~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIV Cagua, Venezuela Nº 213 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 6 de julio de 2009 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | La huella en cine. / Minicuentos premiados. / Torcátiz | Breves con accésit. / Artistas sociales. / Vargas Llosa | especial. / El espejo de Alonso. / Chang en miniatura. / | En papel y en Facebook. / Lo nuevo de Adolfo Pardo. / A | la carta. / Performance galleguiano. / 24 horas de | lectura. / Taller gratuito en Internet. / América Latina | en fotos. / Verano en foco. | | Publican en Eslovenia antología de narradores | Noticias venezolanos. / Antología de poesía argentina publica | editorial de Viggo Mortensen. / Harry Almela obtiene la | Beca Guggenheim. / Rubi Guerra gana el Premio de | Narrativa Salvador Garmendia. / Fondos sobre Miguel | Hernández serán catalogados por desempleados. / | Fundación Mario Benedetti tendrá cinco directores. / | Andrés Pérez Domínguez obtiene el Premio Ateneo de | Novela. / Realizaron encuentro “Huellas en concreto” en | el Ateneo de Maracay. / Ismail Kadaré gana el premio | Príncipe de Asturias de las Letras. / José Emilio | Pacheco recibe homenajes por sus setenta años. / Llevan | al cine historia de la búsqueda del cadáver de García | Lorca. / Presentan primera traducción al español del | japonés Shuntaro Tanikawa. / El venezolano Fedosy | Santaella obtiene beca de la Universidad de Iowa. / | Fallece el poeta centenario Victoriano Crémer. / | Uneartes ocupa el edificio que sirviera de sede al | Ateneo de Caracas. / Jorge Edwards obtiene el Premio | Gabarrón de las Letras 2009. / Premio Gilberto Antolínez | para tres profesores de la Unellez. / Inicia su | circulación el primer periódico en braille de Chile. / | Carlos Fuentes obtiene el Premio González-Ruano de | Periodismo. / Noches de poesía latinoamericana realizan | en Malasia. / Fallece el escritor español Baltasar | Porcel. / Viuda de Francisco Umbral inauguró biblioteca | en honor al escritor. / Premio García Cabrera para el | venezolano Miguel Ángel Alonso. / Obra del español | Francisco Ayala será digitalizada. / Falleció a los 83 | años el escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum. / | “Articuentos” de Juan José Millás podrán leerse en | teléfonos. / Madrid dona más de 140.000 libros a | bibliotecas paraguayas. / Se inician homenajes a Nicolás | Guillén por veinte años de su muerte. / Analizarán | influencia de Gallegos en escritoras venezolanas. / ULA | otorga doctorado honoris causa a Vila-Matas en la Bienal | de Mérida. / Presentarán adaptación teatral de novela de | Alejandro Tapia y Rivera. / Seis autores chilenos en | situación de calle presentarán poemario. / Se reunirán | en Bogotá editores de libros para niños y jóvenes. / | Feria Internacional del Libro de Bogotá estará dedicada | a México. / Segundo encuentro Interliteral realizarán en | Jaén. / Literatura popular de tradición infantil | analizarán en España. / Revisarán en Valparaíso | convivencia de discursos en Latinoamérica. / Literatura | sin fronteras será tema de un congreso literario en | Chile. / Congreso crítico de narrativa homenajeará a | Julio Miranda y José Balza. | | eBooks Gratis. / Locos por los Libros. / El Cine Tuyo, | Literatura Mío y Vuestro. / La Otra Gaceta. / Gotas de Tinta. / La | en Internet Librería Mediática. / Canal-L. / Lecturalia. | | “Despedida y no”, Augusto Rodríguez. / “La vasija enorme | Especial: de Jorge Enrique Adoum”, Rolando Gabrielli. | Adiós a Jorge | Enrique Adoum | “Onetti tan memorable. Una semblanza de sus cuentos”, | Artículos y Alejandro José López Cáceres. / “Oh, Michael | reportajes (1958-2009). Muerte del pop, la genética popular de lo | trasplantado”, Mauricio Torres Paredes. / “La voz del | pueblo en la voz del poeta Morgado”, Argenis Díaz. / | “Centenario de la muerte y 176 años del nacimiento de | Wilhelm Busch (1832-1908)”, Juan Franco Crespo. / “Mario | Benedetti. La tenacidad de un sueño”, Julia Elena Rial. | / “Robo, genialidad, creatividad”, César Valdebenito. / | “Divagando en torno a la música de acordeón y bajo | sexto”, Luis Omar Montoya Arias. / “De tres mujeres, | ninguna mujer, en La mujer rota de Simone de Beauvoir”, | Yady Campo. / “Manifiesto Universal por los Derechos de | las Niñas y los Niños a la Oralidad y a los Cuentos”, | Francisco Garzón Céspedes. | | Jorge Boccanera: “Mi lenguaje le debe mucho al traqueteo | Entrevistas del viaje”, entrevista por Augusto Rodríguez. / A diez | años de la partida definitiva de Denzil Romero: “A | Miranda hay que sacarlo del panteón de los héroes”, | Alberto Hernández. | | “El lenguaje bíblico en la poesía de José Emilio | Sala de ensayo Pacheco”, Leopoldo Cervantes-Ortiz. / “El hombre”, | Eduardo Balestena. / “El currículum oculto. La creación | desde la negación”, Fulvio Fernández. | | “Aparento un minuto”, Clawdia Chejlyk. / Poemas de | Letras Michele Bonavota. / “El Jinete Desconocido”, Jorge | Escobar. / “Ultramar”, Efi Cubero. / “Un soplo la vida”, | Martin Rasskin. / “El oro negro”, Porfirio Mamani | Macedo. / “Las moscas huelen el carpe diem”, Jesús Pérez | Caballero. / Poemas de Tania Alegria. / “Groupie”, | Camila González Labrín. / Poemas de Omar Ortiz Ruiz. / | “Lo que reluce”, Armando Borgaud y Osvaldo Croce. / | Poemas de Estrella Castillo Bobadilla. / “Las águilas”, | Blanca del Cerro. / “El Laberinto”, Alfredo Herrera | Flores. / “El cumpleaños”, Marianela Alegre. / Poemas de | Arianna Bañuelos Zetina. | | Solicitud de ayuda bibliográfica desde Brasil. | El buzón | Juan Carlos Onetti. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| La huella en cine. La huella del bisonte (http://www.lahuelladelbisonte.com), la primera novela del escritor venezolano Héctor Torres publicada por Norma el año pasado, será llevada al cine por la directora Anabel Rodríguez Ríos, quien además hará la adaptación junto con Marianela Maldonado bajo la asesoría del reconocido guionista Frank Báiz Quevedo. Aún en etapa de preproducción, el filme ya cuenta con una bitácora, La huella en cine, en la que se publicará periódicamente los progresos del equipo. Egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) en 1998, Rodríguez Ríos tiene también un máster en artes en la Escuela de Cinematografía de Londres (http://www.lfs.org.uk). Ha dirigido varios documentales y cortometrajes de ficción, y en agosto de este año se estrenará Una, dos y tres mujeres, una compilación de tres cortos, uno de los cuales fue dirigido por ella. Sobre la novela, puede leerse la extensa entrevista que le hiciéramos al autor en nuestra edición 188 (http://www.letralia.com/186/entrevistas01.htm). http://lahuellaencine.blogsome.com Minicuentos premiados. El pasado 2 de junio fue emitido en Montería, Córdoba (Colombia), el veredicto del Segundo Concurso Regional de Minicuento Zona Caribe “David Sánchez Juliao”, convocado por el Departamento de Español y Literatura de la Universidad de Córdoba (http://www.unicordoba.edu.co) y el Grupo de Investigación en Literatura del Caribe (GILC). Los jueces fueron los reconocidos escritores Antonio Mora Vélez (http://www.letralia.com/firmas/moravelezantonio.htm), Ramón Illán Bacca y Gustavo Tatis Guerra (http://www.letralia.com/firmas/tatisguerragustavo.htm), quienes concedieron el primer lugar al conjunto de minicuentos presentados por Juan Carlos Céspedes (http://www.letralia.com/firmas/cespedesjuancarlos.htm), el segundo a Luis Alberto Murgas Guerra y el tercero a Lesly Yiseth Martínez Hoyos. Los ganadores recibirán 1.500.000, 1.000.000 y 500.000 pesos, respectivamente. Además, se concedió menciones a los minicuentos presentados por José David Guerra Bonet, Leonardo Jesús Muñoz Urueta y Leonardo Berdella Guzmán. http://www.unicordoba.edu.co Torcátiz con accésit. El escritor venezolano William Torcátiz (http://www.letralia.com/firmas/torcatizwilliam.htm) obtuvo este 16 de junio uno de los accesits del I Premio de Novela Corta Katharsis 2008 por su obra Naty y los sueños estrangulados, lo que le ha hecho acreedor de un diploma de reconocimiento. Torcátiz (Maracaibo, 1949) es ingeniero petroquímico y reside en Maturín, Monagas, desde mediados de los ochenta. Ha publicado los poemarios Armado de amor hasta los dientes esculcaré los rincones de tu cuerpo (1988) y Sobre la alfombra mágica de tu vientre (1996), y el libro de cuentos Variaciones sobre destellos y reflejos. El premio fue convocado por la revista Katharsis (http://www.revistakatharsis.org) para novelas de 40 a 90 páginas, y los ganadores de esta primera edición han sido los españoles Carlos Almira Picazo, por El jardín de los Bethencourt; Esteban Navarro Soriano, por El reactor de Bering, y Félix Serrano Alda, por La fuente se ha secado. Además de los tres primeros premios el jurado concedió distinciones a los finalistas, accesits con mención especial y accesits. En la categoría de accesits con mención especial fue galardonada la novela Malahierba, del también venezolano Oscar Braum. http://www.revistakatharsis.org/premios_novela_literarios2008.html Artistas sociales. Un grupo de artistas plásticos de Puerto Rico han creado la Coalición de Artistas de Puerto Rico Inc., una organización sin fines de lucro fundada y dirigida por los artistas Edwin Velázquez Collazo y Leída Rodríguez Vila, con el objetivo de promover y unificar al artista plástico puertorriqueño así como apoyar y defender los intereses culturales, económicos y sociales de los mismos. La primera red social de arte puertorriqueño en Internet funciona de manera similar a Facebook y pretende ser la primera referencia de artistas puertorriqueños en la red para curadores, críticos, gestores culturales, museos y coleccionistas locales e internacionales. Desde su lanzamiento el espacio se han registrado ya trescientos artistas que manejan libremente el contenido de sus páginas, comparten información, fotos, videos, blogs y comentarios, realizan debates y acceden a una agenda de eventos donde cada artista puede anunciar sus exposiciones, talleres, ferias, simposios y convocatorias, y también pueden integrarse a los diferentes grupos de arte que existen. http://artistasdepuertorico.ning.com Vargas Llosa especial. La revista digital Kcreatinn ha abierto la convocatoria para su quinto número, que será publicado el 6 de enero de 2010 y que consistirá en un monográfico especial sobre el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa. El homenaje al autor de Conversación en La Catedral pretende hacer visible “un estudio juicioso y valorativo de su técnica y férrea disciplina, hasta hoy encaminada al vasto camino de la perfección narrativa”, según explica en la convocatoria el editor Jack Farfán Cedrón (http://www.letralia.com/firmas/farfancedronjack.htm). La edición se cerrará el 28 de diciembre y da continuidad a la habitual presentación de monográficos de esta publicación, que este mes ha puesto a disposición del público su número 4 (http://kcreatinn.blogspot.com/2009/06/revista-kcreatinn-n-4.html), dedicado al argentino Jorge Luis Borges. http://kcreatinn.blogspot.com El espejo de Alonso. El sello mexicano Quimera Ediciones, división editorial de Anodis.com, acaba de publicar Espejo de tres cuerpos, primera novela de la narradora y poeta cubana Odette Alonso (http://www.letralia.com/firmas/alonsoodette.htm). La ramificada historia de amor entre mujeres, eje temático de esta obra, sirve de guía para una revisión acerca de la pasión, las lealtades y los ámbitos en que éstas acontecen: la familia, la escuela, los escenarios laborales, la égida de la amistad. Alonso asume en esta novela una desmitificación de los márgenes, conceptos y tabúes que han sustentado, durante siglos, las relaciones familiares, aun cuando se trata, en este caso, de estructuras alternativas a la heteropatriarcal. Nacida en Santiago de Cuba, la autora reside en México desde 1992. Su cuaderno Insomnios en la noche del espejo obtuvo el Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” (1999) y su cuento “Animal nocturno” ganó en 2008 el primer premio del XII Concurso “Mujeres en vida”, convocado por el Centro de Estudios de Género de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (http://www.buap.mx). Ha publicado Con la boca abierta (Madrid, Odisea, 2006) y ocho poemarios: Enigma de la sed (Cuba, 1989), Historias para el desayuno (Cuba, 1989), Palabra del que vuelve ( La Habana , 1996), Linternas (Nueva York, 1998; Editorial Letralia, 2000; http://www.letralia.com/ed_let/linternas), Visiones (México, 2001), Diario del caminante (Monterrey, 2003), Cuando la lluvia cesa (Madrid, 2003) y El levísimo ruido de sus pasos (Barcelona, 2005). http://www.anodis.org.mx/leer/index.asp?item=257 Chang en miniatura. La revista literaria venezolana Los Hermanos Chang acaba de publicar su número 30, que en esta ocasión está dedicado al minicuento y está dividido en tres secciones. En la primera, que contiene los cuentos cortos y algunas teorías de colaboradores habituales de la publicación, pueden leerse textos de Roberto Echeto, Jorge Gómez Jiménez, José Urriola, José Javier Rojas, Mario Morenza, Fedosy Santaella, Enrique Enríquez, Carlos Zerpa y Joaquín Ortega. La segunda incluye minicuentos de María Fernanda Padrón, Diego Lecuna A., Jonathan Segovia, Andreína García, Antonio Noguera, Ana María Blanco, Daniel Loaiza y José Juan Sanguinetti, alumnos del primer taller de publicistas dictado en Eliaschev Publicidad y con el acuerdo del Círculo de Creativos de Venezuela y el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea, http://www.icrea.org.ve). La tercera es un “minidossier” con grandes minicuentos escogidos por la dirección de la revista, junto con unos links de teoría. Aquí podrán leerse textos de Ana María Shua, Augusto Monterroso, Julio Cortázar, Gabriel Jiménez Emán, Rigoberto Rodríguez, Thomas Bailey Aldrich, Feng Meng-lung, Chuang Tzu, José Antonio Ramos Sucre y Ednodio Quintero, así como enlaces a textos de Armando José Sequera, Violeta Rojo, Juan Calzadilla Arreaza y la publicación Texto Sentido (http://www.textosentido.org). http://hermanoschang.blogspot.com En papel y en Facebook. El sello Libros del Minotauro (http://www.minotaurodigital.net) acaba de publicar El libro de Angelina, del español Fernando Figueroa Saavedra, una novela que además de su edición impresa puede leerse gratuitamente por entregas a través de la red social Facebook, a razón de un capítulo por semana. Para leer los capítulos, basta con agregar como amiga a Angelina Trisole de Ghindachiara (http://www.facebook.com/profile.php?id=1832838388). El libro narra la historia de Angelina, una joven que debe huir de Venecia disfrazada de hombre a raíz de una ola de intrigas y asesinatos entre las familias nobles venecianas del siglo XVII. Acompañada únicamente por su fiel sirviente Pietrolino y las cartas de su padre adoptivo, el marqués de Montefiero, que la irán guiando y desvelando los misterios de su origen, Angelina viajará por Asia y África en una travesía que estará llena de aventuras y peligros. Figueroa Saavedra es doctor en historia y artista gráfico. Ha publicado Madrid-Graffiti, El Graffiti Universitario y Graphitfragen, sobre el tema del grafiti. Ahora se adentra en la novela histórica incorporando elementos de la mitología y la geografía europea, africana y asiática. Además, ha realizado 57 ilustraciones para el libro. http://www.ellibrodeangelina.com Lo nuevo de Adolfo Pardo. Este martes 7 a las 19:30 horas será presentado en Santiago de Chile el libro Una biografía distinta y otros cuentos, del escritor chileno Adolfo Pardo, que ha sido publicado por el sello Talleres del Mar en homenaje al periodista Ulises Gómez Navarro, fallecido en Francia el pasado 8 de mayo. La presentación estará a cargo de Carlos Ortúzar y Juan Camilo, con la moderación de Jaime Valenzuela. El acto, en el que Talleres del Mar lanzará su nueva serie “Insomnios” de libros de bolsillo, será cerrado con la actuación del músico chileno-ecuatoriano Max Berrú. Pardo (Chile, 1949) es escritor, editor y gestor cultural, y desde 1997 dirige en Internet la revista electrónica de ensayo y crítica e historia del arte Crítica.cl. Ha publicado los libros de cuentos Después del toque e Inéditos, el relato La parrilla y las novelas Los insobornables y La silla de ruedas. Ha sido, además, director y editor de diversas revistas en Chile y en Europa, y ha incursionado también en la historia de Chile. La presentación se realizará en el Club Juan Ramsay, ubicado en San Camilo 340, Santiago. http://www.critica.cl A la carta. Tal es el título del cortometraje del cineasta venezolano Ronald Rivas que, con el apoyo de la Fundación Cinemateca Nacional (http://www.cinemateca.gob.ve) y la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), será presentado en tres funciones continuadas este miércoles 8, a partir de las 7 de la noche, en la Sala de Teatro 2 de la Casa de Rómulo Gallegos. Protagonizado por Pastor Oviedo y Gloria Sánchez, el corto aborda el tema del deseo, el recuerdo y la búsqueda personal de Claudia, quien se relaciona con Enrique. Su relación da cuerpo a la historia tejida por las sutilezas de lo culinario y, al mismo tiempo, por lugares cotidianos. A la carta es el tercer cortometraje escrito y dirigido por Rivas, egresado de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Fue rodado en abril en las calles de Chacao y Bello Monte y cuenta con Nohelia Rodríguez en la dirección de arte, Orlando Adriani y Mariana Quiroga en la dirección de fotografía y María Alejandra Hernández en la producción general. Luego de la función, se ofrecerá una presentación musical a cargo de José Pablo Álvarez y Jerry Maneiro, compositores de la banda sonora del cortometraje. Para saber más de A la carta se puede visitar el blog del cortometraje (http://cortoalacarta.blogspot.com). La Casa de Rómulo Gallegos está ubicada en el cruce de la avenida Luis Roche con la 3ª Transversal de Altamira (Caracas). La entrada es gratuita. http://www.celarg.gob.ve Performance galleguiano. El próximo miércoles 8 de julio, a las 7:45 de la noche, se estará presentando en la Sala de Lectura de la Biblioteca Isaac J. Pardo un performance de un fragmento de la ópera Doña Bárbara, libreto original del dramaturgo Isaac Chocrón y música de la compositora estadounidense Caroline Lloyd sobre la novela del escritor venezolano Rómulo Gallegos. El performance, dirigido por Armando Gota, será representado por la actriz Grecia Rodríguez y el actor Alexander Solórzano, y contará con la asistencia de Chocrón. Creada por Lloyd en estrecha colaboración con Chocrón, esta ópera fue preestrenada en el teatro Juárez de Barquisimeto (Lara, Venezuela) el 15 de julio de 1967, con la presencia de Gallegos. El performance forma parte de la programación que ha organizado la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) para esperar la entrega del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos y, además, para conmemorar las siete celebraciones relacionadas con Gallegos y la institución que lleva su nombre: 125 años de su nacimiento, 80 de la primera edición de Doña Bárbara, 75 de la primera edición de Cantaclaro, 45 de la creación del premio, 35 de la fundación del Celarg, 35 de los Talleres de Creación Literaria y 20 de la sala RG. La biblioteca está ubicada en la sede del Celarg, en el cruce de la avenida Luis Roche con 3ª Transversal de Altamira (Caracas). La entrada es gratuita. http://www.celarg.gob.ve 24 horas de lectura. La semana próxima tendrá lugar en Medellín, Colombia, la Parada Juvenil de la Lectura, evento que durará de las 10 de la mañana del sábado 11 a las 10 de la mañana del domingo 12, completando veinticuatro horas continuas de lectura y otras actividades. Se trata de una propuesta del Plan Municipal de Lectura para unirse a la celebración de la Semana de la Juventud, con el auspicio de la Alcaldía de Medellín (http://www.medellin.gov.co) y varias entidades que le apuestan a otras formas de promoción, producción y disfrute de la lectura, a tono con las nuevas tecnologías. El Museo de Arte Moderno, la Biblioteca Pública Piloto el sector de Otrabanda y otros sitios servirán de escenario para disfrutar durante 24 horas de este nuevo formato que combina TIC’s, música, títeres, camping y literatura. La actividad contará con diversos invitados como Pascual Gaviria, Tatiana Jaramillo, Luis Bernardo Yepes, Lucía Estrada (http://www.letralia.com/firmas/estradalucia.htm), Mauricio Misas, Nelson Pérez, Alejandra Quintero, Miguel Rivas, Jaime Espinal y Camilo Jiménez, Álvaro Vélez (Truchafrita), Andrés García, Juan Felipe Restrepo, Fernando Castro Toro, Ignacio Piedrahita, José Alejandro Castaño, Los Tres Cerditos y Manel Dalmau y Teresa Colomer (España). Habrá también una exposición permanente de humor gráfico, el Salón Mundial del Cómic, y talleres de creación colectiva, así como una jornada de trueque de libros leídos que los visitantes podrán cambiar por otros suministrados por la organización del evento. La cita es en el Bulevar Cultural Carlos E. Restrepo de Medellín. http://bit.ly/GDpU9 Taller gratuito en Internet. Hasta este 13 de julio es posible inscribirse en el Taller Virtual de Escritores en Cuento, una iniciativa del Taller de Escritores Universidad Central (Teuc, http://www.ucentral.edu.co/humanidades/teuc.htm), de Bogotá, para brindar formación por Internet sin costo alguno. El taller, que se desarrollará en dos líneas de contenidos dedicadas a la técnica narrativa y a la composición literaria, se extenderá por dos meses con dos sesiones virtuales por semana, los martes y los jueves de 7 a 9 de la noche, hora colombiana. Otras actividades con horario abierto, como foros y comentarios, hacen parte de la intervención activa del participante. Para acompañar el proceso de composición, los Tutores estarán en permanente contacto con los participantes vía correo electrónico. Los aspirantes, sin rango de edad o formación académica, deberán inscribirse a través del formulario (http://www.tallervirtualdeescritores.com/convocatoria.html), incluyendo un cuento o fragmento de cuento de máximo 2 páginas en Word, fuente Arial de 12 puntos, a doble espacio. Treinta participantes serán seleccionados de acuerdo a la información del formulario y la calidad del texto enviado, y la lista de seleccionados será publicada el 26 de julio. El taller, que se iniciará el martes 4 de julio y terminará el sábado 26 de septiembre, tendrá como tutores al escritor y realizador audiovisual Óscar Pantoja y al narrador Jairo Andrade. Aunque el taller es gratuito, los participantes que deseen certificación directa por parte de la Universidad Central podrán obtenerla cancelando a esta casa de estudios el valor de dicho documento. http://www.tallervirtualdeescritores.com América Latina en fotos. Este 16 de julio se realizará la presentación de Fotografiando en América Latina; ensayos de crítica histórica, una investigación de José Antonio Navarrete publicada por la Fundación para la Cultura Urbana, en la que se reúne un cuerpo de ideas previamente concebidas para ponencias y publicaciones especializadas. La presentación, que estará a cargo de Sagrario Berti, se llevará a cabo el jueves 16 de julio a las 7 de la noche en la librería El Duende del Centro de Arte Periférico Caracas, ubicado en el cruce de la avenida Ávila con la 8ª Transversal de Los Chorros, en Caracas. Desde sus 222 páginas, el libro establece un marco reflexivo inédito en nuestro ámbito cultural, al tiempo que constituye un aporte imprescindible para la comprensión del fenómeno fotográfico y sus circunstancias. Propone razonar “cómo la fotografía actúa simultáneamente contra y por el arte, más que en un movimiento contradictorio de enfrentamiento vs. claudicación respecto a éste, en formas complicadas y disímiles de colisiones, contactos e intercambios mutuos”. Incluye también una serie de trabajos en torno a la fotografía y la estructuración de los imaginarios nacionales en América Latina durante el siglo XIX y comienzos del XX y otros dedicados a Eugenio Courret, Charles D. Fredicks y Muybridge, personalidades cuya presencia en el continente coadyuvó a la configuración iconográfica y cultural. En el marco de la presentación, Navarrete ofrecerá el ciclo de conferencias “Imaginando la ciudad: ciudades latinoamericanas y práctica artística tecnográfica (siglos XX-XXI)”, dirigido a investigadores, periodistas y estudiantes de arte, que se desarrollará del 13 al 15 de julio, entre 6 de la tarde y 9 de la noche, en la sala de conferencia del piso 15 del edificio Mene Grande. Para formalizar la inscripción, que tiene un costo de 150 bolívares, es preciso escribir a hsolorzano@cultura-urbana.com o a facosta@cultura-urbana.com, antes del lunes 13. http://www.fundacionculturaurbana.org Verano en foco. A partir del 21 de julio Roberto Mata Taller de Fotografía ofrece su ya tradicional “Verano fotográfico”, un ciclo de talleres semanales que se desarrollará en su sede en Caracas y que permitirá a niños y adolescentes descubrir la técnica fotográfica (toma, revelado y ampliación) para así aprovecharla como medio de expresión. Este año por primera vez se realizarán con cámaras digitales, aunque no por ello se descuidará el tema analógico. Historia de la fotografía (analógica y digital), tipos de lente, velocidad de obturación, profundidad de campo, fotosensibilidad, revelado de película en blanco y negro, ampliación y realización de contactos son algunos de los temas que se desarrollarán, además de tareas prácticas como realizar retratos, composiciones libres o una secuencia fotográfica a partir de un guión creado en grupo por los estudiantes. Las inscripciones están abiertas y los únicos requisitos que se deben cumplir son tener entre 10 y 17 años de edad, una cámara digital de lente intercambiable y un pendrive. Los talleres tendrán una duración de una semana, y serán dictados de 9 de la mañana a 3 de la tarde desde el 21 de julio y durante todo el mes de agosto. Los grupos serán organizados por edades. El costo incluye material fotográfico, laboratorio y almuerzo; al final habrá entrega de diplomas. http://www.robertomata.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Publican en Eslovenia antología de narradores venezolanos Zgodbe iz Venezuele contiene relatos de veinticinco autores venezolanos nacidos a partir de 1950. La compilación estuvo a cargo del escritor trujillano Juan Carlos Chirinos y la traducción es de Veronika Rot. Acaba de aparecer en Eslovenia, bajo el sello Sodobnost International, la antología Zgodbe iz Venezuele (Historias de Venezuela), que en 230 páginas reúne relatos de veinticinco autores venezolanos nacidos entre 1950 y 1987 compilados por el escritor Juan Carlos Chirinos (Valera, Trujillo, 1967; http://juancarloschirinos.blogspot.com), en lo que representa la primera selección de narrativa venezolana contemporánea en el país europeo. La antología tiene el objetivo, como indica Chirinos en el prólogo “Venezuela, el país de la cordialidad inmediata”, de que el lector esloveno “sienta el atractivo de la cordialidad de las palabras que lo invitan a pasar adelante, a inmiscuirse en una literatura y un país siempre nuevos y sincréticos, una prosa dispuesta a ofrecerse tal como es y sin más afeites”. Por ello, y haciendo honor a ese universo sincrético que es Venezuela, el libro reúne autores venezolanos junto a otros que, sin haber nacido en el país, han desarrollado su obra y su vida en él y para él, ganándose sobradamente un puesto en las letras venezolanas. Los cuentos fueron traducidos al esloveno por la reconocida traductora Veronika Rot, hispanista y profesora de la Universidad de Ljubljana (http://www.uni-lj.si/en) que ha vertido a ese idioma libros de autores de habla hispana de la talla de Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Eliseo Alberto, Ramón Gómez de la Serna, Eugenio Trías, Isabel Allende, Karla Suárez y Carlos Ruiz Zafón. La selección ha sido ordenada cronológicamente por el año de nacimiento de cada autor. Se inicia con “La luna no es de pan de horno”, de Laura Antillano (Valencia, 1950; http://www.letralia.com/firmas/antillanolaura.htm), y continúa con “El caso de Rose Done”, de Milagros Mata Gil (Caracas, 1951); “Océano”, de Silda Cordoliani (Ciudad Bolívar, 1953); “981.5432”, de Tomás Onaindia Gascón (Caracas, 1953); “El médico chino”, de Blanca Strepponi (Buenos Aires, Argentina, 1953); “El curso del Aponwao”, de Antonio López Ortega (Punta Cardón, 1957); “La expedición de los muñecos”, de Israel Centeno (Caracas, 1958); “En la playa”, de Rubi Guerra (San Tomé, 1958), y “El paso de las montañas”, de Ricardo Azuaje (Altagracia de Orituco, 1959). De autores nacidos en los años 60 fueron escogidos “Un asunto sentimental”, de Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960); “El rey de África”, de Milagros Socorro (Maracaibo, 1960; http://www.letralia.com/firmas/socorromilagros.htm); “La señora Hyde”, de Sonia Chocrón (Caracas, 1961); “Pontiac 59”, de María Celina Núñez (Madrid, España, 1963); “Ojo por ojo”, de María Ángeles Octavio (Caracas, 1964); “Detrás del deseo”, de Gisela Kozak (Caracas, 1966), y “Las cigarras”, de Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, 1967). Finalmente, de autores nacidos en los años 70 y 80 se incluyen “Las cenizas del éxtasis [6 x 8. Techno-Joropo]”, de Doménico Chiappe (Lima, Perú, 1970; http://www.letralia.com/firmas/chiappedomenico.htm); “La extraña muerte del bailarín perfecto”, de Roberto Echeto (Caracas, 1970; http://www.letralia.com/firmas/echetoroberto.htm); “La diversión de los gatos”, de Fedosy Santaella Kruk (Puerto Cabello, 1970; http://www.letralia.com/firmas/santaellakrukfedosy.htm); “Estocolmo”, de Jorge Gómez Jiménez (Cagua, 1971; http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm); “Los pezones de Alicia”, de Carolina Lozada (Valera, 1974; http://www.letralia.com/firmas/lozadacarolina.htm); “Baby’s back in town”, de Jesús Nieves Montero (Caracas, 1977); “Vitrum”, de Mario Morenza (Caracas, 1982; http://www.letralia.com/firmas/morenzamario.htm); “La sensual”, de Marianne Díaz Hernández (Altagracia de Orituco, 1985; http://www.letralia.com/firmas/diazhernandezmarianne.htm), y “Ángeles goliardos”, de Enza García Arreaza (Puerto La Cruz, 1987; http://www.letralia.com/firmas/garciaarreazaenza.htm). Sodobnost International ya ha publicado antologías similares de Cuba y México, traducidas también por la profesora Rot; así como antologías de Nepal, China y Tailandia, Estados Unidos, Turquía, Bélgica y Pakistán. La apariencia gráfica del libro fue desarrollada por la ilustradora y diseñadora eslovena Sanja Janša (http://sanja-jansa.blogspot.com), quien también se ha encargado de otras antologías de Sodobnost. *** Antología de poesía argentina publica editorial de Viggo Mortensen El actor estadounidense Viggo Mortensen, quien vivió ocho años de su infancia en Argentina, publicó en mayo pasado, en su editorial, una antología de poesía argentina en la que reúne la obra de veintidós autores del país sureño. Mortensen, quien se hizo conocido internacionalmente por su trayectoria como actor, y especialmente por su papel de Aragorn en la saga de El Señor de los Anillos, es aficionado a la pintura, la fotografía, la música y la literatura, afición esta última que le llevó a crear su propia editorial, Perceval Press (http://www.percevalpress.com), con la que ha publicado sus libros de poesía y fotografía que pueden adquirirse a través de Amazon.com. El actor vivió en la provincia norteña de Chaco, en Argentina, desde los 3 hasta los 11 años, y viaja allí siempre que puede. De allí que se interesara en la publicación de Antología de la nueva poesía argentina (http://bit.ly/4SGA7), que en una hermosa encuadernación de tapa dura reúne la obra de veintidós poetas de la llamada poesía de los 90 como Gabriela Bejerman, Fabián Casas, Washington Cucurto, Martín Gambarotta, Fernanda Laguna, Damián Ríos y Laura Wittner, entre otros, seleccionados por el agitador cultural y editor de la revista Vox (http://www.revistavox.org.ar), Gustavo López. Según explicó Mortensen en una entrevista al diario argentino Crítica (http://criticadigital.com), hasta ahora su vínculo con la poesía argentina era “el de una persona que había leído algo de la vieja poesía, como Alfonsina Storni, y un poquito de la que llaman nueva”. “Conocí los poemas de estos argentinos a través de Kevin Power, un tipo muy interesante y también muy loco, con quien yo había trabajado en varios proyectos de mi editorial: un libro sobre el nuevo arte cubano, otros dos del artista Henry Eric, Strange Familiar, del islandés Georg Gudni y Signlanguage, un catálogo para una exposición mía de 2001”, explica Mortensen. Al único de los poetas publicados que conoce personalmente es a Fabián Casas, “un guapo muy sabio del barrio de Boedo, que es un hincha aún más loco que yo de San Lorenzo”. No obstante, le gustó “mucho” todo lo que leyó, por lo que decidió publicar la antología en su editorial, en la que además publica sus propios libros. Mortensen siempre ha sentido la poesía “como una manera de viajar y de ver la vida desde múltiples puntos de vista, aunque también puede ser una manera de escapar de momentos o situaciones difíciles que a lo mejor no tienen aparente alivio”, confesó. Fuente: EFE *** Harry Almela obtiene la Beca Guggenheim El escritor venezolano Harry Almela (http://www.letralia.com/firmas/almelaharry.htm) obtuvo este 10 de junio una de las 33 becas otorgadas este año por la Fundación John Simon Guggenheim (http://www.gf.org), en su concurso destinado a artistas, académicos y científicos de América Latina y del Caribe. Junto a Almela resultaron seleccionados otros dos venezolanos, el artista de instalaciones Rolando Peña y el compositor Paul Desenne. Esta premiación lo coloca al lado de otros venezolanos como Guillermo Sucre, Rafael Cadenas, Yolanda Pantin y Alejandro Oliveros, así como el investigador del Centro de Cálculo de la ULA, Anwar Hasmy, quien fuera galardonado en 2007 en el renglón de ciencias naturales. Nacido en Caracas en 1953 y residenciado en Maracay, Almela ha obtenido el premio del Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com; 1991) y el Premio de Poesía Bienal José Rafael Pocaterra (1993). Actualmente es el secretario ejecutivo de la editorial La Liebre Libre (http://laliebrelibre.com.ve). Ha publicado varios libros de poesía, narrativa y ensayo, como Cantigas (Fundarte, 1990), Ventana de emergencia (Fundarte, 1990), Los trabajos y las noches (La Liebre Libre, 1998), Palabra de indigencia (Blacamán Editores, 2000), La patria forajida (Actum, 2006) o Instrucciones para armar el meccano (Fundación para la Cultura Urbana, 2006). Los beneficiados de la Fundación Guggenheim en esta ocasión corresponden a los más destacados de un total de 500 aspirantes. Anualmente la fundación realiza dos llamados, uno para ciudadanos y residentes de Estados Unidos y Canadá y otro para los ciudadanos y residentes de Latinoamérica y el Caribe. En total reciben entre 3.500 y 4.000 candidaturas, concediendo aproximadamente 220 becas por año. Este concurso de becas se estableció en 1925 con el aporte del senador estadounidense Simon Guggenheim y su esposa, en memoria de su hijo mayor John Simon, quien falleció en 1922 a los 17 años de edad. Fue concebido con el objetivo de ayudar a incrementar la capacidad científica, educativa y artística de su nación, así como mejorar la comprensión internacional. Desde su inicio han sido galardonados unos 1.800 becarios en el concurso destinado a Latinoamérica y el Caribe. Originalmente el programa estaba abierto sólo para ciudadanos estadounidenses, pero a partir de 1930 se decidió ampliar la elegibilidad a otros ciudadanos del hemisferio occidental ofreciéndose el concurso a México. En 1931 se añadieron Argentina, Chile y Cuba, en 1932 Puerto Rico, en 1940 Canadá, en 1941 Brasil, Perú y Uruguay, y desde 1951 se permite la participación de cualquier ciudadano o residente permanente de los países latinoamericanos. Dentro del amplio listado de becarios de la Fundación John Simon Guggenheim destacan varios miembros que luego obtuvieron otros reconocimientos, entre los que destacan los escritores Saul Bellow (1948 y 1955), Czeslaw Milosz (1976), Joseph Brodsky (1977), Octavio Paz (1943) y Derek Walcott (1977). *** Rubi Guerra gana el Premio de Narrativa Salvador Garmendia El narrador venezolano Rubi Guerra obtuvo este 15 de junio el III Premio de Narrativa Salvador Garmendia 2009, por su libro La forma del amor y otros cuentos, según la decisión del jurado conformado por Orlando Chirinos, Sael Ibáñez (http://www.letralia.com/firmas/ibanezsael.htm) y Cristóbal Deffit. El texto del veredicto señala la adjudicación del premio “por presentar una amplia temática que le brinda dinamismo a la obra, por ofrecer un perfecto acuerdo entre el lenguaje y los temas tratados y por mostrar una gran armonía entre los planos descriptivo y narrativo”. El galardón, que tiene una dotación de 10.000 bolívares, es convocado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (http://www.casabello.gob.ve). Además de Guerra, el jurado decidió darle mención Publicación a Fragmentario, de José Urriola (http://www.letralia.com/firmas/urriolajose.htm), Milagro a la sombra de un cotoperiz, de Aurelio García Martínez, y Claro que me atrevo y otros relatos, de Nelson Cordido Rovati. Nacido en San Tomé, Anzoátegui, en 1958, Guerra reside en Cumaná y es gestor cultural, guionista y editor. Se desempeñó como coordinador de área de la Dirección de Literatura del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, hoy Ministerio de la Cultura, http://www.ministeriodelacultura.gob.ve), y como gerente de la Feria Internacional del libro de Caracas. Su obra se inscribe en la generación de los 90, al lado de narradores como Israel Centeno, José Roberto Duque, Luis Felipe Castillo, Juan Carlos Chirinos y Juan Carlos Méndez Guédez, entre otros. De sus recientes libros destacan El fondo de mares silenciosos (2002), El discreto enemigo (2002), Un sueño comentado (2004) y La tarea del testigo (2008). Urriola, por su parte, nació en Caracas en 1971 y es periodista egresado en mención audiovisual de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Ha sido columnista en el semanario Domingo Hoy, y ha publicado textos en la revista Argos (http://www.argos.dsm.usb.ve), de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve), y en los diarios El Nacional (http://www.el-nacional.com) y El Universal (http://www.eluniversal.com). Fuente: El Universal *** Fondos sobre Miguel Hernández serán catalogados por desempleados Una treintena de desempleados titulados en diferentes carreras universitarias localizarán, ordenarán, catalogarán y digitalizarán en Orihuela fondos sonoros e iconográficos relacionados con la vida y obra del poeta Miguel Hernández, según anunció el pasado 16 de junio la Fundación Cultural Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com), entidad que organizará, junto al Servicio Valenciano de Empleo y Formación (Servef, http://www.gva.es/servef), la tercera edición del taller “Centenario Miguel Hernández”, en el cual participarán 36 voluntarios. Además, los alumnos actualizarán la página web de la fundación, especialmente en lo relacionado con el centenario del nacimiento del poeta y la biblioteca de autores relacionados con él, como Raúl González Tuñón, Elvio Romero o Roberto Fernández Retamar. Asimismo, el proyecto, que dispone de una dotación económica de 634.410 euros, contempla la elaboración de la revista digital El Eco Hernandiano. Los desempleados que participen en el taller digitalizarán los fondos cedidos por Ildefonso Cases Andrei y los herederos de Jacinto López Gorgé, así como el archivo de Ramón Pérez Álvarez. Durante el año que dura el taller, los alumnos catalogarán y digitalizarán las publicaciones periódicas, nacionales y provinciales, de entre 1930 y 1942 en las que colaboró Miguel Hernández. También se incorporarán nuevas tesis doctorales e investigaciones académicas acerca del literato a la Biblioteca Virtual Hernandiana. El programa también incluye la difusión del archivo de la biblioteca pública Fernando de Loazes de Orihuela, pues esta institución colabora con la fundación que lleva el nombre del poeta. Fuente: EFE *** Fundación Mario Benedetti tendrá cinco directores La Fundación Mario Benedetti, en honor al escritor uruguayo fallecido el 17 de mayo, tendrá por sede Montevideo, continuará su labor en el ámbito cultural y de los derechos humanos y será dirigida por cinco directores, anunció el pasado miércoles 17 de junio Ariel Silva, secretario personal del poeta durante años. “Mario dejó en su testamento instrucciones sobre quienes dirigirán la Fundación y los objetivos”, agregó Silva. La poeta Sylvia Lago será la presidenta y los otros cuatro directivos serán el también poeta Eduardo Galeano, el cantautor Daniel Viglietti, el ex diputado socialista Guillermo Chifflet y Ricardo Elena, “todos amigos muy cercanos a Benedetti”, agregó. Además, la Fundación “estará abierta a otros allegados” del poeta, que no ocuparán cargos directivos, pero “igualmente estarán próximos”, como es el caso del escritor español Juan Cruz, destacó Silva. “Confiamos en que antes de fin de año pueda estar operativa, pero dependerá un poco de los plazos legales referidos a su testamento”, agregó. “Benedetti no quiso abrir ninguna institución con su nombre en vida, porque entendía que se podía considerar como una falta de modestia”, destacó el que fuera su secretario personal. La fundación podría ser la heredera del patrimonio del escritor, así como de los ingresos futuros por sus derechos de autor. Además, el hermano del poeta, Raúl Benedetti, y varios de sus amigos, estarían contemplados en el testamento. “Mario dejó instrucciones sobre los objetivos de la fundación para respaldar escritores jóvenes, realizar talleres, concursos, becas e impulsar la literatura”, destacó Silva. El tema de la defensa de los derechos humanos “será otro de los pilares de la fundación por su expreso pedido”. Benedetti, muerto el 17 de mayo a los 88 años, fue un permanente defensor de los derechos humanos y vivió exiliado durante la dictadura que gobernó en Uruguay entre 1973 y 1985. Ese grupo de amigos del autor deberá decidir, además, cómo y cuándo se publica su última obra de poemas Biografía para encontrarme. “Mario también dejó por escrito su deseo de que esa obra se publique”, destacó Silva, que también estará vinculado a la fundación. Además, señaló que el apartamento en el que residió Benedetti en el centro de Montevideo y en el que falleció el 17 de mayo tiene en la actualidad una guardia policial permanente. “Hay cientos de libros y otros objetos de mucho valor y para evitar cualquier sorpresa desagradable se pidió esa guardia permanente, mientras se decide la futura ubicación”, destacó Silva. Autor de más de ochenta libros de poemas, novelas, relatos y ensayos, Benedetti obtuvo reconocimientos internacionales como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano José Martí (2001) y el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2005), entre otros. Fuente: EFE *** Andrés Pérez Domínguez obtiene el Premio Ateneo de Novela El escritor sevillano Andrés Pérez Domínguez (http://www.letralia.com/firmas/perezdominguezandres.htm) obtuvo este 19 de junio el XLI Premio de Novela Ateneo de Sevilla, patrocinado por Fundación CajaSur (http://www.fundacioncajasur.com) y con una dotación de 36.000 euros, con la obra El violinista de Mauthausen, que se presentó con el lema “Otoño en Berlín”. La obra, elegida por unanimidad por parte del jurado, será publicada en octubre por Algaida Editores (http://www.algaida.es). Domínguez, nacido en Sevilla en 1969, manifestó su “alegría” y aseguró que el premio, que tiene “un prestigio enorme” dentro del panorama literario español, supone “un espaldarazo para su carrera”. Asimismo, el escritor hispalense afirmó que “siendo de Sevilla es un aliciente mayor”. El jurado del Premio de Novela Ateneo de Sevilla estaba compuesto, en esta ocasión, por el presidente del Ateneo de Sevilla (http://www.ateneosevilla.org), Enrique Barrero, Francisco Prior, Eugenia Rico, el ganador de la edición anterior, Félix Palma, Manuel Gahete, Antonio Barquero y Carlos Muñiz. El violinista de Mauthausen, según el autor, transcurre en tres escenarios diferentes, el París ocupado por los alemanes en la II Guerra Mundial, el Berlín de la posguerra a finales de 1945 y el campo de concentración de Mauthausen, donde las vidas de tres personajes irán entrecruzándose durante los cinco años que van desde 1940 hasta 1945. Por un lado, Sophie, una joven francesa a punto de casarse con un republicano español exiliado en Paris, Rubén, quien con la llegada de los alemanes a París termina en el campo de exterminio de Mauthausen, donde murieron 7.500 exiliados españoles. Ella, por su lado, comienza a colabora en labores de espionaje con los aliados para intentar salvar la vida de su prometido. En medio de los dos, un violinista alemán bohemio termina colaborando con los nazis a su pesar. El escritor contó que la novela fue inspirada por una pareja de enamorados que en una estación de metro, una mañana, muy temprano, bailaba un vals en el andén, “ajenos al resto del mundo, silenciosamente, sin música”, lo que le llevó a imaginar qué tipo de pareja habría danzado así en el París ocupado por los nazis de los años 40. Para empaparse de la atmósfera que quería dar al libro, el escritor viajó a los lugares que aparecen en la novela. “Es un poco como localizar exteriores”, añade el sevillano, al que le encantaría ver sus historias en el cine. “Pero no depende de mí, entre otros motivos porque, por la época en que suceden, serían producciones un poco caras. Ojalá. Y además atraería a más lectores”, dice. El escritor sevillano apuntó que la II Guerra Mundial es “un periodo interesante para explorar la condición humana, pues en los conflictos bélicos se dan unos sentimientos que me gusta indagar, como la traición o la culpa”, un ambiente que ya trata en novelas suyas anteriores como El factor Einstein y La clave Pinner. En este sentido, explicó que siente “interés por los personajes y la conducta y sentimientos de éstos, colocando la guerra como pretexto” y añadió que espera que los lectores “se emocionen” con la trama de la obra. Pérez Domínguez es autor de las novelas El síndrome de Mowgli, de las colecciones de cuentos El centro de la Tierra y Estado provisional, el relato Ojos tristes y de las novelas cortas Los mejores años y Duarte. Su obra ha obtenido más de un centenar de reconocimientos en distintos géneros, entre otros, el premio Luis Berenguer de Novela, los premios Max Aub, Elena Soriano, Ángel María de Lera, José Calderón Escalada y Gaceta de Salamanca de Cuentos, o los premios José Luis Castillo-Puche y Tierras de León de Novela Corta. Por su parte, el jurado del XIV Premio Ateneo Joven de Sevilla, patrocinado por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla (http://www.sevilla.org) y con una dotación de 12.000 euros, decidió por mayoría que la obra ganadora es Amerika, de Lorenzo Luengo, que participó en el concurso bajo el lema “Nuevo Mundo”, y que también publicará Algaida en octubre. Luengo expresó “su alegría y su sorpresa” porque tenía la sensación de que con una novela como esta era más difícil alcanzar un premio que con otra. Destacó “el espaldarazo y confianza sobre el trabajo de los nuevos lectores” que se ofrece con el galardón. Escribir su novela le tomó cinco años, por tratarse de una historia “en la que las piezas tienen que encajar muy bien”. Autor de El quinto peregrino y La cierva de la aurora, entre otros títulos, y responsable de la traducción, la edición y las anotaciones de los Diarios de Lord Byron editados el año pasado por Alamut (http://www.alamutediciones.com), define su estilo como “más descriptivo de lo que ahora se lleva”, pero “sin llegar al barroquismo”. “El lenguaje debe tener fuerza, palpitar, debe estar vivo”, dice el escritor, que trabaja ahora en una biografía de Byron, en estado “muy avanzado”, dice. Para su autor, Amerika es una novela que reflexiona sobre la identidad y que propone un juego de “espejos y pistas, de tramas que se cruzan” y que hacen que el libro “no termine en la última página”. Fuentes: CanalSur • Diario de Sevilla • El Correo de Andalucía *** Realizaron encuentro “Huellas en concreto” en el Ateneo de Maracay El pasado miércoles 24 de junio, desde las 3 de la tarde, se realizó el II Encuentro Literario Huellas en Concreto, en el foyer Enrico Terrentín del Teatro Ateneo de Maracay (Aragua, Venezuela), donde participaron los escritores Román Funes, Roberto Santana, Rafael Ortega (http://www.letralia.com/firmas/ortegarafael.htm), César Blanco, Edgard Mata y Alejandro Ramírez, con el acompañamiento musical de Alexis Villarroel y Alejandro Tinedo, en el marco de la celebración de los 83 años de la institución cultural. En un ambiente cálido y de intimidad, los poetas y narradores leyeron sus textos a los presentes antes de ceder el espacio a los trovadores que amenizaron la velada. Esta es la segunda vez que se realiza este encuentro, que en 2008 también tuvo lugar en el marco de la semana aniversaria del TAM, con la presencia de otros autores regionales, tales como Erasmo Fernández (http://www.letralia.com/firmas/fernandezerasmo.htm) y Guillermo Cadrazco (http://www.letralia.com/firmas/cadrazcoguillermo.htm), por lo cual se logró la participación de autores noveles junto a escritores de trayectoria. La actividad fue organizada por la Coordinación de Literatura de la Secretaría Sectorial de Cultura del estado Aragua, el Fondo Editorial Alternativo del estado Aragua y el Teatro Ateneo de Maracay, ente adscrito a la Gobernación del estado Aragua (http://www.aragua.gob.ve). *** Ismail Kadaré gana el premio Príncipe de Asturias de las Letras El escritor albanés Ismail Kadaré obtuvo este 24 de junio el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, al que optaban 31 candidaturas procedentes de veinticinco países, indicaron fuentes de la Fundación Príncipe de Asturias (http://fundacionprincipedeasturias.org), que concede anualmente estos galardones. Kadaré se impuso en las últimas rondas de votaciones del jurado, reunido en el Hotel de la Reconquista (http://www.hoteldelareconquista.com), de Oviedo, a las candidaturas del holandés Cees Noteboom, el italiano Antonio Tabucchi, el británico Ian McEwan y el checo Milan Kundera. El escritor dijo sentirse “muy honrado y agradecido” por haber recibido el premio. Para Kadaré, el galardón es “uno de los más prestigiosos del mundo” y se mostró, a través de unas declaraciones por escrito, agradecido por “estar en una lista de insignes escritores que tanto admiro”. El premio ha recaído en ediciones anteriores en autores como José Hierro, Juan Rulfo, Ángel González, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Claudio Rodríguez, Carlos Fuentes, Francisco Umbral, Günter Grass, Augusto Monterroso, Doris Lessing, Arthur Miller, Susan Sontag, Paul Auster, Amos Oz y Margaret Atwood, que lo obtuvo en 2008. El jurado galardonó a Ismaíl Kadaré por “la belleza y el hondo compromiso de su creación literaria”. Según recoge el acta del premio, el escritor narra “con lenguaje cotidiano, pero lleno de lirismo, la tragedia de su tierra, campo de continuas batallas”. “Dando vida a los viejos mitos con palabras nuevas, expresa toda la pesadumbre y la carga dramática de la conciencia. Su compromiso hunde las raíces en la gran tradición literaria del mundo helénico, que proyecta en el escenario contemporáneo como denuncia de cualquier forma de totalitarismo y en defensa de la razón”, reconoce el jurado. Narrador, ensayista y poeta, Kadaré (Gjirokastra, Albania, 1936) está considerado uno de los grandes escritores e intelectuales europeos del siglo XX. Sus obras han sido traducidas a más de cuarenta idiomas. Siendo un niño vivió la Segunda Guerra Mundial, la ocupación de su país por la Italia fascista, la Alemania nazi y la Unión Soviética, hasta la instauración de la dictadura comunista de Enver Hoxha en Albania en 1944. A los diecisiete años ganó un premio de poesía en Tirana que le valió la autorización para partir a Moscú a estudiar en el Instituto Gorki, del que fue expulsado en 1961, tras la ruptura de relaciones entre el país balcánico y la URSS. En el instituto moscovita escribió El general del ejército muerto, que alcanzó un enorme éxito en Francia. Gracias a esta novela obtuvo una especie de inmunidad en su país como representante del orgullo nacional, a pesar de no plegarse a los dogmas comunistas. Forzado por el régimen, se incorporó al Parlamento albanés entre 1970 y 1982. En 1990, unos meses antes de la caída de la dictadura, se exilió en París, ciudad en la que reside desde entonces, aunque visita frecuentemente Albania. Gran estudioso de la tradición albanesa y de la idiosincrasia de este pueblo balcánico, sus títulos se sitúan en distintos episodios de su historia, como el de la ruptura entre Albania y la URSS, en El largo invierno (1977); las rivalidades entre católicos y ortodoxos, en ¿Quién ha vuelto a traer a Doruntine? (1980); y la ruptura entre Tirana y Pekín, en El concierto (1988). Uno de los rasgos más característicos de su obra es el de estar permanentemente abierta. Kadaré reelabora sus escritos, los poemas se convierten en relatos, los relatos se alargan en novelas y éstas, en ocasiones, se reducen a cuentos. Otra de las características es la recuperación de las grandes preocupaciones y debates de la humanidad que toma de la tradición oral y de la literatura clásica, de Esquilo, Homero, Shakespeare, Cervantes o Chéjov, situándolos en el contexto contemporáneo. Sin embargo, el tema central de su obra, plasmado en todos sus libros, es el totalitarismo, sus mecanismos de funcionamiento y las complicidades que lo hacen posible. Esta obsesión literaria culmina en El palacio de los sueños (1988), publicada en 1981 en Albania, cuando todavía regía la dictadura comunista. En ella, el escritor albanés construye una inmensa parábola de la perversión despótica, en la que en un país imaginario, una inmensa maquinaria al servicio del poder absoluto, la Oficina del dormir y el soñar, controla la vida onírica de los ciudadanos. A pesar del hundimiento del comunismo, Kadaré continúa sondeando el alma de las sociedades totalitarias, como en Tres cantos fúnebres por Kosovo (1999) y Frente al espejo de una mujer (2002). Sus últimas publicaciones son Vida, representación y muerte de Lul Mazreku (2005) y La hija de Agamenón. El sucesor (2007). Miembro de la Academia de las Ciencias Morales y Políticas de París (http://www.asmp.fr), una de las cinco que integran el Instituto de Francia (http://www.institut-de-france.fr), de la Academia de las Artes de Berlín (http://www.adk.de) y Oficial de la Legión de Honor francesa, en 2005 recibió el Premio Booker Internacional. Es, además, doctor honoris causa por la South East European University, de Macedonia (http://www.seeu.edu.mk). Al premio optaban 31 candidaturas de 25 nacionalidades. Entre los finalistas se encontraban Cees Nooteboom, Antonio Tabucchi, Milán Kundera e Ian McEwan. El jurado encargado de fallar el premio estuvo integrado por Andrés Amorós, Luis María Anson, J. J. Armas Marcelo, Blanca Berasátegui, Pedro Casals, Juan Luis Cebrián, Antonio Colinas, Francisco Javier Fernández Vallina, Víctor García de la Concha, Laura García Lorca, José Luis García Martín, Pilar García Mouton, Olvido García Valdés, Emilio González Ferrín, Manuel Llorente Manchado, Rosa Navarro Durán, Berta Piñán, Fernando R. Lafuente, Fernando Sánchez Dragó y Román Suárez Blanco. Fuente: EFE *** José Emilio Pacheco recibe homenajes por sus setenta años La Medalla Bellas Artes, honores en El Colegio de México (Colmex, http://www.colmex.mx), la Medalla 1808 del Gobierno del Distrito Federal, una lectura maratónica de sus textos y hasta un concierto de rock, son algunos de los homenajes que recibió en junio el poeta mexicano José Emilio Pacheco, en ocasión de arribar, el martes 30, a su 70º aniversario. El miércoles 24, la Sala Alfonso Reyes de El Colegio de México acogió la actividad “Rescritura en movimiento: homenaje a José Emilio Pacheco”, que consistió en dos mesas redondas, la intervención del poeta y la entrega de manos de Javier Garciadiego, director del Colmex, de una réplica de la escultura Semina motum, de Luis Palacios Kaim. Pacheco se declaró “exhausto” de los premios literarios y homenajes por sus setenta años, aunque afirmó aceptarlos gozoso y agradecido. El escritor tomó la palabra para abordar un collage de asuntos, anécdotas y comentarios a la decena de intervenciones de investigadores que lo habían precedido, entre ellos el chileno Hugo Verani, Rafael Olea Franco, Carmen Dolores Carrillo, Ivette Jiménez de Báez, Edith Negrín, Luz Elena Gutiérrez de Velasco y María Elena Isibasi. Habló de su relación con el Colmex y de la edición del primer libro referente a su narrativa: Ficción e historia, de Negrín, Jiménez e Ileana Morán; de El reino fantástico de los aparecidos, de Olea Franco, y de otros de próxima aparición dedicados a sus poemas y ensayos, escritos por Isibasi, Carrillo, Anthony Stanton y otros investigadores. Pero sobre todo, el escritor, acompañado de su esposa, la escritora y periodista Cristina Pacheco, hizo gozar al público con la infinidad de detalles de la vida cotidiana que lo han deslumbrado y lo siguen llenando de asombro, como que en un puesto de periódicos su abuela le tuvo que explicar al pequeño José Emilio, ante el encabezado “El pan, por las nubes”, que ese alimento no se elevaba por los aires y que se trataba de lenguaje figurado, recurso que sería constante en el futuro escritor. El 25, el jefe de Gobierno del Distrito Federal mexicano, Marcelo Ebrard Casaubon, otorgó a Pacheco la Medalla 1808, creada en recuerdo del Ayuntamiento donde se debatió por primera vez en la Nueva España el tema de la soberanía mexicana. “Para bien o para mal soy un producto de esta ciudad”, dijo Pacheco al recibir la distinción. “Todo lo que he hecho y he dejado de hacer es consecuencia de ello. La ciudad de México fue mi cuna, es mi casa y será mi sepulcro. Estoy unido a ella por un lazo indisoluble”. Advirtió que ser habitante de la ciudad de México “es un calvario, y ser escritor, en cambio, es un tesoro y un desafío”, y comentó que su humilde aporte a la ciudad es hacer su trabajo lo mejor que puede, “a sabiendas de que, lo quiera o no, será un testimonio oblicuo o directo de cuanto nos ocurre”. Pacheco reconoció el apoyo que le ha brindado su esposa, Cristina Pacheco, quien en su opinión merece mucho más que él esta medalla, “porque nadie como ella ha documentado en prosa, en diálogos y en imágenes lo que han sido los pasados 30 años de la vida de esta ciudad”, dijo, agregando que “ella le ha dado voz a los que forman el coro de esta ciudad sin límites ni fronteras”. Su propuesta minutos después fue apropiada por el mandatario capitalino. “Es muy atendible, la ciudad sabrá tomar nota. Ya se votó con aplausos, fue arrollador, y es cierto, nadie como tú conoce mejor a la ciudad de México”, manifestó dirigiéndose a la escritora, quien se encontraba sentada en la primera fila. En su oportunidad, el gobernante capitalino se refirió a Pacheco como un orgullo para la capital mexicana, y lo responsabilizó “de la adicción a la ciudad de México que se ha venido generando en todos los que aquí vivimos; eres parte de esa corriente, esa vivencia que nos hace ser adictos y gozosos en nuestra ciudad, con todo lo que tenemos, con todos los gobiernos federales que van y vienen, y aquí viven, de todas maneras cada vez que te leemos nos llenas de optimismo y cariño por nuestra ciudad”. Por su parte, el coordinador de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, Enrique Márquez, advirtió que las metrópolis casi no premian a sus poetas, “porque a veces ellos, seres inescrutables o escurridizos, no sólo desconfían de los premios, sino de contar con los méritos de una obra. Las ciudades casi no premian a sus poetas, porque ellos, a la hora de escribir sus inventarios, suelen ser los críticos más punzantes del poder y de su tiempo”. Por ello señaló que entregar la Medalla 1808 al poeta José Emilio Pacheco “es un día especial para el gobierno de la ciudad, de esta ciudad abierta y libertaria, donde germina toda suerte de vanguardias y en la que existen mil y una razones para creer en ella”. Uno de los homenajes más singulares recibidos por el escritor fue el concierto de rock que, al grito de “¡Pachecos, uníos!” y tras una maratónica lectura de sus poemas y la proyección de un video-homenaje realizado por Rocío Cerón, protagonizaron durante cerca de seis horas, el domingo 28, diversos grupos de rock como Nine Rain, Panteón Rococó, Los Magníficos Impostores y Clorofila (Nortec), en las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart, http://www.cenart.gob.mx). Las palabras de Pacheco hacia los jóvenes, que empezaron a llegar alrededor de las 11 de la mañana, fueron breves y cálidas: “No voy a leer un discurso. Me limito a dar las gracias por su presencia y a rogarles que me disculpen, porque, contra mi voluntad, no puedo acompañarlos. La temporada de lluvias exigió un horario que se cruza con el momento en que debo recibir la Medalla de Bellas Artes. Por tanto, contra mi voluntad, no puedo estar con ustedes. En cambio, el martes no habrá problema, tengo el día entero a mi disposición. Qué mejor manera de celebrar mi cumpleaños que con esta compañía”. Acompañado por su esposa, por la titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx), Consuelo Sáizar; por la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx), Teresa Vicencio, y por el director del Cenart, Benjamín Juárez Echenique, consideró: “En el fondo, creo que está bien así. Lo de hoy es una fiesta de la juventud y uno debe tener la discreción de permanecer al margen y cederles todo el escenario. Ustedes me han dado el mejor regalo: apropiarse de lo que escribí, hacerlo suyo, prolongar su efímera vida desde perspectivas que yo ni hubiera alcanzado a imaginar”. El poeta recibió un aplauso de los jóvenes presentes antes de bajar del templete y partir hacia el Palacio de Bellas Artes. Allí, en la Sala Manuel M. Ponce, Pacheco recibió la Medalla Bellas Artes de manos del secretario de Educación Pública de México (http://www.sep.gob.mx), Alonso Lujambio. El escritor agradeció el gesto asegurando: “hoy es el primer día del resto de mi vida”. Se dijo emocionado “al doble o al triple” y recordó que a lo largo de su homenaje nacional había hablado “como nunca. Ahora, ha llegado de nuevo la hora de guardar silencio, de seguir trabajando”, expresión ovacionada por el público que lo cobijó con cariño. Insistió en que el éxito que se le atribuye por su desempeño dentro de las letras de México e Hispanoamérica, no se debe a él mismo, sino a sus libros y a sus lectores, quienes siempre los han recibido con infinita bondad, tanto a los títulos de narrativa como de poesía y todas sus traducciones. Lujambio subió al escenario acompañado por la titular del Conaculta, Consuelo Sáizar, para entregar al homenajeado la presea referida. “En víspera de sus 70 años entrego la Medalla Bellas Artes al poeta, al narrador, al ensayista, al periodista, al miembro destacado de El Colegio de México y al traductor José Emilio Pacheco”, apuntó el titular de Educación Pública. Recordó que su generación leyó Las batallas en el desierto, libro de Pacheco que, dijo, lo marcó de manera definitiva. “Yo, personalmente, debo mucho a este autor, uno de los más grandes pensadores mexicanos de esta época”. Luego impuso la medalla y entregó el diploma respectivo. Antes, el intelectual Carlos Monsiváis transmitió, en la misma ceremonia, un mensaje del escritor Sergio Pitol, en el sentido de que “estoy a favor de los homenajes a todos nosotros. Que nos despidan, ¡pero que nos despidan bien!”, recado que Pacheco agradeció al tiempo que asintió con la cabeza. Monsiváis agregó que Pacheco es un escritor que sin protagonismos ha sostenido por más de medio siglo su compromiso con la literatura. Va del rigor al sentimentalismo, dijo, y se manifestó convencido de que, si algo lo define, es su vínculo con las tradiciones. Por su parte, Elena Poniatowska, autora del emblemático libro La noche de Tlatelolco, tomó la palabra para leer un texto de su autoría en el que se refiere a la relación que existe entre José Emilio Pacheco y los jóvenes lectores, y aseguró que éstos “se arrodillan ante este poeta y escritor”. Otra amiga entrañable del homenajeado, Margo Glantz, pidió que los textos que Pacheco escribió en su columna “Inventario”, sean reeditados, pero exigió que, por favor, “José Emilio no les meta mano”. Eso, en referencia a que se trata de un autor que permanentemente se corrige a sí mismo. Invitada también fue Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es), quien actualmente tiene la tarea de elaborar la antología de Pacheco y quien mencionó que el galardonado es un polígrafo caracterizado por la vitalidad, pluralidad y continuidad de su quehacer dentro de las letras. El moderador de la mesa fue el académico Vicente Quirarte, quien recordó que hace 20 años, en ese mismo sitio, un grupo de amigos se reunió para celebrar los 50 años de vida de José Emilio Pacheco. “Hoy, lo celebramos, nuevamente, para felicitarlo por sus 70 años y su Medalla Bellas Artes”. Fuente: La Jornada *** Llevan al cine historia de la búsqueda del cadáver de García Lorca El realizador chileno José Rovano (1975) aborda en el documental Tres pasos para el retorno, que se estrenó el pasado 25 de junio en Granada, España, la historia inacabada aún de la búsqueda del cuerpo del poeta Federico García Lorca y de otras tres víctimas de la represión franquista. La cinta, un homenaje a estos cuatro fallecidos y al resto de los 3.000 represaliados republicanos que yacen en el barranco de Víznar (Granada), es una producción chileno-española que cuenta con la colaboración de la Fundación Euroárabe de Altos Estudios (http://www.fundea.org), la Universidad de Granada (http://www.ugr.es) y el Patronato Federico García Lorca (http://www.museogarcialorca.org). Desde su llegada a la ciudad andaluza hace dos años para completar sus estudios de doctorado, Rovano se sintió atraído por el hecho de que dos profesores de su universidad, los forenses Miguel Botella y José Antonio Lorente, participaran desde 2001 en la investigación de casos de desaparecidos en su país durante la dictadura de Pinochet. Fue entonces cuando comenzó a investigar en el caso de la exhumación de los restos del poeta granadino, trabajo que ha plasmado en su documental, del que avisa es “totalmente subjetivo” y alejado de lo que podría denominarse un reportaje informativo. El documental avanza a través de los testimonios de artistas como Enrique Morente o Curro Albayzín y de historiadores como Ian Gibson, así como de los ya citados Botella y Lorente y familiares de las otras tres víctimas junto a las que supuestamente se encuentra el cadáver de García Lorca. No participa en cambio ninguno de los familiares del escritor de Fuentevaqueros, que declinaron su intervención en el documental, según explicó el joven cineasta. Rovano lamentó también que, transcurridas más de tres décadas desde el final de la dictadura franquista, aún no se hayan “cerrado las heridas” que generó este régimen en la población española, lo que ha creado en su opinión “un dolor heredado” en los nietos de sus víctimas. “Creo que España aún no puede arreglar su problema de reconstrucción de la memoria histórica porque aún existen muchos odios”, añade el chileno, quien aseguró que “hasta que no se abra la fosa (de García Lorca) se va a seguir especulando con su historia”. Se mostró “pesimista” en cuanto a la posibilidad de que en el futuro se exhumen los restos del autor de Bodas de sangre, lo que definió como un “problema político”. La música del documental está compuesta por el grupo granadino Vereda de En Medio y cuenta con la participación del cantaor, también de la provincia, Juan Pinilla. Después de exhibirse en Granada, la película desfilará en los próximos meses por festivales de cine de Bélgica, Holanda y Chile, país al que llegará en septiembre. Fuente: EFE *** Presentan primera traducción al español del japonés Shuntaro Tanikawa El pasado 25 de junio fue presentado en la Sala Octavio Paz, en el Espacio Mexicano de la Embajada de México en Japón (http://portal.sre.gob.mx/Japon) el poemario Sekenshirazu (Sin conocer al mundo), primero del escritor japonés Shuntaro Tanikawa en ser traducido directamente al español, trabajo desarrollado por la escritora mexicana Cristina Rascón Castro (http://www.letralia.com/firmas/castrorasconcristina.htm). En el evento, que contó con traducción simultánea y se realizó en el marco de los festejos por los cuatrocientos años de amistad entre la nación latinoamericana y la asiática, estuvieron presentes el autor y la traductora, así como el poeta mexicano Aurelio Asiain, quien fungió de comentarista y presentador. Durante la presentación, Rascón Castro habló de cómo fue su primer contacto con la poesía de Tanikawa. “Me emocionó profundamente su honestidad, su capacidad de ver dentro de sí mismo con transparencia”. De entre los más de sesenta libros del escritor japonés, la traductora escogió Sekenshirazu por ser sus temas “los más universales, no encasillables a una cultura exótica, sino a un tipo de encuentro contemporáneo, donde las referencias a occidente y los cuestionamientos serían de fácil apropiación por parte del lector hispano”. Al terminar su intervención, la traductora leyó para Tanikawa, a manera de bienvenida al ámbito de habla hispana, un poema del poeta azteca del siglo XV, Nezahualcóyotl, “recordando que en México, además del español, hay sesenta lenguas y cosmogonías indígenas con muchas coincidencias con el japonés”, como la palabra uta, del japonés antiguo, que significa canción o poema y que encuentra equivalente en náhuatl con las palabras canto, poesía y flor, que eran intercambiables, describiéndose un poema como un canto florido. Nacido en Tokio en 1931, Tanikawa publicó a los 18 años sus primeros poemas en el diario Mundo Literario, y en 1952 su primer libro, Veinte billones de años luz de soledad. Además de poesía y textos para niños, escribe teatro, guiones para cine, televisión y radio. Ha traducido al japonés la tira cómica Peanuts y el texto de Mother Goose. En poesía, alejándose del tradicional haikú, ha experimentado con verso libre buscando nuevas métricas y ritmos. La crítica lo ha conectado con la Generación Beat. Sus poemas han sido interpretados en Japón desde 1985 por el grupo Diva, siguiendo un estilo parecido al jazz. Prolífico y diverso, ha escrito más de sesenta libros, algunos de los cuales se han traducido al inglés, francés y chino, entre otros idiomas. Rascón Castro, por su parte, nació en Sonora en 1976 y ha publicado Hanami (2006; Premio Latinoamericano de Cuento Benemérito de América 2005), El agua está helada (2006, Premio Libro Sonorense 2005), Cuentráficos (2006). Sin conocer el mundo es su primera traducción del japonés al español. Maestra en política pública por la Universidad de Osaka (Japón, http://www.osaka-u.ac.jp) y diplomada por el Programa de Estudios Asiáticos en la Universidad de Kansai Gaidai (http://www.kansai-u.ac.jp), actualmente es consultora en Viena, Austria, para la Organización de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/es). Asiain, poeta y ensayista, fue el primero en difundir la obra de Tanikawa en español, al presentar textos del escritor japonés en la conocida revista mexicana Letras Libres (http://www.letraslibres.com), a cuyo consejo editorial pertenece. Fue secretario de redacción de la revista Vuelta entre 1983 y 1998 y director de la revista Paréntesis de 1999 a 2001. Agregado cultural de México en Japón entre 2002 y 2007, actualmente es profesor en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kansai. *** El venezolano Fedosy Santaella obtiene beca de la Universidad de Iowa El narrador venezolano Fedosy Santaella (http://www.letralia.com/firmas/santaellakrukfedosy.htm) viajará en agosto a Estados Unidos como uno de los autores seleccionados por el prestigioso Programa Internacional de Escritura de la Universidad de Iowa (IWP, por sus siglas en inglés; http://www.uiowa.edu/~iwp/PROG/PROGmain.html), que ofrece a escritores no estadounidenses ni residentes en Estados Unidos la posibilidad de demostrar su talento en ese país, mientras se les brinda una serie de herramientas para producir parte de su obra literaria. La beca-residencia se desarrollará entre el 29 de agosto y el 17 de noviembre, período en el que Santaella tendrá la oportunidad de escribir y participar, junto con otros 35 autores de diversos países, en cursos y lecturas, así como de intercambiar ideas y experiencias con otros escritores, académicos y estudiantes, en Iowa City, declarada Ciudad Literaria del mundo por la Unesco (http://www.unesco.org). Además, los escritores presentan su trabajo en foros públicos y son entrevistados en televisión y radio, individualmente o en grupos, en emisiones dentro de Iowa City y en diversas comunidades universitarias. El IWP tiene 42 años y fue nominado al premio Nobel de la Paz, como reconocimiento al intercambio cultural entre escritores de distintos países. Está diseñado para escritores creativos establecidos y emergentes que produzcan poesía, narrativa de ficción, dramaturgos y ensayistas, que hayan publicado al menos un libro y que hablen fluidamente el inglés. Han participado hasta ahora nueve venezolanos; entre ellos Antonio López Ortega, Antonieta Madrid, Juan Sánchez Peláez y Gustavo Ott. Santaella nació en Puerto Cabello, Carabobo, en 1970. Es licenciado en letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y ha publicado, entre otros, los libros de cuentos Cuentos de cabecera (2004) y El elefante (2005, premio “Cada día un libro” del Ministerio de la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) y la novela Rocanegras (Ediciones B, 2007). *** Fallece el poeta centenario Victoriano Crémer El poeta, novelista y columnista leonés Victoriano Crémer, de 102 años, falleció a las 9:20 de la mañana del sábado 27 de junio en el Complejo Asistencial de León, donde tenía varios días hospitalizado. Consciente hasta el último momento, murió a causa de un fallo multiorgánico, pues padecía problemas respiratorios, cardiacos y renales. “¿Cómo que tengo que quedarme ingresado? Oiga, yo tengo mucho trabajo”, expuso Crémer sus quejas a los médicos cuando se le informó de su situación. “Morir es una costumbre que suele tener la gente”, había dicho cuando, en noviembre de 2008, recogió en Segovia el premio Gil de Biedma por su poemario El último jinete. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, envió un extenso telegrama de pésame a la familia. En él recordaba “su palabra irónica, incisiva a veces, siempre cultivada”; un hombre que “sostuvo la maestría gracias a una existencia vivida con profundidad”. Zapatero definió a Crémer como un “agitador de conciencias”, un “activista cultural en momentos muy duros de nuestra historia, cuando toda España era una triste provincia donde los españoles no podían tomar decisiones, donde León era provincia de esa provincia”. El poeta más longevo de España era, también, el periodista más veterano del Diario de León (http://www.diariodeleon.es), donde escribía diariamente la columna “Crémer contra Crémer”, de la que dejó listas varias entregas que aún el medio está publicando “interpretando que cumple la voluntad del autor” y con el antetítulo “El legado de Crémer”. Crémer fue sepultado el lunes 29 en un acto al que asistieron familiares, amigos y autoridades como el director general del Libro de España (http://www.mcu.es/libro), Rogelio Blanco; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro; el presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León (http://www.cccyl.es), la presidenta de la Diputación de León (http://www.dipuleon.es), Isabel Carrasco, y el vicealcalde de León, Javier Chamorro, además de otras doscientas personas. Nacido en Burgos en 1906, siempre estuvo muy vinculado a la ciudad del Bernesga, de la que era cronista oficial. Hijo de un trabajador de la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España, su infancia transcurrió entre Bilbao y León. En esta ciudad estudió con los Hermanos Maristas. Publicó su primer poema con 16 años, en el semanario Crónica de León. Durante su juventud trabajó como vendedor de periódicos y fue, también, mancebo de botica, tipógrafo, locutor y periodista clandestino, al tiempo que se involucraba en las actividades de los anarcosindicalistas. Durante la guerra, se libró de la muerte en varias ocasiones —casi siempre le salvó un cura. Su labor como periodista comenzó en Proa en 1938, recién salido de la cárcel. En la década de los 50 entabló contacto con el grupo de escritores de la combativa revista Espadaña, de la que llegó a ser director, y en la que escribían, entre otros, Antonio Pereira y Eugenio de Nora. Residió casi toda su vida en la capital leonesa, donde era muy querido. Su obra poética abarca desde el existencialismo hasta las preocupaciones sociales, moviéndose entre la denuncia de la injusticia y el afán por la solidaridad. Fue muy amigo del padre del presidente del gobierno. Publicó más de veinte poemarios. El primero, Tendiendo el vuelo, data de 1928. Otros títulos son La espada y la pared (1949), El cálido bullicio de la ceniza (1990) o El fulgor de la memoria (1996). También cultivó la narrativa, siempre con tintes sociales, en obras como Libro de Caín (1958) e Historias de Chu-Machuco (1970). Estaba en posesión de importantes premios. En 1963 recibió el Nacional de Poesía Leopoldo Panero y en 1994 el Castilla y León de las Letras. Obtuvo la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo (2007) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2009). Fuentes: Colpisa • El Diario de León • El Mundo • Europa Press *** Uneartes ocupa el edificio que sirviera de sede al Ateneo de Caracas La Universidad Nacional Experimental de las Artes (http://www.iudem.edu.ve) ocupa desde este lunes 29 de junio el edificio frente a Plaza Morelos, ubicado en el llamado circuito de los museos de la ciudad de Caracas, que hasta entonces sirviera de sede al Ateneo de Caracas (http://www.ateneodecaracas.org), una de las más importantes instituciones culturales de Venezuela. El Ateneo de Caracas es una asociación privada fundada en 1931, en la Venezuela atrasada y rural que gobernaba con puño de hierro el legendario dictador Juan Vicente Gómez (1908-1935), con el propósito de promover las bellas artes, y funcionó en casas de zonas céntricas de la ciudad hasta que una de ellas fue demolida para dar paso al edificio estrenado en 1983. Este edificio fue cedido en comodato a la institución, que pasó a ocuparlo el 4 de marzo de 1983, cuando Luis Herrera Campíns ejercía la Presidencia de Venezuela. El edificio, que fue construido especialmente para ese fin por el Centro Simón Bolívar (CSB, http://www.csb.gov.ve) y bajo la batuta del arquitecto Gustavo Legórburu, le valió a éste un Premio Nacional de Arquitectura ese mismo año. El comodato se venció el pasado 4 de mayo, fecha en que el actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, anunció, durante el consejo de ministros número 327, la instalación de Uneartes en esa sede. “El edificio donde opera el Ateneo vuelve a formar parte de la administración pública, vuelve a ser para el acceso y uso de todos los venezolanos, es del pueblo y al pueblo va”, resaltó el Jefe de Estado. “La acción responde simplemente al culmino [sic] del comodato, no se trata de dar juicios de valor sobre la gestión que allí se llevó a cabo”, indicó. El desalojo se hizo efectivo este 28 de junio —Día Nacional del Teatro en Venezuela—, cuando se presentó la función de clausura de las actividades del Ateneo de Caracas. El grupo Rajatabla ofreció para la ocasión su adaptación de la novela Cuando quiero llorar no lloro, del escritor venezolano Miguel Otero Silva. Aunque el gobierno había concedido una prórroga de tres meses, finalmente se procedió en dos, con un mes para completar la mudanza desde fuera. “Se terminó dando como ellos querían, en dos meses”, dijo Carmen Ramia, directora del Ateneo. “Nos queda un mes para terminar de mudar las oficinas, estamos sacando las cosas a depósito a la espera de una nueva sede que va a ser distinta. No va a ser un edificio, sino un lugar en donde va a operar muy poca gente y a hacer muchísimas cosas en toda la ciudad”, afirmó. Tras la presentación de Rajatabla, los artistas se dirigieron al público para expresar su descontento ante el desalojo. El actor Gustavo Rodríguez, al frente de actores y directivos del Ateneo y en nombre del Frente Cultural José Ignacio Cabrujas, habló de la historia de la institución y calificó el desalojo de “arrebato inmerecido, vulgar, grosero, grotesco”, agregando que se trata de “un atentado contra el principio hondo que reza en la frase que encabeza el artículo 98 de nuestra Constitución: la creación cultural es libre”. “Nos constituimos como un frente cultural que defiende la libertad creativa, que defiende la libertad de expresión y la libertad de comunicación, que en última instancia son la esencia de las artes”, dijo Rodríguez ante los asistentes a la última función de Rajatabla en ese espacio. “Por eso nosotros, como Frente Cultural José Ignacio Cabrujas, repudiamos con todo nuestro ser el arrebato que se le ha hecho al edificio sede del Ateneo de Caracas”. Ramia también se dirigió al público después de que cerrara el telón. “Realmente este ha sido un momento muy duro, muy difícil. No me hubiera gustado pasar por esto, pero había que estar aquí. La gran paradoja es que inauguramos la sala con La gaviota, que fue un montaje de Rajatabla, y se baja el telón con el mismo grupo y nada más y nada menos que con una obra de Miguel Otero Silva, que le dio todo el entusiasmo a María Teresa Castillo para que siguiera con una labor que ha terminado siendo una institución con todas las mayúsculas posibles”, comentó. La directora del Ateneo anunció que la institución seguirá trabajando a través de otros espectáculos que se realizarán en distintos puntos de la ciudad. “Se cierra una etapa, pero se abren otras. Se cierra un telón, pero se abren muchos más telones y eso es lo que nos toca a nosotros: entender que es un proceso y que hay que seguir adelante con mucha fuerza, con entusiasmo, con imaginación, pero por encima de todo con la cabeza muy alta y con esa tranquilidad de no haber depuesto principios y valores que son fundamentales y que es lo que nos sostiene y nos mantiene con fortaleza y seguridad”. En conversación con la prensa, Ramia recordó que “el propio presidente Hugo Chávez testificó la amplitud y pluralidad del Ateneo” cuando en 1994, justo después de salir de la cárcel tras el fallido golpe militar con el que en 1992 intentó quebrar el hilo constitucional en Venezuela, “y cuando fue elegido por primera vez (el 6 de diciembre de 1998), se dirigió al Ateneo para desde allí hablar al país y al mundo”. El edificio “es del Estado, el comodato se venció y tenemos que dejarlo”, pero “se están escribiendo páginas negras, hay una cultura de la destrucción, por quienes consideran que quien no está con ellos es enemigo y hay que destruirlo”, opinó Ramia, quien fue durante algunas semanas de 1999 responsable de información en el gabinete ministerial de Chávez. Entre tanto, José Rojas, presidente del Sindicato de Trabajadores del Ateneo de Caracas —que congrega a unas 130 personas—, informó que aún no se tiene respuestas en torno a las prestaciones sociales de quienes quedan desempleados desde este momento. “A partir del lunes quedan desempleadas muchas personas”, indicó, anunciando que el caso está en manos del Ministerio del Trabajo. No obstante, Uneartes comenzó una serie de entrevistas con personal que le interesa captar. En mayo, Rojas había manifestado su acuerdo con la medida, y criticó que durante los 26 años que la fundación ocupó el edificio sus directivos no se preocuparon por buscar una sede propia. “Esto es un descuido, ellos deben tener un espacio y no esperar que el gobierno les dé todo, que el gobierno se lo ponga todo”. Además, denunció algunas irregularidades a nivel laboral de la institución para con sus empleados y acusó de explotadores a los que la dirigen. “Los trabajadores del Ateneo de Caracas han sufrido una explotación en todos los años de servicio que tienen acá, aquí se viola el contrato colectivo; no cumplen con las cláusulas, se viola la Ley de Alimentación, se incumple la Ley de Seguro Social y la Ley de Política Habitacional, y aquí no hay nadie de la cultura que venga a preocuparse y a conversar con el sindicato sobre cómo buscar una solución”, expresó. La presidenta de la Fundación Ateneo de Caracas, Carmen Ramia, ha manifestado en ruedas de prensa que defenderá los derechos y la estabilidad de los trabajadores, aunque Rojas —quien se desempeñaba como supervisor de seguridad del Ateneo— declaró que hasta ahora no se han reunido directivos y trabajadores, agregando que una buena parte del personal con más de quince años de servicio en la institución sólo gana salario mínimo. “Mucha gente se llena la boca diciendo que conoce la situación del Ateneo y no saben cuánto está ganando un trabajador del Ateneo de Caracas”, expresó. Además, denunció que las salas están deterioradas y nadie se preocupa por mejorarlas. “La cultura no se está haciendo en el Ateneo de Caracas, aquí se está comercializando la cultura. Los trabajadores del Ateneo de Caracas apoyamos categóricamente la medida para la instalación de Unearte”, indicó. Fuentes: ABN • El Nacional • El Universal • IPS *** Jorge Edwards obtiene el Premio Gabarrón de las Letras 2009 El escritor chileno Jorge Edwards resultó elegido Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de Las Letras 2009 (http://www.fc-gabarron.es), según decidió el jurado este viernes 29 de junio en Valladolid (España), en función de “su excepcional compromiso literario y humano, en el que destacan sus profundas convicciones democráticas y su extraordinario y perspicaz análisis de la burguesía urbana chilena y las huellas que ha dejado en ella la historia del siglo XX”. El jurado de esta categoría estuvo presidido por la crítica literaria y escritora Mercedes Monmany, e integrado por Rafael Monje Alonso, director general de Desarrollo y Contenidos de la Promotora de Medios de Castilla y León (Promecal, http://www.promecal.es); Rosa Pereda, escritora y periodista; Ángel Sánchez Harguindey, adjunto a la dirección del diario El País (http://www.elpais.com); José Miguel Santiago Castelo, subdirector del diario ABC (http://www.abc.es); y Josep-Manuel Silva Alcalde, consejero de administración de la Corporación RTVE (http://www.rtve.es). Desde su obra Persona non grata, de 1973, y con otras más de igual altura y calidad literaria como Adiós poeta, El sueño de la historia, El inútil de la familia y La casa de Dostoievski, Edwards ocupa sin lugar a dudas un sitio preeminente en la literatura en lengua española escrita en nuestros días. Con su estilo elegante e irónico y con una coherencia indudable, Edwards ha sido fiel a su propio concepto de la literatura: “La literatura se hace con la memoria. Con una memoria creadora, que no es posible suscitar ni provocar, y que la ausencia estimula”. Los miembros del jurado fallaron el premio a favor del narrador y periodista chileno, tras haber estudiado las quince candidaturas pertenecientes a Chile, Cuba, España, Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Nacido en Santiago en 1931, Edwards ingresó en 1979 en la Academia Chilena de la Lengua (http://www.institutodechile.cl/lengua). Entre los múltiples premios y distinciones que ha recibido destacan la condecoración como Caballero de la Orden de las Artes y Letras de Francia, el Premio Nacional de Literatura (1994), el Premio Cervantes y la Orden al Mérito de Gabriela Mistral, ambas en el año 2000. El premio Gabarrón ha sido recibido en anteriores ediciones por Mario Vargas Llosa (2002); Guillermo Cabrera Infante (2003); Francisco Ayala (2004); José Manuel Caballero Bonald (2005); Josefina Aldecoa (2006); David Grossman (2007) y Cees Nooteboom (2008). El premio, una obra original en oro de 18 quilates de Cristóbal Gabarrón, artista que da nombre a la Fundación, se entregará el próximo 9 de octubre en el Teatro Calderón (http://www.tcalderon.com) de Valladolid, durante el transcurso de una gala en la que se concederán los galardones a los nueve premiados en sus correspondientes categorías. Fuente: El Norte Digital *** Premio Gilberto Antolínez para tres profesores de la Unellez El trabajo de investigación Análisis de figuras espectrales en leyendas y corríos del canto llanero tradicional, de Isaías Medina López (http://www.letralia.com/firmas/medinalopezisaias.htm), Duglas Moreno y Carlos Muñoz, investigadores del núcleo San Carlos (Cojedes) de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), obtuvo este 30 de junio el I Premio Gilberto Antolínez de Ensayo. El certamen es organizado por la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy (Uney, http://www.uney.edu.ve), el Ministerio de la Cultura de Venezuela (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) y el Gabinete Ministerial de Cultura del Estado Yaracuy. El jurado estuvo integrado por los doctores Freddy Castillo Castellano y José Luis Najul, y el profesor José Luis Ochoa, personalidades de amplio prestigio en el medio literario venezolano. Los autores son docentes adscritos al Vicerrectorado de Infraestructura y Procesos Industriales de la Unellez. Su trabajo de investigación, en su fase de proyecto, ya había sido distinguido con el financiamiento especial de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu, http://www.opsu.gob.ve). Medina López, Moreno y Muñoz son nativos del estado Cojedes y con obra literaria ya publicada anteriormente. En la Unellez-San Carlos, entre otras labores, Medina López labora como coordinador de Investigación; Moreno es el editor de las revistas Agrollanía y Memoralia, y Muñoz dirige el Conjunto de Música Llanera “Los Hijos de Zamora”. El libro, que tiene más de novecientas páginas, comprende el estudio y transcripción arbitrada de diecinueve leyendas y doscientos setenta corríos, reproducidos por las industrias discográfica y radiofónica de Venezuela y Colombia. Propuesto como una reivindicación de las raíces y la tradición literaria de la llanura, analiza y propone diversas perspectivas de conocimiento sobre la fantasmalidad llanera, las manifestaciones demoníacas, los pactos con el Diablo, la lucha de los llaneros contra el mal y los ancestrales amparos de la religiosidad popular tenidos como milagrosos y protectores, que los recios y afamados cantadores del llano venezolano han plasmado durante siglos en sus más sentidas composiciones. El galardón de esta convocatoria literaria nacional será entregado en ceremonia especial de las autoridades universitarias, dentro de la clausura del Diplomado para Cronistas que dicta la Uney, en San Felipe (Yaracuy), el venidero 10 de julio, en horas de la tarde. *** Inicia su circulación el primer periódico en braille de Chile Chile cuenta con su primer periódico editado completamente en braille desde el pasado 30 de junio, en ediciones semanales que son repartidas de forma gratuita en escuelas y bibliotecas para invidentes. La publicación también se distribuirá en estaciones del Metro de Santiago y se enviará a los domicilios que actualmente reciben la boleta mensual de la empresa telefónica en braille. La iniciativa, promocionada por el periódico Publimetro (http://www.publimetro.cl) y la empresa de telecomunicaciones Movistar (http://www.movistar.cl), pretende hacer accesible un nuevo formato de prensa de ámbito nacional a las 635.000 personas con discapacidad visual que residen en Chile. El presidente de la Biblioteca Central para Ciegos de Santiago (http://www.bibliociegos.cl), Jorge Opazo, se mostró satisfecho con la iniciativa, que espera que sea duradera y fructífera, y destacó que “el acceso a la cultura es un paso importante para los colegas ciegos que muchas veces son marginados”. “Los ciegos somos personas que a veces nos cuesta mucha integrarnos a la sociedad, y este es un signo bueno de que podemos incorporarnos cada día más”, recalcó Opazo. El proyecto coincide con la celebración del bicentenario del nacimiento del francés Louis Braille, creador del primer sistema que permitió la lectura y la escritura independiente de las personas ciegas. El braille es un sistema universal que se basa en una matriz de seis puntos dispuestos en dos columnas paralelas de tres puntos cada una, y que escritos en relieve y combinados entre sí, forman todas las letras del alfabeto. Fuente: EFE *** Carlos Fuentes obtiene el Premio González-Ruano de Periodismo El escritor mexicano Carlos Fuentes obtuvo este martes 30 de junio el XXXIV Premio González-Ruano de Periodismo, que concede el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, por su artículo “El Yucatán de Lara Zavala”, publicado en el diario Reforma (http://www.reforma.com) de México el 7 de abril de 2008, y en el que explora la relación entre novela e historia a partir de la que escribió el mexicano Hernán Lara Zavala sobre la Guerra de las Castas, que asoló Yucatán en 1847. Según informó la Fundación Mapfre en una nota, el Premio González-Ruano, de carácter anual, está dotado con 15.000 euros y una escultura original de Venancio Blanco. El jurado estuvo presidido por Alberto Manzano Martos y formaron parte de él también Pablo Jiménez Burillo, Manuel Alcántara, Juan Cruz, Juan Fernández-Layos, Antonio Gala, Antonio Mingote, Fernando Rodríguez Lafuente, Daniel Samper, Vicente Verdú y Daniel Restrepo Manrique, además de Raúl del Pozo y Antonio Burgos, ganadores de las convocatorias 2005 y 2006. En esta nueva edición se amplió el ámbito geográfico para que participaran todos aquellos que presentaran artículos en lengua española que hubieran sido publicados en formato impreso durante 2008 en periódicos o revistas de cualquier parte del mundo. Considerado uno de los grandes escritores en lengua española, Carlos Fuentes (Panamá, 1928) alcanzó una enorme repercusión con sus primeras novelas (La región más transparente, en 1959; y La muerte de Artemio Cruz, en 1962), que lo proyectaron como una de las figuras centrales de la novela latinoamericana. También es autor de obras como Zona sagrada, Cambio de piel, Terra nostra, Cristóbal Nonato, Los años con Laura Díaz, Agua quemada, Gringo viejo (1985) y La silla del águila. Su última novela es La voluntad y la fortuna. Fuentes ha organizado su obra en un vasto árbol titulado La edad del tiempo, donde conviven sus novelas con sus libros de relatos y su prolífica labor de ensayista, que abarca desde el fundacional estudio La nueva novela hispanoamericana hasta el reciente En esto creo. El escritor ha sido galardonado con numerosos premios, entre otros con el Biblioteca Breve, el Nacional de Literatura de México, el Rómulo Gallegos, el Alfonso Reyes, el Cervantes, el Menéndez Pelayo, el Príncipe de Asturias de las Letras y el I Premio a la Latinidad. Actualmente colabora en las más importantes revistas y publicaciones literarias de América Latina, Estados Unidos y Europa. Fuente: EFE *** Noches de poesía latinoamericana realizan en Malasia Donde noches de poesía latinoamericana fueron celebradas en Kuala Lumpur, el pasado miércoles 1 y jueves 2 de julio, en el marco de la 4ª Semana de Venezuela que se desarrolló del 27 de junio al 5 de julio y que estuvo organizada por la Embajada de Venezuela en Malasia (http://www.venezuela.org.my), en sintonía con el 6º Festival Mundial de Poesía que se realizó en Caracas y en todos los estados del país. Entre los asistentes al evento estuvieron la embajadora de Colombia, Silvia Castaño de González; el embajador de Cuba, Carlos Amores; el embajador de Venezuela, Manuel Guzmán, y su esposa Nahatahalie Núñez de Guzmán, así como otros funcionarios latinoamericanos acreditados en Malasia y miembros de la comunidad latinoamericana residente en Kuala Lumpur. Con el apoyo de la presidenta de la Asociación de Damas Latinoamericanas, Yolanda Velázquez, quien fungió de maestra de ceremonia, se rindió homenaje a los poetas ya fallecidos Eugenio Montejo, de Venezuela, y Mario Benedetti, de Uruguay, a través de sus creaciones y de las de otros autores venezolanos como Aquiles Nazoa, Rafael Cadenas, Juan Sánchez Peláez, Juan Rodríguez y Ana Enriqueta Terán. También hubo lectura de textos del argentino Julio Cortázar, el brasileño Vinicius de Moraes, los colombianos José Robledo Ruiz e Ismael Enrique Arciniegas, el chileno Pablo Neruda, los cubanos José Martí y Nicolás Guillén y el peruano César Vallejo. La traducción al inglés de cada texto estuvo a la disposición del público no hispanoparlante. El recital, matizado con la presentación del percusionista brasileño Valtinho Anastacio, contó con la presencia de la consagrada poeta malasia Bernice Chauly, quien leyó algunos de sus poemas tomados de su más reciente libro, The Sins (Los pecados), y de la periodista y poeta Nadiah Rosli, destacada declamadora en lengua inglesa y en su nativo idioma bahasa, quien leyó muestras de la obra del poeta malasio Datuk A. Samad Said. Fuente: Embajada de Venezuela en Malasia *** Fallece el escritor español Baltasar Porcel El escritor mallorquín Baltasar Porcel (Andratx, Islas Baleares, 1937) falleció en el Hospital Clínic de Barcelona a los 72 años el pasado 1 de julio. Un tumor cerebral que ya le había atacado hace tres años, y del que había sido operado, se llevó finalmente la vida de quien fuera una figura clave en las letras catalanas y uno de los grandes escritores europeos de las últimas décadas. Porcel siguió con sus actividades habituales hasta una semana antes de su muerte y, según su actual editora, Pilar Beltrán, tenía en mente “una novela negra ambientada en un pueblecito de Mallorca, con un gato y un guardia civil como protagonistas”. Era un “narrador impetuoso, de unas aptitudes extraordinarias y con una energía vital y una fuerza fantásticas”, remarcaba el conseller de Cultura de la Generalitat (http://www.gencat.cat), Manuel Tresserras, al conocer la noticia. Sus novelas sobre el mundo balear “eran las más importantes en lengua catalana desde la muerte de Mercè Rodoreda”, señalaba Xavier Folch, ex director del Instituto Ramón Llull (http://www.llull.cat). En su obra literaria, quiso hacer un mito literario de ese pueblo aislado entre el mar y la montaña donde nació en 1937, en el que aún pervivían formas de vida ancestrales, prácticamente paganas. En los años 50 se trasladó a una Palma que aún era, según recordó en varias entrevistas, “un mundo puritano y estratificado” pero donde creció literariamente bajo el cobijo de Llorenç Villalonga y Camilo José Cela. Numerosos galardones reconocieron su trabajo como escritor. Por Difunts sota els ametllers en flor (Difuntos bajo los almendros en flor), su primera gran novela, ganó el Josep Pla en 1969; por Cavalls cap a la fosca (Caballos hacia la noche) se llevó el premio Bertrana, y Les primaveres i les tardors (Primaveras y otoños) le hicieron valedor del Sant Jordi en 1986. Al respecto, el literato afirmaba con modestia que cuando empezó a escribir sobre Mallorca, y en concreto sobre Andratx, “no se había propuesto lograr nada” y que “sólo se había visto obligado a escribir sobre lo que conocía”. También se le recordará por su prolífica labor periodística. Escribía en el diario La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es) desde hacía más de treinta años. Había sido colaborador de otros muchos medios de comunicación, desde TV3 (http://www.tv3.cat), Catalunya Radio (http://www.catradio.cat), Última Hora o el Diario de Mallorca (http://www.diariodemallorca.es) en sus inicios. Los galardones le acompañaron hasta sus últimos días. Hace un par de años ganó el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes y en junio de 2008 se alzó con el premio Sant Joan por su obra Cada castell i totes les ombres (Cada castillo y todas las sombras). En esta última novela narró los estragos que le hizo pasar su enfermedad, de la que creía que había salido victorioso. Acabó de escribirla mientras convalecía en el Hospital Clínic. Era un viajero infatigable. Conocía todos los rincones del Mediterráneo, el África negra, Estados Unidos, China o Palestina. Había escrito sobre el conflicto árabe-israelí y también sobre la revolución cultural de Mao. En 1989 fundó el Institut Catalá de la Mediterània, del que fue presidente hasta el año 2000 y desde donde promovió el encuentro de las culturas de ambos lados del mar y fomentó políticas catalanas de acción exterior. Porcel estableció una cordial relación con el rey Juan Carlos I. "En la vida no se puede actuar sólo por racionalismo, y es mucho mejor tener un rey como éste que cualquier presidente de la República". El pasado 21 de junio Porcel escribió su último artículo en La Vanguardia. En la columna, titulada Misterios y alterios, el escritor advertía de que “esta columna vive una alteración honda, ha existido durante más de veinte años, gracias a la fidelidad del lector, y ahora cambia en aras de una mayor precisión, aparecerá aquí mismo cada semana algo más larga y matizada. Al regresar de Sicilia en agosto”. Tras su muerte, su columna pasará ahora a manos de la también periodista Pilar Rahola. Fuentes: El Correo Digital • La Vanguardia *** Viuda de Francisco Umbral inauguró biblioteca en honor al escritor La presidenta de la Fundación Francisco Umbral y viuda del reconocido escritor español, María España, inauguró este miércoles 1 de julio, en Majadahonda, Madrid, la Biblioteca Municipal Francisco Umbral, instalada en un edificio donde tendrá su sede administrativa esta institución. Francisco Pérez Martínez, más conocido como Francisco (“Paco”) Umbral, nació el 11 de mayo de 1935 en Madrid, pero pasó su infancia y adolescencia en Valladolid. Periodista, novelista, biógrafo y ensayista, residió en Majadahonda casi treinta años, hasta su fallecimiento el 28 de agosto de 2007. La presidenta de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), Esperanza Aguirre, inauguró junto a María España las nuevas instalaciones, con las que son ya 260 las bibliotecas y centros de lectura que conforman la Red de Bibliotecas Públicas de la comunidad. España estuvo acompañada, además, por el alcalde de Majadahonda (http://www.majadahonda.org), Narciso de Foxá, y el director del diario El Mundo (http://www.elmundo.es), Pedro J. Ramírez. La construcción del nuevo centro supuso la inversión de cuatro millones de euros por parte del ayuntamiento local, mientras que el gobierno regional participó en su financiación y en la dotación de mobiliario y libros. Con casi 4.000 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas, la biblioteca cuenta con más de 68.000 volúmenes, disponibles en distintos formatos, y de 414 puestos de lectura, de los que 42 son de acceso a Internet. Durante su intervención, España señaló que “la gran pasión de Paco fue leer y escribir” y “leyendo empezó a ser escritor. De ahí que hoy hubiese asistido muy emocionado a la inauguración de esta biblioteca que lleva su nombre”. Se congratuló de que la sede administrativa de la Fundación Francisco Umbral se aloje en este nuevo centro de Majadahonda. De Foxá se refirió a una cita del autor: “Escribir es la manera más profunda de leer la vida”. Insistió en que el centro fomentará el estudio de la vastísima obra del que fuera Premio Cervantes en el año 2000. “Majadahonda no te olvida”, subrayó el alcalde de este municipio madrileño. Por su parte, Ramírez comenzó su intervención con un “buenos y umbralianos días” y calificó al que fuera columnista de El Mundo como “voraz y apasionado escritor, cronista de su tiempo cuyo espíritu todavía hoy sigue haciendo travesuras con las ideas y con las palabras”. Se preguntó en voz alta qué hubiese escrito hoy Umbral acerca de la rebaja del 2% que Esperanza Aguirre anunció que aplicará a las nóminas de 200 altos cargos de la Comunidad de Madrid, así como qué diría de la sintonía política entre el ministro de Fomento, José Blanco, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Ésta ha dicho de Umbral que “siempre estará entre los clásicos de la literatura española” y, además, la presidenta de la Comunidad recordó la amplísima obra que el escritor publicó sobre Madrid “levantando un testimonio único y fidedigno de nuestro tiempo”. Por último, Aguirre destacó del homenajeado “su indomable libertad de pensamiento, su talento literario y su espíritu crítico”. Fuente: EFE *** Premio García Cabrera para el venezolano Miguel Ángel Alonso El filólogo y escritor venezolano Miguel Ángel Alonso ha obtenido el Premio de Poesía Pedro García Cabrera con su obra Cuerpo habitado, informó este 2 de julio la Obra Social y Cultura de CajaCanarias (http://www.cajacanarias.org), entidad financiera que patrocina el galardón. Alonso, nacido en 1970, estudió letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y desde 1998 reside en la isla española de Tenerife, en el archipiélago de Canarias, donde se licenció en filología hispánica por la Universidad de La Laguna (http://www.ull.es) en 2007. Actualmente cursa filología francesa y estudios de doctorado en los que investiga sobre la poesía venezolana del siglo XX, dedicando especial atención a la obra de Rafael Cadenas. La obra ganadora, Cuerpo habitado, contiene según su autor, 54 textos vertebrados por una idea común: la necesidad de construir y reconocer la interdependencia del cuerpo y del poema. Respecto al lenguaje empleado, afirma que “al igual que el erotismo, la poesía es un estado de excepción en el que la normalidad se rompe en mil pedazos cortantes, de ahí que en el poemario se aprecie una permanente necesidad de estrujamiento y la irrupción de violentas sacudidas lingüísticas”. Miguel Ángel Alonso ha colaborado con poemas, aforismos, microrrelatos y artículos en la revista universitaria Mandala y en Nexo, que publica el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (http://www.iehcan.com). En 2004 obtuvo el I Premio de Poesía Ciudad de Tacoronte y en 2007 ganó el XXI Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo. En la actualidad, Alonso trabaja en los poemarios Vestigios meridianos y en Tríptico sin intención. El premio Pedro García Cabrera está dotado con 3.000 euros (unos 4.000 dólares) y la publicación del trabajo galardonado. Fuente: EFE *** Obra del español Francisco Ayala será digitalizada El Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es) digitalizará los alrededor de 3.000 documentos que el escritor Francisco Ayala ha donado a la fundación que lleva su nombre (http://www.ffayala.es) y llevará una copia digital al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca (http://www.mcu.es/archivos/MC/AGC) para promover la conservación y divulgación del legado del escritor. La ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, y la consejera de Cultura de la Junta y presidenta de la fundación, Rosa Torres, firmaron este 2 de julio un convenio, ante el propio escritor, por el cual el ministerio asumirá el coste de la digitalización de los fondos —actualmente en la sede de la fundación en Alcázar Genil (Granada)—, que producirá alrededor de 20.000 imágenes y estará lista a lo largo del año 2010. González-Sinde subrayó tras la firma del acuerdo la importancia de que los investigadores tengan a su disposición no sólo los archivos de las administraciones públicas sino también las de aquellos que, como Ayala, puedan aportar una visión “subjetiva” de una parte de la historia de España porque, como aseguró, “muchas veces la verdad se encuentra en las perspectivas personales”. La ministra agradeció a Ayala el “espíritu democrático” demostrado al abrir a la sociedad las notas y escritos que, desde una “posición privilegiada”, ha generado a lo largo de toda su vida, y saludó que el Premio Cervantes sea tan “coherente” y regale esta “oportunidad de indagar” en su memoria. Por el momento, la Fundación Francisco Ayala está inventariando y catalogando los fondos donados por el escritor para que cuando se digitalicen, los originales permanezcan en su sede, junto a una copia. Otra será enviada al centro salmantino, desde el que el Ministerio reúne y recupera fondos y testimonios de la Guerra Civil, el Franquismo, el Exilio y la Transición. El legado de Ayala que se digitalizará contiene, entre otros documentos, correspondencia profesional con editores, traductores y estudiosos de su obra; muchos recortes de prensa que el propio autor guardó por su especial significancia; conferencias pronunciadas en diversos ámbitos; gran cantidad de fotos familiares y con amigos, y reportajes gráficos encargados con motivo de acontecimientos determinados como su entrada en la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es). Además, tiene una colección de audiovisuales; contratos, títulos académicos y nombramientos; documentación sobre la publicidad y el protocolo de actos en los que participó el escritor y también algunas cartas personales, si bien Ayala no conservaba entre sus documentos personales copias de las escritas por él ni muchas de las que recibió. Por su parte, el propio Ayala agradeció el gesto al ministerio y a la fundación. Con su habitual sentido del humor, el centenario escritor aseguró sentirse “conmovido y avergonzado” por seguir despertando “tanta atención” a pesar de ser una persona que “apenas si puede andar y apenas si puede hablar”. “No digamos pensar, eso ya ni se aspira a ello”, ironizó. “He hecho lo que tenía que hacer y se acabó”, aseguró el que fuera Premio Príncipe de Asturias en 1998 con respecto a su “generosidad” a la hora de legar la documentación que ahora será digitalizada. “No cabe otra cosa que dar mil gracias a todos” por la paciencia para “aguantar a una persona” de su edad, 103 años. Preguntado por las lógicas molestias de acudir a un acto como éste, Ayala volvió a dejar claro que, en su caso, los años no han aplacado su ironía: “Lo que no hay derecho es a vivir tanto”. La consejera de Cultura andaluza, Rosa Torres, insistió en que la digitalización de los documentos permitirá continuar cumpliendo con el objetivo de la fundación, “salvaguardar y difundir su legado”, y, así, facilitar la labor de quienes estén interesados en indagar en una época “trascendental” del pasado de España. En este sentido apostó por seguir trabajando para que la “obra, pensamiento y valores” del escritor granadino sigan estando a disposición de investigadores y ciudadanos con el ánimo de que “se nos contamine su maravillosa manera de ser, de pensar y de existir”. Además Torres recordó que el objetivo de la fundación que preside “era y sigue siendo” hacer que la obra de Francisco Ayala “sea conocida por un mayor número de personas y que sus creaciones resulten más accesibles, de forma que estén al alcance de cualquiera que sienta interés por adentrarse en una de las producciones más ricas y complejas de la narrativa y el ensayo del último siglo”. Fuente: Europa Press *** Falleció a los 83 años el escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum El narrador y poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum falleció la madrugada del pasado viernes 3 de julio a los 83 años de edad, víctima de un paro cardiorespiratorio. Sus restos fueron cremados y sepultados en el “Árbol de la Vida”, un saludable pino de 25 años a unos metros de la Capilla del Hombre de su amigo el artista Oswaldo Guayasamín, quien murió en 1999 y también se encuentra sepultado allí. Al frente de la casa que habitó Guayasamín, debajo del pino, se colocó dos carpas y una mesa blanca frente a cerca de cincuenta sillas. Sobre la mesa descansaba una vasija de sencillos motivos que Hernán Crespo Toral le regaló hace años a Rosángela Adoum. Allí reposaban los restos de quien ha sido considerado el poeta ecuatoriano más reconocido internacionalmente de las últimas décadas. “Es una vasija antigua precolombina que al ‘turquito’ le hubiera gustado mucho”, sigue Rosángela. “Siempre quiso que su funeral no fuera un funeral sino una fiesta. Espero estar cumpliéndolo”. El poeta y el artista habían manifestado su deseo de ser enterrados en ese sitio. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien llegó a las 17:15 a la Capilla del Hombre, presentó sus respetos a Nicole Adoum, viuda del poeta, y en una corta alocución declaró su luto personal y el de la patria por la muerte del escritor. El gobierno, a través del Ministerio de Cultura (http://www.ministeriodecultura.gov.ec), otorgó a Adoum el reconocimiento póstumo de la Medalla del Bicentenario. “Hoy no hemos venido a enterrar a Jorge Enrique sino a consagrarlo”, añadió Correa, quien agregó la militancia por un nuevo país y el socialismo, que siempre fueron parte de la militancia del escritor. Para el mandatario la eternidad de Adoum está en el reconocimiento de su obra, y sobre todo en el ejemplo que dio con su trabajo y construcción de un Ecuador al que siempre amó. “Se va Jorge Enrique en este tiempo grave y al mismo tiempo de tanta esperanza, sólo podemos decirle que este Ecuador de hoy no es el Ecuador amargo de ayer, por eso luchamos día a día para erradicar la pobreza y el analfabetismo, la desnutrición y en especial es lacra universal llamada injusticia”, acotó. Nacido en la ciudad andina de Ambato en 1926, Adoum fue también político, ensayista y diplomático, y entre sus mayores y más conocidos éxitos figura la novela Entre Marx y una mujer desnuda, publicada en 1976, y posteriormente llevada al cine por el realizador ecuatoriano Camilo Luzuriaga. Adoum inició sus estudios de derecho y filosofía en la Universidad Central de Ecuador (http://www.uce.edu.ec) y los terminó en la Universidad de Santiago de Chile (http://www.usach.cl). En Chile fue durante cerca de dos años secretario privado de Pablo Neruda, quien aseguró alguna vez que Ecuador tenía en Adoum al mejor poeta de América Latina. En 1948 regresó a su país, donde ocupó diversos cargos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (http://cce.org.ec). En 1949 publicó su primer libro, Ecuador amargo, que fue comentado por Neruda y Carlos Drummond de Andrade. Más tarde, con los dos primeros volúmenes de Los cuadernos de la tierra, obtuvo el Premio Nacional de Poesía de Ecuador en 1952. Fue redactor cultural del Diario del Ecuador, de Quito, colaborador de numerosas revistas latinoamericanas de cultura y profesor de literatura en diversas instituciones. Publicó otros libros de poesía, entre ellos Notas del hijo pródigo (1953) y Relato del extranjero (1955), y uno de ensayos críticos, Poesía del siglo XX, que abarca estudios sobre Paul Válery, Rainer María Rilke y César Vallejo, entre otros. En 1960 obtuvo, con su Dios trajo la sombra, tercer volumen de Los cuadernos de la tierra, el premio de poesía en el primer Concurso de la Casa de las Américas de La Habana, y luego publicó el cuarto volumen, El dorado y las ocupaciones nocturnas. En noviembre de 1961 fue nombrado director nacional de Cultura, cargo que ocupó hasta 1963, y en el marco del Programa Principal de la Unesco (http://www.unesco.org) para el conocimiento de los valores culturales de Oriente y Occidente viajó a Egipto, India, Japón e Israel. Posteriormente se instaló en París, donde fue, sucesivamente, lector de literatura en español, portugués y catalán para las ediciones Gallimard (http://www.gallimard.fr). Fue, además, periodista de la Radio y Televisión de Francia y traductor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/es) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT, http://www.ilo.org) en Ginebra, donde en 1969 estrenó en francés su obra de teatro El sol bajo las patas de los caballos, traducida a seis lenguas y representada en numerosos países de Europa y América. Volvió a París como miembro del comité de redacción del Correo de la Unesco hasta junio de 1987. En 1973 publicó Informe personal sobre la situación, y en 1976 la novela Entre Marx y una mujer desnuda, que ese año obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia, otorgado por primera vez a un escritor extranjero no residente en ese país. Publicó en 1979 su libro de poesía No son todos los que están, en Barcelona, y ese mismo año apareció la obra de teatro La subida a los infiernos, en alemán. Regresó a su país en 1987 y dos años después se le concedió el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo, la más alta recompensa cultural del gobierno ecuatoriano. En 1994 fue nombrado profesor honorario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD, http://uasd.edu.do) en República Dominicana. Posteriormente, publicó De cerca y de memoria, recuerdos de lecturas, autores y lugares, recogiendo anécdotas sobre diversos escritores, pintores, políticos y otras figuras de la cultura latinoamericana. Fuentes: El Comercio • EFE • El Nuevo Empresario *** “Articuentos” de Juan José Millás podrán leerse en teléfonos Gracias a un acuerdo entre Telefónica (http://www.telefonica.es), el servicio de autopublicación online Bubok.es y el escritor y periodista español Juan José Millás, sus “articuentos” —híbridos entre el artículo periodístico y el cuento— llegarán a sus lectores a través del teléfono móvil, según se anunció el pasado viernes 3 de julio. Según el autor de El desorden de tu nombre, se ha hecho “una selección de algo que desde hace años llevamos llamando ‘articuentos’. A veces están escritos formalmente como un artículo pero el contenido es el de un cuento y a veces están escritos como un cuento pero el contenido es más periodístico”. Una de las virtudes de estos microrrelatos es que son “muy atractivos, muy rápidos, son como disparos. Tienen como treinta o cuarenta líneas y se leen muy fácil en un móvil”, agregó el autor valenciano radicado en Madrid. Todos los viernes, los usuarios de telefonía Movistar (http://www.movistar.com) podrán disfrutar de estas joyas del relato breve mientras viajan en el metro, esperan su turno en el banco o están a punto de embarcar en un aeropuerto. Basta con enviar el mensaje “alta millas” al número 404 para que una historia de cuarenta líneas aparezca en pantalla. Los primeros cuatro articuentos de Millás serán gratis y después el costo será de 0,50 euros cada uno. La idea se desarrollará inicialmente durante un año. Tiene como precedente la experiencia de Japón, donde el éxito ha sido rotundo: los nipones se han convertido en lectores voraces que reciben en sus móviles novelas cortas por capítulos. “Ésta es una prueba piloto, pero ya estamos pensando en distintas opciones para dinamizar el servicio, por ejemplo, que los propios usuarios puedan proponer temas a Juan José Millás o que sean ellos mismos quienes terminen las historias”, afirma el director de Bubok, Ángel María Herrera (http://www.letralia.com/firmas/herreraburguilloangelmaria.htm). Aunque se trata de una propuesta novedosa, Millás confía en que se convierta en un modo para que los escritores vayan “colonizando también estos soportes nuevos, a los que es un error no mirar o mirar mal”. Estos microrrelatos o “articuentos” deben ser textos “que conecten directamente con el lector, es decir, que lo atrapen por el cuello en las dos primeras líneas y no lo dejen escapar”. Los temas de estos relatos serán asuntos “muy relacionados con la vida cotidiana pero al mismo tiempo mirados de tal manera que nos parezcan raros, es decir, deben ser asuntos familiares pero tratados de tal manera que el lector se desfamiliarice de ellos”. Millás confiesa que las nuevas tecnologías siempre le han llamado la atención, que siempre ha sentido curiosidad por ellas: “Creo que fui uno de los primeros teletrabajadores de España, puesto que desde hace mucho tiempo yo he enviado desde casa mis artículos; empecé con el fax, ahora a través del correo electrónico y siempre me ha gustado mucho saber por dónde van las cosas”. En un momento en el que los nuevos soportes plantean un horizonte tan apasionante como incierto, el escritor afirma que cada avance tecnológico ha modificado la manera de escribir: “Las herramientas siempre han cambiado, siempre han influido en el contenido, es decir, no se podía hacer un monólogo interior cuando se escribía en una piedra con un cincel”. Pero está seguro de que los cambios que se producen sólo se pueden ver a largo plazo: “Es imposible saber cómo el ordenador ha cambiado la escritura en tan poco tiempo porque no tenemos perspectiva para verlo”. También confía en que “en un mundo como el de los teléfonos móviles, si queremos publicar textos que lleguen al lector tienen que ser breves. Por lo tanto, todo esto va a contribuir a que aparezca un tipo de literatura mucho más fragmentada que aquella a la que estamos acostumbrados”. Fuentes: El País • Terra *** Madrid dona más de 140.000 libros a bibliotecas paraguayas Los madrileños donaron un total de 142.250 libros a la campaña “Libro Solidario 2009”, que en su décima edición se celebró bajo el lema “Pon tu libro en Paraguay” y que permitirá que estos ejemplares lleguen a 50 bibliotecas de Paraguay de 32 ciudades pertenecientes a los 13 departamentos en los que se distribuye la mayor parte de la población. Según informó la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), el acto de envío de los libros se celebró este viernes 3 de julio en el Complejo El Águila, sede de la Biblioteca y Archivo Regional de la Comunidad, donde todos los volúmenes recogidos habían sido almacenados, clasificados y empaquetados para su envío. En el acto estuvieron presentes el responsable de Inmigración y Cooperación de la comunidad, Javier Fernández-Lasquetty, la viceconsejera de Cultura y Turismo, Concha Guerra, y el embajador de Paraguay en España, Óscar Cabello. Del total de los 142.000 ejemplares, el 41,82 por ciento son publicaciones para adultos, el 24,64 por ciento van dirigidos al lector infantil y juvenil y el 33,54 por ciento son los considerados “materias”, entre los que se encuentran enciclopedias, libros de historia o biografías, entre otros géneros. Los libros fueron recolectados a través de tres iniciativas. La primera tuvo lugar el pasado 2 de mayo, cuando en la celebración del Día del Libro Solidario se instaló una gran carpa de recogida de publicaciones. Además, se continuaron recogiendo donaciones en la Biblioteca Regional, y por último, desde el año pasado, se recogieron libros en diversos municipios de la Comunidad de Madrid. Este año se sumaron a la campaña Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Fuenlabrada, Torrejón de Ardoz y San Lorenzo de El Escorial, hermanado con una localidad de Paraguay. El resultado de la recogida supuso un total de 142.250 libros, frente a los 96.200 del año pasado, es decir, un 47,87 por ciento más. El Día del Libro Solidario surgió en el año 2000 con el propósito de hacer entrega de libros al pueblo de Venezuela, que había sufrido grandes inundaciones ese año. Desde entonces, esta iniciativa se ha convertido en un marco de solidaridad enfocado a la ayuda a países de América Latina. De este modo, se incrementan los fondos bibliográficos de las bibliotecas de estos países, para facilitar el acceso a la lectura a poblaciones que, por distintas razones, tienen dificultades económicas o no pueden acceder a la formación y a la cultura. En 2008, los resultados de la novena campaña del Libro Solidario permitieron enviar a Honduras 67.402 volúmenes, de los que 33.043 eran libros para adultos, 14.315 para el público infantil y juvenil y 20.044 sobre diferentes materias. Fuente: Europa Press *** Se inician homenajes a Nicolás Guillén por veinte años de su muerte Cuba inicia este martes 7 de julio una jornada de homenaje a su poeta nacional, Nicolás Guillén (1902-1989), que incluirá un coloquio científico, exposiciones y ventas de sus libros, tributo con el que se recordará al autor de Sóngoro Cosongo en el vigésimo aniversario de su muerte. Tanto en Camagüey, su ciudad natal, como en La Habana, habrá presentaciones de textos del poeta caribeño, quien publicó sus primeros versos en 1920. El 16 de julio, cuando se cumplen dos décadas de su muerte, habrá una peregrinación de intelectuales cubanos hasta el Panteón de la habanera Necrópolis de Colón, para recordar a quien durante casi treinta años dirigiera la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.org.cu). En la noche de ese mismo día el capitalino Teatro Auditórium Amadeo Roldán ofrecerá una velada conmemorativa con las actuaciones de conocidos artistas cubanos. Asimismo, se anunció que el próximo 19 de octubre se iniciará en la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu) un diplomado sobre la racialidad en la obra de Guillén. Arte y racialidad en Cuba, racialidad y literatura en Cuba y problemáticas raciales son algunos de los temas que serán abarcados durante el diplomado, que se extenderá durante dos semestres hasta el 21 de mayo de 2010 con disertaciones, debates, talleres y mesas redondas. En la obra de Guillén destaca el reclamo vigoroso de que blancos y negros luchen juntos por una integración racial de los cubanos. En 1937 publicó Racismo y urbanidad, donde expone con sólidos argumentos los aportes capitales de los negros a la formación de los cubanos, su vida social y su cultura, en vínculos íntimos con los blancos. Fuentes: China.org.cn • Prensa Latina *** Analizarán influencia de Gallegos en escritoras venezolanas La investigadora venezolana Mariana Libertad Suárez, ganadora de la IV Edición del Premio Internacional de Ensayo Mariano Picón Salas, ofrecerá este miércoles 8 de julio a las 7 de la noche su conferencia “La rebeldía ante el canon: Rómulo Gallegos en la escritura de las mujeres venezolanas”, en la Sala de Lectura de la Biblioteca Isaac J. Pardo, en la Casa de Rómulo Gallegos. La conferencia, cuya entrada es libre, forma parte de la programación que ha organizado la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), no sólo para esperar el acto de entrega del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, sino para conmemorar la feliz coincidencia de siete celebraciones relacionadas con Gallegos y la institución que lleva su nombre: 125 años de su nacimiento, 80 de la primera edición de Doña Bárbara, 75 de la primera edición de Cantaclaro, 45 de la creación del premio, 35 de la fundación del Celarg, 35 de los Talleres de Creación Literaria y 20 de la sala RG. Mariana Libertad Suárez (Caracas, 1974) es diplomada en estudios postdoctorales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y doctora en filología hispánica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Se desempeña como profesora del Departamento de Literatura de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve). Fuente: Celarg *** ULA otorga doctorado honoris causa a Vila-Matas en la Bienal de Mérida La Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve) otorgará el doctorado honoris causa en letras al reconocido escritor español Enrique Vila-Matas (http://www.enriquevilamatas.com) durante un acto que tendrá lugar este miércoles 8 de julio a las 7:30 de la noche, en el marco de la VIII Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas (http://bienalpiconsalas.blogspot.com), que se realiza en la ciudad venezolana de Mérida desde ese día hasta el sábado 11. Es la primera vez que una institución universitaria concede tan alta distinción al escritor, quien desde hace más de quince años mantiene estrechos lazos con la ULA y con la Bienal Picón-Salas. Vila-Matas estará acompañado en las mesas de discusión de la bienal por una docena de escritores internacionales y otros veinte autores venezolanos quienes, bajo el lema “Territorios portátiles: el lugar del escritor”, debatirán sobre la incidencia del lugar desde el cual el escritor produce su obra y las condiciones de circulación y consumo de las producciones literarias hispanoamericanas en el marco de la globalización cultural. En ese contexto se inscribirá un recorrido por las nuevas tendencias de la narrativa hispanoamericana, y una incursión en la narrativa venezolana de la última década, haciendo énfasis en sus nuevas obras y autores. Además, la Bienal Picón-Salas se propone en esta octava edición honrar la memoria de los poetas Eugenio Montejo y José Barroeta y los narradores Stefania Mosca y David Alizo. Como es tradicional, la Bienal Picón-Salas ha convocado también un certamen literario, el Concurso de Novela Breve Julio Miranda, cuyas bases pueden leerse en el blog del evento (http://bienalpiconsalas.blogspot.com), y que está dotado de 10.000 bolívares. El jurado está conformado por los reconocidos escritores Ernesto Pérez Zúñiga (España), Miguel Ángel Campos y Edilio Peña (Venezuela). El veredicto se hará público en un acto que tendrá lugar durante la bienal, y la obra ganadora será publicada por bid & co. editor. Fuente: Web del evento *** Presentarán adaptación teatral de novela de Alejandro Tapia y Rivera La leyenda de los 20 años, una de las novelas más intensas y a la vez más románticas y sentimentales del escritor puertorriqueño Alejandro Tapia y Rivera, será llevada a escena por la compañía Coup D’Etat, y el estreno será este viernes 10 de julio en el Teatro del Ateneo, en San Juan, Puerto Rico. La adaptación escénica ha sido escrita y dirigida por el dramaturgo Roberto Ramos-Perea, y es la propuesta con la que esta compañía participa en las celebraciones que el Ateneo Puertorriqueño promueve durante todo este año en torno a la figura del maestro Tapia y Rivera. Además, se trata de la séptima obra de este autor estrenada en el 32º Festival de Teatro del Ateneo Todo Tapia. Muy cerca de los cincuenta años, Tapia recordará con nostalgia su tormentosa juventud, los escándalos románticos que vivió en la década del 40 del siglo XIX. Estos sentimentales y a la vez apasionados recuerdos serán la semilla de dos breves novelas en las que describe toda la pasión juvenil por la aventura, el amor y la reprimida lujuria de un Puerto Rico sometido a la moral española. Estas novelas son La leyenda de los 20 años y A orillas del Rhin, escritas y publicadas en 1874, y que revelan las aventuras amorosas de Eduardo de Tapia y Miguel de Lasvosal, el primero pichón de novelista enamorado y explotado por sus numerosas aventuras, y el segundo romántico salvaje y melancólico, quien se vuelve ermitaño tras descubrir que el amor no es sólo un asunto de pasiones, sino de reencarnaciones y vidas futuras. La obra es protagonizada por Jesús Aguad, Ricardo Magriñá, Eddie Fuentes, Héctor Sánchez, Ivelisse Pérez Ramos, Carmen Sánchez, Cecilia Arguelles, Iván Dávila Rolando Reyes y Joealis Santiago Filipetti. La escenografía y producción es de Coup D’Etat. La obra se estrenará en seis funciones en el Teatro del Ateneo del Viejo San Juan del 10 al 19 julio, los viernes y sábados a las 8:30 de la noche y domingos a las 4:30 de la tarde. Para solicitar más información es preciso llamar a los teléfonos 787 977-2307 o 526 0724. *** Seis autores chilenos en situación de calle presentarán poemario Tras un año de trabajo, el colectivo integrado por Ricardo Burgos, María Isabel Kau, Cristian Muñoz, Gabriel Ormeño, Mauricio Piariz y Carlos Sepúlveda, presentará este sábado 11 de julio el libro Calle Esperanza, proyecto literario forjado en el taller de poesía dirigido por Luisa Ballentine, al amparo de la Corporación Moviliza (http://www.moviliza.cl), organismo dedicado a promover la inclusión social y el mejoramiento de la calidad de vida de personas en situación de calle y su contexto. “Calle Esperanza es un logro de sus seis autores, quienes dedicaron muchas horas y mucho esfuerzo para encontrar una forma de canalizar sus emociones a través de la poesía. Este libro tiene pretensiones de reinserción social y trasciende la estética de la literatura. Lo que más nos importa es la posibilidad de que todos sientan que realizan un aporte a través de la escritura y que puedan recurrir a ella cada vez que se sientan atrapados en su realidad”, señala Ballentine. Para Ricardo Burgos, uno de los autores, “aparecer en este libro significa algo muy importante: que en la vida si yo puedo escribir alguna cosa, algún trabajo que sea literatura, entonces valgo algo. Valió la pena el esfuerzo”. Ignacio Eissmann, director ejecutivo de Corporación Moviliza, explica que “al recorrer estas páginas también se hace un viaje por lo que sucede diariamente en nuestro Centro Comunitario. Es un recorrido a través de conversaciones, pensamientos, risas y lágrimas. Un recorrido a través de las personas que hacen de ése un espacio de construcción, así como también un recorrido por los sueños del futuro que esperamos construir juntos”. La presentación de Calle Esperanza se llevará a cabo el sábado 11 a las 15 horas en la Biblioteca de Santiago (tercer piso del edificio de gestión), ubicada en Matucana 151. En la ocasión, los autores compartirán parte de su trabajo y ofrecerán un agasajo a quienes asistan. La entrada es gratuita. Moviliza es una corporación de derecho privado sin fines de lucro que orienta su trabajo a promover la inclusión social y el mejoramiento de la calidad de vida de personas en situación de calle y su contexto, de manera integral, efectiva y colaborativa, para contribuir a la construcción de una sociedad justa y solidaria. Fuente: El Incendio *** Se reunirán en Bogotá editores de libros para niños y jóvenes Entre el 12 y el 14 de agosto se realizará en la capital colombiana el I Encuentro Latinoamericano de Editores de Libros para Niños y Jóvenes (http://bit.ly/14bV0d), evento organizado por la Cámara Colombiana del Libro (http://www.camlibro.com.co) en el marco de la XXII Feria Internacional del Libro de Bogotá (http://www.feriadellibro.com), que tendrá a México como país invitado de honor y se celebrará del 12 al 23 de agosto. El encuentro, que tendrá lugar en el auditorio José Asunción Silva de la feria, analizará los problemas específicos que enfrenta la edición, producción y circulación del libro para niños y jóvenes, proveyendo para ello de un espacio en el que confluirán diferentes puntos de vista bajo la premisa de que el libro para niños y jóvenes, cada vez más, es un producto editorial en el cual intervienen diferentes profesionales bajo la atenta mirada del editor, rol de extrema importancia cuando se habla de estos libros. Además, los editores participantes podrán asistir a diversos talleres de formación dictados por profesionales expertos del mundo entero en las diversas áreas del medio, así como a conferencias, mesas redondas y conversaciones con personalidades vinculadas a la creación. El evento se iniciará el miércoles 12 de agosto a las 9 de la mañana con la conferencia inaugural “Editar libros para niños en América Latina”, a cargo de Carmen Diana Dearden, directora de Ediciones Ekaré (http://www.ekare.com; Venezuela). A las 10:30 se realizará la mesa redonda “Problemáticas de la edición”, en la que intervendrán Martha Muñoz de Coronado, de Ediciones Peisa (http://www.peisa.com.pe; Perú), María Elena Maggi, editora independiente (Venezuela) y Patricia Van Rhijn, de Editorial Cidcli (http://www.cidcli.com.mx; México), con la moderación de Carlos Sánchez, de Ediciones SM (http://www.grupo-sm.com; Colombia). El jueves 13 a las 9 de la mañana, Daniel Goldin, de Ediciones Océano (http://www.oceano.com.mx; México), ofrecerá su charla “Circulación y mercadeo del libro para niños en América Latina”. A las 10:30 se realizará la mesa redonda “Diferentes caminos para desarrollar proyectos editoriales”, con Isabel Lopes Coelho, de Cosacnaify (http://www.cosacnaify.com.br; Brasil), Carla Baredes, de Ediciones Iamiqué (http://www.iamique.com.ar; Argentina), y María Cristina Urrutia, de Ediciones Tecolote (http://www.edicionestecolote.com; México), con la moderación de María Fernanda Paz Castillo, de Ediciones B (http://www.edicionesb.com.co; Colombia). En la tarde, de 5:30 a 7, habrá un conversatorio con la escritora e ilustradora brasileña Ángela Lago (http://www.angela-lago.com.br). En la jornada final, el jueves 14, a las 9 de la mañana Elisa Bonilla, de la Fundación SM (México), dictará la conferencia “Programas y políticas de Estado para estimular la edición de libros para niños y jóvenes”. A continuación se realizará la mesa redonda “Los libros para niños y jóvenes vistos por especialistas”, con María Beatriz Medina, del Banco del Libro (http://www.bancodellibro.org.ve; Venezuela), Cecilia Bajour, del Ministerio de Educación del Gobierno de Buenos Aires (http://www.buenosaires.gov.ar/areas/educacion; Argentina) y Elizabeth Serra, de la Fundação Nacional do Livro Infantil e Juvenil (FNLIJ, http://www.fnlij.org.br; Brasil), con moderación de Beatriz Helena Robledo, de la Biblioteca Nacional de Colombia (http://www.bibliotecanacional.gov.co). Durante los tres días se estarán desarrollando, asimismo, los talleres, en horario de 2 a 5 de la tarde. Jochen Weber, coordinador de la Jugendbibliothek de Múnich (http://www.ijb.de; Alemania), dictará un taller de libros informativos; Mónica Bergna, de Ediciones Tecolote (México), sobre edición de libro álbum; Alfonso Ruano, de Ediciones SM (España), sobre dirección de arte para editores, y un taller de ilustración y otro de edición de libros de narrativa para niños dictados por Fabricio Vanden Broeck (México) y Antonio Ventura (España), respectivamente. La fecha límite de inscripción es el lunes 15 de julio y los precios oscilan entre 100 y 200 dólares. Es preciso descargar la ficha de inscripción (http://www.feriadellibro.com/noticias/comunicado.pdf). Para solicitar mayor información, el interesado puede comunicarse con Juanita Arango a cualquiera de estos correos: jarango@camlibro.com.co, comunicaciones@camlibro.com.co o encuentroeditores@gmail.com. Igualmente están dispuestos el teléfono (57 1) 3230111 (extensión 105) y el fax (57 1) 2858023. Fuente: Cámara Colombiana del Libro *** Feria Internacional del Libro de Bogotá estará dedicada a México Con el objetivo de mejorar la participación de autores, editores y público en general, la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (http://www.feriadellibro.com), organizada por Corferias (http://www.corferias.com) y la Cámara Colombiana del Libro (http://www.camlibro.com.co), y considerada uno de los tres eventos editoriales de mayor tamaño en Latinoamérica, será este año entre el 12 y el 23 de agosto. La feria se realizaba tradicionalmente entre el 23 de abril y la primera semana de mayo, período congestionado en términos de eventos que tienen al libro como su objetivo central. En ese tiempo se llevan a cabo, entre otras, la Feria del Libro de Buenos Aires (http://www.el-libro.org.ar), coincidencia que afectaba sustancialmente la participación de los editores y autores del Cono Sur, una industria editorial de importancia central para la feria bogotana. En el evento participarán, entre otros, el francés Jacques Attali, economista e historiador, quien formó parte del equipo que diseñó el proceso de implementación del euro. El segundo es el escritor estadounidense de origen dominicano Junot Díaz, premio Pulitzer de novela del 2008 por la novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Este año, México será el primer país que es Invitado de Honor de la feria por segunda vez, pues ya lo fue en la sexta edición del evento, en 1993. Desde su nombramiento comenzó los preparativos para hacer una presencia grande y consistente, teniendo en cuenta los lazos literarios, culturales y económicos que unen a estos dos países. En el mes de marzo estuvo en Colombia una delegación del estado de Tlaxcala, visita con la cual se llevaron a cabo los primeros acercamientos con los organizadores de la feria. Dentro de la delegación de autores que asistirán al evento se encuentran Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Ángeles Mastretta, Xavier Velasco y Jorge Volpi. Además asistirán diversos representantes de las nuevas generaciones de escritores mexicanos, especialmente jóvenes ganadores de premios de literatura en ese país. En la edición del 2008, la Feria registró un total de 410.018 visitantes y la participación de 394 expositores para un área total de exposición de 18.172 metros cuadrados. Se proyecta que este año reciba a más de 415.000 visitantes colombianos e internacionales, quienes podrán disfrutar de la oferta de 400 expositores y de más de 600 actos culturales que se llevarán a cabo en el marco de la feria. Fuente: Web del evento *** Segundo encuentro Interliteral realizarán en Jaén La ciudad española de Jaén acogerá los días 17 y 18 de septiembre el II Encuentro de Literatura Digital Interliteral (http://www.interliteral.com), que organizan Íttakus (http://www.ittakus.com) y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura) y que reunirá a investigadores, estudiosos y expertos españoles e internacionales en torno a las nuevas tendencias creadoras. Así lo pusieron de manifiesto la directora general del Libro y del Patrimonio Bibliográfico de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Rafaela Valenzuela; la delegada provincial, Francisca Company, y el socio fundador de Íttakus, Fernando R. Ortega, quienes el pasado 17 de junio presentaron el programa oficial del encuentro. La segunda edición tendrá como líneas estratégicas la presentación de una visión de 360 grados del panorama actual sobre la literatura digital, el análisis del impacto en la literatura de la generación colectiva del conocimiento, el estudio de la transformación y evolución del hábito lector, la llegada de los “e-readers” y la importancia de las redes sociales, así como las nuevas tendencias que se están creando en la sociedad. Para ello el programa oficial reunirá a los mejores investigadores, estudiosos y expertos nacionales e internacionales del momento en torno a las nuevas tendencias creadoras. Entre los participantes estarán la investigadora y profesora de la Universidad de Barcelona (http://www.ub.es), Laura Borrás; el investigador y creador peruano-venezolano Doménico Chiappe (http://www.letralia.com/firmas/chiappedomenico.htm), y el profesor e investigador de la Universidad de Tallahassee (http://www.fsu.edu; Florida), Juan B. Gutiérrez. Igualmente, pasarán por Interliteral 2009 el investigador profesor titular de la Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co; Bogotá, Colombia), Jaime A. Rodríguez; la investigadora y profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), Dolores Romero; el director de Google Books España (http://books.google.es), Luis Collado; el socio fundador de Dosdoce.com, Javier Celaya, y la directora de la red social Ediciona (http://www.ediciona.com), Arantxa Mellado, entre otros. Ellos aportarán su visión sobre las consecuencias de aspectos como la irrupción de la web 2.0 en el ámbito de la creación literaria, las webs, los editores digitales, los blogs, las bibliotecas virtuales, los textos interactivos, la literatura colaborativa, la wikiliteratura, “mash-up’s” o literatura ecológica, que están configurando una nueva realidad que se apoya en la utilización de numerosos recursos técnicos. Esta conjunción de elementos ha generado lo que se conoce como la generación colectiva del conocimiento, que está incidiendo de forma muy importante en la literatura. “Estamos ante una realidad colectiva que se transforma a un ritmo vertiginoso y que, hasta hace pocos años, parecía casi de ciencia ficción. Interliteral ha nacido en estas circunstancias. Gracias a ellas, analiza y examina el pasado, presente y futuro de estas nuevas formas de crear”, destacó Ortega. Fuente: Web del evento *** Literatura popular de tradición infantil analizarán en España El próximo 6 y 7 de octubre se realizará en Cuenca (España) la II Jornada de Literatura Popular de Tradición Infantil “La aventura de oír”, evento que en homenaje a la investigadora, ensayista, y pedagoga argentina Ana Pelegrín (1938-2008) se celebrará en el Salón de Actos de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM, http://www.uclm.es), con la organización del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil (Cepli, http://www.uclm.es/cepli). El evento se iniciará a las 17 horas del martes 6 con la conferencia “Las leyendas urbanas: evolución y poética”, a cargo de José Manuel Pedrosa (Universidad de Alcalá de Henares, http://www.uah.es), con la presentación de César Sánchez (UCLM). A continuación se realizará la mesa de debate “Sobre narrativa popular de tradición infantil”, donde intervendrán Eloy Martos (Universidad de Extremadura, http://www.unex.es) con “Leyendas y asustaniños”, Pascualita Morote (Universidad de Valencia, http://www.uv.es) con “Universalidad de la narrativa tradicional” y el investigador y escritor Antonio Rodríguez Almodóvar con “Andalucía en la obra de Ana Pelegrín”, con moderación de Amando López Valero (Universidad de Murcia, http://www.um.es). A las 20 horas se proyectará el vídeo “Elogio de la palabra. 10 años del Cepli”. El miércoles, a las 9:30, Cristina Cañamares (UCLM) presentará la conferencia “Entre zazamiles y quisicosas. Afinidades y diferencias del género adivinancístico en México y España”, de María Teresa Miaja (Universidad Nacional Autónoma de México, Unam, http://www.unam.mx; México). A continuación se instalará la mesa de debate “Sobre poesía popular de tradición infantil”, en la que participarán Luis Díaz Viana (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, http://www.csic.es) con “Tradiciones que pasan desapercibidas: poesía popular entre los niños y adolescentes actuales”, Gabriel Núñez (Universidad de Almería, http://www.ual.es) con “La literatura oral en el moderno sistema escolar” y el investigador argentino Carlos Silveyra con “Poesía folclórica y juegos de crianza”, con la moderación de Ramón Llorens (Universidad de Alicante, http://www.ua.es). A las 17, Luis Díaz Viana (CSIC), María Jesús Ruiz (Universidad de Cádiz, http://www.uca.es) y María Victoria Sotomayor (Universidad Autónoma de Madrid, UAM, http://www.uam.es) abrirán el homenaje a Ana Pelegrín con unas palabras en su memoria, presentados por Pedro C. Cerrillo (UCLM). Luego habrá un recital de poemas de Pelegrín a cargo de José Ángel García y Rafael Núñez, con selección de Ramón Llorens y Pedro C. Cerrillo. La actividad terminará a las 19:15 con una visita institucional a la Fundación Antonio Pérez (http://www.fundacionantonioperez.es). Fuente: Cepli *** Revisarán en Valparaíso convivencia de discursos en Latinoamérica Del 11 al 13 de noviembre se celebrarán en Valparaíso, Chile, las XXXII Jornadas Hispánicas y de América Latina y el II Congreso “Ciudad e imaginarios en las literaturas latinoamericanas” (http://congresointer.ilcl-pucv.cl), evento que es organizado por los Programas de Posgrado en Literatura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV, http://www.pucv.cl), la revista de literaturas latinoamericanas Discursos/Prácticas (http://www.discursospracticas.ucv.cl) y el Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (http://www.ilcl-pucv.cl). El congreso analizará la convivencia de múltiples discursos literarios, locales, regionales y urbanos impulsados por procesos a diversos niveles, que prestan un nuevo dinamismo a las ciudades, espacio geográfico que ha funcionado a través del tiempo como un enclave cultural dinámico y heterogéneo conformando un campo para la producción de imaginarios culturales y literarios, que ahora incorporan nuevas lógicas que transforman el habitar del ciudadano, generando otras discursividades visuales, plásticas y literarias. Entre los temas del evento se encuentran la literatura latinoamericana y las ciudades-puerto; la literatura de viajes y las ciudades latinoamericanas; la literatura del nuevo turismo; el fenómeno de las migraciones y exilios en la literatura; la construcción de imaginarios locales y globales en la literatura latinoamericana; la ciudad y los espacios urbanos en la literatura latinoamericana; lo local y lo global en la literatura desde propuestas de los estudios culturales, latinoamericanos, posmodernos, poscoloniales, subalternos, de género sexual, etc.; la globalización cultural y el pensamiento crítico en América Latina; escrituras de lo urbano (graffiti, crónica urbana, lira popular, revistas, etc.), y las identidades locales/globales y la literatura latinoamericana. Los resúmenes, de no más de 200 palabras, serán encabezados por el título de la ponencia, seguido del nombre y apellido del autor e institución a la que pertenece. Deberán ser presentados antes del 14 de agosto, acompañados de la ficha de inscripción y enviados por correo electrónico a la dirección congresovalpo2009@gmail.com. Serán revisados por un comité evaluador y la respuesta de aceptación será enviada por correo electrónico. Las ponencias completas se entregarán al momento de la inscripción en una copia en papel y en CD, en formato de Word. Deberán ser inéditas y estar vinculadas con las áreas del temario propuesto. En el caso de ponencias de más de un autor, cada integrante se inscribirá como expositor. No se aceptará más de un trabajo por participante. Las ponencias tendrán una extensión máxima de 8 páginas (notas y bibliografía aparte), tamaño carta, escritas a espacio 1,5. El tiempo de exposición máximo será de veinte minutos por ponencia. Hasta el 30 de septiembre los aranceles serán de 80 dólares (48.000 pesos chilenos) para expositores y de 40 dólares (24.000 pesos) para asistentes. Luego, y hasta el 13 de noviembre, serán de 100 dólares (60.000 pesos) y de 60 dólares (36.000 pesos) para expositores y asistentes, respectivamente. Fuente: Web del evento *** Literatura sin fronteras será tema de un congreso literario en Chile Hasta el 30 de septiembre es posible formalizar la inscripción para el Segundo Congreso Literario Internacional “Por una literatura sin fronteras”, que se celebrará en Rancagua (Chile) del 19 al 22 de noviembre, y que está organizado por la Revista Internacional de Literatura y Arte Francachela (http://www.francachela.org) y la Universidad de Los Lagos (http://www.ulagos.cl). El evento se desarrollará mediante una serie de conferencias literarias a cargo de escritores de renombre, entrevistas orales a escritores participantes, ponencias a cargo de académicos y escritores seleccionados, lecturas y recitales, visitas a lugares históricos de interés, actos hacia la comunidad y publicación de trabajos presentados en el congreso, previa selección. El imperialismo cultural, la globalización, la solidaridad como requisito del arte, el egocentrismo en la literatura y la intervención de la informática serán algunos de los temas en los que podrán enfocarse las ponencias. Pueden participar en el encuentro académicos y escritores de habla hispana y portuguesa, sea como ponentes, como lectores de su obra literaria, o solamente como observadores. Al final del mismo se extenderá el respectivo diploma. Para someter una ponencia será necesario enviar al comité organizador del encuentro un resumen de no más de veinte líneas, referido a alguno de los temas relacionados con la convocatoria, agregándose un breve currículo esencial del expositor. El comité seleccionará un máximo definido de ponencias, que serán expuestas durante el encuentro, para lo cual se otorgará veinte minutos a cada expositor. Las ponencias no aceptadas no serán devueltas. De entre las ponencias efectivamente expuestas, el mismo comité hará una selección de las que serán publicadas posteriormente. Las lecturas, por su parte, durarán diez minutos y una selección de ellas se incorporará a la publicación de las ponencias del encuentro. Los aranceles para participar en el congreso serán de 80 dólares para ponentes y lectores y de 40 para observadores. El alojamiento (en habitación doble) y la alimentación durante el congreso serán gratuitos para los primeros 40 inscritos. Para formalizar la inscripción, solicitar el temario completo o cualquier otra información es preciso escribir a francachelachile@gmail.com, mastudillopizarro@gmail.com o caranguizz@gmail.com. Fuente: Francachela *** Congreso crítico de narrativa homenajeará a Julio Miranda y José Balza El Instituto de Investigaciones Literarias de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) está organizando el Primer Congreso Crítico de Narrativa Venezolana “El gesto de narrar”, que se celebrará en homenaje al crítico Julio Miranda y al escritor José Balza por sus setenta años, y que tendrá lugar en el Programa Porlamar (Nueva Esparta) de la mencionada casa de estudios entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre. La intención del evento es reunir a diversos especialistas del área de la crítica y de la investigación para debatir sobre las diferentes modalidades del cuento, la novela y otros géneros narrativos del país, atendiendo con especial énfasis a la ostensible presencia del discurso narrativo en la historia cultural venezolana. El congreso se ha diseñado sobre la base de ejes temáticos como el análisis crítico del discurso; los ciclos de la modernidad; la corporación literaria, su ruptura y su legitimación; la crónica y el testimonio como géneros emergentes; el tránsito del mestizaje cultural al multiculturalismo; edición, promoción y mercado; literatura comparada; lecturas o relecturas de figuras, autores y movimientos; periferias; políticas culturales, y el estado actual de la teoría y de la crítica. Julio Miranda nació en La Habana, Cuba, en 1945, y residió en Mérida, Venezuela, desde 1968 hasta su muerte el 14 de septiembre de 1998 (http://www.letralia.com/55/ar02-055.htm). En la ciudad venezolana se dedicó no sólo a la crítica, sino también a la poesía, el ensayo, la traducción y la investigación cinematográfica. Publicó más de cuarenta títulos, como Antología del cuento cubano (1963), Proceso a la narrativa venezolana (1975), Maquillando el cadáver de la revolución (1977), Vida del otro (1982, Premio Conac de Poesía 1983), El cine que nos ve (1991) y Palabras sobre imágenes; 30 años del cine venezolano (1994), entre otros, además de traducciones de Henri Michaux y Cesare Pavese y los libros El guardián del museo (cuento breve), que recibió el premio de la I Bienal de Literatura Mariano Picón Salas, Ciudad con nombre de mujer (1997), con el que volvió sobre el mismo premio, y El gesto de narrar (1998), que da su título al evento y que fuera publicado por Monte Ávila poco después de su muerte. José Balza nació en el Delta del Orinoco en 1939. Fue profesor de la UCV y en 1991 recibió el Premio Nacional de Literatura. Además de ser uno de los más destacados narradores de Venezuela, con novelas como Marzo anterior (1965), Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar (1974), D (1977) o la novela breve Un hombre de aceite (2008), es ensayista y crítico. Ha dictado cursos, seminarios y conferencias en diversas universidades del mundo y es colaborador asiduo de revistas de América Latina, Estados Unidos y Europa. Gran parte de su obra ha sido publicada por Monte Ávila Editores. Los resúmenes de las ponencias podrán enviarse antes del 15 de septiembre para su debida evaluación a la dirección elgestodenarrar@humanidadesucv.org.ve. Deben incluir el título del trabajo, una exposición del tema en no más de 250 palabras, cuatro palabras clave, el nombre y la filiación institucional del ponente y su dirección de correo electrónico. Una vez aceptada la propuesta, el ponente recibirá instrucciones para efectuar la inscripción en la página del congreso. Los aranceles del evento son de 300 bolívares para ponentes, 150 para asistentes, 100 para estudiantes con ponencia y 50 para estudiantes asistentes. Para solicitar mayor información se puede telefonear al 0212 693 05 65 o escribir a investigaciones.literarias@gmail.com. Fuente: Web del evento ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| eBooks Gratis http://www.ebooksgratis.eu Bitácora especializada en libros digitales gratuitos. Ofrece información sobre el contenido del libro y su ubicación. Se trata de títulos que pueden descargarse gratis y totalmente legales, ya sea porque son de dominio público o porque sus autores han decidido que sus libros se difundan de esa manera, usando alguna de las múltiples licencias libres. Locos por los Libros http://www.locosporloslibros.com Web dedicada al libro y la lectura. Publica noticias de actualidad, reseñas editoriales e información sobre eventos, así como enlaces a bitácoras, librerías, organizaciones, editoriales y otros recursos. Es producida por el Grupo Editorial Cyngular, responsable de la conocida publicación impresa venezolana El Librero. El Cine Tuyo, Mío y Vuestro http://jaycersworld.blogspot.com Bitácora del periodista venezolano Juan Carlo Rodríguez, en la que aborda el hecho cinematográfico más como espectador que como crítico, con mucho humor y aportando su experiencia personal ante cada película, así como abundante información de contexto. La Otra Gaceta http://www.laotrarevista.com Versión digital de esta revista impresa mexicana dedicada a la poesía y las artes visuales. El lector encontrará además noticias, relatos, actividades culturales, reseñas y otros materiales, así como información sobre dónde obtener las ediciones impresas. Gotas de Tinta http://www.gotasdetinta.es Revista literaria digital publicada desde Barcelona, España. En sus páginas virtuales es posible leer poesía, narrativa, ensayo, artículos de opinión, reseñas editoriales, críticas, dramaturgia, obras de arte, anuncios de concursos y otros materiales. Admite colaboraciones a través de la dirección electrónica revista@gotasdetinta.es. La Librería Mediática http://lalibreriamediatica.wordpress.com Bitácora de esta iniciativa que desde 1998 produce, en Internet y en los medios de comunicación del Estado venezolano, programas independientes sobre libros, lecturas y lectores, conducidos por Marialcira Matute e Isidoro Duarte. Canal-L http://www.canal-l.com Canal en línea dedicado a la literatura. Publica entrevistas, presentaciones de libros y otros materiales, siempre en formato audiovisual. El visitante puede revisar el archivo o enterarse mediante el blog de las últimas adiciones al canal. Lecturalia http://www.lecturalia.com Red social de literatura y comunidad de lectores que comparte información sobre libros. Por medio de un registro gratuito el usuario puede publicar sus propias reseñas. Publica, además, entrevistas y convocatorias de premios, entre otros materiales. ||||||||||||| ESPECIAL: ADIÓS A JORGE ENRIQUE ADOUM ||||||||||||| === Despedida y no Augusto Rodríguez ================================= Recuerdo como si fuera ayer cuando recorría con mi padre la feria de libros de Santiago de Chile del año 1997 y, entre tantos libros, me llamó la atención una portada de una mujer sin rostro con el cuerpo totalmente desnudo, que llevaba como título Poemas de amor de Hispanoamérica (el poeta Mario Benedetti hizo la selección y escribió el prólogo de esa antología), y entre decenas y decenas de poemas, sólo había un texto de un poeta ecuatoriano llamado Jorge Enrique Adoum, bardo que en ese entonces no conocía. No hay que olvidarse que viví diez años en Chile y encontrar un poema de un ecuatoriano en ese país, era realmente una odisea. Antes de caer el sol me senté en una pequeña cafetería afuera de la feria de libros, junto a mi padre, a orillas del río Mapocho y leí y releí ese único poema llamado “Despedida y no”. No pude disimular mi alegría de tener en mis manos un texto de un autor ecuatoriano (puede sonar extremado lo que cuento, pero en Chile lo único que se conocía y se sigue conociendo del Ecuador es Jorge Icaza y punto). La primera vez que tuve la oportunidad de hablar cara a cara con Jorge Enrique Adoum fue hace algunos años, en el lanzamiento de uno de sus libros, pero que por culpa de la lluvia se había suspendido. En esa ocasión pude hablar con el poeta mencionado hasta altas horas de la noche, en una cafetería cercana, en compañía de otros poetas. Obviamente hablamos de su experiencia de vivir en Chile; sobre Neruda, poesía y hasta de política, etc.; en ese entonces no había sufrido el accidente, que hasta hace muy poco había mermado su salud. El año pasado, por un encuentro poético en Quito con el grupo Locomotrova, tuve la oportunidad de ir a visitarlo a su hogar en la compañía de algunos integrantes de Buseta de Papel. Y físicamente lo vi muy desgastado. Sin perder su humor fino y con un puro en sus labios, volvimos a hablar sobre muchas cosas más. Y lo que en planes era una breve visita de pocos minutos, se extendió hasta caer el sol. Una de las cosas que más me llamaron y me siguen llamando la atención de Jorge Enrique Adoum (que por esos días era jurado del Rómulo Gallegos y estaba sumergido en la lectura de decenas de libros de muchos rincones de Hispanoamérica) es que lo siento un autor que ha vivido a plenitud su trabajo literario; que es grande en nuestras letras a base de trabajo. Que se siente satisfecho de haber cumplido con sus logros artísticos. Que siente que no le ha engañado a nadie, y que digan lo que digan de él, duerme con la conciencia tranquila. Sabe que ya cumplió su tarea y que en cualquier momento puede descansar en paz. Que no siente rabia ni envidia por nadie. Sé que es algo difícil de explicar lo que estoy diciendo, pero es una sensación fuerte lo que te trasmite al hablar con él. Ojalá pudiera decir lo mismo de muchos de nuestros supuestos “grandes” escritores, pero por desgracia, se saben y se sienten escritores fracasados de todas las formas posibles. Y por supuesto es algo que da mucha pena. Siempre he creído que hay que trabajar a conciencia los textos de cada uno y olvidarse de las mediocridades que habitan los mundos artísticos o literarios, y seguir leyendo y trabajando hasta el final para dejar el mejor aporte creativo posible. Es un gran mérito para la literatura de este país que se publique, en seis tomos, toda la obra de Jorge Enrique Adoum como un legado fundamental para las futuras generaciones, que estoy seguro sabrán leer y apreciar la obra literaria de uno de nuestros grandes escritores vivos. Entre Marx y una mujer desnuda es uno de mis libros de cabecera; creo que es una de las mejores novelas que se han publicado en el Ecuador a lo largo del siglo XX. Sus ensayos son de una gran lucidez y de un compromiso con el ser humano, sobre todo Ecuador: señas particulares que pretende desnudarnos como ecuatorianos y como habitantes de un gran país rico en producción y en recursos naturales pero a veces pobre de espíritu. Y ante todo con un gran legado poético que es básico para los nuevos bardos de este país y continente. Celebro que a Jorge Enrique Adoum lo sigan publicado y que lo sigan postulando al premio Cervantes. Pero yo por mi lado sigo recordando, como si fuera ayer, aquel día cuando caía el sol, sentado en una pequeña cafetería afuera de la feria de libros, junto a mi ahora difunto padre, a orillas del río Mapocho que leía y releía ese único poema llamado “Despedida y no”. Ahora que el recuerdo de ese país se me vuelve lejano y cercano a la vez, ese país que me enseñó que la poesía sí existe; ese país donde han existido y siguen existiendo grandes poetas que han sabido marcar y tatuar con su imaginación el fuego de la creación poética; ese país donde conocí a mis mejores amigos y a los seres más extraños del mundo; ese país donde nació y murió mi padre. Y ahora que viene y sigue viniendo a visitarme el espíritu de mi difunto papá, lo recibo con los brazos abiertos... y a su vez sigo y sigo recordando... Despedida y no Como un muerto, amor, yo me incorporo, echo puñados de olvido y grava, tablas que mordí, piedras, lo que queda de mí y de las flores que un día me pusieron, y todo lo que echaron sobre ti para enterrarme: las embriagueces de la equivocación, toda la complicidad por amor, todo el amor que confundí con el silencio, los clavos que no me dejaban ir hasta tu frente. Le devuelvo a tu ayer la herencia injusta que me dejó en los ojos, mi desesperación hecha de tierra, el llanto que sacaba su alcohol a las primeras cuerdas del pasillo, mi angustia que presentía tu preñez, mis raíces atadas a tu verdad enorme, tu alarido en la espalda. Ahí quedan mi camastro con sus sábanas de soledad y de melancolía, mi empleo, mi patrón, mi desempleo, mis deudas de aguardiente y aspirina, mis zapatos llenos de no hay vacantes y costuras, los almuerzos en que me ponían un libro abierto sobre el plato, mi espera de la gran ocasión, de la gran cosa, del gran día. Aquí comienzo, salgo del rencor como de madre, me pongo todos los huesos. Yo me voy de este hotel de pesadumbre a hoy día, yo me voy a aprender la esperanza como una lengua antigua que olvidé entre los escombros de tanto ser caído en el fracaso, pero tengo con quién hablar, con los que han muerto por carta y no lo creo y llegan a enseñarme su boleto, tu recibo hecho pedazos por la crueldad del día y las ráfagas del año. Henos aquí, botín de tus edades, hasta la altura a que has crecido, hasta la línea del posterior rescate, prisionera de ti. Almas amontonadas junto al muro, caras contra la pared para verte por dentro ese rostro de hermosa que estaba en las medallas, y agarradas las manos a lápices, fusiles, herramientas, cucharas: la batalla es contigo y el regreso es contigo, porque has de ser feliz aunque no quieras. ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === La vasija enorme de Jorge Enrique Adoum Rolando Gabrielli ======== Jorge Enrique Adoum nos había acostumbrado a su inmortalidad física porque ya pertenecía al inventario geográfico, natural, cultural e histórico de Ecuador y América Latina. Ha vuelto el poeta a la vasija de barro junto con su entrañable amigo, el pintor Oswaldo Guayasamín, que un día se nos quedó en un aeropuerto de Estados Unidos. La vasija de barro es de una materia noble, absolutamente terrena y digna. Desde el fondo de la tierra, su voz y poesía nos seguirá hablando de su compromiso con la gente y la vida. Un poeta no es más que sus palabras y consecuencias, finalmente, siempre vuelve al principio. Adoum es un poeta telúrico, vivencial, del amor, de las causas sociales, de la vida que abandonó por razones y causas mayores, ajenas a su voluntad. Viajero inagotable y animador de tertulias y foros literarios, Adoum concluyó su carrera como abogado en Chile y por dos años fue secretario de Pablo Neruda. Estuvo aquí y allá en medio de las grandes agitaciones políticas de su época y no se conformó con escribir poesía, sino se comprometió con la historia y su tiempo. El poeta miró los cuatro colores opacos de la realidad Poeta, ensayista, novelista, crítico, político y diplomático, autor de una vasta y profunda y variada obra, amó la vida y el amor, soñó por todo el Ecuador. Su primera época poética, como suele corresponder a la poesía joven, se armó bajo el paraguas nerudiano. Pero es notable, con el tiempo, cómo Jorge Enrique Adoum trabajó, con sus propias palabras e historia, el lenguaje que le caracterizó. No podía ser de otra manera, un poeta busca su propio nicho mucho antes de morir. Un poeta vive su propia historia y sobrevive su propia vida por cuenta y riesgo propios. Batalló por las causas de los más desfavorecidos, pero no se panfleteó. Fue nerudiano y cortazariano (Ecuador amargo... Entre Marx y una mujer desnuda) y mucho más, sin duda, porque fue él mismo. Trabajó con todos los olvidos de Nuestra América. Ese es nuestro trabajo, digo, en la Gran Casa de la Poesía. Con su libro Los cuadernos de la tierra obtuvo el Premio Nacional de Poesía del Ecuador en 1952. A partir de allí, se convertiría en un poeta emblemático en el Ecuador, siempre nombrado, antologado, citado y referencia obligada para las nuevas generaciones. Con su mirada egipcia, donde el destino era el presente, siempre se instaló en la realidad y vivió la época dura de los pasos cambiados en América Latina. Un poeta verdadero siempre se sale de sus cauces y Adoum fue uno de ellos, experimentó en la vanguardia. Y ahí, bajo un pino, que llamaron sus dolientes el Árbol de la Vida, reposa a la derecha de Guayasamín, el pintor del horror y la salvación indo-mestiza, de esos rostros y manos que salen de los cuerpos de América. Presintió la muerte en el día de su cumpleaños, hace unos días, aunque estaba en perfectas condiciones, contó su mujer Nicole. Cosa de poetas. Recuerdo de la bella después de añísimos de quizases talveces ojalases no quedan sino porqués nuncamases y tampocos ya jamásmente la ísima ya sólo la escorpiona parasiempremente no sida el puro postamor casi inamor amortajado en la subalma o la desvida diciembremente terminado JEA ** Rolando Gabrielli rolandoamadeo22@yahoo.com Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida “Fechado en Panamá”, en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli) y mantiene un blog en http://rolandogabrielli.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Onetti tan memorable ================================================== === Una semblanza de sus cuentos Alejandro José López Cáceres ======== 1 Hay algunas obras maestras de la literatura que lo son porque llegan a dar cuenta —sin explicarlos— de fenómenos profundos, complejos, arquetípicos, de la condición humana. Esto hace que dichas obras resulten inolvidables para el lector, quien siente que una parte de su ser pasa por ahí de modo evidente o recóndito. Al mismo tiempo, esa capacidad para penetrar agudamente en los arduos aspectos que constituyen nuestra naturaleza hace que estas obras permanezcan siempre abiertas a nuevos sentidos y razonamientos; es decir, que no se dejen apresar en una sola línea de interpretación. Tal es lo que sucede, por ejemplo, con un relato como Bartleby, el escribiente, de Herman Melville, en el cual se indaga de forma exquisita el fenómeno de la desidia. Otro tanto hace Chéjov, con relación al desamparo, en su perdurable “Vanka”; o Hoffmann respecto de lo siniestro en su famosa historia “El hombre de arena”; o Maupassant en lo que toca al oportunismo con su célebre “Bola de Sebo”; o Poe con la culpa en su “Corazón delator”. También la crueldad ha sido condensada singular y memorablemente en un cuento magistral: “El infierno tan temido”, de Juan Carlos Onetti. Pero aunque éste es seguramente su mayor logro en el género cuentístico, no es el único. De los cuarenta y siete excelentes cuentos que escribió el maestro uruguayo a lo largo de su vida (1909-1995), en su periplo por Montevideo, Buenos Aires y Madrid, hay por lo menos cinco que merecerían estar en una hipotética antología de cuentos inolvidables de todos los tiempos: “Un sueño realizado” (1941), “Bienvenido, Bob” (1944), “Esbjerg, en la costa” (1946), “El infierno tan temido” (1957) y “Jacob y el otro” (1961). Todos comparten la fortuna de haber amalgamado de manera sorprendente ese mundo en descomposición, desolado y oscuro —que está en la base de la cosmovisión onettiana—, con un lenguaje y una técnica narrativa de impecable factura. La ficción ha sido tejida en ellos con tanta eficacia que el lector habita la ilusión sin percatarse de las costuras que la sostienen ni de los hilos que la constituyen; en otras palabras, éstos son cuentos orgánicos, sin fisuras, o, como suelen decir los cuentistas, redondos. 2 El de Juan Carlos Onetti es un mundo a la vez complejo y apasionante. Su universo está en las antípodas de la simplificación, pues estamos ante un narrador que ha elegido rastrear sin tregua las contradicciones del alma y sus sorprendentes intersticios. Detengámonos un momento en sus personajes para ilustrar algo de lo dicho. Hay un rasgo que muchos de ellos comparten, una especie de vocación o conducta recurrente. Dado que suelen sobrellevar existencias grises, anodinas, o que viven asediados por el fracaso de todas sus empresas, llega un momento en el cual una encrucijada de hastío o derrota los obliga a buscar una salida. Sí, la vida que llevan se les revela de pronto insufrible, tal vez sólo insustancial; entonces, dan un salto de vértigo. Quizá las cosas podrían ser de otra manera si habitaran un lugar distinto; así que transitan hacia allá, pasan a un entorno de fantasía, de ficción. Muy temprano aparece en la obra de Onetti este arbitrio que no solamente atravesará su producción ulterior sino que llegará a ser uno de los rasgos más característicos de toda su narrativa: la construcción de mundos sucedáneos. Pero es en su tercer cuento —el primero en el cual aparece una factura literaria ya consolidada—, que tituló “El posible Baldi” y que fue publicado en La Nación de Buenos Aires (1936), donde nos introduce de fondo en esta alternancia. De Baldi sabemos que es un abogado, un hombre corriente que va por la calle. Tiene una novia, a quien llama Nené —justamente esta noche se verá con ella—, y posee en su bolsillo, lo puede palpar, el dinero necesario para cubrir los gastos de los preparativos y de la cita misma. Se siente completamente feliz, pleno. Entretanto, una pequeña mujer, ingenua y de grandes ojos azules, camina muy cerca suyo. Viene asustada porque un hombre de largos bigotes la asedia, la persigue. Baldi, percatado de la situación, en un gesto casi fortuito de automatismo solidario, se les acerca, con lo cual el bigotudo huye. La muchacha, prendada y agradecida, prosigue su camino junto al salvador, quien sólo desea continuar adelante con los planes de su cita. Pero ella quiere saber algo acerca de este hombre tan distinto de los otros y le pide referencias de su vida extraordinaria. Él accede —con la intención de deshacerse rápidamente de la mujer—, así que inventa una extravagante historia sobre un Baldi que vigilaba esclavos negros en las minas de diamantes, en Sudáfrica. Le cuenta cómo asesinaba a sangre fría a quienes intentaban escaparse; sin embargo, ella no experimenta repugnancia sino que se compadece del victimario y lo justifica. El embustero carga aun más las tintas e ingenia situaciones de pasmosa atrocidad, pero todo resulta inútil al fin propuesto. Habiéndole tomado gusto al juego, él renuncia a sus planes y, “con un estilo nervioso e intenso, siguió creando al Baldi de las mil caras feroces que la admiración de la mujer hacía posible” (1). Hasta que algo inopinado ocurre: al compararse con su personaje, el autor de aquellas invenciones cae en la cuenta de lo insulsa que es su existencia, “porque no se había animado a aceptar que la vida es otra cosa, que la vida es lo que no puede hacerse en compañía de mujeres fieles, ni hombres sensatos. Porque había cerrado los ojos y estaba entregado, como todos. Empleados, señores, jefes de las oficinas” (2). Al despedirse de la muchacha, Baldi le pasa unos billetes, le dice que los ha ganado traficando cocaína y se marcha, ensombrecido. Buena parte de los elementos más caros a la obra de Onetti se prefiguran ya aquí, en especial éste al cual podríamos referirnos como una cierta vocación por la mentira. La ficción es una necesidad esencial de sus personajes. En el bello prólogo que escribió para la edición de los Cuentos completos, Antonio Muñoz Molina lo plantea de esta manera: Aparte del amor, la tarea preferida por un número considerable de personajes de Onetti es la de inventar, la de contar mentiras y oírlas, la de dotarse de vidas falsas a través de la credulidad del que escucha, pero en ocasiones el propósito de la narración es otro, exactamente el inverso: contando puede alcanzarse una verdad que de otro modo sería inaccesible, una identidad más cierta o más honda que la establecida por las apariencias, incluso una forma amarga de absolución (3). Y es que para Onetti, antes que un proceder indeseable, la invención constituye una categoría humana de rango esencial. Sin ella la vida misma se haría insufrible más de lo que ya es, lo cual nos pone sobre un aspecto central de su cosmovisión. Para el maestro uruguayo, al igual que para sus contemporáneos europeos Sartre y Camus, la existencia es una dura carga; y, en su caso, una experiencia imposible de sobrellevar si no se apela a alguna suerte de suplantación. Detengámonos todavía un poco más en la mentira, esa conducta de la cual derivaba el origen de su escritura. En la entrevista televisiva que le concedió a Joaquín Soler Serrano, en 1977, Onetti decía: Me preguntan ¿cuándo empezó usted a escribir? Y yo no puedo saber. Recuerdo sí que en mi infancia empecé a mentir; es decir, yo volvía a mi casa contando aventuras que nunca habían ocurrido, ni ocurrirán, ¿no? Y a los chicos del barrio también, los amigos míos, les contaba mentiras; así que, para mí, el escritor empezó ahí, mintiendo. Después sigue mintiendo ahí en todos los libros, seguro (4). 3 Tal vez sea lícito rastrear algunas fuentes de esta proclividad al embuste en la propia biografía de Onetti, cuya vida estuvo signada por fuertes experiencias de estrechez y derrota. Hubo uno, crucial, del que nos ha quedado un curioso registro. Recordemos que, habiéndose casado muy joven, cuando tenía veintiún años, el maestro uruguayo se vio muy pronto obligado a sustentar una familia —su primer hijo nacería un año después, en 1931. Pero lo que hizo especialmente dramática su situación fue que, al no disponer de un respaldo económico patrimonial, ni de una formación profesional, ni de título académico alguno, Onetti tuvo que desempeñar oficios arduos, y mal remunerados. En Buenos Aires, adonde se habían trasladado, los suyos conocieron tenaces privaciones. Sin embargo, poco o nada se refirió a esto en las entrevistas que concedió, la mayoría de ellas en su definitivo exilio español. Cuando Luis Harss habló con él durante la preparación de su ya clásico libro titulado Los nuestros —que habría de ser, desde la perspectiva de la crítica, el lanzamiento del llamado Boom latinoamericano—, el maestro uruguayo fantaseó sobre su pasado escolar. En el capítulo que Harss le dedicó, aparece dicho así: “Nuestra historia comienza en Montevideo, en 1909. Allí pasó Onetti su juventud y cursó la escuela secundaria. Habla de todo eso con una voz sorda, malhumorado, como si estuviera tratando de recordar una versión perdida de un cuento desagradable. Actitud ésta que define tanto al hombre como al escritor”. Y más adelante complementa el crítico: “Poco descubrimos de los primeros años de Onetti. Bachiller, cuando tenía aproximadamente veinte años de edad, se fue a vivir a Buenos Aires, la tierra prometida, donde merodeó por la Universidad, sin caer en sus redes (...)” (5). Hoy sabemos que las cosas sucedieron de otro modo, y que la realidad fue mucho más cruel con Onetti durante sus primeros años. En el grato y amoroso estudio que Vargas Llosa le dedica —un libro en que recorre cronológicamente la vida y obra del maestro uruguayo, haciendo una especie de biografía crítica— encontramos la referencia a este episodio de su vida, ocurrido cuando él tenía trece años, en estos términos: Onetti abandonó el colegio apenas había empezado el liceo, es decir, la secundaria. Había ingresado a él a duras penas, con una calificación pobrísima —“Regular Deficiente”—, y la explicación de su deserción escolar que dio más tarde, que se debió a “que nunca pudo aprobar el curso de dibujo”, no parece muy convincente. Sus biógrafos dan otras razones, no menos extrañas —según una de ellas fue a causa de la depresión que le produjo que un compañero le robara su impermeable en ese primer año del liceo y según otra el terror que le causaban los exámenes—, aunque probablemente la de más peso sean las dificultades económicas de la familia. El abono del ferrocarril para ir de Colón a la ciudad donde estaba el liceo Vásquez Acevedo resultaba una carga y tal vez eso contribuyera a aquella deserción y a que los padres se resignaran a ella (6). No debería sorprendernos que haya tantas versiones —unas más disparatadas que otras—, o que el hecho mismo se hubiera ocultado. Tengamos en cuenta que el origen principal de estas explicaciones fue el propio Onetti, quien parece haberse divertido jugando a ser Orsini, o Brausen, o Baldi, o cualquiera de sus embusteros. Lo que se vuelve profundamente revelador es la forma en que tramitó consigo mismo y frente a los demás este episodio tan definitivo de su vida. 4 Desde temprana edad, Onetti leyó de modo voraz e impenitente; así llegó a hacerse con una vastísima cultura. Fue un autodidacta. Con todo, entre los muchos autores que recorrió y que le entusiasmaron, ninguno marcó su literatura tan profunda y diversamente como lo hizo William Faulkner. Esta fue una deuda que siempre reconoció y a la cual tributó diversos homenajes a lo largo de su vida. En ocasión del fallecimiento del gran narrador norteamericano, ocurrido el 6 de julio de 1962, Onetti escribió un par de obituarios muy recordados. En uno de ellos afirma: “Era, literariamente, uno de los más grandes artistas del siglo”; enseguida añade que, en un futuro cercano, todo el mundo “estará de acuerdo con una simple perogrullada: la riqueza, el dominio del inglés de William Faulkner, equivalen a lo que buscó y obtuvo William Shakespeare” (7). En el otro celebra su capacidad de consagrarse, más allá del ruido externo, de los conciliábulos y de la fama, a la ejecución de su obra: “Obtenía en la noche y la soledad, sólo para sí mismo, sus triunfos y sus fracasos. Sabía que lo que llamamos éxito no pasa de una vanidad amañada: amigos críticos, editores, modas” (8). Pero hay un recurso literario, un principio ficcional que Onetti heredaría del maestro norteamericano —tal como le sucedió a García Márquez y a Juan Rulfo— y que habría de ser cardinal en toda su obra: la fundación de un mundo mítico. Faulkner inventó el condado de Yoknapatawpha y allí instaló sus personajes. En este universo también cifró las claves de aquellos dramas vividos por el sur de su país tras ser vencido en la Guerra de Secesión. Justo es decir que al mismo tiempo estaba creando una de las más profundas y bellas metáforas de la derrota humana que hayan sido escritas en la historia de la literatura. De dicho proceder narrativo descienden otras geografías míticas, como Macondo o Comala. Y en lo que toca a Juan Carlos Onetti, Santa María, en cuyo territorio discurre la mayor parte de sus cuentos y novelas. Aunque apareció por primera vez en el cuento titulado “La casa de arena” (1949), sería en la cuarta novela publicada por el maestro uruguayo, La vida breve (1950), donde se construiría de un modo ya más profuso esta ciudad imaginaria. Allí condensó las contingencias derivadas del ingreso a la modernidad, de la vida citadina y sus avatares de incomunicación, corrupción y desencanto. Si bien acogió un recurso ficcional de Faulkner, es claro que lo aplicó a una cosmovisión propia: sus insumos imaginarios y geográficos son otros. En tal sentido, el crítico Emir Rodríguez Monegal anotó: “Juan Carlos Onetti ha incrustado en la realidad del mundo rioplatense un territorio artístico que tiene coordenadas claras y se compone de fragmentos argentinos y uruguayos” (9). Esta característica, la de construir un escenario común para sus narraciones —cuentos y novelas—, potencia a su vez la significación de ellas. El lector, aunque comprende a plenitud cada relato en las páginas que lo conforman, accede a una dimensión de mayor trascendencia si va de uno a otro. Esto equivale a decir que así, gracias a los vasos comunicantes que se establecen entre las historias, es posible ensanchar el conocimiento de los personajes y sus dramas, de sus relaciones y sus antecedentes, como en una zaga. Una de las muchas ilustraciones de este hecho se evidencia en el cuento “Tan triste como ella” (1963). No se nos dice dónde suceden los hechos, ni conocemos los nombres de esta pareja, de estos protagonistas cuyo matrimonio se haya carcomido por las infidelidades y el tedio. Con esa contundencia que posee el maestro uruguayo para capturar estados del alma, nos cuenta: “Durante aquellas mañanas él no trataba, en realidad, de mirarla; se limitaba a mostrarle los ojos, como un mendigo casi desinteresado, sin fe, que exhibiera una llaga, un muñón” (10). Muy de a poco —tal como acostumbra en todos sus relatos—, Onetti nos va entregando más información; así llegamos a averiguar que este marido se había casado con ella sabiendo que esperaba un hijo de otro, un tal Mendel. Asistimos a la destrucción del jardín, único solaz de la mujer, por orden del esposo, quien avasalla de cemento lo que habría podido ser una fronda vegetal. Y escuchamos el llanto del niño como una señal recurrente que anticipa aquel fatídico desenlace, el mismo que da las claves para comprender ese inicio del cuento, entre vaporoso y onírico. Pero la identidad de los personajes nos viene dada por los vínculos narrativos que mencionábamos atrás. En un momento dado, como de paso, nos dice el narrador: Aunque ella había nacido allí, en la casa vieja alejada del agua de las playas que había bautizado, con cualquier pretexto, el viejo Petrus. Había nacido, se había criado allí. Y cuando el mundo vino a buscarla, no lo comprendió del todo, protegida y engañada por los arbustos caprichosos y mal criados, por el misterio —a luz y sombra— de los viejos árboles torcidos e intactos, por el pasto inocente, alto, grosero (11). Al toparnos con esta información, nos damos cuenta de que ella es la hija de Jeremías Petrus, el dueño de aquella derruida fábrica de barcos en torno al cual gravita la historia de otra novela: El astillero (1961). Nos ubicamos claramente en Santa María, así que la mujer es Angélica Inés, la misma que desde niña ha vivido interna en la amurallada casa de su padre. Y esto nos permite captar más profundamente sus desgracias. 5 No cabe ninguna duda sobre la autenticidad literaria de Onetti; de hecho, es uno de los narradores más originales de la lengua española. No obstante, su extraordinaria admiración por Faulkner lo llevó a hacer afirmaciones radicales, como ésta que leemos en un diálogo sostenido con el crítico Jorge Ruffinelli: “Todos coinciden en que mi obra no es más que un largo, empecinado, a veces inexplicable plagio de Faulkner. Tal vez el amor se parezca a esto. Por otra parte, he comprobado que esta clasificación es cómoda y alivia” (12). Entramos, en realidad, al terreno de las influencias, al modo como un autor se relaciona con aquellos que le han antecedido en su arte. Todo escritor se instala en la tradición; es decir, dialoga, voluntaria o inconscientemente, con quienes siente una profunda empatía espiritual. Rodríguez Monegal señalaba dos presencias más, igualmente determinantes, en la narrativa del maestro uruguayo: Borges y Louis-Ferdinand Céline (13). El primero le aportó ese vértigo imaginativo que se expresa construyendo una ficción dentro de otra —y en el tránsito permanente que los personajes hacen a través de ellas—, al estilo de ese inolvidable relato borgeseano llamado “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” (1941). Con el segundo tenía Onetti afinidades de fondo en lo que respecta a la visión del mundo, el cual percibían, en su oscuro pesimismo, como algo irredimible y catastrófico; también, y muy especialmente, en su relación con el lenguaje. Vargas Llosa lo llama estilo crapuloso y nos regala una precisa y oportuna definición: El de Onetti es un estilo que podríamos llamar crapuloso, pues parece la carta de presentación de un escritor que, frente a sus personajes y a sus lectores, se comporta como un crápula. Ni más ni menos. Las características más saltantes de este estilo son casi todas negativas. Lo frecuente es que el narrador narre insultando a los personajes —llamándolos cretinos, bestias, animales, abortos, estúpidos, monos, hotentotes, etcétera— y provoque al lector utilizando con frecuencia metáforas e imágenes sucias, relacionadas con las formas más vulgares de lo humano, como la menstruación y el excremento (14). La eficacia expresiva con la cual logra el maestro uruguayo involucrarnos en su cosmovisión melancólica y sombría pasa por ese lenguaje en el cual, sin embargo, jamás se incurre en la procacidad. Sabemos, por otra parte, que muy tempranamente y de modo asiduo Onetti frecuentó las páginas de Céline, en especial las de aquella novela titulada Viaje al fin de la noche (1932). También le rindió tributo desde su trabajo periodístico. Pero hay todavía una influencia más que haría falta reseñar de su estilo y que no es posible circunscribir a un autor concreto; sin embargo, es tan definitiva para su obra como las que se han planteado hasta aquí. 6 Juan Carlos Onetti es un narrador que no se deja adivinar. Con él nos sucede lo mismo que ante esos conversadores ingeniosos e impredecibles que nos obligan a estar siempre atentos, pues van tejiendo, a lo largo del diálogo, una seguidilla de reparos, de considerables o menudas salvedades frente a cada afirmación que se les hace. Esto podría resultar fatigante —incluso antipático— si no fuera porque cada una de esas objeciones nos sorprende y, al mismo tiempo, nos irradia una comprensión nueva de las cosas. Onetti siempre nos entrega una manera distinta de mirar y un modo más profundo de decir. Y podemos constatar que dicho distintivo atraviesa los diferentes niveles de su escritura, lo que la inmuniza contra el lugar común. Si nos instalamos en el nivel de la prosa, por ejemplo, hallamos que sus frases son inusitadas —desde sus adjetivaciones hasta su sintaxis. Leamos esta ilustración, proveniente de ese extraordinario cuento que es “Esbjerg en la costa”. Nos dice el narrador, refiriéndose al personaje llamado Montes, apenas habiendo comenzado el relato: “Me lo imagino pasándose los dientes por el bigote mientras pesa sus ganas de empujar el cuerpo campesino de la mujer, engordado en la ciudad y el ocio, y hacerlo caer en esa faja de agua, entre la piedra mojada y el hierro negro de los buques donde hay ruido de hervor y escasea el espacio para que uno pueda sostenerse a flote” (15). Si nos detuviéramos en cualquier momento de la frase, nos resultaría imposible anticipar hacia dónde nos conducirá su ritmo serpenteante en la palabra que sigue. Este rasgo se replica si nos cambiamos de esfera. Una de las mayores obsesiones de Onetti es cómo entregar la información de la historia que está narrando. Y suele hacerlo con un severo cuentagotas. Esta disposición para contar es la característica más representativa de la novela policíaca, género por el cual tenía el maestro uruguayo especial debilidad. Si bien leyó a los autores mayores del relato negro —Hammett y Chandler—, no discriminaba demasiado a la hora de pillar estas novelitas que devoraba con el apetito de un bebé glotón, las mismas que ya en sus años postreros le proporcionaba su esposa Dolly como si fueran golosinas. Cuando le pasaron el famoso cuestionario Proust, al que suelen recurrir los magazines literarios, respondió así a una de las preguntas: —¿Su sueño de dicha? —Whisky y una buena novela policial que todavía no he leído. Aunque no practicó el género, a la hora de escribir sí incorporó muy deliberadamente el recurso del suspenso. Éste habría de ser determinante en la ejecución de sus mejores relatos; pero también repercutió de forma negativa en algunas de sus narraciones que, debido al exceso de información implicada, se oscurecieron hasta un punto innecesario, como sucede en “La cara de la desgracia” (1960). En el primer caso podríamos referir esa exquisita obra maestra del cuento titulada “Jacob y el otro”. A través de la rotación del punto de vista —otra de las técnicas en las que Onetti es un verdadero experto—, vamos conociendo los pormenores de la historia, del combate entre Jacob van Oppen y el turco Mario. La identidad de los contrincantes se nos revela mediante una dosificación de los datos ejercitada con la precisión de un relojero suizo. Sabemos desde el comienzo que hay un gigante malherido. ¿Qué ha pasado? Luego nos enteramos de que ambos luchadores poseen rasgos físicos parecidos. ¿Cuál de los gigantes está moribundo? Será necesario recorrer cada página de esta memorable narración para saciar la curiosidad que su autor ha sabido exacerbar en nosotros de principio a fin. Hay, por supuesto, muchas otras cosas inolvidables en este cuento —como el príncipe Orsini, manager de Jacob, o Adriana, la novia del turco—; por eso, transcurridas tantas décadas, los lectores de hoy nos preguntamos por qué razón no le concedieron el primer premio en el concurso de cuento que organizó la revista Life en 1960. Quizá por ese vicio que tenía Onetti de quedar segundo en todos los certámenes literarios a que se presentaba. 7 Si bien es cierto que entre sus relatos hay unos mejor logrados que otros, todos desarrollan en profundidad esa mirada tan particular que el autor tenía sobre la vida y la literatura. No hay claudicación en ninguno de ellos —ni ante modas, ni ante editores, ni ante el éxito. La suya fue una búsqueda incesante en el fondo de su alma y una indagación permanente en su relación con el lenguaje. Alguna vez hizo, en tal sentido, esta declaración de principios: “Nunca me ha importado la crítica ni ha influido en mi obra. Creo que ésta es el producto de mí mismo, y aunque reconociera que el crítico tiene razón no podría cambiarla. Los errores, en este sentido, son como la cara que tengo. No se pueden cambiar” (16). De modo que en sus narraciones hallamos una y otra vez las obsesiones habituales, aunque desplegadas siempre en admirables y proteicos anecdotarios. En repetidas oportunidades habló Onetti sobre el origen de sus relatos, como en el caso del que habría de ser, probablemente, su cuento más impecable: “El infierno tan temido”. A Jorge Ruffinelli y a Joaquín Soler Serrano les refirió, en momentos distantes, la génesis del mismo. Se trata de una historia sucedida realmente en Montevideo y que le fue contada al maestro uruguayo por su amigo Luis Batlle Berres, quien fue presidente de la República —a él le dedicó El astillero. Un empleado de la radio Ariel, casado con una actriz de radioteatro, abandonó a su esposa al enterarse de que ella le había sido infiel durante una gira. La mujer, en retaliación, le empezó a mandar fotografías obscenas en las que aparecía ella acostándose con amantes ocasionales. Para incrementar el martirio, envió las fotos a los amigos de su ex marido. Hasta que llegaron también a su círculo familiar. Éste no pudo resistirlo y se suicidó. Onetti pone al servicio de la insólita situación su extraordinaria pericia narrativa y, de modo estratégico, destaca en todo ello una dinámica de ambigüedad. Dota a sus personajes, por supuesto, de unas particularidades significativas. El hombre, llamado Risso, es un periodista que cubre la sección Carreras Hípicas en un periódico. Viudo y con una hija en edad escolar ha contraído nuevas nupcias con Gracia César, una joven actriz a quien dobla en edad. Nos cuenta la devoción con que ella se ha entregado a su esposo y a la hija de éste. Y, sobre todo, nos presenta la promesa de amor incondicional que él le ha hecho a su mujer, más allá de cualquier consideración. Por eso cuando Gracia César le confiesa una aventura sin importancia y Risso reacciona rompiendo el matrimonio, se granjea el odio más visceral que pueda ella ejercer. En esto se reproducen las coordenadas principales de la historia original, incluida la gradación de la represalia —las fotografías son remitidas a instancias cada vez más entrañables en los afectos del protagonista. Pero Onetti sabe la importancia de subrayar en esta historia los elementos más oscuros; así desborda las explicaciones simplistas y se adentra en la exploración de la crueldad. Porque si bien es cierto que hay aquí una venganza, también la mujer está llevando a cabo una inmolación. Sí, la mueve el odio; pero es innegable que ese hombre le importa hasta un grado supremo: algo muy parecido al amor. Por eso nos dice el narrador que Risso, al recibir la segunda foto, “midió su desproporción, se sintió indigno de tanto odio, de tanto amor, de tanta voluntad de hacer sufrir” (17). En lo que respecta al marido, saltan igualmente a la vista sus contradicciones. De una actitud posesiva y condenatoria hacia Gracia César —la misma que generó la separación— se va moviendo de a poco, es decir, a medida que acumula fotografías. Con la cuarta de éstas, la cual llega a su casa y es interceptada por la abuela de su hija, el protagonista toma la decisión de buscar a su esposa e intentar el regreso. Ha ingresado a un estadio excepcional: “Volteado en su cama, Risso creyó que empezaba a comprender, que como una enfermedad, como un bienestar, la comprensión ocurría en él, liberada de la voluntad y la inteligencia” (18). Desafortunadamente, las cosas no terminan ahí para el periodista. La parte final de esta historia nos la cuenta el viejo Lanza, un compañero del periódico a quien le había llegado una de las fotos previas. Por su testimonio sabemos que Gracia César envió una última fotografía a la niña, al Colegio de Hermanas donde estudiaba. Éste fue el puntillazo definitivo para Risso, quien toma entonces la opción del suicidio. Así se configura una dimensión intangible en este relato, un más allá que no puede ser explicado y que está en la base de su excelsitud, de su hondura para inquirir algo tan complejo como la crueldad. Al comentar los cuentos de Onetti, Rosario Hiriart afirmaba: “La fatalidad rige la vida de todos sus personajes, quienes parecen arrastrar siempre un cansancio atávico, mientras que la forzosa incomunicación en que viven les impide mezclarse con la vida” (19). Resulta a la vez curioso y revelador el rótulo escogido para este cuento, el cual proviene del célebre soneto anónimo que se titula “A Cristo crucificado”, esa joya de la mística española: “No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido; / ni me mueve el infierno tan temido / para dejar por eso de ofenderte”. También de este modo quiso el maestro uruguayo cifrar las claves del misterio que se oculta detrás de la maldad humana. * * * * * Leer los relatos de Onetti es recorrer una de las obras más inquietantes y exquisitas de la literatura escrita en español. Entre los años 60 y 80 del siglo pasado hubo una fuerte acogida crítica acompañando su producción narrativa. Dos momentos tuvieron especial notoriedad. El primero, a raíz de su exilio en España —cuando le fue dedicado el número monográfico de los Cuadernos Hispanoamericanos, en 1974—; y el otro en 1980, en ocasión de la entrega del Premio Cervantes de Literatura. Sin embargo, en lustros más recientes ha habido una especie de marea baja en su recepción. Pero este año han vuelto a florecer signos que muestran una renovación del interés editorial y crítico. Acaba de aparecer el tercer volumen de sus Obras completas, editado por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, bajo el cuidado de Hortensia Capanella. Las celebraciones de su centenario han tenido gran acogida en las dos orillas del Atlántico y de la lengua. Mario Vargas Llosa ha lanzado un afectuoso libro sobre la obra de Onetti. Diversas publicaciones le han dedicado separatas y número monográficos, como la revista Ínsula Nº 750 y la revista Turia Nº 91, recién impresas en España. En fin, podemos decirle al lector, con toda certeza: adelante, el banquete está servido. Madrid, julio 1 de 2009, en el centenario de Juan Carlos Onetti. Notas 1. ONETTI, Juan Carlos (prólogo de Antonio Muñoz Molina). “El posible Baldi”. En: Cuentos completos. Editorial Alfaguara. Madrid, 2007 (1994). Pág. 53. Todas las citas de los cuentos provendrán de esta edición. 2. Ídem. Págs. 53, 54. 3. MUÑOZ MOLINA, Antonio. “Sueños realizados: invitación a los relatos de Juan Carlos Onetti” (Prólogo). En: ONETTI, Juan Carlos. Op. cit. Pág. 23. 4. SOLER SERRANO, Joaquín. “A fondo”. Radiotelevisión Española. Madrid, 1977. 5. HARSS, Luis. “Juan Carlos Onetti, o las sombras en la pared”. En: Los nuestros. Editorial Suramericana. Buenos Aires, 1977 (1966). Págs. 223, 224. (El subrayado no es del original.) 6. VARGAS LLOSA, Mario. El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti. Editorial Alfaguara. Madrid, 2008. Pág. 39. 7. ONETTI, Juan Carlos. “Réquiem por Faulkner (Padre y maestro mágico)”. En: Marcha, Montevideo, julio 13 de 1962. 8. ONETTI, Juan Carlos. “William Faulkner”. En: Acción, Montevideo, julio 15 de 1962. 9. RODRÍGUEZ MONEGAL, Emir. Literatura uruguaya del medio siglo. Editorial Alfa. Montevideo, 1966. Pág. 258. 10. ONETTI, Juan Carlos. “Tan triste como ella”. En: Cuentos completos. Op. cit. Pág. 296. 11. Idem. Págs. 297, 298. 12. RUFFINELLI, Jorge. Palabras en orden. Universidad Veracruzana. México, 1985 (1974). Pág. 108. 13. Cfr. RODRÍGUEZ MONEGAL, Emir. “Onetti o el descubrimiento de la ciudad”. En: Revista Capítulo Oriental, Nº 28. Montevideo, 1968. 14. VARGAS LLOSA, Mario. Op. cit. Pág. 116. 15. ONETTI, Juan Carlos. “Esbjerg en la costa”. En: Cuentos completos. Op. cit. Pág. 155. 16. ONETTI, Juan Carlos. “Unas citas de Onetti”. En: Cuadernos Hispanoamericanos, Nº 292. Madrid, 1974. Pág. 27. 17. ONETTI, Juan Carlos. “El infierno tan temido”. En: Cuentos completos. Op. cit. Pág. 216. 18. Ídem. Pág. 225. 19. HIRIART, Rosario. “Apuntes sobre los cuentos de Juan Carlos Onetti”. En: Cuadernos Hispanoamericanos, Nº 292. Op. cit. Pág. 309. ** Alejandro José López Cáceres alejolopz@hotmail.com Escritor y realizador audiovisual colombiano (Tuluá, 1969). Ha publicado los libros Tierra posible (crónicas, 1999), Entre la pluma y la pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (ensayos, 2003), y Dalí violeta (cuentos, 2005). Reside en Cali, donde dirige la Escuela de Estudios Literarios (http://estudiosliterarios.univalle.edu.co) de la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). === Oh, Michael (1958-2009) =============================================== === Muerte del pop, la genética popular de lo trasplantado ================ === Mauricio Torres Paredes =============================================== Cuando conocí a Edgar Allan Poe, sus cuentos, su poema “El cuervo”, supe que los desequilibrios humanos eran carentes de pulso y sobrevivían en la urgencia de lo limitante; supe también que existían otros discursos más allá de los tradicionales, de los dominantes, y que la muerte siempre ha de ser una acción rebelde y, como plantea el viejo Parra, “un hábito colectivo”. ¿Quién si no la ciencia tiene hoy el derecho de resucitación? Cuando supe de la intervención de Vincent Price en la canción Thriller, con su voz inigualable, con su oscuridad perpetua y su risa perversa, supe que tu decadencia como la decadencia de la humanidad era reflejo de la transformación de tu rostro, de tu raza, de tu piel. El reflejo de todos y cada uno, ese reflejo oculto en un encierro hermético, la caída del ángel negro, las profundidades de lo siniestro. La piel reflejo de reflejos, el cuerpo se te escapó mil y una veces, se trasplantó tu mito y las realidades fueron una farándula al igual que la desaparición de un filósofo en la antigua Roma, de un alquimista en la edad media, de una estrella del pop en la freak época posmoderna. ¿Algún veterano médico alemán nazi habrá alguna vez imaginado que se podría llegar a decolorar la piel de color y formar arialidad, que lo hibrido tiene la posibilidad de subsistir? Oh, Michael, para qué hablar de tu obra musical, de tus excentricidades, de tus amores y de la enigmática, incomprensible vida que llevaste o que te llevó o que simplemente se llevaron, serían temas inacabados, de percepciones multiplicables, de una carga ética y valórica gigante, que como poeta dejó a los voluntariosos personajes que esperan un mundo mejor; yo por mi parte me remito a delirar con un acontecimiento humano, demasiado humano, como es la muerte, tu muerte, Michael Jackson. Imagínate que escribo tu nombre en este computador y no me colorea las palabras (tu nombre) como error, esta máquina al parecer te conoce en demasía, al igual que la máquina deseante. Y tú siempre con tu incertidumbre, con tu nihilista ser, prometiendo volver a los escenarios como quien espera en su pueblo ver llegar al circo con el excéntrico personaje de dos cabezas, las hermanas siamesas o en estos tiempos el niño que muestra su mascota virtual. Londres te esperaba, los medios comunicacionales te esperaban volver a construir-destruir, mientras la multitud agolpada ante la guillotina esperaba gritar muerte al monstruo, pero siempre los escenarios de la realidad te quedaron pequeños, validando la tesis de que la realidad supera a la ficción. Confirmado: a la edad de 50 años muere Michael Jackson, ya no tenía pulso, se hizo lo posible para resucitarlo. Su carrera y su vida controvertida. Autopsia, funerales, entierro, volver a escuchar tus canciones. Y el mundo entero ha de responder ahora mismo para decirte una vez más: “¿Quién es malo?”. La carne Explosión discriminada y dispuesta a ser acallada incluso con la muerte. Pasos transportados inalterables Hechos futuros La carne Nueva carne La nueva carne electrificante La enfermiza blanca carne arrolladora ...Y no soporté... Llegue a matar el extremo De -tener el tiempo Des-hacer el espacio. ** Mauricio Torres Paredes mauriciotorresp@hotmail.com Poeta chileno. Ha publicado los poemarios Al mundo le aze falta zolo un orgazmo maz, Adicción, El futuro prometido (éstos, parte de la trilogía de fin de siglo); Orgasmos y ...todas las playas del planeta. Colaborador del portal Escritores y Poetas en Español (http://www.letras.s5.com). Artículos suyos han sido publicados también en otros sitios del Web. === La voz del pueblo en la voz del poeta Morgado Argenis Díaz ======= José Manuel Morgado se confirma como hombre de izquierda, ligado desde su juventud al PCV. Tipógrafo, editor, redactor periodístico, humorista y, sobre todo, poeta. Su poesía es forma de vida y pensamiento comprometido con “las luchas del pueblo”. No nos sorprende encontrar a José Manuel Morgado sentado frente a su vieja máquina de escribir; aunque ya no está en su viejo taller de tipografía de la calle Páez, sino en casa de un sobrino suyo, en la calle Isaías Medina de Villa de Cura. A sus 84 años lo sostiene el misterio de la palabra y su inquieto pensamiento político comprometido con lo que él llama “las luchas del pueblo”. Esta praxis lo acompaña desde las aulas de la antigua escuela Arístides Rojas, dirigida entonces por Sady Rodríguez (a quien califica como excelente persona y muy profesional), donde colabora con el periódico El Villacurano, el cual vendían en las calles de Villa de Cura por una “locha” (12 céntimos y medio de bolívar). Por su cuenta edita El Villano (1941), con la coletilla: “derivado de Villa por si acaso”, un periódico escrito a máquina donde se destacan los incipientes elementos de humor y sátira que se irán desarrollando en posteriores órganos informativos impresos: El Unitario, del cual es redactor y director, a la caída del perezjimenismo; El Cotejo Mocho, ocasionario humorístico fundado con la colaboración de Pedro Ezequiel González y Víctor Hernández Ramos, ya fallecidos; este periodiquito tamaño octavo, que lleva a cuestas 50 años de vida reptílica, tratando de que los villacuranos sonrían en medio de la amargura presente o pasada, sin dejar a un lado el pensamiento comunista y revolucionario de su creador, antiimperialista hasta el tuétano a la manera de Aquiles y Aníbal Nazoa y muchos amigos, “camaradas”, que le acompañaron en aquellos tiempos de lucha. Con Andrés Pasquier llegó a repartir propaganda clandestina del PCV. Recuerda que en 1946 ocupó el cargo de secretario de la Junta Electoral de los valles de Tucutunemo; mientras leía asiduamente literatura marxista-leninista. Es un gran admirador de Fidel Castro y del pueblo cubano, uno de sus folletos se titula: Una flor para Cuba, versos sencillos dedicados a la perla caribeña. También admira al presidente Hugo Chávez y comparte la idea de construir el socialismo del siglo XXI. Este villacurano de nacimiento (8 de agosto de 1924), José Manuel Morgado, es tipógrafo de chivalete, oficio que aprendió de su tío Inocencio Adames Barrios, tipógrafo y fundador de la Editorial Miranda. Oficio que ejerció por 54 años y le permitió levantar y mantener, junto a Elena Oropeza, una nutrida familia integrada además por sus hijos: Bladimir, el mayor de los varones, Miguel, Oscar, Yadira, Ivanova, Beryeni y Bersi Flor. Ahora rememora recuerdos de la infancia: “Me crié con mi tía Ana Josefa, aunque siempre iba a la solariega casa de El Pozote, frente a la placita Ayacucho, a pedirle la bendición a mis padres: Martín Adames Barrios, el “viejo Martín” y Mama Ua... María Eugenia Morgado. Soy el mayor de seis hermanos, tres hembras y tres varones”. También de esos años evoca a Yolanda Paradisi, al bachiller Rodríguez, quienes de alguna manera orientaron su creación poética; éste último, poeta, compositor y bohemio. Rememora también a Hugo Oliveros, cuya vida y obra fue dispersa, un poeta oscuro y siempre bohemio y beodo. No se puede negar esta influencia temprana en el alma lírica de JM; aunque a él no se le conoce como bohemio le gusta compartir con sus selectos amigos, el tango y los versos recitados por Teobaldo Parra, otro antiguo integrante de la “Peña Morgado”. Muchos “camaradas” como Teobaldo hoy ya no están o se han alejado, lo cual lamenta el poeta. Poco amigo de las disciplinas partidistas, aún considera que el PCV es un partido internacional y que nadie debe meterlo en el mismo saco con los otros partidos que dicen apoyar “el proceso”. De pensamiento lúcido, sigue siendo, y probablemente morirá siendo, un hombre de izquierda. Pero sobre todo, Jotaeme, como lo llaman sus amigos, es poeta. Comienza a escribir desde los 12 años de edad. De una poesía telúrica, vegetal, para algunos comprometida y social. “Mi poesía está orientada a expresar los sentimientos de mi gente y mi tierra”, dice. —La más pura manifestación del hombre, porque lo involucra en los buenos sentimientos ajenos, es la poesía —expresa JM, y añade—: yo pertenezco a la escuela de Aquiles, quien, cuando aún no había cumplido los veinte años y sus brazos parecían “las ramas de un añoso ciprés”, comienza a comprometer su poesía con la gente sencilla y empieza a nacer su credo en el “gran poder” del pueblo. JM ha publicado varios libros y folletos que recogen sus poemas, epígrafes, crónicas, sátiras y añoranzas, al igual que su humor. Destacan: Sangre, mi madre roja (primera edición, 1952; segunda edición, 1993); Palabras para la patria y el amor (1962); Prosa y poesía (1981); Jazmín y cariaquito (1986), un libro dedicado al recuerdo imborrable de Aquiles Nazoa. Prosa: Vuelva a sonreír (con El Cotejo Mocho), Villa de Cura, 1996. La poesía de JM no sólo abarca lo social y lo telúrico, sino también lo erótico; la mujer venezolana está presente en sus versos, llenos de amor y justicia social. Una vez dijo José Aloise Abreu: “El mundo de José Manuel Morgado debe abrirse al entendimiento de más gente, para que sirva de alivio y abrevadero en este centro de discordias que nos sumerge”. ** Argenis Díaz jargenisd@yahoo.com Escritor, ensayista, articulista y poeta venezolano (Villa de Cura, Aragua, 1954). Es miembro activo y directivo del Grupo Senderos Literarios (La Victoria, Aragua) y de la Fundación Villa Literaria (Villa de Cura). Es redactor cultural en los diarios La Antena (http://www.diariolaantena.com.ve; San Juan de los Morros, Guárico), donde coordinó por más de tres años la página cultural Raíces (1993-96); y Hoy Diario del Sur (Aragua), en el cual mantuvo la Hoja Cultural Laberinto (1997-98). Ha publicado trabajos poéticos, ensayos y artículos de opinión en diversos diarios y revistas de Aragua. Editor de la revista Laberinto, primera edición (2004), también forma parte del equipo editorial de la revista Huellas del Sendero del grupo Senderos Literarios (2004-2008). Desde enero de 2007 forma parte del equipo de producción del programa “Tu Café Literario”, que transmite Zamoranos 94.7 FM (Villa de Cura) los sábados de 7 a 8:30 de la mañana. Ha publicado los poemarios De espaldas al silencio (Senderos Literarios, 1992) y Alas de papel (Senderos Literarios, 1997). Textos suyos han aparecido en diversas antologías. Ha trabajado como docente de aula, instructor y facilitador de diversos talleres y cursos de formación en castellano y literatura, creatividad literaria, oratoria, redacción y periodismo comunitario. Participó como organizador en los encuentros de articulistas de opinión realizados desde 1996 hasta 2000 por Senderos Literarios. Ha recibido numerosos reconocimientos, como el “Zamora de Oro” como el poeta más destacado del año 1994; como articulista del diario La Antena (1996, Alcaldía del municipio Zamora; Villa de Cura) y la Medalla de Honor al Mérito por la Dirección de Cultura del estado Guárico (Fundaculgua, 1997). === Centenario de la muerte y 176 años del nacimiento ===================== === de Wilhelm Busch (1832-1908) Juan Franco Crespo ================== La historia del cómic es tan antigua como el hombre; algunos teóricos retroceden a las pinturas rupestres, otros nos llevan hasta las célebres inscripciones de la Columna Trajana en Roma en donde se recogen las andanzas de este emperador nacido en lo que actualmente es la provincia de Sevilla; más reciente será la teoría que nos acerca a la difusión masiva de una obra que no se produce hasta la llegada de la imprenta (que no invención) de la mano de Gutenberg. El mundo de la historieta, el tebeo, el cómic o como queramos denominarlo, tiene diferentes perfiles y fuentes; de todas ellas tenemos que beber o será imposible recrear el mundo mágico que representan los dibujos y ese género literario que no siempre ha sabido valorarse cuando en realidad nos está ofreciendo el mejor sedimento para los futuros lectores. Hoy nos detendremos en un personaje varias veces filatelizado; especialmente en el área germana, en esta oportunidad son ocho ejemplares que también aparecieron reunidos en hojita minipliego que puso en circulación el principado alpino de Liechtenstein para conmemorar el centenario de su muerte. Wilhelm Busch (Wiedensahl, 15 de abril de 1832; Mechthausen/Seesen, 9 de enero de 1908); pintor, poeta y dibujante alemán, originario de la Baja Sajonia. Su formación superior la encaminó hacia el mundo de la mecánica, había iniciado su carrera de ingeniería en la Escuela Politécnica de Hannover, pero su inteligencia natural le lleva hasta las academias de bellas artes de Dusseldorf, Amberes y Múnich. Realizó historietas desde una perspectiva satírica, sus personajes más famosos fueron Max y Moritz (Maximiliano y Mauricio). Ambos personajes de ficción fueron considerados, a finales del XIX, una pareja sumamente subversiva que provocaba rebeldía e indisciplina en los jóvenes de la época. Sin embargo la obra se alzó con el título de libro juvenil de mayor éxito en lengua alemana, su lectura se convirtió en algo habitual para varias generaciones y aún hoy es raro encontrarse con algún alemán que no sepa narrarnos algunos de los pegadizos versos de ambos niños rebeldes. Hay que tener en cuenta que la obra de Busch apareció en una época en la que la literatura juvenil se caracterizaba por la propagación de valores burgueses, su fina ironía, el ritmo y la gracia de sus versos, unidos a la expresividad de los protagonistas de las historietas harán el resto para acabar cautivando a la chiquillería alemana, que devoraba con fruición las travesuras de los dos héroes que aterrorizaban a los vecinos de un pueblecito en el que el autor centró su obra (fue traducida a más de 100 idiomas) y, en el 2008, con motivo del centenario de su muerte, se recuperó una serie de obras biográficas y se montó varias exposiciones para honrar su memoria. Dispone de un museo en Hannover que recoge su legado desde el año 1937, allí podemos admirar su famosa colección de arte satírico que logró formar a lo largo de su vida y que abarcaba nada menos que cuatro siglos del arte satírico internacional; el archivo se complementaba con más de 20.000 dibujos y una biblioteca especializada en su vida y obra. Según el director, Hans Joachim Neyer, “Busch fue un crítico tanto de la gente como de la sociedad de su tiempo y fue su vida campesina, en la Baja Sajonia, la que le sirvió y le inspiró para crear sus satíricas historietas”. Hijo de un tendero de Wiedensahl, con su mordaz y crítica mirada, supo crear un humor en donde caricaturizó la vida de su entorno más inmediato: las cercanías de Hannover. Para ello exageró sus obras y puso como ejemplo a niños malcriados que acabaron rompiendo los esquemas de la sociedad de su tiempo. No se caracterizaba precisamente por la compasión y, quizá, sea ese el motivo por el cual este alemán ha ejercido tanta influencia en los autores de tiras cómicas de medio mundo, muchos simplemente han copiado hasta la saciedad elementos característicos de sus historietas, ¿quién no recuerda nuestra pareja de inseparables y traviesos Zipi y Zape? Se le ha acabado reconociendo como el “padre del cómic moderno”, no hay que olvidar que fue uno de los grandes pintores paisajistas, aunque su vida privada no fue fácil, solterón empedernido, antes de morir, decidió quemar toda su correspondencia y archivos. Busch se encargó de reflejar en su literatura lo equivocado, lo feo y lo malo, todo lo contrario de lo que hicieran Goethe o Lessing; curiosamente, en un momento en que la sociedad (sobre todo la clase media) celebraba con regocijo su desparpajo y la constante violación de lo políticamente correcto, de ahí que las aventuras de Max y Moritz (en el mundo de habla hispana recibieron el nombre de Paco y Pedro tal y como nos recuerdan las publicaciones de la Editorial Reclam), los dos traviesos muchachos que amargaban la vida a todo el mundo y no provocarán un estado de angustia cuando finalmente sean castigados y triturados en un molino del que saldrán convertidos en pienso para patos. Un fin brutal, terriblemente cruel, qué duda cabe, era lo que buscaban sus ávidos lectores, Busch supo dosificar esa característica que hizo que sus historias perdurasen en el tiempo y fuera una literatura de consumo masivo, dándose la paradoja de que mucha gente no tenía nada para comer, pero si lo que tenía en el bolsillo le permitía comprar un ejemplar de sus historietas, no dudaba en hacer esto último. Busch se convirtió en millonario desde que apareció su historia sobre un ratón que acaba perturbando la paz en 1860, aunque el éxito realmente lo conocerá con los dos traviesos que aún hoy logran deleitar a los alemanes. Su primera edición en color apareció en 1925. Publica su primera historieta a los 27 años en la revista satírica Die Fliegende Blätter (1859) y en el Münchener Bilderbogen. Las principales obras dibujadas y publicadas, muchas de ellas de contenido político, fueron Bilderpossen (1864), Max und Mortiz (1865), Schurrdibur oder die Bienen (1869), Der heilige Antonius von Padua (1870), Bilder sur Jobsiade (1871), etc. También compuso algunas poesías sin texto, entre ellas Kritik des Herzengs, Eduards Traum o Der Schmetterling. En su producción con textos es un dechado de agudeza magistral en donde abundan ingeniosas ideas rítmicas y verbales en un estilo trivial que desemboca en un humor pesimista pero de gran alcance entre sus seguidores. En su legado nos encontramos pocas concesiones a la galería: siempre se burló de la hipocresía. ¡Cuánto daríamos hoy por tener un autor en estos momentos de “talante burlesco” en la piel de toro! Su etapa más prolífica se dio en las décadas de 1864 a 1884, le reportó bienestar, fama y una holgada posición económica hasta el último de sus días. Los sellos son todos del mismo facial: 1,30 francos suizos y representan a la Institutriz Lámpara, Hans Huckebein, Max y Moritz, la viuda Bolte, Elena Pensadora, el mono Fipps, el sastre Böck y el poeta sin inspiración Balduino. Han sido diseñados por Leone Ming y Christine Böhmwalder, fueron realizados en la Imprenta Estatal Austriaca (Viena) sobre papel de 102 gramos. En la parte superior derecha de la hojita va una caricatura del personaje, por supuesto hubo los correspondientes sobres de primer día (dos) y tarjetas máximas (ocho) que fueron canceladas con un cuño especial donde aparece la firma autógrafa del escritor y su fecha de puesta en circulación el 1 de septiembre de 2008. Referencia: www.wilhelm-busch-museum.de ** Juan Franco Crespo lacandon999@yahoo.es Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). === Mario Benedetti ======================================================= === La tenacidad de un sueño Julia Elena Rial ======================== En un encuentro de momentos poéticos y vivenciales se va envolviendo la lírica de Mario Benedetti. Nostalgia de la cotidianidad dejada en su lar nativo, del amor compartido con la soledad del exilio. Poesía y prosa que fertilizó ante el deseo de redención de odios políticos y la utópica calma y convivencia a costa del olvido. La repercusión de su sensibilidad por el país se manifiesta en una actitud crítica tanto hacia los determinismos políticos como ante los deshumanizados cambios profundos, que carecían de esperanzadas estridencias sociales propias de las grandes propuestas transformadoras. Reflexiones expresadas en su obra literaria, sobre todo en Despistes y franquezas, collage de géneros literarios con que el escritor metaforiza, a través del juego discursivo, la desarmonía y desaciertos del mundo actual. Siente que cuando se pierden las huellas es muy difícil rescatar y realizar los sueños. Poeta que aún al final de sus días creía que la reconciliación debe superar la desesperanza originada en la involución deformante que ha sufrido el ser humano. Ideas que nos llevan a profundizar en su código personal, subjetivo, que se afilia a propuestas de diálogo entre las circunstancias sociales del Uruguay de los años setenta, y su concepción poética con rasgos neorrománticos, según leemos en La casa y el ladrillo. Poesía de memoriosa ternura cuando dice en Bodas de perlas: “Siempre hay un finísimo llanto un placer / que a veces ni siquiera tiene lágrimas / y es la parábola de esta historia mixta / la vida a cuatro manos / la alegría en que nos apoyamos”. Su pasión por la actualización de la poesía asoma en la palabra sencilla, cotidiana, ágil, escrita posiblemente en la penumbra de un hotel o en la solitaria multitud de la antesala de algún avión, a pesar de lo difícil que le resulta interpretar el “No sé qué dice el viento del exilio”. Un acaso lleva a suponer que el tono confidente del recuerdo pueda matar la melancolía, a sabiendas de que la poesía es su catarsis; porque “El poeta es consciente de que la palabra es su instrumento; nada más ni nada menos”. Pienso que es un acto introspectivo de desencuentro con el presente que rechazaba. Un expresionismo poético transformado en un “Yo” vivencial elimina toda posibilidad de mímesis, para buscar la intratextualidad en su propia vida abrumada por el contexto político uruguayo, metaforizado en los versos que dicen: “De tanto mirar al país se me fue desprendiendo la retina”. Más allá del traumático exilio se define un agudo lector de los signos que definen el tiempo de Latinoamérica en la década del setenta; un Benedetti fuerte ante la adversidad. La poesía de entonces no es un mensaje melancólico y epitáfico, es la lírica de auténticos valores tejida con hilos de libertad. A veces descontextualizada a causa del deambular, como paseante obligado, por lugares que se entrometen en los poemas, como un aquí extraño pero inmediato o el allá fragmentado por el barroco dramático de una dictadura militar; siempre en búsqueda de un camino hacia mundos y vidas solidarias y compartidas, porque “Cuando ya nadie sea capaz de retomar el hilo de la antigua oración. Habrá que empezar a tejer otra, a compaginar otra en que las palabras no serán las mismas, que en ese entonces aparecerán como debiluchas, anémicas, vacilantes, excesivamente cautelosas, pero con el tiempo irán recomponiéndose, inventando”. El escritor nos habla de un cambio de sintaxis en una sociedad nonata. Fragmento que desde Primavera en una esquina rota suda el dolor testimonial del perseguido político. Sin perder el fondo sensible que siempre lo trasciende, Benedetti acude al metadiscurso para hablar, entre otras cosas, de “Palabras flamantes desde las cenizas de otras prematuramente calcinadas”. Sobre todo para renacer “Sin la amargura que es torva, y además nos recluye y segrega”. La exteriorización de sus pensamientos y la urgencia por escribirlos revela que la formulación verbal pudiera condicionar un futuro soñado y diferente; más allá de los no lugares: rascacielos, aeropuertos, intramuros citadinos, estaciones de tren que se convierten para el poeta en la violencia espiritual de la pérdida de identidad y pertenencia. Por eso lleva un ladrillo a cuestas: “Para no olvidar cómo era su casa”. La imagen literaria trata de despertar la somnolencia de un momento social enfermo mediante el traslado del tiempo histórico al tiempo estético. El ladrillo es la respuesta alentadora para construir un mundo posible con las huellas que preservan el patrimonio espiritual. Es el discurso perseverante para que, a pesar de la fragmentación social, se pueda lograr la armonía, más allá del odio, un hondo humanismo que asume el escritor como respeto por las ideas en Latinoamérica. Quien busque en Benedetti la agrietad sectaria o la alienación propagandística ignora que el espíritu del escritor se muestra inalienable, en un terreno de conciencia social donde la imagen literaria se conjura alrededor del poder mágico del respeto humano, del amor y la amistad. Su concepción dialéctica se expresa en la espera de que las contradicciones puedan llevar a su país a una convivencia entre sociedad, pensamiento y naturaleza. El socialismo no dogmático de Mario Benedetti logra en su literatura el rechazo a la antipoesía deshumanizada de la violencia, para repensar un mundo hecho de conjunciones que superen los fundamentalismos y el pensamiento único. Una actividad creadora que sólo en libertad logra ser arte. Arte literario que en los últimos años del escritor uruguayo se va transformando en un sentir irónico acerca de lo cotidiano en el vivir del hombre actual. Siente que las transformaciones sociales y el desarrollo tecnológico superan la disposición humana para comprenderlo e interiorizarlo. Un nuevo contexto donde la educación, la amistad, el amor, la literatura se hallan distorsionados, destituidos o perdidos, su preocupación lo lleva a decir “No estoy seguro de poder habituarme”. Su formación espiritual no le permite concebir la literatura como un puro estimulante erótico y sexual; hablar del amor no en función de la comunión íntima entre dos personas sino un objeto de placer momentáneo. Leer Despistes y franquezas es adentrarnos en un Benedetti que profundiza la presente problemática humana, sin metas ni logros espirituales; tanto en el Tiempo que no llegó y en los demás capítulos reflexiona, a través de personajes, en los cuales la carencia de libertad restringe la evolución del ser humano. “Todo es transitorio... todo es provisional”. El hasta ayer exiliado en otro país es ahora un exiliado en su propio tiempo y espacio. Sin embargo la condición espiritual de Benedetti esperaba y desde la eternidad de los poetas esperará un cambio de actitud en el juego de la vida. Bibliografía • BENEDETTI, M. (1976). La casa y el ladrillo. México: Siglo XXI. —. (1983). Primavera en una esquina rota. La Habana: Casa de las Américas. —. (1990). Despistes y franquezas. Madrid. Alfaguara. —. (1991). La realidad y la palabra. Barcelona. Destino. —. (1996). Andamios. Buenos Aires. Seix Barral. • YURKIEVICH, S. (1978). La confabulación de la palabra. Madrid. Taurus. • SÁNCHEZ VÁZQUEZ, A. (1993). Las ideas estéticas de Marx. La Habana. Instituto Cubano del Libro. • VÁZQUEZ MONTALBÁN, M. (1992). “Benedetti o el romanticismo ante el tercer milenio”. En: Anthropos (132), 61. ** Julia Elena Rial majusa@cantv.net Escritora y docente argentina (Tandil, provincia de Buenos Aires). Reside en Maracay, Aragua (Venezuela). Profesora de castellano y literatura en el Instituto del Profesorado de Buenos Aires. Estudió filosofía en la Universidad de Buenos Aires e historia de las ideas latinoamericanas en la Universidad de Chile. Se especializó en literatura latinoamericana en la Universidad de Chile y cursó la maestría en literatura latinoamericana en la Universidad Pedagógica de Maracay. Ha publicado el cuento "La fábula rota" y los ensayos El esperpento en Tirano Banderas de Valle Inclán, La poesía social de José Martí, Las masacres: ortodoxia histórica, heterodoxia literaria (premio de ensayo Miguel Ramón Utrera 1998) y Constelaciones del petróleo (2002). En publicación Memoria e identidad en José León Tapia y el ensayo Identidad, memoria y olvido (mención de honor en el premio de ensayo Augusto Padrón 2005). Colaboradora de la revista brasileña Hispanista. Jurado del premio de ensayo Augusto Padrón 2001 y del premio de ensayo Marita King 2005. Dicta talleres sobre narrativa del petróleo y ensayo en Maracay desde 2002. === Robo, genialidad, creatividad César Valdebenito ================== ¿A qué llamamos originalidad en un escritor? ¿Cómo funciona? ¿Existe? ¿Cómo logra el escritor frente a una página vacía transformarla en una forma literaria profunda y rica en matices? Brecht tenía un estilo “sumamente original” para presentar las obras, pero muchos de sus contenidos los tomaba de otros autores. En realidad ningún otro escritor ha logrado tanta eminencia utilizando este recurso. Su robo más difundido fue a Villon. Su Santa Juana de Corrales (1932) es una especie de parodia de La joven de Orleáns de Schiller, y de Santa Juana de Shaw. Los rifles de la señora Carrar se apoya en Jinetes al mar de J. M. Synge. Su Herr Puntila una sein Knecht Matti entrañó saquear la obra de la folclorista Hella Wuolojoki, que había recibido a Brecht en su casa en Finlandia. Robó a Kipling. Robó a Hemingway. Y son algunas de mis lecturas. Borges es un caso mundialmente conocido, hizo de esto una llave para su creatividad. Son tantos los ejemplos sacados de las obras de Borges que me sería imposible enumerarlos. Los detectives salvajes de Bolaño, en cuanto a estructura, es una fiel discípula de la saga de novelas del mexicano Pitol y, en cuanto a ideas, es heredera de Rayuela de Cortázar. El escrito Mantra, del argentino Rodrigo Fresán, surge del estilo díscolo de Los detectives salvajes y Rayuela. Por cierto, ninguna novela en el siglo pasado ha tenido un impacto tan directo sobre las mentes y actitudes de los jóvenes latinos como Rayuela. ¿Pero ésta es suficiente razón para explicar el usufructo que han hecho de ella otros escritores? Hace un tiempo se hizo público el caso de Nabokov, su monumental Lolita está basada en el cuento del periodista berlinés Heinz von Eschwege, la novela y el cuento asombran por la similitud del contenido: un hombre maduro y cultivado es seducido por una niña, y cede. El descubridor del cuento fue Rainer Schelling, sin embargo Michael Maar, reconocido estudioso de la obra de Nabokov, profundiza en este fenomenal hallazgo; nos dice: “Al igual que en la novela, en el cuento también se trata de un narrador en primera persona que se establece en un lugar alejado para dedicarse a sus estudios. Como aquella, también aquí Lolita, preadolescente y hermosa, es hija de la anfitriona que le da alojamiento. A los dos hombres les basta una mirada para quedar fascinados por Lolita, ambos son seducidos por la niña”. La conciencia de nudo temático, perspectiva del narrador y elección de nombres es alucinante. Entonces uno se pregunta: ¿leyó, olvidó lo leído y escribió sin darse cuenta, Vladimir Nabokov? ¿O es que todo no pasa de ser una meticulosa casualidad? ¿O..? Para ahondar en el tema recordemos cuando Zurita fue acusado de plagiar al norteamericano Bob Dylan, efectivamente al hacer una comparación de versos, la “copia” es literal. Neruda utilizó los versos de Tagore en sus poemas. J. R. R. Tolkien usó y robó todos los cuentos fantásticos y folklóricos. Cuentos que se daban por perdidos. Versos de Gonzalo Rojas los hallamos en la obra de Yalal ad-Din Rumi, nacido en 1207, y versos de éste en sus lejanos antepasados. Si efectuamos un análisis minucioso de la obra de cada escritor, no hay uno que se escape a las deudas con el pasado o contemporáneos. Todo escritor ha utilizado conscientemente la obra de otros escritores para dar a luz su propia creación y esta es información de vieja data (en la mayoría de los casos el inconsciente también ha actuado y hecho su trabajo). Qué es lo importante, entonces? ¿Qué es lo que hace válida una obra y la legitima?; su mirada personalísima, su agudeza y en última instancia su supremacía en el canon. Así la obra “verdadera” o “genuina” supera los materiales particulares que se alojan en ella y perdura en el tiempo. Lo que nos asegura que el robo, el saqueo y pillaje en la creación literaria se justifica y, aun más, es necesario para producir y crear “nuevas” obras. Esto, los críticos y estudiosos lo saben, y lo denominan con eufemismos: influencia, reescritura, raíces, intertextualidad, etc. Más allá de lo anterior, hoy se considera a Brecht, a Nabokov y otros, autores de genio creativo. El cuento del berlinés Heinz y la novela de Nabokov parten del mismo núcleo, pero su dimensión creativa es distinta. El cuento está bien escrito e incluso la historia no carece de interés, pero la obra de Nabokov es genial y sobrepasa por mucho el cuento en cuanto a calado y amplitud. Por supuesto una gran obra de arte es siempre original. Sin embargo, todas las obras (geniales o no), son disímiles en cuanto a su calidad y, en definitiva, en cuanto a originalidad. Bertolt Brecht es un dramaturgo de primera línea. Creó el drama de propaganda moderno y sofisticado; explotó con brillo el teatro a gran escala. Durante las dos décadas posteriores a su muerte, fue probablemente el dramaturgo más influyente en el mundo. Por otro lado es evidente la mediocridad de Bob Dylan (en el campo literario), y Raúl Zurita por más que haya pedido préstamos hoy se ha convertido en un popular propagandista de su “literatura”. La poesía sufí de Rumi es luminosa y perdurable, y la de Gonzalo Rojas es efímera. Bolaño es superior narrador que Pitol, pero Bolaño no le da para atarle un zapato a Cortázar, teniendo en cuenta que Cortázar, con su obra más ambiciosa; Rayuela, tampoco logra la potencia de la genialidad absoluta. No basta con Robar, hay que saber Robar o, mejor dicho, poseer la genialidad del robo (discernimiento, una profunda percepción e intuición). Más aun, se sabe que la obra de un escritor es dispar y nunca pareja. Ernest Hemingway fue en sus primeras novelas un escritor profundamente original y aun más en sus cuentos. Transformó la manera en que sus iguales norteamericanos y la gente en todo el mundo de habla inglesa se expresaban. Creó un estilo nuevo, personal, sumamente contemporáneo, que fue intensamente norteamericano en su origen, pero que se instala fácilmente en muchas culturas, de modo que llegó a encarnar a Estados Unidos en una época dada, como Voltaire encarnó a Francia en la década de 1750 o Byron a Inglaterra en la de 1820. Hemingway fue el inventor de la frase “toma una copa”, sin embargo su originalidad declinó al punto de desaparecer y cuando se dio cuenta de que estaba fallando en su arte y comprendió que le era imposible mantener su nivel creativo, se suicidó. Una de las dramaturgas más conocidas de los últimos tiempos, Lillian Hellman, a menudo mintió acerca del origen de La hora de los niños y las circunstancias que rodearon la noche del estreno. No señaló su deuda con el libro Roughhead y, cuando la obra apareció, un crítico, John Manson Brown, la acusó de plagio, la primera de muchas acusaciones similares que debió afrontar. La verdad es que es una obra brillante y los cambios que hizo a la historia original fueron la clave del éxito. Más allá de esto, es la obra de Hellman la que perdura, ya que ésta le dio un nuevo carácter y en su sentido estético cortó el hilo umbilical con la anterior. Y así puedo no terminar nunca. En la década de los sesenta, Sartre pasó parte de su tiempo viajando por China y el tercer mundo. Esta frase, “el tercer mundo”, que mundialmente se cree que es de Sartre, en realidad la inventó un desconocido, Alfred Sauvy, en 1952. Este es un botón de muestra de los innumerables préstamos que Sartre tomó de otros autores. La primera frase de El segundo sexo de Simone de Beauvoir es un eco consciente del comienzo del Contrato social de Rousseau. Es suficientemente sabido que a los franceses les gusta tomar una idea alemana, y darle un aire modernista, para hacerla suya. Henrik Ibsen durante la última década de su vida fue el hombre más famoso de Escandinavia. En realidad, a la par de Tolstoi en Rusia. Era ampliamente considerado como el escritor más grande y el profeta del mundo de su época. Escritores de la talla de George Bernard Shaw difundieron su fama. Ibsen se mostró sensible a las ideas formuladas a medias por otros. Como diplomáticamente lo dijo George Brandes, el crítico danés y en un tiempo amigo suyo, Ibsen estaba “en una especie de correspondencia misteriosa con las ideas que germinaban en su época”. Toda obra perdurable se rige por los códigos que aquí he desmenuzado. Desde el momento en que la obra traspasa las fronteras del tiempo valida estos recursos, los vuelve virtuosos, los asienta en la conciencia de distintas culturas y escritores, y en definitiva fascina al lector. ** César Valdebenito tliterario@gmail.com Poeta, narrador y ensayista chileno (1975). Ha publicado los libros El jardín (premio Municipalidad de Concepción, http://www.concepcion.cl), Urnas y La muerte de Bukowski. Además, aparece en la antología Poetas chilenos jóvenes, premio a las mejores obras editadas en el año del Consejo del Libro y la Lectura de Chile. === Divagando en torno a la música de acordeón y bajo sexto =============== === Luis Omar Montoya Arias =============================================== A Viridiana La memoria colectiva, la política y la mafia retadores de la muerte cuántos vamos a quedar (Montoya, Retadores de la muerte, 2008). 1 Soy hijo de dos pasiones: la historia y la música, particularmente de aquella que muestra su rostro más acabado en Los Alegres de Terán, en Los Relámpagos del Norte, en Los Troqueros, en Los Hermanos Banda de Salamanca, en Los Regionales del Bravo de Margarito Calero Martínez, en Carlos y José, en Los Invasores de Nuevo León y por supuesto en Los Tigres del Norte. 2 Manifestaciones populares como la música de acordeón y bajo sexto han sido, desde hace siete años, objeto de nuestra investigación. Los actuales estados de Nuevo León, Tamaulipas y el valle de Texas, constituyen la región en la que surgió dicho género musical. Su vigencia radica en las funciones sociales con las que cumple, sin omitir el papel que desempeña la industria cultural. Destacando el señor Servando Cano, empresario regiomontano que tomó la estafeta dejada por Felipe Valdés Leal, otrora defensor y promotor de la música de acordeón y bajo sexto. 3 La música de acordeón y bajo sexto proporciona identidad a los habitantes del norte de México, región configurada a partir de las migraciones europeas durante la primera mitad del siglo XIX —musicalmente hablando—, provenientes de territorios que en la actualidad son Alemania, Polonia, Austria, Rusia. Con estos migrantes llegaron también el acordeón, la polka, la redova y el baile de salón. Con el trascurrir de los años y las décadas esta música de origen europeo se adaptó a una realidad distinta involucrándose diversos factores como la geografía histórica, el clima, la alimentación, los problemas sociales que, ni duda cabe, eran distintos a los europeos, lo que orientó las temáticas en otro sentido. 4 Crecí viendo en casa —sobre todo cada 10 de mayo y en los onomásticos de mi abuelita materna Concepción Cano— a varios de los citados intérpretes de dicho género regional mexicano. Lo antes mencionado es entendible si consideramos que mi madre Pascuala Arias Cano y mi tía María Arias Cano, a finales de 1970 y principios de 1980, ejercieron la interpretación musical de manera profesional, desenvolviéndose en palenques y en caravanas que recorrían el centro y sur de la República Mexicana. 5 La música de acordeón y bajo sexto se configuró durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX a partir de la influencia europea. El norte, un territorio relativamente nuevo, no opuso gran resistencia a las propuestas musicales provenientes de países como Checoslovaquia, Polonia, Austria y Alemania, principalmente. Es muy probable que esa “inmediata” aceptación de los ritmos europeos en boga tales como la mazurca, el schottisch (que derivó de chotis), la varsoviana, la polonesa y la polca, se debiera al florecimiento de la minería por la creciente demanda de acero; por las posibilidades de transporte creadas con las vías férreas y por la colaboración de gran numero de ingenieros franceses, alemanes, ingleses y norteamericanos. De los “salones” y fiestas de esa burguesía extranjera, los ritmos pasaron pronto a la calle y a la cantina, donde mineros, peones y comerciantes, los diseminaron por todo el territorio. 6 En lo que se refiere a la historia, sin el afán de legitimarme ante nadie, es tan valiosa como la musical pues mi abuelita materna tuvo la fortuna de ser testigo durante la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera en el Bajío mexicano, en Pénjamo, Guanajuato. A su vez fui bendecido con sus experiencias y charlas que por muchos años me compartió cuando niño. Amén de lo señalado, la familia Arias es descendiente consanguínea de Miguel Hidalgo y Costilla. 7 Ramón Ayala Garza conoció a Cornelio Reyna Cisneros en la cantina El Cadillac de Reynosa, Tamaulipas, allá por 1950. En aquel entonces el primero se desempeñaba como bolero y el segundo al lado de Juan Peña daba vida al Dueto Carta Blanca. Quién diría que aquellos dos chamacos con el correr de los años se convertirían en uno de los iconos de la música de acordeón y bajo sexto, al lado de Los Alegres de Terán, Los Montañeses del Álamo y Los Doneños. 8 José Juan Olvera, en su ensayo Música, frontera e identidad en el noroeste, afirma que no debemos denominarla “música norteña”, sino “culturas musicales norteñas” o “músicas norteñas”. Pero qué es el norte, para quién es el norte; la percepción va cambiando entre más al sur del continente nos encontramos. Cuáles son las características que comparte ese norte, musicalmente hablando, y es que las delimitaciones geográficas no son suficientes para separar a los colectivos humanos que comparten un pasado y un presente cultural que no pueden ser borrados por la división política. Un país es una delimitación política producto de intereses, pero el sentimiento de pertenencia a una cultura se determina por factores intemporales (1). 9 Con “música norteña” nos referimos a distintos géneros, estilos, ritmos, arritmos, arreglos. Ésta puede ser Julieta Venegas, Los Tucanes o el Colectivo Nortec en Tijuana; pasando por Ciudad Obregón, Sonora de donde son los Hermanos Vega. De ahí nos vamos a Ojinaga, Chihuahua con el Conjunto Primavera; en Nuevo León con Marrano, Celso Piña, El Gran Silencio, Gloria Trevi, Dueto Estrella, Pesado; en San Luis Potosí con Severiano Briseño y Elías Chessani, y terminamos en Tamaulipas con Rigo Tovar y Reynaldo Martínez. Es un término vago, demasiado amplio; el espectro que abarca es tan grande como el Golfo de México. 10 Si ustedes escuchan con atención al conjunto de Ojinaga es muy diferente al de Reynosa, al de Tijuana, al de Monterrey e inclusive al del Bajío mexicano, porque aunque muchos lo ignoren, Guanajuato, por ejemplo, ha hecho aportaciones trascendentales a la “música norteña”: instrumentos como el bajo sexto, melodías como El Pávido Navido, agrupaciones, intérpretes y compositores de la talla de José Alfredo Jiménez. 11 Propongo conceptualizarla como música de acordeón y bajo sexto, sobre todo si consideramos que éstos son los instrumentos base del enunciado género musical mexicano, asociado, por cierto, a los grandes conglomerados humanos. Inclusive me parecen válidos los términos “Chirrines” y/o “Troqueros”, el primero de ellos aplicado en Sinaloa y el segundo referido en León, Guanajuato. 12 Es cierto que regiones del sur de Estados Unidos comparten como característica el uso del bajo sexto y del acordeón. Sin embargo hay diferencias: el idioma, las temáticas, los arreglos, los estudios de grabación y hasta la vestimenta. Mientras que para las agrupaciones mexicanas es fundamental el salir bien presentables a cada una de sus actuaciones, los intérpretes de Tex Mex trabajan ante su público de una manera diferente, para ellos no es tan importante cuidar la apariencia, salen desfajados, según nos compartió Javier Benavides de Los Invasores de Nuevo León. 13 En 1821, Moisés Austin fue facultado para colonizar Texas con 300 familias estadounidenses, otras de origen alemán y polaco. Esto puede explicar por qué en el norte de México se cultiva un género musical que usa acordeón y tiene cierta similitud con el estilo sureño de los Estados Unidos. La mezcla de estilos y composición orgánica puede rastrearse a través de la propia historia de México en el siglo XIX. 14 Mientras las agrupaciones Tex Mex tienen un sentimiento de pertenencia texano, las agrupaciones al sur del Bravo se asumen como “norteños” y como mexicanos. Mientras los primeros se hacen llamar: Boby Pulido, La Mafia, Los Palominos, Valerio Longoria, Jenifer Peña, Selena Quintanilla, Flaco Jiménez; la inmensa mayoría de las agrupaciones mexicanas anexan a su nombre el complemento del norte, por ejemplo: Los Huracanes del Norte, Los Tigres del Norte, Los Bravos del Norte, Intocables del Norte, Relámpagos del Norte, Amables del Norte, Astros del Bajío, Pingüinos del Norte, Regionales del Bravo de Margarito Calero Martínez, Hermanos Banda de Salamanca, Los Ases del Norte, Los Troqueros de Jesús Nila, Los Halcones de Valle, Los Hermanos Quintanilla. Esto debemos entenderlo y explicarlo en la Segunda Guerra Mundial y en el programa “Braceros”, mismo que implicó un complejo proceso de migración, impactando “el norte” en el imaginario del pueblo mexicano. 15 Esto nos explica por qué, con el correr de los años, la memoria colectiva, sobre todo de los habitantes del centro y sur de México, fuera representando a este género como “música norteña”. Si nos remitimos a la historia nos vamos a percatar de que la consolidación de lo que hoy se conoce como “música norteña” se dio a la par con la Segunda Guerra Mundial y por ende con el programa “Braceros”, lo que implicó migración e intercambio musical, reitero. Fue en esta época cuando comenzó a configurarse una idealización del “norteño”. Sin duda alguna el hecho de que desde sus inicios el mote de agrupaciones e intérpretes tuviera que ver con el norte, influyó en la conceptualización de “música norteña”. Había entre líneas un sentido de pertenencia a una región, en este caso, al norte de México. 16 Basta que comparen al grupo Intocable, de Zapata, Texas, en todos los aspectos antes mencionados, con Ramón Ayala, por ejemplo, y ustedes mismos observarán las diferencias tan marcadas. Me parece que la clave está en vivir la música y no sólo en tratar de entenderla, como alguna vez me lo dijo el líder de Los Tigres del Norte, Jorge Olegario Hernández Angulo. 17 El corrido es referente histórico que marca diferencia entre las agrupaciones mexicanas y las texanas. El corrido cumple en varias regiones de México con una función social, por eso sigue vigente, muy a pesar de nuestros gobiernos y de la prohibición partidista que busca acallar la voz del pueblo, transmitida a través de sus trovadores. 18 El rompimiento histórico clave para entender el momento actual de la música de acordeón y bajo sexto es 1940, cuando Los Alegres de Terán de Tomás Ortiz y Eugenio Abrego graban “Carga blanca”, de Manuel Valdés, por dos razones fundamentales: porque significó la comercialización a gran escala de este género musical, y porque se grabó un corrido de gomeros, es decir, aquel que narra historias de traficantes de drogas. El corrido es parte de la poesía popular de los mexicanos. Este hecho fue un intento por mantener vivo el espíritu de un pueblo que ha sabido reír, llorar, gritar y delatar injusticias a través de la letra cantada. 19 Los Alegres de Terán y Felipe Valdés Leal marcaron pauta a intérpretes y agrupaciones posteriores que hicieron del corrido y de la música de acordeón y bajo sexto una forma de vida que proporciona identidad al “norteño”. A partir de ellos, dicho género musical sufrió una transformación adaptándose a los nuevos tiempos, reflejando a través de sus letras las preocupaciones y problemas propios de nuestro tiempo y de nuestras sociedades. Después de ellos vinieron infinidad de intérpretes, destacando Los Relámpagos del Norte, de Cornelio Reyna Cisneros y Ramón Ayala Garza. 20 La aceptación y auge que vive actualmente este género musical debe explicarse en los contenidos auténticos de vitalidad y vigencia que la letra de sus canciones ofrece con respecto a las problemáticas que día con día afronta el mexicano, dentro y fuera de nuestro territorio nacional. 21 El origen del acordeón se encuentra en la edad media, donde existía un instrumento muy parecido. La existencia de éste se conoce por algunas reproducciones como son vidrieras de catedrales, tapices y lienzos. En Occidente aparece en 1829, bajo la patente de Cyrillus Demian, quien diseñó su propio modelo en Viena. La construcción se realizó sobre el principio de la guimbarda (2). Sin embargo, es hasta 1835 cuando el nombre “acordeón” se unifica. 22 Existen dos tipos de acordeón: el de teclado o piano y el de botón o cromático (3). El primero se extiende a lo largo de Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Checoslovaquia y Polonia, mientras que el cromático se clasifica según el acomodo de los botones, en tonos y acordes; existen varios sistemas, entre ellos el italiano, el finlandés y el nórdico. 23 La música de acordeón y bajo sexto constituye una fuente para el estudio del habla popular del mexicano, no sólo del “norteño”, sino también del habitante de Guanajuato, de Michoacán o de Zacatecas, dada la influencia que provocan las migraciones a los Estados Unidos. 24 Pesado y Duelo, iconos de la nueva generación de la música de acordeón y bajo sexto, grabaron y ahora mismo están comercializando Corridos: defendiendo el honor, e Historia de valientes, respectivamente. Pero no sólo ellos, otras agrupaciones e intérpretes que sorprendieron con el regreso a sus raíces, es decir, al corrido, son Lalo Mora, legendario ex vocalista de Los Invasores de Nuevo León, Cardenales de Nuevo León, Palomo y, por supuesto, Los Bravos del Norte, de Ramón Ayala Garza, con su álbum Almas perdidas, donde podemos deleitarnos con cuatro corridos de excelente composición y arreglos musicales; me refiero a “El Saguaro”, corrido de Arnoldo García, “La confesión” y “Pancho el negro”, de la autoría de Julián Garza Arredondo, mejor conocido como Viejo Paulino. 25 El caso de Pesado y Duelo sorprende porque se da en el mismo año (2008); en Monterrey, cuna de la música de acordeón y bajo sexto; en una situación política y social complicada, en un país donde reina la violencia provocada por los cárteles de la droga. Y aunque Pesado ya había sacado una producción de corridos en sus inicios, donde se incluía un corrido intitulado “Cruz de marihuana”; ambas agrupaciones regiomontanas estaban avocadas a temáticas poco relevantes, recurriendo a un discurso gastado, limitado y acartonado. 26 Incursionar en los corridos no sólo da un vuelco total a sus carreras, sino que los compromete y colabora grandemente a rescatar del olvido aparente en que se encontraba el corrido en buena parte del noreste de México. Antes de grabar corridos, ambas agrupaciones estaban entregadas a complacer a un público joven y aburguesado. Hoy amplían sus horizontes, identificándose con el pueblo puesto que el corrido es una creación de los de abajo. ¡Qué friega! Hasta en la música hay clases sociales. 27 Festejo la decisión tanto de Pesado como de Duelo, y por supuesto reconozco la vigencia y trascendencia histórica de la obra de Los Tigres del Norte, porque gracias a ellos el corrido sigue vivo trascendiendo todas —literalmente— las fronteras políticas y geográficas del mundo occidental. ¡Amén! Notas 1. GARCÍA AGUILAR, Idalia. “Miradas aisladas, visiones conjuntas” en Defensa del patrimonio documental mexicano, Unam, 2002. 2. La guimbarda es un instrumento de lengüeta anterior al acordeón, surgida en Europa en siglo XIV. 3. Este tipo de acordeón presenta la ventaja de versatilidad, con él pueden tocarse diferentes ritmos. ** Luis Omar Montoya Arias puropadelante01@yahoo.com.mx Investigador mexicano (Irapuato, Guanajuato, 1982). Es licenciado en historia por la Universidad de Guanajuato (http://www.ugto.mx). Investiga todo lo referente a la historia de la música latinoamericana. Actualmente cursa una maestría en historia en la Universidad Autónoma de Sinaloa (http://www.uasnet.mx). === De tres mujeres, ninguna mujer, ======================================= === en La mujer rota de Simone de Beauvoir Yady Campo ================ Los feminismos realizan una crítica a la desigualdad social entre mujeres y hombres, y proclaman la promoción de los derechos de las mujeres. Las teorías feministas cuestionan la relación entre sexo, sexualidad y el poder social, político y económico. Simone de Beauvoir, como férrea activista del feminismo, señala en su célebre libro El segundo sexo (1949) “el hecho de poseer unos ovarios no implica necesariamente ser una mujer” por ello, en la novela que escribiría posteriormente, La mujer rota (1968), crea tres personajes que no asumen su condición de mujeres en su máxima expresión, es decir, no “experimentan su feminidad”, pues son viva imagen de la construcción masculina que se ha hecho de éstas. La primera protagonista de la novela de Simone de Beauvoir se nos presenta física —“Estaba asqueada de mi cuerpo” [12]— y emocionalmente derrumbada ante las exigencias de su marido e hijo. Es una mujer que, a pesar de haberse desarrollado profesionalmente, tener varios libros publicados y ser reconocida como una intelectual dedicada y comprometida con su causa, no tiene más horizonte que no sea su rol de esposa y madre. El marido es para ella como su columna vertebral y hacia él manifestará total vehemencia. Ellos mantienen —de acuerdo a sus propias palabras— un vínculo que los ata indefinidamente: “Es quizás durante esos instantes, cuando lo veo alejarse, en los que él para mí existe con la más trastornadora evidencia... que lo conducirá a mí como a su sitio natural; esta certidumbre me conmueve aun más que su presencia” [6]. Su condición de mujer, aun cuando se ha alejado de algunos de los estereotipos designados a las féminas: ama de casa, sirvienta sin sueldo o esclava, queda relegada a un segundo plano al darle preeminencia a su relación con su esposo André y su hijo Philippe. Durante el desarrollo de la historia queda bien claro que es ella la encargada de los quehaceres del hogar: “He instalado en la biblioteca la bandeja del desayuno” [5]. “Hacia la una hice un alto para poner la mesa en la cocina: totalmente igual a la cocina de la abuela... He dejado sobre la mesa la ensalada, el jamón, el queso, la fruta” [9]. Es perfectamente comprensible que ella y su esposo no compartan las rutinas, puesto que esos deberes le corresponden a ella, porque es parte del rol que le ha sido asignado histórica y culturalmente, es “el deber ser” de la mujer, al menos en el contexto en el que se desarrolla la novela. Su voz es reflejo de esa concepción social que se tiene de la mujer y que muy bien exponía Simone de Beauvoir en El segundo sexo: La educación recibida generación tras generación de madres a hijas, de la sociedad, de los mismos educadores, transmite ciertas expectativas e ideas de lo que se espera del “ser mujer”. La mujer debe ser, según los antiguos patrones sociales: casera, sometida, dependiente, pasiva, reservada, delicada, frágil, y ejercer profesiones femeninas. En ese mismo orden de ideas, nuestra protagonista número uno mantiene una relación afectiva muy profunda con su hijo, la cual se ve interrumpida cuando éste se casa y, por ende, se aleja de ella. Para colmo su nuera ha logrado apartarlo de las tendencias políticas que ella tanto se esmeró en inculcarle: “Yo he sido quien ha dado forma a su vida. Ahora, asisto a ella desde fuera como un testigo distante” [22]. Incluso, cuando éste le revela que ya no hará su tesis de grado y que se dedicará a un puesto en el Ministerio de Cultura, revienta en cólera sintiendo que su nuera, además de “robárselo”, “...porque no quiero creer que Philippe haya dejado de pertenecerme” [7], alejarlo de su indeclinable posición política y convertirlo en un “snob”, ha logrado doblegarla hasta el punto de que no sea capaz de debatir ante los demás sus opiniones y sentimientos: “En el fondo yo pienso que todos deberían imitarnos, pero no he querido discutirlo” [24]. ¿Por qué prefiere callar? ¿No es importante su opinión? Philippe viene a ser para ella casi una extensión de su propia existencia, sintiendo que su realización personal es él. Si él falla se estaría fallando a sí misma y le estaría fallando principalmente a la sociedad que espera de ella un modelo a seguir. La primera protagonista de la novela de Simone de Beauvoir presenta la acepción más contrastante sobre la condición de mujer en la escena donde ella critica a su nuera: Conozco a esas jóvenes “a la moda”. Tienen una vaga profesión, pretenden cultivarse, hacer deportes, vestirse bien, mantener impecable su apartamento, educar perfectamente a sus hijos, llevar una vida mundana, en una palabra, éxito en todos los planos. Y no tienen interés por nada. Me hielan la sangre [18]. Nótese que el dejo con el que lo dice no es más que una actitud particularmente contradictoria siendo una profesional e intelectual exitosa. Sus palabras parecen formar parte de las más intrínsecas concepciones sociales, demostrando que el concepto que ella posee sobre la mujer es el que histórica y socialmente ha sido construido por el hombre. ¿Por qué censuraría una profesional brillante como ella a su nuera si no es porque nuestras raíces culturales así lo promueven? Por otra parte, cuando hace sus meditaciones y se identifica con la imagen de colérica —“Pero con André, cuando entro en cólera contra él, es un tornado que me arrastra a miles de kilómetros... a una soledad a la vez quemante y helada” [35] “Siempre he sido colérica: ¿me volvería agria?” [62]—, sucumbe ante la preconcepción masculina que plantearan Freud y luego Lacan: “Hay muchas más histéricas que histéricos porque el camino de la realización simbólica de la mujer es más complicado” (1). De acuerdo a Lacan, continuador de las teorías freudianas, “la mujer es un hombre frustrado, pues la ausencia fálica la fuerza a tomar el rodeo de la identificación al padre” (2). La mujer, entonces, “sabe que el falo es un símbolo que no tiene correspondiente ni equivalente y, como no lo tiene, quiere tenerlo” (3), desarrollando entonces el complejo de masculinidad e insistiendo por tanto, en equipararse con él. Simone de Beauvoir señala, sobre las teorías propuestas por Freud y continuadas posteriormente por Lacan: “...no es la ausencia del pene lo que provoca ese complejo...; la niña sólo envidia el falo como símbolo de privilegios acordados a los varones; el lugar que ocupa el padre en la familia, la preponderancia universal de los machos, la educación, todo la confirma en la idea de la superioridad masculina” (4). Así, pues, esta francesa comprometida con la lucha feminista, decidida a hacer reaccionar a las mujeres, y en contraposición a lo propuesto por Freud y Lacan, plantea: “El falo adquiere tanto valor porque simboliza una soberanía que se realiza en otros dominios. Si la mujer lograse afirmarse como sujeto inventaría equivalentes del falo” (5). La segunda protagonista se nos presenta a través de un monólogo interior, dando la impresión de haber sufrido mucho —tanto en su niñez como en su adolescencia y en su vida conyugal—: “¡Ah! He sido asquerosamente frustrada, la vida no me ha dado regalos” [79] (6). Con dos matrimonios destruidos a cuestas, se define a sí misma como una mujer y madre envidiables al mismo tiempo que “nada” sin un hombre: “Todas esas putas tienen un hombre para protegerlas...” [81]. “¿Qué aspecto tiene una en las playas, en los casinos, si no se tiene un hombre al lado?” [93]. Vemos, pues, que su discurso se corresponde al que la sociedad le impone y el cual debe mantener: Una imagen a la cual la mujer se tiene que conformar, so pena de exclusión, rechazo o crítica de parte del resto de la sociedad si no llena esos requisitos, llegando a ser catalogada de loca, excéntrica, histérica, libertina y muchas otras denominaciones ofensivas y denigrantes (7). Desde esa perspectiva, es perfectamente normal que ella se asuma de esa forma, pues desde muy pequeña fue sometida a la diferenciación de sexos en los cuales los varones de la casa son los que mandan. Bien lo señala cuando afirma sobre su hermano: “Papá colgaba a Nanard de su hombro para que viera los fuegos artificiales... Nanard era el rey” [76]. Allí se representa muy bien lo que señalaba Diderot en el siglo XVII: “la inferioridad de la mujer ha sido en parte por la sociedad” (8); así, el padre de nuestra segunda protagonista no está actuando fuera de los márgenes institucionalmente establecidos donde —como lo señala la propia Simone de Beauvoir—: “constituidos sobre una cultura patriarcal se somete a la mujer a la absoluta dominación del hombre, ya sea el padre o el esposo, donde ésta no sólo debe complementarlo sino obedecer a sus designios como una esclava”. Además, la propia protagonista nos confirma cómo tenía que entenderlo: “...pero cuando él [refiriéndose a su padre] reventó, ella ya no se tomó la molestia y me encajaba los anillos contra la cara” [76]. Aunado al dolor de haber crecido en un hogar violento, “...mi infancia mal vestida descuidada abofeteada maltratada...”, al hacerse adulta y casarse —enamorada por cierto— sufre su primera desilusión al descubrir que su esposo la engaña con su propia madre: “...se burlaban a mis espaldas y siguieron con el asunto; el día que yo entré de improviso, ella estaba toda colorada” [91]. Luego, habrá de casarse nuevamente pero esta vez por interés económico. Tratar de resolver su situación financiera a través de un marido, en vez de una solución termina siendo precisamente una forma de condena y uno de sus mayores tormentos: “Pero dependo de él” [76]. “Sin pasta una no puede defenderse, una es menos que nada un doble cero” [80]. En consonancia con la primera protagonista, ésta también se ve afectada por las relaciones con sus hijos. Con su hija Sylvie, quien se suicida siendo apenas una adolescente, hay un sentimiento de culpa que la agobia, pues está convencida de que si hubiese cumplido con su “deber” de madre la habría salvado: “Si me hubiera levantado a las siete... Si hubiera ido a darle un beso al volver...”. También porque, ante el suicidio de Sylvie, se convierte en víctima de sus amigos y familiares: “Y llegaron ellos besaban a Sylvie ninguno a mí y mi madre gritó: ‘¡Tú la has matado!’ ” [97]. De esa forma, cae en la autoflagelación: “...si una chica se mata la madre es la culpable” [98]. Con su hijo Francis hay una contradicción de sentimientos. Primero se siente atada de manos y pies porque su ex esposo tiene una estabilidad económica que le confiere casi irremediablemente la custodia legal sobre el niño. Y luego lo emplea como medio para conseguir una pensión de manutención. De esta forma, nuestra segunda protagonista no sólo sucumbe ante las expectativas de quienes la rodean, juzgan y censuran, sino que vuelve a fallarse a sí misma cuando se flagela con recuerdos dolorosos, al sentirse culpable de la muerte de su hija, así como al frustrarse por no poder mantener la custodia legal de su hijo. En todas las situaciones pareciera como si la individualidad se hubiese perdido, y éstos (Sylvie y Francis) fueran una extensión de su propia existencia. No obstante, Simone de Beauvoir en El segundo sexo señalaba: “Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana...”, por tanto, “la mujer es una hembra en la medida en que se experimenta como tal”. Por ello, nuestra protagonista número dos, al igual que su antecesora, se nos muestra vulnerable, notablemente alterada, dependiente no sólo del sexo masculino como presencia: “necesito un hombre”, sino como soporte económico. Es, sin duda, vivo ejemplo de cómo puede perderse la identidad de la que hablaba Simone de Beauvoir y que nos invita a preguntarnos: ¿por qué una mujer de cuarenta y tres años puede sentirse una inútil, fracasada y completamente infeliz por no tener un esposo y unos hijos al lado? ¿No será acaso que piensa haberle fallado a la sociedad que la rodea y que esperaba que fuera una excelente madre y esposa? Simone de Beauvoir le diría: “...es más cómodo, sin duda, sufrir una ciega esclavitud que trabajar para liberarse...” (9). Si la mujer tiene en la sociedad un rol predeterminado que, como se ha explicado anteriormente, se ha transmitido de generación en generación a través de las madres a las hijas, de los maestros a sus alumnas y así sucesivamente, es comprensible que ella se sienta un fracaso. No sólo porque no ha cumplido con las prerrogativas de la sociedad, la cual espera que sea un ejemplo y modelo a seguir, sino que su realización personal no es íntima ni relativa a ella como individuo sino en función de los demás. La tercera protagonista se reviste de la figura de madre, esposa y ama de casa perfecta, la cual se ve entorpecida cuando descubre que su esposo mantiene un romance con una brillante abogada. Aunado al estado de desolación que le causa el engaño de su marido, se cuestiona el papel que ha jugado en la vida de sus dos hijas. Con la primera se siente triunfadora porque, como viva imagen y semejanza de sí misma, ha seguido su ejemplo: “Ella también dejó los estudios al casarse...” [120]. Por el contrario, con la segunda se siente que fracasó, pues algo en ella como madre hizo que ésta se alejara a otra ciudad a estudiar. Contradictoriamente, la hija que está siendo fiel a sus convicciones, ideas y sentimientos, es la que menos la hace sentir orgullosa y con la cual terminará la novela totalmente abatida: “No he hecho feliz a Maurice (su esposo). Y mis hijas tampoco lo son” [222]. Vemos, pues, como esa acepción determinante nos hace plantearnos: ¿sus hijas y su esposo son los únicos que pueden ser felices? ¿Y ella? ¿Cuándo se preocupará por ser feliz ella? Lo mismo sucede con nuestras dos protagonistas anteriores, en las cuales son de igual forma subestimados sus sentimientos, pensamientos e ideas ante las exigencias de quienes las rodean. Ninguna asume un rol individual que no dependa de lo que esperan que ellas piensen, hagan, sean. Hay que entender, pues, que responder estas interrogantes no es tarea sencilla. Recordemos que nuestra tercera protagonista vive, sueña, muere por su esposo e hijas. Por su marido manifiesta una total y absoluta admiración. En sus palabras se percibe como si él representara el sentido de su vida: “Él estaba siempre aquí cuando tenía necesidad de él” [111]. “Él me colmó, no he vivido más que para él” [116]. Cuando se refiere a su esposo como un todo, como un ente del que no puede desprenderse porque era suyo, le pertenecía y ya no, se enlaza con las protagonistas anteriores, las cuales no pueden percibirse solas. La soledad les está negada como consecuencia de una exigencia social influenciada desde pequeñas o porque simplemente necesitan al Otro. Ellas demuestran con su actitud aquello a lo que hacía alusión Lacan en su artículo La mujer que no es de recibo: “Como todo depende del Otro, la solución es tener un Otro todo tuyo. Es lo que se llama el amor. En la dialéctica del deseo, se trata de tener Otro todo tuyo” (10). A lo que seguramente respondería Simone de Beauvoir “...la mujer no se reivindica como sujeto... porque experimenta el vínculo necesario que la sujeta al hombre... y porque a menudo se complace en su papel de Otro” (11). Volviendo a la tercera protagonista, ante el inminente engaño de su esposo, ésta busca explicaciones sobre lo qué pasó que siempre terminan ubicándola a ella como la culpable: “Que un hombre tenga una aventura después de veintidós años de matrimonio... es normal” [118]. “... en el idilio de ellos yo soy un problema, un obstáculo” [129]. Al igual que nuestras dos protagonistas anteriores sus roles de madres y esposas prevalecen antes que sus propias necesidades individuales. Sus sentimientos y aspiraciones estarán siempre en función de las exigencias sociales y culturales porque es lo más apropiado aun cuando sea en detrimento de su propia estabilidad emocional. En ellas se percibe una sublevación ante la relación familiar de compromiso y entrega que impide su total realización femenina; Simone de Beauvoir muy bien lo decía: “La mujer debe ser según los antiguos patrones sociales: casera, sometida, dependiente, pasiva, reservada, delicada, frágil, y ejercer profesiones femeninas”. Por eso, cuando la tercera protagonista está convencida de recuperar su matrimonio, su amiga intima le recomienda: “...para recuperar a su marido, sea hermosa, elegante, salgan los dos” [118]. O, al censurar la actitud de su nuera, nuestra primera protagonista indica: “Ella se callaba mucho, como una mujer inteligente que sabe esperar el momento de soltar una frasecita sorprendente... por su tontería o su banalidad” [19]. Partiendo del hecho de que Simone de Beauvoir aseguraba que “la mujer es una hembra en la medida en que se experimenta como tal”, entonces ninguna de las mujeres del universo literario de La mujer rota se hace mujer; esto, en resumen, es evidenciado por el hecho de sublevar ideas, pensamientos y sentimientos de cada una por los de los demás (léase esposos e hijos). Una mujer en su máxima expresión es, aunque forme parte del terreno de la utopía, aquella capaz de experimentar su feminidad como bien le plazca, es decir, sin estar sujeta a condiciones sociales preestablecidas ni a normas culturales que atenten contra su individualidad. No depende de los demás, no teme ser juzgada ni censurada y ES fiel a sus principios, ideas y sentimientos. Ninguna de las mujeres de La mujer rota podía lograrlo porque el momento histórico en el que fueron construidas no se los permitía. De este modo, aun cuando sean tres mujeres de la ficción, tienen la significación de representar a la comunidad femenina y su posición en la sociedad, así como de reflejar aquello que bien señalaba Simone de Beauvoir en El segundo sexo y que sigue siendo motivo de grandes polémicas sobre la discusión de la diferencia de sexos: “La inferioridad femenina no es natural, sino una construcción social”. Simone de Beauvoir lo plantea ficcionalmente porque necesita hacer despertar a una sociedad que permanece indiferente a una realidad que consume y agobia a una cantidad enorme de mujeres en el mundo. Una realidad que regresa a la mujer a las concepciones más retrógradas y absurdas. Que la condena a una posición secundaria, que le niega, como diría Agrippa, “la libertad que recibe al nacer” (12). Desde esa perspectiva, Simone de Beauvoir, construye tres personajes que permiten develar cómo la mujer es considerada un segundo sexo porque “el rol atribuido a la mujer no se basa en diferencias anatómicas o fisiológicas, sino que son consecuencia de un acondicionamiento psicosocial”. Por lo tanto, la limitación a la que ha sido sometida la mujer ha sido “...por la fuerza de la costumbre, por la educación y el trabajo, y principalmente por la violencia y la opresión” (13). Así pues, finalmente, sólo cuando las mujeres asuman su feminidad de manera absoluta y verdadera dejarán de pensar y actuar como lo espera la sociedad y por tanto, como lo esperan los hombres. Simone de Beauvoir citando a Rimbaud bien lo advertía: “Entonces será plenamente un ser humano cuando sea destruida la infinita servidumbre de la mujer, cuando viva por ella y para ella, una vez que el hombre —hasta ahora abominable— le haya devuelto su libertad” (14). Bibliografía De fuente directa • DE BEAUVOIR, Simone (1983). La mujer rota. Trad. Dolores Sierra y N. Sánchez. Barcelona: Seix Barral, S.A. De fuente indirecta • DE BEAUVOIR, Simone (1954). El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. • LACAN, Jacques (2003). El seminario de Jacques Lacan. Libro 5: Las formaciones del inconsciente. 1957-1958. 1ª ed. 3ª reimp. Buenos Aires: Paidós. —. (2004). El seminario de Jacques Lacan. Libro 3: Las psicosis. 1955-1956. 1ª ed. 13ª reimp. Buenos Aires: Paidós. Notas 1. LACAN, Jacques (2004). El seminario de Jacques Lacan. Libro 3: Las psicosis, 1955-1956. 1ª ed. 13ª reimp. Buenos Aires: Paidós. p. 254. 2. Ibíd. p. 251. 3. Ídem. 4. DE BEAUVOIR, Simone (1954). El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 17. 5. Ibíd. p. 71. 6. Nótese que Simone emplea el recurso de obviar los signos de puntuación para darle el ritmo alterado de la narradora. Así lo hará durante todo el monólogo. 7. DE BEAUVOIR, Simone (1954). El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 19. 8. DIDEROT, citado por Simone de Beauvoir en El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 117. 9. DE BEAUVOIR, Simone (1954). El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 307. 10. LACAN, Jacques (2003). El seminario de Jacques Lacan. Libro 5: Las formaciones del inconsciente. 1957-1958. 1ª ed. 3ª reimp. Buenos Aires: Paidós. p. 137. 11. DE BEAUVOIR, Simone (1954). El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 17. 12. AGRIPPA, Cornelius, citado por Simone de Beauvoir en El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 140. 13. Ídem. 14. DE BEAUVOIR, Simone. (1954). El segundo sexo. Trad. Pablo Palant. Buenos Aires: Siglo Veinte. p. 308. ** Yady Campo yadycamp@hotmail.com Escritora venezolana (San Cristóbal, Táchira). Estudiante de educación básica integral en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Pertenece al Grupo Literario Ularte y a la Peña Literaria José Ignacio Ramírez del municipio Guásimos (Táchira, Venezuela). He recibido mención especial en el Concurso Nacional de Cuento Policlínica Metropolitana (Caracas) por "Camino a las Parras". Trabaja en una institución privada como auxiliar de aula para I y II etapas de educación básica. === Manifiesto Universal por los Derechos de las Niñas y los Niños ======== === a la Oralidad y a los Cuentos Francisco Garzón Céspedes ========== (Nota del editor: el presente manifiesto fue presentado ante numeroso público durante la reciente Feria del Libro de Madrid por el reconocido escritor y gestor cultural Francisco Garzón Céspedes, en un acto auspiciado por la Universidad Complutense y la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica, Ciinoe. El texto tiene su antecedente directo en la Declaración Universal de los Derechos del Niño a Escuchar Cuentos que el Teatro Universitario para Niños “El Chichón” de la Universidad Central de Venezuela redactó a partir de un encuentro con Garzón Céspedes en el hoy desaparecido Ateneo de Caracas, en 1983). 1 Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho, desde que están en el vientre, a que su madre les hable y les cuente historias, les lea en prosa y en verso, animadamente, y siempre con amor. El habla es el oro que no la plata, y es más: es ser humano, es amor. 2 Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho a que la voz materna, que es la única que ellos, encontrándose aún en el vientre, pueden escuchar, les hable expresivamente desde la responsabilidad de establecer las primeras plataformas de la relación entre la infancia y el habla, y entre la infancia y la lengua, unas relaciones indispensables para llegar a esa comunicación que es la oralidad. La lengua es Humanidad, sociedad humana, entretejido colectivo. 3 Todas las niñas y todos los niños de cualquier raza, continente, país, idioma, posición económica, tenga su familia la visión del mundo que tenga, tienen derecho a que su madre y su padre, sus abuelas y abuelos, sus tías y tíos, y los seres humanos próximos, les hablen y les cuenten cuentos y narraciones diversas, todo animadamente y sin que estén presentes otros sonidos (la radio y la televisión encendidas, por ejemplo, que a esa edad no los influyen en positivo con sus resonancias, pero sí son interferentes). El habla surgió ante todo para testimoniar amor y solidaridad. 4 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que, en las sociedades de escritura, y en las de escritura y medios audiovisuales, a las acciones insustituibles de contarles a palabra, voz y gesto vivos, se les sume el leerles cuentos en prosa y en verso, y comentárselos durante todo el primer año de vida, que es cuando se establecen las principales bases neurológicas y muchas de las conexiones que, en gran medida, dependen para constituirse de la presencia del habla, dependen de la presencia de la oralidad en los primeros meses; desde la ciencia se señala ya que la cantidad de palabras que una criatura escucha cada día en sus primeros meses es determinante para su desarrollo y para su posterior inteligencia, imaginación y capacidades creativas o creadoras, para su posterior interés y comprensión lectora, para sus futuros avances y éxitos escolares, y para sus futuras aptitudes sociales. La oralidad es cimiento colectivo de lo humano; en verdad, nos definió como humanos. 5 Todas las niñas y todos los niños, en correspondencia con la importancia para su crecimiento del entorno y de las acciones humanas que reciben inicialmente, y en correspondencia con la decisiva influencia de la oralidad en los primeros años de la vida (que es cuando se instituyen muchas de las conexiones e interconexiones cerebrales determinantes) tienen derecho a esperar que los adultos asuman la definición científica, no metafórica, de la oralidad, que ya existe, la definición que define a la oralidad como proceso de comunicación y no sólo de expresión, y no sólo como el hablar en voz alta; que la define como proceso de invención y reinvención entre interlocutores que no admite la literalidad; y a que, en correspondencia con todo ello, en el seno de la familia de cada niña y niño se preste especial atención hasta los tres años de edad, de modo consciente y siempre grato y adecuado, a la presencia activa de la oralidad en sus diferentes formas: conversación, cuento oral, entre otras ya señaladas (presencia a la que debe sumarse la de la lectura en voz alta); responsabilidad, todas estas presencias, que la familia nunca debe descuidar, compartiéndolas cuando sea tiempo con el sistema de formación y enseñanza a lo largo de la niñez y la adolescencia y la juventud de cada individuo, lo que además avalará una mejor comunicación de cada ser humano hasta la vejez, y garantizará la mejor comunicación en y del mundo como un todo. La oralidad es conjunción de ejes que se complementan. 6 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que, desde que son vida, la familia y la sociedad les compartan la cotidianidad y los saberes por medio del habla, primero; y de la oralidad más cercana tan pronto sea posible; todo a través de conversaciones y de anécdotas, de recuerdos y de historias. La oralidad es para el ser humano partida, recorrido, destino y hallazgos, viaje con otro u otros a un infinito sin fronteras. 7 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les explique el mundo por medio de la oralidad, y, mucho, por medio de las conversaciones; derecho a que se establezca comunicación con ellos como interlocutores; y, cuando ya estén en condiciones de conversar, derecho a que, respetándolos como individualidades, se les escuche hablar para comunicarse, y se les responda a todas sus preguntas; y derecho a que siempre se tenga tiempo para conversar con ellos, y con ellos como participantes y protagonistas. La oralidad es con el otro y no para el otro. Contar oralmente es contar con el otro como interlocutor y nunca como espectador. De inicio los niños y las niñas tienen que comer, que ejercitar y desarrollar su cuerpo y su mente, y estos son los tres factores indispensables para la salud y el crecimiento. Su ejercicio y desarrollo mental comienza realmente cuando se habla para ellos, y prosigue con la oralidad cuando se habla con ellos, una oralidad que debe ser en plenitud a lo largo de toda la existencia humana. 8 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que el acercamiento al habla y a la lengua iniciado por su madre, y establecido y desarrollado en términos primero de habla y, paulatinamente, en términos de oralidad como comunicación, y también establecido, en sus primeros años de niñez, en términos de expresión leída en voz alta por la familia, los amigos y la sociedad, se continúe con consistencia y congruencia, y de modo priorizado, por los maestros en la escuela (una escuela que primero comunique para expresar, informar, difundir, trasmitir, enseñar, formar), por los bibliotecarios en las bibliotecas, y, entre otros, por los profesionales de la oralidad artística y de la oralidad artística escénica, sin que estas acciones y espacios de oralidad plena, de oralidad que cree en la niña y en el niño, y los respeta como interlocutores capaces sin mediatizaciones a su imaginario, sean sustituidos por otras formas habladas pero no orales del contar, unas que también deben tener presencias relevantes (el contar desde la lectura en voz alta, el contar desde el teatro o cuento teatralizado, entre otras). La oralidad es el camino natural a la lectura. 9 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a pedir que se les converse, se les responda, se les explique y estimule, y se les cuente oralmente en cualquier sitio, hora y circunstancia posibles, a sus madres y padres y abuelas y abuelos, y, entre otros, a sus tías y tíos; todos los que deberán corresponder, a riesgo de perder, si se niegan, la confianza de niñas y niños; una confianza que, además y entre más, les da derecho a las niñas y los niños a pedir otro cuento, a pedir un cuento nuevo y a pedir escuchar un millón de veces el mismo cuento; una confianza que, además y entre más, le da derecho a niñas y niños a inventar sus propios cuentos o a reinventar los escuchados o leídos y, a su vez, a contarlos oralmente. La oralidad es insustituible para ser los humanos que somos. Contar oralmente es compartir la confianza. 10 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les compartan, siempre desde la oralidad y, paulatinamente, también desde la lectura, las tradiciones orales y las tradiciones memorísticas de los pueblos, aquellas tradiciones que tanto en ética como en estética respondan a los derechos y valores humanos universales y a los de la oralidad y el arte; derecho a que se les narren mitos y leyendas, cuentos populares comunitarios y cuentos populares maravillosos y cuentos de nunca acabar, entre otras artes y géneros de las tradiciones que narran historias, y entregan creaciones hermosas y críticas, creaciones imaginativas y sugerentes, esclarecedoras y soñadoras, todo desde la certeza de que en la medida en que se cuenta oralmente con las niñas y los niños se están desarrollando no sólo su capacidad de imaginar y su capacidad de crear, sino también su necesidad de aprehender cada vez más el mundo que los rodea. La oralidad es de palabras verdaderas: de palabras ciertas y mágicas de la razón y el sentimiento; de palabras ciertas y mágicas de la invención y la reinvención. 11 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho igualmente a que se les cuenten, oralmente y oral artísticamente y oral escénicamente, los cuentos y otras historias de la literatura universal y de la literatura de su país, de los textos clásicos a los de las grandes escritoras y los grandes escritores de todos los tiempos, y con énfasis en los contemporáneos; a que se les narren cuentos potenciando al máximo la comunicación por sobre la expresión; a que se les narre con pasión y con compromiso, con responsabilidad y con entrega, con ternura y con complicidad, con sentido del humor y con sentido de lo emocional, con expectación y con riesgo. La oralidad es el llamado más poderoso que puede hacerse a la imaginación de otro ser humano, porque tiene que ver con la imaginación y no con la construcción física de las imágenes; enseñar a imaginar es enseñar a relacionar y enseñar a relacionar e interrelacionar es esencial para el desarrollo de los poderes creadores. La imaginación es camino de futuro. 12 Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a esperar que, muchas veces y sin tener que pedirlo, los adultos, madres y padres, abuelas y abuelos, tías y tíos, entre otros de la familia o de la amistad; en salones y dormitorios, cocinas y comedores, portales, patios y terrazas, aulas y salas de lectura, parques y plazas y campos y playas; les cuenten oralmente recuerdos y anécdotas, y les cuenten los más disímiles argumentos, les digan refranes y máximas, dichos y pensamientos, para que cualquier espacio sea un espacio de oralidad y de comunicación humana donde juglares de la ternura encuentren en su conciencia y en su memoria, en su razón y en su corazón, las palabras que completan y expanden, las palabras que curan y salvan, las palabras de la felicidad y de la alegría, las palabras de los criterios, las sensaciones y los sentimientos, las palabras de la lealtad, la dignidad, la tolerancia, la fraternidad y la libertad, las palabras del amor y la solidaridad y la amistad y la generosidad, las palabras bienintencionadas y bienhechoras del mejoramiento humano. La oralidad es la suma de la vida. Escrito en España 2007/2009, y desde lo recibido en Camagüey, en La Habana, en Caracas, en México D. F., en Madrid y en otras muchas ciudades y pueblos y campos de América Latina y el Caribe, Europa y África. ** Francisco Garzón Céspedes ciinoe@hotmail.com Escritor y artista cubano español (Camagüey, 1947). Reside en España. Periodista, profesor, director escénico, teórico de la oralidad y artista oral. Dirige la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (Ciinoe, http://ciinoe.blogspot.com), con sedes en México y España, y tiene publicados 32 libros de poesía experimental, narrativa, teatro, testimonio e investigación teatral, así como de teoría y técnica de la oralidad artística en tres continentes. Su obra literario gráfica ha sido expuesta en galerías profesionales e incluida en libros y revistas de arte de Bélgica, Cuba, España, Francia, México, Uruguay, Venezuela y Yugoslavia, entre otros países. En 2000 creó en Madrid el primer Taller de Escritura Creativa del Cuento Hiperbreve, especializado en los textos de entre una letra y cincuenta palabras. Entre otros premios, condecoraciones y reconocimientos, ha sido ganador del Premio Iberomericano Ollantay. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Jorge Boccanera ======================================================= === “Mi lenguaje le debe mucho al traqueteo del viaje” ==================== === Augusto Rodríguez ===================================================== Jorge Boccanera (Argentina, 1952). Publicó, en poesía, Los espantapájaros suicidas (1973), Noticias de una mujer cualquiera (1976), Contraseña (1976), Música de fagot y piernas de Victoria (1979), Poemas del tamaño de una naranja (1979), Los ojos del pájaro quemado (1980), Polvo para morder (1986), Sordomuda (1991), Bestias en un hotel de paso (2002) y Palma Real (2008). Sus poemas fueron reunidos en las antologías Marimba (1986), Antología poética (1996), Zona de tolerancia (1998), Antología personal (2001), Poemas (2002) Servicios de insomnio (2005), Libro del errante (2008) y Tambor de jadeo (2008). En México el sello Pentagrama editó el CD Jadeo del viaje: el poeta en su voz. Es autor de los ensayos Confiar en el misterio / Viaje por la poesía de Juan Gelman (1994), Sólo venimos a soñar. La poesía de Luis Cardoza y Aragón (1999) y Voces tatuadas. Crónica de la poesía costarricense 1970-2004 (2004). Escribió además libros de historias de vida, crónicas y testimonios; entre ellos, Ángeles trotamundos (1993), Malas compañías (1997), Tierra que anda / El exilio de los escritores (1999) y Redes de la memoria / Escritoras ex detenidas de la dictadura (2000). En 2002 salió su libro de relatos La pasión de los poetas. Como periodista fue jefe de redacción de las revistas Plural (México), Crisis (Argentina) y Aportes (Costa Rica). Actualmente dirige en Argentina la revista Nómada, de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). Entre otros premios obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba, 1976), el Premio Nacional de Poesía Joven (México, 1977), el Premio Internacional Camaiore (Italia, 2008) y el Premio Casa de América (España, 2008). —Jorge, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir poesía? ¿Qué poetas son tus referentes o tus autores de cabecera? —Al inicio de sus memorias Neruda dice que el personaje de su infancia es la lluvia. En mi caso el personaje fue el viento en un puerto del Atlántico: Ingeniero White, que antes se llamó Puerto de la Esperanza y hoy es un lugar bastante olvidado, tras haber sido el puerto de mayor calado del cono sur. Allí, entre inundaciones y ese viento que parecía querer desbaratarlo todo, transcurrió mi infancia, por cierto rica en personajes: marineros de muchos lugares, vitroleras, estibadores, anarquistas, pescadores. Seguro me marcó esa atmósfera con sus carnavales, el ambiente de cabaret, las grescas entre parroquianos, gente con la errancia a cuestas. Mi abuelo tenía una peluquería de tres sillones con una mesita con diarios y revistas que fue mi biblioteca. En una revista de historietas leí un poema de E. A. Poe que me impactó; y comencé a imitarlo. Ese fue creo mi primer texto, a los 8 años, unas líneas con un ingenuo aire espectral, sepulcral. Ya a los 14 más o menos leo a Walt Whitman, Bécquer, Neruda, García Lorca, y sigo con las revistas de historietas de las cuales era adicto e incluso marcaron mi poesía. De ahí a hoy ha corrido mucha piel bajo el puente, son muchos los autores que sigo leyendo con delectación: Quevedo, Vallejo, la poesía china, el griego Yannis Ritsos, el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, los argentinos Olga Orozco, Enrique Molina, Juan Gelman, en fin, la lista sería muy larga. —Leí alguna vez tu poemario Contraseña, ganador del Premio Casa de las Américas en el año 1976. Cuéntame de este trabajo poético. Hablemos de tus posteriores libros. ¿Qué rumbos han tomado? —Mi primer libro publicado, Los espantapájaros suicidas, es de 1973; con poemas que habían quedado por fuera del libro armé Contraseña, que obtuvo el Premio Casa de las Américas tres años después. Fue un susto haberlo ganado apenas pasados los 20 años, pero debo decir que me abrió puertas para denunciar las atrocidades de la dictadura militar de los 70, en los países que visitaba como exiliado. A meses del golpe militar fui a Lima y un buen día tomé un bus para Guayaquil; tengo gratos recuerdos de la solidaridad que encontré en la gente; conocí por esos días a Cazón Vera, Jaramillo, Salazar Tamariz, Velasco Mackenzie y entre otros a Nieto Cadena, con quienes me reencontraría luego en México. También vi esa vez a Adoum, que presentaba en un teatro de Guayaquil su obra de teatro El sol bajo las patas de los caballos; con él también forjamos un vínculo férreo. Mi trabajo en materia de poesía diría que iba con el jadeo del viaje, nutriéndose de las vivencias de esa “navegación” que siguió por países varios hasta que recalé por fin en México, donde viví 8 años. Pienso que mi lenguaje le debe mucho a esa respiración, al traqueteo del viaje, a todo lo nuevo que cada día tenía enfrente; así se fue organizando mi poesía. Aún creo que sigue por esos rumbos; el último libro publicado, Palma real, es mi paso por la selva centroamericana. Claro que no soy el más indicado para hablar esto; si hay que decir algo lo dirán los críticos y los lectores. Tengo pocas certezas respecto a mi poesía, apenas que se va organizando con estupores, vivencias, dudas, intuiciones, percepciones; o a la inversa, el proceso es desarmar todo para encontrar los huesitos de una imagen que late calladamente en la lengua. Te diría que la poesía se construye tallando una gran roca de silencio. —Hace poco ganaste el Premio Casa de América de Poesía Americana. ¿Qué me puedes decir de este nuevo libro? —Este premio de España recayó en Palma real, que como te decía tiene a la selva y, más que la selva, a la palmera —“la esbelta”—, como eje. Alrededor giran mis obsesiones: el exilio, el nomadismo, el anhelo, la lucha entre el movimiento y lo rígido, la pasión, la muerte. Yo viví en Costa Rica de 1989 a 1997 y empecé a escribirlo allí en 1995 y lo terminé en Buenos Aires doce años después, tras un extenso trabajo de corrección, que es la parte que más disfruto del trabajo. Aunque suene raro, yo corrijo aquello que veo que está bien, lo voy afinando. El inicio de Palma real está en los vagabundeos por esas zonas pero también el origen podría situarlo en un gesto de mi amigo Norberto Salinas, poeta “tico” que me regaló en la montaña un tronco, un laurel negro. Cansado de verlo en el suelo, bajo la lluvia, un día lo corté en tablas y me puse a armar una biblioteca. Fue así como entró a mi casa con su olor, su rugosidad, sus vetas, su experiencia de lluvias. Quizá también me habló al oído. En el libro dialogan pájaros y reptiles con personajes como Rimbaud, Frida Kahlo, Pablo de Rokha y Ana Frank, entre otros. Seguro el libro es un cuerpo extraño en medio de la poesía mayormente urbana que se viene escribiendo. Palma real es un viaje hacia lo que desconozco —como todo viaje exploratorio— con la palmera en el centro de una selva que en lugar de crecer, imagina; es esa su manera de multiplicarse: imaginar. De allí la sensualidad, el silbido de la memoria, los árboles talados de mi generación, los insectos que devoran con sus mandíbulas las hojas crepitantes, la selva con las vísceras al aire. En ese territorio cada paso es una pregunta. —Tu poesía circula en las aguas del humor y la ironía, ¿qué es para ti el humor? ¿Para vos es el humor una puerta de entrada a la poesía? —Bueno, sin humor no se podría vivir. Pienso que ayuda a expresar el absurdo diario que nos toca. En la poesía, a ratos el elemento lírico convive con el trazo grueso del sarcasmo. Creo que la ironía y aun una figura de pensamiento como la paradoja, ayudan a conformar una visión de los fenómenos, calan a fondo en el tratamiento de la realidad, le hablan de tú a tú a la sinrazón. En la poesía el humor llega de la mano de lo lúdico, la ambigüedad, la perspicacia, y eso trato de que esté en mis textos. Pienso en el libro Sordomuda, que a ratos descarga lo desgarrador con un tono mordaz. Tal vez el humor sirva para equilibrar ese desamparo. —Pienso que tu generación (argentina y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que deberían tener sus poéticas. ¿A qué se debe esto? —Bueno, justamente en estas épocas de terrible trivialización, de preeminencia de lo mediático y lo efímero, la cultura no está en la agenda de aquello que habría que priorizar. Y cuando hablo de cultura hablo también de educación. Por eso creo que la marginación va más allá de lo generacional, del país y de un género como la poesía. Podría hablarte de generaciones de narradores de México o Colombia que no han tenido la trascendencia esperada más allá de sus respectivos países. Por otro lado la poesía tiene sus tiempos, que son otros. En el 2000, la poeta húngara Eva Toth me contó que muchos años atrás había traducido uno de mis poemas dedicado a Attila Jószef, que alguien había transformado el texto en canción y que el tema llegó a tener cierta consideración en su país. —¿Qué conoces o sabes de la poesía actual del Ecuador? —Creo que la buena poesía siempre es actual. Antes de pasar por Guayaquil en 1976 sólo conocía textos sueltos de Adoum. Allí me pasaron, los poetas con los que me topé, muchos libros, no sólo sus libros sino de Gangotena, Carrera Andrade y otras voces mayores. Recuerdo esto por gratitud a esos amigos que me desasnaron... Luego leí a Medardo Ángel Silva —cronista sagaz, poeta precoz y suicida—, a un poeta de la ruptura como Hugo Mayo; pero también a César Dávila Andrade. Poetas vivos e importantes: Jara Hidrovo, Julio Pazos, Ulises Estrella, Humberto Vinueza (es uno de mis preferidos). Más acá en el tiempo Fernando Balseca, María Fernanda Espinosa, Iván Carvajal, Cristian Avecillas, Jorge Martillo. De los más jóvenes conozco a poetas de Guayaquil (acabo de prologar una antología) que me han impresionado gratamente, pero lo que uno conoce es insuficiente. Sé que hay mucha producción en grupos de Quito, Guayaquil, Cuenca, Riobamba... —He escuchado en numerosas ocasiones que supuestamente la poesía sólo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva? —Es un tema muy debatido. Hay poetas con una obra que ha llegado a mucha gente —el caso de García Lorca, de Neruda, de Jaime Sabines— y otras importantes que han quedado relegadas. En una visión pesimista te diría que a ratos creo que ni los poetas leen poesía; ahora, ¿cómo pretender que la gente no haya abandonado las lecturas cuando vemos que se ha abandonado a sí misma? En el marco de la alienación, la pobreza, la educación deficiente y las aspiraciones postergadas, deberíamos colocar este debate que va más allá de la poesía. Concuerdo contigo en que la poesía —vale decir: la imaginación que es siempre movilizadora— tiene un carácter de subversión que no debe perder. —¿Actualmente en qué proyectos literarios estás? —Estoy en un momento en que siento que debo optar entre el periodismo —que me apasiona y me lleva mucho tiempo— y libros postergados que están en borrador hace años, entre ellos uno de poesía, dos novelas y dos libros de ensayo. Eso me divide la mano. Alejandra Pizarnik abre su cuaderno de apuntes A Jorge Arturo El hombre que saca la cabeza del agua es un pez y se asfixia. El pez que mete la cabeza en el agua, es un hombre y se ahoga. El poeta escribe en la línea del agua, y se asfixia, y se ahoga. Autoplagio Latigazos de sombra desordenan tu cuerpo, en la fotografía donde te estoy pensando, y soy el extranjero que descubrió tu rostro y se animó a escribirlo, que era como besarlo. El ángel de la muerte Oigo pasos ¿será la boca de tiznar y el navajazo en pleno rostro? Así te acechan como ¿será la antorcha de otra voz que va sobre la tuya? Escucho pasos y ¿será el escupitajo en la tela de araña de tu infancia? Así te azuzan como ¿será la cruz al rojo en tu mejilla? Oigo pasos cerca de ¿será como esos guantes rozando tu estación? En la memoria hay una puerta rota. Los sueños son distintos y el final es el mismo: el asesino que te besa. ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === A diez años de la partida definitiva de Denzil Romero ================= === “A Miranda hay que sacarlo del panteón de los héroes” ================= === Alberto Hernández ===================================================== El autor de los relatos de Infundios y El invencionero y de las novelas La tragedia del Generalísimo y Entrego mis demonios retorna al mundo de los vivos gracias a sus palabras en Lugar de crónicas, un espacio donde habita el ánima de quien escribió y dijo en Venezuela, país que casi lo tiene olvidado. Contador de cuentos, Denzil practicaba la magia: solía hacer que los objetos de su infancia recobraran vida propia. De allí la imaginación que lo mantiene vivo donde se encuentra. Hace diez años se murió Denzil Romero. Falleció como cualquier ser humano que pierde una batalla y asume el silencio con hidalguía. A una década de ese sobresalto, retorna a nosotros gracias a un testamento que poca gente toca, pese a encontrarse en librerías y bibliotecas. Denzil nació en 1938 y llegó a ser una de las escrituras más importantes de nuestro país. Reconocido nacional e internacionalmente, este escritor oriundo de Aragua de Barcelona nos “habla” desde el más hondo silencio en que lo mantiene la eternidad. En marzo de 1999 dejó esta tierra para instalarse en la otra del tiempo para siempre. En su casa de Sartenejas, donde nos bebimos todo el licor y el café, dejamos correr el olvido, pero fue posible hacernos de su sonrisa amable, de su muy criolla ambición por alcanzar la amistad de quienes lo miraban de lejos... —¿Qué significa sacar a Miranda del panteón de los héroes? —Mira, en la novela que escribí, Grand tour, la segunda de la tetralogía que tengo prometida sobre el Generalísimo Francisco de Miranda, respira un personaje que me he empeñado en sacar del panteón de los héroes para convertirlo, cada vez más, en un arquetipo universal, mi propio arquetipo y, un poco, quizás, el arquetipo de todos nosotros, como tan bien apuntó Pancho; por eso, digo, en el primer capítulo, de esa novela, pongo a Miranda a descubrirse escribiendo la suya y a esbozar lo que, en síntesis, contiene mi propia teoría sobre el género. Aquí, en este sitio y en este tiempo, redondo como el silencio, Denzil agrava la voz, entra en él y sale: “A saltos, generalísimo, diríase que escribes una historia de la humanidad. Una historia de la que tú mismo eres el personaje principal, una especie de Adán primigenio, no entendido precisamente como primer hombre, sino más bien, al modo de Fabre d’Olivet, como la primera humanidad, le prèmier ‘Regne hominal’, suerte de dinastía de la humana existencia, diríase, generalísimo, que escribes una novela. Una novela total...”. —Vale, vale. Ese texto formó parte de una lectura el día que te declararon hijo Ilustre de Aragua de Barcelona... —Sí. Creo a pie juntillas que esa mañana, y con el estupendo motivo de mi proclamación como “Hijo Ilustre” de Aragua de Barcelona, he escrito... algunas de las páginas más válidas de la novela de mi propia vida. —¿Cómo llegaste a la literatura, a esa desmesura donde fundas el mundo a cada instante, como si fueras un mago? —En el pueblo de mi infancia, los actos de magia eran sucesos cotidianos. Veo a las doncellas de entonces consumiéndose interiormente, feas y desgreñadas, mientras sus imágenes de cera se derretían al rescoldo de los fogones por encargo de los pretendientes rechazados. —Cuéntanos una de esas magias frecuentes en tu pueblo. —Albertico, te cuento varias: un revuelo demoníaco de ollas y vasijas podía danzar por instantes en cualquier cocina sin intervención de viento alguno; los árboles más altos se desprendían de raíz, bajo el influjo de súbitas tolvaneras; se perdían las cosechas o se malograba el ganado de los enemigos por la sola recitación de fórmulas deprecatorias. Y con inefable sensación de deleite, pude observar en una sola tarde cómo una de las brujas del lugar conjuraba a voluntad el nombre de sus malqueridos, y pociones de yerbas innombrables para consumo de los dioses subterráneos, y virginidades reconstruidas, y pentáculos semíticos, y libros fulgurales, y pezuñas de cabros, y plumas de búhos, y rabos de gatos muertos. —¡Uff, qué carga de brujería, Denzil! —Sí, una vecina había, capaz de localizar los objetos perdidos con el deliberado auxilio de una rama de guayabo, y otra que preservaba del mal ojo por medio de cordones de zapatos, y otra más aun que provocaba eclipses de sol invirtiendo las manecillas de su reloj al tiempo que imprecaba versículos rituales. —¿Y todo eso ocurría en ese pueblito? —Y más, el menos listo de los lugareños adivinaba el futuro a través del vuelo de los gavilanes o el chillido de los acures. —Denzil, ¿tú conociste al general Arévalo Cedeño? —No. Hay una historia que no me pertenece. Una noche se la oía contar a Salvador Pérez Hernández, entre tragos y consejas, en una pulpería del banco Telésforo. —Por eso te pregunto por La paga de los soldados, aquella sabrosa crónica cuyo escenario fue Valle de la Pascua... —El general jugaba con nosotros a la guerra, me contó Salvador. Ancianito ya, muy arrugado y casi sin memoria, nos reclutaba al alba casa por casa. “Sonó la diana, sonó la diana, sonó la diana”, decía dando bastonazos en las puertas y en las ventanas... —Denzil, yo conocí al general cuando aún se podía hablar con él. Se reunía con mi padre bajo la sombra de un inmenso tamarindo en La Pascua, en la calle La Mascota. Allí le contaba a mi padre, Baltazar Hernández Loreto, esas historias que luego fueron recreadas por él mismo... —Bueno, déjame contarte. Enseguida, se arremolinaban a su alrededor. Salvador enumera a sus hermanos y primos, mientras las mamás también salían, atribuladas. Así, una vez, en la laguna, el general procedía a repartir los rangos militares y los puestos de comando... Acto seguido impartía las instrucciones pertinentes sobre organización, conservación y entrenamiento de todas las armas, la topografía del terreno, los alcances y proyectos posibles del enemigo imaginario. Después, efectuaba el pagamiento. Un real y medio para cada soldado. Un bolívar o más para los oficiales... dinero de la paga que sacaba de su pensioncita de antiguo telegrafista jubilado o de las contribuciones que sus familiares y amigos le proveían. —Después se murió el viejo general, Denzil, olvidado. Recuerdo su entierro, tan de poca gente... ¿Recuerdas Memoria sobre torturas? —Claro, te voy a contar algunas, porque me están esperando, tengo que irme. —Está bien. —En todos los pueblos del distrito quedó el mal recuerdo de José Gregorio Capó, el más temible de los jefes de la Seguridad Nacional que por aquí pasaron. Y mire que pasaron varios. Pero ninguno capaz de tantas demasías como ese, sí señor. Adecos y comunistas y uno que otro urredista supieron de sus tropelías. Copeyanos, no; porque por aquí, entonces, no se veía copeyano. Guardajumo le llamaban por mal nombre, pero nadie se hubiese atrevido a decírselo de frente. No más por la espalda; por la espalda, no más. A Nicasio Figuera, un maestro de escuela de El Chaparro, lo hizo colgar de la campana de la iglesia que estuvo sonando y sonando y sonando tres noches con sus días hasta que las vibraciones lo mataron. Más que matarlo, lo hicieron estallar. Estalló por todas partes, el pobre hombre; por los ojos, por los tímpanos, por las venas. —Vaya, ¡qué crueldad! —Bueno, me despido, no te cuento más. Debo irme. Y se fue. A diez años de distancia, mientras los pájaros cercanos a la casa cantan desaforados, Denzil Romero se encuentra con Francisco de Miranda, ebrio y recostado del catre donde lo encontró la otra muerte, la que lo mantiene fuera del panteón de los héroes. ** Alberto Hernández adezgalina@gmail.com Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay, estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El lenguaje bíblico en la poesía de José Emilio Pacheco =============== === Leopoldo Cervantes-Ortiz ============================================== (Nota del autor: el 30 de junio José Emilio Pacheco cumplió 70 años y, como sucede en estos casos, los homenajes están a la orden del día. Reconocido polígrafo, es uno de los autores latinoamericanos que mayor reconocimiento han alcanzado en los últimos años. Hace pocas semanas se anunció que obtuvo el Premio Reina Sofía, en España, el cual se suma a una larga lista de galardones. La presente ponencia fue leída en el homenaje que organizaron las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma Metropolitana). En lo alto del día eres aquel que vuelve a borrar de la arena la oquedad de su paso; el miserable héroe que escapó del combate y apoyado en su escudo mira arder la derrota; el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo para que el mar no arroje su cadáver a solas; el perpetuo exiliado que en el desierto mira crecer hondas ciudades que en el sol retroceden; el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto el que escucha en el alba cantar un gallo y otro porque las profecías se están cumpliendo: atónito y sin embargo cierto de haber negado todo; el que abre la mano y recibe la noche. “Éxodo”, Los elementos de la noche. 1. El ejercicio sistemático de la intertextualidad Como toda buena “escritura profana”, según la terminología de Northrop Frye, la poesía latinoamericana actual bebe, entre otras fuentes, de la inevitable veta bíblica con mayor o menor fruición, según el caso. La razón que llevó al crítico canadiense a jerarquizar la riqueza literaria bíblica (el escaso conocimiento de las Escrituras sagradas del judeocristianismo que les impedía a sus estudiantes profundizar en amplias zonas de la literatura actual) es la misma que, en ocasiones, impide a lectores/as pretendidamente muy posmodernos atisbar algunas de las múltiples formas en que dicho discurso reaparece continuamente. Obviamente, Frye fue más allá de la lectura religiosa tradicional y alcanzó las alturas del “monte de la transfiguración” de la intertextualidad conscientemente asumida y desvelada. Así, la intertextualidad entre lo sagrado y lo profano está marcada hoy por el gran desfase entre creencia e increencia. Como comenta Carmen Dolores Carrillo Juárez: Una diferencia importante entre Pacheco y los autores bíblicos es su ateísmo, de modo que mientras que para éstos la historia es un proceso descrito por etapas de obediencia, unas veces, y de rebeldía, otras, con respecto a Dios y sus mandatos, para el poeta mexicano la historia no inicia con una situación paradisiaca sino con los esfuerzos del ser humano por dominar al otro, característica que se repite una y otra vez a lo largo de la historia. En cuanto a la alianza entre Dios y su pueblo, Pacheco traslada las características de ese pacto a la relación entre gobernante y gobernado como soberano y súbdito (1). De este modo se perfilan algunas de los rumbos que toma el lenguaje bíblico y sus desdoblamientos en una poesía que será de denuncia profética, a ratos, de intensidad apocalíptica en otros y hasta de búsqueda de sentido, en algunos. Esta orientación ha desconcertado a algunos lectores que suponen que esta “vocecita que no deja de llorar” esconde o aleja la poesía auténtica. A diferencia de la no tan visible “poesía confesional”, como algunos insisten en llamarle, el trabajo de algunos poetas que no esconden lo suficiente sus aficiones espirituales, religiosas o metafísicas manifiesta una orientación semimística marcada por un lenguaje que asume las premisas de la religión o de los textos sagrados de otra manera. Con ello no se trata de decir que Pacheco camina hacia la fe o algo parecido. No, simplemente, el intertexto bíblico le ha servido para asumir un lenguaje característico. 2. La poesía neobíblica de J.E. Pacheco José Emilio Pacheco es una de las figuras más importantes de la cultura mexicana actual. Su labor narrativa, poética, crítica y periodística es monumental. Ha publicado tres libros de relatos y 13 libros de poesía (recogidos en el 2000 bajo el título de Tarde o temprano). Dice acerca de la Biblia: “Sólo una actitud anterior a los tiempos de Juan XXIII puede justificar que las historias literarias y los recuentos de los libros que todo hispanohablante debe leer, ignoren como ignoran la Biblia. Entre los libros poéticos de la Biblia, los más interesantes para un lector contemporáneo son el de Job y el Cantar de los Cantares, acaso el más grande poema de amor de todos los tiempos”. Desde su primer libro, Los elementos de la noche (1963), el lenguaje bíblico le ha servido para expresar su desencanto ante las formas de la vida. En el poema que da título al volumen, aparece por primera vez el lenguaje apocalíptico, que no ha de abandonar nunca: “En el último valle / la destrucción se sacia / en ciudades vencidas que la ceniza afrenta”. ¿De qué valle habla? ¿Del de Josafat? Tal vez, pero lo que brilla aquí es la solidez en la concepción de una destrucción impersonal, acaso por lo inconsciente de la misma. En “Presencia”, un poema dedicado a Rosario Castellanos, una pregunta gobierna la intuición poética: “¿Qué va a quedar de mí?”. El final es muy parecido a la conclusión del salmo 16: “Mas si alguien vive yo estaré despierto”. En “Como aguas divididas”, la alusión al Éxodo, sin ser explícita, anuncia el poema que le sigue, titulado precisamente “Éxodo”, en el cual un “perpetuo exiliado” que mira en el desierto, contempla espejismos de ciudades. En El reposo del fuego (1966), el epígrafe anuncia buena parte del espíritu del volumen: “No anheles la noche en que desaparecen los pueblos de su lugar” (Job 36, 20). Esta cita hace ver a la noche como el indicio del desastre. El libro comienza diciendo: “Nada altera el desastre”. Ni siquiera Dios, pues para el poeta es: “El dictador, el todopoderoso, / el que construye los desiertos”. Pero nuevamente hay en los arquetipos bíblicos una suerte de recurso a la esperanza. Dice en otro fragmento: “Y fue el olor del mar: una paloma, / como un arco de sal, / ardió en el aire”. La imagen del diluvio, la paloma que anuncia, no la sequedad, sino la presencia de las aguas. La terrenalidad que aparece en la Biblia como posibilidad de ser un modo de testigo de Dios, le hace preguntarse: “Tierra, tierra, ¿por qué no te conmueves? / Ten compasión de todos los que viven”. Cerca del final, el hablante poético afirma: “Bajo el suelo de México se pudren / todavía las aguas del diluvio”. No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969) es un libro paradigmático. Pacheco afianza sus certidumbres, desliza explícitamente todo un universo de alusiones contundentes. En “Transparencia de los enigmas” habla de “nuestra cólera apacible” en un lenguaje versicular situado en la línea del vidente de Patmos y de las Lamentaciones de Jeremías. Allí mismo ha lanzado su programa: “Alabemos a Patmos y a la hirviente montaña de las Lamentaciones”. El poeta avizora una fatalidad descifrable y no olvida a los tibios del Apocalipsis: tal vez el fuego eterno les espera. En “Job 18.2” se reflexiona sobre la inutilidad de la palabra humana: “Seguimos puliendo, desgastando / un idioma ya seco”. Ése es el idioma humano, porque Dios se pregunta: “¿Cuándo terminaréis con las palabras?”. Irás y no volverás (1973) es otra muestra de cómo Pacheco toca otra fibra del elemento bíblico. En “Idilio”, escribe: “El mundo / volvía a ser un jardín”. La nostalgia del paraíso, una inversión cronológica que remite no sólo al Edén, sino a un estado de inocencia creado artificialmente por el amor. “Los herederos” habla de la pobreza con el lenguaje de las Bienaventuranzas: “ellos sin pausa heredarán la tierra”; se trata de una crítica de la comprensión de los pobres. Finalmente, en “Apocalipsis por televisión”, se ironiza sobre la comercialización de la vida y de la destrucción: “Trompetas del fin del mundo / interrumpidas para dar paso a un comercial”. En los poemas de Islas a la deriva (1976) la escritura de Pacheco se encamina hacia un estilo sentencioso, casi amargo, que se acentuará posteriormente. Dice, por ejemplo, en “La Secta del Bien”, refiriéndose a un cura herético: “Ardió en la leña verde, fue a reunirse / con su Dios —que es amor— en el infierno”. La cita del evangelio de Juan, introducida furtivamente, descarga toda la fuerza que el poema alcanza para criticar los abusos de la Inquisición. Algo similar ocurre con “El Padre Las Casas lee a Isaías, XIII”, donde el poeta hace una paráfrasis en cursivas tomando citas aisladas del capítulo mencionado, a fin de penetrar en la mente del sacerdote y en su actitud de denuncia de la opulencia de la sociedad virreinal. Desde entonces (1980) incluye el que es quizá su poema más conocido, “Fin de siglo”, en donde, partiendo del recuerdo de la pregunta de Caín, ampliada cuidadosamente para incluir una feroz crítica a la indiferencia sobre la barbarie de la civilización, se señala con índice de fuego a todos los genocidas: “¿Cómo dejar impunes / la tortura o el genocidio o el matar de hambre?”. La sangre derramada clama venganza, dice el verso inicial; la reflexión se hunde profundamente en la conciencia humana y demanda una respuesta para tantos crímenes. En los tres siguientes libros se percibe una depuración del lenguaje que ha impacientado a muchos. Pacheco abandona consistentemente toda floritura y adorno (si es que algún día los tuvo), para desnudar las realidades humanas. Este “ojo moral”, por decirlo así, le brinda a los versos una densidad que, dentro de su sencillez, destruye violentamente las máscaras que nos ponemos diariamente. En Los trabajos del mar (1983), varios poemas de diferente signo parten del simbolismo bíblico para ahondar en el pensamiento. En “Informe de Jonás” toma la historia del antiprofeta para hacerle decir que en el vientre del gran pez halló desde procesos digestivos hasta violencia pura, pasando por una teoría del estado moderno. La soledad de Jonás le sirvió para “reflexionar en la esperanza: Algún día / nuestra vida ya no será, como la llamó Hobbes, / tan sólo breve, brutal y siniestra”. “Prosa de la calavera” es un extenso poema versicular que, presidido por la cita de Isaías 40.6, cuyo espíritu desarrolla, plantea la dialéctica de la muerte. Aparecen, salpicando la reflexión, alusiones a los Evangelios y a la señal de Caín, que le confieren al poema una mirada amarga, concentrada. Se trabaja sobre la certeza absoluta, la de la muerte: la calavera viene y le dice a cada hombre: “Sólo cuando has tocado fondo aparezco”. Miro la tierra (1986) es un pequeño libro dedicado casi por entero a la visión desconsolada de la ciudad de México, después del terremoto de 1985. “Las ruinas de México”, título de la sección principal, es un largo poema fragmentario que se lamenta, al estilo de Jeremías, acerca de la magnificencia de la ciudad, pero, sobre todo, de la corrupción que hizo posible tantas muertes. En un instante de la elegía, un epígrafe procedente de Job 28 habla sobre las piedras, que “se suspenden y balancean”. La tristeza por la destrucción vislumbrada libros atrás no elude la lucidez para señalar a los culpables del desastre. No obstante, su remate es un signo de esperanza: “Con piedras de las ruinas hay que forjar / otra ciudad, otro país, otra vida”. “Caín” es un poema que profundiza en la problemática del mal; “el fundador de las ciudades”, nos recuerda, fue el asesino de su hermano: ¿qué puede esperarse de las grandes urbes? La sección de la que forma parte se llama precisamente “Los nombres del mal”. “Su nombre es testimonio de la Caída”, dice al principio, para luego entretenerse en juegos de palabras que fonéticamente coincidan con el nombre: can, calcinación, cárcel, canalla, cáncer, carnicero, caos. La historia humana comenzó con un asesinato: “Caín mató a su hermano, puso en marcha / la historia”. A través del cuerpo agredido de Abel vino la muerte “a compartir con el Mal este mundo”. Somos los herederos de Caín y nuestro destino es el suyo. Ciudad de la memoria (1989) es un poemario donde la desnudez verbal toca fondo: la forma está al servicio del contenido, de la voz ética. “La sal” es un poema analítico con poca chispa de poesía: su tesis es, procedente de la famosa frase de Jesús, que la sal le da un sabor al mundo que debe ser percibido conscientemente. El viento sopla donde quiere, dice en “Para ti”, mientras habla del azar de las cosas con que se topa uno en la vida. “El doctor Job” denomina en “Live bait” al personaje bíblico, para referir a su experiencia invaluable en la comprensión de la nulidad de la vida. El silencio de la luna (1994) contiene algunos poemas que prosiguen la indagación poética marcada por una fuerte autocrítica humana, como en “Prehistoria”, en el que se interroga sobre la naturaleza de Dios en el pensamiento primitivo: “¿Dios es el bien porque regala la lluvia? / ¿Dios es el mal por ser la piedra que mata? / ¿Dios es el agua que cuando falta aniquila / y cuando crece nos arrastra y ahoga?”. En la cuarta parte de este poema Pacheco alude al mito hebreo de Lilith al comparar las dos maneras de entender a la mujer, como “tarde y cuidado del fuego” (Eva) y como “nocturno placer, imán, abismo”. Sobre Adán se ocupa en un poema con título unamuniano, “Adán al revés es nada”, donde mediante varios juegos de palabras se ocupa de la naturaleza y el destino humano. En “Ley de extranjería”, que le da título a la primera sección del libro, alude a la historia de Babel, situándola en Ur, para afirmar la extranjería producida por el urbanismo desde la antigüedad. Su verso final resume la idea: “En Ur y en todas partes soy extranjero”. “Las Siete Palabras” (título de otro poema) de Jesús, se ven transfiguradas, por medio de un recuerdo acerca de la formación catequística, en la instalación permanente de la culpabilidad expresada en otros siete términos: “Por mi culpa, por mi grandísima culpa”. La Biblia, en Pacheco, pasa por un filtro admirable en su rigor, pues aunque ese libro antiguo nos pertenece a todos, muy pocos poetas lo llevan en la sangre y en la punta de la lengua. Nota 1. C. D. CARRILLO JUÁREZ, “La poesía de José Emilio Pacheco y la tradición bíblica”, en P. Popovic Karic y F. Chávez Pérez, coords., José Emilio Pacheco: perspectivas críticas. México, Siglo XXI, 2006, p. 194. ** Leopoldo Cervantes-Ortiz lcervortiz@yahoo.com.mx Corrector, editor y teólogo mexicano (Oaxaca, 1962). Tiene estudios de medicina, teología y letras hispánicas, y es maestro en teología y pasante de la Maestría en Letras Latinoamericanas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Ha publicado Sendos placeres; poemas para leer y acariciar, en coautoría con José Manuel Mateo (selección y nota introductoria; México, Planeta, 2000); Lo sagrado y lo divino; grandes poemas religiosos del siglo XX (selección y nota introductoria; Planeta, 2002); Sobre ángeles; antología de poemas del siglo XX (selección y nota introductoria; Planeta, 2003); el poemario Navegación del fuego (México-Sao Paulo, Obranegra-Callis, 2003); Series de sueños; la teología ludo-erótico-poética de Rubem Alves (Clai; 2003; portugués, 2005), y El salmo fugitivo, una antología de poesía religiosa latinoamericana (prólogo y selección; México, Aldus-Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, 2004). Coordina la revista virtual elpoemaseminal (http://www.elpoemaseminal.lupaprotestante.es) desde 2003. === El hombre Eduardo Balestena ====================================== El hombre es uno de los cuentos más complejos de los que integran El Llano en llamas, de Juan Rulfo (Jalisco, 1918-1986). La historia narra la persecución de José Alcancía por quien busca vengar la muerte de su familia, así como el perseguido buscaba vengar la de su hermano. El perseguidor pudo escapar a ese designio al ausentarse de su casa para ir a enterrar a un hijo. Su familia murió en su lugar (“Él vino por mí. No los buscaba a ustedes, simplemente era yo el fin de su viaje, la cara que él soñaba ver muerta, restregada contra el lodo, pateada y pisoteada hasta la desfiguración. Igual que yo hice con su hermano; pero lo hice cara a cara, frente a él y frente a ti”. Juan Rulfo, Pedro Páramo, El Llano en llamas, Literatura Contemporánea Seix Barral, Nº 11, pág. 129). Una segunda instancia del cuento se abre en la voz de un narrador en primera persona, un borreguero, quien da explicaciones a la autoridad. El hombre al que alude el título puede ser, inicialmente, tanto el perseguidor como el perseguido (ambos narran en presente y el cuento discurre en la indefinición acerca de lo que está siendo narrado: sensaciones y pensamientos ocupan el primer plano). Se encuentran unidos en un inexorable círculo de violencia, en un espacio a la vez claro e impreciso. No es fácil discernir un personaje de otro en una lectura superficial. Más tarde queda en claro que el título alude al perseguido, a su condición de alguien signado por dos fuerzas: la venganza y el destino. Una estructura múltiple Esta postulación, que resultaría simple enunciada de un modo lineal, está dada por las voces de cuatro narradores: uno omnisciente al comienzo (“Los pies del hombre se hundieron en la arena”, pág. 129), el perseguido, el perseguidor, y el borreguero, y alternancias entre los tiempos, pasado y presente. Estas alternancias son también el planteo de un círculo cuyo origen es anterior al propio cuento, haciendo a la venganza que entraña algo inaccesible, que se remonta a antes del comienzo de la acción. Hay incluso hechos de los cuales es narrada una simple consecuencia que permite inferir un estado del personaje: Alcancía se corta un dedo en la huida, pero no se sabe cuándo ni cómo, sino sólo que: “Le falta el dedo gordo del pie izquierdo. No abundan los fulanos con estas señas” (pág. 129), “No debí haberme salido de la vereda —pensó el hombre— ...Pero es peligroso caminar por donde todos caminan, sobre todo llevando este peso que llevo... Cuando sentí que me había cortado un dedo, la gente lo vio y yo no, hasta después” (pág. 131). En otro momento, el perseguidor pasa de un soliloquio a dirigirse directamente al perseguido, como si éste pudiera escucharlo: “Se arrodillará y me pedirá perdón. Y yo le dejaré ir un balazo en la nuca... Eso sucederá cuando yo te encuentre” (pág. 130), que lleva a algo frecuente en los personajes de Rulfo: la captación del mundo desde una intuición propia, honda y genuina, pero no por eso justa: sus personajes son sabios, y a la vez crueles. Las razones de la primera violencia (el asesinato del hermano de José Alcancía por parte de su perseguidor) son desconocidas al lector, tanto como el rostro del asesino o el momento del crimen. Urquidi sabía que Alcancía vendría silencioso, como una mala víbora, como si una violencia frontal pudiese ser mejor o ser asumida como justa. El cuento instala la simultaneidad, la ruptura del orden lineal del tiempo y con ella también diferentes grados de conocimiento de los personajes. José Alcancía intuye su destino, el perseguidor adivina sus movimientos, y el borreguero —como el esclavo de Citerón, de Edipo Rey— dice lo que vio sólo porque lo vio. Es este personaje quien encuentra muerto a José Alcancía. El lector sabe sin embargo lo que ignora el borreguero: que ese ser, cuyo cuerpo se muestra consumido y agotado y que intenta escapar, ya está muerto, y que él mismo lo sabe pero busca algún resquicio por el cual huir de la trama en la que él mismo se insertó. La muerte se produce antes del hecho material del asesinato. Hay así un saber profético, que se habla a sí mismo, y que habla al lector: el de ese perseguidor sin nombre, que se confunde con el narrador omnisciente del principio: “Te cansarás primero que yo. Llegaré adonde quieres llegar antes de que tú estés allí —dijo el que iba detrás de él—. Me sé de memoria tus intenciones, quién eres y de dónde eres y adónde vas. Llegaré antes de que tú llegues” (pág. 131). De algún modo, como señala Foucault, el de ver más allá, y al mismo tiempo, podemos agregar, no ver, es un saber solitario y de la experiencia. La muerte es experiencia y también soledad, pero el saber del perseguidor y del perseguido hace que la venganza sea tan incuestionable como lo que ven. Ambos ven más allá (intuyen al otro) y al mismo tiempo, como Edipo, son ciegos (ya que obedecen a un propósito autoimpuesto pero que es evitable). La suerte está echada. Sólo falta el mecanismo que la ponga en marcha. Acción y conocimiento La acción del cuento en sí es la de la primera parte, la segunda es una alternancia del punto de vista: el perseguidor ya ha declarado muerto a Alcancía, le resta encontrarlo, y el borreguero ve a un hombre que es un espectro. A su vez, las acciones de cada personaje se ramifican: éste último rememora la noche en que dio muerte a la familia Urquidi (1), y su perseguidor, el entierro de su hijo y cómo imagina el asesinato (2). Pero en él hay algo más: sus acciones tienen el poder de vaticinar, contienen a ese destino de violencia, que es el elemento estructurante del cuento: andar es encaminarse al cumplimiento de una venganza, y a la muerte; no hay otra condición existencial. Alcancía trata de huir pero, tal como lo había vaticinado su perseguidor, es encajonado por el río y debe volver sobre sus pasos (en ese momento lo ve el borreguero): es en dicho lapso que transcurre la segunda parte. Hay una diferencia en el grado del saber de la primera parte, y el de la segunda: en la primera es la introspección de perseguidor y perseguido (soliloquios, en los cuales uno de ellos se sorprende de oír su propia voz: “ ‘No el mío, sino el de él’, dijo. Y volvió la cabeza para ver quién había hablado” (pág. 129). El escenario se vincula a ambos personajes: impone limitaciones al perseguido, y es leído por el perseguidor (3). A uno lo domina la ansiedad (4), el otro sabe esperar. El destino aparece en el simple hecho de que si José Alcancía había creído dar muerte a toda la familia Urquidi, entonces cabe la pregunta acerca de quién huye en realidad. No obstante, Alcancía sabe que la venganza es sólo un momento de ese círculo de la violencia. El saber de la segunda parte es testimonial: registra los datos objetivos y éstos son confrontados con las percepciones de los otros personajes. Se produce un desfasaje en el hecho de que el lector no imaginaba —como testigo de la conciencia de Alcancía— el grado de deterioro de su cuerpo. Urquidi, el perseguidor, no aparece. Como el destino, no es visto, sí lo es su acto —el de dar muerte a Alcancía. La violencia de la palabra escrita En la segunda parte, el borreguero habla ante un licenciado que representa al poder legal, vinculado a la palabra escrita. Rulfo sin embargo silencia a este personaje, tan tenebroso como los otros (o quizás más, porque sus razones no necesitan ni siquiera justificación), que sin pronunciar una sola palabra encarna al monopolio del poder, uno que puede interpelar sin tener que oír, y cuyas acciones, aun inspiradas por el desconocimiento, producen efectos reales. Al poder no le interesa lo que las cosas sean, sino convertir en reales a las que pronuncia. Es el licenciado quien imputa al testigo como autor de una violencia, y al hacerlo, al crear una culpa, ejerce quizás la violencia mayor: aquella capaz de ignorarse como tal a sí misma y producir efectos a partir de un hecho injusto, generado por ese mismo poder: “¿De modo que ora que vengo a decirle lo que sé, yo salgo encubridor? Pos ora que sí” (pág. 136). La violencia legal es diferente a la venganza. No necesita sentimientos ni razones, tampoco justificarse. La venganza tiene orígenes remotos, la violencia los tiene en la ley. El borreguero habla desde el discurso oral, con sus apreciaciones y su parcialidad, definiéndose por lo que no sabe (“Soy borreguero y no sé de otras cosas”, pág. 136) pero se inscribe en el discurso del poder expresado por la palabra escrita que no necesita ni ser palabra ni estar escrita. El personaje está solo ante ese interlocutor que no lo oye pero cuyo discurso se refleja en él y que lo acusa, del mismo modo que están solos los personajes de Alcancía y Urquidi. No hay más que soledad y pérdida en este mundo sin salida. El poder resuelve la venganza pero por medio de una violencia equivalente, que a diferencia de la venganza, se presenta como racional. Soledad, fatalidad, violencia, derroteros inciertos por un camino agreste (5), y la relatividad de todo lo que no sea eso, configuran una narrativa tan clásica como vanguardista donde ante el imperativo de caminar se revela la necesidad de que hacerlo conduce sólo a la muerte. Bibliografía • GARCÍA CÉSPEDES, Natalia. “Una lectura de ‘El hombre’, de Juan Rulfo”. Revista electrónica Documentos Lingüisticos y Literarios UACh, Universidad Autónoma de Chile. • FOUCAULT, Michel. Edipo y la verdad. Segunda conferencia de La verdad y las formas jurídicas. Gedisa. • Juan Rulfo. Grandes Escritores Latinoamericanos, Nº 25. Serie dirigida por la profesora Silvina Marsimian. Diario Página 12. • MORENO RODRÍGUEZ, Ramón. “La muerte en dos cuentos de Juan Rulfo”, Sololiteratura.com. Notas 1. En este racconto interviene, sin solución de continuidad, el narrador omnisciente, quien señala que “Cuando llegó al tercero, le salían chorretes de lágrimas. O tal vez era sudor” (pág. 131). Esta observación, en apariencia intrascendente, introduce una duda en el carácter del personaje y un cambio en el propio narrador, y reafirma al personaje como vector de una venganza que va más allá de sí mismo, y depara otra cuestión: aun el narrador omnisciente ignora si eran lágrimas o sudor, lo cual es un indicador más de indefinición. 2. “Hizo un buen trabajo. Ni siquiera los despertó. Debió llegar a eso de la una, cuando el sueño es más pesado; cuando comienzan los sueños; después del ‘Descansen en paz’, cuando se suelta la vida en manos de la noche y cuando el cansancio del cuerpo raspa las cuerdas de la desconfianza y las rompe” (pág. 130). 3. “El hombre ese se quedó aquí, esperando. Allí estaban sus huellas: el nido que hizo junto a los matorrales; el calor de su cuerpo abriendo un pozo en la tierra húmeda” (pág. 131). 4. “Se conoce que lo arrastraba el ansia. Y el ansia siempre deja huellas. Eso lo perderá” (pág. 129). 5. “El cielo estaba tranquilo allá arriba, quieto, trasluciendo sus nubes entre la silueta de los palos guajes, sin hojas. No era tiempo de hojas. Era ese tiempo seco y roñoso de espinas y de espigas secas y silvestres” (pág. 130). En el espacio contrastan una belleza distante e indiferente (el cielo, el paisaje a lo lejos) con lo más próximo, siempre inhóspito. ** Eduardo Balestena ebalestena@yahoo.com.ar Escritor argentino (Mar del Plata, 1955). Trabajador social, ensayista, escritor, funcionario judicial en la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata (CFAMDP) y docente en la Cátedra de Criminología de la Universidad Atlántida Argentina (http://www.uaa-mardeajo.com.ar). Ha publicado las novelas Ocurre al otro lado de la noche (Del Castillo Editores, Buenos Aires, 1987) y Ana, el interior del fuego (Editorial Melusina, Mar del Plata, 2000), la nouvelle El secreto borde de la luz (La-Lectura.com, 2001), el poemario La sala China (Red Internacional del Libro, Santiago de Chile, 1996) y los ensayos Lo institucional, paradigma y transgresión (Espacio Editorial, Buenos Aires, 1996; reeditado en 2003), Fiesta y pinturas en la posmodernidad de la exclusión (Ente Municipal de Cultura, Mar del Plata, 1997) y La fábrica penal, con prólogo del doctor Eugenio Raúl Zaffaroni (Editorial I b de F, Buenos Aires-Montevideo; Colección Memoria Criminológica), entre otros. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio de Novela Del Castillo Editores (1986); el Segundo Premio del Concurso Nacional de Cuento Horizonte de Cultura (Junín, 1992); el Primer Premio del Concurso Nacional de Ensayo (Sade, Lanús, 1992); el Premio Lobo de Mar a la Producción Literaria 1996 (Fundación Toledo, 1997), y el Premio Alfonsina, del Ente Municipal de Cultura, a la Producción Literaria (1998). Artículos suyos han sido publicados en diversos medios digitales e impresos. === El currículum oculto ================================================== === La creación desde la negación Fulvio Fernández =================== El acto de negar ha sido una variable que las vanguardias han asimilado como parte de sus propuestas: la negación del negar, el prohibido prohibir, el vuelo creativo en suma puesto al servicio de la idea y su desarrollo. De la misma manera origina la necesidad de propuestas de una doble fuerza, ¿Cómo proponer la nueva alternativa? ¿Qué la hace disímil, rupturista y finalmente valida frente a la otra?... El arte, prodigo en la contradicción, oferta el camino al repensarse liberándose al mismo tiempo, como las ondas que provoca la piedra al caer al agua en su calma horizontal... El ocultamiento es una forma de hacer visible lo que existe. En tiempos de la imagen el acto negador carece del ocultamiento, es superado por la manipulación de la imagen, que niega confundiendo, cortando, simplificando, amputando el fondo y destacando la forma. El ejercicio de la imagen y sus posibilidades negadoras lo pude observar de manera magistral expresada por el cubrimiento que el artista Christo y su compañera Jeanne-Claude han dejado manifiesto sobre el Reichstag (Berlín, 1995); el objeto o idea negada recobra su importancia en la posibilidad de no verlo, la actitud contraria a la sobreexposición banal, que resta al contenido desde la repetición de la forma pura y llana... Debo agregar que se calculó en aproximadamente cinco millones de personas las que habrían visitado esta muestra, venidas de todas partes, especialmente Europa; Berlín resultó al mismo tiempo un lugar de dialogo en cafés y restaurantes, unos a favor de la obra y otros en contra del trapo. El contenido curricular oculto aunque muchas evidente se lo “envuelve negándolo” desde lo conductual, lo familiar, lo docente, la infraestructura negando la posibilidad que el currículum aceptado oficialmente por los establecimientos educacionales sí acoja esta realidad subyacente, confirmando que aquél es más que un hecho anecdótico conductual, si no una diversidad presente y vital. Las propuestas contemporáneas influidas por el acceso a la educación de sectores que hasta sólo hace unas décadas no lo podían realizar (campesinos pobres, marginalidad urbana, emigrantes económicos, grupos étnicos, entre otros), ha determinado la necesidad de reconocer en unas presencias y sensibilidades nuevas propuestas curriculares, que contengan aspectos de sus elementos conformadores facilitando el reconocer y reinterpretar sucesos, desarrollar nuevas prácticas educativas y los aportes intrínsecos a una sociedad más libre cuando los escolares observan que su impronta es reconocible en general y curricularmente. En específico para la educación artística, por ejemplo, en las comunidades mapuches chilenas, por siglos invadidas por unos conocimientos deterministas, se comience con un currículum que hable y promueva los sistemas productivos comunitarios, aspectos religiosos, lúdicos y artísticos, la paleta en el último caso es de grandes posibilidades: textil, cerámica, madera, metales, música, ritos y celebraciones entre lo que distinguimos desde la otra mirada. Para esto es necesario un diálogo abierto y honesto entre los actores fundamentales y la participación de los órganos gubernamentales pertinentes comprometidos acerca de los contenidos culturales con los que se trabaja, como la metodología con que se potencia la reflexión de los estudiantes de modo que éstos comprendan e intervengan en las esferas constituyentes de la sociedad; luego, el suceso del currículum oculto resultará no sólo en un espacio sorpresivo sino que pasará a ser parte de una práctica de encuentro y desencuentro de manera atractiva, dinámica y procesual. Frente a lo anterior, ¿las movilizaciones estudiantiles de junio de 2006 en Chile no son acaso una prueba de que esta propuesta no está siendo observada? ¿Qué hace que más de medio millón de estudiantes de enseñanza media, a lo largo del país, paralicen y expresen críticas al sistema educativo? La educación se ha puesto en tela de juicio, pero no como acto, sino cómo ésta ocurre, en la desigualdad, la carencia y la discriminación, en específico que las orientaciones provistas para el encuentro con el conocimiento de una manera no funcional, sino creativa, promocionando el capital cultural de los escolares, no ha sido respetada... aun más, es del todo ignorada en parte por la práctica con que estos conocimientos suelen observarse (terapia), en el caso de las artes visuales como que demandan nuevas miradas y planificaciones, la situación no sólo compromete una vez más la existencia de la educación artística en el currículum sino que nuevamente la desdibuja y desconoce, al respecto: “El trabajo práctico, cuando no existe reflexión, suele estar dirigido, en gran parte, por la costumbre, la tradición y la rutina y, a veces, algún grado de coerción, especialmente si está sujeto a los imperativos de los libros de texto” (Torres, 1998:11). ¿Existe algo menos rutinario que el arte?, el mismo arte, podrá decir algún furioso vanguardista, tal vez no sin razón luego de analizar algunas temporalidades de su proceso histórico. Para el mundo escolar el arte es una vía abierta para explorar que puede inundar la vida de diferencia, la que, sumada al proceso creativo (el espacio entre la idea y la creación obra), hace de esta situación multidisciplinaria una real comunicación con la realidad social, a la que los escolares de hoy más temprano que sus padres se han enfrentado. El arte, pese a todas sus posibilidades metodológicas y educativas, ha debido soportar los requerimientos de instituciones que promocionan un aprendizaje por competencias de la forma más asfixiante y primitiva, relegando a la educación artística a estadios precarios en el currículum escolar. Las manifestaciones artísticas, desde comienzos del siglo XX, integran fenómenos sociales cuando contemplan entre otras situaciones el existencialismo promovido por Sartre; esto es, que la condición del ser humano como lo advirtió desde una mirada abstracta Marcel Duchamp, en su objetualidad releída, es el soporte fundamental para la comprensión de la misma; Duchamp, señero vanguardista, señala desde su famoso urinario que el arte carece de sentido cuando los seres humanos no logran la construcción de una sociedad igualitaria y aun más desprecian la vida en guerras. Esta percepción del ser humano activo y participante como las contribuciones que éste puede realizar, lo dotan, según Torres (1998), de identidad y pertinencia. No basta reconocer lo fundamental de la conciencia de sí mismo como del conjunto social, sino también observar que determinadas instituciones facilitan la puesta en práctica de formas y regulaciones que posibilitan la dominación estableciendo de una forma procesual el adoctrinamiento hacia la dominación. Louis Althusser denomina como aparato ideológico a la institución escolar, éste supera las normas adoctrinantes de los restantes aparatos tales como el religioso, familiar, jurídico, político, sindical, de la información y cultural. La institución escolar es una posibilidad liberadora pero factible de convertirse en un lugar de adoctrinamiento. Torres (1998) distingue cuatro niveles de legitimación de la escuela y la posibilidad de adoctrinamiento: 1) de carácter incipiente y se relacionan con el vocabulario, lo que más tarde incide en las relaciones, 2) contiene formas teóricas primarias o básicas, 3) planteamientos de carácter institucional, y 4) universos simbólicos. La simbología establece una realidad más allá de lo diario, ordena el pasado, el presente y el futuro en una gran unidad, y los hechos individuales y colectivos son parte de este universo que todo lo contiene. Las legitimaciones son aspectos formativos y teóricos que conducen el accionar, la aceptación y negación frente a las posibilidades que la sociedad, y aun más, la diversidad, presenta. Son formulaciones que aseguran una continuidad en sí misma. Este proceso de legitimación incorpora al especialista surgido de la especialización de un aprendizaje evaluado y desarrollado por una institución. La especialización, aun más en tiempos de la aldea global, es del todo necesaria para validar la sociedad en la que se desarrolla el proceso legitimador, y también si esta actividad resulta rentable. La dinámica mencionada es especialmente válida para los grupos de dominación (económico, político y cultural entre otros). Esta concepción facilita la percepción de que los logros de la sociedad son debido a la suma de logros individuales, por tanto evita el análisis de los conflictos presentes en la misma (Torres, 1998). Torres (1998) plantea que la historia de la educación es factible observarla como la “legitimación del fracaso”, sobre todo de los grupos trabajadores y socialmente deprimidos, pese a la idea de que la educación es la “única solución a la que la sociedad puede recurrir para conseguir una sociedad más igualitaria”, las diferencias subsisten en cuanto a que no todos llegan a completar todas las etapas para conseguir un título en el sistema educacional, otros deben abandonar, como obtener certificados “sin valía real”; los responsables serían las propias personas y no la sociedad. Pero, ¿cuáles son los resultados de estos discursos? ¿Qué existe detrás de aquello que se legitima desde la especialización y el especialista? Es la legitimación de la idea de lo eficaz, como medio y forma de lograr unos objetivos “en sentido conductista”. El efecto se encuentra en el cuerpo docente que, frente a la regulación y formación conductista, se convierte en un actor ejecutor y con escaso poder analítico e interventor de las dinámicas conductistas. Lo anterior comienza con los profesores, vendiéndoles propuestas como fruto del consenso, y también a los estudiantes, a quienes se somete a la idea de la existencia de aprendizajes y definiciones correctas (pruebas de evaluación y admisión), dejando en segundo plano el acto fundamental del pensamiento (Torres, 1998). Las prácticas se constituyen en un ente ajeno a las voluntades de los jóvenes estudiantes. Foucault (citado en Torres, 1998:44) observa este mecanismo regulador del conocimiento como una “tecnología disciplinaria”, donde las relaciones de poder a favor de quien detenta el conocimiento a evaluar, definen lo aceptable como digno de aprenderse; de otra forma, legitima unos conocimientos y a quien los evalúa como la forma de entregarlos y ser aceptados. Reconocer la individualidad posibilita la descripción del individuo y un método de dominación a partir de esta información, aceptando implícitamente que no todo el mundo tiene por qué tener éxito y que es “normal” que algunos fracasen (Torres, 1998:46). En este sentido, el objetivo es jerarquizar hacia la especialización, organizando la producción para determinados sectores que desarrollarán igualmente áreas determinadas. Reafirmando las desventajas de los grupos que inician la existencia educacional carenciados; no es casual que los grupos de mínimos ingresos tiendan a ser incluidos desde el “currículum oculto”, en espacios técnico profesionales, al contrario de los grupos con solvencia que se incorporan al área científico humanista. Los conocimientos son medidos con criterios economicistas para el sistema económico vigente y del crecimiento tecnológico, del mismo modo genera un progresivo sentimiento de “repulsión” hacia otros aspectos que la cultura nos ofrece. Las necesidades tecnocráticas poco a poco establecen el sentido de utilidad del saber como el prestigio del especialista que lo imparte, restando importancia al área de las ciencias humanas fundamentales para la participación del proceso de construcción social que la sociedad democrática observa como fundamental. La escuela es vista como un aparato de formación ideológica que con el tiempo ha superado a otras formulaciones que aspiraban o detentaron tal característica (familia, iglesia, jurídico, político y otros), por ello se vuelve en replicadora de las políticas sociales y económicas reinantes. No obstante, se persigue la cualificación y reproducción de la sumisión reestructurando las relaciones en las sociedades especificas. Las instituciones norman el currículum como antecedente para el desempeño futuro en las labores productivas. Frente a las exigencias del currículum oficial, tendrá que desarrollar también una relación profunda con la posterior vida laboral, por esto las dimensiones de castigo y recompensa encuentran su verdadero significado al investigar el currículum oculto. Se observa en las conductas dóciles de estudiantes que ven el éxito en el acatamiento; ellos han “comprendido” la imposibilidad de la transformación debido a los nulos espacios para el debate, como de su escasa experiencia en los mismos. Estos comportamientos son fundamentales en las cadenas productivas, de allí que culpabilizar a docentes y estudiantes de esta inmovilidad es desconocer el currículum oficial y especialmente el oculto. La idea de una educación para la convivencia, la tolerancia y el disfrute del logro colectivo adquieren una pobre interpretación. La educación por sí misma no logra las transformaciones aunque ésta llega a ser parte de las mismas, lo anterior porque la cultura es vista como un medio de potenciar y reproducir un modelo; en la sociedad tecnocrática es la posibilidad de uniformar construyendo homogéneamente una cultura emanada del “capital cultural de la clase o grupos dominantes”. Una corroboración... los textos escolares, que al asumir hechos y momentos históricos destacan los avances productivos constructivos (ferrocarril, extensión de líneas férreas, traslado de los productos, nuevas inversiones, inventos, bienes de consumo más asequibles), pero cubren e ignoran, entre otros aspectos, las presencias colectivas y étnicas, muestran dónde están direccionados sus intereses, por negación (ocultamiento) y por validación (existencia), se muestra la armonía de la convivencia, negando el trasfondo de batallas e incluso minimizando los aportes anteriores. Es así como las posibilidades de elección y creación se limitan. La necesidad de un docente contemporáneo se hace más necesaria que nunca, capaz de percibir las tendencias y soportes generacionales; esto facilitará su muestra, análisis y posterior relectura creativa. También que exista un currículum oculto planificado donde se esté continuamente “produciendo” algo diferente a lo que está previsto y aconseja el “modelo oficial” y, a veces, con la pretensión de enfrentarse claramente a él (Torres, 1998: 104). Los muchachos están construyendo día a día formas de resistencia que no están presentes en el currículum; aun más, suelen ser ignoradas, lo mismo desde los docentes, actores que observan esta situación como “desviaciones marginales”, en contrapuesto al conocimiento regenerador que construyen los muchachos en colectivo, con sus amigos y amigas, mediante labores que ellos mismos escogen... Aquí las energías están puestas en lo recíproco y el trabajo mancomunado más que en normativas externas o aceptadas culturalmente. Sin embargo estas posibilidades de cambio resultan vistas como voluntarismo cuando no están organizadas. Ante esta realidad, Torres (1998) plantea: “Sólo en un modelo didáctico capaz de afrontar este reto, el alumnado inconformista puede llegar a tener posibilidades de analizar y comprender el porqué de su inconformismo y, en consecuencia, la institución escolar tiene probabilidades de ser mucho menos reproductora” (pág. 133). Lo anterior, es decir, el reconocimiento del otro, podría convertirse en una especialidad de trabajo en la escuela, sobre todo frente al fenómeno de la multiculturalidad. A manera de síntesis: “En consecuencia, entre los contenidos del currículum debe hallarse la historia y cultura de las minorías oprimidas, algo que tanto los currículos tradicionales como gran parte de los de mayor actualidad vienen ignorando” (Torres, 1998:170). Se puede observar que el currículum es una labor nunca concluida y el que no se observe esta línea sin fin puede significar para niños y niñas daños irreparables. Entendiendo que el currículum está atravesado por opciones ideológicas, el actual sistema educativo responde a necesidades sociales, las cuales determinan la necesidad de normas sociales para la educación y la sociedad, donde se requiere comprender cómo éstas son transformadas y tergiversadas por medio de formas y estructuras de la sociedad contemporánea como de las instituciones educacionales, la construcción de grupos representativos que se hacen cargo de su historia y el traspaso a las nuevas generaciones como parte del proceso transformador de la educación y de la transformación social. Bibliografía • TORRES JURJO, El currículum oculto. Madrid. Ediciones Morata. 1998. ** Fulvio Fernández programahabitante@yahoo.es Docente y artista visual chileno (Concepción, 1965). Es profesor de artes plásticas y licenciado en educación por la Universidad de Concepción (http://www.udec.cl), con magíster en política y gestión educacional por la Universidad de Talca (http://www.utalca.cl). Ha realizado exposiciones colectivas e individuales de pintura, grabado y audiovisual en Europa y Chile. Ha publicado numerosos artículos sobre educación y arte, así como trabajos de investigación artístico-académica. Ha recibido reconocimientos y distinciones del Ministerio de Educación y Cultura de Chile (http://www.mineduc.cl). Algunas de sus obras se encuentran en colecciones chilenas y europeas. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Aparento un minuto Clawdia Chejlyk *** Poemas Michele Bonavota *** El Jinete Desconocido Jorge Escobar *** Ultramar Efi Cubero *** Un soplo la vida Martin Rasskin *** El oro negro Porfirio Mamani Macedo *** Las moscas huelen el carpe diem Jesús Pérez Caballero *** Poemas Tania Alegria *** Groupie Camila González Labrín *** Poemas Omar Ortiz Ruiz *** Lo que reluce Armando Borgaud y Osvaldo Croce *** Poemas Estrella Castillo Bobadilla *** Las águilas Blanca del Cerro *** El Laberinto Alfredo Herrera Flores *** El cumpleaños Marianela Alegre *** Poemas Arianna Bañuelos Zetina === Aparento un minuto Clawdia Chejlyk =============================== “Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris me acerco a los árboles del jardín”. Rubén Darío, Canción de otoño en primavera Aparento un minuto ser hoja sorda con poco viento. Indudablemente estoy vestida de árbol a la hora que no conoces esta vez desde mi reloj abreviado, mi reloj lleno de emociones gastadas, mi reloj que alguna vez estuvo sembrado y creciendo, ahora muere conmigo, pero no es cierto, no es cierto si dejo de morir, si dejo de esperar, si dejo de ser autómata combatiente de un momento que nunca fue y que todavía espero. Mi vida a la vuelta del último compás, mi vida desfigurada, pero viva, jamás muerta a pesar de las líneas y las agujas, mi vida transitada, pero no descubierta. La única manera de vivir es vivir sola, pero no sola de gentes, sola en pensamientos, y esta vez que tengo ya 67 años es que lo entiendo. Mi vida se parece a los días que persigo el sol mientras hago mis paseos imaginarios por la ventana que se refleja y abre sobre mi mesa. Hay escarcha brillando en mi cuello luego que regreso, hay besos regados por las paredes que rodean al reloj, hay vapores que salen volando de la cocina y todo da vueltas en ese compás que no quiero terminar sin entender qué depósitos debo encontrar, la liberación de lo guardado. Hago planes aplastando los bordes todavía distraídos de otros pensamientos más rutinarios y de escasas puntas, si son los lunares un testigo de lo expuesta que he estado a los rayos del mediodía calvo de tantos años, tú a mi lado, tú destinado a otro destino, cuando soy yo tu destino de la mano mientras mi cabello sigue plateado, como el auto de alguna película que pretendo ver la próxima vez. Así comienzo el recuerdo del momento anterior, cuando alcé la vista de lo acostumbrado y me vi trepada más alto que los frutos del patio vecino que siempre tiene tos y todo mojado los domingos por la tarde luego de la lluvia artificial que organiza una manguera llena de agujeros y aplanada. Una manguera japonesa que me ha obsesionado por mucho tiempo. Las flores de ese lugar siempre tararean una canción en el pecho cuando ella comienza a regar e insiste vientos desde tu cuarto a lo lejos de un tren perseguido... Mi vida con maderas a rizos verdes se parece a un poema dedicado que duerme una cama contigo. Contar que te veo, es contar que hablo sola, que trepo y me desnudo en la sala cuando nadie camina cerca de la ventana, contar que te veo es seguir delirante ante la puerta y no salir, detenerme, aferrarme al suelo y creer que vives en mí a pesar de las lámparas y los libros cerrados que dicen que nada es cierto. Contar esta brevedad es hacerme eterna, ya no salgo de ti y es buscarte cuando me encuentro tierra y aire en esos árboles que sabes crecen entre nosotros como países desorganizados y en procesos de expansión, países que no conocemos, pero sabemos existen. No estás aquí, pero seguimos hablando, hablando porque no te olvido, porque no te quiero olvidar, porque sigo alimentando esperanzas con el agua que nace de la manguera japonesa cada vez, cada vez que aparento ser... pero no puedo seguir así, hay algo en el reloj de la pared que me dice que todo cambiará, que me he venido preparando, como aquella receta de hongos al “grill” que aprendí como gran evento hace meses. El día de la mirada fue marcado por otros acontecimientos que cumplieron sus pasos cuando en mi intento primero accedí a leerme la suerte en el café de una taza que sólo se ríe entre mis manos. Aquel ofrecimiento con su voz de señora añeja, inspiró mis ganas y terminé aceptando que por más que lo niegue poseo deseos de futuro aunque haya encerrado mi pasaporte y todos sus zapatos bajo llave en el armario que vendí a dos excusas por redecorar esa sala donde hago bailes de vientre ante el espejo, tengo 67 formas de moverme, cada año aprendo una nueva y la anexo a mi lista de rarezas. Entre mis favoritas está la de gata que se enrosca la cola como bufanda. Continúo con la lectura del café y permanezco atendida por la suerte y las palabras siguen su curso de estrellas mientras vuelve a llover sobre Neptuno mis posibilidades de viaje. Existe mi vida en el espacio, más arriba del techo del patio y aunque no alcance a ver ciertas constelaciones todo se organiza desde la distancia. Si tan sólo pudiera colaborar y salir de esta espera de bailes inventados que se hacen cada vez más complicados. Pero no, sólo me queda esperar a que suceda, por ese motivo no salgo afuera, espero que todo entre y se apodere de mí, ha sido decretado más allá de lo que conozco, tantas emociones llevan tu piel y yo sintiéndolas desde aquí, atada con las cortinas y subiendo en ellas, volando a capas hipnotizando el viento que se cuela por debajo de mis manos, mis manos ya marcadas contigo. El momento detenido me hacía preguntas a medida que el reloj de la pared principal caminaba su historia personal y permanecía lento más segundos en cada minuto impar. Una pregunta de las tantas formuladas se presentó en la misma pared y se fue deslizando con la sombra de las agujas de metal. ¿Puedo detenerme ahora? Los estados de locura son hijos sueltos en el parque y nuestra vista desde el banquillo de las madres una coincidencia en las gargantas, gritos al vacío. Sólo las madres acontecen en el parque y saben cuántas alturas alcanza el tobogán cada día si se lo ve desde puntos distintos de aproximación. Mis hijos a los tres, a los dos y yo suelta, a la deriva de sus pasos y cantando que ya no vuelvo a entrar a un parque pequeño, que me suelto en la sala de la casa de cualquier día y existo disfrazada de piel y espejos al revés. Soy todas las veces la misma mujer, igual que ese tobogán. Las madres desde el banquillo somos un club de madres sueltas y llenas de palabras con sabor a recetas, la última que aprendí sigue siendo mi favorita, ando temporada al “grill”. Los días de mi madre son las palabras que le debo y me convierto en ella por solidaridad genética, la imito, me pinto... La encuentro pretendida por voces que no la llaman, que se han perdido en el tiempo y sus collares de perlas un arrebato de sinceridad en su cuello. Mi padre dormido, angustiado, yo sólo la busco a ella porque me sigo buscando, uno de mis movimientos más complejos es el que hago frente al espejo imitándola a ella, es una experiencia personal que nadie verá jamás, me desdoblo en su nombre y entro dentro de ella y nazco con su vida y la mía. La vida de las madres es un planeta donde sólo habitan hijas, la historia de los varones es otra. Somos las dos y repetidas como una, nos olvidamos de la otra, mi madre ha muerto su vida de forma callada, quizás en esos segundos lentos de los minutos impares. Soy la mujer en la sala que se desnuda y pretende cortar sus venas para saberse cierta como el libro ya rojo que leo las noches que ella no se acerca. Mi madre a destiempo situada en el lienzo de un autorretrato, mi madre con violetas regadas por los ojos y su madre repetida también en ella... Somos las mujeres de mi familia, una familia de mujeres, una tribu de hermanas rusas descaradas, latentes, amarillas y como ya dije antes: flotantes maderas con rizos verdes a la deriva de un día que siempre existe en las olas de la playa que fue tantas veces nuestra única aproximación, nuestros pies juntos entre las algas, nuestros caracoles llenos de arena, nuestras manos haciendo huecos para buscarla sólo a ella que siempre caminó lejos en la casa, que no salió nunca de ella. Así es la mañana, alguna mañana que la recuerdo, pero siempre continúa por aquí cuando me siento a continuarla y la tomo de los cabellos y respiro profundo los ejercicios de relajación por correspondencia de un video que llegó a nombre de un vecino a mi puerta. Cuánta calma vive en el aire, qué mundos se esconden en algo sin color cuando entra por mi nariz, se hace el viento, existe el oxígeno, se derrite una sustancia en esta sangre y las ideas se llenan de efectos que no sé pensar de otra manera. Sigo buscando amor en la rareza de ese video ya casero que vive en mi casa. Me gustaría conocer los pulmones grandes del comienzo y respirarlo todo. Quizás de eso se trata la vida, respirar y respirar, sin fórmulas, acumulaciones, bostezos, abrazos, todo me agota a la hora del día en los minutos anteriores a la mirada. Sigo contando que me aproximo a un momento definitivo y que cambió la disposición de los muebles en mi sala más despierta, hay apariciones que se nos presentan como vocablos en el alma, sustos precedentes y muchos pasos de causa y efecto. Pasaron varios imprevistos el día de la mirada, y aunque intente desatarlos de lo ocurrido fueron previos y anunciantes de lo que venía, el encuentro a ojos que cambiaría mi vida de su posición conocida y la vestiría de cartas, esa noticia de posible viaje. Algunas cartas tienen miradas asomadas en los sobres, y yo iba al correo mirando una carta escondida en el libro rojo que salía siempre conmigo cuando estaba sola y quizás fue el cuido de su color al sol de ese mediodía que me hizo abrazarlo con tanta fuerza, como si fuera una promesa, una melancolía, una protección, una manzana, una conexión real a un pedazo que se pretendía en el tiempo, mi amuleto de vidas anteriores. Abrazar aquel libro me hacía sentir mejor a pesar del calor, del ruido de los carros, de las ofertas escritas en las vidrieras de tiendas cerradas, de los niños regresando solos de la escuela, de las carretas llenas de frutas en vapor y rabia, de los viejos todavía más solitarios que olvidaron lo aprendido. Todo a esa hora insistía su propia dirección y temperatura, su razón, su verbo y yo hincaba las uñas en la carátula de aquel libro que estrangulaba la carta que debía enviar por diversas razones. La calle de aquel momento parecía un mercado de almas en pena, de desterrados, todo se pintaba a dos flechas, subía o bajaba, la oficina de correos quedaba en escalada, pero fui avanzando entre la gente y no me detuve ni a respirar... ¿dónde quedaba la cisterna de aire que hablaba el hombre del video?, ¿existía oxígeno fresco en el centro de la ciudad o era tan sólo otro invento de los humanos que pretendían sustituirlo todo, apartarlo, separarlo? ¿Eran los intentos de laboratorios los comienzos de Dios?... Aquello que respiraba no se parecía a las imágenes del campo budista donde nos enseñaban a respirar alegría y naturaleza, vida, fe, el hombre del video repetía con voz de sueño que debíamos inhalar la vida y que ésta se encontraba en la naturaleza. Parada en la esquina de cuatro semáforos no podía ver a ningún árbol cerca, no había cascadas, ni monjes tibetanos soplando sus flautas, pero una imagen llegó a mi mente, me refresqué al recordar los domingos de la manguera de mi vecino y su extraña forma de mojar, me vi bañada en aquel jardín que nunca visité, pero que crecía desde mi ventana, aquella manguera estaba conectada con la sabiduría de la vida que tantas veces fue enseñada por el hombre del video y hasta escuché nombrar en la última reunión de condominio a una señora del piso cuatro que siempre vestía de flores su cuerpo. Mi boca se llenó de saliva y todavía me faltaba hablarle al empleado de la oficina de correos y solicitarle las estampillas necesarias para el envío de la carta. Estaba a dos pasos de la orilla de la acera y me tropecé con una botella, se detuvo el tráfico de mis piernas y ese movimiento en seco me hizo resbalar cayendo al suelo de esa calle continua a la oficina de correos del centro. La calle sucia de todos los pasos que se dieron antes de ese momento me hizo pensar en lo manchada que podrían estar mis costillas, mis rodillas y hasta la carátula de mi libro rojo abierto, tendido como muerto con los brazos abiertos y atrapando con la punta de la página 123 el sobre que contenía la carta. Me sentí como si hubiese estado expuesta a una pelea callejera y me dejaran en desventaja, herida y sin amigos cerca... hubo varios pensamientos llenos de ego y furia, pero estaba tan cerca de vivir la mirada que todo perdió su valor de siempre y fue cediendo en mi cara, a tan sólo dos metros estaba tendido un perro que me miró a los ojos con lo que cambiaría mi vida. Sus ojos de perro estaban a la misma distancia de los míos en el suelo, nuestras vidas estaban al mismo nivel, nuestras vergüenzas, nuestras salidas, nuestro descanso repentino, y la gente seguía sin vernos. Sus ojos de perro no salían de los míos, sus ojos eran negros como los ojos de la mujer que siempre quise ser. Sus ojos miraron mi cuerpo y lo recorrieron como un campo donde podía correr, aquel perro no necesitaba correr a otro sitio, podía entrar a mi vida y correrla completa, llevarme a otro lugar y seguir corriendo, aquel perro entró sin permiso, como entran los perros a todos lados y hacen huecos. Sus ojos no tenían dueño, quizás fue aquello, aquel convencimiento de libertad me hizo robarle su mirada al perro, sólo era eso, un perro más del centro de la ciudad enfrente de la oficina de correos, pero su mirada estaba libre de todo aquello que me atrapaba, las angustias en el elevador, las estaciones de vida, los años, las facturas en el buzón, las llamadas obligadas a primos y los hijos de las mujeres en el parque, los gritos, mis hijos de cualquier manera, los tuviera o no, saliera de ese momento o no existiera, mis hijos a la porra, al viento y ya estaba metida en los ojos del perro corriendo. ¿Me haría daño mirar de esa manera? ¿Accedería a tener mejor olfato... respiraría? ¿Aceptarían mis ojos la mirada de un perro como visión? Algunas personas usan lentes para protegerse de los rayos del sol, otras se disfrazan con antifaces, otras sencillamente son ciegas de nacimiento, otras tienen miopía, otras alergias que las hacen llorar con cebollas, yo tendría mirada de perro en los ojos negros de la mujer que siempre quise ser. De asumir aquella visión, estaría dejando mi mirada al perro de la oficina de correos y qué haría él con ella, ¿podría ver su mundo de la misma manera o sería una fatal herencia para sus noches?, tendría que dejarle también mi libro, mis rarezas, conozco mis ojos después de la medianoche y sé que les gusta leer. A las 2:45 pm todavía permanecía tendida en la posición inicial de la caída, como la pincelada de un niño en la primera vez, sin técnica, pero libre, mi caída fue tan natural que no tuvo defectos, fue una caída auténtica y pude vivirla, fue la caída libre de un libro de física en el pupitre de toda una vida. Todo la primera vez siempre es completo, se va haciendo en la vez, se hace concepto y referencia para el pasado y el futuro. Pude ver la hora, ya que reflejaba sus agujas el reloj del edificio de bancos en la vidriera. Ese instante fue preciso y pude ver cómo llegó la aguja a los 30 segundos de ese minuto. Mi cuerpo tirado en la acera se amoldaba a la misma forma del perro, ninguno de los dos se movía, mi cuerpo estaba quieto, descansado, por un momento pensé que estaba muerta y que ese perro era mi próxima reencarnación, su cuerpo era de perro callejero, pero su mirada no, me sentía atrapada por sus ojos al igual que mi libro aplastaba la carta. Yo también me encontraba aferrada a algo, marcada, cautiva. Mi captor era una mirada llena de significados, intensa, su mirada podía desnudarme y resucitarme. Era la mirada de un ser que no me debía nada, que no me conocía. La hora de los autos también renacía en aquel lugar y las cornetas al viento hicieron que mi perro corriera, fue un nuevo momento para él, lo vi tener miedo, lo vi levantarse y salir huyendo, mi perro no corría con su mirada, estaba huyendo con la mía, era mi forma de ver la vida lo que lo hizo escapar y perderse entre la gente, cruzar la esquina de los cuatro semáforos y alcanzar al hombre de la carreta llena de frutas y pasar por debajo sin tomar un mango, mi perro salió despavorido y alcanzó a los niños olvidados y a los viejos que insistían en recordar sus días en el tiempo, el perro se llevó mi mirada y pude ver entonces con mis ojos la de él, la que ahora vivía en mi cara, su mirada de perro, sentí placer, sentí gusto de estar tendida en la calle, no había prisa, no importaba el viento, el calor, yo respiraba de otra manera, me gustaba la acera, la sentí tan caliente que me relajaba las piernas heridas en la caída. Comencé a reír, me dolieron las muelas, las caries, los músculos debajo de la piel, la mirada del perro se estaba riendo por primera vez en una cara humana y tenía todas las posibilidades de sonreír, ahora podía hacerlo libremente, tenía espacio con el tamaño de mi lengua, comencé a reír, di varias vueltas en el suelo, me daba risa estar riendo las ganas de risa de un perro, al ver con su mirada todo iba cambiando, no tuve miedo de reírme sola en la calle, de estar olfateando las huellas y encontrarme a cuatro patas, cierta y agachando la mirada hasta la página 123 que olía de exquisita manera, tuve deseos de olerla y la mirada de mi perro tuvo deseos de leerla en voz alta, como si fuera una voz más de la calle, un ruido distraído que se perdía entre los autos como el sonido de otro motor, la sirena de una motocicleta de patrullaje. Mi voz se podía convertir en susurro, en pensamiento, podía sentarse a pedir limosna o gritar de alegría por la dicha de tenerla. Aquella revelación me gustaba, la risa, reírme, tener tanto espacio en la boca y usarlo para reírme, que entrara a un escenario de payasos y yo llena de músculos en la cara dispuestos a extender y saltar la cuerda durante la presentación. Me reí a carcajadas y veía las caras de los inválidos y seguía riendo, sólo nos hacía falta tener boca amplia para poder reírse de la vida. Quería hablarles, pero me reía, fue entonces que volví a caer al suelo, pero esta vez me senté en el mismo lugar donde había conseguido la mirada del perro, donde él había estado acostado antes de huir de mi. La risa es contagiosa como los ladridos de los perros, si empieza uno a ladrar los otros lo siguen, ¿las razones?, desconocidas, pero todos unidos. El libro rojo estaba entre mis manos y lo fui levantando hasta mi nariz perfilada, herencia de esa madre que siempre se maquilla y se busca bella. Los olores se hicieron intensos, llenos de margaritas, podía oler flores, albahaca y sal, estaba oliendo la historia, como quien tiene un presentimiento y sabe lo que va a ocurrir. Olores que en principio fueron sutiles luego fueron invadiendo mis manos y se extendieron por el suelo, todo olía diferente y el estar sentada allí me hacía convertirme en una criatura más de la calle confusión, algo debía venderles a todos para que me rodearan de esa forma, algo prometía mi risa y aquel libro que despedía olores, mis interlocutores estaban hipnotizados. Como en una escala musical de grandes composiciones barrocas los mismos olores fueron saltando de línea en línea para vestirse de letras, tuve que aclarar mi garganta para poder diferenciarlos a todos, llegué a percibir jazmín de un árbol que fue bajando por mi pecho y queso mozzarella de una pizza que se horneaba a pocos metros. La mirada del perro leería la página 123 de mi libro rojo para todo el que quisiera escucharla. No había otras razones ocultas en mí, sólo deseos de lectura, yo no intentaba ganar dinero, no ofrecía cremas de mágicos resultados, no hablaba japonés, sólo era un mujer sentada cómodamente y que se disponía a leer un libro de roja presentación. Lo único que me hacía diferente a ellos era la mirada de mis ojos, un perro me la había dejado por equivocación. Página 123: “...y la luna tocaba sus ojos en los ventanales del piso octavo donde vivía Antonio, el mar estaba en su lugar acostumbrado, la sal crecía como los sueños, Antonio soñaba amores vestidos de olas que subían hasta sus ojos. Más abajo de ellos, ya en la calle, se encontraba el bar de los marineros ahogados y mareados. Antonio debía seguir la noche a su manera, temprano saldría a buscarla, siempre a ella, aunque no lo supiera. Antonio fingía nados en los que alguna vez se ahogó y contaba los escalones de la primera vez en el beso para Sofía, aquel presente que los encontraba en todas partes de la ciudad de puertos. Antonio la soñaba, amaba a una mujer que no hablaba, una mujer distraída, muda quizás, Sofía, ella, la mujer que siempre le sonreía en el autobús camino a su trabajo en el puerto. Antonio escuchaba el silencio de Sofía y sentía que éste le cantaba. Escuchar el silencio en compañía es tener paz, Antonio tenía las olas de todas noches, quería navegar su amor por Sofía sin palabras, flotarlo, dejarse a la deriva. Ambos iban juntos en el autobús que conducía al puerto donde se encontraba la oficina de playas, había una oficina que organizaba la frecuencia de las mareas y notificaba el mejor tiempo para los navíos a tierras extranjeras. Esa mañana, Antonio habló brevemente con el silencio de Sofía su verdad y la invitó a bañarse con él esa tarde a la playa cercana, la que miraba al sur. Sofía aceptó de forma callada, con el sol en su silencio y se despidió. ”Antonio la esperaría a las tres de la tarde debajo de un árbol de frutas de playa, Sofía regresaría desde la distancia en el mismo autobús que había usado en la mañana. Ambos se miraron y él dio la mano mientras caminaban sobre los mosaicos verdes y amarillos encajados las piedras de la montaña que llegaba a la playa que él conocía... Sofía seguía en silencio, no eran necesarias más palabras entre los dos, todo estaba en calma mientras las olas llegaban a la arena más blanca. Antonio tenía deseos de besarla, sólo pensaba en sus labios, y su corazón latía con más fuerza, los deseos de amor son aproximaciones en el viento y ambos lo sabían desde que se encontraron en el autobús. Sus cuerpos cantaban amor en el agua y no había promesas, no hacía falta palabras. Sofía tenía las manos suaves, Antonio la cara de su patria, ambos bailaban el beso antes de la vida... Antonio y Sofía no se volvieron a ver esa tarde, ambos tenían las ropas mojadas y debían ir a secarlas para continuar el día siguiente otro momento en la playa... Todos intentan comenzar lo que ya han comenzado...”. La mirada del perro se llenó de lágrimas en mis ojos y comencé a llorar la historia de Antonio y Sofía, aquel amor sin palabras, aquel silencio que los unía y los mostraba desnudos en el camino a la playa, en el viaje en autobús, la mirada del perro que ya era mi mirada en ese momento salió del libro y se levantó entre la gente que me rodeaba. El sol se agotaba en el aire, hablaban los silencios de Sofía, todos lloraban su desnudez, el cuerpo del perro expuesto. Nunca había llorado al leer aquella página, no la había encontrado antes, no me había encontrado en ella, pero fue el leerla con la mirada del perro que hizo que todos habitantes de la calle, atrapados en el momento, incluida yo, lloráramos frente a la oficina de correos por Antonio y Sofía, por su silencio, por el nuestro, que no era otro silencio que el silencio en la boca del perro, las palabras que no decía y que hablaba con su mirada, sí, debió haber sido leerlo con sus ojos que desnudó la historia para todos. Hay amores en los ojos de un perro y cuántos perros no estarán enamorados en este intento, perros enamorados dentro de nuestro cuerpo, pero no lo sabemos, perros enamorados de sus dueños, los líquidos de su garganta. Los ojos de la mujer que siempre quise ser estaban llenos de amor, estaba enamorada, enamorada como el perro, como Antonio, como Sofía, enamorada de todos aquellos que me rodeaban y que estaban enamorados de mí, aquella mujer libre de leer la página de un libro en medio de la cotidianidad y las urgencias de la hora de almuerzo. Me sentí expuesta, diva, atrevida, insólita y repartida en el brillo de los que me miraban, ellos no lo sabían, pero miraban simplemente a un perro vestido de mujer, porque a esas alturas ya me había convencido de que los perros sienten más pasión por la vida y por la lectura. Sonreí, todos aplaudieron y el tráfico hizo un silencio esperando escuchar mi agradecimiento, hice una reverencia, hice uno de los pasos de baile que suelo hacer en mi sala, desnuda, aquí también estaba desnuda, pero de otra forma, más real, pude sentir cómo el sudor me llenaba de ganas y la visión de la manguera sofisticada se hizo vívida en mí. Era la primera vez de tantas cosas que siempre vi desde la ventana, pude sentir el agua mojar mi cara, mi espalda, mis pantaletas, estaba mojándolo todo por dentro y por fuera, me mojé, me bañé en la playa de la página 123 de un libro. Para aquel momento sólo tenía emociones mojadas y aplausos en las orejas... alguien comenzó un canto que fue acompañado por el compás de tres aplausos: Sofía, tres aplausos, Sofía, tres aplausos, Sofía, tres aplausos más y ya me llamaba Sofía en la calle, en la boca de ellos y de forma escrita como la remitente de un sobre que pretendía enviar... también me llamarían de otra manera si no me apuraba a entrar a la oficina de correos. Esa calle era conocida por crear confusiones, todo en ella se entendía a gritos y pancartas. Todos los centros de las ciudades padecen de esta alergia, de esta expresión popular, llena de vendedores ambulantes y mucha política en los pechos... Sofía, tres aplausos, Sofía, tres aplausos, Sofía, tres aplausos más. Mis compatriotas se fueron alejando con su marcha y sus lágrimas, para todos yo era la Sofía de Antonio y les había contado mi historia de amor. Por un momento pensé que sí era ella, la mujer sin palabras que no estaba preparada para Antonio lleno de mar, eso me recordó que debía enviar la carta y la recogí del suelo, estaba a mis pies, también sentada viendo mi mirada. Esa carta podía reconocer que yo no era la misma mujer que había escrito sus líneas, no tenía la misma mirada, por lo tanto aquello que estaba escrito era un falsificación a la verdad. No podía dejar de amar nuevamente, esta vez debía seguir escribiendo, debía rescribir la carta, quizás cambiar su destinatario era suficiente, pero no, la mirada del perro y los ojos de la mujer que siempre quise ser, veían con claridad lo que tan ciego había estado antes para mí. Las preguntas típicas de tiempo y espacio me asaltaron como un ladrón de calles del centro, todo mi cuerpo fue recorrido por un escalofrío, ¿qué pasaría si la rescribía?, ¿tenía tiempo?, ¿por cuánto tiempo estarían los ojos de la mujer que siempre quise ser en mi mirada? La oficina de correos cerraba sus puertas en 25 minutos contados desde aquel reflejo en la vidriera anterior, así que encaminé mis pasos al café de la calle siguiente donde nunca había entrado a escribir una carta. El café de la calle siguiente quedaba ubicado en la esquina que sube de la calle confusión, yo sabía dónde estaba la mejor mesa, la podía ver en la distancia, mis deseos por entrar me hicieron verlo todo claramente, mi nueva mirada tenía olfato y pude percibir que tenían servida torta de fresas con chocolate en casi todas las mesas. Pero el café de la calle siguiente tenía una historia conmigo aunque no me gustara recordarla, el día de su inauguración yo paseaba por la puerta, había mucha gente en protesta por el decorado altruista y alguien me empujó como un balón de football, fue en ese momento que se hizo la historia, un reportero gráfico del “Periódico Urbana Vida” me tomó una foto que luego vi publicada al día siguiente donde una nota de prensa decía textualmente: “Confusión a la hora de entrar al nuevo café del centro, la gente pierde la compostura y se empujan mutuamente. Los partidos políticos nos engañan, nos golpean, quieren tumbar al gobierno y esta es una prueba de su fuerza popular, todos gritaban: ‘NO VAMOS A CAER’ ”. Hoy volvía ese café, al que nunca entré realmente, pero si mi foto en su foto paseó el país entero haciendo campaña y carnaval, recibí llamadas de mis primos obligados que me decían que tomara la vida con calma, que los cafés iban y venían de cuadra en cuadra, que algunos eran virtuales, que dejara de estar identificándome con el gobierno, que no les hiciera eso, que pensara en todos los Arrieta y Ron Pasa y que diera la talla a pesar de mis ideales izquierdistas. Nunca contesté esas llamadas, las olvidé, las dejé olvidadas en la máquina contestadora de mi sala donde hago esos bailes de vientre frente al espejo que tanto me agradan. He de aclarar que no pertenezco a ningún partido político, realmente salgo poco de casa. Recuerdo que el incidente de la foto se debió a otras razones, cuando el reportero gráfico me apuntó con la cámara yo dije, “nos vamos a caer” y me refería a la masa que fue avalancha sobre mí en ese momento, no hablaba de manifestaciones, pero de ahí salieron consignas a las que restaron una letra, no fue mi culpa el inicio de las rebeliones posteriores, pero esa tarde de la nueva mirada, volvían mis pasos al café siguiente esquina con calle confusión y estaba dispuesta a entrar a pesar de ser reconocida como un icono nacional de protesta pública, de cantar una victoria que no fue mía, esa tarde debía escribir nuevamente una carta de amor. Abrí la puerta, sentí el aire acondicionado mezclado con aquellos olores que ya conocía, me dejé ser perro en los aromas de las comidas y café, esta nueva mirada mía se paseó por las mesas y me hacía tener hambre, hambre de tantas noches con el estómago vacío, hambre todo el tiempo, hambre de cariño, cuántas veces esa mirada había querido entrar a pesar de la puerta giratoria. Los perros no entienden el mecanismo de las puertas que dan vueltas. No me di cuenta, pero ordené un sándwich, ordené papas fritas, ordené leche con chocolate y desordené la mesa mientras buscaba un trozo de papel en mi bolso para escribir la carta. La mesa estaba repleta de vasos, tazas, platos y mis dedos llenos de mostaza intentaban caligrafía, comí de todo y hasta tuve la osadía de entrar a la cocina y hablar con el chef de la receta de la torta de fresas con chocolate. El tiempo que estuve comiendo se alargó tanto que cuando alcé la mirada a la vidriera que reflejaba el reloj del banco vi que era de noche, ya habían pasado más de 25 minutos, los cuales eran los únicos que tenía ese día para rescribir y enviar la carta, no pude hacer otra cosa que pedir otra taza de café y comerme todas las miguitas del mantel. Aquella actitud era de perro callejero, pero no me importaba, estaba feliz, tenía el estómago lleno. La mirada del perro intentó su primer instinto, y eso me sorprendió, no pensé que en mí se diera de la misma manera. Aquel perro había comido en el café de la esquina de los cuatro semáforos, definitivamente los perros comen con amor, con ganas. Cuando nosotros comemos también pensamos, analizamos, sumamos, enumeramos, decretamos, bautizamos, pero cuando un perro come, sólo come y eso es extraordinario, se convierte en un placer magnificado. La mostaza del mantel y mi boca manchada hizo que mi parecido con la mujer de la foto fuera escaso, nadie me había reconocido. La mirada del perro me estaba liberando a mí también, estaba en el café y sólo había comido, no había saltado a mis recurrentes ideas y postulados, a mis hipótesis de mesas continuas y sexo del mesonero. Me sentí liberada y única, fui libre de comer lo que quisiera sin ver precios, detenerme en las dietas o simplemente joderme con aquello de la soledad, un perro comía solo y todos los perros comían también en su boca, así lo miraban estos ojos. Era tarde para estar en el centro de la ciudad, así que decidí irme del café , pero antes pediría otro trozo de torta y así encaminar mi rumbo hacia la casa con más sonrisa. Al salir del local pensé inmediatamente en el perro que ahora llevaba mi mirada en sus ojos, debía estar asustado, silbé a pesar de tener miedo de verlo volver por lo que le había robado sin darme cuenta, pensé en su estómago vacío y fui al lugar donde cruzamos nuestras miradas y dejé en el suelo la cajita que tenía el pedazo de torta. Le dejé las migajas de pan que recolecté de la mesa y grité: Mañana vengo a traerte tu mirada, mañana vengo a enviar una carta de amor. Alguien gritó desde la oscuridad: ¡Cállate, loca! No tuve miedo, fue algo trascendental para mí. La mirada de ese perro me había cambiado, pero estaba segura de que él también era diferente esa noche y quizás no tenía tanta hambre, yo no era de las que comían por los ojos cuando estaba en la calle. Nuevamente grité: ¡Que nadie se coma esa torta, es para el perro de mi mirada! y salí corriendo, volví a escuchar al mismo hombre que repetía insultos en el frío. Aunque el perro tuviera mi mirada seguía siendo perro y comería torta antes de dormir, a los perros les gusta todo lo dulce y con eso se conforman, yo en cambio debía hacer tantos rituales, el baño caliente, las sábanas de algodón, mi pijama unicolor, música de fuentes tibetanas, cualquier mantra, los ejercicios de relajación y el espejo, siempre el espejo antes de la almohada me hacía entrar en hipnosis profunda, por último acariciar la carátula de mi libro rojo, así no lo abriera, simplemente colocar mi mano derecha a su lado me tranquilizaba, pero esa noche tenía nueva mirada así que todo cambiaría de posición. Me monté en un taxi de la línea más costosa de la ciudad, quería que la mirada de ese perro viviera la experiencia de viajar en asientos de cuero y escuchar que me dieran las buenas noches, no sé realmente qué pasó entre la calle 12 y 14, pero me mareé, me dio vueltas el estómago y tuve que pedirle al conductor disculpas por haberle manchado su auto. La mirada del perro vomitó en su primer viaje con el hambre saciada. Llegué al edificio a las 7:45 pm según el reloj del ascensor, sólo pensaba en la carta detalle de amor en comas, versos y aproximaciones dejadas a lo prohibido de un intento matutino que nunca fue revelado. Las veces de la mujer son estaciones de extrañas posibilidades y en aquellas condiciones de perro me sentía más inspirada para cualquier línea dedicada, sabía de su tren perseguido, sabía de su bañera, sabía que en las noches me pensaba, pero estaba lejos. ¿En qué momento me empezó a importar la distancia, en qué momento esos hijos imaginarios del parque ocuparon mis días y los hice nacer, crecer, invadir, controlar, llorar? Reescribir la carta de amor significaba dar el salto y bailar de otra forma frente al espejo, no estaría sola en la ventana, no gritaría los nombres de niños que no existen. Rescribir la carta y entrar a puertas abiertas significaba confesar que todo había cambiado y que la mujer que siempre quise ser estaba aquí mirándome, estaba reflejándola en mis acciones aunque éstas me gritaran que perdía la rutina y que salir de ella no era seguro. Busqué papel verde y lápiz negro, comencé a escribir a una persona que no conocía, pero que existía en algún lugar, que respiraba como yo, que también se hacía en el espejo, que votaba en las elecciones, que viajaba, que nadaba, que me buscaba desesperadamente en sus días, que irremediablemente me convenía y que yo quería para mí, para vivir en mi cama y verla a su vez con mis ganas en el techo. Escribí toda la noche en el contexto de solicitarle voz y oídos, manos y dedos de los que alcanzaba a empuñar y le pedí disculpas a esa persona por no haberle escrito antes, que me perdonara la ausencia, las obsesiones con la manguera, mi soledad escuda y reclusa de parlamentos que nunca le dije, lloré mientras escribía y me senté frente al espejo para continuar la carta llorando, pude leer de manera expuesta cada palabra y sus letras como líneas que me aproximaban a algo que no estaba antes, mi libertad de ser aunque siguiera haciendo el baile de vientre en ese momento. La mirada del perro había desnudado mis manos y las exponía en una carta con destinatario, esa carta en papel verde hablaba de mí, de mis historias, hacía un resumen de mis paseos nocturnos por la sala, la melancolía de mi reloj agonizando minutos impares, la rebeldía de sus agujas por creerse espadas intentando marcar mensajes en la pared principal llena de huecos por las batallas. El confesarme sobre un papel era tan cierto como ese aire que hacía países por mis pulmones y nunca sabía cuándo me dejaba, cuándo finalmente salía y qué se llevaba de mí. El escribir sobre una hoja verde era importante, las estaciones de un comienzo siempre empiezan en verde si siguen creciendo. Aquella vez de la voz, tú lo dijiste, continuaban las estaciones repetidas y el tren seguía corriendo a lo lejos. El hombre del video también mencionaba el verde y lo proponía como una solución para la depresión y los tés. Continuar la carta era seguir con la mirada del perro dando vueltas por la historia de Antonio y Sofía, entrar y salir, una manía más por esas puertas que se abrieron en la playa y por donde escaparon los dos y me hicieron suspirar repetidas veces y volcarme camino a mis calles. La verdad de aquella mujer de ojos negros que me había encontrado hace unas horas como la respuesta a los años, a la vida perversa y divertida de las casualidades, las formas extrañas y caprichosas que puede tomar la verdad y presentarse en la fachada de una oficina de correos, vestida a su vez de mirada de perro y tan clara como la certeza de una dirección postal. Las experiencias determinan que cada individuo maneje y asimile la verdad de una forma u otra, eso quiere decir que la verdad difiere de rostro a rostro, cada quien tiene su verdad atada en la esquina de sus ojos, pero hay verdades tan verdaderas como la mirada de un perro, la nobleza que puede encerrar su contacto queda expuesta, llana, tan precisa como una frase corta de saludo, como un guiño, un apretón, un olor de ventilador, la ternura que habita en las toallas luego de su experiencia en la secadora dos pisos más en la distancia de donde vivo. Todo en la vida de los perros queda expuesto, sus deseos primarios, sus gustos por las alcachofas, sus ladridos, sus amores, sus mañas, sus sustos, sus países imaginarios, sus sonidos, sus seres preferidos, su día ideal, su árbol, la marcada tendencia a buscar nuevos horizontes en cada hueco. Un perro es un ser cercano si nos mira a los ojos, cómplice, discreto, fiel, auténtico, solidario, guardián, el perro siempre apuesta por nuestra causa y se echa a los pies de ella. La mirada del perro fue hacerme cierta, dejar de seguir escapando a las respuestas que ocultaban preguntas que nunca me atreví a formular. Mirar mis manos y ver pocas cicatrices, pero tantas líneas que no conocía y se escribían sobre una carta. Terminé de confesar y ladré dando vueltas, me sentí libre y abrí todas las ventanas a las 6 de la mañana, respiré la vida desde esa altura, hacía frío de madrugada y me di cuenta de que estaba verdaderamente allí y salté al patio de mi vecino, pude hacerlo sin resbalar y tan descalza como podía hundí mis pies en la tierra, de aquello hablaban los monjes tibetanos al final del video, ser “una” con lo natural, la temperatura de la tierra entrando en mí, sonreí de tantas ganas, no era tarde para abrir la manguera ni tampoco temprano para cerrarla, era el momento donde estaba y la oportunidad de tocarla, sentirme una con ella, fluir, regarme por ese patio tantas veces observado, siempre supe cuántas vueltas tenía que girar la llave para que comenzara el milagro de la lluvia japonesa, en la película era igual, llovía de una manguera, yo tenía deseos por crecer tan alto como esos árboles que tocaban con sus hojas mi ventana en la primavera. Fue el momento de la liberación, escuché el agua correr por la tubería y salir con presión, ni mucha ni poca, la perfección de la manguera era un comienzo en todo mi cuerpo y fui mojada por ella y dejé que entrara el agua por mis venas, abrí la boca, me dejé mojar y sentí tanto placer de estar viva, afuera y atreverme a recibir aquello que hacía crecer todo lo que conocía crecer, lo más cercano a mis sueños era alzarme y treparme tan húmeda como los sentimientos de los árboles y lo hice, con mucha pasión trepé en el árbol pegado de la tapia y pude sentir sus maderas, tan verdes como mis rizos, y alcé la mirada y vi mi ventana, dos pisos más arriba. Desde allí llegué a la sala y me vestí con ropas secas, cerré el sobre y salí corriendo a la calle, tenía que enviarme la carta, tenía que leerla luego que viajara, haciendo un recorrido real que me diera tiempo de hacer las maletas y cambiar todo de posición. Corrí por la calle con los cabellos mojados y se fueron secando en el viento, crecían mis rizos verdes con el agua de la manguera al viento. Formularme la vida tan sencilla como un árbol era sentir mis raíces y mirarla con la mirada del perro era ser honesta. Corrí hasta la calle confusión y tenía el sobre entre mis manos como la urgencia del amor en el corazón de toda la vida, los estados de “dopamina”, las hormonas escritas con letras de una fórmula mágica en una canción. Llegué a la puerta de la oficina de correos y me detuve en seco, pretendía entrar corriendo y poner certificada la carta, para que llegara en menor tiempo, pero el perro de la mirada estaba allí, acostado en el mismo lugar que el día anterior y me vio y se puso erguido, lo vi diferente, ahora por primera vez alguien lo veía con sus ojos y me acerqué, su mirada sobre su cuerpo me hacía querer abrazarlo, lo hice sin pensar, como lo hacen los perros, se acercan a todos y mueven la cola, lo besé en la frente, en los labios pequeños, en su lomo, y estreché cada pata que lo sostenía en la calle. Nos miramos uno al otro y los ojos que me pertenecían antes me veían a mí y el perro me lamió y con su lengua abrió el sobre que contenía la carta y me dijo que la leyera para los dos. Leí nuestra confesión y nos quedamos en silencio, acepté en ella que había estado muy sola y que estaba dispuesta a acompañarme de otra manera, lo invité a vivir conmigo y mirar juntos la vida. Mi perro vive mi vida en el minuto sordo que aparento y somos felices escuchando las hojas de los árboles mojarse en el viento. ** Clawdia Chejlyk claferoche@hotmail.com Escritora y docente venezolana (Caracas, 1971). Textos suyos han sido publicados en la revista Tropel de Luces (http://tropeldeluces.ve.tripod.com; Nueva Esparta, Venezuela) y otros medios. === Poemas Michele Bonavota ========================================== *** El buen ejecutivo son las nueve horas son todos listos / y atención mirad arriba y a la derecha qué buena esta presentación gráficas y sinuosas líneas bajan / suben / bajan qué mala está la situación interés en rostro / al orden señor primero te sentabas enfrente cara limpia / falda estrecha chaqueta corta / pañuelo de seda qué sosiego para mi visión números negros números rojos extraña manía de darles color con éste llegamos justo justito con éste otro quizás pueda ser luego te sentaste a mi izquierda a tres pasos de mi posición ya no podía verte / qué penita pena no procede / qué triste reunión deberías sentarte a mi derecha emplazar caras de preocupados sonreír en nuestros pensamientos y por debajo de la mesa estrechar nuestras manos *** Cretinos de oficinas Santa paga toca y palpo aloas para este fin de mes hoy se suma mi aumento generoso mi jefe, ya vez con su metro cincuenta qué alto y hermoso es plata y dinero yo quiero ni se quivoquen ni piensen no es para vestir ni comer necesito urgente que celen al necio y cretino de al lado al envidioso de mi vecino y a mi vil cuñado también dinero y plata yo tengo y en una caja muy grande de un metro y pico más tres el gran regalo compraré ayuda y transporte pediré al gran amigo de al lado al venerable de mi vecino y a mi buen cuñado también ¡ay! que entusiasmo tengo cuando lo vea mi santa con sus zapatillas nuevas qué feliz será mi mujer *** Recuerdos de mi calle Por las noches aún sueño mi calle, mi montevideo en cualquier tórrido verano con aceras sucias y desiertas plataneros altos y frondosos brisas lánguidas y secas entre hojas que gimen encima de mi vereda sentado en mi vieja puerta aún me contemplo una juventud inquieta la soledad en ronda un soñador quimérico de vivencias ceñidas en un marco inocente cuatro y pico de la tarde un domingo somnoliento tarde silenciosa y abatida por lejanos pensamientos nostalgia y un retrato roto ** Michele Bonavota mbonavota@gmail.com Escritor italiano (Montevideo, Uruguay). Reside en el Principado de Andorra. Es consultor de sistemas. === El Jinete Desconocido Jorge Escobar ============================== 1. La grieta Lialdo había quedado al cuidado de su abuelo. Era la primera vez que esto sucedía a lo largo de los 9 años que había cumplido el muchacho. Quizá por esta razón el abuelo aprovechó la oportunidad para llenarle la cabeza con todo tipo de fábulas y de historias fantásticas, entre ellas se destacaba una relacionada con un extraño jinete nocturno, vestido de color marrón. Un hombre de capa larga y de sombrero, que llevaba puestos, además, unos amplios zamarros de piel. Cabalgaba sobre un caballo alazán y aparecía en la noche. Avanzaba por un antiguo camino real trazado en medio del monte y algunos sembradíos. Mientras cabalgaba, dizque la capa larga se extendía agitándose por encima del caballo dando la impresión espantosa de que el animal flotaba sobre el piso. Cabalgaba hasta llegar a cierto punto del camino donde desaparecía repentinamente del caballo. Éste continuaba galopando solo, como si estuviera siendo cabalgado por el demonio. Nadie había contemplado el rostro del jinete. Lo ocultaba debajo de las alas del sombrero forrado en cuero sintético y, por supuesto, nadie ante semejante pavoroso encuentro se había animado a mirarlo de frente. Hasta se creía que ese espanto era el mismo Lucifer disfrazado de hombre, y que en otra historia aparecía montado en una mula colorada. Cada palabra del abuelo se iba transformando en imágenes ante Lialdo. De modo que, por más que esto hubiese acontecido hacía ya mucho tiempo atrás, él podía vislumbrarlo todo como si los hechos estuvieran sucediendo en ese momento preciso. Y al igual que en un sueño percibía las sensaciones dándole a veces la rara impresión de que era él mismo quien viajaba sobre el caballo del jinete. Avanzaba con los sentidos extraviados en las encrucijadas más hondas de la memoria, no miraba el camino, dejaba que la bestia conocedora de todas las veredas lo guiara, pues estaba seguro de que la inteligencia del animal le permitía seguir el camino correcto hacia su destino. En las fincas de la región se escuchaba el desacompasado canto de los gallos, proclamaban las horas o no sé qué cosa de su naturaleza específica de animal, rey de sus hembras y vasallos. El jinete iba muy concentrado en sus pensamientos y mantenía sus sentidos alejados del medio exterior. De pronto el caballo se detuvo. Estaba nervioso, se encabritó un poco. Los gallos habían suspendido su canto. Fue entonces cuando el jinete reaccionó estimulado por los hechos abruptos del momento. Dejó sus recuerdos, y en el frío de la madrugada tomó conciencia del momento... un extraño y absoluto silencio enmarcaba el golpeteo nervioso de los cascos equinos sobre la tierra tostada por el rigor del verano. Las orejas del animal parecían antenas desplegadas al frente captando alguna señal extraña, algo que los acechaba en las cercanías. Luego las tiraba hacia atrás, como deseando esconderlas de ese mismo algo que el jinete no alcanzaba a percibir. Trató de hacer andar al caballo, pero el animal se obstinaba cada vez más en quedarse plantado en el camino. Por entre las nubes tenues del firmamento aparecían las estrellas silenciosas. Y la luna insípida lucía igual que una hostia gigante arrancada de algún altar de Jesucristo, y por instantes daba la impresión de hallarse a punto de descender a la tierra en un intento loco de rodar sobre sus campos. El jinete se bajó del caballo. Revisó los arneses, la silla, la cincha y la grupa, todo le pareció normal. Entonces montó otra vez en su caballo, pero siendo imposible hacer que continuara se apeó de nuevo, lo agarró con fuerza por las riendas, lo cabestreó durante varios segundos. Luego se colocó de nuevo sobre la silla y se acercó al lugar donde se hallaba un conducto, que abría sus fauces negras hacia ellos desde uno de los altos barrancos del camino. Aquella grieta había sido hecha años atrás durante la guerra civil, para emboscar y ejercer control sobre quienes se veían obligados a hacer tránsito por el camino. Después de algunos asesinatos la gente había cubierto el piso de vidrios filosos, para dificultarle a alguien la tarea de retomar la actividad maléfica del pasado. Pues la violencia había quedado atrás, pero el alma de los muertos parecía haberse quedado en el sitio ya, que la gente decía ver sombras que entraban y salían de la chamba durante las noches. 2. El rostro de la muerte El jinete se acercaba al lugar donde se hallaba el conducto abierto en la tierra, mientras tanto una figura siniestra lo esperaba oculta en medio de la oscuridad, metida entre la maleza que cubría la en¬trada. El caballo rebuznó nervioso, movió sus orejas para enfocar mejor las ondas sonoras, un escalofrío sacudió su cuerpo haciéndole erizar la piel, y entonces se arrinconó contra la orilla del camino opuesta al conducto. Tenía sus ojos desorbitados fijos en la desembocadura de aquella abertura hecha en el barranco. Apretó el paso de manera autónoma. Hombre y bestia continuaron sin tropiezos el camino alrededor de cinco minutos desde el incidente. El equino iba al trote en medio de los sembradíos de café llenos de aroma, poblados de flores blancas simulando una invasión fantasmal. Todo seguía en silencio, un silencio extraño, inquietante. El jinete pensó en otro viajero que había visto desde hacía un buen rato avanzando tras de él... Lo había perdido de vista pese a que el caballo se había encaprichado en detenerse. Durante todo el tiempo él había estado esperando la oportunidad de dejarse alcanzar y compartir el viaje, pero el otro jinete parecía no tener prisa, incluso daba la impresión de que tan pronto él disminuía el paso lo imitaba, de modo que se mantenía siempre a una distancia prudente. Cuando abordaba estos pensamientos, sintió que algo detenía a su caballo haciendo arquear el lomo del pobre animal. —¡Virgen del Perpetuo Socorro! —el jinete echó el cuerpo hacia delante tratando de evitar el contacto con su anormal acompañante. Imagi¬naba que se trataría de un ser espantoso y frío, capaz de congelarlo si lo llegaba a tocar, o tal vez ardería como la llama de un incendio. El caballo se movía con dificul¬tad aplastado por un peso gigante y su respiración agitada acompañaba el jadeo de su cuerpo que mantenía al jinete en un movimiento de sube y baja. —Regáleme un cigarrillo —le dijo una voz desconocida de mujer. El hombre lleno de espanto se apresuró a buscar bajo su enorme capa, sacó un ci¬garrillo, lo entregó enseguida con mano temblorosa. Lo extendió hacia atrás por encima de su hombro sin volver la cabeza. —¿Me da candelita? Él se estremeció. Sin responder palabra, buscó entre su bolsillo, entonces la volvió a pasar por sobre su hombro manteniendo la cara hacia el frente. Pero esta vez no pudo evitar que, al entregar el encendedor, su mano se ro¬zara con la de aquella mujer extraña. Volvió a estremecerse. El artefacto fue accionado para dar paso a una débil luz amarillenta que daba a la escena un toque macabro. Al rozar la mano de su acompañante diabólica, con¬trario a lo que el jinete hubiera supuesto, le pareció sentir una piel tibia y suave (él la había imaginado con largas y afiladas uñas, llena de arrugas, áspera y fría o impregnada de un ardor demoníaco), una inex¬plicable curiosidad de mirar su repentina compañía se alojó en él. Por otra parte, llegó a pensar que esa bruja, pues estaba seguro de que se trataba de una bruja, no significaba un peligro real para él. Sin embargo, una y otra vez logró contener el hechizado impulso de volverse hacia ella. —¿Qué hace por aquí a estas horas? —le preguntó él. —¿Yo?, control y más control, ¿y usted para dónde va? —Para la ciudad —volvió la cabeza hacia su interlocutora, luego de hacer un gran esfuerzo por no mirarla. Ella aspiraba el cigarrillo en ese momento. Una luz, por demás inusual, salía de la roja brasa iluminando el rostro de la eventual acompañante. Un grito de espanto se escapó de la garganta del jinete al mirarla. “¡Jesús, creo en Dios Padre!”. Lleno de horror contempló la horripilante cara. Se trataba casi de una calavera, de bestiales dientes negros, entre los cuales sobresalían unos colmillos enormes que parecían capaces de destrozarlo de una sola dentellada. En sus grandes cuencas redondeadas los ojos brillaban semejantes a dos brasas encendidas. Lo miraban fijamente de manera aterradora. Aquel ser espantoso vestía de un color negro tan concentrado que sobrepasaría el color de la más oscura de las noches. Entre los garfios de la mano siniestra sostenía un pendón negro. Lo agitaba de manera compulsiva en todas las direcciones, y al compás del movimiento miles de lamentos emitidos por voces diferentes parecían emerger del mismo silencio de la naturaleza. En uno de los movimientos el jinete vio que el pendón lo señalaba. —¡Maldito esbirro del mal! —dijo con voz potente. El caballo salió dispa¬rado del lugar. En el arranque tiró al piso a la pavorosa figura, que se desplomó sobre la tierra cuarteada por el verano. Produjo un ruido es¬trepitoso. En el acto una carcajada horrible estremeció todo en derredor. Aquella risa, además del estruendo que hizo la espantosa figura al caer, espantó aun más al animal ya desbocado. El jinete permaneció aferrado a la silla sin hacer el intento de parar al caballo. Estaba equilibrado, con los pies metidos en los estribos, inclinado un poco hacia atrás durante la veloz carrera. De pronto pareció que perdía el equilibrio, osciló dos o tres veces sobre la silla, y se desplomó al piso. 3. Espíritu mensajero El sol apareció con sus crines rojizas sobre la cordi¬llera. El caballo brillaba con el color metálico del bronce, bajo la luz matutina. El infeliz animal estaba bañado en sudor y acezaba caído sobre uno de sus costados, en una parte donde el camino estaba abandonado. Pues se andaba por una brecha nueva abierta a dos metros más arriba. Abajo en el valle de Pubén, en medio de la naturaleza vegetal de un verde plomizo, más allá de los potreros matizados por el ganado, se alcanzaba a divisar la mancha blancura de las edificaciones que conformaban la ciudad de Popayán. Kilómetros atrás de donde estaba el caballo, el cuerpo sin vida del jinete había caído delante del otro jinete desconocido que durante todo el camino había estado viajando cerca de él. El extraño cabalgaba una bestia alazana. Vestía de color marrón, con zamarros, una capa larga y un sombrero caído sobre la frente. Se trataba del espíritu del jinete que andaba recogiendo sus últimos pasos. El espíritu dejó su cabalgadura, dio dos zancadas y se inclinó sobre el caído para ayudarlo, sin saber que se trataba de su propio cuerpo. Miró la piedra ensangrentada junto a la cabeza del caído, lo tocó, se dio cuenta de que ya no había remedio. Entonces, movido por el deseo de darle aviso a la esposa del accidentado, caminó en busca de su caballo. Pero ya no había ni rastro del animal. Pensó que se había escapado, de modo que tomó un desvío peatonal inmediato. Y emprendió el regreso a toda prisa. No vio a nadie durante el recorrido. Eran las 4:30 de la madrugada, demasiado temprano para que alguien hubiera salido, a realizar alguna diligencia en los alrededores. Cuando el jinete llegó a la casa, aún no amanecía. Tocó la puerta. El sonido ahuecado de la madera se escuchó grave y extraño viajando por los oscuros compartimientos de la vivienda. No recordaba nada en absoluto, pero un instinto inusual le había permitido llegar hasta ahí, donde estaría la mujer del difunto, sola en la cama que hasta hacía pocas horas había compartido con él. Quien apareció agarrando una lámpara de baterías en la mano fue precisamente ella, la mujer. Una mujer que el jinete no recordaba haber visto nunca antes. Pero su extraordinario instinto cada vez más desarrollado le hizo saber que se trataba de la viuda del difunto. Sólo el instinto extraordinario, que cada vez se iba desarrollando más en él superando a todos sus sentidos, lo había conducido junto a esa puerta, junto a esa mujer que ahora estaba parada ahí en el umbral protegiéndose del frío con una manta. Ella tenía el pelo revuelto y los ojos adormilados. Lo bañó con la luz de la lámpara durante un segundo y en seguida movió la luz hacia uno y otro lado dando la impresión de buscar a alguien. Mostraba algo de temor en sus ojos. Levantó su mano, se echó una cruz encima. Y procedió a cerrar la puerta en las narices del mensajero. No dijo gracias, ni preguntó cómo había sido el suceso ni se puso a berrear llena de histeria. Extrañado por el raro comportamiento de aquella mujer, él hizo: “¡hmm!”, al mismo tiempo que se encogía de hombros. En seguida, satisfecho por el deber cumplido, intentó alejarse, pero no supo a dónde ir, no recordaba quién era él ni qué hacía. Sólo volvió a tener conciencia durante la noche cuando se hallaba montado sobre un caballo alazán. Se había convertido en un fantasma, un fantasma llamado El Jinete Desconocido. ** Jorge Escobar jorgescob@hotmail.com Escritor colombiano (Cajibío, Cauca; 1961). Licenciado en lenguas modernas por la Universidad Santiago de Cali (http://www.usc.edu.co). Ha realizado estudios en creación y estilo literario, además de cursos de capacitación certificados en otras áreas. Trabajó en la docencia hasta 1999. Actualmente es vendedor detallista de productos pesqueros. Aunque su obra es mayoritariamente inédita, textos suyos han aparecido en revistas como Voces, Resonancias Literarias (http://www.resonancias.org) y Téstale. Mantiene una página personal en http://jorenrem.galeon.com. === Ultramar Efi Cubero ============================================== *** Quiere perderse así Quiere perderse así, por los bancales. Por la curvada tierra, la verde ávida tierra, bajo el sol perfilada. Perderse en esa sed de azul secreto mientras el viento afina sus pinceles de lluvia y el agua acerca su imantado espejo. por reflejarse en él, para mirarlo. Por la profundidad de los asombros, entregarse al refugio de los atardeceres, en la lenta caricia que el otoño le ofrece en el maduro fruto, albura que despierta en la pasión del árbol y atraviesa la sombra, en la savia que brota al calor de la rama. Fundirse en ese aliento. En esa llamarada, en el sosiego de la mínima brizna, al rastro de la noche, por el latido eterno que el paisaje proclama. Por lo imperecedero que al corazón agita, en la voz y en las manos, en la luz y el abrazo de unos ojos sin tiempo. No sabría expresarle cuánto tiempo durará esta belleza. esta forma de luz, este misterio... Pero mientras refulja su palabra en el aire, su temblor sobre el alma, ignoraré los años y, desde la distancia, sentiré solamente. === Pisar sobre la huella de otros lodos. Hacia el azul huir con la fascinación de la premura, rasgando superficies con el puñal de cuarzo del asombro, hacia lo hondo y claro, hacia la hondura agitando las dudas de las desposesiones; y escuchar cómo brota el agua sin sonido, cuando gira la luz: ese deseo esa pasión, la vida, el arrebato, la vitalista luz, la incertidumbre; buscar la clave, fugitiva clave que los sueños persiguen, esa sombra, ese rastro, el acerado azul, el pulso, el ritmo, la reflexión, lo cuerdo, la locura, la esquemática red de los perfiles, la táctil forma de mirar sintiendo. === Para captar la sombra: De luz frente a la sombra resplandece la mano... Lapislázuli río que vibra sobre el lecho del afán interior. Todo ante la mirada. El todo inabarcable inscrito en el vacío; ortodoxia del rito, y los dedos que abren, para cerrarla luego, la grieta sobre tiempo. Paréntesis. Silencio, la soledad colmada que se llena de formas, de pigmentos, sobre la desnudez. Gira el gesto en señales; arde la voluntad. Captar lo cotidiano —ese misterio— desde otra dimensión. Y encender el deseo provocando, la eterna rebeldía, o la íntima zozobra... O la imagen que emerge Desde la incertidumbre. === *** Mensajes Hasta el ojo del faro que proyecta silencios, lejos, acerca el agua su ondulada grafía... Mas es otro oleaje, verdiblanco, acerado, el que observa en su espacio la inquietud del farero. A ráfagas proyecta la luz sobre el olvido: Aguardando... ¿Qué aguardan sobre los anaqueles las botellas vacías? Silba el viento en la vega su bolero de espumas... (Por si llega al destino, introduce un mensaje su pasión sin retorno) === Frente al helado estanque Hay un pájaro solo. Un dibujado ovillo contemplando las aguas, apartado del tiempo de otras aves que en torno al personaje —pétreo y alto— cobijadas se agrupan, y en la base se apoyan, escoltando o cercando la escultura... Hiela. Sobre un azul desdibujado y frío, un pájaro sacude su pluma sin destino. Un pájaro que sueña. Sólo un pájaro solo. === *** Fluir Azul, sobre las manos, febril apasionado gesto. Delgada rama, clara, profunda orilla de la noche sin tiempo enlazando silencios al clamor de los trazos. Fluir. Sentir de nuevo la turbulencia azul: El horizonte. Y perderse en el sueño —inapresable— del íntimo vacío... === *** Desnudos Como un amanecer que los despierta, el cielo con matices en esta atardecida. Es diciembre, hace frío, tenue inunda la vida este silencio. Este azul diluido entre viento y palabra. Aunque los dos carecen de envoltura, se acercan entre sí por darse abrigo dándose ese calor que proporciona el roce de las ramas enlazadas sin podas ni destinos. Dos piras sin arder frente al ocaso que guardan el rescoldo del latir de la tierra. Hay un rumor oculto en el temblor del bosque. Una hoguera que guarda el crepitar de un sueño. El rescoldo, la brasa de algún fuego dormido... A la intemperie esperan el brotar de las hojas en una renacida primavera que aún palpita, que aún vive en el hondo interior de las emboscaduras. Los herirá la lluvia. Los azotará el viento de las incomprensiones. Cercenará su savia cualquier filo acerado; pero siempre habrá alas que cobijen su asombro —Vive libre la rama, libre el pájaro vuela— sosteniendo el prodigio de las revelaciones. Hay un mismo latir cuando el sol los invade, en un gozo de luz y de memoria —esa melancolía sin olvido. Cómplices son del corazón del fruto... Solos, frente al paisaje que ambos aman, dos árboles desnudos, dos líneas paralelas que nunca han de encontrarse, fundan un territorio con semillas de anhelo. === *** Como un juego de azar Igual que si agitara un cubilete anuncia así que inicia la partida. Como un juego de azar, compone el gesto enfrentado ante sí; o ante lo blanco del blanco en el vacío. Del sueño que persigue, conoce la crudeza, la intemperie, la brevedad del tiempo, la carcoma que socava el vivir, tal vez soñar o así, como dijeron otros antes que él. Su finísimo instinto presiente el aleteo, e inicia ese tanteo como un reto, ras, ras ras, ras, ras... Sólo escucha la música del interior, la agilidad del pulso, colores que le brinda la luz en calma que atraviesa el muro la propia soledad, y la advertencia del oficio y la lucha. Cubre el campo de acción la vastedad del sitio. En los espacios queda la mirada que observa más allá del olvido. Se inclina la promesa sobre lo inacabado en la duda de ser. Trazos se afilan, tubos se desangran, el cielo en el cristal del infinito, se diluye el sentir, se magnifica. Sobre la escena previa no hay paletas que ordenen, ni cálamos que adviertan el porqué de este viento. No hay sosiego ni tregua: Sólo la incertidumbre. Se afanan necrológicas sobre el saldo final, y la luz sigue sin aclarar nada, mas la naturaleza se transforma misteriosa y sutil, como conquista en sí como barrera, como cambiante sed; y teme. Y sabe, espera, que en el mermado sueño la ceniza avente el fuego vivo; no desea la pirotecnia azul, la fácil magia de lo ya aprehendido. La búsqueda, el extremo, lo no hollado, la acción sobre el pensar es lo que ama, y sentir, y sentir... Y siente. Y siente, y vibra la soledad con él, tan real, tan vital, sólo silencio, ajena a todo, anónima, esperando beber del estertor, la [última gota donde impera la duda, el desconsuelo, acíbar, miel, trago final, principio, consecuencia que se expande febril en la esperanza, ágil, libre por fin... Obra acabada. Termina el acto. Se ha manchado los dedos. Un color ultramar, último tramo, queda en el fondo de la noche queda. La partida acabó... Sólo una pausa; sabe muy bien, aguarda, que no concluya nunca el vértigo sin fin de este deseo. === *** Amanece Amanece despacio. Como todos los días amanece, pero hoy es especial pues se abre paso la luz como una herida, inmaterial y táctil, como un beso, una ausencia, o la sola palabra que se dicta al secreto. Por la ventana observa esta calle vacía. Cómo desaparecen, cansadas de brillar toda la noche, las escasas estrellas. Vuelve el trazo solar, este latido, duración del sentir, visible sueño... Piensa en las rosas de un jardín lejano; en las sierras azules o el reflejo de alfanje del olivar. El viento, trastocándolo todo como la misma lluvia que acaricia las ramas; lo mismo que la mano, en la distancia, se desliza en un rostro, ese rastro que evoca lo esbozado. Piensa en su despertar, al paso de ese tren que siempre pasa, la luz que enciende la despierta aurora, el café que ha bebido en el silencio mientras escribe, siente, reflexiona; mientras mira mecerse en los olivos la lámina ondulada del río ingobernable. Pronto en el blanco fondo del vacío, se escuchará su voz; y así sabrá por él que así lo llenará su voz sin tiempo. Y sentirá que todo permanece: que esa luz, que ese texto que reescribe, se sembrará en el aire y en su alma, sobre la hondura, sobre el sentimiento donde el paisaje y el amor se bastan. === *** Abrazo Esta pasión de madurez de ahora, después de tanta y larga travesía, vuelve en vértigo azul a la osadía de su abrasada luz perturbadora. Un abrazo de espuma azuzadora, un color de ultramar en la alegría, y este sfumatto de melancolía que atraviesa el silencio de la aurora. Me anegas en tus aguas, desnortado caudal sin mar, mi cauce equivocado que tirita febril sobre este anhelo... ¿Qué orilla, qué sendero, qué ribera, qué línea claro azul de luz entera vuelve para evocarme el primer cielo? === Percibes el momento del fulgor y te dejas llevar por la marea azulenca de aquel cielo entre encinas llovidas por la luz. Sin gestualizaciones, rozando el interior, llegaba la promesa del encuentro hasta el vértice mismo del deseo. En el relente de la noche tiembla lo mismo que el paisaje, la memoria. === *** Borrando márgenes El goterón azul de la anilina borró el margen trazado disciplinadamente. Sobre el mar de las sílabas navegó la mirada sin memoria transgrediendo “los fuertes y fronteras”. Silogismos. Epítetos, anáforas y tropos huyeron en tropel se replegaron, envolviéndose dúctiles, ligeros sobre el tinte azulado de los sueños... Como homérico mar, cielo de Giotto o temblor de Fra Angélico, la diagonal barroca con suavidad de ala, transverberó el espacio dorando las astillas del pupitre gastado. === Toda el agua del mar cabe en un trazo. Toda esa luz azul en la grafía que engarza tierra y mar, cartografía, de la azul desnudez en el abrazo. Quemas la mano, luz. La línea avanza en pálpito de azul, en orilleo, por los mares de trigos y maizales, por la espina del sueño sin rosales la sangre sin azules y el deseo. ** Efi Cubero Escritora española (Granja de Torrehermosa, Badajoz, 1949). Estudió historia del arte, lengua y literatura en Barcelona, donde reside. Ha publicado los poemarios Fragmentos de exilio (1992), Altano (1995), Borrando márgenes (2004) y La mirada en el limo (2005). Poemas y relatos suyos han formado parte de las antologías Kylix (1992), Estrechando círculos. Antología de escritores extremeños y colombianos (1999), La narración corta en Extremadura. Siglos XIX y XX, T. III (2000), Ficciones ERE (2001), Antología de poetas extremeñas (Mérida, 2002), Compilación de relatos y Cuentos ilustrados (2004), entre otras. Es corresponsal de la revista Frontera en Barcelona y colaboradora habitual de Revistart (Revista de las Artes) y Ventana Abierta, entre otras publicaciones. Ha publicado también numerosos artículos, prólogos y extensas entrevistas (Javier Cercas, J. A. Goytisolo, Joan Brossa, Arnau Puig, José María Valverde, Rafael Moneo, Rufino Mesa y otros). Parte de su obra ha sido traducida al francés —Peut ce vent, por Alain R. Vadillo—, al braille y al inglés —sobre la obra de Doménech, Chiaroscuro y Meditations, editado por Washington Green Fine Art Publishers (Birmingham; http://www.washingtongreen.co.uk). También ha participado en varias exposiciones de arte contemporáneo con la revista objeto Lalata, con poemas visuales: Efigrafías, Strangers in the night, Pinzamientos, Ónfalos, presentes en Estampa, Arco, Euskal Erico Poesía Esperimentalaren i. Jardunaldiak, Sin.Con.Texto (Espacio Contemporáneo Arte Toledo), o ArtistaAlbacete en el Palazzo Magnani (Reggio Emilia, Italia), en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), entre otras. === Un soplo la vida Martin Rasskin ================================== Corro por las calles de Buenos Aires. Voy a mi casa, en busca de no sé qué. El barrio está igual. Han reformado la fachada de la casa. Aún sobrevive el árbol que se colaba por la habitación de mis viejos. ¡Grande! Si me sitúo en el Pasaje Los Andes mirando hacia Helguera tengo una visión de lo último que contemplé al irme. Hace treinta años. Una tarde de verano subimos al coche del tío Santiago. Los abuelos se quedaron dentro, no quisieron, no pudieron salir a despedirnos. Su vida estaba hecha de adioses. De manos de niños que se sueltan en el bosque para no regresar jamás. De hundimientos. El arte de seguir viviendo. Plomo ladraba y movía la cola. En su fuero interno de perro pensó seguramente que nos íbamos al Planetario, que volveríamos esa misma noche. Que la abuela me colaría otra vez una porción de Mendicrim anunciándome que eran ¡duraznos con crema..! ¡duraznos con creeemaaa! Una pionera del control mental. Qué sé yo. Ese perro tenía un cráneo privilegiado. Alguien me ve merodeando la casa. Sale una señora de generosas carnes. —¿Qué se le ofrece? —Disculpe. Yo vivía acá hace mucho tiempo. Duda un instante. —¿...Vos sos el pintor? —No —respondo—. Soy el hijo del pintor —caigo en la cuenta de que mi viejo tenía más o menos mi edad cuando dejaron definitivamente la casa. Ahora me parezco a él, aunque él tenía más éxito con las minas. Me invita a entrar. Es como si nunca me hubiera ido. La escalera, el comedor, la habitación donde dormíamos mi hermano Diego y yo. En la casa hay objetos desvencijados que lentamente reconozco. Una estufa, un mueble. Con una pátina de tiempo como si hubieran sido rescatados del Titanic y el restaurador se hubiera ido de joda. Tal cual. Las voces, las risas. El olor a tostadas recién hechas que subía por la escalera. Cuando Independiente tenía la mejor delantera del Universo, con Bertoni y Bochini. Dejate de joder, ¡eso era un equipo! Salgo al patio escoltado por la dueña de casa. Ajá. Ahí está. La escalera que sube al tanque de agua y la terraza por donde llegábamos a las casas vecinas. Gloria de las tardes ferruginosas del verano porteño, cuando aún quedaban muchos días de enero por tachar para irnos al mar. Le advierto a la señora que el tercer escalón contando desde arriba está flojo. Uso el tiempo presente. De 1977. —Sí —me responde—, sigue flojo —sensación de haber caído en un agujero de gusano. Soy un pibe otra vez. Cierro los ojos y trepo al tanque. Se está bien en el techo. Tengo que salir a la calle. El oxígeno escasea en el túnel del tiempo. Mi yo de trece años abre la puerta. Venga compadre Tomemos mucho Porque a mi barrio Tal vez yo no vuelva nunca. La dueña de mi casa alcanza a decirme que está pensando en venderla para irse al sur. ¿Y a usted no le interesaría..? ¿Por qué me habla de “usted” esta dagor si soy un pibe? Qué rara es la gente. Sí, claro. Acá tenés, cien pesos. Tomate un taxi. Bajá en la Estigia, hablá con Caronte, saludá de mi parte al espectro de Aquiles pies ligeros, el más valeroso de los Aqueos y decile a mis abuelos, Lázaro y Sofía, y a mi perro, que ya he vuelto a casa. Que no volveré a irme jamás. Que nunca los olvidé. Que los estoy esperando para la cena. Tenemos que hablar de tantas cosas... ** Martín Rasskin martinrasskin@yahoo.es Músico y escritor argentino (Buenos Aires, 1964). Ha publicado el libro Música Virtual (1994) y los relatos "Como un tango", "Canción de las viejas lunas", "Foto en gris" y "Querido Jahn". === El oro negro Porfirio Mamani Macedo ============================== (Oiga este poema recitado por su autor en http://www.letralia.com/213/letras06.htm). Quien busca el oro, siembra la muerte Entre árboles y ríos muertos suena humillada la voz del campesino, del hombre que vivió, olvidado entre ramas y ríos. Quien busca el oro, busca la muerte Suena la bala mortal en el pecho del hombre y su miseria. Herida está la selva rodeando con su aliento al cadáver del camino. Quien busca el oro, siembra la muerte Suena el río, rumoroso y duro: es un llanto que lo empuja hacia el mar. Suenan los árboles gastados de amargura: son pájaros que aterrados buscan una pluma, o se arrancan unas plumas para curar la herida de un hombre aquél que murió por defender sus nidos. Quien busca el oro, busca la muerte. Suenan los caminos de charcos y de sangre ya cubiertos. Y las entrañas de la tierra mueven los ríos, las montañas y los mares. Caen las hojas de los árboles tan viejos: son pesadas lágrimas que expresar no puede la tierra. Quien busca el oro, siembra la muerte. Exterminados quedan los caminos aquellos que construyó el hombre acribillado. El cadáver engendrará un árbol y el árbol un hombre para sembrar la paz en el camino y proteger bajo la infausta lluvia, la vida de los pájaros sin nido. Quien busca la paz, busca el camino. París, 10-6-09 ** Porfirio Mamani Macedo pmamanimacedo@yahoo.fr Abogado y escritor peruano (Arequipa, 1963). Abogado egresado de la Universidad Católica de Santa María, ha hecho además estudios de literatura en la Universidad de San Agustín (Arequipa) y también en la Sorbona (Francia). Ha publicado poemas y cuentos en varias revistas en Europa, Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica. Ha publicado entre otros libros Ecos de la memoria (poesía, Editions Haravi, Lima, Perú, 1988), Les vigies (cuentos, Editions L'Harmattan, París, 1997), Voz a orillas de un río / Voix sur les rives d'un fleuve (poesía, Editiones Editinter, 2002), Le jardin el l'oubli (novela, Ediciones L'Harmattan, 2002), Más allá del día / Au-delà du jour (poemas en prosa, Editiones Editinter, 2000) y Flora Tristan: La paria et la femme étrangère dans son oeuvre (ensayo, Ed. L'Harmattan, 2003). Actualmente reside en París, donde prepara un doctorado en letras en la Universidad de la Sorbonne Nouvelle, y enseña en la Universidad de París VIII. === Las moscas huelen el carpe diem Jesús Pérez Caballero ============ Le digo por teléfono a Torres Álvarez que de noche. Torres Álvarez me toma del brazo como un agente soviético y me susurra que las fuentes de los deseos parecen hermanas subnormales de los objetos perdidos y me grita (me trata como si yo fuera su alumno) que los objetos perdidos son el único rastro de lo mágico que queda, me dice que los objetos perdidos caen, que la caída de la memoria es la desaparición más perfecta. Los enfermos de Alzheimer, grita más fuerte, son la imagen platónica de la ancianidad, representan en sus cuerpos (como Cristo en el suyo) el drama de la pérdida. Los enfermos de Alzheimer son (y aquí ya su tono de voz es tan alto que tiene que coger aire tras cada palabra y hay gente que se asoma a los balcones) hombres hueco, huecos andantes que destilan negrura, abismos reconcentrados y que SÓLO TIENEN ENTIDAD (grita tanto que me he alejado unos metros y no sé dónde mirar) EN NUESTRAS MIRADAS, DATE CUENTA, SON COMO UN ACANTILADO DEL QUE NO ESPERAMOS NADA, NOSOTROS PONEMOS LAS MIRADAS y ellos empiezan a vivir en nuestro interior (se relaja pero luego): SON SERES SIN RECUERDOS QUE SÓLO VIVEN EN NUESTROS RECUERDOS. Entramos al restaurante y ya en la mesa le pregunto y la respuesta viene casi acabando el segundo plato y se prolonga hasta el café: “Su madre era brillante, pero antes de marcharse le habíamos llamado la atención. En algunos cursillos de motivación habíamos notado las peculiaridades de su personalidad (altibajos emocionales, tendencia al aislamiento), pero al no repercutir en su productividad no le hicimos caso; dejamos que su interior se arreglara con su interior. Pero últimamente estaba excesivamente apática, incluso desquiciada; se quedaba silenciosa en su despacho y recibimos quejas de algunos compañeros a los que había respondido ariscamente. Se la animó a que cogiera una baja por depresión, o por lo que le apeteciera, en fin, algo que la despejara. Ella insistió en seguir trabajando; y eso hizo, durante una semana más. Luego desapareció. Pensé que se había quedado en casa, móvil apagado, tomándose esas vacaciones que le sugerimos; y ahora resulta que no está ni en su casa. ¿Pero han llamado a la policía? Ya, tampoco hay que alarmarse; la gente desaparece, les gusta, aunque lo que más les gusta es desaparecer sabiendo que lo que han abandonado va a mantenerse, ¿eh? ¡Eso es lo que me gustaría promover en mi empresa! Imagino para mis empleados una ‘desconexión controlada’ que consistiría en hacerles creer que están abandonando su trabajo, su matrimonio, su vida... Cuando en realidad serían unas vacaciones más; esto les permitiría olvidarse del estrés y tras un periodo de tiempo les localizaríamos y serían readmitidos. Supongo que deberíamos manejar informes psicológicos de personas que han huido verdaderamente de su trabajo. No sé qué pensará usted, pero es necesario que los trabajadores gocen de un completo bienestar psicológico, en la medida de lo posible; y no se equivoque, a nadie le gusta trabajar, pero nadie quiere tampoco ser totalmente libre. Mis empleados no querrían regir la empresa desde mi posición; ellos quieren que las cosas estén ya hechas, que las circunstancias estén dadas. Si acaso me guardan rencor por ser rico, pero, ¿quién no quiere ser rico? Es legítimo que quien lucha por la riqueza obtenga riqueza. ¿Usted cree en el capitalismo? ¿A que no esperaba que fuese yo quien le realizase esta pregunta? Yo creo en el capitalismo, y me resulta muy fácil, porque el capitalismo es lo único que hay. Déjeme explicarle. Piense en los países subdesarrollados; están como en un vientre. Las criaturas nacen en el vientre al que pertenecen, ¿verdad? El planeta es una enorme faz, una gigantesca tabla de equivalencias magnificadas; lo instintivo en el hombre es el comercio (llámelo intercambio primitivo, llámelo trueque, coño, llámelo respiración e inspiración), y el capitalismo tiene en su base el intercambio: es el espíritu del comercio, la abstracción definitiva, indefinible, que penetra cualquier actividad simplemente al haber sido, al haber nacido, con su flexibilidad retroactiva. ¿No le parece que habrá capitalismo siempre? Y está bien que así sea. Capitalismo; lo de la democracia es accesorio. No hace falta que comparta esto conmigo, es indiferente, no importa qué me pueda inventar para justificar mi adhesión al mundo libre. Los hechos han erosionado, han corroído, las utopías. Los comunistas hacían una variante del campo de concentración; hacían propaganda de su trascendencia. Por favor: ¿qué medio de producción tienen anarquistas y comunistas para erosionar el capitalismo? Los burgueses superaron el feudalismo no por sus ideas, sino estructurando su fuerza en torno a la superación económica del feudalismo. El feudalismo, exhausto, falleció, y el capitalismo triunfó y se propagó, mesiánico. Somos lo nuevo y lo vamos a ser siempre. Y los marxistas de repente propugnan la conversión a su tesis, y dicen que esto no va bien porque no piensas como ellos, ¡pues qué bien! Si todos pensaran como Torres Álvarez el mundo también marcharía genial, se trabajaría para la misma causa, la mía. Sin embargo, si una mentira es útil psicológicamente, puede fundirse con el alma. Pienso en el marxismo, en el antisemitismo, en la misma idea de Dios, que son ya parte del alma de muchas personas. Y al igual que pienso que son ficciones con fecha de nacimiento, también creo que no van a extinguirse argumentando en contra. La única manera sería exterminar a los marxistas, a los antisemitas, a los creyentes. Camarero, la cuenta. ¡Y luego está el malestar! Sé que existe malestar entre las personas, pero desconozco hasta qué punto se debe a la tarea que personas como yo realizamos. Es decir, esto que usted ve, la mesa, el mundo, está sostenido por la iniciativa de la sociedad civil, y los empresarios ocupamos un indudable papel. El malestar de las gentes debería dirigirse contra nosotros, ¿no? Es un silogismo fácil: nosotros sostenemos esto, ellos rechazan esto, nosotros los sostenedores somos rechazados. ¡Sin embargo es falaz! ¡Nosotros sostenemos incluso a los que nos rechazan! La gente no se cansa de los fracasos, la gente adjudica papeles libremente; es posible que a su madre nadie le haya intentado convencer directamente de lo caótica que supuestamente es la vida, pero no hace falta. En todos lados hay síntomas de ese malestar que algunos interesados magnifican. Yo creo que las gentes actúan en principio de buena fe, pero que cuando escuchan que alguien dice lo que ellos piensan, ya está. Se acoplan, como perros salidos. Con demasiada facilidad. ¡Las tonterías que se escuchan en los medios de comunicación dan una idea tan equivocada de cómo son las cosas! Aparecen a mi alrededor personas que se han quedado al margen, seres destructivos con una actitud equivocada. ¿Qué hacer con los destructivos? Que derrumben mundos, deformen realidades, imaginen vidas a cada segundo, pero en la, digamos, república de la mente; que las sombras pugnen allí por salir, que cada uno aprenda a ser su guardián. La cuestión no es qué hacer, sino lo que de hecho se hace; muchas de las mentes más inquietantes se pulen en las artes, donde no pueden matar con sus aberraciones. Por tanto, la cuestión se invierte, y hemos de mirar con escepticismo los intentos de aplicar las filosofías a priori a la realidad. Las ideas que han ido por delante de los hechos han cercenado techos y padres. Cuando una idea tiene que verse sustanciada en corporeidades tan distintas a como fue pensada, el resultado puede ser tan grotesco como lo sería la existencia de un embrión al que se le conminara a caminar en nuestro mundo sin más conocimiento que ese limbo claustrofóbico en el que estaba suspendido, pero ¡eso sí!, proporcionándole estadísticas sobre cómo actúa el hombre medio. Me dejo de tonterías: ¿qué es un buen hombre? El que entornando los ojos, siempre melancólico y sin que necesite que los demás le vigilen, da un paso, mientras el Absoluto da otro, en dirección opuesta. ¡Eso es un buen hombre! ¡Eso fue Burke! ”Su madre pudo estar turbada por mil razones, es normal, a mí también me sucede. Existe el desconcierto, la vida es estar perdidos. Usted, cuando la encuentre, háblele, deje que se explique, no la juzgue, dele tranquilidad. Mire, le voy a dar tranquilidad: no está despedida. Dígaselo. La tranquilidad... ¿Qué edad tiene usted? Si le digo mi edad... Prefiero aparentar que no me doy cuenta de que ya no follo como antes. Soy así, la lucha es entre mi cuerpo, las apariencias y yo. ¿Qué ha estudiado usted? ¿No habrá estudiado psicología? Piense en la triple quiebra del esquizofrénico: la de su yo con su cuerpo, la de su cuerpo con el exterior, la del exterior con su yo. Cuando pensamos en nuestra edad también sucede un triple quiebro: vida, años, muerte, pero mucho más agudizado, porque no podemos escapar de él y en cambio la esquizofrenia sólo le toca a algunos desgraciados. Con la edad que tengo aún me gusta contemplar a las mujeres y enamorarlas, más que enamorarme. Me quedo con sus cuerpos, de los que, sépalo, nunca podemos enamorarnos. Me hacen gracia los que dicen que el sexo es el culmen de una relación... ¡Es falso! ¡Faaaaaaaaaalso! El sexo es biológico y, por definición, el mismo con cualquiera. El orgasmo borra las distinciones. Separa. Da igual con quién se tenga un orgasmo: tenerlo nos lleva a los límites mismos de la biología. Nos encontramos con nuestros límites, con nuestro destino, la procreación. Usted y yo hemos nacido para que alguien nazca. La salida es por aquí. Se puede ir contra ello, no somos ciervos ni tiburones, pero eso es el destello de la inteligencia, un muchacho enrabietado. Hace una bonita noche. Me acosté dos veces con su madre, supongo que debo decírselo”. ** Jesús Pérez Caballero nessoneuman@gmail.com Escritor y periodista español (Gandía, Valencia; 1981). Reside en Berlín, Alemania. La Universidad Carlos III de Madrid (http://www.uc3m.es) le publicó el relato “El discurso”. Textos suyos han sido publicados, además, en Minotauro Digital (http://www.minotaurodigital.net) y Axxón (http://www.axxon.com.ar). === Poemas Tania Alegria ============================================= *** No pasa nada La luz chispea sobre el muro blanco donde se desperezan los rosales. El aire es poco más que una intuición que resbala en la piel y huele a pinos. La mañana está en paz. No pasa nada. Y sin embargo, tú, tan desvalida, tan pálida, tan sucia de tormentas, como si un fiero vendaval hubiese demolido la almena de tu patio. Hongos húmedos cuelgan de tu pelo; en tus manos se enredan hojas muertas; humo en los ojos, musgo entre los dientes; y pecho adentro aúlla una jauría husmeando los puntos cardinales por oler las cosechas incendiadas. Tienes carbón debajo de las uñas, tal fue tu saña al escarbar la noche. Traes manchas de liquen en la espalda por haberte acostado en tantas tumbas. Cálmate, tú. No hay más que olor a pinos, alborada serena, brisa mansa, alondras despertando en los ramajes. No hay huracanes destrozando bosques. No hay incendio en la mies de tus exilios. La mañana está en paz consigo misma. Cálmate tú, Marién. No pasa nada. *** Legado Cuando me vaya, en un rincón del sótano hallarán un arcón viejo de roble con el modesto saldo de mis bienes, mi legado de trastos exento de tributos. Nunca guardé por más de una semana cartas de amor, tarjetas con ausencias, números de teléfono, fotografías; no encontrarán ninguna flor ajada en las vetustas páginas de un libro ni servilletas sucias con poemas. En el baúl de avíos ya sin uso hay un par de zapatos de charol que llevaban mis pies para encontrarte (nadie se enterará de que eran alas); algunas joyas falsas, relucientes, como mis ojos cuando te veía; ropas fuera de moda en donde no verán —porque no son visibles los recuerdos— la impronta de tu abrazo en mis vestidos. *** Esperando el amor aunque no exista Me voy hacia el paisaje de las yermas llanuras en el mapa de mi pecho, donde hay un patio con aroma a espliegos y silencios se yerguen como almenas. Allí moran mis ángeles de niebla, los diablos que discurren mis desiertos y oculta en el envés de los espejos una niña que habla con las fieras. Estaré revestida de invisible, sin forma o gravedad, como una nube, utópica, cual eje de una abscisa, entrenzando hipotéticas urdimbres con este odio fiel y esta costumbre de esperar el amor aunque no exista. ** Tania Alegria taniaalegria.net@gmail.com Escritora brasileña (Porto Alegre, Rio Grande do Sul). Reside en Lisboa, Portugal. Es licenciada en derecho y en ciencias sociales por la Pontificia Universidad Católica del Rio Grande do Sul (http://www.pucrs.br). Cursó posgrado en el Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas (http://www.ics.ul.pt) de la Universidad Clásica de Lisboa (http://www.ul.pt). Durante 25 años ejerció la carrera profesional en el sector del comercio internacional y transportes marítimos. Desde 2002 se dedica al estudio de las técnicas de versificación y teoría de la narrativa en el panorama literario iberoamericano. En 2008 su libro de poemas InVerso, en edición bilingüe español-portugués, fue editado por RiE - Redactors i Editors (http://www.edicionesrie.com; Valencia, España). Algunas de sus obras en prosa y poética están publicadas en revistas digitales y antologías. Es miembro de World Poets Society (http://world-poets.blogspot.com) y de Remes, Red Mundial de Escritores en Español (http://www.redescritoresespa.com). Es fundadora y administradora del foro cultural y literario de habla hispana Sala de Escritores (http://saladeescritores.foroactivo.com). Colabora en las revistas literarias Palabras Diversas (http://www.palabrasdiversas.com) y Paralelo 30 (http://br.geocities.com/paralelo_30). === Groupie Camila González Labrín =================================== Giro el pestillo, los dos solos. Ella, diecisiete veranos, practicante del arte de perfumarse sólo en las zonas de las pulsaciones, sus aritos de plata en forma de corazón resaltaban fugaces y sutiles contra su piel morena. Lo tenía ahí, ahora de cuerpo completo, parado flacucho, tembloroso frente a ella, desvanecido por su incertidumbre en una sola sonrisa nerviosa. Él, un músico, guitarrista de fuego, veinte otoños. A ella le pareció que la cabeza le estallaría, idolatraba su voz, aunque ronca era una voz vibrante y viva que llevaba dentro la música. Sofocada recordaba ella aquellas melodías, que él le compuso hace unos meses, pero en ese instante el no hablaba y ella, parecía muda. Desfallecía de pavor al sentirse abrazada por él, el aire de la habitación se volvió de pronto espeso, brumoso. En el oscilante de sus bocas, sentía su aliento a cerveza, la rodeaba, no sabía si al olfatear saboreaba asco o ternura. Deseaba decirle a él que lo amaba, sin partitura, sin red protectora, sin botellita de agua para el camino, a capella, a pies descalzo; pero las palabras se le pegaban a la boca como chicle caliente limitándose por un pensamiento algo cliché. Se dejó lamer, se dejó habitar, aprisionada contra aquel músico huesudo, sentía su prominente manzana de Adán sobre su mejilla, aquel contacto eréctil la trastornaba. En la oscuridad él no podía ver cuán bonita era, pero su tacto acostumbrado a cuerdas resonantes, dio cuenta de lo armonioso de su cuerpo. Posó ambas manos sobre sus pechos llenos y duros como copas invertidas, recorriendo su silueta menuda, nativa, invadido de tercianas, miedoso. Sus cuerpos resalaban, se soltaban, se extraviaban, él sentía que las uñas de ella se le clavaban en el pecho con desesperación. exprimiendo sus senos sin morbosidad alguna ante la escena, lo hacía todo con sabiduría usando sólo sus manos escurridizas, sus dedos sabios sabían hallar la composición adecuada, abrió cuidadosamente sus piernas, un insectario de mariposas de colores, como quien lo usa para refugiar su corbata. Los dos se sincronizaban perfecto, se les achocolataba la sangre, aquel sonido de catre le moldeaba el corazón como si fuera vidrio derretido y él un mágico soplador de notas musicales ante una melódica arco iris. Do re mi. Do re. Do. El aire se vuelve frío, aturdidos buscan sábanas. Ella se sienta en la cama, como una muñeca sin hilos, se viste en menos tiempo del que se demora en formarse un remolino en el desierto, sobre el velador un vaso de agua, lo bebe cuan cantimplora pampina. Temblando se encaminó presurosa a casa, presa de un atolondramiento que la hacía pisar charcos de agua sucia, sin darse mucha cuenta de nada, sin despedirse, pensando sólo en llegar a la seguridad de su pieza. Primero entró su alma asustada, su cuerpecito de niña una milésima de segundo después. No se había desvanecido de susto en las cinco cuadras y media que la segregaban de aquel chico, que como buen músico iba por la vida bien aprovisionado de combustible. Ahora acomodada para dormir, no podía dejar de pensar en las escenas fogosas, lo sentía como una espesa pintura inundándola. Podía levantar un dedo untarlo en música y pintarse de notas los labios, las uñas, los párpados. Con las mejillas encendidas aún, sentía el aire de su pieza por los cuatro costados, se levantó y se quedó contemplándose más tiempo de lo acostumbrado desnuda frente al espejo. Agosto derretía fierros esa noche. ** Camila González Labrín ultra.violetta@hotmail.com Escritora chilena (Concepción, 1990). Su obra es mayoritariamente inédita. Sus textos pueden leerse en su blog, http://bailocomorobot.blogspot.com. === Poemas Omar Ortiz Ruiz =========================================== *** Textarudo Vamos a transformar un suspiro en un beso, Quitemos de la noche las estrellas y destruyámoslas, Actuemos por minutos con locura y hagamos un pacto, Convoquemos a nuestros labios a un encuentro, Moriremos de codicia en el propio acto, Creemos un mundo propio para romper los esquemas, Desafiemos nuestra realidad siendo surrealistas, Pintemos nuevamente los muros del santuario, Dibujemos caprichos en las nubes, Revolquemos la distancia que nos corrompe, Invoquemos a la divinidad que te envuelve, Atrapemos el arco iris y compartamos el tesoro, Trunquemos el camino y quedémonos solos, Lucremos con las almas de los encantados, Aminoremos las tensiones a palabras, Incrustemos en la lluvia nuestros nombres, Apacigüemos a todos nuestros fantasmas, Seamos uno y conjuntemos nuestra savia, Juntemos nuestras bocas en un rezo, Mutemos nuestra piel en la nada Y muramos en el acto de tu beso... *** Texto desafío Apuesto parte de mi quincena y dos dedos de mi cabello A que me piensas a diario y por largos ratos, Mi paladar me dice que me extrañas, mi cartera me dice que así estoy bien, Que ahora viajo en taxi y hasta fumo de los con filtro, Pero hay algo que creo que tengo llamado corazón Que no sabe qué pensar, mi cabeza lo rebate con sermones, Mi madre me manda mensajitos y mi amigo el de abajo me traiciona. Tú también me quieres aunque con otro salgas a dominguear Y si te lo digo es porque lo sé y no porque lo siento, Y si lo afirmo es porque lo digo y no porque lo pienso, Me llevas en la cartera, el celular, en tu aurora lunar, En el fondo de tu lap, en el hi, cuando toca tu cabello el viento, Cuando la silueta de tus senos se dibuja en el espejo. Sé que extrañas mis mentiras y resacas, mis locuras, mis migrañas, Mi buen humor de madrugada y el malo de mañana, La serpiente en mi boca, mi caricia, mi avaricia, mi sonrisa. Pero sé sincera, di que sí y hago contigo la primavera... *** Adiós, adiós, adiós Ahora que es hora de partir, primero quiero devolverte lo siguiente: Envuelto en mi piel, el sabor a hiel de tu boca, Un litro de saliva tuya extraída de la lengua mía, Los zapatos que me regalaste para la boda de tu prima, Una bufanda medio tejida y medio manchada, El alquitrán de mis pulmones y la funda de mi almohada, Una sonrisa fingida, mi propia piel erizada, Nuestro callejón sin salida, mi trusa rayada. Medio kilo de cabello en mi baño, tu cepillo de dientes, Tus revistas para tontas y tus discos tan decentes, Te regreso las mentadas de madre, las huidas a escondidas, Las noches de cerveza, tus pelis cursis, tus frases fresas, Tus gemidos, tus braguitas, tus sostenes, todas tus fiestas, El 14 de febrero, nuestro 21 de abril, el calendario entero, Empaquetaré tu silencio pendejista, nuestro sueño swinger, Los dolores de cabeza, mi tristeza, tus zapatillas de princesa. Sólo dos cosas yo te pido, las llaves de mi coche, Y el sueño de las noches de los dos, cuando te largues de mi vida, Procura decirme tiernamente, adiós, adiós, adiós... *** Para serte sincero Estaba pensando bien todo lo que te dije ayer, Todas esas cosas tontas de recién enamorados, Esas cosas que se dicen a los tres meses de casados, Esas frases baratas que sacas de libritos del metro, O te fusilas de un poema, un verso o un soneto, De esos del Pacheco, del Sabines, del Oliverio, Pero en fin el caso está en decir lo que ahora ya no siento. ¿Crees tanta belleza que es el amor así como en las novelas?, Como si no te fuera suficiente que te lea fragmentos de rayuela, Pensando en lo que te dije ayer te mentí, lo siento, Ahora puedo serte más que sincero, puedo ser verdadero, Comenzaré por confesarte que no calzo del ocho, Que lloro por las noches y también me enojo, Que no amo a los gatos, ni me cae bien tu tía Lola, Que escucho bastante al Sabina y odio a muerte a Belanova, El anillo que te dije compré, lo encontré en la banqueta, No uso crema para afeitar y me relleno de papel la bragueta, Fumo a escondidas y mastico chiclitos pal mal olor, No eres tú la primera en mi vida y menos mi último amor, No escribo canciones, ni soy anacoreta, no murió mi perro, No tengo familia en el extranjero, sé que yo contigo no fui el primero, Pero hay algo que sí te puedo decir así a destajo, te quiero. Bueno, a veces. ** Omar Ortiz Ruiz agathokles@hotmail.com Poeta, fotógrafo y cuentacuentos mexicano (México, DF, 1986). Textos suyos pueden leerse en su blog, http://agathokles.blogspot.com. === Lo que reluce Armando Borgaud y Osvaldo Croce ==================== Mirada fija donde sabe que está el cielo raso de la pieza a oscuras, las dos manos apoyadas en la almohada sosteniendo la cabeza, Luis. Su esposa, Laura, duerme a la izquierda, roncando con la idéntica naturalidad que tendría si fuera consciente de lo que hace. El hombre oye las campanadas del reloj que está en la penitencia de un rincón del comedor desde aquellos domingos a la tarde, cuando venía a visitar a su abuela, acompañando a sus padres. Pasaban por delante del péndulo dorado rumbo a la cocina, donde Luis se ponía a escuchar la radio y los otros hablaban de una vida ajena. Rato más tarde los demás regresaban a la pieza pequeña que daba a la calle; se quedaba solo con el final de los partidos de fútbol por Rivadavia. Tiempos en que los nonos miraban televisión blanco y negro, el Zenith junto a la estufa, hasta que llegaban las visitas y tenían que llevar un par de sillas desde la parte a oscuras del resto de la casa. Luis imaginaba aquella mezcla de aromas a eucaliptos y limón metida en una isla, vaya a saber por qué esa imagen, surgida de su cabeza apoyada en el parlante del viejo aparato a válvulas donde Fioravanti, José María Muñoz, Enzo Ardigó, lo hacían volar por la cocina grande como una sala de espera de aquellos años. Luis vive en la casa desde que murió la abuela. Su padre los llevó a todos allí y allí murió. Había que cuidar al nono, que falleció un año más tarde. Trabaja en el Nuevo Banco Italiano, y a su vez es padre de un hijo de tres años que duerme en la pieza de los antiguos dueños de casa. Recién recibido entró al Provincia, ascendió y se fue por varias razones antes de que naciera su vástago. Especialmente porque los gastos de armar una familia son muchos, usted comprenderá, señor Gerente, y sobre todo –esto no lo dijo ante la cara impasible del superior bancario— porque Laura desde que nos conocimos viene diciéndome que mi peor defecto es la comodidad. “Esa conservadora manera de ser que tenés”, repetía ella y más la rechazaba a medida que él más se esforzaba en mejorar. El cambio laboral le provocó a Luis mareos durante dos años, por lo menos, hasta que logró estabilizarse en su nuevo puesto y esa sensación de caminar por la cubierta de un barco se alejó, o al menos se redujo a un segundo plano. Desde entonces el Contador Principal busca los momentos como éstos, a la orilla del amanecer, a espaldas de Laura que sigue en su sueño tibio, para retomar la idea de que ha vivido siempre en el mismo lugar del mundo. Un mundo en el que no tantas cosas han cambiado como parece, pese al vértigo de estos últimos treinta y cinco años. Dulce música antes de arrancar las largas jornadas de planillas Excel, gráficos de torta, barras coloreadas, reuniones inútiles, cifras y cifras y cifras, recupera voces, exactas fachadas de un barrio entonces menos abigarrado, que lo acompañaron hasta la adolescencia, esa estación donde quedaron guardadas para volver cuando hacen falta. Luis avanza por el pasillo de su soledad, pinta un cuadro con la seguridad de cierta mano tutora guiando cada trazo. Inmóvil, llegan a su entresueño presencias sonoras: leves carraspeos, inflexiones personalísimas, maneras de reír, de gritar, y hasta de llorar, porque él recuerda muy bien que a la gente se la velaba en sus hogares: hombres y mujeres de negro, tantas veces su niñez boquiabierta, manos caídas en el cuerpo imperceptible, perfume de flores bajo el sol implacable de patios sin fin, la casa isla transformada en un fúnebre túnel de flores, crucifijos, oscuridades, rezos. Y el reloj con su péndulo inmutable en el rincón de la sala. Por entonces ellos, aun los que no eran de la cuadra, venían por alguna razón todos los días. El panadero, el lechero, el sodero que traía bolillones de acero, los que trabajaban en el taller de la Siam, los pintores o albañiles, eran quienes lo ayudaban, presencias leves, a levantarse por las mañanas. Si Laura supiera, comprendería el recuerdo emocionado de su padre asomándose por una puerta, levantando un brazo a un costado de la canchita del Náutico. Si se enterara de su llanto a escondidas, bajo siete llaves, deseando que lo vinieran a buscar para siempre, entonces tal vez sumara su alivio para que duela menos semejante sucesión de despedidas. El péndulo guillotina seis mandarinas de oro. Luis se levanta. En instantes recompone su cuerpo presente debajo de la ducha, se calza el traje de ganar bien, como gustaba decir la abuela. En la vaciedad de la cocina desayuna té, tostadas con dulce light. Un radiograbador escupe datos del tiempo, titulares de diarios, bla bla bla. Ajusta a la muñeca su reloj de cagatintas, como reprochaba su viejo, y sale con la computadora portable, a bordo de su Toyota, rumbo al escritorio de la salvación. Cerca de la esquina, bajo el cielo color libro de lectura, con su carro de caballo y sus tarros llenos de machucones, aparece el lechero. El empleado extrañamente no se extraña, baja la ventanilla para oír nuevamente la cadencia de aquel entrerriano, pero se desconcierta: —Su abuelo era un hombre de los que ya no vienen, nunca dejó de pagar cada fin de mes. Una vez me contó que usted se quedaba con los vueltos para comprar discos. Creí que bromeaba, pero ya veo que no. La vida es generosa para algunos. Cambia el semáforo. El tipo ya no está. Dos cuadras más adelante, desde un Renault 12 sin remedio que llega a la puerta del negocio a punto de ser estrujada por un rascacielos, el almacenero que siempre le daba yapa dice con acento de Nápoles: —Lindo el cochecito. Claro, todo lo que ahorró el abuelo se lo está comiendo el nieto. Había que aguantar la libreta de fiado del cinco al treinta, pero del uno al cuatro lo veía pasar hasta el supermercado. Ahí pagaba en efectivo porque era más barato. Le gustaba amarrocar, en vez de vivir bien. ¿Para qué? En fin, siga en lo suyo, que no es el único. En el espejo del retrovisor, el comercio ya no existe. Sólo quedan treinta y seis departamentos apilados. Baja en el estacionamiento del banco, la señora Herbella, que fue vecina de años, pasa camino a su taller de modista. El Contador Principal quiere decirle que en ese lugar ahora está la caja fuerte del NBI, pero antes de mover los labios escucha su voz de soprano: —¡Qué grande estás, Luisito! ¿Te acordás todas las plantas que me rompiste con la pelota mientras probábamos vestidos? Encima la nona me pagaba por mes. Y yo agradecida. Hace mucho que te hago alguna ropa, parece que no la necesitás. La puerta de vidrio la hace desvanecerse entre reflejos. El responsable de tanto dinero se siente mareado. Pasa raudo, carpetas bajo el brazo, el muchacho de la oficina de personal. Le deja unas hojas en la mano sin mirarlo. Su voz se parece a la del Turco Borrán. —Estamos salvados, conseguí las pruebas del otro curso y hoy le hacemos la cambiada al de Álgebra, que siempre toma lo mismo. Tenemos que aprobar como sea, Luisín. Nos vemos. Ya en el salón, la mujer que limpia queda eclipsada por una catarata de sol a sus espaldas y se transforma en aquella maestra de primer grado, la gorda Moine. Mientras le retuerce un cachete, dice entre olor a caramelo de oruzú: —Luis, Luis, otra vez conversando como cotorra. Marche abajo de la campana, sin recreo, y después a Dirección. Durante el resto del día, el Contador Principal cumple sus tareas inquieto. Cree ver a su tío Alfredo en el archivo, burlándose de su escaso atractivo para las mujeres. Le parece que la colorada Teresita le guiña un ojo desde la cara de su secretaria. Imagina al supervisor de su primer trabajo meneando la cabeza, y diciendo con tono cordobés: sos un inútil, pibe, un inútil. Extenuado como nunca, Luis regresa a casa. Pasa frente al reloj de péndulo, por primera vez piensa en venderlo, cambiar las cortinas, agrandar ventanas, ganar ambientes luminosos, siente deseos de proponérselo con voz firme a su esposa. Entra a la cocina donde Laura está frente a la mesada cortando cebolla, le llama la atención verla haciendo semejante cosa, un perfume de niebla inunda el aire, siente que el tiempo se enfría. Antes de preguntar nada, sin darse vuelta, la escucha decir: —¿Cómo te fue, Luis? ¿Estudiaste o seguís leyendo esas pavadas que te hacen mal a la cabeza? Tenés cara de cansado, sacate esa ropa, duchate y vení a cenar unos ravioles de verdura, que mañana entrás temprano. La voz de su madre, estridente, empuja sus pasos hacia el baño. ** Armando Oscar Borgaud y Osvaldo Julio Croce cosadenegros@delta.com.ar Escritores argentinos; ingeniero electromecánico el primero (Zárate, Buenos Aires, 1956) y técnico químico el segundo (Campana, Buenos Aires, 1952). Han publicado cuentos y novelas en diarios argentinos. Borgaud conduce el programa radial Matinal, principalmente sobre literatura. Croce conduce desde 1990 un programa radial sobre jazz, blues y otras fusiones musicales. Han publicado en un diario y por entregas las novelas El capote verde —aventuras de Domingo F. Sarmiento en Zárate— y Paraísos nevados; así como el cuadernillo Achuecando mocasines y el libro El hombro de la esquina. Juntos han filmado una docena de cortometrajes en super 8. === Poemas Estrella Castillo Bobadilla =============================== *** Lejanía Me quedo mirando los cipreses de este gran patio, en abstinencia de jardines, veo un ave migratoria, entonces pienso en ti. En tu tierra y en palestina, en tu vodka que no es mi café, en tu muerte, que no será la mía, ¿y quién sabe cómo será su muerte? Cuántas horas existen entre tus sueños y los míos, me veo parada en la ventana, tomándome un vino mientras el teléfono no para de sonar, es mi madre... se interesa por cómo llevo el invierno, cómo llevo la crisis. En medio del humo del tabaco y del moderno estrés, pienso en ti, en cómo repartirías el tiempo para buscarte “el pan nuestro de cada día”; Aquí estoy, a miles de kilómetros de Cuba el frío se me cuela en las arterias, el ave sigue en el ciprés, yo sigo aún detrás de la ventana, tú sigues en mis pensamientos, con tu cara escuálida y alargada, mientras muchos se escudaron tras tu nombre, para hacer poesías. Kafka, te repites en cada verso nuevo, sin embargo yo, te imagino, cuando entrabas al baño o cuando en cueros hacías el amor; Antes soñaba con llegar hasta ti, con recibir el premio Cervantes, ser mejor a Dulce María Loynaz, hoy sólo me conformo, con mi estufa y mi vieja pipa, con poder utilizar mis manos y tener el papel donde dejar mis versos, Max Brod traicionó tu último deseo, no quemó tus manuscritos por eso hoy sigues aquí, con tu tos de tuberculosis y tus grandes ojos que me miran, desde lo alto del ciprés, yo sigo aún detrás de la ventana, intentando escribir hasta que llegue el fin. *** Ciudad eterna Mis ojos penetran el alma de una ciudad en ruinas, lágrimas de sus tejados mojan los pies de los caminantes, que buscan en sus calles, la magia que no existe, tristezas en sus paredes viejas, en la soledad del abismal laberinto en que viven, trueque de carne por monedas imágenes cansadas de vender una mentira, me arden las llagas de mis vísceras, del asco contenido, vientres cubiertos de verde que manejan como a títeres, esta ciudad eterna. Poesía en la mirada de la giraldilla, que desde lo alto mira catedral. Estoy en la red de los noctámbulos, en los rebeldes del 2000, en los celtas de esta generación, sin reyes payasos, ni dioses terrenales, que guíen el camino. Esta ciudad es vuestra, sus calles piden a gritos la fuerza de atenea, no más desidias ni torturas, dejad el pensamiento libre, que despierten a esta ciudad dormida, que vuelen las luciérnagas, en esta eterna noche donde los perros exhiben sus costillas. *** Poesía Te hablo a ti, en este acto lésbico, donde no nos atormentan las leyes, religiones ni convencionalismos, y seguimos caminando juntas, te converso a ti, que eres la única que cada noche me das placer, acaricias mis manos y me das el orgasmo deseado, te cuento a ti todas las historias perdidas, porque desgarras cada fibra de ternura, porque cada noche entras en mis sueños, cada mañana eres mi aliada, cada día de cada año, sigues fiel a mi cuerpo ya marcado por fracasos, te hablo a ti de las rosas, los colores, mis amores, sin caer en cursilerías, sólo tú entiendes, el porqué me gusta la primavera, y por qué cuando llega el invierno me duele el alma, quiero hablarte eternamente a ti, sólo espero por siempre tu presencia y te converso, poesía. ** Estrella Castillo Bobadilla estrellayasmany@hotmail.com Escritora cubana (1961). Reside en España. === Las águilas Blanca del Cerro ===================================== Abría y cerraba el pico boqueando, como si quisiera tragar el aire que pululaba a su alrededor, como si quisiera morderlo. Tenía los ojos cerrados, el cuerpo cubierto de un suave plumón blanco y parecía frágil, muy frágil, y débil, muy débil, una minúscula gota de rocío perdida entre las enormes manos de Rodrigo que, en ese momento, intentaba dar de comer a la cría depositando en su boca insectos o gusanos, imaginando que ése podría ser el alimento más adecuado para aquel ser diminuto ahora a su cargo. Lo había encontrado al borde de unas rocas, al salir de la estación camino de su casa. A la hora señalada atravesó la verja, empezó a andar y fue entonces, tras haber caminado unas decenas de pasos, cuando escuchó un sonido tenue, similar a un suave gorgorito elevándose hacia la nada. Se acercó a las piedras y allí, entre unos arbustos, descubrió la presencia de una cría de águila tirada en el suelo, tal vez perdida o abandonada, tal vez caída del nido. Le pareció algo extraño pues Rodrigo sabía que las águilas anidan en las montañas, aunque bien es cierto que en ocasiones lo hacen en los árboles, y quiso preguntarse qué había podido suceder para que aquel pequeño terminase desplomado en la tierra, pero no llegó a hacerlo porque, a la vista de tan frágil elemento, lo único que le pasó por la cabeza en aquel instante fue recogerlo, envolverlo en un pañuelo y llevarlo hasta su hogar. La cría, acariciada por el silencio de una mano amiga, se arrebujó entre sus dedos sin dejar de emitir aquel extraño gorgoteo. Natalia le esperaba, la cena ya lista, con una sonrisa, su sonrisa dulce, su sonrisa tierna y plagada de nostalgias, aquella sonrisa que, tiempo atrás, se le había introducido por la piel y había ahogado su corazón hasta dejarlo casi reducido a un suspiro. Rodrigo no recordaba cuándo, ni cómo, ni por qué, aquella niña de ojos ambarinos y labios sedientos de luna había llegado a su alma. Y no lo recordaba porque su imagen se desteñía lentamente en las brumas de la memoria. Lo que sí sabía es que habían estado juntos desde muy pequeños, en la escuela, en el recreo, en las casas de sus padres —amigos desde tiempos inmemoriales—, en la iglesia, en los juegos, en la catequesis, en el campo, uno al lado del otro, inseparables, compartiendo experiencias, compartiendo sueños, compartiendo hebras de vida y silencio: siempre juntos. Natalia abrió la puerta y dio un beso de bienvenida a su marido. Y él sacó la mano del bolsillo, una mano enorme como todo su cuerpo, y le enseñó su tesoro cuidadosamente envuelto en un pañuelo blanco. Ella entornó los ojos contemplando aquel latido sinuoso en forma de polluelo y, tras unos instantes de duda, preguntó qué iban a hacer con ese pequeño, pues probablemente era recién nacido y moriría sin la presencia de sus padres. Rodrigo, ladeando la cabeza en un gesto característico, respondió que haría todo lo posible por sacarlo adelante, ya que no podía devolverlo a su hogar pues desconocía la ubicación del nido del que había caído, y sin más palabras, depositó su ligera carga en un cesto, no sin antes colocar en el fondo del mismo una toalla para mayor comodidad de su nuevo inquilino. Rodrigo sentía una adoración inexplicable por las aves, todo tipo de aves sin excepción y, desde que alcanzaba su memoria, siendo muy niño, su pasatiempo favorito había consistido en perderse por los bosques —casi siempre acompañado de Natalia— para poder descubrir e investigar nidos, observar el vuelo de los pájaros o escuchar sus trinos y gorjeos. Aquellos seres etéreos y un tanto fantasmagóricos podían volar, elevarse hasta alturas insospechadas, contemplar la tierra desde el infinito, subir eternamente, mirar al mundo con otra perspectiva distinta, confundirse con las nubes. Nadie salvo ellos podían hacerlo. Por eso eran realmente especiales. Juntos, siempre juntos. No recordaba la vida sin Natalia a su lado. Asistían a clase, estudiaban, leían, escribían, comentaban, repetían lecciones, recorrían prados y praderas, hablaban de sueños y esperanzas, compartían quimeras, devanaban soliloquios y se perdían en las marismas de un futuro pequeño pero grandioso, los dos solos. Juntos, siempre juntos. Por eso nadie se extrañó cuando, ya jóvenes, anunciaron a sus respectivas familias su deseo de unirse en matrimonio. Aquel día, bordado de ilusiones y pespunteado de esperanzas, dejó incrustados en sus almas mil sonrisas y dos sueños. Los enamorados, perdidos en sus ojos y en sus fantasías, iniciaron su vida en común en una casita enclavada en la falda de la montaña. Rodrigo era uno de los maquinistas del pequeño tren que hacía el recorrido entre los pueblos existentes en la zona. Día tras día, a las nueve de la mañana, el tren salía puntual de la estación de su propia ciudad, atravesaba el puente tendido sobre el río, cruzaba el valle, se detenía en todas las villas, ya fueran grandes o pequeñas, recogía y descargaba pasajeros y, tras cuatro horas de traqueteo, llegaba a su destino. Por la tarde, realizaba el recorrido a la inversa y, salvo que se produjera algún incidente, lo cual no era habitual, llegaba a su casa sobre las nueve de la noche donde le esperaba la sonrisa dulce de Natalia y su piel tierna cuajada de sombras. Así venía sucediendo desde hacía mucho tiempo, y lo mismo habían hecho su padre, su abuelo y su bisabuelo y eso sería lo que, probablemente, haría su hijo. Porque Natalia estaba embarazada de cinco meses. El corazón de Rodrigo se cubrió de cascabeles y aleluyas el día en que Natalia le anunció su próxima paternidad. Pensó que su existencia se asemejaba a una explosión continua de fuegos artificiales. Y no sabía qué hacer con tantos sueños desparramados en su interior. La vida se le escurría por los dedos entre sus tres principales responsabilidades: su adorada mujercita, a quien colmaba de atenciones, su tren diario de ida y vuelta, un chu-cu-chu-cu tra-ca-tra-ca incesante, y su pequeña cría de águila, a la que no perdía de vista ni un momento. No estaba resultando nada fácil sacar adelante a aquella bolita de plumas, cada vez más grande, que siempre hacía gorgoritos, siempre pedía comida y siempre requería cuidados y atenciones, pero Rodrigo lo estaba intentando y lo estaba consiguiendo. Muy poco a poco, con la calma de los espíritus tranquilos y la paciencia de las almas sublimes, el joven maquinista logró que la cría sobreviviera. Y, con gran alegría por su parte, fue contemplando cómo el águila crecía y engordaba día a día, al igual que el vientre de su mujer. Y la estancia en su casa quedó así cubierta de un sinfín de caricias, de un lado a otro, de uno a otro ser, caricias a Natalia, caricias a la cría —que estaba dejando de serlo— y caricias a aquel sueño en el que se encontraba encerrado y hacía que su corazón se elevara hasta alturas insospechadas de felicidad. Habían transcurrido unos dos o tres meses desde que Rodrigo recogiera a aquel pequeño ser caído entre unos arbustos y consideró que había llegado el momento de que empezara a volar. No sabía cómo podría conseguirlo pero intuyó que lo más indicado sería salir al campo y lanzar el ave hacia el cielo para que ella misma, guiada por su instinto, iniciara su andadura por el espacio. Y así lo hizo. Al principio no fue fácil. El águila, ya de un tamaño considerable, batía las alas, ascendía unos cuantos metros, sobrevolaba el entorno y retornaba al refugio seguro de su dueño. La operación se repetía una y otra vez. Pero Rodrigo no cejó en el intento. Día tras días, sin faltar uno, el joven se levantaba muy temprano y, antes de encaminarse a la estación, cogía su preciada carga por las ahora robustas garras, salía al campo y continuaba con su repetitiva labor de lanzamiento. Poco a poco, el vientre de Natalia aumentaba en tanto que los vuelos del águila eran cada vez más prolongados. Quedaba poco tiempo para el nacimiento del niño y quedaba poco tiempo para que el ave emprendiera el camino definitivo hacia su propia identidad. Rodrigo sonreía pensando en los curiosos paralelismos existentes entre su bebé y su águila. Y llegó el gran día: el día en que Natalia salía de cuentas, el día en que teóricamente nacería su hijo. Ambos sabían que probablemente la fecha se retrasaría, porque las primerizas eran siempre impuntuales en esos menesteres, pero aquella mañana, demasiado oscura para albergar tantos sueños, Rodrigo se levantó repleto de esperanzas y con un saco de ilusiones cargado a la espalda. A partir de ahora, su hijo podía llegar en cualquier momento. Se dirigió con su águila a cuestas hacia el campo y, tras observar el cielo encapotado y comprobar que seguramente empezaría a llover, la soltó, como venía haciendo desde que iniciaran las clases de vuelo. El águila miró con suavidad a su dueño, con una suavidad distinta a otras veces, como si guardara en sus ojos un silencio apretado y triste, batió las alas, se elevó segura y emprendió el vuelo hacia la montaña. Rodrigo la siguió con la vista y esperó, como había hecho en tantas ocasiones. Pasaron diez minutos y el águila no apareció. Quince minutos, veinte minutos y el águila seguía sin aparecer. Consultó el reloj. Tenía que marchar a la estación porque, si continuaba esperando, llegaría tarde al trabajo. Media hora. Fue inútil. El águila no volvió. Rodrigo, no pudiendo prolongar la espera, dio media vuelta y se alejó atisbando el cielo, un poco abatido, el alma un poco encogida, pensando que era lógico, que sabía que algún día su águila iba a desaparecer de su vida y ese día había llegado, que no debía sentirse triste sino alegre porque ella sería feliz en su entorno, que había perdido a su querida ave pero que pronto tendría en los brazos a su hijo, que unos se van y otros vienen, como siempre, que la vida está compuesta de unos sueños que se astillan y de otros sueños que nacen. Abrió la verja de la estación, subió al tren y emprendió la marcha a la vez que unos nubarrones oscuros, en forma de borregos tumultuosos, estallaban confusos en el cielo. Rodrigo pensó que dónde se refugiaría su águila en esos momentos de fragor. La lluvia, en torrentes vertiginosos, duró varios días. El niño se hacía esperar. La lluvia no cesaba. Rodrigo y Natalia aguardaban inquietos la llegada del bebé y hacían planes para poder estar juntos en el momento del parto. Quiero que no te separes de mí, decía ella. No me separaré de ti, no lo dudes, decía él. Tengo miedo, decía ella. No lo tengas, decía él, porque yo estaré a tu lado. No me abandones, no me dejes sola, decía ella. No voy a abandonarte, nunca, decía él. Y así se confundían entre palabras, susurros y besos. La mañana se abrió densa con un estallido de soles perdidos y primaveras ocultas. Por fin había dejado de llover. El valle había quedado lavado, el aire era limpio y todo reverberaba, pero el río había crecido demasiado y amenazaba con desbordarse. Los habitantes de la zona nunca habían visto tanta agua en su cauce. Rodrigo se alegró de recibir el sol, tan dulce y tierno, y tan esperado tras varios días de lluvia incesante. Ante el fastuoso acontecimiento a punto de producirse, algo que cambiaría su vida entera, había dejado de pensar en su águila. Aquel sería el último día que acudiría al trabajo pues, ante la inminente llegada del bebé, había pedido unos días de vacaciones para poder estar junto a Natalia en el momento del parto. Un arroyo de ilusiones le recorría la piel. Subió al tren, lo puso en marcha y emprendió el camino hacia el valle silbando una melodía de notas desperdigadas y alegres. Al pasar por el puente, comprobó que los rumores que corrían entre los habitantes del pueblo eran ciertos y que, realmente, el río podría llegar a desbordarse debido a la gran cantidad de agua que arrastraba. Pero, sin dar mayor importancia al hecho, continuó desgranando su canción. La mañana transcurrió tranquila hasta que el tren llegó a su destino. A la hora de la comida, mientras Rodrigo degustaba un buen plato de fabada en la cantina de la estación, la imagen de su querida águila apareció nítida en su cabeza, por primera vez en varios días. Se sorprendió de no haberse acordado de ella y se preguntó por qué razón la recordaría en ese preciso instante. Sonrió por dentro a la vez que rebañaba el plato con un gran trozo de pan. Asimismo se preguntó dónde estaría en aquellos momentos su ave favorita, qué haría, qué le habría deparado el destino, si habría encontrado un hogar y si sería feliz, al menos tan feliz como él mismo. En el fondo de su corazón le deseó suerte. Después de un café bien cargado, vio la televisión durante un rato, como hacía todos los días y, a las cuatro en punto de la tarde, subió de nuevo a su locomotora y emprendió el camino de regreso. Empezó a llover, pero no a torrentes como en los anteriores días, sino con una cortina fina de lluvia incesante que parecía taladrar el aire. Rodrigo, siempre atento a las vías, seguía silbando una canción alegre como su propia alma mientras pensaba en los brazos de su querida Natalia. Pronto estaría con ella. En ese momento sonó el teléfono. Lo sacó del bolsillo y atendió a la llamada. Rodrigo, ven, Rodrigo, ya ha llegado la hora, dijo la voz de su amada. Ha venido mi madre y vamos al hospital. Rodrigo, por favor, Rodrigo, Rodrigo... Y él quedó temblando, con el teléfono en la mano, contemplando la lluvia que caía sobre el cristal mientras el tren seguía su ruta, chu-cu-chu-cu tra-ca-tra-ca, y se adentraba en el valle. Era el momento mágico, el momento maravilloso del nacimiento de su hijo, y él estaba a punto de alcanzar el pueblo, llegaría a tiempo para estar juntos, no quedaban más que quince minutos de camino, girar la última curva del valle, cruzar el puente, y estaría allí, con ella. Una lluvia muy fina, como espinitas de una corona desbaratada, pinchaba el viento. Sólo quince minutos. Y tras la curva, el río y el puente. El río, allí estaba, sí, pero... pero no había río, se había desbordado, las aguas avanzaban enloquecidas, y el puente... no había puente, el puente derrumbado, caído, tragado por la corriente. Dios mío... No había río, era una catarata loca corriendo por el valle, eso era el río, avanzando sin control, arrasando a su paso todo lo que encontraba, no había puente. Dios mío... Dios mío... Rodrigo hizo sonar el silbato repetidas veces, aplicó los frenos instantáneamente y el tren se detuvo. Y con él, su alma. Sus ojos no daban crédito a lo que contemplaban. Sus ojos absorbían el panorama que tenía ante sí. Podía ver el pueblo frente a él, al pie de la montaña, del que le separaban un par de kilómetros, podía ver las casas iluminadas, podía ver hasta el aire que cortaba la ladera, y las rocas en la cima. Pero no podía ver el puente que tenía que cruzar obligatoriamente... porque el puente había desaparecido. Rodrigo permaneció unos instantes confuso. Su primer pensamiento fue para Natalia. Se llevó las manos a la boca. Imaginó a su mujer partida de dolor y sola, sola sin él, abandonada a su miedo, y recordó sus palabras, y su promesa de estar con ella en el momento mágico del nacimiento, pero no había puente, no podía pasar al otro lado. No estarían juntos. No llores, pequeña, no llores, no he podido, ha sido imposible, el río desbordado, el puente desaparecido. Pensó que debía actuar, que tenía que hacer algo sin dilación, tranquilizar a los pasajeros, avisar de su tardanza, llamar para pedir socorro. Levantó los ojos hacia el cielo y miró el horizonte. El teléfono quedó paralizado entre sus manos. Quiso actuar pero no pudo hacer nada. Porque allí, a lo lejos, difuminado entre la lluvia, le pareció observar que algo extraño se aproximaba. Parpadeó varias veces. Algo realmente extraño se acercaba muy despacio al lugar donde el tren se encontraba parado y sin poder continuar. En principio, no supo de qué se trataba. Parecía un tropel, un grupo abigarrado, una masa informe de... ¿pájaros? ¿Estaría soñando? Sí, eran pájaros, una nube inmensa de pájaros, multitud de aves apiñadas, todas en perfecta formación, con las alas desplegadas. Rodrigo se frotó los ojos porque no creía lo que estaba contemplando. Y olvidó repentinamente el tren, los pasajeros, la llamada de socorro, todo aquello que no fuera la observación de aquel tumulto silencioso y cada vez más cercano que se aproximaba, se aproximaba, se aproximaba con una lentitud arrolladora. La escasa luz existente quedó cubierta por un nubarrón de alas negras. No, no eran pájaros, o sí, eran águilas, cientos de águilas increíblemente disciplinadas que avanzaban despacio, muy despacio. Todos los pasajeros del tren, incluido el maquinista y los revisores, permanecieron petrificados ante la increíble visión que tenían ante ellos. Nadie pudo murmurar una palabra porque las palabras habían quedado atascadas en las gargantas. Águilas, centenares de águilas se acercaron y, con una precisión milimétrica, llegaron hasta el lugar donde el puente se había derrumbado. La lluvia había dejado de caer, como si quisiera acompañar con su silencio la irrealidad de una visión fantasmagórica. Las águilas se detuvieron justo encima del tren. Rodrigo, sin dejar de contemplar lo que acontecía sobre su cabeza, creyó percibir que aquella manada informe de aves negras estaba capitaneada por una sola al frente de todas ellas. Y las águilas, con un único y perfecto movimiento, empezaron a bajar, a descender, todas a la vez, todas al unísono, formando una marea inescrutable de alas, plumas, picos y garras. Y lentamente, muy lentamente, todas ellas se posaron sobre los laterales del tren. Los corazones habían dejado de latir. Y en un instante sobrecogedor, las poderosas garras de las águilas agarraron los vagones y la locomotora como si de plumas livianas se tratara y, con un esfuerzo aparentemente sobrehumano, empezaron a elevarse suavemente, muy suavemente, empezaron a subir y subir y subir con su extraña carga a cuestas, y a desplazarse, metro a metro, hasta cruzar el cauce de aquel río que había dejado de serlo. Rodrigo cerró los ojos por los que quería escaparse una lágrima. No podía creer lo que estaba viviendo. Y las águilas, tras haber atravesado la sima insondable con el tren prendido entre sus robustas garras y suspendido en medio de la nada, llegaron hasta el otro lado del abismo, donde el campo se abría denso y, con una suavidad infinita, empezaron a descender muy despacio y depositaron los vagones y la locomotora sobre las vías. Una vez en el suelo, los corazones reanudaron nuevamente sus latidos. Las águilas, tras dar por terminada su increíble empresa, desprendieron sus garras del tren, y ya libres, iniciaron su ascenso hacia los cielos. Y, tal como habían llegado, con su indescriptible contoneo y sus alas abiertas a la brisa, desaparecieron por el horizonte, todas juntas, todas unidas, todas en perfecta formación, todas en silencio. Un rayo de electricidad atravesó los poros de Rodrigo. El río, el puente, las águilas, Dios mío, no sé qué pensar, no sé qué decir, ha sido inaudito, ha sido... no es posible... sí, lo he vivido, ha sido real, o no, no sé, Dios mío... La imagen de Natalia le sacó de su ensueño. Sin perder un instante en otros pensamientos —ya tendría tiempo para pensar—, puso en marcha la locomotora y, como llevado por una fuerza incontenible, recorrió los dos kilómetros que le separaban del pueblo, llegó a la estación, detuvo el tren, se apeó y emprendió corriendo el camino que le separaba del pequeño hospital. Corrió como nunca. Subió las escaleras de tres en tres y abrió la puerta del quirófano. Natalia se debatía entre espasmos y dolores, el sudor manchaba su frente y su cuerpo entero, pero aun así, su rostro se iluminó con una sonrisa infinita cuando vio aparecer a Rodrigo quien, sentándose a su lado, le cogió la mano. Diez minutos después nació su hijo. La noche se hizo día de pura felicidad. A la mañana siguiente, Rodrigo, con el niño entre sus brazos, miraba absorto por los cristales de la habitación en la que descansaba Natalia tras el parto. Todo su ser devanaba pensamientos, manadas de pensamientos. El tren, la lluvia, el río, el puente, las águilas, el hospital, el nacimiento. Las águilas, sobre todo las águilas. Todavía no había dicho una palabra a nadie de su increíble aventura, ni siquiera a su mujer. Era demasiado pronto para asimilar en profundidad lo que le había sucedido. A lo lejos, en el horizonte, apareció una mancha negra. Rodrigo observó. La mancha se aproximaba. En el alféizar de la ventana, como una aparición fantasmagórica, se posó suavemente un águila, su águila, su ave favorita. Y ella, grandiosa y espectacular, dirigió una mirada tierna al niño que se acurrucaba en brazos de su padre, como en cierta ocasión se había acurrucado ella misma. Y a Rodrigo le pareció, aunque quizás estaba soñando, que aquel ser maravilloso sonreía. Unos instantes después, el águila, su águila, batió las alas y emprendió el vuelo hacia las montañas. ** Blanca del Cerro blacer11@gmail.com Escritora española (Madrid, 1951). Licenciada en traducción, interpretación y filología francesa por la de Madrid, dependiente de la Sorbona de París (http://www.sorbonne.fr). Ha dedicado gran parte de su vida a la traducción, especialmente técnica, por lo que ha traducido multitud de artículos, folletos y especificaciones, además de 32 libros. Ha obtenido el Primer Premio de Relatos de la revista Genial y tanto el Primer y Tercer Premios de Relatos Cortos como el Primer Premio de Poesía de la Revista de Finanzauto. Ha publicado el libro Luna Blanca (Editorial Nuevos Escritores, http://www.nuevosescritores.es), y textos suyos han sido publicados en la Revista de Transportes de Barcelona, en la revista digital Almiar (http://margencero.com), en la revista digital Narrativas (http://www.revistanarrativas.com) y en el Taller de Escritura Pluma y Tintero (http://tallerdeescrituraplumaytintero.blogspot.com). Su libro, aún inédito, Mi nombre es Aurora, fue finalista del I Certamen de Novela Zayas (2008). Colabora en Radio Latina —para cuya página web escribe— y Radio Merlín (Madrid). === El Laberinto Alfredo Herrera Flores ============================== I Agoniza el alto día, más solitario que el primer grito. Quedan el olor a sangre y la masa informe de los cadáveres, el pálido brillo de las armas, los pasos abandonados y algunos abrazos. Soy el ojo que observa. Un guardia derrotado se consuela haciendo rodar un dado huérfano. Las torres vigías han sido desmanteladas. Sólo unas fogatas dispersas se enfrentan a la oscuridad. II Espíritus de dioses y mortales, habitantes de un país empobrecido, remoto y pequeño, reunidos todos alrededor de un trofeo, atentos a las palabras del héroe, sobrevivientes, aún respiran el ardiente polvo del combate y se enternecen con el lamento de los heridos. El timbre de un teléfono abandonado persiste en la oscuridad. III Habla la hermana mayor, su voz es esplendorosa como el verano, sus ojos también hablan, dicen: “ha pasado el tiempo, un hombre camina sin ser visto, da un paso y luego otro y no avanza, nada hay delante suyo, nada hay atrás. Un silencio mortal acompaña su pensamiento, su rostro de trueno, de lluvia, de espanto, sus manos de sombra, de polvo, de luna, sus pies de agua, de ave, de ceniza”. Un hombre es un hombre y muchos hombres, nadie camina solo, todos avanzan, retroceden, comienzan de nuevo. Arrastrado por la corriente, sin remedio, su voz es un aullido y sobrevive. Un hombre camina solo, camina sin ser visto entre la multitud, al final de su propio combate. IV El monstruo no renuncia a sus dominios, ni a sus demonios, y no cede, aún ronda entre los pasadizos del Laberinto, su respiración agitada lo delata. El Minotauro lee en el periódico del día la larga lista fúnebre de amigos y enemigos. Los sobrevivientes permanecen al aire libre pendientes de una de las puertas de la gigantesca construcción, el ansia recorre la espalda de los habitantes. Nadie habla. V Mujeres, hermosas como jarrones, y hombres, fuertes como columnas, bailan alrededor de abundante comida, beben pisco, fuman de un mismo cigarrillo, mastican coca, ríen a carcajadas, aplauden, apoyan sus manos en los hombros de quien los escucha. Cuando el sol renace aún están juntos, sus automóviles duermen, las últimas luces se apagan, como si fuera un exterminio de cocuyos. Más tarde irán a velar a Polinices, aún hay tiempo. VI La voz que baja desde lo inalcanzable lamenta los días y las noches en que las armas fueron más poderosas que las palabras. Un joven está en medio de la calle, frente a un tanque militar, con los brazos abiertos y el corazón en calma. Ahora los funerales son una gran fiesta. VII Seguramente serán las mujeres quienes derramen alguna lágrima en recuerdo de aquel desconocido, de quien sólo se sabe que ha muerto. Nadie recuerda las batallas. Nadie sabe de esta sangre caliente. Nadie ha visto los ojos de la muerte. Nadie respira como antes. Nadie recuerda el cáncer. Mientras calles y plazas se pueblan nuevamente y un ejército de mujeres barre las veredas y las esquinas, el sol estará nuevamente en lo alto, solo, como el primer grito, sol solo, y habremos de lamentar, probablemente, alguna muerte más sobre el asfalto. ¿Qué dirá Antígona sobre la tragedia? ¿Reclamará el poder? No hay hermana que no haya velado a su hermano y exigido su parte. Pero allá están todas, llorando en las puertas del Laberinto a un muerto ajeno. VIII ¿Qué se dicen los enemigos antes de la batalla, cuando aún están en los parques, en las esquinas, bajo los portales, alimentando los caballos, esperando abordar los taxis y mezclando el pisco en botellas descartables? ¿Qué? Los héroes, hijos de diosas castas y hermosas, únicas, van y vienen entre la multitud, sin saludar, y aún no saben si habrán de sobrevivir en el Laberinto. Son los mismos que pueblan la noche, ahora que el sol amenaza nuevamente desde donde observan también las diosas a sus hijos, aquellos jóvenes, de mejillas afeitadas, de ojos inquietos, de perfil intenso, listos para el combate. IX No hay tambores ni trompetas, el cementerio es un museo donde habitan las lágrimas de los vivos y las musas de la nostalgia. Antígona no tiene suficiente vista para mirar el desastre. Atrincherado, el monstruo lee en algún recodo del Laberinto la crónica del día. Música, el ritmo endiablado de Santana es un himno, los tambores descontrolados de Tito Puente son un temblor de tierra, el lejano lamento de los ayarachis es un consuelo, pero nada de esto escuchan los sepultureros. La batalla ha sido hermosa, día y noche brillaron el acero y la pólvora. La muerte no acecha en vano, habría advertido un consejero moribundo, pero es sabido que los jóvenes en estos tiempos ya no escuchan. X No se han repetido lamentaciones ni quejas, aunque sí oraciones y plegarias, todas dirigidas a un dios inexistente pero bondadoso, también se han oído canciones que han despertado el afán del Minotauro. Nada ha quedado de la primera visión, ni los juegos de Ariadna ni el rumor del mar, ni la forma como Megube se transformaba en agua. Nada. XI Dicen que desde el corazón del Laberinto se oye llorar al Minotauro, otros dicen que es Dédalo que ha perdido el rumbo del entendimiento. Los jóvenes no dejan de beber mientras la noche les dé cobijo. Las hermanas, por su parte, velan un hermano en cada esquina. Pero el Minotauro duerme. XII Cuando ya estuvo dicho y hecho que el poder se mide con las manos, los héroes quedaron huérfanos, de vida y sueños, y así se internaron en el Laberinto, sin hilos ni armas. ¿Son los que desaparecieron en las alturas de Lampa? Creonte habla, y dice y canta, da órdenes, también llora como padre. Desde el mirador contempla esta ciudad de barro, ahora vacía y dolida. Es noche y aún hay luz, también es día y las sombras son más oscuras que los recuerdos. La iluminada plaza revienta de voces y música, nadie recuerda que hubo alguna vez una multitud que pugnaba en las puertas del Laberinto, que hubo una batalla de la que los hermanos mayores, jóvenes universitarios, no volvieron. Sus novias aún salen a la misma hora, a recoger sus cuerpos y contar sus sonrisas desparramadas en el asfalto. Nadie encontró sus DNI. XIII ¿Con qué voz se podrá decir que hemos sobrevivido? Ariadna, Megube, Miranda, Imillita, con qué ojos habremos de mirar lo que queda de la hecatombe. El Minotauro aún duerme. El Laberinto será nuestro hogar desde ahora, dejaremos señales tras nuestros pasos para no volver sobre ellos. Lástima que sea más fácil saltar la cerca. XIV Alguien camina, linterna en mano, entre la multitud. Sientan el ritmo de sus pasos, acérquense a su sombra deforme, aspiren el hedor de su espalda, reconozcan el color de los nuevos tiempos. Alguien recorre el Laberinto sin dejar guías ni signos, va en busca de un latido poderoso, de un ronquido sobrenatural, de sus opacos ojos se desprenden rayos fulgurantes, pero fracasa, el Laberinto se acaba antes de alcanzar la salida, la entrada. ** Alfredo Herrera Flores lfrd.herrera@gmail.com Escritor y periodista peruano (Lampa, 1965). Estudió periodismo y literatura en Arequipa, donde se publicaron sus primeros artículos y poemas. Ha publicado los libros de poesía Etapas del viento y de las mieses (1986), Recital de Poesía (Flordecactus Editores, Arequipa, 1990), Elogio de la nostalgia (Lluvia Editores, Lima, 1995), Montaña de jade (Ediciones Copé, Lima, 1996), Mares (Lago Sagrado Editores, Lima, 2002) y El Laberinto (Lampa, 2008). Ganador del Premio Copé de Poesía de 1995 con Montaña de jade, y finalista en las ediciones de 1988 y 2001. Mantiene las columnas El barco ebrio y Crónicas urbanas. === El cumpleaños Marianela Alegre =================================== El cielo nublado en el que no son visibles desde hace días las estrellas ni la luna; apenas, en las horas de la siesta, un resplandor tibio y pegajoso atraviesa la capa gris sin romperla, como un fantasma. Ella ha vaciado el florero, las flores marchitas están tiradas sobre el pasto. Ni flores a los muertos se les puede dejar, piensa y lava el florero y lo vuelve a colocar vacío frente a la lápida sin fotografía; con un paño amarillo limpia el bronce de que están hechos los números, que unidos por la notación que los identifica como fecha señalan un rango exiguo de tiempo: 22/06/1993-18/05/1994. Limpia la pequeña puerta de vidrio que protege la lápida formando un nicho donde una araña teje impaciente haciendo vibrar las fibras de la tela que ella desarma de un manotazo antes de cerrar la puerta y darle una vuelta de llave. El Pelado no anduvo, se nota por las telas, ya no viene casi nunca, como yo que tampoco vengo nunca. Si no fuera por mamá que no se olvida ni me deja olvidar aunque sea un poco. Olvidarme un día. Un solo día sin acordarme. “Vos me quisiste, ¿no es cierto?”. “Sí que te quise”. “¿Y a ella?”. “Claro, qué decís, cómo no la voy a querer”. “Vos estás con otra desde hace rato, ¿no?”. “No, qué voy a estar”. “A mí me dijo la Nely que te vio; mientras yo estaba en el sanatorio con la nena la Nely te vio”. “Estás loca vos. Ya te dije que el corte en la ruta, que no pude llegar por el corte”. “El doctor dijo que todo había salido bien pero después nunca se despertó del todo. Vos no estabas pero yo sé que fue la anestesia”. “Ya te hemos dicho que no, que la nena, vos sabés, eso que le pasó en la cabeza, por eso no se despertó”. “Pero vos me quisiste, ¿no?”. “Ya te dije que sí”. “¿Y a ella?”. “A ella también”. El cuidador del cementerio anda por los cincuenta y tantos aunque tan mal llevados por el alcohol que nadie le daría menos de setenta. Algunos dicen que dejó de tomar después que encontró el cajón del finado Morilla —que esperaba que le llegara el turno para la cremación— caído y dado vuelta en la morguera municipal. Otros que no, que qué va a dejar, que toma el doble que antes. El cajón de Morilla tenía la tapa partida al medio y el ataúd interior mostraba magulladuras en el metal, cosa que no sería de extrañar si no fuera porque las magulladuras habrían sido magulladuras si se las hubiera podido mirar desde adentro del cajón, porque miradas por fuera parecían chichones. —Señora, limpió el florero, ¿no? ¿Lo limpió bien? Por el dengue, ¿vio? —Sí, lo limpié bien. —A lo mejor le gustan unas flores de plástico o de tela para la nena, no es lo mismo, pero, el dengue, ¿vio? —Sí; de plástico; cómo no se me ocurrió. —Bueno, no se aflija, la próxima se las trae al angelito. —Sí, la próxima. —A mí también se me murió el hijo. —Lo siento mucho. —Lo chocó un camión en la ruta. Mire, ahí arriba está, en la quinta fila. Ya hace mucho, casi veinte años. Yo me acuerdo de su angelito, hace. —Once años. —¿Tanto?, me parecía menos. —Sí, parece ayer. —Que le vaya bien, señora —pobre mujer, piensa él y se persigna ante la lápida. Mejor no le digo que en la inundación a estos nichos de acá les entró el agua y estuvieron así como diez días. Para qué, pobre mujer. El cielo nublado en el que no son visibles desde hace días las estrellas ni la luna; el resplandor del sol calando las nubes. Después de acomodar la cartera en el canastillo de la bicicleta se sube y comienza un pedaleo que gana velocidad con cada vuelta que dan las ruedas. La calle Sarmiento se extiende angosta y caliente, aniquilada por los baches sobre los que se acumulan remiendos de brea que, desecha en grumos por el paso de los vehículos, se esparce por la calle. La bicicleta rueda monótona bajo el cielo pesado y cercano del otoño. Al atravesar el paso a nivel la bicicleta se sacude con movimientos espasmódicos, el asiento se le clava en las nalgas, en la vulva. La puta madre, dice entre dientes. Al llegar a la altura de la plaza dobla a la izquierda sin detenerse. No ha visto al automovilista. ¿Sos ciega, gorda? Andá a la concha de tu madre, pelotudo. Dos cuadras más hacia el oeste, hacia el río. Frena y se baja junto al cordón de la vereda, a la calle llega el sonido de la música que brota del interior de la casa. Otra vez este pibe, se me van a enojar los vecinos. —¡Néeeestor, que es la siesta! ¡Bajá eso! Cuántas veces te dije —cuántas veces le dijo que a la siesta no, que cuando ocurre ese detenerse entre la una y las tres, ese flotar, ese coma en el que entra la gente de esta ciudad, siempre entre la una y las tres, tres y media, no ponga música; no perturbe a los muertos. —¿A qué hora vienen tus amigas del gimnasio? —A las ocho. —Medio temprano. —Sí, medio temprano. —¿Compraste las cervezas? —Ayer. —¿Me trajiste Coca? —Dos. ¿Tu hermana ya llegó? —Llamó del hospital, que se tiene que quedar un par de horas más, que hay una peste bárbara este año. —Y... con este clima, como para que no haya peste. —¿Mamá, puede venir Pamela a tu fiesta? —Si vos querés. —Por eso te pregunto. —Bueno, pero después no me vengás con líos si ya la empezás a meter en la casa. —Beso. —Salí, pavote. —Beso. —Salí, salí que hace calor. —Ah, llamó la abuela. —Qué dice. —Que si querés trae unas albondiguitas, que no le contestés que las trae, que si no se las comen se las lleva de vuelta, no sé para qué pregunta. —Para joder. Pasadas las cinco empezó a oscurecer con una oscuridad lilácea y silenciosa. Parece que se va a venir el mundo abajo, no se escucha a los pájaros, pensó y metió la mano desnuda en el balde empujando dentro el trapo de piso, lo sumergió varias veces en el agua perfumada con desinfectante, después lo sacó chorreando el líquido levemente teñido de verde, lo acomodó en el escurridor y se inclinó. Este piso de mierda parece siempre sucio. —¡Néeestor!, ¿le pediste el caballete a tu padre? —No grités; sí y no sé por qué no se lo pedís vos. —Sabés que no me habla. —Ustedes siempre nos meten a nosotros en el medio. —Vos sabés que yo no tengo la culpa. —Nosotros la tenemos entonces. —No, ustedes no la tienen. No peleemos, al menos hoy. —Ya debe estar por venir, dijo que a las seis, más o menos a las seis, así que ya debe de estar al caer ¿Lo atendés vos entonces? —Está bien, está bien, dejá que lo atiendo yo, andá, que ahora que me acuerdo a la mañana llamó Pamela y me dijo que fueras para su casa a la siesta. —¿Y ahora me lo decís? —Bueno, che, me olvidé, qué tanto lío, ya te dije, así que andá. Giró el grifo. La ducha pareció toser hasta que finalmente el chorro disperso y tibio le cayó sobre el cuerpo, se mojó la cabeza y fue soplando, escupiendo el agua que le entraba en la boca. Se jabonó el cabello y la cara. Después los senos y el vientre. Finalmente los muslos y la entrepierna. Se abrió los labios de la vulva, se acarició durante un rato con los ojos cerrados, con el agua tibia cayéndole entre los dedos, entre los pliegues de su sexo. —Mamá, llegué. —Ya voy, me estoy bañando. —Ya limpiaste, qué bueno porque estoy muerta. —¿Comiste? —Unos mates con bizcochos, estoy muerta de hambre. —No toqués las tarteletas; hay milanesas frías del mediodía, comela en plato que en sandwichis te engorda, ¿llueve? —Todavía no. —Me parece que mejor armo la mesa adentro. Tu padre vino en la camioneta a traerme el caballete. ¡Qué santo estará de guardia que da una mano! Hace como cien años que nos separamos y todavía no me habla. Entró, bajó las cosas y salió sin decir palabra. Yo sé que fui yo que me equivoqué, pero yo ya pagué; ¿no te parece que ya pagué la cagada que le hice con El Pelado? Caro pagué. —Ya te dije que en eso no me metás, son cosas de ustedes. Mirá, para mí que el tiempo aguanta, no está para largarse a llover. —¿Vos decís? —Sí, vamos a armarla en el patio bajo el techito y listo. El cielo nublado en el que no son visibles desde hace días las estrellas ni la luna; la parra fundida con el negro del cielo cercano, la luz caliente del sol de noche donde los bichos se estrellan. —Mamá, golpean. Andá vos que me estoy tendiendo la mesa. —Estoy yendo. ¿Qué hacés, Turco?, no te esperaba. —Feliz cumpleaños. —Gracias. —¿Estás de joda? —Algo así, vienen las chicas del gimnasio. —Estás muy linda. —Gracias. —No, en serio que estás muy linda. ¿No querés que salgamos el jueves? —El jueves. —Sí, el jueves, qué tiene. —Nada, que me hace gracia, el jueves es el día de los casados, me hace gracia lo bien que manejan las cosas con tu mujer. —No la metás a Sonia que no tiene nada que ver. —Sí ya sé no hay que tocar a Sonia. —Salís o no salís. —No sé, lo pienso y te contesto. Te mando un mensajito. —Bueno, feliz cumple, al regalo te lo hago en vivo y en directo el jueves, no te olvidés, ¡eh! —No, no me olvido. El cielo nublado en el que no son visibles desde hace días las estrellas ni la luna; la música; la guitarra de Néstor; las risas de las chicas del gimnasio; las albondiguitas de Blanca; el feliz cumpleaños; las velitas de la torta; el deseo. —Era hora de que volvieras a festejar. —Sí, mamá. —Yo te entiendo, soy tu mamá, pero tenés otros hijos. ¿Fuiste hoy? —Sí. —Te dije que quería acompañarte, a vos te hace mal ir sola, sos más floja que yo; sos como tu padre. —No te quise hinchar. —¿Cómo está? —¿Qué decís? —No sé, ¿le rezaste? —Un rato. —¿Anduvo El Pelado? —Me parece que no. —Ni del aniversario de la muerte de la hija se acuerda ese. —Ahora no, mamá. —Sí, sí, ahora no, pero... —Ahora no, mamá. —Tenés razón. Mirá, mirá, la Guada prendió las velitas; dale, dale, soplá y pedí un deseo, dale, pedí que me salga rápido la jubilación. El cielo nublado en el que no son visibles desde hace días las estrellas ni la luna; los truenos que comienzan a escucharse, encadenados y burbujeantes, a lo lejos. El cielo nublado [...]. Juan José Saer, Lo imborrable. ** Marianela Alegre lacher_alegre@infovia.com.ar Escritora argentina (1968). Es contadora pública de profesión. Mantiene una bitácora en http://marianelaalegre.blogspot.com. === Poemas Arianna Bañuelos Zetina =================================== *** Chaconne åt night Si el lenguaje de este astuto des-compuesto: Andas desnuda, virgen y oblicual: MUJER DE CANAS En la noche yaces muerta y nunca descifré, si quería amar-arrancar-o-despojar tu pelo de por sí, tusado por mis tijeras llenas de cochambre, mensas manos: vieron los atardeceres y partieron... (el violín de Hifetz siguió tocando a Bach) *** Audiciones Esta droga que entró en mi alma como sueño despierto Esta nota que desciende un momento con invisible piano Esta delirante voz, va abriendo la vida como impotente rayo, de modo que tus ojos se perciben como dos vidrios reflejos de un profundo océano. Mis lágrimas; hoy todas se juntaron, invisibles mares nacen puros de estas sombras, se desnudan como anhelo e intactos vuelven a dejar el cielo respondiendo. Inútil saber si este sonido es un ascenso. Ni el cuerpo en sí mismo osaría escalar al cielo para yacer más desnudo que tu voz presa de mi oído. Y las noches y los tiempos por fin son eternos; el cansancio no hace ruido; tus manos son, la respuesta que tu boca permita. *** K.488 Efecto Mozart (Primer movimiento) I Un leve chasquido del viento, sopla en las copas el silencio del mundo. Bajaron los ángeles con su silbido aéreo y estaban en todos los caminos: En los ojos frágiles del último tiempo, En las manos que han tocado el infierno, Señuelos de niño, ¿o de amores viejos? El sol se desnuda, la piel de todos se desnuda, la libertad es una amortajada de sueños en el aire. Amanece el canto y la garganta por ellos se alimenta, (detrás de las paredes hay voces). Espejos de inframundo, música de una nota infame, los ángeles alivian el oleaje que los huesos del cuerpo alimentan, sendero de versos han de ser sus mundos; torrente de agua como ala de ave. Van por las calles como niños, Recurrentes sin fin de la memoria; La inocencia, ¿será el fondo de la hora? ¿la palabra, un rostro al fin poeta? La música es pasado y hoy es madrugada. *** K. 339 ¡Bendito seas! Tu iglesia es libre y posa erguida como ave Salva la tempestad Y mil escudos rodean tu cabeza Laudate dominum Laudate dominum ** Arianna Bañuelos Zetina i_c_heaven@hotmail.com Poeta y ensayista experimental mexicana (Ciudad de México, 1985). Ha publicado Doppelgänger: espejo malvado (Asociación de Revistas Digitales de España, Arde, http://arde.org.es; 2008), K. 488: Efecto Mozart (Poesía Cero, México, 2009), Audiciones (Cupido Internauta, México 2009) y Mar interrumpido (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, http://www.itesm.mx; 2009; finalista en “Creación Literaria”). Ha cooperado con la acción al Movimiento Fusionista en la ciudad de México a través de su texto: “A los fusionistas; voz de juventud, voz del hoy del mañana”. Colabora quincenalmente para El Imparcial, suplemento cultural en Oaxaca, México. Mantiene un blog en http://voce-ary.blogspot.com. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Solicitud de ayuda bibliográfica desde Brasil ========================= 2 de julio de 2009 Buen día: El que suscribe, Gabriel Criscuolo, profesor de español de la Prefectura Municipal de la ciudad de Montanha, estado de Espirito Santo, Brasil, se dirige a ustedes a fin de exponerles, brevemente, la situación en la que se encuentran los 194 alumnos de español (que escogieron voluntariamente aprenderlo) ante la absoluta falta de literatura en este idioma. La nuestra es una pequeña ciudad de veinte mil habitantes y si bien poseemos una buena biblioteca con quince mil ejemplares no poseemos ningún ejemplar en español. Por eso, en nombre de la Municipalidad de mi ciudad y con su autorización, así como la de la Secretaria de Educação Cultura e Esportos y en el mío propio, vengo por la presente a solicitar la bondad de una donación de libros en español (aún un solo ejemplar es muy importante para nosotros), especialmente diccionarios español-portugués, aunque cualquier tipo de publicación en español sirve para nuestro objetivo. No importa la edición ni si son usados, lo importante es que estén escritos en español y que les puedan servir a nuestros estudiantes, y de ser posible, a nuestra biblioteca. Aunque la verdad sea que lo más importante sea el uso y la familiaridad que, a través de este uso, consigan los estudiantes con el idioma español. El envío puede ser hecho a: Prefeitura de la Ciudad de Montanha Projetos Educacionais – Español Avenida dos Combonianos 827 Montanha 29890-000 Espírito Santo BRASIL Pido disculpas por la molestia ocasionada y agradezco cualquier deferencia que puedan tener con este pedido. Los saluda atentamente Gabriel Criscuolo capitanzini@hotmail.com Profesor de español ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar”. Juan Carlos Onetti, “Decálogo más uno para escritores principiantes”. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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