~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIII Cagua, Venezuela Nº 191 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 21 de julio de 2008 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Moneda de Oro. / Filósofo y detective. / Poeta en | Breves Granada. / Elevados. / Eleonora en la isla. / Colombia y | Perú. / Antígona de Watanabe. / De Alaska a la | Patagonia. / Rosario en poesía. / Cantaura en tablas. | | Ponen en venta casa natal de Jorge Manrique. / Fundación | Noticias Pablo Neruda reclama derechos sobre manuscritos. / | Anuncian ganadores de premios del Instituto de Cultura | Puertorriqueña. / BNE y Biblioteca Virtual Cervantes | firman convenio de colaboración. / Estadounidense Norman | Lee gana concurso de escultura homenaje a Neruda. / | Presentadas las Obras completas de la venezolana Hanni | Ossott. / España auspicia maestría de lengua y | literatura hispánica en Nicaragua. / Anunciados | ganadores de los premios Barco de Vapor y Gran Angular. | / Madrileños donan más de 67.000 libros a Honduras. / | Restitución de directiva del Ateneo de Valencia produjo | violencia. / Primera biblioteca pública de Cuba celebró | 251 años. / Semana Negra de Gijón es “la más exitosa” de | todas las ediciones. / Se inicia Feria del Libro de Lima | superando impasse entre editores. / Fotógrafos | venezolanos y brasileños se unen en exposición en | Brasilia. / Publicarán novela póstuma de Oriana Fallaci. | / Cúcuta será sede del XVI Encuentro de Escritores | Colombo-Venezolano. / Convención FantasyMereth se | realizará en España. / Revistas culturales digitales | iberoamericanas se reunirán en Madrid. / Realizarán en | Perú Mega Encuentro Internacional de Poetas. / El | mestizaje será el tema de la Bienal de Ceará. / | Realizarán en Lima seminario sobre escritoras del siglo | XIX. | | Biblioteca Ayacucho Digital. / Europa Film Treasures. / | Literatura Biblioteca Digital Leonesa. / Teillier Aleph. / Pasión | en Internet por la Traducción. / Alforja Revista de Poesía. | | “Jorge Teillier. El guardián de los manzanos en flor”, | Artículos y Rolando Gabrielli. / “Vetan a editoriales independientes | reportajes en el Perú”, Gabriel Rimachi Sialer. / “Mi padre no | conoció el mar”, Leopoldo de Quevedo y Monroy. / “Diario | de Lector. El libro se reserva el derecho de admisión”, | Gabriela Urrutibehety. / “Sobre batallas y vacíos: | Arturo Pérez-Reverte”, Marco Aurelio Ángel-Lara. / “Los | fallidos intentos de Miguel Hernández para asilarse en | la Embajada de Chile”, Ramón Fernández Palmeral. / | “Arthur C. Clarke girando en su órbita”, Dixon Moya. / | “Octavio Paz, las ráfagas de una violenta historia de | guerra”, Daniel Navarro. / “Poetas de Atacama. Ariel | Santibáñez, el niño que sonreía y callaba”, Arturo | Volantines. / “Viaje azaroso (ya que por algunas letras | viajan los sueños)”, Francisco Pinzón-Bedoya. / | “Relectura de El exilio del tiempo”, Sócrates Tsokonas. | | Gabriela Cantú Westendarp: “Entre el escritor y las | Entrevistas letras hay una relación erótica”, entrevista por Augusto | Rodríguez. / Édgar Borges, autor de ¿Quién mató a mi | madre?: “Escribir ficción es atentar contra la realidad | absoluta”, entrevista por el Departamento de Prensa de | Ediciones Irreverentes. | | “El marxismo, entre el poder y la libertad”, Julio Pino | Sala de ensayo Miyar. / “La nueva ola de invasión al léxico”, Carmen | Malarée. / “La pesada sombra”, Rafael Fauquié. / “El | mito de Prometeo y el conocimiento humano”, Paolo | Astorga. | | Poemas de Ana Aguilar. / “El cocido de los jueves (sobre | Letras textos de Francisco Umbral o sea de Francisco Pérez | Martínez)”, Jota Siroco. / Poemas de Andrés Fidel | Orlowski. / “Proyecto Vuelta a la Manzana (Cartagena): | Ínfulas de una manzana en la periferia (Urbanización Los | Ángeles: Una calle de ida y otra de regreso, y dos | atajos: al paraíso y al infierno)”, Juan Carlos | Céspedes. / “Territorios”, Ulisses Paniagua. / | “Ebriedades” (extractos), Gonzalo Fragui. / | “Preeminencia de la espera” (extractos), Jairo Alberto | Castillo Romerín. / Dos relatos de Luciano Ribero. / | Poemas de Patricia Ortiz. / “Jakub Smolak, el hombre que | vivió a la sombra de Neruda”, Ricardo Abdahllah. / | “Silencio cifrado” (extractos), Eustoquio Silva. / “Eso | no es jabón que se gasta”, Anitzel Díaz. / Poemas de | Andrea Naranjo Merino. / “La marca de nacimiento”, | Gaspar Jover Polo. / “Mi otra lengua” (extractos), Rocío | Santillana. | | Juan Bosch | Post Scriptum | =========================================================================== HABLEMOS..., de Octavio Santana Suárez Redactado a la manera de los clásicos de la filosofía, en el estilo característico del español Octavio Santana Suárez, Hablemos... dibuja diversas reflexiones sobre los grandes temas de siempre. “Un inmenso poema del pensamiento”. Antonio Núñez Ordóñez. Léelo en Editorial Letralia: www.letralia.com/ed_let/hablemos =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Moneda de Oro. Tal es el nombre del nuevo sello editorial que está impulsando la escritora colombiana Claudia Karim Quiroga, y que pretende convertirse en una alternativa para, en un primer momento, narradores colombianos. El primer paso en su andadura es una convocatoria para autores de cuento y novela. Los manuscritos deben ser inéditos, con una extensión máxima de 100 páginas, a doble espacio, letra Arial en 12 puntos, incluyendo el nombre y los datos personales del autor al final, así como una breve presentación del contenido, a manera de prólogo. Se recibirá un solo ejemplar impreso, numerado, cosido o encuadernado, antes del 20 de diciembre de 2008. La naciente editorial es un proyecto, dice Quiroga, “basado en mi propia experiencia: siete libros que van conmigo a todas partes pero que nadie conoce. Moneda de Oro Ediciones le apuesta todo el oro del mundo a esos proyectos editoriales que requieren algo más que esfuerzo, dedicación y talento. Esta editorial buscará financiar aquello que conservamos con tanto rigor. Y no dejará de ser una editorial artesanal, con olor a nacimiento y reproducción”. Por lo pronto, los interesados en participar deben mantenerse al tanto de la información que se publique en el blog de la editorial o en su grupo en Facebook. http://monedadeoroediciones.blogspot.com http://www.facebook.com/wall.php?id=57724275701#/group.php?gid=57724275701 Filósofo y detective. Acaba de aparecer, bajo el sello El Tercer Nombre, la novela Dorón Benatar y el libro de los nombres muertos, de Aída Berliavsky, que fue presentado el 9 de junio en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, siendo apadrinado por los periodistas y escritores Juan Cruz y Clara Sánchez y presentado por el alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón. La novela es protagonizada por el detective privado Dorón Benatar, un doctor en filosofía que se cansa de hacer suplencias en colegios ricos “con alumnos sólo preocupados por su pelo, su ropa y su móvil”. Sus primeros casos son intrascendentes, pero pronto se ve envuelto en la recuperación de un ejemplar único de la versión toledana del Necronomicón del siglo XVII, robado a la familia Toledano. Inmerso en la investigación del robo, tendrá que lidiar con los intereses de sectas, sociedades secretas y bandas callejeras dispuestas a todo por obtener el preciado libro. http://www.doronbenatar.com Poeta en Granada. La obra Poeta en Nueva York, con la que la bailarina y coreógrafa granadina Blanca Li, al frente del Centro Andaluz de Danza, homenajea al poeta Federico García Lorca, se presenta en el Teatro del Generalife hasta el próximo martes 12 de agosto. Según Li, “la obra adquiere toda su grandeza sólo en el Generalife”. La obra fue estrenada en Granada en julio de 2007, luego fue llevada a París, donde tuvo gran éxito, y ahora ha regresado al Generalife de Granada, que Li define como “el hábitat natural de este espectáculo”, un escenario en el que “las sensaciones te envuelven cuando estás mirando, ingredientes que hacen que el público no sólo vea algo, sino que lo sienta. La danza, en el Generalife, adquiere otra dimensión, tiene que ser más grande, el público está más lejos, puede haber distracción, los ojos se van para todas partes, todo tiene que estar más estudiado que en un teatro cerrado”. Poeta en Nueva York cuenta con un cuerpo de baile de veinte personas. Está inspirado en el libro homónimo de García Lorca y se compone de música en directo, mezclada con la danza contemporánea, el flamenco, el jazz y el hip-hop. Las entradas pueden adquirirse en Centros de El Corte Inglés e Hipercor de toda España, Teatro Isabel La Católica y en el número de venta telefónica: 902 400 222. Elevados. Entre el 24 y el 27 de julio se realizará en mARTadero (calle 27 de Agosto entre Ladislao Cabrera y Ollantay), en Cochabamba, Bolivia, el ciclo de cine “Elevation”, con películas sobre el tema de las drogas, organizado por el Instituto Cultural Boliviano Alemán, el Nodo Asociativo para el Desarrollo de las Artes y Efecto Doppler Audiovisual. El jueves 24 se inicia el ciclo con Requiem for a Dream (2000), de Darren Aronofsky, con Ellen Burstyn, Jared Leto y Jennifer Connelly. El viernes 25 se presenta Spun (2002), de Jonas Åkerlund, con Jason Schwartzman, Mickey Rourke, Brittany Murphy y John Leguizamo. El sábado 26 le toca el turno a Trainspotting (1996), de Danny Boyle, con Ewan McGregor y Ewen Bremner. Finalmente, el domingo 27 se presentará Fear and Loathing in Las Vegas (1998), de Terry Gilliam, con Johnny Depp y Benicio del Toro. Las funciones serán a las 8 de la noche, con entradas a 5 bolivianos (película y café) y a 7 bolivianos (película, café y sándwich). Informes al 4588778 o al 4257248. http://www.martadero.org Eleonora en la isla. Organizado por el grupo 4Gatos, el próximo jueves 24 de julio se realizará una lectura de poesía y tertulia con la escritora venezolana Eleonora Requena (Caracas, 1968). Ganadora del premio de la V Bienal Latinoamericana José Rafael Pocaterra (1998-2000) con el poemario Mandados, y Premio Italia 2007 para la Poesía en el certamen “Mediterráneo y Caribe”, Requena estudió letras en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) y participó en los Talleres de Creación de Literaria del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en 1995-1996, en virtud de lo cual publicó una selección de sus poemas en la antología Voces Nuevas, en 1999. Es autora, además, de los poemarios Sed (1998), Es de día (2004) y La noche y sus agüeros (2007), y textos suyos han aparecido en la Revista Nacional de Cultura (Caracas, 2001), Antología Poética XII aniversario de la Editorial La Maja Desnuda (Caracas, 2002), Prometeo, Revista Latinoamericana de Poesía (Colombia, 2002) y Luna nueva (Colombia, 2003). Participó como poeta invitada en la Bienal de Poesía José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, 2000), Festival Atempo (Caracas, 2001), III Bienal de Literatura Elías David Curiel (Coro, 2001), XII Festival Internacional de Poesía de Medellín (2002) y el II Encuentro Internacional de Poesía de Cali (2002). La actividad será a las 7 de la noche en el Taller de Manana, detrás de la Iglesia del Cristo del Buen Viaje, en la calle San Martín de Pampatar, Nueva Esparta. Teléfono: (0424) 8005080 • E-mail: cuatrogatosenlaisla@gmail.com Colombia y Perú. Entre el 28 de julio y el 2 de agosto se realizará en Bogotá (Colombia) el primer Encuentro Cultural de Colombia y el Perú, evento convocado por el Centro Cultural Colombo Peruano y en cuyo marco se desarrollarán conferencias magistrales, talleres y una muestra de danza folklórica de los países involucrados. El ciclo de talleres se celebrará el 28 y 29 de julio y el 2 de agosto en la Casa de la Cultura Barrios Unidos, el Salón de Danzas de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano y la Casa de la Mujer. Habrá, previa inscripción, cinco talleres de tejido a cargo de un artesano peruano, otros cinco de gastronomía dictados por un chef peruano y otros cinco de danza folklórica. Del 30 de julio al 1 de agosto se realizará en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano y en la Casa de la Mujer el ciclo de cinco conferencias magistrales: “Las danzas de los Andes, manifestaciones del folklore”, con Carlos Sánchez (director del Centro Cultural del Folklore de Perú); “Migraciones y aspectos socioculturales”, con un conferencista de Colombia nos Une (Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia); “El quechua en el Perú y Colombia”, con Alberto Pazos (director de la Academia Mayor de la Lengua Quechua, de Colombia); “Vigencia y revitalización de la cultura andina”, con Ciro Gálvez Herrera (ex candidato presidencial del Perú), y “Conflicto armado interno en una sociedad democrática, procesos de socialización y propuestas para la reconciliación”, con Manuel García Torres (presidente de Conaplan, Perú). Igualmente, el 30 de julio tendrá lugar en el Teatro Colsubsidio la presentación “Movimientos de los Andes”, de 7:30 a 10:30 de la noche, con entradas a 40.000 pesos. http://www.centroculturalcolomboperuano.org Antígona de Watanabe. Del martes 29 al jueves 31 de julio, y el viernes 8 de agosto, será presentada en Maracay y Valencia la versión libre del escritor peruano José Watanabe (1945-2007) de la obra Antígona, de Sófocles, interpretada por Dramateatro Agrupación. En los papeles principales estarán Yudeixy Sivira (Antígona), Aimée Allen (narradora), Denis Alves (Hemón/Guardia), José “Chepe” Castro (Tiresias) y Carlos Dimeo (Creonte), quien además es el director. En la obra participan también Omer Machado y Danilo González en la guitarra, e Ivi Torres y Roraima Gutiérrez Moreno cantando. El diseño y realización de vestuario es de Iraima Rodríguez, la asesoría artística de William Escalante, la asesoría corporal de Yacadna Martínez y la asistencia de dirección de Carina Campero. Antígona en versión del poeta Watanabe fue publicada originalmente en Lima en 2000 y le valió el reconocimiento internacional como dramaturgo. Fue llevada a escena por primera vez por el grupo Yuyachkani. “Watanabe contiene esa fuerza interior y el mejor camino que adoptó para expresarlo fue la palabra poética”, dice Dimeo. “No le conocí personalmente, sino sólo a través de un par de conversaciones telefónicas aquí en Caracas, y otras tantas hechas al Perú para solicitar la autorización del montaje de esta bellísima pieza, aparte de algunos correos electrónicos suspendidos en el tiempo de quien no los volverá a contestar nunca, al menos en esta vida terrenal”. Las presentaciones, cuyas entradas cuestan 10 bolívares, tendrán lugar en la sala Garabato Motita (29 de julio y 8 de agosto) y en el Ateneo de Valencia (30 y 31 de julio). La obra dura 75 minutos y las funciones serán a las 7:30 de la noche. De Alaska a la Patagonia. El próximo miércoles 30 a las 5 de la tarde será presentada, en la Fundación Francisco Herrera Luque, en Caracas, la conferencia “Hispanismo desde Alaska hasta la Patagonia, poesía escrita en español en los Estados Unidos”, que dictará el poeta argentino Luis Alberto Ambroggio. La actividad será presentada por Roberto Lovera de Sola. Ambroggio (Córdoba, 1945) es poeta y ensayista y reside en Estados Unidos desde finales de los 60. Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y del PEN American Center, tiene un postgrado en ciencias sociales y administración de empresas por la Catholic University of America (Washington). Ha publicado los libros Poemas de amor y vida (1987), Hombre del aire (1992), Oda ensimismada (1992), Poemas desterrados (1995), Los habitantes del poeta (1997), Por si amanece: cantos de guerra (1997), El testigo se desnuda (2002), Laberintos de humo (2005) y Los tres esposos de la noche (2005). Su obra poética ha sido seleccionada para los Archivos de Literatura Hispanoamericana de la Biblioteca del Congreso de los EUA. La Fundación Francisco Herrera Luque está ubicada en el local 2 de la Mezzanina del Centro Altamira, en la avenida San Juan Bosco de Altamira, a dos cuadras de la estación del Metro. La entrada es gratuita. http://www.luisalbertoambroggio.com Rosario en poesía. Con el objetivo de producir un intercambio entre intelectuales y poetas de trascendencia de distintas culturas y lenguas diferentes, entre el 28 y el 30 de agosto se realizará en Rosario, Santa Fe (Argentina) la Semana de las Letras y la Lectura, evento organizado por el Teatro El Círculo con el auspicio de la Asociación Poesía de Rosario y Ediciones Juglaría. Los actos se llevarán a cabo en el fóyer del teatro (calle Laprida 1235) y contarán con la presencia de los poetas Paolo Ruffili (Italia), Álvaro Mata Guillé (Costa Rica) y argentinos de varias latitudes: César Bisso, Luis Francisco Houlin, Graciela Zanini, Florencia Lo Celso, Guillermo Ibáñez, Sebastián Riestra, Reynaldo Uribe, Leonardo Martínez, Humberto Lobbosco, Ana Victoria Lovell, Marisa Chazarreta, Alejandro Pidello, Lisandro González, Héctor Berenguer, Luis Benítez, Inés Manzano, Vicente Muleiro, Ana Guillot, Jorge Isaías, Roberto Lobos, Gustavo Caso Rosendi, Nora Hall, Sergio Gioachini, Guido Martínez Carbonel, Raúl Acosta, Eduardo D’Anna, Horacio Salas, Ada Torres y Ana María Russo. Disertaciones, lecturas y diálogos son algunas de las actividades que se realizarán, todas con entrada libre y gratuita. http://semanadeletrasylectura.blogspot.com Cantaura en tablas. La organización Grupo de Teatro Moriche está organizando la XXIV Muestra Internacional de Teatro de Cantaura, que se celebrará en esa población de Anzoátegui (Venezuela) el 17 y 18 de octubre. Los interesados deberán suministrar un dossier con fotografías, videos, reseña de la agrupación y del espectáculo con el que se presentará, cantidad de personas que viajarán con el grupo, ficha técnica, ficha artística, plano de iluminación y plano escenográfico, así como otros datos que pudieran ser de relevancia para el montaje. Estos materiales deben enviarse a teatromoriche@yahoo.es o a teatromoriche@hotmail.com. El evento, que es coordinado por Will Meza y Betty Ruiz, se realizará en el Teatro Municipal Isaías Medina Angarita (antiguo mercado público), ubicado en el cruce de las calles Carabobo y Girardot. Teléfonos: (0282) 5116023 • 4146023 • (0416) 7856444 • 7818539 • (0414) 0838222 ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Ponen en venta casa natal de Jorge Manrique La casa donde, según algunos investigadores, habría nacido el poeta Jorge Manrique, en Segura de la Sierra, Jaén (España), ha sido puesta en venta por sus actuales propietarios (http://www.segundamano.es/vi/11444088.htm?ca=23_s&st=a) a un precio de 595.000 euros. Es comúnmente aceptado que Manrique nació en la localidad palentina de Paredes de Navas, pero en la actualidad existe una tendencia entre algunos investigadores que afirma que es esta casa, en Segura de la Sierra, el lugar donde el poeta nació y pasó buena parte de su infancia. De la casa original se mantiene en pie la fachada, donde se puede observar el escudo de los Figueroa, familia materna de Jorge Manrique, junto con una Cruz de Santiago, que denotaba la relación con la orden otorgada por Rodrigo Manrique. El anuncio de Internet describe el inmueble como una “casa solariega histórica, data del siglo XV, en ella nació el poeta Jorge Manrique y su muro lateral es parte de la antigua muralla que rodeaba al pueblo. Situada en el centro del pintoresco pueblo de Segura de la Sierra (Jaén), junto a la plaza principal, en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas. Interesantes posibilidades de reforma, patio de 60m (con un horno de leña artesanal), 2 plantas y buhardilla, 2 baños, chimenea, excelente situación y vistas”. Hasta hace muy poco tiempo, la casa estuvo habitada por los Lozano, una familia del pueblo. “Somos cinco hermanos y a la muerte de nuestros padres, se ha quedado la casa vacía, con lo que hemos decidido venderla”, explica Amelia Lozano, quien confirma que aún no les ha dado tiempo a contactar con posibles interesados. Sin embargo el Ayuntamiento de Segura de la Sierra (http://www.ayuntamiento-seguradelasierra.com) si hizo contacto con la familia, aunque la propietaria insinúa que la corporación municipal no está dispuesta a pagar 595.000 euros por el inmueble. “Nos ha costado mucho tiempo la decisión de vender la casa. Nos daba mucha pena, no sólo por el valor histórico que tiene, al ser la casa de Jorge Manrique, sino también por el valor sentimental, ha sido la casa de nuestra familia desde siempre”, cuenta Amelia Lozano. Fuente: Ideal *** Fundación Pablo Neruda reclama derechos sobre manuscritos La Fundación Pablo Neruda (http://www.fundacionneruda.org) reclamó el pasado 8 de julio los derechos de los catorce manuscritos descubiertos recientemente (http://www.letralia.com/190/0704neruda.htm) que supuestamente fueron escritos por el poeta chileno galardonado en 1971 con el Premio Nobel de Literatura. Los documentos —que fueron hallados por el abogado y coleccionista Nurieldín Hermosilla— pertenecen al inédito Álbum de Isla Negra y dan cuenta de la relación amorosa de Neftalí Reyes, verdadero nombre del autor de Canto general, con Alicia Urrutia, la sobrina de su esposa, Matilde Urrutia. Según explicó Hermosilla en una entrevista con el diario El Mercurio (http://www.emol.com), no hay duda alguna de que los poemas, que datan de 1969 y están guardados en una caja fuerte, son auténticos, y pretende publicarlos. El director ejecutivo de la Fundación Neruda, Fernando Sáez, en declaraciones para el diario La Nación (http://www.lanacion.cl), dijo que los “nuevos poemas” son una sorpresa, porque aunque se conocía la relación entre Neruda y Alicia Urrutia, “no habían quedado señales de la historia”. “Los derechos de cartas y poemas de Neruda son de la fundación y la Agencia Literaria Carmen Balcells sólo ve los derechos en España. Si Hermosilla desea publicar el libro, tiene que hablar con nosotros. Hay mucho material no publicado”, advirtió Sáez. Hermosilla también dijo que el libro lo obtuvo a través de un librero que a su vez lo compró a una persona, que no identificó, por “una suma muy alta”. El valor de las obras inéditas es muy alto, apuntó por su parte Pedro Pablo Zegers, encargado del legado de Gabriela Mistral, la poeta chilena también galardonada con el Premio Nobel, en 1945. “Hay que ser bastante cuidadoso respecto a la publicación de materiales sobre los cuales no se tienen muchos antecedentes”, puntualizó. La fundación está realizando gestiones para obtener una copia de los archivos y conservarla en la institución. Fuente: EFE *** Anuncian ganadores de premios del Instituto de Cultura Puertorriqueña El director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP, http://www.icp.gobierno.pr), doctor José Luis Vega, anunció el pasado miércoles 9 de julio los ganadores del Certamen de Literatura ICP 2007 en los géneros de Poesía, Cuento, Ensayo, así como el Premio Internacional de Cuento. El Premio de Literatura Internacional recayó en Daniel Baruc Espinal, de República Dominicana y radicado en México desde 1988, con su cuento “Poner la mano en el fuego”, mientras que los premios nacionales en la categoría de Ensayo y Poesía fueron otorgados a un mismo autor, Joserramón Melendes, con las obras Senotafio y El fondo de la máscara, respectivamente. Literatura Infantil y Dramaturgia fueron declarados desiertos. El ganador del Premio Internacional de Cuento recibirá una dotación en metálico de $10 mil y al ganador de los nacionales se le otorgará $5 mil. En ambos casos el premio en metálico será equivalente al pago de los derechos de autor para la publicación de la primera edición de las obras por parte de la Editorial ICP (http://www.icp.gobierno.pr/editorial). Nacido en 1962, Espinal es sacerdote, ordenado en 1989, licenciado en filosofía por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (http://rsta.pucmm.edu.do) de Santo Domingo y licenciado en ciencias religiosas por el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino (http://www.seminariosantotomas.org). Tiene además un diplomado en guionismo de cine, radio y televisión por la Sociedad General de Escritores de México (Sogem, http://www.sogem.org.mx). Ha publicado A imagen y semejanza del fuego (1990), Premio Nacional de Poesía Ángela Figueras Aymerich; Ceremonia en torno a una ausencia (2004), Espejos del Sur (audiolibro de poesía, 2005), Piedad frutal (2006) y Cuentos para dormir demonios (2007), así como algunas obras de teatro. Melendes, por su parte, es natural de Río Piedras, Puerto Rico (1952), y es escritor, teórico, editor, crítico y organizador cultural. Se le reconoce como uno de los autores más importantes e influyentes de su país. Ha sido conferencista y panelista en Cuba, Estados Unidos, Jamaica, Rusia, México, Venezuela, Santo Domingo y Puerto Rico, donde además ha dictado talleres. Algunos de sus poemas han sido musicalizados y otros han sido incluidos en traducciones asiáticas y europeas. Ha escrito libretos teatrales, radiales y para videos; ha expuesto esculturas, instalaciones y ensamblajes y ha dirigido espectáculos y asesorado proyectos internacionales educativos. Entre sus libros se encuentran Desimos désimas (1976), Poesiaoi: Antolojía de la sospecha (1978), Puño de Poesía (1979), En Borges (1980), Poesía y revolución de Corretjer (1981), Primeros libros poéticos MatosPaoli (1982), La sílaba en la piel de J. M. Lima (1982), La casa de la forma (1986), La poesía inebitable: J. A. Corretjer (1989), Primeros libros poéticos de Corretjer (1990), Yerba bruja de Corretjer (1992), Para Delfín (1992), Secretum (1993), Postemporáneos (1994), Borges el espía (1998), Antolojía poética R. F. Retamar (1999) y Los dobles de Elizam Escobar (2002). El Pen Club de Puerto Rico le otorgó el Premio Nacional de Literatura en 2002. Unos 96 participantes sometieron sus obras para la edición 2007 del Certamen de Literatura del ICP. Vega destacó que “la calidad de los manuscritos evaluados por el jurado evidencian la riqueza literaria que prolifera en la isla”. Durante la conferencia de prensa también se anunció la convocatoria de los Premios de Literatura 2008, que abarcará las categorías de Poesía, Cuento y Novela, reservándose para este último el Premio Internacional. El plazo de recepción de estos certámenes cierra el 31 de diciembre de 2008 y sus bases completas pueden leerse en nuestro boletín de concursos (http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm). Fuente: ICP *** BNE y Biblioteca Virtual Cervantes firman convenio de colaboración La Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es) y la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com) suscribieron, el pasado viernes 11 de julio, un convenio de colaboración que pretende incrementar la difusión del patrimonio bibliográfico hispánico a escala mundial, el aprovechamiento común de los fondos digitalizados, la edición de nuevos fondos y la investigación para la mejora en el acceso a los recursos bibliográficos. Milagros del Corral, directora general de la BNE, e Ignacio Jiménez Raneda, rector de la Universidad de Alicante (http://www.ua.es) y vicepresidente ejecutivo de la fundación, han representado a sus respectivas entidades en la firma de un acuerdo que tiene validez de un año y es prorrogable por anualidades sucesivas. El convenio renueva otro anterior rubricado en 2004 por ambas entidades. Entre sus aspectos más importantes se encuentra el rediseño y potenciación del portal Clásicos en la Biblioteca Nacional (http://www.cervantesvirtual.com/portal/bne), creado por la fundación con fondos de la BNE. Sobresale igualmente el futuro portal del Teatro del Siglo de Oro, y que, gracias a la riqueza y peculiaridad de los fondos que lo van a conformar, pretende convertirse en una herramienta fundamental para la investigación y comprensión del teatro y la cultura hispánica. Asimismo, el acuerdo contempla la colaboración entre ambas entidades en el proyecto de la Biblioteca Digital Europea y en la organización y difusión de actos de carácter cultural y científico. Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes *** Estadounidense Norman Lee gana concurso de escultura homenaje a Neruda El pasado 12 de julio, 104º aniversario del natalicio del poeta chileno Pablo Neruda, fue anunciado en Santiago de Chile el veredicto del Concurso Internacional de Escultura “Cantalao, un lugar para la memoria” (http://www.concursocantalao.cl), que de entre los 130 proyectos recibidos dio como ganador al presentado por el escultor estadounidense Norman Lee, quien en virtud de ello construirá el primer memorial en homenaje al premio Nobel de Literatura 1971. La ceremonia contó con la presencia de la ministra presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile (http://www.consejodelacultura.cl), Paulina Urrutia, y el senador Nelson Ávila, entre otras personalidades del mundo político, empresarial y cultural de la nación sureña. El concurso, organizado conjuntamente por el Congreso de Chile (http://www.congreso.cl), la Fundación Pablo Neruda (http://www.fundacionneruda.org), la Municipalidad de El Quisco (http://www.elquisco.cl) y la Fundación CorpArtes, estipulaba que la obra debía ser una estructura que resistiera las inclemencias del tiempo, que fuera innovadora y que, por sobre todo, homenajeara la figura del autor de Residencia en la Tierra. La pieza se emplazará en Cantalao, nombre dado por el escritor a la ciudadela que quería construir en la quebrada de Punta de Tralca, cerca de su residencia en Isla Negra. Lee, seleccionado de entre 15 proyectos finalistas, recibirá un premio de 30.000 dólares, además de una dotación de hasta 600.000 dólares para concluir su proyecto. El jurado concedió un segundo lugar a una obra presentada por un equipo de artistas chilenos, compuesto por el escultor Luis Prato Escárate y el arquitecto Ignacio Prieto Ilabaca, quienes recibirán un premio de 15.000 dólares. El jurado estuvo integrado por Álvaro Saieh Bendeck, presidente de CorpGroup y de Fundación CorpArtes; Raúl Bulnes, vicepresidente de la Fundación Pablo Neruda; Francesca Pietropaolo, historiadora de arte italiana y curadora ejecutiva de la 52ª Bienal de Venecia (http://www.labiennale.org); Patricio Gross, arquitecto y director adjunto del certamen; María José Montalva, curadora en jefe de la Fundación CorpArtes; Liliana Porter, artista visual argentina residente en Nueva York, y Mario Toral, artista visual chileno. Pese a no conocer mucho de la obra nerudiana antes de decidirse a participar en el certamen, Lee se convirtió en su ávido lector. Los jueces definieron su propuesta como “un portal que conecta el paisaje chileno del presente con el horizonte de su futuro”. “Cuando escuché acerca de la competición comencé realmente a leer su poesía, con la que quedé muy impresionado por su habilidad para hablar sobre cosas simples en relación con temas universales así como por el foco que hacía de la naturaleza, el paisaje y el océano. Todo eso lo quise llevar a mi trabajo”, afirmó Lee. Artista público y diseñador de exhibiciones en museos, además de contar con estudios de psicología e historia del arte, Lee tiene en su currículo haber sido uno de los ocho finalistas del concurso World Trade Center Site Memorial (http://www.wtcsitememorial.org), con el que se homenajeó a las víctimas del el 11 de septiembre de 2001 y en el que participaron 5.201 proyectos provenientes de 63 países. Uno de los elementos que llamaron la atención del jurado con respecto al trabajo del estadounidense fue la simplicidad con la que logró interpretar el espíritu nerudiano en su obra, tanto a través de los materiales utilizados como de las formas concebidas con ellos. Un aspecto que el mismo Lee reconoce como uno de los grandes desafíos que se propuso al elaborar la pieza. “Sentí que la escultura tenía diferentes ángulos, al igual que su poesía. Él hacía un trabajo que se podía mirar de distintas formas y quise que esta escultura fuera un poema para Pablo Neruda. Por eso me dije, ¿qué clase de trabajo le gustaría ver si estuviera vivo? Creo que sería una obra simple, no con muchos elementos hechos por el hombre, algo más cercano a la naturaleza, más en bruto”, afirma. Sobre la figura de la ventana como elemento central de la propuesta, Lee comenta que surge luego de la lectura de las obras de Neruda, al darse cuenta de la importancia que el poeta daba a la noción de la vista puesta en el horizonte. “La idea de la ventana es que te provoca mirar a través de ella, no necesariamente te hace mirar al objeto sino que te hace enfocar más allá de la escultura y mirar el mundo mas allá de ella”, finaliza. Fuentes: Concurso Cantalao • La Tercera *** Presentadas las Obras completas de la venezolana Hanni Ossott El pasado 13 de julio fue presentada en el Centro Cultural Chacao, en Caracas, la edición de las Obras completas de la poeta venezolana Hanni Ossott, acto que contó con la intervención del historiador Manuel Caballero, viudo de la autora. “No era una maquinita de fabricar poemas. Ella no los escribía; los vivía con una intensidad que rara vez he encontrado en otro artista”, señaló Caballero al presentar el volumen, que reúne todos los ensayos, notas y poemarios de Ossott, fallecida en 2002. Caballero recordó que en 2002, al momento de morir su esposa, tuvo que disculparse ante los lectores del diario El Universal (http://www.eluniversal.com), en cuyas páginas escribe cada domingo, para ceder su espacio de análisis político para hablar de ella. “No sólo era mi esposa, sino además una de las primeras voces de la poesía, dicho por muchos críticos. Con ese artículo conjuré su muerte y celebré su destino de poeta”. Recordó además que las cenizas de la poeta fueron esparcidas en los jardines de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), “porque era el único sitio donde ella era feliz”. La palabra la tomó el también poeta Rafael Cadenas, quien no escatimó elogios para aludir a la obra de Ossott: “Su prosa y su poesía se alumbran mutuamente. Su contenido es filosófico, pero sigue siendo poético”. Se tomó el atrevimiento, incluso, de sugerir que “hace falta alguna persona competente que haga un estudio que enseñe a leer a Hanni”. En la actividad también participó la poeta Patricia Guzmán, quien citando a la autora dijo que “lo más importante es cuidar al poeta, rezar por él cada noche, para que se aparezca con la fuerte voz que da el coraje”. Cerró el ciclo el actor Héctor Manrique, quien leyó “El país de la pena”, uno de sus poemas más emblemáticos, que escribió, según Manuel Caballero, una noche tras cenar y beber un trago de ron. La presentación de las Obras completas de Hanni Ossott culminó con un breve concierto de música de cámara ofrecido por sus sobrinos. Fuente: El Universal *** España auspicia maestría de lengua y literatura hispánica en Nicaragua El pasado lunes 14 de julio se inauguró, en el Paraninfo de la Universidad de León (http://www.unileon.es), la Maestría en Lengua y Literatura Hispánica que ofrece la Universidad de Alcalá de Henares (http://www.uah.es) en su casa de estudios hermana en Centroamérica, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-León, http://www.unanleon.edu.ni). Este proyecto de cinco encuentros durante los meses de julio y febrero de cada año, finalizará en julio de 2010. La maestría ofrece una oportunidad para que los docentes nicaragüenses de primaria y secundaria que no pueden salir a estudiar al extranjero, obtengan las herramientas metodológicas necesarias para la enseñanza de la literatura y de la lengua española. A tal efecto, varios profesores especialistas en lingüística, fonología, gramática y didáctica de la literatura viajaron de Alcalá a Nicaragua para enseñar estas disciplinas, necesarias para elevar el nivel del estudiantado nicaragüense. La dirección académica de la maestría corre a cargo de las doctoras Isabel Molina (España) y Nydia Palacios Vivas (Nicaragua), reconocidas catedráticas de ambos países. Las coordinadoras de este proyecto son las maestras Bernarda Munguía y Ester Marina Vanegas, docentes de la UNAN-León. En su primera semana, impartieron sendas conferencias sobre Darío los doctores Ricardo Llopesa, del Instituto Modernista de Valencia; Pedro Carrero, de Alcalá; Edgardo Buitrago, Nydia Palacios y Manuel Alvar. En los próximos encuentros los diferentes módulos serán impartidos por doctores costarricenses, estadounidenses y nicaragüenses, especialistas en literatura hispanoamericana, y escritoras de este continente. El próximo martes 22 se presentará la Trilogía sobre Rubén Darío, extensos y eruditos estudios de Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza, un extenso libro que se les obsequiará a los asistentes a la maestría y que contiene estudios sobre el poeta como recurso para la enseñanza de estas tres obras de Darío que escribieron los doctores Llopesa, Carrero y Palacios, con una introducción del doctor Edgardo Buitrago. Fuente: El Nuevo Diario *** Anunciados ganadores de los premios Barco de Vapor y Gran Angular Por su acercamiento sin condescendencias y su alto nivel literario, el pasado 15 de julio fueron elegidos los autores Juan Carlos Quezadas como ganador del premio “Barco de Vapor” a la mejor obra para público infantil y Mónica Brozon (http://www.mbbrozon.com) con el “Gran Angular” de literatura juvenil, según se anunció en una rueda de prensa organizada por Ediciones SM (http://www.edicionessm.com.mx), sello que convoca ambos certámenes junto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx). La obra de Quesada, Biografía de un par de espectros, una novela fantasma, fue elegida por unanimidad, dijo el portavoz del jurado, Nicolás Alvarado. “Con un manejo inteligente del humor y un tratamiento novedoso, esta historia gira en torno a mutaciones: un niño que busca ser fantasma y un fantasma que deja de ser amante del amor para convertirse en enamorado”, explicó. Según Alvarado, es frecuente que muchos autores que dirigen sus publicaciones a los más jóvenes tiendan a ser “didácticos”, a perder su calidad literaria y entregar todo muy digerido, menospreciando la capacidad de los lectores. En el caso de la obra ganadora, “nunca hubo una supeditación de lo literario”, lo que le valió el reconocimiento. Por su parte, Brozon se destacó con su novela Prólogo corto para una larga pausa por su “prosa sencilla y sin pretensiones” y por sus personajes “auténticos, algunos incluso entrañables”. Según la portavoz del jurado del premio Gran Angular, la novela, “con la amistad como eje de la historia, y el problema de la anorexia de telón de fondo, explora temas que le preocupan a los jóvenes y los ubica en su entorno más próximo”. Brozon, quien ganó la primera edición del certamen Barco de Vapor en México, hace 13 años, con ¡Casi medio año!, presentó en esta propuesta un libro “ameno, divertido”, sin moralismos y “emotivo”, enfatizó García. Quezadas dijo sentirse “muy nervioso” al conocer la noticia. “Aquí me tienes todavía con la voz temblorosa. Era un sueño que por ahí tenía, fue muy emocionante”. Ganador del Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola por Fotografía de la página 14 y del Premio Castillo de Novela Infantil por La videocasetera ya no está a dieta, Quezadas contó cómo escribe sus obras: “Mientras escribo algo siento a mi lado al niño que fui y le pregunto: ‘¿te gusta esto? ¿te emociona?’. Y si no me emociona o gusta o no me hubiera gustado en el pasado, no lo meto. Yo creo que vuelco lo que queda de mí de esa etapa de niño”. “Seducir a un niño hacia la literatura por medio de un libro es muy complicado porque ellos están con el Internet, la televisión y todas esas cosas que tienen ahora... Tiene uno que pelear con todo eso y de pronto tienes que inventarte estructuras extrañas, personajes que te hablen de una manera atrayente”, detalló Quezadas. Brozon dijo que su obra ganadora le causó “mucha felicidad en este caso en particular (porque) es una novela que para mí resultó muy emocional”, ya que retrata a sus sobrinos y a ella misma. La idea es que los niños se acerquen a la lectura “en su aspecto lúdico y placentero, que vivan la magia que es meterse en las páginas de un libro por gusto y devorárselas”, agregó. “Yo tengo la confianza de que todos estos esfuerzos en conjunto, de editores que convocan, estrenos de los escritores, los papás, los maestros, el Estado con algunas iniciativas, tiene que dar como resultado niños y adultos lectores”, dijo la escritora y guionista mexicana. Los premios están dotados de 150.000 pesos (aproximadamente 15.000 dólares) además de la publicación del texto bajo el sello Ediciones SM. La ceremonia oficial de entrega será el 17 de septiembre y a partir de esa fecha también estarán disponibles ambas obras, cuyos autores nacieron en Ciudad de México en 1970, para su venta. El año pasado la convocatoria al Gran Angular se declaró desierta porque ninguno de los textos tenía calidad suficiente, según determinó entonces el jurado. Elisa Bonilla, directora de relaciones institucionales de la Fundación SM (http://www.fundacion-sm.com), dijo que en comparación con 2006 ambos certámenes han tenido un aumento en la participación de “entre 20 y 30%”. El director general de la editorial, Manuel Lezcano, dijo que a pesar de la influencia de aparatos digitales y juegos de video cada vez más sofisticados, la literatura para niños no desaparecerá. Señaló que “hay una convivencia entre el soporte digital y lo que es el papel”, ya que en muchos casos se crean páginas electrónicas especializadas sobre determinados libros, haciendo que ambos medios se complementen. “Nuestro gran competidor es el Xbox, la televisión por cable, todos los estímulos que hay hoy en día para la juventud y los adolescentes que hacen que no se conecten con la lectura”, reconoció. “Pero si tú empiezas desde temprana edad a fomentar la lectura, no que lo lean, sino que tú como padre le leas a tus hijos, es fundamental, porque ya le estás creando un hábito y una relación con el libro que es mágica”. Fuentes: AP • Ediciones SM *** Madrileños donan más de 67.000 libros a Honduras Recogidos durante la campaña Día del Libro Solidario 2008, celebrada entre el 2 y el 15 de mayo en Madrid, más de 67.000 libros donados por ciudadanos de la capital española fueron enviados a Honduras la semana pasada, tras ser entregados el 17 de julio al embajador de Honduras, José Eduardo Martell Mejía, por Santiago Fisas, consejero de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), y Javier Fernández-Lasquetty, consejero de Inmigración y Cooperación. A través de una carpa que el gobierno local instaló en una céntrica plaza de la capital el 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid, y, posteriormente, hasta el 15 de mayo, en la Biblioteca Regional, fueron recolectados casi 100.000 libros, de los que se seleccionó los que estaban en buen estado enviándose finalmente 67.402 volúmenes. Por primera vez en esta campaña, Madrid contó, durante la segunda quincena de abril, con la colaboración de otros seis municipios: Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Fuenlabrada, Móstoles y Torrejón de Ardoz. El Día del Libro Solidario nació en 2000 con el fin de hacer llegar libros a Venezuela, país que acababa de padecer ese año importantes inundaciones, además de la ayuda humanitaria que enviaron las distintas autoridades españolas. Desde entonces se ha convertido en actividad habitual cada 2 de mayo, con un claro enfoque solidario a países de América Latina. La novena edición de esta jornada tenía como objetivo dotar de fondos a 53 bibliotecas de Honduras. Con la elección de este país como beneficiario Madrid ha querido participar en los esfuerzos que realiza el gobierno de Honduras en la promoción de la lectura y el fortalecimiento de los recursos bibliográficos. Fuentes: Diario del Henares • El Chischil *** Restitución de directiva del Ateneo de Valencia produjo violencia El Ateneo de Valencia (Carabobo, Venezuela), tomado por 29 de sus 35 empleados desde el 18 de junio de 2007 (http://www.letralia.com/167/0618ateneo.htm), deberá volver a manos de su junta directiva, presidida por el escritor José Napoleón Oropeza, según la decisión emitida el pasado miércoles 16 por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Bancario, de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, a cargo de la magistrada Rosa Valor. Pero un intento de ejecución de la medida el pasado viernes 18 terminó en una situación de violencia que dejó varios lesionados, por lo que la directiva acordó establecer un lapso de veinte días de diálogo para que las partes en conflicto lleguen a un consenso y se solucione la situación irregular que ya cumple un año. Luego de conocerse la decisión del tribunal, un grupo de personas que se identificó como representantes plásticos de izquierda, se concentró a las afueras del Ateneo, exigiendo la salida de su presidente, José Napoleón Oropeza, y del resto de la junta directiva. En ese momento el juez José Gregorio Quintero, encargado de concretar la medida judicial, aseguró que la medida no afectaría a los artistas plásticos, y que sólo se trataba de una decisión que devolvía a la junta directiva la potestad de administrar los destinos del centro cultural, así como su derecho de ingresar y permanecer en sus instalaciones, tratando de calmar los ánimos de los manifestantes. Pese a esto y en medio de una multitud enardecida, se produjo una situación confusa que terminó en golpes entre los que apoyaban y rechazaban la acción, resultando lesionados Ronny Márquez Suárez y Pabel Oropeza, trabajadores del Ateneo, quienes presentaron heridas leves; y Milagros Loreto, quien formuló la denuncia en la Fiscalía, tras recibir, según dijo, un golpe de Oropeza. Paolo Consoni, abogado de los empleados del Ateneo, señaló que los trabajadores son respetuosos de la ley y que acatarán la decisión del tribunal, pero advirtió que la directiva tiene que pagar las deudas, motivación principal de la toma. Con respecto al 64º Salón Arturo Michelena, que fue convocado desde enero por ambas partes en forma paralela, Consoni informó que el proceso sigue adelante puesto que han recibido más de 200 obras. Oropeza también confirmó que continuaría el proceso de recepción de obras que cierra el 31 de julio y que hasta ahora ha reunido más de 100 obras. Sobre los hechos violentos que dejaron a varias personas lesionadas, Consoni insistió en que estas acciones fueron medidas espontáneas de la comunidad de artistas, quienes, pese a que no son empleados de esta institución, hacen vida cultural dentro de ella. “Son personas que pertenecen a los grupos de danza, teatro, artistas plásticos, escultores y ceramistas que están en desacuerdo en que vuelva una oligarquía a cerrar las puertas del Ateneo, pero nosotros, los trabajadores, respetuosos a la ley, acatamos la decisión de este tribunal”, agregó. Al iniciarse la reunión, cuatro efectivos de la Policía de Carabobo se encontraban en el sitio, pero quizá suponiendo que no se presentaría ningún hecho violento, se les pidió que se retiraran. No obstante, mientras se registraban los hechos violentos, una patrulla del cuerpo policial observó la situación sin intervenir. Este lunes 21 se hizo público un comunicado firmado por Oropeza y los demás miembros de la junta directiva: Iván Hurtado, vicepresidente; José Páez del Nogal, director de Artes Visuales; Enma Muñoz de Prieto, directora de Talleres y Extensión; Rafael Calderón, director de Artes Escénicas; Carlos Rodríguez y María Consuelo de Bianchi, suplentes, en el que reiteran su disposición a establecer “un diálogo serio y constructivo, con el propósito de llegar a un acuerdo armonioso que permita recobrar el hilo institucional en un clima de paz entre los miembros de la junta directiva y los empleados declarados en paro”. La junta directiva reconoce, asimismo, las deudas que tiene con sus trabajadores, y asegura que hará todas las diligencias necesarias para solventarlas. Deplora, por otro lado, “que actitudes de grupos y personas ajenas al conflicto hayan expresado su desacato a la medida ordenada por el tribunal y el tono amenazante que pone en peligro nuestra integridad física, como quedó debidamente registrado por los medios de comunicación social”, por lo que llaman la atención de las autoridades correspondientes. Tras hacer un “llamado a la concordia, a la paz y a que cesen las amenazas a los miembros de la junta directiva”, los firmantes exhortaron a los empleados “a deponer actitudes agresivas y a poner fin a los tratos injustos a que hemos sido sometidos, a través de declaraciones públicas y actos bochornosos como los suscitados en la sede de la institución el pasado 16 de julio y, en consecuencia, permitir que se inicie el diálogo tan esperado por los miembros de la institución y la comunidad regional y nacional”. Fuentes: Directiva del Ateneo de Valencia • El Carabobeño • El Universal *** Primera biblioteca pública de Cuba celebró 251 años El aniversario 251º de la fundación de la Biblioteca Pública Fernando Ortiz, la más antigua de Cuba, se festejó el pasado 19 de julio con un reconocimiento a su trascendente labor como preservadora de la identidad cubana. La institución, ubicada en la sede del Instituto de Literatura y Lingüística “José A. Portuondo Valor” (http://www.cervantesvirtual.com/portal/ILL), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (http://www.medioambiente.cu), en La Habana, fue fundada en julio de 1793 por iniciativa de la Sociedad Económica de Amigos del País, y contó en sus inicios con 77 volúmenes, que un año más tarde se habían multiplicado a 1.402. Se hizo pública por deseo expreso de don Luis de las Casas, capitán general de la isla, y desde entonces constituyó pilar en la preservación de la identidad cultural del país, pues mantuvo en todas las épocas las mejores tradiciones cubanas y contribuyó a la formación de la conciencia ciudadana a través de la promoción de la educación e instrucción pública, la agricultura, la economía, la ciencia y la cultura. Su actual fondo bibliográfico sobrepasa el millón de documentos, en los que aparecen ocho libros incunables o editados a mano (anteriores al año 1500). También atesora casi dos mil libros raros y valiosos desde el siglo XV hasta la actualidad y una colección de publicaciones periódicas cubanas con más de 700 títulos, la más completa del país. La biblioteca será sede del 3 al 7 de noviembre próximo del Coloquio Internacional Cuatro Siglos de Literatura Cubana (http://tinyurl.com/5g42hu), evento con el que se conmemoran los cuatrocientos años del Espejo de paciencia, poema escrito en 1608 por Silvestre de Balboa, escribano del cabildo de Santa María del Puerto del Príncipe, y considerado la primera obra literaria cubana. Fuentes: Prensa Latina • La Ventana *** Semana Negra de Gijón es “la más exitosa” de todas las ediciones La Semana Negra de Gijón (http://www.semananegra.org) cerró este domingo 20 de julio su edición “más exitosa”, al registrar la mayor afluencia de público y escritores, que sumó más de un millón de personas, cifra que supera a las conseguidas en ediciones anteriores. Durante los 10 días que duró la 21ª edición del festival literario, dedicado a la novela negra, se vendieron 51.000 libros y la actividad comercial aumentó “significativamente”. Así lo pusieron de manifiesto el director del certamen, el escritor hispanomexicano Paco Ignacio Taibo II; el presidente del Principado de Asturias (http://www.princast.es), Vicente Álvarez Areces, y la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso. Taibo II resaltó, durante la jornada de clausura, que lo más notable de esta edición ha sido la “diversidad cultural” que fue posible atestiguar por la playa de Poniente. “Se ha celebrado un festival para la gran mayoría, pero sin olvidar a las minorías”, comentó. “Pude ver el otro día por la noche a un par de senegaleses que empezaron a tocar tambores, y como nadie les pidió papeles, se sentían muy seguros escuchando su música nativa”, añadió Taibo II en el acto de clausura de esta edición. El organizador de la Semana Negra destacó que “se ha intentado mezclar el festival literario con una fiesta popular” que ha dado como resultado una “intensa carga de emociones que harán que esta edición sea inolvidable durante muchos años”. El certamen contó con la presencia de más de un centenar de escritores, en su mayoría del género de la novela negra, pero también de ciencia ficción, novela histórica y cómic; procedentes de países como España, México, Estados Unidos, Argentina, Cuba, Inglaterra, Francia, Colombia, Uruguay, Chile, Canadá y Perú. Por su recinto desfilaron autores como el estadounidense Georges RR Martin, el español Jorge Semprún, el mexicano José Emilio Pacheco o el canadiense Scott Bakker. El presidente del Principado, Álvarez Areces, anunció que el próximo año la Semana Negra será trasladada a otro recinto. Serán, “casi con toda seguridad”, los alrededores del recinto universitario de Viesques los que alberguen el certamen. La alcaldesa de Gijón destacó los récords de asistencia en esta edición y confesó que fuera de la ciudad sólo le preguntan “por el Sporting y por la Semana Negra”. El mismo domingo 20 fueron anunciados los ganadores de los premios de fotoperiodismo del Encuentro Internacional realizado durante el evento. El 12º Premio Internacional de Fotoperiodismo Ciudad de Gijón recayó sobre David Guttenfelder por “Guerra afgana”; el Premio Especial fue para Walter Astrada por “Violencia post electoral en Kenia” y el Premio de Periodismo y Derechos Humanos para Miguel Dewever (Guatemala) por “La verdad oculta bajo la tierra”. Antes, el viernes 18, habían sido anunciados en el Hotel Don Manuel los veredictos de los premios literarios que se convocan en el marco de la Semana Negra, encabezados por el Premio Hammett a la mejor novela policiaca de 2007 escrita en español, que fue concedido en forma compartida al español Juan Ramón Biedma (http://www.juanramonbiedma.es) por su novela El imán y la brújula, y al argentino Leonardo Oyola por Chamamé. El Premio Espartaco, otorgado a la mejor novela histórica escrita en español el año pasado, recayó en el mexicano Antonio Sarabia, por Troya al atardecer. Por lo que respecta al Premio Memorial Silverio Cañada, a la mejor primera novela policiaca de 2007 escrita en castellano, correspondió al autor argentino Carlos Salem por su libro Camino de ida. El Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción policiaca del pasado año escrita en español, fue para la mexicana Sanjuana Martínez, por Prueba de fe, mientras que el Premio Celsius 232 a la mejor obra de ciencia ficción o fantasía de 2007 escrita en español, fue para el escritor español Javier Negrete, por Alejandro Magno y las águilas de Roma. Además, en esta primera edición del premio, el español José Carlos Somoza logró una mención especial del jurado por La llave del abismo. La lista de ganadores finaliza con Nacho Padilla, quien con “Viaje al centro de una chistera” logró el Premio Concurso de Relatos Ateneo Obrero de Gijón. Fuentes: El País • Semana Negra *** Se inicia Feria del Libro de Lima superando impasse entre editores Del 24 de julio al 3 de agosto, la Cámara Peruana del Libro (CPL, http://www.cpl.org.pe) realizará la 13ª Feria Internacional del Libro (FIL-Lima 2008, http://www.filperu.com), evento que se ha visto opacado por el impasse entre los organizadores y las pequeñas editoriales que conforman la Alianza Peruana de Editores (ALPE, http://alpe.wordpress.com), que denunció haber sido excluida ilegalmente del mismo, aunque a último momento se supo que se llegaría a un acuerdo en pro del éxito del encuentro. FIL-Lima, considerado el mayor evento del rubro editorial y cultural en Perú, transcurrirá en el Centro de Convenciones Jockey Plaza, donde el mismo evento recibió el año pasado cerca de 200 mil visitantes, y dispondrá de una variada agenda en la que se han programado actividades artísticas, culturales e infantiles; entre presentaciones de libros, conversatorios, talleres, homenajes, mesas redondas, lanzamientos de libros y eventos musicales dirigidos a público de todas las edades. Serán más de 250 actividades que se realizarán ininterrumpidamente los once días de feria en las salas Varela, Arguedas, Vallejo y en el auditorio Ricardo Palma. La feria será visitada por escritores de la talla de Jorge Edwards y Gonzalo Rojas, ambos ganadores del premio Cervantes, asistirá también la escritora nicaragüense Gioconda Belli, Cristina Rivera Garza y María Baranda de México; David Unger de Estados Unidos; Juan Sasturain de Argentina; Imma Turbau, Carlos Castán y Fermín del Pino de España, por mencionar algunos. Igualmente asistirán los autores peruanos Abelardo Sánchez León, Rafo León, Raúl Tola, Percy Galindo, Carlos Germán Belli, Óscar Colchado, Jorge Eslava, Jorge Coaguila, Lorenzo Helguero, Teresa Ruiz Rosas, Claudia Ulloa, Alonso Rabí, José de Piérola, César Rosales, Carlos Calderón Fajardo, Carlos López Degregori, Hugo Neira, Sebastián Pimentel, Carmen Ollé, José Donayre y Ricardo Badani, y se realizará el lanzamiento del libro Busco novia, del periodista Renato Cisneros. Como cada año, las presentaciones artísticas, musicales y culturales son programadas con personajes que guardan directa relación con la cultura, la identidad y el fomento del arte, como el grupo Novalima, que interpreta temas con influencias y percusiones afroperuanas y latinas fusionadas con ritmos electrónicos, y Las Chicas del Sol, con una propuesta muy particular al fusionar la música folklórica de los Andes con diferentes géneros contemporáneos. Este año la FIL-Lima tiene como país invitado de honor a Chile, cuyo pabellón, que medirá 300 metros cuadrados, exhibirá su más variada producción literaria, cultural y artística, espacios infantiles lúdicos y de encuentro con sus artistas visitantes. La feria será visitada por una numerosa delegación de grandes exponentes de la literatura de Chile, como los ya mencionados Edwards y Rojas, además de Diamela Eltit, Pedro Lemebel, Alberto Fuguet, Óscar Hahn y Pablo Simonetti, entre otros además de diversos expositores quienes exhibirán las mejores y últimas ediciones de sus libros. Para la niñez habrá un espacio especial, el Mundo Infantil, que estará a cargo del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA, http://www.icpna.edu.pe). La CPL rendirá un merecido Homenaje Literario al poeta Antonio Cisneros, y un Homenaje Académico al crítico literario y catedrático universitario, Julio Ortega. Además, rendirá un Homenaje Póstumo al recientemente fallecido poeta Alejandro Romualdo, autor del inolvidable poema Canto coral a Túpac Amaru. Durante los días de feria se dictarán talleres como “Guión para comics” a cargo de Carlos Trillo; “Ediciones Infantiles” por Gabriela Olmos; “El humor en la literatura infantil” por Pepe Pelayo y el taller de ilustración infantil dirigido por la alemana Nadia Budde. La FIL-Lima 2008 se realizará en un área de 8 mil metros cuadrados, tendrá más de 200 expositores quienes exhibirán alrededor de 150 mil diferentes títulos en libros en géneros para todos los gustos y se presentarán ofertas al alcance de todos los bolsillos. Editoriales denuncian veto Las veinte editoriales independientes que conforman la ALPE denunciaron a los organizadores por no respetar el contrato de alquiler de stands e impedirles su participación en el evento. En una conferencia de prensa realizada el pasado 15 de julio, las editoras Peisa, Estruendomudo, Matalamanga, Jaime Campodónico, Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Asociación Cultural Antares, Sarita Cartonera y otras, señalaron que esta decisión se tomó pues el Consejo Directivo de la CPL calificó a esta alianza como una asociación informal. Según refirió Peisa en una nota de prensa, en un primer momento asumió la distribución de las publicaciones de ALPE y alquiló un stand dedicado a la producción editorial independiente del Perú. Sin embargo, pasados más de diez días, la CPL decidió unilateralmente despojarlos del espacio alquilado sin dar formalmente alguna respuesta por los pedidos de restitución del stand por ALPE. Precisa la nota que aparentemente el Consejo Directivo de la CPL siente recelo ante la existencia de cualquier otra forma asociativa que tenga que ver con la producción de libros. La ALPE aseguró que esta acción por parte de la CPL vulnera sus derechos y es totalmente injusta pues siempre respetó el reglamento de participación en la feria. En la nota se indicó que los editores independientes recibieron muestras de solidaridad de editoras internacionales como la Alianza Internacional de Editores y la Asociación Editores de Chile que han puesto en duda su participación en la feria si el Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro no restituye los espacios alquilados. Además, la ALPE ha recibido el apoyo de connotados intelectuales peruanos, como el escritor Alonso Cueto, ganador del premio Herralde 2005 con la novela La hora azul, quien en un artículo publicado el lunes 14 en Perú21 (http://tinyurl.com/6ezt9u) dijo que la feria “será un éxito”, pero que es “una lástima” que haya quedado por resolver el problema con los pequeños editores. “Todos queremos ver en un stand (y no por separado o como apéndices) a las editoriales peruanas de calidad”, concluyó Cueto su nota. “Autores de mucho interés como Edwin Chávez, Johan Page, Susanne Noltenius, Patricia Miró Quesada, Giselle Klatic, Christian Reynoso, Alexis Iparraguirre, y muchos otros, publican en esas editoriales y merecen un lugar atractivo y central a nombre de la ALPE. La Cámara Peruana del Libro, que ha mostrado buen criterio en otras ocasiones, tiene aún que resolver este tema. Bastantes problemas tiene ya la circulación del libro entre nosotros, la verdad”. Por su parte, el escritor Iván Thays, en su bitácora Moleskine Literario (http://notasmoleskine.blogspot.com), dijo que la CPL “se ha empeñado en enturbiar tercamente la noticia de la próxima Feria Internacional del Libro de Lima. El problema, de fácil solución para cualquiera, no podrá ser resuelto mientras lo que, al parecer, son rencillas personales se convierten en un veto contra una Asociación de Editores Independientes”. Sin embargo, a última hora se pudo conocer que la CPL está dispuesta a llegar a un acuerdo con los editores independientes, como ha anunciado el mismo Thays en su blog (http://tinyurl.com/63mkrs). Vanadis Phumpiú, encargada de Comunicaciones de la CPL, convocó a una rueda de prensa a realizarse este martes 22 de julio a las 4 de la tarde, a fin de anunciar los avances en las conversaciones entre ambos gremios editoriales. Fuentes: El Comercio • Moleskine Literario • Perú21 • RPP *** Fotógrafos venezolanos y brasileños se unen en exposición en Brasilia En el marco de la celebración de los 225 años del natalicio de Simón Bolívar, la Embajada de Venezuela (http://www.embvenezuela.org.br) y el Fotoclub f/508 (http://www.fotoclubef508.com) inauguran el próximo 24 de julio en Brasilia (Brasil) el proyecto cultural binacional “Latinidades: una nación, dos países y siete artes”, patrocinado en su mayor parte por Petróleos de Venezuela (Pdvsa, http://www.pdvsa.com). Aunque el objetivo de los participantes fue dar vida a siete artes clásicas (literatura, pintura, música, escultura, teatro, cine y danza), la muestra fotográfica pretende también la comprensión de una América Latina conjunta, unida y hermanada en sus manifestaciones culturales. La exposición está compuesta por catorce fotógrafos: siete venezolanos, seis brasileños y un venezolano que vive en Brasil. Los fotógrafos brasileños que participan están radicados, todos, en Brasilia (DF), mientras que los venezolanos lo están en Maracaibo, Zulia. Según el embajador de Venezuela en Brasil, Julio García Montoya, se trata de “una inteligente manera de situar el arte fotográfico en el centro de la lucha por ese ideal de unión suramericana que parte de la valorización de los pueblos y de sus particularidades culturales”. Coordinados por el fotógrafo Humberto Lemos (curador por el lado brasileño), Janaína Miranda, Flora Egécia, Gabriela Freitas, Rodrigo Dalcin, Rodrigo de Oliveira, Viviane Dománico y Nelson González Leal (http://www.letralia.com/firmas/gonzalezlealnelson.htm) ofrecen su parecer desde la capital de Brasil. Por el lado venezolano el curador fue el fotógrafo Audio Cepeda, y los fotógrafos son Adriana Fernández, Ana María Otero, Marianela Díaz, Ramón Castillo, Ernesto Acosta, Fernando Bracho y Mireya Ferrer. Temas como el barroco de Aleijadinho, la estética del hambre de Glauber Rocha, la preocupación plástica y crítica de Candido Portinari, el mosaico racial de Machado de Assis, el samba de Noel Rosa, la dramaturgia de Nelson Rodríguez, los movimientos del Maculelê; u otros como el gesto infinito de la escultura que nace de la tierra, el instante en que una bailarina pasa, la mujer que pinta, la batida afrovenezolana de Juan Luis Martínez, el drama representado en las estatuas vivientes, la foto-fija de una película y un San Antonio homenajeado en una biblioteca, son algunos de los temas que los espectadores podrán apreciar. Fundado en julio de 2005 en el Espacio Cultural Renato Russo, el Fotoclub f/508 debe su nombre a la ubicación de esa primera sede, situada en la cuadra 508 Sul. Idealizado por Humberto Lemos, fotógrafo y profesor de fotografía, el club tiene como objetivo desarrollar proyectos en el área de la fotografía, la antropología visual y el arte contemporáneo, así como incentivar a los participantes en la investigación del lenguaje fotográfico. La Embajada de Venezuela, en cuyo salón las obras permanecerán hasta el 7 de agosto, está situada en el Sector de Embajadas Sur, Avenida das Nações, cuadra 803, lote 13, Brasilia. El horario de visitas será entre las 9 de la mañana y las 12 del día, y entre las 3 y las 5 de la tarde. Pueden programarse visitas guiadas a través del número de teléfono 33473985, entre las 2 de la tarde y las 7 de la noche. Para información general y entrevistas, pueden comunicarse por el número de teléfono 33473985 o por el correo electrónico fotoclubef508@gmail.com. Fuente: Fotoclub f/508 *** Publicarán novela póstuma de Oriana Fallaci Una novela póstuma de Oriana Fallaci, la periodista y escritora italiana fallecida el 15 de septiembre de 2006, saldrá a la venta el miércoles 30 de julio, anunció la editorial Rizzoli (http://rizzoli.rcslibri.corriere.it), que la publica, el pasado sábado 19. Definida como “una saga” por la misma autora, que trabajó en esta obra durante un decenio, la novela es una épica familiar que recrea más de un siglo de la historia de sus antepasados y de su país, de 1773 a 1889, y se titula Un cappello pieno di ciliegie (Un sombrero lleno de cerezas), indicó Rizzoli. Antes de morir, la escritora entregó a su sobrino Edoardo Perazzi, su único heredero, a quien dejó disposiciones concretas para su publicación, el escrito dactilografiado de 648 páginas que ella misma había pasado a máquina utilizando una Olivetti Lettera 32. Nacida en Florencia en 1929, en el seno de una familia sencilla del norte de África, Fallaci fue la mayor de tres hermanas, Neera y Paola, ellas también periodistas y escritoras. Su infancia transcurrió en la Italia fascista de Mussolini. Su padre era un activo antifascista y ella misma, aún adolescente, fue partisana durante la II Guerra Mundial, uniéndose a la Resistencia contra la ocupación nazi en su Toscana natal. Como periodista, Fallaci obtuvo un gran prestigio internacional, en especial gracias a sus entrevistas a personajes famosos. Vivió sus últimos años en Nueva York, donde mantuvo una larga lucha contra un cáncer de mama al que elevó a categoría literaria y al que denominaba “El Otro” en sus últimas obras. Ante el agravamiento de su enfermedad regresó a Florencia, donde falleció en 2006. Fuentes: Ansa • Wikipedia *** Cúcuta será sede del XVI Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano Entre el 31 de julio y el 3 de agosto se celebrará en la ciudad colombiana de Cúcuta el XVI Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano, evento organizado por la Asociación de Escritores del Norte de Santander, y en el que participarán, como invitados de honor, destacados escritores y poetas de Colombia, Venezuela y otros países del continente. El encuentro, que se viene realizando desde hace más de tres lustres en la frontera entre Colombia y Venezuela, ha sido una firme expresión de fraternidad, a través de las letras, entre ambos países. Cada año se alterna su sede entre las ciudades de Cúcuta, en el departamento colombiano de Norte de Santander, y San Cristóbal, en el estado venezolano de Táchira, donde la anfitriona es la Asociación de Escritores del Táchira. Como ha sido costumbre el evento consistirá en conferencias, ponencias, talleres y recitales líricos abiertos a la participación de todos los asistentes. Destaca la participación de autores venezolanos como Antonio Mora, José Pisanu, Arnulfo Quintero y Homero Vivas y de colombianos como Octavio Escobar Giraldo, Triunfo Arciniegas y Rodolfo Carrillo, así como el conversatorio que sobre novela contemporánea venezolana protagonizarán los venezolanos Alberto Barrera Tyszka, premio Herralde 2006, y Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com). Los asistentes serán alojados en el Hotel Bolívar, donde contarán con todos los servicios incluida la alimentación; asimismo, el comité organizador garantiza el transporte interno dentro del marco del evento, y el transporte San Cristóbal-Cúcuta y viceversa, a todos los delegados provenientes de Venezuela que lleguen por San Cristóbal, a quienes esperará un vehículo en el Ateneo del Táchira (plaza Bolívar de San Cristóbal) a las 2 de la tarde del 31 de julio. El costo de la inscripción es de 350 bolívares e incluye alojamiento, alimentación, participación en las actividades programadas, material de apoyo y certificado. Para solicitar información adicional, escriba a aetachira@yahoo.com. Fuente: Asociación de Escritores del Táchira *** Convención FantasyMereth se realizará en España Del 14 al 17 de agosto se realizará en Pontons, Barcelona (España), la convención de fantasía, ciencia ficción y terror FantasyMereth (http://www.fantasymundo.com/mereth), evento organizado por el portal temático Fantasymundo (http://www.fantasymundo.com) y que se realiza por segunda vez este año, tras una primera edición durante la pasada Semana Santa. La convención cuenta con el patrocinio de las editoriales Minotauro (http://www.edicionesminotauro.com) y Timun Mas (http://www.timunmas.com), así como la participación de la librería virtual Scyla (http://www.scyla.com). Estas entidades, junto con FantasyTienda (http://www.fantasytienda.com), donaron varios lotes de libros para los asistentes. FantasyMereth dispone de 116 plazas, y el primer plazo de inscripción termina el 1 de agosto. Habrá talleres y torneos, como el de fotografía y de Mölkky (juego finés de bolos), aparte de los habituales talleres y torneos de Go, Heroquest y videojuegos. Asimismo, habrá una Gymkana multitemática y rol en vivo, todo bajo la temática del terror. Fuente: FantasyMereth *** Revistas culturales digitales iberoamericanas se reunirán en Madrid El 15 y 16 de septiembre se realizará en Madrid (España) el I Encuentro Internacional de Revistas Digitales Culturales “Dos orillas y un océano digital” (http://www.miradamalva.com/revistasdigitales), que reunirá a directores y editores de las más prestigiosas revistas culturales españolas y latinoamericanas que circulan en Internet. El evento, que se celebrará en la Casa de América (http://www.casamerica.es), pretende propiciar la reflexión crítica y la elaboración de proyectos conjuntos que definan el futuro de la creación artística en general, abordando el desafío de las nuevas tecnologías y la diversidad cultural con esta nueva realidad. Otros objetivos del encuentro serán el fortalecimiento de los medios digitales existentes a través de canales de comunicación conjuntos que incorporen los nuevos soportes y que posibiliten una interacción con sus lectores, con la red informática Internet como un medio dinámico de estimulación creativa; establecer acciones conjuntas que promuevan una conciencia social sobre la reproducción ilícita y desarrollar y promover acciones conjuntas estratégicas que potencien la importancia del español en Internet. La inauguración se realizará el lunes 15 a las 10:30 de la mañana, y estará a cargo de Imma Turbau, directora del Ateneo Iberoamericano de la Casa de América, y Miguel González Suela, subdirector general de Cooperación del Ministerio de Cultura de España (MCU, http://www.mcu.es), con la participación de Ignacio Fernández, director de Literaturas.com; María Ángeles Vázquez, presidenta de Mirada Malva (http://www.miradamalva.com) y Héctor Perea, de la Unam, todos ellos miembros del comité organizador. El primer panel estará protagonizado por las revistas culturales digitales de España y se iniciará a las 11:30 de la mañana. Participarán, además de Fernández (Literaturas.com), Alexánder Prieto, director de Ómnibus; Antonio Polo, director de Ariadna-RC (http://www.ariadna-rc.com); Joaquín María Aguirre, director de Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo), y Giselle Etcheverry Walker, coordinadora de El Boomeran(g) (http://www.elboomeran.com). La moderación estará a cargo de Fernando Ortega, director de Comunicando (http://www.revistacomunicando.com). A las 4 de la tarde se iniciará el panel de las revistas hispanoamericanas, en el que participarán los mexicanos Héctor Perea, coordinador del Centro de Estudios Literarios de la Unam (http://www.filologicas.unam.mx/cen_est_liter.htm), y Guillermo Chávez, coordinador de Publicaciones Digitales, DGSCA (http://biblioweb.dgsca.unam.mx); el venezolano Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com); el chileno Adolfo Pardo, director de Crítica.cl; el mexicano Federico Álvarez, director de Literatura Mexicana (http://revistaliteraturamexicana.blogspot.com), y el peruano Salvador Luis, director de Los Noveles (http://www.losnoveles.net), todos con la moderación de Pedro Martínez, director de Almiar Margencero (http://margencero.com). A las seis de la tarde será presentado el libro Latin American Cyberculture and Cyberliterature, de Claire Taylor y Thea Pitman, quienes estarán acompañadas por Alejandro Pérez-Prat, editor de Literaturas.com Libros. A las 7 de la noche se realizará el taller-coloquio “La literatura hispanoamericana digital en la cultura europea”, moderado por Héctor Perea y con la participación de Taylor, Pitman y Dolores Thion, de la Universidad de Nantes (Francia, http://www.univ-nantes.fr) y directora de la revista digital e-crini (http://www.univ-nantes.fr/e-crini). El martes 16 a las 10 de la mañana se realizará un panel con las instituciones presentes. Participarán Consuelo Triviño, del Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es), quien hablará de los diez años de Rinconete (http://cvc.cervantes.es/el_rinconete); Trinidad García Leiva, profesora de la Universidad Carlos III Madrid (http://www.uc3m.es), quien disertará sobre revistas culturales, digitalización y políticas públicas; Víctor Domingo Prieto, presidente de la Asociación de Internautas de España (http://www.internautas.org), Manuel Ortuño, presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (Arce, http://www.arce.es), Nacho Fernández, presidente de la Asociación de Revistas Digitales de España (Arde, http://www.arde.org.es), y Victoriano Colodrón Denis, director técnico del Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro, http://www.cedro.org). La moderación estará a cargo de María Ángeles Vázquez. A las 12 del día se realizará un panel sobre innovación y tecnología, con Luis Collado, de Google España (http://www.google.es); Javier Celaya, de Dosdoce.com, quien hablará sobre la digitalización de libros; Francisco Olivares, director del master “Periodismo y comunicación digital” del Instituto Universitario de Postgrado (IUP, http://www.iup.es); Ángel María Herrera, socio de Evoluziona (http://www.evoluziona.com), quien hará una presentación del servicio de autopublicación Bubok.com, y Elad Rodríguez, director de Nitsnets (http://www.nitsnets.com), quien presentará el servicio de publicación de medios digitales GoPress (http://www.gopress.es), todos bajo la moderación de Ignacio Fernández. A las 4 de la tarde será presentado el libro La vía digital, de Héctor Perea, con la intervención del autor y de Manuel Medina (Universidad de Louisville, http://louisville.edu), Miguel Marañón (Centro Virtual Cervantes), y María Ángeles Vázquez. “Universidad y educación: retos digitales” es el nombre del taller-coloquio que tendrá lugar ese día a las 5 de la tarde, con la participación de Héctor Perea, Guillermo Chávez, María Dolores Martínez (coordinadora de Desarrollo Cultural del Comité Regional Norte de Cooperación con la Unesco, de México), y Manuel Medina, con la moderación de Alexánder Prieto. Los editores asistentes al encuentro hablarán sobre sus experiencias en el taller-coloquio “¿Cómo construir una revista digital?”, a las 6 de la tarde, bajo la moderación de Héctor Perea y Nacho Fernández. Y, finalmente, a las 7 de la noche se realizará una mesa-debate en la que los editores intercambiarán experiencias para desarrollar y promover canales de comunicación conjuntos. La moderación estará a cargo de María Ángeles Vázquez y Nacho Fernández. La actividad está orientada a directores, editores, redactores, periodistas que realicen su labor en soporte digital y alumnos de ciencias de la información o comunicación social de universidades públicas o privadas. Hay 50 plazas disponibles para asistentes universitarios. Se hará una selección entre todas las solicitudes que se hagan llegar a los organizadores siguiendo las pautas que se pueden leer en el blog del evento, http://revistasdigitalesculturales.blogspot.com. El encuentro es organizado por Literaturas.com y Ómnibus (http://www.omni-bus.com), revista intercultural, con el apoyo del Ministerio de Cultura de España y distintas universidades latinoamericanas, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Fuente: Blog del evento *** Realizarán en Perú Mega Encuentro Internacional de Poetas Organizado por la Casa del Poeta Peruano (http://www.letrasyartes.com/casadelpoeta) y la Universidad Nacional del Callao (Unac, http://www.unac.edu.pe), entre el 16 y el 19 de octubre se realizará en El Callao, Lima (Perú), el VII Mega Encuentro Internacional y XII Nacional de Poetas “Leoncio Bueno” (http://www.letrasyartes.com/casadelpoeta/convocatoria.html), evento que reunirá a narradores, declamadores o intérpretes, críticos literarios, editores, directores de revistas literarias, ilustradores, artistas plásticos, profesores de literatura y demás especialidades, historiadores, estudiantes de literatura y pedagogía. Los interesados en presentar ponencias deberán enviar su material antes del 15 de septiembre. De las ponencias que reciba el comité organizador, se escogerán 16 que serán expuestas en asamblea plena. El material debe enviarse en un CD, en formato de Word Perfect o Page Maker a doble espacio y con un máximo de seis páginas (incluyendo conclusiones o resúmenes), acompañado del nombre completo del autor, lugar y fecha de nacimiento, currículum bibliográfico y fichaje editorial. La exposición de una ponencia podrá ocupar hasta quince minutos. Las ponencias en otras lenguas, deberán estar traducidas al español por los interesados. Entre los temas que podrán ser tratados en las ponencias se encuentra la visión del Perú pluricultural y multilingüe, la creación andina y sus vínculos con los demás pueblos de la región y de la América Morena, la poesía y narrativa ágrafa peruana y latinoamericana, el valor filosófico de la poesía, la poesía en la pedagogía moderna, tesis confirmadas o avanzadas en las instituciones de investigación especializada en poesía infantil y juvenil, la currícula en la educación peruana y la presencia de la poesía, la poesía femenina, las traducciones, las relaciones entre la poesía y otras artes, la literatura popular y problemáticas y soluciones relacionadas con las publicaciones periódicas en Perú y en el mundo. Además se hablará sobre la Casa del Poeta como ente de promoción e integración, la creación literaria en El Callao en poesía y narrativa, una valoración crítica del aporte de la Unac junto con el Ministerio de Educación y demás entes culturales en el desarrollo de la literatura regional y nacional, teorías hacia una política cultural peruana y latinoamericana o mundial y sicopatología en el creador, especialmente en el poeta. Asimismo, se presentará la antología mundial erótica Bendito sea tu cuerpo, que reúne los mejores trabajos del primer Concurso Mundial de Poesía Erótica, con ilustraciones del reconocido fotógrafo internacional argentino Martín Toye. En el marco del encuentro se inaugurará, también, el IX Salón Internacional de Artes Plásticas “Pancho Goyzueta”. Para solicitar mayor información es preciso comunicarse por los teléfonos 5784179, 4570377 o 92914174, o por el correo electrónico megaeventopoetas@yahoo.com. Fuente: Casa del Poeta Peruano *** El mestizaje será el tema de la Bienal de Ceará El Centro de Convenciones de Fortaleza (Ceará, Brasil) albergará, del 12 al 21 de noviembre de 2008, la 8ª Bienal Internacional del Libro de Ceará, que contará además con destacado espacio físico de la Universidad de Fortaleza (Unifor, http://www.unifor.br), ampliando así de manera sustancial la agenda del ya tradicional evento cearense que se realiza desde hace 16 años. El tema de la bienal es “La aventura cultural del mestizaje” y abarca dos comunidades lingüísticas: la portuguesa y la española, con sus manifestaciones literarias, artísticas y culturales en general, totalizando 30 países de cuatro continentes: África, América, Asia y Europa. El evento tiene entre sus objetivos contribuir a la integración de las diversas culturas involucradas, la valoración mutua de sus rasgos individuales y la democratización y movilización del acceso universal al libro, a la lectura y a la producción literaria. Las sesiones literarias incluyen conferencias, debates, lecturas de poemas, lanzamientos de libros y encuentros especiales. Los debates contemplarán asuntos como producción y circulación de revistas y suplementos literarios, casas de cultura, política cultural de los centros de estudios brasileños en la América hispana, movimientos contraculturales, circuito editorial universitario, encuentros internacionales de escritores y otros. Por su parte, las conferencias tratarán aspectos ligados a los fundamentos del mestizaje, obras literarias y periodismo cultural, considerando las particularidades regionales y continentales de los países involucrados. Habrá también una integración entre numerosos segmentos de la creación artística, producción cultural y medios de comunicación. El evento se desarrollará en nueve salas permanentes: Arena Joven, Arte Postal y Poesía Visual, Artes y Oficios, Cordel, Grabados, Música, Radio, Revistas y Videos. Cada sala tendrá su propia curaduría, orientada por la curaduría general en el sentido de implantar un sistema de integración entre ellas. Tanto la programación de las salas permanentes como la de todas las sesiones literarias estarán a la disposición del público en la Web. Una de las áreas especiales será la llamada “Isla de los Continentes”, de 234 m², que se destina a recibir editoriales extranjeras que, en general, no disponen de condiciones para participar de eventos internacionales. Brasil participará con instituciones como el Museo de la Lengua Portuguesa (http://www.estacaodaluz.org.br), el Instituto Moreira Sales (http://ims.uol.com.br) y la Biblioteca Nacional (http://www.bn.br). Aunque la bienal no contempla la figura tradicional de un país invitado, habrá un pabellón especial dedicado a Cuba y a Venezuela, en reconocimiento a la creación, respectivamente, de la cubana Fundación Casa de las Américas (http://www.casa.cult.cu) y de la venezolana Fundación Editorial El Perro y La Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve), proyectos editoriales de importancia fundamental para la producción, reflexión y difusión de la cultura en América Latina. También habrá un destacado homenaje a la creación, hace cuarenta años, del sello venezolano Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve), y hace treinta y cinco, de la Fundación Biblioteca Ayacucho (http://www.bibliotecayacucho.gob.ve). Como homenajeado especial estará el destacado humorista y narrador brasileño Chico Anysio (Ceará, 1931). Anysio es humorista, compositor, dramaturgo, artista plástico, actor, radiodifusor, entre otros oficios artísticos que siempre desempeñó con inconfundible talento. Creador de una extensa galería de tipos (Professor Raimundo, Coalhada, Azambuja, Bento Carneiro, Gastão, Quem-Quem, Meinha, Zé Tamborim, Justo Veríssimo, Tavares, Pantaleão, Painho, etc.), Anysio actúa desde hace cuatro décadas en teatro y televisión. Por ser considerado, también, un notable escritor, la bienal será escenario del lanzamiento de un nuevo título suyo: Três casos de polícia. La 8ª Bienal Internacional del Libro de Ceará tiene como curador general al escritor, editor y productor cultural Floriano Martins (Brasil, 1957), que atiende a la invitación expresa de la Secretaría de Cultura del Estado de Ceará (http://www.secult.ce.gov.br) para la concepción y regencia de la múltiple configuración que este año asume el evento. Martins es un estudioso de las literaturas en lenguas portuguesa y española. Dirige la revista cultural Agulha (http://www.revista.agulha.nom.br), publicación virtual que este año recibió el Premio Antônio Bento de la Asociación Brasileña de Críticos de Arte (ABCA). Fuente: Agulha *** Realizarán en Lima seminario sobre escritoras del siglo XIX Con ocasión del centenario del fallecimiento de Clorinda Matto de Turner y Mercedes Cabello de Carbonera, el Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina (Cemhal, http://webserver.rcp.net.pe/cemhal) está organizando el seminario “Escritoras del siglo XIX en América Latina” (http://webserver.rcp.net.pe/cemhal/articulo2.html), que tendrá lugar en Lima los días 24 y 25 de agosto de 2009, según se informó en un comunicado. El seminario analizará el contexto histórico en el que, en pleno siglo XIX, es reevaluado el papel de la educación femenina, tras los movimientos independentistas que dieron lugar a las nuevas repúblicas, cuando surgen revistas dirigidas y escritas por mujeres, se conforman clubes literarios donde se debaten los problemas de la época y se evidencia una singular presencia femenina en la literatura. Entre las autoras cuya actividad será estudiada en el seminario se encuentran Gertrudis Gómez de Avellaneda (Cuba, 1814-1873), Juana Manuela Gorriti (Argentina, 1818-1892), María Firmina dos Reis (Brasil, 1825-1917), Dolores Veintimilla (Ecuador, 1829-1857), Isabel Ángela Prieto de Landázuri (México, 1833-1876), Soledad Acosta de Samper (Colombia, 1833-1913), Eduarda Mansilla (Argentina, 1835-1892), Mercedes Cabello de Carbonera (Perú, 1842-1909), Lindaura Anzoátegui (Bolivia, 1846-1898), Clorinda Matto de Turner (Perú, 1852-1909) y Adela Zamudio (Bolivia, 1854-1928), continúa el comunicado. Los cambios propulsados por estas escritoras en el canon literario serán también analizados en el evento, así como la ficcionalización de la historia y la labor periodística de las escritoras del siglo XIX, la participación de la mujer en los discursos de construcción de las naciones, las mujeres decimonónicas a través de los géneros literarios, las políticas de representación en voces femeninas de la narrativa, los escritos autobiográficos en la narrativa femenina del siglo XIX, la participación de la mujer en los espacios públicos y privados, y la visión que tuvieron, en su obra literaria, de la modernidad. Igualmente, se hablará sobre la traducción de la obra literaria y ensayística de las escritoras del siglo XIX, la representación de sujetos marginales, el epistolario y su influencia en el contenido de sus discursos, el salón literario decimonónico, las escritoras y la educación de la mujer, la mujer ensayista y los romances nacionales, entre otros temas. Para participar es preciso enviar un resumen de la ponencia antes del 31 de octubre de 2008. El resumen debe tener una extensión máxima de 2.000 caracteres sin espacios, y debe incluir el título de la ponencia, nombre completo del autor, dirección y universidad o institución a la que pertenece. El texto del resumen debe enviarse en formato Word, en tipografía Verdana en 10 puntos. Las ponencias confirmadas se recibirán hasta el 15 de julio de 2009, con una extensión no mayor de 15 páginas, interlineado simple, en formato Word, en tipografía Verdana en 10 puntos, de acuerdo a las normas de edición que se enviarán una vez aprobada la propuesta de ponencia. El evento cuenta con la dirección general de Sara Beatriz Guardia, del Cemhal. La inscripción tiene un costo de 50 dólares y puede tramitarse hasta el 1 de julio de 2009. Fuente: Página del evento ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Biblioteca Ayacucho Digital http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=103 Una de las más importantes de la literatura y el pensamiento de habla hispana, creada por el gobierno venezolano en 1974, ahora la Biblioteca Ayacucho ofrece sus libros al público en formato PDF. El lector encontrará buena parte del catálogo de las colecciones Clásica, Claves de América, La Expresión Americana, Claves Políticas de América, Documentos, Paralelos y Futuro. Algunos de los libros incluso están habilitados para ser interpretados por software de lectura para invidentes. Europa Film Treasures http://www.europafilmtreasures.es Un espacio para cinéfilos que desean ver el gran cine europeo de todos los tiempos. Se trata de una iniciativa en la que participan los archivos y filmotecas más prestigiosos de Europa. El visitante puede ver aquí películas de dominio público, de todos los países de Europa (e incluso algunas de Estados Unidos) con subtítulos en español, inglés, francés, alemán o italiano y abundante información sobre cada filme. Se puede buscar películas por la filmoteca que las proveyó, el período en el que fueron filmadas, su nacionalidad, género, tipo de copia o de sonido. Biblioteca Digital Leonesa http://www.saber.es Repositorio digital de libros, imágenes y archivos audiovisuales, principalmente relacionados con la provincia española de León. Tanto los libros como el resto del material se ofrecen para su descarga gratuita. Se puede localizar una obra directamente a través del catálogo, por medio de un listado alfabético según el título, autor o materia, o a partir de una búsqueda más directa y avanzada (colección, ISBN, depósito legal, editor, etc.). Incluye un foro para que sus usuarios discutan sobre temas diversos y, bajo ciertas condiciones, permite que los visitantes suban sus propias obras. Además ofrece fuentes RSS para mantenerse al tanto de nuevas adhesiones al catálogo o de noticias del sitio. Teillier Aleph http://teillier.blogspot.com Bitácora dedicada a la difusión y análisis de la obra del poeta chileno Jorge Teillier, creada por el poeta, dramaturgo y ensayista Juan Carlos Villavicencio. Incluye una nutrida muestra del trabajo creador del autor de El árbol de la memoria, así como artículos críticos, crónicas, entrevistas, textos inéditos, traducciones y otros materiales. Pasión por la Traducción http://digitaltrad.com/blog Bitácora del traductor español Óscar Mojón Sáa, en la que escribe sobre arte, cultura, innovaciones tecnológicas, Internet y otros temas, siempre desde la perspectiva particular que le brinda su trabajo como traductor. Incluye una interesante lista de recursos a otros sitios sobre el tema. Alforja Revista de Poesía http://www.alforjapoesia.com Versión digital de esta publicación impresa mexicana, cuyo tema fundamental es la poesía, los poetas y el quehacer poético, por lo que está dirigida a escritores, intelectuales, universitarios, así como a un amplio público interesado en la poesía. Es editada por Hernán Lara Zabala. La web de la revista permite descargar gratuitamente las ediciones en formato PDF. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Jorge Teillier ======================================================== === El guardián de los manzanos en flor Rolando Gabrielli ============ (Nota del autor: Jorge Teillier nació un 24 de junio de 1935 en Lautaro, Chile, y fue uno de esos raros poetas-Poeta que vivieron el oficio y respiraron porque existía el oxígeno de la poesía. Murió en Viña del Mar escuchando tangos, en 1996, seguramente a Carlos Gardel, su favorito. Había nacido el mismo día que Gardel murió en un accidente aéreo en Medellín, Colombia. Lo conocí, compartimos conversaciones y no pocos vinos en Santiago de Chile entre el 68 y el 73, una bohemia a la medida de la juventud y esos tiempos. En un homenaje a este magnífico y esencial poeta chileno y amigo, he rescatado esta conferencia inédita, pronunciada en la Embajada de Chile en Panamá el 18 de mayo de 2000. Ocho años, tiempo suficiente para desempolvarla y compartirla con ustedes, amigos). “Y puesto que marchar necesito y del regreso no estoy seguro (no soy hombre sin defectos ni como otros, de acero ni de estaño, y después de la muerte no hay relevo, me voy a un país lejano) dispongo los presentes legados...”. François Villon (“Los legados”). Ha muerto uno de los ángeles de la poesía chilena, al menos se nos ha caído un ala a todos los que le conocimos, quienes practicamos el antiguo oficio de la palabra en su amasijo diario, en el “viejo rincón” de la memoria, y ahora, sobre la pantalla de una PC, rectángulo de luz que sólo brilla con nuestro pobre ingenio. Jorge Teillier, 40 años después de haber publicado su primer poemario, Para ángeles y gorriones, y advertido de que “nuestras sombras movidas por las llamas / viven más que nosotros”, partió como esas luciérnagas que se adentran en la penumbra, cuando “un desconocido silba en el bosque”. Nació en Lautaro, en la Araucanía, tierra mapuche, Chile, y su poesía fue un viaje permanente, un retorno continuo, entre el mítico pueblo natal y la urbe capitalina, adonde viajó a los 18 años de edad para estudiar historia y geografía. Ejerció un año la docencia, cuando ya había escrito Para ángeles y gorriones (1956) y El cielo cae con las hojas (1958) y se aprestaba a publicar El árbol de la memoria (1961). A los 12 años se inició como poeta, pero fue cuatro años más tarde, según nos relata en su ensayo “Sobre el mundo donde verdaderamente habito o la experiencia poética”, cuando “escribí mi primer poema verdadero, a eso de los dieciséis años, o sea, el primero que vi, con incomparable sorpresa, como escrito por otro”. Julio Verne, Knut Hasum y Pannait Istrati, y el primer Poeta, Paul Verlaine, “cuyos versos rimaban con la campana y los pájaros” y posteriormente, Rubén Darío, López Velarde y Luis Carlos López, “provincianos cursis y universales”, y también los chilenos “Vicente Huidobro, Omar Cáceres, Carlos Pezoa Véliz, Alberto Rojas Jiménez y Romeo Murga”, fueron sus primarias influencias. Jorge Teillier —que leía “como si le hubiesen dado cuerda”—, escribió 14 libros, y a pesar de la aparente transparencia de su poesía, de su lírica lárica (lar = lugar de origen), raizal, fragmentada en la unidad, despojada de la grandilocuencia, habitada por sus propias y refulgentes imágenes, trabajaba diaria y sistemáticamente, tal y como lo conocimos. Todo comenzaba a través de una imagen, una idea, un destello —un centro emotivo y verbal, como diría el propio poeta— para ir articulando el texto con el fino tejido de lo invisible, la telaraña del poema. En sus últimos días, confesó que había perdido el centro. “Está todo disperso, son (los poemas) como una bengala lanzada al mar o al cielo”, reveló en 1990, al periódico Noreste. Se es o no se es poeta, porque “allí no caben nacionalidades”, sostenía quien a pesar de que obtuvo varias e importantes premiaciones —algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés, francés, italiano, sueco, eslovaco, rumano— y es una voz poética sólida e indiscutida en el parnaso chileno, no obtuvo el máximo galardón, el Premio Nacional de Literatura. Estuvo en Panamá, a principio de los 80, como jurado del Premio Ricardo Miró. Nos dejó unos versos sobre su presencia en el istmo bajo el título “Ancon Inn”: Ancon Inn el paraíso de los hombres solteros / donde las noches son verdes y las cervezas azules / hasta ser el paraíso de todos los hombres. (...) Este es el Istmo donde solía desembarcar / John Silver con su papagayo al hombro. / Ahora los papagayos se desmayan a la hora del cóctel / viendo pasar los más bellos traseros del mundo. // La nostalgia parece asomarse en esta jungla de peces. / Cristina se ha embarcado en su yate de óleos. En su poema “Viaje de Invierno”, del libro Cartas para reinas de otra primavera, le recomienda al poeta panameño, César Young: Poeta, no dejes de brindar por mí con Herrerano Blanco. Palabra, tormento, hielo y sangre Fue un marginado de los círculos oficiales, de la cultura del té, de los salones y la imagen. Transitó los áridos linderos del esfuerzo solitario del corredor de fondo sostenido por sus propias piernas, muy parecido a otros grandes de la poesía chilena, como Enrique Lihn, para no irnos tan lejos y la propia Gabriela Mistral, símbolo del “pago de Chile”. Vivió en un pulso constante con la cotidianidad de las cosas, y sobre todo, de la vida, en un encantamiento que le permitió sólo sobrevivir en el desencantado universo de la ciudad. Fue un errante, aunque predicó el “mundo del orden inmemorial de las aldeas y de los campos, en donde siempre se produce la misma segura rotación de siembras y cosechas, de sepultación y resurrección, tan similares a la gestación de los dioses (recordemos a Dyonisos) y de los poemas”. Su prédica, en vida, fue contra el establecimiento, el cliché, la mecanización absurda y deshumanizadora de la técnica, denuncia que hizo el lúcido, iluminado y desesperado poeta francés, Jean Arthur Rimbaud, en el temprano 1873. Quizás uno de los últimos “Poetas Malditos” de estirpe de la poesía chilena, Jorge Teillier, hizo de su vida un acto poético sin límites, desafiando siempre el tedio y la monotonía de las cosas (donde dialogan, para no morir de tedio / las alcuzas con el mantel de hule). A su debido tiempo, sostenía Teillier, fijando posiciones, “me parece que todo poeta en esta sociedad se suele considerar un sobreviviente de una perdida edad, un ente arcaico”. La poesía, agregaba a inicios de los setenta, es una enferma grave, a la que se le toleran algunos caprichos en espera de su futura muerte y también la Cenicienta para editores de los géneros literarios aun cuando la novela sea “la poesía de los tontos”, según decía el poeta Eduardo Molina Ventura. El “chico” Molina, a quien conocimos en la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), era una especie de ayudante ilustrado, un duende de la cultura, de una mitomanía angelical y a quien Jorge consultaba, porque era un lector frenético y de vastos e inteligentes conocimientos literarios. Escribió, antes de Herman Hesse, El lobo estepario, contó una vez Teillier, y todo indicaba que era cierto, porque el chico Molina era un traductor de la realidad y de la literatura, y al parecer contaba con no pocos recursos. Nada nuevo bajo el sol de nuestra rica y accidentada historia literaria, que así como no confundió a la Mistral, tampoco pudo embaucar a Teillier, ya que él sólo quería que le leyeran en los textos escolares. Isidore Ducasse, el Conde de Lautréamont —“uno de los fundadores de la imaginación moderna”— dice en Los Cantos de Maldoror: “quiero que mi poesía sea leída por una niña de 14 años”. Después de todo, la poesía es semilla vertida sobre la tierra para florecer con las imágenes que cada cual recrea al leer un texto por primera vez. Teillier alcanzó a decir que “el poeta es un ministro del silencio”. Su poesía fue un largo ejercicio de la palabra contra el tiempo, la pugna y confrontación titánica, de quien sabe que tiene perdida la partida de antemano, pero que intenta frustrar, sorprender, sortear, la cotidianidad de las cosas, porque “Lo que importa / es estar vivo / y entrar en la casa / en el desolado mediodía de la vida”. Jugador infatigable del mediodía, del tiempo que le fue dado, con unos pocos ases, a veces marcados, el poeta sobrevive en el espejo borroso de un estanque, y no es su rostro el que ve, sino el de otro, que pasa y nunca permanece, porque su único y verdadero tiempo es el futuro. El presente en la poesía de Teillier se desintegra, no llega a ser, siempre evoca, es castigado en medio del fulgor que nace para desaparecer, aunque el poeta siempre tiene refugio para el pasado en la memoria. Todos mis recuerdos se abaten sobre mí Aparentemente fragmentaria, hecha a la medida y semejanza de las propias huellas, del andamiaje del poeta, la poesía de Teillier, encuentra caminos para sus propios laberintos y medicina es también de sus contradicciones, cuando nos dice: “Así era la felicidad: breve como el sueño del aromo derribado”. La felicidad, el amor, son como el tiempo, fugaces, pero temas de una constante poética, abrumada por la brevedad de las cosas: “mientras pienso que la felicidad / no es sino un leve deslizarse de remos en el agua”, nos dice el poeta, y reitera más adelante en su poema “Bajo el cielo nacido tras la lluvia”: eso fue la felicidad: dibujar en la escarcha figuras sin sentido / sabiendo que no durarían nada, cortar una rama de pino / para escribir un instante nuestro nombre en la tierra húmeda, / atrapar una plumilla de cardo / para detener la huida de toda una estación”. Teillier tiene el mérito dentro de la poética chilena de haber creado la Escuela Lárica, que es toda una postura, y está referida al lar, lugar, origen, y es el propio poeta quien puntualiza y precisa esa tesis cuando afirma que él sostenía en ese entonces “un tiempo de arraigo”, frente al desarraigo de la llamada generación del 50. Esa fue una pugna que continuó con el tiempo y es propia de cada generación, con su nueva estética y visión de mundo. Esta afirmación es tan sólo un apunte, una llamada de atención, y no corresponde al fondo y objetivo de este trabajo, pero forma parte de la historia literaria chilena, y es caldo y cultivo del tiempo de la poética teillieriana. Es el hombre junto con su entorno, dice Teillier, lo que llama realismo secreto, “porque el mundo exterior contiene pocas enseñanzas, a no ser que se le mire como un depósito de significados y símbolos ocultos”. Los nuevos poetas, precisa Teillier en su ensayo “Los poetas de los lares”, son observadores, cronistas, transeúntes, simples hermanos de los seres y de las cosas. Se contrapone su poesía con el “yo desorbitado y romántico” de Huidobro, Neruda y De Rokha, cuya poética desbordó la propia geografía chilena. El lenguaje poético de los láricos, sostiene, no se diferencia ya fundamentalmente de la vida cotidiana, y si bien no desdeña la experimentación verbal, el lugar común, pero el poema retorna estructuralmente a formas más tradicionales. Teillier emparenta a su movimiento lárico con Dylan Thomas, Serguei Esenin, Gerad de Nerval, Milosz y Rainer Maria Rilke, a quien leyó desde muy joven e impactó en su obra y concepción de la vida: “De conservar no sólo el recuerdo de las cosas, en declinación como modo de vida, sino en su valor humano y lárico”. Responde, desde luego, a la universal búsqueda del Paraíso Perdido, y en opinión del propio poeta lautarino, “se empiezan a recuperar los sentidos, que se iban perdiendo en estos últimos años, ahogados por la hojarasca de una poesía no nacida espontáneamente, por el contacto del hombre con el mundo, sino resultante de una experiencia meramente literaria, confeccionada sobre la medida de otra poesía”. Mi instrumento contra el mundo es otra visión del mundo, enfatizaría el poeta. Al final de sus días se sentía molesto, de acuerdo con sus propias declaraciones, porque se le etiquetaba como lárico y se restringía el término con simpleza, el cual, en su opinión, tiene connotaciones más universales. Veo a Jorge Teillier atravesando, flotando por los prados del Pedagógico de la Universidad de Chile. Avanza calzado sobre sus nubes, en medio del rocío y el pasto húmedo de la clara mañana. Es 1968, una primavera fresca, con algunos libros apretados sobre el pecho, va camino al centro de la ciudad. Lleva en el rostro la huella de la noche y de alguna pugna amorosa marcada por innegables uñas femeninas. —¿Qué te pasó, Jorge? —Me caí en una zarzamora. Santiago gris, en plena democracia (lo más parecido a la felicidad, diría Antonio Skármeta el día que la Junta castrense secuestró el poder por largos y azarosos 17 años y medio). La Casa Central de la Universidad de Chile, a la entrada, la estatua de Andrés Bello, allí trabajaba el poeta como director del Boletín de la más alta casa de estudios, junto con el poeta y profesor Waldo Rojas, hoy en París. Caminamos por el centro de la ciudad, entramos a un bar. Es mediodía de un 3 de noviembre de 1968. Jorge escribe sobre mi cuaderno, donde comienzo a trabajar sistemáticamente la poesía, y que aún conservo: Tantos milagros para nada / Tanta nieve de leyenda / Que hace inclinarse las ramas / Cuando oímos el nombre Terranova / Tantos Jinetes / Y torrentes llenos de castores / al oír la palabra Oregón / Tantos rostros justos y bellos / como una naranja / En el mediodía de la mesa / Tantas calles / Donde saltan las niñas a la cuerda / Tanta lluvia / Que siempre llega a tiempo / Tantos milagros para nada / Para ser menos / Que un guijarro abandonado por el sol / Para irnos / Hacia un horizonte / Que ni las aves de nuestra más alta esperanza / Pueden jamás soñar alcanzar. Los vinos del mediodía santiaguino continuaron la charla de quien hacía cada segundo un acto poético, como una zancadilla a la realidad, transformado en diversos personajes, en ese otro que viviera en su poesía como una razón de vida, de ser, la única y verdadera, por lo ineludible. El bar es nuestro segundo hogar, cantaba a una sola voz con el inolvidable poeta magallánico Rolando Cárdenas. El destino aún le deparaba miles de copas por alzar. Vamos, pobre corazón mío, vamos, mi viejo cómplice Amante de las aventuras —Verne, Salgari, Stevenson, Alain Fournier Selma Lagerlof, Carroll— y de las novelas policiacas, sobre todo en el ocaso de su vida, nunca se consideró un poeta original, y entre sus deudas identificó a Francis Jammes, Milocsz, Rene Guy Cadou, Antonio Machado, Edgar Allan Poe, y la lista podría ser mayor, como George Tralk, con quien tenía gran afinidad de visión y mundo poético. Y, desde luego, el italiano Eugenio Montale. Aldo Pellegrini, un crítico literario argentino, afirma del poeta austriaco George Tralk algo que viene como anillo al dedo para Jorge Teillier: “Poeta del apartamiento, de la soledad, de la vida dolorosa, de la existencia incumplida. Pero también es buceador en lo desconocido y habitante de lo imposible”. De los textos poéticos se desprenden otros nombres, citados por Jorge Teillier, lector incansable, aunque solía decir, casi al final de sus días, que más bien “relee más que lee”, lo que le parece un signo de precoz envejecimiento. Actualmente, añadía, leo a Nicolás Garín, Conrad, Hans Fallada, Raymond Chandler, Gastón Leroux, Gonzalo Bulnes. “Me cuesta creer en la magia de los versos. / Leo novelas policiales, / revistas deportivas, cuentos de terror”, dice en su poema “Notas sobre el último viaje del autor a su pueblo natal”, editado en su libro Para un pueblo fantasma. ¿El Poeta comenzaba a presentar una prematura fatiga o simplemente ese era su mundo poético, desolado, su otro yo, o delineaba un recuento de sus vivencias en 1978, a menos de una década de su partida? Puede ser, pero lo cierto es que su poesía siempre nos habló de la brevedad de las cosas, de los instantes, fragmentos de felicidad como un rompecabezas a punto de derrumbarse, de no poder encontrar la pieza clave, de la fugacidad de las cosas, del inexorable paso del tiempo como un tic tac sin retorno, inequívoco, demoledor, inevitable en una palabra. Era el reloj de arena a punto de estallar mil veces y a volver a empezar, como el tiempo implacable de sus días. El presente como un reloj que se adelanta, dice Ernesto Cardenal. Siempre está presente, en la poética teillieriana, el frescor de la infancia (“Te reconoces en ese niño / que esta mañana de escarcha”), la casa paterna y el pueblo como paraíso perdido, búsqueda y retorno permanente, la felicidad como un vidrio roto, como un codo gastado en todos los mesones, pero, sobre todo, lo pasajero, transitorio, perecedero, breve, lo fugaz, fugaz, de la vida: “Temo no verte más / cuando las pompas de jabón / que echas a volar por la ventana / se llevan tu rostro”. Ese tren fugaz como una botella de vino Uno de los textos que más definen a Jorge Teillier, que es, diría, una especie de confesión, su alter ego, en una buena medida, se llama “Pequeña confesión”, y está dedicado al poeta ruso Serguei Esenin. Teillier acostumbraba contar la vida de este poeta y su suicidio, esa trágica desaparición del bardo por su propia mano, quizás su último acto poético, a su manera de ver el mundo. En “Pequeña confesión” Teillier nos dice: “Tal vez nunca debiera haber dejado / El país de techos de zinc y cercos de madera. / En medio del camino de la vida / Vago por las afueras del pueblo / Y ni siquiera se oyen las carretas / Cuya música he amado de niño”. Son sus propias nostalgias de su Sur amado, Lautaro, desde donde partió a los 18 años y retornaba cada cierto tiempo en los viejos trenes ingleses, en uno de los cuales llegó en 1953 a la capital, “cuando como todo provinciano debí hacer el viaje bautismal de hollín de trenes de entonces a Santiago, atravesando la noche como en un vientre materno hasta asomarme a la lívida madrugada de boca amarga de la Estación Central”. Viviría siempre desterrado en Santiago, “sólo para ganarse la vida”, en repudio a la ciudad, desde su tierra natal —el Sur, el lar— rechazaría la civilización simbolizada en esta especie de sitio de nadie que es la gran urbe. (En Crónica del forastero sentenció, en 1968: “Ninguna ciudad es más grande que mis sueños”. Estaba casi todo dicho. De ahí en adelante, el Forastero sería cada vez más Forastero.) “Es mejor morir de vino que de tedio”, cita al propio Esenin. “Tal vez nunca debí salir del pueblo / Donde cualquiera puede ser mi amigo. / Donde crecen mis iniciales grabadas / En el árbol de la tumba de mi hermana. / Como de costumbre volveré a la ciudad / Escuchando un perdido rechinar de carretas / Y soñaré techos de zinc y cercos de madera / Mientras gasto mis codos en todos los mesones”. Mezcla sus reminiscencias con las del poeta ruso, las hace suyas en una suerte de pacto común por la vida, aunque hay muchas maneras de suicidarse, en esta vida al menos. Esenin escribiría sus últimos versos con sangre. Hasta pronto, amigo mío, sin gestos ni palabras, / no te entristezcas ni frunzas el ceño. / En esta vida el morir no es nuevo / y el vivir, por supuesto, no lo es. Jorge Teillier sostuvo a principios de los setenta que el poeta es un ser marginal, pero de esta marginalidad —precisa— y de este desplazamiento puede nacer su fuerza. Él vivió en el canto, en la orilla, en el filo del límite, y su poesía fue el desnudo guijarro del camino, plena de hallazgos, de imágenes dirigidas por la maestría de un conductor de trenes nocturnos con la fija estación de la infancia, iluminada por sus propias luciérnagas. El fruto es ciego. Es el árbol el que ve A pesar de dirigir una publicación universitaria, de ser invitado por diferentes países en el marco de la cultura y la poesía, haber obtenido importantes premios literarios, incluido el de la Revista Paula, donde compitió con 4.000 trabajos, de ser conocido y apreciado en los medios literarios, prefirió el tránsito solitario de las calles de su pueblo natal, el recorrido de los trenes hacia el Sur, ver jugar ajedrez al viento sur con el viento norte “para decidir qué tiempo va a haber”, conversar con un mapuche, ver “el gesto de un loco tratando de atrapar un rayo de sol”, buscar la llave para unir la memoria con el olvido. Dedicó su vida (iba a cumplir 61 años) a escuchar al ruiseñor de Keats, que “da alegría para siempre”. Jorge Teillier abrazó, con la desesperación de toda fuerza creadora verdadera, este oficio poco rentable, pasado de moda para muchos, inútil para otros, y fue plenamente consciente de sus actos, que se confundieron y fueron convirtiéndose en luz y sombra en ese intento por “integrarse a la muerte”, porque su lucha fue “contra su enemigo el tiempo”. “Lo que importa / es estar vivo / y entrar a la casa / en el desolado mediodía de la vida”, nos dice en su libro Crónica del forastero (1968) quien vivió siempre a capella (en un black jack permanente contra todo azar), como un verdadero sobreviviente, ya que para Teillier, “la poesía es una manera de ser y actuar”. “Mi instrumento contra el mundo”, sostenía, “es otra visión del mundo, que debo expresar a través de la palabra justa, tan difícil de hallar”. “Y de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos, si la poesía no sirve para comenzar a transformarnos nosotros mismos, si vivimos sometidos a los valores convencionales”, precisaba aludiendo a su visión poética. Esta postura frente a la vida se ve reflejada en su poesía, que fue, como él mismo lo señalara, un solo gran poema que se va repitiendo en diversas versiones a largo de los años. No es el único que piensa de esta manera, ya que algún crítico dijo en una oportunidad que Hölderlin y Leopardi eran “prisioneros de sus sentimientos, cantaron un solo canto durante toda su vida”. Teillier, como toda la gran poesía chilena, cree en la palabra, la palabra exacta, en “la universalidad, que fundamentalmente se obtiene por el lenguaje imperecedero de la imagen”. Las palabras, como dice Octavio Paz, “su valor reside en el sentido que esconden”. Es palabra, tal vez, que dice lo indecible, es decir, poesía. Un poema, afirma el propio Paz, no tiene más sentido que sus imágenes. Se me revelan misterios inefables “La imagen es un recurso desesperado contra el silencio que nos invade cada vez que intentamos expresar la terrible experiencia de lo que nos rodea y de nosotros mismos”. Con esta definición, el poeta mexicano da en el clavo. En poesía, como sostiene Paz, sólo hay una manera de decir las cosas, mientras que en prosa, muchas. La palabra justa que es tan difícil de hallar, nos recuerda Teillier para responder al mexicano y a nosotros, ahora y en cualquier época. “Y tú empiezas a sentarte delante de páginas en blanco / condenado a perseguir palabras / más difíciles de atrapar que moscardones entrando en / diciembre a la sala de clases / Hay que escribir aferrándose a ello como el maníaco / a la droga, sin pretender recibir siquiera el inútil premio de la eternidad”, sentencia y advierte en Crónica del forastero (pág. 38). “El avión descarga. Los pilotos invisibles se deslastran de su jardín nocturno y luego apuran un breve fuego bajo la axila del aparato para avisar que ya está. No queda más que reunir el tesoro disperso. Igualmente el poeta...”, nos advierte René Char con el relámpago de su poesía. Nadie pone en duda que en Teillier existe una suerte de “magia poética” desde el título de sus libros: El Cielo cae con las hojas, Poemas del País de Nunca Jamás, Para ángeles y gorriones y Muertes y maravillas... (“dipso y mágico hasta el fin entre los últimos / alerces que nos van quedando”, afirma Gonzalo Rojas en su poema “Pacto con Teillier”). Pero, sobre todo, fue un constructor de mitos, y el poeta es el guardián de ellos, confirmaba. Tuvo la originalidad de no pretender ser original, y si encontró la aguja en el pajar volvía a hundirla para no morir de tedio. Y como Billy The Kid, repitió: “Los tiempos cambian pero yo no cambio”. En la poesía de Jorge Teillier, más allá de su mundo mítico, la infancia, el lar, el paraíso perdido, la vida a retazos levantándose, hundiéndose, está el amor, que suele ser tan fugaz como el cometa que vio alguna vez y espera que regrese algún día antes de partir. Es preciso señalar que toda poesía —como dijo Pellegrini—, en alguna medida secreta, se construye con la esperanza de retorno a la Edad Dorada, perdida, de la infancia. En su poema “Carta de lluvia”, de Poemas del País de Nunca Jamás, nos revela y hace referencia en cierta manera a este mundo perdido de la Edad Dorada (el Paraíso) cuando dice que “Alguna vez salí al patio a decirle a los conejos / que el amor había muerto”. ¿Era una muerte figurada, poética o real? ¿O fue una primera muerte, y después junto al amor, a nuevos amores, vendrían otras en sucesión de cascadas como le suele ocurrir a los poetas? Ella es todos los reinos No conozco otro texto más revelador, directo, inequívoco, personal, íntimo y confesional en materia amorosa dentro de la poética teillieriana, que el “Poema XVI” de Crónica del forastero (pág. 40), dedicado a su segunda esposa, una hermosa amazona que conocimos en su esplendor, Beatriz, de nuevo, siempre. Veamos: “Eres el peso profundo y secreto de los granos de trigo en la balanza de mi mano. El frescor del sorbo de cielo que bebe el pájaro marino. Por el verano corren los claros esteros de tu espalda desnuda. Eres un puente entre los marjales de las pesadillas. Las madejas de nuestros sueños se entrelazan, estrechas desechas en lava. Tú derribas los muros coronados por trozos de botellas que sitiaban mis días. Ya no voy solo por los viscosos corredores de los sueños adolescentes. Desde la buhardilla que escojo para recibir tu cuerpo vemos las tardes libres e infinitas y caballos marcados sólo con estrellas en la frente. Tu cuerpo es el frágil latido de flores con ojos de nieve que me traen los vientos venidos del país donde nunca se llega. Me anunciaron que me estabas prometida todos los gallos de las veletas, todos los puentes construidos por los antepasados, todos los andenes y todos los campanarios. Tú extiendes las sábanas del alba, tú haces que la noche sea la otra vida. Pero si tu sombra aparece en todos mis muros, ya no estarás más. Soy extraño a toda fiesta para mí mismo. Tú sabes que veo el sol y la muerte viajar juntos, tú sabes que siempre hay un cuarto que no debe abrirse y que el viento de pronto apenas se atreve a hojear los trigales por miedo a encontrar un sol más oculto. Ahí está el poeta en medio de los muros que nunca le abandonaron en sus pesadillas, envuelto en sus sombras en la propia vida cotidiana. “Tú derribas”, dice —el amor, la fortaleza de la amada—, “los muros coronados por trozos de botellas que sitiaban mis días”. La esperanza estaba del lado del amor, transitoria como toda posibilidad, firme por momentos, débil en el mayor de los tiempos, hasta el naufragio, porque además ve el sol y la muerte viajar juntos: vida y muerte, la contradicción, y tema recurrente de toda gran poética, en la cual Teillier es un maestro en atrapar instantes, soplos, relámpagos, fragmentos y dejarlos ir por sus propios laberintos y en un juego de espejos que se miran unos a otros hasta desaparecer y reaparecer en el siguiente poema por la magia de los sueños, la palabra y el futuro que es presente y pasado. El amor y las amadas se van en la poesía de Teillier, para permanecer real y definitivamente, más allá del poema. Pero no olvidemos que siempre está presente la voluntad del poeta y su palabra. Lenguaje, por último, nos dice el poeta y ensayista Jaime Quezada, en su intensidad de nostalgia y rescate memorial, que permanece incontaminado e inamovible, sin pretensiones neorrománticas o posmodernas, sino aceptador de aquellos valores esencialmente poéticos. “Poesía”, concluye Quezada citando a Teillier, “como una moneda cotidiana y que debe estar en todas las mesas”. Polvo también es la palabra escrita El crítico Jaime Giordano, quien estudió la obra de Teillier hasta 1965, nos comenta sobre “una mirada desoladora de la realidad presente, que se define como catastrófica y fracasada”. Realidad desintegrada, nos dice Giordano, ante la cual se “produce una búsqueda angustiosa, que espera conciliar el deseo con la realidad y encontrar el hallazgo que permita iluminar la cotidianidad”. Esta búsqueda, añade, se asienta en el recuerdo de una realidad perdida en la memoria que guarda las imágenes del origen y que se recuerdan en el presente. El tiempo perdido, precisa Giordano, que sobreviene a retazos, se sumerge en un espacio perdido que accede también a través de ciertas imágenes secretas que surgen desde el rincón de la provincia, del lar. Pero en el mismo momento en que se recuperan ese tiempo y ese espacio se destruyen, porque la conciencia siempre vive escindida y no puede recuperar la integración de los dos momentos: el del idilio y el de la realidad imperfecta del presente. Agrega que la contradicción, de esa manera, que permanece irresuelta, es la de asociar el goce y la felicidad sólo al momento del recuerdo, cuando la pérdida ya se ha consumado. Personalmente coincido con opiniones de críticos y poetas, de quienes le han tomado el pulso a la poesía chilena durante el siglo XX, en cuanto a que Jorge Teillier fue fiel a su propia historia, invariablemente, y desde su personal retórica no sólo construyó un mundo de “fulguraciones calcinadas” —como dijera en su oportunidad Jaime Concha— sino una poesía original, contraria a las modas o ismos de cualquier época, mucho más compleja que su aparente transparencia y dueña de otras fronteras, más allá de su aldea natal. Mérito nada sencillo en un país donde la poesía viaja en Mercedes Benz, literariamente hablando, desde hace décadas. La poesía es, sin duda, el mejor producto de exportación de esa loca geografía, como la bautizara el escritor Benjamín Subercaseaux, o largo pétalo, como la llamara en un poema, en su exilio, Pablo Neruda. Verso a verso pesa tanto como las uvas y permanece fiel, como las nieves de la montaña. Es el mar que tranquilo nos baña, la dulce Patria. Camina hace años del brazo de la fama esta dama de cien trajes, que puso por primera vez —hace más de medio siglo— en el mapa mundial a la larga y angosta faja de tierra, firme como un gran remo y oceánica como el albatros. Fueron los principales compañeros de viaje de Teillier los poetas Efraín Barquero, Rolando Cárdenas, Floridos Pérez —y como telón de fondo en la frontera de todas las fronteras del sur mítico, Pablo Neruda—, a quien el poeta le dedica los siguientes versos en su libro Para un pueblo fantasma: “Desbordando el mundo igual que los inviernos / Sueña Pablo Neruda que es Neftalí Reyes / Y en el tren lastrero que conduce su padre / Vuelve a escuchar el plano general de la lluvia”. Superar la avería de lo cotidiano Jaime Concha dijo, hace más de dos décadas, que la poesía chilena tiene algo de nuestra Cordillera de los Andes. Hay en ella grandes cumbres, volcanes formándose o en erupción, lagos y ensenadas, ríos e hilillos de agua cristalina. Nada más cierto y exacto que la propia deslumbrante y determinante geografía chilena. Hay cumbres y volcanes que ya son famosos en el mundo entero, agregaba Concha. Su fuego ha atravesado de polo a polo y han sido reconocidos en el otro extremo del planeta. Jorge Edwards, conocido narrador chileno —flamante Premio Cervantes—, señaló en la contraportada del libro Cartas para reinas de otras primaveras que Jorge Teillier es el continuador por excelencia de la tradición poética chilena. Es, sostiene Edwards, el que logra la mejor síntesis del orden literario y de la aventura, después de largas décadas de experimentación formal. En la poesía de Teillier existe un Sur mítico, la misma frontera lluviosa y boscosa de Pablo Neruda, pero en este caso desrealizada, convertida en pretexto de una creación verbal, donde árboles, montes, plazas de provincia, se tiñen de innumerables referencias a la literatura contemporánea, como si el espacio literario y el de la naturaleza se entrelazaran. Edwards también llama la atención, en sus observaciones sobre Teillier, que le comentaron que éste es un poeta reiterativo, como si eso pudiera implicar una crítica, advierte el novelista, y otros han dicho que es un poeta pesimista, que no pertenecería a la raza de los constructores de la patria. La verdad es que los poetas optimistas —apunta Edwards— han sido escasos y las células amarillas de la melancolía han sido abundantes en la sangre de Shakespeare, Charles Baudelaire y Julio Laforgue, muerto a los 27 años de melancolía y aburrimiento. A esa edad se suicidó Tralk; Jean Arthur Rimbaud, que abandonó la poesía a los 19 años, murió a los 37. La lista es larga, si no que lo digan Isidore Ducasse, el Conde de Lautréamont, muerto en París a los 24 años de edad, Serguei Esenin, a los 30, Dylan Thomas, a los 37 y Carlos Pezoa Véliz, a los 28 años de edad. Lo cierto, como dice Jorge Edwards, es que la melancolía de los poetas construye, paradójicamente, la trama de la cultura de los países. La verdad de los poetas es diferente a la verdad de la geografía o de la economía, concluye. El poeta Teillier aparece como el sobreviviente de un paraíso perdido, como el soñador visionario de una época dorada de la humanidad que conserva a través de los tiempos el mito y la imagen esencial de las cosas: casa, tierra, árbol, apuntaba el crítico chileno Ignacio Valente en 1975. Jorge Teillier sostuvo en su “manifiesto poético” su visión de mundo, a principio de los setenta, citado en estos apuntes sobre su obra, que la poesía no puede estar subordinada a ideología alguna, aunque el poeta como ciudadano tiene el derecho a escoger la torre de marfil, de madera o cemento. Él, que se sentía culpable, como hijo de un luchador social, por no escribir poesía “comprometida”, consideraba que lo que le dictaba su verdadero yo era lo más importante y su lucha era “superar la avería de lo cotidiano”. La sangre para ellos son medallas Debemos ubicarnos en el contexto histórico chileno en que fueron dichas esas afirmaciones. Es 1970, año en que comienza a gobernar la Unidad Popular en Chile bajo el liderazgo de Salvador Allende, el primer presidente socialista electo en el mundo por el voto directo en elección libre. Chile tiene una vasta y rica tradición de luchas sociales y de poesía, que si bien la social no es la más trascendente tiene sus cultores, y entre ellos Pablo Neruda, Carlos Pezoa Véliz y, muy especialmente, Pablo de Rokha, el más desamparado de los poetas. Fluía en los 70 una fuerte corriente social en las artes y letras chilenas, en la cinematografía con El Chacal de Nahueltoro, de Miguel Littin, como antecedente, pero todo formaba parte de un abanico mayor dentro de la amplia pluralidad artística y cultural que siempre existió en el Chile democrático. El 11 de septiembre de 1973, con la muerte de Salvador Allende en el Palacio Presidencial de La Moneda, en Santiago, triunfó “una de las más violentas contrarrevoluciones del siglo XX”, como dijera Ariel Dorfman, narrador, ensayista y profesor universitario. Y se sobrevino el llamado apagón cultural. Teillier decidió permanecer, aunque su familia tuvo que exiliarse. Había escrito un verso premonitorio diez años antes. (El viento y el miedo golpean los muros, dice el verso profético teillieriano en 1963-64, Crónica del forastero). Un mediodía de la primavera chilena —septiembre de 1973—, “En el mes de los zorros / En el mes de los días de sol frío”, según se inicia el poema de Jorge Teillier, en 1978, no sólo se destruyó a sangre y fuego el gobierno democrático que instaló en la primera magistratura de la nación a Salvador Allende, sino que se estableció la censura y se puso en marcha la maquinaria del exilio de cientos de intelectuales. La diáspora abría sus grandes alas negras y volaba sobre el luto de la República Asesinada, como profetizó Pablo de Rokha, dos décadas antes, en un libro homólogo en su nombre a la tragedia. Viviríamos por un tiempo, todo el tiempo del desarraigo, aunque Teillier apostara durante 40 años por un tiempo de arraigo y construyera el edificio de su torre poética con la incorruptible madera del alerce. Pablo Neruda, 24 horas antes de su muerte, completamente lúcido, según nos cuenta Jorge Edwards, que recoge en su libro Adiós, poeta, testimonios del pintor Nemesio Antúnez, dijo proféticamente que los militares “se quedarán mucho tiempo y en el ambiente de la cultura, el arte, de la televisión, en todo, predominará la mediocridad más completa. Yo ya he tomado mi decisión: irme a México, y a ti también te recomiendo salir: la atmósfera chilena se va a volver irrespirable para nosotros”. Neruda moriría al día siguiente, y cabe recordar que rechazó los primeros días del golpe militar un avión que le había enviado su amigo, el presidente de México, Luis Echeverría, porque consideraba que su lugar estaba en Chile. Después de contar con una de las editoriales más formidables de América Latina y un “boom” en todas las expresiones artísticas populares, en sus manifestaciones más sencillas, Chile se expresaría en las carpas de circo (Nicanor Parra) —“que se incendiarían”—, en las calles del Gran Santiago, con el teatro relámpago, en los microbuses, guitarra en mano y en la más absoluta clandestinidad, aquella en que el silencio pareciera ser el sordo ruido del mar o de las multitudes, cuando nadie más habla que el frío ruido de los sables. El poeta responde con una salva por el porvenir Jorge Teillier vivió este período en carne propia, y el poeta más fiel a la vida, a sus actos, a los dictados de su yo, doblemente exiliado en su propia tierra, se pregunta: “Quién nos devolverá los amigos muertos / ese mes de los zorros y los días de sol frío. / Quién nos devolverá / esa calle que ahora los ancianos vigilan airados / porque no pueden extirpar la zarza de ardientes / raíces, / porque el viento mueve las hojas del bosque / predicando esperanza / mientras las hechiceras remueven en sus calderos / la sangre de sus víctimas que beben friolentas / porque ningún sol cantará en sus oídos”. “En el mes de los zorros”, título del poema citado, del libro Para un pueblo fantasma (págs.35-36), se inicia el texto con un epígrafe muy sugerente de A. E. Housman, en inglés, y que dice así: “Mis sueños son un campo lejano, sangre, humo, perdigones”. El poema concluye con un mensaje al futuro, a las próximas generaciones, a los nietos de los ancianos zorros del sol frío, que inclusive ellos “sólo se acordarán de nosotros que nunca dejamos de escuchar a los bosques secretos predicando libertad con cada una de sus hojas”. Libertad, como dijo Paul Eluard / En la selva y el desierto / En los nidos en las ramas / En el eco de mi infancia / Escribo tu nombre. La poesía de Jorge Teillier utiliza el lenguaje que le es propio, la imagen y la naturaleza, los cuentos de hadas, los personajes literarios, la hermana muerta, la memoria, “porque lo inventado por la memoria / es lo único fiel”, la casa-pueblo lar, como una segunda y verdadera naturaleza de su poesía, fulguración de fulguraciones que vuelven a su ceniza, tocan como pequeñas campanas de su natal Lautaro, en el oído del lector. En su texto titulado: “Viaje de Invierno”, del libro Cartas para reinas de otras primaveras, dedicado a sus abuelos franceses, a su padre en el exilio y a sus parientes del sur, alude, a través de un verso de Neruda, a su tragedia personal, familiar, relacionada con su casa paterna, el lar, partida y regreso, pero siempre el retorno, aunque sea en la memoria: “Generales traidores, mirad mi casa muerta”. El verso nerudiano (Tercera Residencia, 1947) condenando el franquismo que aplastó la República española, volvía al combate casi cuatro décadas exactas después, en el escenario chileno, donde gobernaba uno de los admiradores del Generalísimo. Es, en todo caso, uno de los poemas más referenciales a lo político que al menos yo conozca de Teillier, y dice más adelante: “Un día / cuando todos los sobres sean transparentes / y los hermanos y los parientes no sean condenados a / morir en el exilio / y todos vivamos en nuestro verdadero País” (“Y venir de tan lejos en abuelos perdidos”, diría el verso huidobriano). La realidad le había impuesto al poeta un nuevo universo de situaciones, un escenario que explosionaba su mundo más allá del perdido entorno de la infancia, de la Edad Dorada, que, al igual que Neruda, guardadas las dimensiones, como dijera Hernán Loyola: “ese mundo de la infancia y de la primera adolescencia atraviesa toda su obra poética”. El sagrado Canelo nos ampara en su sombra Están todos los elementos de la Frontera, Lautaro para Teillier, Temuco, para Neruda, paisaje y más paisaje, con la lluvia como telón de fondo: “Pero ahora te envío esta carta de lluvia / que te lleva un jinete de lluvia / por caminos acostumbrados a la lluvia”, dice el poeta en “Carta de lluvia”, de su libro Poemas del País de Nunca Jamás. No, no es Neruda, a pesar de los elementos coincidentes en no pocas ocasiones, los bosques, los inviernos, los pueblos, las calles, los trenes en la memoria de ambos poetas, los paisajes del Sur transformado en leyenda, porque Jorge Teillier es el guardián de sus propios mitos, de la vorágine de su mundo interior, de sus sueños (“Ninguna ciudad es más grande que mis sueños”), de la tierra donde “El trigo inclina su cabeza / antes de ser torturado como todo salvador”, lámpara, a veces, de su propia oscuridad. La Frontera es el lar, no sólo para Neruda y Teillier, sino para numerosos poetas nacidos y vueltos a nacer en esa región peculiarísima de la geografía e historia chilena. Alonso de Ercilla y Zúñiga inmortaliza la gesta heroica de mapuches y españoles y la región antártica famosa, con la “Araucana”, Pedro de Oña continuará la poética hispana en su tránsito colonial con otra versión de la historia de la araucanía (“El arauco domado”) y Neruda la llevará a todos los confines del planeta con su propio sello doloroso, profundo, telúrico, emancipador, e irá nombrando las cosas, las gentes y geografía, con su palabra torrencial y definitiva. “La Frontera tenía ese sello maravilloso de Far West sin prejuicios. Mis compañeros se llamaban Schnakes, Schelers, Hausers, Smiths, Taitos, Seranis. Éramos iguales entre los Aracenas, Ramírez, los Reyes... No había apellidos vascos. Había sefarditas. Albalas, Francos, había irlandeses, McGuntys, polacos, Yanichewskys. Brillaban con la luz oscura los apellidos araucanos, olorosos a madera y agua: Melivilus, Catrileos”, nos comenta Pablo Neruda en una de sus descripciones de su infancia temucana, donde conoció a “esa señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo”: Gabriela Mistral. Teillier, en “Blasón de poetas de la Frontera”, del libro Para un pueblo fantasma, se refiere a cada poeta del sur como parte de un escudo de armas, linaje de la poesía chilena en la Frontera. Es la semilla sembrada por Alonso de Ercilla. Es en Crónica del forastero, sin embargo, donde nos habla del Far West chileno, la Frontera, sitio al que a fines del siglo pasado llegaron sus antepasados franceses de Bordeaux, con suizos, italianos, alemanes y conquistaron por segunda vez la araucanía, a sangre y fuego. Gardel, nacimiento y muerte La poesía de Jorge Teillier, ciertos libros específicamente, tienen algunas referencias, verdaderos trazos costumbristas, versos a modo de crónica, que recogen la presencia indígena en la Araucanía, tan venida a menos por el trato muy próximo al genocidio étnico y cultural que le han dado los sucesivos gobiernos chilenos, con la excepción de Salvador Allende. (Los mapuches vuelven a sus reducciones por la calle del Medio. Los fundos eran todos antes propiedades mapuches. Los mapuches tenían mucho apego a la chueca, son algunos de los versos referenciales que recojo de sus libros. Teillier escribió un texto testimonial sobre su pueblo: Lautaro, cuyo ritmo, dice, es el que le dan el río y los trenes. Es la Frontera, mezcla de mapuches, europeos y españoles. “El pueblo que siempre va conmigo”, testimonia y reafirma el poeta.) Dejemos descansar al poeta, que se fue en la aristocrática y orgullosa Viña del Mar, tierra otrora de grandes viñedos, en un homenaje secreto al bardo, que partió escuchando a Carlos Gardel el mes de abril de 1996. “Abril es el mes más cruel; / engendra lilas de la tierra muerta, / mezcla memorias y anhelos”, nos recuerdan los célebres versos de T. S. Eliot en Tierra baldía. Teillier nos advirtió en unos versos póstumos: Si alguna vez mi voz / deja de escucharse / piensen que el bosque habla por mí / con su lenguaje de raíces. Ya se había despedido décadas atrás, con unos versos memorables: Me despido de mi mano / que pudo mostrar el paso del rayo / o la quietud de las piedras / bajo las nieves de antaño. Para que vuelvan a ser bosques y arenas / me despido del papel blanco y de la tinta azul / de donde surgían los ríos perezosos, / cerdos en las calles, molinos vacíos. / Me despido de los amigos / en quienes más he confiado: los conejos y las polillas, / las nubes harapientas del verano, / mi sombra que solía hablarme en voz baja. Me despido de las Virtudes y de las Gracias del planeta: / los fracasados, las cajas de música, / los murciélagos que el atardecer se deshojan / de los bosques de casas de madera. Me despido de los amigos silenciosos / a los que sólo les importa saber / dónde se puede beber algo de vino, / y para los cuales todos los días / no son sino un pretexto para canciones pasadas de moda. Me despido de una muchacha / que sin preguntarme si la amaba o no la amaba / caminó conmigo y se acostó conmigo / cualquiera de esas tardes que se llenan / de humaredas de hojas quemándose en las acequias. / Me despido de una muchacha / cuyo rostro suelo ver en sueños / iluminado por la triste mirada / de trenes que parten bajo la lluvia. / Me despido de la memoria / y me despido de la nostalgia / —la sal y el agua de mis días sin objeto. / Y me despido de estos poemas: / palabras, palabras —un poco de aire / movido por los labios—, palabras / para ocultar quizás lo único verdadero: que respiramos y dejamos de respirar. Había nacido un 24 de junio de 1935, en Lautaro —donde el río Cautín corta en dos al pueblo—, día en que murió Carlos Gardel, en Medellín, Colombia, y en que los mapuches celebran la llegada del Año Nuevo. La última vez que lo vio su asistente, el poeta Francisco Véjar, fue en una estación del metro en Santiago. Allí lo llevaron sus amigos después de comprar una maleta porque se aprestaba a viajar a Buenos Aires. Pareciera que se trasladó a la residencia del poeta Lorenzo Peirano, porque alrededor de las cuatro de la tarde del 12 de abril llegó a su casa. En su destartalada morada de calle Esperanza, como él la describe en un testimonio a El Mercurio del 9 de junio de 1996, Teillier recordó entrañablemente a sus hijos, Sebastián y Carolina, a su nieta, a su hermano Iván, a los poetas Volpe y Ruiz. Ya había chanceado con la imagen de Rolando Cárdenas, que supuestamente acompañaba a Carlos Gardel en la pantalla, cuando el morocho del abasto cantaba “Golondrinas”, esa tarde. Quizás presentía algo, como recordó Peirano, en su testimonio final. No logró que el dueño de casa le acompañara a su residencia, ubicada entre La Ligua y Cabildo. “No habrá otra vez”, respondió Teillier a la negativa de Peirano. De pronto dijo, poco después del almuerzo del sábado 13, que tenía que hacer, y lo fuimos a dejar al bar La Unión Chica, continuó con su relato Peirano... “La muerte ha venido a beber sangre / en el bar de los amigos asesinados. / La muerte lanzó con desprecio una moneda / al mostrador... La muerte ha bebido sangre / y ebria camina / hacia un bar que nadie conoce / sino los amigos que sobreviven / y esperan reunirse con Ella / y vengar a los amigos muertos. El bar era un sitio que le gustaba, porque es un lugar de solitarios. Yo veo el bar como un barco, los concurrentes son la tripulación, comentó en unas conversaciones que tuvo con el crítico Carlos Olivárez. (Comparto la tesis del crítico y lingüista francés Roland Barthes, que si bien el barco es un símbolo de partida, el gusto por el navío es siempre la alegría de un encierro perfecto, de tener a mano el mayor número posible de objetos. De disponer un espacio absolutamente finito. Amar los barcos es, ante todo, amar una casa superlativa, nos advierte Barthes. El Nautilus de Julio Verne es, a su juicio, la caverna adorable. Recordemos que Teillier y Cárdenas, entonaban que el bar era su segundo hogar). Fue su última estación, la definitiva, y ya no se despediría con el tradicional verso nerudiano de 20 poemas de amor y una canción desesperada, y que era su breve himno de despedida: Es la hora de partir, oh abandonados... Todo en mí fue naufragio, diría Neruda para la ocasión. Pocos saben lo que es un poeta / y cómo debe morir un poeta, revela Teillier en su poema “El poeta de este mundo”, dedicado a René Guy Cadou. “No habrá otra vez”, le había advertido a Peirano, y todo parece indicar que quería morir en casa rodeado de sus amigos: “Tú moriste en un cuarto en donde se congregaba toda la / primavera / mirando un cesto de manzanas”, dice en el texto dedicado a Cadou. Después vino la agonía y la muerte, concluyó su relato Peirano. Quizás, como dijo Teillier a los 23 años en su poema “Edad de Oro” (El Cielo cae con las hojas): Un día u otro todos seremos felices. Yo estaré libre de mi sombra y de mi nombre, que se irán como perros sin dueño. Ya Esenín / le habrá abierto la puerta alta al gran despiadado / de sí mismo, confía Gonzalo Rojas. Si las profecías del poeta se cumplirán, no lo sabemos. Non omnis moriar —no me moriré del todo—, vaticinó Horacio hace dos mil años. Después de todo, ya lo dijo René Char: “Un poeta debe dejar señales a su paso, no pruebas. / Sólo las señales hacen soñar”. Recuerden que un día seremos leyenda. Recuerden, eso nos dijo Teillier. Panamá, 1996 - mayo 2000 ** Rolando Gabrielli panglobal@hotmail.com Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida "Fechado en Panamá", en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli). === Vetan a editoriales independientes en el Perú ========================= === Gabriel Rimachi Sialer ================================================ (Nota del editor: esta semana da inicio la 13ª Feria Internacional del Libro de Lima, que organizada por la Cámara Peruana del Libro reunirá a editores, escritores y lectores en la capital del Perú. El escritor Gabriel Rimachi Sialer, editor del sello Casatomada, narra las incidencias del impasse entre el ente que convoca la feria y la Alianza Peruana de Editores, en la que están agrupadas las editoriales independientes del país latinoamericano). Muchos de los escritores que ahora leemos y que forman parte de los catálogos de las grandes editoras internacionales nacieron en pequeñas editoras independientes cuya labor ha sido, es y seguirá siendo, el semillero de las nuevas letras en todos los países, y el Perú no es la excepción. La Alianza Peruana de Editores (ALPE) nació el año pasado como una asociación que busca unir esfuerzos para poder participar con sus catálogos en ferias internacionales, como lo hicieron en Colombia, México o Frankfurt en 2007. Sin embargo, esta vez la Cámara Peruana del Libro (CPL) ha vetado su participación en la 13ª edición de la FIL Lima 2008, aduciendo excusas irrisorias e incurriendo en un actor arbitrario e ilegal. ALPE, a través de Germán Coronado, director de Ediciones Peisa y miembro de la CPL y ALPE, gestionó —como distribuidor de las ediciones de ALPE— el arrendamiento de 4 stands en la preventa de los mismos a fines de mayo. Luego de hacer la cancelación económica de los mismos todo estaba listo para que las 25 editoriales independientes que conforman ALPE exhibieran sus libros en dichos stands (hay que recordar que muchos de los autores editados por las casas editoras miembros de ALPE han sido luego editados por las grandes editoriales, y que muchos de sus títulos incluyen a autores de talla internacional, como Mario Bellatin, César Aira, Jorge Eduardo Eielson, entre otros). Sin embargo, a mediados de junio la CPL liquidó el contrato de manera unilateral, sin comunicación alguna a la directiva de ALPE y aduciendo que Peisa estaba subarrendando los stands, lo cual está prohibido dentro del reglamento de la CPL. Pues bien, Peisa no ha incurrido en subarriendo, simplemente está asumiendo la representación comercial de los libros que edita la ALPE, como lo ha hecho en versiones anteriores de la FIL-Lima con libros de editoriales europeas o sudamericanas. ¿Cuál es la verdadera intención de la CPL al cerrarle el paso a la ALPE en esta edición de la FIL Lima 2008? Todo parece indicar que las editoriales independientes están tomando fuerza y presencia en el medio local, lo que convertiría a ALPE en un organismo paralelo que —tal vez en algún momento— les pudiera hacer sombra y rompería así el monopolio que durante 20 años ha tenido este organismo privado. Cualquier conjetura se puede elaborar a partir de un acto de veto y discriminación como este, y lo único que solicita la ALPE es la restitución de sus stands (entiéndase: participación con exhibición de sus obras editadas, que suman más de 600) y el respeto al contrato que celebraron legalmente hace más de mes y medio. ALPE ha recibido el apoyo de las alianzas de editores independientes de Chile, España, México y otros países, pues en muchos casos, esta figura se repite. Este año, el país invitado de honor es Chile, y ya la editorial Ojo Ajeno ha puesto en duda su presencia, debido que en dicho país, suele suceder lo mismo con la Cámara Chilena del Libro. La Alianza de Editores Independientes (red internacional, con sede en Francia, compuesta por más de 80 editores de 40 países y de 7 colectivos que agrupan en total 249, que lleva a cabo, entre otras iniciativas, acciones de defensa y promoción a favor de la independencia editorial y la promoción de la bibliodiversidad) ha expresado su respaldo a ALPE y su rechazo total a la actitud que ha asumido la CPL. Esperemos que esta arbitrariedad se solucione a la brevedad posible, pues a fin de cuentas, los más perjudicados serán los lectores y asistentes a esta fiesta del libro, pero desde ya, ALPE está sentando un precedente inobjetable de que la edición independiente en todos los países del orbe, forma parte de una fuerza que aporta con cada libro, con cada nuevo escritor, con cada nueva historia, al enriquecimiento de las letras de nuestros países. ** Gabriel Rimachi Sialer gabrielrs@gmail.com Arqueólogo y escritor peruano (Lima, 1974). Estudió arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), donde siguió cursos de literatura como alumno libre. Ha publicado los libros de cuentos Despertares nocturnos (2000), Canto en el infierno (2001), El cazador de dinosaurios (2003) y El color del camaleón (2005), las antologías de cuento Nacimos para perder. Simplemente cuentos (2007) y 14 fantásticos. Cuentos extraordinarios (2007). En 2004 fundó el sello editorial Casatomada, orientado a editar narrativa clásica y contemporánea. Ha sido redactor en algunos diarios de Lima y colabora con páginas virtuales dedicadas a la literatura. Dirige talleres de escritura creativa y el área de redacción periodística de un canal de televisión. === Mi padre no conoció el mar Leopoldo de Quevedo y Monroy ========== Mi padre nació en Pueblo Viejo, una vereda del municipio de Fosca, al oriente de Cundinamarca. Un niño campesino, hijo de labradores, con casa de adobe y un campo sembrado de papa y fríjol. Lo veo con sus manos grandes, prematuramente envejecidas, extrayendo esos ricos frutos de la tierra. Su madre Felisa Garay amasaba el pan de maíz que cocía en el horno de leña y “cañas” secas del maíz. Agua de panela, papas, arroz, arracacha y carne eran sus cotidianas comidas. A los 15 años, a pie debió recorrer el camino para ir a estudiar pedagogía en la Escuela Normal de Zipaquirá con los Hermanos Cristianos. Terminó la carrera de su vocación y murió en ella sin otras ambiciones que educar. No conoció los restaurantes que ofrecen “comida internacional”, ni habló jamás de viajes a Europa, ni siquiera de ir a Cartagena, Santa Marta o San Andrés. Sus ojos quedaron sin mirar la inmensidad del mar ni rozar con su piel el azulado y cristalino líquido de ese prodigio de agua. Probó las delicias de la arepa de Ubaque y Cáqueza y su fritanga famosa, lo mismo que los proverbiales huesos de marrano de donde Martha en Soacha, o los desayunos con changua o caldo de papa y carne en el Barrio Restrepo, cerca de casa en el Quiroga. De mis años de niño recuerdo los “piquetes” que cargábamos en canastos y ollas para llegar a pie a “La Chorrera” en las afueras de Villagómez cerca de Pacho. Yo sí tuve la fortuna de ir a conocer el mar en 1970. Mis ojos casi naufragan cuando por la ventana del avión se querían salir para mirarlo bien. El mar no es como lo veía pintado en un libro o en un “retrato” colgado en una pared. El mar es un monstruo hermoso, vivo, danzante, coronada su cabeza de mirtos de espuma y lleno de manchas negras y verdes como un toro miura de lidia. Ruge como el león y encrespa su lomo como para quitarse ese mundo azul que se le monta encima. Es como una madre de ubres con agua que da alimento a caballitos, peces grandes y chicos, a ballenas y delfines, a estrellas y mantarrayas. De día cabalga y lucha con vientos y enemigos humanos. De noche busca la playa o una ensenada amiga que dé reposo a sus flancos y a sus fauces siempre abiertas. Sí. Mi padre no conoció ese bello mar. Sí conoció los ríos. ¡Oh, ríos! ¿A dónde os habéis ido? ¿Por qué en muladar os habéis convertido? ¿Quién os robó los musgos y arboledas que te escoltaban antaño? ¡Oh mar! En dónde se perdió tu blancura y verde lozanía? ¿Quién te quitó la guirnalda, quién contaminó tus aguas, quién puso a sangrar tu lomo y quién te ha llevado casi inerte a una arena hedionda a dormir en noches sin luna? Mi padre no era un poeta, ni un planificador, ni llegó a alcalde de pueblo. No conoció el mar. No era un analfabeta y seguramente cantó y bailó canciones al mar. Vivió en la sierra y el campo, viajó en bus y lomo de caballo, bañó su cuerpo en los ríos, bebió del agua del arroyo sin miedo a las amebas. Se fue del mundo con su mundo porque, si volviera, otro mundo encontraría. Río Negro ya sería río seco y Playa Blanca ya sería playa muerta, llena de escombros y algas ocres, de petróleo y desechos químicos, nauseabunda y solitaria. ¿Quién os defiende? Porque sois otros niños grandes expósitos. De seguro no vendrá Bienestar Familiar a examinar vuestro oscuro ADN. ** Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre (http://www.unilibre.edu.co) y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el proyecto de investigación, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos literarios como la “Hora de la Poesía” en la Feria del Libro en Bogotá (2005), el V Festival Internacional de Poesía en Cali, la XI Feria del Libro Pacífico y otros. === Diario de Lector ====================================================== === El libro se reserva el derecho de admisión ============================ === Gabriela Urrutibehety ================================================= El lector que escribe un diario recibe un obsequio: un libro para niños. Dicen. “A partir de 11 años”, aclara la contratapa. El lector que escribe un diario revisa su DNI y se da por admitido: tiene más de 11. El lector que escribe un diario se pregunta si hubiera comprado el libro de haberlo encontrado en el estante de una librería: seguramente frente a semejante advertencia —“a partir de 11 años”— se hubiera sentido desadmitido, porque hubiera entendido “para gente de alrededor de 11 años”. Y hubiera sido una lástima. Realmente hubiera, pero no hubo. El libro es de Fernando Sorrentino, se llama Costumbres del alcaucil y es ése el primer cuento: el lector que escribe un diario considera de buena educación seguir el orden de lectura propuesto por el autor o el editor, sobre todo por tratarse de un libro para niños “a partir de 11 años”. El cuento empieza con una frase que lleva a un lado —el pasaje Ohm— y sigue por el latín. De allí se dirige a la más aséptica prosa símil libro de biología destinado a la secundaria, para, en un momento dado, dispararse hacia el delirio. La prosa empieza a multiplicarse absurdamente como las cabezas de los alcauciles y la deriva lleva a remembranzas hercúleas e hydricas (¿hydrantes? ¿hydrófugas?), botánicas y esperpénticas, lo que sin posibilidad de retorno desemboca en la palabra máxima de todas las esdrújulas: cómico. Al volver la vista atrás, se ve la senda por la que se llegó al punto final: ¿dónde quedó el pasaje Ohm? Lástima, piensa el lector que escribe un diario. Le hubiera gustado conocer algo más de él. O que se lo guardaran para otro cuento. ¿Estará en otro cuento? “Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza”, piensa el lector que escribe un diario, es el mejor título, aunque “En defensa propia” sea el mejor cuento. En el primer caso, todo el cuento está contenido en el título que tiene, además la virtud de desenvolverse en la boca, palabra por palabra, introducción/nudo/desenlace. Es un título/cuento masticable, piensa el lector y trata de memorizarlo entero, repitiéndole con placer en voz cada vez más alta, hasta conseguir integrarlo en una melodía pegadiza que no lo abandonará en todo el día, mientras se duche, cocine, mire la tele o repiquetee los dedos buscando conjurar la maldición de la musiquita de los contestadores. La técnica del encadenamiento perpetuo (¿deriva semiológica? ¿principio de acción-reacción? ¿cuento de la buena pipa?) deslumbra al lector que escribe un diario y piensa en la ficción como un enlace permanente de situaciones a las que se les puede poner sangría y mayúscula para empezar pero no punto final. Finalmente, los escorpiones llegan en el último cuento con una estética de videojuego. Pero el lector que escribe un diario es viejo y no le gustan los videojuegos. Quizás porque no los entiende, quizás porque no están entre los límites desde los cuales mirar el mundo, que se le termina más allá de la última letra de una frase, porque, después de todo, no es más que un ser de ficción fingiendo que escribe un diario. Que viene a ser algo así como construir un mundo paralelo, con caminos diferentes a los de la realidad (si es que existe tal cosa), igual que intentan hacer los videojuegos, las estrategias editoriales para vender libros a chicos o a grandes —difícilmente a ambos— y los escritores que nos plantan en una calle extraña al principio de un cuento. ** Gabriela Urrutibehety gurruti@speedy.com.ar Docente y periodista argentina (1961). Reside en Dolores, Buenos Aires. Ha publicado la novela Caras extrañas (2001), y cuentos suyos han aparecido en algunas antologías. === Sobre batallas y vacíos: Arturo Pérez-Reverte ========================= === Marco Aurelio Ángel-Lara ============================================== La pluma de Pérez-Reverte ha dado a la literatura escrita en castellano muchas de sus páginas más entretenidas. Aunque en la narrativa de este autor, en general la acción es motor y guía fundamental; en contraste, cuando se paladea El pintor de batallas (Alfaguara, Madrid, 2006) el gusto meditativo es esencial. A lo largo de esta novela se encuentran esparcidas reflexiones diversas sobre la nada y el ser, el amor y la soledad y, claro, la pintura y el arte, que le otorgan un carácter menos ligero que otros textos del mismo escritor. Debe decirse que, desde el punto de vista narrativo, presentar en el flujo de la trama una serie de momentos filosóficos implica una empresa con muchas complicaciones técnicas que necesita mucha pericia o mucha osadía (o ambas) para llevarse a cabo. En este sentido, la mano experta de Pérez-Reverte se esfuerza constantemente en construir la tensión que sirva de sostén a los momentos más profundos e intimistas de la obra. Como sea, la anécdota inicial no es, francamente, muy llamativa: un famoso fotógrafo de guerra retirado, Andrés Faulques, compra una torre abandonada para pintar un mural en su interior. El tema de su pintura es algo que Faulques considera esencial en el flujo de la vida: las guerras de la humanidad como alegoría de una misma batalla continua, inacabable. A esto se agrega un lugar común existencialista: el artista no aspira a nada con su obra, sólo aislarse para realizar su trabajo sin interrupciones y al final dejarlo para la ruina o el olvido. Sin embargo, la aparición de un desconocido complicará estos deseos. Un joven de acento extranjero, Ivo Markovic, contacta y vence las reticencias del pintor de batallas haciéndose reconocer de una manera peculiar: es un ex soldado croata, quien alcanzó fama como un rostro de la guerra debido a una fotografía de Faulques. Podría pensarse que los caminos de ambos hombres se cruzaron de manera fugaz e involuntaria, que Faulques de manera profesional —es decir, impersonal— hizo una toma de Markovic y que esta circunstancia no constituye un punto de apoyo suficiente para establecer una relación; sin embargo, El pintor de batallas intenta mostrar que la vida no es tan sencilla como la forma en que solemos pensarla. A lo largo de la novela, los dos hombres traban una relación conversacional basada en perspectivas distintas con un punto de coincidencia. Ambos son testigos personales de la guerra y ambos han meditado mucho sobre su horror o debido a éste. Faulques ha devenido una especie de creyente de la tesis cosmológica heraclítea de la lucha de contrarios como principio universal de todas las cosas. En una escala humana, su experiencia de reportero parece confirmar que la cosmología determina la sociología; de hecho, en ese sentido, se pueden perseguir cadenas de causas y consecuencias en todos los recovecos de nuestro modo de vida, verbigracia: a la base del precio del gas que calienta nuestras estufas o de la gasolina de nuestro transporte están las guerras contemporáneas por el petróleo; nuestra buena conciencia de consumidores de energía es un disfraz de nuestra ignorancia: la comodidad moral se compra en algunas sociedades al precio del olvido de la guerra que hacen contra las sociedades que las subsidian. La consistencia con esta manera de ver el mundo establece, para Faulques, la aceptación de una consecuencia lógica: la perpetración inacabable del mismo horror; por eso escribe Pérez-Reverte: “Sólo los niños muertos no eran verdugos del mañana” (270). En contraparte, pero poniéndolo en términos en algo similares, aunque Ivo Markovic ha sido víctima de los designios de este determinismo cosmológico, su perspectiva es otra: él cree en la responsabilidad de los ejecutores y los provocadores individuales del destino —o dicho de otra manera, cree en la libertad y en la culpa y esto activará el conflicto principal de la trama. La creencia de Ivo Markovic lo vincula al pintor de batallas de una manera imprevisible, pero insospechadamente íntima: cuando el genocidio contra las minorías étnicas era “prerrogativa” serbia, por causa de la fotografía de Faulques, Markovic fue identificado y sometido a torturas más atroces que las habituales, y su mujer —de ascendencia serbia— y su pequeño hijo, fueron violados, torturados y asesinados como parte del programa de pureza de sangre y limpieza étnica serbias. Sin aquella foto de Faulques en el eslabón de causas y responsabilidades —especulará Markovic—, las consecuencias hubieran podido ser otras. Sin reconocer culpas concretas, Faulques hará una concesión: Que fotografiar a personas también es violarlas. Golpearlas. Se las arranca de su normalidad, o tal vez se las devuelve a ella, de eso no estoy muy seguro... También se las obliga a afrontar cosas que no entraban en sus planes. A verse a sí mismas, a que se conozcan como nunca se habrían conocido de otro modo. Y a veces se las puede obligar a morir (269). A lo largo de la novela ambas perspectivas se enfrentan en una dialéctica que no es de consecuencias meramente teóricas: para Markovic, Andrés Faulques es culpable y es por eso que lo ha buscado para matarlo. En algún lugar de la novela, las discusiones de los dos hombres darán paso a otro sub-texto: Faulques recordará a su mujer, Olvido Ferrara, muerta fotografiando esa misma guerra. Esta otra historia no será en El pintor de batallas, como es lo convencional, vislumbre de una esperanza de redención romántica: las nostalgias de Faulques harán repaso de una relación amorosa que confirma, en una escala íntima y terrible, sus propias tesis y (en un bucle inesperado) las de Markovic: Faulques no está libre de culpa. Cabe añadir que la relación de Faulques y su amada también está cargada con una profundidad intelectual en la que se espejea la discusión de Faulques y Markovic. En este sentido, aunque la relación amorosa de Andrés Faulques y Ferrara podría agregar una dimensión de intensidad afectiva a la novela, desafortunadamente la necesidad de crear otro personaje demasiado intelectual lastra la emotividad. Olvido Ferrara es una joven ex top model cuya sutileza intelectual supera la de un profesor de Oxford, i.e. un personaje creado sin mucha preocupación por estándares de verosimilitud realista. Pero este no es el hecho que complica la empatía con el personaje, sino que en la narración (siempre desde el punto de vista de Faulques), Olvido Ferrara se nos presenta vacía y su nada interior —en sentido existencialista—, siendo un enigma, difícilmente ofrece un espejo para reflejar la humanidad del lector. De manera que es difícil identificarse con ella: demasiado intelectual, demasiado lúcida, demasiado dark, con poca carga emotiva, cerca del cinismo, inaferrable y —predictiblemente— demasiado bella, demasiado sexy. En contraste, aunque el personaje de Ivo Markovic nos requiere aceptar una complejidad intelectual poco consistente con su pobre bagaje educativo, su historia avanza sobre una tensión emocional sostenible. En cambio, la historia de la relación de Faulques y su amada requiere de cierto voyeurismo y de cierto interés incondicional por la reflexión desencantada sobre este mundo de guerras y vacíos. Interés que, seguramente, los seguidores de Pérez-Reverte no dudaremos en otorgarle. ** Marco Aurelio Ángel-Lara m.lara@uea.ac.uk Investigador mexicano (1970). Reside en Norfolk, Gran Bretaña. Desde 2004 realiza un programa de investigación doctoral en Critical and Creative Writing en la University of East Anglia (http://www.uea.ac.uk), Inglaterra. Textos suyos han sido publicados en las revistas Casa del Tiempo (http://www.uam.mx/difusion/revista), Tierra Adentro, Universo del Búho (http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho), Temas de Ciencia y Tecnología y Elementos: Ciencia y Humanidades, entre otras. === Los fallidos intentos de Miguel Hernández ============================= === para asilarse en la Embajada de Chile ================================= === Ramón Fernández Palmeral ============================================== Creo que tras la reedición del libro En España con Federico García Lorca, de Carlos Morla Lynch en Renacimiento, gracias al patrocinio del Centro Cultural de la Generación del 27 de Málaga y Diputación de Córdoba (2008), con prólogo de Sergio Macías Brevis, donde se restituyen numerosos fragmentos que habían sido eliminados por la censura franquista en la primera edición de Aguilar (1957-58). Más el libro El Madrid de Pablo Neruda, escrito por el investigador chileno Sergio Macías Brevis y editado por Tabla Rosa (2004), revela que la Embajada de Chile en Madrid, tras la Guerra Civil, primero a cargo de Carlos Morla Lynch hasta el 8 de abril de 1939 y después por Germán Vergara. Morla se contradice en varios textos, en uno dice que le ofreció asilo, y Miguel no lo aceptó; en otro dice que Miguel era un peligro potencial porque había escrito textos lleno de odio contra Franco (Memorias del Gobierno de Chile, Berlín, 1939) o que la embajada no era lugar seguro... ¿Entonces a qué fue Miguel a la embajada entre los días, creo, del 6 al 8 de marzo de 1939?, fecha probable porque entre el 5 y el 6 de marzo el coronel Casado da el golpe contra Negrín, crea la Junta (donde se excluye a los comunistas), y Miguel en peligro sale de Madrid para Cox. ¿Qué le pidió exactamente Miguel a Morla? Miguel escribe dos cartas a Cossío, 14 y 19 de marzo, donde nada le comenta sobre su conversación con Carlos Morla, donde le dice que se va a Sevilla. Josefina Manresa tampoco cuenta nada de este asunto en el capítulo XVI de su libro Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández. Porque el asunto del asilo para mí no queda claro. Me voy a limitar a exponer los hechos y trataré de ser lo más objetivo posible. Cuando un asunto es evidente no hay necesidad de dar tantas explicaciones. Los comentarios de Morla aparecen en el libro de Marcelle Auclair, amiga de Carlos, que coincide con el de Arturo del Hoyo en Ínsula (1980). Germán Vergara dio su versión en Los Domingos de ABC en 1978. Juan Guerrero Zamora en su libro sobre el Sumario 21.001 de 1990. El embrollo lo arma Pablo Neruda, que estuvo en Madrid entre 1934 y 1936, pero no en el 39; parece ser que quiso apuntarse el tanto de su liberación, mediando en París con el cardenal Braudillac, para que le soltaran, cuando en realidad fueron las gestiones de José María Cossío y Vergara las que consiguieron su libertad (Cossío fue a verlo a la cárcel de Torrijos el 29 de mayo de 1939). Pérez Álvarez dice que gracias al aval de Juan Bellod Salmerón y la gestión de Tomás López Galindo consiguió la libertad en septiembre. Neruda, en su conferencia Viaje al corazón de Quevedo, dictada en Santiago de Chile el 8 de diciembre de 1943, dice que fue el propio Miguel quien no aceptó el refugio: Miguel Hernández no quiso aceptar este asilo. Creyó que podría seguir combatiendo. Pero años después, Neruda, en la revista Ercilla de 1953 y en Confieso que he vivido de 1972-1974, se desdice de lo anterior y argumenta que Miguel Hernández buscó refugio en la Embajada de Chile y el embajador de ese entonces, Carlos Morla Lynch, le negó el asilo al gran poeta, aun cuando se decía su amigo. Antonio Aparicio es de la misma opinión que Neruda, y es de fiar porque estaba asilado en la embajada. También se debe tener en cuenta a Rafael Alberti, quien en la segunda parte de La arboleda perdida (1987) dice que Morla, amigo suyo, acudió a su casa (Marqués de Riscal, esquina Ferraz) para advertirle que era inútil abrigar esperanzas de asilo para Rafael y su mujer, pero trasladaron la propuesta a otros, y en concreto a Miguel, que le respondió: “¿Cómo me voy a meter yo en una embajada? Si esto terminara me iría andando a mi pueblo”. De esta misma opinión era Vicente Aleixandre, que se lo había contado a Juan Guerrero Zamora, sobre la oposición de Miguel de refugiarse en una embajada (p. 63, 1990). Por una y otras versiones, se puede saber que Miguel estuvo dos veces en la Embajada de Chile, una antes del 9 marzo de 1939 ante Carlos Morla, y otra segunda vez a finales de septiembre ante Enrique Gajardo —Fajardo— (sustituyó a Carlos Morla como encargado de negocios el 20 de abril de 1939) con Germán Vergara Donoso como embajador, cuando salió de la cárcel de Torrijos, según Víctor González Gil. Esta vez “estaba bastante desanimado”. En Alicante, a través de la Embajada de Cuba intentó conectar infructuosamente con la embajada de Chile. Cuando pasó a Portugal su intención era llegar a Lisboa y desde la embajada chilena de esta ciudad contactaron con la de Madrid. Julio Gálvez Barraza expone sobre la derrota republicana: Las desgracias de Miguel Hernández comenzaron a sucederse una tras otra. En febrero de 1939, cuando la derrota militar de la República española ya era inminente, sus superiores en el Ejército incomprensiblemente lo destinan a Madrid. A partir de aquí su destino estaba tan marcado como el sino de la República que tanto defendió. Ahí se encontraba al término de la contienda. Se había quedado en la capital defendiendo su gobierno hasta el fin, como Alberti, María Teresa León y otros escritores de la Alianza de Intelectuales. La capital española, como es de suponer, era un verdadero caos y aún había gente, como el poeta León Felipe, que se negaba a aceptar la derrota y abandonar la ciudad (“Me llamo barro aunque Miguel me llame”, en Foro por la Memoria, http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/documentos/mellamobarro.htm). El hoy olvidado Carlos Morla Lynch fue un diplomático chileno destinado en Madrid desde 1928 hasta 1930, durante la República y la Guerra Civil. Convirtió la Embajada de Chile en un refugio para perseguidos de ambos bandos. Cuando el presidente de Chile en 1938, Pedro Aguirre Cerdá, acepta refugiados en la embajada chilena, tiene la idea de reclutar intelectuales para su país; por ello los doctores, licenciados, profesores y militares de alta graduación eran los más apreciados y favorecidos, como se puede ver por la nómina de los 17 famosos exiliados en la embajada de Madrid. Pablo Neruda dijo que hasta 2.000 personas le debieron la vida, entre ellas el escritor y falangista Rafael Sánchez Mazas o las familias de Manuel Azaña, Indalecio Prieto y Largo Caballero; sin embargo, Neruda le acusó de ser Morla quien le denegó asilo político a Miguel Hernández, cuando, años después y debido al excelente trabajo de Arturo del Hoyo en “Dramatis personaje: Carlos Morla Lynch y Miguel Hernández”, publicado en Ínsula, Nº 400-401 (marzo-abril 1980, p. 11) se ha sabido más acerca de los asilados. Y por Guerrero Zamora sabemos que en marzo Miguel se hallaba agregado accidentalmente al Comisariado del Grupo de Ejército de la Zona Central y autorizado para circular libremente por toda la zona no catalana de la República; si se asilaba, se convertía en desertor. Comenta Sergio Macías en la página 31 del prólogo, que con todo lo que hizo Morla por los refugiados que acogió bien en los edificios donde ejerció sus funciones y en su propia casa calle Alfonso XII, no le dedique Madrid una calle o una simple placa en la casa donde vivió y recibió a tanto poeta de la generación del 27. Quizás no queda aún del todo claro, a pesar de lo que se ha oído de las partes, lo de la propuesta de Morla a Miguel (a pesar de que Miguel no quería por no desertar). Bien, ¿y si hubiera querido asilarse, lo hubiera conseguido?, tengo dudas porque Morla tenía la orden de reclutar a intelectuales y que no fueran muy marxistas-leninistas (caso de Rafael Alberti y Teresa León), para Morla, Miguel no era más que el exótico “pastor-poeta”, nadie interesante. Breve biografía de Carlos Morla Carlos Morla Lynch se llama en realidad Carlos Vicuña Lynch. Nació en Santiago de Chile en 1885. Sustituyó Vicuña por Morla, que no es apellido, sino la transformación o cambio de María por Morla que había adoptado su padre cuando era estudiante del colegio inglés Golsfisher, ya que se llamaba Carlos María Vicuña Zalldívar (1846-1901), diplomático, escritor y poeta chileno que en 1873 había sido comisionado por el gobierno para trasladarse a España e investigar en los archivos oficiales todo lo relativo a la extremidad austral de Sudamérica. Se trataba de esclarecer los derechos de Chile a la Patagonia y Tierra del Fuego, cuya posesión le disputaba Argentina. En la Patagonia existe un canal que lleva su nombre. Se casó en Londres con Luisa Lynch Solar, tuvieron seis hijos: Nicolasa, Carmen, Ximena, Wanda y Carlos (falta un nombre). Ministro de Relaciones Exteriores, estuvo de diplomático en Argentina, Uruguay, Francia, Japón y Estados Unidos. Murió en Buffalo (EEUU) en 1901. Carlos Morla Lynch, además de diplomático, era conocido como periodista por su seudónimo o anagrama Almor. Considerado por todos como una persona de carácter hospitalario simpático, amable y dialogante. Llegó a España desde la Embajada de Chile en París, un destino forzoso, casi como castigo, debido a un incidente involuntario, según comentario de Servio Macías Brevis: ...su retraso en la llegada al funeral de un uniformado. Entonces el presidente de Chile, el general Carlos Ibáñez del Campo, tuvo en esto el pretexto para enviarle a Madrid, cuando aún no se había recuperado de la muerte en París de su hijita de diez años, Colomba. (“Relación literaria entre Chile y España: Carlos Morla Lynch, la Embajada de Chile y algunos escritores chilenos en la Guerra Civil”, Prólogo para En España con Federico García Lorca, edición Renacimiento Biblioteca de la Memoria, 2008). Carlos estaba casado con María Manuela Vicuña Herboso, conocida como Bebé Vicuña. Amistad de Pablo Neruda y Miguel Hernández En el verano de 1934 Neruda se interesó por Miguel a raíz de la publicación del auto sacramental, publicado en Cruz y Raya. Pablo Neruda dio una conferencia en la Universidad de Madrid el 6 de diciembre de 1934; en el acto se conocen y coincidirán Miguel Hernández y Federico García Lorca, al que ya conocía desde que se lo presentó Raimundo de los Reyes en Murcia (2 de enero de 1933), que no recibe muy calurosamente al ya incordiante “poeta-pastor”; sin embargo Miguel, humilde como era, le entregó el Torero más valiente (tragedia española inspirada en la rivalidad del torero Ignacio Sánchez Mejías y su cuñado Joselito) con el ruego de que se ocupara de la obra. Neruda percibe este rechazo lorquiano y le advertirá en una carta del 4 de enero de 1935 que no se forje falsas esperanza con Lorca. Es la famosa carta en la que sataniza a Ramón Sijé por la revista neocatólica El Gallo Crisis, cuando escribe: “Querido Miguel, siento decirle que no me gusta El Gallo Crisis, le hallo demasiado olor a iglesia ahogado en incienso”. El 9 de febrero de 1936, un importante grupo de intelectuales organiza una comida homenaje a Rafael Alberti y a María Teresa León en el Café Nacional, a su regreso de América y de la Unión Soviética, donde también acuden Pablo Neruda, Federico García Lorca y Luis Cernuda..., pero no invitan a Miguel Hernández, su presencia era incompatible con los dos últimos poetas señoritos andaluces, a pesar de la aceptación favorable de Pablo en su círculo de amigos. Tampoco invitan a Miguel al mitin político de adhesión al Frente Popular, donde Lorca leyó un manifiesto en el mes de febrero, días antes de ganar el Frente Popular. Las referencias a la taberna también se aprecian en el prólogo de El hombre acecha, como evocaciones de estas veladas: “...Oigo tus pasos hechos a cruzar la noche, que vuelven a sonar sobre las losas de Madrid, junto a Federico, a Vicente, a Delia, a mí mismo. Y recuerdo a nuestro alrededor aquellas madrugadas, cuando amanecíamos dentro del azul de un topacio de carne universal, en el umbral de la taberna confuso de llanto y escarcha, como viudos y heridos de la luna...”. Se refiera Miguel a los paseos con su amigos y a la tertulia de la “Cafetería de Correo” en Madrid donde se reunían con el llamado grupo de Neruda. En el diario de Carlos Morla del 19 de junio de 1935, aparece la siguiente anotación que lo corrobora, es la primera anotación donde aparece Miguel: En el “Café de Correos” [sic] pasa todas las noches [se refiere a Delia del Carril] con el grupo de Neruda, hasta la madrugada: entre otros, el músico Cotapos [Acario], el torero Amorós [Pepe Amorós fue matador de toros en los años 30 y primeros 40; Antonio Márquez le dio la alternativa en la Semana Grande de San Sebastián, en 1930, en presencia de Vicente Barrera y Marcial Lalanda], el poeta-pastor Miguel Hernández, el dibujante Caballero [José], Isaías Cabezón [pintor chileno], el secretario de “La Barraca”, Rafael Rodríguez Rapún [matemático y estudiante de ingeniería, el amor de Federico al que había conocido en 1933] y, a veces, Federico García Lorca. En su libro En España con Federico García Lorca, hace tres veces referencia a Miguel Hernández, la ya mencionada del 19 de junio de 1935, la segunda es del 6 de julio del mismo año, sobre una velada en casa de Pablo Neruda, donde también estaba el poeta León Felipe. Y la última el 11 de julio de 1935. “La reunión de esta noche, que tiene el carácter de un final de capítulo [ese día parte para Ibiza de vacaciones], ha traído a un pastor-poeta —Miguel Hernández— que concibe sus poemas exquisitos cuidando cabras en la montaña. Andan todos locos con él. De ojos muy claros, de traje humilde y alpargatas, me produce el efecto de un niño sonámbulo que viviera en otro plano: espíritu ausente”. Carlos lo ve como a un personaje exótico, no demuestra por él otro interés. Tanto era el entusiasmo de Hernández por Residencia en la Tierra que se atreve a escribir una reseña que publicó el diario El Sol de Madrid el 2 enero de 1936: “Ganas me dan de echarme puñados de arena en los ojos, de cogerme los dedos con la puerta [...]. La cuya voz es un clamor oceánico, que no se puede limitar...”. Hay una carta inédita de Miguel a Pablo, del 8 de septiembre de 1938, publicada por Orihuela Digital en http://www.orihueladigital.es/orihuela/miguel_hernandez_230904.htm, donde le recuerda velada de vino, alegría y poesía. Miguel escribió a Juan Guerrero Ruiz pidiéndole residencia en vacaciones para la familia Neruda y a Malva Marina, hija enferma en la isla de Tabarca, pero no fue posible. Existe una carta de Miguel a Neruda de fecha 26 de junio de 1939, que Juan Guerrero Zamora cree que podría ser apócrifa, donde le escribe: “Es de absoluta necesidad que hagas todo cuanto esté en tu mano por conseguir mi salida de España y el arribo a tu sierra en el más breve espacio de tiempo posible. El señor Fajardo [Enrique Gajardo, encargado de negocios de la embajada chilena], y nuestro amigo José María Cossío, te pueden escribir con detalle sobre lo que me sucede (...). Conmigo habrían de salir mi mujer y dos amigos nuestros” (el hecho de olvidar nombrar a su hijo es alto sospechoso, porque Miguel no se hubiera olvidado de mencionarlo, y quiénes son esos dos amigos). Juan Guerrero Zamora escribe en la página 71 de su libro Sumario 21.001): La carta debió de sortear la criba censura de la cárcel y salir de ella —¿a manos de Gajardo o de Cossío?— clandestinamente: lo indica el que Miguel espere la respuesta a través de la Embajada chilena. Pero hemos de ser cautos: la carta pudiera ser apócrifa. Son varias las diferencias que la letra ofrece, en algunos rasgos distintivos, con la de otros autógrafos del poeta (...). La publicó Gueraña (sic) en su biografía del poeta [Miguel Hernández, Biografía ilustrada, Barcelona, Destino, 1978, p. 153], fascimilándola en formato reducido y con transcripción (...). Lo que es inexplicable, afirma haberla tomado de las Obras completas de Hernández publicadas en la Editorial Losada, Buenos Aires, en 1960 (...). Pero en tal caso, ¿cometió Guereña fraude o error por intermedio de tercero? En todo caso, ¿cuál es el paradero del original de esa carta? En las notas 147 y 148 del referido libro de Guerrero Zamora, amplía que según el testimonio personal del librero anticuario César Soto (1), de Santiago de Chile, afirmaba poseer el original de la carta de Miguel a Neruda, en papel con membrete publicitario de Viento del Pueblo. Esto del membrete es harto sospechoso, ¿de dónde saca Miguel, encarcelado, un membrete?, ¿podía alardear de ser el “poeta del pueblo”?, que es el verdadero significado de “viento” en el título de este poemario del 37, y lo especifica en la dedicatoria a Vicente Aleixandre: “Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de los poros...”. Aunque parece ser cierto lo de una carta en este sentido, cuando Neruda escribe en la revista Ercilla, de 1953: “Desde Madrid, M.H. me escribió una carta en la que me decía, ingenuamente, que quería venir a Chile”. La carta no tiene tono de ingenuo sino de exigencia. Y se pregunta Guerrero: ¿se refería a la publicada por Guereña o a la que el librero Soto me dice poseer? ¿Acaso ésta y aquella son una misma? Creo que otra posibilidad es que ante la pérdida de una carta de esta importancia y valor filológico, se reprodujeran de memoria y venderla. Carlos Morla en España Carlos, a su llegada a España en 1928 como encargado de negocios, se instala primero en la calle Velázquez, luego en Alfonso XII, donde se hacen tertulias y reuniones, y en la calle Hermanos Bécquer, 8, (la Embajada de Chile, situada en la Calle del Prado 26, piso 3º 4º dch., el Consulado en Plaza de Salamanca, 3). Tuvo varios embajadores, el primero Emilio Rodríguez Mendoza, el segundo Enrique Bermúdez de la Paz, y el tercero Aurelio Núñez Morgado, quien abrió las puertas de la Legación chilena para dar refugio a españoles republicanos y falangistas perseguidos por uno y otro bando. Se vieron obligados a alquilar locales en La Castellana, 29, Reforma Agraria, 3, Santa Engracia, 13, domicilio de la chilena María Astoreca, Alcalá Zamora, 4, los hogares de Carlos Morla y del agregado aéreo, Humberto Luco. Por ello es raro entender que se hablara tan sólo de 17 asilados (ver Francisco Esteve); podemos conocer la lista nominal de los 17 exiliados republicanos colaboradores o pertenecientes a la Alianza y la revista que publicaban, como el diario El Comenta, hecho a mano (entre ellos los escritores Antonio Aparicio y Pablo de la Fuente, Ontañón), gracias a un artículo de Francisco Esteve: “Luna (1939-1940). Análisis de una revista singular” (http://tinyurl.com/5847jv). Mas siguiendo con su costumbre de hacer amigos con los intelectuales (en Francia conoció a Jean Cocteau, Blasise Cendras, Nadia Boulanger, Juan Gris, Foujita, Strawinsky, Boris Gregorio y otros), lo hace con intelectuales y escritores españoles: Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Jorge Guillén, José Bergamín, Teresa León, Luis Rosales, Vicente Aleixandre, Pedro Salinas, Eugenio d’Ors, Salvador de Madariaga. También conocerá a sus paisanos Gabriela Mistral, cuando estuvo de cónsul en Madrid entre 1933 y 1935. Conoce a sus paisanos Vicente Huidobro, Juvencio Valle, seudónimo de Gilberto Concha Riffo, “Juvencio Silencio”, bautizado así por Neruda; en 1938 viajó a España como corresponsal de guerra de la revista Ercilla. De regreso a Chile, en 1941, ganó el concurso de la Municipalidad de Santiago, con su libro Nimbo de piedra, dedicado a los cuatrocientos años de la ciudad. En 1966 recibió el Premio Nacional de Literatura. Luis Enrique Délano, funcionario de la Embajada, Eduardo Garrido Merino, dramaturgo, cuentista y novelista. Augusto D’Halmar, periodista y escritor, autor de La mancha de don Quijote (1934); Acario Capatoso, Isaías Cabezón (pintor chileno). El 18 de julio de 1936, sale en vacaciones desde Madrid a Ibiza embarcando en Alicante o en Denia. A finales de julio su gobierno le deja libertad de optar entre salir de España o regresar a Madrid; decide regresar a Madrid, y tuvo el valor de quedarse como diplomático durante los años de la Guerra Civil, primero ayudando a los de derechas y luego a los de izquierdas, lo cual es un mérito que nadie le puede arrebatar. Para ello tuvo que enfrentarse a dos autoridades, la republicana del asedio y la vencedora franquista. En cambio, Ricardo Reyes (Neruda) solicitó salir de España junto a otros funcionarios. Según Sergio Macías (p. 28): “El poeta del amor y de la lluvia se separa de María Antonia Hagenaar y de su hija Malva Marina [http://www.todosjuntos.com/nerudahija.htm; enferma de hidrocefalia, murió con ocho años]. La envía a Barcelona, donde piensa reunirse con ellas para continuar al extranjero, pero no las ve más. La pasión es más fuerte y se va con Delia del Carril [a París] para continuar una vida nueva. Luego en Francia se dedica a la ayuda solicitada en favor de los republicanos”. Ya cónsul en París, fletó el Winnipeg, donde salieron unos 2.000 españoles refugiados de Francia hacia Valparaíso. Primera visita de Miguel a la Embajada de Chile Miguel llega a Madrid desde Valencia el 24 de febrero, según la carta de Josefina, se entrevista con Vicente Aleixandre y José María Cossío, que le aconsejan que abandone España cuanto antes. En la noche del 5 al 6 de marzo de 1939 el coronel Casado se sublevó contra el gobierno de Juan Negrín y formó el Consejo Nacional de Defensa o Junta de Casado, según el escritor Gabriel Jackson, representando a todos los elementos no comunistas del Frente Popular. Por lo tanto Miguel se ve en peligro, por un lado las tropas franquistas y por otro los hombres de Casado. Tras esta sublevación se oculta en la sede de la Alianza, y en casa del escultor Víctor González Gil en calle Garcilaso, 10. Es muy posible que entre el 6 y el 8 de marzo Miguel busca a Antonio Aparicio, que le pone en contacto con el poeta chileno Juvencio Valle para ir al despacho de Carlos Morla Lynch, para pedir salir del país con Josefina y su hijo hacia Chile. Teresa León dice que fueron ellos los que propiciaron la entrevista con Morla (“El cuidado de los recuerdos”). Pero como Morla no le garantiza nada, el 9 de marzo salió de Madrid para Cox (Alicante). Arturo del Hoyo, en el artículo ya citado, transcribe la versión de Morla, que coincide con la de Marcelle Auclair en su obra Enfances et mort de García Lorca. Veamos el texto y las contradicciones. A. Acompañado de Juvencio Valle Lynch acude a mi despacho el poeta-pastor Miguel Hernández. Lo conoz¬co y aprecio. Ha escrito mucho a favor de los “leales”, un folleto lleno de odio, en extremo funesto para él ante la situación que se avecina, titulado “Franco, traidor”; es autor, además, de muchas otras publicaciones en contra de los nacionalistas y el peligro en que se encontrará en breve es inminente. El general Franco ha declarado que dictará leyes en extremo severas para los periodistas que en sus artículos han azuzado al pueblo a cometer desmanes y las calumnias vertidas serán irrevocable¬mente castigadas. B. Su mujer se encuentra en Alicante y no sabe si irse a su lado o permanecer aquí, enrolado en el ejército popular. Allá no hay embajadas donde refugiarse en caso necesario. Titubea y sufre violentas reacciones: le repugna asilarse en un territorio extranjero. Quisiera, más bien, salir de España; dan pasaportes, pero, naturalmente, las autoridades se los niegan a los hombres de edad militar movilizados. Es su caso y no debe, a mi juicio, solicitarlo. C. Además, ¿dónde podría irse? ¿Cómo y con qué? No permiten sacar suma alguna. En vista de la situación en que se encuentra le digo que, llegado el momento de la hecatombe final, se asile en la Embajada. Días después, preocupado por el muchacho, mando llamar a Juvencio Valle. Me dice que Hernández ha declarado que “no se albergará en sitio alguno porque lo considera como una deserción de última hora”. No ha tomado ninguna medida de precaución. D. Le envío con él una carta para el gobernador civil de Madrid, señor don José Gómez Osario, a fin de que le facilite su salida de España en el momento oportuno para hacerlo. El gobernador lo recibe unas horas después. Le es¬cribo, asimismo, al comisario general de Seguridad, quien está dispuesto a conce¬derle un pasaporte, pero desaparece y no vuelvo a verle por más esfuerzos que hago para dar con su paradero. En la hora postrera encargo al joven poeta Antonio Apa¬ricio, que a duras penas encuentro —figura entre los diecisiete asilados actuales de la Embajada—, que vea modo de ubicarlo. Esfuerzos sin resultado. Si leemos con detenimiento este texto vemos que se contradice. Para examinarlo, lo he dividido en cuatro partes. En el apartado A expone Morla que Miguel acude a su despacho junto al escritor chileno Juvencio Valle. Siempre se refirió a él como poeta-pastor, menospreciándole. Por lo tanto si ha ido a su despacho será para pedir algo, parece ser que le plantea la posibilidad de salir del país con su mujer y su hijo hacia Chile. Carlos y Miguel ya eran conocidos desde el 13 de junio del 35 en la “Cafetería de Correos”, a través de Pablo Neruda. Luego nos previene sobre los peligros potenciales de Miguel diciendo: “Ha escrito mucho a favor de los ‘leales’, un folleto lleno de odio, en extremo funesto para él ante la situación que se avecina, titulado ‘Franco, traidor’ ”. Lo que evidencia, en principio, ya de entrada a una persona “non grata”. Arturo del Hoyo comenta en su trabajo ya citado: “El propio Carlos Morla Lynch ha contado en un folleto titulado Memoria del Gobierno de Chile [Berlín, 1939], donde refiere que negó el asilo a Miguel Hernández porque había escrito poemas insultantes contra el general Franco. Desde Madrid, Miguel Hernández me escribió una carta [Carlos Morla] en la que me decía que quería venir a Chile... Se fue desde Madrid a Orihuela, a buscar a su mujer e hijo”. Esto no se ajusta al tiempo de la biografía hernandiana, ya que Miguel sale el 9 de marzo hacia Alicante, después de ver a Morla, y cuando lo detiene el “Patagorda” en Orihuela es ya el 28 de septiembre (siete meses después). Por lo tanto no había ido en marzo a recoger a su mujer y a su hijo, que a lo mejor ni lo consigue, ya que Josefina no iba a dejar desamparados a sus tres hermanas y hermano Manolo, huérfanos de padre y madre, siendo Josefina la mayor de los seis, y esto Miguel lo sabía; por eso, el 22 de abril sale solo de Cox a Sevilla en tren (ver expediente militar de Manuel Manresa Palies en http://www.revistaperito.com/suegro.htm). En el apartado B expone sus dudas entre ir a Alicante (Cox), al lado de su mujer y de su hijo, o seguir enrolado en el ejército popular. Advirtamos que no dice asilado en la embajada sino seguir enrolado en “el ejército popular”, porque temía desertar. Y presintiendo que los asuntos de la guerra no van bien, piensa que en Alicante no hay embajada para refugiarse. ¿Y “titubea y sufre violentas reacciones”?, ¿por qué?, simplemente, esta reacción siempre es debida a una negativa. Tras los dos puntos escribe Morla que a Miguel le repugna asilarse en un territorio extranjero, pero que quisiera más bien un pasaporte para salir, aunque pudo salir para Francia desde Barcelona sin necesidad de pasaporte, en los tres primeros meses de ese año salió medio millón de republicanos. De esta misma opinión son Alberti y Teresa León. En el apartado C declara Morla dónde podría irse Miguel con pasaporte, cómo y “con qué”, evidentemente Miguel no tiene dinero ni nada que ofrecer a Chile, y luego lo asevera diciéndole que si lo tuviera no podría permitirse sacar suma alguna (dineros). Pero si tuviera mucha preocupación por su vida, le prestaría dinero, que no lo hizo. Le dice Morla que se asile en la embajada, podría ser la palabra de éste nada más, ya que Miguel no comentó a nadie lo del ofrecimiento del asilo. Quizás, Morla le ofreció asilo cuando desde el principio sabía que Miguel no quería asilarse sino un pasaporte para salir con su mujer y su hijo a Chile; ante esta negativa se va a Cox y luego parte hacia Sevilla, en principio, buscando a los amigos: Pedro Clotet, Romero Morube, Jorge Guillén... (“Las huellas de Miguel en Andalucía”, http://www.revistaperito.com/ramonfernandez/huellasmiguelandalucia.htm). Cuando estaba ya en Cox escribe una carta a Cossío datada el 14 de marzo: “...le escribo para decirle que haga el favor de decir a Juvencio [Valle] que mande a Cox los comestibles que tiene en su poder. Sería mejor que los trajera él mismo cuando viniera a Valencia o Alicante, pasándose por aquí y dejándolos a mi mujer”. Aquí hay algo raro, parece ser que Juvencio tiene la dirección de Cox. ¿Por qué Juvencio tiene comestibles para él?, posiblemente porque no le dio tiempo a despedirse, ya estaba todo hablado. En el apartado B dice: Le envío con él una carta para el gobernador civil de Madrid, señor don José Gómez Osario, a fin de que le facilite su salida de España en el momento oportuno para hacerlo. El gobernador lo recibe unas horas después. ¿A quién recibe el gobernador, a Miguel o a Juvencio? No sabemos nada de esta gestión, ni con el comisario general de Seguridad. Cuando Miguel se pone en contacto con Antonio Aparicio, éste estaba ya exiliado en la Embajada de Chile, había un total de diecisiete (según listado del 20 de abril). No sé por qué dice Morla: “En la hora postrera encargo al joven poeta Antonio Aparicio, que a duras penas encuentro”, si lo tenía localizado. Escribe José Luis Ferris en la página 403 de su libro Miguel Hernández: Pasiones, cárcel y muerte de un poeta (2002) algo muy esclarecedor: Para el diplomático (Morla), aceptar a Miguel en su lista de refugiados era una grave responsabilidad, esencialmente por la destacada envergadura política que el oriolano había adquirido a través de sus escritos y de su activa participación en la contienda, y quizás esta sea la razón de que, en un primer momento, no derrochara demasiados esfuerzos para convencer a Hernández de que se acogiera a su beneficio. Por otra parte, Carlos Morla había recibido de Alberti una lista de recomendados, compañeros de la Alianza, en la que no aparecía el nombre de Miguel, aunque sí el de su secretario, Joaquín Miñana, y el de Antonio Aparicio (desconocemos la fecha de esta lista). Por lo tanto, y visto que los argumentos parecen darle la razón a Pablo Neruda cuando escribe: “Miguel Hernández buscó refugio en la Embajada de Chile y el embajador de ese entonces, Carlos Morla Lynch, le negó el asilo al gran poeta, aun cuando se decía su amigo”, si no directamente, sí con artimañas y engaños propios de los diplomáticos. Además primero habla de “Puerta ancha para los izquierdistas en peligro, con la misma amplitud que fueron abiertas para los derechistas”. Luego se contradice: “A todos les advierto que, dadas las circunstancias del cambio político en Chile, no podíamos asegurar que, a la caída de Madrid, fuera reconocida inmediatamente la entidad triunfante. En este caso, el asilo en nuestra Embajada, más que un refugio, podía constituir, quizás, un mayor peligro” (Arturo del Hoy, pág. 83, Escritos sobre Miguel). Segunda visita de Miguel a la Embajada de Chile Cuando Miguel fue puesto en libertad, posiblemente por error administrativo o intercesión de algunos amigos, el 15 de septiembre de 1939, se refugia otra vez en casa del escultor Víctor González; al día siguiente acude a la Embajada de Chile. Ahora está como embajador Germán Vergara Donoso, Enrique Fajardo sucedió a Carlos Morla Lynch desde el 20 de abril de 1939, y es encargado de negocios. El escultor Víctor González, que le dio refugio a Madrid, recordaba: Un día fue a la Embajada de Chile y, cuando volvió, estaba bastante desanimado, me dijo que había mucha gente en sus mismas circunstancias. Otro día le acompañé a dicha embajada, pero no se atrevió a entrar por miedo a que le detuviera la policía que hacía guardia ante la puerta. Se había entrevistado con su amigo Antonio Aparicio, que seguía asilado en la embajada; le dio gran alegría verlo de nuevo. Miguel fue testigo de su boda celebrada el 25 de febrero de 1939. Ambos poetas se presentaron ante el embajador. Escribe Juan Guerrero Zamora, pág. 130, Sumario 2.001, 1990): Aparicio, según Vergara, sugirió la posibilidad de que Miguel quedara agregado a los diecisiete acogidos [después de seis meses debían ser más] en la Embajada, pero el diplomático hubo de rechazar la sugerencia porque la nómina de los asilados obraba oficialmente en poder del Ministerio de Asuntos Exteriores [era verdad; se entregó el 20 de abril], no era factible aumentarla y cualquier intento de burlar la vigilancia policial significaría un riesgo para la suerte de aquellos a quienes se había reconocido y respetado el derecho de asilo. Si, como asevera el testimonio de María Ifach, Miguel se entrevistó con el embajador en el Hotel Palace, y que ante el consejo de asilarse prometiéndole un posterior traslado de su mujer e hijo, y Miguel se negó rotundamente (versión de Vergara en 1978) a asilarse, pregunto, entonces, ¿a qué fue Miguel a buscarle, de qué hablaron en realidad? Lo cierto es que Vergara, después de que Miguel fue vuelto a ser detenido le visitó y ayudó en la cárcel lo que pudo y a la familia. Escribe Antonio Aparicio: La única salvación era salir de España y para conseguirlo no había otro recurso que el asilo en una embajada. ¿Por qué este asilo le fue negado? ¿Por qué se cerraba a Miguel Hernández las puertas de una embajada que había asilado, durante la guerra, a más de dos mil falangistas, usando para ello no sólo el edificio de la embajada sino también la casa personal del embajador señor Carlos Morla Lynch —calle de Hermanos Bécquer, número 8— y hasta una o dos casas alquiladas con tal fin, a las que se puso bajo la protección de una bandera chilena? Lo cierto es que Miguel Hernández, después de pisar por algunos momentos el suelo seguro de la Embajada de Chile, en Madrid, debió abandonarla y caer otra vez en la encrucijada tenebrosa de la huida constante, sintiendo tras sí, un día y otro, los pasos de la policía fascista que no tardarían en volver a tenerlo entre sus redes. Y así fue. Volvió a caer preso y entonces sobrevino la condena a muerte, conmutada más tarde por la de cadena perpetua, y, dos años después, tras cruentos martirios, su fallecimiento en marzo de 1942. Pero no nos equivoquemos: no esperemos que la simple enumeración de unos datos, con el nombre de varias cárceles y la mención de algunas fechas, pueda decirlo todo sobre el horrible crimen que puso fin a la vida de un gran poeta. Quien lo conoció sabía muy bien que su ánimo fuerte correspondía a una naturaleza física difícil de quebrantar. Ahí están sus retratos, ahí está el testimonio de familiares y amigos. ¿Cómo pudo Miguel ser reducido, con tres años de cárcel, a ese espectro sobrecogedor retratado a lápiz por un prisionero que lo vio morir? A falta de mejores informaciones, nos queda la que el poeta pudo dejar dentro de su obra. Leamos esos poemas y empezaremos a saber algo sobre aquellos tres años mortales. Abandonado por todos, ni una sola mano se acercó para recoger las lágrimas de quien decía de sí: ...vuelvo a llorar, desnudo como siempre he llorado. En el mes de julio de 1958, el semanario Ercilla, de Santiago de Chile, publicó un artículo firmado por Victoriano Lillo —por Julio Gálvez Barraza (publicado en Sociedad de Escritores de Chile)— en el que se acusaba a Germán Vergara de haber negado el asilo a Miguel Hernández. El autor se basaba en un ensayo publicado por el poeta Antonio Aparicio, uno de los asilados republicanos en la Embajada de Chile. Victoriano Lillo señala que el ensayo de Aparicio contiene datos que los chilenos desconocían: Lo que no sabíamos, lo que aprendemos ahora, con rubor, era que Hernández había ido a golpear las puertas de la Embajada de Chile en Madrid después de haber huido milagrosamente de su última prisión. Antonio Aparicio nos lo cuenta en un documentado ensayo que publicó hace ya algún tiempo en una revista centroamericana. Según Aparicio, nuestra embajada, que había asilado durante la guerra a más de dos mil falangistas, dio un portazo sobre la frente luminosa del gran poeta que pretendió cobijarse a la sombra de la bandera chilena. No tardó en contestar el aludido. A la semana siguiente, con el título “Responde Vergara Donoso: Nunca negué asilo al poeta”, se publicó la carta respuesta. En ella, el diplomático señala que: Con sorpresa me impongo del artículo de Victoriano Lillo, aparecido en Ercilla 1.207 (Tribuna), sobre la muerte del poeta español Miguel Hernández. Fundado en algo escrito por Antonio Aparicio, se me culpa de no haber dado asilo a Miguel Hernández y, en consecuencia, de ser responsable de su muerte en prisión meses más tarde. Los hechos son textualmente diferentes, y bien lo saben el propio Antonio Aparicio y todos los que estuvieron asilados en la Embajada de Chile en Madrid, en los años 1939 y 1940. Cuando llegué a Madrid, en mayo de 1939, había terminado ya la lucha y Miguel Hernández se encontraba desde tiempo atrás en prisión. Meses más tarde (no recuerdo con exactitud la fecha), Miguel Hernández fue puesto en libertad a raíz de dictarse una medida general que ordenaba libertar a todo detenido a quien no se hubiese iniciado formalmente proceso. Miguel Hernández fue entonces a la Embajada de Chile y tuve ocasión de conversar con él. Se hallaban asilados en la Embajada 18 personas, entre ellas el propio Antonio Aparicio. Hernández estuvo con todos ellos. Más de uno le sugirió que pidiera asilo y me hablaron sobre ese punto. Hernández, sin embargo, no lo pidió, ni quiso pedirlo, a toda costa, según mis recuerdos, deseaba ir a su pueblo en Alicante (Orihuela) a ver a su hijo que acababa de nacer y al cual tenía ansias de conocer. Como es sabido, este hijo le había llegado después de perder el primero, lo que explicaba la vehemencia de su decisión. En su pueblo fue inmediatamente reconocido y lo que no había sucedido en Madrid, se le imputaron hechos ocurridos durante la Guerra Civil. Las decenas de miles de procesos iniciados al terminar la Guerra Civil impidieron muchas veces que se identificara al detenido y se juntara al personal de la Guerra Civil con el preso en cualquiera de las cárceles repletas. Fue lo que aconteció con Miguel Hernández y por eso quedó en libertad. La segunda detención, a raíz de su viaje al pequeño pueblo donde vivía su familia, hizo posible que se le reconociera y fuese concretamente denunciado por los hechos que se le imputaban. Ya preso por segunda vez, recibí avisos, entre otros de Pablo Neruda, sobre la situación de Miguel Hernández, junto con el encargo de ocuparme de él. Hice todo lo que tuve en mi mano por evitar su condena. Julio Gálvez Barraza (publicado en Sociedad de Escritores de Chile), escribe: Sobre Miguel Hernández, supuestamente, ya se ha dicho todo. Eso es lo que más o menos señala una reseña literaria a la biografía escrita por José Luis Ferris. Sin embargo, también señala que ninguna biografía, por muchos datos que lleguemos a aportar, estará jamás completa del todo. Creemos que Miguel Hernández: Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, la magnífica obra de Ferris, tampoco cierra completamente el llamado caso Morla, es decir la supuesta negativa del entonces encargado de negocios de Chile en España a otorgar asilo al poeta oriolano. Veamos lo que dijo Antonio Aparicio en el capítulo IV de su ensayo: —En la cárcel he conocido lo mejor de España. Había salido de la cárcel en forma inverosímil. Es necesario tratar de formarse una idea aproximada de cuál era el grado de amontonamiento de presos en las cárceles españolas durante los años que siguieron a la caída de la República, para aceptar que un simple error de administración, tal vez una confusión de nombres, hiciera posible que un hombre sometido a larga condena viera abrirse de pronto ante sí las puertas de la prisión. Miguel mismo no había salido todavía de su sorpresa. Había estado hundido en el fondo del cautiverio más negro. Las ayudas postreras de Germán Vergara Donoso a Miguel Detenido Miguel el día de su onomástica de 1939 en Orihuela, es enviado a la cárcel de Toreno en Madrid. Vergara guarda silencio; sin embargo, meses después Vergara envía una carta a Miguel (lo sabemos por la carta de 3 de junio de 1940 que se lo cuenta a Josefina), le decía Vergara que se interesaba por su asunto ante el ministro Rafael Sánchez Mazas, favores que le debía porque Rafael es apresado en Madrid —zona republicana— y logra refugiarse en la embajada de Chile, “donde pasará casi un año y medio”. Allí se cree que escribió su mejor novela: Rosa Kruger). Luego le enviará dinero a Josefina, como lo demuestra la carta de Miguel a Carlos Rodríguez Spiteri (3-06-41): “He de decirte que quiero veas a Vergara, Josefina no recibe el dinero que acostumbra...”. Los contactos con Vergara se hacían a través de Carlos Rodríguez Spiteri, con domicilio en la calle Generalísimo, 59. Constantemente le dice Miguel a Josefina que Vergara y Vicente Aleixandre le enviarían giros de dinero. A veces, Vergara se olvidaba y otra es que estaba ausente de Madrid. Miguel escribe a Josefina el día 27-11-1940, le dice que cree que le envían a Ocaña gracias a las gestiones de Vergara. El 28 de junio de 1941 le escribe Vergara a Carlos Rodríguez Spiteri que a Miguel le trasladarán desde Ocaña a San Miguel de los Reyes en Valencia. En carta de 30 de agosto del 41, le dice a Josefina que Vergara le escribirá, supongo que para enviarle dinero. Ya en el 42 y cuando la enfermedad de Miguel se agrava, Vergara y otros amigos de Madrid reclamarán la documentación al director del Reformatorio de Adultos de Alicante para agilizar el traslado del enfermo al Sanatorio de Porta-Coeli (Valencia); cuando el 21 de marzo llegó la autorización de traslado, “nadie asumió la responsabilidad de mover aquel cuerpo de la cama en que yacía” (pág. 485, José Luis Ferris). Conclusiones La cuestión es que por dos veces pidió Miguel ayuda en la Embajada de Chile, lo hizo aquí porque era amigo de Pablo Neruda. La primera vez que va a la embajada no se asila, bien porque no quería desertar del ejercito popular, él era el autor de Viento del pueblo, y permanecer indefinidamente en la embajada junto a los 17 asilados que ya había y, por consiguiente, dejar a su mujer y a su hijo desamparados en Cox, o porque a la embajada no le interesaba darle asilo a un simple “pastor-poeta”. Según la versión de los Alberti parece cierto que Miguel le dijo: “¿Cómo me voy yo a meter en una embajada?”, sin embargo, cuando fue a la embajada, ¿qué le pidió en realidad a Morla? No lo sabemos. La segunda vez que fue a la embajada (mediados de septiembre de 1939), Germán Vergara Donoso era embajador, Miguel corría peligro de ser nuevamente encarcelado, seguro que esta vez estaba convencido de asilarse, no existía otra solución. Vergara se inventó una buena excusa, quizás sabía que no podía dar su nombre al Ministerio de Asuntos Exteriores franquista. Quizás Vergara, después, con cargo de conciencia, trata de ayudar al encarcelado, y a Josefina, enviándole dinero. Desconozco los procedimientos diplomáticos de asilo en aquella época, pero la verdad que no le ayudaron mucho. Nunca sabremos exactamente qué le pasó. Bibliografía consultada • DEL HOYO, Arturo, Escritos sobre Miguel, Fundación Cultural Miguel Hernández, Biblioteca Hernandiana 2. Orihuela, 2003. • FERNÁNDEZ PALMERAL, Ramón, Doce artículos hernandianos y uno más. Palmeral, Alicante, 2005. • FERRIS, José Luis, Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Temas de Hoy (2002), pág. 490. • GUERRERO ZAMORA, Juan, Proceso a Miguel Hernández. El sumario 21.001. Dossat, Madrid, 1990. • GÁLVEZ BARRAZA, Julio, “Me llamo barro aunque Miguel me llame”. Foro por la Memoria (http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/documentos/mellamobarro.htm). —. “Por obra y gracia del Winnipeg” (http://revistaperito.com/drupal/?q=node/1014). • JACKSON, Gabriel, La República Española y la Guerra Civil, Biblioteca Historia de España, 2005. • MANRESA, Josefina, Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández, Ediciones de la Torre, Madrid, 1980. • MARTÍN, Eutimio. “La relación Miguel Hernández-Luis Rodríguez Isern”. El Maquinista de la Generación, Nº 11, junio 2006, pp. 27-29. • MORLA LYNCH, Carlos. En España con Federico García Lorca, Renacimiento, Centro Cultural Generación del 27, Málaga, y Diputación de Córdoba, 2008. • Obras Completas de Miguel Hernández, RBA. Barcelona, 2006. Introducción y notas de Agustín Sánchez Vidal, José Carlos Rovira, Carmen Alemany. De esta edición: Espasa-Calpe, S.A. • RIQUELME, Jesucristo, Antología comentada (II parte), cronología, Ediciones de la Torre. Madrid, 2002. Otros artículos de referencias • “Pablo Neruda y Miguel Hernández: un idilio poético” (http://www.revistaperito.com/ramonfernandez/pablomiguel.htm). • “Pablo Neruda y Miguel Hernández: la poesía entre el vino y la sangre” (http://tinyurl.com/675uwq). • Artículos sobre la vida y obra de Miguel Hernández en revista Perito (http://www.revistaperito.com/MIGUELHERNAN.htm). Notas 1. César Soto G. El libro de los libros de Pablo Neruda. Editorial América del Sur, Santiago de Chile, 2004, 199 pp. Descrita como “una recopilación documental biobibliográfica y fotográfica”, esta obra reproduce con excepcional cuidado un total de 167 impresos correspondientes a libros, folletos, cartas, manuscritos y otros originales de Neruda, que forman parte de la colección bibliográfica de César Soto. En nueve capítulos cronológicamente organizados se reproducen portadas y páginas de impresos que van desde 1921 —con las colaboraciones de Neruda a la revista Claridad— hasta los últimos títulos de su obra. En cada capítulo, una “guía bibliográfica” ofrece breves y precisas notas que identifican cada pieza. Otras muchas imágenes complementarias y reproducción de páginas autógrafas terminan por entregar la más amplia visión documental sobre esta materia. ** Ramón Fernández Palmeral ramon.fernandez@ono.com Artista plástico y escritor español (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947). Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista Perito (Literario-Artístico) y de varios portales como Las Lunas de Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros títulos, de La cara atroz del Guernica de Picasso, que además se puede consultar en formato .pdf en la red, así como de numerosos artículos sobre arte y ensayos de temas literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundación Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la Casa Museo Azorín (http://www.azorin.org), de Monóvar. Textos suyos pueden leerse en su página personal, http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm. === Arthur C. Clarke girando en su órbita Dixon Moya ================= Ha fallecido Arthur Charles Clarke en su refugio personal de Sri Lanka, correrán las tintas indelebles, impresas y virtuales, honrando su memoria y legado. Clarke fue un neorrenacentista, si se pudiera emplear este término para designar a un hombre de muchos talentos, pero quien deseaba ser recordado como escritor. En esta oportunidad, no deseo recalcar las condiciones que ya se han resaltado del señor Clarke como uno de los principales pilares de la ciencia-ficción contemporánea, son incontables los títulos de su bibliografía, novelas e historias cortas que inspiraron desde series de televisión, documentales de divulgación, hasta películas clásicas como la número uno del género, 2001: una odisea del espacio (1). Aunque resulte paradójico, deseo destacar la contribución que hizo el señor Clarke a la ciencia real, no a la ficción especulativa. Como lo anotan los biógrafos, uno de los primeros trabajos que tuvo Clarke fue especialista en radares, convirtiéndose en un teórico preocupado por los asuntos relacionados con las comunicaciones. En el desarrollo de sus investigaciones, Clarke ha pasado a la historia como uno de los científicos que promovieron el concepto de la órbita geoestacionaria. Para definirla de manera sencilla, podría decirse que la órbita geoestacionaria es un anillo sobre el plano del Ecuador, situada aproximadamente a 36.000 kilómetros de la superficie de la Tierra, no es una línea imaginaria y un objeto ubicado en esta zona, como un satélite, mantendría una órbita geosincrónica, es decir, giraría con el mismo periodo de rotación del planeta, con indudables ventajas en materia de comunicaciones y meteorología. La órbita geoestacionaria, más que un concepto teórico, se convierte para los países ecuatoriales como Colombia, en patrimonio soberano y recurso valioso. Por ello, no es casual que en Bogotá, en 1976, tuviera lugar una reunión internacional para tratar este tema, convocada por Colombia a los demás países que fueran beneficiarios de la mencionada órbita. Fue así como delegados de Ecuador, Brasil, Gabón, Congo, Indonesia, Kenia, Somalia, Uganda, Zaire y Colombia, suscribieron la llamada Declaración de Bogotá, que considera a la órbita geoestacionaria un recurso natural, sobre el cual los países ecuatoriales tienen derecho a ejercer soberanía. Por lo mismo, tampoco resulta extravagante que la órbita geoestacionaria aparezca en la Constitución Política de Colombia como parte esencial del territorio, es decir una porción del espacio en donde se ejerce plena soberanía. En la práctica, esta envidiable zona es aprovechada por las potencias espaciales, siguiendo las disposiciones de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones). Es posible que la intención del señor Clarke no fuera pensar en las ventajas para los países en desarrollo, ni siquiera en las posibilidades de las comunicaciones para el Imperio Británico, sino que se originara en la curiosidad humanista de la ciencia, en la oportunidad de convertir ideas en leyes y postulados, con validez para toda la humanidad. En todo caso, si algún día un satélite colombiano logra aprovechar esta condición natural, será en buena parte gracias al señor Clarke, un hombre visionario en toda su dimensión. La Comisión Colombiana del Espacio, constituida en el año 2006, en su página en Internet reconoce a Arthur C. Clarke su importante contribución científica. Puede que, como suele decirse de los buenos difuntos, el señor Clarke se haya ido al cielo, literalmente a la órbita geoestacionaria. Quizás, en el momento de su deceso, el escritor no se haya transmutado en un monolito impenetrable y misterioso como el descrito en 2001..., sino en una partícula etérea girando al mismo compás de este planeta. Quizás ahora tenga mucho más sentido el nombre de órbita Clarke, que algunos dieron en su momento a la tan profusamente mencionada órbita sincrónica. Al menos esta posibilidad, medio científica, medio religiosa, medio abstracta, medio metafísica, fuera la más atractiva para el mismo Arthur Charles Clarke, quien probó sus adustos postulados, pero quien seguramente gustaba más de las especulaciones literarias, no menos serias, pero con la ventaja de ser más entretenidas que las teorías físicas o matemáticas. Esa siempre será la ventaja de la ficción y sus apóstoles. Notas 1. Afirmación que no compartirán los seguidores de la saga de La Guerra de las Galaxias, la cual en mi concepto no pasa de ser una pomposa y rutilante fantasía, una fábula medieval que toma el ancho espacio como escenario, pero es ajena al espíritu de la ciencia-ficción. ** Dixon Moya dixonm@hotmail.com Diplomático colombiano aficionado a la literatura. Fue cónsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente desempeña un cargo diplomático en Nicaragua. Ha publicado artículos en revistas de su país. === Octavio Paz =========================================================== === Las ráfagas de una violenta historia de guerra Daniel Navarro ==== Para alguien como yo, casi todas las cosas aparecen tardíamente. Es quizás una forma de ser, o una cierta intrínseca necedad con la cual he tenido que pelear toda esta vida. La presencia de Octavio Paz es uno de esos casos que se lamentan en mi interior no refiriéndome a lo poco que pudiese quedarme de existencia, sino al hecho de que llegó demasiado tarde. Y no sólo eso, Paz llegó en forma voluminosa, acarreando una serie de rodajas sangrientas que todavía se deslizan por los caminos colectivos de la patria mexicana. Su idea política no era extraña ni incitadora. El problema era la forma de plantearla. Su idea poética no es abstracta, sino que toda su forma de ser es un algoritmo. La sexualidad de un poeta sirvió para terceros abrevando en el infinito caudal del morbo. La enfermedad de Paz me llegó un día no sé cómo, al escritorio, y le escribí una carta deseándole pronto restablecimiento. Yo vivía en un punto del caribe mexicano. Un desconocido, era impensable que yo me atreviese a enviarle una nota. En la geometría intelectual, la izquierda de Paz no existe. No al menos en el concepto de izquierda mexicana, esa profunda aberración digna de la continuación de la clásica novela de Mary Shelley. La izquierda de Paz es un adversario intelectual abstracto, filosófico. Paz se catalogó de derecha, por varias razones: porque aparecía en Televisa, porque despreciaba a la izquierda, por sus irritantes conclusiones acerca de temas simbólicos, íconos de la izquierda: Cuba y derechos humanos, democracia en países de Europa Oriental, y no muchos más. Con eso era suficiente para tildarlo de derecha. Además no hay que olvidar que se le otorgó el Premio Nobel. Eso irritó hasta al más mesurado. No obstante, Paz no podía ser de derecha. Abiertamente decía que extrañaba a la izquierda como interlocutor. Esas no son palabras de derecha. Abiertamente escribía ideas de provocación. Paz no puede aparecer con letras de oro en el Congreso de la Unión. En una extraña iniciativa de algún legislador, se propuso que se fundiera oro y se construyeran las letras que conforman su nombre. Una vez hecho esto, las letras se integrarían a una lista de personajes que adornan la fachada de una pared. No obstante, dicha iniciativa no prosperó porque se adujo, después de un análisis (profundo análisis quisiera decir, pero ya sería especulación de mi parte), que sólo los que contribuyen a la formación del Estado pueden estar inscritos ahí. Los legisladores dijeron que Paz es un hombre ilustre, y que para eso está la Rotonda de los Hombres Ilustres. Punto. La ráfaga de una violenta historia de guerra. No contribuyó a la formación del Estado. He tenido varias charlas con personas estudiosas del tema “Estado mexicano”. Complejo. Hubo algunas voces de intelectuales mexicanos (pocas) que emitieron su desacuerdo. Yo coincido con los legisladores: Paz no contribuyó con la formación del status quo, esa malformación congénita llamada “Estado mexicano”. Es más, creo que a Paz le resultaría vergonzoso que los legisladores mexicanos aprobaran su inclusión. Se mancharía su nombre. Algún día, cuando la patria mía sea verdaderamente venturosa y justa, seguramente alguien recordará Piedra de sol, y escribirá: “Un sauce de cristal, un chopo de agua, alto surtidor que el viento arquea”. A veces pienso que el hecho de que aparezcan tardíamente ciertos eventos, es una forma de que se propaguen en mi existencia, y que apenas estén surgiendo no sólo en mí, sino en el universo entero. Si esto es cierto, Paz estará ahora en Vuelta, escribiendo acerca de La Llama, o Sor Juana, o acaso esté escribiendo algún ensayo sobre pintores franceses. En una trinchera, malgastando los dientes en discernir lo que en el interior del pensamiento florece, y la manera de transmitirlo. El árbol del pensamiento, la arquitectura del pensamiento en cada rama y la raíz en lo profundo del tiempo. Paz es el latido de letras que dieron forma a una existencia extraña. No se sabe en qué tiempo nació ni el tiempo de su muerte. Es un espectro, una ráfaga en la oscuridad. El recuerdo, su recuerdo, es la vida traspuesta de la persona con quien se habla, cuando no se habla con nadie. ** Daniel Navarro rei_cancun@hotmail.com Escritor y naturalista mexicano. Escribe en el periódico Voz del Caribe (Cancún, México) una columna semanal de cuento denominada "Camafeos literarios", y ha escrito las series de cuento tituladas Cuentos mejicanos, así como De ninfas. Conduce el taller de lectura Al Aire Libre en la Casa de la Cultura de Cancún. Aparece en http://www.anuariodelarte.com así como en http://www.tulumlanovela.com. Mantiene una bitácora personal en http://daniel-navarro.blogspot.com. === Poetas de Atacama ===================================================== === Ariel Santibáñez, el niño que sonreía y callaba ======================= === Arturo Volantines ===================================================== Cuando había terminado de re-construir esta biografía, el poeta Guillermo Ross-Murray, desde Iquique, me hace llegar otro poemario de Ariel, inédito y desconocido, en hojas de roneo, roto, rescatado de un basurero, fechado entre diciembre de 1965 y enero de 1966. Estos poemas de amor —y toda la poesía de Ariel— son el mejor mentís contra “los carniceros al tercer día”. Ni con la crueldad ni con la muerte pudieron desaparecer al poeta. Ariel Dantón Santibáñez Estay nació el 15 de noviembre de 1948, en Antofagasta. Es hijo de un telegrafista que llegará a ser alcalde de Antofagasta, Óscar Santibáñez. Su madre se llamaba Berta Rosa Estay. Tiene dos hermanos: Ingrid y Luis, ex entrenador de la Selección Nacional de Fútbol. Vive cerca de cinco años en la “Estación Baquedano”. Muy joven edita un diario mecanografiado. Estudia en el Liceo de Hombres de Antofagasta y cursa el quinto año, en 1966; donde fue alumno de Mario Bahamonde. “Era un niño que sonreía y callaba”, dice el poeta, Luis Moreno Pozo. Estudia un año castellano en la Universidad de Chile, sede Arica, en 1968; está a cargo del Departamento Cultural de la Federación, y es alumno de Óscar Hahn. Luego, en la Universidad del Norte, en Antofagasta, completa sus estudios; y, en esta misma ciudad, en mayo de 1971, realiza y firma una entrevista a Guillermo Deisler, en la revista Tebaida Nº 6. Le gustaba vestir de negro; hablaba poco y escuchaba mucho. También incursionó en la música. Llegaban a la casa de la familia los poetas Luis Moreno Pozo y Guillermo Ross-Murray. Fue dirigente estudiantil, miembro del MIR. A través de México, entra y permanece a lo menos 6 meses en Cuba. Fue detenido por 3 días y torturado en su ciudad natal, en noviembre de 1973, por el Servicio de Investigaciones. Después, en la casa de sus padres, intentan nuevamente detenerlo y escapa ayudado por los vecinos. Luego de 3 meses de clandestino, viaja a la ciudad de Santiago, a casa de su padrino que era detective. Allí, el 13 de noviembre de 1974 es detenido por los esbirros del SIM (Servicio de Inteligencia Militar). Su hermana Ingrid se informa que sigue detenido el 22 de diciembre de dicho año. Iván García Guzmán testimonia que estuvo junto a Ariel en dependencias para prisioneros en Villa Grimaldi. Su esposa, Gladys Rojas Segovia, pierde al hijo que lleva en su vientre por un shock nervioso. De entonces sabemos de él a través de su legado literario. Aunque lanza sus primeros poemas en papel volantín, en 1964; sus primeros poemas en molde datan del 16 de marzo de 1966, publicados en el texto “La juventud del centenario, antología poética”, auspiciado por la I. Municipalidad de Antofagasta, cuyo director es Luciano Gaete T., con portada de Waldo Valenzuela. En este texto aparecen 9 poetas más; y, entre ellos, su amigo de generación: Guillermo Ross-Murray. El poema “Definitivamente” aparece en la Colección Apuntes Nº 4 de las Ediciones “Germinal”, en Antofagasta, el 16 agosto de 1966, junto a un poema de Luis Moreno Pozo. Tiene 17 años. Pertenece al Grupo “Germinal”. Gana el Premio Municipal, Arica, 1967, en la “Semana de la Ciudad”, con el seudónimo de “Gladiador”. Fue cofundador de la revista Tebaida (fortaleza en el desierto), en Arica —subtitulada “Chilepoesía” a partir del Nº 5—, dirigida por Alicia Galaz, y que deviene del Grupo “Tebaida”, que empezó a idearse en el verano y otoño de 1966, en el café Pompeya, en Santiago, y de las Ediciones “Tebaida”; y, luego, de la alianza “Tebaida-Mimbre” y la confraternidad de “Tebaida” con “Trilce” y con “Arúspice”. El primer número es financiado por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Arica; donde él es dirigente. Cumple, en ese primer número, funciones de dirigente patrocinante; en el segundo, de encargado de Publicaciones y Canje; y, a partir del tercer número, es secretario de Coordinación. La Tebaida Nº 1, publicada en el segundo semestre de 1968, en Arica, presenta la base estética de lo que sería la revista más importante del desierto de Atacama y una de las más importantes que se han editado en Chile. Su portada tiene una xilografía de Guillermo Deisler, grabados de Luis Moreno Pozo y trae 4 poemas de Ariel: “Estos días”, “Fotografía de este tiempo”, “Descubro oficinas y pasillos transitados” y “El espantatriste”. En la Nº 2, publicada en 1969, aparecen 5 poemas: “La corbata del cuello”, “Ídolo roto”, “Esos viejos”, “Judas disculpándose” y “Discorrayado”. En la revista Nº 3 y 4, publicada en 1970, dedicada a poetas peruanos, norteamericanos y atacameños, aparecen de Ariel: “El último verano del oficinista”, “Ultimátum”, “La maleta vacía”, “El cine donde todos mantienen cierta complicidad insospechada” y “El cartel”. En abril de 1971 se publica la Tebaida Nº 5, donde aparecen los textos “A tal punto”, “El precipicio”, “Gato porfiado” y “Rebeldía”. En la Tebaida Nº 6, fechada mayo-diciembre de 1971, trae una entrevista de Ariel Santibáñez a Guillermo Deisler; pero fundamentalmente es un diálogo fuertísimo de estética, entre dos poetas unidos por la genialidad y la tragedia, llamada “La visión mágica en la madera / Los gruñidos de la imagen actual / El libro como unidad artesanal / Guillermo Deisler, al paso”. La revista Nº 7 se abre con un texto de Ernesto Cardenal denominado “La madre de Camilo Torres” y contiene tres poemas de Ariel: “El orden que se mantiene a toda costa”, “No me hagas salir de mis casillas” y “Por oficio, ruego a tu madre”. En la última Tebaida publicada, correspondiente a los Nº 8 y 9, fechada en mayo-diciembre de 1972, sigue la misma dirección: Alicia Galaz, Oliver Welden, Guillermo Deisler y Ariel Santibáñez. Pero no aparecen textos del poeta. El número siguiente está en la imprenta de la Editorial Nascimento cuando viene el Golpe de Estado. Preparaba, además, una versión marxista del Quijote de La Mancha. También su obra tiene repercusión internacional. Aparece en la revista Cormorán y Delfín (año 7, Nº 23; Buenos Aires, Editorial Losada, 1970). En este número se publica una selección sobre poetas de Chile, titulada “Tebaida: Eco del Nortegrande”, donde aparecen los poemas de Ariel: “Discorrayado” y “Esos viejos”. Y en la Cormorán y Delfín (año 8, Nº 28/29; Buenos Aires, Editorial Losada, 1972), bajo el título de “Testimonio poético de la revolución chilena”, firmado por Alicia Galaz, aparece el poema de Ariel: “La maleta vacía”. También en la revista Nuevo Mundo (Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales), Nº 56; París, año 1971; Norte Grande, introducción y prólogo (pp. 57-62), donde aparecen los poemas de Ariel: “Ídolo roto” y “Esos viejos”. En la Road Apple Review (vol. iv, Nº 1, Oshskosh; University of Wisconsin, 1972, Special Issue of contemporary Chilean Poetry); edición, selección y traducción de Edward Oliphant, aparece el poema “I discover offices and travelled passageways” (“Descubro oficinas y pasillos transitados”). Su obra también aparece —en esos años— en la revista estudiantil llamada Oclae, en La Habana, sin datos y es nombrado en el prólogo de La novísima poesía latinoamericana (1968), de Jorge Boccanera. Participa en recitales —como ese memorable en la “Semana Universitaria” de 1968, con Oliver Welden, Luis Moreno y Guillermo Ross-Murray— y publica diversos textos, tanto en Arica como en Antofagasta y en La Nación de Santiago. En La Defensa de Arica, en la sección llamada “Calidoscopio de Tebaida” —que dirige Oliver Welden—, aparece una selección de poemas llamados “Contrapoemas”, en torno a la reforma educacional, el 12 y el 15 de septiembre de 1970, que suman 10 textos incluida la reiteración del denominado “El sayo”. Publica, además, un sinnúmero de artículos referentes de crítica y comentarios a escritores y artistas plásticos, en los diarios La Defensa y La Nación: Miguel Morales Fuentes, Gregorio Berchenko, Guillermo Ross-Murray, Sergio Hernández, José Guerra Santos, Oliver Welden, León Ocqueteaux, Thito Valenzuela, Andrés Sabella, Luis Moreno Pozo, etc. Comenta la poesía peruana, y hace otros sobre el ser de la literatura, y participa en el famoso “Encuentro de Poesía de Chillán” de agosto de 1970, donde se encuentra con los poetas más importantes de su generación. Publica en La Defensa un cuento titulado “El desfile”. En el mismo diario, el día sábado 14 de septiembre de 1968, en la sección de “Calidoscopio”, se publican dos de sus poemas: “El espantatriste” y “Domingos”. De regreso en Antofagasta trabaja muy ligado al poeta visual Guillermo Deisler. Participa activamente de la vida cultural antofagastina, promoviendo actos, acciones y debates estéticos. Su profesor, Andrés Sabella, le pone nota 7 en ausencia. Algunos de sus poemarios inéditos se llaman No comulgar (1970), Estación Nº 194 (1970), Conquista y asalto (1970-1971). Preparaba su primer libro llamado Estado de cosas, referente “al momento que estábamos viviendo” —dice Guillermo Ross-Murray—, cuando empieza a ser perseguido, detenido, torturado y desaparecido. Discorrayado La vieja vitrola del tío, muerto a mediados de siglo, todavía toca discos de repente, y son 78 giros por minuto. Y giró y gira el mundo para todos: mi padre le hacía escuchar a mi madre la voz de Gardel y el verdadero sentido del amor. Y soy, yo soy el que toma la manija estas tardes de domingo, y doy vuelta y vuelta y te hago escuchar Gardel, y tú, Gladys, sigues el movimiento silenciosamente, pensando, quizá, en nuestro lejano hijo. Esta biografía fue preparaba y tomada, por Arturo Volantines, desde el Archivo Oliver Welden/bibliotecavolantines; y las referencias de Ingrid Santibáñez, Luis Moreno Pozo, Guillermo Ross-Murray, y de los informes Rettig y de la Vicaría de la Solidaridad. ** Arturo Volantines macondolarecova@yahoo.com Poeta chileno (Copiapó, 1955). Dirigió en Antofagasta el Grupo Salar y fue editor de libros y revistas. Desde los años 80 vive en La Serena, donde ha fundado las revistas literarias Lapislázuli y La Servilleta de la Poesía, y fue cofundador de la sede regional de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech, http://www.sech.cl) y otras instituciones culturales. Ha publicado Poetas jóvenes del Norte (Antofagasta, Ediciones Sol y Sal, 1980), Pachamama (Santiago, Editorial Cambio, 1987), Antología de la poesía del Valle de Elqui (Antofagasta, Ediciones Universitarias Universidad Católica del Norte, UCN, http://www.ucn.cl, 2002) y Lo que la tierra echa a volar en pájaros (Antofagasta, Ediciones Universitarias UCN; dos ediciones, 2003 y 2004). Ganador de una docena de premios en concursos literarios en su país, ha recibido entre otros el Premio “Papiro” en La Serena, el “Federico Varela” en Chañaral y la Medalla Ciudad de La Serena. Textos suyos aparecen en Poesía de altura. Antología latinoamericana de poesía (La Paz, Bolivia, 2004) y en varias antologías de poesía chilena. === Viaje azaroso (ya que por algunas letras viajan los sueños) =========== === Francisco Pinzón-Bedoya =============================================== A mi lado se sentaron tantos personajes tan disímiles como mi aleatoria forma de escogerlos. Una hermosa mujer sin rostro, de espaldas con su cuerpo desnudo sentada al borde de una bañera, me daba la presentación de Santiago Gamboa, ese colombiano del mundo, galardonado y casi europeo que me gritaba desde su Ulises, y alertaba ilusamente mis sentidos. Ana María (Shua) y Alicia (Steimberg) en el mismo paquete me daban un recorrido por el amor apasionado que se asomaba apenas con un poema de Juan de Encina (“Mejor es sufrir / Pasión y dolores / Que estar sin amores”) por lo cual derivé mi visita hacia tantos y tan variados renglones y aterricé en los amores prohibidos. Y entonces pensaba: ¿cómo se hace para elegir ser un antologador de un tema como el amor que a todos, por muchas vías y maneras, nos ha dado por cantar en todos los tiempos? Y la respuesta me la dieron las autoras: “Toda elección es dolor: con los textos, los géneros y las ideas que dejamos a un lado, podría completarse otra antología, no menos atractiva... (que) ésta”. “Quien no desea ser leído, no escribe” y “El acto de la escritura presupone en sí mismo una lectura”. Entonces pregunté al viento silencioso y estático de la biblioteca de la universidad: “¿Para quién serán estas letras divagantes que progresivamente van describiendo este viaje matutino por las hojas amarillentas, casi sepias, de estos volúmenes cargados de belleza que nadie mira?”. Y no tuve la respuesta. Tal vez por ello, en este camino, me llevaron de la mano Henry y Anaïs, a esa época en que el diario epistolar daba al amor su velocidad, que en tiempos del e-mail y el Internet son inimaginables. “...Le escribo... sólo palabras sobre su voz, su risa, sus manos, y él me escribe: ‘Anaïs, al recibir tu nota... nunca podré expresar algo que esté a la altura de esas palabras’ ”. ¡Qué intromiso me siento a la intimidad de dos seres que se amaron a un ritmo donde el amor tal vez era hermano gemelo de la paciencia! Dejé de ser el lector por algún instante y capitulé ante la epístola, arte del cual soy amante, para aposentar mi suspiro en todas esas que se escribieron y que tal vez hoy... ya no se dan. Ojalá que en el secreto altar de muchas parejas siga existiendo “el ramito de violetas” de cada uno. Sé que por manos como las mías han pasado cartas y que en muchas épocas a más de un corazón he quedado atado porque ellas han dejado perenne el rastro de lo que ese otro corazón era cuando las escribió. Regresé. Volví a pasar por Ulises: “Déjame curiosear tu vida, quiero saber de ti... Fuimos a un restaurante... Mira, Paula... esos son compatriotas de Ecuador y Perú...”, y sin saberlo mi memoria trastornó la lectura y mis recuerdos fueron tras algún poema de exilio ajeno que tuve a bien —hace ya un tiempo— dar a la luz tras las historias que un amigo me contó de su viaje mochila por Europa, cantando en las esquinas junto a otros inmigrantes indocumentados con sus quenas y charangos... y no sé qué más suspiros; así... el viaje seguía tras más letras después del encuentro con la página 81 de El Síndrome de Ulises. Luego, más de amor, de esos que iluminan ese libro antológico. En un aparte perdido pero descubierto por mi forma de leer. Simone de Beauvoir (“Castor”) escribió a Jean-Paul Sartre en 1938 una carta en que le narraba cómo se entregó a un “ser hermoso” que a ella le encantaba después de seducirlo y... me presté a tratar de “sentir lo que sentían” esos dos amantes especiales. Sobresalen los detalles del fornicio, sin vulgaridad, sin aspavientos, sin ocultos, sin prevenciones, con despliegue desde el preludio hasta la entrega con esa hermosa y rara sinceridad de quienes han logrado ese nirvana del amarse sin poseer, sin ajustar espacios y sin presiones, “sin celos, sin fidelidad, sin hipocresía... y sin embargo, para siempre”. Las formas expresivas de recopilación y sutileza de Ana y Alicia seguían sorprendiéndome gratamente, mientras afuera el tiempo, creo, sonaba a estar detenido. Sólo de vez en cuando el ronroneo de algún motor o el pito de algún otro que se retiraba del campus parecían hacerme volver a la realidad de aquel espacio encantador. Andrea Cote propició cambiar mi camino azaroso hacia la ribera de algún río con sus pueblos cálidos y ese dejarlo de alguien que busca nuevos horizontes, con la nostalgia de añorar, de añorarse y pretender que podía trasladarse con todo su equipaje hacia tierras de buen aire, y ello mágicamente lo dejó reflejado en este fragmento de “Un rincón para quedarse”: “El paisaje no es donde tú estás y la selva no es tu espesura El paisaje no te habla nunca, no sabe que estás aquí y si le coses paredes o flores ellas te desconocerán y apresarán tu paisaje”. De pronto, la calle se rompió y el espectáculo era otro. Tal vez las palabras viven en el pecho de quien las acoge, lo más seguro es que Andrea jamás pretendió hacerme sentir el exilio en mi piel, pero sí lo logró cuando me asomé a sus “Calles rotas”: “Si sales a la puerta ves la calle que pasa, los niños que pasan y los pájaros prendidos entre la tela del aire pero todo esto es lo que quieres ver, lo que quieres dejar atrás pero se muere en ti”. Desde su pequeño “Puerto calcinado”, Andrea Cote me dibujó y estrelló en mi interior esa amalgama de contradicciones de quien se va de su terruño en busca de “mejores horizontes”, y entonces... se desgajó dentro de mí una recua de recuerdos, como cuando caminaba hacia un tren que me depositaría lejos de quienes eran los míos, sin querer irme de su lado ni de la brisa marinera, ni del aliento hermoso de mi padre ni de las manos amorosas de mi madre, pero con la ilusión de que esos pájaros también se fueran conmigo pegados a la tela del aire que allí, en esa estación, entre lágrimas y risas el viento alborotaba mi cabello con visos de cometa. Descansé un rato y tal vez hubiera querido saber fumar, enarbolar hasta un buen habano, transportarme a mi estudio y hacer sonar una música cubana de los q.e.p.d., Cachao, Celia y Celina, y echar a andar “el odre tras mi sangre” en unos buenos rones, pero de pronto... volví en mí y aquella biblioteca sola, conmigo en alguna mesa y otro estudioso lejano, no era ni parecía ser el ambiente que ya mis papilas me estaban contando. Sentía nuevamente allí la vigencia de la poesía en esos trozos de prosa que decían en música algo como si fueran versos. Todo eran giros y ritmos, al fin... “músicas de alas” como nos lo legó Silva. Mis manos ávidas de más ya no eran sólo de Ana y Alicia y de Andrea sino que estaban de cacería sobre aquella mesa que soportaba más libros. De pronto... un pequeño libro negro con letras blancas, de la misma colección de la de Andrea, me tomó por asalto. Era el director de Ulrika, era Rafael del Castillo, era ese bardo quien en ese momento se apeaba de su Rocinante para saludarme. “Palabras escuchadas en un café de barrio” me supo a ese ejercicio que yo estoy haciendo en esta misma mesa como con varios libros que —sin ellos saber por qué— se han cruzado en mi camino. Las palabras elegidas por Rafael le merecieron un poema a cada una. Sólo dos ejemplos: “Abolengo del polvo de las cenizas turbias de los huesos roídos del tiempo de la carne que se deslíe mordida por los venenos de la tierra de esos versos que desmenuzó Dios yo vengo”. “Cóctel Como el cantante de una orquesta pobre que achispado y alegre quiere mezclarse con los dueños de la fiesta bailar reír con ellos y es rechazado fríamente con un ‘Usted a lo que vino fue a cantar’ Así el poeta en la fiesta del mundo Para mis anfitriones pasados y futuros, a manera de desagravio”. Esos textos me mostraron la imagen de ese bohemio, de ese borracho que en un Festival Internacional de Poesía de Medellín leyó desde dentro del más inmenso olor a aguardiente sin ser invitado. Este poema me hizo acordar de esas épocas en que nos “enlagunábamos” y terminábamos en lugares “non sanctos”, o abrazando a un poste de luz mortecina en cualquier calle creyéndolo una muchacha que se movía al compás de vientos inexistentes (magreándola, como diría Serrat). Y Rafael siguió refregándome su casa, su estudio, su hábitat, lleno de murmullos y de “algo más de lo que guarda como recuerdo de sus viajes”, “entre tantos objetos que el olvido va adoptando”, y entonces aparecieron en contraste los olvidos que tengo guardados y apilados en mi biblioteca para primeras y segundas lecturas, con las expectativas que sobre ellos tuve y que nunca cumplí. ¿Estarán esperándome ahora para acariciarme y atraerme para ser en mí lo que no han sido? No lo sé. Vaya “Cadáver” de Rafael todo lo que me pone a pensar y hasta a sentir en medio de este placer de estar al albedrío de tanto libro en este encierro tutelar voluntario y buscado en que existo más allá de mí, más allá de todo lo que soy, pero especialmente en todo lo que quiero ser. Tras unas horas en aquel santuario, se deriva uno hacia querer decir más de lo que puede, a querer escribir más de lo que es capaz, y a relatar con enjundia y con amorosa alegría sobre aquellos libros y cantos y versos y prosas que se me arrimaron en ese viaje instantáneo por un tiempo en que no escogí con quien interactuar, sino tal vez un tiempo que me escogió a mí. Ahora divago y quisiera estar en otro lugar y otro tiempo, más ebrio de vino y de letras que de todo lo demás, más ebrio de emociones ajenas —mías y de “extraños”— que “se van moviendo pecho adentro” acompañado de las notas de Portabales o de Omara Portuondo con sus compadres de Buena Vista, pero... la ventana y su cuasiespejo se encargaron de devolverme allí, me reflejaron como un ser casi lúcido, sonriente, casi entero; eso sí, con mis manos reteniendo pequeños libros como si fueran pájaros a punto de volar después de haber dejado en mis retinas su iridiscencia, entre ellos el de Rafael. Y mi corazón seguía palpitando emotivo como ante el mismo aguardiente de donde —creo— había extraído esos poemas. ¡Qué alegría saber que, desde sus propios confines, el destino me permite “rozarme” con poetas y escribas, ebrio en un tiempo matutino de bibliómana lucidez! ¡Nutricia fuente! He de volver a ti de una manera recurrente, para que me regales sensaciones, memorias, olores de otros tiempos, para salvarme y tener a flor de lápiz, las letras y las revelaciones... unas que me sanan, otras que me acompañan y algunas que hasta logran que el agobio no me dañe, no me doblegue, no me tiente... En fin, que suspendan esta hartura que a veces me da de no creer que yo sea yo. Este repliegue fantástico en las letras es vivificante como lo es el sol para las plantas, como lo es el dulce néctar a la abeja, como esa voz que de alguna manera absurda llega casi a sustituir a otra... que no se tiene. Libros: • Antología del amor apasionado. Selección de Ana María Shua y Alicia Steimberg. Alfaguara, 1999. • El síndrome de Ulises, Santiago Gamboa. Seix Barral, sexta edición, 2006. • Puerto calcinado, Andrea Cote. Universidad Externado de Colombia. Colección El Malpensante, 2003. • Palabras escuchadas en un café de barrio, Rafael del Castillo. Universidad Externado de Colombia. Colección El Malpensante, 2005. ** Francisco Pinzón-Bedoya poesia_fpb@yahoo.es Poeta colombiano (Líbano, Tolima, 1956). Es docente universitario. Ha publicado el poemario Encuentro (1999). Textos suyos han aparecido en publicaciones digitales como Poesía en español (http://www.poesia-inter.net) y Almiar - Margen Cero (http://www.margencero.com). Mantiene una bitácora personal en http://poesia-letras.blogspot.com. === Relectura de El exilio del tiempo Sócrates Tsokonas ============== La novela El exilio del tiempo propone una manera distinta de mirar el recuerdo y la nostalgia. Diferentes voces, diferentes narradoras, voces femeninas diversas que se entrelazan por la habilidad narrativa y creadora de su autora, Ana Teresa Torres. Se da a El exilio del tiempo cierta noción como perdida en el tiempo. No escindida del todo pero sí algo solapada temporalmente. Digamos que la narración va intrínsecamente conectada a historias de tiempos casi olvidados. Gracias a la narradora principal tenemos un probatorio o testamento narrativo de que cada personaje lleva consigo una historia. Esta historia de los personajes se entrelaza y hasta se confunde a veces porque el lector pierde de vista a quien narra, fundamentalmente un personaje femenino. La historia de cada personaje tiene una anécdota íntima asociada al recuerdo de la narradora. Los objetos y su función dentro de la novela son fundamentales. Cumplen la tarea de llevarnos a nosotros, los lectores, a un plano de añoranza y de identificación con las bien definidas líneas descriptivas de cada personaje. La función descriptiva en El exilio del tiempo se convierte en elemento presente en cada momento de la narración. Sin embargo, privará la narración por encima de la descripción. No es tanto la importancia que revistan para el lector los hechos rememorados en El exilio del tiempo sino la forma como afloran en boca de cada personaje. De esta manera, no nos interesa tanto la situación económica, por ejemplo, de una familia venezolana venida a menos, sino más bien nos podría interesar aun más el contenido afectivo que nos es transmitido en la novela por sus protagonistas. Podemos sentir cómo fue la decepción de tía Olga con el ballet o cómo Marisol se convirtió en profesional universitaria y todo lo que esto último representa. Sobre todo, por provenir ella de una clase social trabajadora o, como diría Rojitas, en una clase digna del proletariado explotado. También cómo tía Malena se pasó diez años en un diván en actitud de desapego de sí misma por ver su amor truncado a causa de los padres. De nuevo, resulta que los objetos están ligados a nosotros de una manera tal que apenas conocemos. Nos dan indicios de los gustos, preferencias y sentimientos de sus poseedores o propietarios. Los objetos descritos en la novela de Ana Teresa Torres, su primera novela, les proporcionan cierto espacio terrenal a los personajes. Algo como una raíz, un apego, una suerte de posesión material. Aunque no simplemente material, tal vez diría yo, material en cuanto a que materia tiene que ver también con espíritu. Esta es la idea que yo tengo del uso descriptivo de los objetos y sus derechos y sus sucesiones. En fin, los objetos como prueba de nuestra existencia material en el tiempo. Existe también en la trama de El exilio del tiempo una constante remembranza del pasado. Como si se tratara de tiempos casi olvidados que surgen por petición de un personaje, alguien curioso de la historia familiar. Es como si el narrar fuera una operación análoga al recordar. Recuerdos vividos, recuerdos que se van urdiendo como la urdimbre de genealogías familiares. Yo podría decir que lo que más percibo de El exilio del tiempo es la necesidad de historizar y dejar constancia de las impresiones de los recuerdos. Primero historizar para darle visos de oficialidad a la historia. Recordemos un poco esa frase que dijo Benjamin: “La historia es escrita por los vencedores”. Por otro lado, eso de dejar constancia es a modo de prueba de existencia, de espacio en nuestras almas, de fibras sentimentales que dan fe de lo vivido. Por supuesto, cabe también decir que algo en nosotros provoca esa necesidad de ir atrás en el tiempo a través de una memoria colectiva. Con esta novela, El exilio del tiempo, el lector obtiene una especie de cronología nacional. Se toca muy a menudo el tema político y su acontecer. Así, por ejemplo, en el diario del bisabuelo de la hija de Mercedes se da cuenta de los finales del siglo XIX venezolano y la entrada del siglo XX en Venezuela. Se habla de la confrontación entre liberales y conservadores. Este aspecto de pugnacidad política que encontramos en El exilio del tiempo refleja un poco la bipolaridad en cuanto a partidos políticos nacionales se refiere, elemento casi invariable en la historia partidista venezolana. El diario de este pariente de la hija de Mercedes, su bisabuelo, va incluso a rememorar la pérdida de fincas y propiedades de la familia por causa de la Guerra Federal a mediados del siglo XIX venezolano. Época ésta tan convulsionada política y socialmente en nuestro país. A pesar de que yo piense que la novela de Ana Teresa Torres es puramente ficcional tiene también variados aspectos realistas. Realistas y verosímiles, e incluso históricos, como la traición de Juan Vicente Gómez a su general Cipriano Castro, al encaramarse en el poder de la nación venezolana desconociendo la majestad de la presidencia republicana e instaurando una dictadura. Ésta fue la dictadura más larga del país a lo largo de todos sus años como república. Diríamos desde la primera presidencia en 1830 de José Antonio Páez. Asimismo, se habla del caudillismo, otro de los factores imperantes en la política venezolana. De esta manera, el tema político es una constante dentro de la novela de Ana Teresa Torres. La necesidad de escribir historia va mezclada con la de escribir ficción. Así, en El exilio del tiempo, por ejemplo encontramos que algunos de los familiares de la saga familiar se entremezclan con personalidades políticas importantes, como generales, presidentes o ambos a la vez. Por citar una muestra, en la conocida fiesta de quince años el primer vals de la joven se baila con el presidente, dictador para entonces y general. Asimismo podría citar otro caso, la cercanía entre el bisabuelo de la familia y el general Castro, quien gana el poder a finales del siglo XIX en Venezuela. En este caso se cumplió el pronóstico del bisabuelo en el plano de la ficción, dada su adherencia y preferencia hacia Castro, en contraposición con la realidad histórica venezolana o con el plano histórico de la novela, en el que se espera con ansias el término de la dictadura gomecista. Si nos adentramos en El exilio del tiempo nos percataremos de que el humor también está presente. En este sentido basta con mirar cómo el obrero italiano emprende la “refacción” de la casa familiar de doña Clemencia y don Antonio y cómo su nieta narra con desparpajo las atrocidades cometidas por este “maestro de obras” en la futura residencia de Veroes. En cambio, se habla de los primeros conserjes de Veroes, Pepe y Sole, ambos españoles trabajadores y diligentes. Se da una suerte de crítica hacia los venezolanos que, a juicio de la narradora, podrían aprender de estos europeos cómo trabajar bien. A propósito de Europa se narra también el escape de la familia de Mercedes en un barco de carga y cómo salen huyendo doña Clemencia, don Antonio y las niñas, del furor de la Guerra Civil española. Una vez establecida la familia en el este de Caracas la hija de Mercedes ya es una señorita y es aconsejada religiosamente acerca del amor a Dios y su mandamiento por su abuela doña Clemencia. También se narra la historia bastante lúgubre de tía Malena, quien pierde a sus tres hijos y a su esposo y finalmente muere ella también. Tal vez el aspecto más autobiográfico de Ana Teresa Torres está a la mitad de la novela El exilio del tiempo, en la que se hace una especie de exposición psicológica acerca de las respuestas que los padres dan a sus hijos. Por ejemplo, se habla de las respuestas que dan algunos padres a preguntas como éstas realizadas en la novela por la hija de Mercedes: Pregunta de la niña: “Mamá, ¿por qué Benita tiene tan poquito dinero?” (Benita: la cargadora de la niña). Respuesta de la mamá: “Porque ella es una floja”. Contrapregunta de la niña: “¿Pero por qué, si ella trabaja y tú no? Respuesta de la mamá: “Porque ella necesita un trabajo y yo me encargo de las cosas de la casa”. Repregunta de la niña: “Entonces por qué la estás botando”. Respuesta de la mamá: “Porque ella ya está muy vieja y no tiene nada que enseñarte” (Paráfrasis mía, no son citas directas). En el caso de María Josefina su narración la podríamos leer como un existencialismo. Ella está indecisa sobre sus raíces o mejor, tiene una mezcolanza entre el afrancesamiento, la hispanidad y la indianidad. Por esta razón, su voz en la novela tiene que ver con alteridad. Porque no hay nadie como ella en toda la novela que exprese pensamientos más claros acerca de sus orígenes tan diversos y, a la vez, tan singulares. Salvo Marisol, no hay un personaje que cuestione la existencia tanto como María Josefina. Ella elabora una cantidad de ideas acerca de ver el tiempo como una película en la que su director está divorciado de los actores. O que cada actor ve su propia película mental y las escenas más dramáticas son cortadas por la edición de este director que no es más que el propio ego de la persona: la narradora. La narradora que quiere prescindir de algunos recuerdos y privilegiar otros. Por ejemplo, María Josefina quisiera vivir más que el recuerdo con Enrique, el pintor de la plaza adonde es llevada por la tía Enriqueta y su esposo. También quisiera ella borrar de la película, como ella llama a la vida, aquel amor del muchacho que no quiso tener nada con ella. Tal vez por una comprensión un tanto extraña de la caballerosidad o quién sabe debido a qué, lo cierto es que María Josefina es rechazada por este muchacho y allí comienza su largo prontuario sentimental con diversos hombres, con quienes se casa y se divorcia sistemáticamente. Así, al principio de la novela, habla la abuela y dice que María Josefina la tiene harta por llevar al novio que, según doña Clemencia, debería ser el último. Porque eso de andar presentándole uno tras otro la tiene un tanto exasperada. Pero recordando un poco por qué viaja a Francia María Josefina, viene a colación que el Negro Rojitas tenía su relación amorosa con ella y, por supuesto, la familia de ella se oponía en general a que mantuvieran ambos personajes un noviazgo siendo de clases sociales distintas y dispares. Este pensamiento de clase predominará aun cuando doña Clemencia tenga que visitar a sus amigas en casitas pequeñas en el centro de Caracas, familias venidas a menos como la suya propia. Pero un momento, el orgullo de clase priva sobre lo demás. Además, ¿no es acaso María Josefina la niña rebelde que escribe cartas a sus padres por medio de una tercera mientras ella se retiraba del colegio de señoritas en París?, ¿No es María Josefina de quien se expresan sus padres diciendo que es una fracasada? Aquí es cuando ella argumenta en su propia defensa acerca de que su familia, de manera independiente, probablemente fracase sin saberlo y nadie dice nada. Justificación La justificación de este trabajo tiene como objeto comentar de una manera sencilla algunos aspectos de El exilio del tiempo. No todos, por supuesto, porque sería como adentrarnos en un mar profundo con apenas un bote de pescadores. Lo que aquí se plantea es una relectura de El exilio del tiempo, en donde el tiempo tiene muchas variantes, pues la narración no acontece de manera lineal en él sino, al contrario, la historia de los personajes alterna entre el presente y el pretérito de una forma un poco indiferenciada. Los personajes hablan desde su propio tiempo narrativo y desde sus experiencias íntimas y, por lo tanto, propias. Cada línea de El exilio del tiempo nos lleva a una realidad de sentimientos e impresiones vividos, no obstante ser una novela ficcional o que juega muy bien entre la frontera de la ficción y la realidad. Podemos ver en El exilio del tiempo un diario colectivo en el que cada personaje aporta algo nuevo. Rememorar un tanto el mundo de cada personaje es tarea que Ana Teresa Torres le impone al lector. Pero por ser narrados los hechos de una manera muy circunstancial, el recuerdo se torna difícil. Por esto, una relectura obliga al lector a confrontar los recuerdos. De esta manera yo he hecho dos lecturas de El exilio del tiempo, novela que para mí tiene un encanto especial. Primero por ser una novela un poco melancólica y las novelas melancólicas tienen algo que me gusta, y segundo por retrotraer recuerdos de otras épocas del país, como la televisión de los años sesenta, Renny Ottolina o ir adentrándose en esa maraña de años que conforma el tiempo de la nación. Noción ésta un tanto empírica y abstracta pero de una importancia suprema si queremos analizar debidamente la novela de Ana Teresa Torres, quien sabe muy bien llevarnos al pasado como si estuviéramos siendo nosotros los mismos protagonistas. ** Sócrates Tsokonas socratestsokonas@hotmail.com Ensayista grecovenezolano (Caracas, 1979). Egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve, 2007). Se dedica a investigar y redactar ensayos con miras a su publicación como libros, en diarios, o revistas. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Gabriela Cantú Westendarp ============================================= === Entre el escritor y las letras hay una relación erótica =============== === Augusto Rodríguez ===================================================== Gabriela Cantú Westendarp (http://gabycantuw.blogspot.com) nació en Monterrey, Nuevo León (México), en 1972. Es licenciada en Estudios Internacionales por la Universidad de Monterrey. Ha estudiado diplomados y seminarios en lenguas, periodismo y literatura en diferentes instituciones educativas. Ha participado en diversos talleres de creación poética, lecturas y encuentros de escritores. Se ha desempeñado como periodista y conductora de noticias para canales de televisión locales y nacionales. Ha ejercido la docencia en el área de literatura y lengua inglesa. Sus poemas y reseñas han sido publicadas en algunas revistas especializadas. Actualmente dedica la mayor parte de su tiempo a la poesía. Fue becaria del Centro de Escritores de Nuevo León, generación 2006. Tiene dos libros publicados: El efecto (Conarte, 2006) y El filo de la playa (Mantis, 2007). —Gabriela, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir poesía? —Durante mi infancia escribí algunos poemas de manera espontánea acerca de las cosas y las personas que tenía cerca. En casa siempre había libros. Mi padre amante de la historia, mi madre con estudios literarios. En mi adolescencia hubo también algunos versos dedicados al amor. Un encuentro decisivo con la poesía me ocurrió a mis 19 años, cuando leí a Jaime Sabines. Por entonces estudiaba la licenciatura en Estudios Internacionales y, aunque Sabines se mantuvo cerca, el camino me llevó al periodismo. Fue después de varios cambios en mi vida personal y profesional que me sumergí en las aguas de la poesía. —¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera? —Dante, San Juan de la Cruz, Gorostiza, Girondo, Vallejo, Temperley, Paz, Coleridge, Plath, Eliot y Tu Fu. —Eres parte del colectivo Otra Orilla, ¿quiénes son y a qué se dedican? —El colectivo Otra Orilla es una revista-póster que reúne bimestralmente las inquietudes de un grupo de 7 artistas regiomontanos por expresar sus acuerdos y desacuerdos ante lo Otro, su visión del mundo, sus anhelos, sus frustraciones, y su amor por el arte. Es un objeto en donde convergen al menos tres disciplinas: la literatura, la pintura y el diseño gráfico. Cada número es monográfico y fusiona las aportaciones de los participantes. El plástico trabaja sobre papel periódico que luego es intervenido virtualmente con los seis textos. Se tiran 500 ejemplares en serigrafía y es repartido gratuitamente en centros culturales. Otra Orilla va hacia las texturas, los olores, lo permanente. El colectivo se resiste a ser como otros, pero no por eso ignora o rechaza las tradiciones y el mundo que lo rodea. Es una propuesta de resistencia: el margen, la orilla, la costa, forman su columna vertebral. —He leído tus poemarios El efecto y El filo de la playa. Cuéntame de estos trabajos poéticos. —El efecto es un libro breve formado por 26 poemas que escribí durante un periodo al que pertenecí al taller de la Casa de la Cultura de Nuevo León. El grupo era dirigido por el poeta José Javier Villarreal. Lleva un epígrafe de Marin Sorescu, “Con su ola lengua de gata / la poesía arrojome a alta mar”. Estos dos versos me parecieron perfectos para este libro en el que trato de expresar mi amor a la poesía y mi intento por sobrevivir junto a ella. El efecto es de alguna manera la maldición ineludible. El filo de la playa nació de un poema de dos cuartillas, fue creciendo para convertirse en un poema-libro. Tiene un contenido amoroso y está dividido en tres tiempos. El primero tiene que ver con el deseo, el segundo con el encuentro amoroso y el tercero con la separación. Sigue una tenue línea narrativa. Fue escrito en un periodo corto pero luego hubo regresos para limar y recortar. Estoy muy satisfecha con este libro y muy agradecida con la bella impresión de Mantis. —Tu poesía ahonda en la palabra y en el erotismo. ¿Qué es para ti erotismo? —La musa es la lengua. Hay un juego de seducción que ocurre entre el escritor y las letras: una relación erótica. En mi caso hay, por supuesto, una carga erótica dentro de esa relación de por sí erótica. Creo que obedece a un diálogo que tengo con mi cuerpo; procuro dejar que hable y luego trato de traducirlo, ponerlo en un código legible. Es “como un cuerpo dentro de otro cuerpo”, dice la poeta Nancy Jeannette Garza, respecto a mi trabajo. Me parece que el contenido de un poema, incluyendo el erotismo, ha de presentarse de manera natural o no sirve. Cuando hay imposiciones el lector lo reconoce y lo rechaza. No hay grandes temas sobre los cuales se pueda escribir, sólo hay buenos y malos textos. —En tu libro El filo de la playa hay un verso de José Carlos Becerra que dice: “Memoria, brusco pez en el alma”. ¿Qué es la memoria para ti? —Es un verso bellísimo, pertenece a un poema que se llama “Rueda nocturna” de Relación de los hechos. Me hace pensar que los recuerdos, aun cuando sean dulces, son dolorosos pues representan un tiempo ya ido. Otro poeta, Antonio Gamoneda, nos dice que la memoria es lo perdido y que gracias a ella es posible la existencia física del poema. Pienso que gracias a la memoria, nos construimos día a día, nos sostenemos y nos podemos relacionar con el mundo y sus habitantes. —Si tuvieras que dar un mapa poético actual para tratar de entender los procesos y la poesía contemporánea de tu país, ¿quiénes serían y por qué? —Dibujar un mapa poético de mi país requiere un arduo trabajo de investigación. Me limito a decir que reconozco un número importante de personas escribiendo poemas ahora mismo. Algunos de ellos han recibido diferentes premios y reconocimientos y publican varios libros por año. Sin embargo todo poema escrito, aun aquella pieza que hoy sea llamada poesía, tiene que esperar la prueba del tiempo. Me parece necesario reconocer el esfuerzo que hacen las revistas literarias y las casas editoriales independientes que, contra corriente, publican las propuestas que se generan hoy día. —¿Actualmente en qué proyectos literarios está Gabriela Cantú Westendarp? —Estoy muy ocupada con mis estudios de maestría. Mi proyecto de tesis tiene que ver con Héctor Viel Temperley y Hospital Británico. Además trabajo en un libro de prosa poética y en una novela. En archivo tengo un par de libros en proceso de revisión y corrección, quizá reescritura, sólo el tiempo me dirá qué hacer. La poesía requiere reposo. El abejorro llegas con el hígado en los ojos con el rancio sabor de un tren que pasa de madrugada revoloteando las camas de los que intentan morir la noche una mujer a quien le cortan los pies tus dedos suben y bajan por los espejos los muebles las costillas la nariz clavamos tu sombra en las esquinas de la casa bajo las patas de elefante del jardín ayer volamos las cenizas de un abejorro hemos estado planeando tu funeral ellos insisten en que la caja esté forrada de almejas ¿dime tú qué piensas? (De El efecto) Primer tempo I Una lámpara prende, apaga me quita las ganas de seguir de rondar las esquinas de ese cuarto rosado. Noche que me entra. Oscuro cuerpo que no cabe en los límites del ojo. Busco el momento y pienso: todo luz o todo sombra. Cómo no pensarlo después de tantos años vistiendo las bragas rojas las ojeras, los corchos en el cenicero después de sangrar las sábanas de estrellar el auto de los higos y la advertencia. Terminar antes de que empiece mucho antes del encendido de que las palomillas viajen hacia la luz y las barcas, encendidas provoquen esa comezón que no deja dormir. Terminar, antes de que se eleve el puente para el desfile de las princesas. Acabar con él antes siquiera de que surja la idea que vientre y semen... Agotarlo para que no nos agote. Situarlo en donde el agua apenas lo roce y sea sólo un instante y no la caída hasta el fondo donde el octópodo no tiene piedad y aprieta el cuerpo y por la boca asoman las entrañas. Alejarse del agua porque furiosas, sus manos oxidan y de pronto no podemos mover el brazo el hombro, el cuello y vamos andando caballitos marinos un tanto rígidos y delgados. Alejarse, para no estar con las otras que de soñar no se cansan. Pero te atrapa, y te huelen las axilas y tu ropa está húmeda y te resistes deslizándote en la playa. Alcanzas a ver que el puente se levanta y, ya ves, el desfile comienza. (De El filo de la playa). ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === Édgar Borges, autor de ¿Quién mató a mi madre? ======================== === Escribir ficción es atentar contra la realidad absoluta =============== === Prensa Ediciones Irreverentes (http://www.edicionesirreverentes.com) == Dos detectives llegan al apartamento de los Rivera para investigar el crimen de la madre de la familia; los sospechosos son el esposo y los dos hijos adolescentes. El primer reto será descubrir al asesino, y el último, lograr salir de un apartamento que en realidad es un libro. Con esta trama que alimenta su nueva novela, el escritor venezolano fue finalista del III Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches. Ediciones Irreverentes publica en España la obra que, según palabras del escritor catalán Andreu Martín, “me elevó por encima de la realidad para llevarme a un fascinante mundo de sugerencias, insinuaciones y reflexiones donde no se trata de partir de enigmas para encontrar respuestas sino que directamente se parte de las respuestas para perderse entre enigmas”. Édgar Borges, escritor y periodista nacido en Caracas, es quizá, uno de los venezolanos que más figuran en las búsquedas de Google. Para confirmarlo bastaría con colocar su nombre en el famoso buscador. Contradicción evidente para quien haya leído Aquiles, el último fugitivo de la globalización, relato gráfico que el autor publicó (Alfa Grupo, Caracas) en 2001. En esa obra ambientada en el año 2017, la realidad cotidiana ha sido absorbida por la realidad virtual que domina una empresa internacional. Luego de varios libros, reconocimientos y un intenso trabajo como guionista de radio dramas, Édgar Borges presenta en España su nueva novela titulada ¿Quién mató a mi madre? —¿Qué importancia le das a la contradicción en tu obra? —La misma que le doy a la ficción o a la supuesta realidad. Para mí la vida no tiene puntos fijos; sólo admito un punto de partida que se va alimentando mientras logra formar una línea ascendente. —¿Matemática, física? —Sí, hay mucho de física. En mi obra, y en la literatura en general, es importante construir tramas asumiendo la existencia de realidades alternas. Lo que ocurre es que, desde niños, nos enseñan a reconocer una realidad absoluta. Pero eso en realidad es otra ficción, sólo que se trata de una ficción económica que sólo le conviene a unos pocos. —¿Y la literatura ayuda a entender las realidades paralelas? —Sí, por lo menos a mí me ayuda. Aunque sospecho que a los dueños del guión social no les conviene, porque después de todo escribir ficción es atentar contra la realidad absoluta. —¿Qué importancia le das a tu trabajo periodístico? —Me gusta el periodismo basado en el trabajo de investigación y de producción. Soy un apasionado del poder que tiene la radio para motivar imágenes. Para mí la radio es también un formato literario, como el libro, el cine o la buena televisión. —¿Internet? —Por la red se están moviendo todas las fuerzas ocultas del mundo. Es un proceso extraordinario y apabullante. La industria cultural ha pretendido cerrarle el paso a las mayorías y, ahora, las mayorías se expresan en la Web ignorando lo establecido. Con esto va a pasar algo grande, podríamos estar en presencia de la revolución de los contenidos. A muchos escritores ya no les importa la industria del libro, igual ocurre con músicos. Para difundir su obra tienen a Internet. —¿Cuáles son los títulos de tus libros publicados? —Sonido urbano, calle, salsa y cuentos (crónicas), Sueños desencantados (relatos), Mis días debajo de tu falda (relatos), La monstrua, la mujer que jamás invitaron a bailar (novela), Aquiles, el último fugitivo de la globalización (relato gráfico), El vuelo de Caín y otros relatos, Lavoe contra Lavoe, la tragedia del cantante (Teatro) y ahora la novela ¿Quién mató a mi madre?, que recién sale en España. —¿Qué historia cuentas en Quién mató a mi madre? —¿Quién mató a mi madre? cuenta la historia de unas personas que creían que estaban viviendo la vida, pero en realidad sólo eran personajes de una novela que ya alguien había escrito. La madre de la familia Rivera ha sido asesinada; los principales sospechosos son el esposo y los dos hijos adolescentes de la víctima. Dos detectives llegan al apartamento de los Rivera para investigar el crimen. Lo insólito es que la víctima fue quien contrató a los detectives; la misión de ellos será descubrir al asesino, lo difícil será que logren salir de un apartamento que en realidad es un libro. —¿Novela negra? —Me gustan las claves de la novela negra para contar cualquier historia, pero a la hora de escribir no me fijo en esto de los géneros. El apartamento como laberinto del ser urbano y el revólver como traición o fuga, son claves que están presentes en varios de mis nuevos trabajos. Me interesa escribir sobre las consecuencias que ocasiona el encierro, bien sea en un cuerpo, en un apartamento o en una ciudad. —¿Cuál es la realidad de la literatura latinoamericana? ¿Viene un nuevo boom? —No sé, en literatura no creo en geografías, a menos que estemos hablando del lugar donde se desarrolla una historia. Yo sigo leyendo a César Vallejo, a José Antonio Ramos Sucre, a Miguel Otero Silva, a Julio Cortázar y también leo a Pablo de Santis que es un excelente narrador argentino del presente; pero leo con frecuencia a Édgar Allan Poe, a Franz Kafka, a Paul Auster y a Fred Vargas. La buena literatura tiene obras y nombres más que geografías. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El marxismo, entre el poder y la libertad Julio Pino Miyar ======= Con el advenimiento del período del Renacimiento en Europa fueron reabiertos los estudios humanistas; bajo ese signo se refundó en Florencia, Italia, la Academia neoplatónica. Se inició así un histórico camino en el que se planteó la reapropiación del mundo por el hombre y su razón; un mundo que durante un milenio había estado dislocado de su terrenalidad por los valores transmundanos, fijos y axiomáticos de la Religión y la Teología. Fue a la burguesía, como clase revolucionaria en ascenso, que correspondió el privilegio de ese desempeño de carácter “histórico universal”: comenzar el proyecto de terrenalización del pensamiento, del arte, la ciencia y el resto de las instituciones humanas. Desde presupuestos como estos el espíritu del Renacimiento, encarnado en la Modernidad, inició la tarea de un arte y un pensamiento concebidos a la medida del mundo. Un mundo representado por medio del arte y un arte, novedosamente naturalista y ciudadano, construido según los parámetros de la razón y hecho posible por las nuevas técnicas emergidas, las cuales alcanzarían, científica e instrumentalmente, al resto de las formas de vida. Si colocamos el comienzo del Renacimiento a fines del siglo XV, con el descubrimiento de América, la primera revolución francesa y la consolidación del poder de la burguesía en el siglo XIX, pareció cumplirse un tránsito ideo-cultural en el que la burguesía logró hacer efectivo su proyecto universal de dominación política y económica. El Estado moderno obtuvo su primera forma política con el absolutismo, el cual, dotado de un enorme afán centralizador, fue el resultado de la antigua alianza del despotismo monárquico y la oligarquía del dinero. La posterior aparición del parlamentarismo republicano y del concepto jurídico-moral de autogobierno, consecuencias principales de las revoluciones francesas y la revolución norteamericana, determinó uno de los modos en que se expresó, en desarrollo, la lógica de la contradicción en tiempos de la construcción de la Modernidad burguesa. Por su parte, el triunfo en los países más desarrollados de la propiedad privada sobre la sociedad medieval, feudal y estamental, determinó la lógica de la contradicción entre las organizaciones obreras, sus grandes luchas y el mismo modo capitalista de producción. El periplo seguido por el realismo en arte, iniciado en los albores de la Modernidad, remarcó los puntos de una compleja contradicción que habitaba en el seno del pensamiento moderno entre el conocimiento de la realidad y los modos más adecuados (estéticos, ideológicos) de su representación. Y todo esto aparece como parte del ciclo histórico iniciado en Europa con la llegada del Renacimiento, en el que alcanza su configuración la Modernidad liderada por la burguesía, la clase más revolucionaria que ha conocido la historia. El Renacimiento fue originalmente un movimiento de restauración de los viejos valores que tuvieron su centro, hace más de dos mil años, en la antigua Grecia y se expandieron por la cuenca mediterránea. Ideales que no sólo tenían un carácter estético, sino que hablaban, desde el libre horizonte de la filosofía especulativa, de restablecer el orden político de la ciudad-Estado ateniense. Es decir, la libertad y la participación directa en la gestión política por parte del hombre-ciudadano. Aunque para lograr este giro fundamental de la humanidad estaba directamente implicada la reorientación de la psicología de los individuos hacia una causa terrenal, la cual hiciera de la razón práctica el móvil de la readecuación del hombre al mundo, a sus problemas contingentes y a la vez reales; los cuales lo condicionaban para prestar mayor atención a los temas básicos de la existencia económica, la vida política, los contextos sociales e institucionales en los que constantemente se expresa cualquier actividad humana. Existe una anécdota, citada en uno de sus más importantes ensayos por el marxólogo francés de mediados del siglo pasado, Louis Althuser, que el ocio de mis días me impide ir a revisar. Por tanto, de esa anécdota sólo diré lo que recuerdo: un antiguo rey de la ciudad de Atenas, una vez vencido junto a su pueblo por ejércitos terrestres mucho más poderosos, propuso a los atenienses cambiar radicalmente de elemento, renunciar al dominio sobre la tierra y establecer un gran imperio en el mar. Con esta gráfica digresión Althuser buscaba ilustrar el cambio de orientación del pensamiento operado en Carlos Marx. El marxismo era también un cambio de elemento pero, en este caso, de alcance cósmico, se trataba de cambiar radicalmente la orientación de las investigaciones del hombre, dejar de subordinar su psicología al cielo y establecer de un modo eficaz la actividad sobre la tierra. Aproximadamente a fines del siglo V a.c. Platón, en las páginas finales de La República, comentó que la humanidad de su tiempo estaba entrando en el país del olvido, en la “Lethe”. Estábamos, según Platón, dejando atrás una auténtica teoría del conocimiento. ¿Cuál teoría pudiera ser esa, si no la que emana del “conócete a ti mismo” que según la tradición había sido esculpido en el pórtico del templo oracular de Delfos? Tal parece que a partir del siglo V a.c., colindando con el comienzo de la decadencia de Atenas, el hombre había caído paulatinamente en el olvido del hombre. Pero no sólo del olvido del hombre como individuo, como subjetividad y sensibilidad en particular, sino del hombre como género, como ser social, concretamente como ciudadano del Estado político. La Religión en Occidente, en los primeros siglos que sucedieron a la crisis de la civilización griega, significó el desarrollo progresivo en el hombre de la abstracción, la aparición de un estado de conciencia originado en la intimidad individual, la subjetividad manifiesta, “el descubrimiento psicológico del alma” y la creación de la filosofía y la dogmática metafísicas. La humanidad en Occidente, con la cristianización del Imperio Romano, se sumergió en un complejo proceso histórico de variada significación cultural, en un tipo de sociedad de ideal teocrático, donde las fuerzas y técnicas productivas se mantuvieron por siglos casi estacionarias. Indudablemente que la Modernidad representa una transformación dramática de orientación psicológica y de actividad gnoseológica, con respecto a la realidad y con respecto al período anterior: la Edad Media. Aunque un proceso, un cambio audaz de elemento, que, en cuanto histórico, no suministró al pensamiento burgués de forma inmediata la teoría requerida, la toma de conciencia necesaria que permitiría la actualización del pensamiento con relación a los eventos que estaban produciéndose de forma novedosa en torno suyo, para desde ellos deducir consecuencias lógicas. La crítica a la Religión, como cuerpo del nuevo pensamiento filosófico que emergía, apareció en Europa en una fecha relativamente tardía. A fines del siglo XVIII se inició una interpretación del cristianismo como fenómeno histórico; la cual comenzaba por delimitar sus orígenes para situarlo y comprenderlo dentro de los límites de lo histórico. Y sobre la base de esa delimitación gnoseológica, establecer y desarrollar su crítica. La historia se convertía así en el espacio teórico sobre el cual se podía ejercer eficazmente la crítica a la Religión. El concepto de Dios dejaba de ser un concepto ajeno y superior a la historia, que operaba sobre ella de un modo absolutamente trascendente. Por el contrario, era un concepto determinado históricamente, sometido a las leyes del devenir y las necesidades materiales e intereses de los hombres; criatura primogénita del pensamiento especulativo y del dogma de las instituciones eclesiásticas. Sobre la base de la crítica a la Religión se inició el pensamiento del Marx joven. Él más tarde comprendería que todo cuanto sucede, sucede en la historia, dominado, por tanto, por la lógica del cambio y el devenir; es decir por la dialéctica. Que por consecuencia la historia se convertía en el espacio providencial en que las cosas podían ser sometidas convenientemente al análisis, a la crítica, al proceso intelectual de su interpretación. No era posible de otra manera. Las categorías lógicas, creadas en el pasado por el pensamiento clásico, adolecían de un mal supremo: eran comprendidas de una manera estática y axiomática, desvinculadas de la experiencia práctica, y, sobre todo, completamente ajenas a las leyes del desarrollo. Con Marx la historia se convierte en la más importante de las disciplinas sociales. Opino que lo más irruptor en el marxismo no es tanto la tesis de que la socioeconomía puede determinar cualquier acontecimiento, como que cualquier interpretación, para ser efectiva, debe situar su análisis dentro de la lógica del devenir. Estas verdades fueron, en cierta medida, condicionadas por la crítica a la Religión elaborada por el pensamiento premarxista. Pero Marx tuvo la capacidad de generalizar el concepto de la historia hasta convertirlo en producto universal del hombre; de su trabajo; de toda su actividad sobre la Tierra. Pero a la vez el hombre es el habitante privilegiado de la historia, sometido por ello a las leyes, en algunos casos contingentes y en otros esenciales, de su propio desarrollo. Desde la crítica a la Religión Marx pasó a la elaboración de una teoría general de la historia, la cual debió llamarse con más exactitud: “Materialismo (dialéctico) histórico”. Y la parte de león de esta teoría fue la “Crítica a la economía política (del capitalismo)”. Lo paradójico es que Marx, con sus vigorosos y radicales enunciados, se mantenía dentro de la órbita del gran movimiento histórico que la burguesía en ascenso desatara en el mundo. La elaboración de una teoría histórica, enfrentada a la filosofía clásica, y la proclamación de un ateismo filosófico de corte materialista dialéctico, enfrentado a la dogmática eclesial, no eran otra cosa que nuevos y revolucionarios elementos puestos en juego dentro un programa histórico-general de terrenalización del pensamiento y las instituciones humanas, políticas y civiles. Con la llegada de la Modernidad estamos en presencia de un complejo proceso, largo, variado y contradictorio, de humanización de la vida y la cultura, el cual tiene como centro al mundo entendido a escala del hombre. Aunque si lo entendemos dialécticamente podremos entonces considerar que un proceso positivo de desarrollo mantenido puede, en algún momento, llegar a engendrar consecuencias opuestas. La burguesía como clase social en ascenso histórico (portadora en principio de un proyecto universal de redención, que implicaba a todas las clases y capas sociales) no sólo alcanzó a desatar fuerzas inauditas (intelectuales, científicas, tecnológicas) sino que puso en el crisol de la transformación universal su gigantesca voluntad de poder, negando al final su propia capacidad revolucionaria —al pretender conservar el orden por ella misma constituido—, convirtiéndose de hecho en baluarte de la contrarrevolución mundial. Ese doble movimiento, el primero muy visible (la industrialización, la expansión del comercio, la mejora sustancial de la calidad de vida en ciertas áreas del globo, las importantes libertades públicas...), el segundo, en tiempos de Marx todavía parcialmente en la sombra (la explotación económica, la maquinización del hombre, la conversión del hombre en mercancía, la aparición de extensas áreas geográficas profundamente empobrecidas y la alianza en el Tercer Mundo de las transnacionales con las oligarquías políticas y terratenientes), tendría que arrastrar a la humanidad a un serio conflicto de alcance universal, a una aguda contradicción hasta ahora insoluble representada por la sempiterna oposición del capital y el trabajo. Si ilustramos gráficamente la llegada impositiva del mundo burgués con el símil de una gran pleamar histórica que se extendió como un profundo proceso de cambio, podemos decir que Marx prefirió quedarse del lado crítico de la marea ascendente. El proyecto sin límites de la burguesía parecía continuar, pero los humanistas pensaron que era mejor detenerse para condicionar críticamente el ingente desarrollo sobre una plataforma ética y racional. Por su lado, la crítica marxista a la propiedad privada sobre los medios de producción no trata de forzar a ultranza la negación de este modelo socioeconómico, aparecido en algún momento del movimiento dialéctico de la historia. De lo que se trata, en primer lugar, es de abrir, en nombre de la dialéctica del materialismo histórico, una investigación para conocer la estructura interna de la propiedad como agente esencial del proceso capitalista de producción. Y lo que se descubre es un sistema de relaciones que implica al propietario, al obrero, a los costos de producción. A la venta del producto según los precios que impone en el mercado la competencia. En segundo lugar, sobre la base de estos análisis, Marx desarrolló un concepto, tomado previamente de la escuela de economía inglesa (Ricardo) que puede denominarse “teoría del valor” fundado en la realidad empírica de la plusvalía. Es decir, fundado en el valor que produce el obrero con su trabajo y del que no es convenientemente retribuido. Y en tercer lugar, es necesario especificar que la lógica de la producción de tipo capitalista (la progresiva reducción de los costos) es la que determina que el salario del obrero se encuentre proporcionalmente invertido al aumento de su trabajo, la producción y la misma ganancia del capitalista. El capital es, según Ricardo y Marx, trabajo acumulado, cristalizado. Una crítica efectiva a la economía es desde luego una crítica al capital, y una crítica al capital es una refutación de la Modernidad en su sentido burgués. Libertar al trabajador es, según Marx, entenderlo como productor universal, superando con esto los límites impuestos a su libertad por la propiedad privada. Y si aceptamos que el trabajo es algo consustancial a la esencia del hombre, el trabajo que lo obliga a una injusta retribución económica, lo determina negativamente como portador de una esencia alienada, donde se encuentra separado de los resultados de su propia producción, de su propia humanidad; apartado de su verdadero lugar sobre la tierra y ajeno a una plena gratificación social. Es como se ve una vindicación del hombre que quiere además reinscribirlo en el devenir histórico, en el que pueda llegar a ser inteligible, y por ello realizable, su preterida esencia. La economía política del capitalismo tiende a cancelar en el hombre su esencia real. Y es que la revelación de una esencia omitida en el individuo por el capitalismo deviene históricamente en agente terrenal de su libertad. Estos son conceptos extraídos del Marx joven, del Marx que entendió la historia y la economía como fundamentos reales e intransferibles de la actividad y la conciencia humanas. La investigación de estas disciplinas se convirtió en vehículo teórico para una redención de la humanidad que pasaba por la emancipación del trabajo y la toma de conciencia política con respecto a la historia. Pues Marx, con su crítica, hizo bajar de su sitial cualquier noción falsamente trascendente (ahistórica) que fuera correlativa a la organización política de los hombres (el Estado) y a cualquier formación económica (la propiedad privada). La economía política mantuvo la tendencia de mantener en sus formulaciones, en la lógica operativa del capital, en el hecho de ser cuerpo propiciatorio de la alienación y enajenación humana —al despojar concientemente al individuo de los fundamentos de su realidad social e histórica—, la misma capacidad de abstracción, entendida como factual desterrenalización, como la que padeciera el hombre sometido al mito de la Religión. El Ateísmo Filosófico de Carlos Marx es una subversión declarada de la idea de Dios. Su planteamiento más radical fue enunciado por el pensador Ludwig Feuerbach, en otras ocasiones citado por mí y que reza aproximadamente así: “Devolvámosle al hombre aquellos atributos que él le entregó erróneamente a Dios”. La terrenalización de la idea de Dios significa su subversión, pero ahora radicalmente explicada por Marx desde los ámbitos de la historia, la socioeconomía y como crítica al capital. La superación del dilema del materialismo y el idealismo tiene una respuesta de orden dialéctico, que entrega a la conciencia funciones extraordinarias donde la realidad se convierte en atributo fundamental de la condición del hombre; recreada por el trabajo y la interacción comunicativa. Para el joven Marx la realidad no es otra cosa que un sistema de relaciones propiciado por la actividad incesante de la conciencia, donde la objetividad adquiere su sentido y configuración más real mediante la idea. Pues lo que sucede es que hay una patente historicidad de las ideas que estudia el nacimiento y evolución de las mismas. No son las ideas figuras intangibles de un principio cósmico descendido a la Tierra, por el contrario, son el resultado privilegiado de la producción histórica y socioeconómica. El Marx joven dejó escrito en sus tesis de doctorado que las tesis que han tratado de demostrar la existencia de Dios, lo que paradójicamente han hecho es demostrar la existencia —omitida— de la autoconciencia humana. Luego, la desmitificación política de la conciencia —producto insobornable del devenir histórico—, es la realización, en el propio individuo, de su programa de liberación. Ya que la historia es el espacio privilegiado donde el hombre ha sido llamado a develar en desarrollo, como máxima contribución social, su verdadera esencia. *** En torno a Marsilio Ficino (http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/personajes/6169.htm), protegido de los Médicis, tuvo su sede, en villa Careggi, hacia la segunda mitad del Cuatroccento, la Academia neoplatónica. Uno de los diálogos socráticos preferidos por los contertulios reunidos en la Villa era “El Banquete” donde se expone, por boca de varios personajes, la teoría del amor universal. Creo que los modernos podemos pensar con J. P. Sartre que uno de los gravámenes que nos plantea la autoconciencia con respecto a la libertad de elección que aquélla nos provee, es la angustia. La importancia del código moral y de una intelección de la vida que nos haga elegir, actuar y expresarnos correctamente, representan, en la práctica, un gran vacío para el hombre moderno. Y uno de los problemas existenciales más agudos que plantea el marxismo, es que, en aras de un proyecto universal de redención, condena en el hombre su radical individualidad y puede llegar, en el caso de “los comunismos de Estado”, a colocar la psicología del individuo en manos de la nomenclatura ideológica. Pero Marx concibió a la clase obrera como portadora de un programa general de democratización política y emancipación económica, que renunciaría a sus intereses como grupo humano, se suicidaría incluso como clase y convocaría a una reunión universal fundada en el amor y la fraternidad colectiva. La raíz neoplatónica de este planteamiento es inocultable. Aquello que pensamos no tiene necesariamente porque ser real. Sin embargo, el espacio de representación de la realidad, creado milenariamente por la cultura (el arte, la escritura...) tiende a develar esencias fundamentales para el hombre y su lugar de inserción sobre la Tierra. Aunque todavía no sabemos hasta qué punto nuestros instrumentos cognoscitivos son fieles, o no, a la humana aventura de la representación en nuestras conciencias de la realidad del mundo. Por tanto, la tarea de la transformación revolucionaria lleva consigo un coeficiente tan profundamente subjetivo, que debemos comenzar a sospechar que esa realidad, que con tanta pasión nombramos, es porción intrínseca de nuestro ser, de nuestros sueños, de nuestras más caras y hermosas esperanzas. ** Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. === La nueva ola de invasión al léxico Carmen Malarée ================ El lenguaje es la forma de contacto más inmediata y natural que posee el ser humano. Hablamos esencialmente para comunicarnos y cuando nos falta la expresión verbal o escrita, recurrimos a ademanes y gesticulaciones para darnos a entender. Charles Darwin, en su estudio de gestos y expresiones humanas, nos habla de esta facultad universal para comunicarnos mímicamente saltando por encima de las diferencias culturales (1). No obstante, cada idioma en su forma verbal y escrita contiene su propio proceso evolutivo condicionado por factores históricos, económicos y sociales en el que se incorporan o eliminan palabras, términos y expresiones. Así por ejemplo, en latín el dicho “esto es un cisne negro”, se usaba antiguamente para significar la imposibilidad de que algo fuese real, expresión que quedó obsoleta con el descubrimiento de Australia, pues el mundo se enfrentó a la especie negra de estos palmípedos. Por otra parte, el proceso contrario ocurre con más frecuencia, pero la incorporación de nuevos términos es más complicada. En ocasiones predomina la fonética, por ejemplo, en castellano el nombre que damos al Canal de la Mancha deriva del francés La Manche que significa manga, es decir, una manga de agua. Lo mismo ocurre con el nombre Cabo de Hornos, derivado del inglés Cape of Horn que significa Cabo de Cuerno, nombre asignado a él porque su forma se asemeja a un cuerno. Otras incorporaciones a la lengua tienen su origen en el latín o el griego, palabras que cada lengua adopta dando a ellas su sonido peculiar. La palabra “cursor”, tan utilizada universalmente hoy en día, viene del latín, pero su pronunciación varía en cada idioma. Aquí es su significado el que toma preponderancia en el uso, ya que significa “mensajero”, o “correo”: el cursor nos trae el acceso al mundo virtual. Otro aspecto importante es el doble significado, a veces ofensivo, que conllevan algunas expresiones. En nuestra lengua castellana no es tan fuerte aún lo que en inglés se denomina political correctness, expresión que traducida al castellano aproximadamente sería hablar la lengua libre de ofensa a las creencias, raza o religión ajenas. En castellano la expresión “esto no está muy católico”, conlleva una significación negativa del objeto a que nos referimos, porque a éste le falta el componente católico. En inglés eso sería calificado como algo inaceptable ya que la expresión implica que todo lo que no es católico no es bueno, discriminando así contra otras religiones o creencias. Traducir esto en forma literal al inglés a personas que lo hablan como idioma materno despierta asombro y desconcierto. En nuestra lengua, en cambio, se sigue utilizando en forma diaria, aun cuando al lado de la religión católica, preponderante en los países de habla hispana, conviven otros credos. El proceso de incorporación de nuevos términos se ha acelerado en los últimos veinticinco o treinta años. Esto porque el mundo se ha enfrentado a la espiral vertiginosa del capitalismo global que trae consigo una innovación tecnológica constante cuyo impacto en los medios de comunicación ha transformado el entorno a niveles que hasta los años setenta u ochenta —aunque imaginables— parecían inalcanzables. Dicho desarrollo ha incorporado un nuevo léxico a la vida diaria. Celulares, iPods, cámaras digitales, Internet, ordenadores, sistemas GPS, en sí contienen toda una jerga necesaria para comprender su funcionamiento. El vocabulario diario se ha ampliado abarcando un terreno invadido en cada lengua por un léxico cuyo origen se encuentra en los centros productores de la nueva tecnología en la que el inglés es la lengua predominante. Visto así el desarrollo lingüístico, dos opiniones divergentes disputan la verdad de lo que es aceptable dentro del léxico de un idioma: la académica —instituida oficialmente por las academias de lenguas— o la consuetudinaria, es decir la instituida por la persistencia de su uso. En Francia y en España prepondera la primera ya que existen academias de la lengua que rigen la validez de una palabra, locución o expresión idiomática. En lenguas como el inglés predomina la forma consuetudinaria ya que es el uso, frecuencia y persistencia de las expresiones verbales lo que permite su ingreso al léxico establecido que se manifiesta por la incorporación al Oxford Dictionary. Hay ventajas y desventajas en cada una de dichas aproximaciones. Por una parte la primera es sometida a la crítica por su rigidez y su criterio arcaico que se niega a aceptar que el idioma es un elemento vivo dentro de la riqueza social y cultural de todo grupo humano. La segunda, se dice que es confusa, anárquica e incluso peligrosa ya que tiende a degenerar el idioma introduciendo términos impuestos por grupos cuya influencia en la sociedad es pasajera. En esta carrera se forma un estrato social, generalmente joven, que va a la vanguardia de este desarrollo. Dichas expresiones idiomáticas, posterior a la década de mil novecientos sesenta, se hacían notar sobre todo en la música y el argot juvenil tan desarrollado hoy en Estados Unidos por la inmigración hispánica. En países europeos como el Reino Unido y Francia ocurre algo similar por la presencia de habitantes de las ex colonias. Actualmente la forma consuetudinaria —por su incorporación espontánea de palabras debido a la rapidez con que se desarrollan los medios de comunicación, nuevas tecnologías y a la globalización— está desplazando a la primera. Ha surgido así un argot tecnológico conteniendo un sinnúmero de términos, nociones, siglas, conceptos, que requieren de una comprensión ardua del uso de computadores, cámaras digitales, iPods, etc. Las disciplinas tradicionales como la ley, la medicina, la lingüística, las ciencias económico sociales, despliegan su propia jerga que facilita la comunicación entre aquellos que ejercen en dichos campos de acción, pero el argot tecnológico se distingue de aquellos por el radio de acción que alcanza a nivel de toda la población, ya que el uso de los artilugios tecnológicos (denominados gadgets en inglés), por la democratización con que el capitalismo abarata los precios, los pone al alcance de una parte considerable de la población. Al mismo tiempo, aquellos que no incorporan esta nueva tecnología, sea por razones económicas, rechazo o incapacidad de adoptarla (especialmente personas sobre cierta edad), van quedando a la retaguardia del progreso impuesto por esta invasión que se da a todo nivel en la sociedad. En esta rápida evolución del idioma es importante distinguir la forma de penetración de expresiones ajenas. La palabra lleva consigo dos elementos que la distinguen de la letra (elemento mínimo constitutivo del lenguaje): significación y sonido. Significación es un aspecto complicado que contiene historia, etimología; por tanto su propia evolución. La palabra “bárbaro” sintetiza esta compenetración entre sonido y significado ya que su origen es onomatopéyico: los griegos y romanos la utilizaban para describir a aquellos de una cultura ajena que no hablaban su lengua; a sus oídos las lenguas ajenas no sonaban como una lengua propiamente tal, de ahí que en vez de hablar, esta gente, decían ellos, “bar, bar”, es decir emitían sonidos de la misma forma que cuando en castellano nos referimos al “bla, bla, bla” como expresión de palabras huecas, sin contenido. Que griegos y romanos no comprendieran lenguas de aquellos que conquistaban, no significa que los pueblos conquistados no tuviesen una lengua propiamente tal; significa que esta lengua era incomprehensible a aquellos que no la hablaban. La etimología de esta palabra parece reforzar la tesis que sostiene que la historia la hacen aquellos que conquistan, de ahí que “bárbaro” haya pasado a ser sinónimo de inculto, ajeno a las letras y a la civilización, pero también algo cruel, bestial, inhumano. En otros casos, cuando se ahonda un poco más en el origen de algunas palabras, el que conquista recoge de los nativos palabras que incorpora a su propia lengua sin que en la lengua original éstas tengan correspondencia alguna con el objeto nombrado. Por ejemplo, se cuenta en forma anecdótica que la palabra canguro en la lengua de los nativos australianos significa “no sé”, pues cuando los colonos ingleses llegaron a Australia le preguntaron a una persona originaria de esas tierras el nombre del marsupial. Aquella persona no lo sabía, por tanto respondió “no sé”, que en su propia lengua se dice “canguro”. Una anécdota similar se cuenta de la península y Estado mexicano que conocemos hoy por Yucatán. En el castellano que se habla en América Latina están presentes también palabras de las lenguas nativas, sobre todo nombres propios de lugares, ríos, montañas, animales. Palabras como coihue, árbol que se asemeja al roble, se utiliza en Argentina, Chile y Perú y viene del mapuche koiwe. En Chile la palabra “laucha” es mapuche, lo mismo “chépica” que viene del mapuche chepika; “coipo” del mapuche koipu, además de muchísimos nombres de ciudades, como Curicó, que significa “aguas negras” (2). El elemento significativo tiene gran importancia en la traducción de un idioma a otro. A veces la traducción literal funciona, pero en otras ocasiones falla estruendosamente en su significación cultural. Al respecto, los proverbios son reveladores ya que contienen un elemento cultural importante, como la expresión en castellano que dice “en casa del herrero cuchillo de palo”, que traducida en forma literal al inglés pierde su significado pleno. En este idioma lo correcto es decir the shoemaker’s children always go without shoes; en sentido literal esto se traduce como “los hijos del zapatero siempre van descalzos”. En la dialéctica entre idioma y el acelerado desarrollo económico tecnológico resalta la penetración constante de la lengua predominante en el mercado internacional. Esto hoy, debido a la globalización, es aplicable al mundo entero. Tradicionalmente el castellano ibérico ha adoptado palabras del francés adaptándolas a la lengua castellana; el origen latino que ambas comparten facilita este traspaso. Pero la cercanía geográfica de América Latina a Estados Unidos y la influencia económica que éste ejerce sobre los países de la América hispanohablante ha hecho que las palabras del castellano utilizado en dichas naciones se deriven más bien del inglés. La palabra “ordenador” (del francés ordinateur) es la que se ha usado tradicionalmente en España. En los países latinoamericanos se utiliza “computador” derivada del inglés computer. No obstante el francés hoy en día está siendo también invadido por palabras inglesas: en el país galo se escucha decir constantemente le parking por “estacionamiento”; faire le shopping por “hacer las compras”. Es en este contexto que la posición académica y la consuetudinaria se disputan la validez de este nuevo léxico. Ciertamente que en su forma verbal el uso de palabras importadas es imposible de evitar, y en este sentido la batalla está perdida para aquellos que defienden la pureza del idioma permitiendo o no la incorporación oficial de ellas por decisión de un grupo de expertos. La situación es diferente cuando se trata de la escritura porque aquí reglan más los formalismos. Es algo que el escritor debe tener en cuenta en el momento de coger la pluma. Que debamos o no cuidar la pureza del lenguaje como forma de identificación con nuestro origen y nuestra cultura es un planteamiento que nos lleva a una polémica interminable, pero el escritor poseedor de la virtud de discriminar sabiamente al utilizar el idioma, tiene como referente primordial ese principio básico que guía su pluma, es decir, llegar a tocar con la palabra escrita lo universal de la naturaleza humana. Notas 1. DARWIN, Charles, The Expression of the Emotions in Man and Animals, Harper Collins Publishers, publicado por vez primera en Gran Bretaña por John Murray en 1872. 2. DE AUGUSTA, Félix José, Diccionario mapuche-español, tomo i, segunda edición, Ediciones Séneca 1995. ** Carmen Malarée cgmalaree@btinternet.com Docente chilena (Longavi, 1950). Profesora de francés y español en el Reino Unido. Ha publicado la novela La voz del silencio (Editorial Maranatha; Talca, Chile) y el estudio “Development Education in the Spanish Classroom”, en la revista Vida Hispánica Nº 30 (otoño de 2004), de la Association for Language Learning del Reino Unido. === La pesada sombra Rafael Fauquié ================================== “Me nutría el calor de incansables espectros”. Rafael Cadenas: Inmediaciones Todo recuerdo histórico puede hacerse influencia. Poseer muchos y, en ocasiones, opuestos rasgos: ser inspiración, impulso, vitalidad; o, por el contrario, ser memoria que oprime o estorba, fantasmagoría que se sobrelleva o se padece. Ciertos recuerdos venezolanos parecieran sugerir, incesantes, la inevitabilidad en nuestra historia pasada y presente de hombres providenciales: individualidades extremas y autosuficientes colocadas mucho más acá o mucho más allá de la tradición y la norma. El culto a la figura del hombre providencial abunda en la memoria y los rituales venezolanos. Por sobre todas las cosas, se nos enseña a venerar a Bolívar, el más providencial de todos los hombres providenciales; y, junto con él, se nos enseña a idolatrar, también, la gesta guerrera que él protagonizó. El único recuerdo realmente dignificado de toda nuestra historia nacional es el de la Emancipación; idolatría hacia un paréntesis de diez años dibujado bajo el signo de la espada de Bolívar; apenas una década de tiempo convertida en fetiche único de todas las referencias, en centro absoluto de las miradas del recuerdo oficial, en lugar irradiante de cualquier imaginería patriótica. La memoria venezolana ha hecho de la gesta bolivariana un lugar común alrededor del cual giran todas las liturgias. Ceremonias del recuerdo que no cesan de repetir, incansablemente, lo mismo: la epicidad heroica de la Emancipación, desde luego; pero, más allá de eso, su condición genuinamente inauguradora, su signo originario y fundador dentro de la historia venezolana. Con Bolívar y con la Independencia pareciera haber comenzado una interminable convicción del tiempo venezolano: la de que para empezar algo es preciso destruir lo que existía antes; la de que ninguna obra posee sentido si, primero, no se desvanece hasta la memoria de lo que había antes de ella. Algo que ha significado la deshilvanación del recuerdo de nuestros propios itinerarios convertidos en un catálogo de interminables restas; protocolarizada visión del paso del tiempo como un inacabable vaivén de desolaciones y reinicios, de vacíos y renovaciones. Destruir para construir y olvidar para recomenzar: sobre el imaginario de la Independencia a los venezolanos se nos enseña a venerar el cambio, a idolatrar el renacimiento, a identificar los tiempos nuevos como necesarias construcciones erigidas siempre a partir de las cenizas de épocas dejadas para siempre atrás. Los venezolanos pareciéramos habernos habituado a despreciar la tradición, habernos familiarizado con la ignorancia de las costumbres, haber rutinizado el olvido de lo anterior. No cesamos de asignar valor a lo que es o luce nuevo, a lo que recomienza, a lo que renace, a lo inaugural. Nuestra memoria es una memoria de rupturas, de quiebras, de hiatos, de fragmentaciones. Pareciéramos habernos acostumbrado a creer y a confiar mucho más, por ejemplo, en las voluntariosas iniciativas de ciertos iluminados personajes, generalmente percibidos por encima, muy por encima de la tradición y de la ley, que en las lentas y pausadas construcciones colectivas. Identificamos nuestras más perdurables huellas mucho más con los deslumbrantes ademanes de algún carismático dirigente que con las sólidas hilvanaciones de todos construyendo juntos el tiempo. Creemos que logros, aciertos y conquistas afortunadas, si acaso llegan, llegarán desde fuera de las fronteras de la tradición, al margen de lo consolidado, lejos de lo establecido. Somos un país de rompimientos institucionalizados donde la excepción prevalece siempre sobre el canon. Pero, curiosa y contradictoriamente, esa familiaridad con la figura del hombre providencial y esa cercanía ritualizada a las grandilocuentes memorias guerreras, convive muy estrechamente con perpetuas recordaciones de fracasos y de errores colectivos. Es la otra cara de la moneda de la grandilocuencia: la memoria de una historia de muchas víctimas, el interminable y caricatural recuento que dibuja un pasado venezolano siempre a partir de los mismos diseños: el despojo, la humillación, la desolación, la injusticia, el desafuero, la inmoralidad, la infamia. Memoria de culpas, de errores, de desaciertos que no cesa de repetir que la Conquista fue pillaje, violación y asesinato; que la Colonia fue el exceso de unos pocos favorecidos en contra de todos los demás: incontables e imperecederas víctimas; que el período republicano postindependentista fue la desolación de casi todos y el aprovechamiento de algunos poquísimos privilegiados; que la segunda mitad del siglo XX fue la corruptela y la inmoralidad y la sinvergüenzura de una vida democrática corrompida a manos de unos partidos políticos que eran el recipiente de todos los errores y abusos imaginables. Historia de dos colores; recuerdo en tonalidades siempre extremas y groseramente contradictorias: lo blanco y lo negro; o mejor: lo dorado junto a lo negro. O sea: la gloria y la miseria, el máximo acierto junto al máximo error, la presencia de todos los atributos y el desperdicio de todos los atributos. Tuvimos a Bolívar —nos dice la versión de nuestra memoria oficial— y no fuimos dignos de su herencia ni supimos estar a la altura de sus sueños ni logramos imitar su grandeza. Fuimos ingratos y, sobre todo, fuimos estúpidos. Nuestro es el fracaso de quien pareció siempre empeñarse en fracasar, el error de quien pareció predestinado al error. Mucho más recientes imaginarios, nos dicen a los venezolanos que no hemos cesado de purgar todo tipo de extrañas penitencias: por ejemplo, la de la pobreza en medio de la riqueza, la de la desventura vivida por entre la fortuna. Esos imaginarios no cesan de recordar que, a pesar de ser un país con un subsuelo atiborrado de petróleo, no fuimos capaces de lograr nada con esa inmensa riqueza que súbitamente llegó a nuestras manos. El tema del petróleo ha reforzado en el recuerdo venezolano viejísimos códigos de frustración y pesimismo. La celebérrima frase de Arturo Úslar Pietri acerca de la necesidad de “sembrar el petróleo” se ha incorporado a las más cotidianas referencias colectivas venezolanas como una especie de interminable admonición. Los venezolanos vivimos bajo el constante convencimiento de que, a fin de cuentas, no supimos sembrarlo; de que lo malbaratamos desaprovechando para siempre las oportunidades que su riqueza nos brindaba. Los venezolanos hemos hecho de nuestra memoria colectiva un diseño de itinerarios que parecieran poseer la forma de un círculo interminable o de un laberinto sin escapatoria. Círculo o laberinto de trazos y de movimientos que no dan nunca lugar al avance; sólo a la desorientación, a la reiteración, a la inconclusión. Recuerdo a Cioran cuando en su libro Historia y utopía habla del “círculo vicioso de la insatisfacción”. La insatisfacción, la autocondena parecieran ser siempre circulares. En el caso venezolano es la circularidad de resentimientos y acusaciones que no cesan de repetirse en contra de culpables siempre parecidos: despojadores, abusadores, deshacedores, “oligarcas”... También las víctimas son semejantes: los desposeídos, los despojados, los desasistidos, “Juan Bimba”, el “pueblo”... Retahíla de culpas y condenaciones que nos ha arrastrado hacia un laberinto de desconciertos e insatisfacciones. Circularidad de la memoria y laberinto del movimiento desorientado sin hilvanación ni avance; círculo y laberinto de las huellas siempre confusas y, a la larga, desvanecidas. Venezuela es, hoy por hoy, ya entrado el siglo XXI, un país que precisa otra manera de relacionarse con su pasado. Ni venerarlo ni execrarlo: conocerlo. Hacer del recuerdo del tiempo vivido un sustento y no una agobiante deuda. Venezuela necesita erigir nuevas actitudes frente a la percepción de sus itinerarios. Actitudes que rehúyan, por igual, las forzadas veneraciones y los impuestos resentimientos, las generalizadas indiferencias y los naturalizados olvidos. Actitudes que se afirmen mucho más en la cercanía y respeto a una tradición que en la incesante mitificación de lo que es nuevo o lo que luce cambiante. Creo que un altísimo número de venezolanos no logra ya reconocerse, o está harto de que lo fuercen a reconocerse, en tantos y tan reiterados códigos de idolatría y de resentimiento. (Desde luego es mi caso: personalmente, estoy cansado de que se me obligue a identificarme con una caricatura que entremezcla el odio con la más insensata devoción). Otra Venezuela pareciera haberse ido conformándose desde mediados de la segunda década del siglo XX. Es el país heredero de la gran emigración de la segunda postguerra, al que, por centenares de miles, llegaron personas provenientes de todas partes del mundo y se radicaron para siempre en la tierra nueva que los acogía. Seres que identificaron a Venezuela con otras visiones: la de promesa y posibilidad, la de oportunidades posibles para todos, la de la inclusión y la convivencia; en suma: un mundo donde todos podíamos caber, un universo de horizontes tan amplios como los sueños que ellos eran capaces de albergar. En estos días los venezolanos nos vemos envueltos en una de las más graves crisis de nuestra historia reciente. Se exacerban a nuestro alrededor diferencias sociales que llegan a convertirse en intolerante negación de toda forma de otredad. La inconformidad ante lo otro se vuelve virulenta condena, y el rechazo a lo distinto se convierte en exaltado repudio. Los tiempos cambian e imponen diferentes creencias y verdades. Nuestro presente mundial asigna, con fuerza creciente, una fe en ideales de encuentro, de solidaridad, de comunicación. Es no sólo el signo de nuestra época, sino que fue también el signo de la moderna Venezuela. Sin embargo, la división y la incomunicación se multiplican hoy, dolorosamente, cuando un nuevo gobierno luce absurdamente empeñado —¡una vez más!— en hacer tabla rasa con el pasado, anunciando su propósito por iniciarlo todo, por reconstruirlo todo, por rebautizarlo todo; algo que llegó al delirante extremo de proponer un nuevo nombre para el país. Absurda imagen del reinicio total, del absoluto renacimiento: un nuevo nombre para Venezuela. Muy al principio de la gestión chavecista, se ofrecieron al país ilusiones que parecían responder a necesarias rectificaciones colectivas: mayor justicia social, una más activa participación del pueblo en las decisiones nacionales; y, desde luego, la prédica de una tercera vía de poder, alejada tanto del totalitarismo de la conducción y la planificación estatal como de la libertad injusta y despiadada de un omnipotente Mercado. Pero esos proyectos iniciales y, sin duda válidos, rápidamente fueron cediendo y desdibujándose en beneficio del desmesurado crecimiento de una reiterada imagen del hombre providencial que, otra vez, volvía a hacerse protagonista de los itinerarios venezolanos. Era la pesada sombra de un pasado que parecía condenado a regresar. El hombre providencial asomaba su rostro y vociferaba sus verdades a través de discursos tremebundos y dogmáticos. Discursos que colocaban de nuevo en el escenario nacional a muy antiguos “culpables” e imponían, otra vez, memorias de agoreros lamentos. El exceso de una retórica que resucitaba imágenes de violencia que se remontaban al tiempo de la Independencia y al de los años de la Guerra Federal fue, sin duda, el peor error del chavecismo. Ya entrando al siglo XXI volvían a escucharse en Venezuela los antiguos gritos de los seguidores de los caudillos de la causa federal: “¡Mueran los blancos, los ricos y los que saben leer!”. El discurso divisionista oponía, brutalmente, el país del “nosotros” en contra del país del “vosotros”. Exclusión: negación del otro, desconocimiento de la voz y del rostro ajeno, indiferencia hacia esa voz y ese rostro; no diálogo sino monólogo. Exclusión que en algún momento significó, también, la instauración de una política de consciente temor despertado en los opositores que no comulgaban con el estilo y la gestión del gobierno de Chávez. En algún momento de su novela La misa de Arlequín, dice Guillermo Meneses: “el gobierno se parecía cada vez más al miedo de la gente”. Son complejos y difícilmente descifrables los miedos colectivos. Miedo hacia cuanto pueda lucir vulnerador; miedo hacia lo “otro”. El miedo es puerta abierta a todas las debilidades. Paraliza al ser humano en el umbral de sus acciones. Por el miedo, el rostro colectivo puede convertirse en mueca: cosificado gesto o caricatura de una faz acartonada en rictus de congelada expresión. Al miedo hay que dominarlo: vencerlo, expulsarlo, exorcizarlo. El gobierno de Chávez pareciera haber asentado su fuerza y su capacidad de convocatoria sobre consignas de temor despertadas en los adversarios. Sin embargo, ese miedo no ha tardado en dar paso a un abierto rechazo y a un desafiante cuestionamiento de la gestión gubernamental. Una gran parte de la sociedad civil venezolana ha ido enfrentándose más y más directamente a un Estado que, paulatinamente, debilitaba sus rasgos democráticos. Dos cosas pareció entender el país nacional que adversaba a Chávez: que le era necesario recuperar la fe en los partidos políticos y que debería apoyar sus expectativas, sueños y creencias en una ideología que hiciera posible canalizarlos. El país nacional redescubrió, también, la necesidad de una mayor participación en el hecho político. Y descubrió algo que, quizá, había sospechado desde mucho tiempo atrás: que los gobernantes venezolanos suelen estar por debajo, muy por debajo del pueblo que gobiernan. Que nuestro país rarísima vez ha tenido suerte con sus dirigentes. Que esa mala fortuna, sin duda relacionada con la reiterada y absurda esperanza en algún imposible hombre providencial, ha vuelto a cobrar su doloroso impuesto y nos ha arrastrado hacia una nueva equivocación. Evoco una frase de País portátil, la novela de Adriano González León: “los venezolanos hemos luchado siempre por mandar y no por ser más felices”. ¿Qué es mandar? ¿Acaso significa sólo mantenerse en el poder? ¿O que cada nuevo gobernante cumpla con sus ambiciones? ¿Es mandar que un jefe imponga a todos su voluntad y que todo se supedite a esa voluntad? ¿Es mandar conservar el poder contra viento y marea? ¿O vencer al contrario valiéndose de todas las triquiñuelas imaginables? ¿O, por el contrario, mandar significaría, más bien, esa posibilidad de que todos podamos llegar a “ser más felices”, a la que se refiere González León? Hoy más que nunca, los venezolanos necesitamos reconstruir la relación con nuestro tiempo. Percibir menos hostilidad en sus itinerarios. Contemplar la historia nacional como un lugar más hospitalario en el que la lenta construcción y la amplitud y ligereza de las memorias puedan hacerse hechura de nuestro destino. Divisar menos rupturas, menos recomienzos y menos incomunicación en nuestros recorridos. Distinguir en el paso de las épocas más fluidez y continuidad, mayor hilvanación. Y, desde luego, dibujar en nuestra memoria colectiva menos extremas imágenes de fracaso o idolatría. Nuestro universo colonial, tan poco y tan mal conocido por casi todos los venezolanos, fue mucho más que sopor de misa y de siesta al que lo condenaron nuestros recuerdos oficiales. Fue, también, muchísimo más que esa interminable sucesión de rufianerías, bajezas y excesos con que lo dibujó el novelista Herrera Luque en su célebre obra Los amos del valle. Él fue, sobre todo, una época de consolidación; tiempo creado por una sociedad que nacía y que, lenta y trabajosamente, iba haciéndose, formándose. Nuestro siglo XIX fue, aparte de la Independencia, recuerdo que opaca todo lo demás, mucho más que sólo esa constante evocación de los muy distintos caudillos que gobernaron el país en medio del más grosero nepotismo. Es, también, mucho más que la larga sucesión de guerras y alzamientos y revoluciones y rebeliones que asolaron el país. Porque junto a tantas guerras y caudillos, existió otra Venezuela: una nación empeñada en la búsqueda de un igualitarismo social, un país impulsado por genuinas convicciones democráticas y por anhelos necesarios de justicia colectiva. Y ya en la segunda mitad del siglo XX, durante los cuarenta años de democracia, el pueblo venezolano fue, también, construyendo, haciendo. Hubo en esos años errores, limitaciones y excesos; pero hubo, también, la consolidación de una vida en común. Fueron años que nos acostumbraron para siempre a los venezolanos que cualquier forma de convivencia en nuestro país no podría ser sino democrática. Y fueron, también, los años que nos enseñaron a creer en una sociedad civil que se fortalecía, que no deseaba regresar al pasado pero que sentía que necesitaba apoyarse en ese pasado. La sociedad civil venezolana, ésa que existe desde siglos atrás, ésa que pareció importar muy poco para las memorias oficiales, ésa que se forjó a la sombra del tiempo colonial y protagonizó y padeció la sangrienta violencia de la Independencia, ésa que vivió bajo un siglo XIX plagado de caudillos y guerras y más caudillos y más guerras, ésa que llega al siglo XX y vive los cambios del país petrolero, ésa que junto a los nuevos partidos políticos creyó en ideales de democracia, ésa que se fue apartando de esos partidos cuando comenzaron a fallarle, ésa que se encuentra ahora confusa y dividida en medio de la confusión y la división nacional... En ella encarna cierta esencial continuidad de las cosas en Venezuela, en el tiempo venezolano. Encarna una tradición que sería el contrapeso imprescindible y necesario para la trasnochada imagen del individualismo mesiánico como el único posible hacedor de la historia nacional. Nuestro tiempo venezolano, comenzado ya un nuevo milenio, sigue dibujando trayectorias, urgido por superar los conflictos que, como nunca antes en su historia reciente, lo envuelven. El peso del hombre providencial es, junto con la necesaria superación de una memoria lastrada por paralizantes lugares comunes, una sombra que los venezolanos deberemos desvanecer. Ése es nuestro reto para la construcción de un tiempo por venir muy alejado de la desorientación que tantas veces nos condujo hacia el inabarcable laberinto o hacia el círculo interminable. ** Rafael Fauquié rafabes@cantv.net Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 1977), postgrado en sociología de la literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (1979) y doctor en ciencias sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigió los seminarios de literatura venezolana en la Universidad Católica Andrés Bello. Desde 1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve), institución de la que es profesor titular y en donde ejerció entre 1989 y 1993 el cargo de director de Extensión Universitaria. Ha publicado Espacio disperso (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983), Rómulo Gallegos: la realidad, la ficción, el símbolo (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografías, Ensayos, 1985), De la sombra el verso (poesía, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio, el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1991; Premio Conac de Ensayo “Mariano Picón Salas”, 1992), La voz en el espejo (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante último esplendor (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999), El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007). === El mito de Prometeo y el conocimiento humano Paolo Astorga ======= Para intentar una exégesis acertada del personaje de Prometeo (1) dentro de la cultura mitológica griega hay que plantearnos en principio la cuestión formativa de este mito desde una perspectiva griega y en toda su filosofía, es decir adentrarnos al contexto, al espíritu de la época, no sólo con el fin de comprender la simbología que conlleva estudiar el mito de Prometeo, sino también lograr una aprehensión de esa simbología para llevarlo a nuestro contexto actual que en suma repercute en el acervo cultural de nuestra modernidad. Pero hay que recalcar que estamos refiriéndonos a un mito que es en sí una forma de explicar el mundo o como dice Carlos García Gual: “...los mitos tienen una función significativa en la vida de una sociedad primitiva o arcaica: explican el mundo, justifican los hábitos y los ritos, ofrecen las causas de las pautas de comportamiento y relatan por qué las cosas son de un modo determinado” (2). Prometeo, siendo un personaje que se rebela a los dioses para el bien de la humanidad, también se afirma en el hecho de engañarlos (en todo caso a Zeus) y además el de crear al hombre, no sólo de una naturaleza semejante a la de los dioses, sino con algo que se le atribuye y lo hace una categoría mayor a la de los animales: la inteligencia (3). Podemos plantear que hay una relación significativa dentro del perfil de Prometeo que tiene una analogía muy estrecha con la modernidad, o en todo caso el hecho de civilización del hombre que parte desde una desdivinización que en cierta medida favorece a la humanidad proveyéndola de ciertos medios por los cuales no sólo sistematiza de una manera más rápida sus actividades (el fuego, que es un elemento muy importante después del agua y que simboliza el adelanto tecnológico), sino que crea las primeras ideas acerca de la tecnología, es decir la creación y utilización instrumental de un determinado objeto para la facilitación de los actos cotidianos vitales. Podemos plantearnos basándose en este elemento principal (fuego), que cualquier ánimo de conocimiento o descubrimiento se da a raíz de una necesidad por la supervivencia y, en ese sentido, Prometeo, conociendo la necesidad de los humanos, trata de rebelarse ante Zeus para robar el fuego y por ende su tecnología en pos de la humanidad: “En las primitivas condiciones de vida, probablemente nada era más importante y misterioso en la naturaleza que el fuego. Dispersaba la oscuridad y producía el calor necesario para enfrentarse al frío... Era el emblema de la vida del hombre, en las tormentas descendía del cielo y en las erupciones volcánicas surgía de las profundidades de la tierra. Su presencia estaba en estrecha relación con los dioses. La forma en que el hombre obtuvo su uso estaba explicado en la historia de Prometeo” (4). O como dice Ricardo Accurso, profesor de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, que nos propone una visión muy estrecha entre la humanidad y el conocimiento que prontamente deslinda una relación con los dioses (Zeus) y en este entorno la idea de progreso se ve en un naciente estado donde los humanos satisfacen sus necesidades sin la necesidad de dependencia divina: “En la mitología griega, la figura de Prometeo está íntimamente ligada a la humanidad. Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus, Prometeo intenta favorecer a los hombres entregándoles el fuego —robado a los dioses—, elemento esencial no sólo en el sentido material (como punto de partida fundamental para avances ulteriores en el desarrollo de la civilización) sino también en el orden espiritual, pues el fuego es el símbolo de la vida, de la energía, de la inteligencia que mueve a los humanos”. El mito se caracteriza por centralizar el símbolo de la humanidad al personaje de Prometeo, esto se puede explicar dado la amplitud que tiende a tener este titán con relación a los Olímpicos (es decir a Zeus), él (Prometeo) trata de ser un benefactor de la humanidad (5), donde no sólo trata de dotarla de vida, sino también de darle herramientas que le permitan liberarse de la dependencia divina. Acerca del mito de creación de la humanidad podemos puntualizar que Prometeo no sólo interviene de una forma activa, sino que utiliza elementos naturales para formar al hombre y así en todo caso obtener una configuración humana muy ligada a la naturaleza, ya que no sólo hay una intención de dar vida a lo inanimado (es decir al barro), sino que la intención primordial es la de crear un ser individual y racional, que se diferencie de los animales u otra clase de seres y que tenga en consecuencia el poder para sobrevivir más allá de sus instintos: “Según la leyenda, Prometeo descendía de una antigua generación de dioses que habían sido destronados por Zeus. Era hijo del titán Japeto (hijo de Urano y Tierra) y de Asia, él sabía que en el suelo de la tierra (naturaleza) reposaba la simiente de los cielos, por eso recogió arcilla, la mojó con sus lágrimas y las amasó, formando con ella varias imágenes semejantes a los dioses, los Señores del Mundo. Los Hombres” (6). Con respecto a la idea concreta de creación y evolución de los hombres, en el mito podemos notar que no sólo hay una condición ya de dependencia divina, sino que también existe un patente sometimiento por parte de los dioses ante los hombres, pues es sabido que el poder que éstos tienen (el conocimiento) y por ende este “poder”, logra hacer que el hombre no sólo se rebele ante las divinidades opresoras, sino que se independice de ellas y les “robe poder” que utilizan para someterlos. Esta relación casi dialéctica Dios-Humanidad, gira en el mito como una constante íntimamente ligada al hecho de necesidad y rebelión, que es la que regulariza todos los actos de “engaño” que Prometeo utiliza ante Zeus, para robarle poder, con el único objetivo que es el de proporcionar libertad a la humanidad. Entre estos actos de engaño, podemos diferenciar dos importantes: el sacrificio a los dioses y el robo del fuego. En el sacrificio a los dioses, Prometeo demuestra que no sólo basta ser poderoso para obtener el conocimiento, sino que hay que ser muy precavido en nuestro juicio antes de tomar una decisión: “...[Prometeo] urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses pero la carne se la comen” (7). En otro “engaño” a los dioses, Prometeo roba el fuego para entregarlo a la humanidad y así hacer que ésta alcance el grado de civilización, partiendo del control, utilización y perfeccionamiento del fuego y todos sus posibles beneficios, que en todo caso restará poder a los dioses y centrará sus ojos en el vislumbramiento hacia el conocimiento y la inteligencia, es decir cualidades humanas por excelencia que serán el eje central del desarrollo de las civilizaciones a lo largo de la historia: “El fuego es un símbolo sagrado, dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar. Él representa la luz que ilumina a los que actúan de acuerdo a su conciencia, proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior). No así para el curioso, para el inconsciente, para el cual se torna en llamas del infierno. Este elemento es también el inicio de la evolución humana, fue el elemento determinante para el salto de una estructura primitiva a una mayormente evolucionada, estructurada, sociabilizada” (8). Pero no podemos olvidar algo importante en el mito y es la contraparte del progreso y el elemento defensivo de los dioses visto desde el concepto del “castigo” que Zeus envía a Prometeo por su rebeldía y por haber dejado en ridículo la hegemonía divina. El castigo dentro del mito se denota como una frustración del poderío divino ante el avance tecnológico de la humanidad y por ende el cuestionamiento de parte de los hombres ante la existencia de los seres etéreos. Podemos puntualizar que el mito recrea en sí dos grandes castigos que tiene que suplir Prometeo: el de ser encadenado y torturado día tras día en el Cáucaso por un cuervo que le comía las entrañas (9) y un segundo castigo que tiene relación con otro mito, el de Pandora (10), y que también simboliza la desobediencia que trae como consecuencia una serie de maleficios contra los hombres. Es imposible negar el hecho de ver en Prometeo a un ser parecido al personaje de Cristo dentro de la religión cristiana. Notamos grandes rasgos entre los que destacan la inteligencia y la prudencia, pero también se desprende la idea de rebeldía ante lo establecido, la utilización del mismo ser como un objeto de sacrificio y por último la creación de un nuevo sistema (que visto desde otra perspectiva es lo que denominamos liberación de los oprimidos): “Es curioso señalar que algunos de los principales escritores cristianos vieron en Prometeo una imagen semejante a la de Cristo... El dios filántropo se sacrifica o se expone al sacrificio —no de la cruz, pero sí de una tortura parecida en la soledad del Cáucaso” (11). En suma la amplitud que tiene el mito de Prometeo dentro de una conformidad literaria y mítica dentro de la tradición antigua griega, no sólo nos hace referencia a la facultad a la que aspira el hombre asombrado de la naturaleza (conocimiento) sino que parte de una necesidad inherente del hombre por llevar su vida a un nivel mayor. Cabe rescatar el hecho importante que conlleva a pensar que es necesario la idea de oposición para que haya un cierto desarrollo dentro de las civilizaciones y que a raíz de esta oposición no sólo obtengamos ciertos beneficios, sino también la certeza de que el ser humano es y será siempre una dualidad inconforme ante su contexto y con un ansia casi obsesiva por lograr una identidad concreta. Es decir su esencia primordial proyectada al horizonte del progreso. Notas 1. En la mitología griega, Prometeo (en griego antiguo “previsión”, “prospección”) es el Titán amigo de los mortales (tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo). 2. GARCÍA GUAL, Carlos; Introducción a la literatura griega. 1992, Madrid. Pág. 82. 3. Aquí se puede también agregar la característica de poder cuestionar la hegemonía de los dioses y su relación para con los humanos. 4. IRRARTE BRENNER, Francisco; Los griegos. Ed. V.I.G.V., Lima, 2004. Pág. 126. 5. “Esquilo lo califica como ‘amigo de los humanos’, philanthropos” (García Gual; pág. 83). 6. RIQUELME, José; “Prometeo, el maestro que robó el fuego” (http://www.freemasons-freemasonry.com/riquelme_prometeo.html). 7. “Prometeo”. En: Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo). 8. RIQUELME; “Prometeo, el maestro que robó el fuego”. 9. El castigo de Zeus denota concretamente el deseo de venganza de esta divinidad contra la inteligencia y prudencia de Prometeo. 10. Conforme lo habíamos dicho, Prometeo representa la conciencia, el conocedor del pasado y del futuro (sabiduría), y justamente por esa duda producto del razonamiento genera la desconfianza e intenta advertir y recomendar a su hermano Epimeteo que no acepte regalo alguno de Zeus. Pero éste, siendo desmemoriado, lo hace (“Epimeteo” significa “el que piensa después”), para luego abrir la caja de Pandora seducido por los encantos de la doncella, la cual fue creada artificialmente; al ser creada de dicha manera no posee alma, representando a la muerte y el error. Ya luego se casan ambos; es decir, quedan establecidos aquellos vicios y males y el efecto que producen en el ser inconsciente y de incapacidad espiritual (Pandora y Epimeteo) (RIQUELME; “Prometeo, el maestro que robó el fuego”). 11. GARCÍA GUAL; pág. 90. ** Paolo Astorga das_adler@hotmail.com Poeta peruano (Lima, 1987). Es técnico en diseño web. Ha publicado el poemario Anatomía de un vacío (Lulu.com, 2006). Fue finalista del II Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva” 2006 con su poemario Rehenes del silencio. Textos suyos han sido publicados en Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), Ser Poeta (http://www.serpoeta.com), Tu Breve Espacio (http://www.tubreveespacio.com), Oxigen (http://www.revistaoxigen.com) y Liceus (http://www.liceus.com), así como en la antología Reflejos del alma. Mantiene en Internet la revista digital de creación y opinión literaria Remolinos (http://www.remolinos.ar.gs). Es creador de la primera antología digital de poesía La voz del mundo (http://www.lavozdelmundo.pe.kz), la cual reúne a más de 24 poetas de diferentes países de Latinoamérica y el resto del mundo. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Poemas Ana Aguilar *** El cocido de los jueves (sobre textos de Francisco Umbral o sea de Francisco Pérez Martínez) Jota Siroco *** Poemas Andrés Fidel Orlowski *** Proyecto Vuelta a la Manzana (Cartagena): Ínfulas de una manzana en la periferia (Urbanización Los Ángeles: Una calle de ida y otra de regreso, y dos atajos: al paraíso y al infierno) Juan Carlos Céspedes *** Territorios Ulisses Paniagua *** Ebriedades (extractos) Gonzalo Fragui *** Preeminencia de la espera (extractos) Jairo Alberto Castillo Romerín *** Dos relatos Luciano Ribero *** Poemas Patricia Ortiz *** Jakub Smolak, el hombre que vivió a la sombra de Neruda Ricardo Abdahllah *** Silencio cifrado (extractos) Eustoquio Silva *** Eso no es jabón que se gasta Anitzel Díaz *** Poemas Andrea Naranjo Merino *** La marca de nacimiento Gaspar Jover Polo *** Mi otra lengua (extractos) Rocío Santillana === Poemas Ana Aguilar =============================================== caída, como un ángel, en vertiginoso momento, adiós, hasta nunca, palabras grandes que ahora cobran sentido Caída eterna, siempre en picada, hacia el abismo, hacia la nada, con la cima como principio pero el final indefinido Caída de agua en la que me sumerjo, me enjuago el dolor, la culpa el alma torrente en que me ahogo elemento que me mantiene purifica mi cuerpo mi aura Caída del puente que me llevaba a paraísos inéditos donde espejismos y verdades me acompañaban ya no hay madera con qué reconstruir ya no hay manera de regresar allí Caída de las estrellas que alumbraban los rincones más oscuros de mi alma, el cielo se ha quedado desnudo y sin lámparas ni promesas utópicas que se hacen cuando se ama, La luna brilla pero se siente sola no hay quien le haga esta noche compañía Caída de mi cuerpo, desnudo y sin máscaras ya a nada está sujeto se desprende de mi alma Caída por mi sentimiento que ahora me confunde se vuelve un tormento me lastima me aturde... Soy el eterno poema que nunca deja de existir que surge de la penumbra, del dolor... no importa el contexto ni la musa caída habré de escribir === ¿Es acaso el ocaso Del amor de ocasión? Miré profundo en tu alma Trascendí tus confines Amante ¿por qué te autoexiliaste? Vestigios de tu piel Permanecerán en mis poros === Ella contemplaba los confines del mar quería dejarse ir en la inmensidad. Sentirse dueña y señora de todo aquello que sus ojos captaban. Ya no importaba su sombrío pasado ya no sentía frío ni hondos penares; su alma había resucitado su cuerpo estaba inmaculado su mente en blanco... Conoció después de su ardua búsqueda, la felicidad. Ese instante único, Irrepetible, Imprescindible, Irracional. Ella sobre el arrecife: sintiendo la violenta caricia del viento; y el estruendo, el movimiento de las olas azules. Más allá del bien o del mal estaba ya, en el límite de su mundo. Podría morir, y ofrecer su marmóreo cuerpo a Neptuno... Pero no fue así simplemente abrió sus brazos y soltó a llorar... === Tan muerta estás ya, absorta, ignota, impasible... a los ojos que te regalan gotas de felicidad Con la mejor pose estás ahí, Sin una lágrima, o un último deseo, nada sientes. === Mató de una vez toda esperanza por sobrevivir, no hay manera de escapar llegará la hora del final. Inmersa en la oscuridad, sin más iluminación que la pálida y fría luna que le abandona al amanecer, en medio de la nada y el frío infernal del alba... Mató de una vez su esperanza por sonreír, ya no hay flores, ni paisajes de color, todo se vuelve gris, la niebla, la vida se llevó La gente ya no mira a los ojos, los corazones están abrigados de egoísmo, nada los hace humanos. Mató de una vez toda esperanza por hablar, nadie escucha sus palabras; perdió la capacidad de comunicación, la ignominia colapsa los oídos, el malditismo ha invadido, no hay ni amor ni compasión. === Te llamé destino. no cruzaste la puerta de la estancia, fue de mi corazón Intenté definir nuestras coincidencias, obsesivamente teórica: sincronía metempsicosis, transferencia neurofeedback un desfase de hemisferio cerebral. Innecesaria era a veces la sintaxis magia había en los amaneceres a través de tu voz el oasis del contacto aun si resultase improbable en el paraíso desértico de lo banal. Una flor de loto emergió en nuestro tórax La fisura de Silvio te aguardó Siglos... Hipotálamo, limbo, en abstinencia de ti. Cuatro siglos en universos paralelos amor sublimado emergente entre los tulipanes de tus pasos aún disfruto tu risa cítrica Te llamé destino, cuado desnuda de máscaras y estereotipos emocionales me adentré en tus paisajes incógnitamente astrales. la rosa oscura el inmenso océano estelar épocas antiquísimas misterios insondables y tus ojos, el punto de referencia eternamente. Perdí la tierra al tanto recordar desaparecí... Ahora, estás frente a mí, en la misma dimensión mismo contexto espacio temporal y te atreves a decir ¿Destino? No. Construcción humana. Explica entonces por qué coincidimos una vez más... === Te has esclavizado A lo que no te haga sentir sucumbiendo entre hojas y libros Abanderando la objetividad Y mis besos ¿Dónde los archivarás? ** Ana Aguilar fridathamon@hotmail.com Poeta mexicana (Ciudad de México). Estudia ciencias de la comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Su producción permanece mayoritariamente inédita. Mantiene el blog poético Exilio hacia la Luna (http://exiliohacialaluna.blogspot.com). === El cocido de los jueves =============================================== === (Sobre textos de Francisco Umbral ===================================== === o sea de Francisco Pérez Martínez) Jota Siroco =================== (Nota del editor: a principios de junio fue estrenado, en el Ateneo de Sanlúcar de Barrameda, este espectáculo en homenaje al escritor español Francisco Umbral, fallecido el 28 de agosto de 2007. Jota Siroco ha seleccionado textos de Umbral y los ha dispuesto alrededor de canciones de su autoría, que con la música y la voz de Juan Antonio Gallardo [Huelva, 1968] conforman este trabajo minimalista, de pequeño formato, especialmente diseñado para espacios escénicos reducidos: cafés-teatro, salas de conferencias, casas de cultura, bares; y con un velador, dos sillas de café, un perchero y un telón cardenalicio por todo decorado). Escena I. Introducción Canción Algo más que fané y descangallado y menos que un Don Juan deshabillé, como un borracho voy de lado a lado jugándome la vida en un traspiés. Cuando era joven, ay, se me rendían las ninfas una a una ante mis pies, pensaba yo que fuera la poesía la que daba calor a su corsé. El bisabuelo, D. Martín Martínez, tenía destrozado el piso de cuatro calles de la ciudad con los cascos de su caballo: “Sirio”. —Mire usted, D. Martín Martínez, le decía el Alcalde, yo no le digo que vaya usted a sus fincas andando, pero cuando llegue al centro urbano le ruego que se baje del caballo. —¡Con lo que usted me roba en nombre de Cánovas o Sagasta, que para el caso es lo mismo, tiene suficiente para adoquinar toda la ciudad! En casa del bisabuelo todos los jueves tocaba cocido, como está mandado, y a él invitaba a todos los personajes más ilustres... daba lo mismo que fuera un liberal o un dictador. En eso comprendí que el abuelo era un frívolo. Años más tarde vi que yo salía a él, lo cual me consternó, pero me gustó. Y aunque ahora me la monte de poeta estoy más viejo que Mathusalem, ya no les dicen nada mis cuartetas y soy un bardo más que demodé. Ya no se cuelgan, ay, en mi mirada, cansada como nota de cuplé, no soy más que una sombra de la nada, mas que un azucarillo en un café. Sí, ya sé que he venido a hablarles de la postguerra, pero permítanme que les ponga un poco en situación y por favor no empujen, que para todo hay tiempo. ...Veamos... érase una vez... o sea. Hoy se pierden mis ojos en su talle y en el atlas rosado de su piel, mas no paso por alto un gran detalle y es que los suyos a mí ni me ven. No hay marcha atrás, ni sombra sin mañana, ni brisa sin el mar. Y aún tejes tú esa tela de araña de eterna juventud. Escena II Tiempos de infancia y observación Un tal Pablo Picasso andaba por la ciudad haciendo retratos a las señoritas que se dejaban: la Tía Algadefina se dejó y la sacó en bolas. Cuando el Bisabuelo, D. Martín Martínez, vio el desnudo de Tía Algadefina en un escaparate de la Puerta del Sol, dijo que le gustaba que su biznieta estuviera tan buena. Cuando el Abuelo Cayo vio el retrato, dijo que toda la familia estaba condenada y se recluyó en su habitación con higos secos, varias botellas de vino de Rioseco y... el Kempis. Pasados los primeros espantos Tía Algadefina presentó al joven Pablo a su grupo de amigas. Picasso se empeñó en pintar a una de ellas: Sasé Caravaggio. —En su culo, Sasé, está el origen del cubismo. —¿Y qué es el cubismo, Pablo? —¿Y tú me lo preguntas?... El cubismo eres tú... Al día siguiente Picasso comenzó a pintar el primer retrato cubista de la Historia. Le puso a Sasé muchas más tetas de las que habitualmente tenía, confundiendo nalga con carrillo y boca con coño. La Tía Algadefina pidió explicaciones a Picasso: —Pero...¿Le estás pintando el culo a esa gorda? —El culo y la cara. —Creí que para culos tenías bastante con el mío. —Lo tuyo es otra cosa. Lo tuyo es el stradivarius de los culos. —¡Stradivarius! ¡Stradivarius!... Pues no volverás tú a tocar este violín. Ayer por fin me eché la novia gótica, vestida como virgen del dolor, me daba gran terror su sombra sórdida, más negra que la de un inquisidor. Pero, señor, aquellas carnes blancas, cual culo de alemán o de prior, alzaron su disfraz de conde drácula y el envoltorio a mí se me olvidó. Y así acabaron las cosas. Tía Algadefina comenzó a salir con Rubén Darío. Un indio feo, diplomático, meloso y borracho. Rubén vivía en el Hotel París, junto a la Puerta del Sol. Cuando se ponía su uniforme de Embajador estaba impresionante en su fealdad, pero a medianoche andaba descalzo por la calle del Arenal, recitando en francés versos a la luna y declarándole su amor a Tía Algadefina, con la que se emborrachaba en una cervecería de la calle Hileras. Mientras paseaba con él por el Retiro, Tía Algadefina principió a comprender que estaba en un cambio de época, en un cambio de siglo. El modernismo la estaba haciendo mujer y quiso escapar a los rosarios en familia, a las revistas decentes, los novios para toda la vida y las tardes de mirador. Rubén, como decía Tía Algadefina, era un “revolucionario de la poesía y de la vida”. Pero a Rubén le trasladaron a París y a Tía Algadefina le dejó un mazo de cartas y versos, que ella conservó hasta la muerte. Ya en París fue devorado por el alcohol. El se lo había dicho a Tía Algadefina: “Hay poetas secos y poetas húmedos... Yo soy un poeta húmedo”. ...Cuando se fue, mi tía enfermó de vulgaridad, aburrimiento, pena y soledad. En fin, que decidió ponerse tísica. Ayer por fin me eché una novia cándida, una oenegé florida del amor, escritas en el culo frases lánguidas: haz el amor, no fumes, guerra no. Pero, señor, no tuvo más fronteras que las que le marcaba la ocasión dejó regar su flor en primavera y vaya si el capullo floreció. Hablando de capullos... Tía Algadefina siempre estaba invitada en los bailes del Palacio Real y un día hasta bailó con el Rey. Todas las mujeres de ese matriarcado en el que me crié habían salido un poco ligeras y afrancesadas, muy dadas al cancán y al anís. —Dicen que el Rey seduce a las modistillas. —Y a las chalequeras. —Y a las pantaloneras. —¿Por qué nos discrimina a la gente bien? Al bisabuelo D. Martín Martínez, republicanote viejo, le hacía gracia que su biznieta bailara con el Rey. Al Abuelo Cayo y a la Abuela Eloísa aquello le parecía el final de la familia y de la religión, tras decir esto se metían a beber tinto peleón en la despensa. Ayer por fin me eché una novia orgiástica, era en el sexo un cóctel molotov, usando de sus malas artes lúbricas le echaba gasolina a la pasión. Pero, señor, esa su risa mórbida dejóme seco cual olmo de “Machao”, por más que hoy lo intento ya no puedo, pues tengo pendulón el coraçao. ...Un día en plena crisis tísica de Tía Algadefina, apareció de nuevo en casa Picasso: —Ustedes disculpen mis ausencias, pero ando de huelga general y... aprovechando que nadie trabaja, nosotros vamos a trabajar. Así que nos fuimos al Jarama de merienda y baño. Mientras mis tías y primas se mojaban el culo, él hizo un retrato colectivo. —¿Y cómo lo va usted a titular, Pablo? —Las Señoritas de Aviñón. —¿Por qué? —No lo sé... Pero en el arte hay que jugar, putrefaccionar, confusionar... Ayer por fin me eché la novia sáfica, experta en la soflama antivarón, me enseñaba las leyes de la erótica mientras que me ponía en situación. Pero, señor, qué cosa tan graciosa, cosquillas tuve hasta en corazón, no la escuché, que andaba en otras cosas más dignas de cumplir que su sermón. He de vivir sin novias unos días... o por lo menos... hasta que acabe el swing... pues esa rubia que pone las “bebías” a mi me pone casi a trescientos mil.. Charleston, Charleston, ¡Cómo se alegra mi corazón! Si el charlestón vino a descoyuntar una época... Miguel Primo de Rivera vino a descoyuntar a D. Miguel de Unamuno. D. Miguel y Primo coincidieron en algunos cocidos de los jueves. —General, usted acabará exiliándome de España. —¡Por favor, D. Miguel, una gloria nacional, un hombre de su prosa! —¡Ustedes los militares, con perdón de las señoras, se pasan la prosa por los cojones! —¡Vaya... vaya!... Eso lo va a repensar usted en Fuerteventura. ¡Claro que lo repensó! Cuando Unamuno volvió del destierro canario, a la caída de Primo, nos dijo: —Lo que España necesita es un Bismark con mano de hierro. —Pero, decía el bisabuelo, usted predica la dictadura. —España, como Rusia, precisa una dictadura. Sí señor. Cuando se haya matado el hambre jugaremos a la democracia. D. Miguel Primo de Rivera era viudo, cuartelero y cachondo. En el cocido de los jueves se fijó en la belleza dibujada e irónica de Tía Algadefina. —¿Quiere usted, le dijo D. Miguel, trabajar en mi secretaría particular? —Soy biznieta de D. Martín Martínez, mi abuelo es liberal y yo no me pongo al servicio de ningún dictador. —Accederá al menos a venir conmigo a las verbenas de mi amado Madrid. —¡Iré por las verbenas, no por usted! Pues sí. Tía Algadefina pensó que podía tener un tonteo con aquel señor que mandaba en España... chotis La pija del carmín y el chanel cuatro, recién llegada de la capital, se vino a la verbena de mi barrio y se desmelenó ante el personal. No había en ella nada extraordinario, parecía una piba muy formal, llevaba como todo vestuario, un tanga de tamaño natural. En las verbenas castizas del barrio de Lavapiés, del Rastro, de la Cava... el dueño de España y mi tía bailaban el chotis. En el Retiro tiraban al blanco y Tía Algadefina siempre ganaba la botellita de anís: —Tira usted muy bien al blanco, señorita. Estoy por alistarla en lo de Alhucemas. —Sólo que yo estaría de parte de los moros... —¡Eso no se le puede decir al hombre que rige los destinos de España! —¡Pues no vuelva usted a invitarme! ...En fin, Tía Algadefina, se cansó pronto del galanteo macho de D. Miguel. Por dármela de masca de las formas quise escribirle un “rap” urbaneo, quizá por la querencia de sus corvas fue que salió este chotis agarrao. ¡Qué noche, sí señor, la de aquel día! lo malo fue cuando me desperté quería dedicarle una poesía y allí no estaban ni ella, ni el parné. También venía al cocido de los jueves la Condesa de Pardo Bazán. —¿Pero qué hace usted D. Martín con esa aristócrata vieja y fea? —No crea, cuando se quita la dentadura postiza, no crean ustedes, me las hace muy bien. Yo no entendía la frase, pero me daba bastante asco, no sé por qué. Otro día oí en el Ateneo a Blasco Ibáñez diciendo que a la Pardo Bazán se le estaba poniendo el bigote amarillo de comerle el moño —¿he dicho moño?— a una cómica famosa. Yo no entendía cómo los mayores eran tan guarros, aunque yo mismo, cuando me apretaban las ganas, en vez de hacerme una gayola, me beneficiaba a mi cabra Penélope. Ya entonces iba siendo un niño raro: estaba enamorado de mi tía Algadefina y era amante de una cabra. Maldito sea el carmín y el chanel cuatro que me dejó sin blanca en un hostal, malditas sus caderas su refajo epílogo cruel de mi historial. Al bisabuelo le tenían pedido todas las pájaras de la familia que invitara al cocido de los jueves a D. Ramón del Valle Inclán. (de la Pipa de Kif) Como un asesino grazna el bombardino sacando la nuez El clarín se irrita y se despepita su lengua soez El señor Serapio reparte el morapio con esplendidez —Esto no es una invitación, dijo no más entrar el manco del espanto, sino una obra de caridad, porque yo no como sino muy de tarde en tarde. —¿Querrá usted decir que no come cocido? —¡Quiero decir, señoras, que no como absolutamente nada! Un día coincidió Valle en casa con Unamuno. —Lamento, dijo Unamuno, que desperdicie usted su talento, Valle. —Soy el escritor que más lo aprovecha de España... —Es usted un inmoral, Valle. —Gracias a Dios. —Además hace sólo frases. —La verdad se acuña en frases, D. Miguel. —¿Por qué no lo aplica usted a algo espiritual? —¡Soy más católico que usted! —Su catolicismo es pura estética, Valle... Yo difundo verdades... —Y yo mentiras, que es mucho más divertido. —Su cinismo está pasado. —El cinismo, D. Miguel, no pasará nunca, porque viene de los perros y de los griegos... Y yo soy un cínico callejero de la Puerta del Sol. Como un asesino grazna el bombardino sacando la nuez El clarín se irrita y se despepita su lengua soez El señor Serapio reparte el morapio con esplendidez En los cocidos de los jueves fui yo diferenciando los grandes españoles en hidalgos y señorucos. Eran Hidalgos: Mi bisabuelo, Unamuno, Rubén e incluso D. Miguel Primo. Eran Señorucos: Galdós, Baroja y Azorín. —¿Y Picasso? —Picasso era un gitano paragüero y genial. —¿Y Valle? —Valle Inclán era también un genial hidalgo. El señor Serapio reparte el morapio con esplendidez Los gobiernos de Primo de Rivera se suceden, D. Alfonso XIII se pierde tras un farallón de militares, Pablo Iglesias convoca a las masas y hasta D. Antonio Machado va a escucharle, Tía Micaela se abarragana con un primo lejano llamado Luis Gonzaga que, tras rezar tres avemarías, le rebana el cuello en una fría pensión de Palencia, la prima Maena comida por el juego verde del Casino se pega un tiro con una pistolita de plata en la Puerta del Sol yo me visto de hombre por primera vez justo cuando Buñuel filma El perro andaluz, Valle profetiza que los Borbones están al caer y Carlos Gardel trae a España el tango porteño y canalla. “Tomo y obligo mándese un trago de las mujeres mejor no hay que hablar. Todas amigo dan muy mal pago y hoy mi experiencia lo puede afirmar. Siga un consejo no se enamore y si a la fuerza le toca hocicar Sufra, canejo, sufra y no llore, que un hombre macho no debe llorar. Escena III. Intermedio La República y la guerra (OFF: Suenan tenues las notas del Himno de Riego y sobre ellas...) Tras las elecciones municipales del año 31, el Rey se retiró elegantemente y el bisabuelo descubrió que no era republicano. Sin embargo a mí eso de la República me ayudó bastante. Yo, con mis pantalones bombachos, comencé a animarme... Por fin le metí mano en los cines a Sasé Caravaggio, disfrutando así de sus abundancias cubistas. Yo comprendí el arte de Picasso a través del coño de Sasé Caravaggio... Pero mi alma seguía siendo un rehén incestuoso de Tía Algadefina. Hoy la vida me ha buscao las vueltas, hoy mi musa se me ha hecho mayor, ya no soy aprendiz de poeta, ni te espero los martes al sol. Ya la noche no me quita el sueño, es el día quien me hace soñar, me emborracho en palacios de invierno, me enamoro de la soledad. La prima María Eugenia, por su parte, en la clausura de las Bernardas, hizo amores con la Priora y tuvieron amores de celda que fueron un tormento. Desgraciadamente la Priora murió de una sobredosis de licor de pera e hicieron Priora a una monja vieja que ignoraba el sexo. El nuevo amor de María Eugenia fue el capellán de las Bernardas, D. Marcelino, un castellano recio, grande y miope. Yo iba comprendiendo, niño como era, que en los conventos de clausura había más pasión que en la Gran Vía, siempre con las mismas putas y los mismos poetas. A María Eugenia íbamos a visitarla los domingos y nos dijo que “venía la República y que iban a disolver las congregaciones religiosas”. Cuando los milicianos empezaron a quemar conventos fuimos a salvar a María Eugenia de la quema. D. Martín se puso al pescante del simón de la casa y al grito de “Soy republicano, soy de Azaña, soy liberal” nos abrieron paso hasta las puertas del convento. María Eugenia salió de paisano. D. Marcelino, el capellán, quiso sumarse a la mudanza, pero D. Martín le rechazó con un golpe de bota: “Anda ahí, que se joda el capellán que se las habrá fornicado a todas”. La República era una cosa popular, churrera y bonancible hasta que empezó a agriarse. Yo la vivía contento de que España fuese el Reino de las putas, las marquesas rojas y los escritores maricones. Pero el error de Azaña fue traer un programa europeo a un país africano. Encarceló a March y March dio a Franco un cheque en blanco para su Alzamiento: March había encontrado su militar y Franco había encontrado su banquero. Fue mi vida como una ruleta, me tocó más perder que ganar, me cubrió con laurel de poeta, dime tú qué te podría dar. Mi bisabuelo se murió a tiempo. Seis caballos negros llenaron de honra y mierda la cabalgata hasta el cementerio, donde reposó junto al cuerpo de mi propio padre, un soldado de Galán y García Hernández. Tras el entierro mi prima Maria Luisa que ejercía de puta en una pensión de la calle Jacometrezzo y me dijo: —Yo fui amante del bisabuelo, ahora lo quiero ser del biznieto. Hoy me rompo donde hay que romperse en recuerdos que llegan del mar, en canciones que son como peces que se escapan y no vuelven más. De mi infancia quedaban cada vez más lejos mis niñas/coliflor: Clarita, a la que recuerdo jugando a las tabas durante los bombardeos. Amalita, de la que recuerdo su tortuga de oro y sus braguitas malva. Teresita, de la que hablaré más adelante. Agustinito, a quien se le aparecía Pio XII, cuando iba a mear al corral, para decirle: “Ni un rojo en tu santa ciudad, ni un rojo en tu santa provincia”. Y a Davidito, con el que iba los domingos a magrear criadas: “Francesillo, me decía Mª de la Plata, eres más cachondo que la música de los caballitos”. bolero La falsa flaca que me miraba como las malas de un culebrón, sólo se encela cuando la sueña la magia negra de una canción. Gata de seda, novia secreta, ninfa discreta de mi pasión, bajo su falda se dibujaban las rojas nalgas de un corazón. Por lo demás yo seguía fornicando con mi cabra Penélope (debía ser esta una costumbre muy extendida entre los escritores pues, según he sabido, también Cela tenía su cabra... la cabra Petronila) con mi prima Mª Luisa, que, como ya he dicho, trabajaba de puta en “Chicote”, y dedicando los domingos a Tía Algadefina... —Ya sólo te veo una vez por semana, Francesillo. Tía Algadefina acercó mi cabeza a la suya y me besó en la boca. Ya no me mira, la muy felina se vuelve esquiva ¡válgame dios! Me guiña altiva por las esquinas deshabitadas del desamor. Ya en la Guerra pasó por la ciudad Millán Astray. Le faltaba un ojo, un brazo y... le sobraba media España. Millán llegó a la ciudad cuando yo acababa de llegar a la pubertad. —Si quieres, me dijo, te firmo una fotografía. Por la tarde se lo dije a Teresita Rodríguez: —Que he conocido al General Millán Astray y lleva grabado en el pecho un Corazón de Jesús. —¿Y más abajo? —¿Más abajo? —Sí, dicen que los moros le volaron un huevo y que es ciclán. —¿Ciclán? —...o sea que le falta un testículo. ¿Y tú vas para escritor? ¡Pues vaya diccionario que tienes! —¿A mí me falta un testículo, Teresita? —Tienes dos, Francesillo... ¿No esperarías tener cinco? Teresita Rodríguez se casaría después con un Cadete de Caballería. Gracias a eso, gracias a los Cadetes, somos libres. Ya sólo en sueños digo te quiero, descorro el velo de la obsesión. Como un bolero me desespero le pongo freno a la tentación Un día de primavera me senté frente a la tisis bella de Tía Algadefina: —¿Cómo ha podido Unamuno venderse a Franco, Tía? —No se ha vendido, Francesillo, se ha entregado. Venderse es más noble. —¿Más noble? —Venderse es de grandes traidores. Entregarse de pobres meretrices. —¿Y Valle, Tía? —El mayor y mejor escritor de España, Francesillo... ¡Anda, léeme una sonata, que tienes buena voz como tu padre! “Hoy, marchitas ya las juveniles flores y moribundos todos los entusiasmos, divierto penas y desengaños comentando las Memorias amables, que empezó a escribir en la emigración mi noble tío el Marqués de Bradomín, que, como yo, era feo, católico y sentimental”. Al concluir miré a Tía Algadefina. La besé en los labios... fríos. Estaba muerta. Había perdido mi amor, mi guía, mi norte y mi verdad. Me sentí absurdamente traicionado. Pasa de largo, se vuelve amargo el viejo tango de mi obsesión. ¡Vaya jaleo! ¡qué bamboleo! ¡quiero y no puedo! ¡qué sinrazón! Escena IV La postguerra ¡Hitler... le había dicho a Guillermina de Holanda, que, abriendo sus canales, le inundaría las partes... bajas! Los señores del Casino habían dicho que ganarían la guerra... y efectivamente la ganaron, pero... la paz no fue mejor que la guerra. En la postguerra empezamos a pasar frío, hambre... Teníamos que ir a la cola del pan, de la leche, de los huevos... a todas las colas donde nos mandaban nuestras madres. Era tal la escasez de bienes de consumo, que la oferta de uno de ellos podía considerarse como una declaración de amor en toda regla: Yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa... una cosa que yo sólo sé. ¡Café! o también aquello de El que tenga un jamón que lo cuide, que lo cuide, no sea que venga Abastos y lo requise y lo requise. ... ... ... A Federico García Lorca lo habían matado en Granada, pero Granada estaba muy lejos y nosotros no conocíamos a Federico. Nosotros conocíamos Burgos, Salamanca, Valladolid. También los “Poemas de la Falange Eterna” de Federico Urrutia, y el “Blanco y Negro”. Para mí el recuerdo de la postguerra es el de un largo invierno de varios años... sin duda debió de nevar mucho. ... ... ... Sí, el hambre se saciaba con canciones. La hambruna creaba sueños musicales como... Tengo una vaca lechera no es una vaca cualquiera. Me da leche merengada ¡Ay, qué vaca tan salada! Tolón, tolón. A pesar de todo iba renaciendo un cierto optimismo en el país. La gente empezaba a sacar carbón de las minas de Asturias, sin huelgas ya, y en las noches del sábado los matrimonios salían a bailar eso de... Arriba con el tirurirurí, abajo con el tiruriruriero... (bis) ...y los que podían volvían a veranear pacatamente y a descubrir el eterno amor en los litorales... El vino en un barco de nombre extranjero lo encontré en el puerto al atardecer... Cuando el blanco faro sobre los veleros su beso de plata dejaba caer... Era hermoso y rubio como la cerveza, su pecho tatuado con un corazón... y en su voz amarga había la tristeza doliente y cansada del acordeón... ... ... ... HISTORIA DE ESPAÑA ES LA NARRACIÓN ORDENADA DE LOS SUCESOS MÁS IMPORTANTES LLEVADOS A CABO POR LOS ESPAÑOLES, DESDE LOS TIEMPOS MÁS REMOTOS HASTA NUESTROS DÍAS. Resultaba que los españoles, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, nos lo habíamos pasado haciendo machadas por el mundo y diciendo frases a cada paso. Los españoles teníamos frases para todo: —Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra. —Yo no he venido aquí para luchar contra los elementos... —Llora como una mujer, lo que no has sabido defender como un hombre. —¡Manos blancas no ofenden! —Estos son mis poderes y a donde no se llega con la mano, se llega con la punta de la ...espada. No podía ser. Queríamos ir a colegios de hombres y nos llevaban a colegios oscuros, en patios interiores, con olor a cocinas pobres y corriente de pasillo, donde hacíamos palotes, temblorosas y atormentadas caligrafías, bajo la mirada miope y dura de unos maestros con mandilones grises, bigotes negros y regla de pegar en la mano. En aquellos colegios sórdidos nos enseñaron a odiar nuestro propio cuerpo y nos obligaron a prender lo de “amor, amor, amor” en el lugar del excremento. Menos mal que para aquella época existía el “guateque” ...exacto, geométrico, calculado... unas cuantas parejas, unas gaseosas, un picú... a veces había sangría. Un baile, una confidencia, un beso perdido, un perfume, nada. Mejilla contra mejilla. Besos de gaseosa y sentimentalismo dominical. Por nuestros brazos delgados comenzaron a pasar... mujeres. Y mis manos en tu cintura pero mírame con dulzor porque tendrás la ventura de ser tú mi mejor canción... Pero claro, la naturaleza adolescente comenzó a cansarse de ese leve escarceo de los sábados... Un día tomamos el camino de aquel barrio de conventos, meretrices y lagartos. Aquel barrio lejano y oscuro, donde habíamos perderse durante la guerra a los moros y a los legionarios. Allí comprendimos que las mujeres honradas no tenían pechos y que las meretrices, como aprendimos que se llamaban las putas, tenían unos senos vivientes. —¿Qué buscas, muchacho? ¿Qué haces aquí? —¿Y tú, quién eres, cómo te llamas? Bienpagá, me llaman “la Bienpagá”, porque tus besos compré y úu me quisiste dar por un puñao de parné. Bien pagá, bien pagá fuiste mujer. ... ... ... También nos rondaba el pederasta. El pederasta estaba en todas partes, aunque entonces no sabíamos que se llamaba así y le decíamos tío bujarrón. Cuando nos veía nos hacía señales, guiños, muecas, ofertas, hasta que conseguía tenernos a su lado sobándonos mucho las manos y el pescuezo. ¡Qué asco de tío bujarrón! o ¡Pobre bujarroncito, pederasta, mariconuela loca!... que un día cogían entre cuatro o cinco golfos y lo tiraban al río helado para que se refrescase... y aun así volvía a buscarlos por las esquinas del barrio o a sorprenderlos con sus gafas de miope en los urinarios de los cines, ... ... ... La cosa de la postguerra era el piojo verde. A los niños nos pelaban al cero en nuestras casas, porque el piojo hacía nido en la cabeza, como la cigüeña en el campanario y con nuestras cabezas rapadas y pelonas andábamos como más seguros por las calles, las ideas claras y los pensamientos transparentes. ... ... ... Pero la enfermedad terrible era la tuberculosis, nosotros la decíamos tisis. En la postguerra lo peor que se le podía llamar a alguien era “tísico” o “rojo”. La verdad es que, como habían dejado el país, había más tísicos que rojos. Los ricos se curaban la tisis con jamón, los pobres con misas y con cementerios. En caso de muerte los ricos solían morirse los sábados, para así ser enterrados los domingos con mucha pompa y circunstancia. Los pobres se morían cualquier día, a lo mejor un viernes. ¡Son ganas de molestar! Eran especialmente sensibles a la tuberculosis las señoritas que estudiaban piano, los dependientes de droguería, las mecanógrafas, los novios románticos de las prostitutas de clase y los carteros urbanos. Como era una enfermedad muy lírica, alguien le escribió una canción... Somos los tuberculosos los que más los que más nos divertimos echando pollos, gargajos, en el plá en el plato del cocido y cuando vamos de gira los que más los que más sangre escupimos una ensalada de costras con trocí con trocitos de pulmones y un vaso de pus caliente para hacer bien para hacer bien las digestiones Para terminar les diré que había dos formas serias de ser español: Ser futbolista o ser opositor. Gainza, Zarra, Ramallets, Campanal, Iriondo... los periódicos venían llenos de fútbol como antes habían venido llenos de guerra. Ser futbolista era una de las formas más serias de ser español. El fútbol era la épica nacional y el ideal patrio hubiera sido un país con tantos futbolistas como ciudadanos. El español llevaba dentro un futbolista nato, como antes había llevado un torero. Hacía ya treinta años treinta y un años y un día que el Mojón Alto del Duque en la Liga no vencía ¡Qué equipo, qué poderío! Kingkong en la portería, Agujetas, Roque, el Tuerto, Melenas y el Pollafría, Condoncorcho y el Flemones, el Aborto, el Avería y Juaniqui el de la Guarra, ¡Cualquiera así ganaría! Así como el inglés sólo nace inglés, y luego con la vida los años y los estudios se hace ingeniero de minas o bibliotecario diplomado, el español nace español y futbolista, y a más a más español y opositor. Había madres a las que las comadronas, ya nacido el niño, les decía: “Señora, ha tenido usted un opositor”. Y eso llenaba de orgullo a las parturientas. Yo mismo quise ser ejemplar y comencé a preparar las oposiciones de Banca. ¡No para ser banquero, sino para ser bancario... que a la larga, bien lo sabe Mario Conde, se ha demostrado más seguro! Epílogo Que me quiten lo bailao que me pongan lo corrío repetío en cualquier lao, que no me den por vencío, ni acabao. ¡que llevo viento de popa en la pasión y aún puedo arrancar la ropa a un corazón! Que le den aire a la pista, que permitan el despegue al que se mueve, a quien resista ser el último en caerse de la lista. que ya partí la careta a mi dolor, mi máscara de poeta sufridor. Yo iba entonces algunas noches al Diario Pinciano a entregar mi colaboración, mi tímida colaboración, y fue allí donde por primera vez tuve fe en que la Literatura era una cosa de verdad. En aquella sala de máquinas aceitosas decidí ser escritor. José Mª Stampa, era el más corpulento y el más brillante alumno de Derecho de la Universidad de Valladolid. Paseábamos de madrugada a la salida del Diario y me dijo: —Tú tienes que ir a Madrid. Tu mundo literario, tu mundo narrativo lo tienes aquí, pero tu porvenir lo tienes en Madrid. Me fui del periódico sin despedirme de nadie. En la estación saqué un billete de tercera. En un tren tranvía llegué a Madrid para siempre, justo cuando Eisenhower llegaba a la capital para abrazar a Franco. ¡Ay, Madrid!... Madrid era un chotis bailado por Lara y Conchita Cinton. Que no me roben el mar, ni el overbooking de olvidos consentido como el mal, hasta el último latido he de soñar. Sólo el quinto mandamiento: no matar, me servirá de sustento hasta el final. En nuestra memoria de ex niños sigue sonando, organillo triste de postguerra, la fascinación pobre, nacionalista, cachonda, de una vida mejor... que era la vida de Madrid. Tararea el chotis: Madriz, madriz, madriz / pedazo de la España en que nací... Ni política de alfombra, ni bohemia de salón, ni sonrisa de gioconda... ¡A hacer puñetas, Milord! Mientras cae lentamente el T E L Ó N ** Jota Siroco malandar@msn.com Escritor español (Guadalajara, 1949). Licenciado en filología hispánica, es además profesor de lengua y literatura españolas, actor y autor teatral. Ha publicado Charladramas (Ediciones del Callejón del Gato, Sanlúcar de Barrameda, 1993), Cuentos de Sanlúcar (Forum Libros, Sanlúcar, 2002), Cuentos de Sevilla (Padilla Editores, Sevilla, 2002) y la antología de poesía erótica ¡Joder con los poetas! (Padilla Editores, 2003). === Poemas Andrés Fidel Orlowski ===================================== *** X acércate tómame la radiografía, mi sangre brinca mi piel se endurece estalla la ira como un copo de nieve *** ...Sin domicilio Palabra sin domicilio, palabra que gime, con genitales palabra que ignora ser palabra Roja, tal vez negra, palabra sin esperanza palabra dura como la semilla del aguacate Vértigos vitales, de las vísceras de estas palabras, vitrales rojos, vaginales, el sexo de las amapolas francas y empapadas fraguar, urdir un instante en el pulmón de esta vida es abrir realidades que saben lo que es el tiempo respiración, urgencia, de cientos de órganos la luna se refleja sobre la espalda de los montes nevados su luz rasgada por los cuchillos negros de los pinos y la asmática gime como un asno desesperado el sol que se enroscó y se olvida dejó sombras mortecinas sobre la carretera que atravesamos a ciento sesenta kilómetros por hora fumarolas en la boca el fuego y el sartén de una india crean un eclipse de teflón y duplican la neblina etérea de las cumbres el cáncer con tumores de presencia en la piel escupe un pedazo de pulmón y tu mirada siente sumergirse en el saber palabra que viaja sin saber a dónde roja la reja de palabras, palabras que sufren, envejecen, reumáticas, estériles, artríticas, amarradas a su angustia Se retuercen con ojos oblicuos te miran. Se ríen, risa amarga y sabia, que sabe e ignora, risa de palabras se escapan entre tus manos, el hueso tergiversado del tiempo les otorga forma Sin domicilio tengo tantos nuestras vidas atascadas de domicilios como la corteza de un árbol tapizada por mariposas monarcas antes de partir calles y números sabana y sartén plumaje y piel la cocina se transforma en el templo de los frijoles desnudo en el excusado frente a la ventana con vista al sol Llegué a conocer un domicilio en el cual había una Jacaranda en la calle Alejandro se abrió la frente ahí y chorreó su sangre nunca dejaban crecer a la Jacaranda un día desapareció el niño Alejandro, yo abandoné el domicilio y el árbol se alzó sobre el cuarto piso las cataratas nublaron la mirada de la portera Conocí jardines donde crecieron los picos blancos de los alcatraces y graznaron graznidos erizos, que arañaban las páginas de las noches en que Pepe, esquizofrénico, se quitaba el pato blanco que le colgaba a la cintura y desnudo, velludo como una maleza de bellos, se defecaba por los pasillos de la casa Ejércitos de palabras y días de paz, porque los hay, azules, como el cielo del desierto el estado de Sonora al sur, al norte la energía nuclear, las chimeneas blancas, la vida con su centro partido el eructo del patriotismo de todos los patriotismos y su ejército de palabras sus murallas de arcilla ¡Viva lo que no se habla! lo que otorga forma a lo que no se habla Esta raza de palabras que te estrechan las manos que empapan tus ojos y les llamas vida bajo las calles y avenidas el metro subterráneo, la línea de transporte azul la verde epazote, o amarillo crema ataúd móvil con gargantas humanas que ríen y pechos que sudan por las playas corre el loco, se sentó a platicarme y me dijo: “Yo nací del hueco de un árbol, sin madre ni padre. Mira mis piernas de pájaro, mis ojos anémicos mi plumaje de mentiras”. Le picaba el cráneo un cuervo como si estuviera muerto él y él simplemente se agitaba clavándome la mirada Si digo tu nombre lloro amigo no tengo domicilio ven mujer, por un instante, con tus rizos y tu risa sana y tus manos que se hundieron en mi ser tu voz fecunda, tus pechos y caderas de madre, con tus páginas azules ven a nuestros tiempos y destiempo te espero en la congestión de destinos de los aeropuertos Dame una semilla azul estas palabras de atardeceres fríos llevan vientos que arrancan las letras del invierno te confesaré algo sobre las residencias azules de cemento y ladrillo con actas no nos conocen y yo no les hablo de ti cuando los soles de las tardes se doblan como hermanas empujadas por el oleaje del tiempo gota de ausencias gota de encuentros Este mercado por la mañana está salpicado por el alba de cientos de voces de cientos de apetitos y un hambre con mil bocas y sobre su dilapidar continuo tus miradas y tu brazo como sabia víbora enredado en la rama de mi brazo y tu susurro “vive...” Aquí lo sucio y el derroche continuo se sientan en bancas angostas, rozan la piel, compiten por espacio el muñeco de plástico y los pedazos de res, el miembro fragmentado y la cabeza de un cerdo sin ojos, el cuchillo y el licuado la hierva y el maíz Esta palabra tiene sangre y pensamientos, aliento, sabe a olvido y a escape, a mugre y amor Esta palabra me habló me hizo me amarró con sus hilos un espejo de agua tiene hijos tiene hijas se acomoda entre sus labios y sus dientes los que quedan, los que sonríen y los que se van palabra que duele nos recoge en sus puños de asfalto nos da forma palabra tras palabra, en la repetición de las fábricas en el laberinto del dígito en las copas de los árboles y en la raíz *** El Té tu espalda es página que se dobla tu espalda arco y cascada que empuja el tiempo tu ropa se deshace como la pasta de un libro tus senos pintan el camisón empapado bajo la regadera como la bolsa de té que pinta la servilleta mis labios que te beben son un par de canoas que desembarcan en las islas de tus pechos los recuerdos te esculpen como al templo de piedra las lenguas verdes de la selva te estiras como un arco me sacudiste con desesperación aire, respiración, urbe de sentimientos aovan bajo tus párpados cerrados por fin sonríes ante las revelaciones de nuestro sexo reverdecido acostada a mi lado ** Andrés Fidel Orlowski aorlows@hotmail.com Poeta, docente y pintor mexicano (Detroit, Michigan, EUA; 1973). Hijo de madre mexicana y padre estadounidense, se crió en Ciudad de México. Reside en el desierto de Nevada. Obras pictóricas suyas pueden apreciarse en http://www.fineartstudioonline.com/AndresOrlowski. === Proyecto Vuelta a la Manzana (Cartagena) ============================== === Ínfulas de una manzana en la periferia ================================ === (Urbanización Los Ángeles: Una calle de ida y otra de regreso, ======== === y dos atajos: al paraíso y al infierno) Juan Carlos Céspedes ===== A Enoe, mi madre, una guapa que se llevó la vida. Los Céspedes llegaron al barrio con la lluvia y la mitología del trueno, en un camión demasiado grande para los obsoletos chécheres arrastrados por dos empleados públicos, que traían colgados de los sueños a su prole. Las pocas casas que se levantaban estaban sin terminar, puro ladrillo gris y ventanas que miraban hacia la calle con ojos rasgados de plásticos a falta de vidrios. No era la Cartagena de los Lemaitre, ni el triángulo cuasiperfecto de Bocagrande-Manga-Crespo, o las rancias callecitas de San Diego y Getsemaní olorosas a pólvora todavía. Sin embargo, aquí también corría paralela la otra historia, la de los pioneros de la oscuridad y las viviendas sin agua, la de los mechones en la noche y las sombras de las manos reflejadas en las paredes con sus conejos risueños y viejitos muertos de la risa ante el asombro de los hermanos y el cartón de abanicar de la madre y el radio de las noticias del padre meciéndose en la hamaca. Después el arte sin matricular de acomodar las cosas, buscarle puesto a las que sobran, y encontrarles, como siempre, un espacio que quedaría olvidado hasta la próxima mudanza, que quiera Dios no llegue nunca. Pero no estábamos solos, miradas se filtraban por las puertas buscándole identidad y posibilidades a esos nuevos vecinos, que despertaron la mañana con gritos y aspavientos y un perro que perseguía mariposas, niños invisibles, albañiles y uno que otro vendedor de yuca de un pueblo todavía lejano. Mientras la olla hervía en un fogón improvisado en el patio, una pelota de fútbol hacía amigos en la primera cancha creada con los ojos. Esa cosa mágica que los pelados de Los Ángeles nunca habían visto rodar, y vi por primera vez volar un zapato, zumbar una pierna, los primeros raspones y la primera sangre inaugurando esta extranjería de un día. Llegaron los nombres, el reparto de los apodos y las trompadas, ese lenguaje elemental de todas partes, el poder de la propiedad del balón y el séquito de aprendices de esa ciencia de los pies. De cómo cantar un gol en medio de reglas que improvisaba al paso de las preguntas y ese ser experto con tan sólo doce años a cuestas. En la primera noche el exilio de la luz eléctrica, el descubrimiento de la luna total y su camino verdadero entre el monte (cuando aún la poesía no era una probabilidad). La bienvenida de los grillos y las luciérnagas, esas estrellas aterrizadas, y el ensañamiento de los mosquitos que nunca leyeron los derechos de los niños, y esa cuadra inmensa echada a caminar para conocer a los nuevos vecinos. Muchos guías mostraron los atajos, los vericuetos que se acuñaron en la memoria, la casa de la pelada más bonita que tenía muchos novios, pero que ella no lo sabía, ese desfile interminable por su frente para verla. Mi padre que no me fuera lejos, que ir a la tienda lejana a buscar el hielo, el azúcar, las velas y la provisión de cigarrillos infaltables, y nuestro primer cigarrillo entre tantos, y tosa a ver quién aguanta más el humo, y pobre pelado, no sabe, y masque chicle, mi llave, que lo descubren. A la mañana siguiente, después de repartir el cansancio entre todos, la algarabía de la gente y corran todos. Un acordeón y un señor muy viejo en una mecedora, muchas arrugas, sin dientes, vestido de pantalón caqui, camisa que conoció mejores tandas, unas abarcas rudimentarias, la botella de un ron sin etiqueta, un sombrero sabanero y un “...Alicia adorada, yo te recuerdo en todas mis parrandas...”. Nos burlábamos de cómo mascaba las canciones y “Lucero espiritual eres más alto que el hombre...”. Que se callen esos pelados que no dejan escuchar. Los dedos toscos apretaban los botones que soltaban una música que erizaba el espinazo y hacía mover los pies con un dolor indescifrable por falta de experiencia. El señor tenía los ojos vidriosos y tomaba directo de la botella, entonces sentíamos que nos bajaba saliva por lo sabroso que debía ser el ron. Muchos años después supe que tuve ante mí al gran Juancho Polo Valencia. Luego vinieron la cacería de pájaros que nunca atrapamos, las cerezas silvestres cercanas a una casa perdida en el monte, y la primera mujer desnuda que lavaba la ropa en el patio sin saber, creo yo, que ojos exorbitados miraban, y el regreso puntual por las tardes de siempre, a correr de nuevo ese velo plegado de la vida, que nos quitó parte de la inocencia. Y corran que hay un ahogado. Tirado en la arena amarilla de cantera, un joven con los ojos que nunca se cerraron, que nos persiguió durante mucho tiempo por las noches, aun contra los rezos y oraciones y ángel de mi guarda dulce compañía, nuestro primer muerto y el descubrir que cualquier día uno podría no levantarse y ser como un palo, o una piedra, que es peor. En las noches aburridas nos sentábamos al pie de la Avenida Pedro de Heredia a repartirnos los carros que pasaban, y ese es mío, y yo lo vi primero, y tú eres un tramposo porque los que van de izquierda a derecha son los tuyos, sí, pero las camionetas son mías. Allí supimos que las carreteras te llevan a lugares que no conoces y soñamos con viajar acompañados de la novia, que lo era de todos y de ninguno. Pero el progreso venía a paso rápido, desyerbando los rituales de la infancia, construyendo casas que ya no miraban para afuera, de gente rara que no reía, las rejas se hicieron altas y los perros más bravos, las pelotas eran chuzadas por una bruja que se mudó a la cuadra, después vino la revancha de las piedras en la noche y ella devolvió el golpe con aceite quemado para carros en el pretil donde nos sentábamos a ensayar los primeros piropos a las chicas. Una mañana llegaron los contratistas con sus cascos de ingenieros y nos jodieron la cancha de fútbol, se llevaron con sus buldózer las risas y los goles y yo era Zico sin Adidas. Fueron brotando de la tierra unas casas pegaditas, sin carácter, iguales. ¡Mira por qué se cambiaron los goles! El barrio La Floresta era ahora nuestro vecino, y no queríamos saber nada de ellos, los veíamos como los responsables de nuestra diáspora en busca de una nueva cancha donde meterle a la vida los pocos goles que aún nos quedaban. Una noche la primera borrachera me escondió mi almohada y el sol me sorprendió debajo de la cama, me imagino que buscándola todavía. Mientras sufría mi primer parto biliar una enorme mole se levantaba donde antes pasábamos las tardes mágicas del barrilete, las cuchillas cruzadas para cortar los hilos de las cometas de otros barrios y las guerras de pepinos bastos, con el discurso de un Presidente de la República y su Ministro de Defensa poniendo la primera piedra de lo que sería el Barrio Tacarigua y el condominio Conjunto Residencial Tacarigua. Fuimos los primeros extraditados del progreso. Atrás quedaron los ponches y la primera base, la primera carrera, el único hit, el pelotazo en la espalda. Todos fuimos empujados igual que los animales que antes habitaban la tierra donde ahora están nuestras casas. Ya los encuentros eran entre barrios, las patadas iban por toda la periferia, aprendí a saltar y cuidar los tobillos, a cazar espinillas, a defender mi flacura con los codos. Pero para el segundo tiempo vino otra constructora que se llevó nuestro maracaná de cal y arena. Nacía el Centro Comercial Los Ejecutivos. Fuimos acorralados por los años y la piedra. El desarrollo nos tendió una trampa con sus vitrinas alucinantes, sus precios de ofertas y sus maniquíes de mirada complaciente. Una mañana de mayo me encontré meciendo en mis brazos a mi hija Yurika, supe entonces que sólo la poesía me podía salvar de esta guerra silenciosa y perdida contra el progreso. Como en el concierto de Pink Floyd, me fui quedando adentro del muro, mientras el cemento avanzaba grotesco contra mis sueños. Viene mi hija Michel y me sorprendo paseando con mis hijas en el Centro Comercial La Castellana, donde alguna vez hubo un verde como jamás lo había visto en mi vida, donde reventamos pelotas contra Las Delicias, en esa suerte de finales sin trofeos, ni prensa, ni gloria, sólo el peso de las güevas y las ganas de no perder nunca. Ahora no sé dónde queda la periferia. Ayer vivía en las afueras, pero todo el ritmo de la ciudad se vino para acá y Los Ángeles quedan hoy justo en el centro de cinco centros comerciales. Y en la Avenida Pedro de Heredia ya los niños no cuentan carros ni los hacen suyos, un ejército de motocicletas nos grita que llegó el progreso, y que vino para quedarse vestido de Transcaribe y ruido. Ya nadie eleva cometas, hay demasiados alambres robando el cielo. A veces voy por la calle recordando tanto amigo perdido en las esferas del deber y las responsabilidades, en la deserción de los sueños, en la niña que no fue de ninguno, en mi balón pinchado por la bruja, en las cerezas que me llevaron a mi primera desnudez, en los goles que nunca más regresarán y se me inundan los ojos, y antes de que alguien me vea llorar, me paso la mano y le hago a la vida un taquito a lo Falcao con una lata de cerveza que encuentro en la calle. ** Juan Carlos Céspedes siddarthapoeta@gmail.com Narrador y poeta colombiano (Cartagena de Indias, 1962). Es abogado y periodista. Fundador y editor de la revista virtual La UrraKa (http://revistalaurraka.blogspot.com). Miembro cofundador del Movimiento Literario “Generación Fallida”. Ha publicado los poemarios La lucidez del contaminado (2003), La herencia del peregrino (2004), El viajero de los pies de aire (2005), Noches de Sidarzia (cuento y poesía, 2006) y El Oráculo de Sidarzia (2007). Es directivo de la Asociación de Escritores de la Costa (http://asoescritoresdelacosta.blogspot.com), presidente del VI Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe Colombiano (http://parlamentocaribe.blogspot.com) y de la Corporación Cultural Cartagena de Indias, miembro de la Fundación Benkos Bioho y columnista del diario La Verdad. === Territorios Ulisses Paniagua ===================================== “Los hombres y mujeres o bien se devoran rápidamente en eso que se llama el acto del amor, o bien se crean el compromiso de una larga costumbre a dúo. Entre estos dos extremos no hay término medio. Eso tampoco es original”. Albert Camus. “Hay que hablar de amor y deseo mientras nos queden labios con que besar...” I. Después de todo sólo se trata de la carne, de los amorosos territorios; de esa fiebre perpetua con que los cuerpos se revuelcan en la tumba. Después de todo sólo se trata del amor como una gran estafa, el demonio desnudo que ronda la costra de la sábana —hormiga inarticulada con insomnio— Quizá, en recovecos urbanos donde asoman la timidez y el prejuicio, en las calles lunares, sin sortilegios y sin ruido, convoquemos urgentes el placer solitario y milagroso, ese sueño que todos soñamos —¿quién lo sabe? Tal vez sea cercanía de vahídos en combate de cuerpos, crucigrama de pieles cicatrizadas a fuerza de besos, perfume que dejamos en las batallas; un hombre, una mujer, un ángel compartido... tal vez: ese león insatisfecho que nos habita entre los muslos, ese pretexto necio de compartir cama, esta pinche necesidad de olvido. II. Mapas. Y he aquí que los cuerpos ocultan extraños códigos, rutas indescifrables, cercanías y desvelos; la tersura de piel en brama revelada ante el asombro del viajero; los parajes adversos, perversos, ávidos de descubrimiento; deleitosas jornadas sin fatiga, puertos de bravas fragatas, nuestra mitad de océano sudoroso. Don Juan declara: los territorios son tan inmensos como la posibilidad de nunca recorrerlos; Yo contradigo: estas comarcas son infinitas pero mesurables, como las palabras tuyas que bautizan mi vientre, como coordenadas de desamparo en nuestro rumbo, tan húmedas como labios que palpitan al contacto de tu sexo. Guardo silencio, te busco, nos perdemos, debiéramos al alba conseguir un astrolabio... III. Lobo y cordero. De tu cuerpo me gusta todo, porque es tuyo, porque es nuestro: porque lo compartimos. Me gusta que sea la hostia que devoro, me gusta ser lobo. De mi piel ansiosa, suave y abierta que a ti ofrezco, exijo sea parte de tu sed, ser alimento. Preciso habitarte, recorrer los rincones que guardas, navegar encima, debajo, detrás de ti, navegar profundo... De mí en ti y de ti en mi cuerpo me maravilla, me encanta todo; porque todo lo que somos, porque todo lo que hacemos me gusta; incluso la delicia con que maltratas y maltrato, incluso las palabras sucias que retratan la ternura que resguardo; hasta la candidez de un ambiguo te amo o la impúdica caricia, el abandono de tu almohada cuando te marchas en diciembre, el escozor que dejas en la entrepierna, y los rastros olorosos, dolorosos de tu sexo; y el dolor entre sábanas que también te echan de menos. De tu cuerpo extraño todo, hasta lo que no es tuyo, hasta mi miembro duro que vela tu ausencia guardando ardoroso luto a la delicia del momento, y tu cáliz que jugoso se derrama, tu herida que enardecida se desborda, y el oscuro suspiro en que te entregas; una presencia animal que culmina en desagarre de dos, fin de encarnizada lucha: biorgasmo. Me gusta que aun cuando eres tuya, eres nuestra. Me gusta penetrarte toda. IV. Misterios y rarezas. Siendo adolescente, la muerte y el sexo se cernían sobre mí como poderosos [misterios. Hoy por hoy a la muerte la respeto, pero la sacralidad del sexo me mueve a [risa: Que alguien —tal vez Dios o un simio— perdone a los cuerpos que no se buscan, a las entrepiernas que no disfrutan, los novios que se flagelan en los baños, a la soledad que frígida y triste muge en el armario. Que alguien, como se dijo, canonice a algunas putas (contadas son las que lo hacen bonito), subaste a las recatadas viudas; psicoanalice a las graves solteronas, nos regale una cajita de ensueños o una muñeca inflable en su defecto, esa válvula de fuego que mitigue una tarde de tedio. Sin mujer no tengo ojos. Sin mujer la alegría me cuelga en el perchero. Sin sus besos niebla soy. Sin su noche mi noche agoniza, sin sus manos mis manos cerceno, sin sus labios el limbo, verdugo impotente. Sin mujer eunuco soy. Que alguien me desfonde a besos, que su sombra goce entre mis sueños, que alguien me desborde, me extienda y me inmole. Que se me derrame el cielo. V. Breve tratado sobre los amores de paso. Creo en esos seres que braman por las noches cuyas paredes transpiran y gimen; que cálidos despiertan ante el acoso de las sábanas furtivas y se llaman hoteles. Creo en esas casuales celestinas con nombre de farra irresponsable, en el encuentro fortuito lejos de lazos y reproches, en el tálamo clandestino y la noche sin bodas. Creo en las conquistas en el metro, en navegaciones ante un kiosco en acecho de bocas, en las miradas robadas, en los asomos de lumbre, en los pechos que regalan y que llaman, que palpitan como bestias furiosas. Creo y no creo pero creo en el sida, el aborto y la comunión de muslos, en los grandes amores dentro de las habitaciones 105 y 206. Confío en la sana insanía del deseo. —Tendido en el imperio de esta cama, amplio y ansioso, escucho este confluir de orgasmos que es el mundo— La urgencia de los amantes estalla en festival de jadeos y caricias; un clitórico murmullo me adormece / me despiertan tus manos tibias, tu lengua que recorre personales territorios: me conduzco, te conduzco y me dejo conducir, encuentro tu contacto sobre mí, tu tacto con dulce tacto sobre mí, conmigo, ciego y mudo me entrego a tu misterio; una suave lascivia invade mis venas y mi sexo, enhiesto, cada vez más ansioso, es cada vez más tuyo. VI. Edenes amargos. Adán y Eva, convulsos, han demandado a Dios: culpan a un fruto, a la sierpe y al intransigente Paraíso. Bajo gélidas vitrinas, ocultas a la ira del creador y a manera de condena tentadoras manzanas colman el planeta; urgentes lenguas bífidas aguardan su contacto, cuerpos fríos yacen en los edenes amargos arrepentidos de tanta ciencia, arrepentidos de su reflejo. Nada sé, salvo que la sed de amar es persistente... La serpiente —sigue así rastrera— busca siempre una excusa, un consuelo, y ante el primitivo placer que anuncia desconcierto, Adán castrado encuentra los pechos de Eva; entonces se produce el milagro: En el Edén de Adán arde Eva, Eva arde, y arde el Edén de Adán. El Edén es una cama enorme que da gusto. Mientras tanto, mientras el amor sucede, me pregunto si Dios ya habrá conseguido mujer. VII. A piel abierta. Está claro, es imprescindible el beso; es preciso el contacto entre la tersura de las pieles ávidas. Debes saber una cosa: yo no creo en los sexos obscenos ni en la animalidad en sí (aunque algunas veces...) Me siento entrar en ti, refugio de carne, besarte sin prisa desde la nuca hasta el cielo, saborearte, perseguir con humedad deleitosa que lubrica, que explora lento; sé cuando permites mi arribo por detrás, suave y salvaje, abriéndome paso entre la maleza de las bragas, entre el nido pausado de caderas lustrosas, en el hueco gatuno de tu [espalda, entre el océano que bebo y desfloro cada vez que te reencuentro. Siento que dentro crezco, que indago; un afrodisíaco vapor inquieta mis venas, te penetro, te absorbo, te muerdo. hierven sangre y corazón a tu contacto, hierve también el cabello que yo jalo. Tú me pides que apriete, que destruya, que devore. Luego me pierdo. Soy doloroso sabor que embiste, que descarga, lamento antropófago en tu cuerpo; compruebo, entre Sodoma y Gomorra existen muchas virtudes —¿cómo fluidos no?— entre tu carne y mi carne, linda, no siempre debe haber amor. VIII. En busca de Roma. Dame tu cuerpo, negra, para empezar a vivir. Tú, tan llena de bondad, tan buena de cada parte, de todas partes; yo, tan siniestramente amoroso, tan vulgarmente atado a ti esta tarde, tan seductor y rastrero: dame tu cuerpo. Tu boca, tu cuello floración de besos, tus pechos que erguidos se estremecen con mis labios, esa Roma que arde entre tus piernas. Déjame develar el secreto, aquel que para mí ya no guarda misterio. Deja que se consuma el verso afable entre mis palabras sucias, entre tus exigencias y abandono, deja que se desborde la proximidad, el acercamiento. Negra, negra jugosa, negra suave, fresco olor a fruta nueva, trémula alegría que desborda, que rico flagela, sabor a tierra y verdad dame tu cuerpo, que estoy aprendiendo a amar. IX. A solas. Me gusta ser animal telúrico, deleitoso, me gusta ser carne que se abre, carne que se vuelca sobre carne, tu cuatrero. Me gusta ser esos labios que calientes envuelven tus pezones y deleitan; me gusta ser esa frágil pendulación de mis dedos indagantes en tu entrepierna, me gusta ser la lengua que derrama, me gusta sentirte plena. —Entonces— la urgencia, la furia de la sierpe enfurecida, ver cómo te agitas sobre mí, medusa interminable. —Entonces— tus caderas lúbricas y la curva de tu espalda que ya dije. —Y entonces, después de todo— agitado y sudoroso, ardiente, sobre tu cuerpo como casa des can sar. X. Obituario. Amargo como obituario de memorias, una masa extinguida en cada beso de olvido, el Amor, dolorido, se hundió en la noche; sano ejercicio onírico que apenas ocultó el engaño: el destino apuntaba siempre a su condición de esclavo, magro y afectivo. Al final extrañaba el calor de otro cuerpo en el océano de su cama. Al final extrañaba la zozobra que comparte, la delicia aguerrida. Cómo culparlo, el húmedo fetiche de la nostalgia marchita a cualquiera. ¡Ay, amor impuro que duermes mordiendo la almohada, qué sería de ti sin el amor..! XI. Reunión. Furtivo te mido, de mi mirada a la tuya media una promesa, una colisión, un encuentro. No sé bien cuándo tu boca se convirtió en este mosto que imaginario, pero rudo, me devoro. Te desnudo sin tocar tu ropa, te gozo, te siento. Me miras con ojitos claros de gatita: sonríes y levantas la oscura copa. Pienso que tal vez quieras hacer el amor a pesar de que ya lo estamos haciendo. Ahora mismo mi cerebro, y mis dedos, índice y medio. Sonríes, mira que eres insistente: te abro, espero. Siete pasos distan de una reunión de cuerpos, me estremece la idea, la posibilidad, el desvelo. Te intuyo, te adivino mojada y completa. Nos acuchillamos con los ojos. Bebo un trago, me levanto; hace rato abandoné mi sombra. Me acerco y me presento. XII. Apología del engaño. De tus fervorosos engaños, linda, sólo despojos me llevo, que más valdría vetar los labios cuando nos vencen los miedos. Roto el corazón aún persiste el deseo; nos demudan las huellas, nos acusan los sueños —de azarosas serpientes está colmado el desierto— (Todos reniegan los tormentos de amor; mas amor es lo único cierto, ahondado, clásico y quieto Juan Corazón sigue latiendo) De tus fervorosos engaños, linda, sólo los huesos conservo, que más nos valiera ser sabios y comenzar a entregarnos completos. XIII. Epílogo. En ese lugar del que hablas, linda, la Mantis se provee de maridos; un alargado gemido ensordece los oídos del planeta; la devastadora soledad se masturba sola, mientras la joven y noctámbula guardia se atenúa con la ayuda de desdentados ventiladores muertos. Alcánzame tu cintura, que hoy no tengo ganas de lo subjetivo —¿y quién dice que hacer el amor no es subjetivo?— Las termitas se comieron mis manos, sólo me quedan los labios para perseguirte toda. Esto es confuso, linda, mi amiga murió de SIDA y aún conservo su neglillé como memoria de guerra. Debes saber que entre un hombre y otro cuerpo se ocultan las preferencias de cada quien. Lo mismo ocurre con las mujeres, y con todos. Y yo aquí sentado bebiendo mundo, desfilo mis ojos entre tantos cuerpos, cuerpos y cuerpos por multitudes, t e r r i t o r i o s, y todos los cuerpos nocturnos gustan del mismo néctar y todos los cuerpos nocturnos se desbordan en el infierno. Regálame una indecencia, linda, que las termitas ya vienen taladrando mis fronteras, destapando los pozos. Bésame, regálate: al final de la trinchera son los mismos ojos, linda, siempre los mismos ojos. XIV. Manifiesto amoroso. Vendamos amor a los masoquistas, lúbricos juguetes a los castos, dolor a los dulces, rudeza fermentada a las castas hembras. Vendámonos por kilo, por litro transpirado, por centímetro de sexo; vendámonos por nada. Y es que es tan corto el amor y aun más corto el deseo, que a veces con retazos de deseo completamos amor. Y es que del amor al deseo gobierna una trampa, y es que las caídas son infinitas, Amor, y hay un pozo de por medio, y es que duele, duele mucho, tanto. Pero al final, sólo es un pozo: vendámonos por nada. XV. De vuelta a los antiguos territorios. Después de todo sólo se trata de la carne, de los amorosos territorios; de esa fiebre perpetua con que los cuerpos se deleitan en la tumba. Después de todo sólo se trata del prolongado rugido del deseo; de un hombre, una mujer, y a veces una nueva vida. Al final —¿quién así lo dispuso? ¿cuándo se consumó el edicto?— los cuerpos nuestros sean habitables a plazos, como mudanzas que se repiten sin sentido. Después de todo el amor exista... (creo haberme aventurado demasiado) Déjame alcanzar tu vientre, linda, hoy no quiero pensar de qué se trata todo esto. Se extingue la noche, amenaza el alba, y con la sed de tu piel y de mi piel quedan tantas cosas que escribir. Hoy sólo sé que se anuncia, solitaria, la orgía. Orgía de dos. Nuestro cobijo, con este pretexto necio de compartir cama, con esta constante necesidad de olvido. Quizás, después de todo, sólo se trate de la carne, de la mordida certera, del desvelo. Quizás, al final de todo, sólo nos descubramos salvajes y puros a través del espejo de los cuerpos. ** Ulisses Paniagua sesilu7@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Ciudad de México, 1976). Es poeta, guionista y dramaturgo. Ha publicado en diferentes diarios y revistas literarias de su país. Tiene cuatro libros publicados, en colectivo, con la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Recibió una mención honorífica en el Concurso Nacional de Cuento “Criaturas de la Noche”, convocado por el Instituto Coahuilense de Cultura (http://www.icocult.gob.mx). === Ebriedades Gonzalo Fragui ======================================== (Nota del editor: Ebriedades, del venezolano Gonzalo Fragui, “no es un libro para guardar en las bibliotecas”, como dice su autor en el prólogo, sino para compartirlo con los amigos. Publicado hace unas semanas por la Cooperativa Librería Ifigenia, el libro reúne anécdotas “de personajes históricos o anónimos y, sobre todo, de escritores amigos”, con el denominador común de que los protagonistas participan, directa o indirectamente, de alguna ebriedad de marca mayor). Ebriedades Gonzalo Fragui Narrativa Cooperativa Librería Ifigenia Mérida, 2008 ISBN: 980-7176-00-2 250 páginas *** Antonio Mora Me encuentro con el poeta Antonio Mora y le digo que por fin conocí a Pregonero, el pueblo donde nació el poeta. El poeta se alegra: —¡Qué bueno! ¿Y viste la placa que pusieron donde yo nací? Yo le respondo que no porque no sé en qué casa nació. —¿Y qué dice la placa? —le pregunto. —Dice: “Expendio de Licores Nº 135”. *** Pancho Massiani y Eugène Ionesco Una noche el escritor venezolano Francisco Massiani conversaba con un desconocido en un bar de París. La conversación era de lo más animada. En uno de los viajes de Pancho al baño fue abordado por otro venezolano que también estaba en el bar. El otro venezolano le preguntó a Pancho si sabía con quién estaba hablando. Y Pancho respondió sinceramente que no. El venezolano le informó que se trataba nada más y nada menos que del famoso escritor Eugène Ionesco. Al saber la noticia, Pancho medio se sacudió, salió inmediatamente y preguntó a su contertulio que si era verdad que él era Ionesco. A lo que Ionesco respondió: —Es verdad, soy Ionesco, pero vamos a seguir conversando como si no lo fuera. *** Fontanarrosa Uno de los personajes más conocidos del recientemente fallecido caricaturista argentino Fontanarrosa es Inodoro Pereyra. Un día, Pereyra se encontraba tomando tragos y un amigo le reclama: —Es que usted es muy vago. Inodoro se defiende: —Vago no, quizá algo tímido para el esjuerzo. *** Erasmo Fernández Laura estaba de cumpleaños. Su hermano, Alejandro Oviedo, y los poetas David González Lobo, Leonardo Ruiz Tirado y Erasmo Fernández querían regalarle algo pero no tenían dinero. Ezra Mo, como le decía Alejandro al poeta Erasmo, propuso entonces robar unas flores del cementerio El Espejo, que quedaba cerca. Así lo hicieron. El Cementerio El Espejo en esos tiempos era un lugar de descanso para los poetas, de descanso no eterno. Los poetas entraban y salían como si se tratara de su casa. Era un lugar, digamos, con cierta familiaridad, para no decir “De ambiente familiar” porque sería demasiado. Llegada la noche, el poeta Erasmo escaló los altos muros del camposanto y seleccionó con marcado esmero las flores más bonitas, las más resplandecientes, mientras afuera los otros poetas le “cantaban la zona”. Luego, los sonrientes poetas llegaron a la casa de Laura con un ramo gigantesco. Erasmo ni se veía. Entonces Laura y su mamá empezaron a buscar varios jarrones para poner tantas y tan oportunas flores mientras improvisaban una gran fiesta. Lamentablemente la cumpleañera descubrió pronto la procedencia de tan magnífico ramo por culpa de una de las flores. Una cala bellísima. La flor que más brillaba a la luz de la luna. Era de plástico. *** Roque Dalton El poeta salvadoreño Roque Dalton tenía un excelente humor. Algo que no aceptaba la dictadura y algo que no entendieron sus propios camaradas. Por su lucha, por su poesía y por su humor lo asesinaron. Roque contaba este chiste: Un borracho está en una fiesta y tiene muchas ganas de bailar pero no encuentra pareja. De pronto divisa a lo lejos a una señora gorda que tiene un vestido morado que le llega a los pies y un sombrero que le hace juego con el traje. Se dirige inmediatamente a ella y le pide que le acepte una pieza. La señora levanta la nariz y le dice que no. El borracho insiste. Le pregunta que por qué no quiere. Entonces la señora le responde enfáticamente: —No acepto bailar con usted por tres razones esenciales: la primera, porque usted está muy borracho; la segunda, porque los músicos se fueron hace como media hora; y la tercera, porque yo soy el Arzobispo de San Salvador. *** César Dávila Andrade El gran poeta ecuatoriano César Dávila Andrade vivió durante un tiempo en Mérida, invitado por ese otro gran escritor ecuatoriano, Alfonso Cuesta y Cuesta. Luego Dávila Andrade se residenció definitivamente en Caracas, donde murió. Sus versos reflejan un gran dolor, el de sus hermanos indígenas. Dávila Andrade bebía seis meses y pasaba seis meses abstemio. Abstemio totalmente. Ni un vinito. Sin embargo, sus amigos poetas lo recuerdan fundamentalmente por los seis meses de trago. En una oportunidad le publicaron un poemario en Caracas y unos traviesos editores, que conocían la afición del poeta por el trago, le cambiaron un verso que afectó profundamente al poeta. Un poema suyo empieza diciendo: “Ahora sé que me dieron esta alma en medio de una batalla”. Y los malvados editores le pusieron: “Ahora sé que me dieron esta alma en medio de una botella”. *** Floriano Martins Un día Hermes Vargas fue invitado como traductor de portugués al Festival de Poesía de Valencia. Adhely Rivero le puso como tarea traducir al poeta brasileño Floriano Martins. Una noche de tragos, Hermes se olvidó de la tarea y, además en medio de la borrachera, empezó a hablar en brasileiro. Entonces, al poeta Floriano, quien habla portoñol, le tocó traducir a su traductor. *** Humberto Febres Un día salen de Barinas, en un Renault, los poetas Humberto Febres y Alberto José Pérez, rumbo a Mérida. A la altura de Altamira de Cáceres se detienen y compran dos botellas de brandy Martell. Por el camino se toman una botella y empiezan la otra. Al pasar por la Laguna de Mucubají un camión se les lanza encima y Humberto da un volantazo hacia el cerro, el carrito sube, se voltea en el aire y cae. Con el carro patas arriba, los poetas salen con dificultad. Afuera una asustada viejecita reza arrodillada. Entonces Humberto toca a Alberto José y le pregunta preocupado: —¿Y la botella? *** Le Comte Bleu Un día, Alcides Rivas, Le Comte Bleu, invita a tomar cerveza a los poetas Avílmar Franco y Arnulfo Quintero. Empiezan a pedir cerveza y cerveza y como a las tres de la mañana el mesonero les pide que paguen la cuenta porque va a cerrar. Ninguno de los poetas tenía dinero pero esperaban que el Comte pagara porque era el que había invitado. Efectivamente, Alcides se metió la mano en el bolsillo, sacó una piedrita blanca de río, se la entregó al mesonero y le dijo: —Tome, buen hombre, este diamante, páguese la cuenta, y quédese con el vuelto. El mesonero se molestó, llamó a la policía y se llevaron presos a los tres poetas. *** Luis Beltrán Guerrero Luis Beltrán Guerrero vivió varios años en Buenos Aires. Allí estudió un doctorado, y tuvo como compañeros de estudio a otros venezolanos, entre ellos al poeta Carlos César Rodríguez. Una noche Luis Beltrán Guerrero asistió a una cena con escritores argentinos. Durante la comida nadie habló. El poeta venezolano estaba extrañado pero pensó que sería por educación. Luego de cenar pasaron a otra sala y allí empezaron a repartir vino. Beltrán Guerrero pensó que, con los tragos, aquellos escritores, grandes luminarias de las letras latinoamericanas, se iban a destapar a conversar. Sin embargo, a pesar de las copas, los escritores permanecían en silencio. Luis Beltrán no entendía lo que sucedía, así que se fue a la cocina y le preguntó a un mesonero la razón por la cual los escritores no hablaban. Parecían mudos. El mesonero le dio una explicación que no dejó lugar a dudas. —Es que, como todos son genios, todos son intelectuales brillantes, no hablan porque temen que los plagien. *** Lira Sosa En un bar de París bebían Aníbal Nazoa, Guillermo Sucre y otros poetas. Cuando llegó la hora de pagar se dieron cuenta de que no tenían suficiente dinero. A alguien se le ocurrió buscar al poeta José Lira Sosa, quien también vivía en París y mensualmente recibía un dinerito. Encomendaron a Aníbal Nazoa para que fuera a ver al poeta y pedirle prestado algunas monedas que les faltaban para pagar la cuenta. Al llegar al edificio, Aníbal empezó a gritar: —Poeta Lira Sosa, poeta Lira Sosa... El poeta se asoma al balcón: —¿Qué pasa? Aníbal le pregunta: —Mira, ¿cómo estás de dinero? Y, enfático, el poeta Lira Sosa le responde: —Ávido. *** Prieto y el padre Montaner Un día van en un avión Luis Beltrán Prieto Figueroa y el padre Montaner. Conversan animadamente y disfrutan del trago que les ha servido la azafata. El avión de pronto entra en una zona de turbulencia y entonces el maestro Prieto se persigna. Al verlo el padre Montaner, quien era muy amigo suyo y de buen humor, le dice: —Y tú, ¿no que eras ateo? Y Prieto le responde: —Sí, yo soy ateo, pero allá abajo. *** Andrés Bello Le leí alguna vez esta anécdota a José Ignacio Cabrujas. Parece que don Andrés no se parecía en nada al santón de la biografía que durante muchos años pretendió meternos por los ojos el doctor Caldera. Don Andrés, además de poeta y fundador de naciones, era travieso. Un día llega don Andrés a la casa, se toma un par de vinos y se dirige a la biblioteca. De pronto se percata de que su esposa ha salido de compras y que la muchacha del servicio, que es muy bonita, está sola. Es conocido que don Andrés era aficionado al amor de las muchachas que trabajaban en su casa. El poeta se toma otro vino y se lanza a la conquista. En eso llega la esposa y los encuentra en la cocina. La esposa molesta le dice: —Andrés, estoy sorprendida... Y Don Andrés, siempre tan preocupado por la precisión del lenguaje, la corrige: —No, el sorprendido he sido yo. Tú estás estupefacta. *** Pichirre Un día están Adriano González León, Mary, su esposa, Salvador Garmendia y Rodolfo Izaguirre, tomando unos tragos en un bar de Sabana Grande. A la hora de pagar, que eran como 15 bolívares, todos pusieron algo de dinero menos Adriano a quien se le engatilló el dedo en el bolsillito pequeño del pantalón. Mary, al ver que Adriano se está haciendo “el policía de Valera”, para no poner dinero, le dice en valerano: —Sacá, Adriano, sacá. *** Alfredo Sadel En una oportunidad Alfredo Sadel se presentó en la Casa del Escritor. Había muy poca gente pero Alfredo cantó amorosamente para los asistentes, entre los que estaba el poeta William Osuna. Un borrachito que pasaba por el lugar, al ver a Alfredo, se detuvo y entró. Se restregaba los ojos y no lo podía creer. Cuando regresó a la calle se puso a hablar solo: —Qué arrecho, ese carajo canta como Alfredo Sadel, habla como Alfredo Sadel y es igualitico a Alfredo Sadel. Me está cayendo mal la bebida. *** El centenario de Vallejo Cuando César Vallejo cumplió cien años de su nacimiento, el poeta Gregory Zambrano, otros amigos y yo organizamos en Mérida una semana para analizar la obra del poeta peruano. Entre los invitados estaban Luis Navarrete Orta, Guillermo Rodríguez Rivera y otros escritores latinoamericanos. En la noche de la clausura, después de un recital poético, nos fuimos a un bar donde tocaban son cubano. Se llamaba algo así como el Caribe Sweet. A medida que avanzaba el ron, nuestra mesa se fue convirtiendo en la más bulliciosa y el dueño del establecimiento vino a preguntarnos qué celebrábamos. Le dijimos que el centenario de Vallejo, y seguimos conversando entre nosotros. Al rato, el presentador de la orquesta en vivo saludó la mesa donde estábamos y pidió al señor Vallejo, que estaba cumpliendo cien años, que se levantara. Para no hacer quedar mal a nadie, Luis Navarrete Orta, quien era el más viejito y el más bromista, se levantó y dijo que él era Vallejo, razón por la cual recibió el aplauso y la felicitación de todos los concurrentes. *** Club difícil El narrador Rafael Victorino Muñoz creó en Valencia un club donde sólo pueden entrar escritores que además sean deportistas y abstemios. Durante diez años ha sido su único miembro. *** Renato Rodríguez Me invita Renato Rodríguez a su apartamento a cenar. Prepara una pasta exquisita. Es un especialista. Por ello escribió un libro llamado Viva la pasta. Enseñanzas de don Giusseppe. Junto con la comida tomamos un vino que continuamos de sobremesa. Renato me confiesa que se va de Mérida. El apartamento donde vive es muy grande para él solo. Se toma un trago y me lo dice a su manera: —Qué hago yo con tres baños y un solo culo. *** Pérez Prado Al final del primer reinado de Carlos Andrés Pérez vino a Venezuela Toña La Negra, Dámaso Pérez Prado, Lucho Gatica y otros artistas latinoamericanos. Carlos Andrés le dio condecoraciones a toda la farándula venezolana. Enver Cordido no recibió la condecoración pero se fue a la fiesta en La Casona. Allí había de todo, whisky, champaña, caviar, y el Gocho saludando a todo el mundo. Enver estaba con un grupito de cineastas, Mauricio Wallerstein, el Toco Gómez, Virgilio Galindo y Alfredo Lugo. Conversaban y tomaban trago. Cerca de allí había otro grupo donde estaban Toña La Negra, Lucho Gatica y Pérez Prado. Enver y el Toco abandonaron a los amigos y se metieron en el grupo de los músicos. El Toco se va pero Enver se queda hablando con Pérez Prado y con Lucho Gatica. Les dice que desde muchacho él es un admirador de los dos, y que además tiene todos los discos en su casa. La fiesta fue declinando y los taxis para los invitados habían salido a llevar a los primeros pero tardaban en regresar para recoger a los demás. Enver, que tenía carro, se ofreció a llevar a Lucho y a Pérez Prado al Hotel Tamanaco. Por el camino, Enver les dijo que si ellos querían podían tomarse un traguito más en su apartamento y allí les mostraba los discos y escuchaban un poquito de música. Los músicos aceptaron encantados y cogieron para el apartamento de Cordido, que en esos días estaba casado con la actriz María Gracia Bianchi. Al llegar al apartamento, destaparon una botella y pusieron música de Pérez Prado, al comienzo con bajo volumen pero a medida que avanzaban los tragos subía el volumen del mambo. Al rato, Lucho empezó a ponerse un poco triste, confesó que estaba quedando sin voz, y entonces Pérez Prado lo tranquilizó: —No te preocupes, tú, Lucho, yo te pongo unos ejercicios y vas a cantar igualito o mejor que antes, la verdá. Entonces propusieron escuchar a Lucho. Enver, efectivamente, tenía discos de los dos y ahora fue la voz de Lucho la que dio la hora en aquella madrugada de Caracas. En eso va amaneciendo. Ya algunos vecinos habían llamado por teléfono, molestos. Lucho lloraba escuchándose a sí mismo. Echaba el cuento de cada canción, dónde la había grabado, con quién, sin parar de llorar. Finalmente, como a las diez de la mañana, Lucho estaba cansado y quería irse al hotel. Apagaron la música y salieron. Los vecinos que, en contra de su voluntad, habían escuchado música a todo volumen desde la madrugada, estaban furiosos y les gritaban improperios. —¡Desconsiderados, sinvergüenzas, borrachos! Pérez Prado, que andaba vestido con un frac plateado, con el sol aquel traje brillaba como una pantalla y alumbraba todo el edificio. Preguntó qué sucedía, y Enver le dijo que no se preocupara. Pérez Prado entonces adelantó una teoría sobre la posible razón que tendrían los vecinos para estar molestos. —Óyeme, tú, no será el traje el que ha molestado a los vecinos tuyos. ¿Qué tú crees?, ¿de verdá? *** Alcohólicos Conocidos Adriano dejó de beber por un corto tiempo y se inscribió en Alcohólicos Anónimos. Se puso antipático. Se dejó el pelo largo en rulitos, andaba con un bolso que llamaban “maricómetro”, y unos lentes redondos. Enver Cordido para fastidiarlo lo llamaba “La Pequeña Lulú”. Entonces llegaba Adriano al Vecchio Molino, con su nuevo look, y empezaba a caminar por detrás de los amigos que estaban bebiendo. Hablaba en voz alta para que lo oyeran: —Cómo es posible, perdiendo el tiempo aquí, en lugar de estar escribiendo, en lugar de estar pintando, en lugar de estar haciendo películas... De todas maneras, los poetas de la República del Este no le hacían caso. Al finalizar su mitin antialcohólico, pedía un “piloto”, que consistía en aguaquina, amargo de angostura, un limón y hielo, pero sin alcohol. Un día, Adriano se ganó un premio, le dieron un reconocimiento muy importante, y llegó al Vecchio a pedir licor. Cuando ya tenía bastantes tragos encima llamó al poeta Bonafina, el hermano de Doris Wells, quien lo llevaba y lo traía a todas partes. —Venga acá. Llévame a Alcohólicos Anónimos. Como a la una de la madrugada llegaron. Adriano tocó la puerta y salió un señor medio dormido: —¿En qué podemos ayudarlo, hermano? —A que me borren de esa mierda. Cuando los vieron regresar, dijo Marcelino Madrid: —Más vale borracho conocido que alcohólico anónimo. Entonces los amigos recibieron a Adriano como al hijo pródigo. *** Ecologista literario Antonio es un lector voraz. Su vida está en los libros, libros que a veces tienen una puerta falsa, una salida de emergencia: los bares. Cuando no está leyendo está tomando, pero nunca ambas cosas porque no le gusta combinar licores. Un día lo veo caminar con dificultad. Los postes y las paredes se le atravesaban con impertinencia. Yo lo alcanzo y, para acompañarlo un rato, le pregunto qué está leyendo últimamente. Casi no podía hablar. Su mirada se perdía en la cercanía de la acera. Me puso una mano en el hombro, no sé si para agarrarse o para ser más enfático, y con preocupación me dijo: —Los unicornios están en peligro de extinción... *** Héctor Seijas Estaba el poeta Héctor Seijas, con sus tragos, roncando en un recital, y se le acercó la chica de protocolo para despertarlo amablemente: —Disculpe, poeta, ¿está dormido? —No, señorita, no estoy dormido. Estoy durmiendo. La niña se queda un poco cortada y le pregunta: —Ah, ¿y no es lo mismo “dormido” que “durmiendo”? Y el poeta, que estaba medio fastidiado porque lo habían despertado, respondió: —No, como no es lo mismo “estar jodido” que “estar jodiendo”. *** Nuevo género literario Le preguntaron a Julio Valderrey que si era verdad lo que Fragui contaba sobre él en las Poeterías y Julio dijo con toda precisión: —Bueno, una mitad es mentira y la otra mitad, la mitad más grande, es literatura. *** Carlos Yusti y Néstor Rojas Coincidieron un día en Maracay para recibir un premio los poetas Carlos Yusti y Néstor Rojas. Luego de la ceremonia los poetas se fueron a un bar. Había allí mujeres de todos los colores, pero los amigos en ese momento sólo querían conversar sobre literatura. Las chicas, sin embargo, ante la escasez de clientes, a cada momento interrumpían que si “papito, me das un cigarro”, “papito, me brindas un trago”, y los poetas no podían conversar con tranquilidad. Entonces Yusti llamó a las mujeres y les dijo algo al oído. Enseguida las chicas se alejaron soltando una carcajada y no se volvieron a acercar durante toda la noche. Néstor sorprendido le preguntó: —¿Qué les dijiste? —Nada, que nosotros éramos gays y estábamos perdidamente enamorados. *** Alvar Un día hay una conferencia sobre la lengua española en Madrid y en el panel están Alfredo Bryce Echenique y otros escritores. Bryce tiene unos tragos encima y está dormido. El presentador dice: —Ahora vamos a darle la palabra al presidente de la Academia de la Lengua, el doctor Alvar. Al escuchar que dicen Alvar, Bryce se despierta y sale gritando de la sala: —Al bar, al bar... ** Gonzalo Fragui fragui@cantv.net Poeta, periodista y editor venezolano (Mucutuy, Mérida, 1960). Cofundador del grupo literario Mucuglifo. Magíster en Filosofía por la Universidad de Los Andes (Mérida). Ha publicado los poemarios De otras advertencias, El poeta que escribía en menguante, De poetas y otras emergencias, La hora de Job, Viaje a Penélope y Dos minutos y medio, así como el libro de autoayuda El manual del despecho y el libro de crónicas literarias Poeterías. En 1990 obtuvo el premio de poesía de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes, y en 2001 el premio de poesía de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes, San Cristóbal (Táchira). === Preeminencia de la espera (extractos) ================================= === Jairo Alberto Castillo Romerín ======================================== *** A última la hora Fluidez alerta Los párpados abren esclusas Entre la hora de la costumbre Y la hora del tedio. Al centro del miedo Alquilo tiendas al garete. No sé más de la esperanza. Caen pululando Caídas, losas, piedras como lluvia. Eliminadas quedan las razones sobre el clima Polvo que acumula Un estertor de rabias. Rizomas, raíces, análisis de yedras Con engrudos de polen tapiando aspas Ayunos de veletas. Reviso las llagas y aún no hay Entradas al invierno. Atravieso inocente El ajetreo de la hora Entablo allí Las responsabilidades del día. *** Aclaración No es aquí sino en la voz Donde perecen argumentos Ganas tengo por dirimir a cielo abierto La contrición de las palabras Lavar De todas las culpas La más llana Que apareje los caminos. Devoto de floras Guardián en la promesa A mi pesar Alcanzan las monedas Para cubrir el campo que revela Espasmos y sonrisas. Ato espolones a las verjas Por si al doblar la hoja se supiera Que no es aquí sino en la voz Donde perecen las conquistas. *** Queda la voz Queda la voz Dormitando galernas Allí la flor que fue pesadilla Se amortaja. Sobre la heredad del silencio Algunos pasos Cruzan mudas galerías. Soberanía de postes En su sombra persisten Herejías en vela. En el pretil de un sueño Esta proclama Alaridos hondos queman Dudas y palabras. *** Labios en la sombra No todos los labios hacen sombra Sino virtud de lama Erección de columnatas Que en la luz disuelven Latidos de tierra. Da sordidez o bravura La porosidad de la espera. Se desdobla el alba En la incandescencia de la hora Termina Abarcando débitos y ofrendas. En otra sombra otros labios condensan La engreída patria de un gemido. *** Para lo no dormido Para lo no desnudo Extremidad de alma Algunos ritos vituperan ascuas Colirios de piel lenta. Sobre óleos anochecidos Derrotas en la arena Lerdo amor a paso lento transita Quemando imprecisiones. Para lo no dormido Intransigencia de cuerpo Victorias en vela. *** Descensos Me alejo de las gradas del sendero. Sin ajenjos Estos granos serían laureles Aventados al silencio. A esta hora de levedad De angustia Regresan mis cautos ideales Con una premonición adrede Con gasas de espera atosigada. Allá afuera En los espejos del instante Reprendo a corte vivo Los reflejos. Jamás podrá desleírse el sueño Entre los surcos De mi era. ** Jairo Alberto Castillo Romerín jcastilloromerin@yahoo.es Poeta y docente colombiano (Cartagena de Indias, 1973). Su libro inédito Tal como él me ve desde el espíritu fue finalista del Premio Mundial Rielo de Poesía Mística (2006). Tiene inédito también el poemario Preeminencia de la espera. === Dos relatos Luciano Ribero ======================================= *** Prodigiosa condena El aire danza con tus cabellos y extiendes los brazos mientras el aura dibuja tu camino. Tus problemas se dispersan entre las olas de viento y notas la fría sensación a seda, al desfilar por aquellas nubes. Amas demasiado esa pasión de libertad, incentivada por el cantar sublime de las aves, que marca el ritmo de tus palpitaciones y las sosiega. Sientes como el repertorio de estos artistas emplumados (tus compañeros en los cielos) purifica los compases de tu corazón. Disminuyes la velocidad, aterrizas. Como un títere eres manipulado de manera dócil hasta los pies de su cama, la de tu amada. Casi mecánicamente, comienzas el ritual de todas las noches: te arrepientes de los errores, acaricias su pelo, la besas en la mejilla. Sientes el salado gusto de tu llanto y la miras con los ojos inundados en lágrimas. En esos momentos olvidas la magnificencia de tu experiencia en el aire y recuerdas lo triste de morir. *** La Misión Divina Desde lo lejos le llegan los gritos desgarradores de la persona que más amó, como un souvenir de su pena, sin saber si son fruto de su imaginación. La naturaleza misma, en un estallido de rebeldía contra su creador, parece haber asimilado la tristeza del evento. Se arrodilla sobre el pasto de aquel lugar desolado en el que se encuentra. Todavía siente el calor de sus propios labios en su mejillas. Entonces se pone de pie, se dirige hacia el árbol más grande y lo abraza entre llantos. Lamenta lo sucedido, pero más lamenta que la verdad muera junto con él. Se para sobre una piedra. Enlaza la soga al árbol. La abraza a su cuello. Relaja los pies sobre el aire. Sus músculos se contorsionan unos segundos, minutos, quién sabe. El alma ya se desploma del cuerpo, su puño se abre bruscamente y deja caer la bolsa que nunca quiso aceptar, pero que recibió para cumplir su promesa. Las monedas chocan contra el suelo, como en una vil metáfora de su antiguo trabajo. ** Luciano Ribero luciano_ribero@hotmail.com Escritor argentino (Córdoba, 1992). Ha participado en el TallerMinicuentos (http://www.ciudadseva.com/cuento/mini.htm) de Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com), moderado por Emilio del Carril, y en el taller gratuito de narrativa de La Cultura (http://www.lacultura.com.ar/TallerLiterario), moderado por Emilio Matei. Textos suyos han sido publicados en las revistas Creatora (http://www.creatora.es) y Mis Cuentos (http://miscuentos.iespana.es). === Poemas Patricia Ortiz ============================================ *** El lápiz y el violín Vivía un violín en tu lápiz que solía reflejarse cual si espejo en cada papel, en cada lienzo. En azules círculos laberínticos o concéntricos se repantigaban las notas a parir sus melodías de grafito. Cuando empuñabas el lápiz pujaban y gemían acaloradas y de tu mano brotaban aquellas viejas sinfonías. Un día plomizo, de relojes dormidos, el indómito violín se pegó al cielorraso y allí quedó inerme y silencioso. El lápiz entristecido bosquejó un piano, reunió a los retoños para un “Claro de Luna” y mientras tu mano acompasaba la sonata se ahorcó con una cuerda abandonada. *** Décima No hay cauce para las penas ni cristal que no se empañe ni cielo que desentrañe tanta lágrima en las venas. Benditas las magdalenas que lloran penas de amor bendita la lluvia en flor que desemboca en los ríos, benditos los amoríos sin vencido o vencedor. *** Pintándote Como si supiera, como si pudiera a punta de pincel romper esta estridente distancia que se ensancha en el lienzo al esbozarte. Como si supiera, como si pudiera hacer que mi diestra llore la tristeza otoñal de tu mirada y mis labios no rompan en un beso en el contorno perfilado de tus labios. Como si supiera, como si pudiera por azar descubrir el color ¡inventarlo! para acercarme a vos y decirte que te amo. ** Patricia Ortiz lacajadepandora@gmail.com Poeta uruguaya. Reside en Buenos Aires (Argentina). Dirige la publicación cultural Ciberperiódico La Trastienda (http://www.elciberperiodico.com.ar). Conduce, junto a Liliana Varela, el programa radial “Al borde de la palabra” que se emite exclusivamente por Internet a través de ArInfo (http://www.arinfo.com.ar) los martes de 18 a 19 hs. (hora argentina). Mantiene una bitácora literaria en http://lascosasporsunombre.blogspot.com. === Jakub Smolak, el hombre que vivió a la sombra de Neruda =============== === Ricardo Abdahllah ===================================================== A pesar de haber sido tema de un buen número de reseñas, artículos de prensa y estudios literarios en los años que siguieron a la muerte del poeta, hubo al menos un viejo asunto que no encontró cabida entre los recuerdos revolcados y vueltos a la luz a propósito del centenario del nacimiento de Pablo Neruda. Se trata del libro El motín del Santa Marta, que según se dijo en alguna época, un oscuro escritor polaco de nombre Jakub Smolak publicó precisamente gracias a los oficios del poeta nacional chileno. Es probable que ya nadie recuerde al francamente mediocre Smolak, que no sólo fue admirador del poeta desde que lo conoció en Batavia en 1930, cuando Neruda, por entonces de veintiséis años, ejercía como representante consular de Chile, sino que vivió toda su vida en función de los logros del Nobel, lo persiguió hasta atosigarlo y sólo recibió dos atenciones de su parte, una invitación nunca concretada para visitarlo en su casa de Isla Negra y una nota, cuya existencia siempre se ha puesto en duda, extendida a Salvador Allende en favor de la publicación de su única novela. Obra que según la tesis planteada por algunos académicos norteamericanos en los últimos años de la década del 70, es de principio a fin un homenaje a Neruda. Dicho planteamiento fue mal recibido en Chile y despectivamente se llamó “smolaquianos” a quienes los sustentaron; según los intelectuales chilenos, buena parte de ellos en el exilio por ese entonces, la obra de Smolak no es más que un mal libro de aventuras y es absurdo que Neruda, a pesar de su ya entonces grave estado de salud, influyera para facilitar la publicación de una obra tan mediocre. Dicen quienes niegan la intervención del poeta que la edición por parte de la Imprenta Nacional de Chile fue solicitada y pagada por Smolak de acuerdo a la facultad que tenía dicha entidad para imprimir por encargo a cualquier particular que pagara por ello. Treinta años después el debate parece cerrado. Desde 1982 no se han publicado textos en defensa de Smolak y el círculo que lo defendía prefirió desintegrarse antes que continuar arriesgando su prestigio al dudar de la seriedad de uno de los escritores más admirados del siglo XX. Sin embargo, antes de rechazar de plano los argumentos de los que afirmaban que El motín del Santa Marta era prácticamente una obra escrita para Neruda, vale la pena revisar algunos detalles del desafortunado libro de Smolak que parecen demostrar que una discusión doble (el libro como homenaje a Neruda y la intervención de Neruda para su publicación) se convirtió en una cuestión única atacada por los chilenos que cerraron filas para defender el orgullo nacional. El silencio final de los “smolaquianos” dio la razón a los chilenos que convencieron al mundo de que Neruda nunca intervino para la publicación de la novela; pero también les sirvió para decir que El motín del Santa Marta no es un homenaje al poeta y esta última afirmación tiene mucho de falsa. Tomó la carta y pensó en guardarla junto a la última foto de Jurek; luego la quemó y al lado de las cenizas dejó la nota donde explicaba al Sr. Mankewitz que partía en un buque rumbo a América del Sur. Ya de camino a Kolobrzeg Silvia pensó que, al encontrar la nota, su padre partiría a buscarla pero Julius Mankewitz leyó la carta con frialdad y la arrugó dejándola sobre las cenizas de la carta de Jurek. No dio detalles a su esposa. “Se ha ido” le dijo y eso fue todo. Así se inicia la novela. Silvia Mankewitz, hija de un diplomático polaco en el retiro, quema la carta donde su prometido, establecido en Tánger, le anuncia que no regresará a Polonia y desesperada inicia una travesía por mar hasta Chile donde espera reunirse con su hermano, llamado Jakub como el autor, que se ha vinculado a un movimiento de resistencia clandestina contra el presidente González Videla. Aunque a lo largo del texto no se mencionan fechas, los hechos históricos descritos permiten perfectamente situar la acción de la novela en 1949, precisamente el año en el que Neruda “desaparece” por dos meses luego de huir clandestinamente de Chile. Es entonces cuando Smolak, que no lo veía desde 1936 (en ese año, como respuesta a sus cartas, Neruda le había concedido una audiencia en París), se reencuentra con su admirado poeta. Cayendo en un abuso de confianza que francamente disgusta al poeta, Smolak le sugiere regresar a Chile. Neruda desestima la sugerencia que le representaría el destino que la protagonista de la novela decide seguir. Después de viajar hasta Liverpool, Silvia se embarca en el “Santa Marta”, un pequeño vapor de carga comandado por un capitán excéntrico que, sin razón aparente, comienza a racionar la comida de la tripulación, hasta que los marineros, sufriendo hambre en un barco con las bodegas llenas, deciden ponerle preso. El ambiente del barco antes de la sublevación y el carácter del capitán parecieran de hecho basarse en el poema “El fantasma del buque de carga” incluido en Residencia en la Tierra de 1933, mientras la escena de Liverpool nos remite a “Pasajera de Capri” de Las uvas y el viento, libro publicado por Neruda en 1954, cuando Smolak debía estar escribiendo la obra. La noche antes del motín, cuando Silvia se dirige al capitán parece calcar algunos versos de Neruda. “Todo regresa del mar” dijo Silvia al capitán Ludwing, “todos los barcos que se traga serán despojos que regresan a la playa”. La semejanza con el poema XIV del Canto general es obvia: Toda tu fuerza vuelve a ser origen sólo entregas despojos triturados cáscaras que apartó tu cargamento. Borges decía que una sola línea magistral justificaba toda la obra de un autor. Si estamos de acuerdo, la novela se justificaría en una de las escenas que siguen a la detención del capitán. Hambrientos, los marineros rebeldes suben a cubierta todos los toneles de vino y una serie de sacos donde han metido a los animales vivos que el excéntrico capitán conservaba en las bodegas. Para todo mundo, excepto para Smolak, es claro que es poco práctico llevar animales vivos para sacrificarlos en altamar, pero la inverosimilitud de la escena no le resta dramatismo: Los hombres que habían bajado arrojaron los costales sobre la cubierta. Caían algunas gotas de lluvia y el silbido del viento se mezclaba con los quejidos de las gallinas y los cerdos que, envueltos en los sacos, parecían imaginar su destino. Fue Wyszynsky, quien seguramente quedaría al mando del barco y decidiría si continuaba el viaje hacia América, el que asestó el primer golpe de cuchillo a los costales. Silvia se cubrió la cara para no ver la escena y sólo escuchó el horrible chillido de los animales. El resto de los marineros se unió a Wyszynsky y, en medio de la algarabía, la sangre fue inundando la cubierta. Por varios minutos continuó la carnicería frenética de los marineros. Cuando Silvia volvió a mirar aún algo parecía retorcerse con vida dentro del costal. Luego sintió el horrible aliento de Wyszynsky que le ofrecía, como si fuera del todo natural, un pedazo informe de carne cruda y ensangrentada. “Por fin, tenemos comida, señorita Mankewitz” le dijo sonriente y satisfecho. Silvia se retiró asqueada y vomitó toda la noche escuchando en sueños los berridos de los animales sacrificados en tan salvaje espectáculo de coraje y bravura. Sintió repugnancia al ver desayunando a los marineros la mañana siguiente, pero esa noche cenó con ellos y llevó algo de comida al capitán. Es a partir de este punto donde lo que podría haber sido una buena novela con un mal comienzo se transforma en un periplo sin sentido que mezcla conflictos que parecen sacados de las mejores páginas de Conrad con reflexiones políticas comunistas para nada pertinentes a la trama. Silvia Mankewitz sufre una conversión milagrosa y pasa de ser la niña que huye de casa a una estratega que planea durante el viaje el curso que deberá tomar la revolución en Chile. Parece obvio que cuando Silvia arribe a Chile el país se habrá salvado; así ella cumpliría en la ficción el papel que Smolak quería para Neruda en la vida real. El capitán Ludwing es liberado en Panamá y el barco finalmente llega a Valparaíso. La trama suena estupenda, pero la lectura del libro es insoportable, las parrafadas de la heroína sobre la igualdad de los hombres se hacen repetitivas y extensas y las descripciones del mar, brillantes en los capítulos iniciales, alcanzan una monotonía insufrible conforme se avanza en la lectura. No es fácil terminar el libro, pero si uno lo hace se dará cuenta de que no sólo abundan los plagios a Neruda (al acercarse a Valparaíso, Silvia dice “Ola de luz en la que se asoma la que será mi patria” en clara referencia al poema “Mares de Chile”: Mar de Valparaíso, ola de luz sola y nocturna, ventana al océano en la que se asoma la estatua de mi patria) sino las referencias directas e indirectas a la vida del poeta. La madre del marinero Kluger, confiesa él ya en el tramo final del viaje, ha muerto (como la de Neruda) a los pocos meses de su nacimiento y la hermana de Kortaczyk, otro de los marineros, lleva inexplicablemente el nombre hispano de Marina, el mismo de la hija del poeta. La descripción física y sicológica que se hace de este personaje corresponde, casi miméticamente, a la que Neruda hizo de su madrastra Trinidad Candía. Aparentemente ya en 1957, Smolak envió a Neruda manuscritos de su novela solicitándole al mismo tiempo consejos y ayuda para su publicación. Aún molesto por la impertinencia recurrente, el poeta contesta con recomendaciones breves que al parecer Smolak acepta sin mayores cuestionamientos, quebrantando aun más la frágil unidad estilística y temática de la obra. Durante la década del sesenta, ya con su novela terminada y viviendo entre Edimburgo, donde su tío tiene una pequeña fabrica de calzado, y Cracovia, Smolak continúa escribiendo a cartas a Neruda y recibiendo sus breves aunque usualmente corteses respuestas. Smolak sigue a Neruda en sus giras por Europa y aunque en muchas ocasiones no consigue cruzar con él más que un par de palabras, comienza a escribir artículos y estudios sobre la obra del chileno. Aunque la mayoría de ellos distan de ser interesantes y se publican en revistas de temas generales caracterizadas por su falta de seriedad, las traducciones que Smolak realiza al polaco y al alemán de varias conferencias y discursos del poeta merecen ser consideradas aparte por su limpieza y profesionalismo. Es en razón a la traducción de uno de sus discursos, publicada en medios académicos polacos, que Neruda invita a Smolak a su casa en Isla Negra. Las razones por las que el polaco nunca realizó dicha visita siempre serán un misterio. Inútilmente Smolak intenta contactar a Neruda en Suecia luego de que el poeta recibe el Premio Nobel; el último encuentro se daría dos años más tarde, cuando, acompañando en viaje a su compatriota el empresario Sebastian Gertsmann, que intenta abrir explotaciones de cobre en Tierra del Fuego, Smolak, ya casi de setenta años, logra finalmente arribar a Chile. Por tierra el polaco se desplaza hasta Santiago. Son tiempos difíciles, corre 1973, ya han pasado los meses de gloria del gobierno de la Unidad Popular y las presiones internas, apoyadas desde el exterior, resquebrajan el gobierno de Allende. Cuando recibe a Smolak, Neruda se encuentra enfermo y a puertas de una intervención quirúrgica. Pocos amigos lo visitan y es el polaco quien se encarga de él en los días previos a su ingreso al hospital. Es entonces cuando Neruda probablemente extiende al presidente Allende, la nota cuya existencia enfrentó años después a los “smolaquianos” con los académicos chilenos. Con nota o sin ella, El motín del Santa Marta se imprime en agosto de 1973. El lanzamiento del libro se prevé para el 23 de septiembre, pero el 11 cuando sólo algunos ejemplares han sido entregados a librerías y periódicos en calidad de cortesía, el gobierno de Allende es derrocado y las fuerzas militares destruyen toda la producción existente en las bodegas de la Imprenta Nacional. La orden verbal fue justificada a posteriori argumentando que “la práctica totalidad de los libros impresos desde mayo hasta la fecha contenía propaganda procubana y prosoviética”. Aún durante los días posteriores al golpe, Smolak visita a Neruda, un personaje muy mal visto por el gobierno militar, y hay quien afirma que las visitas a Neruda fueron la causa de la detención de Smolak en noviembre de ese mismo año. Neruda había muerto el 23 de septiembre, precisamente el día previsto para el lanzamiento del libro donde tal vez el Premio Nobel habría hablado en favor de la obra del polaco. Muchos trabajadores acompañaron los funerales de Neruda, celebrados casi de manera clandestina y bajo vigilancia policial; en cambio, pocos amigos lo hicieron. La mayoría de ellos habían abandonado el país o se encontraban en la clandestinidad. Smolak pronunció un corto discurso que es recordado como el menos solemne y el más honesto de los cuatro que se pronunciaron esa tarde. En los archivos oficiales puede encontrarse una referencia a “Jakub Smolak, ciudadano polaco deportado en el buque Caridad el día 25 de noviembre”, pero ningún pasajero polaco descendió del buque ni durante su escala en La Habana ni a su arribo en Portugal. La historia le niega un lugar y fecha de fallecimiento al hombre que vivió a la sombra de Neruda y fue una de las personas que lo visitaron en sus últimos días, cuando pocas cosas eran más peligrosas en Chile que visitar a uno de los más famosos intelectuales comunistas de América. Nunca se sabrá si existió la nota de Neruda a Allende, pero, en justicia, si a Neruda le importaba más el hombre que el a veces banal oficio literario, es bien probable que el poeta nacional de Chile haya tenido por lo menos una atención con el único amigo que le duró toda la vida. ** Ricardo Abdahllah r_abdahllah@hotmail.com Escritor colombiano (Ibagué, 1978). Publicó sus primeros textos en los diarios Protexto y Vanguardia Liberal (http://www.vanguardia.com), de Bucaramanga, y se dio a conocer en 1999, cuando su libro Noche de quema ganó el Premio Metropolitano de Cuento de esta ciudad. Fue durante dos años profesor de literatura en la Universidad Industrial de Santander (UIS, http://www.uis.edu.co) y elInstituto Caldas (http://www2.unab.edu.co/institutocaldas/index.jsp). Residió en Estados Unidos (2001) y actualmente en París (desde 2005), donde escribe para Rolling Stone Latinoamérica (http://www.rollingstonela.com), La Hoja (http://www.lahoja.com.co), El Malpensante (http://www.elmalpensante.com), Revista Don Juan (http://www.revistadonjuan.com) y, ocasionalmente, para Revista Credencial (http://www.revistacredencial.com), Puesto de Combate (http://www.puestodecombate.com) y Gatopardo (http://www.gatopardo.com). Ha publicado los libros de cuentos Noche de quema (1999) y El desierto (2003), la novela corta Licantropía (2001) y la biografía Kurt Cobain, el rock estaba muerto (2006). Su relato “La historia de Elizabet Bathory” fue llevado al cine por el director Leonardo Carreño. === Silencio cifrado (extractos) Eustoquio Silva ===================== *** El que vive en mí A ratos me abandona camuflado entre las sombras dice nutrirse sólo de palabras mientras en silencio asumo el hábito secular de alimentar mi cuerpo. *** Me cobijan sombras Una alberca peina sus aguas tranquilas sometido el tropel sólo altera la quietud el grito inoportuno de un tordo que festeja algunas migas Al fondo la tarde es una dama de ojeras inmensas. *** Todo es comienzo Cada palabra nace y termina justo donde todo es comienzo cuerpo de peso vacilante el poema cae se levanta Metal sin edades El que nombra ¿Volverá mañana? *** Afloramiento Bien juntemos voces espejo fragmentado lenguaje herido del mundo. ** Eustoquio Silva eustoquiosilva@cantv.net Poeta venezolano (San Felipe, Yaracuy, 1941). Reside en Valencia, Estado Carabobo, Venezuela. Licenciado en relaciones industriales por la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve, 1970) y docente en la misma escuela entre 1976 y 1982, así como en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve), desde 2001. Ha publicado los poemarios Árbol de siempre (La Tuna de Oro, 2002) Variaciones del paisaje y otros poemas (2006) y Silencio cifrado (El Perro y La Rana, 2007), así como la plaquette Y se hizo bosque (Viento del Sur Editores, 2004). Poemas suyos aparecen en Poesía yaracuyana, de Pedro Antonio Vásquez (1978); Antología de poesía yaracuyana, de Orlando Barreto (1983), y Voces del paisaje (Ateneo de San Felipe, 2004). Ganador en el Certamen Mayor de las Artes y de las Letras promovido por el Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gov.ve, 2004 y 2006). Ha participado, como invitado, en la IV Feria Internacional del Libro Expolibro (UC, 2002), en el II Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores (UC, 2004), en el V Encuentro Internacional de Poesía (UC, 2006) y en la III Feria Internacional del Libro de Venezuela, Filven (2007). En 2002 dictó el seminario “Imagen y poesía de Vicente Gerbasi”, auspiciado por el Conac y la Dirección de Cultura de la UC. Su libro inédito Señal de alguna vez fue reconocido con mención honorífica en la I Bienal de Poesía Eduardo Sifontes (2007). === Eso no es jabón que se gasta Anitzel Díaz ======================== La señorita Finita era amante del esposo de la hermana de mi abuela. Era la única gracia que se le conocía. Nunca salía de su casa, la gente murmuraba pero no mucho, nadie sabía qué hacía ni de qué vivía. Dicen que era hija de uno de los grandes cuando Batista, y que vivía del dinero que le mandaban de fuera, sus parientes, dicen que se quedó para estar con él. Cuando yo la conocí era una anciana hermosa con los dientes postizos perfectos que mostraba en una linda sonrisa. Recuerdo que usaba unas blusas blancas vaporosas y unos pequeños pendientes así como los tuyos. Todos en el barrio sabíamos que era la amante de don Rafael Lebrija, pero nadie le hacía muinas, ni la miraba de reojo. Siempre fue la señorita Finita y siempre se le quiso mucho. La tía Quiqui, esposa legítima de don Rafael, era una mujerona gorda de cachetes llenos, siempre con un tabaco en la boca. Malhablada y pendenciera, siempre supo de la existencia de Finita, pero decía que ella no se iba a marchitar en eso, que mejor era que se le marchitara el miembro a Don Rafael por exceso de uso. En ese entonces no sabía o no entendía qué decía la tía, ahora lo sé. La tía Quiqui hacía melcocha y pirulís, también torcía tabaco. Yo todos los días iba por mi melcocha, siempre me preguntaba lo mismo —y qué, ¿viste hoy a don Rafael? —Sí, tía, pasó a la misma hora con su garrafa de agua para Finita—, no más resoplaba la tía, ten tu melcocha y regresa mañana, también mandaba tabaco para mi abuela. Don Rafael Lebrija hizo el mismo recorrido de diez cuadras por veinte años. Le llevaba agua fresca del filtro de su casa a Finita. Es de barro decía... el filtro, pobrecita, le llevo su agua. Se ponía su sombrero, un poco de loción, no mucha para que Quiqui no sospechara y se iba. Pasaba en frente de casa de mi abuela, todos salíamos a saludar. Se quedaba los cinco minutos de rigor, y luego se iba que porque el agua se calentaba. Llegaba a casa de Finita, ya ella lo estaba esperando, se quitaba el sombrero, miraba en derredor y entraban los dos tomados de la mano. La tía Quiqui me hacía tomar el tiempo que pasaba don Rafael ahí, nunca más de veinte minutos, nunca en veinte años. Regresaba rojo como un tomate y ya sin aire. Un día escuché a mi abuela preguntarle a la tía por qué no dejaba al sinvergüenza de don Rafael, y la tía Quiqui le respondió, ay, Mima, es que ese hombre mira que sabe hacer lo suyo, ¿cómo que lo suyo, Quiqui?, mira que tienes cada cosa, mujer. Sí, Estela, ese hombre cuando te agarra, bueno, mira que es bueno en la cama, y como decía mi mamá, eso no es jabón que se gaste y pues a mí me gusta que me dé lo mío. Es que Quiqui, hay otros, te pueden dar lo mismo, Mima, mira que aguantar nada más por eso. Estela, lo he intentado, ¿te acuerdas de Chicho, el vecino de mi madre? Pues lo intentamos y Luis, bueno, mira, ni te cuento. Rafael tiene una manera de tocar, de sobar, de beberte, no sé, no logro desprenderme de eso, no se lo voy a regalar a la Fina, sé que por eso no lo deja. Lo único que quiero, Estela, es morirme antes que él. Lo quiero ver solo. Un día Finita no salió más a recibirlo, se murió dicen que solita en su casa, con un vaso del agua fresca del filtro de casa de la tía Quiqui, ese día el agua no estaba tan fresca. La tía Quiqui murió poco después, sus últimas palabras fueron para Don Rafael, ahora va aprender usted a vivir solo como se lo merece. ** Anitzel Díaz anitzeld@yahoo.com Escritora mexicana (1974). Textos suyos han sido publicados en las revistas etcétera y Letras Libres (http://www.letraslibres.com). === Poemas Andrea Naranjo Merino ===================================== *** sin título La vida es el sueño en el que desplegamos esta tierra que ya no es de nadie, el lamento de las hojas cuando traen de la historia el tiempo de los imperios que han caído El sueño es la manera que tenemos de vivir encerrados en una torre de ventanas menguadas por el mismo pensamiento La vida es el sueño del que salimos y llegamos en un solo instante, la pesadumbre de la guerra y el arma que nos dicta en la memoria lo inolvidable del río que recorre al anverso el continente. *** sin título La traicionó el mar, se la tragó entera y desvaneció de la playa los sueños que en forma de luces había prolongado con su tiempo. Esa mañana dejó servido el desayuno y se fue a caminar por la malvarrosa, nunca volvió a la mesa y desde el fondo se percibía ausente y sentía la soledad de su casa y veía en las pinturas de su casa, cómo el mar se iba también desbordando Ella era como el recuerdo de los navíos en primavera y en una lágrima el mundo des-dibujándose, el recorrido de la palabra y la pincelada cuando vuelven eternos los pasos. *** Desplazados Descalzo el viento huye con los desplazados a una tierra que ya no es de nadie, el olor del cansancio y las papayas abandonadas en los cestos, definen una historia que ya no toma las mismas calles; todos, se dirigen hacia el borde sin pensar que un día volverán al atardecer. *** La misma muerte Ha vuelto la lira a tocarle a la muerte, en un campo que quiso extender la vida, cuando menguaban las esperanzas y las oraciones a un dios que se define más allá del pensamiento. Es la misma muerte con otra cara, con cara de soldado exiliado a la fuerza, con cara de madre extendida en el recuerdo, con cara de niño ultrajado por el aire... y descalzo, atento al “bum” del arma y la locura. ¿A qué dimensión pertenece entonces esta marcha que nos lleva al fondo, al fondo, al fondo? ** Andrea Naranjo Merino andreanaranjo50@hotmail.com Escritora colombiana (Cali, 1974). Es abogada, egresada de la Universidad de San Buenaventura (http://www.usb.edu.co), de Cali. Reside en Estados Unidos, donde trabaja como instructora de español en James Madison University (http://www.jmu.edu). Textos suyos han aparecido en el diario El País (http://elpais-cali.terra.com.co) y en su magazín dominical La Gaceta, diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com) y Occidente (http://www.diariooccidente.com.co), y en las revistas Magazín Dominical del diario El Espectador (http://www.elespectador.com), En Contacto y Arena, del diario Excelsior (México), así como en la revista Nexus, de creación propia. Textos suyos han aparecido en los libros I Concurso de Crónicas, Cuentos y Poesía para Autores Inéditos (Editorial Gestores del Cambio, 1993) y Universos (Ediciones Embalaje del Museo Rayo, 1996, 1997, 1998 y 2000). Ha publicado el libro Espejismo (Ediciones Embalaje Museo Rayo, 1997). === La marca de nacimiento Gaspar Jover Polo ========================= Cuando Nora era muy pequeña, papá y mamá se quedaban a solas contemplándola durante horas porque se sentían felices solamente por el hecho de estar juntos. Parecía un claro indicio de la armonía que reinaba en su hogar, pero, para los amigos de la familia y para los familiares, esta actitud puramente contemplativa resultaba un tanto extraña. Todos tenían la opinión de que se desatendían, dentro de la casa, otras actividades importantes y algunas obligaciones imprescindibles. Los allegados comprobaban con temor que Nora tardaba en tomar contacto pleno con el mundo sencillo y austero que la estaba esperando y sentían, también con temor, que los padres no parecían conscientes de ese retraso. Más bien, al revés, los dos estaban entusiasmados con la forma de ser de la niña, con su notable ensimismamiento. Creían detectar en el mutismo de su hija una marca de singularidad más que una deficiencia sicológica. La niña habló tarde y poco y, cuando ya estaba a punto de terminar su desarrollo corporal sin otros contratiempos de salud, se quedaba todavía por largo rato pensativa, sin apenas moverse, mientras papá y mamá la contemplaban en un momento íntimo que se prolongaba toda la mañana o toda la tarde. Los dos creían descubrir en la pose distante y ensimismada de su criatura un modo de ser muy particular, una marca de sensibilidad extrema. Papá disimulaba e iba al cuarto de baño o al despacho, cuando lo que deseaba de verdad era seguir adivinando sin interrupciones, ya que no por sus palabras, por sus siguientes gestos, el camino que la joven iba a tomar, las ideas que le daban vueltas en la cabeza mientras permanecía en silencio. Eran momentos en los que la niña parecía llamar a una puerta desconocida; era el comienzo de algo que podía resultar desconcertante y que podía surgir de repente de su gesto de pausada concentración, y los dos estaban allí para reconocerlo en cuanto se manifestara. La admiraban y le hablaban en un susurro apenas cuando ella estaba delante; intentaban acercarse con el mayor sigilo a un distanciamiento que resultaba espectacular. Y, cuando no estaba delante, trataban con gran calor el tema de hasta dónde podría llegar su pequeña. Pasaron algunos meses más y Nora fue al instituto después de aprobar sin dificultades todos los cursos. Hacía en clase lo imprescindible y, enseguida, regresaba a su ámbito familiar. La fascinación iba creciendo en los padres, que ya no se ocupaban solamente de seguir mirándola, sino que iban más allá y atendían también a lo que pudiera hacer fuera de casa. Nora los atraía hacia su órbita cuando se adentraba en esos prolongados silencios, cuando estaba como detenida a las puertas del gran suceso que no se podían perder. Pero podía suceder también que la manifestación de esas posibilidades innatas ocurriese con todo su esplendor en el instituto o en la calle. Nora tenía las manos y el rostro muy blancos; los ojos, en vivo contraste, negros, por lo que la intensidad de su mirada se acentuaba debido al color muy oscuro de las pupilas y a una inteligencia natural que les parecía fuera de toda duda. Papá y mamá deseaban que la relación entre los tres fuera más normal, algo más cómoda, pero quizás sólo se sintieran felices en esos ratos de ocio ajeno a todo lo que no fuera la contemplación. Papá dudaba a veces de que la adolescente pudiera encontrar a un hombre que tuviera la necesaria paciencia para seguirla en su mundo aparentemente impenetrable, en sus prospecciones especulativas, que disfrutara con sus excesos de activa meditación. Y opinaba que, si por una rara causalidad encontraba al compañero idóneo, tendría que ser alguien que viniera desde ese lado misterioso dentro del que Nora sabía manejarse como nadie. La observaban con atención y estudiaban, entre los amigos que la niña traía, a los posibles candidatos a novio aunque ella no demostrara especial interés por ninguno de los invitados, ya fuera rubio o moreno, enclenque o tan desenfrenadamente atlético que se rozara con el marco de las puertas; ya fuera hombre o mujer. A todos los amigos y compañeros, les brindaba cobijo espiritual o lo que necesitasen sin hacer distinciones. A cada uno por un motivo y a todos en conjunto, los llevaba al domicilio familiar y los atendía con la misma solicitud. Papá y mamá no adivinaban preferencia por alguno de esos invitados que, nada más llegar, ocupaban con timidez las sillas más próximas a la puerta de la calle y que, otro día, tomaban posesión de un asiento más céntrico, que se acomodaban de uno de los dos sillones. No hubo tampoco momentos culminantes durante el curso de acceso a la universidad en el que, al contrario que la mayoría de los estudiantes, Nora se sintió reforzada en su interés por los estudios o por algunas asignaturas en especial. Los amigos que traía a casa eran otros, pero seguía comportándose con ellos de la misma manera exquisita e igualitaria mientras hacían los deberes. Al parecer, los desconocidos acudían a la vera de Nora atrapados por el mismo hechizo que padecían los padres. Los padres intentaban de lejos oír las conversaciones, atisbar los pasos de la misteriosa adolescente, pero, por supuesto, la dejaban hacer a solas con su amigos la mayor parte del tiempo. Otro cambio de situación a destacar fue cuando Nora se marchó del pueblo para estudiar la carrera, es decir, cuando tuvo que abandonar la vida en familia. Sin repetir ningún curso, ni siquiera asignaturas sueltas, había alcanzado la preparación necesaria para acceder a la universidad después de haber sido, en definitiva, una estudiante de notable alto. La separación del entorno que le había resultado tan cálido la llenó de desasosiego; pero, con el tiempo, el campus universitario constituyó para Nora todo un estímulo y ejerció para ella una determinante atracción. Los padres recibieron por carta la noticia de que se sentía plenamente acoplada al nuevo hábitat: el césped era llamativamente verde y regular en los espacios ajardinados, los edificios de las distintas facultades resultaban a la vez construcciones brillantes y funcionales dentro de un entorno, sobre todo, armonioso. Por las avenidas amplias, fluía el río de los jóvenes estudiantes mezclados con los profesores, y todos eran activos, emprendedores, educados. Y en medio de ese ajetreo estudiantil, Nora se tropezó con Jacinto, que estudiaba segundo curso en la misma facultad. Mamá y papá recibieron la noticia de que la pequeña estaba interesada por un hombre algo mayor, un muchacho formal y buen estudiante, por lo que sintieron a la vez un profundo descanso y una insatisfacción honda. Les parecía lógico que la pequeña se enamorara, que más tarde se casara, pero también les suponía un pequeño desengaño la confirmación de esa esperada contingencia. Lo insospechado y fuera de lo normal no acababa de producirse; más bien todo lo contrario; de manera que no pudieron evitar un fuerte desánimo por separado y a la par, como si hubieran perdido ya para siempre la oportunidad única de la revelación. Nora ya no se consumía interiormente; la gran promesa se desinflaba y ambos se sentían desaprovechados, frustrados. La joven estudiante se sentó sobre el césped al lado de Jacinto para hablar de todo un poco antes de entrar a la siguiente clase. Hacía calor en el campus; las tardes eran plácidas bajo un sol espléndido por el amplio conjunto de edificios nuevos interrumpido por los numerosos espacios ajardinados. Por el espacio universitario, se notaba una armonía especial, un brillo característico, una luz pletórica, cuando todas las fuentes sonaban a la vez junto al murmullo de los chopos y de los sauces que caían sobre el estanque. Ella estaba entregada a la relación con el novio y ya no cabía esperar que reaccionase en otro sentido, en el otro sentido. Nora estaba completamente tendida sobre la hierba y Jacinto la fue a besar allí mismo, sobre el césped que cubría el hueco entre dos de esas monumentales construcciones. ** Gaspar Jover Polo joverpolo@hotmail.com Escritor español (Alicante, 1961). Profesor de lengua y literatura. Cuentos suyos han aparecido en revistas digitales y en publicaciones impresas de su provincia. Tiene inéditas, también, varias novelas. === Mi otra lengua (extractos) Rocío Santillana ====================== Oxígeno es el vapor constante de mi sexo === Placer la tinta de mi pluma mojando el papel de tu espalda === maldito tú, por no padecer el dolor de mis ovarios. tu fórceps horadando mi útero y la palpitación de mi clítoris en tus dedos balsámica bendición. te sientes culpable de no ser yo arrepentido de la euforia que te pierdes. === Guanahacabibes lo que queda de una aldea arrasada por el ciclón es un helado al sol de tu lengua una burbuja flotando en el mar Caribe somos los dos varados yo en tu península tú en la espuma de mi vientre entre las piernas de una sirena que bailó endiablada entre ranas, jejenes y cucarachas. === por algo me arrebata esa guapería tuya de muérdete el labio, que estoy en [candela. por esa noche de inundaciones bajo una marquesina, donde me besaste tan [largo, que corrieron por mis piernas más ríos que por las calles de [madrid. por aquella noche en que nos follamos lunas y lunas sin parar de llover ** Rocío Santillana rocio.santillana@gmail.com Escritora peruana (Lima). Reside en Madrid, donde ha trabajado como guionista de series de TV como MIR, Calle Nueva o La sopa boba. Actualmente escribe en Lima su primera novela. Mi otra lengua es su primer cuaderno de poemas y cuentos. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Se dice a menudo que el cuento es una novela en síntesis y que la novela requiere más aliento en el que la escribe. En realidad los dos géneros son dos cosas distintas; y es es más difícil lograr un buen libro de cuentos que una novela buena. Comparar diez páginas de cuento con las doscientas cincuenta de una novela es una ligereza. Una novela de esa dimensión puede escribirse en dos meses; un libro de cuentos que sea bueno y que tenga doscientas cincuenta páginas, no se logra en tan corto tiempo. La diferencia fundamental entre un género y el otro está en la dirección: la novela es extensa; el cuento es intenso”. Juan Bosch, “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos” (1960). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere, puede recibirlas por correo electrónico escribiendo un mensaje a info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o simplemente dando un doble click de ratón en el enlace siguiente: mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones. ########################################################################### El alojamiento de nuestra página web en http://www.letralia.com es cortesía de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net) Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria) y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela ########################################################################### Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 4 de agosto de 2008