~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIV Cagua, Venezuela Nº 226 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 15 de febrero de 2010 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Autoras de dos orillas. / Mayer en dos frentes. / | Breves Premios florales. / Aute visual. / Plastilina artística. | / Cine-foro tarantinesco. / Poesía que gira. / A | divertirse con los libros. / Sherezade en Caracas. / | Puro Cuento. / Actores a formarse. / Género y pobreza. | | Anunciado veredicto del concurso El Arte de Escribir. / | Noticias El escritor peruano Jaime Bayly anuncia candidatura | presidencial. / Se inicia gira latinoamericana de la | muestra “El Atlas de Borges”. / Venezuela prepara su VII | Festival Mundial de Poesía. / Miguel Hernández rechazó | arrepentirse ante régimen de Franco. / Recopilan poesía | de José Martí escrita en México durante su juventud. / | Publican el epistolario completo de Gabriel Miró. / | Instituto Cervantes albergará literatura digital en sus | bibliotecas. / Reúnen en un libro cartas de amor de | Pablo Neruda a Matilde Urrutia. / Nazis envían amenazas | a la escritora Clara Sánchez, premio Nadal 2010. / Julio | César Borromé gana primera Bienal Manuel Felipe Rugeles. | / Recuperan en España bestiario El Gran Zoo, del cubano | Nicolás Guillén. / Absuelto el poeta Ernesto Cardenal. / | Rescatan literatura filipina en lengua española. / | Académicos piden que patrimonio de Max Brod siga en | Israel. / Guillermo Saccomanno gana el Premio Biblioteca | Breve. / Dimiten tres patronos de la Fundación Ángel | González. / Juan Carlos Mestre renuncia a distinción por | causa ecologista. / Edición de libros electrónicos en | España aumentó 35% en 2009. / Víctor Conde gana el | premio Minotauro de literatura fantástica. / Premio | Príncipe Claus de Holanda para el cubano Desiderio | Navarro. / Fundación Umbral difundirá obra del autor con | apoyo del Cervantes. / Javier Acosta gana el Premio | Nacional de Poesía Aguascalientes. / Vida y obra de | Miguel Hernández son estudiadas en dos libros. / | Biblioteca Nacional de España adquiere manuscrito único | de Lope de Vega. / Plácido Domingo será Pablo Neruda en | la ópera Il Postino. / Cubano Enrique Cirules acusa de | plagio a autor estadounidense. / Publican antología | periodística de Manuel Vázquez Montalbán. / Nicaragua | recibe a más de 130 poetas de todo el mundo. / Ciro | Alegría será homenajeado en Lima. / Museo de Arte de San | Marcos celebra cuatro décadas de existencia. / Arranca | Feria del Libro de Minería con Chile y Michoacán como | invitados. / Documental dirigido por un venezolano | participa en muestra en Quebec. / Poesía de tres estados | venezolanos se reunirá en Maracay. / Eduardo Liendo, | Edda Armas y Sinar Alvarado dictan talleres en Caracas. | / Publicado el último volumen de las obras completas de | Clarín. / Realizarán en Caracas la semana del Premio | Uslar Pietri. / Talleres literarios y artísticos | dictarán en Caracas. / Dos libros presentará la | venezolana Delia Rengifo en las Baleares. | | “Examen de Alí Chumacero”, Marco Antonio Campos. / “Los | Especial: dos Alí Chumacero”, Marco Antonio Campos. / “Entrevista | Alí Chumacero a Alí Chumacero”, Marco Antonio Campos. / “Lecturas, | influencias, poética y amistades literarias”, Marco | Antonio Campos. / “Alí Chumacero (México, 1918). Pequeña | antología”, Selección: Mario Meléndez. / | | Juegos de Palabras. / Círculo de Poesía. / Intitulado. / | Literatura Odradek. / Molino de Letras. / Letras de Cojedes. | en Internet | “Lugar común la muerte”, Alberto Hernández. / “Guerra, | Artículos y poesía y revancha en la muerte de Miguel Hernández, el | reportajes alto poeta de la guerra civil”, Gustavo Rubén Giorgi. / | “De las armas y el hambre. La perversidad armamentista | en América Latina”, Joaquín Robles Zabala. / “Memorias | del fuego. Biblioclastia y bibliocaustos”, Carlos | Schulmaister. / “El Cementerio General en Ciudad de | Guatemala y algunos personajes”, Ariel Batres Villagrán. | / “Crónica de un diluvio inspirado”, Micaela Rivas. / | “Camino de Los Ángeles, John Fante. Voluntad de poder”, | Miguel de Loyola. / “La embriaguez de la metamorfosis, | de Stefan Zweig”, Gonzalo Muro. / “Amparo Romero | Vásquez, hija del laberinto y el silencio”, Leopoldo de | Quevedo y Monroy. | | Tulio Mora y Hora Zero: “El mejor verso es aquel que | Entrevistas nace asombrado de que aún se sostenga el mundo”, | entrevista por Eduardo Corrales. / Rubén García | Cebollero: “A menudo la Historia con letras mayúsculas | es excesivamente aburrida”, entrevista por Rosa Ramos | Frigola. | | “Homenaje de lector a la poeta María Mercedes Carranza”, | Sala de ensayo Lubio Cardozo. / “Los jóvenes sacerdotes de Vargas Vila | y Amado Nervo: condenados entre el amor carnal y el amor | a Dios”, Rosa Ibáñez. | | “Postales japonesas con tamarindo” (extractos), Mharía | Letras Vázquez Benarroch. / “Juntos para siempre”, Blanca del | Cerro. / Poemas de Angélica Beltrán. / “Jaque mate”, | Enrique Vásquez Valladares. / Poemas de Reynaldo García. | / “Caracas en 5 actos”, Inés Muñoz Aguirre. / Tres | poemas de Luis Reynaldo Pérez. / “Síntomas de una casa | tomada”, María del Rosario Laverde. / Tres poemas de | Pedro Raúl Sánchez. / “Temporal”, Tabita Luis. / Poemas | del libro inédito “El inventado”, de Martín Carlomagno. | / “El guardián”, Efi Cubero. / Textos de Diana Agamez. / | “Paseo nocturno”, Jorge Luis Cáceres. / Poemas de | Carolina Vanni. / “La palabra”, Arturo Sánchez Meyer. | | “Ordalía o La pasión abreviada”, de Ophir Alviárez. | El regreso | del caracol | Susan Sontag. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Autoras de dos orillas. Acaba de ser publicada la versión digital, de descarga completamente gratuita, del libro de relatos Que suenen las olas, que reúne textos e ilustraciones de mujeres de Marruecos y las Islas Canarias. Publicada en 2007 por la Obra Social de la Caja de Canarias (http://obs.lacajadecanarias.es), los relatos incluidos en el libro son inspirados en paisajes cercanos en la geografía, rozados por un mismo mar y océano, pero alejados por miles de kilómetros de historia y cultura. Por Canarias participan Berbel, con “Edelmira... ¿Me oyes?”, ilustrado con “La fortaleza del desierto”, de Marta Vega; Dolores Campos-Herrero con “Entre todas las mujeres”, ilustrado con “María y María y cúpula”, de Sira Ascanio; Susana Guzner (http://www.letralia.com/firmas/guznersusana.htm) con “La náufraga”, ilustrado por Cheres Espinosa; Teresa Iturriaga Osa con “Tu nombre es Véronique”, ilustrado por Cheres Espinosa; Macarena Nieves Cáceres con “Mujeres de sal”, ilustrado con una acción fotográfica de MNC, proyecto Picacho, y Cristina R. Court con “Un ángel en Aid el-Kebir”, ilustrado por Carmen Llopis. Por Marruecos, Latifa Baqua con “La habitación de al lado”; Fátima Bouziane con “De Tom y Jerry a Tom Cruise”; Leila Chafai con “Algo parecido al asombro”; Latifa Lbsir con “¡Tengo miedo de..!”, y Rabea Rayhane con “El último dolor es un cuadro”. Las fotografías e ilustraciones que acompañan los relatos árabes son de Isabel Conde Ibarra y la portada del libro es obra de la pintora Leonor Härdi. Las autoras de Marruecos escribieron sus relatos en árabe y, posteriormente, Leila Chafai los tradujo al español. http://www.etnor.org/html/pdf/relatos.pdf Mayer en dos frentes. El artículo “Don Quijote y el oidor de México: desencuentro de caballeros”, de la escritora venezolana María Eugenia Mayer —cuyos trabajos en Letralia aparecen firmados bajo su nombre de soltera, María Eugenia Sáez (http://www.letralia.com/firmas/saezmariaeugenia.htm)—, ha sido incluido en el volumen XLI, correspondiente al año 2009, de la revista Anales Cervantinos, la más antigua y prestigiosa en su ramo. En su trabajo, la autora recuerda cómo tanto la primera aventura de don Quijote, el combate con el vizcaíno, y la última, en que conoce al Oidor, versan sobre “caballeros” que parten a Indias. “La antítesis de don Quijote”, explica, “es el leguleyo que zarpa a la audiencia de Nueva España, tipo del caballero que medra durante la privacía de Lerma, a vuelta del XVI. Escucha ‘casos’ y hace ‘negocios’. Con él pasan a América el inesperado novio de su hija, heredero de un título, y la ‘historia’ del ‘humor extraño’ del manchego, transmitida por el cura que halla manuscritos anónimos. El cauto proceder del Oidor contrasta con las abiertas proclamas de don Quijote: una clave para que los habitantes del imperio leyeran el Quijote en el contexto bicostero España/Indias”. Fundada en 1951, Anales Cervantinos tiene periodicidad anual, y acoge todas las manifestaciones del pensamiento en torno a la figura de Cervantes, no sólo en lo que se refiere al hombre y a su obra, sino en todo lo que constituye su entorno: la sociedad, el paisaje, el tiempo. Igualmente, la autora acaba de publicar “La Casa y la kabila, un relato bereber”, en el suplemento Palabra Abierta de HispanicLA. http://bit.ly/d8INaG http://bit.ly/9zFQig Premios florales. El Núcleo de Tungurahua de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión anunció el pasado 25 de enero el veredicto de la Bienal de Poesía Juegos Florales 2010, cuyo jurado estuvo integrado por los escritores Édgar Castellanos, Nelson Silva y León Vieira. El primer premio correspondió al poemario Donde la tierra toca al sol, de Patricio L. Carpio Mendieta, “por ser una obra épica de esplendor histórico y cívico de actualidad. Estructuras de formalismo tradicional brillante: estrofas definidas: quintetos, sextinas, octavas reales, décimas y sonetos”. El segundo premio fue para Con un manuscrito en el horizonte, de Freddy Leonardo Ayala Plazarte, “porque plasma segmentaciones ideográficas; enumeración caótica con valores universales; expresión de la actual poética”. El tercero, para Los duelos de un infante, de Carlos Ruiz Ortiz Moyano, porque “tiene unidad formal, trabajo en prosa poética de contenidos universales”. Se concedió también mención a los poemarios Recuerda que naciste en una carpintería, de Luis Alberto Bravo; El vuelo perdurable del amor, de Horacio Mendoza Párraga, y Soy como soy y no me parezco a nadie, de Víctor Arias Aroca. Asimismo, el jurado recomendó la publicación de Buscando a Dios, de Óscar René Egüiguren Román, y Persistencia del árbol, de Fabián Marcelo Villa Navarrete. La entrega de los premios se realizó el viernes 5 de febrero en el Salón de Honor de la Casa de la Cultura Núcleo de Tungurahua. http://tungurahua.cce.org.ec/index.php?id=386 Aute visual. Desde el pasado 11 de febrero y hasta el próximo 18 de abril podrá visitarse, en el Centro de Historia de Zaragoza, la exposición “Luis Eduardo Aute. Obra gráfica 1996-2007”, que ofrece 60 dibujos, 4 grabados y 3 esculturas con las que el reconocido músico y artista pretende representar los elementos que conforman al ser humano. La muestra está compuesta de cuatro partes. La primera serie, “Angelingua”, incluye dibujos a lápiz en los que Aute realiza variaciones sobre cinco motivos: una mujer desnuda, un ángel, una calavera, un pez y el agua. Después, los dibujos de la serie “Fragmentos fluidizos”, algunos de ellos inéditos, reflejan fluidos corporales como la sangre, el sudor o el semen. Además, recoge algunos dibujos en tres dimensiones hechos con dos colores, rojo y verde, que deben verse con gafas bicolores. Otra de las salas de la exposición acoge la proyección en bucle continuo de la película de Aute Un perro llamado dolor, un filme de animación artesanal formado por unos 4.000 dibujos originales, de los que algunos pueden contemplarse en las paredes de la habitación. Finalmente, la última estancia incluye la exposición “Circo de Auteómatas”, en la que diez artistas vinculados con Aragón —Paco Serón, Olga Remón, Nicolae Didita, Esther de la Varga, Rakel García o Christian Losada, entre otros— realizan una interpretación de la obra de Aute. La muestra puede visitarse en horario de martes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 21 horas, y domingos y festivos de 10 a 14 horas. http://www.zaragoza.es/ciudad/museos/es/chistoria Plastilina artística. Con el objetivo de llevar a un grupo de niños venezolanos a la 38ª Exposición Internacional de Arte Infantil de Lídice, en Praga (República Checa), el espacio de formación Plastilinarte organiza su taller “Con ojos de niños”, orientado a niños y jóvenes entre 4 y 16 años. La de Lídice es una de las exposiciones más antiguas y de mayor prestigio en su género, y se realiza para conmemorar a los niños víctimas de las guerras. Cada año los organizadores escogen un tema general, y este año se trata de la biodiversidad. El taller enseñará a sus pequeños participantes a pintar con plastilina, coloreando y haciendo collages, entre otras técnicas. Los niños podrán participar con la cantidad de obras que quieran; éstas serán preseleccionadas por Plastilinarte para ser enviadas y luego serán evaluadas por un jurado en la exposición. Los niños cuyos trabajos sean preseleccionados por Plastilinarte recibirán un Premio de Artista, cortesía de Ediciones Ekaré y Sysabe. El taller tendrá lugar los días viernes desde el 19 de febrero hasta el 5 de marzo de 4 a 6 de la tarde en el Parque Caballito, 7ª Avenida con 7ª Transversal de Altamira, en Caracas, y tiene un costo de 350 bolívares, materiales incluidos. Plastilinarte es un espacio de formación que ofrece talleres de arte y creatividad dirigidos a niños; así como talleres para la integración de la literatura infantil, el reciclaje y la plastilina —entre otros recursos plásticos— como herramientas pedagógicas, dirigidos a docentes, padres, adultos que trabajan con niños y público en general. http://www.plastilinarte.com Cine-foro tarantinesco. ReLectura y el Centro Cultural Chacao (http://www.culturachacao.org) han organizado para este sábado 20 de febrero un cine-foro con el filme Bastardos sin Gloria (Inglourious Basterds, 2009), de Quentin Tarantino. Dividida en cinco “capítulos”, la película de 153 minutos narra la historia de un comando de soldados judeo-americanos dispuestos a dar muerte a tantos nazis como sea posible, para lo cual deben hacer uso de métodos tan crueles y despiadados como los de sus enemigos. Los hechos enfrentarán al teniente Aldo Raine —interpretado por Brad Pitt—, al coronel nazi Hans Landa —papel por el que el austríaco Christoph Waltz recibió el premio como mejor actor en el Festival de Cannes 2009 y está nominado a los Oscar como mejor actor de reparto— y a la joven judía Shosanna Dreyfus, entre otros personajes. El filme ha sido nominado como mejor película en los premios Oscar, y Tarantino también lo está como mejor director y como autor del mejor guión. La película tiene otras cinco nominaciones. El cine-foro estará dirigido por el periodista Gonzalo Jiménez y tendrá lugar el sábado 20 a las 6:30 de la tarde, en el Centro Cultural Chacao, situado en la avenida Tamanaco de El Rosal, en Caracas. La entrada es libre. http://www.relectura.org Poesía que gira. La iniciativa “Haz rodar una poesía” es un proyecto de intervención cultural concebido en 2006 por la escritora Nat Gaete, como una manera de fomentar la difusión de la creación poética y que en su tercer capítulo, llamado GiraPoema, tomó cuerpo como una celebración del Día Mundial de la Poesía. Mediante convocatoria de mail-art, trabajando sobre la base de la colaboración generosa de personas que actúan regalando sus creaciones o siendo tutores de la iniciativa, el objetivo de Girapoema en su edición 2010 es conseguir un nuevo poemario que sea la muestra tangible de que la poesía aún vive y que poetas aprendices y ya consagrados, se unen superando barreras de tiempo y espacio en torno a un ideal común. La convocatoria a la versión de este año ya está abierta, toda vez que el próximo 21 de marzo se celebrará el Día Mundial de la Poesía. Los interesados deberán enviar a girapoema2010@gmail.com, antes del domingo 21 de febrero, un poema que no exceda de 30 versos o un poema visual, junto con el nombre del autor y su país de residencia. El tema de esta edición será responder a la pregunta “¿Qué haríamos los poetas para lograr un mundo mejor?”. Una vez recogidos los poemas, se editará un e-book, sin derechos comerciales, que será publicado en una bitácora especial y en diferentes redes sociales. Libros-objetos serán también impresos gracias a la participación y generosidad de los curadores de esta iniciativa, para liberarlos en diferentes ciudades y países. http://antaria.blogspot.com/2010/02/convocatoria-girapoema-2010.html A divertirse con los libros. El Ayuntamiento de Jumilla, en Murcia (España), ha organizado un Taller de Literatura Infantil y un Cuentacuentos con magia para los próximos días. El taller comenzará el próximo lunes 22 de febrero y se realizará los lunes, miércoles y viernes de cada semana, en horario de 17:30 a 18:30 horas. Su objetivo es promover la lectura entre los más jóvenes y consistirá en actividades lúdicas relacionadas siempre con la escritura y la lectura, usando fichas, lápices, recortes, fotos y, por supuesto, libros. Será impartido por el escritor murciano Claudio Cerdán, actuando como profesor de cada actividad. Los interesados deberán inscribirse en la Sala infantil de la Biblioteca Pública Municipal en horario de 5 a 8 de la tarde. “Los cuentos de Felipe” es el nombre del Cuentacuentos con magia, y es protagonizado por Felipe, un duende travieso al que le gusta compartir aventuras, historias y cuentos con todos sus amigos. Divertirse es su misión y para ello no dudará en utilizar toda la imaginación que le proporcionan los cuentos y la ilusión que le aportan sus trucos de magia. Se trata de un espectáculo para toda la familia en donde la participación de los más pequeños hará la delicia de los más grandes cuya finalidad es la animación a la lectura. Este cuentacuentos será el próximo jueves 25 de febrero a las 6 de la tarde. Los interesados en asistir deberán inscribirse previamente en la Sala Infantil de la Biblioteca Municipal en horario de 5 a 8 de la tarde. http://www.jumilla.org Sherezade en Caracas. El Grupo Experimental de Teatro Aula 212 presentará el viernes 26 de febrero la lectura dramatizada de Sherezade: La mujer del vestido de plumas, obra teatral basada en Las mil y una noches, los poemas del Rubaiyyat de Omar Khayyam, y de William Shakespeare, en una versión libre de Elizabeth Yrausquín de Postalian y con producción general de Carlos Silva y dirección general de Carmelo Castro. Aula 212 nació en los salones de clases de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) bajo la conducción de Elizabeth Yrausquín de Postalian, médico cirujano de profesión y artista de vocación. La lectura dramatizada será representada por Diana Almeida (estudiante de los últimos semestres de la Escuela de Artes de la UCV), como Zobeida; Leopoldo García (médico y actor de teatro), como Ibrahim; Juan Carlos Guédez (médico neurólogo), como Schahariar; César Maluenga (actor e ingeniero), como Schahzman; Josbelis Maitas (estudiante de los últimos semestres de la Escuela de Artes de la UCV), como Dinarzade; Mercedes García (médico), como Amina, y Laura Guevara (estudiante de los últimos semestres de la Escuela de Artes de la UCV) como Sherezade. La actividad tendrá lugar el próximo viernes 26 a las 7 de la noche en la Sala de Teatro del Colegio Francia, situada en la Avenida D, Campo Claro, sector La Carlota, cerca de la Estación de Metro Los Dos Caminos, en Caracas. La entrada es libre y gratuita. Para solicitar información se puede telefonear a Hernán Colmenares al (0416) 8014534. Puro Cuento. Así se llama el taller de narrativa que el novelista y periodista venezolano Leo Felipe Campos dictará a jóvenes escritores entre el 6 y el 27 de marzo en Caracas. Un taller que, a lo largo de cuatro sesiones, se dedicará a la formación literaria desde el poder de la imaginación, la creación de la ficción y sus posibles temas, los personajes y las acciones, la estructura narrativa, el ritmo, la palabra y todas las reglas que se pueden romper sin necesidad de ofrecer disculpas. La iniciativa está dirigida a cualquiera que esté interesado en la creación literaria. El taller partirá desde dos premisas básicas: primero, cualquier historia debe emerger de nuestra propia experiencia; y segundo, nada es lo que parece. Campos es comunicador social y ha fundado las revistas plátanoverde (http://www.platanoverde.com) y 2021 Pura Ficción. Actualmente es cronista del diario Últimas Noticias (http://www.ultimasnoticias.com.ve) y columnista del portal Código Venezuela (http://www.codigovenezuela.com). Colabora, además, con publicaciones como Complot, Contrabando, Marcapasos, Ojo Cultura Universitaria, y escribe a través de su blog Mi Jaragual (http://www.mijaragual.com). Su oficio como narrador y periodista lo ha llevado a realizar trabajos especiales en Colombia, Brasil, Argentina, Italia y España. Ha publicado cuentos y crónicas en antologías de editoriales nacionales y extranjeras. Su primera novela se llama Sexo en mi pueblo. El taller “Puro Cuento”, cuyo costo es de 392 bolívares, se realizará los sábados 6, 13, 20 y 27 de marzo, de 2 a 6 de la tarde, en la sede de Imaginarios de Venezuela, ubicada en el Centro Comercial Galería Los Naranjos (piso 4, oficina 118). Los interesados pueden solicitar más información telefoneando a Sherezade Ortiz, coordinadora de Eventos Especiales y Productos, a los números (0212) 9852501 y (0414) 0269366. http://www.mijaragual.com/blog/2010/02/puro-cuento-taller-de-narrativa/ Actores a formarse. El próximo 9 de marzo se dará inicio al Taller Básico de Actuación que dictará el director Gerardo Blanco, del Grupo de Teatro Bagazos, en la Casa de Rómulo Gallegos, en Altamira, Caracas (Venezuela). Dirigido a personas interesadas en el área actoral, el taller se enfocará en el trabajo del actor y el espacio escénico, se trabajará el cuerpo, la energía y la voz como herramientas para la actuación utilizando como medio las improvisaciones, el actor y el texto, el actor y el manejo de las emociones, todo enmarcado dentro de la ética teatral. La duración del taller será de tres meses y se dictará en sesiones de 6 a 8 de la noche, los martes y jueves. Tiene un costo de 1.250 bolívares (sin inscripción) y se puede pagar en dos cuotas, una al inscribirse y la otra a la mitad del período. Para solicitar mayor información se puede escribir a grupobagazos@gmail.com o telefonear al (0414) 3234084; o bien comunicarse con la Coordinación de Promoción Cultural del Celarg, de lunes a viernes entre las 10 de la mañana y las 12 del día, por los teléfonos (0212) 2852721 y 2852990, o por la dirección electrónica eventos@celarg.gob.ve. grupobagazos@gmail.com Género y pobreza. La Revista de Estudios de Género La Ventana publicará en junio su edición número 31, sobre género y pobreza, por lo que sus coordinadores ya están recibiendo materiales. Pueden participar profesores, académicos, investigadores, estudiantes y profesionales de los estudios de género, con artículos que aborden temáticas como los mercados de trabajo, el acceso a la alimentación, las relaciones en el hogar, las políticas públicas, los roles sociales y la vulnerabilidad, análisis sobre la legislación, migración, entre otros temas relacionados con la pobreza. La extensión de los trabajos para la sección de teoría es de hasta 30 cuartillas; avances de trabajo, de hasta 20 cuartillas; “En la mira” (reseñas, opiniones, comentarios varios), hasta 10 cuartillas, y testimonios, hasta 15 cuartillas. Las colaboraciones deberán contener, aparte del título de las mismas, el nombre completo del autor o autores, un archivo adicional con un breve currículum, número telefónico, fax, correo electrónico y dirección completa donde pueda recibir correspondencia. Igualmente deberá señalarse el grado académico, la ocupación actual y la institución en la que labora. La convocatoria cerrará su recepción de artículos el día 26 de marzo. Para solicitar los lineamientos editoriales completos o enviar colaboraciones se debe contactar a Gabriela Barajas Lizardi a la dirección electrónica revista_laventana@csh.udg.mx. http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/laventan/index.htm ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Anunciado veredicto del concurso El Arte de Escribir El concurso El Arte de Escribir, impulsado por la web del mismo nombre, emitió su veredicto en días recientes. En poesía la ganadora fue Alejandra Plath por El poema que no digo; en microrrelatos el ganador fue Kalton Bruhl por El recuerdo; Susana Sampayo Agudo obtuvo el premio en el género cuento por Enredos y mares, y Ruth Pérez Aguirre (http://www.letralia.com/firmas/perezaguirreruth.htm) el de cuento infantil por El mercado de los apellidos. Los finalistas en poesía fueron Norma Celia Boetto, por Soneto triste; Alessandra Waitomo, por Un año más; Eduardo Torres, por Ojos negros; José Repiso Moyano (http://www.letralia.com/firmas/repisomoyanojose.htm), por De lo que le debo al alma; Ruth Pérez Aguirre, por Ixchel la diosa Luna; María del Carmen Guzmán Ortega, por He soñado esta noche; Norma Celia Boetto, por Mis silencios; Marina Vizcaíno, por Una flor, y Juan Ramón Ortiz, por Tres observaciones. En microrrelatos, los finalistas fueron Juan Carlos Herrera, por La valija, Daniel Sánchez Bonet, por Fotografía; Paloma Hidalgo Diez, por Obsesión; Hilda Hortencia Méndez, por Notas; J. P. Hurtado, por Magia militar; Erlantz Gamboa, por El hombre del espejo; Kalton Bruhl, por Cuando desperté; Oscar Sipán Sanz, por La herencia; Real Ortellado Marccelo Rubén, por El primer divorcio; Ainhoa Barcena Escarti, por Entre olas y estrellas; Andrés Almagro González, por Óleo sobre lienzo; Julio Campos Ávila, por Las advertencias necesarias; Roberto Michel Sánchez Álvarez, por He matado a un hombre, y Silvia, por Reminiscencias de un infante. En relatos fueron escogidos como finalistas Hilda Gallegos Robles, por Mazate; Patricia Lorente Méndez, por Maya Pelucas; Valentín Jáuregui Lorda, por Detrás de la puerta; Lidia Corcione Crescini (http://www.letralia.com/firmas/corcionecrescinilidia.htm), por ¡Ya qué!; David Carbonell Martínez, por Más que a nadie; Ximena Hinzpeter, por Zapatos; Ainhoa Barcena Escarti, por Atropo; María C. Álvarez, por Las sombras de los recuerdos; Ricardo A. Kleine Samsun (http://www.letralia.com/firmas/kleinesamsunricardoa.htm), por El canillita; Erika Johanna Rosado Valencia, por (relato); Félix Hernández Sarría, por A la sombra de un bar; Pedro Plaza Salvati, por La caja; María Consuelo Álvarez Carro, por Plenitud; Purificación Velázquez Iglesias, por Fresas en el tiempo; María José Domínguez García, por La cajita de metal; Ruth Pérez Aguirre, por Una familia como todas; Erlantz Gamboa, por Mi jefe; Nixoon X. Piñango M., por Él, el amado por la Luna, el amo de la playa, y Luis Ángel Cruz Peña, por El guardián de las Navidades. Finalmente, los finalistas en cuento infantil fueron José Antonio Rodríguez Hódar, por Esta es la niña que era más feliz cuando no sabía tanto... y también por El mejor regalo de todos...; Sebastián Alonso Corral, por Azul como el cielo; Eugenio Rey Huerta, por Siete caballitos; Luis Ángel Cruz Peña, por El conejo Juancho; Elena Barbera, por Garabato, el sapo que quería volar; Patricia Lorente Méndez, por Rusty, el niño exigente; Antonio Vallejo Andreu, por Gacelito; Sarko Medina Hinojosa, por Tarea para superhéroes; Juan Carlos Carvajal Sandoval, por El soñador, y Eugenio Rey Huerta, por Cuento imposible. Fuente: El Arte de Escribir *** El escritor peruano Jaime Bayly anuncia candidatura presidencial El escritor y presentador de televisión Jaime Bayly anunció que en enero de 2011 decidirá si se postula a las elecciones presidenciales peruanas de ese año, según informaron medios peruanos el pasado 1 de febrero. Bayly, quien a mediados de enero anunció su deseo de alcanzar la jefatura del Estado, señaló en su programa televisivo dominical El Francotirador que aún no ha tomado una decisión definitiva sobre el tema. Aunque a finales de mes adelantó un eventual programa de gobierno, el escritor ha agitado con su anuncio el ambiente político e intelectual peruano, donde muchos consideran poco seria su aspiración presidencial. Nacido en la capital peruana en 1965, Bayly publicó sus tres primeros libros en la década de los 90 con el sello Seix Barral (http://www.seix-barral.es): No se lo digas a nadie (1994), Fue ayer y no me acuerdo (1995) y Los últimos días de La Prensa (1996). En 1997 publicó con Anagrama (http://www.anagrama-ed.es) su cuarta novela, La noche es virgen, que obtuvo el Premio Herralde. En 2005 fue finalista del Premio Planeta con Y de repente, un ángel. Muchas de sus novelas de Bayly giran en torno a los temas de la homosexualidad, la bisexualidad y la drogadicción. Otros elementos recurrentes en sus obras son los escenarios de la ciudad de Lima, la alta sociedad peruana y los conflictos en las relaciones interpersonales, en donde también se presentan posturas diferenciadas respecto a lo religioso. Bayly rechazó el domingo 31 de enero las críticas que se le han hecho por la supuesta ventaja que tendría al utilizar su programa televisivo para promocionarse y por las polémicas propuestas de su plan gubernamental. Entre éstas están la legalización de las drogas, el aborto y el matrimonio entre homosexuales, la disminución de sueldos de los parlamentarios y ministros, la desaparición de las Fuerzas Armadas y una reforma total de la educación. “Me parece que es un poco altisonante y destemplado decir que yo estoy traicionando a la democracia cuando yo estoy tratando de enriquecer la campaña electoral ofreciendo algunas ideas libertarias, innovadoras, tratando que la agenda del debate político se enriquezca con algunas ideas que los políticos ignoran”, comentó. Bayly volvió a entrevistar en su programa al legislador José Barba Caballero, quien le ha ofrecido que se postule por el partido Cambio Radical, y anunció que el reconocido jurista y ex congresista Enrique Ghersi lo acompañará en una eventual plancha presidencial como vicepresidente. En la presentación de su supuesto programa de gobierno, Bayly llamó “causas perdidas” a las distintas ofertas electorales ya anunciadas en el Perú. Aunque calificó de “improbable” su candidatura, afirmó que defenderá sus ideas libertarias, a las que calificó de “impopulares” pero sí muy trascendentales. El posible candidato también se refirió a la Iglesia Católica, expresando su opinión de que debería existir el trato igual para todos los credos. Confesó ser agnóstico, e indicó que la iglesia ha hecho un gran daño a la libertad de pensamiento y que es injusto que el Estado peruano le dé subvención económica como apoyo a esta institución religiosa que obtiene ingresos aun mayores en nombre de Dios. Otro tema candente que defendió fue la legalización del aborto: “Creo que toda mujer adulta debería ser libre de decidir, ante su conciencia, ante sus valores y convicciones, si desea o no ser madre”. No obstante, refiere, que “siempre es más admirable dar vida que interrumpirla”. Propuso asimismo disolver las Fuerzas Armadas y descartó cualquier invasión extranjera y la capacidad de la milicia peruana para afrontarla: “Ese dinero debería destinarse por completo a educar a los niños más pobres del país. Pues basta con una policía moderna, bien equipada y dotada de vehículos más potentes y veloces que los que usan los malhechores”. Otra de sus polémicas propuestas presidenciales es indultar al ex presidente Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos. “Creo que sería justo convocar a una consulta popular para que el pueblo decida si desea o no concederle un indulto por razones humanitarias", sostuvo. Fuentes: EFE • Los Andes *** Se inicia gira latinoamericana de la muestra “El Atlas de Borges” Con una nutrida asistencia de artistas y representantes del quehacer cultural mexicano, la muestra “El Atlas de Borges” inició el pasado 3 de febrero su gira latinoamericana en Ciudad de México, engalanada desde el 1 de enero para la conmemoración de su Bicentenario y el Centenario de la Revolución. La exposición ya recorrió 11 ciudades europeas y fue visitada por más de 600.000 personas. En el primer semestre de este año llegará a Tokio, Japón, cuna cultural de la heredera del extraordinario escritor y presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges (http://www.fundacionborges.com), María Kodama. Son 130 imágenes del álbum de los viajes que el autor de El Aleph y Kodama realizaron por veinte ciudades de todo el mundo. De París a Estambul, de Ginebra a Creta, de Filadelfia a Roma, la pareja anduvo por sitios enigmáticos, ciudades históricas, espacios ancestrales, llevando a cabo actividades inolvidables. Por ejemplo, un paseo en globo y un itinerario por el inextricable laberinto de Creta. Este año, “El Atlas de Borges”, cuyas fotografías tomadas por María Kodama se enriquecen con textos del escritor argentino, estará también en Lima, Perú; San Pablo, Brasil, y llegará a Buenos Aires justo cuando en la penúltima semana de abril, en forma concomitante con la apertura de la Feria del Libro (http://www.el-libro.org.ar), se realice en la capital argentina la II Bienal Borges-Kafka, que da continuidad al primer encuentro realizado en 2009 en Praga, cuna del autor de El proceso. Precisamente, en Argentina se conoció la obra de Kafka en una traducción incomparable realizada por Borges. “Viajar por ciudades de América era un descubrimiento mutuo. Para Borges, viajar sin vocación terminaba en shopping”, ha dicho Kodama a la prensa mexicana. Presente en la apertura del itinerario latinoamericano, el ministro de Cultura de Buenos Aires (http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura), Hernán Lombardi, dijo que la muestra genera, “en su itinerancia, un nuevo periplo. Es el recorrido del recorrido. Y es el viajero cultural el que protagoniza el concepto que guía la propuesta”. Los espacios donde la muestra fue montada son también diversos. Desde la Universidad de Ginebra (http://www.unige.ch), donde la exposición tuvo un éxito notable, hasta la Capilla de la Misericordia, en Palma de Mallorca, pasando por La Maison d’Amérique Latine (http://www.mal217.org), en París, y el Instituto Cervantes de Berlín (http://www.cervantes.de), donde acudieron más de 40.000 personas. Fuente: La Nación *** Venezuela prepara su VII Festival Mundial de Poesía Más de veinte poetas de diversos puntos del planeta arribarán a Caracas para participar, entre el 23 y el 29 de mayo, en el VII Festival Mundial de Poesía, donde además de versos se pronunciarán ponencias relacionadas con el Bicentenario de la Independencia de Venezuela. El evento se realizará en homenaje al poeta venezolano William Osuna, director de la editorial El Perro y la Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve). De allí que el lema del encuentro literario será “Fundada está mi casa”, como reza un verso de Osuna. “El perfil del Festival Mundial de Poesía va a tener una característica muy particular y desusada, porque lo incorporaremos a los eventos del Bicentenario de la Independencia; por ello queremos que participen aquellos países que directa e indirectamente fueron protagonistas de ese magno evento”, expresó el presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (http://www.casabello.gob.ve), Luis Alberto Crespo, en la presentación del programa, el pasado 3 de febrero. Invitados de Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe estarán presentes en este evento poético, destacando el Premio Nobel de Literatura 1992, Derek Walcott, de Santa Lucía, así como Rei Berroa (República Dominicana), Sigfredo Ariel (Cuba), Jorge Campero (Bolivia), Marcos Silber (Argentina), Floriano Martins (Brasil), Keith Ellis (Jamaica), Pablo Menacho (Panamá), Iván Oñate (Ecuador) y John Curl (Estados Unidos), o autores de países de Europa y África como François Migeot (Francia), Juan Manuel Rodríguez Tobal (España) y Micere Mugo (Kenia), entre otros. “Algunos de ellos son estudiosos de la historia de Venezuela, además de poetas, son cronistas o historiadores que han dedicado parte de su obra a la meditación sobre América Latina, su historia política, social y cultural”, reveló Crespo. Por Venezuela, también estarán Gustavo Pereira (http://www.letralia.com/firmas/pereiragustavo.htm) y Ramón Palomares, que han divulgado la historia criolla y la identidad nacional, por lo que tendrán doble participación como ponentes o charlistas de la historia y como poetas. En el marco del festival se convocarán varios premios: el I Concurso Nacional de Poesía (cuyo ganador recitará en la clausura del evento), el IV Concurso Nacional de Literatura “Los senderos que se bifurcan”, el XIII Concurso Nacional de Poesía para Liceístas 2010, el V Concurso Nacional de Narrativa Salvador Garmendia, el II Concurso Nacional de Literatura Penitenciaria y el I Concurso de Narrativa para Liceístas. Fuentes: ABN • El Universal *** Miguel Hernández rechazó arrepentirse ante régimen de Franco Unas cartas de Miguel Hernández, inéditas hasta ahora, revelan que el autor de Perito en lunas rechazó hacer un “gesto” favorable al régimen franquista para evitar su fusilamiento, según explicó el pasado miércoles 3 de febrero el director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (http://www.ilcyl.com), Gonzalo Santonja, durante el primer congreso en conmemoración del centenario de Hernández, celebrado en Burgos. Según Santonja, el poeta recibió la visita, mientras estaba en la cárcel, de su amigo íntimo José María de Cossío, acompañado de escritores falangistas que le propusieron hacer “algún gesto” de arrepentimiento o apoyo al régimen. Hernández no sólo se negó, sino que echó a los visitantes. Luego escribió a su amigo comentándole lo “lamentable” de lo ocurrido, aunque reconociendo que actuaron desde la “pasión” para intentar salvarle la vida. Sin embargo, el poeta lamentó que no actuaran “desde la razón”, por lo que mantuvo su posición y sus ideas. Las cartas muestran también cómo Hernández tenía que llamar a Cossío “primo”, para poder escribirle, ya que sólo se permitía enviar cartas a los familiares más allegados. Además, para poder tramitarla, en el remite debía escribir “Arriba España, Viva Franco”. Durante el congreso también fueron mostradas las cartas que se escribieron la esposa del poeta, Josefina Manresa, y el hispanista italiano Dario Pucci, gracias a la aportación del también hispanista Gabriele Morelli. Balcells indicó que estas jornadas se distinguen por ser “anticonvencionales”, ya que no se trata de un ciclo de conferencias al uso y son también un evento “alternativo” a otras iniciativas que este año se organizan con motivo del centenario del poeta. Fuente: EFE *** Recopilan poesía de José Martí escrita en México durante su juventud El prócer cubano José Martí tenía 22 años cuando viajó por primera vez a México, donde vivió entre 1875 y 1877. Durante su estancia en la nación azteca escribió una serie de poemas en distintos periódicos y revistas que ahora se reúnen por primera vez en un libro, Sin amores, coeditado por el Centro de Estudios Martianos (http://www.josemarti.cu), de La Habana; la Universidad Intercultural de Chiapas (http://www.unich.edu.mx) y la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx). Alfonso Herrera Franyutti, especialista en la vida y obra de Martí, se ocupó de recopilar y ordenar los poemas para el volumen, de cuyo prólogo también es autor, y que fuera presentado la noche del miércoles 3 de febrero en el Centro Cultural José Martí de la capital mexicana, como parte de las actividades conmemorativas del 157º aniversario natal del prócer cubano, que se cumplió el pasado 28 de enero. Al acto asistió el embajador de Cuba en México, Manuel Aguilera de la Paz. Los comentarios estuvieron a cargo del propio Herrera Franyutti, de la poeta Raquel Huerta Nava y de Mario Alberto Nájera, profesor de la cátedra José Martí en la Universidad de Guadalajara. Si bien, dijo Herrera Franyutti, la imagen predominante de Martí es la del héroe, el patriota, el escritor, el periodista o el poeta de obras plenamente reconocidas como Ismaelillo y Versos sencillos, “no podemos olvidar al poeta que dejó en México huella de su poesía juvenil, no por ello menos significativa”. A pesar de que Martí dio instrucciones expresas de que no se editara nada anterior a sus poemarios más importantes, Herrera Franyutti desacató el deseo del cubano al considerar que “su poesía de aquellos años es anticipatoria de su poesía mayor y está a la altura de los poetas mexicanos del momento romántico que se vivía en México”, y quien le inspira algunos de sus primeros versos fue nada menos que Rosario de la Peña y Llerena, la mujer por cuyo amor —cuenta la leyenda— se suicidó el poeta Manuel Acuña. Raquel Huerta Nava habló del ambiente cultural y político en que se desenvolvió Martí durante aquella primera estancia en México, procedente de Nueva York después de un periodo de exilio en España. Al llegar se encuentra con la noticia de la muerte de su hermana Ana, hecho que inspira el poema “Mis padres duermen”. Como hizo Herrera Franyutti, Huerta Nava resaltó la relación de José Martí con la flor y nata de la intelectualidad mexicana de la época: Miguel Lerdo de Tejada, Ignacio Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez, El Nigromante, Francisco Zarco, Vicente Riva Palacio, Antonio Plaza, Juan de Dios Peza, el cubano Manuel Santacilia, yerno de Benito Juárez, fallecido unos años antes. Sus vínculos con estos “verdaderos monstruos” de la cultura y la política, la poderosa influencia de estos veteranos de la guerra de Reforma “que combatieron, sangraron, escribieron, vieron morir amigos y enemigos, fue decisiva en la formación intelectual y política del joven Martí”, el mismo que escribió apasionados poemas de amor para distintas mujeres con las que se relacionó en esa época. Éste es el joven retratado en la antología preparada por Alfonso Herrera Franyutti, “importante para entender al Martí fundamental que va a ser y que es el que ahora nos convoca”. Mario Alberto Nájera, por su parte, dio lectura al texto incluido en Sin amores a manera de presentación: “Son los poemas de José Martí en su tiempo mexicano y están aquí reunidos en un solo volumen por primera vez”. Estos versos, “aunque estuvieron siempre en las Obras completas y ahora en la espléndida edición crítica de las Obras completas, no habían sido separados de ese corpus y publicados juntos hasta hoy”. Último en intervenir, el embajador Aguilera de la Paz sostuvo que “este libro es quizá el mejor homenaje que se podía hacer a Martí en el 157º aniversario de su nacimiento; tiene un valor extraordinario no sólo porque es de Martí o sobre Martí, sino porque cualquier cosa escrita sobre José Martí o por Martí, ilumina, tiene un valor intrínseco”. Con la fuerza de su ejemplo y de su pensamiento, agregó, “es capaz de arrastrar tras de sí a pueblos enteros en ese tortuoso y difícil camino hacia la conquista de la justicia y la felicidad que es la historia humana”. Aseguró el diplomático: “No hubo un solo tema importante del que Martí no escribiera algo, y sorprende porque parece que lo escrito a finales del siglo XIX hubiera sido escrito ayer, hoy, para mañana, para el presente”. Fuente: La Jornada *** Publican el epistolario completo de Gabriel Miró Caja Mediterráneo (CAM, http://www.cam.es) y el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert (http://www.dip-alicante.es/gilalbert/pub/inicio.asp) han editado el epistolario completo del español Gabriel Miró, que reúne 767 cartas de este escritor alicantino, renovador del arte de la novela y conocedor de los más íntimos resortes de la lengua. El acto de presentación del epistolario se celebró el pasado 3 de febrero en el Aula CAM de Alicante con la presencia de la sobrina del escritor, Rosa Maigmog, y el 4 en la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid (http://www.residencia.csic.es). La obra, dirigida por Ian MacDonald y Frederic Barberà, reúne 767 cartas del escritor alicantino, el noventa por ciento manuscritas. Gran parte de los documentos que componen las 800 páginas del tomo se encuentra custodiado por el Centro de Legados CAM, mientras que el resto ha sido cedido expresamente para este volumen por las familias del escritor o de los artistas con los que mantuvo correspondencia. A través de la correspondencia de Gabriel Miró se puede comprobar la evolución intelectual y literaria del autor de El obispo leproso. Las primeras epístolas iban dirigidas a su círculo de amistades literarias más cercano, como Figueras Pacheco, hasta que poco a poco estableció nuevas amistades como las de Azorín, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Óscar Esplá y otros muchos escritores de la Generación del 98. Personalidades como Rafael Altamira, Juan Ramón Jiménez, Carmen Conde, Adelardo Parrilla, Jorge Guillén o Germán Bernácer también figuran en el epistolario. El norteamericano Ian MacDonald, especialista en el escritor alicantino, y el profesor Frederic Barberá, fueron los encargados de coordinar los trabajos de este volumen de más de 800 páginas. La obra, con más de dos años de trabajo, incluye también postales, tarjetas de visita, cartas a la prensa y un telegrama. Gabriel Miró (Alicante, 1879; Madrid, 1930) figura entre los prosistas más importantes de la literatura española y su obra es una de las más complejas de las letras hispanas contemporáneas. Logró plasmar como nadie sensaciones y sentimientos, y su capacidad de expresión va de la mano de su sutil ironía. El epistolario de Gabriel Miró ha sido coordinado por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante (http://www.ua.es), Miguel Ángel Lozano. Fuente: EFE *** Instituto Cervantes albergará literatura digital en sus bibliotecas El Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) se abrirá este año a nuevas realidades culturales como la blogosfera, la literatura multimedia, la Web 2.0 y el libro electrónico o e-book, que entrará de forma experimental en sus bibliotecas. Así lo explicó el pasado 4 de febrero la directora de esta entidad de difusión del español, Carmen Caffarel, quien agregó que aparte de las tradicionales actividades de difusión de la lengua española, a lo largo del año ejecutarán programas específicos con blogueros y novelistas multimedia, como el seminario “Literatura multimedia”, que se realizará en París, El Cairo, Tetuán, Tánger y Lyon. Caffarel se mostró partidaria de “explorar la inmediatez de los nuevos medios”, como blogs y redes sociales, que permiten la participación creativa no sólo de sus autores sino de todos quienes “recrean” mediante su intervención en esos foros. “Debemos transmitir al exterior la imagen de un país plural, innovador y moderno”, anunció la titular del instituto. También estudian cómo introducir el e-book en sus bibliotecas, lo que empezarán en la sede central de Madrid para extenderlo luego a su red mundial, que atesora ya más de un millón de libros y cuenta con casi un millón de lectores anuales. Fuente: EFE *** Reúnen en un libro cartas de amor de Pablo Neruda a Matilde Urrutia “Amor mío, cuento las horas que me faltan para besar tu bocica adorada. Amor, amor, que me haces más falta que el aire”, le escribió Pablo Neruda a Matilde Urrutia en una de sus cartas, ahora reunidas en Pablo Neruda; cartas de amor, que, publicado por Seix Barral (http://www.seix-barral.es) a principios de este mes, recoge la correspondencia inédita del autor. La relación entre el escritor y Matilde Urrutia nació de forma furtiva, porque cuando Neruda la conoció en 1946 estaba casado con su segunda mujer, la pintora Delia del Carril, a la que estuvo unido casi veinte años, de gran importancia en su vida y de quien se separó en 1952. Por ello, este epistolario, que comienza en 1950, es una muestra de las diferentes etapas por las que pasa este amor, que nace a hurtadillas y que se tiene que esconder, con celos, arrebatos de pasión, deseo y entusiasmo. El epistolario termina a mediados de 1973, pocos meses antes de que muriera el escritor chileno y premio Nobel, con unos textos más íntimos, serenos y recogidos, y estando ellos dos ya casados oficialmente. Pablo Neruda murió el 23 de abril de 1973, doce días después del golpe de Estado que encabezó Augusto Pinochet para derrocar a Salvador Allende, y la última carta dice: “Mi Patoja adorada, me he preparado un mes para venir a esperarla y fíjese qué chasco! tuve un retroceso de la cadera desde hace tres días y no tengo más remedio que esperarla en nuestra isla. No se amargue por todo esto, todo va bien y esto pasará...”. La edición, introducción y notas del libro han corrido a cargo del escritor chileno Darío Oses, experto en Neruda, quien reproduce la correspondencia en forma de facsímil, incluyendo las cartas con los papeles originales con dibujos impresos, como los que se envían desde Pekín, con bellas flores y símbolos, o postales, donde se ve la caligrafía, con las tachaduras o subrayados del autor de Canto general. Matilde Urrutia conoció a Pablo Neruda en “un concierto en el parque forestal de Santiago de Chile”. Allí, un cruce de miradas abrió pasó a un intenso amor que el editor reproduce cronológicamente y que comienza con la “época del amor secreto”. Casi 23 años de correspondencia. Un amor muy viajero que se tiene que encontrar en diferentes lugares de forma clandestina, ayudado por algunos amigos, como en la Atlántida a 40 kilómetros de Montevideo, donde hoy existe un museo en la casa que la pareja solía compartir de vacaciones. Pero otro gran refugio, como recuerda Oses en la introducción, fue en un rincón de Santiago, en los faldeos del cerro San Cristóbal. “Estábamos embrujados por un ruido de agua”, dice Matilde, “era una verdadera catarata la que venía por el canal, en la cumbre del sitio. Pablo no cabía en sí de gozo: ‘Esto es lo más hermoso que he visto’ ”. En las cartas de los últimos años, ya instalados en Isla Negra, Neruda ya no puede salir y Matilde es la que viaja. Y del inicio de “Amor mío, no sufras, no temas, mi vida la escogí yo y la escogí para ti también”, o de “Sueño mío, adorada mía, ¿sabes dónde vas?”, Neruda pasa a un sereno “Pantojilla, no hay nada de nuevo por acá, la vida pública agitada como de costumbre, la vida en la casa sigue igual”. Su amor por los perros —a veces se dicen “mi perra”, “su cane”, los embarazos frustrados de varios hijos, la creación, sus viajes por el mundo, sus dolores, gozos o sufrimientos vitales— copan el contenido de estas cartas. Este amor poéticamente también fue muy fecundo, escribe Darío Oses. Produjo dos libros: Los versos del capitán y Cien sonetos de amor y muchos poemas que quedaron en diversos libros como Estravagario, La barcarola y El amor y las campanas. Fuente: EFE *** Nazis envían amenazas a la escritora Clara Sánchez, premio Nadal 2010 La escritora Clara Sánchez denunció el pasado 4 de febrero que ha recibido cartas amenazantes de ciudadanos alemanes nazis por su novela Lo que esconde tu nombre, por la que recibió el premio Nadal 2010, algo que la autora cree que “debería preocupar”, porque este tema “no ha muerto, como se pensaba”. Según afirmó la autora en la presentación del libro, esta novela tiene como tema central la pervivencia de nazis en la costa española del Mediterráneo, aunque lo que Sánchez cuenta es ficción. “Habla de lo que esas personas podrían haber hecho en estos momentos y, aunque parece un asunto psicológicamente lejano, no lo es tanto, porque ocurrió después de la Guerra Civil española”. La autora explicó que la novela parte de algo que observó cuando residió en Denia (Alicante) en los años 80. “Vi a nazis viviendo allí, con sus propios negocios, y en esa época me llamaba la atención la normalidad con la que se vivía aquello”, señaló. Por ello, la autora se interesó en saber cómo vivían y cómo pasaban desapercibidos, completarlo con su historia y describir cómo eran los últimos días de esas personas que viven “camuflados” con los demás. “Los nazis son también el reflejo de la gente que abusa de los otros, y que logra escapar sin pagar por ello, por lo que representan para mí ese lado oscuro del ser humano que ha de ser vigilado”, dijo Sánchez. Según relató, al día siguiente de recibir el Premio Nadal recibió cartas de estas personas, perfectamente identificadas con nombres y apellidos. “Una de ellas me pidió que se deje en paz a esos pobres ancianos”, manifestó. Asimismo, indicó que el día anterior (miércoles 3) recibió otra carta en la que, en mayúsculas y en rojo, el remitente le preguntó: “¿Por qué no me contesta? ¿de qué tiene miedo? Hail Hitler”. Según señaló, se trata de correspondencia procedente de alemanes instalados en España o que viven fuera, y de sus descendientes, en algunos casos amenazantes, y en las que se observa un “tono de prepotencia”. Los protagonistas de Lo que esconde tu nombre son Julián y Sandra. El primero estuvo preso en Mauthausen y vuelve a España para seguir la pista de un matrimonio que vive en un pueblo de la costa levantina. Sandra, por su parte, conoce a esta pareja en la playa y mantiene una relación de amistad con ellos. A partir de ese momento, se teje un círculo de tensión entre los personajes, en el que se muestra el final de la inocencia, encarnado por Sandra, así como la pervivencia del sufrimiento que se observa en Julián, que muestra una reflexión sobre cómo vivir con ciertos hechos y cómo ganar la dignidad propia. Según explicó la autora, la historia se ha contado desde la novela, porque desde el ensayo “no se podría haber entrado a descifrar matices psicológicos”. Así, a través de Sandra se ve cómo son estas personas. Uno de los aspectos que destacan en esta pérdida de inocencia es la ancianidad, que “parece que reviste a los personajes de bondad, tal y como lo ve Sandra”. Sin embargo, cuando tiene sospechas y hay indicios, se ve que esas personas no son lo que parecían, y ocultan una personalidad “repulsiva”. La labor novelística, en este caso, encaja lo que hay alrededor de los personajes y muestra cómo los nazis viven en un mundo que han perdido y en el que seguramente se sienten superiores, y cómo lo meten debajo de su máscara. A pesar de que el libro tiene un trasfondo histórico, se trata de una novela de ficción que la propia autora describió como “thriller psicológico”. Clara Sánchez manifestó que se trata de su “mejor novela y la más madura”, y afirmó que existen intereses en adaptar la obra al cine. Fuente: Europa Press *** Julio César Borromé gana primera Bienal Manuel Felipe Rugeles El escritor trujillano Julio César Borromé obtuvo este año el premio único de poesía de la I Bienal Manuel Felipe Rugeles por su poemario Genealogía del bosque, que presentara bajo el seudónimo “Agustín de los Sauces”, según informó en San Cristóbal (Táchira, Venezuela) la Red Nacional de Escritores de Venezuela (Redve, http://www.rednacionaldeescritoresdevenezuela.org). El premio está dotado con 10.000 bolívares y la publicación de la obra ganadora coeditada por Monte Ávila Editores y la Redve. El anuncio del veredicto fue hecho por el escritor Freddy Ñáñez (http://www.letralia.com/firmas/nanezfreddy.htm), directivo de la Red Nacional de Escritores, durante la inauguración de la bienal, celebrada el pasado 6 de febrero en la capital tachirense con un programa que incluyó un recital a cargo de los poetas Antonio Trujillo, Antonio Mora y Pedro Ruiz, un conversatorio sobre la vida de Rugeles y la presentación de la Obra poética del autor, editada recientemente por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT). El jurado, conformado por Leonardo Ruiz (http://www.letralia.com/firmas/ruizleonardo.htm), Pedro Ruiz y Carlos Noguera, escogió el poemario de Borromé por considerar que representa un importante aporte estético a las letras venezolanas. Asimismo, acordó otorgar mención honorífica a Ernesto Román Orozco (http://www.letralia.com/firmas/romanorozcoernesto.htm) por Gestos deshabitados, por su indiscutible valor literario. Este evento, comentó Ñáñez, tuvo el propósito de reivindicar la figura del poeta Rugeles, “muy silenciado en gobiernos anteriores, sobre todo por sus cantos patrios, sus cantos a Bolívar, a la aldea, a la tierra, a los niños. En su poesía confluyen todas las generaciones literarias del estado; es la síntesis de una tradición que nos llega de la más lejana oralidad y nos impulsa al impensable devenir. El Grupo Zaranda, la Cueva Pictolírica, la Peña Literaria, los de Ariete y hasta la Generación Almada, se identifican deudores de esta tonalidad rugeliana”. La actividad cerró con un reconocimiento a la Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles, por su invaluable labor en la promoción y custodia del patrimonio poético del Táchira al constituir en palabra viva el legado del poeta. Fuente: Redve *** Recuperan en España bestiario El Gran Zoo, del cubano Nicolás Guillén El pasado año se celebró el vigésimo aniversario de la muerte del poeta cubano Nicolás Guillén, símbolo de la lírica antillana junto con José Martí. Ahora, con este motivo, se recupera en España uno de sus libros más singulares, El Gran Zoo, un bestiario irónico y crítico con ilustraciones de Arnal Ballester. Publicado por Libros del Zorro Rojo (http://www.librosdelzorrorojo.com), como se anunció este 7 de febrero, El Gran Zoo es un libro objeto con unas impresionantes ilustraciones en color obra del catalán Arnal Ballerter, Premio Nacional de Ilustración de España en 2008, y que acompañan a cada uno de estos poemas, plagados de humor y que en ocasiones se convierten en fábulas con moraleja. Unos textos en los que Guillén (Camagüey, 1902; La Habana, 1989), cuya vida estuvo marcada por el fuerte compromiso social y político, se torna jovial, irónico y mordaz para construir un zoológico como metáfora del mundo. Aunque algunos críticos lo señalan como la metáfora de Cuba y de los cubanos. Guillén, la voz de la poesía negra y mulata, comenzó a escribir los primeros poemas de El Gran Zoo en 1958, durante su exilio en Buenos Aires, y los publicó sueltos un año más tarde en la revista Lunes de Revolución. Finalmente, en 1967 fueron reunidos en un volumen, publicado por el Instituto Cubano del Libro. Considerada obra clave de la poesía del siglo XX, el propio Guillén dijo que era el vínculo que le unía a las figuras elegidas, amigos, enemigos o conocidos. Para Selena Millares, en El Gran Zoo “se alternan los grandes espacios, el de los agentes del bien y del mal, respectivamente; naturaleza y civilización. El primero identifica un mundo primigenio de inocencia ultrajada que se quiere recuperar, y el segundo, toda una plaga de maldiciones, que habla de represión, racismo y miseria”. En el libro Guillén da forma animal al hambre, y la mete entre las rejas de su zoo: “Ésta es el hambre”, dice. “Un animal / todo colmillo y ojo / No se harta en una mesa / Nadie lo engaña ni distrae / No se contenta con un almuerzo o una cena / Anuncia siempre sangre / Ruge como león, aprieta como boa / piensa como persona / No acercarse”. Un libro que el propio Guillén define así: “Estos son, señoras y señores, señoritas, niños, viejos, jóvenes y paseantes, éstos son los poemas del Gran Zoo, en que las bestias no son animales, sino lo que enseguida verá la audiencia y que yo iré mentando para que resuenen con la voz que les pertenece: montañas, ríos, nubes, cánceres, kukux klanes, usureros...”. El poeta y abogado Nicolás Guillén, hijo de padres mulatos, desde muy joven mostró su inclinación por el periodismo y la tipografía. Y además de defender y dar voz a la poesía afrocubana, pasó por una primera etapa de romanticismo y modernismo, para después dejarse llevar por su influencia y profunda admiración por los escritores del Siglo de Oro español, sobre todo por Cervantes, Góngora y Quevedo, y por Rubén Darío. Viajero eterno, Guillén estuvo en España durante la Guerra Civil, combatiendo en las filas republicanas. Entre las obras del poeta nacional de Cuba destacan Motivos del son, La rueda dentada, Por el mar de las Antillas anda un barco de papel o Música de cámara. Traducido a números idiomas, entre otros galardones es Premio Viareggio, Jrísto Botev de la República de Bulgaria, Nacional de Literatura de Cuba o Internacional de Poesía Asan. Fuente: EFE *** Absuelto el poeta Ernesto Cardenal La Sala Penal del Tribunal de Apelaciones de Managua (http://www.poderjudicial.gob.ni/tam) absolvió al poeta y sacerdote Ernesto Cardenal del delito de injurias y calumnias en perjuicio del ciudadano alemán Inmanuel Zerger, y ordenó que “cese toda persecución penal” en su contra y se le restituya el control de sus cuentas bancarias —congeladas luego que se negó a pagar una multa por 1.025 dólares al fisco—, según sentencia emitida el pasado lunes 8 de febrero como resultado del recurso interpuesto por Cardenal en agosto de 2009. El sacerdote y poeta centroamericano había acusado en 2005 a Zerger y a su esposa, la nicaragüense Nubia Arcia, de apropiarse de un hotel propiedad de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname —un archipiélago en el Lago de Nicaragua—, de la cual es benefactor. El laureado escritor fue condenado el 20 de agosto de 2008 por el juez primero de Distrito del Crimen, David Rojas, pero debido a su avanzada edad, entonces de 83 años, fue dispensado de ir a la cárcel y no le fue limitada su movilidad dentro y fuera del país. En ese momento, como informamos en Letralia 195 (http://www.letralia.com/195/0915cardenal.htm), el caso levantó airadas protestas de diversos sectores dentro y fuera de Nicaragua, entre las que se contó la del premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago, por considerar que se trataba de una inaceptable retaliación contra el poeta. En noviembre pasado, otro fallo judicial le quitó a la Asociación para el Desarrollo de Solentiname la propiedad del antiguo Hotel Mancarrón y lo entregó a Arcia, quien alega ser la legítima dueña. El fallo se tradujo en una medida de desalojo del centro de enseñanza secundaria, computación e inglés, que el poeta dirigía en el hotel. La medida había sido ejecutada el domingo 29 de noviembre por policías antimotines, lo que condujo a Cardenal a recurrir, el 2 de diciembre, al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh, http://www.cenidh.org), en busca de protección y acompañamiento, al alegar ser “un perseguido político del gobierno de Daniel Ortega”. El escritor y ex ministro de Cultura en el primer gobierno de Ortega (1979-1990) celebró mediante un breve comunicado el fallo que “ha reconocido la verdad y ha hecho justicia”, y agradeció la solidaridad de reconocidos escritores nacionales e internacionales que apoyaron su causa. “Por primera vez obtenemos un fallo de la justicia nicaragüense, reconociendo nuestro derecho. También espero una sentencia devolviendo el Hotel Mancarrón” a la asociación, “que es su verdadera dueña, pero está ilegalmente ocupado sin que hubiera una orden de desalojo de ningún juez”, señala el escrito. Fuente: AFP *** Rescatan literatura filipina en lengua española La literatura filipina en lengua española, extinguida desde hace décadas en el archipiélago, es rescatada del olvido por la colección Clásicos Hispanofilipinos, concebida para recuperar títulos agotados o inéditos y abrirles un hueco en ámbitos académicos del país, según se informó el pasado lunes 8 de febrero. “Las mejores piezas literarias de Filipinas fueron escritas en la lengua de Cervantes”, afirmó rotundamente José Rodríguez, director del Instituto Cervantes de Manila (http://manila.cervantes.es), el principal impulsor de la iniciativa junto a la Embajada de España en Filipinas. “El objetivo de la colección es preservar la literatura hispanofilipina porque queremos mantener el legado de los grandes escritores de la antigua colonia en español, que son desconocidos para la gran mayoría de sus habitantes”, explicó Rodríguez. El fin de la colonización española en 1898 no terminó con la literatura en el idioma de la antigua metrópoli, cuyo autor más leído y reconocido es el revolucionario y líder de la lucha por la independencia, José Rizal. Los ocho títulos que sacará la colección a lo largo de este año y el próximo de forma paulatina fueron elaborados en las primeras décadas del siglo pasado, durante el periodo de la ocupación americana, cuando surgieron algunas de las obras más valiosas escritas en castellano por filipinos. “Es sorprendente ver que una gran parte de la literatura española creada por filipinos fue escrita durante la ocupación americana y hasta los años cuarenta, debido a que el español seguía siendo la lengua predominante entre los intelectuales”, afirma Beatriz Álvarez, editora del primer volumen, Cuentos de Juana, de Adelina Gurrea (1896-1971). Para Álvarez, este compendio de narraciones cortas “tiene valor literario además del histórico” y destaca por “el buen manejo del lenguaje y del juego literario”. “Se puede decir que es una novela de relatos, porque tiene una estructura; en todos los cuentos se teje una red sobre la relación entre las personas de origen español, que son las propietarias de la tierra, y las de origen humilde”, explica Álvarez. Rodríguez explica que eligieron a esta autora para inaugurar la colección “porque algunos escritores filipinos hispanos son más conocidos, pero Adelina Gurrea es una poetisa y periodista que muy pocos filipinos conocen, pese a haber sido una escritora laureada en España con el premio del Círculo Internacional de la Unión Latina, en 1951”. Otros títulos esconden detrás una apasionante historia más allá de la que relatan sus páginas, como el segundo volumen de la colección, Pájaros de fuego, de Jesús Balmori (1887-1948), una novela que tiene como telón de fondo la resistencia filipina durante la ocupación japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Por miedo a las posibles represalias de los ocupantes si descubrían su obra, Balmori escondía en frascos los manuscritos de cada capítulo y los enterraba en el jardín, a la espera de que amanecieran tiempos mejores. Una vez terminada la guerra, el escritor vendió la novela al gobierno, pero se traspapeló y acabó de nuevo enterrada, esta vez en el fondo de un archivo, y durante décadas se creyó que estaba perdida para siempre, hasta que reapareció recientemente. Aunque la colección fue ideada para su difusión en Filipinas, los responsables del Cervantes calculan que el 80 por ciento llegará a universidades de España, Latinoamérica y Estados Unidos. Actualmente, menos del 3 por ciento del total de la población de Filipinas, que supera los 90 millones de personas, domina la lengua de Cervantes, y el país tiene unos 20.000 estudiantes de castellano. Sin embargo, Rodríguez reivindica la vigencia de este idioma, porque “la existencia de estos autores demuestra que el español sigue siendo un puntal imprescindible en la configuración lingüística del archipiélago”. Fuente: EFE *** Académicos piden que patrimonio de Max Brod siga en Israel La disputa por la herencia de dos escritores en idioma alemán de origen judío, Max Brod y Franz Kafka, sumó un nuevo capítulo el pasado 8 de febrero, cuando 24 renombrados académicos israelíes publicaron una carta en la que piden que el patrimonio de Brod (1884-1968), al que pertenecen materiales del autor de La metamorfosis, se quede en Israel. Un tribunal en Tel Aviv está tratando de establecer actualmente si dos hermanas son las herederas regulares o si este tesoro literario debe ser entregado al archivo de la Biblioteca Nacional en Jerusalén (http://jnul.huji.ac.il). Los firmantes, que pertenecen a varias universidades israelíes, afirmaron estar “indignados por la forma en la que es retratada la Academia israelí en la prensa alemana, como si no tuviéramos el interés ni el saber histórico y el dominio del idioma para investigar el archivo de Max Brod”. Agregaron que Brod es parte de la historia del Estado de Israel, así como un escritor y filósofo, autor de innumerables artículos sobre el sionismo, y que después de su huida de los nazis vivió durante 30 años en Palestina y luego en Israel. En el contexto del actual proceso en un tribunal distrital de Tel Aviv, la Biblioteca Nacional israelí lucha por los derechos de la herencia de Brod y con ello, también, de textos inéditos de Kafka. De esta forma, se busca evitar que dos herederas privadas, ya de edad avanzada, vendan al extranjero los textos del patrimonio del editor de Kafka, Max Brod. Antes de su muerte, en 1924, Kafka pidió a su amigo Brod que quemara sus textos. Éste hizo lo contrario, los publicó y logró que el escritor checo se convirtiera en un éxito mundial. Brod huyó de los nazis de Praga a Palestina, en 1939. En su maleta llevaba las obras del autor de El castillo. Tras la muerte de Brod, en 1968, la herencia, que incluía varios textos de Kafka, fue a manos de su antigua secretaria, Esther Hoffe. Hoffe vendió en 1988, por 2 millones de dólares, parte de los textos, entre ellos El proceso. La otra parte la guardó en cajas fuertes en Israel y Suiza. Tras su muerte, hace dos años, a los 101 años, legó el patrimonio de Brod a sus hijas Ruth y Hava. Las dos son supervivientes del Holocausto y tienen hoy unos 80 años. Fuente: DPA *** Guillermo Saccomanno gana el Premio Biblioteca Breve El escritor argentino Guillermo Saccomanno obtuvo el pasado lunes 8 de febrero el Premio Biblioteca Breve 2010, dotado con 30.000 euros, por la novela El oficinista, en la que un obstinado trabajador es capaz de aceptar la humillación con tal de conservar su puesto hasta que se giran las tornas, se enamora y se permite soñar con ser otro tipo de hombre. El premio está convocado por la editorial Seix Barral (http://www.seix-barral.es), que publicará la novela el próximo 23 de febrero. Por motivos de salud, el ganador no pudo asistir a la rueda de prensa celebrada en el Museo Marítimo de Barcelona (http://www.museumaritimbarcelona.com), por lo que el premio fue recogido en su nombre por el también escritor Rodrigo Fresán, quien aseguró que le resulta un premio “muy definitivo” que llega, además, “en la plenitud absoluta de su talento”. “Es un libro extraño, en el mejor sentido de la palabra, pero coherente con la obra de Guillermo. No es un libro común, va a sorprender mucho”, agregó Fresán, para quien los libros de Saccomanno “se pasean por muchos lados, son como postales”. El jurado, que estuvo compuesto por Pere Gimferrer, Rosa Montero, Elena Ramírez, José Manuel Caballero Bonald y Ricardo Menéndez Salmón, coincidió en que El oficinista presenta reminiscencias del filme Blade Runner y de las obras de Franz Kafka y Roberto Arlt. Montero elevó la novela a “suceso literario” que no dejará “indemne” a ningún lector porque es muy original y atmosférica, además de contener una “moral sumamente turbadora”. En el protagonista, de un gris opaco, se esconde un asesino en potencia de la familia, y este “extraviado”, que sin embargo conocerá el amor verdadero, transmite toda la zozobra al lector a través de su proceso moral, explicaba Montero. Todo pasa en una ciudad y sociedad infernales que convierten a los individuos en miserables e incluso, asesinos. Pero no es un futuro remoto, sino que podría ser cualquier ciudad hoy mismo. “Es desasosegante; he tenido la sensación que tuve con La carretera”, reconoció la directora editorial, Elena Ramírez, que confesaba que al leer el nuevo relato del “perfeccionista obsesivo”, como ha tildado a Saccomanno, todos se quedaron “boquiabiertos”. Acerca del lenguaje de esta “novela existencialista, no realista” porque buena parte ocurre en la mente del oficinista, el editor Pere Gimferrer indicó que una historia así “sólo se sostendría con ese lenguaje lacónico, que no es una parodia, como lo era el de Kafka del burocrático”. Saccomanno (Buenos Aires, 1948) fue publicista y guionista de cómics. Colabora en el diario Página/12 (http://www.pagina12.com.ar) y es también autor de las novelas y cuentos Situación de peligro, Roberto y Eva, Bajo bandera, Animales domésticos, La indiferencia del mundo, El bueno dolor, El pibe y la trilogía sobre la violencia política La lengua del malón, Un amor argentino y 77 (Premio Dashiell Hammett en la Semana Negra de Gijón 2009). Fuente: Europa Press *** Dimiten tres patronos de la Fundación Ángel González Los escritores Luis García Montero y Manuel Lombardero y el político y abogado Antonio Masip dimitieron el pasado martes 9 a sus funciones de patronos de la Fundación Ángel González, creada con la finalidad de mantener viva la memoria del poeta español fallecido en enero de 2008. Los ahora ex patronos informaron de su decisión a través de un austero comunicado: “Hacemos pública nuestra dimisión como patronos de la Fundación Ángel González a causa de la errática e incomprensible, desde nuestro punto de vista, posición adoptada por su presidenta Susana Rivera. Si hubiera habido alguna posibilidad de entendimiento y de que la fundación fuese viable con nuestra presencia, esta renuncia nunca se hubiese dado. Tomamos esta decisión con gran dolor y por estricta lealtad al recuerdo de nuestro amigo Ángel González”. En la fundación quedan la propia Susana Rivera, viuda de González, y los dos representantes del Principado, la consejera asturiana de Cultura (http://tematico.asturias.es/cultura/cultura_web), Mercedes Álvarez, y el delegado del Principado en Madrid, Miguel Munárriz. El pasado mes de enero, cuando se cumplían dos años de la muerte del poeta ovetense, Rivero reconocía sin tapujos que la actividad de la fundación era “absolutamente nula” y agregaba que, “aunque la consejera de Cultura, Mercedes Álvarez, y el delegado del Principado en Madrid, Miguel Munárriz, han estado siempre presentes en las reuniones, desde septiembre de 2008 me ha sido imposible reunir al patronato al completo”, haciendo pública la inconsecuencia de los ahora ex patronos. La consejera de Cultura, por su parte, lamentó que “gente tan valiosa y cercana” al poeta fallecido haya adoptado esta decisión, que le fue comunicada por los propios patronos mediante una carta. Álvarez incidió además en la necesidad de “estudiar las posibles salidas a esta situación” con la presidenta de la fundación. Según la titular de Cultura, el Principado puso “mucho interés” en esta fundación desde su puesta en marcha, nombró a sus representantes en el patronato y asistió a todas las reuniones que se celebraron además de ofrecer como posible sede de la misma las dependencias del futuro Archivo Histórico de Asturias en Oviedo. La dotación de la fundación, según sus estatutos, asciende a 40.000 euros, además de la propiedad de todos los derechos de autor y “cualesquiera otros económicos e intelectuales sobre su obra literaria, así como el pleno dominio de la totalidad de sus manuscritos, documentos personales y libros que se encontraran en cualesquiera de sus domicilios en el momento del fallecimiento”. Fuente: El Comercio *** Juan Carlos Mestre renuncia a distinción por causa ecologista El Premio Nacional de Poesía 2009 de España, Juan Carlos Mestre, renunció este 9 de febrero a una distinción de la Casa de León en Madrid en protesta por “el atentado ecológico” que suponen las minas a cielo abierto en el Bierzo. La protesta de Mestre se une a la de varias organizaciones ecologistas contra la Casa de León en Madrid (http://www.casaleon.org) por su intención de galardonar en un acto público, el próximo sábado 20 de febrero, al empresario minero Victorino Alonso García, que tiene diversas explotaciones a cielo abierto en Reservas de la Biosfera de León. La organización Filón Verde emitió recientemente un comunicado para protestar por el homenaje a Alonso García, “que está desolando nuestros montes con minería a cielo abierto en la más absoluta ilegalidad, donde habitan los últimos osos y también los últimos urogallos cantábricos de la Península Ibérica”. La Casa de León pretende homenajear también a José Antonio Álvarez Gundín, subdirector del diario La Razón (http://www.larazon.es), y al poeta Mestre, en un acto en el que actuará como mantenedor el presidente de Paradores de Turismo de España (http://www.paradores.es), Miguel Martínez. Mestre, en su rechazo a la distinción, se declara “totalmente en contra” de la agresión a “la naturaleza sagrada de la tierra berciana que suponen las minas y explotaciones a cielo abierto, hechos denunciados y sub judice ante organismos internacionales”. “No puedo compartir tribuna, bajo ningún argumento de mi conciencia, con alguien responsable de esos hechos”, afirma, en carta remitida al titular de la Casa de León. Fuente: EFE *** Edición de libros electrónicos en España aumentó 35% en 2009 La ministra de Cultura de España (http://www.mcu.es), Ángeles González-Sinde, aseguró este 10 de febrero que la edición de libros en soporte electrónico aumentó en España 35% en 2009, año en el que se publicaron 375 millones de libros de formato tradicional, “más de un millón al día, incluyendo los festivos”. González-Sinde contestaba así en el pleno del Congreso de España (http://www.congreso.es) a la pregunta del diputado Torres Mora, del Grupo Socialista, en relación con la situación del sector del libro en el contexto de crisis económica actual. Según la responsable de Cultura, “el libro funciona; es una industria que destaca entre los sectores de nuestra economía que mejor han absorbido el tramo más duro de la crisis mundial”, y aseguró que también sobresale este sector “activando el crecimiento”. Destacó la “ambición innovadora” del sector, mencionando como prueba el aumento de la edición de libros electrónicos verificada el año pasado, y precisó que entre los indicadores que hacen que se pueda afrontar “con optimismo” el futuro del libro está la “vitalidad” de su ritmo de producción. Así, precisó que el pasado ejercicio, “en plena recesión global”, se editó un nuevo libro en España cada 6 minutos, “superando todas las previsiones”, lo que ofrece un resultado de publicación de 375 millones de ejemplares, “más de un millón al día”. Asimismo, puso de manifiesto la “fortaleza comercial” del sector, y señaló que, a pesar de que se registró un “leve descenso” en la exportación de fascículos, España mantuvo las exportaciones por encima de la cifra mundial, que descendió un 13,6 de media. “En nuestro país la cifra se aproxima a los 342 millones de euros”, afirmó la ministra, quien aseguró que este dato ofrece “una vez más, una balanza positiva”, y se mostró convencida de que España seguirá siendo en los próximos años la cuarta potencia editorial del mundo. Precisó que aunque aún es pronto para contar con las cifras exactas de las ventas de mostrador en las librerías españolas, “tomando con prudencia los datos provisionales del sector, el aumento oscila entre el 5% y el 8%”, y añadió que en el conjunto del comercio interior las expectativas “son idénticas” a las de 2008. Además, aludió a un “indicador central” cívica y económicamente, como es el del hábito de lectura, y aseveró que “nunca se ha leído tanto como ahora en este país; hemos vuelto a superar nuestros índices de lectura”. Fuente: EFE *** Víctor Conde gana el premio Minotauro de literatura fantástica El escritor tinerfeño Víctor Conde obtuvo este 10 de febrero, con su novela Crónicas del Multiverso, la séptima edición del Premio Internacional Minotauro de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción, dotado con 10.000 euros. El jurado, integrado por Fernando Delgado, Ángela Vallvey, Juan Eslava Galán, Laura Falcó y Fernando J. López del Oso, ganador de la sexta edición del galardón, valoró la incursión del autor en la más pura esencia de la ciencia ficción. Se trata de la primera vez que Ediciones Minotauro (http://www.scyla.com), del Grupo Planeta (http://www.planeta.es), premia una novela de género puro, en esta ocasión, ciencia ficción inscrita en el estilo denominado “space opera” o “ciberpunk”. Crónicas del Multiverso aborda la destrucción de un universo llamado “La Variedad”, una isla de soles rodeada de un inmenso vacío cósmico, que se está colapsando mientras las especies que lo habitan buscan una salida. Víctor Conde es el seudónimo de Alfredo Moreno Santana, nacido en 1973 en Tenerife, donde reside, y compagina su labor de escritor fantástico con la de guionista de televisión. El escritor ya había sido finalista de este galardón en 2005, con su novela El teatro secreto. Fuente: EFE *** Premio Príncipe Claus de Holanda para el cubano Desiderio Navarro El ensayista, investigador y traductor cubano Desiderio Navarro recibió este 1o de febrero el Premio Príncipe Claus de Holanda, que un jurado internacional otorga anualmente a proyectos culturales de impacto social en el tercer mundo y que en este caso reconoció la labor de difusión del galardonado y “sus destacadas contribuciones a la libertad de expresión y el desarrollo cultural” en Cuba. Navarro (Camagüey, 1948) dirige el Centro Teórico Cultural Criterios y la revista del mismo nombre, y traduce 15 idiomas. En la entrega del premio, celebrada en la embajada holandesa, agradeció a los presentes “por venir a solidarizarse con esta idea de que el pensamiento cultural es un valor frente a los que creen que es mejor que la gente no piense para que no se confunda, que sepan menos para que no se vayan a equivocar, que sepan una sola cosa para que no tengan la posibilidad de error, y que es mejor dárselo incluso masticado”. En la ceremonia estuvo el presidente de Casa de las Américas (http://www.casadelasamericas.com), Roberto Fernández Retamar, entre otros intelectuales. El premio, instituido en 1997, consta de 25 mil euros y es compartido entre una decena de creadores. Un Gran Premio fue otorgado al célebre arquitecto colombiano Simón Vélez. Navarro impulsó hace tres años un debate electrónico sobre la censura en Cuba, que desembocó en un ciclo de conferencias sobre la política cultural, con énfasis en la etapa dogmática y represiva de los años 70 del siglo pasado conocida como quinquenio gris. Criterios, fundada en 1972, fue “un intento de contrarrestar el oscurantismo intelectual” de esa época, dijo Navarro en una de las conferencias. El jurado concluyó que esa es una de las más importantes revistas del mundo, al haber publicado durante 37 años ensayos sobre arte, estética y teoría literaria de autores de decenas de países, a menudo en traducciones únicas al español, y destacó el “pluralismo de su enfoque y la amplitud de su cobertura”. El crítico de arte Gerardo Mosquera dijo que la publicación era global antes de la globalización. Navarro, quien prepara una antología de la poesía censurada de Mayakovsky, recordó que en el pasado ha tenido obstáculos para editar la revista y ha pasado por etapas de marginación. Explicó que al estallar la crisis de los años 90 del siglo pasado se redujeron los fondos y Criterios apareció con apoyos del Fondo Príncipe Claus, patrocinador del premio. El premio ya se había entregado a otros cubanos: en 1999 a la revista católica Vitral y en 2008 a la artista Tania Bruguera. Fuente: EFE *** Fundación Umbral difundirá obra del autor con apoyo del Cervantes La Fundación Francisco Umbral, creada hace tan sólo un año, suscribió este miércoles 10 de febrero un convenio de colaboración con el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), mediante el cual ambas instituciones se comprometen a difundir la obra literaria y periodística del escritor vallisoletano. Umbral, quien falleció a los 72 años en Madrid en agosto de 2007, recibió todos los grandes premios a los que puede aspirar un gran escritor, entre ellos el más importante de las letras en castellano, el Cervantes. Además era patrono del Instituto Cervantes, y la biblioteca de la sede del instituto en São Paulo lleva su nombre. Una vez firmado el convenio marco entre la directora del Cervantes, Carmen Caffarel, y la presidenta de la fundación, María España Suárez, viuda del autor de Mortal y rosa, su obra se difundirá por las 72 sedes del Cervantes por el mundo, con conferencias, coloquios, encuentros y la reedición de su obra para que se pueda conocer mejor el trabajo de este escritor que dejó más de 80 libros publicados. Caffarel recalcó que todavía era pronto para anunciar algún acto a medio plazo, y que es ahora, a partir de la firma de este convenio, cuando se ponían manos a la obra para difundir el trabajo “de nuestro patrono, que nos entusiasma”, indicó. “Quiero felicitar a la fundación porque en su primer año de vida ya ha conseguido esto y eso demuestra que está funcionando”, agregó. La directora del Cervantes destacó que la biblioteca que lleva el nombre del escritor en São Paulo (Brasil) es una referencia para el resto de los centros por la cantidad de títulos del escritor. “Está lo mejor de su obra y es una referencia para poder estudiarla”. Recordó que el escritor no pudo asistir a su inauguración “porque estaba enfermo, pero sus manifestaciones nos llegaron al corazón”. Por su parte, María España Suárez, la mujer con la que Umbral compartió varios años de vida en su “dacha” madrileña, señaló la importancia de este acuerdo para la fundación. “Valoro mucho la firma de este convenio. A Paco le habría hecho muy dichoso”. “Sólo quiero expresar mi agradecimiento. Ahora su obra brillará por el mundo más y mejor. Elevó con su lenguaje a la literatura a altas cimas y ahora puede iluminar a muchos estudiantes. Esto es sólo el comienzo de un intercambio fructífero y próspero”, concluyó. En el acto también estuvo presente la académica de la lengua Carmen Iglesias, presidenta de Unidad Editorial (http://www.unidadeditorial.com), empresa editora del diario español El Mundo (http://www.elmundo.es), creadora de la fundación, quien destacó el poder de la palabra de Umbral para crear realidades. “Sólo lo sublime permanece y las palabras de Umbral permanecen”, señaló. La obra de Francisco Umbral es una de las más prolijas de la literatura española, porque, además de su libros de narración, ensayos o memorias, hay que sumar los miles y miles de artículos que el autor fue escribiendo en diferentes periódicos y revistas, entre ellos El Mundo o El País (http://www.elpais.com). La fundación ha comenzado ya a inventariar su obra. Fuente: EFE *** Javier Acosta gana el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes Javier Acosta Escareño, poeta zacatecano, fue designado como ganador del 43r Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, de México, por su obra titulada Libro del abandono. El ganador recibirá 250 mil pesos, además de la publicación de su obra. Víctor Manuel González Torres, director del Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA, http://www.aguascalientes.gob.mx/cultura), dio a conocer este 11 de febrero que, de entre 321 trabajos que se recibieron de participantes de todo México, el jurado —integrado por el colombiano Antonio Cisneros y los mexicanos Juan Domingo Argüelles y el también ganador de ese reconocimiento Tomás Segovia— determinó otorgar el premio a Acosta Escareño. Acosta Escareño es autor, entre otras publicaciones, de Cuadernillo del viento y Regla de tres, así como de Dos filos, Runa y Babel. El galardonado es actualmente docente en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ, http://www.uaz.edu.mx), donde imparte la cátedra de literatura. González Torres expresó que “con este anuncio el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, así como el Instituto de Cultura de Aguascalientes, renuevan la tradición con este premio que será entregado en el contexto de la Feria de San Marcos”, que se desarrollará del 17 de abril al 9 de mayo. Fuente: La Jornada *** Vida y obra de Miguel Hernández son estudiadas en dos libros Dos libros que planean alrededor de la vida y la obra del poeta español Miguel Hernández (Orihuela, 1910; Alicante, 1942) hacen su aparición en estos días en las librerías. Se trata de un estudio sobre la influencia que ha tenido en la música el autor de Perito en lunas, por una parte, y de una descarnada biografía que desmonta varios de los conceptos establecidos sobre su vida. El 21 de enero, la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE, http://www.sgae.es) presentó el libro Miguel Hernández: ¡dejadme la esperanza!, un ensayo de 195 páginas de Fernando González Lucini que acerca a la figura del poeta alicantino a través de la música que ha inspirado su obra, según anunció la entidad en un comunicado emitido el jueves 11 de febrero. Adicionalmente, este miércoles 17 de febrero saldrá a la venta, bajo el sello Aguilar (http://www.aguilar.es), el libro El oficio de poeta; Miguel Hernández (http://www.aguilar.es/index.php?s=libro&id=226#), de Eutimio Martín, una biografía que es todo menos complaciente, y que traza un retrato irónico y poco piadoso del poeta-cabrero, que aparece como un personaje taimado y calculador a quien no le importa utilizar a sus amigos —entre ellos a Ramón Sijé— para escapar del opresivo ambiente provinciano de su Orihuela natal y hacerse un nombre en la capital. Miguel Hernández: ¡dejadme la esperanza! es la contribución de la SGAE a la conmemoración del centenario de Hernández. González Lucini, experto en músicas populares, recorre la figura del poeta, a través de artistas tan diversos como Enrique Morente, Lole y Manuel, Extremoduro o Silvio Rodríguez. Además, analiza la música que ha inspirado la obra de este “juglar mediterráneo”. El comunicado de la SGAE recuerda que, por ejemplo, Camarón de la Isla interpretó por fandangos “El pez más viejo del río”, o que el grupo Jarcha, tan de moda en los albores de la Transición, popularizó su famosísimo poema “Andaluces de Jaén” (sobre una letra firmada por Paco Ibáñez en 1967). El Año Miguel Hernández, apuntaron desde la SGAE, “es una excelente ocasión para acercarse, también musicalmente, al autor de ‘Andaluces de Jaén’, ‘Perito en lunas’ o ‘El rayo que no cesa’ ”. El comunicado agrega que, “al igual que Alberti, García Lorca o Neruda han inspirado a muchos autores en sus canciones, también lo ha hecho Miguel Hernández, especialmente en países como Argentina, Uruguay o México”. El libro aparece dentro de la colección de monográficos “Canción y Literatura”, publicada por Ediciones Autor (http://www.fundacionautor.org), que recoge y da testimonio de la poesía “cantada” de los grandes poetas, músicos e intérpretes españoles y latinoamericanos. González Lucini (Gerona, 1946) fue durante una década profesor de música popular y canción de autor en Madrid. Ha sido colaborador y director de diversos programas de radio donde la música ha sido siempre su herramienta de trabajo diario. Uno de los mayores conocedores de la canción española y de su relación con la poesía, es autor, entre otras obras, de la trilogía Y la palabra se hizo música (Ediciones Autor, 2004, 2006, 2007). El oficio de poeta; Miguel Hernández, es el resultado de casi dos décadas de investigación de Eutimio Martín, catedrático emérito de la universidad francesa de Aix-en-Provence. El libro, según su autor, llena una laguna en la bibliografía hernandiana, la de la biografía a la francesa, más interpretativa: “El resorte de esta biografía es la voluntad de Hernández de convertir la poesía en su oficio y en su medio de vida”. Pero aunque el autor insiste en que las luces del personaje son “cegadoras” respecto a las sombras, es verdad que ha puesto mucha dedicación en su afán desmitificador del escritor. No es la primera vez que un biógrafo de Hernández desmonta el célebre mito del poeta-cabrero, una imagen que él mismo cultivó para darse a conocer en Madrid. El importante matiz es que el padre del poeta era el propietario del rebaño de cabras que él se vio obligado a pastorear cuando por exigencia paterna tuvo que abandonar la escuela. “Él tiene ya un concepto moderno de la publicidad personal y lo utiliza en las tertulias literarias madrileñas. No es de extrañar que García Lorca se irrite con la presencia de Hernández cuando éste, vestido de paleto, le robe el protagonismo”, afirma Martín. Sin embargo, al autor de Perito en lunas acaba molestándole la etiqueta que él mismo ha alimentado cuando ya no la necesita: “Quiere librarse de la maldición paterna, ‘de padres cabreros, hijos cabreros’ y para ello se ve obligado a llamar la atención, pero no veo en esta actitud hipocresía”. 1935 es un año bisagra en la biografía hernandiana. Con anterioridad, la obra del poeta ha estado profundamente influida por el catolicismo —llegó incluso a escribir un auto-sacramental. “Yo no puedo dar una respuesta neta de la dimensión fascistoide de ese primer Miguel Hernández, por influencia de Ramón Sijé [que sí cultivó las ideas fascistas]. Es difícil establecer si el breve tiempo que se dejó contagiar por esa ideología fue por oportunismo”. Lo que sí es cierto es que en su segundo viaje a Madrid, el poeta, en contacto con Neruda y con el poeta argentino Raúl González Tuñón, se acercará al comunismo en el que acabará militando, pese a que su viuda, Josefina Manresa, niegue reiteradamente esa militancia. “Creo que hay que dejar de hablar de la miseria económica de Hernández y empezar a hacerlo de la miseria afectiva”, sostiene Martín, y para demostrarlo establece un inventario de posibles relaciones sentimentales: María Zambrano, Delia del Carril, Carmen Pastrana y la probada relación con Maruja Mallo. No está de acuerdo el biógrafo en que el apasionado poemario El rayo que no cesa, en el que percibe un carácter claramente masturbatorio, esté dedicado a la pintora y sí a la química asturiana María Cegarra, que jamás le correspondió. “El empeño por incluir a la pareja Miguel Hernández-Josefina Manresa en la lista de amantes célebres emana de una muy comprensible y laudable actitud conmiserativa hacia quienes tanto sufrieron, pero carece de fundamento biográfico”, escribe Martín que vuelve a remitirse a los hechos. “En las cartas que Miguel le escribió en la cárcel a Josefina no cesa de pedirle su presencia confortadora porque sólo le va a ver a Orihuela y Alicante. No se traslada a Madrid, a diferencia de la hermana del poeta, Elvira, que sí lo hace y además acompañada de una niña de tres meses. Por otro lado, en las cartas que ella le escribe no deja de preocuparle con sus problemas, hasta el punto de que él tiene que recordarle que el que está en la cárcel es él”. Nacido en Palencia en 1935, Martín es licenciado en filología románica por la Universidad de Madrid, obtiene el doctorado en la Universidad de Montpellier (http://es.www.univ-montp1.fr), en Francia, con una tesis sobre la obra de Federico García Lorca. Desde 1964 reside en Francia, donde ha ejercido como profesor de lengua y literatura española en las universidades de Niza (http://portail.unice.fr) y Poitiers (http://www.univ-poitiers.fr). Ha publicado en francés La littérature espagnole d’aujourd’hui (1972) y Federico García Lorca. Un messianisme humaniste (2007) y en castellano es autor de Federico García Lorca: “Poeta en Nueva York” y “Tierra y luna” (1981), Federico García Lorca, heterodoxo y mártir (1986) y Federico García Lorca: antología comentada (1989). Sobre literatura e historia contemporánea española (en particular sobre Miguel Hernández), es autor de numerosos artículos en diversas publicaciones. Fuentes: El Periódico • Europa Press *** Biblioteca Nacional de España adquiere manuscrito único de Lope de Vega La Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es) adquirió el “Códice Daza”, un manuscrito autógrafo de Félix Lope de Vega y Carpio de un “inestimable valor documental y literario” por tratarse del único borrador localizado de los tres existentes del autor, según anunció la institución en un comunicado el pasado jueves 11 de febrero. El Ministerio de Cultura de la nación ibérica (http://www.mcu.es) financió la adquisición del manuscrito por el interés de la Biblioteca Nacional de incorporarlo a sus colecciones, entre las que ya se encuentran 22 comedias manuscritas por el dramaturgo. De las 400 obras de Lope que sobrevivieron al paso del tiempo —se cree que pudo escribir hasta 1.800— se conservan bastantes manuscritos autógrafos definitivos, pero no borradores. La Biblioteca Nacional explica en una nota de prensa que el “Códice Daza”, que califica de “único y fundamental”, fue escrito por Lope entre 1631 y 1634 sobre papel verjurado. Tras pasar por distintas manos privadas, e incluso estar desaparecido durante siglos, en el año 2005 fue puesto a la venta en una colección particular y desde entonces el Ministerio de Cultura ha estado negociando para hacerse con él. En su cubierta rezan las palabras “Aquí están las églogas” y su interior contiene una parte de obra inédita, sobre todo poética, y fragmentos de obras conocidas y publicadas, aunque algunas presentan variantes con respecto a las versiones definitivas. Según la Biblioteca Nacional, el “Códice Daza” demuestra la forma de trabajo del dramaturgo, que simultaneaba la creación de varias piezas. El manuscrito presenta algunas galerías producidas por insectos bibliófagos y “esporádicas perforaciones” causadas por la corrosiva tinta ferrogálica, por lo que la Biblioteca Nacional comenzará en breve su restauración. Una vez finalizada, su contenido se digitalizará para ponerlo a disposición de los lectores y su consulta directa será restringida. El manuscrito, encuadernado en pergamino y de unas dimensiones de 20,08 por 15,5 centímetros, tiene 532 páginas, de las cuales las 96 últimas están dispuestas al revés. Entre sus páginas hay “banderillas”, fragmentos de papel sobrepuestos con enmiendas del texto como era costumbre en la época. Fuente: EFE *** Plácido Domingo será Pablo Neruda en la ópera Il Postino La Ópera de Los Ángeles (http://www.losangelesopera.com), que dirige el tenor español Plácido Domingo, acaba de comunicar que abrirá su temporada el 23 de septiembre con el estreno de la ópera Il Postino, basada en el filme homónimo de Michael Radford, quien a su vez se inspiró en el libro Ardiente paciencia, del escritor chileno Antonio Skármeta. Aunque la presentación había sido anunciada originalmente para el año pasado, fue pospuesta un año para que coincidiera con el 25º aniversario del teatro, según explicó el pasado 11 de febrero el músico mexicano Daniel Catán, uno de los pocos compositores latinos que han logrado conquistar a la crítica y el público estadounidense, al diario chileno El Mercurio (http://www.emol.com). “Marcaremos un hito, porque por primera vez en toda su historia este coliseo programó un estreno mundial cantado íntegramente en español. Es un reconocimiento a la comunidad hispana de Estados Unidos. Ahora tendremos que poner sobretítulos en inglés”, cuenta Catán, quien nacido en Ciudad de México y radicado en Los Ángeles, también es autor, entre otros montajes, de la ópera Florencia en el Amazonas, inspirada en El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. Il Postino contará con un elenco de lujo, partiendo por los tenores Plácido Domingo, como Pablo Neruda, y Charles Castronovo, como el cartero Mario (el papel originalmente sería encarnado por el mexicano Rolando Villazón, pero él mismo canceló por problemas vocales). Junto a ellos estará la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs, como Matilde Urrutia. La idea nació de una solicitud del propio cantante español, quien le pidió a Catán que concretara un proyecto lírico que los involucrara a los dos. “La obra de Skármeta me pareció fantástica y de inmediato me puse en contacto con Antonio, preguntándole si podía montar su libro, y le encantó. Me dio luz verde para elaborar el libreto y la partitura”. En términos musicales, dice que se apreciará la influencia de grandes compositores de este género, entre ellos Puccini y Verdi. “Pero también oiremos algunas orquestaciones propias de Debussy, Stravinski, Ravel y Richard Strauss. Me he esforzado en plasmar melodías memorables y con momentos de gran dramatismo. Con un gigante de la talla de Plácido Domingo, tenía que producir una partitura a su altura”. Catán agrega que para el papel de Matilde Urrutia originalmente había pensado en una mezzo, pero “al oír a Cristina Gallardo-Domâs decidí ajustar ese papel a su voz de soprano. Ella tiene un registro extraordinario. Matilde es el gran apoyo de Neruda y por eso reescribí varias veces su rol, para que se luciera”. Catán adelanta que la obra incluirá una memorable escena de amor entre el poeta y su amada. “Normalmente este tipo de situaciones se da entre parejas más jóvenes, no entre maduras como ocurre aquí. Creo que será un aporte”. Fuente: El Mercurio *** Cubano Enrique Cirules acusa de plagio a autor estadounidense El escritor cubano Enrique Cirules, autor de varios libros de historia sobre la mafia norteamericana en la isla, acusó este 12 de febrero al estadounidense T. J. English de plagiar sus textos sobre la presencia de “gangsters” en Cuba en la primera mitad del siglo XX. Cirules, que ganó en 1993 el premio cubano Casa de las Américas por El imperio de La Habana, asegura que English le plagia “burda y profusamente” en la novela Havana Nocturne, editada en Nueva York en 2008, según entrevista que publica el diario oficial Juventud Rebelde. “Leí su texto y comprobé que T. J. English había copiado literalmente una buena parte de mis libros”, afirmó el historiador cubano, que ha publicado también La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana, Hemingway en la cayería de Romano y Los guardafronteras. “Había plagiado cientos de las páginas que en 1993 yo había ofrecido en El imperio de La Habana. Por supuesto, excluía mis análisis y mis conclusiones históricas”, sostiene Cirules, y explica que las suyas son investigaciones históricas y no “manipulaciones de una literatura de ficción”. “Aunque English asegura haber utilizado una cuantiosa gama de fuentes, Havana Nocturne —dice Cirules— ha sido construido con un solo fin: apoderarse de las revelaciones que hice en 1993 en El imperio de La Habana y, sobre todo, adueñarse de los espacios que en 2004 anunció mi libro La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana, las memorias de Jaime Casielles, el chofer, guardaespaldas y valet de Meyer Lansky”. “English copia 14 capítulos de ese libro mío y de una manera muy astuta deja abiertos espacios para una futura manipulación. Se sabe robando y estafando un tema hasta hoy muy sensible en los análisis de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”, agrega el historiador. Fuente: EFE *** Publican antología periodística de Manuel Vázquez Montalbán El pasado 12 de febrero salió a circulación el libro Obra periodística 1960-1973; la construcción del columnista (http://bit.ly/c36kOW), el primero de los tres volúmenes que reunirán una amplia selección de los artículos periodísticos del español Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939; Bangkok, Tailandia, 2003), y que ilustra sus inicios en el periodismo entre 1960 y 1973. La obra rescata sus trabajos desde sus comienzos en la prensa falangista (El Español y Solidaridad Nacional) hasta la etapa más conocida, ya en los albores de la democracia, en la revista Triunfo, donde coincidió con Eduardo Haro Tecglen y Fernando Savater, pasando por sus artículos en Siglo XX y Hogares Modernos, donde escribió tras su paso por prisión. El autor de la antología, Francesc Salgado, explicó en una rueda de prensa que en este primer volumen se incluye una antología de los 1.800 artículos localizados de Vázquez Montalbán en ese período. “El criterio para escoger los artículos y las columnas tiene que ver con la intensidad del momento”, indicó Salgado, autor de una tesis doctoral sobre el Vázquez Montalbán periodista. Para el especialista, Manolo Vázquez fue “un periodista que arriesgó, que innovó, que probó muchos caminos y voces” y que “más allá de sus múltiples seudónimos, creó una serie de personajes y con ellos una serie de miradas diferentes de la realidad”. Vázquez Montalbán, que hasta su muerte en 2003, escribió más de 9.000 artículos, se muestra en esta etapa inicial, señala el antólogo, “con más intensidad y más variedad, muy alejado del columnista de la última etapa”. Sorprende, agrega, que en este período inicial “incluso escribe guiones para chistes”. El primer volumen de la obra periodística del escritor barcelonés, publicado por Debate (http://www.megustaleer.com/Sellos/Division-1/Debate), recupera a partir de la hemeroteca “trabajos perdidos, que, de otro modo, hoy ya no se podrían encontrar”. Cronológicamente concluye con la etapa de la revista Por Favor, “porque allí cambia el ritmo, es cuando se mete todas las tardes en una redacción y, por tanto, abandona el tono cívico inicial para pasar a estilo más político”. El segundo volumen abarcará hasta el referéndum de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan, http://www.nato.int) en 1980, que “marca un antes y un después” en su trayectoria y en su concienciación política. Además de las numerosas anécdotas, en el primer tomo aparecen piezas como el reportaje que hizo sobre París, seis páginas en la revista Triunfo, en que “Manolo revela la sorpresa que le produce la ciudad, que tenía idealizada, y en la que no oculta su sorpresa por ver en un kiosco toda la prensa, la de derechas, la de izquierda y la de la izquierda extraparlamentaria”. En París, es testigo de dos artículos que marcaron bastante el periodismo de entonces: uno sobre la elección de Richard Nixon, por el que tendrá problemas con la justicia, y otro sobre la caída de Salvador Allende. Compañero de Vázquez Montalbán en París en más de una ocasión, el filósofo Josep Ramoneda, para quien el escritor y periodista fue un impulsor de “la dignificación del periodismo deportivo”, ha confesado que siempre le sorprendió de Vázquez Montalbán “esa dimensión de columnista y reportero, su facilidad abrumadora para escribir de manera fluida, y su generosidad”. Añade que el papel de Vázquez Montalbán fue también crucial en la consolidación del periodismo internacional, al cual le dio una dimensión, “al tiempo que introdujo un elemento de crítica”. La fotógrafa Pilar Aymerich, que lo conoció en los años 70 y le permitió colaborar en Triunfo, ha elogiado “el respeto de Manolo por la fotografía” y que “era de los pocos periodistas de la época que sabía leer la fotografía”. Según la viuda de Vázquez Montalbán, Anna Sallés, “éste es un libro muy especial porque yo lo vi nacer como periodista”. Reveló que ha querido presentar la obra en el restaurante Can Solé, uno de los fogones habituales del gastrónomo Vázquez Montalbán, porque allí debían comer en familia a su vuelta de Bangkok, cita que frustró la muerte del escritor en el aeropuerto tailandés. Fuentes: EFE • Europa Press *** Nicaragua recibe a más de 130 poetas de todo el mundo Poetas, escritores e intelectuales de 64 países han confirmado su asistencia al VI Festival Internacional de Poesía de Granada (http://www.festivalpoesianicaragua.com), evento que se inauguró este domingo 14 de febrero y se extenderá hasta el próximo domingo 21 en la ciudad colonial de Granada, a 50 kilómetros al oriente de la capital nicaragüense. La nueva edición contendrá diversas actividades como recitales poéticos, conferencias y exposiciones de libros, bajo el lema de “La poesía es el ángel de la imaginación”. Las actividades se inician este lunes 15 con las palabras de bienvenida a cargo de la escritora Gioconda Belli. Además, el festival está dedicado en esta ocasión al poeta Azarías H. Pallais (1884-1954), precursor de la poesía-protesta en Nicaragua y en América Latina. Pallais ingresó en 1900 en el seminario San Ramón, y en 1905 fue expulsado del país por el presidente Zelaya, junto con una parte del clero de Nicaragua. El sacerdote se radicó entonces en París, donde continuó estudios teológicos en un seminario. Ordenado como sacerdote católico-romano en 1908, estudió en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, donde se recibió en el doctorado de teología. En 1911 regresa a su ciudad natal de León, en Nicaragua, y en ese mismo año su prédica escandalizó a los clérigos conservadores locales, dando lugar a su suspensión a divinis (la sanción más grave, desde el punto de vista canónigo, para un obispo), la cual le fuera anulada posteriormente. Viviendo en León hasta 1940, se convirtió en el poeta nicaragüense más popular después de Rubén Darío, uniéndose a la llamada Revolución Modernista en la literatura, y contribuyendo además con creces al desarrollo del género dentro del habla hispana. Con múltiples libros publicados, en su discurso de 1923 titulado Palabras socialistas, Pallais se dirigió, por primera vez, al país, tratando los temas sociales más candentes desde una perspectiva eminentemente cristiana. Ya en 1927 publica El libro de las palabras evangélicas y se une a los esfuerzos de la vanguardia literaria emergente. El Festival Internacional de Poesía de Granada se extiende a distintas ciudades, cercanas de la capital, como Granada, Jinotepe, Masatepe, Catarina y Niquihonomo, pueblo natal de Augusto César Sandino, donde los participantes declaman su poesía desde kioscos ubicados en los parques, en medio de un extenso programa de actividades. Unos 130 poetas de los cinco continentes, entre ellos 30 nicaragüenses, estarán presentes, según afirmó el presidente de esta sexta edición, el poeta y escritor Francisco de Asís Fernández. Por otro lado, la novedad de este año viene dada por un carnaval de identidades previsto para el miércoles 17 de febrero, en el cual participarán unos 200 bailarines a fin de exhibir las muestras danzarias más representativas de los pueblos del oriente nicaragüense, como es el caso de El Toro, El Venado, Los Diablitos, Los Aguizotes y La Serenita. Una feria del libro donde se expondrán las obras de los países participantes, la feria de turismo “La ruta del agua”, muestras artísticas, lecturas de poesía, performances y conciertos son algunas de las actividades que se desarrollarán durante el encuentro. Asimismo, el lunes 15 se inaugurará una exposición de fotografías, pinturas, manuscritos y otros objetos del poeta Pallais, mientras que el miércoles 17 se realizará una mesa redonda sobre su vida y obra con la participación de Ernesto Cardenal, Jorge Eduardo Arellano, Julio Valle Castillo, José Argüello, Jorge Luis Castillo y Michele Najlis. Y además, durante el evento se realizarán diversas lecturas a micrófono abierto, para que todo el que quiera compartir su poesía esté en posibilidad de hacerlo. En el acto oficial de clausura, que se realizará el sábado 20 de febrero a las 6 de la tarde, los poetas participantes suscribirán un documento de apoyo a la nominación de la ciudad de Granada como Patrimonio de la Humanidad. Finalmente los participantes recibirán diplomas de “Visitante Distinguido” de manos del alcalde de la ciudad, Eulogio Mejía. Fuentes: ALC • Web del evento *** Ciro Alegría será homenajeado en Lima Destinadas para exposiciones temporales, las salas 14, 15 y 16 de la Casa de la Literatura Peruana (Antigua Estación de Desamparados, Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima) abrirán sus puertas para presentar un homenaje al escritor Ciro Alegría, cuyo centenario se cumplió en noviembre del año pasado. Fotografías inéditas especialmente seleccionadas por su viuda, la poeta cubana Dora Varona, quien lo acompañó hasta el fin de sus días, podrán ser apreciadas en esta muestra. Además de objetos personales del escritor que recrean su estudio y su ambiente familiar. En la Sala 14, espacio que pertenece al Circuito de Literatura Viva de la entidad, se podrán apreciar fotografías y objetos del autor de Los perros hambrientos. Su escritorio, la máquina de escribir donde plasmó sus grandes creaciones y la tablilla con el papel original con su sello, donde escribió sus grandes novelas en manuscrito, podrán verse en esta muestra. No podía faltar su cenicero de piedra, su pluma y los libros favoritos que a menudo se encontraban en su escritorio (un ejemplar de Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma, y La revolución de Túpac Amaru, de Boleslao Lewin, por ejemplo). También se pueden ver en la exposición sus lentes, diversas condecoraciones, su reloj de cuerda, cerámicas y adornos que tenían valor sentimental para el escritor. Detrás de su escritorio, se muestra una fotografía en gran formato, donde se aprecia al novelista leyendo un periódico. Tesoros editoriales como las primeras ediciones de Los perros hambrientos (1939), Duelo de Caballeros (1963) o Lázaro (1973); ediciones de lujo y traducciones —nunca antes vistas en el Perú— al chino, ruso, hebreo, polaco, alemán, inglés, italiano, portugués, de sus libros más conocidos, se suman a la exposición. En las salas 15 y 16 se exhibirá la muestra fotográfica titulada “Ciro Alegría, 100 años”, preparada por la Comisión Especial del Centenario del Nacimiento de Ciro Alegría del Congreso de la República, con la curaduría de Dora Varona, presidenta de la Casa de la Cultura Ciro Alegría, quien además prestó las valiosas imágenes de su archivo personal y preparó los textos que acompañan las fotografías. La exposición permite apreciar las vivencias del escritor durante sus primeros años de existencia en Quilca (La Libertad), rodeado de su familia, la gente sencilla del campo y el medio ambiente andino. También puede verse al padre del indigenismo con sus coetáneos de “La Bohemia de Trujillo”. Las fotos en Lima dan cuenta de su actividad periodística y política, que lo llevó a sufrir presión y posteriormente la deportación a Chile, país en donde sus libros La serpiente de oro (Premio Nascimento, Chile, 1935) y Los perros hambrientos (Premio Zig-Zag, Chile, 1938), obtuvieron múltiples reconocimientos. Facetas de su vida literaria como los encuentros con grandes figuras de la literatura mundial, entre los que destacan Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, José María Arguedas; y de su vida familiar, acompañado de su esposa y sus hijos, son parte central de la exposición. Respecto a su militancia en Acción Popular, partido político que lo llevó al Parlamento, se aprecian vistas con el ex presidente Fernando Belaúnde Terry, Luis Bedoya Reyes y otros destacados políticos de la época. Las exposiciones se inauguran el miércoles 17 de febrero, fecha en la que se conmemoran 43 años de su partida, a las 7 de la noche, con un acto cultural en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana, que será presidido por el presidente del Perú, Alan García; Dora Varona, presidenta de la Casa de la Cultura Ciro Alegría; Karen Calderón, directora de la Casa de la Literatura Peruana, y el presidente de la Academia Peruana de la Lengua (http://academiaperuanadelalengua.org), Marco Martos. Las muestran estarán abiertas al público desde el 18 de febrero al 17 de abril, de 9:30 de la mañana a 7:30 de la noche. El ingreso es libre. Fuente: Casa de la Literatura Peruana *** Museo de Arte de San Marcos celebra cuatro décadas de existencia El Museo de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (MASM, http://www.ccsm-unmsm.edu.pe/arte), uno de los más antiguos y prestigiosos del Perú, que dirige el poeta Germán Carnero Roqué, celebra sus 40 años con la presentación de la muestra Colección de Arte Contemporáneo del Museo de Arte de San Marcos, exhibición que bajo la curaduría de Juan Peralta realiza un recorrido por el arte peruano. La colección cuenta con más de un centenar de piezas, de diferentes registros: pintura, grabado, escultura, instalación y dibujos. No sólo se exhibirán al público las piezas clásicas de la colección sino también las donaciones más recientes, que comprenden obras de los más destacados artistas plásticos peruanos, como Enrique Camino Brent, Manuel Pantigoso, Fernando de Szyszlo, Carlos Revilla, Rafael Hastings, Ramiro Llona, Gerardo Chávez, José Tola, Enrique Polanco, Moiko Yaker, Alberto Quintanilla, Leslie Lee, Lika Mutal, Piero Quijano, Natalia Iguiñiz, Fernando Bryce, Haroldo Higa y Rember Yahuarcani. Para una mejor organización de la información, se ha visto conveniente la separación de las obras por décadas. Si bien la muestra comprende obras desde los años 60 hasta la década del 2000, también se han considerado piezas que forman parte de la colección y que corresponden a períodos anteriores, pero que debido a su importancia es necesario tomar en cuenta dada la amplitud del término “arte contemporáneo”. Tal es el caso de las obras de José Sabogal, Julia Codesido, Camilo Blas, Alejando González Trujillo “Apurimak”, Lajos D’Ebneth, Eduardo Moll, Teodoro Núñez Ureta, Venancio Shinki y David Herskovitz, entre otros. De las décadas del 60 y 70, marcadas por el desarrollo de los Salones Nacionales de Arte y en el contexto de la dictadura militar, podrán verse las obras de Regina Aprijaskis, Carlos Fernández Huiman y Tilsa Tsuchiya. De la década del 80, época que significó el retorno al sistema democrático y el inicio de una etapa de violencia subversiva y militar, podrán verse los trabajos de Eduardo Tokeshi, Jaime Romero, Herbert Rodríguez, Johanna Hamann, Carlos Runcie Tanaka, Luz Letts, Antonio Pareja, Taller NN y Huayco, entre otros. De la década del 90, que representó una dictadura civil a cargo de Alberto Fujimori, el control político-militar por parte de una cúpula militar y el término de la acción terrorista, destacan las obras de Martín Moratillo, Giuliana Migliori, Eduardo Llanos y Miguel Aguirre. Finalmente, de la década del 2000, periodo que marca la consolidación de la democracia y la apertura a un mercado occidental en el marco de un modelo económico neoliberal, figuran las obras de Joselito Sabogal, Juan Diego Vergara, Christian Bendayán, entre otros. El Museo de Arte de San Marcos (entonces Museo de Arte e Historia) fue fundado en febrero de 1970 gracias a la gestión del historiador de arte doctor Francisco Stastny, quien además fue su primer director. Entre sus notables fondos destaca la Colección de Arte Contemporáneo, cuyas piezas van desde el indigenismo, el realismo, la figuración, el surrealismo, la abstracción, el pop y el op art, y el no objetualismo, entre otras corrientes. Muchas de estas obras provienen del Salón Nacional de Artes Plásticas, evento organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), entre los años 50 y 70, actividad que cumplió un rol importante en la promoción de la creatividad artística contemporánea. En el marco del cuadragésimo aniversario de su creación, el MASM ha fomentado la presentación de su patrimonio, que pudo apreciarse en dos importantes exposiciones: “Miradas alternas: visiones y discursos en la Colección de Arte Popular del Museo de Arte de San Marcos” (agosto-noviembre, 2008) y “Retratos. Siglos XVI-XX” (mayo-agosto, 2009), muestra que recoge una selección de la más importante colección peruana de retratos de catedráticos y rectores de la Universidad. La muestra se inaugura el miércoles 17 de febrero a las 7:30 de la noche (ingreso con invitación), y estará abierta al público a partir del 18 de febrero, en las salas de exposición del Museo de Arte (segundo piso del Patio de Letras) del Centro Cultural de San Marcos-La Casona (avenida Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario). El horario de atención es de lunes a sábado entre 10 de la mañana y 1 de la tarde y entre 2 y 5 de la tarde. La entrada es libre. Fuente: MASM *** Arranca Feria del Libro de Minería con Chile y Michoacán como invitados La 31ª Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (http://feria.mineria.unam.mx), que tiene como invitados de honor a Chile y Michoacán, con motivo del bicentenario de la Independencia realizará un encuentro literario en el que participarán 40 destacados historiadores, poetas y narradores chilenos y mexicanos, entre los que figuran Carlos Fuentes, Jorge Edwards —Premio Cervantes 1999— y Oscar Hahn —Premio Casa de América 2006, en poesía. Más de un millar de actividades se desarrollarán del 17 al 28 de febrero, como ciclos dedicados a la poesía, la crisis económica y la biodiversidad, así como mesas redondas, conferencias y presentaciones de libros. Asimismo, dentro del programa de efemérides, in memoriam y de cumpleaños, se conmemorará a Juan de Dios Peza, Elías Nandino, Mark Twain, Concha Urquiza, José Lezama Lima, Jean Genet, Manuel Payno, Luis G. Basurto, José Rubén Romero y Héctor Azar, y se evocará la obra literaria de Mario Benedetti, Alejandro Rossi, Macario Matus y Francisco Ayala García-Duarte, entre otros. En la feria también se celebrarán los cumpleaños de los escritores Margo Glantz (DF, 1930); María Luisa Mendoza, La China (Guanajuato, 1930); René Avilés Fabila (DF, 1940), y el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma (DF, 1940). Este último presentará sus libros más recientes: Las piedras negadas: de la Coatlicue al Templo Mayor y Teotihuacán. Durante la presentación de la feria del libro, el pasado 4 de febrero, el embajador de Chile en México, Germán Guerrero, señaló que los dos países gozan de una rica tradición de ayuda mutua. Prueba de ello es el acuerdo estratégico de cooperación único en el mundo. A su vez, el titular de la Secretaría de Cultura del gobierno de Michoacán (http://www.cultura.michoacan.gob.mx), Jaime Hernández Díaz, expresó que 2010 es un año sin duda importante en la memoria y configuración de la nación mexicana moderna que tiene raíces profundas en la historia, en un país con celebraciones centenarias de su Independencia y Revolución; “ofrece a Michoacán y a los michoacanos la oportunidad de mostrar algunos pasajes fundamentales en la construcción de un pueblo que soporta la identidad en su historia, en su agitada vida social y en su riqueza cultural”. “Dos luchas importantes en la definición del rostro nacional, que hacen eco en la vasta historia de Michoacán, cuna de movimientos históricos que ante la propuesta de ediciones especiales, nos permitirá abrir la ventana de sus escritores e investigadores, por lo que se presentarán títulos frente a la tradición literaria y a la memoria histórica de México”. En la conferencia de prensa, a la que asistió el director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), José Gonzalo Guerrero Zepeda, el vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem, http://www.caniem.com), Victórico Albores Santiago, aseveró que el valor de venta generado en 2009 durante la feria de Minería que corresponde exclusivamente a libros, ascendió a más de 14 millones de pesos, según una encuesta realizada ese año. No obstante, el director del encuentro, Fernando Macotela, precisó que no todas las editoriales dieron a conocer sus cifras de ventas. La feria se realizará del 17 al 28 de febrero en el recinto de la calle Tacuba 5, Centro Histórico, de lunes a viernes de 11 a 21 horas, y sábados y domingos de 10 a 21 horas. La entrada tiene un costo general de 15 pesos y 10 pesos para personas de la tercera edad, profesores, estudiantes con credencial y niños de seis a 12 años. Fuente: La Jornada *** Documental dirigido por un venezolano participa en muestra en Quebec La deriva dulce de un niño de Petit-Goâve (http://www.laderivedouce.com), el largometraje documental dedicado al escritor haitiano Dany Laferrière, participará en la vigésima octava edición del Rendez-Vous du Cinéma Québécois (http://www.rvcq.com), según informó su director, el cineasta venezolano Pedro Ruiz. La película de 95 minutos muestra un viaje íntimo sobre la obra y el imaginario del escritor y periodista haitiano, radicado en Quebec, Dany Laferrière, uno de los creadores literarios más originales de los últimos diez años. Nacido en 1953 en Puerto Príncipe y radicado en Canadá después de 1976, Laferrière es ganador del prestigioso premio de literatura Médicis, en Francia. El documental lo sigue a través de una docena de ciudades, entre ellas Montreal, París, Nueva York, Puerto Príncipe y el mítico pueblo de pescadores de Petit-Goâve. La cinta se proyectará en Montreal, Canadá, a las 5 de la tarde del 19 de febrero, en la sala de la Oficina Nacional de Filmes, y luego de la proyección la animadora de televisión Marie-France Bazzo y el propio escritor Dany Laferrière animarán un periodo de preguntas y respuestas que intercambiarán con el público asistente. Considerado por la crítica quebequense como uno de los mejores documentales del año, La deriva dulce de un niño de Petit-Goâve resultó finalista en el renglón mejor película del festival Reencuentro Internacional de Documental de Montreal, y fue además ganadora del premio del público 2009 en dicho festival, como informáramos en nuestra edición 223 (http://www.letralia.com/223/1121ruiz.htm). Fuente: Pedro Ruiz *** Poesía de tres estados venezolanos se reunirá en Maracay Este sábado 20 de febrero, a partir de las 4 de la tarde, se realizará en el Centro Cultural Higuaraya Capanaparo, ubicado en la Maestranza César Girón de Maracay (Aragua, Venezuela), el II Encuentro de Escritores y Poetas de los estados Aragua, Carabobo y Cojedes, como parte de las actividades programadas para el presente mes por la Red de Escritores de Venezuela Capítulo Aragua. En el evento, denominado “Un día por la poesía”, participarán por el estado Aragua tanto escritores noveles como de dilatada trayectoria, entre los cuales se encuentran Erasmo Fernández (http://www.letralia.com/firmas/fernandezerasmo.htm), Amanda Reverón (http://www.letralia.com/firmas/reveronamanda.htm), Alejandro Ramírez, Yadira Pérez (http://www.letralia.com/firmas/perezyadira.htm), Manuel Cabesa (http://www.letralia.com/firmas/cabesamanuel.htm), Isabel Rivas (http://www.letralia.com/firmas/rivasisabel.htm), Leonardo Maicán (http://www.letralia.com/firmas/maicanleonardo.htm), Skarlet Boguier, César León, Rafael Ortega (http://www.letralia.com/firmas/ortegarafael.htm), Roberto Santana y César Blanco. La coordinación de la actividad está a cargo de Alejandra Guillén y Guillermo Cadrazco (http://www.letralia.com/firmas/cadrazcoguillermo.htm), quienes informaron que el encuentro poético contará con el acompañamiento musical de Sandino Marín y Reynold Tortoló. Al finalizar la lectura, los asistentes podrán compartir inquietudes y plantear sugerencias a los autores invitados. *** Eduardo Liendo, Edda Armas y Sinar Alvarado dictan talleres en Caracas La librería Kalathos anunció el inicio de su ciclo de talleres a partir de este mes de febrero, en su sede de Los Galpones de Los Chorros, en Caracas. Este ciclo está compuesto por tres talleres: “El torno al oficio de escritor”, dictado por Eduardo Liendo; “Caballete poético”, a cargo de Edda Armas (http://www.letralia.com/firmas/armasedda.htm), y “Ocho movimientos, un taller de no-ficción”, por Sinar Alvarado. En el primer taller, “En torno al oficio de escritor”, Liendo hablará a los participantes sobre temas como la condición del lector, la voluntad de creación, la voluntad de estilo, la investigación, la capacidad de observación, la imaginación, el oficio de vivir, técnicas narrativas, los medios, los derechos de autor y las contingencias del oficio. Se desarrollará del 23 de febrero al 20 de abril entre 10 de la mañana y 12 del mediodía. “Caballete poético”, el taller que dictará Armas, ayudará a los participantes a definir si son escritores o lectores de poesía; definir sus gustos poéticos; identificar aspectos como la inspiración o el oficio, las metáforas, la sensorialidad o el ritmo; recursos técnicos de la escritura, formas del poema; autores y poemas claves; el tiempo para el poeta, y otros temas. Las sesiones serán del 25 de febrero al 22 de abril. El tercer taller, “Ocho movimientos, un taller de no-ficción”, a cargo de Alvarado, consta de ocho sesiones: “El arte de frecuentar”, “Dímelo en la calle”, “Cuestión de forma”, “Entradas y postres”, “¿Dónde estamos?”, “Señas particulares”, “Si lo tienes, muéstralo” y “A mi manera”. Se realizará del 21 de febrero al 24 de abril. Todos los talleres tienen un cupo máximo de 10 personas, una duración de 8 sesiones (entre las 10 de la mañana y las 12 del mediodía) y un costo de 600 bolívares. Los interesados pueden solicitar mayor información o realizar su inscripción mediante el teléfono (0212) 6605658 o el correo electrónico alopezo@cantv.net. Fuente: Ficción Breve Venezolana *** Publicado el último volumen de las obras completas de Clarín El próximo lunes 22 de febrero verá la luz el último tomo de las Obras completas del español Leopoldo Alas “Clarín”, volumen que aparte de contener el índice general de la colección, reúne las cartas enviadas por el autor a amigos, a críticos literarios y a su esposa, Onofre García Argüelles. Así lo anunció el pasado viernes 5 de febrero el investigador Jean François Botrel, una de las máximas autoridades mundiales en la figura de Clarín, y a quien ha correspondido precisamente la edición de este tomo. El trabajo de Botrel, titulado Epistolario e índices, congrega 486 cartas pacientemente buscadas y transcritas por distintos estudiosos de Clarín. Están dirigidas a 74 corresponsales, “pero fácilmente se puede observar que más de la mitad fueron remitidas a Pérez Galdós, Sinesio Delgado, Fernández Lasanta y Menéndez Pelayo”, advierte Botrel, quien explica que no sólo se publican misivas completas. Debido a su interés Botrel ha reunido para la causa algunos extractos o citas de cartas más extensas, que no han podido ser recuperadas en toda su magnitud. El libro se cierra con los índices onomásticos de las obras completas que remiten en primer término a los personajes reales; en un segundo, a los personajes de ficción, y finalmente, a las instituciones y periódicos. Esta labor que culmina tras siete años las Obras completas de Clarín, a cargo de Ediciones Nobel (http://www.edicionesnobel.com), parte con La regenta. Su texto, acompañado con los dibujos originales de Juan Llimona, cuenta con la experiencia y el conocimiento de otra autoridad en la materia, el profesor emérito de la Universidad de Oviedo (http://www.uniovi.es) José María Martínez Cachero, quien firma no sólo el prólogo de la edición, sino también una semblanza biográfica. El tomo II devuelve al presente otra de las obras más conocidas de Clarín, Su único hijo, además de otros fragmentos narrativos. En este caso la edición es del profesor de la Universidad de Valencia (http://www.uv.es) Juan Oleza, que reúne otras piezas como Speraindeo, Las vírgenes locas, Mosquín, Sinfonía de dos novelas, Cuesta abajo y Tambor y gaita. Otra de las firmas con que cuenta esta colección es la de la hispanista estadounidense Carolyn Richmond. A ella se debe la compilación de relatos de novela corta y textos sin género determinado y al profesor Laureano Bonet, de la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu), el tomo dedicado a la crítica. Por otro lado, el profesor de la Universidad de Toulouse (http://www.univ-tlse2.fr), Yvan Lissorgues, además de compilar con Botrel todos los artículos que Clarín publicó en prensa (tomos del V al X), firma la biografía definitiva del autor asturiano. Fuente: El Comercio *** Realizarán en Caracas la semana del Premio Uslar Pietri Del 24 al 26 de febrero se realizará en Caracas la Semana del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri (http://premioiberoamericanouslarpietri.wordpress.com), un conjunto de actividades organizadas por la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri (http://www.casauslarpietri.com) y la Universidad Metropolitana (Unimet, http://www.unimet.edu.ve), y en la que participarán los jueces del certamen, los escritores Jorge Carrión, Miguel Gomes y Francisca Noguerol. El evento, cuyas actividades serán de entrada libre y gratuita, servirá de antesala al anuncio del veredicto de la primera edición del premio, que dotado con 25.000 dólares ha recibido 106 obras provenientes de 16 países. Creado en homenaje al escritor venezolano Arturo Uslar Pietri (Caracas, 1906-2001), el galardón se otorga este año en el género novela. El miércoles 24 a las 4:30 de la tarde tendrá lugar, en el Auditorio de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), la conferencia “La literatura iberoamericana del siglo XX”, donde Jorge Carrión explorará, a través de la obra de Enrique Vila-Matas, Roberto Bolaño, Pedro Lemebel, Mario Bellatin, Manuel Vilas, César Aira, Cristina Rivera Garza y Agustín Fernández, el territorio donde el escritor/artista trabaja en las coordenadas del espectáculo, de la auto-ficción, de lo real como ficción y viceversa, de la escritura como gesto y del registro audiovisual de la experiencia literaria. La siguiente conferencia “Telurismo, vanguardia y tiempo literario en Rómulo Gallegos”, estará a cargo de Miguel Gomes, quien reflexionará sobre las particularidades de la narrativa de la tierra en el campo cultural hispanoamericano, tomando como ejemplo las transacciones que se producen en la novela Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, entre el lenguaje del regionalismo y las tendencias vanguardistas que se consolidan en la década de 1920. Al finalizar las conferencias se hará la presentación del libro de ensayos La realidad y el valor estético: configuraciones del poder en el ensayo hispanoamericano, de Miguel Gomes, que publicado por la Editorial Equinoccio (http://www.equinoccio.cultura.usb.ve) de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve), será presentado por Oscar Rodríguez Ortiz. El jueves 25 a las 5:30 de la tarde, las actividades continuarán en la sede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid, http://www.aecid.es/web/es/oces/VENEZUELA_OTC.35.html), en la avenida Mohedano de La Castellana, con la conferencia “Líneas de fuga: el triunfo de los híbridos en la última literatura en español”, donde la escritora Francisca Noguerol abordará la importancia que ha adquirido en la última literatura en español un tipo de texto híbrido, a medio camino entre el ensayo y la novela, marcado por la fractilidad, la autoficción y la voluntaria indistinción entre realidad y ficción. Finalmente, el viernes 26 se anunciará el veredicto del jurado, presidido por Carlos Pacheco, e integrado por María del Pilar Puig, Francisca Noguerol, Miguel Gomes, y Jorge Carrión. La rueda de prensa en que se hará el anuncio tendrá lugar a las 10:30 de la mañana en la Casa Uslar (avenida Los Pinos, Nº 49, La Florida). Ese mismo día, a las 5:30 de la tarde, la Aecid albergará un conversatorio sobre la actual literatura iberoamericana, con la participación de Jorge Carrión y Francisca Noguerol. El Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri es patrocinado por la Universidad Metropolitana y la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri y cuenta, en esta oportunidad con el auspicio del Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (Ceias), el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), la Corporación Andina de Fomento (CAF, http://www.caf.com), la Embajada de España en Venezuela (http://www.maec.es/embajadas/caracas/es/home), la Aecid, la Escuela de Letras de la UCV, la USB y su Fondo Editorial Equinoccio, la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve), la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve), el Círculo de Escritores de Venezuela (http://www.circulodescritoresvenezuela.org), la revista Entre Socios y las empresas Datacopia (http://www.datacopia.com.ve) y Manpa (http://www.manpa.com.ve). El Premio Iberoamericano Uslar Pietri fue creado el año pasado con el objetivo de estimular la creación literaria de habla castellana, así como rescatar los valores humanos a los que el ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 1991 se dedicara a difundir por diversos medios de comunicación. Cada año estará dedicado a un género diferente, y si en 2009 comienza con novela, 2010 será para cuento, 2011 para poesía, 2012 para ensayo y 2013 para dramaturgia; es decir, los géneros que el propio autor de La visita en el tiempo cultivara a lo largo de su carrera escritural. Fuente: Casa Uslar Pietri *** Talleres literarios y artísticos dictarán en Caracas A partir del 27 de febrero inicia un nuevo ciclo de talleres de la Universidad Metropolitana (Unimet, http://www.unimet.edu) y el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea, http://www.icrea.org.ve), concebido pensando en la formación de la escritura y la creatividad a través de la experiencia práctica y teórica. Esta variada oferta es conducida por profesionales y artistas de destacada trayectoria. El primer ciclo de talleres Unimet/Icrea de este año comienza el 27 de febrero con “Arte no convencional”, dictado por Carlos Zerpa. En cuatro sesiones se despejarán interrogantes como qué es un performance o cuál es la diferencia entre una instalación y una escenografía, buscando fomentar el estudio, la realización, la aproximación, la observación y el entendimiento de este tipo de arte contemporáneo. Roberto Echeto (http://www.letralia.com/firmas/echetoroberto.htm) ofrece “El arte de la crónica no periodística” desde el 6 de marzo. El propósito de este taller se basa en estudiar las distintas posibilidades expresivas que permite el género y las herramientas de escritura provenientes de la narrativa, del ensayo, del periodismo y de “la calle” que son necesarias a la hora de escribir crónicas; los participantes escribirán sus propias crónicas y las analizarán en clase. También el 6 de marzo inicia “Miramientos poéticos”, taller en el que Edda Armas (http://www.letralia.com/firmas/armasedda.htm) acercará a los asistentes al hacer poético, como lectores y como escritores. A través de un paseo ilustrado por poemas y poetas esenciales, sentará las bases para reconocer las claves de la estructura de este género literario. A partir del sábado 20 de marzo Joaquín Ortega ofrecerá cuatro sesiones de “Humor audiovisual” a todos aquellos interesados en la comprensión, escritura y ejercicio del humor como género literario. Un recorrido histórico y comparativo por sus exponentes escritos, orales y audiovisuales permitirá comprender la lógica de la construcción del chiste. Ofrecer información sobre los pasos a seguir para la construcción de un guión de cine y sobre los elementos que permiten darle forma y depurar las ideas son los objetivos del taller que dicta Robert Gómez desde el 20 de marzo: “Introducción al guión cinematográfico”. Todos los talleres se dictarán los días sábados de 9 de la mañana a 12 del mediodía en la Universidad Metropolitana; al finalizar, se otorgará certificado de asistencia. Quienes deseen conocer más detalles sobre los talleres y el proceso de inscripción, pueden llamar a los teléfonos (0212) 2403521, 2659491 y 2668497, o escribir a talleresunimet-icre@unimet.edu.ve. Fuente: Icrea *** Dos libros presentará la venezolana Delia Rengifo en las Baleares La venezolana Delia Rengifo (http://www.letralia.com/firmas/rengifodelia.htm) presentará en marzo próximo dos libros en Ibiza, Islas Baleares (España). Se trata del poemario Las manos del tiempo, ganador del premio Crónica Latina 2009, y del poemario infantil ilustrado Cantares de Delita. Ambas presentaciones tendrán como marco el III Encuentro Internacional de Literatura “Ibiza Puerto Mediterráneo del Libro”, que se celebrará del 17 al 21 de marzo en la capital de las islas con una lectura inaugural a cargo del poeta leridano Joan Margarit, mientras que la lectura de clausura será pronunciada por el poeta chileno Raúl Zurita (http://www.letralia.com/firmas/zuritaraul.htm). Las manos del tiempo será presentado en el acto de entrega del premio Crónica Latina 2009 a Rengifo el viernes 19 de marzo a las 21 horas. La actividad, moderada por Carles Fabregat, se realizará en el Club Diario, al término del II Festival Internacional de Poesía de Ibiza, en el que además de la autora venezolana participarán el ecuatoriano Diego Velasco y el ibicenco Ben Clark. El domingo 21 a mediodía, y durante las Jornadas de Literatura Infantil del encuentro, Rengifo presentará su poemario infantil Cantares de Delita, que ha sido editado por Gráficas Lauki, de Venezuela. El libro es ilustrado por Raúl Díaz. “Rengifo es muy versátil en la estructura formal de los poemas, los hay muy cortos, con aire oriental, que tienen una fuerza extraordinaria, como una sacudida terminal, y otros que especulan con un neomodernismo agudo”, ha dicho en el prólogo de Las manos del tiempo el doctor Ernesto Kahan, ex vicepresidente de la Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, entidad que obtuviera en 1985 el Premio Nobel de la Paz. |||||||||||||||||||| ESPECIAL: ALÍ CHUMACERO |||||||||||||||||||| “En una tradición como la mexicana, llena de obras desoladas, la de Chumacero es una de las más”. Con estas palabras presentaba al poeta, hace treinta años, el también poeta Marco Antonio Campos, en un “examen de Alí Chumacero” que ha sido recuperado para este especial por el escritor Mario Meléndez. Autor singular y austero, gran conocedor del devenir poético mexicano e iberoamericano, Chumacero es retratado por Campos en distintas épocas, en dos textos sobre su vida y su obra y en dos entrevistas en las que el lector podrá apreciar su vasta dimensión humana. Finalmente, Meléndez ha seleccionado para los ojos de la Tierra de Letras algunos de los poemas que han contribuido al merecido prestigio de este autor. === Examen de Alí Chumacero Marco Antonio Campos ===================== Alí Chumacero ha sido uno de los poetas más extraña e injustamente relegados en los últimos años. He explicado alguna vez motivos de ese probable destierro del que el mismo Chumacero es un poco culpable: no dicta conferencias, no da lecturas, no concede entrevistas, no cae en cualquier tipo de propaganda que quizás ayude a la proyección personal pero en nada a la obra. Hay otras causas de ese alejamiento pero debemos buscarlas dentro de su misma poesía. La primera de ellas es que ésta no se da a la primera lectura y para comprenderla o valorarla —hasta donde es posible comprender y valorar la poesía—, exige esmeradas relecturas. Sólo así, entiendo, podemos más o menos desentrañar matices, ambigüedades, sugerencias, insinuaciones, reticencias: ese follaje de significaciones que un poeta hermético suele ofrecer al lector, si por hermético no entendemos verdadero. Su lenguaje, de tan concentrado, hace que en muchos poemas no sólo cada verso sino aun cada vocablo tenga función dentro del discurso, siendo prácticamente imposible, sin su deterioro o anulación, eliminarlos. A otros poetas podemos arrancarle versos, fragmentos y aun poemas y creer que hacemos bien o ganan con eso. Llevarlo a cabo con Chumacero es agresión directa porque el verso se incrusta exactamente en el poema. Podrá gustarse o no de su poesía, podrán chocar o no los versos, pero sus detractores, si los hay, no pueden herirle con dos acusaciones: negligencia e inutilidad. En el prólogo a Poesía en movimiento, Octavio Paz esgrimía: “Concentrada, reconcentrada, encerrada en un lenguaje de escamas y suntuosas opacidades, rotas aquí y allá por centelleos, la poesía de Chumacero es una liturgia de los misterios cotidianos: el velorio, el salón de baile, la alcoba de los amantes, el cuarto del solitario. Sitios públicos, sitios secretos, lugares de la infamia o de la consagración”. Cierto, pero esos “lugares de la infamia o de la consagración” sólo aparecen en su último libro (Palabras en reposo). En ese sentido, en el de resumir a otros poetas, más que descubridor o iniciador; Chumacero es una culminación. Tablada o el mismo Paz abrieron o abren caminos que poetas de nuestra lengua o de otras lenguas han aprovechado o aprovecharán: su obra es abierta. En cambio la poesía de Chumacero se enconcha, se retrae, se cierra. Eso probablemente sea otra causa del alejamiento de las mesas de trabajo de los lectores de las nuevas generaciones, que de cualquier forma se distinguen por otras virtudes, pero no por su afición a las dificultades de la lectura. No importa, insisto: Alí Chumacero, y qué bueno, es de los poetas que pueden prescindir de lectores y críticos circunstanciales. Xavier Villaurrutia, siempre fino, siempre preciso, anotaba en su prólogo a la poesía de Efrén Rebolledo sobre la necesidad de seleccionar a ciertos poetas mexicanos que, de esa forma, ganarían en la consideración del lector, y citaba a Díaz Mirón, Othón, Nervo, Tablada. Asimismo añadía que, por “la brevedad y concentración de su obra, Ramón López Velarde es un poeta que resiste a la lectura de sus poesías completas o casi completas”. Este sería el caso de Chumacero, que, salvo pocos poemas de Páramo de sueños (quizá los más villaurrutianos) y menos de Imágenes desterradas, se trata de una obra que podríamos compararla con un diamante: casi no es posible quebrarla, y si se hace, parece quebrarse toda ella. Su avara obra, reunida en tres pequeños libros, es un solo poema, y da, como pocas obras de nuestros poetas, una visión de unidad: imagen de arco iris en un fondo de oscuridad. Chumacero publica su primer libro, Páramo de sueños, en 1944, a la edad de 26 años, pero como recuerda José Emilio Pacheco, un buen número de esos poemas se usaron como suplemento en el número que cierra el primer año de Tierra Nueva, la revista fundada por José Luis Martínez, Jorge González Durán, Leopoldo Zea y el mismo Alí. Páramo de sueños mostrará raíces y persistencias de lo que será su trabajo poético: el amor, la muerte, el sueño, la soledad, la sombra, el espejo, el otro, si bien en su último libro rompe con algunos de estos temas, o en su defecto, los trata de otra forma. Aun si Páramo de sueños es un saldo de cuentas con sus acreedores (Rilke, Villaurrutia, Gorostiza, Cernuda, clásicos españoles) se observa una voz, si no nueva, por lo menos distinta: una voz a menudo desolada, que no hablará, salvo en momentos excepcionales, de alegrías de la vida. Se ha subrayado (Chumacero mismo lo reconoce) la influencia de Villaurrutia en su poesía, en especial en Páramo de sueños. Sí. Además de la referencia concreta en versos evidentes o en algunos juegos de palabras, hay dos peculiaridades de la lírica villaurrutiana que Chumacero aprende y aprovecha: por un lado, la concentración, y por el otro, la flexibilidad del verso. Ya he dicho cómo se manifiesta esa concentración verbal que nos impide prescindir no sólo de versos sino aun de palabras; a su vez, la flexibilidad se manifiesta sobre todo en esa suerte de acordeón, esa manera de encabalgar, es decir, esa manera de detener y recortar las imágenes hasta petrificarlas y verlas. Podríamos hallar otros nexos, como por ejemplo la desolación de ambas obras poéticas, pero eso es accidente humano, coincidencia o confluencia temática, y no influencia directa o indirecta. Para valerme de una visualidad siempre de moda, la poesía de Villaurrutia, o al menos la mayor parte, es nocturna; la de Chumacero, crepuscular. Villaurrutia parece mirar todo el tiempo en el bosque los oscuros árboles del sueño, de la muerte y del amor sombrío y naturaleza y objetos se oscurecen por obra y gracia de su pluma: habla de la rosa, pero de “la rosa del humo, la rosa de ceniza, la negra rosa de carbón diamante” y el mar es un mar “sin viento, ni cielo, sin olas, desolado”. Chumacero también, pero entre los árboles del bosque está la iluminadora presencia o el recuerdo de la mujer, si bien (observa José Emilio Pacheco valiéndose de versos del mismo Alí) “en el cuerpo de la ‘funesta amante’ ya se respira el sabor del sepulcro”. Quizás una imagen que nos ayude a definir en buena medida la lírica de Alí sea el significativo título de una sección de Páramo de sueños y de uno de sus mejores poemas: “Amor entre ruinas”: el sol en medio de la devastación. En este libro, Alí explora lo que es para él nuestra condición: la vida es juego de espejos, sueño, ilusión, polvo, desamparo, soledad. En una tradición como la mexicana, llena de obras desoladas, la de Chumacero es una de las más. El amor es parte esencial en la obra de Alí, y en él descubre el dolor, la tristeza, la máscara de la muerte, instantes refulgentes, y sobre todo, vaya lo adversativo, conoce la salvación. La gran, quizá la única justificación parece hallarla en el cuerpo abierto de la mujer. En Páramo de sueños (1944) pero más en Imágenes desterradas (1948), el amor es el vértice, y en momentos, el vórtice. En el antedicho poema “Amor entre ruinas” la fervorosa amante acaba siendo y reconociéndose imagen de la muerte: es vino de túmulo, sabor precipitado en ala, aliento mudo. En los siguientes versos (los dos últimos tienen resonancias clásicas de los siglos de oro españoles) podríamos ver ese instante efímero y escaldante donde se encuentran y se rompen para siempre el amor y la muerte: ...desnuda y silenciosa caes con lentitud de aroma en la penumbra, hecha rumor del tacto bajo la sábana que como lluvia transformada en rocío desciende sobre el pétalo y nos erige, diáfanos, ya para siempre espuma, aliento derrotado, más rescoldo que cauce o alarido, más ceniza que humo, más sombra, más desnudos. En mi concepto el mejor Chumacero no está en los sonetos ni en los poemas cortos, sino en los poemas de mediana extensión y más que nada en los largos, si bien estos últimos se cuentan con los dedos de la mano: “Amor entre ruinas”, “El responso del peregrino” y “La noche del suicida”. Casi me atrevo a afirmar que mientras perviva la sensibilidad poética de las generaciones, uno de los poemas que no perderá del corazón del hombre y conservará en el aire el vuelo, será el segundo. En el “Responso” encontramos dentro de una triste atmósfera religiosa la presencia profana de la mujer. Aquí es donde mejor se explicaría la síntesis de erotismo y profanación de que Paz hablaba. Pero esta profanación se dibuja sobre una suerte de paisaje, israelí o cristiano, con recreaciones bíblicas y referencias griegas y católicas. El hombre ha sido, es y será polvo y la vida es sólo vanidad de vanidades, y donde vemos con ojos pasmados y enamorados el claroscuro de la mujer. No sé si Chumacero sea siquiera religioso, pero es evidente el nexo en su visión del mundo y del hombre con la de la Biblia. Además de la música que puebla algunos de sus poemas, las Sagradas Escrituras le sirven de puente de reflexión o recurso estético. Quizá nos ayuden dos citas de sus versos para relacionar y ejemplificar su percepción de nuestra condición humana. En la primera habla de: “...la desolada tierra de mi carne, / donde la libertad del hombre es sombra / y los muertos entierran a sus muertos”; en la otra: “...convencido / de existir en la vida de mi piel / habitando el sepulcro de mi cuerpo”. Como grabaron inolvidablemente en sus versos Santa Teresa y San Juan de la Cruz, el hombre vive muriéndose en el cuerpo, enterrado en la “carne triste”, “llorando sobre un cadáver condenado a muerte”; Chumacero (sería la distinción), sólo se aparta de esta condenación en el encuentro con el cuerpo femenino, donde importa al poseerlo más el gozo y no la reproducción, el instante iluminador y no el acto mecánico y casi obligatorio. Pero Chumacero no se halla en el primer día de la Creación descubriendo con ojos azorados las maravillas del jardín. No. Él está a diario en el día de la Caída: cuando el hombre ha conocido el pecado y se sabe irremisiblemente condenado al sufrimiento y a la muerte. Si bien, como dije, sus mejores poemas son los largos, Chumacero destaca asimismo en poemas de mediana extensión perpetrando delgadas estructuras musicales. Para reunir en una imagen auditiva la musicalidad de su poesía podemos decir que la lectura de sus poemas nos hace pensar que asistimos a un concierto sin grandes disonancias y contrastes, y donde la melodía, profunda y melancólica, proyecta a nuestra mente imágenes sombrías con penetrantes destellos esporádicos. Debo añadir al menos dos cosas en cuanto a la temática de su último (gran) libro, Palabras en reposo (1956), que rompen con los libros anteriores. Ya he hecho notar una al referirme a la cita de Paz sobre los sitios públicos y secretos que enunciaba. La otra es sobre las personas que habitan el libro y cohabitan en él, y quienes son, si no marginales, sí asociales, o bien los que son señalados, en voz baja o a sus espaldas, por una sociedad represiva y severa: el hijo natural, el viudo, el solterón, la adúltera, el solitario, el perezoso, y aun, después de la muerte, el suicida y la virgen fallecida. En el dibujo cotidiano que traza Chumacero de estos seres parece reconocer espejos donde se reflejan desolaciones semejantes. Esto podría hacernos creer que Palabras en reposo es su libro menos personal. Hasta cierto punto. Si bien es donde menos habla de sí mismo, o lo que suponemos los lectores que es él mismo, no por ello se aleja de sus obsesiones: están allí, pero en figuras de otros. Es el yo social multiplicado de Chumacero, o mejor dicho, el yo que se identifica con personajes señalados con ceniza por la sociedad. La poeta costarricense Eunice Odio refería que en sus “dos primeros libros el poeta anduvo en el alma del hombre; en el último ha ido a vivir con él, a verlo en sus menesteres más sórdidos y humildes, más heroicos y decisivos. Antes Alí era el poeta, y el poeta apartado de todos, que parecía no tener puntos de contacto con el ir y venir; ahora va y viene, pero, como es natural, cada uno de sus gestos está apoyado y determinado por movimientos internos”. Como dice la misma Eunice, en este libro Chumacero “ha salido a la calle” y ha enterrado casi del todo la abstracción. Después de Palabras en reposo Chumacero ha callado, y quizá para siempre. Qué lástima. De cualquier manera, su pequeña obra será reliquia de la poesía mexicana del siglo XX. Al recordarlo, generaciones venideras tal vez citarán como despedida y epitafio los dos últimos versos de su último poema: El huracán cesó y en torno de la estrella Recuerda en mí la soledad su nombre. 1979 === Los dos Alí Chumacero Marco Antonio Campos ======================= A Paul Valéry, igual que a Borges y a Pound, le parecía que el gozo de un poema, de cualquier poema, era del todo independiente del hombre que lo escribió. Pero en todo hay excepciones, y el poeta y ensayista francés las encontró en los casos extraordinarios de Villon y Verlaine. A Valéry le asombraba, tal vez le maravillaba, que poetas de vida criminal y crapulosa tuvieran en muchos de sus versos instantes de una delicadeza y de una dulzura conmovedoras. Eran poetas que, para disfrutar mejor de su obra, se necesitaba conocer algo de su época y de su vida, o al menos, ése es el recado que deja Valéry en el bello ensayo que escribió sobre ellos. Si esta idea la extendemos hacia la tradición mexicana, podríamos decir que hay poetas de los que supimos lo suficiente, como Othón, López Velarde, Pellicer y Sabines, para decir que sus libros son una extensión, o si se quiere, una cifra de sus vidas, como si hubieran buscado dejar con su obra, para decirlo con Ungaretti, “una bella biografía”, o para decirlo con Quasimodo, “la vida de un hombre”. Sin embargo hay casos de admirables obras, como las de Ponce, Gorostiza y Cuesta, en que la poesía nos deja saber apenas de la vida del hombre que la escribió, o como en el caso de Chumacero, que la obra parece ser lo contrario de su personalidad. Los poemas de Chumacero, escritos en la soledad sombría y a la hora de la pesadumbre, poco o nada tienen que ver con el hombre zumbón y afable, o para resumir cordialmente, con uno de los hombres que yo conocí que menos se tomaron en serio pero que pidió también, sin ser muy oído, que los otros no se tomaran en serio. Su obra me hace recordar los cuadros del Caravaggio: entre numerosas sombras se hallan prodigiosos puntos de luz. Entre escaleras como espirales y cuartos como celdas oscuras entran repentinamente a las páginas ráfagas de aire y líneas de una mañana de sol. Para el hombre señalado con ceniza, para el marcado por la caída adánica, para el yo pecador que añorará después de muerto la tempestad, es posible encontrar el amor entre ruinas y la belleza perdurable en la hora de la hora de la mirada verde de una mujer. En la vida diaria Chumacero se pareció más a las proposiciones de deleite que hallamos en los versos de Alceo, de Guillaume de Poitiers o de Khéyyam, que dejó como legado el aire fúnebre de sus propios versos. Epicúreamente Alí amó el sabor del vino, la tersura del cuerpo de las mujeres, el orbe de la danza, las noches alegres que entran en la madrugada, la amistad compartida y el epigrama continuo en la conversación que entra como un estilete de luz sombría en el corazón y el alma. A los 84 años Alí mantiene la fidelidad lúdica de los años de adolescencia. Desde entonces no se ha cansado de reírse del mundo y reírse de sí mismo, huyendo siempre de la tristeza que nos ahoga y de la angustia que roe y mina. Si en algún momento, si en un mañana remoto, no se supiera un solo dato de su vida, si sólo quedara su admirable obra, si alguien se maravillara con poemas perfectos como “Responso del peregrino”, “Monólogo del viudo”, “Vacaciones del soltero”, “Salón de baile” o “Losa del desconocido”, nadie sabría ni imaginaría que quien escribió eso fue un hombre que amó con lealtad pero sin fe religiosa el anverso y el reverso de la moneda que cifra este mundo y a quien le hubiera gustado mirar la tempestad por los siglos de los siglos. Como el personaje faulkneriano de Las palmeras salvajes, Alí podría haber dicho en el ayer del hoy que es mañana: “Entre la pena y la nada, elijo la pena”. 2002 === Entrevista a Alí Chumacero Marco Antonio Campos ================== 1. Primeros poemas. Revistas. Lecturas Escribí en Guadalajara en 1936 mis primeros poemas. Están inéditos, y es su único valor. No tenía intenciones de ser escritor; si es inteligente uno se dedica a otros menesteres: a contador público, a ingeniero, a médico... Llegué a Ciudad de México en junio de 1937. Tenía interés en leer a algunos poetas, particularmente los de la última generación, y en especial los Contemporáneos. Por ese entonces empecé a familiarizarme con la obra de Enrique González Martínez y de los poetas de la generación del 27 española, sobre todo Lorca y Alberti. Desde un principio viví en la capital, contando con la amistad de Leopoldo Zea, Jorge González Durán y José Luis Martínez, con quienes compartí la relación personal y las lecturas. Al llegar a la capital no conocía a ningún escritor. Había venido con la intención de estudiar la preparatoria, pero no me matriculé. Mis hermanos y yo vivíamos con lo que mi padre nos enviaba desde Acaponeta, mi ciudad natal, y habitábamos en un cuarto de vecindad en la calle de Costa Rica, en un barrio cercano a Tepito. Ese estatus social se refleja en mi último libro, que está basado en recuerdos de mis primeros años en Ciudad de México. En 1939, Mario de la Cueva, que era secretario general de la Universidad, le propuso a Jorge González Durán la creación de una revista literaria, que naturalmente editaría la Imprenta Universitaria. La titulamos Tierra Nueva. Leopoldo Zea, Jorge González Durán, José Luis Martínez y yo, asistíamos a la Facultad de Filosofía y Letras, y fuimos discípulos de José Gaos, el gran maestro que vino con el exilio republicano español. Con el apoyo de Mario de la Cueva apareció en enero de 1940 la primera entrega de Tierra Nueva —duraría la aventura quince números— dirigida por los escritores antedichos y yo. Desde su fundación procuramos que sus páginas aprovecharan los escritos de los más jóvenes. Sin embargo, en todos los números, nos apoyamos en una firma de prestigio al frente de la revista (Juan Ramón Jiménez, Alfonso Reyes, Enrique Díez-Canedo, Enrique González Martínez). Fue, me parece, la principal revista para jóvenes escritores, y allí se iniciaron algunos de los mejores que hoy escriben. Taller, la revista que reunía a Octavio Paz, Efraín Huerta, Neftalí Beltrán y Alberto Quintero Álvarez, murió a principios de 1941, en la época cuando se publicaba Tierra Nueva. La diferencia entre una revista y otra es que Taller mantenía una posición política bien definida y Tierra Nueva era exclusivamente literaria. En Taller —otra leve diferencia— publicaban jóvenes de más prestigio. De hecho comienzo a escribir en 1938, específicamente el 15 de abril cuando redacté en la Biblioteca Nacional el “Poema de amorosa raíz”, impreso en el número inicial de Tierra Nueva, y que fue muy bien acogido por los aficionados a las letras. A partir de entonces seguí escribiendo poemas que en buen número dejé inéditos. Con la publicación de Tierra Nueva conocí a algunos escritores. Uno de los primeros fue Octavio Paz, que me presentó con Pablo Neruda, por ese entonces cónsul de Chile en México. Me lo presentó durante el velorio de Silvestre Revueltas. Con los Contemporáneos, salvo Gilberto Owen, de quien fui un verdadero amigo, resumiría mi relación como cordial y distante. No estuve cerca de Xavier Villaurrutia; influyó en mi poesía, fue un maestro indirecto, pero no cultivamos mayor amistad. Leía entonces asiduamente, y los poetas que más me marcaron, además de Villaurrutia, fueron José Gorostiza, Luis Cernuda, Vicente Huidobro y Vicente Aleixandre (sobre todo La destrucción y el amor). Y también la Antología de la poesía española contemporánea, que preparó Gerardo Diego. De los poetas de otras lenguas, principalmente, Paul Valéry, Saint-John Perse, Paul Claudel, Rilke, y, desde luego, T. S. Eliot, de quien aprendí las posibilidades del lenguaje conversacional, que, aunque en mínima parte, las he aplicado en mi poesía. Y la Biblia, por supuesto. En mi obra poética, sobre todo en Palabras en reposo, hay expresiones bíblicas recreadas y aprovechadas. Por ejemplo esa que dice: “Y caiga la techumbre y nos sepulte”, que yo convertí en el verso final de “Consejos del perezoso” en: “Y luego caiga el techo y nos sepulte”, más fluido, menos contundente, o el que abre la segunda sección de “El responso del peregrino”: “Aunque a cuchillo caigan nuestros hijos...”. Por 1942 Octavio G. Barreda me invitó a colaborar en Letras de México, revista que dirigía y publicaba desde 1936. Poco después se le ocurrió a Barreda fundar una revista con el título El Hijo Pródigo que reuniría en sus páginas a los escritores dispersos de Contemporáneos, los colaboradores de Taller, los que dirigieron Tierra Nueva y, además, daría cabida a los escritores españoles que llegaron a México a partir de 1939. El Hijo Pródigo ha sido probablemente la mejor revista literaria mexicana. Preocupada más por la calidad que por mantener una posición ideológica, cumplió debidamente sus propósitos. La única salvedad propiamente dicha fue que no admitió en sus páginas a escritores extranjeros que hubieran participado al lado de los ejércitos fascistas. Salieron 42 números y todos tuvieron un valor estético similar. Barreda supo aglutinar a escritores de diversas corrientes y tendencias. Era hombre culto y generoso. A nadie debo tanto en mi formación literaria como a él. 2. Treinta años de crítica literaria Cuando empecé a escribir creí, a pesar haber publicado ya algunos poemas, que mi destino en las letras sería la crítica literaria. Escribí crítica, con suma constancia, de 1940 a 1970: en Tierra Nueva, en otras revistas y en los suplementos culturales de El Nacional, Novedades y El Universal. Nunca fui más allá de la reseña, pero solía poner en cada una de mis colaboraciones un poco más que la simple elucidación de influencias en el texto criticado. La crítica literaria tiene el justo derecho de ser considerada como complemento de la creación propiamente dicha. La autocrítica, que en mi poesía fue extrema, es en cierta forma la reversión de lo que he opinado sobre la obra ajena: mis juicios acerca de otras obras se han revertido sobre aquello que en horas muy solitarias he decidido convertir en palabras. Dicho más claramente: si para escribir poesía se emplea principalmente la imaginación y para redactar crítica se hace uso principalmente de la razón y el conocimiento, no hay contradicción entre el poeta y el crítico. El crítico conduce no sólo a la lectura de los libros que están apareciendo sino que contribuye a que el caos de la imaginación, o peor aun, de las imaginaciones, se perfile en una continuidad que al fin y al cabo creará lo que llamamos tradición de la literatura. Se entiende la tradición, no como lo muerto de una actividad, sino lo que ha quedado vivo y permanece. El crítico debe ser un ordenador y un orientador, y mientras más críticos haya, mejor. 3. Dos hermosos libros que son uno Páramo de sueños (1944) e Imágenes desterradas (1948) son de hecho un solo libro. El título del primero lo tomé de un verso de José Luis Martínez. El segundo se llama así porque son imágenes desterradas del primer libro, es decir, poemas que había dejado fuera e incorporé al nuevo. De alguna manera mi poesía es una prolongación de la de Contemporáneos. Sin duda de aquella poesía vienen las imágenes recurrentes del espejo y la sombra. Como en ellos, pero aquí no hay influencia, en mi poesía se da la ausencia de color. No hablo, claro, de Pellicer ni de Gorostiza. No busqué intencionadamente esa carencia de color; salía así. Por lo que sí me preocupé fue por hacer versos muy limpios, muy cuidados. Los temas que me inquietaron más fueron la soledad, el sueño, el amor, la destrucción, la muerte... Todo acaba en humo, en ceniza. ¿El sueño? Entre la realidad y la muerte se despliega el sueño, que es, tradicionalmente, un paso entre uno y otra. Clásicamente la muerte no significa destrucción, sino que es otra existencia. Nerval, a quien leí a su hora, comienza Aurelia diciendo: “Los primeros instantes del sueño son la imagen de la muerte”. Es decir, mientras el sueño no logre su totalidad representa el exterminio, pero una vez llegado a su culminación significa una segunda vida. En Garcilaso de la Vega hay una imagen parecida: “Del sueño, aquella parte que suele ser imagen de la muerte”. 4. Estética personal De hecho en mi poesía no hay aventuras formales; nunca intenté innovar los moldes. Escribí en formas modernas pero establecidas. En la forma hay variedad, no ruptura. Escribí siempre de noche. Redactaba el poema, corregía, lo pasaba en limpio, lo volvía a corregir. Puedo mostrar que un poema mío tiene hasta sesenta o setenta versiones corregidas. ¿Cómo los terminaba? Un poema no da más hasta que, leído en voz alta, el poeta cree que no le falta ni un punto ni una coma. No era raro que me tardara hasta un año en cerrar un poema. El defecto de mi poesía es que no es plástica: es sugerente, impresionista. Es una copia de trasfondos: hay algo detrás y detrás... Mi concepción estética, si pudiera llamarla así, sería la de la rosa que cae (“A una rosa inmersa”): escribir cosas que dicen otras cosas que dicen otras cosas... Eso obedece a una manera de percibir en poesía como lo hacía en la música Claude Debussy. En varios de mis poemas se advierte una evolución o desarrollo de impresiones conducidas hasta la final desintegración. Otro poema mío, “Salón de baile”, el cual no me desagrada, describe, en efecto, un salón de baile, pero tiene como trasfondo la vida misma: la vida como salón de baile. Todo se irá con el humo. Los sentidos, entonces, sirven para defenderse u oponerse a ese alud de destrucción que se nos cae encima, pero simultáneamente resultan útiles para que la conciencia arda por encima de esa constante destrucción. Regularmente los poetas han escrito por líneas; con toda conciencia preferí el encabalgamiento. Con cierta frecuencia lo que hice también fue quemar un verso. Me explico. Si había, por ejemplo, un poema pleno de eufonía, dejaba correr los versos, y de pronto, lo quebrantaba al final con una disonancia. Alguna vez Elías Nandino dijo al leer un poema mío: “¡Qué bello! Lástima del último verso”. Pero era adrede, absolutamente. César Vallejo lo hacía también para evitar el goce monótono de la belleza. He admitido siempre que la poesía no está en la realidad. La poesía es una creación de la conciencia, pero su material proviene del inconsciente. El mundo no es en sí ni poético ni no poético; lo que hace la poesía es prolongar la materia. No es sólo un grupo de sonidos sino una creación que añade algo a la existencia. Por eso se habla de crear. Un poema es algo que prolonga lo que existe. (Eso lo aprendí de Martin Heidegger.) La poesía está en el aire: cada uno ve lo que quiere ver. Recuerdo que alguna vez me encontré en el Teatro Xola con José Gorostiza, de cuya poesía yo había escrito un pequeño texto. Se me acercó y dándome una palmadita en el hombro, me dijo: “Me gusta que mis amigos expliquen lo que yo quise decir en mi poema (Muerte sin fin)”. Era una broma hermosa. Rehuí también lo puramente coloquial, que ha sido una forma grata a los poetas fáciles. Se puede afirmar que en lengua española, hasta hace algunos años, lo coloquial era visto como algo perjudicial para la eficacia de la palabra poética. La influencia de la poesía inglesa, con Eliot al frente, hizo que esas maneras de expresión tuvieran carta de ciudadanía, aun entre poetas tan “metafísicos” como los de Contemporáneos o en el Paz de Puerta condenada. Yo he frecuentado lo coloquial, pero poniéndolo siempre en un segundo término y también prestándole una segunda intención. Esta actitud deriva de algunos poemas de Eliot que no se limitan sólo al círculo de lo descrito, sino que van más allá y buscan significados que se relacionan con conceptos existenciales. Según observo, algunos jóvenes de ahora gustan de la referencia directa sin hacerla trascender de lo referido. Eso viene principalmente de la influencia del chileno Nicanor Parra, que ha despojado a la palabra poética de dos de sus virtudes: el esplendor y la eufonía. Con sólo referir los hechos cotidianos no se hace poesía. Hay que saber oír. Por ejemplo si se lee a César Vallejo se notará que de repente corta el verso, pero él lo hacía con absoluta conciencia. Te quitaba la escalera y te dejaba con la brocha en la mano. Pero nunca descuidaba su inconfundible ritmo. 5. Un libro inmarchitable: Palabras en reposo Después de Páramo de sueños y de Imágenes desterradas, se produce en Palabras en reposo un cambio radical. Es una poesía en la que recuperé el mundo que viví a fines de los treinta y en los cuarenta, y que conocía en verdad a fondo. Un mundo de marginados y de pobres diablos. Esos que llevan “la ceniza en la frente”: la prostituta, el burócrata que sale de vacaciones, la gente humilde. Ya no veo hacia dentro de mí, sino al nosotros. Se ha dicho que mi poesía no se parece a mi carácter. Que es pesimista y desoladora. ¿Por qué? Porque refleja la situación social en la que uno vive. Cuando llegué a México vivía con estrecheces y no podía en esas condiciones redactar textos optimistas. Para esta suerte de poesía me inspiré en el libro del poeta estadounidense Edgar Lee Masters (Spoon River Anthology). También fue importante una novela de Sherwood Anderson (Winesburg, Ohio), donde los personajes narran la vida de un pueblo: el peluquero, el médico, el juez... En Palabras en reposo brotan experiencias directas, sólo que transformadas. Por ejemplo, “Monólogo del viudo” trata de un actor que yo conocí, que acababa de perder a la mujer, y del que imaginé el regreso a su casa después del sepelio y todo lo que mira le hace recordar a la esposa recién muerta: “cortinas, lecho, alfombras y destrucción hacia el desdén transcurren”; en la “Prosa del solitario” se trata del proxeneta que, tras “el último sorbo de café”, oye a la prostituta que le dice “deséame suerte” (hay algo irónico, por supuesto), lo que “precedía su cotidiano ir hacia la calle”; en “Los ojos verdes” vibra una imagen persistente: la de una mujer a quien veía a diario y cuyos ojos daban la impresión de “solemnidad de tigre incierto”; en “Mujer ante el espejo” se muestra una vieja que fue hermosa y que al contemplarse en el espejo recuerda otras épocas de placer; el “Monumento a un poeta” lo escribí cuando se iba a hacer una estatua de López Velarde en Zacatecas. Sí, yo también considero mi mejor poema “Responso del peregrino”. Es la reflexión de un soltero que va a dejar de serlo. Me llevó cuatro meses redactarlo y lo publiqué en el suplemento cultural del diario Novedades en mayo de 1949. Lo dediqué a Lourdes, mi mujer, pero tiene relación también con la Virgen de Lourdes. Está dividido en tres partes: en la primera, describo quién es ella; en la segunda, relato cómo será probablemente la vida de casados, y en la tercera, digo que, una vez que haya muerto, lo dejo todo a su responsabilidad, y afirmo, entre otras cosas, que pase lo que pase —“aunque a cuchillo caigan nuestros hijos”— el linaje debe prolongarse. Hay en los versos finales de las tres partes del poema la repetición de la palabra “tempestad”, que significa la vida. En la primera se dice: Petrificada estrella, temerosa, frente a la virgen tempestad. En la segunda: Regresarás a casa, y si alguien te pregunta, nada comprenderás: sólo tus ojos reflejarán la tempestad. Y en la tercera: Fiesta de Pascua, en el desierto inmenso añorarás la tempestad. 1984 === Lecturas, influencias, poética y amistades literarias ================= === Marco Antonio Campos ================================================== MAC: ¿Cuáles fueron sus lecturas —sus gustos— iniciales? ACH: Yo me inicié en la poesía por el camino correcto: la lectura de Amado Nervo. Un poeta sencillo, sentimental, profundo. Aún parece que Nervo hubiera escrito para que los jóvenes cultivaran el amor al verso. La amada inmóvil, su libro cumbre, era mi libro mayor, el más leído de mi biblioteca. Fue la vía acertada para tener contacto con la palabra debida y las sílabas contadas. MAC: ¿Cuál sería su primer contacto con el verso libre y la poesía moderna? ACH: Quizá la primera poesía de Federico García Lorca. Empecé leyéndolo por el camino fácil, es decir, a través de El romancero gitano. Era el libro apropiado para un joven: gracioso, sencillo, bonito. Después leí su gran poesía. Leí Poeta en Nueva York en la edición que hizo José Bergamín en México. Me sorprendió; me pareció un libro extraordinario pero muy extraño. Contiene la huella de los surrealistas franceses. Siendo un libro soberbio, me gustan más sus odas (“Oda a Salvador Dalí”, “Oda al Santísimo Sacramento”), que están muy bien estructuradas, pero sobre todo su “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”, el torero amigo de él y de los poetas del sur de España. No es de ninguna manera un poema taurino; en la elegía Federico canta o llora o reza por él. En los versos se siente un dolor sincero y profundo. Sánchez Mejías era un hombre de libros, incluso escritor, y profesaba un genuino cariño a poetas y escritores. Más tarde leí simultáneamente a Juan Ramón Jiménez, Enrique González Martínez, Luis Cernuda y a los poetas de la revista Contemporáneos. Con González Martínez, además, pese a la gran diferencia de edades, fui muy amigo. Era un hombre muy encantador que sabía recibir a los jóvenes y tratarlos de tú a tú. MAC: Pero en su poesía, más que de Lorca, hay las trazas de Luis Cernuda. ACH: Me gustaba de Cernuda la forma sencilla y sentimental de evocar las cosas, con una melancolía muy agradable, sobre todo las amorosas. La manera de lograr que permanezca no sólo lo que quedó en su memoria, sino su gusto y su contemplación. Era un poeta que sabía amar y dibujar los contornos de aquello que apreció tanto: la figura humana. Tuve la fortuna de hacer con él en el Fondo de Cultura Económica por primera vez la edición de sus obras completas (La realidad y el deseo). Cernuda preparó asimismo para el FCE la edición de las obras completas de Manuel Altolaguirre. MAC: ¿No lo marcaron de Cernuda los poemas duros a España, colmados de su tragedia personal y la de su país, o poemas de minuciosa intensidad como los dedicados a otros poetas (Góngora, Larrea, Rimbaud, Lorca)? ACH: No, aprecié ante todo los poemas sencillos de ternura y amor, es decir, los que levantan menos la voz. MAC: Muy joven hizo usted una antología de los románticos mexicanos. ¿Le gustaron algunos? ACH: La hice con José Luis Martínez. Éramos muy incipientes pero ambos teníamos algo en común: nos atraía principalmente la poesía de Manuel M. Flores. Nos parecía un poeta vital, lleno de maleza y follajes, pero hoy nadie lo recuerda ni sabe quién es, salvo que fue compañero de Rosario de la Peña, la que no fue de Acuña. Por cierto: estuvo de moda acusar a Manuel Acuña de cursi; no lo es; hoy empieza a vérsele como lo que es: un poeta excepcional. En general el romanticismo mexicano no me interesa; creo que el error de los románticos, sobre todo de los primeros, fue su enemistad con lo español o su separación con él, cuando ése era el idioma en que escribían. Estoy de acuerdo con la tesis de Antonio Castro Leal de que la poesía mexicana empieza con el modernismo. MAC: ¿Y a quiénes apreció de los modernistas mexicanos? ACH: A Gutiérrez Nájera no; me parece un poeta mediocre pero es el que da las bases para que todo cambie. El gran poeta es Ramón López Velarde. A lo que hicieron los modernistas mayores americanos (Darío, Lugones, Herrera y Reissig), López Velarde añadió nuevos elementos que de hecho lo convierten en puente que medió entre el modernismo y la poesía mexicana contemporánea. Admiro de él sobre todo el uso del adjetivo, que un contemporáneo suyo, Julio Torri, lo utiliza magistralmente en sus brevedades en prosa. Es una manera de transformar la palabra para dar aspectos no fácilmente evidentes de lo que se escribe. MAC: ¿Le interesó la prosa de López Velarde? ACH: Muchísimo. No se le ha hecho la debida justicia todavía. Xavier Villaurrutia, Paz y José Luis Martínez han escrito sobre ella páginas espléndidas, pero los jóvenes aún no han comprendido la importancia de El minutero, Don de febrero y las páginas de su crítica literaria. Es un poeta y un prosista del que se aprende siempre mucho. MAC: ¿Y lo influyó a usted? ACH: Absolutamente no. Mi primer acercamiento a él fue a través de la antología de Xavier Villaurrutia, que publicó Ediciones Cultura en 1940, y que volvió a editar años más tarde la Biblioteca del Estudiante Universitario. Después se investigó mucho y varios hicieron importantes descubrimientos: Elena Molina Ortega, Emmanuel Carballo, Luis Mario Schneider, Elisa García Barragán, José Luis Martínez. En 1971, en el cincuentenario de su fallecimiento, el FCE publicó las Obras, preparadas por José Luis Martínez; tuve la oportunidad de corregirlas con Martínez. En 1988, en la edición del centenario del nacimiento de RLV, Martínez añadió un buen número de nuevos textos. MAC: Usted leyó y trató mucho a los poetas de la revista Contemporáneos, y su poesía tiene el sello profundo de algunos, sobre todo de Villaurrutia. ACH: Tengo una deuda especial, como usted dice, con Xavier Villaurrutia, y luego con José Gorostiza. Pero también fue muy importante entonces el descubrimiento de Paul Valéry, quien me influyó de una manera crucial en la manera cómo se estructura un poema: el mecanismo de cómo se va desarrollando y cómo se resuelve. Fue una lección de entrada: el poema no sólo como una emisión de las emociones, sino de una obra bien levantada y hecha, que no se incline ni se caiga. Yo he querido que mis poemas sean iguales a una estatua o a una casa armónica y equilibrada, es decir, he buscado la euritmia, el equilibrio de las partes. Cuando termino el poema, modelo su estructura para que esté bien hecho y redondeado. MAC: ¿Y de los poetas latinoamericanos? ACH: Sobre todo Pablo Neruda y César Vallejo. Cuando nadie leía a Vallejo yo leí Trilce (la segunda edición) en 1937; noté que era una poesía distinta, que había allí no sólo una poesía lírica sino casi antipoética: muy cortada y fuerte, penetraba en lo escrito con cierta violencia. Al lado de Neruda, Vallejo resultaba un poeta muy seco, duro, y a veces difícil de entender por el uso de localismos. Puedo decir que de inmediato percibí que me hallaba ante un gran poeta. Poemas humanos lo leí en ciudad de México en 1939 o 1940, prácticamente a la salida de su edición. Después leí la poesía completa en las ediciones de Losada, y muchos años después la que se preparó muy bien en Casa de las Américas. De Neruda leí primero los Veinte poemas, un libro más o menos fácil, que escribió entre los 19 y 20 años de su edad, y luego (el préstamo fue de Jorge González Durán), las Residencias en la tierra, uno de los libros esenciales de la poesía del siglo XX en nuestra lengua. Su lectura fue una revelación. En él hay tantos poemas mal hechos como en tantos libros suyos, pero, pese a ser un libro de juventud, de juventud final, es notable por las experiencias que el poeta ha vivido: del hombre que ha viajado y conocido el mundo, que ha descendido a los infiernos del alma, que ha entrado a la realidad con furor y pasión. Ya en los años treinta Neruda era considerado el poeta más grande latinoamericano. MAC: Su generación leyó mucho a Rilke. ACH: Leí todo Rilke, hasta en italiano. Todo lo que pueda haber de Rilke lo tengo yo. Lo descubrí a los quince años. No recuerdo ni cómo. En los años treinta y cuarenta se le leía mucho. Lo leyeron los Contemporáneos, sobre todo Villaurrutia; lo leyó Luis Cernuda en España. Mucho tiempo dejó de leérsele; yo nunca dejé de leerlo; sólo ahora los jóvenes lo están recobrando. En cierta línea, Rilke me parece el poeta supremo. A poetas como Hölderlin y Novalis los leí, pero no tanto. MAC: ¿Pero hasta qué punto se recobra la poesía leyéndola en traducción? ACH: Cuando se sabe leer, uno encuentra escarbando las bellezas que guarda. Aprende uno a buscar el trasfondo. ¿Cuántas veces hemos oído que la traducción es traición? Pero yo creo que el traductor que hace una buena tarea conserva mucho de la lengua fuente. El traductor altera el texto original para dar, creando variaciones, realce al idioma. MAC: A menudo se le ha visto como un poeta intelectual y aun como un poeta frío. Usted ha admirado y seguido a poetas reflexivos como Paul Valéry, Rainer Maria Rilke y T. S. Eliot. ACH: Yo he buscado una poesía que diga algo, que no sólo emita la emoción, el gusto por la vida y por la muerte, sino que tenga un sentido. Yo me he formado mucho en las páginas de la Biblia, en particular en las del Antiguo Testamento. O más concretamente, todos los libros del Antiguo y momentos del Nuevo. Ha sido esencial como afición de lectura y como oficio de escritura. He aprovechado —me he fusilado— muchas frases de la Biblia, y las he disfrazado de tal manera, que parecen y aparecen en mis poemas como mías. Esas frases reflejan mucho de lo que pienso de la estancia del hombre en la tierra y del destino del hombre, de la significación del mundo, del paso del tiempo y del más allá. Temas no de lo diario sino de lo imperecedero. MAC: ¿Pese a ser ateo? ACH: Pese a serlo. Yo leo la Biblia de manera constante; la leo ahora para temas que me interesan mucho. En la Biblia siempre encuentro algo vigente y actual. Es un libro ineludible para cristianos y occidentales, pero muy pocos la leen. Por ejemplo, un tema que me interesa es el infierno; el Concilio de Trento decidió cómo es, pero en la Biblia no está muy claro. Como nadie ignora, la creación del purgatorio no es de Dios: la hizo la iglesia ya en los siglos cristianos. MAC: ¿De cuáles de los clásicos españoles de los siglos de oro se sintió próximo? ACH: Leí mucho a Quevedo de joven. En esa pléyade de poetas notables, la poesía de Quevedo me parece la mejor escrita. Es un poeta frío pero de una extraordinaria precisión verbal. El verso final del célebre soneto: “Polvo será, mas polvo enamorado”, me parece uno de los más gloriosos del idioma. Sin embargo confieso que luego de los años de juventud no he vuelto a leerlo. Leí también mucho a Góngora (no es mi poeta predilecto) y leí mucho sobre él, incluyendo las espléndidas páginas de Dámaso Alonso y Alfonso Reyes. MAC: Usted parece haber estado más cerca de la tradición que de las vanguardias. ACH: Lo equilibré: siempre busqué no irme de boca, ni decir disparates, ni tampoco parecer un retrógrado. Yo era un lector atento de la tradición pero también de las novedades que salían. MAC: Cuando usted empieza a escribir son también los años de la decadencia de las vanguardias. ACH: El futurismo, el creacionismo y el dadaísmo, por ejemplo, ya eran un recuerdo. El surrealismo empezaba a interesar menos. En México, el estridentismo a fines de los treinta, era ya algo lejano y borroso. Los jóvenes de ahora, pese a los notables estudios de Luis Mario Schneider y de Evodio Escalante, ven al estridentismo casi como una pieza arqueológica. Han leído apenas, o no han leído, a Manuel Maples Arce, a Germán List Arzubide, a Salvador Gallardo, a Arqueles Vela, a Quintanilla. Menos que en la poesía, los estridentistas están en la historia de la poesía. MAC: Hablemos de su poesía. Se le ha llamado a usted poeta intelectual. ACH: Pese a que mi poesía es intelectual, los sentidos están siempre presentes. No nace sólo de la imaginación, sino de la experiencia. No invento, describo lo que ha pasado. O mejor: no describo lo que está pasando, sino lo que pasó. Eso diferencia a la prosa de la poesía: aquélla cuenta lo que sucede, ésta lo que sucedió: en ella se halla la añoranza, el recuerdo, la huella que dejó un paisaje, una calle, una noche, una mirada. En mi poesía hay un gusto por lo sensorial y lo sensual. La mirada es primordial pero también entran el oído y el tacto. MAC: ¿Qué distinción halla entre la poesía y la prosa? ACH: Yo soy de los que creen que la poesía tiene poco que ver con la prosa y nada con la literatura. La poesía es un arte que tiene sus propias reglas y sus propias formas de expresión. La poesía se crea, se realiza y muere en sí misma. MAC: En su poesía, más en su último libro (Palabras en reposo) es clave el encabalgamiento para dar vida y música a los versos. ¿Cómo lo descubrió o por qué lo aplicó? ACH: Lo empleé porque considero el poema como un orbe musical. El encabalgamiento es fundamental (se ha hecho poco) para el buen sonido del poema. No hay por qué pensar que cada verso, como en el caso de numerosos poemas de los surrealistas, es un contenido en sí mismo y está separado de los demás. No. El encabalgamiento sugiere o dice que un verso no termina al final de la última sílaba, sino continúa y entra en el verso siguiente. Busco que el final del verso sea un conjunto eufónico con el verso siguiente para que sean o parezcan una sola línea. Tengo cuidado de que el encabalgamiento sea lógico, es decir, que no haya trampas y complemente la idea o el sentimiento. Busco que el sonido sea halagador y armónico, que tenga gusto y no sea violento. Creo un lazo musical, un juego de sonidos, donde las palabras van, vienen, van, y no entorpecen lo contado: puede decirse en voz alta sin que se sienta el tropiezo del cambio de un verso al otro. Pero atención: para no hacer monótono el poema, a menudo lo quiebro sorpresivamente: lo corto y sigo por otro lado o invento un nuevo encabalgamiento para crear variedad. MAC: En algunos poemas usted eliminó los que. ACH: Hay algunos poetas que abusan de los que. Por ejemplo, en algunos “Nocturnos” de Villaurrutia hallamos un auténtico hervidero. Es poco agradable leer poetas que utilizan un que en cada línea. Una buena prueba que enfrenta el escritor es eludir los que y los gerundios. El abuso de ambos denota pobreza de expresión. Tengo poemas donde no hay un solo que y alguno donde no hay un solo gerundio. MAC: Pero no debemos olvidar que en dos de los libros centrales de la poesía hispanoamericana del siglo XX (las Residencias y Poemas humanos) hay una sobrecarga intencionada de gerundios y de adverbios terminados en mente. ACH: Son grandes excepciones. En un poema de Gabriela Mistral al novio muerto hay rimas en mente. Yo no me atrevería a hacer uno, a menos que jugara con decente y clemente. MAC: El que sirve mucho para el encabalgamiento. ACH: Claro, pero si se logra eludirlo, muestra del poeta su habilidad técnica y da al poema una mayor riqueza expresiva. MAC: Dígame tres poemas que aprecie de su propia obra. ACH: “Responso del peregrino”, “Cuerpo entre sombras” y “Salón de baile”. MAC: Hablemos de los poetas que trató. ¿Qué opina de Octavio Paz? ACH: Fue excepcional como poeta y ensayista. Por desgracia, los jóvenes de ahora parecen leerlo a la carrera y no darle la atención que merece. Desde Raíz del hombre era ya un poeta riguroso, vigoroso, fresco; al corregir el libro, lo maltrató. De sus poemas me quedaría con “Piedra de sol”, admirablemente construido. Para variar: yo cuidé la primera edición en el FCE. Paz trajo muchísimo de otras literaturas a México y nos enseñó a leer de otra manera. Yo coincidía con él en gran número de cosas, menos en su pensamiento político. Pero eso no tiene que ver con la literatura. Su saber era enciclopédico; escribía muy bien sobre una gran variedad de temas. Fue un hombre admirable, a quien le debo afecto. Me trató con cordialidad y simpatía. Digámoslo en suma: fue amigo mío. Después de los años de juventud nos vimos poco: primero, porque estuvo mucho tiempo fuera del país, y después, porque rodeado de un grupo de gentes que lo enaltecían, hizo una política literaria muy parcial, en la que no se admitía o se hacía a un lado por diversas razones a escritores brillantes. MAC: ¿Y Efraín Huerta? ACH: De Efraín, quien es un poeta muy bueno, fui amigo hasta el final. Paz y él son los dos poetas mayores de esa generación. Otro poeta de ese grupo generacional, que por desgracia no llegó a realizarse, fue Neftalí Beltrán. Cuando éramos jóvenes, Paz tenía gran fe en el talento de Neftalí; se quedó a la mitad del camino; tuvo que ganarse con dificultades el pan diario, primero en el cine, luego en la diplomacia; quizá eso limitó sus dotes naturales y su desarrollo como poeta. Murió relativamente joven. MAC: Usted tuvo una gran amistad con dos autores que, como usted, nacieron en 1918: José Luis Martínez y Jorge González Durán. Tengo entendido que compartían gustos y lecturas. ACH: Totalmente. Hay incluso versos del primer libro de Jorge (Entre el polvo y la muerte) que se parecen a los míos y al revés. De los tres, yo era el que tenía biblioteca. Desde joven huroneaba en las librerías de viejo. José Luis y Jorge se viciaron (no del todo) en mi biblioteca. José Luis ahora puede sonreír porque nadie puede comparársele: tiene la biblioteca más grande de México. MAC: González Durán y Martínez empezaron como poetas. ¿Por qué se alejaron de la escritura de la poesía? ACH: Jorge, que había escrito un primer libro de poemas bellísimo, creyó que había cosas más importantes que hacer, como era construir un mejor país, y pensó que en la diplomacia y en la política podía ayudar. Tuvo muy buenos puestos en la administración pública. Fue un hombre honorable. En cambio José Luis tuvo una tenacidad a toda prueba y ha sido y es un gran escritor. Aunque tuvo muy buenos puestos (embajador en Grecia, director del INBA, director del Fondo de Cultura Económica), nunca quitó la mira de los libros. Es una autoridad inevitable cuando queremos saber algo de poesía, literatura o historia de México. MAC: En sus inicios, ¿qué tan importantes fueron las revistas en su formación? ACH: La creación de revistas desde Azul hasta nuestros días es indispensable para que los jóvenes se den a conocer y para difundir las nuevas literaturas. En los años treinta y cuarenta fui un lector asiduo de Taller Poético, de Taller, de Letras de México, de Ruta, de Rueca, de Tierra Nueva y de El Hijo Pródigo. En algunas participé como colaborador y en otras en el comité directivo. Gracias a Tierra Nueva (el título nos lo sugirió Alfonso Reyes), la cual fundamos José Luis Martínez, Jorge González Durán, Leopoldo Zea y yo, amistamos con un gran número de poetas y escritores mexicanos, quienes nos recibieron admirablemente: desde Enrique González Martínez y Alfonso Reyes hasta Octavio Paz y Efraín Huerta. Entramos por la puerta grande. Tuvimos mucha suerte. Claro, influyó mucho que en aquel entonces los poetas y escritores éramos un puñado; ahora los hay por calle. Por eso suelo parafrasear el verso de Gustavo Adolfo Bécquer: “Podrá no haber poesía pero siempre habrá poetas”. MAC: Usted merodeó desde muy joven las librerías de viejo. ¿Le gusta —prefiere— leer los libros en primeras ediciones o no importa en qué edición? ACH: Es muy sabroso leer una primera edición. Es un gusto oler un papel ya viejo. He tratado de comprar el mayor número de primeras ediciones, pero debo confesarle que no tengo ninguna extraordinariamente valiosa, una de ésas que pelean los bibliófilos. Además de poeta y crítico, yo soy un hombre de la imprenta. He sido un hombre metido entre los libros y en eso me quedaré hasta el final. ** Marco Antonio Campos Poeta, narrador, ensayista y traductor mexicano (México, D.F., 1949). Ha publicado los libros de poesía Muertos y disfraces (1974), Una seña en la sepultura (1978), Monólogos (1985), La ceniza en la frente (1979), Los adioses del forastero (1996) y Viernes en Jerusalén (2005). Ha traducido libros de Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, André Gide, Antonin Artaud, Roger Munier, Emile Nelligan, Gaston Miron, Gatien Lapointe, Umberto Saba, Vincenzo Cardarelli, Giuseppe Ungaretti, Salvatore Quasimodo, Georg Trakl, Reiner Kunze, Carlos Drummond de Andrade. Ha obtenido los premios mexicanos Xavier Villaurrutia (1992) y Nezahualcóyotl (2005), y en España el Premio Casa de América (2005) por su libro Viernes en Jerusalén. En 2004 se le distinguió con la Medalla Presidencial Centenario de Pablo Neruda otorgada por el gobierno de Chile. === Alí Chumacero (México, 1918) ========================================== === Pequeña antología Selección: Mario Meléndez ====================== *** A una flor inmersa Cae la rosa, cae atravesando el agua, lenta por el cristal de sombra en que su tallo ahoga; desciende imperceptible, clara, ingrávida, pura y las olas la cubren, la desnudan, la vuelven a su aroma, hácenla navegante por la savia que de la tierra nace y asciende temblorosa, desborda la ternura de su tacto en verde prisionero, y al fin revienta en flor como el esclavo que de noche sueña en una luz que rompa los orígenes de su sueño, como el desnudo ciervo, cuando la fuente brota, que moja con su vaho la corriente destrozando su imagen. Cae más aun, cae más allá de su savia, sobre la losa del sepulcro, en la mirada de un canario herido que atreve el último aletazo para internarse mudo entre las sombras. Cae sobre mi mano inclinándose más y más al tacto, cede a su suavidad de sábana mortuoria y como un pálido recuerdo o ángel desalado pierde una estela de su aroma, deja una huella pie que no se posa y yeso que se apaga en el silencio. *** Poema de amorosa raíz Antes que el viento fuera mar volcado, que la noche se unciera su vestido de luto y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo la albura de sus cuerpos Antes que luz, que sombra y que montaña miraran levantarse las almas de sus cúspides; primero que algo fuera flotando bajo el aire; tiempo antes que el principio. Cuando aún no nacía la esperanza ni vagaban los ángeles en su firme blancura; cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios; antes, antes, muy antes. Cuando aún no había flores en las sendas porque las sendas no eran ni las flores estaban; cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas, ya éramos tú y yo. *** El orbe de la danza Mueve los aires, torna en fuego su propia mansedumbre: el frío va al asombro y el resplandor a música es llevado. Nadie respira, nadie piensa y sólo el ondear de las miradas luce como una cabellera. En la sala solloza el mármol su orden recobrado, gime el río de ceniza y cubre rostros y trajes y humedad. Cuerpo de acontecer o cima en movimiento, su epitafio impera en la penumbra y deja desplomes, olas que no turban. Muertas de oprobio, en el espacio dormitan las familias, tristes como el tahúr aprisionado, y añora la mujer adúltera la caridad de ajena sábana. Bajo la luz, la bailarina sueña con desaparecer. *** Vencidos Igual que roca o rosa, renacemos y somos como aroma o sueño tumultuoso en incesante amor por nuestro duelo; fugitivos sin fin que el rostro guardan, mudos cadáveres precipitados a una impasible tempestad; y morimos en nuestras propias manos, sin saber de agonías, caídos descuidados al abismo, a través de catástrofes en nuestro corazón dormidas, así tan simplemente, que al mirar un espejo hallamos dentro sombras silenciosas o una paloma destrozada. Porque nada delata que existamos en esta soledad del pensamiento, y el olvido desciende hacia la tierra como un equívoco de Dios, dormida imagen donde en sueños se martiriza por saberse bello; porque es inútil la embriaguez que nos cubre de olvidos contra el mundo cuando es la lentitud y el sentirse arrojados sobre el lecho, como el cesar y el impedir, lo que alimenta nuestro amor y el incansable continuar entre los hombres, del dolor de la carne enamorados. Igual que rosa o roca: crueles cadáveres sin agonía. *** Espejo y agua Tu alma en mí dejó su fría imagen, sólo recuerdo de lo que vivías, y si al espejo miro y me reflejo allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera con un reposo de apagado aliento, como si descendiendo arenas o un tropel de recuerdos sobre mi piel, con sosegado paso hacia el cristal cayeran. ¿No caen hojas como frases muertas, y mis ojos en ti no fueron rosas ahogadas en tu aroma? Si al agua miras, mira mi corazón ornado de sepulcros bajo las olas que lo mueven, crecido entre las ruinas de tu nombre, entre perderse en muerte o florecer como una eterna espera o el lamento de un Adán impasible que soñaba contigo y tu mentido Paraíso. Porque al mirarte contra el agua, miras mi pensamiento en tu alma suspendido. *** Diálogo con un retrato Surges amarga, pensativa, profunda tal un mar amurallado; reposas como imagen hecha hielo en el cristal que te aprisiona y te adivino en duelo, sostenida bajo un mortal cansancio o bajo un sueño en sombra, congelada. En vano te defiendes cuando tus ojos alzas y me miras a través de un desierto de ceniza, porque en ti nada existe que delate si por tu cuerpo corre luz o un efluvio de rosas, sino temor y sombra, la caída de una ola transformada en un simple rocío sobre el cuerpo. Y es verdad: a pesar de ti desciendes y no existe recuerdo que al mundo te devuelva, ni quien escuche el lánguido sonar de tus latidos. Eres como una imagen sin espejo flotando prisionera de ti misma, crecida en las tinieblas de una interminable noche, y te deslíes en suspiros, en humedad y lágrimas y en un soñar ternuras y silencio. Sólo mi corazón te precipita como el viento a la flor o a la mirada, reduciéndote a voz aún no erigida, disuelta entre la lengua y el deseo. De allí has de brotar hecha ceniza, hecha amargura y pensamiento, creada nuevamente de tus ruinas, de tu temor y espanto. Y desde allí dirás que amor te crea, que crece con terror de ejércitos luchando, como un espejo donde el tiempo muere convertido en estatua y en vacío. Porque ¿quién eres tú sino la imagen de todo lo que nutre mi silencio, y mi temor de ser sólo una imagen? *** Mi amante Desnuda, mi funesta amante de piel vencida y casta como deshabitada, sacudes sobre el lecho voces y ternuras contrarias a mis manos, y un crepúsculo escucho entre tu cuerpo cuando al caer en ti agonizo en un nacer marchito, sin el duelo comparable al temor de tu agonía. Contigo transparento la caída de un alud o huracán de rosas: suspiros de manzanas en tumulto diciéndome que el hombre está vencido, confuso en amarguras y vacías miradas. En ti respondo al mundo, y en tu cuerpo respiro ese sabor de los sepulcros; una noche no más, y tu mirada persiste, implora y vence entre mis ojos, decidida a una lucha prolongada donde el recuerdo se convierte en esa área languidez del pensamiento, como materia de tus ojos mismos. Lloras a veces arrojando fúnebres aguas de perfume ciego, como si desprendida de una antigua idea vinieras hasta mí, tan clara como un ángel dormido en el espacio, a dejar evidencia, luz y vida; y en tus lágrimas miro surgir tu suave piel como si en ellas prolongaras o hicieras más probable tu existencia, derramando el aroma de tu sueño sobre esta soledad de tu desnudo. *** Monólogo del viudo Abro la puerta, vuelvo a la misericordia de mi casa donde el rumor defiende la penumbra y el hijo que no fue sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo que en ácidos estíos el rostro desvanece. Arcaico reposar de dioses muertos llena las estancias, y bajo el aire aspira la conciencia la ráfaga que ayer mi frente aún buscaba en el descenso turbio. No podría nombrar sábanas, cirios, humo ni la humildad y compasión y calma a orillas de la tarde, no podría decir “sus manos”, “mi tristeza”, “nuestra tierra” porque todo en su nombre de heridas se ilumina. Como señal de espuma o epitafio, cortinas, lecho, alfombras y destrucción hacia el desdén transcurren mientras vence la cal que a su desnudo niega la sombra del espacio. Ahora empieza el tiempo, el agrio sonreír del huésped que en insomnio, al desvelar su ira, canta en la ciudad impura el calcinado son y al labio purifican fuegos de incertidumbre que fluyen sin respuesta. Astro o delfín, allá bajo la onda el pie desaparece, y túnicas tornadas en emblemas hunden su ardiente procesión y con ceniza la frente me señalan. *** Responso del peregrino I Yo, pecador, a orillas de tus ojos miro nacer la tempestad. Sumiso dardo, voz en la espesura, incrédulo desciendo al manantial de gracia; en tu solar olvida el corazón su falso testimonio, la serpiente de luz y aciago fallecer, relámpago vencido en la límpida zona de laúdes que a mi maldad despliega tu ternura. Elegida entre todas las mujeres, al ángelus te anuncias pastora de esplendores y la alondra de Heráclito se agosta cuando a tu piel acerca su denuedo. Oh, cítara del alma, armónica al pesar, al luto hermana: aíslas en tu efigie el vértigo camino de Damasco y sobre el aire dejas la orla del perdón, como si ungida de piedad sintieras el aura de mi paso desolado. María te designo, paloma que insinúa páramos amorosos y esperanzas, reina de erguidas arpas y de soberbios nardos; te miro y el silencio atónito presiente pudor y languidez, la corona de mirto llevada a la ribera donde mis pies reposan, donde te nombro y en la voz flameas como viento imprevisto que incendiara la melodía de tu nombre y fuese, sílaba a sílaba, erigiendo en olas el muro de mi salvación. Hablo y en la palabra permaneces. No turbo, si te invoco, el tranquilo fluir de tu mirada; bajo la insomne nave tomas el cuerpo emblema del ser incomparable, la obediencia fugaz al eco de tu infancia milagrosa, cuando, juntas las manos sobre el pecho, limpia de infamia y destrucción de ti ascendía al mundo la imagen del laurel. Petrificada estrella, temerosa frente a la virgen tempestad. II Aunque a cuchillo caigan nuestros hijos e impávida del rostro airado baje a ellos la furia del escarnio; aunque la ira en signo de expiación señale el fiel de la balanza y encima de su voz suspenda el filo de la espada incandescente, prolonga de tu barro mi linaje —contrita descendencia secuestrada en la fúnebre Pathmos, isla mía— mientras mi lengua en su aflicción te nombra la primogénita del alma. Ofensa y bienestar serán la compañía de nuestro persistir sentados a la mesa, plática y plática en los labios niños. Mas un día el murmullo cederá al arcángel que todo inmoviliza; un hálito de sueño llenará las alcobas y cerca del café la espumeante sábana dirá con su oleaje: “Aquí reposa en paz quien bien moría”. (Bajo la inerme noche, nada dominará el turbio fragor de las beatas, como acordes: “Ruega por él, ruega por él...”). En ti mis ojos dejarán su mundo, a tu llorar confiados: llamas, ceniza, música y un mar embravecido al fin recobrarán su aureola, y con tu mano arrojarás la tierra, polvo eres triunfal sobre el despojo ciego, júbilo ni penumbra, mudo frente al amor. Óleo en los labios llevarás mi angustia como a Edipo su báculo filial lo conducía por la invencible noche; hermosa cruzarás mi derrotado himno y no podré invocarte, no podré ni contemplar el duelo de tu rostro, purísima y transida, arca, paloma, lápida y laurel. Regresarás a casa, y si alguien te pregunta, nada responderás: sólo tus ojos reflejarán la tempestad. III Ruega por mí y mi impía estirpe, ruega a la hora solemne de la hora el día de estupor en Josafat, cuando el juicio de Dios levante su dominio sobre el gélido valle y lo ilumine de soledad y mármoles aullantes. Tiempo de recordar las noches y los días, la distensión del alma: todo petrificado en su orfandad, cordero fidelísimo e inmóvil en su cima, transcurriendo por un inerte imperio de sollozos, lejos de vanidad de vanidades: Acaso entonces alce la nostalgia horror y olvidos, porque acaso el reino de la dicha sólo sea tocar, oír, oler, gustar y ver el despeño de la esperanza. Sola comprenderás mi fe desvanecida, el pavor de mirar siempre el vacío y gemirás amarga cuando sientas que eres cristiana sepultura de mi desolación. Fiesta de Pascua, en el desierto inmenso añorarás la tempestad. *** Mujer ante el espejo Deja la sombra, advierte la humareda velando el oleaje de los años: fervor y compasión desde el abismo alternan castidades segadas y el perenne danzar de Salomé. Tu sonreír la escoria desafía, por un instante alienta escamas que prolongan el destellar del pelo y alzan la imagen de la juventud, en tanto el tiempo tórnase en espacio, tardío atardecer suspenso entre el rumor de la corriente impura. Tú que labraste anónimo laurel y por las noches el amor trocabas en pálida sentencia, avivas el fulgor que a la serpiente engaña cuando cruza la ola del sonido. Levanta del recuerdo aquel vacío cuando a ojos cerrados, sin odio ni embriaguez, te recostabas, fría como el asombro, a renacer clamores y jardines recientes, procediendo la única tormenta que aniquila en el valle mortal los infortunios. Llora si quieres, cúbrete de escarnio al contemplar en humillada piel el esplendor que iba, de calle en calle, hendiendo un vendaval de tigre a veces por el vino restañado En épocas de crimen, los placeres de ti se desprendían como pueblos y arenas, comarcas y naufragios, y tus cabellos eran desnudez; pero cierra los párpados y deja al tiempo agonizar porque la estatua al fin presiente se derrumbe. *** Elegía del marino Los cuerpos se recuerdan en el tuyo: su delicia, su amor o sufrimiento. Si noche fuera amar, ya tu mirada en incesante oscuridad me anega. Pasan las sombras, voces que a mi oído dijeron lo que ahora resucitas, y en tus labios los nombres nuevamente vuelven a ser memoria de otros nombres. El otoño, la rosa y las violetas nacen de ti, movidos por un viento cuyo origen viniera de otros labios aún entre los míos. Un aire triste arrastra las imágenes que de tu cuerpo surgen como hálito de una sepultura: mármol y resplandor casi desiertos, olvidada su danza entre la noche. Mas el tiempo disipa nuestras sombras, y habré de ser el hombre sin retorno, amante de un cadáver en la memoria vivo. Entonces te hallaré de nuevo en otros cuerpos. *** Salón de baile Música y noche arden renovando el espacio, inundan sobre el cieno las áridas pupilas, relámpagos caídos al bronce que precede la cima del letargo. De orilla a orilla flota la penumbra siempre reconocible, aquella que veían y hoy miramos y habrán de contemplar en el dintel donde una estrella elude la catástrofe, airosa ante el insomnio donde nacen la música y la noche como si un viento o la canción dejaran restos de su humedad. Puesta la boca sobre el polvo por si hay esperanza o por si acaso, en el placer la arcilla anima la memoria y la conservación violenta de la especie. Porque amados del himno y las tinieblas, aprendiendo a morir, los cuerpos desafían el sosiego; descienden sierpes, águilas retornan con áspero sopor, y en lucha contra nadie tejen la sábana que aguarda como la faz al golpear un paño oscuro hace permanecer el miedo en una fatiga inagotable. Sudores y rumor desvían las imágenes, asedian la avidez frente al girar del vino que refleja la turba de mujeres cantando bajo el sótano. A lo humo reducido, los ojos de la esclava, alud que en vano ruega, ahí holgará la estirpe confundida por bárbaros naufragios, desoyendo la espuma de la afrenta, el turbio eco al compartir con islas que desolan armonías la sofocante forma del lecho vencedor. Desde su estanque taciturno increpan los borrachos el bello acontecer de la ceniza, y luego entre las mesas la tiranía agolpa un muro de puñales. Sobre la roca inerte se disipa el nombre que grabó la cautelosa bestia: asolada la máscara en la sombra, tranquilo escombro que antes del desplome ignora la espesura colmada de la herrumbre, en su orfandad exige, implora, accede al signo de la vid propicia a la simiente. Cuando cede la música al fervor de la apariencia, grises como las sílabas que olvida el coro, casi predestinados se encaminan los rostros a lo eterno. Vuelve la espada a su lugar, arrastra hacia el asombro de Caín el dócil resplandor del movimiento, impulsos y distancia mezclan la misma ola y sólo en su heredad persisten los borrachos, vulnerables columnas que prefieren del silencio elegido la sapiencia de la desesperanza. *** Los ojos verdes Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo se abandona a una corriente análoga a lo inmóvil, bañada en el reposo al repetir la misma frase desde la sílaba primera. Sólo el sonar bajo del agua insiste con incesante brío, y el huracán acampa en la demora, desterrado que a la distancia deja un mundo de fatiga. Si acaso comprendiéramos, epílogo sería el pensamiento o música profana, acorde que interrumpe ocios Como la uva aloja en vértigo el color y la penumbra alienta a la mirada. Vayamos con unción a la taberna donde aroma el humo que precede, bajemos al prostíbulo a olvidar esperando: porque al fin contemplamos la belleza. *** Debate del cuerpo Lamento que entre tumbas se consume como época de sombra en una desatada tempestad, mi corazón esparce su evidencia, su dura flor de roca desolada y al desbordarse forma un cálido latir sobre la piel; golpean más allá del cuerpo sus defendidos límites prolongando su extrema vigilancia contra un mundo al fin eco de mi sueño. En ceniza y olvido ha de morir, mas hoy insiste aquí como quien baña con un lenguaje mudo sus palabras, surgido de una voz que interminable se repite acaso en sombra madurando, a través de su luz dormida sobre los sentidos para crear un mundo de armonía, como un deshecho aliento que retoma a su origen y vuelve a ser imagen de su fuente. Y soy yo mismo su violento impulso al anegarme entre mi propia carne, viviendo en ella defendido, cómplice de mi ser que contra el tiempo me levanta con su voraz sentir la vida dentro, y me abandona a cóleras y miedos, me hunde en témpanos de espadas, cuando al mover sus aguas con mis labios, en lucha contra mi recuerdo, frente a formas ajenas a mi imagen, como un abismo ya sin nada cercano al corazón, en ella me refugio, convencido de que existo en la vida de mi piel, habitando el sepulcro de mi cuerpo. Aquí me encuentro oscuro e incorpóreo, sin un viento que cambie mi identidad continua, y luego me someto a su olvidado duelo de lágrimas calladas, como nace un olvido de otro olvido y una roca es igual a su dureza. Habito mi probable noche, mi laurel de adversario sobre la arena trémulo abatido, y viajo por mi cuerpo en testimonio de que no existe un espejo o simple fuente contra mí rebelde, porque soy mi enemigo sentenciado, mi propia víctima, la orilla saciada entre sus límites, en un constante incesto o presagio de mar que no requiere playa. Alí Chumacero (Acaponeta, Nayarit, México, 1918). Estudió preparatoria en Guadalajara y muy joven se trasladó a la ciudad de México, donde en 1940 fundó la revista Tierra Nueva. Entre sus obras destacan: Imágenes desterradas, Palabras en reposo y Páramo de sueños. Por su trabajo literario ha recibido los siguientes reconocimientos: Xavier Villaurrutia, Alfonso Reyes, Nacional de Lingüística y Literatura, Amado Nervo, Nayarit, y el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines-Gatine Lapointe en 2003. Se han publicado varias recopilaciones de su obra, así como una recopilación de ensayos: Los momentos críticos (1987). Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y difundidos en innumerables antologías por toda Hispanoamérica. Sin duda, es uno de los poetas más trascendentes de la poesía mexicana en la segunda mitad del siglo XX. ** Mario Meléndez mariomelendez71@hotmail.com Escritor chileno (Linares, 1971). Estudió periodismo en la Universidad La República (http://www.ulare.cl) de Santiago. Ha publicado Autocultura y juicio, Apuntes para una leyenda y Vuelo subterráneo, entre otros libros. Obtuvo el Premio Municipal de Literatura 1993 en ocasión del bicentenario de su ciudad natal. Textos suyos han sido publicados en revistas y antologías chilenas y extranjeras. Ha participado en diversos encuentros literarios, entre los que destacan el primer y segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, realizados en Santiago en 2001 y 2002 por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech, http://www.sech.cl/web), y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde fue nombrado miembro de Honor de la Academia de Artes y Letras de Roma. Dirigió por dos años un taller literario en la Cárcel de Talca, de donde se conformó dos volúmenes colectivos bajo el nombre Los rostros del olvido con textos de los internos. Actualmente preside la Sech en la región del Maule. Información sobre su trabajo y muestras de su obra pueden verse en su página personal, en http://www.los-poetas.com/m/mario.htm, y en su blog, en http://mariomelendez1.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Juegos de Palabras http://www.juegosdepalabras.com Este sitio reúne abundantes ejemplos y explicaciones sobre más de setenta distintos juegos de palabras. Acertijos con palabras, acrónimos, acrósticos, anagramas, crucigramas, gentilicios, jitanjáforas, paradojas, paronomasias, retruécanos, sopas de letras y trabalenguas son algunos de los juegos reunidos aquí. Y por si fuera poco, si el visitante no encuentra algo de su gusto puede utilizar el “buscador de juegos de palabras” ofrecido por la página. Círculo de Poesía http://www.circulodepoesia.com Publicación de este colectivo mexicano, en el que poetas, académicos, críticos y gestores culturales se han reunido con el principal objetivo de la difusión de la poesía en particular y de la cultura literaria en general. Entre sus materiales es posible encontrar ensayos, poemas, cuentos, notas críticas, reseñas y traducciones. Recibe colaboraciones por correo electrónico. Intitulado http://breveando.blogspot.com Blog dedicado a los microrrelatos, exprimiendo al máximo la brevedad. Historias cortas de creación propia y enlaces a páginas y blogs interesantes relacionados con el tema. Odradek http://www.odradek.com.ar Versión digital de esta revista argentina impresa, que publica cuentos, relatos y narrativa latinoamericana. Además de ofrecer una muestra de los trabajos de narrativa que publica, la revista incluye información sobre eventos e indica dónde encontrar la versión impresa. Molino de Letras http://www.molinodeletras.net Revista literaria internacional que publica poesía, narrativa, ensayo y crónica. Cuenta con secciones de biografías y trozos selectos de las plumas más reconocidas del mundo, enlaces a sitios literarios, bases de concursos, frases y pensamientos, recursos literarios y una sección especial para difundir los textos originales de las culturas originarias del mundo. Acepta colaboraciones por correo electrónico. Letras de Cojedes http://letrasllaneras.blogspot.com Espacio sin fines de lucro que promueve textos de las artes de la oralidad y de publicaciones o de textos inéditos de creadores y creadoras nacidos, residenciados o vinculados a la literatura llanera del estado Cojedes, corazón de los Llanos de Venezuela. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Lugar común la muerte Alberto Hernández ========================== Desde 1975, todo mi país se transfiguró en una sola muerte numerosa que al principio pareció intolerable y que luego fue aceptada con indiferencia y hasta olvido. Así lo perdimos. Tomás Eloy Martínez. 1 El momento antes de la muerte. El ahogo o los días de agonía, los de saberse en la puerta de las sombras o a la entrada del dolor más terrible. Este es un libro de muchas muertes que, como afirma su autor, fue escrito “para vivir un día o una semana, y perecer por olvido”. Pero no fue así, Tomás Eloy Martínez acaba de morir bien lejos del olvido, vengado por su talento, por los lectores y por los miles de difuntos que aún doblan campanas por quienes los llevaron a la fosa común de la intolerancia. O aquellos que sucumbieron en sus camas en medio de reflexiones y punzadas en la carne. Y aunque no se trataba de su olvido, los muertos que escribió, los que sacó de la fiebre para hablarles, gozan de buena salud. O de señalamientos por haber sido parte de infamias terrenales. En el libro que recogemos del polvo están vivos, atenuados por los días, pero vivos, a pesar de algunos haber sido fabricantes de muertos. Lugar común la muerte (Monte Ávila Editores, Caracas, 1979) respira a un costado del silencio de Tomás Eloy. Trazado metódicamente, su autor recorrió ciudades, pueblos, habitaciones, patios, estancias llenas de susurros... Tomás Eloy Martínez entrevistó, consultó páginas, lápidas, ecos y voces petrificadas. Se trata de un compendio de muertes donde entraron José Antonio Ramos Sucre, un Vicente Gerbasi biografiado desde la memoria; un Guillermo Meneses ubicado en otro lugar; Saint-John Perse, Martin Buber, Felisberto Hernández, Macedonio Fernández, Martínez Estrada, Juan Manuel Rosas, Juan Domingo Perón, así como eventos que promueven la destrucción humana como la bomba atómica y los testimonios de la gente de La Pastora sobre vivos y muertos. Y La Rubiera, aquel espanto en los ojos de los cuivas asesinados en el hato que aún se nombra en Guárico y Apure. Eso es este libro, que con el pasar de los años ha crecido en historias y páginas. La edición de Monte Ávila nos trajo hasta estos que hoy releemos para recordar a un hombre que legó talento y profesionalismo a un pueblo que aún se debate entre tantos lugares comunes, entre ellos el de la muerte cotidiana, la que se para en una esquina y silba el momento de su llegada. 2 Estos “humores de la escritura” llegaron a nuestras manos el mismo mes de su publicación en Monte Ávila. Estaba aún Tomás Eloy en El Diario de Caracas, y aquí en Maracay la vida casi apacible se transformaba en crisis. Luego hubo otra lectura, menos creciente, más de sencillez por las líneas que ciegan: ya en los ochenta la muerte despegaba para instalarse como reina de bastos en el corazón de una nación que no sabía qué destino le esperaba a la vuelta de esa esquina vigilada. Y así fue. Tomás Eloy Martínez entró en la vida y la muerte de Ramos Sucre. Buceó en sus secretos, en la angustia de un insomne que “Desde hacía seis meses vagaba de sanatorio en sanatorio...”. Era una enfermedad “de una tenacidad inverosímil”, como le escribiera a un amigo. Fueron días, semanas de viajes y clínicas, de paisajes y un cuadro permanente a través de la ventana del Consulado en Ginebra. Hasta que el frasco de veneno fue vertido en su garganta. La muerte andaba de puntillas. El poeta de Cumaná venció el insomnio para entrar definitivamente en el sueño definitivo. 3 “...Hace quince días yo iba en busca de un hombre que estaba por morir”, escribe Tomás Eloy Martínez para iniciar el texto “Saint-John Perse desaparece”, que fue enriquecido años después a través de una entrevista con el poeta de Anábasis y Pájaros, que se llevó a cabo a instancias de Gloria Alcorta. Antes, para alcanzarlo antes de la muerte, Martínez tuvo que viajar al pueblo de Hyéres en la península de Giens. En un salto de la memoria el autor recordó la presencia de Perse en Buenos Aires, al lado de Silvina Ocampo, en el Festival de Cine de 1960. Lo describe silencioso, aún joven, de bigote negro y calva avanzada. Tomás Eloy lo oye: “Perse hablaba obsesivamente del mar aquella tarde: de la furia y de la fiebre con que el Atlántico castigaba la costa, y de las horas que había pasado contemplándolo...”. El viaje a la casa de Perse fue accidentado, pero dio con ella. La puerta de la casa la abrió la esposa, ama de llaves y mujer pendiente del más mínimo detalle y de los llamados de un hombre enfermo. Martínez se sentó frente a él: “El cuerpo se le batía en retirada”. Era, como afirma, un hombre que se apagaba. Crónica que despeja los últimos días de un hombre, como los de muchos que viajaron por este libro y se hicieron mito y realidad. 4 Lugar común la muerte es el destino más humano que recuerde, luego de lecturas y muertes cercanas. Cada página de este libro se tropieza con una agonía distinta. La agonía de esperar el viaje definitivo. Como el de Juan Domingo Perón vigilado por López Rega, el brujo del dictador argentino y de la tragedia de ese país. El eclipse más oscuro de Macedonio Fernández. Los pataleos de Rosas. Cada muerte o agonía es un relevo, un cambio de clima interior. Tomás Eloy Martínez supo tocar la herida abierta del moribundo, desde lejos y desde cerca. Desde la mirada atenuada y desde la tentación de recoger las palabras que los personajes se llevaron a la tumba. Un largo poema que desviste el instante en que las pupilas se contraen. Y así el corazón del lector, las manos tiemblan porque la muerte es tan individual que perfila el rostro y avisa en los dedos renegridos por la ausencia de circulación. Pero —sobre todo— porque quien la ve está en ella. Nota bene: Tomás Eloy Martínez vivió la muerte tan cerca cuando fue atropellada Susana Rotker. Él le vio los ojos, se vio los ojos, se vio en la eternidad, como ahora, donde se encuentre. ** Alberto Hernández adezgalina@gmail.com Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay, estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito. === Guerra, poesía y revancha en la muerte de Miguel Hernández, =========== === el alto poeta de la guerra civil Gustavo Rubén Giorgi ============ Esto es el frente; aquí no hay el menor asomo de juego. Ya no valen literaturas. “Frente”, José Moreno Villa. Se afirma que ninguna guerra dejó tan profunda huella en la literatura como la Guerra Civil Española (1936-1939) y se afirma, también, que Miguel Hernández es el poeta mayor de aquel conflicto. Es posible que el transcurso del tiempo haya operado diversamente en ambas sentencias, rebajando la primera a la categoría de tópico y elevando la segunda a la de opinión incontrovertible. El centenario del nacimiento del poeta convida a examinar las causas de esta primacía, pero sin descuidar el complejo entramado de una cesura sangrienta en la historia de España, que a setenta años de su finalización provoca remezones de proyección social, jurídica y política. La sensación de que Hernández había sido el poeta del pueblo precedió a su elevación a voz emblemática de la causa republicana, primero, y luego de la guerra toda. Mientras aquélla fue una creación a la que no resultaron ajenos el oriolano, sus amigos y la propaganda oficial, la segunda precisó la decantación de las pasiones y el examen de los aspectos sociopolíticos que acompañan y condicionan todo acontecer cultural. Tengo en mis manos la primera edición (1944) del Romancero general de la Guerra Española, publicado en Buenos Aires por el Patronato Hispano Argentino de Cultura: un grueso volumen de 280 páginas que declara selección y prólogo de Rafael Alberti e ilustraciones de Gori Muñoz, dos inolvidables presencias entre nosotros de la España peregrina. Bien, examinándolo encontramos el nombre de Miguel Hernández sin destacarse entre los del propio Alberti, Vicente Aleixandre, Antonio Aparicio, Juan Paredes, Plá y Beltrán, Jorge Renales, Rosa Chacel, Luis Pérez Infante, Isabel E. Ortega Arredondo, Lorenzo Varela, José Moreno Villa, Felipe Ruanova, Francisco Giner, José Herrera Petere, Antonio García Luque, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Beltrán Logroño, A. Rabago, M. Alonso Calvo, Manuel Martínez, Alfonso Yuste Álvarez, Pedro Garfias, Bernardo Clariana, Antonio Oliver, Adolfo Sánchez Vázquez, Fernando Fernández, Moisés G. Matilla, Arturo Serrano Plaja, Félix V. Ramos, Leopoldo Urrutia (verdadero nombre de Leopoldo de Luis), Teófilo Blázquez, Juan Gil Albert, Antonio Agraz, Vicente Carrasco, Gabriel Navarro, José Bergamín, José Rivas Panedas, Ramón Gaya, José Antonio Balbontín, Blanco Fontalba, Roger de Flor, y los encriptados M. A., Un Miliciano y Anónimo. La enumeración, sí que completa y puede que cansadora para el lector, no ha de tenerse por ociosa; pretende dar idea de la gran cantidad de poetas que alentaron el nuevo romancero y su diversa procedencia; a la vez, sirva de respetuosa memoración de los muertos y homenaje cariñoso y emocionado para Adolfo Sánchez Vázquez, dondequiera que se halle su gloriosa ancianidad. Siempre he considerado este libro un objeto mágico porque, además de haberme revelado a Hernández, me gusta creer que cuando Rafael Alberti visitó el Círculo Popular de Cultura de mi ciudad lo tuvo en sus manos, las mismas que estrecharon las de Miguel y que sin duda palmearon su rostro y completaron el abrazo fraterno. Así, me parece que se cumple el dictamen de Walt Whitman: “Quien toca este libro toca a un hombre”, lo cual no deja de emocionarme. Empero, este libro es incompleto por dos motivos: el primero, naturalmente, porque deja de lado los poemas del otro bando —los hay valiosos, como el “Romance de los muertos en el campo”, de José María Pemán—; el segundo, porque se trata de un romancero antológico, no de una antología de poemas de la guerra. Sin embargo de la última observación, no ha de olvidarse que no es casual la forma del romance se adaptara admirablemente a los fines propagandísticos de aquel tiempo. Hay motivos que, aunque más o menos ostensibles, conviene repasar antes de formular toda otra consideración de un maestro del género como lo fue Hernández. La relevancia de la frase octosilábica reconoce motivos puramente anatómicos, “Es nuestra respiración”, se puede graficar; o, “con más sílabas jadeamos”, y así. El aprovechamiento de una sola inspiración explicar la causa de su empleo en el hablar parvo y quizás la preferencia que por el octosílabo tiene el canto popular. Otra razón por la que el verso de ocho sílabas está ligado a la llaneza puede encontrarse, me parece, en la parquedad del hombre sencillo, especialmente el campesino —no olvidemos que en tiempos de la Guerra Civil la población rural ascendía al 57% del total de habitantes, de los cuales entre un 30 y un 50% no sabía leer (1). El endecasílabo, el alejandrino y el verso de arte mayor suenan afectados para las masas iletradas, a las que ya imponen distancia desde su nombre. Las coplas, las letrillas, los romancillos de cinco sílabas, en cambio, se adaptan por su naturalidad al habla del hombre común. Hemos hablado de la eficiencia del romance para la propaganda. En un mundo de comunicaciones rudimentarias, la propagación de las ideas o los sucesos de boca en boca, o mediante “bombardeos” de octavillas, como dicen en España, o panfletos, como preferimos nosotros, debieron cumplir su objetivo acabadamente, por lo menos hasta que se vio que el asunto de Marruecos no paraba en algarada y que no se trataba de un “pronunciamiento” más al modo decimonónico. El romance se recibe fácilmente, por las razones dichas, y en una suerte de embeleso, ya que la repetición, y la rima asonante producen un efecto por cierto hipnótico. Por último, se trata versos fáciles de recordar y, consecuentemente, de repetir y no son cosa nueva para nadie, porque el espectáculo del recitador callejero y el posterior reparto del poema son familiares a todo el mundo. Dos películas reflejan este ejercicio de cultura popular: la argentina Juan Moreira (Leonardo Favio, 1973) y la española El crimen de Cuenca (Pilar Miró, 1979). La primera se desarrolla en la campaña bonaerense por 1870, y la segunda en la meseta castellana, a comienzos del siglo pasado. Resulta, por tanto, una tradición ampliamente difundida en ambos continentes por la que el pueblo se enteraba de los hechos que le interesaban, ya fuera por el origen de los protagonistas o por la dimensión política que éstos alcanzaban. Con el transcurso de los años, sencillamente, el romance se agotó, se cansó. El siglo XIX impuso el folletín como entretenimiento de las masas que huyendo de la miseria de la vida semifeudal empezaron a congregarse en torno de los incipientes centros industriales del país: Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao. En esas ciudades, la educación popular impulsada por anarquistas, socialistas y comunistas vino de la mano de la politización. El cinematógrafo, a su tiempo, acompañó a los más rezagados en la creciente alfabetización de las clases sumergidas, entreteniendo y enseñando sin necesidad de palabras, o al menos con pocas de ellas. En este escenario, ¿era posible la resurrección del romancero? En teoría literaria se habla del cansancio de las formas como proceso ineludible para la aparición de otras más eficientes prestas a acompañar los cambios sociales que son el fondo de toda creación. Ahora, bien, estos análisis se hacen ex post facto, sobre un material histórico, de manera que explican, pero no anuncian. ¿Hay lugar para el vaticinio? Entendemos que, aunque sujeto al albur de las ambigüedades, sí, es posible, pero se trata de un campo vedado o parcialmente vedado al estudio, tan sólo franco a la intuición. Y esta es virtud propia de locos, iluminados, artistas y profetas. En España hubo un hombre así, pero como a la Palabra, el mundo no lo conoció. Antonio Machado entrevió la posibilidad de tal renacimiento, la intentó, y fracasó, pero dejó fecunda semilla; al mismo tiempo, sin ligar ambos fenómenos, puso a España en guardia contra la tragedia que se cernía, advirtiendo del alto precio que había que pagar para evitarla. En su segundo poemario Campos de Castilla (1912), Machado incluye el romance “La tierra de Alvargonzález”, experimento poético insólito en un medio en el que el Modernismo se imponía y las vanguardias velaban armas: Pensé que la misión del poeta es inventar nuevos poemas de lo eterno humano, historias animadas que, siendo suyas, viviesen, no obstante, por sí mismas. Me pareció el romance la suprema expresión de la poesía y quise escribir un nuevo Romancero. A ese propósito responde “La tierra de Alvargonzález” (2). El intento quedó en eso, porque ni el poeta persistió, ni seguidores tuvo, ni entusiastas hubo que saludasen la idea, que parecía echar vino nuevo en odres viejos. Dicho esto en el sentido de resucitar una forma de arte popular, porque romances se escribieron siempre en España, antes y después de Machado por mano, entre tantos, del duque de Rivas, Zorrilla, Unamuno, Alberti y, claro, García Lorca. En 1914 el magnicidio de Sarajevo hizo estallar al mundo. España, afortunadamente, quedó al margen de la Gran Guerra, pero, ¿no debían sacarse provechosas conclusiones de esta inacción? (...) ¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola ¡Salud, oh buen Quijano! Por si este gesto es tuyo yo te saludo! Salud, paz española, si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo. Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes en esa paz, valiente, la enmohecida espada, para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes, el arma de tu vieja panoplia arrinconada; si pules y acicalas tus hierros, para un día, vestirte de luz, y erguida; heme aquí, pues, España, en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía heme aquí, pues, vestida para la propia hazaña (...) (“España, en paz”). No ignoraba Machado que la bendición de la que gozaba España se debía a su atraso, por lo que hubiera resultado un convidado de piedra en la repartija que se disputaban las potencias capitalistas. Por eso cuestionaba esa paz, que bien podía ser una decisión extraña a su voluntad. Al mismo tiempo, lúcidamente, vaticinaba que cuando la guerra fuera una cuestión propia, la lucha sería despiadada. Advertía a los políticos sobre el peligro de no estar preparados para el día supremo en el que la agudización de las contradicciones tornara inevitable la lucha fratricida: En España —no lo olvidemos— la acción política de tendencia progresiva suele ser débil, porque carece de originalidad; es puro mimetismo que no pasa de simple excitante de la reacción. Se diría que sólo el resorte reaccionario funciona en nuestra máquina social con alguna precisión y energía. Los políticos que pretenden gobernar hacia el porvenir deben tener en cuenta la reacción de fondo que sigue en España a todo avance de superficie. Nuestros políticos llamados de izquierda, un tanto frívolos —digámoslo de pasada—, rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro (3). El tiempo confirmaría estos tristes presagios. Cuando Machado así profetizaba por boca de Juan de Mairena, España vivía el llamado “bienio negro” de la II República, período signado por la violenta represión del gobierno de derecha de los mineros de Asturias y la agudización de los conflictos de clase que desembocarían en la formación de dos bandos irreconciliables, el Frente Popular, ganador por escaso margen de las elecciones de 1936, y la derecha que apoyaría el Alzamiento que el 18 de julio de ese año dio origen a la guerra civil. ¿Dónde estaba, en esos momentos cruciales, Miguel Hernández? El poeta entusiasta desde 1925 que ha publicado —¡por fin!— su primer libro a comienzos de 1933, se ha convertido en un joven altivo y resabiado, en la medida en que el silencio que merece Perito en lunas llega a aturdirlo con indiferencia. Ya ha roto su relación simbiótica con Ramón Sijé, abandonando los postulados estéticos y políticos que habían compartido en la adolescencia y primera juventud. Hoy Miguel, como todo joven, se siente deslumbrado por las audacias rupturistas que halla en la poesía de Pablo Neruda y por el credo revolucionario de Raúl González Tuñón. Pero la posibilidad cierta que entrevé de un mundo y una literatura nuevos no alcanza para disipar su amargura y su desaliento, como lo refleja esta carta a García Lorca: Le escribí hace mucho pidiéndole elogios, aunque ya se los había oído para mi Perito en lunas. Y aquí me tiene Ud. esperándolos —entre otras cosas. He pensado, ante su silencio, que usted me tomó el pelo a lo andaluz en Murcia —¿recuerdaaa?—, que para usted fuimos, o fui, lo que recuerdo que nos dijo cuando le preguntamos quién era uno que le saludó. “Ese —dijo—, uno de los de ¡adiós! cuando les vemos”. Y luego “me escriben muchas cartas a las que yo no contesto”. ¿Puedo estar ofendido contigo? Perdone. Pero se ha quedado todo: prensa, poetas, amigos, tan silencioso ante mi libro, tan alabado —no mentirosamente, como dijo— por usted la tarde aquella murciana, que he maldecido las horas putas y malas en que di a leer un verso a nadie (...) (4). Los años mozos nos son pródigos en originalidad, de modo que tampoco hubieran podido serlo en este sentido lamento de la vanidad herida. ¡Ay, escritores que leéis! ¿Quién de vosotros no ha pasado por este trance y apurado la copa del desengaño? Siempre habrá esa extraña mixtura de indiferencia y falta de oportunidad que se inflige al creador cuando éste más necesita del reconocimiento... Reconforta recordar el más insigne de los reproches jamás hechos al silencio desdeñoso, así como su sabio remedio: (...) ¿Cómo que es posible que cosas de tan poco momento y tan fáciles de remediar puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro, y tan hecho a romper y atropellar por otras dificultades mayores? (...). Lo primero en que reparáis de los sonetos, epigramas o elogios que os faltan para el principio, y que sean de personajes graves y de título, se puede remediar en que vos mismo toméis algún trabajo en hacerlos, y después los podéis bautizar y poner el nombre que quisiéredes, ahijándolos al Preste Juan de las Indias o al emperador de Trapisonda, de quien yo sé que hay noticia que fueron famosos poetas; y cuando no lo hayan sido y hubiere algunos pedantes y bachilleres que por detrás os muerdan y murmuren desta verdad, no se os dé dos maravedís; porque ya que os averigüen la mentira, no os han de cortar la mano con que lo escribisteis (5). Pero nuestro poeta no estaba tan hecho a las adversidades todavía como Cervantes, y sufrió mucho las críticas frías, la ausencia de las favorables que esperaba y aun aquellas que, condescendientemente, destacaban con simpatía las letras de un humilde pastor de cabras metido a escritor (6). Las uvas, todavía, seguían en agraz. Sin embargo, haciendo de la necesidad virtud, Hernández agrandó o dejó agrandar el sonsonete de la pobreza y de su origen montaraz. Con el tiempo, que transcurre lento para el que anda hambriento de gloria y sin dineros, el asunto ayudó a tallar su leyenda, aunque su padre hubiera sido tratante de cabras y no un pastor de gleba y amo. Marzo de 1934. El poeta emprende su segundo viaje a Madrid y en esta oportunidad le serán dadas la frecuentación con los poetas famosos y con el fervor político de la hora. A partir de entonces es posible encontrarlo en registros fotográficos en los que aparece junto a Rafael Alberti, Pablo Neruda y Federico García Lorca. Sin embargo, la dureza de la lucha por la vida, y la sofisticación de una capital a la que no termina de acomodarse su huertana rusticidad, lo devuelven a Orihuela en agosto de 1935, en busca del amor de Josefina Manresa y, ¿quién sabe?, de la pista de una propia voz, “sin saber de qué música era dueño”. La Nochebuena de 1935 muere Ramón Sijé, de quien se había apartado tanto en lo personal como en lo estético y lo político. Pero esta inesperada muerte hace estallar en Hernández una cepa de poeta mayor, y escribe a los 25 años (había nacido el 30 de octubre de 1910) una página potente de belleza arrolladora, sin duda una de las cumbres de la lírica en castellano. ¿Qué ha pasado? El arte propone misterios de mañosa urdimbre, que tal vez resulte imposible desentrañar, probablemente una trampa de la que se pueda salir sólo incurso en el delito de lesa poesía. Pero queda muy claro la razón que llevaba Hernández cuando reivindicaba ante García Lorca su apego en Perito en lunas a la resurrección de antiguas formas estróficas, “a pesar de su aire falso de Góngora” (7). Porque de la asimilación y el deslumbramiento por el verso libre de Neruda y Aleixandre, el tono político de Tuñón y los ecos del Creacionismo y aun del Ultraísmo, en tercetos encadenados de endecasílabos irreprochables Miguel se hace digno seguidor de Dante y de Quevedo, sin dejar por ello de responder a su tiempo por el atrevimiento temático y meta-metafórico. Mucho se ha escrito acerca de este poema perfecto, pero de lo que conocemos nadie lo definió y vibró con él como Juan Ramón Jiménez: Verdad contra mentira, honradez contra venganza. En el último número de la Revista de Occidente publica Miguel Hernández, el extraordinario muchacho de Orihuela, una loca elejía a la muerte de su Ramón Sijé y 6 sonetos desconcertantes. Todos los amigos de la “poesía pura” deben buscar y leer estos poemas vivos... Que no se pierda en lo rolaco, lo “católico” y lo palúdico... esta voz, este acento, este aliento joven de España (8). “Elegía” cierra el tercer poemario de Miguel, El rayo que no cesa (1936); entretanto, se había presentado al Premio Nacional de Literatura con El silbo vulnerado (1934-1935) y no dejaba de trabajar en su prosa y su teatro. Faltan sólo seis meses para el comienzo de la Guerra Civil que marcaría, ya veremos con qué resultados, el renacimiento del Romancero español. Cuando los militares se alzan en Marruecos contra la República, Hernández se encuentra en su pueblo pasando las vacaciones de verano, las “largas vacaciones del 36”, como se las llama en la película homónima de Jaime Camino (1976). Al cabo de un mes, que suponemos pasó junto a su novia cuyo padre fue asesinado por milicianos por ser guardia civil, el 18 de septiembre parte para Madrid con la intención de incorporarse al Quinto Regimiento. Lo hace, y a finales de mes se halla cavando trincheras en defensa de la capital asediada. Miguel Hernández es hijo del pueblo y como tal no pide para sí más que un lugar al lado de los suyos, porque los vientos de ese pueblo lo llevan, lo arrastran a ser su vocero, su intérprete y su mártir. Al advertir Emilio Prados a las autoridades que se estaba malgastando la energía revolucionaria de aquel hombre dándole pico y pala y no micrófono y altavoz, Hernández comienza a desandar el camino que lo llevará a la cumbre de la poesía española de guerra, y a una muerte miserable de revanchismo y rencor. Para marzo de 1937 se han estabilizado todos los frentes geográficos y militares de la guerra civil: los autodenominados “nacionales” han ocupado Oviedo y San Sebastián, pero su arrollador avance por Extremadura, Andalucía y Castilla se ha detenido a las puertas de Madrid. La República cobra nuevos bríos con la defensa de la capital y ganancias territoriales menores en Aragón, pero es rechazada en la invasión a las Baleares. Las organizaciones armadas espontáneas se disuelven en el Ejército de la República, y Miguel Hernández comienza a alternar su estancia en los frentes con sus compromisos políticos. 1937 es, asimismo, el año de la esperanza y el de la publicación de Viento del pueblo, libro capital en la poesía hernandiana, y a la vez documento histórico del devenir bélico y el ánimo de los combatientes contra el fascismo. Hay allí testimonio de la represión contra la inteligencia republicana: (...) Federico García Hasta ayer se llamó: polvo se llama Ayer tuvo un espacio bajo el día Que hoy el hoyo le da bajo la grama. ¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres! Tu agitada alegría, que agitaba columnas y alfileres de tus dientes arrancas y sacudes y ya te pones triste, y sólo quieres ya el paraíso de los ataúdes (...). (“Elegía primera”). Se explican causas que, detrás de la traición, han llevado las cosas hasta este extremo de destrucción y de sangre: Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido por el yugo para el cuello Nace, como la herramienta, a los golpes destinado, de una tierra desatenta y un insatisfecho arado (...) Empieza a vivir y empieza a morir de punta a punta levantando la corteza de su madre con la punta. (...) Trabaja, y mientras trabaja masculinamente serio, se unge de lluvia y se alhaja de carne de cementerio (...). (“El niño yuntero”). Hay el libelo en formas de romance, sañudo y prepotente: Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. (...) Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma (...). (“Los cobardes”). Y el otro, inolvidable, que da nombre al libro: Vientos del pueblo me llevan vientos del pueblo me arrastran me esparcen el corazón y me aventan la garganta. (...) No soy de un pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España (...). (“Vientos del pueblo me llevan”). Y el que demanda a los jóvenes estar a la altura terrible de las circunstancias: Los quince y los dieciocho los dieciocho y los veinte... Me voy a cumplir los años al fuego que me requiere, y si resuena mi hora antes de los doce meses los cumpliré bajo tierra. Yo trato que de mí queden una memoria de sol y un sonido de valiente (...). (“Llamo a la juventud”). Y el dirigido al labriego que, con sudor de pobre, sustenta el esfuerzo bélico del enemigo de clase: (...) Campesino que mueres, campesino que yaces en la tierra que siente no tragar alemanes, no morder italianos: español que te abates con la nuca marcada por un yugo infamante, que traicionas a pueblo defensor de los panes: campesino, despierta, español, que no es tarde (...). (“Campesino de España”). Este “veterano” que se expresaba con semejante gravedad no tenía sino 26 años —había nacido el 30 de octubre de 1910. Su canto no olvida a los caídos paradigmáticos (Pablo de la Torriente, su comisario político en el Quinto Regimiento), ni a los personajes representativos de ambos bandos (“Rosario, dinamitera”, “Ceniciento Mussolini”, “Pasionaria”); recurre a la apelación colectiva (“Aceituneros”, “Recoged esta voz”, “Jornaleros”), acierta al describir el panorama mundial (“El incendio”), llora las pérdidas (“Visión de Sevilla”) y sabe fundir amorosamente pasión, conflicto, esperanza y lírica en el que muchos consideran el gran poema de la Guerra Civil: He poblado tu vientre de amor y sementera, he prolongado el eco de sangre a que respondo y espero sobre el surco como el arado espera: he llegado hasta el fondo. Morena de altas torres, alta luz y ojos altos, esposa de mi piel, gran trago de mi vida, tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos de cierva concebida. (...) Escríbeme en la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo. (...) Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos. (“Canción del esposo soldado”). En adelante, la vida será para él desilusión, cansancio y pérdida. Como intelectual de la República, participa del II Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura (Valencia, julio de 1937) y del V Festival de Teatro Soviético (Moscú, septiembre de 1937). En diciembre ve desangrarse ambos ejércitos en Teruel inútilmente, por unos escasos territorios sin poder vencerse. El poeta esperanzado vislumbra la posibilidad cierta de la derrota: se torna sombrío y desesperado y su brulote desciende a la blasfemia que había evitado en Viento del pueblo: (...) Vete, mariconazo, se te ha visto bajo los pantalones el roquete y bajo la mirada el ano hambriento. Algún día estarás, me cago en Cristo, dentro del purgatorio de un retrete enunciando la mierda con tu aliento. (“Mandado que mando a don Gil de las calzas de la CEDA, ese que lleva robles a las espaldas del Gil y a las del corazón caca”). La referencia a una figura política de la derecha (José María Gil Robles), hace claro que el poema es de comienzos del conflicto, porque en esos tiempos de vértigo el personaje había pasado a un segundo plano. Sin embargo, el hecho de publicarlo con posterioridad a Viento del pueblo, sugiere que si Miguel había tenido reparos para no ofender a los republicanos creyentes, la premonición del derrumbe había terminado con ellos. La deuda que siente el poeta por la ayuda soviética debió dictar muchos de los poemas de El hombre acecha (1939), cuya edición se perdió casi enteramente en Valencia con el desbande que sobrevino a la derrota militar de la República: “Rusia”, “La fábrica-ciudad” y “Stalin”. Hay mucho en ellos de realismo socialista que no casa ni aun con la más ocasional poesía de propaganda del oriolano. El sentimiento contrario, el desprecio por las democracias burguesas que han librado a España a su suerte contra Hitler y Mussolini, lo encontramos en la extensa, despareja y notable diatriba de “Los hombres viejos”: Nacen puestos de gafas, y una piel de levita, y una perilla obscena de culo de bellota, y calvos, y caducos. Y nunca se les quita la joroba que dentro del alma les explota. (...) Yo soy viejo; tan viejo, que el primer hombre late dentro de mis vividos y veintisiete años, porque combato al tiempo y el tiempo me combate. A vosotros, vencidos, os trata como a extraños (...). Pero, afortunadamente hay lugar para momentos de alto lirismo como en “El herido”: (...) Mi vida es una herida de juventud dichosa. ¡Ay de quien no está herido, de quien jamás se siente herido por la vida, ni en la vida reposa herido alegremente! (...) Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos (...). Pero también para el cansancio: (...) El tiempo es sangre. El tiempo circula por mis venas. Y ante el reloj y el alba me siento más que herido, y oigo un chocar de sangres de todos los tamaños. Sangre donde se puede bañar la muerte apenas: fulgor emocionante que no ha palidecido, porque lo recogieron mis ojos de mil años. (“18 de julio de 1936-18 de julio de 1938”). El fin del ciclo poético de Hernández coincide con el fin de la guerra. Cancionero y romancero de ausencias fue compuesto (se cree) entre octubre de 1938 y septiembre de 1939 y está señalado por el sentimiento de derrota, las ilusiones deshechas, el retorno al hogar y el dolor que no sana por la muerte del primogénito (6). El cementerio está cerca de donde tú y yo dormimos, entre nopales azules pitas azules y niños que gritan vívidamente si un muerto nubla el camino. De aquí al cementerio, todo es azul, dorado, límpido. Cuatro pasos y los muertos. Cuatro pasos y los vivos. límpido, azul y dorado, se hace allí remoto el hijo. Es un libro bellísimo, imponente en la construcción de una tristeza nueva, insoportable, inimaginable ni siquiera en “Elegía”. Libro de recogimiento después de la batalla, de desprecio hacia la pequeñez de las disputas humanas ante la grandeza del universo y de los sentimientos. De la añoranza por los pequeños momentos de felicidad en el piélago de males que es la vida. Como refleja la que quizás sea una de las canciones de cuna más hermosas que se han escrito, las llamadas “Nanas de la cebolla”, concebidas con el consuelo que trajo el nacimiento del hijo segundo. (...) En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre escarchaba de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso. Después, la huida a Portugal, la detención, la salida de la cárcel, la vuelta a Orihuela, la delación, el juicio, la condena y la cárcel hasta su muerte el 28 de marzo de 1942. *** Hemos comenzado esta evocación de Miguel Hernández preguntándonos la causa de su entronización como máximo poeta de la guerra civil española, lo que nos puso ante la vigencia del romance como forma suprema de expresión popular en aquel conflicto. El detenimiento, necesario, en los libros que conforman su producción en ese lapso, no nos apartan de aquella inquietud primera y de su consecuente. Vimos que, para un protagonista del fuste lírico y político de Rafael Alberti esta caracterización era imposible cinco años después del final de la contienda. Hernández era uno más, a sus ojos, entre tantos que habían posibilitado el Romancero de la Guerra Civil Española. Evidentemente, la crítica literaria se reduce a una constatación tardía de hechos que la intuición popular hace propios con sabiduría en la contemporaneidad de los acontecimientos. El poema de Moreno Villa que nos sirve de epígrafe lo alumbra con justeza. Pero este renacimiento de la poesía popular intuido por Antonio Machado, no cuajó en otro tan memorable como el que responde al ciclo de los Cantares de Gesta o la Reconquista. ¿Por qué? Juan Ramón Jiménez creyó encontrar la causa del fracaso en la extracción social de los artistas: La guerra internacional peleada en España entre 1936 y 1939 acreció la expresión del romance y pudo haber sido una gran ocasión de revivir el Romancero, pero los poetas no tenían convencimiento de lo que decían. Eran señoritos, imitadores de guerrilleros, y paseaban por Madrid, vestidos con monos azules muy planchados. El único poeta, joven entonces, que peleó y escribió en el campo y en la cárcel, fue Miguel Hernández, pero su resabio escolástico juvenil de los frailes de Orihuela lo impregnaron de un didactismo que duró toda su corta vida (9). ¿Quién puede dudar de la agudeza de esta opinión? Es patente que Hernández no sólo se sentía pueblo sino que era pueblo, condición que faltó a otros creadores burgueses o pequeñoburgueses. Y el acento puesto por Jiménez en el didactismo de que hacía explica por qué llegó Hernández como ningún otro poeta a la gente sencilla. Pero tal vez haya algo más, y me arriesgo a enunciarlo. Uno de los grandes nombres del exilio republicano, el ilustre medievalista Claudio Sánchez Albornoz, recordaba a sus compatriotas desde Buenos Aires la reflexión de Ibn Hazám, de Córdoba, formulada cuando promediaba el siglo XI de nuestra era: “La flor de la guerra civil es infecunda” (10). La sentencia, aunque tenga que viajar más de un milenio para llegar a nosotros, se impone a pesar del tiempo y el mundo de diferencia que hay entre una realidad que nos rodea y la sociedad que la dictó. Es capaz, por ejemplo, de explicar el fracaso político del franquismo, cuyo aparato fue prolijamente desarmado por un hombre de derecha, Adolfo Suárez, con el aval de quien se suponía iba a perpetuar el régimen, el rey Juan Carlos. Entonces es lícito preguntarse si la validez del juicio no puede hacerse extensiva a otros campos de la vida humana, como el arte. En ese orden de ideas, observamos que los romances viejos, en gran medida, cantaron una causa nacional, y tal vez por eso ganaron en sinceridad y perdurabilidad, ya que representaban a todos los españoles. También se ha dicho “No se triunfa sobre compatriotas”, y todas las guerras civiles son un ejemplo de supervivencia por muchos años de las causas que encendieron la mecha de la lucha fratricida. Con esa exaltación de pasiones, no hay lugar para el reconocimiento de las razones del otro, ni aun del otro. Una visión sesgada es proclive a perderse y circunscribir su vigencia al tiempo que la engendró. O, quizás, en este caso la causa nacional fue vencida, y nadie quiere acordarse de ese mal trago, ni celebrarlo. Salvo, claro, que el poeta sea Miguel Hernández, que surgió del pueblo para cantarle, y se quedó con él para sufrir las consecuencias de la derrota. Sus virtudes fueron la sinceridad y el convencimiento, primero, y el reacomodamiento después de la lucha de su universo psíquico, de modo que fue capaz de reflejar el hastío de los combatientes, la miseria de la violencia y la grandeza de la piedad. Así consiguió hablar de sentimientos universales, porque del otro lado también había hastío, repugnancia por la violencia desenfrenada y ansias de paz. Así se hizo, a la vez, portavoz de su bando y universal. Miguel Hernández sufrió un calvario cuyas estaciones fueron la persecución, el presidio, la condena a muerte, la conmutación a cuarenta años de presidio y la enfermedad, celosamente alimentada por el rencor revanchista de los vencedores. Su condición de tuberculoso fue trazada por los verdugos con descaro, para que no quedasen dudas de que todas las cuentas serían saldadas a falta de un arrepentimiento que el hombre íntegro que Hernández era rechazó con desprecio. Con el riesgo que supone toda simplificación, pudiera decirse que, si en el comienzo de la Guerra Civil el fusilamiento de Federico García Lorca fue una señal clara de los rebeldes de lucha sin cuartel para la República burguesa, las sevicias infligidas hasta la muerte a Miguel Hernández celebraron rencorosamente la hora final de la Revolución en España. Notas 1. FRASER, Ronald: Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la Guerra Civil Española, Ed. Crítica, Barcelona, 1979; T. I, notas 5 y 6, págs. 35 y 36. 2. Antonio Machado, antología poética, biografía, edición de José Luis Cano, Ed. Bruguera, Barcelona, 1982, pág. 59. 3. Ibídem, pág. 301. 4. Miguel Hernández, obra completa, edición crítica de Agustín Sánchez Vidal y José Carlos Rovira con la colaboración de Carmen Alemany; Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1993, T: II, págs. 2.306-2.307. Este artículo y quien lo escribe son deudores de esta obra de compilación extraordinaria. 5. CERVANTES, Miguel de; El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, Prólogo. 6. Ibídem (4), T. I, pág. 29. 7. Ibídem, T. II, pág. 2.307. 8. Ibídem, T. I, págs. 68 y 69. 9. Ibídem, pág. 89. 10. THOMAS, Hugh, La Guerra Civil Española, Hyspamerica Ediciones, S.A., Madrid, 1979; T. 6, “Camino para la paz. Los historiadores y la Guerra Civil”, pág. 342. ** Gustavo Rubén Giorgi gustavogiorgi@arnet.com.ar Abogado y escritor argentino (Zárate, Provincia de Buenos Aires, 1955). Trabaja como funcionario público en el cargo de jefe del Registro Civil de Zárate. Ha publicado Cuentos de la resignación (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar; Buenos Aires, 1997), el libro de relatos históricos El profeta y el traidor (Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000), los poemarios El último bien (Proa, 2001), El retorno de Hipsipila (Alloni-Proa, Buenos Aires, 2005) y Acechanza de reflejos (Proa, 2009), la colección de ensayos Aunque sean los papeles rotos de las calles (Alloni-Proa, 2005) y un volumen con el relato “El emisoriario” y el soneto “Elección” (colección “Biblioteca Mínima” del diario Opinión; Cochabamba, Bolivia, 2007). Además, textos suyos aparecen, traducidos al italiano, en la Antologia della Poesia Argentina Contemporanea (Edizioni Sentieri Meridiani, http://www.sentierimeridiani.it; traducción de Emilio Coco; Foggia, Italia, 2007). Ha dado conferencias sobre cine, historia y literatura en Buenos Aires, y en el interior y exterior de Argentina. Integra el plantel de colaboradores permanentes de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y en la que ha publicado cuentos, poemas y ensayos desde 1998. En 2009 fue jurado, en el género Novela, para la Faja de Honor 2009 de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade, http://sade.org.ar). === De las armas y el hambre ============================================== === La perversidad armamentista en América Latina ========================= === Joaquín Robles Zabala ================================================= I En un momento en que el mundo vive una de las crisis económicas más grandes de su historia reciente, y el hambre sacude como nunca al planeta, resulta paradójico que en América Latina las grandes inversiones de los gobiernos de turno sean para la guerra. Brasil, el país más grande de la región, acaba de firmar con Francia un convenio por 12.300 millones de dólares para la compra de tanques, aviones y submarinos, cifra con la que se podría aliviar el hambre de por lo menos 200 millones de latinoamericanos y mejorar las condiciones de vida de 200 más. Venezuela, la nación petrolera del cono sur, ha invertido en los últimos diez años un poco más de 12 mil millones de dólares en renovar su flota de aviones de guerra, en la compra de cohetes de corto y largo alcance, en la fabricación de fusiles y la preparación de su ejército para un conflicto que sólo existe en la cabeza del presidente Chávez. Mientras tanto, el país bolivariano experimenta la inflación más alta de la región, con un 14% a finales del año pasado, y un desabastecimiento de alimentos y otros productos que alcanza los porcentajes de un país en guerra. A lo anterior, se le agrega unos altos niveles de inseguridad y una cifra desbordante de muertes violentas que sólo es posible en una nación con un conflicto de orden público. En Brasil, si es cierto que las condiciones de vida de la población han mejorado con la llegada al poder de Lula da Silva, también es cierto que las cifras siguen siendo escandalosas: sólo en Río de Janeiro la tasa de pobreza supera el 45%, y el número de muertes por arma de fuego está en el orden de tres por cada cien habitantes. Pero, aun así, en una reciente encuesta realizada por una firma española, la ciudad del carnaval más grande y extravagante del mundo se considera la más feliz del planeta. Colombia, por su parte, invierte un 4% del producto interno bruto en el sostenimiento de un ejército que supera los 500 mil hombres. A lo anterior habría que agregarle los 550 millones de dólares en ayuda militar asignados por el gobierno de los Estados Unidos a través del Plan Colombia y el recaudo del llamado impuesto de guerra, que para este año, según declaraciones del senador Jairo Clopatofsky, miembro de la Comisión Legislativa encargada de los asuntos militares y las relaciones exteriores, debe estar en un promedio de 8 billones de pesos (3.300 millones de dólares, aproximadamente). Para un país donde el desempleo sube en ascensor y la pobreza se transporta en tren bala, donde extensas regiones del territorio nacional siguen siendo dominadas por fuerzas irregulares, donde la presencia del Estado es sólo una ilusión y los campesinos, contrario a lo que publica la prensa, siguen reemplazando los cultivos tradicionales por los sembrados de hoja de coca, resulta sumamente aberrante una inversión astronómica en cohetes y bombas, en aviones y helicópteros, en fusiles y ametralladora, mientras que cientos de familias, procedentes de las zonas rurales, pueblan los centros urbanos y se toman los parques, el transporte público y los semáforos para ganarle una moneda al hambre. En la última reunión de mandatarios de la Unasur, celebrada en Bariloche, Argentina, para debatir el uso de siete bases colombianas por parte de militares estadounidenses, una voz, quizá la más lúcida, fue la del presidente peruano Alan García, quien se lamentó de las inversiones astronómicas que los gobiernos latinoamericanos hicieron en el 2008 en compra de armas. “Realmente es vergonzoso que presidentes que decimos actuar por el pueblo, hayamos comprado 38 mil millones de dólares en armas, dinero con el que se podría haber solucionado la vida de cientos de millones de familias en el continente”, expresó el mandatario. Y premonitoriamente afirmó: “De aquí saldremos a comprar más armas”. Días después, en una gira internacional que empezó en Libia, pasó por Argelia, Siria, Irán, Bielorrusia, Rusia y terminó en España con un abrazo de reconciliación del rey Juan Carlos por aquello del “por qué no te callas”, el teniente coronel Hugo Chávez anunciaba, feliz, un convenio militar con Rusia por 2.200 millones de dólares, consistente en la compra de cohetes anticarro, sistemas de defensa aérea, fusiles de asalto y una nueva línea de tanques, todo con el pretexto de prepararse para un eventual “ataque del imperio” desde las siete bases colombianas que pronto entrarán a hacer parte de la nueva estrategia del gobierno Uribe para combatir el narcotráfico y la guerrilla de las Farc. Resulta paradójico que mientras el canal estatal Telesur mostraba en sus pantallas las imágenes del presidente Chávez dando las explicaciones del alcance y del poder destructivo de sus nuevos juguetes, Globovisión, un canal que ha sido tachado sistemáticamente por el gobierno del teniente coronel de “golpistas”, “terroristas” y de ser “un instrumento mediático del imperio y la oligarquía”, mostraba a una mujer llorando frente a la morgue de un hospital la muerte de uno de sus hijos, asesinado en las calles de Caracas por delincuentes comunes por resistirse al robo de su motocicleta. Hugo Chávez ha intentado justificar su polémica inversión en equipos militares —la más alta en la historia del país bolivariano— argumentando que la presencia de militares estadounidenses en las bases colombianas es una amenaza para la soberanía de su país, justificación que los venezolanos en su mayoría perciben, según una nota del diario El Nacional, como imaginaria. Pues si hay un problema que realmente les afecta es la inseguridad que campea en las ciudades principales del país y la escasez de algunos alimentos básicos en la canasta alimentaria, escasez que se ha profundizado con el rompimiento de los lazos comerciales con Colombia en un acto “irresponsable” del teniente coronel. Tan hondo y sensible es este problema, que el gobierno de la república bolivariana ha tomado la decisión de controlar el expendio de alimentos que entran al mercado para evitar la especulación de los precios por parte de los distribuidores. El “congelamiento de las relaciones” entre dos naciones que comparten 2.300 kilómetros de frontera, originó en las ciudades limítrofes de ambos países una crisis que ha afectado tanto a los comerciantes como a los particulares que se benefician de la compra-venta de productos de todo tipo. La suspensión del convenio del suministro de gasolina por parte de Venezuela a las ciudades fronterizas colombianas, en un acto que algunos medios han calificado de “represalia política” por el convenio militar colombo estadounidense, ha disparado el desempleo en ambos lados de la raya y aumentado desproporcionalmente el precio de los combustibles y, por lo tanto, el de los alimentos. II Los nuevos roces diplomáticos entre los gobiernos de Colombia y Venezuela coincidieron con un alarmante informe de la Organización de las Naciones Unidas en el que se afirma que 1.200 millones de personas en el mundo pasan hambre, y con una declaración de emergencia nacional del presidente Álvaro Colom por la crisis alimentaria que atraviesa Guatemala, producto, en primera instancia, de los cambios climáticos que sacuden el planeta, pero igualmente por las condiciones de pobreza extrema en que vive un poco más del 50% de la población de ese país centroamericano. Carlos Alberto Montaner, periodista y analista político cubano residente en España, cree que la crisis alimentaria y el aumento de la pobreza en América Latina son directamente proporcionales a los actos de corrupción de los gobiernos de la región. Según el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo, en los diez primeros meses de 2008, los gobiernos latinoamericanos invirtieron 39.300 millones de dólares en la compra de armas a Europa y Estados Unidos, mientras que en el mismo lapso la pobreza de los países de la región aumentó en un 45%. A lo anterior, habría que agregarle la tensión y el nerviosismo que ha generado en algunos gobiernos los convenios militares que algunos países están llevando a cabo con grandes potencias mundiales con una larga tradición bélica. Según el informe, Brasil ocupa el primer lugar en inversiones de equipos militares, con un presupuesto que en 2008 alcanzó los 16 mil millones de dólares, seguido de Colombia, Venezuela y Chile. A diferencia de Brasil y Venezuela, la inversión presupuestal de Bogotá está encaminada a fortalecer la seguridad interna, darle al Ejército Nacional mayor capacidad de maniobra en su lucha contra los grupos irregulares y el narcotráfico. Caracas y Brasilia, por el contrario, han elevado sus esfuerzos en la compra de armas para una eventual guerra exterior, pues lo que algunos analistas sobre el tema alcanzan a ver es una enorme y costosa parafernalia de tecnología bélica que incluye cazabombarderos, tanques, misiles dirigidos, submarinos nucleares y radares antiaéreos, que le proporcionarían a estas naciones una capacidad de destrucción muy superior a la de sus vecinos. Influido por el verbo candente del mandatario bolivariano, Ecuador ha presupuestado para el año próximo una inversión en aviones de combate y radares antiaéreos que sobrepasa los mil millones de dólares. Bolivia, considerado por muchos como el país menos desarrollado del cono sur, va a invertir en armas y aviones una suma que se acerca a los 500 millones de dólares para recuperar, según el presidente Morales, la Fuerza Aérea Boliviana, la cual encontró totalmente destartalada. Lo mismo se podría decir de otros países de América Latina como México, que elevó en 2009 su presupuesto de defensa en un 23%. Lo increíble de esta irracional carrera armamentista que se ha desatado en la región, y que preocupa tanto por su costosa inversión como por la capacidad destructiva, es que hasta Daniel Ortega, quien maneja las riendas de una de las naciones más pobres del continente, ha anunciado su intención de modernizar el Ejército de Nicaragua, por lo que para el 2010 piensa firmar una acuerdo militar con Rusia. La ola de críticas que ha suscitado la prensa de la región por la desorbitante inversión, y que ha tenido repercusiones en la política del hemisferio, ha llevado a algunos gobiernos a dar explicaciones sobre este tipo de decisiones. Nelson Jobim, ministro de defensa brasileño, aseguró ante la Comisión de Defensa del Senado, en Brasilia, que el convenio recientemente firmado con Francia busca la capacitación técnica que le permita a su país crear una industria armamentista. Y aseguró que Brasil no es una nación que compra armas en supermercados como sí lo hace Venezuela. Hillary Clinton, jefa de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos, ha expresado también su preocupación por la carrera armamentista en América Latina, y ha enfatizado sobre los convenios militares que está desarrollando el país bolivariano con Rusia y, en particular, con Irán, que tiene un programa de enriquecimiento de uranio del cual Venezuela aspira a ser parte. Y aunque el teniente coronel, a través de sus voceros, ha dicho que el propósito del convenio nuclear con Irán tiene fines pacíficos, las alarmas están encendidas, pues el hecho de que Chávez esté preparando el terreno para perpetuarse en el poder es motivo de preocupación no sólo para el país del norte, sino también para Colombia, que en los últimos años ha mantenido unas relaciones tensas con Venezuela a raíz, en primera instancia, de la incursión militar del ejército nacional en un campamento de las Farc en Ecuador, y luego por las siete bases militares que el ejército estadounidense utilizará en territorio colombiano. Para algunos analistas como el mismo Carlos Alberto Montaner, la raíz del problema no radica en la cuantía de la inversión militar o en los equipos que se adquieran, sino quién los compra y para qué. La ya célebre frase de Nelson Jobim ante el Senado de su país, quizá explique lo siguiente: no es lo mismo un submarino nuclear en poder de países cuya democracia está comprobada como lo son Brasil y Chile, que al servicio de una nación con ínfulas de expansionismo y un proyecto político que beneficia más al caudillo que al pueblo. La retórica incendiaria de Hugo Chávez, sus constantes amenazas de enviar sus aviones de guerra a bombardear ciudades colombianas, las “explicaciones cínicas” del poder destructivo de los cohetes que pronto le entregará Rusia, no se pueden comparar con las frases de hermandad proferidas por Lula da Silva, o de reconciliación expresadas por Michelle Bachelet. Las palabras, decía alguien, matan tan rápido como una bala y hacen más daño que una bomba. Resulta perverso que países como Rusia, China y España no miren más allá de los miles de millones de dólares que el teniente coronel les desembolsa. Sus palabras, de por sí, producen escozor. Y la guerra imaginaria que tanto enarbola en su diarrea verbal, pueda convertirse en una realidad que empobrezca más a la región. El hambre, entonces, se pasearía campante desde la Guajira hasta la Patagonia. Y Chávez habría cumplido su sueño bolivariano: unir a América Latina. ** Joaquín Robles Zabala robleszabala@gmail.com Narrador y ensayista colombiano (1969). Es profesor de comunicación de la Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co) y de la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco (http://www.tecnologicocomfenalco.edu.co). Es profesional en lingüística y literatura de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co) y candidato a Magister del Instituto Caro y Cuervo (http://www.caroycuervo.gov.co). Textos suyos, tanto periodísticos como literarios, han sido publicados en los diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com), El Espectador (http://www.elespectador.com), El Universal (http://www.eluniversal.com.co) y revistas culturales como Noventaynueve (http://www.revistanoventaynueve.org), Transformación e Ítaca. En 1996 obtuvo una beca de creación individual del Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) con el proyecto de novela Una pistola para alquilar. Es autor del libro de cuentos Golpe de daga. Tiene inéditos una novela, un libro de cuentos y un volumen de ensayos. Reside en Cartagena de Indias. === Memorias del fuego. Biblioclastia y bibliocaustos ===================== === Carlos Schulmaister =================================================== I Desde tiempos inmemoriales el fuego ha constituido para la humanidad tanto un formidable recurso energético como un instrumento de renovadas y sorprendentes aplicaciones tecnológicas, pero también ha sido objeto de adoración religiosa y elemento ritual de la magia, campos en los que ejerció y ejerce una poderosa fascinación como símbolo y talismán de poder superior a aquella. La humanidad imaginó atributos flamígeros para sus dioses, como el fuego y el rayo, con tremendo poder destructor y aniquilador, amén de un misterioso poder purificador del Mal, entendido éste último, en los hechos, desde un elemental y oportunista lugar de poder político, económico, religioso o cultural que permite construirlo conceptualmente y atribuirlo al Enemigo: el Otro. La historia, plena de violencia de todo tipo, está llena de fuegos purificadores, incluidas las quemas en la hoguera de hombres y mujeres vivos. El fuego destruyó y quemó tantas veces la Tierra, los hombres y sus obras, que ya la humanidad ha perdido la cuenta. Una aplicación del fuego purificador, bastante conocida y recordada por los contemporáneos, fue el famoso bibliocausto de libros de autores judíos, comunistas, ateos, homosexuales y no arios del 10 de mayo de 1933 en Berlín, replicado simultánea y seguidamente en otras ciudades alemanas con creciente entusiasmo popular. Poco después llegaría el Holocausto, y más tarde, la perplejidad ante lo increíble: los historiadores se abocaron a desmontar las estructuras del horror y la irracionalidad vivida, intentando plasmar en formas y niveles más amplios y profundos de significación y comprensión la tenebrosa complejidad de la condición humana, aunque sin poder cerrar definitivamente esa exploración ya que la historia es mucho más grande y misteriosa que el inventario, la clasificación y la radiografía de la facticidad reconstruida y de la de sus eventuales representaciones. Develar y expresar en discurso sentidos históricos cambiantes en el tiempo no es tarea sencilla que se agote en moldes formulatorios, conceptuales o racionales, puesto que son amalgamas variables de razón, sentimientos, emociones y estados de ánimo encarnados, que giran como en una eclíptica imaginaria trazada por las rutas del corazón y el cerebro, y en la que para unos la primera víscera equivale al sol y la segunda a los planetas, en tanto para otros es exactamente al revés. Los hechos y sus significados —por caso una hoguera “purificadora” concreta— tienen anclajes que se relacionan con la experiencia histórica y los alcances de la memoria individual y colectiva, lo que explica su densidad e intensidad, así como también su menor duración tras el paso de los años y su conversión en escombros de la memoria. Tratándose de sentidos históricos, en cambio, su consistencia suele ser más etérea y difusa, por lo que su apropiación tiene, en consecuencia, una accesibilidad restringida y menos consciente, pese a lo cual logran tener una perdurabilidad aun mayor. Mientras los acontecimientos constituyen particulares históricos, el paso del tiempo erosiona y degrada su facticidad originaria, como ha sucedido tantas veces en el pasado llevando al olvido muchos episodios de horror increíbles. Pero si, con el transcurso del tiempo, los hechos se insertan y reconfiguran en enfoques comprehensivos de creciente amplitud, generalización y abstracción, y en moldes y formas sintetizadoras de la experiencia humana, entonces habrán de perdurar muchísimo más, aunque hombres y sociedades posteriores no sean plenamente conscientes de ello. Tal sería el caso, entre otros ejemplos posibles, de los mensajes implícitos o escondidos en los mitos que se desplazan en el tiempo más allá de la memoria, es decir, por tradición histórica, o mediante climas históricos o sensaciones de época que en tiempos posteriores pueden ser traccionados inconscientemente desde el presente. Y aunque en estos nuevos ropajes esos mensajes y sentidos no sean homogéneos ni uniformes en el tiempo ni en el espacio, siempre es posible exhumarlos y hacerlos visibles mediante la investigación histórica, precisamente cuando ya no son materiales estrictamente disciplinares (de la ciencia historia) sino culturales en sentido totalizante. En lo anterior puede verse la diferencia entre lo histórico representado por el testimonio del pasado y lo histórico que se lleva con uno, pero no con uno como particular sino con uno como género, como una suerte de atavismo de carácter cultural —no biológico— que pudiera provenir de la noche de los tiempos. Bajo nuevas formas y funciones los particulares históricos continúan viviendo residualmente en la experiencia humana convertidos en exponentes de la condición humana, algo que trasciende la memoria y aun la historia académica, algo que permite una mayor accesibilidad mediante la encarnación en sentidos históricos diversos y cambiantes en hombres, en sociedades, e incluso por la humanidad toda de tiempos posteriores. Lo que llevamos dicho puede demostrarse relevando en los registros históricos e historiográficos múltiples evidencias de los cambios de sentido atribuidos —por caso— al fuego, por parte de hombres de tiempos distintos. Vale aclarar que estos cambios no marcan una evolución unilineal ni un progreso moral. Antes bien, las contradicciones morales a la base de estos sentidos abundan, pero no hacen más que reflejar el carácter complejo y contradictorio de los seres humanos, tan capaces de producir a Torquemada y a Hitler como a San Francisco y Mahatma Gandhi, y volver a producirlos en otros tiempos y lugares y con otros nombres. Una emblemática configuración de sentido respecto de todo acto de biblioclastia, o destrucción de libros, es la que Heine, famoso poeta judío alemán (1797-1856), expresara en 1820: Donde los libros son quemados, al final también son quemados los hombres. En esos versos Heine prefiguró al nazismo, al punto que sus propios libros también fueron quemados esa famosa noche de 1933 iluminada por el fuego, y fundamentalmente expresó el universal sentido de abominación del fascismo, es decir, de todos los fascismos posibles. Ese sentido es independiente de las circunstancias que en su momento lo motivaron a él mismo a escribir esos versos, lo que explica su vitalidad en el presente y también hacia atrás. Así, al vitalista sentido de afirmación de la germanidad que aquellas piras tuvieron para la mayoría de aquellos alemanes sucedió luego, en la posguerra y tras varias décadas de negación de algunas memorias, un unánime sentido opuesto, condenatorio de aquel oscurantismo, de aquella negritud pagana y esotérica, de aquel irracionalismo y antiintelectualismo nazi, caracterización con la cual nadie dejará de estar de acuerdo a menos que sea uno más de ellos, o de alguna de sus sectas afines, pero igualmente totalitario. En realidad, la parte final del párrafo precedente es más un anhelo personal que una convicción firme respecto de que la humanidad no retrocederá una vez más. Tantas veces ocurrió que quienes creían estar del lado del Bien quemaron a Otros, convencidos de actuar correctamente, que debemos pensar que el fascismo —de izquierda o de derecha, lo mismo da— nunca está fuera de uno sino en uno mismo, tanto como están presentes en uno el Bien y el Mal. En Argentina existen interesantes estudios sobre la biblioclastia practicada durante la última tiranía (la de 1976-1983), especialmente la Historia universal de la destrucción de libros, de Fernando Báez (2005) y Biblioclastia, de Solari y Gómez (2008). El relato del horror biblioclasta de esos años aún no ha sido totalmente investigado, al punto de ser prácticamente desconocido. Son más conocidos episodios semejantes del nazismo que los correspondientes al Proceso de Reorganización Nacional. El Proceso también contó con una configuración de sentido, escatológica por cierto, que difundía constantemente desde su privilegiada posición de poder cruel y omnímodo. Claro, no era nada original, sino todo lo contrario: era y es recurrente en la historia aunque cambien los dioses de turno. Veámoslo: El 29 de abril de 1976, el jefe del III Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba, Gral. Luciano Benjamín Menéndez, ordenó una quema de libros de autores como (entre otros) Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Galeano, etc.: “...a fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas... para que con este material no se siga engañando a nuestros hijos”. “De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina”. (Diario La Opinión, 30 de abril de 1976). II Después de tantas piras en Argentina —las que se conocieron, las que se han olvidado y las que permanecen ocultas— me asombra que no haya existido por parte de las dirigencias políticas y los intelectuales del poder el suficiente interés ni los consiguientes esfuerzos por conocer la verdad en relación con la biblioclastia ejecutada por la Revolución Libertadora, en 1955, tras el golpe de estado disfrazado con tan ampuloso nombre. Ese año, y los siguientes, Argentina se cubrió de fuego purificador. Primero llegó la metralla y las bombas de la Marina contra la Casa Rosada y la Plaza de Mayo, con la muerte de centenares de personas, hechos que de ningún modo disculpan la respuesta desquiciada de Perón ni la quema de las iglesias porteñas —donde también se quemaron libros y emblemas católicos. Luego, la purificación por el fuego se extendió potencialmente en la amenaza de bombardeo a la Destilería de La Plata... si el “Tirano” no renunciaba. Los “libertadores” asaltaron bibliotecas y escuelas y quemaron miles de libros escolares, manuales, revistas, ejemplares de la Constitución Nacional de 1949, retratos, folletos y cuadros; también asaltaron museos y universidades y destruyeron colecciones de grandísimo valor, incluida la Guía de Bibliotecas Populares, los boletines de la Dirección de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, el libro Toponimia patagónica, etc., y lo mismo hicieron con numerosas colecciones robadas en las casas de funcionarios peronistas. En esas hogueras no figuraban los libros del nazismo ni los del comunismo. Se quemaba todo lo que mencionara las palabras Perón, Eva, Peronismo, Justicialismo, Tercera Posición, Plan Quinquenal, 17 de Octubre, etc., consideradas tabúes por el famoso decreto 4.161, que penaba con seis años de prisión y multa de un millón de pesos a quien las pronunciara en público y, si esto ocurriera en un establecimiento privado, con la clausura definitiva y privación de condena condicional y de excarcelación durante el trámite judicial. Tras saquear el local de la Fundación Eva Perón, como si se luchara contra la peste, el fuego purificador arrasó con toneladas de sábanas, frazadas, colchones, almohadas, camas, medicinas, muebles, heladeras, cocinas, lavarropas, máquinas de coser, etc., cuyo destino era la ayuda social. Los ángeles exterminadores —los “comandos civiles”— corrieron a los hospitales, sanatorios, hogares de tránsito, centros asistenciales, unidades básicas, ministerios y municipalidades, a la CGT y los sindicatos de Buenos Aires y de todo el país buscando materiales de la fundación, reconocibles por sus etiquetas y destinados a la gente necesitada, robando además todo dinero en efectivo que encontraban. Igual que hicieran los nazis tantas veces en los años ‘30, en sus asaltos a hogares y centros judíos o que simplemente tenían presencia del pensamiento de los judíos, los comandos civiles arrastraban toda clase de objetos al centro de las calles, encendían hogueras y cantaban el Himno Nacional con patriótico fervor, saludado al final con disparos de sus metralletas Pam y Halcón, derribando luego los bustos y estatuas de Perón y Eva Duarte, arrancando placas de bronce y carteles con sus nombres en edificios, en calles, en instituciones públicas y privadas, incluso detonando explosivos en algunos edificios para borrar el nombre y la memoria. Extraigo el intenso relato precedente de las páginas que escribiera un destacado y valiente argentino ya desaparecido, Raúl Bustos Fierro (“Desde Perón hasta Onganía”. En: revista Biblioteca, Nº 2, cap. XVII, Buenos Aires, 1968), a lo que añado la memoria individual y colectiva contemporánea de millones de argentinos que no reían ni festejaban en esos momentos. Por supuesto, reconstruir significados históricos es relativamente menos complicado que producir sentidos compartidos y con alta representatividad en el presente, pero cuando en esto último hay mucha discrepancia es señal de que algo no anda bien. ¿Acaso no revelan aquellas prácticas de los comandos civiles un nazi-fascismo conceptual subyacente? ¿Acaso la biblioclastia de “la Libertadora” y la represión popular del ‘55 no tienen el mismo sentido que las del ‘76? ¿Acaso no había intelectuales respaldando con teoría y manifiestos a los pirómanos “libertadores” en ambos golpes de estado? Vale recordar, entonces la obligación de todo intelectual; ¡qué digo, de toda persona de bien!: “Hay que decir siempre la verdad, pero toda la verdad”. Eso se llama coherencia. Luego de que sean investigadas las piras de 1955, pero sólo después, propongo que se continúe con las encendidas por la Revolución del 4 de Junio de 1943, y por la del 6 de Septiembre de 1930, y por las que se hicieron constantemente en los sindicatos socialistas en las primeras décadas del siglo XX, y entonces sí se pase luego a las piras del siglo XIX. III A la luz de la experiencia pareciera que la memoria individual y la colectiva son bastante endebles, por lo pronto, en materia de genocidios. Si al menos fuera cierto que un nuevo Holocausto tapa al anterior, siempre estaría fresco el recuerdo del último agravio a la humanidad en una de sus partes. No es esto lo que sucede habitualmente. La multiplicación y recurrencia de horrores seriales, así como de doctrinas e ideologías que los sustentan en cada caso, acaban por anestesiar el dolor y naturalizar el Mal, o lo malo. He aquí, pues, el momento en que el fuego “de los dioses” de turno, cuyo fin último era y siempre será aniquilar la memoria, habrá logrado su objetivo. Hace muy poco, el 29 de marzo de 2009, la periodista Laura Castillo denunció en El Nacional, de Venezuela, la reiterada destrucción de libros producida en los dos últimos años por el gobierno de Chávez. Sin embargo, en Argentina casi nadie se enteró. En la Biblioteca Nacional y en cientos de bibliotecas populares de Venezuela se destruyó una cantidad exorbitante de libros mediante el recurso de su desincorporación, eufemismo que más allá de legítimas actividades bibliotecnológicas pareciera reducir lo execrable de dicha acción al interior de su real contexto de represión político-ideológica. Junto con libros de la más variada temática, como literatura española y venezolana, literatura infantil y libros en braille, desaparecieron fundamentalmente aquellos que, como explicó el director de la Biblioteca Nacional y responsable del programa de purificación y adoctrinamiento, tenían la ideología de la dominación, es decir, la ideología capitalista. Lo sabemos, se trata de la “cochina ideología capitalista” que tanto hace sufrir al heroico pueblo venezolano y latinoamericano y sin la cual estaríamos en el Paraíso... Repito nuevamente, este maquillado bibliocausto pasó prácticamente ignorado en Argentina. Los habituales defensores de la dignificación del hombre, los “intelectuales” de Carta Abierta y de otras sectas afines se llamaron a silencio como hacen con Cuba y con todas las dictaduras y totalitarismos actuales. ¡¿Dónde ha ido a parar la famosa transversalidad solidarista suramericana, bolivariana y amerindia de tanto pensador “comprometido”?! Una vez más, la coherencia brilla por su ausencia. Una pira siempre es una pira, y la biblioclastia siempre precede al asesinato. Pero además también lo continúa... para reafirmar “los principios” anteriormente invocados y puestos en juego “en nombre de los pueblos”. ** Carlos Schulmaister cschulmaister@navego.com.ar Docente y escritor argentino (Saavedra, Provincia de Buenos Aires, 1950). Reside en Villa Regina, Provincia de Río Negro. Es profesor de ciencias sociales y didáctica de las ciencias sociales en institutos de formación del profesorado. Además de diversos textos en Internet, ha publicado De la patria y los actos patrios escolares; Los intelectuales. Entre el mito y el mercado y Gestión cultural municipal. De la trastienda a la vidriera. Es columnista de opinión del diario Río Negro (http://www.rionegro.com.ar), de General Roca. === El Cementerio General en Ciudad de Guatemala y algunos personajes ===== === Ariel Batres Villagrán ================================================ El uno de noviembre de 1877: “La libertad era nula. El orden, precario. La justicia, parva y pobre. Y los jueces eran tan escasos que las personas no temían a las leyes”. Francisco Pérez de Antón En el año 2001 fue publicado un estudio que contiene los resultados de la investigación de campo efectuada por el doctor Carlos Navarrete Cáceres, Edgar Carpio Rezzio y Alfredo Román Morales, patrocinados por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). Dicho trabajo se encuentra incluido en: NAVARRETE CÁCERES, Carlos -et. al.; Evidencias arqueológicas en el Cementerio General de la ciudad de Guatemala. Guatemala: Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Año LXXVII, Tomo LXXVI, enero a diciembre de 2001. Págs. 7-60 (incluye 25 figuras —planos y fotografías—). Previo a describir parte de su contenido, interesa comentar una coincidencia curiosa, como sigue: Sin preocuparse porque la temática tratara acerca del Cementerio General de Guatemala, fue leído por quien esto escribe exactamente el uno de noviembre de 2009, entre una y tres de la mañana. El estudio no tiene nada de tenebroso ni cuenta historias de brujas, encantos o aparecidos. Hacerlo en tal fecha y hora no tiene nada de especial ni morboso; simplemente una coincidencia, amén que el lugar descrito en el artículo de Navarrete ha sido visitado varias veces por este amanuense, sobre todo en ocasión de tomarlo como lugar privilegiado para la concentración mental en época de exámenes, de cuando estudiaba en los niveles de educación media y universitaria. Para el guatemalteco el uno de noviembre es especial; se conmemora “el día de todos los santos”, y quienes aún pueden darse el lujo, comen el sabroso fiambre con un precio aproximado de entre siete a quince dólares la porción para una persona. El salario mínimo es de US$6,27 diarios. La fecha y el nombre asignado al día recuerda algunas de las novelas de la norteamericana Anne Rice (1941-), tales como La fiesta de todos los santos (1979) y la trilogía Las Brujas de Mayfair, en especial La hora de las brujas (1990). Así también, viene a la memoria la novela del español radicado en Guatemala desde 1963, Francisco Pérez de Antón (1940-), El sueño de los justos (Alfaguara, 2008), acerca de la cual quien redacta estas líneas se atrevió en su oportunidad a escribir un ensayo, publicado el 24 de julio de 2009 en http://www.monografias.com/trabajos-pdf2/sueno-justos/sueno-justos.shtml. Así también, como Navarrete menciona algunos personajes creados por el imaginario popular, trae a la mente las obras de teatro de Manuel Francisco Galich López (1913-1984), más conocido como Manuel Galich, en especial: El Canciller Cadejo. Historia de Espantos. Guatemala: Teatro Grotesco. Tipografía Nacional, octubre de 1945 (1). Disquisiciones aparte, en época posterior a la Independencia patria el primer cementerio que existió en la ciudad capital de Guatemala se localizaba en la parte trasera de la Catedral, en el terreno que hoy ocupa el Mercado Central; en forma complementaria se utilizaba un solar como camposanto, el que después se convirtió en el parque “Enrique Gómez Carrillo”. Durante el gobierno del doctor Mariano Gálvez (1831-1838), con el propósito de que el cordón sanitario creado para evitar la propagación de la epidemia del cólera funcionara adecuadamente, se ordenó el cierre de cementerios en la ciudad, construyéndose el Cementerio de San Juan de Dios, que tomó el nombre del mismo hospital del cual dependía (avenida Elena y 9ª calle “A”), el cual funcionó hasta 1881. En efecto, el artículo del antropólogo guatemalteco doctor Carlos Navarrete (ver Semblanza biográfica que acompaña estos comentarios) explica que el lugar donde actualmente se asienta el Cementerio General perteneció en 1865 a la finca conocida como “Potrero de García”, época del gobernante mariscal de Campo Vicente Cerna y Cerna (1810-1885), originario de Jalapa —Huevosanto—, que gobernó el país durante 1865-1871, en calidad de heredero del Régimen de los Treinta Años de Rafael Carrera. Dicho terreno fue adquirido en 1878 por el dictador liberal Justo Rufino Barrios (1835-1885), oriundo de San Marcos —El León de San Marcos o La Pantera— (2). La construcción del nuevo cementerio inició precisamente en 1878, inaugurándose en 1881 aunque sin estar completamente concluida la obra. Lo interesante del artículo de Navarrete es que cual arqueólogo revela que en el lugar de ubicación del Cementerio General existe un grupo de ocho montículos o pequeños cerros que datan de la época prehispánica, los que separados de Kaminal Juyú por el barranco que divide el cementerio con dichas ruinas, constituían un todo único; para ello se auxilia de planos elaborados a mano alzada. Discute también las afirmaciones de arqueólogos norteamericanos en el sentido que los montículos se encontraban alrededor de un antiguo campo destinado para el juego de pelota, toda vez “que el espacio es sumamente alargado y estrecho para cumplir cabalmente con los requisitos característicos” (Pág. 15). Otro dato importante para lectores no especializados como el suscrito, es que la existencia de dichos montículos se conocía desde 1882, lo cual se refleja en un informe presentado por el secretario del Hospital General San Juan de Dios, bajo cuya dependencia se administraba el cementerio, quien señala a las autoridades de la época que alrededor de los pequeños cerros tenían planeado un “jardín de caprichosos laberintos circulado por una calle. Entre ésta y el jardín se construirán los mausoleos preferentes” (pág. 8), proyecto que si bien inició en dicho año, fue derribado por los terremotos de 1917-1918, en época del gobierno de Manuel Estrada Cabrera (1898-1922). El montículo 1 fue escogido por los admiradores del gobierno liberal de Justo Rufino Barrios, para construir la tumba que guardaría los restos del Reformador, inaugurada el 2 de abril de 1892 (fecha que conmemora el día de su fallecimiento en 1885, durante la Batalla de Chalchuapa, El Salvador). El interior del montículo “fue vaciado para formar una cúpula alumbrada por medio de una linternilla, lo que obligó a los constructores a excavar la parte superior” (pág. 12). Debió haber sido un trabajo largo y difícil para quienes participaron en la obra, todo hecho con el auxilio de simples carretillas de mano, azadones y piochas, sin el apoyo de las retroexcavadoras y tractores de hoy en día pero, eso sí, contando con el valioso concurso de la mano de obra gratuita de los indígenas, compelidos a trabajar por la temible “ley contra la vagancia” o por no pagar el “boleto de vialidad”; con el paso del tiempo dicho panteón ha perdido su hermosura, en lo que a detalles arquitectónicos y estilísticos se refiere. Aunque la tumba del general Miguel García Granados (1809-1878), nacido en España —Huevotibio—, no se localiza en el montículo 1, merece indicarse que también se ubica en la 1ª calle, cuadro 1 de la necrópolis. Al fallecer fue colocado en un mausoleo del Cementerio General San Juan de Dios. En el año de 1894 sus restos fueron trasladados al Cementerio General, erigiéndose un monumento. Del montículo 2, aunque aprovechado hábilmente en sus inicios, se desaprovechó su belleza. “La destrucción vino luego, cuando lotificaron la franja intermedia con el agregado de escalones y pasillos para acceder a una verdadera anarquía constructiva” (pág. 13), ubicándose ahí el sepulcro de los cadetes de 1908, en conmemoración a quienes fueron fusilados en dicho año, acusados de haber atentado contra la sagrada vida del Benemérito de la Patria y Protector de la juventud estudiosa, don Manuel Estrada Cabrera (págs. 13 y 22). Una descripción detallada del atentado y sus secuelas sanguinarias, por la vesania del dictador en contra de más de 1.500 personas, se encuentra en MARROQUÍN ROJAS, Clemente; Los Cadetes. Historia del segundo atentado contra Estrada Cabrera. Guatemala: Imprenta “La Hora Dominical”, 1930. Para dicho autor el pueblo de Guatemala es cobarde, por lo que en páginas 4 y 5 arremete contra los olvidadizos, contra los que gustan de las famosas leyes del perdón y amnistía: “Cuantos recuerdan los tiempos del autócrata, suspiran tiernamente por ellos. (...) El perdón y el olvido están en nuestros labios; pero no como virtud inherente a la humanidad, sino por negligencia; somos indiferentes y esa indiferencia no es otra cosa que la manifestación de la incapacidad vital que nos destruye. Perdonamos por pereza, no por hidalguía; olvidamos por negligencia y no por arrogancia de las razas fuertes”. El montículo 5 encierra un panteón muy particular, dedicado a los intelectuales ilustres fallecidos en el extranjero. No están todos los que son, ni son todos los que están, pero con la intención basta. Fue construido durante el gobierno del otrora general ubiquista Miguel Ydígoras Fuentes (1958-1963). Solamente contiene los restos de Antonio José de Irisarri (1786-1868), fallecido en Nueva York mientras ocupaba el cargo de embajador de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, repatriados al país en 1968, y del poeta Domingo Estrada (1809-1901), cuyo deceso ocurrió en París siendo a la sazón secretario de la Embajada de Guatemala en Francia. “Locura de gobernante: ante la imposibilidad de repatriarlo colocaron una placa simbólica con el nombre de Enrique Gómez Carrillo —1879-1927— (3). Poco dura una gloria mal cuidada: todas las letras de bronce han sido arrancadas, las placas de pizarra están atestadas de ‘grafittis’ y el sitio es un muladar, apenas queda la silueta de los nombres” (pág. 23). Cabe insertar una curiosidad histórica alrededor de los escritores Domingo Estrada y Enrique Gómez Carrillo: en vida ambos compartieron eventualmente una oficina en la Embajada de Guatemala en Francia; sin embargo, el poeta Estrada siempre tuvo aversión y envidia para con la fama y buena posición económica del cronista Gómez Carrillo. En efecto, el poeta y diplomático Domingo Estrada fue secretario de legación en cinco países de Europa durante el período 1890-1901, junto con el abogado y también poeta Fernando Cruz (1845-1902), quien actuaba como embajador. Residió en Francia y los últimos tres años de su vida los concluyó aquejado de tisis (tuberculosis pulmonar); no obstante ser amigo y subalterno de Fernando Cruz e íntimo de su hija la poetisa María Cruz (1876-1915), en cartas enviadas a diversas amistades en Guatemala se queja de su soledad y temor a la muerte, así: “Empiezo a necesitar cada día más de mis viejas amistades... No tengo ilusión alguna; he procurado querer y no he podido... (1893). La pobre víscera enferma ha seguido desempeñando malamente sus estúpidas funciones orgánicas... Estoy otra vez solo. ¡Solo!... De todas las palabras, ésta es la más triste... (1893). Tengo en la noche las más negras ideas; me figuro que si me diera un ataque de... alguna cosa, reventaría como un perro baldío... (1899). ...viene la noche, la horrible noche... que me llena de terror, porque en sus sombras me trae, casi indefectiblemente, el dolor en las piernas... (1899). Me vinieron a galope y toditos juntos todos los males imaginables... La muerte de hambre dicen que no es muy dolorosa (1899). ...me puse el otro día delante del espejo... ¡y me escupí la cara!” (4). Nótese que Enrique Gómez Carrillo, Domingo Estrada, al igual que Fernando Cruz y Antonio José de Irisarri, vivieron los últimos años de su vida en el trajín del mundo diplomático. Alejados de sus países de origen y de sus respectivas familias. Tenían “amigos”, pero eventuales; con cuánta razón escribió don Ramón A. Salazar Barrutia (5), a quien Estrada le envió muchas cartas entre 1893 y 1899: “Hay amigos de amigos... Algunos de esos amigos os traicionan, otros os olvidan. Otros hay, y esto se considera como ventura, ¡tan rara es la amistad en el mundo!... Pero ¡amigo! ¿Es que existe ese género especial en la tierra? Yo sí lo creo, por más que Schopenhauer con su mal humor acostumbrado, lo niegue. ¡Feliz el que tiene un amigo! El amigo que os respete aun en vuestras debilidades, que os levante en vuestras caídas, y os pida la mano para que hagáis lo mismo con las suyas... Tal es como yo comprendo ese sentimiento... Tal es la amistad que me une con Estrada” (6). El escritor Amílcar Echeverría llamó la atención respecto a que algunos autores son preferidos por sobre de otros, preguntándose: “¿por qué prefiere el pueblo guatemalteco a Gómez Carrillo sobre Domingo Estrada, siendo ambos contemporáneos y prosistas émulos de gran renombre?; ¿por qué —lo hemos comprobado— adolescentes y adultos entre don José Milla y don Antonio José de Irisarri, eligen al primero? ... Porque el caso es que hay autores, a veces los mejor equipados... Y, sin embargo, su mensaje no encuadra en los intereses de los conglomerados... por documentadas, por valientes, etc., pero a la hora de la verdad sólo las leen los maniáticos aburridos” (7). Si Echeverría compara a Estrada con Enrique Gómez Carrillo, y si por émulo entiende a aquel competidor de alguien o de algo, que procura excederlo o aventajarlo, en el caso de Domingo Estrada no sólo existió dicha competencia sino —sumido en un estado de pobreza en sus últimos días, no obstante el cargo que ocupaba de secretario de la Legación de Guatemala en Francia— se queja en carta del 16 de julio de 1900, dirigida al literato y ministro de Fomento, don Rafael Spínola (8), acerca de que no hay un solo empleado en las embajadas que tenga tan poco sueldo como él y que Gómez Carrillo vive como magnate (9). Lo curioso o anecdótico de este asunto es que Gómez Carrillo visitó Guatemala en 1898 y tomó parte en la campaña electoral de Estrada Cabrera; véase: GÓMEZ CARRILLO, Enrique; Club Constitución. Manuel Estrada Cabrera. Guatemala: Tipografía de Arturo Siguere y Cía., 1898. Quizá como premio es que en ese año es nombrado cónsul en París y al año siguiente edita en Guatemala Bohemia sentimental, dedicada precisamente a Rafael Spínola, y la novela Maravillas. En 1900 da a conocer tres obras más (novelas y cuentos), en 1902 Bailarinas, y es invitado a la Sorbona de París donde lee su conferencia Guatemala y su gobierno liberal (10). En suma, la queja de Domingo Estrada acerca de Gómez se aleja del concepto de émulo y se traspasa al de envidia, pues éste gozaba de fama y percibía adecuadas rentas producto de sus publicaciones, así como por sus artículos periodísticos y crónicas de viaje, mayores a su sueldo como representante diplomático. En consecuencia, el montículo 8 del Cementerio General unió los restos y la fotografía de dos escritores que en vida no se soportaban. Domingo Estrada —autor romántico—, al igual que Gómez Carrillo —modernista— también escribió a favor de don Manuel Estrada Cabrera, que en ese entonces no era considerado aún como dictador. Los dos vivieron en parte al amparo del puesto diplomático que les proveyó el dictador, aunque éste casi nunca autorizaba el envío a tiempo de los sueldos, mismos que generalmente les llegaban con un atraso de hasta seis meses; igual queja haría en su tiempo don Antonio José de Irisarri, de cuando ocupó la Embajada en los Estados Unidos, durante el período 1855-1868. Por otra parte, en el montículo 8 se encuentra la tumba del mariscal José Víctor Zavala Córdoba (1815-1886), quien el 14 de septiembre de 1856 se convirtió en héroe de Centroamérica por haber dirigido con éxito el ejército que logró vencer a las huestes filibusteras del norteamericano William Walker (1824-1860). Cabe recordar que mientras Zavala combatía a Walker por la vía de las armas, don Antonio José de Irisarri hacía lo propio por medios diplomáticos; fue nombrado por Rafael Carrera en 1855 como embajador de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos (después lo sería a la vez de El Salvador y Nicaragua), y su acreditamiento coincidió con el incremento de la actividad de los filibusteros en Centroamérica. Inmediatamente al reconocimiento de Walker por los Estados Unidos, como presidente de Nicaragua, Irisarri dirigió una carta de protesta al secretario de Estado William Marcy, el 19 de mayo de 1856, donde reclama: “El infrascrito Ministro Plenipotenciario de las repúblicas de Guatemala y El Salvador tiene la honra de manifestar al Excelentísimo Señor Secretario de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos que habiéndose publicado el reconocimiento hecho por este gobierno del que ha pretendido establecer en Nicaragua el ciudadano de estos Estados, Mr. Walker, se ve en la imperiosa necesidad de protestar contra este acto, teniéndole por el más contrario y ofensivo a los intereses de Centro-América” (11). Así también, en el montículo 8 se encuentra el panteón que guarda los restos de don Lorenzo Montúfar y Rivera Maestre (1823-1898), “marimbón”, principal ideólogo del liberalismo de Justo Rufino Barrios, aunque después se peleó con éste a causa de la cesión a México del territorio de Chiapas y Soconusco en 1882; autor de la Reseña histórica de Centroamérica (7 tomos publicados entre 1878 y 1888). Como buen polemista dejó anotado: “Pero todo lo viejo tiene raíces; todos los errores, por grandes y absurdos que se presenten, tienen quienes los sostengan”. MONTÚFAR, Lorenzo; El Evangelio y El Syllabus y Un dualismo imposible. Tercera edición. Tipografía Nacional. Guatemala, 1947. Página 19. En el panteón de don Lorenzo se encuentran los de su hijo Rafael Montúfar Madriz, el que en 1899 publicó Comprobaciones históricas: El doctor Lorenzo Montúfar y el partido jesuítico; en 1917 Memorias de una prisión; páginas de la historia de Centro-América, obra testimonial donde describe la injusta prisión que sufrió a manos del dictador Estrada Cabrera, por una simple delación. En 1923 editó los discursos del doctor Lorenzo Montúfar; en éste último año dio a la imprenta su propia versión acerca del gobierno de Estrada Cabrera en Caída de una tiranía. Siempre en el montículo 8, Navarrete describe que se encuentra la tumba de los implicados en el atentado de la bomba contra Manuel Estrada Cabrera, ocurrido en 1906 (pág. 32). Refiriéndose a dicho atentado, con el estilo directo, franco, cáustico y sarcástico que siempre lo caracterizó, el licenciado Clemente Marroquín Rojas (1897-1978) publicó La bomba. Historia del primer atentado contra Estrada Cabrera (1930), cuya segunda edición fue reeditada en 1967 por la Tipografía Nacional. En dicha obra señala: “El pueblo de Guatemala es cobarde por naturaleza, muy apegado a sus comodidades y a su bienestar, pero de su seno, de vez en cuando, salen verdaderos héroes, que lo sacrifican todo ante los espejismos del ideal. Estrada Cabrera conocía a sus conciudadanos, sabía que son intransigentes con los débiles, y hasta irrespetuosos e insolentes, así como son unos corderos ante el fuerte” (página 44). “Nuestro pueblo, el pueblo de Guatemala, amigo de la comodidad y la alegría, no despertó entonces, como no ha contestado en muchas ocasiones a las llamadas de sus libertadores cuando hay que lidiar una batalla... Sigue siendo el pueblo de los oidores; el centro de colonización; el mismo pueblo de las tiranías de los treinta años; del Reformador y de Manuel Estrada Cabrera, la sombra más impenetrable en la funesta historia de nuestras tiranías” (página 203). En la entrada al Cementerio, ubicado en el sector 1, se puede apreciar el monumento a la memoria de Jacobo Árbenz Guzmán (1913-1971), en cuya placa se lee: “Monumento edificado por la Universidad de San Carlos de Guatemala, al soldado del pueblo. Doctor Honoris Causa. General Jacobo Arbenz Guzmán. En reconocimiento a su visión de una sociedad Progresista y Democrática. Guatemala, octubre de 1995”. Cierra el artículo de Navarrete con un significativo llamado de atención: “No hay paz en los sepulcros del Cementerio General de Guatemala. Primero fue una ocupación exclusiva, con apellidos de alcurnia, héroes nacionales y un presidente-dictador liberal; luego llegó la burguesía agro-exportadora con nombres de empresarios y comerciantes exitosos. Arribaron políticos e intelectuales de clase media, se metió el ejército. Finalmente los prados jardinizados extendidos entre los montículos fueron invadidos por intrusos que convirtieron los espacios en un pueblo anárquico, un retrato en chiquito de la ciudad de Guatemala” (págs. 33-34). Y si el día de todos los santos antiguamente era ocasión propicia para sentarse a contar cuentos de espantos y aparecidos, sobre aquellos personajes descritos en las leyendas de Guatemala de Miguel Ángel Asturias, como El Cadejo, El Sisimite, La Llorona, La Tatuana, El Duende, La Siguanaba, El Sombrerón y otros, hoy no es posible; hasta ellos se asustan de ver el estado lamentable del Cementerio General. “Los muertos del Cementerio General no descansan en paz. Hoy botan un muro, en los alrededores cavan sin parar o sacan a un amigo del osario, un par de días al año hay comilona, fiambre, flores, veladoras, agua, basura, mariachis, marimbas, payasos, limosneros y vendedores ambulantes; los nuevos vecinos moran en nichos cada vez más apretados, en espacios estrechos. Ya no hay respeto, les cobran puntualmente el alquiler o los desahucian. El olvido y la incuria los han convertido en muertos perecederos...” (pág. 35). Semblanza de Carlos Navarrete Antropólogo, narrador y ensayista nacido en Quezaltenango, Guatemala, el 29 de enero de 1931. Radica en México desde 1952. Estudió antropología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (Enah) y obtuvo el doctorado en antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam). Ha sido investigador en el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam; desde 1968); profesor de arqueología mesoamericana, maya y etnohistoria del área maya, Enah, desde 1964. Ha colaborado en Instituto de Ciencias y Arte de Chiapas (Icach), Tlalocan, Boletín Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah), Anales de Antropología, Estudios de Cultura Maya, Estudios de Cultura Náhuatl, Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, Cuicuilco y Papers of the New World Archaeological Foundation (Oriunda, California, Estados Unidos). Becario del Centro Mexicano de Escritores, de 1969 a 1970. Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” 2004. Obra publicada: Ensayo: • Exploraciones arqueológicas de la Cueva de los Andasolos (en colaboración con Eduardo Martínez E.), México, Universidad Autónoma de Chiapas (Uach), 1977. • Un reconocimiento de la Sierra Madre de Chiapas (apuntes de un diario de campo), México, Unam, 1978. • Las esculturas de Chaculá (Huehuetenango, Guatemala), Unam, IIA, 1979. • San Pascualito Rey y el culto a la muerte en Chiapas, Unam, IIA, 1982. • El romance tradicional y el corrido en Guatemala, Unam, IIA, 1987. • Documentos para la historia del culto a San Caralampio, Comitán, Chiapas, Instituto Chiapaneco de Cultura (ICHC)/Gobierno del Estado de Chiapas/Miguel Ángel Porrúa, 1991. • El Hombre-danta en la iconografía del formatico superior de Chiapas y Guatemala (folleto), IHN/Gobierno del Estado de Chiapas, 1992. Novela: • Los arrieros del agua, Katún, 1985. Relatos: • Ejercicios para definir espantos, Chiapas, Fonapas, Ceiba, 3, 1979. Semblanza tomada de: Página de Literatura Guatemalteca. Última revisión: 28/06/06 por Juan Carlos Escobedo Mendoza (http://www.uweb.ucsb.edu/~jce2/juancarlosescobedo.htm), M.A. http://www.literaturaguatemalteca.org/cnavarrete.htm. Fuentes consultadas • BARRIENTOS, Alfonso Enrique; Enrique Gómez Carrillo. Guatemala: Tercera edición. Tipografía Nacional, julio de 1994. • CEREZO DARDÓN, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa). Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Editorial Universitaria, 1966. • CHAMORRO, Pedro Joaquín; El patrón. Estudio histórico sobre la personalidad del general Justo Rufino Barrios. Guatemala: Segunda edición. Editorial Kódices, 2009. La primera edición —póstuma— se publicó en Managua, Editorial La Prensa, 1966. • ECHEVERRÍA, Amílcar; Prólogo para: IRISARRI, Antonio José de; El Cristiano Errante (novela que tiene mucho de historia). Prólogo de Amílcar Echeverría y Proemio bibliográfico de Guillermo Feliú Cruz. Guatemala: Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular “15 de septiembre”, Volumen 31. 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Véase. • SPÍNOLA, Rafael; Moral razonada y lecturas escogidas (Escrito con arreglo al Programa Oficial para uso de las Escuelas Primarias de Varones). Guatemala: Tercera edición. Tipografía Nacional de Guatemala, 1961. • TORRES RIVAS, Edelberto; Enrique Gómez Carrillo. El Cronista Errante. Con Prólogo de Carlos Wyld Ospina, escrito en enero de 1954. México: Editora Ibero-Mexicana. Impreso para la Librería Escolar, de la ciudad de Guatemala, 1956. Notas 1. En la edición de 1945 se indica en Anticipación: “Escrito El Canciller Cadejo en 1940, cuando el mundo parecía sucumbir ante las fuerzas totalitarias y cuando Guatemala parecía renunciar definitivamente a la libertad y a la vida, quiso ser una especie de protesta o de lamento ante aquellas dos situaciones. Las circunstancias políticas locales no permitieron entonces su representación, pero sí tuvo hospitalidad en la revista Senderos, publicada por un grupo de universitarios. Hoy que las condiciones tanto mundiales como locales han cambiado, se ofrece sin pretensión de actualidad, y únicamente como aporte modesto a la literatura dramática nacional”. Página 6. Pero El Canciller Cadejo no quedaría como historia de 1940 (estrenada en 1946). Su autor realizó la actualización o puesta al día de la misma, en una nueva obra escrita y publicada en La Habana, Operación Perico. Farsuela de marionetas y espantos en nueve cartones (1977), en virtud que “Desde entonces y hasta hoy, las cosas han cambiado bastante en el mundo, especialmente en lo que toca a las nuevas modalidades del fascismo. Por otra parte, mis ideas también han evolucionado desde aquella época a la actual. Todo eso me hizo pensar en un aggiornamiento de aquel viejo tema y de allí resultó esta Operación Perico”. GALICH, Manuel; Teatrinos. Seis piezas para jóvenes. Selección y prólogo: Francisco Garzón Céspedes. La Habana, Cuba: Editorial Gente Nueva, diciembre de 1983. Página 143. Galich falleció el 31 de agosto de 1984. 2. Para adentrarse en el régimen despótico de éste, es recomendable leer la reedición de: CHAMORRO, Pedro Joaquín; El patrón. Estudio histórico sobre la personalidad del general Justo Rufino Barrios. Guatemala: Segunda edición. Editorial Kódices, 2009. La primera edición —póstuma— se publicó en Managua, Editorial La Prensa, 1966. En páginas 207-214 se encuentra la descripción terrible de los “ajusticiamientos” (capítulo XXII, “De cómo el Patrón castigaba a sus enemigos”) y se menciona a la sociedad secreta “Homicida” cuyos miembros supuestamente estaban confabulados para acabar con la vida de Barrios y su familia, tema novelado por Francisco Pérez de Antón en El sueño de los justos (2008). 3. El año correcto de nacimiento del Cronista Errante es 1873. 4. CEREZO DARDÓN, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa). Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Editorial Universitaria, 1966. Páginas XIX a XXIII. 5. Ramón A. Salazar Barrutia (1852-1914); novelista, periodista e historiador cuyo panteón también se encuentra ubicado en el área del montículo 8 del Cementerio General. 6. SALAZAR, Ramón A.; Domingo Estrada. En: CEREZO DARDÓN, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa). Páginas 239 y 240. 7. ECHEVERRÍA, Amílcar; Prólogo para: IRISARRI, Antonio José de; El Cristiano Errante (novela que tiene mucho de historia). Prólogo de Amílcar Echeverría y Proemio bibliográfico de Guillermo Feliú Cruz. Guatemala: Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular “15 de septiembre”, Volumen 31. Editorial del Ministerio de Educación Pública, 1960. Páginas XVII y XVIII. 8. Rafael Spínola: ministro de Fomento en el primer gobierno legal de Manuel Estrada Cabrera, escritor (fallecido el 4 de octubre de 1901), casi dos meses después que Domingo Estrada, y padre de la poetisa Magdalena Spínola (1897-1991). Cfr. Cerezo Dardón, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa), páginas 221 a 223; y, Escobedo Mendoza, Juan Carlos; Página de la literatura guatemalteca. Edición digital: www.literaturaguatemalteca.org. En 1900 Spínola publicó la primera edición de su obra: Moral razonada y lecturas escogidas (escrito con arreglo al Programa Oficial para uso de las Escuelas Primarias de Varones). La segunda edición corresponde al año 1928 y la tercera fue publicada en 1961 por la Tipografía Nacional de Guatemala. Respecto a la génesis de dicha obra, el abogado y literato nicaragüense Juan M. Mendoza explica que en las tertulias que sostenían al concluir sus labores en el periódico La Idea Liberal, el grupo de amigos entre quienes se contaba con Enrique Gómez Carrillo, Rafael Spínola, Ramón A. Salazar, Máximo Soto-Hall y otros, discutían acerca de temas literarios. “Y fue precisamente en nuestras tertulias en donde encontró origen la idea que se le ocurrió a Rafael Spínola de escribir su libro titulado Moral razonada, de resonante triunfo educativo. Más todavía: del sueño de aquella camaradería salió el libro de Spínola medio adobado en las charlas íntimas y en las consultas privadas”. MENDOZA, Juan M.; Enrique Gómez Carrillo. Estudio crítico-biográfico. Su vida, su obra y su época. Guatemala: Tomo II. Unión Tipográfica, Muñoz Plaza y Cía., 1940. Página 10. 9. Cfr. CEREZO DARDÓN, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa). Páginas XX y 229. 10. Cfr. BARRIENTOS, Alfonso Enrique; Enrique Gómez Carrillo. Guatemala: Tercera edición. Tipografía Nacional, julio de 1994. Páginas 271 y 272. Véase también: GÓMEZ CARRILLO, Enrique; 30 años de mi vida. Guatemala: Editorial “José de Pineda Ibarra”, Ministerio de Educación, 1974. Páginas 121 y 166. Tómese en cuenta que esta edición contiene la compilación de tres libros del autor publicados originalmente en Madrid, España, así: Libro Primero, El despertar del alma (25 de diciembre de 1918); Libro Segundo, En plena bohemia (15 de agosto de 1919); y, Libro Tercero, La miseria de madrid (1 de enero de 1921). Otra excelente biografía sobre Gómez Carrillo es la de TORRES RIVAS, Edelberto; Enrique Gómez Carrillo. El Cronista Errante. Con Prólogo de Carlos Wyld Ospina, escrito en enero de 1954. México: Editora Ibero-Mexicana. Impreso para la Librería Escolar, de la ciudad de Guatemala, 1956. 11. GARCÍA BAUER, Carlos; Antonio José de Irisarri. Insigne escritor y polifacético prócer de la independencia americana. Guatemala: Colección Salve Cara Parens, Serie Más Allá..., Nº 2. Tipografía Nacional, 2002. Página 148. ** Ariel Batres Villagrán consultabatres@gmail.com Escritor guatemalteco (1958). Reside en Guatemala, Guatemala. Economista por la Universidad de San Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt), donde impartió durante 14 años los cursos de Técnicas de Investigación Documental y Economía Internacional (Facultad de Ciencias Económicas, 1984-1998) y de Administración Pública (Escuela de Trabajo Social, 1996-1998). En la Universidad Rafael Landívar (http://www.url.edu.gt) de su país impartió cursos de Administración de Empresas Públicas y de Recursos Humanos (1998-2000). Durante el período 1996-2008 se desempeñó como consultor independiente en el campo de recursos humanos y actualmente labora en el Ministerio de Finanzas Públicas (http://www.minfin.gob.gt) de Guatemala. Desde 2004 a la fecha ha publicado ensayos literarios en algunas revistas electrónicas tales como Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), de Venezuela, The Black Box (http://ca-bi.com/blackbox; Guatemala) y otras. === Crónica de un diluvio inspirado Micaela Rivas ==================== Llueve sin cesar en el mediodía de este domingo 31 de enero de 2010. Las coincidencias aclimatan no sólo el exterior de la fachada vanguardista de las Galerías Pacífico, sino que por dentro la lluvia inacabable del arte sin fronteras atraviesa las capas sólidas de la corteza humana para instalarse en los suburbios del alma. Los transeúntes que recorrían el Centro Cultural Borges pudieron asistir a la celebración conjunta de la danza y la poesía, la poesía y la danza, que dos artistas unidos por el Amor y sus respectivas pasiones de vida, supieron llevar al escenario del Auditorio Astor Piazzolla. Karina Mariposa Roldán, coreógrafa, maestra de danza, bailarina y directora, armó un espectáculo totalmente novedoso al fusionar la obra poética de reciente estreno perteneciente al escritor, artista plástico y poeta, Juan Pomponio Castiglione. Lluvias torrenciales es el título del nuevo poemario del autor que sirvió de inspiración para que Mariposa Roldán penetrara los rebordes femeninos, traspasara lo superficial y se adentrase en la sensualidad, el erotismo del movimiento, la cuadratura del corazón. Karina Roldán ha creado un vínculo escénico-teatral entre imágenes y lírica con su lenguaje coreográfico versátil y ecléctico, planteando el diagrama de un espectáculo pleno de narraciones entretejidas por músicas diversas (tango, flamenco, rock y jazz). Nítidamente los estilos armoniosos se entrelazan, para liberar en el tapete el amor suscitado por un hombre y una mujer, por su poesía y su danza. Lluvias torrenciales es una obra literaria llevada a la escena y una obra coreográfica trasladada a la poesía, donde el encadenamiento de pasos, la ausencia de pausas y el exquisito acorde dejado por el silencio, evidencian el tránsito por múltiples estados anímicos que calan sobre la naturaleza humana. Aquellos cuerpos, femeninos y cadenciosos, retratan la vivencia inmaterial que brota del corazón poeta de Juan Pomponio Castiglione y la sensibilidad recita su propia leyenda. Su voz asoma en vivo, desde la ribera del proscenio. Una voz cálida, segura y de otros tiempos, que hilvana fragmentos escritos de una pasión interminable y mora perdida en la eternidad de sus letras. En cada relato danzado, la intimidad de esas mujeres va conectándose por vibraciones impalpables del alma, fundidas entre rimas concordantes. Lluvias torrenciales es una labor de escritura delicada y mística que Juan Pomponio Castiglione expone para todos, su observación del universo femenino no tiene comparación y nos deja pensando con el espíritu raso, nos abre puertas del infinito arraigado en el poderío de sus letras. La Compañía de Danzas de Karina Mariposa Roldán, integrada por Lucía Moreno, María Noel Tanghe, Camila Pérez, Verónica Lizardo y la misma Karina Roldán, posee la excelencia de un trabajo físico cuya entrega no tiene límites, ellas dan la vida en el escenario, exudan el agua de su esencia y no solamente las gotas de un sudor proveniente de la química constante entre el tecnicismo y la realidad de un arte conmovedor. Trascienden por su exquisita calidad interpretativa y se aprecia el trabajo y la mano de su directora ante cada personalidad, permitiendo el lucimiento de sus individualidades muy poco vista en otras compañías de modern jazz. Karina Roldán, como directora, sabe lo que quiere de sus artistas, ellas son fieles reflejos de sus pretensiones y les otorga el vuelo necesario para que la libertad fondee los escenarios del mundo. Lluvias torrenciales, un libro, una sola danza. Música, plástica, silencios y palabras. El arte concentrado gracias a la luz del Amor. ** Micaela Rivas (sin e-mail) Nació en Gregorio de la Ferrere, provincia de Buenos Aires (Argentina). Se desempeña como agente de prensa de la coreógrafa, bailarina, maestra y directora Karina Roldán; el ciclo La Maloka Radial, que se transmite por FM Espacio 91.7 y es conducido por Juan Pomponio Castiglione; de la Compañía de Danzas de Karina Roldán y del escritor Juan Pomponio Castiglione. === Camino de Los Ángeles, John Fante ===================================== === Voluntad de poder Miguel de Loyola =============================== Se presume que sería Camino de Los Ángeles la primera novela escrita por John Fante, la cual habría sido rechazada por la editorial Knopf, quedando así en el olvido hasta su redescubrimiento en 1983. En la obra se dan todos los elementos y características existentes en sus obras posteriores. Ingenio, agilidad, y desprecio por el mundo establecido, pero sin falta de humor y ese candor propio de la juventud, y de la suya en particular, cimentada por su ascendencia de inmigrante italiano. El personaje es un adolescente, el joven Arturo Bandino, alter ego del escritor, preparándose, como en otros de sus relatos, para convertirse en escritor famoso, en medio de la miseria del mundo circundante. El relato gira en torno al personaje principal, focalizado en la primera persona singular Arturo Bandini, hijo de madre viuda, domiciliado en San Pedro, puerto de Los Ángeles. Bandini vive con su madre y hermana en la más estricta estrechez económica, y es él quien, aparentemente, tiene que trabajar para mantener los gastos más importantes del hogar. Pero es un joven rebelde, lector de Nietzsche, Schopenhauer y Spengler, y abomina del trabajo al punto de estar dispuesto a abandonarlo en cualquier momento, de acuerdo a sus estados anímicos, y no a su real necesidad de percibir el dinero correspondiente para vivir. La posición crítica respecto a las situaciones laborales por las que atraviesa Arturo Bandini, se acercan a la perspectiva marxista muy en boga en aquella época, llamando al empleador explotador, y al obrero explotado. El autor, en ese sentido, toma una posición clara y combativa, la cual irán perdiendo en lo sucesivo sus obras posteriores, en la medida que —como sabemos— todo joven revolucionario termina amoldándose a las circunstancias, ante la imposibilidad de mellar con su frágil existencia las estructuras graníticas del poder. Es indudable que el contenido ideológico de esta novela fuera problemático en su época, y por eso el editor se negó a editarla. El mundo, y particularmente los Estados Unidos, pasaba o venía saliendo de la llamada gran depresión, y el empresariado actuaba en forma abusiva, mientras comenzaba a enriquecer a manos llenas gracias al costo miserable de mano de obra y a la implantación de un industrialismo brutal. El propio John Fante señala en una carta al editor refiriéndose a la novela: “Parte del contenido pondría los pelos de punta del culo de un lobo. Puede que sea demasiado fuerte; quiero decir que carece de ‘buen gusto’. Pero no me importa”. Sin embargo, la cuestión principal de la novela no pasa sólo por ahí, aun siendo el asunto ideológico algo fundamental para el mundo de las ideas. Pero, sabemos, la literatura tiende a ir todavía más allá en su apreciación y recreación del mundo novelado. El estilo de John Fante, y esta novela en particular, puede traducirse también como una suerte de espejo de la personalidad humana. Su modo de narrar es una forma de conversar consigo mismo, a veces confundible con los llamados diarios de vida, donde se escribe, se pregunta y se explica todo lo que nos pasa. De ahí el tono familiar de Arturo Bandini, de ahí su cercanía con el lector, porque pareciera estar contando su historia desde el corazón mismo del lector, apelando a su propia experiencia. “Hice muchos trabajos en el puerto de Los Ángeles, porque nuestra familia era pobre y mi padre había muerto”, con esa frase se abre la narración, enfocando así desde el primer párrafo el mundo por narrar. Uno de los episodios cruciales de la novela, resulta aquel donde el joven Arturo Bandini incita a su compañero de trabajo en la fábrica de conservas a rebelarse contra el poder. Allí describe John Fante magistralmente la situación de esclavitud por la que pasan los emigrantes mexicanos y filipinos que han llegado a los Estados Unidos en busca de la ansiada libertad. Y donde cabe la pregunta que hará Foucault algunos años más tarde respecto al poder: ¿qué hace que un hombre se rebele? Porque, recordemos, para Michel Foucault la cuestión siempre resulta inexplicable. Es decir, la no rebelión ante la ignominia. En Camino de Los Ángeles podríamos hallar la respuesta: el miedo, el miedo como tenaza de inmovilización. El miedo es la mayor cadena que ata al hombre de todos los tiempos, y eso lo saben muy bien quienes detentan el poder. La cultura del miedo es la mejor forma de dominio. Hoy se ata a los hombres con el miedo a perder el trabajo, con la escasez permanente de trabajo... Pero volvamos a la novela. Contrariamente a eso, el joven Arturo Bandini parece no temerle a nada, y lo veremos enfrentarse a todos, inclusive a su hermana cuando ésta no encuentra valor a la novela que recientemente ha escrito, y será capaz de abandonar el hogar para ir en busca de su destino y de su libertad. Bandini quiere ser escritor, y no está dispuesto a transar con nadie el deseo o ambición de serlo algún día en el futuro. Y a pesar del hambre, de la ignominia por la que pasa su vida juvenil, puede ver la luz de la libertad, la salida del túnel. Sabe que es libre, y que la vida es un devenir a pesar de todas las calamidades, y que en cualquier momento, hallará su verdadero destino, o que su mayor destino es salir a buscarlo. No hay aquí, en estos personajes, ese nihilismo despiadado que asola la novela actual. No caminan por estas páginas seres exangües, todo lo contrario, están dotados con toda la fuerza y la pasión del hombre real, aquel que ha hecho la historia, la revolución, la vida. En ese sentido hay mucho de Nietzsche, ya por su radicalismo pasional, demencial (el personaje está dispuesto a perder la razón con tal de conseguir su objetivo), como por su voluntad de poder, en cuanto motor de la vida. Otro momento memorable del personaje refiriéndose a cierta poeta cuyo libro acaba de leer: “Aquel libro me puso enfermo, y dije que nunca volvería a leer otro. Aquella poetisa me cayó fatal. Me hubiera gustado verla unas semanas trabajando en una fábrica de conservas. Seguro que la experiencia le cambiaba el estilo”. Cabe preguntarse si la novelística actual responde a lo que ya adelantaran hace 50 años los filósofos de la escuela de Frankfurt en dialéctica del iluminismo, Adorno y Horkheimer, en tanto a la transformación del arte sólo en un producto de la Industria Cultural. La novela de nuestros días no encarna, por cierto, ninguna pasión, y en el mejor de los casos, se limita a lamentar. No podemos finalizar este comentario sin referirnos a la crítica permanente que hace de la iglesia, concretamente de la iglesia católica. Su madre y hermana son llamadas beatas por Bandini, y acusa a su creencia la inmovilidad de sus vidas. “No existe la otra vida —dije—. La hipótesis celestial es mera propaganda inventada por los ricos para engañar a los pobres. Niego la inmortalidad del alma, es la eterna ilusión de una humanidad engañada. Rechazo categóricamente la hipótesis de Dios. La religión es el opio del pueblo. Las iglesias deberían transformarse en hospitales y servicios públicos. Todo lo que somos o esperamos ser se lo debemos al diablo y a su contrabando de manzanas”. Arturo Bandini no espera nada de nadie, sabe que él es el motor de su vida. Su visión del cristianismo, por cierto, está claramente patentada por la posición de Nietzsche al respecto. ** Miguel de Loyola deloyola@hotmail.com Escritor chileno (San Javier, región del Maule). Realizó estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde se tituló de profesor de estado con mención en castellano en 1981, y obtuvo en 1994 el grado de magister en letras con mención en literatura. En esa misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978 y 1981. Participó en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Calderón, y más adelante en el de José Donoso. En 1981 obtuvo un primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el día (edición del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es secretario de redacción de la revista literaria Proa y miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile. También es editor de Ensayo y Crítica Literaria de Letrasdechile.cl. === La embriaguez de la metamorfosis, de Stefan Zweig ===================== === Gonzalo Muro ========================================================== La embriaguez de la metamorfosis Stefan Zweig Editorial Acantilado ISBN: 9788495359971 Año de edición: 2002 Precio: 20 euros Stefan Zweig terminó sus días en Petrópolis, Brasil. Se suicidó junto a su esposa ya que, según sus palabras, “es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el gozo más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la Tierra”. En febrero de 1942 la victoria del Eje parecía inevitable y Zweig no quiso afrontar su triunfo ni el declive físico que se avecinaba. No quiso ver cómo la Europa que conoció se desmoronaba. Quizá le habría gustado saber que finalmente el totalitarismo no se impuso, pero probablemente la Europa que surgió de las ruinas de la guerra tampoco le habría satisfecho plenamente. Lo cierto es que entre los papeles que dejó a su muerte con la intención de ser publicados —como la célebre Novela de ajedrez— no se encontraba el fajo correspondiente a La embriaguez de la metamorfosis, que no sería publicada hasta los años ochenta, todo un acontecimiento editorial. Zweig dedicó un gran esfuerzo a esta obra que abandonó y recuperó a lo largo de más de 15 años. Podemos conjeturar sobre los motivos por los que no quiso verla publicada, si consideraba que no estaba plenamente desarrollada, si no reflejaba su verdadera intención... Pero frente a preguntas de incierta respuesta tenemos un texto que nos espera y que pronto nos introduce de lleno en la historia con la calidad de la prosa de Zweig. Nos encontramos con una historia gris, reflejo del mundo de entreguerras en el que las familias apenas pueden pensar en ocios y disfrutes ajenos a la mera supervivencia; en el que la ausencia de los varones muertos en la guerra pesa como una losa en los hogares que han sufrido tal desgracia. Y allí, en un pueblo alejado de Viena, malvive como empleada de correos Christine, una joven que ha perdido a su padre y que comparte un miserable hogar con su madre, gravemente enferma; cuyo sueldo apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas; que ha perdido la alegría por la vida y la pasión propia de su edad; que se ha resignado a una vida que le ha sido impuesta ante la falta de oportunidades pero que tampoco rechaza pues no conoce otra. Y, repentinamente, se ve abocada a un mundo diferente cuando recibe una invitación para visitar a su tía, que emigró a Estados Unidos e hizo un buen matrimonio y que ahora regresa a Europa por una temporada residiendo en un lujoso hotel suizo. Pese a su escaso entusiasmo, Christine emprende el viaje con el fin de no enfadar a su madre. Llegando a la misma recepción del hotel se ve a sí misma, en contraste con quienes le rodean, como la basta, torpe y atolondrada campesina que es en realidad. Pero en su corazón no surge el odio y la rebelión frente a quienes gastan en una sola noche lo que ella gana en varios meses de duro trabajo. No nace el orgullo de los humildes frente a quienes visten a diario ropas tan caras y elegantes que Christine cree dignas de la realeza. No es el rechazo de lo que le está vedado lo que se impone, sino la pregunta de qué le separa a ella de aquellos afortunados. Y la respuesta se la ofrece su tía que percibe la reserva y timidez de su sobrina y sabe interpretarla. La toma bajo su protección y la somete a un profundo cambio: peluquería, manicura, ropa comprada o prestada de lo que ha comprado durante su estancia en París. Christine puede comprobar cómo quienes hace unas horas apenas dejaban resbalar una mirada cansina sobre ella, ahora se deleitan observando a una hermosa joven, fresca y alegre. No es sólo la apariencia física lo que ha cambiado en Christine, todo lo contrario, el mayor cambio lo ha dado su confianza. De creer que no puede compartir estancia con estos caballeros elegantes o con las refinadas mujeres que les acompañan, ha pasado a aceptar elogios e invitaciones con la plena naturalidad de quien cree merecerlos. Aunque a ratos aún se pregunta cómo se ha producido esta transformación, asume que debe disfrutar de la misma en tanto dure y por ello se lanza y entrega plenamente a esta vida que le hace renacer hasta el punto de causar el enojo de sus tíos que apenas se ven atendidos por una sobrina tan atareada en su agitada vida social. Como muy bien deja entrever la traducción del título al castellano, obra de Adan Kovacsics, toda embriaguez lleva inevitablemente su cruz: la resaca. Y ésta es terrible para Christine, que se ve rechazada y desposeída de todo lo maravilloso que acaba de descubrir. Y es arrojada a su ruinosa oficina postal en un pueblo donde el más refinado de sus habitantes es el maestro de la escuela, cuya vulgaridad y bajeza ahora apenas puede soportar, revelada a la luz de su nueva experiencia. El modo en que Christine da salida a la rabia contenida y a su dolor por no poder optar a ese mundo anhelado, reflejado en la pregunta con que se tortura —¿por qué yo no?—, queda pendiente para que el lector que no conozca esta novela pueda disfrutar del inesperado giro de acontecimientos con que Zweig dirige la obra hacia su final. Cabe incluso preguntarse si el escritor austriaco tenía previsto que la novela no finalizase de un modo tan abrupto, si bien, tal y como quedó, la brusquedad de este final conviene a la trama puesto que lo realmente relevante de La embriaguez de la metamorfosis no es el acontecer de los hechos, sino la transformación psicológica de Christine. Zweig no toma el mito de Pigmalión para remedarlo con simpleza y recrearse en los cambios externos de la joven. Todo lo contrario, éstos ocupan un papel destacado, pero el verdadero objeto de estudio es cómo afronta el cambio la protagonista y cómo va asumiendo y haciendo propia su nueva identidad renunciando a los vestigios de una insegura y apesadumbrada joven. La agudeza psicológica de Zweig se revela a cada momento. El proceso de ascenso y caída es revelado a través de los sentimientos de la joven Christine, siendo el resto de personajes meras comparsas que dotan de contenido externo a este relato. ¿Qué enseña La embriaguez de la metamorfosis? El mensaje puede ser ambiguo. Una lectura simplista podría dirigirnos al tópico de que es preferible aceptar la realidad para saber sobrellevarla y no abrumarse con el deseo de lo que no es posible. Otra interpretación igual de tópica, nos conduce por los caminos de la superación personal: no son las ropas o joyas las que hacen de Christine el foco de la atención social en el hotel, es su seguridad y confianza las que le permiten sacar partido a los aderezos externos; es decir, la fuerza del cambio nace de ella, de su voluntad; perdida ésta, la fuerza se transforma en odio y rabia tan intensos como estériles. Quizá el verdadero mensaje sea algo más complejo, quizá Zweig, tan mesurado, creyera preferible una combinación de fortaleza interior con cierta estabilidad social. Quizá la realidad social tras la Primera Guerra Mundial comenzaba a amenazar los cimientos de las sociedades europeas y Zweig anticipa el cambio. La inconformidad y la revuelta pueden surgir, igual que la rabia de Christine, de vislumbrar la vida de las élites, de creerse con derecho a ella. Pero también, sin metamorfosis no hay posibilidad de cambio y el estancamiento lleva al derrumbe de las sociedades, y esta verdad chocaba demasiado con la ideología de Zweig y por ello esta obra quedó en el tintero del tiempo sin que el autor pudiera decidir definirse claramente. Pero no es por la ideología del escritor como ha de juzgarse una obra sino por los méritos de ésta. La embriaguez de la metamorfosis bien merece su lectura, pese a no ser la mejor de sus obras, por la calidad de un texto que sabe tratar un tema relativamente manido de modo que el lector cree estar descubriendo un argumento original al tiempo que enfrenta a quien lee la novela al dilema de enjuiciar la rabia de Christine y juzgarla legítima o fruto de una enfermiza envidia. Pero enjuiciar a otros concluye siempre por enjuiciarnos a nosotros mismos, de ahí que la lectura sea siempre una actividad de riesgo. ** Gonzalo Muro greatwhitewonder@gmail.com Articulista español (1971). Reside en Madrid. Con un trabajo ajeno al mundo de la literatura, sin embargo, viene publicando reseñas y comentarios en su bitácora Confieso que he leído (http://confiesoqueheleido.blogspot.com), desde el año 2006, y colaborando ocasionalmente en diversos medios digitales. === Amparo Romero Vásquez, hija del laberinto y el silencio =============== === Leopoldo de Quevedo y Monroy ========================================== Hallé a Amparo Romero Vásquez engastada, como una gema, entre la montaña, el río y la arboleda en su rincón de Villa Gloria, Cali, apartada del cemento y el azogue. Allí pasta como una gacela, come de la mano de los árboles y sueña hasta muy tarde entre la sábana de las sombras y los resplandores. Al verla con su porte elegante y su paso erguido, piensa uno en Juno o Afrodita, y cree que la poesía fue su leche y los versos sus muñecas. Yo vengo de un país de dorados espejos, allí la lluvia es de cristal y el horizonte de espumosas aves. Yo vengo de robarle a las estrellas sus ráfagas de aceite para saciar mis lámparas. ... Yo procedo de casas blancas y enredaderas de cafetales florecidos, de la miel cobriza de los cañaduzales. ... Yo fui en viejos tiempos destruida por átomos volátiles, había barro fermentado cubriendo la leve claridad de mis mañanas (1). Desde muy temprano la musa que hace trenzas con palabras y lleva terciada la lira entre sus brazos la visitó en su casa y le dio su beso. Los recuerdos de música de pianos, arpas y violines, de Schubert, de Bach, la llevaban en sus alas. Acudió a las aulas de la Escuela de Bellas Artes, practicó el solfeo y luego rasgueó la guitarra y arrulló las melodías entre un acordeón de rojo y nácar y marca Honner. No todo eran sonrisas de niña ensimismada, ensoñación de duendes y búsqueda de una región con riberas de cenizas y de laberintos para su alma. También las nieblas del silencio y la violencia del hambre y la indigencia preocuparon su fragilidad de mujer y su sensibilidad de poetisa. Comencé a tejer mi fantasía con soldados de plomo y velos que danzaban ocultando las estrellas. Perseguí entre el polvo el secreto del reloj y la ciudad donde se ocultan los eclipses. Hice preguntas que sólo la guerra contestó con su estallido y seguí preguntando por aquel espantapájaros que entablaba diálogos con los amaneceres, por el trigo que no se repartía, por los pies que se hundían en el fango. Y aún continúo desandando el olvido preguntando el porqué de los ocasos de las cenizas muertas por las dagas que desangran las auroras y la masacre que llena un cementerio (2). Con la edad que llegan los amores llegó también la muchachada. Fiestas, salones y versos de ilusiones eran el pan de su diario. Buscó la razón, exigió a la voz paterna y la casa le fue esquiva. Amparo Romero prefiere decir de esta época que fue una solitaria porque la soledad amada desde entonces la tomó por confidente. Más allá de sus sonrosados 13 años aparecieron entre sus sueños, los viajes, los clásicos, el afán de escribir y de liderar revistas estudiantiles, y de compartir sus ideales con los vecinos de la calle. Has descubierto la verdad, estoy cansada de esta música de la sombra que vegeta en las paredes del viento que mueve mis molinos. Estoy cansada de la caricia que diariamente me subleva de las frases que mitigan mi sed del verdugo y la sentencia de la rueca donde hilo las cascadas de mis sueños. ... Estoy cansada de la risa y las máscaras que uso ... Estoy cansada de la soledad que se devora las calles de los campos sin labriegos de las palabras sin dueño y el hambre de las manos vacías (3). Cansada, pues, de la soledad, de los vanos amoríos, une enamorada su vida con el hombre del cual se separará después de unos hijos, de viajes y un surco de abrojos y violetas. Leía cuanto libro se le ofrecía a sus ojos. La medicina, la Enciclopedia de la Juventud, Corín Tellado, Sisi, emperatriz, y todo lo que supiera a sutileza y erotismo. Frecuentó de su brazo la casa de Lila Cuéllar y allí disfrutó la música que ella seleccionaba de los clásicos. Rompe las cadenas del matrimonio que le estorbaban sus sueños y su oficio. Empezaron los amigos a invitarla a recitales y ella tuvo como parangón y ejemplo las eventuales sesiones de declamación de su padre. Allí comenzó una estela de aplausos y de triunfos en concursos nacionales e internacionales. En Roldanillo el Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas la inscribió en su libro y ella brindó su concierto de cabellos de oro y de poemas heridos. Vinieron los premios y menciones por su amor y pulso de soprano con la poesía. Piedecuesta —1987—, San Vicente de Chucurí —1993—, El País de las Nubes de Oaxaca, México —2002—, Porfirio Barba Jacob, en Medellín —2003—, Trejos Reyes en Riosucio —2003—, Mención de Honor Jorge Isaacs, en el Valle del Cauca, su tierra, y acaba de recibir la presea principal en Cereté, en el concurso “Un mar de poesía para Meira”. Para su numen y sus encantos Fortuna y Erato le han tendido alfombra roja. Amparo Romero ha hecho de la poesía ya una señora, o una hechicera con cabellera de anises o un caballo de mar o una princesa de Armoas, y ha montado en el fuego y los cuchillos. Ha pasado por su laberinto sagrado para imprecar, conjurar, saltar de gozo o soñar con los abismos y sus cenizas. Ella desde su niñez la ha sentido llegar muy queda, o en medio de la tiniebla, o sobre el mar en guerra o vestida de polvo de cristal hasta sus huesos. Con la fuerza que saca de su ser de fémina a punto de expirar, raya con el punzón teñido en muerte, toma la brida y un látigo y llama a sus congéneres a despertar del sueño diario: Bienaventuradas las que amamantan fieras las que con su voz ineludible gimen las que erguidas siembran lirios y llantos / como hadas ... Bienaventuranzas las mansas las soberbias las que como locas muestran sus dientes las que gritan en la noche las coronadas de sed aquellas que con garfios de hierro les arrancaron sus lenguas y les cosieron nudo a nudo sus labios. Bienaventuradas las que trenzan odios en sus largos silencios las que practican las siete virtudes y siete veces ungen con aceites al verdugo (4). La poesía para ella es su noche y su amante necesaria y permanente. Ella dice que la conoce de cerca y es belleza y horror, y Destino escrito en sangre cobriza. Es su oficio solitario y único, de espaldas al mundo, sagrado fuego y salvador. La poesía que le gusta probar y hacer es la que le sabe a ambigüedad y cripta, mas como una novia romántica, se deja seducir por un verso y su metáfora. Considera amigos íntimos a Borges, a Pessoa, a Kavafis, Olga Orozco, a Pizarnik, a Gioconda Belli, a Piedad Bonnet, a Giovanni Quessep y William Ospina. Amparo tiene un nido que comparte con su esposo, sus hijos y sus nietos. Ciro Edgardo es la noche y la aurora que la llama con su misterio y el acento de su violoncelo. Sus hijos Juan Carlos, Andrés Felipe y Francia Lorena son haces de luz por donde camina y los nietos Juanita y Nicolás son verdes hierbas que han ido creciendo para darle cada mañana frescura y primavera. A ellos ha cantado como alondra amarilla que salta de la rama al tronco y del nido al viento con el embrujo de su boca roja y su mano azul de cielo. Plenilunio abre sus puertas para dejar entrar el aroma de Romero y Vásquez a esta casa amplia de la Luna. Estamos de fiesta porque una de las mujeres consentidas del Olimpo colombiano hace su aparición como hija de la Musa de la lira y la palabra en este recinto de ojos limpios. Notas 1. ROMERO VÁSQUEZ, Amparo. Los gritos de las Columnas. Cali: Imprenta Departamental del Valle. 1988. Pág. 11. 2. Ib. Pág. 13. 3. Ib. Pág. 49. 4. ROMERO VÁSQUEZ, Amparo. Memoria de la nada. Poema para despertar una mujer triste. Cali: Univalle, Colección Escala de Jacob. 2004. Págs. 46-47. ** Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre (http://www.unilibre.edu.co) y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el proyecto de investigación, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos literarios como la “Hora de la Poesía” en la Feria del Libro en Bogotá (2005), el V Festival Internacional de Poesía en Cali, la XI Feria del Libro Pacífico y otros. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Tulio Mora y Hora Zero: =============================================== === “El mejor verso es aquel que nace asombrado =========================== === de que aún se sostenga el mundo” Eduardo Corrales ================ “Hemos esperado cuatro décadas y lo que más destaca de nuestra poesía es su frescura, como si hubiera sido escrita hoy. No hay caducidad para la poesía que expresa un tiempo y el drama en que el planeta entero se desenvuelve”, sostiene Tulio Mora (Huancayo, 1948), una de las voces más reconocidas de Hora Zero, el movimiento poético que irrumpió a inicios del año 1970 para remecer el orden establecido de las letras peruanas e hispanoamericanas. “El mejor verso es aquel que nace asombrado de que aún se sostenga el mundo”, agrega el poeta, de paso en Nueva York, invitado por America’s Society para participar de las celebraciones del cuarto centenario de la publicación de los Comentarios Reales, del Inca Garcilaso de la Vega. La visita del autor de Mitología a la Gran Manzana ha servido además para que él presente su antología Hora Zero: Los broches mayores del sonido, una monumental celebración de las cuatro décadas de vigencia del movimiento fundado por Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz. De esa larga historia habla en esta entrevista. “Hora Zero había cuestionado severamente a la poesía peruana y como represalia fue producto de un silenciamiento y de guerra sucia durante estos 40 años”, señala Mora. (“Creemos impostergable el deber de expresar las circunstancias presentes sin contemplaciones, porque es hermosa y ardua la tarea que abarca ser sincero con uno mismo. Siempre ha sido fácil establecerse en lo que hoy está hecho, en plan de observador indiferente que se omite. Pero ahora es preciso propiciar los hechos participando en su realización”, rezaba el manifiesto “Palabras urgentes”, suscrito por Pimentel y Ramírez Ruiz en enero de 1970). “Nosotros sabíamos a lo que nos enfrentábamos, eso nos volvió más persistentes en la búsqueda de textos sumamente exigentes, desafiantes, que demostraran que nuestra propuesta no era una mera declaración. Y creo que lo logramos”, asegura el autor cuya novísima expresión creativa está plasmada en Ángeles detrás de la lluvia (2009). Infras y horazerianos “Entre estos 40 años Hora Zero ha publicado libros notables, entre los mayores de la poesía peruana. Sin embargo, la guerra sucia continuó. Hubo un momento en que dos escritores hasta pretendieron borrarlo de la historia en una antología que originó una dura polémica conmigo. Desde entonces (eso fue por el 95 o 96) tuve claro que si no hacíamos algo para que los jóvenes entendieran la dimensión de Hora Zero podíamos ser borrados de la historia”, explica. “Ya desde el 2000, cuando Bolaño (con quien nos escribíamos siempre o nos enviaba sus libros mientras se hacía famoso) ganó el [premio Rómulo] Gallegos, le propuse una antología que salió en Venezuela. Fue un primer intento, algo reducido, en una modesta edición que me sirvió como referente para elaborar esta otra. Pasaron ocho años pero valió la pena porque infras y horazerianos me ayudaron muchísimo para hacer este trabajo lo más completo posible”, añade el autor de Cementerio General (1989). La referencia apunta hacia el ahora celebérrimo escritor chileno Roberto Bolaño, fundador, junto al mexicano Mario Santiago, del Infrarrealismo, en 1975 en México. “El filósofo de Mario era Nietzsche, el mío Pascal. Pero en otros puntos nuestro acuerdo era completo, aunque difiriéramos en algunos detalles. Uno de esos puntos era Hora Zero y Pimentel, al que pronto se agregaría Ramírez Ruiz, a quien Mario leyó con mucho más cuidado que yo, y Nájar, Cerna, Tulio Mora y Verástegui. En general estábamos de acuerdo en que la joven poesía peruana era de lejos la mejor que se hacía en Latinoamérica en aquel momento, y cuando fundamos el infrarrealismo lo hicimos pensando no poco en Hora Zero, del cual nos sentíamos arte y parte”, dejó constancia el autor de Los detectives salvajes, en un texto escrito poco antes de su muerte, ocurrida en 2003. Santiago, por su parte, llegó a proclamar en una entrevista periodística: “Yo en realidad soy un poeta peruano nacido en México. Hora Zero de Perú es el movimiento poético más radical de América Latina en este siglo; y nosotros fundamos el movimiento infrarrealista (chavos de menos de 20 años) precisamente cuando conocimos a estos cuates...”. Acerca de la relación entre los horazerianos y los infras, Mora dice: “En pocas palabras: tuvimos una misma paternidad (la nada) y todo un continente por reproducir en un cambio que lo transformó desde 1970 para adelante. Lo que justifica nuestra presencia es indudablemente nuestra insatisfacción con la poesía que se estaba haciendo cuando surgimos”. Los poetas nacen de manera diferente Tulio Mora se incorporó a Hora Zero a partir de 1977, en la segunda etapa del movimiento, y refiere así su vinculación con el mismo: “Viktor Sklovski decía que ‘los hombres nacen todos iguales, pero los poetas nacen de manera diferente’. Esto supone que en algún momento tu ‘historia personal’ es absolutamente singular e intransferible. A veces es posible que nunca lo sepas. O incluso que te arrepientas de ella”. “La poesía ya estaba instalada en mí cuando me hice poeta, de modo que seguí el camino en el que encontré a otros jóvenes reunidos en Hora Zero. Entonces tuve como un desvelamiento: había que comenzar de cero o casi de cero. En ese trabajo he pasado mucho tiempo. No soy de los que se hacen ilusiones con la poesía, no vivo de ella, de modo que si logré algo pues qué bueno, y si no, el mundo seguirá rodando”, anota. Acerca de una clave para interpretar la permanencia del espíritu y la letra de Hora Zero, a lo largo de un periodo tan prolongado y marcado por tan aceleradas y profundas transformaciones en todo orden de cosas, el creador de Simulación de la máscara lo sintetiza así: “Seguir el instinto de época”. “Matsuo Basho decía que la poesía ‘es lo que está siendo’, vale decir el presente perpetuo, la totalidad de las cosas. Y otro poeta japonés, Shinkei, decía a su vez que ‘escribir bien es fácil, lo difícil es penetrar el corazón del otro’. Con estas dos expresiones puedes darte cuenta de que la poesía debe ser no la trasmisión de mi yo poético, sino la expresión del que va leerla. El otro es fundamental para mantener viva la poesía”, abunda. Sobre la forma en que Hora Zero integra un conjunto de poéticas tan personales como las de Pimentel, Ramírez Ruiz, Enrique Verástegui y el propio Mora, entre tantos otros creadores, Mora reitera: “Como ya dije, fue producto de una identificación generacional. Teníamos el instinto de época en la sangre, nada más nos dejamos llevar por él”. Nuevos retos Desde el surgimiento de Hora Zero en 1970 el mundo ha experimentado cambios cuasi vertiginosos en diversos órdenes y a ese respecto comenta Mora: “La verdad es que la transformación del mundo no se ha traducido en una transformación poética. Todo lo contrario: en muchos aspectos, bajo ese ilusorio ‘fin de la historia’, que quiso imponerse a todas las actividades de la humanidad, los poetas, hablo del mundo occidental, dejaron de ser reflexivos y críticos para convertirse en canónicos, académicos, asépticos y autocomplacientes”. El poeta precisa: “En buena cuenta, la poesía más conservadora es la que ha estado manteniendo vigencia hasta que el fin de la historia acabó el 11 de setiembre de 2001. A partir de entonces hay un retorno a la poesía heredada de los grandes cuestionadores, me refiero a los poetas beats en EEUU y a los vanguardistas en América Latina, y aquí es cuando asistimos a una etapa de reconocimiento de Hora Zero”. Habida cuenta los vertiginosos trastornos que experimenta el mundo, para bien o para mal, al terminar la primera década del siglo XXI, el autor de Los broches... sostiene: “Por supuesto, hoy los poetas tienen otros retos que cuando se fundó Hora Zero: el calentamiento global, la unipolaridad, que ha desatado guerras atroces, la desigualdad abismal entre un tercio de la humanidad con el total, los avances de la ciencia y la tecnología, el dominio de la imagen visual”. “Estos factores tienen que reproducirse en la página en blanco del poema. Y para hacerlo tienes que modernizar la palabra, arriesgándola, tienes que ser experimentador, desafiante, quebrantador del orden. Los de Hora Zero podemos decirles a los poetas más jóvenes que la palabra disidente de hoy se volverá norma mañana”, concluye. ** Eduardo Corrales corraleseduardo@yahoo.com Periodista y escritor peruano (Lima, 1958). Reside en New Jersey (EUA). Estudió comunicación social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe). Desde mediados de los 80 ha ejercido el periodismo en calidad de reportero, editor, jefe de redacción e informaciones en diarios y revistas. También ha cumplido labores periodísticas en la radio y la televisión, además de tener amplia experiencia en materia de imagen corporativa en empresas privadas y en el sector público. Textos suyos han aparecido en el diario El Nuevo Union (NJ, http://www.nj.com/news/elnuevo/union) y en la revista electrónica Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org). === Rubén García Cebollero ================================================ === “A menudo la Historia con letras mayúsculas =========================== === es excesivamente aburrida” Rosa Ramos Frigola ==================== (Nota de la autora: el mes de octubre de 2009 la editorial Nowtilus publicó Ebro 1938, la batalla de la Tierra Alta, una novela histórica del español de Barcelona, Rubén García Cebollero, en la que a través de diversos personajes se narra la batalla del Ebro. Desde los preparativos hasta la batalla propiamente dicha. Los personajes pertenecen a ambos bandos, nacionales y republicanos. Se dedica un capítulo al pacto de Múnich y otro a la despedida de los brigadistas internacionales). —¿Quién es Rubén García? —Soy un escritor tenaz, acostumbrado a trabajar con tiempo y sin prisas en un mundo en donde todo parece que fuera para ayer. Me gusta la historia, y desde los 14 años he escrito de todo en catalán, castellano y algunas veces en inglés. He recibido algunos premios pero los premios no sirven para descubrir autores, sino para descubrir lectores. La mayor parte de lo que he escrito sigue en un cajón sin publicar. Por ejemplo, el ensayo ¿Por qué no creo en los políticos?, u otras novelas que nunca he enviado a una editorial. En el año 1998 decidí escribir sobre la batalla del Ebro de otra manera, desde el punto de vista de la gente de ambos lados del conflicto, intentando no juzgar lo que hacían o dejaban de hacer. Tuve suerte de que en 2004 la novela quedara finalista del premio Planeta, pero no lo publiqué hasta que hace un año una editorial de Madrid se interesó en ello. Es muy curioso, ya que mi agente literario les presentó la primera novela de una trilogía apasionante sobre los Almogávares, ahora mismo estoy terminando la segunda novela, y entonces decidieron publicar Ebro 1938, la batalla de la Tierra Alta, que para mí es mucho más que una simple novela. Mucho más que un hombre, que una pasión y que un paisaje. —¿Por qué se interesó Rubén García en la batalla del Ebro? —Precisamente empecé un blog (http://ebro1938.blogspot.com) para poder explicar mi interés por la batalla del Ebro, que viene de lejos, del 1998. Mi padre me explicaba cómo su abuelo no podía encender cigarrillos de noche, en el Ebro, ya que el enemigo los disparaba en cuanto veía la luz. Me estaba acabando de licenciar en derecho y decidí intentar comprender aquel odio, aquella brutalidad, aquella estupidez. De alguna manera ha sido mi aportación a lo que ahora llaman “memoria histórica”, pero que fue olvidado durante demasiado tiempo por los poderes públicos. Lamentablemente mucha gente ya ha muerto y se han perdido preciosos testimonios, de todos modos las historias que se tienen que contar están por encima de mis propios intereses. —Háblenos de los personajes, ¿alguno de ellos existió realmente o son hijos de la ficción? —Obviamente uno de los personajes es mi bisabuelo, Pedro, que sobrevivió a la batalla del Ebro, y del que explico una escena muy tierna que vivió con mi abuela, pero de hecho el personaje del “bisabuelo” no es realmente histórico sino hijo de la ficción a causa de los datos que tenía. Dentro del universo de Ebro 1938, la batalla de la Tierra Alta hay muchos personajes “reales” o “históricos”. A mí me gusta hacer las cosas tan bien como me es posible, y documentar y estudiar incluso la manera de transmitir el “caos” de la batalla. Por eso si Hitler aparece pidiendo la hora no es porque no sepa que llevaba reloj, sino porque sé que preguntaba la hora porque acostumbraba a no darle cuerda. El capítulo dedicado al Pacto de Múnich, o el de la despedida de las Brigadas Internacionales, están llenos de detalles. Creo, como decía la poeta catalana Mercé Rodoreda, que la vida está en los detalles. Me arriesgué a escribir una novela que no se escondiera, ni me escondiera, ni escondiera nada en absoluto. Eso guste o no hace que importe tanto la parte de ficción de la que se ocupan los personajes, ya que los considero símbolos, parte de una historia en minúscula que necesitan de toda la novela, para ser revelados. A menudo la Historia con letras mayúsculas es excesivamente aburrida o tan partidista, que se olvida de las emociones. Quise conservar las emociones que palpitaban a orillas del Ebro. —¿Qué valoración da a los premios literarios? —Me presenté una vez al Planeta y fui finalista como ya he comentado con el seudónimo de Pablo de la Torriente Brau, en homenaje a un periodista muy apreciado de mi amiga escritora, Margarita Aldanàs, de Cuba. Pero los premios literarios no son tan importantes, no sirven para que alguien escriba mejor y ni siquiera para poder publicar en condiciones. Muchos de ellos son operaciones de marketing obvias, y para mí el verdadero premio es tener lectores. Esa es la razón por la que me gusta que aparezca mi correo electrónico en los libros que publico. Puede sorprender el correo electrónico de alguien que no conoces y a quien has aportado algo nuevo, ya sea conocimiento o placer, y va mucho más allá que los jurados, publicidades o premios. Me encanta comunicarme, aunque es cierto que he recibido algunos premios, cada vez será más difícil que los reciba, principalmente porque si no te presentas, no puedes ganar. Y ahora no siento la necesidad de participar. La mayoría me parecen descaradamente corruptos. —¿Qué piensa de la Ley de la Memoria Histórica? ¿Y la reapertura de tumbas como la de Lorca? —La Ley de la Memoria Histórica es una vergüenza, lo llevo diciendo desde hace tiempo. Vergüenza porque es mejor hacer las cosas bien, que hacerlas con un poco de “guasa”, como si no tuvieran la importancia que tienen. Por otra parte, como escribí un trabajo en la Universidad Abierta de Cataluña, sobre la museización de los espacios de la batalla del Ebro, en el que decía: “Se ha dejado la idea de museización de los espacios en manos de gestores que no se han formado para tal finalidad en la materia esencial: comprender el territorio, y además en la mayor parte de los casos no la aprecian suficiente como para renunciar al sueldo, y conservar la dignidad ante la degradación y la pasividad que padecen los vestigios bélicos”. ¿Qué se hizo de los sentimientos? No sé si has leído mi poema “Ferides” (“Heridas”, http://www.bcnweek.com/arroznegro75.html), en él explico por qué vivimos en un país que todavía no está “cauterizado”. La memoria es selectiva, y toda historia tiene que intentar ser objetiva, tarea bastante complicada cuando a los acontecimientos los hacemos “subjetos”. Esta paradoja me persiguió durante la escritura de las diferentes versiones de la novela. Por cierto, la muerte de García Lorca aparece con la teoría del primo asesino que habría dicho: “En Granada estábamos hartos de maricas. Acabamos de matar a Federico García Lorca. Le dejamos en una zanja. Y yo le pegué dos tiros en el culo. Por marica”. Creo que la reapertura de las tumbas es positiva para las familias que lo necesiten. En el caso de García Lorca debe respetarse la voluntad familiar, aunque no la comparto. No sé si has leído El general del ejército muerto, de Ismail Kadaré, pero es una buena novela para reflexionar sobre esta búsqueda de la memoria en las tumbas. —¿A qué tipo de público piensa que su libro puede interesar? —Creo que es una novela que puede interesar a todos los públicos. A mí me gusta escribir para las mujeres, esto puede sorprender en una novela bélica, pero un poeta siempre encuentra historias de amor o historias más fuertes que la muerte. En Ebro 1938... hay bastantes historias de mujeres, pero a mí me encanta la de Carmela Miró, la bibliotecaria del Servicio de Bibliotecas del Frente. Lo único que espero es que quien lea la novela la disfrute, aprenda algunas cosas y comprenda que las guerras no tienen ningún sentido, ni el odio, ni el desamor. Me haría feliz saber si alguien que lee la novela se identifica con las ideas como “uno nunca sabe su precio hasta que se lo aciertan”, o “hasta qué punto se ama alguna cosa hasta que se ha perdido”. Los que han leído la novela por ahora me han comentado que no se puede olvidar a los personajes cotidianos como Basilio Perich, Pedro Hernández, Pablo Uriguen, Diego Zaldívar, Maik O’Donnell Berger, Ulrich, Jerzy, Carmela Miró, Josep Camps, Andrés Muro, Sebastián Ortiz e Isidoro Carmona o Elena Domínguez. Creo que todos nos interesamos por las emociones, y con Ebro 1938... siempre palpita el corazón de los que sabemos que “los hay que nunca se rinden”. ** Rosa Ramos Frigola espinayflor@hotmail.com Escritora española (Figueres, 1970). Colaboradora en el semanario Veu de Sóller, de Mallorca (Islas Baleares), y en el semanario Empordà, de Figueres (Cataluña). Ha publicado en la red y en semanarios, artículos de opinión e informativos. Mantiene una bitácora literaria en http://espinayflor.wordpress.com. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Homenaje de lector a la poeta María Mercedes Carranza ================= === Lubio Cardozo ========================================================= “Poetizar es hacer memoria. La memoria es fundación”. M. Heidegger A una grancolombiana, la señora Alba Gutiérrez Isaza Escribió en todas sus poesías María Mercedes Carranza (Bogotá, 1945-2003) un sueño: Colombia. Cantar quiso tal vez a ese país naturalmente hermoso su hermosura, de su temple alegre su alegría, recoger en las estrofas ese anhelo, mas en su contemporaneidad la historia había abierto un prolongado paréntesis para encerrar en él la palabra dolor. Quizás tomar ella un atajo deseó, por aledaños enredijos del acontecer, para lanzar la red de sus versos y atrapar entre sus hilos la luz, el paisaje, la vida imaginada, los ludismos del eros en el grato territorio de su patria, Colombia, pero siempre se levantaba la pétrea pared realísima de la pena, pesadumbre social, política, militar, lo brutalmente inhumano de la sucedencia epocal de su tierra. La verdadera inteligencia (“el ojo del alma”, Platón) moralidad esencial exige. Entendió María Mercedes Carranza su destino de poeta, o más bien el fatum de su actividad creativa por áspero decreto de las divinidades. Por su raigal pertenencia, por el nombre familiar —hija del escritor Eduardo Carranza—, por haber tenido la fortuna de recibir una excelente formación intelectual, por la mirada extendida (prospicere...) al porvenir de su nación, no podía eludir lo fatal de su temporalidad, no le estaba permitido esconderse detrás de una obra de calidad artística, de agradables episodios, de concatenadas emociones pero banal con respecto al grado del fundamento de su compromiso destinal, de escaldas al reto existencial de los infaustos años amarrados a la geografía colombiana. Esquiva, pues, la plácida alienación de la indiferencia, lo divertido, lo cómico. Se plantó en lo opuesto, la valerosidad. Ella su hado asume. No transitaría ese otro tentador camino. Haría, por el contrario, de sus versos, en frase de Horacio, venenatas sagittas, inmersas saetas en sutil ira impotente disparadas a los obscuros recintos, las invisibles cofradías de donde se originaba ese dolor de Colombia. Aunque más allá de dos esquelas compartidas y un poemario obsequiado no tuve la suerte de conocerla; por informaciones de amigos bogotanos, por algunas fotografías, por deducciones de sus escritos, la imagino delgada (nunca frágil), pausada en sus ademanes, de intensa serenidad, no obstante de un corazón temerario capaz de imprimirle a su voz lírica la fuerza tremenda de la mujer, la firmeza del grito silencioso para arrostrarle a los cómplices del infortunio, para desafiar a quien la leyere u oyere a sumar vocablos a un gran coro para decirle al espíritu del mundo (si aún hubiere espíritu del mundo), con la fuerza coral de la tragedia griega, la ya demasiado larga tristeza cual lluvia maléfica sobre Colombia. Dabeida El río es dulce aquí en Dabeiba y lleva rosas rojas esparcidas en las aguas. No son rosas, es la sangre que toma otros caminos. (De El canto de las moscas, 1997). Esencian, sólo así, esa agonía, ese coraje, esa transparente pesadumbre, la ascética belleza de su lírica. II De los muchos poemas paradigmáticos de María Mercedes Carranza sobre lo poco dicho se van a enfocar a la ojeada dos uncidos por la intención de estas páginas, cuyo propósito sólo traduce un homenaje del recuerdo a la poeta colombiana atrapada por su responsabilidad de una respuesta lírica auténtica ante sus circunstancias. En su composición “De Boyacá en sus campos”, de su primer libro Vainas y otros poemas (1972), sintetiza en versos cual disparos a quemarropa todo el mundo falso, hipócrita, manipulador, tejido en torno a Bolívar, de ese historiar absolutamente contrario a cuanto él significó para el real acontecer en la existencia de estos pueblos. Trajo, creó, sembró él la libertad para usarla en todas las actitudes de la vida, libertad para liberar y no para el palabreo de la mentira. Despoja María Mercedes, en su pulcra oda cerrera, a Bolívar de la santurronería de las academias, de la oratoria palaciega, y lo deja desnudo en la pureza de su señal indicadora de la verdad del camino de estas pardas comarcas con sus poblaciones encima. (...) que más que charreteras lucía un callo en cada nalga de tanto cabalgar por estas tierras, (...) tenía el ademán mestizo de una batalla perdida. Hermosísimo poema severo, sin flaquezas escriturales, levantado con la fortitud volcánica de una mujer. Ensambla en sus frases rítmicas una ósea reflexión impávida sobre el espacio del alma, de la psykhé del lector, o del lector-pueblo, donde debe hallarse un indicio, un signo del misterioso destino de estas naciones en su dilatada guerra de hace más de quinientos años. (...) Pero y si pronto, y si quizás, y si a lo mejor, y si acaso, y si tal vea algún día te sacudes la lluvia, los laureles y tanto polvo, quien quita. Su “Oración”, del libro De amor y desamor y otros poemas (1995), refuerza lo axiomático del primer párrafo de este escrito, pese al reclamo íntimo de estos diez versos mediante los cuales ensambla una trascendente oda pagana a esos hermanos inseparables: la tierra y la muerte. Un psalmo en sí, absoluto, de lata ascendencia clásica. Encaja, no obstante, en lo llamado en estas páginas el dolor de Colombia. Singulariza la derrota ante las desatadas fuerzas de los indomables males de su hora. ¿Hacia dónde mirará la poeta? Arriba, el azul calla. En la vecindad del horizonte la vida identificada con la esperanza pareciera no ser posible. Abajo, la arena, las piedras. La arcilla a cambio de cuanto poco queda —apenas si la soledad, los sueños, la poesía— ofrecen el alivio del sufrir, el descanso, la paz, el olvido, el silencio, en fin la nada. Un poeta venezolano más o menos contemporáneo a José Asunción Silva (1865-1396), Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892), en los años finales de su alongado deambular y penar por el mundo, con su desencanto a cuestas por múltiples fracasos en la actividad política, en sus aspiraciones sociales, económicas, familiares, compuso un melancólico cántico en el cual también mira hacia abajo, a la tierra compañera substancial de la muerte, se rotula Sub Umbra Traedme una caja de negro nogal, y en ella dejadme por fin reposar. De un lado mis sueños de amor colocad, del otro mis ansias de gloria inmortal; la lira en mis manos piadosos dejad, y bajo la almohada mi hermoso ideal... Ahora la tapa traed y clavad, clavadla, clavadla con fuerza tenaz, que nadie lo mío me pueda robar... Después, una fosa bien honda cavad, tan honda, tan honda, que hasta ella jamás alcance el ruido del mundo llegar; bajadme a su fondo, la tierra juntad, cubridme... y marchaos dejándome en paz. ¡Ni flores, ni losa, ni cruz funeral; y luego... olvidadme por siempre jamás! (Del libro J. A. Pérez Bonalde, Academia Nacional de la Historia, 1964). Se interpone, entre las estrofas de Pérez Bonalde y la “Oración” de María Mercedes Carranza más de un siglo, lo cual implica obviamente diferencias escriturales notables, distinto tratamiento de la melopeya. Coinciden sí en el ámbito lírico de la desesperanza, en bajar los ojos al humus —al fin y al cabo humanus et humus van uncidos además de la etimología también por el destino—; ofrendar la existencia a la madre gea, la misteriosa estancia donde —tal vez— el dolor se acalle. Oración No más amaneceres y costumbres, no más luz, no más oficios, no más instantes. Sólo tierra, tierra en los ojos, entre la boca y los oídos; tierra sobre los pechos aplastados; tierra entre el vientre seco; tierra apretada a la espalda; a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra; tierra entre las manos ahí dejadas. Tierra y olvido. Se negó a la alegría por saberla injusta en medio del entorno, de los aconteceres, María Mercedes Carranza. Ascendió a la tristeza, esencia con ella, en buena medida su soma, su psykhé, su obra lírica. Convirtió la mesticia en su brújula para no perderse en el complejo mapa de las tentaciones intelectuales distintas a la asunción de su norte, su treno por el dolor de Colombia, aflicción compartida con los más, con los sufrientes, cuya respuesta perceptible en lo inmediato era el estupor del opaco silencio. Imposible cristalizar los sueños, irremediablemente se tornarían fantasmas de humo disueltos por los ventarrones del infortunio epocal. Aceptó por eso María Mercedes, con “el coraje de su verdad”, la invitación de la tierra. ** Lubio Cardozo cardozouzcategui@gmail.com Escritor venezolano nacido en Caracas en 1938. Poeta, ensayista, investigador y crítico literario. Licenciado en Letras en la Universidad Central de Venezuela. Postgrado en Investigación Documental en la Escuela de Documentalistas de Madrid. Ha desempeñado diversos cargos en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.edu.ve), en el estado venezolano de Mérida, donde reside. Coordinó la revista Actual de la mencionada casa de estudios. Es reconocida su valiosa labor investigativa en historia, teoría y crítica, con más de treinta títulos publicados. Además es autor de los poemarios Extensión habitual (1966), Apocatástasis (1968), Contra el campo del rey (1968), Salto sobre el área no hollada (1971), Fabla (1974), Paisajes (1975), Poemas de caballería (1983), Solecismos (1986), Poemas (1992), Lugar de la palabra (1993), El país de las nubes (1995), Un verso cada día (1995) y Ver (1999). Toda su poesía ha sido reunida en el volumen La cuarta escogencia (Ediciones Mucuglifo, 2006). === Los jóvenes sacerdotes de Vargas Vila y Amado Nervo: ================== === condenados entre el amor carnal y el amor a Dios ====================== === Rosa Ibáñez =========================================================== “Symptoms of disease are nothing but a disguised manifestation of the power of love; and all disease is only love transformed” (La montaña mágica de Thomas Mann). “Guárdate de la amistad de un loco, de un judío o de un leproso” (antigua inscripción en el Cementerio de los Santos Inocentes, en París). “El abate Kempis era un poeta inofensivo. No pudo llegar a discípulo de Ignacio de Loyola. Nervo murió virgen. Hizo bien, Elí, el carpintero de Nazareth; infecundo, como la mula del nacimiento” (Vargas Vila en referencia a Amado Nervo, en Hombres de España y América, editado en La Habana, en 1925, citado por Rafael Gómez en “José María Vargas Vila”, 206). Sospechamos, al leer la última de las citas, que el gran escritor colombiano no había leído en profundidad El bachiller, la novelita del escritor mexicano Amado Nervo publicada en 1896, precisamente el mismo año que Vargas Vila sufrió un accidente de barco en Grecia y se le dio por muerto durante una temporada. Quizá el nombre de Ana Daillez no le fuera familiar a Vargas Vila, pero esa mujer fue el gran amor de Nervo, y a ella le dedica su mejor novela, La amada inmóvil. Lo cierto es que existe una gran cercanía temática entre la primera novela del mexicano, El bachiller, y la tragedia que el colombiano escribiera en 1917, El huerto del silencio. A pesar de tratarse de escritores de caracteres tan diferentes, de vidas tan opuestas y de actitudes humanas dispares, un tema constante une a estos dos hombres que vivieron, más o menos, el mismo periodo histórico y murieron con doce años de diferencia. La lucha más encarnizada entre la carne y el espíritu, la castidad frente a la pasión erótica, es la angustia que persigue a los atormentados protagonistas de las dos novelas. Sin embargo, la actitud de los protagonistas va a marcar el tono diferencial de los relatos. Tanto Nervo como Vargas Vila mostraron siempre en sus obras un interés por tratar el tema religioso, aunque el tratamiento que ambos escritores otorgan al asunto difiera ligeramente. El poeta mexicano había ingresado en una orden religiosa siendo joven pero en su madurez se caracterizó por una búsqueda espiritual mística de corte panteísta. El Divino, como se apodaba a Vargas Vila, no tuvo nunca reparos en mostrar un marcado desdén por la institución eclesiástica a la que consideraba una de las peores enemigas que obstaculizaban el progreso de las clases populares en los países latinoamericanos. Dado el interés de ambos escritores por todo lo que rodeaba el mundo religioso, no es sorprendente que los protagonistas de estas dos novelas sean sacerdotes o estén en vías de serlo. Sin embargo, y esto es lo importante, son sacerdotes atormentados carentes de un arrebato genuinamente religioso. Cuando Felipe, el protagonista de El bachiller, le comunica a su tío que quiere estudiar teología, a éste no le sorprende en absoluto este deseo del sobrino pues “aun cuando el chico no era muy dado a ejercicios piadosos, no se distinguía tampoco por su disipación; y además, nadie en Pradera, venero de sacerdotes, podía asombrarse de una resolución semejante” (188). Tanto Felipe como Octavio se han visto abocados a la carrera sacerdotal por causas diversas que tienen mucho que ver con su constitución física y moral. En las primeras líneas de El bachiller se nos dice de Felipe que “nació enfermo, enfermo de esa sensibilidad excesiva y hereditaria que amargó los días de su madre” (185), es decir, que el atormentado joven está condenado desde el principio de sus días debido a su debilidad física. Felipe ha heredado el legado de la madre: extrema la sensibilidad, menguada la dote material. De ahí que, cuando muera la madre, el pobre Felipe deba ir con un tío suyo que vive en Pradela, ciudad de México que se nos describe como el lugar de los canónicos por antonomasia. Todas las fuerzas del universo se han aunado para que este joven dado al misticismo, aunque no sabemos muy bien si es erótico o místico, siga los pasos de la Iglesia. Para Octavio, el protagonista de El huerto del silencio, las cosas se presentan mucho peores. La enfermedad que le aqueja es la lepra con todas las implicaciones de herencia y contagio que esta enfermedad conlleva. Vargas Vila ha escogido para su personaje uno de los males más antiguos de la humanidad, la presencia de la lepra en los textos bíblicos es constante, siendo la enfermedad más nombrada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La causa de este mal ha estado siempre rodeada por un fuerte halo de superstición, llegando a creerse en el Medievo que era un castigo enviado por Dios como penitencia por algún pecado cometido. Los fenómenos que se presentan misteriosos e inescrutables han provocado desde siempre los recelos de los hombres, y más tratándose de enfermedades incurables. De la supuesta condenación divina a la humana sólo queda un paso. Nos dice Susan Sontag que “any disease that is treated as a mystery and acutely enough feared will be felt to be morally, if not literally, contagious” (6). Este miedo al contagio se triplica cuando se trata de un problema tan visible como la lepra, imposible de esconder, repulsiva al tacto y asqueante para la vista. Los estigmas que han rodeado a los leprosos a lo largo de la historia son incontables, el vacío físico y espiritual era aterrador para unos seres que eran forzados a vivir pegados a una campana para anunciar su proximidad a cualquier población. Y es que la piel, tanto o más que los ojos, es considerada el espejo del alma. Quién no recuerda al adolescente tímido y acomplejado por un rostro plagado de erupciones cutáneas, que lo hacían aislarse y apartarse de los demás compañeros. Un simple gesto de saludo, que se acompañe de un beso en la mejilla, como acostumbramos a darnos en nuestros “cariñosos países”, es penoso cuando se trata de rostros afectados por el acné. Al menos, las erupciones cutáneas suelen estar provocadas por causas externas y son más temporales y de menor envergadura que el mal de Octavio. Nada sirve de consuelo para el morador del huerto del silencio. Octavio vive recluido, junto a su madre, aislado de todos los demás hombres. El padre don Hilario es el único ser humano que ha tenido acceso a la casa desde los tiempos en que vivía el padre de Octavio, don Eduardo. Más tarde veremos cuáles son las razones menos santas detrás del piadoso comportamiento del santo padre. Lo más trágico de la situación de Octavio es que las posibilidades de curación física son nulas, en ningún momento aparece la figura del médico o se nos habla de remisiones de la enfermedad debido a tratamientos curativos. El padre de Octavio, desde su tumba en el Huerto del Silencio, es la sombra abismal que se cierne sobre Octavio y representa el destino inexorable del joven enfermo. Tanto Octavio como Felipe son seres condenados por la herencia de sus padres. La madre, en un caso, o el padre en el otro, son las presencias de fondo en las vidas de estos jóvenes condenados desde su nacimiento. Las causas de la enfermedad de estos personajes no son exógenas como vemos en algunos de los relatos de la Pardo Bazán, en los que los protagonistas encuentran su perdición por causas que podríamos llamar ambientales, a saber, un viaje a París puede arruinar la moralidad más sólida y crear los vicios más iracundos así como las enfermedades más devastadoras en personajes que habían sido el puro retrato de la virtud. En el caso de Felipe y Octavio no encontramos ninguna acción mundana que les haya podido condenar. Octavio se nos presenta rodeado de tristeza hasta que descubre, brevemente, los delirios del enamoramiento, cuando Alicia Ellis y su madre vienen a vivir en la casita del huerto. Sin embargo, muy pronto sufre Octavio el rechazo de la mujer al enterarse ésta de la condición que aquejaba al padre de Octavio. Desesperado, se dirige el enfermo a don Hilario en busca de consuelo. La respuesta del sacerdote es contundente: “¡Bendito sea Dios! Él ha despertado tu corazón a la única vida que no muere; / antes de que este funesto amor viniera a perturbarte, ya habíamos hablado de que irías a concluir tus estudios en el seminario de la capital; / allí nadie sabe nada del funesto mal que ha diezmado tu raza; y Dios y los hombres te abrirán los brazos” (63). El seguimiento de la carrera eclesiástica se considera la única opción de salvación para este ser humano marcado por un sombrío pasado y un inexorable futuro. El sacerdote es conocedor de los designios inescrutables del Señor, y el derecho a amar y ser amado por una mujer no entra en los planes que don Hilario, y Dios, han trazado para el leproso Octavio. Las razones para apartarlo del amor son obvias, como el santo padre le hace saber a Mónica, la madre del protagonista: Todas las tentaciones le acecharían; la primera la del amor...; y, ¿bajo qué forma? bajo la forma del vicio, porque la del deber no le es permitida; / el matrimonio, le está prohibido; / nosotros, no podemos permitir que haga una generación de enfermos, un lazareto de leprosos... (56). Más adelante veremos la importancia que el asunto de la procreación tiene en El huerto del silencio y, de forma implícita, también en El bachiller. Cuando ambos jóvenes deciden consagrarse al mundo religioso, ya ambos han conocido los sinsabores del desamor y la hiel de la amargura. Sin embargo, ninguno de los dos ha tenido experiencia erótica alguna. Sus pasiones amorosas son puramente platónicas; en el caso de Felipe, y dada su especial sensibilidad, observamos la tendencia imparable hacia los extremos emocionales. Existe en el joven una inquietud y un ansia inexplicable hasta que “aquel espíritu, sediento de ideal, desilusionable, tornadizo en extremo, había acabado por comprender que jamás saciaría su ansia de afectos en las criaturas, y como Lelia, la de Jorge Sand, sin estar muy convencido que digamos de las católicas verdades, buscaba refugio en el claustro” (188). La vida sacerdotal se presenta como el antídoto a la pulsión sexual que late en los jóvenes y a la que, por una u otra razón, no pueden dar rienda suelta. Pero, muy pronto, la amargura vuelve a posarse en sus almas y la batalla más encarnizada se cierne sobre sus cuerpos. El acto segundo de El huerto del silencio da comienzo, mostrándonos a un Octavio más viejo y con claros signos de su enfermedad. Doce años han transcurrido desde que había dejado su soledad en el huerto, doce años en los que probó las mieles de la fama, mientras era aclamado por los fieles y sus superiores. Sin embargo, el sueño acabó estrepitosamente cuando se descubre que está contagiado por el mismo mal que sufrió su padre. Es a su vuelta a la casa solitaria, en el Huerto del Silencio, cuando el hombre se da cuenta de la necedad vana de su oración y de lo ridículo de su vida castrada, encadenado al cuerpo ulceroso que lo sostiene. El hombre intenta rezar, pero el rencor contra un Dios que ha permitido todo el dolor del mundo cebarse en su cuerpo enfermo, puede con él: “Benedicamus Domino: / Bendito sea el Señor; / he ahí la voz que suena en mis tinieblas, sin poder llenar mi corazón; / [...] tú, pobre ser tremante, transido por todos los espantos, con el corazón atravesado por la espada invisible, ¿por qué cantas el cántico de gracias, a aquel que te ha hecho sentir el ardor de su cólera, y te ha privado del beso de su Misericordia?” (68). La rebelión de Octavio alcanza tintes apocalípticos, adivinamos en algunas escenas el papel simbólico del hombre enfermo como el Cristo sangrante que clama ante el abandono del Padre. Se pregunta Octavio qué tipo de Dios es aquel que permite el dolor indiscriminado: “¿Por qué el divino Nazareno, si era Dios, al curar al Lázaro, no curó para siempre al lázaro? / ¿por qué curó al Hombre, y dejó el Mal sobre la tierra? / salvar un Hombre, es bien poca cosa para un Dios; salvar los hombres, sería algo digno de él” (73). Las referencias al Lázaro bíblico son numerosas en El huerto del silencio, en realidad, se alude en el relato a los dos Lázaros que aparecen en el Nuevo Testamento. El Lázaro leproso y pobre, que comía las migajas bajo la mesa del rico Epurón, es aquél al que Jesús curó de su lepra; el otro Lázaro, el hermano de Marta y María, es aquél que fue resucitado milagrosamente por el Nazareno, éste último Lázaro fue santo pero no leproso. Existe una curiosa superposición de los dos Lázaros bíblicos, a los que se une la figura del Job leproso del Leviatán, cuando Mónica, la madre de Octavio, habla de su temor ante la reencarnación del padre en el hijo: ¡Ah! Señor Cura... nadie como usted sabe lo que yo he sufrido, lo que yo he llorado, lo que yo he implorado a Dios, en esta soledad, temblando de espanto bajo el espectro de Job, ante el horror de la llaga engrandeciente que devoró a mi esposo, que amenaza a mi hijo; vivir llorando sobre la tumba de Lázaro, con la angustia expectante, de ver alzarse el muerto bajo las facciones del hijo, con la única resurrección posible, la de su lepra; ¡Dios mío! Dios mío... ¿cómo salvar a mi hijo? (55). Los dos Lázaros bíblicos, el resucitado y el leproso curado, se aúnan en la figura del padre leproso muerto. El temor de Mónica es que el padre y la enfermedad que sufría se reencarnen, simbólicamente, en el hijo; después veremos que no sólo la lepra, sino también los accesos demenciales, van a encontrar cabida en el cuerpo y la mente del hijo. La lepra de Octavio actúa como un cordón de seguridad que le impide cualquier contacto humano, las caricias le son negadas. La madre es el único ser humano que ha acariciado al hijo, y éste expresa el agradecimiento a una mujer que comienza a perder los tintes maternales para rozar las esferas eróticas: “Aquí, [vengo] a reclinarme en tu seno, que no tiene miedo de mi lepra, [...] en esta muda complicidad de todos los dolores, embellecida por el cuidado de tus manos; (besa religiosamente, apasionadamente, las manos de su madre y las acaricia en un gesto de adoración); ¡oh! ¡suaves manos, que dais caricias! ¡oh! ¡bellas manos, que dais consuelo!... ¡manos divinas, manos del Amor!...” (77). Mauro Torres hace un interesante y original estudio de la relación madre-hijo en la obra vargasviliana y, en referencia a El huerto del silencio, el autor hace una lectura muy particular: El huerto del silencio es un lugar desolado, un lugar maldito, que simboliza, otra vez, el interior de Vargas Vila, azotado por los vientos que soplan desde el polo edípico, por instintos que arrasan la vida y la alegría, destructivos, egoístas. En este huerto del silencio, en esa soledad maldita, vive con su madre, en retraimiento autístico. Todos huyen del lugar como de algo pestilente. Las expresiones “nadie” y “nada” substancializan la situación: ¡nada y nadie!, excepto el hombre con su madre en la intimidad (236). En cualquier caso, sí vemos la estrecha relación entre hijo y madre, como también vemos la cercanía entre Felipe y su progenitora: “Algunas veces, sin causa alguna, lanzábase al cuello de su madre, y con efusión incomparable la besaba y le decía: ‘No quiero que te mueras’ ” (185). La lectura y los libros son la otra escapatoria a la atormentada lucha interior de nuestros desolados sacerdotes. Octavio reprocha a don Hilario el haberle mostrado sólo libros religiosos de un misticismo morboso que sirvieron para debilitar más su desolada alma. Únicamente en el Presbiterio de la parroquia, Octavio tiene acceso a una literatura liberadora que le ayuda en su propia labor literaria: “libros de belleza y de fuerza, que desgarraron mi Pensamiento y me dieron una nueva alma; / [...] el Obispo me amonestó; / y yo guardé mis libros; / y es aquí, [en el Huerto del Silencio] que los he abierto de nuevo, que me he absorbido en ellos, que los he devorado y me han devorado, y, que he olvidado en ellos, todo, hasta la crueldad de mi dolor” (82). Las referencias literarias, en concreto, la teología y los libros escritos por los Santos Padres de la Iglesia, son también importantes en El bachiller. Felipe es nombrado bibliotecario y pasa sus días rodeado de las ingentes obras de religiosos como San Agustín, San Bernardo o Santo Tomás de Aquino. Se nos describe al joven como adicto a la lectura de libros que enseñan a alcanzar la perfección moral, la Imitación de Cristo o las Confesiones de San Agustín o bien la Introducción a la vida devota de San Francisco de Sales son compañeros inseparables del joven. Especialmente importantes para nuestro relato serán las referencias a la vida de Orígenes, el santo Padre de la Iglesia que se castró para evitar cualquier apetito sexual al considerar la castidad como la condición ineludible para alcanzar la perfección moral. La castidad es la obsesión constante para Felipe. La lucha entre la carne y el espíritu va a ser la batalla más encarnizada que se libra en la atribulada alma del joven sacerdote. Es, ante el aludido asunto del amor erótico y carnal, que Octavio y Felipe comienzan a distanciarse. No vemos en El bachiller la actitud de recriminación hacia Dios que caracteriza a Octavio. Cuando Felipe siente la tentación de la carne como un ponzoñoso veneno que amenaza sus castos propósitos, el ruego a la Santísima Virgen es el único clamor desesperado que sale de la garganta del sacerdote. La figura que el joven cree ver es la de la muchacha que conoció de niño en la hacienda de su tío, Asunción. Las formas corpóreas de la mujer se presentan como una visión de pecado y tentación ante el atribulado joven, que había esperado una aparición gloriosa de la Santísima. Simbólicamente, la mujer lleva el mismo nombre que la virgen María en su ascensión a los cielos y, de este modo, Asunción es presentada en el relato como salvación más que perdición. Pero en su ceguera obsesiva, Felipe siente la corrupción moral de su debilidad y, ante el presentimiento de su próxima caída, alcanza un paroxismo próximo a la demencia: “¡Te juro por tu divino Hijo, que está presente, conservarme limpio o morir!” (193). Muy diferente es la emoción sentida por Octavio hacia el amor ofrecido por Clara, la prima que entra en el Huerto del Silencio para acompañar y servir al sacerdote enfermo y su madre. Uno de los reproches más dramáticos que hace Octavio a Dios, a su enfermedad y a don Hilario, es el vacío que siente en un cuerpo que no ha conocido los deleites de la pasión amorosa: “Si el mal implacable no había de perdonarme, que me hubiera sorprendido después de haber arrancado a la Vida, siquiera una gota de miel” (81). Por eso, cuando Clara es capaz de besar los labios leprosos y de acariciar las manos ulceradas, Octavio no duda en darse por completo a ese sentimiento de plenitud nunca conocido. La muchacha había preferido servir a su primo leproso que pasar el resto de sus días viviendo una existencia estéril y yerma en cualquier convento. Clara, consciente de la condición de Octavio, se entrega voluntariamente a un amor que presiente como una dulce muerte: “Tuyos son mis besos; / tuyas mis caricias... / tuyos los perfumes de mi corazón... / tómame y devórame con tus besos sabios, / que muera en tus brazos; / qué dulce es la muerte, muriendo de Amor...” (163). La pasión amorosa ha transformado el carácter de Octavio, y descubrimos un alma en éxtasis y un cuerpo ansioso de probar los placeres de la carne, que le habían sido negados toda una vida. El amor y el placer erótico son los únicos que dan una plenitud vital desconocida al morador del huerto. Las acciones de Dios, y su mera existencia, habían sido puestos en tela de juicio por Octavio, ahora, la pasión amorosa será el nuevo dios para él. Las palabras de Jorge Luis Castillo, aplicadas a la novela María Magdalena, novela escrita por Vargas Vila alrededor de 1911, pueden ser ilustrativas para nuestro relato: The novel shows Vargas Vila to be a child of his time; characteristically of this period, the sacred and the profane are reversed. Religion becomes secularized and rationalized and its mystical and irrational elements replaced by popularized versions of current theories of political philosophy. The profane element of erotic love, on the other hand, is elevated to a higher plane, one threatening ultimate perdition and offering super terrestrial salvation (604). Ciertamente, el amor y el deseo de los jóvenes son sentidos como una salvación espiritual y una liberación física para Octavio; ni la carrera eclesiástica, ni los libros, ni el amor materno ofrecieron antes una plenitud semejante a la que el joven enfermo siente revivir en su cuerpo cuando es amado por Clara. Sin embargo, muy pronto la dulce muerte de amor de Clara y Octavio es conocida por la aldea y el sacerdote don Hilario. A partir de ahí, la condena de los jóvenes amantes no se hará esperar. La confrontación entre don Hilario y Octavio es uno de los momentos claves del relato ya que se observa claramente la ideología vargasviliana que ha venido sustentando la novela. Descubrimos la ambición material de don Hilario, detrás de su aparente preocupación por el enfermo y la madre de éste último, se encuentra el deseo de que éstos otorguen todos sus bienes a la Iglesia. La aparición de Clara, y la negativa de ésta a entrar en el convento, complican los planes del viejo sacerdote, pues, lógicamente, ella será la futura heredera de los bienes de la familia. La moralidad del Huerto del Silencio, tal y como es entendida por la Iglesia y los feligreses de la aldea, queda en entredicho; por eso, don Hilario llega hasta la casa para hacérselo saber al joven enfermo. La reacción de Octavio es contundente y se convierte en la voz de un Vargas Vila que siempre se opuso a la institución eclesiástica y la opresión que ésta ejercía sobre el pueblo. Octavio hace llamar a Clara ante la recriminación del cura de que la muchacha está en la casa contra su voluntad. La mujer afirma que no ha sido coaccionada e insiste, con unas palabras que constituyen todo un presagio, que sólo la sacarán muerta del lado de su primo. La idea que nos interesa especialmente es la crítica que Octavio lanza al sacerdote, le dice que no es un hombre, los sacerdotes no son hombres porque no crean vida: “El Amor de Dios no crea nada, no perpetúa nada; es estéril como el vientre de Sara, y como la simiente de Onán; / sólo el Amor, el otro amor da la Vida; él crea seres para la Eternidad; Dios está todo del lado del Amor, porque él extiende sus dominios y los perpetúa; / suprimid el Amor; / moriría el Mundo; / ¿sobre quién entonces, reinaría Dios?...” (124). Octavio cree en el amor que crea, que da nueva vida. Sin embargo, él mismo nunca podrá dar vida a otro ser, la aberrante idea de dar al mundo hostil que él siempre ha conocido, una criatura tan enferma como él, produce en el protagonista un estado de demencia que Mónica presiente similar a los ataques de locura del padre muerto. El final del relato se nos presenta rápido y trágico. Cuando Clara comunica a su amante que se haya encinta, éste se transforma en un ser monstruoso que maldice a la mujer y a la criatura que ha sido concebida, con palabras que presagian el desenlace fatal: “La Vida... / es decir, la lepra, el contagio, la Maldición... / ¿eso te alegra? / (acercándose a ella con una cólera creciente y los puños levantados). / ¡maldito sea tu vientre, que concibió el Dolor! / malditas tus entrañas, fecundadas por los gusanos; / malditos tus besos, que florecieron en esa flor de lepra y de Exterminio. [...] Apártate; apártate... / hembra de Maldición... / no te acerques a mí... / yo era un muerto, y tú me has resucitado para dar Vida a algo más triste que la Muerte: al Dolor... / vuélveme a la tumba, o entra en ella...” (165-66). Unas horas más tarde, en un estado demencial, el amante acaba con la vida de la mujer acuchillándola varias veces en el vientre. La locura demente es, también, el estado que mejor describe los sentimientos que se van engendrando en el alma de Felipe, cuando el joven regresa por una temporada al rancho del tío, para recuperarse del reuma y la anemia que lo habían enfermado en el seminario. La idea de fondo del relato se ve claramente en las palabras de Asunción, cuando ésta intenta convencer a Felipe de que abandone la clausura y la esterilidad existencial del monasterio: “¡Usted sirve para todo, es claro! Y yo he oído decir al vicario que por cualquier parte se va a Roma, es decir, que hay muchos caminos para el cielo, y, que el casado que cumple bien con sus deberes, sube derechito a la gloria. Usted es bueno y, ayudando a don Jerónimo, podía ser muy útil aquí entre nosotros sin ofender a Dios, antes haciendo bien a estas pobres gentes tan rudas, enseñándolas a vivir honradamente. ¡Vamos, niño, no se ordene usted!” (198). En la cabeza de Felipe se libra, en ese momento, una encarnizada batalla, y los ecos de su conciencia resuenan contundentes: “Naciste para trabajar y amar. En el Universo todo trabaja y ama. [...] La atracción, en el espacio, es el amor de astro a astro, y en la tierra el amor es la atracción necesaria que mantiene unidos a los seres. ¡Ay de ti si pretendes escapar a esa ley soberana!” (198). Unos minutos más tarde, cuando Asunción comienza a abrazarlo mostrándole su amor, el joven Felipe se castra con una plegadera. El libro que leía queda abierto en el capítulo que refiere la vida de Orígenes. La misma idea de canto a la vida, al amor, a la unión erótica y a la ley universal de la creación, existe en ambos relatos. El mismo desenlace de muerte, de castración de la vida y de imposibilidad de futuro acaba las historias de las dos novelas. A las historias de los dos sacerdotes, les unen muchos más puntos de los que, quizá, Vargas Vila llegó nunca a sospechar. Bibliografía • CASTILLO, Jorge Luis. “The Gospel according to Vargas Vila: Religious and Erotic Discourses within María Magdalena”. Romanische Forschungen, 111 (1999): 600-21. • GÓMEZ, Rafael. “José María Vargas Vila”. Boletín cultural y bibliográfico, 16 (1979): 203-209. • NERVO, Amado. Obras completas. Madrid: Aguilar, 1967. • SONTAG, Susan. Illness as Metaphor. New York: Farrar, Straus and Giroux, 1978. • TORRES, Mauro. Psicoanálisis del escritor. México: Pax México, 1969. • VARGAS VILA, José María. El huerto del silencio. Bogotá: Panamericana Editorial, 1999. ** Rosa Ibáñez ribanez@peace.edu Profesora e investigadora española (Burgos, 1970). Licenciada en filología inglesa por la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es; 1996), donde también hizo estudios de psicología. Reside desde 1998 en Estados Unidos, donde imparte clases de español e historia hispanoamericana en Peace College (http://www.peace.edu; Carolina del Norte). Recibió su máster en literatura española en 2005 por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (http://www.unc.edu; Estados Unidos). Actualmente es candidata al doctorado en la misma universidad y escribe su disertación sobre la nación mexicana en la obra de Carlos Fuentes. Así mismo, trabaja en la producción de un libro sobre historias de la Historia para niños. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Postales japonesas con tamarindo (extractos) Mharía Vázquez Benarroch *** Juntos para siempre Blanca del Cerro *** Poemas Angélica Beltrán *** Jaque mate Enrique Vásquez Valladares *** Poemas Reynaldo García *** Caracas en 5 actos Inés Muñoz Aguirre *** Tres poemas Luis Reynaldo Pérez *** Síntomas de una casa tomada María del Rosario Laverde *** Tres poemas Pedro Raúl Sánchez *** Temporal Tabita Luis *** Poemas del libro inédito El inventado Martín Carlomagno *** El guardián Efi Cubero *** Textos Diana Agamez *** Paseo nocturno Jorge Luis Cáceres *** Poemas Carolina Vanni *** La palabra Arturo Sánchez Meyer === Postales japonesas con tamarindo (extractos) ========================== === Mharía Vázquez Benarroch ============================================== *** Hayku de la escritura y del canto el ruiseñor unos días viene otros no como el poema lleva en sus alas el asombro del pájaro cantor *** Hayku del poema todavía no escrito para Hanni Ossott calma los cantos de las cigarras penetran en la noche como una roca ancestral mi corazón canta *** Hayku de la intemperie del alma a Elí Galindo porque su poesía diáfana y sencilla es para siempre ¿Una flor caída vuelve a la rama? el viento se filtra tras mi alma la muerte es tan sólo un pasaje la vida no es sino nieve que se deshace *** Hayku del deseo acerco mi almohada a la luna llena así obra el mundo en su sabiduría deseo de este cuerpo como rocío en tu cuerpo desnudo *** Hayku de la larga espera como la flecha salta en el aire para ser en el impulso de su salto más que ella misma así el amor *** Hayku de la nada activa canta la muerte su canción porque sin ella la canción de la vida ya no tiene sentido morimos viviendo *** Hayku del lenguaje como un beso para la memoria siempre habrá una palabra hemos aprendido desde la espera para el asombro *** Hayku de los contenidos desbordados de la razón observa el límite sé reverente al hablar horror y belleza están inscritos en nuestro corazón *** Hayku de la pasión paciente otorga tiempo a la seducción la gran aventura no es gozar paciencia en la pasión escribir es una travesía ** Mharía Vázquez Benarroch mhvazquez@yahoo.com Escritora venezolana (España, 1958). Poeta, reportera de guerra, dramaturga y guionista de cine y televisión. Realizó estudios en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve, 1984), licenciada en ciencias de la comunicación y nuevas tecnologías por la Universidad Abierta de Cataluña (UOC, http://www.uoc.edu; 2000), licenciada en letras por la UCV (1986) y PH.D. en Fine Arts, mención Films, por la University of California, Los Angeles (UCLA, http://www.ucla.edu; EUA). Formó parte de los Talleres de Creación Literaria del Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), coordinados por Luis Alberto Crespo (1980) y Tomás Eloy Martínez (1981), el Taller de Creación Literaria de Fundarte, coordinado por Gabriel Rodríguez (1979), y el Taller del Poeta en el Mundo, dictado por Denise Levertov en Columbia University (http://www.columbia.edu, 1978). Ha publicado los poemarios Guerrero llevado adentro (Fundarte, 1996; mención de honor de la Bienal Chío Zubillaga en 1986), As de corazones (Ateneo de Calabozo, 1988, y Ateneo de Cultura de Sevilla, 1989; Premio de Poesía Miguel Hernández; Sevilla, 1988), Collected Poems 1985-2001 (Queen Mary and Westfield College Editions, http://www.qmul.ac.uk, University of London, http://www.lon.ac.uk), Mujeres de Atenas (Editoriale Pallavicino, 2003; Venecia, Italia), Estirpe de lobos (Editorial Toledana, España; 2005), Amarrando la paciencia a un árbol; antología de poemas 1979-2007 (Monte Ávila, http://www.monteavila.gob.ve, 2009; mención de honor de la Bienal Eduardo Sifontes, 2007). Ha ganado, además, el Premio de Poesía Fernando Paz Castillo (1986), la Bienal de Poesía de El Tigre (1986), la Bienal Francisco Lazo Martí (1988), y el primer premio del II Concurso de Poesía en Español (1989) del Queen Mary and Westfield College (Universidad de Londres), con Balada de los 40 años. Su trabajo poético aparece incluido en Antología del dulce amor (Pomaire, Caracas, 2008), Quiénes escriben en Venezuela, de Rafael Ángel Rivas (Conac, Caracas, 2004), El hilo de la voz; antología crítica de escritoras venezolanas del siglo XX, de Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin (Fundación Empresas Polar, http://www.fundacionempresaspolar.org, Caracas, 2003), El coro de las voces solitarias; una historia de la poesía venezolana, de Rafael Arráiz Lucca (Editorial Sentido, Caracas, 2002), Poesía en el espejo; estudio y antología de la nueva lírica femenina venezolana (1970-1994), de Julio Miranda (Fundarte, 1995), Literatura de fin de siglo (Inti, Revista de Literatura Hispánica, editada por Julio Ortega; Brown University, http://www.brown.edu; Providence, EUA; 1993), Flor y canto; antología de poesía venezolana, de Elena Vera (Academia Nacional de la Historia, http://www.anhvenezuela.org; Caracas, 1985) y Antología de voces jóvenes de la Asociación de Escritores de Venezuela (AEV, Caracas, 1983). Aparece en el Diccionario de autores venezolanos (Universidad de los Andes, ULA, http://www.ula.ve; Mérida, 2006). Ha publicado textos periodísticos y de análisis, crónicas de guerra y poemas, en los diarios venezolanos El Nacional (http://www.el-nacional.com), El Diario de Caracas (http://www.eldiariodecaracas.net), El Universal (http://www.eluniversal.com) y Economía Hoy, los diarios españoles La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es) y El País (http://www.elpais.com), y las revistas Imagen, Fundarte, Vuelta (México), El Viejo Topo (Madrid, España) y Eco (Bogotá, Colombia). Desde 1989 dirige el Taller de Poesía Imago Mundi, cuya finalidad es rescatar la poesía que se elabora en la ciudad, a través de las nuevas generaciones de escritores, y de cuyo crisol han salido varios premios de poesía nacionales. === Juntos para siempre Blanca del Cerro ============================= (Nota del editor: con este relato, la escritora española Blanca del Cerro obtuvo a finales del año pasado el Primer Premio de Relatos en el XVIII Concurso de Narrativa y Poesía de la Villa de El Escorial “María Fuentetaja”. Hoy, por gentileza de su autora, lo ofrecemos a los lectores de Letralia). No te imaginas, amigo, lo que sucedió. No te lo puedes imaginar porque fue... bueno, es imposible de describir, te lo digo yo que lo viví en mis carnes y lo contemplé todo como te estoy viendo a ti, casi así de cerquita, porque en mis años mozos yo era carcelero en la prisión de Las Alondras, que estaba situada a las afueras de la ciudad, detrás de la colina Montoya. Sí, no me mires así, era carcelero, aunque te parezca extraño, y fui testigo de los hechos, testigo en primera línea. La cárcel de Las Alondras... Fíjate, amigo, qué cosas, poner a una prisión —donde todos desean volar y nadie puede— el nombre de unos pájaros que son libres. Ya ves lo caprichosas y absurdas que son nuestras autoridades. Pues el caso es que una mañana la noticia estalló, se difundió y se extendió, y un arco iris de sonrisas alumbró los labios de cientos de personas al conocerla, y la alegría borboteó por sus rostros transformando esos cientos de almas en burbujas de champán francés que subían y bajaban por la piel. Y un grito surgió en multitud de gargantas, porque sus ruegos a través de los años habían sido escuchados. Tú no sabes cuánto tiempo llevaban suplicando. Tras tanta lucha, tras tantos sinsabores, tras tantas amarguras acumuladas y retorcidas por sus venas, por fin los tendrían cerca, por fin podrían verlos y escucharlos y abrazarlos sin tener que desplazarse, por fin los mantendrían a su lado, por fin estarían juntos, por fin, por fin juntos para siempre. Y la noticia, amigo, se divulgó de inmediato a través de todos los medios de comunicación, saltó pueblos, ciudades y fronteras e hizo nacer esperanzas y renacer ilusiones. Sí, amigo, sí, Juan Lamberto Ruano, el Presidente de este nuestro país atiborrado de sombras, silencios y oscuridades, el gran dictador, ahora puedo decirlo sin preocuparme porque ya me importa una bleda lo que puedan hacerme —qué le van a hacer a un viejo como yo—, y el dueño absoluto de los destinos de millones de ciudadanos, había concedido su permiso para que los presos disidentes fueran reunidos y trasladados a una cárcel común, exclusiva para ellos. Tú no lo sabes, amigo, porque eres demasiado joven pero, en aquel entonces —qué me vas a contar a mí—, en aquel entonces había disidencia y oposición, como te lo explico, y aquellos seres que gritaron y aullaron sin miedo a favor de la libertad, que clamaron por el pueblo y por sus derechos, fueron vilmente encarcelados para acallar sus voces, cada cual en un punto distinto del país. Son cosas que suceden, o que sucedían, amigo, porque después de lo ocurrido, después de aquel día teñido de negro noche, las voces quedaron silenciadas para siempre y la tristeza se aposentó entre nosotros hasta hoy, fíjate cuánto tiempo, cuánto tiempo de sombras. Pues el caso es que los padres, los hermanos, los familiares, los amigos de los presos disidentes, todos saltaron de alegría al saber que iban a tenerlos cerca, juntos para siempre, que no deberían trasladarse y recorrer cientos de kilómetros para poder abrazarlos. Y tantas lágrimas de dolor se transformaron en torrentes de felicidad, en aluviones imparables de nostalgias cercenadas, sin llegar a imaginar lo que iba a suceder, pues ni siquiera yo, amigo, que era carcelero en aquella prisión con nombre de libertad, pude intuirlo. Bueno, ni yo ni nadie. Y resulta que todo se hizo muy deprisa, demasiado deprisa, amigo, pienso yo ahora, aunque no entonces, porque entonces... entonces no me cabía en la cabeza que pudiera existir tanta maldad. Cuando eres joven la vida es diferente, te agarra por las piernas y por el corazón y te cubre de besos, similares a telarañas suaves que acarician la piel, y te crees que siempre va a ser así, porque todo lo ves de muchos colores que después te arrancan de cuajo para llenarte el alma de delirios negros y de filamentos oscuros que te van apretando y ahogando. Pues sí, amigo, sí, algo que había tardado tantísimo tiempo en solucionarse se hizo muy deprisa, en muy pocos días. Fueron llegando a Las Alondras camiones y camiones cargados de pobres miserables, esqueletos de silencio, todos delgaditos y sombríos, como fantasmas ateridos de sombras y sedientos de temblores, y yo los miraba, amigo, y procuraba no pensar en nada, me limitaba a realizar mi trabajo porque si me detenía a pensar tal vez hubiera quedado ahogado por manadas de gritos, gritos de pena y soledad, y no podía, de verdad, no podía hacer otra cosa más que callar y tragarme el dolor, porque tenía una familia que alimentar, tres hijos nada menos, y otro a la vuelta de la esquina, pues en aquel entonces mi mujer estaba embarazada de Pablito, el pequeño, y yo no podía hacer nada más que barruntar pesares y seguir adelante. Y los presos llegaron, amigo, como una marabunta de melodías cascadas y rotas, y desfilaron despacito pero con la cabeza alta y los ojos muy brillantes clamando verdades, esas que nos han robado a todos y que ellos habían sido capaces de defender, y tomaron posesión de Las Alondras en su totalidad, y el resto, es decir, los comunes, los criminales, los chorizos, incluso los terroristas, fueron trasladados a otras prisiones lejanas, quedando allí sólo ellos, los disidentes, los libertinos, los parias, los que pensaban de forma distinta a la de nuestro querido Presidente, los molestos al fin y al cabo. Y la vida, amigo, continuó su ajetreado rumbo rozándonos con un silencio agónico que no supimos interpretar. Porque todo siguió igual durante varios meses, no sabría decirte cuántos, con distintos rostros a mi alrededor, pero igual. Sí, amigo, sí, nada cambió hasta aquella noche terrorífica del mes de septiembre. Debo aclararte, amigo, que la vigilancia en la prisión de Las Alondras era muy estricta durante el día, aunque por la noche se relajaba, ya que en realidad la totalidad de los siniestros alojados no hacía otra cosa más que dormir durante la oscuridad. Y allí quedábamos únicamente seis personas a cargo del centro, es decir, cuatro vigías, uno en cada una de las torres exteriores, un guardia en la puerta y yo, que me mantenía en la sala de comunicaciones a cargo del teléfono y de las pantallas, unas pantallas que captaban todos los rincones de la prisión. Y fue en esa noche de crujidos tenues y estrellas a medio deshojar cuando sonó repentinamente el teléfono, al que respondí. La voz gris y torcida del comisario Antonio Cruzado llegó a mis oídos como escapada de un pozo. Y fue entonces cuando recibí una extraña orden: la orden de desalojar el centro. Todos los guardianes, únicamente los guardianes, me informó, debíamos abandonar la prisión y dirigirnos de inmediato a la zona posterior de la misma, lugar en el que seríamos recogidos por una furgoneta. Las órdenes, amigo, eran órdenes y no podían discutirse, pero aquella sonó como un aullido en mis entrañas que, sin quererlo, se contrajeron formando un nudo de interrogantes. Por mi cabeza pasaron en un instante cuadrigas repletas de pensamientos sin respuesta, pues aquello sonaba realmente... anómalo. Y me quedé con un por qué perdido en la boca, que no brotó porque de nada habría servido. ¿Salir de allí, como a escondidas, en medio de la noche? ¿Sólo los guardianes? ¿Abandonar repentinamente nuestro puesto de trabajo? No cabía duda de que algo estaba a punto de suceder aunque no tuve tiempo para detenerme a pensar. Eran órdenes y había que cumplirlas. Y actué de inmediato. Avisé a mis compañeros, nos reunimos en la puerta y salimos de la cárcel sin perder un instante. Efectivamente, una furgoneta oscura nos estaba esperando. Subimos en silencio, con miles de preguntas agarradas a la garganta y manadas de pensamientos confundidos con una noche que la ausencia de luna y estrellas hacía demasiado negra. Y yo llevaba, amigo, el corazón tan encogido que parecía un puño arrugado nadando en un lago de silencios y conjeturas. La camioneta arrancó y empezamos a ascender la cuesta de la colina Montoya, que separaba el pueblo de Las Alondras, y casi llegando a la cima, un ruido ensordecedor taladró nuestros oídos, un estruendo como formado por infinitas bombas, a la vez que contemplamos petrificados, con un estupor rayano en la demencia, cómo la prisión en la que habíamos trabajado durante años estallaba en millones de pedazos, reventaba, explotaba, se desintegraba envuelta en llamas, volaba en un segundo caótico transformando aquel enclave en un horror, en un infierno, en un cadáver monstruoso, en un aquelarre espeluznante de angustia comprimida, el fuego comiéndose cientos de cuerpos depauperados, cientos de almas inocentes, el fuego aullando, tragando, avanzando, el fuego convirtiendo nuestro pasado en pavesas. Jamás podrías imaginar, amigo, lo que se siente en un momento así. Creo que a todos se nos paró el corazón, menos al chófer que continuaba impertérrito su marcha. Nada es comparable al terror que se instaló en nuestros horrorizados cuerpos. La vida se detuvo en mis venas que reventaban entre los fragores del infierno que contemplamos aquella noche sin luna. Quise hablar y no pude, quise llorar y no pude, de verdad, amigo, no pude hacer nada más que permanecer callado, absorto, anonadado, estupefacto y aterrorizado, con la cabeza convertida en una pasta caliente, dando tumbos por dentro y por fuera, hasta que llegamos al pueblo y la furgoneta se detuvo en la puerta trasera de la comisaría. Por las calles pululaban decenas de almas tristes y acongojadas a las que había despertado la explosión y se preguntaban qué había sucedido. En la comisaría nos esperaba Antonio Cruzado, el comisario, y nadie más. Demasiada soledad. Los seis guardianes entramos y quedamos ante él y de sus ojos grises como cenizas turbias brotaba una mezcolanza de odio, burla, poder y determinación que jamás había contemplado en ninguna mirada. Permanecimos quietos, callados, con el terror agazapado en todos los poros de la piel, porque por mi cabeza cruzó la idea de que ahora nos tocaría a nosotros, que había llegado la hora final, pero Antonio Cruzado, después de devorarnos con sus pupilas arriba y abajo, dijo simplemente: “Ahora estáis muertos y los muertos no hablan. En la cárcel de Las Alondras se ha producido un escape de gas, todo ha saltado por los aires y no ha quedado nadie vivo. ¿Habéis comprendido bien? Mañana celebraremos los funerales de las víctimas, es decir, vuestros funerales. Será día de luto nacional”. Y así fue, amigo, así fue como un día desaparecimos del mundo mis compañeros y yo sin haber muerto, desapareció la única prisión con nombre de libertad, desaparecieron los disidentes, desaparecieron las esperanzas y las ilusiones, desapareció todo vestigio de sueños ribeteados de verde. Y a partir de ese día aciago, el silencio tomó cuerpo entre nosotros y las lágrimas nos rodearon y nos cosieron el alma y los labios con puntadas muy chiquitas. Si quieres que te diga la verdad, amigo, me he preguntado mil veces por qué razón nos dejaron con vida. Habría sido muy sencillo mantenernos en la prisión y perecer a causa del... supuesto escape de gas. Al fin y al cabo, nuestras vidas tenían para ellos el mismo valor que las de aquellos parias, es decir, ninguno, pero, por alguna razón incomprensible, nos indultaron, nos sellaron los labios para siempre, nos entregaron dinero y nos enviaron lejos, lo más lejos posible, con nuestras familias, allá donde nadie de la ciudad pudiera saber de nuestra existencia. Y ellas, nuestras familias, celebraron nuestros propios funerales sabiendo que todo era una farsa pero, como ya comprenderás, obedecíamos órdenes y las órdenes son sagradas. Y nos lloraron, nos gritaron, nos rezaron y nos enterraron, y todo volvió a la normalidad, una normalidad que dejó de serlo porque el secreto de la crueldad humana quedó agazapado en mi alma para siempre. Yo sabía que mi existencia nunca sería igual que antes. A partir de ese día, derramé muchas lágrimas de odio y desesperación, que de nada valieron porque las lágrimas casi nunca sirven para nada. Y me enviaron aquí, amigo, a este pueblucho miserable. Ellos, mi mujer y mis tres hijos, llegaron después, cuando los acontecimientos se serenaron y ella dijo a todos sus conocidos —porque tenía que decirlo— que se marchaba a otro lugar para que los recuerdos no la comieran viva. Desde aquella noche terrorífica y festoneada de clamores, nunca he dejado de pensar en lo ocurrido, amigo, nunca, ni un solo día, y he barruntado miles de conjeturas, y he guardado hasta ahora, en una cueva de silencio pastoso, el suceso acaecido, con las almas de aquellos miserables dando saltos y haciendo cabriolas por mi memoria. Y llegué a la conclusión, amigo, de que tal vez nos dejaron vivos para que fuéramos testigos mudos de lo que podía suceder a aquellos que pensaban de manera distinta a la de nuestro querido Presidente, o quizás se compadecieron de nuestras familias, no era necesario en realidad dejar tantas viudas y tantos huérfanos, no lo sé, lo cierto es que no lo sé. A lo largo de los años he dado mil vueltas al asunto y lo que he sacado en claro sólo son suposiciones, amigo, meras suposiciones. La cuestión es que he llegado casi al fin de mi vida con ese funesto secreto arañándome el corazón. Y en tu crónica de la historia de nuestro bendito país, si alguna vez te dejan sacarla a la luz, no quiero que olvides mencionar, amigo, la existencia de una prisión con nombre de libertad, llamada Las Alondras, y lo que allí acaeció un día muy triste, muy negro y muy desquiciado. Creo que soy el único testigo que queda vivo y no quiero marcharme a la tumba con ese dolor que llevo agarrado al alma desde hace tanto tiempo. Te aseguro, amigo, que todavía suenan en mis oídos los alaridos de las llamas buscando el cielo desesperadamente, y te aseguro que desde entonces imagino allí arriba a todos los disidentes, los insurrectos, los indeseables, los parias, unidos y reunidos, y por fin juntos para siempre. ** Blanca del Cerro blacer11@gmail.com Escritora española (Madrid, 1951). Licenciada en traducción, interpretación y filología francesa por la de Madrid, dependiente de la Sorbona de París (http://www.sorbonne.fr). Ha dedicado gran parte de su vida a la traducción, especialmente técnica, por lo que ha traducido multitud de artículos, folletos y especificaciones, además de 32 libros. Ha obtenido el Primer Premio de Relatos de la revista Genial y tanto el Primer y Tercer Premios de Relatos Cortos como el Primer Premio de Poesía de la Revista de Finanzauto. Ha publicado el libro Luna Blanca (Editorial Nuevos Escritores, http://www.nuevosescritores.es), y textos suyos han sido publicados en la Revista de Transportes de Barcelona, en la revista digital Almiar (http://margencero.com), en la revista digital Narrativas (http://www.revistanarrativas.com) y en el Taller de Escritura Pluma y Tintero (http://tallerdeescrituraplumaytintero.blogspot.com). Su libro, aún inédito, Mi nombre es Aurora, fue finalista del I Certamen de Novela Zayas (2008). Colabora en Radio Latina —para cuya página web escribe— y Radio Merlín (Madrid). === Poemas Angélica Beltrán ========================================== *** Poema nadaísta Cierra los ojos, aspira hondo, olvida... Nada está en tu mente, déjala hacerse, si la deseas blanca, negra... no luches Así es ella, sosiégate. Nada vendrá pronto. Es la mujer que se desnuda en tus sueños pero tiene el pudor de borrarlos antes del alba, es la nostalgia que a la mañana asalta, cauta en borrar la razón. Es la escurridiza que buscas a diario, y con sigilo se mueve en tu interior. Ahora que lo sabes, finge silencio, Calla... Algún día vendrá a tu encuentro si tienes la prudencia de contar nada acerca de Nada. *** Desayuno zen Me gusta desayunarme a mí misma sin que nadie me sirva la mesa deshojar mis dedos como pétalos que develen mi sino Prefiero el jugo amargo que cae de mis ojos a palabras exultas que caen en [olvido. Deseo ver al tiempo devorar los días comerse a pedazos mi ego suculento Me gusta desayunarme a mí misma la mesa ya está servida. *** Oración a la diosa del ajedrez Querida Kaisa, tú que habitas a la siniestra de este juego vital, tú que miras con fijeza el terreno de estrategias, que mueves los hilos de Aquello que yo peón de la vida ignoro, haz que descienda de la opresión de mi reino y que airoso camine entre ruinas de torres y jinetes. Absuélveme de jugar cruel retozo, déjame pacer en este campo de mirra y lloro y ver los ojos de mi amada, reina enemiga. Si aún es posible, déjame habitar en la intemperie; haré de mí pasto de caballería, y podré, en el otro extremo, recuperar mi vida en el paraíso de los peones maltrechos. *** de-Espacio Te pongo mi espalda Trepa como hiedra Como aroma sujeta la línea Trópico de Cáncer Caracol triste A v a n z a Con tus senos ardorosos lengua presurosa, aroma derrochada Domeña las líneas de mi epidermis La salvedad de mi destino Enséñame a caer... despacio sin mirar el abismo Despacio... muy d e s p a c i o *** Las lecturas de Lilith Cadenas de serpentinos rizos colgaban de su frente en arco. Piernas lucientes, mirada espesa, confundí en sus ojos secretos de diosas. Soy la cacería, ella el verdugo; mis labios, sello de su profano aliento. Ahora me persigno, tiemblo al escribirlo. Jamás olvidaré su voracidad mientras comía mi Biblia *** Profundo Palabras como pez espada, lágrimas y corales para el tentempié de medianoche, una nube de escamas baña el arco iris nocturno, el mar se deslizará como Sirena y morderá tus labios con fruición de [tortuga. Respira hondo el abismo te espera con sus tentáculos de bronce y peces que [parpadean de amor a tu encuentro. Despídete de lo que es aire, Despídete de la luna, despídete del viento... dominarás el agua con el látigo de tu cabello, confía en mí, pero escucha con cuidado, no hablo de mares, no hablo de [simas... hablo de descensos sin cordeles ni poleas... te hablo con [mis palabras estalagmitas de burbujas, sólo un vaivén de legiones [ridículas, que sólo buscan la mejor excusa: Habita en lo profundo de mi alma. ** Angélica Beltrán purpuratum@hotmail.com Escritora colombiana (1983). Es estudiante de bibliotecología. Mantiene la bitácora Flores Literarias (http://floresliterarias.blogspot.com). === Enrique Vásquez Valladares Jaque mate ============================ Las blancas iniciaron la partida con un movimiento inusual. El peón, aquel ubicado frente al alfil de la dama, avanzó dos casilleros. Había visto ganar muchas veces a las blancas. Tomaban siempre el control central, acorralaban a la dama enemiga y terminaban, finalmente, atacando arteramente al rey. Sin embargo, tras aquel movimiento inicial, supe de inmediato que esa partida sería diferente a las demás. Miguel era mi vecino y siempre lo consideré, además de un buen ajedrecista, el mejor de mis amigos. No sólo por esa disposición que tenía, siempre, para escucharme; sino además, por esa suma de habilidades con las que jamás dejó de sorprenderme. Y es que en Miguel todo se veía natural; su destreza para mover los trebejos, su habilidad para llevar la pelota pegada al pie, la facilidad con que arrancaba sonrisas a las muchachas del parque Villar. Mi amistad con Miguel copó siempre la mayor parte de mi vida. Crecí a su lado y eso, entre mañanas risueñas y uno que otro momento triste, se encargó de ir amalgamando, de a pocos, nuestra compacta amistad. Recuerdo la tarde en que lo conocí. Regresábamos con mamá, del mercado, cuando en la puerta de la casa, sobre la grada que anticipaba el ingreso, lo vimos ahí sentado. Había tendido un tablero de ajedrez y, sobre él, los treinta y dos trebejos debidamente ordenados. —¿Juegas? —preguntó. —Un poco —le dije. Él con las blancas, yo con las negras, iniciamos la partida. Fue la primera de muchas. Como era previsible, Miguel salió ganador, y quizás ese fue el inicio de aquel respeto que le guardé. Un respeto que se fue haciendo mayor conforme nuestra amistad creció. Un respeto que, además, empezó a convertirse en admiración cuando descubrí, que además de un gran ajedrecista, Miguel tenía una habilidad natural para deslumbrar a cuanta muchacha se le pusiera al frente. Tras las primeras movidas, el centro del tablero, objetivo perseguido por las blancas, parecía hallarse bajo control. Las piezas negras se vieron, de a poco, sin capacidad de movimientos. Los caballos blancos, estratégicamente ubicados, cubrían el tímido avance de los peones enemigos. Como de costumbre, las piezas negras empezaron a verse maniatadas. Fue con Trinidad la primera vez que lo noté. Yo tenía doce y él apenas trece, cuando vimos pasar, por primera vez, a aquel grupito de muchachas. Trinidad venía al medio, llevaba el cabello amarrado en una cola y cargaba una mochila amarilla sobre sus hombros. —Te gusta esa chica... ¿no? —me preguntó. —Sí —respondí entre avergonzado y sorprendido. Entonces lo hizo. Movió su dama, me hizo el jaque mate respectivo y, como si fuera a hacer algo habitual y cotidiano, se puso de pie. Caminó hacia ellas y, con una seguridad envidiable, se les colocó al frente. Algo les dijo ya que las tres rieron. Él también rió. Luego se acercó a Trinidad y, en tono más serio, empezó a hablarle. Supuse que se refería a mí, ya que Trinidad volteó de inmediato hacia el lugar en el que me encontraba. Sentí su sonrisa quemándome el rostro y, con más cara de tonto que de feliz, sonreí también. Luego continuaron la charla, gesticularon sonrientes y, tras cinco eternos minutos, se despidieron. Miguel, por cierto, se despidió, una por una, de las tres. Luego, regresó a mi lado. —Memoriza —me dijo—, 2743301. Repito, 2-7-4-3-3-0-1. ¿Memorizaste? —¿Qué es? No me digas que... su... —Sí. Su teléfono. Y tú la vas a llamar mañana. Exactamente a las siete y media de la noche. Y me lo explicó. Miguel se había acercado a Trinidad y, sin darle siquiera tiempo a reaccionar, le tejió, en pocos segundos, una sencilla pero audaz historia. Le contó, con su genial capacidad de síntesis, que su amigo, aquel que estaba sentado frente al tablero de ajedrez, insistía en referirse a ella con el nombre de Trinidad. Y bueno, él estaba convencido de que no era así, de que ella se llamaba María, y quería probárselo. Le aseguró que habíamos tenido tal discusión por el asunto del nombre, que creyó que lo mejor era salir de una vez de la duda. Trinidad, sorprendida, le confirmó su nombre. Mira, pues, dijo finalmente Miguel, mi amigo tenía razón... ahora sí podrá llamarte por teléfono. Si no lo hacía era porque aún tenía la duda. En fin, no le volveré a discutir. Por cierto tu número es... y se quedó en silencio hasta que ella misma se lo dijo. Aquella noche, exactamente a las siete y media, llamé a Trinidad. Miguel no necesitó insistir para que lo hiciera. No porque estuviera decidido a llamar, sino porque no hubiera sido capaz de contradecirlo. Si él decía que debía llamar, él sabía por qué lo decía. Y como siempre, tuvo razón. Llamé, conversamos algunos minutos y, siguiendo sus indicaciones, terminé por invitarla al cine. Ella aceptó. Miguel era infalible en el tema de las chicas y esa noche me lo había vuelto a probar. Aquel sábado fuimos al cine, paseamos por Miraflores y le invité un helado en el Quattro D. Meses después, y siempre con la ayuda de Miguel, Trinidad y yo terminamos por convertirnos en enamorados. En cuanto a Miguel, él seguía en lo suyo. Conquistaba muchachas y se lucía frente al tablero o la pelota en los pies. Mientras yo andaba con Trinidad, él andaba con una y otra chica y no parecía conformarse con alguna en especial. Elegía a las más guapas y no había una que se resistiera a sus encantos. Todas caían. No necesitaba en absoluto de ser presentado ni, mucho menos, esperar una ocasión para conocerlas. Le bastaba verla, acercarse, decirle tres o cuatro frases que ya tenía preparadas, para que, ellas, envueltas y subyugadas, terminaran por darles el teléfono. El resto era aun más sencillo. Las invitaba al cine, las piropeaba de una y mil maneras, y así, cada una de ellas, en algún momento, llegaron a tener “los ojos más lindos del mundo” o “la más dulce de las sonrisas”. Todas, por supuesto, asumían ser su enamorada hasta que él, claro, se empezaba a aburrir, las dejaba de ver y así, sin explicación alguna, terminaba reemplazándola por una nueva chica. Si alguna “novia” le reclamaba algo, él se limitaba a decirle que ya no la quería. Luego, dejándola con una palabra en la boca o, con una lágrima en la mejilla, daba media vuelta y se marchaba. Lo hacía sin apuro, pero, además, sin preocuparse en absoluto del dolor que dejaba atrás, y disfrutando en su intimidad aquellas lágrimas que, orgulloso, se jactaría después, habían soltado por él. Tuve, además de Miguel, otros amigos por aquella época. Amigos que también conocieron a Miguel y que terminaron admirándolo igual que yo. Sin embargo, a diferencia mía, ellos preferían evitar su compañía. Y es que resultaba imposible conquistar a una muchacha si Miguel se encontraba cerca. Bastaba que a Miguel le gustase alguna chica para que cualquier otro se viera obligado a desistir en su intención. No había, pues, posibilidad alguna de competir con él. Las blancas avanzaron el alfil un escaque en diagonal. Así, con el avance de sus caballos y aquel último movimiento, no sólo consiguieron neutralizar a los peones negros, sino además, lograron ejecutar un enroque a tiempo. Este movimiento no sólo protegió al rey sino, además, permitió a la torre tomar posesión de la columna central. De esta manera, la dama negra, que ya empezaba a desplazarse, quedó momentáneamente inmovilizada. Tímidamente, pensando en un enroque desesperado, las negras respondieron avanzando una casilla el alfil. Una vez más las blancas se apoderaban del terreno de juego. Las últimas semanas que viví al lado de Miguel, sin embargo, resultaron muy diferentes a las que me tenía habituado. Todo empezó cuando conoció a Marita en la fiesta de los Inurritegui. Marita, a diferencia de las chicas que solían rodearlo, no era ni siquiera bonita. No era que fuese fea, tampoco, pero era una de esas chicas a las que Miguel jamás habría mirado en condiciones habituales. Si lo hizo, en este caso, fue porque en algún momento de aquella fiesta, Miguel le gastó una broma; una de esas con las que las chicas soñaban, y ella, sin embargo, ni se inmutó. Dio media vuelta, caminó hacia la mesa, repleta de sanguchitos y pasteles, y, cogiendo uno de los panecillos de cebada que estaban ahí, mordió la mitad y le invitó la otra mitad a Pepe Cabrejos, uno de esos muchachos que, de no ser por lo ocurrido, habría permanecido en el más oscuro anonimato. Fue un movimiento inusual, algo que Miguel nunca esperó. Y fue desde ese día que Miguel cambió. No fue algo inmediato, es verdad. Ni siquiera fue evidente. Pero yo, que era su amigo, que lo veía a diario, lo noté desde un principio. La primera señal de que algo le ocurría a Miguel fue cuando, a mitad de una partida de ajedrez, me preguntó por Marita. —¿Quién es esa chiquita que estaba en la fiesta de los Inurritegui? Visto así, fríamente, aquella pregunta podría parecer intrascendente. Pero yo lo conocía demasiado bien. Miguel nunca preguntaba por una chica. Para él las cosas eran mucho más simples. Simplemente, si le gustaba alguna, se acercaba a ella y la conquistaba. Así de sencillo. Sin preguntas ni averiguaciones. Sin anuncios ni comentarios previos. Simplemente la conquistaba. —¿Cuál de ellas? —le pregunté extrañado. —La feíta —me dijo. Así que le conté lo poco que sabía de Marita. Que estudiaba en el Fanning y que vivía a dos cuadras de la iglesia de San José, justo frente a la tienda de discos. Por lo demás, le dije, sé que para con los chicos del parque Colombia. Supe que el viernes siguiente Miguel se fue a dar una vuelta por allá. Me lo contó Trinidad, que para entonces era amiga de Clara, una de las amigas de Marita. Es que llegó al parque, me dijo, y vieras cómo se pusieron las chicas. Porque ahí estaban todas. Las hermanas Donayre, la Carlita, la Sophie, la María Esther y la Marita. Y vieras el alboroto que se generó. La Carlita, por ejemplo, no sabía qué más hacer para llamar su atención. Y de la china Sophie o la María Esther, ni te digo nada. Estaban alborotadas. Y como Miguel se les acercó, peor. Todas le sonreían, le hacían fiesta y lo miraban embobadas. Todas, menos la Marita, que ni bien lo vio llegar, se fue a la bodeguita del gordo Pepo a comprar un chicle. Me contaron, siguió Trinidad, que regresó justo cuando Miguel se estaba yendo. Lo peor fue que Miguel, que ya se había marchado, regresó al grupito ni bien vio que Marita volvía de la bodega. El encuentro se hizo inevitable. Dicen que el pretexto fue la necesidad de prender un cigarrillo. Entonces, lo que hizo fue pedirle fuego a Marita. Imposible que escapara, Miguel la tenía arrinconada. Todas, alrededor, enmudecieron. Por un momento, supuse que la dama negra caería en el cerco tendido por la torre y los dos caballos. Analizando el tablero, a la dama no le quedaban casilleros libres. Si se movía a la derecha, el caballo blanco acabaría con ella; si lo hacía a la izquierda, el otro caballo esperaba al acecho. De permanecer quieta, la torre no le perdonaría la vida. Una vez más, pensé, las blancas lo conseguirían. Miré el tablero con resignación. De pronto lo noté. Si la dama negra era sacrificada, entregándose a uno de los caballos enemigos, el alfil negro, aparentemente inútil y olvidado, quedaría en posición de atacar diagonalmente al rey blanco. Las blancas no esperaban esta jugada. Por primera vez se verían sorprendidas. La única, sin embargo, que no enmudeció, fue la misma Marita. Sin inmutarse le señaló con el dedo la bodega del gordo Pepo y le sugirió, con fría cortesía, que vaya para allá. Luego se despidió de todas con un beso en la mejilla, y a Miguel, apenas, le soltó un insípido “chau”. Según Trinidad, a Marita, como a todas, le encantaba Miguel. Sin embargo, era incapaz de soportar que no hubiese una sola chica que se negara a sus embates. Ella, por orgullosa, por complicada o simplemente porque no soportaba su altanería, estaba decidida a sacrificarse con tal de darle una lección a Miguel. La historia de lo ocurrido en el parque Colombia, que me contó Trinidad, la escuché de boca del mismo Miguel. El simple hecho de que me la haya contado, denotaba, de por sí, el extraño cambio que venía sufriendo. Fue entonces que nuestras partidas se hicieron más continuas. Lo hacía, sin duda, para poder tener con quién hablar sobre Marita. A ratos, a mitad del juego se distraía y empezaba a mencionarla. Lo hacía, a veces, con un tono despectivo, como si fuera poquita cosa o algo así; otras, a cambio, sólo me decía que le provocaba tenerla al frente, los dos solos, a ver si era tan autosuficiente como presumía. Yo lo escuchaba sin decirle mayor cosa, sólo preocupado por ese mal humor que empezaba a notar, por primera vez, en él. Los días que siguieron al de aquel encuentro, Miguel los dedicó a averiguar sobre Marita. Se enteró, entre otras cosas, que no tenía novio ni que nadie, tampoco, la pretendía. Supo, también, que meses atrás había tenido un romance con un muchacho de su escuela, que por alguna razón había abandonado la ciudad. Poco a poco, Miguel fue averiguando cada detalle de su vida. Supo, así, que salía rumbo al colegio a las siete de la mañana, que tomaba un bus que la llevaba directamente hasta el Fanning y que, los martes y los jueves, se quedaba a practicar el vóley junto a sus demás compañeras. Llegó, en apenas un par de semanas, a conocer cada uno de sus movimientos. Amigas, cines a los que asistía los sábados, tiendas que visitaba. Y conforme más sabía de ella, más planes hacía para conquistarla. Por lo menos, eso fue lo que me contó la tarde aquella en que jugamos una de las últimas partidas de ajedrez. —Necesito verla —me dijo—. Necesito que me de unos diez minutos a solas... sólo eso. —¿Te gusta? —le pregunté. —Qué va, sólo quiero hablar con ella. Invitarla al cine, conversar, estar un rato a su lado. Conocerla un poco, nada más. Yo lo tenía claro. Miguel se había enamorado. Miguel no era así. Jamás, por ejemplo, hubiera hecho planes para ir con una chica al cine. Es verdad, había llevado a varias chicas al cine, pero sólo para buscar la oscuridad y un buen momento a solas. Ahora, sin embargo, era diferente. Él quería hablar con Marita. Envolverla, cercarla, evitar que se le escapara. Pero sobre todo, y especialmente, necesitaba estar unos minutos a su lado. —Llámala por teléfono. Invítala —le sugerí. —¿Me puedes conseguir su número? —No te preocupes. Hablaré con Trinidad. Ella me lo dará. Y me lo dio. Y Miguel llamó. Nervioso y preocupado, con la voz temblorosa y tras docenas de intentos frustrados, llamó. Y Marita le dijo no. Y fue un “no” tajante, seco. No, no puedo. ¿Pero... quizás otro día? Tampoco. Si no te gusta el cine, podemos ir al centro comercial. No, tampoco; no quiero ir al centro comercial. ¿A la heladería, a los videos juegos? No, no y no. ¿Y... te puedo llamar la otra semana? Si quieres... Y llamó la otra semana, y la otra, y la otra y la otra más. Y Marita le dijo que no una y otra vez. No, no, no... hasta que empezó a negarse a través de su hermana e, incluso, hasta fingió su voz para decir que no estaba, que había salido y que regresaría muy tarde. Ya para entonces Miguel había dejado de ser quien era. Había perdido la calma, estaba nervioso y no podía dormir. De pronto no le interesaba mujer alguna a excepción de Marita. Empezó a perder el apetito, sufrir de insomnio y una tarde que preferiría olvidar, lo vi llorando frente a su casa. La dama negra se había entregado al sacrificio. Este movimiento inesperado, sin duda, había sorprendido a las blancas. Las piezas blancas, que inicialmente se paseaban jactanciosas entre los peones negros, apenas si encontraban recursos para defenderse. La torre, que se había encargado de eliminar a la dama negra, había dejado abierto, en su movimiento, un flanco por el que el alfil negro podría acechar las posiciones enemigas. Las blancas, atónitas, empezaron a replegarse. Los últimos días, antes de su definitivo adiós, fueron especialmente tristes. Ya no aparecía por mi casa ni tampoco se le veía jugar fútbol o salir con alguna muchacha. Algunas de esas chicas guapas, que alguna vez lo quisieron y hasta lloraron por él, encontraron, por fin, una razón para agradecer el no haberlo vuelto a ver. Bien hecho, decían unas; se lo merece, decían otras. Cuentan, las amigas de Trinidad, que lo de Miguel, además de triste, daba la impresión de ser patológico: esperaba la llegada de Marita al Fanning, desde las siete y media de la mañana y, se quedaba ahí, sin probar bocado, hasta que la veía salir. Lo hacía a diario y de lunes a viernes. Unas veces hasta las tres de la tarde y otras, los martes y los jueves, cuando Marita se quedaba jugando vóley, hasta las siete de la noche. Dicen que los primeros días, aunque flaco y ojeroso, iba bien vestido, con los zapatos limpios y hasta oliendo bien. Un mes después, sin embargo, apenas unos cuantos lo hubiesen reconocido. Miguel era un ser espectral. No se cambiaba de ropa, llevaba el pelo largo y descuidado y, estaba claro, había perdido por lo menos entre seis y siete kilos. Sus antiguas “novias”, enteradas de su estado, a veces pasaban por ahí sólo para burlarse de él. Una mañana salí a su encuentro. No creía lo que me contaba Trinidad. En cualquier caso tenía que verlo con mis propios ojos. Y lo vi. Y lamenté haberlo hecho. Lo lamenté por él y lo lamenté por mí. No pude evitar acercarme y darle un abrazo que apenas contestó. Vamos, le dije. Ven conmigo. Juguemos una partida de ajedrez. —Será la última —me dijo. Y jugamos. Él con las blancas y yo con las negras. Supe, desde el primer movimiento, que esa partida sería diferente. Supe, también, que muy pronto lo lloraría por última vez. Las blancas habían perdido el orden. Las negras, inicialmente replegadas, iniciaron un ataque desde los flancos, motivados por el primer jaque del alfil. Poco a poco, las piezas blancas fueron cayendo bajo el ataque de las torres enemigas. Los caballos negros también hicieron estragos en la defensa rival. Los alfiles y una torre se pasearon frente al rey blanco haciéndoles sentir su renovado poder. El rey, desprotegido, empezó a escapar de su inevitable fin. No fue mucho lo que pudo hacer. En tres jugadas, la torre negra limitó el movimiento del rey a una sola fila. A la siguiente movida, el caballo negro, apoyado por una torre y un peón avanzado, hizo, sin oposición alguna, el esperado jaque mate. Por primera vez vi ganar a las negras. Por primera vez, vi caer al rey blanco. ** Enrique Vásquez Valladares e.vasquez@melbat.com Escritor peruano (Lima, 1959). Reside en Surco. Se dedica a los negocios en la industria eléctrica. Ha publicado El narrador y la mujer más feliz del mundo (Editorial San Marcos, http://www.editorialsanmarcos.com; Lima, 2003), De atardeceres perros y veranos sin ti (San Marcos, 2004), Lima, estación París (San Marcos, 2005) y Un poquito feliz (Editorial Norma, http://www.norma.com.pe; 2008). Además textos suyos han sido publicados en revistas impresas como Mnemósine (Tenerife, España) y Minotauro (Madrid, España); en revistas y portales de literatura como Badosa (http://www.badosa.com), The Barcelona Review (http://www.barcelonareview.com) y Minotauro Digital (http://www.minotaurodigital.net), entre otros, y su cuento “Caída libre” fue incluido en la antología Te lo cuento (Madrid). Ha recibido el premio al mejor relato publicado en 2005 en el portal Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), por “Extenuado”, y el primer puesto en el concurso “El cuento de las 1.000 palabras” de la revista Caretas (http://www.caretas.com.pe) con el cuento “Desde la terraza” (Lima, 2008). También ha sido finalista en las dos primeras ediciones del Concurso de Relatos Ábaco (Madrid), en el III Certamen de Literatura Hiperbreve Pompas de Papel 2006 (Barcelona, España), en el primer Concurso Internacional Copé de Novela 2007 y en el XV Concurso Bienal Internacional de Cuentos Copé 2008 (Lima). === Poemas Reynaldo García =========================================== *** Asomo de olvido Habremos muerto un par de veces después de lo terrible de un adiós después que se asomaron del olvido los inviernos Después de un amor roto en las edades después de caer y levantarnos. Habremos muerto un par de veces en la nostalgia de las flores de la casa en los silbidos de los pájaros sin noche en una canción de domingos de violines y cigarras Habremos muerto un par de veces de amor de flacidez o de nostalgia pero seguiremos mirando el valle donde el sol nos propone sus raíces con milagros de amor y de ceniza *** Dudas Quizás en la mañana sólo existan pedazos de nostalgia o de mentiras y las palomas se congelen en los muelles y los secuaces bifurquen sus banderas y los verdugos se cansen de su muerte y los mendigos autoricen su riqueza y la locura se atreva a ser poema con su armazón de olvidos y tristezas Pero pocos viven para contar una memoria con su capital de riesgo conmovido aunque vayan abriendo los telones siempre quedan espacios disconformes de un río en los huesos de la vida que sorprende sus íntimos desnudos *** Canción para olvidar Escribo para que la noche duela menos para que el reloj avance y no herede cicatrices para que el amornauta disfrute de su luna para que el tiempo haga barquitos de papel y me envíe sus recuerdos sin fingir que todo lo podemos cuando dejamos horas pendientes arrimadas a una sombra parecida al silencio... Escribo para presentarme nuevo como un árbol lleno de lluvias y aceitunas para no dejar de hablar con los pájaros para que el amor sea un remedio merecido para que la guerra desmorone sus oprobios para que una lluvia transparente nos separe para que el suelo tenga siempre una semilla para que el cielo beba un canto de gorrión para que la calle ande sola y sin tristeza para que el día cuente mas promesas que dolores Escribo para que se agiten unidas las mujeres para que no callen los gritos de los muertos para que los minutos no se contagien de mentiras... Escribo para verte en la orilla de un invierno sanando árboles pintando ayeres en paredes tímidas y tiernas como hojas cayendo entre las piedras mientras un dios de lágrimas recoge las basuras en los puertos. Escribo para que el silencio no abandone mi patio de niño y las campanas sigan abriendo las ventanas de mis viejos amores... Escribo para que en la plaza no falte un poeta que se asocie con la huella de los mártires y no muera sin haber merecido una ilusión limpia como una muchacha que vive para el sol... Escribo para que el amor que sólo vive un día no obstante es dueño de paisajes que se alumbran / y resiste la edad / y los augurios y se desliza como un grano de luz / en la piel angosta de una canción que cantamos sin tormentos ni disfraces sólo una canción para llevarnos las manos al bolsillo y empezar a caminar por el sendero de los pájaros como si el invierno empezara en nosotros. la ciudad entonces es una niebla de citas sin memorias donde a veces sobreviven los poemas... *** Confesiones (a Teresa) La verdad es que aquí hay una silla para juzgar al culpable del otro lado un mar se lava las manos... los mendigos se arrastran en una pesadilla de sed el verano clavó sus nubes en los techos Dios durmió hasta tarde sufrió de tos de viejo y un par de aspirinas / no detuvieron el dolor del planeta ** Reynaldo García sntaluciarey@hotmail.com Escritor salvadoreño (Santa Clara, San Vicente, 1964). Ejerció la docencia y trabajó en la cátedra de literatura y comunicación de la Universidad Estatal y la Universidad Francisco Gavidia (UFG, http://www.ufg.edu.sv). Ha participado y ganado algunos certámenes literarios de su país, como los Juegos Florales de Santa Ana, Sonsonate, San Vicente y el premio de poesía Salvadoreños en el Mundo (2007). Textos suyos han sido publicados en algunos periódicos salvadoreños. En 1987 fundó junto a otro grupo de trabajo la revista literaria Semilla, como parte del desarrollo político de las comunidades de jóvenes escritores. La revista fue cancelada a causa de la guerra civil tras algunas ediciones. Ha escrito poesía y cuento bajo el seudónimo de Salvador Robles y actualmente prepara la edición de la novela La mujer del herrero y el poemario Poemas bajo la sombra, que responden a la temática de la poesía indocumentada que junto a otros poetas está impulsando en Dallas, Texas (EUA), donde actualmente reside. === Caracas en 5 actos Inés Muñoz Aguirre ============================ I acto Amanece Unos hilos rojos se dibujan sobre el nítido perfil de la montaña, que parece desprenderse después de haber sido dibujada. Su imagen imponente domina el valle que se abre a sus pies, rindiéndole un culto eterno. La luz se abre paso entre la mole vegetal para enamorar el cemento que parece surgido de sus propias entrañas, apoderándose de todo el espacio. Mientras, a través de sus diminutas ventanas multiplicadas por cientos, por miles, por millones, se resquebrajan los sueños aterrados, ante el retumbar del despertador en las paredes. De entre las sombras y el corsé de cabillas despierta la vida. Como un rumor que se cuela a través de las alcantarillas que a esa hora huelen por igual a miseria y a café recién colado. II acto La mañana Retumba el sonido sobre el pavimento. Los pies ya no dan para más. Se inicia una carrera sin cuenta regresiva por el Metro, el carro, el autobús, el rojo del semáforo y el reloj que avanza sin compasión, ha dejado las sombras abandonadas en cualquier rincón. Se cierran unas puertas, se abren otras. Como un péndulo se suspende la vida en un suspiro en el que se entremezclan los sueños y deseos agolpados. Se tropiezan y se desconocen. La lucha entre el deber y la poesía de la vida se debate en las esquinas. Y aunque todos desean soñar no pueden percibir el deseo del otro. A pesar de la carrera por la orilla de la acera normalmente fracturada, empieza a sucumbir ante el gris del smog cualquier frase que se haya acuñado al abrir los ojos. III acto El mediodía Como una lanza sus destellos deshilachados se perpetúan en el norte y en el sur, en el este y el oeste. Juega a ser verano para beberse las sombras impertinentes de los edificios sobre el pavimento de las calles. Serán las doce cuando preñe los colores de luz, con el firme deseo de destronar el gris de las ciudades tristes y ella se entrega toda, para desnudarse nuevamente a pesar de los grafitis y las rejas que atrapan su espíritu impertinente. No se acepta abandonada por los hombres que la han pretendido, por eso esta ciudad se rebela en sus mosaicos rotos, circundada por los cinturones de miseria que la ahogan. Coquetea a ratos sin saber de dónde viene ese sol que se empeña en distinguirla, a pesar de que a veces la ignoramos. IV acto La tarde Cuando la melancolía se apodera de las luces que luchan por distinguirse en la hora nona, el corneteo y la basura hacen sus estragos. Hay quienes pensamos en lo bueno que sería llevar una cafetera en el carro para matizar el gesto detenido en los sinsabores de la autopista. Las páginas que repiten cada día lo mismo desde hace tantos años, se quedan atrapadas en los kioskos, nos hemos vuelto impenitentes. Y haciendo el recuento del día transcurrido no encontramos nada nuevo, habiendo tanto en nosotros mismos. Los hijos de la ciudad se han uniformado, mientras vemos cómo un motorizado se escapa con la cartera del vecino y los cedros y las acacias luchan por sobrevivir. V acto La noche Finalmente, se quedó suspendido en el aire el deseo de prolongarse más allá de las horas y la noche lanza despiadadamente el negro de su traje sobre calles y avenidas. Esta ciudad en que las luces estallan como que si fueran cocuyos a punto de alzarse es capaz de conquistarte en medio de sus guiños. ¿Cuántas historias se escriben detrás de las ventanas? ¿Cuántas palabras se han quedado atrapadas en las alcantarillas o víctimas de los huecos de las calles? Las sirenas se han vuelto un lamento impenitente que escribe la historia de los fines de semana. Pero la montaña vuelve a ser esa sombra majestuosa que todo lo puede enamorada, como estamos todos, enamorados de la luna. ** Inés Muñoz Aguirre inesmunozaguirre@gmail.com Comunicadora social, escritora y dramaturga venezolana (Caracas). En 1980 comienza una carrera en firme en el teatro cuando funda el Taller de Teatro Expresión, que más tarde se daría a conocer como Nueva Gente. Ha publicado el ensayo Teatro en tres tiempos y los trabajos periodísticos Ciudadano Dycvensa, ejemplo de inversión social y Protagónicas, así como las obras de teatro Violáceo, Color naranja satélite y no visión, Tocados de luna, Pasajero de un largo viaje y Estados circulares, entre otras. Trabaja como consultor en comunicación estratégica, es editora de los periódicos especializados Constructor Report y Publicarte, así como de los blogs Publicarte (http://publicarteblog.blogspot.com), Nuevos Urbanos (http://nuevosurbanos.blogspot.com), 100 Entrevistas y Protagónicas. Ha desarrollado una extensa obra en poesía y narrativa. Textos suyos han sido publicados en revistas literarias impresas y digitales, tanto de su país como del exterior. === Tres poemas Luis Reynaldo Pérez ================================== *** danza los cuerpos se mueven como ciegos tocándose en su oscuridad los cuerpos se enlazan como ángeles de luz deslumbrantes en la noche los cuerpos se enfrentan como espadas de fuego radiantes y eternas los cuerpos se tocan y una lluvia de estrellas golpea la tierra los cuerpos bailan se detiene el mundo. *** efectos secundarios mientras escribo las paredes se pintarrajean de peces y flores y un mar de estrellas golpea estrepitosamente el techo mientras dibujo sobre el papel las palabras miles de duendes invaden la habitación desparramando por el suelo sus historias mientras trazo sueños sobre el papel un hada vestida de luz susurra milagros en mis oídos mientras esparzo sobre el papel trazos de mi andar afuera se detiene el tiempo y sólo aquí entre estas cuatro paredes llenas de peces y flores continúa indetenible la vida *** sazón por sus caderas va bajando raza antigua que la mueve por sus poros cae la sal que emerge de sus adentros por su piel quemada por siglos y soles van descendiendo chispas que encienden las miradas carnales que la devoran en sus pies se mete el tres y la maraca agitándola hasta que se rinde la noche al ataque del nuevo día se mueven rítmicas sus formas dominadas por tambores y sudores por bríos y arrebatos la música la envuelve en su ropaje de fuego arde su cuerpo y ella baila mientras a su alrededor sigue rodando indiferente la ciudad —animal vivo que avanza en la oscuridad— ella baila solitaria no importa más que el contoneo agresivo de su ser contra el mundo no importa que la vida continúe serena ella baila. ** Luis Reynaldo Pérez tubanero@hotmail.com Periodista y promotor cultural dominicano (Santo Domingo, 1980). Publica sus poemas en el blog Lengua de Papel (http://lenguadepapel.blogspot.com). === Síntomas de una casa tomada María del Rosario Laverde ============ Para Julio y Gloria El primer síntoma lo padeció la mesa de noche, durante mi niñez. Recuerdo perfectamente que dentro del cajón encontraba monedas de 10 y 20 centavos, billetes de 1 y 5 pesos, revueltos con un par de colillas de cigarrillo, hilos de varios colores, botones, algunas agujas sueltas, papeles con números de teléfono y siempre un recibo pendiente de pago. El periódico de cada día también ocupaba su lugar. La enfermedad se extendió cuando los periódicos decidieron irse quedando de a poco y ya la mesa de noche no pudo luchar contra ellos; en unos pocos días habían tomado el cajón y el piso que rodeaba la mesa. Se fue haciendo imposible el acceso nocturno a la cama. Los periódicos permanecían inamovibles a la espera de sus nuevos compañeros que en cualquier momento rodearían todos los flancos. Sin saber cómo pasó, la cama fue apresada junto con sus cobijas quedando bajo el mando de los periódicos invasores. No nos quedó más remedio que restarle una habitación a la casa; después de clausurar la puerta, hicimos desaparecer la llave y continuamos viviendo tranquilamente en un espacio más reducido que implicaba, para nuestra fortuna, menos oficio. Al cabo de unos años el lugar que había sido nuestra biblioteca empezó a ser atacado por bolsas llenas de asuntos pendientes; costuras por realizar, cortinas para colgar, forros de cojines para lavar, recibos para revisar; Shakespeare y Cervantes sucumbieron bajo una pila de retazos de tela que esperaban reparar alguna prenda de vestir desgastada en el futuro, estoy segura de haber escuchado a Edgar Allan Poe pidiendo auxilio, asfixiado bajo unas almohadas sin estrenar. Sin mucho orgullo puedo contar que rescaté una biografía de Jacinto Benavente y un par de antologías de poetas huilenses que me había dado pereza leer. Con dos habitaciones menos la casa seguía siendo habitable, aunque un poco oscura. Después de dejar la ciudad fueron pocas las veces que volví, y debo confesar que la comodidad sentida años antes había desaparecido por completo. No fue difícil prolongar el tiempo entre una visita y otra, incluso en varias ocasiones logré evadir con mucho agrado la obligación del regreso. El día que en definitiva tuve que regresar me encontré con la imposibilidad de abrir la puerta de un solo golpe. Haciendo uso de la fuerza logré remover un montón de no sé qué, apostado justo frente a la entrada. Desde allí mismo pude contemplar lo que antes fue una sala y un comedor, perdidos bajo una montaña de botellas de gaseosa vacías. Reconocí el sofá protagonista de la única foto familiar. Sobre el tapete persa se asomaba un hueso de pollo abandonado por la carne hace tiempo. La mesa del comedor era cubierta por tal cantidad de platos con sobras de comida, que cualquiera habría sospechado el paso del más grande de los banquetes. Un artificio producto únicamente de la invasión y no de celebración alguna. Era evidente que a la casa le faltaba el aire. Su respiración entrecortada hacía que el panorama fuera más duro de contemplar. La certeza de saberla entrada en una fase terminal que implicaba dejar morir con ella la memoria, me oprimía las sienes. Sin embargo, ya había llegado hasta allí, mi obligación era saber qué había pasado con el resto de la casa. La cocina presentaba el cuadro más crítico, con seguridad era desde allí donde al final todo sucumbiría. La estufa ardía en fiebre, la nevera temblaba de frío. Los seres más desagradables (léase cucarachas y ratones) corrían desaforados entre las demasiadas ollas mal distribuidas en el fregadero y atacadas por una costra de comida envejecida que daba la impresión de ser la piel que alguna vez ellas mismas habían comenzado a perder. No habiendo mucho sitio a dónde huir, entré en la que alguna vez fue mi habitación y, antes de detenerme a examinar su condición, entre saltos me dirigí a la ventana, con ansias de observar el parque que alguna vez me dio tanta satisfacción, deseando ver los rostros de los amigos que tantas veces vinieron hasta allí proponiendo un juego o una escapada nocturna. No pude evitar sonreír al recordar cómo huían después de ser espantados por los gritos de los mayores por hacer visita “a deshoras”. Fue en esa misma ventana donde alguna vez creí estar a punto de ver la caída de un avión por el aterrador estruendo que produjo el bombardeo al Departamento Administrativo de Seguridad. Presa de mis pensamientos tardé unos minutos en percatarme del ataque padecido por la habitación. En medio de convulsiones y gemidos la pobre se descascaraba a pedazos consumida por la humedad; el olor a abandono hizo que me compadeciera. Me sequé con la manga del saco la única lágrima derramada hasta ese punto y en nombre de la casa. Abrí la puerta del armario en busca de consuelo y como si se hubiera estado conteniendo por años el pobre vomitó sobre mí tal montón de objetos pesados que me golpearon haciéndome perder el sentido. Minutos después viajaba hacia la entrada empujada por una ola enfurecida formada por los nuevos habitantes de la casa. Tan pronto como la puerta de la calle se abrió me vi lanzada violentamente hacia afuera y tras de mí la casa parecía resignada a seguir padeciendo quién sabe hasta cuándo. Me gustaba la idea de no volver a entrar en ella nunca más, pero pensar en cortar el mal de raíz me impedía irme con tranquilidad. Busqué entre mi cartera y lo único que hallé fue un periódico recogido del suelo minutos antes y una caja de fósforos sin estrenar. Sabía lo que tenía que hacer. ** María del Rosario Laverde maminoisa@gmail.com Escritora colombiana. Estudió literatura en la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co). Ha sido promotora cultural haciendo parte del comité organizador del Encuentro Internacional de Poesía y Narrativa “Ibagué en Flor”. Ha publicado en Arquitrave (http://www.arquitrave.com), El Salmón (http://elsalmonurbano.blogspot.com) y Tiempo de Palabra, entre otros medios. === Tres poemas Pedro Raúl Sánchez =================================== *** Tiempo heredado Era un tiempo heredado de las esperas y de los silencios Donde un verduzco terciopelo comulgaba con los ladrillos Y en las veredas desparejas baldosas sonreían salpicando Un rumor de aguas aquietadas, filtradas de zaguanes o de patios... Y entre el enramado agridulce de los naranjos añejos El ocaso filtraba código de luces perfumadas por sus frutos... Era un tiempo heredado de las esperas y de los silencios Donde entornar los ojos era retroceder imantado de hechizos y recuerdos Para reunirnos en un ahora, limitando los olvidos y presencias O rezongando alguna impronta queja que quedo aguardando en los labios *** Tardías seducciones ¿Adónde estabas cuando clausuraron las auroras Los virginales cantos y se iniciaba el ciclo De tardías seducciones En los umbrales del deseo y la lujuria? ¿Adónde te ocultabas que mi fuego sucumbía En tus estíos sedientos de algarabías y jolgorios? Ahora te descubro, En las noches donde bebe el deseo su sed urgente Y los cuerpos son sólo placer irrefrenable *** Aproximación Todo es una incierta convocatoria al delirio Como un gran conciliábulo Que aproxima territorios a la nada y sucumbe. Telaraña sutil y bravía. Están abiertas las instancias a los sueños Lluvia ácida que moja las mortajas del invierno. Y la tristeza agota los instantes Ya no existen las sombras que guiaron los pasos al abismo. Y hay brumas que rescatan del vértigo la soledad tardía de palabras, Sin eco y sin tiempo ** Pedro Raúl Sánchez pedroraulsanchez@gmail.com Escritor argentino. Ha obtenido diversos premios a nivel local, nacional e internacional. Es autor de los libros de poemas Desde el asombro, Cosmos inagotable (Primer Premio Iniciación a nivel Nacional otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación, http://www.cultura.gov.ar) y Volver del alba (audiolibro). Presidió en Tafí Viejo los grupos literarios Grupo Arte y Nexo, así como la delegación local de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade, http://www.sade.org.ar), de la que también fue vicepresidente. Actualmente es presidente de la seccional Tucumán de la Sade. Ha sido designado jurado en certámenes literarios provinciales y nacionales. Textos suyos han sido incluidos en las antologías De auroras y poesías (Editorial Crisol, Buenos Aires), Los poetas cantan a Tafí Viejo (Editorial del Centenario de Tafí Viejo) y otras, así como en los diarios La Prensa (http://www.laprensa.com.ar; Buenos Aires), El Litoral (http://www.ellitoral.com; Santa Fe) y El Pregón (http://www.pregon.com.ar; Jujuy), en el periódico Lo Nuestro (Tafí Viejo) y en la Revista de la Biblioteca Juvenilia-Alberdi (Tafí Viejo). Sus datos biográficos están registrados en Biobibliografía de los escritores tucumanos y en Quiénes son los escritores argentinos (Crisol). Como artista plástico ha realizado exposiciones individuales y colectivas. === Temporal Tabita Luis ============================================= Desde acá sólo alcanzo a ver las azoteas de un par de edificios y un anuncio publicitario de refrescos. Una lluvia temblorosa interrumpe eventualmente el concierto de cornetas que desesperado recorre cada esquina, cada rincón de la ciudad amenazando retazos de sosiego. El marco de la ventana da la impresión de estar contemplando una postal gris, la estampa de algo común pero desconocido que se reinventa cada segundo y nos envuelve. Ella duerme a mi lado. Desde hace año y medio talla su silueta en mi cama. Igual que yo, el colchón se ha rendido a la presión ineludible de su cuerpo. La sábana deja huérfano su torso, y delineo con el dedo índice un camino desde su nuca hasta donde acaba la espalda. El desierto de su piel se estremece con el trazo, como una mimosa púdica que al tacto cierra sus hojas. La sensación de tener a la distancia de un beso lo que anhelé en silencio durante tanto tiempo, me hace despertar cada mañana con una sonrisa. Así como está, dormida y semidesnuda, el tiempo fácilmente puede detenerse. Un inmenso reloj imaginario pararía en las once y cuarto sobre su pecho y cada manecilla acariciaría la cumbre de sus chatas prominencias. Sentir mis pechos rozar los suyos, encontrarse, amasarse en un furioso abrazo, es lo más cerca del nirvana que estaré en esta vida. Los números escurrirían desde la delicada cuenca que hacen sus senos dejando fragmentos de dorado metal a su paso. El tres se estancaría en la pequeña fosa que sirve de epicentro a la almohada de su vientre. El nueve encontraría hogar una cuarta más abajo, en la divina gruta donde rindo húmedo culto a mi única diosa. El seis y el doce se embarcarían en un fatigoso viaje hasta la punta de sus dedos; sus largas piernas son inabarcables, por más que procuro tornearlas como ebanista caprichosa a fuerza de lengüetazos. No necesito estar con ninguna otra mujer. Si la primera flor que cortas es la más hermosa del jardín, acaba la faena. Ahora sólo me ocupo de explorar sus pétalos y extasiarme con su polen. La lluvia arrecia. Puedo adivinar los ríos cenicientos surcando las calles con ansias de mar, arrastrando olvidos, ambiciones, desechos. No es la ciudad la que nos hace perder la cordura con su lluvia inesperada arruinando nuestros planes. Somos nosotros, los reyes Midas del concreto, aturdiendo a la ciudad con nuestro corneteo, nuestras teorías, obsesiones y relojes, engalanando de gris progreso todo lo que tocamos. Casi puedo ver sus sueños. Etéreos, salen por su oído izquierdo y anidan en sus crespos. Sus sueños, que ahora son míos, se materializaron en el instante que cruzamos la primera mirada vaciando la palabra imposible. Ahora construimos escaleras al cielo, nos damos baños de sol en nuestra nube-terraza y los domingos por la tarde tomamos el té con Lennon y Joplin. El sol asoma. Escampa. La sábana ha descubierto un poco más que su espalda. Acerco mi cabeza a su almohada y mi mano busca el calor del nueve. Las manecillas se agitan y las cimas se contraen. El sueño me vence y, misteriosamente, el reloj echa a andar. ** Tabita Luis tabita.luis@gmail.com Escritora venezolana (Caracas, 1986). Cursó estudios de ciencias políticas y de la comunicación en Ciudad de México y en la actualidad estudia ciencias sociales en Caracas. Es redactora del proyecto ecológico virtual Got2BeGreen (http://www.got2begreen.com) y defensora de derechos humanos. Participó en los Talleres de Expresión Literaria del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), mención Narrativa, bajo la dirección de Humberto Mata. Actualmente participa en el taller de narrativa de Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve) dirigido por Carlos Noguera. Sus relatos y crónicas han sido publicados en Kala Editorial (http://kalaeditorial.blogspot.com) (Monterrey, México), en la revista Muestrario de la escuela de letras de la http://www.uia.mx Universidad Iberoamericana (UIA; México, DF), y en la revista electrónica Datura, de la Escuela de Letras de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM, http://www.uam.mx; México, DF). === Poemas del libro inédito El inventado Martín Carlomagno ========== *** Al Estibador de Villa Urquiza ¿Acaso la memoria ha quedado en la arena? Todo hombre da cuenta por sus pasos. Todo sol es la noche. Aunque vuelvas memoria por los suelos de entonces y una música lenta te reclame en silencio. Nada hay en el río y los barcos no vuelven. ¿Se habrá secado el viento en los hombros del sueño? Ahora que han cambiado trabajo por tormento. Esas bolsas son tuyas hombreador del fracaso y esa playa de nadie espera algún regreso. Estibador, la noche tiene pasos a tu lado. Guarda silencio el hombre de cemento. *** El inventado Tres cucharadas de polvo en las solapas y la ilusión abajo. En los tobillos. Más cerca, el suelo le acorta la mirada. Los pasillos sin luz, las parvas de papeles que asoman desde el fondo. Afuera lo demás, la danza de los autos junto a los colectivos. La mañana sellada de cara a lo que dicen. Para el inventado no hay como una corbata. Una balanza floja. Desde lo alto un dedo cae, cae lo que muestra un dedo, no lo que dice. Sigue girando el viento sobre los techos, sobre los árboles. Ahora el inventado camina marcha atrás, una mesa lo aguarda. A veces lo convidan. *** La mano que da muerte al inventado El filo de un bozal traza otra tarde. Se levantan los frentes huidizos, hacia aquellos galpones en donde la penuria ha dejado sus últimas migajas. Todo parece abrirse detrás del cielo, sólo que en esta tarde no habrá resurrección. El fruto ha perdido el centro y ahora es gravedad. Sobre los campos arden los herreros del viento avanzan deshojando los rastros de otra historia. ¿Piensan ahora acallarlo? ¿Darle agua al pampero? Las tropas se ocultan tras los árboles. No hay presagios. Sólo un hombre solo cruza el atardecer, en su mano derecha lleva un trapo y en la otra una espada de papel. ** Martín Carlomagno negritocar27@hotmail.com Escritor argentino (Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos). Actualmente reside en Paraná. Ha publicado los libros Escombros (Poemas Olvidables, 1999), Ruinas del Paraíso (Ediciones del Clé, 2002), Confesión del visitante (Ediciones Ríos al Mar, 2003), Lo que no fue es resplandor (Tráfico de Arte, 2005), Isla que mira hacia un diván (Cuadernos del Señalero, 2006) y Apuntes sobre el cielo de abril (Tráfico de Arte, 2007). === El guardián Efi Cubero =========================================== Tras él se iban cerrando todos los accesos. —Apresúrese —le advirtió el empleado—. Es el último. Por el pasillo solitario caminó aun más deprisa. La distancia iluminada le resultó opresiva; aquella soledad bajo la luz tan cruda le evocó un hospital o quizá una sala de autopsias. Al fondo, un metálico sonido de puertas que alguien cierra le produjo cierta forma de desasosiego. Detrás no había más que vacío. —Y todo por el libro. El dichoso libro —rezongó. Al final de la cena el padre de Claudia había sacado un tema, los sesenta, y él, al que poco le importaban las batallas de mayo, ni que el mar rugiera bajo los adoquines, se mostró atento, con esa docilidad sociable y paciente que tanto agradaba a la familia. Un vistazo al reloj algo menos disimulado indicando el final de la velada, cortó de repente el monólogo del dueño de la casa, justo cuando éste había sacado a colación a un autor inquietante. —¿Conoces algo suyo? —No, no lo he leído —contestó. —Buscaré una obra de él. Quiero que la leas. Fue un libro de culto por entonces... Lo busco y te lo llevas. Mario empezó a impacientarse, quedaba poco tiempo para el último metro y los autobuses nocturnos tardaban bastante en pasar por allí. Finalmente lo halló. —Te gustará —le dijo. Aceptó el libro que se le tendía con cierta desgana; le sonaba ese título pero otras lecturas más actuales centraban sus preferencias. Poco tiempo disponible, forzosamente tenía que seleccionar sus lecturas. La tapa conservaba un toque áspero y las manos se le habían impregnado de un cierto olor a viejo, la rigidez que deja el papel cuando está mucho tiempo sin rozarse. Con él en la mano llegó al andén justo cuando el metro lanzaba el característico sonido que precede al cierre de las puertas. Mientras se acomodaba en el asiento, reparó que enfrente, gafas redondas, pelo largo un poco descuidado, acentuada palidez y una expresión hierática, el único viajero miraba insistentemente sus manos. El tipo, de edad indefinida, muy bien podía pasar por un antisistema, un rebelde sin causa o con ella, estaba consiguiendo que se sintiera incómodo. —¿Sentirá curiosidad por el libro? Debe ser un lector habitual... A veces, disimuladamente, buscamos el título de la obra cuando alguien lee cerca... 2 Distraído fue pasando las hojas; una vieja postal cayó al suelo quedando muy cerca de los pies del hombre. El desconocido no hizo ningún ademán de inclinarse a recogerla, permaneció con expresión ausente, con la misma postura rígida y la mirada entre impersonal y obsesiva. Cuando se agachó los ojos le siguieron. Volvió a sentir una rara inquietud... Una imagen nevada del Central Park, y una fecha, 8 de diciembre. Palabras escritas apresuradamente en la alegre urgencia de un viaje de placer. La introdujo de nuevo entre las páginas. Anunciaron por los altavoces el final del trayecto. Ambos se levantaron. De pronto el individuo se volvió. Exhibía una extraña sonrisa mientras le preguntaba señalando hacia el libro. —Salinger, ¿verdad? —Sí, respondió. El guardián entre el centeno. Algo acerado brillaba en el leve movimiento de la mano del hombre, cuando sintió de pronto aquel dolor agudo, insoportable, como un rejón de fuego clavársele en el vientre... Antes de desplomarse pudo escuchar de nuevo, como flotando en el silencio ambiguo, la voz metálica que parecía venir desde muy lejos. —Tanto tiempo aguardándote... ¿Recuerdas el Dakota; maldito..? ¿Recuerdas a John Lennon? ** Efi Cubero Escritora española (Granja de Torrehermosa, Badajoz, 1949). Estudió historia del arte, lengua y literatura en Barcelona, donde reside. Ha publicado los poemarios Fragmentos de exilio (1992), Altano (1995), Borrando márgenes (2004) y La mirada en el limo (2005). Poemas y relatos suyos han formado parte de las antologías Kylix (1992), Estrechando círculos. Antología de escritores extremeños y colombianos (1999), La narración corta en Extremadura. Siglos XIX y XX, T. III (2000), Ficciones ERE (2001), Antología de poetas extremeñas (Mérida, 2002), Compilación de relatos y Cuentos ilustrados (2004), entre otras. Es corresponsal de la revista Frontera en Barcelona y colaboradora habitual de Revistart (Revista de las Artes) y Ventana Abierta, entre otras publicaciones. Ha publicado también numerosos artículos, prólogos y extensas entrevistas (Javier Cercas, J. A. Goytisolo, Joan Brossa, Arnau Puig, José María Valverde, Rafael Moneo, Rufino Mesa y otros). Parte de su obra ha sido traducida al francés —Peut ce vent, por Alain R. Vadillo—, al braille y al inglés —sobre la obra de Doménech, Chiaroscuro y Meditations, editado por Washington Green Fine Art Publishers (Birmingham; http://www.washingtongreen.co.uk). También ha participado en varias exposiciones de arte contemporáneo con la revista objeto Lalata, con poemas visuales: Efigrafías, Strangers in the night, Pinzamientos, Ónfalos, presentes en Estampa, Arco, Euskal Erico Poesía Esperimentalaren i. Jardunaldiak, Sin.Con.Texto (Espacio Contemporáneo Arte Toledo), o ArtistaAlbacete en el Palazzo Magnani (Reggio Emilia, Italia), en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), entre otras. === Textos Diana Agamez ============================================== *** Lenguas en contacto Extranjero, si tú pasando me encuentras y deseas hablar conmigo, ¿por qué no deberías hablarme? ¿y por qué yo no debería hablar contigo? Walt Whitman Su lengua se asomaba tímidamente entre sus labios. Labios jóvenes que como una grieta profunda herían su rostro. En el fondo su estómago, vacío, escenografía de una sangrienta pelea de mariposas que le provocaba ligeras contracciones en el cuerpo. Se acercaba el momento de articular la primera palabra en una lengua que no era la suya. Sus cuerdas vocales se enredaron en una maraña de sonidos indescifrables. Su voz se rejuveneció hasta casi desaparecer en la juventud extrema de aquello que aún no existe. El parto de sus palabras pronunciadas en una nueva lengua la dejó exhausta y temblorosa. Más que una lengua había descubierto un nuevo dialecto y sus sentidos sonrojados balbuceaban los primeros sonidos. Se miraron. Su interlocutor asintió con la cabeza se alejó y desvió el rumbo de sus labios hacia otra dirección. Un suave abrazo anunció la paz, un café alivió el dolor de su lengua y su garganta. Su interlocutor asintió nuevamente en respuesta a la mirada y a la lengua que tímida amenazaba nuevamente con asomarse entre aquel par de labios suaves como la entrepierna de una orquídea. Era hora de regresar a casa. *** Il pomodoro combate la soledad Estás sola estoy solo pero a veces puede la soledad ser una llama Mario Benedetti El frigorífico aparece vacío frente a mis ojos parece que los ratones se mudaron de la dispensa y mi alma se estrella contra la soledad sin buenos resultados ¡Ah! pero tal vez existe un camino los spaghettis muertos me dan una buena idea Vé por un pomodoro un tomate one tomato un poco de color Con mis pechos mojados de agua sola toco la puerta del vecino ¿Un pomodoro? Unas palabras ¿Cómo estás? Tanto tiempo sin verte, ¿qué haces? Una sonrisa un pomodoro en mi mano. De ahora en adelante sin previa ni futura cita: “que día tan bonito” “que esté bien” “no para de llover” “qué calor hace” “permiso” “perdón” “gracias” ¿Tienes un poco de tiempo? Yo lo conservo en cubitos de hielo ¿nos tomamos un drink? Espera prefiero un jugo de tomate con cubitos de tiempo Il pomodoro combate la soledad *** Ambiciosa distracción Abría el cuerpo del reloj de pared y de él salía un gemido inagotable, aburrido, tomaba entre sus manos trocitos de horas y las amaba entre sus faldas. Florecida apenas mujer hacía unas horas se dedicaba a sodomizar los segundos que en sus pechos succionaban un poco más de vida. Bailoteaba sobre las espaldas cansadas del tiempo una danza alunada. A cuentagotas su saliva caía. En su vientre explotaban estrellas y reñían furiosos los ángeles y el tiempo respiraba ligero en su cuello vencido. Ella estaba así atrapando el tiempo con su cuerpo. Distrayéndolo para que no pasara. *** Sin noticias del tiempo Un bossa nova rompe el silencio de sus tardes afuera llueve, llueve, llueve adentro llueve, llueve, llueve la estancia se va inundando de ausencias y sus uñas pintadas de rojo ya no pueden romper la monotonía de su piel dorada Se ha disfrazado de guerrera y con su cuerpo tiempo cree que te ha vencido ha abierto su cuerpo para que encontraras un médano de seda en el cual perderte y parece que así fue Ahora la estancia está inundada de ausencias de sonrisas encalladas en un misterioso lugar donde le ha sido vetado el acceso Ahora sigue lloviendo afuera adentro sin noticias del tiempo ** Diana Agamez dianaagamezz@yahoo.com Escritora venezolana (1979). Reside en Roma, Italia, donde trabaja en el ámbito de la mediación intercultural. Es egresada del programa de lingüística y literatura de la Universidad de Cartagena de Indias (http://www.unicartagena.edu.co), en Colombia, donde ha residido gran parte de su vida. Textos suyos han sido publicados en algunos blogs de contenido literario como Termita Caribe (http://termitacaribe.blogspot.com) y en algunas revistas literarias de la Universidad de Cartagena. === Paseo nocturno Jorge Luis Cáceres ================================ Inerte, impasible, las horas transcurren, los días... Los minutos son dagas clavadas sobre el vendaval de mi alma, sin titubeos, sin poner reparo alguno. Los gritos se incrementan, se elevan lentamente sobre mis hombros, escucho ecos de voces furtivas condensando los espacios, los llenan de melancolía, sin gracia florecen las flores que únicamente yo veo. Sigo atado al sofá esperando bañarme sobre la lluvia de verano. No vendrá, se ha ido para siempre. El amplio aroma de un Cohíba me cautiva, observo el vaivén de su fuerza transformada en humo, las manos duras y bravas con las que fue armado me brindan esperanza. Sé de dónde vino, el mar regaba mi alma en aquel entonces, la arena se desprendía de mis poros mientras observaba volar su amplia cabellera rubia deslizándose coqueta sobre el lienzo que pintaba la madrugada, fueron buenos tiempos los que disfruté, sin medida, sin reparos, ahora estoy dormido, no pienso despertar. La noche ya ha consumido al día, unos gritos ensordecedores me despiertan, pretendo creer que se trata tan sólo de un sueño, un mal sueño, uno de esos largos y extraños, extenso, lleno de tropiezos. Al cabo de unas horas, nuevamente escucho unos gritos, no quiero levantarme de la cama, miro el reloj, marca las tres de la madrugada, las luces se han consumido de a poco, la penumbra se ha hecho presente en todo su esplendor, ahora escucho los gritos con más fuerza que antes, presiento que alguien se encuentra merodeando en la planta baja de mi casa, lo presiento pero no quiero abandonar el espacio seguro de mi habitación. Cierro los ojos para tratar de abrigar el sueño, pero me resulta imposible hacerlo, escucho voces de niños solicitando ayuda. Conozco las voces, las conozco —me digo a mí mismo—, como queriendo descubrir los ecos sollozantes que llegan hasta mis oídos, el miedo me inunda, inunda fuertemente mi alma, siento como si el pecho me fuera a explotar de un momento a otro, he dejado de beber hace ya mucho tiempo, como para poner como excusa a la bebida, hay algo dentro de mí, me obliga a abandonar mi habitación para dirigirme hacia la vertiente de aquellos espantosos gritos. Sin más remedio, tomo un saco de lana de uno de los cajones de la cómoda, procuro cerciorarme que se trate del más abrigado, la noche está helada como para salir sin protección, aunque mi alma se encuentre desprotegida. Tomo el manillar de la puerta y lo empujo con insistencia, me desliza hacia un abismo, logro sostenerme de la pared y empiezo mi trajinar por el pasillo a ciegas, mis pies descalzos se mezclan con el frío que corre por mi cuerpo, ¿de quién son esos espantosos gritos?, me pregunto, los escucho cada vez más punzantes, más espesos, logro dilucidar una de las voces, se trata de la voz de Paúl, mi hijo, ¡sí, es Paúl!, ¿pero qué ha sucedido con él? Presiento que algo malo le ha acontecido, prosigo mi camino por el tablado del pasillo, es largo, los gritos se intensifican, es como si algo los hubiera amplificado, el origen no está en la planta baja de mi casa, como creía en un principio, ahora lo sé, porque la habitación de Paúl se encuentra al otro extremo del pasillo. Otro grito perfora mis oídos, no logro captarlo del todo, alguien más acompaña a mi hijo, ¿pero quién?, la voz de Paúl se ha apagado, ya no la escucho, es probable..., no... no quiero pensar en lo peor, pero en estos casos por más duro que sea, hay que aceptar los tropiezos que la vida nos pone en el camino, basta de conformarse con vivir el tiempo que nos ha sido asignado, aunque me resisto a pensar en lo peor, soy demasiado optimista y prefiero enfrentar la muerte, antes que darme por vencido tan fácilmente. Acelero el paso, pero mi caminar presuroso es pausado continuamente por los fuertes gritos desgarradores que acumulan mi cabeza. Forman ideas desconcertantes inmensamente pesadas que contaminan, aun más, el optimismo de encontrar a mi hijo con vida. El trajinar por el pasillo se ha hecho inmenso, creo estar volviéndome loco, los pies se han vuelto de plomo, cada línea que calcula mi mano, apoyada a la pared, es eterna. Otra vez una voz, se trata de una niña pequeña, solicita ayuda, la pide con insistencia, algo grave le sucede, estoy decidido a no dejar que su voz se consuma como lo hiciera la voz de Paúl, estoy decidido a salvarla, incremento el paso, y corro como un loco, corro con todas mis fuerzas pero aun así no logro llegar al otro extremo del pasillo, la puerta cada vez más se aleja de mi ser. El grito se consume en el silencio, ¡me consume!, nuevamente escucho a mi hijo, grita solicitando ayuda de cualquier tipo, ¿acaso nadie lo escucha?, estoy descontrolado y no logro llegar, por más que me esfuerzo, al origen de lo insospechado. La voz de la niña se incrementa, lo escucho claramente, recién ahora lo puedo diferenciar; se trata de Micaela, mi hija, ¿qué está pasando?, ¡que alguien me diga lo que está pasando! Caigo presa de un repentino desmayo, debido a la presión que siente mi cabeza por la acumulación de ideas. De pronto, todo me da vueltas, los gritos se han extinguido por completo, me encuentro nuevamente abrigado en el regazo de mi cama, estoy en mi habitación, creo que todo ha sido un mal sueño, pero no es tan simple, no logro escapar, al menos no tan fácilmente. Recuerdo que, como producto de mi desesperación, me desmayé, me reincorporo inmediatamente para atravesar el resto del pasillo y llegar hacia donde se encuentran mis hijos. Ya no los escucho, corro..., corro..., lo más rápido que puedo, corro con furia, mis ojos se inundan de lágrimas que besan mis mejillas como navajas afiladas, sé que algo malo les ha pasado a mis pequeños. De pronto una luz ilumina el pasillo, logro observar a un niño que se asoma tras la puerta al fondo del pasillo, ésta emite un rechinar que cala hasta los huesos, ¡no reconozco a aquel niño!, ¡nunca lo he visto!, ¿quién eres?, pregunto. No contesta, sólo encuentro silencios y una risa burlona, que se desprende de su boca, me da la espalda y vuelve a entrar a lo profundo de la habitación, apagando la luz con su desprecio. Confundido caigo abatido nuevamente contra el piso ¡quién demonios eres!, no es necesario meter al demonio en esto, me dice mi mente con lo poco de lucidez que me queda, seco mis lágrimas y trago saliva, estoy decidido a llegar hasta la puerta que divide la vida de la muerte, los gritos vuelven a escucharse esta vez mucho más macabros, los escucho furioso y contrariado, acelero el paso, corro..., corro..., el pasillo se ha convertido en un camino interminable, minado por la angustia y la desolación, los gritos, cada vez son más fuertes, solicitan piedad, me lleno de incertidumbre, estoy desecho, al fin me enfrento a la puerta, alguien la sostiene con fuerza, no me permite entrar, una risa emana del interior, cada vez más sofocante, sigo luchando por abrir la puerta y por salvar a lo que más quiero, ya no escucho nada, las voces se han calmado, creo haber fracasado en mi intento de salvarlos. Pero cuando estoy a punto de darme por vencido, escucho las voces de Paúl y Micaela, recuerdo a Micaela con sus largos cabellos rubios como soles, siguen con vida, con el último aliento que me queda logro vencer la resistencia del otro lado de la puerta y la empujo con todas mis fuerzas, nuevamente una luz lo condensa todo, siento por un momento tranquilidad, la lluvia de verano que tanto esperé por fin llega a mis pies, las voces han desaparecido por completo, la risa ahora es mía, pero con el chocar de la puerta al cerrarse, me descubro en el interior, perdido, solo y con flores frías, los gritos nuevamente se hacen presentes, ahora yo los acompaño con mi desesperación bailando sobre la llanura vacía de mi alma, el miedo se ha apoderado de mí totalmente, me impide ver una salida segura a esta angustia, me doy cuenta de que me encuentro donde empezó todo, allí parado, divisando a lo lejos el final del pasillo y la puerta a la que tanto me costó llegar, otra vez los gritos de angustia que desbordan por los rincones de la casa me golpean como colosos de viento, como un déjà vu interminable, simplemente un sueño, un sueño cruel, angustiante, un sueño del cual nunca podré salir victorioso. ** Jorge Luis Cáceres jlccaceres_quit@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Quito, 1982). Fue escogido en abril de 2009 para el encuentro “Fiesta por el Libro: los nuevos escritores ecuatorianos”, organizado por el Ministerio de Cultura del Ecuador (http://www.ministeriodecultura.gov.ec), como uno de los veinte autores menores de 35 años con mayor proyección de su país. Es graduado en leyes por la Universidad Internacional del Ecuador (http://www.internacional.edu.ec). Ha participado en los talleres literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión (http://cce.org.ec) y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Ecuador, http://www.flacso.org.ec). Ha publicado los libros de cuentos Desde las sombras (Editorial El Conejo, http://www.editorialelconejo.com; Quito, 2007) y La flor del frío (El Conejo, Quito, 2009). Cuentos suyos aparecen en la antología Línea del Ecuador (Yerba Mala Cartonera, http://yerbamalacartonera.blogspot.com; Bolivia, 2009) y en publicaciones de revistas y suplementos culturales impresos y virtuales de Ecuador, Perú y Estados Unidos. Conduce el segmento cultural “El circulo imperfecto” dentro del programa de radio El Poder de Uno, que se retransmite a través de radio La Luna de Ecuador (http://www.radiolaluna.com). Mantiene una bitácora personal en http://jorgeluiscaceresa.blogspot.com. === Poemas Carolina Vanni ============================================ *** De por qué la garúa es triste La garúa es triste por lo escasa, por lo lenta en formar charcos, por lo minúsculo de sus gotas. La garúa es triste porque se asemeja a llanto resignado, de esos que casi se pueden contar sus lágrimas. La garúa es triste porque siempre es inapropiada e inesperada, porque arruina las plazas ahuyentando a los niños, porque no se la espera con paraguas bajo el brazo. La garúa es triste por lo gris de su cielo y porque no llega a ser lluvia rítmica ni mucho menos tormenta eléctrica. La garúa es triste porque como decían las abuelas: “no moja pero ensucia” y vaya uno a saber por qué nos ensucia el ánimo. Pero, sobre todo, la garúa es triste no por culpa propia, sino porque nosotros le adjudicamos nuestra tristeza. *** Que no, que no, que no Que no nos baste un cielo nublado por el simple motivo de seguir siendo cielo. Que no nos baste la lágrima única por el simple motivo de recordarnos que fue llanto. Que no nos baste una sonrisa de ocultos dientes, una mirada sin brillo, un abrazo débil, un beso apenas rozado... Que no nos basten por el recuerdo de lo que fueron y mucho menos por la esperanza mentirosa de lo que vendrá. Que nos baste lo que ayer nos bastaba y sobraba. Que no, que no, que no, que no nos llene la rutina que no, que no, que no... Si aún sabemos de qué estamos hablando estamos a tiempo: ve por unas gafas de sol que yo traigo el cielo azul para que nos encandile otra vez y otra y otra y otra y no nos baste nunca jamás... *** Espera, que llueve Espera, espera que llueve y hace frío, espera que cierro el postigo y borro de mi vista la angustia del clima. Espera, espera que enjugue esta lágrima atrevida que se me escapa por la mejilla. Espera que me avergüenza la flojera de ánimo, lo vulnerable que me he vuelto con la humedad y el viento. Espera, Dame un mate y no preguntes, hay nostalgias que son de agua y como agua escurrirán. *** Quiero que me quieras Quiero que me quieras capaz de matar y morir de amor... Quiero que me quieras convencida de caprichos y caprichosamente necia... Quiero que me quieras llegando a la ira y volviendo airosa de ella... Quiero que me quieras sabiéndome distante y sombra tuya a la vez... Quiero que me quieras sin más porque sí, quererme por amor al querer quererme y ya quererme en fin... ** Carolina Vanni caro.vanni@gmail.com Escritora argentina (Santa Fe, 1976). Es profesora de artes visuales y comerciante. Textos suyos han aparecido en la revista Escribir (2004), así como en las antologías poéticas Raíz alternativa (2006) y 30º aniversario de Sade (2007). Mantiene el blog http://escritoscarolina.wordpress.com. === La palabra Arturo Sánchez Meyer ================================== Y es que era una palabra tan grande, que no cupo en la hoja de papel, era mucho más ancha que Historia (que pretende abarcar el tiempo y no puede ni con unos cuantos siglos), más alta que Rascacielos y más larga que Antropología, y otras por el estilo que he escuchado varias veces salir de tu boca. Esta palabra, te decía, era de tales dimensiones, que cuando se desparramó fuera del cuaderno me di cuenta de que tampoco cabía en el escritorio; la cama le quedaba chica y toda la alfombra del cuarto parecía un pequeño tapete junto a ella. Se fue extendiendo despacio y se estiró como si fuera un oso que despierta después de esos inviernos que parecen durar muchos años. Apenas se enderezó un poco y ya abarcaba la recámara completa; flexionando una rodilla de vocales llegó hasta la regadera, y cuando alcanzó el agua que corría a gritos por un pequeño tubo de metal, duplicó su tamaño (por tratarse de una palabra acuática) y amenazó con aplastarme por completo. Abrí como pude una ventana y la palabra sacó un brazo enorme, lleno de consonantes. En el otro extremo de la casa había, por suerte, una puerta abierta que le permitió asomar la mano izquierda, coronada, en el dedo índice, por una tilde inmensa. Los cimientos crujieron y el cemento se desprendió de golpe, la palabra arrancó las varillas de acero como si fueran patas de araña en las manos de algún niño. Miré incrédulo cómo hundía los pies en las azoteas de los vecinos, la lluvia la había convertido en un gigante torpe y ahora le quedaba chica la cuadra, la ciudad, el país completo. “Sí llega al mar”, pensé atemorizado, “va a crecer como los huracanes y pronto terminará llevando en la espalda el mundo entero, como un Atlas hecho de letras y de tinta azul”. Algo había que hacer, pero, ¿cómo se regresa a una palabra de ese tamaño al tintero? Se me ocurrió, entonces, tomar de nuevo la hoja de papel y escribir un verbo. (En el principio sólo estaba el verbo y ya luego Adán descuidando sus costillas, y Eva adicta al pastel de manzana, y Caín lleno de... bueno ya sabes la historia). Probé con varios que tenía a la mano, escribí primero Corre, pero fue una estupidez porque empezó a trotar, como pudo, con todo el continente a cuestas. Intenté luego Descansa, y fue otra tontería porque cuando se sentó, aplastó para siempre a Sudamérica con todo y Pelé, y Maradona. Traté con Vuelve, esperando con ello que regresara a la prisión del cuaderno, pero era ya demasiado tarde; cuando trató de seguir sus pasos de vuelta había bebido ya el Amazonas entero y plantado la pierna izquierda sobre el Pacífico. Desesperado, sumergido en una noche profunda porque la palabra había eclipsado al sol, garrapateé Muere, y la vi caer por fin, de costado, llevándose las manos al pecho lleno de emes y erres, para finalmente hacerse diminuta, mientras volvía agonizante al papel de mi cuaderno. Me sentí bastante mal, después de todo, la culpa fue mía por tratar de alojar una palabra tan grande en un mundo tan pequeño... La miré apenado, traté de reanimarla, de revivirla con un sinónimo piadoso, con un verbo menos fatal, con un adjetivo que le devolviera la soberbia, pero todo fue inútil y al final, con un tachón certero de la pluma azul, tuve que darle el tiro de gracia. Ahora me convertí en asesino de palabras, he despertado más de una vez con la sensación horrible de que el diccionario de la repisa me está mirando con asco, y a veces, cuando trato de escribir, noto que me faltan algunas palabras, como si alguien también las hubiera matado cuando decidieron crecer más de la cuenta. Por supuesto hay algunas que resisten, se hacen las dormidas y vuelan por las calles, por los cines, por los museos y los parques, planean en las corrientes de aire para no contradecir a quien dice que a las palabras se las lleva el viento. Hasta que un día alguien las atrapa, las cuida, las alimenta, les saca brillo y cuando piensa que las ha domesticado, ellas atacan y crecen, y acosan a los políticos, y a los contadores y... espera, tengo que terminar aquí, la palabra domesticado me está viendo muy raro. ** Arturo Sánchez Meyer meyerarturos@gmail.com Escritor mexicano (México, D.F., 1981). Tiene una maestría en periodismo y una licenciatura en literatura latinoamericana. Textos suyos han aparecido en diversos medios impresos y digitales. Ha publicado, además, el libro de relatos y minificciones Alusiones a Buelco (Ediciones y Gráficos Eón, Colección Letra Joven; México, 2005). ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === Ordalía o La pasión abreviada Ophir Alviárez ===================== Poesía Fondo Editorial del Caribe Barcelona, Anzoátegui (Venezuela), 2009 ISBN: 978-980-6540-97-2 60 páginas Han pasado cinco años desde la aparición del primer libro de la venezolana Ophir Alviárez (Caracas, 1970), titulado Escaleno el triángulo (http://www.letralia.com/132/caracol01.htm). Tiempo suficiente para que sea copioso el caudal a correr bajo el puente. La lectura de Ordalía o La pasión abreviada lo confirma con creces: mientras algunos elementos de su poesía se han sedimentado, otros corren prestos a la dirección de la corriente, brindando nuevos tonos y significancias. En efecto, la pluma de Alviárez mantiene muchas de sus virtudes y ahora suma nuevas. Su lenguaje sigue siendo el de una poesía pletórica de imágenes, una poesía que no sólo es para leer sino, además, para entreleer. A los versos libres de un lustro atrás, la autora ha agregado un especial regusto por los espacios vacíos, los que ofrendan a la lectura el significado múltiple que suele tener el silencio: Manos escrutadoras boca delitos cómplices ojos el día se hinca en el cristal las pesquisas apenas comienzan (“Mutato nomine: cazada”). El lenguaje de Alviárez aparece ahora surcado con frecuencia por toques de coloquialismo, golpes bruscos de timón que parecen ir en contra de los títulos de los poemas —la mayoría en latín— y de las hermosas imágenes: Temprano quise decirte corola invita y espera viento engatusa y lesiona vicio de fingir sonriendo Cantaleta se chorrea conflicto en las reacciones brama la lengua recelos sabe de palabras falsas (“Agonía de la flor”). La razón de esto quizás estribe en que estos poemas representan la rebelión de la voz poética contra la injusticia, en específico contra las formas de injusticia que se ensañan contra la mujer. Algo que ya ha advertido César Terrero Escalante en el prólogo del libro: “Este poemario es la rebelión de Ophir contra su condición congénita de víctima. Rebelión íntima porque no es documental. Nunca una obra de arte dará una noticia”. Ordalía o La pasión abreviada no es, sin embargo, el manifiesto de una obsesa que confunde género y sexo, sino la identificación y denuncia de las peores formas de opresión: las que carcomen al individuo desde adentro. Ya en el primer poema vemos esta declaración de intenciones: Ella que se cree intelecto muere viviendo en un guacal (“Ad libitum”). Con agudeza, sin ambages, la autora señala la vanidad del individuo, la mala costumbre que tienen nuestras limitaciones de hacernos creer que somos el centro de un universo laboriosamente ficticio. Creerse intelecto y vivir encarcelada una vida muy parecida a la muerte, rodeada de otros que a su vez se creen intelecto y miran a sus prójimos sobre los hombros. Pero la voz poética es la de una mujer de mirada certera, capaz de enfrentarse al abismo dentro de sí: Desnuda de saberes e impedida maternidad frívola para el mundo Enquistada Portadora de miedos y comprado usufructo foránea (“A minori además maius: distancia”). La andadura de Ordalía o La pasión abreviada se inició el jueves 21 de enero, tras su presentación en la Biblioteca Alfredo Armas Alfonzo de El Tigre, Anzoátegui. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “El escritor debe ser cuatro personas: 1) el loco, el obsédé. 2) el tarado. 3) el estilista. 4) el crítico. 1) suministra el material. 2) permite que se exponga. 3) es gusto. 4) es inteligencia. Un gran escritor es las cuatro, pero puedes ser aún una buena escritora con 1) y 2) solamente; son muy importantes”. Susan Sontag (de sus diarios inéditos). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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