~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIII Cagua, Venezuela Nº 204 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 16 de febrero de 2009 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Más Pardo. / Versos como armas. / La belleza bruta. / | Breves Poemas que giran. / Reflexionando. / La oreja de Thays. | / El taller bogotano. / El ojo crítico. / De la oralidad | al papel. / Por Del Paso. / Actores a formarse. / | Martínez Sanabria, expuesto. / Mail @rt. | | Dos argentinas ganan Premios Siglo XXI de Ensayo y | Noticias Narrativa. / Muere el poeta español Francisco González | Pedraza. / Antonio Gallego Morell, ex rector de la UMA, | muere en Granada. / Robada computadora de Ernesto | Cardenal. / Un libro hurga en la amistad rota de García | Márquez y Vargas Llosa. / Jorge Volpi obtiene el Premio | Mazatlán de Literatura 2009. / Premio Rubén Darío para | el poeta Erick Aguirre. / Fallece en París el poeta | uruguayo Ricardo Paseyro. / Marco Antonio Montes de Oca | muere a los 76 años. / Senda del Poeta Miguel Hernández | estará limitada a 2.500 participantes. / Setecientos | años de lírica medieval ibérica reunidos en una | antología. / Amazon produce nueva versión de su lector | electrónico Kindle. / La española Clara Usón gana el | Premio Biblioteca Breve. / Presentado el jurado del I | Premio Bubok de Creación Literaria. / Falleció el | historiador y fotógrafo español Pere Català Roca. / El | guaraní podría ser declarado idioma oficial del | Mercosur. / Reinauguran en Madrid la Casa-Museo de Lope | de Vega. / Por tercera vez la SGAE propone al Nobel a | Sábato, Ayala y Delibes. / Anunciado el veredicto de los | Premios Casa de las Américas. / Publicarán en mayo | textos inéditos de Julio Cortázar. / Juan Villoro | obtiene el Premio Ciutat de Barcelona. / Cárcel de | mujeres de Cali tiene nueva biblioteca. / Feria | Internacional del Libro Cuba 2009 se extiende hasta el 8 | de marzo. / Macarena Gelman pide examen de ADN a restos | óseos. / Premio Andalucía de la Crítica para García | Montero y De Villena. / Feria Internacional del Libro | del Palacio de Minería celebra 30 años. / Mariana | Libertad Suárez recibirá el Premio Mariano Picón Salas. | / Exilio de Antonio Machado será recordado en Andalucía. | / “Kilómetro del Libro” realizarán en Coahuila. / | Literatura mexicana invitada de honor al Salón del Libro | de París. / Festival Cosmopoética se amplía a cinco | semanas. / Con diversos homenajes recordarán a Sabines | en diez años de su muerte. / Jóvenes escritores | mexicanos se reunirán en Monterrey. / V Congreso José | Agustín Goytisolo realizarán en Barcelona. / La | tipografía como juego literario tema de un curso en la | UCLM. / Un coloquio revisará en Lima la obra crítica de | Tomás G. Escajadillo. | | El Astillero Libros. / Literatura en Murcia. / Ardito | Literatura Documental. / Edición de Bolsillo. / Fundación Nuevas | en Internet Claves Educativas (FNCE). | | “Matadoras: entre libertad sexual, queja al machismo y | Artículos y sufrimiento”, Anouk Guiné. / “Dos poemas de Carol Ann | reportajes Duffy (y una necesaria explicación)”, José Luis Justes | Amador. / “Memorias de Adriano: a la espera del tiempo”, | Jorge Castellón. / “Lluvia sobre el puente Atake”, | Ricardo Martínez-Conde. / “Pavese despierta una mañana, | una vez para siempre”, Rodolfo Lara Mendoza. / “Un | tránsito por entre las flores de la colina”, Maritza | Torres Cedeño. / “Reeditan en España El trino del diablo | y otras modulaciones, del argentino Daniel Moyano”, | María Neder. / “Cincuentenario de Marija Juric Zagorka”, | Juan Franco Crespo. / “Lo cuántico”, Martha Revuelta | Morales S.. / “Wilson Armas: 90 años prolíficos”, Aldo | Roque Difilippo. | | Ricardo Calderón, presidente del Instituto de Cultura | Entrevistas Peruana: “Tengo el orgullo de ser peruano”, entrevista | por Frank Otero Luque. | | “Cortázar sobre ruedas”, Ulisses Paniagua. / “La Fiesta | Sala de ensayo Griega. Un acercamiento a dos directores históricos de | cine cubano: Humberto Solás y Tomás Gutiérrez Alea”, | Julio Pino Miyar. | | “Palabras rotas para un mundo nuevo” (extractos), María | Letras Jesús Fuentes García. / “Ariana y la burbuja”, José | Álvaro Cálix Rodríguez. / “Historias de Oliva” | (extractos), Luisa Varela. / “El Club de los Feos”, | Gilda Manso. / “Álbum de los adioses” (extractos), | Federico Díaz-Granados. / “XX”, María Celeste Vargas | Martínez. / Poemas de Augusto Rodríguez. / Relatos de | Miriam Kasen. / “Penúltimas palabras” (extractos), | Carlos Ardohain. / “Alegoría del escarnio”, Cristián | Berríos. / “Maneras de “asesinar” por la espalda” | (extractos), Juan Carlos Rivera Quintana. / Dos relatos | de Moisés Sandoval Calderón. / Poemas de Dabashawa | Kaiuanog Tellería Tovar. / “Pimientos rojos”, Cecilia | Romero. / Poemas de María del Rosario Laverde. / “La | mujer del velo negro”, Ricardo Martínez-Mora. | | Georges Bataille. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Más Pardo. La Biblioteca Isaac J. Pardo, ubicada en la Casa de Rómulo Gallegos, sede de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), anunció la semana pasada la ampliación de su horario de atención al público, ofreciendo dos horas más de servicios. El nuevo horario será de lunes a viernes de 9 de la mañana a 7 de la noche. Bautizada con el nombre de este médico, humanista y político —cuya obra le hizo merecedor del Premio Nacional de Literatura de 1984—, esta es una de las pocas bibliotecas venezolanas que brindan un servicio especializado en aspectos de la cultura latinoamericana y del Caribe, por lo que se ha constituido en un punto de referencia importante para los estudiosos del arte, la cultura y el pensamiento de nuestro continente. http://www.celarg.gob.ve Versos como armas. El próximo miércoles 18 de febrero a las 20 horas, Casa Amèrica Catalunya, de Barcelona (España), ofrece una nueva manera de descubrir la exposición “Cuba mía”, del fotógrafo mexicano Rodrigo Moya, a través de una selección de poemas de varios de los escritores que hicieron de sus versos armas de libertad. Temas como la educación, los héroes, el trabajo, el arte, la fuerza o el comercio —todos ellos presentes en la muestra— son poetizados mediante la lectura en voz de rapsodas que encarnan el sentimiento que causó en los poetas aquella Cuba emblemática de los inicios de la revolución. Un recorrido poético que redimensiona las imágenes de Moya a través de la palabra, y en el que se incluyen textos de escritores como Mario Benedetti, Fayad Jamís, Nicolás Guillén, José Martí, Pablo Neruda y Juan Gelman, entre otros. La actividad se realizará nuevamente el 25 de marzo, mientras que la exposición estará disponible al público hasta el 27. La entrada es gratuita. http://www.americat.net La belleza bruta. El próximo sábado 21 de febrero será presentado en San Juan (Puerto Rico), mediante una conversación con el público, el libro de cuentos La belleza bruta, de Francisco Font Acevedo. El libro configura, en palabras del crítico Luis Rafael Sánchez, “un magno universo narrativo, poblado por personajes azarosos y sexualidades tan plurales como flexibles, que sacude al lector con el concurso de su prosa astuta, incendiaria, deslumbrante”. La conversación estará moderada por René Rodríguez Ramírez, escritor y profesor de lengua y literatura de la Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras. La actividad se realizará a partir de las 5 de la tarde en la Librería La Tertulia (calle Recinto Sur 305 del viejo San Juan, frente a Estacionamiento de Doña Fela). http://abbrr.com/PYe Poemas que giran. Hasta el próximo 21 de febrero es posible enviar textos para participar en la iniciativa “Gira Poema 2009”, que convocan Antaria y LetrasKiltras y organizan Nat Gaete, gestora del proyecto, y Toño Jerez, coordinador general del mismo. El objetivo de “Gira Poema 2009” es producir, mediante esta convocatoria de mail-art, un poemario “que sea la muestra tangible de que la poesía aún vive y que poetas aprendices y ya consagrados, se unen superando barreras de tiempo y espacio en torno a un ideal común”, explicó Gaete. El libro-objeto, que tendrá un marcado carácter social y carecerá de derechos comerciales, será liberado en distintas ciudades del mundo el día 19 de marzo, en el marco de las celebraciones del 21 de marzo, Día Mundial de Poesía. Además, los textos serán publicados en una bitácora donde se presentará el fruto obtenido. Los interesados en participar deberán enviar a girapoema@gmail.com, antes del 21 de febrero, un correo en el que se incluya un poema de temática social de no más de 30 versos, firmado con el nombre del autor o un seudónimo e indicando el país desde el que se envía. Además, quienes lo deseen pueden proporcionar una grabación de su voz, en formato MP3, recitando el mismo poema. http://girapoema.blogspot.com Reflexionando. Este 25 de febrero se dará inicio, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, al seminario “Reflexiones: historia y filosofía”, cuyas sesiones se realizarán cada miércoles hasta el 8 de abril. En su primera sesión se presentará la conferencia “La otra mirada: una visión weberiana”, a cargo de Alejandro Semo. Le siguen “El pensamiento neomarxista británico en la historia cultural”, a cargo de las doctoras Blanca García y Mónica Alcayaga (4 de marzo); “La filosofía de los derechos humanos”, con Ruber García Clark (11 de marzo); “Uníos”, con Juan Gerardo López (18 de marzo); “Walter Benjamin: el pensamiento”, con Isaac García Venegas (25 de marzo); “Antonio Gramsci: reflexiones sobre cultura” (1 de abril), y “Diferentes saberes de la mirada de Michael Foucault”, con Antonio Rabasa (8 de abril). Las sesiones tendrán lugar en el Centro Histórico de la UACM (Fray Servando Teresa de Mier Nº 99; colonia Centro), primer piso, salón 101, cada miércoles a las 5 de la tarde. http://www.economia.unam.mx/historiacultural/index.html La oreja de Thays. Dentro del ciclo “Entre líneas: nuevas letras de la literatura latinoamericana”, que se realiza en la Casa Amèrica Catalunya, en Barcelona (España), este miércoles 25 de febrero tendrá lugar una lectura en voz alta de fragmentos de la novela Un lugar llamado Oreja de Perro (Anagrama, 2008), finalista del Premio Herralde 2008. Thays es el autor de una novela triste en torno a la figura de un periodista con una dolorosa historia familiar que deambula por un remoto caserío del Perú. El reportero trata de cubrir la visita del presidente Alejandro Toledo, pero su ejercicio se mezcla con la violencia que no ha terminado, con la soledad, la crueldad y el olvido ensañados en el deprimido poblado de Oreja de Perro. La lectura, que se realizará a partir de las 20 horas, estará a cargo del actor catalán Jordi Boixaderas. La entrada es gratuita. http://www.americat.net El taller bogotano. Hasta el próximo 28 de febrero es posible inscribirse en el Taller de Cuento “Ciudad de Bogotá 2009”, que convocado por el Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (http://www.fgaa.gov.co) está orientado a escritores, estudiantes de literatura, docentes y demás personas interesadas en el cuento como género literario. El taller, que será dirigido por el escritor Carlos Castillo Quintero, tiene entre sus objetivos estimular la producción cuentística de nuevos autores, explorar las claves de la escritura de cuentos mediante ejercicios de taller y confrontación con lectores calificados, transmitir instrumentos teóricos y prácticos para los procesos de creación narrativa —en particular aquellos relacionados con el género del cuento— y revisar el canon literario respecto al cuento, leyendo y trabajando una antología universal del género con textos y autores representativos. Se desarrollará del 4 de marzo al 25 de noviembre, a lo largo de 240 horas repartidas en dos componentes: un taller presencial de un semestre y otro de producción textual que, desarrollado de manera paralela al anterior, consistirá en una labor dirigida e individual entre el director y los participantes. El cupo es de 25 personas y la inscripción es gratuita. Para conocer más detalles, revise las condiciones en el blog del taller (http://tcuentobogota2008.blogspot.com). El ojo crítico. Un buen trabajo fotográfico va más allá del aspecto técnico; la mirada de quien captura las imágenes puede ser el factor determinante. Tal es la premisa de “El ojo crítico”, curso que en horario nocturno y a partir del miércoles 2 de marzo ofrecerá Roberto Mata Fotografía en Caracas. Lisa Blackmore, facilitadora del taller, opina que desarrollar el ojo crítico “es una herramienta imprescindible para sensibilizarnos más a la fotografía. Como espectadores y como fotógrafos, en la crítica no es suficiente saber si nos gustan o no ciertas fotos, también debemos saber por qué y poder argumentarlo con criterio”. El curso introduce temas fundamentales de la crítica de la fotografía a través de textos teóricos, elementos de composición, análisis de imágenes, debate, autocrítica y ejercicios prácticos. Se realizará una exploración de la fotografía a partir de sus vínculos con el arte, la historia, la sociedad y la política, con el fin de establecer un criterio informado para pensar y hablar de fotografía, y para mejorar el trabajo fotográfico. Las clases se inician a las 6 de la tarde y el cupo está limitado a 12 participantes. Para solicitar información sobre inscripciones y costos es preciso llamar a los teléfonos de la escuela, 257.9745 y 256.2587. http://www.robertomata.com De la oralidad al papel. Este jueves 5 de marzo será presentado Cuentos populares americanos, de María Ángeles Moltó y publicado bajo el sello de Ediciones Rubeo. El libro, de 126 páginas, es una colección de cuentos para niños, “fruto de la experiencia personal de la autora y de su convivencia con la realidad cultural sudamericana y su oralidad”, indica el comunicado de la editorial. “Estos cuentos son también el testimonio de una forma de comunicación viva como es el relato oral, presente en la tradición de diversos países de Hispanoamérica”. Ya está disponible en librerías de España. El evento será el jueves 5 a las 20 horas en la Librería Popular de Albacete. http://www.insulalibros.com Por Del Paso. Hasta el próximo 6 de marzo es posible asistir a la exposición documental que, en homenaje al escritor mexicano Fernando Del Paso, quien en 2007 se hizo acreedor al Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, han organizado el Instituto Cultural de Aguascalientes, a través del Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes (Ciela Fraguas) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba), a través de la Coordinación Nacional de Literatura. La muestra incluye fotografías, reproducciones de obra plástica, libros, documentos y hemerográfica. La cita es en la Galería Literaria “La señal en el muro”, del Ciela Fraguas, en Allende 238 (Centro Histórico), Aguascalientes. La entrada es gratuita. http://abbrr.com/JIB Actores a formarse. El próximo 10 de marzo se dará inicio al Taller de Formación Actoral (nivel I) que dictará el director Gerardo Blanco, del Grupo de Teatro Bagazos, en la Casa de Rómulo Gallegos, en Altamira, Caracas (Venezuela). Dirigido a personas interesadas en el área actoral, el taller se enfocará en el trabajo del actor y el espacio escénico, se trabajará el cuerpo, la energía y la voz como herramientas para la actuación utilizando como medio las improvisaciones, el actor y el texto, el actor y el manejo de las emociones, todo enmarcado dentro de la ética teatral. La duración del taller será de tres meses y se dictará en sesiones de 6 a 8 de la noche, los martes y jueves. La inscripción tiene un costo de 1.000 bolívares y se puede pagar en dos cuotas, una al inscribirse y la otra a la mitad del período. Para formalizar la inscripción se puede visitar el piso 6 de la Casa de Rómulo Gallegos, de lunes a viernes entre 2 y 4 de la tarde. Para mayor información, escriba a grupobagazos@gmail.com o telefonee a Gerardo Blanco al (0414) 3234084. http://www.celarg.gob.ve Martínez Sanabria, expuesto. En homenaje al arquitecto y urbanista Fernando Martínez Sanabria (1925-1991), considerado como el primer representante de la arquitectura moderna colombiana, se presenta hasta el próximo 30 de abril una exposición sobre su vida y obra en la sede principal del Museo de Bogotá (carrera 4ª, Nº 10-18). Como parte de la exposición, además, se encuentra en librerías la publicación que documenta la vida y obra de Fernando Martínez. El libro, editado por Publicaciones MV, Molinos Velásquez Editores y por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, incluye los textos de quien fuera el más cercano amigo del arquitecto, el escritor Alberto Zalamea, del arquitecto Fernando Montenegro, su colaborador por varios años, y del historiador Rodolfo Velásquez. La publicación presenta un panorama de la obra completa de Martínez Sanabria, con planos y fotografías de maquetas hasta ahora inéditos, así como algunas cartas de su archivo personal que dan cuenta de la situación que se vivía en Colombia en los años cuarenta y cincuenta y de los planes y proyectos que se adelantaron para Bogotá y otras regiones con los arquitectos Le Corbusier, Wiener y Sert, proyectos en los que Martínez participó. La entrada a la exposición es gratis. http://www.museodebogota.gov.co Mail @rt. En el marco del VI Festival Mundial de Poesía 2009, que bajo el lema “Con la misma urgencia” se realizará en Venezuela entre junio y julio de este año, tendrá lugar el V Salón Internacional Mail @rt 2009, evento organizado por la artista Keyla Holmquist y cuyo plazo de recepción de material concluye el próximo 31 de mayo. El salón es de convocatoria abierta y se expondrá todo lo que se reciba, pues no habrá un proceso de selección ni se designará un jurado. Las obras que se presenten pasarán a formar parte del Archivo Mail Art Keyla Holmquist. Se recibirá material en las categorías Dibujo, Pintura, Gráfica, Fotografía, Sellos de Artista, Copy-Art, Arte Experimental y Contrapublicidad, y en técnicas como libros de artista, poesía, verso libre o rimado, prosa, narrativa, ensayo, relatos, poesía visual, video, cortometraje, documental, animación, expresión multimedia y audio. Las obras o expresiones deberán enviarse perfectamente embaladas para prevenir deterioros en su traslado y movimiento, con una copia de la ficha técnica pegada en el dorso de la misma, a la siguiente dirección: Keyla Holmquist, Archivo de Arte Correo; apartado postal 326; Maracay 2101, estado Aragua, Venezuela. http://abbrr.com/MNn ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Dos argentinas ganan Premios Siglo XXI de Ensayo y Narrativa Las escritoras argentinas María Negroni y Esther Cross obtuvieron los Premios Internacionales de Ensayo y Narrativa, respectivamente, que en su sexta edición convocó la editorial Siglo XXI (http://www.sigloxxieditores.com.mx) en conjunto con El Colegio de Sinaloa (http://www.elcolegiodesinaloa.com) y las universidades Autónoma de Sinaloa (UAS, http://www.uasnet.mx, ensayo) y Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx, narrativa), según el veredicto emitido el pasado 28 de enero. La ganadora del premio de ensayo, María Negroni, presentó su obra Galería fantástica bajo el seudónimo “Dorian”. El jurado estuvo compuesto por Edith Negrín, Carlos Pereda y Federico Álvarez. El libro es una recopilación de ensayos en los que la autora interroga los textos más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XX —entre ellos Aura, de Carlos Fuentes; La muñeca menor, de Rosario Ferré; Las hortensias, de Felisberto Hernández; La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares; El impostor, de Silvina Ocampo, o Las babas del diablo, de Julio Cortázar— para postular una poética de oposición a la moral del statu quo. Negroni nació en Rosario y tiene un doctorado en literatura latinoamericana en la Universidad de Columbia (http://www.columbia.edu), Nueva York (EUA). Ha publicado los poemarios De tanto desolar, La jaula bajo el trapo, Islandia, El viaje de la noche, Diario extranjero, Camera delle Meraviglie, La ineptitud, Arte y fuga y Andanza, los ensayos Ciudad Gótica, Museo Negro y El testigo lúcido, las novelas El sueño de Úrsula y La anunciación, así como el libro-objeto Buenos Aires Tour, en colaboración con el artista plástico Jorge Macchi. Es también traductora. Esther Cross, por su parte, recibe el premio de narrativa por La señorita Porcel que, presentado bajo el seudónimo “Zelda F.”, fue escogido por los jueces María Esther Núñez, Aline Petterson y Élmer Mendoza. La novela narra la historia de una mujer de clase media alta que detesta su clase, se descubre demasiado inteligente para ser de derecha y demasiado rica para ser de izquierda, y desquita su resentimiento cuando intenta asesinar a la señorita Porcel, exponente de esa clase, en el marco de la crisis financiera del año 2001, que terminó con la renuncia del presidente de Argentina tras un levantamiento a gran escala. Nacida en Buenos Aires en 1961, la autora fue cofundadora de la revista Tramas y participó en el taller literario de Félix (Grillo) della Paolera, con quien publicó en coautoría los libros Bioy Casares a la hora de escribir y Conversaciones con Borges en el taller literario. Ha publicado, además, las novelas Crónica de alados y aprendices, La inundación, El banquete de la araña y Radiana, los libros de cuentos La divina proporción y Kavanagh y la traducción de Eleven Kinds of Loneliness (Once tipos de soledad), de Richard Yates, entre otros títulos. Su novela El banquete de la araña le valió en 1999 el Tercer Premio Nacional de Novela. La autora ha trabajado también en la producción de un cortometraje, Humillado y ofendido, junto con Alicia Martínez Pardíes, y colabora en distintos medios como Lamujerdemivida (http://www.lamujerdemivida.com.ar) y Radar (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/index.html). Las autoras recibirán, cada una, un premio consistente en 20.000 dólares, la edición de la obra bajo el sello de las instituciones convocantes en Siglo XXI Editores, y un diploma de reconocimiento. La ceremonia de premiación se llevará a cabo en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM, http://feria.mineria.unam.mx) el jueves 26 de febrero, a las 5 de la tarde, en la Ex Capilla, con la presencia de Sealtiel Alatriste, en representación del rector de la Unam; el doctor Héctor Melesio Cuén Ojeda, rector de la UAS; el doctor José Ángel Pescador Osuna, representante de El Colegio de Sinaloa; el doctor Jaime Labastida, director general de Siglo XXI; Gonzalo Guerrero, director de la Facultad de Ingeniería de la UAM y presidente ejecutivo de la FILPM, y el licenciado Fernando Macotela, director de la FILPM. Fuente: Siglo XXI *** Muere el poeta español Francisco González Pedraza Este domingo 1 de febrero fue hallado muerto en una bañera, en su casa, el poeta español Francisco González Pedraza (Málaga, 1943), a los 65 años de edad. El autor, vinculado al Ateneo de Málaga (http://www.ateneomalaga.es) y al Centro Cultural de la Generación del 27, vivía solo y rodeado de libros, y en junio pasado el Ateneo le rindió homenaje junto a la publicación de su Poesía completa, a cargo de Miguel Gómez Ediciones (http://www.miguelgomezediciones.com). El poeta era pariente del editor y maestro impresor Ángel Caffarena, lo que le permitió familiarizarse desde niño con las actividades editoriales de la imprenta Dardo (antes Sur). Ya en su juventud trabó amistad con Bernabé Fernández-Canivell, Alfonso Canales, Enrique Llovet, María Victoria Atencia, Rafael León, Rafael Pérez Estrada, Pablo García Baena, Vicente Núñez y otros poetas. Durante las décadas de los 80 y 90, González Pedraza publicó varias plaquettes y los libros de poemas Por el limonar e Íntimas palabras, especialmente inspirados por la Generación del 27. Dirigió además la colección de poesía Virazón y desarrolló diversas actividades en el campo de la gestión cultural, como la coordinación del prestigioso Premio de Teatro Enrique Llovet (que convoca el Área de Cultura y Educación de la Diputación Provincial de Málaga, http://www.dpm-cultura.org). Fuente: Málaga Hoy *** Antonio Gallego Morell, ex rector de la UMA, muere en Granada El ex rector de la Universidad de Málaga (UMA, http://www.uma.es), Antonio Gallego Morell (Granada, 1923), falleció la tarde del lunes 2 de febrero en su domicilio de Granada, en Plaza de Gracia, a los 86 años de edad, a consecuencia de una larga enfermedad que lo había tenido apartado de la vida pública durante los últimos años. Doctor en filosofía y letras y catedrático de literatura, Gallego Morell fue presidente de la Comisión Gestora de la UMA y uno de los principales impulsores de la creación de la misma, desempeñando su rectorado hasta abril de 1975. Fue, asimismo, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada. En 1976 fue elegido Rector Magnífico de la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es), y reelegido en 1981. Fue vicepresidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Estatales españolas. Fue, también, académico de número de la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias (http://www.ra-bellasartesgranada.es), académico correspondiente de la Real Academia de la Lengua (RAE, http://www.rae.es) y de la de Bellas Artes de San Fernando (http://rabasf.insde.es), miembro correspondiente de la Hispanic Society of America de Nueva York (http://www.hispanicsociety.org), y de otras academias españolas. Autor de numerosas obras, especialmente sobre Ángel Ganivet, Garcilaso, Lorca y otros autores, fue galardonado con varios premios importantes. Fue director del Patronato de la Alhambra y el Generalife (http://www.alhambra-patronato.es), presidente del Patronato de Turismo de Andalucía, delegado provincial de Información y Turismo y teniente de alcalde del ayuntamiento granadino. Como recuerda el presidente de la Asociación de la Prensa de Málaga (http://www.aprensamalaga.com), Andrés García Maldonado, su generosidad estribaba en que, siendo catedrático de la UGR, apoyase las inquietudes de Málaga, “a la que siempre estuvo muy unido por su familia, así como por dar clase en los brillantes cursos de verano para extranjeros que se impartían aquí”. El que también fuera rector de la UMA, José María Martín Delgado, manifestó que sentía gran afecto y admiración por su “amigo Quico, una persona sensible e intelectual que le honraba con su amistad”. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que también participó en el proceso de creación de la UMA desde su puesto de presidente de la Diputación de Málaga (http://www.malaga.es), lo ensalzó como un “gran profesional y una persona muy caballerosa que, siendo muy granadino, cumplió aquí su tarea con mucha dignidad y eficacia”. Fuentes: Granada Hoy • La Opinión de Málaga *** Robada computadora de Ernesto Cardenal La computadora del poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal fue robada de su oficina en el Centro Nicaragüense de Escritores (http://www.ibw.com.ni/~escritor), en Managua, informó este 3 de febrero una fuente allegada al intelectual. La asistente de Cardenal, Luz Marina Acosta, declaró a la prensa su extrañeza por el robo, porque los ladrones sólo se llevaron un monitor, un teclado y una antigua computadora donde el poeta tiene sus obras, así como algunos correos electrónicos. Acosta señaló que en esa oficina del poeta también hay otros equipos y computadoras modernas, televisión, fotocopiadora e impresora, que no se llevaron. El robo se registró la tarde del lunes 2 en un momento en que la oficina quedó vacía, entre la salida del personal y la llegada del guardia de seguridad de ese local. Para llegar a la oficina del poeta, los ladrones forzaron un candado de una bodega, añadió. “La obra del padre Cardenal por dicha está respaldada, pero no algunos correos electrónicos ni otros archivos”, dijo Acosta, que también indicó que los ladrones “no dejaron huellas” y que, según las investigaciones preliminares de la policía, realizaron un “trabajo profesional”. Los ladrones “fueron a lo suyo y sabían que la computadora mas viejita era la de Cardenal”, dijo la asistente, en cuya opinión “esto hay que denunciarlo porque es otra forma de represión para crear miedo y pánico”. Cardenal, quien fue ministro de Cultura del primer gobierno sandinista, que encabezó Daniel Ortega, fue condenado en agosto pasado por un juez de Managua a pagar una multa de 1.025 dólares por injuriar al empresario alemán Inmanuel Zerger, con quien enfrenta al parecer una antigua disputa de tierras. El poeta octogenario no acató la sentencia por “injusta e ilegal” y por considerarla una “venganza” del presidente y su esposa, Rosario Murillo. Por no pagar la multa, la justicia nicaragüense congeló tres cuentas bancarias de Cardenal al que, por su edad, 84 años, y condición, se le consideró reo valetudinario y a discreción del juez no se le decretó casa por cárcel ni restricción de movimientos. Fuente: EFE *** Un libro hurga en la amistad rota de García Márquez y Vargas Llosa La legendaria amistad entre el escritor colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa, rota bruscamente por motivos aún desconocidos, impulsó a los investigadores españoles Ana Gallego y Ángel Esteban, especialistas en literatura y filología hispanoamericana, a escribir De Gabo a Mario (http://www.espasa.es/De-Gabo-a-Mario_56_1800), un retrato literario de los autores que iluminaron el boom de la literatura hispanoamericana. Editado por Espasa (http://www.espasa.es), el libro fue presentado este 4 de febrero en Madrid con la presencia de sus autores. “Nos interesaba bucear en esa amistad legendaria, que no surge con facilidad en el mundo de las letras, y en el hecho de que sólo durase una serie de años para cortarse bruscamente”, explicó Ángel Esteban. El 12 de febrero de 1976, un puñetazo propinado supuestamente por Vargas Llosa a García Márquez puso punto y final a una de las amistades más fructíferas de la historia de la literatura. Ambos biógrafos sostuvieron que la disputa fue originada por una “cuestión personal”, que nadie conoce debido, recordaron, al pacto de silencio que ambos autores mantienen hasta el día de hoy. “Hemos consultado muchísimos documentos, pero mientras que ellos no digan lo que pasó nadie lo sabrá”, aseguran. Los autores se atreven a sugerir las “diferencias ideológicas” como las causas que agrietaron la relación y condujeron a un distanciamiento paulatino, tras haber coincidido ambos en los años setenta en Barcelona (España). Los escritores se habían conocido en 1967 en Venezuela, con motivo de la entrega del Premio Rómulo Gallegos, el galardón más importante de América Latina, a Mario Vargas Llosa. A partir de entonces, el futuro Premio Nobel y el autor peruano forjaron una amistad estrecha que convirtió incluso al autor colombiano en el padrino del segundo hijo del peruano. Fue también en 1967 cuando se publicó Cien años de soledad, de García Márquez, novela estandarte del boom que incluyó además al mexicano Carlos Fuentes y al argentino Julio Cortázar, entre otros. Por ello, Gallego y Esteban subrayaron que De Gabo a Mario no sólo relata las “raíces” de una amistad y un desencuentro, sino que pretende indagar sobre la historia del boom. Los autores han recurrido a entrevistas personales y a cartas manuscritas, albergadas en la Universidad de Princeton (http://www.princeton.edu) e inéditas hasta ahora, que se enviaron entre sí los miembros de aquel boom literario. Esteban destacó el protagonismo de los escritores latinoamericanos en el panorama cultural de Occidente en los años sesenta y setenta, así como su adhesión al triunfo de la Revolución cubana. Una relación que encontró su primera piedra, en 1971, a raíz del encarcelamiento del poeta cubano Heberto Padilla. El investigador recordó como Vargas Llosa fue “el primero” en acercarse, junto a Cortázar y Carlos Fuentes, a la Revolución cubana y en apoyarla, mientras que García Márquez se mantuvo al margen. Cuando llegó el “caso Padilla”, añadió el especialista, casi todos los escritores condenaron el proceso contra el poeta cubano y “comienzan a distanciarse de la Revolución, el que más Vargas Llosa. Sin embargo, García Márquez mantiene su adhesión”. Añade que “el caso Padilla fue el principio del fin del grupo que conformó el boom”, aunque, resaltó, la amistad se mantuvo intacta hasta 1976 entre el autor colombiano y el peruano pese a las diferencias “cada vez más crecientes” respecto a Cuba. Más de treinta años después, Gallego y Esteban no vislumbran un abrazo cercano entre el “poeta y mago de la palabra”, García Márquez, retirado largas temporadas en México, y “el arquitecto” Vargas Llosa, viajero incansable y constructor de universos. Fuente: EFE *** Jorge Volpi obtiene el Premio Mazatlán de Literatura 2009 Por su libro Mentiras contagiosas, el escritor mexicano y actual director de la televisora cultural Canal 22 (http://www.canal22.org.mx), Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968), obtuvo el pasado miércoles 4 de febrero el Premio Mazatlán de Literatura 2009, por decisión unánime del jurado integrado por Sergio Pitol, Juan Villoro y Mario Bellatin. El galardón, que se entrega anualmente al escritor mexicano que durante el año previo a la ceremonia haya publicado un libro que a juicio del jurado sea el mejor editado en México, está dotado con 80.000 pesos y es convocado por el Ayuntamiento de Mazatlán (http://www.mazatlan.gob.mx), a través de la Comisión de Promoción y Desarrollo Turístico de Mazatlán. Este 9 de febrero, el diario Noroeste (http://www.noroeste.com.mx) publicó una nota según la cual la concesión del premio a Volpi habría violado las reglas del certamen, pues Mentiras contagiosas fue publicado en primer término por el sello español Páginas de Espuma (http://www.ppespuma.com), y en las bases del galardón se especifica que se otorga a libros cuya primera edición se realiza en México. Al día siguiente, el mismo diario publicó la respuesta de Mario Bellatin, presidente del jurado, quien aseguró que se premió la edición mexicana, no la española. “Hemos premiado la primera edición mexicana, que se ha hecho con Colofón (http://www.colofonsadecv.com). Es un libro mexicano. Las reglas dicen que se premie una primera edición mexicana, no hemos premiado la edición española, hemos premiado la mexicana”, aseguró el escritor. Perteneciente a la llamada “Generación del crack” y profesor universitario, Volpi se ha desempeñado anteriormente como diplomático en la Agregaduría Cultural de la Embajada de México en Francia (http://www.sre.gob.mx/francia). Quien se iniciara en las letras a los 12 años intentando imitar el estilo de los cuentos policiacos de Edgar Allan Poe, sería más tarde catedrático de la Universidad Marista (http://www.uma.maristas.edu.mx) y de la Universidad de Las Américas (Udla, http://www.udla.mx); se licenció en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y obtuvo el grado de maestro en letras mexicanas por la misma universidad. También obtuvo el doctorado en filología hispánica por la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es), a donde fue con su amigo, el también escritor Ignacio Padilla, con una tesis sobre el poeta suicida Jorge Cuesta, sobre el cual compuso el ensayo El magisterio de Jorge Cuesta, que le valió el Premio Vuelta de Ensayo en 1991. Ese mismo año publicó su primer libro de cuentos, Pieza en forma de sonata para flauta, oboe, cello y arpa, Op. 1, donde reflexiona sobre la enfermedad que produce la música en sus intérpretes, que tienen un ímpetu obsesivo de alcanzar la ejecución perfecta de su instrumento musical, como si fuese una especie de destino sexual. Fue profesor visitante en la Universidad de Cornell (http://www.cornell.edu). Su primera producción novelística agrupa las obras A pesar del oscuro silencio (1993), La paz de los sepulcros (1995) y El temperamento melancólico (1996) y las novelas cortas Días de ira (en el volumen Tres bosquejos del mal, 1994), Sanar tu piel amarga (1997) y El juego del Apocalipsis (2000). Con su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999) inició una llamada Trilogía del siglo XX y obtuvo los premios Biblioteca Breve, Deux Océans y Grinzane Cavour, y el de mejor traducción del Instituto Cervantes de Roma (http://roma.cervantes.es) en 2002. Esta obra supuso su consagración internacional al ser publicada en 19 idiomas, y completaría la trilogía con las novelas El fin de la locura (Seix Barral, 2003) y No será la tierra (Alfaguara, 2006). Además ha cultivado el ensayo, con textos como La imaginación y el poder; una historia intelectual de 1968 (1998) y La guerra y las palabras; una historia intelectual de 1994, donde aborda la revolución zapatista, entre otros. Asimismo realizó la antología de jóvenes cuentistas mexicanos Día de muertos (2001). Colabora habitualmente en las revistas Viceversa, Letra Internacional y Letras Libres (https://www.letraslibres.com), así como en el diario español El País (http://www.elpais.com) y en el blog colectivo El Boomeran(g) (http://www.elboomeran.com), que reúne a escritores de distintas nacionalidades. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y ha sido becario de la Fundación Guggenheim (http://www.gf.org). En 2001 fue nombrado director del Instituto de México en París (http://www.mexiqueculture.org); en Francia compiló durante dos años información sobre el Mayo Francés para sus obras. Fuentes: Noroeste • Notimex *** Premio Rubén Darío para el poeta Erick Aguirre La vida que se ama, obra poética del escritor y periodista Erick Aguirre, le mereció alzarse con el Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2009, como anunció oficialmente la noche del jueves 5 de febrero el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC, http://www.inc.gob.ni), en la ciudad de León, durante el acto de clausura de la Jornada Dariana. Aguirre suma más de veinte años de ejercicio literario, tiempo en el que se ha destacado no sólo por sus trabajos en poesía, sino como crítico de arte, narrador y un elemento clave en la promoción de la literatura en su país, desde su posición de editor del suplemento semanal El Nuevo Amanecer Cultural, de El Nuevo Diario (http://www.elnuevodiario.com.ni). El poemario de Aguirre sobresalió entre medio centenar de obras de escritores de aproximadamente 25 países que este año aplicaron al premio. “Es un libro en el que vengo trabajando desde hace unos cinco años”, informó el autor. “Contiene más de sesenta poemas, distribuidos en cinco secciones y abordan diferentes temas: viajes, recuerdos, evocaciones, vivencias, retratos de amigos, vivos y muertos, en fin, una celebración de la vida cotidiana y de los resabios de momentos vividos en el pasado y que siempre nos están dando vueltas en la cabeza hasta que se descargan y se convierten en poemas”. Completa la descripción de su obra diciendo que todo el poemario está “relacionado con las distintas fases y los distintos escenarios que nos ofrece la vida. ¿Cuáles de ellos, por ejemplo, son más entrañables?, es decir, esa parte de la vida que uno ama, es la vida que uno ha escogido y la que está en los recuerdos, en la memoria que siempre está activando emociones y sentimientos que constantemente se están mezclando con las vivencias del presente”. Calificaban para optar al Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2009, poemarios en español de escritores de todo el mundo, totalmente inéditos. Los trabajos debían ser entregados vía correo al INC antes del 15 de noviembre de 2008. El premio está dotado con la publicación de la obra con un tiraje inicial de 3.000 ejemplares. El jurado encargado de seleccionar a la mejor obra poética del año fue integrado por el escritor y crítico norteamericano Steven Withe y por los escritores nicaragüenses Napoleón Fuentes, David Macfield, Isolda Rodríguez y Helena Ramos, bajo la coordinación de Vilma de la Rocha, directora de Investigaciones Culturales del INC. Nacido en Managua en 1961, Aguirre es licenciado en filología y comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan, http://www.unan.edu.ni), con maestría en literatura hispanoamericana y de Centroamérica por la Universidad Centroamericana (UCA, http://www.uca.edu.ni). Ha sido redactor, columnista, periodista cultural y editor en algunos de los más importantes periódicos de Nicaragua. También fue docente de la Unan y de la UCA, en Managua. Ha publicado los poemarios Pasado meridiano (1995) y Conversación con las sombras (2000), las novelas Un sol sobre Managua (1998) y Con sangre de hermanos (2002), y los libros de ensayos y prosa crítica Juez y parte, Sobre literatura y escritores nicaragüenses contemporáneos (1999), La espuma sucia del río; sandinismo y transición política en Nicaragua (2000), Subversión de la memoria; tendencias en la narrativa centroamericana de postguerra (2005). Las máscaras del texto; proceso histórico y dominación cultural en Centroamérica (2006). Fuente: El Nuevo Diario *** Fallece en París el poeta uruguayo Ricardo Paseyro El poeta, periodista y diplomático uruguayo Ricardo Paseyro falleció el jueves 5 de febrero a los 83 años de edad tras una larga enfermedad, según anunció el viernes su hija Carole. El autor murió en París, donde vivía desde la década de los 50, y fue sepultado el martes 10 en el cementerio parisino de Pére-Lachaise. Considerado uno de los autores más importantes de la generación del 45, Paseyro desarrolló toda su obra literaria en español, pese a que adoptó la nacionalidad francesa. Nacido en 1925, a los 25 años publicó sus primeros poemas, que fueron muy bien acogidos por colegas como José Bergamín, Pedro Salinas o Ricardo Baeza. En su juventud, de la mano de Susana Soca, codirigió la publicación Entregas de La Licorne. En 1951 se casó con Anne-Marie Supervielle, hija menor del poeta francés Jules Supervielle, con quien tuvo cinco hijos. En esa época se instaló en París, aunque su actividad literaria estuvo muy ligada a España, a donde viajaba a menudo. Posteriormente ejerció diversos puestos diplomáticos en representación de su país en Francia hasta que la Junta Militar lo destituyó en 1973, por lo que decidió tomar la nacionalidad francesa y quedarse a vivir definitivamente en ese país, donde trabajó como periodista para Le Figaro y otros diarios. Antes publicó una de sus obras más polémicas, La palabra muerta de Pablo Neruda (1958), en la que publica versos del poeta chileno dedicados a Stalin y Mao. Anticomunista convencido, polemista infatigable, Paseyro dedicó parte de su vida a traducir del francés al español, tarea que le valió en 1990 el Gran Premio de la Expansión de la Lengua Francesa. Árbol en ruinas, En la alta mar del aire y mortal amor de la batalla, El alma dividida, Para enfrentar al ángel y El mar, son algunas de sus obras. Igualmente, en 2007 publicó su autobiografía, Toutes les circonstances sont aggravantes (Todas las circunstancias son agravantes), que hasta el presente no ha sido traducida al español. Su último libro, Poesía, poeta y antipoetas, fue publicado, en Madrid, por Siruela (http://www.siruela.com), y presentado casualmente el mismo día de su entierro, según indicó Yves Roullière, especialista de su obra y traductor de sus poemas al francés. En ese libro, Paseyro explica qué es la poesía, evoca a los poetas que admiraba y a los que no apreciaba, como Neruda y Octavio Paz. Fuentes: AFP • EFE *** Marco Antonio Montes de Oca muere a los 76 años El poeta, narrador y pintor mexicano Marco Antonio Montes de Oca, autor de una extensa obra poética y narrativa y ex agregado cultural de la Embajada de México en España (http://www.sre.gob.mx/espana), falleció este domingo 8 de febrero a los 76 años de edad, tras un largo período de enfermedad, según informaron fuentes del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba, http://www.bellasartes.gob.mx). Nacido en Ciudad de México en 1932, Montes de Oca obtuvo en 1959 el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores por Delante de la luz cantan los pájaros. En 1966 conquistó el Premio Mazatlán de Literatura, mientras que en 1984 se le otorgó el Premio Zacatecas por Tablero de orientaciones. Un año más tarde se le concedió el Premio Nacional de Literatura y Lingüística. Además, realizó una importante labor como promotor cultural. Fue redactor de la Coordinación de Humanidades de la Unam (http://www.coord-hum.unam.mx), director de la Colección Poemas y Ensayos de esta misma casa de estudios, profesor en la Universidad de Essex (http://www.essex.ac.uk), Inglaterra; y asesor de la Coordinación de Humanidades de la Unam. Fungió como fundador y secretario del Pen Club de México (http://www.penmexico.org.mx) y presidente de la Asociación de Escritores de México (1976-1978). Colaboró en publicaciones como Cuadernos del Viento, El Rehilete, Estaciones, Excélsior, La Palabra y el Hombre, La Vida Literaria, Novedades, Pájaro Cascabel, Plural, Revista Mexicana de Literatura, Revista Universidad de México y Vuelta. Publicó, entre otros títulos, la antología El surco y la brasa (traducciones, en colaboración con Ana Luisa Vega, 1974); Poesía, crimen y prisión (1975), Autobiografía: Marco Antonio Montes de Oca (1967) y la colección de cuentos Las fuentes legendarias (1966), entre otros. Entre sus poemarios se encuentran Ruina de la infame Babilonia (1953), Contrapunto de la fe (1955), Pliego de testimonios (1956), Delante de la luz cantan los pájaros (1959), Cantos al Sol que no se alcanza (1961), Fundación del entusiasmo (1963), La parcela en el edén (1964), Vendimia del juglar (1965), Pedir el fuego (1968), Poesía reunida (1953-1970), Lugares donde el espacio cicatriza (1974), Se llama como quieras (1974), Las constelaciones secretas (1976), En honor de las palabras (1979), Comparecencias (poesía 1968-1980) (1980), Migraciones y vísperas (1983), Cuenta nueva y otros poemas (1983), Tablero de orientaciones (1984), Vaivén (1986), Altanoche (1986), Pedir el fuego (antología 1953-1991) (1992), Vocación tras la ventana (bilingüe, 1998) y Delante de la luz cantan los pájaros (Poesía 1953-2000). José Ángel Leyva, poeta y director de la revista La Otra, habló del autor en términos elogiosos refiriéndose a Las ruinas de la infame Babilonia, un “poema extraordinario, con gran cantidad de sugerencias, con un discurso muy poético que curiosamente coincide el título con el poema Casa rosa es Babel, de su compañero Eduardo Lizalde”. Según Leyva, Montes de Oca fue “un poeta que estuvo durante mucho tiempo a la luz de las noticias y de pronto se quedó fuera; me parece que en estos momentos es un poeta olvidado. Tuve la oportunidad de entrevistarlo en los años 80 y en ese momento ya era un poeta aislado, después de haber tenido una actividad pública muy intensa, incluso como pintor”. José María Espinasa, poeta, ensayista y crítico, manifestó que Montes de Oca fue un poeta de enorme importancia, “sobre todo en los años 60 y 70. Renovó la lírica mexicana con un uso muy barroco, desbordado de las metáforas. Su manera de entender el poema tenía que ver con una especie de río de imágenes, era abrumador porque nos llevaba en una corriente caudalosa. Esto marcó mucho la lírica mexicana. En los años posteriores hubo cambios de estilo en los poetas. Montes de Oca tiene una obra muy extensa; conseguía eso que decía Paz: ser distinto en cada libro pero seguir siendo el mismo”. El Inba, por conducto de la Coordinación Nacional de Literatura (http://www.literaturainba.com), rendirá homenaje póstumo al poeta con una ceremonia que se efectuará el próximo 9 de abril, a las 12 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Fuentes: La Jornada • Notimex *** Senda del Poeta Miguel Hernández estará limitada a 2.500 participantes Con el objetivo de garantizar la seguridad de los participantes, el Instituto Valenciano de la Juventud (Ivaj, http://www.ivaj.es), ha decidido limitar a 2.500 el número de personas que tomen en Orihuela (Valencia, España) la Senda del Poeta, que se realiza anualmente en homenaje a Miguel Hernández. El director general del organismo, el redovanense Adrián Ballester, recordó que el año pasado acudieron más de 3.000 personas, pero, indicó, “queremos primar la seguridad ante todo”. La decimoprimera edición de la Senda del Poeta tendrá lugar del 27 al 29 de marzo, coincidiendo con la fecha de la muerte de Miguel Hernández en la cárcel de Alicante (28 de marzo de 1942). Este 9 de febrero se presentó en dependencias de la Fundación Cultural Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com) el que se ha convertido en uno de los recorridos culturales más importantes de España, que visita los lugares que marcaron la vida, la obra y la muerte del oriolano más universal. Partiendo del Rincón Hernandiano, la Senda del Poeta se dirige a Albatera y pasa por los municipios de Redován, Callosa de Segura, Cox y Granja de Rocamora. La segunda etapa completará la distancia entre Albatera y Elche y la última llevará al senderista hasta los pies de la tumba del escritor, en el cementerio de Alicante. A la presentación acudieron también el director de la fundación, Juan José Sánchez Balaguer, y el presidente de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández (http://www.amigosmiguelhernandez.org), Francisco Esteve, promotor de la senda hace ya más de una década. La alcaldesa Mónica Lorente, quien estuvo acompañada por los concejales de Cultura y Juventud, Pepa Ferrando y José Manuel Cutillas, respectivamente, aseguró que se trata de una actividad “única en España en torno al ocio, la naturaleza, el deporte y la cultura”, y reseñó que esta edición es especial ya que abre un año intenso de preparativos de cara a la conmemoración del centenario del escritor oriolano en 2010. Fuente: La Verdad *** Setecientos años de lírica medieval ibérica reunidos en una antología Los hispanistas Carlos Alvar y Jenaro Talens han reunido, por primera vez, una antología de la lírica medieval producida en la península ibérica durante un periodo de siete siglos, en lo que ambos intentan que sea una obra “placentera” para quien se adentre en las páginas de Locus amoenus, título del libro que acaba de ser publicado en edición bilingüe. A partir de los textos originales en latín, árabe, hebreo, mozárabe, provenzal, galaico-portugués, castellano y catalán, lenguas que convivieron a lo largo de casi setecientos años en la Hispania medieval, Alvar y Talens recopilan más de cuatrocientas composiciones que conforman un rico mosaico de tradiciones poéticas y de poetas singulares. La obra, publicada por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores (http://www.galaxiagutenberg.com), supone una amplia muestra representativa de la poesía lírica realizada en la península ibérica durante el largo periodo que separa la caída del Imperio Romano de los inicios del Renacimiento, con la que se pretende realizar una aproximación a una época caracterizada por una pluralidad de culturas. Nicanor Vélez, editor de la cuidada colección de poesía de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, aseguró que lo que recibe el lector con esta antología es el fruto “de muchos años de trabajo”, en la que priman, según afirmó en la presentación de la obra, el “buen trabajo, el rigor académico, la finura y una gran sensibilidad poética”. Para Jenaro Talens, catedrático de literaturas hispánicas en la Universidad de Ginebra (http://www.unige.ch), poeta y traductor, la idea de antologar la poesía medieval es “un sueño cumplido” de su época de estudiante en Granada, aunque reconoció que las dificultades que planteaba este reto siempre le hacían aparcar el proyecto. “Yo no soy medievalista”, señaló Talens, quien subrayó que convencer a Carlos Alvar, con un conocimiento filológico preciso de la literatura medieval, le dejó “las espaldas cubiertas” para centrarse él en otros aspectos del libro que había que abordar. En su opinión, el principal obstáculo que salva Locus amoenus; antología de la lírica medieval de la península ibérica, es el de eliminar las incómodas notas a pie de texto que explican que su contenido está escrito siguiendo una norma filológica correcta. Para Talens, la poesía medieval “está mucho más cerca del lector contemporáneo de lo que nos creemos”, y puso de manifiesto que la antología permite “una lectura abierta, interpretable para cada lector”. Por su parte, Alvar, catedrático de literatura española medieval y del Renacimiento en la Universidad de Ginebra y presidente de la Asociación Internacional de Hispanistas (http://asociacioninternacionaldehispanistas.org), opinó que el principal objetivo del libro, como indica su título (“lugar placentero”, en latín), es hacer que su lectura sea “un sitio apacible” para el lector. Alvar indicó que entre los textos conservados de forma escrita incluidos en el libro están 60 jarchas mozárabes, el Cancionero de Ripoll, el único de poesía latina que consta como escrito en la península ibérica, algunas obras de los 300 poetas de gallego-portugués, la de los 600 trovadores que escribían provenzal, la de poetas catalanes y una representación de la prolífica obra de poesía castellana de cancionero. Fuente: EFE *** Amazon produce nueva versión de su lector electrónico Kindle Amazon (http://www.amazon.com) presentó el pasado lunes 9 de febrero una nueva versión de su popular lector electrónico de libros Kindle (http://www.amazon.com/dp/B00154JDAI), con novedades añadidas como un diseño más esbelto, una batería de más larga duración y una mayor memoria. El Kindle 2 se venderá a un precio de 359 dólares desde el próximo 24 de febrero. Con sólo 9 milímetros, Kindle 2 tiene aproximadamente la mitad de espesor que su anterior versión, y pesa menos que un típico libro en rústica. La duración de la batería es 25% más larga que el primer Kindle, permitiendo a los usuarios leer durante cuatro o cinco días con la misma carga con conexión inalámbrica y durante más de dos semanas sin ella. Con una memoria de dos gigabytes, Kindle 2 puede contener más de 1.500 libros, comparado con los 200 del Kindle original. También ofrece un dispositivo de lectura en voz alta en el que el usuario puede escoger una voz masculina o femenina, así como la velocidad de lectura para ajustarla a sus preferencias. “Kindle 2 es todo lo que los clientes nos han dicho que les gusta del Kindle original, sólo que más fino, más rápido, más fresco, con una batería de mayor duración y capaz de contener centenares de libros más”, afirmó en un comunicado Jeff Bezos, fundador y presidente de Amazon. “Si lo deseas, Kindle 2 incluso leerá para ti, algo nuevo que hemos incorporado y que un libro jamás podría hacer”, añadió. Además de desvelar su nuevo producto, la compañía también anunció que el escritor norteamericano de novelas de terror Stephen King publicará su relato “Ur” especialmente para el formato, pues sólo estará disponible en Kindle. El primer Kindle salió a la venta en noviembre de 2007, aunque Amazon no ha hecho público ningún dato de ventas hasta el momento. Algunos analistas estimaron la semana pasada que en 2008 Amazon vendió 500.000 Kindles, una cifra mayor de lo esperado. Fuente: Pueblo en Línea *** La española Clara Usón gana el Premio Biblioteca Breve La escritora española Clara Usón (Barcelona, 1961) obtuvo este 9 de febrero el Premio Biblioteca Breve, que convoca la editorial Seix Barral (http://www.seix-barral.es), con Corazón de napalm, la historia de amor de un niño por su madre en una visión contemporánea del mito clásico de Edipo. El jurado, integrado por Ángeles Caso, Pere Gimferrer, Manuel Longares, Juan José Millás y Elena Ramírez, acordó “por unanimidad” conceder el premio a la novela El ladrón en la playa, firmada con el seudónimo Ebenezer Wildwood, que, una vez abierta la plica, correspondió a Corazón de napalm, de Usón. La novela, que estará en las librerías desde el 24 de febrero, se inscribe en “la línea realista” que arranca con el siglo XIX, y la tradición de Flaubert, Tolstoi o Chejov. “Narro hechos que conozco, pero la historia que cuento no es autobiográfica”, aclaró Usón, quien reveló que su novela está formada por “dos historias paralelas que acaban confluyendo”. La primera está protagonizada por Fede, un adolescente, hijo de padres separados y que vive en Santander con su padre y su madrastra. Esta trama transcurre en los años 80, “una época poco tratada en nuestra narrativa, que yo viví y que me afectó y condicionó la persona que soy hoy”, explicó la autora, quien se recuerda como “una veinteañera nada politizada” en “unos años en los que los jóvenes pasábamos de todo, sólo nos interesaba divertirnos, y en la que aquella generación se entregó a la promiscuidad y al consumo de drogas”. La segunda historia que se narra no es dramática, sino que tiene “tintes de comedia de enredo” y está protagonizada por una joven vallisoletana, Marta, una pintora alocada de hoy que ve con ironía y escepticismo la trastienda del mundo del arte; “es buena copista pero carente de cualidades para la invención, y llega a Barcelona huyendo de unos padres superprotectores”. Usón confesó que resultó “un reto” meterse en la piel del adolescente, porque es un personaje masculino, y, en cambio, fue más fácil la historia de Marta, porque se sentía más identificada con ella y la veía más cercana. Corazón de napalm, un título que alude a una canción de Syd Vicious, el líder de Sex Pistols que murió muy joven y que es el referente de Fede, empieza precisamente “después de una fiesta”. La novela, añade Usón, trata también sobre la familia, “una institución que, como la novela, está siempre amenazada, pero contra todo pronóstico, sobrevive, aunque adaptada a los tiempos”. En nombre del jurado, Ángeles Caso acotó que le llamó la atención “el elemento de humor y de ternura tan presentes en la historia”, pero también que Clara Usón se haya atrevido a contar “una historia tan contemporánea como esos niños nacidos en los años 80 hijos de padres jóvenes, con vidas poca convencionales, incluso yonquis, como ocurre con Fede, en las que les ha tocado ser padres de sus propios padres”. Esa temática, opina Caso, apenas ha sido tratada por el mundo literario en España, y Clara Usón lo hace “con ternura y con humor, pero sin perder el trasfondo dramático”. Otro de los miembros del jurado, Juan José Millás, considera que la autora ha conseguido trenzar con equilibrio la relación entre la reflexión y la narración. Para Millás, uno de los relatos, el de Fede, es de “iniciación” y el otro casi sería de “desiniciación”, “uno mira hacia el futuro y el otro hacia el pasado”. Corazón de napalm es la quinta novela de Clara Usón (Barcelona, 1961), que con su primer libro, Las noches de San Juan, obtuvo el premio Femenino Lumen en 1998. Posteriormente, publicó Primer vuelo (2001), El viaje de las palabras (2005) y Perseguidoras (2006). Al premio Biblioteca Breve 2009, que el pasado año ganó la nicaragüense Gioconda Belli y que está dotado con 30.000 euros, se habían presentado este año 398 novelas. Fuente: ABC *** Presentado el jurado del I Premio Bubok de Creación Literaria Rosa Regàs, Andreu Teixidor, Lorenzo Silva y José Ángel Mañas, junto con el director general de Bubok.es, Ángel María Herrera, emitirán su fallo el próximo 16 de abril. Bubok (http://www.bubok.es) presentó este 10 de febrero, en Barcelona (España), a los miembros del jurado de su I Premio Bubok de Creación Literaria. La escritora Rosa Regàs, los novelistas Lorenzo Silva y José Ángel Mañas, el editor Andreu Teixidor y Ángel María Herrera (http://www.letralia.com/firmas/herreraburguilloangelmaria.htm), director general de Bubok, serán los responsables de elegir la obra ganadora, y anunciarán su veredicto el próximo 16 de abril, según informa en un comunicado el conocido servicio de impresión por demanda. “El Premio Bubok pretende ser un revulsivo del actual panorama literario español, recuperando la calidad y el interés por los grandes premios literarios, desde el descubrimiento de nuevos talentos”, continúa el comunicado. “Premiar la creación literaria inédita y a un autor todavía anónimo o poco conocido, es una función que se ha perdido con el paso de los años”, asegura Andreu Teixidor, principal promotor de este galardón. “Pretendemos volver a los orígenes y a la filosofía que animó a mis maestros en el oficio de editar”, prosigue Teixidor. “Ellos fundaron el Premio Nadal con la idea de que fuese una fuente de nuevos autores durante los años de posguerra. El panorama literario era desolador y era necesaria una nueva vía de incorporación de nuevos autores. Con el proyecto Bubok, que para mí representa la nueva edición, la edición de un futuro que ya es realidad, podemos incorporar los ‘viejos’ valores de la edición tradicional, hoy en día prácticamente desaparecidos, a este nuevo mundo de la edición que además nos va a ofrecer una gran diversidad y enriquecimiento en las opciones de publicación”. La reconocida escritora Rosa Regàs conoció el proyecto de la mano de Andreu Teixidor, según explicó durante la presentación. “Andreu me propuso participar como jurado y me pareció una iniciativa muy interesante. El Premio Bubok puede ser un trampolín para jóvenes talentos muy adecuado al mundo de relación e información en el que se mueven. Bubok es un reflejo del progreso en el mundo del libro, una oportunidad para quienes no encuentran una editorial convencional. La publicación digital supone un cambio profundo en las estructuras tradicionales en las que existe una preocupación por el stock, los almacenes, la distribución, etc., pero aun más, supone una ventaja extraordinaria para el lector que podrá tener acceso a un fondo ilimitado de libros que hoy están agotados o son difíciles de encontrar”. Por su lado el novelista Lorenzo Silva destacó que el galardón “supone abrir una ventana a las nuevas voces, a los nuevos creadores y en especial, a los nuevos escritores. Por ello decidí involucrarme en el proyecto. Considero que el sistema de autopublicación permite la liberación de los mediadores tradicionales, aunque también pueda parecer una forma de intemperie, pero el verdadero artista está siempre a la intemperie”. Para el autor de Historias del Kronen y Mensaka, José Ángel Mañas, el Premio Bubok “es sin duda un trampolín para jóvenes talentos literarios, y el proyecto de Bubok representa una nueva forma de trabajar en el mundo editorial, que tarde o temprano se acabará integrando, dando lugar a que cada editorial tenga su propia división bubok-iana”. A esta primera edición del Premio Bubok se han presentado más de 300 obras, principalmente novelas, procedentes de todos los rincones de España e incluso de Latinoamérica. Este es un número muy significativo considerando que este galardón es una novedad y que el proyecto contará con un año de vida el mismo día que se falle el Premio. Ángel María Herrera, director general de Bubok, destacó el honor de poder contar para esta primera edición del premio con miembros tan reputados del panorama literario español. “Para nosotros es un aval y un empuje para seguir adelante con nuestro proyecto y principalmente con este premio, que nace como una apuesta por descubrir y dar una oportunidad a escritores anónimos, y que puedan llegar, así, a cumplir su sueño de publicar. Es un gran respaldo que personas como Andreu, Rosa, Lorenzo o José Ángel nos apoyen, y se embarquen con nosotros en este proyecto dando viabilidad a nuestro objetivo”. Fuente: Bubok *** Falleció el historiador y fotógrafo español Pere Català Roca El historiador y fotógrafo español Pere Català Roca (Valls, 1923), autor de una veintena de libros de historia y cultura popular catalana, falleció en Barcelona a los 85 años, este 10 de febrero, según informaron fuentes próximas a la familia. Miembro de una notable familia de fotógrafos, era hijo del pionero Pere Català Pic y hermano del también destacado fotógrafo Francesc Català Roca. Fue un estudioso en muchos ámbitos de la cultura catalana y especialmente del mundo de los “castellers”, sobre los que dirigió una obra de referencia de esta tradición titulada Els castellers catalans. Destacó también como historiador, campo en el que investigó la supuesta catalanidad de Cristóbal Colón y que reflejó en sus libros Un corsario llamado Colón y Cuatro hermanos Colón. Fue autor asimismo de obras en torno a los cátaros o sobre figuras históricas como los reyes Jaume I y Fernando el Católico. Era miembro de la Sociedad Catalana de Geografía (http://scg.iec.cat), de la Agrupación Fotográfica de Catalunya (http://www.afc.cat) y del Centro de Estudios Colombinos. Se dedicó igualmente a promover las relaciones culturales con l’Alguer, donde después se le concedió la ciudadanía honoraria el año 2000. En 1985 recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya y en 2000 el Premi d’Actuació Cívica de la Fundació Jaume I (http://www.fundaciojaumeprimer.org). Fuente: EFE *** El guaraní podría ser declarado idioma oficial del Mercosur La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Deportes del Parlamento del Mercado Común del Sur, Mercosur (http://www.mercosur.int), aprobó el martes 10 de febrero una recomendación al Consejo del Mercado Común (CMC) para que el guaraní sea considerado idioma oficial del Mercosur y se convierta en idioma de trabajo del bloque regional, como el español y el portugués. El autor de la propuesta es el parlamentario paraguayo Héctor Lacognata, quien dijo que hay cerca de 15 millones de personas que hablan el guaraní y que viven en Paraguay y en regiones de Argentina, Bolivia y Brasil. La decisión de la comisión será aún sometida al plenario. Si fuera confirmada por el conjunto del Parlamento y adoptada por el Consejo, todos los documentos del bloque y también los pronunciamientos en los diferentes eventos del Mercosur tendrán que ser traducidos al guaraní. Lacognata defendió su propuesta en la reunión aduciendo que fue el resultado del trabajo de sectores importantes de Paraguay, y que la educación en su país es hecha tanto en guaraní como en español. Según el autor, hay parlamentarios paraguayos que probablemente se expresarían con más facilidad en el guaraní, que es su lengua materna. En la justificación de la recomendación, Lacognata recordó que, en agosto de 1995, los ministros de Educación y Cultura de los países miembros del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— declararon el guaraní como la lengua histórica del bloque. El parlamentario también recordó que el CMC, en 2006, consideró el guaraní como uno de los idiomas del Mercosur. El parlamentario paraguayo destaca que el guaraní es el idioma oficial en el Paraguay desde 1992 y que un 85% de la población del país habla esa lengua, de forma exclusiva o combinada con el español. Además registra que a finales de 2005 la provincia argentina de Corrientes lo declaró idioma oficial, junto al español. Según Lacognata, el guaraní es la lengua autóctona más hablada de América Latina. En la discusión de la materia, la presidenta de la comisión, la senadora Marisa Serrano, del Partido Social Demócrata del Brasil (PSDB-MS), hizo saber que la Universidad Federal en Dourados (http://www.ufgd.edu.br) creó, el año pasado, una cátedra de guaraní. Agregó que el reconocimiento del guaraní como lengua oficial es importante y que su adopción como idioma de trabajo es difícil, “pero no imposible”. Para la senadora, la Mesa del Parlamento deberá definir las providencias necesarias para que el guaraní pueda convertirse en idioma de trabajo en la institución. Ya el diputado paraguayo Nelson Alderete había dicho que el guaraní es una lengua viva, un elemento aglutinador: “Vamos a rescatar nuestra identidad a partir de nuestra cultura original”, defendió. El diputado paraguayo Ricardo Canese informó que una investigación hecha en el periodo electoral indicó que un 62% de los entrevistados estarían a favor de que el presidente se dirigiera a ellos en guaraní. Fuente: Misiones Online *** Reinauguran en Madrid la Casa-Museo de Lope de Vega Este 10 de febrero fue reinaugurada en Madrid, España, la Casa-Museo de Lope de Vega, ubicada en la calle de Cervantes del Barrio de las Letras y que, construida en 1578, perteneciera al poeta y dramaturgo nacido en la capital española en 1562 y muerto en 1635. Su apertura surge después de ocho meses de obras de rehabilitación y conservación. Se han saneado y restaurado su huerto-jardín y todas sus estancias interiores, distribuidas en 250 metros cuadrados de superficie en tres plantas con oratorio, alcobas, cocina y el estudio del dramaturgo. En este mismo recinto tuvo Lope de Vega su hogar durante los últimos 25 años de su vida. En él escribió algunas de sus obras más conocidas, como La Dorotea o Arte de hacer comedias, publicada ahora hace cuatro siglos. Y residió con una de sus esposas, Marta de Nevares, y con algunos de sus numerosos hijos, habidos de distintos matrimonios y amoríos. Igualmente, Lope de Vega misó en su oratorio en su condición de sacerdote, ministerio adquirido en 1614, en la fase postrera de su vida. La casa había sido propiedad de un tal Juan Pérez hasta que, en el siglo XVII, Lope la compró por 9.000 reales y la habitó entre 1610 y 1635. El escenario cultural recién rehabilitado conserva el aura de la época del Siglo de Oro de las Letras españolas, si bien reinterpretado con criterios de 1935, cuando de la casa se hizo cargo la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es) por cesión de Antonia García, viuda de Cabrejo, que otorgó a la institución el patronato de una fundación, por ella constituida, para instalar en el recinto un Museo de Lope de Vega. La traza de la hoy casa fue recuperada entonces gracias a los arquitectos Pedro Muguruza y Emilio Moya, y su ambientación literaria, histórica y mobiliaria, hoy conservada, se debe a Emilio Cotarelo, Américo Castro, Ramón Menéndez Pidal, Agustín González de Amezúa, entre otras personalidades de la cultura española. Las estancias del edificio están decoradas con numerosos cuadros, algunos procedentes del Museo del Prado (http://www.museodelprado.es) y del Convento de las Trinitarias; el mobiliario fue cedido por el Museo de Artes Decorativas (http://mnartesdecorativas.mcu.es) y los libros, coetáneos del gran vate madrileño, han sido brindados por la Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es). La Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org) asume a partir de ahora, junto con la RAE, la programación cultural de la casa-museo, que se integrará en los principales recorridos culturales y turísticos de Madrid, según informó la presidenta del gobierno regional, Esperanza Aguirre, que reinauguró la casa-museo en compañía de Víctor García de la Concha, director de la RAE, y de Santiago Fisas, consejero de Cultura y Turismo del gobierno regional. El propósito de esta dinámica cultural persigue resaltar la literatura, la dramaturgia españolas del Siglo de Oro y la vida del llamado “Fénix de los Ingenios” quien, ya a los cinco años de edad, dictaba a otros niños madrileños sus poemas. Militar, amante, esposo y sacerdote, Lope de Vega fue un hombre apasionado, versificador excelso, que expresó en sus obras el empuje creativo de un talento asombroso que transformaría en literatura imperecedera. Y ello en unos años en que el poema dramático era la lingua franca de la cultura universal y España detentaba su hegemonía en Europa. La innovada casa-museo se reabre al público con el estreno de un zaguán reordenado para acogida de público; una sala polivalente para conferencias y proyecciones; talleres literarios para familias, con programación dominical, recitales de poesía, cuenta-cuentos, teatro leído, conciertos, presentaciones de libros y una estela de actividades, que quedarán incorporadas a la Noche de los Teatros el 29 de marzo; a la Semana del Libro, del 21 al 26 de abril; y al Día Internacional de los Museos, del 8 al 18 de mayo. La apertura de este escenario histórico se produce al culminar la rehabilitación acometida a partir del 1 de junio de 2008 por la Dirección General de Patrimonio Histórico y la Dirección General de Archivos, Museos y Bibliotecas (http://gestiona.madrid.org/bpcm) de la Consejería de Cultura del gobierno regional. Las obras han afectado a las tres plantas del edificio, que incluyen un oratorio, alcobas, comedor, cocina, buhardillas y, sobre todo, el estudio del poeta. Todas estas piezas han recibido tratamiento de conservación y adecentamiento, además de desinsectación, microaspiración de textiles y enlucido de suelos y paramentos. Catalogada como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, la de Lope de Vega se incorpora así a un circuito cultural y turístico de casas-museo madrileñas que comprende, entre otras, la dedicada al pintor Joaquín Sorolla, la del Marqués de Cerralbo, Enrique Aguilera y Gamboa, la del prócer Lázaro Galdeano, la del pintor Manuel Benedito y la de José Padilla. La edificación está abierta al público de martes a domingo entre 10 de la mañana y 3 de la tarde, y la entrada es gratuita. Fuente: El País *** Por tercera vez la SGAE propone al Nobel a Sábato, Ayala y Delibes El escritor argentino Ernesto Sábato, junto a los españoles Francisco Ayala y Miguel Delibes, ha sido propuesto para el Premio Nobel de Literatura 2009 por la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE, http://www.sgae.es), entidad que destaca su “gran compromiso social”. Desde hace ya algunos años y, por petición expresa de la Academia Sueca, la SGAE propone las candidaturas de escritores en lengua española al Nobel de Literatura. Sábato, Ayala y Delibes han sido la propuesta de la entidad desde 2007 (http://www.letralia.com/154/1124sgae.htm) hasta el presente, cuando la decisión acaba de ser adoptada por el Consejo de Dirección, y se sustenta en “los acreditados méritos literarios de cada uno de estos tres autores universales”. Esta entidad comprende que son estos méritos los que hacen a estos tres escritores “acreedores al galardón más prestigioso de las letras”. En el caso de que Sábato, Ayala o Delibes ganaran el prestigioso galardón, su nombre se sumaría al de Octavio Paz (1990), Camilo José Cela (1989), Gabriel García Márquez (1982), Vicente Aleixandre (1977), Pablo Neruda (1971), Miguel Ángel Asturias (1967), Juan Ramón Jiménez (1956), Gabriela Mistral (1945), Jacinto Benavente (1922) y José Echegaray (1904), los otros autores de habla hispana que han obtenido hasta ahora el galardón. Fuente: EFE *** Anunciado el veredicto de los Premios Casa de las Américas Autores de Bolivia, Argentina, Brasil, Puerto Rico, Perú, Colombia y Chile, obtuvieron este 11 de febrero los premios literarios de la Casa de las Américas (http://www.casa.cult.cu) en su 50ª edición, que coincide con las cinco décadas de vida de la reputada institución cubana. En novela, El exilio voluntario, del boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, alcanzó el lauro, mientras en literatura testimonial lo obtuvo Mañana es lejos (memorias verdes de los años rabiosos), del argentino Eduardo Rozenzvaig. La literatura brasileña, por su parte, estuvo representada con el cuaderno Réquiem, del reconocido poeta Ledo Ivo. Yoli Fidanza, de Argentina, en la categoría para niños y jóvenes, alcanzó el premio anual con su obra titulada La prometida del señor de la montaña o La doncella del Huillallaco. El Premio Extraordinario de estudios sobre los latinos en Estados Unidos fue adjudicado a Juan Flores (Puerto Rico) por su ensayo Bugalú y otros guisos: ensayos sobre culturas latinas en Estados Unidos. El poeta Roberto Fernández Retamar, presidente de esa institución, dio a conocer los premios honoríficos otorgados por la relevancia de obras publicadas los últimos dos años en la región, que alcanzó el peruano Carlos Germán Belli, con el título El alternado paso de los hados, en el lauro de poesía “José Lezama Lima”. El premio de narrativa “José María Arguedas” recayó en La ceiba de la memoria, del colombiano Roberto Burgos Cantos (Colombia). La categoría de ensayo “Enrique Martínez Estrada” recayó en la obra Globalización e identidades nacionales y posnacionales, ¿de qué estamos hablando?, del investigador chileno Grínor Rojo, presente en la ceremonia, y quien agradeció ese reconocimiento. Fuentes: EFE *** Publicarán en mayo textos inéditos de Julio Cortázar La editorial española Alfaguara (http://www.alfaguara.santillana.es) publicará en mayo un conjunto de textos inéditos y dispersos de Julio Cortázar bajo el título Papeles inesperados, una obra que forma parte de los homenajes que se le están rindiendo al escritor argentino con motivo de los 25 años de su muerte, que se cumplieron este 12 de febrero. Estos textos, según informó la editorial el miércoles 11, han sido encontrados recientemente en el domicilio parisino del escritor, renovador de la literatura latinoamericana y uno de los autores más importantes del siglo XX. Papeles inesperados reúne once relatos nunca incluidos en libro, tres historias de cronopios que habían desaparecido, un capítulo inédito de Libro de Manuel, once episodios protagonizados por Lucas, cuatro autoentrevistas y trece poemas inéditos. Este libro, cuya edición ha estado a cargo de la viuda y albacea de Cortázar, Aurora Bernárdez, y de Carles Álvarez Garriga, especialista en el escritor argentino, incluirá artículos sobre literatura, pintura, política y viajes; discursos, prólogos y textos inclasificables, entre otras muchísimas páginas “de innegable valor y atractivo”. El conjunto de textos de Papeles inesperados, escritos por el autor de Rayuela a lo largo de toda su vida, permite apreciar las múltiples facetas del narrador: el Cortázar formal y en ciernes de 1938, el cuentista genial, el lúdico, el comprometido, el sagaz crítico de música y artes plásticas, el cronista y el poeta. Estos manuscritos y mecanoscritos de Cortázar “constituyen un acontecimiento editorial único que ofrece al lector la posibilidad de un reencuentro con el escritor; al especialista, nuevos elementos para el conocimiento de su obra y al coleccionista, textos entrañables y curiosidades maravillosas”, afirmó Alfaguara. Este sello publicará también la edición corregida de Salvo el crepúsculo, una obra publicada originalmente en 1984, que reúne los poemas de Julio Cortázar. En esta nueva edición se incorporan por primera vez las correcciones manuscritas que el autor incluyó a última hora en las doscientas ochenta páginas del original, y se subsanan errores heredados en todas las ediciones existentes hasta el momento. Fuente: EFE *** Juan Villoro obtiene el Premio Ciutat de Barcelona El novelista mexicano Juan Villoro fue galardonado este 12 de febrero con el premio Ciutat de Barcelona en la categoría de prensa escrita por el artículo “Descubiertas 3.000 fotos de Capa de la guerra civil”, publicado en el diario El Periódico (http://www.elperiodico.com) el 27 de enero de 2008. En la información galardonada, ilustrada con algunas instantáneas de la guerra civil española que Robert Capa perdió en 1940 (y que también publicó ese mismo día The New York Times, http://www.nytimes.com), Villoro desveló que unas míticas cajas que el legendario fotógrafo puso a salvo 70 años atrás, contentivas de más de 3.000 negativos que se habían dado por perdidos durante décadas (algunos de ellos, de su compañera Gerda Taro y de David Seymour), acababan de ser descubiertas en México por la cineasta Trisha Ziff. Villoro relató el sorprendente hallazgo, así como el periplo que siguió el material desde que se extravió en la Francia ocupada hasta su reaparición. A este artículo le siguió una serie de siete entregas publicadas en julio en El Periódico, en las que reveló detalles de la no menos apasionante historia de cómo Capa extravió el preciado material, su tortuoso itinerario hasta acabar almacenadas durante décadas en México y las gestiones que se llevaron a cabo para que las imágenes, algunas de las cuales se exhibirán en este verano en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (http://www.mnac.es), volviesen a salir a la luz. “La alta calidad periodística y literaria de la crónica y el valor excepcional, desde el punto de vista histórico, del descubrimiento” han sido determinantes, según los miembros del jurado, para que la primicia de Villoro se haya alzado con el premio que otorga el Instituto de Cultura de Barcelona (http://www.bcn.cat/cultura). Otro galardón, en la categoría de Radio, ha recaído en el programa “L’ofici de viure”, de Catalunya Ràdio (http://www.catradio.cat), espacio dirigido y presentado por Gaspar Hernández, que en enero ganó el premio Josep Pla de novela en catalán con la obra El silenci. En este caso, se ha valorado “la innovación que supone tratar contenidos relacionados con los retos vitales actuales y el rigor en su tratamiento”. El tercero de los premios fue para el programa de Televisió de Catalunya, TV-3 (http://www.tv3.cat), 30 minuts, como “exponente del trabajo colectivo del reporterismo en televisión, que ha consolidado un género de referencia internacional, en colaboración con todo un conjunto de profesionales independientes”. El jurado de esta categoría, no obstante, ha querido hacer un reconocimiento “muy especial” a Barcelona Televisió (http://www.barcelonatv.com), Televisión Española (http://www.rtve.es) y TV-3 por “su implicación continuada en este género”. Fuente: El Periódico *** Cárcel de mujeres de Cali tiene nueva biblioteca Con la inauguración, el pasado viernes 13 de febrero, de una nueva biblioteca en el Centro Carcelario y Penitenciario El Buen Pastor de Cali, el Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec, http://www.inpec.gov.co) llevan ya siete bibliotecas instaladas en las cárceles colombianas, con el propósito de que todos los internos se encuentren con la lectura como una alternativa de ocio y aprovechamiento del tiempo libre. Esta nueva biblioteca beneficia a 334 mujeres que se encuentran internas en los seis patios de la cárcel, y que, además de aprovechar los quince metros cuadrados cedidos por el Inpec, podrán hacer uso del servicio de préstamo de libros para leerlos en sus celdas. La biblioteca también servirá de espacio de diversión para los 24 niños que conviven con sus madres. Cuatro internas del penal coordinarán la biblioteca durante ocho horas diarias y cinco días a la semana. El centro de lectura hará parte integral de la Escuela de Formación que funciona actualmente en el penal, en donde estudian más de 200 internas en los niveles de primaria y bachillerato. La Alcaldía de Santiago de Cali (http://www.cali.gov.co) también se unió a esta iniciativa del despacho de Cultura, con el aporte de 24 computadoras que conforman la sala de sistemas de esta cárcel de mujeres. El objetivo de este convenio, firmado por el Ministerio de Cultura y el Inpec, es habilitar espacios para que los internos de todas las cárceles de Colombia se integren a la lectura. “El proyecto nace de la necesidad de atender a una población especial y en condiciones de desventaja, reconocidos como parte esencial de nuestro país. Al descentralizar la cultura, más poblaciones vulnerables tendrán una oportunidad para formarse”, afirmó la ministra colombiana de Cultura, Paula Marcela Moreno. La dotación básica que entrega el Ministerio a todas las cárceles a nivel nacional está compuesta por 700 libros, un computador y un software bibliográfico. Así mismo ofrece talleres de capacitación en las áreas de gestión bibliotecaria y promoción de la lectura, a través del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas (http://www.senderos.gov.co/plan). Durante 2008 se abrieron seis bibliotecas en las reclusiones de Bucaramanga, Popayán, Palmira, Medellín y Barranquilla. De igual manera se habilitó la biblioteca de la Colonia Agrícola del municipio de Acacías (Meta). “Esperamos que los internos sean quienes cumplan el papel de bibliotecarios y pongan en marcha servicios de promoción de lectura, formación de usuarios, servicios de apoyo a los programas educativos que se adelantan al interior de las cárceles y préstamo a celdas y patios, entre otros”, afirmó Jeimy Hernández, coordinadora del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas del Ministerio de Cultura. Fuente: Secretaría de Prensa de la Presidencia de Colombia *** Feria Internacional del Libro Cuba 2009 se extiende hasta el 8 de marzo La XVIII Feria Internacional del Libro Cuba 2009 (http://www.cubaliteraria.cu/feria_2009/index.html) abrió este 13 de febrero sus puertas al público en la colonial Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, en La Habana. En el evento participan unos 350 expositores de 43 países, con Chile, España y México a la cabeza, y están representadas 266 editoriales. La nueva edición tiene a Chile como país Invitado de Honor y rinde homenaje a los escritores cubanos Fina García Marruz y Jorge Ibarra, así como a la Casa de las Américas (http://www.casa.cult.cu), en el 50º aniversario de su fundación. Presentaciones literarias, encuentros con autores, ventas de publicaciones, muestras editoriales, coloquios, lecturas de poemas y narraciones, conciertos, espectáculos y exposiciones, conforman el programa de la Feria en La Habana, que se extenderá hasta el próximo 22 de febrero. Luego, la muestra se trasladará por etapas de occidente a oriente hasta su clausura, el 8 de marzo, en la provincia oriental de Santiago de Cuba. Los chilenos presentan un vasto programa cultural con la presencia de destacados escritores, artistas y personalidades oficiales. La comitiva del país austral está encabezada por la presidenta Michelle Bachelet, quien asistió la noche del viernes 13 con el mandatario anfitrión, Raúl Castro, a la inauguración oficial de la feria, ceremonia a la que también asistieron los ministros de cultura de Chile, Ecuador, Honduras y Polonia, además de altos funcionarios de Rusia, Vietnam y México. Bachelet se refirió a los sufrimientos del pasado vividos por artistas, cineastas y escritores en el proceso de construcción de una sociedad libre. Del mismo modo, resaltó la riqueza cultural con que cuenta Chile, Cuba y los pueblos “que ahora comparten de manera singular un reencuentro latinoamericano, donde se crean las condiciones para que florezca una cultura de vida donde por mucho tiempo campeó la cultura de la muerte”. Con el lema “Abrazo entre dos pueblos”, el Pabellón de Chile, ubicado en la Plaza de San Francisco de Asís, está compuesto por tres naves, una de ellas repleta de libros con la poesía de Pablo Neruda como un estandarte. Una exposición con imágenes de Fidel Castro y Salvador Allende, durante el viaje del presidente cubano a la nación sureña, en 1971, da la bienvenida a los visitantes del pabellón. Una de las naves está dedicada a la literatura infantil y juvenil y otra a los más de 5.000 kilogramos de libros que Chile trasladó hasta la isla caribeña, de los cuales serán donados a la nación anfitriona los que no hayan sido vendidos al término del evento. Una decena de escritores chilenos se trasladó a Cuba para participar en la feria, como parte de una delegación que incluye también a políticos y empresarios, entre ellos Raúl Zurita y José Miguel Varas. Entre los autores participantes se encuentran el editor Pedro Montes, los narradores Luis Aguilera y Jorge Navarro, y los poetas Teodoro Elssaca, Héctor Hernández Montecinos, Dinko Pavlov, Guillermo García y Andrés Morales. También se encuentran en la isla las escritoras Diamela Eltit, Faride Zerán, Lucía Guerra, Carmen Berenguer, Cristina Larco, Ximena Troncoso (http://www.letralia.com/firmas/troncosoximena.htm) e Isabel Gómez. El poeta Nicanor Parra, uno de los invitados estelares de la feria, descartó ir a Cuba por razones vinculadas tanto con su estado de salud como con motivos políticos, aunque la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería chilena (http://www.minrel.gov.cl) corroboró la invitación. En 1970, Parra, quien hoy tiene 95 años, fue condenado públicamente por la Casa de las Américas por una visita que el escritor realizó a la Casa Blanca, en Washington. Por aquellas fechas la institución cubana le había solicitado ser parte del jurado de su premio literario, pero tras la visita a Washington, que incluyó un té con la esposa del presidente de Estados Unidos en ese entonces, Richard Nixon, la institución cubana advirtió que su asistencia a La Habana era incompatible con “su reciente visita a la Casa Blanca”. Sólo un año antes el organismo cultural cubano había publicado una colección de sus poemas junto con Pablo Neruda y Gabriel García Márquez. Como consecuencia del episodio, la Sociedad de Escritores de Chile sometió al llamado “antipoeta” a un juicio público y lo declaró oficialmente fuera de la izquierda. Casi 40 años después, la misma entidad que lo condenó intentó hacer las paces con él, aunque infructuosamente. “Nos habría encantado tenerlo y disfrutar su palabra de doble filo o de miles de filos”, dijo Roberto Zurbano, director del fondo editorial de Casa de las Américas, añadiendo que Parra era uno de los invitados prioritarios, pese a la polémica histórica. El viernes 13 en la tarde, en la Sala Alejo Carpentier de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, se había celebrado el homenaje al escritor argentino Julio Cortázar, en el 25º aniversario de su fallecimiento, evento al que asistieron sus amigos cubanos Miguel Barnet, Pablo Armando Fernández y César López, así como el francés Alex Sicard, quienes recordaron el talento, generosidad, ternura y transparencia del autor de Rayuela. La ocasión fue propicia para presentar el libro ganador de la séptima edición del Concurso Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar 2008, titulado Skizein (Decálogo del año cero) y otros cuentos, de la joven escritora cubana Polina Martínez Shvietsova, anteriormente merecedora del Premio de la Gaceta de Cuba, quien declaró que el cuento, que está inspirado en personajes y hechos reales, trata de cómo llegar a Dios mediante la locura o la inspiración, y lo preparó desde el año 2007, aunque después le añadió algunas disquisiciones filosóficas. La Fundación Biblioteca Ayacucho (http://www.bibliotecayacucho.gob.ve), creada por el gobierno venezolano en 1974 con el objetivo de promover vínculos entre la literatura latinoamericana contemporánea y el pasado histórico del continente, presentó dos nuevos títulos: Con las mismas manos y Lo que va dictando el fuego, libros de Roberto Fernández Retamar que cuentan con selección y prólogo del doctor Roberto Méndez Martínez. Con las mismas manos pertenece a la colección Clave de América, que se caracteriza por la prontitud y la accesibilidad al público lector, y es una selección de textos poéticos y ensayos dedicados a la poesía. Por su parte, Lo que va dictando el fuego, título tomado por Méndez de un poema de sor Juana Inés de la Cruz, es mucho más vasto y pertenece a la Colección Clásicos. El 14, en la sala José Antonio Portuondo, tuvo lugar el lanzamiento de la colección Premio Casa de las Américas 2008, auspiciado por el Fondo Editorial Casa de las Américas y por el proyecto de Córdoba en España. Esta colección recoge todos los textos galardonados en las categorías Poesía, Cuento, Literatura caribeña en francés o creole, Ensayo histórico-social y Literatura Brasileña. De la argentina Laura Yasan (http://www.letralia.com/firmas/yasanlaura.htm) se presentó La llave Marilyn (Premio de Poesía), que recorre lo intimista y los otros mundos creados por el subconsciente. La autora leyó algunos de sus textos como “Autonomía del margen”, “Deje su mensaje después de la señal (tomo 2)”, “Química orgánica”. El Premio de Cuento, de la también argentina Samanta Schweblin, La furia de las pestes, tuvo como presentador a Roberto Zurbano, quien en ausencia de la autora tomó partida para afirmar que se trata de un libro posmoderno, actual, representativo de lo más reciente de la literatura latinoamericana. Literatura Caribeña en francés o creole recayó sobre el escritor haitiano Luis-Philippe Dalembert, profesor, y autor de tres novelas. El volumen Los Dioses viajan de noche, con el que mereció el galardón, es un relato sobre la familia, la tierra-patria lejana, el mundo del vudú, la magia, la distancia, la memoria y la identidad. El colombiano Hugo Niño, con El etnotexto: las voces del asombro, fue el premiado en Ensayo Histórico-Social. El autor expresó que en sus páginas está la inspiración del padre De las Casas, Francisco Pizarro, Francisco de Orellanas y Fernando Ortiz. El premio de Literatura Brasileña fue dado a Carlos Walter Porto-Gonçalves por su ensayo La globalización de la naturaleza y la naturaleza de la globalización. El presentador Roberto Alpízar entregó sus palabras en una carta, elogiando el trabajo del autor que enmarca la globalización “en el capitalismo putrefacto que acaba con la humanidad y la naturaleza”. El Centro de Estudios Martianos (http://www.josemarti.cu) presentó varios títulos sobre el poeta nacional cubano, José Martí, como El amor como un himno; poemas cubanos a José Martí, con selección y notas de Carlos Zamora y Arnaldo Moreno Yong, presentado el sábado 14. El domingo 15 fue presentado José Martí dirigente, político e ideológico, de Jorge Ibarra. Asimismo, el 18 de febrero serán presentados, a las 12 del día, José Martí y el caso Cutting, de Rodolfo Sarracino, y Martí en su siglo y en el nuestro, de Paul Estrade; y a las 5:30 de la tarde Una revolución martiana y marxista y José Martí y los trabajadores, ambos de José Cantón Navarro. El 15, en la Sala José Lezama Lima, se llevó a cabo la presentación de los Premios David, galardones nacionales cubanos convocados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.org.cu) en los géneros de cuento, poesía y teatro. La presentación estuvo a cargo de Raúl Flores y de la directora de Ediciones Unión, Olga Marta Pérez. El premio se realiza en coauspicio con Ediciones Unión y la Asociación Hermanos Saíz, para escritores inéditos de Cuba. Aunque, lamentablemente, el libro de cuentos Cuerpo público, de Mairelys Ramón Delgado, no pudo llegar a tiempo a la ceremonia, sí fueron presentados los ganadores en poesía y teatro, el poemario Del diario de Eva y otras prehistorias, de Yanelys Encinosa, y la obra teatral Vacas, de Rogelio Orizondo. También el 16, en la Sala Nicolás Guillén, fue presentado en una breve ceremonia el libro Cancionero, volumen que reúne títulos escritos por el cantautor Silvio Rodríguez y editado por Tupac Pinilla, quien se hizo acompañar por el autor y por el cineasta Jorge Fuentes, encargado de las palabras de presentación. El libro reúne las canciones emblemáticas de Rodríguez en cada década y cerca de cien canciones inéditas. El autor agradeció el entusiasmo con que el Instituto Cubano del Libro (ICL) acogió este proyecto y declaró que precisamente estas canciones están hechas pensando en el pueblo cubano. Otra de las actividades destacadas fue la entrega, este lunes 16, del Premio Nacional de Literatura de Cuba al poeta Luis Marré (Guanabacoa, 1927), evento al que asistieron, en la Sala Nicolás Guillén, Abel Prieto, ministro de Cultura (http://www.min.cult.cu); Iroel Sánchez, presidente del ICL, y Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura y presidenta de la Asociación de Escritores de la Uneac. El ministro Prieto entregó a Marré el diploma, realizado por el pintor José Luis Fariñas, y a continuación la poeta Morejón confirmó que “no es la casualidad ni el azar concurrente quien nos reúne en esta tarde para reconocer a Luis Marré por este importante premio”. Marré, aseguró, “es un poeta de valores incalculables, o tal vez incalculados por la crítica más hacendosa, es el suyo uno de los discursos poéticos más atractivos de la segunda mitad del siglo XX”. Con humildad y sentido del humor, Marré leyó sus palabras de agradecimiento, en las que recordó que hasta los seis años vivió en el campo, junto a una carretera que llegaba a Guanabacoa, pero desde allí era posible escuchar los trajines de la ciudad, la sirena de los barcos, semejante al grito de un animal herido. “En noches claras las luces del faro del morro se cruzaban con las de la farola del capitolio, como si fueran las varillas de los dos abanicos de sus abuelas, dándose balance y contando chismes en el portal”. En ocasión de tener a Chile como país Invitado de Honor de la feria, la revista Casa de las Américas dedicó su más reciente número a la nación sureña, coyuntura editorial que sucede por cuarta vez, según explicó el poeta Roberto Fernández Retamar, presidente de la institución cultural y director de la publicación. Fernández Retamar explicó que con anterioridad Casa de las Américas ofreció sus páginas a Chile en ocasión de la llegada al poder del presidente Salvador Allende (1970), tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y por el Centenario de Pablo Neruda, en 2004. La presentación, celebrada días antes de la inauguración de la feria en una céntrica librería de Cienfuegos, 250 kilómetros al sureste de La Habana, contó con la presencia de los jurados del Premio Literario Casa de las Américas. El presentador destacó la publicación en ese número de un ensayo del chileno Grínor Rojo, quien participa como jurado en el género de novela. Otro texto cuya importancia recalcó fue una entrevista que el cineasta cubano Jorge Fuentes le realizara al presidente de Bolivia, Evo Morales. Iniciada en 1982, la Feria Internacional del Libro de Cuba reúne cada año a más de cuatro millones de visitantes de la isla caribeña y de otros países. En la edición de 2008 se pusieron a la venta 8,5 millones de ejemplares de más de 1.000 títulos. Fuentes: DPA • EFE • Juventud Rebelde • Prensa Latina • Web de la Feria • Xinhua *** Macarena Gelman pide examen de ADN a restos óseos La nieta del poeta Juan Gelman solicitó, este 14 de febrero, que se realice en Europa un análisis de ADN sobre restos óseos hallados en 2005 en Uruguay, y que podrían ser los de su madre, desaparecida durante la última dictadura uruguaya (1973-1985). Macarena Gelman, nieta del escritor argentino, pidió el examen de ADN del cráneo encontrado en un cementerio de la localidad de Vichadero, al norte de Uruguay, según explicó el abogado José Luis González, y las pericias se realizarían en un laboratorio europeo. Los estudios realizados por el antropólogo Horacio Solla determinaron que existe un 90 por ciento de probabilidades de que esos restos sean los de María Claudia García, nuera de Gelman, desaparecida en 1976 en el marco de operativos de represión de las dictaduras militares que gobernaban en Argentina y Uruguay. García fue trasladada en forma clandestina desde Buenos Aires a Montevideo en 1976, donde dio a luz a una niña. Tras el parto fue asesinada y sus restos nunca aparecieron. Fuente: Télam *** Premio Andalucía de la Crítica para García Montero y De Villena Los escritores granadinos Fernando de Villena, con El testigo de los tiempos, y Luis García Montero, con Vista cansada, han obtenido el XV Premio Andalucía de la Crítica en las modalidades de narrativa y poesía, respectivamente. El jurado reunido este 15 de febrero en Arcos de la Frontera (Cádiz) ha premiado El testigo de los tiempos de Villena (Granada, 1956) por ser una novela escrita con “gran perfección y ambición”, obsesionada por el tiempo y por lo que hay de invariable en el ser humano. Según el jurado, es una obra “de alto rendimiento lírico, con brillantes imágenes, en línea con una narrativa más de la palabra que de la acción”. La novela recoge las 28 ciudades más grandes del mundo, por las que desfilan personajes reales e inventados como García Lorca y Ahshaverus. El XV Premio de Poesía ha sido para Vista cansada, de Luis García Montero (Granada, 1958), por la “convincente línea reflexiva sobre la propia autobiografía” y sobre la sociedad de su tiempo, en lo que, según los miembros del jurado, es “una estética de neorromanticismo cívico que viene a configurar una trayectoria continuada y segura”. En 1999 García Montero estuvo nominado para el premio Cervantes, máximo galardón de las letras españolas, y su obra poética comprende títulos como Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn, Trisita, El jardín extranjero, Rimado de ciudad o Diario cómplice. Por su parte, De Villena ha compatibilizado una dilatada obra poética con una extensa trayectoria narrativa. Entre sus obras destacan títulos como El desvelo de Ícaro, Relox de peregrino, Atlántida interior, Nieve al olvido o Por los barrios de Granada. El autor se mostró agradecido, contento y sorprendido por el premio, porque, según dijo, no se lo esperaba. “Lo mejor de estos premios es que te los dan sin haberte presentado”, indicó el escritor que se confesó doblemente satisfecho al haber recaído también en un granadino el de la modalidad de poesía. Reivindicó las letras granadinas porque, a su juicio, en Granada se está haciendo la mejor literatura de España. Por eso, animó a las grandes editoriales del país a mirar más hacia el sur y a poner sus ojos en Granada “porque aquí hay una pujanza literaria de la que, a lo mejor, no somos demasiado conscientes”. Aprovechó, asimismo, para hacer un encendida defensa de la figura de los pequeños editores frente a los grandes grupos editoriales, y así elogió la labor que están haciendo los editores modestos en favor de la buena literatura. Subrayó que no en vano el libro por el que recibió el Premio Andaluz de la Crítica fue posible gracias a una de estas pequeñas editoriales, en su caso la gerundense Quadrivium (http://www.editorialquadrivium.es). Por su parte, Luis García Montero, que pasó buena parte del 15 de febrero en el avión que le trasladaba a Nicaragua, se mostró especialmente contento de haber obtenido un premio que otorgan escritores y críticos literarios andaluces, al tiempo que expresó su alegría de que el otro galardón lleve el nombre de otro granadino, con lo que todo ello representa para Granada. El hecho de que los dos premiados hayan tenido el detalle de felicitarse mutuamente no es sólo digno de elogio, sino también un dato a resaltar en la medida en que su relación dista mucho de ser afectuosa. Ello no les impidió a ninguno de los dos reconocer que les “daba mucha alegría” que el Premio Andaluz de la Crítica llevara por partida doble el nombre de un autor granadino. El jurado del citado galardón estuvo constituido por Ricardo Belleveser, Antonio Enrique, Pilar Quirosa-Cheyrouze, José Sarría, Antonio Garrido Moraga, Manuel Gahete, Miguel Chaparro, Rafael de Cózar, Rosa Díaz, Paloma Fernández Gomá, José García Pérez, José María Barrera, Manuel Urbano, Carlos Clementson, José Ruiz Mata y Francisco Morales. Fuente: Ideal *** Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería celebra 30 años Con especial énfasis en la poesía, la ciencia y la tecnología la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM, http://feria.mineria.unam.mx) celebra este año, del 18 de febrero al 1 de marzo, su trigésimo aniversario, con una oferta cultural que supera las 880 actividades, señaló Fernando Macotela, su director. La FILPM, que se realizará en el Centro Histórico de Ciudad de México, contará con la participación de más de 600 editoriales, y este año se espera supere los 110 mil visitantes, quienes durante 12 días disfrutarán de un programa cultural que figura entre los más nutridos de todas las ferias del mundo. En conferencia de prensa en el Auditorio Bernardo Quintana Arrioja, Macotela expuso que a lo largo de los años la FILPM ha constatado la importancia que la ciencia y la tecnología ha tomado dentro del programa cultural, al integrarse un mayor número de actividades sobre éstas. “El hecho de que pertenezcamos a la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), la institución que más investigación científica y tecnológica realiza en el país, ha logrado consolidar en la FILPM la presencia de estas disciplinas, que ahora alcanzan el 30 por ciento de la programación”. Ha sido tal la respuesta del público asistente, como lo fue el año pasado con lo relativo al genoma humano, que en esta edición uno de los ciclos de conferencias más importantes será para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, informó. Acotó que, sin descuidar la literatura, cada vez son más los libros técnicos y científicos, y las actividades de divulgación de la ciencia, que se presentan en la FILPM. No sólo de la Unam, que genera 35 por ciento de las actividades culturales en la feria, sino de otras instituciones educativas y científicas de México. Aunado a ello, dijo, la poesía ha tomado un lugar relevante después de dos ediciones de promoverla. Este año se constituyó en el programa cultural la sección “La Feria de la Poesía”, dentro de la que se ofrecerán más de 100 actividades, entre las que se encuentran las sesiones “Poesía para el milenio II”, coordinadas por David Huerta; “Poetas en la periferia”, a cargo de Tanya de Fonz y Marcos Fonz de Tanya, y “Poesía que camina”, donde participarán poetas tzotziles, así como el Primer Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes, organizado por el chileno Mario Meléndez. El director indicó que se realizarán homenajes a Jorge López Páez, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de literatura; al recién fallecido historiador y maestro emérito de la Unam, Ernesto de la Torre Villar, y al poeta catalán Ramón Xirau, por sus 85 años. El estado invitado de este año, San Luis Potosí, ofrecerá 41 actividades culturales entre las que destacan la presentación de su reciente producción editorial a través del Fondo Editorial Nod, la colección de Nuevos Autores Potosinos, de poesía y narrativa, y del Fondo Editorial del Colegio de San Luis (http://www.colsan.edu.mx/editorial/default.htm). A éstos se suma el disco compacto con la poesía de Manuel José Othón en la voz de Alejandro Aura. Habrá también diversos recitales, entre ellos el de violoncello a cargo de Jimena Jiménez Cacho, el del Cuarteto de Cuerdas Nova Classic y el Ensamble de Cuerdas de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí (http://www.osslp.com.mx), sin dejar de lado su música folclórica con el Trío Renovación Huasteca y el Grupo Segrel (http://www.segrel.com.mx). “Los diarios del escritor”, pequeño ciclo de lectura que consiste en leer los diarios que escribieron autores destacados, es una nueva actividad que será incluida en esta edición del evento. En esta ocasión Federico Gamboa, Franz Kafka, Cesare Pavese y Albert Camus contarán episodios de su vida a través de las voces de Jorge Núñez y Gastón Melo. Macotela explicó que a través de los años la FILPM ha mostrado su preocupación por rescatar a los clásicos, principalmente a los mexicanos, al tiempo que ha abierto las puertas a jóvenes escritores, llamados también emergentes, de todas partes del país, poco conocidos, pero que han publicado por lo menos un libro o ganado algún premio. “Muchos después de participar con nosotros han consolidado su carrera”, agregó. “Tan sólo en esta edición participarán más de 100 jóvenes escritores”. En el trigésimo aniversario de la feria del libro más antigua de México, lecturas dramatizadas, conferencias, recitales y mesas redondas servirán para recordar a escritores como Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera, Jaime Sabines, Juan Carlos Onetti, Alfonso Reyes, Edgar Allan Poe, Malcolm Lowry, Garcilaso de la Vega, Juan Bosch, Inés Arredondo, Federico Gamboa, Ciro Alegría, Alfonso Méndez Plancarte, Jaime Gil de Biedma y Luis Mario Schneider. Importantes figuras de las letras que fallecieron recientemente como Ernesto de la Torre Villar, Paco Ignacio Taibo I, Emilio Carballido, Enriqueta Ochoa, Alejandro Aura, Víctor Hugo Rascón Banda y Osvaldo Navarro también figuran entre los personajes que serán conmemorados. Además se celebrarán los cumpleaños de Silvio Zavala, José Emilio Pacheco, Sealtiel Alatriste, Emmanuel Carballo, David Huerta, Marco Antonio Campos, Eduardo Lizalde, Ángeles Mastretta, Rosa Nissán y Paco Ignacio Taibo II. En apoyo a la dramaturgia, la Editorial Libros de Godot llevará a cabo diversas lecturas tanto dramatizadas como en atril de obras de Rascón Banda, Aura y Carballido. La actriz Halina Vela leerá La regenta, de Vicente Quirarte, y Delirio a dúo, de Eugène Ionesco. En cuanto a cine, la Casa del Cine de la Unam proyectará el filme La sombra del caudillo, basado en la novela de Martín Luis Guzmán; la Cineteca Nacional (http://www.cinetecanacional.net) presentará los libros Nueva ola francesa; una visión mexicana, y 50 cineastas de Iberoamérica; generaciones en tránsito 1980-2008. El cineasta Claudio Isacc, por su parte, presentará el libro Cenizas de mi padre. La Dirección General de Televisión Universitaria (Tvunam, http://www.tvunam.unam.mx) exhibirá la serie Sobremesa, con Carlos Monsiváis, Antonio Navalón y Ernesto Velázquez. Y en conjunto con Editorial Candaya (http://www.candaya.com) presentará los documentales y libros de Enrique Vila-Matas, Roberto Bolaño y Ricardo Piglia, con Juan Villoro y Margarita Heredia. En el marco de la FILPM se proyectará el video documental Anyone and Everyone, de Susan Polis Schutz, que habla sobre la diversidad sexual y la religión; se tendrá además una mesa de discusión con representantes de la Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual (http://www.familiasporladiversidad.org), en la que participarán Luis Perelman y Miriam Ángel. Para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin se efectuará el ciclo de conferencias “Darwin visita el Palacio”, organizado por la doctora Alicia González Manjarrez, del Instituto de Fisiología Celular (http://www.ifc.unam.mx), y el biólogo Alfonso Vilchis Peluyera, de la Facultad de Ciencias (http://www.fciencias.unam.mx), ambos de la Unam, con charlas como “La evolución del sexo: ¡viva la diversidad!”, “Los alcances del pensamiento darwinista”, “¿Cómo se originan los genes?”, “Darwin, los microbios y nosotros” y “Los genomas visitan a Darwin”, así como las conclusiones y reflexiones a cargo de Rosaura Ruiz, secretaria de Desarrollo Institucional de la Unam, en las que participan investigadores de diversas partes de México. La Casa de las Humanidades (http://www.cashum.unam.mx) presentará el libro El origen de las especies, de Charles Darwin, con prólogo de Juan Comas, y la Facultad de Ciencias organizará la mesa redonda “Darwin en la evolución temprana de la vida”. Por su parte, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah, http://www.inah.gob.mx) organizará la mesa redonda “¿Qué nos dice Darwin hoy?”. Por séptima ocasión se llevarán a cabo las Jornadas Juveniles del 23 al 25 de febrero, con mesas redondas y conferencias cuyas temáticas se relacionan directamente con los intereses de los jóvenes: “Embarazo en adolescentes”, “VIH-SIDA”, “Amores que matan”, “El bullying en México —hostigamiento y violencia infantil—”, “Estrés en niños”, “Evolución, cerebro y elección de pareja”, “Algunos tips para la búsqueda de empleo” y “¿Sobre qué escriben los jóvenes? La narrativa juvenil como recurso educativo”, entre otros. Este año el programa “Lecturas mexicanas” estará dedicado a conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución con textos de Manuel Payno, Vicente Rivapalacio, Bernal Díaz del Castillo, Jesús Inclán y Luis González Obregón. Se realizará por séptimo año consecutivo la lectura anual de Pedro Páramo, de Juan Rulfo. En “Leer para los demás”, en donde personalidades mexicanas leen un texto literario que haya influido en su obra y en su vida explicando por qué, participan Esther Seligson, quien lee un fragmento de Diálogos con Leucó, de Cesare Pavese; Luz Fernández de Alba hará lo propio con Final del juego, de Julio Cortázar; Ana Clavel con Las hortensias, de Felisberto Hernández, y Rodolfo Palma Rojo con Río subterráneo, de Inés Arredondo. En “La Feria de los Cuentos”, lectura dramatizada, se presentarán La novela del tranvía, de Manuel Gutiérrez Nájera; Doña Herlinda y su hijo, de Jorge López Páez; La sunamita, de Inés Arredondo, y El pozo y el péndulo, de Edgar Allan Poe. Por tercer año consecutivo la FILPM acogerá una muestra representativa de la literatura que escriben actualmente las mujeres latinoamericanas, coordinada por la escritora cubana, radicada en México, Odette Alonso (http://www.letralia.com/firmas/alonsoodette.htm). Paneles dedicados a la poesía, la narrativa y el ensayo contemporáneos se realizarán desde el jueves 26 de febrero hasta el domingo 1 de marzo, con la participación de la venezolana Eleonora Requena, las cubanas Teresa Dovalpage (http://www.letralia.com/firmas/dovalpageteresa.htm), Minerva Salado y Odette Alonso, y las mexicanas Rosamaría Roffiel, Ana Franco Ortuño, Reyna Barrera, Artemisa Téllez y Carla Quintanar. Se presentará también la antología Dos orillas; voces en la narrativa lésbica, editada por Egales (http://www.editorialegales.com), de Barcelona, España. Serán entregados, asimismo, los premios a los ganadores del Sexto Concurso Internacional de Narrativa Universidad Nacional Autónoma de México, El Colegio de Sinaloa y Siglo XXI y del Sexto Concurso Internacional de Ensayo Universidad de Sinaloa, El Colegio de Sinaloa y Siglo XXI; así como el Segundo Reconocimiento a Escritores Cinematográficos Mexicanos (REC), que en esta ocasión se otorgará al guionista Guillermo Arriaga. Respecto a la presencia internacional, el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Unam (http://www.cialc.unam.mx) y la Embajada de República Dominicana (http://www.embadom.org.mx) organizan algunas actividades en torno a Juan Bosch a 100 años de su nacimiento. Por su parte, la Embajada de Uruguay conmemorará los 100 años del nacimiento de Juan Carlos Onetti y la Embajada de Perú (http://www.embajadadelperu.com.mx) a dos figuras destacadas de su literatura: Ciro Alegría por sus 100 años de nacimiento y los 400 años de los Comentarios reales de los Incas, del inca Garcilaso de la Vega. Ediciones Baquiana (http://www.baquiana.com), de Miami (EUA), presentará el libro Español o espanglish, ¿cuál es el futuro de nuestra lengua en Estados Unidos? de Maricel Mayor Marsán. Y la investigadora guatemalteca Lucrecia Méndez dictará la conferencia “Poetas guatemaltecas contemporáneas y novísimas”. Entre los participantes de esta edición, el poeta José Emilio Pacheco asistirá a la FILPM para encontrarse con el público y hablar sobre su vida y obra a manera de homenaje por su setenta aniversario. Emmanuel Carballo leerá su texto Memorias sentimentales. A ellos se suman Carlos Monsiváis, Vicente Leñero, Enrique Florescano, Carlos Montemayor, Jorge Volpi, Federico Campbell, Vicente Quirarte, Ana Clavel, Ignacio Solares, Eduardo Matos Moctezuma, Paco Ignacio Taibo II, Eduardo Lizalde, David Huerta, Hernán Lara Zavala, Eduardo del Río “Rius”, Cristina Pacheco y Pedro Ángel Palou. Con motivo del 90 aniversario luctuoso de Amado Nervo se exhibirá un busto del poeta mexicano en la escalinata central del Palacio de Minería, acompañado de la escultura “La amada inmóvil” realizados por el escultor Sergio Peraza. Dentro del programa cultural figuran cerca de 300 presentaciones de libros, 100 lecturas y 42 talleres infantiles. La FILPM estará abierta al público de lunes a viernes de 11 de la mañana a 9 de la noche, y los sábados y domingos de 10 de la mañana a 9 de la noche. La entrada tiene un costo general de 15 pesos, y de 10 para niños menores de 12 años, adultos mayores, estudiantes y maestros con credencial. Fuente: FILPM *** Mariana Libertad Suárez recibirá el Premio Mariano Picón Salas El próximo miércoles 18 de febrero, a las 7 de la noche, en la Sala de Teatro I de la Casa de Rómulo Gallegos, se realizará el acto de entrega de la IV Edición del Premio Internacional de Ensayo Mariano Picón Salas, galardón organizado por la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve). La obra ganadora, titulada Sin cadenas, ni misterios. Representaciones y autorrepresentaciones de la intelectual venezolana (1936-1948), fue presentada bajo el seudónimo “Josefa Venancia”. Abierta la plica que contenía los datos del autor, la ganadora resultó ser Mariana Libertad Suárez, profesora del Departamento de Literatura de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve). En su libro, Suárez estudia la manera en que la mujer venezolana fue representada durante los años del postgomecismo y cómo logró, además, representarse a sí misma en la literatura, rescatando la obra de dos importantes escritoras de la época, como lo son Narcisa Bruzual y Elinor de Monteyro. El veredicto señala que “se trata de una obra audaz y novedosa en su planteamiento. La obra estudia las posibilidades y estrategias de subjetivación de los sujetos que no se conforman a la norma social dominante, y descubre recursos y experiencias necesariamente invisibles para el pensamiento hegemónico, contribuyendo así a la visibilización, al reconocimiento y a la valoración del carácter de sujeto agente de los excluidos”. Este jurado convino también en conceder dos menciones de honor. La primera fue para El Reino de la Transparencia; comunicación y democracia en tiempos del poder popular, firmado con el seudónimo “Sebastián”, por constituir “un aporte muy importante para comprender el papel de la comunicación en la construcción de una democracia verdaderamente popular y participativa en Nuestra América”. Abierta la plica, el autor quedó identificado como José Javier León Blanco, profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV, http://www.ubv.edu.ve) y autor de diversos libros y artículos. La segunda mención fue para El criollismo en el sistema de imágenes de las artes visuales latinoamericanas, firmado con el seudónimo “Flor de Azalea”, siendo su autora la investigadora Isabel Huizi Castillo. Su obra fue seleccionada porque constituye “un aporte significativo a la comprensión de una de las representaciones construidas y empleadas para nominar, definir y entender lo latinoamericano”. El jurado, integrado por la hermana Teresa Forcades I Vila, el profesor Ramiro Podetti y la venezolana Iraida Vargas-Arenas, seleccionó el texto ganador entre noventa y seis obras que se recibieron para esta convocatoria, cifra récord en la historia del Premio Mariano Picón Salas, creado en 2001 con el propósito de honrar la obra y el pensamiento del ilustre escritor venezolano, y de estimular la actividad creadora de los ensayistas en lengua castellana. La autora de la obra ganadora de la IV Edición recibirá veinte mil dólares ($20.000), o su equivalente en moneda nacional, a los que se le aplicarán las retenciones previstas en la legislación tributaria vigente; diploma y la publicación de la obra ganadora. La entrada al acto de entrega es gratuita. Fuente: Celarg *** Exilio de Antonio Machado será recordado en Andalucía La Universidad Internacional de Andalucía (Unia, http://www.unia.es) rendirá homenaje al poeta Antonio Machado y recordará sus últimos días, así como su “penosa salida hacia el exilio”, con la celebración el próximo sábado 21 en su sede en Baeza (Jaén), que lleva el nombre del poeta, de una jornada de actividades culturales, coincidiendo con la conmemoración del 70º aniversario de su muerte. La directora de la sede baezana, Alcázar Cruz, presentó este 12 de febrero los actos, que llevan como lema “A la luminosa memoria de los vencidos”, y señaló que para recordarle en sus últimos días de vida, “como escritor y como persona comprometida por medio de la palabra en la defensa de las libertades, la Unia, a través de su sede baezana, organiza esta jornada abierta al público”. Por su parte, el gerente de la sede, Pedro Martín Guzmán, subrayó que “muchas veces no se tiene en cuenta que Machado no murió en Collioure (Francia) en una excursión del Inserso, sino que murió allí porque tuvo que salir huyendo de España”. De ahí, indicó, el lema de los actos, así como “la intención de recordar a los miles de españoles que tuvieron que salir por las mismas circunstancias. La muerte de Machado no fue fruto únicamente de la enfermedad, sino también de la crueldad humana”. La imagen del programa de actividades está presidida por un retrato de una de las últimas fotografías del poeta encargada por la Unia al pintor jiennense David Padilla, que ha sabido captar “a ese Machado de los últimos años, atormentado por la situación de España y su penosa salida del país a través del exilio”. Los actos, que estarán presididos por el rector de la Unia, Juan Manuel Suárez Japón, comenzarán con la inauguración del “espacio machadiano”, en los jardines de la sede baezana. En este lugar, y junto al busto de Machado que en su día realizó el escultor Melchor Zabata, se ha plantado una encina negra, rememorando los descansos que Antonio Machado realizaba bajo este árbol cuando andaba desde Úbeda a Baeza por el llamado “camino viejo”. También se descubrirá una placa. Posteriormente, el salón de actos de la Sede Antonio Machado de la Unia acogerá una lectura de poemas sobre el poeta en la que participarán una veintena de personas, entre las que destacan el hispanista Ian Gibson y la poeta Ana Rossetti. Por la tarde, se presentará el libro Antonio Machado y Baeza a través de la crítica, una reedición que ha sido revisada y actualizada bajo la coordinación de Antonio Chicharro. Igualmente, se proyectará el documental Machado, destierro y muerte de un poeta, presentado por su director Hermindo Medal, y se celebrará la mesa redonda “El exilio posterior a 1939”, que será moderada por Antonio Chicharro y tendrá como participantes al propio Medal, Ian Gibson, Ana Rossetti, y el historiador Julio Artillo. Finalmente, para cerrar los actos de esta jornada, se celebrará el recital “Antonio Machado. Retrato flamenco”, creado por el cantaor Calixto Sánchez, que estará acompañado a la guitarra por Manolo Franco. Esta actividad, en la que colabora el Ayuntamiento de Baeza (http://www.baeza.net), tendrá lugar en el Teatro Montemar a las 8:30 de la noche, y se podrá acceder con invitación. Fuente: Europa Press *** “Kilómetro del Libro” realizarán en Coahuila Con el objetivo de reunir y apilar libros para formar uno o varios kilómetros de ellos y luego distribuirlos entre las bibliotecas públicas del estado mexicano de Coahuila, Armando Sánchez Quintanilla, coordinador de la Red de Bibliotecas Públicas del estado, anunció la realización del “Kilómetro del Libro” el próximo sábado 28 de febrero, desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde, en la explanada de la Biblioteca Central del Estado. También señaló que se espera participe mucha gente que tiene en sus bibliotecas libros que ya no usa o ya leyó, por lo que no sabe qué hacer con ellos, y quieren asimismo contar con el apoyo de las personas para que donen los libros que no utilicen en sus hogares. Esta actividad tiene como objetivo reunir todos los libros posibles y apilarlos para formar uno o varios kilómetros de libros que luego distribuirán entre las bibliotecas públicas de la entidad y si existe algún libro maltratado, se encargarán de rehabilitarlo, para que se pueda volver a usar. Algunos de los libros serán donados a escuelas públicas, principalmente del medio rural y colonias populares. Fuente: Milenio *** Literatura mexicana invitada de honor al Salón del Libro de París Los escritores Carlos Monsiváis, Vicente Leñero, Margo Glantz y Tomás Segovia serán por primera vez traducidos al francés, al ser la literatura mexicana invitada de honor al Salón del Libro de París (Salon du Livre Paris 09, http://www.salondulivreparis.com), considerado el evento editorial más importante en lengua francesa. Del 13 al 18 de marzo asistirán a este evento más de 40 autores, algunos de los cuales resultarán familiares para los lectores franceses, como Carlos Fuentes, Enrique Serna o Paco Ignacio Taibo II, pero la mayoría constituirá un descubrimiento. “El público francés conoce mal la literatura mexicana; en el mejor de los casos, puede citar a un par de autores, los habituales, como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Juan Rulfo. Como decimos en francés: ‘los árboles no dejan ver el bosque’ ”, opina Florence Noiville, crítica literaria del diario Le Monde (http://www.lemonde.fr). “Hay dificultades para ubicar a las nuevas generaciones, empezamos a conocer a Jorge Volpi, Mario Bellatin... el Salón del Libro será una ocasión formidable para descubrir a los nuevos escritores y, sobre todo, las facetas inesperadas de la literatura mexicana”, agregó Noiville. Las editoriales francesas publicarán 37 novedades de literatura mexicana entre ensayo, cuento, novela y poesía, una cifra sin precedentes en anteriores ediciones del salón. El público francés tendrá por vez primera la ocasión de leer a autores como Carlos Monsiváis con Nuevo catecismo para indios remisos; Vicente Leñero, con Los albañiles; Margo Glantz, con Las genealogías; Nellie Campobello, con Cartucho, y las antologías poéticas de Inés Arredondo y Tomás Segovia. Asimismo, Gallimard (http://www.gallimard.fr), el sello que más autores mexicanos ha publicado, lanzará nuevos títulos de Mario Bellatin, Álvaro Enrigue, Tomás Segovia y Alejandro Rossi. “Significa recuperar el tiempo perdido en traducciones”, opina Philippe Ollé-Laprune, asesor literario del salón. “En Francia se lee mucha literatura traducida, más o menos la mitad de la producción en literatura son traducciones. En lengua inglesa es el 3 por ciento, es casi imposible que te traduzcan al inglés”. Organizado desde 1981 por iniciativa del Sindicato Nacional de la Edición (SNE, http://www.sne.fr), que agrupa a las editoriales francesas, el salón pretende acercar al público galo a las voces consagradas y descubrir nuevos autores. Los escritores invitados fueron seleccionados por el Centro Nacional del Libro en Francia (http://www.centrenationaldulivre.fr), con el único requisito de convocar a autores con obra ya traducida al francés o de próxima aparición. La delegación oficial mexicana incluye a escritores como Carlos Fuentes, Homero Aridjis, Héctor Aguilar Camín, Elena Poniatowska, Sergio González Rodríguez, Margo Glantz, Pura López Colomé, Ángeles Mastretta, Carlos Monsiváis, Carlos Montemayor, Enrique Serna, Jorge Volpi, Tomás Segovia, Daniel Sada, Alberto Ruy-Sánchez, Elsa Cross, Paco Ignacio Taibo II, Álvaro Enrigue y Álvaro Uribe. Pero los organizadores apuestan también a las nuevas voces, como Guadalupe Nettel, Alain-Paul Mallard, David Toscana, Guillermo Fadanelli, Fabrizio Mejía Madrid, J. M. Servín, Jaime Alfonso Sandoval, Mario González Suárez y Ximena Escalante. Además, las literaturas indígenas están representadas con el poeta mazateco Juan Gregorio Regino y la poeta maya Briceida Cuevas Cob. “En el imaginario francés existe el peso de la tradición de autores como Juan Rulfo o incluso del realismo mágico. Los jóvenes mexicanos que he podido conocer quieren dinamitar este lado ‘exótico’ ligado a los estereotipos que tenemos sobre América Latina, quieren hacer explotar las fronteras entre los géneros, hay una voluntad de no ser presos de una ‘mitología latinoamericana’, lo que hace que la literatura mexicana se acerque hoy más a la literatura universal”, reflexiona Noiville. Aunque invitados a participar, no asistirán por problemas de salud José Emilio Pacheco, Sergio Pitol, Vicente Leñero ni Fernando del Paso. Juan Villoro tampoco acudirá ya que tenía programado un viaje a Japón. Pero la obra de todos ellos estará presente. Entre los beneficios inmediatos de ser invitados al Salón del Libro de París se encuentra la producción de traducciones, además de que en los tres años inmediatos la literatura invitada obtiene nuevas ediciones en Francia, cuya industria editorial lanza entre 40 mil y 45 mil novedades al año, plantea Ollé-Laprune. “A lo largo del salón se van generando contratos, ventas de derechos; al conocerse entre editoriales, se genera una comunicación trasatlántica con los ojos puestos en nuestra literatura, temas y novedades”, asegura Mónica González Dillon, directora de promoción editorial y fomento a la lectura de la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (http://publicaciones.conaculta.gob.mx). En el pabellón de México, titulado “Mosaico de diversidad” y montado sobre un área de mil metros cuadrados del Parc des Expositions de la Porte de Versailles, se exhibirán 3.183 títulos de 73 editoriales. “El reto es lograr vender en un mercado complicado y competitivo, pero consideramos que la industria editorial tiene las tablas y la casta para hacerlo”, agrega González Dillon. Fuente: FCE *** Festival Cosmopoética se amplía a cinco semanas El escritor colombiano Álvaro Mutis, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el francés Michel Houllebecq y el chino Bei Dao son algunos de los protagonistas de la sexta edición de Cosmopoética (http://www.cosmopoetica.es), que en esta ocasión se prolongará durante cinco semanas, del 14 de marzo al 19 de abril, y que tiene como escenario la ciudad española de Córdoba. El director de la Oficina de la Capitalidad Córdoba 2016 (http://www.cordoba2016.es), Manuel Pérez, dijo en conferencia de prensa este 12 de febrero que en estas cinco semanas se celebrarán más de una treintena de ciclos que culminarán con el encuentro internacional “Poetas del Mundo en Córdoba”, que en esta ocasión traerá los versos de más de cuarenta escritores, tanto españoles como internacionales. Entre los participantes, Pérez destacó, además de Mutis, Bei y Houellebecq, al cubano Lorenzo García Vega o la anglosajona Ruth Fainlight, mientras que España estará representada, entre otros, por poetas como Agustín García Calvo o María Victoria Atencia. Además, la edición de 2009 también ofrece cuatro talleres nuevos, como “Versos a Patadas”, que enseña la relación entre poesía y fútbol, con obras que Rafael Alberti o Miguel Hernández dedicaron a este deporte. “Poesía Mística” será otra de las novedades que coincidirá con la Semana Santa y servirá para acercar al público a las poesías cristiana, sufí y hebrea a través de lecturas y actuaciones musicales. Otros ciclos ya consolidados, como “Trovadores”, que este año contará con la participación de Pedro Guerra, o “Poemas que saltan” en el Puente Romano, también repiten este año, en el que una vez más se subraya el vínculo entre la educación y la cultura. Este año, 450 alumnos de educación primaria y secundaria de once centros educativos de Córdoba participan en el taller, por donde han pasado ya más de un millar de chicos, tal como explicó la delegada de Educación en el Ayuntamiento de Córdoba (http://www.ayuncordoba.es), Elena Cortés (IU), quien agregó que este taller se clausurará el 11 de abril con una gran fiesta infantil en el Teatro Avanti y con lecturas a cargo de los poetas asistentes al encuentro internacional “Poetas del Mundo en Córdoba”. Fuente: EFE *** Con diversos homenajes recordarán a Sabines en diez años de su muerte Diez años de su muerte y ochenta y tres de su nacimiento cumplirá el poeta mexicano Jaime Sabines el 19 y 25 de marzo, respectivamente, por lo que se ha planificado una serie de homenajes que incluyen desde la lectura de su obra hasta la creación de la Cátedra Jaime Sabines, pasando por actividades como música, canto, declamación, concursos literarios y grafitis en las bardas de su ciudad, Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), aunque las actividades se extenderán a otras ciudades mexicanas como el Distrito Federal, con sede en la Casa de la Cultura Jaime Sabines. Durante una conferencia de prensa realizada este 12 de febrero en la representación del gobierno de Chiapas en la ciudad de México, encabezada por el secretario de Educación de esa entidad, Javier Álvarez Ramos, se destacó la inauguración de la Cátedra Jaime Sabines, que impartirán los poetas José Emilio Pacheco y Ernesto Cardenal. También se destacó la musicalización y canto de catorce poemas del autor interpretados por Malena Durán, con producción y arreglos de Omar Guzmán y música de Pepe Elorza, David Haro, Jorge Alberto Buenfil, Rodolfo David Aguilar y el propio Guzmán. El disco compacto, del que se editará otra edición para comercializarlo, se titula La primera lluvia del año, e incluye poemas como “Lento, amargo animal”, “Te desnudas igual”, “Yo no lo sé de cierto”, “Ay, Tarumba” y “La cojita está embarazada”. Durán y Guzmán presentaron el disco este 13 de febrero en Tuxtla Gutiérrez, el 14 en San Cristóbal de las Casas, el 15 en Comitán y hoy 16 en Tapachula, y posteriormente en la ciudad de México y otras del país. Tras informar sobre la creación de un Comité Organizador del Programa de Conmemoración, encabezado por el gobernador Juan Sabines y con la presencia de Julio Sabines, sobrino e hijo del poeta, respectivamente, Álvarez Ramos dijo que con el homenaje se busca detonar desde Chiapas una “gran movilización social” en torno a la obra del escritor. El funcionario chiapaneco mencionó varias de las actividades, como un concurso estatal de declamación, el proyecto de musicalización de poemas —para acercar a más gente a la obra de Sabines—, recitales en español y en tzotzil y tzeltal, a la vez que se mencionó la realización de más traducciones, ahora en chino y árabe. Luego de plantear que sólo mediante la cultura México puede comenzar a salir de sus problemas, adelantó que en unos meses la Editorial Planeta (http://www.editorialplaneta.com.mx) publicará un libro de cartas amorosas de su madre, Josefa Rodríguez, a su esposo Jaime Sabines. Fuente: La Jornada *** Jóvenes escritores mexicanos se reunirán en Monterrey Organizado por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte, http://www.conarte.org.mx), entre el jueves 16 y el sábado 18 de julio se realizará en Monterrey, Nuevo León (México), el I Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes en la categoría de Ensayo de crítica literaria, en el que podrán participar estudiantes de hasta 35 años de edad de licenciatura o posgrado relacionados con la literatura y las humanidades en alguna universidad de la nación azteca. Los interesados deberán enviar, antes del 23 de marzo, el abstract de un ensayo de crítica literaria sobre la obra o libro de un escritor mexicano de 35 años o menos, escrito en computadora en letra Arial, 12 puntos, a doble espacio, con una extensión máxima de una cuartilla, y deberá tomar como base para su trabajo uno de los ejes temáticos del encuentro: la estética de la violencia, el mercado de la violencia, la violencia como tradición literaria o la literatura violenta en función de las posturas morales y el trabajo creativo. La portada del abstract deberá incluir el nombre completo del participante, fecha de nacimiento, institución de educación superior en la que se encuentra inscrito, carrera o posgrado que estudia, dirección postal, teléfono personal, correo electrónico, título de la ponencia, eje temático seleccionado, escritor seleccionado para el ensayo y una pequeña justificación sobre la elección de su trabajo ensayístico. Este material deberá ser enviado por correo electrónico a oreyna@conarte.org.mx o bien, en original y 3 copias, en un sobre sellado, al Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Antiguo Palacio Federal, tercer piso, Washington #648 ote.; Centro, Monterrey, Nuevo León; C.P. 64000). Un Comité Dictaminador seleccionará hasta 5 trabajos y publicará su fallo a más tardar el 27 de abril. Se contactará a cada participante que resulte seleccionado. Sus gastos de hospedaje y alimentación en Monterrey serán cubiertos por los organizadores del encuentro. Los autores seleccionados entregarán el ensayo de crítica literaria, con una extensión máxima de 5 cuartillas, en letra Arial de 12 puntos, a doble espacio, a más tardar el día 29 de mayo de 2009. De lo contrario, su lugar será cancelado. Fuente: Conarte *** V Congreso José Agustín Goytisolo realizarán en Barcelona La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB, http://www.uab.es) y el Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona (http://www.bcn.cat/cultura) organizan el V Congreso Internacional José Agustín Goytisolo, evento en homenaje a la figura del escritor español (1928-1999), a desarrollarse en la ciudad española entre el 24 y el 26 de marzo. La inauguración será el martes 24 a las 11 de la mañana en la Sala de Grados de la Facultad de Letras de la UAB, con la intervención de la doctora Ana Ripoll Aracil, rectora de la UAB, seguida de Jordi Martí, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona; Oriol Izquierdo Llopis, director de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC, http://abbrr.com/Uzm); Elena Estalella Boadella, decana de la Facultad de Letras; Juan Carlos Rubio Martínez, director del Departamento de Filología Española, y Carme Riera, directora de la Cátedra José Agustín Goytisolo. A continuación, la profesora María Payeras, de la Universitat de les Illes Balears (UIB, http://www.uib.es), dictará la conferencia inaugural, “Goytisolo y González: ¿el mundo al revés?”. En la tarde, y con la Sala de Actos de La Virreina como escenario, se realizará a partir de las 5 la mesa redonda “José Agustín Goytisolo, más cerca”, moderada por Carme Riera y con la participación de Esther Tusquets, escritora y editora de Goytisolo; la escritora Efi Cubero (http://www.letralia.com/firmas/cuberoefi.htm), responsable de los premios de poesía JAG; Miguel Dalmau, escritor y biógrafo de JAG; Lola Fernández Lucio, escritora y antóloga de JAG, y Joan Tarrida, editor de JAG. A las 7 se realizará un diálogo, sobre la figura del escritor, entre Paco Ibáñez y Julia Goytisolo. Las actividades del día cerrarán a las 8 con la presentación de la edición crítica de los libros Poesía Completa de José Agustín Goytisolo y de Los artículos. El miércoles 25 a las 10 de la mañana se realizará un foro sobre la traducción de la obra de Goytisolo, con los traductores Francesc Parcerisas (UAB), Francesco Lutti (UAB) y Matteo Lefebre (Italia), y con la moderación de Luisa Cotoner (Facultad de Traducción de la Universitat de Vic, http://www.uvic.cat). Más tarde, el poeta Ramón García Mateos dictará su charla “Vigencia de la poesía de JAG”. A la 1 de la tarde, Luis Goytisolo (Real Academia Española de la Lengua, RAE, http://www.rae.es) ofrecerá su conferencia “La invención del entorno familiar”. A las 4, Cotoner hablará de las “Figuras y figuraciones femeninas en la poesía de J. A. Goytisolo” y, a las 5, Riera pronunciará su charla “La prosa de JAG: del prólogo al artículo”. A las 7 de la noche habrá un espectáculo musical en homenaje a Goytisolo, con Los Goliardos, Rosa León, el Grupo Lauta y posiblemente Joan Manuel Serrat y Peret. El jueves 25 a las 11 de la mañana, Alex Susanna dictará su charla “José Agustín Goytisolo, pont entre cultures”. A continuación, a la 1 de la tarde, Josep M Castellet, Paco Todó y Asunción Carandell de Goytisolo compartirán tribuna en el foro “La evocación perdura, no la vida”, y a las 7 se inaugurará una exposición en el Círculo de Lectores. El congreso terminará con una lectura de poemas de Goytisolo en la que, bajo la coordinación de Ramón García Mateos, participarán Neus Aguado, Pere Rovira, Joan Margarit y Pere Pena. Fuente: UAB *** La tipografía como juego literario tema de un curso en la UCLM En el marco de los Cursos de Verano 2009 de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM, http://www.uclm.es), entre el 7 y el 9 de julio se desarrollará en la sede de la Facultad de Humanidades de esa casa de estudios, en Toledo, el curso “Literatura visual: la tipografía como juego literario” (http://es.geocities.com/cursoveranouclm), bajo la dirección de la profesora Marina Villalba Álvarez (http://www.uclm.es/profesorado/mvillalba). Tras el acto inauguración a las 10 de la mañana del martes 7, el curso se iniciará a las 10:30 con la participación de la escritora, quien dictará su charla “71.111 razones para amar las letras”, seguida de José Romera, catedrático de literatura española de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es), a las 12:30, con “De lo visual a lo textual: algunas calas”. A las 4:30 de la tarde se realizará la mesa redonda “La narrativa visual en el siglo XXI”, moderada por la profesora Villalba y con la participación de Canals, Romera y Ángeles Encinar, catedrática de literatura española de Saint Louis University (http://www.slu.edu). A las 6:30 de la tarde, Encinar dictará su charla “Ficciones e imágenes frente a frente: Cuentos del libro de la noche, de José María Merino”. El miércoles 8 a las 10:30 de la mañana, José Antonio Sánchez Martínez, catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la UCLM, ofrecerá su conferencia “La palabra coreográfica”. A las 12:30 le toca el turno la escritora Julia Barella, profesora titular de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH, http://www.uah.es), con “De pinceles, plumas y fotogramas: pintar poemas”. La mesa redonda del día se realizará a las 4:30 de la tarde bajo el título “La poesía, el cómic y el teatro visual”, con la moderación de Maite Sánchez y la participación de Sánchez Martínez, Barella y la escritora Josune Muñoz. A las 6:30, la escritora Isabel Franc pronunciará su charla “La aventura gráfica. 60 minutos con Susanna Martín”. Muñoz abrirá las actividades del jueves 9, a las 10:30 de la mañana, con su charla “Cómic de mujeres y para mujeres: 50 años de cómic femenino”, siendo seguida por la profesora Villalba con “La narrativa visual de Cuca Canals”, a las 12:30. La actividad de clausura se realizará a las 2 de la tarde. El curso tendrá una validez de 2 créditos de libre configuración para las titulaciones de la UCLM. Para solicitar mayor información o tramitar las inscripciones, los interesados deberán ponerse en contacto con la profesora Villalba, a través del correo marina.villalba@uclm.es. Fuente: Profesora Marina Villalba Álvarez *** Un coloquio revisará en Lima la obra crítica de Tomás G. Escajadillo Del 8 al 10 de julio se celebrará en Lima el Coloquio Internacional de Crítica Literaria “Tomás G. Escajadillo” (http://coloquiotomasescajadillo.blogspot.com), evento organizado por el Departamento de Literatura, la Escuela de Literatura y el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (http://letras.unmsm.edu.pe). El coloquio tendrá como objetivo la revisión de la obra crítica del peruano Tomás G. Escajadillo (Lima, 1939), uno de más influyentes críticos de los estudios sobre literatura peruana y latinoamericana. Igualmente, se revisará el proceso de la crítica literaria a partir de la labor hermenéutica del autor, valorando su obra y señalando sus aportes; se señalará la vigencia de las categorías propuesta por Escajadillo para el estudio de la literatura peruana y latinoamericana, y se realizará un balance del impacto de su obra crítica en los estudios académicos en el ámbito nacional e internacional. El evento, en cuyo marco habrá conferencias magistrales, ponencias, mesas redondas, mesas testimoniales y una muestra bibliográfica, se desarrollará de acuerdo a líneas temáticas vinculadas a la obra crítica de Escajadillo. Indigenismo, neoindigenismo, poéticas regionales, recepción crítica internacional, labor editorial, gestión académica y testimonio son algunos de los temas, además de la relación de Escajadillo con otros autores como José María Arguedas, José Diez Canseco, Ciro Alegría, Manuel Scorza, Enrique López Albújar y José Carlos Mariátegui. Los resúmenes de las ponencias se enviarán para su evaluación al correo coloquioescajadillo@gmail.com antes del 15 de abril. Las sumillas no deben exceder las 10 líneas, y en ellas se debe indicar la filiación institucional del participante. La lectura de las ponencias equivaldrá a 20 minutos. Fuente: Web del evento ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| El Astillero Libros http://www.elastillerolibros.com.ar Web de este espacio literario ubicado en Buenos Aires, Argentina, en el que escritores y lectores pueden recibir asesoramiento personalizado y otros servicios, como rastreo de libros, entrega a domicilio, talleres de escritura y charla con escritores. La página publica, además, reseñas de libros actuales, lecturas recomendadas por escritores, divulgación de concursos literarios, información sobre talleres de escritura, textos de crítica y ficción literaria. Literatura en Murcia http://literaturaenmurcia.blogspot.com Bitácora colectiva cuyos autores ofrecen sus puntos de vista sobre la literatura tratando temas de actualidad, realizando pequeñas críticas y reseñas de libros, acercándose a los clásicos y mediante una amplia variedad de lecturas sobre el tema. Tiene como objetivo buscar el acercamiento de todos los pueblos de habla hispana a través de la literatura y los libros, creando un punto de encuentro para los hispanohablantes. Ardito Documental http://arditodocumental.kinoki.es Blog del documentalista argentino Ernesto Ardito, creado para el debate teórico práctico sobre la realización de cine documental. Publica artículos de difusión, reseñas sobre cine del género, noticias del medio y otros materiales, y mantiene un directorio de festivales para cine documental, entidades que proveen de financiamiento y vías de distribución. Edición de Bolsillo http://fm.orgfree.com Sitio para amantes de la lectura. Publica reseñas de libros, opiniones, información sobre autores y personajes, principales premios literarios y otros temas, en forma de esquemas sencillos. El lector puede participar enviando sus propias opiniones. Tiene, además, un foro interactivo en el que los visitantes pueden sostener conversaciones sobre estos temas. Fundación Nuevas Claves Educativas (FNCE) http://www.fundacionnce.org Organización sin ánimo de lucro fundada en Álava (País Vasco) con sede en Vitoria-Gasteiz, cuyo principal objetivo es contribuir al desarrollo y mejora de la educación, especialmente en áreas como las dificultades específicas de aprendizaje, la estimulación como base del desarrollo infantil y la formación permanente. La web publica información sobre dislexia, estimulación temprana, logopedia y recursos pedagógicos, además de entrevistas, recursos de formación, la memoria anual de la organización, testimonios y otros materiales. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Matadoras: entre libertad sexual, queja al machismo y sufrimiento ===== === Anouk Guiné =========================================================== La antología Matadoras; nuevas narradoras peruanas, recientemente editada por Estruendomudo, resulta ser feliz e inconscientemente feminista. La historia literaria fue escrita en clave masculina, con un canon literario del mismo corte. Esto implica la invisibilización y el silenciamiento de la literatura hecha por mujeres y cuyo trabajo sería “irracional”, “no profesional” y “no serio”. No es que las prosistas fueron pocas por décadas, sino que su aparición editorial fue muy tardía por las razones que acabo de dar. Considerada como “subliteratura”, no es de extrañar que muchos hombres no lean a las mujeres, y que por lo general éstos falten a eventos relacionados con la literatura femenina. Este estado de cosas no se desmintió en la presentación de Matadoras el 23 de octubre 2008 en París (http://www.cecupe.com) —con el editor Álvaro Lasso y dos de las autoras antologadas, Grecia Cáceres y Nataly Villena—, donde los varones, en particular los narradores peruanos y latinoamericanos que viven en la capital, brillaron por su ausencia, mientras nunca faltan a tal evento cuando se trata de uno de sus pares. Felicitemos a Álvaro Lasso quien, lejos de cualquier intento de ghettización de la literatura femenina, da voz a 13 narradoras y nos ofrece una antología de alta calidad. Esperemos que sea un punto de partida para sacar a luz los textos de otras narradoras. Esta tarea es fundamental si se quiere poner fin a la amnesia de género en la literatura, si las mujeres quieren inventar espacios que escapen a los cánones masculinos, o si quieren penetrar terrenos invadidos por los hombres sin tener que justificarse, y si quieren que su existencia deje de ser definida por referencia a los hombres. Por cierto, las 13 Matadoras no tienen encima la mirada de un hombre cuando escriben. Nos lo comprueban al transgredir las normas en cuanto crean, a partir del sujeto mujer, un sujeto “completo”, mientras la masculinidad se revela “incompleta” como en “Casa de estrafalario”, el muy sensual cuento de Katya Adaui. Hay en esta antología tres grandes ejes que hacen que sea inconscientemente feminista. Primero, la expresión sumamente libre, liberal y libertina de la sexualidad, segundo, la queja explicita al machismo, y tercero, el sufrimiento femenino. Estos temas se entremezclan y articulan a lo largo de la antología. En “Corte a Sofía”, de Alicia Bisso, el personaje principal “se entrega al sexo con personas nuevas”, y busca a su ex novio “sólo para tener sexo”. Es mejor “no esperar nada de nadie”, “por más que digan lo que sea, por más que te hagan el amor con esa misma fuerza... Olvídalos. No son más que eso. Hombres que comparten contigo una o dos noches y ya”. “El típico cabrón que va de ligue en ligue”, dice Rossana Díaz en “La lucha contra el estornino”. En “Al frente”, de Nataly Villena, se deja a un peruano “vividor” y “borracho” y se viaja por España hasta Marruecos, una frontera que se vuelve también sexual al descubrir que uno de los personajes es una lesbiana que volverá a ver a su ex novia en Tánger. En esta zona fronteriza e impersonal del Mediterráneo, cerrada y abierta a la vez, las protagonistas se ven perdidas pero iniciando una nueva historia. “Al frente, todo aquello que habíamos perdido nos aguarda”. La homosexualidad también está presente en el cuento de Mónica Belevan, “Trouvez Hortense”, a través de la voz de Rimbaud en Adén. La protagonista de “Mate de coca”, de Susana Noltenius, se libera de un marido egoísta. Al visitar la Casa de las Vírgenes del Sol, confiesa: “Me inquieta la idea de ser elegida para algo tan infame como el encierro”, y expresa la libertad vivida con su amante: “Yo yacía sobre su cama, él a mis pies... deslizó sus manos, sus labios y su cuerpo por mis piernas, mis caderas, abdomen y pecho”. “No le incomodan los líquidos de nuestros cuerpos corriendo entre nuestras piernas”. Claudia Ulloa nos lleva por una sexualidad libertina en “Línea”: “Con el punzón (de una navaja) me dejó en la piel un rasguño muy leve, que me mató de placer... me metí a la ducha y vi la línea que él había dejado sobre mi cuerpo... Era una línea larga que iba desde mi garganta hasta el pubis y se unía a la línea de mi sexo”. Al día siguiente ofrece públicamente su cuerpo en plena calle. Para Grecia Cáceres, en “Una pena de amor”, la protagonista maldice al que la dejó: “Que le haga su show a las otras, a las que no saben aún lo que es un machito de su especie, que te aplasta y no le importa lo que sientas, que te toma y que te suelta...”. “Nadie te dice nada y un buen día te encuentras aplastada en el asiento trasero de un carro, medio vestida, incómoda... no siento nada, sólo espero que pase el bolondrón... ¿Tú quisieras eso para tu cuerpo? Terminar toda adolorida, en posiciones absurdas, en lugares peligrosos, temiéndole a todo, pensando en el embarazo aunque según él se sale antes”. En “Callejón oscuro” de María Luisa del Río, una mujer cansada de su pareja cuenta: “Esta mañana me ha pedido que lo espere con el almuerzo listo, pero en lugar de meter los tallarines a la olla... me he entretenido con una película porno que encontré entre su ropa. Lo he sentido llegar... Ha caminado hacia la cocina y no ha encontrado nada, se ha molestado y nos hemos mandado a la mierda. He tirado la puerta, he salido a la calle... y me he subido a una combi para irme a cualquier otro pueblo de la cordillera”. La soledad y el maltrato a sí misma son otros sufrimientos presentes aquí, una soledad que puede “clavar” como “un cuchillo muy filudo” (Bisso). Algunas mujeres mueren y renacen al ritmo de sus casas, como en “La casa muerta” de Alina Gadea, y en “Las dos orillas” de Giselle Klatic. “Más tarde pensaría que doña Isabel había depredado la casa como una mujer que se infringe un castigo a sí misma, cortando su preciosa melena al ras del cráneo o pintándose toda la cara con lápiz de labio frente a un espejo para humillarse cruelmente a sí misma”, escribe Gadea. La casa “parecía muerta. Yo había querido morirme junto con ella, abandonarme en su abandono... La casa agonizaba y me pedía que la rescate, que me rescate a mí misma”, dice la madre en duelo de Klatic. Culpabilidad, falta de confianza y desesperación son otros de los sufrimientos. Deprimida por su sobrepeso, sus arrugas y cañas, la protagonista de Díaz “no es nadie” sin antidepresivos. “El aliento” de Karina Pacheco empieza con el suicidio de una mujer joven que se dispara en el corazón. Y Monserrat Álvarez, en “Este cuento se autodestruirá en X minutos”, habla de la feminización de la pobreza a través de una intelectual que plantea el suicidio, la prostitución y el trabajo doméstico como alternativas laborales. Esperemos que más voces de mujeres sigan liberándose, y que antologías de este tipo florezcan en Perú. ** Anouk Guiné anouk31@yahoo.com Poeta francesa (Bayonne, 1967). Escribe en francés y en español. Cursó filología inglesa en París de 1985 a 1989. Vivió en Trieste (Italia), donde cursó ciencias políticas de 1989 a 1991. Fue profesora en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP, http://www.pucp.edu.pe) y trabajó en organizaciones no gubernamentales de Lima de 1993 a 1996. Fue profesora en Rio de Janeiro (Brasil) de 1997 a 1999, y en la Facultad de Filología Inglesa de la Universidad Blaise Pascal, Clermont-Ferrand (http://www.univ-bpclermont.fr, Francia) de 1999 a 2003. Reside actualmente en París, donde termina un doctorado en estudios de género. Mantiene una página personal en http://anoukguine.com. === Dos poemas de Carol Ann Duffy ========================================= === (y una necesaria explicación) José Luis Justes Amador ============ Like the sand and the oyster, it’s a creative irritant. In each poem, I’m trying to reveal a truth, so it can’t have a fictional beginning. (Como la arena y la ostra, hay un irritante creativo. En cada poema intento revelar la verdad, por eso no pueden tener un inicio ficticio). (C. A. D.) Un poema de Carol Ann Duffy (http://www.carolannduffy.co.uk), una de las más importantes e interesantes poetas de la lengua inglesa contemporánea, “Education for leisure”, ha sido retirado de las antologías de literatura en las preparatorias de Inglaterra hace unas semanas por incitar al uso de cuchillos. Exactamente el brevísimo comunicado dice que “el poema será retirado de la página 37 y no habrá ninguna otra alteración del contenido de la antología. No se ofrecerá ningún otro poema de Duffy como alternativa”. “No se trata de destruir libros”, dijeron los encargados del comité encargado de los exámenes oficiales, AQA (Assessment and Qualifications Alliance). “Las escuelas pueden seguir enseñando el poema, pero ya no estará en el examen”. El poema en cuestión es el siguiente: Educación para el tiempo libre Hoy voy a matar a alguien, algo. Ya estoy harta de ser ignorada y hoy jugaré a ser Dios. Es un día cualquiera, de esos grises en que hasta las calles se aburren. Con mi pulgar aplasto contra el cristal una mosca. Eso hacíamos en la escuela. Shakespeare. Era otro idioma y ahora la mosca es otro idioma. Ahora respiro talento en el cristal y escribo mi nombre. Soy un genio y aunque no haya oportunidades puedo ser lo que sea. Pero hoy cambiaré el mundo. El mundo de algo. El gato me rehúye. El gato sabe que soy un genio y se ha escondido. Tiro al pez al baño y jalo la cadena. Veo que es bueno. El periquito tiene miedo. Una vez a la quincena camino dos millas hasta el pueblo y firmo. No aprecian mi autógrafo. Ya no queda nada que matar. Enciendo la radio y le digo al hombre que habla con una superstar. Me corta. Tomo el cuchillo del pan y salgo. Brilla de repente el pavimento. Te toco el brazo. Un comentario posterior en la página de la AQA habla de la desaparición del poema diciendo que “este poema (...) ha permitido a la escuela explorar el contexto social contemporáneo y el contexto psicológico del narrador del poema además de sus méritos literarios. Sin embargo, no podemos asegurar que todos los maestros estén cómodos con el poema y, como con cualquier texto literario, no podemos estar seguros de que el tema no afecte negativamente a ciertos lectores. Tras haber meditado el tema durante mucho tiempo se ha tomado la decisión de retirar el poema”. Carol Ann Duffy contestó a la retirada de su poema con otro hace apenas unos días. El curriculum de la señora Schofield ¿En cuál de las comedias de Shakespeare Portia le dice a Antonio “debes preparar para el cuchillo tu pecho”? ¿Quién, enloquecido por los celos, mató a su esposa? ¿Y qué bruja de Escocia sabía que llegaba Algo malvado? ¿Quién dijo “es esto que veo una daga”? ¿En qué tragedia? ¿De quién es el acero desenvainado que llevó a Tibaldo a la muerte? ¿A quién le dijo “et tu” el César agonizante? ¿Por qué? ¿Ya sabes lo que significa “hay algo podrido en Dinamarca”? Explica cómo la poesía acecha a los humanos al igual que la luna enamorada a la tierra en llanto, a la tierra en risa. Cómo hacemos de ella oraciones. Nada viene de nada: dilo de nuevo. ¿Qué rey lo dijo? Podemos comenzar. La señora Schofield a la que se refiere el título de la respuesta es una examinadora del Lutterworth College que se había referido al “Education for leisure” como “absolutamente horrible” y manifestado públicamente su alegría ante la decisión del AQA. El nuevo poema le pareció “un tanto raro. Pero habiendo leído sus [los de Duffy] otros poemas, todos eran raros”. Tras esta manifestación, Carol Ann Duffy no ha hecho ningún otro comentario sobre el tema aunque su agente, “sin hablar en su nombre”, dijo que “no afirmaría que esté enfadada. Ella sólo quiere que sus palabras hablen por sí mismas. Es, básicamente, un poema sobre la poesía y por qué la poesía importa. Lo que me parece es que está diciendo que Shakespeare, el escritor más grande, también tiene momentos peligrosos. Está diciendo ‘miren lo que se escribió hace tiempo antes de criticar esto’ ”. ** José Luis Justes Amador justecillos@hotmail.com Escritor y traductor español, afincado desde hace más de diez años en México. Ha publicado textos de creación y ensayos en diarios y revistas mexicanas. Entre sus libros destacan La inocencia del Minotauro (poesía, ICA, 2001) e Historias que pudieron ocurrir (cuento, ICA, 2002). Actualmente forma parte del consejo de redacción de la revista electrónica Hermano Cerdo (http://hermanocerdo.anarchyweb.org) y publica en el diario La Jornada (http://www.jornada.unam.mx) una columna semanal de reseña titulada “Yo leo”. === Memorias de Adriano: a la espera del tiempo Jorge Castellón ====== “Todo ser que haya vivido la aventura humana vive en mí” Marguerite Yourcenar “Yo entreveía de otra manera mis relaciones con lo divino. Me imaginaba secundándolo en su esfuerzo por informar y ordenar un mundo, desarrollando y multiplicando sus circunvoluciones, sus ramificaciones y rodeos. Yo era uno de los rayos de la rueda, uno de los aspectos de esa fuerza única sumida en la multiplicidad de las cosas, águila y toro, hombre y cisne, falo y cerebro conjuntamente. Proteo que a la vez es Júpiter”. Memorias de Adriano. Europa nos dio, durante e inmediatamente después de la segunda guerra mundial, obras literarias fundamentales. Fundamentales por su lenguaje, por su estilo, por su tema, pero sobre todo por su contemporaneidad, por su postura ante un mundo que quería emerger de entre las ruinas y la irracionalidad; fundamentales por la búsqueda de una actitud nueva ante la vida y ante la humanidad misma. Ahí están el Doctor Fausto (1947) de Mann; El tambor de hojalata (1959) de Grass; El juego de los abalorios (1943) de Hesse; La peste (1947) de Camus; Zorba el griego (1948) de Kazantzakis, y tantas otras. Pero, de entre todas ellas, emerge una obra, menos conocida sí, pero no por ello menos perfecta, menos visionaria y particularmente, más intemporal y por ello, más idónea y necesaria en cualquier tiempo. Obra que también merece ser eterna, siempre, me refiero a Memorias de Adriano, escrita por Marguerite Yourcenar. El libro de Yourcenar, publicado en el otoño de 1951 por la editorial francesa Plon, apareció en ese mismo verano, publicada en tres partes, en la revista La Table Ronde. En agosto, la autora escribe: “...pienso [...] que el libro tendrá probablemente pocos lectores, en todo caso pocos lectores buenos”. La obra fue traducida en 1955 del francés al español, dichosa y más que perfectamente, por nuestro gran escritor Julio Cortázar, y esa es la edición que conocemos los latinoamericanos. Para los lectores de habla inglesa, la obra se publicó también en 1955 por la editorial Farrar, Straus and Young de New York, siendo traducida del francés por la amiga de la escritora, Grace Frick, con quien la autora compartió más de treinta años de vida en común en su mutuo retiro de Mount Black Island —una isla en las costas de Maine, Estados Unidos. A este lugar ambas lo bautizan con el nombre de La Petit Placiere. La obra se gesta ya en los años 20 y queda inconclusa, siendo en el “exilio” de la autora que la obra es reanudada, en 1947, cuando Yourcenar recupera manuscritos y cartas, perdidas en Europa a razón de la segunda guerra mundial. “Hay obras a las que hay que atreverse después de los cuarenta años”, dice Yourcenar. Al momento de finalizar la obra, la escritora cuenta con la edad de 48 años. Lectora atenta de Proust y de Mann —a quien le llama maestro—; traductora de Woolf, estudiosa de Gide, con quien le unió un vínculo de amistad, Yourcenar no escapa a la más ingente contemporaneidad, a la mejor tradición de la prosa de la segunda mitad del siglo veinte y a esas tendencias nuevas que surgen de la época. Profundiza en todas las culturas desde la japonesa hasta la quechua. Siendo su primera lengua el francés, domina a su vez el inglés, el griego, el latín, el italiano y no tiene fronteras para estudiar y reflexionar del pasado y del presente en lo que de mejor ha dado el género humano en la literatura y la cultura: traduce poesía clásica griega, recoge leyendas orientales desde los Balcanes al Japón. “Hay más de una sabiduría, y todas son necesarias al mundo; no está mal que se vayan alternando”, dice a través de Adriano. Al parecer la más completa biografía de Yourcenar que se haya conocido, es la elaborada por Josyane Savigneau, amiga personal de la escritora y quien fuera, a su vez, la crítica literaria de Le Monde. Esta biografía fue publicada en español en 1991. Se debe mencionar que la escritora formó parte de la Academia Francesa de la Lengua desde 1981, siendo la primera mujer elegida para ello en 300 años. Paradójicamente, quizá, la revista de crítica literaria más prestigiosa de Estados Unidos, The New Yorker, únicamente registra un artículo sobre la autora y su obra, escrito en febrero del 2005 por Joan Acocella. Contemporánea de Marguerite Duras y Simone de Beauvoir, la obra de Yourcenar parece ser menos conocida que la de sus coterráneas, al menos de este lado del atlántico. Yourcenar viaja incansablemente. Grecia guarda para ella un encanto particular, y viaja a esas tierras muy frecuentemente; pero de igual forma, visita Rusia, Noruega, África, Holanda, Alemania; realiza permanentes estadías en Italia, Francia, España. Aquí busca y visita el lugar donde se supone Lorca fue enterrado. Recorre incansablemente la Villa Adriana en Roma, mientras la obra va escribiéndose internamente. Siempre su correspondencia viaja más lenta que su destinataria, que tiene que alertar a sus amigos de cuál ha de ser su próxima dirección postal. Mas su residencia permanente, después de 1950, es su querida isla en Maine, Estados Unidos. Allí cultiva árboles, cuida de sus perros y va construyendo con el tiempo una riquísima biblioteca personal que recubre todas las paredes de su casa. La libertad es un tema yourceniano; el conocimiento y el poder de la razón; la sensualidad y el respeto a la naturaleza. Los sueños le son dignos de profundas reflexiones y escribe en los años treinta un libro dedicado al tema, Sueños y destinos, que fue publicado en inglés, hasta 1999. A sus 23 años publica una obra controversial, Alexis, donde aborda el tema de la homosexualidad, y del amor no correspondido. Su erudición le permite ambientar cualquier época y región. Cuentos orientales (1938) y Como el agua que fluye (1982) lo atestiguan. Memorias de Adriano no surge del caos de la posguerra, surge de la búsqueda de una escritora por un personaje genuino, único y que conjugara una cosmovisión, una actitud, una filosofía personal, múltiples temas; surge del intento de literaturizar un hecho donde se dio la feliz conjunción “de un temperamento, un mundo y una función” y por lo tanto, expresar los máximos límites y las extremas posibilidades de un ser humano dentro de sus circunstancias vitales. Y la obra responde, así, a la necesidad de concluir, en un momento justo, la inquietud que la escritora ha venido madurando a lo largo de veinte años; luego, a la necesidad de la utopía; a una urgencia por la verdad, y a dibujar la posibilidad de que el ser humano es capaz de la construcción de un mundo mejor y feliz, aun siendo nosotros falibles, imperfectos y mortales. Que sea la posguerra donde se da a conocer el libro, bien, pero pudo ser en otro momento histórico, cualquiera, pues los humanos siempre soñamos esas posibilidades. Esta es una obra humanista, su preocupación es también la sociedad y el individuo; la sabiduría y el poder; el bienestar de la sociedad, su gobierno, su sufrir y sus formas de redención. Pero no es un manifiesto, o una tesis; no es un tratado ni un frío documento histórico; va lejos de la hagiografía: es una novela histórica, por lo tanto es ficción y verdad. Pero es también, un ahondamiento dentro de una personalidad, de cómo ahí se entretejen los afectos, las convicciones, las capacidades y la ideología; el crimen y la virtud. A la imaginación psicológica de un Stefan Zweig, Yourcenar antepone el conocimiento y la comprensión justa de los actos humanos. Sin el uso de diálogos con los otros, más bien, en el diálogo consigo mismo sobre los otros, se nos descubre un mundo interno como un mosaico de rasgos infinitos. Y esto a través de un lenguaje lleno de aquello que Borges llamaba a ser la cualidad principal de un escritor: el encanto, donde se entrelaza la más justa palabra para la perfecta imagen. La novela es el más claro ejemplo de una prosa exquisita, que sólo un escritor como Cortázar podía permitirnos disfrutar con su traducción. Cuando el libro es publicado veníamos de un mundo horrorizado, desconfiado y destruido, íbamos en busca de un sentido, de una nueva razón, o simplemente de un intento por justificarnos, Así, por ejemplo, nació una filosofía del individuo y su libertad, su autodeterminación, cuyo análisis de suyo excede la intención de este escrito, pero que es un punto de referencia. El presente era entonces, en ese momento de la historia, una necesidad de transformación, y el futuro un sueño, una actitud nueva frente al mundo. La obra está escrita en forma de una extensa carta plagada de recuerdos, de memorias, de reflexiones; estas memorias tiene un destinatario, una persona: Marco Aurelio, a quien Adriano ya ha elegido como su sucesor en el poder. Pero escribir en primera persona es un reto para cualquier escritor. Autor y personaje van de la mano, pero para el escritor serio, el personaje es una individualidad ajena, es un yo distinto al que tiene que dejar ser y que tiene que conocer, y “en literatura la imaginación es el conocimiento”, dice Carlos Fuentes: hay que imaginar. Pero en la novela histórica, es un imaginar sobre la base de un estudio lo más amplio posible de ese ser y de su ambiente; de ese yo y su circunstancia, si queremos hablar con las categorías de Ortega y Gasset, y que Yourcenar nos lega tan literariamente en la voz de un hombre, sus afectos, su poder y su mundo. Al mismo tiempo, como señala Milan Kundera en su ensayo El arte de la novela, “hay, por una parte, la novela que examina la dimensión histórica de la existencia humana y, por la otra, la novela que ilustra una situación histórica, que describe una sociedad en un momento dado”. A mi entender Yourcenar logra ambas cosas, destacando principalmente esa dimensión histórica de la existencia de una persona (el emperador Adriano). Por otra parte, siguiendo siempre a Kundera, “crear a un personaje vivo, significa: ir hasta el fondo de su problemática existencial”. Y esto es el logro mayor de esta novela. En ningún momento la autora nos habla de algún atributo físico de Adriano. No lo necesitamos. Esa falta de información no lo vuelve menos vivo ante nosotros. Lo que le da vida es ese hombre en su oposición o sumisión frente a sus importancias, eso de que la circunstancia está hecha en la vida personal, para tomar otra categoría orteguiana. Dice Yourcenar en una carta a Joseph Breitbach: “De todas mis obras, no hay ninguna otra en la que haya puesto, en cierto sentido, tanto de mí misma, tanto trabajo, tanto afán de absoluta sinceridad; ninguna otra tampoco en donde yo me haya más deliberadamente eclipsado ante un tema que me excedía”. Y prosigue en la misma carta: “Lo que, por contraste, me interesaba mostrar en Adriano, era que fue un gran pacificador que nunca se limitó a vanas palabras, un letrado, heredero de varias culturas, que fue así mismo el más enérgico de los hombres de Estado, un gran individualista y, por esa misma razón, un gran legislador y un gran reformador; un voluptuoso, y también (no digo pero también), un ciudadano, un amante obsesionado por sus recuerdos, unido por diversos lazos a varias personas, mas también al mismo tiempo, y hasta el final, una de las mentes más controladas que jamás se dieron”. Así, entrar en el alma de un hombre que existió hace casi dos milenios y que en su momento fue el emperador romano más espiritualmente griego que existió; vivir con él sus sueños, sus delirios, sus deseos, sus dolores, sus impulsos y manías; visionar junto a él un futuro que para nosotros es presente. Llegar y compartir un pasado que lo sentimos como un hoy y que nos arrastra con su torbellino de vivencias; en otras palabras, jugar con el tiempo, hacerlo o dejar que nos haga a su antojo, eso es Memorias de Adriano: una invitación, un viaje sin retorno ya, al pasado más lejano y más próximo que podamos sentir a un mismo tiempo. Después de varias relecturas a lo largo de una década, descubro lo que Borges decía de la lectura: “Ahí donde el libro encuentra su lector, se produce el hecho estético”; sólo que con este libro el hecho estético deja paso a algo más, a la delicia de imaginarse —por obra de creer en el lenguaje—, que uno como ser humano es eterno, poderoso, y al mismo tiempo mortal, vulnerable, susceptible y lleno de estulticia. En otras palabras, de reconocerse más como humano. Adriano es un hombre dentro de la historia, como cualquiera de nosotros, que en su momento fue el hombre más poderoso de la Tierra y, junto a este personaje, uno se reconoce en aquellos sentimientos y temores que son tan nuestros en cualquier tiempo: “Quería el poder. Lo quería para imponer mis planes, ensayar mis remedios, restaurar la paz. Sobre todo lo quería para ser yo mismo antes de morir”, dice Adriano. Y proféticamente declara: “...la raza humana necesita quizá el baño de sangre y el pasaje periódico por la fosa fúnebre... Veía volver los códigos salvajes, los dioses implacables, el despotismo incontestado de los príncipes bárbaros, el mundo fragmentado en naciones enemigas, eternamente inseguras”. Es que este personaje nos desnuda, nos habla de la intemporalidad y la universalidad de nuestra esencia como personas históricas, hacedores del bien y del mal a lo largo de los tiempos. Pero también, nos hace enorgullecernos de nuestras posibilidades: “Un hombre que lee, que piensa o que calcula, pertenece a la especie y no al sexo; en sus mejores momentos llega a escapar a lo humano”, reflexiona. En otros pasajes nos dice: “Cuando hayamos aliviado lo mejor posible las servidumbres inútiles y evitado las desgracias necesarias, siempre tendremos, para mantener tensas las virtudes heroicas del hombre, la larga serie de males verdaderos, la muerte, la vejez, las enfermedades incurables, el amor no correspondido, la amistad rechazada o vendida, la mediocridad de una vida menos vasta que nuestros proyectos y más opaca que nuestros ensueños —todas las desdichas causadas por la naturaleza divina de las cosas”. A través de esa voz nos vemos inducidos a creer en nosotros: “La vida es atroz, y lo sabemos. Pero precisamente porque espero poco de la condición humana, los periodos de felicidad, los progresos parciales, los esfuerzos de reanudación y de continuidad me parecen otros tantos prodigios, que casi compensan la inmensa acumulación de males, fracasos, incuria y error. Vendrán las catástrofes y las ruinas; el desorden triunfará, pero también, de tiempo en tiempo, el orden. La paz reinará otra vez entre dos periodos de guerra; las palabras libertad, humanidad y justicia recobraran aquí y allá el sentido que hemos tratado de darles”. No se puede ser más realistamente optimista; no se puede dejar de pensar en los humanistas, en Erasmo de Rotterdam, en Rolland, en Tolstoi, en Gandhi. A través de esa voz, que viene del pasado, y que nos habla, recobramos algo que siempre tiende a perderse después de Auschwitz, de Ruanda, de El Mozote, de Hiroshima. Recobramos, creo, la esperanza y la confianza en la posibilidad de la perfectibilidad, pese a nuestras imperfecciones humanas. No sé si Vidal o Graves han logrado con su trabajo algo parecido; pero Yourcenar recobra no sólo un personaje, crea, por medio de un monólogo, un diálogo sobre lo que más preocupa a la persona humana: el intento de ser feliz y trascenderse, pese a la enfermedad, la vejez y la muerte. La autora luchó siempre por ser fiel a la verdad histórica. Sus fuentes bibliográficas, sus visitas arqueológicas, sus estudios numismáticos y sus profundas incursiones en los estudios culturales y lingüísticos pudieran agotar decenas de páginas tan sólo en lo referido al soporte factual de la obra. (No le fue permitido publicar inicialmente los Carnets o Notas sobre sus investigaciones para escribir Adriano debido a su extensión, que en la versión en español consta de sesenta y cinco páginas). Fue fiel a la verdad histórica y fue, al mismo tiempo, apasionada en la creación literaria. “Conforme iba avanzando, más y más crecía mi respeto por los hechos y por la individualidad única del personaje al que yo trataba de acercarme”, nos comenta en su correspondencia. Hay que destacar en la obra que Yourcenar escribe decenas de páginas dedicadas a los recuerdos que Adriano guarda de Antinoo —su joven amante—, el encuentro, su vida amorosa junto a él, su muerte y su lucha por perpetuarlo después de muerto. “Cuando considero esos años creo encontrar en ellos la Edad de Oro. ...El trabajo incesante no era más que una forma de voluptuosidad. Mi vida, a la que todo llegaba tarde, el poder y aun la felicidad, adquiría un esplendor cenital... Dejé de hacer preguntas a los oráculos; las estrellas no fueron más que admirables diseños en la bóveda del cielo... Releí a los poetas. Escribí versos...”. Y en su duelo escribe: “La muerte asomaba por doquier en forma de decrepitud o de podredumbre: la mancha de un fruto, la rotura imperceptible en el rotillo de una colgadura, una carroña en la ribera, las pústulas de un rostro... sentía que mis manos estaban siempre algo sucias”. Y Adriano prosigue: “Todo se venía abajo; todo pareció apagarse. Derrumbarse el Zeus Olímpico, el Amo del Todo, el Salvador del Mundo, sólo quedó un hombre de cabellos grises sollozando en el puente de una barca”. Me atrevo a decir que Antinoo es la figura amorosa más difundida del imperio romano: desde monedas a ciudades que llevan su nombre, pasando por un sin fin de esculturas, que Adriano se afanó por difundir. Como todo ser humano, Adriano nos descubre su amor, su pasión. A través de su amor por su joven amante, el emperador se nos muestra aun más transparente en su estatura de persona semejante a nosotros. La sensualidad, los estados espirituales que crea la relación amorosa con el/la otro/a; los egoísmos; los excesos, el luto. Para entender al emperador hay que conocer cómo ama, cómo olvida y cómo recuerda... en su papel de amante. La obra y la vida del artista son indisolubles, aunque la obra pertenezca a la posteridad y su poseedor sea ya el anónimo mundo de todas las almas que acarician los destellos inapagables del arte verdadero. Yourcenar fue una personalidad nacida para escribir este libro. Erudita y, al mismo tiempo, una ciudadana del mundo en el más amplio sentido del término; incansable en sus estudios, visitas, reflexiones e intercambios, vivió amando la sabiduría, la verdad, la libertad y con un profundo respeto por todos los alimentos terrestres: el amor, la naturaleza, la sensualidad. Así, es en el arte donde uno descubre que el destino existe, y que sus frutos tienen su simiente ya predestinada en una personalidad que se desarrolla buscando su lenguaje, su tema y su obra... su misión. Porque las coincidencias personales entre el personaje de Adriano y la propia escritora son estrechísimas: ambos llevaron únicamente una Ítaca interior; ambos conocieron las variadas formas del amor humano; ambos amaron más que nada el placer y la disciplina que requiere el conocimiento para ser creativo; ambos amaron la belleza en su forma de cultura y de naturaleza. Ambos amaron, de esa forma extraña que hace a la autora decir “no pienso igual que ellos, no amo igual que ellos, pero muero como ellos”. Yourcenar revive a Adriano o Adriano crea a esa Yourcenar que en la edad madura conocimos. El libro debe ser leído después de haber aceptado “la sabiduría de lo incierto” e ir más allá de nuestra manía de “juzgar antes de comprender”. Las ideas sobre la amistad, el amor, los alimentos, el sueño, la vejez y la muerte; sobre el orden social, la justicia, el arte, la filosofía, entre otras, realidades sobre las que Adriano reflexiona, son perlas espirituales que se cultivan con una lectura atenta y prolongada; que se nutren del paso de la vida a través de los años y que nos agregan valor a los actos humanos que nos constituyen. El libro se disfruta más con el correr de los años, quizá porque así se van entendiendo más los actos propios y ajenos; o simplemente, porque la obra requiere ser tratada una y otra vez, para ser valorada, descifrada y amada. Muerta un 17 de diciembre de 1987, tras sufrir un ataque cerebral el día 8 de noviembre del mismo año, deja ya sin realizar sus planes esbozados en una postrer carta fechada el día 22 de octubre: “...estaré el 12 de noviembre en el hotel Europe-Amsterdam, y me propongo ir en coche a Bélgica (Hotel Amigo-Bruselas) para 3 días... Luego regreso en coche a Ámsterdam y cena o recepción en Palacio... Luego me quedaré en Ámsterdam hasta el 3 de diciembre... Viaje en coche (agradable) hasta Copenhague, donde debo dar la conferencia [sobre Borges] el día 8... llegada el 11 de diciembre a París... Salida de Zúrich para Bombay el 22 de diciembre...”. Yourcenar nos lega un testamento único con su obra. Después de Memorias de Adriano, escribiría The Abyss (1968), traducida al español como Opus Nigrum, la que fuera su otra obra cumbre. A su vez, escribiría un conjunto de tres libros autobiográficos que denomina El laberinto del mundo (1984). Otros documentos, guardados en la Biblioteca Houghton de Harvard University, con el nombre de Fondo Yourcenar de Harvard, serán conocidos, por voluntad de la autora, hasta el año 2037. Es enterrada en Mount Black Island, junto a las tumbas de Grace Frick —su amante, su secretaria, su amiga, su traductora— y de un amante posterior, un joven periodista llamado Jerry Williams, con el que existía una diferencia de 50 años de edad, y quien fuera, quizás, su Antinoo... Borges alguna vez le comentó: “Un escritor cree que trata de muchas cosas, pero lo que deja, con un poco de suerte, es una imagen de sí mismo”. Fuentes principales • KUNDERA, Milan. El arte de la novela. Fabula Tusquets Editores. Barcelona, 2004. • ORTEGA Y GASSET, José. El hombre y la gente, Tomo I. Revista de Occidente. Madrid, 1967. • YOURCENAR, Marguerite. Hadrian’s Memories. Translated from the French by Grace Frick. Farrar, Straus and Young. New York, 1955. —. Cartas a sus amigos. Traducción de María Fortunata Prieto Barral. Editorial Alfaguara. España, 2000. —. Memorias de Adriano. Traducción de Julio Cortázar. Editorial Planeta. España, 2000. ** Jorge Castellón jecastellon@hotmail.com Psicólogo y docente salvadoreño (1967). Graduado en psicología en la Universidad de El Salvador (UES, http://www.ues.edu.sv). Se desempeña como maestro de educación primaria en la ciudad de Houston, Texas (EUA), donde actualmente reside. Emigra a Estados Unidos en 2000, y en 2003 comienza a ocuparse en la promoción de la literatura universal y la historia de El Salvador. Ha publicado artículos sobre literatura, emigración e historia de su país en revistas electrónicas locales (El Faro, http://www.elfaro.net; Contrapunto, http://www.contrapunto.com.sv) y en el periódico Co-latino (http://www.diariocolatino.com) de El Salvador. También ha publicado poesía, narrativa, artículos y ensayos de crítica literaria en las revistas Hontanar (http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html), de Australia; Amsterdamsur (http://www.amsterdamsur.nl), de Holanda; Artenet, de Florida (EUA), y Resonancias (http://www.resonancias.org), de Francia. Mantiene dos blogs personales en http://jorgeecastellon.blogspot.com y http://escribirliteratura.blogspot.com. === Lluvia sobre el puente Atake Ricardo Martínez-Conde ============== Lo que voy a decir se acerca mucho a una suposición (¡a un sentimiento!), pero aun así quiero expresar mi opinión en el sentido de que acaso (acaso) haya una relación íntimamente definida, sutil, entre el título del cuadro del Roy Lichtenstein (“I... I’m sorry”) y una de las pinturas de Utagawa Hiroshige, “Lluvia sobre el puente Atake”, xilografía correspondiente a la serie de Cien paisajes famosos de Edo. Sostengo mi suposición en lo siguiente: la pintura es la manifestación practica, material, de una forma de sentir. Es, pues, por extensión, una expresión espiritual de su autor. Pues bien, al margen de cualquier forzada similitud o simultaneidad, Hiroshige expresa, en forma pictórica, el sentido del texto-título de Lichtenstein. Pero he de decir más: establezco esta relación deliberadamente para que dé entrada a lo que, en una buena medida esencial, es la expresión de su contenido de la pintura japonesa tradicional. Hablaba en una ocasión José Bergamín, concretamente en el texto introductorio al catálogo de una exposición de pintura de Ramón del Valle Inclán, del “ojo que escucha” y del “oído que ve”. Reparemos: en relación a la pintura. Ver y oír cruzadamente, interrelacionándose los procesos de valoración de cada uno de estos actos. Y de ahí al vinculo, al sentir participativo a través de los infinitos espejos en que se divide la pasión del observador. Descendamos ahora al ejemplo. En el cuadro “Lluvia sobre el puente Atake”, de Hiroshige, participamos de un primer reclamo conmovedor, cual es la proporción de las personas que cruzan dicho puente y que, a pesar de su pequeñez (una pequeñez “agrandada” por los espacios vacios del cuadro) cada personaje encierra un gesto muy definido y propio, y en él una receptividad vinculadora para el que ve, quien, en alguna manera, inicia por simpatía un gesto similar para identificarse con el cuerpo físico que anda bajo el peso físico y casi espiritual de la lluvia. Unos van y otros vienen: la dialéctica es definitoria y vital. Resaltada aun, si cabe, por ese hombre solitario que, un poco alejado del puente, de cuclillas sobre un sobrio soporte de troncos al que conduce valiéndose de una pala, traza su camino en el agua hacia el puerto. Gracias a esos dos planos de los personajes, resalta (resaltando ambos referentes entre sí) esa muda soledad que acompaña a cada una de las personas bajo la lluvia. Incluso se diría que el grupo que se cobija bajo el paraguas anda y busca un mismo destino, en silencio, siendo uno y sin diferir, a pesar de su rasgo distintivo del conjunto, de la percepción individual que resalta. El cuadro está lleno de silencio (“el ojo que escucha”) salvo, si acaso, la lluvia que se percibe (“el oído que ve”) exhibida en el primer plano cuando sirve para acomodar cada persona a su gesto, y exhibida (intuida) de un modo vivo y latente en el denso bosque del fondo. El caso es que lo que se exhibe tiene un contenido real y estable muy definido (todo ese anclaje de madera que se hinca en el fondo del agua y le da sostén al puente) pero, aun siendo así, el agua, símbolo de la movilidad, elabora la forma de sentir del que ve gracias a su presencia, casi sustentadora de la parte más físico-proporcional del cuadro. “I... I’m sorry”, ha pensado Lichtenstein para exponer un concepto-sentimiento suyo a través de un cuadro. “I... I’m sorry”, sostiene con su delicado mensaje íntimo Hiroshige al ofrecernos el sentir, a través de los ojos y de los oídos, de su xilografía. Y en ello sólo hay un pintor que nos ha ayudado a entrar en el ser del otro. Nada más. Una casualidad. ** Ricardo Martínez-Conde csbgfrf@cesga.es Escritor español (Sanxenxo, 1949). Cursó los estudios de filosofía y letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de Occidente, el Boletín Galego de Literatura y las revistas Clarín, Claves y Extramundi. Además ha sido colaborador en diversos periódicos. Ha publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro, 1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das árbores (Espiral Maior, 1995), A núa lentitude (Follas Novas, 2001) y Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymión, 1993), Evoë (Calambur, 1997) y Los días sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de Poesía). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (Cª Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey según Quevedo (Una lectura de la "Política de Dios") Ed. Endymión-Mº Cultura, Madrid, 1996, Alusión al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y el premio Reimóndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997). === Pavese despierta una mañana, una vez para siempre ===================== === Tributo al poeta Cesare Pavese, en el centenario de su natalicio ====== === Rodolfo Lara Mendoza ================================================== Agosto 27 de 1950. Turín aguarda afuera inútilmente encendido, y tú estás en el cuarto de un hotel, tratando de olvidar aquellos años en que no dormiste nunca. Hay momentos en que la memoria se asemeja a la muerte; en que es un morir más triste todavía, un resto de demasiados despertares. Pasa cuando el amanecer no es ya una liberación, cuando no nos aceleran los latidos los sigilosos pasos de la mañana que llega. Pasa cuando la muerte se vislumbra como un agua fresca al término del largo recorrido, sufrido o feliz pero que igual nos ha dejado cansados. Por eso estás tratando de olvidar aquellos años. Los años en que decías que no debía dormirse en la ciudad porque estaba siempre encendida y había algo distinto que hacer cada noche. Pero esta noche la ciudad aguarda inútilmente encendida, porque no están los amigos con los que vagabas hasta el alba, planeando despertar muchachas para recibir la aurora sobre las colinas desde donde Turín se divisa como un mar de estrellas. Si acaso algún borracho, como esos que te sentabas a escuchar hasta que la madrugada vomitaba ciclistas y barrenderos adormilados. Tienes miedo de asomarte a la calle, y ese tubo de somníferos en tu mano no es pasaje a sitio alguno de donde se regrese. Lo escrito alguna vez se cumple como una profecía: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos —esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo”. Y qué vicio éste el de vivir, Cesare, qué oficio más extenuante. 42 años aplicado a él y ya te sientes cansado. 42 años alejado de aquel 9 de septiembre de 1908: fecha en que viniste al mundo, al cielo sobre el Piamonte italiano. Niño aún, padeciste la muerte de tu padre y, casi de inmediato, tu Primera Gran Guerra. Más tarde te tocó lidiar con otra guerra más. Turín cedía bajo el estrépito de las bombas, y tú escapabas, con tu hermana María, a Serralunga di Crea. Pero hubo una guerra en la que luchaste desde siempre, y al término no pudiste ganar: la guerra contra la soledad interior en medio de los años que te arrastraban lejos de tu primera fecha, lejos de tu primer beso, de la risa de tu primera vez frente al mar: risa de mar que ríe con sus dientes de espuma. La guerra contra los años que te apartaron de lo vivido por primera vez; de todo aquello que más tarde fue una sombra. Así aquel cielo grande que brilló sobre el Piamonte esa mañana de septiembre, y que nunca más volvió a ser. Tampoco tu juventud fue cosa repetible. Sobreviven de ella algunos poemas, tus notas de diario, tus novelas como fragmentos de eso que una vez fue. Y acaso, alguna vocación, una que otra preferencia: tu trabajo editorial y tu abnegada oposición al fascismo, a la restricción de las libertades. Pagaste cárcel por ello. Corría el año de 1935. Llamó tu atención, en la celda, un hombre demasiado grande para su camastro. Era un marinero que dormía, respirando con dificultad bajo el peso de una mujer tatuada en su pecho. A ti te cortaba la respiración el peso de una mujer tatuada en el alma. —Pero uno no se mata por el amor de una mujer —dijiste—. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestra inermidad, la nada. Y fue más de un amor, Cesare, fue más de un fracaso. Caída tras caída hasta esa actriz neoyorkina que te rechazó: Constance Dowling, la mujer que llegó en marzo. La misma que te empujó a este cuarto para ponerle a la muerte los ojos de ella. Con quien vino la poesía y con quien la poesía se fue. La chica que ahora esperas encontrar en el reverso del tiempo. Agosto 27 de 1950. Turín aguarda afuera inútilmente encendido. Es la hora en que se vacían las tabernas y las parejas buscan un rincón donde abrazarse. Vienes de recibir el Premio Strega, y pareces cansado. El premio, otorgado por tu novela El bello verano, te ha revelado una soledad de la que ya sabías; una miseria que no es solamente tuya. Como esas colinas que envuelven Santo Stefano. Como esa fuerza oscura que anima los viñedos y empuja desde adentro la simiente que estalla. Por eso te has encerrado a escuchar “cómo gotean los instantes en lo oscuro, más allá de las cosas, en el ansia del alba, que llegará súbitamente tallando las cosas contra el muerto silencio”. Y qué falta para ello, Cesare, si la noche que golpeaba sus nudillos en tu puerta se ha marchado con sigilo ante la inminencia del alba. Tu noche fue esta mesa con su silla desplegada, la cama pequeñita, el amable perchero, y el negro auricular que lleva a todas partes y no pudo traerte a aquélla que deseas. Piensas que es un poco tarde, que es hora de irte a la cama, de abandonarte a la total inconsciencia, como esos botes sueltos que la corriente del Po arrastraba. Cierras los ojos y se desdibuja un maizal. Cierras los ojos y el recuerdo de tu propia desnudez, en un rincón del monte, se olvida. Cierras los ojos y desaparecen los viñedos, y alguna habitación repleta de manzanas. —Mañana será un día tranquilo —te dices—, de luz fría como el sol que nace o muere [...]. La sombra será como la tibieza. Llenará la estancia, por la gran ventana, un cielo más grande. Por encima de la pesadez de los párpados, ves el tubo de somníferos que escapa de tu mano. Lo escrito alguna vez se cumple como una profecía: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como abandonar un vicio, como contemplar en el espejo el resurgir de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados”. Queda claro que desfallecías de distancia. Hay momentos en que la memoria se asemeja a la muerte. En que es un morir de a poco cada día. Y tú te sabías muriendo desde tiempo atrás. Desde esa mañana de septiembre en que naciste, en Santo Stefano Belbo, una vez para siempre. ** Rodolfo Lara Mendoza laorillaequivocada@hotmail.com Escritor colombiano (Cartagena, 1973). Es delineante de arquitectura e ingenierías. Estudia filosofía en la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Tiene publicado el poemario Esquina de días contados. Textos suyos aparecen en la antología Al pie del agua, del Premio Nacional de Poesía Gustavo Ibarra Merlano de la Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co), así como en las revistas Noventaynueve (http://www.revistanoventaynueve.org), Susurros (http://www.geocities.com/Heartland/Ranch/7263), Poesía Viva, Común Presencia (http://comunpresencia.blogspot.com) y en el suplemento dominical del diario El Universal (http://www.eluniversal.com.co) de Cartagena. === Un tránsito por entre las flores de la colina ========================= === Maritza Torres Cedeño ================================================= Plasmar la cultura de la urbe es una tarea que en los últimos siglos algunos escritores venezolanos se han impuesto, posiblemente, con el fin de testimoniar un sinfín de rituales propios de los seres que deambulan por las grandes ciudades de nuestro país. Las voces de José Rafael Pocaterra, Salvador Garmendia, Adriano González León, Luis Barrera Linares y Ángel Gustavo Infante, entre otros, son fiel testimonio de lo que ha significado recrear a través de la ficción literaria el complejo mundo interior de esos personajes que devienen impunemente por urbanizaciones y calles de reconocido prestigio; sectores sombríos y distantes; bulevares que semejan abigarrados lupanares; bares y todos aquellos inimaginables lugares que puedan hacer posible el libre tránsito de los más recónditos sentimientos que se posee. Fiel a ella y a sus actantes, el catedrático, cuentista y ensayista Orlando González Moreno (Ciudad Bolívar, 1948), reúne en el texto Entre las flores de la colina (2008, Caracas, edición del autor), novena obra de este escritor, treinta y tres relatos en los que destacan, además, nueve minicuentos. Estas historias pertenecen a interesantes arquetipos de las metrópolis, quienes muestran un fantástico repertorio de situaciones atemporales que logran impactar al lector. Las anécdotas y sus protagonistas se pasean, en la mayoría de los casos, por la ciudad de Caracas, quien se erige en la compañera protectora del delincuente que roba; del seductor que persigue a su objeto de amor; del estafador que ofrece lo que no puede dar; del profesor que ya no soporta más “la rutina de repetir la misma clase”; de los infieles; en fin, de ese hombre cansado de tanta anarquía existencial. No obstante, el escritor, en algunos eventos, convierte a esa metrópoli en un lejano recuerdo y la sustituye por un lugar más apartado y menos trágico, en el que los moradores de la gran capital encuentran, paradójicamente, la escurridiza felicidad. Los relatos heterofónicos que conforman esta obra narrativa están estructurados con un discurso que se aparta de lo artificioso; su lenguaje es atrevido, sin afeites y muy directo. Este fenómeno permite desnudar todo lo oscuro, profano y hasta escatológico que se disfraza en la vida postmoderna, pero desde una postura mordaz y jocosa. Esa comicidad que en ocasiones colinda con lo irreverente marca el ritmo de cada historia, permite abordar temas como la muerte, la homosexualidad, la infidelidad, la mendicidad y la delincuencia desde la postura de un escritor que se convierte en un cronista de seres que, como él, aunque vivan en ciudades descarnadas, también tienen el derecho a transitar entre las flores de una colina. ** Maritza Torres Cedeño maritzadelva@cantv.net Docente e investigadora venezolana (Caracas, 1956). Profesora egresada del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas (http://150.187.142.39) con especialidad en castellano y literatura, mención literatura. Magíster en lectura y escritura por la Universidad de Carabobo (http://www.uc.edu.ve). Articulista y compiladora, ha desarrollado diversas investigaciones sobre literatura infantil y promoción de lectura. Ha publicado las compilaciones De amores (Fundación Nuevo Tramo, Cojedes, 1993), Antología de la dramaturgia cojedeña del siglo XXI (Conac, 2004) y Antología poética de Nuevo Tramo; los poetas en el teatro (2004). === Reeditan en España El trino del diablo y otras modulaciones, ========== === del argentino Daniel Moyano María Neder ========================== La Editorial Tropo de Zaragoza acaba de reeditar en España El trino del diablo y otras modulaciones. El director de la editorial, Oscar Sipán, celebra esta concreción diciendo: “Daniel Moyano merece una reedición de todas sus obras, es tremendamente injusto que un autor de su categoría no pueda conseguirse en España”. El trino del diablo es ante todo un relato que sostiene una atmósfera mágica desde el primer capítulo (“Sobre el arte de fundar ciudades”), donde se inicia la trama con la fundación mítica de La Rioja en 1591. Con prosa magistral, este autor postergado —admirado por Gelman, Cortázar, Rulfo— nos provoca a aceptar y comprender que en su mundo la música salva al hombre, así describe y narra maravillosamente la vida de sus personajes como el arte de sobrevivir en una sociedad condenada por la pobreza. La presente edición se completa con seis narraciones en las que confirma esa original fuerza lírica poniendo de relieve los aspectos más atractivos de su obra. Tanto en “Tía Lila”, como en “Desde los parques o Tiermusik”, y más aun en “El halcón verde y la flauta maravillosa” —memorable relato que le valió el premio Juan Rulfo—, cada anécdota se diluye en una orquestación de palabras, un encuadre simbólico que “nos remite a las mejores páginas de otros maestros como Kafka y Pavese”, tal como lo afirma Mario Paoletti. Todo es música en sus páginas y estas estupendas modulaciones nos dicen mucho acerca de la supervivencia —incluso la salvación— en un mundo condenadamente ajeno a la armonía. Daniel Moyano “no propaga doctrina, no teoriza ni argumenta, sino que sencillamente narra”, afirmó Pepe Bianco (narrador argentino autor de Las ratas, Sombras suele vestir, entre otras, quien merece un capítulo aparte). Porque en su prosa, Moyano procede por excavación y no por acumulación. La creación de atmósferas es más que el tratamiento abigarrado de la anécdota. Instala un tono descriptivo que es clima en cada ambiente sonoro. “Estamos frente a un realismo profundo a fuerza de ser objetivo”, escribió Roa Bastos en el prólogo de la primera edición española en 1988. El propio Daniel Moyano cuestionó hasta qué punto su realismo fuera mágico, como se dijo en aquella década. La prosa es objetiva a fuerza de querer ser un sondeo de todo lo real pero desde sus estratos más ricos e inéditos y, más específicamente, desde las sonoridades de lo real, es decir: los registros menos evidentes de la realidad. En 1968, con El oscuro, editada por Sudamericana, ganó el Premio de Novela de la revista Primera Plana: los jurados eran García Márquez, Roa Bastos y Leopoldo Marechal. La dictadura militar de 1976 lo secuestró durante una semana, sufrió torturas y dos simulacros de fusilamiento —hechos que lo marcaron de por vida— y debió ocultar la primera versión de El vuelo del tigre, reeditada en Madrid en 1981. Amigo de Haroldo Conti y Antonio Di Benedetto, el hecho es que Moyano siempre se consideró “un autor del interior”, más cercano espiritualmente a Rulfo y Onetti que a Borges. En cuanto a la elección de Tropo Editores del prólogo para la presente edición, dice Sipán: “Decidimos suprimir el prólogo de Roa Bastos y colocar en su lugar un texto precioso que escribió en el diario El País Mario Benedetti”. Se refiere al artículo publicado el 11 de julio de 1992, a pocos días de la muerte de Moyano en Madrid: “...Para sobrevivir (llegó a España con su esposa y dos hijos), ejerció de fontanero (...), buscó tiempo y espacios para ir escribiendo su Libro de navíos y borrascas (...), novela suscitada por la represión y el exilio. (...) Sólo en los últimos tiempos consiguió un trabajo que armonizaba con su vocación cardinal: la Universidad de Oviedo lo llamó para que dictara cursos de narrativa, y estaba tan contento con ese gesto como si le hubieran regalado un Stradivarius. La cosmovisión de Daniel Moyano, presente en cuentos memorables, incluso en la novela Tres golpes de timbal, implanta ese mundo que alcanza una ética a través de la música. Es más que el simplismo de reconocer la musicalidad en su prosa o interpretar que los títulos de sus obras remiten a instrumentos en algunos casos o bien a conceptos musicales, como es el cuento “Silencio de corchea”. “Al cuento hay que tocarlo en un buen violín y bien tocado”, solía decir, y bien lo recuerdan sus alumnos del taller en Cádiz. Pero Moyano llega a más: la música salva a sus personajes. Acaso el ejemplo más claro de esta cosmovisión se da en El trino del diablo cuando —en la fundación inicial— dos mil indios se acercan con flechas untadas con veneno, pero al escuchar el Kyrie en el violín de Francisco Solano, conmovidos por la música, destruyen sus arcos y flechas. Luego de esta puesta en escena, histórica y geográfica, aparece el protagonista, Triclinio, un violinista que simboliza la pureza en un país desangrado ante la locura y la barbarie de la dictadura. Acompañando el auge del cuento en el nuevo panorama literario español, el editor agrega: “es tan sólo el resultado de satisfacer una demanda exigida y obligada”. El trino del diablo fue traducida a contexto musical en estructura operística (para solo de violín, violas, violonchelos, contrabajo, dos guitarras, acordeón, piano y percusión) por el guitarrista italiano Carlo Domeniconi, colega y amigo de Ricardo Moyano, hijo del narrador. Este trabajo rescata la atmósfera de cada capítulo; el resultado es una joya musical que suma comprensión estética a la obra narrativa. Fue estrenada en la Passionskirche (Berlín, 1997) y luego en la Philharmonic Hall de Berlín, en 1998; en ambas oportunidades el dúo de guitarras formado por el propio Domeniconi y Ricardo Moyano. Este trabajo fue editado en CD por Kreuzberg Records en 1999. “No me gusta fotocopiar la realidad, no me considero un escritor realista, no describo las cosas tal como suceden”, decía Moyano. Traducido al inglés, al francés, al alemán y al turco, ya era tiempo de que su mundo mágico regresara a las librerías. Daniel Moyano Nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1930, pasó su infancia en Alta Gracia, provincia de Córdoba (Argentina), donde solía jugar en la quinta de Manuel de Falla, junto al infante Ernesto (Che) Guevara. En su juventud se traslada a Córdoba capital, conoce a su esposa Irma Capellino, también música. A partir de 1960 viven en La Rioja, donde nacen sus hijos, María Inés y Ricardo (eximio guitarrista). En La Rioja funda el Cuarteto de Cuerdas y el Conservatorio de la Provincia, realizando giras por diferentes pueblos. Como periodista fue corresponsal de Clarín, además de escritor, plomero, albañil y músico. Se exilian en 1976 partiendo milagrosamente en barco a España, una semana después de la desaparición de Haroldo Conti. Obtuvo el premio Juan Rulfo en 1985. Murió en Madrid en 1992. Obras: Artistas de variedades (1966), El oscuro (1967), El vuelo del tigre (1975), Libro de navíos y borrascas (1983) y Un sudaca en la corte (inédito), entre otras. ** María Neder marianeder@merlo-sl.com.ar Escritora argentina (Buenos Aires). Ha publicado los libros de cuentos Contra corazón (1993) y Entre los huecos (1994), y los poemarios Cuando octubre (1997) y Fisura de boca (Alción Editora, 2003). Fundadora y presidente de Puerto Almendro, Asociación Civil sin Fines de Lucro Por un Libro para Todos. Dirige la publicación gratuita La Idea Fija, revista de literatura y arte de edición trimestral en papel, con distribución en Argentina y Uruguay. Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al italiano. En diciembre de 2004 su programa radial Puerto Almendro, el único de emisión diaria en Argentina, ganó el premio Gaviota de Oro al mejor programa cultural literario del país. Mantiene una página personal en http://www.marianeder.com.ar. === Cincuentenario de Marija Juric Zagorka Juan Franco Crespo ======== Fue la primera periodista croata y una de las mejores escritoras de este país balcánico; aunque su fama no llegase tan lejos (problemas de las literaturas minoritarias que aún perviven en el siglo XXI), podemos compararla con la famosa Agatha Christie, se le considera la primera que consiguió que su obra fuese un best-seller en su tiempo. Nació el 1 de enero de 1873 en Negovec (cercanías de Vrcobac), murió el 30 de noviembre de 1957 en Zagreb. Era una de las cuatro criaturas del administrador de las fincas del Barón Rauch. Su escuela primaria la realizó en Varazdin (Zagreb), en donde pronto demostró su capacidad e inteligencia, la dura realidad de la vida hace que deje a los quince años su instrucción; enterado el barón, le propone a la familia que siga estudios en Suiza, pero su padre no acepta la propuesta y, como era menor de edad, tiene que quedarse en casa; contrae matrimonio con un empleado de los ferrocarriles imperiales austriacos y marcha a Hungría. Tras tres años de vida en común llegan las desavenencias y abandona a su marido. En esas circunstancias inicia su lucha contra la injusticia social, la aristocracia, la pérdida de identidad nacional, etc. (ella se proclama extranjera aunque viva en Hungría), y enarbola la bandera de la discriminación femenina, temas sugerentes y recurrentes en sus obras; de ahí que durante muchos años haya estado silenciada, cuando no ignorada, en el ámbito literario croata que hasta hace poco estaba dominado por el sexo masculino. Tras siete años fuera de su patria, regresa a Zagreb e inicia su carrera periodística y literaria desde la perspectiva de mujer y persona comprometida, libre de cargas familiares que, en cierta medida, le facilitan el camino de lucha y privaciones. Creó un estilo y rompió esquemas en un momento de agitación y desmoronamiento del imperio austrohúngaro. Fue la primera que habló de política en sus escritos y ello le granjeó enemistades e indiferencia en la sociedad de su tiempo. Fue su primer texto Egy Percz (Un instante, 1896), aparecido en el diario Obzor (Horizonte). Gracias a la recomendación de su protector, el obispo Josip Juraj Strossmayer, entró a formar parte del equipo de redacción, donde tuvo que sufrir la humillación de no poder compartir su trabajo y realizar su actividad aislada del resto de la plantilla por el hecho de ser mujer. Sin embargo, escribió sobre todos los temas (se vio obligada a usar seudónimos, entre otros, Jurica Zagorski, Petrica Kerempuh, Iglica, etc.). Tras la detención de los redactores del Obzor, Zagorka será la redactora responsable del diario, momento en que demuestra un indiscutible dominio del medio periodístico y se convierte en el puntal básico del periódico en donde fue editora/jefa. Especializada en el tema político, fue corresponsal en Budapest y Viena; cubrió, como una de las mejores plumas, los acontecimientos de su tiempo. Uno de los periodistas extranjeros destacados en Budapest, el francés Dubayer (Le Figaro), escribió: “He estado en compañía de una gran particularidad en el Parlamento de Budapest, una joven croata que escribe para Obzor y que también informa a colegas húngaros, alemanes, rusos, italianos, ingleses, polacos y a mí mismo con gran independencia y fervor. Un fenómeno de talento y aptitud que hace del Parlamento de Croacia uno de los más avanzados de Europa Central en estos momentos de la historia de Europa”. Entre 1935 y 1938 publicó Women’s Papers (Papeles de mujer) y, posteriormente, participó en la revista femenina Mujer Croata. Sus novelas se inspiraron en documentos que iba desempolvando en los archivos de Zagreb, Viena y Budapest; publicadas en separatas en el diario Obzor, hizo que adquiriese una notable popularidad, muchos lectores acaban reservando el ejemplar en el quiosco y el diario vería considerablemente aumentada su tirada. De su legado destacan Gricka Vještica (La Bruja de Gric), Gordana, Kci lotrscaka (La hija de Lotrscak), Kneginja iz Petrinjske ulice (La princesa de la calle Petrinska), Plamene inkvizitori (Los inquisidores), etc. En su producción literaria sobresale su habilidad para montar el personaje central y los secundarios que giran en torno a la derrota del mal; novelas con trama que atrapan al lector desde sus mismos comienzos, aunque algunos críticos de su tiempo menospreciaron su trabajo, fue el caso de Gjalski, que dijo era una literatura sin valor y para pasto de las vacas. Su obra, finalmente, fue aceptada en la segunda mitad del siglo XX, cuando por primera vez fue recogida en una monografía científica realizada por Stanko Lasic. En esta tesitura debemos considerar que fue marginada por el simple hecho de ser mujer. Una escultura en su honor podemos admirarla en la calle Tkalciceva (Zagreb). Su literatura sigue siendo consumida por el público croata del siglo XXI, lo que demuestra la valía de su legado literario y hace honor al dicho “más vale tarde que nunca”. El correo croata (http://www.posta.hr) la honró con una estampilla conmemorativa del cincuentenario de su fallecimiento, valor facial de 7,20 kunas, comenzó a franquear la correspondencia el 16 de noviembre de 2007; en el sello encontramos una foto de la escritora, en el margen inferior izquierdo una imagen de la Bruja de Gric extraída de la edición de 1936 realizada por Typographie. El diseño fue realizado por Hrvoje Sercar, afamado grabador de Zagreb, se imprimió en hojas de 20 sellos y tirada de 200.000 efectos. El Centro de Estudios de la Mujer de Zagreb (Centaz Za Zenske Studije Zagreb, http://www.zenstud.hr), en colaboración con la Facultad de Filosofía de Zagreb, le ha dedicado unos días a su legado (1 de noviembre y 1 de diciembre), y a él recomendamos acudir a cualquiera que se interese por el trabajo de esta gran novelista en lengua croata, su correo electrónico es zenstud@zamir.net. ** Juan Franco Crespo lacandon999@yahoo.es Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). === Lo cuántico Martha Revuelta Morales S. =========================== Quién podría negar que lleva consigo, en su discurrir por la vida, el enigma de lo que no sucedió, que también forma parte de su existencia, paralelamente a lo sí ocurrido. En invierno de 1987, el destacado semiólogo Yuri Lotman y Umberto Eco conversaron al respecto, diciendo éste ultimo que si la persona que inventó el molino de viento no hubiera nacido, otra persona lo habría inventado. Si Einstein no hubiese nacido, alguien habría inventado una fórmula de la relatividad muy parecida a la suya. Lotman sugería observar los fenómenos que han ocurrido, considerando una gran cantidad de posibilidades que podían darse, pero que, en realidad, no se han dado. La historia —decía— es historia de lo que ha ocurrido en el ámbito de un espectro de posibilidades que podían acontecer, que se hallaban incluso a punto de acontecer, pero que no se han dado. Decidir es descartar y este hecho suele resultar doloroso, porque supone dejar de disfrutar o descubrir lo que contenía un camino alternativo. ¿Qué aventura nos hemos perdido?, ¿qué habría pasado si en lugar de esto hubiera hecho lo otro? Fernando Trías de Bes explicaba, en un trabajo publicado en la revista El País Semanal, que el ser humano suele experimentar el acto de descartar como una pérdida; así, aquel joven que debe escoger la carrera universitaria a cursar. Es una de las decisiones más determinantes de la vida, y debe tomarse a tierna edad. Antes de formalizar la matrícula correspondiente, esa persona tiene delante un enorme abanico de profesiones. Mientras no tome la decisión, es todas esas profesiones porque puede escogerlas. ¡Qué inmenso poder! Pero cuando se decida —agrega Trías de Bes— se reducirá la posibilidad a una, y un haz de senderos que se abrían en la encrucijada se borrará en un instante. Cuando pasen los años, y esa persona cumpla 30 o 40, se preguntará: “¿Qué habría pasado si hubiera escogido medicina en lugar de biología?”, ¿qué habría sido de mi vida?”. ¿Te has preguntado lo que habría sucedido si en lugar de quedarte a residir en esa ciudad, hubieses aceptado aquella oferta de empleo en aquella población lejana; si en lugar de casarte con esa pareja, hubiera sido con otra?; una incógnita lleva a otra: ¿y entonces, tendrías esos mismos hijos?, ¿dónde estarías —o estarías— si tus padres no se hubieran conocido?; ¿qué soy entonces?, ¿un azar? Varias obras con relación a este tema se han creado; así El Día de la Marmota, donde para el meteorólogo Phil (Bill Murray) cada mañana es 2 de febrero, repitiéndose los acontecimientos, y distinto su actuar respecto a ellos. O Corre, Lola, corre, película alemana dirigida por Tom Tykwer, en la cual la misma historia se relata en tres ocasiones, pero con consecuencias diferentes en función del tiempo. Un juego causa-efecto en el que un solo segundo de retraso puede provocar situaciones completamente diferentes y determinar el desarrollo argumental de la película... de la vida. ¿Y si hubieran ganado los países del eje la Segunda Guerra Mundial, López Obrador fuera presidente, López Orduña gobernador y John McCain presidente de los Estados Unidos? ¿Si no hubieran matado a John F. Kennedy o a Colosio?, ¿si Benito Juárez hubiese escogido ser arqueólogo?, ¿si Octavio Paz, Saramago y Cortázar no hubieran nacido?, ¿si no se hubiera inventado la bomba atómica o la plancha? Podemos entrever, hasta aquí, que estamos haciendo referencia a la teoría de los universos múltiples, consistente en que existen varios universos, paralelos, en cada segundo. Estos universos pueden ser infinitos; lo que permitiría que viviésemos nuestras vidas con todas las ramificaciones posibles, en función de lo que en cada segundo estemos decidiendo. Los universos paralelos conforman uno de los enigmas que más controversias han suscitado. Es un tema que ha sido tratado por la ciencia ficción y que ha impulsado a sabios, filósofos y hombres de ciencia, a indagar sobre las más diversas teorías e hipótesis al respecto. Así vivimos los humanos, atados a los sucesos, paradójicamente inexistentes, que no nos atrevimos a experimentar. Quizá por ello, en algunas ocasiones, al igual que el protagonista de Estado Crepuscular, de Javier Negrete, digamos: “en aquel momento de indecisión cuántica, el universo se desdobló, y como siempre, me quedé en el lado en que no debía. (...). Me queda el consuelo de que en algún universo alternativo, (mi) otro —yo— hizo lo que tenía que hacer”. Vivir es constantemente decidir lo que vamos a ser, decía Ortega y Gasset, y ello es dramático, pues por experiencia se sabe que unas elecciones impiden otras posteriores u, obligan a otras nuevas. Esto en lugar de aminorar, aumenta la responsabilidad porque en cada momento, por decirlo así, se decide lo que se es y lo que se va a ser. En cualquier caso, ésa es la grandeza y también la miseria de la libertad de elección, como rasgo inherente a la condición humana. Sea como sea, el hecho de que exista en alguna dimensión cuántica un universo paralelo en el que tú seas lo que en el fondo quisiste ser, no deja de ser un buen motivo para aderezar, aunque en la posibilidad, la certeza de que nuestro tiempo —y más radicalmente, este momento— es el centro dinámico del universo. ** Martha Revuelta Morales S. marems@yahoo.com Abogada y escritora mexicana. Reside en Morelia, Michoacán. Escribe semanalmente en el periódico La Voz de Michoacán. === Wilson Armas: 90 años prolíficos Aldo Roque Difilippo ============ El pasado mes de diciembre el escritor Wilson Armas cumplió 90 años. También en ese mes presentó su octavo libro, De amor no se muere nadie. Una curiosa novela que discurre entre el tinte melodramático de una pieza tanguera, a una comedia donde los personajes son caricaturizados por el autor que los usa para reírse de sí mismo. El 22 de diciembre pasado, el mismo día en que cumplía 90 años, la Junta Departamental de Soriano lo homenajeó reconociendo su trayectoria literaria y cultura. Wilson Armas Castro, escritor, actor y director de teatro, nació en Mercedes en 1918 y a lo largo de su trayectoria ha escrito varios libros de cuentos, poesías y novelas. Como actor participó de la fundación del Teatro del Pueblo (ver Letralia Nº 150, 9/10/2006, http://www.letralia.com/150/entrevistas01.htm), en el inicio del teatro independiente en Uruguay, origen de lo que es actualmente el Teatro El Galpón y otras compañías teatrales. “La experiencia da un fruto, porque esa experiencia significa la maduración conceptual del individuo. El hombre cuanto más viejo es —decía un amigo mío— es más pellejo; y yo creo que soy más pellejo que más viejo”, ironizó Armas al agradecer el homenaje tributado por la Junta Departamental. “Me siento emocionado, y me siento útil a la sociedad”, agregó. “El hombre no se repite a sí mismo”, explicando alguna de sus motivaciones al escribir sus obras: “En mis novelas generalmente yo trato, en lo posible, de fotografiar o de identificar al hombre mercedario”. Explicando que en una de sus novelas, Historia viva, “traté de pintar a mis queridos familiares y a mis queridos vecinos del Cerro” mercedario donde vivió su infancia, y “a un personaje muy particular” como fue el Dios Verde. “El Dios Verde fue una persona que llegó al Cerro de Mercedes en el año 1927; y en 1966, caminando por Montevideo, en la calle Agraciada y Galicia, encontré a este hombre caminando descalzo, pisando el pavimento hirviente, sin tener la menor mueca de dolor. Esos son también gestos de una persona que realmente siembra ejemplo”. Concluyendo: “Creo que es una obligación de cualquier persona, de dar lo poquito que sabe. Dárselo a otras personas que saben menos, y que tienen interés en progresar culturalmente”. Ya que en su opinión “la formación cultural de un individuo está en relación directa al interés que se tiene de formarse, de modificar su vida interior, su intelecto y sus sentimientos”. El desamor y la ironía En su última obra (De amor no se muere nadie), Armas plantea dos historias que parecen correr en paralelo y que terminar cruzándose. El doctor Carrasco —una suerte de alter ego del autor— siente morirse de amor, o mejor dicho de desamor, ya que las circunstancias de su profesión hacen que se cruce con la historia de una mujer que ha intentado suicidarse, golpeada también por el desamor. Pero lejos de lo que podría suponerse, la obra de Armas no está cargada con el dramatismo que supondría afrontar historias tan circunspectas como el desamor, un intento de autoeliminación, la soledad, el alcoholismo, y hasta cierta resignación a no poder doblegar estos infortunios. Por el contrario la obra está atravesada por la ironía, escrita a medio camino entre la solemnidad y el desparpajo, casi como un tango de la guardia vieja. Pero también es una atractiva excusa utilizada por Armas para meternos en la trama de una historia que podría ser contada con el dramatismo y la solemnidad que implica hablar de semejantes temas. Dos historias que se mezclan y distancian, que caminan por la cornisa del dramatismo, pero a la vez recorren un camino, si se quiere, melodramático, que las convierte en una parodia tanguera. Quizá porque Wilson Armas sabe bien que las cosas más dramáticas siempre contienen un costado jocoso, y hasta grotesco; y a eso apuesta, para meternos en una trama curiosa y por momentos desenfadada. Algo que, por otra parte, constituye un sello del autor. ** Aldo Roque Difilippo aldodifilippo@adinet.com.uy Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una serie de investigaciones literarias e históricas en el suplemento Lecturas de los Domingos del diario La República, y en la revista Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano para el diario La República de Montevideo. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Ricardo Calderón, presidente del Instituto de Cultura Peruana ========= === Tengo el orgullo de ser peruano Frank Otero Luque ================ Ricardo Calderón Gutiérrez nació el 30 de noviembre de 1944 en Ocobamba (Apurímac), lugar donde creció y aprendió sus primeras letras. Estudió la secundaria en Huancayo y cursó estudios superiores en la Universidad Federico Villarreal, en Lima, donde se graduó de profesor de literatura y castellano. Reside en Miami desde el año 1972 y actualmente ejerce la docencia como maestro de escuela. Es autor de los poemarios Allpamama (1989) y Toma mi corazón (1991), y de los libros de narrativa Genio y figura de Don Artemio (1993) y O’bamba, nunca te olvidé (2001). En mérito a su infatigable labor difundiendo la cultura se ha hecho merecedor de los siguientes reconocimientos: • Hijo predilecto de Ocobamba (1970). • Medalla de honor (Consulado General del Perú en Miami, 1997). • Premio Tumi (comunidad peruana residente en Miami, 2000). • Peruano del año (Consulado General del Perú en Miami, 2006). • Proclama del Condado de Miami-Dade (2008). • Chasqui de oro (Ministerio de Educación del Perú, 2008). —¿Cuáles son los objetivos del Instituto de Cultura Peruana (http://www.geocities.com/instituto_de_cultura_peruana)? —Como su nombre lo indica: promover la cultura peruana. —¿Cuándo se formó el ICP? —Se fundó el 30 de noviembre de 1991, adquirió personería jurídica en el Estado de la Florida el 17 de noviembre de 1993 y fue reconocido por el gobierno federal de los Estados Unidos como institución sin fines de lucro el 14 de octubre de 2003. —¿Cómo se te ocurrió la idea de formar esta institución? —Tomó varios años de maduración: entre 1972, el año en que llegué a Miami, y 1991, el año de fundación del ICP. En ese ínterin, al observar que las actividades culturales de los peruanos residentes en esta ciudad eran casi inexistentes en comparación con las de otras comunidades aquí asentadas, surgió la inquietud de llenar ese vacío, sobre todo por el hecho —y el orgullo— de proceder de un país tan rico culturalmente, como lo es el Perú. —¿Quiénes conforman la directiva del ICP? —Dora Hale (peruana), Alejandra Calderón (peruana), Vilma Montoya (peruana), Ivonne Martin (cubana), Carlos Riveros (colombiano) y este servidor. —¿Qué ventajas tiene hacerse miembro del ICP? —Inmediatamente después de haber sido aceptados, los asociados reciben un certificado y un ejemplar de uno de los libros publicados por el instituto. Luego, pueden adquirir a precio de costo cualquiera de los libros que hemos publicado. Sin embargo, lo más interesante es que tienen la posibilidad de difundir sus poemas, cuentos o relatos cortos no sólo a través de nuestra pá¬gina web sino también en las antologías anuales que editamos, así como recibir asesoría, si lo solicitan, en la realización de publicaciones independientes. Otros beneficios adicionales son: adquirir boletos a precio especial para aquellas actividades del ICP que tengan un costo de admisión, recibir información acerca de las actividades del instituto y, finalmente, elegir y ser elegido a cargos directivos del ICP. Hay otros beneficios en proyecto. —¿Cuáles son los requisitos para hacerse miembro? —Conocer o tener el deseo de conocer nuestra cultura y contribuir a su promoción. No es necesario ser peruano y el interesado puede residir en cualquier lugar del mundo. —¿Hay miembros honorarios? — Sí, varios: Hernán Carrión, Víctor Ruiz de Somocurcio, Tomás Datorre, Cecilia Lawinsky y Lilian Moreno fueron nombrados socios honorarios por promover nuestras actividades. Marco Díaz, Daniel Taramona, Luis Simauchi y Victoria Chacón por contribuir económicamente al sostén del instituto. —¿Cómo se financia el ICP? —Con los aportes voluntarios de los miembros, con donaciones de servicios de algunas compañías peruanas y con el apoyo económico del condado Miami-Dade, a través de su departamento de Asuntos Culturales. —¿Recibe el ICP algún tipo de apoyo del Consulado del Perú en Miami? —Sí, colabora promoviendo nuestras actividades y prestándonos su local para ciertas actividades. —¿Cuál consideras que era la percepción que los latinoamericanos de otras nacionalidades tenían sobre los peruanos y su cultura antes de la creación del ICP y cómo crees que nos perciben actualmente? —El Perú siempre ha sido conocido como un magnífico destino turístico. No obstante, muchas personas de otras nacionalidades no tienen idea de otros aspectos de nuestra peruanidad. Por ejemplo, ahora se habla de “turismo gastronómico” y tenemos una “Ruta del Pisco”. El ICP viene logrando que esas personas que ignoran las bondades del Perú sean cada vez menos. —¿Cuántos peruanos, aproximadamente, residen en la Florida y en qué zonas se hallan concentrados? —Se calcula que más de cien mil peruanos vivimos en la Florida, de los cuales el 80% reside al sur, en el condado Miami-Dade, principalmente en la zona de Kendall, aludido graciosamente como “Kendallsuyo”. —¿Qué opinas del llamado “quinto suyo” (1) como fuerza electoral? —Los peruanos que residimos fuera del Perú (posiblemente más de dos millones) conformamos ese “quinto suyo”, que podría llegar a ser una fuerza electoral importantísima. Sin embargo, no todos estamos inscritos en los respectivos registros electorales de los consulados de nuestro país. Calculamos que sólo el 30%, equivalente a 600 mil votos, lo está. Esta continúa siendo una cifra significativa. La representación legislativa del “quinto suyo” sería extraordinaria para el beneficio del Perú: aparte de la experiencia de gobierno que podrían aportar varios peruanos que han incursionado en la vida política de los lugares donde residen, también es importante señalar la fuerza económica de la masa de peruanos que vive en el exterior, cuyos envíos de dinero —más de dos mil millones de dólares anuales— constituye una suma mayor a que recibe el país por muchas de sus exportaciones. —¿Sabes cuántos peruanos residen en los Estados Unidos de Norteamérica? —Se estima que más de un millón. No hay un Estado donde no resida un peruano ni tampoco donde no exista un club de peruanos. —¿Hay muchos intelectuales peruanos viviendo en los Estados Unidos? —Existe un significativo número de peruanos que, tradicionalmente, ejerce la docencia en prestigiosas universidades norteamericanas, incluyendo al ex presidente Fernando Belaúnde Terry, quien dictó cátedra durante varios años en Washington DC. De otro lado, el ex presidente Alejandro Toledo y el escritor Mario Vargas Llosa también ofrecen conferencias ocasionalmente. Algunos de estos peruanos han publicado libros de reconocimiento internacional, como, por ejemplo, Julio Ortega, Isaac Goldemberg, Juan Zapata, Mara García, Danitza Montalvo, Álex Machado, Ana Adriazola, Eduardo González Viaña y otros. En Miami es notoria la presencia del conocido escritor Jaime Bayly, quien conduce un popular programa de televisión. En la Florida también residen el poeta y promotor cultural Addhermar Sierralta y renombrados artistas de la talla del cineasta Eduardo Guillot, de la escultora y ceramista Puchi Noriega, de la artista plástica Fiorella Vano, de la cantante Jenny Higginson, del fotógrafo Gonzalo Gamero y de la grabadora de telas Margarita Korioth, entre muchos más. —¿A qué se dedican los peruanos en Miami? —La mayoría trabaja como empleado en compañías de servicios. También hay empresarios destacados. Hace unos años, la prensa resaltó a nuestra comunidad como la segunda economía del condado, después de la cubana, por supuesto. Cabe resaltar que los peruanos residentes en la Florida siempre hemos sido muy solidarios con nuestros hermanos necesitados en el Perú, cuando se requiere de nuestra colaboración para aliviar el dolor, sobre todo cuando ocurren desastres naturales. —¿Cuáles son las organizaciones culturales hispanoamericanas que más actividad realizan en Miami? —Arte Insomne, la Sociedad Santa Cecilia, The Cove Rincón, el Club Cultural de Miami “Atenea”, el Pen Club, etc. Y las tertulias de Xiomara Pages también se han forjado un espacio importante en la comunidad intelectual. —¿Consideras que el Perú está adecuadamente representado en los Viernes Culturales de la Calle 8 así como en los diversos eventos que se dan periódicamente en la ciudad para celebrar la cultura peruana? —La presencia peruana en los Viernes Culturales de la Calle 8 se reduce a dos o tres personas que participan activamente. De vez en cuando, acude algún otro en calidad de invitado. Se podría hacer mucho más. La presencia peruana en Miami es más notoria en los meses de julio y octubre, debido a nuestro aniversario patrio y a la fiesta del Señor de los Milagros. Las celebraciones se extienden más de una semana. —¿Hasta dónde llega el radio de acción del ICP? —Obviamente, nuestra presencia es más notoria en Miami, pero algunas de nuestras actividades, como el concurso literario anual, llega a casi todos los países de habla hispana. Hemos entregado premios de este evento en Argentina, en España, en México y en el mismo Perú, a través de las instituciones culturales y de nuestros consulados establecidos en esos países. —Perteneces a una activa hermandad del Señor de los Milagros. Háblanos sobre ella. —El Señor de los Milagros es el único peruano universal, porque esa imagen pintada en Lima en tiempos de la colonia tiene una hermandad en casi todos los países del mundo. Sólo en Miami existen cinco hermandades, las que acaparan los domingos del mes de octubre con misas y procesiones. Una de ellas tiene su sede en la Iglesia San Martín de Porres, al extremo sur de la ciudad, a la cual pertenezco desde su fundación hace diez años. Allí los peruanos somos un puñado en comparación con el número de miembros de otras comunidades. En los últimos tres años, la presidencia ha sido ejercida por una mexicana elegida democráticamente. —Eres maestro de escuela. ¿Aprovechas esa privilegiada posición para dar a conocer la cultura peruana entre tus alumnos? —Sí, claro. No solamente entre mis alumnos sino también en otras escuelas donde me invitan, especialmente en los meses de septiembre y octubre, cuando celebramos en este país la Herencia Hispana. —¿Cuáles consideras que han sido los mayores logros y los mayores fracasos del ICP? —Desde su fundación, el ICP ha publicado más de 25 antologías de autores latinoamericanos, además de las series tituladas “Raíces Ocobambinas” y “Nuevos Escritores Peruanos en Norteamérica”. Ha organizado conferencias, exposiciones y homenajes a escritores peruanos. Aparte de estas actividades, nuestro mayor logro ha sido haber realizado exitosamente 17 concursos literarios a nivel internacional. Y nuestro mayor fracaso es no haber podido lograr que una biblioteca pública de Miami lleve el nombre de Ricardo Palma y que una escuela pública lleve el del Inca Garcilaso de la Vega, a pesar de nuestro gran empeño en las gestiones realizadas. —¿Has sentido alguna vez deseos de “tirar la toalla”, como decimos los peruanos en argot pugilístico? —Sí, he tenido esos momentos, pero gracias al apoyo de mis amigos siempre retomo el entusiasmo acostumbrado. —Recientemente, el condado de Miami-Dade instauró el 1º de agosto como “Día del Instituto de Cultura Peruana”. ¿Qué trascendencia tiene este hecho para el ICP y para la comunidad de peruanos residentes en Miami? —Es un gran honor para los peruanos, porque este hecho demuestra que nuestra actividad cultural llega a oídos de quienes gobiernan esta ciudad. Algo similar ocurrió en 1993, cuando el condado hizo una proclama declarando el “Día de César Vallejo”. —De otro lado, tú, personalmente, te hiciste merecedor al “Chasqui de Oro”, un gran reconocimiento de parte del Ministerio de Educación del Perú, en mérito a tu infatigable labor en beneficio de la difusión de la cultura, dentro y fuera del país. ¿Qué significa este reconocimiento para ti? —Que no han sido en vano los diecisiete años de trabajo voluntario en Miami ni el trabajo de toda mi vida al servicio de mi país. —¿Dónde desearías residir cuando te retires? ¿En tu Ocobamba natal? —Seguiré en el mismo tren que me lleva de Miami al Perú y viceversa. En mis viajes a la patria visito casi siempre Ocobamba, el pueblo donde nací, para el cual he desarrollado varios proyectos (2). Por otra parte, con el correr de los años, también he echado raíces en Miami y eso me convierte en un hombre de dos mundos, al extremo de que ya no podría vivir permanentemente en uno solo. —¿Cómo te gustaría ser recordado cuando dejes este mundo? — Como quien he sido: un promotor de la cultura peruana y del desarrollo de mi pueblo. Y enhorabuena si pervive algo de lo que he hecho y escrito. —Un mensaje a todos los peruanos. —Que nuestra divisa sea siempre: “Tengo el orgullo de ser peruano”, como dice la letra de esa bella canción. Vivamos orgullosos de nuestra cultura y difundámosla para que el mundo conozca el aporte de nuestra patria al desarrollo de la humanidad. Notas 1. El territorio incaico, o Tahuantinuyo (tawa = cuatro, suyo = nación), se dividía en cuatro regiones, que se extendían desde el Cusco (ombligo): 1) Chinchaysuyo (noroeste), hasta el río de Ancashmayo, en Pasto, Colombia; 2) Contisuyo (suroeste), hasta el Río de Maule, en Chile; Collasuyo (sureste), pasando por Bolivia hasta Tucumán, en Argentina; y Antisuyo (noreste), hasta la selva amazónica. 2. Proyectos realizados en beneficio de Ocobamba: • 1963: Organizó el club de estudiantes “Los Ideales de Ocobamba”, que anhelaba realizar obras de desarrollo para el pueblo. • 1968: Fundó y dirigió por tres años la revista Llacctánchic (Nuestro Pueblo), el primer y único órgano de prensa que tuvo el distrito de Ocobamba. • 1970: Organizó la Biblioteca Municipal y descubrió la fecha de la creación política del distrito de Ocobamba (7 de agosto de 1825). • 1994: Donó cuatro equipos audiovisuales y un generador eléctrico a la Biblioteca Municipal de Ocobamba. • 2001: Organizó el Primer Reencuentro de Ocobambinos ausentes, con miras a promover el distrito como un destino turístico. • 2003: Presentó al Concejo de Ocobamba el proyecto del Primer Concurso de Música Folklórica, a fin de descubrir nuevos valores musicales. • 2004: Creó la Sala-Museo Artemio Calderón, donde se proyectan videos para el entretenimiento de la población ocobambina. • 2006: Organizó la celebración del Día de la Virgen de la Candelaria en Ocobamba. • 2008: Presentó el proyecto “Educación vs. Prisión” a la Iglesia de Ocobamba, para la construcción de una capilla y un centro de artes y oficios. ** Frank Otero Luque oteroluque_edita@infonegocio.net.pe Escritor y fotógrafo peruano (Lima, 1959). Vivió en Estados Unidos y en Venezuela. Preside la asociación sin fines de lucro Manos, dedicada a promover la cultura, el turismo y la producción artesanal. Integra el taller de escritores que dirige Cronwell Jara en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, pertenece al movimiento "Martes Poéticos", al Consejo Internacional de las Artes (Inter Art), y a la Asociación Latinoamericana de Poetas (Asolapo). Fue alumno del fotógrafo Rómulo Luján (2002) y como tal participó en la muestra colectiva XX Exposición de Arte, en el Museo de Arte de Lima. Fue miembro del jurado calificador del I Concurso Fotográfico "Palpa Querida" (2003), organizado por Manos. Ha publicado el libro de cuentos El Señor de Palpa (Milla Batres, 2003). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Cortázar sobre ruedas Ulisses Paniagua =========================== “Lo fantástico parece que sólo es posible en la tecnología...”. Mempo Giardinelli Sucede de este modo: un día casi como cualquier otro, y a partir de la Revolución Industrial europea, la modernidad (ese término ambiguo que ha obsesionado a la raza humana durante siglos) se convierte en un elemento sospechoso, y en promotor de una probable catástrofe futura. Las mujeres y los hombres de aquellos años, sorprendidos ante la vertiginosa avanzada de la ciencia y la tecnología, descubren de pronto su vulnerabilidad ante la precisión de la máquina. Un día los seres humanos se levantan, somnolientos y fatigados, se buscan en el reflejo triste del azogue, y reconocen, vencidos, la limitación de su cuerpo, la fragilidad de la carne. Entonces se horrorizan. La modernidad es vista por ellos, y a partir del día aciago, como una amenaza potencial. Rondando la era victoriana, Mary Shelley, en su legendario Frankenstein, se dio a la tarea de regalarnos un Prometeo contemporáneo, capaz de vencer el espantoso abismo de la Muerte. La perturbadora obra de la escritora, bajo el disfraz de una historia de terror, no deja de confrontar los riesgos ineludibles del desarrollo científico, convirtiéndose en uno de los primeros libros que presagian los peligros del progreso. Este libro, de una originalidad monstruosa como sus propios personajes, no es, sin embargo, un hecho literario aislado. Los escritores de la época, preocupados por la velocidad con la que parecían vivirse los tiempos, se encargaron de plasmar en sus letras la dimensión de sus dudas: Stevenson da vida a un personaje notable, curiosamente cercano al género del horror, quien coincidentemente también es un doctor que, en la búsqueda de un descubrimiento de interés, se ve atrapado en su propia creación. Me refiero a El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hide, obra que sería tan del gusto de aquel “ambiguo público victoriano”, como gustaba llamarlo Chesterton. No mucho tiempo después, en Europa y Estados Unidos, aparecen historias fantásticas con una aplicación científica notable. Cuenta de ello dan las novelas de Julio Verne De la tierra la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en ochenta días (que por cierto Cortázar utilizaría, en un juego humorístico de palabras, en su libro La vuelta al día en ochenta mundos), y aquella novela nunca finalizada por el francés, donde describe un París futuro, lleno de automóviles y transportes voladores. Cabe agregar, aunque los ejemplos aún son vastos, la obra de un escritor más: H. G. Wells, quien con sus libros de ciencia ficción La máquina del tiempo y El hombre invisible —de nuevo otro científico en el proceso de un gran descubrimiento— contribuye a consolidar el panorama propuesto. Algunos años después, en 1931, Aldous Huxley, un inglés sumamente inquieto por el futuro de la humanidad, inaugura en su novela de corte profético (aunque no exenta de cierto efecto alarmista), Un mundo feliz, la era gobernada por el automóvil (siglo VI después de Ford, según la nomenclatura del autor). Es en la novela de Huxley donde queda asentada, de manera extraoficial, la presencia del automóvil como metáfora de la mecanización del mundo en las vidas humanas, y quizás como un resultado concreto de las preocupaciones de los escritores que le precedieron. Negar, en base a estos argumentos, la tremenda influencia que sobre la literatura de los últimos siglos han ejercido los objetos motorizados, sería, además de inútil, necio. En Latinoamérica, por ejemplo, los albores del siglo veinte inauguran una vasta inquietud en los escritores jóvenes por acercarse a la modernidad y sus peligros. Es el propio Rubén Darío, en su libro Los raros, originalmente publicado en Buenos Aires, quien se encarga de retratar una generación de jóvenes que se sienten marginados, confrontados como los otros, seres endemoniados o locos cuya literatura no es sino el resultado de “las consecuencias sociales de una modernidad que no les ofrecía ningún espacio de sobrevivencia”. Según lo afirma Eduardo Chirinos en uno de sus ensayos al respecto, en el libro mencionado se puede ver “las tribulaciones de Darío frente al mercado, el utilitarismo y la ciencia que amenazaban no sólo con destruir el escaso prestigio social del que aún gozaban los poetas, sino con desterrarlos (esta vez de manera definitiva) de la República y convertirlos en otros”. En 1918, en México, José Juan Tablada escribe el poema “El automóvil en México”, donde el poeta expresa su “fascinación y rechazo frente a los logros de la modernidad”. En el texto citado, Tablada se encarga de abordar el tema con una mezcla de humor y temor ante un objeto, casi animado que, proveniente de la cultura norteamericana, llegaba para instalarse en la cultura mexicana. Paralela a su desconfianza, el escritor ofrece una “advertencia frente a los poderes de una modernidad” que “a sus ojos” sólo podía ofrecer muerte y destrucción. Los años en que Tablada escribe el poema, y en defensa de su visión nihilista al respecto, son años de agitación internacional, donde dicho artefacto se utilizó, como algo novedoso y como elemento de destrucción, durante la Primera Guerra Mundial. En un escenario mucho más contemporáneo, Roberto Bolaño, el escritor chileno que los críticos y los lectores actuales no se han cansado de alabar, se enrola en Los detectives salvajes, en compañía de Arturo Belano y Ulises Lima, en un viaje irreverente y fresco hasta los peligros del desierto mexicano, en busca de una poetisa en extravío. El elemento imprescindible de la historia, por supuesto, como en cualquier “road movie” que se precie de serlo, es un automóvil. En Argentina, amén de las primeras manifestaciones del tema durante la primera mitad del siglo XX, un hombre cuyas principales preocupaciones fueron el fenómeno tiempo y la propia contemporaneidad, el ingenioso cronopio de apellido Cortázar, se dio a la tarea de reflejar en sus cuentos la importancia de la tecnología en la vida de los años sesenta y setenta. Este ensayo, breve y modesto, tiene como meta demostrar el influjo de los vehículos sobre rueda en la visión y el pensamiento de Julio Cortázar, a través de dos historias fundamentales en la obra del escritor argentino: “La noche boca arriba” y “La autopista del sur”. Adentrarnos a Cortázar, en inicio, presupone internarnos en una mente brillante, llena de especulaciones interesantísimas que lindan entre el rigor científico y una mística con asombros infantiles. El autor de Rayuela muestra, durante toda su obra, una repetición interminable de temas fundamentales. Citando a Borges: “Un escritor cree hablar de muchas cosas en su vida; pero lo que deja, si tiene suerte, es apenas una imagen de sí mismo”. De la misma manera, Cortázar, en la vasta riqueza de su literatura, coquetea frecuentemente con el sueño, su amenaza y estructura absurda; la existencia de presencias terribles e inexplicables (no fantasmas, sino presencias) que terminan por obsesionar a los personajes de los cuentos; la posibilidad fantástica de vivir una vida paralela en dos tiempos diferentes; la relevancia de un nuevo espíritu latinoamericano en una época politizada y revolucionaria, que el autor argentino decide asumir en la búsqueda de formas y libertades literarias, lejos de un compromiso político-socialista burdo y fácil; la fascinación que una Europa apacible despierta en un extranjero; y la importancia de resaltar los elementos de la vida moderna. Es así como en “La noche boca arriba” (un cuento cuya concepción se desprende de un accidente automovilístico que el propio Cortázar sufriera en París) el principal elemento, y eje conductor de la historia, es una motocicleta. En dicho cuento, el personaje principal sufre un accidente un día soleado e inverosímilmente apacible y sin tránsito; motivo que obliga a que lo internen en un hospital, donde su estado es, en apariencia, estable y absolutamente alejado de todo peligro. Sin embargo, una serie de pesadillas y alucinaciones conducen al protagonista a un estado de vigilia donde se mira a sí mismo como un guerrero en el México prehispánico, quien huye y se esconde de las poderosas huestes aztecas —son aztecas, aunque nunca se menciona con precisión su nombre— concentradas en capturar prisioneros para llevarlos a sacrificio, siguiendo la tradición de las guerras floridas. El cuento aparenta cierta linealidad y una estructura lógica; sin embargo, cerca del final, la genialidad de Cortázar se hace presente en el momento en que el protagonista, una vez arrastrado hasta la piedra del sacrificio y a punto de la inmolación, descubre que vive un presente aterrador, y que el sueño es el otro, donde sueña que es un habitante cualquiera, y anda por las calles de una ciudad del futuro. El final de la historia está muy bien construido y es de una fluidez notable: “Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños: un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas”. El argumento (no se necesita ser un iluminado para comprender cuando se trata de la obra de Cortázar), en apariencia fantástico y cercano a una idea casi mística de la sobre posición de dos dimensiones alternas, presenta problemas más complejos y sutiles. Uno de ellos, sin lugar a dudas, es la convergencia de dos tiempos simultáneos, quiero decir, de dos segmentos de tiempo simultáneos (dado que el tiempo es una materia constante e ilimitada) donde el protagonista cree habitar dos espacios diferentes durante ese curioso periodo que representa una vigilia. Es importante resaltar la maestría con la que se da cuenta de la realidad del sueño, cómo somos conducidos a ese espacio delicado donde es prácticamente imposible distinguir sueño y realidad. “Como sueño era curioso”, nos dice Cortázar en el cuento, “porque estaba lleno de olores y él nunca soñaba olores. Primero un olor a pantano, ya que a la izquierda de la calzada empezaban las marismas, los tembladerales de donde no volvía nadie”. Algunas líneas más adelante, y cerrando con la idea, agrega: “Lo que más lo torturaba era el olor, como si aun en la absoluta aceptación del sueño algo se revelara contra eso que no era habitual, que hasta entonces no había participado del juego. Huele a guerra, pensó”. El segundo problema, propongo, es el de la otredad: el enfrentamiento del motociclista contra su contrapuesto, contra su otro yo. Una situación que para cualquiera puede resultar desconcertante, hallarse de pronto consigo mismo en un tiempo y un estilo de vida totalmente ajeno, sin dejar la certidumbre de ser el mismo. ¿Por qué al escritor argentino le pareció tan atractiva la idea de enfrentar al personaje personal a un desdoblamiento; por qué la idea de la duplicidad ha resultado tan aterradora a ojos de decenas de escritores a lo largo de la historia? Es una pregunta compleja que no concierne al tema, pero que seguramente puede vincularse a la idea individual y egoísta del ser humano de exclusividad ante todo, tomando en consideración que el cuerpo, ese armatoste ineludible que tanto ha intranquilizado a piadosos y a santos, es un instrumento de referencia espacial ante el mundo, que nos engaña con la vana ilusión de que la vida se vive desde nuestro argumento personal y sensorial. Es relevante, sin embargo, el uso que el autor hace de los elementos que tiene al calce para afirmar la otredad, y no obstante, para hacer notar la increíble similitud de las dos épocas, tan distintas entre sí. De este modo, se vale de una imagen muy ágil donde compara la figura del guerrero con la del motociclista, tal vez porque en el motociclista se cumplen dos características indispensables de un guerrero: la individualidad y el espíritu de riesgo. Curiosamente, la historia que nos propone en “La noche boca arriba” no funcionaria de igual manera si sustituimos la motocicleta por el automóvil; era necesaria la justa comparación para hacer trabajar la maquinaria del cuento. Así, el nombre de la tribu a la cual pertenece el personaje es el de moteca, una palabra que el autor se saca de la manga, tal vez incluso de una manera muy elemental, pero de una precisión incuestionable, conjuntando las sílabas de las palabras motocicleta y azteca; el cronopio se permite, de esta forma, dar vida a una nueva cultura del México prehispánico —es evidente que se debe descartar la idea de que el nombre de la tribu se deba a un desconocimiento absoluto del tema precortesiano por parte del escritor, y corresponda, en cambio, a un recurso intencional. Por último, y cerrando el análisis sobre el texto citado, me gustaría enfatizar una curiosidad en el cuento de “La noche boca arriba”: en un inicio, la tecnología, en este caso la motocicleta, adquiere la forma de un vehículo apacible, un elemento cercano a la humanidad, que ejerce la función de un entretenimiento y brinda una felicidad casi absoluta. Pero, a raíz del accidente que le sucede al protagonista, la motocicleta comienza a adquirir características que conducen a la desconfianza y a la sospecha, hasta tal punto que, al cerrar la historia, la motocicleta se convierte en un objeto lejano e inaccesible para el próximo sacrificado, y por tanto, un elemento que por su dudosa inexistencia despierta la angustia y el miedo del guerrero moteca. ¿Se debe a una casualidad la participación de un vehículo motorizado dentro del cuento? ¿No podría, el brillante creador de Rayuela, haber ideado una historia idéntica, donde el personaje principal estuviera desde el inicio soñando en la cama de un hospital, después de haber resbalado en la bañera, o bien, alucinara mientras camina sobre una calle transitada de Buenos Aires? Particularmente, considero que no se debe a un capricho la aparición de la moto en el cuento citado. Sucede que Julio Cortázar era un obseso de la modernidad. Gustaba tanto de lo lúdico y alternativo en la literatura que elaboraba, como disfrutaba de una década de los años sesenta donde los avances de la ciencia prometían un mundo inusitado. En diversas historias, anteriores y posteriores a “La noche boca arriba”, ya el autor se encarga de poner de manifiesto una sociedad muy contemporánea y revolucionada, lejos de los cánones clásicos y el estilo conservador del propio Borges, por ejemplo. Es curioso, por lo tanto, que aun cuando el argentino pretenda acentuar las ventajas de la modernidad, se permita establecer una motocicleta, un elemento fundamental, en el eje de un cuento fantástico con visibles coqueteos con el horror. Quizás, en el rincón más íntimo del corazón de las mujeres y hombres del siglo pasado y el que corre actualmente, habite un animal primitivo que desconfía y reniega de la intromisión de la máquina en sus roles sociales. El punto es que un aparato sobre ruedas puede aún despertarnos las fantasías más febriles, como consiguió hacerlo en la imaginación del autor de 62: modelo para armar. Vuelvo aquí a un punto crucial en la exposición de ideas a la que lamento haber sometido al lector: Cortázar, en su afán de emparentar la exposición de una Latinoamérica y una Europa moderna con la literatura de los años que construían nuevas rutas en el universo de las letras, buscó constantemente la presencia de elementos motorizados dentro de sus historias; así, en “Reunión”, e impulsado por un espíritu revolucionario no exento de remordimiento social dada la época que se vivía, es imprescindible la presencia del bote (una especie de Gran Ma), en el que un ejército reducido de hombres llegan a una isla para iniciar la Revolución (en evidente y declarada similitud con el desembarco de las tropas de Castro y Guevara en Cuba). En su libro Último round, también incluye una ficción, “El viaje”, cuya referencia inevitable sería El Guardagujas, de Juan José Arreola, y la cual ignoro si el escritor argentino tuvo oportunidad de leer. En “El viaje”, un matrimonio intenta recordar, sin mucho éxito, la ciudad a la que se dirige el marido. El cuento sucede, bajo un ambiente un tanto absurdo y frustrante, casi irreal, en una estación de trenes, donde aunque ningún tren hace escala en la estación mientras se desarrolla la escena, la importancia de los vehículos referidos, casi como una metáfora del lento paso del tiempo, es imprescindible. En otro de sus cuentos magistrales, “La isla a mediodía”, el elemento que conduce la acción es, de nueva cuenta, un objeto que, bajo el trato de Cortázar, se vuelve casi animado: el avión. Por si quedaran algunas dudas sobre el atractivo que despertaban en Cortázar los artilugios y los vehículos modernos, debemos remitirnos, de nueva cuenta, a su libro Último round, donde el escritor (que además nos ofrece en este libro destellos de una poesía muy contemporánea) admite la admiración que algunos objetos cotidianos despiertan en él: “El siglo veinte”, nos dice, “aceptó vanidosamente sus milagros como si le fueran debidos. El disco, la radio, la televisión, el grabador magnetofónico...”; algunas líneas más adelante declara, a propósito del disco: “Duele entrar en las tiendas de música, ver a los clientes manejando esas fabulosas detenciones de tiempo, el espacio y la vida, tantas veces comprando voces de muertos, violines de muertos, pianos de muertos...”. En un cuento posterior, “La noche de Saint Tropez”, que casi podría ser una crónica ociosa, Cortázar no se olvida de halagar una motocicleta estacionada cerca de un muelle; el vehículo, por lo visto, ha causado una honda impresión en él: “Una Harley Davidson fuera de serie, un minotauro plateado que parece pesar profundamente sobre el suelo con una fuerza que viene más allá de sus ruedas y su doble soporte, una máquina para domar el espacio y el viento, un huso de aluminio terminado en un doble caño de escape y abriéndose a la velocidad desde un manubrio bajo y pegado a los flancos...”. Es de notar, en la cita anterior, la minuciosidad y el erotismo con el que Julio se permite describir un artefacto inanimado. Después de la breve enumeración anterior, me interno a la trama de un segundo cuento que se pretende someter al análisis: “La autopista del Sur”. Este segundo cuento, contenido en el libro Reunión y otros relatos, y que da inicio tras una cita de Arrigo Benedetti, resulta más ambiguo y desconcertante que “La noche boca arriba”. La razón del desconcierto deviene de una acertada ausencia de espíritu moralizante y didáctico en la historia. En “La autopista del Sur”, los hechos se desarrollan un domingo, sobre la autopista que conduce desde Fontainebleau hasta París: un accidente, sobre el que todos se darán a la tarea de especular, parece ser la causa de un embotellamiento espantoso que no le permite a los conductores avanzar sino unos escasos metros a lo largo del día. Cortázar, precursor como siempre, parece adivinar los problemas terribles que el tránsito ocasionará en los accesos de las carreteras a las grandes ciudades en un futuro inmediato. En este punto, nos encontramos ante una disyuntiva: ¿es la intención del argentino enfatizar las calamidades del tránsito en la era moderna? A mí me parece que no. El cronopio utiliza el tránsito sólo como un pretexto para elaborar una historia donde, a raíz del embotellamiento, un grupo de personas deciden ordenarse y erigir una nueva sociedad, donde se jugará una serie de roles de lo más diverso: desde el jefe del grupo, hasta un hospital improvisado donde ejercerá un médico de ocasión, sin olvidar los traficantes en el mercado negro. Hay en el cuento algunos elementos interesantes en adición: el deceso de una anciana y el romance de un ingeniero con la chica del auto contiguo, que desembocará en la concepción de una bebé; algunos roces entre conductores, y hasta un suicidio. La intención de Cortázar en el cuento es un tanto ambigua, pero parece irse aclarando a medida que se desarrollan los eventos. Rodrigo Blanco Calderón opina, con respecto a “La autopista del Sur”: “En el tráfico late el impulso sedentario que dio pie a la cultura y a las civilizaciones”. Es curioso (y muy indicativo) uno de los recursos de los que dispone el cuento en cuestión: a medida que transcurre el tiempo, los personajes van adquiriendo un nombre, mismo que cumpliendo su función natural, se encarga de individualizar a los hombres y las mujeres que se hallan atrapados en el embotellamiento. El nombre de los personajes, sin embargo, es asignado en relación al automóvil que conducen; así nos encontramos con nombres como “Taunus”, “Dauphine”, “el 404”, la anciana del ID... El automóvil en “La autopista del Sur”, tal y como sucede en la vida real, parece adueñarse por completo de la personalidad y la esencia del propietario, un indicativo de la importancia fulminante que tal medio de transporte ha cobrado en nuestras vidas. Este proceso de deshumanización, terrible en sí mismo, se manifiesta de manera paralela en las acciones de los personajes durante el desarrollo de los eventos, hasta tal punto que, una vez que se produce el suicidio del conductor del auto Caravelle durante una noche de embotellamiento, en lugar de darle una sepultura digamos cristiana, deciden deshacerse del cadáver de una manera distinta: “Dejar el cadáver al borde de la autopista significaba someter a los que venían más atrás a una sorpresa por lo menos penosa; llevarlo más lejos, en pleno campo, podía provocar la violenta repulsa de los lugareños... Taunus y sus hombres habían metido el cuerpo en el portaequipajes, y el viajante trabajó con scotch tape y tubos de cola líquida y la luz de la linterna del soldado”. Cerca del final del cuento, después de varios días de embotellamiento en el que los involucrados han logrado establecer verdaderas comunidades, con sus propias reglas y lineamientos, y de una manera inexplicable, los vehículos comienzan a avanzar sobre la autopista, primero titubeantes, después un poco más firmes; hasta desembocar en una loca carrera donde el ingeniero del 404, quien ha aprendido a cobrarle cariño a esta nueva forma de vida, pero quien, por encima de todo, se ve involucrado en un tórrido romance con la chica del Dauphine, se verá sometido a la pérdida de su reciente novia entre el desbordamiento de los automóviles que intentan avanzar de manera torpe y apresurada. Cortázar (y aquí sí no me atrevería a garantizar que esta fuera la idea del latinoamericano en la historia) parece elaborar una antítesis amor-automóvil. Es el vehículo maldito quien, en medio de la febril prisa de los conductores por llegar a ningún lugar, le arrebata la posibilidad de compartir los días felices con Dauphine, una mujer joven, y sobre todo —sello personal de Cortázar en la presencia femenina— una mujer agradable, fuerte y llena de inteligencia. Por otra parte, no pudiéramos abundar demasiado sobre esta apreciación personal, pues aunque el automóvil es quien le arrebata al ingeniero la posibilidad de amar, no podemos olvidar que es el mismo tránsito, y por ende el automóvil, quien permite el acercamiento de los enamorados. El eje fundamental de “La autopista del Sur” es, a mi parecer, la terrible prisa que se ha adueñado de las mujeres y los hombres modernos. Todos los conductores (léase ciudadanos) de hoy día, parecen empecinarse en una carrera desenfrenada por estar siempre por delante del resto, intentando ganar espacio entre el conjunto de automóviles que atestan la autopista (la vida). Las líneas que cierran el cuento son de una gran relevancia para reforzar esta idea: “...Y en la antena de la radio flotaba locamente la bandera con la cruz roja, y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia delante, exclusivamente hacia adelante”. Cortázar parece contaminado por esta ola de desconfianza y pánico que genera una vida moderna calzada a la medida del automóvil. Sin embargo, no deja de admirar el trabajo glorioso del ser humano para construir máquinas tan portentosas. El escritor argentino no dista mucho de nuestras actitudes ante el fenómeno: nosotros mismos seguimos acercándonos a la tecnología con una muestra de terror y fascinación de lo más primitiva, conscientes ante la capacidad de ayuda y destrucción que dichos artefactos involucran. Después de más de dos mil años de historia, el ser humano no parece haber abandonado su postura infantil ante lo novedoso; así como ocurrió con el primer chispazo para producir fuego, así como ocurrió con el interés metódico de un Leonardo da Vinci durante los siglos renacentistas, así sucede con los últimos vuelos espaciales, con los recientes avances en la clonación y la genética. Un día, los hombres y las mujeres nos levantamos, fatigados y absortos, dejamos nuestras casas después de habernos mirado largo rato al espejo sin mayor novedad que una arruga, una imperfección en la piel, y al dar la vuelta a la esquina, al encontrarnos con ese algo nunca antes visto, dejamos escapar un suspiro o una interjección de asombro. Como niños deslumbrados por un acto de magia; como ancianos aterrados ante un acecho de sombra, un desliz de la muerte. Bibliografía • Julio CORTÁZAR. Reunión y otros relatos. Seix Barral. —. Último round. Siglo XXI. —. “La noche boca arriba”. • Rodrigo BLANCO CALDERÓN. Tráfico y literatura. • Louis STEVENSON. Obras Completas. Editorial CREDSA. • Steve HANSEN. Qué hay en los sueños (un ensayo sobre la obra “La noche boca arriba”). • Eduardo CHIRINOS. Nueve miradas sin dueño. • Revista de crítica literaria latinoamericana. Reseña Nº 62. ** Ulisses Paniagua sesilu7@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Ciudad de México, 1976). Es poeta, guionista y dramaturgo. Ha publicado en diferentes diarios y revistas literarias de su país. Tiene cuatro libros publicados, en colectivo, con la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Recibió una mención honorífica en el Concurso Nacional de Cuento “Criaturas de la Noche”, convocado por el Instituto Coahuilense de Cultura (http://www.icocult.gob.mx). === La Fiesta Griega ====================================================== === Un acercamiento a dos directores históricos de cine cubano: =========== === Humberto Solás y Tomás Gutiérrez Alea Julio Pino Miyar =========== Entre las más manipuladas postulaciones teóricas de la civilización occidental se localizan las categorías estéticas, desarrolladas por el pensador alemán del siglo XIX Federico Nietzsche, de lo “apolíneo” y lo “dionisíaco”. Sin embargo, ambas categorías suponen “modelos teóricos” los cuales apuntan a una reinterpretación cultural de la antigüedad clásica helénica. Esto, de ser cierto, implicaría, en plena Modernidad, una revolución en el terreno de los valores destinada a transformar el concepto del arte, revitalizando su contenido mítico y existencial. Porque la reconfiguración intelectual de los conocidos mitos griegos de Apolo y Dionisos busca servirse de ellos para indagar en los originales vínculos de la cultura y la creación con la vida; en los más originales vínculos del hombre y su función vital, con la condición quizás esencialmente trágica de su destino. Los dos importantes cineastas cubanos que ocupan el contenido de este ensayo representan, mediante un juego mutuo de alternancias, las implicaciones que tienen simbólicamente para el arte el irracional y pasional Dionisos y el figurativo y racional Apolo. El binomio dialéctico construido sobre la estrecha relación Apolo-Dionisos posee un contenido francamente universal que lo convierte en una propuesta interpretativa, susceptible de ser reinstalada en cualquier ámbito cultural. Y, una vez recolocada bajo otras circunstancias, iniciar su acercamiento a una nueva situación estética, donde las citadas categorías pudieran con éxito ampliar la visión de conjunto, contribuyendo a la “iluminación” del lado obscuro e irracional del arte, así como facilitar la comprensión de los vínculos existentes entre lo estrictamente racional y lo formalmente bien configurado. En 1983 Humberto Solás estrenó Amada. Una película que, aunque basada en una mediocre e inconclusa novela de la literatura cubana, expone del modo más singular una postulación existencial formalmente resuelta mediante la luz, el color y la sensualidad. El cine, entendido como creación, trae consigo la tarea de modificar radicalmente el habitual marco de realización individual y personificación del arte, en aras de hacerlo depender de múltiples elementos que involucran no sólo a otros individuos, sino a una compleja técnica y, por lo general, una costosa producción. Debido a esto es que el escritor existencialista Jean Paul Sartre consideró, en algún momento, que el cine, al verse obligado a rebasar para su realización los límites establecidos por el sujeto creador, rompía con las normas básicas de la misión estética. No obstante, la presencia del director del filme puede deslizarse —sutil o imperativamente— por todo el entramado artístico, técnico y económico haciendo notar su presencia, su particular misión como consciente agente de la más amplia concepción integradora; mereciendo incluso que le pertenezca una porción importante del patrimonio estético del resto de los artistas implicados. No hay, por tanto, ninguna dimensión estética en un filme que sea ajena al proyecto global de dirección y coguión ejecutados por un buen director. En el caso del cine de Solás, el valor de las imágenes logradas no nos remite exclusivamente al director de fotografía, sino también a una concepción individual del arte que opera siempre desde más allá del trasfondo escénico. De esta manera el cine como arte —como respuesta a la crítica sartreana— se reconstituye a partir de una sensibilidad y una capacidad en especial. Amada es la historia de una pareja de amantes que se ocultan buscando intimidad bajo las sombras de una antigua mansión señorial. Mansión que ofrece al espectador, entremezclados en un juego constante de claroscuros, diversos planos de su estructura y su jardín; elementos escénicos los cuales, tomados de otra locación, son “añadidos” por los editores del filme para lograr una nueva versión “arquitectónica”, amparada en una unidad de concepción. Existen así dos elementos principales que convierten la realización en un tema susceptible a la indagación conceptual: su particular tratamiento de la luz y la yuxtaposición de algunos de los planos de carácter escénico inscritos en la gramática visual; el primero, una vez “construido”, sirvió para provocar en el filme una atmósfera sutilmente irreal. Hay un modo de comprensión del cine que lo remite a otro orbe, a otro lenguaje: la pintura; en este caso la pintura —entendida estrictamente como imagen— sometida a una edición que entrega al espectador la consabida ilusión del movimiento en el tiempo. Amada fue de esta manera un hecho estético que no pasó desapercibido para la sensibilidad de los jóvenes artistas integrantes de la llamada “generación polémica de los años 80”. Porque de una manera más intuitiva que racional se podía reconocer en Solás una especie de “artista plástico”, quien con ese filme rondaba curiosamente el conceptualismo. Esta obra lograba con su lente tratar la luz como no había sido tratada en la pintura cubana desde fines del siglo XIX, en sus paisajes de nebulosos y románticos atardeceres; en los ambientes apacibles y señoriales creados por la pintura de Guillermo Collazo; en la atmósfera grisácea de las marinas de los Chartrad. Pues la luz era, en estos casos, abordada como un espectro de rara evocación nórdica. Nos encontramos, por tanto, ante el singular hecho cinematográfico cubano de una luz muy blanca aunque tenue, difusa, casi vaporosa, la cual no penetra con fuerza en las habitaciones y se refleja en los rostros extraordinariamente pálidos de los protagonistas; en la bella silueta de la actriz femenina que, recostada junto al marco espectral de una ventana, se le ve rodeada por un halo de luz en el instante en que insinuantes sombras azules inundan el aposento. Es casi una declaración existencial contorneada por los recurrentes mitos de la luz y de la sombra: la pulsión dionisíaca que narra la batalla existencial librada por el artista para que el objeto del arte cobre forma, entre tanto proyecta hacia la obscuridad su pasión inenarrable. Porque el verdadero artista es siempre Dionisos, Apolo sólo alcanza su sentido para llegar a expresar con equilibrio aquello que el apasionado músico del ditirambo extrajo a jirones de su alma. Humberto Solás supo aquí pulsar el nervio puro de la sensibilidad, prefiriendo quizás la imagen lúdica, fruitiva, a ratos hedonista, a una reflexión sumergida en el análisis sociológico, histórico, tomando prestado para su empresa aquello que el arte conceptual contiene de propuesta formal: el plano abstracto, en cuanto universal, de la concepción artística; la completa subordinación de las partes en particular de la Obra a su unidad más integral; la reconstitución, por medio del arte, de la sensibilidad y la subjetividad amenazadas; y la oclusión del sujeto artístico por su propia creación. El mejor cine ha sido generalmente en Cuba un campo abiertamente experimental, esto se entiende mejor si se dice que su principal punto de partida en 1959 estuvo connotado por la influencia directa del Neorrealismo italiano. Lo paradójico es que la primacía de la improvisación fílmica frente a lo estéticamente predeterminado —el carácter nítidamente testimonial, casi documental, de ese tipo de cine— al devenir en método de indagación social abrió las puertas a una nueva mirada conceptual, ya que el conceptualismo está preparado para pautar diferentes formas de apropiación artística de la realidad, oscilando, de esta manera, entre lo lúdico y lo histórico. El filme Lucía (1968) es esencialmente eso: el intento de reconstrucción histórica de la dimensión subjetiva de la mujer cubana. Un filme concebido para ser la historia ficcional de la nacionalidad, visto a través de tres protagonistas femeninas que portan un mismo nombre —Lucía— entendidas como sujetos ocluidos por la enunciación patriarcal de todo un siglo. De este modo la pieza de Solás construye una “entidad” destinada a recorrer un difícil periplo para alcanzar la voz de su identidad amenazada y con ella las espirales jubilosas del reconocimiento, en los que están implicados por igual matrimonio, política y sexualidad. Esto último tal vez sintetice los tres acápites, o momentos históricos, por los que transita, en el filme, su personaje trinitario. Personaje fragmentario, obligado a nacer y desarrollarse en cada tiempo y en cada tiempo tener que volver a reconstruir su violentado perfil psicológico. En cierto sentido, como en el Orlando de Virginia Woolf, lo que está paradójicamente en dudas en la atemporalidad de Lucía es su concreto significado como ser inscrito en lo histórico, de ahí el mito imposible que, mediante su nombre y su agonía, pretende resumir un complejo período. Si en el mito de Apolo la identidad del dios radica en su bien delimitada individualidad, en su condición de figura como huella de la más acabada racionalidad, en el tema de Lucía se expone, a la inversa, la lucha por el reconocimiento social de la mujer cubana —como tentativa latinoamericana— frente a las fuerzas irracionales que la asaltan. El cine de Solás se puede contemplar, en términos generales, como un gran mosaico de figuras femeninas donde su historicismo —si fuese cierto que se trata sólo de un “historicismo”— conduce a una singular reflexión: la experiencia histórica entendida como juego constante de placer y displacer —esto último puede apreciarse nítidamente en las secuencias mórbidas del filme Cecilia (1982): “el paseo” a que invitan a una de las protagonistas por las barracas donde eran flagelados los esclavos negros. Es el sempiterno juego de Dionisos y Apolo. El primero proyecta su vigorosa pasión hacia lo externo, buscando entregarle contenido objetivo a sus poderosas visiones totalizadoras; mientras el segundo alcanza ese límite irreversible de la expresión cultural donde se logra el punto más alto de significado existencial. Lo figurativo se vuelve así pasión dionisíaca sublimada por la luz de Apolo; entre tanto las tinieblas de lo abstracto expresan su razón apolínea al ser cantadas por el vate Dionisos. En ese punto de máxima unidad irradiante ambos dioses convergen en relación como en una fiesta nupcial. Alrededor ronda la muerte y todo lo abstracto que pudiera existir en el concepto humano de naturaleza. Apolo y Dionisos, en su danza vital, reactivan para el hombre el mito de la existencia y de la muerte, de la naturaleza y su concepto, de la historia personal del artista, su pasión, su olvido y su locura. Teniendo en consideración la importancia relativa de los esquemas, pudiera decirse entonces que Humberto Solás es un director dionisíaco, dominado por el lado subjetivo de sus creaciones, por la “subjetividad crítica” en él manifestada; por su parte, Gutiérrez Alea vendría a representar mejor el lado apolíneo, mucho más racional, que pretende configurarse a la vez como crítica y exploración histórica. Aunque el tema de la historia es consustancial a los dos creadores, el primero acude a ella siguiendo señas marginales, dando un amplio rodeo por los caminos de la sensualidad e intentando plasmar siempre la bella pieza de su sensibilidad; el segundo, sin embargo, emprende la difícil tarea de incidir directamente en el núcleo sociohistórico. Lo curioso es que, una vez Gutiérrez Alea ha colocado su reflexión en el contexto de la historia, puede volverse no sólo paródico y satírico —La muerte de un burócrata (1966), Los sobrevivientes (1978), etc.— sino que desea además ver introducida, en la misma historia, las problemáticas culturales irresueltas de la sensibilidad y la introspección. Ejemplo de cine reflexivo es su película, un clásico como Lucía del cine latinoamericano, Memorias del subdesarrollo (1968). Su personaje central aparece como el sujeto culto de la reflexión política; un meditativo individuo situado en el contexto histórico cubano de los años 60. Este personaje refleja así, en sus “meditaciones habaneras” —la voz en off y la cámara desplazándose por la ciudad con un mensaje casi documental—, el proceso de sombras y claridades que delinean críticamente su problemática figura. Por eso si en Lucía la identidad, como metáfora, persiste en el filme a través del enorme tiempo transcurrido y la encarnación del papel por distintas actrices, en Memorias... la identidad queda desde el principio esquinada ante el gran encontronazo con la historia: un intelectual que debe escoger entre el exilio o el proceso social que vive su país; entre su estricta sobrevivencia como individuo pensante, proclive al existencialismo moral, o reorganizar sus frágiles datos personales en aras de una identidad social mucho más basta. En ambas realizaciones el cuerpo dramático se revela en su intimidad como angustiosa lucha por el reconocimiento. Lo que sucede, en el caso de Alea, es que esa lucha se comprende como invertida, en diálogo sutil —paródico, irónico, cultual—, en cambio en Lucía el debate es de signo opuesto: la dicotomía planteada, entre historia y subjetividad, debe ahí resolverse a favor del sujeto femenino de la enunciación. Aunque, en los dos casos, el dilema se cierne sobre los protagonistas en su doble versión existencial e histórica: la capacidad o no de revertir la fuerza, inscrita en la historia, de una alienación. La forma en que esta alineación es explicada y formalmente resuelta, pertenece a la relación en específico que cada realizador guarda con la historia política de Cuba y su imaginario cultural. El tema del exilio que merodea a Memorias... es la dimensión obscura que sacude de raíz al protagonista. Este filme pudiera ser entendido como el testimonio de una clase histórica en bancarrota debido a la Revolución de Enero: la burguesía cubana. A partir de esto último se construye un nuevo tipo de nostalgia: la nostalgia por los que se fueron, por el mundo ilusorio que se perdió en los anales del olvido o la desesperanza. Hay algunos momentos en el que la película alcanza —a contrapelo— el significado virtual de un melodrama. Existen dos filmes de años posteriores, Lejanía (1985) de Jesús Díaz y Los sobrevivientes del propio Alea, que incorporan el tema de la inmigración, o de la marginación política de un grupo social, como soporte dramático de sus composiciones, precursores ambos, en cierto sentido, de un contenido que más tarde se desarrollará con mucha mayor frecuencia en la cinematografía nacional. Lo que contiene la cuestión de la inmigración de melodrama pudo explotarlo Jesús Díaz intentando, en su momento, una desvirtualización crítica del exilio, proponiendo incluso una caricatura ideológica de la nostalgia. Mas el protagonista de Memorias... con su nostalgia inenarrable, como en la posterior película del mismo director, es esencialmente un sobreviviente. En cierto sentido todos lo somos: sobrevivientes individuales de la historia, como Lucía. El protagonista de Memorias... responde al nombre homónimo de “Sergio”, pues es el mismo nombre del actor en la realidad. Esto tiende a expresar el carácter intencionalmente testimonial del filme: es la vida misma la que se está rodando. El personaje de Sergio, fiel sobreviviente del descalabro histórico de la burguesía, habita en un cómodo apartamento con visión panorámica de La Habana y, desde él, observa el mundo apoyado en un catalejo. Es un individuo que se ha quedado en la Isla por pura curiosidad intelectual, desempeñando el papel de aséptico observador del proceso histórico; cuando camina errabundo por las calles va en dirección opuesta al derrotero seguido por las multitudes, mientras hace vagar sus monólogos elitistas entre versos de Neruda y ensoñaciones sexuales. Sin embargo, pocas veces la nostalgia, la evocación melodramática y la tragedia comprendida como oficio del olvido han resultado tan singularmente bellas como en este extraordinario travelling ejecutado por el lente de esta película. Se trata en cierto sentido de un flash back, como diría el cine norteamericano, de un acto poético de la memoria reminiscente, como dejara escrito Marcel Proust: detenida en el instante único del cine se encuentra la imagen congelada de la infancia del actor principal; expresión fugaz de otro tiempo perdido. Al fondo de un largo pasillo de una mansión de la burguesía habanera dos niños, sentados en el suelo, juegan en silencio, entre tanto una voz en off evoca paralelamente aquel recuerdo, la certeza de la niñez convertida en crónica traslúcida. La cámara se desplaza lentamente hacia su objetivo, buscando apresar el instante apetecido, y cuando casi el lente se abre hacia la luz y la escena de los niños que juegan solitarios está a punto de mostrarse en toda su verdad ante el espectador, las palabras del actor comentan aproximadamente, haciendo dolorosa catarsis del recuerdo visual: “ya no puedo recordar a qué jugábamos”. En ese mismo momento la imagen de los niños intencionalmente se difumina en la pantalla, convirtiéndose, ante nuestra mirada, en sólo una cortina de largas sombras grises. Pero ese justo instante —antes de oscurecerse para siempre la secuencia y revelarnos, debido a la metáfora del lente, su esencia imposible— se ha convertido, para nosotros, en el lugar formal más bello del cine cubano. La realización nos conduce al final a una situación límite: es “La crisis de Octubre”. Fidel Castro hace por la televisión un llamado al pueblo —se utiliza el testimonio documental para eso—: se ven tropas ocupando militarmente el litoral habanero y desplegando en él piezas de artillería. Sergio sale a caminar deprisa por la ciudad movilizada, sus últimas palabras expresan con elocuencia su determinación clasista: “esta isla es una trampa”. Ahí se cierra el filme. Edmundo Desnoes, intelectual emigrado, fue el guionista de Memorias... y autor de la novela homónima; ignoro hasta qué punto su biografía personal connota climáticamente a la obra cinematográfica. Pero esa implicación, como los vínculos no necesariamente formales de cine y literatura, queda establecida. Por otra parte, establecer los límites donde empieza el arte y termina la vida no es realmente posible, pues el primero se nutre de ella y se yuxtapone sobre lo real de un modo que podría ser calificado de tendencioso: hay en el arte, de una manera que no podemos siempre explicar convenientemente, una toma de partido. Ahora, ¿podría alcanzar el arte un nivel autocrítico tan alto que se cuestione a sí mismo, a la propia factura de su composición? Opino que hasta cierto punto eso es posible... Hasta cierto punto (1983) de Tomás Gutiérrez Alea rodea con suma ironía esa empresa. Este filme es uno de los proyectos más extraordinariamente experimentales de cine cubano y el drama ficcional que lo compone es tan simple como tenaz: “un guionista” es llamado por el Instituto de cine para hacer una película sobre una de las realidades más duras y problemáticas de la sociedad cubana de los años 80: la vida y el trabajo en el puerto de La Habana. A partir de esto el director muestra, tanto de forma directa como indirecta, las diferencias sociales existentes en el país, desde una dimensión no sólo económica sino además cultural. El personaje del guionista tiene un affaire con una mujer portuaria, madre soltera; teniendo como pretexto esta relación inusual son mostrados sus convencionalismos burgueses. Aunque de toda esta gama variopinta de tejido social y psicológico muy dañado, hay algo en la obra que constituye su propuesta teórica, su análisis ideológico más pertinaz: “el guión” encomendado no se puede escribir puesto que la realidad en estudio, la cual sobrenada con fuerza por encima de los habituales criterios intelectuales y estéticos, es allí, en el puerto de La Habana, tan cruda que la realización fílmica se hace imposible al no poder conjugarla. El intelectual de clase media, que representa la figura del guionista, fracasa, por tanto, doblemente, no sólo en su relación amorosa con la humilde obrera del puerto, sino en su comprensión personal de un difícil ángulo de la realidad social, ya que carece de los instrumentos indispensables para comprenderla, sus limitaciones pequeño burguesas se lo impiden. A partir de lo anterior la propia película asume un final ambiguo; excesivamente abierto, dramatúrgicamente irrealizado. No obstante hay un curioso momento en la película en el cual ésta expone su máximo nivel autocrítico: cuando el actor principal “estudia”, de forma aparentemente accidental, un libro publicado por el propio Alea sobre su experiencia cinematográfica. O sea, es Alea quien se coloca voluntariamente en la picota del análisis: mi película también fracasa, parece decirnos poniendo de revés el discurso fílmico y exhibiendo impúdicamente su tramoya, porque tampoco estoy preparado para estudiar a fondo la realidad cubana más compleja, mientras los esquemas ideológicos —impuestos y autoimpuestos— me enajenan. Poder tomar conciencia de las limitaciones ideológicas que padece la sociedad cubana, deviene inclusive en una tesis gnoseológica: existe un sector del país manifiestamente elitista, pero incapaz de comprender al otro sector mucho más importante y proletario. Es ahí donde se revela el mensaje ideológico fundamental y la película podría revelarnos sus claves experimentales más secretas. El fracaso de un filme dedicado a “investigar” la difícil vida portuaria se convierte paradójicamente en su mejor carta de legitimación: la obra se trasluce así en una ironía que nos alcanza al desplegar una estrategia de denuncia social formalmente resuelta gracias a su propia “irresolución”. Esta película fue estrenada hace más de veinte años y, vuelta a pensar, luego del enorme tiempo transcurrido, se nos revela como uno de los acercamientos a la realidad social más singulares y honestos, previos al llamado “período especial”. Porque lo que fracasa en la realización fílmica no es la vocación del artista, sino la función ideológica que caracterizó al cine y al pensamiento cubanos de aquellos años. Aparece así la perfecta demarcación de un hito existencial y estético que se expresa mediante la siguiente certeza: si nuestro nivel de análisis ideológico ha resultado del todo inoperante es porque en muchas cosas hemos dejado enteramente de ser consecuentes. El fracaso de un tipo determinado de concepción significa la ruina de una cosmovisión estética y política en especial, de un tan convencional como apocado estilo de vida y de nuestros propios esquemas conque pretendemos inútilmente justificarnos. Del otro lado nos queda la historia creciendo incesantemente en espiral; su presencia experimentada como goce y agonía, meditación y recurso de inspiración. Es la danza jubilosa de Apolo y Dionisos —anunciando el regreso trágico e intempestivo de los dioses de la existencia— reflejando el duelo del arte y el conocimiento con la vida e inflexible ante la tumba de los frágiles de conciencia: todo lo que existe merece morir; todo lo que existe debería, sin embargo, ser bello y consecuente. ** Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Palabras rotas para un mundo nuevo (extractos) María Jesús Fuentes García *** Ariana y la burbuja José Álvaro Cálix Rodríguez *** Historias de Oliva (extractos) Luisa Varela *** El Club de los Feos Gilda Manso *** Álbum de los adioses (extractos) Federico Díaz-Granados *** XX María Celeste Vargas Martínez *** Poemas Augusto Rodríguez *** Relatos Miriam Kasen *** Penúltimas palabras (extractos) Carlos Ardohain *** Alegoría del escarnio Cristián Berríos *** Maneras de “asesinar” por la espalda (extractos) Juan Carlos Rivera Quintana *** Dos relatos Moisés Sandoval Calderón *** Poemas Dabashawa Kaiuanog Tellería Tovar *** Pimientos rojos Cecilia Romero *** Poemas María del Rosario Laverde *** La mujer del velo negro Ricardo Martínez-Mora === Palabras rotas para un mundo nuevo (extractos) ======================== === María Jesús Fuentes García ============================================ *** Turista Soy turista de clase A. Zapatos 24 horas y vuelos chárter. Me pone el exotismo critico al viajero occidental reniego de los países avanzados (tecnología, qué ordinariez, modernidad, qué superficial) busco lo natural y la sencillez las casas sin baño los niños sin escuela botiquines sin vacunas ablación y lapidación (total, son sus costumbres es su cultura) y observo cómo se desnutren con su comida per cápita sin poder lavar sin poder hervir desde mi mesa suculenta cuyos dudosos manjares disimulando el rictus del asco (soy un ejemplo de adaptación) me dispongo a engullir. *** Palabras nuevas No busco, pretenciosa, palabras nuevas (las que hay están bien) ni desprecio, altanera o ignorante (como hacen otros) el étimo logos (que es mi tipo) el préstamo geno (de cada indi) el sustrato celta (y el ibero) el léxico godo (Ataúlfo visi) pero siento, expansionista, la expansión de mi madre las ganas de jugar, de luchar, de romper camuflando el dolor contrarrestando el peso del contenido y siento, humilde, que vienen a mí. *** Error de cálculo Amanece sobre la vía digital. Es el éxito del inter, inter culturalidad inter Estelar Inter de Milán, el logro de los globos Globalización Globo media Globo terráqueo el avance de las multi multinacionales “multiplurales” multidisciplinar y, sin embargo, descenso de natalidad descenso de mortalidad más viejos, cromañones cansadas, no triunfa la –dad verdad solidaridad. *** Negra Si yo fuera negra con la piel negra con la cara negra con los ojos tan negros como el túnel de los celos como la cueva de los amantes que hicieran blancos el colmillo elefántico el mandil traidor de la nurse la espuma de un puerto de atraque, tendría pensamientos rizados furia esclava de res afrodolor y el seguracionismo rabiodinámico y orgullómano que tengo ahora. *** Dieta ideal Lechuga para la súper-mesa (—por favor, no tanto un poco más) un sorbo de Actimel fibra en las tostadas salvados por el salvado superficialidad sana caducidad dosmilcinco perfección diez la abnegación anegada de ego de yo de súper-yo y en el Segundo Mundo (no hay tres sino dos) de Impacto cero de McDonald cero la súper-dieta (¿adelgazar sin problemas?) eso sí que es un menú. ** María Jesús Fuentes García maria.j.fuentes@telefonica.net Escritora española (Málaga). Licenciada en filología hispánica. Ejerce la docencia en el IES “Siete Colinas” de Ceuta (http://centros5.pntic.mec.es/ies.siete.colinas). Ha recibido el premio Ciudad de Coria de relatos con “El maleficio de los Bogavante” y el I Premio de Investigación Tina Aguinaco con El género femenino en los textos de bachillerato, tema sobre el que versa su doctorado. Textos suyos han aparecido en revistas y diarios como Minotauro, El Coloquio de los Perros (http://www.elcoloquiodelosperros.net), Ágora (Sevilla), Prima Littera (Madrid), Silencios (http://www.silencios.com; Universidad Complutense de Madrid, UCM, http://www.ucm.es), La Más Bella (http://www.lamasbella.org, Madrid), Salamandria (Almería), Chichimeca (http://www.chichimeca.net, Huelva), Letra Clara (http://revistaletraclara.blogspot.com, Granada), Extramuros (Granada) o Poesía y Manta (http://www.poesiaymanta.com; Asociación de Escritores y Artistas Españoles, AEAE, http://www.aeae.es, Madrid), así como en obras de varios autores como El libro, diversas perspectivas, en las Actas de Poesía Última de la Fundación Rafael Alberti (http://www.rafaelalberti.es) y en las antologías La voz y la escritura 2006, El Agua (Alcobendas), Granito (Salamanca), La rueda (México), Luciérnaga y El Cuervo (Puerto Rico). Ha publicado los poemarios Con la vida a cuestas, El dedo índice y La maldita comedia. Ha recitado en varias ocasiones en el Ateneo de Madrid (http://www.ateneodemadrid.com), en la tertulia del Café de Oriente (http://www.cafedeoriente.es), en las Jornadas de Candàs (Asturias), en el Congreso de Tertulias de Aranda del Duero y en Edita 07 (Congreso de Punta Umbría). También ha dado conferencias y recitales por variados puntos de la geografía, desde su Andalucía natal hasta Estados Unidos, y dedica una parte de su tiempo a talleres para jóvenes poetas. Aún inédito, su libro Palabras rotas ha sido ha traducido al inglés desde la Universidad de New Jersey (http://www.njcu.edu, EUA). Dirige actualmente la revista literaria Mester de Vandalía. === Ariana y la burbuja José Álvaro Cálix Rodríguez ================== Amanecí incómodo, antes de tiempo, ni siquiera fue necesario el pitido del reloj despertador. Con sorpresa, pues no tenía un ápice de frío, me vi arropado con la sábana, sudando como en el sauna. Encendí la radio para oír de soslayo el noticiero de las cinco, pero no había señal. Pensé que a lo mejor la tormenta de anoche habría dañado la planta eléctrica en las cercanías de la emisora. La apagué sin tomarme el costo de sintonizar otro canal. Ya que todavía faltaban minutos antes de la hora usual, volví a recostarme. En vano intenté hilar los recuerdos de la noche anterior, sólo una ráfaga de angustia, como si hubiera pasado algo grave o hubiese salido abruptamente de una pesadilla. Mis últimos recuerdos venían de la cena, con Ariana, en la cafetería del amigo Ponce, a unas siete u ocho cuadras de mi apartamento. Con esfuerzo pude ver el rostro descompuesto de Ariana que lloraba sin rienda, pero yo no podía hacer nada, sólo sentirme culpable, entumecido, aspirando el aire viciado de cigarro que venía de algún lado. De modo confuso, aunque sospecho que fue en un momento previo al llanto de Ariana, me viene la idea de una tercera persona, en una de las otras mesas de la fonda, la mirada fija hacia nosotros, entre amenazadora e inquisitiva. Debido a las sombras, no puedo distinguir bien la cara del hombre, sólo el ceño fruncido y una de sus manos acariciando el mentón, luego el intento (o quizás sí lo hizo) de aproximarse. De ahí en más la noche se había tragado mi memoria. Sonó el teléfono, muy extraño a esa hora de la mañana, bajé entonces las escaleras para contestar, descalzo, y con la sábana como túnica. Supuse que era ella, y entonces, con mucha pena, le preguntaría qué había pasado después de la cena. Levanté el auricular pero no dije nada, esperé la voz al otro lado. Nadie habló. Ariana, Ariana, dije; el silencio permanecía, tampoco escuché algún resuello. Colgué, de inmediato marqué su número. El tono de disponible apareció una, dos, hasta cinco veces, luego el mensaje de la contestadora. No quise dejar recado, fiel a mi costumbre de no hablar con artefactos. Dispuse meterme al baño, antes, el pis de rutina. Crucé el batiente y sin demora abrí la llave. Mientras el agua salía de la regadera, con grave asombro recordé que hoy, dos de julio, era mi cumpleaños. Cómo pude haberlo olvidado, me reproché. Tal si una cosa estuviera unida la otra, caí en la cuenta de que la cena con Ariana era para celebrar mi cumpleaños, porque ella salía esta mañana en gira de trabajo. Parece que a cuenta gotas iría recobrando la memoria, al menos eso fue lo que pensé durante el baño. Alcancé la toalla del gancho y me sequé con fruición. Otro año más, vaya, vaya, te vas poniendo sazón, pensé con sorna. Me gustaba en esa fecha un día sin rituales ni aspavientos, incluso, hubiese preferido no salir de la casa, tumbarme en la cama media mañana, organizar los pensamientos, lidiar con las nostalgias y, ya al principio de la tarde, salir a caminar por algunos parques, bordear el malecón, comprarme una bolsa de rosetas, y dárselas sin escatimar a las palomas. Después, bañado de sol, ir a tomar un autobús, sin rumbo premeditado, acaso a algún pueblito pesquero a dos horas de la ciudad. Pasar la noche allí, en alguna pensión opaca, entablar antes conversación con el encargado de la posada, subir a la habitación, abrir la ventana y observar los reflejos de un ambiente anónimo, en sosiego, un verdadero paisaje que me librase de mi molde citadino, plagado de coches, hormigón y acero. Luego, sacar el libro de mi mochila, quizás aquel de Camus que me regaló Ariana hace un par de meses (y que, por supuesto, no he tenido ni siquiera ocasión de hojear); entonces, leer y leer hasta que se me cerrasen los ojos, aún sin haber tenido tiempo para cenar. Pero tenía que ir a la oficina. Dos clientes importantes iban a llegar durante la mañana. Me calcé las sandalias de goma y salí del cuarto de baño, satisfecho por el esmero en no pringar de agua las baldosas. Usaría, con el pantalón de lino, la camisa crema que me compré la semana anterior; después de todo, la ocasión lo valía. Anudé la corbata, lamentando no tener una que combinara mejor con la camisa, aunque iba bien con el color de los calcetines. Me miré en el espejo del armario, ya menos cohibido, pues el agua fría había desvanecido los pliegues de la cara que se remarcan al despertar. Pasé el paño a los mocasines antes de ponerme la faja. Había que dejar buena impresión, la prima del Audi último modelo estaba en juego si ligaba ambos asuntos. Aunque me había levantado con suficiente tiempo, quizás por ello, tardé en vestirme, así que corrí a la cocina para tomarme la leche con cereal y una banana, aunque hubiese preferido esta vez unos huevos revueltos y un poco de café. Vacilé en reintentar hablarle a Ariana, para desearle buen viaje, pero sobre todo para preguntarle por lo de anoche. Al final, desistí, y subí a cepillarme los dientes. Por un momento, debo confesarlo, la rutina de los preparativos antes de salir al trabajo daba la falsa impresión de ahogar mi angustia, pero, en mi contra, apenas era una intermitente neblina, una gota de agua en la duna, que pronto daba paso al tedio. Sentía de todas maneras temor de salir del apartamento, la misma impresión de cuando desperté tapado de pies a cabeza. Puse el frasco de loción sobre el gabinete del baño y retoqué el cabello con el peine. Me volví a ver en el espejo, éste me hacía ver más regordeta la cara que el del armario. Largué una mueca, como una burla a la figura deformada que tenía enfrente. Fijé los ojos en mis ojos y no pudo venirse otro pensamiento que no fuera el que me hacía sentir que mi vida estaba untada de anonimato y días grises. La vida ahora se podía resumir en unos cuantos casos, algunos delicados, kilómetros leídos de líneas fatuas de los diarios, pocos libros a pesar de mi buena intención de leer más, y Ariana, por supuesto... Ariana, a la que todavía no le proponía matrimonio, por ese inclemente miedo a tomar decisiones elementales. Del hogar a la oficina me separaba un largo tramo, entre filas apretadas de carros, manejaba siempre con los vidrios hasta arriba, bajo la atmósfera del aire acondicionado; como un puente larguísimo que encaja dentro de una vitrina, que aísla del ruido, del contacto con los demás, que me priva en una palabra del pálpito de la ciudad. Mientras se aguarda el cambio de luces del semáforo, aprovechaba las paradas en los cruces para voltear a ver los rostros impacientes de otros conductores, como retratos, con un gesto hostil que contagiaba el día. De pronto, aparecía casi invariablemente alguna carita imberbe, restregando un trapo en el vidrio delantero, antes de tender la palma de la mano y abrir los ojos como platos. Yo no abría la ventana, mi propio extrañamiento de aquel ambiente adobaba la sospecha de que uno de esos carinocentes intentara atracarme. Aceleraba al ponerse la luz verde, con una carga de conciencia que siempre era menor a mi recelo. Ariana me había dicho en cierta ocasión, camino al cine una tarde después del trabajo, que yo vivía anestesiado, que estaba a punto de convertirme en una saeta perdida, por haber amarrado al joven vehemente de la facultad para darle paso a un autómata, sin reflejos, vaciado de las enzimas que podían hacerme sentir dolor o gozo profundo. Le reñí por ese juicio, y le pregunté que si acaso ella era diferente. No contestó, quedó mirándome, no con sorpresa sino compungida, mientras yo, al observarla, exageraba mi altivez, y sin decírselo, la desprecié no tanto por el insulto, sino por su estúpida manía de pensar que uno en el mundo puede darse el lujo de hacer concesiones a los demás. Pensé que ella iba a comenzar a llorar, lo cual me hubiera hecho sentir bien, al tomarlo como un signo de victoria, de superioridad argumentativa. Pronto dejó de mirarme, soltó mi brazo derecho y comenzó a juguetear con el perrito de peluche que pendía del retrovisor. Al llegar a un cruce, sin darme tiempo a reaccionar, quitó el seguro de la puerta y la abrió para salir. Mis gritos se ahogaron en la garganta, quedé inmóvil, sintiéndome a un tiempo satisfecho y despechado. Se puso al lado del muchacho limpiavidrios y le quitó la franela, apretujándola, para restregar ella misma el cristal. Adiviné que, más que limpiar trazó una palabra, por supuesto inentendible para mí. La luz en verde, tuve que acelerar. Ariana quedó impresa en el paisaje hostil del tráfico de la tarde. Supuse que era el fin de lo nuestro, por lo cual me sentí en ese instante aliviado, lejos de esa alma tormentosa que es la de Ariana, siempre dispuesta a aguarme la fiesta, tan proclive a socavar mi —de otra manera— imperturbable calma. Mi temor a perder el equilibrio, el de ella a su propia soledad, o quizás su compasión, no sé a ciencia cierta pero el caso es que tras varios meses nos reconciliamos. Sería inexacto decir que la relación ha mejorado, es preferible pensar que tanto ella como yo hemos decidido controlar nuestros arrebatos y dejar en voz baja los pensamientos hirientes. Eso me ha restablecido la calma, y espero que a Ariana también. Parece artificial, pero si se le mira bien es mejor a quedarse solo o a pasar mal encarados por cualquier motivo. Va en otro mar menos tempestuoso la barca que, me reí, en lugar de crisparme, cuando le pregunté hace poco qué palabra es la que había garabateado en el vidrio del auto. ¡Cretino!, me contestó, sin la carga emocional de cuando aquella tarde. Apagué las luces, metí la billetera en el bolsillo, cogí las llaves y el maletín, a punto para un nuevo día, aunque lo de nuevo no pasaba de ser un eufemismo. Con el rabillo del ojo noté marchita la rosa del jarrón en la mesita de sala, extraño sin duda, porque creo que ayer, en la mañanita, la había cortado en botón al escabullirme de don Germán, que cuida con celo los tiestos del patio común de las viviendas. Contrariado, cogí la rosa y la fui a meter al basurero de la cocina. Cuando menos yo no lucía tan avejentado como la flor y, para mi provecho, advertía aún esquivas las canas en las sienes. A través de la ventana de la sala noté por primera vez que el día pintaba opaco, muy opaco, presto a un temporal, común en estos meses de huracanes. A pesar de mi amnesia, supe sin dudar que el paraguas había quedado dentro del auto. De inmediato pensé, a contrapelo, en la imagen vaga de un diario, de no sé qué fecha, con un titular de portada que aludía a la muerte de un abogado penalista en una cafetería porteña. Como un relámpago, entonces, me vi besando un puñal de plata; esta última imagen la atribuía al sueño de la madrugada que tampoco pude recordar. Abrí la puerta, respiré el aire fresco, sin rastros de salitre; el llanto de Ariana volvió, al principio, casi imperceptible, después más agudo, como un eco que venía del mar; me tapé los oídos, pero de nada sirvió. Había una espesa niebla, ni siquiera alcanzaba a ver las siluetas de los árboles de la acera, ni mucho menos el contorno del malecón y el faro al fondo. El mar acaso se confundía con una inmensa nube. El temor me abandonó de súbito, a pesar de que el límite de los objetos parecía borrarse. Decidí, no obstante la poca visibilidad, bajar la grada que del apartamento me ponía directamente en la acera, lo hice sin cálculo premeditado, pensando tal vez que me lanzaba al mar, por supuesto que no encontré agua, pero tampoco algo sólido que contuviera el peso de mi pierna. Desde entonces, no sé cuánto tiempo hace, siento que estoy flotando, desde ese momento en que quise salir de la casa a la oficina. De más está decir que no se tendió el largo puente encajado en una vitrina. Lo que más me preocupa es que perderé las dos citas, y no podré darle la sorpresa a Ariana. Ya me la imaginaba: “¿qué... nos casamos?”. “No, amor, pero te llevaré a pasear en mi nuevo Audi, bordeando la costa hasta que caiga el sol”. ** José Álvaro Cálix Rodríguez valaroclaxi-americo@yahoo.com Escritor hondureño (San Pedro Sula, 1970). Es investigador social y analista político. Relatos suyos han sido publicados en periódicos literarios de su país y en el sitio argentino EnCapítulos.com. A finales de 2006 publicará su primer libro, una colección de veintiún cuentos. === Historias de Oliva (extractos) Luisa Varela ====================== *** El camino Abre la mirada agudiza los oídos alárgate expande tus voces aún no descifras qué devuelve === Cuerpo alquímico repartieron la desigualdad y a cada una tocó el deseo canto de palabras vedadas mujer orante atrapada en la mirada del otro === Desde tiempos de hogueras saben de olores y visiones pálpitos que habitan las de siempre decodifican nubes, ríos el fuego. Ellas somos nosotras en el epicentro del corazón donde reina lo innombrable === Sumergidas en el río elevamos las manos balanceamos la pelvis cantamos los rezos lo verde tejió su propia historia las piedras testigos y como luces camufladas por el viento viajamos hacia ella rodeándola intermediando con lo eterno hoy desde el abismo de aguas profundas vuelves limpia, vaporosa alma en recorrido === A la orilla del río o de estas calles viendo lo que el viento oculta no olvidan el poder que las asiste aunque pierdan sus ojos y su piel sea atadura de huesos lobas del tiempo acuden al ceremonial de la vida de la muerte descifran signos y se deslastran === Eran savia amarga sus manos invocaron las aguas Estamos aquí como la primera vez === Inmemorial Olvidé pliegos del tiempo tuve otras vestiduras fui tormenta, almizcle amé y tal vez... hoy vuelvo para ser quantum purificado ** Luisa Varela Martínez ltvm54@hotmail.com Poeta venezolana (1954). Es licenciada en educación con especialización en intervención psicosocial y maestría en estudios de la mujer (actualmente en tesis). Ha trabajado durante mucho tiempo el tema de la mujer, específicamente en violencia doméstica, VIH y sida, género y ciudadanía, género y sexualidad. Incursiona en el teatro entre 1989 y 1991 en el grupo de teatro 8 de Marzo; en 2003 participa en la grabación del disco compacto Voces de los tiempos. Tallerista de creatividad y de grupos de psicoterapia con niños y niñas, explorando con la narrativa como medio de expresión de sentimientos y emociones. Tiene varios poemarios y cuentos inéditos. Obtuvo mención honorífica en 1999 en el VIII Concurso Nacional de Literatura “Pedro Buznego” (estado Aragua, Venezuela), mención Poesía, con Salmos para habitar la vida. Publicaciones en periódicos regionales de los estados Aragua y Yaracuy, en revistas con artículos en el área de la mujer, así como poemas y cuentos. Participó como ponente en el Segundo Encuentro de Mujeres Poetas en Yaracuy. Actualmente incursiona en la pintura. === El Club de los Feos Gilda Manso ================================== El Club de los Feos tenía sede en un edificio antiguo y algo herrumbroso de la Capital Federal. Allí, el último viernes de cada mes, decenas de feos se reunían para comer sánguches de miga y tomar gaseosa; los hombres comentaban lo mal que actúa Johnny Depp y las mujeres decían que Norah Jones canta cada vez peor, y así la velada transcurría entre críticas y abrazos. Para ser miembro del Club de los Feos, el solicitante debía ostentar una fealdad indiscutible y total. Una simple joroba o un modesto ojo bizco no eran méritos suficientes para conseguir el carnet de socio. Los feos integrantes se jactaban de poseer una estética que nunca les había permitido formar parte de otra sociedad; mejor dicho, de poseer una estética que siempre los había excluido de toda sociedad. El Club de los Feos debía funcionar, entonces, como modo de justicia y, por qué no, de venganza. Porque para que la fealdad sea íntegra, los miembros del Club la cultivaban en todos sus aspectos: no sólo eran feos por fuera sino que también se encargaban de serlo por dentro. El rencor, el resentimiento, la envidia, el maltrato a los lindos y la burla hacia lo diferente eran características festejadas por los socios fundadores. Entre el selecto grupo de feos se encontraba Lorena. Se trataba de una chica callada, introvertida, tímida en apariencia. Lorena tenía el carnet de socia y cada último viernes comía sánguches de miga y bebía gaseosa, pero no participaba de los cuestionamientos a la hermosura ni del rencor hacia las vedettes de la calle Corrientes. Lorena estaba incómoda. A decir verdad, había solicitado que la incluyeran entre los miembros del Club para sentir que por primera vez en su vida formaba parte de algo, y nada más. Como era de esperar, no tenía amigos entre los feos. Su carencia de sentimientos corruptos la dejaba afuera de casi todas las actividades grupales. Tampoco tenía amigos entre los integrantes del Club de los Hermosos, con sede en la vereda de enfrente: su fealdad no tenía lugar en medio de tanta belleza incandescente. Pero Lorena era tan tenaz como fea, y sabía que prefería estar sola antes que descender al desdén y al ridículo para conseguir un puñado de mala compañía. Y sabía, también, que una cosa es ser feo, y otra muy distinta es agrandar la propia fealdad con pretextos y recursos estériles y absurdos. El mejor ejemplo de esto se dio cuando se pusieron de moda los sombreros de tres pisos y decorados con abejas disecadas. Todas las modelos del mundo llevaban uno de esos sombreros mientras desfilaban por la pasarela, o bien en su vida personal: cuando caminaban por París, cuando tomaban el té en Roma, cuando hacían shopping por Milán. Y los miembros del Club de los Feos, amparados en el discurso cierto de que todos tenemos los mismos derechos, se empecinaron en usar un sombrero de tres pisos y decorado con abejas disecadas. El resultado fue hilarante y deprimente por partes iguales. Sólo Lorena se negó a encasquetarse un sombrero de ésos. Que tengamos el derecho a usarlos no significa que estemos obligados a hacerlo, decía, con paciente inteligencia. Los miembros del Club no escuchaban razones, y Lorena fue quedándose cada vez más al margen. Un marginado que es marginado de un grupo de marginados, ¿es más o es menos marginado? Lorena pensaba y se mareaba. Sentía que estaba tocando fondo, y que el fondo era cenagoso y frío. Había algo que a Lorena le hacía ruido, y era la certeza de que este asunto de feos y hermosos giraba sobre su propio eje, una y otra vez, sin avanzar: los feos quieren ser hermosos, pero como la hermosura natural es algo que no puede imitarse, los feos copian aquello que sí se puede: los trucos. Mas truco no es lo mismo que magia, y eso que en los hermosos resulta un condimento más de la belleza, en los feos sólo resalta la fealdad. Es como cuando ciertas personas que apenas tienen para comer, contratan servicio de televisión satelital para así sentirse ricas, pensaba Lorena. Y como sabía que la cuestión no había empezado en el Club de los Feos, Lorena no encontraba ninguna solución cercana. Porque el Club de los Feos era una consecuencia de otros hechos anteriores y sin embargo vigentes: la búsqueda humana de la belleza en todas sus formas y a cualquier precio, el culto a la vestimenta impuesta por las industrias poderosas, la burla y el desprecio hacia lo que queda afuera de la religión de la moda estética. Pero Lorena sabía, también, que la postura de víctima que se convierte en verdugo elegida por los miembros del Club de los Feos no era el resultado obligatorio del maltrato y el desdén eterno. Existían otras opciones. Los feos del mundo podían, por ejemplo, minimizar la situación mediante la ignorancia alevosa, crear sus propias modas, proclamar a los cuatro vientos que Quasimodo* es su dios y exigir respeto. Pero no. El Club de los Feos insistía en la envidia, el resentimiento, y el uso de sombreros de tres pisos decorados con abejas disecadas. Lorena estaba sola. Lorena era algo así como una guerrera sin armas o ignorante de ellas que pretendía luchar contra una tropa de gigantes de siete cabezas. Un marginado que es marginado de un grupo de marginados puede ser héroe o mendigo. Solitaria y cansada, Lorena evaluó sus posibilidades y, sintiéndose ajena, atravesó las puertas del Club de los Feos y solicitó una nueva oportunidad. * Quasimodo: hombre feo, jorobado y tuerto, protagonista de Nuestra Señora de París, novela de Víctor Hugo. ** Gilda Manso arcangelmiron@gmail.com Periodista y escritora argentina (Buenos Aires, 1983). Se desempeñó como redactora y cronista en diversos medios gráficos. Su cuento “Sombras chinescas” integra la antología Ronda de cuentos, de Editorial Dunken (http://www.dunken.com.ar). Mantiene una bitácora literaria en http://elarcangelmiron.blogspot.com. === Álbum de los adioses (extractos) Federico Díaz-Granados ========== Álbum de los adioses Federico Díaz-Granados Poesía Ediciones de la Universidad Externado de Colombia (http://www.uexternado.edu.co/publicaciones) Bogotá, Colombia, 2006 ISBN: 958-710-094-8 72 páginas *** Hospedaje de paso Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida. No he sabido cuándo salen, cuándo entran, en qué estación desconocida descansan sus miserias. Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos quejándose de mi tristeza, en algunas temporadas se han quejado de humedad de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena. Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida y el patio queda nuevamente solo en este hotel de paso donde siempre es de noche. *** El regreso Regresar de los viajes con la urgencia de quien ha conocido la única moneda de la muerte, contemplar los libros regados en el piso, rastrear y limpiar los discos y los afiches de antiguos festivales. Sacudir los muebles y saludar de mala gana a los vecinos que no nos han extrañado, abrir la revista que quedó inconclusa en la mesa de la noche y saber que otro amor la magulló. Regresar de los viajes y acomodar los souvenirs y las postales en un lugar que no ha sido preparado para ellos. Reacomodarse y organizar la pobreza en las gavetas, y trastearse como el amor, siempre de afán. Se ha cambiado tantas veces de casa, de gustos, y de vida que ya se aprende a respetar a los viejos inquilinos. Ante el cansancio hacerse un lugar entre la gente, saber que se estorba, que sólo ebrio nos quieren los amigos. La vida cierra las persianas y uno no se encuentra con su cuerpo, acostarse a contar las nuevas cicatrices, desayunar con la nostalgia de los rostros dejados y en soledad saber somos algo incompleto a la deriva, una larga temporada baja a la que siempre se retorna. *** Álbum de los adioses ¿Qué sastre tejió estos cuerpos que nos visten de vida remendados con lágrimas equivocadas y cosidos con paños y parches de un viejo almacén de baratijas? ¿Cuál fue ese sastre que tomó las medidas y con su dedal y aguja cosió los botones de las secretas costuras y cicatrices del cansancio y climas repetidos en la áspera estación de la piel? ¿Qué extrañas prendas nos visten de vida tejidas a la medida exacta de cada sed, de cada hambre, del afán disperso de todos los comensales que aguardan el agrio cereal del fracaso? ¿Y quién cosió los colores desconocidos al corazón? ¿Quién sabe cómo es el amor que vive debajo de estas ropas? ¿Acaso fue Dios con su bata de cirujano enseñando el antiguo oficio de extraer costillas? ¿O fue aquella muchacha cuando me sonrió en su día libre del paraíso? *** Asuntos familiares Este vivir entre multitudes y muchedumbres me recuerda el linaje que no conozco. No sé si mis antepasados fueron comerciantes o humanistas, quizá sastres de alguna corte o algún barrio. La sangre que me corre es de ellos. No sé si eran abogados o médicos, no sé si hubo algún santo, deportista, héroe o payaso pero en mis ojos reconozco cada día el licor de sus tristezas. *** Festín bajo el tiempo Esas cartas de amor en las estanterías quítalas; y las fotos, las notas abrumadas. Corta tu propia imagen del espejo. Y siéntate. Hoy hay fiesta en tu vida. Derek Walcott No vuelvas a convocar a los ángeles del desespero a este festín de múltiples despojos. Compra los andrajos, los vestidos usados en mercados de rebaja y asume desde ahí el desorden de todos los azares. Pronuncia tu nombre antes del banquete y búscalo en boletines de guerra, en obituarios en directorios telefónicos o en libros de poemas. Posterga siempre la llegada de la orquesta y viste a las estatuas con cascaras del tiempo o con residuos vegetales. No los convoques. En esta fiesta la lista de invitados ya está llena. No invites al espanto, ni al olvido. Deja en casa las canciones de antaño y las tristezas, rompe las agendas y sus direcciones viejas y devora desde hoy con lágrimas a todos los fantasmas. Es lo vivo y lo pasajero lo que nos regocija y nos conserva ante el instante y el miedo. No regresemos a los cuerpos que fuimos y olvidamos hace mucho tiempo. Ya nos sabemos de memoria sus dictados y pronósticos de aquellos días destilados en el alma el amargo licor de algún exilio. Calla la dicha no volverá a ser tardía nuevas voces serán la fiesta. Esperemos lentos amaneceres, la trunca resurrección y la palabra. *** La otra casa Pondrás en mi tumba un salvavidas porque uno nunca sabe. Robert Desnos ¿La muerte será como irse a una casa más oscura o a un vecindario donde la amargura se resuelve en un pago de contado? ¿Cómo será esa entrada al barrio de la muerte? ¿En la oficina migratoria reconocerán mi linaje del fracaso, la aduana exigirá los sellos de salida de todas mis mujeres? ¿Cómo será el rock que se escuchará en sus bares? ¿Sabrán allí del amor, de religión, de buenas recetas de cocina? ¿Pareceré un extranjero tomando fotos a sus parques, catedrales y sus inmensas estatuas? No sé cómo será la muerte pero como en la vida seguiré llegando tarde a todas mis citas, mis exilios, mis adioses y puntual a mis nostalgias y arrojaré nuevamente mi corazón a los mendigos con la certeza de que ninguno se hará cargo de él. *** Correspondencias Ella me envió su foto en el volcán del Himalaya. Suya era toda la nieve y las cumbres. Me envió fotos en una calle de Praga con una anotación: “Las calles de Kafka, Holan y Hrabal no dejarán de pertenecernos” y retratos en mercados de Estambul y Madagascar. Llegaron postales de la sagrada Moscú la Catedral de San Basilio, el Kremlin y el Café Pushkin. En San Petersburgo recordó en el Hermitage mi triste afición por la pintura. Razones que no olvidó mis versos en Pere Lachaise ni en la Avenida Corrientes ni en Constitución. En la servilleta de un Pub de Dublín líneas de Joyce y Yeats Se me pasó la vida recibiendo postales, retratos y razones desde que me dejó con este frío las nieves perpetuas de mi vida desde aquella última vez... *** Autorretrato con máscara de mujer (Monólogo ante un cuadro de Edvard Munch) Si el hombre tiene la edad de la mujer que ama yo tendré la edad de un ángel que extravió su alma entre los hierros de mis huesos Me llevo fragmentos de tu cuerpo al territorio de la muerte hoy que devuelvo las imágenes a la ceguera del mundo: con tu voz arriba la primavera a la celda de Dios. A Eliana. *** Ángel para un blues Hay dos ángeles que me calcan la ciudad en blanco y negro. En Trocadero 162 Suele descansar la luna en sus últimos silencios. Tal vez se pueda uniformar la noche como un país donde pasear la fatiga sea una misión más de los fantasmas. Aún no sé cuál es color de la nostalgia pero es el mismo de las fogatas del alba. Por eso dicen que en La Habana el alba es su única estación. Urgente escucho un blues para convocar a mis ángeles centinelas para que me escolten en el próximo equinoccio, para que remienden mis lágrimas de sangre, porque caminando por La Habana en la última desbandada se convirtieron en estrellas. A Irene y Andrea *** La poesía Es un solitario fruto caído en la orilla desconocida del silencio como una estrella fugaz brillando en su esplendor al mediodía extraviada de su órbita, de su noche, de su casa estelar inventada por la luz entre la muerte. *** Oración del derrotado Señor de los derrotados te ruego por mí, estafeta de los pájaros. Nunca conocí la magia y el milagro antes de pasar por las fogatas de la resurrección. Yo que nunca fui madrugador tampoco me fue otorgado ningún atardecer, desterraste mis lágrimas de su lienzo, el alba mis ojos. Señor de los equivocados por qué le diste a ella mis veranos y a mí sus tempestades, por qué de los tres misterios me revelaste primero los dolorosos. Señor de la soledad, Patrono de los débiles por qué cada regreso es un inventario de ausencias deja que a mis noches las habiten unos cuantos esplendores aunque sean los últimos amaneceres que visiten mi carne. Si nosotros los hombres estamos hechos a tu imagen semejanza debes ser una criatura cansada, un ser desteñido con olor a cuerpo rancio entre tu piel, embajador del hambre que pesa su tristeza para entender por qué nos diste estas almas con fecha de vencimiento. Señor de los torpes tú que nada sabes del tiempo, que en tu reino tienes a Van Gogh, Patrono de la luz, por qué enviaste la amargura a este lado del viento, a este valle de extraviados, de huérfanos donde mis ángeles se emborrachan con el óleo fermentado de mi soledad. Señor de mis fracasos y agonías te ruego por mis palabras, única semilla del primer Paraíso, por mis sueños que amanecen hechos ceniza en mi almohada, por mis urgencias y naufragios, la resaca de los días y dame ya, en esta orilla el asombro y el color del primer despertar en la muerte. ** Federico Díaz-Granados fedediazgranados@yahoo.com Poeta, periodista, profesor de literatura y divulgado cultural colombiano (Bogotá, 1974). Subdirector de la revista de poesía Golpe de dados desde el año 2000. Ha publicado los poemarios Las voces del fuego (1995), La casa del viento (2000) y Hospedaje de paso (Ediciones San Librario, http://www.sanlibrario.com, 2003; Universidad Nacional de Colombia, http://www.unal.edu.co, 2003, y Revista Golpe de Dados, 2004). Además es autor de las antologías Oscuro es el canto de la lluvia (antología de una nueva poesía colombiana, Alianza Francesa/Casa de Poesía Silva, 1997), Inventario a contraluz (antología de nueva poesía colombiana, Arango Editores, 2001), Poemas a Dios (Planeta, http://www.editorialplaneta.com.co, 2001) y Poemas a la patria (Planeta, 2001). Es coautor de El amplio jardín (antología de poesía joven de Colombia y Uruguay; Montevideo, Embajada de Colombia en Uruguay/Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, 2005). En 1998 aparecieron sus versiones de la poesía de Jim Morrison bajo el título Una oración americana. Poemas, reseñas y ensayos de su autoría han aparecido en publicaciones de Colombia y el exterior. Ha participado, además, en numerosos festivales, congresos y eventos literarios en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela y Cuba, entre otros países. === XX María Celeste Vargas Martínez ================================= El despertador sonó a las dos de la mañana. Juana se movió aún adormilada. Pablo la abrazó y besó su hombro. El sonido del despertador no había tenido efecto sobre él: no durmió en toda la noche. —¿Ya es hora? —preguntó Juana con un triste susurro. —Sí —no dijo más. La mujer se puso de pie, y a tientas buscó su suéter a los pies de la cama. Cubrió sus hombros desnudos, se calzó las sandalias y en silencio salió a la habitación contigua. Pablo la siguió. La pequeña estancia se iluminó con la luz de una disminuida vela. Juana hurgó entre los trastos despostillados y de la reja de fruta, que le servía de alacena, sacó un envoltorio. Lo introdujo en una pequeña maleta negra de agarraderas reforzadas una y otra vez. Él se acercó a ella... la abrazó. Ella lloró y él se tragó las lágrimas sólo para no preocuparla más. “Todo estará bien... ¡Te lo prometo!... Es la única forma, lo sabes”, dijo él y besó su frente. Los dos se sentaron a la mesa, ella le sirvió un cargado café negro que disfrutó con un pan de coco, bastante seco y duro. En un plato colocó dos tacos de frijoles, que él comió despacio. —Sírvete algo... No me dejes comer sólo esta vez. Es la última vez que como contigo —señaló con sus ojos negros de mirada complaciente. Ella se puso de pie y se acercó a la estufa. Tomó una taza, se sirvió café y regresó a su lugar. —¿No comes pan? —preguntó él. —Sólo hay para los niños —dijo ella y bajó la mirada. —Ves cómo no hay otra opción. Si me quedo aquí esperando que al gobierno se le ocurra crear trabajo nos vamos a morir de hambre. Los niños necesitan comer —mencionó Pablo. Después de unos minutos se puso de pie. Juana se incorporó rápido: sus manos estaban cubiertas por una ligera humedad y su quijada comenzaba a temblar. Pablo se dirigió a la habitación de donde había salido minutos atrás. Corrió la cortina que dividía las dos estancias y se encaminó a la cama vecina a la suya. Dos pequeños cuerpos reposaban tranquilos entre las cobijas. Se inclinó, acarició el rostro de cada uno de ellos y les besó la frente. Lloró. Los niños se movieron y susurraron algo que él no logró comprender. De regreso a la otra estancia se puso la chamarra, tomó la pequeña maleta y contempló a su esposa. Ella se abalanzó sobre él. Las lágrimas se hicieron presentes. Pablo la apartó bruscamente y se encaminó a la puerta. Ella lo alcanzó y colocó en sus manos ochenta quetzales: “¡No, ya llevo para la balsa y lo que se necesite! Y a ti te puede hacer falta!”, dijo él mientras acercaba las monedas a su esposa. “Es un viaje muy largo y la comida no te alcanzará para siempre... ¡Llévalo contigo!”, señaló la mujer. Él contempló el dinero que su esposa había ganado el día anterior lavando ropa y haciendo aseo, cerró el puño fuertemente y guardó las monedas en la bolsa del pantalón. Abrió la puerta y sin voltear atrás caminó por el estrecho sendero que lo llevaba a la polvorienta calle. Habían planeado ese viaje desde meses atrás. Ella se resistía a hacerlo y a él, aunque no deseaba recorrer tan largo camino, la situación lo había obligado. Ambos vivían en uno de los tantos olvidados pueblos guatemaltecos. Un lugar donde el trabajo duro, cuando lo había, sólo redituaba menos de cuarenta quetzales al día. Dinero que no alcanzaba para mantener a las cuatro bocas de una familia. Pablo caminó por más de media hora, aun cuando sabía que en la oscuridad la Mara Salvatrucha hacía de las suyas. Con precaución llegó al lugar donde salían los autobuses que lo llevarían a la frontera con México. Pagó lo correspondiente y se subió al camión. No alcanzó asiento, era mucha la gente que dirigía su camino a esa frontera y el transporte jamás se daba abasto. Menos aun en el camino de regreso. Muchas de las personas iban a México a comprar alimentos, gasolina y ropa, y a su vuelta el camión se hacía insuficiente con las cajas y bultos. Aunque muchos, como Pablo, no regresaban. El chofer iba acompañado de dos hombres, quienes ayudaban a cuidar que la Mara no anduviera cerca. Después de cinco horas llegaron a su destino: el río Suchiate. El autobús se detuvo y todos descendieron. Pablo caminó unos metros: frente a sus ojos el río lucía enorme. Sus aguas estaban inquietas. Del otro lado, México y el puente El Talismán. Pero Pablo, y el resto de los ocupantes del autobús, no cruzarían por ahí. Caminó varios metros hasta que encontró el transporte habitual para los migrantes: las balsas. Construidas con enormes cámaras de llantas y cubiertas con madera, recorrían el río a su antojo. El Sol ya había salido para entonces y eran muchos quienes deseaban cruzar del lado mexicano. Cerca del puente la policía veía ir y venir las balsas, cargadas de gente y mercancía, pero nadie hacía nada. A diferencia de la frontera Norte de México, totalmente custodiada, la frontera Sur era paso para cualquiera. Pablo tuvo que esperar su turno. Pagó más de veinte quetzales al balsero y se acomodó en un pequeño lugar. Lo que parecía un viaje corto, tomó más de media hora por lo intempestivo del agua. La corriente jalaba a la balsa y el balsero luchaba con ella para alcanzar la orilla. El agua mojaba a los ocupantes de la pequeña barcaza mal construida. Pablo colocó su mochila sobre sus piernas, evitando que el agua tocara sus pertenencias. El miedo lo invadió cuando vio que de una balsa cercana a la suya una mujer caía al agua. Se escucharon gritos e inmediatamente un hombre se lanzó en su ayuda. El balsero alcanzó a la mujer con la larga garrocha y el hombre logró regresarla a su lugar. Cuando llegaron a tierra firme Pablo descendió aprisa, su pantalón estaba empapado. Temblaba. Por fin estaba en Chiapas, sólo le faltaba recorrer todo el territorio mexicano para estar en Estados Unidos. Caminó un poco y se introdujo entre los árboles. Alcanzó a un grupo de hombres que aprisa se alejaban del pueblo. —¡Oigan!, ¿son guatemaltecos? —preguntó nervioso. —Nosotros tres sí, él es salvadoreño y él hondureño... ¿Vas pal norte? —lo interrogó un hombre delgado de largos brazos. —Sí... Busco el tren —aclaró Pablo. —Todos buscamos el tren... Primero hay que tomar las camionetas —señaló otro hombre. Nadie dijo nada. Pablo se unió al grupo. Después de unas horas de andar y no descansar llegaron a un lugar donde un par de camionetas aguardaban la llegada de los indocumentados y parecían no darse abasto. Ese era el transporte a Tapachula, luego los hombres tenían que acercarse a las vías del tren. Pablo trepó a una de las camionetas procurando no separarse del grupo al que se había unido. Ya no sólo hombres estaban en el lugar, había mujeres, algunas jóvenes, otras maduras y unas más embarazadas con niños en brazos y otros prendidos a sus faldas. Estaba cansado y tenía hambre, pero sabía que si sacaba su comida en ese momento desaparecería con la ayuda de todos. Trató de dormir un rato, mas el llanto de un niño le espantó el sueño. Era un pequeño, tal vez de tres años, quien pedía a gritos un poco de agua. Su madre le acercó una botella y él, con el llanto ya seco, la bebió aprisa. Por fin llegaron a Tapachula. Todos tenían hambre, pero decidieron no parar hasta llegar a las vías. Cuando hubieron encontrado el lugar se sentaron a un lado cerca de un grupo de árboles. A lo largo de las vías había indocumentados, algunos aguardaban en descuidadas estaciones, de las que sólo quedaban algunas paredes, otros se ocultaban en cementerios y unos más simplemente se tumbaban entre la maleza. Pablo probó alimento, por primera vez desde que había salido de casa. Sacó de su mochila el envoltorio preparado por su esposa. Lo desenvolvió con calma y tomó entre sus manos un par de chuchitos. Quitó la hoja de maíz y con los dedos sucios y temblorosos partió un trozo de la masa. Lo llevó a su boca y despacio lo tragó. Jamás ese tamal había tenido tan buen sabor. Destapó la botella de café y bebió. Introdujo la mano nuevamente en su mochila y una doblada de queso desapareció rápido en su boca. Después de unos minutos se sentía satisfecho, y aunque no hubiera sido así tenía que guardar algo de comida para el camino. Eran muchos los que esperaban al tren. Nadie sabía en qué momento pasaría. El Ferrocarril del Itsmo, Chiapas-Mayab, se había convertido en uno de los principales medios para atravesar México y acercarse a Estados Unidos. Muchos lo buscaban aunque lo conocían como El tren de la muerte, porque no paraba para que alguien subiera, siempre estaba en marcha y entre sus ruedas la muerte se había llevado a miles de indocumentados. Todos se habían agrupado, eran mejor estar unidos para cuidarse de los Mara Salvatrucha que también habían llegado a territorio mexicano. Algunos de ellos seguían su camino para Estados Unidos, pero otros se quedan en tierras chiapanecas para asaltar a migrantes. Pablo, durmió un rato, recargado en un árbol pensó que en ese momento Juana regresaría de lavar ropa ajena. Llegaría cansada a casa y vería que los niños tiraron la ropa al piso, mancharon de lodo las cortinas y hambrientos la esperaban sentados a la mesa a un lado de cáscaras de alguna fruta que habían devorado para entretener el hambre. Seguía recargado cuando vio a un hombre acercarse a la vía: colocó una de sus manos sobre ésta y vio al Sur: “¡Ahí viene el tren! ¡Ahí viene el tren!”, gritó. Todos se pusieron de pie y se acercaron a las vías. A lo lejos se veía el enorme animal oscuro que ya comenzaba a lanzar sus gritos. “Tienes que ponerte muy buzo, amigo, porque subirse al tren en movimiento no es fácil... si no te agarras bien te caes y te parte en dos”, le dijo un hombre a Pablo. El tren se acercaba. Hombres, mujeres y niños vieron pasar la máquina veloz que comenzó a disminuir la velocidad para tomar la curva. Todos empezaron a correr. Un hombre, de anchos hombros, fue el primero en subirse firmemente a uno de los vagones de carga. Una mujer le ofreció los brazos de un niño que lloraba despavorido. Él lo tomó fuertemente. Lo apretó contra el vagón y mientras lo sujetaba con una mano tendía la otra a su mujer. Ésta corrió tras el tren, corrió lo más que pudo hasta que logró tocar la mano de su esposo. De un fuerte jalón la trepó al vagón. Ella se acomodó entre dos vagones, apeándose de la escalera. El niño no dejaba de llorar. Así, cada hombre fue subiendo al tren en marcha, sujetándose de los vagones cargados de alimento. Pablo corrió por más de cien metros hasta que logró asir una barra de un vagón. Se subió por completo a él. El aire parecía huir de sus pulmones. Respiraba apresuradamente. De pronto vio cómo un muchacho trató de trepar al vagón, pero su mano vaciló. Se golpeó contra el frío metal del furgón, para después caer en las vías. El tren pasó sobre sus piernas y él sólo escuchó sus gritos de dolor. Poco a poco los hombres se colocaron en las escaleras entre los vagones o sobre los techos de éstos. Siempre cuidándose de no interponerse entre las ramas de los árboles. Pablo se quedó trepado a una escalera. Sus manos sujetaban fuertemente el metal, la velocidad del tren y el viento hacían titubear sus pies que sólo reposaban en una pequeña pestaña del metal. Después de unas horas sus pies empezaron a entumecer: los movió. Sus manos se enfriaron y no sintió sus dedos. Trató de cambiar de posición, pero otros cuatro hombres estaban sujetos del mismo lugar. Sintió desfallecer. Un leve dolor comenzó en la parte alta del estómago y después se extendió: tenía hambre. Trató de acercarse la mochila que se había amarrado a la cintura, pero su mano parecía congelada. Como pudo desató la mochila y la acercó a sus manos. El tren tomó una vuelta y él la soltó. Trató de alcanzarla y al hacerlo la mitad de su cuerpo salió de entre los dos vagones. Cogió la mochila, giró el rostro y sólo vio una enorme rama acercarse a toda velocidad. No pudo esquivarla. Un fuerte golpe le dio de lleno en el rostro y en la espalda. Su mano se soltó del tubo y su cuerpo cayó abruptamente sobre el camino polvoso a un lado de las vías. Murió de forma instantánea. En esos segundos en que su cuerpo caía del tren, vio a su esposa y a sus dos hijos comiendo en su casa los alimentos que a veces faltaban. Y se vio a sí mismo trabajando bajo los rayos del sol en alguna construcción de Guatemala. No encontraron su cuerpo hasta dos días después. Fue llevado al Municipio de Arriaga, cabecera del poblado donde cayó, aún dentro de territorio chiapaneco. Lo enterraron en la fosa común. Se convirtió en el Hombre XX (nombre que se le da a todos los cadáveres de desconocidos encontrados en ese estado), de aproximadamente 26 años, piel morena, con un lunar en el oído izquierdo, encontrado en las vías del tren, con el cráneo deshecho y sin ninguna identificación sobre su cuerpo. ** María Celeste Vargas Martínez tete_c27@yahoo.com.mx Escritora y periodista mexicana (México, DF, 1976). Es licenciada en periodismo y comunicación colectiva por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), Campus Acatlán. Actualmente es especialista en estudios sobre animación. Tiene inéditos los libros Animando un siglo... Historia mundial del dibujo animado y Hecho en México, historia de la animación mexicana. Ha impartido conferencias sobre animación, cómic y literatura en diversas universidades. Textos suyos han sido publicados en Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org), Ariadna (http://www.ariadna-rc.com), Destiempos (http://www.destiempos.com), Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Caminos Abiertos (http://www.revistacaminosabiertos.blogspot.com), así como en la revista Visión Universitaria (México, 2006), entre otras. === Poemas Augusto Rodríguez ========================================= *** Mi padre Mi padre murió en invierno sólo sé que al fin descansó en la estrecha cama de todos los días. Ya no hay ruido, ni ceremonias, ni pañuelos, ni rosas blancas. Al fin, dije yo, descansó de las deudas, de los vicios, de la burocracia. Mi padre murió en una pequeña alcoba donde sólo quedan remedios, jeringuillas, alcohol, drogas, sus manos frías, abiertas y vacías que me tocan con ternura. Unos ojos blancos y amarillos inyectados de muerte. Un cáncer que no silencia su victoria de sangre, de carne, de vejez inconclusa. Todos los relojes dan la misma hora y retroceden el tiempo, cuando mi padre no era mi padre y simplemente era un hombre lleno de energía que se abría paso ante esta vida. Mi padre murió en una alcoba de hielo y su cuerpo cada vez se adelgaza, se empequeñece, se evapora, se disuelve en el aire vacío de la nada, la lámpara de la alcoba juega con la materia de su piel. Sus dientes amarillos llenos de cáncer me sonríen yo le sonrío temblando de miedo aunque de a poco se convierta en polvo fugaz. Mi padre murió en invierno sólo sé que al fin descansó en la estrecha cama de todos los días. *** Mi madre Mi madre llora en un rincón de la cocina su cuerpo se hace pequeño muy pequeño casi diminuto sus manos tiemblan sobre su mismo eje. Su voz suena envenenada por las palabras verdes de mi padre yo trato de consolarla pero no hay consuelo. Mi madre desea marcharse de casa yo trato de detenerla pero no tengo resultados. Mi madre es un río caudaloso que no tendrá nunca salida al mar. *** Decadente descenso Este andar de los huesos este andar de la carne este escalar los siglos y venir de tan lejos en abuelos perdidos Vicente Huidobro Vagaremos sin rumbo sin señas sin recuerdos sin infancias por esta ciudad abierta de piernas como mujer ninfómana y enloquecida por amor con nuestros cansados soliloquios para libertinos o yeguas del Apocalipsis Vagabundear por esta ciudad que nos mira con los ojos en llamas y nosotros locos o borrachos seguiremos prematuros sin nervios sin párpados sin riñones sólo para seguir en nuestro decadente descenso y seguir naufragantes dispersos fantasmales para tan sólo caer de cabeza y sin entrañas perdidos golondrinos abandonados suplicantes por seguir este viaje a ninguna parte sin rumbo sin brújula sin mapa territorial En busca tal vez del abuelo fallecido del padre canceroso o de una puta asesina en esta ciudad muerta o de muerte tan sólo seguiremos como un soldado moribundo o un apostador sin su as bajo la manga ante el crudo aguacero que nos odia o de la tormenta de acero que nos decapita *** Cazadores violentos La ciudad y Dios duermen y yo sólo soy un vagabundo que vive con horas extras en su quinta guerra mundial Soy un demonio de cuerpo invisible que se sumerge en el dolor de sus asesinatos, de sus heridas, de sus úlceras Los muertos duermen en sus guaridas, con hambre se vuelven cazadores violentos Lo sé porque yo también soy otro muerto, que en cada estación va dejando un amor falso, un hijo mal parido, un muerto más para los obituarios La ciudad y Dios duermen y yo sólo soy un vagabundo que tiene miedo de seguir viviendo y que sólo pretende cerrar los ojos a orillas del río X Me dicen que estoy muerto pero que debo seguir viviendo Sólo sé que debo beber mi infancia y desaparecer ante los millones de ojos de aves rapiñas de esta ciudad. *** El regreso Yo soy el hombre que se entregó con furia y placer a sus amantes. Donde ofrecí mis dones, mis desequilibrios y mis locuras. Si sólo pudiera escribir un poema que me devolviera a la infancia y pudiera sumergirme hasta los huesos y no regresar nunca. Y volviera a ser un niño esperando la hora de jugar, de reír o de bailar esperando la gloria de este mundo. Pero aquí estoy enfermo y sólo caigo en este mar de la vejez. Sólo te pido infancia que llegues pronto. Te prometo que hoy sí escaparé contigo. *** Esqueletos enterrados Ellos no llegarán a la cita seguramente porque se fugaron de la fiesta con la puta más barata. Encontrarán alguna mesa y beberán aguardiente e intentarán cruzar al otro mundo. Sé que no se escaparán porque todavía les falta mucho por beber por amar por copular por escribir. Siempre los recordaré como los pequeños magos de la miseria que inventaron con su cuerpo desnudo el mejor poema para ganar la victoria como nuestros héroes, para no quitarse las máscaras ante los monstruos de cinco cabezas. Pero un día no volverán y yo tampoco volveré a verlos como los he visto. Sólo serán decenas de esqueletos enterrados en este mundo. Algún día se sentarán a la orilla del mar a leer sus mejores poemas. No seremos nosotros. ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === Relatos Miriam Kasen ============================================= *** Como de gato Tenía la certeza de haber vuelto al sitio de siempre, aunque cuando vio la puerta, creyó que no era la misma de ayer. La extraña sensación sirvió para confirmarlo: cada vez que estaba frente a esa casa todo se le hacía confuso. Tocó el timbre y tuvo que repetir tres veces para que alguien desde adentro dijera ya voy. No le pareció el tono nada amistoso, pero ya estaba resignado a enfrentar cualquier cosa, con tal de que todo esto quedara resuelto. Cuando la puerta por fin se abrió, después de los diferentes ruidos que tuvo que escuchar —algunos como de roce de cadenas o candados. Cándido sintió la humedad en la entrepierna y el mismo escozor en la garganta que lo haría toser y toser hasta quedar sin aire; después fueron muchos fogonazos y luego todo se disolvió en medio de una espesa niebla y sólo quedaron un par de ojos verdes y una boca roja, muy roja y carnosa, que escondía unos dientes llenos de sarro. Cándido sintió cómo era levantado por los aires y se entregó a la liviana sensación que da el flotar; aunque sentía la presión de unos dedos en las axilas y en los tobillos. Pensó entonces que a su lado debía haber alguien más que la de la boca roja y los ojos verdes. Cuentan que ya había pasado una semana cuando por fin se despertó y que, a su alrededor, había un olor muy fuerte. Después, fue común para todos verlo en una de las ventanas, relamiéndose y maullando con largos y desesperados lamentos, como si estuviera en celo. *** Miedo a las sombras Cuando yo era pequeño le tenía miedo a las sombras. Sí, a todas. La mía me asustaba a cada rato; además, había observado que, de noche, ya cansaba de ir detrás de mí durante el día, se adelantaba, pero entonces se ponía muy grande. Recuerdo que una vez me persiguió por la escalera, ese día, yo le llevaba un martillo a mi papá para que colgara el retrato de la abuela. Tenía miedo de que la sombra me alcanzara y me quitara el martillo para golpearme. Por eso yo lo agarraba con tanta fuerza y corría sin ver para atrás. Cuando llegué arriba, se lo di a mi papá y respiré aliviado. Para nada; porque de todas maneras, la sombra se las ingenió y cuando ya iba a bajar, me metió una zancadilla y rodé por la escalera. Ahora trato de que la sombra no me alcance. Bueno, me ayuda la silla de ruedas que es bastante rápida; pero por si acaso, siempre llevo un palo escondido. *** De una página cualquiera Querido Diario: Sé que volverá. Para eso se fue. Cada vez ocurre lo mismo. Dentro de diez minutos, tocará el timbre para avisarme que está frente a mi puerta. Luego sacará sus llaves y entrará. Siempre lo hace exactamente igual... Pero ahora tengo la sensación de que el tiempo está pasando lentamente. Tal vez sea que mi reloj se descompuso. Cada mirada en el espejo me devuelve bella. Así me preparé para él desde la tarde. Sé que le gusta este traje verde; hace que mis ojos se vean más claros y brillantes —dice que así parezco una gata. Me pide que le ronronee y me acurruque a sus pies. Juega con mi pelo, pasándolo entre los dedos de un pie. Con el otro, me hace cosquillitas en la nuca —me enrosco toda. Entonces recorre con los pies mi espalda y va como contando las vértebras una a una, bajando, hasta llegar a las nalgas. Allí juega, las soba, las rodea, intenta pellizcarlas, pero no puede; para eso su dedo gordo es muy torpe. Vuelve hacia arriba. Otra vez el pie en mi espalda, en el cuello, la cabeza. Después dice mish, mish y espera que yo, desperezándome, vuelva y le ronronee cerca de su oreja y le lama el cuello... las manos. Cuando siente que mi lengua se cansa, vuelve a empujarme suavemente hacia sus pies. Algunas veces me resisto a sus empujoncitos y me detengo a mitad de camino. Entonces oigo cómo aúlla o gime. Jamás maúlla. No sabe ser gato. Quizás por eso nunca lo he sentido como un verdadero compañero. Querido Diario: Son las nueve. Ya no estoy tan segura de que venga. Tampoco me siento tan preocupada por la lentitud del tiempo. La ventana me tienta. El tejado parece llamarme. Encorvo mi columna, me erizo toda. Me lamo las manos. Ojalá que no suene el timbre. *** En junio Carlota estaba segura de que sería en junio cuando todo se descubriría. Desde el principio vio cómo la envidia se había ido apoderando poco a poco de cada uno de ellos. Ahora que lo piensa, tal vez cuando abrieron la botella de vino ya él tenía preparada la venganza, aunque en ese momento no fue capaz de hacer nada. Lo descubrió la tía Rosángela. Nadie se extrañó de que así fuera, pues siempre han sabido de sus facultades para ver más allá de los ojos de la gente. Desde el primer momento ella lo supo, pero entonces creyó que era tarde para avisarles. Por eso fue que madrugó para el mercado y compró las yerbas que ella conocía. Cuando ellos se despertaron, la casa olía a despojo. La tía los hizo bañarse y ella misma los ensalmó. También les colgó los escapularios benditos y les ordenó que no hablaran con extraños durante todo el día. La tía no sabe qué pudo pasar. No ha dejado de llorar desde que vinieron a avisarle, y la noche del último rezo se paró frente al espejo con los ojos muy abiertos. Nadie ha podido separarla de allí y no nos mira cuando le hablamos. Tampoco ha sido posible quitar el espejo de la pared. Pareciera que se pertenecen uno a la otra. Carlota sabe que una mañana cualquiera, cuando nos levantemos, ya el espejo le habrá abierto la puerta, como ocurrió con el abuelo Felipe. ** Miriam Kasen miriuma@hotmail.com Poeta y narradora venezolana (Barinas). Reside en Aragua, donde ha participado en diferentes talleres de poesía y narrativa. Obtuvo mención honorifica en el V Concurso Literario del Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación (Ipasme, http://www.ipasme.gov.ve) en 1991 con el libro Para evitar nombrarme. En 1994 su libro Óleo de sábado obtuvo mención especial en la edición de ese año del mismo concurso y fue publicado por la Editorial La Liebre Libre (http://laliebrelibre.com.ve) de Maracay. Sus poemas y relatos han sido publicados en periódicos y revistas de la región y en diversas antologías. En 1998 el Fondo Editorial Luis Fadul Hernández del estado Barinas publicó su libro de relatos Atrás, para escapar. === Penúltimas palabras (extractos) Carlos Ardohain ================== *** Parental Hay un momento en que padre e hijo crecen midiéndose uno en los ojos del otro llega un momento en que todo padre es pared que es preciso saltar eludir atravesar hay un momento en que el hijo quiere ser el padre para calzarse sus zapatos y correr con tranco largo llega un momento en que todo padre es niño y se monta sobre los hombros del hijo para caminar en los pies de él hay un momento en que el padre es un buey que toca todo lo que ve y devora todo lo que toca llega un momento en que el hijo se vuelve voraz y se alimenta con la carne de cualquier buey de todo buey hay un momento en que la espalda del hijo adquiere la forma de la espalda del padre y ya no soporta más el mundo *** Hoy hay Hoy la atmósfera es un traje demasiado estrecho en el que me cuesta entrar duele la torpeza del movimiento y duele también la inadecuación no es cosa del cuerpo pero hay algo que no debería estar aquí, como una conciencia ajena que sopesa y mide las relaciones de la materia, y hay la conciencia de esa conciencia, esta sí me pertenece y opina que la naturaleza no debiera entrometerse en el desasosiego de sus criaturas. *** Lo que no tiene forma Estar en la boca del borde del mundo es demasiado para mí tengo un pájaro adentro de la cabeza vomitando allí todas sus plumas puede ser que entrar y salir sean en el fondo la misma cosa pero eso es demasiado para mí que sólo alcanzo la talla de la duda si es cierto que no hay realidad sin persona debiera considerar el origen de esos términos que recién empiezan a significar cuando han terminado de ser dichos pero antes está la voz que no tiene forma que sólo llega a ser el contorno del silencio esto también es demasiado para mí que sólo tengo un cuerpo alrededor de mi propio vacío. *** Naturalia Fru frú y Cri crí masticando viento a la hora de la siesta producen 1.000 cm3 de aire perfumado como souvenir para tu vocación de ave el peso de las plumas envuelto en gasa y los labios pintados de rojo carmín el vestido de soltera de la novia está tejido con babas del diablo la lluvia lo baña de perlas y lo disuelve en néctar el brillo de la piel blanco nácar y los ojos color no se qué flotan en lo hondo de la tarde quiero comer tu carne de pájara como si yo también tuviera pico ** Carlos Ardohain carlosardohain@ciudad.com.ar Poeta, actor y artista argentino (Mar del Plata, 1953). Reside en Avellaneda. Cursó estudios de artes plásticas en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP, http://www.unlp.edu.ar). Trabajó como actor en la La Plata formando parte del grupo Tal (1974-77), participando de las puestas en escena de Homo Dramáticus (A. Adelach) y A través del espejo y lo que Alicia descubrió allí (L. Carroll). Cursó estudios de cine y video con Rodolfo Hermida. Hizo talleres de poesía con Elizabeth Azcona Cranwell (1989) y con Arturo Carrera (2000). Trabaja como diseñador gráfico y redactor. Ha publicado las plaquetas El ojo secreto (1998), La hoja bífida (1999) y Ojo x ojo (2000). Su poemario 13 fue distinguido en 2004 con un accésit en el Concurso Poesía en Tierra, organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (http://www.cceba.org.ar). En noviembre de 2005 realizó la curaduría de la muestra fotográfica de Robert Doisneau, “Renault por Doisneau”, que se exhibió en el Museo Renault de Buenos Aires (http://www.mrenault.com.ar). Mantiene un blog en http://tancarloscomoyo.blogia.com. === Alegoría del escarnio Cristián Berríos =========================== Un enérgico toque de timbre bastó para despertar al anciano que dormía tras el mesón. Penélope no estaba para sutilezas: a duras penas había arrastrado sus maletas hasta aquella hostería. Cuando se dio cuenta de que estaba frente a una jovencita de cabello castaño y ojos obscuros, el anciano se desperezó rápidamente, y en seguida le dijo con la mejor de sus sonrisas: —Muy buenas tardes, señorita. Mi nombre es Fedor Arreola y estoy a su servicio. ¿Desea alojarse por un mes completo o sólo por algunos días?... —Buenas tardes —saludó Penélope casi sin aliento—. La verdad es que planeo quedarme sólo un par de horas. Mi auto tuvo un desperfecto a unos tres kilómetros de aquí... ¿Podría decirme dónde se encuentra el garaje más cercano?... —Ocho kilómetros al este, en Pichilemu... —¿Sería tan amable de prestarme su teléfono y un directorio?... —Lo lamento —dijo el viejo sin perder su sonrisa—, pero usted no encontrará un teléfono en este pueblo. —¿Y cómo se comunican?... ¿Por telégrafo?... —No, señorita —contestó el anciano soltando una contagiosa risilla—. A través del correo. En esta tierra vivimos sin ningún apuro. Penélope suspiró y le pidió un vaso de agua. Cuando el viejo se lo trajo, la joven preguntó: —¿Sabe dónde puedo arrendar un vehículo?... —No he oído de nadie que arriende su vehículo, y la mayoría de los que hay por aquí son una reliquia —dijo el anciano al instante—. Todos caminamos, aunque nos tome una mañana o una tarde cruzar el pueblo. Usted lleva mucha prisa. Aunque no llevara consigo esas maletas de todos modos se nota a simple vista que es forastera. —Debo llegar mañana por la mañana al funeral de mi padre —explicó ella clavando la vista en su reloj. —¡Por la tumba de mi abuela!... —exclamó el anciano—. Debió decir que se trataba de una emergencia...¡Yo mismo la llevaré en mi camioneta hasta Pichilému!... —Creí oírle hace un momento... Olvídelo. Se lo agradecería infinitamente... —¡El funeral de su padre!... ¡La felicito de todo corazón!... —¡¿Perdón?!... —La felicito —repitió el viejo—, su padre ha muerto, ¿no?... —Sí, pero... —Imagino las ansias que tiene de que comience la fiesta... —¿De qué fiesta me habla?... —exclamó Penélope entre confundida y molesta. Luego de observarla incrédulo durante unas centésimas, el anciano movió la cabeza de un lado a otro, y dijo con los ojos embriagados de risa: —¡Yo pensaba que las historias sobre los forasteros eran puras patrañas!... Apuesto a que ni siquiera sabe dónde se encuentra ahora... —La verdad es que aún no lo sé... —¡Aja!... En ese caso, y en representación de mis vecinos, le doy la bienvenida a Cementerio. —¿Cómo dijo?... —preguntó Penélope con una forzada sonrisa. —Cementerio —reiteró el viejo disfrutando del desconcierto de la joven. —¿No le parece un nombre raro, por decir lo menos?... —Todo depende del cristal con que se adornen las urnas —comentó el anciano—... ¿Qué fue lo primero que usted conoció del pueblo?... Pues bien, señorita —dijo el viejo con un vivo resplandor en el rostro—, le informo que todo el pueblo fue construido sobre un campo santo, y que hacia el norte, este, oeste y sur usted encontrará únicamente tumbas y nichos. Al percatarse de que Penélope no podía salir de su asombro, el anciano se apresuró en explicar: —Nosotros le damos a la muerte la importancia que merece. En esta tierra los difuntos son privilegiados, aunque poco y nada disfrutan de las magnificas celebraciones que hacemos en honor a ellos. Gozan de un lugar preponderante en calles, plazas públicas y en cada uno de nuestros hogares. Aquí es tan común hablar de alguien ya fallecido como de una persona muy saludable. —¿No le parece enfermizo?... —Por supuesto que no. Sería anormal llevar una vida de inmortales, porque bajo la piel los huesos se vuelven roñosos, y el alma sueña con volar de su presidio. De todos modos (y no lo considere una reprimenda ya que usted es toda una mujer), no debería referirse en forma tan despectiva sobre las costumbres ajenas... —Disculpe, no quise ofenderle; pero lo de mi padre es tan reciente, y lo que me contó suena tan raro... —No se preocupe por ofenderme o no —dijo el viejo con ojos pícaros—, cuando joven soportaba cosas peores de señoritas agraciadas como usted... ¡No se sonroje!... ¿Pretende hacerme creer que jamás lo ha notado?... Le aseguro que la última vez que hice maravillas fue en otra vida, cuando servía a la esposa de un faraón, pero eso no me ha vuelto estúpido. Ahora que está de buen humor, le recomiendo que vea el deceso de su padre como un hecho extraordinario. Si fue bueno con usted, despídalo con la frente en alto, y una sonrisa en los labios. En nuestro pueblo las ceremonias fúnebres dan tema para largos años. Hay que estar pendiente de no hacer algo lamentable como caer sobre el féretro o desear un feliz cumpleaños a uno de los deudos, en lugar de darle las condolencias. Un error, por minúsculo que fuera para un extraño, convierte a un miembro amado de la comunidad en un paria. Dígame una cosa... ¿Su familia ya eligió quién representará a su padre?... —¿En los negocios, dice usted?... —No —contestó el anciano—, me refiero a quién lo representará en el funeral. —Realmente no comprendo... —¡Lo olvidaba!... Usted no sabe nada de estas cosas. Debe disculparme, son años viendo los mismos rostros y hablando exactamente lo mismo. En nuestro pueblo corresponde al primogénito de la familia (o bien a uno de sus hermanos) disfrazarse con las ropas del difunto, e imitar a la perfección su voz y sus gestos... —¿Para qué alguien en su sano juicio haría algo así? —preguntó Penélope olvidándose de su apuro. —Para que nadie pueda notar la diferencia entre vivo y muerto, claro está. Una vez que la semejanza es satisfactoria, el impostor o la impostora recibe a las personas que llegan a despedirle en el velatorio, y les refresca la memoria con alguna experiencia que vivieron junto al fallecido. Esas anécdotas son fruto de arduas investigaciones. Yo me preparé durante veintiocho años para representar a mi padre, y aproveché de preguntarle varias cosas antes de que él muriera. —¡¡Qué... horrible!!... —Tal vez usted tenga razón, y sea algo abominable —reconoció el anciano—. Esta costumbre ha causado desagradables incidentes, pero aquello no ha hecho otra cosa que contribuir a su arraigo... ¡Nadie espera que un funeral sea aburrido!... A veces el impostor debe agarrarse a golpes con un enemigo del difunto que sonríe triunfal en su sepelio, o bien cobrar deudas echadas al olvido; y esto pasa sólo si la reunión carece de brillo. Ante el ataúd, y en presencia de los deudos, han salido a la luz infidelidades, parentescos ignorados, robos, lujurias varias, calumnias, rencillas, envidias, entre un sin fin de asuntos... —Por lo visto, los impostores se toman en serio su papel —comentó Penélope. —Me temo que demasiado. Hay quienes asumen definitivamente la identidad del difunto, y años después se hace difícil saber quién es quién, pues los impostores reconstruyen episodios de un pasado impropio con lujo de detalles. —Supongo que las autoridades ya han tomado cartas en el asunto... —¡Bastante tarde, como en todos lados! —exclamó el viejo, perdiendo la compostura—. Hoy en día abundan los embrollos morales y éticos. Nadie sabe cuándo es conveniente casarse con una viuda o repartir una herencia. Según los registros del pueblo, el dueño de una licorería murió cuatro veces y se casó cinco. A tanto ha llegado el caos, que el año pasado un comité del pueblo suprimió los homenajes póstumos... ¡Los premiados se escondían entre la audiencia, y aparecían en el momento justo para recibir su galardón! Un crítico del diario local recomendó que antes de premiar a un artista había que matarle: de este modo doblaban su talento, y acababan con su ego. —Lo habrá dicho en tono de broma... —Así lo creímos todos, pero es un hecho que muchos criminales y delincuentes peligrosos se esconden en Cementerio. De alguna forma se enteraron de que podían vagar libres por las calles, bajo un nombre falso. —Eso es muy alarmante... —opinó Penélope mirando hacia atrás. —¿Comprende al fin por qué es dulce la muerte?... Con ella se acaba la incertidumbre que acarrea la vida. ¿Qué ocurriría si ahora mismo entra un loco y nos vacía un arma en la cabeza?... No se inquiete, por favor. Era un ejemplo... Además, ya hay personas encargadas de buscar a esos criminales y denunciar a los impostores. —¿Quiénes? —Detectives especializados —contestó el anciano—. Hombres y mujeres que estudian el comportamiento y los antecedentes de alguien elegido al azar, por décadas si es preciso... —¡Dónde queda la libertad de los seres humanos!... —exclamó ella. —Aplastada bajo la montaña de los intereses comunes. Pero no sólo es una situación desagradable para quien es investigado, sino también para los propios detectives. Ellos sacrifican sus familias, sus amistades, y apenas tienen unos minutos para comer y defecar. La soledad acaba por destruirles y la fortuna que ganan no recompensa tanta desdicha. Al cabo de unos años, muchos sufren una mórbida fascinación por aquellos que investigan; y luego hay tres, cuatro y hasta cinco imitadores representando el papel de un extinto o extinta. —Ahí está la consecuencia del culto que rinden a la muerte... —¿Y qué otra cosa quiere que celebremos? —exclamó el viejo con otra de sus risillas—... ¿Los matrimonios?... —Por supuesto, un matrimonio es digno de ser celebrado. —¿Bromea? —dijo el viejo pasmado—. Nadie puede garantizar a dos personas que se casan que serán felices. Habría que detener muchas bodas, y lanzar al rostro de los hipócritas extensos discursos sobre la factibilidad del engaño. Por último, si logran superar tal obstáculo, puede que un día simplemente se acabe el amor, y vivir sin amor es otra forma de sufrir la miseria. No conozco a nadie que felicite a otro por arruinar su vida... Me alegra que existan otras posturas: logran aferrarme aun más a mis convicciones. ¡En fin!, no le quitaré más tiempo, iré por las llaves de la camioneta. El alboroto que provino de la calle llamó la atención de Penélope. En cuestión de segundos, una caravana de colores cruzaba frente a sus ojos. Desde el umbral de la puerta, vislumbró cómo subían por los aires un centenar de globos azules y rojos. Junto al féretro un hombre iba de pie; sonreía y llevaba una corona. —¡Vaya! —exclamó la voz del viejo sobre sus hombros—, ¡un funeral como dios manda, y se olvidaron de invitarme!... Quizás pensaron que estaba muerto. ** Cristián Berríos berriosaluniverso@hotmail.com Escritor chileno (Santiago, 1975). Ha publicado, en formato PDF, los títulos Chocolate post mortem, Cuentos de sueñobscuro, Cuentos de Amin, Breve sinfonía de un crimen sin remordimientos, Santo Grial de un underground y La cofradía, todos en su blog Puente de Saturno (http://puentedesaturno.blogspot.com). === Maneras de “asesinar” por la espalda (extractos) ====================== === Juan Carlos Rivera Quintana =========================================== *** Astillas “Cada uno crea de las astillas que recibe”. Juan José Saer, de El arte de narrar. de la arboleda del abuelo no queda más que el leve roce de las amarillentas hojas del mango/ la calma extraña de la flor blanca de los naranjos/ donde jugaba a las escondidas intentando que siempre me hallaran para perderme. también sólo persiste el raro hedor del almendro/ donde una vez sangré toda la infancia, con un pico de botella ambarino en el que abuela guardaba su aceite de hígado de bacalao para su tos convulsa, después de masticar su tabaco en las noches, bajo la luz brillante del quinqué de querosín. de aquel mamoncillo que daba a la ventana, de la cocina de tablas pulidas como un puente para escapar de ciertas novelas que se hacían rosa en la vega sólo aguardan las raíces afincadas en la tierra colorada como un puñado de piedras, que gastaban mis zapatos colegiales y de domingo camino a la mata de anón en la búsqueda de aquellos nidos de tomeguines, que nunca tocaba por temor a desatar un maleficio de madre pájara ultrajada por un pésimo cazador furtivo; era sólo un observador asombrado entre cuerpos reales de palmas erguidas que jugaban a lanzar sus racimos para alimentar el corralón de chanchos que terminaban sus días envueltos entre hojas de guayaba/ y sazones campesinos de ajo, naranja agria con ajíes de la puta de su madre, acostados sobre parrillas humeantes de algarrobos con olores “levantamuertos”; entrar a la arboleda demiurga y centenaria era como un ritual oscuro, que me dejaba casi exangüe donde se desanudaban los conjuros de la vieja Mercé entre cintas de todos los colores y jícaras de coco/ rociadas con aguardiente de caña de azúcar que alguien (nunca supe quién) ofrendaba a los dioses para romper sortilegios y alargar la vida terrenal de la familia. Hoy que ni abuelo, ni abuela, ni madre están conmigo (pero me acompañan) siento aún cuando la puerta del gran comedor se abre en las madrugadas y la abuela filtra el agua del pozo sobre la piedra porosa con destino a la tinaja siempre fría, preparando el desayuno y haciendo el pan en el horno de barro, que le regaló su madre (en señal de aprobación) cuando decidió escaparse para siempre con mi abuelo en un alazán cerrero y blanco; a lo lejos aún escucho el mugir de la vaca “Paloma” con sus tetas hinchadas y dolorosas de tanta leche y huelo el aroma dulzón de la marmita y el carbón por la mermelada de la frutabomba/ (más conocida como papaya) por su semejanza a un sexo abierto de mujer; cierro los ojos y aún estoy allí bajo la arboleda/ queriendo (siempre vanamente, ahora sé) detener ese terrible enemigo —cono de sombra— que tardíamente identifiqué: el tiempo aquel veneno que todo lo difumina y devora. Sábado 9 de agosto, de regreso a Buenos Aires, desde Foz de Iguazú. *** Cómplices palabras “No creo en las palabras (...) las he visto afirmar/ negar/ mentir/ al pie de los altares y patíbulos”. Armando de Armas, “Sobre la brevedad de la ceniza”. Las palabras se incrustan mutiladas contra mis cristales se parapetan en mi placard y gimotean tras mis pasos, heridas/ dolidas/ dañadas/ prostituidas/ cansadas se desangran bajo la escalera, se tropiezan unas contra otras al borde del abismo, se tocan impúdicamente sin pensar en sus géneros y concordancias/ en sus tildes y acentuaciones, en si son diptongos o triptongos/ llanas o [agudas, sin recato hacen el amor/ desfachatadas/ procaces/ sin pensar en el qué [dirán/ sólo en el goce momentáneo/ en la cabalgata cansina de la vigilia, en la agonía del naufragio, en los estertores de un faro sin [olor a mar. Poco a poco se travisten, se camuflan como voces cómplices aquí en esta [noche sobre mi mesa de luz, tras los ojos y los rictus de las máscaras que cuelgan en mi sala. Se escabullen dentro de la almohada y no me dejan respirar, me cortan el [aliento, pues temen descomponerse, infectarse, destriparse, engullirse, perecer en [el intento/ su egoísta espíritu de trascendencia las malogra (¡y las salva!), las [entierra bajo el lodo de un monótono cementerio en La Tablada, las enferma de miedo y lo que es peor... les nubla el entendimiento, la [razón. Mis palabras confunden fronteras, geografías, nortes y sures galopan histriónicas por el mundo, con caras de mosquitas muertas o malsanos rubores egocéntricos, arder en la pira son sus sinos, cenizas sus afanes/ mojarse hasta los [huesos su tarea/ son como las ausencias de una Habana extramuros. que ya me resulta extranjeramente ocre. Mis palabras se mueren de tedio, gritan, insultan sin sentido/ se matan de [risa con afilada boca diseñan su orgía, su festín de vida o muerte... Cortadas a la medida se lanzan tras su presa/ desvarían por un elogio que les levante el ánimo/ por un secreto que [contar/ juntas trazan estrategias de ataques y lisonjas: antípodas de un plan mayor para el momento oportuno/ para la hora de la puñalada por la espalda. Mis palabras buscan una camisa de fuerza, algún psicofármaco para sedar ciertas botellas de vino para seducir, se quitan su polvo y su carcoma y lo hacen con profesionalidad, con sutilezas universitarias, con estudiada altanería de diccionario enciclopédico español. En definitiva, son ellas —todas— un amasijo de hierros mohosos, un brebaje hecho ex profeso para colegialas y malevos, charcas putrefactas donde se hospedan larvas de mosquitos, perfumes de free shop de algún viejo aeropuerto sin controlador aéreo. Peregrinas, sin concilio, traman su partida y su llegada diseñan su reducto/ buscan su buhardilla, su telo, su letargo, su vigilia. Por eso, cuando cierro la boca me atraganto, vomito, me mareo sube mi presión arterial/ una rara sensación de acidez se hospeda bajo mi lengua y sale fétidamente hacia fuera. Por eso es que soy también de los que nunca ha creído en ellas, las colecciono en frascos asépticos para los días de exámenes de sangre y análisis de orina e intento, de vez en cuando —y por desquite— empujarlas por el tragante del [baño, a donde van a parar todos los miasmas pútridos [del día. Buenos Aires, ya sin palabras, 9-03-2007. *** Ejercicio de amputación “Las viejas maderas lo habían presentido: no iba a haber desembarco. A lo lejos, muy lejos, la costa está cubierta por las llamas”. Final del viaje, de Reinaldo García Ramos. Frente a la playa hay un hombre que respira (yace tirado bocarriba sin moverse), absorto escruta su interior y exhala el salitre/ que le quema los pulmones, pero no está muerto, cavila taciturno, casi a regañadientes sobre su inexistencia. Le han dejado varios fragmentos de madera y lona por si quiere huir / tejer un velamen ofuscado (para luchar contra la ola) y perderse en el horizonte, pero ya no tiene edad para esa aventura que puede fagocitarse el mar. Le han facilitado una excusa de décadas para la estampida, pero él sólo se tumba y desmenuza la arena que deja una traza relámpago inevitable. Es 1 de septiembre y está por llegar la primavera, esa confundida cópula de olores y alergias que terminará en las fauces de la nada/ teñida con cursis flores y perfumes baratos de verdulerías de barrio o carnaval popular de patria pobre. ¿Estará pasando un mal momento o sólo intenta relamer su silencio de arpón clavado por temor a que alguien le escuche? En su boca se retuerce una palabra agria, misérrima/ casi ocre (con poder) que fue silenciada en todos los claustros y reuniones políticas/ una frase ultrajada, sin almidón ni remilgos que se le atraganta en la gaznate cuando llega la hora de deglutirla y lanzarla a los matarifes que intentarán despedazarla en la plaza. El miedo se pintarrajea sobre su entrecejo y deja asomar una luz fulmínea, de malas noticias (golpe de puñal rengueante) pues avizora que sus oraciones terminarán descuartizadas sobre el acantilado de otra playa abandonada a la desidia o vendidas al mejor postor en cierta feria americana. El sol —esa nebulosa caliente de pálidos dobleces— le cuece el rostro/ lo dibuja para la eternidad con golpe erótico de punta de dedo y le hace expeler los más trasnochados olores testiculares/ un pus desabrido con aroma de respiración intrusa se escapa de sus tripas vacías. Ese hombre es una castración-de-cuerpo -sin-glorias-pasadas/ nació para devorarse entre sus propios dientes/ (roto como muñón amputado), pero desea terminar su derrotero frente a una playa -su-única-gloria/ abstraído mirando el simple azul que engulle y divaga con indiferencia ** Juan Carlos Rivera Quintana islaenpeso@yahoo.com.ar Periodista, narrador y poeta cubano, naturalizado argentino (La Habana, 1960). Reside en Buenos Aires. Trabaja como periodista en el Departamento de Comunicación Social de la Presidencia de la Nación y en la empresa Marketing Company (http://www.marketingcompany.com.ar). Es profesor de redacción periodística de la escuela Círculo de la Prensa (http://www.escueladeperiodismo.edu.ar). Ha recibido, entre otros, el Premio de Periodismo Científico Fernando Ortiz (1992), en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de julio, otorgado por la Unión de Periodistas de Cuba (Upec, http://www.upec.cu); el Premio Especial de la Academia de Ciencias de Cuba (http://www.academiaciencias.cu, 1992) al mejor trabajo de corte científico; la Medalla Félix Elmuza (1996) que otorga la Upec por el destacado quehacer profesional; el Segundo Premio Latinoamericano de Periodismo de Salud, auspiciado por la OMS-OPS, la Iniciativa de Comunicación de Colombia y la Fundación del Nuevo Periodismo (FNPI, http://www.fnpi.org), que dirige Gabriel García Márquez. Ha publicado el poemario Alquimia de fantasmas (Editorial Culturales Hierbabuena, Argentina) y el ensayo historiográfico Carlomagno: el apóstol guerrero (Ediciones Nowtilus, http://www.nowtilus.com, España), y su novela Mágica miseria se encuentra en proceso de edición. Además, textos suyos han aparecido en las antologías Cuentos de La Habana Vieja (Editorial Olalla, España, 1997; Ediciones del Bronce, España, 1998, 2000), Prestamistas de valores (Olalla, 1997) y Perverso ojo cubano (Hierbabuena, 1997). Ha escrito, también, cinco libros de autoayuda, bajo seudónimo, para Editorial Planeta (http://www.editorial.planeta.es). Mantiene el blog Isla en Peso (http://islaadversa.blogspot.com). === Dos relatos Moisés Sandoval Calderón ============================= *** Las horas muertas Esta es la peor hora del día. Me deprime esta hora muerta. Hay que tener cierto don para soportar estas cosas. El calor, el clima seco, el suelo ardiente, el sol violento, la soporífera melancolía de la tarde. ¿Qué estaría pensando Nuño de Guzmán cuando se le ocurrió erigir una ciudad en este infierno? ¿Por qué no nací en una urbe hermosa y fresca, como tantas que hay en Europa, Paris, Suiza tal vez? El hombre avanza sin levantar sus ojos abstraídos, caminando a lo largo del arroyo, calle tras calle, entre el tropel de pies apresurados. Un mudo eructo raja su hambre. Se detiene, abre un instante los labios y apoya la mano nerviosa sobre su vientre. Tacos, lengua, buche, panza. Glándulas tiernas, intestinos de animales rezumando grasa. Mariscos, ni soñarlo. La mano se introduce en el bolsillo, cuenta al tacto las tres monedas de diez pesos. ¿De qué murió el muchacho ese? Salmonela, infección viral, algo así. Sus pasos lentos lo llevan por el centro. En una esquina descubre a la hija del tendero. Buen Dios, el vestido de la pobre chica no deja nada a la imaginación. Cómo se atreve. Parece prostituta. Quisiera saber si sus padres son cristianos. Sigamos. La tarde empieza. ¿No será mejor irme al mall ese, nuevo? Ahí tienen aire acondicionado. Gasto, todo significa un gasto. No puedes andar como estúpido sin una bolsa en la mano. Además aquí hay más cosas que ver. Aparadores, muchachas. Me fue revelado que. Espera, en la plaza de catedral alguien reza bajo el quiosco acompañándose de una guitarra. Los veo, un menesteroso da gracias a todo pulmón, tres mujeres indigentes, Biblia en mano, faldas largas, pelo encanecido, le consuelan ante la indiferencia de la gente que no lo ve ni lo oye. Como si no existiera. Paso precipitadamente y levanto la mano. Casi lo señalo con el dedo. Veo el gastado puño de mi camisa manchada. Ellos no levantan los ojos. Hay una sonrisa luminosa dentro de sus miradas oscuras. Tendría que protestar por tanta infamia. ¿Quién les mete ideas en la cabeza? Alguien debe haber detrás de ellos. No, no se mueven solos. Alguno picándoles el amor propio. Las bancas ocupadas por los viejos. Ni una banca libre. Un anciano moreno pide al otro. ¿Un cigarrillo? Quizás una moneda para pagar el urbano porque se está levantando. Aquí en Culiacán todos piden. Nadie ofrece. Te pide la María en una esquina del mercado, los sempiternos indigentes que pagan con antigüedad sus sitios inamovibles, sus babeantes bandejas petitorias a la mano. Que no se acerquen. Una mirada furiosa hay que lanzarles. En los semáforos, los viciosodelincuentes te escupen el cristal de tu vehículo. Una presencia. ¡Alma mía! Qué trasero, la sigo con la mirada, la cintura desnuda, el ombligo al aire me prohibió contemplar su rostro. Se pierde entre los transeúntes hacia los frentes de las tiendas. Ahí está el vidente. Adelanta su barba gris, contempla absorto esa otra belleza que desfila. Tiene invitados en la cabeza. Conseguía espacios en revistas. Literato o algo así. Todos terminan locos. Desde la esquina, frente al banco, los remates en los aparadores. Bajísimos pagos casi regalados. Los sombrerudos con sus botas de piel de avestruz relucen sus calvas. Están de moda. Es de moda ser narco y estar calvo. O parecer narco, da lo mismo. Es el sello de la violencia. Buscan el bisnes. ¿Cómo se dice? Business, con doble ese, creo. Ahora cruzo hacia el lado de la sombra. Rostros pasando, sudorosos. ¿No es la maestra Méndez la que viene a mi encuentro? Por Dios, se dará cuenta de que no estoy enfermo. Mejor voltear para otro lado; hacerme el desentendido. —¡Profesor Pérez! ¿Cómo está usted? —los ojos enormes, saludadores de la compañera. —¡Oh! Muy bien. Para qué quejarnos. —Este calor. ¿No impartió clases ahora? No lo vi en la escuela. —No me sentí bien. Este golpe de calor. —Espero que no sea nada grave. ¿Mañana tiene clases? —Sí, señora. Mañana me toca dar en el turno matutino y en el nocturno. No puedo darme el lujo de faltar a los dos. —Yo impartiré sólo en la noche. Bueno, hasta mañana entonces. —Sí, claro. Hasta mañana. Las dos figuras se pierden en el caluroso vaho de la tarde. *** Qué paisaje tan maravilloso Uno después de otro y a diversos intervalos vamos llegando. La iglesia es demasiado estrecha y a cada paso me pego en la rodilla con el borde de una banca. En una de ellas, donde me acomodo, está una señora de cierta edad que se arregla cuidadosamente con la mano su vestido floreado. A su lado, adosado en el muro lateral, sobre una repisa ridículamente baja, un santo languidece. Y sobre el palio sacramental, bajo la mirada afligida de dos silenciosos ángeles de yeso, está un enorme Cristo crucificado, en su túnica azul de Prusia sobre una peana dorada. Lo recuerdo. Están las dos hileras de bancas desvencijadas. Y ante el altar, dos sillas forradas de una tela blanco amarillenta, engalanadas con sendos moños dorados, están a la espera de la pareja de novios. Que paisaje tan maravilloso. Mañana otoñal. La iglesia situada en la parte alta del pueblo permite que desde mi banca se divisen los techos del caserío. Más al fondo, en el cerro, una recua de mulas avanza por un sendero a lo lejos, y una ruidosa bandada de pericos se define en el aire amable. El novio ingresó por la sacristía y se encuentra a un lado del altar, y asiente gravemente con la cabeza a cada palabra del sacerdote. Y he aquí, la novia aparece en la puerta de entrada. Compañera que ahora será esposa, avanza por el pasillo central. Un poco pasada de peso, viene de la mano de sus dos hijos pequeños. Qué momento tan conmovedor. Boda tardía. Una luz suave se filtra por los ventanales. Aire suave. Sombras frescas. Justo cuando pasa a mi lado, emocionada comienza a llorar para sí calladamente. Olor a naftalina. Leve crujir de telas. Y de un vistazo, en la otra hilera de bancas percibo a la muchacha. Algo no encaja. Me muestro cauto. Dirijo la mirada hacia el altar. Bajo la barba gris del sacerdote el novio espera emocionado. Ahora regreso la vista brevemente a esa hermosa muchacha vestida como una niña. Está sentada sobre las piernas de una señora, seguramente su madre. Evito sus ojos. ¿Quién habita exactamente detrás de esos ojos oscuros? Ojos secretos escudriñadores. ¿Tendrá veinte años? Pero viste como una colegiala. Qué extraño —rigurosamente extraño—, en los pueblos alejados nunca falta un loco. Pero es mil veces peor en una mujer. Inocencia perenne. Mocedad eterna. Los novios se instalan en sus respectivas sillas. El sacerdote les murmura alguna indicación y abre la Biblia. Todos lo siguen con la mirada. La misa empieza. De reojo sigo viendo a la muchacha. Está algo inquieta, se remolonea. Pobre. Una verdadera niña. ¿Qué puede estar pensando? ¿En dónde está la justicia Divina? Todos estos niños eternos. Las cosas que no podrán aprender. Nos reímos de sus gracias porque los creemos incapaces, y nos sorprende que digan algo que pudimos haber dicho nosotros. La gente tendría que comprenderlos, hacerlos felices, facilitarles su paso por la vida. ¿Y qué es la vida para ellos? Sólo un sueño, una eterna excursión por el parque de los juegos. No, ellos deben de tener sus ideas propias. Y si ríen todo el tiempo es porque ríen doblemente para librar su mente del cautiverio del instinto. ¿Y cuál será su nombre? —Hagan el favor de ponerse todos de pie —dice el sacerdote. Crujir de bancas. Frente a mí, un anciano apoyándose en su gastado bastón trata de incorporarse lentamente. La muchacha de un salto se levanta de las piernas de ¿su madre? Trata de sentarse en medio del pasillo central. —Quédate quieta, Teresita. Toda la gente nos está viendo. Ponte derecha, hija, y cuando te sientes no quiero que lo hagas con las piernas abiertas. —Ni creas que me voy a estar parada, ¿eh? Ni creas. La madre la toma del brazo. Hunde la cabeza. La barba gris del sacerdote se eleva hacia el frente. No, no distingue la fuente de ese pequeño disturbio. Ahora regresa su atención a la Biblia. El monaguillo hace sonar su campanilla. La mano del cura vuelve perezosamente las paginas. Inicia con el yo pecador. Yo volteo a ver a la señora. Le sonrío con una señal afirmativa. Arrepintámonos de nuestros pecados... Todos empezamos a ponernos de pie. La mujer de edad que está a mi lado extrae un pañuelo de su bolso y lo coloca en la repisa del reclinatorio. —¡No! ya te lo dije, amá —la muchacha tuerce la boca en un mohín de desagrado. Habla en un tono demasiado alto. El blanco rostro de la madre por un momento sonríe nerviosamente. Vacila. Clava los ojos en su hija. —Te voy a dar algo. Anda, hijita... —¡No! —¡Quédate quieta! —dice la madre bruscamente. La mujer del pañuelo cambia la postura de su cuerpo, se recarga hacia atrás para juzgar. —Ven —le digo a la muchacha al tiempo que toco suavemente su brazo y me deslizo para hacerle espacio en mi asiento. —Gracias, señor —me dice la madre y la empuja levemente. —¿Estás bien ahora? En realidad puedes sentarte. Te levantas cuando quieras. No contesta. Se sienta nerviosa, arruga el entrecejo, mueve la cabeza buscando la aprobación en los ojos de su madre. Pasa un dedo sobre sus labios. Bella. Fina. La piel de su mejilla izquierda es sonrosada y suave. Dios. Dios. No la conozco y mírame aquí sufriendo por ella. Una verdadera lástima. Ella jamás podrá formar una familia. El resto de la misa transcurre sin que yo me dé cuenta. Sin voltear a verla, siento junto a mí a esa bella perturbada. Doncella ingenua. Hermosa alma inmaculada. ¿Y si un día, casualmente la encontrara sola? Perfume de lascivia. ¿Qué delito estaría cometiendo si yo? Virgen santísima, no debería pensar en eso, estoy en una iglesia. El padre sigue recitando su oficio, observa a la pareja. Los bendice gravemente. “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Aquí viene el dulce beso. La puertas de la iglesia se abren para permitir la salida de los novios. Crecen los murmullos, carcajadas, ruido. A medida que avanzamos hacia la salida pierdo de vista a la muchacha. Los invitados se van esparciendo hacia el jardín donde se charla y se ríe en pequeños grupos. Las mujeres lucen todas elegantes vestidos. De un grupo brota una carcajada por una anécdota hilarante de un individuo. Ahora te descubro, Teresita, con tu madre que te toma de la mano. Con gusto te tomaría en mis brazos solamente para volver al interior de la iglesia para casarme contigo. A mi lado dos hombres conversan. —Pobre vieja —dice uno—. Ha de ser difícil cuidar a ese tesoro. —Puedes asegurarlo. Es un verdadero pimpollo. El que acaba de hablar voltea a ver a Teresita. Entonces la madre se interpone. Parece saber lo que ve el hombre, lo que le ronda por la cabeza. Las veo dirigirse hacia la calle donde se creen a salvo. Pero hasta allá las sigue mi mirada. Quizás ellas no tienen un hombre que las defienda. Quisiera saber. ¿No estaré yo como esos dos, buscando el momento propicio para llegar a ella a hurtadillas? ¿Y qué me hace mejor que ese par de buitres? Mejor irme sin despedirme de los novios. De cualquier manera ya cumplí. Yo la miré. Estuve ahí. Ella a mi lado. Pobre yo. Pobre niña. Pobre mundo con esta clase de gente. Y mira qué recuerdo me quedó de una boda. ** Moisés Sandoval Calderón sandovalsoto@prodigy.net.mx Escritor mexicano (San Ignacio, Sinaloa, 1965). Reside en Culiacán (Sinaloa). Es servidor público y cursa la carrera de derecho en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS, http://www.uasnet.mx). === Poemas Dabashawa Kaiuanog Tellería Tovar ========================= Unas cuantas risas un naufragio compartido y un mismo sueño te llevaron al final del laberinto al refugio de la niña no hay Mar que te aleje del bosque sagrado el camino se abre a tus pies conquistador del Nuevo Mundo Bienvenida sea tu bandera. === Permanece el murmullo venido de todas partes confundiéndose con mi voz En mi piel duerme un olor a tierra húmeda dentro hay una selva nublada de Luna eterna El frío camina junto a mis pasos el fuego olvidó que existo fuera y aún sin alas el viento insiste en guiarme. === Cada paso tarda siglos el puente se hace cada vez más angosto Caminar sobre el silencio es un ritual diario eterno. === Un poco más de frío sólo un poco y ella se habría llevado un duendecito lila debajo de su lengua Un par de segundos más y él tendría en su almohada una mina de risas y placeres Unas cuantas gotas de vino y sus pies los habrían llevado al lado oscuro de la Luna y allí, desnudos aún estarían dormidos. === La Luna me recuerda que caminaré sola una vez más hacia el reino de Morfeo No estás para sujetar mi mano Mis pasos huérfanos me guían a ninguna parte Te presiento en algún rincón entre este caos y el otro lado del mundo Espérame mi principito pronto estaremos juntos para siempre. === El alma se desgarra estalla en mil pedazos Un Adiós-misil sale disparado directo al corazón El cuerpo inerte sigue su camino con una mirada gris ausente Y el aliento se queda dormido esperando el fin de la guerra. === Una cama es testigo inerte de la batalla Pasión la única bandera Y esos dos cuerpos sudorosos cálidos jadeantes las únicas víctimas de la guerra. === Es temporada de sequía Hace milenios que las nubes dejaron de amenazar He olvidado cómo bailar la danza de la lluvia La aridez se llevó entre sus garras la última gota de tu humedad Pero sigo aquí con mis pies descalzos sobre esta tierra infértil mirando al cielo esperando. === Bébeme entera apaga tu sed en la fuente del placer toma mi cuerpo y cómetelo a pedazos deja que la gula te gobierne sáciate de mí acábame luego vete llevándome contigo bajo tu piel. === He vuelto gritándole incoherencias al viento creyeron que había muerto o peor aun que era feliz ilusos nada peor para un poeta que la cordura he vuelto con nuevos laberintos bajo la lengua para quedarme. === Tendido en el suelo yace el cuerpo casi sin aliento los sueños se derraman sobre la arena los besos como un brebaje chamánico intentan curar el alma mira al cielo implorando perdón mientras se aferra a su mano pero ya es tarde ella también se ha ido. ** Dabashawa Kaiuanog Tellería Tovar dabashawa@yahoo.com Escritora y docente venezolana (Barquisimeto, Lara, 1976). Profesora de física graduada en el Instituto Pedagógico de Maracay (http://www.ipmar.upel.edu.ve). Reside en España. === Pimientos rojos Cecilia Romero =================================== La casa de la plaza Hay mañanas en las que consigo disipar las cenizas que cubren el sueño de la noche anterior y vuelvo de forma recurrente casi a tientas a la casa grande, esa de color avena como el ojo de un ciego a punto de morir. La casa de la Plazuela San Sebastián, con sus treinta cuartos de techos altos, pisos de loza abrillantados y sus largos pasillos que en la oscuridad nunca pedían permiso para sonar. Si vuelvo los pasos atrás, como un cangrejo en la arena caliente, encuentro a una niña de casi nueve años asomada en el balcón del tercer piso de la casa mirando la boca negra de la noche, una que pulveriza la última estrella en su horno de oscuridad. A veces, esos ojos descansarán en las hojas grises de los árboles o en las banquetas de la plaza que soportan firmes el ocaso del día. El corazón de repente dará un salto en el pecho como un grillo si suena el lejano pito del tren, una melancolía futura le erizará la piel como si de pronto se soltara una jauría de perros que ladran al silencio. La casa grande tenía un patio con un árbol de rojos ciruelos, un limonero, un huerto de pimientos rojos, de los que saldrán los mejores platos de pimientos fritos de la ciudad, y otro árbol de naranjas tan grandes como soles en el poniente. También macetas con flores que nos servían de ingrediente especial cuando con mis hermanos Mauro y Luciana, hacíamos sopas de barro que luego nos dejaban dos días en cama con dolores y pesadillas escalofriantes. En la acera norte de la plaza se ubica, hasta el día de hoy, la cárcel de varones, con sus minúsculas ventanitas de barrotes de metal; la primera noche del arribo, mi hermano rompiendo el hielo del silencio se asomó a la ventana del taxi y dijo que ese era el Hotel Pratt, atrás más lejos de lo que podríamos recordar quedaba un país de sal, un lugar del que la memoria guardó sólo en breves fotos amarillas y en algunas reminiscencias de mis padres. La nueva morada era la de los abuelos maternos, dos viejitos tan duros como la tierra que pisaban sus zapatos, farmacéuticos ambos, con casi dos inventos patentados para curar males de piel. Dos que cultivaban verdolagas en los techos de adobe. —Hola, chaskañawi —me dijo Plácida una mujer que trabaja en la casa y que también acompañaba las soledades de los abuelos. Pensé en esa palabra de sonido extraño y comencé a llorar. Chaskañawi me sonó a que mis ojos eran como los de una vaca, ella sonrió inocente mientras yo somnolienta pensaba que pasaría toda una vida para que alguien me dijera cuál era mi cuarto en ese enorme laberinto de pasillos y puertas cerradas. En la acera sud del barrio estaba la Coronilla, un cerro con dos leones de metal resguardando la entrada, un lugar de cactus y en la cima el recuerdo de las mujeres que lucharon contra los españoles en una de las guerras del pasado. En la parte oeste, vivía la familia de Nashira. Junto a nuestra casa, Andrés, más conocido por todos como “el niño” por su carita de querubín trasnochado y quien llegaría a ser el mejor amigo de mi hermano. Al lado de la cárcel vivía Doña Candelaria y un poco más allá los cinco hermanitos Pereira que eran igualitos en tamaño, peso y color, casi no podíamos distinguirlos porque a todos los vestían igual y también porque casi ninguno hablaba. —¿Tú vives ahí? —me dijo un día Nashira. Miré por primera vez la casa con su farmacia antigua en los bajos y sí, ese lugar de color avellana era el hogar nuevo. —Esta es mi nueva casa, de la otra no me acuerdo bien, sé que tenía un patio y en la acera jugaban los amigos de mi hermano, pero ya no recuerdo cómo era. El cuarto rojo En el otro extremo del patio había otro cuarto, era grande y deshabitado, un lugar de madreselvas indómitas, que cabeceaba de sueño y olvido, cerrada estaba su puerta por una cadena y candado. Apenas se lograba ver el interior por una abertura. Un día de octubre guardaba un as bajo la manga, cuando por un azar que la vida tenía bien planeado, a la hora de la siesta cuando todos dormían, entré por el espacio que dejaba la cadena. El silencio y la oscuridad de años me recibieron prestos, mi corazón era una araña saltarina que bailaba entre el miedo y la curiosidad. El cuarto afuera es terroso y adentro rojo, las paredes tienen el matiz de la sangre, todo el espacio estaba poblado de cajas de madera y sillas cojas. Luego de recorrer los rincones decidí abrir una de ellas, ahí se guardaban libros. Libros con tapas besadas por el polvo, el primero que cayó en mis manos fue Salomé, un librito con el dibujo transparente de una bailarina árabe. Dentro de ese libro vivía Juan Bautista, desnudo y encadenado en un foso de un magnífico palacio donde siempre era de noche y ahí la sombra de los abetos descansaba sobre la hierba fosforescente de los jardines. Intrigas, odios y un amor no confesado. En el cielo oscurecido pleno de enfermas estrellas se movían los tules de Salomé, ella buscaba en vano el amor de Juan. Luego era la lengua de la madrastra, de la bailarina morisca que besaba ya la boca del santo decapitado. También y al mismo tiempo, era mi propia lengua que como una viborita era la que buscaba la boca del hombre de piel de tigre, mi propio Juan del aire. Y así durante días, a la hora del sopor colectivo, me escabullía al cuarto rojo a seguir leyendo esa historia que celosamente había sido guardada en una caja y que me dejaba a dos pasos de perderme en un placer reciente, inventado ahí en el cuarto tapiado. Un día llegué a la última página, el corazón casi me saltaba del centro al nudo del cuerpo, y sin embargo, descubrí que el final de la historia había sido arrancado. Quedé con la mirada fija en ese epílogo borrado por alguna mano, no podría decir nada ya que la entrada al cuarto estaba terminantemente prohibida. Entonces, corté una hojita del mismo tamaño, la pegué al libro y le escribí un final, obvio un final feliz, porque Juan tú jamás podrás morir. Doña Candelaria Vivía al lado de la cárcel y no tenía miedo. Visitaba la farmacia de los abuelos todos los días, sus piernas al caminar bailaban sin quererlo una tarantela con el cemento. Siempre parecía un milagro que pudiera burlar la gravedad y no caer al suelo. Llegaba Doña Candelaria con su falda gris, la trenza larga blanca y esos ojos con dos mil rayitas alrededor. Todos los chicos del barrio la rodeábamos en corro y ella nos daba un puñado de tostados de maíz. —¿Qué se dice? —preguntaba. —Gracias, doña Candecha —gritábamos en coro. —Ustedes son mis nietos —le decía al aire. Entonces entraba a la farmacia a comprar aspirinas y a contarle a mi madre, que trabajaba también ahí, que su nieto era el mismo demonio encarnado y que sólo venía a verla cuando sospechaba que ella ya tenía en los bolsillos el dinero de la jubilación. Doña Candelaria fue a la Guerra del Chaco como enfermera, ahí perdió a su marido, también mi abuelo peleó esa guerra, de ahí volvió vencido, casi calvo y con los ojos perdidos. Doña Candelaria a veces tomaba chicha y entonces cantaba tangos que podían hacer florecer paredes y aceras, en algunas ocasiones cuando salía de la farmacia nos alcanzaba en la plaza, se sentaba pesadamente en una banqueta y comenzaba a soltar los demonios felices de su voz, también abría de par en par las ventanas de sus ojos nublados y los tangos nos estallaban en el cuerpo con cada nota. Un día ella desapareció sin despedidas. Nadie supo, nadie pudo explicar ni siquiera el nieto se enteró. Todos los chicos que jugábamos en la plaza lo vimos llegar en su auto negro y tocar el timbre por horas, “el niño” entonces, le gritó: te han dejado piantau, piantauuuu. Todos nos reímos, al nieto ese lo odiábamos y sin saber bien por qué. La Familia Engals Un día de esos mi padre llego con un enorme televisor que puso en una mesa en uno de los treinta cuartos de la casa. Mis hermanos y yo nos quedamos mirando esa aparición cuadrada como el hielo cuando llegó a Macondo. —Esto es un televisor y cuando den Rosa de Lejos, la tele queda toda para mí —dijo mi madre. Nosotros sólo podíamos ver la Familia Engals. Cuando el reloj decía que eran las siete mis dos hermanos y yo nos íbamos a dar una vuelta al pueblo de Laura y Mery. Nuestra familia no se parecía a la de la tele, aunque a veces tenía curiosas similitudes. Luciana y yo éramos las chicas nuevas en el barrio y la escuela, no teníamos el acento de todos, decían que hablábamos raro. En nuestro barrio no todos creían en Dios, la familia de Nashira era de alguna secta que prohibía que los niños vieran televisión. Nashira era mi mejor amiga en todo el mundo, era morenita y tenía los ojos como dos gatitos grises que peleaban por un tazón de leche. Luciana quería tener los ojos azules de Mery, esa fue su obsesión por meses. Despertaba temprano y se ponía a mirar el cielo pintado con tizas de colores marinos, a ver si así esos matices se quedaban en sus iris negros. Yo la veía empinada en la ventana con la cara al aire. Entonces se volteaba y me preguntaba: —¿Están azules? —No. —Un día lo serán. En un capítulo de la serie, Mery se vuelve ciega, Luciana luego de eso no volvió a despertar temprano para mirar el cielo y la fijación azulina terminó de un pincelazo. Mi padre no era como Charles Engals, él trabajaba mucho más, nos llevaba al colegio de monjas a pie por las largas avenidas. Mi padre tenía más imaginación, por ejemplo, para espantar el fantasma del cansancio nos mostraba las ventanas de las casas y rebautizaba las avenidas con nuevos nombres. Una de las calles se llamaba la de los ponchitos porque en todas las vidrieras habían cortinas como elegantes tules que cubrían las espaldas transparentes de bellas damas o eran, en otras, los ponchitos de unos indiecitos que bajaban temprano de las montañas. Y si el cansancio terminaba por ganar, mi padre nos tomaba de las manos y por turnos nos cantaba el “bate, bate, chocolate, con harina y con tomate” y en la última palabra el desafío era dar un gran salto en el aire, caer grácil y sin que se nos vieran los calzones. Definitivamente mi padre no era Charles Engals, porque el nuestro era de chistes picarones, de cuentos sobre la hormiguita viajera o las aventuras de Tarzán viejo, a él siempre lo gobernaría un inexplicable desorden tropical. Y a nosotros, en la edad adulta, el hábito de caminar sin brújula por la ciudad cuando queríamos pensar. Los chicos en patines En la función de la tarde del cine de la ciudad pasaron la película Roller Boggie. A las semanas la Plaza San Sebastián de viejitos relucientes y niños que subían a los árboles a hurtadillas del sereno, se vio poblada de adolescentes en cuatro ruedas. Así cuando empezaba a oscurecer la tranquilidad habitual de la plaza se corrompía con multitudes de chicos con jopos altos y claro, patines de colores. Mi hermano Mauro que ya tocaba la pubertad, una que era todavía lejana para Luciana y para mí, ya tenía su grupo, chicos tan altos como él y además algunos ya fumaban y tenían secretos que no nos dejaban oír. Mi hermana y yo, a veces acompañadas por Nashira, corríamos detrás de ellos a verlos saltar y girar en el aire. Un día, agazapadas en los arbustos, vimos cómo Mauro le daba un beso a una chica llamada Tania. Entonces no pudimos silenciar unas sonoras carcajadas, si hay algo que heredamos de mi madre es la forma de sonreír, nuestra risa no es de esas bocanadas tímidas que uno suelta como pidiendo disculpas, la nuestra es como cuando la campana alta del templo empieza a tañer. Tania y mi hermano nos descubrieron mientras Nashira huía temerosa a su casa. A lo lejos en una de las banquetas mi madre tejía una chalina y conversaba con una amiga. Cuando volvimos a la casa ambas teníamos la promesa de que si no andábamos de chacetes, mi hermano nos enseñaría a patinar una de esas noches. Y así fueron esos días de patines veloces, magia bajo cielos de estrellas fugaces y besos a escondidas. La farmacia Hay tantos botellones de colores como los que vemos en el arco iris. En unos hay remedios, en otros algodones. También hay cajitas con pastillas para curar el asma, la fiebre y hasta el mal de amores. Hay jabones perfumados, pastillas de menta y lo mejor de todo la sección de vitamina c, en una vitrina cerrada con llave están las bolitas de color naranja, el abuelo sabe que si se descuida le vaciamos el frasco en un día. A la farmacia va casi todo el barrio y hasta los presos con escolta, mi abuelo y mi madre saben de qué color es la pastilla que cura cada enfermedad. La farmacia es también el lugar de encuentro de la gente, ahí se cuentan cosas de la vida, se habla del gobierno, se resuelven problemas de fe y también se intercambian recetas de comida, a mí que me gustan los pimientos rojos celebro cada nuevo aporte de algún vecino con alegría. Me gusta la comida, los olores y en la farmacia hay una colección de aromas que te pueden hacer enloquecer de gusto, cada remedio o cada caja guardan un vaho especial. A veces, cuando puedo, me quedo horas largas en la farmacia mirando a los amigos de los abuelos que llegan con cualquier pretexto, de seguro, pensaba yo, que era algún olor en el aire lo que los tenía prendados. La abuela y el ratón Un día apareció un ratoncito en la casa, vimos su caca en circulitos en los rincones. Todavía Luciana y yo no le teníamos miedo a esas pielcitas negras con patas, pero el resto de las mujeres sabían de sus peligros. A las pocas semanas Plácida, chiquita y jovial como una quinceañera con treinta años, apareció con el ratón muerto, ella misma lo había ejecutado con un simple pisotón. Ella le tenía miedo a pocas cosas en la vida, había quedado huérfana a los ocho años y seguía en pie con la misma chispa de luz en los ojos. Fue ella la que acabó con el bicho, uno que hizo que la casa se pusiera de cuatro patas. Mi abuela miró al cuadrúpedo desvanecido y dijo: —Pobrecito, es tan chiquito, ¿por qué le han matado? Todos nos quedamos mudos hasta que Luciana comenzó a reírse porque algo le pareció muy gracioso. Ese mismo día le contamos a Nashira el suceso, ella nos escuchó pensativa, al final del relato nos preguntó, qué cómo haríamos en adelante ya que son los ratones los que traen las monedas a los que pierden dientes. La idea me inquietó un poco pero Luciana contestó que eso no era problema, que desde ahora sería la abuela la encargada de esas tareas. La fuga de la cárcel Una mañana de domingo el mundo estalló justo frente a la plaza. Las ocho almas de la casa salimos al balcón todavía con las telarañas del sueño, a entender qué pasaba. El penal de San Sebastián ardía sin control y los presos salían de los techos y los cuadrados con barrotes como hormigas asustadas. Dios, dijo mi madre, cerremos puertas y ventanas. Luciana corrió a esconderse debajo de la cama y mi padre sacó de alguna gaveta su cámara fotográfica y comenzó a disparar el obturador. La revuelta fue silenciada a las horas, pero en las calles desiertas y en nuestras mentes quedaron para siempre el sonido de los disparos que cortaron el aire en dos y también las únicas fotos del infierno que mató a dos presos. A mi hermano le pregunté si ese era en realidad el Hotel Pratt, él me miró con rabia y me dijo que no, que ese lugar era una mierda y que por eso lo quemaron. Los que no conocen bien este barrio, ahora se cuidarán de pasar por aquí, o tomarán otras calles, los chicos en patines se irán a plazas más seguras, pero nosotros no, éstas quedan muy lejos y no hay quien nos lleve. Desde el incendio nadie puede salir a jugar por las noches y si hay un apagón se cierran puertas con tranca, “el niño”, es el único que parece todavía vibrar a su propio aire, desde las ventanas del cuarto de los abuelos lo vemos patinar silbando y cayendo a veces en el suelo y otras dando vueltas como en una calesita, solo, libre y feliz. El monstruo En el inicio del mes de enero en la casa se hablaba bajito como susurrando, mi padre andaba con los ojos enrojecidos. Mauro lloraba a ratos encerrado en el baño. Parece que a nadie le interesa si vemos hasta muy tarde en la tele, la versión alterna del Pinocho, una que no tiene nada que ver con la edulcorada historia Disney. Entonces un día nos sueltan la noticia, una noticia que sólo Luciana y yo desconocemos, y la noticia da más miedo que las brujas con cabezas de fuego que persiguen al chico de madera. Mi madre tiene una enfermedad muy grave, dicen que se puede morir. Luciana me mira como buscando en mis ojos la respuesta a algo que en realidad no tiene respuesta. Mi madre en ese momento está sentada al borde de la tina entre asombrada y culpable de sufrir una enfermedad que cambiará nuestras vidas para siempre. Entonces, un miedo recién estrenado, uno que no conocía me muerde la garganta hasta casi hacerme tambalear. Ella es blanquita y tiene los ojos pardos como la piel de algunos gatos, es una experta llenando crucigramas y también lee a un tal Dumas, hace mal el arroz y tiene unas manos tan bonitas que dan gusto, ella es tantas cosas que no sé si desde ahora podremos verla con la cara de una enferma. Luciana, Mauro y mi padre la abrazan en un silencio que no admite ninguna palabra, a mí las piernas no me responden, tampoco las manos... ¿qué pasará en esta casa sin su sonrisa cantarina o sus ataques de rabia inesperados? Cuando el himno daba miedo La melancolía se pasea por los mercados de la muerte. Inhala y exhala, respira aunque cueste. Corre un día de julio de los recién estrenados años ochenta. La salud de mi madre, pese a los pronósticos negros, se vuelve de piedra, ella se agarra de la vida con las uñas, a ella ninguna pelona decidirá cuándo vendrá a llevarla a Dios sabe dónde. Y en todo ese tiempo mi padre está ahí guardándola de la noche oscura con su linternita prendida en la mano para ver si se ha sacado las agujas del suero o si ha dejado de respirar. Aun así la melancolía ronda en los mercados de la muerte. Cuando vemos la tele y la programación normal se corta y aparece el escudo y como telón de fondo el himno nacional, sabemos que un gordo con cara de animal ha dado un golpe de estado y que en una calle que la historia guardará para siempre muere bajo las balas Marcelo Quiroga Santa Cruz. También desaparecen jóvenes de la universidad pública, las vidas se apagan bajo el soplo gélido de un militar al que no le verás ni un solo brillo en la mirada. Ese mismo año “el niño” murió y no por la dictadura, es su padre quien le dispara desde la boca de un arma y lo deja tendido en el suelo del comedor de su casa con los ojos fijos en el techo. En este tiempo lo que más miedo causa, no es tanto el horror silenciado de las calles y las almas, es la frialdad creciente de mi hermano quien toma cada noticia de muerte con la temperatura de un témpano. Su cuarto ahora es territorio vedado, ya no podemos entrar a él ni Luciana ni yo. Su mutismo es un grito para adentro, una delgada tela que lo separa de los vivos y lo mantiene en vilo conversando con los muertos. Charly en la coronilla He crecido en estos años, si me miro en el espejo ya veo que algunas cosas van tomando una geometría diferente. Si vas a mi colegio nos podrás ver a la hora del recreo con los cabellos en punta por el gel y también si te acercas un poquito más oirás que canturreamos una canción llamada Demoliendo Hoteles. A pesar de algunas tentaciones pop, la música que hace este argentino te da una descarga eléctrica casi surreal. Cuando anunciaron que llegaba a la ciudad, mi amiga Patricia y yo nos prometimos que aunque ardiera Troya ahí estaríamos en la primera fila. En la adolescencia la mentira no es una omisión perversa, es casi una forma de subsistencia y para ir a ese concierto tendríamos que mentir mucho. Así que tras un rosario de inventos llegamos esa noche al Coliseo de la Coronilla con la piel de puntitas, cuando él apareció y sonó el hilo demoníaco de su voz, esa voz de melocotón, pude ver entre el humo y las luces de colores a mi primer Juan Bautista de carne y hueso. —¿Tu Juan del aire? —Sí, mi Juan del aire. —¿Estás consciente de que después de varios años tendrás muchos juanes del aire? —Sí, pero también sabré que él fue el primero. Nos vamos Cuando el abuelo murió, decidimos vender la casa y mudarnos. Ese lugar dolía por su cúmulo de recuerdos, su herrumbre olorosa, las madreselvas que invadían casi todo el jardín y los fantasmas que poblaban las grietas de las paredes casi ya no pedían permiso para hacer sus apariciones. Mauro se había ido a estudiar a Europa. Ahora sólo quedábamos cuatro almas en una casa que ya comenzaba a envejecer ruidosamente. La familia de Nashira había dejado el barrio hacía años como casi todos los demás. La plaza se comenzó a poblar de mujeres con vestidos de flores rasgadas y tacones altos. Ellas subían y bajaban por la calzada a esas horas en que las niñas bien dormían su quinto sueño más deseado. La plaza de banquetas verdes menguaron a otra realidad. Las casas cambiaron sus focos blancos por unos rojos y en las noches las aceras hervían de gritos y de mujeres que bailaban con botellas de alcohol en la mano y sus vestidos libres al aire. En ese tiempo llegué a odiar la casa grande, era una prisión, un lugar de laberintos sin hilos de Ariadna, un sitio de desencuentros constantes y paredes que se descascaraban. El polvo empezaba a cubrir todas las superficies. El hastío era un pesado anillo que caía sutilmente en cada conversación, en cada momento feliz. —Ya no me reconozco en este lugar —me dijo un día Luciana. —Yo menos —contesté. Entonces mi padre tuvo la última palabra y dijo que nos iríamos, a los meses estábamos empacando toda una vida en cajones de embalaje. Mi madre fue la última en irse de esos treinta espacios, de esos túneles del tiempo que no pisaría nunca más, las paredes, testigos mudos del tiempo, nos dijeron adiós desde las ventanas. Pimientos rojos Aquí hay una ventana con petunias rojas que dan a un jardín de pastos verdes y encendidos. San Antonio con el niño en brazos y puesto cabeza abajo en el estante, lanza un insulto entre dientes, mientras trata de mantener el equilibrio para no caer al piso. Pimientos rojos relucen en el lavabo, algunos al ser cortados en tiritas rompen el silencio de la tarde con un crac que me recuerda que hace más de treinta años vengo comiéndolos ya sean fritos o asados. Esta ventana también me muestra un sol que ya inicia su viaje al otro lado del mundo. La noche ya vendrá con sus seres de aire y penumbras. Miro mi casa, la nueva, con sus paredes blancas y los cuadros de Picasso y Guayasamín en las paredes, ellos retozan tan serenos como las vulvas de los pimientos de mórbidas carnes sangrantes. Ahí vuelve, sin esperarlo, una melancolía vieja y amiga por los años. A mí me gusta escribir, en algún punto entre yo y el cuarto rojo me enamoré de las palabras, de cómo suenan, de cómo aúllan en las noches mientras cada quien apoya la cabeza para dormir. A mis cuentos les cuelgan cholitas borrachas de las ramas o quizás una mujer que lleva para siempre como morral en la espalda su casa de niña, el olor de los ciruelos, el sabor de las naranjas y también la sonrisa de su madre el mismo día que la llevaban en su cajón de madera, quizá eso y más. Yo escribo porque quizá no exista para mí otra verdad, porque, además de cocinar, escribir es ese placer que muerdo con todos los dientes y mastico y trago su sabor hasta el fondo. Mis pimientos rojos pueden atestiguar esa fijación por las caras y las cosas y cuando sueño y logro recordar lo que sueño, vuelvo a los treinta cuartos, la plaza que sigue en el mismo lugar. Y voy y vengo y estoy ahí por los que ya no estarán. ** Cecilia Romero ceromero29@yahoo.com.mx Escritora, comunicadora social y docente universitaria chileno-boliviana (1974). Ha obtenido el primer premio en el Concurso Nacional de Cuento (2007), mención honrosa en el Concurso Nacional de Cuento Franz Tamayo (2007), mención honrosa en el Concurso Nacional de Microcuento (2005) y primera mención en el Concurso Nacional de Poesía (2001). === Poemas María del Rosario Laverde ================================= Sus 666 muertes y un igual número de resurrecciones no la hicieron inmune a su última muerte, la definitiva... la que le propinó aquel que le prometió no dejarla morir de nuevo. === Si el traje del emperador y el corazón del príncipe feliz fueran mis mayores preocupaciones si siguiera creyendo en los seres diminutos habitantes de mi televisor si Mickey Mouse fuera en realidad un ratón gigante que vive en Disneylandia si la coca cola fuera la chispa de mi vida... Si mi padre todavía abriera sus brazos desde la esquina si aún encontrara abiertas las puertas de mis vecinos si fueran suficientes los premios en las cajas de cereal si papá Noel entrara por mi ventana si las chispitas mariposa siguieran siendo el mejor de los placeres si mi hermano continuara a mi lado si la coca cola fuera la chispa de mi vida... si el tiempo fuera eterno... === He sido ciego desde antes del tiempo me fue negada la palabra son pocos mis movimientos me alimento de irrealidad sin embargo, soy feliz sólo necesito un poco de lluvia. === Hoja debida En contra de mis posibilidades probé siendo equilibrista de un famoso circo rápidamente extrañé mi hogar y de inmediato me hallé en tierra. Ya de vuelta opté por el mundo de las letras todos querían conocer de mis hazañas no tuve valor para revelar que en mis andadas había padecido la peste de la nostalgia por eso me he visto obligada a inventar mi propia historia. ** María del Rosario Laverde maminoisa@gmail.com Escritora colombiana. Estudió literatura en la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co). Ha sido promotora cultural haciendo parte del comité organizador del Encuentro Internacional de Poesía y Narrativa “Ibagué en Flor”. Ha publicado en Arquitrave (http://www.arquitrave.com), El Salmón (http://elsalmonurbano.blogspot.com) y Tiempo de Palabra, entre otros medios. === La mujer del velo negro Ricardo Martínez-Mora ==================== La mujer del velo negro me hacía sentir muy nervioso cada vez que me miraba. No era tanto por los alaridos que profería y que se sentían como lanzas envenenadas entrando por mis oídos, sino por la manera intensa en que sus ojos se posaban en mí, como si quisiera trasmitirme un mensaje con esos breves vistazos. Cada vez que lo hacía, me daba la sensación de que la conocía de alguna parte. Eso de los velorios se había convertido en una especie de reunión social un poco más pomposa. Sobre todo, si se tomaba en cuenta las zonas en donde usualmente se encontraban las casas velatorias, al menos en esta ciudad. Cada vez que me encontraba un velorio en la vía, no dejaba de entrar y acompañar a los deudos sólo por la motivación altruista de la solidaridad, del amor que de alguna manera sentía les brindaba aun sin conocerlos y que sin lugar a dudas, agradecían enormemente. Eso mismo me sucedió con esta reunión mortuoria, aunque particularmente en esta oportunidad, sentía una conexión aun más intensa a cualquier otra que haya tenido en el pasado. Recuerdo que entré y lo primero que me sucedió, marcando la originalidad de esta ocasión, fue que no me dirigí directamente a ver al occiso, como comúnmente hacía de manera obsesiva. Por alguna razón algo me lo había impedido, y digo “algo”, porque sería muy aventurado pretender asegurar que fue una fuerza, una persona o una energía. Al haberse roto mi acostumbrado proceder, se había quebrado mi mente, patológicamente estructurada, y no me quedó otra salida que improvisar algún tipo de ardid, y en la brevedad posible, tratar de insertarme en algún grupo de los que habían esparcidos en la sala, con la única finalidad de completar mi cometido de visitador mortuorio. Desde allí vislumbré a lo lejos, cerca del lugar donde se situaba el féretro, a la mujer de quien les hablo. Era una mujer muy elegante, de edad indefinida, y se veía sin lugar a dudas que sufría considerablemente. Se podía inferir, por la vehemencia de sus gritos, por su lenguaje corporal y por su ubicación al lado del difunto, que era uno de sus principales deudos. Quizá su esposa o su madre, su hermana o tal vez una tía muy querida. Desde ese momento, me ponía muy nervioso cada vez que por alguna razón volvía su cabeza en uno de los hiatos de su justificada histeria y su mirada tocaba la mía. Tal vez ella era el “algo” que me impedía ir hasta allá y observar cara a cara al fallecido. La sala estaba tan oscura y fría como el paladar de una momia. Pormenor que no sé si obedecía a algún efecto de ectoplasmia o simplemente una mera casualidad. Mientras caminaba por el pasillo principal sin rumbo fijo, un empleado de la funeraria, vestido con un traje negro que gritaba las mil posturas que traía sobre esa misma piel, me ofreció sopa de pollo y chocolate caliente que sin lugar a segundos pensamientos, era una de las pocas cosas agradables y esperadas de cualquier velorio. No puedo dejar de recordar al señor encargado de llevar esas delicias, que me detuvo y me las ofreció más que por un gesto de servicio, como una responsabilidad exigida y salpicada del tedio que daba el hacerlo cientos y cientos de veces. A esa hora y con esa gente de visita, esos trabajadores silentes y siempre fieles jurarían que le estaban sirviendo a la misma gente de siempre, como si el muerto falleciera muchas veces y la misma muchedumbre viniera a rendirle un último adiós una y otra vez. En el primer grupo de personas al cual me adherí se decían cosas extremas del muerto. Lo describían como una persona hostil, sin tacto, déspota. Creo haber oído que hasta agradecían que hubiese muerto y que de esa manera, su entorno se transformara en algo mucho más tranquilo y feliz. No salía de mi asombro al pensar que pudieran hablar del fallecido en esos términos y en su propio velorio. ¿Para qué vinieron, en primera instancia? ¿Qué clase de hipócritas de marca mayor eran estos “amigos”? Me levanté muy consternado. Contribuyó a mi desagrado el joven que, al levantarme del asiento, se incorporó junto conmigo, por esas casualidades del destino, y me tropezó sin pedir disculpas. Me vio frente a frente con su cara palidecida, visiblemente asustada, y partió por el pasillo acariciando el umbral de la carrera, desapareciendo en el fondo del edificio como un fantasma buscando su nicho. A unos cuantos metros más adelante, me logré colar en un sillón donde un grupo de personas, un poco más concurrido que el anterior y bastante más animado, me acogió tácitamente. Creo haber oído risotadas cuando entré al salón y de hecho, provenían de esa gran butaca. De haber sido así, es parte del melancólico ritual de la pérdida y debe existir un grupo de personas que, en reuniones como éstas, se ría de vez en cuando e inunde la sala con el néctar de la fe, que es precisamente lo que hace falta en un lugar y una circunstancia como esa. Ellos, contrario a los otros, hablaban del difunto en los mejores términos: “Qué bueno era”, “Qué bien trató a sus hijos”, “Qué lástima que se nos fue”, “No era justo que se marchara así”. Muchas cosas que a cualquiera le encantaría oír en su servicio funeral. Entiendo que es normal esperar de la gente algún tipo de comentario benévolo en tu propio funeral y una de las razones quizá que me impulsaba a entrar a cuanto servicio funerario me encontraba por el camino, era el llegar a entender un poco, qué podría decirse de mí a la hora de mi muerte. Mi ausencia tiene que traer algún tipo de pensamiento, algún tipo de reflexión sobre mi vida y obra, si es que algún día habrá vida y obra en alguien como yo. De cualquier manera, no sería justo pasar por la vida e incluso la muerte, como una hoja seca que bambolea de aquí para allá mientras el viento cansado de ella y de su danza inútil, la deja caer en el más total y absoluto abandono; y ella, ya separada de su suplidor de vida, muerta, vuelve a morir al caer a un suelo que no le da la bienvenida y que, lejos de eso, la aborrece y la repudia. Así no quiero terminar mis días en la tierra, pero me desespera el no poder controlar lo que vendrá; de hecho, nadie es capaz de responder una simple pregunta como: ¿qué hablarán de ti en tu propio velorio? La reunión estaba tan amena que era una lástima tener que darse cuenta, de cuando en vez, el motivo de ella; de otra manera, se hubiese desvirtuado por completo el móvil de la misma y seguramente, perdería el encanto. Más lastimosos aun eran los alaridos estériles de la mujer de luto, que no dejaba de mirarme durante sus pequeños descansos guturales. ¿La conocía? ¿Qué quería de mí? De hecho, me parecía conocida pero no la ubicaba, aun por más esfuerzo que hacía. Las horas pasaban y yo seguía confundiéndome en el sopor de la pérdida colectiva, que aunque ajena, la sentía como propia. Fui un momento al baño para refrescarme. Quería despejar un poco mi cabeza del cansancio y de alguna manera, retirarme aunque fuese por un momento del ambiente de lamentaciones que lógicamente se respiraba en el recinto. Aun en el baño, se oía el llanto y los gritos desgarradores de la mujer, a pesar de encontrarse bastante lejos de la sala principal. Cuando salí del baño, noté de inmediato cómo se había ido gran parte de la gente. La diferencia en la cantidad de deudos (asumiendo que todos lo eran) entre el momento en que salí de la sala y este, era tan obvia, que dudé si había vuelto al mismo funeral. Mientras caminaba por la sala, un poco errante, bordeando algunas personas que preferían pasar la velada de pie por razones que aún desconozco, oía una gran cantidad de comentarios, afirmaciones buenas y no tan buenas con respecto al extinto. Al parecer, seguían sorprendiéndome esos comentarios. Era evidente que no me daba cuenta de que esa era una de las principales razones del ritual de la pérdida. ¿No era lógico? ¿Por qué me extrañaba ese tipo de acotaciones por más negativas que fuesen? ¿Es que acaso no era ese el móvil de la reunión, o yo no comentaría algo así en un momento como ese aun siendo ciertos los comentarios? Me impresionó mucho el chiste picante que contó una señora de aproximadamente ochenta años y que fue el promotor de las risotadas más fuera de lugar en toda la noche. Tanto fue, que varias cabezas voltearon para ver qué sucedía, con caras graves y extrañadas. Por supuesto, las risas se fueron extinguiendo poco a poco dando lugar a un solemne silencio que tomaría su lugar y pocos segundos después, los murmullos de rigor que harían volver a la normalidad toda esta coreografía de normas que eran características de cualquier cortejo fúnebre decente. Empecé a sentir, o mejor cabría aclarar, empecé a notar un cansancio inexplicable que poco a poco se apoderaba de mí, haciendo que mis brazos los sintiera tan pesados como un yugo de plomo. Obviamente, no podía pedir menos, tenía más de dos días trabajando sobre tiempo y durmiendo escasas cuatro horas diarias. Era más que evidente el cansancio pero, ¿por qué ahora se estaba manifestando tan evidente y precisamente aquí? Me senté de nuevo en el sillón (¿les dije que era de color vino tino con unos botones enormes?). Ya había aun menos personas y reparé en el hecho de que estaban saliendo del recinto muy poco a poco. Por alguna misteriosa razón pensé en un reloj de arena. Siempre me intrigó ese mecanismo, tan exacto, tan severo, tan verdugo, tan básico y tan perfecto a la vez. Grano a grano, la arena del reloj, mientras cae perfecta e inmutable, va devolviendo la esperanza o agudizando el temor, va definiendo la hora o acercando el sufrimiento, va indicando al sol cuándo aparecer o va invitando a la muerte a cenar en casa. Veía cómo la gente en aquella capilla velatoria se iba retirando muy poco a poco, eventualmente dejando solo al difunto, enfrentándolo a su infranqueable destino. Todo eso me hacía recordar a un reloj de arena. Ya muy tarde en la madrugada, podía contar con los dedos de una mano las personas que aún permanecían allí. Curiosamente, ninguno de los fieles deudos que estuvieron toda la noche alrededor de la urna, permanecían en su sitio. Sólo se veían las sillas vacías, sirviendo como testigos de una espera casi insoportable. Incluso la mujer del velo no estaba. Me extrañó, pero simplemente, no estaba. Cada vez más sentía el cansancio que me dominaba y seguía sin entender por qué. Ya al final de la noche, cercano al despunte del amanecer, algunos pequeñísimos rayos de sol entraban por una pequeña ventana del pasillo, situada al este del edificio, que conectaba la sala mortuoria con el lobby de la entrada. Dichos rayos impregnaban de esperanza el recinto, creando una total incoherencia con todo lo que allí se veía. Ya no había nadie, sólo el vigilante de la capilla que lo había visto pasar desde la cocina y se había internado en una de las salitas adyacentes a la principal, supongo que para dormir un rato. Me saludó cortésmente con un ligero movimiento de su cabeza mientras se llevaba a la boca una taza con algo caliente, detalle que inferí por el humo que salía de ella y a la vez, desaparecía por la agonizante oscuridad del pasillo que aún no era completamente bañado por los rayos dorados que seguían entrando sin pedir permiso. Ya mi cuerpo no me respondía como hubiese querido y en ese momento, obedeciendo a una urgencia de una incomprensible naturaleza, decidí ver al muerto. Prácticamente como pude, casi a rastras por el cansancio inexplicable que me embargaba, caminé, gateé, me arrastré hasta el pequeño apéndice del salón en donde se encontraba el féretro. Muy poco a poco, mientras me iba acercando, me debilitaba aun más y, ya prácticamente debajo de la urna, intenté literalmente trepar por ella, y cuando después de un gran esfuerzo me incorporé, erguido, vi dentro de la urna y no había nadie, no había nada. No había cadáver, no había nada ni nadie dentro del ataúd. El sol empezaba a bañar el recinto, vertiéndose a través de todas las rendijas que encontraba a su paso, como pequeñas cascadas sin control, cuando aún parado al lado de la urna vacía, sin salir de mi asombro, escuché una dulce voz que me hablaba a mis espaldas y me decía: —Tienes que volver al ataúd. Ya es hora de llevarte a tu destino. Mi sorpresa fue aun mayor cuando, al volverme, descubrí que la persona que me hablaba tan dulcemente era la mujer del velo negro. ** Ricardo Martínez-Mora rjmartinez@prodigy.net Músico y escritor venezolano (Valencia, 1969). Reside en Miami, Florida (EUA). Inició su carrera como músico profesional a mediados de los 80 desempeñándose como instrumentista, arreglista, productor y compositor. Ha recibido 3 nominaciones y 2 galardones por parte de la Recording Academy (Grammy, http://www.grammy.com) en EUA. Participó en el taller literario “Entrelineas” dictado por el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides (http://www.jorgeeduardobenavides.com). Es autor de las novelas La tercera cara de la moneda y La nueva agencia, así como del libro de cuentos Historias de un mundo redondo. Todas sus obras literarias aún se mantienen sin publicar. Mantiene una página personal en http://www.ricardomartinez.com. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La poesía puede verbalmente despreciar el orden establecido, pero no puede sustituirle. Cuando el horror de una libertad impotente compromete virilmente al poeta en la acción política, abandona la poesía. Pero desde ese momento asume la responsabilidad del orden que ha de venir”. Georges Bataille, La literatura y el mal (1957). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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