La sociedad “posible” de Aliano se parece a la nuestra porque apenas desliza sus perfiles: una Democracia Gentil que manipula sin gestos políticos, una economía donde persiste la desigualdad, formas de relación distintas pero imaginables (trimonios en lugar de matrimonios, conexiones con otras mentes desde la “panconciencia”, computadoras que aconsejan conductas, pastillas para producir la risa, etc.). Asentándose como una “semiosfera” sobre los hechos y las cosas que el diario describe, el texto propone nombres (inventados, reescritos, desfigurados, apropiados) que transforman lo creíble en utopía. Allí donde los acontecimientos parecen tener contornos “realistas” (más allá del desplazamiento futurista) el lenguaje aparece para transformarlo en mundo único, en territorio de la invención literaria, en supremacía plena del texto, en zona donde gobierna la posibilidad de ser, lo posible como libertad del texto frente a una sociedad donde lo gentil y confortable del vivir se parecen a una invisible esclavitud política y social. Para “hacer ver” esa situación, para estudiar esos efectos, para comprender la posición del hombre en ese cosmos, Cohen diseña un universo semiótico de soberbia autonomía, en la misma línea de la mejor narrativa nacional que puede hilvanar esa serie: La novela de la Eterna, Ficciones, Rayuela, Nadie nada nunca, La ciudad ausente, Los pichiciegos, El pasado... pero la prescindencia absoluta que propone el diario de Aliano con respecto a los nombres de nuestra memoria cultural, espacial e histórica lo convierten en pieza única porque desde esa autonomía perfecta indaga las tensiones propias del mundo contemporáneo. El territorio donde cobran dimensión los “farphonitos”, “flaycoches”, “leboches”, “perroparias”, cobija también la reescritura de verbos entre los que conviven sentidos conocidos, sospechados o imaginados: “No tengo nada que decir. Pero no quiero callarme. Que la vida pase a los verbos. Ocasear. Aguar. Verdear. Trinar. Enlunecer. Acompañar. Espaciar. Estañar” (pág. 530). En esos juegos estallan los significantes; no hay nada para decir porque la obra terminará diciendo la nada, pero el ciego deseo de la invención será también lucidez para entender que desde allí, desde la escritura, se comprende el mundo y el tiempo disolutorio. Como decía el primer Wittgenstein, “...el lenguaje se manifiesta como una actividad constituyente y configuradora de nuestra propia visión del mundo” (Arce Carrascoso; 1999, 194). El mismo Cohen expone esta noción repasando su experiencia en el exilio español (1975-1996): “Ese agregado que se iba a formar era mi lenguaje. Y si un lenguaje constituye un mundo, todo consistía ahora en ser habitante y habitación de ese mundo” (Cohen; 2006b, 49). El diario, además, avanza sobre otros discursos para transformarlos nuevamente en lenguaje autónomo: el religioso, con los debates entre los partidarios del Dios Solo y los del Pensar, el de la música realista, que intenta avanzar en el vínculo entre vivencia y representación artística, las lecturas de Aliano (Rosezno, Mench), etc. Entre esos discursos que la narración del diario “autonomiza” se destaca el político porque la obra misma expone una formulación sobre el poder en general y la “Democracia Gentil” lo hace con el discurso político en particular. Allí se vislumbra la idea de dominación global y la noción foucaultiana de “biopoder”, que describe la regulación de los poderes sobre los cuerpos sociales y las posibilidades de oposición, centradas (decía Foucault) en la resistencia y la creación, que son en verdad las armas que despliegan, como pueden, Aliano, Yónder y Maraguane. A esa actitud Aliano añade posturas que lo colocan más allá del “derecho” pero más acá del “acto ético”, siguiendo el pensamiento del filósofo francés cuando reclama “un sujeto político como sujeto ético” (Foucault; 1967). Otros discursos remiten a nombres de la cultura occidental, pero son intertextos que la autonomía del diario de Aliano desconoce. Como el vínculo del siguiente fragmento con la concepción kafkiana: “Llamaba a mi puerta, al abrirla me topaba con otra y, cuando llevaba la mano al picaporte, la segunda puerta retrocedía sola, lo único que veía, escrita en un trapo blanco pegado a un telón negro, era la palabra desnuda: Continuará” (pág. 378). O la noción entre nietzscheana y sartreana que se adivina en la desazón de Aliano: “Qué pavor me dio que esto, no sé muy bien qué, amenace con continuar. Qué siniestro que esto pueda seguir y seguir de la misma manera. Esto: no lo que está pasando en la calle sino esto que vivimos juntos en la isla y acaso por doquier. Todo esto” (Pág. 378). La multiplicidad de discursos enriquece la obra, la expande en significación pero, por la intensidad de la historia inmediata que la vertebra y por la cuidadosa arquitectura lingüística que la sostiene, dice sus sentidos desde una autonomía que sorprende y fascina. IV. Silencios En El oído absoluto (Cohen; 1997) la búsqueda de silencio aparece como operación musical (la relación entre algunas composiciones de Beethoven como un “paseo larguísimo por la disolución o por la muerte”). En Donde yo no estaba el hijo de Aliano recupera esa obsesión intentando hallar el supremo silencio desde su “musicaja”. No lejos de esa concepción, para Yónder, el silencio significa felicidad: “Esto no es felicidá, dijo Yónder. Felicidá esque adentro de uno todo haga silencio” (pág. 559). Cuando el diario pierde su ordenamiento racional, el lenguaje se convierte en mirada (“ese mixto de vista y lenguaje”) pero es mirada del silencio primordial, nunca de la afasia, la censura o la mudez. Como en la poesía de Roberto Juarroz, texto del silencio que se construye viendo, escuchando, escribiendo. La fascinación poética y filosófica del párrafo que sigue —cuando Aliano ya culmina su viaje alucinado— ayuda a comprender la puesta en abismo del silencio como logro sublime pero trabajoso de la escritura: “Claro del bosque. Se aquieta el espejo. Algo parece enunciarse. Se estabiliza el sol y uno, no sé por qué, se frota las manos y entonces está frotando el bosque... Algo creo que he visto hoy en un claro del bosque. Una inmediatez. Un orden remoto me tendía una órbita y mi confianza se depositó en la órbita y mi entendimiento entendió” (pág. 565). El silencio, además de búsqueda y sentido de la música y de la mirada artística, aparece en Cohen como postulación política: contra el poder del ruido urbano y la estridencia del sistema consumista, el silencio como “adelgazamiento del ser”, la escritura como política que se deja atravesar por la silenciosa construcción de la ausencia. Ya en el plano literario, el silencio late como fondo kafkiano en toda la dimensión del diario. Toda la suave epopeya de Aliano, sus negaciones, su rebelión inmediata y cercana, su rabia por el devenir del mundo y sus lecturas escépticas remiten a esa sensación de silencio que en Kafka significan absurdo, vacío y lucidez. En otra zona del texto, el mismo extrañamiento vincula el sentimiento de vacío con el ahogo existencial, derivación de la constante colisión de sus actos y posiciones con el mundo “demogentil” y el sistema que se obstina en convertirlo, a él y los suyos, en mercancías útiles: “Qué pavor me dio que esto, no sé muy bien qué, amenace con continuar. Qué siniestro que esto pueda seguir y seguir de la misma manera. Esto: no lo que está pasando en la calle sino esto que vivimos juntos en la isla y acaso por doquier” (pág. 378). Contra ese silencio destructivo de vacío y sinsentido, el silencio primordial, la obstinada tarea de convertir en silencio, en “afinamiento paulatino”, en deseada levedad de la presencia, desde los esfuerzos de la música, de la escritura, de la eticidad de los actos, del suave dejar de ser. Referencias • ARCE CARRASCOSO, J. L. Teoría del conocimiento. Ed. Síntesis, Madrid, 1999. • BLANCHOT, Maurice. El espacio literario. Paidós, Barcelona, 1992. • COHEN, Marcelo. Donde yo no estaba. Ed. Norma, Bs. As., 2006 a. —. El oído absoluto. Ed. Norma, Bs. As., 1997. —. El testamento de O’Jaral. Anaya y Daniel Muchnik, Bs. As., 1992. —. “Pequeñas batallas por la propiedad de la lengua”, en Poéticas de la distancia, Norma, Buenos Aires, 2006 b. • FOUCAULT, Michel. Las palabras y las cosas. Siglo XXI, México, 1967. • PIGLIA, Ricardo. La ciudad ausente. Ed. Sudamericana, Bs. As., 1992. ** Sergio G. Colautti scolautti@atanor.com.ar Docente y escritor argentino (Río Tercero, Córdoba, 1960). Autor de Apuntes sobre la narrativa argentina (1992), El revés del crimen (cuento, 1995) y La mirada insomne (ensayos, 2006), entre otros. === Repaso a la narrativa de Ana Teresa Torres Valmore Muñoz Arteaga = La literatura de la mujer en Venezuela es relativamente nueva. Nace, a mi juicio, de la mano de Teresa de la Parra, y cobra matices insospechados en la poesía casi olvidada de María Calcaño. La escritura de las mujeres anteriores a ellas no hace más que justificar la tradición masculina de la historia y del mundo. Con Teresa de la Parra y, muy especialmente, María Calcaño, la mujer se vuelve protagonista, se transforma en una queja angustiada por ser asumida desde la igualdad. Consciente o no de ello, Teresa de la Parra transgrede los valores establecidos a través de un lenguaje intimista en el cual se explaya su experiencia femenina, haciendo de su cuerpo y el cuerpo de la escritura uno solo. A Teresa de la Parra le siguieron otras mujeres quienes, al igual que a la sociedad venezolana, los eventos del año 28 sirvieron para un despertar. Entre ese grupo de mujeres destaca Antonia Palacios. En 1935 aparece Alas fatales, primer libro de María Calcaño. En ese libro, a decir de Gonzalo Ramírez Quintero, se pudo reconocer como en ningún otro la voz del deseo. A través de la poesía y el erotismo, Calcaño rompe con el autoritarismo de los códigos y las conformidades de una época en donde estas heroicidades eran pagadas con la desaprobación y la marginalidad. Sin embargo ya se había encendido la llama y no había, ni hubo, forma de apagarla. La literatura se ofrecía ahora a la mujer como un territorio magnífico para su desarrollo, así como un punto fundamental para su reconocimiento. Quizás en la literatura venezolana sea la escritura de Ana Teresa Torres una de las más preocupadas, no sólo por los estilos y estéticas literarias, sino por la posición de la mujer en el diario acontecer nacional. Su obra así lo demuestra. Una obra que se divide entre la narrativa y la investigación. Una obra literaria que se inicia con El exilio del tiempo (1990), la novela es una biografía de la narradora, que no necesariamente es la misma Ana Teresa. La “aparente” protagonista de esta novela comienza a reflexionar sobre el descubrimiento de una frase que la lleva a escribir un párrafo, luego un pasaje y, al final, una novela. El relato se transforma mágicamente en un entramado de voces que recuerdan a otras voces, a otros tiempos, un tiempo que ya no es, pero que existe paralelamente desde la ficción. Su siguiente novela, Doña Inés contra el olvido (1992), como su nombre lo indica, es una lucha encarnecida por vencer al olvido. La protagonista, doña Inés, se revela como la conciencia de un país. Una novela que en poco más de doscientas páginas realiza un paseo retrospectivo por tres siglos de historia nacional. Distinguida en 1991 con el Premio de Novela de la I Bienal Mariano Picón-Salas y ganadora del Premio Pegasus de Novela. La favorita del señor (1993) es una novela erótica con la cual resulta finalista en el concurso internacional de novela erótica La Sonrisa Vertical. Esta obra es, sin lugar a dudas, una de los textos eróticos más reveladores en cuanto a las armas de seducción femenina se refiere. Una novela que profundiza en los territorios del deseo desde una óptica ensimismada en las sensaciones del cuerpo de la mujer. Su siguiente novela fue Vagas desapariciones (1995), nuevamente Torres apuesta a la reconstrucción de la historia, esta vez las de Pepín y Eduardo. Pepín se vuelve un escritor autodidacta con una obsesión perturbadora, escribir para recordar una fecha que ha olvidado. Mientras Eduardo definitivamente ha olvidado sus obsesiones y se dedica a clasificar fotografías que lo ayudan a no desvanecerse. De esta manera se va edificando la historia de una ciudad, Caracas, tejida con hilos de humor, ternura y brutalidad. Malena de cinco mundos (1997) es otro trabajo literario en el cual la memoria se erige como eje en torno al cual girará la novela. Malena es una mujer corriente que decide reclamarle a los Señores del Destino todas sus vidas pasadas. Éstos deciden complacerla y recuperan las cinco vidas de Malena; la primera desarrollada en la antigua Roma; la segunda, en Florencia durante el renacimiento; la tercera, durante la época colonial venezolana; la cuarta, en la Viena de Freud; y la quinta, en una exótica isla del Caribe. En el transcurso de esta parodia de la reencarnación, o de visión del Orlando de Virginia Woolf, Ana Teresa Torres reconstruye y reflexiona acerca de la historia de la mujer. Los últimos días del acorazado Potemkin (2000) es la novela con la cual Ana Teresa Torres abre las puertas al nuevo milenio. Para Florence Montero Novel, la novela representa “azar, pesquisas, indagaciones, reconstrucciones sucesivas, conciencia de la invención de historias que se recomponen, de hipótesis que se revocan en la búsqueda permanente de sentidos, ejercicio de la memoria que intenta modelar la huella de un itinerario vital, esta novela nos sugiere la imagen de la navegación exploratoria del mundo íntimo del sujeto y el complejo tránsito de la creación literaria”. El corazón del otro (2004) es su novela negra que recorre, a través la brillante inteligencia de la autora, los pasillos oscuros de la culpa y de la muerte. Su última novela publicada es Nocturama (2006), luego de haber experimentado con notable éxito los territorios de la literatura erótica y la novela negra, Ana Teresa Torres decide abordar el campo de la ciencia ficción. A mi juicio, una de las novelas más alucinantes de la literatura venezolana. Al igual que muchas de sus obras anteriores, la memoria se transforma en el recurso central para contar la historia, esta vez de Ulises Zero, quien despierta una mañana sin saber quién es y qué hace en una ciudad sin nombre. Ana Teresa Torres también ha abordado la investigación en el campo del psicoanálisis como lo demuestran los textos El amor como síntoma, Territorios eróticos, Elegir la neurosis y más recientemente Historias del continente oscuro. ** Valmore Muñoz Arteaga vajomar@cantv.net Docente y escritor venezolano (Maracaibo, 1973). Profesor de literatura en la Universidad Católica Cecilio Acosta y en el Colegio Alemán de Maracaibo. Ha publicado Epistolario: Mario Briceño-Iragorry-Mariano Picón Salas, Mario Briceño-Iragorry desde la vigilia y otros ensayos, Bajo la caligrafía de la noche y La memoria de la noche. === De los conflictos entre la literatura y la Revolución cubana ========== === Miguel Correa Mujica ================================================== Como ocurrió en la mayoría de los países comunistas de la Europa Oriental, la literatura cubana también entraría en conflicto con el sistema sociopolítico substratista, con la Revolución, pero con la diferencia de que en este caso lo haría desde los comienzos. En un discurso pronunciado en la Biblioteca Nacional de Cuba en 1961, Fidel Castro se dirigió a los intelectuales cubanos en estos términos: “Con la Revolución todo, contra la Revolución, nada”. La máxima castrista hizo historia pues se trataba realmente del primer intento de la Revolución por someter la creación y el pensamiento intelectual a los rígidos parámetros del régimen. Las razones de esa relación conflictiva entre los escritores cubanos y la Revolución han sido abordadas por muchos pensadores, pero éstas siguen siendo motivos de especulación. Carlos Alberto Montaner considera que esas razones hay que buscarlas en la personalidad de Fidel Castro, quien desprecia a los escritores por manejar éstos un lenguaje que él desconoce y rechaza: el de la erudición. El Ché Guevara era de la tesis de que la gran mayoría de los escritores cubanos formados con anterioridad a la Revolución no eran verdaderamente revolucionarios. De hecho, la mayoría de ellos habían heredado valores burgueses, asimilados en gran parte de la cultura europea y, en específico, de la literatura francesa, de la española y de la norteamericana. En su libro Los guerrilleros en el poder, K. S. Karol ha hecho un detallado recuento de la relación de conflicto que se desarrolla entre la literatura y el poder en la Cuba castrista, al que remito al lector interesado (1). Sin embargo, creo que las razones de esa relación conflictiva hay que buscarlas más bien en la naturaleza machista de la Revolución. Los escritores cubanos y la Revolución se ubican en las antípodas de un complejo sistema paradigmático sobre la sexualidad. La Revolución fue hecha por machos. Y los machos no leen, y mucho menos escriben. Dedicarse a la literatura, a la cultura, al arte, en un país atravesado por el torbellino de una Revolución machista es socavar esos valores. A los ojos de la camarilla machista en el poder, los escritores mariconizan la Revolución. De ahí el malestar y el desprecio mutuo entre ambas entidades, desprecio que crecería con los años. Pero esta forma negativa de percibir la cultura en general no nace exactamente con la Revolución. Cuba nunca consideró la cultura (y mucho menos la literatura) como un valor a proteger y fomentar; nunca la respaldó como uno de los pilares de la sociedad; durante siglos ésta no gozó sino de la más rotunda indiferencia oficial. El grupo Orígenes, presidido por José Lezama Lima, nunca contó con el apoyo de la oficialidad, sino más bien con su indiferencia y rechazo. La revista Orígenes, una de las publicaciones literarias más importantes que ha dado Cuba en sus tres o cuatro siglos literarios, fue costeada en su totalidad por José Rodríguez Feo y por el propio Lezama Lima. Los gobiernos republicanos jamás se preocuparon por la suerte de la cultura, de un movimiento literario, de una revista o de una corriente estética. Ni el mejor poema de Cintio Vitier, ni el más atrevido, jamás les habría intranquilizado. La burguesía cubana, con capacidad económica para subvencionar las artes y la cultura en general, fue siempre inculta hasta la médula. Por ello, todo eso que desde la actualidad puede llamársele la cultura cubana no ha sido otra cosa que el esfuerzo individual y desgarrado de un grupo de almas sensibles preocupadas por la cultura. Pero, aunque con anterioridad a 1959 la apatía gubernamental hacia la cultura era rotunda —o tal vez precisamente por ello—, también es cierto que nunca la atacaron. En un país aterradoramente inculto, la literatura carecía de todo peso en la vida nacional. Pero con la Revolución, las relaciones de la literatura con la oficialidad entran en una tensa situación de conflicto hasta ahora desconocida. De pronto, lo que los escritores podían decir en sus textos empezó a verse como muy importante. La palabra impresa se expurgaba, se revisaba y se releía hasta que un oficial en un ministerio remoto autorizaba o rechazaba su circulación. Algo que nunca se había tomado en serio, ahora lo era. La literatura estrenaba un estatus que nunca había tenido. Su importancia se ratificaba a cada instante con el auge desmedido que adquiría la censura, el amedrentamiento y los posibles encarcelamientos. De esta forma, dentro del fervor revolucionario y en calidad de posible enemigo, la literatura pasa a ser en la Cuba castrista, cuestión de Estado. Los escritores que durante este convulso período (y desde su posición canónica) lidiaron directamente con la Revolución eran todos de formación prerrevolucionaria. Su plataforma programática, desde donde existían como grupo, era el semanario literario Lunes de Revolución, dirigido por Guillermo Cabrera Infante. Lunes estaba asociado al periódico Revolución, el vocero principal de un régimen que se consolidaba y radicalizaba a pasos agigantados. Entre sus miembros se encontraban Carlos Franqui, Guillermo Cabrera Infante, Virgilio Piñera, Ambrosio Fornet, Heberto Padilla, Antón Arrufat y muchos otros. Todos eran escritores plenamente formados cuando ocurre el triunfo revolucionario de 1959. Y por ser las figuras del momento, fueron ellos las primeras víctimas de una Revolución que vería al escritor como enemigo. Sin lugar a dudas, Lunes de Revolución y sus integrantes lucharon por abrir nuevos espacios de libertad y por ampliar los conceptos estéticos que la Revolución les quería imponer. Bajo la tutela de Carlos Franqui surgen las Ediciones R, dirigidas por Virgilio Piñera, quien comenzó a publicar la obra de las nuevas promociones de escritores jóvenes que no tenían acceso a otras editoriales. En ese mismo año de 1961 se convocó al I Congreso de Escritores y Artistas, auspiciado por la Revolución bajo el lema “Defender la Revolución es defender la cultura” (2). Las sesiones terminaban con nutridos aplausos y con la aprobación unánime de todas las cláusulas que la Revolución proponía para el campo de la cultura. En realidad se trataba de un espectáculo de adhesión total a un régimen que no iba a tolerar la libertad de expresión, ni la crítica, ni la creatividad artística, en ninguna de sus formas o manifestaciones hasta ahora conocidas. Pero no se trataba exactamente de la sumisión de la literatura cubana al realismo socialista de corte estaliniano que doblegó y aniquiló la literatura soviética de la época. Creo más bien que la máxima castrista fue una amenaza política, pero no sobre la literatura sino sobre los escritores, de quienes se esperaba una adhesión incondicional a los principios de la Revolución. O el escritor escribía sin perjudicar la obra de la Revolución, sin criticarla, o sería silenciado al precio que fuera necesario. A diferencia del modelo represivo soviético, que afectaba no sólo al escritor sino al texto en sí, la Revolución cubana se preocupaba más por la militancia de los escritores y por lo que éstos dijeran de ella que por los modos, el estilo, en que lo dijeran. Determinadas tendencias estéticas no le iban a quitar el sueño a una Revolución profundamente inculta. Pero un texto que la criticara, no importaba cuán ligeramente, había incurrido, cuando menos, en una provocación política que era preciso castigar. La primera generación nacida enteramente dentro del marco de la Revolución cubana fue el grupo de poetas conocido por El Puente. El nombre es simbólico, pues marca el puente de transición entre la literatura pre-revolucionaria y la totalmente surgida después del triunfo. Entre los miembros de El Puente estaban José Mario (su figura central), Isel Rivero, Reinaldo García Ramos, Nancy Morejón, Ana Justina, Mercedes Cortázar y otros. En 1962, Reinaldo Felipe (seudónimo de Reinaldo García Ramos) y Ana María Simo, ambos miembros del grupo, recopilan, editan y publican, bajo el sello de Ediciones El Puente, la antología Novísima poesía cubana, obra que sirvió para exponer el carácter de verdadero movimiento renovador del grupo. En su prólogo, los autores dejan sentado que van a manifestarse con “todo el rigor” de que son capaces en esos momentos. Cito a continuación un pasaje de ese prólogo, el que demuestra el carácter innovador, genuino y desenfadado que caracterizaba a este grupo en sus comienzos: Queremos impulsar así un movimiento que erradique definitivamente el amiguismo y la mala fe que han llevado la escasa crítica literaria que existe en Cuba al estado inoperante y lamentable en que hoy se encuentra (Novísima 5). Con estas palabras, y tras la inauguración de la nueva política cultural de la Revolución, anunciada en las “Palabras a los intelectuales” de 1961, los integrantes de El Puente no tardarían en ser considerados como “problemáticos” por la Revolución y por los escritores de la oficialidad. En efecto, El Puente sería rápidamente eliminado del mapa cultural cubano. Su figura principal, el poeta José Mario, fue amenazado y más tarde encarcelado. La atmósfera de persecución y terror provocó la clausura de las ediciones, y poco después la dispersión de este brillante grupo de poetas jóvenes. José Mario abandonó la isla y se estableció en España, país donde falleciera recientemente. De “los novísimos”, sólo Nancy Morejón aceptaría los nuevos parámetros ideológicos y literarios que la Revolución exigía del intelectual cubano. En la actualidad, Nancy Morejón vive y escribe en la Cuba revolucionaria. Pero, en general, con la supresión del grupo El Puente la Revolución aniquilaba a la primera generación literaria nacida con su triunfo. Notas 1. KAROL, K. S. Los guerrilleros en el poder. Tran. Jordi Marfá. Barcelona: Seix Barral, 1972. 2. Para más información sobre la estética que la Revolución demandaba de los escritores cubanos, consúltese el ensayo de Lisandro Otero “Cuando se abrieron las ventanas de la imaginación”, en el que Otero ofrece los acuerdos y conclusiones del I Congreso de Escritores y Artistas de Cuba (1961). El trabajo se puede encontrar en Internet, en la siguiente dirección: http://www.uneac.com/LaGaceta/2001/Gaceta4/lisandro.htm. ** Miguel Correa Mujica correamcorrea@yahoo.com Escritor cubano (1957). Reside en Nueva York desde 1980. Profesor asociado en la City University of New York. En 2002 se doctoró en literatura española e hispanoamericana con una tesis sobre Reinaldo Arenas. Ha publicado las novelas Al norte del infierno (1984) y Fragmentos del discurso humano (2000). Publica crítica literaria en diversas revistas hispanoamericanas. === Historias bogotanas Dixon Moya =================================== En la reciente Feria del Libro de Bogotá, hubo como cada año muchos acontecimientos, conferencias con prestigiosos escritores, lanzamientos de libros de la más variada estirpe, actividades disímiles, en torno a esa figura sacramental, el libro. Dentro de la diversa programación, un evento pasó desapercibido, pero resultaba muy significativo, pues era la culminación de un proceso de un largo año, por lo cual y para lo cual es necesario hacer algo de memoria. El Fondo de Promoción de la Cultura, en el marco de la celebración de Bogotá, Capital Mundial del libro 2007, realizó una convocatoria a los bogotanos (sin excluir habitantes de Bogotá venidos de otras tierras, que son a la postre la mayoría), para escoger narraciones dignas de contar, con la condición de que fueran ciertas, no producto de la imaginación, pues no se trataba de un concurso de ficción literaria. En ese orden de ideas y desorden de sensaciones, el Fondo recibió cientos de historias. Un jurado conformado por Andrea Echeverri Jaramillo, Juan Luis Isaza Londoño y Ricardo Silva Romero, se dieron a la tarea de seleccionar dentro de tantas verdades expuestas, los textos reales que tuvieran el encanto de las mentiras bien contadas. Al final salieron un poco más de ochenta historias que serían publicadas en un libro, financiado por el Fondo. Historias de las cuales recibimos noticias en un blog especial creado en El Tiempo.com, y que finalmente trascendieron a la radio en un experimento de integración entre emisoras de radio de Colombia y el Reino Unido, gracias a la difusión del programa “Vasos Comunicantes” de la emisora de la Universidad Nacional de Colombia y el British Council. Transcurrieron varios meses y se notaba la impaciencia y ansiedad de los autores de aquella obra colectiva, a través de un grupo espontáneo que se formó en la dimensión cibernética, tejida por los correos electrónicos. De alguna manera, en los mensajes que se enviaban por Internet aparecían algunos de aquellos valores y antivalores que integraron la antología. Para tranquilidad de unos y emoción contenida de otros, el Fondo informó sobre el lanzamiento del libro en plena Feria, los autores nos encontraríamos finalmente (no había comentado que el suscrito servidor fue uno de los escritores seleccionados). En mi caso, al llegar al recinto ferial, me confundí de salón y durante media hora disfruté de un coctel ajeno, pues alguien más despistado que yo me aseguró que el evento del Fondo seguiría después de finalizado el que estaba transcurriendo en aquel sitio, pero no entro en detalles, porque eso daría para una nueva historia. Luego de retomar el camino correcto e ingresar al salón en que se desarrollaba la sencilla ceremonia, experimenté una fuerte emoción al ver, palpar y comenzar a leer el libro que retoma estas historias, Bogotá por Bogotá. La verdad y solamente la verdad. De igual forma, compartir con los demás autores, así como con los jurados y responsables de tan original idea, generó un sentimiento muy especial. Sin saber sabiendo, allí estaban diversas historias bogotanas encarnadas en el cuerpo de autoras y autores. Estábamos todas las historias, unas dulces, otras duras, unas tristes, otras cómicas, algunas nos saludamos con un buenas noches, al menos con un levantar repentino de cejas. Esa noche Bogotá se reencontraba en toda su plenitud, sus palabras se daban cita para estrechar sus múltiples manos. El acto terminó rápidamente sin estridencias, cada historia salió con el orgullo un poco más alimentado, gracias al cariño de otras historias. En mi caso, salí sonriente, abrazado con la historia amada. Después vendría la lectura del libro. Resulta un ejercicio saludable leer los textos de personas nacidas entre las décadas del treinta y del ochenta, cincuenta años que separan, unen, confluyen en la misma edición, algunos con experiencia en el ejercicio de la escritura, otros para quienes su historia es la primera en ser editada, protagonistas y espectadores de una ciudad que se escribe en la memoria de sus habitantes. Mujeres y hombres que transformaron en palabras, una anécdota, una vivencia, algo que marcó tan profundamente sus vidas, el hito que le ganó la batalla a la amnesia progresiva. Al final, queda la sensación que se trata de un múltiple homenaje a la ciudad-madre que nos vio nacer, que nos crió, que nos ha dado estudio y trabajo. A la que tanto criticamos, de la que nos vamos pero a la cual siempre volvemos. Nuestro puerto particular, Bogotá por Bogotá. La verdad y solamente la verdad. Lo juro. La entrevista de trabajo El 19 de junio de 1990 nos llegó a los colombianos una alegría redonda desde Milán, lejana ciudad italiana, durante el mundial de fútbol que se celebraba en ese país. En el minuto noventa del partido entre Alemania y Colombia, Freddy Rincón marcó el gol de su vida, el gol más alegre de la historia del fútbol colombiano y uno de los mejor elaborados en mundial alguno. Era época de vacaciones de mitad de año en los centros educativos, yo estudiaba en la Universidad Nacional y buscaba aprovechar el descanso para lograr un ingreso extra, había encontrado en el periódico un aviso interesante, el cual prometía un buen empleo a un joven inteligente, elegante, con actitud positiva, potencial comercial y deseos de obtener un sueldo acorde con tales cualidades. Luego de llamar por teléfono, la empresa programó la entrevista a las tres de la tarde de ese 19 de junio, debía llegar con traje formal, vestido de paño y corbata. Al finalizar el partido, Colombia era un solo monólogo, un grito de gol anidado en millones de gargantas, que luego se vistió de alegría y desenfreno en ciudades y pueblos. Aunque yo compartía la alegría, el carnaval espontáneo en las calles atentaba contra mi propósito de llegar impoluto a la entrevista de trabajo. El agua y la maizena cayeron de los cielos, subieron desde los suelos, se mezclaron en el aire, formando una alegre neblina, una lluvia risueña. Me asomé con cuidado en las esquinas hasta que divisé el autobús que me sacaría del barrio y el cual me llevaría a la dirección de la empresa, pude sentarme y alcancé a cerrar a tiempo la ventana, mientras una bolsa de agua se estrellaba contra el vidrio, algunos de los pasajeros del autobús no habían tenido tanta suerte, pero aceptaban con resignación estar mojados o cubiertos de la harina blanca. El automotor logró evadir las peligrosas bombas húmedas, burló a los terroristas de la maizena, cruzó de sur a norte una Bogotá cubierta de banderas de Colombia, con el Himno Nacional sonando de fondo, las voces desgarradas de locutores deportivos, inventando metáforas y exagerados retruécanos. En medio del ambiente festivo, pude llegar al edificio. Al ingresar a la portería, un vigilante que seguía con la mueca de la victoria petrificada en su rostro, me contestó que la oficina de bolsa de empleos (yo ignoraba que fuera una intermediaria, pensaba en una empresa directa), había cerrado esa tarde por el logro de la selección. ¡Era día patriótico y a nadie se le ocurriría trabajar durante esa fecha, de nuestra gloria inmortal! ** Dixon Moya dixonm@hotmail.com Diplomático colombiano aficionado a la literatura. Fue cónsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente desempeña un cargo diplomático en Nicaragua. Ha publicado artículos en revistas de su país. === Eduardo Galeano y los ojos abiertos de América Latina ================= === Jorge Majfud ========================================================== Son muy pocos los casos de escritores que sostienen una total indiferencia por la ética de su trabajo. No son pocos los que han entendido que en la práctica literaria es posible separar la ética de la estética. Jorge Luis Borges, no sin maestría, practicó una forma de política de la neutralidad estética y quizás estuvo convencido de esta posibilidad. Así, el universalismo del precoz posmodernismo borgeano no era otra cosa que el mismo eurocentrismo de la Era Moderna matizado con el exotismo propio de un imperio que, como el británico, se aferraba con la nostalgia de viejo decadente a los misterios de la India sometida y de las noches de una Arabia fuera de los peligros de la historia. No era el reconocimiento de la diversidad —de la igual libertad— sino la confirmación de la superioridad del canon europeo adornado con souvenirs y botines de guerra. Quizás hubo un tiempo en que verdad, ética y estética eran lo mismo. Quizás fueron los tiempos del mito. También ha sido un rasgo propio de lo que llamamos literatura del compromiso. No una literatura hecha para la política sino una literatura integral, donde el texto y el autor, la ética y la estética van juntos; donde literatura y metaliteratura son la misma cosa. Diferente ha sido el pensamiento publicitario de la posmodernidad, estratégicamente fragmentado sin conexiones posibles. Legitimados por esta moda cultural, los críticos del establishment se dedicaron a rechazar cualquier valor político, ético o epistemológico de un texto literario. Para este tipo de superstición, el autor, su contexto, sus prejuicios y los prejuicios de los lectores quedaban fuera del texto puro, destilado de toda contaminación humana. Pero ¿qué quedaría de un texto si le quitamos todo lo metaliterario? ¿Por qué el mármol, el terciopelo o el sexo repetido hasta el vacío habrían de ser más literarios que el erotismo, un drama social o la lucha por la verdad histórica? Rodolfo Walsh dijo que una máquina de escribir podía ser un abanico o una pistola. ¿No ha sido esta fragmentación y posterior destilación una estrategia crítica para convertir la escritura en un juego inocente, en un calmante más que en un instrumento de inquisición contra la musculatura del poder? En su nuevo libro Eduardo Galeano contesta estas preguntas con su inconfundible estilo —Borges reconocería: con amable desdén—, sin ocuparse de ellas. Como sus libros anteriores desde Días y noches de amor y de guerra (1978), Espejos está organizado con la fragmentación posmoderna de la cápsula breve. No obstante todo el libro, como el resto de su obra, muestra una inquebrantable unidad. Su estética y sus convicciones éticas también. Aun en medio de las más violentas tormentas ideológicas que sacudieron la más reciente historia, esta nave no se ha resquebrajado. Espejos amplía a otos continentes el área geográfica de América Latina que había caracterizado por décadas el interés principal de Eduardo Galeano. Su técnica narrativa es la misma que de la trilogía Memoria del fuego (1982-1986): con un narrador impersonal que cumple con el propósito de aproximarse a la voz anónima y plural de “los otros” y evitando la anécdota personal, con un orden temático algunas veces y con un orden cronológico casi siempre, el libro se inicia con los mitos cosmogónicos y culmina en nuestros tiempos. Cada breve texto es una reflexión ética, casi siempre reveladora de una realidad dolorosa y con el invalorable consuelo de la belleza de la narración. Quizás no otro es el principio de la tragedia griega: la lección y la conmoción, la esperanza y la resignación o la lección mayor del fracaso. Como en sus libros anteriores, el paradigma del escritor comprometido latinoamericano, y sobre todo el paradigma de Eduardo Galeano, parece reconstruirse una vez más: la historia puede progresar, pero ese progreso ético-estético tiene por destino utópico el origen mítico y por instrumentos de lucha la memoria y la conciencia de la opresión. El progreso consiste en una regeneración, en la recreación de la humanidad tal como lo hiciera el más sabio, justo y vulnerable de los dioses amerindios, el hombre-dios Quetzalcóatl. Si quitásemos el código ético desde el cual se realiza la lectura de cada texto, Espejos estallaría en fragmentos brillantes; pero no reflejarían nada. Si quitásemos la maestría estética con la cual fue escrito este libro dejaría de ser memorable. Como los mitos, como el pensamiento mítico que revindica su autor, no hay forma de separar una parte del todo sin alterar el sagrado orden del Cosmos. Cada parte no es sólo un fragmento alienado sino una pequeña pieza que ha desenterrado un arqueólogo consecuente. La pequeña pieza vale por sí sola pero mucho más vale por los otros fragmentos que han sido ordenados y éstos valen aun más por aquellos fragmentos que se han perdido y que ahora se revelan por los espacios vacíos que se han formado, revelando el jarrón, toda una civilización sepultada por el viento y la barbarie. La primera ley del narrador, no aburrir, se cumple. La primera ley del intelectual comprometido también: en ningún caso la diversión se convierte en narcótico sino en lúcido placer estético. Espejos ha sido publicada este año simultáneamente en España, México y Argentina por Siglo XXI, y en Uruguay por Ediciones del Chanchito. Esta última continúa una colección ya clásica de tapas negras alcanzando el número 15, representado significativamente con la letra ñ. Los textos van acompañados de ilustraciones a manera de pequeñas viñetas que recuerdan el cuidadoso arte de la edición de libros en el Renacimiento además de la época juvenil del autor como dibujante. Aunque su concepción del mundo lo lleva a pensar de forma estructural, es difícil imaginarse a Eduardo Galeano pasando por alto algún detalle. Como buen joyero de la palabra que pule en búsqueda cada uno de sus diferentes reflejos, así también es cuidadoso en las ediciones de sus libros como objetos de arte. Con cada entrega, este icono de la literatura latinoamericana nos confirma que otros premios formales, como el Premio Cervantes, se están demorando demasiado. ** Jorge Majfud jmajfud@hotmail.com Escritor uruguayo (Tacuarembó, 1969). Arquitecto graduado en la Universidad de la República del Uruguay (1996). Ha sido profesor en la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Técnica del Uruguay, donde ha enseñado artes y matemáticas. Enseña literatura latinoamericana en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay, 1996; Baile del Sol, Tenerife, España, 2001) y La reina de América (Baile del Sol, 2001), el libro de crónicas 9 viajes (Trilce, Montevideo, 2002) y los libros de ensayo Crítica de la pasión pura (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires, Argentina, 2000) y El tiempo que me tocó vivir (2004). También textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre séculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Ediçoes, Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y artículos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones, como La República, El País, La Vanguardia, Rebelión, Resource Center of The Americas, Revista Iberoamericana, Eco Latino, Jornada, Centre des Médias Alternatifs du Québec y otros. Es miembro del Comité Científico de la revista Araucaria de España. Ha colaborado en la redacción de Enciclopedia de Pensamiento Alternativo (Buenos Aires). Sus ensayos y artículos han sido traducidos al inglés, francés, portugués y alemán. En 2001 recibió mención del Premio Casa de las Américas, Cuba, por La reina de América. Obtuvo el Premio Excellence in Research Award in Humanities & Letters, UGA (Estados Unidos, 2006). === Tricentenario de Charles Wesley (1707-1788) Juan Franco Crespo === Los Wesley fueron una influyente familia inglesa en donde destacaron líderes religiosos, escritores y músicos. John fundó el metodismo, pero su creencia en el poder liberador de la música le llevó a realizar una serie de materiales recopilatorios de melodías e himnos (1737, 1742, 1761, 1780). Adaptó canciones populares y operísticas que acabaron asegurando, en su tiempo, una poderosa superioridad del canto congregacional de su recién fundada corriente religiosa. Charles Wesley, hermano de John, fue el famoso escritor de himnos (de sus hijos, dos también se dedicaron a la música: Charles [Bristol, 1757-Londres, 1834] y Samuel [Bristol, 1766-Londres, 1837]). El primero fue el más dotado de su tiempo y nos dejó un cuantioso legado musical. Fue un compositor menor, es cierto, pero destacó como organista, su obra incluye conciertos para el instrumento religioso por excelencia y cuartetos de cuerda. El segundo dio conferencias, fue organista, director de orquesta e incluso compuso muchos ritos latinos (fue católico romano durante algún tiempo). Entre sus mejores piezas encontramos el motete Confitebor tib Domine (1799), la Sonata para piano en Re menor, Cuatro conciertos para órgano y la notable Sinfonía en Sí bemol (1802) o la tardía Obertura del Concierto en Mi (1834, pocos años antes de morir), pero, sobre todo, es recordado como la figura más importante en el renacimiento de Bach en Inglaterra a partir de 1808. Las emisiones postales que hoy nos hacen acercarnos a estos personajes de las islas británicas fueron realizadas por el correo de la isla caribeña de Montserrat, que lanzó una preciosa hojita de cuatro sellos el 18 de diciembre de 2007; se trata de 4 por $2,50 combinados horizontalmente con este líder espiritual de la corriente metodista y la del correo irlandés para el Tricentenario de Charles Wesley (18 de diciembre de 1707) en Epworth, Lincolnshire. Fue uno de los más grandes escritores de su tiempo y autor de grandes piezas de contenido espiritual, era el más pequeño de la numerosa prole del matrimonio formado por Samuel y Susanna Wesley. Ordenado diácono en septiembre de 1735, está considerado uno de los más sobresalientes compositores británicos de himnos y cánticos religiosos. Contrajo matrimonio con Sarah Gwynne en 1749, ésta le acompañó en sus viajes evangelísticos por toda Gran Bretaña hasta 1765 cuando dejó de viajar; tuvieron ocho hijos, aunque sólo tres sobrevivieron, entre ellos Charles y Samuel que también incursionaron en el mundo musical. Se asegura que a lo largo de su vida (murió el 29 de marzo de 1788, a los 81 años) escribió nada menos que 6.500 piezas. Educado en la Westminster School de Londres, completó su formación en el College de la Iglesia de Cristo en Oxford, donde su hermano John había organizado el “Club Sagrado de los Metodistas de Oxford” (1727). El sobrenombre les fue adjudicado por el carácter de renovar “metódicamente” su fe y moral cristiana, la predicación al aire libre realizada por John Wesley y George Whitefield el 2 de abril de 1739 está considerada, oficialmente, la fecha fundacional de la corriente “metodista”. Como hicieran su padre y su hermano, Charles fue ordenado en 1735 clérigo de la Iglesia de Inglaterra, ese mismo año ambos partieron hacia Georgia (Estados Unidos), nuestro personaje como secretario del gobernador James Oglethorpe (fundador de dicha colonia en el actual territorio norteamericano). Problemas de salud les obligaron a regresar a Inglaterra pocos meses después. Muchos de sus himnos se inspiraron en experiencias personales. En Mil voces para celebrar (1739) expresa su gratitud al altísimo por su nuevo nacimiento. Prácticamente hizo himnos para todos los días de especial significado en el calendario cristiano y otros fueron fruto de sus prédicas a lo largo y ancho de las islas británicas. Algunos de los himnos fueron preparados para animar a los predicadores locales y aun hoy es posible escucharlos en los rituales de los metodistas en todo el mundo y en una gran cantidad de lenguas. Algunos de los más populares en lengua española son “Cariñoso salvador”, “El Señor resucitó” (inspirada en una antífona latina del siglo XV), “Oíd un son en alta esfera”, “Sólo excelso amor divino”, “Tocad, trompetas ya”, “Ved el cielo descendiendo”, etc. También fue autor de 63 libros de poesías, material que forma parte de su monumental Wesleyan Hymn Books (13 volúmenes, 1868-1872), siendo considerado uno de los más prolíficos poetas y escritores en lengua inglesa en su tiempo (algunas referencias localizadas en páginas de la Iglesia Metodista hablan de 9.000 composiciones, pero nos quedamos con la de 6.500 por ser la cifra más usual entre los diferentes materiales consultados para preparar el artículo). Otro de los grandes músicos de su tiempo, George Frederic Handel, musicalizó expresamente algunos de sus himnos. En la hojita montserratina aparecen tres sellos con otras tantas fotografías del escritor, músico y religioso; un cuarto ejemplar es para mostrarnos la Iglesia Metodista de Betania (Judy Piece) en la isla caribeña; en la parte superior es donde localizamos la referencia musical, con algunas partituras (la del centro alusiva a uno de sus más célebres villancicos, “The Herald Angels Sings”, manuscritos y letras de sus obras preparadas básicamente para las celebraciones religiosas cristianas en todo el orbe. Los sellos fueron diseñados por los agentes neoyorquinos IGPC, que se basan en su célebre Retrato Lila (de artista desconocido), un segundo cuadro de John Russell (1771) y el tercero pintado por Jonathon Spilsbury (1786). Las imágenes fueron autorizadas por el Centro Wesley (Oxford Brookes University-Reino Unido). La foto de la iglesia la realizó Victor James, siendo aprobada (como es habitual en muchas de las administraciones postales de la Commonwealth) por la soberana británica Isabel II, fue impresa esta hojita por la Cardon Enterprise. No queremos dejar de lado la emisión realizada por el correo irlandés, que en el sobre de primer día colocó un órgano y por lo tanto nos serviría también para el tema musical. El sello irlandés también inspirado en el cuadro lila que se localiza en la vieja rectoría de Epworth; el órgano reproducido en el sobre de primer día se localiza en la Iglesia de St. John’s (Wood Church, Dartry, Condado de Monaghan) y fue instalado entre 1729 y 1840. El sello tiene un facial de 78 céntimos de euro y fue diseñado por Steve Simpson, se imprimió en minipliegos de 16 ejemplares, comenzó a circular el 15 de noviembre de 2007, impreso en litografía por la Irish Security Stamp Printing Ltd, tuvo una tirada de 280.000 efectos, habiéndose inspirado el artista en este cuadro para confeccionar el matasellos de primer día que se utilizó en Dublín. Evidentemente, teniendo en cuenta la importancia del personaje, hay infinidad de sellos y piezas postales a él dedicadas por lo que no será difícil localizarlos, sobre todo en fuentes metodistas o en grupos filatélicos que cultivan los temas religiosos. La célebre BBC realizó una serie de programas especiales sobre su legado para difundirse en las celebraciones del 300º aniversario radiadas en 2007, tal vez aún puedan bajarlas a través de la www.bbc.co.uk/religion/programmes/songofpraise. Otras referencias: • www.montserratstampbureau.com • www.irishstamps.ie ** Juan Franco Crespo lacandon999@yahoo.es Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Antonio Orlando Rodríguez ============================================= === Una historia realista es como una ensalada sin aderezo ================ === Eduardo Corrales ====================================================== Una biografía ficticia que aborda las andanzas, los éxitos y los fracasos de un personaje real —Espiridiona Cenda, una liliputiense (se elevaba del suelo apenas veintiséis pulgadas) cubana, llegada a Nueva York en las postrimerías del siglo XIX, ávida de triunfar en el mundo del espectáculo— le valió a Antonio Orlando Rodríguez el Premio Alfaguara de novela 2008. Chiquita fue el apelativo artístico de la protagonista y es el título de una obra —a decir del acta del jurado presidido por el nicaragüense Sergio Ramírez— “a la vez elegante y llena de vida, con una notable gracia narrativa y una imaginación sin descanso”. Luego de casi un siglo de ausencia, Chiquita transita nuevamente por Nueva York de la mano del autor nacido en Ciego de Ávila, Cuba, en 1956, quien con motivo de la presentación de la novela en sociedad refirió que la primera noticia del personaje le llegó el año 2002. “Fue a través de un correo electrónico de una amiga que sabe de mi gusto por los personajes excéntricos, curiosos. Hasta entonces no tenía la menor idea de la existencia de una famosa liliputiense cubana”, comenta. Tras una mínima investigación el también autor de Aprendices de Brujo cayó en la cuenta de que en sus manos había caído un personaje fascinante. “No sólo por su singularidad física, sino que para que esa mujer lograra lo que logró tuvo que tener todo un temperamento. El personaje me cautivó, pero lo que me impulsó a hacer una novela fue la época que había vivido y los triunfos que alcanzó”. Rodríguez comenta que como consecuencia de ese hallazgo le sobrevino una crisis de pánico pues se le ocurría imposible que otro autor no hubiera descubierto antes a Chiquita. “Me puse a investigar ya no sobre Chiquita sino qué libros se había escrito sobre ella; quedé aliviado cuando descubrí que era un personaje virgen... para la literatura. Yo tenía la potestad de convertirla en un personaje literario”, apunta. La escritura del libro le llevó cinco años, el primero de los cuales estuvo dedicado a investigación. “Claro que algunas veces detenía la escritura para investigar sobre un personaje. Sobre Nellie Bly, por ejemplo, la reportera de Pulitzer, escribí un capítulo completo que luego tuve que quitar”, relata. A ese respecto confiesa que le cuesta mucho ser selectivo y se define más bien como un escritor intuitivo quien, a diferencia de otros autores, no confecciona una previa estructura detallada de la obra. “Yo voy dando tumbos y descubriendo personajes y anécdotas. Si fuera uno de esos escritores —a quienes envidio mucho— que hacen una estructura, quizás no me hubiera demorado cinco años sino dos. Yo voy descubriendo personajes, me fascino con ellos, leo sobre ellos como si fueran a ser los protagonistas de la novela, y al final quedan reducidos a dos páginas o a dos párrafos”, afirma. Otro ejemplo, a modo de ilustración: “En una de las escenas de París, Chiquita habla por teléfono, así que yo reviso si había teléfonos en París en aquella época; ¿cuántos?, ¿la Bella Otero podía tener uno en su casa?”. Esa inquietud le demandó dos días de investigación hasta que descubrió que en aquel momento en París había un directorio telefónico con cien números inscritos, uno de los cuales podía corresponder a la Bella Otero. Los sueños y lo inverosímil como parte de la realidad Antonio Orlando Rodríguez afirma que en su visión —tanto de la narrativa como de la vida— lo fantástico, los sueños, lo inverosímil no son añadidos de la realidad sino que forman parte de la misma. “No concibo una historia realista. A veces he intentado construirla, pero la fantasía, el absurdo y el humor negro se introducen en la historia sin que yo me lo proponga”, afirma. “Sé que existen grandes novelas realistas, y soy capaz de admirarlas, pero para mí —como creador— una historia realista es como una ensalada sin aderezo. Para mí el aderezo es lo sobrenatural, lo onírico, lo fantástico”. Según explica, lo real está presente en su obra, “pero visto a través de una lupa, la de la fantasía, que permite percibir grietas, matices y texturas. Vista (la realidad) sin esa lupa todo sería más chato, más plano. La fantasía permite apropiársela de una manera mucho más rica y que impacta más sobre el lector”, anota. Autor de varias obras para niños —Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo y La maravillosa cámara de Lai-Lai, entre otras—, no se ha quedado corto a la hora de incluir una gallina que pone huevos de oro en Chiquita, una novela no precisamente dirigida a los infantes. Y ¿no es demasiado? A su juicio, la literatura para adultos necesita ese demasiado; sacudir al lector, volverlo a lo que aceptaba cuando leía libros para niños y que de adulto cuesta tanto trabajo. “Si en un libro hay una gallina que pone huevos de oro y otra que pone simplemente huevos, ambas son ficticias, son representaciones de una gallina, ninguna es de verdad. Se trata de literatura”, concluye. Antonio Orlando Rodríguez cita a El Maestro y Margarita, del ruso Mijail Bulgakov, como su “libro de cabecera” pero además proclama sus afectos por la obra del cubano Virgilio Piñera (“para mí es muy importante su literatura... dejó una huella muy fuerte en mis años de formación como escritor”). De Jane Austen afirma que “fue la escritora de quien aprendí lo importante de mantener la tensión del lector una página detrás de otra”) y cataloga al argentino Manuel Mujica Lainez como “un maestro, uno de mis ídolos, de quien más he aprendido con novelas como Bomarzo o El Unicornio”. Si se trata de establecer un paralelo entre su trabajo literario y el de algunos autores cubanos, ya disímiles entre sí, el autor de Chiquita tiene claras las diferencias: “Miguel Barnet me parece un escritor muy importante en la literatura cubana sobre todo por lo que aportó al desarrollo de la novela-testimonio”, acota. Precisamente Barnet, en su novela Canción de Rachel, recrea la vida de una vedette y el universo del vodevil en la Cuba de los años 1920. “De alguna manera tangencial, puede haber algunos puntos de contacto con este libro (Chiquita), pero creo que técnicamente nuestros enfoques son bien diferentes”, sostiene, y precisa que Barnet construyó al personaje principal como “la suma de muchas vedettes de la época e hizo una investigación histórica”. En cuanto a Pedro Juan Gutiérrez, autor de libros como Trilogía sucia de La Habana, deslinda con firmeza: “No es un autor que yo sienta afín; representa a una corriente literaria respetable pero en las antípodas de mi literatura”. Cuba en su esplendor El escritor incide en que Gutiérrez “se regodea en el lado más crudo, soez y feo de la realidad cubana y —para mí— la realidad cubana de hoy es lo suficientemente cruda, fea y soez como para magnificarlas. Me interesa volver al pasado y rescatar una Cuba en su esplendor, una Cuba de la que Dulce María Loynaz dijo que había sido como un París en miniatura, una pequeña Viena”. Y llega el instante casi inevitable en que al escritor se le pide una opinión acerca del hoy en Cuba, o se le interroga, cuál oráculo, acerca del mañana en la isla, entonces responde: “Quisiera tener una bola de cristal. No lo tengo claro, pero no creo que esté pasando mucho y no veo —mi apreciación no es de un politólogo— que vaya a pasar algo de inmediato”. Observa que en los puestos directivos, “las personas que podrían propiciar cambios son los mismos desde hace cincuenta años. Ojalá me equivoque; me encantaría que pasaran cosas, que hubiera cambio, que Cuba se abriera al mundo y el mundo se enriqueciera”. En todo caso, el escritor asegura que no vive pendiente de las noticias de Cuba, “lo cual es un milagro viviendo en Miami”. Para el autor, “Cuba forma parte del mundo, pero no es el mundo. No soy un cubano profesional”, puntualiza. ** Eduardo Corrales corraleseduardo@yahoo.com Periodista y escritor peruano (Lima, 1958). Reside en New Jersey (EUA). Estudió comunicación social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe). Desde mediados de los 80 ha ejercido el periodismo en calidad de reportero, editor, jefe de redacción e informaciones en diarios y revistas. También ha cumplido labores periodísticas en la radio y la televisión, además de tener amplia experiencia en materia de imagen corporativa en empresas privadas y en el sector público. Textos suyos han aparecido en el diario El Nuevo Union (NJ, http://www.nj.com/news/elnuevo/union) y en la revista electrónica Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org). === La poesía es un camino impredecible =================================== === Entrevista a Ana Isabel Conejo Augusto Rodríguez ================= Ana Isabel Conejo nació en Tarrasa (Barcelona) en 1970, pero ha residido durante casi toda su vida en León. Estudió ciencias biológicas en dicha ciudad y completó sus estudios en Escocia y París. Actualmente trabaja como profesora de secundaria en Toledo, actividad que compagina con la escritura y la traducción. Ha publicado cinco poemarios, Umbral (Premio de Poesía Universidad de León 1990), Prisión o llama, Ciclos (Premio Pastora Marcela 2002), Grises (Premio Ana de Valle 2002) y Vidrios, vasos, luz, tardes (accésit del Premio Adonais 2003), así como una novela, Los cabellos de Santa Cristina (Beca Literaria del Instituto Leonés de Cultura 2000), varias traducciones de clásicos británicos y americanos y algunos cuentos (en la colección “Tus Libros” de Anaya). También ha colaborado en la revista El Signo del Gorrión. El jurado del XX Premio de Poesía Hiperión declaró por unanimidad ganador del mismo su libro Atlas. Su nuevo libro Colores (Editorial La Garúa, 2007) ganó el II Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere 2006. Ana Isabel Conejo nació en Tarrasa (Barcelona, España) en el año 1970. Es considerada por la crítica especializada de su país como una de las poetas españolas más valiosas de los últimos años. Ha ganado importantes premios literarios de poesía. Esta entrevista pretende conocer un poco más a la mujer, a la poeta y al mundo literario español. —Ana, vamos al principio, ¿cuándo te decidiste a escribir poesía? ¿Cómo es tu propio proceso a la hora de escribir poesía? —Empecé a escribir poemas a los nueve años. Aún conservo cuadernos de la infancia con poemas y dibujos de entonces, que tienen bastante gracia. Para mí, escribir empezó siendo algo natural, espontáneo, que hacía en cualquier rato perdido, incluso durante las clases. Con el tiempo, eso ha cambiado muchísimo. Ahora necesito una gran concentración y la creación de cada poema se ha convertido en algo mucho más deliberado, menos azaroso, aunque el azar siempre juega un papel decisivo en la génesis de un texto. —Sé que has ganado premios importantes de poesía. ¿Qué opinas de los premios? ¿Qué tienen de positivo o de negativo? —Teniendo en cuenta que las tiradas en poesía son de muy pocos ejemplares y que la poesía tiene muy escaso hueco en el mercado editorial, yo creo que los premios son una buena opción a la hora de dar difusión a un libro. Lo importante es que los premios no condicionen la escritura. Conozco a poetas que confiesan escribir pensando en los jurados habituales de ciertos premios, pero yo a eso no le veo ningún interés. Uno debe seguir su propio proceso literario y no dejarse condicionar por ese tipo de planteamientos. —Vivimos lejos de la vida literaria de España por una cuestión de distancia, pero siempre estamos al tanto de lo que pasa en tu país. ¿Qué me puedes decir de la vida literaria, las editoriales de poesía y de los jóvenes poetas españoles de hoy? —Creo que se hacen cosas muy interesantes y variadas, y que las últimas generaciones, a diferencia de las anteriores, huyen de las etiquetas y de los enfrentamientos entre escuelas y dan muestras de una audacia muy saludable a la hora de buscar sus propios caminos literarios, sin recurrir necesariamente a la protección de un mentor o de un grupo. —He leído tu libro Atlas y sé también que ha obtenido un gran reconocimiento de la crítica y de los lectores, ¿qué me puedes decir de este libro en específico? —Es un libro más ambicioso que otros que he escrito en cuanto a la amplitud y trascendencia de los temas abordados. Con él se produjo un punto de inflexión en mi trayectoria poética, un cambio irreversible en mi escritura. Creo que podría afirmarse que, en mi obra, hay un antes y un después de Atlas. —En tu poesía veo que incursionas mucho en la prosa poética, ¿es una tendencia o tal vez una forma más precisa de decir lo que deseas, con más libertad, más allá del verso libre? —La prosa poética y el versículo permiten imprimir un ritmo rápido al texto, decir muchas cosas en poco espacio, y desarrollar ideas poéticas más complejas de lo habitual. Por eso son recursos formales que empleo a menudo, aunque también me gusta experimentar con otros formatos. —Publicaste tu libro Colores con la editorial La Garúa. ¿Qué me puedes decir sobre este poemario? —En su momento me pareció una apuesta arriesgada, al ser un libro de proyecto, con un hilo conductor muy definido (la reflexión poética sobre el color). Luego, para mi sorpresa, el libro ha tenido muy buena acogida, y su intelectualismo no parece haberle restado capacidad de llegar a los lectores, sino más bien al contrario. —Si tuvieras que dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir sobre todo poesía hoy en día, ¿qué le dirías? —Le diría que no pensase en el éxito, que profundizase en lo que realmente le interesa y necesita decir, que buscase la autenticidad y que no temiese aventurarse por caminos poco transitados o que no parecen estar de moda. Pero tampoco le aconsejaría que buscase la originalidad por la originalidad. Lo importante es tener algo que decir, y para eso hace falta mucha sinceridad con uno mismo y mucho valor. Sin valor no se puede escribir buena poesía. —¿Qué poetas son tus referentes y tus autores de cabecera? —Entre los poetas actuales, admiro a muchos, desde Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre, a Alexandra Domínguez o Blanca Andreu... En su momento, me influyeron mucho los simbolistas y otros autores franceses como Char o Saint John Perse. Montale, Hölderlin, Keats, Celan... Pero el que más me ha marcado sin duda es Rilke. —¿Cómo ves la poesía española de hoy? ¿Qué conoces de poesía de nuestro continente a más de los grandes poetas y ya clásicos? (me refiero a Neruda, Vallejo, Borges, etc.). ¿Conoces la poesía ecuatoriana? —Tengo que decir que, a excepción de los clásicos, conozco poco la poesía latinoamericana actual. He leído con entusiasmo una reciente antología de Hiperión, pero es difícil encontrar poemarios enteros, como no sea de autores ya muy consagrados. En cuanto a la poesía ecuatoriana, confieso avergonzada mi desconocimiento. —Y por último tengo la impresión de que tu poesía es muy distinta a la que se produce constantemente en España. Tus libros son procesos muy individuales; de búsquedas, de señales, de registrar el mundo a través de sus esencias, de su musicalidad, de sus olores y colores, ¿qué opinas al respecto? —Creo que la poesía es un camino impredecible, una búsqueda espiritual e intelectual que nunca se termina. En ese camino, he procurado que mis aliados sean siempre el valor y la imaginación. Todo ser humano tiene el derecho y la facultad de crear mundos. Es la única forma de llegar a ser verdaderamente libres, y mi máxima aspiración ha sido siempre la libertad. ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === Fredy Pacheco ========================================================= === Hoy me reflejo en los ojos más tiernos de la historia del arte ======== === Lidia Corcione Crescini =============================================== Hablar de Fredy Pacheco (http://www.fredypacheco.pt.to) es maravilloso porque en él encontramos a un ser humano sencillo, jocoso, inteligente y con unas cualidades exquisitas que podemos sentirlas a través de su arte: el de la palabra verbal y escrita en sus poemas, discusiones, ensayos, investigaciones, inquietudes y en la magia que encierra su obra de arte llena de colorido en la que se arrullan los matices de sus trazos sueltos en un sentir profundo que va más allá de lo imaginable. Un amigo en común, Pablo Cassi, al ver las obras de arte de Fredy le escribe el siguiente comentario: Fredy: No soy pintor pero sí he leído mucho sobre arte, especialmente, pintura. Me agrada tu colorido, el íntimo desorden de tus emociones sobre la tela, el trazo seguro en la búsqueda de un motivo superior y diferente en cada una de tus temáticas. A simple vista el espectador se encontrará con una explosión de luz ante sus pupilas, pigmentos que hablan de un temperamento forjado en el límite mismo de la propia existencia y la sutil invitación para que un profano, con el debido criterio, recoja de la misma vertiente aquellos pomos que por alguna razón u otra decidiste dejar de lado. En síntesis, una pintura que sugiere e invita a crear otros mundos a partir de una concepción ya establecida. Conozcamos, entonces, un poco más de Fredy Pacheco, y de esa manera enfocaremos con más precisión la sencillez de este hombre valioso que nos regala en esta entrevista esa parte profunda y necesaria que lo hace crecer cada vez más como persona y la comparte con humildad con el resto de la humanidad o con todos aquellos que hemos tenido el placer y la dicha de conocerlo y tratarlo. —Gesto y sonido como poesía universal... ¿por qué transcienden el experimento de la vida? —Sin la vida no hay gesto ni sonido referentes para señalar la poesía. Si no existiéramos los humanos, quizás los paisajes cósmicos tendrían igual belleza, pero no existiría el poeta ni el pintor para interpretarla. Nuestra vida trasciende el experimento de la razón del universo. Somos la única especie que puede expresarse a sí misma y perder el tiempo en entender y valorar al otro. El resto se comen los unos a los otros. Indudablemente conocimos antropófagos que hicieron del gesto y el sonido una poética gastronómica. Nunca antes ni después ha sido tan sagrada ni tan poética la vida como para que estos dones se convirtieran en alimento verdadero de los dioses. El resto de la liturgia invocando el sacrificio, en todas las religiones y sectas, es pura demagogia. —En el Génesis dice: En el principio... la luz. Y podríamos agregar: la magia, la nada, las rosas, el amor, las sombras, el dolor, las espinas, el silencio, la soledad, la vida... Allí encierra toda la creación y la existencia. ¿De dónde surge esta simbiosis de oscuridad y luz, de sed y espera, de sequías y oasis? —No se en qué tabloide leíste esa versión del Génesis; pero en las tablas que he leído en toda mi vida, dice: En el principio... La mujer. La verdad es que aquí me perdiste, porque busqué en los cuadros que voy a exponer y no veo ninguno oscuro, ni sediento. Mis pinturas, como mi poesía, nunca son intérpretes de mis temperamentos o de aberraciones viscerales. Lo excremental no lo considero yo con posibilidades artísticas. Cuando tomo el pincel o la pluma es para plasmar en un soporte la idea, el pensamiento y la razón humana, en simbiosis con el universo que me rodea. Y yo he creado ese universo, ergo tiene que ser cálido, exuberante, apasionado, paradisíaco, y estar en armonía con el color, las palabras y el gesto de mi poética del lenguaje plástico o literario. Por eso en esta muestra “Fragmentos, emociones y sutilezas” puedes ver eso exactamente: la fantasía del color y los juegos infantiles en “Tropical”, “Juego”, “Un arlequín y sus juegos de colores”, donde interviene lo bello que reflejo de mi hijo de cuatro años. En “Fragmentos de amor”, están quizás los dejos de otras pasiones; pero en esos “Fragmentos” están los colores hermosos, armónicos; los desprendimientos poéticos que quedaron. En “Tú y yo” o en “El beso” está reflejada la alegría que irradian los momentos exquisitos de una relación amorosa. En “Hipervínculos” quizás se sienta un poco la confusión de las nuevas relaciones humanas virtuales y su complejidad entre la realidad y la fantasía de los nuevos tiempos. Tengo un cuadro en esta muestra: “Una sonrisa desde el averno”. Aun pensando en el infierno, imagino que una sonrisa sarcástica debería salir de ese pandemonium. —¿Es usted polifacético o simplemente es un todo integrado en su misma naturaleza, desdoblando sus pensamientos y moldeándolos en el mundo mágico de la palabra y el arte? —Tú lo has dicho mejor de lo que pudiera pensar. Sólo pongo todos los sentidos al servicio de la creación. Mira, es lo más sencillo del mundo explicarme como “toero” en el arte. Cuando aprendes a manejar, puedes conducir cualquier cosa con ruedas. Sólo te basta con conocer cada mecanismo (hoy software). Y la vida tiene una sola dirección: adelante, cuando retrocedes ya no se llama vida. Cuando aprendes a leer y escribir y pones tus sentidos al servicio de crear, pero además eres libre, las imágenes y los versos van fluyendo, como arroyuelos transparentes hasta convertirse en grandes y caudalosos ríos. Eso sí, mientras ese manantial (tu cerebro) te pertenezca íntegramente. De lo contrario serás el mejor conductor del mundo pero siempre lo que conduces será una chatarra inservible. Aunque sea un costoso auto de último modelo. —Cuando envejecemos, ¿cree que el tiempo nos ganó la partida, o nosotros a nuestro mejor ritmo somos tiempo y vida y viceversa? —Bueno Lidia, aquí ¿quién es el entrevistado? Porque estás dando las respuestas más geniales que a mí no se me hubiesen ocurrido. Pues eso: “nosotros a nuestro mejor ritmo somos tiempo y vida y viceversa”. No competimos con más nadie ni con nada más subjetivo que nosotros mismos. No tenemos destino señalado. Nosotros lo vamos construyendo. Como te dije antes: el universo que me rodea lo he tenido que crear yo, para plantarme ante él y ofrendarle mi arte. Te voy a contar una anécdota: Ese “Arlequín y su juego de colores” ya no van para el baile. Una mujer que se sintió ofendida tomó un cuchillo y lo rajó con tal odio, como si me estuviese hiriendo a mí; y en efecto lloré de dolor y exclamé al cielo el porqué me habían hecho tal cosa. Esa noche no pude dormir. La victimaria se había fugado, quizás muerta de risa, pero satisfecha y feliz por su venganza (parece una novela mejicana). Pues a las cuatro de la madrugada, sin saber qué hacer, desesperado ante uno de mis hijos tasajeado con sanguinaria premeditación, prendí la computadora y, ¿qué crees?, me topé con un texto titulado: “Tú eres el resultado de ti mismo”. No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente Tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón. No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar. No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso. Si tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haberlo sido por ti. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente. Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los violentos, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán. Aprende a nacer del dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte. Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo más libre y fuerte, y dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino. Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de la vida. Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados. Volví a dormir tranquilo y decidí simplemente pintar otro arlequín. —¿Es la fuerza del espíritu lo que lo mueve? De ser así, ¿cómo es su espíritu? —Creo más en las fuerzas mentales, impulsoras de nuestro quehacer. Lo que pasa es que ese “todo” que somos, forjadores del universo que creamos, produce unas motivaciones determinadas y a eso lo llamamos “espíritu”. Entonces, nos levantamos al accionar de nuestras necesidades espirituales y todos los sentidos se organizan en función de ese impulso. Si decidimos traducir ese mandato en la creación, ese será nuestro producto diario. —Si pudiera pintarlo en un lienzo ¿qué figura tendría? —Sería la suma de todas mis pinturas y escritos. Quizás pintaría una maraña de tejidos cerebrales; las circunvoluciones muy agitadas. Las temporales ocupadas en el amor y las terminaciones nerviosas tendrían manos dejando sus huellas dactilares en todo lo que tocan. Bueno, ésta es la primera locura que se me ocurre. Claro que fui a ver un cerebro... (No me había fijado que toda la masa tiene la apariencia de un feto. Anda y míralo). —¿Se considera una persona humilde capaz de recoger lo sembrado, o siembra sencillamente para dar alimento a los demás? —Absolutamente cada día recojo una buena cosecha de conocimientos para crecer. Son infinitos frutos los que están a tu alrededor, dispuestos y disponibles para que los recojas y los transplantes a tu mente, para alimentar la idea. Y no imaginas la variedad, la policromía imperceptible de conocimientos que hay en cada ser humano que encuentras. La humildad consiste en reconocer en los demás esos valores inmensos para construir cada día las estructuras de tu ser. Esa cosecha permite que tú crees la siguiente obra poética o plástica, o simplemente ordenes el amoroso beso a un ser querido. O tendrás forjada en tu alma la humildad para recibirlo. —¿Cómo le ha llamado a la obra que expondrá este 8 de julio? ¿En qué se inspiró? —La he titulado “Fragmentos, emociones y sutilezas”. Han sido motivadas por esta etapa especial de mi vida, en la que mi hijo de 4 años marca mis tendencias. Con sus explosiones de ternura me impone la urgencia del color y el movimiento elemental. Esa obra infinita de pureza que tiene en su alma reta cada instante, cualquier consideración contaminada de ideología, fe, y cualquier otro planteamiento estético ordenado por el convencionalismo social. Así que trato de vivir al lado de sus sabias por sinceras apreciaciones sobre lo que debe ser la vida: jugar y joder. —¿Se considera un artesano de la vida y del arte? —Un aprendiz. Siempre. Aprendo, luego existo. La vida y el arte, entonces, son agregados a la existencia. —¿Le agrada combinar la literatura con la pintura? —No se combinan. Para mí, se complementan en todo caso. De cualquier manera son dos lenguajes idénticos. Puedes poner color y luz en ambos. Cualquier apreciación sobre uno puedes hacerla al otro. Yo he ejercitado las dos formas de expresión, casi al unísono. De joven, que es cuando luchamos sinceramente por ideales, escribía un panfleto y casi simultáneamente pintaba una pared, expresando lo mismo. O viceversa, hacía un mural contra la represión y luego escribía un comunicado. Creo que así fui forjándome en las dos disciplinas. Igual le enviaba rosas a una novia y al mismo tiempo le escribía un poema. Claro, como no tenía dinero para comprarlas, la mayoría de las veces se las pintaba... El resto ha sido ejercicio constante. —¿Se inspira en musas o en duendes? —Mi pensamiento, mis ideas, están organizados para atender las motivaciones de las musas, y sin ninguna duda; oh, sí, siempre hubo una musa y espero que no me falten hasta la muerte, ja, ja, ja —suelta la carcajada—, y como dice aquel bolero: “...Y si los muertos aman, después de muertos amarlas más”... Ellas ordenan el ochenta por ciento de mi quehacer en el arte, y en general en mi vida. El otro porcentaje son mis respuestas. —¿En algún lugar de usted existe la inocencia o cree que sólo está en el corazón de los niños? —Nosotros mantenemos la inocencia siempre. Si entendemos la inocencia como transparencia, fe en los seres humanos, el amor puro, con la pasión incluida por supuesto; sin la introyección del deseo no hay amor. En los enfrentamientos con realidades ajenas a nuestra inocencia, respondemos con ese mecanismo de autodefensa que vamos desarrollando en la medida que intentan violar nuestra inocencia, pero nunca la perdemos. Siempre estamos dispuestos a encontrar respuestas positivas. —¿Duele crecer? ¿Hasta qué punto? —No, en absoluto, es necesario incluso que duela bastante. El crecimiento es proporcional al dolor. Sólo los seres humanos sacamos ese beneficio. Como en el texto que te apunté: somos arquitectos de nuestro destino... y quizás por alguna dosis de masoquismo en nuestras células, sentimos la necesidad de autolacerarnos para aprender, cuando somos tercos y no avanzamos. Eso de volver al viejo amor, saber lo que duelen los hijos y seguir creando esos maravillosos engendros; estar “conscientes” de los efectos de una cruda y reincidir... Son efectos amnésicos que nos dejaron, por alguna razón. Quizás para que este mundo sea más alegre. —Si no basta con ser curiosos, entonces, ¿por qué la curiosidad mató al gato? —Esa es la razón fundamental del hombre en su lucha por la supervivencia. Arriesgarlo todo hasta encontrar su piedra filosofal. En esto tenemos que dar la vida. Si no imagínate una vida sin tener nada que curiosear, nada que buscar. Y que todo lo encontráramos abierto a nuestros ojos, al alcance de nuestras manos. Te imaginas a lo que me refiero, ¿verdad? ¡Qué aburrimiento más aburrido!, como dirían en Colombia. —¿Cree que todo tiempo pasado fue mejor? De ser así, ¿qué parte del tiempo le gustaría rescatar para guardarla en sus bolsillos? —En mi memoria están los buenos y los malos tiempos. Todos conviven armoniosamente en mi cerebro. Ellos juegan ahí. Se entienden. Jamás saco de los malos tiempos el rencor, sino lecciones positivas. Igual, de los buenos tiempos saco la experiencia para alcanzar mejores acontecimientos. Si mi infancia fue feliz, hoy, ya ves, sigo pintando muñecos y garabatos. Si hubo un gran amor en el pasado, hoy tengo uno más grande y más inteligente, aunque no sea perfecto y siga en busca, o bien de perfeccionar éste idealizándolo, o de encontrar otro. —Para usted ¿qué es un poeta? —Un poeta no es más que una peste, como el amor mismo; se adhiere a los tejidos humanos, se cristaliza, se apelmaza en la complejidad de los laberintos neuronales, creando una masa pastosa y ocre. Nada más pernicioso para la transparencia que el contacto con esa materia amorfa y verdosa liberando versos, desde algún extraño orificio luminoso en su interior. Este poeta no es menos viscoso ni más dulce que las higueras intestinales de todos los poetas lacerados por ese divino bacilo codicioso y avariento de sensualidad. Primigenio impulso poético de vida en la resonancia de esas cavidades acuosas a treinta y siete grados permanentes y universales, donde la serenidad y el equilibrio tienen un sentido real. —Regáleme dos poemas suyos, uno que haya dejado huella y el otro que haya brotado del olor del amor y los colores de la vida. —Este se lo de dedico a todas las musas, aunque finalmente me dejan. Todas ya lo son todo para mí casi en el mismo instante en que las percibo posibles. Creo que este poema es una idealización integrada a mí en el mismo paquete congénito. No puedo dejarte Ya eres mi carne Ya eres una peste que me invade Ya eres huesos desmoronándose en silencio Comprimidos en un reloj de huesos Ya eres clítoris entre mis dientes Mientras mis dedos recorren tus cavidades. Ya eres sueño y pesadilla Ya eres poema leyéndome dormida tus olvidos Ya eres el beso frágil desgarrando mis erecciones Ya eres voraz cauce de mi semen cálido y dulce Ya eres víctima de tu poesía y mis versos Estás muerta, querida niña, Exhausta de hacer el amor conmigo Hace un siglo. Y... todavía preguntas... ¿Qué quiero hacer contigo? El encuentro será cierto. Qué importa el destino. ¿Sabes? No sólo es un juego, sino que ya se inició El indetenible incendio. Tus manos en mis manos son brasas ardiendo Se parecen a mi lengua y a mi sexo, Después que habitaron tu cuerpo. Miro tus ojos en este momento Y son candiles que vibran con mi aliento. Cuando me hablas de poemas fundamentales, tengo que decirte que en mis archivos tengo clasificados los poemas en “Poemas maricones”, dedicados al amor y al lloriqueo a lo Pedro Infante, y los “Poemas cabrones”, que son poemas de intención social, ideológicos en su propuesta; responden a mis concepciones sobre el ser humano y la sociedad. De continencia política, ambientalistas, en fin, toda esa pajística inútil que no cambia finalmente el mundo, pero uno pierde el tiempo, haciendo una mala copia de los redentores, tan mala que uno pierde la vida pero no se construyen iglesias con nuestros sacrificios. Claro, siempre el que pega primero pega dos veces. Te imaginas adorando a ¿Fredy el crucificado? Es que ni el nombre tiene carácter de santo. Pero de esos poemas claro que hay varios memorables: Invoco tu espíritu Escucho la voz de los actores envejecidos por el tiempo convertidos en semidioses de la nada. Siento tus magistrales obras la actuación infinita y dolorosa tu angustia excesiva en la penitencia. No agonizabas como cualquier mortal sabías que tu alma traspasaría la muerte para encontrarse con nosotros ahora nosotros la posteridad cabalgando sobre nuestros rostros de ayer y de hoy clavando tu espada en gargantas voraces despertando a los pequeños hombres Lázaros adormecidos por la cobardía. II Poeta, eras hombre bondad definitivamente humano. La manada de cipayos en tus últimos días en nuestros días ambiciosos gendarmes disfrazados de guerreros convirtieron tu imagen en ecuestre mármol en fría piedra distante. III Poeta, tu desnudez de harapos de sangre de vino y mujeres muchas veces hizo solitario tu encuentro con la muerte. Tenías el Verbo del Olimpo en la ceremonia épica de las batallas. Eras, sin embargo, festivo de jerigonzas de versos trágicos de opereta dulce contradictorio de la vida amante. IV Tu humildad aprendió a ocupar espacios: La espada en su vaina La Pluma para los versos La mirada en Manuela No era todopoderosa tu estancia menos arrogante el ceño que esa figura pintada por Tito Salas. Ceñudos, crueles, déspotas son los rostros de ahora miserables posturas de podrida conciencia. Si no tiene la Patria hombres No bajarán tranquilos y serenos tus restos al sepulcro. V La demagogia de hoy te condena La ambición de rapaces mantiene tu espíritu en pena. Tus pupilas de mirada iracunda inyectadas de fervor por la Patria no se parecen en nada a los rostros complacientes de hoy. Tu desprendimiento generoso no se parece en nada al Verbo asalariado de hoy La historia fue condenada encerrada en curules relucientes escritorios almacenadores de patrañas. VI Bolívar. Imaginamos la soberbia de tu espíritu cuando los “Broncos” bombardearon Cantaura Imagino tu ira oprimida en el Limbo cuando tus hijos vestidos de generales mataron a tus hijos pescadores en La Colorada Bolívar. Sentí tu grito desgarrador aquel Veintisiete de Febrero cuando un General alegre asesinaba a los muertos de hambre de tu pueblo. Invoco tu espíritu, ¡Oh Bolívar! Liberador prisionero de tu grandeza No cesarán los Partidos porque no han llenado aún las alforjas No se consolidará la unión porque no es posible una cofradía de perversos. (Este poema fue publicado por el Centro de Historia Larense el 17 de diciembre de 1990 con motivo del sesquicentenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar). ** Lidia Corcione Crescini licorcione@gmail.com Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista del periódico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de Madrid; Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Tiempos de violencias Nelson Guzmán ============================== Los resquicios de la memoria País portátil es el miedo de los hombres, es el reencuentro fantasmal con lo que debimos ser. El tiempo diezma las promesas, nos coloca ante un deber ser que se esfuma. La ciudad que se muda, que se transmuta, encarna lo portátil. Lo transitorio es el recuerdo. El transito de la Venezuela rural a la moderna muestra una Caracas que vive en la pujanza, en el zumbido del tiempo convergen las cosas mudas. La ciudad es el preámbulo de la muerte, allí convergen los usos de provincia y los caracteres de hombres de distintas procedencias, las neurosis, los ecos imaginarios, espectrales, tétricos, asaltan al ciudadano. La ciudad contiene la violencia, los seres que topamos en la vía encarnan una vicisitud, una destemplanza, un pensamiento. Los otros sumergen en zozobra mi cotidianidad. La ciudad es una exhalación, los espacios geográficos no son para la comprensión, para el vivaquear del espíritu, están allí para avisar que vivimos en un mundo de hollín, de chatarras, de tiros, de torturas, de hombres que deambulan por el mundo sin comprensión. La lluvia deja el espanto en el alma. En el alma del hombre que porta el maletín dentro del autobús en la novela País portátil no hay más nada que caos. La ciudad y el campo se entremezclan en la eclosión de la inseguridad. Los hombres no habrían logrado vivir tranquilos en Venezuela ni en el ayer ni en el hoy. Los psiquismos de la ciudad son formas perturbadas de existir, cada quien anda en lo suyo, en su tiempo, la íntersubjetividad ha dejado de rasguñar a los hombres. La ciudad encarna la demencia, el tumulto. El hombre del maletín lleva sobre sus hombros los imaginarios de lo citadino, pero también la templanza provincial. La violencia campea por las calles de la metrópolis, la democracia dispara sobre el ciudadano común, la muerte se presiente y se presenta a ráfagas de olvido. La continua intolerancia desde el siglo XIX a la segunda mitad del siglo veinte, sigue horadando la cotidianidad del venezolano. Los derechos humanos penden de la boca de los cañones de la policía. Un hilo común seguía formando parte de la cotidianidad del venezolano, la violación de todos los derechos. Jaramillo, sastre comprometido con un ideario de redención, cae asesinado por la policía en la parroquia San Juan, País portátil comienza mostrándonos las costuras de Venezuela, allí está Andrés Barazarte corriendo el mismo destino de su familia revolucionaria. La democracia parecía ser la continuación de la dictadura. La democracia no había logrado vencer las infamias y se había fraguado en el vórtice del terror. El país ha estado siempre crispado por el horadar de fuego de las hogueras más altas. El fuego purifica, entona canciones con la brisa que han de consumir los pastizales, el llano venezolano se envolvió, luego de la Guerra Magna, en la trifulca del fuego, así dirá Adriano: “Los árboles se alargan de pronto, en mitad de la noche, con una aureola inmensa levantada hacia el cielo, para que todos los ojos del pueblo se alcen hacia el cerro. De nuevo se sorprende el silencio de las gentes que cuidan sus sueños (...). Cada casa ha abierto su puerta o ventana hacia la luz y hay quien piensa que terminaron por arder todos los flancos. Pero la candela queda lejana: milagro abierto y húmedo del viento que sube desde el fondo”. En los resquicios de la memoria Salvador recuerda el saqueo de sus tierras, el vejamen de haber sufrido el robo de sus propiedades. Las guerras, la violencia de los gobiernos nos cambiaban de amo, el país era portátil. Los hombres que habían defendido sus posesiones y su trabajo, por las tramoyas de la vida política, eran yugulados, no hubo una base institucional fuerte y creíble para afianzar la propiedad. El ladronismo se había impuesto. Los hombres emigraron del campo a la ciudad; con respecto a este tema Miguel Otero Silva en Casas muertas pulsa la dinámica que el petróleo introdujo en la vida venezolana, el campo comenzó a abandonarse desplazándose los contingentes poblacionales hacia las urbes. Las generaciones dirimen en los sueños y en el mundo cotidiano sus diferencias, en atmósferas derruidas yacen los viejos anhelos. León Perfecto reclama la falta de coraje de su abuelo ante la expropiación de sus tierras, en el fondo sentimos que son retratos sobre los cuales se desliza el moho. El hoy ya no puede ser la nostalgia del ayer, los tiempos han pasado cautelosos, el novelista actúa como espectador y como partícipe de emociones encontradas, los hombres se conservan en las edades de la imaginación, no pueden morir, simplemente no hay a donde ir, la gran historia no ha comenzado a escribirse. La novela presenta el reclamo de la voz de la conciencia vencida por haber admitido el robo de sus tierras, los tiempos, las ventiscas, las guerras, el infortunio y la edad habían dado al traste con Salvador Barazarte, era esto lo que no podía aceptar ante la voz de León Perfecto. La aparición del destino como sino fatídico era una realidad, ayer y hoy los hombres se habían dejado robar, masacrar, horadar su alma. Los que marcharon a la ciudad nunca más regresaron para exhibir la razón y las leyes. La iglesia y el gobierno en contubernio habían expropiado las tierras, la fe y la ignorancia hicieron posible de nuevo el latrocinio. País portátil nos presenta el perfil del conspirador; éste no debía usar agenda, debía guardarlo todo en la memoria, los papelitos, los anuarios, las libretas eran comprometedoras; el revolucionario no se podía dar ese lujo, él era un hombre proscrito. El país no había cesado de tener miedo, nuestro psiquismo retiene aún del pasado el terror. Los hombres son síntesis de vivencias, cada quien representa un pedazo de vida, él, ellos, todos encarnan la historia familiar, allí hay de todo: honestos, falsificadores, hipócritas, babiecos, el infierno como lo diría Sartre son los otros. Salvador siente que su vida ha sido la indecisión, lleva sobre sus hombros una disposición y una culpa que no es personal, sino que pertenece a la historia, se debe comprender que en cada familia hay retoños malos, psiquismos diferentes, su hermano José Eladio amaba la cháchara, la festividad, las mujeres, ejercía como parrandero, como refistolero, a decir de Salvador Barazarte él encarnaba una historia distinta a la suya, a la de León Perfecto y a la de sus antepasados. Edades de tragedia para los venezolanos, sinos dolorosos que no pueden recogerse de otra manera, es la muerte proverbial, intersticial que nos dicta la plana. El país rural medraba en el cuerpo de nuestros antepasados, la guerra y el revólver establecían las distancias de la seriedad. La pólvora era la medida. Los Barazarte estaban en la oposición cuando José Eladio participaba en las fiestas del gobierno, eso les dañaba el honor en un país donde lo único que apaciguaba las pasiones era la sangre. Había que saber mantener en alto la extirpe de una familia y este hombre simplemente se había refugiado en la guachafita. Sus días estaban resguardados por las parrandas, en el fermento de las horas magras mecía sus sueños en los brazos de una hermosa hembra, era el mariposear que los hombres recios de la época, según lo explican las voces de la narración, no podían permitirse. La modernidad irrumpe en tierra venezolana, los ruidos de la locomotora abren la vida hacia el maquinismo, los burros parecían formar parte ya del pasado. El progreso comenzaba a hacer una cicatriz en el rostro de los arrieros, de los posaderos. La pequeña producción mercantil simple comienza a resentirse ante el paso de la urbe. Los modos de vida de los venezolanos comienzan a cambiar, los hábitos decimonónicos señalaban una manera de ser. Los amoríos vigilados comienzan a ser irrelevantes, en el ayer se pelaba pava por largos años, los amantes esperaban que los tiempos demostraran la reciedumbre de sus costumbres. Caracas surge en la narrativa de Adriano González León como ciudad símbolo del progreso. El frenazo, el guardafango desprendido, el musiú quejumbroso ante la atorrante ciudad forman parte de la cotidianidad. Ayer, allí mismo, a unas cuadras estaba el campo. Cuando se abandonaba Santa Teresa para venir a estudiar a Caracas la despedida era parsimoniosa, todo se hacía a lomo de bestia. El tren impuso otras dinámicas. Con el petróleo el rostro de las ciudades había comenzado a cambiar. “Un aire hediondo de peces envenenados por el aceite o reventados por el golpe y el ruido de los remos, venía junto al sonido de máquinas partiendo la tierra, de grandes tubos rodados, de pitos y cornetas” (AGL, Las hogueras más altas). El ruido de los motores y el petróleo indicaban el abandono de las antiguas formas de relacionarse los hombres, las guerras del siglo XIX se hicieron en el lomo de las bestias. La lanza era importante, las armas blancas señalaban un camino, el siglo XX nos presenta por el contrario la luger, y el chisporroteo de los máuseres, “Gemidos parecidos vinieron en la noche para atajarle el sueño y se hacían prolongados y tristes, heridamente desolados”. La sentencia perteneciente a Las hogueras más altas parece presagiar al Salvador Barazarte de País portátil, que moría de su propia soledad abrumado por los recuerdos, envuelto en la presencia de palabras que clamaban justicia ante una época que lo había sobrepasado. Las hogueras más altas avecinan claramente tanto a País portátil como a Viejo, la lúdica verbal y el dispendio de los mitos, la fragua de lo imaginario presenta mundos regocijados: “Sentía un cruel regocijo y no tuvo temor de los fantasmas de las reses incendiadas que se alzaban en el aire, bramando sobre los corredores y los patios de la casa, surgiendo de las sombras con los rabos iluminados” (Las hogueras más altas). La novela retrata familias liberales y conservadoras en disputa. En el imaginario de los hombres atribulados por la Guerra Federal, se jugaba el honor. País portátil nos presenta en la memoria los afanes y las proyecciones de quienes van haciendo la historia. Allí está presente una vida abandonada, en el hoy sólo se presiente la hojarasca, el desvaído, el petróleo ha dado otro sentido a la historia. Estamos acá ante voces que van contando la crónica de viejos días, la suya, son los ruidos de los espectros, es la muestra de épocas tormentosas, violentas, que expresaron el sentimiento de sus hijos en grandes batallas concretas, están allí Santa Inés, Coplé y tantos encontronazos de la historia. Las mismas tropelías continúan rodando, sobre el plexo de historia del país se presentan la borrasca y el efluvio de tiempos idos. Los hilos conducen por épocas tormentosas, ayer la lucha entre federales y conservadores, hoy la voz mitinesca que grita abajo el imperialismo o viva la oligarquía, nada parece haber variado, la zozobra asalta las almas, los mismos hombres en otros cuerpos, iguales temperamentos que quedarán en un punto del camino abandonados de todo, la violencia dando cuenta de las almas que deambulan en el tiempo como zombis. La voz de Salvador Barazarte evoca desde su inexistencia la vida de León Perfecto y de Víctor Rafael, nada sería más grande para los hombres de acción que el pasado, igualmente para Andrés Barazarte la vida era la ansiedad y la lucha de la guerrilla. Los tiros no conocían la moral, pero vestían de gloria a los hombres, entre balaceras los estudiantes en los años sesenta corrían de la represión en el noroeste de la ciudad de Caracas. País portátil nos describe la cotidianidad que se aprieta con escenas heroicas. Hoy igual que ayer los hombres no podrán esquivar la represión, no se corre por cobardía, se hace de esa manera porque se sabe que no hay garantías. El país ha permanecido encabritado toda la vida. Desde la memoria País portátil recoge los enfrentamientos de los caudillos en occidente, esta novela es la saga de los Barazarte, el amor ladea el corazón del hombre rural que no ve claro cómo cautivar a su prima tocada por las usanzas de la ciudad cosmopolita, en este caso Caracas. El narrador es una voz en sombra que va contando las tensiones, las maniobras, los destinos de los hombres de aquella larga época que ocupan las regiones de País portátil. Angélica añora Caracas, sus costumbres, los llamados de la ciudad se imponen en ella. Los seres han comenzado a cambiar. Las costumbres sin embargo son perentorias, códigos como el respeto, las tradiciones, atan decisiones. Angélica, en una ofrenda sepulcral, fija su destino en un juramento que le realiza a su padre; abandona su destino para refugiarse en el caos de su renuncia. Angélica sucumbe ante la borrasca, deviene la esposa de Víctor Rafael. Dos mundos que nunca se encontrarían, lo agreste acompaña aquel mundo rudo, ella muere en la soledad, en las horas de espera. El caserón donde la había dejado su marido, quien fue a visitar a su hermano León Perfecto, se fue cerniendo sobre ella hasta consumirla. Angélica murió en la soledad, se desangró, allí no estuvieron sus vecinos, su marido había dictaminado que nadie valía la pena en ese vecindario. Ernestina por su parte había enmudecido desde el escape de su novio, se había quedado con los crespos hechos. Los prejuicios gobernaban a una sociedad tosca, encerrada en una moral anticuada “...y creo que hasta me pareció que estaba bonita cuando en el cuarto de arriba se borró entre las sombras” (AGL, País portátil, pág. 190.) Ernestina no pudo alcanzar a su prometido. Quedó absorta entre los dibujos y las promesas de Quintero, la vida le fue deparando en esa saga a cada quien lo suyo. Los refugios de un tiempo ensombrecido La gran ciudad está descrita en País portátil, el río Guaire la cruza ensombrecido, testimonio del hoy y del ayer, mujeres que cargan sus realidades en los hombros. Adriano González León describe la demencia de una ciudad donde todo resulta audible, coexisten dos estéticas en un mismo barco que se inflama por todos lados, los hombres encarnan sus miserias en un mundo que ha sido siempre así. La novela explana la memoria; segmentados acuden los recuerdos, antropología de la ciudad grande donde concurren gallegos, maracuchos, orientales, canarios, y portugueses cargados de un ruralismo profundo. La ciudad es la invención, es la búsqueda de la identidad, los estudiantes se sienten extrañados en sus pensiones concurridas de mujeres bellas que no son sino exhalaciones fantasmales y masturbatorias de psiquismos que esperan la llegada de alguna dama que comparta su silencio y soledad. Empresa autobiográfica del narrador. El lector se pasea por la exclusión que siente el andino de pensión, el oriental y el llanero cuando son confrontados con su cotidianidad. Hilos invisibles sostienen un país donde los cauces de la modernidad se van presentado entre balazos, así ha sido la historia desde siempre en Venezuela. El plomo no ha dejado de sonar en una patria entregada a la seducción de la valentía, de la lucha revolucionaria, las cosas se van descampando de soslayo hasta extenuarse y dejar de ser. País portátil es un retrato fiel de una generación masacrada, la de los años sesenta. Anidan en este libro voces que lucharon por el ideario liberal, la fuentes de la corrupción y del poder quedan retratadas en este documento. Liberales y conservadores en 1863 se reconcilian en el pacto de Coche. León Perfecto piensa que la guerra está a punto de terminar y que es cuestión de unos tiros más para neutralizar a los Araujo, esa sentencia resulta ya no ser cierta, su padre había sido ya nombrado gobernador, desde el punto de vista de la recomposición del poder era necesario sostener la paz, los odios seculares debían mermar, los campos habían quedado sembrados de cadáveres, se debía solicitar la propiedad de la razón para garantizar la convivencia. La novela nos presenta un mundo convulsionado, las conciencias yacen encerradas en sus consejas. Epifanio Barazarte señala un hombre fuerte, médico y general que usufructúa los privilegios que también tenían los godos. Liberales y conservadores se confunden en un tumulto de ambiciones, mundo de exclusión, la mujer aparece sostenida por el yugo feudal de una moral construida y fundada en la barbarie. Salvador alucina en las tinieblas, León Perfecto le reclama decisiones que debió tomar. El tiempo inmemorial se le va metiendo en el cuerpo, siente los reclamos de los muertos, vienen por él. La memoria dialogante le permite evaluar a instantes las decisiones de su hermano Eladio, estaba fastidiado de cargar con tanto muerto encima, comienza a darse cuenta de que ha llegado otro tiempo. Las balas son un mal presagio. País portátil es el testimonio de un país ensangrentado donde el odio y la ambición de Betancourt no conocieron límites. La democracia sigue reproduciendo la historia de sangre del viejo país. Adriano González León testimonia lo urbano, por el contrario José León Tapia historiza una ruralidad acabada igualmente a cachiporrazos y a golpe de lanza y bayonetas. Las casas han seguido atestadas de perseguidos políticos, la disidencia democrática se pagaba con el pellejo. Venezuela con este tipo de literatura testimonia y muestra sus costuras históricas. En El Tigre de Guaitó, de José León Tapia, vemos la zaga de los Araujo, un hecho narra y reconstruye una tradición, el país sigue incendiado por los cuatros costados, el crimen político no conoce justicia, este rasgo es común en América Latina. En el llano se deposita la esperanza en el caudillismo, los hombres de la Guerra Federal entonaban una sola canción que les garantizaba probidad y les permitía vivir en la utopía armada “El cielo encapotado anuncia tempestad / y el sol tras de las nubes pierde su claridad / ¡Oligarcas, temblad, viva la libertad! / las tropas de Zamora, al toque del clarín, / derrotan las brigadas del godo malandrín”. Viejo Adriano González León plasmará en otra de sus novelas, Viejo, sus preocupaciones metafísicas, allí está el escritor luchando con su nada, con la de los otros. La vejez es un mal presagio, los músculos se endurecen, duelen las pantorrillas, el viejo se sumerge en largos días donde se esperan nuevas emociones y nada ocurre. La edad parece lanzar a los hombres al sigilo de la espera. Las voces fantasmales de Viejo presagian el fracaso, las canas, la decrepitud, el hombre es presentado como un concierto de sinuosidades donde la base de la derrota es el tiempo. “Hacía falta el primo Alfonso. Le hacían falta las muchachas al primo Alfonso. Pero con esas canas no había donde ir. Con esas canas que multiplicaron por última vez las luces del espejo y las mismas luces se fugaron estremecidas, aquella tarde, cuando se escuchó el disparo” (AGL, Viejo, pág. 41). El objeto novelado de Viejo es una subjetividad instalada desde la precariedad del tiempo, el hombre es presentado como aquel que sabe de su finitud, en eso la reflexión de la voz del narrador es clara, no hay escapatoria. Los hombres son ellos con sus limitaciones, la vejez es el fin de los tiempos gloriosos, es el espanto, es el meao que desliza desproporcionadamente por los pantalones del viejo, al igual que la caca. La meditación es tormentosa, no parece haber escapatoria, la trágica condición del hombre es inevitable. Viejo va envolviendo al lector en una maraña de jugarretas del lenguaje, el novelista va diciendo a los lectores lo que cotidianamente resulta inexpresable en su cotidianidad, el relato se entreteje entre los cantos de la memoria, los recuerdos desvaídos nos dicen que el musgo de los lugares recónditos se va deslizando entre ecos. Los arpegios de las guitarras van tejiendo amores que serán luego lugar pasado, peso de los recuerdos. El relato muestra la orfandad de los seres, entre el malabarismo de las palabras se promete un estado de espesor tan profundo que allí se realiza el supremo paraje de la tranquilidad: “...alguien pensó que los vendavales no podrían ocurrir más, que no vendrían aguaceros interminables y que las brujas jamás se meterían por las claraboyas y los duendes serían aquietados en las huertas y los rincones y que no había nada que temer. Ellos en vez de caminar, flotaban. En vez de reír, desgranaban sonrisas. En lugar de comer, tenían gran apetito. En lugar de llorar (...) dejaban correr el manantial de su congoja...” (AGL, Viejo, pág. 60). Tanto en País portátil como en Viejo el narrador nos cuenta historias fruncidas por el miedo y la huida. Adriano recrea hombres que huyen entre la maleza, las lomas, los troncos, escapan de su propio destino y son inatrapables, nadie querrá seguir viviendo en aquellas ciudades rupestres, hoscas, donde hay más sueños que realidades. Los hombres escriben historias que los atraparán a través del tiempo en su propio retrato autobiográfico, memoria de días perdidos en la hojarasca de espacios sorprendentes. Viejo se deja sospechar como libro autobiográfico con una carga de angustia existencial por el tiempo, por la muerte, por la vejez. Para el novelista dentro del relato la lisonja al vigor del viejo sólo son palabras reconfortantes, reparadoras, que intentan remediar lo inevitable, la vida es un desgaste, una invención que va horadando las hojas. Cuando Elodia y Joaquín faltan, el tiempo de la vida se vuelve estremecedor: “...no querer entender que la miseria y la tristeza se están metiendo por las puertas, se están metiendo por las rendijas (...) vienen, vienen, se cuelan, son como espantos, no hay puertas que las pueda atajar, es toda la desesperación y el olvido que se cuelan por las rendijas como si fueran viento malo, basuras, estrecheces, hormigas del infierno, insectos malucos que me quieren comer” (Viejo, pág. 66). Piruetas de amor Evocación de un tiempo ido, quejas hacia el destino por haber vuelto tan breves esos momentos que han debido ser eternos. El amor interrumpido en el juego de la infancia. Sentimientos fementidos de seres separados por la adultez, por las férreas creencias de las maestras, de una sociedad cerrada, y al lado de todo aquello necesidad de hacerse notar entre los arreboles de los voladores, ellos iban a los pies de los amores juveniles a testificar que alguien las esperaba, que algún ser sentía y padecía por ellas. Esta novela es historia de vida, el lenguaje cabriola entre riscos tejiendo sapiencias inesperadas. Adriano González León loa lo local, evoca de manera festiva tiempos inmemoriales, aportando un tipo de narrativa de recreación de la imaginación. Adriano recuenta tiempos que alcanzan los años preteridos. La Venezuela que va tomando pulso es tal vez la indefinida. El lenguaje gardeliano está allí, los amores de estudiantes, se retrata la candidez de aquellos que habitan en un limbo, de aquellos que merecerían a partir de ese instante ser poetizados, tomados en cuenta. La novela de Adriano presenta la mezcla entre lo rural y lo urbano, allí hay hombres que pueblan las ciudades con el brío de sus abuelos montaraces, la épica no ha dejado de estar en la novela venezolana, cada generación ha considerado necesario hacer su revolución. Encontramos tanto en País portátil como en Viejo el tema de lo urbano, las maldiciones de siempre, el pistoletazo, la ráfaga de revólver, las persecuciones, todo está vinculado a la pólvora, al aletazo de una ciudad que crece y va envolviendo a sus habitantes en una mecánica de vida sin la cual sus existencias no tendrían sentido. Adriano nos muestra en País portátil la fenomenología de un país que resiste al gobierno de Betancourt y Leoni, se convierte el novelista en una especie de cronista de las imágenes de un momento de resistencia cultural, de desobediencia social y de lucha revolucionaria. Adriano González León penetra la memoria histórica del país, toda intemperancia, rebeldía o como quiera llamársele tiene su génesis o estructura en un tiempo dispar, en un lugar brumoso desde donde hablan antiguas voces que pretendieron la libertad. Esas voces se tornan menguadas en Viejo, allí se produce la diáspora, el entusiasmo revolucionario comienza a ser arrinconado por los dolores físicos, por una existencia que se torna vacía, esta novela insurge como su autoanálisis. En Viejo encontramos el amor, el cuido de sí mismo de un autor que siente que su tiempo físico comienza a ladearlo, a decirle que no hay nada que esperar, allí se presenta el pesimismo, se expresa la derrota, la de aquel que ha sido derrotado en lo real, en el espacio de las luchas de sus antepasados y en el hoy de la edad de su cuerpo. Este texto es un laboratorio, el cuerpo del escritor. El percance de la vejez es el terror, el espanto. El viejo espera la piedad del otro. El viejo espera a Elodia tan queda, llena de sortilegios, malabar de la tristeza, su vida de vieja gira en un círculo donde no hay nada más. Los viejos aspiran a las fomenteras, a evadir el dolor artrítico, aspiran a las voces cansadas de la tarde. León Perfecto y Salvador también envejecieron en la eternidad elucubrando esperanzas y contando historias que han podido resolverse de otra manera, la Venezuela de los caballos relincha en País portátil, una Venezuela menos ruralizada, sometida a los ritmos de las urbes se presenta en Viejo. La muerte termina por resolver los insondables dolores de la edad, “El primo Alfonso no aceptó perder su intenso vuelo” (Viejo, pág. 132). En Viejo, la tía Hermelinda pacifica su alma traicionada con los mágicos embrujos que le otorga un mundo sobrenatural, de allí saca las fuerzas para buscar a su Arturo que la había dejado con los crespos hechos por partir detrás de una bailarina de circo. Hermelinda viaja al viejo continente y allí lo reencuentra destartalado, desmoralizado, abandonado. El socorro, el suyo, debía esperar la venganza; ésta se fue diluyendo en el tiempo. Matar a ese hombre era el dictado de su odio y desprecio, acorralarlo, dejado en el limbo de un tiempo vacío y apesadumbrado de su conciencia era peor aun para ella, por ello lo desconsoló a su lado hasta que la ruindad de su propia conciencia fue cobrando en él la desesperanza de recobrar un tiempo que no podía tener otra ejecución. En Viejo se ejecuta una narrativa que acude con frecuencia a la ficción, el tema central es la precariedad física que representa la vejez. La novela se levanta entre la introspección y el análisis que hace aquel que no puede recuperar un tiempo ido, pero vivido. La narrativa de Adriano González León en esta novela describe la repetición de la vida de un viejo, de aquel que no tiene ya a que aferrarse, que depende de dos o tres circunstancias circulares que se repiten en su cotidianidad, la falta de éstas altera su esperanza, llena la vida del anciano de falsas expectativas. Los seres de Viejo intercambian esperas, complicidades. El viejo encarna la memoria que todo lo puede prever, ha vivido y se siente como un gran dispensador de magias, de fríos, de tinieblas, se sabe en el vértice entre la vida y la muerte, la vida del viejo es una sinuosidad. Si en País portátil nos encontramos en presencia de una novelística de profundas raigambres de la historia nacional y de análisis de la violencia, en Viejo se nos muestra un mundo donde la conciencia acude a su propia decrepitud. La conciencia hace el inventario de los éxitos individuales del cuerpo que ella encarna, pero a la vez siente el suplicio del abandono. Viejo tal vez sea la voz del Salvador de País portátil entendiendo el miasma que debilita, mancilla y suprime su cuerpo. Viejo y País portátil son las horas de la espera y de la falta de solución ontológica de un mundo que se enreda en el lenguaje para sacar la conclusión de que toda repetición es una liquidación y una espera baldía de la esperanza. Bibliografía • GONZÁLEZ LEÓN, Adriano. Las hogueras más altas. Editorial Sardio. Venezuela, 1957. —. Del rayo y de la lluvia. Ediciones Cadafe. Caracas, Venezuela, 1981. —. Hombre que daba sed. Ediciones Jorge Álvarez. Buenos Aires, Argentina, 1967. —. Asfalto-infierno. Editorial El Techo de la Ballena. Caracas, Venezuela, 1963. —. Viejo. Editorial Alfaguara-Literatura. México, 1994. —. País Portátil. Taller de Ediciones Rayuela. Caracas, Venezuela, 2003. ** Nelson Guzmán guznelson@yahoo.es Poeta, ensayista y novelista venezolano (Cumaná). Es doctor en filosofía (Universidad de París 8, http://www.univ-paris8.fr) y doctor en ciencias sociales (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, http://www.ehess.fr), profesor asociado del doctorado en Ciencias Sociales y coordinador de la Unidad de Investigación sobre Hermenéutica y Filosofía del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Ha publicado los libros de poemas Ráfagas de olvido, Contertulios, Minerva está engaripolada y Zerpa pensador desde una orilla más libre, y los libros de filosofía Sociología de la mirada, Hegel, Borges, Ideología y subjetividad, La crise du logos et des utopies de la modernité y Subjectivité et idéologie. === Franz Kafka =========================================================== === Carta sin destino Gabriel Mantilla Chaparro ====================== como en un camino de otoño, no se termina de barrerlo cuando ya está cubierto de hojas muertas. F. K. Franz Kafka (1863-1924) nos ha dejado una obra que es el resumen de su desolación y de un nihilismo acicateados por múltiples experiencias, de sus primeros años de vida. Experiencias acumuladas que le fueron transformando en un ser ansioso de un reducto oxigenante, que estuviese más allá del alcance de quienes consciente o inconscientemente envenenaron su atmósfera existencial de los primeros años, y a quienes, sin embargo, amaba. Por ello cree carecer de las fuerzas necesarias para vivir y nos recuerda al César Vallejo de “la cena miserable”. Piensa que no le es posible soportar más la carga de una existencia que resulta culpable, incolora, inodora e insípida; ante los ojos de personas tan determinantes en su vida como su propio padre. Le vemos rendirse sin objeción, como confiesa a Milena: “Del derrumbamiento no me quejo, ya me derrumbaba antes, me quejo de la autoconstrucción, me quejo de mi debilidad, me quejo de haber nacido, me quejo de la luz del sol. No doy más, si todavía hay alguien aquí que se interesa en la conservación del todo, que haga algo por aliviarme de mi carga y podremos durar un poco más”. (Carta a Milena) De allí esa sensación de deformidad, de bicho incómodo que rompía la armonía familiar, ese silencio de ostra que lo llevaba a demoler en sus mayores angustias y a esconder sus escritos como algo sucio, comprometedor y deleznable, a los que negaba la real importancia que tenían y que lo llevaría a pedir encarecidamente, bajo juramento, a su amigo Max Brod que los convirtiera en cenizas. Cosa que para eterna gratitud de la literatura universal, Max no hizo. Ese desconocimiento del valor de su producción literaria era consecuencia directa de la traumática relación que sostuviera siempre con quien según sus propias palabras era “el hombre más importante de mi vida”: su padre Hermann Kafka; comerciante judío, de recia y dominante personalidad, iracundo y poco ecuánime, nada tierno y desdeñoso de las virtudes y posibilidades de superación de sus hijos, en especial del varón, Franz. Y cuyos métodos pedagógicos no eran propiamente los más adecuados para calar positivamente en una sensibilidad tan abierta y confusa ante toda manifestación como la de Franz. Franz pasó su vida esperando ese ómnibus que nunca llegó y que le dejó esperando en la estación, sumido en un largo instante de oscuridad. Quiso evitar tantas explicaciones por sus endilgadas y múltiples deformidades, pero no pudo evitarlas. Las circunstancias lo sumieron en una reflexión profunda, a contracorriente con las experiencias que le iba tocando vivir. Como en el episodio del obeso (descripción de un combate), es arrastrado por el río caudaloso de potestades y personalidades que lo enfrentan, lo retan y lo amilanan y obligan a tomar posiciones que más que exteriorizarlas, se internalizan y abren surcos doloridos y confusos en su espíritu sensible. Pero de esa aparente “confusión” despierta una categórica lucidez, una ironía, que son los rasgos más asombrosos en su obra. La marcará también la muerte de sus dos hermanas en un campo de concentración por el delito de su condición judía, el perenne enfrentamiento con su padre y la posibilidad de dirimir las razones de fondo que nutrían ese conflicto en términos de igual y en forma civilizada, así como la inhabilitación de la madre para mediar en ese torneo en forma definitoria y que pudiese contribuir a dar una vuelta radical a la situación. Son hechos que más allá de las elucubraciones científicas de la personalidad y del textualismo, son irrefutables acicates y nutrientes de su conflictiva aunque rica producción ficcional. En sus Diarios, en su Carta al padre, y en sus relatos, como dice Jorge Luis Borges, captamos “íntegramente la medida de tan singular escritor”. Relatos como “El veredicto”, “La desdicha del solterón”, “La colonia penitenciaria”, “El mundo ciudadano”, La metamorfosis, El proceso, resultan suficientemente ilustrativos en este sentido. Ahora bien, de esa ingente obra de Franz Kafka, hemos creído conveniente —a nuestro particular interés— concentrar nuestra atención en su no menos famosa Carta al padre, un extenso libelo de cargo y descargo en el que pretende el autor checo disipar los fantasmas que enturbian el derecho a sostener una relación necesaria, armoniosa y transparente con su progenitor. Si, como dice Gastón Bachelard en su Poética del espacio, “antes de ser lanzado al mundo (...) el hombre es depositado en la cuna de la casa... y siempre en nuestros sueños la casa es la gran cuna” fuese algo cierto, en el caso que nos ocupa podremos decir que no precisamente ocurre eso aquí, pues lo más alejado que hay de parecerse a esa tibieza y protección de esa cuna, es el hogar de nuestro querido Franz. Más bien era un infierno cotidiano e íntimo, donde su padre constantemente aparecerá para disolverlo en el miedo y como el gigante Anteo le disminuirá con su voz poderosa y su fuerza descomunal. “—Franz, por qué tienes miedo de mí. ”Como de costumbre, no supe contestarte nada, en parte precisamente por ese miedo que te tengo, y en parte porque en la argumentación de ese miedo entran muchos detalles, muchos más de los que yo pudiera coordinar hablando. Y si intento contestarte por escrito, mi respuesta resultará de todos modos incompleta, porque también al escribir me cohíben frente a ti el miedo y sus consecuencias, y porque la magnitud del tema rebasa grandemente mi memoria y mi entendimiento”. Interesante pregunta por parte del padre, lástima que no tuviera ni un ápice de interés por propiciar la verdadera respuesta, esa necesaria “gran explicación” que lleva a su hijo a escribirle una carta que quiso hacerle llegar a través de su madre, quien temerosa a su vez de las consecuencias del libelo, no tuvo fuerzas para entregarla a tan urgido destinatario. Para Franz, aun después de haber sido escrita esa dichosa carta, su miedo continuó. El tema era para él algo de “gran magnitud”, aun cuando en un máximo esfuerzo de equidad razona los argumentos del padre y le ve como un incansable trabajador, que pese a su formidable incomprensión se sacrifica para sus hijos. Es cierto, a ninguno faltó nada y hasta pudiera reconocérsele, en su descargo, que no recibió nunca de parte de ellos (sus hijos) en especial de Franz “ni un halago, ni un gesto cariñoso”. Más bien se esconde de él o prefiere andar con sus amigos y evitar propiciar “una conversación franca”. Pero ¿acaso él dio oportunidad o brindó la confianza necesaria para sostener por el tiempo requerido ese tipo de conversación? A juicio de Franz, estaba extinguido el sentido de la familia, ¿y de quién era la culpa?, ¿de ambos?, ¿sólo suya? Lo cierto es que ha llegado un momento en que considera insostenible la situación y cree necesario dar un chance a la paz, un aplacamiento, una distensión y demostrar a su padre que estaba errado irremisiblemente cuando juzgaba que “los otros aman y fingen” y que el amor filial no era un desterrado de su hogar. El conflicto llega a tal magnitud que el hijo ve a su padre con un sentimiento de extrañeza. “Pudiste haber sido cualquier pariente o amigo, pero no mi padre”. Se le reprochaba haber sacado más parte de los Löwy, la rama materna, donde existían hasta tíos bohemios y escritores, pero nada de los Kafka, pues carecía del “aguijón comercial” de los Kafka, imposibilitado de ser “un Kafka”, al modo del padre. Para el padre, los amigos de Franz eran unos vagos irremisibles e impertinentes que impedían que Franz entrara por el carril que él quería trazarle y los aprovechaba como testigos magníficos para escucharle el discurso acerca de la falta de virtudes de sus hijos. A los ojos de Franz, ambos eran ambivalentes y su cercanía se hacía irresistible, eran “tan diferentes y peligrosos” y esa intimidación que sentía ante la presencia de su padre, era debida más a un “efecto” que a una “maldad”. Confiesa que una mínima muestra de afecto pudo haber logrado mucho, o todo de él, pero antes debía su padre deshacerse de esa rudeza, de esa tosquedad que afectaba enormemente su sensibilidad infantil y juvenil. El padre estaba todo el día dedicado a la empresa y sólo durante la hora del almuerzo o de la cena podían encontrarse. En el transcurso del día Franz razonaba y aguardaba ese instante en que el gigante Anteo aparecería en el dintel de la puerta para demostrarle lo pequeño e insignificante que era él ante los ojos del mundo y de su padre: “el hombre más importante” de su vida. Considera F. K. que los recursos, los métodos de su padre merecen un profundo análisis, ya que en aras de esa obediencia a que se ha sometido, ha venido incubando en él un daño interior, una sensación de culpa y de nulidad que cree difícil de superar cuando haya alcanzado la plena madurez. En efecto, así ocurrió. Recuerda con dolor aquella noche en que llorando pedía agua y su padre lo levantó en vilo y lo sacó al balcón y le dejó allí hasta el otro día. En cierto modo, el futuro que su padre procuraba venderle y dejarle como herencia, sentía, no era el futuro que él soñaba para sí. En F. fue madurando un complejo de inferioridad permanente e insoluble entre su padre y él. Hasta en los aspectos físicos, como lo demuestra en aquella ocasión del baño para que acuda a la piscina. En realidad, F. sentía orgullo por su padre, sabía que en alguna manera él quería a sus hijos, aunque no aprobaba como se conducía ante el hogar, la impunidad con que quebrantaba las leyes que él mismo imponía con tanto rigor a los demás. Sabía que el origen y las circunstancias en que su padre había crecido, habían sido muy duras y diferentes a las de él. Pensaba que Hermann Kafka no tenía conciencia de su poder, de su rol de inquisidor y que eso lo colocaba en una situación de indefensión ante su padre. A veces lo mejor era “ocultarse de su poder”, huir de su mirada indagatoria, inquisitorial, de sus insultos. Amaba a su padre, pero a sus ojos era el hombre más brutal y desmedido que había conocido. Un amenazador terrible del cual era salvado por la oportuna intervención de la madre. Y consideraba humillante cuando su padre comparaba a sus hijos con los demás, aclarando que eran los peores, los más desagradecidos e indignos que le habían correspondido en suerte. ¿Fugarse de casa?, ¿seguir empequeñecido en el hogar? He aquí la gran disyuntiva. “Nada era suficiente para saldar esa deuda moral”. La única opinión que el padre compartía era la de sí mismo, y cualquiera otra diferente a la suya sería una mera “falsedad”. Imposible sostener un diálogo en esas condiciones. Su padre era presa fácil de las generalizaciones, para él no existían los términos medios ni los casos de excepción. “Sólo se salvaba él mismo” cuando denigraba de los checos, alemanes o judíos. Y si en algún momento se intentaba un cierto diálogo donde hubiera algún tipo de apertura, de posibilidad de que pudiese durar unos instantes y asomara la confianza, no tardaba el señor Hermann en “viciar” esa “libertad” bajo su presión y su tiranía: su derecho personal, no de pensamiento. Para él, los problemas de su hijo eran de una pequeñez infinita y tampoco tuvo ni el humor, ni la intención, ni la suspicacia necesaria para penetrar en los conflictos de alguien que pese a sus “defectos” llevaba su sangre y al que tenía el deber sagrado de intentar conocer. De allí que la suma de las grandes desilusiones de F.K. como niño, adolescente o adulto, dejarán siempre al padre en saldo rojo, pero a los denodados esfuerzos de Franz por auto adjudicarse culpas y aliviar el peso del veredicto donde su padre resultaba siempre culpable. F. tiene vedado defender a cualquier persona o amigo de una opinión donde su padre lo descalifica o juzga negativamente, y toda muestra de valor, confianza o alegría por algún proyecto que tuviese en mente, era inmediatamente diluida por el peso absoluto de su oposición. Era su gran inquisidor, el pretendido dueño de su conciencia, el factor determinante, que no consciente de su inmenso poder, de su apabullamiento, va minando la salud espiritual y mental de su hijo: su víctima. Franz se halla indefenso ante su padre. Sólo él ponía las reglas: cómo comportarse en la mesa a la hora de comer, y sólo él podía violarlas con tanta impunidad y facilidad. Para F. existían tres mundos (1): el del padre, que era el hombre más decisivo en su vida, y donde él era un “esclavo bajo leyes que sólo para mí se habían inventado y a las que yo, por otra parte —no sabía por qué— jamás podía satisfacer del todo”. “Un segundo mundo, infinitamente distante al mío, y en el cual vivías tú, ocupado con el gobierno, con la emisión de las órdenes y con el disgusto que te causaba su no observancia”. “Y finalmente un tercer mundo, en el cual vivía la demás gente, feliz y libre de órdenes y de obediencia. Yo me hallaba sumido en la vergüenza siempre: o bien obedecía tus órdenes, lo cual implicaba una vergüenza, puesto que solamente tenían vigencia para mí, o bien me obstinaba, y esto también era una vergüenza, pues ¡cómo podía yo obstinarme frente a ti!; o bien no podía obedecer, porque no tenía, por ejemplo, tu fuerza ni tu apetito, ni tu habilidad, a pesar de que tú me exigías todo eso como algo que se sobreentendía”. Franz no podía escoger, ningún opción tenía. Presumía que la nerviosidad cardiaca del padre era un escudo, un recurso, un pretexto poderoso para poder dominar y hacer que la balanza se inclinara siempre a su favor. A toda prohibición suya le acompañaba la mano amenazante, que nunca descargaba. Era imposible demostrar que en su presencia alguien pensaba y menos aun intentar hablar de algo sin que él hubiese propuesto el tema y el momento. Franz no fue más que el resultado de su educación, el fruto de un poder violento, arbitrario, desmesurado. Había logrado aborrecer el fruto de esa educación: su hijo se ocultaba de él, de su poder, de su gigantismo, de su voz poderosa, de su mano pendular y amenazante. Impuso demasiada obediencia y logró que su hijo fuese demasiado obediente; al punto de negarse a sí mismo al tiempo que requería de él, su agrandamiento, su renacer, su impostura. Su fuerza contra la debilidad de su hijo, sumado a ello los “recursos oratorios”. Una conversación no era otra cosa que un momento de inferiorización del interlocutor. Para el “señor Hermann” nadie era ni bueno, ni noble, ni eficiente. F. presenció en muchas ocasiones los raptos de iracundia de su padre contra los empleados a su cargo, insultando a personas que él consideraba “mejores” que él mismo, y esto le abochornaba, sentía vergüenza ajena y en cuanto podía hacía lo posible por demostrar a los humillados y ofendidos obreros que no compartía la actitud ni la opinión de su padre. Insultaba, insultaba incesantemente y amenazaba pero nunca llegó a cumplir sus amenazas, como cuando le perseguía con el cinto grueso o la mano alzada alrededor de la mesa y era “salvado” por la madre, al punto que su vida parecía “una merced” concedida por el padre. En ocasiones, enojado con F. se dirigía irónicamente a su madre, a conciencia de que F. estuviese oyendo, y decía, por ejemplo: “esto, por supuesto, no puede esperarse del señor hijo”. Recurso que imitó F. cuando decía a su madre: “¿cómo está el señor padre?”. ¡Ah! Pero cuando el gigante estaba triste, derrumbado, o las cosas no le salían como pensaba, había que acudir a consolarlo, a ayudarlo, a alentarlo. Y F. se preguntaba: ¿es posible?, ¿él, tan poderoso?, ¿cómo ayudarlo?, ¿le interesará que los insulsos lo sostengan? ¡El gigante necesitando ayuda de los pequeños! Esa amenaza constante y nunca cumplida, era para F. peor aun que si se materializase. Le producía una permanente angustia, un desasosiego al no saber cuándo sería realmente la posibilidad de ejecutarla: “...ese gritar, ese enrojecer de tu rostro, ese desabrocharse rápidamente los tiradores que quedaban dispuestos sobre el respaldo de la silla, todo eso era casi peor para mí. Es como cuando una vez alguien va a ser ahorcado. Si realmente lo ahorcan se muere y todo se acabó, pero si tiene que vivir todos los preparativos para su ajusticiamiento y sólo cuando el lazo ya cuelga ante sus ojos, se entera de su indulto, puede quedar afectado para toda la vida”. Además, queda indefinidamente una “conciencia de culpa” que no termina por disiparse y de la cual nunca se está seguro. Una duda sobre el derecho a tener derechos y exigir que le sean respetados como al resto de los mortales. Hasta convertirse en reo de supuesto delito, en una especie de atrapado sin salida (2). Notas 1. Cfr. Hermann Hesse. Demian. 2. Franz Kafka. Carta al padre. Buenos Aires, El Cid Editor, 1978. ** Gabriel Mantilla Chaparro gabrinadja@yahoo.com Escritor colombiano (Cali, 1954). Reside en Venezuela, país del que se nacionalizó. Licenciado en letras y magíster en literatura latinoamericana por la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co). Es profesor asociado y jefe del Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve), en Mérida. Dicta las cátedras de Taller de Poesía y Cuento y de Literatura Contemporánea. Es autor de los libros de ensayo Hernando Track, el superior de las lámparas (1992), Vivir a pulso (1995), Ser filosófico y ser poético en la obra de Álvaro Mutis (2001), Los hijos de Acteón (2002) y Viaje al poema (2003), y de los poemarios Último bosque (1985), Canción para Mervarid (1985), El velo de Maya (1998-2000), Una tumba en el bosque (2000) y Larga es la noche (2001). === Aproximación a los conceptos de conocimiento, creencia e ideología ==== === en la enseñanza de la historia de Venezuela =========================== === a partir de los aportes de Teun van Dijk ============================== === María E. del Valle de Villalba ======================================== Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas. Aristóteles. A lo largo de toda su formación el joven venezolano estudia y aprende una gran cantidad de conocimientos relativos a la Historia. Dicha asignatura acompaña la educación del joven durante los seis años de la educación primaria y los cinco del bachillerato. En esta ocasión, y a la luz de los aportes de Van Dijk en su obra Ideología (2006), pretendo reflexionar en torno a las implicaciones que desde su perspectiva y en el contexto específico de la enseñanza de la Historia tiene eso que llamamos conocimiento. El presente estudio se ubica dentro del área del análisis crítico del discurso como práctica que busca develar la presencia de ideologías en los discursos, en este caso el discurso pedagógico en la enseñanza de la Historia. Van Dijk (2006) define como conocimiento el producto del pensamiento que se considera verdadero. El autor establece, además, que el conocimiento es una categoría de la creencia, a saber, aquellas creencias que nosotros (como grupo, comunidad, cultura...) consideramos creencias verdaderas, de acuerdo con ciertos fundamentos o criterios. De esta manera, continúa el autor, estas creencias son válidas, correctas, certificadas, sostenidas de manera general o, al menos, reúnen los estándares de verdad socialmente compartidos (p. 35). Partiendo de estos principios, en Historia consideraremos verdaderos y creíbles aquellos supuestos que desde las exigencias de cada contexto epistemológico reúnan los atributos requeridos. Van Dijk (2006) agrega que estos atributos son social, cultural e históricamente variables, así como lo es el conocimiento basado en ellos (p. 35), de tal manera que lo que ayer fue verdad, tal vez hoy no lo sea. De tal forma, y basándonos en las afirmaciones del autor, podríamos aseverar que hay diferentes conocimientos históricos de acuerdo con el contexto y las exigencias del mismo. Ahora bien, cuando un estudiante de bachillerato estudia la historia universal o la historia de su país, de manera indirecta o implícita asume que lo que se recoge en ella es creíble. Este conjunto de creencias (sistema de creencias) como la define el autor, pueden tener diferentes atributos, los cuales explica a través de un ejemplo: 1. El agua se congela a 0 grados centígrados. 2. Ámsterdam es la capital de Holanda. 3. El mes pasado di una conferencia en Valparaíso. 4. Me gusta el helado. 5. Krzysztof es mi vecino. 6. Había una niña en Nicaragua que sonreía mientras montaba un jaguar (p. 47). En la enumeración presentada por el autor pueden apreciarse diferentes tipos de creencia, todas ellas basadas en cosas de la vida diaria. Lo que me planteo en este caso es cuestionar qué conocimientos adquiridos a través del estudio de la Historia a través del texto o escuchando al docente, podemos ir comparando con la clasificación de Van Dijk (2006). El autor afirma que las de la lista anterior son creencias no ideológicas. En la 1 y la 2, los hechos descritos son indiscutibles, al menos desde el marco del conocimiento que hoy consideramos verdadero. La capital de un país y los grados a los que se congela el agua. En la 3 se hace referencia a hechos pasados, en la 4 a preferencias personales, en la 5 hechos de la vida y en la 6 hechos ficticios o literarios (p. 48). Hagamos ahora un ejercicio de creencias no ideológicas en Historia: 1. Colón descubrió América. 2. Venezuela limita al norte con el Mar Caribe. 3. José Gregorio Monagas abolió la esclavitud. 4. Hugo Chávez dio un golpe de estado. 5. No me gustan los indígenas. Procedo a calificarlas como no ideológicas porque responden a la misma clasificación hecha por el autor. A saber, la 1 y la 2 responden a hechos indiscutibles, la 3 y la 4 hacen referencia a hechos del pasado y la 5 hace alusión a preferencias personales. Sin embargo, y es aquí donde quisiera detenerme, cuando asumimos conocimientos o creencias que consideramos como verdaderas y éstas se circunscriben al ámbito del pasado o la reconstrucción histórica, debemos manejar variables distintas. En la primera afirmación: Colón descubrió América, se cumple lo que Van Dijk (2006) denomina como creencia evaluativa u opinión. La misma es definida como: “(...) decirle a un grupo qué es bueno y qué es malo, correcto e incorrecto” (p. 53). Las creencias, según Van Dijk (2006), validan opiniones personales, en este caso en la Historia de Venezuela han existido diversos abordajes de este hecho “indiscutible”. En la segunda mitad del siglo XX se denominaba a este acontecimiento como “el descubrimiento de América”. Si analizamos este calificativo, muy parecido al de la lista de creencias, hay una subestimación implícita al considerar que se descubre un continente. El verbo descubrir implica que hay algo que se desconoce y por lo tanto no existe. América no existe hasta el momento en el cual Colón y el imperio español llegan a ella. No es necesario hacer apología de las altas culturas indígenas y de los notables y hoy bien reconocidos aportes que han legado a la humanidad y tampoco de eso se trata, lo que pretendo es evidenciar cómo en una creencia sin aparente carga ideológica pueden imbricarse afirmaciones que hacen ideología. Van Dijk (2006) afirma que las ideologías no son metafísicas, por el contrario están firmemente localizadas, no por encima ni entre las personas, sino que son parte de sus miembros (p. 71). Esta creencia no ideológica, a mediados de los ochenta cambió su estructura semántica y denominó a este hecho indiscutible con otros calificativos. La llegada de Colón a América comenzó a definirse como “el encuentro de dos mundos”. Ahora se le concedía a los pueblos de América partida de nacimiento antes de la llegada del imperio, ya no se trataba de un descubrimiento sino del encuentro entre dos culturas, dos mundos concretos y diferentes. Ahora, en pleno siglo XXI, y bajo los matices de la Revolución Bolivariana, ese mismo hecho indiscutible cambia de calificativo. Las reflexiones de los historiadores desde y para una ideología, denominan ahora a este hecho “el día de la resistencia indígena”. Como puede verse, tan sólo en la escogencia de las palabras que describen un hecho indiscutible la pertenencia o el compromiso con una ideología determinada puede ponerse en evidencia. Se trata, como afirma Van Dijk (2006), de opiniones importantes para la interacción, coordinación y reproducción del grupo, opiniones que se basan en valores y principios variables de grupo a grupo (p. 73). De esta manera una misma afirmación, como envoltura inmaterial aparentemente ingenua, tiñe de posturas ideológicas su descripción. Se puede usar y abusar del conocimiento, afirma Van Dijk (2006); se le puede aplicar para controlar a la gente (p. 73). Cabría entonces preguntarse si al hacer afirmaciones o al repetir creencias aparentemente no ideológicas, se legitiman o deslegitiman visiones de la realidad, que el alumno aprende, repite y memoriza a lo largo de su formación. Veamos ahora la segunda creencia: Venezuela limita al norte con el Mar Caribe. Van Dijk (2006) denomina a este tipo de creencia como “fáctica” y establece una clasificación de la misma creencia en verdadera o falsa. El autor describe los atributos de las creencias fácticas usando el ejemplo de la afirmación número 2: Ámsterdam es la capital de Holanda. Las creencias fácticas no implican evaluación, de tal manera que son verdaderas o falsas si se ajustan a los criterios de verdad objetivos socialmente establecidos. Sin embargo el mismo Van Dijk concede que esa misma afirmación pueda ser utilizada evaluativamente, como en la acusación: “Ámsterdam es la capital de las drogas” (p. 55). Podemos concluir, junto con el autor, que en ciertas áreas del saber es realmente muy difícil hacer explícita la distinción entre conocimiento y opinión, entre conocimiento y evaluación. En muchos casos tendrá entonces que ver con lo avanzado del conocimiento en el área, teniendo entonces que aceptar que el conocimiento y lo que asumimos como verdadero cambia. Revisemos ahora la afirmación número 3: José Gregorio Monagas abolió la esclavitud. En el libro Historia contemporánea de Venezuela de Antonio Gómez (2007) se hace la siguiente reseña del gobierno del citado personaje: “A pesar de lo incoloro de esta administración, durante este ejercicio se llevó a cabo una determinación del poder ejecutivo que por sí sola vale para llevar a la Historia, con brillo, a José Gregorio Monagas: la abolición total y absoluta de la esclavitud” (p. 50). Van Dijk (2006) afirma que las creencias, fácticas o no, son subjetivas, y por lo tanto pueden ser erróneas, infundadas o desviadas (p. 35), y estas creencias a su vez pueden constituirse en conocimiento cuando se compilan en un libro de texto que el estudiante en el mejor de los casos aprende y memoriza. Revisemos la afirmación del autor en el texto anterior: José Gregorio Monagas es llevado a la Historia con brillo gracias a la abolición total y absoluta de la esclavitud. La esclavitud en ese contexto histórico es abolida por razones eminentemente económicas: • La prohibición de importación de esclavos de África. • La ley de manutención que golpeaba a los dueños de esclavos al obligarlos a mantener a un contingente en diversas necesidades: hogar, vestido, alimento, etc. • Debido al desgaste físico al que los esclavos eran sometidos, un negro a la edad de 37 años ya era inservible, pero no por eso dejaba de ser obligación del amo mantenerlo. Éstas, entre otras razones de complejo origen, son las llevaron a la administración de José Gregorio Monagas a la abolición, al menos en el cuerpo constitucional, de la esclavitud, ya que tenemos conocimiento de que las condiciones laborales bajo las cuales el liberto quedó eran aun peores a las de la esclavitud en sí misma. Sin embargo, estas afirmaciones se constituyen en lo que Van Dijk denomina “ladrillos de la mente” (p. 35). Si el estudiante no cuenta (lo cual es lo más común) con un docente que lo lleve a analizar desde un punto de vista más estructural que coyuntural este hecho, puede dicha afirmación hacer “edificio” en la mente del joven, quien también embalsamará en su concepción de la historia de Venezuela a José Gregorio Monagas como un bienhechor. Nos encontramos, entonces con un discurso, el histórico, en el cual cada palabra, cada adjetivo, cada epíteto puede responder y de hecho responde a ideologías concretas. Otro elemento a tomar en consideración es lo que Van Dijk (2006) denomina evaluaciones, definidas como lo que nosotros pensamos que es falso o verdadero, agradable o desagradable, permitido o prohibido, aceptable o inaceptable, las cuales son producto de juicios basados en normas o valores. Lo que planteo es que en muchos de los conocimientos históricos que el estudiante aprende hay mucho de creencia, mucho de evaluación, mucho de opinión. Analicemos ahora la siguiente afirmación o creencia no ideológica: Hugo Chávez dio un golpe de estado. Para analizar esta afirmación es primero necesario definir lo que el autor denomina como una clase de objeto mental que puede ser creencia o no, de acuerdo con la posición teórica que uno sostenga, a saber, el sentimiento o la emoción (p. 37). Van Dijk usa para esta categoría un ejemplo claro: el genocidio de Bosnia. Sentir enojo o preocupación por el genocidio de Bosnia implica o presupone la creencia de que hay un genocidio en Bosnia, y normalmente también que el genocidio es malo (p. 37). Cuando buscamos en tres libros de texto cómo se describe este hecho histórico encontramos: Primero, en el texto de Napoleón Franceschi y Freddy Domínguez (2005) se dice como parte de una breve reseña del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez lo siguiente: “En su segunda presidencia, Carlos Andrés Pérez enfrenta una rebelión popular el 27 y 28 de febrero de 1989 y dos intentonas militares el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992” (p. 383). El segundo texto es el de Antonio Gómez (2007) y el hecho es descrito de la siguiente manera: “La impopularidad de las medidas económicas y su manipulación por parte de grupos interesados en desestabilizar el régimen, trajo como resultado el estallido social que se inició en la ciudad de Guarenas, el 27 de febrero de 1989, y continuó en Caracas (...) dando como saldo un número indeterminado de muertos, violación de derechos humanos y grandes pérdidas materiales (...). El 4 de febrero de 1992 ocurrió el alzamiento fallido encabezado por el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, acompañado de Arias Cárdenas, Joel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta y un buen número de efectivos militares” (p. 215). El tercer texto es el de Alberto Arias Amaro (2000) y el hecho se describe como sigue: “Cada día se alejaban más las perspectivas de participación democrática del pueblo en el ejercicio del gobierno y crecía la influencia de los ‘cogollos partidistas’ y de altos sectores de la economía en la orientación política. La agudización de la crisis económica y política y el descontento de la población por las medidas impopulares del gobierno, crearon las condiciones para que surgiera el peligro de un golpe de estado. La conspiración se fraguó en las Fuerzas Armadas y estuvo encabezada por el teniente coronel Hugo Chávez Frías, quien, acompañado por un numeroso grupo de oficiales medios, intentó un golpe de estado el 4 de febrero de 1992” (p. 230). Ahora analicemos cada uno de los textos en función de lo que podríamos denominar “un hecho indiscutible” que es: Chávez dio un golpe de estado. El evento tiene una fecha, unos personajes, un espacio físico donde se lleva a cabo pero no es presentado de la misma forma. En el caso de Franceschi y Domínguez (2005) el hecho es registrado sin hacer alusión a quién da la intentona golpista, sólo se afirma que Carlos Andrés Pérez enfrenta dos intentonas. Mientras otros conocimientos son descritos prolijamente, éste es presentado con menos de los datos básicos, ya que ni siquiera el nombre del teniente coronel Hugo Chávez Frías es reseñado. ¿A qué se deberá esto? ¿Se tratará de que, como afirma Van Dijk (2006), las ideologías encarnan sentimientos a favor o en contra y esos sentimientos se ven inevitablemente reflejados en una construcción específica del pasado histórico? Si la reconstrucción del pasado histórico que se presenta en los textos es memoria episódica, comprometida emocionalmente con una postura concreta, estaremos en presencia de diversas construcciones desde y para diversas ideologías. Estas creencias son acerca de una cosa, creemos que algo es verdadero, atractivo o detestable (Van Dijk 2005:38) y, en función de esos procesos, generamos discursos, en este caso discursos académicos, discursos históricos. La memoria compone una historia, Van Dijk no la considera una creencia, pero en este caso las genera al ser legitimadas académicamente a través del discurso del texto y del discurso del docente. Van Dijk (2006) establece que estas proposiciones discursivas generan redes, definidas como una colección de nodos relacionados por senderos o, más específicamente, como gráficos con bordes (p. 40). En el caso que me ocupa, Franceschi y Domínguez hablan de “intentonas militares”. El nodo “intentona” está conectado con el nodo “militares” y con el verbo enfrentar que de alguna forma muestran una red de proposiciones de contenido. La intentona no tiene autor ni responsable, por lo tanto esta red puede relacionarse con muchas otras que no necesariamente describen qué ocurrió, cómo, ni por qué. Lo descrito genera una red que, según Van Dijk (2006), es equivalente a una lista o esquema organizado de preposiciones, que refuerza las conexiones entre cada nodo, en este caso una visión “gris” y poco profunda de un golpe de estado que evidenció una situación del país y que colocó en la mira pública al actual presidente de Venezuela. En el segundo texto citado, Gómez (2007) describe previamente la situación social vivida en el país, que sin duda prepara o justifica los estallidos sociales. En este sentido, las creencias del autor constituyen un “mundo según nosotros” (Van Dijk, 2006), es decir, los nodos no son solamente presentados como en el caso anterior, sino que el autor hace una proyección socialmente controlada de sus creencias, al en alguna medida “justificar” o “explicar” el golpe de estado, que en este caso identifica no sólo a su cabecilla sino a los demás participantes. En todo caso, se trata de una manipulación en ambos casos, en uno por omisión y en el otro por justificación, redundando ambos en el ámbito académico en la adquisición, construcción y modificación de creencias sociales. La ideología de los autores genera creencias en los estudiantes, y éstas generan a su vez ideología. Puede de igual forma tratarse de memorias episódicas, definidas por Van Dijk (2006) como aquella parte de la memoria en la que se almacenan las creencias sobre episodios concretos (hechos, eventos, situaciones, etc.) de los que se ha sido testigo o en los que se ha participado. Los hechos descritos por los autores forman parte de la historia contemporánea reciente que hoy reclama y castiga posturas concretas, de tal forma que los registros en los textos del golpe de estado protagonizado por el actual presidente pueden haberse realizado desde la memoria episódica o personal que no sólo se concreta a la participación física en los hechos sino al compromiso ideológico con los mismos. El tercer y último texto citado, de igual forma describe de manera clara la situación social, económica y política del país para luego hablar del golpe de estado. Se describe el hecho específico: tiempo, participantes y acciones, partiendo de las creencias particulares del autor, pero que desde la palestra del texto y el discurso del docente se vuelve creencia general. Así como en los casos citados por Van Dijk (2006), el holocausto, la guerra civil en Bosnia, entre otros, el conocimiento personal en la memoria episódica del autor representa experiencias personales, los hechos descritos pueden ser prototipo de experiencias grupales y ser representados en la memoria social. Este ejemplo, a través del cual he descrito el abordaje de los hechos históricos en los libros de textos mencionados, es uno de muchos que en el cuerpo de la tesis doctoral son descritos en profundidad y que tienen como denominador común la presencia de elementos ideológicos parcializados a favor o en contra en diferentes contextos y que demuestran la necesidad de estas reflexiones. Finalmente, y luego de haber realizado esta aproximación a las categorías: conocimiento, creencia, emoción, desde los aportes de Van Dijk, puedo generar las siguientes apreciaciones: • En Historia, como en otras áreas del saber, no existe lugar para la ingenuidad en la escogencia de sustantivos, adjetivos, nodos temáticos. La estructuración de un determinado discurso académico descansa sobre una red de complejos elementos que de forma ineludible se tiñe de la ideología de quien la construye. • Los libros de texto de historia contemporánea de Venezuela responden a un discurso de poder. Un discurso de élite del autor y la editorial que legitiman y permiten dichos discursos. • El docente dentro del aula hace uso de esas redes discursivas y también añade las propias. • El alumno recibe estos discursos eminentemente ideológicos que van configurando conocimiento, memoria social, creencias e ideología. Finalmente cabe preguntarse si el papel que está llamada a cumplir la educación, la enseñanza de la Historia, ¿es la réplica de posturas ideológicas “casadas” con la legitimación y deslegitimación de posturas y visiones de la realidad? ¿Cómo construir un discurso multívoco que permita que todas las memorias episódicas estén representadas sin marginar a ninguna? ¿Cómo prescindir de la ideología cuando es inevitable hablar y escribir desde una? ¿Cuál es la correcta? ¿Dónde está el verdadero conocimiento histórico? Las respuestas a estas y otras interrogantes son el objeto de mi tesis doctoral en la que espero generar un aporte teórico que oriente la enseñanza de la Historia hacia la formación de alumnos y docentes críticos, tolerantes, abiertos y justos. Referencias bibliográficas: • ARIAS AMARO, A. (2000). Lecciones de historia contemporánea de Venezuela. Editorial COBO. Caracas, Venezuela. • FRANCESCHI, N. y DOMÍNGUEZ, F. (2005). Historia contemporánea de Venezuela. Editorial Colegial Bolivariana. Caracas, Venezuela. • GÓMEZ, A. (2007). Historia contemporánea de la República Bolivariana de Venezuela. Editorial Santillana. Caracas, Venezuela. • VAN DIJK, T. (2006). Ideología: una aproximación multidisciplinaria. Editorial Gedisa. Barcelona, España. ** María E. del Valle de Villalba manedelvalle@hotmail.com Docente venezolana (Caracas, 1970). Graduada de profesora en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve; 1992), con especialización en historia económica y social de Venezuela en la Universidad Santa María (http://www.usm.edu.ve), con maestría en historia económica y social de Venezuela, tesis con mención publicación y summa cum laude. Cursa estudios doctorales en el Instituto Pedagógico de Caracas (http://150.187.142.39). Es coordinadora del Núcleo de Investigaciones Geohistóricas Lisandro Alvarado, cuenta con un proyecto en desarrollo financiado por la Upel y con participación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Ponente regular en eventos nacionales, adscrita a la línea de investigación, ciencias del lenguaje y con dos años de investigación en el área de análisis del discurso. Profesora ordinaria de la Upel. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Invocación a la menguante luna Gabriela Trujillo *** El milagro de la muerte Gerardo Guarache Ocque *** Dos canciones Jorge Eduardo Padula Perkins *** Amo a mi mamá Daniel Alarcón Osorio *** Poemas Carmen Rojas Larrazábal *** Trucco, Paco, Floppy y Bimbo Raquel Blasco Sánchez *** Cinco haikús Eleuterio Hernández Gómez *** Sin vuelta porque quise Susana del Rosal *** Poemas Ana María Caliyuri *** Sin mirar atrás Gabriel Rimachi Sialer *** Poemas Israel Aguilar *** El llavero Juan Planas *** Poemas Elsa Sanguino *** El discurso María Celeste Vargas Martínez *** Espalda e idioma de perro Carlos Barbarito *** Yo no soy Torquemada Yvette Schryer === Invocación a la menguante luna Gabriela Trujillo ================= “toute ma clairvoyance intacte avec, en plus, le droit béat à l'aveuglement”. M. T. *** Me desnudo enmascarada Mi otro yo nació de pájaros desconocidos se disuelve cada noche en lunas de obsidiana Es como el ojo del exilio y celebra a diario El misterio del eclipse *** Memorias de una náufraga Es el murmullo del oráculo — Llega la noche y te sacude Esa vieja angustia de saberte ajena Exiliada dentro tuyo Se asoma la luna y — El tiempo es la visión voraz de una eternidad que se ahoga en el abismo Huele a vida, pero siempre te nombra a tientas Aquello que te arrullaba siendo niña Y desaparece la única estrella Que indicaba el fin de tu deriva Palidece frente al enigma La fuga que inventaste para verte libre De sentirte hoguera Gimes por llegar a algún lado Por quemarte en otro fuego Por entrar —cuando lo único que sabes es partir Es hora de quedarte en algún lado Aunque sepas que El naufragio es tu único camino *** Silenciosa vertiginosa Entre máscara y espejo, nos encontró callando el día. Fue una historia de silencio — de un encuentro como grito, de gestos apenas pronunciados, pero que llevaban en ellos el irrevocable abismo de una hoguera. Y si es espejo —quién lo llama Y si es máscara —quién la lleva Y si es silencio —quién lo nombra Nunca fue verbo mi silencio Fue más allá del canto Fue algo ajeno al soplo Fue el silencio que a veces gime *** Mentirosa vertiginosa Entre máscara y espejo, nos encontró mintiendo el día. Fue una historia de deriva — de un encuentro como esbozo, de gestos apenas engañados, pero que llevaban en ellos el irrevocable laberinto de una hoguera. Y si es espejo —quién lo turba Y si es máscara —quién se esconde Y si es mentira —quién naufraga Nunca fue falacia mi momento Fue pura incandescencia Fue algo ajeno al tiempo Fue la verdad que siempre mengua *** Canción de Marina Si le canto a una visión que al poseerme me desposeyó del día siguiente si nunca hubo una mañana en que yo pudiese adivinar sus ojos si siempre erré buscándolo en otros marineros si la búsqueda es lo que tanto anhelo si la búsqueda es lo único que busco SI ERRAR ES MI SIGNO Y MI HOGAR LA MENGUANTE LUNA Si Marina es mi nombre para ondear entre la vida que sea de arena mi única vereda y se escape entre mis manos el ilusorio fin del viaje *** Aviso de tormenta sobre Saturno Intentaba evadirme por algún filo abandonado (el despliegue del olvido en tierras conocidas) Nombrarme en el espejo donde nada me veía Fija la sonrisa (áspero el resplandor) Del otro lado del desasosiego Se erguía el vendaval —Y ahí me esperaba la ciudad sin límites Huidizo el sendero (abruptas las caderas de París) Sin creer en los reflejos Me disfracé de multitud Y entre cada racimo de viento Se me extraviaba la memoria Se me borraban las ganas Se me escondía una imagen Se me callaba la vida *** Ab imo pectore Por la noche de San Juan hasta Marcelo Eras la noche oscura —el sol de jade negro, la dulce mortaja de mi hoguera— Y eras el día errante —el perfume más feroz de mis sueños, el centro telúrico de Buenos Aires— Eras el escalofrío de mi ávida y silente piel Me envolvías noche oscura desde el vientre de las sombras Y una vez delirante —febril como cuando nace el alba— Ondulé hacia los más lejanos resplandores de un eclipse de piedra Noche —en tus aromas de azar Di la vuelta a una isla infinita en trece cuervos Noche, lamiste el vértigo como una llaga Y me diste tu espacio ciego Noche que cambiaste el vino en savia Y me diste de beber el relámpago en la palma de tu mano —Noche, haz que de tu copa herida me quede siempre la embriaguez Noche que me guiaste por las huellas sordas del desencuentro Que desdibujas El silencio del tiempo en su altar de fauces Noche que nos enredaste —Y mi voz eran tus palabras Y tus palabras eran mi deseo Y mi deseo era tu grito Y tu grito desgarró mi pecho ** Gabriela Trujillo sorguinha@yahoo.com Escritora salvadoreña (San Salvador, 1981). Vive desde 1999 en París, donde termina un doctorado de cine sobre el “underground” latinoamericano. Da clases en varias instituciones francesas, y su poesía es inédita. Ha publicado artículos de cine y traducciones diversas en revistas francesas, italianas, australianas, alemanas, chilenas, brasileñas y argentinas. === El milagro de la muerte Gerardo Guarache Ocque =================== Él se dejó caer en la acera junto a la entrada sin decir nada. Se negaba a verla dentro de aquel ataúd con aquel semblante, con esa sensación de partida que emiten los cuerpos una vez que pierden la vida. Mientras lanzaba pequeñas piedras a la calle, decía que quería recordarla en movimiento, bordando, sonriendo, bromeando o llorando por tonterías. Recordaba algunos detalles con gran nitidez pero, más que nada, recordada cómo cambiaba el aire una vez que ella llegaba y cómo quedó vacío desde la última vez que partió. Se trasladó a su infancia, justamente al día que murió uno de sus abuelos y vio la muerte de cerca por primera vez. En ese momento concluyó que, muchas veces, las experiencias no quedan en el hecho y sus efectos inmediatos, pues las reflexiones toman años y evolucionan con el tiempo. En aquel momento lo vio dentro del féretro, con las manos en el pecho en posición de rezo y sin expresión en su rostro. Recordó que, aunque los adultos decían que parecía estar dormido, él sabía perfectamente que no era así. Un cadáver nunca conserva las expresiones del ser viviente, aunque algunos seres con vida muestran expresiones cadavéricas. Por eso en aquel momento respondió, con una sensatez que algunas veces brota únicamente de la inocencia de un niño, que él lo había visto dormir muchas veces y no se parecía en nada. Él sentía que no olía a nada, más bien hedía a ausencia y a flores, que cuando se asiste a muchos funerales termina siendo lo mismo. Había quedado menos que un vestigio, era apenas un traje: el traje que envolvía un alma que partió. Pero ahora era un adolescente y vivía todo con mayor intensidad. Si en aquella oportunidad emitía respuestas infantiles de esas que dejan boquiabiertos a los más experimentados, ahora se limitaba a callar y volar en su memoria. Así, recorrió muchos momentos del pasado y, a pesar de haber rechazado el desayuno, su cerebro trabajaba con una rapidez que lo atormentaba. Agotado, pensaba en una imagen que le llevaba a una idea, luego saltaba a un recuerdo y lo combinaba con la primera imagen; era como ir corriendo sin parar, como huyendo de nada, avanzando vertiginosamente hacia la tierra, luego el continente, la nación, la ciudad, la masa de gente, una persona, su rostro, su ojo izquierdo, la mucosa interna de su aparato visual, su cerebro y, más abajo, su alma y el viaje más largo de todos: la ruta hacia sí mismo. Todos, antes de pasar a la sala, lo veían sentado allí, sereno, resignado, cansado de recordar. Lo veían con lástima y nostalgia porque, aunque ni una lágrima corría por sus mejillas, su alma joven estaba devastada. Había envejecido un siglo aquella mañana de septiembre. Las señoras, con pañuelo en mano, se acercaban una a una diciendo ven... acércate, vela que está bonita, vela que está en paz, despídete de ella, quizá luego te arrepientas de no hacerlo. Y él sólo quería recordar aquellos instantes cuando tomó su mano palpitante por última vez. En aquella ocasión caminó entre decenas de enfermos que despedían olores rancios y fétidos. Lentamente, se fue acercando a la camilla mientras ella lo esperaba con ansias y lo llamaba a gritos aunque sólo emitía un gemido agudo apenas perceptible. Ese día, a pesar de la ceguera que produjo la enfermedad, se vieron con más claridad que nunca. Apenas se aproximó juntaron sus manos guardando un silencio que retumbaba, disfrutando de la compañía y no esforzándose en entender lo que estaba sucediendo. La escena quedó enmarcada, él entró a la sala siendo un jovencito prepotente y sabihondo y salió convertido en un don lleno de dudas, como si la sabiduría y la experiencia hubieran viajado a través de los poros de las palmas de sus manos. Las coronas fueron ocupando la sala. Una tras otra, con apellidos de escarcha, iban llegando y entorpeciendo el tránsito de las señoras de vestido negro y de los señores con sombrero en mano. En ese momento, recibió más flores que las que hubiera recibido en diez vidas. Mientras contemplaba aquel campo vertical de flores que se había formado, alguien se acercó y compartió unas palabras con él. Alguien que realmente sabía qué decir en estos momentos y que conocía el torbellino lento de emociones que se movía en su espíritu le dio compañía. Él comenzó a disfrutar de la conversación que no trataba de otra cosa sino de ella, y ese tema no lo deprimía. —Descríbemela —le dijo viéndolo fijamente, como demostrando que iba a prestar toda la atención posible a tal respuesta. —Inexpresiva. Lleva un traje blanco y un cintillo blanco en su cabello. Lo único que no tiene blanco es su cabeza y sus mejillas porque alguien pintó sus canas y maquilló su rostro. Pero se ve muy flaca y los huesos de sus pómulos sobresalen al igual que los de su cuello. Tiene los dedos de sus manos entrecruzados en el pecho como pidiendo entrar al cielo. —¿Lleva su rosario? —Sí, lleva un rosario blanco en el cuello, de esos que ella hacía a cada rato. —Ya —le dijo con calma cuando se acercó otra de las doñas inoportunas. Pero ésta se excedió e, incluso, lo tomó del brazo casi forcejeando para que se acercara a la difunta y se persignara ante ella. Él se zafó de la llave lentamente y se sentó en el mismo lugar frunciendo el ceño, preparándose para la próxima obstinada. Pero fue tanta la insistencia de otras que se movió de lugar y comenzó a caminar por rincones que desconocía. Era un pueblo cansado y silencioso. Las bodegas estaban cerradas, nadie caminaba y algunos se sentaban en las puertas de sus casas, a través de las cuales se veía un largo zaguán de melancolía. Se notaba que estaban realmente con vida porque buscaban con la mirada a este sujeto que era, a pesar de no haber cruzado palabras, un nuevo elemento en la historia de sus vidas. Por fin, llegó a la plazoleta y se sentó en uno de los banquillos, justo frente al prócer que cabalgaba estático mientras todas las palomas depositaban excrementos en su cabeza. Era domingo y nadie andaba por allí. La sombra era amplia y completa debido a la inmensidad y frondosidad de los árboles. Podía pasar una tormenta por allí y no le caería en la cabeza ni una sola gota. Se sentía realmente seguro. Más allá de la plaza estaban los cañaverales que alimentaban a las familias de las cuatro calles y sus criados. Era un sitio pacífico, sin prisa ni ruido. Más bien, el silencio era lo que ensordecía hasta ser interrumpido por los cantos de los pájaros y un pitido continuo que emanaba del campo. Él estaba seguro de que ella había caminado por allí de niña, o quizá había dado de comer a las aves. La podía imaginar claramente saludándolo desde la lejanía y mostrando su sonrisa cándida. Siempre con un vestido largo, sencillo, eterno. Sin aretes ni pinturas, así tal cual, con la mirada perdida en su propia ternura. Cuando volvió, sin darse cuenta, tenía una taza de chocolate humeante en una mano y en la otra una galleta. Se tanteó los lados del pantalón como para confirmar. Guardaba una grabación en su bolsillo, un audio que esperaba depositar en el hueco. Lo había grabado un par de años antes para enviárselo. Tenía historias, canciones, versos, anécdotas y besos que hacían distorsionar las cornetas. Pero nunca la puso en el camino hacia el pueblo y, aunque estaba en la ciudad, este material representaba la esperanza de un náufrago. Pero había cobardía, circunstancias desfavorables y, sobre todo, miedo. Y ahora, cuando ella había perdido su alma y se había convertido en un trozo de carne, huesos, venas, arterias y cartílagos metido en ese baúl de madera fina sin sentimientos ni mensajes, no había otra cosa sino arrepentimiento. Esa indecisión y esa sanción que Dios le propinaba por su falta de coraje era lo que lo carcomía por dentro. De pronto llegó el sacerdote y el llanto de la gente se convirtió en sollozos de desconsuelo. Todo el que iba llegando se iba uniendo a ese valle. Y, por más contradictorio que eso pareciera, a él esto le alegraba. Disfrutaba del hecho de que la gente realmente la quería. De que su partida había hecho mella en alguien más. Pero, del mismo modo, se sentía egoísta y culpable simplemente porque no había tenido la voluntad de acercarse a estas latitudes. Por eso trataba de alejarse, para aproximarse a ese pedazo importante de la vida de ella que él había desdeñado. Él se mantuvo en su lugar y no se movió hasta que no fue realmente necesario. El hombre de sotana habló mientras salpicaba agua sobre toda la escena y su voz competía con los gritos de los que lo rodeaban. Esto dio paso a la siguiente etapa, la más dura de todas, el momento en que los hombres cargaban el cajón y atravesaban el pueblo rezando. Algunos sustituían las oraciones con tragos de ron, pero todos sufrían. Él empezó a drenar su llanto y lo manifestó de una manera extraordinaria. Nunca había llorado tanto. Había tenido muchas enfermedades, grandes pérdidas, fracturas en sus brazos y mascotas atropelladas, pero nunca el dolor había alcanzado tales dimensiones. Por momentos se mareaba y el ataúd se tambaleaba por falta de fuerza en una de sus bases. La agonía persistió hasta el cementerio que, entre portones oxidados, albergaba pocas lápidas o, al menos, pocas visibles. Allí estaba reunida la memoria del pueblo. Los abuelos de los abuelos en un mismo lugar, como en una gran fiesta del más allá. No tardaron en entrar y en pronunciar las palabras previas que ante sus oídos no eran más que sonidos sin sentido. Y así empezó a bajar el último resto de aquella vida de encuentros y desencuentros. Y, tras ella, las flores, las cartas e incluso, los chorros de agua ardiente. Él volvió en sí unos instantes sólo para depositar su mensaje caduco. Llevó la mano a su bolsillo y no encontró nada. Hurgó con desesperación y nada. Sus dedos se movían infructuosamente apretujados en los depósitos de sus jeans. La última huella física de su amor por ella se había perdido. Pero no tardó en comprender que lo físico ya no importaba en lo absoluto, que ya los papeles, las voces y los colores habían perdido toda su importancia. Sus lágrimas empezaron a secarse y los músculos de su cara a relajarse porque había comprendido todo, había encontrado en su bolsillo un rosario blanco. ** Gerardo Guarache Ocque gerardoguarache@gmail.com Periodista y músico venezolano (Cumaná, Sucre, 1982). Reside en Caracas. Egresó de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) en 2006 y fue reportero de la sección de Turismo y Suplementos del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). Ha escrito poesía desde temprana edad y ganó un par de concursos literarios en la secundaria. Sus relatos permanecen mayoritariamente inéditos. Actualmente es redactor del Papel de la Bolívar, órgano de difusión de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve), colabora continuamente con reseñas literarias y textos sobre música en la revista Pasajero y es la voz principal y la segunda guitarra de una banda de versiones classic rock que toca en clubes nocturnos. === Dos canciones Jorge Eduardo Padula Perkins ======================= Desde tiempos remotos la poesía ha estado íntimamente vinculada al canto. Otrora los versos se entonaban en cánticos y las rimas constituían por si mismas melodías. La trova, esa composición métrica adecuada al canto, fue la esencia de los trovadores medievales, que popularizaban el arte poético en lengua de uso vulgar. El rapsoda, más específicamente el aedo, decía en forma de canto sus versos épicos o de índole más prosaica y vivencial en la antigua Grecia. Poeta, vate, bardo, rapsoda, aedo o trovador, el autor de la letra de canciones es hoy el heredero del decir, ora social, ora amoroso; ora gregario, ora intimista, de sentimientos, ideas y emociones emergentes de la vida misma y del simple y magnífico hecho de vivirla cada día. Es por eso que con humildad personal pero orgullo por el legado traemos a Letralia un par de canciones que hablan del amor, con el ánimo de integrar sus contenidos a las tantas expresiones literarias que aquí se afincan. He encontrado en el joven intérprete Gerardo Cobas a un gran compañero en esta empresa, y con él hemos terminado y declarado ya siete temas, dos de los cuales traemos hoy hasta ustedes como la modesta labor del autor que se reconoce a sí mismo como tal y se honra, como dijimos, en la estirpe del trovador y del aedo. *** Llueve y llueve Video de la interpretación de esta canción, a cargo de Gerardo Cobas, en La Casona del Teatro (Buenos Aires), grabado en vivo: http://www.youtube.com/v/FypnD2jNecM Llueve. La lluvia se me hace melancolía. cual gotas del amor que ayer tenía golpeándome la herida del adiós. Llueve. Añoro la dulzura de tus besos. Extraño tus latidos en mi pecho que en cada abrazo hablaban del amor. Llueve y llueve. La lluvia me transporta a aquel pasado Cuando gozaba estar enamorado. Cuando en la vida éramos tú y yo. Estribillo: Llueve y llueve. Están mojando mi alma los recuerdos que la lluvia desata sin saberlo, como tampoco supo que te amé. Llueve y llueve. Aún tengo lo sensual de tu figura acercándote a mí como la luna, que rompe oscuridad con su fulgor. *** No me jures amor Video de la interpretación de esta canción, a cargo de Gerardo Cobas, en la TV de la provincia de San Juan, Argentina: http://es.youtube.com/watch?v=5cFdapVuuVk Gerardo Cobas con acompañamiento de Ignacio “Nacho” Mascardi, grabado en vivo en La Casona del Teatro: http://www.youtube.com/v/qPsyjMRm7DA Versión de Fátima Scialdone, audio grabado en vivo en el Teatro Municipal de Barranquilla (Colombia), en mayo de 2008: http://www.youtube.com/v/BgXIoaNuCzQ No me jures amor. yo te lo ruego. No me jures amor, pues no sabemos qué pasará mañana en nuestra almohada... qué pasará mañana. Sólo quiéreme así, cada momento, cual si fuese el final de nuestras vidas. Sólo quiéreme así, sin juramentos. Un presente total de mil caricias. No prometas amor, amor eterno. Prefiero enamorarte cada día. Sólo bésame así como tú besas, cual si fuese el final de nuestras vidas... ** Jorge Eduardo Padula Perkins jopa52@yahoo.com.ar Periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Egresado de la Universidad del Salvador (http://www.salvador.edu.ar). Publica en medios desde los años 70. Desde entonces textos suyos han aparecido en medios como La Palabra, Cruz del Sur, Visión Sur, La Lealtad, El Periodista, Visión Sureña, Perspectiva Sur y las revistas Quilmes Generando Cultura, Dosis, Todo es Historia e Historia de la ciudad de Buenos Aires. Entre 1991 y 1993 fue redactor general del periódico mensual Prensa Barrial. Especializado en temas de educación a distancia, ha publicado artículos sobre la materia en las revistas Aprendizaje Hoy (Argentina), Candidus (Venezuela) y Educación y Biblioteca (España), como también en distintos sitios web como el BENED de la Cátedra Unesco de Educación a Distancia (http://www.uned.es/catedraunesco-ead), Quaderns Digitals (http://www.quadernsdigitals.net) y otros. Socio vitalicio del Círculo de la Prensa de Quilmes y Honorario de la Biblioteca Popular “Pedro Goyena”, participó también como miembro y directivo de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires filial Quilmes y del Grupo de Arte Joven, del que fue uno de sus fundadores. Ha publicado los poemarios Una carta a la nada (1974), Después de cada hora (1978), 10 poetas argentinos (coautor, 1980), Amantes (1981) y Jardín animal (coautor, 1982), el ensayo El periodista José Hernández (1996) y el texto académico Una introducción a la educación a distancia (2003). === Amo a mi mamá Daniel Alarcón Osorio ============================== Pidió frijoles con queso, crema, pan con mantequilla —aunque las tortillas eran sus preferidas— y un licuado de papaya, mientras pensaba qué hacer para que su imaginación tuviera la seguidilla de más de 15 líneas en su mente y no resultara goleado por ella, mientras su tiempo de almuerzo terminaba y regresaba a la oficina. Quería y buscaba cambiar de género literario. Tenía 5 libros escritos. Uno de ellos lo había publicado 18 años después. Algo le decía que todavía no estaba para eso pero no lo aceptaba y empezó a escribir amo a mi mamá. Necesitaba escribir porque el furor interno que lo llevaba siempre pero de forma no precisamente agradable le obligaba a buscar caminos distintos aunque fueran largos. Buscaba cambiar de género, pues tenía la sensación que ser poeta no era precisamente lo que necesitaba, buscaba, añoraba. Aunque lo fuera. Hecho curioso es que lo primero que leía era poesía, luego cuento y novela y su lenguaje presentaba lo poético como acción y encuentro en todas las acciones y actividades que realizaba a través de la pasión práctica. La poesía había sido desde los 12 años su pregunta permanente y consideraba que ya tenía suficiente con eso. Tenía una observación aguda para los detalles y lo general, ni él lo dudaba. No es que quisiera dejar de escribirla o leerla, pretendía probarse que podía escribir narrativa corta, pues sabe que el relato es hermano de leche de la poesía por la síntesis que requiere y atrapar la página en blanco y no ser rechazado por ella, disfrutando de hacerlo. Su primera línea versual fue, amo a mi mamá. Verso que en principio fue una acción mecánica y copiada de su libro de lectura Barbuchín en la escuela pública Francos y Monroy en el centro de la ciudad. Cuando tuvo conciencia que amo a mi mamá era una oración completa en sí misma, sintió que volaba y que empezaba a dominar el arte de escribir. Hoy se acuerda de dicha frase y emocionado agradece a su vieja que lo llevara las dos primeras semanas de la mano y se fijara por dónde tenía que ir y regresar y tener el privilegio de haber ido a la escuela. Recordaba que las escuelas públicas en la ciudad, cuando el Estado y los funcionarios no habían creído que la educación tuviera que ser privatizada dejándose presionar por organismos internacionales, se preocupaban un poquito más por ellas. En el campo siempre ha sido abandonada y asumida por los padres y comunidad, ante la ausencia concreta de los diferentes gobiernos. En esa época, a través del Ministerio de Salud y Asistencia Social, daban un purgante a cada niño para desparasitarlos. Se fue a esconder al baño para no tomarse el famoso purgante que luego de ingerirlo producía vómitos por el sabor a podrido y menta como lo evidenciaban los gestos y como se agarraban el estómago a los que encontró. Siete años tenía. Estaba en primero primaria. Era el año 1970. Fue a su salón de clase y junto a 15 compañeros más les dijo que no tomaría esa cosa horrible y que se fueran de la escuela con él. Dijeron, síiiii, síiii, y se subieron a una pared ayudados entre todos, mientras los mirones cerraban la puerta y comentaban que los iban a castigar. Gusanos escaladores parecían y transformados en liebres saltaron y se fueron. Lo evidente fue que parecían reos buscando libertad y desde ahí se dio cuenta de que sentar en fila india, levantar la mano para poder hablar, entrar y salir en formación, usar castigos, dejar deberes o tareas, memorizar, poner calificaciones y tener a un capataz hombre o mujer, era el principio de la opresión como sucede en las bibliotecas también, olvidando los profesores y el sistema educativo, que todo niño es un pequeño artista hasta que la escuela lo viste de adulto. No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa, dijo el maestro Quevedo. Profesores abundan, maestros hacen faltan. Los profesores cumplen programas como metas e incumplir horarios y son los primeros en exigir mejores salarios. No es que no se lo merezcan, pero siguen haciendo de la educación un fin cuando es un medio. Los maestros superan los programas y generan procesos. En los sistemas educativos abundan los profesores. El maestro Quevedo, cambiaría su frase ante la desnudez existente en la educación. Cuando inició la democracia electorera por el año 1984, el magisterio nacional con minúsculas se derrotó a sí mismo estructuralmente y así sucesivamente lo vienen haciendo y sólo tienen como eje de negociación, las huelgas magisteriales por carecer de estrategias. Tanta inteligencia y experiencia tirada a la basura por errores tácticos de sólo denuncias. Al poder se enfrenta con poder, pero el uso del poder requiere coherencia gremial, análisis serios, honestos y salir del error y la ilusión que tienen todos los que dicen que saben, más los llamados profesores. Va siendo tiempo, reflexionaba, se sienten a prever cómo será el presente y el futuro de la educación y funden su Partido Político, realicen un pacto social con el mismo Estado y las comunidades donde laboran y programáticamente se unan en mancomunidades educativas. Postularse para alcaldes como lo hacen algunos y asuman los Consejos de Educación. Es hora de hacer, sin ingenuidades políticas, un esfuerzo para devolver de verdad a la educación su encanto, porque en ello está en juego la autovaloración personal del profesorado, la autoestima de cada persona implicada, además de que, sin afrontar el núcleo pedagógico de la calidad de la enseñanza, se puede, o podemos, estar siendo cómplices con el delito del apartheid neuronal, que al no propiciar ecologías cognitivas, está de hecho, destruyendo vidas y cerrando las posibilidades de nuestras sociedades de contar con escuelas y maestros, como lo decía uno de sus maestros, Hugo Assmann en Placer y ternura en educación. Profesores que no olviden que la primordial militancia e intervención política debe consistir en la propia mejora de la calidad pedagógica y socialización de los procesos de aprendizaje. Esta acción como bandera aumenta la credibilidad para la atención de sus demandas, pero insistía, tienen que estar basadas en propuestas pedagógicas. Estrategia de acción falta, se lamentaba, y recuperar la credibilidad ninguneada por su misma dirigencia es fundamental y hacer que los partidos de gobierno de turno, cumplan con responsabilidad sus funciones. El presente es un archipiélago de incertidumbre y el futuro palpita como el camino que busca ser descubierto. Otra cosa es entrarle a la descentralización desde el fortalecimiento al poder local, desde su propia vocación olvidada, antes de que la educación sea privatizada totalmente y vuelvan a caer haciéndole el juego al sistema económico, perjudicando a los que dicen defender: los niños y niñas. Ahora las escuelas, institutos o colegios y universidades, siguen haciendo lo mismo de la misma forma. Amén de la privatización del aprendizaje. Luego critican a los estudiantes achacándoles que no quieren aprender. ¿Quién quiere aprender en cárceles educativas teniendo capataces de profesores? Fue así como surgió su rebeldía contra todo lo que fuera o sonara a jefe, capataz o profesor. Problemas grandes ha tenido a raíz de dicha experiencia. Se saltaron una pared de 5 metros o más de alto y llegó a su casa feliz, contento, que había salido temprano como le dijo a su mamá. Consideraba que así como cada semana tenía acciones y actividades diferentes era prudente, necesario y hasta urgente que también en la escritura fuera así. Leía dos periódicos a diario y una revista de forma mensual. Los días domingo, leía tres periódicos completos, intentando disfrutar como hobby la lectura. Sí, así lo así, aunque parezca cursi o aburrido. Trataba de leer dos libros semanales dentro de sus acciones cotidianas y contar con más material para sí mismo como para compartir desde sus espacios laborales: burócrata y profesor universitario. Buscaba refrescar su discurso y entrar en una nueva racionalidad a través de la palabra, el diálogo y la comunicación haciendo posible un encuentro lúdico desde sus principios y valores. Intentaba generar procesos de lectura y escritura y ganar y recuperar lectores, al considerar que siempre ha habido lectores y que el problema ha sido que se pierden en las escuelas, colegios, institutos y universidades. Fue así como le surgió la idea de realizar proyectos de lectura con clubes de lectores y realizar encuentros de lectores. La lectura ha sido su tabla, si no salvadora, sí ha sido compañía, pasos de su vista, barrilete multicolor en su vida. Estas acciones y actividades lo han llenado de alegría, satisfacción. Ha descubierto escritoras y escritores y considera que todos somos artistas, pues fuimos hechos a imagen y semejanza, les dice a todos aquellos que creen que genios sólo pueden ser pocos. Por eso, no sentaba ni lo hará a nadie en fila india ni hacía exámenes, ni comprobaciones de lectura ni dejaba tareas o deberes al considerar que la Edad Media no tenía por qué estar en un salón de clases y mucho menos decía mis estudiantes como acostumbran todos a decir. Entre risas, decía: dónde tienen la escritura pública que afirme que son sus estudiantes. Hacer la diferencia de la diferencia era su pretensión permanente. Sin embargo, no siempre los seres humanos con sus actos hacen lo que esperan que otros hagan con ellos, como le sucedió con un gran grupo de compañeros de clase que querían ser tratados de distinta manera pero sin cambiar. Con ellos, volvió a realizar exámenes al darse cuenta de que pedir sin dar no es avanzar y demostrarles que hacer lo mismo es lo más fácil. Ah, pero cuando se dio cuenta de que se estaba negando a sí mismo haciendo exámenes con este grupo en particular, cambió. Cada vez que elaboraba un programa de curso y colocaba la palabra examen parcial o final, se reía. Lo hacía porque el sistema burrocrático (sí con doble rr) aplicado por los funcionarios no permitiría tal o cual situación, Dios guarde. Se daba el lujo, sentía, que todos ganaran leyendo más o menos entre 8 a 15 libros por semestre sin importar qué institución educativa y qué curso fuera. Su mamá nunca supo sobre la fuga realizada en la escuela y 15 compañeritos más. Ni que había organizado a los demás compañeros de los otros tres primeros para que tocaran la campana y que sólo el director hacía sonar para salir a recreo. Situación que todos los días repetían. La forma que su pequeña estatura les permitía fue que cada vez que alguien pidiera permiso para ir al sanitario, al regresar saltaba para alcanzar la campana y todos salían disparados, gritando recreo. Ahora, al recordar, se dijo para sí mismo, la madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba de niño, sintiéndose niño de nuevo. Era un griterío loco, pero alegre porque se salía de estar sentados como robots sin poder jugar ni hablar. Tontería pedagógica obligar a que los niños y niñas, estén como autómatas aprendiendo. Lo que lamentaba, ahora que escribía amo a mi mamá, era que la escuela era sólo para varones. En una reunión familiar con sus sobrinos y sobrinas, hermanos e hijos, se atrevió a contar lo realizado. Su mamá sólo alcanzó a decir, ay mijo..., vos siempre y tus locuras, mientras la familia se reía de la ocurrencia pidiendo a los niños que no repitieran lo mismo, aunque tuvieran a carcelarios como profesores. Los sobrinos hasta el día de hoy, han hecho otro tipo de travesuras, ya no tan subversivas sino de su época. El camino de la educación en diferentes niveles como instituciones lo había llevado a evaluar para conocer y no calificar para excluir. Cuando a él le hacen exámenes, suda y odia el aprendizaje. Por eso no hace lo que criticó. Es muy fácil repetir lo mismo, hecho común en todas las acciones de la vida y lo humano, aunque las personas tengan estudios de maestría o doctorados o cosa por el estilo. Al día siguiente de la fuga, el director lo andaba buscando y castigarlo delante de todos por el vil atrevimiento. Siempre sobra quien dice, yo lo vi y cosas por el estilo que al sistema social, le encanta porque genera orejas, espías, para que la competitividad se mantenga. Se ríe de eso, pues el director quien lo había ido a buscar con un cincho de cuero más alto que él, lo encontró en otro salón de clases, frente al pizarrón de madera pintado de color verde usando yeso para escribir amo a mi mamá, mientras sus demás compañeritos de otros primeros, pronunciaban amo a mi mamá y escribían en el piso. De Amo a mi mamá (abril 2008), primer libro de relatos de Daniel Alarcón Osorio (Guatemala, 1962). ** Daniel Alarcón Osorio daoa44@yahoo.com Escritor guatemalteco (1962). Es profesor titular del Departamento de Letras de la Universidad de San Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt). Maestro de educación primaria urbana y licenciado en letras con cursos de especialización en educación con énfasis en modelos alternativos en educación superior. Candidato a doctor en educación superior por la Universidad de La Salle (Costa Rica, http://www.ulasalle.ac.cr). Es autor de El demonio de la ira, El ángel de la ira, Pensamientos del demonio y el ángel de la ira (poesía), Conversatorio amatorio o rompo el silencio (inédito), el libro de cuentos Amo a mi mamá y los libros inéditos Aprender a quedarse y De quién es el cielo, entonces. Pionero en fundar clubes de lectores en bibliotecas públicas y privadas, así como organizar encuentros de lectores en Guatemala. Fue designado Embajador Universal de la Paz por el Círculo de Embajadores Universales de la Paz (Ginebra, Suiza). Coordinador del Club de Lectores del Departamento de Letras de la Universidad de San Carlos y presidente de la Unión Hispanoamericana de Escritores (UHE, 2006), filial Guatemala. Ha sido invitado a formar parte del jurado del Premio Mundial de Literatura, versión Poesía (2008) por la Municipalidad de Aguas Verdes (Tumbes, Perú). === Poemas Carmen Rojas Larrazábal =================================== *** Sumando sendas Homenaje a mi Maestro de siempre Como suma el amor su savia pura, Desde el eje inicial de su existencia, Como suma el río, mar y horizonte, Así mis pasos quieren sumar sendas. Miguel Ramón Utrera Mi oración se confiesa En su rincón de verdades desnudas, Añorando un rumbo claro e infinito, Más allá de estas piedras que me escuchan. Sonad la diana de mis claros días, Como suman los lirios, blanca historia, Donde mis sueños a Tu amor se suman, Sumad al aire mi esperanza oculta; Como suman las alas, mariposas, Como suma el amor su savia pura. Se calienta en los techos El lenguaje que fragua horas eternas. Sudor y polvo vestidos de arcilla, Van sobre el torno transmutado en tierra: Y desnudos de historias peregrinas, Agonizan los sueños que me quedan. Decidle al Alfarero universal Que se agrieta mi sed de beber sendas, Que ha añorado más agua esta vasija Desde el eje inicial de su existencia. Decidle que hay caminos Que agonizan de sueños y de norte, Que constelo mis versos fugitivos Sobre el cielo estrellado de Sus noches. Por cada estrella fugaz, una muere, Dejando un simple adiós de mil colores: Cada uno de mis sueños se rebela A morir, desmayado de ilusiones, Y quisieran sumar vuelo y quimera, Como suma el río, mar y horizonte. Hasta el último canto De su voz desafiante, se rebela, Y en la aldea, el eco fiel a mis preguntas Que atento adivinaba las respuestas, Ni siquiera me responde como antes: Sólo calla y me mira con tristeza. ¿Qué detiene mi barco en este puerto, Si he añorado arribar a nuevas tierras? Sumando sol y presentidos mares: Así mis pasos quieren sumar sendas. *** Las dos abuelas Sus cabellos de plata reflejaban, Sobre el negro manantial de tus ojos, Su desmedido amor, mientras jugabas: Mas su amor no alcanzaba para todos. Te brindó su amor en la leche tibia Que insinuaba el calor de sus abrazos, Y blanqueaba en la taza de sus días, Con la espuma infantil de tus encantos. El corredor definía sus pasos, Cuando la tarde quedaba en silencio; Y en la blanca pared, su itinerario Siempre llegaba al corazón de un nieto. En la esquina del patio estaba yo, Con mirada de búsqueda infinita; ¿Por qué esta linda nieta la encontró, Y yo no la encontraba todavía? ¿Donde consiguió el mapa de sus besos? ¿Por qué se niega a compartir su amor? Para la nieta que calla en silencio, No hay mil abrazos, ni besos de sol. Sólo migajas de amor prohibido Daba su mano desde la ventana: Y como maná al corazón de un niño, Su amor comprometido me salvaba. En un descuido de su corazón Se dibujó un “te quiero” clandestino, Y de su mano, mi mano alcanzó La hoja de maíz que había tejido. Me apresuré a pedirle mil detalles, Y tejí en un segundo el Universo Con la mágica fibra del instante En que mi abuela me brindó un “te quiero”. De repente buscaba arrepentida, Ese alguien que pudiera haberla visto Salpicando mi corazón de niña Con gotitas de amor desprevenido. Tus historias descubren el amor Guardado en el baúl de las abuelas: yo celebro el tesoro que te dio Y comparto, por ti, sus horas buenas. Mas hoy, nuestra memoria las encuentra, Con su dulce mirada en el espejo; No eran dos, tan sólo una, nuestra abuela: única fuente de todos sus besos. Llegó el vuelo final para sus alas, Era uno el viaje, y mil las despedidas: Me dejó un solo adiós en la ventana Con su efímero “Dios me la bendiga”. En un grito de amor quise decirle, Que los sueños de infancia no se olvidan, Que su breve descuido aún se escribe Entre los claros versos de mis días. Que era uno el corazón, y una la esencia, Desbordando su amor por las heridas, Con la savia de Dios que se confiesa Cuando sabemos amar sin medida. Sé que mi abuela me espera en el cielo, Con el abrazo que tanto anhelaba, Y en hojas de maíz, tejidos nuevos, Y un amor infinito en su ventana. *** Nuestra cena con un ángel Encontré anclado en el tiempo Un atardecer lejano, Con su capitán Juangriego A quien sorprendí pescando. Una cena junto al mar; Los niños iban brillando, Con pinceladas de sal Que el Caribe había pintado. De repente una figura De muy menuda presencia, Nos pedía con dulzura Las sobras de nuestra mesa. Se detuvo aquella escena, Con su sol anaranjado, Con sus barquitos de perla Y sus recuerdos anclados. Todos los reconocimos: Un ángel había llegado, Tenía vergüenza al pedirnos, Mas él era el gran regalo. Nos dijo, yo no hago ruido, Comeré abajo en la acera, Y masticaré escondido Para que ustedes no vean. Mas cómo darle las sobras De nuestra miseria humana, Si hemos anclado sus horas A tan injusta batalla. Con lágrimas en los ojos Lo invitamos a la mesa; Fuimos testigos de un rostro Al que todos se asemejan. Él tenía nueve anos, Mi hijo cedió su cena. Él se llamaba Gerardo: El de las alas de seda. Comió todo frente a él, Como saciando su sueño, Y algún día llegar a ser Un pescador de Juangriego. Su padre vendía zapatos En una tienda del pueblo, Pero decía que pescando Se aseguraba el sustento. Ni por su ojito derecho Entraba el atardecer, Él decía que estaba ciego, Mas ese es su parecer. Si nos negamos a ver El hambre de sus caminos, El ciego de proceder Es culpable de su olvido. Estamos ciegos de alma, Reyes de un reino vacío. Nos ve con alma descalza Este angelito perdido. No te olvidaré, Gerardo, Pues te has quedado por dentro, Ya no en un puerto lejano, Sino en ardiente recuerdo. Su llama forjará sueños, Y esa anhelada respuesta, Que dibuja el frágil vuelo De tus alitas de seda. *** Alitas de seda Vuelo etéreo que vislumbra Un cielo azul de justicia, Sin tanta nube que cubra El sol que hay en tu sonrisa. Tus huellas siguen buscando Caminitos de esperanza, Donde anochezca tu llanto Sobre el pozo de la nada. Pues vamos sobre la marcha Ondeando nuestra bandera, Mas sus colores no alcanzan A desmentir tu tristeza. Suficiente es para mí, Que al ritmo de tu silencio, No te permita decir Que has pagado un alto precio: Por mi triunfo sobre el mundo, Y mi logro material, He acortado tu futuro Sin dejarte preguntar: ¿Hacia dónde van tus pasos Caminante de mis días, Que incendias mil pies descalzos Para que nadie te siga? Yo quiero seguir tu rumbo Tras mi derecho a vivir; Entre hambre y ruido no escucho Lo que tratas de decir. ¿Que lamentas mi tragedia Y deseas mi buena suerte, Aunque perturbe la cena Que sólo tú te mereces? Pero me han dicho en el cielo Que pertenezco a esta tierra, Mas que le espera arduo vuelo A mis alitas de seda. Soy ciudadano del mundo, ¿Por qué olvidas mi tristeza? Si cuando tu hablas yo escucho ¿Por qué no escuchas mi pena? Prometiste no olvidarme Con el sol atardecido, Que preludiaba tu viaje Sobre mi sueño infinito. ¿Podrás abrir un espacio En el estante de libros, Para recordar los pasos Que cruzaron mi camino? ¿O incendiarás otro invierno Y abrigarás a algún niño, Que te pida un buen sendero Para sus pasos perdidos? ¿Reconocerás mi cara En algún puerto lejano, Y harán eco mis palabras Cuando te pidan sus manos? *** Mientras muero de frío Mis manos temblaban ya, Contra el frío del recuerdo, Entre versos que al azar, Deletreaban el silencio. Mas hoy ya no hablo de tardes Cuando los fuegos de otoño, Con el riesgo de quemarme Solían incendiarlo todo. Estoy muriendo de frío Bajo esta lluvia de ausencia, Y la brisa que respiro Sólo prolonga mi pena. El abrigo de mis días Refugia en calor y tiempo, Cada gota que desliza Sobre la piel del recuerdo. ¿Mas cómo encender de olvido Estas horas ya sin prisa, Donde esperar es prohibido Para mi espera infinita? Aguardo en cada mañana, Tímido sol de promesas, Para este frío que no acaba Aunque me queme tu ausencia. *** Cielo infantil Tras los cuentos de una nube, Corrí hasta alcanzar mi infancia. La esperanza prisionera, En su jaula me cantaba. Desmontándose al ocaso Iba un barco de piratas, O un carrusel que escapaba A girar sobre mi almohada. Mil carrozas en el cielo No alcanzaban a papá, Que sonreía en silencio Queriéndolas encontrar. Mira lejos, hacia el norte Junto a mis sueños de luz, Como a tres cuadras de nube, Desde donde sueñas tú. Cuidado con mis tres cisnes Con sus alas extendidas, Desean llegar al Danubio Si los ayuda la brisa. Hay jirafas suspendidas Con lazo blanco y azul, Y un pedacito de cielo Que no se define aún. Tiene cola de delfín Que saltó en ola viajera, ¿Cuándo saldrá a respirar Para que todos lo vean? Mi hermana asegura un oso Detrás de aquella palmera, Y con brújula de infancia Hasta una aguja se encuentra. Cómo azuleaban los sueños Desde mi cielo infantil, Mágica historia de nubes Con personajes sin fin. *** Extrañando a Huáscar Andan esos fieles libros en busca de un buen lector, Quien aprese sus verdades Y dé norte a su canción. En ese canto de vida que lleva ritmo y dolor, Que es verdad atardecida Para quien ya lo bailó. Allí te encuentro en silencio Hablando ríos de tristeza Sin llovizna de palabras: Con sol ardiente de penas. Pero me miras en sueños, Y me abrazas con verdades; Como quien sopla en el viento Burbujas de realidades. Suben, bajan y revientan Como metas no alcanzadas, Como aquellas despedidas Que no fueron avisadas. Se acelera el Corazón Con carrera de esperanza, Con velocidad de sueños Que nunca suman distancia. Todo pasa frente a mí, Como desfile de fiesta, Aunque mis pies desesperan Por bailar lo que celebran. Allá afuera hay gente alegre: ¿Cuál libro se habrán leído? Hay tristeza y despedida En cada Rincón del mío. ** Carmen Rojas Larrazábal cduran3667@aol.com Escritora y terapista ocupacional venezolana (San Juan de los Morros, Guárico, 1962). Reside en Los Ángeles (EUA). Es doctora en terapia ocupacional con especialidad en pediatría, específicamente autismo y parálisis cerebral, tema sobre el que ha publicado ensayos en español, ingles y hebreo, ha participado en conferencias internacionales en Hungría e Israel (1995, 1997), y en diferentes lugares de EUA. Textos suyos fueron publicados en la revista Arcilla, de San Juan de los Morros, donde fue presentada por su mentor literario, el escritor Miguel Ramón Utrera. Ha participado en múltiples peñas literarias, publicado en la revista Kaur (Canadá), y es compositora de canciones infantiles inscrita en la agencia de publicidad musical BMI de Los Angeles, y en redes literarias de Internet como Predicado (http://www.predicado.com) y Mundo Poesía (http://www.mundopoesia.com). También forma parte de la lista de personajes sansebastianeros sobresalientes de los siglos XIX y XX, publicada en el portal Sansebastianeros.com. === Trucco, Paco, Floppy y Bimbo Raquel Blasco Sánchez =============== Aquella mañana cuando escuché la voz de mi secretaria diciendo: “Señor Robles, su hijo por la línea dos”, ni por asomo imaginaba lo que en breve acontecería en mi vida. —Papi —me dijo nada más ponerme al teléfono—, me voy con mami a comprar el pajarito que me prometiste. Carlitos me ha dicho que en el centro comercial hay una tienda enooooooorme de animales. Trucco se viene con nosotros. Trucco era mi pequeño yorkshire. El pajarito, bautizado con el nombre de Paco, acabó convertido en un mastodonte de aproximadamente cinco kilos, plumaje castaño, enorme cresta roja y pico certero, que corría a sus anchas por la casa, cantaba por las mañanas y aprovechaba la menor oportunidad para tirar picotazo a mis tobillos y dejar muestrecitas de su buena digestión por todas partes, además de perseguir a mi pobre Trucco, con intenciones no demasiado honestas, hasta que finalmente Trucco concluyó que si quería evitar ser inseminado por el gallo tendría que pasar el resto de sus días escondido bajo el sofá. Aguanté estoicamente la situación durante semanas pero la animadversión entre Paco y yo llegó a tal extremo que amenacé a mi mujer con usarlo para hacer caldo si no se deshacía de él. Unos días después mi secretaria me sacaba de nuevo de mi rutina con su “Señor Robles, su mujer por la dos”. —Cariño, he estado hablando con tu hijo y consiente que regalemos a Paco si le dejas comprarse una nueva mascota. Como ustedes comprenderán la sola idea de perder a ese pajarraco asesino y obseso de mi vista me hizo aceptar de inmediato, sin pararme a pensar, y por tanto, sin preguntarle eso de: “Regalárselo, ¿a quién? ¿Quién narices va a querer un bicho como ése de animal de compañía?”. Así que esa tarde, al llegar a casa, me encontré con Floppy, un conejo “enano”, que acabó abultando el triple que Trucco y que por alguna extraña razón se enamoró del gallo Paco, que lamentablemente, tal y como yo temía, continuó formando parte de nuestra familia. Así, Floppy perseguía a Paco y Paco perseguía a Trucco, que víctima de un continuo ataque de nervios no sólo pasaba los días escondido bajo del sofá, sino que cuando se veía obligado a salir atenazado por el hambre cualquier ruido a sus espaldas era suficiente para hacerle pegar un salto digno del mejor saltimbanqui. ¡El pobre se estaba quedando calvo con tantas persecuciones y muestras de amor desenfrenado! Incapaz de soportar esa situación ni un minuto más, reuní a mi mujer y a mi hijo y les dije que ya podían ir buscando a alguien dispuesto a hacerse cargo de Paco y de Floppy o un día de éstos de segundo comeríamos pollo y conejo. Pero de nada sirvieron mis amenazas. Semanas después seguíamos siendo familia numerosa: ninguno de nuestros conocidos parecía dispuesto a adoptar a un gallo cantarín que confundía perros con gallinas ni a un conejo que prefería gallos antes que lindas conejitas. Esta mañana recibí una llamada de mi hijo. —¡Papi, papi, no te vas a creer lo que me ha pasado! Cuando vengas te lo cuento. Me dio tan mala espina que salí disparado hacia casa. En cuanto abrí la puerta, Trucco salió despavorido corriendo hacia al jardín, perseguido por Paco y éste a su vez por un Floppy completamente mojado. Detrás venía mi hijo. —¡Papi, no te lo vas a creer! Mira lo que me encontré esta mañana al levantar la tapa del retrete. ¿Puedo quedármela, verdad? Bimbo es nuestra nueva mascota, una piraña de tamaño descomunal y afilados dientecillos que, no contenta con devorar el alimento que expresamente adquirimos para ella, salta sobre nuestro conejo cada vez que éste, siguiendo el rastro de Paco que hipnotizado corre detrás de Trucco, pasa cerca de su pecera. ** Raquel Blasco Sánchez blasco.raquel@gmail.com Escritora española (Valencia, 1968). Tiene cuentos y minificciones publicados en varias páginas web. En la actualidad colabora como tallerista en el portal mexicano de literatura Ficticia (http://www.ficticia.com). === Cinco haikús Eleuterio Hernández Gómez =========================== 1 Madrugada La rosa se desangra En ojos de cristal Que enciende el alba. 2 Dos árboles Abuelos soñolientos De pájaros y trinos: Dos árboles dormidos. 3 Matrimonio Despósase la vida: El sueño es el esposo, La muerte es la madrina. 4 Despertar El túnel se hace sol: El ojo colma el mundo, Y el mundo tiene voz. 5 Noche Corales, lentejuelas: El sol está aburrido, La luna va de fiesta. ** Eleuterio Hernández Gómez eriktello7867@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Amatlan de Cañas, Nayarit). Es maestro de nivel medio superior y superior en lengua y literatura y pedagogía. === Sin vuelta porque quise Susana del Rosal ========================= Les voy a relatar exactamente lo que sucedió, pero por favor no piensen que soy caprichosa. La verdad es que esa idea me bullía en la cabeza desde hace tiempo y cuando pude ponerla en práctica mi alborozo era genuino. Aquel día fui a la oficina normalmente para no despertar sospechas, pero tuve buen cuidado de decir a todos que me sentía mal por si acaso. Ya antes de salir de la casa me había tomado dos aspirinas para un dolor de cabeza imaginario que me atormentaba desde la madrugada. Sin embargo, a pesar de todas esas precauciones, a mediodía me sentí peor, por lo cual decidí hablar con mis familiares de mi próxima muerte. Los preparé mentalmente para que tuvieran resignación y les di una lista de mis deudas para que se encargaran de pagar a todos los que allí figuraban, después del supuestamente lamentable hecho. Yo tenía mis dudas, y esa noche no pude dormir pensando si sería verdad que me querían tanto y si me llorarían, así que me fui sintiendo más enferma a cada instante y en la madrugada decidí morirme. Me puse la bata de encajes que me hacía ver tan elegante y me dejé el pelo suelto para que armonizara con el efecto general, sin olvidar perfumarme delicadamente como hacía siempre. Hechos todos estos preparativos me dije “ahora muérete” y me dejé ir hasta que oí que alguien abría la puerta de mi habitación. Quise protestar, pero mi cuerpo estaba tendido en la cama y yo observaba desde algún rincón en lo alto, como si fuera otra persona. De inmediato la casa se llenó de gente, y el ataúd blanco, como yo lo deseaba, fue traído y me acostaron en él. Perdí la noción de las horas. A veces me iba para regresar luego, sin que pudiera controlar este fenómeno. Comencé a sentir miedo de que las cosas me salieran mal, pero era tan emocionante ser el centro de atracción que decidí quedarme allí un ratito más. Ya sé que están pensando que soy loca, pero no es eso. En realidad yo sólo quería comprobar si mis amigos me estimaban, y si habría alguien que llorara por mí cuando me muriera. Ahora estaba conmovida; me habían cubierto de rosas rojas y hablaban en voz baja diciendo que yo había sido muy buena y que no debí morir en la flor de mi juventud. Mucha gente alababa mis virtudes y recordaba mis maldades con benevolencia, disculpándome. Todos estaban de acuerdo en que yo había sido una gran pérdida para el pueblo. En vista de todo esto, decidí regresar y darles la alegría de mi vuelta, así que les dije “aquí estoy, no he muerto”... pero no me oían; “estoy viva, estoy viva”... pero todos seguían sin fijarse en mí y veían el cuerpo en el ataúd lamentándose. Y llegó la hora del entierro. Quise impedir que me llevaran, pero no pude hacerlo. “Fue una broma”, les grité, pero nadie me hacía caso. Y me llevaron a la iglesia. Y vino un cura y dijo la misa. Y la gente daba el pésame a mis familiares. Todo era ahora absurdo. Mi cuerpo estaba encerrado en el ataúd y yo estaba afuera sin poder recuperarlo. Se lo llevaron calle abajo para el cementerio, y yo angustiada iba detrás llorando por mí, confundida con mis dolientes. Era yo también otra doliente mía, quizás la más desesperada. Ellos lloraban por mí, y yo, convertida en algo indefinible hacía eco del dolor de todos que era ciertamente mi propio dolor. Nadie me veía. Nadie me oía. Y así, llegaron hasta la fosa donde tiraron mi cuerpo dentro de aquella caja que sería mi cárcel. Iban a enterrarme, y yo estaba viva. Quise levantarme pero no podía. Mi cuerpo dentro y yo afuera. Y sentí cómo las tapias de cemento fueron colocadas sin misericordia sobre mí. Me enterraron de verdad. Sin vuelta, porque quise, me habían arrebatado mi cuerpo. ** Susana del Rosal susanadelrosal@gmail.com Escritora venezolana (Altagracia de Orituco, Guárico). Textos para niños, artículos de opinión, poemas y cuentos suyos han sido publicados en diarios regionales y en la revista para niños Tricolor. Ha publicado además el poemario Gritos de un amor improvisado y el cuento infantil Roberto el sapo. Autora durante varios años de páginas infantiles regionales (Arroyito, Domingo Infantil, Prensita). Ha obtenido el segundo lugar de poesía infantil en el Primer Concurso de Poesía Infantil La Prensa del Llano (1987) y una mención especial en narrativa infantil en el certamen Netzahualcóyotl (México, 1988). Es retratista por hobby y locutora eventual en programas de corte ecológico. === Poemas Ana María Caliyuri ======================================== *** Mensaje genuino Sientes la pertenencia del dolor vecino del amor próximo de la injusticia del desamor. Desnudas sin pudor tu propio encanto tus puntos débiles tus míseras pasiones tus creencias y convicciones. Divagas con seguridad sobre temas triviales en atrevido afán por convertirlos en vitales. Desgarras sin compasión el propio corazón. Fluyen manantiales excitando la sensibilidad. Navegas por ellos zozobras. Nadas en contra de la correntada pero siempre a favor de la palabra. Sudas emociones. Finalizas el mensaje. Esbozas exhausto el rostro imaginario del destinatario. Él se interna en tus venas con sutiles pasos humedece tu alma y te anuncia que el mensaje ya ha llegado. *** Palabras Las palabras nacieron con el hombre se reproducen se transforman se unen se desligan. Las palabras abren caminos convocan almas generan sensaciones describen bellezas cuentan horrores. Ellas sobreviven al holocausto a la barbarie al desatino. Denuncian. Las palabras tienen la virtud de la misericordia trasformándose en historias. *** Vuelos Los pájaros colman expanden, emergen memorias con resguardo. Tibios recuerdos sumergen las visiones de antaño. Vidas prestadas entre líneas dibujan códigos, amalgaman. Vidas soñadas entre signos exclaman sentido, vierten bocanadas, susurrando destinos, ilusionando almas. Vidas pequeñas, auténticas, se dilatan. La simplicidad ha ganado la batalla. *** Valija vacía Cuando llegue la partida envolveré en mi valija los recuerdos, mis anhelos y una pequeña vasija. Cuando llegue la partida acumularé en mi valija afectos, amores sabios y ternura que recibió mi vida. Cuando llegue la partida estarán intactos mis sueños, algunos habré cumplido y otros acunaré a destiempo. Cuando llegue la partida yo no quiero despedidas, pues tan sólo voy y vengo por las estelares brisas, dejo la pesada carga y vuelvo con mi valija vacía. *** Dulces melodías Mi pecho se expande. Mis manos laxas esperan gozosas la llegada del Alba. Sensaciones vibrantes colores desconocidos emanan sutilmente. Se incorporan poco a poco a los ríos navegables de mi alma. Sentido de la existencia. Dulces melodías que trascienden se apoderan de mí. Yace la cabeza sobre la almohada. Mi tierno corazón ha redoblado su marcha. Ya las manos no están laxas, desean atrapar las dulces melodías, robárselas al Alba, para repartirlas una a una entre las entristecidas almas. *** Devenir Desde la piedra y el bronce transitamos la libido el timón, el desgarro los aires ardientes lo bueno, lo malo, la impotencia y la omnisciencia. Nazco al ocaso. Atardecido es el aquí, duermo en irreal fulgor y me fragmento en juego de azar. La lumbre prende y apaga cuan pasión indiferente para multiplicar lo evidente, en el punto suspendido yace lo eterno de mi propia ilusión cual saga de papel endurecido tejiendo con rígidos hilos mi Ser y el devenir. Despiértame Señor cuando el soplo furtivo me permita transitar sin límite lo divino. ** Ana María Caliyuri anacaliyuri@gmail.com Escritora y docente argentina (Ayacucho, provincia de Buenos Aires, 1955). Ha publicado en Italia el libro bilingüe (italiano-español) de poesía y cuentos breves Latidos perennes, traducido al italiano por el profesor Raffaele Caligiuri. === Sin mirar atrás Gabriel Rimachi Sialer =========================== No sé cuándo empezó todo esto. Hace dos años que no consigo trabajo y mi vida se ha ido deteriorando poco a poco, lentamente, sutilmente, hasta convertirme en esto que ahora soy: un triste y pobre remedo de mí mismo. Silvana sonrió tras el teléfono: te veo en media hora en el McDonald’s, y después... ya sabes. Ahora tendré que ir a toda prisa por la avenida, atravesar corriendo el Central Park, cruzar rápido a la vista de todos los que mendigan un poco de afecto. Johny me mira y sonríe con displicencia (quizá con envidia), corro como un demente entre los árboles, sabe que veré a Silvana y que de ella dependen los dólares para seguir viviendo. La señora Carlson me saluda a duras penas levantando el brazo (¿o pedirá ayuda?); desde ayer sigue tirada entre los arbustos. Los negros de la octava creen que acabo de robar algo, mi velocidad es espeluznante, como el pavor al hambre. Todos están tranquilos. Saben que tengo novia y que además me mantiene porque lo ha gritado en medio de la avenida cuando le pedí unos dólares para cerveza. Saben además que le gusta el sexo que tenemos porque se los he contado con detalles. Les mostré algunas fotos, para qué mentir. Sexo fuerte. Rico. Sin ascos. Sólo sensaciones límite. Polos opuestos, dicen. A veces me pide que la abrace muy fuerte, pero no puedo. La ternura la olvidé en alguna parte y no me interesa recuperarla. El tiempo corre y yo también. Llego a la pileta. Roy y los italianos me hacen señas, pero hoy no quiero ir de putas. Sólo quiero llegar al maldito McDonald’s y devorar una de sus asquerosas ofertas. Hace cuatro días que no veo a Silvana y hace cuatro días que no como. Bebo cualquier cosa y observo las formas de las nubes. Ayer descubrí un cocodrilo en el cielo. Quisiera ser un cocodrilo para matarla a dentelladas. Pero estoy tan débil que fácilmente se haría un par de botas y una cartera con mi pellejo. Por eso sigo corriendo, sólo unos metros más. Frankie me saluda desde el hidrante donde mean los perros, me hace señas con una botella sellada de vodka, hoy tampoco beberé contigo, hermano, sólo quiero comer. Cruzo la avenida, el parque es enorme. Estoy sudando, me demoré cuatro minutos. El tráfico es endemoniado a esta hora, dos cuadras más y ya, ya la vi. Ahora tendré que oírla gritar por media hora más antes de hincar los dientes. Grita, grita y grita. Ya sé, ya sé que soy un mantenido, que estás cansada de darme de comer y que te da vergüenza que no tenga ni unos centavos para el pan, pero todo esto va a cambiar, ya te lo he dicho, sabes que cuando me indemnicen del army, todo cambiará, entonces te compraré la maldita cadena McDonald’s para que te la metas por el culo, con todas sus salsas, pero ahora sólo cómprame la oferta, por favor, que tengo hambre. Pide lo que quieras —dice sonriendo—, hoy vendí tres... Ya no la oigo, el hambre es un zumbido que quiebra mis oídos, me siento mareado, veo las pizarras multicolores con comida en letras. Ya sé: quiero... Pero ya pidió por los dos y, como siempre, me toca la peor de todas: llena de pickles, salsa de tomate y tamaño junior. Sabe que odio esa oferta, que me irrita el estómago y me produce gases. Pero ella paga. Igual me la comeré. Comería lo que sea, incluso esa mierda de hamburguesa. Ella comerá un plato especial que de sólo verlo me hará odiarla más. Esta noche te golpearé tan fuerte las nalgas que no podrás sentarte en días, ya verás... y como... Ella habla y habla. Si el cartón no hiciera daño me comería la caja, y el sorbete y el vaso de tecknopor. Me quedo de hambre. Salimos. Me mira y sonríe. ¿Estás lleno? Sí. Pero sabe que no es cierto. Detiene un taxi y viajamos al hotel. Lo paga con un Roosevelt. Da propina. Entramos al edificio justo cuando el ascensor abre sus hojas y me empuja dentro. Ya me tiene. Me besa con la lengua fuera de control. No quiero ni tocarla. Me vuelve a besar, baja por el cuello, huelo a sudor pero parece no importarle: levanta mis brazos y aspira mis axilas. Muerde una tetilla, aprieto los labios. Sigue besando y lamiendo. Se arrodilla y juega con mi bragueta. La abre mirándome fijamente y cedo. El deseo crece con violencia. Siento su boca y cierro los ojos. El placer inunda mi cuerpo y el ascensor se abre. Ella sale corriendo tomada de mi mano. Estoy en el pasadizo con la pieza fuera. Quiero guardarla pero ella se divierte viendo cómo, poco a poco, con el aire ajeno del corredor, mi moderada vanidad se sonroja y empequeñece, tímida, derrotada. Busco las llaves y entramos. Me tira al suelo de espaldas, ahora ella tiene el control. ¿Alguna vez lo perdió? (¿Dónde lo perdí?) Nos arrastramos por el suelo sucio, el polvo se adhiere a mi espalda húmeda, se levanta la falda y retirando apenas su trusa con el dedo índice, se sienta sobre mi resucitada virilidad. Comienza a moverse en círculos, me araña el pecho, gime como una loca, cierra los ojos, se estira los pezones con fuerza y tira la cabeza hacia atrás, quiero ponerla boca abajo pero me gana, me ganan las ganas de sentirla y viene, ya viene, no pienso, ya viene, falta poco. De pronto ella se pone de pie. No estuvo mal —dice agotada—. ¿Te veo mañana? Se peina frente al espejo. Busca su bolso mientras sigo tirado en el suelo con la pieza al aire y el orgullo frustrado. ¿A la misma hora? pregunta. Me abrocho los pantalones y salimos juntos. El ascensor baja lentamente, enciende un Lucky, salimos del edificio. Me besa y se va. Corro tras ella. La alcanzo a unos pasos. ¿Me regalas cinco dólares? Tuerce la boca y mirándome con desprecio abre su cartera. Busca entre el fajo de billetes. No tengo cambio —dice y se marcha. No importa, ya le saqué veinte mientras se peinaba. Veo a Frankie que en la acera de enfrente, me hace señas con la botella sellada de vodka. La observo alejarse y detener un taxi. Frankie insiste desde lejos. Cruzo la pista en dirección opuesta a Silvana y avanzo, sin mirar atrás. ** Gabriel Rimachi Sialer gabrielrs@gmail.com Arqueólogo y escritor peruano (Lima, 1974). Estudió arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), donde siguió cursos de literatura como alumno libre. Ha publicado los libros de cuentos Despertares nocturnos (2000), Canto en el infierno (2001), El cazador de dinosaurios (2003) y El color del camaleón (2005), las antologías de cuento Nacimos para perder. Simplemente cuentos (2007) y 14 fantásticos. Cuentos extraordinarios (2007). En 2004 fundó el sello editorial Casatomada, orientado a editar narrativa clásica y contemporánea. Ha sido redactor en algunos diarios de Lima y colabora con páginas virtuales dedicadas a la literatura. Dirige talleres de escritura creativa y el área de redacción periodística de un canal de televisión. === Poemas Israel Aguilar ============================================ I Al renacer me maldijeron, y la condena fue mil veces peor que el pecado. II Destruí una religión y profesé otra, lo hice todo, pero nada consiguió mi redención. Luego injurié a mis captores mientras renegaba de la nueva fe que me impusieron. Mi calma la encontré en el cielo, de noche, cuando apartaba la niebla de mis ojos. III Entonces vi el decaimiento de mi estirpe y odié el vago rumbo que me hicieron seguir. O tal vez fue el delirio el que me incitó a caminar por los infiernos para ver la clase de seres que hemos llegado a ser. IV En el afán de corregir mis males escuché el dogma del verbo amar y pensé en un modo de salvarme. Me enamoré de un emblema lunar y del vuelo nocturno, primero del vuelo, después del emblema. Mas el día se ha empeñado en cegarme alejando cada cosa de mí. ¡Maldito el día que fui condenado! ¡Maldita la hora de mi pesar! V En la búsqueda de libertad encontré desgracia y una larga lista de pretextos mal pensados. De nada me ha servido el sacrificio si soy cual purgatorio en la espera de una solución. VI La materia gris grita, pero ni los montes ni la luna escuchan. Y la materia roja se desprende porque no desea la desgracia que me envuelve. VII Al ver el destino de mi raza me pregunté: ¿Será que estamos todos condenados al no-amor? ¿O es sólo el orgullo, cruel amigo de los hombres, el que prohíbe una elección sana? ¿Hasta dónde llega el verbo y dónde da inicio el dolor? VIII No encontré respuestas. Y al recordar mi vida, mi maldición, un diluvio eterno se apoderó de mi rostro. *** Tormenta El corazón de las montañas se regocija con la niebla cuando los gigantes del cielo se golpean mutuamente y derraman su sangre en millares de gotas. Durante la noche aúllan los lobos del árbol para mantener su territorio. También aúlla el viento y derrota a las hojas salvajes. Vuelan las dagas sin filo hasta el hogar de hombres y bestias: recubren el piso unidas para formar puentes de insectos perdidos en medio de lagos. El cielo se queja de las heridas que llegan hasta el suelo. Y las olas rocosas tiemblan desde la más profunda caverna... Entonces mi cuerpo se sacude y mis pupilas revientan porque tú, con tu soberbia de Diosa, te has dignado a mirarme. *** Recostada Prolongado hacia el sol naciente tu brazo extendido, en medio del mar océano, busca al hermano continente arrastrado por el agua. Una jungla beige recorre tu cabeza; rodea el par de manantiales que reflejan tu interior y muere al llegar a tierras altas, las mismas que protegen tu planicie de estrechas costas. Allí el orbe se separa en dos largas cordilleras guindas que resguardan el tranquilo puerto al final de aquel interno mar. Rodeo con mi gris barcaza el extremo norte de tu cuerpo, descanso en la bahía formada por el brazo separado y la mano deseosa de unirse otra vez. Arribo en tu costa, me limito a maravillarme con tu mundo: desde las altas cumbres rosadas hasta los lejanos escollos de tus pies. Me pierdo en la selva, nado en los ríos de tus lágrimas, extraigo el fruto de tu ser. Tu mano me ha alcanzado... Amanezco junto a tu cuerpo eliminando el agua alrededor. *** Delirio Estiro la mano buscando la tuya, encuentro aire. Volteo la mirada pero no estás, te has ido, desapareciste; y tu risa me abraza, me asfixia. Veo en la calle tu imagen... junto a un hombre que desconozco: lo abrazas y lo besas. Tu sonrisa aprieta alrededor de mi cuello. El néctar, producto de nuestras noches, se esfuma, evaporándose con lentitud ante mis ojos, yo nada puedo hacer. El sonido de tus labios en los oídos de otros. El roce de tus labios en sus mejillas. La suavidad de tus manos en un cuerpo que no es mío. Mi locura en mí mismo, la rabia en impotencia. El calor, los golpes, la sangre... Las caricias en mi mano me obligan a abrir los ojos: y es mi habitación, y soy yo, y eres tú, tan bella que tengo miedo de ser reemplazado. *** Sima Está la luz en el universo y la llama contraída en tu mirada; los astros en esa galaxia llamada Piel y el sistema de nombre Rostro. Están los planetas que giran alrededor de tus labios atraídos por la gravedad de tu belleza. Luego el bosque de aromas, las casas sin muros, las urbes de gente y tu reino: la Noche. Está un palacio hecho de flores, una reina que absorbe el infinito cual agujero negro. Lo único que falta es el caballero, ahora inmóvil, porque sus huesos le prohíben combatir. ** Israel Aguilar lartis_srs@hotmail.com Escritor mexicano (Puebla, 1985). Estudia lingüística y literatura hispánica. Mantiene las bitácoras personales La Comuna de la Incoherencia (http://lacomunadelaincoherencia.blogspot.com) y El Mundo de la Gota (http://mundogota.blogspot.com). === El llavero Juan Planas =========================================== A eso de las diez de la mañana, no había entrado nadie en la casa de antigüedades. Muy pocos turistas circulaban por la calle Defensa; mi socio y yo, por experiencia, sabíamos que, pese a tener nuestro local frente a la plaza Dorrego, lugar neurálgico del barrio de San Telmo, aquella iba a ser una mañana muerta. Dejé una marca en la página del libro que estaba leyendo y me fui a dar un paseíto por la plaza. El día era muy frío, aunque por suerte no había viento. En el rincón que forman Aieta y Bethlem, vi a Tito (así lo llamaban todos), que había elegido aquel sitio para sentarse en uno de los muretes que bordean la pequeña plaza. Allí procuraba calentarse un poco bajo el sol. Tito se ganaba, más mal que bien, la vida cuidando los autos que estacionaban en los alrededores de la plaza. Provisto del paño anaranjado que viene a ser la enseña de los de su oficio, a cambio de unas monedas ayudaba a los que estacionaban sus vehículos y vigilaba que nadie los dañara; algunas veces, cuando yo venía en mi viejo auto me convertía en su cliente. De noche, Tito se guarecía bajo algún alero. Hacía años que ejercía aquella actividad, y se había convertido en un personaje característico del barrio San Telmo. De figura alta y delgada, daba instrucciones con voz ronca a los conductores. Andaría por los sesenta y tantos, aunque aparentaba más. Una costumbre suya me había llamado la atención: muchas veces, cuando se sentaba en la plaza para descansar un rato o comer un exiguo bocado, sacaba un llavero y contemplaba largamente, una por una, sus llaves. A veces tomaba una como acariciándola y entrecerraba los ojos. Muchas veces me había preguntado qué uso le daría a un llavero un hombre que no tenía casa. Aquella vez pensé que, si entrábamos en conversación, Tito me lo explicaría; así pues, me senté a su lado y lo saludé. —¿Qué tal, Tito? Fría la mañana, ¿no? —Fría, ya la creo. —¿Tomamos un café? Yo invito. Llamé con un gesto a un cafetero ambulante. Mientras bebíamos la infusión, señalé el llavero que Tito conservaba en la mano y le comenté: —¡Qué lindo llavero! —Sí que es lindo —dijo, tendiéndomelo para que lo pudiera ver. Tomé el llavero, una medalla de plata que en una de sus caras mostraba un libro abierto y, contorneando éste, la inscripción Muñoz y Cía. Artes Gráficas. Del otro lado, en caracteres góticos, decía 25 años. —Me lo dieron cuando cumplí veinticinco años en la imprenta —explicó Tito. —¡Ah! ¿Así que usted fue gráfico? —Toda la vida... La imprenta Muñoz estaba acá no más, en la calle Perú. En Muñoz se hacían muchos libros, hasta para fuera del país. ¿Sabe? Cuando empecé a trabajar, allá por los sesenta y tantos había muchas imprentas en el barrio. Y también linotipias, y talleres de fotomecánica, y editoriales... Uno caminaba por San Telmo y se oían las máquinas que imprimían o componían. A unas cuadras de aquí estaba la Biblioteca Nacional; más de una vez lo vi a Borges, que era el director. Yo tenía un apartamento cerca de la Biblioteca, en la calle Bolívar. —De modo que tenía bastante trabajo, ¿verdad? Había mucho trabajo, y del bueno; si hacía horas extras, me las pagaban, tenía vacaciones pagadas... La verdad, daba gusto trabajar entonces. Todo eso se acabó. Ahora en San Telmo sólo hay restaurantes y tiendas para los turistas —dijo, señalando los locales que circundan la plaza Dorrego. —¿Era tipógrafo? —Hice de todo... Entré de aprendiz, jovencito, fui sacapruebas, aprendí a componer, a armar galeradas y más adelante páginas... ascendí, llegué a jefe. ¿Ve? Ésta es la llave de mi escritorio. Ésta, la del armario donde guardaba los diccionarios y otras cosas. Esta otra, la de mi oficina (yo tenía un despacho, un poco chico, pero era para mí solo). Tito se quedó mirando en silencio las llaves que me había mostrado. Le ofrecí un cigarrillo y le pregunté: —¿Se jubiló en Muñoz? —No pude... Don Alberto Muñoz ya estaba viejo y achacoso, y no se dio cuenta de que sus socios lo estaban robando. El caso es que mis aportaciones se las comieron, y no pude jubilarme. Don Alberto murió a los seis meses de entregarme en persona el llavero, y unos años después la imprenta cerró. La fundieron. El resto de la vida de Tito había sido una patética barranca abajo. Cerrada la imprenta, sin que le pagaran indemnización por despido, empezó a realizar trabajos sin relación de dependencia, no siempre continuos. A fines de los años ochenta, las cosas se habían puesto muy difíciles. Para afrontar la prolongada enfermedad de su mujer, hipotecó el apartamento, que habían comprado esforzadamente mediante un crédito. —Era un apartamento no muy grande, pero para un matrimonio sin hijos estaba bien... ¿Ve? Éstas eran las llaves. Al no poder pagar la hipoteca, Tito perdió la vivienda; al principio, se alojaba en pensiones, pero la falta de trabajo le impedía pagar los alquileres, y finalmente fue a dar a la calle. —A mi edad, nadie me tomaba para trabajar, y además me desactualicé con la tecnología. Ahora todo va con computadoras, ¿vio? Tito señaló el paño anaranjado y prosiguió: —Así que tuve que empezar a cuidar autos para ganar algo. Le ofrecí otro cigarrillo. Tito aceptó, me dio las gracias y agregó: —Seguro que usted se pregunta para qué conservo unas llaves que ya no me sirven para nada. Dio una pitada, estuvo silencioso unos segundos y por fin dijo: —La verdad es que yo mismo no lo sé... Cuando tenía buen trabajo, casa y mujer, no hacía ningún caso de mi llavero. Después, a medida que iba perdiéndolo todo, comprendí que el tener un llavero en el bolsillo es lo que hace que uno sea... Se quedó unos segundos, buscando la palabra, y siguió: —No sé... Que uno sea alguien. Cuando cerraba la puerta de mi oficina, cuando llegaba a casa y abría la puerta, yo era alguien. Una persona. Esas gentes sin techo que usted ve por todas partes no son personas del todo. Son como las hojas que caen de los árboles. Un automóvil se disponía a estacionar sobre la calle Defensa. Tito se levantó, guardó el llavero y, tomando su paño anaranjado, concluyó: —Bueno, voy a ver si trabajo un poco. Muchas gracias por el café y los cigarrillos. Que tenga un buen día. * * * Hace casi un año desde aquella conversación que tuve con Tito; nunca más lo volví a ver. Pocos días después, exactamente el 9 de julio de 2007, fecha de la Independencia nacional, hizo un frío desusado en Buenos Aires. Por primera vez desde el año 1918, nevó en la ciudad. Los porteños celebraron alborozados el fenómeno. Varios sin techo murieron de hipotermia; Tito fue uno de ellos. En este momento, estoy por salir a trabajar. Me pongo el abrigo, la bufanda y los guantes y cierro la puerta... Miro mi llavero; en él tengo las llaves de mi piso, del auto y de la casa de antigüedades. Antes no me detenía en él. Ahora siento que, con un llavero en mi bolsillo, soy alguien, una persona. ** Juan Planas sanalpar@yahoo.com.ar Escritor español (Barcelona, 1944) residente desde su infancia en el barrio de San Telmo, Buenos Aires (Argentina). Se dedica a tareas relacionadas con la edición de libros y revistas. Ha publicado diversos relatos en las revistas electrónicas Letralia, Proyecto Sherezade, Ficticia, Almiar, EOM (Eldigoras), y Parole Con. Su página, Galeradas (http://ar.geocities.com/sanalpar/galeradas.htm), incluye enlaces a sus escritos en la red. === Poemas Elsa Sanguino ============================================= *** Haberes Tengo piedras de río guardadas en un cofre Demasiados libros Ojos en sepia que nunca llegaré a conocer El hechizo de un melocotón en la punta de la lengua Dos buenos amigos Tres kilos sobrantes entre el Ecuador y el Trópico de Capricornio Noventa presagios por minuto Tengo Sal de todos los mares Palabras rotas olvidos a granel Algún amante en permanente retorno Líneas fronterizas en las manos Mapas albergados en el cuerpo campo fértil desarraigándome Un hijo en constante fuga Veinte pares de zapatos Tengo Una pérdida pocos arrepentimientos Exilio de fantasma Un anciano que hace magia y lee poesía Mudas de piel a golpes de luna Una gata y aquel dios que padece por olvido *** Origami Él llegó En el primer intento sus manos fabricaron un molino de viento En el segundo un ave exótica En el último un barco sin ancla Me lanzó al agua con las historias de la pasión tatuadas en cada quebradura De Mujeres de papel (inédito). *** 10 Una mujer de papel olvidó la esencia En su búsqueda tropezó con un hombre-tinta que le dejó en la piel anécdotas y faltas de ortografía Ahora desanda una infinita tachadura De Mujeres de papel (inédito). ** Elsa Sanguino hecate106@hotmail.com Licenciada en educación, artista plástica, fotógrafa, escultora y poeta venezolana (San Cristóbal, Táchira, 1961). Con el libro Equinoccios obtuvo el Premio de Poesía de la Dirección de Cultura del Estado Táchira en 1987, y con El guardián de la salamandra en 1997. Ha publicado además Piel (2002), Bitácora inconclusa (2004) y Desnudo y a la intemperie (2006). Ha realizado exposiciones artísticas en el Museo de Artes Visuales y del Espacio de San Cristóbal y en otras salas. === El discurso María Celeste Vargas Martínez ======================== Durante muchos años estuvo preparando el discurso que lanzaría a sus compañeras en el momento preciso: ese que habían esperando por siglos. Aquella mañana, cuando el Sol lanzó sus primeros rayos ardientes, él se incorporó. Limpió su cuerpo con paciencia y delicadeza, y ensayó una y otra vez su discurso. Con pequeños mordiscos, probó ligero alimento, y volvió a ensayar. Caminó a lo largo de su vivienda, y su parentela, que ya llevaba tiempo hurgando aquí y allá, lanzaba gritos de apoyo a cada paso. Se sintió feliz... satisfecho. Salió de aquel lugar y se encaminó a la plaza principal. Con pasos veloces libró obstáculos. Subió y bajo, brincó y en algunos momentos se humedeció un poco con el agua que escurría de las paredes. Llegó a un claro donde no se veía ningún lugar vacío. Cuando lo vieron arribar, los gritos se hicieron presentes. Trozos de papel eran lanzados desde las alturas, tambores, trompetas y aplausos se abrían paso en cualquier rincón. Era un enorme festejo. Algunos llevaban consigo las bebidas embriagantes que habían estado compartiendo con sus amigos desde la noche anterior... cuando todo comenzó. Otros, desvelados, simplemente habían salido a recorrer los nuevos espacios, a hacerse de nuevas tierras: ahora todo era suyo. Se colocó frente a ese pequeño pedazo de concreto y vio frente a sí una gran masa negra que se movía a cada instante. Era enorme y parecía no tener fin. Gritos, risas manaban de todas partes. Se acercó al micrófono y probó que estuviera encendido. La masa calló. Un ligero viento se dejó sentir, mientras en el cielo el Sol dejaba caer sus rayos voraces: “La materia no se crea ni se destruye... sólo se transforma. Durante años estas palabras se escucharon. Parecían su filosofía y la enseñaban a sus descendientes en arduas lecciones. Sin embargo, ellos mismos no hicieron caso a tan certera premisa... Su propio himno fue ignorado... Compañeras, por fin mis palabras y las de mis ancestros se han cumplido. Sé que algunos de ustedes dudaban de su certeza. Sé que al ver caer a un compañero pensaban en que ellos ganarían la batalla. Pero ahora podemos ver y sentir la verdad de mis palabras y el resultado de sus acciones”. Gritos interrumpieron su discurso, los aplausos invadieron el espacio hasta que nuevamente su voz se hizo presente: “Hace un par de años la alerta les llegó, pero nadie quiso tomar precauciones. Siempre creyeron estar por encima de todo, incluso de la propia naturaleza. Su superioridad iba de la mano de su mediocridad... Cuando el Sol comenzó a calentar más, sólo se dedicaron a inventar cuanto aparato fuera necesario y se refugiaron por más tiempo en sus viviendas. Cuando la pureza del aire desapareció, cuando las nubes nublaron el cielo y los primeros de ellos, los más débiles, comenzaron a caer inertes en la calle, sólo apenas su cerebro se cimbró por un instante. Hubo reuniones, alertas, después todo se olvidó. Cuando los bosques desaparecieron, pensaron que tendrían más espacio para sus edificaciones. Y así siguieron por muchos años. Sólo hasta cuando el agua para beber se esfumó, cuando la tierra se deshacía en sus manos... Sólo hasta entonces el miedo se adueñó de ellos. Pero ya era muy tarde. El manto negro los fue cubriendo. Enormes y feroces vientos destruyeron sus grandes edificaciones. El hielo se convirtió en líquido y las tierras bajas fueron inundadas. La tierra fue escasa, el terror era su amo. Los sobrevivientes lograron vivir por un tiempo así, pero la tierra misma les cobró todo aquello que le habían quitado. Sin descendencia ¿cómo podrían seguir esparciendo su semilla? El Sol se tornó más vengativo y ellos refugiados en cuevas. El alimento se acabó y la tierra infértil no pudo producir más. Ayer fue el mejor día de nuestras vidas. Vimos cómo uno a uno fueron cayendo. Sus labios marchitos, la piel adherida a los huesos y esa luz de la que tanto se enaltecían, desapareció de sus pupilas. Los pocos que quedaban por fin desaparecieron. Ayer... el humano murió. El ser humano se fue de la faz de la tierra, y nosotras que durante siglos fuimos perseguidas, exterminadas, aplastadas, fumigadas... aquí estamos. Nos veían con desprecio, creían que propagábamos enfermedades y éramos símbolo de la suciedad y deshechos. Ellos creían ser inmortales y terminaron con todo y lo que ellos propagaban era la ignorancia. Nosotras que vivíamos en la oscuridad, que nos arrastrábamos en los rincones... Nosotras simples y diminutas cucarachas somos dueñas de este planeta que ellos no respetaron... Ahora, ¡el mundo es nuestro!”. ** María Celeste Vargas Martínez tete_c27@yahoo.com.mx Escritora y periodista mexicana (México, DF, 1976). Es licenciada en periodismo y comunicación colectiva por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), Campus Acatlán. Actualmente es especialista en estudios sobre animación. Tiene inéditos los libros Animando un siglo... Historia mundial del dibujo animado y Hecho en México, historia de la animación mexicana. Ha impartido conferencias sobre animación, cómic y literatura en diversas universidades. Textos suyos han sido publicados en Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org), Ariadna (http://www.ariadna-rc.com), Destiempos (http://www.destiempos.com), Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Caminos Abiertos (http://www.revistacaminosabiertos.blogspot.com), así como en la revista Visión Universitaria (México, 2006), entre otras. === Espalda e idioma de perro Carlos Barbarito ======================= I Dormidos, ¿soñamos?, replegados a una existencia de larvas, despertamos. Entonces, aullido de lobo sin el lobo, metamorfosis de algo antiguo y ya extinto. Es preciso comprender, sí, pero el ramo de rosas no sobrevive ni un día en el vaso y Orfeo es presa fácil de las llamas. Si fuese aire lo que llena los pulmones y espíritu perdido lo que corre por el laberinto. Si fuese una frente lo que pernocta entre rocas lunares y lluvia lo que cae sobre la glorieta. Pero, ¿lo es? Esto, me dice y se señala el vientre. Lo acaricio. Pero no hay mundo todavía, aún no hay océano, la tierra es caos y confusión y oscuridad por encima del abismo. Sólo su voz aletea por encima de las aguas. II Que todo esto sea leído a través de una fisura, un relámpago de desnudez. Que sea leído con un temblor de pez en la superficie. Antes del cielo de plomo y la tierra sin reflejo alguno. Antes del sonido de la última campana en el páramo. Antes, incluso, del animal que husmea mientras el agua se aleja tanto de la tierra que se vuelve extranjera. Que sea leído sin medidas ni estaciones ni categorías. Esto que no soy yo ni jamás podrá serlo. Parturienta que grita hacia lo remoto y pare una criatura toda espalda y con idioma de perro. III Los muslos fríos y la mujer remota. De eso salió el hijo, largos brazos blancos surcados por venas oscuras. Tan desligado de la tierra como del cielo, siempre a un paso de convertirse en mero eco, en mera sombra. Inmóvil bajo soles muertos, como un animal que mira y aúlla hacia los nidos vacíos. Antes que el tiempo lo pudra será el padre. IV (A Egon Schiele) Arden y luego son oscuros. Pero ahora arden. Arden y en el rápido quemarse de la carne encuentran deleite y contestación. No necesitan justificarse porque así, de ese modo, debe ser. Se ofrecen el uno al otro vestidos con camisas cortas que dejan ver los sexos. Yemas de dedos, lenguas, palmas de las manos, labios. Envueltos por una luz naranja, naranja rojizo, marrón rojizo, se abrazan y abrazados se retuercen, se yerguen, se arquean, se contorsionan. Serán oscuros, se dijo antes, pero ahora arden y al arder encuentran deleite y contestación. V Finge. Disimula. Encubre. Pero se quema si pone la mano en la llama y pregunta cuando duda. Siente frío en el invierno y no encuentra máscara capaz de cubrirle el rostro. Habla, como todos, un idioma chirriante y sumergido. Aparenta. Oculta. Engaña. Pero a la última ropa que cae está desnudo. La luz le revela pies y manos anchos y alargados. Y no queda tiempo, las lágrimas pierden rápido el sabor a sal y la última mujer con su pelo trágico, su olor y su vestido rojo sube por fin al tren y se aleja. ** Carlos Barbarito barbarito694@hotmail.com Escritor argentino (Pergamino, 1955). Su obra literaria comprende quince libros de poesía y dos de crítica de artes plásticas. Ganador del Premio Fundación Alejandro González Gattone, Premio Fondo Nacional de las Artes (http://www.fnartes.gov.ar), Premio Dodero de la Fundación Argentina para la Poesía (http://www.letrasargentinas.com.ar), Premio Bienal de Crítica de Arte Jorge Feinsilber, Premio César Tiempo, Premio Raúl Gustavo Aguirre de Sade, Mención de Honor Leopoldo Marechal, Mención de Honor Carlos Alberto Débole, Gran Premio Libertad, Premio Francisco López Merino, Premio Hespérides, Premio Iparragirre Saria, Mención Plural de México y mención honorífica en el Concurso de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Figura en el Breve diccionario de autores argentinos desde 1940, en el Inventario Relacional de la Poesía en Lengua Española 1951-2000, de Juan Ruiz de Torres y José Javier Márquez Sánchez, en el ABC de las artes visuales en la Argentina y el Diccionario de autores argentinos. Sus textos sobre arte y literatura y su obra poética están traducidos, en parte, al inglés, al francés, al portugués, al catalán y al holandés. Textos suyos pueden leerse en http://vigabajoelagua.blogpsot.com, http://d-sites.net/barbarito, http://www.writers.net/writers/25829 y http://carlosbarbarito.lalupe.com. === Yo no soy Torquemada Yvette Schryer ============================== 1492 1 La Niña zarpó de madrugada rumbo a España. La noche me encontró en el corazón de la selva, deslumbrado por la desnudez edénica de Ymeray y anegada mi voluntad por las abundantes libaciones de zumo de maíz que enardecían mi sexo. Por la mañana, desde lo alto de la colina acompañé con la mirada las siluetas de las tres carabelas y sólo cuando se perdieron en la infinitud del horizonte me sentí tranquilo. Inspiré profundamente llevando a mis pulmones ese aire nuevo, cargado de libertad. Comenzaba una nueva vida. Mis hijos son hombres altos y fuertes, como era yo cuando poseí a Ymeray. La tomé como conquistador, pero ella me conquistó. Descubrimos juntos el amor. La llamaba Eva en mi corazón, como la primera mujer, recordando el relato del viejo libro que poseía mi padre. Padre me enseñó que al decir nuestro libro estaba significando que no era sólo mío y suyo, sino que pertenecía a nuestros antepasados y a las generaciones futuras. Él lo llevaba siempre consigo, adosado a la espalda, pero cuando debía trabajar a torso descubierto, me lo confiaba haciéndome prometer que no lo perdería de vista ni un solo instante. Yo no lo podía leer porque las páginas estaban escritas con unos signos retorcidos como las lianas de la selva, pero él sabía descifrarlos y no dejaba de llenarme de estupor su capacidad de convertir en palabras esas letras extrañas. No vivió lo suficiente para enseñarme a leer, sólo aprendí a dibujar la letra inicial del Gran Relato, que era de mayor tamaño que las otras y que fue la que grabé sobre la piedra de su tumba para diferenciarla de las demás. 2 Pronto descubrí que no había sido el único en desertar. Muchos se habían escondido en la espesura de la selva, como yo, para no volver a España con el capitán Pinzón. Gracias a Ymeray me integré rápidamente a la vida de los nativos. Ella fue mi mujer ante los ojos de todos, la amé con toda mi juventud pero murió poco después del segundo parto y tras ella, muchas mujeres trataron en vano de calmar mi dolor. Guardé el libro de mi pueblo dentro del hueco de un árbol imponente, bien cubierto con abundantes barbas y hojas de maíz para protegerlo de la humedad. En las noches de luna, el árbol resplandece en el centro de un aura luminosa . Muchos huracanes más tarde, cuando ya era el jefe de la tribu y padre de innumerables hijos, hice construir una alta empalizada alrededor del árbol, ordenando que nadie se acercara ni probara sus frutos. De los otros podían saciarse. 3 Cuando me embarqué en La Niña en el puerto de Palos, era el más joven de la tripulación. Tenía diez y siete años. Mi padre me ocultó durante tres días dentro de una barcaza del puente; temía que en la selección me dejaran en tierra a causa de mi edad. Sólo cuando los vientos de alta mar henchían las velas de la carabela, dejó que me mezclara con la dotación. Mientras estuve escondido, me traía comida y agua, me narraba los cuentos del Libro para calmar mi ansiedad y me identifiqué con el relato de un hombre que estuvo encerrado en el vientre de una ballena. Viajábamos con el fin de encontrar una nueva ruta para llegar a las Indias. No teníamos otra alternativa, quedarnos en España era tan arriesgado como afrontar la aventurosa travesía. La tripulación estaba formada en la mayoría por un manojo de hombres turbulentos, liberados de la cárcel para realizar a bordo las tareas más agobiadoras. Otros viajaban, como mi padre y yo, que no habíamos robado ni asesinado, para escapar de la Inquisición. Torquemada era el hombre que firmaba las sentencias de muerte por herejía; su nefando cometido estaba escrito en su nombre. Confiábamos en que el viaje a las Indias nos alejaría del alcance de su mano de fuego. La Niña fue nuestra esperanza. Nos habían impuesto el apodo de Niños para diferenciarnos de los otros; los Pinto y los Santa María que eran los que viajaban con el Almirante Colón. 4 Cuando pisé el nuevo suelo, mi piel se había tornado de color canela, los cabellos dorados me llegaban a los hombros y largos músculos recorrían vibrantes mi cuerpo atlético. El capitán Pinzón bautizó a la isla Santa Caridad de los Vientos, a causa de los días calurosos y húmedos y las noches ventiladas y frescas. Los indígenas me respetaban y temían, a causa de mis ojos. Según una de sus leyendas los ojos azules ven más allá de las cosas y al mirar, descubren pensamientos y secretos. Mis hijos e hijas que los han heredado son muy hermosos; mulatos de ojos claros. Siempre traté de otorgarle a mi mirada esa intensidad que requiere el mito, pero sé que soy sólo un ser afortunado por saber que poseo en mi interior ese soplo divino que recibí del que no se debe nombrar. Les revelé a mis primogénitos lo que contiene en su corazón el árbol recintado y ellos harán lo mismo con sus hijos. Los indígenas no se acercan al árbol porque son profundamente obedientes y supersticiosos y también porque saben que de hacerlo, el castigo sería terrible. Sólo eso les impuse. Yo no soy Torquemada. Estoy orgulloso por haber respetado las creencias de esta gente pacífica sobre la cual gobierno. Respeto sus ofrendas de frutos, flores y primicias, sus hechiceros, sus comidas, sus ceremonias, sus ritos y leyendas (tan semejantes a algunas de las nuestras), no me pareció justo cambiar sus creencias ni derribar sus ídolos para imponerles mi dios, el Único. 1584 Fragmento de la crónica de Fray Terencio Loyola Figueras que se encuentra en el Archivo General de Indias junto con todas las relaciones religiosas sobre las misiones de Nueva España. El documento que fue recopilado en 1785 muestra el deterioro causado por la gran inundación de Córdoba en 1760. .......................y en...............y ........ con las ......directivas......... ................................................................----. .............y en...Misión de la isla Caridad de los Vientos, año del señor 1584................se cuentan por miles los ...................que se han ..........la fe........pueblo de....... desconocedores del signo de la cruz. ............................................. La Misión cuenta con una ......... de madera............que fue construida a la entrada de la aldea................ los indígenas colaboraron en la construcción ...................orden ... podar un bosque .........una leyenda......... los nativos defendieron un árbol con sus cuerpos... ..... no enardecerlos, no lo talamos ........ fue un bien............ ese árbol milenario proyecta su sombra sobre la iglesia....... Nota de la autora: los hechos narrados no siempre coinciden con la verdad histórica. ** Yvette Schryer ivets@netvision.net.il Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudió filosofía y letras en Buenos Aires. Publicó en 2003 el libro de cuentos Un ramo de prosas en la editorial Índigo, de París. Madre de 2 y abuela de 6. Habla italiano, francés y hebreo. Imparte en Israel lecciones de castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano. ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === Obra poética Erasmo Fernández ==================================== Poesía Ediciones Mucuglifo Mérida, 2008 ISBN: 978-980-6351-69-1 480 páginas Aunque nacido en Chivacoa, Yaracuy, el poeta venezolano Erasmo Fernández ha hecho buena parte de su vida literaria en Aragua, específicamente en la ciudad de Maracay, donde está establecido desde mediados de los años 80. Es por ello que actualmente se le reconoce como uno de los autores aragüeños más importantes, si no el mayor de todos. Sin embargo, Fernández fue, hace más de dos décadas, uno de los propulsores de Ediciones Mucuglifo, que desde nuestra ciudad andina de Mérida viene desarrollando una importante labor en la difusión de la literatura venezolana. Es por ello que ahora la editorial ha decidido reconocerle publicando su Obra poética, necesariamente incompleta por cuanto textos del autor se han repartido en publicaciones grandes y pequeñas, cuando no han quedado perdidas en algún rincón de su aventura cotidiana. Obra poética reúne los libros Grietas de asombro (1977), Esperas y la ausencia (1978), Caminatas (1980), Amarga simiente (1983), Saldadías (1984), Medio mes más en el hospital (1993), Encarnado al vuelo (1998), Oficios de la lluvia (2000), Memorias y extravíos (2001) y El arco de triunfo de la tarde (2003). Todo un banquete para propios y extraños, pues la poesía de Fernández tiene uno de los más amplios registros que pueden hallarse en la literatura venezolana. La antología permite, así, comprobar la evolución del trabajo creador de su autor. Grietas de asombro, por ejemplo, evidencia los primeros pasos de una búsqueda que se traducirá entonces en poemas en su mayoría muy breves, miradas profundas al universo y las preocupaciones de Fernández: “Soy una partícula movible / En cualquier recodo en el tiempo / Aquí errando sin poder evitarlo. // Mañana quién sabe si penderé de un árbol / o vagaré en el aire / o gotearé cristalizado sobre los peñascos”. En títulos posteriores será frecuente ver en Fernández una poesía más testimonial que roza los límites de la crónica. Como en “Maracay 12 en punto”, de Caminatas: “La policía se va del área comercial, / hombres y mujeres van guindados en la patrulla, / llevan en sus bocas abundantes carcajadas / y un sabor a pulpa de duraznos / que le fueron decomisados a un niño”. El poeta ha descubierto ya las grandes preguntas en el fragor cotidiano de la ciudad que lo cobija y, al mismo tiempo, lo repudia. Así dirá en “Chanchullo”, de Saldadías: “Qué jefe de ciudad puede querer al poeta / si éste no lo admira ni le importan los desinflados chistes / en los medios de comunicación. (...) Por eso ciudad, patrón y poeta, / en estas lides no pueden tolerarse, / a menos que el peor desaparezca”. Y así en “Oh ciudad”, del mismo libro: “Ciudad jardín; / tibia, / de acuosas moralejas. (...) Aquí nace y muere la rabia, / el ladrón legisla, / impone moral y condena”. Esto es más evidente en Medio mes más..., donde la poesía de Fernández se vuelve a ratos narrativa, para servir de herramienta utilitaria que le permita al autor contar un hecho concreto: un período internado en un hospital al que es llevado de urgencia por dos poetas amigos, una vivencia atroz pero invaluable que le forzará a sobreponerse al obstáculo de sus propias dolencias: “Quiero escribir o reescribir lo vivido / y lo perdido. Pero... fastidio”. Pacientes que comparten por unas horas el cubículo en el que atienden al poeta, pasan dejando su huella en el libro. Ancianos, mujeres, hombres “llenos de gritos” de cuyo destino, aunque llegue a dudarlo, logrará él salvarse: “La junta médica se reunirá / para discutir el caso. / A mi alrededor la muerte / afanosa recoge su cosecha”. Su último libro muestra una poesía más alegre y desenfadada. El arco de triunfo de la tarde parece a ratos un libro para niños (está dedicado, de hecho, a la hija del poeta, Rosa Amazonia), como en su poema inicial: “Esta hoja de papel blanco / sin aparente atributo / pudo haber sido un desperdicio / mas tirado por la calle / y no lugar privilegiado / donde ahora flamea un POEMA / en todos los colores / para los niños del mundo”. Los objetos cobran vida como en la mente de un niño, pero con actitudes espoleadas por el maduro poeta: “Avergonzada frente al niño / que compró un helado / con un billete de cinco mil, / la monedita se paró de canto / para esconder la cara”. Se trata de una poesía más alegre, que celebra la vida y el poder de la metáfora. El origen de este libro es, como ya explicamos, un homenaje. “Casi todos los que empezamos en Mucuglifo hemos publicado en este fondo editorial”, explica Gonzalo Fragui en el prólogo. “Erasmo no lo había hecho. Por eso, quisimos recopilar en un solo libro toda su obra poética, valga decir, su vida”. Por otro lado, continúa Fragui, la publicación de esta antología pretende también ser un acto de agradecimiento hacia el poeta. “Agradecerle sus peleas con los gobiernos, con las modas, con los policías, con los papeles literarios, con las burocracias. Agradecerle al poeta sus enseñanzas, agradecerle su falta de método y de sistema, porque el poeta enseña sin el fastidio del facilitador, del tallerista, del funcionario. Agradecerle al poeta su bondad y su rabia, porque no hay poeta fácil. El poeta a veces también enseña pero los dientes”. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Contacto con Isaac Chocrón ============================================ 2 de julio de 2008 Hola, ¡es increíble!, pero al abrir Letralia me encuentro con un reportaje de Isaac Chocrón. Yo tengo unos escritos para él de mi hermana María Lorena Arena Ramírez. Los encontré dentro de sus documentos hace 2 meses. Ella falleció el 16 de marzo de 2005. Fue su alumna en la UCV. Le pedí a Dios cumplir con ese cometido de entregárselos. Les ruego que si logran comunicarse con él, me dieran su correo electrónico. Gracias de antemano por lo que hagan por mí. Bruna Arena R. brunarena@gmail.com ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “En las universidades existe siempre el peligro de que la literatura deje de ser lo que es —la manera más entrañable de habla— para volverse objeto de estudio, algo que será viviseccionado en lugar de ser vivido”. Rafael Cadenas, en Obra entera, prosa y poesía (2002). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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