~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIII Cagua, Venezuela Nº 209 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 4 de mayo de 2009 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | La mitad de los cristales. / Oda a los comunes. / El 19º | Breves de Necronomicón. / Revolución blogueril. / Acercando | orillas. / Sobre el diálogo. / Todo es relativo. / | Aprender a escribir. / Metro de poesía. / Recordando a | Chirinos. / Argentinos y venezolanos de la poesía. / | Sanmillanos en Monterrey. | | Juan Marsé: “No me considero un intelectual, solamente | Material un narrador”, discurso pronunciado el 23 de abril de | especial 2009 al recibir el Premio Cervantes 2008. | | Edgar Allan Poe se enfrenta a su doble en un libro de | Noticias Edgar Borges. / Culminó con éxito la Semana del Libro en | Maracay. / Una juez de Barcelona resolvió que Cela | podría haber plagiado novela. / Aprueban en México el | proceso de digitalización de las bibliotecas. / Publican | recopilación de la obra del centenario Victoriano | Crémer. / Declaración de Lisboa suscriben ministros de | cultura. / Presentada edición del Quijote en guaraní. / | Opiniones de Fortes indignan a familia de García Lorca. | / Luana Nogueira Galvao, de 11 años, presentó su primer | libro. / Juan Marsé recibió el Premio Cervantes 2008. / | Bibliotecarios de Pamplona denuncian actos de censura. / | Presentada antología Próximos de cuentos venezolanos en | español y chino. / Soria y Universidad de Chile | desarrollarán vínculo cultural. / Fallece el escritor | español Antonio Pereira. / Muere el crítico musical | español Enrique Franco. / Reconocen al guaraní como uno | de los idiomas oficiales del Mercosur. / Falleció la | poeta uruguaya Idea Vilariño. / Biblioteca Nacional de | España comercializa su fondo digital con Bubok. / | Trabajadores cierran Biblioteca Pública Pío Tamayo, en | Lara. / Carol Ann Duffy reconocida como primera poeta | laureada en Gran Bretaña. / Festival de las Artes | realizan en Sucre. / Alfaguara publica colección de | literatura de Ecuador. / Cartagena celebra su Semana de | Novela Histórica. / La Librería Mediática publica | antología en audio de su concurso anual. / V Congreso de | Novela y Cine Negro celebran en Salamanca. / Valladolid | alberga el I Encuentro Internacional sobre Novela | Histórica. / Arranca la Feria del Libro de Cádiz, | dedicada a Mario Vargas Llosa. / Inicia el Festival de | Poesía de Costa Rica, dedicado a la paz. / Ciudadanos | organizan colecta de libros para bibliotecas | venezolanas. / Realizarán en Cáceres un maratón | fotográfico. | | “Eugenio Montejo: imágenes y encuentros”, Pedro Lastra. | Artículos y / “Instrumentos culturales (el sello Apuleyo)”, Juan | reportajes Álvarez. / “Héctor Torres: El amor en tres platos”, | Manuel Cabesa. / “Cervantes digital, o la aventura de la | tecnología”, Ulisses Paniagua. / “Sobre el escribir como | oficio de tiempo completo”, Francisco Pinzón-Bedoya. / | “Franco”, Alberto Hernández. / “La Casa de los | Encuentros, de Martin Amis”, Gonzalo Muro. / “Crónica de | extramuros. Retrato de unos ‘pelaítos’ malos”, Joaquín | Robles Zabala. / “¿Cómo se emancipa un artista?”, | Adriana P. Fabián. / “La hermandad de la uva, de John | Fante”, Juan Arabia. / “El tránsito de lo que nunca | acaba”, Winston Morales Chavarro. / “Centenario de | Halldis Moren Vesaas (1907-1995)”, Juan Franco Crespo. / | “Un Jardín que se mantiene florecido”, Benhur Sánchez | Suárez. / “Cardenal premio Pablo Neruda”, Rolando | Gabrielli. | | “La T de la tremenda Teresa Dovalpage”, Belkis Cuza | Entrevistas Malé. | | “El umbral como epifanía en La pasión según GH de | Sala de ensayo Clarice Lispector”, Yurimia Boscán. / “Carnavalizar el | mundo: Bajtín y cuestión gay en Antes que anochezca de | Reinaldo Arenas”, Lulú Rubio. / “Ética y crítica de arte | en el mundo contemporáneo”, Germán López Velásquez. / | “El ‘gendarme necesario’ en la Venezuela del siglo XX a | través de las novelas Oficio de difuntos, Falke y | Perfume de gardenia”, Yady Campo. / “Narcocorrido en | Culiacán”, Luis Omar Montoya Arias. | | Poemas de David Juárez. / “Lluvia en el platanal”, Hebe | Letras Leopardi. / “Muro y vestigio” (extractos), Rogelio | Pizzi. / “La venganza de Mencía”, Pilar Rego. / Poemas | de Betty Fernández Herrera. / “Cría cuervos”, Roberto | Ríos Michel. / Poemas de Pepa Mas Gisbert. / “Recuerdo | remoto de un pequeño héroe”, Carlos Castro. / Poemas de | Concepción Avendaño. / “La máquina de escribir”, Belén | Párraga Pastor. / Tres poemas de Vanina Noejovich. / “La | gordita del Tropicana”, Antonio Mora Vélez. / Poemas de | Mayke De Freitas Santos. / “Maruja”, Ana Patricia Moya | Rodríguez. / Poemas de Carlos Ardohain. | | Juan Marsé. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| La mitad de los cristales. Tras un año de reunirse periódicamente en una cafetería de Vitoria (Álava, España), los escritores españoles Luis Amézaga (http://www.letralia.com/firmas/amezagaluis.htm) y Adolfo Marchena (http://www.letralia.com/firmas/marchenaadolfo.htm) decidieron reunir sus reflexiones en un libro, La mitad de los cristales, que acaba de ver la luz bajo el sello Bubok. Se trata de un compendio de 114 textos breves, sugerentes invitaciones a la reflexión ética y estética, al amor descarnado, a las poliédricas postales de la soledad, al humor herido. En palabras del escritor y articulista Juan Planas Bennásar: “En sus textos, a ráfagas, la poesía y la prosa apenas se distinguen: se anudan como en un abrazo y una metáfora. La cópula une, pero también multiplica. No me cuesta creer en ese milagro ni soñar que la cafetería de Vitoria, donde nace su creación, existe, en cualquier otro lugar cuando uno se sabe, siempre, en la frontera o más allá: en terreno de nadie. Ese territorio virgen no podrán ocuparlo, jamás los de siempre. Los bárbaros”. http://www.bubok.com/libro/detalles/8559/La-Mitad-de-los-Cristales Oda a los comunes. El poemario Oda a los comunes y proposiciones elementales acerca de su tiempo, del escritor peruano Raúl Pastor Gálvez presentado en febrero por el sello Librélula Editores. El libro, compuesto por poemas dedicados a temas sociales y políticos, recoge, según la editorial, “el sonido y la furia de una época, de un tiempo signado por el dolor de muchos y la utopía de quienes imaginan y alientan la posibilidad de un mundo nuevo”. Nacido en Lima en 1955, el autor cursó estudios de medicina, sociología y filosofía fuera de su país, y licenciaturas en derecho y ciencias políticas y educación en la Universidad Nacional de Trujillo. Docente del Departamento de Filosofía y Arte de esta universidad, ha sido distinguido con medallas de oro como primer orador y primer actor por el Ministerio de Educación del Perú. Ha publicado también el poemario Coloquios de Mefisto y la Luna (1983) y tiene inéditos varios poemarios, novelas, cuentos y ensayos. http://librelulaperu.blogspot.com El 19º de Necronomicón. Está en línea un nuevo número de esta publicación digital venezolana dedicada a la literatura corta de terror, fantasía y ciencia ficción. Esta edición de Necronomicón ofrece cinco textos de tres autores: un chileno, un venezolano y una peruana, que abarcan los tres vértices del género fantástico: ciencia ficción, fantasía y terror. Jorge Etcheverry, con dos cuentos, escribe sobre remembranzas de Wydham y una obra plena de otoños: del ser humano y de su entorno. Luis Alfonso Monasterios, también con dos relatos, atrapa al lector, junto al protagonista de una de sus historias, en una desolación irredimible, sin escapatoria, y en la otra muestra una corta instantánea de una metamorfosis. Por último, Adriana Alarco describe una deliciosa tarde de cumpleaños. Las ilustraciones se deben al arte de Juan Raffo. http://necronomicon.avcff.org/necronomicon/necro19/necro19.htm Revolución blogueril. La Embajada de España en Venezuela y la revista de literatura hispanoamericana 2021 Pura Ficción presentarán este jueves 7 de mayo, a partir de las 7 de la noche, la mesa redonda “¿Revolution Blogger = Nuevas Literaturas?”, en la que se hablará de temas como la escritura minuto a minuto, el papel del editor, el anonimato, los diálogos y los monólogos, la literatura y la tecnología. Participarán el escritor venezolano Héctor Torres, editor de Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), el poeta y programador venezolano Daniel Pratt, ex editor de Panfleto Negro (http://www.panfletonegro.com), el poeta y periodista venezolano Jesús Ernesto Parra, editor de 2021 Pura Ficción, y el novelista y periodista catalán Kiko Amat, editor del blog La Escuela Moderna (http://laescuelamoderna.blogspot.com). La moderación estará a cargo del periodista venezolano Leo Felipe Campos, también editor de 2021 Pura Ficción y del blog Mi Jaragual (http://www.mijaragual.com/blog). La cita es en los espacios de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), en La Castellana, Caracas. http://2021pf.blogspot.com Acercando orillas. Este 8 de mayo a las 20 horas tendrá lugar en Madrid la presentación de una nueva edición del encuentro “Acercando Orillas”, proyecto promovido por la editorial tinerfeña Baile del Sol para la promoción exterior y movilidad literaria de sus autores poetas. Participarán Daniel Bellón, Armando Rivero, José Blanco, Ana Pérez Cañamares, Lucas Rodríguez, Inma Luna, Matías Escalera y Jorge Riechmann, todos ellos autores de la editorial. El objetivo prioritario de “Acercando Orillas” es la promoción de la obra de autores canarios, fuera del espacio de su isla y del archipiélago, facilitando el conocimiento y contacto de los mismos con otros poetas que forman parte del fondo de la editorial y provienen de espacios geográficos diversos. El nexo de unión es su dedicación a la escritura, a una línea realista y social, su dispersión geográfica y el haber sido publicados en Baile del Sol. El calendario de celebraciones de la presente edición se inauguró el pasado mes de febrero en Portugal. Aparte de Madrid, otras once capitales españolas acogerán estos encuentros con la poesía, en bibliotecas y clubes de lectura con los que la editorial ha firmado ya algunos acuerdos. El acto se celebrará en el Espacio Canarias de Creación y Cultura (Alcalá, 91, Madrid), recientemente inaugurado. http://www.bailedelsol.org Sobre el diálogo. Una charla-debate que tendrá como ponente al escritor, pensador y bibliotecólogo argentino Ernesto Fernando Iancilevich (http://www.letralia.com/firmas/iancilevichernestofernando.htm) se realizará en la Medioteca de la Casona de los Olivera con el título “El diálogo en la construcción de una cultura democrática”. Se abordarán cuestiones primordiales que hacen al fundamento y funcionamiento de la democracia como sistema de vida: relación entre libertad y democracia; educación, cultura y democracia; valores culturales e ideales democráticos; origen popular y destino nacional; autoritarismo y dictadura; regímenes de facto en la Argentina y conclusiones válidas para las actuales circunstancias históricas. La Medioteca está ubicada en el Parque Avellaneda, entre avenidas Directorio, Olivera y Lacarra y la autopista 25 de Mayo, en Buenos Aires. La actividad se realizará el sábado 9 de mayo a las 5 de la tarde. http://mediotecaparqueavellaneda.blogspot.com Todo es relativo. En el marco de los talleres literarios y filosóficos que dicta el profesor Cristóbal Camejo en los espacios de la Biblioteca Agustín Codazzi del Complejo Cultural Santos Michelena, de Maracay (Aragua, Venezuela), este sábado 9 a las 11 de la mañana se iniciará el taller gratuito “Introducción al relativismo”, que consta de 12 horas académicas distribuidas en 4 sesiones a realizarse cada dos semanas. El participante sólo abona el costo del material de lectura asignado para el taller. Es para público general, por tanto los temas que se abordan son introductorios. Al finalizar cada taller se entregan certificados de asistencia avalados por la Fundación Librerías del Sur (Ministerio de la Cultura). Aprender a escribir. Este martes 12 de mayo se dará inicio en el Centro de Estudios Literarios “Antonio Cornejo Polar” (Celacp), en Lima (Perú), el Taller de Escritura Creativa de Carmen Ollé, que se realizará a lo largo de 2 meses en 8 sesiones, los martes entre 7 y 9 de la noche, y que además de promover una lectura reflexivo-crítica de los textos literarios tiene los objetivos de motivar habilidades creativas y proporcionar destrezas técnicas en el trabajo literario. Lecturas, debates y ejercicios son las herramientas a través de las cuales los participantes manejarán la información provista por la docente, que incluye material sobre cómo empezar un cuento, diferentes entre cuento y relato, la intriga, la información en el relato, el narrador y el punto de vista, el microcuento y la construcción de personajes, entre otros temas, apoyados con textos de Patricia Highsmith, Gabriel García Márquez, Albert Camus, Stephen King, Anton Chéjov, Antonio Tabucchi, Ana María Shua, Jairo Aníbal Niño, Boris Vian y Santiago Roncagliolo, entre otros. Para formalizar la inscripción se puede acudir personalmente a la sede del Celacp, en el 3074 de la avenida Benavides (Óvalo de Higuereta, Miraflores), llamar por los teléfonos 4490331 o 2161029 o escribir a celacp@wayna.rcp.net.pe. El taller tiene un costo de 150 nuevos soles para estudiantes y 180 para el público en general. http://celacp.perucultural.org.pe/activi1.asp Metro de poesía. La estación El Valle del Metro de Caracas es el escenario en el que los poetas venezolanos William Osuna y Víctor Alarcón, y la venezolano-canadiense Beverly Pérez Rego (http://www.letralia.com/firmas/perezregobeverly.htm), recitarán muestras de su trabajo poético este jueves 14 de mayo a partir de las 4 de la tarde, en una actividad impulsada por Monte Ávila Editores. El público asistente también tendrá la oportunidad de admirar una exposición sobre Ramón Palomares en las instalaciones de la estación. Otros recitales serán los que protagonizarán Érika Reginato y Julio Valderrey el 28 de mayo, en la estación Ciudad Universitaria, con exposición sobre Gabriela Kizer; Antonio Trujillo y Modaira Rubio el 11 de junio en la estación Antímano, con exposición sobre Vicente Gerbasi, y Luis Enrique Belmonte, Beatriz Calcaño (http://www.letralia.com/firmas/coronacalcanoanabeatriz.htm) y Claudia Sierich el 25 de junio en la estación Las Adjuntas, con exposición sobre Ana María Oviedo y Víctor Valera Mora. Todas estas actividades se iniciarán a las 4 de la tarde. Además, en la estación La Hoyada se podrá apreciar una exposición sobre Pérez Rego; en El Silencio, sobre Elizabeth Schön; en Plaza Venezuela, sobre Carlos Contramaestre y Juan Sánchez Peláez, y en Los Dos Caminos, sobre Eli Galindo. http://www.monteavila.gob.ve/mae/noticias-numero-1.php Recordando a Chirinos. El 10 de mayo se celebra en Venezuela el Día de la Afrovenezolanidad en conmemoración a la insurrección de José Leonardo Chirinos y los negros de la Sierra de Coro, acción que contribuyó a madurar el proceso libertario venezolano. En el marco de la Semana de la Afrovenezolanidad, la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) ha organizado el seminario “Afrovenezolanidad: identidad, diversidad, inclusión y pluralidad”, que contará con la participación de Rony Velásquez, Irma Mendoza y Marcial Ramos Guédez. Habrá una presentación especial del Grupo Folklórico “Juan Camacho” del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez. La actividad, de entrada libre, tendrá lugar el próximo viernes 15 de mayo a las 2 de la tarde, en la Sala de Teatro 2 y en el Hall Principal de la Casa de Rómulo Gallegos. Se entregará certificado de asistencia. http://www.celarg.gob.ve Argentinos y venezolanos de la poesía. Los sellos argentinos Ediciones Poesía de Rosario y Juglaría se han unido para presentar el cuarto tomo de la Colección Poesía Latinoamericana, dedicado a la poesía de Argentina y Venezuela. El libro reúne textos de los venezolanos Harry Almela (http://www.letralia.com/firmas/almelaharry.htm), José Barroeta, Erasmo Fernández (http://www.letralia.com/firmas/fernandezerasmo.htm), María Antonieta Flores, Milagro Haack, Alberto Hernández (http://www.letralia.com/firmas/hernandezalberto.htm), Rosana Hernández Pasquier (http://www.letralia.com/firmas/hernandezpasquierrosana.htm), Miguel Marcotrigiano, Eugenio Montejo, Hanni Ossott, María Clara Salas (http://www.letralia.com/firmas/salasmariaclara.htm), Elizabeth Schön, Teófilo Tortolero, Miguel Ramón Utrera y Gregory Zambrano, y de los argentinos Luis Benítez, César Bisso, Julio Castellanos, Leopoldo Castilla, Eduardo D’Anna, Luis Francisco Houlin, Guillermo Ibáñez, Victoria Lovell, Leonardo Martínez, Alfonso Nassif, Edna Pozzi (http://www.letralia.com/firmas/pozziedna.htm) y Ana Russo, entre otros. La presentación de la obra será el próximo viernes 29 de mayo a las 19:30 horas en la sala C del 2º piso del Centro Cultural Bernardino Rivadavia (http://www.ccbr.gov.ar), ubicado en el 1080 de la calle San Martín, en Rosario. La entrada es libre. http://edicionesjuglaria.com.ar Sanmillanos en Monterrey. El lunes 22 de junio se realizará, a las 7 de la noche, el Encuentro Internacional de Escritores Sanmillanos 2009, evento organizado por Eligio Coronado y Lorena Sanmillán y que tendrá lugar en El Gargantúas Espacio Cultural (Escobedo 740 Norte, entre Treviño y Carlos Salazar; Monterrey, Nuevo León, México). El encuentro, que es de lectura libre, no tiene límite de autores ni aplica censura sobre los textos a leer. Los participantes recibirán diplomas. En la edición de 2008 participaron 58 autores, entre los cuales estuvieron Lucía Yépez, Margarito Cuéllar, Gina Halliwell (Ciudad de México), Jordi Rosquillas (España), Zaira Espinosa, Xavier Araiza, Claudia Zazueta (Sinaloa), Alberto Rivera (Ciudad de México), Laura Alicia Fernández Cruz y Gerson Gómez. Las inscripciones para la edición de este año podrán formalizarse desde este mes de mayo. http://sanmillano2008.wordpress.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com ||||||||||||||||||||||| MATERIAL ESPECIAL ||||||||||||||||||||||| === Juan Marsé ============================================================ === No me considero un intelectual, solamente un narrador ================= Discurso de Juan Marsé pronunciado el 23 de abril de 2009 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH, http://www.uah.es), al recibir el Premio Cervantes 2008. Majestades, señor presidente del gobierno, señora ministra de Cultura, señor rector de la Universidad de Alcalá de Henares, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas y amigos, señoras y señores. Quisiera ante todo expresar mi agradecimiento a los miembros del jurado y a todas aquellas instituciones y personas que hacen posible, año tras año, el Premio de Literatura en lengua castellana Miguel de Cervantes. Me preceden, en lo más cercano de una larga lista de nombres ilustres, dos grandes poetas que admiro, Antonio Gamoneda y Juan Gelman, celebrados aquí en 2006 y 2007, y siento como si la poesía me tendiera la mano. Así que no podía esperar mejores valedores ni mejor acogida. Porque la verdad es que yo nunca me vi donde ustedes me ven ahora. Los que me conocen saben que me da bastante apuro hablar en público. Créanme si les digo que el otro día, en Barcelona, antes de emprender viaje, tentado estuve de entrar en casa de don Antonio Moreno, que guarda la cabeza encantada y parlante desde los tiempos en que don Quijote y Sancho visitaron la ciudad, y traerme esa testa para que hablara hoy en mi lugar. A buen seguro que habría dicho palabras más sabias y de más provecho que las mías. Sin embargo, la ilusión de recibir el premio que tan generosamente se me otorga se ha impuesto, venciendo las aprensiones. Sé lo que representa tan alta distinción y a lo que ella me obliga en el futuro. Aquí, ahora, se me ofrece también la oportunidad de exponer algunas consideraciones sobre mi persona y mi trabajo, pero antes quisiera, con su permiso, ampliar el capítulo de agradecimientos, evocando el recuerdo de algunos amigos que hace mucho tiempo, cincuenta años atrás, cuando empecé a publicar, me otorgaron su confianza y su apoyo. Algunas de estas personas están entre nosotros, otras se fueron ya. A todas ellas debo buena parte del alto honor que hoy se me concede. Son, en primer lugar, Paulina Crusat, desde su amada Sevilla y su generosa tutela, y desde Barcelona Carlos Barral y Víctor Seix, que en 1959 me acogieron en su editorial, al frente de un irrepetible comité de lectura. Aquel comité estaba compuesto por Joan Petit, Jaime Gil de Biedma, Jaime Salinas, Gabriel y Juan Ferrater, Luis y José Agustín Goytisolo, José María Valverde, Josep Maria Castellet, Miquel Barceló, Rosa Regàs y Salvador Clotas. Y no quiero olvidarme de los escritores amigos de Madrid, que por aquellos años nos visitaban a menudo, mis entrañables Juan García Hortelano, Ángel González y Pepe Caballero Bonald, y Gabriel Celaya y Juan Benet. Y de manera muy especial deseo mencionar a Carmen Balcells, mi agente literaria de toda la vida, de ésta y la de más allá, sobre todo desde el día que tomé prestada una ocurrencia de Groucho Marx y le dije: “Querida Carmen, me has dado tantas alegrías, que tengo ordenado, para cuando me muera, que me incineren y te entreguen el diez por ciento de mis cenizas”. Antes de conocer a estas personas, que habrían de ser tan importantes en mi vida, yo no había tratado a nadie que tuviera que ver con la literatura, o con el mundillo literario. Prácticamente no había salido del taller de joyería de mi barrio, en el que entré como aprendiz a los 13 años, y me apresuro a decir que muy contento, pues la necesidad de llevar otro jornal a casa me liberó de un fastidioso colegio en el que no me enseñaron nada, salvo cantar el Cara al Sol y rezar el rosario todos los días. Y cuando publico los primeros relatos en la revista Ínsula y la primera novela en Seix Barral, sigo en ese taller. Por cierto que mis credenciales sociales y laborales, al darme a conocer en aquel estupendo grupo editorial, suscitaron ciertas expectativas, no estrictamente literarias, sino más bien ideológicas, asociadas a las premisas de un realismo social muy en auge por aquellos años. Fue algo presentido: nadie habló nunca de ello, pero flotaba en el aire la idea, la posibilidad de que el recién llegado a la trinchera noble de las letras aportara una narrativa de denuncia, un testimonio objetivo y de primera mano de los afanes y las virtudes intrínsecas de la clase obrera. Yo podía quizás haber sido, lo digo sin un ápice de sarcasmo, el “escritor obrero” que al parecer faltaba en el prestigioso catálogo de la editorial. Halagadora posibilidad que a su debido tiempo, la fábula de un joven charnego del Monte Carmelo, desarraigado y sin trabajo, soñador y sin medios de fortuna, pero también sin conciencia de clase, se encargaría de desbaratar. Confieso que no me habría disgustado satisfacer aquellas expectativas, entregar la gran novela sobre la clase obrera de la Barcelona de la postguerra. Pero lo que yo entonces deseaba de verdad, era abandonar el trabajo manual y disponer de más tiempo libre para leer y escribir. Aquellos años de paciente trabajo artesanal en el taller podrían haberme dejado unos hábitos que, me gusta pensarlo, persisten al componer un texto. Pero la cocina del escritor nunca me ha parecido un sitio muy cómodo para recibir visitas. No me siento a gusto manejando teorías acerca de la naturaleza o la finalidad de la ficción. Para la famosa pregunta: ¿qué entendemos hoy por novela?, dispongo de mil famosas respuestas, que nunca, a la hora de ponerme a trabajar, me han servido de gran cosa. No me considero un intelectual, solamente un narrador. Los planteamientos peliagudos, la teoría asomando su hocico impertinente en medio de la fabulación, el relato mirándose el ombligo, la llamada metaliteratura, en fin, son vías abiertas a un tipo de especulación que me deja frío y me inhibe; bastante trabajo me da mantener en pie a los personajes, hacerlos creíbles, cercanos y veraces. Con respecto al trabajo mantengo algunos principios, pocos, que bien podrían resumirse en dos: procura tener una buena historia que contar, y procura contarla bien, es decir, esmerándote en el lenguaje; porque será el buen uso de la lengua, no solamente la singularidad, la bondad o la oportunidad del tema, lo que va a preservar la obra del moho del tiempo. Ciertamente es un utillaje del que no puede uno presumir. Porque el oficio comporta, por supuesto, otras obligaciones y menesteres. Alguna vez he reflexionado sobre el asunto, pero no he llegado muy lejos; sobre la persistencia de la vocación, por ejemplo, en tiempos de silencio, o sobre el imperioso dictado de la memoria y sus laberintos. Veamos si consigo explicarme. En el origen de la vocación, allá por los años cuarenta del siglo pasado, habría en la imaginación del aprendiz de escritor un famoso esqueleto de leopardo sobre las nieves del Kilimanjaro, una imagen germinal que evoca una senda recorrida, de la cual, sin embargo, no queda ningún rastro, ninguna huella. Sería algo parecido al recorrido del Minotauro en su laberinto. Nadie sabe si el monstruo podrá salir, si recuerda el trazado de su propia obra, los oscuros motivos que le indujeron a su construcción, y los meandros y detalles de su intríngulis. Nadie sabe si, en realidad, es prisionero de su obra. Sabemos, eso sí, que Teseo ha sido lo bastante ingenioso para tender un hilo que le permite rehacer el camino y salir. Pues bien, ese hilo, ese ingenioso ardid, no sería otra cosa que el relato literario, la forma inteligible que desvela la personal arquitectura monstruosa, al fondo de la cual se esconde el terrible constructor, con sus sueños y obsesiones, su verdad y sus quimeras. El escritor, en fin. Él es, a la vez, los despojos del remoto leopardo y el urdidor del trazado inextricable que lo encierra herméticamente en su propia obra. Frente a este misterio, o tal vez sería mejor decir frente a este galimatías, a tenor de la confusa exposición que temo haber hecho, siempre me reconfortó recordar algo que dejó dicho el gran poeta, y controvertido ciudadano, Ezra Pound: El esmero en el trabajo, el cuidado de la lengua, es la única convicción moral del escritor. Lo suscribo, pero con la mayor cautela. Porque pienso que muchas cosas que se dicen o escriben, en el idioma que sea y por muy auténtico que éste se presuma, deberían a menudo merecer más atención y consideración que la misma lengua en la que se expresan. Actualmente los medios de comunicación son tan abrumadores y omnipresentes, se siente uno tan asediado las 24 horas del día por una información tan apremiante, insidiosa y reiterativa, que casi no hay tiempo para la reflexión. La televisión debería contribuir a reconocer y asumir la variedad lingüística del país, y es de suponer que en cierta medida lo hace, pero no parece que nadie se pare a pensar en los contenidos de esa televisión ni en su nefasta influencia cultural y educativa. A riesgo de equivocarme, soy del parecer que más de la mitad de lo que hoy entendemos por cultura popular proviene y se nutre de lo que no merece ser visto ni oído en la televisión. En la lengua que sea. Como saben ustedes, soy un catalán que escribe en lengua castellana. Yo nunca vi en ello nada anormal. Y aunque creo que la inmensa mayoría comparte mi opinión, hay sin embargo quien piensa que se trata de una anomalía, un desacuerdo entre lo que soy y represento, y lo que debería haber sido y haber quizá representado. Dicho sea de paso, desacuerdos entre lo que soy y lo que podría haber sido en esta vida, como escritor y como simple individuo, tengo para dar y tomar, o, como decimos en Cataluña, per donar i per vendre. Mis apellidos, de no mediar el azar, podían haber sido diferentes, y mi vida también. Y puestos a elegir, la verdad es que yo hubiese preferido ser Ramón Llull o Miguel de Cervantes, por ejemplo, o Joseph Conrad, aquel marino polaco que, finalmente, escribió en inglés. En todo caso, con el nombre que tengo, con éste o con cualquier otro, nunca he querido representar a nadie más que a mí mismo. Añadiré dos o tres cosas acerca de mi formación como ciudadano y como escritor. La dualidad cultural y lingüística de Cataluña, que tanto preocupa, y que en mi opinión nos enriquece a todos, yo la he vivido desde que tengo uso de razón, en la calle y en mi propia casa, con la familia y con los amigos, y la sigo viviendo. Puede que comporte efectivamente un equívoco, un cierto desgarro cultural, pero es una terca y persistente realidad. Y el realismo, además de una sensata manera de ver las cosas, es una corriente literaria muy nuestra, y que aún goza de un sólido prestigio, pese a los embates de la caprichosa modistería. En fin, no quiero instalarme en la identidad cultural para dar lecciones a nadie, y tampoco pretendo hacer aquí una defensa excesiva del realismo. Pero, como dijo Woody Allen en una de sus buenas películas, el realismo es el único lugar donde puedes adquirir un buen bistec. Quizá no estaría de más tenerlo en cuenta. No voy a enumerar las anomalías que por imperativo histórico sufrió el aprendiz de escritor. Y la más determinante no fue aquella escuela inoperante y beatorra de la dictadura, la del lema “Por el imperio hacia Dios”, escuela donde ciertamente se prohibió leer y escribir catalán, y hasta hablarlo en horas de clase. No, no fue sólo por eso que un buen día me encontré manejando una lengua, y no la otra; fueron los tebeos y los cuentos que leíamos, las aventis que nos contábamos y las películas, las de amor y las de risa, y todo aquello que iba conformando nuestra educación sentimental, las poesías y el teatro de aficionados, las canciones de amor y las primeras novelas, ya no sólo las de aventuras, de Julio Verne o Emilio Salgari, sino las de Baroja, Dickens, Balzac, o los cuentos de Maupassant y de Hemingway, o los versos de Gustavo Adolfo Bécquer y de Rubén Darío. Fue el vuelo solitario de la imaginación en los primeros tanteos de la escritura, cuando todavía el aprendiz de escritor no se propone reflejar la vida, porque la realidad no le interesa ni la entiende, y lo que hace es imitar y copiar a los autores que lee, es entonces cuando, de manera natural y espontánea, la lengua que se impone es la predominante, la de los sueños y las aventis, la lengua en la que uno ha mamado los mitos literarios y cinematográficos, la que ha dado alas a la imaginación. Después, en plena adolescencia, Don Quijote irrumpe en mi vida por mediación de un convecino, un gallego, vendedor ambulante de libros y enciclopedias, empeñado en colocarme un lote de novelas de Vicki Baum y Louis Bromfield, a pagar en cómodos plazos. Debo hacer constar que en casa de mis padres, en la postguerra, apenas había una docena de libros. Antes hubo muchos en lengua catalana, según mi madre, pero, después de una purga preventiva por razones de seguridad, sólo quedaron dos. La purga la efectuó mi padre, que había estado preso por rojo separatista y republicano. Uno de aquellos dos libros era de Apel-les Mestres, con hermosas ilustraciones de hadas y ondinas; el otro era un viejo volumen que recogía la historia del pueblo de mi madre, titulado: Notes Històriques de la Parroquia i Vila de l’Arboç, aplegades i comentades per Mossèn Gaietà Viaplana, rector de l’Arboç. Pasé con él muchas horas entretenido. Los demás libros habían sido sacrificados en una hoguera nocturna, en el jardín de una convecina, junto con un montón de revistas gráficas, agendas y carnets, fotografías, cartas y documentos diversos, cuya posesión, por aquellos días, debía resultar comprometedora. Acudieron otros vecinos, todos traían algo que pensaban debía ser quemado. Era poco después de acabada la guerra, yo debía de tener siete años, pero recuerdo muy bien la fogata en medio del pequeño y sombrío jardín, los libros abriéndose al calor como flores rojas, las páginas desprendidas arrugándose y bailando sobre la cresta de las llamas, revoloteando un instante como grandes mariposas negras. Recuerdo la constelación de chispas y pavesas subiendo hacia la noche estrellada, la ceniza fugaz de las palabras y de las ilustraciones, sobre todo porque acabé pillando un gran berrinche al ver allí de pronto, devorado por el fuego, mi primer ejemplar de las hazañas del piloto Bill Barnes, el Aventurero del Aire, una novelita de quiosco de 60 céntimos, de la colección Hombres Audaces. Mi padre la había cogido por descuido junto con otros libros. Entre los que quedaron en la pequeña librería casera, salvados porque eran en lengua castellana, y que pude leer a su debido tiempo, recuerdo cuatro o cinco títulos: El libro de la selva, Genoveva de Brabante, Tarzán de los monos, Humillados y ofendidos y La historia de San Michele. Cuando el Quijote entra en mi vida cumplo los 16, vivo en la barriada de la Salut, situada en lo alto de Gracia, cerca del parque Güell, y sigo en el taller. Años atrás había iniciado una intensa relación con la literatura de quiosco, y enseguida la amplié con autores que por aquel entonces, en los años cuarenta, gozaban de gran predicamento, como Somerset Maugham, Stefan Zweig, Knut Hamsun y otros. Y no tardé en descubrir a mis admirados Baroja y Galdós, a Dickens y a los grandes novelistas del XIX, que nunca me he cansado de leer. Pero la primera lectura completa del Quijote fue, por supuesto, una experiencia especial. Si recuerdo bien, al tercer intento lo leí de cabo a rabo. Tardes enteras de domingo sentado en los bancos ondulados del parque Güell, en el otoño del 49, bajo un sol rojizo y en medio de un griterío de niños jugando en la plaza entre nubes de polvo. Una lectura germinal. Y siempre que he revisitado el libro, esa impresión germinal ha persistido. En el corazón del caballero chiflado que no distingue entre apariencia y realidad, anida, como es bien sabido, el germen y el fundamento de la ficción moderna en todas sus variantes. Por supuesto, el lector adolescente no se paró a pensar en eso. Ninguna teoría le distrajo entonces de unas aventuras tan descomunales y descacharrantes, sujetas a tantos desencantos y amarguras, pero hoy le gusta pensar que algo percibió de aquel prodigio fundacional, del remoto primer deslumbramiento que supuso aquella lectura. Me refiero, y no pretendo descubrir nada nuevo, al asunto que articula la entera composición del genial libro, la temática medular de la que nacerá, según opinión general, la novela moderna. Lionef Trilling dijo que toda obra de ficción en prosa, es inevitablemente una variación del tema de Don Quijote. Por mi parte sólo puedo decir que, desde no sé cuánto tiempo, quizá desde aquellas tardes soleadas en el parque de Gaudí, de un modo u otro, consciente o no de ello, he buscado en toda obra narrativa de ficción un eco, o un aroma, de ese eterno conflicto entre apariencia y realidad, que de tantas maneras se manifiesta en el transcurso de nuestras vidas. Porque yo soy ante todo un lector de ficciones, un amante incondicional de la fabulación. Tan adicto soy a la ficción, que a veces pienso que solamente la parte inventada, la dimensión de lo irreal o imaginado en nuestra obra, será capaz de mantener su estructura, de preservar alguna belleza a través del tiempo. Una excesiva dosis de realidad puede resultar indigesta, incluso para un adicto a la realidad y al bistec como Sancho y como yo. Se trataría de ser algo más lanzados en esta cuestión, un poco locos, y admitir la posibilidad de que lo inventado puede tener más peso y solvencia que lo real, más vida propia y más sentido, y en consecuencia, más posibilidades de pervivencia frente al olvido. Como nos enseñó don Quijote. Desde su primera salida al campo de Montiel, o desde la primera de sus famosas hazañas, él es el guardián del laberinto, el valedor de lo más noble, bello y justo que alienta en el corazón humano, el que vela por el espíritu, la vigencia y el esplendor de los sueños. Debo referirme también, como complemento importante a una formación muy precaria, al cine y a sus queridos fantasmas. Porque cuando aún leía tebeos y novelas de Edgar Wallace y Karl May, el chico ya era muy peliculero, insoportablemente peliculero. Lo propició el hecho de que, durante cuatro años, entrara sin pagar en los cines de programa doble del barrio, y entonces había no pocos, gracias a que mi padre, por su trabajo en el Servicio Municipal de Higiene, Desinfección y Desratización de locales públicos, conocía a muchos porteros y acomodadores. Estoy por decir que gracias a las ratas de la Barcelona gris, penitente y mísera de los años cuarenta, el cine propició y redobló mi natural tendencia a la hipnosis ante cualquier género de fabulación. La facultad de embaucar, de fraguar ilusiones mediante imágenes, arraigó con el gusto por la lectura desde el primer momento, y, con el tiempo, pude celebrar las películas de John Ford, de Rossellini o de Mizoguchi, por ejemplo, con la misma o parecida intensidad que muchas novelas. Sabemos que algunas estrategias narrativas de la novelística contemporánea tienen su origen en el arte cinematográfico. Los Chaplin, Renoir, Lubitsch, Walsh, Lang, De Sica, Buñuel, Erice, Truffaut, Welles, Bardem, Berlanga y Azcona, Keaton o Hitchcock, por citar unos cuantos, nos hablaron de otra armonía posible entre los sueños y el mundo. Y en mi lista de personajes de ficción favoritos, Harry Lime y Viridiana son tan memorables como Julien Sorel o Ana Ozores. Cuando uno era todavía un mozalbete presumido, ir al cine era algo que formaba parte de la cultura popular, un rito semanal en el que participaba toda la familia, toda la comunidad. Descodificar el drama, la comedia o la aventura en las fotografías expuestas en el panel de la entrada de los cines, descifrar una sonrisa, un gesto, una mirada de los protagonistas, apartar luego las cortinas y penetrar en la oscuridad rasgada por una plata luminosa, era tan emocionante como adentrarse en la trama de una buena novela o memorizar un poema. A lo largo de más de tres décadas, desde los años veinte del mudo hasta mediados los sesenta, antes del auge y el abuso de la tecnología, el cine estableció con la novelística una alianza para intercambiar formas y contenidos, palabras sabias, mitos, una sensibilidad y una estética del gesto, y hasta unos hábitos de comportamiento. La novela asumió la impronta decididamente visual de la narrativa cinematográfica, el potencial simbólico de las imágenes y su cadencia, y el deseo de hacerle ver al lector lo que lee, que yo comparto, propició en la ficción literaria nuevas formas y tendencias. También la memoria histórica y sus vericuetos y espejismos, un asunto tan de actualidad, podría ser comparada a una cinta de celuloide sensible e inflamable, con su apagada voz en off: hace casi cuarenta años, trabajando en una novela donde se abrían muchas puertas a la memoria personal y a sus espejos deformantes, tuve que parar porque no daba con el tono en el que debía ser contada la historia. Había que escoger la voz, o mejor dicho, las diversas voces que tramaban la historia. Y no encontré la solución hasta que recordé el juego de las aventis infantiles, y, sobre todo, hasta que vinieron en mi ayuda estos versos de Antonio Machado: En los labios niños las canciones llevan confusa la historia y clara la pena. Sabemos que el olvido y la desmemoria forman parte de la estrategia del vivir, tanto en la sociedad civil como en los estamentos del poder, sabemos que hablar de ello en nuestros días conlleva para muchos, todavía, una carga de dolor y resentimiento, suspicacias y malentendidos. “La memoria nos construye como seres morales”, escribe José-Carlos Mainer, y añade: “pero también sabemos que es un hecho privado y mudable, fantasioso y mendaz”. Hay una memoria compartida, que no debería arrogarse nadie, una memoria que fue durante años sojuzgada, esquilmada y manipulada. El lenguaje oficial había suplantado al lenguaje real. En la calle y en los papeles las palabras vivían bajo sospecha, muchas cosas parecían no tener nombre, porque nadie jamás se atrevía a nombrarlas, otras se habían vuelto decididamente equívocas y apenas podía uno reconocerlas. Las palabras acudían medrosas, emboscadas, traicionando el sentido al que se debían. Afectadas por el expolio y el descrédito, sometidas a la censura y al escarmiento, o destinadas a la impostura, de pronto perdían su referente, enmascaraban su verdadero sentido y cambiaban de significado. Entre las pomposas palabras que entonces nos caían desde los balcones y despachos oficiales, desde el cuartel y desde el púlpito, entre esas palabras fraudulentas y las palabras que la gente intercambiaba en la calle, en el trabajo y en casa —palabras de familia gastadas tibiamente, según testimonio del poeta—, había un abismo. Este desacuerdo entre apariencia y realidad, entre lo que oficialmente se decía que éramos (adictos, felices, reconciliados, bien pagados, píos feligreses todos) y tal como nosotros nos veíamos en realidad, no tiene por supuesto nada que ver con el glorioso equívoco que propició la locura y forjó la leyenda de don Quijote. Pero son muchas, y todas vigentes, las lecciones que ofrece la obra de Cervantes. Y así, el aprendiz de escritor tomaría buena nota de la primera y más sencilla de todas ellas, esa que dice: Las cosas no siempre son lo que parecen. No lo eran entonces para el valeroso caballero, en aquel siglo tan pródigo en espejismos, y por supuesto tampoco lo son hoy. Sin ir más lejos, las famosas armas de destrucción masiva, por ejemplo, que no hace mucho tiempo algunos casi juraban haber visto, al final resultaron ser un par de zapatos. Pero yo me estaba refiriendo a nuestros años de incienso y plomo bajo el palio de la luz crepuscular, aquel tiempo en el que no solamente la prensa y la radio, el Boletín Oficial del Estado y la Hoja Dominical mentían sobre lo que nos estaba ocurriendo, sino que hasta los espejos mentían. Y fue entonces, todavía en años de aprendizaje de quien les habla, cuando la imaginación echó una mirada sobre aquel expolio de la memoria, y le tendió la mano. Era una labor complementaria, en todo caso, porque imaginación y memoria, para el escritor, son dos palabras que van siempre entrelazadas, y a menudo resulta difícil separarlas. Ciertamente un escritor no es nada sin imaginación, pero tampoco sin memoria, sea ésta personal o colectiva, esté proyectada en la novela histórica de fecha más remota, o en la literatura de ficción científica más futurista y fantástica. No hay literatura sin memoria. Incluso la memoria trapacera puede hacer buena literatura. La tan reiterada advocación “hay que olvidar el pasado”, lógicamente no se aviene con la naturaleza y la función de la escritura. Hay que acotar nuevas parcelas de la memoria, hacer más denso el laberinto, cuidando, pues, de dejar una traza de hilo, como hizo Teseo aquella vez, para poder volver al exterior, y contarlo. Sobre todo, en lo que a mí respecta por lo menos, persistir en la búsqueda de algo, que nunca he sabido definir, pero que tiene que ver, por encima de cualquier otra finalidad, con alguna forma de belleza. |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Edgar Allan Poe se enfrenta a su doble en un libro de Edgar Borges El más reciente título del autor venezolano, ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe?, es un libro bilingüe, en español e inglés, y puede ser adquirido desde este mes como libro digital en Editorial Letralia, y como libro impreso bajo el sello de Grup Lobher, a partir de junio. El escritor venezolano Edgar Borges acaba de publicar su más reciente título, ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe?, en una edición bilingüe en español e inglés que puede ser adquirida en formato digital desde la web de la venezolana Editorial Letralia (http://www.letralia.com/poe), y que además llegará a las librerías en versión impresa que será publicada en junio por la editorial española Grup Lobher (http://www.gruplobher.es/blog). Una incursión en el universo narrativo del autor de El cuervo, el libro relata en clave de ficción el enfrentamiento entre Poe y su doble, así como el misterio que encierra la muerte de este último. Combinando los extremos entre los cuales solía balancearse la obra de Poe —de lo místico y metafísico de sus relatos fantásticos hasta lo preciso y calculador de su particular concepción del relato policial—, Borges logra una historia a la vez redonda y oscura, en un digno homenaje al autor gótico justo cuando se conmemoran los doscientos años de su nacimiento. Ilustrado por el asturiano Paulino Ángel Martín Ndivoadiso y con prólogos de los reconocidos escritores españoles Ricardo Menéndez Salmón y Vicente Luis Mora, el libro, de 77 páginas, incluye el relato original en español y la traducción al inglés, realizada por Lindsey Cordery y Raquel de León con el título Who Killed Edgar Allan Poe’s Double? “Escrito en un excelente estilo, respetuoso con el magno trabajo y el legado de Edgar Allan Poe, este relato de Edgar Borges es una buena muestra de la última narrativa española tardomoderna”, dice Mora en el segundo de los prólogos. Nacido en Caracas en 1966, Borges es escritor y periodista, y se dio a conocer en España —donde reside— en 2008, cuando su novela ¿Quién mató a mi madre? se convirtió en finalista del III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches. Autor de la radioserie La fuga de don Quijote, transmitida en 2005 por Radio Exterior de España en el marco del IV Centenario del Quijote, ha publicado además los libros de relatos Sueños desencantados, Mis días debajo de tu falda y El vuelo de Caín y otros relatos, así como la novela La monstrua, la mujer que jamás invitaron a bailar, y el monólogo Lavoe contra Lavoe, la tragedia del cantante. *** Culminó con éxito la Semana del Libro en Maracay Este año, las actividades realizadas en Maracay (Aragua, Venezuela) con motivo de la celebración de la Semana del Libro y del Idioma fueron organizadas conjuntamente entre la Coordinación de Literatura de la Secretaria de Cultura del estado Aragua y la Biblioteca Pública Central Agustín Codazzi, con la colaboración de Casa de las Letras Andrés Bello (http://www.casabello.gob.ve), el Sistema Nacional de Imprentas, la Casa de la Cultura de Maracay, la revista Letralia.com, la Embajada de Venezuela en Beijing y la Agrupación Cultural Pie de Página. La celebración comenzó el pasado 20 de abril, con la proyección de la película Los soldados de Salamina, basada en la novela de Javier Cercas, y la lectura de los integrantes del Sistema de Talleres Literarios de la Casa de las Letras Andrés Bello, coordinados por las profesoras Gloria Dolande (http://www.letralia.com/firmas/dolandegloria.htm) y Astrid Salazar (http://www.letralia.com/firmas/salazarastrid.htm), con la participación de estudiantes de educación secundaria y de miembros de colectivos. Continuó el martes 21 con la proyección de la película Perder es cuestión de método, basada en la novela de Santiago Gamboa, y la presentación de libros recientemente editados por la Imprenta de Aragua, a cargo del profesor Marcos Veroes (http://www.letralia.com/firmas/veroesmarcos.htm). Dicho acto contó con la presencia de la poeta victoriana Macanolly V.Q., quien leyó fragmentos de su libro Escenas, publicado por la mencionada imprenta. Seguidamente, el miércoles 22 se proyectó la película Un dulce olor a sangre, basada en la novela de Guillermo Arriaga, y se realizó la lectura de autoras aragüeñas en homenaje a Stefania Mosca, en la que participaron María Luisa Angarita, América Zurita, Marihel Díaz, Maritza Soler y Yadira Pérez (http://www.letralia.com/firmas/perezyadira.htm), presentadas por Manuel Cabesa (http://www.letralia.com/firmas/cabesamanuel.htm). El jueves se proyectó la película La novena puerta, basada en la novela de Arturo Pérez Reverte, y se hizo la presentación de los libros Hojas sueltas, de Blanca Carrero, y Rumor de barcos, de Amanda Reverón, que incluyó una lectura por parte de las autoras del material expuesto. Además, el viernes 24 de abril se proyectó la película Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco, y fue presentado el libro bilingüe (español-chino) Próximos, antología de la nueva narrativa venezolana, publicado por la Embajada de Venezuela en Beijing, China, en el que participaron Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm), compilador de la muestra, y los autores Leopoldo Tablante, Javier Domínguez (http://www.letralia.com/firmas/dominguezjavier.htm) y Susana Sussmann. Finalmente, el sábado 25 de abril, a partir de las 10 de la mañana, fueron presentados los libros Sólo fachada, de Isabel Rivas, y Anillos de Saturno, de Carmen Alida Méndez, así como el número 4 de la revista Pie de Página. Dicho evento contó con la participación del profesor Frank Ortiz Castañeda y de la cantante aragüeña “La China” Vargas. Fuente: Coordinación de Literatura de la Secretaría de Cultura de Aragua *** Una juez de Barcelona resolvió que Cela podría haber plagiado novela Más de diez años después de que la escritora María del Carmen Formoso se querellara contra Camilo José Cela, una juez de Barcelona ha resuelto que existen indicios racionales para considerar que se cometió un delito contra la propiedad intelectual en la elaboración de la novela La cruz de San Andrés, ganadora del Premio Planeta de 1994, como informó el diario español El País (http://www.elpais.com) este 21 de abril. La juez argumenta su decisión en dos motivos. Por un lado, que Carmen, Carmela, Carmiña (Fluorescencia), la obra de Formoso, fue presentada el 2 de mayo de aquel año y que la obra ganadora del premio literario se presentó el 30 de junio, el último día de plazo. Por otro, que el informe pericial elaborado por Luis Izquierdo, catedrático de literatura española de la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu), “concluye que se trata de un supuesto de transformación, al menos parcial, de la obra original” en la novela ganadora de Cela. De ello se deduce, en opinión de la juez, que La cruz de San Andrés “presenta tantas coincidencias y similitudes” con la obra de Formoso que “para realizar tal transformación la novela de la querellante hubo de ser necesariamente facilitada” a Cela “para que, tomándola como referencia o base, hiciera lo que el perito denomina aprovechamiento artístico” de aquélla. De esa manera, añade la juez, la obra de Formoso fue “transformada” por Cela “en una obra estéticamente diferente, con el sello propio de su autor, que presentada al mismo certamen literario resultaría premiada”. La causa que tramita el Juzgado de Instrucción número 2 de Barcelona se sigue únicamente contra José Manuel Lara Bosch, consejero delegado del Grupo Editorial Planeta (http://www.planeta.es), al que se considera presunto coautor del delito de plagio. Lara ya declaró como imputado en esta causa en 2001, al igual que Cela, antes de fallecer en 2002. El caso judicial arrancó en 1998, pero sufrió diversos avatares hasta que en 2001 fue admitida a trámite la querella de Jesús Díaz Formoso, hijo y abogado de la autora. Desde entonces, el juzgado ha archivado la causa en dos ocasiones, pero en enero de 2006 el Tribunal Constitucional concedió el amparo a Formoso y ordenó una nueva reapertura. Después de esa decisión judicial, la juez encargó un segundo informe pericial mucho más detallado para que Luis Izquierdo respondiera a 65 cuestiones muy concretas sobre la similitud de diversos párrafos de ambas obras. A partir de ese segundo informe, la fiscal del caso, Raquel Amado, se leyó las dos novelas y reclamó a la juez el archivo del caso, al entender que entre ambas obras existe “una radical diferencia” que le lleva a “descartar contundentemente” la posibilidad de que se hubiera cometido un delito de plagio. La fiscal también razonaba que las técnicas narrativas y el aspecto estructural entre una y otra novela son “radicalmente diferentes”. Así, en la obra de Formoso aparece un único “narrador omnisciente”, que efectúa en tercera persona un “relato lineal y cronológicamente ordenado, con un lenguaje realista y descriptivo”. En la novela de Cela, los narradores son dos y en primera persona, y se utilizan “técnicas de fragmentación, condensación, simultaneidad y alteración cronológica de las secuencias narrativas”. La decisión judicial ha sido recurrida por la Editorial Planeta ante la Audiencia de Barcelona, que ahora puede confirmarla o revocarla. Si la confirmase, la juez abriría juicio oral. Si no, quedaría archivado de nuevo, a la espera de posibles nuevos recursos. Fuente: El País *** Aprueban en México el proceso de digitalización de las bibliotecas El Senado de México (http://www.senado.gob.mx) aprobó este miércoles 22 de abril, con 85 votos a favor y una abstención, una serie de reformas a la Ley General de Bibliotecas que permitirá la digitalización de los acervos y su modernización, como se informó el Nº 375 de la Gaceta del Senado (http://www.senado.gob.mx/gace.php?sesion=2009/04/28/1&documento=31), publicado el martes 28. Los legisladores sostienen que la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de México es un instrumento de política pública que se compone actualmente de más de 7.200 centros que brindan servicio a cientos de miles de alumnos adscritos al sistema educativo de ese país, sobre todo en apoyo a las actividades de su formación educativa. La reforma confiere a la biblioteca y a acervos públicos un nuevo dinamismo a partir de introducir en sus bases legales la dimensión digital y todos los acervos susceptibles de incorporarse a la consulta a través del uso de las tecnologías de la información y comunicación. Con esta opción implica “la ampliación de los horizontes de la biblioteca tradicional, por la posibilidad de acceder, sin costo de por medio, a cientos de miles de bancos virtuales de información disponibles en lenguajes digitales, además de multiplicar las posibilidades de la consulta del material impreso que, sin lugar a dudas, no ha perdido relevancia ni significación”. La minuta tiene por objeto incorporar elementos de terminología digital a la Ley General de Bibliotecas con el propósito de que los acervos contenidos en formatos electrónicos en cualquier soporte, tengan el mismo valor o relevancia que los acervos impresos de que hoy disponen las bibliotecas públicas. Precisan que “muchos recintos integrados a la red, más de dos mil seiscientos, cuentan con medios electrónicos suficientes para intercomunicación con acervos digitales y con otras bibliotecas y, como consecuencia, la transmisión de acervos, además de contar con material digital de consulta al público en formatos analógicos y digitales, por lo que deben ser encausados normativamente con la finalidad de que se garantice su conservación, disponibilidad al público y acrecentamiento”. Fuentes: El Universal • Senado de México *** Publican recopilación de la obra del centenario Victoriano Crémer El escritor Victoriano Crémer, a sus 102 años, sigue activo y saca un nuevo libro titulado Los signos de la sangre, que publica la Editorial Calambur (http://www.calambureditorial.com) y que contiene una recopilación poética de la obra del autor desde 1944 hasta ahora, en dos tomos que acumulan 1.500 páginas de poesía. Nacido en Burgos en 1907, en el seno de una familia de ferroviarios, Crémer se trasladó a León en la infancia, y allí ha residido prácticamente toda su vida. Allí, también, colaboró con González de Lama, Pereira y Eugenio de Nora en la fundación de la revista Espadaña, clave en la literatura española de posguerra. A lo largo de su vida, vinculada también el periodismo, el autor ha obtenido numerosos galardones como el Nacional de Poesía Leopoldo Panero, el de Castilla y León de las Letras, León Felipe y Gil de Biedma de Poesía. Su capacidad de trabajo y lucidez intelectual le permiten, a los 102 años, seguir escribiendo una columna diaria en el Diario de León (http://www.diariodeleon.es). Esa capacidad se ha visto recompensada, en 2007, en su centésimo cumpleaños, con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. En la actualidad, aparte de sus colaboraciones periodísticas diarias, Crémer también está escribiendo una novela. Fuente: EFE *** Declaración de Lisboa suscriben ministros de cultura El instrumento insta a promover en Internet el español y el portugués, entre otros objetivos. La Declaración de Lisboa, aprobada este 22 de abril en la capital portuguesa durante la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Cultura (http://www.oei.es/xiicicdec.htm) —celebrada bajo el tema “Portugués y español, lenguas compartidas, instrumentos de identidad, creatividad y multiculturalismo”—, insta a promover el español y el portugués en la red, apoyar a las minorías discriminadas y defender el patrimonio cultural y los derechos de autor. Los países firmantes de la Declaración de Lisboa son Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana y Uruguay. El documento recoge las conclusiones de la reunión en la que participaron representantes de veinte países, y resalta el objetivo de favorecer el desarrollo de la diversidad interior de esa comunidad y potenciar las industrias culturales. En la declaración, resultado de una jornada de debates sobre cooperación cultural, los ministros destacan la creación de un programa para promover la traducción intensiva de obras entre los idiomas español y portugués que “acelere el conocimiento mutuo de las culturas comunes”. La conferencia pide a la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, http://www.oei.es) promocionar el uso intensivo de las dos lenguas en el ciberespacio para colaborar con la educación de una “generación más formada, innovadora y creativa, imprescindible para lograr el crecimiento económico y cultural” de la comunidad. En defensa de las culturas y las lenguas, la declaración aboga por “un mayor reconocimiento y apoyo a los grupos minoritarios, al igual que un mayor esfuerzo en la consolidación de un trabajo conjunto”. Recoge también la creación de nuevos programas iberoamericanos de cooperación cultural en la línea con los ya existentes, Ibermuseos e Iberorquestas, y apuesta por la creación de una Orquesta Juvenil Iberoamericana. Con el fin de facilitar la difusión de nuevos proyectos de cooperación, la Declaración de Lisboa anuncia que en 2009 se llevarán a cabo iniciativas para fomentar la movilidad de profesionales de la cultura y los seminarios de periodismo cultural, científico y educativo, así como programas de formación de nuevos divulgadores de cultura científica. En cuanto a la difusión y comunicación de sus programas, los ministros exhortan a la OEI a crear una plataforma digital común de patrimonio museológico, así como a ratificar el compromiso de la Carta Cultural Iberoamericana, que recoge las políticas comunes en ese ámbito. Las conclusiones de la reunión ponen igualmente de relieve las “Metas Educativas 2021”, un conjunto de políticas orientadas a apoyar el desarrollo y situar a los países iberoamericanos entre los más avanzados del mundo en materia de enseñanza y fortalecer los vínculos entre la educación y la cultura en el sistema escolar. Estas metas fueron revisadas y aprobadas en otra reunión ministerial, esta vez de los responsables del área educativa, celebrada el lunes 20 de abril en la capital lusa. La declaración final de la XII Conferencia Iberoamericana de Cultura será elevada a la Cumbre de Jefes de Estado que se celebrará en Estoril (Portugal) el 30 de noviembre y el 1 de diciembre próximos. Fuente: EFE *** Presentada edición del Quijote en guaraní La versión en guaraní de la obra cumbre de Miguel Cervantes, Don Quijote de La Mancha, fue presentada este 22 de abril en el Centro Cultural de España “Juan de Salazar” (http://www.juandesalazar.org.py), en Asunción, Paraguay, con la presencia del traductor, Félix de Guarania, el escritor más prolífico en ese idioma. “¿Por qué Don Quijote no iba a cabalgar por los campos y selvas de Paraguay?, si cabalgó por todo el mundo. ¿Acaso el guaraní es una lengua incapaz de traducir los pensamientos, las concepciones, las emociones de un hombre que ahora es inmortal, Miguel de Cervantes", explicó De Guarania sobre las razones de esta traducción. Durante la presentación del libro, el Viceministerio de la Juventud le hizo un reconocimiento por su trayectoria cultural. “Para el viceministerio representa un honor poder brindar un reconocimiento a tan importante escritor paraguayo por ser un incansable luchador en defensa de la cultura del pueblo paraguayo en su larga trayectoria como intelectual en la literatura universal”, sostuvo la viceministra Karina Rodríguez. El poeta y periodista Mario Rubén Álvarez, y el embajador del España en Paraguay, Miguel Ángel Cortijo, tuvieron a su cargo la presentación del volumen. “Don Félix siempre fue un quijote, porque vivió en Buenos Aires, en Europa y Rusia, por pelear, por escribir y mantener vivo el guaraní. Como si embistiera contra molinos de viento, también él hurga, busca en ese mundo guaraní para alimentar sus obras literarias”, indicó Álvarez en un momento de la presentación. De Guarania, quien con esta publicación se acerca a su centésimo libro, también tradujo al guaraní obras como el Martín Fierro de José Hernández y otras de Moliere y Bécquer. Nació en Paraguarí en 1924 y fue bautizado como Félix Giménez Gómez. Durante 26 años vivió en el exilio a causa de la dictadura de Alfredo Stroessner. Ha publicado Pétalos, Poemas de noche y alba (1954), Penas brujulares y ediciones antológicas dedicadas a conocidos representantes de la poesía popular, entre ellos Carlos Miguel Jiménez, Antonio Ortiz Mayans y Emiliano R. Fernández. Fuentes: ABC Digital • Informativos Telecinco • Última Hora *** Opiniones de Fortes indignan a familia de García Lorca Laura García-Lorca, presidenta de la Fundación Federico García Lorca (http://www.garcia-lorca.org), aseveró el pasado jueves 23 de abril —en referencia a unas polémicas declaraciones del profesor José Antonio Fortes en una conferencia sobre el Romancero gitano auspiciada por la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es)— que le parece insultante que se use el foro de la Cátedra García Lorca para arremeter, “sin fundamento y rigor”, contra la obra, persona y asesinato del poeta. “No creo que lleguemos a prohibir a la Universidad de Granada el uso del nombre de Federico García Lorca”, dijo la sobrina del poeta. “En cuanto a Fortes, no merece ni mención. Lo que queremos es manifestar nuestra disconformidad con el lugar en el que ha vertido esas opiniones”. Las reacciones se producen después de que, el miércoles 22, el profesor Fortes aprovechara el acto organizado por la cátedra que dirige Antonio Carvajal para arremeter contra la obra de García Lorca, quien, según dijo, no sufrió cuando fue asesinado, y que fue una figura llevada a un “proceso de sacralización que hoy llega al ridículo”. Aunque ésta ha sido la reacción más contundente, no ha sido la única, puesto que el sobrino del poeta, Manuel Fernández-Montesinos, ha considerado también que el conferenciante, que opina que el poeta “será siempre un nuevo señorito”, “se echa él mismo detritus encima”. Fernández-Montesinos se refirió a las afirmaciones de Fortes sobre el hecho de que la familia del poeta conoce que en la fosa donde supuestamente está enterrado “no hay cadáver ninguno”. Y se preguntó cómo alguien como Fortes “ha podido llegar a tener un puesto de cierta relevancia en la UGR”. Así, dijo entender que haya personas a las que no les guste toda la literatura, pero “intentar desprestigiar, que no podrá, a uno de los literatos en lengua castellana de más reconocimiento universal” es “descabelladísimo”. Por su parte, el poeta Luis García Montero, quien —como informamos en nuestra edición 199 (http://www.letralia.com/199/1112garciamontero.htm)— fuera llevado a juicio por Fortes por llamarle “perturbado” en un artículo, señaló que el hecho de que la UGR haya invitado a dar una conferencia sobre Lorca “a un profesor que lo calumnia” es “síntoma” del nivel de “degradación” al que ha llegado la ciudad de Granada. Para García Montero “no es que (Fortes) esté falto de rigor y de conocimiento y que sus opiniones sean una verdadera manipulación histórica e ideológica, sino que además los insultos se hacen desde la Cátedra García Lorca”. “Cada vez que se habla en Granada de un asunto cultural es para ofender al artista, a la familia o para que se pierda lo más digno que tiene la ciudad. Yo creo que en Granada soñamos con hacer una ciudad digna y la hemos convertido en un verdadero estercolero”, mantuvo. En ese sentido, incidió en que en otros lugares del mundo el nombre de García Lorca “se pone al lado de lo más digno”, excepto en Granada, “donde la UGR y el Vicerrectorado de Extensión Universitaria justifican que a Lorca se le llame fascista, incluso en un panfleto publicado por la propia UGR” que fue repartido entre los asistentes a la conferencia de Fortes con textos de éste y que aludía a que en el Romancero Gitano el poeta “lleva esta caricatura gitana a la parodia social y a la provocación política; esto es, a la aporía superior (intelectual, ideológica, pero también política), que material e históricamente se reconoce y se entiende como fascismo”. En opinión de García Montero, el responsable de dar voz a alguien como Fortes es el director de la Cátedra, Antonio Carvajal. “Más que pensar en la UGR lo único que está pensando es en el rencor que debe tenerme a mí, pero yo no tengo la culpa de la suerte literaria que Carvajal tenga”, apuntó el también Premio Nacional de Poesía que consideró “ridículos” los actos que organiza la Cátedra. “Pero éste (en referencia a la intervención de Fortes) no es ridículo, es inaceptable”, concluyó. El sábado 25, Francisco González Lodeiro, rector de la UGR, se comunicó con Isabel García Lorca para ofrecerle disculpas, aunque no había podido visionar el video de la conferencia, lo que haría ese día “porque hasta ahora no lo había tenido, y veré exactamente las afirmaciones que hizo el profesor Fortes”. El máximo dirigente universitario aseguró que había visto y leído sólo lo que había reproducido la prensa, y que apuntaban a que en la conferencia se había ventilado “algunos aspectos personales de García Lorca que me parecían dichos de una manera sin ningún fundamento ni base de tipo científico”. A esta reflexión, Lodeiro agregó que le había comentado a Isabel García Lorca que “creo que son cosas —algunas de las que dijo Fortes— que no afectan a la obra de Federico García Lorca. Por tanto no se puede hablar de un autor por su vida privada, por sus actitudes ideológicas y políticas o privadas, sino que pienso que hay que hablar sobre su obra literaria y desde el punto de vista literario”. Anunció que “vamos a contestar su carta. Sencillamente diciendo que lamentamos el incidente y que ellos se hayan visto afectados por esto. Y por supuesto nosotros estamos dispuestos a aclarar toda esta situación”. En esta línea, el rector señaló que “en ningún momento la carta” que le enviaron desde la Fundación “dice que se le retire el nombre de García Lorca a la Cátedra. Apunta un comentario que dice que si se hiciera eso no debería llevar ese nombre —la Cátedra—“. A esto sumó que “Isabel es consciente de las dificultades que tiene la universidad, de la situación que tenemos para resolver este problema”. Esas vicisitudes vienen de tener que “combinar esta libertad de expresión, pero también matizar lo que es el improperio”. Del mismo modo, el rector matizó que lo que deben pedir a la familia de Federico García Lorca “disculpas no es precisamente la palabra. Es explicar el hecho y ver en función de lo que contemplemos y visionemos qué actuación tomamos”, en relación a lo que dirán a la familia del poeta. Sobre esa actuación, dijo que “ya lo pensaría”. “No tiene por qué ser contra el profesor Fortes. Veremos esa situación y veremos cómo se pueden reconducir estas situaciones en un futuro”. Este jueves 30 de abril, el Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Cooperación al Desarrollo de la UGR canceló una nueva y polémica actividad programada por la Cátedra —la presentación de una obra del poeta Javier Egea—, en la que estaba prevista la intervención de José Antonio Fortes. Carvajal aseguró no haber recibido ninguna llamada de la institución informándole de esta decisión. “La verdad es que no me preocupa lo que se haga en aras de recuperar la calma en la universidad. Eso me parece bien siempre que por la parte que hostiga se observe la misma conducta”, aseguró. Además, el poeta defendió la conferencia de Fortes del pasado 22 de abril al tildarla de “excelente”, al tiempo que afirmó haber “optado por esta persona por lealtad” y “porque lo están masacrando con terrorismo verbal”. Fuentes: Europa Press • Granada Hoy • Ideal *** Luana Nogueira Galvao, de 11 años, presentó su primer libro Con motivo del Día del Libro fue presentado Garsen, el bosque mágico (http://abbrr.com/oIO), relato escrito por Luana Nogueira Galvao, una niña de 11 años, alumna del Colegio Público de la Urbanización Parque Las Castillas, de Torrejón del Rey (Guadalajara, España), quien también ilustró el volumen. Con la intervención de la delegada provincial de la Consejería de Educación y Ciencia de Castilla-La Mancha, Mar Gutiérrez, el libro fue presentado en un acto celebrado en el propio centro escolar, donde Luana cursa 5º de Primaria. Gutiérrez valoró la calidad literaria de la obra y ha asegurado haber experimentado “una emoción especial por descubrir jóvenes promesas como Luana”, a la vez de valorar que “en los centros educativos de la región existe un gran interés por la lectura, algo que va íntimamente unido a la creación literaria”. Por su parte, Luana, quien ya empezó a escribir su segundo libro, ha animado a otros niños a leer y escribir, pidiéndoles “que sigan su sueño, que no abandonen, que lean mucho”, ya que “ésta es una tierra de escritores” y “si te gusta leer te gustará escribir”. Garsen, el bosque mágico, es un libro de fantasía cuya historia se desarrolla en un bosque mágico en el que una niña salva de una guerra a sus habitantes. Fuente: Web del libro *** Juan Marsé recibió el Premio Cervantes 2008 Juan Marsé recibió este jueves 23 de abril el Premio Cervantes 2008 de manos del Rey Juan Carlos de España, en la tradicional ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH, http://www.uah.es). En su discurso, el escritor habló sobre la memoria histórica y la memoria individual, sin olvidar el papel de la imaginación y el cine en su literatura, y se refirió a su “dualidad lingüística”, explicando qué hace un autor catalán escribiendo en castellano. Al acto de entrega del galardón, presidido por los reyes de España, asistieron además el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa; la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde; la presidenta de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), Esperanza Aguirre, y la directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen Caffarel. También asistieron el director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha; el presidente del jurado del premio, José Manuel Blecua, secretario de la RAE; y el director general del Libro (http://www.mcu.es/libro), Rogelio Blanco, secretario del jurado, así como escritores de la talla de Antonio Gamoneda —Premio Cervantes 2006—, Gustavo Martín Garzo y Luis Muñoz, el cantautor Joaquín Sabina y la directora de la Residencia de Estudiantes (http://www.residencia.csic.es), Alicia Gómez Navarro, entre otros representantes del mundo de la cultura. Dos días antes, el martes 21, Marsé había depositado su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. El escritor dijo que tal legado incluía “el secreto de la escalibada y otras cosas no tan importantes”. El acto de entrega estuvo presidido por Caffarel, quien le propuso a Marsé dar su nombre a la biblioteca del futuro centro en Shanghai. También estuvo presente González-Sinde. En la caja, que no se abrirá hasta el 21 de abril de 2029, hay “otras cosas, pero creo que no son tan importantes como ésta”, bromeó el autor. “No voy a decir de qué se trata, porque no está bien, es secreto”. Marsé se forjó como novelista en los duros años de la posguerra, cuando la memoria “fue sojuzgada, esquilmada y manipulada”, y dedicó una parte de su discurso a “los vericuetos y espejismos” de la memoria histórica. Reflexionó, asimismo, sobre la verdad del escritor, sus obsesiones, quimeras y sueños. “El olvido y la desmemoria forman parte de la estrategia del vivir, tanto en la sociedad civil como en los estamentos del poder. Hay una memoria compartida que no debería arrogarse nadie”, dijo. Se declaró un “amante incondicional de la fabulación”, explicó que no se considera “un intelectual”, sino solamente un narrador” al que los “planteamientos peliagudos, la llamada metaliteratura”, lo dejan “frío”. “Bastante trabajo me da mantener en pie a los personajes, hacerlos creíbles, cercanos y veraces”, reconoció el escritor. Frente al “misterio” y “galimatías” que es la literatura, dijo que le gusta recordar a Ezra Pound y su creencia de que “el esmero en el trabajo, el cuidado de la lengua, es la única convicción moral del escritor”, una frase que él suscribe “con la mayor cautela”. El escritor, quien desde que tiene “uso de razón” vivió “la dualidad cultural y lingüística de Cataluña”, que en su opinión “nos enriquece a todos”, nunca ha visto “nada anormal” en ser “un catalán que escribe en lengua castellana”, pero hay quien lo considera “una anomalía”, “un desacuerdo”. Esa dualidad es “una terca y persistente realidad”, y el realismo “es una corriente literaria muy nuestra, y que aún goza de un sólido prestigio”, dijo Marsé, que no quería “instalarse en la identidad cultural para dar lecciones a nadie” ni hacer “una defensa excesiva del realismo”. “Pero, como dijo Woody Allen en una de sus buenas películas, el realismo es el único lugar donde puedes adquirir un buen bistec”. Al tercer intento, y con 16 años, logró leer el Quijote “de cabo a rabo”. En esa novela anida “el germen y el fundamento de la ficción moderna en todas sus variantes”, indicó Marsé, a quien le gusta pensar que “lo inventado puede tener más vida propia y más sentido que lo real, y en consecuencia, más posibilidades de pervivencia frente al olvido”. Ésa fue la lección de Don Quijote desde la primera de sus hazañas. “Él es el valedor de lo más noble, bello y justo que alienta en el corazón humano, el que vela por el espíritu, la vigencia y el esplendor de los sueños”. El cine le sirvió para completar su “precaria” formación. De Cervantes aprendió que “las cosas no siempre son lo que parecen”, concluyó el escritor, cuyo discurso completo puede leerse en esta edición (http://www.letralia.com/209/especial01.htm). Tras él, tomó la palabra la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, quien definió a Marsé como “un creador libre”, un escritor que comenzó como aprendiz de joyería y “que ha logrado ser maestro a base de memoria, honestidad y coherencia”. Es un escritor “por vocación, hecho a sí mismo”, de los que “trabajan pieza por pieza, de los capaces de engarzar la ternura y lo canalla, el dolor y el humor, con la minuciosidad del artesano que lleva tras de sí muchas horas de lectura y de trabajo”, agregó. Guionista, cineasta y ex presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (http://www.academiadecine.com), González-Sinde pronunció un discurso plagado de referencias al séptimo arte, estimando a Marsé como un escritor “nacido en el mundo del cine”, cuya obra “ofrece una narrativa forjada en lo visual, que nos lleva a ver hasta lo que no puede verse”. La concesión del Cervantes al autor catalán supone para la ministra “un acto de devolución, de pequeña compensación, por tanto como nos has dado y nos vas a seguir entregando”. Al entregarle a Marsé el galardón, se reconoce, a su juicio, “la enorme valía que tienen tus obras, y reconocemos también lo valioso que tienen los sueños de toda la Cataluña anónima y plural, de esa tierra que supo reconstruirse y abrirse al mundo, desde la desolación y la intemperie que provocaron la guerra y la barbarie”. “Julio Verne dio La vuelta al mundo en ochenta días, Julio Cortázar dio La vuelta al día en ochenta mundos, tú nos entregas la vuelta a la humanidad en ochenta calles”, señaló la ministra, quien agradeció su legado literario al escritor “en nombre de la generación posterior, la de tus hijos”. El acto concluyó con el discurso del Rey, quien elogió la autenticidad que domina la obra de Marsé y valoró su “empeño en hacer de España con su pluma una nación aun más solidaria, más justa y más humana”. Don Juan Carlos definió a Marsé como “uno de los mayores protagonistas” de la cultura española durante el siglo XX y en este siglo XXI y ha destacado su “dominio de la lengua, que emana de la difícil sencillez de su prosa”. Puso asimismo énfasis en el valor de la “autenticidad” como concepto clave en la obra de este autor nacido en Barcelona en 1933, que otorga “consistencia” a sus personajes, “brío” a sus historias y “rigor” a su palabra. “Consistencia, brío y rigor de quien, enamorado del arte de narrar, trabaja el idioma durante el tiempo necesario” para “lograr la perfección del miniaturista o del orfebre”, señaló el Rey, antes de añadir que esa “autenticidad admirable”, reflejada también en la “actitud crítica” de Marsé, le permite regalar al lector “una realidad inventada tan verosímil como la misma realidad”. El Premio Cervantes está dotado con 125.000 euros y es concedido por el Ministerio de Cultura en reconocimiento al conjunto de la obra de un escritor. Otros autores en los que ha recaído este galardón en años anteriores han sido Francisco Umbral (2000), Álvaro Mutis (2001), José Jiménez Lozano (2002), Gonzalo Rojas (2003), Rafael Sánchez Ferlosio (2004), Sergio Pitol (2005), Antonio Gamoneda (2006) y Juan Gelman (2007). Fuentes: ABC • Reuters *** Bibliotecarios de Pamplona denuncian actos de censura Reivindicar que las bibliotecas públicas son, y deben ser, centros para todas las personas, “no comercializables”, “no ideológicos” y “no censores”, fue el objetivo de la concentración que, convocada por la Asociación Navarra de Bibliotecarios (Asnabi, http://www.asnabi.com), se llevó a cabo el mediodía del 23 de abril, aprovechando la celebración del Día del Libro, frente al Ayuntamiento de Pamplona (http://www.pamplona.net), en Navarra (España). En la cita se dio a conocer el manifiesto “Bibliotecas públicas para todas las personas, cuando todas somos todas” (“Herri liburutegiak denontzat denok den denok garenean”), a través del cual los bibliotecarios navarros denuncian “la actitud de injerencia en las funciones profesionales del personal de las bibliotecas públicas de Pamplona” y protestan “por la prohibición de adquirir determinados periódicos”. Previamente a la lectura del manifiesto, sendas comisiones de Asnabi hicieron entrega de ejemplares del texto en el Parlamento de Navarra (http://www.parlamento-navarra.es), el Ayuntamiento y el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra (http://www.navarra.es/home_es/Temas/Turismo+ocio+y+cultura). Se hicieron copias del documento para que todos los representantes tengan acceso a él y conozcan las miles de firmas, entre apoyos de ciudadanos y entidades, que lo han suscrito hasta la fecha. La concentración fue motivada, según los propios bibliotecarios, por “la injerencia en las funciones profesionales” que realizan, y que se han traducido en la prohibición de adquirir los periódicos Berria (http://www.berria.info) y Gara (http://www.gara.net). Asnabi quiso de esta manera recordar en el Día del Libro “los problemas de censura” que se sufren en la actualidad. En su manifiesto, los bibliotecarios dicen estar “alarmados” por la “triste” situación que se vive. “La alarma saltó cuando, allá por febrero de 2009, de la biblioteca pública de Barañáin desaparecieron (no por su propio pie) dos de los periódicos que acostumbraban a compartir espacio con el resto”, recogen en el documento. Y siguen denunciando que el motivo de la desaparición de dichos diarios “es que un ciudadano (en su calidad de concejal), al que esos periódicos no le acaban de gustar, lo decide así”. “Las bibliotecas, mal que les pese a algunos ciudadanos, no rechazan”, defiende el manifiesto. “Están hechas de un tejido inusual, un tejido no comercializable, no ideológico, un tejido que se expande, un tejido no censor. Ahí radica su grandeza, en su permeabilidad y su infinita capacidad”, prosigue. Y al no permitírsele hacer valer estas cualidades que le corresponden por derecho, “la biblioteca púbica enferma”. Porque no respetar esa naturaleza “es como editar carnés de biblioteca de 1ª y 2ª categoría, como poner entre comillas el pública de la biblioteca pública”. Fuente: Diario de Noticias *** Presentada antología Próximos de cuentos venezolanos en español y chino Próximos, antología de la nueva narrativa venezolana, fue presentada el pasado jueves 24 de abril en la Biblioteca Pública Central Agustín Codazzi, en el marco de la Semana del Libro de Maracay (Aragua, Venezuela), durante un acto organizado por el mencionado centro de lectura, la Coordinación de Literatura de la Secretaría de Cultura del Estado Aragua, a cargo del escritor Rafael Ortega (http://www.letralia.com/firmas/ortegarafael.htm), la revista digital Letralia.com y la Agrupación Pie de Página. La presentación fue realizada por los escritores Manuel Cabesa (http://www.letralia.com/firmas/cabesamanuel.htm) y Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm), compilador éste último de la antología, y contó con la presencia de tres de los autores incluidos: Susana Sussmann, Javier Domínguez (http://www.letralia.com/firmas/dominguezjavier.htm) y Leopoldo Tablante. La antología fue publicada en diciembre de 2006 por la Embajada de Venezuela en China, bajo la responsabilidad editorial del escritor Wilfredo Carrizales (http://www.letralia.com/firmas/carrizaleswilfredo.htm), entonces agregado cultural de esa entidad. La traducción fue realizada por el profesor Zhao Deming, catedrático de la Facultad de Español de la Universidad de Beijing (http://en.pku.edu.cn), vicepresidente de la Sociedad China para el Estudio de las Literaturas Española, Portuguesa e Hispanoamericana y consejero de la Asociación de Hispanistas Chinos. Con prólogo de Jorge Gómez Jiménez, Próximos contiene trece cuentos de igual número de autores, todos ellos con edades comprendidas entre los 25 y los 35 años: “La foto borrada”, de Javier Domínguez; “Desencuentro”, de Diana Garrido Sylvester; “Anaís o la certeza de ningún olvido”, de Eduardo Mariño; “El Club de la Masturbación”, de Roberto Martínez Bachrich; “Les yeux (Los ojos)”, de Jesús Nieves Montero; “Las hogueras de San Juan”, de Luis Nouel Trenard; “Gitane”, de Carlos Padrón; “Morrissey y la amputación provisoria de un órgano vital”, de Daniel Pradilla; “El elefante”, de Fedosy Santaella Kruk; “La esperanza es lo último que se pierde”, de Susana Sussmann; “Sentido del equilibrio”, de Leopoldo Tablante; “La mancha”, de Valentina Truneanu Castillo, y “Club Social Deportivo Flor Amarillo”, de Orlando Verde. Gómez Jiménez calificó a Próximos como un “libro bifronte”, destacando el diseño realizado por el artista venezolano Pedro Holder, que brinda especial importancia al carácter bilingüe del libro, ofreciendo por un lado la edición en español y, al dar vuelta al volumen, la traducción al chino. “Aquí están varios de los nombres que van a marcar la literatura venezolana. Este libro quedará como testimonio de un momento literario específico, que es este”, dijo Gómez Jiménez. “Es una fotografía de este momento literario”. “Bastante notable que en este mundo abyecto, donde es tan fácil tener dos caras, estos señores están construyendo parte del rostro, de un único rostro de la literatura venezolana, de trece formas distintas, en un libro”, abundó el editor de Letralia. Tras la intervención del compilador, los escritores que asistieron a la presentación tomaron la palabra. Licenciada en física y coordinadora de la web Los Forjadores (http://forjadores.net), la escritora Susana Sussmann, cuyo texto es el único del libro enmarcado en el género de ciencia ficción, resaltó la importancia que para los autores de esta tendencia tiene el que uno de ellos haya sido incluido en una antología que, como esta, pretende ser un muestrario de la narrativa venezolana en general. “Creemos que estamos dando un paso adelante”, dijo Sussmann refiriéndose a los autores venezolanos de ciencia ficción, “y nos gustaría que las nuevas generaciones, que son quienes tradicionalmente leen relatos de ciencia ficción, puedan conocer algo nuevo, y no se queden solamente en lo que fue creado en el pasado por los grandes nombres, que son los más conocidos por los aficionados del género”. A continuación, Javier Domínguez agradeció la posibilidad que brindó este proyecto para acercar a diversas firmas destacadas de la nueva narrativa venezolana, algo que juzgó como “imposible” sin iniciativas como esta. “Escribir es una actividad solitaria”, agregó. “A uno le cuesta encontrar interlocutores, de manera que es excelente que ocurra este tipo de iniciativas”. “Es interesante saber que a través de estas iniciativas uno conoce a las personas que también están escribiendo, con quienes uno puede compartir estas inquietudes”, dijo Domínguez. “Ese es para mí el gran mérito de esta antología, que permite estar en contacto con estos autores y saber que se está haciendo literatura en Venezuela y que es una literatura que apunta a ser de muy buena calidad”. Leopoldo Tablante afirmó que son varias las razones por las que considera importante la publicación de la antología. Dijo recordar como “de una vida pasada” el momento en que se emitió la convocatoria a participar en la antología. “Ver el producto materializado es muy emocionante, pues muchas veces los autores aspiramos a que nos lean en Colombia, México, con mucha suerte en Argentina, y como el summum del éxito uno espera que haya libros de uno en Barcelona o en Madrid. Pero estar en chino, eso es más allá”. “Para un autor que escribe en castellano, incluso para autores españoles, debe ser lo mismo”, agregó Tablante. “Lo último que uno piensa es que puede ser traducido al chino. Es algo muy exótico pero por lo mismo muy emocionante, y aparte de lo emocionante recuerden que en China está la mayor parte de los lectores del mundo, demográficamente hablando”. La edición de Próximos ha sido distribuida en China en diversas actividades promovidas por la Embajada venezolana. A fin de que pueda ser disfrutada por lectores de todo el mundo, en las próximas semanas Editorial Letralia publicará una edición digital que incluirá los relatos en ambos idiomas, según anunció Gómez Jiménez al cierre del acto. Los videos en los que se puede apreciar completa la presentación del libro pueden verse en el blog Quarks de todos los sabores (http://abbrr.com/fu3), de Susana Sussmann. *** Soria y Universidad de Chile desarrollarán vínculo cultural La Universidad de Chile (http://www.uchile.cl) y el Ayuntamiento de Soria (http://www.ayto-soria.org), en Castilla y León (España), firmarán un convenio de colaboración para compartir actividades comunes y desarrollar “un vínculo cultural permanente”, según el anuncio hecho este 25 de abril por Alicia Salomone, directora del Departamento de Literatura de esa entidad académica. Por su parte, el concejal de Cultura de Soria, Jesús Bárez, confirmó el interés por este convenio de colaboración, que permitirá dotar de continuidad al puente cultural establecido entre Chile y Soria a través de la poesía. Resaltó que la poesía es un lenguaje universal, por lo que “hablando la misma lengua nos va a poder enriquecer”, encontrando siempre el punto de coincidencia en esa perspectiva poética con relación a la vida. “Seguimos pensando que la poesía es uno de los medios para poder comunicar de una manera más clara y precisa lo que nos une, a pesar de las diferencias que pueda haber a otros niveles”, resumió. Representantes de la Universidad de Chile visitaron Soria para presentar el encuentro de poesía que se celebrará en abril de 2010 con motivo del bicentenario de la independencia del país hispanoamericano. Salomone adelantó que este encuentro celebrará primero sus actividades en Chile y después en España. Entre las actividades previstas para 2010, Chile asistirá como país invitado a la Feria del Libro de Soria con la presencia de una serie de autores que leerán sus textos y dialogarán con los escritores sorianos. “Nos interesa especialmente este diálogo con España porque pensamos que es una buena oportunidad de un reencuentro y de una revaluación de lo que se ha hecho en estos dos siglos en cuanto a recreación poética y literaria”, destacó. Subrayó además la importancia que supondrá para “estos dos pueblos” reencontrarse desde un punto de vista cultural, ya que no sólo tienen raíces culturales comunes sino miradas hacia el futuro. Explicó que su viaje a España está motivado en el interés por invitar a poetas, académicos y estudiosos de la poesía para citarse en Chile en abril de 2010, a la vez que han recibido la invitación de distintas instancias culturales españolas para que creadores chilenos expongan sus producciones en España. Recordó que el nexo cultural existente entre España y Chile es fundamental, basado en la lengua común y también en la “enorme historia de vínculos” entre los escritores de “una y otra orilla”, citando el caso de Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Gonzalo Rojas, y la influencia de escritores españoles desde el siglo XIX hasta la actualidad, casos de Gustavo Adolfo Bécquer, las generaciones del 98 y del 27 y de Antonio Gamoneda. En Chile, según Salomone, la literatura española sigue siendo parte de los estudios de las carreras de literatura en toda su extensión, por ser un referente muy importante, entendido no como subordinación sino como el diálogo entre dos culturas maduras. En este sentido, reconoció sentir una “enorme emoción” por estar en el instituto donde impartió clases Antonio Machado, “que ha tenido y sigue teniendo una relevancia fundamental para nuestras letras y para nuestra historia cultural, también por su pensamiento político y social”. Fuente: EFE *** Fallece el escritor español Antonio Pereira El escritor español Antonio Pereira falleció la mañana del pasado sábado 25 de abril en su domicilio de León (España) a los 85 años de edad, como consecuencia de un paro cardíaco. En el momento de su fallecimiento, inesperado aunque gozaba de una delicada salud, se encontraba junto a su esposa, Úrsula Rodríguez. Nacido el 13 de junio de 1923 en Villafranca del Bierzo, a mediados del pasado siglo Pereira trasladó su residencia a la capital leonesa, alternándola durante los últimos años de su vida con frecuentes y prolongadas estancias en Madrid. Aunque se inició en las letras dentro de la poesía y es autor de dos novelas, la obra literaria de Pereira se centró en el relato breve, que abrió en 1966 con la publicación de Una ventana a la carretera, con el que obtuvo el Premio Leopoldo Alas. Galardonado en 1988 con el Premio Fastenrath de la Academia de la Lengua y en 1999 con el Castilla y León de las Letras, el escritor leonés ocupa un lugar destacado en la narrativa de la segunda mitad del siglo XX como uno de los más consumados y brillantes autores dentro del género del cuento. En León se había constituido el año pasado una fundación con el nombre del escritor, impulsada por él y su propia esposa con el objetivo de fomentar y promover todo tipo de actividades de carácter científico y cultural o de interés social, tendentes a la conservación de la obra literaria del escritor, así como de cualquier otra obra relacionada, tanto de literatura y artes como en humanidades en general. De Pereira, además de sus cualidades como escritor, se han destacado las que tenía como persona. La consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León (http://www.jcyl.es), María José Salgueiro, elogió al mismo nivel tanto la faceta humana como la calidad literaria de Pereira, y dijo que “era un escritor magnífico y una persona absolutamente entrañable. Tenía un gran humor y viveza”. Recordó la reciente institución de la Fundación Antonio Pereira, promovida por la Universidad de León (http://www.unileon.es) y el Gobierno regional, como una de las últimas ocasiones que tuvo de departir con el narrador. Fuente: EFE *** Muere el crítico musical español Enrique Franco Enrique Franco (Madrid, 1920), decano de la crítica musical española que ejerció en diversos medios, falleció este 27 de abril a los 89 años de edad en la Clínica de la Concepción de Madrid, a causa de un cáncer. Tras la muerte de su mujer Ana María, hace cuatro años, Franco había dejado de acudir a los conciertos. En 2007, la Fundación Albéniz (http://www.fundacionalbeniz.com) publicó sus Escritos musicales, textos elaborados entre 1971 y 1976 para los programas de la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española, seleccionados por Tomás Marco y Álvaro Guibert, pero su autor ya no se vio con ánimo de acudir a esa cita. Gran experto en música española y heredero del pensamiento del musicólogo Adolfo Salazar, Franco investigó a fondo las figuras de Isaac Albéniz y Manuel de Falla, de quien reunió materiales hasta entonces muy dispersos. Pero, lejos de volcarse únicamente en el estudio del pasado, su vigoroso activismo musical alcanzó a las jóvenes generaciones, de las que fue un valiente defensor, especialmente la generación de 1950, integrada por nombres hoy consolidados como los de Luis de Pablo, Cristóbal Halffter o Carmelo Bernaola. “Decir que Manuel de Falla es bueno resultaba ya entonces muy fácil, pero decir eso mismo de esos autores en la década de los años 50 desde luego no lo era tanto, y él lo hacía”, destacó su discípulo Andrés Ruiz Tarazona, quien le consideró “un sabio”. Enrique Franco empezó a ejercer la crítica musical en 1940 en el diario Arriba. Entre 1946 y 1952 trabajó en Unión Radio de la Cadena Ser (http://www.cadenaser.com) y a partir de 1966 fue director de programas musicales de Radio Nacional de España (RNE, http://www.rne.es), desde donde realizó una intensa labor divulgativa. Durante más de 30 años perteneció al comité de dirección de la Unión Europea de Radiodifusión (http://www.ebu.ch) y en diversas ocasiones ha formado parte del Consejo de la Música del Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es). Fue también miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de RTVE (http://www.rtve.es/orquesta/orquesta), así como también colaboró con la Orquesta Nacional de España (http://ocne.mcu.es) en tareas directivas. En su faceta de divulgador e impulsor radiotelevisivo de la música clásica lideró una política de encargos de obras que permitió dar a conocer a numerosos jóvenes talentos. A los ya citados, hay que añadir los nombres de Ramón Barce, Carlos Cruz de Castro, Miguel Alonso, José Ramón Encinar, José Luis García del Busto, Alfredo Aracil, Albert Blancafort y Daniel Vega. Como investigador publicó también monografías sobre Frederic Mompou y Xavier Montsalvatge. Fue además impulsor de jóvenes intérpretes, como la cantante Montserrat Alavedra o la pianista Rosa Sabater. Enrique Franco pertenecía a una familia hondamente implicada con la cultura. Su hermano es el director de cine Jesús Franco y su hermana Dolores estuvo casada con el filósofo Julián Marías, padre del escritor Javier Marías. También tuvo una discreta faceta como compositor. Suya es, por ejemplo, la música del himno falangista Montañas nevadas, sobre la letra de Pilar García Noreña. Fuente: El País *** Reconocen al guaraní como uno de los idiomas oficiales del Mercosur El Parlamento del Mercado Común del Sur (Mercosur, http://www.mercosur.int) aprobó por unanimidad este martes 28 de abril, en reunión celebrada en Asunción (Paraguay), el reconocimiento del guaraní como uno de los idiomas oficiales del bloque. El guaraní es idioma oficial de Paraguay, Bolivia y de la provincia argentina de Corrientes, y es hablado por más de diez millones de personas de los países mencionados, así como de Brasil y Uruguay. El proyecto de recomendación para reconocer al guaraní como idioma oficial del Mercosur fue presentado en su momento por el doctor Héctor Lacognata, parlamentario del Mercosur por Paraguay, como informáramos en nuestra edición 204 (http://www.letralia.com/204/0210guarani.htm). La propuesta también había sido presentada en sus respectivos países por los parlamentarios del Mercosur Rubén Martínez Huelmo (Uruguay) y Eduardo Galantini (Argentina). En la sesión participó como invitada una delegación de 33 personas del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní (http://www.ateneoguarani.edu.py), institución que lleva ya casi 15 años —junto a otras entidades y personalidades— desarrollando actividades para fortalecer la presencia de este idioma, al que consideran el más antiguo factor de cohesión lingüística, histórica y social del actual Mercosur. En el marco de la sesión del Mercosur, el Ateneo realizó en la Manzana de la Rivera, en la capital paraguaya, el Congreso Internacional “Guaraní idioma oficial del Mercosur”, en el que participaron como expositores Héctor Lacognata, Rubén Martínez Huelmo, Almidio Aquino, María Eva Mansfeld de Agüero, María Elvira Martínez de Campos, Ramón Silva, Lino Trinidad Sanabria, Félix de Guarania, Modesto Romero Cueto, Jorge Román Gómez, Antonio Cabrera, Gudelio Ignacio Báez Benítez y David Galeano Olivera (http://www.letralia.com/firmas/galeanooliveradavid.htm). Los participantes del congreso destacaron la necesidad de reforzar la promoción del guaraní sobre todo en las instituciones educativas y en los medios de comunicación, y plantearon como próximo compromiso la creación de la Academia de Lengua Guaraní del Mercosur, para —entre otros objetivos— elaborar el primer diccionario guaraní del bloque. Fuente: Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní *** Biblioteca Nacional de España comercializa su fondo digital con Bubok A partir de esta semana se podrán comprar a través de la web de la librería y editorial digital Bubok (http://www.bubok.es) hasta cien títulos de la Biblioteca Digital Hispánica (BDH, http://www.bne.es/BDH/index.htm), el fondo digitalizado de la Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es), según el acuerdo alcanzado entre ambas partes el pasado 29 de abril. El convenio, según fuentes de la BNE, no es excluyente, pero se ha suscrito con esta empresa “porque es la única española que ofrece en estos momentos este servicio”. Por su parte, Ángel María Herrera (http://www.letralia.com/firmas/herreraburguilloangelmaria.htm), director de Bubok, señaló que se llegó al acuerdo “por un interés de ambas partes, ya que ellos estaban buscando algo de este tipo para su fondo digital”. Como resultado del acuerdo, la BNE tiene ahora su página como autor (http://bne.bubok.com) en Bubok. El usuario podrá descargar de allí en formato PDF, e imprimir gratuitamente, cualquiera de los títulos que abarca el acuerdo, y si desea tener una copia impresa de la edición, también podrá solicitarla, pero esto le conllevará un coste de “unos 10 o 20 euros, dependerá de cada libro. En cualquier caso, será un precio que pondrá la Biblioteca Nacional”, sostiene Herrera. Los cien títulos elegidos del fondo digitalizado, todos ellos libres de derechos de autor, son los más solicitados en la actualidad para su consulta en la BNE, como, por ejemplo, El Beato de Liébana (1086), y el libro de dibujos De Aetatibus Mundi Imagines, del siglo XVI. La BDH posee 10.000 títulos, pero, según el acuerdo que la BNE firmó en enero de 2008 con Telefónica (http://www.telefonica.es), se espera que en cinco años se llegue a 25 millones de páginas digitalizadas. Fuente: Público *** Trabajadores cierran Biblioteca Pública Pío Tamayo, en Lara Los trabajadores de la Biblioteca Pública Pío Tamayo (http://www.bibliotecapiotamayo.gob.ve), de Barquisimeto, Lara (Venezuela), se constituyeron este 1 de mayo en asamblea permanente, con lo cual ese centro quedó cerrado al público por tiempo indefinido. Los trabajadores de la Red de Bibliotecas de Lara exigen que las autoridades regionales cumplan con el aumento salarial decretado hace más de cuatro meses por el actual gobernador Henri Falcón, según declaró el secretario general del sindicato, Robert Sánchez, quien además aseguró que con esto se está afectando el beneficio de otras derivaciones económicas. Son unos 320 trabajadores los afectados por no recibir el incremento salarial de 25%. Por su parte, el presidente del Sindicato de Empleados Públicos, Julio Cesar Marín, señaló: “La directiva de la biblioteca, durante los cuatro meses de gestión, lo único que ha hecho es buscar libros quemados que no existen, y no se ha preocupado por buscar los beneficios para los trabajadores”. Señalaron que estarán en asamblea permanente hasta que obtengan una respuesta adecuada. A su vez denunciaron que “con las políticas de traslados de trabajadores en los términos de Comisión de Servicio a otras instituciones, están violentando lo establecido en el artículo 71 de la Ley de Estatuto”. Mientras tanto, el director de la Red de Bibliotecas de Lara, Álvaro Gómez, aseguró que “ellos están en todo su derecho de exigir el cumplimiento de los pagos y de hacer asambleas, pero tenemos problemas de presupuesto”. Al mismo tiempo, exhortó a los empleados a mantenerse en sus labores. Fuente: El Universal *** Carol Ann Duffy reconocida como primera poeta laureada en Gran Bretaña La escritora Carol Ann Duffy (http://www.carolannduffy.co.uk), distinguida el pasado viernes 1 de mayo como Poeta Laureada de Gran Bretaña convirtiéndose en la primera mujer en obtener este título real a lo largo de sus 341 años de historia, dijo que pensó “mucho y detenidamente” antes de aceptar la posición, vista por algunos como un “cáliz envenenado” debido al escrutinio público que significa. La función de Poeta Laureada prevé un cheque anual de 5.000 libras (5.578 euros) y un barril de vino, el equivalente a 600 botellas de jerez. Natural de Glasgow, Escocia, Duffy —quien también es la primera persona de origen escocés en recibir la distinción— pidió en tono de broma que le entreguen cuanto antes las botellas de jerez, pues su predecesor en ese puesto, el poeta y novelista Andrew Motion, nunca recibió al parecer lo prometido. La mujer de 53 años afirmó que ve esta distinción, que se otorga cada diez años, “como un reconocimiento para las grandes poetisas que escriben actualmente. He decidido aceptarlo por esa razón”. Duffy estaba en competencia en 1999, pero perdió ante Motion debido a, según la prensa británica, preocupaciones sobre cómo reaccionaría el público a una poetisa laureada lesbiana. Duffy, que tiene una hija de trece años y es lesbiana, calificó de “fantástico” que se atribuya ese cargo a una escritora “abiertamente homosexual”. Expresó al mismo tiempo su esperanza de que su nombramiento sirva para demostrar que la homosexualidad “es algo normal” y al mismo tiempo “hermoso”, y anunció que donará su estipendio anual a la Poetry Society (Sociedad Poética, http://www.poetrysociety.org.uk) para instituir un nuevo premio de poesía. El puesto honorífico de “poeta laureado” fue instituido por el rey Carlos II en 1668 y desde entonces ha reconocido la trayectoria de poetas como John Dryden, William Wordsworth, Alfred Tennyson, y ya en el siglo XX John Betjeman y Ted Hughes. Originalmente, el poeta elegido debía escribir odas para conmemorar celebraciones como el cumpleaños de los monarcas, y ocupaba el cargo de manera vitalicia, aunque hoy en día es una distinción meramente honorífica limitada a un periodo de 10 años. Probablemente mejor conocida por su colección de 1999, The World’s Wife, en que cuenta historias sobre las mujeres detrás de los hombres más poderosos de la historia, Duffy ha publicado también Standing Female Nude (1985), Mean Time (1993), Feminine Gospels (2002) y la colección de poemas amorosos Rapture (2005), que recibió el prestigioso premio TS Eliot. También escribe cuentos ilustrados para niños y obras teatrales. Uno de sus poemas más polémicos, que presenta a un joven rebelde que, armado de un cuchillo, anuncia que va a matar a alguien, fue retirado del programa escolar el año pasado después de que se acusara a la autora de enaltecer la criminalidad con arma blanca, episodio comentado por el escritor José Luis Justes Amador (http://www.letralia.com/firmas/justesamadorjoseluis.htm) en nuestra edición 204 (http://www.letralia.com/204/articulo02.htm). El primer ministro británico, Gordon Brown, se refirió a Duffy como “una poeta verdaderamente moderna que ha ampliado nuestra imaginación al colocar todas las experiencias humanas en frases que captan las emociones perfectamente”. Fuentes: Ansa • EFE • Reuters *** Festival de las Artes realizan en Sucre Desde el pasado sábado 2 de mayo y hasta el próximo domingo 10 se está realizando en Sucre, Bolivia, el Festival de las Artes, evento patrocinado por la Prefectura del Departamento de Chuquisaca (http://www.chuquisaca.gov.bo) y la Empresa Distribuidora de Gas Sucre (Emdigas, http://www.emdigas.com) y organizado por Proart-Bolivia, con el objetivo de conmemorar el Bicentenario del Primer Grito Libertario. Las actividades se iniciaron el sábado 2 con la inauguración, en la sede de la Fundación Pachamama (http://www.pachamama.org.bo), de la exposición de pintura de Francesca Oña González, la presentación de la Escuela de Danza Ballet Universitario y el Encuentro-Concierto de Música “Vozabierta”. Continuaron el domingo con la obra Happy Days, presentada por la compañía teatral Kiknteatro, la proyección del documental Un día más, de Leonardo de la Torre y Sergio Estrada, y la presentación de la obra La escala humana, a cargo de la compañía Escena 163. Continúan este lunes 4 con la inauguración de la exposición fotográfica de María Fernanda Sandoval y Paola Lambertín, en el Archivo Nacional, y una nueva función del documental Un día más, que se repetirá el martes 5 y el miércoles 6. Además, el martes también será presentada la obra 120 kilos de jazz, por la compañía Teatro de los Andes. El miércoles 6 se presentará la obra Plush, a cargo de la compañía ecuatoriana Teatro de la Vuelta, y el jueves 7 a las 6 de la tarde será proyectado el filme Chuquiago, de Antonio Eguino, en el marco del Ciclo de Cine Nacional. Asimismo, a las 7 de la noche se presentará la obra La razón blindada, por la compañía Teatro Malayerba. El ciclo de cine continúa el viernes 8 a las 6 de la tarde con Los Andes no creen en Dios, de Eguino, y a las 8 se presentará la obra Nuestra Señora de las Nubes, de Teatro Malayerba. El sábado 9 a las 6 de la tarde, la Iglesia Santa Clara será el escenario para un concierto que en su primera parte ofrecerá composiciones de Sachiko Leticia Sakuma y, en su segunda, de Harold Beizaga y Bernardo Rosado. El mismo sábado a las 6 de la tarde continúa en Pachamama el ciclo de cine con Sayari, de Mela Márquez, y a las 8 se presenta en el Teatro Gran Mariscal el grupo Atempo Danza con Vientre mineral. Las actividades cierran el domingo 10 con la clausura de las exposiciones de Francesca Oña González, María Fernanda Sandoval y Paola Lambertín, y el ciclo de cine, que presenta a las 5 de la tarde en Pachamama el filme Cuestión de fe, de Marcos Loayza. A las 7 será presentado en la Casa de la Libertad un concierto para piano y canto con composiciones del maestro de capilla de la Catedral de Chuquisaca, Pedro Ximenes de Abril y Tirado (1780-1856). Las entradas, cuyos precios oscilan entre los 10 y los 15 bolivianos, pueden ser adquiridas en la Alianza Francesa (Aniceto Arce 35) o en la Fundación Pachamama (calle Uyuri, esquina Calama), en Sucre. *** Alfaguara publica colección de literatura de Ecuador Diez novelistas, veintisiete cuentistas y cuarenta y ocho poetas integran la Colección de Literatura del Ecuador, que Alfaguara (http://www.alfaguara.santillana.es) publicará este mes para dar a conocer en España la literatura ecuatoriana del siglo XX, según informó la editorial en un comunicado. El proyecto editorial, que reúne una antología de poesía, otra de cuento y una selección de las mejores novelas contemporáneas del país andino, verá la luz coincidiendo con la semana cultural que, dedicada a Ecuador, se celebra del 4 al 11 de mayo en la Casa de América (http://www.casamerica.es), en Madrid. La edición de las tres antologías, llevadas a cabo en colaboración con el Ministerio de Cultura de Ecuador (http://www.ministeriodecultura.gov.ec), ha estado dirigida por el escritor y editor ecuatoriano Javier Vásconez (http://www.javiervasconez.com), autor de novelas como El retorno de las moscas y Jardín Capelo. Entre los novelistas presentes en la colección figuran el propio Vásconez, de quien se publica La sombra del apostador, y Carlos Arcos Cabrera, de quien se ha elegido Vientos de agosto. Entre los cuarenta y ocho poetas que incluye la colección figura Jorge Enrique Adoum, ganador del Premio Nacional de Poesía del país andino, y Ramiro Oviedo, mientras que entre los cuentistas están Vladimiro Rivas y Gabriela Alemán. Fuente: EFE *** Cartagena celebra su Semana de Novela Histórica La X Semana de la Novela Histórica de Cartagena (Murcia, España) se celebra desde este lunes 4 hasta el viernes 8 de mayo, contando con destacadas figuras de las letras como el escritor Alberto Vázquez Figueroa, a quien se ha encomendado la conferencia inaugural, así como autores noveles entre los cuales se cuentan los murcianos Jerónimo Tristante y Francisco López Mengual, con obras reconocidas en Europa. El evento cultural, que tiene lugar en el Aula de Cultura de Caja Murcia (http://www.cajamurcia.es), es organizado por la Asociación de la Semana de la Novela Histórica de Cartagena, que fue presentada la semana pasada por su presidente, Jorge Poyato, y su secretario, Miguel Ángel Cuevas, quien informó que la actividad tiene como objetivo convertirse en un evento “más internacional, pasando de ser un referente de este tipo de novela a nivel local y regional, que ya lo es en la actualidad, a ser un referente nacional”. En la presentación del evento también estuvieron presentes la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena (http://www.cartagena.es), Rosario Montero, y el representante de la Obra Social de Caja Murcia (http://www.fundacioncajamurcia.es), Julio Mínguez, que colabora con la Semana por ser “una iniciativa que acerca la cultura y el placer de la lectura a la gente, por lo que merece nuestro apoyo a pesar de la crisis”. Otros novelistas presentes en la X Semana de Novela Histórica de Cartagena son el alemán especialista en la época romana, Gisbert Haefs, el estudioso de la figura de Escipión, Santiago Posteguillo, y el recientemente galardonado con el Premio Mandarache, Luis Leante y la archiduquesa de Austria, Catalina de Habsburgo, con su última obra La maldición de Sissi. El jueves, los protagonistas serán Antonio Garrido, así como el ex presidente de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org) y ex diputado, Joaquín Leguina, quien hablará sobre su último libro, Cuernos retorcidos, y el biznieto del escritor Albert Camus, David Camus. Las conferencias y la Semana acaba el viernes 8 de mayo con la participación de la finalista del Premio Planeta 2008, Susana Fortes, y la entrega del Premio Ciudad de Cartagena 2009, que recayó en la figura del escritor italiano Valerio Massimo Manfredi. Fuente: Europa Press *** La Librería Mediática publica antología en audio de su concurso anual El Libro Radial 2009 de La Librería Mediática (http://lalibreriamediatica.wordpress.com), antología en audio de los cuentos y poesías brevísimos ganadores del concurso anual en su sexta edición, en el que participaron más de 3.000 creaciones de 1.500 autores de 28 países, ya puede ser escuchado en la web de TVLecturas (http://abbrr.com/fgP), la televisora online sobre libros impulsada por la mencionada iniciativa comunicacional venezolana. El programa se estrena además este martes 5 de mayo a las 5 de la tarde en Radio Nacional de Venezuela (RNV, http://www.rnv.gob.ve), en el horario regular del programa “Los libros y la radio tienen mucho que ver”, también de La Librería Mediática, y en él participan como lectores las niñas Camila Medero, Daria y Lena Chávez Prigorian, además de Helena Salcedo, Marialcira Matute, Arturo Sosa Leal, César Jiménez, Isidoro Duarte y el primer actor venezolano José Luis Silva. El montaje estuvo a cargo de Reivalc Mora y Richard Rodríguez. A finales de mayo estará disponible el Libro Televisivo 2009, otro programa especial de La Librería Mediática que se transmitirá en el canal Venezolana de Televisión (VTV, http://www.vtv.gob.ve). El veredicto del concurso fue publicado hace unas semanas (http://abbrr.com/RJv). En total resultaron finalistas 155 textos, de los cuales el jurado seleccionó 38 textos ganadores para el Libro Televisivo y Radial 2009 y 22 para el Libro Radial 2009. Gran parte de los textos provenían de Argentina, España y México, seguidos por los concursantes venezolanos, y algunas notas curiosas como envíos desde Australia, Israel y Grecia. El concurso fue organizado por Isidoro Duarte y Marialcira Matute, quienes se encargaron de elaborar la lista de 155 finalistas. El jurado, que seleccionó 60 textos ganadores cuyos autores reciben como premio la inclusión en los libros radial y televisivo 2009, estuvo constituido por un grupo de lectores, muchos de ellos ganadores de ediciones anteriores y todos del colectivo TVLecturas. Los jueces en poesía fueron Arturo Sosa, Gito Minore y Daniela Saidman, y en cuento, Mariadela Linares (Premio Nacional de Periodismo en Venezuela), Mónica Chalbaud y César Jiménez. Por su parte, Sara Labarca y José Tomás Castejón (Premio Nacional del Libro mejor lector 2006), fueron los encargados de determinar los nombres de los escritores a quienes se dedicarían los libros radial y televisivo: Juan Calzadilla, Stefania Mosca y Vidal Chávez López. El primero, segundo y tercer lugar en cuento fueron, respectivamente para Flor Yánez (Venezuela), Clodovaldo Hernández (Venezuela) y Raúl Oscar Ifrán (Argentina). Para poesía ocuparon dichos lugares Álvaro Cañizález (Venezuela), Gloria Viviana Echeverría (Argentina) y Pedro Nel Niño Mogollón (Colombia). Las temáticas abordadas con más frecuencia fueron el amor, la muerte, la soledad. En los cuentos hubo mucho ingenio, y alegorías a los clásicos, y en ambas categorías una preocupación de los autores por el desarraigo, y por los temas de actualidad política nacional e internacional. Concursaron autores desde 9 a 82 años, y entre los ganadores hay adolescentes, adultos y personas de la tercera edad. Autores como los jóvenes profesionales de la comunicación Clodovaldo Hernández, Heison Moreno y Eduardo Parra, así como Carlos Angulo, de Venezuela, Carlos Álvarez, de Chile, Jaime Cortés, de Colombia, y Liliana Savoia, de Argentina, destacaron por la gran profusión y calidad de las obras enviadas, lo que les valió la ubicación en el listado de finalistas y ganadores con varias obras. Entre los finalistas destacan nombres como los de Carmelo Urso, Isabel Carrión, Caribay Delgado, Ana Cristina Bracho, Carlos Bravo, Daniel Centeno, Franklin Hernández y César Andrade, venezolano residenciado en Francia. Los cuentos y poemas finalistas que no resultaron seleccionados para el Libro Radial o para el Libro Televisivo 2009 quedan publicados en Internet y se leerán en diversos programas radiales de La Librería Mediática a partir de finales de abril. La VII edición del concurso de La Librería Mediática que corresponde al año 2010, hará su convocatoria Caracas, en el marco del evento especial “25 Años de Librerías Mediáticas”, durante la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) 2009, el próximo mes de noviembre. Ese día se darán a conocer también los nombres de los jurados para esta edición. Fuente: La Librería Mediática *** V Congreso de Novela y Cine Negro celebran en Salamanca El V Congreso de Novela y Cine Negro (http://www.congresonegro.com), organizado por la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es), se desarrollará del 5 al 8 de mayo en la sede de la Filmoteca de Castilla y León, en Salamanca (Castilla y León, España), y estará dedicado al estudio de las relaciones entre la realidad y las creaciones de la ficción criminal. La jornada inaugural estará presidida por diversas autoridades del mundo académico y político y, en ella, el coordinador de la filmoteca, Juan Antonio Pérez Millán, será el encargado de impartir la primera conferencia, que versará sobre el cine negro estadounidense de las décadas de 1940 y 1950. Posteriormente tendrá lugar la conferencia del filósofo Fernando Savater, “gran aficionado al género negro”, quien ha compaginado su actividad docente con la creación literaria y ha llegado a obtener, gracias a su novela La hermandad de la buena suerte, el Premio Planeta de 2009, apuntó la organización. También el martes 5 de mayo estará el escritor cacereño Eugenio Fuentes, autor de una de las “más aclamadas” sagas de la literatura policiaca nacional, la protagonizada por el detective Ricardo Cupido, entre la que destacan títulos como El interior del bosque, Cuerpo a cuerpo y Contrarreloj, su última novela. El miércoles contará con la presencia del profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es) Javier Rodríguez Pequeño, “uno de los más destacados especialistas internacionales del género negro”. Además, el escritor y guionista Nacho Faerna, creador de las últimas temporadas de la serie El comisario, indagará en sus charlas en las influencias que la realidad mantiene con las tramas de las novelas negras. La profesora de la Universidad de Nevada (http://www.unlv.edu) Kama Gutier hablará de la investigación que ella misma realizó en Ciudad Juárez para “intentar esclarecer el misterio de los múltiples y terribles crímenes que asolan a la localidad mexicana desde hace años”. Y Mariano Barroso, director de películas como Los lobos de Washington, Hormigas en la boca o Éxtasis, participará en la sesión vespertina del miércoles. Los escritores gallegos Domingo Villar y Suso de Toro intervendrán el jueves 7 de mayo. Villar, autor de la novela Ojos de agua, reflexionará sobre la construcción de los personajes en el género negro, mientras que De Toro, responsable de una “heterogénea” obra en la que destacan títulos policiacos como Ambulancia y Calzados Lola aportará su “particular” visión sobre el género negro, añadió. El comisario de Policía en Gijón y escritor, Alejandro M. Gallo, narrará sus “rutinas profesionales”. La jornada del jueves culminará con un “innovador” espectáculo que fusionará música con género negro. Se trata de la creación de la banda liderada por Manuel López Boy, que desarrollará una actividad que, bajo el nombre Tiroteo en el Blue Note, combinará la lectura de fragmentos y la reproducción de imágenes de género negro con música jazz y blues. El Congreso se cerrará la mañana del viernes 8 con la presencia del profesor de la Universidad de Virginia (http://www.virginia.edu) Agustín Reyes-Torres y del director de cine Agustín Díaz-Yanes, director de películas como Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Sin noticias de Dios, Alatriste y Sólo quiero caminar. Además de coloquios con el público, conferencias, mesas redondas y proyecciones, el Congreso de Novela y Cine Negro contará este año con actividades complementarias. El martes, en el Teatro Liceo de Salamanca, tendrá lugar la proyección de la película El cebo, programada en el ciclo “Cine negro” que la Filmoteca de Castilla y León ha preparado en colaboración con los responsables del congreso. El miércoles se desarrollará un recorrido histórico-legendario que, bajo el nombre de “Ruta Negra”, e inspirado en la novela de Luis García Jambrina, El manuscrito de piedra, llevará a los asistentes por las calles del casco histórico de Salamanca. La ruta, a la que se podrá asistir de forma gratuita, se iniciará en el convento dominico de San Esteban y terminará en la Cueva de Salamanca, pasando por el Colegio Mayor de San Bartolomé, la Catedral Vieja y el Patio de Escuelas de la Universidad, entre otros. Fuente: Europa Press *** Valladolid alberga el I Encuentro Internacional sobre Novela Histórica El I Encuentro Internacional sobre Novela Histórica, que la Feria del Libro de Valladolid (http://canales.nortecastilla.es/feria_libro/portada.htm) acogerá entre el 7 y el 10 de mayo, contribuirá a entender un nuevo género, no exento de críticas, que ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años. Autores, críticos y público tendrán la oportunidad de “superar barreras” y “buscar el entendimiento” a lo largo de unas jornadas que inaugurará la escritora Ángel Vallvey. Así lo destacaron el pasado 26 de abril en Madrid, España, algunos de los autores que asistirán al encuentro vallisoletano, invitados por el alcalde de Valladolid (http://www.ava.es), Javier León de la Riva, y el viceconsejero de Cultura, Alberto Gutiérrez Alberca. El director del encuentro, Carlos García Gual, destacó la “variedad” y “calidad” de muchas de las obras que se están editando en los últimos años a pesar de que los críticos sigan mostrándose “un tanto duros”. Una situación que, sin embargo, “está empezando a cambiar”. “La novela histórica es un género mestizo y ambiguo, por eso tiene poco prestigio entre los críticos literarios e historiadores, pero en su carácter híbrido reside también su atractivo”, aseguró García Gual, quien confió en que este primer encuentro permita “abrir un nuevo camino” y “logre el éxito que se merece”. Al acto de presentación acudió uno de los autores del género más leído de España, José Luis Corral, a su vez historiador, quien culpó a sus compañeros de profesión de “haber escrito historia sin pensar en la gente o en el estilo”, lo que ha hecho huir a los lectores de este género, además de utilizar la historia como “arma arrojadiza”. Serían éstas las razones para explicar el éxito de la novela histórica “de calidad”, que está logrando “entrar en las universidades”. En opinión del autor de éxitos como El Cid o Numancia, esta primera semana de Valladolid permitirá mejorar el “entendimiento” y “superar barreras” entre los autores y los críticos, a pesar de que, subrayó Corral, “el mejor crítico es el público y uno mismo”. Además, el profesor de la Universidad de Zaragoza (http://www.unizar.es) elogió la celebración de este encuentro precisamente en Valladolid y en Castilla y León, tierras por donde discurren muchas de las historias que ha contado en sus libros. Prueba de que habrá un debate vivo es que Alfonso Mateo-Sagasta, otro de los escritores que acudirá a la cita vallisoletana, discrepó de su compañero al dudar de si la novela histórica debe respetar “la historia tal y como fue” o “recrearla”. En su opinión, la “historia no es una ciencia pura” y “siempre será un arma política”. Mateo-Sagasta destacó la oportunidad de celebrar este encuentro, porque se trata de un “género en plena efervescencia” y porque permitirá a los escritores “intercambiar opiniones y ver qué estamos haciendo”. Teoría y práctica de la novela histórica, la imagen de la guerra y la literatura en el género, la novela histórica y la historia y, por último, la idea de la ciencia y el progreso, son los temas en los que se enfocarán las jornadas de debate dentro de la feria. Además de los citados, a Valladolid acudirán Félix J. Palma, Luis García Jambrina, David Hernández de la Fuente, Alfred Bosch, Óscar Martínez García, Antonio Sarabia, Martí Domínguez, Carmen Posadas, Gisbert Afees, Pedro García Martín y Carme Riera. La ausencia más significativa será la del Premio Nobel José Saramago por problemas de salud, un imprevisto de última hora que la organización trabaja por subsanar. Fuente: Heraldo de Soria *** Arranca la Feria del Libro de Cádiz, dedicada a Mario Vargas Llosa Diez días de presentaciones, de intercambio, de cuentos y teatro, todo en torno a la lectura, conformarán la Feria del Libro de Cádiz, que se realizará en el Baluarte de la Candelaria entre el 8 y el 17 de mayo bajo la batuta del poeta granadino Luis García Montero y con el espíritu de la literatura peruana personificada en Mario Vargas Llosa, autor al que se le dedica la 24ª edición de este evento. El programa del encuentro está diseñado para el disfrute de los ciudadanos y como apoyo a la difusión de las letras y el mercado literario. Con este fin, los organizadores —Ayuntamiento de Cádiz (http://www.cadiz.es), Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura) y la Asociación Provincial de Empresarios del Libro (Apel Cádiz)— y patrocinadores —Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz (http://www.cadizcultura.es), Universidad de Cádiz (http://www.uca.es), Diario de Cádiz (http://www.diariodecadiz.es) y Unicaja (https://www.unicaja.es)— se reunieron el pasado 29 de abril en el Consistorio gaditano para presentar los contenidos del evento. Como cada año, la columna vertebral que sostiene los actos de la Feria del Libro son las presentaciones. En esta ocasión, la nómina de autores es extensa y variopinta, e incluye desde escritores como Maruja Torres, Marta Rivera de la Cruz, Eslava Galán e Isaac Rosa, a incansables investigadores como Ian Gibson o Javier Richard, ilustradoras como Inma Naranjo y poetas como Ángel García López o Aroa Moreno, entre otras muchas presencias. Durante la rueda de prensa, a la que asistieron la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, la delegada de Cultura de la Junta, Yolanda Peinado, la diputada de Cultura, Ana Mosquera, y representantes de la Universidad de Cádiz y Unicaja, así como el director del Diario de Cádiz, Rafael Navas, se desglosó el programa que, además, cuenta con actividades para los más pequeños y diferentes zonas para la compra de libros. Tal como detalló el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz, Antonio Castillo, “una de las características de esta edición es el aumento de stands de venta de ejemplares”. Así, junto a los tradicionales puestos de Quorum y Manuel de Falla, se colocarán espacios para las fundaciones de Unicaja y Once (http://www.fundaciononce.es), y organizaciones no gubernamentales como Intermón Oxfam (http://www.intermonoxfam.org) o la Asociación Las Conchas VeraPaz (http://www.marianistas.org/conchas-verapaz). “En total serán diecisiete puntos de venta”, resumió Castillo. La mirada al público infantil está enfocada a la participación activa de los niños. Por ello, además de los talleres vespertinos de Jugamos con Baladre, están previstos pasacalles, como el del 10 de mayo, fiestas con juegos y magia, el día 13, talleres de títeres, el día 17, y visitas escolares programadas de lunes a jueves por las que pasarán “200 alumnos por día”, aclaró el edil. Otra de las actividades que busca la implicación directa del público menudo apunta a la oferta programada por el Diario de Cádiz, que con “Poemas a diario” organiza unos talleres infantiles de poesía en horario de tarde. García Montero dará el pregón de la feria a las ocho y media de la tarde del viernes 8. Mario Vargas Llosa no podrá acudir a la feria “por problemas de agenda” aunque “según nos ha escrito, se siente muy ilusionado y contento por ser el homenajeado en la feria y porque nos hayamos acordado de la literatura peruana”, informó Castillo. Eso sí, su ausencia será cubierta con la mesa redonda “Mario Vargas Llosa en la narrativa peruana actual”, que contará con la participación de Fernando Iwasaki, Jorge Eduardo Benavides y Sergio Galarza. A nombre de la Diputación, Ana Mosquera hizo hincapié en los libros que presentan desde el Servicio de Publicaciones (http://abbrr.com/c2L). “Exactamente serán cuatro obras de características y temáticas muy diferenciadas entre sí, pero que esperamos no pasen desapercibidas a los distintos públicos a los que van dirigidas”, añadió sobre Cocina y gastronomía en el Cádiz de las Cortes, de Manuel Ruiz Torres, que contará con la confección, preparación y degustación de una cata culinaria por parte de los profesores de la Escuela de Hostelera Fernando Quiñones; Obra poética, del roteño Ángel García López, cuya presentación correrá a cargo de Felipe Benítez Reyes, y la presentación de colección “Alumbre” con las obras Huellas de elefante, de Ángel Mendoza (narrativa), y Veinte años sin lápices nuevos, de Aroa Moreno Durán (poesía). Otra colección, “Calembé”, auspiciada por el Consistorio gaditano, también presentará dos nuevos títulos, 5:37, del peruano José Luis Torres Vitolas, y Del libro de los sueños, con seis relatos inéditos de Fernando Quiñones con la coordinación de Nieves Vázquez. Fuente: Diario de Cádiz *** Inicia el Festival de Poesía de Costa Rica, dedicado a la paz El VIII Festival Internacional de Poesía de Costa Rica, que tendrá lugar del 8 al 18 de mayo, estará dedicado a la paz y contará con la participación de 17 poetas de países como Egipto, Corea del Sur, Marruecos, España e Italia. La coordinadora del certamen, Paula Valverde, indicó que la edición de este año “tendrá un mensaje de paz, para hacer frente a la ola de violencia que se está dando tanto en Costa Rica, como fuera de nuestras fronteras, a nivel mundial”. Valverde señaló que el año pasado, dentro del marco del festival, ya se elaboró un manifiesto en favor de la paz, pero se le dedicará toda la edición de 2009 porque un mes después del certamen de 2008 fue asesinado el joven poeta costarricense Julio Acuña. “Precisamente por eso, este año la inauguración regional del festival será en Limón, donde se registran los índices de violencia más altos del país”, dijo la coordinadora. Para Valverde, no puede haber un mundo en paz “si no se sensibiliza a la gente, y una buena forma de hacerlo es a través de la poesía”. En la edición de este año participará un total de 17 poetas internacionales, entre ellos el mexicano José Emilio Pacheco, que será el invitado de honor; el español Juan Carlos Mestre, los italianos Tomaso Pieragnolo y Alessio Brandolinni, el venezolano Adhely Rivero, el egipcio Ashraf Amer, el marroquí Aicha Bassry, el surcoreano Kim Ki Dong y la cubana Teresa Melo. Además, contará con la participación de los poetas centroamericanos Francisco Ruiz Udiel, de Nicaragua; Rosa María Chávez, de Guatemala, quien escribe en maya; Mayra Oyuela, de Honduras, así como el costarricense Mauricio Molina, quien será el poeta oficial del certamen. Las obras de todos los poetas estarán recogidas en 17 libros diferentes, que se venderán a precio de coste y estarán ilustrados con pinturas del artista costarricense Ricardo Ulloa. Las actividades del festival no tendrán lugar únicamente en San José, sino que se diversificarán en todo el país y se realizarán en localidades del Valle Central, la zona del Caribe y la zona sur, e incluirá lecturas en cárceles, hospitales, orfanatos y residencias para ancianos. En la edición de 2008, el festival reunió unos 5.000 visitantes en todo el país, una cifra similar a la que se espera en este año. Fuente: EFE *** Ciudadanos organizan colecta de libros para bibliotecas venezolanas El colectivo R.E.Lectura (http://www.relectura.org) y el Instituto Autónomo de Bibliotecas e Información de Miranda (Iabim, http://www.iabim.gob.ve) realizarán el próximo sábado 16 de mayo la actividad “Un libro para Miranda”, que tendrá lugar en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, en Caracas (Venezuela). En el acto, los directivos del Iabim esperan recuperar gran parte de los libros que fueron desincorporados de la red de bibliotecas mirandinas entre 2007 y 2008. La quema, la desincorporación o la venta como pulpa de papel de 62.262 libros pertenecientes a las bibliotecas mirandinas, “en una operación ajena a las normas de descarte de material de la Biblioteca Nacional”, llevó a estas dos instituciones a unirse en una iniciativa que pretende compensar de alguna forma la pérdida sufrida por estos organismos educativos y culturales del estado Miranda, informó el Iabim en un comunicado. Entre los libros que habrían sido destruidos se encontrarían las Obras completas de Rómulo Gallegos, editadas por Aguilar en 1959, ejemplares de Doña Bárbara, también de Gallegos, El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez, y Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes. Durante la gestión de Diosdado Cabello como gobernador de Miranda, también habrían sido desincorporados ejemplares de Conceptos elementales del materialismo histórico, de Marta Harnecker, además de libros de historia local, pese a que las regulaciones en la materia especifican que los títulos sobre estos temas jamás deben entrar en las listas de descarte. Con la donación de libros, el Iabim además busca fortalecer la lectura y brindar un mayor apoyo a aquellas personas que acuden a las bibliotecas. Es por esto que los organizadores de “Un libro para Miranda” extienden la invitación a particulares, editoriales, distribuidoras, empresas e instituciones a sumarse a este operativo de donación de libros. “Les recordamos no llevar ejemplares en mal estado: deteriorados, rotos o incompletos. Sólo se recibirán los libros sobre la cultura, el folklore, la tradición y la historia del estado Miranda. También serán bienvenidos diccionarios, enciclopedias, libros para niños, literatura venezolana y literatura clásica universal”, recalca la normativa de la actividad. Los donantes podrán llevar el número de libros que deseen, siempre y cuando pertenezcan a las áreas temáticas antes mencionadas. La donación de libros será el sábado 16 de mayo en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, entre las 2 y las 6 de la tarde. Fuente: R.E.Lectura *** Realizarán en Cáceres un maratón fotográfico Aficionados y profesionales de la fotografía participarán el próximo sábado 16 de mayo en el I Maratón Fotográfico “Cáceres ciudad de las aves” (http://abbrr.com/Cpd), que se celebrará durante 12 horas en la capital cacereña bajo la organización de la Consejería de Cultura y Turismo (http://www.juntaex.es/consejerias/cultura-turismo/index-ides-idweb.html) de la Junta de Extremadura (http://www.juntaex.es), con la colaboración de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife, http://www.seo.org) y del Ayuntamiento de Cáceres (http://www.ayto-caceres.es), en el marco del I Festival de las Aves Ciudad de Cáceres, que se realizará del 15 al 17 de mayo. El contenido de las fotografías versará sobre las aves de la ciudad de Cáceres en su casco urbano o como máximo a dos kilómetros de su límite. El jurado valorará las fotos que integren los elementos arquitectónicos más significativos con las especies ornitológicas de mayor interés. Sólo se aceptarán imágenes de animales en libertad y se exigirá la observancia del código ético de la Asociación Española de Fotógrafos de la Naturaleza (http://www.aefona.org). El maratón fotográfico contará con un primer premio de 1.200 euros, un segundo de 600 y un tercero de 400 euros, así como nueve accésits de 200 euros. No podrá recaer más de un premio en la misma persona y se establece un máximo de tres fotografías por autor. La participación está abierta a todas las personas, aficionadas o profesionales de la fotografía, que sean autores de las imágenes presentadas y posean los derechos de las mismas, sin ninguna restricción de agencias o empresas. Las obras se presentarán en formato digital con una calidad mínima de 5 megabytes cuando se encuentre en formato JPG o de 25 megabytes en formato TIFF. Las inscripciones se realizarán a través de la página web de SEO/BirdLife (http://www.seo.org), donde se encuentran las bases, el formulario de inscripción y el plano de la zona urbana donde se concursará. Los formularios de inscripción se enviarán al correo electrónico de la delegación de SEO/BirdLife en Extremadura (extremadura@seo.org), desde donde se confirmará la inscripción mediante un correo de respuesta. El plazo finaliza el 12 de mayo a las 24 horas. Los participantes deberán presentarse en la Oficina de Información Turística de Cáceres, en la Plaza Mayor, una hora antes del comienzo de la competición, para acreditarse y homologar sus equipos. Los equipos fotográficos deben ser digitales y las tarjetas de memoria tienen que estar vacías, sólo se admitirá la utilización de un cuerpo de cámara y una tarjeta de memoria, sin límites de capacidad, aunque pueden utilizarse el resto de los complementos fotográficos. Los participantes podrán ir acompañados de una persona para asistencia en el transporte o como guía. La entrega de las fotografías se realizará en la oficina de información turística desde las 20 y hasta las 21 horas, y las obras se almacenarán en carpetas de archivo numeradas por orden de llegada. El autor rellenará una ficha de datos que se introducirá en un sobre cerrado con el número correspondiente a su archivo exterior. Las obras premiadas pasarán a ser propiedad de la Junta de Extremadura, pudiendo hacer libre uso de ellas, aunque siempre se citará al autor del trabajo, quien mantendrá la propiedad intelectual de la obra. El jurado estará formado por representantes de la Asociación Española de Digiscoping (Asedi, http://www.asedi.org), de la Comunidad de Fotógrafos de Naturaleza en Español (Fotonatura, http://www.fotonatura.org), del Colectivo Extremeño de Fotógrafos de la Naturaleza (Cefna, http://www.cefna.org), del Ayuntamiento de Cáceres y de la Consejería de Cultura y Turismo. El domingo 17, a las 12 horas, se procederá a la entrega de premios. Fuente: Europa Press ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Eugenio Montejo: imágenes y encuentros Pedro Lastra ============== En septiembre del 2005 le fue conferido a Eugenio Montejo el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Carabobo. Eugenio quiso estar acompañado en esa oportunidad por tres de sus amigos: Rafael Cadenas, Francisco Pérez Perdomo y yo, que viajé desde Chile con Irene. Aquel viaje es uno de esos momentos privilegiados que, como lo supimos en cuanto nos fue comunicada la invitación, confirmaba una vez más nuestra fraternal cercanía. Muchas cosas marcaron aquellos días en la hermosa ciudad de Valencia, empezando por la emocionada alegría de compartir un suceso tan significativo en la vida de nuestro amigo. Señalaré una de ellas, ocurrida el día de la ceremonia principal, que cerró Eugenio con sobriedad y elegancia al exponer ante la numerosa audiencia congregada en el Paraninfo de la Universidad una memorable autobiografía de su vocación, manifestada en esos lugares en sus tiempos de estudiante y que culminaba en este momento con el acto que presenciábamos. La sentimos como un testimonio más de su lucidez, de su ejemplar y sostenida autoexigencia y de la dedicación y el fervor con que había asumido su tarea de escritor, valores siempre actuantes en su obra ensayística y en su trabajo poético: un designio que él describió a menudo como el empeño por poner “las palabras en su sitio”. Era precisamente eso lo que le reconocía y celebraba su Universidad. Y que se expresó de una manera inesperada y conmovedora para nosotros. Los estudiantes de Medicina habían ocupado las últimas filas del Paraninfo, y en un instante determinado desplegaron un gran lienzo en el que se leía lo siguiente: Eugenio Montejo Eres un Orgullo Para Nuestro País Los estudiantes de Medicina te aplaudimos Igual que muchos de los asistentes, leímos esas palabras como la expresión de un reconocimiento justiciero y nos exaltó la comprobación de que con ellas se honraba a la poesía en la persona de uno de sus mayores exponentes en nuestra lengua; un orgullo, pues, que dignificaba el solitario quehacer del escritor y que también nos alcanzaba de algún modo a todos. La Universidad programó para el otro día un recital convocado como “Encuentro de amigos con Eugenio Montejo”, y en el cual leeríamos nuestros versos junto con el homenajeado. “Encuentro de amigos...”: Quien formuló así esa convocatoria no podía haber hallado una designación más enaltecedora para nosotros. *** He querido empezar esta breve evocación con lo ocurrido en Carabobo con motivo del Doctorado Honoris Causa, aunque tuvimos tratos muy frecuentes desde que nos conocimos en Caracas en noviembre de 1982, cuando ya residían en mi memoria versos y poemas íntegros de Eugenio: “Pájaros”, por ejemplo, de su emblemático libro Terredad, que yo recomendaba a quien me quería escuchar, aquí y allá: —“Oigo los pájaros afuera, / otros, no los de ayer que ya perdimos, / los nuevos silbos inocentes. / Y no sé si son pájaros, / si alguien que ya no soy los sigue oyendo / a media vida bajo el sol de la tierra...”. *** A fines de enero de 1999 estuve en Caracas por varios días, y uno de ellos Eugenio organizó una visita al lugar donde vivió y realizó su obra el gran pintor Armando Reverón, a quien mucho admiraba porque veía en él a un buscador de lo absoluto, a un artista obsesionado por llevar al lienzo la demoníaca luz del trópico (estas son palabras de Eugenio Montejo, del proyecto de un libro poético suyo presentado, sin éxito, a la Fundación Guggenheim). En un sitio llamado Macuto, cercano a La Guaira, se había establecido el fascinante museo El Castillete, en el que se mantenía intacto el ambiente al mismo tiempo natural, mágico y fantástico creado por Reverón para vivir y trabajar; morada y taller únicos por su singularidad, en cuya amplitud uno podía desplazarse entre enormes redes tendidas de rama en rama y, en medio de ellas, espectaculares muñecas colgantes que se balanceaban al ritmo del viento. Conservo una fotografía que nos fija a ambos en ese lugar, desaparecido completamente a fines del mismo año, arrasado por un terrible deslave que no dejó a su paso ni una huella de vida. Al ver esa fotografía que registra un instante muy firme del pasado, suele visitarme una fugaz sensación de irrealidad: la he comentado más de una vez con Arturo Gutiérrez Plaza, partícipe de aquel viaje a Macuto y autor de un poema titulado “Reverón, Macuto-New York (MOMA 2007)” dedicado a Eugenio y a mí. Ese poema fue escrito con motivo de la retrospectiva del pintor en New York, pero en él se insinúa también el recuerdo de aquella lejana andanza. *** El 18 de febrero de 2005 se presentó en Carmona la revista Palimpsesto Nº 20. Entonces, Francisco José Cruz y Rosario Akal, sus directores, pidieron al Ayuntamiento del lugar que nos invitaran a ese acto, porque el número se abría con poemas de Eugenio y el libro correspondiente de la “Colección Palimpsesto” era, en esa oportunidad, una antología de mis versos titulada Datos personales. Allí hicimos, pues, algunos recorridos diurnos y nocturnos por la milenaria ciudad, antes y después de esa presentación cuya impronta más profunda no acierto a definir sino con la palabra “fraternidad”. Todos entendieron el sentido de nuestra reunión; estábamos ahí para leernos y escucharnos con ánimo generoso, y esas simples y transparentes actitudes fueron para mí una vivencia de auténtica cercanía poética. Así lo revivimos un año después, al ver en casa de Fran y Chari un vídeo que registra ese momento, tan presente ahora para nosotros como si fuera ayer. *** Al recibir la desconsoladora noticia de la muerte de Eugenio, la mañana del 5 de junio del año pasado, dos momentos de lectura se me hicieron presentes con extraordinaria intensidad: los versos de José Juan Tablada por su amigo Ramón López Velarde y el fragmento de una carta final de Ivan Turgueniev a Leon Tolstoi. Por cierto, no se me ocurriría glosarlos: sólo puedo repetirlos como los recuerdo, trasladando en ese recuerdo al destinatario, porque dicen inmejorablemente lo que he sentido desde entonces al pensar en Eugenio: “¡Qué triste será la tarde / cuando a México regreses / sin ver a López Velarde!...”. Eso escribió Tablada en una situación tal vez muy semejante. Y Turgueniev al despedirse de Tolstoi, diciéndole la felicidad de haber sido su contemporáneo. ¿Qué podría yo cambiar o agregar a esas expresiones famosas, para cifrar una impresión de pérdida de un escritor y amigo como éste, admirable y querido? Santiago de Chile, enero del 2009 Reverón, Macuto-New York (MOMA 2007) A Pedro Lastra y Eugenio Montejo, en celebración de aquellos instantes preservados Qué queda allí donde viviste, qué queda de tu Castillete. Ahora aquí, en esta ciudad, el blanco de tus lienzos no sólo oculta el color de nuestros trópicos, el sonido incesante de sus bosques de palmeras. Ahora es la luz de una foto velada, aquélla en que estuvimos y ya no, borrados por una avalancha de lodo y muerte. Aquélla que escondía el rumor de la montaña, el recuerdo de una tarde ya perdida, ya lejana, una tarde como ésta, fría, ajena, cubierta de otro blanco, cubierta, como esta ciudad, por un manto de nieve. Arturo Gutiérrez Plaza ** Pedro Lastra Poeta chileno (Quillota, 1932). Reside desde 1972 en Nueva York (EUA). Ha sido docente e investigador de literatura chilena, asesor literario de la Editorial Universitaria (http://www.universitaria.cl), director de la colección “Letras de América”, profesor de literatura hispanoamericana y profesor emérito en la Universidad del Estado de Nueva York Stony Brook (http://www.sunysb.edu). Entre sus estudios sobre la literatura chilena e hispanoamericana figuran El cuento hispanoamericano del siglo XIX, Conversaciones con Enrique Lihn y Relecturas hispanoamericanas, mientras que en poesía están Traslado a la mañana, Y éramos inmortales y Noticias del extranjero, además de antologías poéticas como Cuaderno de la doble vida y Algunas noticias del extranjero. === Instrumentos culturales (el sello Apuleyo) Juan Álvarez ========== En la sobria y azul contraportada del libro se lee: “Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Edición patrocinada por Telefónica— Eso es todo. O no, ya se irá viendo. Porque en honor a la precisión visual las palabras de la contraportada vienen acompañadas del escudo patrio y del logotipo del patrocinador, al modo: ESCUDO PATRIO Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia Edición patrocinada por Telefónica LOGO TELEFONICA Así está mejor. O no del todo, porque, impreso el escudo patrio, es cosa de pegar los ojos a la parte baja de aquella sobria y azul contraportada para descubrir incrustado en él, cómo no, la inefable pareja patria: “Libertad y Orden”. Si se le gira con las dos manos (¡el volumen pesa casi dos kilos!) se descubre que portada no le falta. Iconografía y título plenos de fuerza, como mandan los cánones de un buen producto de comercialización: premio Nobel en contrapicado, a media vía de una mueca alegre, bigote blanco grueso, emparejado con regla, cejas pobladas y entrecejo despejado, patillas a media oreja generosas hasta la posibilidad de llevarlas despeinadas, “a nuestro aire”, parecen decir las patillas. La mirada, las manos, los hombros, los labios, las ojeras, las gafas (guardadas en el bolsillo de la chaquetilla, visibles), la frente, los pómulos, los dientes, las fosas nasales; todo parece en su lugar. Todo excepto el mentón. ¿Qué pasa con el mentón de Gabriel García Márquez cuando ríe a media asta? Las dos líneas que descienden en curva desde de las comisuras de los labios hasta encontrarse y formar la papada lo demarcan con tal precisión que el mentón adquiere un insólito relieve, el relieve propio de una bodega humana para alimento futuro. Sin ánimo de alarmismos el observador se ve obligado a pensar en la posibilidad del Nobel metamorfoseando en pelícano. Pero pelícano o no el hombre no sólo sonríe como si no quisiera sonreír. También agarra con sus dos manos, igual que un bate de béisbol, una sombrilla abierta. Es de hecho la sombrilla de tela clara y diminutos cuadros oscuros quien ocupa la porción más grande de espacio en el encuadre. Se posa a su espalda haciendo de horizonte y se extiende como paisaje mismo del universo que es la foto. En las esquinas inferiores del encuadre un cierto exterior se anuncia, un exterior que bien puede consistir en árboles o edificios pero que por más que se lo observa permanece indeterminado, negado casi por el volumen de los protagonistas: la sombrilla que hace sombra y el hombre que se transforma en pájaro. El color original de la foto le está vedado al observador. El trabajo de edición la ha convertido en una sobria paleta de sepias (¡el viejo y nostálgico truco del sepia!) atravesada por una franja verdosa destinada para el título: 100 autores colombianos del siglo XX. Antes y después de García Márquez. En una segunda inspección de la fotografía el observador descubre un dato ante el que no tiene más remedio que asombrarse: la sombrilla está rota. Parece una broma, es cierto, pero no lo es. Una de las únicas dos terminaciones visibles del perímetro (los demás bordes de la sombrilla están recortados con el encuadre) aparece descosida, recogida a media vía como cuando el alambre se desprende del final de la tela en los paraguas. ¿No tenían otra sombrilla a la mano al momento del shotting? ¿Se trata quizá de la sombrilla favorita del Nobel? Si el libro es, como se ha expuesto ante la opinión pública, una muestra representativa de la tradición literaria nacional, ¿qué dice de esa tradición una sombrilla rota en manos de un premio Nobel que parece reír cuando no parece querer reír? Los comunicados de prensa, al mejor estilo de las estrategias de expectativa, antecedieron la aparición del libro. Corrían los primeros días de septiembre de 2006. La noticia se divulgó así: “Plinio Apuleyo Mendoza, escritor y embajador de Colombia en Portugal, y Noemí Sanín, su homóloga en España, han sido los impulsores de la publicación de 100 autores colombianos del siglo XX. Antes y después de García Márquez, proyecto en cuya realización contaron con la colaboración de los escritores y críticos literarios Juan Gustavo Cobo Borda y Rafael Humberto Moreno Durán, el novelista Santiago Gamboa y Dasso Saldívar. Este cuarteto se encargó de la selección de poetas, novelistas y ensayistas ofrecidos por Colombia al mundo a lo largo de la centuria anterior, extensa y valiosa nómina en la que destacan, entre otros [...]. Editado en España con ayuda financiera de la empresa española Telefónica y prologado por el presidente Álvaro Uribe Vélez, 100 autores colombianos del siglo XX será presentado en Bogotá en septiembre y en Madrid en octubre. La fotografía de García Márquez que aparece en su portada es obra de la fotógrafa colombiana Indira Restrepo”. Como parece natural al género del comunicado de prensa, en el texto citado tanto hay de información como de imprecisiones. Por ejemplo, y en lo que quizá no pase de ser un error de comunicación entre la sección cultural del ministerio y las embajadas comprometidas en el proyecto, el texto confunde las fechas de presentación del libro. Nunca pudo ser el plan inicial presentarlo primero en Bogotá en septiembre y luego en Madrid en octubre. El plan siempre tuvo que ser a la inversa. Tener el libro en Madrid en septiembre y luego sí presentarlo en Colombia en octubre, como finalmente sucedió. ¿La razón? El proyecto del libro (esto es, el proceso que hubo entre el momento en que Apuleyo Mendoza, embajador de Colombia en Portugal, conoció el libro de edición bilingüe 100 livros portugueses do século XX: uma selecção de obras literárias (Instituto Camões, 2002, introducción de Fernando Pinto do Amaral), y la decisión de hacer una versión decorosa de lo mismo o de algo parecido con las letras de su país) fue practicable en el 2006 y no en otro año porque en ese preciso septiembre de 2006 y no en otro momento del tiempo Colombia fue “país invitado de honor” de la vigésimo cuarta Feria Internacional del Libro de España, Liber 2006, la feria de negocios más importante de la industria editorial más grande en lengua castellana, una oportunidad de atención sin igual para el “invitado de honor” por parte de un socio comercial fundamental, una oportunidad inmejorable, se adivina, para convencer al patrocinador extranjero de la buena inversión que estaba haciendo al apadrinar el libro, porque, como bien se sabe, una buena inversión es, la más de las veces, una inversión a tiempo. Tantos superlativos juntos marean al observador. Una pausa, calcula, quizá le ayude con una primera clarificación: la incomodidad suscitada por la confusión en las fechas de presentación del libro habla de un factor decisivo a la hora de analizarle como objeto cultural; a saber, el hecho de que el proyecto Apuleyo fue, en gran medida, contexto. Cuando la polvareda hizo nido y las defensas atacaron, la apelación al contexto diplomático fue su primer disparo. El pronunciamiento, como no podía serlo menos, estuvo a cargo de Plinio Espadachín: “El libro va a cumplir el propósito de promoción de Colombia en el exterior, es un instrumento extraordinario para todas las misiones diplomáticas y para distribuirlo en los medios culturales de los distintos países donde Colombia esté acreditada, me parece que es su primera labor importantísima”. Pero ¿disparos? Sucede que el entramado mediático alrededor del objeto en observación sólo se completa considerando otro movimiento que éste suscitó: la contra-estrategia de expectativas para enfrentar la estrategia de expectativas. Y es que, días antes del lanzamiento oficial del libro en Bogotá (17 de octubre de 2006), Casa de Nariño y discurso presidencial de por medio, revistas como Semana y programas de radio como UN Análisis de la Universidad Nacional, apelaron a voces de expertos literarios (profesores universitarios, editores de revistas literarias, escritores incluidos y excluidos) para evaluar el libro. Tal evaluación disparó dardos fustigadores sobre distintos frentes. Sus ejes críticos fueron dos: el carácter de oficialidad de la selección dado que el editor fue una trinidad del poder ejecutivo; y los nombres seleccionados considerando la poca claridad sobre el criterio de “autor” manejado. En el libro, señala el análisis de Semana, “aunque priman los escritores, hay indiscriminadamente ensayistas, críticos y filósofos y hasta periodistas. Pero en ese mismo orden de ideas, no hay los suficientes ensayistas, críticos, filósofos y periodistas que debería haber” (1). Además, el tipo de exclusión que el libro generaba dado su carácter oficial, no era igual al de cualquier antología comercial; la selección, se concluía, era “caprichosa”, “irregular” y, sobre todo, llegaron a decir, “irrespetuosa con la literatura colombiana del siglo XX”. A pocos días de la fiesta de lanzamiento en la Casa de Nariño el minidebate mediático tuvo repercusiones inmediatas: algunos de los autores vivos incluidos en el libro decidieron no asistir al agasajo en su nombre. (Quizá habían decidido no hacerlo de antemano, pero ¿cómo saberlo?) El libro, ya filtrado a cierto nivel de la luz pública como objeto de regalo para “notables” durante el desarrollo de las actividades en Madrid de Liber 2006 en la última semana de septiembre, sufrió de arrepentimiento y nunca se apareció por las librerías nacionales donde se había prometido su comercialización. Apuleyo Mendoza contraatacó mostrando los dientes: “Me tiene sin cuidado la crítica académica y la malevolencia colombiana, las pequeñas minucias. Los escritores que hicieron la selección tienen méritos suficientes para hacer la selección y para incluirse. Desde luego que en los autores recientes hay una apuesta, pero de eso se trata, de arriesgarse, de proponer nombres. Siempre hay injusticias y me parece sano que haya discusión: para eso se hacen las antologías. Esta me parece valiosa y siempre será mejor hacerlas que no hacerlas. De todas maneras se trataba de un experimento, de un primer intento al que se le pueden corregir muchas cosas”. En suma, la sensación producida por el revuelo mediático-literario de esos días alcanzó un pico de nitidez: la discusión sobre el canon literario nacional había querido ser mal tocada. Se habían prendido las alertas y afortunadamente alguien había salido en defensa. Todos a respirar tranquilos. A esta altura el observador se ve obligado a soltar el libro y a hacer uso de sus dedos para llevar las cuentas: diplomacia, industria editorial colombiana y canon literario nacional. Vaya con las trinidades. El horizonte se ve enorme y abrumador. ¿Cómo funcionan estas fuerzas? O mejor, ¿qué amplia gama de contubernios no necesitan practicarse en procura de la armonía? Conjetura armónica: la diplomacia promueve la industria editorial colombiana y así, con el tiempo, ha sido posible la existencia de un canon literario nacional. Conjetura armónica II: la diplomacia y la industria editorial colombiana se promueven mutuamente. El canon literario nacional puede esperar. Conjetura temeraria: la industria editorial sobrevive a pesar de la diplomacia y del canon nacional. Conjetura gobiernista: gracias a la diplomacia todo ha podido ser orquestado. La industria editorial y el canon literario nacional operan bajo su mando. Conjetura rebelde: el canon literario es un instrumento inventado por la diplomacia para promover cierta industria editorial. Conjetura rebelde II: el canon literario es un instrumento inventado por la diplomacia para promoverse a sí misma, es decir, para promover la administración de turno. Conjetura literaria ingenua: el canon literario se construye en el silencio del tiempo, al margen de la diplomacia y de la industria editorial. Conjetura literaria suspicaz: el canon literario nacional, la industria editorial y la diplomacia, están envueltos en una delicada dialéctica de favorecimientos. Conjetura de contra-cultura: el canon literario nacional y la industria editorial son aliados comerciales esposados a conveniencia de unos favoritos. La diplomacia les brinda la seguridad democrática necesaria. Conjetura anarquista: hay que hacer volar la trinidad. El observador se rasca el cráneo y una única pregunta descubre en su cabeza: ¿por qué, si el libro es presentado como instrumento de divulgación cultural para misivas diplomáticas, no está editado en inglés, la lengua contemporánea, precisamente, de la diplomacia internacional? Quizá los textos ya estaban escritos y el patrocinio, aunque bueno para producir un objeto evidentemente costoso dada la calidad del papel y la solidez de la portada, no fue suficiente para costear un trabajo de traducción. Quizá se planteó la posibilidad pero se temió ofender a sectores protectores de la lengua castellana (bien se sabe de los recelos colombianos al respecto). Quizá se decidió que en castellano se homenajeaba mejor la tradición tratada. O quizá, ya de plano, teme el observador, no es cierto que se trate de un instrumento diplomático multilateral. Es decir, quizá se trate simplemente de un instrumento diplomático bilateral, un instrumento diplomático para congraciarse con la “invitación de honor” de España al Liber 2006, después de todo y a juzgar por la extensa fe de erratas incrustada con delicadeza en la parte trasera del libro (2), éste claramente se sacó a marchas forzadas, presionados por la inminencia de una fecha específica en el calendario. Con tal respuesta tentativa un bochorno de vergüenza ajena trepa el rostro del observador. No sabe muy bien de qué se trata, pero sospecha lo siguiente: combinada con la primera de las conjeturas, la conjetura armónica, el libro en sus manos debía cumplir entonces como instrumento diplomático promotor (facilitador, impulsador, son muchos los verbos que se le deben a la diplomacia cultural) de la industria editorial colombiana, es decir, debía ayudarle a posicionar mejor sus productos en el mercado español. Ahora, ¿cuáles productos si la región crucial de exportación de la industria editorial colombiana es Centroamérica o países como México y Venezuela, y los productos libros de texto, es decir, libros escolares? Cien textos escolares colombianos del siglo XX. Después de Rafael Pombo, una mejor herramienta si de comercializaciones se trata, calcula el observador, todo lo cual lo conduce a sospechar que la labor diplomática del libro no tiene en sus prioridades los intereses del gremio de la industria editorial colombiana. Como se temía, parte de la conjetura temeraria cobra fuerza: el sector productor del libro sobrevive pese al gobierno. Cuando la diplomacia dice literatura colombiana, los empresarios del libro huyen. Pero, de ser así, ¿para qué entonces la exaltación de cierta tradición literaria desde el poder ejecutivo? Si no se le quiere ayudar al sector editorial se entiende que no se haga nada. O incluso, se entiende que se le quiera restar privilegios tal y como lo pretendía el proyecto de reforma tributaria de la segunda administración Uribe, reforma que gravaba el libro con un IVA del 10% acabando con el estímulo de crecimiento generado por la Ley del Libro de 1993 (3). Ahora, exaltar una parte de ese patrimonio de los libros, el que se refiere a la figura del autor, ¿para qué? ¿Qué es lo que la trinidad diplomática promueve cuando promueve un libro de este tipo, un libro en donde, se va precisando, no se realza tanto la literatura colombiana (por eso no se sigue en su estructura obras literarias significativas, ¡hilo conductor, por ejemplo!, del libro portugués del cual Apuleyo Mendoza transculturó su idea) como la figura misma de autor? El observador abre el libro en busca de respuestas y otra foto lo enfrenta. Se trata del hombre delgado y de semblante piadoso y trabajador al que los colombianos en los albores del siglo XXI llaman presidente. Al fondo, en vez de paraguas, escudo y bandera nacional. Foto y firma acompañan sus palabras de presentación. La primera parte del párrafo de apertura cuenta de qué se trata la iniciativa. La segunda, teme el observador, comienza a dar respuestas: “En estas páginas encontramos, reunida por primera vez, una expresión global de nuestra creación literaria, desde José Asunción Silva hasta nuestros días. Los lectores apreciarán cómo nuestras letras están a la avanzada de la humanidad. A pesar de las amenazas que hemos tenido que afrontar, surge en cada página de este libro un canto a la vida, a la libertad y a la democracia. En Colombia, el arte, la literatura y la música están unidos al alma popular. El país habría visto disolverse su capital social, si no tuviera lazos espirituales que nos enaltecen y configuran la recia personalidad nacional”. El observador tiene que taparse los oídos. Resiente el uso de lugares comunes e hipérboles en tal grado de desfachatez. “Por primera vez”; “unidos al alma”; “un canto a la vida, a la libertad y a la democracia”; “nuestras letras están a la avanzada de la humanidad”; “unidos al alma popular”; “lazos espirituales”; “recia personalidad nacional”. Bua; manual de vocabulario mañé propio de comandante de República urgida de autoestima. Demagogia. Disgustado, emocionalmente alterado, tentado a estrellar el libro contra el piso para dedicarse a desperdiciar su tiempo en asuntos más divertidos, la curiosidad del observador es más fuerte que su primer impulso de lector sensato y no sólo decide leer el texto completo sino comenzar de nuevo. Al finalizar la segunda lectura del segundo párrafo, lo que no parecía posible tiene lugar: los bombos edulcorados de la primera parte están articulados con otros en la segunda. La presentación del libro (¡el libro entero en su finita materialidad! teme ahora el observador) no es, no parece posible que sea, un simple resbalón en la vida de aquellos con tantos discursos que pronunciar. No. Hay un proyecto articulado y éste, teme el observador, tiene que ver con el uso del capital simbólico de esa tradición literaria de 100 figuras. Los usan como ejemplo de tesón, de trabajo, de expresión espiritual maravillosa (inexplicable casi, parece decir el tono férvido del texto) en un país desangrado y criminal. Tenemos una “recia personalidad nacional”, el discurso quiere que la tengamos, y en prueba presenta al mundo la calidad de un pueblo, su “capital social” expresado en páginas. “Razón tenemos los colombianos para proclamar que somos un pueblo esencialmente literario; hemos sacado de nuestra difícil situación toda una inspiración que nos hace tener una verdadera literatura nacional. Desde épocas remotas se ha desarrollado en Colombia el arte de escribir y componer. La gesta libertadora, por ejemplo, produjo millares de páginas memorables: García del Río, Caballero, Caldas, Nariño, Zea, José Manuel Restrepo, son una pequeña muestra de ello. Luego vinieron los cultivadores de la lengua, los juristas, los ensayistas y los teólogos. Su altura intelectual y prolijidad explican por qué don Miguel de Cané dijo en 1877 que Bogotá era como una Atenas suramericana. El siglo XX, entonces, recibió una literatura colombiana madura, llena de expresión autóctona, pero con valor universal. Esta muestra, que comienza con el gran Carrasquilla, tiene su punto más alto en el Nobel García Márquez y cierra con los jóvenes valores de finales de siglo”. ¿El pueblo literario del que habla el hombre es el mismo que, señala el último informe sobre hábitos de lectura, lee 1,2 libros al año, uno de los índices de lectura más bajos de América Latina y por lo mismo del mundo? Si hay, efectivamente, como parece configurarse en el libro, el uso de un capital social, ¿qué tiene que decir al respecto ese capital social que permanece vivo? ¿Si la presentación estuviera escrita en inglés y a un pakistaní le tocara en suerte adentrarse en la historia de la figura de autor en las letras colombianas, seguiría éste leyendo el libro, cualquier libro de un autor colombiano, después de la frase “razones tenemos los colombianos para proclamar que somos un pueblo esencialmente literario”? El observador no sabe con franqueza si reír o echarse a llorar. Otra pregunta lo asalta: ¿por qué la discusión en los medios sobre los nombres elegidos o excluidos, el carácter de oficialidad o no de la selección, si para el libro los nombres en sí mismos son lo de menos? Es decir, valen en tanto suman para el 100 y en tanto su lugar de nacimiento los condena a la convención de una nación, pero, sus obras como tales, el hecho, por ejemplo, de que hubiesen sido escrito en franca y alevosa contravía contra la idea de nación (puede ser el caso de Vargas Vila, de Zapata Olivella, de Gutiérrez Girardot, de Vallejo, apenas por dar algunos ejemplos, ejemplos que bien podrían abrirse a otros espacios del discurso como los de la homosexualidad o el feminismo), ¿dónde quedan en medio de esta línea de ascenso y “maduración” que el texto quiere hacer creer existe y por eso sintetiza sin asomo de rubor bajo la sonora estructura: de “la gesta libertadora” hasta “los jóvenes valores de finales de siglo”? (Vale, vale, lo entiendo), habla el observador como consigo mismo (me dirán que qué se puede esperar si aquel hombre que hace de presidente ha confesado no gustarle los libros y llevar mucho tiempo sin leer. Pero, ¿y su intelectual embajador en Portugal? Vale, vale, lo entiendo, me dirán que qué sabe Plinio Espadachín del asunto si sus éxitos literarios han sido los éxitos de un parásito, éxitos a punta de espaldarazos, de pegar su espalda contra la de otros, o bien la de García Márquez o bien la de la familia Vargas Llosa... A propósito), sigue diciéndose el observador (en el Manual del perfecto idiota latinoamericano uno de los ejes centrales de señalamiento y burla alrededor de ese cierto perfil generacional identificado con la izquierda, es la nula o poca o, mejor, ingenua comprensión de los entramados económicos bajo los cuales se ha venido moviendo el mundo ya hace varios siglos), en sus mejores esfuerzos el observador ha contado 20 chistecitos alrededor de este tópico. (Ahora, si como se va demostrando, las calidades diplomático-literario-comerciales de este nuevo producto de sello-Apuleyo se han ido revelando sospechosas —fe de erratas, monolingüismo, monocultivo expresado en el abuso de una sola imagen, la de la portada— hasta el punto, incluso, de que el objeto-producto vive —¡y vivirá!¬— por fuera del mercado, ¿qué le queda ahora al señor embajador como horizonte literario? Lo que nos temíamos: se avecina la publicación del Manual del perfecto idiota diplomático), dice en voz alta el observador, entre carcajadas de abandono. La orientación de la discusión mediática en términos de inclusión o exclusión de autores, combinada con el alegato de oficialidad de la selección, acabó por hacerle juego al propósito explícito de la administración en nombre de la cual la trinidad diplomática trabajaba. En otras palabras, haber generado una controversia del tipo la selección es injusta, faltan nombres, produjo dentro de la opinión pública nacional una sensación que potenció, precisamente, el propósito final de exaltar un “capital social” letrado. Son tantos los que faltan que lo mejor va a ser apurar una segunda centena. Esta precisa ruta de escape, y no otra, fue la usada por el hombre que llaman presidente en el acto de lanzamiento del libro, días después del debate mediático. “Yo no tengo sino palabras de gratitud, palabras de reconocimiento y una gran admiración porque sé que la tarea de ustedes no es fácil. Esa tarea de defender en una comunidad internacional de tanta controversia, la acción de un gobierno de Seguridad Democrática, es una tarea enormemente difícil, de suyo coparía todo el tiempo, para que ustedes hagan este magnífico esfuerzo, que se traduce en el resultado del libro. Muchas gracias a Telefónica, por contribuir con el patrocinio de esta publicación, en buena hora para Colombia. Y sí, por fortuna hay un error por omisiones, porque son más de 100, lo grave habría sido no poder encontrar los 100. Lo que habla bien del país es que sí encontramos los 100 y hay muchos más. Cuando yo oía esas explicaciones ahora de Plinio y Noemí decía: pero siquiera encontramos los 100, sin dificultades y hay otra fila de muchos más, de óptima calidad, de excelencia. ¡Qué bueno! Y para que sigan con ese ánimo y se saquen la segunda edición y se complete la segunda centena, permítanme decirles lo siguiente: el Gobierno Nacional está empeñado en sacar adelante la agenda legislativa [...]. Es una agenda legislativa fundamental para cimentar confianza en Colombia, a ver si este país se pone a crecer al 6 por ciento y somos capaces, el 20 de julio del 2010, de decirles a los colombianos que hemos cumplido con la meta de reducir la pobreza al 35 por ciento. [...] Sé que la agenda legislativa ha causado algunas preocupaciones en la cultura. Quiero decir a una audiencia tan representativa de los sectores culturales de la Nación, que el Gobierno es sensible a esas preocupaciones. Por eso le he pedido a la Comisión de ponentes y al Ministro de Hacienda (Alberto Carrasquilla), entre muchos puntos, en las largas reuniones con ellos, dos puntos: uno, que la Ley del Libro se respete totalmente durante los años de vigencia que le quedan. Les he dicho: en un país que ha tenido esta gran creatividad en todas las expresiones de su cultura y en la literatura, que infortunadamente —y es un contrasentido—, tiene un bajo nivel aún de lectura en el per capita, la Ley del Libro fue una gran creación, no nos queda bien interrumpirla antes de que se agote el periodo que se le definió cuando fue inicialmente aprobada por el Congreso. Seguiré insistiendo ante el Ministro de Hacienda y ante el Congreso para que un artículo expreso diga, explícitamente, que la Ley del Libro se mantendrá durante todo el periodo que se le asignó como periodo de vigencia, al ser aprobada” (4). ¿Meta de reducir la pobreza, agenda legislativa, sectores de la cultura, seguridad democrática, comunidad internacional, controversia, gran creatividad, esfuerzos traducidos en el libro, contrasentidos? Caras de la trinidad. Como el observador temió intuir desde un principio, analizar el libro que tiene entre las manos no puede consistir en preguntarse cuál de las tres esferas opera en él. Ninguna puede dejar de hacerlo en la medida en que ninguna es ajena a la negociación que el pasaje del discurso citado transparenta. En la negociación, sin embargo, también se vislumbra la capacidad del discurso político para apropiarse, para absorber con su simpleza, las posibles controversias culturales. ¿Que son más de 100?; ah, pues, qué bueno, hagamos entonces uno de 200. ¿Que hay preocupaciones en los sectores culturales (¡¿cuya audiencia representativa son Apuleyo y Sanín?!) porque les vamos a quitar el privilegio que llevan ya buen rato aprovechando al verse exentos del pago del impuesto de valor agregado?; ah, pues arreglamos: les dejamos el privilegio para darles “ánimo”, que igual plata pa la guerra siempre habrá de dónde sacar. Que no concuerda eso de ser esencialmente literarios y no leer; ah, pues contrasentidos que tiene la vida. Conjetura única paranoica: ¿y si la reforma para acabar con los privilegios del libro nunca fue otra cosa que una falsa opción para, precisamente, una vez descartada, ganar puntos con el sector editorial y por extensión con el sector de la cultura? En otras palabras, ¿por qué iban a querer acabar con la Ley del Libro si, a la hora de la verdad, esa ley ha hecho que capital extranjero expresado en filiales de las grandes editoriales españolas, cada vez se sientan más gustosas de editar desde Colombia? Será por eso que la exención tributaria para el libro se mantuvo; gracias, eso sí, y es fundamental que la opinión pública guarde tal sensación, a esfuerzos como los expresados en el libro de la diplomacia peninsular. ¿Y todo el mundo, pues, tan contento? No, piensa el observador. La única torpeza imputable a Apuleyo no es haberse pelado en el número. Después de todo, a lo mejor estuvo cerca. El 101, por ejemplo, hay que reconocerlo, le habría dado al libro un cierto toque de ingenio, ese toque “moderno y de buen diseño” que él mismo declaró como premisa anhelada del libro, premisa que, desafortunadamente, los retoques blanquecinos de las fotos interiores de los autores acabaron por echar al piso, unos retoques cuya audacia diseñadora quizá aspiraba a mostrarlos como porcelanas extraterrestres para así captar público juvenil (bien se sabe de la atracción que sienten los jóvenes por lo que espanta); y es que, en otra más de sus declaraciones, Apuleyo manifestó su preocupación al respecto. Agotadas sus balas esgrimió en defensa la triste carta paternalista: “[...] mostrarles a los jóvenes lo importante del pasado que no conocen y que deben conocer” —¡Agggrrr!, grita el observador, ya a punto de perder la paciencia y a punto de tirarse de rodillas para agradecerle al mercado por mantener el libro lejos de las librerías, sería un robo a mano armada que un joven se gastara sus pocos pesos en un objeto tal, en un torpe negocio seudo diplomático de aquellos que siguen creyendo que lo que una comunidad literaria necesita es convertir a su figura central en Cristo, esto es, monocultivar, lo que después de todo concuerda con una sociedad educada en el caudillismo de estirpe católica. No, piensa el observador, incluso los patrocinadores de Telefónica deben andar descontentos. Después de todo, ¿por qué tuvieron ellos que financiar un libro que no pasará por las manos del público, ese que necesitan empezar a atraer y a convencer considerando que con la compra de Telecom (2006) han entrado de lleno en los mercados nacionales? Con el paso de los segundos el observador respira profundo y se siente más tranquilo. Los jóvenes son más inteligentes que esto, se asegura, mientras en la cabeza le retumba la última frase del discurso de presentación del libro, esa que dice que toda la investigación y todas las obras y todo el compendio y todas las piezas magistrales y todo Sultano y todo Fulano son todos “un regalo para la mente y la reiteración de lo grande, bella y culta que es Colombia” —la frase empalagosa y funesta le retumba hasta la náusea y hasta hacerle resonar también el cierre de la conferencia que Fernando Vallejo diera por esos mismos días de finales del 2006 en Bogotá, acompañado por una decena de perros a modo de escoltas; ese cierre que, refiriéndose a Uribe y en toda su pose de pudor lingüístico, descubre ahora el observador, viene a revelar una verdad de otro calibre: (“que robe, que mate, que asesine... ¡pero que no hable, por favor!”, dijo Vallejo) la verdad ominosa de la demagogia cultural. Notas 1. Revista Semana, Nº 1.237, 9/23/2006. 2. No se incluye el crédito de la autora de la fotografía de la portada, Indira Restrepo; en la página 33 se incluye la fotografía de un libro de Pardo García y no el que correspondía, es decir, el de Eduardo Castillo; en la página 56 del libro confunden el primer poema publicado por Aurelio Arturo, Balada de Juan de la Cruz, y lo titula Balada de San Juan de la Cruz; en la página 116 llaman a Heidegger Martín Gutiérrez Girardot; en la página 123 anticipan la fecha de publicación del libro Obra negra (1974) en diez años; en la página 188 se refieren al pueblo tolimense donde naciera William Ospina como Papua; en los créditos se pelan en el apellido paterno de R. H. llamándolo Rafael Humberto Durán. Sólo para citar unos ejemplos, los más graciosos en todo caso, y los más significativos también. Casi se podría escribir un ensayo sobre la literatura colombiana a partir de la fe de erratas del libro. 3. Para un informe algo más completo (aunque no del todo completo) de la industria del libro en Colombia, véase: Estadísticas del libro en Colombia. Bogotá: Cámara Colombiana del Libro, 2004. 4. En: “Lanzamiento del libro 100 autores colombianos del siglo XX” (http://abbrr.com/2l). ** Juan Álvarez juanalvarezgamez@gmail.com Escritor colombiano (Neiva, Colombia, 1978). Premio Nacional de Cuento “Ciudad de Bogotá” 2005 por su libro Falsas alarmas. Maestro en creación literaria de la Universidad de Texas en El Paso (http://www.utep.edu, EUA). Actualmente estudia el doctorado en literatura latinoamericana de la Universidad de Columbia en Nueva York (http://www.columbia.edu). === Héctor Torres: El amor en tres platos Manuel Cabesa ============== Cuento Editorial Equinoccio (http://www.equinoccio.cultura.usb.ve) Caracas, 2007 Depósito legal: lf24420078001883 ISBN: 978-980-237-264-5 116 páginas Los primeros libros de relatos de Héctor Torres, Trazos de asombro y olvido (Senderos Literarios, 1996), Episodios suprimidos del manuscrito G (Baile del Sol, 1999) y Del espejo ciego (Blacamán Editores, 2000), ya anunciaban una capacidad imaginativa cuyos frutos aún en proceso de maduración prometían futuros fulgores. Durante un silencio prolongado Héctor se dio a la tarea de revisar críticamente su trabajo y de crear nuevos argumentos conformes a ese búsqueda incesante de fundar sólidos espacios imaginativos. Producto de esa tarea es su libro de relatos El amor en tres platos (Equinoccio, 2007) ajuste de cuentas y replanteamiento de su universo cuentístico, y la novela La huella del bisonte (Norma, 2008), donde realiza otra vuelta de tuerca sobre el tema de Lolita escrita con un lenguaje preciso e iluminada de un erotismo elegante atento a ese requerimiento que Álvaro Mutis propone para este tipo de narrativa: “No es llamando las cosas por su nombre y describiendo minuciosamente los diversos aspectos y posibilidades del acto sexual como se logra la mejor dosis de erotismo en literatura”. Secreto lector de clásicos olvidados, Héctor se ha propuesto una narrativa que estimule al lector desde zonas aparentemente conocidas, pero que logran sorprendernos por su capacidad de revelar allí, donde todo estaba escrito, nuevas alternativas. Como las jugadas del ajedrez, como los rostros de Dios, las versiones de la literatura son infinitas, aunque los temas sean los mismos. Consciente de ello, este narrador nos convoca a compartir sus aventuras con la palabra, se divierte sometiéndonos a intrigas que logran sorprendernos por la honestidad de su planteamiento. Me es imposible, por cuestiones de espacio, comentar cada uno de los catorce textos que componen El amor en tres platos, además temo develar algún misterio que es necesario mantener oculto para mayor goce de sus eventuales lectores. Sin embargo, quisiera detenerme en el noveno relato, “Servicio suspendido”, porque creo descubrir allí una de las claves esenciales de la narrativa de Héctor Torres. La historia es narrada por un personaje que nos confía sus angustias al pasar varios días sin soñar. Para este personaje el sueño es vital porque es la materia prima de su trabajo: la escritura. “Siempre consideré a los sueños la herramienta más mágica, poética y creativa de la cual se vale la mente para reflexionar; por esto, la angustia de verme desprovisto de ellos me estaba enloqueciendo”, confiesa el personaje. Y he aquí la clave: los relatos de Héctor se mantienen en la línea difusa que separa la vigilia del sueño. En “Pabellón B”, Mauricio muere sin saber concretamente (y sin que lo sepamos los lectores) si su muerte sucede de forma violenta en un centro penitenciario o de un infarto mientras duerme y tiene una pesadilla. Georges Perec declara lo siguiente en una entrevista: “Yo creía anotar los sueños que tenía, pero muy pronto me di cuenta de que ya no soñaba sino para poder escribir los sueños”. Así sucede en los relatos de Héctor Torres: lo real y lo onírico se complementan en el espacio de la página escrita: “Tanto había domesticado mi universo onírico, que podía saber cuándo un sueño me iba a proporcionar algún elemento aprovechable en literatura”, nos dice el personaje de “Servicio suspendido”. Cierta reminiscencia borgiana se cuela en “Las leyes del sueño”: el narrador sueña con una figura ejecutando una especie de suicidio. Quien cae desde lo alto de un edificio le dice al narrador “unas palabras extrañas y maravillosas” que éste anota en el friso de una pared porque sabe que al despertar no las recordará; efectivamente una vez despierto olvida lo escuchado, sin embargo llega hasta el edificio que sirvió de escenario para el sueño y efectivamente “leí los garabatos escritos con prisa en la pared, sólo que no pude repetirlos hasta esa noche que me soñé en la misma escena”. De esta manera el relato se convierte en un círculo vicioso, donde se accede al sueño para vivir una y otra vez la misma escena, como bien lo manifiesta Ricardo Piglia: “No creía que el ensueño fuera una interrupción de lo real sino más bien una entrada. El vivir es una trenza que trenza un sueño con otro”. En otro texto, “Y tampoco escogería mayo para comenzar”, la dualidad del discurso se hace patente en un juego metaficcional: de pronto, a mitad del relato, uno de los personajes, un supuesto asesino a sueldo, increpa al narrador de la trama poniendo en duda su capacidad para contar el argumento que se viene desarrollando: “¿Dónde creerá él que conducirá esta historia? Los narradores, ¡ah, los narradores! Detesto las historias contadas por narradores en tercera persona. Tómate un descanso, omnisciente narrador. Yo nunca he creído en todopoderosos que pretendan saber qué siente cada personaje de la historia. No creo en tu ubicuidad, ni tu omnisciencia. Deja que contemos esta historia los involucrados, que en todo prefiero la honesta complicidad del lector”. El relato se cuestiona a sí mismo, el oficio de narrador es puesto en duda y como los personajes de Pirandello, los personajes de Héctor piden ser liberados para llevar adelante, por sí mismos, su vida imaginaria. Esta revelación que la ficción otorga se convierte en rebelión de la escritura y la imaginación. Finalmente quisiera agregar que si Héctor Torres ha logrado superar el reto de reinventarse e inventarse una serie de relatos que conforman un libro coherente y de alta factura se debe, creo yo, a su sincera honestidad a la hora de asumir una actividad tan exigente como la literatura, ha logrado entender aquello de que hay que escribir borrando para lograr algún entendimiento con el lector. Roberto Bolaño expresaba: “Muchas pueden ser las patrias, pero sólo uno el pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es la calidad de la escritura. Que no significa escribir bien porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues maravillosamente bien también lo hace cualquiera. Entonces, ¿qué es una escritura de calidad? Pues, lo que siempre ha sido: meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber básicamente que la literatura es un oficio peligroso”. Estoy seguro de que Héctor Torres está consciente de ello. ** Manuel Cabesa manuelcabesa@gmail.com Narrador, poeta y ensayista venezolano (Caracas, 1960). Perteneció al Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) y ha colaborado con las principales páginas literarias de la región y del país. Ha publicado el poemario Vida en común (1985), la antología El acto y el lugar de la poesía. Una antología de arte poética venezolana (Maracay, 2002) y el libro de cuentos Falsificciones (Villa de Cura, 2004). Reside en Maracay, Aragua. === Cervantes digital, o la aventura de la tecnología ===================== === Ulisses Paniagua ====================================================== “Le debemos tanto a las letras. Yo tengo ese culto del libro. Yo sigo jugando a no ser ciego, sigo llenando mi casa de libros. Pienso que el libro es una de las posibilidades de felicidad”. Jorge Luis Borges. Imaginemos, por ejemplo, una biblioteca fantástica, de esas del tipo que a Borges le apasionaban, de esas que permiten construir a Umberto Eco una intriga medieval en un monasterio sórdido y solitario. Seguro podremos acceder con la imaginación a los propios libros, esos curiosos objetos que deseamos tocar, admirar, olfatear con avidez. Pensemos, tal vez, en la biblioteca personal que día a día venimos alimentando en nuestra casa. Aquello que se convierte en un monstruo voraz que requiere de espacio y cuidado. Al imaginar una biblioteca nos viene a la mente el propio cuerpo de los libros. La parte deliciosa que nos acerca a la literatura de manera un tanto fetichista. Es inevitable admirar la tipografía o la imagen cautivadora de una buena portada; es ineludible gozar con los forros y los interiores de una novela. Porque el libro actúa, cuando menos en los lectores conservadores, como un objeto sagrado, un ente complejo en el cual es casi imposible separar el todo de las partes. El libro se convierte así en una extraña y atinada maquinaria donde página a página, el oficio y la maestría de un escritor nos conducen a una realidad paralela, un mundo aparte. Ese mundo, sin embargo, parece emerger, como una fórmula alquimista, desde la página en blanco. ¿Qué sería de nosotros sin el contacto físico del libro? ¿No parece, de manera pueril, que al abrir un libro y aquilatarlo con las manos —mientras seguimos las líneas, interesados o llenos de encanto— ejercemos cierto dominio sobre la historia? Y sin embargo nos dejamos conducir, dóciles, hasta donde el autor lo decida. Gracias al libro tradicional el lector parece sentirse cómodo e intrigado por una buena trama, y por supuesto esto se debe en gran medida al contacto que se establece entre el lector y el objeto. Al respecto, el propio Borges, en 1978, opina: “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono, de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Cómo debatir una opinión tan contundente. Pero he aquí que, absortos en la contemplación casi primitiva del libro-objeto, aparece en las últimas décadas una nueva modalidad, el imperio gratuito y práctico del libro digital. Entonces el lector más ortodoxo se levanta, da un manotazo sobre la mesa, indignado, y abandona la sala. Para tal personaje sería imposible construir una biblioteca tan asombrosa como la de Alejandría, porque resulta que con algunos cientos de CDs, los cuales no ocuparían más de una habitación de cuatro por cuatro, se podría resumir todo el conocimiento. Amén de la función de escenografía que inviste a la biblioteca de un carácter litúrgico, ritual. Para leer a Cervantes, hoy en día, bastaría con encontrar el CD apropiado, insertarlo en el CPU y dejarse guiar por el mundo personal del autor, a través de esa pantalla fría e incómoda que desfila ante nosotros. El libro digital, por tanto, sufre de una desventaja muy grande ante su adversario: la falta de calor humano. Los pixeles de una computadora —y eso cualquiera lo sabe— no están diseñados para el ojo si se requiere de una larga jornada de lectura. El tacto y el olfato, además, no son estimulados por un vulgar monitor. Pero no nos dejemos engañar por una conclusión fácil y evasiva. Se trata de una contienda encarnizada, y es muy válido preguntarse si el libro-objeto es verdaderamente mejor que el libro digital. Es aquí donde accedemos al otro lado de la discusión, como si volcáramos un reloj de arena, cuya contraparte habrá de equilibrar el asunto a tratar. Y es que, aunque es verdad que las ventajas sentimentales y sensoriales del libro-objeto son innegables, también es cierto que la globalización, lejos de lo que un mal empleo del término ocupa, nos hace gozar de enormes beneficios. Hoy en día, si queremos conocer un poema de César Vallejo o alguna disertación de Julio Cortázar, basta con ingresar a un buscador en Internet y muy probablemente nos llevemos una grata sorpresa. En cuanto a libros digitales se refiere, baste decir que me fue posible leer Yonqui de Burroughs gracias a los avances de la red. El libro digital ofrece tres importantes ventajas: fácil distribución, universalidad y economía. El libro en red es barato, accesible. Lo cual perjudica también —entrando ya al asunto de la ética y el compañerismo— el bolsillo del autor, quien parece haber cedido los derechos de su obra, en la búsqueda de la distribución, a cualquier hijo de vecina que prefiera conseguir el libro digital en la red, en lugar de comprar el libro tradicional en una librería. Como podrá notarse, el tema se vuelve más escabroso a cada momento, como si nos internáramos en un laberinto, vaya a saber si de circuitos o de celulosa, en el cual tenemos que conducirnos por caminos que tal vez no nos agraden del todo. El dilema, por supuesto, no es una casualidad. Se trata de un reflejo evidente de la sociedad contemporánea. Una sociedad donde la comunicación y la accesibilidad se contraponen al valor humano. ¿Qué es entonces lo correcto? ¿Existe acaso lo correcto? ¿Si puedo difundir cultura de manera masiva y práctica, cometo una falta, una imprudencia? ¿Si no respeto el criterio del escritor, al difundir su obra, soy desatento? Los límites entre una y otra propuesta parecen ser muy endebles, y eso, creo, se debe en gran parte a la falta de difusión cultural en todos los países, y a la inmensa pobreza que agobia al mundo, especialmente a los países tercermundistas. A veces considero —y llámenme ingenuo— que si disfrutáramos de la capacidad económica de una potencia mundial, podríamos acceder a los libros digitales, pagando la contribución correspondiente al autor. Mientras tanto, en la realidad, el libro digital se convierte en una solución para el bolsillo del lector pobre. Volviendo al tema, vale aclarar que ni el propio Umberto Eco pudo negar, en su momento, las ventajas de la digitalización del libro. Pero se limita a elogiar el uso de la misma para diccionarios, referencias e investigación científica, concluyendo que para las novelas y ensayos el libro-objeto sigue siendo la mejor experiencia. Considero que las conclusiones de Eco al respecto son muy atinadas, aunque limitadas. La digitalización del libro nos permite acceder a literatura que no tenemos al alcance de la mano. Es así como un traductor hindú, por ejemplo, puede hacerse de las Novelas ejemplares sin necesidad de viajar a un país de habla hispana para conseguirlas, situación que Eco no alcanza a vislumbrar. Por supuesto, el hindú deberá, antes que nada, investigar la situación correspondiente a los derechos de autor de dicha obra. Y es que, como ya lo mencioné con anterioridad —y vale la pena reafirmarlo— el plagio es un peligro constante en la red. ¿Qué podemos esperar entonces del libro digital en el futuro? ¿Es verdad, como dicen esos paranoicos profetas, que el libro tradicional está a punto de extinguirse? Desde luego que no, porque no hablamos de dos libros diferentes, sino del mismo libro, de ese que proviene de la raíz honda y fuerte que se llama literatura. A la tecnología hay que asumirla como tal, y no temerle. Está alrededor de nosotros para utilizarla, para vivir y leer mejor. Yo, por ejemplo, prefiero imprimir algún artículo de la red que me interese, porque aún no encuentro ningún sustituto tan delicioso como la página, limpia y tersa, en mis manos; pero reconozco, claro está, que esa página jamás hubiera llegado a mí, si no existiera la comunicación digital. Creo que a Cervantes no le hubiera disgustado del todo verse publicado en la red, aunque seguro preferiría leer el Quijote en su versión original y maravillosa de imprenta. ** Ulisses Paniagua sesilu7@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Ciudad de México, 1976). Es poeta, guionista y dramaturgo. Ha publicado en diferentes diarios y revistas literarias de su país. Tiene cuatro libros publicados, en colectivo, con la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Recibió una mención honorífica en el Concurso Nacional de Cuento “Criaturas de la Noche”, convocado por el Instituto Coahuilense de Cultura (http://www.icocult.gob.mx). === Sobre el escribir como oficio de tiempo completo ====================== === Francisco Pinzón-Bedoya =============================================== Tengo una constante desazón que creo común a muchas personas como yo, escritores de tiempo parcial, es decir, cuando las circunstancias y las obligaciones lo permiten. Esta condición de parcialidad genera en mí la sensación de estar donde no debo, de estar donde el poco tiempo disponible se “dilapida” en hacer “lo que se debe hacer”, y en ello se van los días, los meses y los años. Me asaltan a ratos, como ahora, inquietudes sobre el escribir, pasión que llevo en mí sin que siquiera intente detenerla. Algunas de ellas son: ¿es esta infame dedicación lo que la escritura se merece? ¿Es ésta la forma de sacar de mí lo mejor que puedo dar? ¿Son, desde mis manos, éstos los mejores poemas que haya podido escribir? Y ante todas aparece un rotundo no. Más que una excusa o la aceptación de una cobardía, creo que cada decisión tiene sus porqués, y yo tengo los míos para hacer lo que hago, así no los tenga explícitos en alguna parte de mí o de mi ámbito circundante. He leído de aquellos que, gloriosa, rebelde y audazmente, se han dedicado a escribir como forma de vida. Mi admiración crece, así conozca que muchos de ellos apenas sobreviven, pues la inclemencia de sus condiciones de vida así lo demuestra. Hay pocos ejemplos exitosos, tomando como contexto los cientos de miles (había escrito millones y, de ello, no estoy seguro) de personas que han tomado tal decisión. Algunos han llegado a ser ese ser que soñaron ser, no importa si “para unos pocos amigos”, o si han llegado a brillar después de muertos. ¿Alusión o reminiscencia a Andrés Caicedo? No lo sé de cierto (parafraseando a Sabines). Un ejemplo puede ser Bioy Casares, quien en respuesta a una de sus múltiples entrevistas dijo: “Cuando me preguntan que de dónde saco las ideas siempre respondo lo mismo. Si usted se dedica a escribir, el tiempo le dará la respuesta. Creo que la mente del narrador vive en una actitud que le permite descubrir historias, aunque estén ocultas; por lo general, para eso está despierta. Si escribo poco, se me ocurren menos historias que si escribo mucho”. A mí me ha tocado vivir esto, en pocas ocasiones en que he tenido la oportunidad como en mis recientes vacaciones, pues cuando me dedico a escribir interactúo largamente y en disfrute con la lectura, y en esos momentos (así suelen ser) florecen las ideas sobre otras escrituras y nacen muchos proyectos desde la perspectiva de la instantaneidad y del carácter de retratista que suele ser el poeta. Muchos de ellos ni siquiera llegan siquiera a dos líneas aunque a veces logro almacenarlos en algunos archivos que se llaman algo así como: “ideas”, “poemas inacabados”, etc., y donde en algunas ocasiones he ido a nutrirme para desarrollar algunos o para encontrar que ya ni siquiera recuerdo cuál era la esencia de aquellas líneas. En la mayor parte de las ocasiones, al escribir uno inicia con una “idea” pero uno casi no sabe claramente dónde va a terminar. En una de sus conferencias, a Rosa Regàs (autora de Azul) le preguntaban que de dónde sacaba el autor lo que tiene que escribir, y ella contestaba que “cuando uno escribe, vas escribiendo y no te enteras y cuando has acabado de escribir dices: ¿y esto, de dónde salió?”. Continuaba diciendo: “Yo tengo un argumento... pero hasta que no me pongo a escribir no me salen las mil cosas, que yo no sé y no sé lo que voy a decir. Cuando uno se pone a escribir y empieza a buscar los porqués y va buscando ejemplos y va acabando de definir los personajes y las situaciones y los diálogos, para mí es una manera de llegar a la realidad, que yo no puedo llegar por ningún otro sistema”. Otro de esos seres que escenifican la escritura como forma de vida, Gabo, dijo alguna vez de su condición que “nunca ha hecho otra cosa en su vida que escribir historias para ‘hacer más feliz la vida a un lector inexistente’, sin más ‘arsenal’ que dos dedos y 28 letras del alfabeto”. Como prueba de esa forma de vida, también le he leído “del encierro de 18 meses para escribir la novela, de las dificultades económicas que pasó con su familia en esos meses en que vivieron al fiado, teniendo a veces que dejar de comer para comprar las resmas de papel que Gabo, obsesionado con la nitidez de la página mecanografiada, gastaba en cantidad”, según narra Gioconda Belli de sus notas de la inauguración del IV Congreso Internacional de la Lengua Española de marzo de 2007 en Cartagena. Sólo estos ejemplos no muestran la generalidad de los escritores, en este caso no importa si conocidos o famosos o no, pero me dicen que ese llegar hasta allá requiere de esfuerzo, tesón, dedicación y, obviamente, una alta dosis de decisión. A pesar de esa gran carga, sigo creyendo que quien quiera decir algo debe escribir, como Whitman sostenía: “...todavía le digo al ejército de los ilegibles, por el amor de Dios, hagan lo que puedan para escribir de modo que podamos obtener al menos algunos indicios sobre lo que ustedes tratan de decir”. Tal vez ser un “part-time writer” (como diría mi profesora de inglés) sea una solución apropiada para mi condición, pero sí me queda en el tintero cada que a escribir me atrevo, que pude haber escrito no sólo más sino mejor, si hubiera... (y aquí aparecen muchos participios) revisado, dedicado más tiempo, corregido, vuelto a leer, etc. Sin embargo, es cada vez más el conjuro de todos los fantasmas que me rodean lo que me hace poder seguir escribiendo, así sean notas como ésta que sólo muestran la desolación de quienes, como yo, añoramos ser escritores de tiempo completo. ** Francisco Pinzón-Bedoya poesia_fpb@yahoo.es Poeta colombiano (Líbano, Tolima, 1956). Es docente universitario. Ha publicado el poemario Encuentro (1999). Textos suyos han aparecido en publicaciones digitales como Poesía en español (http://www.poesia-inter.net) y Almiar - Margen Cero (http://www.margencero.com). Mantiene una bitácora personal en http://poesia-letras.blogspot.com. === Franco Alberto Hernández ========================================= Los que veníamos desorbitados, perdidos en medio de la bruma de tantas fiebres, encontramos en el Pedagógico de Maracay un pedazo de tierra para afinar el mundo que nos hacía falta. La mayoría del vientre de pequeños pueblos de la periferia industrial de nuestro mapa geográfico. Otros traíamos aún los malos olores de un exilio obligado, tenido por aprendizaje en los andurriales árabes de la otrora España, no ésta tan de nariz elevada, con el perdón de mi querido Quevedo. En esas pequeñas contracturas emocionales, en esos tropiezos, nos encontramos con Franco. Era un joven profesor egresado del Pedagógico de Barquisimeto, con acento marabino y amabilidad guara. Fue entonces nuestro profesor de crítica literaria y literatura venezolana en aquel Iupemar que no entraba aún por la horma universitaria, toda vez que quedaban viejos resabios que fueron superados, precisamente, por ese grupo de docentes empinados —gracias, viejo Prieto— en procura de construir una verdadera escuela de pedagogos. Y creo que lo lograron. En esos días de gloria juvenil estuvimos al lado de Francisco Rojas Pozo, Edito Campos, Díaz Pozo, Frank Ortiz, Morella Contramaestre, los más bisoños, los más entregados a nuevas teorías, a la creación literaria, al teatro, a la lectura de los siempre olvidados autores de nuestro país, tan mancillado. Fue Franco, como siempre se le llamó a Francisco Rojas Pozo, quien nos inyectó el afán de acercarnos más a Garmendia, a los dos Garmendia, a la cosmogonía de nuestro extravío terrenal, a Enrique Bernardo Núñez, a Guillermo Meneses, a Gerbasi, Cadenas, Montejo, todos ellos al lado de aquella explosión que aún causa estragos en nuestro imaginario: la narrativa latinoamericana de los 60 y 70, con su carga de magia, realismo, locura, olvido y mucha bohemia. Franco, además de docente, era un creador permanente. Un crítico agudo, inteligente y pana. En lo que a mí concierne, fue mi profesor de literatura, mi compañero de aula en el Pedagógico en mis tiempos de profesor en el Iupemar y mi condiscípulo en la Universidad Simón Bolívar, donde se nos hizo entero el universo al lado de Antonieta Madrid, Morella, Isaac Chocrón, Manuel Bermúdez, Almaclara Áñez, Márgara Russotto, Carmen Elena Storey, entre otros tantísimos que flotamos y naufragamos en las palabras de José Ignacio Cabrujas, Román Chalbaud, Ana Pizarro, Carlos Pacheco, sólo para mencionar a algunos. Digamos que de allí salimos cosmopolitas y con bigotes. Franco deja un libro, Cabrujerías. Un estudio sobre la obra de José Ignacio. Un libro hecho con las manos del espíritu, muy bien escrito, sabrosamente elaborado. Un libro donde el teatro, el amor más acendrado de mi amigo se patentizó con la hidalguía de sus estudios. Muchos textos sueltos hacen penitencia por allí. Franco era una suerte de aristócrata de la palabra: nunca lo vi fuera de sus cabales. Como todo crítico y analista de la realidad y la ficción, su agonía era su país, este país. Hoy, mi profesor, colega y amigo se ha marchado. Bueno es decir que la tristeza que siento también establece la noción de que Franco tiene alas, unas alas muy grandes para seguir conociendo el universo. Bon voyage, amigo, hermano. ** Alberto Hernández redaccion@elperiodiquito.com Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay, estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito. === La Casa de los Encuentros, de Martin Amis Gonzalo Muro =========== La prosa de Martin Amis es brillante. Sus metáforas iluminan el texto, desconciertan al lector perezoso adentrándose en vericuetos poco frecuentados. Construye imágenes sobre las que discursea con habilidad siguiendo un hilo que parece no tener fin para, en un momento, volver de golpe al punto de partida sin más transición que un par de frases bien construidas. Y lo que es su mayor virtud, se convierte en su peor defecto. Todo este arte, este oficio, se estrella frente a la inmensa soledad heladora de la taiga rusa, la dureza de la vida en los campos, en los gulags de la Unión Soviética. La congelación de miembros, el hambre atroz, las cruentas guerras entre las diferentes clases de prisioneros, las crueldades sin límite de los guardianes, no parecen sino decorados acartonados, juguetes desperdigados sin la fuerza que se les presupone y que el autor pretende insuflarles: el tormento no es aprehensible a través de la retórica literaria de Martin Amis. Hay un claro divorcio entre lo narrado (y cómo se narra) y la realidad que se agazapa tras sus líneas, la que conocemos por los libros de historia o por novelas más sólidas, y ello pese a que Martin Amis ha dedicado abundantes páginas a este tema, a Rusia y a sus dirigentes y sus declaraciones sobre el esfuerzo y dolor que ha representado la escritura de La Casa de los Encuentros. La forma de La Casa de los Encuentros responde al modelo de una larga epístola, o correo electrónico, dirigido a su hija para explicarle lo que ocurrió antes de su llegada a los Estados Unidos, para explicarle su vida. Pero estas explicaciones parecen más destinadas a sí mismo que a una hija con la que no parece tener una intimidad real ni una demanda de explicación alguna. En este ajuste de cuentas con el pasado, la voz narrativa muestra un excesivo gusto por las reflexiones y alusiones literarias del mundo anglosajón; al carecer de nombre lo que invita a su identificación con el propio autor con el que comparte la fuerza visual del lenguaje y un peculiar gusto por escucharse a sí mismo. Pero, precisamente, esta voz no parece coherente, resulta más occidental que rusa, más literaria que curtida en la vida que se supone la insufla. Lo que describe se asemeja más a un cuento de terror que a una historia vívida, experimentada en la propia piel. El protagonista narra su historia próximo a la muerte, tras regresar a Rusia desde los Estados Unidos a donde emigró en cuanto le fue posible tras salir de los campos y prosperar económicamente en el mundo de las influencias, los negocios soterrados y la corrupción propia de toda dictadura. La narración toma la forma de una larga carta escrita durante el viaje final al paisaje del gulag de Predposylov, a modo de viaje a los infiernos, al encuentro de sí mismo, de su historia y la de su hermano y la mujer de éste. Como en el viaje de El corazón de las tinieblas, el narrador remonta el curso de un río a la búsqueda de un fantasma, en este caso, de él mismo. Este retorno, aderezado con noticias de la Rusia actual (referencias a la masacre de Beslan o a Putin), convierte la narración en un continuo viaje adelante y atrás en el tiempo, en un vaivén de sentimientos que confunden al lector, pero lo que es peor, en ocasiones también al autor. Pero continuemos. El narrador se remonta a su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, más como violador que como soldado, lo que comprometerá su relación normal con las mujeres, la imposibilidad de empatía o ternura, hasta que se topa con Zoya, una atractiva judía por la que sentirá lo más parecido al amor que conocerá antes de ser enviado a la helada Siberia. Por casualidad del destino, su hermanastro Lev, menor en edad, llegará al mismo campo años después por un motivo inverosímil y apolítico. Allí conocerá que, en su ausencia, Lev ha logrado cautivar —no logra explicarse cómo— a Zoya. La extrovertida, elegante y liberada Zoya ha decidido casarse con el reservado Lev, con su callado hermanastro, quien apenas conoce nada del mundo más allá de un puñado de ideales juveniles. Y pese a ese terrible golpe, se impondrá la tarea de proteger a Lev de la furia de otros prisioneros pese a que la vocación pacifista de Lev le hace objeto de todos los ataques imaginables y pese a su indomable decisión de no tomar partido en las terribles guerras fratricidas entre los diferentes grupos de presos. Sin embargo, en la dureza de los campos, los prisioneros pueden gozar de un extraño privilegio concedido muy raramente: recibir una visita, en una desvencijada casa construida por ellos mismos, la Casa de los Encuentros, en la que los hombres se reúnen por una noche con sus esposas o sus amantes. A su regreso al campo, las caras, las palabras, no pueden ocultar el terrible hecho de que la vida en el campo mata incluso el instinto sexual. Lev logrará con perseverancia el codiciado turno en la casa de los encuentros y allí recibirá a Zoya, la esposa de un matrimonio aún no consumado. En esa casa, en esa noche, ocurrirá algo que marcará el futuro de Lev, su hermanastro y Zoya, misterio que Martin Amis ocultará cuidadosamente hasta la última página de la novela, si bien la incertidumbre de la espera parece más satisfactoria que el goce del conocimiento pues tan poca anécdota no parece excusa bastante para sustentar la trama. Una vez fuera del gulag el equilibrio entre el respeto a su hermanastro y el deseo de poseer a Zoya, forma la columna vertebral sobre la que se desarrolla la historia. El narrador comenzará una carrera prometedora en el mundo capitalista de un Estado que ha prohibido el capitalismo, mientras Lev vuelve con su mujer, instalada en un lejano pueblo donde supuestamente iban a ser confinados los judíos rusos. Sus talentos literarios y de cualquier otro tipo se pierden mientras parece caer en una profunda depresión de la que el amor de Zoya no logra rescatarle. La relación con el hermano se limita a encuentros periódicos, en casa de uno u otro, el narrador tratando de impresionar a Lev y Zoya con su éxito económico, Lev con su desprecio por los logros materiales. Pero finalmente, la relación idílica entre el santo Lev y Zoya termina y ésta le abandona. Lev parece revivir momentáneamente, encuentra una nueva compañera que le da un hijo sobre el que se vuelca. Asfixiado por los nuevos tiempos de represión en los ochenta, el narrador decide emigrar a los Estados Unidos pero antes trata de convencer a Zoya para que abandone a su actual pareja y escape con él. El intento termina en un brutal fracaso y debe partir solo. Y si, como se ha señalado, la novela no parece estar a la altura de lo esperado, si fracasa en cuanto a verosimilitud, en cuanto al tono general, ¿cuál es entonces el mérito de esta novela? ¿Cuál el motivo que justifique su lectura? De una parte, la fuerza literaria del texto es innegable; en la mejor tradición británica de este género, Martin Amis vuelve a demostrar su tremenda creatividad para el lenguaje, la importancia de las imágenes en la Literatura moderna, la genialidad en metáforas imposibles. Por otro lado, vemos las limitaciones que tiene una literatura demasiado pendiente de sí misma, demasiado explicitada y la dificultad de conciliarla con una realidad metaliteraria. La novela funciona mejor como una parábola que como descripción de un tiempo histórico, como reflexión que como acción. El texto alcanza sus mayores logros al establecer la marcada diferencia de caracteres entre ambos hermanastros, sus opuestas visiones de la vida y de la muerte y el reflejo en su comportamiento en el campo, pero también en su relación con Zoya. La lucha sorda entre ambos no admite armisticio y sólo la muerte de uno de ellos marcará su fin, si bien no permitirá al sobreviviente el cobro del trofeo deseado. En una burla del destino, el partidario de la lucha, la adaptación a las circunstancias, el paciente constructor de sus propias oportunidades, saldrá vencedor de los campos, pero ello no le lleva a conquistar todos sus deseos y, también él, deberá reconocer su derrota. Igual le ocurre a Martin Amis, no basta reunir un buen argumento, una ambientación histórica adecuada al tema a tratar y un talento que nadie le niega, para lograr una gran novela. No basta, no. ** Gonzalo Muro greatwhitewonder@gmail.com Articulista español (1971). Reside en Madrid. Con un trabajo ajeno al mundo de la literatura, sin embargo, viene publicando reseñas y comentarios en su bitácora Confieso que he leído (http://confiesoqueheleido.blogspot.com), desde el año 2006, y colaborando ocasionalmente en diversos medios digitales. === Crónica de extramuros ================================================= === Retrato de unos “pelaítos” malos Joaquín Robles Zabala =========== Uno En 1992, Miguel era un chico gordito, cachetón, que apenas empezaba a pronunciar correctamente algunas palabras. Había cumplido dos años en febrero. Era uno de los doce niños que mi hermana cuidaba en el programa de Hogares de Bienestar y el último hijo de Mariluz, una vecina que vivía a una cuadra y media de donde funciona el Hogar. De él me llamó la atención su viveza, el cabello corto y grueso y su voz ronca. Pero, por encima de todo, me llamó mucho la atención su cabeza, que era ligeramente grande para su edad. Miguel pasó dos años en el Hogar de Bienestar de mi hermana. En 1994, su madre lo matriculó en una escuela del barrio y no volví a verlo con la misma frecuencia. A veces lo tropezaba cuando lo llevaban o lo traían de su casa a la escuela o viceversa. Seguía siendo un niño cariñoso, alegre, con una sonrisa amplia y con la misma voz ronca. Me hubiera gustado de verdad recordarlo siempre así: eternamente niño, con esa inocencia que los hace tan especiales pero, desgraciadamente, tan vulnerables. Ese mismo año me mudé de la casa paterna a un apartamento que había arrendado al otro lado de la ciudad y no volví a verlo durante un largo tiempo. Empecé una carrera universitaria que pagaba con el sueldo de maestro en un colegio de niños ricos y como corrector de estilo y redactor en un periódico local. Por aquel entonces estaba tan ocupado que sólo tenía tiempo para sobrevivir. Mi novia me reclamaba por eso y mi hermana sólo me llamaba para hablarme de los problemas cotidianos que estaban siempre relacionados con dinero, o, mejor, con la falta de éste. Fueron días agitados, reconozco, pero contradictoriamente plácidos porque estaba haciendo las cosas que me gustaban. Los domingos, para variar, me ocupaba de la redacción judicial del periódico, un ejercicio que me resultó provechoso, ya que me permitió conocer un poco más el otro lado de la ciudad, el oscuro, el problemático, el que no se promociona en ningún catálogo de turismo y en donde la muerte está a la orden del día, al igual que la prostitución, la venta de droga y los atracos. Aquella imagen violenta y sucia de Cartagena había estado siempre en mi mente, pues yo había nacido y crecido en un barrio periférico de “pelaítos” malos que veían en la venta y el consumo de droga una vía de escape a las necesidades cotidianas. Ninguno, que recuerde, salió bien librado. Y sus hijos, al final, repitieron el círculo vicioso. Miguel fue uno de los tantos chicos que anudaron sus pasos a esa línea invisible. Su padre había sido “un duro”, un buscapleitos que se asociaba con otros buscapleitos para consumir drogas y atracar. Había estado en la cárcel en varias ocasiones por delitos menores como posesión y consumo de droga. Pero un día, los vecinos del sector encontraron un cadáver en el callejón que comunicaba el barrio Santa María con Lemaitre y el padre de Miguel fue arrestado días después por homicidio. Algunos testigos dijeron haber escuchado disparos y luego vieron a dos hombres salir corriendo del callejón. El otro hombre era un tío de Miguel, apodado Miky, quien tenía un sinnúmero de entradas a la cárcel. Su prontuario delincuencial alcanzaba para escribir varios libros. Había estado preso en La Guajira, donde se alió con varios delincuentes para cultivar marihuana. Allí, una madrugada, mientras departía con unos amigos en un bar, le disparó a un hombre en la cabeza, causándole la muerte inmediata. Su estadía en la cárcel de Riohacha fue corta: tres meses y cinco días. Una noche, él y dos compañeros de celda se escaparon al parecer con la ayuda de un “ranchero” que los escondió en los botes de la basura. De allí saltó a Maracaibo y luego a Caracas, donde vivió tres largos años expendiendo droga en las lomas de Petare. La señora Ernestina Méndez, una adorable mujer de cincuenta años que tenía como negocio traer encomiendas de Caracas a Cartagena y llevar cartas de Cartagena a Caracas, me contó una tarde que Miky se había juntado con un grupo de vendedores de drogas que tenía sitiado a Petare, y cada vez que una patrulla de la Policía entraba a una de las calles del sector era recibida a bala. En una edición de abril de 1994 del diario El Nacional, y que la señora Ernestina guardaba como un tesoro, se registró la noticia de la muerte de un agente de la Policía Técnica Judicial mientras llevaba a cabo una requisa. “A ese policía lo mató él”, concluyó la señora. Benjamín Pereira, nombre real del chico, no siempre fue malo. Una de sus hermanas me contó en una ocasión que todo su problema surgió con la muerte de la madre, con la que él, por ser el último de la familia, estaba muy apegado. “Después de la muerte de mamá Miky cambió radicalmente”, señaló la mujer. “Abandonó el colegio y se fue a vivir con una tía a Canapote”. Fue allí, según la hermana, donde el muchacho empezó su vida de pichaje. “Ese muchacho nació malo y se va a morir malo”, le escuché decir a una vecina una tarde de visita a la casa paterna. Según la señora, Benjamín, en compañía de otros ‘pelaos’ tan malos como él, estuvo a punto de propiciarle más de un infarto, pues en muchas ocasiones saltó la pared para robarse las gallinas que dormitaban en las ramas de los árboles del patio. “Un día uno de mis hijos le reclamó y él sacó una navaja y se la clavó en la pierna a mi muchacho”, relató la mujer. Durante más de seis meses, Miky se convirtió en uno de los hombres más buscados de Cartagena. Su prontuario delincuencial hacía parte de un archivo de un centenar de folios. Un amigo que trabajaba por entonces para la Fiscalía me dijo que en su contra cursaban siete órdenes de captura, entre las que se encontraba una por asesinato premeditado, otra por atraco a mano armada, una por fuga de presos y dos por lesiones personales. La muerte del hombre del callejón fue quizá la gota que rebosó la paciencia de las autoridades porque el occiso, al parecer, era pariente de un suboficial de la Policía. Fue por esa época, recuerdan algunos vecinos, que una ráfaga de disparos despertó una madrugada a medio barrio. Una camioneta sin matrícula atravesó la calle y se detuvo al frente de la casa donde vivía la familia del chico. De ella bajaron cuatro hombres con pasamontaña, fuertemente armados, que derribaron a plomo la puerta principal, entraron y destruyen todo lo que encontraron a su paso. Miky, que dormía en el último cuarto, corrió al patio, saltó la paredilla del fondo y se perdió en la oscuridad. Uno de los hombres lo persiguió, hizo varios disparos pero no alcanzó a darle. Cuando regresó a la sala, golpeó en la cabeza con la cacha del arma a un tío del chico y, sin cruzar palabra, le disparó en la pierna. Dos Nadie en el barrio conocía el nombre de pila de Miky. Nadie tampoco se preocupó mucho por saberlo. A él siempre lo recuerdo jugando fútbol en uno de los muchos solares vacíos que por entonces había en el barrio. Lo recuerdo siempre vociferando porque el que oficiaba de árbitro no pitaba, según él, las faltas que le cometían. A veces, furioso, le soltaba un golpe al rival y con ese gesto terminaba el partido. Miky no medía más de un metro sesenta y cinco centímetros pero era fuerte como un toro, tenía un cuerpo musculoso y una agilidad de atleta. Ninguno de los otros muchachos del barrio se le enfrentaba a los golpes. Sabía boxear. Luchar con cuchillos. Había prestado servicio militar en Medellín, donde vivió un par de años. Allí, me contó una chica con la que salió, trabajó con un mafioso. Un “pez gordo” que había pertenecido al cartel de la droga. Nunca me dijo el nombre pero dejó claro que se trataba de un lugar teniente de Pablo Escobar que le manejó los negocios durante el tiempo que éste estuvo en La Catedral. Particularmente, nunca le creí mucho a Miky. Además de belicoso tenía una imaginación desbordante y solía ponerle un poco más de acción a las situaciones que vivía. Pero de lo que nunca dudé fue de su instinto asesino que sacaba a relucir en cualquier momento. Un día, recuerdo, le reventó a golpes el rostro a un tipo que le hizo trampas en un juego de cartas. Saltó de su asiento como un tigre sobre éste y le dio tan fuerte que casi le desbarata el rostro. El hombre pasó dos semanas en una clínica y, al final, los médicos tuvieron que practicarle una cirugía reconstructiva. En otra ocasión, durante una trifulca, le hundió a un “drogo” de otro barrio un cuchillo en el estómago repetidas veces. Su fama de maleante era extensa y reconocida. Tanta que los pandilleros de los otros barrios le temían. Cuando lo visité a principios de 1997 en la cárcel de Ternera, donde purgaba doce años por el crimen del “hombre del callejón”, parecía un tipo reposado. Tranquilo. Era un domingo soleado. Muchos de los presos tenían visitas. Miky estaba sentado en una banca, en compañía de una mujer de cabellos cortos. Pensé que se trataba de alguna novia, una de las muchas que parecía tener. Pero cuando me acerqué me di cuenta de que era una de sus hermanas, quien me saludó cariñosamente. “Le estaba hablando a Miky de ti en este momento”, me dijo. Paola siempre fue un poco nerviosa, recuerdo. Los muchos problemas de la familia, la falta de dinero y las pocas oportunidades la habían convertido en una chica retraída. Le habían quebrado la voluntad y domado el espíritu. No tenía más de veinte años pero parecía de treinta. Sin embargo, aquella tarde era otra mujer. El cabello corto le sentaba bien y el color de las mejillas le daba a su rostro una expresión juvenil. Se lo hice ver y casi enseguida una sonrisa iluminó su rostro. Miky me saludó con un fuerte apretón de mano. Tenía puesta una camisilla de mangas revocadas que dejaba ver lo hinchados que tenía los hombros y brazos. Estaba alzando pesas, me dijo. Desde hacía un año y medio no hacía otra cosa que alzar pesas y leer. ¿Leer? Aquella palabra se escuchó tan extraña en su boca. Que yo recordara, él no leía ni las páginas judiciales del diario local. Fue tanta mi curiosidad que no pude evitar preguntarle qué estaba leyendo. Sacó un libro que tenía debajo de la banca y lo colocó sobre la mesa. Era un libro gordo. Lo tomé entre mis manos y miré la portada. “No estarás pensando en fugarte”, le dije, bajando la voz. “¿Cómo se te ocurre?”, me respondió con una sonrisa. “Papillon en francés significa mariposa. Pero lo que narra el libro no tiene nada que ver con las mariposas”, le expliqué. “Lo he leído dos veces en un año, hermano. Y sé lo que cuenta”, me dijo. “¿Y qué es lo cuenta?”, le interrogué. “¡Me crees estúpido o qué!”, me respondió alzando la voz. “Nada de eso, hermano. Sólo quiero saber qué tanto has entendido de lo que leíste”. Paola se puso de pie. “Los dejo”, le escuché decir. Miky la agarró por la muñeca. “¿Ya te vas?”. Ella lo negó y él la soltó. “No te alejes mucho. Recuerda que aquí lo que hay es un poco de locos arrechos”, le advirtió cuando ésta se alejaba. La siguió con la mirada. “Se iba a casar con un hijueputa y el hijueputa la dejó metida”, dijo. “Pero ya encontrará otro hijueputa que le haga el favor. ¿Por dónde era que íbamos?”. “Por Papillon”, le recordé. Él me miró extrañado. “Pero tú no viniste aquí a hablar sólo de un marica que se voló de la cárcel, ¿verdad?”. No. Aquella tarde hablamos sobre todas esas historias que se tejían a su alrededor. De su paso por la Guajira, de su estadía en la cárcel, de su volada a Maracaibo y luego a Caracas; del policía que resultó muerto en una redada en la capital venezolana; hablamos de su madre, que murió cuando él cumplió los catorce años, y del padre que nunca conoció. “Tú sabes que la gente habla mucha mierda”, le escuché decir. “A mí me han cargado vainas que no he hecho”. Me dijo que al único hijueputa que se había “tirado” era al tipo de Riohacha, y lo hizo porque “ese man” le agarró el culo a una novia que tenía. Del “muerto del callejón” me contó que él no lo había matado. “El tipo me apuntó con el revólver que yo le había prestado para que hiciera ‘una vuelta’. Quería avionármelo. Forcejeamos y esa mierda se disparó”. Del policía de Caracas me dijo que lo mató un “pelaíto” que andaba haciendo vueltas con él. “Allá los ‘chamos’ de la calle son duros. Desde los diez años andan en su cuento y no le tienen miedo a nada. El policía me tenía contra la pared. Me estaba requisando cuando sentí el disparo y la sangre que me cayó encima. Después de eso se oyó una lluvia de plomo. Yo corrí y me metí en una terraza. Me salvé porque una señora que estaba mirando por la ventana me abrió la puerta. Un tiro me dio en el hombro”. Tres Volví a visitarlo un par de veces. En una ocasión le llevé cosas de comer y cigarros, y en la otra le regalé un radiocito de pilas que me había pedido en la visita anterior. No lo volví a ver durante mucho tiempo. Seis meses más tarde me tropecé con una de sus hermanas que trabajaba en una papelería del centro de la ciudad y me dijo que a Miky lo habían trasladado para la Modelo de Bogotá. La razón: él y otro compañero de celda habían intentado fugarse utilizando la vieja estrategia de los botes de basura. Ese hecho le valió unos años más sobre los que ya estaba purgando. Además, desarmó a uno de los guardias y le apuntó con su propia arma, sumándole otro delito a su ya larga cadena de agresiones. En aquella ocasión no lo mataron de pura vaina, me contó Cecilia, la otra hermana. Los guardias lo obligaron a soltar el revólver, lo tiraron al piso y luego lo golpearon hasta el cansancio. El resultado de la golpiza le dejó un par de costillas rotas, una cicatriz en el pómulo izquierdo y una luxación en el hombro derecho. Pasó dos semanas en el hospital, esposado al barrote de una cama mientras se recuperaba. El padre de Miguel, por el contrario, sólo estuvo en prisión un año. Miky se responsabilizó del hecho y el juez que llevaba el caso lo dejó libre. Al Flaco, como le decían, lo tropecé un par de veces en el centro de la ciudad y en una ocasión cuando fui de visita al barrio. Lo vi repuesto. Cachetón. Bien vestido. Un amigo me dijo luego que estaba “encauzado”. Había dejado el vicio y trabajaba con un vecino en un supermercado por los lados de Bazurto. Me alegré mucho. Pero no todo en el barrio eran buenas noticias. Días después me enteré de que a “El Veleta”, un chico crecido en la calle 77, lo habían encontrado muerto en la vía que de Cartagena conduce a Turbaco. “El Veleta” desapareció tres días antes de ser encontrado, y según los comentarios de esquina, la Policía, que lo buscaba desde hacía una semana por haber atracado a un agente que se encontraba de civil, lo detuvo en San Francisco. Los vecinos que lo vieron en Medicina Legal dijeron que tenía el rostro hinchado de los muchos golpes recibidos, los labios partidos y un disparo en la sien. Al parecer, el muchacho fue torturado, pues le faltaban varios dientes y le habían removido las uñas de las manos. Aunque lo que se había consumado era un crimen, tan repudiado como cualquier otro, nadie dijo nada. No hubo denuncias. Días después del entierro, los padres del chico recibieron amenazas de muerte y tuvieron que marcharse. Para muchos de los vecinos del barrio, las amenazas las profirió la Policía, y durante varias noches observaron una camioneta gris plateada rondar las calles del sector. En una ocasión en que un grupo de muchachos esquineros jugaba a las cartas, poco después de las onces, la camioneta se detuvo y una mano armada de una pistola salió por la ventanilla. Dos disparos secos hicieron blanco en el pavimento y los chicos salieron en estampida. “La próxima se muero uno”, sentenció una voz detrás del cristal. Cuando las luces de las casas empezaron a encenderse por la algarabía que se armó, la camioneta aceleró y las llantas quemaron el asfalto. En ese grupo de jugadores noctámbulos, estaba Miguel, quien había cumplido dieciséis años y ya hacía parte de una pandilla de “pelaos” que cursaba bachillerato en el Liceo de Bolívar, un colegio que venía en picada académica y que ahora aglutinaba a un gran número de los miembros de las pandillas de los sectores aledaños. ** Joaquín Robles Zabala robleszabala@gmail.com Narrador y ensayista colombiano (1969). Es profesor de comunicación de la Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co) y de la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco (http://www.tecnologicocomfenalco.edu.co). Es profesional en lingüística y literatura de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co) y candidato a Magister del Instituto Caro y Cuervo (http://www.caroycuervo.gov.co). Textos suyos, tanto periodísticos como literarios, han sido publicados en los diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com), El Espectador (http://www.elespectador.com), El Universal (http://www.eluniversal.com.co) y revistas culturales como Noventaynueve (http://www.revistanoventaynueve.org), Transformación e Ítaca. En 1996 obtuvo una beca de creación individual del Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) con el proyecto de novela Una pistola para alquilar. Es autor del libro de cuentos Golpe de daga. Tiene inéditos una novela, un libro de cuentos y un volumen de ensayos. Reside en Cartagena de Indias. === ¿Cómo se emancipa un artista? Adriana P. Fabián ================== La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia [la propia] sin la guía de otro... su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. Immanuel Kant (1). Al leer los manifiestos creacionistas del poeta chileno Vicente Huidobro (Chile, 1893), los principios estéticos que propone me parecieron una utopía pura (sin ningún sentido peyorativo), puesto que en ellos percibí implícito un ideal o, con más exactitud, la certeza de que el hombre, dentro de sus limitaciones como individuo, es capaz de valerse por sí mismo y de que es su deber, por formar parte del único sector de los seres vivos capaz de razonar con plena conciencia y de actuar si así lo quiere a priori, erigirse como ser y no como objeto. Esto es, debe asumirse y comportarse como ente creador y no como receptor o imitador de esquemas y figuras preexistentes. En el ensayo ¿Qué es la Ilustración? (1784), del filósofo Immanuel Kant (Königsberg, 1724), encontré, creo yo, completamente desarrollada una idea paralela a la tesis principal que sostiene al Creacionismo como escuela estética: la emancipación del poeta y del artista de la influencia de la naturaleza y del afán por imitar sus procesos y sus creaciones. Y es que Kant exhorta a sus contemporáneos a zafarse del yugo del tutelaje ejercido por otros sujetos que se han erigido (o los erigieron) como conciencias superiores capaces de instruir al resto, incluyendo a aquellos que representan a alguna religión, pues emanciparse de la idea de que un ente divino domina las conciencias del Hombre es también parte de la Ilustración que promueve Kant. Huidobro y Kant, cada uno desde su trinchera y desde su esfera temporal, lanzan una crítica a la profunda dependencia intelectual en la que el hombre vive sometido. Más de un siglo los separa, y sin embargo ambos pudieron percibir la necesidad de tomar el riesgo de pensar por sí mismos y aceptaron la responsabilidad que la lucidez trae consigo, de difundir entre los hombres contemporáneos aquello que por siglos se les ha negado: su propia capacidad y libertad. Kant, como filósofo, disemina su pensamiento a través de propuestas filosóficas con una orientación social, política tal vez, humana siempre. Por su lado, el poeta-dios ha encadenado la idea de independencia y libertad intelectual a una sensibilidad casi clarividente. Y entre la conciencia de una cosa y otra, Huidobro descubrió en sí, y en el resto de los hombres como una consecuencia fractal de sí mismo, que no sólo era capaz de pensar por él, sino que esa condición en la que la razón es la atmósfera, lo dotaba de la facultad de crear a partir de él, y sólo de él. A Huidobro puede acusársele de ególatra, de pretencioso, hasta de hereje por querer usurpar el lugar de Dios, y realmente en ese campo yo no estoy dispuesta a discutir pues muy probablemente lo haya sido; sin embargo, considero que eso es lo que menos debe importar, porque tal vez gracias a esa personalidad tan arrogante y carente de humildad, Huidobro pudo ir más allá de los límites de la “decencia”, de lo correcto, pudo salvar el obstáculo paralizante de asumirse como único responsable de sus actos y se atrevió a gritarlo para que todo aquel que tuviera el mismo arrojo, lo escuchase. Las consideraciones poéticas y estéticas que hace el autor de Altazor en sus manifiestos, me parecen una consecuencia lógica de la evolución que se había estado gestando por décadas en el consciente colectivo de la comunidad iberoamericana. Con cada vanguardia literaria y artística que surgía, con cada movimiento por mínimo que fuera, los artistas e intelectuales de esta fracción terrestre empujaban cada vez más lejos de sí el yugo que los mantenía agazapados, condenados a una cíclica reproducción de modelos ajenos, extranjeros, traidores. El Creacionismo como corriente artística y literaria es, por tanto, la concentración de los ases luminosos dispersos, que fueron todas las vanguardias iberoamericanas. No quiero arriesgarme a dar una opinión que parezca totalizadora, en el sentido de que concibo al Creacionismo como la amalgama de otras escuelas y propuestas poéticas y artísticas, porque no es así. Lo que intento explicar es que considero que al proclamar al artista como un ente capaz (y obligado por esa capacidad) de romper con dependencias absurdas entre agentes externos a él, como la naturaleza, Dios, la inspiración y las musas y la concepción clásica de la imaginación, Huidobro dio un paso lógico dentro de la escala del pensamiento evolutivo que ya se estaba gestando en América desde años atrás. Una a una, las vanguardias fueron rompiendo estigmas y paradigmas estéticos y de pensamiento, unas con gran fortuna y otras más con tanta violencia que fueron juzgadas banales (que no vanas), sin que esto les restara valor. Emanciparse de la naturaleza, emanciparse del control divino era un paso que debía efectuarse. No obstante, imagino que debió de ser mucho más doloroso para el consciente colectivo romper con la relación maternal que mantenían con la Naturaleza, y aun con Dios —pues seguían (y temo que eso no ha cambiado aún en esta época) supeditando sus actos a su voluntad—, que romper con el tutelaje intelectual y formativo que mantenían con Europa, por ejemplo. Y en este sentido, Huidobro define muy bien el papel que la razón (producto de una conciencia libre, claro) debe jugar dentro del acto creador, y éste es el de la fuente y la matriz de la generación artística. El poeta creará, sí, pero lo hará de forma volitiva, consciente, razonada. Y he aquí los polos del Creacionismo en total contacto: por un lado, se propone la creación mágica, sublime, un nuevo Génesis cada vez que el artista actúe; y por el otro, el uso de la razón, que finalmente será el puente que conecte la esfera de lo sublime con la de lo posible. Un espiral perfecto, creo yo, utópico por lo elevado de su intención, pero planteado con tal certeza que parece ser realizable en su totalidad. El Creacionismo no niega el poder de la Naturaleza y cuando se aborda la imagen y el papel divinos se mantiene bastante elocuente, por el contrario propone que el hombre puede crear de la misma manera en que crean Dios y la naturaleza, es decir generando desde el interior mundos y criaturas que se rigen a partir de reglas muy particulares, y aun inherentemente asume al hombre incapaz de competir con éstos, pero no porque lo considere inferior (y esta es una interpretación muy particular) sino porque asume que éste ha adquirido la conciencia de su propia particularidad: el Hombre no es dios, el Poeta no es dios, pero puede hacer lo que él hace partiendo siempre de él mismo. Parece que ese es el motor de la escuela huidobriana. Finalmente el Creacionismo, tanto como las teorías kantianas otorgan al hombre la libertad de actuar, pero al mismo tiempo lo facultan como único responsable del uso de su poder creador, de su conciencia despierta e infinita. 1. KANT, Emmanuel, Filosofía de la historia. “¿Qué es la Ilustración?”. FCE, Colección Popular. México, 1978. ** Adriana P. Fabián metztli_nalu@hotmail.com Investigadora mexicana (Guadalajara, Jalisco, 1982). Es licenciada en letras hispánicas por la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx) y becaria de la misma casa de estudios en la Unidad de Difusión del Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas (Cucea, http://www.cucea.udg.mx/extension/difusion) del 2001-2003. Fue en 2002 consejera y maestra de español en el campamento de idiomas de la Universidad de Concordia en Mineapolis (http://www.csp.edu, EUA). Ha trabajado como productora de noticias en Red Radio Universidad de Guadalajara (http://www.radio.udg.mx, 2004-2006), así como profesora de español y literatura en distintas escuelas de nivel medio superior. === La hermandad de la uva, de John Fante Juan Arabia ================ Editorial Anagrama Colección Panorama de Narrativas Género: Novela. 207 páginas. Pocas novelas merecen tanto recuerdo como La hermandad de la uva, de John Fante. Un autor olvidado por muchos, acaso precursor de tantos otros que hoy brillan como las estrellas: la conjunción Beat, Salinger, Cheever o posteriormente Bukowski, etc. Porque Fante habló en voz primera con su verdad, con su eminente pobreza y con los gusanos debajo del puño en un momento en el que pocos lo hacían. Por ser él y escribir como él, alejándose de todo tipo de convencionalismos o jergas académicas, desconoció el éxito y la fama, hechos que se consolidan de por sí con tan sólo leer un puñado de sus páginas. Fante ha sido Fante, y de ahí su obra, tan poética como su vida. Hijo de inmigrantes italianos, inserto en la más sórdida de las pobrezas, como la de Dostoievski o Klaus Kinski, el joven soñará desde su juventud con escribir libros, por más que la realidad lo circunscriba a la miseria y a las más desafortunadas de las labores y profesiones. La tetralogía de Arturo Bandini, que reúne quizá lo más valioso de su obra y de su vida, narra la historia de Arturo, su alter ego, un Holden Caufield más enojado y, por cierto, aun más divertido. Camino a Los Ángeles y Pregúntale al polvo son más eficaces y necesarias que Sueños de Broken Hill o Espera a la primavera, Bandini para vivir al personaje, para enamorarse de él, aun cuando hablemos de cuatro obras irremplazables la una por otra. La hermandad de la uva, sin duda escrita en el momento de madurez de su prosa, tiene una retórica tan llana y simple como las de sus primeras novelas. Su enunciación se desprende como las hojas de un árbol, de manera natural, como música congelada envuelta en páginas. Tiene la virtud y la honestidad de la metáfora primera, la que sirve, la que no necesita una relectura para entenderla, la misma que Borges sólo se atrevía a legitimar. El sucedáneo de Bandini será en esta oportunidad Henri Molise, mismo personaje que transitará en esta obra por la senda de su adultez. Ahora casado y padre de dos hijos, debe regresar a su casa, un pueblo perdido, porque su madre insistió en separarse de su padre, Nick Molise, tras encontrarle una mancha de rubor en sus calzoncillos. Nick es un viejo y cascarrabias italiano, mujeriego, adicto al juego y al alcohol. Un albañil de los que ya no quedan, que pasa sus últimos días entre amigos, jugando a los naipes, tomando vino. Su sueño era que sus tres hijos trabajaran con él, a lo que amargamente el destino retrucó dándole un escritor, un bancario y un frustrado beisbolista. Lo cierto es que el viaje de Henri resulta en vano: su madre ni siquiera recuerda lo acontecido. En contrapartida termina ayudando de manera involuntaria a su padre —por más de cuatro semanas— en la última de sus construcciones: un secadero de pieles de ciervo. La novela trabaja con la figura esencial de cualquier entorno: la familia. Aquella familia que pese a sus falencias y diferencias es familia en los momentos importantes. La relación de hijo y padre, que el tiempo altera enrocando sus roles, se lleva toda la historia, entretejiendo los más profundos de los sentimientos. Un pasaje de la novela comprueba lo que en ella se descubre, se suscita: la necesidad de que, pese a las diferencias intelectuales, espirituales o materiales, el valor es uno, los sentimientos son universales. Acaso Nick, su padre, ha colocado ladrillos con el mismo amor que su hijo ha colocado palabras sobre un papel. Arbitrariamente para el mundo, uno ha sido albañil; otro, escritor. Fante ha vivido la vida, la ha resuelto; desde los lugares cotidianos; desde la cruel y sórdida realidad. Ha tramado con ella su genialidad, su literatura. Un viñedo de hermandad entre los hombres. ** Juan Arabia juanarabia@hotmail.com Escritor argentino (Buenos Aires, 1983). Estudió pintura con Ricardo Garabito y cursa la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Dirige la revista Megafón (http://www.revistamegafon.com.ar). === El tránsito de lo que nunca acaba Winston Morales Chavarro ======= (Nota del editor: este año la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, de Venezuela, pone en circulación Tránsito de fuego, una antología de jóvenes poetas latinoamericanos nacidos entre 1972 y 1990 realizada por Raquel Molina y traducida al portugués por Gladys Mendía. Hoy presentamos a nuestros lectores el texto introductorio que, tras el prólogo de la compiladora, preparó el escritor colombiano Winston Morales Chavarro). Los poetas seleccionados en esta antología, todos ellos nacidos después de 1970, nos proponen un tránsito desde múltiples aristas, multiplicidad de miradas. Nunca, como ahora, la heterogeneidad poética es tan visible; nunca, como ahora, surgen tantas voces, tantos amaneceres en la escritura del Hoy. Si la poética de antaño se caracterizaba por pertenecer a categorías la mayoría de veces ajenas a los mismos poetas —toda categoría se escribe desde afuera—, la poética de hoy —o de ayer y de mañana— está atravesada por el arrobamiento del ser interior; el sol exterior que busca la luminosidad de los adentros. Este tránsito expuesto por los aquí antologados se propone hacia un nuevo estro literario, propósito de todo movimiento creativo. Sin embargo, ¿debemos pensar en un movimiento uniforme desde la construcción poética de lo múltiple? Seguramente que sí. Y en ese orden de ideas, esta antología es lo que podríamos definir o llamar unidad de lo disperso, unicidad de lo diverso, de lo distinto, de lo transensorial y específico, de lo supraespacial, de lo disímil. En este tránsito de fuego, un tránsito hacia los abismos del ser, hacia los océanos del ser interior-exterior, hallamos espejos, aristas, lámparas, objetos en uso y en desuso, discursos, búsquedas, fragmentos, caos, desorden, pliegues y repliegues, cristales, fragmentos de cristales, brújulas, plantas, canciones, fragmentos de canciones. Nunca, como ahora, es tan difícil antologar, tan complejo categorizar. Hay aquí tantos poetas como naciones, tantos creaturas literarias como modernidades periféricas. Entonces, en Tránsito de fuego no hallamos poética sino poéticas; escritura sino escrituras; narrativa sino narrativas. Todo es multiplicidad, variación, encaje, pero también —y enhorabuena— desajuste. La pluralidad cobra valor en esta muestra, en este caleidoscopio en donde el principio de incertidumbre cobra un merecido importe; no sólo por el objeto poético variado por el escritor, sino por el objeto variado, deconstruido, reinventado-aprehendido por el lector. Hay en este libro tantas lecturas, tantas interpretaciones, tantos puntos de vista, tantas pulsaciones, tantos quiebres, tanta vibración, tantos ritmos, tantas correspondencias como culturas en América Latina. Mas también hay temblor, amanecer en la noche, oscuridad en el resplandor de lo que se esconde, de lo que se increpa, de lo que es necesario —por supervivencia— callar. Tránsito de fuego es un viaje, un desplazamiento hacia ningún lugar, hacia muchas, equidistantes cartografías. Tenemos un lugar concreto (¿acaso América?), un no-lugar (¿la poética?), un tiempo específico (¿el hoy?), un no tiempo (¿la muerte?). Entonces el escritor, como también el lector que reescribe lo que lee, se pasean por autopistas distantes y próximas: lo poético, lo político, lo metafísico, lo tangible y lo intangible, la teúrgia, lo visible y lo invisible. No es esta una escritura de modas, pese a que estén presentes en ellas muchas vanguardias, muchos ritmos conocidos, muchos giros ya dados. Pero eso no importa, eso es lo menos importante. Lo vital es la poesía, la palabra que permanece viva en la tradición escritural de América toda, una América ecuménica, cercana, unida a través de la palabra, reinventada hacia lo justo, lo solidario; fundada sobre una comunión que surge de un lazo de hermandad que no habla de hegemonías, de voces homogéneas, de discursos idénticos. No obstante, es latente, incluso desde el silencio de muchos, la unicidad de las sangres; una naturaleza americana que confirma la vieja tesis de que la poesía nunca ha muerto, de que permanece viva —eso sí, variable, cambiante, mutante, transitoria, infinita. La poesía en América goza de buena salud. Y no es un lugar común, ni un eufemismo. La poesía, al margen de nombres ya consagrados, se reviste con el vigor y la “alucinación” de un número indeterminado —no todos están acá— de voces emergentes, voces jóvenes pero vigorosas que sin reclamar, pero sin negarlo tampoco, se sitúan en un plano abierto de la nueva panorámica creativa del continente. El tránsito de lo que nunca acaba está por comenzar. Hay que abrirle la puerta al tiempo. ** Winston Morales Chavarro aniquirona@yahoo.com Narrador, poeta, ensayista y periodista colombiano (Neiva, Huila, 1969). Magíster en estudios de la cultura, mención literatura hispanoamericana, por la Universidad Andina Simón Bolívar (http://www.uasb.edu.ec; Quito, Ecuador). Ganador de los concursos de Poesía Organización Casa de Poesía (1996); José Eustasio Rivera (1997 y 1999); Concursos Departamentales del Ministerio de Cultura (1998); Concurso Nacional de Poesía “Euclides Jaramillo Arango” (Universidad del Quindío, http://www.uniquindio.edu.co, 2000); segundo premio en el Concurso Nacional de Poesía “Ciudad de Chiquinquirá” (2000); Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia (http://www.udea.edu.co, 2001); tercer lugar en el Concurso Internacional Literario de Outono (Brasil); primer y único premio en la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera (2004); primer puesto en el Premio Nacional de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co, Cartagena, 2005), y finalista en varios concursos de poesía y cuento en Colombia, España y México. Fue director editorial-fundador del periódico Neiva y es co-director de la revista Índice de Literatura, miembro del consejo editorial de la revista de literatura Puesto de Combate (Bogotá), director de la revista Hojas Sueltas-Neiva y corresponsal de la revista de literatura Alhucema (España). Ha publicado los poemarios Aniquirona (Trilce Editores, 1998); La lluvia y el ángel (coautoría; Trilce, 1999); De regreso a Schuaima (Ediciones Dauro, Granada, España, 2001); Memorias de Alexander de Brucco (Editorial Universidad de Antioquia, 2002), Summa poética (Altazor Editores, 2005) y la novela Dios puso una sonrisa sobre su rostro. Textos suyos aparecen en antologías diversas y en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico y México. Mantiene una página personal en http://www.eldigoras.com/eda/m01/wmorales.htm. === Centenario de Halldis Moren Vesaas (1907-1995) ======================== === Juan Franco Crespo ==================================================== El correo noruego honró a la autora de Ferdaminne frå Sommaren 1985 (Recuerdo del verano de 1985), un fragmento de cuya obra se empleó para ilustrar el sello y el sobre de primer día; en el sello va la foto de la escritora, texto y firma. El facial de 23 coronas estuvo diseñado por Gina Rose con fotos de Rolf ?hman (Aftenposten-Scanpix), se imprimió en hojas de 50 y la impresión realizada en offset por la firma holandesa Johan Enschedé en Zonen, el matasellos empleado en Oslo (está basado en las iniciales de la escritora), se usó el 21 de septiembre de 2007. Halldis nació en el seno de una familia de granjeros (pero su padre, Sven Moren, también fue escritor), ella nunca olvidó la influencia de su niñez en una finca que llevaba en poder de la familia más de tres siglos. Llegó a este mundo el 18 de noviembre de 1907 y falleció el 8 de septiembre de 1995. La literatura, desde bien jovencita, fue una de sus grandes pasiones. Las primeras historias las escribió para una revista infantil, contaba nueve años. Debutó en el mundo de la poesía lírica en 1929 (tenía 22 años) y su pieza fue Harpe og dolk (Un libro sobre el amor y el placer de la vida). Precursora en el poder de la mujer, en su obra la retrató no como un objeto de deseo (sexual), sino con su propia identidad, su propia personalidad; ese posicionamiento fue duramente criticado por la sociedad de su tiempo, pero continuó escribiendo poesía acerca de la mujer en la historia. Se casó en 1934 con Tarjei Vesaas y se instalaron en una granja de Midtbo en Vinje (Telemark); ese enlace significó nueva savia a su poesía, fuente de inspiración que no dejó escapar y ambos trabajaron produciendo excelentes materiales literarios, se retroalimentaron, en suma, aunque cada uno siguió su propio camino en el campo de la producción literaria. Nuevos textos fueron publicados en 1930 (Morgonen), 1933 (Strender), 1936 (Lykkelege hender) y 1945 (Tung tids tall). Su experimentación literaria sobre un mundo poco tratado fue, probablemente, la razón básica de la popularidad que alcanzó su poesía, sobre todo tras la II Guerra Mundial y más recientemente se ha dado un renacer entre las nuevas generaciones con su colección lanzada en 1995, precisamente el año de su muerte. Tras la guerra escribió una novela en prosa para jóvenes; también escribió dos libros de memorias sobre su vida con Terjei Vesaas (I Midtb?s bakkar, 1974, y Båten om dagen, 1976). Años después de quedar viuda rehizo su vida con el actor Gisle Straume, que le acabó inspirando nuevos poemas sobre el amor y la edición de Livhus (1995) reflejaba ese estado de ánimo. Está considerada una de las más grandes poetisas noruegas, también fue traductora y escritora de libros infantiles en el lenguaje noruego popular. Se ganó un gran respeto en su país por su pasión en la defensa de sus ideas femeninas, la infancia, el matrimonio, la maternidad, la viudedad y el segundo amor en la senectud. Dentro de la filatelia se dan pocos casos de que un matrimonio, cada uno por méritos propios, se vea honrado con un sello; ahora se da ese caso. Su esposo fue honrado por el correo noruego en 1997 y, una década después, marido y mujer se ven reflejados en las estampillas de su país por sus méritos literarios. El siempre útil sello de correos propaga el legado de unos poetas más allá de su tiempo, aunque, ciertamente, Halldis caminó siempre por el camino de la vanguardia, la apertura, el cambio de valores, el respeto y el reconocimiento para la mujer cuando no era fácil romper el encorsetado tradicionalismo de su tiempo. Mayor información: Web: www.posten.no/frimerker • E-mail: frimerketjenesten@posten.no ** Juan Franco Crespo lacandon999@yahoo.es Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). === Un Jardín que se mantiene florecido Benhur Sánchez Suárez ======== Releer una obra de ficción no es una decisión muy común en nuestro medio, y menos si se trata de una obra colombiana. Hay muchos que se ufanan de repetir hasta la saciedad la lectura de algún autor clásico, vaya uno a saber si es cierto, pero tratándose de uno de sus contemporáneos si acaso dejan deslizar una mirada torva y de soslayo para luego opinar sin ni siquiera haber intentado una primera lectura de su obra. Hay otros que son fundamentalistas en su relectura, pululan en las calles, las aulas, los pasillos, los cocteles, son lectores de un solo autor, estrechos en su mirada de la vida, cerrados al goce de la diversidad del mundo. Es como si se releyeran a sí mismos. Yo, por lo menos, leo y releo por placer estético y conocimiento. Son muchas las causas por las cuales uno relee una obra. Principalmente por el impacto que representó su primer descubrimiento y la curiosidad interior de volver a vivir esa sensación descubridora. Sin embargo, se corre el riesgo de la desilusión, en el sentido de encontrar el texto menos contundente de lo que fuera en la lectura inicial A veces el capricho de una imagen que se desdibuja en el nuevo acercamiento o un personaje que ya no tiene la misma fuerza de antaño, capaz de estremecer y transformar nuestra humana contextura. A veces uno como lector prefiere mantener el bello recuerdo de la percepción primaria. Puede resultar también que los parámetros con los cuales medimos su importancia en su momento ya no sean los mismos, es decir, no satisfagan los nuevos requerimientos que la vida nos ha dado en su paso inexorable. O un cúmulo ya incontable de lecturas que nos ha dejado innegables enseñanzas, un mar insondable en que se ahoga el tiempo. Sin embargo, una obra de valor sobrepasa esos pretextos que erige la sensibilidad humana para pasar de largo y siempre se nos muestra deseable. Claro que una novela de la cual se siga hablando, a pesar de los años transcurridos desde su primera edición, como El jardín de las Weismann (alguna vez Hartmann y en una ocasión Baum para la televisión) indudablemente motiva volver a ella. Y más si esa lejana aparición estuvo rodeada del orgullo juvenil, propio de la amistad y del afecto. Sin embargo, puede suceder que la relación la deterioren la vida y el tiempo, pero al libro y el placer de su lectura, no. Volví a releerla porque es una novela que a pesar de ser publicada hace treinta años mantiene su vigencia. Claro que Jorge Eliécer Pardo, su autor, hizo las correcciones de rigor para una nueva edición, como lo anticipa en la última edición de su novela, aunque no modificó para nada su esencia. Exigencia que, por supuesto, se impone un autor responsable consigo mismo y con sus lectores. Mi primera lectura y el ambiente en que se produjo me indicaron que El jardín era una buena novela colombiana. Mi segunda lectura me demuestra que sigue siéndolo. Es reflejo de la Colombia de ayer y de la actual. No me ha desilusionado, por tanto, y con ella he superado la prueba de la relectura, que no es mi mayor afición pero que hago sin obligación ni prisa. Recuerdo que desde su aparición se consideró como una novela de la violencia o, mejor, se encasilló en esta temática. Incluso algún crítico ha terminado por denominarla un “clásico de la literatura de la violencia colombiana”. Una buena novela no debería clasificarse, es buena y eso basta. Quizás lo hizo por ese afán taxonómico de la crítica literaria, que es más un intento por acercarse a la pedagogía que a la literatura. No olvidemos que en aquellos años de polarización política se estigmatizó el tema y se llegó a dudar de su importancia por un afán, hasta ahora no superado, de eliminarlo de la conciencia colombiana. Lo que saco como conclusión es que El jardín es una buena novela sin necesidad de ese encasillamiento. Pues sucede que con la nueva lectura de la novela, en la publicación hecha por Pijao Editores en su colección 50 novelas colombianas y una pintada, he podido revaluar ese concepto, ese San Benito, como decían nuestras abuelas. Ahora pienso que no era ni es sólo una novela de la violencia sino, ante todo, una novela del amor, de la soledad y del desarraigo. Tiene como marco la violencia —¿qué no lo tiene en este país que se desangra a punta de balazos?—, pero su planteamiento, antes que registrar la cotidiana cosecha de muertos, es el de la esperanza pues aunque no hay un final feliz, a la usanza decimonónica o telenovelera actual, queda la sensación de una posibilidad de salvación a través del amor. Mientras haya sentimientos, siempre existe una posibilidad de luz al final del túnel. La realidad es trágica, no se puede desvirtuar, pero justamente el autor lo que logra con altura literaria es posibilitar, en la imaginación del lector, una escapatoria decorosa para continuar la vida. Como dije al principio, la posibilidad de la desilusión es grande. Pero con la relectura de El jardín volví a experimentar esa atmósfera de miedo, que debieron sentir los sometidos por los tiranos de su época, que no es el miedo a morir sino a no encontrar la salida. Drama que se vive en la actualidad, otro factor que, sin lugar a dudas, coadyuva a la permanencia de la novela. El retrato sigue ahí, sin deteriorarse. Ella atiende más a los sentimientos humanos que a las circunstancias y a los detalles de las desapariciones, de la sangre o de la muerte. Volví a sentir también la ansiedad, cercana al odio, por ver desaparecer al sargento que sembró por doquier humillación, terror y sangre. Ese paradigma del mal, caricaturizado tantas veces en la ficción, igual que los gamonales y los curas, símbolo de la injusticia que, sin ningún pudor, lo impulsa a ordenar el asesinato con el “intento de fuga” como disculpa. Conducta tan parecida a los “falsos positivos” de hoy. Viví con más intensidad la soledad de las Weismann, esas mujeres a quienes las circunstancias de guerra y violencia obligan a dejar atrás su país natal para involucrarse en el vórtice alucinante de nuestra violencia cotidiana. Es patética su lucha por encontrar interlocutores, cambiar sus conceptos para adecuarse a una nueva realidad, como los miles de colombianos desplazados de sus lugares de origen, también sometidos a la eterna búsqueda de una solución. Experimenté la amargura de los múltiples desplazamientos que se tipifican en los personajes de la novela, que no son otros que la injusticia con que los dueños del poder expropian las esperanzas de los pueblos. Percibí la solidaridad, esa búsqueda incesante del otro, esa lucha por mantenerse erguidos a pesar de tanta humillación y tantas negaciones. Ese volver a empezar, tan característico del pueblo colombiano. Y asistí otra vez a la magia del amor, de la entrega, porque la única posibilidad de continuar la vida es a través de la unión, no importa si se muere o se desaparece porque queda sembrada la semilla. Esas múltiples sensaciones son las que posibilitan la permanencia del texto. Por supuesto que toda esta radiografía de esa década sombría sólo puede ser releída porque el proceso de escritura se ajusta al tema tratado. Sólo un lenguaje poético puede trasvasar la tragedia a la conciencia como una experiencia positiva. En la relectura percibo el lenguaje más diáfano, tal vez, más fluido y, quizás, sea el equilibrio entre el tema que se cuenta y la manera de contarlo lo que la hace perdurable. Es gratificante para la literatura colombiana tener un Jardín que se mantiene florecido. ** Benhur Sánchez Suárez bsanchsu@banrep.gov.co Escritor colombiano (Pitalito, Huila, 1946). Ha publicado las novelas: La solterona (1969), El cadáver (1975), A ritmo de hombre (1979), La noche de tu piel (1979), Venga le digo (1981), Memoria de un instante (1986), y Así es la vida, amor mío (1996); los libros de cuentos Los recuerdos sagrados (1973) y Cuentos con la Mona Cha (1997); los libros de ensayo Narrativa e historia (1987), Identidad cultural del Huila en su narrativa (1994) y Esta noche de noviembre (1998). === Cardenal premio Pablo Neruda Rolando Gabrielli =================== Era hora, tiempo que el prestigioso premio Pablo Neruda fuera otorgado a Ernesto Cardenal, como efectivamente acaba de ocurrir en Santiago de Chile. En mi blog (http://rolandogabrielli.blogspot.com) lo solicitamos hace un tiempo largo, porque la obra de Cardenal es indispensable en América Latina y en el habla castellana. Es un poeta fundacional en nuestra América, la voz de muchas voces apagada en nuestra castrada memoria ancestral. El jurado, integrado por la ministra de Cultura Paulina Urrutia, los poetas chilenos Oscar Hahn y Carmen Berenguer, laureada el pasado año, así como el argentino Jorge Boccanera, el colombiano Juan Gustavo Cobo y la española Selena Millares, de la Universidad Autónoma de Madrid. La obra de Cardenal tiene como escenario América Latina, el cosmos, todos los espacios del espíritu humano, y es muy conocida por sus emblemáticos Epigramas, escritos por un hombre que se transformaría en sacerdote de la teología de la liberación. Viejo luchador antisomocista, ministro de Cultura del gobierno sandinista, ha escrito libros fundamentales para la poética castellana, como Cántico cósmico, que se suele citar muy poco por lo desconocido, al parecer, pero que es una Divina Comedia latinoamericana. En Canto cósmico, Cardenal se refiere a poetas emblemáticos como Huidobro, Neruda, Borges, Nicanor Parra, Roque Dalton. En poco menos de 600 páginas, dije en una oportunidad, sopla el mundo como si fuera un polvo de estrellas errantes y se adentra en el hombre, la vida y la muerte. El jurado le otorgó la premiación nerudiana por su “logro de remozar la tradición occidental clásica aplicándola a la actualidad contemporánea, y con este premio, se rinde homenaje a una obra plena, de muchos registros y a un país que puede enorgullecerse, como Chile, de sustentarse y perdurar gracias a la voz de sus poetas”. El premio, el mayor que otorga Chile a nivel regional, lo habían recibido con anterioridad el mexicano José Emilio Pacheco y luego el argentino Juan Gelman (2005), el peruano Carlos Germán Belli (2006), la cubana Fina García Marruz (2007) y la chilena Carmen Berenguer (2008). Con esta premiación ha ganado la poesía chilena, latinoamericana y de habla castellana, y se repara un olvido, porque la obra de Cardenal es universal y se estaba en mora con su autor tan vinculado a Chile, próximo a Neruda y que forma parte de los grandes poetas del siglo XX. Cardenal, de 84 años, recibirá el premio en Chile de manos de la presidenta Michelle Bachelet, el 12 de julio próximo, día del 105º natalicio de Pablo Neruda. Este es un premio que prestigia al Premio Pablo Neruda y pone en la cima a la poesía latinoamericana nuevamente con un llamado de atención, en medio del bosque del mercado que con sus ramas no deja ver la poesía. Algunos revisarán la obra de Cardenal, mirarán hacia el sur, festejarán este 12 de julio a Neruda, reflexionarán para qué sirve la poesía en estos y otros tiempos. Siempre es un buen paso entrar a un pozo en búsqueda de un poco de luz. la poesía sigue entregando esos reflejos, destellos, hallazgos, momentos y todos en algún minuto de nuestras vidas somos pescadores de deseos incumplidos. Cardenal es un sobreviviente de un mundo que agonizó por décadas en la violenta Centroamérica, Nicaragua, tal dulcemente violenta, un sacerdote de la palabra, un inclaudicable del nuevo verbo. Afortunadamente este no es un premio al azar, sino a la poesía que ha indagado sobre el hombre americano y sigue reflexionando sobre el origen del futuro. Sus Epigramas recorrieron América Latina y los leíamos con devoción, porque Cardenal cantaba también desde un corazón herido en el amor humano, material, además de luchar contra la tiranía dinástica de los Somoza, personajes dignos del horror. Su poesía no se queda en el espanto, Cardenal indaga en el exteriorismo, en el mundo real de lo palpable, que se ve y toca, donde la oscuridad no es palabra ni lenguaje. Su poesía es una coexistencia permanente entre el hombre y lo que le rodea, las cosas y el espíritu, el amor al prójimo y el erótico. Política y amor también coexisten en Ernesto Cardenal. Algo parecido a la obra de Pablo Neruda, no en el lenguaje, ni la visión, pero sí en los principios de ambas poderosas y a veces desprestigiadas palabras. No hay lenguaje sin sociedad / ni conciencia sin lenguaje / Lenguaje que nos une unos con otros / y a los vivos con los muertos. Las antiguas estrellas, que dijo Borges el ciego, dice Cardenal en Cantico cósmico. Cardenal sigue diciendo en este libro su palabra: Pío XII fue para mí lo que Stalin a Neruda. El libro se detiene en pedazos de historia viva. Y lanza pequeñas sentencias: Sólo el amor es revolucionario. La palabra, digo, es un arca a punto de naufragar, pero permanece, contra viento y marea. ¿Después del diluvio, la palabra? El poeta nicaragüense, mítico habitante del archipiélago de Solentiname, dice que del vacío brotan soles, flores y muchachas. ** Rolando Gabrielli panglobal@hotmail.com Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida "Fechado en Panamá", en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === La T de la tremenda Teresa Dovalpage Belkis Cuza Malé ============ Teresa Dovalpage, la escritora cubana que ha hecho de New Mexico su hogar, se convierte en noticia tras ganar un premio en España: “Rincón de la Victoria (Málaga). Ha ganado la quinta edición del Premio de Novela Corta Rincón de la Victoria, dotado con 9.000 euros, por su obra El difunto Fidel”. Su sitio en la red es www.dovalpage.com. Como las buenas noticias merecen ser siempre conocidas, me lanzo a preguntarle los pormenores a La Te —como la llamamos ya sus amigos—, y que de paso nos cuente de dónde saca tanta buena energía, porque es una de las personas más entusiastas y amistosas que he conocido. Detrás de su eterna sonrisa, de su voz de niña que no hubiera dejado de saltar la suiza, hay una escritora formidable que escribe con la agilidad de un duendecillo haciendo “maldades”. Esta T lleva en sí la mejor definición, la de tremenda escritora, capaz de sacarle chispas a cualquier tema. Por eso yo, curiosa, hago que me cuente los detalles de esta nueva novela, El difunto Fidel: —La escribí —dice— a principios de año. La novela está basada en una obra de teatro que va a representar Aguijón Theater esta primavera. La obra se titula Hasta que el mortgage nos separe y trata de un agente de bienes raíces cubano llamado Fidel. Su idea principal, tal como la sugirió Rosario Vargas, la directora de Aguijón, era retomar la idea de La muerte de un viajante y adaptarla a las circunstancias de un inmigrante latino actual. ¿A quién se considera un hombre exitoso? ¿Por qué? ¿Qué significa en estos momentos lograr el American dream para un hispano? Como es natural, tratándose de personajes cubanos (y particularmente de uno que se llama Fidel), el tema de la política asoma la oreja en algún momento pero no es, ni mucho menos, el factor principal. —Veo que te entusiasman los certámenes literarios, Teresa, y éste es el segundo en que participas, y ganas. ¿Has concursado en otros? —He mandado varios manuscritos a distintos concursos, pero sólo en dos (el Herralde de 2006, en el que quedé finalista, y éste, Rincón de la Victoria, 2009) he tenido un resultado positivo. Claro que seguiré intentándolo. Es la ley de las probabilidades; mientras más obras envíes a certámenes, más posibilidades hay de que alguna resulte premiada. Así que ándale, a empaquetar manuscritos y a mandarlos al mundo para que vean la luz. —Ya veo también que le han dado mucha cobertura en el periódico español. ¿Van a publicarla pronto? ¿Hay planes de viajar allá a recoger el premio? —Sobre la cobertura, entre las ventajas de ganar un concurso está la divulgación inmediata que recibe la obra premiada. Cuando sacas una novela en condiciones “normales”, ésta compite por atención y publicidad con todos los títulos que ven la luz en la misma fecha, y que son miles. Pero al ganar un concurso (grande o chico, no importa) garantiza una publicidad especial, aunque sea de corta duración. La editorial Renacimiento va a publicar pronto El difunto Fidel, aunque no tengo la fecha exacta todavía. Y sí, ¡claro que me iré a Málaga a recoger el premio! —Trabajas como profesora universitaria, viajas, das conferencias, tienes un hogar y tus animalitos. ¿Cómo te alcanza el tiempo para tanto? —Gary, mi marido, me ayuda muchísimo en la casa y con los animalitos. Y en la universidad trabajo sólo a tiempo parcial, enseñando español y a veces dando algunos talleres de literatura y creación. Ahora vivo en Taos, un pueblo precioso al norte de Nuevo México y como no se puede decir que haya mucha vida social por esta zona, me queda bastante tiempo para escribir. —Eres una persona muy optimista, siempre feliz y sonriendo. ¿Eres creyente en Dios? Explícame un poquito, por favor. —Sí, soy creyente. Rezo con frecuencia, aunque no voy mucho a la iglesia, y creo que existe un poder superior que siempre me oye cuando llamo a su puerta. —¿Vamos a reírnos leyendo El difunto Fidel o qué? —Espero que sí, porque tiene mucho de lúdico. Digo, al menos ésa fue la intención original... Aparece un gato negro, peludo y bastante impertinente, aunque en la obra de teatro me temo que este “personaje” presente algunos problemas para llevarlo al escenario. Rosario Vargas me decía que iba a ser difícil encontrar a un gatito que aceptara direcciones escénicas. Creo que la cosa se resolverá usando un peluche, no sé. Pero sí, espero que la novela haga reír a los lectores... y los ponga a pensar también. —¿Nuevos libros? —Estoy trabajando en una novela corta en que vuelvo a lidiar con un personaje de Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004) y lo mezclo, descarada que soy, con Blanche DuBois. Y desde luego, seguir con el teatro porque ése es un bichito que cuando se te mete en la sangre ya no te suelta. ** Belkis Cuza Malé belkisbell@aol.com Escritora y periodista cubana (1942). Reside desde 1976 en Estados Unidos. Es la autora, entre otros, de El clavel y la rosa, una biografía novelada de Juana Borrero (Madrid, 1984), y Woman On the Front Lines, una selección bilingüe de sus poemas (North Carolina, EUA, 1986). Dirige Linden Lane Magazine (http://www.lacasaazul.org/Linden_Lane_Magazine.html), un tabloide literario que fundó en 1979 junto con el poeta cubano Heberto Padilla (1932-2000). Tras mudarse a Fort Worth, Texas, fundó La Casa Azul (http://www.lacasaazul.org), una institución cultural con galería de arte. La colección Las Cuatro Estaciones de Término Editorial publicó su libro de poemas Juego de damas y la editorial ZV Lunáticas publicó en París su poemario La otra mejilla en 2008. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El umbral (1) como epifanía =========================================== === en La pasión según GH de Clarice Lispector Yurimia Boscán ======== “Sé que todavía no estoy sintiendo libremente, que pienso de nuevo porque tengo por objetivo encontrar — y que por seguridad llamaré encontrar al momento en que halle un medio de salida. ¿Por qué no tengo el coraje de encontrar apenas un medio de entrada? Oh, sé que entré, sí. Pero me asusté porque ignoro para dónde lleva esa entrada...” (Clarice Lispector, La pasión según GH, p. 12). La cita anterior ilustra esa especie de trance-umbral que atrapa al personaje GH, una vez que éste rebasa la línea que divide su espacio doméstico-cotidiano (su apartamento pequeño burgués de límites físicos precisos) para desdibujar sus fronteras convencionales e ingresar a un universo sensorial de grandes dimensiones, caótico, extremadamente vital y altamente contradictorio, del cual ella debe dar fe, debe reconstruir, situarse en el volver como acto de ficción, pues “todo caso de locura es que alguna cosa ha vuelto. Los posesos no son poseídos por lo que viene, sino por lo que vuelve” (CL, p. 83): “Ayer de mañana —cuando salí de la sala para el cuarto de la sirvienta— nada me hacía suponer que estaba a un paso del descubrimiento de un imperio. Mi lucha más primaria por la vida más primaria iba a abrirse con la tranquila ferocidad devoradora de los animales del desierto, Iba a encontrarme cara a cara conmigo misma con un grado de vida tan elemental que estaba próximo a lo inanimado. Entretanto, ningún gesto mío indicaba que yo, con los labios secos por la sed, iba a existir” (p. 25). Como en una suerte de viaje iniciático, GH accede a la reconstrucción de aquello que no puede ser narrado, “con ese lenguaje de sonámbulo que si yo estuviese despierta no sería lenguaje” (pp. 22-23) que nos remite a la noción de testigo de Agamben —“porque vivir no es narrable” (p. 22)— y establece una íntima conexión entre su cambiante interioridad y los estímulos externos, las cosas palpables que forman el acontecer temporal del universo y que son signo misterioso de vida, de un ser-y-estar-en-el-tiempo, que la lleva a producir su propio sistema de significaciones (y de valores) verbales y sociales, una reconceptualización del ser desde su desubjetivación y función de la escritura que entraña infinitas posibilidades prácticas y conceptuales entre la palabra y la conciencia del personaje. El umbral del testigo, donde se sitúa el personaje, dará paso a los otros umbrales que toca GH, los cuales irán develando los sentimientos de encuentro y pérdida que se complementan —y rechazan— formando un eterno vacío que le sirve de túnel para viajar hasta la forma más primaria de sí donde se reconoce como el Otro. Es al testigo, en su condición de sobreviviente, a quien le toca —y trastoca— la ruda tarea de re-contar, desde el re-vivir de la memoria, el recuerdo, asumido como un acto artificial y selectivo, en el primer caso porque al hacer arqueología del pasado éste se destruye, y en el segundo, por su imposibilidad de recuperar en bloque lo vivido sin correr el riesgo de perderse a sí mismo: “Pero ahora a través de mi más fino espanto —estoy finalmente caminando en dirección al camino inverso— camino en dirección a la destrucción de lo que construí, camino hacia la despersonalización” (CL, p. 210). En su libro Lo que queda de Auschwitz, Giorgio Agamben, en su capítulo dedicado al testigo, a propósito del testimonio de un sobreviviente (Primo Levi) señala que en latín hay dos vocablos que se refieren al término: terstis, “aquél que se sitúa como tercero en un proceso o litigio entre dos contendientes”, y superstes, que “hace referencia al que ha vivido determinada realidad, ha pasado hasta el final por un acontecimiento y está pues en condiciones de ofrecer un testimonio sobre él” (p. 15). Para Agamben, Levi no es ni uno ni otro, pues la misma intensidad de su experiencia le impide “volver” y retomar la historia como un ser neutral, pues volver es una repetición diferente. Al igual que Levi, cuando GH, remonta la memoria para situarse cara a cara con aquello que es inenarrable y que sin embargo debe asir con el lenguaje, como le corresponde a un testigo integral, narra desde un umbral “que pone en tela de juicio el propio sentido del testimonio y por ello mismo, la identidad y credibilidad de los testigos” (GA, p. 33). GH traspasa una puerta que la lleva a un no-lugar, la desubjetivación del sujeto (“Y yo tampoco tengo nombre, y éste es mi nombre. Y porque me despersonalizo al extremo de no tener mi nombre, respondo cada vez que alguien dice: yo”, CL, p. 212), lo cual genera en ella una especie de “estado de excepción” desde donde asume la carga que implica la palabra para “certificar” su experiencia, “pero en este caso, el testimonio vale en lo esencial por lo que falta de él; contiene, en su centro mismo, algo que es intestimoniable” (GA, p. 34): “...¿Cómo revivirme? Si no tengo una palabra natural que decir. ¿Tendré que hacer la palabra como si fuera a crear lo que me sucedió? Voy a crear lo que me sucedió. Sólo porque vivir no es narrable” (CL, La pasión según GH, p. 22). Ese extrañamiento inicial de la conciencia sitúa al personaje GH en el intersticio donde el acto del testimonio (propio del texto) implica la negociación del lenguaje como mediación para decir: “Yo vi. Sé que vi porque no di a lo que vi mi sentido. Sé que vi —porque no entiendo, Sé que vi— porque de nada sirve lo que vi. Escucha, voy a tener que hablar porque no sé qué hacer con lo que he vivido. Pero aún: no quiero lo que vi. Lo que vi destroza mi vida diaria” (CL, p. 18). Dice Agamben: “La pasividad, como forma de la subjetivación, está, pues, constitutivamente escindida entre un polo puramente receptivo (el musulmán) y un polo activamente pasivo (el testigo), pero a un modo tal que esta escisión no sale nunca de ella misma, no separa nunca del todo los dos polos, tiene siempre, al contrario, la forma de una intimidad, de la entrega de sí a una pasividad de un hacerse pasivo, en el que dos términos se distinguen y confunden a la vez” (p. 110). O como lo diría la misma GH: “Yo, cuerpo neutro de cucaracha, yo con mi vida que finalmente no se me escapa pues al fin la veo fuera de mí —yo soy la cucaracha, soy mi pierna, soy mis cabellos, soy el trecho de luz más blanca que el revoque de la pared— soy cada pedazo infernal de mí; la vida en mí es tan insistente que si me partieran como una lagartija, los pedazos continuarían estremeciéndose y moviéndose” (CL, p. 77). El segundo umbral se da a través de la epifanía o revelación del Otro desde la condición provisional, temporal, frágil y contradictoria de la vida. GH toma conciencia de ese Otro desde su falta. Es la ausencia de Janair (la sirvienta) la que le devela su rostro, en el sentido de Levinas, “modo por el cual el Otro se presenta y expone su forma, la totalidad de su contenido” (EL, Totalidad e infinito, p. 75): “El recuerdo de la sirvienta me cohibía. Quise acordarme de su rostro, y, admirada, no lo conseguí —de tal modo ella había acabado de excluirme de mi propia casa—, como si se hubiese cerrado la puerta y me hubiese dejado remota en relación a mi morada. El recuerdo de su cara me huía, debía ser un olvido temporario” (CL, p. 46). GH parte de esa otredad al encuentro del extrañamiento de todo lo que la integra: su imagen “invisible” bajo el delantal; sus dibujos —trazos “de reina” (p. 47)—; su cama, sus ropas, el colchón; su cuarto (con su sol y su calor) como visión, con sonidos y silencios, con ausencia y presencia, incapaz de contenerla. Para GH el cuarto es el encuentro primero de aquello “otro” que no es más que una vuelta a lo arcaico, a eso que siempre le había pertenecido y que ella ignoraba (la mismidad que enuncia cuando recuerda el nombre de Janair, como una suerte de conjuro a través de la palabra) ahora sola ante el estupor: “y que a pesar de haber entrado ya en el cuarto, parecía haber entrado en la nada. Aun dentro de él, yo continuaba de algún modo afuera. Como si él no tuviese bastante profundidad para contenerme y dejase pedazos míos en el pasillo, en la mayor repulsión de la que fuera víctima: yo no cabía” (p. 52). Pero una vez dentro de la luminosidad sensorial de este espacio alegórico (el cuarto), los signos materiales se multiplican y fragmentan: “Y ya sentía la falta de mi casa. Me esforcé en recordar que también aquel cuarto era propiedad mía, y dentro de mi casa: pues, sin salir de ella, sin bajar ni subir, había caminado hacia el cuarto” (CL, p. 52). La percepción que acontece disgrega tanto al objeto de conocimiento (Janair) como al sujeto cognoscente (GH). Dice Levinas: “En el mundo estoy en mi casa, porque él se ofrece o se niega a la posesión (lo que es absolutamente otro no se niega solamente a la posesión, sino que la pone en duda y, por eso precisamente, puede consagrarla)” (EL, El Mismo y lo Otro, p. 62). “...Lo absolutamente Otro, es el otro. No se enumera conmigo. La disgregación produce una expansión de la realidad, cuyos múltiples sentidos son inagotables” (EL, p. 63). Y el Otro también es la cucaracha que de pronto aparece para colocar a GH en el tercer umbral: el umbral ontológico. Como en una suerte de muñeca rusa que se abre para darle paso a una nueva muñeca que en sí misma contiene a otra, los umbrales se van sucediendo a lo largo de la experiencia de GH. Así como en Auschwitz el verdadero testigo integral era el “musulmán” (así solían llamar a los judíos de los campos que sucumbían ante el horror y terminaban convertidos en seres que no podían distinguir la línea fronteriza que dividía la vida de la muerte, o la razón de la sinrazón) a quien por su enajenada condición le estaba negada la posibilidad de testimoniar, y cuya voz asume Levi, GH también habla desde una frontera que distancia el acontecimiento del relato (su primer umbral); además, desde el cuarto, que funge de pórtico (su segundo umbral), descubre al Otro en la figura ausente de Janair (como sujeto en falta). Lo anterior nos anuncia que GH ya está colocada al borde antes de tener el encuentro, que estaba ¿lista? para el “horror” que implicaba “desenmascarar” a aquello que tanto le había servido para sostener a un mundo, con todo y sus valores, que pondrá en entredicho. Sin embargo, cuando intenta darle forma a lo que no tiene forma y testimonia, eso que trata de poner en la palabra se le escapa y evidencia una imposibilidad. Es en este tercer umbral donde saltará su pasión (como el encuentro con el inconsciente, con lo inabordable, una tensión en los dos extremos del umbral, una doble captura) pues para salvar lo vivido tiene que crearlo: lo que halla GH al encarar lo Otro que encarna la cucaracha, hace que el sujeto (GH) se desplace de su localización: “Me habían dado todo, ¡y mira solamente lo que es todo! Es una cucaracha que está viva y que está a punto de morir...”. “...me arrastré hasta que las puertas se abrieran para mí, las puertas del tesoro que buscaba: ¡y mira lo que era el tesoro! El tesoro era un pedazo de metal, era un pedazo de cal de pared, era un pedazo de materia hecha cucaracha” (CL, p. 161). GH se descalabra. El orden humano que le servía de apoyo ya no viene a su encuentro. Se queda sola ante el estupor de lo desconocido librando una pelea con aquello que todavía es y no la salva (aunque ella sepa que el retorno estaba sólo a un repique del teléfono o del timbre). Su ser despierta y primero debe enfrentar que ella es parte de esa vida primaria: “Ya estaba sucediendo entonces y aún no lo sabía, las primeras señales en mí de mi derrumbe de cavernas calcáreas subterráneas, que se destrozaban bajo el peso de capas arqueológicas estratificadas —y el peso del primer derrumbe curvaba los bordes de mi boca, me dejaba de brazos caídos. ¿Qué me sucedía? Nunca sabré entender pero debe haber quien entienda. Y es en mí que tengo que crear ese alguien que entenderá” (CL, p. 52). El cuerpo de GH se pone en posición para ser atravesado por sus propias pulsiones, enfrenta su devenir, sin contraponer el animal a lo humano, más bien ordenando las diferencias para reencontrarse en la esencia misma de las relaciones, parafraseando a Deleuze y Guattari en el capítulo Devenir intenso, devenir animal de su libro Mil mesetas, donde afirman: “El devenir no es una correspondencia de relaciones. Pero tampoco es una semejanza, una imitación y, en última instancia, una identificación...”. “...no es progresar ni regresar según una serie... no se produce en la imaginación, incluso cuando ésta alcanza un nivel cósmico o dinámico...” (p. 244). “...nosotros preferimos llamar ‘involución’ a esa forma de evolución que se hace entre heterogéneos, a condición de que no se confunda sobre todo la involución con una regresión. El devenir es involutivo. La involución es creadora. Regresar es ir hacia el menos diferenciado” (p. 245). Es eso exactamente lo que comienza a experimentar GH cuando sucumbe ante el horror de un animal que concibe como una legión capaz de sobrevivirla (la manada) y que la remonta a una pre-historia (su infancia) llena de chinches, goteras y cucarachas (p. 57): “Lo que siempre me había repugnado de las cucarachas es que eran obsoletas y actuales. Saber que ellas ya estaban en la Tierra, iguales como hoy, aún antes de que hubieran aparecido los primeros dinosaurios, saber que el primer hombre surgido ya las había encontrado proliferadas y arrastrándose vivas, saber que ellas habían testimoniado la formación de los grandes yacimientos de petróleo y de carbón en el mundo, y allá estaban durante el gran avance y luego durante el gran retroceso de los hielos —la resistencia pacífica. Yo sabía que las cucarachas resistían más de un mes sin alimento y sin agua. Y que hasta de la madera hacían sustancia nutritiva aprovechable. Y que, aún después de pisadas, se descomprimían lentamente y continuaban andando. Aun congeladas, tras el deshielo, proseguían la marcha... Hace 350 millones de años que se repetían sin transformarse. Cuando el mundo estaba casi desnudo, ellas ya lo cubrían lentas” (CL, p. 56). A través del lenguaje, GH marca la distancia entre lo animal y lo humano, pero sólo para desmontar las relaciones que reúnen u oponen a unos y otros. Consciente o no retoma lo ontológico. Dice Levinas en su libro Entre nosotros que “la ontología no se cumple en el triunfo del hombre sobre su condición, sino en la tensión misma que se asume tal condición” (p. 14); por ello, GH despierta a una especie de conciencia que semeja, en un primer momento, una metamorfosis, un acercarse a lo animal (“por primera vez me sentía toda incumbida por el instinto”, p. 62) no por devenir en él sino por asumirse en el estupor frente al nivel primario de la Naturaleza, el que libera para encontrarse cara a cara con el rostro del Otro, ahora vuelto cucaracha, que reclama el deseo de matar de GH (“Hace cuánto, entonces había estado por matar”, p. 63) y la tienta con el deseo de morir en su vida humana (“Toma, toma todo esto para ti, ¡yo no quiero ser una persona viva!”, p. 67), al que no podrá acceder el animal por no ser capaz de librarse de su opacidad, por no poder, al decir de Heidegger, abrirse al mundo; sin embargo, dice Agamben en el texto Lo abierto: “La comprensión del mundo humano no es posible sino a través de la experiencia de una proximidad extrema —de hecho engañosa— en relación a esta exposición sin develamiento. Es posible que no pueda presuponerse el ser y el mundo humano, para enseguida acceder —por sustracción, gracias a una observación destructiva— al animal; es posible incluso que se trate de lo contrario: que la apertura del mundo humano —en tanto que ella es, al mismo tiempo y principalmente, apertura del conflicto esencial entre develamiento y velamiento—, no pueda obtenerse sino con la ayuda de una operación efectuada sobre lo no abierto del mundo animal” (traducción de Rafael Castillo Zapata). Es tan cierto lo que plantea Agamben que el personaje de la novela de Lispector termina haciendo “alianza” (Deleuze) con su propio devenir animal: “Era eso. Era eso entonces. Es que había mirado a la cucaracha viva y en ella descubría la identidad de mi vida más profunda” (p. 68). Y más adelante continúa: “Y de repente gemí alto, esa vez oí mi gemido. Es que como un pus subía a mi superficie mi consistencia más verdadera, y sentía como un susto y asco que ‘yo ser’ venía de una forma muy anterior a la humana y, con horror, mucho mayor que la humana” (p. 68). En medio de este paroxismo GH se ve inundada del deseo de matar, el quebrantamiento del logos, del orden humano del mundo-máscara del que finalmente ella podrá desprenderse como una suerte de piel, sin soltar la escritura que, aunque en el filo de la navaja, la mantiene cuerda en su desubjetivación (“Los reglamentos y las leyes, era preciso no olvidarlos”, p. 69). Para GH ver el horror es ver el núcleo de la vida, ése que la violenta cuando trata de matar a la cucaracha, y esa revelación es cada vez más profunda y más deseada, hasta llegar al borde como línea envolvente lo anormal de Deleuze, sin renunciar a la seducción de lo desconocido (“Estaba siendo seducida. E iba para esa locura promisoria”, p. 70), a lo que se entrega, consciente de la vergüenza pero sin sentir pudor, pues el encuentro que tiene lugar dentro de GH una vez en el umbral, “no es con el Ser, sino con aquello animal que entrará en simbiosis y se transformará en otras multiplicidades” (Deleuze, p. 254). El umbral se cumple con el paso de GH por la esencia misma de la cucaracha al atravesarla: “El pasaje había sido, por la cucaracha, difícil, y yo me había deslizado con repugnancia a través de aquel cuerpo de cáscaras y barro. Y había terminado, también yo toda inmunda, por desembocar, a través de ella, en mi pasado, que era mi continuo presente y mi futuro continuo y que hoy y siempre está en la pared, y mis 15 millones de hijas, desde entonces hasta hoy, también estaban allá. Mi vida había sido tan continua como la muerte” (pp. 76-77). Tal parece que GH al repugnar tanto a ese Otro-cucaracha, éste devino en su esencia y ella fue reconocida por él: al mirarlo, se miró. En Lo que queda de Auschwitz (p. 111), Agamben coloca una cita de Walter Benjamin que ilustra a la perfección lo expuesto: “Lo que se estremece de repugnancia en las profundidades del ánimo es la conciencia oscura de que en él habita algo tan poco ajeno al animal, que nos asquea que éste pueda reconocerlo”. Dice GH: “Lo que en ella es expuesto es lo que yo escondo de mí: de mi lado para exponer hice mi revés ignorado. Me miraba. Y no era un rostro. Era una máscara” (p. 92). GH desmonta su humanidad (“Desde la destrucción de capas y capas arqueológicas humanas”, p. 83) desde su pérdida y se reconoce en su falta. Desde la ausencia de lo humano que contamina su mirar sin-mirar-al-otro, descubre que la construcción del alma pasa por aprender a renunciar luego de haber sido abatida, una y mil veces, la vida humana y sus pares dicotómicos: lo moral y lo inmoral; la verdad y la mentira; el paraíso y el infierno, el mal y el bien; la esperanza y la desesperanza; la inmediatez y lo trascendente; la vida y la muerte; la libertad y los límites; lo humano y lo animal. Al final de su viaje, GH accede a la conciencia de haber alcanzado la altura suficiente para caer: “Mis civilizaciones eran necesarias para que subiese hasta el punto de tener dónde bajar. Y exactamente a través del fracaso de la voz que se va por primera vez a oír la propia mudez y la de los otros y la de las cosas, y aceptarla como el lenguaje posible” (p. 212). GH sabe, de vuelta como está, que el lenguaje es el puente, pero éste no debe cruzarse pensando en la verdad, pues el lenguaje sólo da lo indecible, y a lo indecible se llega dando un gran rodeo sobre aquello que el lenguaje mismo no puede dar. Y para GH “...es inútil procurar acortar el camino y querer comenzar sabiendo ya que la voz dice poco, comenzando ya por ser impersonal. Pues existe la trayectoria, y la trayectoria no es tan sólo un modo de ir. La trayectoria somos nosotros mismos. En materia de vivir, nunca se puede llegar antes. El viacrucis no es un extravío, es el único pasaje, no se llega sino a través de él y con él. La insistencia es nuestro esfuerzo, la renuncia es el premio. A éste sólo se llega cuando se probó el poder de construir y a pesar del gusto de poder se prefiere la renuncia. La renuncia tiene que ser una elección. Renunciar es la elección más sagrada de una vida. Renunciar es el verdadero instante humano. Y sólo ésta es la gloria propia de mi condición. La renuncia es una revelación” (CL, p. 213). Bibliografía • AGAMBEN, Giorgio. Lo que queda de Auschwitz. 2000. El Archivo y el Testigo. Homo Sacer III. Editorial Pre-textos. España. —. Lo abierto del hombre y del animal. Traducción de Rafael Castillo Zapata (material enviado por Internet). • DELEUZE, Gilles. El deseo. 2000. Tandem Ediciones. España. • DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Félix. Mil mesetas (material en fotocopia). —. Kafka. Por una literatura menor. 1978. Ediciones Era. México (material en fotocopia). • DERRIDA, Jacques. La Differance. Conferencia pronunciada en la Sociedad Francesa de Filosofía en 1968 (material en fotocopia). • GROSSI, Verónica. “Epistemología de lo cotidiano en Amor, de Clarice Lispector”. Texto crítico. 1998. Revista del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la Universidad Veracruzana. Nueva época. Año IV. Nº 7, julio-diciembre, México. • HEIDEGGER, Martin. Compilación de ensayos. Alianza Editorial. • LEVINAS, Emmanuel. 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Licenciada en letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Tiene estudios de postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve). Es profesora universitaria en el Colegio Universitario de Los Teques Cecilio Acosta (http://www.geocities.com/CollegePark/4259) y coordinadora de Formación Docente de la Zona Educativa del Estado Bolivariano de Miranda (http://miranda.me.gob.ve). Correctora de prueba y guionista creativa. Encabezó un equipo a cargo del suplemento cultural Sábado y Domingo, encartado en un diario regional, donde proyectaron temas de actualidad y autores y creadores regionales, nacionales e internacionales. Se desempeñó como supervisora del estado Miranda en el programa Multihogares del Ministerio de la Familia. Ha emprendido programas de índole sociocultural en comunidades. En 1993 coordinó el área de literatura del estado Miranda impulsando encuentros subregionales de poetas en toda la entidad. Ha dictado talleres de poesía y crítica literaria y conferencias, y ha participado en recitales poéticos en Venezuela y el exterior. Lideró el equipo que elaboró las ordenanzas de Cultura, Turismo, Educación y Deporte en el municipio Guaicaipuro (Miranda), donde luego fungió como asesora del Instituto Autónomo de Cultura (http://www.guaicaipuro.net.ve; 2005). Ha publicado cuentos, ensayos y poemas en diversos medios de comunicación (regionales, nacionales e internacionales), así como en revistas de literatura, plaquettes y hojas de poesía. Ha publicado los poemarios Poemas (1983) y Neón (1993). Recibió la Orden María Teresa Castillo en Literatura. === Carnavalizar el mundo: Bajtín y cuestión gay ========================== === en Antes que anochezca de Reinaldo Arenas Lulú Rubio ============= Reinaldo Arenas (1) (1943-1990) es un nombre insustituible dentro del estudio de la literatura latinoamericana contemporánea de tema gay. A lo largo de su trabajo literario existe un énfasis permanente en torno a la disidencia sexual y política. Aparece dentro de diversas antologías como la de Literatura gay internacional (The Penguin Book of International Gay Writing) editada por Mark Mitchell en 1995, también lo encontramos ocupando un lugar preponderante en la obra del colombiano Jaime Manrique, Maricones eminentes (2000), que incluye exclusivamente a Arenas, a Lorca y a Puig. De la misma manera, el reconocido crítico de literatura gay y lésbica, David William Foster, le otorga un espacio relevante dentro de sus diversos estudios y artículos sobre literatura latinoamericana del mismo tema. En el presente trabajo analizaremos la última obra de Arenas, Antes que anochezca, que no vería la luz sino hasta dos años después de su muerte en 1992, originalmente en España. En 1993, con la publicación en inglés, la recepción de la obra por parte de la crítica norteamericana fue extraordinaria. Causó polémica en diversos medios escritos como son: The New York Times Book Review, Chicago Tribune, USA Today, San Francisco Chronicle y The Miami Herald. Esta magnífica obra narrativa dio origen a la película homónima del año 2000, dirigida por Julian Schnabel y protagonizada por Javier Bardem en el papel de Reinaldo Arenas. Esta cinta de arte recibió, entre otros 11 premios, el Gran Premio del Jurado y el Premio al Mejor Actor en el Festival de Venecia, asimismo el Premio al Mejor Actor otorgado por la Sociedad Nacional de Críticos de EUA. De igual forma, la película tuvo 15 nominaciones (2); Javier Bardem fue nominado al Globo de Oro como Mejor Actor Dramático y al Oscar como Mejor Actor. La ficción inherente a Antes que anochezca, como obra afectada por la memoria, es la que nos permitirá analizarla como novela. Antes que anochezca es una radiografía desgarrada no sólo de la experiencia personal del autor, sino de la situación sociopolítica de la Cuba castrista. Esta obra autobiográfica está cargada de la necesidad de gritar, denunciar, una verdad atroz, aparentemente oculta por el encanto de la isla caribeña y la versión oficial de la realidad que siempre se ha manejado hacia el exterior. De cualquier manera, como lo menciona precisamente D. W. Foster en la revista española Reverso (revista de estudios sobre diversidad), esta obra constituye una sublime celebración de homoerotismo: La opinión general sobre Antes que anochezca es al final, a pesar del enorme fondo opresivo de persecución política que el autor muestra, una celebración jubilosa y triunfante de homoerotismo desatado (85). A este respecto coincide Jaime Manrique en Maricones eminentes: ...fue en Nueva York donde Reinaldo Arenas [...] dictó, en un ataque de rabia, una autobiografía que es una de las obras más liberadoras nunca escritas y un documento que sirve de acusación de lo que las fuerzas latinoamericanas estalinistas y Fidel Castro hicieron, no sólo a los homosexuales sino a todos los que se atrevían a ser distintos, a disentir (198). Y es esta lectura, en un sentido positivo, la que inspira al presente trabajo, a partir de la búsqueda desesperada, pero al fin gozosa, por parte del autor y protagonista, a través de la diferencia, hacia la autonomía en todo sentido y en cualquier espacio. Veremos cómo esta búsqueda de libertad parece estar orientada a partir del sentido en que Mijail Bajtín la concibe dentro del ámbito carnavalesco, de acuerdo con su obra La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento (1999). Así, este análisis viene a confirmar y a extender las ideas de Bajtín en torno al carnaval. Asimismo, observaremos que se amplía el concepto del espacio gay carnavalesco limitado hacia un espacio universalizador, es decir, se propone la idea de que cualquier espacio pueda ser susceptible de transformación en un ámbito ideal de inclusión gay. Antes que anochezca es una obra fundamental por el hecho de presentar una historia que supera la ficción por medio de la descripción de situaciones y experiencias pertenecientes a la vida real. Así, podríamos situar al fenómeno literario del carnaval en la frontera de un fenómeno social y político de la realidad cotidiana. Aquí cabe la invitación a la discusión y a la investigación de si el fenómeno bajtiniano del espacio carnavalesco lo podemos hallar en los círculos gay de nuestras sociedades, discusión que por el momento sólo queda planteada, pudiendo ser motivo de análisis dentro de otro tipo de estudio que vaya más allá de lo literario. Entrando a la obra nos encontramos con una narración perfectamente estructurada y en orden cronológico. Después de la nota introductoria donde Arenas anuncia su despedida, firmada en agosto de 1990, debido a su avanzado padecimiento a causa del sida, desarrolla la historia de su experiencia en Cuba a partir de su infancia en un pueblo cerca de Holguín. Reinaldo creció en una familia campesina de pocos recursos en el tiempo de la dictadura de Batista y fue huérfano de padre. Toda su familia —que era numerosa— forma parte importante en su época de niño: su madre, su abuela, su abuelo y sus innumerables tíos y primos. La miseria nunca sería un motivo para desalentarlo en la búsqueda de creatividad y aventuras: Aunque en la casa había siempre mucha gente, yo me las arreglaba para escaparme solo al monte, a la arboleda o al arroyo. Creo que la época más fecunda de mi creación fue la infancia; mi infancia fue el mundo de la creatividad. Para llenar aquella soledad tan profunda que sentía en medio del ruido, poblé todo aquel campo, bastante raquítico por cierto, de personajes y apariciones casi míticos y sobrenaturales (Arenas, 23). Fue durante la misma infancia de Arenas donde se despierta su erotismo, y en su caso, el homoerotismo. Esto se da a una edad temprana en medio del ambiente estimulante de la naturaleza, donde todo parece ser una provocación a los sentidos, la vegetación, el sonido del agua corriendo en el río: Ver aquellos cuerpos, aquellos sexos, fue para mí una revelación: indiscutiblemente, me gustaban los hombres; me gustaba verlos salir del agua, correr por entre los troncos, subir a las piedras y lanzarse [...]. Aquellos jóvenes retozaban en el agua y volvían a emerger y se lanzaban despreocupados al río. Con mis seis años, yo los contemplaba embelesado y permanecía extático ante el misterio glorioso de la belleza (Arenas, 25). Poco después, siendo un niño aún, las primeras experiencias de intimidad de Reinaldo serían con los animales y con dos de sus primos: Mis relaciones sexuales de por entonces fueron con los animales [...]. Sin embargo, mi primera relación sexual con otra persona no fue con uno de aquellos muchachos, sino con Dulce Ofelia, mi prima, que también comía tierra igual que yo [...]. El acto consumado, en este caso, la penetración recíproca, se realizó con mi primo Orlando. Yo tenía ocho años y él tenía doce (Arenas, 28-29). Tal como el propio Arenas lo explica, en el medio campesino resulta de lo más natural para cualquier muchacho tener este tipo de prácticas como introductorias a cualquier tipo de erotismo: Es falsa esa teoría sostenida por algunos acerca de la inocencia sexual de los campesinos; en los medios campesinos hay una fuerza erótica que, generalmente, supera todos los prejuicios, represiones y castigos. Esa fuerza, la fuerza de la naturaleza, se impone. Creo que en el campo son pocos los hombres que no han tenido relaciones con otros hombres; en ellos los deseos del cuerpo están por encima de todos los sentimientos machistas que nuestros padres se encargaron de inculcarnos (Arenas, 40). En este espacio abierto, el campo, hallamos un ámbito no urbano donde de forma común las reglas que rigen entre hombres son las de la libertad de satisfacer el deseo del cuerpo, impulsados por la fuerza erótica de la naturaleza, sin el miedo a la represión y al castigo sociales. Sin embargo, este espacio parece no ser de características típicamente carnavalescas, puesto que se encuentra fuera del ámbito citadino que nos remite al espacio de la razón y de la norma, y no presenta un cambio o alteración de las reglas prevalecientes. Aquí, en medio de la naturaleza donde domina la fuerza del instinto o de la libido, la norma es liberar el deseo, sin importar su objeto. Este espacio en el campo no sólo lo hallaremos como marco de las primeras experiencias de Reinaldo, sino también más adelante, en su edad adulta. Por otra parte, el mayor ámbito de libertad, con reglas propias, que siempre acompañó al autor y protagonista de Antes que anochezca, fue el de la creación literaria. Fue su madre quien debajo del quinqué, en sus primeros años, lo enseñaría a escribir. Y más adelante, cuando se trasladó junto con su familia a la ciudad de Holguín, el cine sería la mayor ventana hacia otros mundos alternativos al suyo, e influido por las películas norteamericanas y mexicanas, comenzaría a escribir novelas siendo un adolescente; las novelas radiales también lo inspirarían. Reinaldo Arenas a lo largo de toda su vida, en medio de cualquier situación, en prisión o en el exilio, siempre se mantendría escribiendo. Las páginas blancas serían receptoras, en todo momento, de sus más profundos deseos de libertad, defendiendo su posición como disidente político y sexual. Siendo todavía un adolescente, Arenas decide unirse a las filas de la Revolución, más como un medio de escape a la monotonía de la ciudad de Holguín que por convicción política: Hacia 1958 la vida en Holguín se fue haciendo cada vez más insoportable; casi sin comida, sin electricidad; si antes vivir allí era aburrido, ahora era sencillamente imposible. Yo, desde hacía algún tiempo, tenía deseos de irme de la casa, alzarme, unirme a los rebeldes; tenía catorce años y no tenía otra solución (Arenas, 64). Llevando a cabo su intención de alzarse contra el régimen, después de una serie de peripecias, Arenas llegó hasta la Sierra de Gibara donde estaban los rebeldes. Este sería su primer gran viaje. Finalmente, como él lo expone, la guerra fue más bien de palabras, puesto que al poco tiempo, sin enfrentamientos, Batista se marchó de la isla en diciembre de 1958, dejándole el camino libre a Castro. A partir de 1959, cuando inició la Revolución castrista, comenzaría el nuevo terror en la isla, en específico para nuestro autor y protagonista. Castro y su sistema se convertirían en el enemigo permanente de Arenas a lo largo de toda su vida, por su condición de escritor, homosexual y disidente político. La persecución directa del gobierno de Castro a la subcultura homosexual fue consecuencia de la aplicación de una serie de ideas marxistas tradicionales, tal como lo expone D. W. Foster en su libro Gay and Lesbian Themes in Latin American Writing (Temas gay y lésbicos en la literatura latinoamericana): Yet, the much-maligned Victorian morality has not been the exclusive province of a sexually stern bourgeoisie, and the notions of healthy anerotic genitalism play an integral role in programs in defense of the working class. Such programs whether associated with bourgeois morality or with Stalinized Marxism, in addition to being generally antierotic as a consequence of viewing unproductive sex as of a whole with antisocial degeneracy, have had no problem in viewing homosexuality as an unspeakable perversion of reproductive sexuality. Fidel Castro’s persecution of the extensive homosexual subculture in Cuba is as much an application of this traditional Marxist wisdom as it is a confirmation of the exemplification in that subculture, and in the whole fabric of sexual mores in prerevolutionary Havana, of the bourgeois corruption the revolution was obliged to eradicate in order to ensure a healthy socialist body (3) [24]. A lo largo de las líneas de Antes que anochezca se ventila la propia interpretación de Arenas de esta persecución: Toda dictadura es casta y antivital; toda manifestación de vida es en sí un enemigo de cualquier régimen dogmático. Era lógico que Fidel Castro nos persiguiera, no nos dejara fornicar y tratara de eliminar cualquier ostentación pública de vida (119). La narración de la vida del autor en Cuba nos muestra que este acoso sin tregua sólo tendría fin hasta el momento del exilio en los Estados Unidos. A los dieciséis años, ya dentro del gobierno castrista, Reinaldo comienza a estudiar en una escuela politécnica para graduarse como contador agrícola. En este tipo de escuelas se adoctrinaba a todo un ejército de jóvenes y se les instruía militarmente. (Mientras tanto, de acuerdo con Arenas, Castro le aseguraba al mundo que no era comunista). En estas instituciones también era fuertemente castigado el homosexualismo: No era fácil sobrevivir a todas aquellas depuraciones que tenían un carácter moral, político, religioso y hasta físico, además de tener que pasar todos los exámenes técnicos. De los dos mil alumnos quedamos menos de mil; desde luego, no fui yo solo quien supo ocultar su homosexualidad y su rechazo al comunismo [...]. Los anticomunistas, como yo mismo, recitábamos de carretilla los manuales de marxismo; tuvimos desde temprano que aprender a ocultar nuestros deseos y tragarnos cualquier tipo de protesta (Arenas, 73). En 1960 Arenas por primera vez viaja a La Habana para asistir a un discurso de Fidel Castro. Este sería el primer contacto con el mundo de la ciudad para el autor. Con este viaje se iniciarían algunos otros donde podemos localizar un primer espacio de subversión en la novela, apropiado para la libre socialización gay: los medios de transporte públicos. A nosotros, más de mil jóvenes, nos metieron en un tren cañero y llegamos a La Habana después de un viaje que duró más de tres días. Casi todos íbamos erotizados en aquel tren; los cuerpos sudorosos y pegados unos a otros (Arenas, 75). Los fines de semana Reinaldo salía de la granja agrícola donde comenzó a trabajar a finales de 1961, después de su preparación en la escuela politécnica, y se dirigía a Holguín con su familia. De la misma manera, en uno de esos regresos a casa, después de una serie de transbordos tomó un “bote”, que eran unos taxis particulares y ahí, en medio de la noche, tendría una experiencia erótica con el que después sería su primer amante: Pero cuando ya íbamos llegando a Holguín, yo mismo le tomé la mano a Raúl y la llevé hasta mi sexo. Creo que él se sintió un poco sorprendido; yo estaba absolutamente erotizado y él empezó a frotarme el sexo, allí en medio del auto lleno de gente (Arenas, 88). En Antes que anochezca es interesante observar cómo se van moldeando los espacios de subversión, de rasgos carnavalescos, favorables para el libre desenvolvimiento gay. Llegará un momento en que la propia vida de Arenas sugiriere carnavalizar por completo a la vida cotidiana. Su propuesta es, de esta manera, de lo más revolucionaria, puesto que el autor y protagonista no limitará sus acciones a ciertos espacios, sino que prácticamente nos presentará la alternativa de que todo espacio, abierto o cerrado (yendo de lo rural hacia lo urbano) pudiera ser también un espacio gay, que liberara, en el ámbito reglamentado de los otros, una sexualidad diferente. Continuando con la novela, Reinaldo y Raúl, su primer amante, conocieron un bar para homosexuales en el propio pueblo de Holguín. Estos lugares que todavía existían en esa época, poco después desaparecerían a lo largo de toda la Isla: [...] me invitó a tomar un trago en un bar que estaba allí cerca, en la calle Libertad. Para mí fue un descubrimiento aquel bar, que en realidad era un bar para homosexuales. Había allí una gran cantidad de hombres; unos muy machos, otros extremadamente femeninos, pero el ambiente y la camaradería eran de absoluta complicidad. Aún en aquel momento existían esos sitios en Holguín y en todas partes de la Isla. Luego desaparecieron (Arenas, 89). Evidentemente este tipo de bar se perfilaría como el sitio ideal, de características carnavalescas, para la abierta socialización gay. Incluso es de llamar la atención que se encontrara localizado en la calle Libertad, como anticipando el tipo de ambiente que se experimentaría en el interior, libre de las normas del resto de la Isla. Y el hecho de que estos lugares todavía existieran en la juventud de Arenas, nos habla de la apertura y la tolerancia sociales que llegaron a vivirse en Cuba antes del gobierno de Castro (apertura que nuevamente parece presentarse en nuestros días). En 1963 la Biblioteca Nacional convocó a un concurso para narradores de cuentos. Reinaldo Arenas decidió escribir uno de su propia autoría y participar. Causó gran impresión al jurado y de ahí fue invitado para trabajar en la propia Biblioteca. Este hecho sería decisivo para su formación literaria, puesto que ahí leyó gran cantidad de libros y empezó su producción literaria con las novelas Celestino antes del alba y El mundo alucinante. A partir de su experiencia en la Biblioteca Nacional, y de sus primeros trabajos creativos, Arenas entró en el círculo cultural y literario de la Isla. Llegó a conocer y a convivir en amistad con escritores como Virgilio Piñera (1914-1979) y Lezama Lima (1912-1976), quienes también sufrieron marginación y censura, por su condición homosexual, por parte del sistema. Arenas les dedica un capítulo a cada uno en Antes que anochezca. Como ya se vio en la cita del crítico D. W. Foster al principio de este estudio, Antes que anochezca, a pesar del fondo opresivo de persecución que muestra, es finalmente una celebración de homoerotismo desatado. Esto lo podemos confirmar a cada momento porque, no obstante la persecución directa que ejerció el Estado cubano hacia los homosexuales, Reinaldo y sus compañeros nunca le pusieron freno a su deseo. A sabiendas de que les podrían esperar los campos de concentración, la cárcel o la propia muerte, siempre vivieron al límite del peligro su erotismo. De este modo, juegan un papel importante los sitios donde se presenta la oportunidad ideal para el encuentro entre varones y el amor anónimo y casual, es decir, los espacios suspendidos en el tiempo con características y reglas propias, diferentes a las impuestas en esa época, los espacios que hemos denominado como “carnavalescos”, puesto que constituyen una parte medular de la propuesta innovadora de Arenas de convertir cualquier espacio cotidiano en ámbito también gay o de cualquier sexualidad diferente. Antes que anochezca presenta una diversidad de este tipo de espacios de subversión. En el campo: entre los matorrales, los platanales y los manglares; en los medios de transporte: en trenes, en “botes” y en guaguas; en la ciudad: en los bares y prostíbulos, al principio del régimen castrista, y más adelante en los baños o urinarios públicos y debajo de los puentes; junto al mar: en las casetas de la playa. Por momentos podría parecer un exceso la aparición de tantos encuentros eróticos en sitios como estos (y podemos llegar a cuestionar hasta dónde es ficción o no lo que se nos presenta a este respecto). Sin embargo, esto nos conduce a observar que finalmente la prohibición y la persecución fomentaron en los jóvenes gay la firme convicción de romper las reglas a cada instante y en cualquier lugar, y que todo esto también formó parte de una gran manifestación subterránea en contra del régimen autoritario de la dictadura: Creo que si una cosa desarrolló la represión sexual en Cuba fue, precisamente, la liberación sexual. Quizá como una protesta contra el régimen, las prácticas homosexuales empezaron a proliferar cada vez con mayor desenfado. Por otra parte, como la dictadura era considerada como el mal, todo lo que por ella fuera condenado se veía como una actitud positiva por los inconformes, que eran ya en los años sesenta casi la mayoría. Creo, francamente, que los campos de concentración homosexuales y los policías disfrazados como si fueran jóvenes obsequiosos, para descubrir y arrestar a los homosexuales, sólo trajeron como resultado un desarrollo de la actividad homosexual (Arenas, 132-133). Asimismo, la aparición de tantos sitios convertidos en espacios de subversión nos traslada directamente a la idea revolucionaria de que cualquier lugar puede ser trastocado para convertirse en espacio de inclusión gay. Esta alternativa que nos presenta Reinaldo Arenas parece ser, entonces, producto de la más fuerte y extendida opresión de un poder omnímodo, absoluto, que no deja resquicios de vida pública o privada sin penetrar. Así, prácticamente cualquier lugar se torna en un espacio propicio para subvertir, en este caso a través de la sexualidad, el orden represivo establecido. Si todo espacio, público o privado, estaba recorrido por ese poder avasallador, entonces todo espacio habría que subvertirlo en un orden diferente, más libre. Abundando sobre la transgresión de los límites del homoerotismo, D. W. Foster concluye su comentario sobre Antes que anochezca en Reverso de la siguiente manera: Lo personal es realmente político para Arenas, y el hecho de que lo personal está concentrado en las transgresiones de los límites del homoerotismo, particularmente, es lo que hace que sus memorias sean ejemplares [y estén] destinadas a servir, virtualmente, como una narrativa maestra de homoerotismo en Latinoamérica (85-86). Desafortunadamente para el autor, estas frecuentes transgresiones de los límites del homoerotismo, en innumerables lugares, fueron las que más adelante lo conducirían al presidio. En Antes que anochezca lo encontramos, por ejemplo, como ya mencionamos, en los medios de transporte: El tren iba lleno de reclutas; todo el mundo iba erotizado y los actos sexuales se realizaban en los baños, debajo de los asientos, en cualquier sitio (Arenas, 118). En la ciudad, debajo de los puentes: Nuestra juventud tenía una especie de rebeldía erótica. Me veo completamente desnudo debajo de un puente de Santiago con un joven recluta, también absolutamente desnudo, mientras pasan a toda velocidad vehículos que nos iluminan (118). Y entre los matorrales o en las casetas de la playa: Llegar a una playa entonces era como llegar a una especie de sitio paradisíaco; todos los jóvenes allí querían hacer el amor, siempre había decenas de ellos dispuestos a irse con uno a los matorrales. En las casetas de la playa de La Concha, cuántos jóvenes me poseyeron con esa especie de desesperación del que sabe que ese minuto será tal vez irrepetible y hay que disfrutarlo al máximo, porque de un momento a otro podía llegar un policía a arrestarnos. Después de todo, los que no estábamos todavía en un campo de concentración éramos privilegiados y teníamos que aprovechar nuestra libertad al máximo [...] (119). Ahora observemos cuáles son las características de estos espacios factibles de subversión. De acuerdo con Bajtín (1999), básicamente presentan elementos distintivos de los espacios típicamente carnavalescos: por ejemplo, los medios de transporte interprovinciales y las casetas de la playa, comparten, dentro de un límite de tiempo, el ambiente de libertad, la subversión de reglas, la ausencia de tabúes y, finalmente, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, es decir, una igualdad transitoria, socialmente hablando. Sin embargo, cabe hacer un apunte en torno al tema de la igualdad. Conviene aclarar que efectivamente se habla de una igualdad entre hombres en el sentido político y social. Pero habría que observar más detenidamente si esta igualdad también se da en el plano sexual, es decir, si las relaciones homoeróticas que se presentan son entre hombres con la misma identidad (rol) y orientación (preferencia) sexuales. Esto es, por ejemplo, entre hombres activos, entre hombres pasivos, entre las llamadas “locas”, etc. Al parecer, en los espacios mencionados de Antes que anochezca encontramos que los integrantes de las relaciones homoeróticas toman una postura definida y distinta entre sí: activo con pasivo, activo con loca, bugarrón (hombre que normalmente sostiene una relación con una mujer y eventualmente asume el rol activo con otro hombre) con pasivo, bugarrón con loca, etc. De alguna manera, en estos encuentros podríamos hablar de una especie de heterosexualización de la homosexualidad. En el fondo los participantes de la relación homoerótica parecen vivir dentro de la ley dominante, asumiendo roles heterosexuales. Es decir, después de todo, íntimamente prevalece la diferencia sexual, aunque no la social ni la política. No obstante, parece que la tendencia actual en el mundo homosexual es precisamente alcanzar un estado de mayor igualdad en la pareja homoerótica, “la búsqueda de uno mismo”, como mencionaría Leo Bersani (4). En este esquema se intercambia temporalmente la identidad (rol) sexual, de pasivo a activo o viceversa, y se busca como objeto de deseo a otro con esa misma identidad, es decir, se forman parejas entre activos o entre locas. Esta tendencia contemporánea, donde la identidad y la orientación sexuales son la misma, salta a los ojos de Arenas: Después, al llegar al exilio, he visto que las relaciones sexuales pueden ser tediosas e insatisfechas. Existe como una especie de categoría o división en el mundo homosexual; la loca se reúne con la loca y todo el mundo hace de todo [...]. ¿Cómo puede haber satisfacción así? Si, precisamente, lo que uno busca es su contrario. La belleza de las relaciones de entonces era que encontrábamos a nuestros contrarios; encontrábamos a aquel hombre, a aquel recluta poderoso que quería, desesperadamente, templarnos [...]. Aquí no es así o es difícil que sea así; todo se ha regularizado de tal modo que han creado grupos y sociedades donde es muy difícil para un homosexual encontrar un hombre; es decir, el verdadero objeto de su deseo (132). Y confirma más adelante: Lo ideal en toda relación sexual es la búsqueda de lo opuesto y por eso el mundo homosexual actual es algo siniestro y desolado; porque casi nunca se encuentra lo deseado (133). De la misma manera, parece, de acuerdo con Arenas, que la aparición del espacio o ámbito gay fuera una creación moderna, de las sociedades actuales, lo que constituye un hallazgo en nuestra investigación: En Cuba, cuando uno iba a un club o a una playa, no había una zona específica para homosexuales; todo el mundo compartía junto, sin que existiera una división que situara al homosexual en una posición militante. Esto se ha perdido en las sociedades más civilizadas, donde el homosexual ha tenido que convertirse en una especie de monje de la actividad sexual y ha tenido que separarse de esa parte de la sociedad, supuestamente no homosexual que, indiscutiblemente, también lo excluye. Al no existir estas divisiones, lo interesante del homosexualismo en Cuba consistía en que no había que ser un homosexual para tener relaciones con un hombre; un hombre podía tener relaciones con otro como un acto normal (Arenas, 133). Aquí encontramos, concordando con Arenas, que el homosexual de ahora, en el ámbito urbano, parece asumir la norma social y aceptar su exclusión en ghettos o en espacios como los que hemos analizado (podemos mencionar, como ejemplos, el área de Castro en San Francisco, las zonas de Chelsea y de la calle Christopher [5] en Nueva York o el barrio de Chueca en Madrid). Contrario a esto, Reinaldo Arenas propone que la sociedad acepte no sólo al homosexual, sino al disidente, en todos sus espacios. Más adelante en la narración de la novela, entre 1973 y 1974, cuando ya se vivía un total ambiente de persecución en la Isla por parte del sistema, Arenas fue arrestado después de ser denunciado por unos muchachos con los que había tenido un encuentro erótico. Esto dio pie a que también se le acusara de contrarrevolucionario y de publicar sin permiso fuera de Cuba. La condena sería de al menos ocho años de cárcel. Reinaldo con un golpe de suerte logra escapar del arresto, atravesando una serie de obstáculos increíbles dignos de una película de acción. Se fugó rumbo al mar, pasó días flotando atrás de una boya e intentó escapar del país con una goma de automóvil. Después de ver que el esfuerzo era en vano volvió a la costa e intentó por primera vez el suicidio, sin resultado. Entonces, con ayuda de un amigo intentó llegar hasta la base naval norteamericana en Guantánamo, pasando entre caimanes, minas explosivas, balas de ametralladora y perros de búsqueda. Sin éxito, volvió a La Habana y estuvo escondido en el Parque Lenin por varios días, donde también comenzó la redacción de Antes que anochezca. Finalmente un día fue sorprendido y lo condujeron a prisión, en El Castillo del Morro. La experiencia de Reinaldo Arenas en el Morro sobrepasa toda ficción en la narración de innumerables atrocidades y barbaries hacia los reclusos. Esta experiencia es relevante en este estudio porque podemos observar cómo para el autor la realidad puede contrastar grandemente con la ficción. Para Reinaldo la propia prisión del Morro había sido escenario en su novela El mundo alucinante, imaginando un mundo que todavía le era ajeno y que más tarde se quedaría corto ante su propia vivencia. Por otro lado, para Arenas la prisión y sus celdas nunca fueron un sitio en el que pudiera libremente desenvolver su existencia homoerótica, la cárcel le parecía un lugar en extremo arriesgado, peligroso y carente de motivación: [...] me negaba a las proposiciones eróticas de los presos. No era lo mismo hacer el amor con alguien libre que hacerlo con un cuerpo esclavizado en una reja, que tal vez lo escogía a uno como objeto erótico porque no existía algo mejor a su alcance [...] Además era muy peligroso [...] (Arenas, 205). Más adelante continúa: Yo no tuve relaciones sexuales en la prisión; no solamente por precaución, sino porque no tenía sentido; el amor es algo libre y la prisión es algo monstruoso, donde el amor se convierte en algo bestial (Arenas, 212). La prisión y su redoblado ambiente de opresión en ningún momento le permitieron a nuestro autor una libre expresión homoerótica, en contraste con los sitios abiertos en el campo o la playa, acompañados por la fuerza erótica de la naturaleza, donde siempre encontró la antítesis ideal para relacionarse más libremente. Sin embargo, lo que para él fue imposible en el Morro, liberarse temporalmente, para otros reclusos no. En este caso, para las locas en presidio sí se llegó a conformar el denominado espacio carnavalesco en determinadas ocasiones de fiesta: Aquella galera de las locas era, realmente, el último círculo del Infierno [...]. Sin embargo, no habían perdido el sentido del humor y con las propias sábanas se hacían faldas, encargaban betún a sus familiares y con él se maquillaban y se hacían grandes ojeras; hasta con la propia cal de las paredes se maquillaban. A veces, cuando salían a tomar el sol en la azotea del Morro, era un verdadero espectáculo [...]. Las locas asistían a este evento como si fuera uno de los más extraordinarios de sus vidas [...]. Para aquellas salidas las locas se engalanaban, se ponían los trapos más insólitos y se fabricaban pelucas con sogas conseguidas quién sabe cómo, se maquillaban y se ponían tacones hechos con pedazos de madera [...] (Arenas, 206-207). O en tiempo de carnaval: Afuera se celebraba el carnaval de 1974 a lo largo del Malecón de La Habana [...]. Dentro de la celda de las locas se organizaba un pequeño carnaval, con música de tambores confeccionados con pedazos de madera o de hierro. Rumbeaban dentro de aquella celda calenturienta y una de ellas remataba el espectáculo cantando [...] (Arenas, 220). Finalmente, y continuando con el transcurso de la novela, Reinaldo Arenas después de una serie de torturas y de ser presionado a firmar una confesión de retractación de todas sus presuntas acciones contra el régimen, recibió una condena por 2 años. Ya puesto en libertad, en 1976, aunque siempre vigilado por la Seguridad del Estado, Arenas trató de rehacer su vida con muchas dificultades, ya que le era muy difícil tener acceso al trabajo por su condición de ex presidiario. Sin embargo, nunca dejó de escribir, y al mismo tiempo confiesa amargamente que nunca fue libre: Así transcurría mi vida a principios del año 1980; rodeado de espías y viendo cómo mi juventud se escapaba sin haber podido nunca ser una persona libre. Mi infancia y mi adolescencia habían transcurrido bajo la dictadura de Batista y el resto de mi vida bajo la aun más férrea dictadura de Fidel Castro; jamás había sido un verdadero ser humano en todo el sentido de la palabra (Arenas, 295). Siguiendo con la historia, en el tiempo en que los acontecimientos de la Embajada del Perú, en 1980, constituyeron la primera rebelión masiva del pueblo cubano contra la dictadura castrista, originando que se abriera el puerto del Mariel hacia Florida, Reinaldo Arenas vio por primera vez una oportunidad clara para abandonar la Isla hacia los Estados Unidos. De acuerdo con nuestro autor, en realidad Castro sólo le permitió la salida a los que él autorizó, que en general fueron prisioneros, enfermos mentales, homosexuales pasivos (un homosexual activo no era considerado homosexual) y espías cubanos. Sin embargo, Arenas aunque fuera homosexual no tenía resuelta su salida por su condición de escritor y disidente político, de modo que, una vez más, atravesando una serie de tropiezos y finalmente alterando su nombre en el pasaporte, logró embarcarse rumbo a Cayo Hueso, hacia la libertad. En el exilio Arenas vivió en un inicio en Miami, para trasladarse finalmente a Nueva York. Fue reconocido por el medio intelectual y literario internacional y fue invitado a dar diversas conferencias en Europa y en más de cuarenta universidades americanas. También continuó publicando y fundó una revista literaria. Aunque para Arenas los Estados Unidos y sus ciudades no constituían precisamente el paraíso, finalmente fue el lugar donde alcanzó una libertad más plena en todo sentido. Fue libre de escribir lo que quiso sin sentirse perseguido y siguió viviendo al límite su homoerotismo. De modo que Central Park, Harlem, la Calle 42, las playas y los lugares más alucinantes de Manhattan continuaron siendo escenario, ámbito ideal, de sus inagotables aventuras eróticas. Antes que anochezca finalmente constituye una pieza fundamental en el estudio del espacio carnavalesco como ámbito de libre socialización gay dentro de la narrativa latinoamericana. La propuesta de Arenas, no sólo a través de su obra sino de su propia vida, resulta de lo más revolucionaria, puesto que busca abrir y extender los espacios que se moldean favorablemente para el libre desenvolvimiento gay, hacia cualquier ámbito social. Es una invitación extrema a subvertir el mundo en pro de la expansión del espacio carnavalesco. Se propone, a través de la repetida subversión de un sin número de lugares, originada en la represión e intromisión de un poder omnímodo, la creación, o bien el reconocimiento de un espacio globalizador que incluya a todos, haciendo énfasis en el disidente político y sexual. Antes que anochezca es un testimonio exitoso de la búsqueda desesperada de este sitio no sólo de inclusión globalizadora, sino también propicio para toda expresión de libertad. Arenas no descansa en esta búsqueda, a través de la disidencia en todo sentido, y la llevará hasta el extremo sublimándola con su propia muerte. Como muestra de la celebración por el triunfo de la libertad política y homoerótica, quedan las últimas líneas de Arenas en su carta de despedida: Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. Me siento satisfecho con haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esa libertad [...]. Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba será libre. Yo ya lo soy (Arenas, 343). Notas 1. Reinaldo Arenas (1943-1990) nació en la Cuba precastrista y pasó sus últimos días en la ciudad de Nueva York como exiliado. Su obra abarca diversos géneros literarios, destacando en la narrativa. Entre sus novelas están El mundo alucinante, su célebre Pentagonía (compuesta por: Celestino antes del alba, El palacio de las blanquísimas mofetas, Otra vez el mar, El color del verano y El asalto), Arturo, la estrella más brillante (1984), El portero (1988) y Viaje a La Habana. Dentro de su narrativa sobresale la obra Antes que anochezca (autobiografía) (1992). Asimismo, Arenas desarrolló el cuento, Con los ojos cerrados; el ensayo, Necesidad de libertad; el teatro, Persecución (seis piezas) y la poesía, Leprosorio (trilogía poética). En 1964 Celestino antes del alba recibió el premio literario otorgado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y fue el único libro de Arenas publicado en la isla. En 1966 El mundo alucinante recibió la primera mención del mismo premio de la Uneac, y al ser traducida y publicada en Francia tuvo un gran éxito y fue considerada como la mejor novela extranjera junto con Cien años de soledad de García Márquez. De la misma manera, la novela El portero, en 1988, fue finalista, junto con otras dos, en el Premio Médicis de Francia como la mejor novela extranjera. 2. Para una referencia más detallada a los premios y nominaciones de la película (Before night falls) se sugiere consultar The Internet Movie Database en la página www.imdb.com. 3. Todavía, la moralidad victoriana más perniciosa no ha sido campo exclusivo de una burguesía sexualmente estricta, y las nociones de un genitalismo no erótico saludable juegan un papel integral dentro de programas en defensa de la clase trabajadora. Tales programas, ya sea asociados con la moralidad burguesa, o con el marxismo stalinizado, además de ser generalmente antieróticos como una consecuencia de ver el sexo improductivo como un todo con la degeneración antisocial, no han tenido problema en ver a la homosexualidad como una perversión incalificable de la sexualidad reproductiva. La persecución de Fidel Castro de la amplia subcultura homosexual en Cuba es tanto una aplicación de este pensamiento marxista tradicional como una confirmación de la demostración en esa subcultura, y en la gama completa de las costumbres sexuales en La Habana prerrevolucionaria, de la corrupción burguesa a la que la revolución estaba obligada a erradicar con la finalidad de asegurar un cuerpo socialista saludable. 4. Leo Bersani, La sociabilidad y el ligue: psicoanálisis y sexualidad gay, conferencia impartida el 28 de abril de 2001 en la Universidad Nacional Autónoma de México, jornada organizada por el Programa Universitario de Estudios de Género y la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. 5. Perpetuando el hecho ocurrido en el Stonewall Inn, un bar gay en el número 53 de Christopher Street en Greenwich Village, que al ser invadido por la policía de la ciudad de Nueva York el 28 de junio de 1969, propició un enfrentamiento entre los casi 200 asistentes gay y la policía. El inicio del activismo gay existente, prácticamente se puede situar a partir de este conflicto que tuvo un resultado a favor de la diversidad. Y por lo mismo, el festival o carnaval gay se celebra actualmente en diversas capitales del mundo a finales del mes de junio, dentro de la Semana del Orgullo Gay. Bibliografía • ARENAS, Reinaldo. Antes que anochezca. Barcelona: Tusquets Editores, Colección Andanzas, 2001. • BAJTÍN, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Madrid: Alianza Editorial, 1999. • FOSTER, David William. Gay and Lesbian Themes in Latin American Writing. Austin: University of Texas Press, 1991. —. “Un apunte para el panorama de la literatura homoerótica en América Latina”. Reverso, Nº 1 (2000). • MANRIQUE, Jaime. Maricones eminentes: Arenas, Lorca, Puig y yo. Madrid: Editorial Síntesis, 2000. • MITCHELL, Mark, ed. The Penguin Book of International Gay Writing. New York: Penguin Books, 1995. ** Lulú Rubio lurubio@prodigy.net.mx Investigadora mexicana. Reside en Cuernavaca, Morelos. Maestra en letras iberoamericanas por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx; 2004). Desarrolló el tema del espacio carnavalesco en la narrativa latinoamericana de tema gay. Ha publicado en Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo). === Ética y crítica de arte en el mundo contemporáneo ===================== === Germán López Velásquez ================================================ Dedico esta reflexión al intelectual, poeta y narrador colombiano Hernando López Yepes. Hay una verdadera confusión. La ética es un conjunto de valores soportados en el humanismo. La crítica de arte, un conjunto de valores sobre una obra signados por la ética. Significa que toda crítica de arte está soportada en una ética. No hay crítica de arte sin la precedencia de una ética. Es la ética, entonces, la orientadora de la crítica. Afirmar que una obra de arte sólo debe mirarse desde los valores estéticos, formales, simbolistas si se quiere, es mentir. La forma por la forma constituye per se una postura ética frente a lo individual y colectivo. La creación que se desconecta de los grandes conflictos sociales, que desconoce la condición humana, que sólo mira la belleza por la belleza, es por supuesto una postura artística que involucra la ética. Me refiero al arte alado, sempiterno, etéreo en el sentido esencial. Retomo unos versos de Goethe: “Nada sé mejor, para los domingos y días de fiesta, Que una conversación sobre guerra y llamamiento a las armas; Mientras que allá abajo, bien lejos, en Turquía, Los pueblos mutuamente se degüellan, Aquí estamos sentaditos, a la ventana, apurando una copita, Y contemplamos las abigarradas naves deslizándose río abajo; Por la tarde regresamos alegres a la casa Y bendecimos la paz y los pacíficos tiempos”. No hay, pues, creación artística carente de ética como sistema de valores. En toda obra subyacen valores supremos, entornos políticos, económicos, sociales, sicológicos, culturales y estéticos. El arte por el arte es una distracción metafísica, una alquimia, un simple deseo. Es el ideal de una presunta estética sobrenatural, un anhelo de ser Dios entendido como simple voluntad de creación, una confrontación con la estética como concepto absoluto. Y, desde luego, un rotundo fracaso y una gigantesca falsedad histórica. Estetizar nuestra realidad no significa envilecer el arte. Defender la obra por la obra, la novela por la novela, el poema por el poema, la pintura por la pintura, implica el reconocimiento de una ética y una estética. Muchos exclaman: ¡Me importa un bledo la ética! ¡La obra se defiende sola! Desconocen intonsos la fuerza de la historia en la creación de arte. Cada hombre es parte de la historia universal. No hay una sola piel que no sea historia. En consecuencia, imposible separar al hombre y la historia de la obra de arte. Forman un cuerpo, lo homogéneo, lo unívoco. No hay entonces separación. El hombre como historia vital se convierte en arte, en creación de significantes. De tal manera que habría dos interpretaciones para éstos llamados estetas puros: la primera, que son unos ignorantes de los contenidos históricos del arte y, la segunda, que esconden intereses creados del lado de las derechas políticas internacionales. Aclaración necesaria Hablar de ética en el arte no significa en modo alguno proponer una militancia ideológica. Lo menos histórico que ha habido son los partidos políticos y en ellos las ideologías. Son las grandes fuerzas económicas y sociales las que estructuran la historia y desatan el ejercicio del pensamiento y quede claro que no estoy haciendo ningún descubrimiento científico. De tal manera que es necesario esclarecer conceptos como ética, compromiso ideológico, partido político, arte comprometido o arte militante. No es un secreto que cuando el arte se pone al servicio de una ideología o de un partido político o de un régimen de gobierno, el fracaso es descomunal en términos de ética y estética. El realismo socialista que obligó a los creadores soviéticos a defender la república proletaria no sólo empobreció al arte sino que condujo al suicidio de pintores, novelistas, poetas y músicos. Un artista afiliado a una organización cuyo único objeto es producir arte para el régimen de turno queda defenestrado, alienado, postrado, esquilmado, agonizante. Abandona su condición de artista para convertirse en un instrumento propagandístico escribidor de libelos y panfletos partidistas. Entra a formar parte de los aparatos ideológicos del Estado. Su condición superior se desvanece. Deja de ser un testigo fundamental de la historia para convertirse en una simple ficha de un partido político en el poder. Los escritores que se asociaron para defender en China el régimen de Mao, también fracasaron. De creadores se convirtieron en agitadores políticos del régimen de turno. Esa asociación se impuso desde arriba, desde el poder político. Revisemos las “Cinco tesis filosóficas de Mao” para comprenderlo. El llamado realismo socialista acabó con el arte para imponer una ideología bajo una presunta estética. Igual ocurrió con otras organizaciones de escritores y artistas en países de Europa Oriental. No debe confundirse la postura ética, la responsabilidad social, el humanismo en su amplio sentido, propio de todo creador consecuente con su tiempo; con el arte comprometido. Es un error. De manera que toda crítica de arte encierra un análisis ético, jamás un análisis de ideología de partido. La ética tiene sus propias definiciones. Criticar a un artista porque no asume posturas éticas concretas con su tiempo es legítimo, y además, necesario. Diferente es que se confunda la discusión de la siguiente manera: “Es que usted está criticando al artista porque no ejerce un arte comprometido”. Eso jamás. El debate de fondo es sobre ética, no sobre partidos ni ideologías de turno. Ya dejé claro el error histórico de esa postura en el mundo del arte. No dejó sino ripiosidades, folletines electoreros. El realismo socialista o la literatura como denuncia social o como apología de un sistema político, devienen en un desagradable macartismo de todo lo que no sea la forma por la forma, la belleza por la belleza, la estética como única solución del acto creador. Charles Baudelaire, crítico de arte y poeta de cosmogonías, exigió en su momento una ética al artista. Sus Flores del mal son de una capacidad histórica enorme. Un mejor retrato de las miserias sociales de su tiempo es imposible de lograr. Ahí está su ética de la misma manera que el crítico de arte la tiene, pues no olvidemos que la crítica de arte es literatura sobre literatura y condición de poeta debe tener quien critica desde la estética y la ética la poesía, como condición de pintor debe tener quien hace crítica sobre la pintura. La condición de artista les pertenece tanto al crítico como al criticado. Ambos son creadores, deben serlo. Forma parte de su esencia. Crítico y criticado comparten un mismo ámbito del sentir, una forma análoga de percibir el mundo, una sensibilidad. Ahora bien. Algunas medianías, incapaces de resistir evaluaciones sobre sus obras, vituperan a los críticos, porque no tienen alas para producir arte. Dicen los muy pigmeos: “Critican porque no tienen nada que mostrar”. Debe ser que no han leído a verdaderos críticos. Insisto, la crítica de arte debe ser arte sobre arte, como la crítica literaria es literatura sobre literatura. Su género es el ensayo artístico. ¿No es Baudelaire uno de los grandes críticos de arte de su época? ¿No es acaso uno de los gigantes de la poesía? ¿Descalificamos los aportes críticos de Alejandro Dumas, Denis Diderot, Rilke, Dostoievsky, Poe, Goethe, Stendhal y Gautier? Entre la crítica artística de Baudelaire, a la cual hizo importantes contribuciones teóricas, y su poesía, hay perfecta circularidad, estricta relación de complementariedad. En Baudelaire se aplica la integridad epistémica, es decir, la independencia, la consistencia y la sinceridad. Se ejerce una ética tanto en la crítica como en la poesía. Su trabajo creador es todo lo contrario de la arbitrariedad de la razón. Es un crítico de arte y un poeta en el cual no hay lugar a heteronomías o dependencias intelectuales. No se trata de un embaucador epistémico. Su virtud más celebrada es el rigor. Aplica las virtudes de primer orden según Kant: veracidad, imaginación y meticulosidad. El arte nunca será un tecnicismo. Sería antipoético. Jamás pertenecerá a lo tecnocrático, ni participará en bolsas de valores. Mientras el mundo se hunde en una profunda crisis del sistema capitalista, que no una crisis en las acciones de bolsa, el arte interpreta. El ejercicio de las simples formas en el arte es una manera de esconderse y evadir responsabilidades éticas. No puede afirmarse que los textos de crítica artística de Baudelaire y sus prosas estéticas son adefésicas y de tono menor. “La excesiva maestría de una obra sabemos que es masturbación ágil”, decía el poeta francés. La obsesión por la forma termina destruyendo la sensibilidad artística y anulando el poder revelador del arte. La belleza debe tener una concepción histórica, una lectura del hombre y las cosas. La crítica de arte Martha Traba aplicó la principal enseñanza de Baudelaire en Colombia: “El crítico debe cumplir su deber con pasión”. Lástima que ella no haya tenido sinceridad. Le jugó a los intereses creados y causó mucho daño. Su crítica fue corrosiva y disolvente. No hay mayor postura ética que la de Miguel de Cervantes en su Ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. La obra de Homero sí que es otro ejemplo. Por supuesto que Shakespeare no se queda atrás. El fondo de las teorizaciones artísticas de Sócrates, Platón y Aristóteles, es la cuestión ética, dicho en términos filosóficos. Ahora nada más, la gran discusión filosófica en Europa es la ética. Esa agitación está muy promovida por los pensadores polacos. No hay duda de que el tema central de cualquier ejercicio del pensamiento contemporáneo es la ética. Controversia que por razones epistémicas no puede estar ausente del arte. Si “la poesía es un arma cargada de futuro”, como dice Gabriel Celaya, imposible negarle una ética, una función histórica. Los documentos, los procesos jurídicos y el registro civil con su fe de bautismo, se pierden en los archivos oficiales. La poesía no. El verso supremo y clarificador se reproduce eternamente, en la memoria de los hombres. El arte es una fuente histórica. ¿Cómo comprender a la Rusia zarista sin las novelas de Tolstoi, cómo clarificar la miseria moral de ese pueblo sin leer a Dostoievsky? El pintor Goya es decisivo para comprender la pobreza y la represión de los estados monárquicos europeos. Y no vayamos a decir que Goya tuvo militancia partidista, pintura comprometida. Oscar Wilde fue un testimonio de su tiempo. ¿No es la cárcel de Reading una descripción perfecta de la criminalidad y la represión y de todas las violaciones de derechos humanos? ¿No describe, acaso, a la perfección, esos antros donde se disuelve la condición humana? ¿No interpreta Balzac, desde una ética, el estado general de la nación francesa, sus instituciones descompuestas, la familia misma? ¿No fue crítico literario Ernest Hemingway? ¿Dónde quedan, entonces, las apreciaciones de Milán Kundera? En Europa, la mayoría de críticos de arte entre 1660 y 1850, son escritores. Así que los artistas críticos de arte son innumerables, menos para esta casta de sociópatas que ven enemigos en todas partes. Su única exigencia es el unanimismo dictatorial y castrador de toda forma de pensamiento. En todos esos críticos europeos se destaca una ética, ética que por supuesto exigen a los criticados, además de la existencia de una perfecta circularidad entre sus ensayos estéticos y su obra poética y novelística, como ya lo dije de Baudelaire. Si la obra de arte es una captación supranatural de la realidad y una elaborada meditación, la crítica tiene que hacer los mismos ejercicios para penetrar en lo profundo del arte. Significa la total correspondencia intelectual y espiritual entre crítica de arte y obra de arte. En consecuencia, ambos son artistas, creadores, esteticistas, demiurgos. No puede haber divorcio funcional, más aun, imposible pregonarlo. Sería una dicotomía ucrónica y utópica, valga decir, imposible en el espacio y en el tiempo. Uno de los momentos cumbres del encuentro ética y crítica de arte en el mundo contemporáneo se presenta en la Europa de la segunda postguerra. Era necesaria la ética como vanguardismo, la exigencia de valores humanísticos después de tanto desgarramiento. Ello explica la presencia de personalidades como Sartre, Simone de Beauvoir y el mismo Cioran, en la vida intelectual y filosófica. No sobra recordar la gigantesca controversia ética desatada por la militancia inicial en el Partido Nacional Socialista de Adolf Hitler, del —para algunos— más grande filósofo del siglo XX, Martín Heidegger. Sin duda que su obra Ser y tiempo es una escultura de la filosofía, un edificio del pensamiento. Reconozco que me fue muy difícil entender esa decisión del gran pensador alemán rector de la Universidad de Friburgo en 1933. En su Introducción a la metafísica, publicada en 1953, dice el filósofo: “Nuestra época atraviesa por una crisis espiritual caracterizada por tres flagelos, que afectan a la sociedad contemporánea, cada vez con más apremio: la ‘huida de los dioses’, la ‘masificación del individuo’ y la ‘destrucción del planeta’. ¿No necesitamos, entonces, de una ética y una crítica de arte en la sociedad?”. Los momentos del acto creador Un artista, para serlo, necesita de dos talentos esenciales, llamémoslos “atributos de su personalidad”: captar, mediante poderes espirituales superiores, el misterio de las cosas y, materializarlo con los utensilios del arte. El manejo de los instrumentos exige destreza, conocimiento profundo. En el caso de la literatura es el lenguaje. El artista interpreta lo secreto, lo adivina y, al final, lo concreta en la obra de arte. Para lograrlo se requiere ser un brujo sideral, cosmogónico, unido a la vida, desde el principio de los tiempos. Cumplida la primera etapa, la del mago, se pasa a la fase de alta cirugía. Cada significante debe ser exacto. Al final habrá una perfecta construcción lingüística y poética además de interpretativa, de la realidad. Surge la obra de arte. El entorno del artista jugará papel decisivo en su forma interpretativa. La experiencia con la vida de cada creador será determinante. Siempre habrá una ética y una estética. Siempre correrán como dos corrientes paralelas. Atrapar el misterio y hacerlo materia es la obligación del artista. El momento de creación es un arrebatamiento. Lo recóndito del universo se deja ver ante los ojos del artista, y su misión es develar ese misterio profundo de la vida mediante la cristalización del objeto de arte, llámese lienzo, novela o escultura. “La obra de arte responde a una labor de idealización que transforma lo natural en supranatural”, sentencia Baudelaire. La ética como conjunto de valores desarrollados en el decurso del artista y como conclusión del entorno múltiple, aflorará sin remedio. El arte es un hecho social. El mexicano Carlos Fuentes, en su libro El naranjo o los círculos del tiempo, demuestra una vez más que las fronteras excluyentes, cortantes, entre historia y ficción, no existen. La palabra y la historia son los componentes de toda su obra. La literatura y el arte son ante todo comunicación. El arte no acepta a los simuladores, a los piratas que tratan de usar su ropaje. En Colombia abundan. En ellos la lectura no existe. Su alma es un reproductor de ignorancias históricas. Oí decir a uno de esos alfabetos que no hombre culto y de pensamiento, que no tenía ningún interés en saber la historia del arte, ¿para qué eso? Seguidamente dijo que, para ser escritor, no era necesario saber español, que ese conocimiento era para profesores. Que la filosofía no era más que una teorización de historiadores y académicos. Las citas podrían multiplicarse y algunas ser demasiado penosas. Capítulo entero amerita el estado de la educación pública. La universidad necesita ser más participativa. Los profesores tienen que ser menos burócratas, menos sabáticos, más preocupados por la vida de la nación. Muchos son de una mediocridad apolínea. De alguna manera sigue vigente el pensamiento de Estanislao Zuleta sobre el sistema educativo: absolutamente castrador. El interior de la universidad colombiana está sombrío. No hay indicios de un renacimiento. Colombia reclama una verdadera revolución del pensamiento y la cultura. Ahora bien. Muy necesaria la discusión sobre el estado de la educación secundaria. ¿No se justifica la discusión ética y crítica en nuestra sociedad? ¿No es fundamental si queremos ahondar las libertades, el libre pensamiento y la formación de una real democracia? En los colegios y escuelas ni siquiera se aplica la elementalidad de la “ética de Amador” de Fernando Sabater. Tenemos que discutir sobre la ética en lo público, en lo privado, en el arte, en la familia, en la escuela, en la academia, en el cine, es decir, la ética como postura totalizante de una sociedad. Uno de los grandes conflictos de la nación colombiana es la postergación de su debate ético. Si iniciamos ya esa discusión siempre retrasada por la sucesión atropellada de capítulos ignominiosos y trágicos, habrá esperanza. Los gocheneches colombianos Mal haría en no puntualizar la conducta de los gocheneches colombianos, que los hay por racimos. Dicen —ellos— que la ética no importa, que los mejores artistas han sido verdaderos desechos, piltrafas humanas, violadores, cocainómanos, fantasmas nocturnales ahogados por el humo, el hachís y el éxtasis. Carroñas arrojadas sobre lechos de piedra dura, volviendo a Baudelaire, ese insuperable vicioso. Olvidan que detrás de los grandes abismos se han expresado las más grandes éticas del arte universal. Su argumento es evasivo y desconocedor de la historia del arte y, por supuesto, de la ética como categoría filosófica. Caer en los vértigos de la vida, en sus espejos desorientadores y, la mayoría de las veces alienadores, no significa la desaparición de la ética, ni mucho menos, su renuncia. ¿No hay ética en Apollinaire ni en Verlaine? ¿No hay ética en la obra del alcohólico William Faulkner? Los precipicios de Thomas Eliot son profundos. No mencionemos a los grandes de la literatura rusa de finales del siglo XIX y principios del XX. De manera que ese no es el punto. Nuestra ética empieza con la interpretación artística de una realidad escabrosa muy lejana de cualquier asomo humanístico. Los intelectuales y creadores colombianos, en amplia mayoría, desconocen en grado sumo la historia del arte, y no pocos son simples alfabetos, auténticos simuladores en el saber cultural y el ejercicio del pensamiento. Su falta de honestidad para asumirse como colombianos ha hecho mucho mal al desarrollo de una crítica de arte y un pensamiento avanzados. La ética debe ser el debate contemporáneo. Son los gocheneches, los que proponen la desviación del río de La Magdalena por la carrera séptima de Bogotá y el montaje de una carpa para evitar la lluvia sobre la capital. Obtusos trapecistas incapaces de ayudar al mejoramiento de Colombia. Algunos tienen toda la formación académica y los laureles suficientes a nivel internacional; pero, al carecer de ética, siguen obstaculizando la formación de un pensamiento y una cultura críticas, sobre todo por su ideología colonialista y su desprecio por el país. Algunos dolores Duele el silencio de Álvaro Mutis, su insolidaridad. Le lame el culo al Rey abrazando una ideología colonialista. Ya lo dije en otro escrito. Su discurso, si así puede llamarse semejante mediocridad, al recibir el Premio Cervantes, tuvo la magnitud de una vergüenza continental. García Márquez también renunció a cualquier atisbo ético. Hacer pública una posición ética sobre los graves problemas de la nación y hacer interpretaciones contemporáneas desde la literatura, no es ejercer una ideología en las letras ni defender un partido, ni ser comprometido o realista socialista. Es la simple función ética del arte, que no se aleja, por supuesto, de una función histórica y social. Un país que tiene doble moral al permitirle a su Premio Nobel la exaltación de la pedofilia en su novela Memoria de mis putas tristes, exige ética en sus intelectuales y artistas, algún tipo de liderazgo. La novela de Kawabata tiene hombres pasados de sesenta años que exigen jóvenes de 21. La de Márquez es con ancianos de 90 que reclaman niñas de 14 años que además deben ser vírgenes. ¿No amerita un debate desde la ética la literatura colombiana? ¿Es eso correcto por tratarse de un artista? ¿Es ético con América Latina, que rindamos prosternaciones a la monarquía española? ¿Es ético que estemos volviendo a las novelas históricas que exaltan la conquista y el dominio colonialista español? ¿Es ético que los intelectuales y artistas, sobre todo del departamento del Cauca, no digan nada sobre la tragedia de sus indígenas y su estado colonial? ¿Cuál es el papel de los artistas frente al narcotráfico y el paramilitarismo y, por supuesto, la guerrilla? ¿Es legítimo opinar sobre los tres millones de desplazados desde el arte y el ejercicio del pensamiento? ¿Debe ser el arte algo etéreo e inalcanzable para los hombres que no son artistas? Colombia necesita de una decidida controversia sobre la ética y el arte. Mientras algunos luchan por imponer la pena de muerte para violadores de niños y niñas, mientras en cada nuevo amanecer hay un hecho vergonzoso contra la infancia, mientras aumenta el dolor de miles de familias dañadas por los asesinos y violadores de sus hijos, callamos la incitación pedofílica que hace García Márquez, desde la literatura. Qué ética tan delgada. Qué doble moral la de sus católicos lectores. La ética y la crítica de arte en el mundo contemporáneo, exigen un cambio de comportamiento, un nuevo deber ser de tanto gocheneche. Ser un gocheneche es pasar agachado con el actual Ministerio de Cultura y su elegida. La nombraron para darles gusto a los congresistas afrodescendientes de Estados Unidos, jamás para darle representación al 30% de las negritudes colombianas. ¿No amerita esa flamante ministra un debate ético de los intelectuales? ¿Es ético que para la celebración del bicentenario de nuestra llamada independencia se nombre como directora a una reina de carnavales de la Costa Atlántica? ¿Cuándo se dará el debate a la crítica de Martha Traba, una argentina que vino a Colombia a pontificar quién era bueno y quién era malo en la plástica? ¿Una intelectual que ejerció su “CRÍTICA” sobre la base del amiguismo y los odios reconcentrados y que llevó a la muerte en París al pintor Darío Morales? Traba escribió con pasión, pero fue sospechosa. Su crítica no fue sincera. No olvidemos que, en Colombia, el periodismo pretende dominar, de manera también sospechosa, el universo literario, con libros insulsos patrocinados por editoriales bastardas, que más obedecen a la urgencia de espectáculo mercantil y utilitarista, que al conocimiento de los géneros y los hallazgos estéticos. Qué daño están causando a los lectores de novelas y narrativa. ¿No se justifica un debate ético entre periodismo y literatura a la colombiana? ¿No es tiempo de discutir la ética de los medios de comunicación? Recordando a Pierre Bourdieu, los medios de comunicación de Colombia se olvidaron de la ética, no informan, ofrecen espectáculo, y la mayoría de las veces se olvidan de representar a la opinión pública para representar al gobierno de turno y en él a los grandes grupos económicos. ¡Qué negación de la ética! La mayoría de nuestros artistas carece de posición ética. Se venden como judas por miserables contratos en esas oficinas de mentideros culturales. Se agazapan buscando qué beneficio logran a cambio de su complicidad con la mediocridad de turno. En síntesis: desconocen la conexión entre ética y crítica en el mundo contemporáneo. La crítica es de la esencia del desarrollo del pensamiento y la cultura de las sociedades. La ética y la crítica contribuyen de manera decisiva en el mejoramiento espiritual y cultural de los pueblos. Donde no hay ética ni crítica hay barcos hundidos sólo habitados por el silencio y el pasado. ¿Qué decir de los artistas que trabajan para narcotraficantes fuente mayor de su riqueza? ¿De los que al tiempo que presentan una novela en un salón francés o español, escriben discursos para políticos corruptos y mediocres? No hay duda. Es tiempo de abordar la cuestión ética en el arte colombiano. La construcción del tejido social nuestro está vinculada de manera estrecha a la ética y en esa tarea monumental por fuerza de los graves conflictos que padecemos, el artista tiene descomunal responsabilidad. No tenemos una problemática para ángeles ni mucho menos una Constitución alada y parnasiana. Nuestros grandes conflictos son de carne y hueso y el arte nunca será la renunciación a lo histórico y a lo terreno. Es imperativo bajarse de esa inhumana y despreciable nube. La forma por la forma será siempre anacrónica. Somos contemporáneos Ortega y Gasset escribió: Yo soy yo y mis circunstancias. Somos “seres situados” y en consecuencia asumimos posiciones políticas, sociales, éticas y estéticas, como escritores y artistas. Muchos escritores y críticos “modernos”, están lejanos del Medioevo sólo en la medida en que disfrutan de los avances de la ciencia y de los productos de la tecnología. Toda modernidad está llamada a convertirse en pasado, en antigüedad. Discrepo conceptualmente del arte moderno, prefiero referir al arte contemporáneo. Lo moderno es una reacción contra el esclavismo de la gleba y los siervos, una postura ufanada contra el Alto Medioevo, un envanecimiento por la ciencia y la tecnología, lo contemporáneo es la simple representación artística del presente. Sobre la autocensura Una cuestión medular del debate sobre ética y crítica de arte en Colombia y en general, en América Latina, es la autocensura. Conocidos y publicitados intelectuales, escritores y artistas, sepultaron la palabra pública, el concepto de la cultura como creación social, por miedo. Miedo al desempleo, miedo al destierro, miedo al exilio interior, al ostracismo, miedo a ser diferentes, miedo a ser marginales, miedo al miedo, miedo a la muerte o la desaparición forzada. Es inocultable, en esos creadores, en esos intelectuales, la falta de una ética. Las sociedades más avanzadas, más civilizadas, más permeadas por el pensamiento y la cultura, promueven el discurso como categoría superior para el progreso social. Es imposible fomentar el libre pensamiento, la tolerancia activa en la diferencia, lo dialógico, lo societal, si los mismos académicos y artistas se imponen la autocensura. La autocensura no es válida ni en la cárcel. Wilde escribió desde los barrotes agonizantes. Ni que decir de los cientos de poetas españoles que sobrevivieron a la pena de muerte en campos de concentración franquistas. Desde esas mazmorras escribieron y sacaron al exterior sus versos iridiscentes de belleza y denuncia de la iniquidad. Recordemos al poeta condenado varias veces a muerte Marcos Ana. Nunca renunciaron a su ser histórico. Colombia no avanzará hacia la construcción de una democracia social y justa si crece la autocensura de sus artistas. El arte sólo es posible en la libertad, en el libre pensamiento, en la crítica estética, en la cultura. Ninguna dictadura lo posibilita, sea de izquierda o derecha. Es hora de salir de la colonia, de ser contemporáneos, de abrazar la libertad que necesita el arte y la cultura, de asumir una ética. No puede haber más dilaciones ni autocensuras. ** Germán López Velásquez revistamefisto@hotmail.com Escritor, periodista, abogado y profesor universitario colombiano (Pereira, Risaralda, 1959). Fundó en 1984 la revista Mefisto de arte y literatura latinoamericana, de cuya dirección continúa encargado. Ha publicado los libros Muera el Quijote, Violaciones y Con Aurora en La Habana. Miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras, de la Sociedad Bolivariana de Colombia y de la Academia de Historia de Colombia. Conferencista de amplia trayectoria en su país. Ha recibido diversos premios literarios tanto en Colombia como en Brasil, Francia y Estados Unidos. === El “gendarme necesario” en la Venezuela del siglo XX ================== === A través de las novelas =============================================== === Oficio de difuntos, Falke y Perfume de gardenia Yady Campo ======= La Venezuela del siglo XX fue, sin duda, un retrato lleno de múltiples contradicciones: señales de progreso que contrastaban con las acciones más retrogradas e inhumanas; crecimiento vertiginoso de la población en vivo contraste con la persecución, hostigamiento y desaparición de miles de venezolanos, son apenas pequeños brochazos sobre un periodo de tiempo prolífico en hechos que definieron el rumbo del país, y paradójico, por cuanto permitió establecer grandes interrogantes sobre nuestra nación: ¿por qué Venezuela requirió casi siempre como agenda política de un “gendarme necesario”? Responder tal cuestionamiento no es tarea fácil. Primero porque las características en que se han sucedido los acontecimientos permiten a simple vista argumentar que el contexto histórico cultural no daba más oportunidades. Pareciera entonces que las cosas no pudieron pasar de otra forma que exactamente como ocurrieron. En el caso específico de la dictadura del general Juan Vicente Gómez, Venezuela acababa de salir de una cruenta guerra la cual tenía al pueblo harto de tanta muerte, miseria, pestes, privaciones, saqueos y toda clase de actos que violaban todos los derechos humanos fundamentales. Sin una educación con bases filosóficas y metodológicas que garantizaran el acceso a las masas, en un estado predominantemente agrícola y en medio de una matanza diaria, es muy lógico que la llegada de un gobierno “pacifista”, que se ocupara de aplacar los focos de violencia e insurrección y con el fiel compromiso de traer la tranquilidad a la Patria, se instaurara y se ratificara por mucho tiempo. Ahora bien, digerir estas realidades en unas pocas líneas no tiene en sí mismo mayor trascendencia, no obstante, la literatura con sus versiones posibles de los hechos, su mirada aguda ante los acontecimientos y sin lugar a dudas con su poderosa imaginación, sí lo logra. Y no sólo entender y representar una realidad, sino extasiarnos en el sentimiento de los que sí vivieron periodos que hoy parecen ficción. La literatura lo logra porque a través de la ficcionalización nos aproxima a los seres, personajes, vivencias, contradicciones propias del hombre. En el caso de Oficio de difuntos, de Arturo Uslar Pietri, se puede consolidar una mirada objetiva sobre la dictadura de Gómez. Esta novela magistralmente escrita por una de las mentes más brillantes de este país, sintetiza la forma en que se instauró el poder dictatorial y cómo todos aquellos que formaran parte del círculo de poder gozaban de variados beneficios. Es el caso del padre Solana quien a pesar de ser ficcionalizado en la novela, pues, para cuando suceden los hechos narrados por él, tenía varios años de muerto, permite desentrañar una madeja de corrupción al tiempo que configurar a la efigie del general con toda su particular personalidad. Acercarnos a él a través de Oficio de difuntos es mucho más fácil, lo encontramos igual de contradictorio pero ante y sobre todo más humano. La historia comienza con la muerte del general —a quien se le ha cambiado el nombre al igual que los lugares, pero que siguen siendo en esencia los mismos— hecho que sorprende al padre Solana, puesto que se “había acostumbrado a la idea de la imposibilidad de la muerte del general”. Sin embargo, no es la muerte lo que asombra y asusta al padre sino la tragedia venidera para él y todos los que como él formaron parte de ese hilo de corrupción de la dictadura. En ese primer capítulo, el padre Solana vislumbra casi visionariamente cómo se empezará a llenar la ciudad de saqueos, revueltas y persecuciones. Siente cómo el universo a través de ese duro golpe, comparable a la caída de un imperio, le cobra las innumerables y reprochables acciones que caracterizaron su vida. Luego, a medida que se sumerge en la narración, el padre Solana nos pasea por la vida y obra de Gómez, las terribles injusticias así como su estrecha relación con Castro. Se ratifica la crueldad de la dictadura desde la mirada humana de quienes la padecieron, haciendo por ejemplo gala del morbo y sadismo que se había apoderado de los verdugos del poder. Mereo Pacheco, por ejemplo, tocaba al son de un arpa mientras los presos de La Rotunda agonizaban comiendo vidrio molido, con grilletes a sus pies. También se muestra la agonía del general así como su ascenso al poder, sus convites, amigos, mujeres, parrandas, excesos, sus dramas. La cotidianidad se hace presente en esta obra permitiendo conocer su posible intimidad, sus contradicciones. Es, sin duda, una de las novelas más importantes para aproximarnos a la construcción del “gendarme necesario”. La novela Falke, de Federico Vegas, también se centra en la dictadura de Gómez. Está basada, al igual que la de Uslar Pietri, en hechos reales, pero contiene muchos más elementos de ficción. Aunque es contada “supuestamente” por el propio Rafael Vegas, protagonista del fallido intento de derrocamiento a Gómez en Cumaná, la novela se nos devela a través de su universo literario, más ambigua, permitiendo que la historia se nos haga más humana y retando por ende las versiones oficiales sobre el evento. Comienza con Federico, el escritor de la novela, relatando la primera vez que vio a su tío Rafael, el cual le parecía sufrir de una terrible enfermedad (mal de Chagas). Según él, sintió el llamado a escribirla, no tenía más opción. A través de contactarse con la hija de su tío consigue una caja que contiene: • Carta de Rómulo Gallegos a Rafael Vegas. • Carta de Rafael a Rómulo Gallegos. • Cinco carpetas con la descripción de la aventura del Falke. Y que será el material con que se construirá ese pasaje trágico de la historia de Venezuela donde jóvenes promesas del país perdieron su vida de manera trágica y fortuita. Todas las explicaciones quedan cortas para justificar este acto tan ruin y sólo a través de una novela donde los acontecimientos son contados de manera ficcional es que se puede entender que probablemente no había otra forma en que se dieran los hechos. Luego, aparece una “supuesta” carta de Rómulo Gallegos a Rafael Vegas, donde el célebre escritor le responde a Rafael que NO puede ayudarle en su empresa de armarle una novela sobre la travesía del Falke. Le explica que solo ÉL (Rafael) puede contar la historia. Además aduce que está todo muy reciente como para sacarlo a la luz pública, con lo cual heriría a mucha gente. Temporalmente hablando ya ha sucedido todo, incluso ha muerto el general Gómez, hecho que creían imposible: “...acaso no sabíamos que hasta el más cruel y obstinado presente se convierte en pasado” (Vegas:32). Federico Vegas, el escritor de Falke, hace con las cartas el telón de fondo CREÍBLE, VEROSÍMIL, de la novela, haciéndonos figurar como lectores que todo lo allí plasmado es cierto. La parsimonia de la carta, su forma tan impecable de presentar cada palabra, hace posible que realmente Gallegos le esté respondiendo al joven escritor (Rafael Vegas) quien para ese entonces ya había retomado los estudios de medicina en Europa. En la carta de Rafael Vegas a Rómulo Gallegos, el joven aventurero le pide a su escritor predilecto, orgullo nacional para el momento (Rómulo Gallegos), que trate de hacer una novela con los materiales que le está enviando (5 carpetas), le explica que además de construir una ficción con toda esa terrible verdad allí plasmada, le servirá a él (Rafael) de EXORCISMO para alejarse del dolor, frustración y rabia que le producen los recuerdos. Después irá apareciendo paulatinamente cada carpeta. En la primera, se ubican en París. Rafael vive bien. Estudia medicina, está con sus amigos. Tiene muchas dudas y a la vez muchas certezas de hacer la invasión a Cumaná con la cual derrocarán definitivamente la dictadura del general Juan Vicente Gómez. Hay, sin embargo, cierto hermetismo sobre el ataque. Conoce a Delgado Chalbaud y a Pocaterra. Les muestra respeto y admiración. Se relatan microhistorias como por ejemplo la relación entre Rafael y su novia Rosario en Caracas así como con Simone en Francia. Con la de su ciudad natal es parco, distante, frío, limitado a las cartas que se escriben. Con la francesa es natural, espontáneo, feliz. Mantiene en secreto su intervención en el futuro asalto tanto a sus padres como a su novia formal. También se detiene a explicar los detalles del armamento, la tripulación, la forma en que lograron convencerlos de incorporarse a semejante odisea. También se cuentan relatos sobre La Rotunda, que permiten con tanta crueldad mantener viva la llama del odio y la venganza. Pareciera que es lo único que los mueve. En la segunda carpeta se mantienen vivas las historias personales sobre lo padecido en La Rotunda. Surge la temática del ESPIRITISMO y de cómo estas creencias guían la expedición del Falke. Rafael describe las penurias de la tripulación: vómitos, mareos, malas comidas, olores insoportables, nimiedades que nos recuerdan que ante todo son HUMANOS que sienten y padecen. Rafael escribe inicialmente a escondidas y luego delante de todos sin levantar sospechas. Todavía se mantiene cierto hermetismo con respecto al plan pero se vislumbra con mayor fuerza que el eje que mueve a los líderes es el odio y la venganza. Su amigo Armando Zuloaga también escribe sobre la travesía pero está convencido de que morirá a los 24 años porque una adivina se lo predijo en París, dándole mayor consistencia a la hipótesis del espiritismo y las creencias propias de la época. En vista de que Rafael está temeroso de que se extravíen sus escritos, se los entrega a Pocaterra, quien se quedará dentro del barco junto a Carlos Delgado Chalbaud quien es aún un jovencito. La tercera carpeta es escrita cuando todo había acabado, de acuerdo a Federico Vegas, el escritor de Falke, su tío Rafael habría escrito estas páginas creyendo sentir alivio al dolor del reciente fracaso. Acepta, de acuerdo a sus propias palabras, que muchos de los pasajes descritos allí están bañados por la imaginación, pues son producto de su memoria y por tanto se ceñirá a lo que ésta le traiga. Esta justificación es necesaria por cuanto le da verosimilitud al relato al tiempo que permite a carta cabal emplear todas las divagaciones que sean necesarias así como todos los recursos ficcionales, porque como él mismo lo señala está marcadamente dentro del terreno de la ficción. Esto le da ventaja al escritor de poder crear una atmósfera ambigua donde, como suponen historiadores y críticos, la confusión imperó. Describe, pues, la llegada a Cumaná, las bajas humanas, que por cierto fueron muchas, la supuesta traición de Pedro Elías. Se asoman pequeños personajes olvidados por la historia oficial: los habitantes del pueblo de Cumaná, los niños corriendo, las mujeres trayéndoles las arepas o aguapanela, las improvisadas curas a los heridos. También se aborda la huida de los sobrevivientes. Al protagonista lo llevan y traen como a un títere, pasa penurias, privaciones y hasta un ataque de un chigüire. Narra la fatalidad de sentirse aislado, perseguido, enfermo, triste. Su pena moral es mayor que su dolor físico. Incorpora elementos propios del llano: creencias, gente, idiosincrasia. Esta carpeta tiene la particularidad de abordar la invasión y sus consecuencias sin el acartonamiento de las versiones oficiales. Como se afirmó anteriormente, permitió a través de sus líneas comprender mejor los sucesos, recrear una posible versión de los acontecimientos, indagar en la complejidad de sus protagonistas, no sólo los mártires, los que llenan las páginas de los libros de historia, sino los pequeños seres que con su presencia dieron paso a ese sueño de libertad que reinaba la expedición del Falke. En ese mismo orden de ideas, la cuarta carpeta se enfoca en la huida de Rafael Vegas desde la isla de Puerto España hasta Europa. Al hacer escala en Trinidad lo hacen preso al creerlo un drogadicto. En la cárcel sufre las penurias que una intentona golpista quizás no le habían infligido. En esta carpeta Federico Vegas, el escritor de Falke, es sumamente fantasioso, incorpora situaciones y hechos irrelevantes para el relato. Es como si quisiera despertar en el lector mucha lástima hacia Rafael. Lo más significativo de esta carpeta es que el joven Rafael descubre que supuestamente Gómez supo todo el tiempo dónde estuvo él, dónde lo escondieron, quiénes lo ayudaron. Además es Gómez quien financió, ejecutó y aplastó la travesía del Falke desde Europa hasta Cumaná. Estas afirmaciones tienen una connotación de duda y a la vez de certeza que desaniman al protagonista llenándolo de frustración, rabia y más dolor del que ya tenía. En la quinta y última carpeta, Rafael está centrado de nuevo en estudiar. Han pasado cuatro años y por lo tanto ve las cosas con mayor claridad. Se inclina por la psicología. Afirma —intentando darle una explicación lógica al fracaso del Falke— que a Venezuela la acaba ¡la HISTERIA! Por eso no resuelve ninguno de sus problemas como país. Veguitas ha decidido mantenerse equilibrado. Lejos de vengarse quiere olvidar. Hay un dejo de rabia y frustración en sus palabras. Siente que perdió un tiempo valioso y ya no se muestra interesado por descubrir quién tuvo la culpa. Se emplea el pesimismo y la resignación como telón de fondo del estado anímico de nuestro protagonista. Para finalizar la novela Falke, Federico Vegas emplea unas APOSTILLAS que vienen a ser una especie de confesión sobre el hecho de que Rafael Vegas sólo había escrito 11 cuartillas sobre lo sucedido en el Falke, con lo cual nos revela como lectores que todo no es más que ficción, una alegre y desinhibida invención de un sobrino con una mente prolífica, vívida y ágil. También nos confiesa Federico que se asesoró con familiares y amigos, lo que reafirma su necesidad de mostrar la otra parte de la historia, los personajes desestimados por la academia: obreros, pueblo en general, mujeres, niños de Cumaná. Es evidente que el escritor reconoce la necesidad de falsear la historia pues a través de personajes casi irrelevantes se desentraña en los rincones de un pasaje trágico de la historia de Venezuela. En relación con Oficio de difuntos, Falke está más impregnada del elemento ficcional. En ella, a diferencia de la novela de Uslar Pietri, no se caracteriza al general Gómez desde el punto de vista físico, sino se explora más su devastador poder, el que sin duda se extendía hacia otros rumbos fuera de la nación. Uslar Pietri permite configurar al dictador en su figura de “gendarme necesario” mientras que Vegas se centra más en sus increíbles influencias dentro del país y fuera de él. Es como si quisiera decirle a las nuevas generaciones que existió una leyenda sobre un hombre poderosísimo, capaz de manejar a sus enemigos como marionetas en los confines del mundo. Por otra parte, la novela de Laura Antillano, Perfume de gardenia, considerada una de las más emblemáticas novelas históricas de Venezuela, es una hermosa producción que resume las etapas que definieron las tendencias político-culturales del país durante el siglo XX. Aunque esta novela se enmarca dentro de la narrativa contemporánea caracterizada por múltiples voces (polifonía) y múltiples historias contadas al mismo tiempo, le da una nueva mirada a los eventos que marcaron el rumbo del país. En ella aparecen —a través de tres generaciones de mujeres pertenecientes a una misma familia: la nieta, la madre y la abuela— los acontecimientos, modas, formas de pensar y actuar del venezolano así como del resto del mundo. A diferencia de las novelas antes descritas, Antillano se permite la libertad de mostrar no sólo lo que ocurría en Venezuela mientras derrocaban a Medina Angarita, por ejemplo, sino que señala hechos que sucedían en otros rumbos del mundo. Así pues, aparecen perfectamente las canciones de Los Beatles o de Carlos Gardel si éstos estaban de moda, marcaban la pauta así como la II Guerra Mundial que promovió la marcada inmigración que nos define. Pareciera que el hecho cultural implícito en la cotidianidad de los personajes fuera un elemento trascendental en la historia, tan significativo como la dictadura de Pérez Jiménez o el derrocamiento de Allende. La novela emplea los hitos culturales que marcaron cada época en aras de ubicar al lector en el tiempo y espacio requeridos, pero en realidad es la historia de una familia venezolana común marcada por los conflictos normales de todos los días y unidos por el amor. Hay mucho de anecdótico, autobiográfico, poético y sublime. Narrada de manera alterna en primera, tercera y todas las personas del singular y el plural, es una hermosa forma de descubrir cómo se ha ido formando el imaginario del venezolano. Cómo cada generación ha hecho con sus sueños e ilusiones marcas indelebles en lo que conforma el ideario nacional. Perfume de gardenia es una novela que se enmarca en la generación de novelistas y narradores de finales de siglo o posmodernos, que juegan a construir un discurso arriesgado, trasgresor, que se aleja de la norma, del canon, de esa linealidad que aburre al lector contemporáneo, por ende, es una obra con una forma y un cuerpo que envuelve, encanta, sumerge; es, sin duda, un clásico de la literatura nacional y no sólo por permitir acercarnos a los pasajes que definieron nuestro país de manera ingeniosa, sino porque abre espacio para la creación de múltiples interpretaciones sobre un mismo hecho, que es a final de cuentas el objeto de la literatura actual. Comienza con la muerte de la abuela. Nuestra protagonista tiene apenas ocho años. Es una visión infantil del mundo y de la muerte. No hay precisión de fechas pero puede, por los detalles culturales como la música y los íconos de moda, ubicarse a fines de los años 50, recién derrocado Pérez Jiménez. Luego, se mostrará cómo se va desarrollando hasta hacerse una jovencita. Se describen sus hermanitos, la cotidianidad de su hogar, la complejidad de lo simple está en cada línea, en cada fragmento. Se hace mención de la tortura de los famosos exámenes finales, su primer amor, las cosas de chicas. Se menciona también la forma de sometimiento de los estudiantes que manifestaban. En la segunda parte de la novela se da un giro hacia el pasado. Se muestra, pues, cuando la abuela estaba joven. Están en plena época gomecista y el rol de la mujer es de lo peor. Éstas son consideradas un bien negociable. Su abuela entonces tiene que casarse con su abuelo por arreglo de su hermano mayor. El rol de la mujer es tristemente develado en unas cartas escritas a mano y que describen perfectamente cómo debían actuar. Después se mostrará cómo nace su madre y sus tíos en medio de la pobreza así como sus privaciones y cómo fueron desplazados víctimas del terremoto de Cumaná. En la adolescencia y casi adultez de su madre, quien sí estudió y ejerció una profesión, y a quien no le escogieron el marido, se muestra la Caracas bonita de hace décadas, El Silencio es una especie de urbanización de la clase media, pintoresco, alegre, no lo que vemos hoy día rodeado de buhoneros, ruido y basura y que le dan a Perfume de gardenia el carácter de rescatadora de nuestras raíces. Su vida de casada la hará en un apartamentito de El Silencio donde acogen a la abuela por haberse quedado sola (no se define si por viudez o abandono). Se hace mención a la mujer como cabeza de familia, se reconoce la matriarcalidad venezolana. Con el devenir de la dictadura perezjimenista, se suceden desapariciones, prisiones y torturas. El padre de la protagonista es víctima de la Seguridad Nacional, hecho que es descrito por encima, como de pasadita, los abusos del régimen así como las grandes obras arquitectónicas no son estimados como columna vertebral del relato sino como mera referencia: “Ese que los mandaba a la tortura, descalzo sobre rines, ese que los hacía acostar en bloques de hielo, ese que les mandaba a quemar los testículos, ese, ese, ese...” (Antillano:180). Este hecho que pareciera no significar nada para nuestra protagonista porque apenas estaba recién nacida está enmarcado en la más cruenta de las realidades: estaban desapareciendo seres que tenían familia esperándolos en casa, pero en las calles todo seguía normal: “...este año serán casi diez para la dictadura: el mundo desde afuera está repleto de acontecimientos terroríficos, sucedidos día a día, más torturas, nuevos métodos, nuevos desaparecidos... Los niños ya van a la escuela, en la mañana hay que levantarse muy temprano, los uniformes deben estar bien planchados, las medias y los zapatos en orden...” (Antillano:177). No obstante, su padre estuvo mucho tiempo bajo arresto lo que condujo a que su madre tuviese que ir todos los días, con una barriga que le llegaba a la barbilla, a visitar a su esposo privado de libertad y bajo formas de agresión minimizadas a la claridad de sus ojos. Aunque Laura Antillano no haga énfasis sobre esto, significa una marca que pesa sobre nuestros hombros, que nos invita a reflexionar y preguntarnos: ¿por qué la gente no hizo nada?, ¿por qué aguantó tanto tiempo? Desde el inicio del presente ensayo hasta ahora las interrogantes planteadas no han sido nada fáciles de responder. En el caso de Perfume de gardenia pareciera igual que las anteriores novelas analizadas: no había podido ser de otra manera. La cultura y las circunstancias no lo habrían permitido. Retomando la novela de Antillano, después de recuperar la libertad, el padre de nuestra protagonista regresa al hogar con los resentimientos propios de las víctimas de abuso dictatorial, no obstante, el odio y el resentimiento no serán, a diferencia de Falke y Oficio de difuntos, el eje motor de las acciones, la muchacha seguirá creciendo de manera normal y seguirá paseándonos por los vericuetos pasajes de la entrante modernidad. En la última parte de la novela ya no sólo se centrarán en la protagonista sino en sus hermanos, quienes tienen oportunidad de vivenciar eventos significativos para sus vidas así como para el resto de la humanidad. Un ejemplo de ello, es que sus hermanos estén en Chile cuando el golpe a Allende. También nos abre un abanico de posibilidades al explicar el escándalo que hacen sus padres cuando ella decide ir a Europa para hacerse escritora, nos dice solapadamente que la cultura de los 80 estaba apegada a las viejas normas que condenaban a la mujer a casarse y dedicarse a unos hijos y a una familia, toda opción ajena a ella sería motivo de rechazo y crítica por los miembros de la sociedad. La guerrilla de los años 60, la música de moda, los iconos del cine, de los boleros o la nueva generación de políticos en la escena nacional desfilan en esta parte de la novela llevándonos a un desenlace que nos recuerda el mundo íntimo de la mujer, su anhelo de libertad y su consagración al derecho a elegir la vida que se quiere llevar. En conclusión, Perfume de gardenia es un paseo por la intimidad de una familia común y corriente de la Venezuela del siglo XX, enmarcada en un telón de fondo histórico-cultural que definió cada época con la mención de reconocidas figuras del quehacer mundial de toda índole (cultural, política, social): Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, la Billo’s Caracas Boys, Los Beatles, Miguel Otero Silva, Carlos Cruz-Diez, Raúl Leoni, Carlos Raúl Villanueva, Víctor (El Chino) Valera Mora, Simone de Beauvoir, María de Jorge Isaacs, entre otros. Por todo lo antes expuesto, las novelas analizadas permiten, pues, darle una mirada distinta a los eventos históricos que marcaron el rumbo del país. Permite darles una carga humana, un seguimiento y comprensión no sólo desde la óptica academicista, desde la generalidad, sino desde y sobre todo de la particularidad de seres que tienen mucho que decirnos, de voces que esperan ser oídas, que esperan ser develadas para evitar que vuelvan a suceder terribles signos de ignorancia y atraso. Que no vuelvan a asentarse formas de represión, que nos reconozcamos e identifiquemos en ellos, que nos sintamos producto de esos eventos pasados y precursores de los actuales y venideros. Finalmente, responder los cuestionamientos sobre el “gendarme necesario” en la Venezuela del siglo XX no es, como ya se planteó, tarea sencilla, por tanto, una de las mejores formas de reinventar los hechos, comprenderlos, asumirlos como único camino posibles es la literatura, fuente inagotable de imaginación, documentación y vivencias que hacen de ese proceso de catarsis una peculiar manera de aproximarnos a la historia. Bibliografía De fuente directa • USLAR PIETRI, Arturo (1976). Oficio de difuntos. Barcelona: Seix Barral. • VEGAS, Federico (2005). Falke. Caracas: Mondadori. • ANTILLANO, Laura (1979). Perfume de gardenia. Caracas: Publicaciones Seleven C.A. De fuente indirecta • MENTON, Seymour (1992). La nueva novela histórica de la América Latina, 1979-1992. México: Fondo de Cultura Económica. ** Yady Campo yadycamp@hotmail.com Escritora venezolana (San Cristóbal, Táchira). Estudiante de educación básica integral en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Pertenece al Grupo Literario Ularte y a la Peña Literaria José Ignacio Ramírez del municipio Guásimos (Táchira, Venezuela). He recibido mención especial en el Concurso Nacional de Cuento Policlínica Metropolitana (Caracas) por "Camino a las Parras". Trabaja en una institución privada como auxiliar de aula para I y II etapas de educación básica. === Narcocorrido en Culiacán Luis Omar Montoya Arias ================= El narcocorrido se ha desarrollado en un contexto histórico que ha influido su escritura, por eso abordamos la situación social, económica y política que tuvo lugar en Culiacán y sus alrededores durante la década de 1940, fecha en que los Estados Unidos promovieron el cultivo industrial de amapola en la sierra de Badiraguato y Culiacán. Nuestro objeto de estudio comparte una realidad histórica, no es ajeno a ella ni mucho menos una manifestación aislada; tampoco es una causa sino una consecuencia. A finales del siglo XIX los pobladores de Badiraguato se dedicaban al cultivo de manzana, membrillo, chabacano, maíz, fríjol, ajonjolí, higo y cítricos, nutriéndose de los deshielos de la sierra madre occidental en los márgenes del río Humaya. Producían piloncillo, cera y miel. Además de laborar las minas de Alisos, Santiago de los Caballeros, San Javier, Yedras, Otatillos, Lobitos, Tameapa y San Luis Gonzaga, de donde obtenían oro, plata y zinc. Los europeos y norteamericanos, buscadores de oro, gozaban de libertad plena para explotar e invertir en territorio mexicano, pero Badiraguato no resultó atractivo para la inversión por las revueltas sociales que dominaban la región. Aunado a esto la clausura de la casa de moneda de Culiacán, en 1905, provocó una fuerte crisis económica, entonces cientos de familias se vieron en la necesidad de cultivar amapola para alimentar a sus hijos (1). La población china jugó un papel preponderante en este proceso histórico llegando a Culiacán desde 1885, procedentes de las Californias donde laboraban como mineros. Los asiáticos llevaron la semilla de la amapola sembrándola para uso personal, pero a raíz de las campañas antichinas de 1927 encabezadas por Plutarco Elías Calles, entonces Presidente de México, los chinos se recluyeron aumentando su adicción al opio, colaborando además en el mejoramiento de la técnica de procesamiento con fines comerciales. Fue así como la amapola comenzó a cultivarse con fines de sobrevivencia, exportándola a Norteamérica, quien en muchas ocasiones pagó con armamento a los agricultores sinaloenses. La lucha oficial contra el comercio del opio se inició el 8 de enero de 1925, cuando se constituyeron marcos legales para restringir la utilización de opio, marihuana y cocaína, mediante los Acuerdos de Ginebra. Pero el 3 de julio de 1940, los Estados Unidos violaron los mismos acuerdos que habían promovido con tanto ahínco y suspendieron el decreto a raíz de la segunda guerra mundial, promoviendo la producción de opio en Badiraguato y Culiacán (2). El 5 de diciembre de 1933, se decretó una enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que prohibía el consumo y el tráfico de licores, dejando su cumplimiento en manos de los estados de la Unión. Esto trajo como consecuencia que el judío Meyer Suchoculjansky, además de Lucky Luciano, comenzaran a traficar vía Shangai y Marsella, asegurando el abastecimiento de heroína turca, la mejor del mundo. En esos años, Cuba era gobernada por Fulgencio Batista, por lo que no hubo mucha resistencia para usar a la isla como lavadora de dinero en hoteles, casinos y prostíbulos. Era pues, un negocio que desde entonces redituaba millones de dólares. Pero el conflicto bélico con Alemania trajo como consecuencia el bloqueo del opio de Esmirna, Turquía, por parte de Adolfo Hitler a los Estados Unidos. La escasez de productos derivados del opio incrementó el cultivo de adormidera y marihuana en varios países, entre los que figuraron: Túnez, Argelia y Perú, en el cultivo de adormidera; Siria y Líbano en la producción de marihuana; México concentró ambas. Las reservas de droga, en los Estados Unidos, estaban destinadas a los soldados, lo que desató un grave problema de demanda al interior debido a la gran cantidad de población adicta que tenían, pues no sólo era la necesidad de surtir a las tropas armadas sino a un número considerable de sus habitantes. Fue entonces que México se convirtió en el principal proveedor de opio para los norteamericanos (3). Posterior a esto, Meyer Suchoculjansky envió a Alfred Cleveland Blumenthal a que investigara las posibilidades que ofrecía México para el cultivo de opio. La región del Trópico de Cáncer comprendida entre Sinaloa y Durango, se erigió como la zona geográfica idónea para concretar sus planes imperialistas. Fundamentalmente Badiraguato por tener inmensas cañadas y arroyos; por enlazar a Durango con el mar, por ser el segundo más grande en extensión, por su orografía con serranías abruptas de hasta 2.200 metros de altura sobre el nivel del mar. Por ser un refugio confiable con un clima ideal para el cultivo de adormidera y amapola. En Badiraguato llueve casi todo el año, en el sur están las montañas de Buragua, Agua Blanca y Santiago de los Caballeros; en el sureste la serranía de Surutato, la sierra del Durazno, de la Bufa, de Guisiopa y Capirato. Además de encontrarse cerca de los Estados Unidos, lo que reducía costos y tiempos de traslado. Para 1940 se comenzó con el cultivo en cantidades industriales montándose cientos de laboratorios. Dos años después fue legalizado el cultivo de opio en todo México (4). Así como los traficantes ingleses introdujeron en China el opio, los norteamericanos hicieron lo propio en México por su cercanía geográfica, contando con la venalidad de autoridades y con el apoyo de políticos influyentes, llegando a tal punto la corrupción que se tienen registros de transacciones en restaurantes y cantinas de Culiacán, como si se tratara de tomate, encareciendo el opio y orientando el consumo de la marihuana hacia las clases bajas (5). En 1942, los presidentes Manuel Ávila Camacho y Roosevelt, de México y Estados Unidos respectivamente, firmaron el convenio que favorecía el cultivo de amapola y la producción de opio en Badiraguato. En ese momento los políticos y empresarios ingresaron con mayor determinación al negocio por estar en juego más dinero, entonces comenzaron a eliminar a los mandos medios, a los chinos y a los serranos, quienes se vieron en la necesidad de armarse por seguridad familiar. Luego el gobierno de Manuel Ávila Camacho implementó el servicio militar varonil obligatorio, la renovación del ejército y la existencia, mediante decreto, de armas de uso exclusivo del ejército. Sus medidas estaban disfrazadas de legalidad y amparadas en sus instituciones para beneficiar intereses particulares, dejando totalmente vulnerables a los campesinos que se dedicaban al cultivo de opio sólo por sobrevivencia, quienes desconocían los alcances mundiales y las ganancias que redituaba este negocio a prominentes políticos y magnates mexicanos. Los cultivos de amapola se hacían a la vista de todo mundo, tanto a la vera del camino como en los márgenes del río Humaya, pues los campesinos consideraban actuar bajo el amparo de aquellos a quienes pagaban tributo. Cientos de agricultores obraban de buena fe, creían que no constituía delito una actividad que el gobierno fomentaba. Las condiciones geográficas e históricas se dieron en Culiacán y sus alrededores para el cultivo de opio y marihuana, no es casual que todavía siga figurando como uno de los principales centros de operaciones del narcotráfico. Es obvio que esta situación, desde entonces, ha generado violencia, elemento fundamental para componer narcocorridos. A partir de ahí, en todo momento ha existido la materia prima de la que se vale el trovador para reflejar su propia visión de los hechos en la escritura del corrido (6). Al término de la segunda guerra mundial, la producción de opio fue combatida con mayor fuerza, pero los mismos jefes de la campaña provenientes de la ciudad de México, siguieron fomentando su producción, fijando un tributo en especie, según la importancia de la comunidad y en algunos casos en efectivo. Extendían permisos y las quemas se aplicaban a campesinos que no cumplían con lo requerido (7). Estas batidas que realizaba el gobierno mexicano, apoyado por inteligencia militar norteamericana, se debieron a las presiones recibidas por parte de los ingleses, quienes reabrieron las viejas fuentes de abastecimiento de opio, quedando en Badiraguato la infraestructura de producción y transporte de drogas a Estados Unidos. Los ingleses se erigieron como monopolio para la siembra de amapola, planta productora del opio, por lo que se opusieron rotundamente a la fuerte competencia que representaba Badiraguato. Fue entonces (1944) que los Estados Unidos impusieron a nuestro país la todavía vigente Certificación Antidrogas, bajo sus reglas y condiciones. Con el triunfo de los Estados Unidos y su hegemonía mundial, la ONU se convirtió en la instancia desde la cual éstos impondrían, vigilarían y administrarían su política contra las drogas a toda Latinoamérica (8). Lo que siguió a este acontecimiento histórico que representó la consolidación del narcotráfico, fue la bonanza total del negocio prohibido en Culiacán, al grado de pasar la droga oculta en preservativos, en zapatos con falso tacón, en pelucas y en toallas sanitarias. Se escondía en maletas de doble fondo, en radios, en televisores, en proyectores de cine, en amplificadores de sonido, en muñecas y en piezas de latería. Se ocultaba en los motores de los vehículos, en las cajas de velocidades, en el tanque de gasolina, en la llanta de repuesto, en la carrocería, en las alfombras, en el forro del techo, en los faros y en las partes posteriores del tablero de instrumentos. En melones catalup partidos por la mitad, sacada la pulpa cuidadosamente, poniendo en lugar de ésta el opio cocido envuelto en papel encerado; en berenjenas, usando el mismo procedimiento que en los melones y posteriormente se instalaron magníficos laboratorios en lo más intrincado de la sierra para sacar los alcaloides al opio, usando mujeres y niños como burreros. Las mujeres pasaban la mercancía en pulseras de oro que en su interior iban rellenas de droga y los niños en zapatos de doble suela o en juguetes. El sistema de riego estaba basado en troncos de árbol debidamente ahuecados, mismos que conducían el agua al surco (9). En la década de 1950, Badiraguato se caracterizó por ser la capital mundial del opio, por concentrar casi todas las balaceras y por ende los asesinatos a causa del negocio prohibido. Haciéndose de fama mundial al grado de ser bautizada con su nombre una de las principales avenidas de Hong Kong y un restaurante exclusivo de Esmirna, Turquía (10). Culiacán concentraba a los magnates, los palacetes, los automóviles de lujo, los aviones y el dinero. Era la base de operaciones de los gomeros; el centro más abierto de comercio de droga con mayor número de traficantes, incluidos políticos influyentes, comerciantes e industriales. En esta década hizo su aparición doña Jesús Coronel Quintero de Santiago de los Caballeros y Manuela Caro, la más grande mafiosa que se recuerde en la historia del narcotráfico en Culiacán, que monopolizó por más de veinte años la producción de opio, teniendo como centro de operaciones la colonia Tierra Blanca, el paraíso de la droga por cerca de cuarenta años ininterrumpidos. Fue una época de mucha violencia, porque era una cerrada competencia, todo mundo se quería hacer rico en un abrir y cerrar de ojos, presentándose hasta quince ejecuciones diarias, según consta en la hemeroteca del Archivo Histórico General de Sinaloa. El índice de violencia a causa del tráfico de enervantes era tan grave, que algunos periodistas norteamericanos bautizaron a Culiacán como el nuevo Chicago. En este contexto fue que se dio el auge del narcocorrido porque desde entonces ha informado a la población sobre todo lo relacionado con la producción, distribución y consumo de las sustancias prohibidas. De esta década datan los corridos Carga blanca, Contrabando de Juárez, Carga ladeada y La canela, por mencionar algunos. No es casual que el narcocorrido en Culiacán siga vigente, la historia así lo muestra. El contexto histórico de 1970 Los campesinos son pura gente noble, como lo soy yo, mis compañeros y el señor Ernesto Fonseca. Ayudamos al pueblo, hacemos escuelas, ponemos clínicas, metemos la luz a los ranchos, agua potable. Lo que no hace el gobierno mexicano lo hacemos nosotros (11). Rafael Caro Quintero. En junio de 1950, tuvo lugar la intervención militar por parte de los Estados Unidos en Corea, luego vino la guerra de Vietnam y el movimiento hippie (1965). Posteriormente ocurrió el colapso de la producción de heroína en Afganistán, Pakistán y Turquía (1972), debido a las sanciones que recibieron de Inglaterra, reafirmándose Culiacán como el centro operador por excelencia hacia Norteamérica. Lo anterior trajo como consecuencia una demanda desmesurada de cocaína y marihuana por parte de la población estadounidense, durante toda la década de 1970 (12). El número de sus adictos se cuadruplicó, el opio pasó a los barrios negros, a los círculos universitarios y al campo, mientras que el consumo de cocaína se concentró entre los burgueses de las grandes metrópolis como Nueva York y San Francisco, coadyuvando en la descomposición moral de su sociedad. Los gomeros de Culiacán obtuvieron jugosas ganancias y el control —que todavía detentan— casi total de las distintas plazas de la droga en México hacia los Estados Unidos, al cobrar derecho de tránsito con rumbo a Tijuana, Nogales o Caborca, en Sonora. Las ganancias eran tales que desde entonces comenzaron a lavar dinero en zonas bancarias libres como Suiza, Islas Caimán, Bermudas, Bahamas, Barbados, Nuevas Hébridas, Panamá, Antillas Holandesas, Trinidad y Tobago, Liechtenstein, Liberia, Israel, Irán, Líbano, Inglaterra, Hong Kong, Irak y Bangkok (13). La prosperidad reinaba en Culiacán, al grado que se veían pasear día y noche por el centro de la ciudad vehículos último modelo sonando música regional y descargando armas: M-1, 38 súper, 45 y R-15. Las colonias que fungían como centros de operación eran la 6 de Enero, Gabriel Leyva, Lomas del Boulevard y Tierra Blanca, de fama internacional por la difusión de sus corridos. Los capos de la época como Manuel Cochiloco Salcido, Ernesto Fonseca Carrillo, Francisco Chico Fuentes, Pedro Heliodoro El Culiche Cazares, Miguel Ángel Félix Gallardo, Eduardo El Viejo Lalo Fernández y Rafael Caro Quintero hacían acto de presencia en Tierra Blanca para cerrar negocios y hacer nuevos acuerdos. Cientos de gomeros eran asesinados, los que tenían suerte y sobrevivían eran sacados a la fuerza de los hospitales, previa eliminación de testigos. Las fugas del penal de Culiacán eran pactadas con las autoridades estatales y municipales, por lo que la sociedad no sabía si cuidarse de los delincuentes o de los policías, puesto que eran la misma cosa, salvo honrosas excepciones. Culiacán tenía que soportar hasta diez asesinatos diarios y es que los gomeros tenían el armamento más moderno proveniente de los Estados Unidos, millones de dólares, poder político, autoridades compradas y carros robados con vidrios ahumados y sin placas (14). Había una exagerada presencia de pistolerismo, distribución y consumo de drogas sin precedente, la violencia permeaba todo. En buena medida se llegó a este punto porque el gobierno fomentaba el narcotráfico, toda vez que sus políticas regionales de desarrollo nunca resolvían el desempleo ni la pobreza, tampoco mejoraban las vías de comunicación, ni promovían la agricultura en el medio rural. No es casual que haya sido en esta década cuando comenzaron a figurar en la escritura del corrido los gomeros o narcotraficantes como personajes centrales, pues cumplían con funciones que correspondían al gobierno. Por eso muchos ciudadanos los veían como héroes y en agradecimiento les componían sus tragedias. En estas condiciones y en forma de protesta se gestó la hoy denominada narcocultura, entendida como una forma de vida exaltada con el tráfico de sustancias ilícitas, manifestándose en la arquitectura, en la vestimenta, en la pintura y en la música. Por eso se festejan las victorias contra el régimen establecido, semejante al carnaval de los negros durante la colonia, protestando con burlas, risas y la letra cantada. La participación de la mujer en las actividades del narcotráfico fue aumentando, muchas de ellas empleadas como burreras a Tijuana, Nogales y Caborca. Esta realidad se reflejó en corridos como Mujeres contrabandistas, de Pepe Cabrera (1970), Pollitas de cuenta, y la historia de Camelia en 1973. El corrido fungió como manifestación del pueblo dejando en claro que lo narrado tenía una relación directa con el problema de las drogas y el momento de auge que se vivió en estos años, dentro de un contexto nacional, pero además internacional donde se vieron involucrados los Estados Unidos (15). En esta realidad fue que el gobierno federal implementó diversas batidas financiadas por los Estados Unidos contra el tráfico de drogas en Culiacán. En 1960 la Operación Volcanes y la Operación Guanajuato, concentrándose en el decomiso y en la destrucción de plantaciones de marihuana y amapola. En 1963 se implementó la Operación Comando. A finales de octubre de 1969, el presidente Nixon, de los Estados Unidos, ordenó la Operación Intercepción, medida que implicaba una revisión minuciosa de los automóviles en la frontera norteamericana para detectar contrabando de drogas, sin el consentimiento de las autoridades mexicanas. Luego vino la Operación Cooperación (16). Fue en enero de 1975, que dio inicio la más grande campaña contra el narcotráfico en México: Operación Cóndor. Ésta fue implementada por la Novena Zona Militar, por la Procuraduría General de la República y por la Zona Naval. Participaron más de veinte mil elementos al mando del comandante de la PGR, Carlos Aguilar Garza y de los generales Ricardo Cervantes García y José Hernández Toledo (17). Esta cruzada contra el narcotráfico fue más allá pues no sólo confiscó y quemó la droga, sino que además realizó redadas en los pueblos serranos, consignando por delitos contra la salud a todo aquel que saliera al camino de los militares, allanando moradas y cometiendo vejaciones contra niños y mujeres. Como resultado más de 2.000 presos en Culiacán, sólo en el primer año de aplicación, acusados de delitos contra la salud. Está documentado en la hemeroteca del Archivo Histórico del Estado de Sinaloa, que a muchos se les tomó su declaración bajo tortura mental y física que incluía golpes en zonas blandas, toques eléctricos en los testículos, quemaduras de cigarro en el pene, mutilaciones, tehuacanazos con chile, etc. La situación era terrorífica, por eso muchos gomeros o narcotraficantes emigraron a Guadalajara, donde compraron residencias bajo la protección de las autoridades en turno. Pero no sólo ellos, también habitantes decentes, hombres honorables, tuvieron que huir por temor a morir ajusticiados por un delito que no cometieron. Mientras que los serranos —principalmente los de Badiraguato— cambiaron su lugar de residencia a Culiacán, tratando de evitar ser masacrados por los verdes. La migración provocada por la Operación Cóndor generó desempleo, más violencia y el aumento de la drogadicción en Culiacán. Miles de habitantes de Tamazula, Durango, llegaron a la capital de Sinaloa huyendo de la persecución. Las medidas tomadas por el gobierno, más que ayudar a resolver el problema lo acrecentaron de forma drástica. Algunos pobladores de Culiacán cuentan que por esos años era muy sencillo adquirir armas en el mercado negro para defensa personal y que los mismos emisarios de la ley eran quienes las comercializaban (18). Otros más se fueron a Hermosillo, Juárez, Caborca y Tucson, en Arizona. El gobierno fue torpe porque expandió un problema que tenía focalizado, su idiotez provocó la desbandada de gomeros generando una disputa por las plazas en todo el país. No son casuales los decapitados de Michoacán, los encajuelados de Cancún, las masacres en Tijuana, ni los ejecutados de Nuevo Laredo. No es un hecho fortuito que los gomeros o narcotraficantes se hayan instalado en Guadalajara, la ubicación de ésta es estratégica. Sinaloa, Chihuahua y Durango poseen las condiciones geográficas ideales para la siembra y cultivo de enervantes, teniendo cordilleras montañosas de imposible acceso vía terrestre. Pero la falta de infraestructura adecuada para el refinamiento de heroína, cuando su producción se hizo inmensa, provocó que eligieran Guadalajara, de mayor dinámica industrial, además de ofrecerles protección policíaca y política. Guadalajara posee un aeropuerto con poca vigilancia y millones de migrantes que sirven como vínculos para la colocación de cocaína en los Estados Unidos (19). La economía de Culiacán sintió los estragos, los músicos dejaron de trabajar día y noche, las agencias de autos cerraron, los bancos perdieron millones de cueros de rana, los centros nocturnos despidieron a las prostitutas a falta de dinero para cubrir sus honorarios; las joyerías quebraron, los hospitales y las funerarias tuvieron menos difuntos y por ende menos ingresos. La medida extremista implementada por el gobierno mexicano también perjudicó a periodistas, quienes fueron eliminados por gomeros afectados y/o por políticos corruptos que no estaban de acuerdo con que éstos exhibieran sus nexos con el cáncer al cual atacaban y a la vez defendían, una dialéctica perversa de la política de nuestro país: sirven a dios y al diablo. Este hecho es de suma trascendencia para comprender la historia de Culiacán y también para ejemplificar cómo la sociedad de esta ciudad del pacífico mexicano se vale del corrido para difundir un hecho que los afecta. Fueron decenas de composiciones las que circularon en esa década narrando la violencia que reinaba y luego la represión militar implementada con la Operación Cóndor, destacando la composición de Pepe Cabrera, oriundo de la capital sinaloense, quien dejó constancia de lo sucedido en La mafia muere: Culiacán capital sinaloense convirtiéndose en el mismo infierno fue testigo de tanta masacre cuántos hombres valientes han muerto. Se acabaron familias enteras cientos de hombres la vida perdieron es muy triste de veras la historia otros tantos desaparecieron no se sabe si existen con vida o tal vez en la quema murieron. Tierra Blanca se encuentra muy triste ya sus calles están desoladas no transitan los carros del año ni se escucha el rugir de metrallas las mansiones que fueron de reyes hoy se encuentran muy abandonadas (20). Los Estados Unidos tenían razones políticas para implementar la Operación Cóndor, venían de un fracaso total en su intervención militar en Vietnam y les urgía limpiar su imagen, legitimarse ante occidente. Entonces montaron su obra y decidieron estrenarla en Badiraguato y Culiacán; perfectamente sabían que la primera fungía, desde la Segunda Guerra Mundial, como centro productor y la segunda como punto distribuidor de estupefacientes. Cómo no iban a saberlo si ellos generaron el problema satisfaciendo sus perversos planes. Por si fuera poco, buscaban (y lo consiguieron) confiscar los bienes de los gomeros o narcotraficantes, para posteriormente utilizarlos en sus guerras secretas contra Latinoamérica, quitando y poniendo regímenes a su antojo, instigando invasiones militares y promoviendo guerrillas en zonas productoras de droga. Los norteamericanos consideraron que la goma ya no redituaba, pues con la guerra de Vietnam se vino el auge de la cocaína; entonces aprovecharon la crisis económica que tenía hundidos en la miseria a millones de sudamericanos, promoviendo pactos entre narcotraficantes mexicanos y colombianos, de esta forma garantizaban (igual que en 1940) la demanda de millones de adictos que vivían en su territorio. La Operación Cóndor permitió a los Estados Unidos seguir ejerciendo presión al entreguista gobierno mexicano, obligándolo a cumplir con la certificación bajo sus normas y condiciones, aun cuando los yanquis representan el mercado más grande de consumidores con dinero suficiente para comprar toda la droga del mundo (sólo comparado con la Alemania de Hitler). Nuestros vecinos del norte, según su discurso oficial, son el país de la democracia, pero también de la corrupción, donde existen las mayores lavadoras de dinero ilícito del mundo, principalmente en Nueva York y Los Ángeles. Se habla de que el Cártel del Golfo fue el primero en incursionar como sicarios a ex militares de cuerpos especiales, pero en realidad, consecuencia de la Operación Cóndor, los narcotraficantes de Culiacán fueron los primeros que contrataron inteligencia soviética, guatemalteca, colombiana y mexicana. Gracias a la mencionada operación, los gomeros de Culiacán lograron acuerdos con el Cártel de Cali, Colombia, avalados por el gobierno norteamericano, para introducir más cocaína a los Estados Unidos, generándose una sobreproducción que afectó a la juventud mexicana. Toda la droga que no lograba entrar se consumía en México, fue entonces que el número de adictos aumentó escandalosamente en nuestro territorio. Pero la Operación Cóndor no sólo se implementó para combatir el narcotráfico, otro objetivo (oculto) consistía en desarticular movimientos estudiantiles, pues la Universidad Autónoma de Sinaloa había cumplido con un papel progresista destacado en la década de 1960, en la que los descontentos sociales tuvieron lugar en todo el mundo occidental. Los gobiernos norteamericano y mexicano estaban muy preocupados por la UAS que durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río se instituyó como socialista. Eso explica que cientos de presos acusados de delitos contra la salud hayan sido jóvenes que nada tenían que ver con el tráfico de sustancias prohibidas, buscaban eliminarlos por representar un peligro político, pues muchos de ellos formaron parte de la Liga 23 de Septiembre. También aprovecharon la Operación Cóndor para reprimir personas que se manifestaron contra el fraude electoral de 1965 en Culiacán y a campesinos que buscaban igualdad y reparto de tierras (21). La Operación Cóndor no sólo afectó a los habitantes de Culiacán, sino que tuvo repercusiones nacionales que todavía estamos sufriendo y que exhibió la corrupción, la represión, la intolerancia y la incapacidad del gobierno mexicano para afrontar los problemas sociales que nos incumben a todos, como lo es el tráfico de drogas. Taxonomía del narcocorrido Como parte de nuestra investigación hemos desarrollado una propuesta cuyo objetivo es clasificar al narcocorrido por temáticas tratadas. Cabe mencionar que dicha taxonomía es una aportación propia a los estudios presentes y futuros sobre el narcocorrido, fundamentalmente por una preocupación válida de generar conocimiento. En esta clasificación se destacan la fe religiosa, la crítica política y el honor. Sobresalen también la crueldad y las amenazas, así como la incorporación de la mujer al narcotráfico. En otros casos se pinta el ambiente de las fiestas, el atuendo de los narcos y las cualidades de los jefes del negocio, arribando a tipologías sociológicas. Otros más señalan el carisma y el narcisismo de los jerarcas. El uso de códigos cifrados es materia de la última clasificación. El de fe religiosa es aquel que involucra a deidades populares como Jesús Malverde y la Virgen de Guadalupe. Un ejemplo lo encontramos en El Santo del Colgado que interpreta Miguel y Miguel: Voy a pagar una manda al que me hizo un gran favor al santo que a mí me ayuda yo le rezo con fervor y lo traigo en mi cartera con aprecio y devoción. El de crítica política cuestiona el papel que juegan las autoridades mexicanas y norteamericanas en el tráfico de drogas. Pone al descubierto la falsedad con la que actúan los funcionarios de ambos países al enfrentar este problema y cómo se hacen de la vista gorda cuando así conviene a sus intereses. Exponemos como ejemplo Los Súper Capos de Paulino Vargas Jiménez: Quién financiaba a los contras y que les daban a cambio un matutino asegura que era polvo colombiano. Antes de certificar primero limpien sus campos dondequiera hay corrupción sean gringos o mexicanos. Voló media tonelada de San Luis Río Colorado los periodistas del norte muy duro nos criticaron pero los de River City muy bien que se lo callaron. Para los planes de ellos Noriega era un estorbo también Mata Ballesteros porque conocían el rollo los gringos mandan las armas ellos les mandan el polvo (22). El de honor militar se refiere a las historias donde el personaje que representa la ley no se deja corromper por el dinero del narcotraficante. Para él son más importantes los valores, la educación que recibió, mostrando un compromiso mayor con la institución a la que representa y con el pueblo mismo, que finalmente es el más perjudicado. Un ejemplo lo encontramos en Contrabando perdido que interpreta la Arrolladora de René Camacho: En la garita de Ochoa municipio de Camargo estaban los veladores su cargo desempeñando cuando llegó un federal por el jefe preguntando. Soy agente federal contestó muy altanero y quiero notificarle del contrabando que llevo van a pasar los camiones diles a tus compañeros. Como los hombres derechos el cabo le respondió así no puedes pasarte en qué papel quedo yo acuérdate que a los hombres nos justifica el honor (23). El de mujeres valientes cuenta las aventuras de distintas damas que se inmiscuyen en el contrabando de drogas hacia Estados Unidos. El corrido que compartimos con el lector es Los traficantes (la historia de Yolanda), del compositor Paulino Vargas Jiménez: No podían pasar a Texas porque el río venía bufando eran unos traficantes que formaban una banda con ellos venía una dama que se llamaba Yolanda. El río venía muy revuelto su caudal seguía aumentando cuando les dijo Yolanda vamos a pasar nadando el patero se ha marchado creó que nos ha traicionado (24). El de advertencia es aquel donde el personaje central de la historia manda un mensaje a su rival, avisándole que en cuanto salga de la cárcel pagará por la traición cometida; un ejemplo de ello lo encontramos en el corrido que interpretan los Incomparables de Tijuana, mismo que lleva por nombre Rafael Caro Quintero (R1), que expresa en sus líneas: Yo no maté a Camarena les dijo el número uno Rafael Caro Quintero fue un traficante sin nombre ejecutor de los narcos que andan en nuestros terrenos. Búsquenlo y den con su pista eso es problema de ustedes les doy sólo una semana para que aclaren el caso y me den la libertad quiero que empiecen mañana. Aquí ya traigo en mi lista nombres de diez comandantes para cuando salga libre muchos agentes traidores que se decían mis amigos van a empezar a morirse (25). El de protesta maneja un discurso que va contra la postura moralista que se empeña en señalar a todos los narcotraficantes como gente sin sentimientos, que sólo envenenan a la sociedad, sin considerar que muchos de ellos no tienen otra opción para poder llevar un plato de comida a sus hogares. No es casual que la gran mayoría de los personajes que figuran en la historia del narcotráfico, sean oriundos de la sierra, de los ranchos, donde no hay educación, ni agua, ni oportunidades. Un ejemplo lo ofrece Mario Quintero Lara, líder de los Tucanes de Tijuana en su corrido El Centenario: Si eres pobre te humilla la gente si eres rico te tratan muy bien un amigo se metió a la mafia porque pobre ya no quiso ser ahora tiene dinero de sobra por costales le pagan al mes (26). El ficticio se centra en la narración de hechos imaginarios, cuenta aventuras de jóvenes en momentos de desenfreno loco, exhibiendo armas y destacando la valentía en todo momento. En suma, describe situaciones que no son ciertas, pero que suenan bien y que envalentonan a más de uno. Un ejemplo lo ofrece Fidel Rueda Reyes, en su Fiesta privada en Sinaloa: Me tocó allá en Sinaloa una fiesta muy privada porque era mucha la gente que traía su arma fajada. Era una fiesta bonita de pompa y mucho decoro y las escuadras señores traían puras cachas de oro. Tocaba un grupo norteño y la gente se alegraba se oía el rugir de los cuernos allá por la madrugada (27). El de amistad es aquel que se hace a una persona con la finalidad de resaltar sólo cualidades. Es un homenaje en vida, por eso toma relevancia. Éste se dio porque muchas personas deseaban ser exaltadas y que luego dijeran por las calles “¡Ahí va el Mochomo! ¡Mira, ese es el JT!”. No necesariamente hay una paga de por medio, sí se da, pero no es una regla. Un ejemplo de este tipo de corrido es el interpretado por los Intocables del Norte a Alfredo Beltrán: Con una fija mirada hombre de barba cerrada con un acento de orden así le habla a su plebada caballero y buen amigo Alfredo Beltrán se llama (28). El verídico narra hechos con total apego a la realidad, detrás de cada composición está una investigación hemerográfica, bibliográfica y en algunos casos de archivo. Incluso existen compositores que antes de llevarlo a grabación piden permiso a los familiares de los personajes que involucra la narración. Los creadores que más destacan son Paulino Vargas Jiménez y Teodoro Bello Jaimes, quien escribió El general, corrido interpretado por los Tigres del Norte: Un general ha caído dijo la televisión cuando le dieron el puesto pensaron que era el mejor por culpa del contrabando ahora está en la prisión (29). El corrido bravo es aquel que narra historias crudas, detalla asesinatos, torturas y demás vejaciones que no son fáciles de asimilar; sin embargo son situaciones que acontecen y con callarlo no vas a cambiar nada. La prueba de fuego de Rigo López ejemplifica en su letra lo antes referido: Señores pido permiso para cantar un corrido voy a contarles un caso que en mi tierra ha sucedido a un hombre que toman preso de nombre Amado Carrillo. Se celebraba una boda a la cual él asistió para que guardara el orden a un capitán se invitó era un traidor y cobarde de esos que el diablo empeñó. Carrillo hombre de dinero pues lo ha sabido ganar portaba valiosas joyas que el capi quiso robar sin tener otro motivo luego lo mandó arrestar. Ya cuando se lo trajeron Amado no traía nada el capitán enojado a un soldado le pegaba porque le había permitido que las joyas se quitara. Se lo llevan al cuartel como un vulgar delincuente sin compasión lo torturan el capitán y un teniente querían que dijera cosas de las que él es inocente (30). El corrido por encargo, como su nombre lo indica, es el que se hace sobre pedido, el compositor fija el monto y el interesado propone la historia, los datos y las características que se deben verter sobre su persona. El costo del trabajo depende del compositor y del intérprete, puede llegar a costar hasta un millón de pesos. Un ejemplo es Regalo caro de Juan Villarreal: La lealtad de un pistolero se le aplaude y se le admira porque son hombres completos nunca andan con la mentira y traen en su itinerario a los que traen en su lista (31). Existe la anécdota de un compositor a quien una ocasión se acercó un hombre ofreciéndole una suma importante a cambio de una historia que lo expusiera como un personaje destacado. A lo que nuestro entrevistado cuestionó: —¿Es usted narcotraficante? —No. —¿Ha matado gente? —No. —¿Es prominente empresario? —No. —¿Ayuda al necesitado? —No. —Con estos datos que usted me proporciona no le puedo hacer ni una cumbia, compadre (32). En cuanto toca al corrido de claves, podemos aseverar que revela datos que muchos no conocen, que la prensa no se atreve a decir y que él sí lo hace; pero está oculto, hay abreviaturas. Se refieren al JT, al M grande o al ganado sin garrapatas. Por eso el corrido de claves es para público selecto, muchos los escuchan pero no cualquiera los entiende. Lo concebimos como fuente primaria, como testimonio vivo porque se canta lo que se ve sin tapujos. Identifica con el terruño, por eso dicen con orgullo: “¡Soy de la tierra de Malverde! ¡Soy de donde crece la mata verde y puropadelante!”. Éste surgió como una respuesta a la prohibición en la difusión del corrido en 1988. Los pioneros de este nuevo cambio generacional fueron los Tigres del Norte, los Canelos de Durango, los Tucanes de Tijuana; los compositores Paulino Vargas Jiménez, Juan Villarreal, José Ontiveros Meza y Teodoro Bello Jaimes, principalmente. Sin duda, uno de los corridos que más pueden ejemplificar al lector esta nueva forma de escribir es el Abecedario que interpretan los Canelos de Durango: Viajó la F y la U la E, la R y la Z también la A y la S especiales bien descritas en boludos color verde querían caer a una fiesta (33). Este corrido informa sobre lo acontecido durante una fiesta celebrada en un rancho ubicado en Costa Rica, Sinaloa, en ella se festejaba el cumpleaños de Javier Torres Félix, ex miembro del Cártel de Culiacán y mano derecha de Ismael El Mayo Zambada, mejor conocido como el M grande o la Mayonesa. Mas de pronto y sorpresivamente arribó al lugar un comando del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes), cuerpo entrenado en labores de inteligencia, lucha contrainsurgente y combate antidrogas perteneciente al ejército mexicano. Los boludos son los helicópteros y las letras se refieren a narcotraficantes y personajes distinguidos que se encontraban departiendo al festejado, cuando la irrupción de los verdes. En tan sólo seis líneas se maneja mucha información sin mencionar nombres ni lugares prohibidos de forma clara y evidente, lo que los hace más atractivos y arriesgados al cantar. El compositor tuvo la sensibilidad para percatarse que en la comunicación diaria, al hablar por teléfono o a las estaciones de radio, diversos individuos usaban claves con el fin de llevar en dos canales una misma conversación, debido a la interferencia de llamadas y al monitoreo constante que la inteligencia gubernamental hace de los medios de comunicación. Por eso las claves deben ser cortas y entendibles. Otro ejemplo lo encontramos en el corrido Pacas de a kilo de Teodoro Bello que en el primer párrafo habla de un individuo que creció en la sierra, donde aprendió las matemáticas elementales nada más contando costales, en clara alusión a la marihuana, una vez que está empaquetada y lista para ser transportada. Me gusta andar por la sierra me crié entre los matorrales ahí aprendí a hacer las cuentas nomás contando costales (34). La segunda idea es la de un ganado sin garrapatas que lleva al extranjero incluidas las colitas de borrego. Aquí se refiere a la marihuana sin semilla, misma que es exportada a Estados Unidos. Las colas de borrego es un tipo de marihuana que se da en Sinaloa, que se caracteriza por tener las hojas redondas, de ahí el mote. Hay otros tipos de marihuana como la golden que se da en Acapulco y la mexicana en Michoacán. Muy pegadito a la sierra tengo un rancho ganadero ganado sin garrapatas que llevo al extranjero qué chulas se ven mis vacas con colitas de borrego. El tercer ejemplo que comparto con el lector es de la autoría de Francisco Quintero, oriundo de Durango, pero radicado en La Fuente, California. Me refiero a Las novias del traficante, aquellas que vuelven loco y no son buenas amantes. Centro la atención en el tercer párrafo pues en él se proporciona información verídica sobre los nombres con los que se conoce a los distintos tipos de drogas y en dónde se cultivan y procesan, según el caso. Blanca Nieves en Colombia María Juana en Culiacán Amapola está en Durango en la sierra la hallarán y la Negra está en Guerrero y Cristal en Michoacán (35). Con el nombre de Blanca se refiere a la cocaína, especialmente a la producida en Colombia considerada la mejor por los consumidores norteamericanos. Juanita es el nombre con el que se le ha conocido desde hace más de cien años, según corroboramos en diversos corridos de la época, a la marihuana. La amapola es la planta productora del opio, del cual se obtiene la heroína; recordemos que durante la segunda guerra mundial tuvo su más fuerte demanda. La negra es el adjetivo con el que se conoce a la heroína y con cristal se refiere a las drogas sintéticas como el speed, meth o chalk. El último ejemplo es el de Jefe de jefes, que difundieran los Tigres del Norte en 1997. Año que se caracterizó porque un número importante de agrupaciones e intérpretes como los Tucanes de Tijuana, los Intocables del Norte, Exterminador y la Arrolladora de René Camacho, sacaron al mercado grabaciones que incluyen puros corridos. Jefe de jefes es un homenaje al poder que lo corrompe todo, no hay nada ni nadie que se pueda resistir a él. Algunos afirman que está dedicado a Carlos Salinas de Gortari, otros dicen que al señor Amado Carrillo Fuentes; incluso existe una versión que asevera fue compuesto y dedicado a los Tucanes de Tijuana, por aparentes diferencias profesionales, económicas y personales entre el citado grupo y los oriundos de Rosa Morada, Sinaloa. Es impersonal porque a muchos les queda la corona y expresa verdades que a diario se ponen en práctica entre las mallas del poder, como aquella que dice: el que quiera ser hombre derecho que se enseñe a mirar su nivel / sin talento no busques grandeza porque nunca la vas a tener (36). El narcocorrido no es el responsable directo de tanta violencia que padecemos en la actualidad. Hay más responsables, el Estado, algunos medios de comunicación y demás actantes sociales cuya función primordial es mantener y acrecentar la ignorancia entre la población con el objetivo principal de obtener mayores beneficios económicos. Con narcocorridos y sin ellos los problemas sociales que enfrentamos seguirán mermándonos como sociedades, ésos no dejarán de existir por decreto ni por buenos deseos, ni por valentones políticos que no padecen la violencia, ni la pobreza, ni la falta de empleo, ni las carencias educativas. Fuentes • ASTORGA, Luis, El siglo de las drogas, México, Plaza & Janés, 2005, 183 p. —, Mitología del narcotraficante en México, México, Unam, 1995, pp. 9-113. • BERNAL, Julio, “Narcotráfico en Sinaloa”, en Revista de la UAS (Universidad Autónoma de Sinaloa), Nº 2, julio-agosto 1998, pp. 56-63. • GONZÁLEZ, Ronaldo, “Modernidad, narcotráfico y violencia en Sinaloa”, en Merodeos (Difocur), 1996, pp. 56-70. • LÓPEZ ALANÍS, Gilberto, “Del oriente al noroeste de México”, en El Suplemento (Semanario Cultural de Culiacán), 22 de diciembre de 1991, p. 7. —, “Narcotráfico, corridos y cultura”, en El Suplemento (Semanario Cultural de Culiacán), 8 de diciembre de 1991, p. 8. • MEJÍA PRIETO, Jorge, México y el narcotráfico, México, Universo, 1988, 183 p. • OBEZCO, Cipriano, “El crimen de la compañía antichina”, en Lecturas de Sinaloa, México, Inea, 1988, pp. 144-150. • OLEA, Héctor, Badiraguato: visión panorámica de su historia, Culiacán, Difocur, 1988, pp. 13-89. —, “Badiraguato, río y pueblo entre montañas”, en Gilberto López Alanís, coordinador, Encuentros con la historia. Badiraguato I, Culiacán, Presagio, 2002, pp. 24-28. —, Badiraguato: visión panorámica de su historia, Culiacán, Difocur, 1988, pp. 13-89. • ORTEGA, Sergio, Sinaloa: una historia compartida, Culiacán, Difocur, 1987, pp. 59-194. • ORTEGA NORIEGA, Sergio, Breve historia de Sinaloa, México, Colmex / Fondo de Cultura Económica, 1999, pp. 241-266. • RÍOS ESPINOZA, Eleuterio, Sinaloa, sociedad y violencia, México, El Caballito, 1991, pp. 129-347. • ROCHA MOYA, Rubén, “Badiraguato, la otra historia”, en Gilberto López Alanís, coordinador, Encuentros con la historia. Badiraguato I, Culiacán, Presagio, 2002, pp. 164-173. • RODRÍGUEZ, Ricardo, “El opio”, en Expresión: Presencia de Sinaloa, número 4, enero de 1959, pp. 10-11. • SIMONETTE, Helena, Historia de la música de banda, Mazatlán, Asociación de Gestores del Patrimonio Histórico y Cultural de Mazatlán, 2004, pp. 1-257. • VALENZUELA, José Manuel, Paso del Nortec, Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte, 2004, 312 p. • VALENZUELA LUGO, Raúl, “El opio en Badiraguato”, en Gilberto López Alanís, coordinador, Encuentros con la historia. Badiraguato I, Culiacán, Presagio, 2002, pp. 151-152. • VIDALES QUINTERO, Mayra, “Los comerciantes chinos”, en Ana Luz RUELAS y Guillermo IBARRA ESCOBAR, coordinadores, Culiacán a través de los siglos, UAS, 1994. Notas 1. RÍOS ESPINOZA, Eleuterio et al, Sinaloa, sociedad y violencia, México, Ediciones El Caballito, 1991, pp. 139-146. 2. ASTORGA ALMANZA, Luis Alejandro, Mitología del narcotraficante en México, pp. 48-56; BERNAL, Julio, “Narcotráfico en Sinaloa”, en Revista de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Nº 2, julio-agosto, 1998, pp. 56-63; LÓPEZ ALANÍS, Gilberto, “Narcotráfico, corridos y cultura”, en El Suplemento, 8 de diciembre de 1991, p. 8. 3. ASTORGA ALMANZA, Luis Alejandro, Mitología del narcotraficante en México, México, Unam, 1995, pp. 45-56; OBEZCO, Cipriano, “El crimen de la campaña antichina”, en Lecturas de Sinaloa, México, Inea, 1988, pp. 144-150; VIDALES QUINTERO, Mayra, “Los comerciantes chinos”, en Ana Luz RUELAS y Guillermo IBARRA ESCOBAR, coordinadores, Culiacán a través de los siglos, Universidad Autónoma de Sinaloa, 1994; VALENZUELA, José Manuel, Jefe de jefes, México, Plaza & Janés, 2003, pp. 152-153. El opio es un líquido resinoso que se obtiene de la cápsula de la amapola. De él se obtiene la morfina y la heroína. 4. CARO MEDINA, José, Badiraguato: tierra de promisión, Culiacán, 1999, pp. 5-55; OLEA, Héctor, Badiraguato: visión panorámica de su historia, Culiacán, Difocur, 1988, pp. 13-89; OLEA, Héctor, “Badiraguato, río y pueblo entre montañas”, en Gilberto LÓPEZ ALANÍS, coordinador, Encuentros con la historia. Badiraguato I, Culiacán, Presagio, 2002, pp. 24-28. 5. ALFARO, Leonides, La maldición de Malverde, p. 26; ORTEGA NORIEGA, Sergio, Breve historia de Sinaloa, México, Colmex, 1999, p. 241; FIGUEROA DÍAZ, José María, La muerte de Lamberto Quintero, p. 24. El narcotráfico tiene cuatro etapas: producción, introducción, comercialización y consumo. 6. ROCHA MOYA, Rubén, “Badiraguato, la otra historia”, en Gilberto LÓPEZ ALANÍS, coordinador, Encuentros con la historia. Badiraguato I, Culiacán, Presagio, 2002, pp. 164-173. 7. VALENZUELA LUGO, Raúl, El cultivo de opio en Badiraguato, Culiacán, 1979. 8. ASTORGA ALMANZA, Luis Alejandro, El siglo de las drogas, pp. 47-87. 9. VALENZUELA, Raúl, “Cultivo de opio en Badiraguato”, en Presagio, Culiacán, Nº 26, agosto 1979, pp. 15-17. 10. RODRÍGUEZ, Ricardo, “El opio”, en Expresión: presencia de Sinaloa, Nº 4, enero de 1959, pp. 10-11. 11. GONZÁLEZ, Ronaldo, “Narcotráfico y violencia en Sinaloa”, en Merodeos, Culiacán, Difocur, 1996, p. 68. 12. ALFARO, Leonides, La maldición de Malverde, 2004, 131 p.; FIGUEROA DÍAZ, José, La muerte de Lamberto Quintero, 113 p.; GRIFFITH, James, Folk Saints, Tucson, pp. 65-89; NACAVEVA, Diario de un narcotraficante, 1967, 365 p.; SIMONETTE, Helena, Historia de la música de banda, pp. 1-257. 13. MEJÍA PRIETO, Jorge, México y el narcotráfico, 183 p. 14. La Voz de Sinaloa, 21 de febrero de 1975; Noroeste, 1, 5 y 28 de febrero de 1975. 15. GONZÁLEZ, Ronaldo, “Narcotráfico y violencia en Sinaloa”, en Merodeos, Culiacán, Difocur, 1996, pp. 56-68. 16. ASTORGA ALMANZA, Luis Alejandro, El siglo de las drogas, pp. 112-117. 17. CALDERÓN VELARDE, Alfonso Genaro, Tercer Informe de Gobierno, 15 de diciembre de 1977; FIGUEROA DÍAZ, José María, La muerte de Lamberto Quintero, p. 29. 18. Si el lector está interesado en profundizar en el tema, le recomendamos que lea las siguientes obras: FIGUEROA DÍAZ, José María, Sinaloa, poder y ocaso de sus gobernadores: 1831-1988, México, Imprenta Minera, 1986, p. 173; SÁNCHEZ AGUIRRE, Mario, Una mirada histórica al narco corrido en Sinaloa: apología, censura y tragedia social, tesis de licenciatura en historia, Universidad Autónoma de Sinaloa, pp. 16-96. 19. MEJÍA PRIETO, Jorge, México y el narcotráfico, México, Universo, 1988, p.111. 20. TIGRES DEL NORTE, Corridos prohibidos, México, Fonovisa, 1988, canción 10. 21. Luego del análisis de diversas fuentes, proponemos esta explicación. 22. INVASORES DE NUEVO LEÓN, Leyendas, México, EMI, 1998, canción 11. 23. ARROLLADORA, Corridos arrolladores, México, SONY, 1997, canción 8. El compositor de este corrido es Reynaldo Martínez, mejor conocido como El Gallero. 24. BRONCOS DE REYNOSA, Corridos sólo para hombres, México, SONY, 2003, canción 8. 25. INCOMPARABLES DE TIJUANA, Corridos, México, 2005, canción 1. 26. LILA DOWNS, La cantina, México, EMI, 2006, canción 10. 27. BUITRES, Corazón rebelde, México, 2005, canción 1. 28. INTOCABLES DEL NORTE, Corridos, México, 2006, canción 1. 29. TIGRES DEL NORTE, Jefe de jefes, México, Fonovisa, 1997, disco 2, canción 9. 30. INTOCABLES DEL NORTE, Canciones y corridos, San Luis Río Colorado, Sonora, México, Sierra Records, 2002, canción 7. 31. RAÚL HERNÁNDEZ, Mil heridas, 2000, canción 1. 32. RUEDA REYES, Fidel, entrevista realizada por Luis Omar Montoya Arias, el 5 de septiembre de 2005, en Culiacán, Sinaloa, México. 33. CANELOS DE DURANGO, Corridos gruesos, México, Sony, 2000, canción 1. 34. TIGRES DEL NORTE, La garra, México, Univisión, 2003, canción 1. 35. TIGRES DEL NORTE, Jefe de jefes, México, Fonovisa, 1997, disco 2, canción 8. 36. TIGRES DEL NORTE, Jefe de jefes, Univisión, 1997. ** Luis Omar Montoya Arias puropadelante01@yahoo.com.mx Investigador mexicano (Irapuato, Guanajuato, 1982). Es licenciado en historia por la Universidad de Guanajuato (http://www.ugto.mx). Investiga todo lo referente a la historia de la música latinoamericana. Actualmente cursa una maestría en historia en la Universidad Autónoma de Sinaloa (http://www.uasnet.mx). ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Poemas David Juárez *** Lluvia en el platanal Hebe Leopardi *** Muro y vestigio (extractos) Rogelio Pizzi *** La venganza de Mencía Pilar Rego *** Poemas Betty Fernández Herrera *** Cría cuervos Roberto Ríos Michel *** Poemas Pepa Mas Gisbert *** Recuerdo remoto de un pequeño héroe Carlos Castro *** Poemas Concepción Avendaño *** La máquina de escribir Belén Párraga Pastor *** Tres poemas Vanina Noejovich *** La gordita del Tropicana Antonio Mora Vélez *** Poemas Mayke De Freitas Santos *** Maruja Ana Patricia Moya Rodríguez *** Poemas Carlos Ardohain === Poemas David Juárez ============================================== *** Big bang El universo se hincha. Severo Sarduy años décadas siglos buscando la redonda respuesta en las fórmulas de un incendiado insomnio reunido en el mechón de preguntas amarillas ¡cuánto tiempo perdido! remontando los signos de la víbora sudando los vapores británicos encasquetando las antologías del acero trepando el presuroso ciberespacio desnudando el cuello de las raíces cuadradas buscando esposos sin rostro para las hipotenusas solteronas colando el azar de las flemáticas ecuaciones alcoholizadas para descubrir en el centro de la soledad atado a las raíces de la noche sumido en la cama de la omisión que el final de un beso es el inicio de todas las cosas *** Extraño y pensar que un día fuimos seres extraños viéndonos extrañados a los ojos en el contorno de la desnudez y de los dientes extranjeros y después aparecimos extrañamente delineando la extraña curvatura de la sábana en los bosquejos de lo próximo y del ahora pendiente y hoy sospecho que no soy un extraño en el molde cansado de tu puerta como tampoco sos una extraña en el cotidiano refugio de mi olfato y a pesar de todo tu presencia se extraña tanto como extraño tus ausencias *** En la hora del rayo Un rayo no cae nunca en el mismo lugar. Andrés Calamaro. me moldearon como un rayo insólito / bajo mis pies todo perecía tocado por el fuego en un cruento pestañeo azucé a la noche junto a un balcón y observé con la punta luminosa de mi ojo el puntual desembarco de tus piernas descendí ahí con la rapidez de la pasión y caí de nuevo en el mismo lugar como un rayo prodigioso tu corazón era un largo valle donde crecía un espumarajo para poner a correr mi corazón *** Pequeño poema que nos prometió la mañana la mañana arrancó como un pequeño motor para la historia afuera es posible recoger con manos sencillas las cosas más bellas del mundo: tu mirada recostada en el atardecer de un día que pasa el gracioso misterio de la punta de tu nariz tus dedos creando un aire blanco el rocío que corretea en tus pies desvestidos tu caricia sujetando la coyuntura de mis dedos y especialmente tu vientre tu vientre tú: vientre tu descalzado vientre por donde asoma su cara un sol de espumas ** David Omar Juárez juarezquintanilla@hotmail.com Psicólogo y escritor salvadoreño (Apopa, 1978). Estudió psicología en la jesuita Universidad Centroamericana (UCA, http://www.uca.edu.sv) de San Salvador. Ha publicado algunos de sus textos en el suplemento cultural Tres Mil, de Diario CoLatino (http://www.diariocolatino.com, San Salvador), en la revista Divisadero de la Universidad de San Francisco (http://www.usfca.edu), y en la revista Lucero de la Universidad de Berkeley (http://www.berkeley.edu), ambas de California, así como en las revistas virtuales de arte y literatura La Puerta Azul (http://www.lapuertaazul.com.ar), Destiempos (http://www.destiempos.com) y Los Noveles (http://www.losnoveles.net). Tiene inéditos los poemarios Ciudad donde el olvido es fiel y Diario del mes que se repite en el calendario. Es miembro de la Fundación Metáfora, que realiza cada mayo en su país el Encuentro Internacional de Poetas “El Turno del Ofendido”. Fue finalista del Premio Internacional de Poesía “Martín García Ramos” (España) con el poemario inédito El libro a contraluz. === Lluvia en el platanal Hebe Leopardi ============================== Está lloviendo. El platanal se ha transformado en un charco marrón y verde, desdibujado como una acuarela. Los perros aúllan sordamente. El frío me cala los huesos, seguramente también a ellos. Oigo el ruido del televisor, afuera se oyen las voces de los vecinos. Todos saben lo que ocurre, pero nadie puede hacer nada más que hablar. La lluvia se filtra por entre las rendijas del zinc. Me duele el estómago con fuerza. Me pongo uno, dos, tres pantalones, el frío es insoportable. Los huesos me duelen con intensidad. Busco mis cobijas. Palpo el hilo frío del chinchorro. Me subo. No sé qué harán los otros en la oscuridad. Acaricio mi cuerpo transido de dolor, el cuerpo liso como el de un pez, atrapado entre las redes de la hamaca. No sé qué pensarán los demás. Trago un sorbo de saliva reseca. Tengo sed. Me duele el estómago cada vez más. Siento la resignación arder bajo mi garganta. Tanteo los remiendos en los hilos de la hamaca. Cierro los ojos. Creo que voy a morir. Pacientemente cuento los minutos, un sudor frío cae sobre mi frente. El frío me invade cada vez más fuerte. El dulce estaba tan rico. Tenía tanta hambre. Sentía tanto cansancio. La lágrima quema. Me encojo lo más que puedo. Siento subir el volumen del televisor. Siento los chinchorros crujir. Aprieto los puños. Ya no se oyen las voces de los vecinos. Escucho el candado afianzando su poder en la cadena. Siento los pies arrastrados de mi madre. Un kilo de frío y metal abolla mi carne. Siento crujir los huesos en mi interior. Algo estalla dentro de mi garganta. El hierro se clava en el fondo de mi pierna. Ahora escucho un grito, al otro lado del cuarto, unos golpes en el zinc, siento el hierro sobre mí. Escucho entre el ruido la voz serena de mi madre. Teníamos cuentas pendientes, lo de ustedes era vender los dulces, no comerlos. Se hace el silencio, prosiguen las abolladuras metálicas en mi carne y en la de los otros. Espero que pronto amanezca. ** Hebe Leopardi hebelourdes@yahoo.com Escritora venezolana (Ciudad Bolívar, 1979). Reside en Cumaná, Sucre (Venezuela) y cursa estudios de educación, en mención castellano y literatura, en la Universidad de Oriente. Actualmente se encuentran en proceso de publicación su poemario Ecos de rosas quebradas y su libro de cuentos La risa de Dios. === Muro y vestigio (extractos) Rogelio Pizzi ======================== Poesía Editorial de la Universidad Católica de Córdoba (http://www.uccor.edu.ar) Córdoba (Argentina), 2008 Nº 26 de la colección “De Puño y Letra” (serie Calíope) ISBN: 978-987-626-020-6 88 páginas *** Interpretaciones I Pájaro azul suicida, tormento del paisaje violentas el latido del puño: así escribo asesinarte cortejar tu cadáver paraíso. II Canales conducen iniquidades. En un potrero de odio hay un festival de picanas. Átame la desnudez, tortúrame el sexo para que puedas develar tu odio y tu miseria. III Construyo con orfebre paciencia la forma de los cuerpos de lo amado. Nada permite el retorno de la curva, el pliegue, la textura. Amar es un derrumbe de filo inimputable. IV Contradicción, me llevas inexorable a la avenida de los tilos al verdugo que acaricia la máscara prodigio en la que los amigos me acercan el bisturí del ansia; el corte es perfecto la herida, una constelación, la sangre, música marina, la muerte la noche tu beso. V Yo busco la misericordia de esta guerra de vencidos. El arma que suicida los tendones la nave que acecha el infortunio de tu perfil. Yo busco un despojo de crisálidas atormentadas. Me busco en el rincón que deja mi cuerpo cuando duerme. Me busco entre los feligreses desmemoriados, me busco en su propia oración. Me busco en anaqueles y relojes, en temerarios y cobardes, en una colección de líquidos avinagrados. Y te encuentro cadáver paraíso. VI Toma esta mano derecha toma este clavo agudo toma este martillo intenso. Clava caudalosamente clava el remordimiento de mis venas clava la superficie del espasmo clava el arrebato del ansia. Clávame el estertor de la noche, el rugido del aguacero, la sangre de tu odio. Aquí agonizo me abandono para que el Nombrador te restituya. VII Dios no lavará esta mancha. Ni los obscuros cabalistas. Ni los predadores de la magia, ni los abstinentes moradores de la culpa. VIII El hombre será torrente a pesar del informe anillo que modela el tiempo, a pesar del diverso instinto que calumnia el deseo a pesar de la agonía de los huesos. El gusano noticia del olvido será en el hombre torrente. IX El impuro —siempre exento de prodigios— amenazado por parejos desertores podrá labrar una espada de absolución para calar en el lamento de los muros. El hombre será torrente entre todas las naturalezas y sus incurias. ** Rogelio Pizzi pizzirogelio@yahoo.com.ar Escritor argentino (Córdoba, 1956). Es Profesor de matemática por la Universidad Católica de Salta, subsede Buenos Aires. Perteneció al grupo literario "El sello, el cráneo y la sed". En 1997, Editorial Vinciguerra publicó su poemario Poema previo, en Buenos Aires. Recibió mención en el Premio de Literatura de Córdoba (1997), en el del Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos de Nueva York (1998) y en el Primer Concurso Iberoamericano de Poesía Neruda 2000 (Temuco, Chile), en el que participaron como jurados Gonzalo Rojas, Miguel Arteche y Jorge Boccanera. Poemas suyos integran las antologías Poesía argentina de fin de siglo (Vinciguerra) y Córdoba poética, siglo XX (Ediciones del Fundador). Ha publicado además las plaquetas Del pétalo diverso y Breve idolatría, junto con el poeta Leandro Calle. === La venganza de Mencía Pilar Rego ================================= La temida sensación volvía a aparecer; la náusea subía por la boca del estómago y se instalaba en su garganta sin piedad. —¿Estás bien, Rodrigo? ¿Te pasa algo? Estás muy pálido. —Nada importante, un pequeño mareo, hace demasiado calor. La temperatura a aquella hora del mediodía en la Plaza Mayor superaba los 40º a la sombra. Intentó sobreponerse al malestar y a la inquietud y pidió una cerveza para aliviar su sed. Le fascinaba la ciudad del color de la piedra tostada, el encanto de sus calles y callejuelas. Sentía con fuerza la magia y el misticismo que irradia el aire de Salamanca. Fue hechizado por sus piedras centenarias y por los retazos de historia que esconden celosamente. Caminó por sus calles escalonadas y por sus callejuelas irregulares. Cerraba los ojos y escuchaba a Fray Luis de León pronunciando sus frases más célebres dentro del claustro de la Universidad: —“Tienen derecho al pataleo” y —“Como decíamos ayer...”. La primera de las frases solía decírsela a sus alumnos antes de comenzar sus clases; en el siglo XVI el frío en las aulas era terrible y Fray Luis de León les concedía el derecho a patalear para que pudiesen entrar en calor. La segunda frase hace referencia a su condena por la Inquisición. En su vuelta a las aulas, después de cinco años encarcelado, los alumnos esperaban con expectación las palabras de su profesor, pero para sorpresa de todos, este gran humanista se subió a la tarima, miró sonriendo a sus alumnos y continuó con su clase como si el tiempo estuviese detenido. Curiosamente, y muchos años después, Miguel de Unamuno utilizó esta misma frase al volver de su exilio. Rodrigo solía escaparse de la compañía de sus amigos para callejear solo. El día que finalizó el congreso dedicó la tarde entera, sin prisas, a recorrer las calles por las que había paseado a diario. Se paró en una terraza de la Plaza Mayor, pidió un capuchino y se deleitó saboreándolo mientras se empapaba del ambiente que le rodeaba; la plaza era un hormiguero de gente, una torre de babel de mil y un idiomas. No pudo evitar sonreír cuando vio pasar, cruzando la plaza en dirección a la Plaza del Mercado, a un grupo de japonesas, mujeres de edad avanzada que caminaban seguras con paso firme y llevando en sus manos diversas guías de la ciudad; su indumentaria era muy peculiar, parecían personajes de un dibujo manga, formaban un grupo realmente indescriptible. Apuró el último trago de su capuchino y decidió seguirlas. Le pareció divertido averiguar hacia dónde se dirigían. Empezó a caminar detrás de ellas; el grupo le parecía por momentos irreal, anacrónico, en medio de aquellas piedras intemporales, unas mujeres vestidas de forma inusual para su edad, caminaban por entre los edificios con seguridad. Él se dejó guiar, caminaba detrás, plácidamente, dejándose llevar... De pronto la magia con que le había seducido aquel grupo se evaporó. El impacto visual de su presencia se había diluido. Volvió sobre sus pasos hasta la Plaza del Corrillo, situada en una de las esquinas de la Plaza Mayor. Allí se ubica el templo románico más importante después de la Catedral Vieja, inicialmente conocida, hacia 1173, como San Martín del Mercado. Sin saber la razón que le impulsó a hacerlo, entró en la iglesia cuyo reloj reguló durante un tiempo la vida de los salmantinos. Se sintió cómodo en la soledad del templo hasta que sintió la presencia de alguien a su lado, se giró y no vio a nadie. Salió precipitadamente del recinto y trató de localizar a alguien sin saber a quién... Las personas que se encontraban fuera no parecían huir, unos charlaban animadamente y otros caminaban sin premura. Rodrigo les seguía con la mirada y era incapaz de relacionar a alguno de ellos con la extraña situación que acababa de vivir. Se encaminó hacia la calle Bordadores con la sensación de que alguien guiaba sus pasos. En un lateral del convento de las Úrsulas vio unas hojas amontonadas en el suelo y se agachó a recogerlas; contenían información relativa a la historia, leyendas y monumentos de la ciudad; aparecían varias líneas subrayadas; leyó con avidez. Hablaban del convento de Las Úrsulas, habitado por monjas de clausura de la Orden Tercera de San Francisco y un poco más abajo se hacía referencia a “La Casa de las Muertes”. Circulan varias leyendas sobre ella pero la que llegó a manos de Rodrigo es la siguiente: Tiempo atrás un conquistador conocido como don Diego, soldado y poeta, hombre arrogante, sedujo a un sinfín de mujeres y rindió con su espada a un buen número de hombres. El destino, inexorable e impredecible, hizo que en su camino se cruzase Mencía, joven doncella que había estado en un convento; Mencía era muy hermosa y tímida. Don Diego cayó rendido a sus pies y la convirtió en su esposa. A partir de ese momento el cambio de la muchacha fue radical, empezó a sonreír sin timidez, a hablar con picardía. Cuando su esposo era requerido para sus labores de soldado tenía aventuras con otros hombres. Sus infidelidades corrían de boca en boca por la ciudad. Al regreso de una batalla, don Diego conoció, de boca de sus allegados, los nombres de tres galanes que disfrutaban de los favores sexuales de su esposa. Fingió no creer la información que le facilitaron y les dijo que se iba de caza a los montes de León. Creyendo que su marido no regresaría aquel día, la dama avisó a uno de sus galanes para disfrutar de una placentera velada. A la mañana siguiente y bajo el balcón de doña Mencía, apareció el cadáver del amante, con una herida en el corazón. Unas noches después otro de ellos fue encontrado en el mismo lugar y con el mismo tipo de herida. La desesperación de doña Mencía era inmensa. Una noche de lluvia y viento, un tiempo después de estas muertes, el tercer amante volvió a visitar a su amada. Estaba llamando a la puerta de la casa cuando un hombre le empujó al tiempo que le decía que se defendiera. El amante cayó muerto. Mencía no se enteró de nada hasta que vio a su marido entrar malherido en la casa, en un instante comprendió todo; le pidió perdón de rodillas, don Diego quiso clavarle la espada, pero se desmayó por la debilidad y ella aprovechó para tirar la espada por el balcón. Don Diego se repuso y se abalanzó sobre su cuello y aun sin fuerzas, fue capaz de matarla con sus manos. A la mañana siguiente se encontraron sus cadáveres, don Diego no había soltado, ni en su último estertor, el cuello de su amada Mencía. Cuando finalizó de leer estas líneas, Rodrigo vio a una mujer que salía del convento y le hacía señas para que le siguiese. Iba vestida de un modo muy extraño, parecía tan irreal como las japonesas que había estado siguiendo; pero sus ropajes no pertenecían a la época actual. Rodrigo se dejó seducir por aquella fascinante visión y caminó tras ella. Pronto llegaron a la calle Bordadores. La mujer se paró frente a “La Casa de las Muertes”, era obvio que sólo él la veía; nadie se extrañaba de su presencia a pesar de lo inusual de su atuendo. Le hizo señas para que entrase en el portal. Rodrigo no pudo negarse a pesar del sudor frío que recorría su espalda. Una vez traspasado el umbral del portal se sintió en otro mundo, en un tiempo anterior, muchos años antes del momento actual. La mujer le condujo hasta las escaleras y le invitó a subir. Entraron en una vivienda en la que el tiempo parecía estar detenido. La mujer que tenía a su lado era la misma que siglos atrás había protagonizado la historia que acababa de leer. Mencía le narró su historia, más allá de lo que la leyenda contaba. Había ingresado, siendo aún una niña, en el convento de las Úrsulas, años antes de conocerse las correrías de don Diego. Un día después ingresó otra niña que se convirtió en su compañera del alma; esta niña de nombre Isabel fue su amiga, su padre, su madre; todo lo que ella echaba en falta dentro de aquellos infranqueables muros. Ya en la adolescencia Isabel se ahogaba allí dentro, quería salir, ver mundo, enamorarse. Mencía sabía que un día se iría para no volver, mientras que ella, carente de su determinación, continuaría muerta en vida, viviendo una vida que otros habían elegido por ella. Y así fue; una noche Isabel desapareció, dejando a Mencía hundida en un pozo del que no era capaz de salir. Meses después mientras dormía en su celda, despertó al escuchar el revuelo que se había formado en el patio; se vistió y salió corriendo hacia allí. Una mujer embarazada de varios meses, sucia, desgreñada, hambrienta, con la mirada perdida, estaba rodeada de varias monjas. —¿Qué te han hecho, mi niña? ¿Quién ha sido, Isabel? Isabel, al reconocer la voz de Mencía, esbozó una débil sonrisa. Le contó su triste historia. Después de escapar del convento, buscó refugio en casa de una tía a la que apenas conocía. En un primer momento la tía rechazó otra boca que alimentar pero enseguida vio más allá, vio un cuerpo joven por el que podía obtener un buen beneficio y la acogió en su casa. Aquel mismo día se puso en contacto con don Diego. El lamentable estado de Isabel era fruto de aquel primer encuentro; don Diego la sedujo con bonitas palabras y con falsas promesas y la chiquilla cayó en sus redes de forma irremediable. Mencía escuchaba sus palabras, pronunciadas con un hilo de voz, mientras acariciaba su frente y le juraba que vengaría su afrenta. Isabel murió, pocas horas después de aquella confesión, entre los brazos de su amiga. Rodrigo escuchó fascinado aquel relato sin comprender por qué le estaba contado todo aquello. Ella sólo quería que se supiese la verdad de su historia y le había elegido a él porque había percibido su unión con el misticismo de la ciudad; había esperado mucho tiempo hasta encontrar a la persona adecuada para transmitir la verdad. Antes de que pudiera articular palabra, Mencía le condujo hasta el portal y desapareció... Rodrigo permaneció inmóvil unos minutos. Se convenció a sí mismo de que todo aquello había sido fruto de su imaginación, del cansancio, de la atracción que aquella ciudad ejercía sobre él y de las copas que se había bebido la noche anterior. —Un cóctel explosivo —musitó. Fue la primera vez que aquella náusea, producto de la situación vivida, llegó a su garganta. Nunca olvidó aquel episodio pero lo relegó a algún lugar recóndito de su memoria. Aquella mañana al despertarse en su habitación del hotel, sintió la necesidad de caminar solo, sin la compañía de sus amigos. Volvió a realizar el mismo recorrido que había hecho cinco años antes. Algo le empujaba de nuevo a andar por las mismas calles, en la misma dirección. Se paró delante del convento de las Úrsulas pero no percibió ninguna señal que le indicase que algo sobrenatural fuese a acontecer. Continuó su camino, decidido a llegar hasta la calle Bordadores y entrar de nuevo en “La Casa de las Muertes”. Una vez allí se paró frente a la fachada y pudo ver la cara de Mencía que le observaba desde su balcón; su mirada lo decía todo, le había defraudado... Unos meses después se publicó un relato que contaba la verdadera historia de “La Casa de las Muertes”. Lo firmaba Mencía, pero el artífice de que se publicase y difundiese de forma adecuada había sido Rodrigo... ** Pilar Rego pilarrego7@gmail.com Educadora social y escritora española (A Coruña, Galicia, 1958). Colabora como columnista habitual del periódico digital El Plural (http://www.elplural.com) y de VegaMediapres (http://www.vegamediapress.com) en sus ediciones impresa y digital, así como, de forma esporádica, en Xornal de Galicia (http://www.xornal.com). Textos suyos han aparecido en los libros colectivos de relatos Deixade pois que voe o Paporroibo, que nos conte contos (Edicións O Paporroibo) y Relatos de verán (Ir Indo Edicións, http://www.irindo.com). También ha publicado relatos en la edición impresa de La Voz de Galicia (http://www.lavozdegalicia.com). === Poemas Betty Fernández Herrera =================================== *** Esa doña me quiere consigo El grito estanca las agujas próximas a mi garganta. El sacrificio viene a polemizar con el desgranado motor cerebral. Estoy resuelto a pactar con el sótano de Dios, la alabanza medida a trigales, la espartana secuencia de hilos perforando mi dermis. Las escaleras se desdoblan, el piano aletarga su teclado, la araña gira en reversa, cíclicamente. Es notorio. Esa doña me quiere consigo, para amenizar con los gusanos. *** Púas a la tempestad Busco respuestas. El zapping empuja al olvido transitorio. Cuelo distractores y ahí estás desollando mis días. Solicito la amnesia y las imágenes se adhieren como calcomanía a mis espejos. Necesito levantar esa alambrada, incrustarle púas a la tempestad *** La playa Las gaviotas se quejan en el vuelo. El aire salado se vuelve agrio a mi boca, y con cada rompimiento de ola el escalofrío se deshace en la añoranza. Se despiertan los lacrimales, mi lengua se atrofia en la mudez. Llevo el alma acalambrada, cargando tus huellas que no surcan la playa. *** La madeja que enredó tu adiós Gota a gota, los dactilares perpetúan tu sudor sobre mi alma acalambrada. Soy un punto derritiéndose en la intersección donde se atasca la remembranza. Promedio las horas caídas en tu nombre y absuelvo a mis lacrimales de toda culpa. La vida: desproporcionada. El tiempo, una masa obstruyendo mis pies. Y ahora, ¿cómo ovillo la madeja que enredó tu adiós? ** Betty Fernández Herrera judyabbott322@hotmail.com Escritora chilena (Lebu, 1976). En 1999 integró el taller literario “Fernando González Urizar”, dirigido por el escritor Tulio Mendoza Belio. En 2002 fundó, junto a otro escritor de su comuna, la Agrupación Literaria y Cultural Viento Sur. De 2002 a 2005 colaboró y participó en la página Letras de Arauco (http://www.letrasdearauco.cl). En 2007 creó la revista de arte y literatura Oxímoron, que circula durante un año. Desde 2002 asiste a diversos encuentros de escritores y tertulias literarias. Su poesía se ha publicado en el periódico Proa al Futuro, en las revistas El Bote y Artemisa y en diversas páginas web. === Cría cuervos Roberto Ríos Michel ================================= Sacando polvo corrían dos hombres, perseguido el uno y pistola en mano el otro, porque éste había tomado como ofensa imperdonable el que aquél se acostara con su hermana de catorce años, aunque la muchacha hubiese estado de acuerdo. Era larga ya la corretiza, y tanto uno como el otro mostraban serios signos de cansancio. Por fin, a la orilla de un arroyo, el perseguido pidió tregua. El de la pistola se alegró, pues su orgullo de macho herido iba cediendo ante el serio desplome de su resistencia física. Entonces lo amenazó, lo puso de rodillas y, luego de satisfacer su anhelada sed, lo obligó a confesar todo antes de soltarle el legítimo balazo. La declaratoria se forjó en torno a la vida que llevaba la sufrida muchacha. El cazado decía que la niña se le había insinuado, que quería probar eso que el hermano hacía con las muchachitas que llevaba a su casa, que ella lo veía entre las rendijas de las paredes de madera. Esto no agradó nada al que apuntaba pues, desde la muerte de los padres, siempre se había encargado de la crianza de la niña. Enojado, con la certeza de que el cazado mentía, cortó cartucho. En eso se oyeron unas risotadas. Desde el galápago donde estaba bien pudo ver a la hermana departiendo alegremente por los matorrales con cuatro jovenzuelos. Lleno de ira arremetió entre las marañas. Su furia era tal que fácilmente perdió piso en el terreno quebrado. Y el hombre que quedó de rodillas vio caer al que lo seguía entre las ramas afiladas de unas carretaderas que, sin más ni más, le sacaron los dos ojos. ** Roberto Ríos Michel franciscoelhombre@hotmail.com Escritor mexicano (Tomatlán, Jalisco, 1981). Es cocinero y estudió letras. Mantiene el blog “se armaron los blablazos” en http://searmaronlosblablazos.blogspot.com. === Poemas Pepa Mas Gisbert ========================================== *** vomitando vida me disparó justo en el pecho pero nací diferente y donde debía haber estado el corazón palpitaba un bosque de abedules y era savia lo que fluía de mis heridas me disparó justo en el pecho y al caer sobre la tierra mojada de mi boca brotó un reguero de hormigas quería matarme y creó una reina *** renacerme mañana me dirigiré al mar quiero que me cuente el húmedo secreto que esconden sus vaivenes me adentraré en su insólita calma sumergiré mi piel en la ebria espuma borrará la palabra que llevo escrita ese cerrado círculo del zodiaco que me impide avanzar y ese bautismo me hará renacer *** a una mujer tendida en el suelo veo tu blanca y rota silueta tus rojas uñas sin esmalte el cárdeno color que te maquilla negra es la noche oscuro tu amor alguien levanta tu cuerpo te arrulla una sirena azul cien caballos te arrastran sola queda la calle sola estás tú *** palabras náufragas la palabra naufraga en mi boca la palabra miedo no es lo mismo que el mismo miedo aunque la mastiques con tus dientes y la expulses con el aire el miedo no desaparece la palabra amor no es lo mismo que el mismo amor pero pienso atraparla con mi lengua y absorberla con un suspiro para que el amor aparezca *** travistiendo incertidumbres a fuerza de cantar mi risa trunca el espacio conjugo porvenir conjuro pálpitos abjuro laberintos perjuro incertidumbres soborno sombras rompo equidistancias con lo inmóvil formulo mi vaivén travisto mi miedo a fuerza de cantar soy el arquitecto de mi vida ** Pepa Mas Gisbert pepamas@ono.com Escritora española (Valencia, 1958). Es funcionario. Mantiene el blog Mi nombre es Alma (http://elnegrodemacguffin.blogspot.com), donde publica sus poemas recitados por ella. === Recuerdo remoto de un pequeño héroe Carlos Castro ================ A mi tío Jesús, el gran héroe estoy pensando en un recuerdo remoto (pero lo mismo se puede decir de muchos otros, de cierta voz de abuela Isabel angustiada desprendiéndose de una canción, de algún asma según nocturna, difícil y espumosa que no sentí, y de cierto aire silencioso y mortal rodeando el Chevette dorado de mi papá) y entonces me veo allí, después de este viaje de veinte años hacia atrás en que había ido a conocer la playa un septiembre insospechado por este niño que soy de tres años en brazos de su tío Jesús (que aún no había muerto, esto ocurriría muchos años después) y que me cargaba dentro del carro diciéndole cosas a su hermano (mi papá) sobre helicópteros y rescates y muertos, manito, y yo saltándole en las piernas para ver de frente a ese intrigante otro niño en el retrovisor, que decía lo que yo decía (helitópquero, helitópquero) y saltaba como yo saltaba, mientras mi mamá morena cálida e inmensa toda en el asiento de atrás me llama, ven, hijo, el tetero, con esa sonrisa triste y alentadora diciendo gracias a Dios que no nos vinimos cuando llamaste al niño, que te desobedeció al mediodía, Carlos, menos mal que quiso quedarse un rato más jugando en la orilla, dibujando en la arena oscura con los dedos, solito, si no estaríamos ahorita todos muertos. si tienes corazón, enséñalo y regresa, cantaba mi abuela en el capó dorado que temblaba seguro de frío aunque caliente, y su canción era de humo gris alejándose a través del aire de la noche y de sus lágrimas salidas de ojos azules y de su boca, mamá, no fumes tanto decía mi papá, tranquila, ya estamos bien, yo la veía y la escuchaba y menos mal esa voz gris no está cerca de mí, porque entonces el asma, la tos, el llanto, abuelita, quédate detrás del vidrio y del llanto. el llanto de tantos cubiertos por el barro, afuera, el llanto confundido y arrastrado por el torrente de un río de carros y casas y agua viva voraz y descomunal que puedo entender ahora, veinte años después de que pasó. y yo entonces veo mi tetero dulce vaciándose y poniéndose cada vez más ligero y transparente y veo las manos frescas de mi mamá que ya no me ayuda, ya no te pesa, hijo, ten tú, veo los asientos y a mi papá inmenso que huele a mar y quiero rápido volver a los brazos de mi tío que sí me deja saltar y me enseña palabras mientras se sacude la arena, buscar al niño del retrovisor que se fue para su atrás cuando me fui yo para mi atrás, y también quiero cerrar la puerta para hacer esa magia que me dijo mi abuela Ana —que no vino y también canta canciones—, esa magia que ella le hizo al Chevette para que la luz amarilla dentro del carro se apague (abre la luz y enciende la puerta, no me acuerdo cómo es que era), manito, cuidado con el niño y los dedos y la puerta, no dejes que apague la luz, no dejes que mire el desastre allá afuera, por Dios, pobre gente. y al final me va venciendo como una calma negra liviana y luego pesada que me cierra los párpados al mundo y me quedo dormido esa noche llovizna en que sueño azul y asma y espuma, para un ratico después despertar con un montón de besos y lágrimas por la mañana en la casa, un lunes 7 de septiembre de 1987. ** Carlos Castro carloscastrocronopio@gmail.com Escritor venezolano (La Victoria, Aragua, 1984). Reside en Caracas. Estudia letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Corrector de pruebas eventual para la editorial Comala (http://www.comala.com). Su obra permanece inédita. Obtuvo el primer lugar en el IX Festival Literario de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), mención Cuento Breve, con el volumen de relatos Algo es algo (2007). === Poemas Concepción Avendaño ======================================= *** Preguntas para ser contestadas con silencio Es una lástima que sean los ojos tuyos insurgencia en la paz de mi secreto, su timidez audaz desnuda el eco de sirena letal, imán del que huyo. ¿Cómo domesticar tanto deseo y trasmutar en víctima al verdugo? ¿Qué armadura me ampara de ese yugo, si convierte pupilas en incendio? Si te atrapo en la red de mi palabra, ¿Estaré cometiendo sacrilegio? ¡Y si llego a caer! no seré salva, ni siquiera en el lujo de tu beso? ¡¿Cómo puedes mirar con tanta saña cobijado en la bruma del silencio?! *** Dunas Qué patíbulo éste de tus labios qué sed tan magma, quiebra, petrifica cualquier palabra antes de que salga. Inútil es hablar desde esta boca no sirve para más que derretirse en indigente grito sin tu lengua. Entre senos se asoma cruda espina calcinada tirita sin respuesta brama tan sola, abierta, como herida, Y el oasis tan lejos... como quieras. *** Alquimia solicitada al Alfarero Tus manos saben un conjuro Que alumbra la arcilla sombría Gilberto Owen Ánima en purga soy, que en celda espera La llave exacta tú, sin duplicado que la danza de tu mano por mi greda me desprenda de tajo los candados. Relámpago de fe desesperado la efigie de tu piel conjura zarzas y hasta el borde de sol, sobre nublado, convídame de fuga entre tus alas. Fortifícame al sol, lengua en la herida renáceme en tus dedos, modelada, Tu contacto lo amargo cicatriza Que en tus brazos me sienta Como en casa Úngeme de futuro, dame vida, con el barro que tienes en las ganas... *** Historia Pero una historia sólo se recuerda Convertida en cenizas. Eugenio Montale. Cigarro tras cigarro, se enamoran labios de humo y sol irradian fuego incensario voraz de dos aromas en universo dual, ígneo desvelo. En piromancia desnuda de las sombras crepitan, por amor, sus desenfrenos en cenizas consumen sus derrotas para engendrar en piel, volcanes nuevos El instante feroz que los devora arroja el magma así, de beso en beso para dejar, al filo de la aurora rescoldos en mitad de un cenicero... *** Ya no escribo de amor Ya no escribo de amor ya no hay remedio se conjuró la voz enamorada. Al amor con los años lo desmaquilla el tedio la pasión animal, está domada Alguna vez se asoma como si fuese cierto, pero los días son arduos y duerme la madrugada... Las canas de mi padre, germinan en tu pelo, se comporta la casa, ¡como si nunca hubiese negado yo a mi madre! Bajo este mismo cielo, esto... esto ha de ser la tarde, que empezó desde el alba *** Sobre las aguas Se necesita el hambre de los pasos para cuajar el molde de las huellas. Y heme aquí caminando hundiéndome en las aguas que me anegan sin alcanzar ni el brillo de la ola, acaso alguna espuma que revienta, suplicando a la orilla que se acerque ¡rompiéndome en los tumbos con las piedras! Naufrago a cada intento, en cada oleaje mojada hasta los tuétanos y venas despeñada del sol, ardo de frío sin conseguir ser grano entre la arena *** Clamor ¡Ay bálsamo del tiempo la herida te reclama! Hasta cuándo te posarás sobre su ardor Para que sea curada Es esta nueva piel quien me sostiene de amarga libertad, para enfrentar al sol todos los días /con férrea potestad de transformar en mueca mi alegría/ Ay bálsamo tan lento, caricia fiel que añoran canas mías. ** Concepción Avendaño oncelibro@yahoo.com.mx Periodista y escritora mexicana (1969). Reside en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Ha sido periodista, editora y promotora cultural. Estudió para historiadora y es madre de tres hijos. Ha publicado el poemario Ya no escribo de amor; poemas de amor y viceversa; 1984-2009. === La máquina de escribir Belén Párraga Pastor ====================== Dejó su pequeña maleta en la tierra y miró al cielo. Tonos anaranjados y ocres se mezclaban formando dibujos que le recordaban a los que él mismo hacía sobre la arena cuando era pequeño. El precioso atardecer con el que se iba parecía cobrar más protagonismo ahora, quizá nunca lo había observado tan detenidamente... Era como la culminación de una etapa de su vida, que se cerraba para no volver a abrirse nunca más. A lo lejos, el silbato de un tren le concedía los últimos segundos para despedirse. Era un pueblo pequeño. Uno de esos pueblos que, por conocerse todos, resultaba más seguro y acogedor. Había recorrido miles de veces sus laberínticas calles estrechas. Estaban cubiertas de adoquines que el tiempo había hecho resbaladizos, y las altas casas que las bordeaban mantenían un encantador aspecto viejo y agrietado. Era la última de una de aquellas calles, la que le había visto nacer en todos los aspectos en los que puede nacer una persona. Siempre recordaría esa casa como el testigo permanente de sus horas de soledad, en las que todo desaparecía, en las que se transformaba, como una débil brisa se transforma en huracán, en el escritor. Miles de folios amarillentos repletos de letras llenaban las cajas que iba acumulando en la buhardilla. Era su rincón, de donde apenas salía, en donde, como si escuchara el susurro de un piano, bailaba con la belleza en su mente, que se tornaba en palabras delicadamente ordenadas... Nada podía ser mejor que aquello, necesitaba escribir. Era algo especial, su padre lo sabía, pero nunca dijo nada. Se limitaba a mirar a su hijo y a mantener una actitud embelesada hacia él. Plumas desgastadas, manchas de tinta en sus manos a diario y una sonrisa en sus labios cada mañana que bajaba a desayunar. Él poseía una sensibilidad parecida a la suya y percibía en todo aquello una forma de existencia diferente a la de los demás... Le regaló su primera máquina de escribir. Era de segunda mano, la pintura estaba desconchada y, en algunas teclas, la letra no se veía con claridad. Nada importó. Nada le gustó más que aquello. Pasaron los años y el murmullo del teclear de la vieja máquina era ya un elemento más de todo lo que compone un hogar. Aquella caja de hierro tenía un poder sobre él. Le miraba, le llamaba. Nunca quiso reemplazarla. En sus teclas permanecían las huellas de todos esos momentos, de todas esas palabras... Al igual que su casa, era la confesora de todo cuanto era. Ella contenía tanta parte de él, que perderla sería como abrir las puertas del gran embalse de su vida. Había llegado el momento de tomar la decisión que lo cambiaría todo. Hasta ahora había sido como tener un sueño y no recordarlo. Solía mirar los libros de sus autores preferidos. Observaba las páginas, sus letras, acariciaba las cubiertas y los lomos... Hasta que vio claro cuál era su sueño, a lo que había dedicado toda su vida. Luchó contra sí mismo hasta donde nadie hubiera podido pensar, contra todas aquellas cartas que le rechazaban de las editoriales nacionales. Su verdadera esencia era más fuerte que todo aquello. Él era escritor, sólo era escritor. Una mañana, como todas las mañanas, se dispuso a sentarse de nuevo frente a la máquina. Esperó unos minutos a que una historia le sembrara la imaginación de palabras nuevas. Siempre aguardaba mirando a través de la ventana, desde la cual se vislumbraban las montañas y el camino que llevaba hasta la casa. Vio al cartero llegar. Seguidamente, escuchó cómo los pasos de su padre se acercaban mientras subía las escaleras. “Es para ti”. Abrió la carta. Era de otra editorial. En el texto sólo decía: “¿Por qué quieres ser escritor?”. Nunca había recibido una carta así. Conocía la respuesta, pero, por primera vez, no sabía ordenar las palabras. Era una pregunta tan fácil, que hasta parecía difícil. Pasó el resto del día tumbado en la cama, mirando al techo, pensando en qué contestar. Se sentó frente a la máquina y escribió: “No le puedo decir cuántas horas he pasado en esta buhardilla frente al papel, frente a mi máquina. He pasado mi vida escribiendo, desde que yo pueda recordar. Pero un escritor no es alguien que escribe, sino alguien que necesita escribir. Yo necesito escribir”. Pasadas dos semanas, volvió a recibir una carta de la misma editorial. Por fin, su sueño, se había cumplido. —Por cierto, papá, nunca me dijiste a quién perteneció la máquina que me regalaste... —Era mía. Le dio un abrazo y, con una sonrisa, levantó la maleta y se fue. ** Belén Párraga Pastor belenparragapastor@yahoo.es Escritora española (Murcia, 1979). Aunque casi toda su vida la ha desarrollado en su tierra natal, ha vivido en Madrid y Toledo. === Tres poemas Vanina Noejovich ===================================== *** Retrato He descubierto algo solemne que a su imagen no puede sustraerse: la brisa del tiempo errante la parábola más obvia la tecla que imprime la distancia. Qué pasó con la memoria con la dicha de ser guerrero la espada se hunde en el vacío y una brocha retoca el firmamento. El pintor quiere ser instante se esconde bajo un rojo intenso y cubre el miedo con los azules más parejos. La Musa se rebela del silencio y desnuda se desliza por el largo pasillo que la nombra. Las paredes se adormecen taciturno el pintor se resquebraja ella acude misionera, ya no es tierra. La Musa ha muerto en las orillas el remanso le sonríe, él no ha perdido la fragancia se extravía en los colores hace mezcla con su pena y su mano recorre incansable el lienzo que ahora plasma su fantasma. *** Marejada Del silencio surge la marea la estela inmóvil marca su retorno. Aquí llegamos prisioneros sin condena a respirar la sal que te perfora. Aquí llegamos los sirvientes de la noche sumergidos en lo eterno. Suspiro me entrego como se entregan las gaviotas a tu sangre como van los hombres al centro de tus aguas. No me engañas se que al ondularte gimes porque ya no puedes detenerte y con fuerza arrancas cada uno de mis nombres. Mi cuerpo desnudo entorpece tu furia no es así como amaneces gigante pero sigues. Me lames sin mostrar los dientes rozas mis tobillos subes por mis piernas mis caderas ya te pertenecen Al llegar a mi pecho sé que no hay remedio la corriente es tuya tuyos son mis senos mis labios mis fantasmas. Es tarde para ruegos: tu conquista ha sido mi derrota. *** Pasiones nocturnas Cuando duermes yo renazco me despojo de todos los atuendos y convocando ánimas y demonios me escabullo entre los poros de la noche. Es mi sombra una espada que cubre los temores la luna, una brújula que orienta mis deseos las estrellas, los besos que he olvidado. La noche recorre mi piel sin detenerse entre caricia y caricia susurra que me quede porque el tiempo, que no es mensajero de delicias va marcando los exilios. Pronto será tarde cuando tú despiertes y tus párpados declinen sus sueños será tarde si me pierdo... será tarde si no vuelvo... Las horas vociferan su proclama: ¡has de regresar y retomar los vestidos! abandonar tu noche, tu luna, tus estrellas pues si no regresas —sentencian tus ojos— el castigo será el olvido. ** Vanina Noejovich vaninas26@hotmail.com Psicoanalista argentina (Buenos Aires, 1965). === La gordita del Tropicana Antonio Mora Vélez ====================== Por los tiempos en que las heladerías no abundaban en la ciudad, el callejón del mercado era un lugar casi obligado para disfrutar un buen refresco de zapote o níspero con leche o de Milo, que era mi preferido. Enfrente de las refresquerías quedaba una fonda en la que a veces tomaba los alimentos y detrás de ella, entrando por la carrera segunda, estaba el coliseo de boxeo en donde vi pelear a los colombianos Kid Pérez y Luis Carlos Cassarán contra un chileno de apellido Cartens. Ese era mi mundo de entonces. Mi mamá tenía una colmena de abarrotes en ese mercado y yo pasaba la mayor parte de mi tiempo libre en ese sector. Me hice amigo de un fresquero de apellido Cuavas, quien me pagaba con un Milo diario la picada del hielo, tarea que realizaba con gusto mientras escuchaba los partidos de la pelota profesional y los programas deportivos que lo comentaban y también los merecumbés de la orquesta de Pacho Galán, que estaban de moda. En esta mesa de refrescos del callejón del mercado hablé por primera vez con la mujer de este cuento. Era joven, gordita y agraciada. Yo la había visto salir del Pasaje Felipe, más exactamente de la choza de palma de la entrada, pero no la saludaba porque era, como decía mi mamá, una mujer de la vida y yo suponía que eso le daba una ventaja de experiencias sobre mí que estaba apenas por los quince años. Esa tarde se sentó a mi lado en una de las bancas de la refresquería de Cuavas y me dijo: Hola, ¿cómo estás? Yo le contesté que bien y conversamos un poco sobre su trabajo de mesera en el Tropicana y los estudios míos de bachillerato en el liceo. Una vez agotó el vaso metálico de su refresco se despidió sonriente y se marchó. El señor Cuavas, que había seguido el hilo de la conversación mientras enjuagaba unos vasos, me dijo: Esa muchacha quiere acostarse contigo, todo ese cuento del Tropicana fue para que supieras el lugar y el horario de su trabajo. Visítala y te la traes para el Hotel Mogador, yo te presto para la habitación si no tienes. Durante los días siguientes los demás inquilinos del pasaje vieron cómo la gordita del Tropicana salía de su cuarto y pasaba delante de la puerta de mi pieza siempre que yo me sentaba en una mecedora a leer, y lo hacía con el pretexto de guindar una ropa en el alambre o de entrar al baño del patio o de recoger agua de la pluma, y siempre con una falda transparente para que yo le viera sus encantos y me guiñaba el ojo y me sonreía, como diciéndome: Ajá y ¿cuándo vas a ir por mí? El Chato —uno de mis amigos— se dio cuenta de la actitud seductora de la gordita y me dijo: Huy hermano, le cuento que esa pelada no quiere con nadie aquí en el pasaje y está botada por usted. Obviamente, mi mamá también se dio cuenta y me advirtió: Cuidado te vas a enredar con esa mesera porque te puede pegar una mala enfermedad. El viernes de la siguiente semana fui con mis amigos del liceo, Jorge Barrera y Pepe Buelvas, a tomarnos un par de cervezas en el Tropicana. Yo sabía que me iba a encontrar con la gordita del pasaje pero ellos no porque no la conocían. Por eso se sorprendieron cuando vieron cómo la atractiva mesera de color claro y cabellos lisos me saludaba con una efusividad inusual y más cuando les dijo que las cervezas que yo consumiera las pagaba ella. —¡Usted se acuesta esta noche con esta mujer de lo que no hay duda! —dijo Pepe. Jorge asintió y pidió que brindáramos por ese polvo, lo cual hicimos. Y empezaron entonces a hablarme de las técnicas de excitación, del manejo del ritmo, de las posiciones, de poner el pensamiento en otra parte y de las frenadas en seco para evitar la eyaculación prematura y de otras prácticas sexuales más que ellos sabían de sobra porque eran mayores. Cada vez que la gordita llegaba con su toallita para secarnos la mesa y recoger las botellas vacías, Pepe y Jorge no hacían sino mirarle el trasero despampanante y las piernas, que se le veían casi todas por la minifalda que usaba. Y sonreír embelesados y decirme: Qué envidia, flaco, pensar que tú vas a entrar esta noche en ese paraíso. Y yo no hacía sino pensar en cómo iría a domar a esa potra desbocada en la cama, yo, pobre y desmirriado mortal sin experiencias que apenas conocía la vagina de una mujer en las láminas de la revista Luz. —Bueno y ¿cómo hago para irme con ella? —pregunté cuando ya habíamos consumido cuatro cervezas cada uno. —Tienes que ir al mostrador y decirle al cantinero que vas a pagar la multa por las dos horas que le faltan por trabajar a tu amiga —me dijo Jorge y le hizo señas a la gordita para que llegara a la mesa con la cuenta. —Lo demás ya te lo hemos explicado y lo que no, ella se encargará de explicártelo —agregó Pepe. Y así lo hice. Pagué al cantinero la multa y mi gordita y yo salimos a los pocos minutos del bar con rumbo al pasaje. Pepe y Jorge nos acompañaron hasta la esquina de la calle 37 con avenida primera. Y sólo se fueron en sus bicicletas cuando desde esa esquina nos vieron entrar en el rancho de palma y bahareque de nuestro destino. —Aquí es mejor —me dijo ella en la puerta—. Estamos más en confianza. Además, cuando terminemos tú no tienes sino que cruzar el patio para llegar a tu casa. La joven mesera vivía en una pieza que la ocupaba casi por completo la cama. Una mesa con vasos y cubiertos, dos sillas, un espejo de pared, una repisa con cosméticos y un baúl, completaban el mobiliario. Enseguida de la puerta que daba para el patio del pasaje había un alero de palma y debajo de él un anafe, un mesón de guaduas y sobre éste, un caldero, una olla y dos platos. —Hasta que se me hizo —dijo, una vez quedó en interiores y se acostó en la cama. Y entonces le contemplé sus muslos que parecían de nácar y su sexo oferente y apretado que se le marcaba en su moruno de tela gloria. —¿Cómo así? —le pregunté. Me había quitado la camisa, la franelilla y los mocasines y empezaba a quitarme los pantalones. —Que desde hace tiempo tengo ganas de acostarme contigo, bobo —me aclaró. Entonces me invitó con las manos y con la mirada. Y no se dijo más. Como si siguiéramos un libreto aprendido yo me subí a la cama en pantaloncillo y ella empezó a quitármelo y yo a quitarle el moruno y el sostén, hasta que quedamos completamente desnudos y empezamos el delicioso ejercicio del amor. Hoy, después de tantos años, no sabría decirles cuánto tiempo duré cabalgando esa potranca alborotada. Lo cierto es que fue tal el esfuerzo y tanto el placer que después del segundo orgasmo me quedé dormido y desperté como a las seis de la mañana, a la hora en que las muchachas empleadas y de colegio del pasaje hacían cola en el patio para bañarse. La gordita —de cuyo nombre no me acuerdo— no me dejó salir por la puerta de la calle sino por la del patio. Y todavía recuerdo la cara de asombro de las muchachas cuando me vieron despedirme de ella con un beso trasnochado y cruzar hacia mi pieza despelucado, con la camisa sobre los hombros y un caminado alabancioso, como si le estuviera dando la vuelta al ruedo, y en especial recuerdo la sonrisa y mirada insinuantes de una panadera de piel trigueña y cabello quieto que parecía decirme: Si ya te graduaste de hombre, flaco, mañana puedes darte una revolcada conmigo. ** Antonio Mora Vélez antonio_moravelez@yahoo.com.ar Abogado y escritor colombiano (Barranquilla, 1942), reside en Sincelejo desde 1993. Es escritor de ciencia ficción, poeta, ensayista y catedrático. Es el vicerrector de Bienestar Universitario, director de la revista institucional y miembro de la junta directiva de la Corporación Universitaria del Caribe (Cecar), de la cual es miembro fundador. Ha publicado los libros de cuentos Glitza (Ediciones Alcaraván, Bogotá, 1979), El juicio de los dioses (Casa de la Cultura, Montería, 1982), Lorna es una mujer (Centro Colombo Americano, Bogotá, 1986), Lorna is a woman (Colombian Cultural Center, New Delhi, 1990) y La duda de un ángel (Ediciones E-Books de Cecar, 2000), el primer libro electrónico editado en Colombia. Ha publicado también el libro de ensayos Ciencia ficción: el humanismo de hoy (Cecar, Sincelejo, 1996) y los poemarios Los caminantes del cielo (Cecar, Sincelejo, 1999) y El fuego de los dioses (Cecar, Sincelejo, 2001). Aparece en las antologías Joyas de la ciencia ficción (La Habana, 1989) y Contemporáneos del porvenir: primera antología de la ciencia ficción colombiana (Bogotá, 2000). Ha ganado varios premios de literatura y su nombre figura en The encyclopedia of science fiction de John Clute y Peter Nicholls (New York, 1995, página 696). === Poemas Mayke De Freitas Santos =================================== *** Vacuidad Al Balzac de Rodin que se robaron de la plaza del Ateneo Solía haber un monumento [una estatua] que henchido[a] de mito y orgullo se erguía. Se erguía. Mira ahora el espacio vacío, vacuo Donde yace una puerta Entreabierta Solapada Incapaz de llenar el espacio. La nada. ¡Se han llevado al héroe! taciturno y abstracto. [por los pliegues de su piel nos miraba] Que nuestras nubes y recelos estoicamente resguardaba. Ahora álzanse los brazos En el aire. Traspasan con sus dedos el espacio (alguna vez pleno de formas y sentido). Hay un grupo de sombras en relieve. Acechan todas furtivamente. Alaban todas a un mismo amo... Sólo a uno glorifican con cánticos y esperpentos. En el espacio oscuro y vacío Se regocijan. Todas, (en un momento de la tarde) al unísono. Atraviesan los muros y las cercas Para adorar entre pájaros que graznen. Gustan sólo un nombre cruel y sombrío: “Vacuidad”. *** A la Patria que me ensucian No nos merecemos esta tierra de gracia. No deberíamos estar aquí. Deberíamos irnos todos siguiendo los pasos de Virgilio [Que el eterno Dante evoca] hasta el lago de Caronte, y allá ser domesticados. Con nuestra bulla ensuciamos el paisaje. Es inevitable, somos hijos de Colón. ¡A dónde los Caciques Que se rindieron Ante el paso abrumador De la modernidad! Somos hijos de Colón No lo olvidemos. ¡Dónde están los Cuauhtémoc [el Águila que cae] Y los Túpac Amaru. ¿A dónde los que lucharon y se defendieron? Yo no creo en tus indios de papel, [con representación en la Asamblea y muertos de hambre mendigando en las calles...] de carnaval. Falsos como tus ídolos cristianos. Que le llamen Guaraira al Ávila No cambia a los que todo lo destruyen... A dónde los espíritus de Roca. La conciencia. Llévate tu María Lionza, en ella tampoco creo. Llévate tus 4 x 4 y todo el aguardiente y tus Belmont. Y tus cines abarrotados y tus zapatillas Nike. Y por favor, recoge tu basura antes de irte. Somos hijos de Colón, yo no lo olvido. No lo puedo olvidar. Déjame un par de alpargatas Y un yopo y una cerbatana Y déjame vivir en paz Quizás En Todasana [antes de que no quede nada]. *** Adioses Sus siluetas se perdieron en un mar de recuerdos. Junto con sus sonrisas y trivialidades, partieron la paz y el sosiego. Ya no están aquí entre nosotros. Como solían estar... Ni siquiera en sueños... Llegó el día de sus partidas, ruidoso como olas que golpean el malecón. Como cualquier otro amanecer, sin más sorpresa que lo inesperado, se fueron para ya no volver... Ahora echo de menos sus bondades, sus remedos, sus consuelos. Como cuando solíamos librar batallas, por cosas nimias e impropias. Dime quién, ahora, suplantará sus lechos sus azares, sus adversidades... De dónde partirán, ahora, las grandes comedias, la alegría... Se han ido... Como los que dicen irse sólo por un rato. Se han ido... Sin pena ni gloria. Se han ido... Con mis lágrimas huyeron. Ya no tendrán más cabida en este mundo; ni en el otro. Los hemos acabado, como hicimos con nuestros sueños. Allá descansarán, en la altura entremezclados con nubes y rayos de sol y junto al resto de mis anhelos. *** A Eugenio Montejo La noche en capilla ardiente Regálame con tu espejo, una de tus siluetas, poeta. Asisto a tu circunloquio Lleno de tus promesas. De una tierra en la cual, la poesía despierta, serena de tu sapiencia. Despierta en nuestros los pechos, brisas de almas serenas... Te nos vas, pero no impunemente. Dejas tras de ti una estela, inalcanzable como el fuego, de lo que alguna vez perseguiste. Luna negra. Luna triste. La que te ve partir, hacia tierras más dispuestas. Adiós poeta. Brindemos una vez más, por todo lo que te llevas, pues así no sufro tanto, por haberte conocido, justo cuando envuelto en llanto partías ya hacia otras tierras... ** Mayke De Freitas Santos maykef@gmail.com Abogado venezolano (Caracas, 1979). Residenciado en Inglaterra. Alterna su afición literaria con estudios de desarrollo y planificación en la Universidad de Bradford (http://www.brad.ac.uk). === Maruja Ana Patricia Moya Rodríguez =============================== Me voy a la calle con el carrito, que tengo que comprar pescao y lejía pá limpiar los suelos del cuarto de baño. Llego a la plaza, y allí me encuentro con la Puri, una amiga de toa la vida, una buena mujé, aunque últimamente va un poco estirá porque su hija está estudiando pá abogao; ella me saluda y me piropea, me dice que estoy mú guapa y le digo que serán las cremas caras esas que me compro. Estoy como loca pó contarle que la Juanita, otra de mis vecinas, la que vive en el quinto piso. Resulta que está casá y se ha buscao un amante ricachón que le paga los caprichos, y no me extraña que le haya puesto los cuennos al marío porque está parao y encima pá colmo feo, pero eso es lo de menos, porque la cuestión es que la Juanita es muy puta, más puta que una gallina; la Puri se escandaliza al escuchá esa fresquísima noticia y me suelta que ay que ver, ay que ver qué mujer tan mala, con lo bueno que es su Paco. Cuando me toca el turno, Puri se larga pá seguir con su trabajo, yo compro unas sardinas pá mi Pepe y algo de lenguaos pá mis niños. Salgo de la plaza, entro en la droguería y mientras cojo algunas botellas de Don Limpio, me paro a charlar con el macizo dependiente de la tienda, que es mú guapo y me tiene loca; como lo quiero mucho y me preocupo por él, le informo que tenga cuidao con la tía más guapa del barrio y de la que está enamorao... él me pregunta que por qué y yo le confirmo que se ha operao las tetas, que lo sé yo, que mi primo trabaja en una clínica de estética y le ha metío mano, le ha quitao las dos peritas y le ha puesto dos melones. Retomo el camino pá mi piso y en el portal me topo con mi vecina la Ceci, que le ha tocao la lotería y ahora va de marquesa cuando es una mierda pinchá en un palo; y no, no es envidia, porque a mí también las cosas me van muy bien, eso le digo, que a mi Pepe le han subío el sueldo y que nos vamos este verano a bañarnos en la playa de las Seicheyes esas, o como se llamen. Le cuento también lo de la Juanita y también le digo que a su hijo lo he pillao fumando porros en la calle e intentando obligar a mi nene para que comprara droga porque sé que aunque presume de tener mucho dinero, a sus hijos no les ha dao ná de ná, la muy agarrá. Ella, cabreada, me dice que eso es mentira y se va, con aires de grandesa. Llego a casa para preparar la comía a mi familia. Allí está mi marío, bebiéndose la segunda botella de whisky sentao en el sillón, intentando leer la revista de ofertas de empleo, y tó borracho, gritándome pá que me ponga a cociná; pido ayuda a mi hija pá ir más deprisa, pero desde que la preñó el ex novio, el yonki pastillero ése que conoció cuando ella trabajaba de bailarina de barra, no tiene ganas ni de comé; pregunto por mi hijo, porque no lo veo, y el Pepe me dice que le ha pegao y robao dinero a un sudaca de esos y se ha ido de viaje unos días a la capitá, pá que no le den una paliza los latin qins ésos, y de paso se saca unas perillas trabajando en la clínica clandestina de mi primo el peluquero. Por Dios, por Dios, por Dios. Pero que no salga ná de esta bendita y santa casa, que no me gustan ná los cotilleos. ** Ana Patricia Moya Rodríguez yosoyperiquillalospalotes@gmail.com Escritora, fotógrafa y diseñadora gráfica española (Córdoba, 1982). Estudió relaciones laborales y es licenciada en humanidades por la Universidad de Córdoba (http://www.uco.es). Ha trabajado dando clases particulares, como arqueóloga y bibliotecaria, entre otros oficios. Es directora, editora y productora de la Revista Digital Groenlandia (http://www.revistagroenlandia.com) de literatura, opinión y arte en general. Ha participado en diversas revistas digitales e impresas. Obtuvo el accésit del III Concurso Internacional de Relatos del Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/MAECO). Publicó su primer libro de poemas, Bocaditos de realidad, bajo el sello de Groenlandia. === Poemas Carlos Ardohain =========================================== La velocidad que las cosas necesitan para estarse quietas nos modifica en secreto hay una fugacidad en la percepción de la apariencia que siempre despierta sospecha me gusta saber que elijo pensar que el verdadero poder reside en la fuerza quieta === Un hombre se detiene a pensar que a lo largo de su vida ya podría haber muerto cien veces otro hombre se toma su tiempo para pronunciar en voz baja los noventa y nueve nombres de su dios una mujer sentada en posición de loto practica la autoconciencia de respirar en nueve series de diez y se queda dormida antes de completarlas mientras tanto las mismas palabras de siempre se siguen escribiendo y borrando escribiendo y borrando en papeles en pantallas en las mentes de personas que guardan esperanza que piensan que la vida no tiene sentido pero merece la pena un hombre vacila tres veces ante la misma disyuntiva una mujer lo piensa dos veces antes de decir que no de decir que si antes de ir al encuentro de su destino un niño camina cien veces de la orilla al pozo que hizo en la arena llevando agua en su baldecito para cambiar el mar de lugar una estrella en el cielo nocturno titila infinidad de veces proyectando su luz aun millones de años después de haber muerto. === Siete sogas colgando de una rama siete ramas del mismo lado del tronco siete vírgenes niñas acariciando su cuello con las manos ciegas de sombras siete minutos antes de las doce siete copas vacías en la mesa de la cena siete camas deshechas cada una con una mancha de sangre siete heridas como siete bocas hambrientas siete lobos transformados en hombres ocultos siete años de maldición sobre cada casta siete veces setenta, setecientas veces siete vírgenes que gimen con todas sus bocas iluminadas por la luna las niñas se hamacan colgando cada una de su cuerda sacándose la lengua como frutos demasiado maduros humedeciendo la noche envolviéndose en el dulzor de la muerte como si estuvieran jugando como si pudieran volver a repetir el acto como si fueran caperucitas acostadas cada una con su lobo y derramaran sus jugos secretos en las bocas abiertas que las esperan allá abajo. === Los pájaros ficticios posados en sus jaulas de cuerdas negando en silencio la existencia del aire los ancianos implacables con su helada parsimonia licúan el tiempo de manera inexorable las marcas en la roca mudas cicatrices indelebles de las heridas que produce lo eterno ** Carlos Ardohain carlosardohain@ciudad.com.ar Poeta, actor y artista argentino (Mar del Plata, 1953). Reside en Avellaneda. Cursó estudios de artes plásticas en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP, http://www.unlp.edu.ar). Trabajó como actor en la La Plata formando parte del grupo Tal (1974-77), participando de las puestas en escena de Homo Dramáticus (A. Adelach) y A través del espejo y lo que Alicia descubrió allí (L. Carroll). Cursó estudios de cine y video con Rodolfo Hermida. Hizo talleres de poesía con Elizabeth Azcona Cranwell (1989) y con Arturo Carrera (2000). Trabaja como diseñador gráfico y redactor. Ha publicado las plaquetas El ojo secreto (1998), La hoja bífida (1999) y Ojo x ojo (2000). Su poemario 13 fue distinguido en 2004 con un accésit en el Concurso Poesía en Tierra, organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (http://www.cceba.org.ar). En noviembre de 2005 realizó la curaduría de la muestra fotográfica de Robert Doisneau, “Renault por Doisneau”, que se exhibió en el Museo Renault de Buenos Aires (http://www.mrenault.com.ar). Mantiene un blog en http://tancarloscomoyo.blogia.com. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Con respecto al trabajo mantengo algunos principios, pocos, que bien podrían resumirse en dos: procura tener una buena historia que contar, y procura contarla bien, es decir, esmerándote en el lenguaje; porque será el buen uso de la lengua, no solamente la singularidad, la bondad o la oportunidad del tema, lo que va a preservar la obra del moho del tiempo”. Juan Marsé, discurso al recibir el Premio Cervantes 2008 (23 de abril de 2009). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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