~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIV Cagua, Venezuela Nº 225 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 1 de febrero de 2010 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Cinefilia en papel. / Nuevo Hablador. / Ortiz alucinado. | Breves / Sílice onírico. / Lezo por Vázquez. / Bazterrica por | partida doble. / Viendo poesía. / Talleres en Maturín. / | Al taller. / Imago Mundi. / Talleres en Mérida. | | Exigen eliminar de un poemario toda referencia a Miguel | Noticias Hernández. / Venezolana Valeria Tibisay Montilla Vargas | gana premio de Unión Latina. / Almiar publica en inglés | Cuentos violentos, de Víctor Montoya. / Revelan nueva | pista en la investigación sobre restos de García Lorca. | / Falleció la poeta y compositora española Fina de | Calderón. / Madrid colocará otra “cápsula del tiempo” en | homenaje a Cervantes. / Hijo de Camilo José Cela es | favorecido en juicio por herencia. / Granada presentó su | candidatura como Capital Mundial de la Poesía. / Muere | el primer catedrático de etnia gitana, José Heredia | Moya. / Fallece a los 99 años el poeta cubano Ángel | Augier. / José Humberto Castillo, “El Caimán de Sanare”, | de 73 años: narrador oral venezolano recibe distinción | internacional. / México podría encarcelar a autores e | intérpretes de narcocorridos. / Extraditado a Argentina | presunto raptor del hijo de Juan Gelman. / Erlantz | Gamboa obtiene el premio L’H Confidencial 2010. / | Fallece el escritor y guionista venezolano Julio César | Mármol. / Premio Nacional de República Dominicana para | Mateo Morrison. / Muere el veterano periodista español | Carlos Nadal. / Editorial Alfaguara niega estar | censurando última novela de Roncagliolo. / “Lectura en | libertad” impulsa la sociedad civil en México. / Monte | Ávila abre convocatoria para sus talleres de expresión | literaria. / Publican libro con cartas inéditas de María | Zambrano a Juan Soriano. / Anunciado veredicto de los | premios Casa de las Américas. / Se inaugura exposición | de fósiles en Monagas. / Termina el Hay Festival | Cartagena. / Presentan ciclo de cine italiano en | Caracas. / Soledad Puértolas se convierte en la quinta | mujer en ingresar a la RAE. / Traducen a aymara y | quechua poemas de César Vallejo. / El mexicano Juan | Villoro gana el Premio Rey de España de Periodismo. / | Últimos días de Miguel Hernández serán llevados al cine. | / Jesús Miguel Soto obtiene el Premio Sacven. / Margo | Glantz recibe la Medalla de Oro de Bellas Artes. / Murió | el periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez. | / Más de 65 autores del género policiaco asisten a | BCNegra. / Desierto el premio Bruguera. / Asociación de | Escritores Noveles iniciará club de lectura. / El Tercer | Reich, la primera novela de Bolaño, ve la luz esta | semana. / Bolivia celebra festival internacional de | poesía. / Conmemoran centenario de Francisco Pino con | antología poética. / Cultura y literatura de la Amazonía | analizarán en un simposio. / Dictarán en Argentina | diplomatura en gestión cultural. | | “Los demonios de Haití”, Jorge Majfud. / “El espejo | Especial: oscuro de Haití”, Rolando Gabrielli. / “Haitiano”, | Haití Silvia Hebe Bedini. | | “Camus y la muerte de los automóviles de lujo en | Artículos y Francia”, Montague Kobbe. / “J. D. Salinger, el escritor | reportajes entre el centeno”, Gabriel Rimachi Sialer. / “Magritte, | el pintor paradójico”, Carlos Ardohain. / “New York de | película”, Alfonso Ramírez de Arellano. / “Triunfo | Arciniegas, revisitado”, Yolanda Reyes. / “Reinventar la | ciudad”, Alejandro Gaspar Guadarrama. / “Compromiso con | lo que se hace”, Loreto Sepúlveda B.. / “Comentarios | sobre textos casi inéditos de Viviana Marcela Iriart”, | Susana D. Castillo. / “Cintio Vitier: la Casa de la | patria”, Julio Pino Miyar. / “Amílkar-U (1940-1985)”, | Harold Alvarado Tenorio. | | Edgar Borges: “Internet es la mejor vía para responder a | Entrevistas los monopolios que secuestran la calle”, entrevista por | Salvador Moreno Valencia. / “Luis Fayad, un nombre | inolvidable”, Viviana Galvis y Luis Cermeño. / Ednodio | Quintero: Los instantes del jaguar. “Escribir es una | larga respiración”, entrevista por Alberto Hernández. | | “La influencia estética de Gabriel Miró en Miguel | Sala de ensayo Hernández”, Ramón Fernández Palmeral. / “Lo sobrenatural | y la sensualidad en Lezama Lima”, Brenda Ríos. / | “Literatura e idiomas modernos”, Musa Ammar Majad. / “El | humor en el drama Ollantay”, Ana Godoy Cossío. | | “Las cosas olvidadas”, Carolina Olmedo. / Poemas de | Letras Carla Striker. / “Mientras espero”, Iván Bedoya Madrid. | / Tres poemas de Carolina Buscaglia Garay. / “La medida | del otoño”, Alejandro Maciel. / Poemas de Alberto | Romandía Peñaflor. / “Tres gatos muertos”, Gilda Manso. | / Poemas de René Dayre Abella. / “El contrato”, Eduardo | Pepper. / “Selección bizarra”, Raúl Allain. / “Revuelos | de un corazón a distancia y posiblemente olvidado”, | Berenice Betancourt. / Poemas de C. A. Campos. / Dos | relatos de Róger Vilar. / Poemas de Natalie Gamero. / | “Las esferas de Fedora”, Clara Mónica Barrón Cepeda. / | Poemas de Eva Ruiz. | | Plagio de mi obra poética en una web. | El buzón | “La canción de la manzana”, de Estrella Cardona Gamio. | El regreso | del caracol | Edgar Allan Poe. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Cinefilia en papel. Acaba de aparecer El gran libro de la cinefilia, que recopila los artículos humorísticos sobre cine escritos entre 2004 y 2009 por Xavier Àgueda, alias Listo Entertainment, para el blog La Cinefilia (http://lacinefilia.blogspot.com). Aún en línea, las reseñas de Àgueda se caracterizan por identificar tópicos del cine —tanto el clásico como el contemporáneo— para exponer su opinión muy personal sobre los mismos, más allá de la opinión general o del curso que tradicionalmente dicten críticos con tribunas más conocidas. Así, estas reseñas se convierten en una guía para auténticos cinéfilos. El libro, de trescientas páginas, incluye, entre otras cosas, un cursillo de cinefilia, cinco trucos para cineastas y centenares de reseñas, además de un prólogo de Guillermo Zapata, guionista de la conocida teleserie Hospital Central. Nacido en Barcelona (España) en 1979, Àgueda es ingeniero, profesor y dibujante de cómics. Publica habitualmente en las revistas TMEO, Monográfico, Cretino y Le Potage. Además de La Cinefilia, es el responsable de las webs Listocomics.com y Cómics en blog (http://comicsenblog.blogspot.com). http://listocomics.com/cinefilia Nuevo Hablador. A finales de diciembre apareció el número 17 de la revista virtual El Hablador, que entre otras cosas hace un balance en relación con lo político o la forma en que la política se ha encontrado con el espacio literario, presentando para ello las voces autorizadas de Mabel Moraña y Mark Thurner, quienes han elaborado sendas visiones sobre las formaciones y derroteros de las culturas políticas latinoamericanas; análisis de diversos medios informativos peruanos como El Germinal (analizado por Emilio Rosario), El Correo del Perú (Johnny Zevallos), Variedades (Christian Elguera) y La Sierra (José Agustín Haya); comentarios sobre la utilización de la Imprenta del Estado (Víctor Arrambide), el carácter de las fiestas andinas del siglo XVIII en Lima y las alegorías críticas de Roberto Bolaño a las formas más abyectas del poder en la dictadura de Pinochet. También se incluye un homenaje a Julio Ramón Ribeyro, con Patricia de Souza, Enrique Vila-Matas, Rogelio Guedea, Alejandro Zambra, Carlos Calderón Fajardo y Luis Zúñiga, así como un texto sobre los encuentros entre diplomacia y literatura (escrito por Alejandro Neyra), la visita del escritor chileno Pedro Lemebel a Buenos Aires (Nicolás Rodríguez Galvis), una rememoración acerca de la vida y obra de César Vallejo en París (José Rosas Ribeyro) y una crónica sobre la movida subte en el jirón Quilca del centro de Lima (Miguel Ildefonso, http://www.letralia.com/firmas/ildefonsomiguel.htm). Entrevistas al poeta venezolano Rafael Cadenas (por José Rosas Ribeyro), al investigador Miguel Mota (Nicolás Rodríguez Galvis) y al poeta peruano Jorge Pimentel (Juan Francisco Ugarte); estudios sobre temas que van desde lo colonial hasta la vanguardia y la novela contemporánea; reseñas editoriales, poesía y narrativa completan el sustancioso menú de esta publicación digital. http://www.elhablador.com Ortiz alucinado. El escritor ecuatoriano Carlos Luis Ortiz obtuvo en Guayaquil (Ecuador), el pasado 10 de diciembre, el Premio Único del II Festival Nacional de Poesía Joven “Ileana Espinel Cedeño” 2009, organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana (Núcleo del Guayas) y el grupo cultural Buseta de Papel (http://grupobusetadepapel.blogspot.com). El jurado, compuesto por Fernando Cazón Vera, Sonia Manzano y Carlos Rojas, se decidió por el poemario El niño alucinado, de Ortiz, “en mérito a las imágenes, al ritmo y a la musicalidad de estos textos, y a la sostenida voz poética que recrea el mundo con reflexiones profundas y diversas”, como indica un comunicado. Recibieron menciones de honor Jazz necesario, de Luis Alberto Bravo (Milagro), En siete días, de Ana del Cisne Minga Macas (Loja), y De exilios, alas y utopías, de Tyrone Estefano Maridueña Guerrero (Guayaquil). Nacido en Alausí en 1979, Carlos Luis Ortiz es poeta, catedrático universitario y periodista por la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (http://www.ucsg.edu.ec). Ha obtenido el segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía Jorge Enrique Adoum con su libro Zigzag del solitario, en 2005, así como una mención en el Concurso Internacional de Poesía El Verso Digital, en Andalucía, España, en 2009. Actualmente desarrolla su tesis de maestría en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar (http://www.uasb.edu.ec). Sílice onírico. El escritor español Manuel Llaca publicó a finales del año pasado la novela Sueños de Sílice, que en palabras de su autor “muestra el ideal de perfección que contiene el sueño de un niño”. En su obra, Llaca expone cómo poco a poco se suprime la enseñanza del ideal de esfuerzo en las nuevas generaciones, eliminando el fomento cultural en detrimento de una vorágine consumista, un mundo lleno de misantropía por la historia del pasado. El niño protagonista —que narra la historia en primera persona— crece, alcanzando la edad adulta; el sueño sobrevive, pero, al final, la quimera elegida no era la correcta; el sueño inicial, aun siendo el equivocado, le lleva irremediablemente a la quimera real que ocultaba en su interior. Con 204 páginas, el libro cuesta 15,99 euros y se puede adquirir en más de cincuenta librerías en España, o bien a través de la web en Bubok.com (http://silice.bubok.com). http://www.suenosdesilice.com Lezo por Vázquez. En diciembre pasado apareció Mediohombre (Inédita Editores), título con el que el escritor guipuzcoano Alber Vázquez regresa a la novela histórica —ya en 2003 publicó La conquista de Aquitania—, y que alude al mote que sus múltiples heridas le ganaron al almirante español Blas de Lezo. La novela narra la historia del sitio de Cartagena de Indias, en el que Lezo, con sólo tres mil hombres y seis navíos a su cargo, tiene a su cargo la defensa contra doscientas naves y casi treinta mil hombres enviados por Inglaterra para arrasar la ciudad. Una gran novela de aventuras, en la que una brillante reconstrucción del hecho histórico y un ritmo trepidante mantienen al lector enganchado de la primera a la última página, acercándonos a un episodio olvidado de la historia en que se impusieron el ingenio y el valor. Nacido en Rentería en 1969, Vázquez ha publicado además las novelas El hormiguero, Zoofrenia, Instrucciones para doblar un mapa, Cuento vasco de Navidad e Icuza y los libros de poemas Moscas y obras de arte, La plancha de acero, Negro, Útero, Julieta & Romeo, Desencriptación de la medusa y La mano que decide la intensidad del agua. También es autor del libro de relatos Cósele el rabo al lagarto y de la novela juvenil Isabel y los monstruos luminosos. Ha escrito sobre arte, literatura y tecnología para diferentes medios. http://bit.ly/aaJMBI Bazterrica por partida doble. La bonaerense Agustina María Bazterrica acaba de añadir dos premios a su notable hoja de vida. El primero, fallado en noviembre del año pasado, fue el Premio Latinoamericano de Cuento “Edmundo Valadés”, organizado en Yucatán (México) por la Fundación René Avilés Favila. Los escritores Eve Gil, Ignacio Trejo Fuentes y Roberto Bravo escogieron por unanimidad el relato “Lavavajillas”, de Bazterrica, “por su originalidad al convertir un acto de la vida cotidiana en una pesadilla, ilustrando con ello la época actual, así como por el manejo excelente que hace del lenguaje narrativo”. El veredicto del segundo fue anunciado este 26 de enero. Se trata del concurso de libros de cuentos que organizara la Sociedad de Escritoras y Escritores de Argentina (SEA, http://www.lasea.org.ar) en homenaje a la Casa de las Américas —con motivo de los cincuenta años de la creación de esta institución cultural cubana—, y que Bazterrica ganara con Un mundo iluminado y roto, libro que captó la atención de los jueces Tununa Mercado, Luis Guzmán y Alberto Laiseca en virtud de que “la autora, con su mitología, su escritura y su imaginación, inventa un mundo propio y singular. Un mundo moderno donde lo iluminado y lo roto conviven en tensión, como sólo pueden convivir las cosas contradictorias. Este arco que se tensa a lo largo del libro, encuentra su delicado equilibrio en el estilo”. Nacida en Buenos Aires en 1974, la autora estudia historia del arte en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y toma clases en el taller literario de Liliana Díaz Mindurry. Ha obtenido más de veinte premios literarios, entre los que destacan el Primer Premio en el X Concurso de Cuentos de Murchante (Navarra, España, 2005), una mención en el Premio Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar (Cuba, 2005), el Primer Premio en el I Concurso Macedonio Fernández de Narrativa y Poesía (Lomas de Zamora, Argentina, 2004). Tiene varios cuentos y poesías publicados en antologías. Tiene una novela, Matar a la niña. Viendo poesía. El canal online PoesíaTV, que conduce la artista, escritora y difusora cultural Carmen Castejón Cabeceira, anunció su programación hasta el 1 de marzo, que incluye videopoemas, documentales y otros materiales audiovisuales con autores de diversos puntos del mundo de habla hispana. Por Argentina la programación incluirá a Marisa Aragón Willner (http://www.letralia.com/firmas/aragonwillnermarisa.htm), Amalia Gieschen (http://www.letralia.com/firmas/gieschenamalia.htm), Mary Acosta, Elsa Solís Molina, Marian Muiños, Jorge Luis Borges, Juan Gelman y el maestro del soneto Rodolfo Leiro. Por España, Miguel Anxo Fernán Vello, Celso Emilio Ferreiro, María Mariño, Uxio Novoneyra, Eugenio Novo y Carmen Castejón Cabeceira (Galicia); Joan Maragall y la poesía visual catalana con Joan Brossa (Cataluña); José Hierro (Cantabria), Antonio Machado, Pedro Salinas, Miguel Hernández, Manuel Vázquez Montalbán, Blas de Otero, Eduardo Aute y Ada Salas; por Uruguay, Mario Benedetti, Julio Pavanetti y Anabel Villar; por Perú, Carlos Garrido Chalén y José Santos Chocano; el cubano José Ángel Buesa; el costarricense Jorge Debravo; los estadounidenses Walt Whitman, Emily Dickinson y Amy Lowell; los colombianos Meira Delmar y José Asunción Silva; los nicaragüenses Gioconda Belli y Rubén Darío; los chilenos Gabriela Mistral y Patricia Araya; los británicos Oscar Wilde y Lord Byron; el mexicano Juan de Dios Peza; los portugueses José Saramago y Fernando Pessoa, y el francés Paul Verlaine. Habrá, además, documentales sobre el Carnaval de Venecia, Río de Janeiro y Galicia, un fragmento con enseñanza de la película The Ramen Girl y las 7 maravillas del mundo, entre otras producciones. http://worldtv.com/poesiatv Talleres en Maturín. Hasta el próximo 12 de febrero es posible inscribirse en los talleres gratuitos que el Instituto de Cultura del estado Monagas (Icum) ha organizado para este primer trimestre de 2010 en áreas como teatro, títeres, dibujo, pintura, música, expresión literaria y formación de payasos. El cupo para cada uno de estos talleres, que tendrán una duración de tres meses y están contenidos en el Programa de Formación y Capacitación del Icum, es ilimitado, y se tiene previsto que comiencen el lunes 22 de febrero y culminen en mayo, fecha en la que se anunciará el próximo listado de cursos y talleres. En el área musical, la oferta comprende la ejecución de cuatro, guitarra y mandolina, y está dirigida a niños y adolescentes. En tanto, los cursos de teatro y títeres están dirigidos a adolescentes y adultos. El taller de dibujo y pintura está dirigido a un público de todas las edades, y en el de expresión literaria y formación de payasos podrán participar adolescentes, jóvenes y adultos. Para formalizar su inscripción, los interesados deben dirigirse a la sede del Instituto de Cultura (Biblioteca Pública del Complejo Cultural de Maturín) o al nivel sótano del Museo Mateo Manaure (Mumma), de lunes a viernes en horario de oficina. http://www.monagas.gob.ve/icum Al taller. Hasta el 12 de febrero ha sido abierto el plazo de inscripciones para el reconocido Taller de Escritores Universidad Central (http://www.ucentral.edu.co/humanidades/teuc.htm), que desde 1981 se realiza en esta casa de estudios colombiana. Esta iniciativa, cuyos egresados han reunido ya más de 160 reconocimientos literarios regionales, nacionales e internacionales y que han publicado libros de cuentos, novelas y testimonios, se presenta con el objetivo de brindar al estudiante las herramientas teóricas, sensoriales y prácticas, indispensables para que asuma el arte y el oficio de la escritura. Los participantes serán formados en creación y lenguaje literario (razones de la creación, praxis no imitativa, fuentes de la creación narrativa), creación narrativa (sujeto, objeto, relación, perspectiva y medios, el pentágono de la creación) y praxis creativa (escritura y revisión de ejercicios y textos completos). Los interesados deberán presentar, en las oficinas del Departamento de Humanidades y Letras de la Universidad Central (carrera 5ª, Nº 21-38), un texto de ficción en prosa (cuento, fragmento de novela, testimonio, crónica, poesía en prosa) y hoja de vida. Igualmente, deberán llenar el formulario de inscripción y adjuntar una foto. Por último, serán convocados a una entrevista personal, entre el 15 y el 19 de febrero, de donde se escogerá a los participantes. El taller, que se desarrollará entre el 2 de marzo y el 29 de abril los martes y jueves de 6 de la tarde a 9 de la noche, tiene un valor de $350.000. Para solicitar mayor información se puede escribir a mireyaucentral@yahoo.es. http://www.ucentral.edu.co/humanidades/teuc.htm Imago Mundi. Tal es el nombre de los reconocidos talleres que dirige en Caracas la escritora Mharía Vázquez Benarroch, y que en su edición de 2010 se desarrollarán bajo el lema “El arte de narrar”. Se trata en esta ocasión de un taller de lectura de narrativa y de escritura donde, por medio de ejercicios, se analizan las herramientas necesarias para afrontar el cuento, el relato y la novela. La idea es que el taller sirva de base para la concepción de un libro de narrativa, que será tutoreado de forma on-line después de finalizado el taller. Se trabajará la morfología del cuento; la estructuración de los personajes y la anécdota; cuándo una historia da para un cuento o para una novela; voces narrativas y estilos; estructuras y tipos de finales, y el cuento versus la novela, entre otros temas. Además se hará una lectura actualizada de los autores fundacionales de la narrativa venezolana, latinoamericana y mundial: Guillermo Meneses, Adriano González León, Pedro Emilio Coll, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti, Manuel Rivas, Antonio Muñoz Molina, Émile Zola, William Faulkner, Washington Irving, Ursula K. Leguin y otros. La duración del taller será de 3 meses a partir del martes 16 de febrero. Los interesados pueden telefonear al 0212 9614846, donde recibirán información detallada de metodología, costos y lugar de reunión. http://amarrandolapacienciaaunarbol.blogspot.com Talleres en Mérida. Los escritores venezolanos Carolina Lozada (http://www.letralia.com/firmas/lozadacarolina.htm) y Luis Moreno Villamediana dictarán a partir del mes de marzo sendos talleres de narrativa y poesía en la ciudad de Mérida. Los talleres, que tienen el objetivo de proporcionar las herramientas técnicas y teóricas para abordar la creación literaria, se realizarán en sesiones semanales de dos horas y tendrán un cupo máximo de 10 participantes, con un proceso de selección previo. Los interesados deberán enviar su material (cuentos y poemas) junto con sus datos personales y un breve texto donde expongan sus expectativas y aspiraciones con el taller. La fecha de recepción de los textos de los postulantes cerrará el 10 de marzo. Para el género de narrativa el postulante deberá enviar un máximo de tres cuentos a carolinalozada.ar@gmail.com, y para poesía un máximo de cuatro poemas a lmorenovillamediana@gmail.com. El taller de narrativa se desarrollará del 19 de marzo al 18 de junio, mientras que el de poesía será del 20 de marzo al 21 de junio. Cada taller tiene un costo de 60 bolívares mensuales y un horario de 4 a 6 de la tarde. Para solicitar más información se puede telefonear al 0424 7343856 y al 0274 2713278. ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. 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El acto provocó que cerca de doscientas personas, todas ellas miembros de colectivos culturales, se concentraran en señal de protesta ante el auditorio. El libro, que lleva como subtítulo “Homenaje a Miguel Hernández”, “descalifica” a José Luis Rodríguez Zapatero, a Santiago Carrillo y al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y “alaba” a Esperanza Aguirre, según se denunció. En la nota de prensa, los herederos del poeta y la sociedad Centenario Miguel Hernández consideraron “una utilización partidista” la referencia del literato oriolano en el libro de Barcala. “La utilización oportunista del nombre de Miguel Hernández para atraer la atención pública con clara intención de provocación es un hecho reprobable”, afirman. La familia del autor de Perito en lunas y sus representantes lamentan “este uso” y rechazan “la utilización del nombre de Miguel Hernández en aquellas iniciativas que no respetan el mensaje que el mismo poeta transmitió en sus escritos, poemas y a lo largo de su vida”. También lamentan la cesión por parte del ayuntamiento de un local público para la presentación de este poemario que, a su juicio, “en nada tiene que ver con la memoria de Miguel Hernández”. Además, denuncian “una vez más al consistorio” de Orihuela “en acciones de dudosa o ninguna aportación” al centenario del nacimiento de Miguel Hernández, que se conmemora este año. “Entendemos que la libertad de expresión permite a cualquiera escribir lo que mejor considere y de la misma manera entendemos que la ley protege el honor y la memoria del poeta, de manera que exigimos a Barcala que elimine de su poemario toda referencia a Miguel Hernández”, según el comunicado. También rechazan que Barcala “tilde su obra de ‘Homenaje a Miguel Hernández’ ”, al considerarlo “una ofensa al honor y la memoria” del literato oriolano. Por su parte, la nuera de Miguel Hernández, Lucía Izquierdo, consideró “espantosa” la publicación de este libro y “más vergonzoso” que la alcaldesa de Orihuela, Mónica Lorente, “haya apoyado este acto, cediendo un local del ayuntamiento” para la presentación del poemario que, a su juicio, “ofende” al poeta. Refiriéndose al autor del poemario, Izquierdo opinó que “no tiene que apoyarse en nadie ni utilizar el nombre de Miguel Hernández para publicar su propio libro de poemas”, máxime cuando en el texto “insulta a un presidente de gobierno y a un miembro del Partido Comunista”, que “merecen todo el respeto, como todo el mundo”. “Por ello, los familiares solicitamos que nadie emplee el nombre de Miguel Hernández para darse publicidad ni para ofender a nadie”, recalcó. Fuente: EFE *** Venezolana Valeria Tibisay Montilla Vargas gana premio de Unión Latina Descargue y lea gratuitamente el cuento “El Botero de Don Claudio”, del escritor chileno Jorge Edwards, con el final escrito por la joven narradora venezolana Valeria Tibisay Montilla Vargas: http://www.letralia.com/225/montilla.pdf [PDF, 95 Kb]. La joven venezolana de 16 años Valeria Tibisay Montilla Vargas, de San Juan de los Morros (Guárico), obtuvo el premio Terminemos el Cuento, edición 2009, en su capítulo venezolano, que organizado por la Unión Latina (http://www.unilat.org) contó como aliados de difusión con liceos, casas de cultura y alcaldías, así como con el apoyo de la Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello” (http://www.casabello.gob.ve). El jurado estuvo integrado por Victoria Ardito (Programa de Literatura en Espacios no Convencionales de la Casa Bello), Raquel Molina (Coordinación de Formación Literaria de la Casa Bello), y el representante de Unión Latina en Venezuela. La ganadora de esta edición, quien es hija de los también escritores Tibisay Vargas y Jeroh Montilla, muestra desde temprana edad gran atracción por la literatura. A los 8 años gana un concurso de narrativa. Participa además en los talleres de narrativa y poesía auspiciados por la Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello” entre 2007 y 2009. Poemas suyos son publicados en plaquettes por la editorial Viento del Sur Editores junto a los de otros jóvenes escritores y en el blog y radio argentina “Al Borde de la Palabra” (http://albordedelapalabra-poesia.blogspot.com). También en 2009 obtuvo el Premio Municipal de Ortografía “Andrés Bello”, auspiciado por el Municipio Escolar Nº 1 de San Juan de los Morros. Entre sus gustos particulares, además de la lectura y escritura, están el diseño gráfico, los cómics y el idioma japonés, diversas ciencias de la vida como la biología y la química (disciplinas que piensa estudiar a futuro) y la música, principalmente el rock en todas sus variantes. Montilla Vargas, quien nació en la capital guariqueña en 1993, recibió un certificado que la acredita como ganadora del concurso en la edición 2009 y el boleto aéreo correspondiente al viaje cultural a España que patrocinan la Unión Latina, el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte de ese país y la Secretaría General Iberoamericana. Su participación en el concurso Terminemos el Cuento, edición 2009, fue motivada por el deseo de concluir el trabajo iniciado por un escritor, en este caso el cuento inédito “El Botero de Don Claudio”, del chileno Jorge Edwards. El concurso Terminemos el Cuento fue organizado por la Unión Latina, en colaboración con diversas instituciones, en quince países de habla hispana, incluido el sur de los Estados Unidos. Como parte del premio, los ganadores disfrutaron de una semana cultural desde el domingo 8 hasta el domingo 15 de noviembre en Madrid. Además, bajo el sello Santillana se publicó Terminemos el cuento 2009; por una cultura de paz y solidaridad, un volumen con los textos ganadores. Además de Montilla Vargas, el premio fue obtenido por los jóvenes escritores Juan Ignacio Riveros Silvestro (Bolivia), Casandra Danae Dittus Inostroza (Chile), Juan Pablo Mojica Forero (Colombia), María Fernanda Rodríguez Oreamuno (Costa Rica), Jammerys Arrebola Sánchez (Cuba), Julio Santiago Guerrero Kesselman (Ecuador), Raquel Silva León (España), Bryan Fernando Ramírez Turcios (Honduras), Cristina Raquel Murillo Tibbet (Panamá), Sandra Aline Giesbrecht Bogado (Paraguay), Jelitza Abadía Bailarín (Perú), Melissa Altagracia Sánchez Ramírez (República Dominicana), Mathías Porras Ferré (Uruguay), Valeria Tibisay Montilla Vargas (Venezuela) y Salvador Pelayo (Estados Unidos). Fuente: Unión Latina *** Almiar publica en inglés Cuentos violentos, de Víctor Montoya La revista literaria digital española Almiar (http://www.margencero.com) ha participado, por primera vez, en la edición de un libro de relatos. Se trata de Violent Stories, la traducción al inglés de Cuentos violentos, del escritor boliviano Víctor Montoya (http://www.letralia.com/firmas/montoyavictor.htm), que Almiar ha coeditado en formato e-book con el sello Mandala (http://www.mandalaediciones.com), según se anunció en diciembre pasado. El libro ha sido traducido al idioma inglés por Mary Harding y Sally Hanlon, y prologado por S. Sandor John (City University of New York, Cuny, http://www.cuny.edu). Según ha dicho Montoya, la traducción de su libro de cuentos obedece a dos razones fundamentales: “primero, porque era ya tiempo de que se traduzcan mis obras al inglés y, segundo, porque es uno de los idiomas predominantes a nivel internacional”. “Con un libro traducido al inglés se multiplica la cantidad de lectores y se rompen barreras geográficas, ya que cualquier autor hispanoamericano, cuya obra está traducida al inglés, tiene las posibilidades de llegar no sólo a los lectores de América y Europa, sino también de Asía, África y Australia”, indicó Montoya en una entrevista con Santiago Tavara publicada por el diario MetrolatinoUSA (http://metrolatinousa.com), de Washington (Estados Unidos). El libro, que se puede adquirir en la tienda virtual TodoEbook (http://bit.ly/a2ap3S), está compuesto por diez cuentos breves y extensos y aborda el tema de la violencia en el continente desde la llegada de los conquistadores, con especial énfasis en las dictaduras militares sudamericanas de los años 70 y 80. Nacido en La Paz, Bolivia, en 1958, Montoya es escritor, periodista cultural y pedagogo. Fue perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo Banzer Suárez. Tras pasar por las prisiones de mayor seguridad de San Pedro y Viacha-Chonchocoro, fue liberado en 1977 por una campaña de Amnistía Internacional (http://www.amnesty.org/es). En prisión escribió su testimonio Huelga y represión. Al salir en libertad, se exilió en Suecia. Es autor de Días y noches de angustia (1982), Cuentos violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la conciencia (1994), Antología del cuento latinoamericano en Suecia (1995), Palabra encendida (1996), El niño en el cuento boliviano (1999), Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y socavones (2002), Literatura infantil: lenguaje y fantasía (2003), Poesía boliviana en Suecia (2005) y Cuentos en el exilio (2006). Montoya dirigió las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido premios y becas literarias. Tiene textos traducidos y publicados en antologías internacionales. Escribe para diversas publicaciones en América Latina, Europa y Estados Unidos. En Editorial Letralia (http://www.letralia.com/ed_let) ha publicado Retratos, un libro de crónicas. Fuente: Almiar *** Revelan nueva pista en la investigación sobre restos de García Lorca Un informe encargado personalmente por Francisco Franco en 1972 revela que los restos de Federico García Lorca fueron enterrados en la zona de los pozos de captación de aguas entre Víznar y Alfacar, junto a lo que fuera un campo de instrucción militar durante la Guerra Civil, en el paraje conocido como El Caracolar. Así lo informó el pasado 3 de enero el diario español La Gaceta, que reproducía una copia de ese informe, guardada durante 38 años por un funcionario de la Dirección General de Seguridad del régimen franquista. El informe apunta también los nombres de los integrantes del pelotón de fusilamiento de García Lorca. Pese a que Franco, tras haber leído el informe, ordenó que todas las copias fuesen quemadas, ese funcionario, cuyo nombre no facilita el diario, decidió guardar una, que es la reproducida en el periódico. El informe, de 27 páginas, menciona 22 nombres relacionados con la muerte del poeta. El documento señala textualmente el lugar de la ejecución. “El cuerpo [de Federico García Lorca] estaría situado a kilómetro y medio aproximadamente de Víznar, por la carretera que conduce a Fuente Grande (unos dos kilómetros antes de llegar a este lugar). La carretera, a la altura indicada, hace un profundo recodo y pasa sobre un puentecillo por el que cruza un regato. Allí, a la derecha, se ve un montículo y algunos olivos. El lugar, muy en concreto, es conocido por Los Pozos”. Esta información concuerda con la aportada en su día por el periodista Eduardo Molina Fajardo en su libro Los últimos días de García Lorca, quien, recogiendo el testimonio de Manuel Martínez Bueso, subordinado del capitán Fernando Nestares, capitán del destacamento falangista de Víznar y testigo presencial de la ejecución del poeta, indicó en su momento que éste había sido fusilado junto al Puente de los Arrieros, en la zona de Los Pozos. El informe, entregado a Franco el 19 de abril de 1972 y denominado Operación Granada, aporta también el nombre de los asesinos materiales del poeta. “La ejecución”, señala, “la efectuó un piquete de [la Guardia de] Asalto formada por cuatro hombres al mando del Cabo Ayllón, entre los que se encontraba José Martín Rodríguez. Presenciaron la ejecución Trescastros (sic), un tal Paco El Motrileño, un tal Cano y un tal Hernández y Jover. Juan Trescastros regresó rápidamente a Granada para dar cuenta a su jefe Ramón Ruiz Alonso de que todo había concluido”. Esos nombres corresponden a una de las Escuadras Negras que operaron en Víznar. Cano era Mariano Cano, periodista de El Noticiero que posteriormente sería fusilado por violador. La información aporta un nuevo giro a la investigación sobre Federico García Lorca, apenas unos días después de que una minuciosa excavación en Alfacar terminara infructuosamente en diciembre pasado, como informamos en nuestra edición 224 (http://www.letralia.com/224/1221garcialorca.htm). Fuente: Diario de Sevilla *** Falleció la poeta y compositora española Fina de Calderón La escritora, música, compositora y poetisa española Fina de Calderón murió en la madrugada del martes 12 de enero en Madrid a los 82 años, según informaron sus familiares y el Ayuntamiento de Toledo (http://www.ayto-toledo.org), ciudad a la que estuvo muy vinculada y de la que era hija adoptiva. El alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, fue portavoz del pesar de la ciudad por la muerte de esta polifacética creadora formada en Francia, “quien hizo de Toledo una de sus pasiones personales más intensas”. Era la dueña del Cigarral del Ángel, que convirtió en lugar de encuentro de poetas y un foco de agitación cultural y de actividades literarias y culturales. Nacida en Madrid en 1927, su nombre de pila era Josefina de Attard y Tello. Comenzó a escribir poesía en Francia, donde terminó su carrera de violinista. Con sólo 11 años, sus poemas fueron elegidos por la escritora Colette para ser interpretados en la Comedia Francesa. Amiga de Jean Cocteau, llegó a actuar en la mítica sala Pléyel de Paris en un cuarteto de cuerda apadrinado por Pau Casals. Convertida en Fina de Calderón para el mundo de las letras, entre sus obras hay piezas teatrales como Fuego, grito, luna, poemarios como La cicatriz de arena, ballets como Cancela y El Greco y canciones de éxito como Caracola. Compuso otros temas como Pouvoir y Nous de París, que cantaron dos gigantes de la chanson, Édith Piaf y Maurice Chevalier. Tenía previsto presentar en breve su último trabajo, un poemario titulado Toledario. En su larga trayectoria trabó amistad con muchas de las figuras clave de la cultura española del siglo XX, y llegó a conocer en sus años mozos a Federico García Lorca y a Gregorio Marañón. Trató a Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Antonio Buero Vallejo o Joaquín Turina. Creadora en los ochenta, con el apoyo de Enrique Tierno Galván, de “Los miércoles de poesía”, impartió conferencias por diversos países. Fuente: El Norte de Castilla *** Madrid colocará otra “cápsula del tiempo” en homenaje a Cervantes Tras el hallazgo en Madrid, en diciembre pasado, de una “cápsula del tiempo” de 1834 que contenía un libro de la vida de Miguel de Cervantes y otros objetos —como informáramos en nuestra edición 224 (http://www.letralia.com/224/1218capsula.htm)—, el pasado 14 de enero se anunció que la capital española colocará otra en el mismo lugar, la Plaza de las Cortes, bajo la estatua del autor del Quijote. Dentro de unos días se abrirá un concurso de ideas, así como un buzón de sugerencias en la página web de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), para ayudar al gobierno regional a rellenar la nueva urna. Según el anuncio hecho por el vicepresidente Ignacio González, la nueva urna, moderna, “del siglo XXI”, será enterrada con destino a la posteridad. Los objetos no se pueden elegir a boleo, como precisan desde Cultura. Tendrán que ser alusivos al autor de El Quijote o al contexto del Madrid actual. Esta iniciativa, dicen, se enmarca “en las acciones de difusión del patrimonio histórico que se irán desarrollando a lo largo de 2010 para conmemorar que hace 25 años que la Comunidad asume este tipo de competencias culturales”, tal y como explicó González. Lo hallado aún se está sacando de la urna. El contenido fue trasladado el 17 de diciembre al laboratorio del Museo Arqueológico Regional. Es por eso que no está claro qué va a suceder con estos objetos, que “reflejan la situación histórica del Madrid de la época”. Aunque sí se sabe que habrá una exposición específica en la Casa de Correos, en la Puerta del Sol, con los hallazgos. De momento, los técnicos sólo han podido identificar parte del contenido de este cofre de plomo herméticamente sellado y en el que hay cinco tomos de El Quijote de 1819, un manuscrito envuelto en papel de trapo, ocho pequeños paquetes envueltos en papel, un Diario de Avisos de Madrid de 1834, que envuelve un libro calendario, y guías para forasteros. También hay un ejemplar del Estatuto Real para las Cortes del Reino; el libro de la vida del guerrillero Francisco Javier Martín Mina Larrea, ocho paquetitos —uno de los cuales se sabe que contiene una medalla de Cervantes—, dos libros envueltos y lacrados y cinco láminas de 1831. Fuente: El País *** Hijo de Camilo José Cela es favorecido en juicio por herencia La fortuna del Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, fallecido el 17 de enero de 2002, sigue en disputa entre el hijo y la viuda del literato español, autor de obras como La familia de Pascual Duarte, La colmena y San Camilo, entre muchas otras. Este caso volvió a tomar fuerza luego de que, el pasado 15 de enero, una primera sentencia judicial resultara favorable a los intereses del único hijo del escritor, el catedrático Camilo José Cela Conde, que reclamó percibir dos tercios del legado como heredero legitimario. El juez de primera instancia número 40 de Madrid determina que el escritor perjudicó los derechos de su descendiente y que éste debe ser compensando con 5,2 millones de euros. De esa partida, 1,8 millones deben ser aportados desde la Fundación Camilo José Cela (http://www.fundacioncela.com), de Galicia, y el resto por la viuda del autor, Marina Castaño, y las sociedades a las que el Nobel cedió sus derechos, perjudicando los intereses de su hijo. El escritor español Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura 1989, quien se caracterizó por su gran crudeza y frialdad en su temática y estilo en obras como Cristo versus Arizona, entre otras, nació el 11 de mayo de 1916, en Iria Flavia, La Coruña, Galicia, y murió en Madrid el 17 de enero de 2002, a los 86 años. Once años antes de su fallecimiento, en 1991, Cela dictó testamento. En él nombró “heredera universal” a Castaño, su segunda esposa, y afirmó que había satisfecho “totalmente” la parte legítima que correspondía a su hijo —dos tercios del total—, con la donación de un valioso cuadro de Joan Miró. Ahora, el juez estima “sustancialmente la demanda” interpuesta por Cela Conde porque “no ha recibido lo que por legítima le corresponde en la herencia de su padre don Camilo José Cela Trulock”. El letrado de Cela Conde, Miquel Capellà, anticipó la posibilidad de reclamar la inmediata ejecución de la sentencia mediante un peritaje de bienes, aun cuando reconoció que hay posibles recursos pendientes ante la Audiencia Provincial de Madrid y el Tribunal Supremo. Cela hijo, catedrático de la Universidad de las Islas Baleares (http://www.uib.es/es) y escritor, llevaba años distanciado de su padre tras la ruptura del matrimonio entre éste y Rosario Conde. El hijo del premio Nobel litigó en 2006 para defender los intereses de la única nieta de Cela, Camila Cela Marty —heredera del Marquesado de Iria Flavia—, y negoció a su vez la posibilidad de alcanzar un acuerdo extrajudicial con los representantes de la viuda y los gestores de la fundación. Hasta días antes de la última vista judicial, ambas partes abordaron la posibilidad de cerrar un pacto, pero el montante económico en disputa impidió el acuerdo. Al morir, el creador de La colmena estaba técnicamente en la indigencia, no tenía bienes a su nombre ni era el titular de los derechos sobre sus obras. Marina Castaño y Camilo José Cela, mediante varias maniobras financieras y mercantiles, efectuaron el traspaso de derechos de autor a las nuevas sociedades gestoras, Palabras y Papeles y Letras y Tinta, en 1996 y 1997. Con ello, más anteriores donaciones de Cela a su fundación, perjudicaron las aspiraciones legítimas del heredero, de acuerdo con la sentencia. La decisión judicial estipula que la donación efectuada a la fundación por Cela “es inoficiosa en cuanto excede la cuota disponible”. En 2004, Camilo José Cela Conde lamentó que en la Fundación Cela se ignorase la figura de su madre, Rosario Conde. En declaraciones al diario español El País (http://www.elpais.com) subrayó que “la mitad de las donaciones y bienes legados con los que se dotó la entidad procedían de mi madre, de su patrimonio, y pese a ello su nombre no se menciona en ningún lugar, publicación ni librito”. Con la donación del cuadro de Miró, Cela quiso dar a entender en su testamento que no desheredaba jurídicamente a su hijo. Pero le demandó al sentirse ofendido por unas declaraciones periodísticas manipuladas, que aquél negó. Cela Conde vendió luego el cuadro en el extranjero y percibió unos 190.000 euros, un precio muy inferior a su valor del mercado entonces. El juez basa su argumento en que el cuadro no cubre los dos tercios porque la tasación de esa pintura en 1990 se fijó en 100.970,03 euros. Además, los contratos de cesión de explotación de la propiedad intelectual en Palabras y Papeles y Letra y Tinta quedan anulados. Se establece que esos derechos de explotación de la propiedad intelectual se deben reintegrar a Camilo José Cela Conde, en un valor de 3.931.070 euros. En su día, Cela Conde descalificó esas operaciones de traspaso de derechos de su padre a las empresas por “encubrir en realidad una donación” a sociedades cuyos “únicos socios consortes eran Cela-Castaño —Palabras y Papeles— y Castaño López —Letra y Tinta—”. Según el letrado de Cela, Miquel Capellà, la “verdadera atributaria de las donaciones encubiertas bajo la transmisión onerosa simulada es la demandada Marina Castaño López”. El gerente de la Fundación Cela, Tomás Cavanna, declinó pronunciarse en relación con la sentencia. “No he leído la sentencia, así que mientras no conozca el texto no puedo pronunciarme”. No obstante, indicó que lo más probable es que presenten una apelación a la sentencia: “Al menos es lo que yo entiendo, claro, pero no sé si es lo que decidirá el abogado”, que según el propio gerente aclaró, es Antonio de Hernández Gil. Fuentes: El País • La Voz de Galicia *** Granada presentó su candidatura como Capital Mundial de la Poesía La ciudad española de Granada presentó el pasado viernes 15 de enero, ante la embajada en París de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, http://www.unesco.org), su candidatura como Capital Mundial de la Poesía, un reconocimiento que el organismo internacional otorga en el marco de su Red de Ciudades Creativas. El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada (http://www.granada.org), Juan García Montero, junto con el alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, presentaron el expediente que justifica la intención de la ciudad de optar por este reconocimiento. Para ello el ayuntamiento cuenta con el apoyo del Centro Unesco de Andalucía (http://www.unescoandalucia.org), la Diputación de Granada (http://www.dipgra.es) y la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es). El principal apoyo de la candidatura, además de los nombres de la literatura que se asocian fácilmente a la ciudad —el de Federico García Lorca a la cabeza—, es el manifiesto suscrito por más de cien autores, entre los que se encuentran los nombres más reconocidos de la literatura hispanoamericana, como Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Tomás Segovia o Gioconda Belli, y festivales de poesía internacionales, como el de La Habana o Módena. El manifiesto recuerda al autor del Romancero gitano, pero también el entorno privilegiado que monumentos como la Alhambra o el barrio del Sacromonte han procurado a poetas de todas las épocas y nacionalidades que han recalado en la ciudad. Después de Edimburgo, Melbourne y Iowa City, Granada podría ser la cuarta ciudad que se incorpora, gracias a la amplia oferta cultural que ofrece a lo largo de todo el año, en la que la candidatura destaca el Festival Internacional de Poesía (FIP, http://www.festivaldepoesiadegranada.com) y la entrega del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, además de centros culturales asociados a la literatura como el futuro Centro Cultural Federico García Lorca. Fuente: El Mundo *** Muere el primer catedrático de etnia gitana, José Heredia Moya El autor y primer catedrático de etnia gitana, José Heredia Moya, falleció la tarde del sábado 16 de enero en Granada (España) tras una larga enfermedad degenerativa. Heredia Moya fue enterrado el domingo en la capital granadina y su muerte “ha pillado tan de sorpresa” a toda la comunidad universitaria que la Universidad de Granada (http://www.ugr.es), centro en el que ejerció la docencia durante la mayor parte de su vida, apenas tuvo tiempo “más que para encargar una esquela”. Heredia Moya nació el 2 de enero de 1947 en la localidad de Albuñuelas, al sur de Granada. Desde muy pequeño sobresalió en la escuela. Conscientes del talento del muchacho, el cura del pueblo y profesor del colegio insistieron a los padres para que continuara su formación académica en Granada y, así, hizo bachillerato, magisterio y posteriormente se licenció en filología románica por la Universidad de Granada, convirtiéndose en el primer profesor gitano de la universidad española. En 1972 se casa con Matilde Moreno y nace su primer hijo, José Heredia Moreno, momento en el que empieza a profundizar en la senda de la dignificación del flamenco como gran arte que ya iniciaran Machado, García Lorca o Falla. En 1974 nace Elías Heredia, su segundo hijo, y publica su primer libro de poemas, Penar Ocono. En 1976 se estrena en el espacio escénico con Camelamos naquerar, e incorpora el flamenco a las nuevas corrientes de la dramaturgia europea. Posteriormente, en 1983 publica Charol —poemario que profundiza en una voz propia, culta y popular— y estrena Macama jonda, la primera fusión del flamenco con la tradición musical arábigo-andalusí. En 1990 da un nuevo giro y aúna jazz, flamenco y tauromaquia en Sueño terral. Mientras tanto, sigue publicando títulos como Experiencia y juicio o Un gitano de ley (1997). Ya en el 2000, funda la revista de pensamiento y cultura La Mirada Limpia, donde lo acompañan algunos amigos como José Hierro, Antonio Tabucchi, Pablo García Baena, Caballero Bonald, María Izquierdo o Juan José Téllez. Para 2001 tuvo lista Literatura y antropología, una depurada colección de ensayos que mostraba a un Heredia en animada charla con clásicos y modernos. Fuente: Europa Press *** Fallece a los 99 años el poeta cubano Ángel Augier El poeta, ensayista y periodista cubano Ángel Augier, Premio Nacional de Literatura en 1991, falleció el martes 19 de enero en La Habana a los 99 años, según informaron medios oficiales. Augier, que llevaba una semana hospitalizado por insuficiencia respiratoria y cardiaca, nació en 1910 en la ciudad oriental de Holguín, se vinculó desde joven a la militancia comunista y era miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua. Publicó los poemarios Uno (1932), Isla en el tacto (1965), Canciones para tu historia (1936-39) y Todo el mar en la ola (1989), y ensayos sobre el poeta nicaragüense Rubén Darío y los cubanos Nicolás Guillén, José María Heredia y José Martí. El diario oficial Juventud Rebelde (http://www.juventudrebelde.cu) resaltó que Augier fue “íntimo amigo y compañero de lucha y de quehaceres literarios y revolucionarios” de Guillén, con quien colaboró durante años en la dirección de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.org.cu). Además, era asesor y presidente de honor de la Fundación Nicolás Guillén. Fuente: EFE *** José Humberto Castillo, “El Caimán de Sanare”, de 73 años Narrador oral venezolano recibe distinción internacional Un larense que cuenta historias desde que era niño ha sido el merecedor de la Distinción por la Oralidad y el Diploma Medalla al Mérito en la Oralidad 2010, que concede en España la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE). La Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE, http://ciinoe.blogspot.com), fundada en 1989 por el narrador oral cubano-español Francisco Garzón Céspedes (http://www.letralia.com/firmas/garzoncespedesfrancisco.htm), concedió este mes de enero su Distinción por la Oralidad y Diploma Medalla al Mérito en la Oralidad 2010 a José Humberto Castillo, “El Caimán de Sanare” (http://sanarecaiman.blogspot.com), un venezolano que tiene más de sesenta años contando historias. Los miembros del jurado, Luis Molina López (España), Francisco Garzón Céspedes y Mayda Bustamante (Cuba/España), Maruja Vieira (Colombia), Fernando Rodríguez Sosa (Cuba), María Amada Heras y J. Víctor Martínez Gil (México), escogieron a Castillo “por su excepcional contribución, de vida y acciones, al desarrollo de la educación no formal, de la cultura, el arte, la oralidad, la comunicación y el mejoramiento humano, y, muy especialmente, por sus aportes a la oralidad comunitaria, y, desde el contar oral comunitariamente, al movimiento iberoamericano de narración oral escénica”. “El Caimán de Sanare” nació el 3 de enero de 1937 en Las Rasitas, caserío Palo Verde, municipio Andrés Eloy Blanco del estado Lara, en Venezuela. Comenzó desde niño, a la edad de siete años, a contar historias. Ha sido vendedor ambulante, jornalero y trabajador agropecuario, a la par que comunicador y educador popular comunitario itinerante, presente en casas aisladas y en caseríos y pueblos, llegando a ciudades, universidades, muestras y festivales. Ha recibido numerosos reconocimientos, entre los que destaca el Premio Iberoamericano “Chamán” 1989 de Comunicación, Oralidad y Narración Oral Escénica. En 2006, en su primera edición, este galardón correspondió a la narradora oral escénica, escritora y promotora cubana Haydée Arteaga, con más de 90 años y décadas de quehacer. En 2007, a la estrella de cine mexicana María Eugenia Llamas, “La Tucita”, actriz y narradora oral escénica, al cumplir 60 años de éxitos culturales; y a la poeta, periodista y catedrática universitaria colombiana, numeraria de la Academia Colombiana de la Lengua, Maruja Vieira, al cumplir 85 años. En 2008 el premio correspondió a la narradora oral escénica y primera mujer reportera gráfica chilena Eliana Arredondo, en sus 80 años; y a uno de los artífices de la unidad iberoamericana, personalidad del teatro y la cultura, y creador del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit, http://www.celcit.org.ar), Luis Molina López, en sus 70 años. En 2009 se concedió a los directores, actores, conversadores escénicos y profesores de teatro canarios Pilar Rey y Antonio Abdo. Fuente: CIINOE *** México podría encarcelar a autores e intérpretes de narcocorridos Los creadores de narcocorridos o películas que difundan los valores del crimen organizado podrán ser penados con entre uno y tres años de cárcel en México, si prospera la iniciativa presentada en el Congreso de esa nación (http://www.congreso.gob.mx) por el oficialista Partido de Acción Nacional (PAN, http://www.pan.org.mx). “Los propios narcos, a través de corridos, se mandan mensajes, inclusive en películas que exaltan sus valores y se regalan en las colonias (barrios) populares para reclutar a jóvenes”, indicó el pasado 21 de enero el principal promotor del texto legal, el diputado Óscar Martín Arce. Arce aclaró que el mismo no se refiere exclusivamente a los polémicos narcocorridos, que a menudo exaltan las hazañas, vida y muerte de los narcotraficantes (todo criminal que se precie ha de tener, además de un alias, un corrido dedicado a él). La iniciativa, explicó, no va por aquellos corridos que difundan una historia sobre las circunstancias del país, sino sobre las amenazas explícitas difundidas a través de medios masivos. El derechista PAN, actualmente en el poder en México, lanzó a finales de 2006 una ofensiva, que continúa hoy, contra los cárteles de la droga. Los narcocorridos son habituales en el repertorio del llamado género grupero, que triunfa sobre todo en el norte del país, donde más poder tienen los cárteles. Es, asimismo, la música preferida de muchos sicarios del crimen organizado. El corrido es una de las formas clásicas de expresión de la música mexicana, sobre todo de sectores humildes y del campo, y ha exaltado en muchas ocasiones a aquellos que se oponían al poder, como revolucionarios y guerrilleros. Desde 2001, el gobierno ha sancionado o amonestado a 71 emisoras radiofónicas del país por difundir narcocorridos, con base a la Ley Federal de Radio y Televisión de 1961, que en su artículo 63 prohíbe “las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres”, ya sea a través de expresiones maliciosas o haciendo “apología de la violencia o del crimen”. Las sanciones incluyeron “extrañamientos” (una especie de amonestación que debe ser atendida) y multas. Muchos de estos temas, no obstante, encuentran difusión a través del portal de videos Youtube (http://www.youtube.com). Prácticamente con cada detención de un narcotraficante, su muerte, relevo o alguna fechoría, aparece casi inmediatamente en Youtube uno de estos temas, cuyos autores son difícilmente identificables. Arce apuntó que no sería competencia del Congreso hablar con los responsables de Youtube para que no difunda estos vídeos, sino que correspondería a la Secretaría de Gobernación (http://www.gobernacion.gob.mx). Recientemente, uno de los grupos más célebres de México, Los Tigres del Norte, bien conocidos en Iberoamérica y entre los latinos de Estados Unidos, denunció censura encubierta sobre uno de sus temas, “La granja”, una fábula sobre la violencia del narcotráfico que vive México y que parodiaba a los políticos. El grupo, que cuenta con narcocorridos de los considerados míticos como “Jefe de jefes” y “Camelia la tejana”, lamentó esta censura encubierta por parte de estaciones de radio y canceló una actuación en una importante gala artística porque se les impidió cantar el tema en cuestión. Asimismo, existe en México un importante mercado de películas de bajo presupuesto dedicadas al submundo del narcotráfico, que exploran, sobre todo, los tópicos del capo norteño, bravo, y la corrupción policial y política. Anteriormente, la apología de estos “antivalores”, como los definió Arce, era sólo una multa administrativa, mientras que, si se aprueba la nueva propuesta legislativa, se iría contra el responsable de la obra. “No se trata de ninguna ley mordaza, sino contra la exaltación de antivalores para contaminar a la sociedad”, justificó Arce, que apuntó que muchos de los miembros del crimen organizado muertos en los últimos años son jóvenes. Fuente: EFE *** Extraditado a Argentina presunto raptor del hijo de Juan Gelman El coronel retirado uruguayo Manuel Cordero Piacentini, acusado del secuestro del hijo, la nuera y la nieta del poeta argentino Juan Gelman, volvió a Buenos Aires el pasado 23 de enero, extraditado por orden del Supremo Tribunal Federal de Brasil para ser juzgado en la capital argentina. Cordero, de 71 años, es acusado de diez desapariciones forzadas, el secuestro de un bebé, 32 torturas y dos asesinatos durante la última dictadura de Argentina (1976-1983), en el marco de la Operación Cóndor, el plan de cooperación de los regímenes militares de este país, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y Chile para perseguir a los opositores. En 2004 escapó de Uruguay a Brasil para sortear un juicio por desacato. La justicia de Argentina, que lo acusa de diversos crímenes, pidió en 2005 su extradición, pero sólo dos años después fue capturado en Santana do Livramento, una ciudad fronteriza con Uruguay. El ex militar presentó entonces varios recursos judiciales para evitar su extradición a Argentina o a su país, que también lo reclamaba. Finalmente en agosto pasado el Supremo Tribunal brasileño determinó que fuera enviado a Argentina, por tratarse del país donde cometió los delitos que se le imputan. Cordero alegó problemas cardíacos, por lo que fue primero beneficiado con el arresto domiciliario y luego ingresado en un hospital. El 23 de enero fue dado de alta y la policía de Brasil ejecutó la extradición. Cordero será juzgado por su presunta actuación en un centro de detención clandestino de Buenos Aires, llamado Automotores Orletti. Entre las desapariciones de las que se le acusa se encuentran las de Marcelo Gelman, hijo del ganador del Premio Cervantes 2007, y su esposa, María Claudia García, que estaba embarazada de siete meses cuando fue detenida en forma ilegal. El poeta Juan Gelman, que vive en el exilio —ahora en México— desde el gobierno de Isabel Perón (1974-1976), averiguó que su nuera había sido trasladada a Montevideo, donde dio a luz a una niña. De García no se supo nada más. La niña fue adoptada por un policía uruguayo hasta que en 2000 su abuelo la recuperó. La joven adoptó entonces el nombre de María Macarena Gelman García. Ante la noticia de la extradición de Cordero, Macarena declaró en Uruguay que la justicia brasileña hizo “lo que tenía que hacer” y denunció que los problemas de salud alegados por el ex militar habían sido “una obstrucción al trámite judicial”. Fuente: El País *** Erlantz Gamboa obtiene el premio L’H Confidencial 2010 El escritor vasco Erlantz Gamboa (http://egamboa.com) ha sido el ganador de la cuarta edición del Premio L’H Confidencial, Premio Internacional de Novela Negra, con la obra Caminos cruzados, según se anunció el pasado 25 de enero. El premio, promovido por la Biblioteca La Bòbila (http://bobila.blogspot.com) y convocado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet (http://www.l-h.cat) y Roca Editorial (http://www.rocaeditorial.com), recayó en una obra ambientada en el México rural, donde el autor reside desde hace treinta años. La novela narra la historia de dos grupos de detectives que investigan, cada uno, unos asesinatos en serie. Sin quererlo, las investigaciones se cruzan y los unos intervienen en el caso de los otros. Este cruce se produce también en la relación más personal. El teniente de alcalde del Área de Educación y Cultura del Ayuntamiento de L’Hospitalet, Mario Sanz, presidió el jurado, que estuvo formado por la editora Blanca Rosa Roca; Jordi Canal, director de la Biblioteca La Bòbila; y dos lectores apasionados por la novela negra, Emma Infante, del Club de Lectura de Novela Negra, y Paco Camarasa, director de la librería Negra y Criminal (http://www.negraycriminal.com) de Barcelona. El jurado destacó el buen ritmo narrativo y la buena dosificación de ingredientes de la historia, que convierten a Caminos cruzados en una novela ágil y con unos hilos argumentales bien trabados. El premio se entregará en un acto público en la Biblioteca La Bòbila el próximo 20 de marzo, en el que se hará también la presentación de la obra publicada. Nacido en Basauri (Vizcaya) en 1946, Gamboa abandonó los estudios de economía en la Universidad de Bilbao (http://www.ehu.es/p200-home/es) para dedicarse al desarrollo de sistemas informáticos. En 1980 se instaló en México para trabajar en la proyección por ordenador de varias fábricas en el complejo petrolero de Coatzacalcos. Vive en Puebla y ha publicado cuentos y relatos en revistas y recopilaciones. Caminos cruzados será su primera novela publicada. En anteriores ediciones, los galardonados con el Premio L’H Confidencial fueron el mexicano Joaquín Guerrero-Casasola, el argentino Raúl Argemí y el asturiano Julián Ibáñez. Fuente: Biblioteca La Bòbila *** Fallece el escritor y guionista venezolano Julio César Mármol En horas de la madrugada del pasado 26 de enero falleció a los 73 años de edad, víctima de un paro cardíaco respiratorio causado por un edema pulmonar, el escritor, guionista y director de cine venezolano Julio César Mármol, quien se destacó por los exitosos guiones de innumerables telenovelas, la mayoría transmitidas en el canal Radio Caracas Televisión (RCTV, http://www.rctv.net), como Estefanía o La fiera. Nacido el 23 de enero de 1937, Mármol estuvo preso en la Seguridad Nacional a corta edad, tras haber participado en una protesta estudiantil contra el gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958). Su estadía de seis meses en la cárcel fue una dura vivencia que inspiró su célebre telenovela Estefanía, en la que retrató la brutalidad de la dictadura y la lucha del pueblo venezolano en esos años. Al salir de la Seguridad Nacional, Mármol viajó a Europa para alejarse de la desagradable experiencia vivida. Allí estudió cine y música. Al regresar a Venezuela se dedicó a escribir y dirigir cine, creando títulos como La bomba y Los días duros. Entró a trabajar en RCTV integrando el Departamento de Promociones del canal. Su compañero José Ignacio Cabrujas lo llamó para escribir telenovelas, llamado que Mármol aceptó con reservas. Tras haber sido parte del equipo de dialoguistas de telenovelas como La señora de Cárdenas, el escritor comienza a encabezar sus propios proyectos, consiguiendo éxitos como La fiera, Sangre azul y Estefanía. De esta dupla nace una ruptura en la manera de hacer televisión en el país, de acuerdo a Carlos Roa —actor, productor, guionista y discípulo de Mármol—, quien comenta que desde entonces se “comenzó a fusionar la cultura dentro del un género popular como la telenovela”. A mediados de los años ochenta escribió para el canal Venezolana de Televisión (VTV, http://www.vtv.gov.ve) y volvió a trabajar con Cabrujas en esta oportunidad para telenovelas como La dueña, inspirada en la novela El Conde de Montecristo, de Alexandre Dumas. Mármol fue igualmente el autor de la música y letra del tema de la telenovela, “Amor más grande”. También materializa su proyecto de La mujer sin rostro, inspirada en Los miserables, de Victor Hugo. Regresó a RCTV en los 90 para escribir otro de sus grandes éxitos, El desprecio, así como nuevas versiones de La fiera (titulada Pura sangre) y La mujer sin rostro (denominada Mariú). Recientemente había sido contratado por el canal mexicano TV Azteca (http://www.tvazteca.com) para hacer una versión de la telenovela La dueña. Su último trabajo fue interpretando al prócer venezolano José Antonio Páez en el filme Zamora, de Román Chalbaud. A mediados de enero había sido objeto de un homenaje en la Casa Uslar Pietri por el trigésimo aniversario de una de sus obras más emblemáticas, la telenovela Estefanía, por “haber sembrado con ella valores de democracia y libertad en una generación”. Fuente: El Universal *** Premio Nacional de República Dominicana para Mateo Morrison La Fundación Corripio (http://www.fundacioncorripio.org) y la Secretaría de Cultura de República Dominicana (http://www.cultura.gob.do) otorgaron el pasado 26 de enero el Premio Nacional de Literatura 2010 de ese país al poeta Mateo Morrison, representante de la Generación Post Guerra. El jurado que otorgó a Morrison la mayor distinción de las letras dominicanas estuvo compuesto por los rectores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD, http://uasd.edu.do), Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM, http://www.pucmm.edu.do), Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU, http://www.unphu.edu.do), Universidad Central del Este (UCE, http://www.uce.edu.do), Universidad Católica de Santo Domingo (http://www.ucsd.edu.do) e Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec, http://www.intec.edu.do), así como el secretario de Cultura y el director de la fundación. El reconocimiento, que honra la labor de toda una vida a un escritor dominicano, fue establecido por el Poder Ejecutivo mediante el decreto número 1053-2000, y consiste en un diploma emitido y firmado por el secretario de Cultura, José Rafael Lantigua, y el presidente de la Fundación Corripio, el empresario José Luis Corripio Estrada, así como un premio metálico de un millón de pesos. La entrega oficial del galardón se realizará en un acto de gala el próximo 17 de febrero en la sala Eduardo Brito del Teatro Nacional. Nacido en 1947, Morrison es poeta, periodista y activista cultural, fundador del grupo La Antorcha, y del Taller Literario César Vallejo. Dirigió el suplemento cultural Aquí del desaparecido periódico dominicano La Noticia. Además, ha sido director del Departamento de Extensión Artística y Cultural de la UASD y actualmente es subsecretario de Cultura y columnista del Listín Diario (http://www.listindiario.com.do). Fuente: Listín Diario *** Muere el veterano periodista español Carlos Nadal El veterano periodista español Carlos Nadal falleció en Barcelona el pasado 26 de enero a los 86 años de edad, después de una vida dedicada al periodismo y la pedagogía, y marcada por la defensa de las libertades, que siempre ejerció con un profundo humanismo. Durante más de medio siglo trabajó en el diario español La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es), donde firmó su primera crónica en junio de 1956. El último Week-end Político Mundial, la columna semanal que mantenía desde 1976, se publicó el domingo 24 de enero. Al ingresar a la redacción de La Vanguardia, Nadal se sumó al foro clandestino que, dirigido por su hermano Santiago, luchaba contra la dictadura de Franco y a favor de las libertades democráticas. Más tarde formó parte de la asociación, también clandestina, Periodistas Democráticos de Barcelona. Su hermano fue subdirector de La Vanguardia y su hermano Eugenio, en honor del cual se creó el Premio Nadal de Novela, el primer redactor jefe de la revista Destino. Su esposa, María Dolores Masana, es la actual presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras (http://www.rsf.org), organización en defensa de la libertad de prensa, y la vicepresidenta de la Comisión de Quejas y Deontología de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape, http://www.fape.es). La defensa de la libertad marcó su carrera como analista y también como pedagogo, pues fue profesor de lengua y literatura en la Escuela de Periodismo de la Iglesia de Barcelona, así como de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB, http://www.uab.cat). En el año 2001 recibió el Premio Godó de Periodismo por un Week-end donde defendió la prensa como salvaguarda de la verdad en unos tiempos, a su juicio, de extrema opacidad y desinformación. También fue reconocido con el Premio Rodríguez Santamaría de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM, http://www.apmadrid.es) y con una mención especial en los Premios del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña (IDHC, http://www.idhc.org). Mientras trabajó en La Vanguardia, donde fue jefe de Internacional y de Opinión, se caracterizó por un respeto profundo a cualquier idea. Era un gran oyente, al que le gustaba puntear las tertulias con las breves y certeras observaciones del sabio tranquilo y modesto. Fuentes: La Vanguardia *** Editorial Alfaguara niega estar censurando última novela de Roncagliolo La editorial Alfaguara (http://www.alfaguara.com) no ha impedido “en absoluto” la publicación de la última novela del escritor peruano Santiago Roncagliolo, Memorias de una dama, ni en República Dominicana ni en ningún otro país de América Latina, aseguró Juan González, director de Contenidos del Grupo Santillana, el pasado 26 de enero. Editado por Alfaguara en España en marzo de 2009, el libro recrea la vida de Diana Minetti, una excéntrica millonaria cuya familia estaba vinculada a las mafias que de los años treinta a los sesenta del siglo XX dominaron el Caribe y cuyo padre era, según lo ha definido el propio Roncagliolo, “un pequeño Berlusconi de los trópicos”. Fue golpista, fascista, agente de la CIA y hombre de la Cosa Nostra. Según publicó el diario El Nuevo Herald (http://www.elnuevoherald.com), de Miami, las coincidencias que hay entre la ficción y la realidad han llevado a muchos dominicanos a creer que la protagonista de la novela es en realidad Nelia Filomena Barletta, “una fallecida millonaria aristócrata de una de las familias más ricas de República Dominicana, que se codeaba con lo más rancio del ‘jet set’ europeo”. El libro ha salido en varios países hispanoamericanos, como México, Colombia y Perú, pero “en otros muchos no se ha publicado, y uno de ellos es la República Dominicana”, afirmó González, quien con estas palabras responde a la polémica que ha suscitado la novela en los últimos días. Según contaba El Nuevo Herald el domingo 24, la novela no está prohibida “oficialmente” en República Dominicana, pero “en la práctica es la suerte que ha corrido” allí esta obra. Sin embargo, según Juan González, el que no haya salido en República Dominicana “no es porque haya habido algún tipo de censura” por parte de Alfaguara, sino porque no se ha publicado en ese país ni en otros muchos de Hispanoamérica. Galardonado con el Premio Alfaguara 2006 por Abril rojo, Roncagliolo (Lima, 1975) tiene su obra traducida a una decena de idiomas, pero Memorias de una dama tuvo “una salida regular desde el punto de vista comercial y no ha funcionado demasiado bien”, añade el director de Contenidos de Santillana, el grupo al que pertenece Alfaguara. “Los libros de Alfaguara que salen primero en España no se publican por decreto en América Latina, sino que son los propios países los que deciden sacarlos o no, en función de cómo vayan comercialmente”, señaló el director. Luego el motivo de que no haya llegado a República Dominicana, insistió Juan González, “es comercial y no tiene nada que ver con la polémica” que ha saltado estos días a la prensa. El directivo de Santillana ignora “qué relación puede haber entre lo que se cuenta en el libro y personajes reales dominicanos” y tampoco tiene información de que “nadie se haya dado por aludido”, pero lo que sí tiene claro es que “no ha habido censura”. “Nosotros siempre hemos trabajado de la mano del autor y, de hecho, Roncagliolo ya tiene una nueva novela en marcha”, añadió. Fuente: EFE *** “Lectura en libertad” impulsa la sociedad civil en México Convencidos de que “leer es divertido, subversivo, subyugante y genial”, los integrantes de la Brigada para Leer en Libertad, encabezada por Paloma Sáiz y Paco Ignacio Taibo II, anunciaron el pasado 27 de enero una serie de actividades para “provocar transformaciones en las formas de leer” en el valle de México. Además de organizar en diferentes puntos de la ciudad tianguis de libros —un tipo de mercado tradicional cuyo origen se remonta a la época prehispánica—, se ofrecerá charlas y lecturas en voz alta, por ejemplo, en los comedores comunitarios que atiende el Gobierno del Distrito Federal (GDF, http://www.df.gob.mx). Se trata de un gran proyecto de lectura masiva que, en una primera instancia, cuenta con la “militancia en pro de las letras” de un grupo de libreros independientes, editores, escritores, periodistas y promotores culturales que aportan de manera gratuita su apoyo. También cuentan con un plan editorial que incluirá la publicación de diversos textos relativos a la Revolución Mexicana, inéditos del periodista Ryszard Kapuscinski y escritos de John Reed, testigo de las andanzas de Pancho Villa. La idea es que el grueso de los libros que se editen se regalen al público o sean muy baratos. “Necesitamos, de manera continua y con experiencias innovadoras, transformar las prácticas tradicionales de fomento a la lectura, que no han dado resultados favorables para la creación y recreación literaria de manera masiva y cotidiana”, señalaron los integrantes de la brigada que están por conformar una asociación civil integrada por José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Cristina Pacheco, Carlos Montemayor, Ángeles Mastretta, Élmer Mendoza, Sanjuana Martínez y Enzia Verduchi, entre otras personalidades. Sáiz y Taibo II, acompañados en una rueda de prensa por Víctor Ronquillo, Santiago Flores, Beatriz Sánchez y Humberto Musacchio, coincidieron en señalar que fomentar el hábito de la lectura no sólo es una necesidad individual sino una responsabilidad social, “y aunque estamos convencidos que debería ser una obligación de Estado, ahora desde la sociedad civil nos lanzamos a colaborar en la transformación de esta ciudad mediante la lectura”. En la Secretaría de Cultura del GDF, en estos momentos, “no se está haciendo nada” para fomentar la lectura, “están desmovilizados todos los programas; no tienen financiamiento, no hay etiquetado un solo centavo”, afirmó Sáiz, quien hasta hace unos meses era responsable de esa área en la dependencia. Taibo II afirmó que no se oponen a los planes de fomento a la lectura de la Secretaría de Cultura capitalina; es más, añadió, si dan a conocer alguno “lo veremos, eso sí, con mirada crítica, pero con la máxima simpatía”. Del 28 al 31 de enero la brigada ofreció el tianguis de libros en el jardín Hidalgo de la delegación Azcapotzalco. Este miércoles 3 de febrero, habrá una lectura en voz alta a cargo de Eduardo Castillo en el comedor comunitario 119 de la colonia Gertrudis Sánchez, y el 10 de febrero se presentará, en el comedor comunitario 45 de la colonia Morelos, la conferencia “Revolución Mexicana”, a cargo de Pedro Salmerón. En febrero y marzo, con apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), el tianguis librero recorrerá los colegios de Ciencias y Humanidades Naucalpan, Oriente y Sur, y posiblemente la Ciudad Universitaria. También se concretarán durante 2010 programas como abuelas lectoras en parques y escuelas públicos, dotación de bibliotecas familiares a nuevos propietarios de viviendas de interés social, así como atención (en fomento a la lectura) a migrantes en Estados Unidos y a los usuarios del Metrobús, entre otros. Fuente: La Jornada *** Monte Ávila abre convocatoria para sus talleres de expresión literaria La editorial venezolana Monte Ávila Editores Latinoamericana (http://www.monteavila.gob.ve) abrió la convocatoria para sus talleres de expresión literaria, que se realizarán del 12 de abril al 10 de diciembre en Caracas y, como de costumbre, abarcarán los géneros de narrativa, poesía, dramaturgia, ensayo literario y literatura infantil. Los interesados deberán consignar, por duplicado, los siguientes recaudos: una carpeta con textos del aspirante, inéditos o publicados, en el área del taller para el cual concursa, que en total no sobrepasen las 25 cuartillas; el curriculum vitae, fotocopia de la cédula de identidad y una foto reciente. También se debe presentar una carta del interesado que muestre las expectativas del taller al cual aspira. El plazo de recepción de los documentos se extiende hasta el 19 de marzo de 2010. Se pueden presentar de lunes a viernes, entre 8 de la mañana y 1 de la tarde. Monte Ávila no devolverá los recaudos de los concursantes que no sean seleccionados. Cada taller será dictado de forma gratuita (sin incluir material de apoyo) y tendrá un cupo máximo de 15 personas. Los talleres de poesía serán impartidos por Antonio Trujillo y William Osuna los días lunes y jueves, respectivamente; el de ensayo literario, a cargo de Mariana Libertad Suárez, los jueves; dramaturgia y literatura infantil, por Néstor Caballero y Mercedes Franco, los miércoles, y narrativa por Carlos Noguera los días martes. El horario será de 5:30 de la tarde a 7:30 de la noche. Los talleres se realizarán en los espacios de PDVSA La Estancia (http://laestancia.pdvsa.com), en la avenida Francisco de Miranda de Altamira, a excepción del taller de poesía moderado por William Osuna que se llevará a cabo en los espacios de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte, http://www.unearte.edu.ve), al lado de la Plaza de los Museos, en Los Caobos. Los recaudos deben ser entregados en la sede de la editorial, en el piso 22 de la torre Norte del Centro Simón Bolívar, en El Silencio. Para obtener información sobre los talleres es preciso telefonear al (0412) 2362513 o escribir a promocion@monteavila.gob.ve. Fuente: Monte Ávila *** Publican libro con cartas inéditas de María Zambrano a Juan Soriano La editorial Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg (http://www.galaxiagutenberg.com) publicó a finales de enero el libro María Zambrano: esencia y hermosura, que contiene, entre otros textos, veinte cartas hasta ahora inéditas que la filósofa española María Zambrano escribió a su entrañable amigo, el artista mexicano Juan Soriano, fruto de una intensa relación intelectual y personal, en la que también se imbrica la mutua complicidad del proceso creativo y la locura. “No te obsesiones con pintar la luz. A veces hay más luz en grises, blancos, violetas marchitos o mustios, en el sin color, que en el color esplendente... Pero en México se sabe de grises y de tierras, de Planetas, de Planeta pobre y duro como un Sol en potencia”, escribió Zambrano al pintor y escultor un día de septiembre de 1958, cuando germinaba lo que sería a la postre una amistad sólida y entrañable. Zambrano y Soriano se encontraron durante la larga y dolorosa andadura del exilio de la pensadora española, nacida en Málaga en 1904 y expulsada de su país tras la llegada al poder de las huestes fascistas alzadas bajo las órdenes de Francisco Franco. Ese cisma provocó uno de los exilios más tortuosos y emblemáticos de la intelectualidad republicana, pues estuvo más de 40 años, en ocasiones en condiciones degradantes, viviendo entre París, Nueva York, La Habana, Roma y Ginebra. La pensadora española elogió así el arte de Soriano en uno de sus ensayos: “Cosa de otro mundo, cosas del otro mundo sentí que son las pinturas de Juan Soriano, y que aparecen en éste como una herida. No hay arte que no hiera, porque el arte es como el pensamiento, como la verdad. El signo de la verdad es herir. Lo que es luz viva hiere. Hiere la luz desde por la mañana y, si no es así, será perdido el día”. El libro fue un empeño casi personal del poeta español José-Miguel Ullán, fallecido el año pasado, quien también fue confidente y amigo de la pensadora, la única mujer de España que ha sido reconocida con el Premio Cervantes. Se divide en dos partes: la primera y más novedosa, que incluye el prólogo y las veinte cartas inéditas de Zambrano (menos tres misivas), y la segunda es una cuidada y personalísima selección de textos de su vasta obra ensayística, que supone un recorrido sentido por los hechos que marcaron su vida, como su largo exilio, la Guerra Civil, sus maestros (José Ortega y Gasset y Xabier Zubiri), su tormento por España, el fascismo y sus estragos, San Juan de la Cruz y la fe, y hasta sus reflexiones sobre su andar de exiliada, como son sus escritos sobre Cuba, José Martí o José Lezama Lima. Zambrano, quien murió en Madrid en 1991, fue una filósofa encumbrada pero, a juicio de sus defensores, olvidada hoy día. Una de sus principales obsesiones intelectuales era descifrar y plasmar en palabras los entresijos más recónditos del alma. Los sentimientos convertidos en pensamiento filosófico estructurado y metódico. La filósofa tuvo muchos amigos, pero sin duda una de sus relaciones más especiales fue la que mantuvo con el pintor mexicano, cuya obra la deslumbró desde un principio... —o la hirió, como ella decía. Una de las cartas publicadas muestra incluso la melancolía que sentía Zambrano de saber lejos a su entrañable amigo: “Ya tus ojos, Juan, se asomaron a la Plaza; tus ojos de animal herido por la luz. Por eso yo te quise enseguida y creo que te querré siempre...”. Más adelante, en la misma carta fechada en Roma el 29 de septiembre de 1958, Zambrano escribe: “Me conmovió tu carta y el llanto subterráneo. Y esa especie de historia aceptada que tan cuerdamente aceptas. Siempre te vi caminando hacia la cordura, lo que en mis labios o menos es un alto elogio o apreciación. Pues yo en locuras no creo. Creo, sí, en el inicial delirio inagotable. Y ése espero que renacerá en ti siempre, que te abrasará siempre para que de él renazcas”. Y le recuerda con pesar: “Tú un día me dijiste delirando que en un tiempo todos escupían sobre mí. Yo no digo eso, pero sí que todos pasan sobre mí como si no existiera. Hasta los que no tienen siquiera móvil para ello, pues nada tienen o tendrían que arrancarme...”. En algunos de esos intercambios epistolares también trasluce la Zambrano más filosófica y vehemente defensora de sus verdades: “Eso de ser persona es un necesario paso en el que no hay que detenerse ni edificarse, ni construirse. Y si Dios me ayuda, quisiera mostrarlo o que me sienta. Criatura viviente, ánima encendida, chispita de luz, melodía, átomo que danza la gloria del Creador... Persona... es la etapa ineludible humana. Pero... para trascenderlo, según San Juan de la Cruz diría”. El prólogo es un sentido alegato en favor de la pensadora española, pero también de la figura de Soriano, quien está siempre presente, ya sea en su propio autorretrato —“Soy recuerdos, pasado, huellas, habitante alerta; sueño el futuro con invencible temor”— como en conversaciones sólo conocidas por unos cuantos. Como aquella que mantuvo con Ullán en 2005, cuando visitó Madrid para recibir el Premio Velázquez de Pintura. Ahí, en una mesa de un bar, le dijo al poeta español: “¿Pero qué le pasa a María? Se me aparece todo el tiempo, llora y llora, y me pone las manos así... Ayer noche me hizo voltear la cabeza y vi cómo un cordero se comía un pájaro. Lo maravilloso es que lo hacía sin violencia alguna, e incluso yo diría que con mucha ternura, mientras que el propio pájaro como que se dejaba... ¿verdad?”. Fuente: La Jornada *** Anunciado veredicto de los premios Casa de las Américas Desde la sala Che Guevara de la institución cultural cubana Casa de las Américas (http://www.casadelasamericas.com), en La Habana, fueron anunciados este jueves 28 de enero los ganadores del Premio Casa de las Américas en su 51ª edición. Tras diez días de intensas lecturas, deliberaciones y numerosas actividades que conformaron el programa del certamen inaugurado el pasado 18 de enero, los integrantes del jurado seleccionaron los ganadores entre las 436 obras enviadas. En la categoría de Poesía fue premiado por mayoría Crónicas de muertes dudosas, del argentino Bruno di Benedetto, por lograr “una obra de actualidad digna de la mejor poesía latinoamericana”. El jurado estuvo integrado por Graciela Aráoz, de Argentina; Jotamario Arbeláez, de Colombia; José María Memet, de Chile, y Marino Wilson Jay, de Cuba. Se concedió además tres menciones a Las nuevas epopeyas, de Guillermo Rivera (Chile); Carta natal al país de los locos (Poeta en Escocia), de Javier Alvarado (Panamá), y Antífona de las islas (Sinfonía poemática), de Manuel García Verdecia (Cuba). El Premio Casa de Teatro recayó por unanimidad en Al otro lado del mar, de Jorgelina Cerritos (El Salvador), “por entregarnos una pieza cargada de poesía, donde la sencillez de la propuesta para la escena encierra, a la vez, una profunda e inteligente reflexión sobre la condición humana; por la destreza del diálogo y la limpieza de su estructura dramática, creando dos personajes y una atmósfera que, con economía de medios, dan grandes posibilidades a actores, directores y a una diáfana comunicación con el público”. Peky Andino, de Ecuador; Sara Joffré, de Perú; y Raúl Martín, de Cuba, fueron los jueces de esta categoría, quienes concedieron menciones a Barbarie, de Sergio Blanco (Uruguay), y Las dos caras de la moneda, de Cheddy Mendizábal Álvarez (Cuba). Por su parte, el galardón de Literatura Caribeña en inglés o creol lo obtuvo la obra Approaching Sabbaths, de Jennifer Rahim (Trinidad y Tobago), definida por el jurado como “una colección de poemas bien construidos sobre un discurso identitario que no depende de marcadores ni tropos comunes”. El jurado, compuesto por Mark McWatt, de Guyana; Margaret Shrimpton, de Gran Bretaña; y Samuel Furé Davis, de Cuba, decidió otorgar una mención honorífica a I name me name, de Opal Palmer Adisa (Jamaica). En Literatura Brasileña el premio recayó en Aprendiz de Homero, obra de la conocida escritora Nélida Piñón, quien según el jurado “pone su larga experiencia como escritora al servicio de los nuevos aprendices del oficio, reflexiona sobre su propia condición de aprendiz y revela cómo asimiló, con esfuerzo y persistencia, el arte de narrar”. El jurado, compuesto por Neide Esterci, Antonio Carlos Mazzeo y Carlos Walter Porto-Gonçalves, concedió menciones a Operação Condor. O Seqüestro dos Uruguaios, de Luiz Cláudio Cunha; Memórias de un intelectual comunista, de Leandro Konder, y Graciliano Ramos: um escritor personagem, de María Isabel Brunacci. El Premio Extraordinario Bicentenario de la Emancipación Hispanoamericana, que se otorga por primera vez, reconoció por unanimidad al investigador cubano Sergio Guerra Vilaboy, por su obra Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina. El jurado, integrado por Carmen Bohórquez, de Venezuela; Juan Valdés Paz, de Cuba, y Pedro Pablo Rodríguez, de Cuba, consideró que se trata de la obra que mejor se ajusta al tema “por su acercamiento histórico integral al examen del proceso emancipador incluyendo casos pocos conocidos en la historiografía tradicional, por el valioso estudio comparado de las transformaciones sociales derivadas de esos procesos, por su análisis de la progresiva toma de conciencia en torno a la necesidad de la separación política de la metrópoli y de construcción de una unidad política continental, por el acertado empleo de una abundante y actualizada bibliografía, y por contribuir al imprescindible conocimiento de la historia integrada de la región”. Además, se concedió por décima ocasión premios de carácter honorífico a libros relevantes de autores de América, o sobre temas latinoamericanos, en los géneros de poesía, narrativa y ensayo. Este año fueron considerados libros publicados en 2007 y 2008. En este sentido, el Premio de Poesía “José Lezama Lima” recayó sobre El cristal entre la luz, de Manuel Orestes Nieto (Panamá), “por recoger, en versos escritos a lo largo de cuarenta años, la producción de uno de los más importantes poetas de su país”. El Premio de Narrativa “José María Arguedas” fue para Tratado del amor clandestino, de Francisco Proaño (Ecuador), “por su excelente prosa y el ingenioso modo mediante el cual recupera, a través de la memoria, una historia de amor, de locura y de muerte, a la novela”. Finalmente, el Premio de Ensayo “Ezequiel Martínez Estrada” fue otorgado a Relatos de época: una cartografía de América Latina (1880-1920), de Adriana Rodríguez Pérsico (Argentina), “por tratarse de un recorrido profundo y polémico por varios de los autores, libros y mitos de las literaturas hispanoamericana y brasileña de un momento especialmente intenso de nuestra historia”. Fuente: La Ventana *** Se inaugura exposición de fósiles en Monagas Desde el pasado viernes 28 de enero está abierta al público, en el Museo Mateo Manaure (Mumma) de la ciudad venezolana de Maturín (Monagas), la exposición “Breal de Orocual”, compuesta por ocho piezas fósiles correspondientes a animales que vivieron en la zona durante la prehistoria: osos hormigueros gigantes, tigres dientes de sable y dientes de cimitarra, armadillos gigantes y otros. Los fósiles originales —pues los incluidos en la exposición son réplicas en resina a tamaño real, ya que los , originales se encuentran en proceso de estudio e investigación— son parte de un grupo mayor hallado en 2006 en el yacimiento de Orocual, en el mismo estado, durante la construcción de un oleoducto por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA, http://www.pdvsa.com). El yacimiento de Orocual representa el segundo registro de un poso de asfalto con fósiles en Venezuela, tras el descubierto en 1997 (Mene de Iniciarte) en el piedemonte de la Sierra de Perijá, en el estado Zulia. Esta didáctica muestra, que podrá visitarse hasta el lunes 15 de marzo en la sala 2 del tercer piso del Mumma, ha sido realizada gracias a una alianza estratégica de esta institución, conjuntamente con el Gobierno Bolivariano de Monagas (http://www.monagas.gob.ve) a través del Instituto de Cultura (Icum, http://www.monagas.gob.ve/icum), y PDVSA Centro de Arte La Estancia (http://laestancia.pdvsa.com), institución a la cual pertenece la colección. Fuente: Icum *** Termina el Hay Festival Cartagena El peruano Mario Vargas Llosa, el italiano Paolo Giordano y el inglés Ian McEwan fueron tres de los autores que sedujeron al público asistente a la quinta versión del Hay Festival Cartagena (http://www.hayfestival.com/CARTAGENA), que se inició el jueves 28 de enero y termina este lunes 1 de febrero con una programación especial en Riohacha (La Guajira, Colombia). La charla del autor de La fiesta del chivo, celebrada el sábado 30 de enero, fue sin duda el evento más exitoso, obligando a los organizadores a programar una segunda charla para este domingo 31, pues la boletería se agotó con varias semanas de anticipación. Héctor Abad Faciolince fue el encargado de moderar la conversación con Vargas Llosa, quien además de hablar sobre sus claves literarias, capoteó con gallardía temas políticos como su fallida candidatura a la presidencia del Perú y su desacuerdo con la segunda reelección del presidente Álvaro Uribe. Al rechazar el “caudillismo”, Vargas Llosa dijo: “Hay que aceptar esa cosa que nos parece mediocre, que es la democracia”. El autor de La ciudad y los perros también contó que su exigente autodisciplina es fruto de una falta de inspiración, que solucionó luego de leer la correspondencia de Flaubert, y reveló que su nueva novela se llamará El sueño del celta. En ella aborda la historia de un hombre (del que se enteró al leer a Conrad), que vivió en la dolorosa época de la explosión del caucho en el Congo, Perú, Colombia y Brasil. Al respecto, Vargas Llosa comentó que la novela está en “color rojo”, al hacer alusión a su método de trabajo, que consiste en escribir sus libros en cuadernos con tinta negra, que luego pasaba al computador. A partir de ahí, el texto pasa por tres filtros de corrección que hace, en su orden, en color azul, rojo y verde. Minutos antes de la charla de Vargas Llosa, el sábado pasado, habló el joven escritor italiano Paolo Giordano, de 28 años. Durante más de una hora y media, el autor debió firmar autógrafos de su primera novela, La soledad de los números primos, que se ha convertido en un best-seller con más de un millón de ejemplares vendidos. Giordano, físico de profesión, contó que en un principio su libro se iba a llamar Dentro y fuera del agua. Un día su editor lo llamó y le dijo: “Lo primero que vamos a cambiar es el título. Te encontré uno hermoso: La soledad de los números primos”. Giordano, un tanto molesto, le sugirió que “la soledad” le sonaba a Laura Pausini. Pero su editor terminó convenciéndolo con una idea contundente: “Pero también suena a Cien años de soledad”. La primera dama de Colombia, Lina Moreno de Uribe, acompañada, entre otros, por escritores como Celso Román, Yolanda Reyes y Alfredo Gómez Cerdá, participó de la lectura de cuentos frente a centenares de niños de los barrios populares. En agradecimiento, estos últimos le ofrecieron una presentación a ritmo de cumbia y aires autóctonos del Caribe. Una de las más grandes sorpresas fue la aparición de Gabriel García Márquez, la noche del jueves 28, en el bar Bazurto Social Club, donde departió con algunos de los escritores y periodistas que participaron en el remate del concierto de Manu Dibango. La joven escritora de origen marroquí Najat El Hachmi, que vive en Cataluña (España), ganadora del Premio de las Letras Catalanas Ramon Llull 2008, por su novela L’últim patriarca (El último patriarca), de Planeta, señaló en el festival que hay rasgos de identidad comunes entre sus paisanas y las mujeres de los barrios de Cartagena. La delegación española fue la tercera más representativa después de la colombiana y la inglesa, encabezada por el director de cine Fernando Trueba, que presentó en Colombia El baile de la victoria, su más reciente cinta, basada en la novela homónima del chileno Antonio Skármeta. También estuvo en Colombia Alfredo Gómez Cerdá, tras ganar el Premio Nacional Español de Literatura Infantil y Juvenil por Barro de Medellín, novela que también ganó el Premio Mirlo Blanco de Múnich. Trueba protagonizó en el antiguo teatro Heredia la charla inaugural, junto con Roberto Pombo, director del diario El Tiempo (http://www.eltiempo.com), ante más de seiscientas personas. Analizaron temas diversos, como el intento de ciertos escritores reconocidos por hacer cine, las posturas contestatarias o anarquistas en el arte, el encasillamiento del cine y otras disciplinas artísticas en géneros puntales. El cineasta español habló también de lo que ha sido Hollywood desde sus inicios, cuando aparecieron genios como Chaplin, hasta el momento actual, que calificó como un oficio dominado por completo por el mercado. “Yo veo a Hollywood hoy como un lugar que ha sido, como el resto del mundo, tomado por toda esta raza de ladrones, los mismos que están en Wall Street, en la política, que dirigen las grandes compañías. Hoy, Hollywood es un sistema basado en el poder y en la humillación”, aseveró. El Hay Festival se celebra desde hace más de 19 años en Hay-on-Wye (Gales), pueblo de 1.300 habitantes situado en el Parque Nacional de Brecon Beacons, y en Cartagena se realiza desde 2006. Esta versión contó con la participación de más de 95 autores de varios países. Además, reunió exponentes de cine, periodismo, música y arte durante cuatro días. Igualmente, se realizó el “Hay Festivalito” para el público infantil, el Concurso Nacional de Cuento y talleres culturales. A propósito de la gran exposición sobre la obra de Charles Darwin, traída de Gran Bretaña, la crítica literaria Gillian Beer reivindicó la concepción global de un personaje e invitó a entender que, además de ser un brillante naturalista, mostraba interés por la música de Händel, la ópera y la antigua música coral británica. Los escritores españoles Manuel Vicent y Almudena Grandes debatieron con la cubana Zoé Valdés hasta reconocer que los tres parten de la memoria y los sueños en sus escritos. El periodista colombiano Juan David Correa coordinaba la charla. “Memoria es la palabra clave en el oficio de escritor porque es el punto de partida”, dijo la autora de El corazón helado. También la fotografía tuvo su espacio con la exposición del argentino Daniel Mordzinski, quien se ha convertido en el testigo ocular de los Hay Festival del mundo, lo que le vale el apelativo del “fotógrafo de los escritores”. Este año logró capturar con su lente al escritor inglés Ian McEwan escondido detrás de una gigante sombrilla roja y al cineasta Fernando Trueba dentro de una ducha mientas leía el periódico. Fuentes: El Tiempo *** Presentan ciclo de cine italiano en Caracas La Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve) y el Instituto Italiano de Cultura (http://www.iiccaracas.esteri.it) han organizado una muestra de cine italiano que se inauguró el pasado jueves 28 de enero y se estará presentando en la Sala CineCelarg3, con entrada gratuita, hasta el 26 de febrero. Esta muestra de cine, compuesta por cinco segmentos, propone un recorrido por etapas sobre la evolución de las costumbres. Cada película se transforma así en un cuadro con significado propio, por su historia y por aquello que representa en el contexto global del cine italiano. Los ciclos propuestos reflejan una realidad italiana que se mueve rápidamente y muta en el arco de más de medio siglo, enfrentando temas comunes a todos los países: el amor, la familia, la sociedad y, por qué no, el mismo cine, espejo del llanto y de la risa de la sociedad italiana de los últimos 60 años. El primer segmento, “Amor a la italiana”, se inició el 28 con la proyección de Manuale d’amore (Manual de amor, 2005), de Giovanni Veronesi. Hasta ahora se han proyectado Te querré siempre (Viaggio in Italia, 1953; también el jueves 28), de Roberto Rossellini; Venecia, la luna y tu (Venezia, la luna e tu, 1958; viernes 29), de Dino Risi; Malena (2000; sábado 30), de Giuseppe Tornatore, y El último beso (L’ultimo bacio, 2001; domingo 31), de Gabriele Muccino. El lunes 1 de febrero se presenta Secretos de pareja (Le Fate Ignoranti, 2001), de Ferzan Ozpetek, y el martes 2 La ventana de enfrente (La Finestra di fronte, 2003), de Ferzan Ozpetek. Le sigue el segmento “El cine dentro del cine”, que se inicia el miércoles 3 con Bellísima (Bellissima, 1951), de Luchino Visconti, y prosigue con Ginger y Fred (Ginger and Fred, 1985; jueves 4), de Federico Fellini; Entrevista (Intervista, 1987; viernes 5), también de Fellini; Splendor (1988; sábado 6), de Ettore Scola; concluyendo con Cinema Paradiso (1989; domingo 7) y El hombre de las estrellas (L’Uomo delle stelle, 1995; domingo 7), ambas de Giuseppe Tornatore. En el segmento “Familia y sociedad”, el martes 9 se presentará Tres hermanos (Tre fratelli, 1981), de Francesco Rosi, continuando con El verano de mi hermano (L’estate di mio fratello, 2004; miércoles 10), de Pietro Reggiani; El viento va y vuelve (Il vento fa il suo giro, 2005; jueves 11), de Giorgio Diritti; Provincia mecánica (Provincia meccanica, 2005; viernes 12), de Stefano Mordi; Líbero (Anche libero va bene, 2006; sábado 13), de Kim Rossi Stuart; Rojo como el cielo (Rosso come il Cielo, 2006; domingo 14), de Cristiano Bertoni, y Juegos de muchachas (Un gioco da ragazze, 2008; lunes 15), de Matteo Rovere. El segmento “El neorrealismo” presentará los filmes Arroz amargo (Riso amaro, 1949; martes 16), de Giuseppe de Santis; ¿Dónde está la libertad? (Dov’é la libertá?, 1954; miércoles 17), de Roberto Rossellini, y Mamma Roma (1962; jueves 18), de Pier Paolo Pasolini. Finalmente, en el segmento “Cine de la modernidad”, se presentarán Perfume de mujer (Profumo di Donna, 1974; viernes 19), de Dino Risi; El Marqués del Grillo (Il Marchese del Grillo, 1981; sábado 20), de Mario Monicelli; Lamerica (1994; domingo 21), de Gianni Amelio; Pan y tulipanes (Pane e Tulipani, 2000; lunes 22), de Silvio Soldini; No tengo miedo (Io non ho paura, 2003; martes 23), de Gabriele Salvatores; Nuevo mundo, la puerta dorada (Nuovomondo, 2006; miércoles 24), de Emanuele Crialese; La hora de religión (L’Ora di Religione, 2002; jueves 25), de Marco Bellocchio, y Manual de amor (Manuale d’amore, 2005; viernes 26), de Giovanni Veronesi. Fuente: Celarg *** Soledad Puértolas se convierte en la quinta mujer en ingresar a la RAE La escritora española Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) fue elegida este jueves 28 de enero para ocupar el sillón “G” de la Real Academia Española de la Lengua (RAE, http://www.rae.es), convirtiéndose en la quinta mujer que entra en esa institución. La única candidata a ocupar la vacante que dejó tras su fallecimiento, en marzo de 2008, el científico Antonio Colino, Puértolas fue elegida en la tercera ronda de votaciones de los académicos. Su candidatura fue presentada poco antes de Navidad por los académicos Carmen Iglesias, José Antonio Pascual y Luis Mateo Díez. Autora de una treintena de libros, la nueva académica, de 63 años, aumentará la nómina de féminas de la institución, en la que también están la escritora Ana María Matute, la historiadora Carmen Iglesias, la científica Margarita Salas y la filóloga Inés Fernández Ordoñez. Además, es la cuarta persona de Aragón en ingresar a la institución, junto al cineasta zaragozano José Luis Borau, el dibujante Antonio Mingote (de padre aragonés y criado en Daroca, Calatayud y Teruel) y José Manuel Blecua Perdices, también zaragozano como ella. “Ha sido una sorpresa”, reconoció la propia escritora, autora de obras como El bandido doblemente armado, Una enfermedad moral o Todos mienten, que se declaró “encantada” con la nominación. Ganadora del Premio Planeta en el año 1989 con Queda la noche, y del Premio Anagrama de Ensayo en su edición de 1993 por La vida oculta, la escritora declaró a la prensa, en relación al escaso número de mujeres presentes en la RAE, que “no creo en las cuotas, sobre todo en estos aspectos de la cultura y de los reconocimientos. Sería muy contradictorio que en la RAE se entrara por cuotas”. Para añadir, aún “impresionada” y “emocionada” por su elección, que le resulta “chocante” que en pleno siglo XXI pueda ser noticia que una mujer ingrese en la RAE: “No es tan fácil cambiar algo así. Se trata de un proceso que va lento y que no afecta sólo a la Academia sino a otros muchos ámbitos. Creo que el problema es que a la mujer se le ve primero como mujer y luego como escritora o lo que sea, cuando lo lógico sería que no se nos juzgara por el hecho de ser hombres o mujeres sino por nuestras obras”. La autora dice no tener claro todavía cuál puede ser su cometido en la RAE, aunque sí asegura que “no serán los conocimientos eruditos de un filólogo o un lingüista. Será algo mucho más personal y subjetivo, como lo es la creación literaria; y algo más intuitivo, quizá más arriesgado”. Puértolas está convencida de que si la RAE quiere contar entre sus miembros con novelistas y poetas es porque “tiene en cuenta el riesgo que implica la aventura de la creación”. A punto de publicar un nuevo libro de cuentos, Compañeras de viaje, la novelista explica que “vivo en la literatura, un mundo muy cercano al de los sueños y los recuerdos” y recalca, finalmente, que se inspira en la vida cotidiana a la hora de escribir sus libros, aunque le gusta “el símbolo, trascender la realidad. Las preguntas que se hacen mis personajes son las que nos hacemos todos en la vida”. Fuentes: ABC • AFP • Cope *** Traducen a aymara y quechua poemas de César Vallejo La Embajada del Perú en Bolivia presentó el pasado 28 de enero un libro que reúne 12 poemas del escritor peruano César Vallejo, que fueron traducidos a los idiomas aymara y quechua. El evento se celebró en la residencia de esta legación diplomática en La Paz. Titulado César Vallejo; 12 poemas, la publicación contó con el trabajo del profesor boliviano Vitaliano Huanca, coordinador del Programa de Capacitación en Idiomas Oficiales de Bolivia. A Huanca se sumaron, asimismo, otros expertos aymaristas. El embajador peruano en Bolivia, Fernando Rojas, explicó que no se tiene conocimiento de anteriores traducciones al aimara de la obra de Vallejo, por lo que podría ser el primer trabajo en este sentido. La idea de elaborar este poemario trilingüe fue del embajador, con el propósito de fomentar la integración entre Bolivia y Perú y rendir un homenaje a uno de los autores peruanos más reconocidos internacionalmente. La Embajada de Perú, que impulsó esta edición, informó que la traducción al idioma quechua fue realizada por el peruano Demetrio Túpac Yupanqui, director de la Academia Yachay Wasi (http://www.yachay.com.pe). Entre los poemas de César Vallejo compilados en este libro figuran “Los heraldos negros” y el famoso “Piedra blanca sobre una piedra negra”, que comienza con los casi proféticos versos “Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo”. Cada uno de los poemas está acompañado de las ilustraciones ganadoras de un concurso de dibujo organizado por la Embajada del Perú el año pasado, en el que participaron estudiantes de los principales centros de enseñanza artística en las ciudades bolivianas de La Paz y de Puno. La portada del libro es de autoría del pintor boliviano Édgar Arandia, director del Museo Nacional de Arte (http://www.mna.org.bo). Los 500 ejemplares de la publicación serán distribuidos gratuitamente en bibliotecas nacionales, regionales y provinciales de colegios y universidades tanto del Perú como de Bolivia. Fuente: El Comercio *** El mexicano Juan Villoro gana el Premio Rey de España de Periodismo Juan José Millás gana el Don Quijote de Periodismo, que se entrega conjuntamente con el Rey de España. El escritor mexicano Juan Villoro fue declarado ganador del Premio Internacional de Periodismo Rey de España, en su categoría del galardón Iberoamericano —dotado con 9.000 euros (unos 12.700 dólares) y una escultura de bronce del artista español Joaquín Vaquero Turcios—, por su reportaje “La alfombra roja, el imperio del narcotráfico”, según el anuncio hecho el pasado jueves 28 de enero. El jurado consideró que el trabajo de Villoro, que aborda la llamada “narcocultura” en México y fue publicado el 1 de febrero de 2009 en El Periódico de Catalunya (http://www.elperiodico.com) cuenta con “calidad, rigor del género de reportaje y clarividencia en la elección del tema”, además de “perspectivas múltiples (plásticas, musicales, literarias, políticas y sociológicas) para analizar el fenómeno del narcotráfico”. Además, el escritor español Juan José Millás obtuvo el galardón “Don Quijote” de Periodismo, que se entrega conjuntamente con el Rey de España, por “Un adverbio se le ocurre a cualquiera”, artículo publicado en la revista Interviú (http://www.interviu.es) en el que, según el jurado, destaca “la originalidad, la inteligencia y el humor que el trabajo ganador conjuga, para hacer un homenaje a los hispanohablantes, a la escritura y a las palabras en su totalidad”. Los premios, que llegan a su XXVII edición, serán entregados en Madrid en fecha por anunciar, en un acto encabezado por el rey Juan Carlos de Borbón. Villoro, que se enteró del reconocimiento cuando llevó a su hija a la escuela y un padre de familia le dio la noticia que acababa de escuchar en la radio, considera que el premio es una muestra de interés internacional por la situación de México. El texto premiado “es una crónica sobre la situación de miedo y la subcultura que ha generado el narcotráfico en nuestro país”, dijo el periodista y ensayista, para quien México está sumido desde hace años “en un baño de sangre”. “Durante muchos años hemos pensado que la violencia es ajena a nosotros, que los narcos se matan entre sí, y ahora sentimos que la sangre también es nuestra”, en la medida en que ya se cuentan varios casos en los que delincuentes han atacado a civiles que “no tiene que ver directamente con el tema”, comentó. Varios mexicanos han abordado el análisis del narcotráfico desde la antropología, sociología, música, literatura y artes plásticas, visiones distintas que Villoro intentó “integrar” en su artículo. A su juicio, también es importante reflexionar en México hasta qué punto la información de los medios de comunicación opera como “una caja de resonancia del crimen organizado”. Plantea en su escrito “en qué medida se está banalizando la violencia al entrar tanto en contacto con ella, o en qué medida el lenguaje del miedo, propagado en las imágenes y en las noticias del narcotráfico, está haciendo que el crimen organizado golpee dos veces: en el mundo de los hechos y en la representación que de ellos hacemos en los medios”. En ese sentido, el autor cree que el arte puede ser una alternativa discursiva que se oponga a la “gramática del miedo” del narcotráfico y, como ejemplo, destacó la obra, entre otros, de la artista Rosa María Robles, originaria de Sinaloa, una de las regiones más afectadas por el narcotráfico en México. Robles creó la pieza “Alfombra roja”, de la que Villoro tomó prestado el nombre para titular su artículo, una obra que ironiza la idea de la alfombra roja de las celebridades en Hollywood. La artista compuso un camino de mantas manchadas con la sangre de algunas víctimas reales del narcotráfico en México, cuyos cadáveres aparecieron envueltos en manta, una práctica común en el país. Las autoridades mexicanas retiraron la obra de Robles, debido a que estaba integrada con pruebas periciales de casos reales de homicidio, por lo que la artista reprodujo la misma pieza pero la tiñó con su propia sangre, lo que es “una metáfora de lo que estamos viviendo”. El autor propuso que se lleve a cabo en México una conferencia nacional de medios de comunicación para discutir “cómo tratamos el tema de la violencia y de la difusión de imágenes”. El presidente de México, Felipe Calderón, felicitó al escritor mexicano por el reconocimiento de su obra, según indica un comunicado emitido por la Presidencia de México (http://www.presidencia.gob.mx). El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx) también felicitó a Villoro y dijo que el premio al que se hizo merecedor es “desde su creación en 1983 (...) el más importante en el ámbito periodístico iberoamericano”. Villoro, nacido en la capital mexicana en 1956, ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y es autor de libros como La casa pierde y Dios es redondo, El disparo de Argón, Materia dispuesta, El testigo y Llamadas de Ámsterdam, entre otros. El autor también fue director del suplemento cultural del diario La Jornada (http://www.jornada.unam.mx) y ha sido traductor del alemán de Engaños, de Arthur Schnitzler, y Aforismos, de Georg Christoph Lichtenberg, o del inglés, El general, de Graham Greene. Por su libro de cuentos La casa pierde recibió en 1999 el Premio Xavier Villaurrutia, y en 2006 el Premio Internacional de Periodismo Vázquez Montalbán por su libro de crónicas de fútbol Dios es redondo. Los premios son concedidos cada año por la Agencia EFE (http://www.efe.es) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid, http://www.aecid.es). Fuentes: El Universal • La Jornada *** Últimos días de Miguel Hernández serán llevados al cine Una película que representará los días finales en la vida del escritor español Miguel Hernández será coproducida entre la productora Atlantia Canarias (http://atlantiacanarias.com) y la Sociedad Centenario Miguel Hernández, S.L., que representa los intereses de los familiares del literato, según se anunció en rueda de prensa el pasado 30 de enero. El filme, que llevará como título Miguel Hernández: Sumario 21.001, tiene un presupuesto de unos 30 millones de euros y según su productor, Vicente Mora, tendrá carácter de “intriga policíaca”, “muy intimista”, en el que también se narrará, mediante flashbacks, la vida de Hernández con su mujer, Josefina Manresa, y sus más allegados. Por el momento no está prevista la fecha de inicio del rodaje porque se trabaja aún en el guión, que podría estar terminado este mes. El guionista es Curro Royo, quien ya ha escrito series de televisión como Cuéntame, El comisario o Periodistas, y las películas El club de los suicidas, Utopía, Trece campanadas y El arte de morir. La película se rodará en inglés porque es “una película americana” financiada con “capital privado” estadounidense, según Mora, de tal manera que tanto para el reparto como para la dirección se contará con artistas “de primera categoría internacional”. Mora, quien no quiso especificar por el momento el nombre de los protagonistas, sí que ha precisado que intervendrán también actores españoles. La película supone uno de los proyectos que la familia de Miguel Hernández tenía planteados con vistas al centenario del nacimiento del poeta y cuyo objetivo es contar “el final real” de su vida. Según las previsiones del productor, “el estreno será a nivel mundial y dentro del centenario del nacimiento Miguel Hernández”. La web de la productora señala que “el filme recrea los auténticos acontecimientos que rodearon el final de Miguel Hernández en la cárcel y responde a la pregunta de quién mató al poeta”. A este respecto, Mora expuso la posibilidad, como tesis, de que alguien pudo haber actuado con desidia para dejarlo morir de tuberculosis, razón por la cual la trama de la película es “policial”. Por su parte, la nuera del literato oriolano, Lucía Izquierdo, explicó que este filme “es la estrella del centenario” y ha destacado que su capital es “todo privado”, pues “ni el Ministerio de Cultura ni los ayuntamientos han puesto un duro”. Además del filme, la productora Atlantia Canarias tiene programado un espectáculo de flamenco basado en las obras del poeta, según Izquierdo. Las actividades para el Año Hernandiano organizadas por los familiares se completan con dos documentales preparados sobre la vida de Miguel Hernández, la edición de sus obras completas y una exposición de sus textos en colaboración con el Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es), anunció la nuera del poeta. Fuente: EFE *** Jesús Miguel Soto obtiene el Premio Sacven El escritor venezolano Jesús Miguel Soto (Caracas, 1982) obtuvo el VII Concurso Nacional de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven, http://www.sacven.org), dotado con 5.000 bolívares, por su cuento “Historia sobre Malone”, tras la decisión, publicada este sábado 30 de enero, de un jurado conformado por Krina Ber, Rodrigo Blanco y Judit Gerendas (http://www.letralia.com/firmas/gerendaskissjudit.htm). Soto ha obtenido antes el segundo lugar en el II Premio de Cuento para Jóvenes Autores de la Policlínica Metropolitana, en 2008, con “Noche Black Blue”, y el 64º Concurso de Cuentos del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), en 2009, con “La república de Fennelly”. El jurado, que justificó su decisión en que el cuento de Soto es “una narración de suspenso, ambientada en los bajos fondos de Caracas, donde el propio acto de contar juega un papel decisivo en el sorprendente giro final de la trama”, otorgó también tres menciones especiales. La primera fue para “Restos de una generación inmunda”, de Miguel Hidalgo Prince, “en virtud del lúcido manejo de la oralidad urbana, en una historia que reconstruye los avatares y las contradicciones de la cultura underground de los años 80 en Venezuela”. “Las alas de Rafael” de Keila Vall de la Ville, obtuvo la segunda mención “por tratarse de un relato de escaladores y paracaidistas, que destaca el deseo de volar como rebeldía contra la mediocridad de la condición humana”. Finalmente, “Magnolio”, de Arnoldo Rosas, obtuvo la tercera por considerar que “presenta un excelente manejo de la elisión como técnica narrativa, diálogos precisos y breves, personajes duros, en el marco de una historia enigmática”. De la misma manera, se escogió como finalistas las siguientes historias: “Hombres de salón”, de Milton Quero; “La carcoma”, de Haydeé Solano González; “Un flash”, de María Ignacia Alcalá Sucre; “Simoncito”, de Milagros Quintero, y “Las fieras de la noche”, de Lorena Bou Linhares. Sacven realizará una publicación con los relatos ganadores y finalistas. Fuente: Sacven *** Margo Glantz recibe la Medalla de Oro de Bellas Artes La escritora mexicana Margo Glantz recibió este domingo 31 de enero, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes (http://www.inba.gob.mx) de Ciudad de México, la Medalla de Oro de Bellas Artes por su trayectoria literaria y con motivo de su 80º cumpleaños, en medio de una larga ovación de pie del público y de amigos como Elena Poniatowska, Mario Bellatin, Hernán Lara Zavala, Sara Poot, Margit Frenk, Bárbara Jacobs, Joaquín Díez-Canedo y Brian Nissen, entre otros. Margo Glantz Shapiro (ciudad de México, 28 de enero de 1930), nombre completo de la Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004, manifestó su beneplácito por la ceremonia con la que se le distinguió: “Es un gran honor que me confieren: hacerme este homenaje por mi cumpleaños y otorgarme tan codiciada medalla por mi trayectoria. Es un doble honor, porque desde 1983 a 1986 fui directora de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba)”. Al evento asistieron decenas de personas —incluso en el exterior de la sala se colocaron una pantalla y sillas para el público que no pudo entrar—, entre ellas colegas y amigos de la autora de Las genealogías, El rastro, Apariciones e Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador. Sara Poot comenzó la conversación entre amigos, a la que titularon “80 Glantz de potencia”. La lista de amigos —que contaron con dos minutos cada uno para revelar la esencia de Glantz— estuvo encabezada por Bárbara Jacobs, quien escribió un poema y dijo que Margo es “literata, mamá, sorjuanista, amiga, genealogista, frívola, zapatoadicta, festiva, yucatanera, tímida, musicoadicta, distraída narradora y feminista, viajera recurrente, vinotintera, sonriente, coyoacanista y querida”. Beatriz Aguad, sicoanalista de la autora, comentó en su intervención que las dedicatorias en los libros de Glantz “hacen saber que ama intensamente, y quien ama intensamente aspira a ser amado de igual modo. Cómo no quererla mucho, cómo no agradecerle las dedicatorias”. En su turno, el artista Brian Nissen destacó la labor de Margo como profesora emérita, conferencista y catedrática, mientras Cristina Barros recordó que conoció a la escritora hace 30 años cuando realizaba su tesis de maestría; dijo que Glantz es una mujer generosa, con una capacidad de gozar la vida, cuyo ingrediente fundamental, por el cual es tan buena docente, es la pasión que transmiten sus hallazgos. El editor de Sexto Piso (http://www.sextopiso.com), Diego Rabasa, compartió lo que ha significado en su vida haber conocido a la autora. Sostuvo que lo más maravilloso ha sido conocer la sustancia de la vida que refleja la escritora en sus obras. En su intervención, Elena Poniatowska comentó que de niña Glantz “sacó brillo a su corazón y lo dejó muy bien boleado”, porque es una bomba que lleva 80 años y le ha permitido escribir sobre el corazón de sor Juana Inés de la Cruz y de La Malinche. “Si el corazón es el órgano de la pasión, Margo Glantz lo ha llevado en sus libros, cátedras, así como en universidades de América, Europa, Asia y África, hasta en sus vacaciones en Mérida, Yucatán”. Joaquín Díez-Canedo destacó la fortaleza de la escritora, y afirmó que admira su capacidad de reinventarse todo el tiempo, de no ser nunca la misma. “Tienes la virtud de ser siempre una mujer nueva”. Mientras escuchaba con atención los comentarios de sus colegas y amigos, Glantz sonreía y cambiaba de postura: cruzaba las piernas dejando ver sus zapatos de diseñador, y su mano invariablemente reposaba en su mejilla resaltando su joyería, como lo han constatado fotografías publicadas en diversos diarios. Al llegar el turno de Jorge F. Hernández, lo primero que dijo fue: “te amo”, y aprovechó para recordar momentos importantes que compartió con la escritora. A su vez, una emocionada Margit Frenk le dijo a su querida amiga: “Tú y yo somos casi como hermanas, no sólo por el nombre de pila... Tenemos cosas en común de más peso: nuestro origen judío, nuestra vocación por la literatura y nuestro trabajo profesional; la Facultad de Filosofía y Letras y la Academia Mexicana de la Lengua. Tú me llevas gran ventaja, eres escritora y yo no; pero te llevo otra ventaja: tengo cuatro años y medio más que tú, lo que eso implica mayor experiencia, más madurez; pero las dos tenemos mucho de niñas chiquitas”. También participaron en el homenaje Karim Garay, Luz del Amo, Manuel Ramos, Max Shein, Myriam Moscona y Philipe Ollé-Laprune. Debido a la ausencia de Teresa Vicencio, directora del Inba, Sergio Ramírez Cárdenas expresó en su representación que la literatura ha sido la vida para Margo Glantz. “Como ella misma nos ha dicho, la suya es ‘la mirada de alguien que ha vivido la vida de los personajes de los libros que ha leído y la suya propia’, palabras que han sido resonancia, que han llenado y dado forma a su vida, y la vida se ha volcado, irresistible y plena, en sus palabras”. Fuente: La Jornada *** Murió el periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez Este 31 de enero falleció, a los 75 años de edad, el periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez, tras una larga lucha contra el cáncer. El autor de Santa Evita fue también columnista de los diarios La Nación (http://www.lanacion.com.ar), de Argentina, desde 1996, además de The New York Times (http://www.nytimes.com), de Estados Unidos, y El País (http://www.elpais.com), de España. Martínez escribió además libretos de cine y televisión, y fue crítico cinematográfico; integró el equipo de dirección del semanario Primera Plana; dirigió la Opinión Cultural y la revista Panorama y formó parte del equipo creador del diario Página 12 (http://www.pagina12.com.ar). Escribió su primer cuento cuando tenía menos de diez años para burlar el castigo de sus padres, que le habían prohibido leer. Más tarde empezaría formalmente su carrera como corrector en La Gaceta de Tucumán (http://www.lagaceta.com.ar), provincia que lo vio nacer en 1934. “Si cuidás el lenguaje, la ética viene en consonancia, porque la responsabilidad empieza por la herramienta que manejás”, había dicho en una entrevista publicada en El País a propósito de esa experiencia. Entre 1957 y 1961 fue crítico cinematográfico de La Nación. Junto con Ernesto Schoo, renovó la forma en que se reseñaban las películas de esa época. El contexto era de por sí estimulante: las nuevas expresiones de la nouvelle vague y la nouveau roman, que derribaban las viejas formas del cine y la literatura, eran recibidas por algunos jóvenes de este lado del océano como gotas en el desierto. Entre ellos estuvo Martínez, que promovió ambas tendencias, con las que generó tanto adhesión como desconcierto. De la redacción de la revista Panorama sería despedido por publicar los sucesos de Trelew en la portada. Su relato periodístico La pasión según Trelew (1974), quemado durante la dictadura en una plaza de Córdoba, fue incorporado como prueba al expediente de la causa que investiga la masacre. También fue el primer director del noticiero Telenoche. Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión hasta 1975, año en que, amenazado por la triple A, debió exiliarse en Caracas. Allí fundó El Diario de Caracas, medio al que dotó de un completo libro de estilo antes de su salida a la calle. En 1991 participó en la creación del periódico Siglo XXI en Guadalajara, México, y del suplemento Primer Plano en Página 12. Dirigió durante muchos años el Programa de Estudios Latinoamericanos de la Rutgers University (http://www.rutgers.edu), de Nueva Jersey, y fue uno de los referentes de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (http://www.nuevoperiodismo.org), creada por su entrañable amigo Gabriel García Márquez. Entre sus obras más destacadas se encuentran Lugar común la muerte (1979), señalada como un aporte esencial al nuevo periodismo, La novela de Perón (1985), La mano del amo (1991) y la novela argentina más traducida de todos los tiempos que, a la manera del Facundo de Sarmiento, dinamitó la frontera entre fantasía e historia: Santa Evita (1995). En 2002 recibió el premio Alfaguara, uno de los más importantes concursos literarios en lengua castellana, por El vuelo de la Reina. Luego se publicarían la selección de ensayos y crónicas Réquiem por un país perdido (2003), Las vidas del general (2004) y El cantor de tango (2004). El Purgatorio (2008), su última novela, cuenta la historia de una pareja que, separada por el terrorismo de Estado en 1976, vuelve a encontrarse treinta años después, relato con el que intentó recuperar los años que vivió lejos de un país que nunca dejó de obsesionarlo. El diario madrileño El País le otorgó el Premio Ortega y Gasset de Periodismo el 22 de abril de 2009. El galardón distingue trabajos en español publicados en medios de todo el mundo. Poco después, el 24 junio de ese mismo año, fue incorporado a la Academia Nacional de Periodismo (http://www.academiaperiodismo.org.ar). “Es un gran honor que se debe, creo, a la persistencia con la que vengo trabajando hace más de medio siglo”, dijo. Desde su sillón en la Academia, Martínez bregó para que la calidad y confiabilidad de la información sean las herramientas indispensables para que el oficio se adapte a los nuevos tiempos. Fuente: La Nación *** Más de 65 autores del género policiaco asisten a BCNegra Desde este lunes 1 hasta el sábado 6 de febrero se celebra en Barcelona (España) la quinta edición del festival literario BCNegra (http://www.bcn.cat/cultura/bcnegra/2010/es), en el que participarán más de 65 autores internacionales y españoles del género policial. Especial atención se brinda a la presencia de los escritores nórdicos, impulsados por el efecto de las novelas del sueco Stieg Larsson (1954-2004) y sus versiones cinematográficas. Dos de las participantes en el festival, Asa Larsson (1966) y Camilla Läckberg (1974), son, según las cifras, las suecas preferidas por el público español. La primera, que no está emparentada con el autor de la trilogía Millennium, ha creado a la insatisfecha abogada Rebecka Martinsson, que realiza incursiones a su gélida aldea natal para resolver crímenes en los que el fanatismo religioso suele estar presente. La segunda, conocida por la novela La princesa de hielo, protagonizada, como sus otros libros, por el policía Patrik Hedströn y su esposa, la escritora Erica Falck. Igualmente se espera la presencia, en la ciudad española, del islandés Arnaldur Indridason (1961), a quien acompañarán, asimismo, el noruego K. O. Dahl, la danesa Inger Wolf y hasta el norteamericano James Thompson (quien vivió once años en Finlandia y ambienta allí las andanzas de su detective Kari Vaara). Del ámbito anglosajón destaca la visita del escocés Ian Rankin —el padre del inspector Rebus, que opera en la brumosa Edimburgo—, quien recogerá su premio Pepe Carvalho, la máxima distinción del acto. También asistirán el norteamericano Don Winslow (exponente de la llamada narcoliteratura con El poder del perro), el irlandés John Connolly y, entre los autores de habla hispana, Paco Ignacio Taibo II, Lorenzo Silva o Teresa Solana. La autora alemana Petra Reski, que vio censurado uno de sus libros porque usaba nombres extraídos de instancias policiales y finalmente lo publicará en Alemania y España con los nombres tapados, participa este lunes 1 de febrero en una charla sobre la mafia. Las mesas redondas tratarán, entre otros temas, la sórdida realidad que vivimos y cómo la novela negra se convierte, en algunos casos, en una forma de crítica más completa a la que no llegan otros mecanismos de la sociedad. “La mafia está entre nosotros, aunque no la veamos”, apunta, de un modo intrigante, Paco Camarasa, comisario del certamen. Este año, además, se conmemora el centenario de la CNT, se homenajea al desaparecido editor Mario Lacruz y la filmoteca programa un ciclo de cine negro español de los años 50 y 60. La biblioteca Jaume Fuster acoge una exposición sobre el dibujante Jacques Tardi y, en Twitter y otras redes sociales, puede seguirse la novela Serial chicken (http://twitter.com/bcnegracast), sobre una gallina asesina que opera en la ciudad. También se homenajeará a Terenci Moix por su desconocida faceta de novelista policíaco, que ejerció bajo el seudónimo de “Ray Sorel” al inicio de su carrera literaria. Sobre sus dos novelas ahora reeditadas, Han matado a una rubia y Besaré tu cadáver, hablarán en una mesa redonda el 5 de febrero su hermana, Anna Moix, y sus amigos Boris Izaguirre y Francisco González Ledesma, moderados por Rosa Mora. En la edición de este año habrá una mesa redonda de literatura sobre corrupción, “este viejo problema” que está tan a la orden del día con casos como Gürtel, Pretoria, Millet y Palma Arena, que “agotan todos los argumentos” imaginables, indica Camarasa. En todo caso avisa de que los participantes de esta mesa, el fiscal David Martínez Madero, y los autores Andreu Martín y Lorenzo Silva, no podrán hablar del caso Millet porque es sub judice. Como novedad, este año casi todos los actos de BCNegra se harán en La Capella y el certamen llegará al área metropolitana, con la implicación de La Bòbila de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona). El cine estará más presente que nunca, con proyecciones en La Filmoteca de Catalunya (http://cultura.gencat.cat/filmoteca). Fuentes: Europa Press • La Vanguardia *** Desierto el premio Bruguera El certamen es decidido por un jurado unipersonal, constituido este año por el escritor Félix de Azúa. El V Premio Bruguera de Novela, cuya dotación es de 12.000 euros, fue declarado desierto este lunes 1 de febrero. Como en sus anteriores convocatorias, el premio contó con un jurado unipersonal de reconocido prestigio en el ámbito literario, que en esta ocasión era Félix de Azúa. José Manuel Caballero Bonald, Eduardo Mendoza, Ana María Matute y Esther Tusquets fueron los encargados del fallo de las primeras cuatro ediciones. La editorial catalana recibió un total de 334 manuscritos, de los cuales 236 eran de autores españoles, 32 de México, 20 de Argentina, 20 de Chile, 7 de Uruguay y el resto, de distintos países (Austria, Brasil, Colombia, Estados Unidos, entre otros). Fuentes de la editorial han informado que la decisión se tomó al considerar “que no había ningún escrito de calidad suficiente” y “para no bajar el alto listón que han dejado los ganadores de las últimas ediciones”. El premio literario recayó en las cuatro ediciones anteriores en las novelas Todos se van, de la escritora cubana Wendy Guerra; Me refiero a los Játac, de Carlos Peramo; La soledad de las vocales, de José María Pérez Álvarez, y El heredero, de Mario Catelli. Fuentes: EFE • El País *** Asociación de Escritores Noveles iniciará club de lectura La Asociación de Escritores Noveles de España (AEN, http://www.asociacionescritoresnoveles.es) pondrá en marcha esta semana un club de lectura en Gijón, tras el acto de presentación que tendrá lugar el próximo miércoles 3 de febrero a las 10 horas en las instalaciones que la entidad tiene en esta ciudad española (calle Zoila, 20 bajo), y al que asistirá la presidenta de la entidad, Covi Sánchez, el delegado en Asturias, Lorenzo Pollán, y un nutrido grupo de asociados de la región. Ésta es una de las muchas actividades promocionales que organiza habitualmente la asociación y con la que se pretende compartir el gusto por la lectura, y que a su alrededor se generen actos de convivencia en la que asociados y público en general puedan debatir, comentar y compartir los gustos y la afición por la lectura, así como dar a conocer la propia asociación como canal de formación, información, y asesoramiento a las personas que cultivan el hábito de la escritura y de la lectura. El club, que tendrá un cupo máximo de 15 participantes, se reunirá todos los miércoles a partir de las 19 horas, hasta el mes de junio. En esta edición se leerán El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence; Nada, de Carmen Laforet; Las benévolas, de Jonathan Littel, y La espuma de los días, de Boris Vian. Fuente: AEN *** El Tercer Reich, la primera novela de Bolaño, ve la luz esta semana La editorial española Anagrama (http://www.anagrama-ed.es) lanzará este 4 de febrero en España y Chile la novela inédita y primeriza de Roberto Bolaño, El Tercer Reich (http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_466), ambientada en la Costa Brava, y en la que el autor navega por los límites de la realidad, los juegos de guerra y la ficción. Bolaño terminó de escribir El Tercer Reich en 1989 y la guardó en un cajón, mecanografiada. Como informáramos en nuestra edición 197 (http://www.letralia.com/197/1104reich.htm), la novela salió a la luz en la Feria de Fráncfort 2008 de la mano del agente literario, Andrew Wylie (http://www.wylieagency.com), alias “El Chacal”, quien gestiona los derechos de Bolaño para sus herederos. Jorge Herralde, fundador y director de Anagrama, consiguió los derechos para completar su particular “biblioteca Bolaño”. Herralde presume de que toda la obra del Bolaño novelista y cuentista está actualmente en su editorial: once novelas y cuatro libros de relatos, además de algunos ensayos, discursos o su faceta poética. Escrita en forma de diario, la novela es protagonizada por Udo Berger, un joven de 25 años que está en el mejor momento de su vida. Su pasión y su ocupación son los juegos de guerra; es un campeón en su país, y escribe artículos en las revistas especializadas. Tiene la independencia económica tan deseada por los jóvenes, amistades interesantes y profundas, como Conrad, su compañero de juegos, una novia a la que ama, Ingeborg, y a diferencia de lo que le sucedía en la adolescencia, ahora nunca se aburre. Udo y su novia Ingeborg se van a pasar unos días al lugar de la Costa Brava donde él veraneaba con su familia cuando era niño, y se alojan en el hotel Del Mar, el mismo de aquellos días. Es el primer viaje que hacen juntos, quizá el ensayo para una futura convivencia. Udo hace instalar en su habitación una gran mesa donde despliega los hexágonos y las fichas de sus batallas; no tiene demasiado interés por el sol y la playa, prefiere pensar nuevas líneas y estrategias para el Tercer Reich, su juego. Por la noche van a una discoteca y conocen a Charly y Hanna, otra pareja de jóvenes alemanes. Beben, hacen planes para los días que vendrán, y cuando bajan a la playa al final de la noche, Charly desaparece. Roberto Bolaño nació en Santiago en 1953 y murió en Barcelona en 2003. El año 1998 fue un año clave en su vida. Aquel año su novela Los detectives salvajes recibió dos importantes distinciones: el Premio Herralde de novela y el Internacional de Novela Rómulo Gallegos. La novela narra las aventuras de dos hombres embarcados en la búsqueda de una escritora mexicana desaparecida durante la revolución. Los esfuerzos por encontrarla se prolongarán desde 1976 hasta 1996. Poco después de este reconocimiento público, y tras veinticinco años de ausencia, Bolaño visitó Chile. A raíz de esta visita surgió una nueva novela, un cuadro alegórico del Chile pinochetista, cargado de fantasmas, torturadores y toques de queda, titulada Nocturno de Chile (2000). El mismo año de la aparición de este libro, Bolaño entró en lista de espera para un trasplante de hígado. Su estado de salud empeoraba, y decidió consagrar su vida a la que debía ser su obra cumbre, 2666. El pasado jueves 28 de enero, el diario español El Mundo publicó en exclusiva las primeras páginas de El Tercer Reich (http://bit.ly/aXyhW6). Nazismo, juegos y sexo son los temas principales de esta “novela primeriza, que no de principiante”, según precisó el crítico y escritor español Ignacio Echevarría. Echevarría, que fue gran amigo de Bolaño y a quien el escritor designó como encargado póstumo de sus textos, reveló este fin de semana en entrevista con el diario chileno El Mercurio (http://www.elmercurio.com) que la novela recoge los motivos recurrentes de Bolaño, “muy en particular su capacidad para crear, con muy pocos elementos, ambientes mórbidos en los que se siente, agobiante, la inminencia de algo siniestro”. Fuentes: El Mercurio • El Mundo • Europa Press *** Conmemoran centenario de Francisco Pino con antología poética Con motivo del centenario del poeta español Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002), cumplido el pasado lunes 18 de enero, Ediciones Cálamo (http://www.ecalamo.com) acaba de publicar una nueva y cuidada antología de la amplísima obra de este autor, sin duda una de las voces más personales y valiosas de la poesía española del siglo XX. Calamidad hermosa es el título que ha elegido para esta antología la profesora y también poeta Esperanza Ortega, que se ha encargado de seleccionar los textos y de escribir una breve y sugerente semblanza de Francisco Pino, narrada a partir del momento en que conoció al poeta en su casa de El Pinar de Antequera. El título de esta antología, que se presentará públicamente en Valladolid con una lectura poética el próximo 5 de febrero, procede de un poema del propio Pino sobre su quehacer literario, una obra que, en palabras de Esperanza Ortega, “conserva la rebeldía y la frescura propias de la juventud, cualidades que siguen haciéndola inclasificable”. En efecto, según la antóloga, Pino fue uno de los poetas más originales e innovadores del siglo XX, siempre al margen de grupos y tendencias. En su personalidad, aparentemente contradictoria, convivieron la rebeldía, la religiosidad y el erotismo, además de la tensión constante entre materialidad y trascendencia, entre realidad y fantasía. Nacido en una familia burguesa dedicada al comercio, combinó toda su vida la dirección del negocio familiar con la escritura. Publicó sus primeros poemas en revistas vanguardistas que él mismo codirigía junto a su amigo José María Luelmo: Meseta (1928), Ddooss (1931) y A la nueva ventura (1934) (estos poemas iniciales no serán recogidos en libro hasta 1981 con el título de Méquina dalicada). Para superar la traumática experiencia que le causa la Guerra Civil, vivió volcado en la poesía en una especie de activo exilio interior en su casa, junto a su esposa, María J. Aguirre. “En la tierra de Castilla hallará el sentido de su vida y su abundante obra poética, compuesta de unos setenta títulos —muchos de poesía visual—, que en su mayoría publica él mismo en ediciones originalísimas, de tiradas reducidas, hoy consideradas joyas bibliográficas”, según explica Ortega. Su obra completa aparecerá publicada con los títulos de Distinto y junto: poesía completa (1990) y SYNO SINO (poesía visual) (1995), si bien cuando se podía prever que su trayectoria creativa había llegado a su fin, el anciano poeta publicó algunas de sus obras más innovadoras, muestra de su prodigioso vitalismo: en 2002, año de su muerte, aparecieron El pájaro enjaulado y Claro decir, una despedida jubilosa de la vida y la poesía. Francisco Pino mereció, entre otras distinciones, el Premio de las Letras de Castilla y León (1989) y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2000). Cálamo Poesía, colección creada por el sello editorial palentino hace dos años, ha publicado hasta ahora poemarios de Jesús Hilario Tundidor (Fue), Jacques Ancet (La quemadura), Julia Otxoa (La lentitud de la luz), Claudio Rodríguez (Alianza y condena) y Fermín Herrero (De la letra menuda). Fuente: Ediciones Cálamo *** Bolivia celebra festival internacional de poesía Los poetas Jorge Boccanera, de Argentina; Roberto Echavarren, de Uruguay, y Nadia Prado, de Chile, participarán en el Primer Festival Internacional de Poesía Bolivia, que se celebrará del 8 al 13 de febrero en las ciudades de La Paz y Oruro. El director del festival, el poeta boliviano Benjamín Chávez (La Paz, 1971), indicó que los tres autores citados han confirmado su presencia en el encuentro. Sobre Bocannera, que ganó el VIII Premio Casa de América de Poesía, Chávez sostuvo que es uno de los poetas más importantes no sólo de Argentina, sino de toda América. También destacó que Echavarren es autor de importantes antologías de poesía latinoamericana y afirmó que la chilena Prado es, “sin duda, una de las poetas más importantes de su generación”. “Además de estos tres grandes vates llegará una decena más de literatos de Europa y América Latina, cuyos nombres se anunciarán en los siguientes días y estarán presentes también varios de los más destacados poetas bolivianos de la actualidad”, apuntó. Chávez, premio nacional de poesía en Bolivia en 2007, dijo que comenzó a perfilar la realización de este evento en su país, después de participar en abril de 2008 en el festival de la ciudad colombiana de Medellín. La Paz, sede del gobierno de Bolivia, acogerá los primeros días del encuentro, en tanto que los últimos, entre el 10 y el 13, se desarrollarán en Oruro, de forma paralela a la celebración de su carnaval folclórico, reconocido internacionalmente. Fuente: EFE *** Cultura y literatura de la Amazonía analizarán en un simposio Como parte de las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla 2010), que se celebrarán en Río de Janeiro del 2 al 6 de agosto, el Instituto de Letras de la Universidad Federal Fluminense (http://www.uff.br), la Asociación Internacional de Peruanistas y la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana (http://www.dartmouth.edu/~rcll) están organizando el simposio “Representaciones culturales y literarias de la Amazonía”, que se ocupará de analizar las representaciones culturales y literarias de la selva amazónica. Para la realización de este evento, los organizadores están convocando a la comunidad académica a enviar ensayos sobre el espacio amazónico en la literatura y cultura (textos coloniales, relatos de viajes, novelas, ensayos, cuentos, poesía, teatro, cine, performance); las dinámicas de las miradas de la selva (miradas desde afuera y adentro; miradas de género); mitos, canciones, ikaros y relatos orales amazónicos; discursos políticos; proyectos, utopías y distopías, programas expresados sobre la Amazonía, y autores, corrientes, continuidades y discontinuidades sobre la Amazonía en tanto objeto de estudio y representación. Los interesados en participar deben enviar, antes del 15 de febrero, el título y una sumilla de no más de doscientas palabras en las que se resuma el contenido de la ponencia a presentar, que deberá tener una extensión máxima de veinte minutos y podrá estar en español o portugués. El Comité Científico revisará las propuestas y seleccionará aquellas que sirvan para organizar paneles multidisciplinarios. Se comunicarán las decisiones a más tardar el 26 de febrero. Los envíos deberán hacerse por vía electrónica a la siguiente dirección: aip.congresos@gmail.com. Las ponencias seleccionadas deberán entregarse luego del simposio en formato de artículo para su publicación en un número especial de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, editada en la Universidad de Tufts (http://www.tufts.edu), Estados Unidos. Fuente: Organizadores del evento *** Dictarán en Argentina diplomatura en gestión cultural La Universidad Católica de Córdoba (http://www.ucc.edu.ar) y la Fundación Ábaco-Cultura Contemporánea (http://www.abaco.org.ar) dictarán en Argentina, a partir del mes de marzo, su Curso de Formación Superior Diplomatura en Gestión Cultural, que está destinado a graduados o estudiantes avanzados en artes, comunicación, turismo, diseño, arquitectura, administración, humanidades o carreras afines, que deseen formarse en la gestión de espacios o eventos, dentro del ámbito privado o público. El curso está estructurado en tres orientaciones: Gestión de las Artes, coordinado por Francisco Marchiaro; Cultura, Comunicación y Política, coordinado por Franco Rizzi, y Gestión de Museos, Patrimonio y Turismo Cultural, coordinado por Adrián Manavella. Tales propuestas académicas se fundan en la convicción de que la formación de quienes se desempeñan o desean hacerlo en instituciones, organizaciones o espacios independientes de la cultura, presenta tres circuitos que se complementan: sus propias herramientas de administración y planificación organizacional; su capacidad de análisis y valoración de la realidad social en la que están insertos, y a la que deben intentar situar en un contexto internacional plagado de amenazas y posibilidades; y una indispensable formación artístico-cultural general con acento en las producciones locales y recientes. Para pre inscribirse, los interesados deben comunicarse por correo electrónico, especificando la orientación y modalidad de cursado elegidas, a gcultural@abaco.org.ar y cultural@uccor.edu.ar. Las clases serán presenciales o a distancia y el cupo es limitado. Los organizadores han dispuesto cuatro categorías de medias becas a las que se puede aplicar, en sus tres orientaciones: mérito académico, escasez de recursos económicos, idoneidad y discapacidad. Para solicitarlas el interesado deberá inscribirse y enviar por correo electrónico una carta de motivación a la dirección del curso. Fuente: Ábaco |||||||||||||||||||||||||||||| ESPECIAL ||||||||||||||||||||||||||||| ||||||||||||||||| HAITÍ: LAS PALABRAS NO BASTAN ||||||||||||||||| === Haití ================================================================= === Las palabras no bastan ================================================ El fuerte movimiento sísmico de magnitud 7,0 que, junto con sus réplicas, destruyó buena parte del territorio de la nación hermana de Haití, considerado el mayor desastre natural sufrido en el continente, arrojó cifras estimadas que hablan de 200.000 muertos, 250.000 heridos y alrededor de un millón de personas sin hogar. Las campanas han doblado por todos nosotros, poniendo a prueba nuestra solidaridad. En este pequeño especial, tres escritores aportan sus mínimos granos de arena, que esperamos puedan incidir al menos en la toma de conciencia. El uruguayo Jorge Majfud critica la costumbre vil de sacar provecho de las tragedias, y nos recuerda que en estos momentos lo más importante es darle una mano a quienes más lo necesitan. Desde Panamá, el chileno Rolando Gabrielli propone al ser humano dar un vistazo oportuno al espejo del horror. Finalmente, la venezolana Silvia Hebe Bedini adopta, en un relato narrado en primera persona, la voz de un haitiano que nos llama desde los escombros. Hay quien piensa que es poco lo que puede hacerse desde la palabra. Nosotros estamos de acuerdo. Por ello, tú que nos lees puedes hacer algo más. Sal de casa, dirígete a la iglesia, la Cruz Roja o cualquier otra organización humanitaria e infórmate sobre las múltiples maneras que existen para ayudar a nuestros hermanos haitianos. === Los demonios de Haití Jorge Majfud =============================== Después del gran terremoto de Haití aparecieron varias teorías sobre sus causas. Según el cónsul de Haití en Brasil, George Samuel Antoine, la culpa había sido de la macumba y de la raza: “O africano em si tem maldição. Todo lugar que tem africano tá foda (jodido)”. El influyente tele-evangelista Pat Robertson afirmó que la desgracia se debía a que el pueblo haitiano tenía un pacto con el diablo (“a pact with the devil”). Un pacto secreto. Tal vez tan secreto que, a excepción de Pat Robertson, ni Dios se enteró. De lo contrario seguramente el amor infinito del Creador hubiese evitado que miles de niños inocentes muriesen por este complot cósmico. O lo sabía y lo permitió, no por debilidad sino por Su conocida política de no intervención. Otra teoría muy difundida y acreditada por miles de editores, blogueros y presidentes como Hugo Chávez afirma que el terremoto que borró del mapa la capital del país y mató a más de cien mil personas fue causado por Estados Unidos para desestabilizar el régimen de Irán. Lo que de paso demuestra el poderío tecnológico de Estados Unidos, capaz de mover las placas tectónicas que sostienen mares y países enteros. Aunque secular, la teoría tiene mucho de la tradición teológica según la cual Dios suele arrasar pueblos enteros para evitar que el verdulero de la esquina engañe a su mujer. Otros presidentes y columnistas afirman que la ayuda norteamericana en realidad se trata de una invasión, para saquear las riquezas de Haití y para lograr una posición estratégica en el Caribe, cerca de Cuba. Otra prueba de que los servicios de inteligencia norteamericanos andan distraídos, ya que todos saben que Haití es el país más pobre del hemisferio y que más cerca de Cuba está Guantánamo, por lo cual es posible que pronto Estados Unidos invada Guantánamo también. O habría que pensar si este tipo de teorías antinorteamericanas no son producto de alguna perversa agencia norteamericana. Porque no hay mejor forma de desacreditar cualquier crítica antiimperialista que las estupideces del género antiamericano. A este ritmo, pronto llegará el día en que pocos creerán que Truman fue el presidente que ordenó arrojar dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki. Acción que, gracias al sacrificio heroico de decenas de miles de niños inocentes, probablemente haya evitado la muerte de decenas de miles de niños inocentes. * * * Mientras cada grupo ideológico saca partido dialéctico del terremoto de Haití, miles de niños continúan agonizando y muriendo sin remedio. Pero todas nuestras mejores palabras van a morir allí donde muere un niño. Todos nuestros mejores pensamientos van a morir allí donde un niño deja de llorar por el hambre, el dolor y toda la injusticia que no entiende. Todas nuestras mejores ideas y nuestros mejores discursos se convierten en un puñado de tierra estéril allí donde una madre pone flores en la pequeña tumba. Por si acaso alguna de nuestras palabras de horror y de indignación evitase la muerte de un solo niño en el mundo, merecería vivir. Es decir, casi ninguna. O ninguna. Por si acaso nuestras palabras acompañasen nuestros actos como la alegría acompaña la sonrisa de un niño, como la riqueza de un país acompaña el valor de su moneda, acaso sí nuestras palabras tendrían algún valor. Así nuestras palabras serían algo más que cobardes símbolos, vacíos discursos, bonitas flores que van a perfumar la cama del indignado perezoso. Y con todo, acaso las palabras todavía valen cuando mueven. Les damos valor y sentido cuando nos movemos por ellas. Allí, las palabras que conmueven y no mueven no sirven. Comencemos por dar algo. Para aquellos niños, un vaso de agua vale más que mil palabras. ** Jorge Majfud jmajfud@hotmail.com Escritor uruguayo (Tacuarembó, 1969). Arquitecto graduado en la Universidad de la República del Uruguay (1996). Ha sido profesor en la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Técnica del Uruguay, donde ha enseñado artes y matemáticas. Enseña literatura latinoamericana en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay, 1996; Baile del Sol, Tenerife, España, 2001) y La reina de América (Baile del Sol, 2001), el libro de crónicas 9 viajes (Trilce, Montevideo, 2002) y los libros de ensayo Crítica de la pasión pura (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires, Argentina, 2000) y El tiempo que me tocó vivir (2004). También textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre séculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Ediçoes, Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y artículos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones, como La República, El País, La Vanguardia, Rebelión, Resource Center of The Americas, Revista Iberoamericana, Eco Latino, Jornada, Centre des Médias Alternatifs du Québec y otros. Es miembro del Comité Científico de la revista Araucaria de España. Ha colaborado en la redacción de Enciclopedia de Pensamiento Alternativo (Buenos Aires). Sus ensayos y artículos han sido traducidos al inglés, francés, portugués y alemán. En 2001 recibió mención del Premio Casa de las Américas, Cuba, por La reina de América. Obtuvo el Premio Excellence in Research Award in Humanities & Letters, UGA (Estados Unidos, 2006). === El espejo oscuro de Haití Rolando Gabrielli ====================== ¿Haití puso punto final a su historia? ¿Haití da vuelta la página de su propia trágica página? ¿Haití se inmola en un último grito de horror? ¿Haití nos hace temblar a todos con la muerte, el olvido de dos siglos, la antropofagia perfecta y décadas de horror? ¿Haití es la memoria de su destrucción? ¿La muerte se suicida en Haití? La Humanidad debiera mirarse en el espejo oscuro, roto, borroso, en la risa muerta, la pobreza bíblica, la larga noche sin fin de Haití. Papá Doc, Baby Doc y todos los dictadores que han gobernado la pequeña isla, la república negra y ex colonia de Francia, la esclava insurrecta Haití, le arrebataron el alma al pueblo haitiano y mataron su tierra. La perversidad ha regido los destinos de Haití y perpetuado con ferocidad la tragedia, el más olímpico de los olvidos internacionales. El Hombre sembró en Haití la muerte por décadas. El hombre agotó las tierras. El Hombre taló los árboles. El Hombre honró a la muerte, la pobreza, la humillación del hombre por el hombre. El Hombre limita con sí mismo. 2 Haití Haití fue borrado de la memoria, la pobreza escribe su mejor libreto bajo los escombros de Puerto Príncipe. El olvido está de duelo. 3 La muerte La muerte acumula cadáveres de muertos que ella misma mató o mandó a matar. Ahora todos saben que no es posible vivir de espaldas de la muerte. ** Rolando Gabrielli rolandoamadeo22@yahoo.com Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida “Fechado en Panamá”, en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli) y mantiene un blog en http://rolandogabrielli.blogspot.com. === Haitiano Silvia Hebe Bedini ====================================== Llevo cuatro días encerrado en este hueco sin recibir siquiera sonidos desde el exterior. Presumo que nadie sabe que aún estoy vivo, y estoy casi seguro de que ya no se organizan búsquedas de rescate en esta zona. Toda mi vida ha sido una espera, una lenta espera de trascender mi miseria o de acortarla accidentalmente, uniéndome a la legión de espíritus sin cuerpo, vencidos pero aún aferrados a su lucha en este suelo. Soy padre y soy hijo, soy amigo y soy compañero de esquina de más de un despojado como yo. Mis hijos se han ido hace tiempo en búsqueda de un mejor lugar en donde pelear la batalla de la vida diaria. Sus cartas siempre han conseguido llegar hasta mí de algún modo u otro luego de deambular de mano en mano y ser leídas por pocos. Aprender a leer no es algo a lo que se acceda fácilmente en estos tiempos. Yo tuve la suerte de vivir algún tiempo bueno y por eso las cartas de mis hijos siempre llenaron mis ojos con lágrimas y amor del que duele pero sana. Tuve suerte, tuve una educación que para muchos aquí es sólo una utopía. Soy hijo, siempre lo seré, aunque desde este hueco sería difícil adivinar si me he transformado ya en un huérfano o si ellos, con mejor suerte que yo, ya han asumido que cargarán hasta su muerte con esa palabra aún no inventada y con ese dolor sin adjetivos. Sobreviví a los peores huracanes que azotaron la isla y creí, luego de esos desastres “naturales”, que mi dios dejaría de probar nuestra resistencia. No pasó mucho tiempo desde que las imágenes de mi Haití querido fueron una triste noticia en primera plana de los diarios mundiales. Haití siempre debiera ser noticia, y alcanzar los primeros planos hasta que su dolor se haga tinta indeleble y desesperación ajena, pero nuestra pobreza es ya una costumbre del mundo y lo ya sabido y ajeno, por más injusto que sea, no vende ejemplares ni despierta conciencias. Somos una especie de callo emocional internacional para muchos, aunque por suerte para otros nunca hemos dejado de ser una emergencia. Yo creo en un dios aunque no lo llame Dios, es mi guía, mi espíritu protector, y soy un agradecido. Le pido poco y le agradezco mucho; quizás por eso siempre he tenido pocas cosas materiales pero he crecido en pensamientos y sentimientos. Alguna vez he sido parte de rituales que me alejaron de mi conciencia y me sumergieron en los sonidos de los tambores hipnóticos, inmerso en las vías de exploración de los caminos de encuentro con las creencias de mi pueblo. Mi esencia no ha cambiado al acercarme o alejarme de ellos y puedo decir hoy con orgullo que no he rehusado a ser parte de la cultura de mis ancestros, que la he palpado con el alma y los sentidos, que soy un fruto de mi tierra y su historia. Cada país carga con su historia, sus dioses y sus demonios, pero quien desde afuera intente generalizar el pensar de una nación, expone su ignorancia acerca del ser humano. Los rumbos del alma no saltan a la vista. Y es ese rumbo interno que me define, el que no me ha permitido ejercer la libertad de escapar de mi destino, de rehacerlo desde otra tierra. Algunas decisiones son sólo permisos. Cuatro días en este encierro de polvo, dolor y silencio no me permiten otra cosa que pensar y cortar amarras. No me permito pensar en un futuro ni tampoco dormirme. La desesperación se ata al pánico por momentos y entonces creo perderme para siempre, pero mi alma se aferra a la esperanza de sobrevivir una vez más al castigo de una naturaleza impiadosa que se ensaña con mi pueblo, sin misericordia, desoyendo los avisos de mi dios a quien imagino gritando: “¡No a ellos! ¡No a quienes no poseen las herramientas para reforzar su fe ante el caos y la desolación! ¡No a un pueblo que carece de líderes con poder para cambiar su suerte!”. La naturaleza no es un ser humano, no castiga, no opina, no elige, lo sé, pero es previsible a veces y quienes tuvieron la riqueza de acceder a doctorados en el estudio de catástrofes naturales han usado su lenguaje para dar vida al mensaje, al aviso. ¿Y luego qué? Mi dios se queja, lo sé, aun sabiendo que la ayuda llega en el momento en que el aviso se hace muerte y caos. Desde muchos lugares, incluso desde países que no comparten nuestra cultura ni nuestro continente, hemos recibido en el pasado cercano ayuda ante catástrofes anunciados, ya cuando nuestra desesperación era aguda y por eso noticia. He sido testigo de la ayuda intempestiva, contundente, para intentar rescatar a los sobrevivientes o crear fosas comunes para los muertos, como seguramente ahora estarán cavando. No quiero parecer desagradecido, no lo soy, mi corazón los honra y está con ellos, pero ese tipo de ayuda tiene una fecha de vencimiento, no nos alcanza para honrar la vida entre un desastre y otro. En esos lapsos es cuando la muerte planea nuestro entierro. Necesito agua, necesito luz, necesito escuchar una voz o un ladrido, un golpe, un derrumbe que me lleve a esperar una salida. No puedo mover más que mis dedos y apenas un poco mi cabeza. Si aún sigo vivo es porque respiro. Aire, polvo, no importa, hay oxígeno aún a mi alrededor y es probable que esté filtrándose hacia mí desde la superficie. Hay un camino entonces, tal vez un pasadizo tan angosto como mis venas y tan imperceptible como el color de mi piel en este momento. Soy gris, estoy gris polvo, y qué importa. Mi color es el color de mi alma, transparente, brillante, rojo a veces ante el dolor y la furia del desamparo, azul como el cielo que cubría mis noches y color tierra de descanso. No sé si estoy solo en esta pila de derrumbes, pero siento que estoy solo por primera vez en mi vida. Y con mucho tiempo para pensar en todo aquello en que ya he pensado decenas de veces. La vida, la muerte. No veo ahora la gran diferencia entre dormirme y morirme, y la verdad es que tengo mucho, demasiado sueño. Mi última decisión será entonces elegir el momento de mi muerte. Cuatro días no me han vencido pero sé que el azúcar en mi sangre y mi deshidratación darán el último veredicto. Un ultimátum a mi cerebro y mi corazón se aliará al vencido. Mi alma, sin embargo, prescindirá de líquidos y de sólidos, de curas y de oxígenos, y volará de aquí en cuanto mi decisión de volar se transforme en un hecho. ¿No es eso magnífico? Cuatro días... Ya es hora de dejar de mentirme y reconocer que no puedo, de ninguna manera posible, medir aquí el tiempo. Ni siquiera puedo asegurar que estoy vivo. Se necesita tener un espejo humano para saberse vivo, una respuesta, una mirada, un sonido. Pero por si acaso, aun si ya no soy de carne y hueso, quisiera creer que puedo enviar mis pensamientos a través de mi espíritu hacia algún escritor con insomnio, e inspirarlo a escribir unas pocas páginas sobre mis ganas de salir de este hueco, de llegar con mi voz a todos aquellos que tienen en sus manos y sus cuentas bancarias la posibilidad de ayudar a la gente de mi país a sentirse dignos de estar vivos y de ser haitianos, de sentirse merecedores de ayuda por el simple hecho de sobrevivir una vida que muchos otros ni siquiera podrían soportar como testigos, viéndola por TV. Le pediría a todos aquellos que gozan de millones, mansiones, colegios exclusivos, vacaciones en islas exóticas y lujos terrenales ridículos que nos destinen al menos sus migajas para poder ver a nuestros hijos crecer sin morirnos antes de enseñarles a sobrevivir la miseria que les ha tocado enfrentar. Y a aquellos que no poseen dinero, que usen su voz, sus letras, esas herramientas poderosas que despiertan conciencias y empujan acciones. Que informen, que pidan, que griten lo que nosotros no podemos gritar por estar ya cansados de repetir el mismo grito. La ayuda debe preceder a los huracanes y los sismos, la ayuda debe ayudarnos a vivir, no a sobrevivir. Nuestra voz debería ser escuchada sin ser atenuada por nuestros tambores o nuestras creencias, quizás distintas a quienes nos miran, ahora impresionados y angustiados, vía Internet o por TV. Ser humanos, ser, humanizarnos, a toda hora, en todo momento, no pido mucho. Nuestras emergencias son crónicas, y requieren más atención que las guerras de ideas y poder. ¿Qué más puede hacer la naturaleza para llamar la atención del mundo entero sobre nosotros, los haitianos? Nadie elige sus miserias. He aprendido que la vida es una ruleta, rusa a veces, que nos obliga a aprender a sobrevivir distintas situaciones. A nosotros nos tocó este dolor, repetido y amplificado en la dependencia de los recursos ajenos. No hace falta aclarar que no es un aprendizaje fácil. Desde este hueco perdido en un tiempo indeterminado, sólo puedo esperar que alguien recupere mis súplicas y las divulgue, que las interprete y traduzca, y que haga llegar mi humilde pero intenso agradecimiento a quienes creen fervientemente que todo ser humano merece ser celebrado y ayudado como ser humano, en su antes y su después, en su llegar y su partir, porque después de todo... Todos somos la misma cosa. Si la vida me da otra oportunidad para celebrarla, no escaparé de mi tierra de pobres y de duelo, cumpliré la promesa de mis antepasados y de mi gente: esperar y creer que Haití no morirá en el intento de elevarse entre sus ruinas. Desde mi lugar de escritora necesito gritar este mensaje, tan imaginario como real, un grito ajeno encerrado en su propio eco, una emergencia que supera su cotidiana emergencia, un duelo crónico que los haitianos han sido obligados a enfrentar y cuya intensidad muchos de nosotros ni siquiera podría imaginar. El agradecimiento a quienes responden al pedido de ayuda es tan profundo como mis deseos de que nuestra mirada no se desvíe del dolor de los haitianos una vez que la naturaleza deje de llamar sádicamente la atención sobre ellos. ** Silvia Hebe Bedini silbedini@yahoo.com.ar Médica pediatra y neuróloga infantil (Buenos Aires, Argentina, 1967). Reside en Los Ángeles y es escritora. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Camus y la muerte de los automóviles de lujo en Francia =============== === Montague Kobbe ======================================================== El 4 de enero se cumplieron 50 años de aquel trágico accidente automovilístico, sucedido en la carretera nacional N5 de Francia, que le costó la vida a uno de los principales exponentes de la literatura francófona moderna, Albert Camus, así como a su editor y amigo, Michel Gallimard, quien iba al volante de su Facel Vega HK500. La cantidad de publicidad negativa que el fabricante de automóviles de lujo habría de recibir a partir de este momento significó la caída en desgracia de la compañía y, en definitiva, su desaparición apenas cuatro años más tarde. Las circunstancias que rodean el accidente son tan triviales como inciertas son sus causas: Camus se encontraba en la región de Provenza, donde tomaba unas vacaciones familiares junto a su esposa y sus hijos gemelos. El regreso estaba pautado para el 2 de enero de 1960, cuando habrían de tomar un tren desde Aviñón hasta París. Sin embargo, su amigo Michel Gallimard le propuso ocupar el último asiento libre en su HK500 y hacer el viaje de regreso en coche, junto con la esposa e hija de Gallimard. El trayecto de 700 kilómetros debía tomarles dos días. Camus, aceptó, sellando, sin saberlo, su destino fatídico. A menos de 100 kilómetros de la capital, Michel Gallimard perdió el control de su Facel Vega, que se estrelló de frente contra un árbol desgraciado. El impacto tomó la vida de Camus instantáneamente; Gallimard sería llevado al hospital, dónde moriría al poco tiempo, víctima de sus heridas; Janine Gallimard y su hija, Anne, ubicadas en los asientos traseros, salieron ilesas del percance —al menos físicamente. La tragedia fue total. Albert Camus, hijo de la guerra Nacido el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi (actualmente Dréan), en lo que en aquel momento fuera la Argelia francesa, la familia de Camus pertenecía al estrato más ordinario de inmigrantes franceses en la colonia, conocidos comúnmente como pied-noir (pies negros, en referencia a su éxodo hacia África). Por lo tanto, desde muy temprana edad Albert se vio enfrentado al trabajo arduo y a la desilusión. Su madre, de ascendencia española, era parcialmente sorda y trabajó durante los años de la Gran Guerra en una fábrica. Su padre, campesino y patriota, no volvería de su asignación a los campos de batalla, donde encontró su muerte en 1914, en la primera batalla del Marne. Llegado el período de entreguerras, Camus se asentó junto con su madre en un vecindario pobre de Argel, donde albergó la primera ambición de su vida: convertirse en jugador profesional de fútbol. Pero el destino habría de depararle otras cosas, y sus deseos se vieron frustrados cuando fue diagnosticado con un caso de tuberculosis. Así pues, Camus se inscribió en la Universidad de Argel, donde consiguió su título en filosofía en 1936. Por el resto de su vida, Camus sostendría que una novela no es más que una instancia ejemplar de una filosofía específica. Al mismo tiempo, sus tendencias políticas se veían influenciadas claramente por su contacto con el proletariado, por su experiencia directa de lo que es la pobreza. En 1935 Camus se enlista en el Partido Comunista de Francia, pero su simpatía hacia la causa argelina, para la cual abogaba autonomía, si bien no independencia total, pronto lo lleva a meterse en problemas. Menos de dos años más tarde sería expulsado del partido, cuando se hacía evidente que su ideología no era compatible con la marxista-leninista. En el futuro, el excelso escritor habría de alinearse con los grupos anarquistas de Europa. Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en Europa, Camus apenas contaba con 25 años de edad. Entonces, morir en el campo de batalla habría podido convertirse en una tradición familiar, de no haber sido por su tuberculosis, la cual le causó problemas toda la vida, pero también le valió para conseguir un salvoconducto y dispensa militar. Fue así como el mundo de la literatura ganó a uno de los mayores exponentes del siglo XX. En 1942, en medio de la ocupación nazi de París, Camus publica su primera novela, El extranjero, seguido por un magnífico ensayo filosófico titulado El mito de Sísifo. Juntas, estas dos obras constituyen una muestra comprehensiva y coherente de la propuesta de Camus en cuanto a la vida y el arte —una propuesta que a menudo ha sido catalogada de diferente manera, desde nihilismo hasta existencialismo, pasando por el más comúnmente aceptado absurdismo. En Sísifo, Camus encuentra un personaje que le permite exponer sus teorías acerca del sentido de la vida. Sísifo, generalmente retratado como un ente atormentado en el saber que su tarea se verá siempre arruinada por el castigo de un Dios vengativo que hace rodar aquel peñasco montaña abajo cada vez que él lo acerca a la cima, se ve confrontado por la opción del suicidio en la versión de Camus. Al no optar por él, Sísifo se somete al absurdo de verse frustrado por toda una eternidad. Sin embargo, en el esfuerzo diario Sísifo consigue consuelo, por lo que dedica todo su empeño a hacer lo que debe. Un conformismo que, para Sísifo, sabedor de su destino, puede confundirse con nihilismo. Pero para el ser humano de a pie, que no conoce su destino ni puede saber el futuro, es más bien un humanismo que se centra en aquello que el individuo puede controlar —lo demás queda al cinismo de un Dios a quien, sin lugar a dudas, le atrae el absurdo. Tras la guerra, la posición de Camus como uno de los intelectuales de mayor calibre en la Francia victoriosa queda cimentada. Hacia el final de la guerra Camus había comenzado a trabajar en el teatro, donde su obra, Calígula, es producida en 1945, seguida por El malentendido de 1947. Ese mismo año Camus publica su obra maestra, La peste, en la que relata cómo la enfermedad, acaso un símbolo intercambiable por la guerra, el nazismo, la opresión, penetra sin tregua la ciudad de Orán, cobrando vidas a diestra y siniestra sin discriminación ni piedad. A lo largo de los años 50 Camus se vio más envuelto en activismo político, su pensamiento siempre atrincherado en la ideología liberal e individualista que lo caracterizó toda su vida. En efecto, siempre se supo opositor de convenciones como el matrimonio, para el que se confesaba inadecuado, a pesar de haberlo contraído en dos ocasiones diferentes. Pero inclusive después de verse consagrado como una figura de reconocimiento mundial, Camus siempre fue un individuo reservado. Así lo explicó en su discurso de aceptación del premio Nobel de literatura en 1957, cuando se declaró halagado a la vez que sorprendido por la decisión de la Academia. Al contrario que su amigo-vuelto-retractor, Jean-Paul Sartre, Camus aceptó el premio, aun cuando reconoció que, de haber tenido que votar por alguien, habría escogido a André Malraux. Aunque para entonces Camus ya había producido su obra Los justos (1949), y había publicado lo que sería su última novela, La caída (1956), su discurso describe su obra como una que está “en progreso”, por lo que no consideraba que su legado estuviera completo. Cuando aquel desgraciado árbol de la Borgoña vino a terminar la vida de Camus, éste contaba apenas con 46 años de edad. Pero habían sido unos 46 años intensos: en ellos, Camus había logrado salir de la pobreza más absoluta, y lo había hecho en base a su esfuerzo y trabajo; había escapado de la anonimia de la periferia para consagrarse en la gran escena de París; había pasado de ser un hijo huérfano de padre a ser padre de mellizos —y eso sin traicionar su acérrimo respeto por la privacidad y el individualismo—; había sobrevivido la peor calamidad que el mundo hubiera visto jamás, y había salido de ella, no devastado, sino más bien dispuesto a hacer cualquier cosa en su poder para evitar que el desastre continuara —para contener aquella calamidad antes de que se convirtiera en una guerra nuclear—, y para comenzar la reconstrucción de la sociedad, de la cultura, inmediatamente. Europa, tal y como existe en la actualidad, no es sino un fruto de las intenciones de individuos como Albert Camus. Facel Vega, el fin de una era Perdida entre la tragedia familiar, social, intelectual, que significó la muerte de Michel Gallimard y Albert Camus, no debe quedar la caída en desgracia de la última de las marcas automovilísticas de prestigio de Francia. La crisis que asedió a la industria con la Segunda Guerra Mundial y los efectos de la posguerra, como un pronunciado impuesto agregado en Francia a cualquier producto estimado “de lujo”, significaron la ruina para gran número de fabricantes de autos exclusivos. Sin embargo, entre las víctimas de la época llaman la atención dos nombres que se vieron sumergidos en la bancarrota a causa de accidentes de tránsito. La primera fue la conocida Delahaye, la cual batallaba contra los efectos del impuesto y la reducción del mercado en la década inmediatamente posterior a la guerra, cuando el prominente señor Baylet, director general de la agencia de prensa Depeche du Midi, perdió la vida al estrellarse con su 178 Vanvooren contra un motociclista en los Pirineos orientales. Sucedía esto el 30 de mayo de 1950. Menos de tres años más tarde la compañía desaparecería por completo. La segunda, por supuesto, habría de ser Facel Vega. Hasta hoy es famoso el dictamen del mecánico a quien se le encargó estudiar los restos del automóvil tras el accidente: “Este coche es una tumba”. Aquel desgraciado árbol de la N5 eventualmente habría de costar la liquidez a la empresa, que cerró sus puertas en 1964. También se había cerciorado el árbol de poner un final elegante a la vida de un hombre que había sido el logro personificado: Camus, como Marilyn Monroe, como Steve McQueen, nunca habría de ser viejo. ** Montague Kobbe montycobbe@hotmail.com Escritor venezolano (Caracas, 1980). Ingresa a la Escuela de Letras de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) en 1998; en 2000 parte a la Universidad de Bristol (http://www.bristol.ac.uk, Reino Unido) para completar su licenciatura en literatura inglesa y filosofía (2003). Posteriormente completa una maestría en la Universidad de Leeds (http://www.leeds.ac.uk, Reino Unido) en literatura y cultura norteamericana (2004). Entre 2005 y 2008 escribe una novela y una colección de cuentos en inglés al igual que una colección de cuentos en castellano. Repetidos fracasos en su intento por publicar la novela en el Reino Unido lo llevan a emigrar al Caribe en 2008. Durante 2009 ha publicado crónicas, artículos y perfiles en periódicos y revistas de Anguilla, Sint Maarten y Antigua, como Anguilla Life, Daily Herald (Sint Maarten), The Anguillian y Lime (Antigua). Actualmente trabaja en un nuevo proyecto literario. Mantiene una bitácora literaria en http://mkobbe.blogspot.com. === J. D. Salinger, el escritor entre el centeno ========================== === Gabriel Rimachi Sialer ================================================ A pesar de que su primera publicación, el cuento Un buen día para el pez banana (1948), lo catapultara a la fama literaria por el inolvidable personaje suicida Seymour Glass, no es sino con El guardián entre el centeno (1951) que J. D. Salinger se convertiría en un referente imprescindible de la nueva narrativa contemporánea norteamericana. Y no es gratuito el aire de malditismo que se creó en torno a esta novela, la persiguen varias leyendas: Mark Chapman, el asesino de John Lennon, declaró a la policía que su defensa se hallaba en las páginas de ese libro, firmado por él mismo durante un arresto sin resistencia. A inicios de la década del 90, un niño acusado de asesinar a sus padres repetía, ante el juez que veía el caso, un pasaje completo de esta historia. Una antigua leyenda urbana llegó a decir que se rastreaba la pista de aquellos que compraban la novela como prevención de potenciales asesinos. Pero toda esta historia se cuenta mejor en la película Seis grados de separación, en la que el personaje que interpreta Will Smith está haciendo una tesis sobre la novela. A pesar de ello, El guardián entre el centeno se ha convertido en un libro de texto en las escuelas de Estados Unidos, y pese a no ser precisamente una novela juvenil, comparte el mismo espectro de lectoría que El señor de las moscas (la violenta novela de Golding donde unos niños se deshumanizan al tener que subsistir en una isla luego de un accidente aéreo) o El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien. Tres años más tarde, en 1954, publicaría 9 cuentos, colección de relatos donde destacan Un buen día para el pez banana y Para Esmé, con amor y sordidez. Con la aparición de El guardián... Salinger empieza una vida ermitaña que ayudó a consolidar su imagen de escritor excéntrico para algunos, loco para otros. Alrededor de su casa en un pueblo lejano llamado Cornish, Salinger hizo levantar una palizada para que nadie invadiera su privacidad. No brindaba entrevistas a ningún medio, peleaba para siempre con los amigos que declararan sobre él, rompió lazos con su hija cuando ésta publicó una biografía no autorizada donde describía el carácter maniático de su padre, no se dejaba fotografiar, sus contratos editoriales especificaban que ninguna imagen debería ir en la portada, ninguna foto del autor, ninguna reseña o biografía. La novela hablaría por sí misma, caso contrario, una demanda haría que se destruyera el total de las impresiones realizadas. La última imagen que se le tomó fue toda una hazaña para el fotógrafo que la hizo, pues tuvo que esperar durante semanas a que el escritor saliera de su casa a realizar compras en un supermercado: la imagen, que dio la vuelta al mundo, muestra a un iracundo Salinger intentado golpear al avezado gráfico. Pero Salinger no siempre fue un hombre tan huraño. En 1944, cuando contaba con tan sólo 25 años, conoció a Hemingway cuando éste, adelantándose al general Leclerc en la liberación de París, tomó el Hotel Ritz y sus bodegas de vino. Durante la celebración, Salinger le confesó a Hemingway que quería ser escritor, y el autor de Por quién doblan las campanas le pidió que le mostrara sus cuentos. Dos años después, Salinger le enviaría una carta desde Nuremberg, en la Alemania ocupada, contándole que se había hecho internar en un hospital buscando encontrar a una enfermera que se pareciera a la protagonista de Adiós a las armas. Desde entonces, la influencia de Hemingway en la narrativa de Salinger sería dominante. Tal como menciona acertadamente Niño de Guzmán en Relámpagos sobre el agua, El guardián entre el centeno es “una emotiva novela sobre la pérdida de la inocencia, un vigoroso alegato contra los condicionamientos de la vida moderna y el imperio de la artificialidad. Lo que el muchacho de 16 años se pregunta constantemente es si es posible conservar la integridad de la infancia en un mundo adulto contaminado por la falsedad y la corrupción”. Recordemos algunos pasajes al respecto: Página 2: Mi hermano está en Hollywood prostituyéndose. Página 3: ¡Qué patán tan pretencioso era su padre! Página 9: La gente nunca se da cuenta de nada. Luego, en la página 23, ¿recuerdan a Holden Caulfield, el arquetipo de joven sensible, con su gorra roja de cazador?, ¿una gorra para la caza del ciervo? Qué te has creído. Me la quité y la miré con un ojo cerrado, como si estuviera afinando la puntería. Es una gorra para cazar gente. Yo me la pongo para matar gente. Y en la página 99: Preferiría tirar a un tipo por la ventana, o cortarle la cabeza a hachazos, que pegarle un puñetazo en la mandíbula. Me revientan las peleas a puñetazos, lo que más me asusta es ver la cara del otro tipo. Con todo, la novela de Salinger marcó a toda una generación, y sus desquiciados lectores marcaron a otras. Con su escritura suelta, pero calculada a la vez milimétricamente, Holden Caulfield parecía decirle a los jóvenes lo que esperaban escuchar. “Sé que muchos de mis amigos se van a entristecer o escandalizar con ciertos capítulos. Algunos de mis mejores amigos son chicos. Es más, todos mis mejores amigos son chicos. Y me resulta intolerable que este libro sea puesto en un estante, lejos de su alcance”, dijo Salinger. J. D. Salinger ha muerto, a los 91 años, el 27 de enero de 2010, y con él se va una leyenda. Ahora sus lectores esperan a que todos los escritos que guardó tan celosamente durante más de medio siglo salgan a la luz. Pero algo es cierto, en el voluminoso libro de Herman Hesse titulado Escritos sobre literatura, figura una reseña a El guardián entre el centeno, de 1953: “Ya se lea esta novela como historia individual de un muchacho difícil, ya se lea como símbolo de toda una nación y un pueblo, el autor nos conduce por el hermoso camino de la extrañeza a la comprensión, del rechazo al amor. En un mundo y en un tiempo problemáticos, la literatura no puede alcanzar nada más elevado”. No es mal momento entonces para recordar también las certeras palabras de Norman Mailer, acaso proféticas: “El guardián entre el centeno puede cambiar la vida de la gente”. Amén. ** Gabriel Rimachi Sialer gabrielrs@gmail.com Arqueólogo y escritor peruano (Lima, 1974). Estudió arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), donde siguió cursos de literatura como alumno libre. Ha publicado los libros de cuentos Despertares nocturnos (2000), Canto en el infierno (2001), El cazador de dinosaurios (2003) y El color del camaleón (2005), las antologías de cuento Nacimos para perder. Simplemente cuentos (2007) y 14 fantásticos. Cuentos extraordinarios (2007). En 2004 fundó el sello editorial Casatomada, orientado a editar narrativa clásica y contemporánea. Ha sido redactor en algunos diarios de Lima y colabora con páginas virtuales dedicadas a la literatura. Dirige talleres de escritura creativa y el área de redacción periodística de un canal de televisión. === Magritte, el pintor paradójico Carlos Ardohain =================== A partir de la aparición de la fotografía, la pintura no ha parado de cuestionarse a sí misma, de someterse a indagaciones esenciales. Desde que se libró de la obligación de representar, de registrar, de su fidelidad a la realidad, al objeto, sufrió una transformación radical: se constituyó ella misma en objeto, en cosa, en tema. Un tema para sí misma, casi un rulo solipsista, pero un solipsismo que contiene todo el sentido humano que genera la práctica del arte. El siglo XX fue un vasto escenario de operatorias disímiles, a veces contradictorias en estos cuestionamientos. El caso de René Magritte es paradigmático, uno estaría tentado a decir (o a pensar) que es un pintor que pinta con el pensamiento. Un pintor que creía en “la importancia del misterio evocado de hecho por lo visible y lo invisible, y que puede ser evocado en teoría por el pensamiento que une las cosas en el orden que evoca el misterio” (1). En su ensayo dedicado a René Magritte titulado Esto no es una pipa, publicado en español por Editorial Anagrama, Foucault transita estos asuntos, y revela que Magritte ha puesto en crisis uno de los principios básicos de la pintura occidental: la equivalencia entre el hecho de la semejanza y la afirmación de un ligamen representativo. En los cuadros de Magritte no se representa, no se afirma nada: el “juego infinito de las semejanzas” se repliega incesantemente sobre sí mismo, sin reenviar a ningún original. No es extraño que justamente el autor de Las palabras y las cosas se interesara de esta forma por la obra de Magritte, en la que justamente hay un juego desplegado entre palabras e imágenes. Magritte muestra y nombra, y cuando nombra dice que lo que muestra no es lo que uno piensa que es, o no representa lo que uno cree ver; muchos cuadros de Magritte son paradojas, objetos en tensión, en contradicción. Incorpora la palabra en la tela, una palabra dibujada con claridad y precisión, una palabra pintada para desdecir lo que fue pintado arriba (en el caso de la pipa). Muchas veces establece juegos poéticos, invierte los términos; si hay una sirena, tendrá de pez la parte superior de su cuerpo y no la habitual, un barco puede estar hecho del mismo mar que navega, una piedra puede flotar en el cielo. Pero veamos, o más bien leamos lo que el propio Magritte dice sobre esto: “Entre las palabras y los objetos se pueden crear nuevas relaciones y precisar algunas características del lenguaje y de los objetos generalmente ignoradas en la vida cotidiana”. “De vez en cuando, el nombre de un objeto hace las veces de una imagen. Una palabra puede ocupar el lugar de un objeto en la realidad. Una imagen puede tomar el lugar de una palabra en una proposición”. “En un cuadro, las palabras poseen la misma sustancia que las imágenes. Vemos de otro modo las palabras y las imágenes en un cuadro” (2). Dice el poeta Wallace Stevens en Adagia, un volumen de aforismos aparecido póstumamente en 1957: “En buena medida, los problemas de los poetas son los problemas de los pintores, y a menudo los poetas deben volverse hacia la literatura de los pintores para debatir sus propios problemas”. En el caso de Magritte puede invertirse la frase, o leerla entendiendo su condición reversible, es obvio que la conciencia del lenguaje permanente en su trabajo, el uso de la paradoja, de la metáfora, el juego trastocado de significaciones, lo acreditan como un poeta además de pintor. Y es un pintor paradójico que exige una participación intelectual del espectador, creador de cuadros no para ser mirados sino para pensar, hacedor de artefactos que inducen el conocimiento metafísico, muchas veces por medio del uso del misterio. Esto provoca un malentendido, una mala lectura que subraya la ambigüedad y enriquece la experiencia. Paradójico también por su flagrante contradicción entre su radical puesta en cuestión del concepto de representación, y la manera clásica, puntillosa, realista, en que ponía esto en el lienzo. Esta tensión entre técnica y enunciado acentúa su efecto, en este sentido es que resulta para Foucault un revolucionario reaccionario. Sus cuadros muchas veces parecen trampas para el ojo, pero son trampas para el ojo que manifiestan ser trampas para el ojo, lo que los desvincula de sus compromisos figurativos, y los constituye en trampas para la mente. Y para no caer en la trampa hay que estar alerta, consciente, despierto, que es en definitiva lo que nos exige cualquier obra de Magritte, cualquier obra de arte. Notas 1. Fragmento de una carta de Magritte dirigida a Michel Foucault el 23 de mayo de 1966. 2. Textos citados del Magritte de P. Waldberg. Ilustraban una serie de dibujos en el número 12 de la Révolution surréaliste. ** Carlos Ardohain carlosardohain@ciudad.com.ar Poeta, actor y artista argentino (Mar del Plata, 1953). Reside en Avellaneda. Cursó estudios de artes plásticas en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP, http://www.unlp.edu.ar). Trabajó como actor en la La Plata formando parte del grupo Tal (1974-77), participando de las puestas en escena de Homo Dramáticus (A. Adelach) y A través del espejo y lo que Alicia descubrió allí (L. Carroll). Cursó estudios de cine y video con Rodolfo Hermida. Hizo talleres de poesía con Elizabeth Azcona Cranwell (1989) y con Arturo Carrera (2000). Trabaja como diseñador gráfico y redactor. Ha publicado las plaquetas El ojo secreto (1998), La hoja bífida (1999) y Ojo x ojo (2000). Su poemario 13 fue distinguido en 2004 con un accésit en el Concurso Poesía en Tierra, organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (http://www.cceba.org.ar). En noviembre de 2005 realizó la curaduría de la muestra fotográfica de Robert Doisneau, “Renault por Doisneau”, que se exhibió en el Museo Renault de Buenos Aires (http://www.mrenault.com.ar). Mantiene un blog en http://tancarloscomoyo.blogia.com. === New York de película Alfonso Ramírez de Arellano ================= New York es una ciudad de película por partida doble; por la fascinación que ejerce sobre el visitante y por ser la ciudad más filmada del mundo. Muchas de sus calles, de sus edificios y perspectivas resultan familiares aunque nunca antes la hayamos visitado. Al entrar en el metro tropezamos con un par de policías de azul oscuro casi negro, con gorra de plato, pistola en el cinto y esposas cromadas en la cadera, que nos impiden el acceso a una línea que se encuentra averiada. En el andén una mujer negra vestida de blanco de la cabeza a los pies se dirige a un funeral rezando en voz muy baja mientras un blanco ciego canta canciones de Junior y Alberto Cortés acompañado de música grabada. Cuando me dejo caer cansado en el asiento de mi vagón sufro un auténtico déjà vu. Ya he vivido esta escena, pero no como turista, sino como alguien que lleva viviendo muchos años en la ciudad y vuelve del trabajo a su casa. ¿Qué clase de trabajo? Con gabardina y trabajando en domingo sólo puede ser un detective. Como digo, New York forma parte de nuestra memoria colectiva cinematográfica. Lo sorprendente de la ciudad es que, a pesar de todo, sus tópicos no defraudan. Un ejemplo de ello son las bocas de riego contra incendios. Aunque todos las hemos visto en las películas no puedo dejar de contemplar cómo se multiplican a espacios regulares por toda la ciudad. Parecen pequeñas esculturas urbanas de bronce. Me extraña no encontrarlas entre los clásicos souvenirs: taxis, estatua de la libertad, bola de baseball..., yo me compraría un llavero. Esas bocas de riego contra incendios también son una muestra de la firme determinación de la ciudad de no volver a quemarse. Desde luego no será por falta de agua o de bomberos, que son otro de los emblemas de New York. Los bomberos están muy presentes en la vida de la ciudad. Así como en otras sólo se les ve cuando pasan a gran velocidad con las sirenas encendidas para apagar un incendio, en Manhattan siempre hay un coche de bomberos aparcado en una acera o pasando tranquilamente por la calle. No se cortan un pelo. Se nota que les gusta dejarse ver. Son los héroes de la ciudad. La presencia de la policía en las calles también es muy evidente. Supongo que cumplen una misión preventiva y ciertamente consiguen transmitir seguridad al visitante. La presencia de los bomberos también tranquiliza aunque, en su caso, es más difícil imaginar de qué forma pueden disuadir al fuego o a otras catástrofes de que hagan acto de presencia. ¡Qué calor! A finales del mes de abril todas las zonas verdes urbanas están cubiertas por tulipanes y violetas. Pinceladas azules y amarillas alegran el granito uniforme de las aceras. Y durante un breve periodo de dos semanas los parques y jardines de la ciudad también se tiñen de rosa. Es el tiempo de vida de la flor del cerezo. En la Avenida de Broadway a la altura del principio del Soho encuentro una obra de cierta envergadura y aunque su perímetro está acotado por una valla puedo asomarme a su interior. Me gusta ver lo que hay debajo de la piel de las ciudades. Las losas de granito de unos tres metros por dos y de un grosor de unos 40 centímetros que componen la acera son impresionantes y junto a los refuerzos de hierro que rematan las esquinas de las aceras están hechas para durar. Todo es más grande: las avenidas tienen más carriles, los camiones son más grandes y mucho más largos, las aceras son más anchas y los edificios, como todo el mundo sabe, más altos. Pero no sólo son muy altos: también compiten en singularidad. Algunos de ellos lo consiguen sobradamente y tienen nombres propios como el Chrysler o el Flatiron, además sus portales son interesantes obras de diseño o espacios públicos abiertos a los ciudadanos como el Rockefeller Center. Claro que a otros les ocurre lo que a los perfumes cuando rivalizan por destacar, el resultado es un aroma pastoso que —ironías de la competitividad— los iguala a todos. Eso también ocurre en algunas avenidas de Nueva York. En ellas es preferible concentrarse en la vida que transcurre a pie de calle: los escaparates, las gentes de todas las razas, la variedad indumentaria, los quioscos de comida y refrescos, los puestos de flores y fruta, las pijas anoréxicas que pasean perros con árboles genealógicos más puros que los suyos y los “nails”. Los nails o manicuras son el establecimiento que más abunda en NY. No me pregunten por qué, pero en cada calle de cada barrio hay uno o más de estos establecimientos. Algunos ofrecen además servicios como masaje en los pies, las manos, los hombros o la cabeza y se autodenominan nails & spa, otros son más humildes, pero todos poseen un gran escaparate desde el que puede verse su interior. A los clientes no parece molestarles que los vean entregados a los cuidados del masaje o la pedicura. Las guarderías de perros también tienen escaparate a la calle. En NY todo está más expuesto. ¡Por fin rompió a llover! Las grandes aceras y la distribución cartesiana de sus calles y avenidas permiten andar por Manhattan sin temor a perderse. Claro que más que de paseo habría que hablar de marcha si se desea recorrer a pie sus barrios más señeros. Lógicamente también podemos desplazarnos en metro, autobús o bici. Pero a los voyeristas que disfrutamos con la marcha, la ciudad ofrece kilómetros y kilómetros de placer entre los barrios de Uptown (Harlem, Upper West y East Side...) a los de Downtown (Chinatown, Tribeca, Battery Park...), pasando por los de Midtown (Times Square, Chelsea...). Otro aliciente para el paseo es lo sorprendentemente poco ruidosa que es la ciudad. El tópico de la prisa es verdad sólo hasta cierto punto. No corren más que en Madrid, por ejemplo. Los que parecen tener más prisa son los que responden al cliché de ejecutivo neoyorquino: blanco, caucasiano, delgado, vestido de diseño (aunque quizá con zapato deportivo) con una pieza de fruta en la mano o un café en un vaso de plástico tapado, pero se trata de una minoría en recesión demográfica. Los lugares donde encontramos mayor concentración de estos tipos son el distrito financiero y el domingo en la catedral católica. Cuando visitamos la iglesia la misa había terminado y una gran mesa alargada con té, cakes y pastas se extiende a lo largo de la nave central. No sé si es un día especial o se trata de una costumbre habitual. En cualquier caso, en torno a la mesa departen señoras y señores blancos mayores con un aspecto muy irlandés; ellas con vestidos de domingo y ellos con pajarita. Pero, como digo, lo que más abunda en la ciudad, siguiendo escrupulosamente las leyes de Mendel, son las distintas variedades de castaños, marrones, tostados, chocolate, caoba dorados y amarillos que colorean las pieles de sus residentes. Para nuestra delicia, además, hablan español. ¡Caramba con la lluvia! Bueno, día de lluvia, día de museos. El MOMA, el Guggenheim, el Metropolitan, etc. Muchos de ellos están situados en la misma calle que bordea Central Park: la Milla de los Museos. Además de las extraordinarias colecciones de arte moderno que contienen, el Guggenheim es muy interesante por el edificio que lo alberga y el MOMA porque sus colecciones no se han detenido en las vanguardias del siglo XX. Central Park se parece a los grandes parques ingleses de césped como High Park, pero también posee zonas ajardinadas que recuerdan a los franceses y al mismísimo parque de María Luisa de Sevilla, sólo que mucho más grande. En Greenwich Village hay restaurantes y tabernas de muchos lugares del mundo, los restaurantes españoles sirven comida mexicana. El clima es explosivo, al menos en primavera. De un día para otro pasamos de un calor asfixiante a los chaparrones con bajadas considerables de temperatura. Hoy, nubes y claros. Hay muchas personas trabajando en empleos de servicios (repartidores de propaganda, animadores a la entrada de los teatros, informadores del Metro, acomodadores en bares y restaurantes, seguridad privada) que no suelen verse en Europa, bien porque se ha prescindido de ellos o bien porque han sido sustituidos por máquinas. Tenemos la fortuna de ser invitados a la celebración de una ceremonia religiosa en Harlem. Se trata de una iglesia de barrio situada en una primera planta con más aspecto de salón de actos que de iglesia. Son baptistas y, naturalmente, negros. Desde el principio hasta el final se comportan como amables anfitriones. No puedo evitar comparar la experiencia con la última misa católica a la que asistí en España, en la cual el sacerdote dio a entender que sobrábamos todos los amigos y familiares que no siendo creyentes estábamos allí sólo para acompañar a los niños que hacían su primera comunión. Haber visto algún número de godspell en el cine o la televisión no le resta un ápice de interés y de emoción al espectáculo en directo. Lo que más impresiona no son los cánticos y la música sino la puesta en escena del sermón por parte del “predicador” acompañada en los momentos más dramáticos por el órgano o la batería. Al final todos los fieles lo rodean poniéndose de pie, contestando con gritos de aleluya y amén a cada una de sus frases. El sermón también está escrito en forma de diálogo entre el pastor y los fieles, y es repartido en unas octavillas al principio de la ceremonia. En ellas se pide un comentario sobre el sermón. Durante todo el tiempo se aprecia perfectamente el espíritu de comunidad y de barrio. Diría que el ambiente es más informal que en nuestras ceremonias, pero sería más correcto hablar de que sus formas son diferentes. De hecho son muy formales en el uso de la indumentaria, en el reparto de papeles, en las jerarquías, etc., pero eso no les impide cantar, bailar, saludarse y abrazarse. Los que parecen más aburridos, como en nuestro país, son los niños vestidos de domingo. Cuando nos encaminamos al JFK para volver a nuestro país, comentamos con el conductor dominicano del taxi lo extraordinariamente amables que han sido todos en la ciudad con nosotros. Esto le extraña un poco a nuestro interlocutor que nos responde: “Lo de la amabilidad viene ocurriendo desde que comenzó la crisis económica. Antes cada uno iba a lo suyo. Algo bueno debía tener”. En el aeropuerto no sufrimos inconvenientes especiales por la amenaza de gripe porcina que recorre el mundo en esos momentos, ni tampoco por la más antigua amenaza de atentados terroristas. Y como, a pesar de ser latinos, no tenemos aspecto de traficantes (aunque por si acaso me pongo las gafas de cerca que me dan un aspecto más respetable), tanto a la ida como a la vuelta, nos dejan cruzar la aduana sin mediar palabra. Damos unas vueltas por las pistas del aeropuerto antes de despegar bajo una fina lluvia de despedida. ** Alfonso Ramírez de Arellano aramirez@diphuelva.org Psicólogo español, especialista en psicología clínica y psicoterapia de familia. Ha trabajado como actor y director de teatro. Actualmente desempeña sus funciones en el ámbito de las drogodependencias, en el que ha recibido el premio Reina Sofía 1989 y Mención de Honor 2008. Además recibió el premio al mejor artículo de 1996 de la revista europea Ítaca por su trabajo “Drogodrama y dramadependencia” y fue finalista del premio periodístico Enrique Ferrán. Compagina la publicación de relatos en revistas literarias con artículos de divulgación científica en prensa diaria. Es autor de los libros Actuar localmente en (drogo)dependencias (GID), Problemas emergentes en jóvenes y adolescentes (CSZ) y Manual de supervivencia del empleado público o cómo defenderse del político de turno (Almuzara), así como de diversos capítulos y colaboraciones en libros y manuales. Colabora habitualmente con los medios del Grupo Joly (Diario de Sevilla, http://www.diariodesevilla.es). También ha publicado relatos y artículos en las revistas El Ciervo (http://www.elciervo.es), Cuadernos para el Diálogo y El Siglo que Viene. === Triunfo Arciniegas, revisitado Yolanda Reyes ===================== (Nota del editor: parte del libro que sobre Triunfo Arciniegas publicara el año pasado la Biblioteca Nacional de Colombia, hoy traemos a los ojos de la Tierra de Letras este retrato del escritor, fotógrafo e “imaginador”, realizado por la pedagoga y escritora Yolanda Reyes). “Soy un imaginador, es mi oficio, un soñador que tropieza con la vida cotidiana, un despistado. Me inquieta el amanecer como a los vampiros, temo a la soledad y el olvido. De pocos amigos y pocas palabras, busco la niebla y los lugares solitarios”. Así comenzaba el retrato hablado que Triunfo me mandó por correo desde Pamplona cuando lo entrevisté para la revista Espantapájaros hace muchos, pero muchísimos años. (En esa época, aunque ahora parezca inconcebible, no existía Internet y sus palabras llegaron en un sobre lleno de estampillas). Lo curioso era estar ahora, después de tanto tiempo, recordando aquella profesión de fe: “Soy un imaginador, es mi oficio”. Cómo se las arreglan ciertas frases para grabarse en la memoria, pensé, a medida que desempolvaba los viejos ejemplares que sobrevivieron a los trasteos y a las manos de los niños. ¿Cuántos cumpleaños habían pasado? ¿Cuántas historias, cuántos inventos, cuántos sueños? Guiada por la necesidad de reconstruir el autorretrato de mi amigo, me fui detrás de aquel rastro de palabras. Y quiso la fortuna que, entre los pocos números de la revista Espantapájaros que conservo —en papel, aclaro, porque cada página sigue guardada en mi memoria—, apareciera el ejemplar número 11, fechado en 1992. Habían pasado 17 años desde aquella entrevista y habíamos cambiado de milenio, pero los rasgos esenciales del retrato se mantenían idénticos. Como solemos decir, casi siempre en tono adulador a quienes reencontramos después de muchos años, sentí la tentación de repetir la frase hecha: “pareces un retrato”. Y no se trata de una simple anécdota ni de un dato aleatorio, porque una de las características que asocio con Triunfo Arciniegas es esa coherencia a toda prueba; esa envidiable claridad para saber qué es y qué no es, sin extraviarse en las trampas de la falsa popularidad ni de los trabajos por encargo. Aun en los momentos más difíciles, la terquedad de Triunfo, o quizás la fuerza de su nombre —pues nunca fue tan cierto que el nombre modifica lo nombrado—, lo ha hecho perseverar en el oficio de imaginador, sin concesiones ni imposturas. Con la revista entre las manos, seguí leyendo sus palabras: “Quisiera volar de noche, tocar el saxofón y conocer París con una mujer. Soy piscis y detesto los cumpleaños. Tengo infinidad de gustos: dibujar, escribir cartas, leer historias de amor, coleccionar libros y revistas, el jugo de mandarina, el chocolate con galletas, el ron con Coca Cola, la comida de mar. Me gusta perder el tiempo. Quisiera ser un gato”. Pensé que quizás lo único que le había faltado en el inventario de gustos y deseos de esos años era su afición por la fotografía y, más exactamente, por las fotos de personas. O quizás no, pues otro rasgo de Triunfo es esa manera suya de ir por la vida, poco importa si lo hace armado de una cámara o de un lápiz, robando rostros y conversaciones y observando detalles de los que nadie se percata, hasta que luego salen a la luz. Es un peligro andar con él y es un peligro verlo tan callado, como esos niños que guardan silencio en el cuarto de al lado, pues su silencio “triunfal” suele ocultar alguna travesura. Recuerdo que una vez nos invitaron a almorzar a la casa de unos amigos en Coyoacán y Triunfo, cámara en mano, nos iba retratando. Yo, que suelo ponerme nerviosa con las fotos, no me di cuenta de que, entre plato y charla, él fue robándonos el alma. Tal vez es eso lo que hace con los niños de las veredas por las que viaja haciendo talleres de literatura y de teatro: les saca la expresión, les roba el alma. “La exploración del alma”, como él mismo la llama en el folleto de presentación de una muestra fotográfica de niños que hizo en 2007 y que saltó también, entre mi colección particular de objetos de Triunfo que atesoro, puede brindar algunas pistas para entender su arte poética: “La fotografía es memoria y encierra miles de palabras...”, escribió. “De pronto olvidamos la máscara, la pose, el artificio, y en una foto se nos escapa el alma. Alguien nos sorprende con una lágrima a punto de escapar, con los ojos al borde del abismo, visitando los cuartos de la vida cerrados para siempre”. En esos cuartos de la vida por los que Triunfo Arciniegas merodea como un gato, apenas sin ser visto, se oculta el material de sus historias. Alguna vez me confesó que aprendió a escribir diálogos por física necesidad vital, pues era un niño extremadamente tímido. (Algo me dice que todavía lo es). Entonces quería saber cómo se las arreglaba la gente para tener conversaciones cotidianas y se sentaba a hurtadillas detrás de sus compañeros, tratando de robar esas palabras con las que todo el mundo llena horas enteras de charla intrascendente. Y así, copiando en un papel lo que decía la gente, descubrió la materia prima de la que están hechos también sus personajes. A veces pienso que Triunfo escribe con las orejas, pero no me refiero a un facilismo para hacer frases “sonoras y bonitas”, sino de una sutil habilidad para captar matices con un oído fino, como escudriña rostros cuando anda con su cámara: “La foto es puro ojo. De nada sirve una cámara si no se tiene el ojo. Sigiloso y paciente, como el cocodrilo, espero que se olviden de la cámara. Espío y espero”. Ojo avizor y oído atento: quizás es eso mismo lo que hace cuando escribe. Sus libros son tantos que requieren un anaquel completo de la biblioteca. En la mía, están organizados por orden de estatura, pues hay desde libros para bebés, hasta otros que conviene mantener lejos del alcance de los niños. Aquí entre nos —y que no salga de estas páginas—, algo me dice que lo mejor de Triunfo Arciniegas aún está sin editar debidamente y que se oculta entre los pliegues de esa sonrisa suya, medio sonrisa y medio mueca, en la que no han reparado los editores, por esa manía de etiquetarlo en la categoría de “literatura infantil”, que a tantos nos resulta tan difícil traspasar. Quizás es esa mueca la que captan los niños y la que le agradecen, pues él los trata como “gente”, y no como las tiernas criaturitas que han fabricado los adultos. De nuevo, sus palabras ayudan a ilustrarlo: “Si bien en algunas tomas los niños enfrentan la cámara y se saben observados, en otras atrapo a hurtadillas el instante, la puerta entreabierta a otros mundos, el rastro que dejan los ángeles cuando nos visitan”. Yo añadiría que no sólo de ángeles están pobladas sus ficciones, sino que más de un demonio se oculta detrás de esas “puertas entreabiertas a otros mundos” que ofrece Triunfo a los adultos y a los niños. Y pienso que la edad es un dato irrelevante para él, pues todo indica que escribe para esa categoría de gente que responde a un vocablo más flexible y más liberador: el de lectores. De vez en cuando me da por mirar las palabras y los dibujos puestos por Triunfo en las dedicatorias de los libros que me ha regalado y, aunque sospecho que a todas sus amigas les escribe las frases perfectas para hacerlas sentir tan únicas como esa rosa que cuidaba el principito en su planeta, me resulta inevitable ceder a los encantamientos de este imaginador, como si fuera una de las Mujeres muertas de amor de sus “cuentos para adultos”. Ahora mismo, desde mi mesa de trabajo, evoco el ritmo incierto que marca sus apariciones y el ritmo también impredecible de sus desapariciones, y me pregunto en dónde andará: si está sumido entre la niebla de Pamplona, si está de viaje en Buenos Aires, o si tropezaré con él en alguna feria del libro, vaya uno a saber en qué lugar. Tal vez cuando aparezca me contará, como hace siempre, que estuvo viviendo en un pueblo de México o la Pampa, con una mujer que lo albergó unos meses. Y aunque confieso que jamás he sabido bien qué creerle, mi única certeza es que, en esa bisagra entre ficción y realidad, nos la hemos apañado para inventar una complicidad extraña que nos ayuda a compartir las preguntas y los fantasmas de este oficio solitario. Me gusta verlo llegar, como si fuera un marinero, trayendo mil historias que amarra como las cuentas de un collar hecho con piedras de sitios remotos, y siempre con un libro nuevo bajo el brazo, que vuelve a regalarme y me vuelve a dedicar. Y a pesar de que han pasado tantos años, a veces pienso que apenas lo conozco y a veces pienso exactamente lo contrario: con él, uno no sabe nunca a qué atenerse. Quizás, parodiando al mismo Triunfo, cabe la posibilidad de que me lo haya inventado. A fuerza de desconocerlo y de reconocerlo en lo que escribe, entre la magia y el silencio, cabe la posibilidad de que haya tenido que inventármelo para escribir este retrato. Bogotá, mayo de 2009 ** Yolanda Reyes Pedagoga y escritora colombiana. Directora de Espantapájaros Taller, un proyecto de formación de lectores cuya experiencia piloto ha sido modelo para asesorar proyectos de lectura en la primera infancia en Colombia y en otros países de América Latina. Entre sus obras publicadas por Alfaguara (http://www.santillana.com.co/alfaguara/index.php) figuran El terror de sexto B, Una cama para tres, Los agujeros negros, El libro que canta y Pasajera en tránsito. El Grupo Editorial Norma (http://www.librerianorma.com) publicó sus libros María de los dinosaurios, Los años terribles y La casa imaginaria: lectura y literatura en la primera infancia. Es columnista del diario El Tiempo (http://www.eltiempo.com) y directora de la colección Nidos para la lectura, de Alfaguara. === Reinventar la ciudad Alejandro Gaspar Guadarrama ================= La ciudad imaginada y otras historias Alberto Chimal Libros Magenta-Secretaría de Cultura DF. México. 2009. 84 páginas. La ciudad es un solo cuerpo enorme. Tiene las venas repletas de automóviles, los pulmones hechos árboles, el corazón poblado de viejos edificios. Alberto Chimal, La ciudad imaginada... La ciudad es un organismo que nace, se reproduce y muere. En él somos nosotros las células que la mantienen viva; pero como todo organismo también enferman: célula por célula nos vamos infectando de tráfico y de caos. Una ciudad es para habitarla, contarla, para vivirla y perecer con ella. Pero imaginemos despojar a la ciudad de todos sus edificios, coches, calles, monumentos... Y sólo nos quedáramos con las personas que la habitan, ¿seguiría siendo una ciudad? Porque, ¿cómo saber si lo esencial de una ciudad son sus habitantes o sus construcciones? Alberto Chimal, en su libro La ciudad imaginada y otras historias, nos dice: “La ciudad es esta carne. La ciudad es esta gente [...], la ciudad es en verdad muchos cuerpos, todos juntos, unidos y a la vez separados”. Las ciudades al igual que los hombres están destinadas a perecer; pero también son el escenario en donde transcurren innumerables historias: idénticas, falsas, contradictorias y hasta “milagrosas”; muchas de ellas más acopladas a la ficción que a lo real, más apegadas a lo extravagante que a lo cotidiano. Las historias que suceden en las ciudades son el registro mismo de cada ciudad, cada una tiene en sí una memoria que se actualiza al transcurrir del tiempo y de las generaciones; esta memoria también la encontramos en su traza, y en sus construcciones: claras manifestaciones del hombre que reactualizan a cada momento épocas pasadas. De igual manera una ciudad abandonada tendría para nosotros el valor de descubrir las historias y hazañas que allí se realizaron. Así, una narrativa sobre la ciudad no debe encerarse en un ejercicio testimonial o de registro, puede ser un ejercicio experimental que combine significados y que no agote su multiplicidad de sentidos; puede ser una narrativa que se encuentre abierta al cambio, que intente constituir nuevos mundos imaginarios a través de la representación del lenguaje, y esto es precisamente lo que hace Chimal en este libro. Los personajes de La ciudad imaginada nos aparecen como la invitación al absurdo, a un mundo caótico, lleno de patologías; son personajes realizables sólo en una mente desbordada, porque cómo podríamos pensar, por ejemplo, en sirenas que se alimentan de recuerdos o que desaparecen de la piel en donde habían sido tatuadas; en un hombre que telefonea consigo mismo desde un celular que había perdido un año atrás; o en una mujer que implora por la vida de su hijo para luego asesinarlo. Estos y otros personajes los encontramos representados en ciudades en donde la imaginación es lo que prevalece. Construir ciudades e historias a partir de palabras es para Chimal el propósito de este libro; ciudades y personajes imposibles para una razón limitada, historias que sólo podrían ser reales en estos cuentos imaginados. ** Alejandro Gaspar Guadarrama gag.85@hotmail.com Escritor mexicano (México, DF, 1985). Estudiante. Licenciatura en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Textos suyos han sido publicados en Errr-magazine (http://www.errr-magazine.com). === Compromiso con lo que se hace Loreto Sepúlveda B. ================ Hacer las cosas bien es un acto de profunda convicción, que involucra respeto (por uno y los demás), y responsabilidad en las acciones que desempeñamos (por pequeñas o grandes que éstas sean), con lo cual la responsabilidad pasa ser un valor transversal que va de la mano de la disciplina y organización, pues se requiere, además de interés en el objetivo, dedicación y mesura para obtener buenos resultados, sin descansar en otros aquello que nos corresponde asumir personal e individualmente. En este simple proceso en que aparentemente la forma de actuar resulta tan obvia, cada persona tiene su propia interpretación; lo que para algunos es un acto de honestidad para otros es algo ligero que puede delegarse en otros, lo que viene a reflejar el estado de madurez, pues se requiere de una actitud vertical, consciente y consecuente para obtener el respeto y afecto de los demás. La comunicación es un elemento fundamental que está estrechamente relacionada con la confianza, pilar fundamental para crear vínculos y con ello el sentido de pertenencia que hace que la persona se sienta identificada con una institución, empresa, nacionalidad, colegio, universidad, equipo de fútbol, etc., lo que provoca una fuerte carga emocional que motiva a hacer las cosas con afectividad. Cuenta la historia de un académico, quien estando de visita en la Universidad de Salamanca en España, se acerca al encargado del aseo (quien mantenía los pisos relucientes) y, al preguntarle cómo van los alumnos, él responde con mucha satisfacción: “Nos ha ido muy bien este año; hemos sacado muchos profesionales”; en esta simple expresión es posible apreciar un compromiso con la institución —pues habla de lo bien que le ha ido en un sentido casi personal, se apropia del éxito obtenido, hay honestidad en sus palabras, lo que habla del agrado que siente por lo que hace. Las grandes instituciones las forman las personas que las integran, no los capitales que se invierten. Finalmente, cuando hacemos las cosas bien, nos estamos conectando con nuestra propia esencia, con lo mejor que tenemos, con las buenas intenciones, la verdad, el respeto, la ética, con el amor a nosotros mismos y a los otros. Ello tiene un doble sentido, primero reflejará lo que somos y segundo lo que somos capaces de hacer. Alguien dijo que el amor es verbo y no sustantivo. La mejor frase es aquella que incluye verbo pues representa la motivación y la acción. ** Loreto Sepúlveda B. losepulv@mail.udec.cl Escritora chilena (Chillán, 1961). Es secretaria ejecutiva en el Decanato de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción (http://www.udec.cl). Ha publicado Girasoles para ti (2002) y es columnista del diario La Discusión, de Chillán, y del Boletín Interamericano de Contabilidad, de la Asociación Interamericana de Contabilidad AIC (Miami, EUA). === Comentarios sobre textos casi inéditos de Viviana Marcela Iriart ====== === Susana D. Castillo ==================================================== Desde el estreno de Puerta abierta al mar (2007, Venezuela), la creación literaria de la periodista argentina-venezolana Viviana Marcela Iriart ha empezado a darse a conocer de manera edificante. El exitoso montaje de Puerta..., producido por Benjamín Cohen en el Ateneo de Caracas, resultó un hecho fortuito para poner de relieve la existencia de una serie de textos no sólo teatrales sino también novelísticos y poéticos de Iriart. La publicación de estas obras por una editorial reconocida está aún por darse pero, gracias a la comunicación cibernética, los fragmentos de sus obras y datos específicos sobre su acuciosa y sistemática labor están siendo apreciados en un círculo internacional cada vez más respetable. Basta incursionar por las secciones de Escritoras Unidas (http://escritorasunidas.blogspot.com) para captar la entrega y compromiso de esta creadora. De sus textos merece mención aparte su novela Lejos de casa (1983), ya que constituye el trabajo germinal de su producción toda. En ella, una joven estudiante argentina, expatriada por la dictadura militar, proyecta la visión del entorno que abruptamente se le da al incursionar en otras esferas culturales (primero en Venezuela y luego en Estados Unidos), vivencias estas que dejarán una lacerante huella de resonancias múltiples en la protagonista. Es de anotar que Lejos..., de apoyatura autobiográfica, está enmarcada dentro de la etapa de álgidas luchas por los derechos civiles que brotaron irrefrenables en todo el hemisferio. La marca del exilio, ese desarraigo por el que ya no se está en su sitio en ningún lado, será una constante predominante en las creaciones de Iriart, proyectada en variadas exploraciones estilísticas y diversos géneros que irán desde unos “casi” poemas, como los ha llamado su autora, hasta su novela Una cierta mirada, fluida y transgresora, pasando por una tersa adaptación teatral de una entrevista de la autoría de Truman Capote. Estos pliegos casi inéditos de Iriart (su publicación privada no ha pasado de cien ejemplares) giran alrededor de los temas de la pérdida, el desencuentro, la represión de regímenes dictatoriales, la violencia institucionalizada y, sobre todo, el desconcierto ante los efectos alienantes de la misma en las relaciones humanas. El tema de la pasión, como eje de sus creaciones, surgirá con mayor relevancia más tarde concordando con la actitud renovadora e irreverente que caracteriza la escritura de Iriart. Dentro de la producción poética, la autora explora con intensidad y con soltura varios registros. Así, se perciben hallazgos metafóricos en los destellos tiernos y evocativos que afloran en poemas tales como los incluidos en La casa lila (novela, 2002). Pasan tres niños pequeños montados en un viejo caballo grande. Pasa la niña que fui yendo a la escuela en sulky. Los niños ríen, son felices. También yo lo era, entonces. Se paran delante de una mora rozagante de frutos y las manitas revolotean en el aire, desesperadas. El caballo pasta, tranquilo, indiferente a sus brincos. La mora baja sus ramas para amamantar a los niños con su leche negra. Pero hay también un tono fustigador en expresiones poéticas recientes, como en “Este país” (2009), donde su lenguaje se torna más directo y su mensaje, grave. Este país huele a sangre. Camino sobre sus muertos. El crujir de sus huesos hiere. Este país, tan hermoso, huele a muerte. Este país es mi muerte. La autora revela en sus artículos periodísticos (y en su blog) las influencias literarias que han hecho mella en su obra creativa así como los íconos de las últimas décadas que han despertado su interés. Ambos aspectos van a fundirse de manera decisiva en su producción literaria. De ahí que no sorprenda que Iriart, quien admira la figura y obra de Truman Capote, elabore (junto a Leonardo Losardo) la recreación teatral de una entrevista de tan controvertido personaje. El texto original en cuestión es “Vueltas nocturnas o sugerencias sexuales de dos gemelos siameses”, material incluido en Music for chameleons (1975), dedicado a Tennessee Williams. La adaptación de Iriart y Losardo, Truman (1997), recoge con fidelidad las reflexiones y dudas del impredecible escritor en una entrevista que éste se hiciera a sí mismo. Se dice que Andy Warhol, quien entonces dirigía la revista Interview, le propuso a Capote el realizar una serie de entrevistas a las grandes figuras del momento, en un afán de motivar la productividad de éste. “Vueltas...” es una de esas entrevistas. Sin pensarlo dos veces, Capote se entrevistó a si mismo porque tenía conciencia del sitial que su figura había llegado a adquirir dentro del núcleo social e intelectual del momento. El aporte de Iriart y Losardo en Truman consiste en la hábil construcción de un tercer personaje: Truman, a los sesenta años, encarando el fin de su asombrosa trayectoria vital. Así, a este tercer personaje se le adjudican los parlamentos más complejos e incisivos, más sagaces y esclarecedores. Bien se ha señalado que la vida del autor norteamericano estuvo llena de éxitos, notoriedad y escándalos (causados por sus adicciones y su abierta homosexualidad) con los que Truman trataba tal vez de compensar su abandono infantil, causado por el suicidio de su madre, circunstancia que lo corroía sin tregua. A esto se añadiría un sentido de culpabilidad que surgiría en relación con la obtención y uso del material medular de A sangre fría, obra que logró su consagración literaria definitiva. En efecto, la crítica considera su “novela de no ficción” In cold blood, una obra transformativa de la concepción del reportaje. Bien anuncia la contratapa del libro que su prosa es “de un gran brío estilístico” asociado sólo con las grandes ficciones. De hecho, la reciente película realizada en Hollywood sobre la atormentada y genial vida de Truman Capote registra el autocuestionamiento del autor al utilizar las confidencias de dos reos involucrados en un sonado crimen. Los acusados fueron ejecutados seis años más tarde de sus conversaciones con Capote, lapso de tiempo que el autor debió esperar para publicar dicho material como parte innovadora de su reportaje. Es de suponer que esto contribuyó a que los últimos años de su vida se convirtieran en entradas y salidas de hospitales y programas de rehabilitación. Iriart y Losardo, conscientes de las resonancias explosivas recogidas en “Vueltas nocturnas...”, insertan la adaptación teatral al final de la travesía de Capote logrando con ello agregar dinamismo al conflicto del texto original. La obra cierra con un tango en la voz de Susana Rinaldi, otro ícono que Iriart atesora. La pasión como tema central del texto se da claramente en Una cierta mirada (1994), donde la autora disecciona el misterio de una atracción irrefrenable entre sus dos personajes centrales. De manera más que oportuna, Iriart nos relata, paso a paso y desde las páginas tomadas de los diarios de la pareja, los altibajos por los que atraviesan ambos personajes hasta cerciorarse de la correspondencia emotiva. El recurso de exponer los dos diarios, en forma alterna, elimina la necesidad de un narrador formal para el relato y lo que es más importante, produce un tono de inmediatez e intimidad entre el texto y los lectores cómplices. Es fácil advertir la admiración de Viviana Marcela Iriart por la obra de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, cuya producción ha circulado exitosamente después de la etapa literaria del boom. Y esta afinidad no es casual. Sus preferencias creativas las acercan como en el caso específico de Una cierta mirada. Con ella comparte, en gran medida, su escogencia temática del amor obsesivo. Con ella además coincide en la utilización de los géneros literarios sin rigidez, en la expresión de un erotismo franco y disfrutable, en sus ideales por la igualdad de la mujer. Es de señalar que en su trayectoria vital, ambas escritoras han sido afectadas de raíz por dictaduras represivas y llevan con ellas la ruptura del exilio. La trama de la novela consiste en la interacción de dos mujeres, Gal y Francesca, quienes se resistirán inicialmente a una relación sentimental por la extrañeza que produce en Gal una interacción lesbiana y por el temor de ambas ante la reacción prejuiciada del entorno social. El texto es corto, ligero, ágil y aun lúdico, proyectado en trazos impresionistas. Hay pinceladas luminosas de ternura y de libido mezcladas con tonos grises de pesadillas, vestigios de violencia que se han quedado ancladas en la memoria, y de la confrontación con los preceptos religiosos y sociales de ese presente. El lenguaje se mantiene fluido de principio a fin y se hace uso de las metáforas de tipo sensorial en profusión para proyectar el clima de erotismo que irradian sus personajes. Tanto en la creación poética como en la concepción de sus obras teatrales y su producción novelística, Viviana Marcela Iriart viene definiendo cada vez con mayor rigor la temática y el lenguaje idóneo para sus válidas exploraciones literarias. Es de esperar que estos textos tengan pronta acogida en las casas editoriales comerciales para lograr la difusión amplia que ameritan. ** Susana D. Castillo Catedrática e investigadora en San Diego State University (http://www.sdsu.edu), California (EUA). Mantiene una bitácora literaria en http://susanadcastillo.blogspot.com. === Cintio Vitier: la Casa de la patria Julio Pino Miyar ============= “¿Murió?... Sólo sabemos / que se nos fue por una senda clara / diciéndonos: Hacedme un duelo de labores y esperanzas / Sed buenos y no más, sed lo que he sido / entre vosotros: alma / Vivid, la vida sigue / los muertos mueren y las sombras pasan / lleva quien deja y vive el que ha vivido / ¡Yunques, sonad / enmudeced, campanas!”. Antonio Machado Uno Cuando en nuestros primeros años de juventud entramos en contacto con un superviviente de algo demasiado grande, cuando se accede agradecido al afecto cordial y las cálidas palabras de un extraordinario investigador de la poesía, archiconocedor de la vida y el pensamiento de José Martí, compañero de jornadas de José Lezama, sentimos como si el destino nos hubiera colocado en una situación única, y que nos hemos asomado al borde esencial desde donde se contempla en lontananza la hondura escatológica de lo cubano. Porque conocer a Cintio significó para mí el discreto camino de una bienaventuranza. Con la muerte del poeta desaparece el último gran representante del movimiento artístico-literario Orígenes (le sobrevive su esposa, la notable poetisa y ensayista Fina García Marruz), acaecido en nuestra cultura nacional entre los años cuarenta y cincuenta del siglo XX republicano. ¿Qué fue Orígenes? ¿Una voluntad de consumación del sentimiento de universalidad que había estado operando en nuestras artes y en nuestras letras, desde la temprana década del treinta? O, por el contrario, ¿una mirada inmersa en lo nacional que buscaba allí su máxima razón de legitimidad —su singularísimo periplo y aventura—, y para eso no vacilaba en recrear nuestra propia tradición, asumida como una postulación hermética y como un poderoso afán de desentrañamiento e irrupción, en vías de realizar una poética del mundo? Curiosamente, lo que hay de consumación en Orígenes es paja mojada; pues se incorpora, en estricto, a la historicidad cultural de nuestra nación. Orígenes es, esencialmente, una voluntad de nacimiento que tiene la extraña capacidad de seguir naciendo entre nosotros; de continuar estableciendo paradigmas —modelos sustanciales de acercarnos a la cultura— desde su centro de libélula que aletea, cual numen escatológico, postulados epistémicos. Entonces, ¿qué es? Podría apuntarse como respuesta, que nunca se entendieron mejor los fundamentos universales de nuestra cultura, que con el precipitado espumoso —el aceite alquímico cultivado al calor de la marmita— que un día nos dejara Orígenes; Lezama fue el poeta de las afinidades selectas, y su calle habanera de Trocadero devenía en metáfora de un trastocar radical —herético, franco, irreverente— de todas las cosas de la humana cultura, las cuales reaparecían permutadas bajo la gracia sin nombre de un dios risueño y festivo (en la calle Zanja, en Centro Habana, nos acecha el tigre blanco de los imagineros chinos, y al mover el interruptor que da luz a mi habitación es engendrada una nueva causalidad que no sólo inaugura, con desenfado, cascadas en el Ontario, sino que reabre los horizontes de la poesía, y desde ese instante mi soledad se ha hecho más llevadera, porque he sabido abrir nuevos caminos entre el infinito de las cascadas, el asombroso tigre blanco y la soledad humana). Decía Lezama que lo esencial del hombre era su soledad... y la sombra que éste va proyectando en el muro. Sin embargo, para Vitier la imagen bíblica de Moisés ante la zarza ardiente, en medio de la soledad (des)comunal del desierto, se convierte en signo del fundamento gregario de la poesía. Al desierto se va a contemplar las maravillosas imágenes, mas nuestro poeta ha intuido allí lo que él llamó “el segundo movimiento de los místicos”: el regreso de la soledad —la entrada triunfal en la Civitas— en vías de fortalecer y enriquecer las instituciones humanas. Todo cuando se ha visto —todo cuanto pudo ver o escuchar Moisés frente al fuego emblemático del desierto— se convierte ahora en pletórico significado; la poesía regresa en busca de abrigo a la Casa de la patria y en ella despliega sus lentísimos rituales, mientras el fuego reaparece en el lugar común de los hombres y sus tareas cotidianas. Cintio Vitier y José Lezama configuran los dos polos de una misma concepción. Para el segundo, el mundo se le presenta como una increíble capacidad de disfrute; lo que el poeta debe aprender lo aprende por ósmosis, enteramente sumergido en la noche gelatinosa de la poesía. Pues para el autor de Paradiso el mundo expresa su interioridad, sus claves más arduas y secretas, mediante un acto supremo de la voluntad poética. Las esferas entonces se abren: aquí abajo la tierra y sus espirales germinativas, allí arriba el cielo y sus constelaciones de estrellas, entretanto un infierno, irónicamente vacío, nos revela la ausencia de culpa. Aunque la obra de Lezama no sólo es hija de la imaginación lúdica, sino de un laborioso afán de construir un nuevo orden en el que el rigor de sus temerarias visiones alcanzaría una expresión totalizadora. Siempre lo he creído así: la obra del gran poeta encierra tanta dificultad que fue concebida mucho más para ser pensada que para ser leída. Por eso es que los textos de Lezama nos obligan a un correlato; a un texto autónomo y paralelo, un cubrefuego que reorganice el libre horizonte de las interpretaciones. De algún modo Vitier estuvo exponiendo, entre nosotros, el diáfano perfil de ese correlato: volver claro lo oscuro, embellecer la claridad y formatizar lo abstracto para permitirle su necesaria inteligencia histórica, fue una de las tareas que nuestro poeta se autoimpuso dentro del contexto de la poética y la herencia origenista. Hay así en Vitier una innegable vocación historicista, la cual es entendida como un espacio absolutamente integrador, donde lo lúdico cede el paso a la reflexión más sosegada y lo ético se incorpora como principal sentido de la vida y el mundo. El autor de Lo cubano en la poesía fue el mejor exponente de una idealidad cultural que hunde sus raíces en nuestro siglo XIX, y de la cual él fue uno de los mayores exégetas. Cuando, en uno de los primeros encuentros que tuve con el poeta, indagué por el contenido moral y estético de “las fugas” de Arthur Rimbaud, Cintio sonrió para decirme sentencioso: “La evasión de Rimbaud fue hacia la realidad”. El poeta podría así, indistintamente, elegir el camino de la trashumancia o decidirse a habitar bajo la sombra de los graves portales capitolinos, escogiendo para sí el ágora o la soledad, pero siempre frente a él estaría la terrible advertencia: si tu obra no es auténtica —si transgredes tu vida y tu pensamiento debido “al falso imaginar”— te convertirás en pasto de la Esfinge. Mas, los imagineros de Orígenes recorrieron una órbita feliz, en la que nos mostraron que los orígenes de nuestra cultura estaban en el futuro, y que los verdaderos poetas —los esenciales—, estaban aún por nacer entre nosotros. En Orígenes cada poeta tuvo su propia escala, su personalísimo registro. Vitier, entre ellos, casi siempre prefirió pulsar la cuerda de la entonación más simple, ya que el escritor se empeñó en hacer proliferar su poesía en ese espacio transicional en el que el poema parece alcanzar la translúcida transparencia de la prosa. De este modo, la poética de Vitier presupone el fin de las iluminaciones maravillosas —la casa desarbolada, hundida hasta la raíz entre cuatro columnas de humo, mientras los emidosaurios vagan bajo un cielo plomizo de ocaso. Él fue, sin dudas, muy consciente de este hecho: concibió la expulsión —la incomprensión y el escarnio, ocurridos allá en la intemperie—, el destierro equívoco, el peregrinaje agónico y circular en busca de una tierra prometida, como el primer vasto movimiento de toda antropogonía. Lezama fue siempre el hombre del primer movimiento, sus selectas espirales de humo fueron solamente una señal de la pertinaz trashumancia a la que estuvo condenada la poesía. Pero existe un principio bíblico: Moisés —según la tradición judía, el autor del Pentateuco—, habría concebido un legado estéril, si no hubiese regresado a fundar junto a los suyos. Paradójicamente, la infinitud avasalladora del desierto proponía un término, un finiquitar cargado de sentido en aras del retorno; todo lo aprendido debía ser ahora reintroducido en la cultura de los hombres, y la poética del mundo comenzaría a ser redefinida, reorganizada, como la poesía para el mundo. El legado inmemorial, los anales de espuma de la poesía, se aprestaban para ese segundo movimiento liberador —buscando convertirse en memoria, cristalizar en el significado—, porque, según Vitier, la Ciudad se vestía de fiesta y convocaba a los poetas: era enero de 1959; “ese punto irradiante al que siempre debemos volver...”. Dos La disyunción entre la verdad o la mentira de las cosas se aparta de lo que la tradición ha concebido desde siempre como el sentido y la misión del poeta y la poesía: el poeta es el gran imaginero, el contumaz propalador de mitos, el arriesgado volatinero de la palabra, el sempiterno trasgresor de todos los significados. Por su parte, el llamado “mundo verdadero” se nos aparece como un postulado abstracto de la conciencia estética y moral. Porque lo que el poeta ha venido comprendiendo desde milenios como verdad posee una inevitable carga de idealidad, de traspolación de la mirada hacia el mundo de las esencias puras e invisibles. Y es el mismo pensamiento que nos hace ver el desarrollo histórico como la lenta configuración de un porvenir hermoso y ético, el que le formula una petición de principio al mundo: la peregrina petición de que sea verdadero; que su verdad más intrínseca fuese la razón de ser del poeta y la palabra. ¿Es la verdad, de esta manera entendida, la intención suprema de una poética del mundo? Y, ¿ésta quedó así inserta en nuestra cultura, como la búsqueda nuclear del movimiento Orígenes? O, ¿fue, como algunos afirman, una traslación del sentido y el propósito de la idealidad origenista, en la que la idea de una teleología nacional, elaborada en su momento por Lezama, resultó recapitulada por Vitier, reconducida por él hacia los predios de una muy específica realización histórica? Es bueno recordar que lo que hay de juego metafórico en Orígenes, de instancia prominentemente lúdica, conspira contra cualquier intento de plasmación histórica de su legado. Entretanto, su principal orientación gnoseológica, sustentada en la pretensión de un conocimiento fundamental de lo cubano, colinda con una interpretación histórica sui generis, eminentemente metafórica y metahistórica, que obedece a otro campo de expansión e intelección de la cultura, estrictamente basado en la sensibilidad y la capacidad de especulación del artista. Es en ese terreno que Orígenes se nos presenta no sólo como un postulado teleológico, sino además teológico, ya que a una doctrina de la finalidad histórica —extraña a la historia misma— se le añade la intelección poética de un mundo “ideal, necesario y verdadero”. Por otra parte, una provocativa postulación de la verdad que se entremezcla con el mito y la fábula, y que es adjudicada a la labor del poeta trashumante en las largas noches de su soledad, no encuentra su finalidad en sí, sino en el sueño legendario de poder reinscribir la palabra en el portalón de las instituciones humanas, haciendo retroceder al desierto y expandiendo los límites de la Ciudad favorecida. Vitier creía que la misión más alta del poeta y la poesía se encontraba cifrada ahí, en la compleja cuestión del significado: resignificar la poesía, hacerla volver de su marasmo de siglos, en vías de construir para nuestra historia nacional un contenido el cual expresar, y con el cual comprometerse, y donde se vería por fin realizado el gran sueño secular. Esto se traducía en una instancia obvia: Cuba es la patria de Martí. Por tanto, de lo que se trataba era de consumar el programa aplazado de la poesía; de esta manera, el proyecto de la liberación nacional encontraba su fundamento último en la poética del mundo. Existen unas invocatorias páginas de Lezama (La Casa del Alibe), escritas en la década del ‘50 y encontradas por Vitier a mediados de la década del ‘80, las cuales hablan de una futura reconstrucción de la nación cubana, expresándose alegóricamente al referirse “a una humilde casa campesina” que contiene, simbólicamente, “el alma de la patria”. Esa casa podría ser muy bien la Casa del significado. Para Vitier, la Revolución de Enero había hecho regresar a la poesía de su incausalidad para convertirse en la expresión causal de un pueblo, en tanto la palabra ya no era el patrimonio exclusivo de los poetas, sino que había devenido en el fundamento unánime de una Ciudad emancipada. Y todo eso acontecía por primera vez y de un modo único, porque aquella era “la Revolución de los humildes, para los humildes y por los humildes”; la milenaria utopía —consustancial a la espiritualidad cristiana— desentrañada de la historia. Pero Vitier no ignoraba los enormes peligros a que nos entrega el tiempo sucesivo —esa angustia básica ante lo corrosivo— y, por tanto, la imperiosa necesidad de regresar siempre para beber de las fuentes primordiales; allí, en ese instante providencial, donde poesía e historia acudieron a encontrarse y donde ocurrió el pacto más fundamental de nuestra historia y de nuestra cultura; allí, donde por primera vez, a la poesía le fue permitido expresar su significado. No obstante, el poeta y amigo, ya fallecido, Ángel Escobar, se dedicó, en una ocasión, a repensar unos versos de Vitier: “El hijo pródigo”: “Me fui lejos, a ver qué había / Pasé por un fuego clandestino / Estuve solo entre los míos / Un leño ardía, la cal ardía blanca y ciega / Regresé con despojos que yo no deseaba / Terrible es el deseo del deseo...”. ¿Qué cuestión fundamental pudo vislumbrar Ángel en estos versos, cuando amargamente nos dice como preludio de su propia cita: “(...) todo acabado de nacer y en devenir, naciendo, como principio y fin de lo inarreglable”? ¿De qué rara visión parecen haber regresado despavoridos los dos poetas? ¿De qué catástrofe inevitable, aunque tan consustancial a lo que somos como nuestros propios versos? ¿En qué momento tan ajeno el poeta se vio obligado a reconocer la nuda realidad del mundo y aprender entonces que esa realidad era terrible? ¿Fue la misma dolorosa certeza que condujo a Ángel Escobar a repensar estos versos, la que condujo a Cintio Vitier a escribirlos? Y, ¿qué es en definitiva lo que hemos venido llamando, junto a los poetas, “el mundo verdadero” edificado en franca oposición a la realidad concreta y específica de las cosas? Decía Federico Nietzsche que si la verdad nos entrega consuelo y bienaventuranza es falsa. Porque nada hay más difícil y doloroso, añadía, que la búsqueda auténtica de la verdad y el conocimiento. Acorde con ese estado de ánimo podríamos volver a preguntar: ¿la historia siempre fracasa porque no tiene sentido, o es su propio sentido lo que nos conduce paradójicamente al fracaso? Es decir, ¿estamos obligados a fracasar como individuos —y con nosotros toda nuestra escala de valores— al ser arrastrados por el movimiento abstracto e indiferente de la historia? La pregunta por el significado nos arroja inermes a la soledad del desierto, a la “terrible blancura” del cosmorama abisal. Hay un lugar común —cíclico— en nuestra historia nacional donde las relaciones humanas, los más caros afectos, la vida, la economía y las instituciones son sometidos a una implacable saharización. El poeta nos cuenta haber regresado de allí “con despojos que no deseaba”, mientras su propio deseo se le iba volviendo ajeno... Ángel Escobar, por su parte, nos vuelve a decir en una línea que abunda en la angustia metafísica del hombre y la poesía: “(...) velo intraspasable, signo sobre signo, añorando siempre el Significado”. Cintio me expresó en una ocasión que Lezama siempre les dijo a los origenistas, que a la única generación a la que se debía pertenecer era a la de José Martí. Sin embargo, su actitud política refleja lo que en esencia vio, creyó y esperó su generación: un compromiso que él mismo consideraba existencialmente insuperable. También inspiradas en “El hijo pródigo”, Ángel Escobar escribió estas palabras: “(...) el espíritu quiere encarnar, romper la máscara, dejar de ser signo, ser: se sabe parte caída de lo velado, su insistir inexcusable quizá busca remedio en la aceptación y la confianza...”. Hay algo en la Revolución de Enero —si incorporamos esas preguntas sobre el valor de la confianza y el insistir en la aceptación de las que Ángel hablaba con tanto énfasis—, que parece haber fracasado de un modo esencial. Tal como si hubiéramos vuelto a extraviar el significado y el poeta estuviera condenado a iniciar un nuevo período de trashumancia, y la saharización se impusiera —con el polvo, la fiebre y el regreso tenaz a la intemperie— en lo más íntimo y doloroso de las relaciones humanas. Volviendo a quedar desarbolada la Casa de la patria, al retorno del poeta a la soledad más implacable se le suma la crisis de la Ciudad, el deterioro mortal que hoy sacude sus instituciones y con ello el naufragio de cualquier bienaventuranza. Decía Carlos Marx que el capitalismo condena al hombre a la soledad —como norma capital de la saharización del mundo moderno. Por ende, la crisis que nos sacude no es metafísica, es mundial y es histórica. No es, por tanto, consustancial a la condición humana, sino producto de un proceso histórico que ha revelado globalmente sus fallas. Por lo que, ¿existe, en esencia, el mundo ideal, justo y verdadero como verdad concomitante con el desenlace teleológico de la nación cubana, tal como lo concibieron y esperaron los maestros origenistas? Lo importante es saber que los poetas son los guardianes de la palabra, y que sigue siendo posible —como pensaba Vitier— hacer regresar el significado a su más legítima condición, contigua con una refundación de la vida y la Ciudad, en la que la lastimada esencia de las cosas fuera devuelta al mundo y la poesía lograra su ansiada historicidad. Tal vez lo que sucede es que el artista ha comprendido la laxa ambigüedad de las cosas y sabe que ya no hay certezas, y que el arte es el gran muro levantado por nuestra especie frente a la implacable facticidad de lo real. Si partiéramos de la verdad de esta concepción, haríamos regresar a la cultura a su condición elemental de metáfora. La poética del mundo nos hablaría, en consecuencia, de una añeja verdad que busca ser reinstalada en la vida de los individuos, penetrada por su sentido poético más hondo: ser, a la vez, vehículo de comunión y de diálogo —tabernáculo y ágora. La vida y la muerte, la agonía y el exilio, dejarían de ser entidades aisladas, mónadas ajenas entre sí, para devenir en porciones del movimiento metafórico e integrador de la historia. Por fortuna, abundan en el desierto las verdades iniciáticas: el precio de la soledad nos conduce a contemplar sin miedo las maravillosas imágenes y comprender el ministerio civil al que están predestinados los poetas; el instinto gregario orientado siempre hacia el retorno. Como pensaban los grandes imagineros de Orígenes, es el movimiento inevitable y fundacional de la poesía. Cintio Vitier, te seguiremos buscando, con el espíritu de los pobres y en los blanquísimos acantilados de la mañana. ** Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. === Amílkar-U (1940-1985) Harold Alvarado Tenorio ==================== Es poco y fragmentario lo que sabemos de la vida de Amílcar Osorio Gómez (Santa Rosa de Cabal, 1940-1985), el más sofisticado y erudito de los poetas del Nadaísmo. Hijo de una pareja de antioqueños pobres, don Rubén Osorio, sacamuelas de plaza de mercado y doña Elvira Gómez, ama de casa, nació en uno de esos pueblos de la colonización antioqueña en el Valle del Quindío, de extendidas plantaciones de café, casas de bahareque con patios cercados de chambranas, puertas zapotes y lavandas asediadas de araucarias con las nieves perpetuas del Ruiz, Santa Isabel y Santa Rosa como telón de fondo. Amílkar-U debió estudiar en el Colegio Mayor de los Padres Lazaristas, cuando Santa Rosa de Cabal tenía una gallera, dos billares, tres boticas, una dentistería y el periódico no se publicaba porque el dueño había permutado la imprenta por un tren de juguete. El Seminario, con unos doscientos alumnos y medio centenar de hermanos vicentinos venidos de Francia y España, infundía en los chiquillos la vocación de servicio, a Dios y a los hombres, a través de los oficios manuales y la oración. Allí aprendió francés e italiano y los frisos del latín y griego que lució desde la juventud. Empujado por la pobreza, dio con la belleza de su pubertad en el Seminario San Juan Eudes de Jericó, donde conoció, siendo su caudatario, a Augusto Trujillo Arango (Santa Rosa de Cabal, 1922-2007), doctor en teología de la Universidad Católica de Washington, muy afecto a John McNamara, a quien el poeta debe, en buena parte, su fervor por el inglés, los seres de su mismo género. Sólo a los veintiuno, merced a los buenos oficios de la escultora judía Feliza Bursztyn (Bogotá, 1932-1982), que acababa de perder a Jorge Gaitán Durán, el gran amor de su vida, disipó su flácida virginidad teniendo trato con primera hembra. Bursztyn, ocho años mayor que él, murió en Paris huyendo del gobierno de Julio César Turbay Ayala que le acusaba de un delito que nadie conocía. Un jueves a las cinco de la mañana, 18 encapuchados irrumpieron en su casa, le vendaron los ojos, desmontaron su cama creyendo que era un mortero, encontraron una pistola inservible y comenzaron, en unas caballerizas donde tenían también a otro poeta de ochenta años, desnudo y vendado, a interrogarla sobre “los polvos perdidos” de que había hablado, a gritos salpicados de obscenidades, en la mansión de uno de los más conspicuos Caballeros de la Orden de Malta, don Ignacio Chávez Cuevas, director del Instituto Caro y Cuervo. A mediados de 1957, meses después del derrumbe de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, atormentado por Bretón, Capote y François Sagan, perdió el quinto año de bachillerato, lo expulsaron del seminario, mientras su familia se muda a Medellín, donde ataviado de existencialista parisino, con trajes oscuros y pesados abrigos de invierno frecuenta El Metropol, un tugurio de camajanes, adictos y rateros cercano a la heladería Santa Clara, donde encontró a Fabio Raigoza, “bello como una puesta del sol” y con Alberto Escobar, Guillermo Trujillo y Gonzaloarango crearon el Nadaísmo. Al año siguiente, desatendiendo una plaza de maestro de escuela que un político le había ofrecido, con Gonzaloarango, que le vendía como el Jean Genet tropical mientras le arrastraba por La Playa y Junín con una cadena de perro al cuello, iniciaron una gira que debió llevarles a Popayán propagando la buena nueva del Nadaísmo, pero terminó en Cali, con un paréntesis en la cárcel de Manizales, por tres meses, viviendo sobre una estera cundida de bichos en la Pensión Estación, de X-504. Amílkar-U leyó entonces, entre anhelos y deseos producidos por la hambruna, cincuenta libros de místicos y orientales de la biblioteca de Jaramillo Escobar. Desalentado por el machismo y el misticismo de Gonzaloarango —vigilaba sus encuentros con Michael, un niño de ojos azules hijo de Possie Smith (Rosa Girasol), la entonces concubina del profeta—; obsesionado por el chismoso transgresor que frecuentaba los bares de la 3rd Avenue como estrella del New Yorker y de quien había leído Other Voices, Other Rooms —cuyos personajes habitan un desván como bisutería cubierta de polvo que al soplar reluce como oro revelando marchitos secretos— y la jovencita de la nouvelle vague autora de la Bonjour tristesse que llevaba siempre bajo el brazo, Amílkar-U decide marchar a los Estados Unidos siguiendo el ejemplo de Malgrem Restrepo, otro de sus conocidos de entonces. Reneé Frei, impía fumadora de tabacos con cuerpo de boxeador y su mimado, el joven poeta David Howie, le llevaron hasta San Francisco, donde viviría por varios años frecuentando vates y budistas como Allan Watts, John Sirio, Steve McCormick, Leek Cong, Dan Hall, John Hiebaut, Jim Tylor y Gregory Corzo. Luego, en New York trató a Allen Ginsberg, Peter Orlovsky, Bob Dylan y Brendan Behan, con quienes coincidió más de una vez en los corredores y bares del Hotel Chelsea, donde iba en compañía del mafioso antioqueño Bernardo Fernández Mesa, propietario de un colosal loft en el Flatiron de la Quinta con Broadway, muy adicto a la entrepierna de las adolescentes de Balthasar Klossowski de Rola. Así vivió por años en Estados Unidos hasta la noche que, haciendo gala de sus pericias con “el camino de la mano vacía”, en un bar de maricas de New York decidió emprenderla contra un grupo de locas y travestis que, ofendidos, llamaron a la policía para defenderse de sus furias: no iban ellas, preciosas damas del Greenwich Village, habituales de Studio 54 y Crisco Disco en el 408 West 15th Street, irlandesas e italianas, a dejarse intimidar de semejante morsa descompuesta. Tres patrullas de la policía se estacionaron en la puerta de la discoteca, sacaron a empellones al poeta, pidieron sus documentos y como no los tenía y llevaba más de una década como ilegal, procedieron a repatriarlo. De nada valieron las gestiones de la escultora judía. Entre un grupo de amigos pagaron los boletos de vuelta de su amante olmeca, Efrén Mendoza, y de él, que regresaba a Medellín convertido en el poeta que circula en Vana Stanza y El yacente de Mantegna, pero sin duda, el mismo que había deslumbrado al cotarro con La ejecución de la estatua y Súbete todo en mí o La frente cubierta por el cabello. Sin que pueda explicarse más que por su trato con Monseñor Trujillo Arango en Jericó o sus heteróclitas lecturas de juventud, Amílkar-U tuvo fama de erudito en lenguas como en teorías literarias. Una de ellas, que partiría de opiniones de Rubén Darío y Edgar Allan Poe, sostenía que la poesía sólo existe en concordancia con la melodía, correlación rota a partir de la aparición del comercio como origen de toda riqueza. La poesía, la música, la pintura y la danza habrían sido instrumentos, herramientas de las liturgias primigenias, unas veces de carácter moral, otras, sagrado. Historias fijadas en la memoria colectiva merced a las repeticiones, aliteraciones, juegos de palabras y rimas que la imprenta creyó obsoletas, y que el capitalismo salvaje ignorará hasta hacerlas automatismos de la vanguardia y el nouveau roman, con sus variantes del méta-roman, roman du soupçon o la italiana “scuola dello sguardo”. Se sabe que en plena juventud propuso a uno de sus compañeros de viaje el reto de ocupar cinco holandesas sobre una lata de sardinas. El desafiado creyó que se trataba de asociaciones o variantes de textos sobre peces o litorales, Melville o Hemingway, pero no, “se trataba de contar el objeto sin apartarse de su física sombra, de su escueta realidad. Amílcar gustaba de hacer estos ejercicios, parodias de los novelistas de moda describiendo con minuciosidad un muro gangrenado, registrando las estrías de cada ladrillo, recobrando la luz exacta del día con una prosa que era el silencio y la verdad de un mundo sin efugios del corazón”. Amílkar-U creía también que la lectura en voz alta sólo hace viva la letra del poema evocando imágenes, conceptos, experiencias que yacen en el fondo de la memoria colectiva de cada oyente. Las artes literarias de su presente necesitaban de la voz para combatir las nuevas religiones y resignaciones de los rebeldes vencidos por la cotidianidad. De allí su conflicto con Gonzaloarango, de allí su “el único intelectual del Nadaísmo soy yo”, o “Gonzalo era un beato, un escritor mediocre” y “Ginsberg me aburría mucho, se la pasaba cantando mantras y quemando incienso, diciendo que quería hacer el amor con Fidel Castro...”. “Yo he sido muy racionalista, lo que más me atrae es el racionalismo”. En los museos de San Francisco y New York y en su trato con los innumerables artistas plásticos de las dos capitales de la cultura completaría sus concepciones de la literatura como un arte visual a partir del ritmo del texto. Como los modernistas Valencia, Darío, Lugones e incluso Juan Ramón, para Amílkar-U pintura y poesía eran los otros extremos de la armonía, porque si la música es análoga a la poesía en sus emociones cantadas y rimadas, la pintura, la música y la poesía lo son en acordes y armonías del color. Quien no se inclina hacia la música y la pintura no podrá ser un auténtico poeta. Teorías que guiaron las confecciones de muchos de los textos que le sobreviven. Una de las novelas que escribió y hoy están o desaparecidas o en poder de sus herederos, La ejecución de la estatua, ocurre en una plaza mayor, domingo, día de mercado, entre el amanecer y su crepúsculo. En trescientas carillas quien narra imagina la vida tras las ventanas que rodean la plaza. Cuando las sombras ocupan sus lugares llegan los asesinos que producen una masacre. Durante el genocidio, Edipiana, la estatua que representa la madre en todas las plazas de Colombia, es ejecutada mientras los zamuros descienden de las cumbreras de las casas sobre los basurales con la total indiferencia y el silencio de los recién interfectos. También con la lírica, Amílkar-U estableció una suerte de Verfremdung, como quizás lo habían hecho los Modernistas al desentenderse de un entorno y realidades que encontraban despreciables para la vida y mucho más para el arte. Como Darío, nicaragüense, y Valencia, colombiano, Osorio Gómez tomó el camino del arte, invirtiendo la crónica de la realidad, creando el otro mundo que no halló en las ciudades de su juventud y en los lenguajes de sus compañeros de viaje. Por eso dijo Gonzaloarango que si bien había sido uno de los fundadores del movimiento, fue odiado y admirado hasta el fanatismo por haber erigido la ignominia en estética y degradado los valores hasta el envilecimiento, execrando lo eterno y lo inmundo, el arte y sus amigos. Su único libro de poemas, Vana Stanza, diván selecto (1962-1984), se publicó en una edición de trescientos ejemplares un año antes de su muerte. En la breve nota introductoria que le acompaña dice que los poemas no están ordenados cronológicamente, no menciona los libros de los cuales proceden y menos recuerda que el autor había sido uno de los fundadores del Nadaísmo. 100 poemas que le han separado, como sucedió con Los poemas de la ofensa de X-504, de las facilidades y fragilidades del Nadaísmo. 100 poemas que le alejan a grandes pasos del acento y las representaciones de Mario Cataño Restrepo, José Mario Arbeláez, Gonzalo Arango Arias, Elmo Valencia o Héctor Escobar. Vana Stanza es un recorrido memorable por los espacios de la memoria, lugar vacío para siempre de realidad, vano de carne y hueso que nos habita hasta la última hora, testigo único de nuestra marcha por la historia. Como en los poemas de Kavafis que tradujera para la revista del movimiento en los años setenta, un piso de maderas, unos candelabros, unas puertas o sus janelas serán las substancias que repasen las ausencias de la vida y del amor. Recuerdos imaginarios que nacen en las aristas del día o al momento de romperse la luz, bodegones de la carne y el placer, iluminados por surtidores y fulgores del deseo, mármoles del presente, solas presencias del desprecio por la ordinariez de la vida cotidiana, por la lujuria podrida de la infecta carne del capitalismo. El cuerpo como lugar de la ruina del mundo, fragmentos y ultrajes del destino. “El cuerpo”, ha escrito Omar Castillo, “está presente en la obra de Amílcar Osorio, ya como correlato del universo, como vaso de lo coloquial, como sustancia que nos introduce en los rigores y ejercicios de la existencia, luchando entre las formas y la rutina, ofreciendo sensualidad como trasgresión a la sumisión que implica la ignorancia del cuerpo”. Con Vana Stanza, como con Los poemas de la ofensa, la poesía llamada colombiana por fin rompe definitivamente con las tradiciones españolas, que perduraron hasta los primeros libros de los poetas de Mito, incluso en su mejor exponente, Gabriel García Márquez, deudor, sin culpa alguna, de la peor poesía del mejor poeta de Piedra y cielo, Eduardo Carranza. Poesía, la de Vana Stanza, para ser dicha en voz alta, en los aposentos del Renacimiento o en los recintos que guardaban las damas de las cortes de amor, arte de la voz y el ojo, cadencias y compases para la pátina de los sentimientos contemporáneos, las separaciones y jugarretas del destino. Para los fiascos de los nuevos amoríos entre machos, la nueva especie y género que había invadido sin regreso el mundo del siglo que nacía entre las ruinas del Muro de Berlín y el fin del comunismo. Los labios se entreabren y ya se ha ido el beso. El amor no es efímero, es efímero el tiempo. Amílkar-U murió el 12 de febrero de 1985, al caer en las aguas de La Oculta, una laguna de Jericó, donde había conocido la precaria felicidad que deparan los encuentros con quienes una vez se amó. Bibliografía de Amílkar-U Vana Stanza, diván selecto (1962-1984), Hernán Buriticá Editor, Medellín, 1984. El yacente de Mantegna, Editorial de la Universidad de Antioquia, Medellín, 1986. Bibliografía sobre Amílkar-U “Amílcar Osorio: veinte años no es nada”, Magazín Dominical de El Espectador, septiembre 10 de 1978. Darío Jaramillo Agudelo: “La poesía Nadaísta”, Revista Iberoamericana, Pittsburgh, números 128-129, julio/diciembre de 1984. Gonzalo Arango: “Los días de nuestra vida”, El Mundo Semanal, Medellín, febrero 23 de 1985. Jaime Jaramillo Escobar: “¿El Nadaísmo, escuela de místicos?”, Lecturas Dominicales de El Tiempo, Bogotá, junio 23 de 1986. Jairo Morales Henao: “Amílkar Osorio más allá del silencio”, El Mundo Semanal, Medellín, enero 17 de 1987. Juan Gustavo Cobo Borda: “Los restos de un naufragio verbal”, Boletín Cultural y Bibliográfico, Bogotá, Nº 10, 1987. Omar Castillo: Asedios y 9 poetas colombianos, Medellín, 2005. Oscar González: “El único intelectual del Nadaísmo soy yo”, Magazín Dominical de El Espectador, s/f. Ramón Illán Bacca Linares: “Sobre y de Amílkar-U”, Olas, Barranquilla, Nº 4, 1985. ** Harold Alvarado Tenorio alvaradotenorio@telesat.com.co Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió el Departamento de Español y las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), así como el Comité de Redacción de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial y la revista de poesía Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesía de T.S. Eliot (1988); Espejo de máscaras (1987); Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, griego, chino, alemán y portugués. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Edgar Borges ========================================================== === “Internet es la mejor vía para responder a los monopolios ============= === que secuestran la calle” Salvador Moreno Valencia ================ Las crónicas y las novelas del escritor venezolano Edgar Borges vienen siendo seguidas con especial atención por autores como Enrique Vila-Matas, Vicente Luis Mora, Javier Abril Espinoza y Ricardo Menéndez Salmón. La revista Letras (Fuengirola, España) lo ha considerado escritor del mes de diciembre de 2009. En la edición de enero de 2010 la publicación le dedica la siguiente entrevista. Entrevistar a alguien cuyo nombre hace referencia inmediata a dos grandes de la literatura universal, y además es una de las voces literarias a tener en cuenta, por tener esa cualidad de calidad y originalidad su obra, no es tarea fácil; me refiero al escritor y periodista venezolano Edgar Borges. Edgar nos remite a Poe, y Borges es evidente que nos introduce en el universo del argentino más mundial de todos; Edgar Borges parece llevar el nombre como un estigma, o como una premonición, y para demostrarlo nos presenta su obra ¿Quién mató al doble de Edgar Alan Poe? / Who Killed Edgar Allan Poe’s Double? (http://www.letralia.com/poe), que el Grup Lobher® Editorial y Letralia han editado recientemente, y de la que vamos a hablar en esta entrevista, que espero, como siempre vengo reiterando en las entrevistas que hago, esté a la altura del entrevistado. S: Edgar Borges, llevar este nombre y apellido debe de haberte marcado de algún modo en tu vida, ¿por qué te pusieron Edgar?, entiendo que Borges sea apellido y por tanto es algo heredado, ¿algún parentesco con Jorge Luis Borges? EB: El único parentesco que tengo con Jorge Luis Borges es la lectura y la escritura; igual me parece que el parentesco literario es, quizá, más importante que cualquier otro. Por lo menos, para quienes, como es mi caso, no podemos vivir sin leer ni escribir. La literatura es la geografía invisible que anda buscando la existencia. Y para intentar comprenderla vive transitando un campo minado de preguntas. Eso es la literatura: la geografía invisible de la existencia, un campo minado de preguntas. S: ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? / Who Killed Edgar Allan Poe’s Double?, es sin duda un homenaje al escritor americano ahora que se cumplen doscientos años de su nacimiento, ¿quién mató realmente a Edgar Allan Poe? EB: Mi libro, con su carga de ficción, señala el asesinato de la literatura de confrontación interior, representada en este caso por Edgar Allan Poe, a manos de la literatura de consuelo. Poe, como personaje de mi historia, debe enfrentarse a un doble que parece más un empresario que un poeta. Este doble pretende arrebatarle la obra (“El gato negro”), que para el verdadero Poe es algo más útil que la propia identidad. O, dicho de otra manera, la identidad no le sirve de nada sin la obra. S: La literatura de hoy carece de obras como las de Poe, ¿es tu obra la alternativa a esa carencia? EB: No, para nada pretendo eso, sería presumir demasiado; por otra parte, creo que, como escritores, dibujamos una aproximación de nuestro tiempo. Mi tiempo es el tiempo de la niebla, de la idiotez generalizada, del ser humano al servicio de un abismo disfrazado de dicha. Pienso que nunca como ahora la sociedad mundial vivió engañada creyéndose parte de un bienestar global. A mí, como escritor de este tiempo, me corresponde intentar contar historias que reflejen la paradoja que significa padecer soledad en medio de las más sofisticadas formas de comunicación. S: Descubriendo cómo escribes, mi opinión es que sí, que eres tú como escritor esa alternativa a la literatura de hoy, sin olvidar a otros contemporáneos tuyos, también de América del Sur, ¿te molesta la definición: Latinoamérica, Hispanoamérica, o literatura latinoamericana? EB: En materia literaria no atiendo mucho los llamados regionales, pues, si bien es cierto que como ciudadano latinoamericano defiendo (y atiendo) una necesidad de progreso (que equiparo con la necesidad de progreso realmente humano que tiene todo el planeta), considero que la literatura es una forma de expresión que no tiene nacionalidad, sexo ni color. Existen características propias de cada literatura que surgen a su vez de una individualidad que, en el tiempo, es la consecuencia de anteriores individualidades. Es cierto que cualquier artista es el resultado de su entorno, pero también es la respuesta de lecturas, paseos, sueños o dolores que no siempre son exclusivos del lugar donde nació. A mí me importa tanto Juan Rulfo como Franz Kafka; Julio Cortázar como Robert Walser; Ricardo Piglia como Peter Handke. Pero también me interesa la música, el cine, Internet, la ciencia y la vida en general. S: Un libro que narra el enfrentamiento que se produce entre el doble de Edgar y el propio Poe, pero en el que no sabemos cuál es el auténtico y tenemos que descubrirlo por nosotros mismos, si es posible, ¿por qué matar al “doble” de Poe? EB: En esto hay una clave que funciona como una esperanza, como una luz al final del túnel. Si antes dije que me corresponde vivir el tiempo de la idiotez, ahora te digo que tampoco creo que esta niebla sea eterna. De algún modo despejaremos el camino. Dentro de este criterio, en el asesinato del doble de Poe dejo una doble interpretación: o el empresario disfrazado de poeta vence la milenaria batalla y ocupa el puesto del verdadero poeta, o éste último se convierte en algo más trascendental que un simple efecto instantáneo y engañoso. Cada quien que decida la opción que mejor se adapte a su vida. S: Has sido finalista, con ¿Quién mató a mi madre?, del III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches de 2008. ¿Te ha abierto las puertas este premio para llegar a los lectores en España? EB: Los premios, como ya lo han dicho unos cuantos, sirven para llegar a lectores y medios de comunicación que le dan valor al hecho de que un libro sea merecedor de tal cosa. Sin embargo, siempre hay lectores que investigan y buscan los libros que le interesan, tengan premios o no. A un sector de esos lectores está llegando mi obra. Y, en cierta forma, me interesa ocupar los pequeños espacios. No me interesan las multitudes sino la individualidad que se confunde entre esas multitudes. En este momento de la historia la multitud me parece sospechosa de un proceso de dominio global, la multitud me parece uniforme, invisible, como si fuese el resultado de una estadística manipulada, de un show de televisión cualquiera. S: Eres autor entre otros de la radioserie La fuga de don Quijote, que fue transmitida en 2005 por Radio Exterior de España, en el marco del IV Centenario del Quijote. Has publicado los libros de relatos Sueños desencantados, Mis días debajo de tu falda y El vuelo de Caín y otros relatos, el monólogo Lavoe contra Lavoe, la tragedia del cantante y la novela La monstrua, la mujer que jamás invitaron a bailar. Como escritor, ¿qué consideración tienes del panorama literario español? EB: A nivel de creadores hay gente que está escribiendo con excelentes resultados; sin embargo, en buena parte, siento que no es la gente que se percibe en el mercado publicitario, es decir, son más lo que no están que los que están. Sobre todo en Internet se percibe la acertada participación de muchos escritores españoles. El mercado editorial, como tal, lo siento muy saturado de libros fáciles, simples. Sin embargo, considero que España tiene en Enrique Vila-Matas uno de los mejores escritores del mundo. Eso y los miles de escritores que no se dedican al famoseo literario significan mucho. S: ¿Es más rica la producción literaria en España o en Latinoamérica? EB: España, sin duda, tiene una industria editorial más fuerte. América Latina siempre ha dado importantes escritores, pero su industria no cree en su gente. No obstante, el principal problema que tenemos, en este momento, tanto en España como en América Latina, es la distribución de los libros. Resulta lamentable que en Argentina no se encuentren los libros de un escritor colombiano o venezolano, pero tampoco se encuentran, con facilidad, los libros de un escritor español. Se le ha creado un cerco a la literatura para darle paso al libro artificial, ejemplo Dan Brown, que se consigue en cualquier mercado al lado de la verdura, con todo el respeto que se merecen los señores vendedores de la verdura, y las propias verduras. Los escritores y los editores de literatura debemos dejar los egoísmos y establecer nuevos puentes de comunicación que permitan la distribución de los libros. Tenemos que darle la batalla a la mediocridad en el terreno social; ya no basta con andar imaginando mundos mejores, hay que construirlos. S: Un paisano tuyo, Ednodio Quintero, es uno de los mayores representantes del relato en Venezuela, y hace poco presentó su libro Combates, en Madrid, ¿qué opinión tienes de su obra? EB: Ednodio Quintero es uno de esos escritores cuya obra merece una mejor distribución. En Quintero tenemos uno de los mejores cuentistas vivos. Su lectura es imprescindible. S: Parece que está habiendo una proyección de escritores suramericanos en el ámbito español fuera del marco de los escritores “oficiales” que nos llegan de tu tierra, ¿crees que es gracias a Internet? EB: Sin duda, Internet es la mejor vía que tenemos para responder a los grandes monopolios que secuestran el espacio exterior, es decir, la calle. Pero no podemos olvidar que ya le han puesto el ojo a Internet, y debemos defender ese medio con creatividad y coraje, pues no hemos sido capaces de defender la calle como un espacio para la coexistencia de todas las creaciones. Internet tiene que ser defendida creando caminos distintos que nos impidan repetir los modelos y los vicios de los grandes monopolios. S: En breves palabras, ¿cómo definirías tu obra y estilo? EB: Me gusta escribir sobre encierros, sobre espacios reducidos. En mi escritura todo puede ocurrir en una persona, en un apartamento o en una ciudad. Me gusta pensar que todos los deseos y objetivos que andamos buscando, en realidad, se encuentran dentro de nosotros. Y mis personajes andan tras las pistas que les ayuden a encontrar la salida. En el estilo, como tal, busco el enfrentamiento de distintas voces, tanto en el narrador como en los personajes, pero también en la estructura, por ejemplo, para hacer ficción acudo al reportaje o al diario de un determinado personaje, pero todo contado desde la intimidad, desde la soledad que esconden todos los integrantes de la historia. Edgar Borges nació en Caracas, Venezuela, en 1966. Es escritor y periodista. Su radioserie La fuga de don Quijote fue transmitida en 2005 por Radio Exterior de España, en el marco del IV Centenario del Quijote. Ha publicado los libros de relatos Sueños desencantados, Mis días debajo de tu falda y El vuelo de Caín y otros relatos, el monólogo Lavoe contra Lavoe, la tragedia del cantante y las novelas La monstrua, la mujer que jamás invitaron a bailar y ¿Quién mató a mi madre?, finalista en 2008 del III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches. Y es, también, autor de ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? Who Killed Edgar Allan Poe’s Double?, Grup Lobher® Editorial y Letralia. ** Salvador Moreno Valencia (Alva Eno) alvaeno@alvaeno.com Escritor español (Setenil, Cádiz, 1961). Edita en Fuengirola (Málaga) la revista cultural Letras (http://www.alvaeno.com/letras.htm) y es subdirector del diario digital El Librepensador (http://www.ellibrepensador.com). Su primera novela, Una puerta en el laberinto, se publicó en 2004 http://www.imagineediciones.es (Imagine Ediciones). En Bubok (http://www.bubok.com) ha publicado sus novelas Así en el cielo; Pasos Largos, el último bandolero y El sonido lacónico de las balas, y los libros de relatos dosmásuna, El defecto mariposa y 7 (siete) cuentos de pan y pimiento. Es coautor, junto a cinco escritores, del libro de relatos El trueno en la memoria, de Ediciones Rubeo, publicado en 2009. Como artista plástico ha realizado más de cincuenta exposiciones en España, Portugal, Argentina y Francia. Actualmente participa en una colectiva con Global Present Art en Barcelona, y en el 2010 expondrá en Frankfurt y Miami. === Luis Fayad, un nombre inolvidable Viviana Galvis y Luis Cermeño == El escritor que nos legó el mejor retrato de la Bogotá de los años 60’s ya no se reconoce en esta ciudad. “No es la misma capital de los años de Los parientes de Ester, en todo caso una provincia, ahora tenemos para mal o para bien una metrópoli”, expresa con esa voz fuerte y sentenciosa, que se interrumpe bien sea por la velocidad de su pensamiento o el temblor de los años. A veces se olvida de algo y entonces señala triunfalmente: “Esto ha sido de toda la vida”. Pese a llevar más de 4 décadas por fuera del país, la mayor parte del tiempo en Berlín, niega que se haya asentado definitivamente. Es como si tuviera un pie acá y otro allá, lo que atribuye a sus amigos y a su familia. “Otra cosa es cuando no se tiene a nadie, ni amigos ni familia, como mucha gente; ya no hay nada que hacer acá”. Además de la gente querida, convocan a Luis Fayad los recuerdos y su propia obra; pero también un profundo interés por la vida cultural del país. De estas cosas quisimos dialogar con el escritor bogotano, cuya vigencia y producción dista de agotarse. —¿Cómo fue su relación junto a Luis Vidales? —Como amigo, yo estaba mucho en su apartamento junto a otros jóvenes que íbamos a visitarlo. Él me recibía cordial, uno no tenía que llamarlo, él estaba todas las tardes ahí para que fuéramos y nos reuniéramos. Éramos jóvenes y él siempre tenía cómo atenderlo a uno, y hablaba aunque también opinaba. Gran enseñanza fue para mí Luis Vidales. En el trabajo fue casual, coincidimos en el Dane, porque conocí al maestro muy joven. Y no tengo problema en decirlo: Vidales fue un gran maestro en la literatura, la política, en la vida. Fue una influencia para todos nosotros (1). Sus conceptos de la historia política, de la literatura, del pensamiento humano, además de ser un hombre muy culto. Después coincidimos porque él tenía un gran trabajo en el Dane, era el director y yo empecé a trabajar allí, pero no fue a través de él. Yo entré en el momento en que él estaba ahí. El trabajo en el que coincidimos fue en el periódico del Dane, cuando me lo encargaron; yo le hice muchos cambios al periódico y le pedía a él, claro, sus colaboraciones solicitadas. Lo quería mucho en el periódico. Yo no acudía a él para el trabajo en el Dane, en literatura sí; lo que era mejor porque era un trato amistoso y salíamos a almorzar con él, a tomar un café o algo así, y a caminar o hablar por ahí. —Después partió a París. —Exacto, me salí del trabajo para ir a París, sin ningún motivo; quería salir de Colombia un rato... (risas) porque le creaban a uno de escritor esa fama. —¿La experiencia del exilio es valiosa para el escritor? —Para el escritor en general no sé, individualmente sí pero para otros puede que no. Sí influye el hecho de salir del país, para mirar mejor a Colombia; sirve mucho, mucho. —¿El manuscrito de Los parientes de Ester ya lo llevaba de Colombia o lo terminó en Europa? —El primer borrador sí lo tenía. La novela la terminé allá, la mitad del último capítulo la escribí en Europa y después todos los otros borradores fueron corregidos en París y Estocolmo. —¿Contó el haberse ido a la hora de realizar estas correcciones? —No, en ese momento no porque ya tenía la novela, ya estaba elaborada. Además en la segunda novela ya había pensado algo, pero la desarrollé casi con lo que llevaba de Colombia. —Compañeros de viaje. —Sí, Compañeros de viaje. La tenía pensada pero no había empezado nada. Esa sí la desarrollé toda allá. —¿En qué momento se siente la distancia en su literatura y cómo se desarrolla? —Quizás después de estos primeros 4 años o 5, porque uno ve mejor el país y puede compararlo con otras sociedades. Para mí que la distancia le puede servir a uno pero en el momento que uno ha conocido la sociedad donde está, porque se trata es de eso. Cómo es esta sociedad en cada país de Europa; cómo lo ven a uno: eso sí que influye mucho. Cómo lo ven a uno, eso es lo que nace; ellos cómo ven la sociedad de uno y cómo ven a Suramérica, cómo lo ven a uno como sociedad. —¿Puedes darnos una idea sobre cómo es esa visión? ¿Cómo siente que nos miran? —Hay una cosa de ellos que creo es general. No entienden que Latinoamérica y toda América es la cultura occidental, ellos lo ven a uno como si tuviera otra cultura. Entonces es una cosa muy extraña de gente que ha tenido conocimiento, oportunidad de estudiar, de viajar, y ha llegado a una sabiduría media, por lo menos para estos casos, que así y todo no les alcanza. No es que se resistan a creerlo, es que para ellos es extraño: “Ustedes son latinoamericanos, nosotros europeos”. Sí, hay una cantidad de diferencias, pero los idiomas que se hablan son los europeos; las enseñanzas, la religión, hasta comidas que aquí se han mezclado, pero es lo mismo. No sé por qué ellos nunca han entendido eso, que tenemos la misma cultura pero que somos otra expresión en todas las manifestaciones: el arte. Pero sí, somos otra cultura porque tenemos una combinación diferente de ellos y de lo que existía aquí, pero la base es la misma. Nosotros, en Latinoamérica, creo que eso lo entendemos más que ellos. —En un ensayo de su autoría recogía las grandes tesis de la filosofía continental y las comparaba con algunas obras de la literatura latinoamericana. —Ah, sí, esto salió... en realidad la base no fue mía ni la idea. Fue de una entrevista, una conversación, alguien me dijo: “Mira, te voy a preguntar sobre esto”, pero había cantidad de cosas que yo no sabía porque no era mi dominio, ni era mi actividad, pero yo mismo tomé todas las notas, entonces dije: “¿Cuál es el interés que tienen en esta conversación?”, y saqué mis propias conclusiones, pero entonces lo hice como artículo. Y la conversación no sé si salió porque no podían ser muy buenas mis respuestas sobre lo que querían, porque yo no estaba muy enterado. Una amiga —de esta entrevista que me iban a hacer— me dio los puntos para desarrollarla. Fue una trampa que yo hice porque la idea no era mía, no podía hacerlo porque yo ni tenía el interés y me faltaba conocimiento para eso. —Así que sacó de la entrevista que le iban a hacer un artículo independiente... —Claro, a mí me dieron la guía, más o menos, y yo dije “A ver, qué es lo que quieren saber”, y que yo no alcanzaba a entender, averigüé y ya me di cuenta de lo que era. —Sobre Testamento de un hombre de negocios y el auge de la novela de narcos y sicarios, ¿no sintió como un riesgo el escribir sobre este tema del narcotráfico? —No cuando se me vino la escritura y la idea de lo que yo quería decir. Es una novela que escribí con el mismo trabajo con el que uno puede escribir siempre, es decir, después de encontrar la manera de la estructura, entonces me fue muy placentero escribirla en gran parte. Aquí me quedaba más claro a mí que uno narra, pero ¿de dónde tiene uno toda esa información para narrar aunque uno esté escribiendo ficción? De algún lado tiene que salir, y como aquí son los personajes los que hablan —es un diálogo— había una gran libertad. ¿Usted cómo lo sabe?, lo está contando el personaje al personaje principal, cada personaje cuenta, ¡entonces a mí me lo contó Jacinto! Yo me libré de eso, lo escribía con una gran fluidez. Obviamente después hay que corregir y todo, pero eso es el trabajo de siempre, pero en cuanto a comodidad da una gran libertad el encontrar la estructura. Yo sabía el riesgo pero por eso la hice con cierta densidad en muchas partes, partes del diálogo. Por eso hay personajes con unos párrafos de dos o tres páginas, entonces está cargada de mucha literatura, no es exactamente el diálogo de la novela que con gran facilidad se hace un guión, no es el dossier para un guión inmediato. Esto sí me lo han dicho, claro, que si es una novela dentro de muchas novelas del sicariato. Pero es que los personajes no son los sicarios. Los personajes son una familia que inclusive logró una alta posición social y está libre del comportamiento un poco más sucio o ya sin conciencia del oficio del sicario. —En Testamento de un hombre de negocios, hay alguna relación entre Fabiola (Fabio), Lucio (Luis), personajes del libro también caballistas, con la familia Ochoa, ¿es intencional o mera coincidencia? —No, esto no lo pensé. Claro, la novela se refiere mucho a lo que podía ser el narcotráfico aquí, pero yo no lo nombraba porque yo también pensaba en el tráfico de armas y en la trata del ser humano. Tráficos que me aterran más que el mismo de la cocaína. Además que aquí hay unas historias, una sobre todo —cuando yo la estaba escribiendo en Berlín— de una muchacha tailandesa. En realidad la historia me la contó ella y yo la transcribí en la novela porque era idéntica a lo que yo estaba escribiendo. Yo cambio los personajes, pero la situación como me la contó ella, me ayudó mucho. Influencias inclusive que vienen de otras partes, las acomodo a la situación de Colombia y por eso se identifica tanto. Yo por eso no puse nombres propios de regiones ni países, por primera vez por eso. Es que hay muchos elementos de comportamiento, muchas anécdotas de todos lados. —Es por eso que no llama a los grupos armados por el nombre que es sino como nombres estándares. —Esto me gusta, decir las cosas pero sin escribirlas literalmente. —Vemos una constante en sus novelas y son los nombres poco comunes, en el caso de los protagonistas, son nombres que resaltan: Eladio, Leoncio, Gregorio Camero, Hortensia, Jacinto, Fabiola, Lucio... —Es que el nombre de una persona hace parte del lenguaje y uno está escribiendo con el lenguaje. Yo en este caso lo que quiero hacer también es del nombre de cada personaje un lenguaje, es por eso. —¿Un lenguaje inolvidable? —Pues sí, también, además que identifique mejor al personaje porque es muy común que en muchas novelas a veces los nombres de los personajes no convencen o no se quedan. Son tan mal escogidos que dañan la misma narración. Yo creo que un personaje, el nombre del personaje y todas las palabras tienen que hacer parte de la melodía; del tono, y del tono no solamente narrativo, sino el tono ya como tema. —¿Cómo fue esa experiencia de escribir una de las primeras novelas urbanas, Los parientes de Ester, en Colombia? —Había una influencia muy grande en toda Latinoamérica, de cierta clase de novela que identificaba a Latinoamérica, a las listas de Europa, Estados Unidos, países diferentes y en realidad esto es una trampa si el escritor se deja llevar por el gusto de otros lados. Uno tiene que hacerlo a su gusto. Para sólo Los parientes de Ester yo tenía un tema, unos personajes, y necesitaba un lenguaje que los definiera de verdad, y con los personajes que yo trato había que salirse de este lenguaje que empezaba a ser demasiado barroco y demasiado adornado, para que lo identificaran con Latinoamérica. Es decir, si en Latinoamérica el lenguaje tiene que usarse con demasiados adjetivos para que dé la idea de que es Latinoamérica, demasiados exteriores llenos de una vegetación, de exotismo, pues yo no podía hacerlo. Tiene que durar mucho más para que una novela de estas salga, y ha salido precisamente por eso, porque me interesaba era darle el tono, y antes lo que hablábamos de los nombres, para que concordaran con el tema. Era muy difícil escribir una novela con las influencias literarias que venían del barroco de Carpentier, los excesos de otros escritores que a ellos les caen muy bien. Los adornos de García Márquez pues a lo mejor le va muy bien, pero yo no podía utilizar nada de eso, quizás de los primeros de García Márquez sí, de resto no, nada. No significan nada para mí. Claro que significan mucho como lector, no como escritor. Y lo mismo de otros, claro, los temas de la vieja literatura que ya los fueron cambiando, como Miguel Ángel Asturias, es cuestión de tono. Hay unos temas que se pueden parecer, yo no iba a sacrificar lo que yo quería para presentar mis libros como literatura latinoamericana en Italia y en Alemania, no, nunca. Yo soy capaz, pero no lo voy a hacer. —Quiere decir que no se deben seguir los movimientos de modas mediáticas. —Exactamente, yo creo que hay que aprender a ser contemporáneo. Uno tiene que escribir una literatura contemporánea, eso no quiere decir que la literatura deba “estar a la moda”. Estar a la moda es una literatura ya arcaica y vieja en su concepto. Lo que hay es que sacar una literatura contemporánea a uno, que uno la vea. —Cuando viene a Colombia, ¿revisa la literatura que se está haciendo acá? Sí, vengo a eso. Yo cuando vengo a Colombia leo literatura colombiana, veo cine colombiano, veo pintores colombianos, oigo música colombiana en vivo y la impresión mía es buena. Tengo un muy buen concepto de muchos escritores jóvenes, creo que han buscado otra forma muy buena, nuevos temas. Lo que sí veo es que también muchos otros no conocen una tradición literaria ni les interesa y creo que los ha perjudicado mucho; en cambio hay otros que sí le han sacado mucho provecho. Otros escritores jóvenes de Colombia, ¡muchos son muy serios! Han sacado cosas muy buenas. Sí. —¿Qué opinión le merecen estos nuevos tipos de comentarios que se tejen acerca de “la sombra de Gabo” en la literatura nacional? —Yo en esto también creo una cosa: que ha hecho falta para todas esas apreciaciones una cultura literaria de país, a los comentaristas, divulgadores, los que se encargan de estos temas. Es decir, les basta y salen del problema. A la pregunta de “¿Usted ha leído literatura colombiana?” responden: “García Márquez, ¡y listo!”. Para mí, en proporción de lo que se habla de García Márquez, con lo que se venden sus libros, García Márquez es un escritor poco leído en Colombia. —Después de las novelas volvió a trabajar en cuento, lo que actualmente es un poco raro porque el escritor por lo general comienza con el cuento, llega a la novela y se olvida de su anterior género... ¿cómo es su relación con el cuento? —El cuento desde el principio es mi atracción literaria. En este momento estoy escribiendo otra novela, pero estoy escribiendo dos libros de cuentos. Son dos porque los temas de cada uno son diferentes. Voy a sacarlos en unidades, ya tengo de un libro dos y del otro los otros dos cuentos... además, de uno de ellos, ya se me está ocurriendo el tercero. Porque esto resulta cuando ya me lo propongo y tengo dos cuentos de cada libro, en este caso ya tres de uno. Hay que dejar pasar años hasta que el tema venga, no lo puedo forzar. La novela tiene una cosa: es un trabajo diario, uniforme, uno sabe cada día en qué va avanzando. En cambio el cuento es cada cuento un tema, hay que empezar cada tema, hay que empezar cada cuento y hay una dificultad enorme cuando uno se propone un libro de cuentos uniforme, mucho más que una novela. El cuento seguiré escribiéndolo y ojalá que se me ocurran libros de cuentos así, muchos, muchos. Hay otro que se me está ocurriendo pero de ese no tengo ni una línea. Nota 1. Sobre la influencia que marcó para esta generación de escritores bogotanos la figura de Luis Vidales véase la entrevista: “Cuando uno no es nadie y quiere serlo todo. Una charla con José Luis Díaz-Granados”. De Andrés Felipe Escovar. Publicado En Letralia (http://www.letralia.com/215/entrevistas03.htm). ** Luis Cermeño luis.cermeno@hotmail.com Escritor colombiano. Ha publicado el libro Noches de Oriente. Actualmente es residente en el programa para desarrollo de proyectos avanzados en tecnología de Escuelab (http://escuelab.org), en Lima. Mantiene una bitácora literaria en http://journalmalediction.blogspot.com. ** Viviana Galvis (sin e-mail) Estudió cine y televisión en Bogotá. Actualmente se desempeña como asistente de producción en largometrajes y adelanta la adaptación a guión de una novela colombiana. === Ednodio Quintero: Los instantes del jaguar ============================ === “Escribir es una larga respiración” Alberto Hernández ============ (Nota del editor: acaba de aparecer en España, y bajo el sello Candaya, la selección de cuentos Combates, del escritor venezolano Ednodio Quintero [Las Mesitas, Trujillo, 1947]; en 1991 Monte Ávila publicaba La danza del jaguar, la primera novela de un autor que ya había destacado por su cuentística. Alberto Hernández recupera para los ojos de la Tierra de Letras la entrevista que le hiciera a Quintero en Maracay en 1993). Mientras La danza del jaguar sigue su curso narrativo, su autor pasea por las imágenes de la infancia hasta arribar a las de una pantalla de cine que lo han convertido en un creyente del movimiento. Imaginar a Ednodio Quintero es saberlo en Giancaldo, detrás de la pared de donde emergen las imágenes desleídas de aquel viejo cien de pueblo, y todo por lo que él ha confesado en otras conversaciones. Pero es —más que todo— el autor que suscita una lectura en la que ciertos elementos simbólicos lo hacen universal, un poco más allá de la comarca rulfeana de donde proviene. De allí entonces que, a la manera de Borges, sueña y hace de los sueños materia cierta. Ednodio Quintero es un hombre de silencios largos, de pausas degustadas mientras mira a través de una timidez que se exterioriza en la medida en que se abstrae del mundo. “Me debato entre la osadía y la timidez extrema”, ha confesado, con un dejo que Ramos Sucre reconocería. La conversación ocurre en Las Delicias. El autor viene de una agotadora actividad donde habló acerca del cuento fantástico. Los alumnos del Pedagógico de Maracay lo fusilaron a preguntas. El ojo inventa el paisaje Animal narrativo, como él mismo se nombra, Ednodio Quintero va hacia el paisaje donde los personajes se mueven y son más vivos. —El paisaje es lo que contempla el ojo. Pero lo que a mí más me interesa es el movimiento, lo cinético, no del paisaje sino de los personajes —afirma lentamente. El niño que a los seis años vio la primera película tenía como paisaje la majestad de los Andes, su interior simbólico más que la mirada geográfica. Una visión cargada de acontecimientos que fueron acumulándose en la memoria. —El paisaje de mi infancia está aquí adentro. No existe como tal. No es un sitio específico de la geografía de un país el cual pueda identificarse —suelta con los ojos semicerrados. Cigarrillo tras cigarrillo (en aquellos días Ednodio fumaba como un desgraciado), el autor de El agresor cotidiano asomó trozos de historias que dieron con el hombre que es hoy: un narrador sólido y reconocido tanto en Venezuela y Latinoamérica como en España. Mira hacia un lado para retomar la anécdota de “Los hermanos siameses”, materia que le permite explayarse en la explicación sobre el imaginario de un paisaje: —Ubiqué en esa historia un río torrentoso en otro sitio donde no existía ese río. El paisaje era inventado. Luego cometí la tontería de ir con un amigo a La Quebrada. La decepción fue total porque era una cosa absolutamente reducida, pobre. Prefería el del recuerdo, es decir, el elaborado. Hay una trasposición de la realidad. Puede haber montañas, pero de pronto no es así, las soñé con unos colores que aparecen en la imaginación. Soñar/escribir Se viene de la imagen como una prolongación del sueño. Podría ser al revés también. Y es que en Ednodio Quintero pareciera que el cine es esa especie de cordón que hace posible que los sueños se hagan realidad en la ficción. —Bueno —asiente—, el sueño es imagen. Existe, aunque no se pueda palpar con los sentidos. Me interesa soñar a una persona. Una persona con la cual no pueda relacionarme porque es imposible, por razones muy especiales: entonces estoy haciendo el ejercicio de soñarla, vivir esa relación en ese sueño. En todo caso, el sueño es un recurso más para escribir. No es determinante. Como decía Borges, la literatura es un sueño dirigido. Una de las aspiraciones de la gente es soñar a voluntad. Es una sensación de libertad. Si uno controla el sueño, es casi como realizar el sueño. Es decir, lo que pueda soñar realizarlo en la realidad. Lo que pasa es que la realidad es muy complicada. No tiene esa suavidad que tiene un sueño. Una mirada larga, sostenida, el aliento de un nuevo concepto que adviene en nuestro escritor como la cuerda que sostiene la pasión de un “paraíso conquistado”: —Quizás el espacio de la escritura es el espacio que permite al artista tener libertad. Para mí escribir es un ejercicio absoluto de la libertad. Uno —en definitiva— escribe porque le da la gana. Cine/palabra Volvemos a la mirada de asombro de aquel niño campesino que, dándole vueltas a una especie de moviola y haciendo luz con un candil, creaba imágenes para sus amigos. El mismo que integró un discurso secreto para ser feliz a escondidas. —El cine para mí —pronuncia Ednodio— es una marca. A los seis años vi la primera película. Nunca había visto imágenes en movimiento. Aparte de los “comics”. Una gran suerte a esa edad ver Helena de Troya, a pesar de ser una versión hollywoodense, pero allí estaban los griegos, los conflictos, bueno, la Ilíada en movimiento. La recuerdo perfectamente. Me ha sido imposible encontrarla. La que tengo aquí en la cabeza es mejor a la que vi en la pantalla. De esa experiencia corre parejo el camino de nuestro autor hacia la elaboración de un universo narrativo, que lo ha convertido en uno de los fabuladores más relevantes de nuestro país. La adquisición de una manera de decir las cosas en el relato, de construir la anécdota sin necesidad de valerse del tiempo histórico, son algunos de los aprendizajes venidos del cine. —El cine ha tenido importancia capital en este siglo para la literatura. Los recursos del cine crean una metáfora que produce el rompimiento de una narratividad temporal. Uno siente que la elipsis del cine es de una gran riqueza narrativa —afirma. La danza del jaguar Recuerdo que siendo apenas un chiquillo oí a mi padre hablar de la debilidad de mi cerebro. Al principio me asusté, pues creía que algún tumor estaba creciendo dentro de mi cabeza y que el día menos pensado iba a reventar (pág. 254). La danza del jaguar (Monte Ávila Editores, Caracas, 1991) es la novela del delirio. Historia de aliento sofocante, con un ritmo agónico. “Se dice que se escribe como se respira. Proust, dicen, escribió como escribió porque era asmático. Entonces, la escritura en este caso es una respiración. Un ahogo”. Siempre es la historia, la misma pero vista desde ángulos que varían los colores, el clima, la tensión y la hora de despertar de algunas pesadillas. Ednodio Quintero habla de un libro de “agonías”, de personas que agonizan. O de la misma en distintos trozos de vida. Escribir La danza del jaguar fue, y sigue siendo, una aventura. En ella leemos varios relatos que se relacionan. Son cinco libros, que no atienden al tiempo real, donde símbolos y un yo —uno y múltiple— navegan por todas las páginas de esta hermosa aventura: El guerrero, Lección de física, En la tierra de nadie, Caída libre y Joe en la selva. Quintero se interna en el personaje (en un yo que se multiplica pero que es el mismo), lo hace a su ritmo interior: —No tenía sentido escribir una novela lineal, tradicional. El ritmo de esa historia tenía que armarse por “instantes”, a través de varios libros, cinco en total. Es decir, cinco instantes en la vida del personaje, aunque el primero es un relato, sin pensar en lo cronológico. Cada libro tiene un espacio en el tiempo del personaje. Relatos míticos, delirios, horas de vida, recurrencia a la infancia. Para mí fue un verdadero desafío, sobre todo en el cuarto libro donde trabajo con tres planos: recuerdo, delirio y realidad, como un homenaje al cuento de Cortázar “La noche boca arriba”. Toda la novela es una biografía en instantes intensos sin caer en el detallismo. Maracay, febrero de 1993. ** Alberto Hernández adezgalina@gmail.com Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay, estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La influencia estética de Gabriel Miró en Miguel Hernández ============ === Ramón Fernández Palmeral ============================================== Introducción Con este breve trabajo pretendo señalar y acortar la indudable influencia estética de Gabriel Miró en Miguel Hernández, tanto lírica como en prosa. Posiblemente, las lecturas mironianas se inician tras la muerte del llorado autor de Nuestro padre San Daniel (1921) y El obispo leproso (1926) el 27 de mayo de 1930, por recomendación de su mentor Ramón Sijé, que ya había pensado en hacerle un homenaje en Orihuela. Estudioso de la obra sijeniana y hernandiana como el profesor José Muñoz Garrigós (1), queda de acuerdo en señalar que aprecia una variación notable puesto que sus primeros poemas, hasta 1930, “tienen la sencillez, el primitivismo y la ingenuidad de un muchacho de unos veinte años”. Y es a partir de la lectura de Miró a mediados de 1930, tras su muerte, cuando se aprecia un cambio en su poesía, convirtiéndola en más barroca y culterana, y rica en adjetivos, y en adjetivos epítetos, que acentúan el carácter de las palabras, con enriquecimiento de sinestesias, metáforas y figuras del lenguaje, a las que también cabe añadir las de Góngora, Garcilaso... Es decir, que el rótulo de “prehistoria poética” debería quedar dividido en dos fases, la primera hasta mediados de 1930 (2) y la segunda a partir de esta fecha hasta Viento del pueblo en 1937. Sin embargo, no me cabe duda alguna de que las influencias estéticas mironianas perduraron siempre en la sintaxis de Miguel. Además, el propio Miguel declaró en varias ocasiones la deuda contraída con Miró, que veremos más detenidamente. El novelista y excepcional prosista Gabriel Miró es el inspirador o “maestro espiritual” de la llamada “Generación del 30 en Orihuela” (3); más adecuado sería llamarles Grupo literario de Orihuela del 30, donde se encuentra incluido el más conocido de ellos, Miguel Hernández. Un Grupo que vio en el alicantino una modernidad en el lenguaje que logró una dignidad literaria. Tanto los precursores como los integrantes del Grupo Literario escribieron, elogiaron y homenajearon al inventor y recreador de una Oleza literaria barroca y del sigüencismo (comunión mística y espiritual con la naturaleza y el medio), con quien contrajeron una deuda impagable al haberles aportado vanguardia y luz en un extraordinario ejercicio dinamizador poético y literario. Pues en Miró encontraron un lenguaje nuevo y portentoso, y, sobre todo, posibilidad de una creación renovadora, es decir, un modelo a seguir y un estímulo a imitar, con un estilo que ayudaba en suma a buscar la propia voz. No podían encontrar un entorno más propicio al neobarroquismo que la barroca ciudad de Orihuela. Desde los años 20, Gabriel Miró ya gozaba de un merecido prestigio en Orihuela, le reconocían como paisano, puesto que había estudiado en el Colegio de Santo Domingo de la citada ciudad entre los años 1887 y 1892. En el mismo colegio estudió Miguel Hernández a partir de octubre de 1923 hasta marzo de 1925. Supongo que debió oír en dicho colegio algún comentario sobre la afamada figura de su antecesor compañero. Para obtener una visión cronológica y ponderada de esta “influencia estética” o débito hernandiano hacia el inventor de Oleza y del Segral, esbozaré, en primer lugar, el origen oriolano de Miró, la incidencia de su obra y estilo en los seguidores o precursores del Grupo Literario del 30, el ambiente literario donde se editaban varias revistas literarias, además de la prensa local, y detenidamente las menciones y alusiones de Miguel Hernández a Miró. Para la anotación de las reseñas de obras he seguido las Obras completas, 1992, reedición de RBA (2005). 1. La huella oriolana en Gabriel Miró Partiendo de este titular, hemos de remontarnos en el tiempo para analizar la influencia de Gabriel Miró en los escritores, novelistas y poetas oriolanos de los años 30. Hemos de recordar que Gabriel Miró Ferrer (1879-1930) tenía sangre oriolana, ya que su madre, Encarnación Ferrer Ons, era natural de Orihuela. Los hijos, Juan y Gabriel, estudiaron en el Colegio Santo Domingo de los jesuitas de Orihuela, Gabriel los cursos de 1887 a 1892. De estas vivencias dejará testimonio en El libro de Sigüenza, y en las novelas Nuestro padre San Daniel y El obispo leproso, que constituyen dos partes de una misma novela. Para mejor atender a sus hijos, el señor ingeniero (don Juan Miró) tenía casa abierta en Orihuela, cuyos caseros eran Francisco Lidón y Manuela, su mujer, padres de Encarnación, Manolica y Marianico, con quienes los hermanos Juan y Gabriel jugaban a remedar actos de Semana Santa o de otras festividades religiosas (Gabriel Miró, Vicente Ramos, 1979, p. 30). Su estancia en el colegio, cárcel para Gabriel, se tradujo en una profunda melancolía en su ánimo y en un inexplicable reuma de su rodilla izquierda. Uno de los episodios que más influyeron de forma decisiva en la prosa de Gabriel fue su estancia en la enfermería del colegio a causa de una enfermedad. Desde allí pudo contemplar el paisaje de la huerta oriolana, y sus costumbres y detalles, que posteriormente quedarían recogidas en su obra. Debido al delicado estado de salud de Gabriel sus padres decidieron sacarle del colegio, contando él con doce años. Se traslada con su familia a Alicante, donde continúa sus estudios de bachillerato. La verdad estética se resume: Es obvio que para un escritor la realidad estética reside en las palabras, y de ellas depende. Entre las fichas en las que Miró anotaba ideas que luego desarrollaría, encontré una con una escueta frase: “La palabra no ha de decirlo todo, sino contenerlo todo”. Es el germen de la que figura en el comienzo de El humo dormido (1919) a partir de la cual podemos contemplar un empeño literario fundamentado en la búsqueda de “la palabra creada para cada hervor de conceptos y emociones, la palabra que no lo dice todo, sino que lo contiene todo” (“Gabriel Miró”, Miguel Ángel Lozano, revista de creación Adamar, 1992). Los recuerdos del ambiente oriolano en sus años infantiles son los que acudirán a su cabeza para recrear una Oleza barroca y lúgubre de finales del XIX, pero a la vez llena de poesía, olores, colores en pinceladas impresionistas, todo un placer leerlas. 2. Homenaje a Miró en Oleza Tanto Vicente Ramos y Eutimio Martín como Manuel Roberto Leonís, son autores de trabajos sobre el homenaje a Miró en Orihuela en el 32. Vicente Ramos escribe: “Los primeros pasos de aquel homenaje [a Gabriel Miró] se dieron en julio de 1931, al constituirse el primer comité, integrado por José María Olmedo, José María Pina Brotóns, José María Ballesteros y José Marín Gutiérrez (Ramón Sijé), a quien no tardaron en sumarse Augusto Pescador, Miguel Hernández y otros. Sus reuniones tenían lugar en el Palace Hotel oriolano” (pág. 29, 1976, Miguel Hernández en Alicante). En septiembre se reparten invitaciones. Se invita a Azorín, que no responde; en ausencia de éste se invita a Marcelino Domingo. En la Glorieta de Orihuela se inauguró el busto a Gabriel Miró, obra del escultor José Seiquer Zanón, el 2 de octubre de 1932. Ante la ausencia de Marcelino Domingo, lo inaugura Ernesto Giménez Caballero, director de La Gaceta Literaria de Madrid y uno de los teóricos del falangismo. Al acto, llamado en su día “Romería lírica a Oleza”, acudieron, entre otras personalidades de la cultura, María Cegarra, Raimundo de los Reyes, Carmen Conde y su esposo Antonio Oliver, quien tuvo un enfrentamiento dialéctico con Ernesto Giménez Caballero, que además se presentó con camisa de falangista, otros aseguran que era un jersey azul, que no fue de lo más acertado; se armó tal algarabía que tuvo que presentarse la policía y terminaron en la Comisaría. Para dejar constancia escrita de este homenaje, se publicó “El Clamor de la Verdad. Cuaderno de Oleza consagrado al poeta Gabriel Miró”, donde se recogen trabajos de los escritores y poetas oriolanos, además, más de Antonio Oliver y Carmen Conde, entre otros, así como de Miguel el poema “Limón” y en prosa “Yo. La madre mía”. 3. Generación olecense del 30 en Orihuela 3.1. Los precursores De los intermediarios o precursores entre Gabriel Miró y el Grupo Literario olecense del 30, encontramos a tres oriolanos: Justo García Soriano (1884-1949), Juan Sansano Benisa (1887-1955) y José María Ballesteros Meseguer (1897-1939). Justo García contribuye a exaltar la figura de Gabriel Miró con su anti-mironianismo; a Juan Sansano se le considera incitador y Ballesteros, el más mironiano de los tres, mentor. Justo García escribió un artículo destructor contra Miró, quizás por cuestiones personales “durísimo, injusto y destemplado. Ni siquiera el apasionado ‘cauvismo’ del señor García Soriano puede justificarlo...” (4), publicado en El Pueblo de Orihuela (21-09-27) con el seudónimo de Juan Oriol, donde comenta: “Es, sin embargo, el estilo de El obispo leproso una taracea abigarrada y anacrónica de arcaísmos y neologismos modernistas, de voces culteranas y de vocablos vulgares y dialectales [...]. El fuerte, y aun el conato de originalidad del estilo barroco del Sr. Miró, es el abuso de las sinestesias o metáforas comprimidas, digámoslo así, cosa tan vieja, no obstante, como el padre Homero [...]. No tiene propiamente argumento la novela. Constituye una serie de descripciones y escenas incongruentes que quieren representar en cuadros caricaturescos la Orihuela de hace cuarenta años... (“El obispo leproso, sandeces, injurias y otros excesos”. El Pueblo de Orihuela, 21-09-27). De alguna forma mezquina, toda fama de un escritor también se eleva con la crítica feroz y adversa de sus no-seguidores, ya que es la crítica destructiva la que tiene los pies más veloces en el boca a oreja; sin embargo, su animadversión no contagió a los jóvenes oriolanos, sino que por el contrario germinó y se consolidó en lo que sería la generación del 30 oriolana. Parece como si García Soriano se hubiera contagiado de la crítica de José Ortega y Gasset, que a comienzos del 27 comentó sobre El obispo leproso una “perfección estática, paralítica” que ha de ser asimilada “a sorbos”, y así quedó mermada en adelante. Juan Sansano, periodista, autor de abundante bibliografía y poesía, entre ellas Canciones de amor (1931). Sansano reservó al final de su libro lo que llamaba “ofrendas” de otros poetas al estilo de los poetas áureos. A Miguel le corresponderá el honor de cerrar el libro al haberle reservado las tres páginas finales para que publicase tres sonetos. Además, Sansano le dedicó un artículo a Miguel; leemos la nota siguiente: El olfato periodístico y la capacidad de anticipación de Sansano [director de El Día de Alicante], que ya en el primer texto en el que presenta a Miguel, y que publicó en el día 15 de octubre de 1930, en una sección titulada “Por las rutas humildes” y subtitulada “Miguel Hernández, el pastor poeta orcelitano”, le permiten utilizar la expresión que, acuñada por el periodista, fue la que designó a Miguel a lo largo de su vida. En el mismo recuadro se incluye un poema de Miguel titulado “La bendita tierra”, en el que el joven poeta corresponde al aprecio y la estimación que le muestra Juan Sansano, con la dedicatoria del poema en la que le llama “eminentísimo poeta”... (Manuel Parra, Información, 7-12-2007). Tal como recogen Vicente Ramos y Manuel Molina en la página 17 de su libro Miguel Hernández en Alicante, 1976, Juan Sansano es el primero en hablar sobre Hernández en la ciudad de Alicante, el 13 de julio de 1930, en ocasión de alocución en homenaje al poeta alicantino Salvador Sellés Gozálbez, luego publicado el 14 de julio en El Día, periódico de su propiedad: ...Hermano y maestro: con su túnica de resplandores, ha hecho su aparición un nuevo poeta. Se llama Miguel. Tiene nombre de arcángel. Saludémosle con alborozo: tú, con tu prestigio de cantor inmortal: yo, con la humilde ofrenda de mi cariño... Miguel, que lo agradece, le envía a Sansano un poema “La bendita tierra” con la cita “A don Juan Sansano, eminentísimo poeta de Orihuela...”, que lo publicará en El Día, 15 de octubre de 1930. Los tres sonetos a don Juan Sansano, director del periódico El Día, de Alicante, son: primero, “Juan Sansano”; segundo, “A don Juan Sansano”, El Día, 24 abril de 1931, y tercero, “A Sansano por su libro Canciones de amor”, en El Día, 19 de junio de 1931. En marzo de 1933 le escribió Miguel una carta pidiéndole sus libros, hemos de suponer que se trata de varios ejemplares de Perito en lunas, a vuelta de correo, para enviarlos a la Universidad Popular de Cartagena. José María Ballesteros, novelista oriolano, es autor de Oriolanas (Cuadro de costumbres de mi tierra) (1930), novela que fue acogida favorablemente por la crítica. Manuel Ruiz-Funes Fernández (5) considera “la sombra de Miró, a quien tanto admiraba”. Indudablemente Ballesteros es el precursor más mironiano de la generación del 30: “Ballesteros quedó a mitad de camino entre la eficacia de los maestros realistas y naturalistas y la prosa exquisita de Miró, que no se atrevió a imitar abiertamente” (Antología de escritores oriolanos, pág. 104). Miguel Hernández admiraba a Ballesteros y su estilo cuasi-mironiano, y le dedicó un poema titulado “Ofrenda”, escrito el 28 de mayo de 1930, publicado en Actualidad el 5 de junio de 1930, por “un libro magnífico: Oriolanas...” (O.C. 178-179). Diez días más tarde saldría en Voluntad (15-06-30) el artículo de José María, “Pastores poetas”, que luego aparecería otra vez en el tomo I de Mis crónicas, Murcia, 1932. 3.2. El Grupo Literario olecense del 30 El nombre de Generación Olecense del 30 lo acuña por primera vez Vicente Ramos (6), al exponer las características literarias de “La Escuela de Orihuela”, cap. VII, de su libro Literatura alicantina (1839-1939), donde nombra a los precursores: Juan Sansano y José María Ballesteros Meseguer, aunque opino que debería incluirse entre los precursores a otro oriolano, Justo García Soriano, como ya he comentado antes. El grupo lo forman Ramón Sijé, Miguel Hernández, Carlos Fenoll, Justino Marín (Gabriel Sijé), Jesús Poveda y Manuel Molina (p. 266) —el benjamín y último testigo, según carta de Carlos Fenoll. Ramos escribe que los factores olecenses de la oriolanidad son: “El barroquismo..., su clima litúrgico, el olor vegetal, su extraño sonido de bronce, su vivir en morado silencio de oración...” (pp. 248, 1966). Hablar de Escuela o Generación Olecense parece excesivo, pienso que hablar de grupo literario sería más atinado. El despertar, el origen de este grupo literario del 30 oriolano, como apunta Miguel Ángel Lozano, “lo constituye la aparición de la novela de Gabriel Miró centrada sobre esa Oleza literaria en la que se reconoce el modelo de Orihuela. El impacto de El obispo leproso fue decisivo” (Ínsula, 544, 1992, p. 2). Las lecturas iniciales de este grupo literario son, según Reig Sempere (p. 13, 1981): “Casi todos leen a Gabriel y Galán, Villaespesa, Bécquer, Salvador Rueda, Campoamor, Vicente Mediana, Juan Ramón Jiménez, Juan Sansano, Rubén Darío, Gabriel Miró, Antonio Machado y algunos otros”. Vemos cómo se transmite esta “miromanía” literaria al Grupo Orcelitano del 30, el trabajo de Ana M. Reig Sempere, autora de La Generación del 30 en Orihuela (1981), siguiendo al pie de la letra las exposiciones de Vicente Ramos, divide el grupo en dos: uno en torno a la revista El Gallo Crisis (mayo de 1934 a primavera de 1935), encabezado por el capuchino Fray Buenaventura de Puzol, Ramón Sijé, Tomás López Galindo, Juan Bellod Salmerón y José María Quilez y Sanz, más los profesores Juan Coloma y Jesús Alda Tesán. El otro grupo, más humilde, es el de la tahona de la calle de Arriba, entre 1930 y 1936. Aunque el mito de la tertulia de la tahona de los Fenoll fue echada abajo por Ramón Pérez Álvarez (1918-1998), quien asegura que nunca existió dicha tertulia (7), a cuya aseveración se unieron Jesús Poveda, y esposa Josefina Fenoll. Por ello la idea de una tertulia formal queda desbaratada, la única posibilidad es una reunión informal y esporádica. Oigamos el argumento de Pérez Álvarez: “...Esa tertulia es una elucubración mental, generada por la mente calenturienta de Molina [Manuel] (8), Efrén [Fenoll hermano de Carlos], al alimón, y a su mayor gloria. No existió esa tertulia, Jesús [Poveda] estaba por Barcelona, una vez cumplido el servicio militar [que hizo en Submarino de Cartagena]... (Hacia Miguel Hernández, p. 43). En Orihuela en los años treinta se publicaban varios periódicos y revistas, que servían como eje dinamizador del ambiente literario: El Pueblo de Orihuela, Actualidad, Destellos, Renacer, La Lectura Popular, Destellos, Voluntad, El Gallo Crisis (1934-35), Silbo (1936). En Alicante, El Día. En Murcia, La Verdad de Murcia, donde publican oriolanos. Lo cierto es que, entre acuñaciones, especulaciones, mitos y verdad, el llamado Grupo Olecense del 30 es como un espejismo, a la espera de un riguroso análisis y diagnóstico. 3.3. Lecturas mironianas de Miguel Hernández No hay duda de que Miguel, tras sus estudios de asignaturas en el Colegio de Santo Domingo con los jesuitas, en el periodo de su autoeducación literaria (1925-1931), frecuenta las bibliotecas públicas oriolanas y entabla relación con el canónigo Luis Almarcha, quien le pone en contacto con los clásicos Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, sobre todo, Luis de Góngora, Virgilio y, de la poesía mística, San Juan de la Cruz. Posteriormente conocerá a su segundo mentor, Ramón Sijé; es a partir del 15 de abril de 1930 cuando aparece publicado el soneto “Nazareno” en Voluntad, revista que dirigen Sijé y Jesús Poveda, quien seguramente le guía hacia lecturas de las novelas de Gabriel Miró. Además, es posible, que la lectura de Oriolanas (1930) de Ballesteros, de influencia mironiana, le afianzara o indujera hacia esta tendencia como según se muestra en el cuento largo o novela breve La tragedia de Calisto (1932). Ramón Sijé, estudiante de derecho y el más intelectual del grupo, ejercerá labores de mentor y mecenazgo con Miguel Hernández; su adicción mironiana, posiblemente, se debe a su maestro Ballesteros, el primero de los mironianos orcelitanos, quien conocerá a los poetas del quincenal Voluntad, y además participará en la organización al homenaje a Miró. Es Ballesteros el primero en preocuparse por Hernández. Parece muy probable que, tras el fallecimiento de Miró el 27 de mayo de 1930, es Ramón Sijé quien enaltece y recomienda la obra mironiana a sus amigos-poetas y colaboradores, y de quien parte la iniciativa del homenaje en Orihuela que culminaría en el 2-10-32, y es, creo, quien echa “la levadura estética” a Miguel del rico estilo prosístico del autor de El obispo leproso como maná vital e imprescindible, para alimento y noviciado hacia un estilo poético propio, ya que habían descubierto a uno de los prosistas más originales y renovadores de la lengua española. Y como Ramón Sijé es conocedor eficaz de que la semilla mironiana había prendido en el novel Miguel, es por ello que adelantará esta influencia estética al publicarlo en Diario de Alicante el 9 de diciembre de 1931, en su artículo de despedida “Valores levantinos. Miguel Hernández”, y escribe: “Radioscopia de la poesía de Miguel Hernández: [...] Gabriel Miró 100, poetas españoles (Juan Ramón Jiménez y Jorge Guillén) 60 y de Rubén Darío 40...”. 4. Gabriel Miró en Miguel Hernández Presentada y reconocida la influencia estética de Miró en Miguel, veamos puntualmente las menciones expresas y las alusiones indirectas que reafirman esta aseveración: 4.1. Menciones expresadas que hizo Miguel de Gabriel Miró a) La primera alusión a Miró la encontramos en el poema “Canto a Valencia” (O.C. I. 1992. 216-220), con el que Miguel ganó el primer premio del “Orfeón Ilicitano” (5 de abril de 1931); en una de las estrofas escribe: Y el triste y prodigioso de El obispo leproso en donde, con feliz brillar platero al escapar de Oleza la bonita vio titilar la gota de un lucero... b) En la entrevista que le hizo Ernesto Giménez Caballero para su Robinsón Literario, suplemento de La Gaceta Literaria de Madrid, 15 de enero de 1932. Gecé le pregunta qué hace en Madrid “de gabán y tan señorito”, Miguel le responde: ...me vine con mis ahorrillos, aquello es muy estrecho, la Oleza de Miró... c) En la entrevista que le hizo el periodista yeclano Francisco Martínez Corbalán para la madrileña revista Estampa (20-02-1932), titulada con perfil pintoresco “Dos jóvenes escritores levantinos. El cabrero poeta y el muchacho dramaturgo”, Miguel hace también alusión de Gabriel Miró. “...Lo primero que leí fueron novelas de Luis del Val y Pérez Escrich. También he leído el Quijote [...]. Miró es el escritor que más me gusta y el que acaso haya influido más en mí...”. d) En el tercer aniversario de la muerte del inventor de la Oleza literaria, escribe “Elegía a Gabriel Miró”, dedicado a J.R.J. (Juan Ramón Jiménez), que se publicará en el diario La Verdad de Murcia, en junio de 1933. e) En la prosa poética “Cosas del Segura”, fechado en Madrid el 29-12-31, inicia el texto con una alusión directa: “Mi lobón Segura (El Segral de mi sublime maestro Gabriel Miró)...”. f) En el poema “La palmera levantina”, publicado en El Día, de 24 de febrero de 1932, nombra directamente a Miró: Contempladla entre los ojos rojos de belleza, rojos de crepúsculos y pena de Miró: del amante de las horas soleadas de las siestas... g) El 2 de octubre de 1932 participa en la inauguración del busto a Gabriel Miró en Orihuela, y colabora en el cuaderno-homenaje “El Clamor de la Verdad”, subtitulado “Cuaderno de Oleza consagrado a Gabriel Miró” de un solo número, con doce páginas, donde Miguel colabora con el poema “Limón” y en prosa “Yo. La madre mía”. h) Entre los días 27 y 30 de agosto de 1935, Miguel se encontraba en Cartagena (9); uno de estos días realiza una excursión a Cabo de Palos (Murcia), acompañado por Carmen Conde y Antonio Oliver, y unos amigos, allí hacen una lectura de la estampa “El caracol del faro” (1906) de Gabriel Miró. Recordando la visita que hizo Miró al faro del Cabo de Palos con Antonio Ros y Andrés Cegarra, hermano de María Cegarra. i) Además de estas cuatro expresiones directas de reconocimiento, por parte de Miguel hacia la influencia estética recibida del autor de El obispo leproso (1926) en su formación, hallamos también alusiones o procedimientos de estilo en abundantes poemas a partir de finales de 1930, y al enriquecimiento lírico, más introspectiva. En prosa encontramos una anotación en la introducción a Obras completas de Miguel Hernández, digna de reseñar: Con “Cosas del Segura”, “Venta de higos” y “La goma” se inician las digresiones metafóricas tras el “sublime maestro Gabriel Miró”, que en poesía conducían a Perito en lunas y en prosa a La tragedia de Calisto...” (O.C. III, 2.049). j) En la obra teatral El torero más valiente (1934) me encuentro que uno de los personajes principales, la madre del torero, se llama Gabriela, lo que sin duda alguna es un guiño hacia su admirado Gabriel Miró. Posiblemente para convencer a Ramón Sijé, un mironiano de cepa, autor de la conferencia titulada “Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró”, pronunciada en la Universidad Popular de Cartagena con fecha 30 de septiembre de 1932, a quien seguramente le iba a atraer el nombre de Gabriela; de hecho, le publicaría dos escenas en los números 3 y 4 de la revista El Gallo Crisis (1934). 4.2. Alusiones indirectas de Miguel a Miró Entiendo que el periodo donde se evidencia la influencia lírica de Gabriel Miró es el comprendido desde finales de 1930 hasta 1936. Ya que las obras mironianas más destacadas sobre Oleza son de 1921, Nuestro padre San Daniel, y de 1926, El obispo leproso, por edad de los lectores, tanto de Ramón Sijé, Miguel, como los del grupo, no debieron interesarse por Miró sino a partir de mayo del 30, fecha de su fallecimiento. Por falta de espacio no me extenderé en una descripción minuciosa de las alusiones de Miguel hacia Gabriel Miró, sino que apuntaré concisas anotaciones, cronológicas: a) En el poema “La procesión huertana” (O.C. 210-211), apreciamos estilo y tema eminentemente mironianos, en El obispo leproso se describe una de estas procesiones de Semana Santa, en la huerta oriolana, tan católica y tan cristiana. b) En el poema “Atardecer” (O.C. I. 1992, 224-226), escrito el 28 de octubre de 1930, comprobamos que el estilo, más que los endecasílabos, son ya propiamente mironianos, enalteciendo la naturaleza, la luz, las tardes: Era bella, muy bella la mansa tarde sobre la undosa huerta llena de flores, y ahora cae en occidente con un alarde de primorosas luces y resplandores. Vemos la expresión la “mansa tarde”, con el uso del epíteto tan del gusto de Gabriel Miró en sus obras, que acentúa la calidad de la tarde. c) Evidente es la elegía “Gabriel Miró” (O.C. 234-236) que, como apuntara Miguel Ángel Lozano, “es posible que el primer impulso del joven en el momento en que descubre a Miró fuera dedicarle una elegía íntima como homenaje personal, sin pretensiones de publicación” (10), o quizás la envió a algún periódico local pero no se la publicaron, por ser todavía poeta en ciernes. d) El poema “Siesta” publicado en Destellos el 15-05-31, posteriormente aparece como “Placidez”, en Obras completas, p. 139. El profesor Miguel Ángel Lozano cree que es el primero donde Miguel emplea “un decidido intento de utilizar las enseñanzas de la poesía mironiana en una andadura rítmica más sosegada que la que venía utilizando hasta entonces” (11). e) En el periodo en que compone Perito en lunas, tanto en las 42 octavas reales publicadas como en las no publicadas, encuentro abundancia de sinestesias que son eminentemente mironianas como: “Oyendo rosas, allá van los míos” (O.C. p. 276). “Venial vado de luz y cachicuerno” (O.C. p. 279). María Chevalier detectó la influencia mironiana en diversas octavas de Perito en lunas. f) La influencia lírica mironiana volverá a aparecer en algunos sonetos de El rayo que no cesa (1936), sobre todo en los que yo llamo sonetos bucólicos, como los números 7, 18, 22, 26, en la “Elegía a Ramón Sijé” y en “Soneto final”. Sonetos donde exalta la naturaleza, a los hortelanos, o animales como en “Bajo su frente trágica y tremenda / un toro solo en la ribera llora” (Soneto 26, v. 13), contiene cierto guiño hacia la oración de Miró “mordiendo la corriente [una cría de vaca] con los labios, tendiendo una hebra de lumbre de baba, de leche y de río” (Nuestro padre San Daniel, II, I). g) Como hemos observado en estas breves pinceladas, Miró influye estéticamente en Miguel, y desde que le lee sabe que ha encontrado una literatura vanguardista, que le perseguirá siempre como ave rapaz sobre su cabeza. Miguel es esponja que absorbe y asimila, y a pesar de su época de la “poesía impura” o surrealista nerudiana y aleixandriana, a partir del año 1935, escribe con doble estilo, por una parte continúa con sus sonetos clásicos como “El rayo que no cesa”, e incorpora su novedad “La elegía a Ramón Sijé”. Es evidente que Miguel ha asimilado la prosa rica de Miró y la transforma en algo propio y suyo; tiene ya el “sigüencismo” (12) dentro. No cabe duda de que la prosa de Miguel se enriqueció de las enseñanzas estéticas mironianas, y del barroquismo olecense, utilizando un amplio repertorio de adjetivos explicativos o epítetos, sinestesias y giros. 4.3. Prosa y epistolario Si el espacio de estas páginas permitiera extenderme, podría recoger algunas frases de estilo mironiano en artículos y teatro, y en alguna de las cartas hernandianas, sobre todo en las cartas amorosas dedicadas a su esposa Josefina Manresa, como en “Yo también he tenido en mi corazón una enorme alegría hoy, como siempre que tengo carta tuya”. Carta de amor del 2 de junio de 1936 (O.C. III, 2.409). Donde el adverbio de tiempo “hoy”, lo traslada al centro de la frase para permitir que el pronombre “Yo”, quede en primer término. Ya que la norma sería “Hoy también he tenido...”. Existen varias referencias críticas de la influencia prosística mironiana: “...le entusiasma la lengua de Gabriel Miró, de transparentes registros líricos. De él aprenderá a expresarse en prosa con agudeza extraordinaria” (María de Gracia Ifach, Vida de Miguel Hernández, 1982, pág. 21). Conclusión Vista esta breve y sucinta exposición, no me cabe duda de que Miguel Hernández asimiló a finales de los años 30 parte de la “verdad estética” mironiana, que reside en las palabras y consiste según Miró en “la palabra creada para cada hervor de concepto y emociones, la palabra que no lo dice todo, sino que lo contiene todo” (13); de esta premisa Miguel entenderá, en lo sucesivo de su arte literario, que lo importante no es el concepto como resultante de la asociación de ideas y palabras para resumir un sentimiento o una emoción, sino que ha de ir acompañado de singularidad y de embellecimiento, si cabe. Bibliografía consultada • CHEVALIER, Marie. Los poemas poéticos de Miguel Hernández, Siglo Veintiuno Editores, S.A., Madrid, 1978. • FRANCO FERNÁNDEZ, Francisco. “La huella de Miguel Hernández en la Cartagena republicana”, El Eco Hernandiano, Nº 10, verano de 2006. • FERRIS, José Luis. “Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta”, Temas de Hoy, 2002, Madrid. • GIMÉNEZ CABALLERO, Ernesto. “Un poeta nuevo”, Robinsón Literario de La Gaceta Literaria, entrevista, Madrid, enero de 1932. • HERNÁNDEZ, Miguel. Obras completas, Espasa Calpe, 1992, edición de A. Sánchez Vidal y J. C. Rovira con la colaboración de Carmen Alemany. • IFACH, María de Gracia. Miguel Hernández. rayo que no cesa, Barcelona, Plaza y Janés, 1975. —. Vida de Miguel Hernández, Plaza y Janés, S.A. 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Sin embargo, creo que este Grupo Literario Oriolano puede estar formado por Justo García Soriano (anti-mironiano), Juan Sansano Benisa, Francisco y José Pina Brotons, José María Ballesteros, José Olmos, Tomás López Galindo, Fulgencio Ros, José Calvet, Eladio Belda, Alfredo Serna, Fray Buenaventura de Puzol, Ramón Sijé, Miguel Hernández, Carlos Fenoll, José Murcia, Jesús Poveda, Gabriel Sijé y Manuel Molina. 4. Comentarios de José Guillén García y José Muñoz Garrigós, al pie del artículo “El Obispo Leproso, sandeces, injurias y otros excesos”, publicado en Antología de escritores oriolanos, 1974, pág. 78. 5. “Cuatro narradores de la Vega Baja”, ponencia para la II Asamblea Comarcal de Escritores. Orihuela, 1972. Ponencias y Comunicaciones. Libro editado por el Instituto de Estudios Alicantinos, en 1974. 6. Literatura alicantina (1839-1939), Alfaguara. Madrid, Barcelona, 1966. (“La escuela de Orihuela”, pp. 253-257, y “La Generación Olecense del 30”, p. 256). 7. Artículo de Ramón Pérez Álvarez: “Como un barón de Münchhausen cualquiera”. La Lucerna, Nº 33, (febrero 1995). Recogido en Hacia Miguel Hernández. FCMH, 2003, pp. 43-46. 8. Manuel Molina Rodríguez (1917-1990) es el primero que habla de esta tertulia en el artículo “Espíritu y carne de un poeta: Carlos Fenoll”, Cuadernos Literarios, agosto 1946; “La tahona de la calle de Arriba”, Primera Página, 1968; en “Amistad con Miguel Hernández”, 1971, y “Un mito llamado Miguel”, Alicante, 1977. Carlos Fenoll hace referencia a la tertulia en 1947, Estilo, de Elche, “Ramón Sijé en su vida de amor”. Molina vino a vivir a Alicante en 1935, conoce a Vicente Ramos en diciembre del 36, es Molina quien presenta a Miguel a Vicente el 21 de abril de 1937 en el Ateneo. 9. Había sido invitado por el matrimonio Antonio Oliver y Carmen Conde para dar la conferencia-recital “Lope de Vega y los poetas de hoy” en la Universidad Popular de Cartagena (el 27 de agosto se celebraba el tercer centenario de la muerte de Lope de Vega). 10. “Miguel Hernández y Gabriel Miró”, ponencia del profesor Miguel Ángel Lozano, en Actas del I Congreso Internacional Miguel Hernández, 1992. 11. “Miguel Hernández y Gabriel Miró”, de Lozano, Actas del I Congreso Internacional Miguel Hernández, 1992. 12. Término acuñado por Vicente Ramos, quien escribe “Sigüencismo: comunión mística o, mejor, fusión espiritual y eterna con la Naturaleza” (Gabriel Miró, Instituto Estudios Alicantinos, p. 344, 1979). 13. Gabriel Miró. Capítulo “La verdad estética”, Miguel A. Lozano, revista de ensayo Adamar, Boletín Informativo, Nº 322, septiembre 2002, de la Fundación Juan March. Nos indica que la frase se encuentra en los borradores de la conferencia “Sigüenza y el mirador azul” de 1925, la única que dio. ** Ramón Fernández Palmeral ramon.fernandez@ono.com Artista plástico y escritor español (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947). Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista Perito (Literario-Artístico) y de varios portales como Las Lunas de Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros títulos, de La cara atroz del Guernica de Picasso, que además se puede consultar en formato .pdf en la red, así como de numerosos artículos sobre arte y ensayos de temas literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundación Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la Casa Museo Azorín (http://www.azorin.org), de Monóvar. Textos suyos pueden leerse en su página personal, http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm. === Lo sobrenatural y la sensualidad en Lezama Lima Brenda Ríos ====== Cosa para ser vista pero difícil de comunicar, muy semejante a los temblores que una pequeña caja de cristal, llena de alfileres y agujas, aun situada en la última pieza de la casa, siente cuando pasa el tranvía. J. Lezama Lima. Como bien insisten la crítica y los lectores animosos, de los escritores latinoamericanos del boom (eso que explotó hace tanto tiempo que parece el big bang) el más hermético y complejo es sin duda Lezama Lima. Los demás se concentraban en las definiciones nacionales, en exportar los paisajes de la violencia, la hondonada de la vida sometida en dictaduras, en los realismos mágicos... Su obra vuelve en sí al barroco debilitado, anima al lirismo a lustrar el idioma: ladrillo a ladrillo cimenta un español delicado; de todas maneras, de él es eso de que sólo lo difícil es estimulante. Su obra, análoga en ese sentido a la de Rubén Darío, está plena en exotismos y mundos inventados, un mundo en este mundo, un mundo donde los hombres leen a los clásicos, y uno imagina a Grecia, Oriente todo, la Persia, los otomanos, la Roma bárbara, las princesitas de cuento; en fin: un enjambre voraz que no significa, es; hay un velo de encaje para que las palabras no tengan que ocultarse en el maquillaje pero que tampoco sean las mismas: no cualquiera es capaz de entrar al paraíso y mucho menos a estos reinos. Lezama Lima pertenece a ese grupo de escritores de los que no podemos decir lo leí a cabalidad, lo leí completo, su propia escritura es una trampa para turistas expertos. Más cercano en complejidad a Guimarães Rosa, es un escritor de “claridades oscuras”, como dice uno de sus relatos. Cuando ya le acusaban de incomprensible y oscuro, escribió: “No empezar con la tontería de lo que se comprende y lo que no se asimila, con la vieja monserga arrinconada de lo oscuro y lo claro, con el imperativo tema de lo fácil y lo difícil. Pues es más fácil que el campesino saludable comprenda lo oscuro creador, que el bachillerismo internacional creador de toda esa tópica infernal, comprenda lo que es germinativo en el momento justo” (1). Con este espíritu me atrevo entonces a hablar de un relato si no insólito sí deslumbrador. “Cangrejos, golondrinas” (2) forma parte de una serie de relatos de carácter fuerte, pero imponentes. Relatos con una personalidad de un hombre que no pertenece a ningún tiempo posible porque en él los tiempos y los lugares se confunden. Este relato, escrito en 1946, habla de una Grecia que podríamos decir clásica donde, de pronto, aparecen los barrios de una Habana de los últimos años de Batista, una Cuba sin embargo que guardaba ya esta nostalgia de la aristocracia y de las casas señoriales, los años de la abundancia, en una de estas casas vivía uno de los brujos: “En 1850, los Marqueses daban fiestas nocturnas, maldiciendo la llegada de la aurora. (...) Ahora se guardaba una colilla para ser fumada tres horas después, en el blasón de una puerta de caoba”. El contraste es importante, porque los brujos habitan lugares del pasado, solemnes, necesarios para enmarcar el relato, para darle lugar y tema: atmósfera. Eugenio Sofonisco es un herrero que “sólo alcanzaba su plenitud rodeado por la serenidad incandescente del metal”... Cuando cobraba “le parecía que le devolvían las mismas chispas congeladas, cortadas como el pan”. La reiteración del material del trabajo del herrero con su profesión es llevada hasta el final del relato, donde ya no podrá trabajar porque no soporta ver las chispas: “Me gusta más ver una luciérnaga de noche que sacarles una chispa a esos hierros de día”. La transformación del personaje es tan fatal como gradual, incluso comprensible. Pero de él no trata la historia sino de su mujer. Un día Sofonisco va a cobrar por su trabajo a casa de un filólogo; para él, “cobrar en monedas era mantener la eternidad recíproca que su trabajo necesitaba”, pero es recibido de muy mala manera por el mayordomo del deudor; entonces manda a su esposa a cobrar de nuevo, pero cuando llega ésta a la casa del filólogo, “que se había ido a ver al meteorólogo de las Bahamas, ya que tenían mucho que hablar acerca de la influencia de la literatura birmana en el siglo II de la Era Cristiana”, es atendida por su esposa, que está avergonzada por la actitud del mayordomo y entonces, para suplir la mala conducta y llevada por la culpa, le paga con una pierna de res. La pierna de res es colocada en la habitación y la esposa ve una gota como de sangre en la pierna que luego, de manera extraña, parece que gotea sobre su seno. Pero ella parecía haberla incitado: “La esposa se desabrochó, esperando el regreso del herrero para hacer la cama. Desnuda se acercó a la pierna de la res, la contempló, acariciándola con los ojos desde lejos”. La distancia haría imposible que la gota cayera en ella, entonces, ¿cómo sucede esto? Ella tiene miedo y sueña. Cuando despierta le había brotado una protuberancia carmesí, trató de ocultarla pero el tamaño la obligó a decirle al esposo de la nueva “vergüenza”. Él dejó de tocarla. Y fue así que visitó al brujo, el negro Tomás, que “había curado viruelas, andaba con largo cayado de rama de naranjo, cuando se tornaban negras, abrazándose con blancas”. El negro Tomás le dijo: Me alegra el herrero y me voy a entretener en devolverle a su esposa como un metal. Hay que hacer primero el túnel y después salida. Yo tengo el aceite del túnel, no preveo la salida que Dios tiene para ayudar. Hay un aceite de nueces de Ipuare, en el Brasil, que es caliente y abre brecha e inicia el recorrido. Con esa dinamita aceitada su pelota desaparecerá, no desaparece, va hacia dentro, buscando una salida. Se lo pone una semana, dejando caer la gota de aceite hirviendo a la misma altura donde cayó la gota de sangre. Después vuelva. Algo tiene que ocurrir. Ya no se espera que algo ocurra. Antes, cuando tocaban la puerta, se sentía que podía ser Dios. Ahora se piensa que sea un cobrador y no se abre. Mientras se aplica el aceite hirviendo, tiene que tocarla su esposo todos los días. Ya tiene túnel, ahora espere salida (3). La conversación del brujo está entremezclada: entre las indicaciones hasta comentarios de la vida, como si hablara consigo mismo. Una conversación con ella y con él mismo, como hablan los viejos, en efecto. Hasta aquí el brujo, luego la esposa —que está de más decir que sigue a pie juntillas las indicaciones— “se sentía penetrada, la penetración estaba en tan mínima dosis en su recorrido que no sentía dolor. El topo seguido de la comadreja, el oso hormiguero seguido de una larga cadena la recorrían”; sabemos que hace referencia al efecto del aceite hirviendo, pero también parecería la descripción de la vida amorosa recetada por el negro Tomás. Luego, la mujer ve salir la protuberancia en forma de caries, sale de su cuerpo pero ella no se siente bien, así que va de nuevo con el negro Tomás: “Hubo túnel y salida, le dijo, ésta la ganó usted. Yo no podía prever que una caries sería la puerta. Ahora le hace falta no el aceite que quema, sino el que rodea la mirada. Yo no podía ver una caries como una puerta, pero conozco ese aceite de calentura natural que se va apoderando de usted como un gato convertido en nube”. Así que ahora la manda a ver al negro Alberto, que ya no baila como diablito pero ofrece los colores de sus túnicas para sanar, porque ella había sido “recorrida por animales lentos, de cabeceo milenario”. Ella tenía que buscarlo y “convertir en cuerda floja” todo lo que pisara. Fue entre las últimas túnicas mostradas cuando ella vio la paloma, en su boca no había ramas de trigo sino una boca muy roja. Y la esposa del herrero dijo “ya estoy en la orilla”. Hay una relación entre la pierna de res recibida en pago, la falta de deseo del herrero y la señal en la esposa, la señal de algo que marca el cuerpo y se apodera de él desde dentro. Una conexión aparentemente inexplicable y, aun así, relacionada; luego vendrá la debilidad o nulidad en la vocación del herrero, una falta de fe y voluntad en él y en el hijo ante las extrañezas de la madre, ante la posesión de la esposa por seres sobrenaturales. Una posesión extraña y lenta... En los sueños hay túneles y aleteos de animales que buscan salidas o encuentran modos de poseer. El viaje de la esposa a través de los dos negros la hacen volver a donde sea que se haya ido, pero en sí queda la duda de qué fue lo que ocasionó la protuberancia en primer lugar: ella había recordado lo horrible que era cobrar y llevar a su casa la enorme pierna de res, pensó que pagar era “como lanzar una maldición a un rostro que no la había provocado”, así que, podríamos aventurar, la esposa del herrero sufría de vergüenza, de la vergüenza había resultado que el esposo no la deseara, y que con el remedio del brujo fuera obligado a hacerle el amor diariamente. El contacto sexual era importante para el conjuro, no podía encontrar la salida si no la penetraba el aceite al mismo tiempo que el cuerpo del esposo. De ahí también que la calentura que proporcionaba el aceite no quedaba sólo en la cura sino en todo el cuerpo. Ella dice que el negro Tomás mandó al esposo a tocarla pero que Sofonisco, el esposo, le tenía miedo: “Me pasaban cosas extrañas y él huía. Me abrazaba, pero mostraba en el fondo de las averiguaciones carnales una indiferencia, como si me hubiese convertido en una imagen desatada de la carne”. La distancia en el matrimonio pudo haber estado ahí desde siempre, la incomunicación, pero el suceso de la pierna de res y la protuberancia carmesí detonó esto: la lejanía amorosa, la distancia del que no comprende. Finalmente, en el relato, tampoco queda claro cómo es que pasan las cosas, cómo le llega a pasar a una persona esto del adivinar los modos de desprenderse de los embrujos, de la vergüenza o de la falta de libido. Los brujos intervienen en el relato como consejeros matrimoniales pero usan motivos de lo oculto, de lo sobrenatural para explicar lo otro natural: la falta de deseo y la incomprensión amorosa. El diagnóstico del segundo brujo fue el siguiente: “No busque, coja el hueso de la pierna y entiérrelo. Recuérdelo, pero no lo mire. La ironía del túnel es la paloma, siempre encuentra salida. Yo creí que había que despertarla, pero su propia sangre la llevaba a poner la mano en un cuerpo blanco. La paloma blanca y la lengua roja colocan su mirada en lo cotidiano de la mañana”. La paloma es la que ella había visto en la túnica del diablito retirado, la misma que había encontrado una salida. Luego vino un hijo y más sueños extraños donde entraba al túnel. Un día que su hijo jugaba con una pelota arrojándola a la pared la pelota tomó el rumbo de la nuca de la mujer y la protuberancia volvió a surgir. El esposo se distancia otra vez, mientras ella se ve obligada a recorrer un camino donde los deseos están cumplidos, pero no sabemos los deseos de quién, de algo más allá del matrimonio, o del camino como el destino ya trazado; pero él se aleja de ella, no comprende y se aleja. Ahora el negro Tomás la lleva a una ceremonia de los diablitos (4), y la deja sola con el frasco de aceite. Ella observa los rituales, los negros vestidos de diablitos “empezaban desenrollándose acostados en el suelo, como si hubiesen sido abandonados por el oleaje. Se iban desperezando, ya están de pie y ahora lanzan gritos agudos como pájaros degollados. (...) La calabaza fue una fruta y ahora es una máscara y ha cambiado su ropa ante nuestro rostro como si la carne se convirtiese en hueso y por un rayo de sol nocturno el esqueleto se rellenase con almohadas nupciales”. Imaginamos la fiesta y el baile y a esta mujer con un frasco de aceite esperando un destino ya hecho; ella tiene que esperar, el aceite hervirá en el momento justo y entonces sabrá qué hacer. Parte del ritual de liberación tiene que ver con estos rituales previos de los danzantes: el baile es un exorcismo necesario, la liberación del cuerpo por medio de la danza, no sólo parten de ahí los demonios sino los pequeños espíritus guardados en cada uno esperando algo: la danza, el aceite, las palabras conjuradas, para salir del cuerpo. La idea de la posesión para la religión yoruba (o santería cubana) es fundamental, los dioses se apoderan del cuerpo en éxtasis y aprovechan para dar los diagnósticos o vaticinios a los que están reunidos. Más adelante: “Bailándole a las esquinas, a los santos, al fango tirado contra cualquier pared, en cada casa apretada se repite la caminata de la playa hasta el carrusel”. Ella trae el cangrejo que le tapa la nuca pero el aceite vuelve a hervir y al día siguiente la protuberancia sale por su ojo izquierdo. “Ahora, le decía días más tarde el negro Tomás, no puedo predecir el combate de la golondrina y la paloma. Ni en qué forma le hablarán. Sé que la golondrina no puede penetrar en la casa y conozco la sombra de la paloma. Sin embargo, una golondrina se obstinará en penetrarla y la paloma le hará daño. Siempre que pelean la golondrina y la paloma se hace sombra mala”. Ante la indiferencia del esposo y del hijo se va de la casa, y es entonces cuando ve las golondrinas en la calle y una se lanza como una flecha a su rostro, ella aprieta a la golondrina pero la deja viva. Vuelve al día siguiente al mismo lugar y la golondrina “lucía con sofocada torpeza la última frialdad”. Otra vez soñó con ella, con “un niño gelatinoso, deshuesado en una herrería que manipulaba con martillos de agua, ofrecía su ombligo con una protuberancia carmesí para que abrevase el pico de caoba de la golondrina”. La paloma primero, la de la túnica, después fue el cangrejo en la nuca donde había rebotado la pelota, después la golondrina... todos habitaban en ella, mezclada entre sueños la realidad, el destino, el amor comprometido del esposo y del hijo recelosos de sus monotonías y sus contradicciones. Después del sueño ella entiende que ya ha sido liberada, el final del relato es de una belleza excepcional, cuando ella está ya libre del embrujo: “El cangrejo sentía que le habían quitado aquel cuerpo que él mordía duro y que creía suyo. Le habían quitado aquel cuerpo que él necesitaba para lo propio suyo, semejante al enconado refinamiento de las alfombras cuando reclaman nuestros pies”. La protuberancia puede ser un fibroma y el fibroma no es sólo un temor benigno sino una proteína que está en la seda y en la tela de la araña. Podríamos agregar la araña a la lista de animales que la rodean. El relato, podemos notar, es extraño, lleno de misterios y de preguntas. ¿Qué significan las golondrinas? ¿De dónde viene el cangrejo y la metáfora de la lucha de la paloma con la golondrina? ¿Por qué la mujer está siendo el canal de estas posesiones/inmersiones y no el esposo? El cuerpo de la mujer es el más misterioso, parece decir Lezama, se concentran también el humor y las contradicciones. El mito mesopotámico del Gilgamesh dice que al encontrarse solo, Gilgamesh decidió buscar la vida inmortal, motivo por el que fue en busca de su antepasado Utnapishtim, conocido también por Ziudsudra, que había conseguido la inmortalidad por su ejemplar conducta durante el diluvio. Al fin logró hallarle y éste le relató lo que aconteció: Enlil, que odiaba a la humanidad, había convencido a Anu para que provocase una enorme inundación, pero Ea avisó a Utnapishtim y le aconsejó que construyera una nave, donde pudiera meter animales de todo tipo. Cuando la barca se depositó en el monte Niser al bajar las aguas, Utnapishtim envió sucesivamente una paloma, una golondrina y un cuervo. Finalmente, este último no regresó, por lo que se supo el fin de la inundación. Es evidente la afinidad de este mito con el Noé bíblico o con el Deucalión griego. Tras su supervivencia, Ea tuvo que aplacar la ira del dios Enlil por haber ayudado a que un humano lograra salir vivo. Con el tiempo, Utnapishtim fue admitido en el coro de los dioses, como el Hércules de la mitología griega. En cuanto a Gilgamesh, decidió pasar una prueba muy dura en la que tenía que vencer al sueño para lograr la inmortalidad, pero fracasó en su empeño. Tras su derrota, visitó a Engidu en las regiones infernales y, más tarde, murió él mismo. Hércules, en cambio, era hijo ilegítimo de Zeus, y tenía sobre él la furia de Juno o Hera; cuando a él se le asignan los 12 trabajos, o castigos, uno de esos era matar a Hidra, una serpiente de agua de doce cabezas, pero, al ver que estaba por matarla, Hera envía un cangrejo para distraerlo; Hércules mata también al cangrejo, al que Hera premia colocándolo en el cielo por la noche. Hércules, después de muerto, gracias a su esfuerzo, logra ser ascendido a Dios, y es que Hércules también había recibido la maldición de la locura o la “confusión”. El cangrejo también era adorado por los egipcios pero en la forma de escarabajo. ¿Qué de todo esto retoma Lezama para la recreación de la simbología animal en este relato? El cangrejo es el final: tapa la nuca, la paloma no encuentra la salida en el túnel que es el cuerpo de la mujer y su boca es roja como la protuberancia carmesí que brotó en el seno, la marca escarlata. Son demasiados elementos para irlos sacudiendo de sí mismos, un mejor ejercicio podría ser considerar las imágenes como lo que son: imágenes que vienen a la mente y no todo tiene que tener sentido oculto o guardado o doble, en este relato tan nebuloso o inmarcesible, la belleza funciona en su no-funcionalidad; esto es, la idea de una paloma atrapada en el cuerpo de una mujer quizá puede ser el deseo que quiere salir, o la vergüenza manifiesta en lo visible y lo punible de un tumor rojizo, pero no hay que olvidar que los brujos ayudaron a que el camino fuera encontrado, el camino que estaba, probablemente, trazado de antemano y la idea del destino ocupa el motivo de este relato: la historia amorosa se queda entre visiones y sueños, oculta al lector e incluso oculta también al herrero, de la esposa sólo sabemos lo que se dice pero en los descubrimientos hay espacios de la intimidad donde ni siquiera el narrador toma parte, como si le hubieran escapado incluso a él; puede ser que también el narrador no comprenda pero dice lo que ve, y la mujer ha salido victoriosa del cabeceo milenario de esos animales en ella, del peso del castigo o maldición. Del peso de ser lo que es. Por eso el esposo comprende que ella es más fuerte y él no puede volver a su profesión que lo llenaba plenamente, no puede porque su compañera estaba inmersa en lo incomprensible y él no era la ayuda sino sólo parte del conjuro, no lo era todo. El propio hijo no lo era todo y la familia queda sumida en la llana incomprensión. Hasta que la mujer encuentra el túnel y en el último sueño puede acceder a su libertad. Por eso la efectividad del último párrafo: el narrador deja a la mujer lejos y se concentra en el cangrejo: en la libertad que no quiere el animal porque le ha sido arrebatado lo que le pertenecía. Como un ejercicio de exorcismo, pero al revés, no se dice de la mujer liberada sino del cangrejo al que le ha sido arrebatado el cuerpo que poseía, el cuerpo que necesitaba. El relato tiene muchos tiempos y voces entremezcladas, de pronto parece que no está claro para dónde va, y es hasta el cangrejo liberado que llegamos a una sensación, si no a la verdad a una sensación: las tenazas del cangrejo están suspendidas; una sensación que es una imagen y que puede ser tantas cosas, he ahí el talento de Lezama: no suelta los hilos, tampoco los contiene, deja que se asomen algunos y a partir de ahí podemos reconstruir las madejas propias, las madejas íntimas que sólo significan lo que significan y nada más. ¿Qué descubre la mujer esa vez en el baile de los diablitos cuando regresa sola, adormilada, en la canoa, y se enfrenta al esposo y al hijo? ¿Cómo sabía qué hacer y cuándo regresar? ¿Por qué en una ceremonia casi secreta esta mujer en medio tratando de comprender su estado espiritual? Finalmente, ella surge de sí misma para encontrar las respuestas y las salidas, y es lo sobrenatural lo que ayuda a entender la misma naturaleza humana, tan incomprensible. Para volver a ser de ellos, del esposo e hijo, tiene que entrar y salir de sí misma, del laberinto de sí misma, como si un animal recorriera desde el interior y saliera a la luz para decirle qué trae adentro que es lo difícil, lo enigmático. Y en la salida de ese animal ella pudiera entonces reconocerse para volver a ser la misma. De todas maneras no se trata de comprender como él dice sino de acercarse: la escritura es un ejercicio de aproximaciones y menos de entendimientos cabales y cabalísticos. Si la literatura existe más allá de la comprensión estaría el encuentro en otras partes: en los espejos creados, en las oscuras claridades, en las condenas de la escritura simple. Uno lee con todo el cuerpo, no sólo con la mente, eso se puede aplicar a la escritura de Lezama: los sentidos se despiertan: se acaloran, se abochornan, languidecen. En el relato “El guardián inicia el combate circular”, que es un relato breve sobre animales, hay una descripción bastante peculiar, una adjetivación poetizada y difícil de seguir pero descubrimos que no importa: lo que sobresale es el sonido y la luz, las palabras son dichas y se hace una luz extravagante, como captar en medio de la enredadera tupida la rendija por donde escapa la salamandra: “Un alambre electrizado, en el arco de círculo golpeado por un tamborilero asustado, rueda por las hojas en los días de lluvia, cuando la lluvia pone su gusano sobre las hojas, y las hojas quieren saltar la emoliente cabalgadura del gusano y no puede. Jamás. Retrocede y no puede. Jamás. Retrocede y no puede. Ícaro, sapo, no y escóndete, vuelve y empieza, no toques nada, sapo. Ícaro. Como la fatalidad que cae con su lágrima en un ostión, si respiro una flor tiendo a la obesidad, y si no, tiendo a la melancolía” (5). Este cuento no será explicado por mí, es más bien una sentencia que invita a abrir páginas a las que no deberíamos temer. Paradiso es monumental, a la par de Ulises, o Gran Sertón: Veredas, de Guimarães Rosa. Yo me intimido ante su tamaño pero habría que empezar por la orilla del atole hirviendo, y, como se les dice a los adolescentes cuando se les quiere convencer para que lean poesía: no importa si no se entiende; hay que acercarse a ciertos libros como se acerca uno a casas solas, recorriendo las habitaciones sin pensar si el mueble es el indicado, si la atmósfera es precisa, y saber apreciar la luz, la sombra, los espacios caminables, la interrupción del edificio en la calle, la vista desde las ventanas, el patio o el jardín que invitan a quedarse a descansar. Notas 1. Cita en el prólogo de Ciro Bianchi Ross, a Imagen y posibilidad, José Lezama Lima, Letras Cubanas, La Habana, 1981, p.12. 2. Publicado por primera vez en la revista Orígenes en 1946. Para este trabajo tomaremos la edición de Alianza Editorial, Relatos, Madrid, 1999. 3. Lezama Lima, Relatos, p. 100. 4. Este grupo étnico formó en Cuba la Sociedad Abakuá, especie de hermandad secreta solamente de varones que se preocupaba por la emancipación de los esclavos. A pesar de que en África existen hermandades parecidas a ésta, la Abakuá es una sociedad solamente localizada en Cuba. Los colonizadores les llamaron ñáñigos, que quiere decir arrastrados. Los ñáñigos eran perseguidos y maltratados. Finalmente supieron imponerse y, primero cada Día de Reyes, luego, durante el carnaval, sacaban sus diablitos a la calle a bailar y festejar, por ello que el diablito danza en las diferentes festividades religiosas de la secta Abakuá y en las profanas, como los carnavales. El diablito, o los diablitos, representan a la naturaleza, se destacan por su expresión corporal que es muy rica y se aviva cuando hacen sonar el cinturón de campanitas llamado enkaniká, que forma parte de su atuendo. Examinan los pasos de los participantes y además intervienen haciendo las veces de protagonistas. Su danza ha influido notoriamente en la manera de bailar otros ritmos cubanos (información tomada del artículo “Breve introducción al folklore cubano” de María Eugenia Caseiro, http://mundoculturalhispano.com). 5. Lezama Lima, Relatos, op.cit., pp. 85-86. ** Brenda Ríos brendariosh@yahoo.com.mx Escritora mexicana (Acapulco, 1975). Doctoranda en Letras Mexicanas en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Coordina el no-taller literario “La sexta casa” y forma parte del seminario de traducción literaria del Centro de Estudios Brasileños en México (http://www.cebmexico.org.mx). Es responsable del blog Calle Alta 25: Acapulco Sunset Room (http://callealta25.blogspot.com) y tiene junto al ensayista, poeta y traductor Ernesto Priego el proyecto de correspondencia Londres-México “Los Reduccionistas” (http://losreduccionistas.wordpress.com). Autora del libro Del amor y otras cosas que se gastan por el uso. Ironía y silencio en la narrativa de Clarice Lispector (Tierra Adentro y Fundación para las Letras Mexicanas, 2005). Textos suyos aparecen en revistas como Luna Zeta, La Cabeza del Moro, Metapolítica, Fractal, Este País, Reduaz y Bien común, entre otras, así como en las antologías Gilberto Owen: con una voz en cada puerto (2005), Mar de vértigos (2008), Muestra de literatura joven de México (2008) y Mujeres poetas en el país de las nubes (2008). === Literatura e idiomas modernos Musa Ammar Majad =================== Si bien la literatura en español es una de las más importantes y extensas del mundo (no sólo porque la lengua en la que se escribe es una de las más habladas y escritas, sino por la importancia y volumen de sus aportaciones al elenco de la literatura universal), no es menos cierto que igual de ricas son las aportaciones literarias de otros idiomas, conocidos a nuestros efectos como modernos: inglés, francés, italiano, alemán, portugués. En tal sentido, si unimos al interés por conocer estos idiomas una suerte de curiosidad por la cultura universal, estaremos entrando, gracias al ejercicio de la lectura diaria de obras literarias de carácter imperecedero, en el dominio paulatino de una lengua que, poco a poco, dejará de sernos extraña. En el caso de un estudiante o profesional del área de idiomas modernos, este aprendizaje será una fortaleza extremadamente útil en distintas ocasiones de su vida académica y laboral. Pues podrá no sólo comentar a fondo una poesía de Goethe y explicar de un modo conveniente una página de Stendhal, sino que además estará en capacidad de extraer de un texto las aplicaciones gramaticales diversas. En consecuencia, tendrá tanto conocimiento del idioma como aptitud para enseñarlo y para hacerse comprender en otra lengua diferente al español. El conocimiento y la lectura de obras literarias permite, entonces, una vez adquiridos los conocimientos básicos del idioma extranjero, mantener, desarrollar y pulir esa capacidad idiomática y lingüística sin expatriarse a la nación madre de esa lengua aprendida. Y es que al tomar una obra literaria en nuestras manos no siempre hemos de analizar sus componentes, la índole de sus verbos, la clasificación de su vocabulario, sus giros, sus modismos; al contrario, simplemente la disfrutamos. Es en este disfrute donde reforzamos, casi sin darnos cuenta, los conocimientos del idioma, en primer lugar, de la cultura, en segundo lugar, del país, en tercer lugar. Ello está en consonancia con Schwanitz (2003), quien refería que el lenguaje ha de sernos tan familiar como nuestra propia vivienda o nuestra propia casa, cuyas habitaciones no necesitamos utilizar constantemente. “El sótano de la jerga, el lavadero del desbordamiento emocional y el recinto destinado a la instalación de la calefacción, que alberga la pasión, no los frecuentamos tanto como el comedor del lenguaje coloquial, la habitación de la conversación íntima y la salita de estar en la que hacemos vida social. Lo mismo cabe decir de la buhardilla del lenguaje técnico y de la grandilocuencia, así como de la habitación de invitados, en la que hablamos un lenguaje elevado repleto de extranjerismos. Pero todas las habitaciones y todas las plantas de la casa del lenguaje deben resultarnos accesibles; hemos de poder movernos en ellas con familiaridad y facilidad, incluso con la seguridad de un sonámbulo” (p. 525). Hasta aquí hemos señalado la importancia de la literatura en el aprendizaje de los idiomas modernos. No obstante, también ocurre un procedimiento inverso, donde los idiomas modernos son importantes para la creación literaria. Los recursos de expresión que brindan las lenguas extranjeras son trasladados a la lengua nativa. Las figuras literarias, los tropos, la métrica de un idioma son interpolados al idioma nativo para crear, primero, en base a un modelo importado, y luego, con el desarrollo propio del lenguaje, llevarlo a su máxima expresión artística y apropiárselo como recurso estilístico. Está implícito el hecho de que la capacidad de comunicación del artista o del aprendiz de idiomas aumenta. El contacto con la otra lengua se vuelve cotidiano y este paso lleva al escritor a desarrollar su creatividad en base a textos u obras preexistentes, que adquiere en su lengua original y las traduce a su idioma y a su experiencia. Siempre hay comunicación entre las obras del canon literario, no entre todas pero sí en algunas de ellas, rompiendo la barrera del idioma, la adaptación, el modelo, haciendo que se enriquezca el discurso de un autor vigente. Escritores franceses como Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé, fueron traductores y profesores de idiomas, actividades que realizaban a la par de su creación literaria. Ellos conocían el inglés, lo que les permitió ser expertos lectores de Edgar Allan Poe. La sed de conocimiento de estos grandes maestros les lleva a aprender idiomas para ampliar su arsenal de recursos estilísticos y para disfrutar de otras obras del canon literario. Además, parte de la formación literaria de Rimbaud consistía en hacer glosas de textos en latín. Estas glosas eran interpretaciones pero a la vez recreaciones de textos canónicos, donde el alumno practicaba el latín y además entrenaba en los métodos de creación literaria. Referencia bibliográfica • SCHWANITZ, D. (2003). La cultura: todo lo que hay que saber. Madrid: Taurus. ** Musa Ammar Majad musamajad@hotmail.com Investigador venezolano (Táriba, Táchira; 1977). Licenciado en letras por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la Coordinación de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del Espacio (San Cristóbal, Táchira), donde ha llevado adelante el Centro de Investigaciones Históricas, Artísticas y Culturales y el proyecto de registro y catalogación de la colección permanente, entre otras actividades. En 2004 recibió la orden Luis María Rivas Dávila, de la ULA, por su alto desempeño académico. === El humor en el drama Ollantay Ana Godoy Cossío =================== El drama Ollantay, escrito en quechua, es una de las escasas composiciones literarias que reflejan el espíritu, las creencias, las costumbres y, en general, la vida social y política del Imperio incaico. Este texto, que constituye un valioso legado literario para la cultura quechua, está estructurado en tres actos o jornadas y compuesto en versos octosílabos y heptasílabos de rimas consonante y asonante. Partiendo de lo expresado por Julio Calvo, quien cataloga el Ollantay como una obra de amplia inspiración barroca, más lopesca que calderoniana, típicamente centrada en la acción, y en la que se mezcla lo cómico y lo trágico, lo épico y lo lírico, centro mi atención en el estudio del humor en este texto, en el que, entre muchos rasgos coloniales o hispanistas reconocidos por Raúl Porras Barrenechea y Bartolomé Mitre, se encuentra “la presencia de un gracioso que hace chistes y que se burla de lo divino y de lo humano”, actitud irónica que no conjuga con las manifestaciones culturales del hombre quechua. El humor, que se presenta en el drama Ollantay de modo no tan evidente, está representado por un solo personaje de nombre Piki Chaqui (“Pie ligero” o “Pata-pulga”), un joven de carácter alegre, astuto, travieso y ligero que hace las veces de siervo, pajecillo o bufón del valeroso Ollantay y, además, le sirve de mensajero de amores con Cusy Coyllur. Al respecto, Bartolomé Mitre manifiesta que el “Ollantay es por su fondo y por su forma y por sus menores accidentes un drama heroico” con características barrocas, en el cual no falta ningún elemento y hasta se tiene la presencia de “un gracioso, escudero y confidente burlesco del galán”. En el drama, cuyas pasiones no ofrecen la exasperación trágica, intervienen, a veces, elementos cómicos. Desde el primer acto, Piki Chaqui expresa frases que encierran un juego de palabras que dan pie a la broma, pues están cargadas de ingenio y mordacidad, con el fin de disuadir a Ollantay en su empeño de enviar un recado a su amada. “No me parece prudente y a plena luz con un encargo semejante... ¿No me has dicho que es una estrella? Las estrellas sólo se ven cuando el sol se ha retirado”. En Piki Chaqui, uno de los personajes más reveladores de la obra, cuyo papel no se ha comprendido en toda su dimensión, aunque se le haya identificado con el “gracioso” de las obras teatrales del barroco español, está la clave del humor del drama Ollantay, pues en el desarrollo de sus parlamentos cortos e incisivos o, a veces, desvergonzados e irónicos, sus respuestas no meditadas e ilógicas, se encuentran las claves importantes para una mejor interpretación de la obra. En esta obra teatral, Piki Chaqui se presenta como un personaje estructural en el que se apoya el autor para ir desarrollando la trama entre bromas y ridiculizaciones, pues éste demuestra un carácter optimista y superficial, pero carece de nobleza y generosidad. Se podría pensar que la participación de Piki Chaki sirve para distensionar los momentos críticos de la historia, sin embargo, no está considerado como un elemento que alivie la tensión dramática, pues su actitud tiende a inclinarse, más bien, hacia lo negativo, como cuando promueve la muerte de los prisioneros, o miente y sonsaca a Willka Uma. Es decir, está dotado de una habilidad e inteligencia prácticas, porque es el típico caradura, pícaro y traidor quien, a través de sus diálogos y juegos reflexivos, denuncia, pone en tela de juicio o ridiculiza algunos aspectos de la cultura española. ** Ana Godoy Cossío anngs2005@hotmail.com Docente peruana (1968). Reside en Madrid, España. Es profesora de lengua y literatura y ha publicado una entrevista a Mario Ruiz de Castilla (1999), el poemario Amor y luna (2005) y diversos artículos en revistas como Güamangensis (Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, UNSCH, http://www.unsch.edu.pe; 2000), Tikanka (Asociación de Escritores de Ayacucho, Perú, 2001 y 2003) e Ínsula Barataria (2007). ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Las cosas olvidadas Carolina Olmedo *** Poemas Carla Striker *** Mientras espero Iván Bedoya Madrid *** Tres poemas Carolina Buscaglia Garay *** La medida del otoño Alejandro Maciel *** Poemas Alberto Romandía Peñaflor *** Tres gatos muertos Gilda Manso *** Poemas René Dayre Abella *** El contrato Eduardo Pepper *** Selección bizarra Raúl Allain *** Revuelos de un corazón a distancia y posiblemente olvidado Berenice Betancourt *** Poemas C. A. Campos *** Dos relatos Róger Vilar *** Poemas Natalie Gamero *** Las esferas de Fedora Clara Mónica Barrón Cepeda *** Poemas Eva Ruiz === Las cosas olvidadas Carolina Olmedo ============================== I. Quiero arreglarme, pero el pintalabios se desparrama por todas partes. Se mueve como con vida propia, se sale de las comisuras y de ahí para toda mi sonrisa, margaritas incluidas. Recuerdo que mamá no se pintaba nunca los labios porque tenía dientes separados. Los labios, decía, son la entrada para todo lo demás; tus dientes son tan lindos, hija, te podrás poner rouge de todos los colores que existan. De todos menos éste, creo, y me limpio las marcas: como Jesús manda, he puesto pintalabios también en la otra mejilla. Cuando Padre se fue, a mi mamá le dijeron que fue porque no se arreglaba nada. La culpa se hizo toda suya y del tonto maquillaje que se negaba a llevar. Nada bueno puede venir con esas armas, hija, y luego iba a tribunales a pedir el dinero que Padre nunca nos dio con los labios colorados apenas, y luego hasta sus separadas paletas sonreían. De Padre me acuerdo sólo de las mentiras tontas, la mezcla de olor a cigarro y colonia de pino. Me contaron que cuando nací trató por todos los medios de dejar de fumar y no consiguió nada. Nunca supimos de qué murió Padre, y ni mamá ni yo quisimos ir al funeral a preguntar. Después de un tiempo, y contra todo lo dicho, mamá había decidido que el maquillaje era para las putas y el pintalabios no me venía. Para qué te pones eso, y los agarraba de mi velador para enterrarlos en el patio. Los tiraba a la taza del baño donde giraban dibujando círculos rojos en la cerámica. El maquillaje era a las niñas lo que el alcohol a los hombres; el pintalabios un cuchillo que ensangrentaba los cuellos, las manos y las bocas de hombres y mujeres siempre indignos. II. Yo me acuerdo que la última vez que vi a Padre sucedió así. Yo llevaba el pintalabios cereza de mamá y ese vestido verde con rayas blancas que ya de tantos tironeos estaba deformado. Bajo el ruedo de la falda, moretones. En las rodillas arañazos que entibiaban la piel tan pálida en la tarde. Padre se quedó así de sorprendido, pero después me dijo que estaba tan flaca que el vestido parecía de noche. Ese vestido te sienta mejor que el disfraz de gato mojado que te vi la otra vez en el centro. Me viste, sonreí, yo también te vi por ahí en las noticias. Su cara se empobreció de golpe, como si la que hubiera mojado al gato fuera yo. No he salido nunca en las noticias. Que sí, insistí, una vez en lo de los padres piloto. Tosí las últimas palabras al borde del llanto: a Padre debe haberle molestado aun más mi risa cargada de toda esa pintura de labios. Para mí fuiste una casa piloto de serviu, sabes, pequeña, pero para esas cosas eligen a cualquiera. Miro mis zapatos rojos donde sonríen al revés mis piernas amorfas; de mis labios siguieron saliendo muecas extrañas. De mis labios, quizás, habría salido una que otra palabra que lo hiciera sentir en casa, pero no quise. En esos tiempos ambos nos habíamos quebrado más de lo que cualquier pintalabios o camisa a cuadros pudiera esconder. III. Padre no tiene perdón de Dios, dijo con convicción, pero ella no lo había visto. No, de haberlo visto tendría la certeza de que ningún dios existe en este barrio. El sol estaba alto y la luz era tan blanca que hacía parecer a la calle de tierra un desierto. No la pavimentaron hasta años más tarde, y es que éramos tan pobres por ahí que apenas salíamos de las casas a caminar. Los tres íbamos del almacén en dirección a la casa de avenida Roma donde vivían los abuelos; ese había sido su barrio por unos treinta años o más. Habíamos visto pasar por ahí las marchas sindicales y las rondas de milicia. Habíamos visto crecer a niños y árboles, y a Felipe como si fuera un animalito que tarda demasiado en valerse por sí mismo. Él jugaba con la mano libre, dibujaba un espiral sobre los muros de las casas que enmarcaban la calle. Va a salir un perro a comerte el dedo, le decía mi mamá cada cierta cantidad de pasos, te lo va a comer y te va a seguir porque tienes buen sabor. Yo estaba más grande, así que con la mano libre llevaba la bolsa con galletas de champaña para la once. Años más tarde, con la diabetes ya diagnosticada, me pregunté cuánto daño le habrían hecho esas onces al abuelo. Ocupábamos unos junto a otros, mamá siempre al medio, todo el ancho de la dispareja vereda de palos. Mamá le daba leves empujones a Felipe sobre las rejas en las que se salía una mata de ruda. Te va a comer la mano, hijo, y ni tu hermana ni yo vamos a poder detener los mordiscos que te va a dar. Yo ya estaba grande, así que cuidaba muy bien de la bolsa y miraba a los lados para que ningún perro fuera a comerse las galletas o a mi hermano. Cuando mamá recordaba el episodio —que en verdad no recordaba, sino que reconstruía a partir del relato de todos los demás— decía que nadie podría perdonar a Padre ni en un millón de años. Pero ella no había visto nada, como siempre. Cada vez que pasaba algo importante mamá estaba así, de ojos cerrados, boca abajo. IV. No es eso: es el vestido y los zapatos, y sobre todo el pintalabios. De alguna forma hay que hacer algo sin enloquecer. Mírame, mamá, el mismo color de las niñas en Paula y no puedo usarlo. Si la micro no se meneara tanto, si fuera seis o siete centímetros más alta. Si existieran sólo los buenos deseos todo sería mejor para mí. —¿Todavía tienes ese bolso? Debe tener veinte años por lo menos. —Sí, padre. —En ese pusiste tus cosas cuando te fuiste de la casa por primera vez, ¿te acuerdas? —Sí. —Eras enanísima. Tenías el cabello corto, igual que un niño. —Llevaba un moño. —No —enfatizó—, llevabas el cabello corto como un niño, o por lo menos recogido atrás con una trenza. Así siempre te peinaba tu mamá. Sacó el encendedor y prendió un cigarro. Prendió su sonrisa como un punto de luz anaranjado en la esquina donde nos encontramos. Ya estaba oscuro. A esa hora, de noche, era cómodo hablar porque apenas podíamos vernos las caras. Recuerdo del día del escape el equipaje de mi bolso: una foto vieja que le había robado a mamá y unos calcetines del bebé que me gustaba usar como mitones. Por su cara, supuse que tardaríamos un poco en arreglar el asunto del encuentro casual, así que me senté en el marco de una puerta a revisar que mi maquillaje siguiera en su lugar y Padre me siguió más o menos enseguida. El espejito me mostraba el ir y venir de su cigarro y de sus ojos, levemente iluminados por las luces de la calle. —¿Cuánto sale? —¿Perdón? —Que cuánto sale lo que sea que hagas en esta calle a esta hora. Me reí de forma sonora, pero en el espejo mi cara seguía perfectamente compuesta. Es grato poder reírse incluso en los momentos en los que no hay de qué hacerlo. —¡Cómo eres..! —¿Cómo soy? —Así... No supo que decir, pero sabía que era pintalabios, zapatos y vestido, y eso difícilmente cambiaría en las siguientes horas. En sus ojos había desafío, no te atreverías, sin embargo pasé una mano por mi cabello y luego alisé mi falda. Mi otra mano pasó sobre sus hombros endurecidos ante su expresión de desagrado, pruébame. Ahí recordé que el asco era la expresión que mejor le venía a su rostro. —Sea como sea —proseguí—, no te vas hoy sin pagarme algo de todo lo que me debes. V. Recordaba a Padre al ver a Felipe echado sobre su cama, leyendo libros de ciencia ficción. Dependiendo del clima su velador se llenaba de bolsas de té viejas o cuescos de durazno, además de lápices rescatados de la basura del salón de clases. Tenía la manía de acumular cosas inservibles, incluso al punto de convertir cosas útiles en meros adornos con un poco de pegamento. En casa teníamos tres tenedores, tres cucharas, tres cuchillos: todo lo demás estaba pegado en el techo, sobre la cama de mi hermano, formando una aureola de plata y papel de diario. Por la tarde, después del colegio, se encerraba en el cuarto donde mamá guardaba aún las cosas de Padre y esperaba la noche. Después de eso salía con cosas ocultas bajo la cotona para apenas dormir un par de horas. Las tardes de Felipe consistieron siempre en sonreír por alguna cosa escrita en los libros, anotar una línea en el borde de una hoja y mancharse los dedos con tinta de lápiz roto. El no poder hablar parecía excluirnos a mamá y a mí de su día tanto como la pintura de labios y nuestros quehaceres de mujer a él. Me imagino que mamá también se acordaba de Padre cuando lo veía hacer esas cosas, pero nunca nos dijimos nada. Tampoco ella se lo prohibió porque cuando él estaba molesto golpeaba el muro con el puño izquierdo, igual que Padre, y eso la atemorizaba. Apenas era un niño, se decía, e intentaba ignorar para conservar la poca familia que nos iba quedando. Cuando escuché el crujir de las hojas, cuando vi sus libros rotos y el papel doblado en formas de animales, pensé lo peor, pero no había forma de convencer a mamá sobre lo aterradora que me resultaba esa visión: Felipe era apenas un niño, el destruir era parte de su limitado lenguaje sin voz. VI. Ni tu hermana ni yo vamos a poder detener los mordiscos que te va a dar, hijo, cómo no te das cuenta. Felipe se reía y daba tumbos sobre las rejas con ruda cuidando que entre las hojas hediondas no fuera a haber un perro. Mamá se quedó en silencio, como siempre había visto sólo lo más elemental de todo el cuadro: ni a Felipe ni a mí nos importaba la señora que acompañaba a Padre en la vereda contraria, ni sus bolsas, ni sus risas. Lo que más nos había llamado la atención, desde nuestros ojos de niño y no-tan-niña, fue ese gesto suyo de intercambiar miradas entre mi hermano y el otro de manera intermitente. Felipe, como extraviado, se adentró con los ojos más y más en la conversación que ambos sostenían; era la única forma que tenía de participar en el diálogo que Padre sostenía con ese niño para ignorarnos. Debía tener más o menos la edad de mi hermano, y su voz era pequeña como la de un pajarito. La boca de Felipe se abrió todo lo que pudo y las manos alrededor de sus mejillas le temblaron por el esfuerzo, pero nada ocurrió. El grito que se esforzó en dar ni mamá, junto a él, pudo oírlo. Podría haberse buscado otro barrio para sacarla a dar una vuelta, dijo, y nos apretó las manos hasta marcar sus uñas en ellas. Imagino que Felipe vio mucho más allá ese día, pero eso hasta a mí me dejó en silencio. Él se quedó en una mudez peor que la que siempre había tenido, o eso creímos ambas. Yo ya estaba grande, así que cuidé muy bien de no llorar y de que mi hermano hiciera lo mismo: antes ya había perdido el cariño de Padre, igual que mamá, así que sabía que se sentía como morirse un poquito dentro del cuerpo. Pasar a ser una cuchara que, con un poco de pegamento, se convierte en una estrella más de la cúpula plateada. VII. Salimos de mi casa con mucho menos apuro del que usamos para entrar. En ese entonces mamá y yo vivíamos en un barrio miserable, y nuestras cosas estaban guardadas en cajas a la espera de un mejor lugar. Padre pareció impresionarse, pero no hizo más que arrojar el cigarro al piso y seguirme por el pasillo de manchas verdes hacia el interior, y de ahí escaleras arriba hasta llegar al cuarto. Mandé a mamá a casa de mis abuelos, dije antes que todo, me cansa tener que verla esconderse bajo las sábanas en este cuarto tan oscuro. Al salir, ante el recuerdo de Felipe en la cara de Padre, resultó muy evidente para mí que siempre habíamos andado solas. El barrio parecía aun más triste mirado desde la puerta de la casa, me hacía sentir menos segura sobre esos zapatos y bajo ese maquillaje demasiado exagerado para mi edad. Padre bajó unos peldaños hasta la vereda y me miró desde ahí como quien ve a un barco hundirse. Imagino que cuando huí de casa, con 5 años y ese montón de cosas robadas, debía tener el mismo semblante de andar a la deriva. Caminó rápido, sin voltearse, y me dio lástima su vano intento de esconderse entre la gente. Lo vi hasta que dobló cuatro calles más abajo, y de ahí nunca más. Sentí compasión por la consanguinidad que compartimos y por el desagradable olor a alquitrán que me había dejado encima. VIII. Tenía sobre las uñas marcas de sus otras uñas, rasguños en la cara y dentro de los ojos. Fotos de nosotros tres donde Felipe, con pulso perfecto, se había recortado dejando entre ambas sólo una silueta. Una mezcla de esas fotos con otras fotografías familiares más viejas en las que Padre era un niño en blanco y negro. Todas sobre el piso. Los pequeños Felipes recortados, en cambio, estaban en la aureola de plata montados en aves de origami. El Trix del desayuno se le había metido hasta entre los cabellos, en sus manos llenas de saliva, en las orejas. Las grietas en el suelo del dormitorio estaban rellenas de polvo, pelos y cereal. Sangre, pelos, polvo y cereal sobre las cosas que Padre había dejado olvidadas en nuestra casa como a nosotros mismos. La boca de Felipe era un círculo perfecto, como si quisiera emitir un sonido aun sin poder hacerlo. A Padre no lo vimos, no quisimos ir al funeral, pero siempre me imaginé el mismo escenario para él, poblado por fotografías de Felipe sonriente. Felipito con su máscara de hombre araña en el zoo, saludando desde un caballito de palo, sentado conmigo en la vereda frente a la casa de avenida Roma. Todas las fotos llenas de letras insonoras que dibujaba con la boca, como para hablarse a sí mismo desde la imagen. Pero si apenas es un niño, decía mamá hasta que se quedaba dormida entre las sábanas que de viejas y húmedas eran casi transparentes. Las cosas siguieron en las cajas durante un par de años más. Yo le pintaba una que otra vez los labios con el único rouge que había logrado rescatar de su exterminio, quizás así algún día le volviera el alma al cuerpo. Después de todo siempre habíamos sido las dos solas, usando armas para cuidarnos por más malas que éstas fueran. ** Carolina Olmedo clolmedo@uc.cl Historiadora del arte y escritora chilena (Santiago, 1984). Es licenciada en arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile (http://www.puc.cl). Sus relatos, elaborados durante su participación en varios talleres literarios, han sido difundidos en distintas lecturas públicas y aparecido periódicamente en Internet. Ha publicado los cuentos “Grandchester y Salas” (Palabras del fin del mundo, Universidad Finis Terrae, UFT, http://www.uft.cl; 2007) y “Todas las letras” (Palabras del fin del mundo, UFT, 2008, y La Pollera: única revista cultural ciudadana, http://www.lapollera.cl). Paralelo a su trabajo literario se encuentra el de historia e investigación cultural, desarrollado profusamente en publicaciones estudiantiles. En la actualidad, sus actividades se reparten entre los estudios de posgrado en historia en la universidad antes mencionada, un trabajo escritural constante e investigaciones individuales sobre temas relativos a las artes visuales. === Poemas Carla Striker ============================================= *** Tengo derecho a permanecer en silencio Tengo derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga podrá ser y será usado en mi contra. Tengo derecho a permanecer callada, acostada en dos o tres de mis incógnitas, tengo derecho incluso a permanecer ensimismada, quedarme inmóvil, jugar a ser la nada. Tengo derechos: derecho a ser etérea e inconstante, derecho a ser volátil, poeta, sorda y muda. *** Memorándum El lunes, el aparato gubernamental y la burocracia ministerial me chuparán la sangre. Espero que la hoja membretada del memorándum 713 me corte las venas. Quisiera que me dieran, al menos, una carta de despido en forma de poema. *** Subversiva Una mariposa verde es subversiva, se arriesga en uniforme de campaña a escribir las palabras que hacen falta para sobrevivir a la eutanasia. ** Carla Striker carlastriker@hotmail.com Escritora venezolana (Barquisimeto, Lara, 1986). Es técnica superior universitaria en mercadotecnia y estudiante de literatura. Ha publicado Neruda regresando con la brisa (2006). === Mientras espero Iván Bedoya Madrid =============================== “Ahora, para colmo de mis males, en este momento en que me siento como vomitada, sola, dejada al fuego en un rincón, me imagino que todo debiera haber seguido como fue aquella hermosa luna de miel donde sobraron las promesas y hasta me fue ofrecida una casa con televisor en cada pieza. A mí, que adoro los cuartos que dan a algún hermoso jardín con begonias y bifloras y todas las demás matas que mi mamá cultivaba en aquella casa de campo donde quedó mi inocencia enredada detrás de un maldito cañaduzal. Esto fue hace muchos años, tal vez quince. Ya nadie se acuerda de todo esto. Quedó en mis recuerdos de niña. Lo que me importa ahora es el problema con este marido que viene tan tarde todos los días. Cuando regresa no sabe responder nada porque quién sabe con quién se quedaría el sinvergüenza ese. Le debería hasta dar pena que con una situación de éstas, en que la plata ya no rinde para nada, se ponga él de toro bravo a gastar y hasta invitar a todos, diciendo que es de cuenta de su bolsillo. ‘Yo pago’, me imagino que dice cuando se sienta y empieza a vociferar que da miedo cuando tiene algunos tragos ya en la cabeza. Pero dejémoslo que él tiene venir en cualquier momento y entonces, ¡ya verá! Ya se acordará quién es la que manda en esta casa porque la de la responsabilidad soy yo que estoy aquí encerrada como una sirvienta que va y viene por toda la casa desde las cinco de la mañana, para que todo esté siempre limpio y cuando venga alguien pueda decir que está que brilla como un espejo. Esto es lo que creo que me van a decir siempre que oigo la bocina del carro de Alfredo cuando pasa por aquí y le da por entrar a contar algún chisme. Pero para los vecinos soy la misma, la perdida señora X que está en esa casa encerrada quién sabe por qué razón o por qué castigo porque no la dejan ni asomar la cabeza a la calle. Llego hasta a pensar que esto es como era en la época de la violencia allá en el pueblo cuando voló tanta sangre y cuando no se oían a cada momento sino los pregones del ejército que obligaban a estar todo el día con la puerta trancada y bien cerrada. Era una época de mucho jaleo cuando los políticos se disputaban el país y cuando decían que aquí todo tenía que cambiar como a ellos les parecía, aunque fuera matando a todos los que estuvieran contra ellos. Porque déjense de vainas, este país está que hiede como agua de cloaca; por todas partes no se ven sino guerrilleros y gente que ya no cree en nada y contrabandistas que andan por ahí sueltos bregando a ver cómo sacan mariguana del país y echando candela por todos lados. Creían además que todos los santos de este maldito pueblo debían ayudarles porque afirmaban que donde hubiera bala debía de estar la ley para imponer el orden y que no se rebelara nadie. No sé por qué me acuerdo yo de estas cosas y todos los días siempre que me voy a acostar sola antes de que llegue Arturo. Voy a tratar de olvidar pronto todo esto. Pero qué carajo, hasta incluso a punto de cerrar los ojos un miedo me va fluyendo por dentro y creo oír ya pisadas por toda la casa. Ahora veo de nuevo esa figura de Esteban cuando estaba colgando su fusil en lo más alto del eucalipto del patio para evitar que se lo cogieran en medio de la casa y ahí sí le dieran mucha madera y hasta plomo que era lo que les daban a todos los que por causalidad pasaban por los recodos interminables que conducían a aquel pueblo terminado. Trato de no acordarme más del tal Esteban ese, pero sigue mi imaginación que más parece una loca y por eso es que tenían razón los maestros en el colegio que decían entre otras cosas, siempre que me iban a regañar, que la imaginación era la ‘loca de la casa’ y que por eso había que estar siempre haciendo algo, no fuera que llegara de improviso el demonio y nos echara en la ‘paila mocha’ del infierno que se iba calentando a medida que iban entrando más y más condenados, de esos que iban a estar siempre encaramados aullando de puro fastidio eterno. Pero, por qué esa misma pendejada de la pensadera constante todas las noches en Esteban sabiendo que él no puede estar ni en figura por estos lados como que está bien muerto. Sin embargo, cuando pienso esto es como si lo viera venir por todos los rincones de la casa y siempre es lo mismo cuando estoy destendiendo la cama y me voy a echar la cobija encima. Pero también cuando Arturo está, siento a veces esto mismo, incluso cuando me acuesto a su lado buscando sus costillas para encontrarme protegida. Aun así un extraño recuerdo me atosiga las entrañas y parece que ya fuera a sacudirme todo el cuerpo. Pero en momentos así logro calmarme más fácilmente porque entonces tomando una mano de Arturo ya todo se aquieta y me duermo cuando no es que otra preocupación viene a atormentarme como cuando pienso lo que hay que hacer al otro día. Pero este recuerdo de Esteban sí me va a aniquilar, viéndolo botar sangre por la boca que más parecía un hueco echando agua, igualito a los que yo hacía cerca de la quebrada cuando íbamos con todos los de la casa. Se me viene a la cabeza esto ahora como toda aquella historia ya pasada y vivida tan horriblemente por todos nosotros. Bueno, en fin, tengo que dormir ya y dejar estos temores porque más parece que soy una niña de kínder que no sabe ni dormir sola mientras llega este marido que quién sabe dónde estará gastando hasta el último centavo sin saber qué pasará al otro día. Él, que se está dando la gran vida sin saber qué dificultades tiene una que pasar hasta de noche en el momento de acostarse. Pero, en fin, dejemos todo esto que algún día tendrá que pagármelas todas juntas. Sí, así como lo digo yo en esta noche. Maldita sea, es que he sido muy boba permitiendo que él se lleve una vida tal como la lleva, mientras yo estoy aquí pasando por todo esto. Sí, he sido muy boba, mientras voy viendo otra vez a Esteban como si en realidad estuviera pegado a la cortina verde que cae del techo hasta el suelo de este cuarto de matrimonio que ya parece una cárcel de lo puro encerrada que vivo en él. Sí, es lo que he dicho yo, estoy encerrada de por vida y todo por culpa de este matrimonio que empezó con tantas risas y tantas fotos y tantos gastos al otro día cuando el calor de la fiesta ya había terminado por completo y no quedaron sino los platos sucios y los manteles de las mesas vueltos nada. En ese día precisamente, y ahora lo recuerdo, me pegué la primera ‘mantequeada’ de esta vida perra, la primera fregada de platos y justamente de los invitados a nuestro matrimonio. Es que es para morirme de risa y hasta de fastidio viéndome al lado de Arturo fregando la loza aquella de una vecina quien la había prestado con miles de dificultades porque ella la necesitaba también al otro día. ‘Tranquila, doña Soila, que usted ha sido muy amable con nosotros y sobre todo en este momento tan especial. Los invitados ya deben, a estas horas, estar preparándose imaginando qué platos deliciosos se van a comer y todo lo que a van a bailar en esta noche para agasajar a los novios que empiezan su bella vida de amor. Sí, doña Soila, mañana mismo le devolvemos todo esto que usted tan amablemente nos ha prestado, tenemos que salir bien temprano para nuestra luna de miel’ . Pero qué miel ni que nada. Yo diría ahora que fue de sal y de sal sin sabor, porque si hubiera sido de esa sabrosa que comía en el pueblo al lado de mi mamá, pues podría pasar, pero ahora me parece que era una sal como la que le echaban a los animales para que no les doliera la barriga. Me da hasta náuseas pensar en todo esto. Yo sola aquí en este cuarto de muerte, mientras mi maridito, a quien yo pensaba querer toda la vida, me deja como abandonada en esta noche obligada a recordar momentos tan crueles. Y es que sólo me acuerdo de lo de Esteban y del fracaso de nuestra vida matrimonial cuando estoy sola, cuando ni mis amigas están aquí para soportar al menos con ellas este infierno que me traspasa el corazón. Pero no, definitivamente no puedo dormir. Voy a prender el televisor para distraer un poco el asco de esta noche. Las mismas pendejadas y hasta estas horas. No hay nada que ver. Debían dejar un canal especial para las que como yo se acuestan o terminan el día desesperadas, sin encontrar contento en nada de lo que ven. Bueno, voy a sumirme de nuevo en esta oscuridad que me lame hasta los huesos. Mañana tengo que ir a la casa de Gloria donde pienso ver cómo es que ella ha arreglado el cortinero de la sala porque me ha contado que le quedó lindísimo. Voy a ver si por fin arreglo la sala y cambio los de las piezas para ver si le quito a esta casa la apariencia de cementerio. Después pienso ir a averiguar lo de la patente porque eso de estar siempre esperando a Arturo para poder salir de compras o hacer el mercado me tiene más que dependiente de un ser que sólo piensa en sus cosas y en dejarla a una abandonada por ahí cuando se encuentra con alguno de sus amigotes sin fijarse en todas las cosas que tiene que hacer una en el centro de compras ni en todos los asuntos que tiene que atender una pobre ama de casa que sólo piensa en hacer feliz a su marido y nadie le reconoce su pesada labor. No me acuerdo ya en qué revista fue donde leí acera de una manifestación de unas madres de familia que no podían soportar ya tantas cargas como esta civilización moderna de consumo había puesto sobre sus hombros. Creo que a una vaina de estas sí me metería sin pensarlo dos veces porque esto sí es una cosa demasiado cierta para ser discutida. Es más que conveniente ahora tomar las cartas por partes iguales cuando el hombre ha manifestado tanta debilidad en cuestiones como esta de la política donde hasta las mujeres les están enseñando a los hombres cómo es que se resuelven los problemas de la guerra en que éstos han botado tanta corriente y millones de pesos todos los gobiernos que sólo están por pelear. Están peores que nosotros que cuando estamos berracos tiramos todo por encima de la cabeza y esto parece la hora llegada según supe indirectamente que comentaban unos vecinos que viven hablando de todo el mundo porque para esto de hablar de la gente sí que sobra la gente. Medio mundo se come a medio mundo y las cosas siguen lo mismo porque mientras más hablan más alborotan el gallinero. Liberación femenina por todos lados es lo que deberían hacer todas las mujeres que como yo viven entre la espada y la pared de una casa polvorienta, de una casa olvidada hasta de las cucarachas. Bueno no mucho de éstas porque he visto una bajando por las cortinas y hormigas en los rincones de la cocina. Me dan unas ganas de vomitar cada vez que veo una bajando por el muro azul de la ventana que da al patio donde está el naranjo que sólo echa flores todo el año y una aquí esperando siquiera una naranjita. Ya estoy cansada de comer las mismas paliduchas que trae Arturo. No sé dónde se las regala el fulanito ese que tiene la finca en el mismo pueblo donde vamos algunas veces a saludar a los que quedan de nuestra familia diezmada por el tiempo y por los enlaces conyugales que han hecho que todos nos desperdiguemos como restos de una bomba estallada. Ese asunto de la liberación femenina ni siquiera se podía pensar en la época en que vivíamos aún en ese pueblo donde mamá era la que cocinaba y se entendía con los mil asuntos de la casa todo el día desde que se levantaba hasta que se acostaba. ¿Cómo iba ella a liberarse si tenía que estar pendiente del fogón de leña y de todos los asuntos domésticos de la casa grande como la llamaban los peones cuando llegaban desde por la mañana y le pedían el tintico para, como decían, poder empezar bien entonados la jornada? Creo que ella hubiera querido liberarse pero de nosotros que vivíamos detrás de ella para que nos dejara ir a jugar a la finca vecina donde tenían unas yeguas muy bonitas con las que podíamos ir al pueblo a ver a los muchachos que venían de la ciudad tan ‘titinos’ como nos parecían a todas las que nos reuníamos para darnos la ‘palomita’ a asomarnos a ese pueblo tan solo y polvoriento que parecía como el mismo cementerio. Era una soledad tan impresionante que hasta el tendero de la esquina se dormía sobre el mostrador y llegaban los vagos que siempre estaban en el parque espantando las palomas y le robaban lo primero que encontraban. Una vez lo dejaron sin sombrero y él, como tenía una calva muy grande como un franciscano, no se atrevió a salir durante todo aquel día. Al fin le prestaron uno y pudo por fin salir aunque él ya estaba a punto de hacerlo con un periódico en la cabeza pero en el momento de poner los pies en la calle no lo hizo pensando en lo que irían a creer los que lo vieran. Tal vez se imaginarían que estaba loco y se lo hubieran llevado al manicomio para acompañar a la única loca que por aquella época tenía el pueblo. Bueno, no pensemos tantas majaderías que ya pasaron y pongámonos a pensar de nuevo en eso de la liberación de la mujer. Sí, hubo un año hace poco dedicado a la mujer pero fue lo mismo que si hubieran quemado cien papeletas en el parque para que salieran todas las sirvientas y dejaran de trapear porque no se oyó sino el alboroto que siempre causamos nosotras las mujeres o más bien las que en vez de sesos tienen trapos viejos en la cabeza. Cuando dejo vagar mi memoria por ese pueblo de mi infancia donde no tenía las contrariedades que tengo ahora precisamente por culpa de haberme venido tan joven de él y por culpa de mi matrimonio con Arturo quien me trajo a vivir en estos desiertos de concreto donde una se pierde tras un apartamiento sin tener ningún contacto con el mundo exterior a no ser por el papel amarillo de los periódicos que nos traen todos los días los mismos chismes políticos y las mismas carajadas. Esto me hace comprobar de una vez por todas que esto sigue lo mismo y que un año que viene es lo mismo que el que se ha ido y que en esta ciudad, lo mismo que en ese pueblo del que ahora me acuerdo mecánicamente, no ocurre nada a no ser las mismas historias realizadas por hombres sin oficio serio en la vida. No sé pero me parece que desde esta oscuridad puedo ver todo más claro porque hace rato he estado pensando tantas cosas ni de día puedo atinar a discursear tan bien y todo esto ocasionado por la demora de Arturo. No sólo hoy sino muchos días, sobre todo cuando suele encontrarse con algún compinche con el que se encarreta hasta muy tarde mientras una siempre está dedicada exclusivamente a él y sólo a él durante todo el santo día. Son tantos los enredos y los recuerdos que tengo en esta cabeza que no es sino ponerme quieta unos momentos debajo de la manta y ya empiezo a darle vueltas y más vueltas a todos esos asuntos que me tienen siempre preocupada porque no he olvidado, cosa curiosa, ni uno solo de los detalles de esa maldita época de la violencia en la que mataron por culpa de no sé qué corriente política a todos mis familiares. Cómo lo recuerdo ahora y en una noche como ésas. Pero en fin, todo este pensar y más pensar me lleva siempre al mismo punto del que no hay ninguna solución sino es la resignación y el ver cómo todo sigue lo mismo y acabar una convenciéndose de que todo es lo mismo hoy y seguirá así mientras no ocurra un milagro, porque no hay un motivo decisivo para que cambie porque ¿quién dijo que esto podía cambiar si el mismo gobierno dice continuamente que aquí no pasa nada y que hay una paz completa y que no hay nada que altere el orden público en todo el territorio nacional? Que todo se reduce a que un partido está luchando contra otros por ese asunto de las elecciones en las que se cree que el pueblo participa activamente porque mete el dedo en una tinta y dice que está votando por fulanito o sutanito y los del gobierno revisten ese mismo día de todo un ceremonial de movilizaciones populares para que por todas partes puedan ver cómo es que este país tiene una avanzada democracia. Sin embargo sigue ésta tan fregada cada día que pasa que da hasta miedo de lo puro tranquilo que está todo por aquí porque de un momento a otro puede explotar todo en un polvorín. Esto mismo era lo que decían la semana pasada. Que tantos problemas como estamos viviendo son consecuencia de la situación actual. Y que por todo esto estamos yendo hacia mayores dificultades y que un día de éstos esto toma otro rumbo y sólo Dios sabe dónde iríamos a parar con este complicado lío de enredos parecidos a los que se vienen a mi cabeza en esta noche que se me está haciendo más larga, mientras mi marido de los mil demonios se dedica a una de sus tantas juergas nocturnas. Para esto es que una se pone de boba a enamorarse tan joven. Yo a mis hijas es mucho lo que las voy a aconsejar para que no vayan a meter la pata así, porque una para pasar de una mala situación a otra peor sí que debe sobrar tiempo. Eso sería estar una bien de malas sabiendo todos los partidos buenos que hoy día se le ofrecen a una joven bien educada. Se debe fijar una muy bien en todo lo hay que hacer para el momento de enmatrimoniarse. Pero cómo iba a saber mi mamá que todo esto iba a pasar, ni imaginarlo podía siquiera. Tendría que haber ella pasado por todo esto mismo, pero esto sería como pensar para atrás. Pero, Dios mío, ya va siendo demasiado tarde y quién sabe cómo andará Arturo. Lo que más me preocupa es algún accidente en ese carro. Pero no, él es muy cuidadoso y además me ha dicho y lo sé por propia experiencia que él cuando tiene algunos tragos en la cabeza es más seguro cuando está manejando aunque a veces se cae de lo puro bebido que se encuentra. Me acuerdo una vez que casi se pone a pelear cuando Luis le dijo que le soltara el carro y ahí fue la de Troya porque se armó de una furia de los mil demonios y fue como si lo hubieran ofendido en todo su amor propio. Ahí mismo fue como si no hubiera tomado nada porque cogió más decidido el carro y dijo que a él nadie tenía que darle órdenes. Y por más que le insistieron él no quiso dejar de manejar. Fue mucho lo que sufrimos todos ese día cuando vimos lo rápido que manejaba para demostrarnos que lo hacía muy bien y convencernos a todos de que efectivamente no debíamos tener ningún problema porque él aunque estuviera así de borracho no tendría ningún contratiempo con el carro ya que lo conocía al derecho y al revés. Casi ya no me acuerdo de lo que ocurrió aquel día. Todos los momentos cuando uno está de buenas no se repiten. Son tantos los casos de accidentes cuando se ha tomado en exceso y se confían muchísimo sin tener en cuenta todo lo que arriesgan. Pero espero que Arturo sepa controlarse. Pero sin saber siquiera con quién estará lo dudo mucho. Quién sabe qué persona estará a su lado incitándolo a hacer lo que no se debe hacer, sin tener en cuenta que una pobre esposa permanece en vela mientras regresa. Es como si lo viera por todos lados por donde él acostumbra pasar cuando de noche viene para la casa. Pero hasta que no regrese no estaré tranquila. Es como si estuviera aquí en esta pieza que ya se me convierte en una gran cueva donde me tuvieran encerrada completamente sola y con los sufrimientos más inimaginables. No, no quiero seguir pensado en todo esto que está ya taladrándome todo mi interior. Pero, ¿qué oigo y a estas horas? ¿El teléfono? Ay, Virgen santa, ¿quién será? Tal vez Gloria recordándome alguna vuelta importante que tendríamos que hacer mañana. Pero cómo suena de duro este teléfono. Me duele esta cabeza volteando como estoy así en la cama. Me parezco a la niña de Gloria cuando se pone a jugar y a dar vueltas sin importarle el edredón y yo que me muero de la impaciencia. En fin, ya tengo el teléfono en la mano, pueda ser que no sea nada grave porque a estas horas una siempre se imagina las peores cosas... Pero, Dios mío, ¿cómo fue eso?... Mi Arturo muerto, imposible. Esto tiene que ser un sueño. Oh, ¿qué voy hacer ahora? ¡Y para colmo de males me dijeron que tenía que ir inmediatamente para efectuar la correspondiente identificación!”. ** Iván Bedoya Madrid jbedma@hotmail.com Investigador colombiano (Medellín, 1949). Licenciado en filosofía y letras por la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB, http://www.upb.edu.co; Medellín) y magíster en investigación socioeducativa por la Universidad de Antioquia (Udea, http://www.udea.edu.co; Medellín), donde además es profesor titular en la Facultad de Educación. Autor del ensayo Pedagogía: ¿Enseñar a pensar? (Bogotá, Ecoe, http://www.ecoeediciones.com; 2005) y de la reseña crítica “Comenio. Pampedia”, publicada en Educación y Pedagogía (http://ayura.udea.edu.co/publicaciones/revistaedupedu.htm, Medellín, Facultad de Educación de la Udea, http://ayura.udea.edu.co; 1992/93), así como de Epistemología y pedagogía, en colaboración con M. Gómez (Bogotá, Ecoé, 2004) y de “El saber pedagógico y las condiciones de enseñanza de las ciencias”, incluido en Cuatro ensayos sobre pedagogía y saber (Medellín, Lealon, 1986). === Tres poemas Carolina Buscaglia Garay ============================= *** Un hilo de esperanza Nada puede ser tan oscuro, ni tan profundo, ni tan malo, ni tan bueno. De eso se trata todo, de pararse después de esta caída libre. Nadie resiste, dirán algunos, sólo los que saben planear, les diré yo. Cuesta trabajo amar de amor desde el dolor, cuesta más cuando todo ha acabado, cuando todo ha sido desolado, nadie imaginaría que se ha nacido. Por mis venas aún circula un pequeño hilo de vida, suficiente para empezar de nuevo. Caeré mil veces y dos veces esas mil veces volveré. De noche evitaré que la muerte dibuje esa mueca burlona y de día reiré a escondidas de ella. Mis sueños de a poco volverán a cantarme serenatas, por donde las frías miradas no alcanzan a llegar. Por sobre la miseria y la hipocresía. Palabras lindas, personas lindas, caballeros de limpias sienes. Mi cuerpo danzará en torno a ti, libre y descalza. Sin miedo es más fácil, pero no imposible. Un canto de esperanza. *** Canto para mi muerte Tengo el corazón en la mano, definitivamente entre la vida y la muerte, no se ve diferencia. La vida se me va entre los dedos y ya no tengo nada que hacer en estos lados. Si pudiera elegir irme esta noche, lo haría en un último respiro, consciente y desecha de tanto intentar ser feliz. Imagina Dios que hasta la fe se ha ido, mi alma se ha ido, mi risa se ha ido. Mis pies apenas andan, mi cuerpo apenas me arrastra, mis ojos apenas miran y mi piel apenas respira. No es necesario castigar a nadie por esto, no hay culpables, es sólo que mis sueños eran más luminosos, mis amores más honestos, mis ideas llenas de filosofía y mi alma llena de poesía. Resultó que la vida tenía oscuridad, sombras que no pude soportar, amores que nunca pude olvidar, ideas por las que nadie quiso luchar y almas que paralelas nunca se hicieron una. Si esta noche me fuera, me iría nomás. Con miedo, porque miedo tengo y de seguro, por eso, mañana volveré a despertar. A una vida que nada me deja y que nada dejo yo a ella. No dejo amor, no dejo obras, no dejo gloria, no dejo honor, no dejo huella, no dejo milagros y menos dejo dolor. Sólo dejo un canto de desesperanza y desconsuelo. Si a alguien daño con este canto, no ha sido voluntario, si creyera que es así, nada de esto sería cierto. Me llorarán algunos amantes, me llorarán los que me quisieron, llorarán los que tienen que llorar por herencia y legado. Un canto de pájaro muerto no debería ser doloroso. Sino contemplativo. Era para otra época dirán, era para otros aires. Espárzanme por mis tierras, Por esa maleza que lleva mis noches, esas estrellas que son lo único mío. *** No se pudo evitar Ese día rocé tu mano sin querer, viniste a darme la vida, malvado. Un amor nacido de la misma divina concepción, nadie sabe cómo se produjo el milagro. Rozaste esta vez mi pierna, no tenía más que amarte. Con insolencia y sumisión. Tu aval bajó del cielo esa noche, nos amó desde nuestros propios cuerpos. No ha habido calle más sombreada y cálida que la que avanzamos. No ha salido sol más radiante que tu amanecer en mi ventana. No has amado más que en mi pecho sufriente. Le ruego, padre, que perdone esta locura, dicen que nunca me habían visto así. ** Carolina Buscaglia Garay buscaglia74@hotmail.com Poeta, productora y periodista chilena (Santiago, 1974) con mención en arte y cultura. Ha trabajado y publicado en diversos medios de comunicación nacionales y participado de algunos talleres literarios. === La medida del otoño Alejandro Maciel ============================= “Y en mitad de la siesta se levantará el Bien, y será como la mañana. Y te acostarás y no habrá quien te espante. El ojo del malvado se consumirá y su esperanza será agonía del alma”. Job, 11: 17-20 Vinieron cuando la luna cortaba el paso de las casuarinas. Yo les dije que de todas formas ustedes iban al galope, porque la tierra martillaba de caliente cuando me acosté a pensar que podía dormirme. Vas a cerrar los ojos, vas a rezarle a la Virgen y así hasta quedarte dormida, me dije. Pero los sueños son enemigos de los pensamientos. Y esa noche todo lo que me habían contado de esos días del otoño volvía una vez, otra vez, ya se iba perdiendo en la lejanía pero no, otra vez volvía y volvía la misma vieja historia. Es hora de apagar el candil, dijo mamá que ya puede soñar desde que dejó que las cosas vinieran o se fueran según sus antojos, hay que ver que algunas cosas son caprichosas. Para mamá, todo era lo mismo. Hace tiempo dejó de pelear con las desgracias. Una debe de llegar a vieja muy cansada en este pueblo resignado. No pude ver los caballos cuando ustedes se despidieron pero supe que galoparon sin cansancio en el retumbo de la arena todavía caliente desde que el sol de enero no paró de quemar un solo día, nunca termina de caer la luz quemada en las siestas de enero. Ya pasaron dos meses y sigue quemando, sigue latiendo de llamaradas aunque no se vean, se sienten quemándose. Yo les dije que ni aunque galoparan toda la noche sobre esa arena erizada podrían alcanzarlos. Uno de ellos me dijo: La distancia se acorta de noche. No sé cuál de ellos, eran muchos. Yo salí a mirar y en el callejón la arena seguía latiendo de calor a pesar de los cascos marcados como ojos oscuros. Todos tenían tacuaras y banderas rojas que ondeaban. Banderas rojas y tacuaras altas, ya sabrían ustedes lo que es ver esa revoltosa a medianoche y más si hay luna que quema como si estuviera el sol. De noche no pude ver mucho pero no hay necesidad de ver el rojo, se presiente porque donde está el rojo hay violencia, la sangre es roja y sin verla una ya sabe cuándo está escapándose por una herida. El fuego es rojo. El otoño es rojo. Isabel me acompañó hasta la capilla en la mañana. Otro se acercó al que comandaba y le dijo “está mintiendo, deben haberse escondido en algún sitio acá cerca”. Miraba el pasto y escupía mientras el caballo mordía el freno, inquieto en esa noche pesada. El otoño es rojo, Ventura no estaba en la casa, el sol seguía derritiéndose en el aire encerrado porque mamá había atrancado puertas y ventanas y el olor dulzón del jazmín se esparcía por la casa oscura. Cuando guardaba las cobijas de invierno mamá dijo: Todo se está volviendo viejo aquí. No me dijo ni a mí ni a nadie, habló para convencerse ella misma, el olor de los jazmines se volvió ruinoso, cuando mamá hablaba de tristezas nombraba muy despacio, apenas se podía escuchar lo que decía como si el tiempo también desgastara las conversaciones que también se van avejentando, una se acuerda entonces que los sueños no envejecen y entonces sueña mucho, envejece soñando como sucedió con mamá. Tal vez por eso no pude saber quién eras cuando viniste esa misma noche, solamente supe que venían huyendo porque los cuerpos les sudaban el miedo. Yo misma tuve miedo y no dormí pensando que después del sol de marzo vendría otro otoño y el olor de los jazmines seguiría descomponiéndose en el aire escaldado. En el camino hacia mi casa el olor a los jazmines hacía presentir cosas desgraciadas, Isabel caminaba molesta, casi no miraba por dónde íbamos las dos. Desde entonces no me gusta escuchar galopes de noche. Suenan como un corazón a punto de quebrarse, se llena de pena el pecho con ese ruido hueco, se presienten muchas cosas. Mamá quedó dormida en la mecedora seguramente, cerca de la alcuza. Seguramente por eso no supo lo que pasaba, Isabel corría al ver la humazón. Cuando más corríamos, más nos desesperábamos. Tuvo que forzar la puerta para entrar, llorando me arrastraba para buscar a mamá entre el humo que nos abrazaba, encontramos a mamá en la sala, todo ardía y las llamaradas atravesaban las paredes, se prendían a los travesaños como gatos enfurecidos, bajaban por los horcones hasta que todo cayó sobre nosotras: una lluvia de llamas. En el techo se abrió una boca de fuego y más allá, los pájaros barriendo el cielo del atardecer: todo rojo. Las llamas rojas. El otoño rojo. El fuego subía, se lo podía sentir hirviendo en la sangre, los pastizales parecían muy viejos desde la ventana, ocres, ásperos como el viento del atardecer. Supe que nunca pudieron alcanzarlos. Que iban a contratiempo. Mejor, así han de creer que ustedes todavía viven. Yo misma no me resigno a creer la verdad envuelta en el humo y el olor de jazmines como estoy. Y todavía creo que después del sol de marzo ha de venir de nuevo el otoño rojo como este atardecer que se desvanece mientras retumban los caballos de la siesta sembrando los redondeles de las pisadas que siempre se alejan. En este pueblo nadie vuelve, todos se van detrás de ustedes. ** Alejandro Maciel alebovino@fibertel.com.ar Escritor argentino (Corrientes). Ha publicado diez libros, el más reciente de los cuales es la Culpa de los muertos (Ínsula Libros, Barcelona, España, 2008) Dirige la revista-libro semestral Palabras Escritas (Editorial Servilibro). Mantiene una bitácora personal en http://alebovino.blogspot.com. === Poemas Alberto Romandía Peñaflor ================================= There was a person who could understand me. But it was, precisely, the person I killed. Ernesto Sábato We ended up coinciding with a fierce belief, supposedly piled up in the disturbing spot that some persons trust each other by stating memory. Grandiloquent the nocturnal solidity, with its metaphysics of superimposed cemeteries (paltry burst of perspicuity trepanning the intricate tunnel that life means), its holocausts sprouting from the ferment on the garden, and those hypo-thalami at point-blank range molding our paws of humans. We stuck the dagger in the itinerant chest, yet no one turned to the aid of the deceased. After that everything went through the drainage. What else is to say but starting from the idea that the wait worked out to us same as a too scant grief, at the very most as an anomalous? Who as wicked as the one who overlaps our heart while the last match wastes away? And from there it becomes more understandable why they acknowledge such a karatage to lovers. Ice, simulation, brothels: non of those will be invited to this gruelling spree. Diluted liquids at crossing the slide. That will be all. The question is not yet if at the end a beggar will come in person, stretching us out with his faint shortage’s icy hand; we brought death to the lunar illusion. And shortly afterwards the stars sloped downward steeply. Existió una persona que podía entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que maté. Ernesto Sábato Terminamos por coincidir con una torva creencia, supuestamente hacinada en el rincón desasosegante que algunos comarcan en nombrar memoria. Grandilocuente la nocturna solidez, con su metafísica de cementerios superpuestos (sórdida ráfaga de perspicuidad trepanando el intrincado túnel que es la vida), sus holocaustos brotando del fermento en el jardín, y esos hipotálamos a boca de jarro moldeando nuestras zarpas de humanos. Clavamos la daga en el pecho itinerante, mas nadie acudió a socorrer a los difuntos. Luego todo se fue por el desagüe. ¿Qué más decir sino partiendo de que la espera nos resultó muy escaso desconsuelo, un anómalo a lo sumo? ¿Quién tan perverso como el que traslapa nuestro corazón mientras el último fósforo se consume? Y de ahí que concedan tan alto kilataje a los enamorados. Hielo, simulación, lupanares: ninguno habrá de ser invitado a esta penosa verbena. Líquidos diluidos al cruzar el tobogán. Eso será todo. La cuestión no es ya si al final se personará un mendigo, extendiéndonos su mano gélida de mortecina carencia; dimos muerte a la ilusión lunar. Y al poco rato se precipitaron las estrellas. === And suddenly the necessity to squeeze a woman’s body tightly against your anguish Though you speed up the smoke towards within the lungs You culminate with the weeping of those who never were your people The marsh flows, however, idly Distended the indifferent celestial loads, you gasp without comprehend of us Y de pronto la necesidad de estrujar un cuerpo de mujer contra tu angustia Sin embargo apresuras el humo hacia el interior de los pulmones Culminas con el llanto de quienes jamás fueron los tuyos La marisma fluye, como sea, perezosa Distendidos los indiferentes cúmulos celestes, resoplas sin comprender de nos === *** Dead lovers’ song Was it night or was it day, how could I this mess survey? If it’s of something to be sure may we all our absurd endure. Which calamity of disease is susceptible to increase... or to bring thee to arouse onward far thy duly course? Were we shy, were we on the lust, shall we at least scratch at the crust of what the call “human being” under god’s genitals jetting many a claim of mortals’ petty larceny, marching to the way of apathy. He knows not the easy path, just frets over our desire. On the hardest peak of love I was worse and even more. Aint woman stopped thus to demand the worthy grave for a late man; undertones shuffle toward me, they are meant to dance and be. Yet the heavens upper skies seem to faint like dragonflies. What is all the play about when the plain point was to sprout an outstanding lullaby? —no one’s dead, but the corps here by mi side. *** Canción de los amantes muertos ¿Era de noche, era de día, cómo podría este fárrago calibrar? Si de algo se puede estar seguro sostengamos pues todos nuestro absurdo. ¿Cuál calamidad de trastorno es susceptible de incremento... o de traeros a vos a despertar hacia vuestro remoto curso debido? Éramos tímidos, éramos lascivos, rasquemos al menos sobre la corteza de lo que dan en llamar “ser humano” bajo los genitales voladores del dios el gran reclamo de los mezquinos hurtos de mortales, marchando camino a la apatía. Él no conoce el sendero sencillo, sólo se preocupa por nuestro deseo. En el más severo pináculo del amor fui peor y más todavía. Mujer alguna se detuvo a solicitar la tumba digna a un marido extinto; trasfondos reptan hacia mí, labor suya es danzar y ser. Ahora los cielos elevados parecen desvanecerse cuales libélulas. ¿De qué va toda la obra cuando llano objeto era el de germinar una insólita canción de cuna? —Nadie ha muerto sino el cadáver aquí a mi costado. ** Alberto Romandía Peñaflor alverkokotl@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Zapopan, 1978). Tiene estudios en idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, japonés y etimologías grecolatinas; Instituto Cultural Mexicano Norteamericano de Jalisco, ICMNJ, http://www.institutocultural.com.mx; Proulex, http://www.proulex.com; Ciel, etc., 1993-2004) y artes audiovisuales (Centro de Medios Audiovisuales, CAAV, http://www.centroaudiovisual.com, 1998-2000), así como filosofía (entre la Universidad de Guadalajara, http://www.udg.mx, y la Eberhard-Karls Universität, http://www.uni-tuebingen.de, en Tubinga, Alemania, 2000-2006); una estancia de investigación antropológica (Universidad de las Américas Puebla, UDLAP, http://www.udlap.mx, 2006-7); proyectos de labor social en comunidades mayas y huicholas. Ha publicado ensayo, narrativa, poesía, artículos, entrevistas y reportajes en diarios, revistas y emisoras de radio, como La Jornada Aguascalientes (http://www.lajornadaaguascalientes.com.mx), El Siglo de Durango (http://www.elsiglodedurango.com.mx), Replicante (http://www.revistareplicante.com), Tierra Baldía (http://revistatierrabaldia.blogspot.com), Canal 58 (http://www.canal58.com.mx), entre otros. También ha dictado ponencias y conferencias en diversos congresos mexicanos e internacionales. Ganó el concurso fotográfico “Exprésate a través de la luz” (Fotoseptiembre Internacional-Iteso, 1998). Fungió como segundo lector en la editorial Max Niemeyer Verlag (2005). Ha publicado la tesis Vigencia de la pregunta que interroga por la existencia como disposición o sentido (UdG, 2007) y el libro Emigración y continuidad: la cultura wixarika. Breve reflexión sobre una relación ambigua (en colaboración con Maria Florentine Beimborn, Indeso, 2008), así como traducido del alemán, francés, inglés y vietnamita (F. Hölderlin, J. A. Rimbaud, Allen Ginsberg & Lord Byron, y Nguyen Duy, etc.). Es talachero de la poesía. === Tres gatos muertos Gilda Manso =================================== Aunque no podía explicarlo de una manera clara, Verónica sabía que si una cosa sucede una vez, se trata de un hecho aislado; si sucede dos veces, ya es tendencia. Y los gatos muertos eran tres. Habían aparecido en el medio de la calle, frente a la casa de rejas blancas, la que estaba al lado del almacén del barrio. Uno el martes, otro el miércoles, otro el jueves, con la innegable rigidez de la muerte. Los autos los esquivaban como podían, hasta que Verónica reprimía el asco y la pena y los corría hacia la zanja, mirando de reojo la casa de rejas blancas, porque Verónica no creía en las casualidades. En esa casa pasaba algo raro, Verónica lo percibía. Demasiado silencio siempre, demasiada quietud. Todos en la cuadra sabían que la casa estaba habitada por una pareja con dos hijos pequeños, y nadie sabía nada más. —¿Y qué se supone que vas a hacer, Verónica? ¿Tocarles el timbre y preguntarles por los gatos muertos? Ni se te ocurra, ¿me escuchaste? El padre de Verónica habló claro y Verónica, niña obediente, le ofreció un dócil sí, papá, y luego salió a la vereda, cruzó la calle y no tocó el timbre de la casa extraña sino que se trepó a las rejas y saltó al interior con la impunidad que creía que le otorgaba el tener doce años, en busca de las respuestas al misterio de los gatos muertos. Y adentro no halló gatos muertos ni vivos, pero encontró a los hijos de los dueños de la casa atados a la cama, quemados, cortados, y mudos de espanto. Y encontró un teléfono y llamó a su padre, y le dijo que llame a la policía antes de que los padres de los nenes volvieran del trabajo. Y mientras la policía y los canales de televisión se ocupaban del caso del día, Verónica vio cómo el almacenero, escondido tras el escudo del tumulto, le agregaba un polvillo innecesario y por lo tanto sospechoso a un plato de leche que, instantes después, le ofrecería a un gato que esperaba con relamida ansiedad. Entonces Verónica se resignó a ser heroína no como hecho aislado sino como tendencia, y llamó a un policía que estaba cerca suyo, y le dijo que el almacenero era un asesino de gatos, y que lo que sucede tres veces sucede cuatro, y que los gatos muertos eran tres. ** Gilda Manso arcangelmiron@gmail.com Periodista y escritora argentina (Buenos Aires, 1983). Se desempeñó como redactora y cronista en diversos medios gráficos. Su cuento “Sombras chinescas” integra la antología Ronda de cuentos, de Editorial Dunken (http://www.dunken.com.ar). Mantiene una bitácora literaria en http://elarcangelmiron.blogspot.com. === Poemas René Dayre Abella ========================================= *** Abril es siempre cruel April is the cruelest month... T.S. Eliot Abril es odioso. Pone a soñar a los poetas. Alborota a los púberes y derrama perfumes. En el trópico apabulla a los viejos con su luz echándole a perder la vida a más de uno. No olvida a los lirios y los hace parir flores que luego se marchitan al sol. Inspira, casi siempre, a los escribidores, largas apologías de lo cursi. Taimado y cruel, abril propicia siempre despedidas, que muy pronto se vuelven definitivas. T. S. Eliot siempre tuvo la razón. Abril es siempre el mes más cruel del año. *** Naturaleza muerta A la memoria de Miguel Barco, pintor. No son más que cáscaras dejadas por abandono sobre la mesa donde me preparo el desayuno. Pero Miguel cree ver en ellas los elementos justos para plasmar su arte. Yo soy menos imaginativo y sigo viendo cáscaras. Cáscaras y rastrojos que me recuerdan cada día que habito un cuarto miserable, rodeado de gentes miserables en un país donde sólo gobiernan los miserables. *** Retrato de hombre con piano A Federico Chopin La habitación a oscuras y en un rincón el piano. Federico Chopin le arranca notas al teclado. ¿Evoca Federico aquellos días en su lejana Zelazowa-Wola? Pobre Federico con el rostro lánguido, sus ojos como de vidrio, y la tisis comiéndole un costado. *** Golpes en la pared Noche, que dejas tras de ti viejos terrores, y desatas golpes en la pared. Golpes secos y sordos, que escucho junto a la voz de Gary Brooker girando sin marearse en un vinilo. Golpes. Golpes, que me llevan al desvelo, y se amontonan todos en la pared, junto a mi puerta. *** Un cadáver exquisito A Miguel Barco Escribir poesía debe ser siempre un acto lúdico eso dijo —o quiso decir— André Breton y propuso el juego del cadáver exquisito. Miguel Barco y yo quisimos escribir juntos un poema. Miguel escribió: “¡No soporto las lilas! ¡Me sofocan!” Yo escribí: “¡Odio las sonrisas estúpidas y evito los saludos!” Ahora Miguel se pudre en una celda donde no crecen lilas. Yo me apresuro a terminar mis líneas para evadir la sonrisa estúpida del cederista * que cada noche me vigila. * Cederista: miembro de los Comités de Defensa de la Revolución. Organización paramilitar de soplones al servicio de la policía castrista. *** Un diálogo que se vuelve monólogo A Francisco Mir Mulet, in memoriam. ¡Que no te mueras, coño! ¡Que no te mueras! Estas, sin duda, hubiesen sido mis palabras junto a tu lecho allá en Gerona, pero nunca imaginé tu muerte. La noticia me llegó abruptamente navegando en la red —neologismos de la modernidad— y abrió un vacío enorme en mi pecho, desgarradura lacerante. Recordé a Miguel Hernández cuando perdió a su amigo Ramón Sijé y le pedí prestadas sus palabras: “Un manotazo duro. Un golpe helado. Un hachazo invisible y homicida. Un seco golpe de muerte al fin, te ha derribado”... No es fácil, ya te dije. expresar esa angustia que nos comprime el alma. Pero los poetas no han inventado aún la muerte Ya lo dijo Lezama, que sabía de estas cosas: “Heidegger define al hombre como un ser destinado a la muerte pero la Poesía lo resucita”... Además, conociéndote tan bien, no me creo eso de que has muerto. ¿Recuerdas cuando Ángel Pelfort comenzó a llamarte Paco Circo? Quizás una noche allá en Gerona, balanceándote entre los trapecios fuiste a dar a algún fabuloso circo y te escondes sabrá Dios dónde. O quizá saliste a descubrir nuevos parajes, con esa vocación de poeta, y te fuiste junto a Reinaldo Arenas a ese jardín donde crecen girasoles y el cielo se nubla de cotorras. Y desde ahí lanzas gritos y anatemas contra los vándalos que violan tu tumba y contra quienes se proponen borrar de un solo golpe tu obra. Ya sabes, esa gente de la Unión de Escritores, siempre tan oficiosa. *** Un poema de amor sin adjetivos Yo arrojo al aire los adjetivos. Las palabras hinchadas de retórica. Las florituras que tanto odiaba Pound sólo para escribir: te quiero. ** René Dayre Abella renedayre@gmail.com Escritor cubano (Banes, 1945). Docente egresado del Instituto Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech”, en Topes de Collantes, Cuba. En su país se desempeñó como educador de adultos enseñando los cursos secundarios de superación obrera y campesina. Formado además como técnico de nivel medio en la rama de la industria azucarera, trabajó como químico analista en varios centrales azucareros. Reside en Estados Unidos desde 1980. === El contrato Eduardo Pepper ======================================= A Angélica María... Mi nombre es Federico Leal y desde hace más de treinta años mi negocio es brindar a los mortales un confortante viaje a la eternidad sin hacer caso de sus estratos sociales y mucho menos de sus pecados terrenales. Para mí, es igual el cadáver de un empresario al de un barrendero. No hago distinciones. Por eso la muerte me parece el estado más puro e igualitario de la humanidad. Pero no es una descripción de mi oficio lo que vengo a realizar aquí, sino a contar un extraño suceso que me ocurrió hace unos cuantos meses atrás; de antemano quiero dejar bien claro que no soy nada experto en esto de contar historias, pero mi compadre Lázaro a quien una vez le conté lo ocurrido me dijo que estaba de cuento, y por eso hoy estoy acá intentando escribir algo sobre aquel hecho que después de hoy no deseo recordar. Recuerdo que fue una semana muy mala en la funeraria. Esa tarde, Pancho —mi ayudante— y yo estábamos sentados en una de las salas velatorias leyendo la prensa —específicamente la página de sucesos y de obituarios—, y de vez en cuando levantábamos nuestras miradas y nos decíamos con ese silencio cómplice de tantos años juntos: ¿Qué pasa en esta ciudad, acaso la gente no se piensa morir? (ustedes pensarán que somos par de insensibles, pero entiendan que de algo tenemos que vivir y en esta sociedad del lucro hasta la muerte es un negocio redondo). En eso estábamos, cuando de repente, milagrosamente, como enviado por Dios o Satanás, escuchamos unos golpecitos secos en la puerta de entrada y nos movimos hacia nuestros respectivos lugares de trabajo. Pancho fue hacia la puerta y yo hacia mi escritorio. —Buenas tardes —dijo el hombrecito cuando Pancho de manera muy cortés, como siempre lo hacía con nuestros clientes, le abría la puerta y le daba la bienvenida. —Buenas tardes —le respondió de inmediato Pancho, mientras el hombre aparecía ante mis ojos. Era un hombrecito enjuto y bajito de piel morena. Tenía unos lentes de pasta muy grandes que le daban un aire de sabiduría. Tenía el cabello peinado de lado con exceso de brillantina e iba vestido pulcramente con una camisa de cuadros marrones y un pantalón color caqui muy bien planchado. Caminaba despacio y miraba a su alrededor como inspeccionando el sitio. Pancho y yo estamos acostumbrados a esa actitud de nuestros clientes, ellos siempre esperan dar una despedida digna a sus muertos y se esmeran en darles lo que en vida no alcanzaron a darles y nunca dieron. Pero estábamos tan de malas, que pensé por un momento (debido al maletín que llevaba en sus manos) que era un inspector del Seniat que venía a cobrarnos los impuestos atrasados y a clausurarnos el local. El hombrecito llegó hasta donde yo estaba. —Muy buenas tardes, amigo. En qué podemos ayudarle —le dije con ese tono que caracteriza a los vendedores, entre cordial y jala bola. —Buenas tardes... necesito sus servicios velatorios, alguien va a morir dentro de poco y quiero estar seguro de que será velado dignamente. No escatime en gastos, eso es lo de menos, quiero el mejor servicio. Me pareció algo muy extraño, porque en treinta años que tengo en esto de lidiar con la muerte ajena, he llegado a la conclusión de que nadie busca servicios fúnebres sino hasta el último respiro del familiar. Sí, ya sé que puede pensar que por qué entonces existen los seguros funerarios y que esa es otra forma de adelantarse a los hechos, pero no es así, le pongo un ejemplo: imagínese a un hijo que sabe que su madre morirá dentro de una hora, buscando la póliza fúnebre y haciendo trámites en la capilla. Eso no ocurrirá nunca, porque ese hijo mantendrá hasta el último momento la esperanza y la fe de que su madre le ganará la batalla a la muerte. Entonces ver a este hombrecito en ese plan me pareció algo muy raro. Hasta llegué a pensar que era una de esas personas que asimilaban la muerte como un hecho más en la vida. Entonces sin darle más vuelta al asunto le dije: —¿Señor, está seguro de lo que me está diciendo? —le interrogué fríamente. —En lo absoluto —me dijo, mientras limpiaba sus lentes. Sus ojos eran de un gris verdoso bastante fuerte, a leguas se notaba que era miope. No me quedaba más que pensar que era uno de esos familiares adinerados y atormentados por la culpa, quienes se hacen cargo de todos los gastos fúnebres de un familiar en estado terminal. —Entonces no hay problemas, firmemos el contrato, espere un momento y le muestro la hoja de servicios —le dije mientras buscaba en una de las gavetas los papeles de rutina. —No se moleste en mostrarme el precio del servicio, ya le dije que no escatimara en gastos, sólo firmemos el contrato y ya, no tengo mucho tiempo, amigo mío —me dijo con una parsimonia y una tranquilidad como quien compra un carro y sólo quiere irse en él para disfrutar unas largas vacaciones. —Pues entonces, no hay problemas —le respondí. No niego que estaba súper emocionado por el contrato, habían sido días muy malos en el negocio y esto resolvía la semana, porque muy pocas veces un cliente pide el servicio más caro, por lo general regatean o piden el servicio más económico. Pancho, desde el otro lado de la puerta, me miraba un poco sorprendido por la excentricidad de nuestro cliente, y me hacía señas con la mano de que luego de firmar el fulano y extraño contrato, iríamos a tomarnos algo al bar de Luzardo. —Aquí está, señor, sólo tiene que darme sus datos para llenar las planillas —le dije muy cortés. El hombre no pronunció ni una sola palabra. Sólo se limitó a sacar su cartera y a extraer de ella su cédula de identidad. —Ahí tiene... creo que con eso es suficiente —me dijo. En ese momento pude notar que el hombrecito tenía un tic nervioso en el ojo derecho el cual abría y cerraba sin parar casi sin control alguno. Tomé la cédula entre mis manos y me dediqué a anotar los datos del contratante de manera rigurosa. “Adalberto Vinicio Bosan Freitas, cédula de identidad 5.675.896” —dije para mis adentros, y al terminar de anotar le extendí de nuevo la cédula al hombrecillo junto con el papel para que firmara. Sin revisar el papel, ni precio ni nada, firmó y del misterioso maletín sacó la cantidad requerida y me la entregó sin decir nada. Al ver que yo comenzaba a contar el dinero —aún no sé si notó en mí cierta excitación por el negocio—, me dijo: —No se preocupe, está completo, ni uno más, ni uno menos. Me le quedé mirando y con mucha pena guardé el dinero en la caja registradora y noté cómo sus ojos me miraban tristemente. Luego tomé una copia del contrato y se la entregué. La recibió cordialmente y dándome las gracias en un tono de voz muy bajo dio la espalda y caminó hacia la puerta, donde ya Pancho le esperaba como si fuese un marqués al cual se le rinden homenajes en su despedida. Entonces recordé que había olvidado preguntarle lo más importante: quién era el beneficiario de aquel sepelio tan ostentoso. Le llamé entonces antes de que saliera del local. —Señor Bosan, señor Bosan, olvidó darme el nombre del difunto, o mejor dicho cuasi difunto —le dije. Volteando lentamente, con la parsimonia que lo caracterizó desde el primer momento que apareció en el local, dijo: —Por eso no se preocupe, señor Leal, de eso se enterará a su debido momento —me respondió fríamente. Me pareció extraño que aquel hombre al cual nunca dije mi nombre lo supiera. Entonces, como quien siente que le dan una última estocada en todo el centro del pecho, me desvanecí y caí a este abismo del cual más nunca regresaré. ** Eduardo Pepper edpepper_9@hotmail.com Escritor venezolano (Isnotú, Trujillo, 1983). Reside desde niño en Ciudad Ojeda, Zulia. Licenciado en letras hispanoamericanas por la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve), trabaja como profesor de literatura en el Liceo Nacional “Dr. Raúl Cuenca” de Ciudad Ojeda. En 2006 obtuvo el primer lugar en el género cuento del I Concurso “La Grapa Literaria”, auspiciado por la Escuela de Letras y Ediluz. En 2007 recibió la mención honorífica “Andrés Mariño Palacios” en el género poesía en el V Premio Regional de Literatura del Estado Zulia. === Selección bizarra Raúl Allain ==================================== *** Sexo cerodimensional Sólo nos masturbamos dentro de una mujer. Ascendemos por sus escalones ígneos De formas flameantes Para expulsar en la cúpula Nuestros impulsos degradantes, Perennizar chillidos, Cuales ratas en los acueductos del amor. Nos embarramos con sus mareas pútridas Disfrutamos nuestra libertad Cebándonos en la mujer, la carroña Que cazamos en la no atmósfera, en la cumbre Cerca de, y a su izquierda En su tercer bastón, mandamiento Sexo, reproducción. Cubismo de la vida, Voces magnéticas atraídas por el calcio Que se degrada con los lácteos políticos, encuéntrame en la calle de la locura Entiérrame en las estrellas, Rásgame el sexo, mútame con síndromes Hazme entender que sólo busco El placer pasajero, Porque quiero ser el bastión de nuevas formas Porque quiero encontrarla en representaciones diversas, Donde las figuras se mezclan para ser nada Para ser recuerdo en la constelación de puntos De carne. Sólo así nos encontraremos Con el sexo cerodimensional, para reproducirnos Después del suicidio natural, Y nuestros cerebros ya no serán porfiados sexuales, Criminales, nuestros genitales serán uno solo, Se exterminarán los hombres y las mujeres, Existiremos como recuerdos múltiples En las oraciones de cada ser humano Que se masturbarán en nuestras tumbas Y beberán de tu clítoris, cual cáliz celestial. *** Alas trozadas Mis lágrimas se evaporan en el abrasamiento de un dolor implacable; y jugando con esferas de fuego, el suicidio muestra su lisa dorsal en todo mi cuerpo afiebrado. Una mediana circunferencia se delinea lánguidamente en el centro de mi tórax, cada punto que la conforma es tan ardoroso que se muestran vertientes de lava emanando de los orificios de mis ojos. Tú, amor de cálidos colores, has decidido desplegar tus alitas en frondosos horizontes que se perseguirán en cíclicos ardientes, para llegar al mismo cardinal. Infinitos poemas fueron manchados por brea reluciente, la cual también cubre mi corazón con su terciopelo negro; palomita, aunque pasen años luz por tu vida, no pierdas lo que nunca pude poseer, esa alegría que mueve tu sentir, la ternura en sus más tenues dibujitos que serán estrellas fugaces para mi cielo malhadado. Asimismo en mi reino celestial guardaré tus alitas disecadas que de este modo conservarán ese brío de calidez que suavemente me abrigó; y besaré esas estáticas alitas todos los días para olvidarme la imagen de tu boquita besando y tragando posible futura vida. Y así, mi sentimiento más puro será volatilizado; el aire lo descuartizará en esporas que serán aspiradas por bocas pérfidas y putrefactas de desequilibrados, que se encontrarán en la esquina de un eructo. *** Luciferina Tu perversidad supera tu etiquetado cuerpo, poseída, comerciada al extremo conyugal, prefieres sufrimiento de tu único amor en vez de perder lo ganado al haber sido saciada gratuitamente. Fémina demencial, observas desde la manipulación exagerada, pues tu vanidad mezquina no me abarca mas sólo abarca el embeleso de tu ansioso conducto. Atrapas la sangre y vuelas sollozando, piensas que claudico, al desgraciarte los sentidos, muestras tu prodigio por medio de mis fauces y sangras al no menospreciar mi redención. Dañas al abrir tu mandíbula, das nada ante la superficialidad madura y desenmascaras tu verde corazón al pedir reciprocidad galvanizada en metal. Fuiste lo primero que vi y esto fue mi condena con dulce final anticipado, sabiendo que dulce es lo idealizado y por esto común estupefacto, falto de dinámica, falto de sapiencia al ver un rosa femenino y otro azul masculino. Tu ignorancia es endeble, pues ni con ésta puedes correr ciegamente, desconfías brutalmente de quien te quiere y anhelas la suerte de quien tu deceso desee. Mi cariño hacia ti me es impertinente y debe ser no abarcable en mis sentimientos, la estrechez es tuya, pues yo no resbalé y revolqué, mas sí tropecé y floté y en sí me gustaba mientras tú llorabas. Te consolé tardes infinitas cuando las lágrimas derramadas eran secadas por mis dedos lozanos e inocentes, te abrazaba pues te amaba, mi vida era imponente ante tu sufrir. Ahora lloro, desgañito pidiendo ayuda y tú me das la espalda evitas mi reclamo, cual estiércol regado, me envidias, pues tu sabiduría es infantil. Ogra consumada eres tú, no te puedo odiar pues al caminar desarmaría mis pasos. Nunca me quisiste, pues ni vestigio tengo de enseñanza emocional, Luciferina, dame tu “cielo” que es lo único que con gratitud darías. Asfixiaré tu malévolo cariño, raptándolo, y lo derramaré al filo de tu tumba al ver el reflejo a un orate robando lágrimas para que nadie te pueda llorar. Y al ver tu mirada ignorante, entre almohadillas níveas, en un féretro rojo, desataré mi flema biliar trayendo a tu imagen despiadada una lágrima real. ** Raúl Allain raulallave1189@hotmail.com Escritor peruano (Lima, 1989). Es estudiante de sociología. Textos suyos han sido incluidos en las antologías Abofeteando a un cadáver y Antología Suicidas Sub-21. Además ha publicado textos en la Revista Literaria Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com), en la revista portuguesa Incomunidade (http://incomunidade.blogspot.com), en el portal de humanidades Liceus (http://www.liceus.com) y en otros medios. === Revuelos de un corazón a distancia y posiblemente olvidado ============ === Berenice Betancourt =================================================== Me despilfarro. Sólo perturba mi respiración en esta tu habitación, vacía y en tonos inmóviles. Nunca la has pisado, y hoy la entrego a tu ser. Te pertenece el espacio entre estas cuatro paredes, así como te pertenezco yo. Mis nudillos se iluminan con falsos resplandores de aquellos tus ojos que un día hicieron reventar mi cuerpo entero. Es sólo un recuerdo. Ya han transcurrido las horas y después de varios amaneceres continúo queriendo darte la razón. Conocía a la perfección la felicidad inmedible que el dirigirme a tal ciudad me provocaría, pero encontré más de lo que esperaba. Quizá más de lo que podría soportar con preparación. Mi alma se atiborraba de emociones no controladas al entregar mi cuerpo a estridentes melodías, pero tu terremoto volcó paradigmas. Ya no veo al mundo por igual. Tu encanto ha creado burbujas de sonrisas locas por largo y ancho de caminos. Más impregnado no podrías estar. Ni en mi mente ni en mi corazón. Era fría la noche, pero tu boca evocaba palabras de cálido sentir. El viento no hizo estragos, pero tu aliento curó heridas. Es mentira que fueron relámpagos, ni rayos existieron en ese oscuro paraje. Fue sólo nuestra comunicación. Mi piel mostraba cierta frialdad, pero dentro era fuego ardiendo. En mi horario fueron décadas de encuentro letal, en lo usual simples minutos viajeros sin ataduras. No me percaté de los lugares, pero tanto el tapiz del mueble como tus tórridos brazos me envolvían. Era todo magia. El embone fue tal que me sentí tú, y tú eras yo sin siquiera habernos tocado. Encontrarnos de manera tan artística, tan culta. Sería injusta si pidiera más que esa noche, más perfección era preocupante pedir. Nos fuimos alejando a vista ajena, pero permaneció en mí algo tan tuyo. Lo respiré toda la noche, mis fosas nasales se acostumbraron tan fácilmente a tu enigmático aroma, sabían lo que tenían que hacer. Absorber tus fragancias humanas. Cada secreción. Líquido o ya evaporado por nuestra fiebre. Finalmente nuestro. O finalmente tuyo o mío, con la distancia de por medio. Te soñé, te extrañé, te pensé, te grité, te necesité cada segundo de mi estancia en cama. Soñaba tus murmullos, extrañaba tus movimientos, pensaba en mi aceleración, gritaba tu nombre reclamando el necesitarte sobre mí. No comprendí el significado de duración ni su forma de trabajo, sólo recorría lo que llaman tiempo en madejas de suspiros volando a tu presencia. No quise robarme tus labios estando a tu lado, y obtuve el premio de imaginarme su sabor en cada paso de saliva mientras intentaba soñar. Mi mente ejerció un fantástico trabajo. Dormí. Desperté con tus palabras en mis manos. Frases que erizaban cada vello, de cada fuente que tengo al exterior. Miraba al techo y los barrotes me decían que te tendría cerca. Salido ya el sol se me hacía poco. Ya había presenciado antes una luz más perfecta al estar contigo. Más de acuerdo a lo que precisaba. Pude al tanto sentirme mal. Cansancio, bruma, náuseas, sofocación. Tenía tanto y no a ti. El mareo del desconocer me dio tumbos por instantes, pero la fortuna siguió mis pasos y tus noticias mejoraron mi salud. No sin antes claro revolverme el estómago y evocarme cabalgatas. Estampidas. Después de horas llegué a ti. Todo alrededor se paralizó dándome más espacio para producir satisfactorias explosiones. Me rompía de nervios y aun así supe que no caería si no fuese contigo. Sentía más turbación y éxtasis que estando entre pilas de libros. Tu presencia había roto las paredes de la inteligencia. De la simple razón ahora ausente. Y de todos modos me sentía tan llena. Vagancias hubo pero el cansancio prefirió diluirse. Las gotas de sudor ya se habían evaporado en niebla cegando horizontes. Pero algo más irrumpió. Tuve miedo. El miedo de perderme en ti y no reconocer las vallas de lo posible y de lo correcto. El miedo de entregarme a viles sueños y en un momento despertar derrumbada. Derrumbada sin ti, quizá con la conciencia sucia y repleta de yerro. Preferí construir una barrera. Lo suficientemente fuerte para saber hasta dónde llegar, lo suficientemente débil para bailar en sus umbrales. Disfrutar. Fue encantador el deambular entre fotografías y pinturas. Trazos que enmarcaban el encuentro. Nuestros cuerpos. Fisonomías que nos hacían apreciarnos complejos. Pero tan conocidos, como de toda la vida. Coronamos escaleras y nos ubicamos en lo alto de los pisos. La vista era agradable a pesar de fríos candelabros vacíos que nada me transmitían. La verdad, no lo necesitaba. Tú me transmitías calor. Poco a poco nos acercamos y fuimos olvidando las palabras que tiempo nos estaban robando. Me besaste. Volé. Entre nuestras pieles saltaban descargas de electricidad y era cada vez más imponente el deseo de ser uno. Me acribillaste con tus labios lanzándome dócilmente al muro más cercano. Mis delirios nocturnos fueron sobrepasados por la realidad que me estabas otorgando. Aún sentía el miedo, pero era momento de bailotear en las faldas de mi barrera. Tejía los pasos de una danza nueva para civilizaciones antiguas donde a pesar de lejanías interminables no habría habido espacio suficiente para nuestra grandeza. Me alejé y de mí florecía insensibilidad. Gran máscara para todo el cúmulo de esplendor que ahora habitaba en mí. Mis entrañas reclamaban más de ti, dejaban araños en los tejidos de mis órganos. Pero si continuaba danzando perdería los estribos y me ahogaría en el mar de los deseos. De la seducción. Con calma visible en mi semblante volvimos a vagar, te miraba de reojo. Pretendía compartirte las borrascas que engrandecían mi conmoción, pero no pude. Me atasqué y preferí respirar un poco más, con lapsos entrecortados, miradas al suelo para obtener tranquilidad. Momentos después nos separamos y cada quien encaminó su tarde a alguna otra actividad con más raciocinio que el que nosotros pudimos emplear. Prometimos vernos de noche, y era lo único que deseaba realizar. Disfruté de nuevo mis horas presenciando música que me llenaba por completo el espíritu, pero me hacías falta tú. Te buscaba entre las miradas perdidas de la gente, entre tumultos de incomprensión. No te encontré. Frecuenté mi mirada y mis pensamientos a personas ajenas a mis deseos, adquiriendo solamente más vacío del que solía desafiar. Me encaminé al hotel, acompañada, corriendo. Tenía ahora por comisión involucrar a más personas y tratar de hacerlas feliz en una noche potencialmente activa para festejar, para disfrutar del fin de semana. Qué buen chiste. A pesar de que mi acompañante me aconsejó no gastar tiempo para poder verte de nuevo, y extasiarme haciendo realidad mis deseos que sin expresarlos verbalmente se notaban ante el más inútil de los bufones presentes, me fue imposible consumar sus consejos. Desfilaron horas y hasta dentro de esa apreciablemente interminable espera te vi a lo lejos, en la plaza. La bendita plaza donde me arribaste. La maldita plaza donde me empezaste a embrujar. Tus ojos me encontraron. Me invitaron a quebrantar leyes morales. Encendieron el fogón que guardaba dentro. Merodeamos entre líneas sin rumbo, como si recorriéramos el pabilo que detonaría en el clímax del apetito. Caminamos a un lugar separado y nos entregamos en besos que pudieron hacer temblar la ciudad entera. No importaba quién nos viera. La decencia había quedado atrás, no conocíamos de moderación. Desafortunadamente para nuestra sed, se interpusieron detalles sociales que debíamos atender. Pero no tardó más el reloj en cantar dos horas recorridas, cuando estábamos ya de la mano. Me condujiste a cierto lugar con ambiente tranquilo, donde las ideas, las inquietudes y la libertad eran la lucha diaria de cada sujeto. En ese momento se expresaba con el cuerpo, con el ritmo. Realmente no podía solicitar nada que no estuviera ya en mi posesión. El concepto de felicidad se quedaba corto. Tu cuerpo se hallaba a mis medidas. En contraparte y como tajada final, la barrera que antes había erigido se rebeló contra mí produciéndome negaciones. Quería probar más, conocerte a fondo y sin restricciones. Mas no pude, me detuve. Esta vez la danza no fue el número central de la presentación. Entre besos delicados y caricias prometiste buscarme. Hoy estoy sentada entrelazando dudas y afirmaciones. 994 kilómetros estoy separada de nuestro lugar de encuentro. 968 lejos de ti. Me atacan las preguntas, la penuria de saber si fueron interrupciones tecnológicas o, en defecto, tu decisión de no querer saber de mí. ¿Querrás aún reencontrarte con la mujer que has hechizado? ¿Te he dejado de interesar? ¿Complacería tu agrado el comerme de nuevo? ¿Preferirías no conocerme más? Al presente ruedo entre las sábanas y visualizo el roce con cada parte de tu piel. Cada bulto en mi cama representa tu espalda. Tu deliciosa espalda. Caricias, fricciones, rasguños, besos, mordiscos. Todo puedo darte en espumarajos de imaginación. Un mensaje espero, el recomienzo de la acción. ** Berenice Betancourt berenice.betancourt@gmail.com Escritora mexicana (1989). Es estudiante de mercadotecnia, corresponsal de Queo (http://queo.com.mx) y practicante en AXA Seguros (http://www.axa.com.mx). Ha publicado diversos textos periodísticos. Mantiene una bitácora en http://berenicebetancourt.blogspot.com. === Poemas C. A. Campos ============================================== *** Del haraquiri y otras pendejadas Uno tiene que saber repartirse para mantenerse entero, para no perder el uso de la razón ni del corazón Tiene que aprender a hacerlo con moderación, con consideración para que se pueda así realizar con suerte un tercio de lo nuestro Que aprender a darse por vencido para con el mundo y aprender a vivir a menudo a través de los demás Si a uno le interesa, claro está, apostar por nuestra persona o salir de casa para conocer y reconocer por cuenta propia no lo ajeno Sino más bien lo de todo el mundo. Uno tiene que saber quitarle hierro a la realidad, que aprender a verla como un mal menor Aunque ella termine siempre imponiéndose, aunque después tengamos que pagar con creces nuestra rebeldía, nuestra fidelidad a lo que no resultó Tiene que aprender a escuchar al prójimo y al próximo para luego poder hablar con sí mismo Poder justificar nuestra licencia poética que viene con fecha de expiración, con la certeza de que no se puede renovar. Uno tiene que saber borrar, que saber desembarazarse *** Final del juego Me he de quitar la vida antes de que me la quiten, antes de que cambie de sentir, de parecer, de que me convenza de que yo no tengo ni el derecho a considerarlo, ni la libertad Voy a actuar, a cortarme por lo sano y por lo enfermizo antes de que pierda las ganas de vivir, de fingir, de que pierda el prurito de encontrarme sentido Autodidacta hasta los huesos y hasta la médula, voy a pasarme de listo, voy a dejar de hacerme el muerto, de hacerme el vivo *** El salto El puente que tanto nos costó erigir se ha venido abajo Esto explica el polvo que se ha sumado al viento y el olor a quemado en el aire que, gracias a Dios, nunca pudimos enfrascar, nunca pudimos vender en el mercado Esto explica nuestra tos, nuestra reciente dificultad respiratoria Explica, por igual, el estruendo que nos hizo saltar de la cama y la sospecha que la primera luz del día confirmó: la de nuestro entorno hecho ruinas, nuestro jardín Se ha venido abajo, como se esperaba, como se pronosticaba Las mismas manos que lo construyeron lo dinamitaron por razones más que obvias El puente que otrora tanto nos costó justificar, tanto nos costó a capa y espada defender hoy ha dejado de suspenderse, de oscilar, hoy ha dejado de quitarle importancia a nuestro vacío *** Ladridos No es que yo sea un perro de la casa, sino más bien es que no soy uno de la calle ** C. A. Campos l_tmartin@hotmail.com Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York, EUA. Escribe tanto en inglés como en castellano. === Dos relatos Róger Vilar ========================================== *** El Gato de Cheshire Los idiotas y los mansos nunca logran ver al Gato de Cheshire. Dotado de una sensibilidad especial para medir la estupidez, permanece invisible en las academias, en los programas empresariales, en las clases de yoga, y, sobre todo, en los cursos de superación personal. Pero si el felino nota alguna chispa de inteligencia, es posible que el paseante logre verlo, podría ser tan sólo su sombra, o su cuerpo saltando de rama en rama. A medida que el animal fabuloso de Cheshire detecta un aumento en la capacidad intelectual del observador se muestra más y más, se detiene, y unos pocos en la historia han podido conversar con él. Pero el verdadero premio es que el gato sonría a su interlocutor, pues sólo lo hace ante los seres geniales. Miguel de Cervantes y Saavedra vio ese relámpago de felicidad en el momento en que un moro gigantesco le cercenaba la mano a fuerza de cimitarra. El guardia que cuidaba la Gran Muralla China refiere en sus memorias que un extraño gato carcajeante seguía a Lao Tse cuando, montado en un buey negro, abandonó el Celeste Imperio y se internó en las eternas arenas de Mongolia para huir de la creciente estupidez de la corte y sumarse a la inagotable arena que se desliza en la clepsidra del Tao. Según el códice Nuteris abdicó Quetzalcóatl a su imperio, a su trono y su cetro, porque cada noche veía la sonrisa del gato de Cheshire, pero ésta se iba alejando, cual prodigio celeste que guía al chamán a un mundo incógnito. El gato, sin dar ninguna explicación, cada vez se aparece menos a los seres humanos. Lewis Carroll tuvo algunas noticias de él. Refiere el británico que se le apareció varias veces a Alicia. La niña había sido condenada a muerte por el rey y la reina, pero el gato, mostrando sólo su cabeza, desconcertó a los dictadores, que se sumieron en una larga discusión acerca de la posibilidad o imposibilidad de cortar la cabeza a alguien que no tiene cuerpo. Desesperados por tan larga ausencia, los empresarios de la televisión han hecho el más atrevido de los Reality Shows. “En busca de la verdadera sonrisa del gato de Cheshire”. Diez millones de dólares es el premio. Sonámbulas cámaras graban día y noche a una horda de imbéciles que hurgan en alcantarillas y palacios, en mazmorras, en túneles abiertos por los narcotraficantes, en el tocador de una prostituta jubilada, debajo de la tribuna de un predicador famoso, y en las bacinicas de sus abuelitos, buscando la cotizada sonrisa. Ha sido tanta la inquisición que el más bobo, Pancho El Tigre, asegura ser el ganador del premio. Incluso ha mostrado un video en el que el animal va desapareciendo poco a poco, pero en lugar de sonrisa, lo que sale de su boca es una hemorragia de sangre con acordes agónicos. Exige sus dólares, pero nadie se los da, pues el requisito, le dicen, le repiten, es la sonrisa del gato. Por supuesto, sus competidores están animados y pretenden encontrar ese destello de alegría que falta. Algunos hasta hacen sesiones espiritistas para comunicarse con el alma de Alicia y preguntarle en qué escondrijo del universo está el felino. Pero hoy todos lloran. Un famoso diario publicó una investigación donde se demuestra que el gato se suicidó. Asegura el ensayista que el minino de Cheshire siempre desaparecía en una sonrisa, y que el vómito de sangre no es más que la prueba de que la náusea lo mató, por lo tanto, cualquier búsqueda es inútil, tanto ahora como en todos los milenios de estupidez que nos restan por vivir. *** Medio Pollito Medio Pollito, el héroe mutilado, sigue vivo. Qué escarnio para la humanidad que sólo cree en Superman y compañía. Hubo una gran tormenta, el viento y la lluvia retorcía los penachos de las palmas reales. Los establos, las granjas, estaban inundados. Después sobreviene la calma húmeda. Salgo al patio a revisar unas jaulas postergadas en la memoria. Abro una. Lo veo. Casi todo su cuerpo está sumergido en el pienso amarillo y mojado. Antes tenía un ala. Ahora no tiene ninguna. Es un caparazón de pollo sin plumas, con una sola pata, un cuello flaco y en la cabeza, donde tenía un ojo, tan sólo le queda la mitad. Se quedó medio ciego de tantas torturas. Ataron su única pata con una cinta azul a los barrotes de la jaula. Yo no me acordaba de Medio Pollito. Cuando era niño mi madre me contó su historia. Había levantado una procesión creciente con un fatídico anuncio: “El cielo se va a caer y el rey lo debe saber”, gritaba el mutilado en caminos vecinales y pueblitos de la sierra. Lo siguió media humanidad. No sé en qué paró su procesión. Llegaron para mí los tiempos de la responsabilidad y de hacer dinero y olvidé a Medio Pollito. Hasta ahora que lo veo rememoro su historia. No sabía que estaba en este patio. De casualidad abrí su prisión, si no se hubiera muerto. ¡Ni las gracias me dio! Yo sé por qué. ¡Ni la vida ni la muerte le importan al condenado Medio Pollito! Tiene alma de tarambana. Corté la tira. Se levantó y no habló nada de los tormentos que le han hecho, hizo algunos comentarios banales. “¿Sabías que Pata Chapo tiene un nuevo marido?”. “La vieja puta le paga a un gigoló de 20 años para que se la tupa”. No me dio las gracias Medio Pollito. Empezó a brincar con su única pata y se marchó por el callejón que hay junto a la casa de mi tía Marina. Iba murmurando solo... como siempre. No sé por qué presentí que planea seguir viajando por mucho tiempo en su única pata. Muchos países verán cruzar a este mutilado, casi ciego, que nunca ha pedido ayuda ni se ha quejado desde aquella lejana tarde cubana en que mi madre, sentada en el amplio corredor de la casa de Emiliano Fernández, mi abuelo, abrió su boca para contarme la extraña historia de un pollo lisiado que se había convertido en profeta de las desgracias luego de recibir una revelación divina. ** Róger Vilar fernands47@hotmail.com Escritor cubano (Holguín, 1968). Reside en México. Licenciado en educación artística por el Instituto Superior Pedagógico E. J. Varona (La Habana). Tiene además un diplomado en creación literaria por la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México. Ha publicado los libros de cuentos Corceles en la pradera (Holguín, 1986) y Aguas de la noche (Holguín, 1987), ambos editados por el Ministerio de Cultura de Cuba, y La era del dragón (Edamex, 1998). Cuentos suyos aparecen en las antologías Los últimos serán los primeros (1993) y Anuario de narrativa 1994 (1994), ambas de la Editorial Letras Cubanas. Ha publicado material ensayístico en revistas y medios mexicanos. En 2004 fue finalista del premio internacional de cuento "Almafuerte", convocado por la editorial argentina Bellvigraf, con "Asterius", por lo que este cuento apareció en la antología Escritores hispanoamericanos en el mundo. En México ha trabajado como reportero, guionista y asesor de producción y ha ocupado cargos gerenciales en medios de comunicación. === Poemas Natalie Gamero ============================================ *** Corazón y cuerdas Mi corazón vibra, como vibran tus cuerdas, cuando cantas tu vida en cada una de tus voces, cuando cantas tu historia, tu alegría, tus dolores. Mi corazón late, como laten tus cuerdas, cuando tu amante las mira y, al posar sus dedos sobre ellas, las invita a bailar al ritmo de su roce. Mi corazón llora, como lloran tus cuerdas, cuando la tristeza entonas al salir la luna y... se despechan las estrellas, una a una. Mi corazón aprende, cuatro, mi corazón recorre, vive, siente la costa, la llanura, la cordillera, la sangre blanca, india, negra, mi corazón se abre, se ensancha alegre cuando late al ritmo de tus cuerdas. *** Volvamos a ser Nosotros En estos días muchos debaten si ser venezolano es esto o es aquello, si es irse o quedarse, ser rojo rojito o azul azulito, ser escuálido o revolucionario... Hermanos, yo les digo, estoy cansada de tanto título. ¿No podemos ser moraditos? Simón me canta al oído y veo a Mercedes en las orillas del río... y se me paran los pelos, se me agitan los sentidos. La vaca Mariposa, Garcita me dice el tío, y es ese estremecimiento lo único verdadero, ese llano que nos penetra aunque no lo hayamos visto, ese Ávila que nos cuida, aun cuando estamos lejos, esa gaita que esperamos mucho antes de que nazca El Niño. Entonces, no me pongan más títulos, no me categoricen, no me juzguen, no me tilden, tampoco me analicen. Fuera de la autocrítica, de la baja autoestima nacional, de nuestra identidad fracturada, para mí ser venezolana es esto, es serlo porque así lo siento, porque de eso me enorgullezco, de lo bueno, que es mucho más que lo malo, me enorgullezco. Mañana, cuando todo pase, porque todo pasa, dejaremos de ser malos, dejaremos de ser buenos y seguiremos siendo, antes que todo, venezolanos. Que sea pronto, sólo espero, que volvamos a ser Nosotros para dejar de ser éstos ...o aquellos. *** Retrato de Mochima En las aguas plateadas de Mochima, en las horas previas al ocaso, los cerros náufragos descansan como espaldas de dinosaurios jugando a las escondidas. *** Arrullo criollo Cuando cierras los ojos y te arrulla un vals al coro manso del cuatro y su mandolina, lo mundano desvanece, dejando quizás una par de palmeras al azar del viento en el silencio más lejano de tu alma. ** Natalie Gamero ngr888@hotmail.com Escritora venezolana (Caracas, 1976). Reside desde 1994 en Miami, Florida (EUA). Estudió publicidad en la Escuela de Comunicación Social de la Florida International University (FIU, http://www.fiu.edu). Trabaja en el área de mercadeo y negocios en general. Ha cursado algunos talleres de narrativa con el profesor Emilio de Armas en el Miami Dade College (http://www.mdc.edu) y por Internet con Jorge Eduardo Benavides. Su producción permanece inédita. === Las esferas de Fedora Clara Mónica Barrón Cepeda ================= Una vez que anduve el camino hacia Fedora, tras la larga jornada por senderos llenos de sonidos míticos, ecos de pensamientos machacados, vistas de fachadas viejas sobre fachadas nuevas, y de ver el horizonte tras una loma llena de abetos, reconocí que me había devuelto hacia la pregunta original con una semilla en su interior. La respuesta envuelta de esa luz incandescente se me había dado en un viaje hacia adentro de la propia semilla. Yo, como Paz en el camino a Galta, he vuelto otras tantas veces al comienzo. La gran Fedora de piedra gris es una ciudad de una dureza que soporta el paso del tiempo grácilmente, como hace la roca en la montaña. A pesar de ser sólida, se pule con el roce más leve del viento, y como el viento talla en una sola dirección, Fedora se ha vuelto circular como la circunferencia del universo. Quienes erigieron Fedora levantaron una fe inmensa en la belleza de su arquitectura, por lo que decidieron adelantarse a los obreros del tiempo y formaron las esferas de Fedora, que no son otra cosa sino Fedoras en un ahora, que existió por un momento. Esas esferas fueron Fedora; ahora no son más que un “hubo” en el tiempo, que sirve para equiparar momentos insólitos de un mismo lugar que ya no es. Las pequeñas Esfedoras son de un cristal inmaculado y lunar; reflejan en sí mismas la gran ciudad de piedra que fue Fedora, dentro de una circunferencia centimétrica. Hay una galería, en el centro de la Fedora de piedra donde se exponen todas las Esfedoras que los habitantes han creado a lo largo de la historia. Cada nueva esfera cobra vida sólo al añadírsele los cambios más recientes que la Fedora de piedra padece. Tan pronto se concluye la esfera, es ya una Fedora del pasado. Cuando atravesé la entrada de piedra, me quedé sin vista unos momentos mientras las esferas me impactaban del conocimiento amontonado que se abre cuando “el ojo se separa del objeto y le concede un tú”, y abrimos un diálogo las esferas y mis ojos. Ellas me contaban un secreto seminal y mis ojos recibían la eyaculación de la verdad, tan directamente, que mi cerebro no entendía que estaba siendo preñado por la pregunta original que contenía la respuesta en sí misma. Mis ojos, transformados en el receptáculo, en el orificio por donde penetra la vida, se fueron humedeciendo poco a poco, al ceder al placer de las bellezas de las esferas. Nunca hubo tanto placer en recibir la verdad como cuando mis ojos se encontraron con Esfedora. Dentro de ella estaba una semilla que ocultaba, a la vez, otra semilla, y se hizo tan circular aquella esfera, que dudé de la circunferencialidad de mis propios ojos. Nadie hay que pueda advertir a aquel que decide emprender el viaje hacia Fedora, que será receptáculo. Mas Fedora también es receptáculo. Y es aquí donde la circunferencia es una sola y pi es la medida más aproximada al infinito pues, aun siendo circular, es paralela en sí misma. Todo vuelve a su origen porque el origen está adentro. ¿Qué importancia tiene un Aleph como Fedora? En realidad, ninguna. Un Aleph es realmente una falla de la naturaleza. Es un brinco en la realidad que roba la atención de aquel que es demasiado perezoso para realizar un viaje. El viaje es más importante que el destino; es en el viaje donde ocurre la transformación. Así, el Aleph o las Esfedoras no son un lugar, sino una acción del ojo. Lo que sucede entre el Aleph o las Esfedoras, y el ojo, el verbo que ocurre entre ellos, el diálogo, es lo importante. Así, ni el Aleph, ni las esferas, ni la misma Fedora ocurren si no hay un ojo con quien puedan dialogar. Por eso la respuesta está dentro de la pregunta. ¿Cuál es la realidad y cuál la verdad? Si toda acción conlleva una reacción, toda acción es circular. Mas si la reacción no ocurre, se queda un ciclo inconcluso; se crea una mentira; se deja una Esfedora inconclusa que se vuelve una copia infiel y mentirosa de una Fedora que fue hermosa, y el ojo que dialoga con ella recibe una verdad modificada que no era verdad, pero el ojo le otorga esa calidad. El ojo se vuelve el dador después de ser receptáculo, y de la semilla fecundada de esta unión resulta un cambio de dirección. Todo vuelve a ser circular a pesar de los ciclos inconclusos, porque todo vuelve a su estado original, y los ciclos no concluidos están condenados a repetirse en sí mismos hasta lograr una circunferencia perfecta, lo cual los vuelve imperfectos. Por eso las Esfedoras son un artificio de la verdad. Son un espejo de cómo la circunferencia se vuelve sobre sí misma una y otra vez: Esfedora, esfera dadora, es fe d’hora, hora tras hora. La clepsidra se llena de agua una vez más y se vuelve esfera de vida. Las horas navegan en su circunferencia, una sobre otra, del mismo modo que las ondas se suceden en el agua. Las Ciudades Invisibles, con nombres de mujeres, se vuelven poema. Fedora es sólo una de tantas: está Berenice, la ciudad injusta que contiene la semilla de la ciudad justa, que a su vez tiene una manchita en su interior que le da la injusticia causada por creer que es demasiado justa, y es una ciudad-Aleph, igual que Fedora; también está Tamara, la ciudad de los signos que remiten a otra cosa, a quien yo prefiero llamar la ciudad de la semiótica, porque, una cosa es el signo de otra, y nada nunca es solamente lo que es. Así podría seguir hablando de las Ciudades Invisibles, y todas ellas son realmente la misma cosa, vista desde diferentes ángulos. Mas como las esferas no cambian aunque se les vea desde cualquier ángulo, ¿qué caso tiene mirarlas de cabeza, acostado o brincando? En todo caso, la posición en que se les mira afecta al ojo y no al objeto en sí. Si no me crees, te invito a que intentes leer este escrito de cabeza y verás que tu posición no lo afecta en lo más mínimo. Si bien el agua es esférica, una gota de agua es un Aleph; en ella se pueden ver todos los lugares de la Tierra al mismo tiempo, pues la gota ha viajado a cada rincón del planeta y se ha transformado en vida y en muerte; ha subido y se ha derramado, y ha penetrado las entrañas del planeta y ha vuelto al aire y ha sido tú y yo. Se ha disuelto con el sol y se le han roto las moléculas; se ha transformado en otra cosa y ha vuelto a ser agua, y es gota ahora. Es perfecta e invisible, y contiene dentro de sí misma la pregunta y la respuesta. Fedora está rodeada de agua suspendida en el cielo, como una gota gigante a punto de caer. El espejo inmarcesible procede esférico sobre el acantilado de piedra que circunda la ciudad, dándole protección y cierto estado de eternidad. Quienes habitan Fedora se miran en el espejo y se saben existentes en otro tiempo y otra dimensión. Saben que todas sus acciones son doblemente efectuadas, y sus errores son doblemente realizados sin posibilidad de evasión. Existe un camino que separa en dos la ciudad; es un camino subterráneo que encontré al pie de una columna blanca con inscripciones en caracol. El camino es una entraña luminosa en forma de serpiente que, luego comprendí, dividía la verdad de la realidad, aquello que es de lo que se cree que es. El único lugar donde se vive la verdad es en ese sendero de serpiente que resulta impenetrablemente delgado pero, eso sí, imborrable. La simetría de la ciudad es perfecta pero, como es infinita y circunferencial, hablar de un círculo sería mentir. Es sólo esférica y siempre lo será. La perfección de la ciudad consiste justamente en esa pequeña imperfección. El pasado es el presente y el futuro. ¿Cuál es la verdad y cuál la realidad? La realidad es fácil de identificar: es lo que es. La verdad no está al alcance de aquellos que no poseemos la inmortalidad, pero Fedora es una catedrática de la verdad y la porta como un estandarte. La verdad está en el diálogo entre el ojo y el objeto: el ojo no es sólo un ojo, es una entrada, y el objeto no es sólo un objeto, es una oquedad en el tiempo y el espacio. La pregunta es ¿en cuál de las dos aberturas se asoma Dios? ¿En el Aleph o en el ojo? Mis ojos fueron receptáculo, pero la semilla que recibieron no era el fruto en sí mismo; el fruto estaba ya dentro de mí. Alguien lo puso ahí, y no fui yo. Creo que Él está jalado de la risa aquí mismo, mientras escribo, porque yo me vuelvo dentro de mí y me he vuelto una Fedora, y mis ojos son Esfedoras ahora, y voy por la vida preñando los ojos de quienes me sostienen la mirada. Conocer la respuesta no es lo importante; lo verdaderamente importante es conocer la pregunta, ¿verdad? ** Clara Mónica Barrón Cepeda monicabarroncepeda@gmail.com Escritora y psicoterapeuta mexicana (Ciudad de México, 1976). Es correctora editorial en Magazine de Querétaro. Es docente del taller de lectura activa del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro (http://www.qro.itesm.mx). Ha publicado El bozal (Fondo Editorial de Querétaro, 2007) y Concienia (Fondo Editorial de Querétaro, 2008), entre otros. === Poemas Eva Ruiz ================================================== *** Genealogías ¿Quién redobla campanas desde remotos tiempos como si fuera un volcán entre sueños? ¿Quién reclama a la palabra su vestido de fiesta, el temblor de sus muslos? Huesos genealógicos cavan la negrura del cielo. Cuánto silencio herido detrás de una palabra. Cuánto ángel moribundo baja por las lanceoladas hojas que cimbrean la [memoria del mundo. Desde el fondo mismo del maldito silencio asciende como un vaho [embriagante, como un ejército reclutado por sentidos ocultos, cuyos cuerpos se alzan, entre un mar de tinta y papeles con vías solitarias y largas. Un paisaje entrañable, bello y terrible, como la última mirada de mi madre. *** Documento Minúsculos gestos en los espejos arman un rompecabezas. La luz corre el velo. Un sol halla los fósiles en la tierra removida de los genes. El viento asciende arremolinado en un mohín extraño y conocido. Se escuchan en el cuerpo cortinas meciéndose en una ajenidad de quien se sabe subsidiado y resucita. *** Tu palabra Voy a cortar en pedazos tu palabra, la voy a deshacer, la voy a deshacer. Haré con ella mástiles y haré con ella torres. La voy a incinerar hasta que se desmembre hasta que se haga polvo hasta que se haga tinta y exhale: versos perfumados. ** Eva Ruiz evaisabelruiz@speedy.com.ar Poeta y cuentista argentina (Buenos Aires). Textos suyos han sido publicados en diarios y revistas como Caracol Rosarino, Artes y Letras, Ronda Literaria y diario El Cóndor, entre otros, así como en diversas antologías. Obtuvo la mención de honor en cuento de Ronda Literaria (1996-1997), el Premio Nacional de Literatura organizado por la Sociedad Argentina de Escritores (http://www.lasea.org.ar) y el Departamento de Cultura de la Municipalidad de Tres de Febrero (http://www.tresdefebrero.gov.ar; 2003, 2004 y 2006) y otras distinciones. Ha sido jurado en los Juegos Florales de Tres de Febrero y es colaboradora de la revista Las Letras. Mantiene una página personal (http://evaruizbarrios.com.ar). ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === La canción de la manzana Estrella Cardona Gamio ================== Prólogo de Mikel Urmeneta (http://www.kukuxumusu.com) Novela C. Cardona Gamio Ediciones (http://www.ccgediciones.com) Barcelona (España), 2009 ISBN: 9788493532987 290 páginas “Nos enteramos sin pretenderlo, de que íbamos a tener por vecino a un caníbal y no se trataba precisamente de un salvaje converso rescatado de la barbarie ancestral por algún despistado misionero, sino de un auténtico antropófago de esos que se comen a la gente y luego piden más”. Tal es el comienzo de La canción de la manzana, novela de humor escrita por Estrella Cardona Gamio y publicada online el 19 de noviembre de 1999, por C. Cardona Gamio Ediciones, sello que diez años más tarde vuelve a publicarla en papel y, próximamente, en e-book, en esta ocasión con un prólogo de lujo cuyo autor ha sido Mikel Urmeneta. La canción de la manzana relata las delirantes aventuras de los tres protagonistas: Tris Dass, joven periodista sin periódico porque no hay redacción que acepte sus textos rompedores e iconoclastas, por lo que se gana la vida trabajando en la granja-lechería de su calle; Battyanna Rannera, rubita tonta y muy sexy, vecina de Tris, muchacha pluralmente abierta a la humanidad, y Vitolio Trozidetroci, caballero sesentón, arquitecto, exquisito gourmet, poeta, filántropo vocacional y con la particularidad de que de cuando en cuando se come a un semejante. Yéndose a vivir el señor Trozidetroci al mismo bloque de Tris y Battyanna, pronto se hace amigo de ambos, lo que da principio a una serie de aventuras a cual más disparada y cómica, en el marco de Lantornia, país europeo imaginario que linda con ninguna parte. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Plagio de mi obra poética en una web ================================== 25 de diciembre de 2009 Estimados amigos de Letralia: Acudo a la autoridad y prestigio de vuestra web para hacer la denuncia siguiente. Con profunda indignación he encontrado que en la web denominada: ONGPASOALDESARROLLO, un señor de nombre o seudónimo WILFREDO HILASACA MAMANI, ha plagiado impunemente partes de mi poemario (que fuera publicado en libro en 2003 y en Internet en la web que adjunto), colocando como creaciones suyas varios poemas míos intercalados con poemas de dudoso valor literario. El caso es un flagrante plagio, pues el señor Hilasaca Mamani, a quien no conozco, no consigna la fuente de donde entresacó los poemas ni mucho menos el nombre del autor de ellos, que es el suscrito. Denuncio este caso ante la comunidad literaria para evitar que se siga propagando el plagio en Internet por parte de personas sin escrúpulos que desconociendo la autoría intelectual, siembran el caos y la desconfianza en la comunidad cultural del ciberespacio. Me parece detestable que esa ONG quiera dar “paso al desarrollo” impulsando impunemente el robo intelectual. Si hay alguna duda remito las páginas siguientes: • La del plagiario Wilfredo Hilasaca Mamani http://bit.ly/b4NQxu • y la página que Liceus publicó con mi poemario íntegro. http://www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/Julio_Antonio_Guti%E9rrez_poemas.asp Atentamente, Julio Antonio Gutiérrez Samanez (Kutiry) Cusco, Perú jgutierrezsamanez@yahoo.com ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “También está el tono elevado, difuso e interjectivo. Algunos de nuestros mejores novelistas son adictos a este estilo. Todas las palabras deben ser como un torbellino, como una peonza sonora, y sonar de forma muy parecida, lo que suple muy bien la falta de significado. Este es el mejor estilo que se debe adoptar cuando el escritor tiene demasiada prisa para pensar”. Edgar Allan Poe, “Cómo escribir un artículo Blackwood” (1850). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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