~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIV Cagua, Venezuela Nº 228 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 15 de marzo de 2010 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Fulanos inéditos. / Becas periodísticas. / Pasos Largos | Breves en papel. / Necronomicón, terrorífico. / Aprendiendo a | escribir guiones. / Sequera en Cagua. / Poesía | caminante. / La lectura de Velázquez. / Cuatro visiones | cuatro. | | La venezolana Gisela Kozak obtiene premio Sylvia Molloy | Noticias de ensayo. / William Guaregua presenta libro de cuentos | en Houston. / Muere a los 62 años el intelectual | mexicano Carlos Montemayor. / Falleció el compositor | colombiano Jorge Villamil. / V Congreso de la Lengua | Española será sólo virtual. / Publican por primera vez | en español poesía de Herta Müller. / Gremio periodístico | de Aragua rechaza acciones contra emisora radial. / | Publican en España antología poética de Pablo Neruda. / | Murió el artista salvadoreño Miguel Ángel Orellana. / | José Emilio Pacheco recibe doctorado honoris causa en | Campeche. / Hipálage publicará compilación del III | Premio Algazara de Microrrelatos. / Retoman proyecto de | Camilo José Cela sobre sabiduría popular de España. / | Cataluña exhibirá su cultura en Internet. / Visor | celebra su libro número 700 con antología en homenaje al | libro. / Completan en Vicuña la Biblioteca de Gabriela | Mistral. / Abierta convocatoria para el Premio FIL de | Literatura 2010. / Chile: recuperación patrimonial | podría redefinir recursos de cultura. / Reformar la Ley | de Propiedad Intelectual pide el Congreso de España. / | Rebaja del IVA de productos culturales propondrá España | en la UE. / Juzgado español sienta precedente al | declarar legales las redes p2p. / Alberto Sevillano | Montaña gana el Premio de Poesía Miguel Hernández. / | Jordi Sierra i Fabra y Ricardo Gómez obtienen los | Premios SM 2010. / Deva Dásis, “artista de las | prostitutas”, presenta su obra en Caracas. / Realizan en | Puerto Rico muestra de arte correo contra el abuso | infantil. / Murió Julia Urquidi, ex esposa y musa de | Mario Vargas Llosa. / Falleció la escritora salvadoreña | Matilde Elena López. / Despedida multitudinaria al | escritor español Miguel Delibes. / El escritor chileno | Jorge Edwards recibe la nacionalidad española. / La | venezolana Gladys Ruiz de Azúa obtiene el Premio Encarna | León. / Publican libro de cuentos de mujeres sobre el | Camino de Santiago. / Shakespeare sí escribió una obra | basada en personaje de Cervantes. / Celebran en | Manizales el Día Mundial de la Poesía. / Cultura y | literatura de la Amazonía analizarán en un simposio. / | Videoconferencias con escritores organizan desde | Caracas. / Semana de la Nueva Narrativa Urbana prepara | su quinta edición. / Jóvenes investigadores de historia | se reunirán en Buenos Aires. / Más de sesenta | editoriales en el Festival de la Lectura Chacao 2010. / | Jorge Ibargüengoitia protagonizará el maratón de lectura | de Guadalajara. / Feria del Libro de Sevilla estará | dedicada a Miguel Hernández. / Bryce Echenique será | invitado de honor de encuentro en Bolivia. | | “Miguel Delibes”, José Ruiz Guirado. / “Saqueos después | Artículos y de un terremoto”, Ariel Batres Villagrán. / “Los | reportajes ‘artefactos’ del periodista. Prólogo de la novela 11-M: | MADRID 1425, de Said Jedidi”, Boujemaa El Abkari. / | “Rehacer el tiempo, reiniciar la historia”, Rafael | Fauquié. / “Lo fantástico y lo real en los cuentos de | Víctor Montoya”, Julio Brehaut. / “Claudio de Alas”, | Harold Alvarado Tenorio. / “Madrid para caminantes”, | Ricardo Martínez-Conde. / “Topo y gano. Del sur y otros | cuentos”, Alberto José Pérez. / “Editorial El Conejo de | Ecuador y sus 30 años de libros”, Jorge Luis Cáceres. / | “El deseo del abismo”, Ángel Castaño Guzmán. / | “Mecánica”, Néstor José Mendoza. / “Tina Modotti en | Peking”, Wilfredo Carrizales. / | | Jorge Majfud acaba de publicar La ciudad de la Luna. | Entrevistas “Una idea, un prejuicio no pertenece a una persona sino | que es una creación colectiva”, entrevista por María | José de Acuña. / “Novela del venezolano Edgar Borges: La | contemplación exalta amor subversivo”, E. A. Moreno | Uribe. / “Casandra y Nacho (...y su viaje cómplice por | los suelos magos de Latinoamérica)”, Lester Giovanni | Oliveros Ramírez. | | “La idea de poesía en Juan Beroes (1914-1975)”, Lubio | Sala de ensayo Cardozo. / “La edad de la inocencia. Edith Wharton y la | escritura como ambigüedad”, Eduardo Balestena. / | “Newton, el ordenador del universo”, Zenobio Saldivia | Maldonado. / “El antihéroe en la novela El juguete | rabioso, de Roberto Arlt”, María Alejandra Crespin | Argañaraz. / “El pensador y el mundo”, Martín | Corredoira. | | “Elogio afecto a un poeta cierto”, Mariano Casanova | Letras Valero. / “Ensueño en la tarde”, Leonardo Mora. / Poemas | de Gabriel Moreno Montoya. / “En el lenguaje lascivo de | los perros” (extractos), Adalberto Guerra. / Tres poemas | de Mariana Kruk. / Tres cuentos de Mariela Loza Nieto. / | “Lamentaciones bajo este cielo” (extractos), Aldo | González. / “El asesinato de Borges”, Roderick Guzmán | Meza. / Poemas de Adolfo Castro Carpintero. / “Sin | rastro”, Yady Campo. / Poemas de Adelfa Martín | Hernández. / “Flores mustias”, Cristián Berríos. / Tres | poemas de Liliana Celiz. / “Feliz viaje”, Lita Pérez | Cáceres. / Poemas de Beatriz Saavedra Gastelum. / | “Morirse es vivir la otra fiesta”, Paola Muñoz Portillo. | | “Montado en la joroba de un ángel”, Mireya Zúñiga Noemí. | El regreso / “Sacrilegio”, Simón Jánicas. | del caracol | Andrés Mariño Palacio. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Fulanos inéditos. Un grupo de jóvenes poetas caraqueños ha organizado el colectivo poético Los Fulanos Esos, que tiene como objetivo desarrollar una red de poetas populares que, como grupo independiente, pretende enlazar a tantos autores como sea posible, especialmente los de las áreas populares del Distrito Capital y zonas anexas. Recitales, talleres, encuentros poéticos y otras actividades forman parte de los proyectos que estos autores jóvenes ya están desarrollando, y para lo cual han empezado a gestionar apoyo de entes públicos y privados. Los interesados en participar deberán escribir a la dirección electrónica ahi.van.los.fulanos.esos@gmail.com anexando sus datos: comunidad a la que pertenece, correo electrónico, teléfono y una pequeña reseña biográfica. Becas periodísticas. La agencia española de noticias EFE (http://www.efe.es) y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE, http://www.sgae.es), a través de la Fundación EFE (http://www.fundacionefe.es) y la Fundación Autor (http://www.fundacionautor.org), convocaron este 5 de marzo las VI Becas de Periodismo Cultural para alumnos de 5º de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Dos serán los alumnos elegidos para realizar prácticas en el Departamento de Cultura de EFE durante un año, del 19 de abril de 2010 al 18 de abril de 2011. Para poder acceder a estas becas, además de ser alumno de 5º de Periodismo de la Universidad Complutense, los interesados deberán presentar un breve currículum vitae y un trabajo periodístico consistente en una información de unas 450 palabras sobre el P2P, la música española en 2009 o el cine de animación en España. La documentación deberá ser remitida por correo electrónico a arojas@sgae.es con copia a espectaculos@efe.es antes del 2 de abril de 2010. http://www.fundacionefe.es/noticia.asp?id=4948&area=0 Pasos Largos en papel. En enero pasado apareció en España la trilogía De campesino a bandolero, memorias de un antepasado, de Frutos Manuel Matute Gallardo. En tres tomos, Matute recorre, en forma de biografía novelada, la vida de Juan Mingolla Gallardo, alias Pasos Largos, quien ostenta el triste honor de ser el último bandolero andaluz que deambuló por la famosa serranía de Ronda. Antepasado del autor, Pasos Largos ha sido ya retratado en varias biografías, aunque éstas omiten cuestiones fundamentales como que estuvo casado y que fue abandonado por su esposa —quien huyó a Argentina con un pariente lejano de Mingolla. Además, la trilogía describe aspectos históricos de la España de la época y destina varios capítulos a la Guerra de Cuba y la intervención estadounidense en ella como consecuencia de la declaración de guerra a resultas del hundimiento del Maine. Con 999 páginas en total y 32 fotografías, la trilogía tiene un precio de 112,32 euros (IVA incluido), a razón de 37,44 cada tomo. Puede adquirirse en Málaga en la Librería Proteo, Prometeo y Ocasión (http://www.libreriaproteo.com) y en el Museo del Bandolero (http://www.museobandolero.com), o vía Web en E-Impresión (http://www.eimpresion.com). frutos-matute@hotmail.com Necronomicón, terrorífico. La revista de terror, fantasía y ciencia ficción Necronomicón, editada por el escritor venezolano Jorge De Abreu, acaba de publicar una edición especial dedicada al terror en ocasión de que este es su número veinte, “desde la prehistoria de aquel corto fanzine impreso en papel a principios de la década de los noventa del siglo pasado”, como explica el editor. En esta oportunidad Necronomicón celebra sus veinte ediciones con doce relatos de trece autores venezolanos o radicados en Venezuela. Doce ficciones terroríficas que van desde reminiscencias de las mil y una noches hasta el contacto con inteligencias extraterrestres, pasando por seres mitológicos, viajes interminables en la oscuridad de la noche, encuentros sexuales del tercer tipo, ritos iniciáticos sanguinarios, la disciplina de lo diabólico, lo cotidiano paranormal son algunos de los temas en los que se enfocan los relatos de Siria Useche, Alejandro Sosa, Jorge Gómez Jiménez, Gabriel Caicedo, Luis González, Julio Nicolás Camacho, Ermanno Fiorucci, Ronald Delgado, William Trabacilo, Víctor Pineda, Vladimir Vásquez, Juan Carlos Aguilar y Susana Sussmann, con ilustraciones de Juan Raffo y William Trabacilo. http://necronomicon.avcff.org/necronomicon/necro20/necro20.htm Aprendiendo a escribir guiones. El Banco del Libro de Venezuela ha organizado un Curso para la Elaboración de Guiones que será dictado por la prestigiosa cineasta y productora Ana Cristina Henríquez, y que ofrecerá a sus participantes los lineamientos que se deben tener en cuenta para desarrollar un argumento para el formato audiovisual. El taller está dirigido a estudiantes y profesionales del medio audiovisual interesados en adquirir las herramientas para comprender y desarrollar la escritura de un guión, así como al público en general que desee desarrollar dichas herramientas. El curso comprende 45 horas teórico-prácticas organizadas en módulos de tres horas diarias cada uno. Estos módulos se desarrollarán del lunes 22 al viernes 26 de marzo, del lunes 5 al viernes 9 de abril y del lunes 12 al viernes 16 de abril, de 5 de la tarde a 8 de la noche. Se aceptará hasta veinte participantes. El costo del curso oscila entre los 1.600 y los 1.700 bolívares. Las inscripciones están abiertas hasta el inicio del curso en la sede del Banco del Libro, en la avenida Luis Roche (edificio Banco del Libro), en Altamira Sur, Caracas. http://bit.ly/ateQtb Sequera en Cagua. El escritor venezolano Armando José Sequera (http://www.letralia.com/firmas/sequeraarmandojose.htm) visitará la ciudad aragüeña de Cagua el próximo 24 de marzo para hablar sobre libros, lectura, literatura y temas afines. El conversatorio, cuyo título es “El oficio de escritor, el oficio de lector”, es organizado por la Fundación Berruecos con la ayuda de otras entidades. El cuento Chocolate, publicado por la editorial El Perro y la Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve) como parte de una colección de diez minilibros para niños, ha tenido amplia difusión en la zona, por lo que Sequera ya ha visitado la ciudad, donde celebró un encuentro con sus pequeños lectores de la Escuela Nacional Bolivariana de Ciudad Jardín, a quienes obsequió libros dedicados. La presentación del autor estará a cargo del también escritor Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm), editor de Letralia. La actividad será el miércoles 24 de marzo a partir de las 4 de la tarde en el salón de usos múltiples de la sede Cagua de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada (Unefa, http://www.unefa.edu.ve), ubicada en el Centro Comercial La Pirámide, en el sector Barrancón. Ese mismo día, desde la mañana, los lectores de Cagua podrán adquirir libros a precios solidarios en un stand de la Fundación Librerías del Sur. Poesía caminante. En el marco de sus “Viernes de Poesía”, el Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co) presentará el próximo 26 de marzo el cuadernillo Nº 73 de su colección homónima. En esta ocasión se trata del poemario Diario del caminante, de Laureano Alba. La actividad contará además con la participación de la poeta María del Rosario Laverde (http://www.letralia.com/firmas/laverdemariadelrosario.htm) y el acompañamiento musical de María Eugenia Vergara. Como colofón, será presentado el libro Ekuoreo, un capítulo del minicuento en Colombia, de Guillermo Bustamante. “Viernes de Poesía” es un programa creado en la carrera de Estudios Literarios de esta casa de estudios, con el propósito de propiciar diálogos y acercamientos entre los estudiantes y los poetas. Los poetas invitados, nacionales y extranjeros, leen una muestra de su poesía y luego conversan sobre la experiencia personal de la escritura poética. La actividad será el viernes 26 de marzo a las 6:30 de la tarde, en el Salón Oval del Edificio de Posgrados de la Facultad de Ciencias Humanas. http://www.humanas.unal.edu.co/cms.php?id=577#Revista2 La lectura de Velázquez. El Círculo de Lectura de la Fundación Francisco Herrera Luque, en Caracas (Venezuela), tendrá como invitada especial, el próximo martes 6 de abril, a la escritora venezolana Ana María Velázquez. Los participantes de la actividad conversarán con ella sobre los relatos recopilados en sus libros Con los ojos abiertos y Pensé que me besarías antes de partir. Ambos títulos, publicados en ediciones de autor, se encuentran a la venta por 100 bolívares en la sede de la organización, con la finalidad de que los interesados puedan adquirirlos para leerlos antes del día de la actividad. La Fundación Herrera Luque está a punto de cambiar de sede, por lo que a partir del 30 de marzo dejará de funcionar la que ha venido ocupando hasta ahora en Altamira. A partir de julio abrirá su nueva sede en el nuevo Centro Cultural Plaza de los Palos Grandes, y mientras tanto sus actividades —incluido el encuentro con Ana María Velázquez—se celebrarán en la Sala Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao (Tercera Avenida, Centro Comercial El Parque, Nivel C-1). Cuatro visiones cuatro. “Repliegues narrativos” es el nombre del evento en el que cuatro escritores venezolanos conversarán sobre la ficción y la vida, bajo los auspicios de Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org), el Pen Club de Venezuela y el Centro Cultural Chacao (http://www.culturachacao.org). La actividad se realizará el próximo 7 de abril y reunirá a Krina Ber (Polonia, 1948), Gabriel Payares (Londres, 1982), Pedro Enrique Rodríguez (Maracay, 1974) y Carlos Villarino (Caracas, 1977). “Mucho antes de que podamos hacer de la realidad un objeto de reflexión, nos vemos impelidos sin remedio a vivirla, a recibirla como una experiencia ineludible de la que ninguno puede escapar”, reza la presentación del evento. “No obstante, mientras que la realidad impera allí con indiferencia de nuestros deseos, temores o aspiraciones, nosotros en cambio jamás podemos serle indiferentes, estamos una y otra vez discurriendo o comentado sobre ella, fabulándola y narrándola sin cesar, y en ese ejercicio constante es que parece cobrar sentido la propia vida. La ficción tal vez no sea más que el producto resultante de llenar con palabras e imágenes aquello que nos llega así sin más, aquello que a falta de una mejor palabra llamamos: lo real”. La cita es en el Centro Cultural Chacao (avenida Tamanaco de El Rosal), el miércoles 7 de abril a las 7 de la noche. http://replieguesnarrativos.blogspot.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** La venezolana Gisela Kozak obtiene premio Sylvia Molloy de ensayo Por su artículo “El lesbianismo en Venezuela es asunto de pocas páginas: literatura, nación, feminismo y modernidad”, aparecido en el número 225 (octubre-diciembre 2008) de la Revista Iberoamericana (http://www.pitt.edu/~hispan/iili), la escritora y docente venezolana Gisela Kozak Rovero obtuvo el premio Sylvia Molloy y Carlos Monsiváis, otorgado por la Sección de Estudios de Sexualidad de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (Lasa, http://lasa.international.pitt.edu/esp), según se anunció el pasado 18 de febrero. Esta distinción premia los mejores artículos académicos publicados en revistas revisadas por pares durante el período 2007-2008. El comité de premios 2009 estuvo compuesto por la profesora Jossianna Arroyo (Universidad de Texas, Austin; http://www.utexas.edu), el profesor Lawrence La Fountain-Stokes (University of Michigan, Ann Arbor; http://www.umich.edu), y la profesora Susana Peña (Bowling Green State University, Ohio; http://www.bgsu.edu). “Gisela Kozak Rovero es nuestra elección para el Premio de Sylvia Molloy”, señala el jurado, “debido a su rigor académico y la innovación significativa en el análisis literario, cultural y social, así como por su fuerte convicción intelectual e intransigente posición política. Incluso aquellos que no comparten su crítica inquebrantable de la dirección actual de Venezuela, estarán interesados en su análisis de lo que un miembro del comité ha denominado ‘fachada de la igualdad’, es decir, la distancia entre los discursos públicos de la inclusión y la falta real de profundos cambios sociales de la diferencia sexual”. El artículo se puede leer en la recopilación Sabanagay (http://www.editorial-alfa.com/novedades/libros.php?lli_id=140), editada por el sello Alfa (http://www.editorial-alfa.com), sobre el surgimiento de espacios urbanos homosexuales en Venezuela y su significación para los modos de vida de la población GLBTI, para el ejercicio de sus libertades y sus derechos humanos. Nacida en Caracas en 1963, Kozak Rovero es ensayista y narradora. Licenciada en letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), magíster en literatura latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve) y doctora en letras por la misma casa de estudios, es docente en la Escuela de Letras de la UCV, donde además coordina la Maestría de Estudios Latinoamericanos. Ha publicado los libros de investigación Rebelión en el Caribe hispánico: urbes e historias más allá del boom y la postmodernidad (1993) y La catástrofe imaginaria: cultura, saber, tecnología, instituciones (1998). En 1997 ganó la Bienal de Narrativa Alfredo Armas Alfonzo con su colección de cuentos Pecados de la capital, y dos años más tarde fue finalista del premio Miguel Otero Silva de Planeta-Venezuela con Rapsodia. En 2003 obtuvo mención de honor en el Concurso de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven, http://www.sacven.org). Fuente: Ficción Breve Venezolana *** William Guaregua presenta libro de cuentos en Houston El escritor venezolano William Guaregua (http://www.letralia.com/firmas/guareguawilliam.htm) presentó el pasado 21 de febrero, en el Salón Principal del Festival Hispano del Libro de Houston 2010 (http://www.hispanicbookfestival.com), su libro de relatos La Billo’s no, compadre, y otros relatos, que reúne diecisiete historias y fue publicado en diciembre por el sello canadiense Trafford Publishing (http://www.trafford.com). La temática de los relatos incluidos en el libro es variada, y representa una mezcla de literatura fantástica, humor y tragedia, además de elementos que reflejan la situación de Venezuela: la violencia, la segregación política, la amenaza constante a los empleados públicos, el abuso de poder, el exilio que han sufrido algunos venezolanos y sus familias. Guaregua indicó que el libro está dedicado “a los estudiantes universitarios de Venezuela que han tomado, sin ningún interés personalista, la defensa de derechos fundamentales como el de la libertad de expresión, el derecho a protestar cuando no se cubren los servicios y necesidades básicas de los ciudadanos, el derecho a disentir y a tener presupuestos justos para las universidades y a la vez afrentan las acusaciones gubernamentales de fascismo, de paramilitares y demás epítetos que sólo pretenden justificar la agresión tanto oficial como extraoficial contra ellos”. Hasta ahora el autor, nacido en la ciudad venezolana de Barcelona (Anzoátegui) en 1962, había publicado sólo poesía. De cien páginas, el libro está disponible en Amazon (http://www.amazon.com/Billos-compadre-otros-relatos/dp/1426919883). *** Muere a los 62 años el intelectual mexicano Carlos Montemayor El intelectual mexicano Carlos Montemayor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (http://www.academia.org.mx), falleció el pasado domingo 28 de febrero a los 62 años, a causa de un cáncer contra el que llevaba luchando varios meses, informó la editorial Random House Mondadori (http://www.rhmx.com.mx) en un comunicado. “Con profundo dolor, confirmamos que la madrugada de este domingo falleció el novelista, ensayista, traductor, poeta y promotor de las letras indígenas”, dijo la casa editorial. Nacido en Parral, localidad del norteño estado de Chihuahua, el 13 de junio de 1947, Carlos Montemayor era un destacado escritor y periodista, cuyas aportaciones periódicas se publicaban en el diario La Jornada (http://www.jornada.unam.mx) y en el semanario Proceso (http://www.proceso.com.mx). Miembro también de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, Montemayor trabajó durante años en causas sociales de su país y defendió a activistas sociales, indígenas y otras minorías o grupos desfavorecidos. Además se dedicó a la poesía como autor y traductor de diversas obras en lenguas como el griego o el portugués, y fue cantante de ópera. Entre sus novelas destacan Mal de piedra (1980) y Guerra en el Paraíso (1991), un relato trágico de la violencia asociada con los grupos guerrilleros y la represión que se vivió en México a principios de los años setenta, que le valió el Premio Colima de narrativa. Además, obtuvo el Premio Internacional Juan Rulfo por su cuento “Operativo en el trópico” (1994), el Xavier Villaurrutia por Las llaves de Urgell (1971) y el José Fuentes Mares por su libro de poesía Abril y otras estaciones (1979). El martes 2 de marzo llegó a las librerías un nuevo libro de Montemayor, titulado La violencia de Estado en México, a cargo de la editorial Debate. Además, dejó lista una nueva edición, corregida y aumentada, del Diccionario del náhuatl en el español de México, proyecto que concretó en 2007 en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), cuyo objetivo es la distribución gratuita de esa obra entre estudiantes de secundaria y bachillerato. Hasta el momento se han repartido 200 mil ejemplares, “pero la idea es entregar 500 mil. Por eso él decidió que se hiciera una revisión, añadió 40 páginas; en breve estará lista la edición”, informó José del Val Blanco, director del Programa Universitario México Nación Multicultural de la Unam. Fuentes: EFE • La Jornada *** Falleció el compositor colombiano Jorge Villamil El prolífico compositor colombiano Jorge Villamil, autor de “Espumas” y “Llamarada”, entre otros temas musicales, falleció en Bogotá a los 80 años de edad el pasado 28 de febrero, víctima de una penosa enfermedad que lo tuvo postrado durante sus últimos meses. Médico de profesión nacido en Neiva en 1929, fue autor de más de 200 piezas del cancionero popular colombiano. De talante generalmente optimista pese a haber convivido por décadas con la diabetes, que fue deteriorando su salud (le hacían diálisis dos veces a la semana), la muerte de su hija Ana María en diciembre pasado, víctima del cáncer, lo afectó profundamente. “El golpe anímico fue terrible”, dice Jorge Villamil Ospina, hijo del compositor. “Lo tuvimos que llevar a la Clínica Santa Fe en tres ocasiones en menos de un mes y medio. No se estaba alimentando, no quería hacer nada. Pasó el 24 de diciembre en la clínica; el 31 lo pasó con nosotros, pero ya iba en declive. Tenía un problema circulatorio, en enero tenía movilidad cero y empezó a perder peso”. Dejó 180 obras que son de antología, aunque su hijo agrega 20 piezas finales compuestas entre 1998 y el 2006. “La última fue una canción dedicada a Choachí, donde él compró una tierra chiquita para pasar los fines de semana. Se llamaba ‘Travesuras chigüanas’, que es como para cantar en una reunión. Pero hay más, si nos sentamos con juicio a ver los últimos registros, recuerdo también otra canción titulada ‘Bogotá es para todos’ ”. Fundador de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco, http://www.sayco.org), Villamil no tenía conocimientos formales de música. “Primero, veía una situación que le interesaba y comenzaba a silbar una melodía”, recuerda su hijo. “Después comenzaba a escribir en el papel que tuviera a mano, que generalmente era una servilleta, e iba componiendo la parte armónica a la par con la letra. Al llegar a la casa reunía el rompecabezas y comenzaba a trabajarlo hasta que tuviera la forma que quería. Después, buscaba a alguien que supiera de solfeo para que le ayudara a llevarlo a partitura”. Todo era de memoria y podía estar en el proceso de composición de muchas canciones a la vez. “Yo llegaba del colegio y veía cómo se sentaba, se tomaba un tinto, encendía un cigarrillo y comenzaba a darle tocando la guitarra”, agrega el hijo del compositor. Hace unos 15 años un médico de Villamil le dijo simple y directamente: “Si sigue fumando, se muere”. Y el compositor tomó la cajetilla, la firmó y se la entregó al galeno, para nunca más volver a fumar. Su éxito llegó a ser tanto que, hasta comienzos de los años 80, sus canciones siempre hacían parte de los éxitos de cada temporada en la radio y en el mercado del disco. De sus canciones, “Espumas” (1966) es de las que quiso más. Por ella recibió la Palma de Oro de Hollywood. “Un premio equivalente al Grammy de la época, cuya importancia en Colombia no conocíamos”. “Llamarada” le abrió las puertas de la música en México, a donde viajó para especializarse. Sobre su legado, cuenta su hijo que sus obras están en administración de una editorial. Villamil compuso vallenato, cumbia, merengue y porro. “Colombia ha recibido una triste noticia: la partida final, el fallecimiento del maestro Jorge Villamil Cordovez, el guardián del patrimonio cultural de la nación”, lamentó el presidente Álvaro Uribe en un mensaje de condolencias. Uribe añadió que el país rinde homenaje “a la memoria de un gigante de la cultura y el arte de la patria” y “en nombre del gobierno y de todos sus compatriotas, quienes tanto lo admiran y lo aman, expresamos nuestras sentidas condolencias a sus familiares, a sus amigos y a quienes fueron sus más cercanos compañeros de labores artísticas”. La ministra de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co), Paula Marcela Moreno, por su parte, lamentó igualmente el deceso, y consideró que su legado musical “es un reflejo del sentir y de la identidad de nuestra nación”. Remarcó que las canciones de Villamil “perdurarán a través del tiempo” y destacó que el talento del compositor “trascendió las fronteras del país”, y que sus composiciones “constituyen uno de los mejores momentos de la música del interior del país”. El compositor también se destacó “por su lucha en favor de los derechos de los compositores y músicos colombianos”, resaltó asimismo la funcionaria. Villamil fue autor de otras canciones que se hicieron populares, como “Oropel”, “Me llevarás en ti” y “Los guaduales”. En 2009 recibió la Gran Orden al Mérito Cultural, en reconocimiento a su legado musical y, además, fue elegido por votación popular como Gran Maestro de la Música Colombiana, en la segunda versión del Gran Concierto Nacional 2009. La música de Villamil ha sido grabada por artistas de todo el mundo: mariachis, grupos de cuerda y sinfónicas, como la de Tokio. En su historia musical recibió múltiples reconocimientos, entre ellos cinco discos de oro y varias condecoraciones entregadas por los gobiernos de Chile, México, Puerto Rico y Rusia. En 1979 la Asociación de Periodistas del Espectáculo (APE) de Nueva York le otorgó el título de Compositor de las Américas y el Mundo Latino. Fuentes: EFE • El Tiempo *** V Congreso de la Lengua Española será sólo virtual “En estos momentos hay gente que está sufriendo tanto en este país, que la suspensión del congreso es un tema menor frente a toda la tragedia”, ha dicho el director de la RAE. Tras su cancelación forzada a causa del terremoto del pasado 27 de febrero, no se perderá por completo el esfuerzo impreso en el V Congreso Internacional de la Lengua Española (http://www.congresodelalengua.cl) pues las ponencias han sido puestas a disposición del público a través de Internet, según anunció al diario chileno El Mercurio (http://www.emol.com) el director de la Real Academia Española de la Lengua (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha. “Se acordó que en los próximos días todo el material existente como discursos, documentos y ponencias de los conferencistas estará disponible en la página electrónica www.congresodelalengua.cl con la finalidad de que todos puedan acceder a los contenidos que inspiran al encuentro”, indica una nota en la web del congreso, que debía iniciarse este martes 2 de marzo en la ciudad chilena de Valparaíso. Las ponencias ya están publicadas en el apartado correspondiente de la web (http://www.congresodelalengua.cl/programacion). “Finalmente decidimos suspender las actividades presenciales del encuentro”, explicó Alfredo Matus, director de la Academia Chilena de la Lengua (http://www.institutodechile.cl/lengua), “pero todas las conferencias plenarias, además de las publicaciones: diccionarios de americanismos, las ediciones conmemorativas de Gabriela Mistral y Pablo Neruda... Estamos hablando de un trabajo enorme que no se perderá. En el caso de las conferencias, estamos trabajando para que ellas se suban a través del sitio web del Instituto Cervantes. Con eso pasaremos a la historia como el primer congreso virtual de la lengua española”. García de la Concha, quien se encuentra en la nación sureña desde el viernes 26 —junto con una pequeña delegación en la que también se encuentra, entre otros, la directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen Caffarel—, espera que se regularicen los vuelos internacionales para que, una vez instalado en España, “se puedan publicar todas estas ponencias en Internet, en la medida en que nos vayan llegando. Ésa es una tarea prioritaria para nosotros, para que queden divulgadas las actas y con acceso público, como ha sucedido en ediciones anteriores. El V Congreso de la Lengua es y seguirá siendo de todos los chilenos”. El director de la RAE se mostró solidario con el pueblo chileno y con su presidenta. “Hasta el sábado, la presidenta Michelle Bachelet se resistía a suspender, y hasta última hora estuvo dándole vueltas para ver si se podía mantener. Como es lógico, no quería perder el trabajo de tantos años y el esfuerzo económico. Pero así es la vida. Hay que mirar hacia adelante. No sacamos nada con lamentarnos con lo que pasó. En estos momentos hay gente que está sufriendo tanto en este país, que la suspensión del congreso es un tema menor frente a toda la tragedia”. García de la Concha analizó, con Alfredo Matus y Paulina Urrutia, ministra de Cultura de Chile (http://www.consejodelacultura.cl), la posibilidad de mantener en pie algunas actividades paralelas. “No nos gustaría que se suspendiera la muestra de las caracolas de Neruda y la de Gonzalo Rojas y Roberto Matta; en homenaje a El Quijote”, dijo. “No ha sido un tiempo perdido. Diariamente, y durante ocho horas en el Hotel Crowne Plaza, nos hemos reunido con un equipo técnico para evaluar y elaborar la nueva ortografía de la lengua española y seguiremos con esta tarea en Valparaíso, donde nos alojaremos hasta que se restablezcan los vuelos”, informó el director de la RAE, quien desde el lunes 1 de marzo se encuentra alojado junto a la delegación española en el Hotel Sheraton Miramar, donde se había reservado con anterioridad para el desarrollo del congreso. Algunas actividades relacionadas con el evento seguirán su curso de una manera más o menos normal. Este miércoles, por ejemplo, aunque con la ausencia del rey Juan Carlos de España, será inaugurada en la Universidad Técnica Federico Santa María (http://www.utfsm.cl) una exposición de las célebres series “Don Qui” y “Qui d'Eux”, inspiradas en el héroe cervantino, con dibujos del artista Roberto Matta y textos del poeta Gonzalo Rojas. Como explica Inés Ortega-Márquez de Durán, vicepresidenta ejecutiva de Centenario Matta: “La muestra ya está instalada y, tras el terremoto, no sufrió daños. Está impecable, por lo que se está analizando la posibilidad de inaugurarla posiblemente este viernes, con una ceremonia sencilla. Lo que conversé con Paulina Urrutia, ministra de Cultura, es que lo mejor sería no suspenderla porque entre tanta tragedia, estaríamos entregando a los porteños un granito de arte. La veo como un aporte”. Otra de las actividades programadas es “VALPARAÍSO INterVENCIONES”, un proyecto artístico que reuniría a artistas de España y América Latina cuyos trabajos tienen una fuerte relación con el lenguaje y la palabra. Charo Otegui, presidenta de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior Española (Seacex, http://www.seacex.com), se reunió con los creadores y curadores participantes y decidió continuar con el proyecto, por lo que los espacios que no sufrieron daños se abrirán al público a partir del próximo lunes 8 de marzo. La muestra “Amor al mar. Las caracolas de Neruda”, en Valparaíso, si debió ser suspendida, mientras que la inauguración de la exposición de Gonzalo Rojas en el Museo de Artes Visuales (Mavi, http://www.mavi.cl) se reprogramó para el 16 de marzo. “Decidimos cambiar la fecha, porque si bien el Mavi no sufrió daños, sentíamos que no había ánimo en el país para una inauguración”, adelanta Gonzalo Rojas-May, presidente de la Fundación Gonzalo Rojas (http://www.fundaciongonzalorojas.cl). Fuente: El Mercurio *** Publican por primera vez en español poesía de Herta Müller La escritora rumano-alemana y Premio Nobel de Literatura Herta Müller es una de las protagonistas del número de marzo de la revista cultural Turia, que incluye una selección de su poesía por primera vez traducida al español. Se trata de seis textos procedentes de uno de sus libros más recientes, Los pálidos señores con las tazas de moca, editado originalmente en Alemania en 2005. La traducción corrió a cargo del Premio Nacional de Traducción de España, José Luis Reina Palazón, quien también publica un interesante estudio en el que se analizan con detalle las claves de su trabajo creativo. La poesía de Müller es un ejercicio creativo que muestra, en palabras del traductor, “la extrema imaginación y la sorprendente agudeza” de una escritora inquietante, capaz de brindar “el rastro intenso y atractivo de una pluma iluminada”. Los poemas que en su número de marzo da a conocer Turia —revista que se edita en Teruel, Aragón, desde 1983— son muy ilustrativos de una autora que “favorece lo espontáneo, lo anómalo, lo sorprendente, lo que corresponde a una vida de la que, según ella, no puede tenerse una visión en perspectiva, explicativa o de conjunto”. Todos los poemas de Müller están sostenidos por un lenguaje en el que las palabras cotidianas, que eran tabú en la Rumania gobernada bajo el régimen dictatorial de los Ceausescu, aportan su carga metafórica. Según Reina Palazón, sus poemas son como “collages”, sobrepasan los límites de la escritura y conforman un “arte original, vivo, seductor, que juega con paciencia con nosotros, como una niña asustada que no se atreve a sonreír. Sin duda esa sonrisa trágica ha merecido el Premio Nobel”. La revista Turia, que tiene periodicidad cuatrimestral, es una de las publicaciones españolas más veteranas y reconocidas, por cuya labor obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura. Fuente: EFE *** Gremio periodístico de Aragua rechaza acciones contra emisora radial Pese a la reducción del alcance de la señal de Victoria, la emisora puede oírse por Internet. Para agregarla a su reproductor favorito, ingrese a la web de la emisora en http://www.victoriafm.com.ve y siga las instrucciones en el recuadro “Radio en vivo”. Como un nuevo atentado a la libertad de expresión fue catalogada por la Seccional Aragua del Colegio Nacional de Periodistas (CNP, http://cnparaguainforma.blogspot.com), en un comunicado emitido el pasado 2 de marzo, la medida reciente que dictó la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel, http://www.conatel.gob.ve) en contra de la emisora Victoria 103.9 FM (http://www.victoriafm.com.ve), mediante la cual se redujo su alcance de cuatro estados centrales del país a tres municipios del estado Aragua. Carla Carrera Ortiz, secretaria de Asuntos Gremiales del CNP Aragua, acompañada de sus homólogos Érika Pardo, Jenny Muñoz Coronado y Luis Maríñez, secretarios de Organización, Finanzas y Deportes, respectivamente, fustigó la decisión de Conatel en contra de Victoria y la catalogó como un “cierre técnico”. Los directivos del ente gremial exigieron a las autoridades de Conatel la reconsideración inmediata de la medida que afecta la programación habitual de la emisora, que restringe un servicio público de información vial que repercute en cuatro estados del centro de Venezuela (Aragua, Carabobo, Miranda y Guárico), quedando reducida sólo a los municipios Ribas, Revenga y Michelena. Dijo Ortiz que a la Junta Directiva del CNP Aragua le preocupa la reducción de los espacios para la libre información y opinión que en el último año se evidencian en la región aragüeña, con mayor énfasis en medios televisivos y radiales, lo cual se traduce en la pérdida de importantes puestos de trabajo para periodistas y comunicadores en general, amén del cercenamiento de una ventana para la expresión de la colectividad. Explicó que la razón de ser de todo medio de comunicación es informar, entretener y educar, y Victoria no sólo ha cumplido con tal misión al ofrecer una variedad de programas al público adulto, juvenil e infantil, sino que además ha venido ejerciendo una función de servicio público desde hace 13 años. Precisó que con el “cierre técnico” de la emisora se disminuye la potencia de transmisión de 2.500 a 250 vatios, y por ende el alcance de esta medida afecta de forma directa a cuarenta familias, quince periodistas, pasantes de periodismo, personal indirecto de la emisora y, por supuesto, a los miles de oyentes que han podido escapar a una congestión vial, evitar un accidente e incluso salvar vidas al poder tomar una decisión a tiempo gracias a la información emitida por la estación. Ratificó que Victoria es una emisora que brinda un espacio para la diversidad y pluralidad, que fortalece la educación vial a través de su informativo diario y permanente y que además es una de las emisoras que sin complejo ni temor alguno se ajustó a las disposiciones establecidas en la Ley de Responsabilidad Social, incluso antes de la promulgación de ésta. Ejecutivos de la emisora alegaron que mantienen en regla todos sus permisos, impuestos e inspecciones, y también posee transformación de título otorgada en agosto de 2008, pese a lo cual el Ministerio del Poder Popular para las Obras Públicas y Vivienda (http://www.infraestructura.gob.ve) llevó a cabo una investigación sobre presuntos vicios de nulidad en la permisología de la estación. Según explicó el abogado Gilberto Reyes, asesor jurídico de la radio vial informativa, el citado despacho gubernamental otorgó 10 días para la defensa o presentación de alegatos y, en efecto, la emisora no sólo consignó el pasado 28 de enero el recurso explicativo que corrobora el cumplimiento cabal de los requisitos técnicos, sino que incluso solicitó por escrito una audiencia con el ministro Diosdado Cabello y hasta la fecha no ha habido respuesta alguna. Fuente: CNP Aragua *** Publican en España antología poética de Pablo Neruda Las librerías españolas tienen a la venta desde el pasado 3 de marzo la edición popular conmemorativa de Pablo Neruda, preparada por las veintidós academias de la lengua y que era una de las novedades del V Congreso Internacional de la Lengua Española (http://www.congresodelalengua.cl), suspendido tras el terremoto del 27 de febrero en Chile. La Antología general de Neruda y la dedicada a Gabriela Mistral, titulada En verso y prosa y realizada también por las citadas academias, tenían que haberse presentado el jueves 4 en Valparaíso, dentro de un gran homenaje que se iba a rendir a los dos escritores chilenos y premios Nobel de Literatura. Pero el terremoto que sacudió buena parte de Chile obligó al gobierno de la nación suramericana a suspender el congreso —previsto del 2 al 5 de marzo en Valparaíso— y a darle carácter virtual a ese gran encuentro cultural: las ponencias, discursos y comunicaciones que se habían recibido están disponibles en Internet (http://www.congresodelalengua.cl/programacion). Tanto la antología de Neruda como la de Mistral, que se publicará en España a mediados de abril, forman parte de la colección de ediciones populares que impulsan la Real Academia Española de la Lengua (RAE, http://www.rae.es) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale, http://asale.org), y que publica Santillana (http://www.santillana.es) bajo el sello de Alfaguara (http://www.alfaguara.santillana.es). La colección comenzó con el Quijote, en 2004, y continuó con Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (2007), y La región más transparente, de Carlos Fuentes (2008). El éxito de estas ediciones “suele estar garantizado” por la calidad de las mismas, los estudios que contienen firmados por especialistas en la obra del autor en cuestión, y, además, “por su precio popular”. Según Marisol Palés, directora de Publicaciones Académicas del Grupo Santillana, el éxito de la edición del Quijote sobrepasó con creces las expectativas iniciales, ya que “se vendieron más de tres millones de ejemplares”, buena parte de ellos en América. La publicación de Cien años de soledad se hizo coincidir con el homenaje que el Premio Nobel colombiano recibió en el Congreso de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias en marzo de 2007. En Colombia, por ejemplo, se agotó la primera edición en pocos días y en total se han vendido “más de 1.200.000 ejemplares en los diferentes países”, añadió Palés. La Antología general de Pablo Neruda se vende en España a 11,50 euros. En Hispanoamérica se pondrá a la venta a lo largo de este mes y costará el equivalente a 12 dólares en la moneda de cada país. La tragedia que vive Chile ha trastocado todos los planes de venta para ese país y, de momento, las academias de la lengua han decidido entregar a las autoridades chilenas las ediciones panhispánicas de Neruda y Mistral, según acordaron en Valparaíso los organizadores del congreso. “Como una ola hecha de todas las olas”. Así consideraba Pablo Neruda el latido de sus versos, y así lo han percibido también “millones de lectores para quienes son lo que el propio poeta deseaba: ‘un relámpago de fulgor persistente’, una revelación, un pentecostés deslumbrante e impetuoso”. Con esas palabras comienza la presentación de la Antología general, coordinada por el académico chileno Hernán Loyola, gran especialista en Neruda y que ha logrado perfilar “una excelente guía para poder seguir, en doce capítulos, toda la aventura creadora que fue jalonando la vida del gran poeta”. La antología contiene un texto inédito de Neruda, “Crónica de San Pancho”, que está vinculado a Valparaíso y que ha sido cedido por el abogado Nurieldín Hermosilla. Se trata de “un curioso escrito” con el que el poeta quiso agradecer la protección que en 1948 le brindó una familia de Valparaíso cuando era perseguido por la dictadura militar. Los textos de Neruda van acompañados por una serie de estudios sobre diferentes aspectos de la vida y obra del gran poeta chileno, firmados por Jorge Edwards, Alain Sicard, Selena Millares, Marco Martos, José Luis Vega, Pere Gimferrer, Andrés Gallardo, Francisco Brines y Eduardo Lizalde. Estos estudios pueden leerse en el folleto de la obra, disponible en http://www.asale.org/ASALE/pdf/VCILE/AF_folleto_pablonerudaOK.pdf. Fuente: EFE *** Murió el artista salvadoreño Miguel Ángel Orellana El pintor y dibujante salvadoreño Miguel Ángel Orellana falleció el miércoles 3 de marzo a las 9:25 de la noche, a los 80 años de edad, a causa de una infección generalizada y una neumonía, según explicó Eunice Orellana, una de sus cinco hijas. Además, el artista era tratado desde hace dos años por insuficiencia renal y cardíaca y una inflamación en la próstata, añadió otra de sus hijas, Xiomara Orellana. Reconocido por el fino trazo con el lápiz y sus voluptuosas representaciones del cuerpo femenino, entre otras cualidades, Orellana se dedicaba, con sólo diez años de edad, a hacer las carteleras del cine de Zacatecoluca. “Desde pequeño él pintaba los carteles del cine Roldán en Zacatecoluca, cuando exhibían las películas de Tarzán, por poner un ejemplo”, dice Eunice. Luego se trasladó a la capital en 1953 y fue nombrado jefe de pintores de publicidad y escenografía por el Circuito de Teatros Nacionales. Realizó sus estudios formales de pintura en la Academia de Valero Lecha, donde continuó hasta 1959. También estudió dibujo con el maestro Benjamín Saúl. La pérdida de este valioso pintor y maestro es sentida en el gremio de las artes en El Salvador. El coordinador de artes visuales de la Secretaría de Cultura (http://www.cultura.gob.sv), Romeo Galdámez, señaló: “Siempre fue una persona muy modesta, honesta y muy importante en el desarrollo de las artes visuales de El Salvador”. Por su parte, Mauricio Mejía, coordinador de la muestra “El desnudo. Exposición colectiva en homenaje al maestro Miguel Ángel Orellana”, que la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (Adapes, http://www.adapes.org) preparó en la Sala Nacional de Exposiciones, lamentó la pérdida: “Le deja una gran herencia a las artes en el país, tanto en la enseñanza como en la pintura”. “Su técnica por excelencia fue el óleo. Fue uno de los grandes dibujantes del país, era un virtuoso del grafito y tenía un dominio increíble del claroscuro”, explicó Mejía, quien también añadió lo lamentable que es cuando un artista muere en condiciones inaceptables, ya que no hay una pensión o prestación médica de parte del Estado salvadoreño. “Como Adapes, creemos que no sólo debe rendirse tributo a los colegas que han fallecido, sino más bien debe hacerse en vida”, reflexionó el también pintor Isaías Mata, presidente de Adapes. Fuentes: ElSalvador.com • La Prensa Gráfica *** José Emilio Pacheco recibe doctorado honoris causa en Campeche Medio siglo después de su anterior visita a la ciudad mexicana de Campeche, de donde es originario su padre, el escritor José Emilio Pacheco regresó para recibir el doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Campeche (UAC, http://www.uacam.mx), el pasado 3 de marzo. Acompañado de su esposa, la escritora Cristina Pacheco, el premio Cervantes 2009, agradeció esta distinción, que calificó de inmerecida. En el acto, el homenajeado subrayó que “un escritor es lo que lee, pero en primer término lo que oye, sobre todo lo que escucha en sus primeros años de vida”. Pacheco recibió el grado honorífico de manos de la rectora maestra Adriana Ortiz Lanz, ante el pleno del Consejo Universitario. La rectora reseñó parte de la prolífica creación literaria del autor, indicando que “sus obras provocan a nuestra imaginación y en ella sus lugares, anécdotas, historias y personajes adquieren un hálito de vida. Sus palabras se transmutan en seres de carne y hueso, con pasiones y pesares”. Al hacer entrega del pergamino, que lo coloca como el tercer mexicano en recibir esta distinción por parte de la UAC, Ortiz Lanz señaló al poeta cuya niñez la vivió a orillas del mar en Lerma. “Don José Emilio, permítame expresarle nuestro agradecimiento no sólo por haber aceptado ser parte de nuestra comunidad universitaria, sino por haber venido con esa sencillez, con esa calidez que es atributo de los grandes hombres, cuya dimensión de libertad los caracteriza justamente por su cercanía con la realidad y las personas”. El evento, que fue atestiguado por el gobernador del estado, Fernando Ortega Bernés, y al que asistieron ex gobernadores, ex rectores y funcionarios de los diversos niveles de gobierno y estudiantes universitarios, resultó emotivo para Pacheco, quien luego de reseñar parte de su infancia en las tranquilas aguas campechanas dedicó este homenaje a su padre. Aclaró que si bien no nació en Campeche, sí fue bautizado en su catedral, “y hasta mis 19, no hubo un año en que no viniera aquí. Después murió mi padre y empecé a ganarme la vida escribiendo, cosa que nunca hubiera logrado sin la ayuda de Cristina, mi esposa”. “Y un escritor es lo que lee, pero en primer término lo que oye, sobre todo lo que escucha en sus primeros años de vida; es indudable e inevitable que el lenguaje en que están escritos todos mis libros tengan su origen en el habla de Campeche y el mar, que siempre lo menciono en algunas de mis páginas, es, no puede ser otro, el primero que conocí y que más visité de niño, el mar de Campeche”. Por su parte, el gobernador del estado dijo al laureado: “Al aceptar este reconocimiento de nuestra alma mater, puede estar seguro que en él viaja implícito todo nuestro afecto, nuestra admiración y gratitud, por su contribución al engrandecimiento de la cultura mexicana, que hoy por hoy es pilar del prestigio hispanoamericano”. Fuentes: La Jornada • UAC *** Hipálage publicará compilación del III Premio Algazara de Microrrelatos El sello español Hipálage (http://www.hipalage.com), de Sevilla, emitió este 4 de marzo el veredicto del III Premio Algazara de Microrrelatos, que convocara a finales del año pasado. Los ganadores de esta edición han sido María Soraya Geijo Uribe, con “Oferta de empleo”; Iñaki Goitia Lucas, con “Inocencia perdida... y recuperada”, y Enrique Ortiz Aguirre, con “Alegre baciyelmo”. En su tercera edición, este concurso recibió microrrelatos originales e inéditos en español, con una extensión máxima de hasta 1.000 caracteres. Se permitió la participación a través del correo electrónico y la adopción de cualquier tema, excepto asesinatos, violencia, desesperación, maltratos, suicidios o cualquier otra situación escabrosa o desagradable. El premio estaba dotado con 300 euros, que fueron divididos a partes iguales entre los ganadores. En el certamen participaron 878 textos provenientes de diversos países de habla hispana. La editorial seleccionó, además de los ganadores, otros 324 autores que serán incluidos en el volumen Cuentos alígeros, que ya se encuentra en imprenta y estará listo en pocos días. El recopilatorio, de 340 páginas, podrá adquirirse en librerías de toda España, y también en el resto del mundo a través del sistema Readontime. La lista completa con los 327 autores que serán incluidos en el libro, así como los títulos de sus microrrelatos, está disponible en http://www.letralia.com/228/anexo01.htm. Fuente: Hipálage *** Retoman proyecto de Camilo José Cela sobre sabiduría popular de España Gaspar Sánchez Salas, quien fuera secretario personal del escritor español Camilo José Cela (1916, 2002), ha decidido continuar la pasión del Nobel de Literatura 1989 por recabar la sabiduría popular de pueblos y regiones de España con la publicación del Diccionario geográfico popular de Madrid. El libro, publicado por Ediciones La Librería (http://www.edicioneslalibreria.com), fue presentado el pasado 4 de marzo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (http://www.circulobellasartes.com), con Camilo José Cela Conde, hijo del Nobel y autor del prólogo, ejerciendo como padrino. Para él este libro supone continuar con el “fervor científico” de su padre de intentar recoger la sabiduría popular en sus diversas manifestaciones (chascarrillos, refranes, gentilicios o mote colectivo) y resucitar un “proyecto truncado” que se inició con la publicación del Diccionario geográfico popular de España en 1998. Locuciones populares que se refieren a la capital de España como “El foro” o frases como “la capital del Reino”, que suple al topónimo “Madrid” en lo que Camilo José Cela denominó técnicamente seudotopónimo, tienen cabida en esta obra, así como seudogentilicios como “gato” o “ballenato” para referirse al de “madrileño”. Cela Conde explicó cómo su padre comenzó en los años setenta a recopilar los llamados “dictados tópicos” de cada pueblo gracias a las misivas que enviaban al escritor los carteros rurales de muchos pueblos de España. Incluso el propio Cela Conde recorrió algunos de estos pueblos “a lomos de un Seat 600” mientras estudiaba ingeniería en la capital de España, por deseo expreso de su padre, para recoger en fichas la lexicografía más popular, preguntando “cómo llamaba la gente a los del pueblo y, sobre todo, qué nombre le daban a los de los pueblos vecinos, detalle siempre mucho más jugoso”. “Es muy importante no perder parte de este bagaje cultural español”, advirtió. Agregó que su padre era muy dado a tener “raptos de actividad ajena”, es decir, “inventaba algo que luego significaba mucho trabajo para otros”. Así, para emprender el proyecto del Diccionario geográfico popular de España embarcó a todos los carteros rurales del país. Cela les escribió para pedirles que le enviaran información sobre los gentilicios, motes y chascarrillos que se decían en sus respectivos pueblos, y el resultado fueron “30.000 o 40.000 fichas” y una distinción: lo nombraron “cartero honorario”. En palabras de Cela Conde, Gaspar Sánchez Salas ha “recogido la antorcha” que dejó el autor de La familia de Pascual Duarte, aunque espera que la universidad o alguna institución apoye este trabajo “ímprobo” que inició su padre y que es “desconocido” para la mayoría del público y que en el futuro se publiquen otros volúmenes. Por su parte, Gaspar Sánchez Salas indicó que su pretensión es “seguir investigando la obra del Nobel” tal y como le sugirió el propio Camilo José Cela y continuar “creando escuela en la dictadología tópica” y “dar a conocer esta rama prácticamente desconocida dentro de la obra del Nobel”, alegó el autor. En este sentido, explicó que la dictadología tópica, de la que se nutre este diccionario, “es una disciplina que conjuga la literatura popular con la geografía” o “los nombres que da el hablante al conocimiento que se trasmite”. Sánchez Salas empezó a trabajar en esta disciplina en los años 90 cuando entró a trabajar como secretario del Nobel y una de sus primeras tareas fue ordenar y archivar las miles de fichas recopiladas por Cela durante años. Los dictados tópicos han trascendido a veces las fronteras geográficas en que fueron creados, como es el caso “De Madrid al cielo” que se emplea para señalar que si se quiere triunfar es necesario estar en Madrid, explica Gaspar Sánchez Salas en el prólogo. Los 179 municipios de la actual Comunidad de Madrid tienen un lugar en este diccionario, colocados por orden alfabético y donde se incluye el origen de sus nombres, el gentilicio que distingue a sus habitantes o refranes como “a burlarse de la diosa Cibeles” o “a burlarse de la mona del Retiro”, dichos a la persona que trata de molestar a otra con bromas enojosas. Al madrileño también se le denominó “ballenato” ya que se dice que en una avenida arrastró el Manzanares varias cubas de un ventero de la ribera que gritaba “¡Una va llena!, ¡una va llena!” y muchos salieron a su encuentro con picas y chuzos, de donde quedó el apodo de ballenatos a los madrileños, según cita que recoge esta obra. “De Madrid al cielo, y en el cielo un agujerito para verlo” fue una frase muy popular en tiempos de Carlos III ante las bellezas de la capital y las mejoras introducidas en la Villa y Corte. Algunas de las fichas que comprenden el proyecto original están en la Fundación Camilo José Cela (http://www.fundacioncela.com), cuya presidenta es Marina Castaño. Pero tras sus declaraciones, en la prensa, señalando que no tenía sentido continuar la labor iniciada por Cela en el campo de la lexicografía popular, Gaspar Sánchez Salas entendió que las puertas de esta fundación estaban “cerradas” para él. Preguntado por el deterioro de la imagen de la fundación, sus escasas actividades y el descenso del número de visitantes en sus salas, Cela Conde indicó que todos los proyectos nacen con “euforia” y luego atraviesan “dificultades”. “Pero sabe usted la cantidad de gente que atraviesa dificultades en estos momentos”, preguntó. No obstante, señaló que en diciembre se puso en marcha en Mallorca la Fundación Charo y Camilo José Cela, que pretende reunir la memoria de ambos durante el tiempo que vivieron en la isla. Asimismo, esta fundación, que cuenta con la ayuda del Gobierno de las Islas Baleares (http://www.caib.es), Cort y la Universidad de las Islas Baleares (UIB, http://www.uib.es) y que fue creada con motivo del 20º aniversario de la entrega del Nobel al escritor, pretende construir un museo dedicado a la figura del autor gallego. “Por eso no me parece elegante hablar de otras fundaciones. Pero lo más natural es que se coordinaran las actividades de ambas”, aclaró. Preguntado por el curso de la sentencia que ha condenado a una de las sociedades de Marina Castaño (viuda del escritor Camilo José Cela) y a la fundación gallega que gestiona a resarcirle económicamente, Cela Conde respondió que no había venido a hablar de “problemas legales” y dijo ampararse “en el silencio”. En este sentido y cuestionado por la imagen que puede trasladar la Fundación Camilo José Cela, el hijo del Nobel señaló que todavía se produce un “registro demasiado próximo y sensible” pero espera que dentro de un siglo su padre sea recordado como un “escritor y un vagabundo”. Fuentes: EFE • Europa Press *** Cataluña exhibirá su cultura en Internet Todo lo que hay que conocer sobre la cultura catalana estará en una web que la Conselleria de Cultura (http://www.gencat.cat/cultura) pondrá en marcha antes de verano y en la que han intervenido hasta 45 expertos, según se anunció el pasado 7 de marzo. El sitio tendrá producción multimedia y estará traducido en cinco idiomas, como explicó el secretario de Cultura, Eduard Voltas. Los expertos han determinado cuáles temas debían ser tratados en el portal, en cada uno de los ámbitos que lo componen: literatura, artes visuales, gastronomía, artes escénicas, cultura popular, lengua e historia, ciencia y tecnología, pensamiento, cine y audiovisual, medios de comunicación y música. Los contenidos se presentan en cinco idiomas —catalán, aranés, castellano, inglés y francés—, subtitulados, y representarán una puerta de entrada a la cultura catalana, tanto para turistas como para los inmigrantes recién llegados, una presentación sintética que ayudará a desmitificar la creencia de que los sombreros mexicanos forman parte de esa cultura, comentó el conseller de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresserras. Se podrán consultar 500 artículos, 171 documentos audiovisuales, 2.000 imágenes y una selección de enlaces a páginas externas, como a los documentos audiovisuales de TV3 a la Carta (http://www.tv3.cat/3alacarta) o a los documentos digitalizados del Museu d’Arts Escèniques. Sin pretensiones enciclopédicas, ya que carece de su exhaustividad, el nuevo portal contendrá fichas de los ítems más relevantes de la cultura catalana. Por ejemplo, sobre el escritor Josep Pla se ofrecerán fotos de libre descarga, un texto explicativo y vídeos divulgativos sobre su vida y obra. Este nuevo portal es “el tejado del edificio digital” que ha construido en los últimos meses la conselleria de Cultura y que constará, además, “de una especie de Spotify” para la comunidad musical catalana, la versión catalana de la biblioteca multimedia digital impulsada por la Comisión Europea, Europeana (http://www.europeana.eu), y el préstamo bibliotecario de e-books por Internet. Fuente: Europa Press *** Visor celebra su libro número 700 con antología en homenaje al libro Llegar al número 700 en una colección de poesía es un mérito en estos tiempos, y la editorial española Visor (http://www.visor-libros.com), una de las más simbólicas y pioneras en este género, lo ha cumplido. Para celebrarlo, acaba de publicar un poemario que rinde homenaje al libro con una selección de poemas en los que el libro es protagonista. Filobiblón. Amor al libro es el título de este poemario, “un homenaje al libro como objeto y acompañante fiel en nuestras vidas, por todo lo que ha significado y significa, para agradecer de alguna manera todos los momentos mágicos que nos ha proporcionado, por su fiel y continua compañía”, dice el director de la editorial, Jesús García Sánchez (Chus Visor). Rubén Darío, Góngora, Quevedo, Juan Ramón Jiménez, Borges, Cernuda, Unamuno, García Lorca, Machado, Blas de Otero, Benedetti, Celaya, Juan Agustín Goytisolo, José Emilio Pacheco, Gonzalo Rojas, Luis García Montero o José Manuel Caballero Bonald, son algunos de los poetas que deja en este volumen su alabanza al libro. “Libros extraños que halagáis a la mente / en un lenguaje inaudito y tan raro, / y de que lo más puro y lo más caro / hacéis brotar la misteriosa fuente”, escribe Rubén Darío. O el famoso “Poemas de los dones”, de Borges: “Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / De Dios, que con magnífica ironía / Me dio a la vez los libros y la noche”. “En realidad no se trata de una selección porque llevo dedicado a buscar este material y no he encontrado muchos más poemas dedicados al libro dentro del libro”, explica Visor, este editor que lleva años y años dedicado a editar a poetas de las dos orillas. “Yo creo que la gente se ha dado cuenta de que en Latinoamérica se hace una poesía buenísima, en parte, gracias al esfuerzo de nuestra editorial que ha intentado mostrar la grandeza e importancia de poetas como Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Benedetti, Gioconda Belli, Rojas, etcétera”, precisa el editor. Y es que Visor quiere dejar claro que “no hay ninguna colección en el mundo que haya editado tantos títulos. Ahora llevamos exactamente 750 números y no ha habido ninguna editorial que haya hecho esto en poesía en ningún lado. La verdad, es que es un milagro en este tiempo para un género tan minoritario”. En el prólogo del libro se hace una gran mención a Richard de Bury, consagrado a la alabanza del libro y de la bibliofilia en general, y quien escribió en 1473 un opúsculo latino con la palabra “Philobiblon” como título. El autor del “Philobiblón”, como recuerda Visor, confesaba sentir una tremenda pasión por los libros, y en el primer capítulo los considera como “aliados imprescindibles para la posesión de la verdadera sabiduría”. Y en los siguientes capítulos “se encarna en ellos y los hace hablar para que se quejen con cierta tristeza del estado del mundo dominado por la ignorancia”. Por todo ello, este veterano editor, quien recibe alrededor de 30 o 40 manuscritos al mes de jóvenes que quieren ser poetas, no es nada pesimista en cuanto al futuro del libro como objeto. “Es uno de los grandes inventos de la historia y así se va a quedar. Un objeto maravilloso, tentador y deseado. Todas esas disputas y digresiones sobre su desaparición me parecen, al menos en varias generaciones, totalmente superfluas. ¿Ilusiones de pasado? Tal vez, pero a esa pasión le dedica la colección Visor, con todo su orgullo, su número 700”, concluye García Sánchez. Fuente: EFE *** Completan en Vicuña la Biblioteca de Gabriela Mistral El pasado lunes 8 de marzo se inició el traslado de unos 900 libros que formaron parte de la biblioteca personal de la escritora chilena Gabriela Mistral, y que desde 1978 permanecían resguardados en el Barnard College (http://www.barnard.edu) de la Universidad de Columbia (Nueva York, http://www.columbia.edu), donde la ganadora del Premio Nobel impartió clases en 1930 y 1931. Los libros, que al morir la autora fueron heredados por su secretaria y amiga Doris Dana, habían sido donados por ésta al Barnard College en 1978. Fue allí donde Gabriela Mistral publicó su libro Desolación, y también donde se conocieron ella y Dana. “Entregando esta colección a Barnard, una universidad que ha hecho mucho por los derechos de las mujeres, mi esperanza es llamar la atención sobre una de las grandes mujeres de nuestro tiempo”, dijo. Tras una petición del gobierno chileno, la institución estadounidense decidió donar el material al Museo Gabriela Mistral de Vicuña (http://www.mnhn.cl/sdm_mgm_vicuna), sitio que estaba en remodelación, y que por el terremoto aún no tiene fecha de apertura. El centro ya contaba con 700 libros de la poeta, con lo que su biblioteca personal queda íntegra, por fin, en Chile. “El valor de la donación se centra en la oportunidad de reconstruir el conjunto original”, confirma Alan Trampe, subdirector nacional de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam, http://www.dibam.cl). “Estamos encantados de poder ayudar a que este material vuelva a su país natal. Realmente apreciamos la contribución de Gabriela a la cultura. Ciertamente extrañaremos tener la colección aquí, pero sabemos que está en un lugar mejor”, dice desde Nueva York Lisa Norberg, directora de la biblioteca del Barnard College. A cambio de la donación, el Museo Gabriela Mistral compartirá los archivos digitales de sus materiales para que las investigaciones acerca de la poeta en la institución estadounidense puedan continuar. José Martí, Rainer Maria Rilke, Fiodor Dostoievski, José Vasconcelos, Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Victoria Ocampo e incluso Eduardo Frei son algunos de los autores que Mistral conservaba. “Se puede ver quiénes le interesaban, fuera de los más reconocidos. Se ve la lectura que tenía de escritores extranjeros ya no de habla castellana, lo que leyó del francés y el italiano. Es muy interesante ver la amplitud de su cultura”, dice el académico Luis Vargas Saavedra, especialista en Mistral. Pero no sólo acerca de qué leía la poeta entrega información este archivo. Porque lo más valioso está en los bordes de las páginas: “Lo más interesante de esta colección está en lo que llamamos ‘el área de los márgenes’, donde están las notas que Gabriela hacía. Ahí los investigadores podrán quizá ver las distintas influencias que ejercieron los autores en ella y las motivaciones de su propia poesía”, dice Norberg. Se trata de numerosos apuntes hechos a mano por una Mistral que leía reflexivamente. Vargas Saavedra explica: “Hay comentarios, anotaciones, subrayados de los textos, porque ella los trabajaba. Si había algo que le interesaba lo comentaba ahí mismo. A veces en algún cuaderno copiaba trozos que le parecían importantes. Trabajaba con su sistema propio de autodidacta”. Y resume: “Me parece muy importante que estos libros vuelvan a Chile”. Fuente: El Mercurio *** Abierta convocatoria para el Premio FIL de Literatura 2010 La Asociación Civil Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo abrió el pasado 8 de marzo el periodo de recepción de candidaturas para el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2010, que reconocerá la trayectoria de un escritor vivo con una valiosa obra de creación, en cualquier género literario (poesía, novela, teatro, cuento o ensayo), cuyo medio de expresión sea el español, el catalán, el gallego, el francés, el italiano, el rumano o el portugués. Instituciones culturales o educativas, así como asociaciones o grupos de personas interesadas en la literatura, pueden presentar propuestas al certamen. La documentación incluirá el currículum del candidato y los materiales justificativos que se consideren pertinentes. La dirección de recepción de los recaudos es la siguiente: Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2010, Comisión de Premiación, Lerdo de Tejada 2121, CP 44150, Guadalajara, Jalisco (México). Se puede solicitar información mediante los teléfonos +52 (33) 3630–9787 y 3630–9788. La fecha límite para el envío de propuestas es el 30 de julio. Un grupo de siete jueces con reconocida trayectoria literaria y crítica, seleccionados por la Comisión de Premiación, analizará las propuestas. Su fallo será inapelable y se dará a conocer, en conferencia de prensa, a más tardar el 6 de septiembre. A la fecha han sido jurados más de setenta escritores, académicos y críticos de incuestionable honorabilidad, provenientes de diecinueve países. Con el nombre de Juan Rulfo, el galardón fue otorgado a Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004) y Tomás Segovia (2005). En 2006 y 2007, como Premio FIL de Literatura, se entregó a Carlos Monsiváis y Fernando del Paso, respectivamente. Con su actual denominación ha sido recibido por António Lobo Antunes (2008) y Rafael Cadenas (2009). Dotado con 150 mil dólares, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances se entregará en el marco de la 24ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), que este año recibe a la comunidad de Castilla y León como Invitada de honor. El texto completo de la convocatoria está disponible en nuestro boletín de anuncios de concursos (http://www.letralia.com/concursos/100730.htm). Fuente: FIL *** Chile: recuperación patrimonial podría redefinir recursos de cultura Tras los daños sufridos a causa del terremoto del 27 de febrero y sus réplicas, Chile podría redestinar a la recuperación patrimonial recursos originalmente destinados a cultura y educación, según indicó Nivia Palma, directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam, http://www.dibam.cl) y vicepresidenta del Consejo de Monumentos Nacionales (http://www.monumentos.cl), en una entrevista publicada el pasado 9 de marzo por el diario chileno El Mercurio (http://www.emol.com). Desde enero, las autoridades de todos los ministerios y servicios del Estado chileno han sostenido reuniones con sus sucesores para traspasarles la información que requerirán en su trabajo. Todo de acuerdo con un protocolo acordado en su momento entre la ex presidenta Michelle Bachelet y el presidente Sebastián Piñera: misión de cada institución, su organigrama, presupuesto, proyectos y programas en curso. En la última reunión que Palma tuvo con el nuevo ministro de Educación Joaquín Lavín y su equipo, el viernes 5 de marzo, le informó en detalle del impacto del terremoto en las colecciones y edificios de la Dibam, y en los monumentos nacionales. “Además le indiqué lo que, a mi juicio, debían ser las decisiones urgentes después del terremoto. Me permití proponerle algunas reasignaciones presupuestarias”, agregó Palma. “Por ejemplo, redestinar los $2.125 millones y fracción que están previstos para el Maletín Literario 2010 —que beneficiaría a familias del segundo quintil más pobre— para mejorar la infraestructura de la Dibam que ha sido dañada por el terremoto. Hemos contratado los estudios y retirado los escombros, pero ahora viene lo más caro, reconstruir”. Palma le confió al nuevo equipo ministerial que podía ser un buen momento para redireccionar los $300 millones que costaría la primera etapa del museo de Isla de Pascua, hacia algún museo gravemente dañado, como el de Talca, y que “de los proyectos patrimoniales de la Dibam se pueden reasignar otros $200 millones”. Como Chile necesitará desde hospitales a escuelas, argumenta, la Dibam tendrá que ser autosuficiente. “También le expresé al ministro Lavín que habría que redestinar recursos de cultura”, explica la funcionaria. “Es ético plantear que de los miles de millones que estaban disponibles para los fondos concursables para que los creadores hicieran sus proyectos artísticos, al menos un 70% de esos recursos se redestinen a colaborar con municipios, con la iglesia católica y con muchas personas que tenían monumentos nacionales o vivían en zonas típicas que hoy día están en el suelo”. Según Palma, la recuperación patrimonial en la VI y VII Región será enorme y sumamente costosa, por lo que “no lo puede hacer cualquier municipalidad ni parroquia. Los artistas sabrán ser solidarios en este nuevo escenario. Lo hemos conversado con Marta Cruz-Coke (ex directora de la Dibam), pues estamos dispuestas a generar una red patrimonial que integre a diferentes actores”. Fuente: El Mercurio *** Reformar la Ley de Propiedad Intelectual pide el Congreso de España La Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados de España (http://www.congreso.es) aprobó por unanimidad el pasado 9 de marzo un documento que insta al gobierno a reformar la Ley de Propiedad Intelectual o a crear desde cero una nueva legislación durante la vigente legislatura. El texto aprobado contiene las conclusiones del trabajo de la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de los Diputados, que ha recibido el respaldo de los grupos políticos PSOE, PP, CiU, PNV y ERC por considerar que tiene en cuenta a todas las partes implicadas de forma equilibrada. Esas conclusiones establecen que es necesaria una nueva legislación que proteja los derechos de autor, pero con unos límites, y que las medidas estipuladas han de estar armonizadas con el marco internacional. El diputado socialista José Andrés Torres Mora explicó que el texto exhorta al Ejecutivo a elaborar políticas activas que restauren el consenso social respecto a los derechos de autor en España y a poner en marcha una reforma de la ley o una nueva ley “coherente y sistemática”. Según Torres Mora, el debate de la propiedad intelectual es muy complejo y presenta intereses contrapuestos, pero la Subcomisión ha sido capaz de elevar las contradicciones a espacios comunes de acuerdo. El texto consensuado recoge que la gestión colectiva de derechos es necesaria pero es necesaria mayor transparencia, control y eficiencia de las entidades responsables. El documento pide al Ejecutivo que estudie los problemas y efectos de la copia privada. Torres Mora ha explicado que es un asunto que suscita “fuertes diferencias”, pero los diputados estuvieron de acuerdo en que “no es bueno” que la copia privada termine repercutiendo en el usuario final. También han surgido diferentes posiciones respecto a las medidas que se han de adoptar frente a las infracciones en Internet, pero se establece que una mejor oferta legal y un mejor servicio de Internet, asociados a nuevos modelos de negocio, contribuirían a paliar la piratería. Desde el Grupo Parlamentario Vasco, Aitor Esteban sostuvo que “es evidente” que los modelos de negocio están cambiando con la revolución digital, que no hay que resistirse a la desaparición de algunos y que sólo se acabará con la piratería cuando el acceso legal a contenidos sea más sencillo y asequible. Afirmó, además, que los precios de acceso a Internet son caros en España, y que la Administración debería hacer algo en ese sentido. El diputado de ERC, Joan Tardá, explicó que el documento aprobado es muy rico y muestra la heterogeneidad existente respecto a la propiedad intelectual, algo complejo porque “despierta pasiones” y tiene “muchos lobbys económicos” detrás. El parlamentario catalán aseguró que exigirá al gobierno que trabaje para modificar la ley durante esta legislatura, algo que si no hace consideraría un “engaño brutal”. El diputado popular José María Lasalle apuntó que la reforma integral de la Ley de Propiedad Intelectual es “urgente” ya que España es una “potencia cultural” que requiere de una legislación que aporte seguridad jurídica a los derechos de autor. Desde ERC, PNV y PP criticaron que el gobierno haya incluido medidas antipiratería en el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, ya que consideran que la reforma de esta materia ha de abordarse de forma integral y no en una “ley ómnibus”. Para llegar a las conclusiones, la Subcomisión de Propiedad Intelectual escuchó a 25 expertos en propiedad intelectual y nuevas tecnologías y tuvo en cuenta las propuestas de 95 entidades. Fuente: EFE *** Rebaja del IVA de productos culturales propondrá España en la UE La subsecretaria del Ministerio de Cultura (http://www.mcu.es), Mercedes Elvira del Palacio, anunció este 9 de marzo que España, en el marco de la presidencia de la Unión Europea (UE, http://europa.eu/index_es.htm), “impulsará que en el contexto europeo se rebaje el IVA para todos los productos culturales” y recordó la bajada del IVA del 4 por ciento en el libro electrónico, aprobada por ese ministerio. Del Palacio respondía así a una pregunta de la diputada del PP Macarena Montesinos de Miguel durante la Comisión de Cultura celebrada ese día en el Congreso de los Diputados (http://www.congreso.es), respecto a las medidas que impulsará España dentro de su presidencia de la UE. Asimismo, la subsecretaria de Cultura declaró que España impulsará un “acuerdo mínimo europeo” sobre “parámetros o exigencias mínimas” a la hora de la digitalización de productos culturales y destacó el interés de la UE y el Ministerio de Cultura a la hora de evitar “cláusulas de exclusividad para la explotación” de dichos productos. La comparecencia sirvió a Del Palacio para subrayar las líneas maestras acordadas con las respectivas comisarías de la UE, entre las que figura potenciar la importancia de la Cultura como “sector productivo fundamental dentro del nuevo modelo económico post crisis” y adaptar la cultura europea al mundo y al entorno digital. En este sentido, explicó las seis medidas concretas que se emprendan en el marco de la UE para lograr los objetivos marcados. Entre ellas, figura la promoción del patrimonio cultural europeo; impulsar el valor de la cultura como factor de desarrollo local y regional; impulsar las industrias culturales y publicar un “Libro Verde” con las principales cifras y conclusiones del sector; fomentar la digitalización del material cultural europeo; adaptar el mundo del cine y el audiovisual al nuevo entorno digital e impulsar la Biblioteca Digital Europea (Europeana, http://www.europeana.eu). Por último, la subsecretaria de Cultura citó algunas de las próximas convocatorias que tendrá la agenda europea en materia cultural. Entre ellas destacó la celebración de un foro sobre industrias culturales, que tendrá lugar el próximo 29 y 30 de marzo, o la Reunión Informal de Ministros de Cultura en Barcelona el día 31 de este mes. Y en abril se celebrará, los días 12 y 13, en la Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es), un seminario de directores generales y de expertos titulado “La digitalización del material cultural. Bibliotecas digitales y derechos de autor”. Fuente: Europa Press *** Juzgado español sienta precedente al declarar legales las redes p2p Las redes p2p (par a par) de intercambio de archivos que permiten descargas de música, películas y videojuegos son legales, según se deriva de una sentencia del Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona (España) que desestima la demanda de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE, http://www.sgae.es) contra Jesús Guerra, al que acusaba de infringir a través de su página web Elrincondejesus (http://www.elrincondejesus.com) la propiedad intelectual de obras musicales de su repertorio. La sentencia del juez Raúl N. García Orejudo, emitida este 9 de marzo y disponible en Internet (http://www.bufetalmeida.com/upload/file/sentenciaelrincondejesus.pdf), no se limita a desestimar la demanda de la SGAE, a quien ha condenado a las costas, sino que entra en el fondo del asunto al afirmar que las webs de enlaces como la desarrollada por el demandado se limitan a ofrecer la posibilidad de descarga a través de una red p2p, pero “no supone ni distribución, ni reproducción, ni comunicación pública de las obras sujetas a propiedad intelectual, ya que es un mero índice que facilita la búsqueda en redes de intercambio de archivos p2p mediante el sistema de menús, carteles o portadas con títulos de películas u obras musicales”. El fallo indica además que “el sistema de enlaces constituye la base misma de Internet y multitud de páginas y buscadores (como Google) permiten técnicamente hacer aquello que precisamente se pretende prohibir en este procedimiento, que es enlazar a las redes p2p”. La sentencia, calificada de “histórica” por el abogado del demandado, Carlos Sánchez Almeida, rebate así los argumentos de la SGAE, que acusaba a Jesús Guerra de infringir la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) por explotar obras sin tener los derechos para hacerlo, reproducirlas y hacer comunicación pública de ellas. El juez advierte que, en un proceso civil, para la tutela de los derechos de autor es imposible con el actual marco legislativo identificar a los particulares o usuarios de estas redes p2p a través de las operadoras de acceso a Internet y de su dirección ip (la matrícula de cada ordenador cuando accede a la red), “para poder luego averiguar qué obra o archivos son descargados, cuál es su procedencia y cómo se realiza la descarga por cada usuario en concreto”. El fallo puede cambiar completamente la estrategia judicial contra las páginas de enlaces. Y es que se trata de la primera vez que por la vía civil —que sólo persigue una indemnización— se desestima totalmente una demanda contra la vulneración de la LPI. Gran parte de los argumentos empleados por el juez de lo mercantil de Barcelona son los mismos que utilizó la Audiencia Provincial de Madrid (http://www.audienciaprovincial.com) para sobreseer el caso Sharemula (http://www.sharemula.org), en la primera sentencia penal en firme que indicaba que enlazar a redes p2p no es delito. A diferencia de ese fallo, la sentencia del juzgado de Barcelona es recurrible. El demandado Jesús Guerra es dueño de un bar en el polígono industrial de Caldas de Monbui (Barcelona) y creó la página web Elrincondejesus como hobby, para colgar enlaces de los programas p2p BitTorrent (http://www.bittorrent.com) y eMule (http://www.emule.com) para descarga de películas y música. El juez reconoce en la sentencia que no había ningún ánimo de lucro, ni directo ni indirecto, porque el titular “no percibe cantidad alguna directa o indirectamente relacionada con el servicio que ofrece”, y no tenía publicidad. No obstante, el panorama puede cambiar radicalmente en los próximos meses. El gobierno prepara una completa modificación de la legislación, a través de la Ley de Economía Sostenible, por el que se podrán cerrar páginas web que alojen o faciliten sin permiso enlaces de archivos sujetos a derechos como filmes, música y videojuegos. La Audiencia Nacional tendrá la última palabra para el cierre cautelar de las páginas. Fuente: El País *** Alberto Sevillano Montaña gana el Premio de Poesía Miguel Hernández La Fundación Cultural Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com) convocó el pasado 9 de marzo, en el Palacio de Tudemir, al jurado calificador, para levantar el acta del Premio Nacional de Poesía 2010 que lleva el nombre del escritor oriolano. Entre los 136 poemarios participantes, procedentes de casi todas las comunidades autónomas españolas de autores menores de 35 años, el galardón recayó sobre el libro Entre luces y sombras, del vallisoletano Alberto Sevillano Montaña. El autor ha sido premiado con 3.000 euros, un elemento artístico acreditativo y la publicación en la editorial madrileña Devenir (http://www.devenir.es). El jurado estuvo compuesto por el poeta Juan Ramón Torregrosa, el editor Juan Pastor, los profesores José María Balcells, Arcadio López Casanova y Francisco Javier Díez, que presidía la mesa, y el director de la fundación, quien además hacía de secretario del jurado, Juan José Sánchez Balaguer. El jurado se decantó por esta obra porque, como todos afirmaban, hace una clara revisión de los tópicos poéticos con una buena construcción formal y “además muestra que hay un gran trabajo por detrás”, explicó Sánchez Balaguer. Se trata de una obra que refleja la autobiografía de un joven poeta que está entrando en la madurez y se plantea renunciar a su anterior vida de oscuridad y empezar una nueva. En esta nueva etapa se refugia sobre todo en paisajes marinos. “Justo y digno ganador es este libro”, declaró José María Balcells. El profesor también comentó que el autor utiliza la ironía en su obra, que sumado a la revisión de los tópicos y una nueva manera de expresarse, constituyen las mejores cartas de presentación para un nuevo poeta que presenta un estilo muy personal. Juan Pastor, de Devenir, explicó que realmente lo que le interesa sacar es algo novedoso, y se alegró de haber descubierto a alguien. López Casanova comentaba al respecto que “puede tener una importante recepción lectora, es un poeta con una voz muy singular”. Sin embargo no todos destacaron esas características de la obra, pues Juan Ramón Torregrosa manifestó que lo más le había gustado del libro era la sencillez de su lenguaje: “Es un poemario que puede llegar a la sensibilidad de cualquier joven”, argumentó. Además felicitó la capacidad que había tenido el poeta para no caer en la vulgaridad y señaló el gran esfuerzo que había hecho el autor consiguiendo dar alarde de sus conocimientos culturales. Por último López Casanova afirmó que el libro presenta una unidad y no supone una cadena de poemas. Manifestó que es un libro con estilo narrativo que mezcla el relato personal sobre fondo humano y el generacional, “todo ello resuelto con originalidad”, explicó. Sevillano Montaña, de 30 años de edad, es licenciado en filología hispánica y teoría de la literatura por la Universidad de Valladolid (http://www.uva.es), y trabaja como profesor de lengua y literatura españolas en el Instituto de Educación Secundaria La Vaguada (http://www.ieslavaguada.com), de Zamora. Obtuvo en 1999 el premio del VI Concurso de Poesía “Caminar Conociendo”, de Las Navas del Marqués, y fue finalista del Premio del Ateneo de Valladolid en la modalidad de Poesía en 2004 y 2007. Fuentes: La Verdad • Orihuela Digital *** Jordi Sierra i Fabra y Ricardo Gómez obtienen los Premios SM 2010 El escritor Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) con su obra Historia de un segundo, y Ricardo Gómez (Madrid, 1954) con su obra Mujer mirando al mar, fueron galardonados este 9 de marzo en la 32ª edición de los Premios de Literatura Infantil El Barco de Vapor y Juvenil Gran Angular, respectivamente. La Fundación SM (http://www.fundacion-sm.com) dio a conocer el fallo e hizo entrega de los galardones durante una gala que se celebró en la Real Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), y que contó con la presencia de numerosas personalidades del mundo de la cultura y la educación. El escritor Jordi Sierra i Fabra fue el ganador del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor con Historia de un segundo, obra elegida entre los 250 ejemplares que optaban al galardón. El jurado, compuesto por Gustavo Martín Garzo, escritor; Victoria Fernández, directora de la revista CLIJ; Carmen González, de la Oficina del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid; Elsa Aguiar, gerente editorial de Publicaciones Infantiles y Juveniles de SM, y Lines Carretero, directora de Publicaciones Infantiles y Juveniles de SM; destacó que se trata de una obra que “sabe transmitir los valores de las historias románticas universales con ternura, sutileza e ingenio”. El autor catalán señaló en su intervención que destinará la dotación del premio, de 50.000 euros, a la fundación que lleva su nombre, Jordi Sierra i Fabra (http://www.sierraifabra.com/ant/secciones/Fundacio_JSF), y que trabaja con niños de España y Colombia en situación desfavorecida. El Premio de Literatura Juvenil Gran Angular, por su parte, fue para Ricardo Gómez por su novela Mujer mirando al mar, seleccionada entre los 156 originales recibidos. Se trata de una obra “que supone un ejercicio estilístico novedoso que, a partir de un poema, desencadena una intriga sobre un amor apasionado y la búsqueda de la justicia”, según el acta del jurado. El jurado de este premio estaba compuesto por Espido Freire, escritora; José Antonio Marina, filósofo y escritor; Blanca Calvo, consejera de Cultura de Castilla-La Mancha; Elsa Aguiar, gerente editorial de Publicaciones Infantiles y Juveniles de SM, y Lines Carretero, directora de Publicaciones Infantiles y Juveniles de SM. Durante la gala, el autor Jordi Sierra hizo entrega del Premio Literario Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes, que este año celebra su quinta edición. El galardón recayó en la joven Lorena Moreno (Murcia, 1992) por su novela Las redes del infierno, una obra “muy madura con altas dosis de realismo”, según señaló Elsa Aguiar, gerente editorial de Literatura Infantil y Juvenil de SM y miembro del jurado. También se hizo entrega de las Placas de Plata a la obras de las colecciones El Barco de Vapor y Gran Angular que han alcanzado los 100.000 ejemplares vendidos. En esta ocasión las obras premiadas son La Catedral, de César Mallorquí; La aventura de Said, de Josep Lorman; y El valle de los cocuyos y La bruja de la montaña, ambas de Gloria Cecilia Díaz. Igualmente, y con motivo de la celebración de esta edición de los premios, la editorial SM convocó el I Concurso de Microrrelatos SMs, una iniciativa que buscaba promover la creación literaria en la sociedad a través del uso de las nuevas tecnologías. María Bellido Vargas (Madrid, 1970), documentalista de los servicios informativos de un canal de televisión español, ha resultado ganadora por su relato “Otoño”: “No quedaban libros... en las casas, ni en las bibliotecas, pero en cada rama de cada árbol se veían pequeños libros creciendo. El pueblo entero esperaba ansioso la llegada del otoño”. El jurado, formado por los escritores Care Santos y Antoni García Llorca, ganadores de los premios El Barco de Vapor y Gran Angular en 2009, respectivamente, y por José Luis Cortés, director corporativo de Publicaciones Infantiles y Juveniles de SM, seleccionó este microrrelato por tratarse de un texto “creativo, con imágenes visualmente potentes y que ofrece diversas interpretaciones”. En esta primera edición participaron cerca de 16.000 personas de las cuales más de 3.000 publicaron un total de 8.026 microrrelatos. Además, el concurso ha tenido una gran acogida en redes sociales, donde cuenta con más de 1.200 seguidores (787 en Facebook, 217 en Twitter y 290 en Tuenti). Fuente: Fundación SM *** Deva Dásis, “artista de las prostitutas”, presenta su obra en Caracas Locales de la capital venezolana como La Goajira, El Gran Yate, Le Magnifique, El Kitau y otros de la conocida “avenida de los hoteles”, sirvieron de inspiración para desarrollar el contenido de la muestra “Deva Dásis y sus chicas”. La obra del novel artista venezolano Deva Dásis (http://av.celarg.gob.ve/DevaDasis/PortalDevaDasis.htm), alter ego de Carlos Medina, junto a la de diez trabajadoras sexuales, se expone desde el pasado miércoles 10 de marzo y hasta el domingo 25 de abril en la Sala Nueva Galería del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), en Caracas. El personaje Deva Dásis fue creado en 2003 por Medina a raíz de dos experiencias fundamentales: los múltiples rechazos a participar en famosos salones de arte venezolanos, y sus continuas visitas a night clubs y prostíbulos caraqueños, donde crecería su interés por los códigos estéticos, semióticos y culturales que allí se manejan. Según el artista, el no haber calado dentro de los gustos curatoriales de ciertos salones de arte de esos años, hicieron de él una “prostituta del arte” o “artista de las prostitutas”. Y este símil, ya manejado en otras ocasiones, lo concretó en la siguiente idea: para subsistir, las prostitutas venden su cuerpo, mientras que Deva vende su arte. Para Deva, “la prostitución, al igual que el ser artista, es una labor de pasión, sacrificio, sublimación y entrega: círculo vicioso donde la necesidad subyace a los más bajos instintos y viceversa. Faenas de inesperada similitud que eleva a prostituta y artista a un mismo estatus o rol dentro de la sociedad”. El nombre “Deva Dásis”, surge de devadasi, una práctica religiosa hindú en la que ciertas mujeres jóvenes eran dedicadas a una deidad. De acuerdo a su casta, se escogían para ser bailarinas, cantantes y sirvientas sexuales de estas deidades. El encuentro de India con el mundo occidental ocasionó que la práctica fuese discutida y censurada hasta su casi extinción, justo cuando el país empezaba a ser colonia británica. Aún se discute si las devadasis son o no objeto de inmoralidad. Hay quienes las apoyan y quienes las rechazan en su totalidad, sobre todo organizaciones en contra de la explotación sexual femenina. Como creación de Medina, Deva Dásis surgió como consecuencia de conocer de cerca la desconcertante realidad que esconden muchas de las trabajadoras sexuales venezolanas. Puesto que el artista cree en el arte como vehículo de cambios sociales, les pidió a diez prostitutas que pintaran cada una un cuadro, para que fueran posteriormente exhibidos y despertaran así el interés de la colectividad por el tema. Su única finalidad es descriminalizar el ejercicio de estas mujeres y lograr su completa defensa y humanización. Deva Dásis y sus chicas está compuesta de 34 piezas de Deva Dásis, quien muestra una amplia variedad de estilos y formatos, entre los que se encuentran el acrílico y la tinta china; también hay un homenaje especial a Toulouse-Lautrec denominado “Toulouse-Lautrec Reloaded”, un tributo al famoso dibujante de cómics eróticos Antonio Espinoza Granados y dos ready-mades producto de la admiración del artista por Marcel Duchamp. También se expondrán 10 obras realizadas por algunas de las chicas que Deva ha conocido en esas andanzas nocturnas por las entrañas de la ciudad; éstas fueron realizadas con técnicas muy elementales, como creyones sobre cartulina que el artista les facilitaba en los mismos locales nocturnos. Estos dibujos, dice el artista, son el fiel reflejo del espíritu de inocencia y belleza que hay dentro de cada prostituta, “mujeres, adolescentes, madres, hermanas, primas, la mayoría de las cuales no tiene opción laboral sino la de sufrir una nefasta realidad en la que están presentes el alcoholismo, las adicciones, el maltrato y la violencia física y mental, todo por el amor de su familia... ¿Seguirá la sociedad recriminándolas y culpándolas públicamente?”. En el marco de la exposición, para finales de marzo está programado un encuentro entre el sociólogo Roberto Rahamut, Nury Pernía, directora de la Asociación de Mujeres por el Bienestar y Asistencia Reciproca (Ambar) y el artista. El Celarg está ubicado en el cruce de la avenida Luis Roche con la Tercera Transversal de Altamira, en Caracas. Carlos Medina (Caracas, 1978) es comunicador social y artista plástico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y Estudios Sancho, respectivamente. Trabaja como redactor creativo en una agencia de publicidad. Durante sus estudios en la UCV desarrolló su primera exposición individual, “Ocio Art”, en la Sala Mariano Picón Salas de la Escuela de Letras, con piezas compuestas por collages, acuarelas y ensamblajes. En el año 2004 participó en el IV Salón Universitario de Arte. Fuente: Celarg *** Realizan en Puerto Rico muestra de arte correo contra el abuso infantil El pasado 11 de marzo fue inaugurada en el Centro de Información de la Universidad Metropolitana del Sistema Universitario Ana G. Méndez (http://www.suagm.edu/umet; 1399 Ave. Ana G Méndez, Cupey), en Puerto Rico, la 1ª Muestra Internacional de Arte Correo y Poesía Visual de Puerto Rico (http://1rstintlartmailpuertorico.blogspot.com) en un reclamo internacional de un alto al abuso en contra de los niños, actividad organizada por el Centro Caribeño de Arte Correo & Poesía Visual (http://caribeartecorreo.blogspot.com) y Leida Rodríguez Vilá, de la Coalición de Artistas de Puerto Rico (http://artistasdepuertorico.ning.com), con la colaboración de Fabiane Pianowski, doctora en historia, teoría y crítica del arte por la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu). En la muestra pueden apreciarse 134 obras de 100 artistas del movimiento de arte correo o “mail art”, provenientes de Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Bosnia y Herzegovina, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Holanda, Inglaterra, Italia, Japón, Malasia, México, Noruega, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Checa y Uruguay. Entre los participantes se encuentran importantes representantes del movimiento “mail art”, como Clemente Padin (Uruguay), Tulio Restrepo (Colombia), César Reglero (España), Emilio Morandi (Italia), Keiyh A. Buchholz (Estados Unidos), Dede van der Roove (Polonia), Katerina Nikoltson (Grecia), Michel Della Vedova (Francia) y Edwin Velázquez (Puerto Rico). La muestra, que se extenderá hasta el 3 de abril, se realiza como parte de la celebración, en abril, del Mes de la Niñez y la Prevención del Maltrato a Menores, y en apoyo a la gestión del Centro de Fortalecimiento Familiar Escape (http://escapepr.50webs.com), que se ha destacado desde sus inicios como una de las principales instituciones puertorriqueñas dedicadas a la intervención, tratamiento y prevención del maltrato a menores, así como de la violencia familiar. Fuente: Red Coalición de Artistas de Puerto Rico *** Murió Julia Urquidi, ex esposa y musa de Mario Vargas Llosa La ex esposa del afamado escritor peruano Mario Vargas Llosa, Julia Urquidi, falleció el miércoles a los 84 años de edad en la ciudad boliviana de Santa Cruz, víctima de una complicación respiratoria, según informaron este jueves 11 de marzo familiares citados por diarios locales. Urquidi, nacida en Cochabamba en 1926, fue la primera esposa del novelista peruano e inspiró, según los críticos, la novela autobiográfica La tía Julia y el escribidor. El joven Vargas Llosa y Urquidi se casaron a fines de la década de los 50 a pesar de la oposición de la familia, pues ella —diez años mayor que el escritor, entonces de 19 años, y además divorciada— era además su tía política. Vargas Llosa relató esa historia autobiográfica en La tía Julia y el escribidor, pero Julia, insatisfecha por la versión, retrucó luego con otro libro: Lo que Varguitas no dijo, que, por supuesto, no gozó de la fama de la novela escrita por el laureado autor peruano. Según el libro de Urquidi la ruptura con Mario fue repentina. El escritor le confesó a través de una carta que estaba enamorado de Patricia, sobrina carnal de Julia, y actualmente su esposa. Fuente: AFP *** Falleció la escritora salvadoreña Matilde Elena López La destacada escritora y pionera del ensayo en El Salvador, Matilde Elena López, falleció la noche del 11 de marzo en San Salvador a los 91 años de edad, a causa de una pulmonía. La autora había sido ingresada en el Hospital Médico Quirúrgico el 24 de febrero pasado y posteriormente fue trasladada al Hospital de Especialidades, donde murió pasadas las 7 de la noche. La edad de la ensayista y poeta fue el factor determinante de su fallecimiento, ya que médicamente se hizo todo lo posible por darle el tratamiento adecuado, ante el cual ya no pudo reaccionar satisfactoriamente. Con su fuerte carácter y pese a su pequeña estatura, fue López quien abrió camino en su país a las escritoras salvadoreñas que le sucederían, en un momento en que la literatura salvadoreña era dominada por hombres. El poeta y ex presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Concultura), Federico Hernández, se mostró consternado por la noticia: “Como escritor y amigo me siento apenado por la partida de la doctora Matilde Elena López. Ella fue pionera del ensayo salvadoreño. Vamos a seguir disfrutando de su obra por mucho tiempo”. Hernández recordó que fue durante su administración que López recibió el Premio Nacional de Cultura el 5 de noviembre de 2005. “Hay nuevas mujeres que se van a destacar, mejor que nosotras. Claro, a ellas yo les abrí la puerta”, dijo López en aquella ocasión en respuesta al papel de las mujeres en las artes salvadoreñas. López nació en el barrio Candelaria de San Salvador el 20 de febrero de 1919. Creció y se formó desde pequeña junto a su abuela, Adela López, una mujer enérgica y de gran carácter que siempre se encargó de buscar las mejores condiciones para su nieta. En la década de 1940 y durante la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez, la joven Matilde empezó su lucha idealista. Desde entonces se destacó por defender apasionadamente sus ideas y participó de un fallido intento por derrocar a Martínez. Se caracterizó por una seguridad a la hora de actuar, convencida del importante papel de las mujeres. Fuente: La Prensa Gráfica *** Despedida multitudinaria al escritor español Miguel Delibes El escritor, periodista y académico de la lengua Miguel Delibes, quien falleció el pasado viernes 12 en Valladolid, a los 89 años de edad, fue despedido por miles de ciudadanos en el Ayuntamiento de Valladolid (http://www.ava.es). Las puertas del Consistorio se abrieron al público pasadas las 12 horas después de que el féretro con los restos mortales de Delibes llegasen al Ayuntamiento y fuesen recibidos por los miembros de la Corporación Municipal, vestidos de riguroso luto, y de sus familiares. Largas colas de gente se agolpaban a las puertas del edificio para intentar dar su último adiós al mítico autor de Los santos inocentes. Numerosos cargos públicos y personalidades del mundo de la literatura, el cine, el teatro y las artes en general acudieron hasta la capilla ardiente. Entre las más afectadas estaba Lola Herrera, la actriz que durante años interpretó en el teatro Cinco horas con Mario y que muy emocionada depositó una rosa en el ataúd del autor. Más de un centenar de ramos de flores y coronas rindieron tributo al escritor, como las enviadas por los Reyes y los Príncipes de Asturias, de la Junta de Castilla y León (http://www.jcyl.es), de la Real Academia Española de la Lengua (RAE, http://www.rae.es), de la Universidad de Valladolid (http://www.uva.es), del Ayuntamiento de Sedano (Burgos, http://www.valledesedano.org) o de la Cámara de Comercio de Valladolid (http://www.camaravalladolid.com). Entre los ramos y coronas destacaba una firmada por Pacífico Pérez, el personaje de la obra La guerra de nuestros antepasados, de Delibes, u otra a los pies del féretro que decía: “Parte de lo que soy se lo debo a Delibes”. Entre los mensajes dejados por los ciudadanos en los libros de firmas habilitados por el Consistorio se podía leer: “Gracias por la magnífica obra con la que hemos crecido”, “Para siempre serás referente de muchas cualidades”, “Gracias por lo que has dejado en esta tierra”, “Eres buen escritor, pero mejor persona” y “Al mejor escritor en lengua castellana del siglo XX”. Delibes se consideraba “un narrador rural apasionado por la naturaleza”, que abordó en su obra Castilla y su drama y que siempre se mantuvo fiel a sí mismo. Sus textos literarios son un retrato fiel y crítico de las tierras y hombres de su Castilla natal, además de un alegato en favor de la naturaleza y de la armonía entre el hombre y el medio natural. Viajero, cazador, pescador y amante de la naturaleza, Delibes nació el 17 de octubre de 1920 en Valladolid, ciudad en la que transcurrió su vida. Fue el tercero de los ocho hijos del matrimonio formado por Adolfo Delibes, profesor y director de la Escuela de Comercio de Valladolid, y María Setién, burgalesa de origen. Estudió en el colegio de La Salle y posteriormente las carreras de comercio, derecho y periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. En 1946 obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de su ciudad, labor que le llevó durante seis meses de profesor visitante a la Universidad de Maryland (EUA, http://www.umd.edu). Empezó profesionalmente en la banca y después compaginó durante años docencia, periodismo y literatura. Entre 1941 y 1963 trabajó en el diario El Norte de Castilla (http://www.nortecastilla.es), del que fue caricaturista, redactor y director (1958-1963). Debido a la censura, decidió abandonar el rotativo. Fue allí donde empezó a cultivar la concisión y el calado humanista que desprende no sólo la docena de libros publicados en esta etapa periodística, como El camino (1950) y Las ratas (1962), sino toda su posterior obra literaria, alrededor de 70 títulos. De entre sus novelas, relatos breves, ensayos, artículos periodísticos y crónicas viajeras, Miguel Delibes se queda, según declaró en 2007, con el libro Viejas historias de Castilla la Vieja (1964), de apenas cincuenta páginas, y que considera “el más representativo” de todos “por su prosa, su paisaje, sus personajes, su movimiento y su sentido del humor”. Elegido académico de la lengua el 1 de febrero de 1973, ingresó en esta institución el 25 de mayo de 1975 para ocupar el sillón “e”, vacante del polígrafo Julio Guillén Tato, con el discurso “El sentido del progreso desde mi obra”. Muchos libros del autor de Cinco horas con Mario (1966) y Los santos inocentes (1981) han tenido sus correspondientes adaptaciones al cine, la televisión o el teatro, como son El camino (1963), de Ana Mariscal; La guerra de papá (1977), de Antonio Mercero; Los santos inocentes (1984), de Mario Camus; Una pareja perfecta (1997), de Francesc Betriu; o El disputado voto del señor Cayo (1986) y Las ratas (1998), películas ambas de Antonio Giménez Rico. Dentro de la escena queda el recuerdo de sus Cinco horas con Mario, monólogo interpretado por Lola Herrera, o Las guerras de nuestros antepasados. Sus cuatro últimos títulos fueron El hereje (1998) —última novela—, los ensayos España 1936-1950: Muerte y resurrección de la novela (2004) y La tierra herida (2005, al alimón con su hijo Miguel) y Viejas historias y cuentos completos (2006). En 2007 aparecieron, además, los dos primeros volúmenes de los siete que conformarán su obra completa, supervisados por el autor. Ese mismo año, con motivo de su 87º cumpleaños, se celebró un congreso internacional en la universidad vallisoletana en cuyo transcurso fue presentado el libro Luces, trazos y palabras, homenaje de una treintena de poetas como Victoriano Crémer, Antonio Colinas y Gustavo Martín Garzo. Padre de siete hijos —uno de ellos el escritor y científico especializado en temas medioambientales, Miguel Delibes de Castro—, Delibes fue intervenido de un tumor de colon en 1998. “Aunque viví hasta el año dos mil..., el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz. Esto es, los últimos años literarios no le sirvieron de nada”, afirmó con descarnada sinceridad el autor castellano en el breve texto que escribió como preámbulo de sus Obras completas. Entre los numerosos galardones recibidos por Delibes a lo largo de su carrera figuran el Premio Nadal (1947) por La sombra del ciprés es alargada; el Nacional de Literatura (1955), por Diario de un cazador, y el de la Crítica (1962), por Las ratas. En 1982 compartió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras con Gonzalo Torrente Ballester y en 1999 ganó el Premio Cervantes. También fue galardonado con la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (1993), por su aportación al cine y con el Nacional de Narrativa por El hereje (1999). En 2008 recibió el doctorado honoris causa por la Facultad de Biología de la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es) por considerarle un ecologista y amante de la naturaleza, y en 2009 se le concedió la Medalla de Oro de Castilla y León. Delibes recibió en noviembre pasado esta distinción en su domicilio de Valladolid, que le fue impuesta por el presidente de esta comunidad autónoma, Juan Vicente Herrera, quien definió al escritor como “el patriarca de las letras españolas”. “Mucho metal para mí”, dijo el escritor al recibir la medalla, según explicó después su hija Elisa a los periodistas. Fuentes: EFE • Europa Press *** El escritor chileno Jorge Edwards recibe la nacionalidad española El Consejo de Ministros de España (http://www.la-moncloa.es/ConsejodeMinistros), a propuesta del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, concedió este 12 de marzo la nacionalidad española al escritor y periodista chileno Jorge Edwards. Nacido en Santiago de Chile en 1931, el escritor es además periodista, crítico literario, diplomático y estudioso de la literatura española. Actualmente escribe una crónica semanal que se publica en numerosos diarios en español. Es además miembro del Patronato del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), de la Academia Chilena de la Lengua (http://www.institutodechile.cl/lengua) y miembro correspondiente de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es). También pertenece al Comité de Honor del Quinto Congreso de la Lengua Española, que iba a celebrarse en Valparaíso, Chile, en marzo de 2010, y que tuvo que ser suspendido a causa del terremoto ocurrido en ese país. De 1971 a 1973 residió en París como ministro consejero de la Embajada de Chile en Francia, con el poeta y Premio Nobel Pablo Neruda como embajador. Terminó su participación activa en la diplomacia chilena con motivo del golpe de Estado de septiembre de 1973, y se trasladó a Barcelona hasta 1978, tiempo en el que colaboró en diversas revistas y periódicos españoles e iberoamericanos. Regresó a Chile en 1978, donde fue fundador y primer presidente del Comité Permanente de Defensa de la Libertad de Expresión y del Comité de Elecciones Libres, formado por 14 personas, en vísperas del plebiscito de 1988. Ha recibido numerosos premios y galardones. Entre otros, ha sido premio Nacional de Literatura de Chile, en 1994; premio Miguel de Cervantes en España, en 1999; premio Planeta-Casa de América, en 2008, por su novela La Casa de Dostoievsky, y premio de Letras de la Fundación Cristóbal Gabarrón, en 2009, en Valladolid. Fuente: El País *** La venezolana Gladys Ruiz de Azúa obtiene el Premio Encarna León La escritora y periodista venezolana Gladys Ruiz de Azúa obtuvo este 12 de marzo el primer lugar del IX Premio Internacional de Relato Corto “Encarna León” que convoca la ciudad autónoma española de Melilla (http://www.melilla.es). El relato de Ruiz de Azúa, titulado “Dos sorbos exactos” sobre un amor truncado, recibe la cantidad de 6 mil euros y fue escogido entre 1.058 cuentos provenientes de varios países. El segundo premio fue para la puertorriqueña Yanet Becerra Pulido, por su cuento “El sastre”, por el cual será honrada con 2.500 euros. Adicionalmente, el jurado recomendó la publicación de otros dos relatos por su calidad literaria: “Las tribulaciones del padre Olmedo”, de Eduardo García Pérez (Murcia), y “La casa de cristal”, de Alfonso Sergio Barragán (Cádiz). La ganadora anterior, Estefanía Bernabé, autora de “El insólito caso de las hermanas López-Ponge”, recordó las palabras del filósofo Aristóteles cuando dijo que “el lenguaje es lo que nos diferencia de los demás seres vivos y por ello debemos cuidarlo”, máxime ahora cuando las nuevas tecnologías copan todas las áreas de comunicación. El acto de lectura del fallo estuvo presidido por el consejero de Educación y Colectivos Sociales de Melilla, Antonio Miranda, acompañado por la viceconsejera de la Mujer, Mercedes Espinosa; la propia escritora Encarna León, la ganadora del certamen de 2009, Estefanía Bernabé y el presidente del jurado, Francisco Morales Lomas. Durante el acto se hizo un homenaje al escritor fallecido Miguel Delibes. La entrega de este premio se realizará justamente el próximo año por estas fechas, en el marco del fallo de la décima edición del concurso literario. La obra de Gladys Ruiz de Azúa ha obtenido en los últimos años varios premios importantes, la mayoría de ellos en España. La venezolana actualmente reside en Tenerife. Fuente: El Universal *** Publican libro de cuentos de mujeres sobre el Camino de Santiago La venezolana Astrid Lander se inscribió en la plantilla de finalistas con su relato “Son peregrinos”. Alexandra Panayotou, atleta griega que en 2008 se convirtió en la primera mujer en hacer el Camino de Santiago corriendo (1.200 km en solitario partiendo de Barcelona), encabeza los relatos que integran el libro Peregrinas por el Camino de Santiago, publicado por Mujeres Viajeras (http://www.mujeresviajeras.com) con los textos ganadores y finalistas del concurso que este portal español convocara a finales del año pasado. La obra, publicada bajo el sello del portal, Casiopea, recoge una selección de testimonios, entre los que se encuentran los diarios de las reclusas de la cárcel de Brieva, que participaron en el proyecto “Caminos de libertad” —iniciativa pionera que tiene lugar cada año entre un escogido número de reclusos de distintos centros penitenciarios de España. “Corriendo el Camino: 1.200 kilómetros en solitario por el Camino de Santiago” es el título del relato de Panayotou que obtuvo el primer premio. El segundo fue para “Mi propio camino”, de Montserrat Medalla Cufí, y el tercero para “El vestido amarillo de Fisterra”, de Sofía Vieira do Minho. Los relatos finalistas fueron “Pedaleando el camino”, de Marie-Christine Bricard; “La estrategia del agua”, de Castillo Cuberos; “Su camino y el mío”, de Paula Zubiaur Chalmeta; “Son peregrinos”, de Astrid Lander; “El camino de la fuerza”, de Mony Dojeiji; “Un viaje de dentro a fuera”, de Elyn Feinberg Aviva; “25 de mayo”, de Teresa Majeroni Sánchez; “Camino mágico”, de María Victoria Martínez Silió; “El gusanillo y la serpiente”, de Marisa Vázquez; “Un viaje por mi vía láctea”, de Juana María Arenas Aparicio, y “El valor de una promesa”, de Maraya Meseguer. Dada la originalidad de la convocatoria, instituciones como la Sociedad Geográfica Española (http://www.sge.org), cuarenta colectivos de mujeres y varias asociaciones de peregrinos de toda España contribuyeron a su difusión. El libro estará disponible a partir del próximo mes en las librerías de España, así como en algunos centros de acogida de los peregrinos. En 2010, Año Xacobeo, se estima que podrían aventurarse por España hasta 15 millones de peregrinos. Lejos de lo que se piensa, y según datos de la Oficina del Peregrino, el Camino de Santiago es más transitado por mujeres que por hombres (64% de mujeres frente a 36% de hombres) por lo que 9 millones de los peregrinos que se esperan en 2010 serían mujeres. En palabras de Pilar Tejera, creadora del portal y de su sello editorial, “La iniciativa pretende presentar esta ruta desde un punto de vista inédito, basada en las vivencias de las mujeres que hayan vivido esta experiencia, y que sin duda enriquecerán a otras mujeres que hagan el Camino”. Casiopea publicará también este año el resultado del II Concurso Nacional de Relatos de Mujeres Viajeras, (en la edición del pasado año participaron 500 viajeras de toda España). Esta red social, la primera en España en su género, con una comunidad de varias decenas de miles de seguidoras, abriga otros proyectos vinculados a la mujer viajera como la creación de un premio anual a españolas viajeras que hayan destacado en alguna disciplina, y la organización de encuentros y charlas sobre la mujer en el escenario de los viajes, en diversas asociaciones de mujeres de España. También prevé incrementar las prestaciones del portal y ofrecer soporte intranet para que las españolas puedan colgar e intercambiar sus experiencias viajeras. Fuente: Mujeres Viajeras *** Shakespeare sí escribió una obra basada en personaje de Cervantes Expertos británicos han atribuido finalmente a William Shakespeare, este 15 de marzo, una obra inspirada indirectamente en el personaje cervantino conocido como Cardenio, que aparece en Don Quijote de La Mancha. La obra ya había sido montada por la Royal Shakespeare Company (RSC, http://www.rsc.org.uk) en 2007, como anunciáramos en nuestra edición 165 (http://www.letralia.com/165/0524cardenio.htm), pero se mantenían dudas sobre su autoría a manos del dramaturgo inglés. Double Falsehood (Doble falsedad) se titula la obra, estrenada en 1727 por el empresario teatral Lewis Theobald y presentada entonces como una adaptación de Shakespeare, aunque más tarde se pondría en duda esa atribución. Los expertos, sin embargo, han llegado ahora a la conclusión de que fue escrita conjuntamente por el bardo de Stratford-upon-Avon y su contemporáneo John Fletcher. El empresario Theobald dijo tener tres manuscritos distintos de una obra titulada Historia de Cardenio, basada en una sección del Quijote y posteriormente perdida, al parecer en un incendio en el teatro The Globe. La primera parte de Don Quijote de La Mancha había sido traducida al inglés en 1612 por John Shelton, y el episodio de Cardenio inspiró esa obra compuesta a medias por Shakespeare y Fletcher y que se estrenó al año siguiente en Londres. Theobald explicó en su momento que había compuesto su obra Double Falsehood refundiendo tres manuscritos, de los que uno sería la obra perdida de Fletcher y Shakespeare. Según Brean Hammond, que ha dedicado diez años a investigar el origen de Double Falsehood, el empresario británico trabajó en su día con un texto original de Shakespeare, escrito al igual que Enrique VIII en colaboración con Fletcher. Pese a ciertas manipulaciones de Theobald, la mano de Shakespeare se ve claramente en los dos primeros actos y en parte del tercero, considera Hammond. Algunos pasajes de la primera mitad de la obra, antes de que Fletcher comenzara a trabajar su parte del texto, tienen, según Hammond, la densidad, la sofisticación métrica y la riqueza metafórica característica de Shakespeare. La trama contiene elementos típicos tanto del drama de la época isabelina como del teatro del siglo XVIII: dos hermosas muchachas, de distinto origen social, y dos caballeros, uno de ellos de humilde cuna pero distinguido por su sentido del honor y su integridad, y el otro, aristócrata de familia pero todo un villano. Según el diario The Times (http://www.timesonline.co.uk), Gregory Doran, director asociado de la RSC, está trabajando en una versión de Cardenio que mezcla el texto de Double Falsehood con fragmentos de la historia original de Cervantes. Cardenio es un personaje ficticio de Don Quijote de La Mancha y, también, una pieza teatral perdida de teatro isabelino, atribuida a John Fletcher y William Shakespeare, cuya existencia se conoce porque fue representada dos veces por la compañía de teatro inglesa King’s Men en 1613. El Arden Shakespeare, una de las ediciones de las obras de Shakespeare más prestigiosas, ha avalado finalmente la doble autoría y ha presentado la obra en una edición anotada por primera vez en 250 años. Además, la RSC volverá a presentarla el próximo verano en la ciudad natal del gran poeta y dramaturgo. Fuente: EFE *** Celebran en Manizales el Día Mundial de la Poesía La revista de poesía La Nave de Papel ha organizado un conjunto de actividades para celebrar el Día Mundial de la Poesía en Manizales, Colombia (http://diamundialpoesiamanizales.blogspot.com), que se desarrollarán del jueves 18 al domingo 21 de marzo y en las que se incluirán homenajes, lecturas y presentaciones escénicas, entre otras. La celebración se iniciará el jueves 18 a las 2 de la tarde en la Librería Letra2, con la sesión “Café & Poema”, en la que el público compartirá precisamente un café y un poema con los poetas participantes. Serán leídos también textos de La casa en ruinas, de Juan Mauricio Peña Salazar, y Palabras en la puerta, de Mario Hernán López Becerra, ganadores del Concurso de Literatura Caldas 2009 en poesía y cuento. A las 5, la Cámara de Comercio de Manizales acogerá un homenaje especial al escritor Juan Carlos Navarrete, con lectura poética a cargo de Mario Armando Valencia Cardona y la narración escénica “La llanura de la Media Luna. Evocaciones de Pedro Páramo”, de Javier Humberto Arias. A las 6:30, en el Banco de la República, se procederá a la inauguración formal de las jornadas, con el pronunciamiento del “Manifiesto poético por la soberanía de la vida y la identidad cultural” una lectura de poesía en la que participarán Gilma de los Ríos, Oscar Jurado —poeta indígena—, Edgar González Quintero, Diana Lucía Rentería y Darío Ángel. El viernes 19, la Librería Palabras realizará a partir de las 2:30 de la tarde una nueva sesión de “Café & Poema”. Asimismo, León Darío Gil presentará el libro La dimensión crítica de la novela urbana en Colombia, de Mario Armando Valencia. A las 5:30 de la tarde, Uriel Giraldo Álvarez presentará su conversatorio “Nos queda la palabra” en la Cámara de Comercio de Manizales. A las 6:30, en la Secretaría de Cultura de Caldas, Jaime Eduardo Jaramillo y Martín Rodas realizarán un homenaje al maestro Darío Alzate, con música de Fernando Cano y fotografías de Carlos Velásquez, bajo la organización de la editorial independiente Ojo con la Gota de TiNta. Habrá también una lectura de poesía con los poetas Dorian Uribe González, Jhoana Patiño, Rafael Urrea Soto, Andrés Quintero, Yandey Marcel Solvillerti, Juana Echeverri y Berta Lucía Estrada. El sábado 20, a las 4 de la tarde, se realizará una “cuentería” —lectura de cuentos— en la Torre del Cable, con Mauricio Trujillo y otros narradores. Habrá también una lectura de poesía con Juana Echeverri, Rafael Urrea Soto, Beatriz Eugenia Giraldo, Andrés Quintero, Berta Lucía Estrada, León Darío Gil, Jorge Hernán Arbeláez, Yandey Marcel Solvillerti, Carlos Mario Uribe y Laura Marcela Sanz León, y se presentarán el Grupo de Danzas “Guzarapo”, de la Universidad de Nacional de Colombia, conjuntamente con el grupo “Canelazo” de percusión, fuego, malabares y zanqueros. Finalmente, el domingo 21 a las 3 de la tarde se realizará, en el Bosque Popular El Prado, la celebración especial del Día Mundial de la Poesía, con la realización del ritual “Equinoccio de Primavera”. Habrá una presentación de música andina a cargo de Jinti Sutipa (Gente de la verdad) y un acto especial de clausura del evento. El programa contempla igualmente una serie de actividades alternas. El Banco de la República realizará, el jueves y viernes de 9 de la mañana a 12 del día, y el sábado de 10 a 12, los recitales “Poetas a viva voz”. Durante todo el ciclo de actividades, la Alianza Francesa acogerá una exposición de fotografía de Oscar Jurado. Se realizará también el “Barroco unplugged”, una explosión de rock y poesía, así como el “Corredor de los poetas”, con pendones, zanqueros, fuego y percusión, en la carrera 23 entre Parque Caldas y Parque Fundadores, calle 23 y 24 y calle 25 y 27. En la Universidad de Caldas se ofrecerá el ciclo de videos “Vida de... poetas”, así como lecturas de poesía y exposiciones artísticas en las Casas de la Cultura de Manizales. *** Cultura y literatura de la Amazonía analizarán en un simposio El plazo de recepción de resúmenes ha sido extendido hasta el próximo lunes 22 de marzo. Como parte de las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla 2010), que se celebrarán en Río de Janeiro del 2 al 6 de agosto, el Instituto de Letras de la Universidad Federal Fluminense (http://www.uff.br), la Asociación Internacional de Peruanistas y la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana (http://www.dartmouth.edu/~rcll) están organizando el simposio “Representaciones culturales y literarias de la Amazonía”, que se ocupará de analizar las representaciones culturales y literarias de la selva amazónica. Para la realización de este evento, los organizadores están convocando a la comunidad académica a enviar ensayos sobre el espacio amazónico en la literatura y cultura (textos coloniales, relatos de viajes, novelas, ensayos, cuentos, poesía, teatro, cine, performance); las dinámicas de las miradas de la selva (miradas desde afuera y adentro; miradas de género); mitos, canciones, ikaros y relatos orales amazónicos; discursos políticos; proyectos, utopías y distopías, programas expresados sobre la Amazonía, y autores, corrientes, continuidades y discontinuidades sobre la Amazonía en tanto objeto de estudio y representación. Los interesados en participar deben enviar, antes del 22 de marzo, el título y una sumilla de no más de doscientas palabras en las que se resuma el contenido de la ponencia a presentar, que deberá tener una extensión máxima de veinte minutos y podrá estar en español o portugués. El Comité Científico revisará las propuestas y seleccionará aquellas que sirvan para organizar paneles multidisciplinarios. Se comunicarán las decisiones a más tardar el 29 de marzo. Los envíos deberán hacerse por vía electrónica a la siguiente dirección: aip.congresos@gmail.com. Las ponencias seleccionadas deberán entregarse luego del simposio en formato de artículo para su publicación en un número especial de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, editada en la Universidad de Tufts (http://www.tufts.edu), Estados Unidos. Fuente: Organizadores del evento *** Videoconferencias con escritores organizan desde Caracas Jorge Gómez Jiménez, Cristina Larco, Yolanda Arroyo Pizarro y Carlos Esteban Cana son los próximos invitados. La escritora venezolana Astrid Lander coordina en Caracas el Taller de Actualización Literaria, una iniciativa cuyos participantes se ponen al día en torno a temas polémicos, relacionándolos a su vez con la literatura. Desde hace algunos meses, el taller apoya el proceso de reflexión sobre estos temas con una serie de videoconferencias que se realizan con escritores de diversos países, usando la plataforma Skpe (http://www.skype.com). La primera de estas videoconferencias fue con la licenciada Susana González, quien reside en Vietnam y conversó con los estudiantes sobre “La lectura como herramienta para conocer al mundo”, una reflexión sobre los libros y la relación entre los temas que leemos y nuestra vida. Posteriormente, el taller conversó con la escritora Ana María Velázquez sobre su poemario Cadaqués, palacio de viento, que escribió sobre su viaje a la casa de Salvador Dalí. Esta videoconferencia sirvió de apoyo al tema “Literatura y viaje”. Este mes el taller ha enfocado sus reflexiones en la relación de la literatura con la tecnología informática. Los participantes han analizado la profunda incidencia de Internet en la difusión de la literatura y en la proliferación de medios para la publicación de material literario, así como en la aparición del e-book. Este será el tema de la próxima videoconferencia, que se realizará el miércoles 24 de marzo con el escritor Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm), editor de Letralia. La siguiente videoconferencia, que tendrá lugar el 21 de abril, a propósito del día de la Tierra, será con la poeta chilena Cristina Larco, oriunda del desierto de Atacama, quien conversará con los participantes sobre ecología, calentamiento global y nuestra relación con la naturaleza. En mayo, el taller conversará, el miércoles 5, con la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro (http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm), quien hablará acerca de de la literatura transgresora, alejada del establishment; y el miércoles 26, con el también escritor puertorriqueño Carlos Esteban Cana sobre la crisis mundial. Fuente: Astrid Lander *** Semana de la Nueva Narrativa Urbana prepara su quinta edición El evento que desde el año 2005 brinda un espacio de difusión a los nuevos narradores venezolanos ha abierto el plazo de recepción de postulaciones, que se extenderá hasta el 26 de marzo. La quinta edición de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, organizada por el Pen de Venezuela, se llevará cabo del 17 al 21 de mayo, en el Centro Cultural Chacao (http://www.culturachacao.org), en Caracas, por lo que ya se ha abierto el plazo de recepción de cuentos, que se extenderá hasta el 26 de marzo. Esta actividad anual ha presentado a 60 autores emergentes en las cuatro ediciones ya celebradas. Los interesados en participar deberán enviar un cuento con una extensión entre 8 y 12 cuartillas (fuente Times a 12 puntos y a doble espacio, con título y nombre del autor en primera página), junto a un resumen literario del autor, enfocado en lo siguiente: lugar y fecha de nacimiento (es indispensable tener la nacionalidad venezolana o residir en Venezuela, y haber nacido a partir de 1975), información académica, publicaciones, talleres y premios, así como cualquier otra información de interés. Esta información, en dos archivos separados en documentos Word y sin formatos especiales, se debe adjuntar a un correo, y enviarse a las direcciones electrónicas anateresatorresg@gmail.com (Ana Teresa Torres) y htorres@ficcionbreve.org (Héctor Torres), organizadores del evento. Sesenta nuevas voces venezolanas, así como veinte autores invitados, han formado parte de este proyecto de difusión de los nuevos perfiles en la literatura venezolana contemporánea, registrado en las publicaciones De la urbe para el orbe (Alfa, http://www.editorial-alfa.com) y Quince que cuentan (Fundación para la Cultura Urbana, http://www.fundacionculturaurbana.org), así como el volumen doble, de las ediciones tres y cuatro, próximo a salir de imprenta a través de esta última editorial. Fuente: Ficción Breve Venezolana *** Jóvenes investigadores de historia se reunirán en Buenos Aires Hasta el próximo 31 de marzo es posible enviar resúmenes para aspirar a participar en las Jornadas de Jóvenes Investigadores de Historia Antigua y Precolombina, evento que en memoria de Eugenia A. de Borgogno (1927-2009) realizará la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) el 17 y 18 de junio. Las jornadas, que se realizarán en el Centro Cultural Francisco Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (25 de Mayo 221 PB, Buenos Aires), cuentan con el aval de la Cátedra de Elementos de Prehistoria y Arqueología Americana para Historiadores (Facultad de Filosofía y Letras de la UBA) y del Programa de Estudios sobre las Formas de Sociedad y las Configuraciones Estatales de la Antigüedad (FFyL-UBA). El evento está abierto a la participación de estudiantes avanzados y graduados recientes en los inicios de sus investigaciones, y cuenta entre sus objetivos con el de crear un espacio de discusión sobre temáticas relacionadas con la historia de las sociedades antiguas de la cuenca del Mediterráneo y de América. Así, se pretende propiciar un ámbito de intercambio intelectual entre jóvenes que tienen inquietudes historiográficas específicas, de manera de abrir nuevas vías de estudio y nuevos proyectos (individuales y colectivos) que vinculen el estudio de la historia antigua oriental, clásica y precolombina con las preocupaciones del presente del investigador. La presentación se organizará en torno a una serie de mesas temáticas en el curso de dos días consecutivos, donde se hará hincapié no sólo en la comunicación de los trabajos de investigación, sino también en el diálogo y la discusión. Entre las áreas temáticas sugeridas se encuentran los planteos y discusiones teóricas sobre arqueología, antropología e historia; expresiones míticas, cosmovisión y religiosidad; identidad y formas de representación; política y poder; economía y sociedad y discusiones y propuestas sobre el rol del docente-investigador. Los resúmenes deberán tener un máximo de 500 palabras, y su encabezamiento incluirá el título de la ponencia, los nombres del autor o autores, su pertenencia institucional y su dirección de correo electrónico. Deberán enviarse como archivo adjunto a jornadas.antigua2010@gmail.com. Los medios técnicos necesarios para la exposición (tipo de proyector, reproductor de video, audio, etc.) deberán consignarse al pie del resumen. Las ponencias serán recibidas hasta el 15 de mayo. Tendrán un máximo de 4.000 palabras incluyendo notas y bibliografía. El encabezamiento será igual al de los resúmenes y deberá enviarse a la misma dirección electrónica. Los aranceles de inscripción serán de $30 para expositores y $10 para asistentes. En ambos casos se entregará certificado. Además, habrá asistencia libre con inscripción previa, sujeta a la disponibilidad de la sala. Fuente: Organizadores del evento *** Más de sesenta editoriales en el Festival de la Lectura Chacao 2010 El evento organizado por Cavelibro y respaldado por la Alcaldía de Chacao, Cultura Chacao y la Embajada de España, se enmarca en la conmemoración mundial del Día del Libro y de la festividad española donde las letras y las rosas son las protagonistas. Novelas, ensayos, cuentos o crónicas, no importa cuál sea el género, todos ocuparán un merecido lugar en el Festival de la Lectura Chacao 2010 con motivo de Sant Jordi. Desde el 23 de abril al 2 de mayo, la Plaza Altamira de Caracas se convertirá en el espacio ideal para mostrar la oferta y variedad literaria que presentarán las más de sesenta casas editoriales que forman parte de esta iniciativa. El festín literario auspiciado por la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro, http://www.cavelibro.org), respaldado por la Alcaldía de Chacao (http://www.chacao.gov.ve), Cultura Chacao (http://www.culturachacao.org) y la Embajada de España en Caracas (http://www.maec.es/embajadas/caracas/es/home), sumó cinco días al calendario para su segunda edición, con la idea de acercar mucho más al ciudadano de a pie a la experiencia de leer y hacer de ello un acto urbano de pleno disfrute. La calidad de la producción, basada en una zona expositora que armoniza con el conjunto urbano de la plaza, estará a cargo nuevamente de Sobreventos. El Festival de la Lectura Chacao 2010, con motivo de Sant Jordi, combina una atractiva oferta de precios en los anaqueles de las distintas editoriales expositoras, con un nutrido programa con tertulias literarias, recitales, conciertos y puestas escénicas. Entre las editoriales participantes se encuentran Lectura, Euroamericana, Océano, Santillana, Intenso, Presa Peyran, Júpiter, Equinoccio, Cadena Capriles, Planeta, Ucab, Fundación Empresas Polar, Interciencias 2004, UCV, Los Heraldos, Trillas, Grupo Noriega, Liven, Asociación de Libreros Simón Rodríguez, Biósfera, Origen, Fundación Salesiana, Florilegio, Larousse de Venezuela, Big Ben, Inveredi, Playco, Distrilibros, Nelara, Ekaré, Banco del Libro, Ocelibros, Norma, Ven-Hill Interamericana, Libros de El Nacional, Ramdom House Mondadori, Alfa, Susaeta, Libélula, Ediciones B, San Pablo, El Librero, Ciberlibros, Bid & Co Editores, Importadora Oserco y el Fondo Editorial Cultura Chacao. Gracias a la participación de los diferentes entes de la Alcaldía de Chacao —que velarán por la seguridad—, los asistentes podrán disfrutar de un evento sin precedentes en el espacio público, que tendrá como escenario la Plaza Altamira, y para el cual Cultura Chacao ofrecerá una programación especialmente dedicada a construir ciudadanía a través de las letras. La primera jornada del 23 de abril será protagonizada por la parada cultural de Sant Jordi (patrono San Jorge), durante la cual la Embajada de España, además de presentar agrupaciones artísticas, obsequiará rosas a los visitantes, siguiendo la costumbre hispana para festejar el Día Mundial del Libro y conmemorar la leyenda de quien en vida fuera un valiente caballero que enfrentó y aniquiló a un feroz dragón, de cuya sangre derramada nació un hermoso rosal. En cuanto al montaje general a cargo de Sobreventos, nuevamente se recurrirá a una intervención cuidada del espacio urbano, con módulos expositivos que invitan a transitarlos, como parte del recorrido natural del visitante, quien gozará del espectáculo visual que genera el conjunto. Como el pasado año, se espera que esta nueva y reforzada edición del festival, convoque a miles de caraqueños, amantes de las letras y las artes, quienes tendrán la oportunidad de compartir en persona junto a muchos de sus autores preferidos, en este banquete literario a escenificarse en la Plaza Altamira del 23 de abril al 2 de mayo. Fuente: Cavelibro *** Jorge Ibargüengoitia protagonizará el maratón de lectura de Guadalajara Con 13.610 de 28.671 votos, Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia, fue la obra elegida para la lectura que se realizará el 23 de abril, Día Mundial del Libro, en la ciudad mexicana. Las inscripciones están abiertas. El mexicano Jorge Ibargüengoitia (Guanajuato, 1928-1983) es el autor elegido para el maratón de lectura en voz alta que se realizará en Guadalajara el próximo 23 de abril en el marco del Día Mundial del Libro. Publicada por primera vez en 1965, Los relámpagos de agosto representa no sólo una visión desenfadada y humorística de la novela de la Revolución, sino una de las obras más completas y celebradas del narrador, dramaturgo y periodista mexicano. La novela de Ibargüengoitia fue elegida mediante una votación convocada por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), que se realizó del 24 de febrero al 12 de marzo en 52 urnas distribuidas en diversos puntos de la zona metropolitana y en la página web de la FIL, y en la que también fueron candidatos El retrato de Dorian Gray, del irlandés Oscar Wilde, y El guardián entre el centeno, del estadounidense Jerome David Salinger. En total se emitieron 28.671 votos, de los cuales 13.610 fueron para Jorge Ibargüengoitia; 11.144 para Oscar Wilde, y 3.917 para Salinger. Organizado en conjunto con el Ayuntamiento de Guadalajara (http://www.guadalajara.gob.mx), el maratón de lectura en voz alta tendrá lugar en la Rambla Cataluña (a un costado de la Rectoría de la Universidad de Guadalajara, http://www.udg.mx) el próximo viernes 23 de abril, de 10 a 21 horas. Los interesados en inscribirse como lectores podrán hacerlo del 16 al 26 de marzo en la página de la FIL (http://www.fil.com.mx) o a través del número telefónico 3810-0331, extensión 932, con Lourdes Rodríguez. Los lectores que participen en el maratón recibirán una rosa y un libro como regalo, de acuerdo con la tradición catalana de Sant Jordi. En el marco del festejo se instalará un área de venta, en la que participarán la Dirección de Publicaciones de la Secretaría de Cultura de Jalisco (http://www.jalisco.gob.mx/wps/portal/sriaCultura) y las editoriales Arlequín (http://www.edicionesarlequin.com.mx), Edebé (http://www.edebe.com), Santillana (http://www.santillana.com.mx), Universitaria (http://www.editorial.udg.mx), El Viaje (http://elviajeeditores.blogspot.com), Mantis (http://www.mantiseditores.com), Petra (http://www.petraediciones.com) y Grupo Editorial Tomo (http://www.grupotomo.com.mx), además de las librerías Educal (http://www.educal.com.mx), Siglo XXI (http://www.libreriasiglo21.com), El Sótano (http://www.elsotano.com.mx), Gandhi (http://www.gandhi.com.mx), Ítaca, Jardín de Senderos, José Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fondodeculturaeconomica.com), Porrúa (http://www.porrua.com), Universitaria, Cristal (http://www.libreriasdecristal.com.mx) y Gonvill (http://www.gonvill.com.mx), así como las revistas Luvina (http://www.luvina.com.mx/luvina.html) y Reverso (http://www.reversomagazine.com). Quienes compren un libro durante la jornada también recibirán una rosa. Las flores, como cada año desde 2002, serán cortesía del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UdeG (http://www.cucba.udg.mx). El Día Mundial del Libro fue instituido en 1995 por la Unesco (http://www.unesco.org) y se festeja en Guadalajara desde 2002. En ediciones anteriores han sido leídos Juan José Arreola (2002), Julio Cortázar (2003), Pablo Neruda (2004), Julio Verne (2005), Jorge Luis Borges (2006), Gabriel García Márquez (2007), Agustín Yánez (2008) y Horacio Quiroga (2009). El año pasado 7.714 personas dieron voz a Cuentos de amor, de locura y de muerte en 68 municipios de Jalisco (411 en Guadalajara) y la Universidad del Claustro de Sor Juana (http://www.ucsj.edu.mx), en Ciudad de México, que una vez más se unirá al festejo con una lectura paralela. Fuente: FIL *** Feria del Libro de Sevilla estará dedicada a Miguel Hernández La Feria del Libro de Sevilla 2010 (http://ferialibrosevilla.blogspot.com), que se celebrará en esta ciudad española del jueves 6 al domingo 16 de mayo, estará dedicada al poeta Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento, lo que se concretará en diversas actividades organizadas por distintos organismos y entidades, que recordarán la figura del escritor nacido el 30 de octubre de 1910 en Orihuela. La idea de homenajear al poeta alicantino en esta edición de la feria partió, según una nota de la Delegación de Juventud y Deportes, de “una propuesta de la propia delegación, que además desarrollará durante todo el año campañas de divulgación de su obra, charlas y conferencias, recitales, conciertos, representaciones teatrales y exposiciones pictóricas”. La inauguración de esta edición, que volverá a contar con casetas en la Plaza Nueva y la Plaza San Francisco, correrá a cargo del escritor Eduardo Mendoza, el conocido autor de novelas como La verdad sobre el caso Savolta, La ciudad de los prodigios o Sin noticias de Gurb, entre otras. Esta edición será la primera que afronte la nueva junta directiva de la Asociación Feria del Libro de Sevilla, con Juana Muñoz como presidenta a la cabeza. Tras esta renovación, la asociación decidió en asamblea la confirmación en el cargo del que había sido hasta ahora su director, Javier López. Fuente: Europa Press *** Bryce Echenique será invitado de honor de encuentro en Bolivia El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique será el invitado de honor de la sexta versión del Encuentro Iberoamericano de Escritores, que se realizará del 7 al 9 de julio en Cochabamba. Durante su visita, el autor dictará una charla sobre el humor en la literatura. “Este reconocido escritor aceptó nuestra invitación rápidamente. Él ya había manifestado antes su interés por visitar Bolivia y esto lo supimos a través de comentarios de algunos amigos”, señaló Jackeline Mejía, responsable del Centro de Literatura Boliviana del Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño (http://bit.ly/cflQ5I), de Cochabamba. Esta institución organiza el evento cada dos años, desde 1998. Durante su visita, Bryce Echenique dictará una conferencia magistral. “La charla estará enfocada en el humor con relación a su obra literaria”, adelantó. A la visita de este narrador se suma la llegada del escritor argentino Juan Terranova y del peruano Diego Trelles, “dos jóvenes que cobran cada vez mayor importancia en el mundo de las letras”, dijo Mejía. En el caso del argentino, éste es considerado como una de las voces más importantes de la literatura contemporánea en su país. “Trabaja temáticas actuales de interés de los jóvenes”, señaló. Mientras que Trelles ha publicado sus obras tanto en su natal Perú como también en España y Estados Unidos. “De hecho, él dicta clases en diferentes universidades estadounidenses”, agregó. La participación boliviana llegará junto a los premios nacionales de Novela Ramón Rocha Monroy (2002) y Eduardo Scott Moreno (2004-2009). A ellos se sumarán el reconocido cuentista y editor de la revista Correveydile, Manuel Vargas, y el poeta Jesús Urzagasti, quien este año fue reconocido por el Estado con la medalla al mérito cultural Marina Núñez del Prado, por su aporte a la literatura. Los escritores también dictarán charlas magistrales y presentarán ponencias relacionadas al humor en la literatura. El Encuentro Iberoamericano de Escritores congrega a reconocidas figuras de las letras de diferentes partes de Iberoamérica. También reúne a estudiantes de literatura de Bolivia. En su anterior versión participaron destacados autores como Beth Brail (Brasil), Gonzalo Márquez Cristo (Colombia, http://www.letralia.com/firmas/marquezcristogonzalo.htm), Cecilia Romana (Argentina) y Miguel Méndez (Estados Unidos), entre otros. En esta oportunidad, el Espacio Simón I. Patiño gestionará un encuentro entre Bryce Echenique y los estudiantes bolivianos de literatura para que puedan conocerlo y consultar sobre su obra. Según Jackeline Mejía, estos meses previos a la llegada del escritor peruano el Espacio Simón I. Patiño también trabajará en la promoción de la obra de este autor entre los jóvenes estudiantes. “Queremos que su obra se difunda entre la nueva juventud que no conoce quién es Bryce Echenique”, señaló Mejía. Además se organizarán coloquios y talleres en Cochabamba para los estudiantes de la Universidad Mayor de San Simón (http://www.umss.edu.bo) y estudiantes de literatura de otras partes del país que quieran participar de estas actividades. Alfredo Bryce Echenique nació en Lima en 1939. Es uno de los escritores vivos más leídos de su país. Se crió en una familia de acaudalados banqueros y es descendiente del último Virrey del Perú. Se especializó en literatura francesa contemporánea y clásica en La Sorbona (Francia). En 1995 salió de su tierra natal para vivir un “exilio voluntario”. Radicó en España, París y Grecia. Premio Planeta 2002, tiene 36 publicaciones entre cuentos, novelas y crónicas. Destacan Un mundo para Julius y No me esperen en abril. Fuente: La Razón ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Miguel Delibes José Ruiz Guirado ================================= Hablar de Delibes es hacerlo del campo, de la caza, de la pesca, del castellano, de su cielo, del adobe, del palomar, de las ratas... Me he enterado esta misma tarde, porque esta mañana me ha tocado faenas campesinas: dando de comer a las gallinas, llenando los sacos de estiércol para el huerto, que este año la cosa van con mucho atraso por la mucha agua y nieve. En casa me lo han dicho. Enseguida he visto por la prensa todos esos atributos que le conceden. A un servidor le hubiera gustado que hubiera sido para pedir por él el Nobel que no le concedieron. Puede que como se le notara que llevaba el pueblo en la cara, pues no le hicieran caso alguno. Qué le interesa a Estocolmo las truchas o las perdices, o los milanos, o las ranas, cuando no las ratas. Así, habrán pensado que darle esta categoría a un señor que va por ahí con la escopeta al hombro matando conejos y luego escribe cómo lo hace. Claro que, el que no sabe es como el que no ve. Y si esto fuera poco, habla de los castellanos; que para ellos deben de ser algo así como gañanes o pastores que se pasan todo el santo día con los merinos por las polvoreras, trochas y valles dando vueltas con el morral al hombro y rumiando pensamientos. Pues ellos se lo pierden, porque aquí no vamos a dar explicaciones de lo que no interesa. Lo primero que un servidor leyó de Delibes fue su Viejas historias de Castilla la Vieja. Y uno, que es de campo, de pueblo; es como si alguien le explicara con palabras lo que alcanzaba a ver con la vista. Después de aquello le siguieron La hoja roja, con la Desi y sus ocurrencias. Daniel, el Mochuelo. El tesoro escondido en las tierras de labor. La política local con el señor Cayo. Todos los cuadernos, de quienes estaban o hubieron de emigrar. Cinco horas con Mario, que en su versión teatral nos impactó con una Lola Herrera genial. Con Los santos inocentes nos introdujo en la España del cortijo privado, donde unas personas vivían a la par que las bestias, mostrando el señorito de turno lo europeos que eran. Supo incluso recoger el dolor de la desaparición de su esposa vestida de rojo con fondo gris. Las páginas dedicadas a la caza o a la pesca son inigualables. Nadie ha sabido contar esas emociones, esos instantes, ya sea en el río, con las truchas, o en el páramo tras la libre o la perdiz. Tanto fue así que su discurso de entrada en la Real Academia Española, luego se plasmaría en un ensayo de carácter ecologista: Un mundo que agoniza. Como castellano de pro, rindió varios homenajes a sus paisanos. El primero en el ensayo Castilla, lo castellano, los castellanos. Y con su ingente novela El hereje, a su tierra natal, Valladolid. Delibes podía ser cualquiera de esos arrieros que se encontraba uno en el camino, con la gorra y la bota de vino, que se paraba a charlar y a ofrecer un trago de buen caldo. Porque para comprender al labriego, al cazador, al hortelano, al jornalero, al pastor o al vaquero, no es suficiente con hacer el viaje, pasar o hacer alto en el lugar para yantar. Como tampoco se puede hablar de los cánticos de las aves, de sus nidadas, de sus querencias de oídas. Es necesario compartir la experiencia. Aguantar el rigor de la helada, el calor del verano, el viento gélido, el polvo del sembrado o la agonía de la lluvia, que le da por no caer, aunque se saque el santo en procesión. Y esto era: Un año de mi vida, lo que nos dice un hombre del campo que supo dejar en palabra escrita la luz, el color, la atmósfera de esta tierra yerma y polvorienta. Pero que además no era lego en conocimientos. Que sentó cátedra en el oficio periodístico, que estudió mercantil para ganarse la pitanza, que llevó la voz y el sonido campesino a la RAE, y que las universidades del saber supieron de su impronta, desvelo y su verbo. No en vano se le concedió el Premio Cervantes, que es como el Nobel, pero en España; o el Nacional de las Letras; o el de Narrativa; incluso el Nadal, con La sombra del ciprés es alargada. “Verba volant, scripta manent”, aludía Caio Titus en el senado romano para advertir de la fugacidad de las palabras. Al igual que la vida de Delibes se ha esfumado. Pero tenemos la inmensa fortuna de contar con la “scripta manent” de su ingente obra. ** José Ruiz Guirado jrguirado@gmail.com Escritor español (El Escorial, 1955). Miembro de la Asociación Colegial de Escritores (http://www.acescritores.com). Inicia estudios de periodismo y filología. En 1980 publica su primer libro, Ilusiones del almendro, con el que se inaugura la Casa de Oficios El Escorial. Creador de la revista literaria Acibal y del Premio de Poesía Manuel María. Entre sus obras destacan Intrahistoria de Marín (Caixa de Pontevedra, http://www.caixanova.es), Crónica de Robledondo (Ayuntamiento de Santa María de la Alameda, http://www.sierraoeste.org/santamaria.htm) y Hacia una biografía de Manuel Andújar; actas del Congreso del Exilio Español, sesenta años despois (Ediciós do Castro http://www.sargadelos.com/edicionsocastro/?lg=cas,). Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos. En 1996 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Julio Camba para Galicia, siendo presidente del jurado el escritor Gonzalo Torrente Ballester. Mantiene un blog en http://www.acibal.com. === Saqueos después de un terremoto Ariel Batres Villagrán =========== En la madrugada del sábado 27 de febrero ocurrió un fuerte terremoto en Chile, con una magnitud superior a ocho en la escala Richter, con más de 700 víctimas mortales y medio millón de casas destruidas en diferentes poblaciones. Ese mismo día por la tarde, la cadena noticiosa CNN trasladaba imágenes de grupos saqueando comercios y supermercados; algunos cargaban con latas de comida, pan y refrescos, en tanto que otros con electrodomésticos. La policía inició la labor de captura de los asaltantes y un oficial declaró que entendía que robaran comida, pero que los televisores, equipos de sonido y hasta refrigeradoras no constituían un artículo indispensable en las horas de crisis, en lugares donde ni siquiera había energía eléctrica. Quedó en la mente de los televidentes “decidir” si tales robos se justifican o no. Respecto a los saqueos después de un terremoto, en su obra autobiográfica Memorias de Jalapa (1977), el guatemalteco Clemente Marroquín Rojas (1897-1978), periodista, escritor, vicepresidente de la República (1966-1970), relata lo referente a los terremotos ocurridos en Guatemala entre diciembre de 1917 y enero de 1918, comentando que habiéndose iniciado en la noche del 23 de diciembre, en ocasión que su señora madre y su hermana lo visitaban en la capital, tuvieron que pernoctar en la calle; como “se vivía al día”, la gente no contaba con una alacena para guardar alimentos sino que diariamente iba a la tienda a comprar lo que necesitaba. El hambre apretaba, razón por la cual tuvo que salir a robar comida, pues el estómago no entiende de razones. La siguiente es su justificación: Yo salí y con un grupo de gente hambrienta, asaltamos una tienda de comestibles y yo me alcé con un costalito de arroz y una botella de manteca de cerdo. Más allá, al pasar por una carnicería, entramos y me apoderé de una costilla. Armado así hice mi entrada en el Potrero de Corona, donde mi madre había ya juntado un pequeño fuego y hacía café. Volví a salir y retorné con azúcar y un atado de dulce de la finca de Escamilla y, lo más grato, con tortillas de Mixco, las cuales sí fueron compradas. Cuando recuerdo esto comprendo la fuerza del hambre. Para un pueblo hambriento no hay nada que le detenga: saltará por sobre todo, aun por sobre las bayonetas, que no existen, para llevar algo al estómago propio y al de sus hijos o padres inválidos. Debo advertir que todos mis compañeros asaltantes eran chancles como yo, nada de obreros, los cuales fueron a las plazas en campaña igual de saqueo para comer lo que hubiera. Por eso dicen las historias que los parisienses caminaron a la Bastilla un catorce de julio ya remoto, gritando: ¡Pan!... ¡Pan! Por eso se dice que no es el corazón lo que manda al cuerpo, no es el cerebro, no es nada de eso, sino las tripas, el estómago. Lo único que compré por un valor tres veces más alto que lo justo, fue una botella de manzanilla comprada, precisamente, en aquella cantina de la Diabla, que había abierto no sé quién y hacían su agosto con todo valor, porque, a todo esto, la tierra seguía danzando bajo nuestros pies... (1). Así, pues, televidentes y lectores deben saber aquilatar si los robos en tiendas y supermercados de Chile son una muestra de la necesidad de las personas, o bien un simple aprovechamiento de la situación, donde tampoco faltarán los acaparadores de productos y quienes los vendan a tres veces su valor normal. Nota 1. MARROQUÍN ROJAS, Clemente; Memorias de Jalapa o Recuerdos de un remichero. Guatemala: Tomo I. Editorial del Ejército, 1977. Páginas 191 a 192. Nota: El tomo II no fue editado. ** Ariel Batres Villagrán consultabatres@gmail.com Escritor guatemalteco (1958). Reside en Guatemala, Guatemala. Economista por la Universidad de San Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt), donde impartió durante 14 años los cursos de Técnicas de Investigación Documental y Economía Internacional (Facultad de Ciencias Económicas, 1984-1998) y de Administración Pública (Escuela de Trabajo Social, 1996-1998). En la Universidad Rafael Landívar (http://www.url.edu.gt) de su país impartió cursos de Administración de Empresas Públicas y de Recursos Humanos (1998-2000). Durante el período 1996-2008 se desempeñó como consultor independiente en el campo de recursos humanos y actualmente labora en el Ministerio de Finanzas Públicas (http://www.minfin.gob.gt) de Guatemala. Desde 2004 a la fecha ha publicado ensayos literarios en algunas revistas electrónicas tales como Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), de Venezuela, The Black Box (http://ca-bi.com/blackbox; Guatemala) y otras. === Prólogo de la novela 11-M: MADRID 1425, de Said Jedidi ================ === Los “artefactos” del periodista Boujemaa El Abkari =============== (Nota del editor: la semana pasada fue publicada en España la quinta novela del periodista e hispanista Said Jedidi, 11-M: MADRID 1425, sobre esa fecha que dejó una huella triste en la memoria reciente de la capital española. El autor explora temas como el terrorismo islamista fundamentalista en España y la visión negativa que del Islam prevalece en Occidente. Hoy la Tierra de Letras ofrece a sus lectores el prólogo de este libro). Said Jedidi no es un desconocido en el ámbito cultural y audiovisual marroquí, ante todo es un eminente periodista; como novelista ha publicado hasta el momento cuatro novelas, 11-M: MADRID 1425 es la quinta en su trayectoria novelesca. Esta obra se mueve en el territorio movedizo de la memoria intentando reconstruir la trágica y desgraciada historia de una familia tetuaní, con la mirada del que se siente fuertemente inspirado por las ramificaciones del terrorismo internacional y sus consecuencias en la zona mediterránea y, precisamente, en Marruecos y España. Ambos países sufrieron un incremento de violencia que dejó unas profundas secuelas en distintos niveles. En efecto, Marruecos conoció a finales del siglo XX y principios del XXI, por lo menos, dos momentos claves, uno nacional y otro internacional con repercusiones nacionales, que influyeron decisivamente en la evolución sociopolítica y cultural de nuestro país: la muerte de Hassan II y la subida al trono de Mohamed VI significaron una apertura política relativa que se vio concretamente en el ámbito de las libertades, sobre todo la libertad de expresión tanto periodística como artística. Una de las consecuencias inmediatas de esta nueva situación es el “boom” que conoció la novela y, en particular, la novela de tema carcelario y testimonial, en su gran mayoría, escrita por novelistas y narradores que habían vivido la experiencia en su propia carne en las distintas cárceles de los “años de plomo” o en el exilio. Luego, vinieron los atentados de Al Qaeda perpetrados en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, atentados que tuvieron grandes repercusiones internacionales (división del mundo en dos bandos: los aliados de los Estados Unidos y los “otros” —los “estados terroristas” y, de modo general, los “antiestadounidenses”). Así, la llamada “guerra al terrorismo”, bendita y legalizada por el Occidente y las Naciones Unidas, fortaleció la posición de los “águilas” —del petróleo— de la Casa Blanca y les permitió cometer múltiples abusos y crímenes contra la humanidad en sus “guerras santas” que conocemos todos (guerra de Afganistán [2001], guerra de Irak [2003] y siguen vigentes otras amenazas de guerras contra Irán y Siria). En esta novela de Said Jedidi, el lector encontrará distintas alusiones a muchos sucesos internacionales de gran importancia, porque aunque estando muy lejanos de las regiones de conflicto, su impacto se hizo sentir fuertemente también en nuestra zona mediterránea. Consecuentemente, la influencia política y cultural de los sucesos del 11-S se dejó sentir en muchos países del mundo árabe y Marruecos, como país musulmán liberal, en pleno proceso democrático, moderado y tolerante, constituye uno de los objetivos del proyecto terrorista en esta región cercana a Europa. De hecho, la ideología extremista de los islamistas conoció ramificaciones y adeptos no sólo en Marruecos sino también en toda la zona mediterránea (Magreb y Europa). Los trágicos acontecimientos de Casablanca (particularmente los del 16 de mayo de 2003) y los de Madrid del 11 de marzo de 2004, son los que suscitaron más polémicas alrededor del terrorismo (sus causas, secuelas, objetivos...) y condicionaron muchos de nuestros modos de vida y de pensar. Antes, la cultura marroquí había sido marcada, hasta finales de los años 70, por dos grandes corrientes opuestas: el pensamiento revolucionario, progresista, rebelde... y el reaccionario, conservador, tradicional que habían convivido en “armonía” durante largo tiempo... En la actualidad, la cultura marroquí vive un conflicto múltiple en sus propias entrañas, lo que ha contribuido a la aparición de una pluralidad compleja de posiciones, actitudes y discursos contradictorios y paradójicos. En definitiva, esa diversidad de pensamiento si, por un lado, ha sido valorada como práctica democrática, por otro, ha sido explotada por alguna tendencia para alterar y afectar directamente los componentes fundamentales de la identidad marroquí, entendida como lengua, religión, cultura y sistema de valores que reúnen y hermanan a los marroquíes. El reto a que se han visto enfrentados nuestros intelectuales-pensadores-creadores es, precisamente, cómo armonizar culturalmente lo que se puede armonizar en esa pluralidad antagónica de discursos y posturas. Muchos de los intelectuales libres y demócratas han constituido una especie de “frente popular” contra el pensamiento extremista y excluyente declarando la “guerra al terrorismo” local, a su manera, indagando el malestar profundo de nuestra sociedad y tratando de efectuar una aproximación global a este fenómeno que no es sólo religioso, sino también político, económico, social y cultural. La novela de Said Jedidi se enmarca en esta perspectiva ideológica, haciendo ecos implícitamente de gran número de los males de la sociedad marroquí que ambiciona injertarse en un verdadero proceso de modernidad, pero las fuerzas obscurantistas resisten y se oponen cruelmente a todo cambio o evolución en este sentido. La movilización de los intelectuales ha sido decisiva contra toda corriente que intente instaurar en nuestra sociedad la cultura del odio, de violencia —violencia de género nuevo— y de la anacrónica “militancia yihadista” de los “kamikazes”. Este es el contexto general que forma el trasfondo y nutre el fondo de la novela de Jedidi. Por eso, la temática de la novela se revela rica y variada. Su gestación parece ser condicionada por lo que debía ser una crónica del periodista-novelista, corresponsal de la RTM en Madrid, acerca de lo que sucedió en aquel 11 de marzo de 2004, pero el gran impacto del acontecimiento sobre el novelista y bajo la gran conmoción ante lo abominable del acto trágico, le salió la obra como una bala y alcanzó plenamente el blanco. Ante todo, el título merece alguna lectura aunque sea descriptiva. A primera vista, se observa que está compuesto de letras y cifras: 11-M: MADRID 1425. Empieza por un número y termina por otro, en el centro un “espacio” en letras mayúsculas. De hecho, el título encierra, en una especie de síntesis antitética, elementos espacio-temporales: MADRID, capital española que alude al mundo europeo cristiano, asociada al año 1425, año de la hégira —y no gregoriano, el 2004— que remite, a su vez, al mundo musulmán. El 11-M (el 11 de marzo), con que comienza el título, son siglas muy usadas en el léxico periodístico —como el 11-S (el 11 de septiembre de 2001)—, que señalan un acontecimiento concreto, crucial en la historia española moderna y sus futuras consecuencias y deducciones. Entonces, el título es provocador, porque suscita varias preguntas: ¿existe una relación entre Madrid y 1425? ¿Por qué el novelista asocia este espacio-tiempo? ¿Qué relación guarda 11-M con 1425? Y, al fin y al cabo, ¿cuál es la intencionalidad de la titulación? Todos estos componentes enmarcan la titulación de la novela dentro de una estrategia simbólica bien definida cuyo objetivo es adelantar al lector potencial una idea del tema principal del texto narrativo. El título parece falsamente asociar lo inasociable. Precisamente, ahí, radica en gran parte su curiosidad. Luego, viene un subtítulo, especie de cita sin referencias precisas: “Era algo así como la génesis atormentada de su destino” tan enigmático como sugestivo que presagia la desgracia de “alguien”. Estos elementos que brinda el título al lector potencial son suficientes para despertar su curiosidad y avivar su ansia para leer el libro. Entre los paratextos de la obra se destacan dos, relativamente largos, que guardan un estrecho lazo con las relaciones entre Marruecos y España: una “Nota” y un “Epílogo”. Temporalmente, la “Nota” se refiere a 2004 y el “Epílogo”, a 2003. El orden cronológico es un poco curioso, porque frecuentemente el epílogo aporta nuevos detalles para una comprensión cabal del texto leído (la novela propiamente dicha) y facilita algunas llaves para aclarar el desenlace. Para Jedidi, el “Epílogo” le evoca, de una cierta manera, la “Nota”, de ahí surge la meta última de la paratextualidad de la novela: complementariedad y dialéctica. En efecto, Jedidi empieza su novela por un paratexto que denomina “Nota del autor”. La nota en sí es un procedimiento técnico clásico en la novela tradicional, casi siempre es breve y aporta al lector una precisión o explicación. Sin embargo, la “Nota del autor” al 11-M: MADRID 1425 se presenta un poco larga, explicativa, sí, pero algo distinta. Es una especie de artículo de opinión bajo forma de crónica o de reportaje periodístico. Un artículo como los que suele escribir Jedidi el periodista. En esta nota aparecen varios nombres, Said Jedidi, Mohamed Chakor, dos eminentes periodistas hispanistas marroquíes, Ángel Acebes, ministro del Interior de aquel gobierno del Partido Popular, pocos días antes de su caída, Luis José Fernández Ordóñez, alias Yusuf Fernández, asturiano, converso al Islam en 1989, portavoz de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) y otros nombres, como Abdelkader, Immad Madani, el universitario, los jóvenes inmigrantes y el viejo imán-predicador de la mezquita de Lavapiés, de interés y relieve más bien narrativos que testimoniales. Asimismo, se destaca Madrid y, precisamente Lavapiés, el periférico barrio donde se amontona un gran número de inmigrantes —especialmente musulmanes—, como escenario particular. El periodista-novelista reitera casi la misma técnica de la “Nota” en el “Epílogo”. A partir de sucesos reales, vivencias personales y obligaciones profesionales, acaecidos el día 5 de junio de 2003, cuando el presidente Aznar recibió al primer ministro marroquí Driss Jettou en Quintos de Mora, en las afueras de Toledo, momento trascendente en las relaciones hispano-marroquíes en la era “populista”, ya que ese encuentro pretendió desbloquear, en cierta manera, una larga situación de tensiones políticas entre los dos gobiernos. De hecho, aparecen otras personalidades políticas influyentes hispano-marroquíes. Entonces, ¿cuál es la función de la “Nota del autor” y del “Epílogo”? ¿Por qué el novelista siente la necesidad de recurrir a todos estos sucesos? Estos paratextos son una especie de “foco” no sólo de impresiones y crítica satírica de actitudes determinadas sino también de tensiones e inquietudes, particularmente de orden político y religioso. Ambos se complementan dialécticamente, son explicativos y enfoque del mismo objetivo, de ahí, podrían tener una función múltiple: por una parte, el periodista-novelista alude en filigrana a los males del sistema político de que adolecen los gobiernos —el español en especial— de los dos países vecinos, lo que empeora cada vez más la convivencia en la zona y, por otra, subraya, ante todo, que la labor del periodista podría dar lugar a un trabajo artístico y que ambas tareas podrían ir estrechamente asociadas. En efecto, en estos paratextos aparecen los mayores motivos de la génesis de la novela, ya que Said Jedidi alude a muchos acontecimientos históricos reales, plantea varias preguntas-reflexiones espinosas, conflictivas, paradójicas, ideologizantes, problemáticas... acerca de las relaciones hispano-marroquíes por la alusión al encuentro de los Quintos de Mora, y del Islam y del Occidente, tomando como base los insólitos acontecimientos del 11 de marzo de 2004 y lo que se ha barajado a su alrededor. Por último, el novelista subraya su voluntad de pasar del “reportaje-crónica” o del artículo de opinión a la escritura narrativa creadora para contribuir, a su manera, a testimoniar artísticamente, a suavizar los odios y a reconciliar los contrarios: ¡el otro no es siempre el infierno! De hecho, tanto la temática como la técnica narrativa de la novela se inspiran mucho de la realidad esbozada en la “Nota del autor” y en el “Epílogo”. El novelista-periodista consigue articular una estructura novelesca que integra orgánica y dinámicamente las coordenadas espacio-temporales. La novela se compone de cinco capítulos, cada uno va precedido por un título elocuente y simbólico. La estructura externa de la novela está enriquecida por varios paratextos. La “Nota del Autor”, sitúa el inicio de la acción en Madrid (precisamente, en Leganés) y, en el primer capítulo, se traslada a F’nideq, Tetuán... o sea, al Norte de Marruecos, donde Yussef, el protagonista, nació, creció y vivió entre los suyos. La historia está a cargo de un narrador en tercera persona, a veces demasiado omnisciente. La narración se hace de modo analéptico. Primero, el narrador presenta a un personaje femenino emblemático, Muy Malika, después de la muerte de Yussef, su único hijo y, luego, a partir de ese momento remonta el tiempo para completar la presentación del joven tetuaní y de su familia (su primer mundillo: infancia sin problemas en un barrio popular..., relación con su padre, algo conflictiva y, luego, su emigración a España, su cambio de comportamiento después de adherirse a la “causa” de los islamistas extremistas, hasta su acto suicida final). El vaivén de la historia entre el hoy y el ayer y los cambios de la perspectiva temporal son perceptibles sin gran esfuerzo. La visibilidad temporal facilita la lectura de la novela. El tema principal, como se ha dicho, se refiere a los ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid el 11 de marzo de 2004 y a la implicación efectiva de Yussef en uno de esos trágicos atentados. El novelista ha sabido variar y ensanchar la temática de su novela. La trama evoluciona haciéndose absorbente y enredada. Así, aparecen varios otros subtemas en filigrana, estrechamente enlazados con el principal. Se puede resumir los más importantes como sigue: • Problemas socioeconómicos como la miserable condición femenina, la pobreza de las capas inferiores norteñas, la gran riqueza conseguida y abultada sin gran esfuerzo mediante el tráfico de las drogas y el contrabando; la juventud y las inseguras perspectivas del futuro, etc. • Problemática cultural e identitaria. ¿Quiénes somos? ¿Es marroquí Yussef, aquel joven-bomba? ¿Es nuestro ese “Islam” preconizado por Yussef que permite matar a inocentes? ¿Dónde están los depositarios de nuestros verdaderos valores morales, religiosos y civilizacionales?... • Problemática de la religión que surgió con el fenómeno del terrorismo (el desviamiento y el abandono del verdadero Islam que viene rigiendo admirablemente durante largos siglos no sólo la vida espiritual de los musulmanes sino también su vida cotidiana; el Islam político —concretamente el/la “Yihad” demagógico-a, o sea, la novela discute cómo el Islam ha sido interpretado e invertido ideológicamente por los salafistas fundamentalistas para justificar el extremismo y el terrorismo con el objetivo de establecer la cultura de la intransigencia e intolerancia...—); motivo que los extremistas españoles —y, occidentales, en general— explotan desmedidamente para atacar el ISLAM y a TODOS los musulmanes sin ninguna distinción y tachar a estos últimos de “terroristas” sin ningún fundamento con el objetivo de crear una atmósfera de tensión permanente entre el Oriente y el Occidente, acondicionar y avivar el comportamiento racista antiárabe (alusión despectiva al “moro” e irónicamente a “Matamoros”). • Imagen de España en Marruecos, elaborada particularmente por los jóvenes marroquíes. • La España oficial (el gobierno de Aznar) y su actitud hostil o, por lo menos, menos amistosa para con Marruecos, vecino ancestral y privilegiado debido al legado histórico común. • La posible convivencia hispano-marroquí, debido a que los dos pueblos están condenados a entenderse y a respetarse mutuamente debido a la geopolítica, a la insistente mundialización y, sobre todo, al legado histórico común. • En filigrana y como tela de fondo de la novela, como se ha dicho, la polémica suscitada por el terrorismo, la política de la “guerra contra el terrorismo” y sus nefastas consecuencias en el mundo islámico. Esta novela enriquecerá, sin ninguna duda, el diálogo entre marroquíes y españoles y el debate alrededor de ese nuevo fenómeno que empieza a roer nuestras sociedades. La ficción constituye también uno de los medios de lucha, de toma de conciencia, de apertura sobre y al “otro”; evidentemente, este discurso tiene una implicación política clara: uno de los objetivos de la novela es la invitación al asentamiento de una “ética” política equitativa, tolerante y reconciliadora entre las dos orillas. Para concluir, uno de los logros de 11-M: MADRID 1425 es que Said Jedidi acierta, sin duda, en aportar su granito de arena invitando, por un lado, a empujar al lector tanto marroquí como español a reflexionar sobre problemáticas cruciales relativas especialmente a la convivencia hispano-marroquí en la cuenca mediterránea y, por otro, en obrar para consolidar el edificio de la llamada “literatura marroquí de expresión española”. ** Boujemaa El Abkari elabkari@gmail.com Hispanista marroquí, catedrático de la Universidad Hassan II (http://www.univh2m.ac.ma), Facultad de Letras de Mohammedia. Profesor de teoría y crítica literarias, literatura y civilización hispánicas y traducción (árabe-español-francés). Publicó varios estudios relativos, sobre todo, a la literatura paraguaya, tema de su tesis doctoral: La novela paraguaya entre tradición y modernidad (1950-1980). En la actualidad lleva a cabo estudios relativos a la literatura marroquí de expresión española. === Rehacer el tiempo, reiniciar la historia Rafael Fauquié ========== Rehacer el tiempo, reiniciar la historia: el gran mito, la gran ilusión del pueblo venezolano; también su gran engaño, la peor, la más trágica de sus farsas. Es algo que forma parte de nuestras más hondas y oscuras mitologías. ¡Reiniciar el tiempo! A la vez máxima esperanza y también máxima desolación; nuestro más bello sueño y nuestra más demoledora vulnerabilidad. Debemos ser uno de los pueblos del mundo con menos interés ante el tiempo creado y menos respeto ante las tradiciones instauradas. Debemos ser, también, una de las naciones que más frecuentemente se han propuesto la fantasía de recomenzar la historia en la voluntad de algunos inspirados hacedores: algo que, por un lado, pareciera haber sido siempre motivador, ilusionante; pero, por otra parte, se ha convertido en impulso que terminó por despojarnos de algo que, también al igual que todos los pueblos del mundo, necesitamos: un itinerario que nos cobije, una memoria colectiva hecha de continuidades e incorporaciones. Nada identifica mejor las actitudes venezolanas ante el tiempo que esa extraña imaginería de épocas moldeables en las manos de unas pocas voluntades; absurda rareza que postula que un solo individuo, voluntarioso o idealista, iluminado o simplemente caprichoso, si realmente se lo propone, logrará rehacer la historia en su sola voluntad. Es una fantasía que nos acompaña desde los días de la Independencia. Desde entonces seguimos repitiendo esa visión. Es, quizá, el precio que los venezolanos hemos debido pagar por pertenecer a ese espacio que alguna vez Rómulo Gallegos, nuestro máximo novelista, llamó el de “las tierras de Dios”, donde, añadió, “aún circula el soplo creador”. El “soplo creador” también pudiera ser un vendaval destructor. Sin respeto hacia el pasado ni cercanía a tradiciones instauradas por un tiempo que es itinerario, una colectividad pudiera terminar por convertirse en sólo una suma de individuos y grupos domeñados por algo: acaso un caudillo provisto de verdades y sueños impuestos a como dé lugar. Destruir para construir y olvidar para recomenzar: interminable convicción venezolana. Pareciéramos haber creído desde siempre que para iniciar algo es preciso destruir lo que existía antes: deshilvanado itinerario de restas, derrotero colectivo de violencias y olvidos que contempla el paso del tiempo como un inacabable vaivén de desolaciones y reinicios. Los venezolanos hemos aprendido a venerar el cambio. Nos hemos acostumbrado a creer, a esperar y a confiar mucho más en las voluntariosas iniciativas de algunos iluminados personajes, generalmente percibidos por encima, muy por encima de la tradición y de la ley, que en nuestras construcciones colectivas. Identificamos nuestras huellas mucho más con los deslumbrantes ademanes de algún carismático demagogo que con sólidas hilvanaciones de todos los venezolanos construyendo juntos el tiempo. Creemos que logros, aciertos y conquistas afortunadas, si llegan, deberán hacerlo desde fuera de las fronteras de la tradición, al margen de lo consolidado, lejos de lo establecido. Somos un país de rupturas más que de normas, de excepciones más que de cánones, de alteraciones más que de tradiciones. Pareciéramos haber apostado siempre al recomienzo continuo y al reinicio interminable de propósitos y sueños. ** Rafael Fauquié rafabes@cantv.net Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 1977), postgrado en sociología de la literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (1979) y doctor en ciencias sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigió los seminarios de literatura venezolana en la Universidad Católica Andrés Bello. Desde 1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve), institución de la que es profesor titular y en donde ejerció entre 1989 y 1993 el cargo de director de Extensión Universitaria. Ha publicado Espacio disperso (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983), Rómulo Gallegos: la realidad, la ficción, el símbolo (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografías, Ensayos, 1985), De la sombra el verso (poesía, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio, el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1991; Premio Conac de Ensayo “Mariano Picón Salas”, 1992), La voz en el espejo (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante último esplendor (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999), El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007). === Lo fantástico y lo real en los cuentos de Víctor Montoya ============== === Julio Brehaut ========================================================= Una muy buena parte de la literatura hispanoamericana publicada desde el exilio es, con toda seguridad, de gran calidad estética que merecería una mirada más atenta de la crítica literaria. ¿Podríamos, sin embargo, referirnos a un tipo de literatura específica, un corpus literario que, debido a ciertas particularidades peculiares, se diferencia de la literatura escrita al interior de los países? Sospechamos que no. Y esto porque la tarea, sin duda alguna, resulta ardua y enrevesada, ya que se trata de un grupo considerable de escritores dispersos por todo el mundo. Si no es sencillo identificar quiénes integrarían esta tradición literaria, mucho más complicado aun si se intentara trazar ciertos rasgos comunes que caractericen a esta heterogénea producción literaria (como, por ejemplo, los temáticos y estilísticos). Recordemos si no la laboriosa experiencia de la crítica española en su afán por organizar un estudio sistemático sobre la literatura producida en el exilio durante la dictadura de Franco. Más allá, sin embargo, de lo problemático que resulte referirnos a una literatura del exilio, conviene hablar, como dijo el escritor Francisco Ayala, del escritor exiliado y de la experiencia del exilio. Víctor Montoya, nacido en Bolivia, ha escrito casi la totalidad de su obra, hasta hoy, en Suecia, país donde se vio forzado a exiliarse en 1977, luego de haber sufrido cárcel y tortura durante la dictadura militar de Hugo Banzer. La extensa producción narrativa de este autor boliviano, que va desde la novela, el cuento, el ensayo y la crónica periodística, es un importante testimonio de la experiencia que les tocó vivir a los exiliados sudamericanos en espacios geográficos nuevos. Un magnífico ejemplo de ello es la selección de sus Cuentos en el exilio, publicada recientemente por la editorial canaria Baile del Sol (http://www.bailedelsol.org). Esta obra reúne cuarenta relatos breves, predominantemente de corte fantástico y variada temática. El universo ficcional que nos ofrece Montoya, en esta selección de cuentos, tiene sus raíces en la literatura fantástica en la que se distingue un notable influjo de los maestros del género fantástico breve, como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Augusto Monterroso. Y esto porque el narrador boliviano, al igual que sus similares, nos entrega una realidad fascinante en la que el elemento fantástico puede emerger en cualquier momento o estar en todas partes gracias al estado de la ensoñación. Con el cuento “El revólver”, Víctor Montoya inaugura esta compilación y, de partida, nos introduce en un mundo sugestivo trayendo a la memoria el “único recuerdo” (p. 7) que el narrador-personaje guarda de su adolescencia: su entrañable relación con el revólver Colt, calibre 38. Este primer relato posee además ciertos elementos de contenido y estilo que van a ser dominantes en toda la obra. Por un lado, se puede deducir que el tema central en torno al cual se desarrolla este primer relato se irá proyectando con mucha nitidez a lo largo de las otras historias que componen el libro. Nos referimos al tema de la culpa, el cual se revela tanto como la imputación a alguien de ser causante de un determinado hecho, así como un tipo particular de sufrimiento, dolor y angustia provocados por la conciencia. Así, por ejemplo, en el segundo cuento de esta selección, “Yo maté al Che”, Víctor Montoya reconstruye la historia del asesinato del guerrillero argentino a través de la voz del que fue su ejecutor. Más que una anécdota, este relato es un acto de desgarramiento confesional en el que el asesino expresa su frustración y culpa por tamaño error. Algo singular en este cuento es el hecho de que la imagen del Che Guevara adquiere dimensiones de alegoría, ya que su propio asesino confiesa “haber disparado contra la inmortalidad” (p. 11). Este último aspecto es sintomático, ya que el autor recurre a menudo, a lo largo del libro, a símbolos, imágenes y alegorías para tratar una serie de temas. De tal manera que el lector que recorra por las páginas de esta obra no sólo disfrutará de exquisitas y singulares historias, sino que también tendrá la posibilidad de “cargar” el texto de diversos significados. Así como en estos dos primeros cuentos de la selección, Víctor Montoya vuelve más adelante a la idea del sentimiento de culpa en los cuentos “El sicario”, “El colono”, “Galeano en el sueño”, entre otros. Si bien el tema de la culpa es el eje vertebrador de esta obra, otros temas centrales, que comprende Cuentos en el exilio, son la libertad, la perversidad y la locura; esta última, acaso, una variante del tema de la libertad. Un aspecto a destacar, en el plano estilístico, es la predominancia en casi toda la obra del uso de una voz narrativa autodiegética. La elección de esta actitud narrativa creemos le da a las historias un tono confidencial y de testimonio. Como se puede deducir de los títulos de algunos de los cuentos mencionados, Montoya construye sus historias recurriendo, en ocasiones, a personajes emblemáticos de la historia latinoamericana, como es el caso del Che Guevara, Simón Bolívar y el escritor contemporáneo Eduardo Galeano, o echando mano de alegorías que pertenecen al imaginario judeocristiano como es el diablo (que aparece en los cuentos “La veleta del diablo”, “Con el diablo” y “El mago de la botella”) como entidad que encarna el mal y los bajos instintos. Habría que agregar que el diablo, personificado en el tío de la mina, es una figura recurrente en toda la obra de este narrador boliviano. Un aspecto que llama la atención, cuando hacemos una revisión del conjunto de historias que constituyen Cuentos en el exilio, es el hecho de que la mayoría de las tramas se desarrollan en espacios oníricos. La razón de la utilización de este recurso técnico tiene que ver con la intención que tiene el autor de mostrar las zonas más oscuras de la esencia humana. En el sueño, decía C. G. Jung, penetramos en el hombre más profundo, más universal, más verdadero, más eterno. Lo singular de las historias del libro de Montoya es que a menudo, la representación del mundo onírico funciona como un refugio en el que los personajes intentan encontrar sentido a la vida a través de la liberación de sus angustias, temores y culpas. Así sucede, por ejemplo, en los cuentos “La riada” y “Los caballos”, en los que el temor por la muerte adquiere dimensiones alegóricas. De la misma manera, en “El sicario” y los otros cuentos que llevan el título de “Pesadilla” I, II, III y IV, el autor vuelve al mundo de los sueños, esta vez ligado al tema de la culpa. Si bien en los relatos mencionados antes, las fronteras entre realidad y fantasía, o mundo de la vigilia y onírico, están delimitadas claramente, no es el caso de los cuentos “La lagartija” y “El tigre de bengala”, pues en éstos los dos estados de la conciencia tienden a diluirse para coexistir en un todo continuo. Este mismo ambiente sigue predominando en “Alicia en el país del sueño”, por cierto, una exquisita lectura de la obra clásica de Lewis Carroll, y, en nuestra opinión, el cuento mejor logrado estéticamente en relación con el conjunto de la obra. Es, precisamente, en las historias de corte fantástico en las que Víctor Montoya logra mejores resultados estéticos, demostrando de esta manera una amplia madurez en el dominio de las técnicas narrativas. El conjunto de esta obra configura un mundo dominado por hechos inexplicables, la fantasía y el ensueño, pero también por estampas realistas. Éste es el caso de los últimos seis relatos de Cuentos en el exilio, en los que el autor explora el país de acogida, Suecia. El clima de misterio y ambigüedad, que dominaba hasta aquí en la obra, da paso, de esta manera, a un conjunto de anécdotas en donde la realidad representada está exenta del elemento fantástico. Así, el autor nos relata el primer contacto con el exilio, y el tránsito desde una visión idealizada de Suecia hasta otra más madura, atenta a los problemas sociales y choques culturales. No podemos dejar de reconocer, finalmente, otros aspectos relacionados con la calidad estética de esta obra que hacen de ella una lectura imprescindible. Víctor Montoya nos ofrece con sus relatos, no solamente una valiosa reflexión crítica sobre temas fundamentales del individuo y la colectividad, sino además un conjunto de singulares tramas: concisas pero con gran capacidad de estimular la atención del lector de principio a fin, un uso adecuado de la descripción y un lenguaje muy cuidado y expresivo. ** Julio Brehaut Escritor peruano. Es investigador en el Departamento de Español, Portugués y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Estocolmo (http://www.su.se). === Claudio de Alas Harold Alvarado Tenorio ========================== Gilberto Freyre demostró en Casa Grande y Senzala (1933) cómo los africanos enajenados a América fueron más cultos que sus amos “blancos”. En las Senzalas languidecieron médicos, poetas, estrategas, ebanistas, arquitectos, filósofos, ingenieros y sabias mujeres que transmitieron a los hijos de los explotadores el placer de los alimentos, la danza y el cuerpo. Melodías, pucheros, cama, todo delata nuestra negritud. Para muestra varios botones: Machado de Assis, Lezama Lima, Elvis Presley, Martin Luther King, Gabriel García Márquez, Frank Sinatra, Jorge Amado y sin duda, el mismísimo biógrafo del atroz redentor Lazarus Morel. Si a José Hernández “Matraca” debemos el gauchaje, a Bartolomé José Crespo, un gallego apodado Creto Gangá, las prosodias y sintaxis de Nicolás Guillén y Emilio Ballagas al reinventar los lenguajes de los barracones bozales y cabildos congos, que prolongarían Pales Matos, Martán Góngora, Cesaire, Pepin o Mateo Morrison. A esa raza y estirpe pertenece Claudio de Alas (1886-1919). Según todas las crónicas, Jorge Escobar Uribe habría nacido en Tunja, capital del estado de Boyacá en Colombia, en el seno de una familia de numerosos parientes: su padre fue ingeniero de caminos, uno de sus hermanos, general, jefe del estado mayor y edecán del presidente que entregó Panamá, otro, apodado El Cojo, senador de la república liberal, etc., y muerto, por su propia mano, en un pueblito de la Provincia de Buenos Aires donde pasó buena parte de su adolescencia Julio Cortázar. En su bien temprana pubertad padeció la Guerra de los Mil Días, y luego viajó, parece que en calidad de exiliado político, por Ecuador, Perú, Chile y Argentina. En Centroamérica, donde hizo parte del ejército que intentó recuperar la soberanía del Istmo, escribió para El Imparcial; en Chile, entre 1906 y 1916 publicó Salmos de muerte y pecado, Fuego y tinieblas o el drama de la legación alemana (Santiago de Chile, 1909), y una biografía de Arturo Alessandri. En Buenos Aires El cansancio de Claudio Alas, Visiones y realidades y la novela La herencia de la sangre (1919). Alas, que participó en los Juegos Florales de Chile que ganó Gabriela Mistral con los Sonetos de la muerte en 1914, obtuvo un accésit con un Salmo de amor, en castellano antiguo. Su fama de bohemio elocuente parsifaliano fue apenas comparable a su insaciable lujuria gástrica y etílica, que ejercía en Coppola Splendid, un restaurante donde ganó más de una vez el concurso del mayor comensal de su tiempo al ingurgitarse sin piedad más de diez platos y no pagar la cuenta. Rendido admirador de Rubén Darío, en 1916 intervino en uno de los homenajes al cantor, e incluso llegó a murmurarse que estaba neciamente enamorado del nicaragüense (tres años antes [25-1-1913], había escrito al idolatrado: “Poned entre las mías vuestra mano; y vos, como el Hércules; y yo, como el Efebo, a través de la ausencia y la distancia, conozcámonos”). El 6 de diciembre de 1917 la revista Sucesos anunció, con estos versos, su partida: Abandonando el rincón de esta urbe santiaguina, en Alas de la ilusión partió Claudio a la Argentina. La Buenos Aires de Yrigoyen poco pudo ofrecer a Claudio de Alas, que se encontró, luego de vivir del parasitismo santiaguino, con una metrópoli arrogante y exótica, donde no hubo amistad pero hervían el lujo, el champagne y el crimen. El mundo cruel que retrató Enrique Santos Discépolo en Que vachaché: Lo que hace falta es empacar mucha moneda, vender el alma, rifar el corazón, tirar la poca decencia que te queda... Plata, plata, plata y plata otra vez... Así es posible que morfés todos los días, tengas amigos, casa, nombre... y lo que quieras vos. El verdadero amor se ahogó en la sopa: la panza es reina y el dinero Dios. Decidió entonces refugiarse en la quinta que un pintor inglés tenía en Banfield, donde a medida que traducía de la Salomé de Oscar Wilde, conversaba con el viejo perro del pintor, que ya ni ladraba. Su último texto, titulado Poema negro, delata las tradiciones a que estuvo adscrito: un romanticismo tardío digno de los lectores mórbidos de Julio Flores, su paisano, cuyos poemas, como otros de Baudelaire, Silva, Poe o Nervo, poblados de huérfanos, putas, viudas, cadáveres y pérfidas eran cantados en los camposantos de las nuevas urbes y los conventillos de Buenos Aires. Mis flores negras, el famoso soneto de Flores, fue interpretado por Libertad Lamarque en uno de sus primeros filmes sonoros. El 5 de marzo de 1918, luego de asesinar al perro, se pegó un tiro en la cabeza. El perro había pasado la tarde junto a él, con sus orejas enhiestas mientras le oía hablar solo. Murió a los 32 años. Una calle de Cuartel IX de Lomas de Zamora lleva su nombre. Nadie le conoce en Colombia. Poema negro Cuando moría, me enlazó en su brazo cual un reptil de palpitante raso; y con voz afiebrada y lastimera, me dijo que cual última terneza, y en recuerdo de toda su belleza, me dejaba su blanca calavera... Que robara a la hambrienta sepultura, ese último jirón de su hermosura, que una lívida amante me sería, y en mis horas, alegres o de duelo, su alma, descendiendo desde el cielo, al través de sus cuencas me vería... Pasa el tiempo... El ave silenciosa del recuerdo voló sobre su fosa, llamándome a cumplir aquel pedido, que cual lúgubre flor de sus amores, me dejó en los postreros estertores, temerosa a los lutos del olvido. Y era una noche. Oscuridad y viento; la lluvia desgarrando el firmamento; batida en sus ramajes la espesura; los jardines tronchados y barridos; y del mar, el estruendo y los rugidos, resonando a lo lejos con pavura... Ardiente el corazón, los miembros yertos, escalé la muralla de los muertos; y pensando en la súplica postrera de esa lívida novia del Misterio, me perdí en el profundo cementerio, porque iba a robar su calavera. Por las calles desiertas y medrosas, buscando en los letreros de las fosas, llegué hasta su sepulcro solitario. El viento en los cipreses sollozaba, y la lluvia, furiosa, me azotaba, cual queriendo arrojarme del osario. De una lámpara sorda, bajo el brillo, su mármol quebranté con un martillo. Cual fatídico abismo, negro y hondo, de la tumba la puerta entenebrida abierta contemplé... De entre su fondo, brotó una bocanada corrompida! Y en lo profundo de la negra caja, entre blancos jirones de mortaja, la miré desleída y pestilente: sepultadas sus formas y sus manos, entre olas hirvientes de gusanos que tragaban su carne lentamente. En sus sienes, mechones de cabellos, sus ojos ¡ay! como ninguno bellos, convertidos en cuencas pavorosas; en su boca, que fue roja granada, una muda y horrible carcajada, y su pecho en piltrafas asquerosas... De su belleza, que radió cual astro, no había allí tan siquiera un rastro. Era un informe y corrompido andrajo. La miré contristado, mudo, inerte: medité en los festines de la Muerte, y me hundí en el sepulcro abierto a tajo. Temblorosas, tendiéronse mis manos al inmenso hervidero de gusanos. Busqué de la garganta las junturas: nervioso retorcí... Hubo traquidos de huesos arrancados y partidos... hasta que hollando vil las sepulturas. Huí miedoso entre las sombras crueles, creyendo que los muertos en tropeles, levantaban su forma descarnada corriendo a rescatar su calavera, esa yerta y silente compañera de la lóbrega noche de la Nada... Eso pasó... fue ayer... Hoy, en mi mesa, cual escombro final de su belleza, helada, muda, lívida e inerte, sobre mis libros en montón, reposa, cual una gigantesca y blanca rosa, —que ostentase la risa de la Muerte. Sus grandes cuencas, como dos cavernas, me contemplan inmóviles y eternas. Atónito, al mirarlas, me figuro que su alma tal vez huya del Cielo, para triste, silente y con anhelo, mirarme allá, desde su fondo oscuro. Entonces con amor llego hasta ella, y cual si fuera, cuando viva y bella, por sus huesos, mi mano se desliza: siento de ansia el corazón opreso, y en el instante en que le doy un beso, me encuentro ¡ay! con su macabra risa. Y allá, de la alta noche, cuando escribo, ante su faz sintiéndome cautivo, me parece que se abren sus quijadas, y que en frases muy tiernas, temblorosas, me pide que le diga blandas cosas, como en noches amantes y borradas... Y soñando, la veo transformarse en la bella de entonces, y acercarse... y sentirme yo suyo... y ella mía... Mas, al instante mi pupila advierte, que no es sino la imagen de la Muerte, que me contempla extática y sombría. Ya llevan mucho tiempo estos amores... Es ella quien conoce mis dolores, los sueños todos de mi vida entera... Ella me da la desnudez que viste, y yo el cariño de mi alma triste, teniéndola de novia hasta que muera. Y cuando rompa de la Vida el lazo, cual ella a mí, la enlazará mi brazo, y antes que en mi redor todo sucumba, le diré como frase postrimera: —Acompáñame, pobre calavera, acompáñame, amada, hasta la tumba!... Claudio de Alas Bibliografía Arturo ESCOBAR URIBE: “Se suicida amante imaginario de Gabriela Mistral”, Sucesos, Bogotá, año i, número 39, febrero 15 de 1957. Claudio DE ALAS, seudónimo de Jorge URIBE ESCOBAR: Arturo Alessandri, su actuación en la vida (1869-1915), Santiago de Chile, Imprenta Universitaria, 1915; Fuego y tinieblas, o el drama de la legación alemana, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1909; La herencia de la sangre, Buenos Aires, Tor (s.a.); Salmos de muerte, Santiago de Chile, 1916, prólogo de Tomás Gabriel Chazal. Juan José DE SOIZA REILLY: El cansancio de Claudio de Alas, Buenos Aires, 1918. Ramón C. CORREA: Parnaso boyacense, Imprenta Departamental de Tunja, 1936. ** Harold Alvarado Tenorio alvaradotenorio@telesat.com.co Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió el Departamento de Español y las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), así como el Comité de Redacción de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial y la revista de poesía Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesía de T.S. Eliot (1988); Espejo de máscaras (1987); Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, griego, chino, alemán y portugués. === Madrid para caminantes Ricardo Martínez-Conde ==================== Dado que vamos sobre la vieja estepa castellana (“océano de cuero”, dijo el poeta), donde el horizonte vive al raso, el relieve aquí no importa mucho. Mejor es dejarse ir con el ánimo dispuesto a la llanura, a los horizontes abiertos, allí donde la mente descansa, ora escrutando el horizonte, ora reparando en el detalle que da vida al paseo. (Tiene, con todo, Madrid, al norte el horizonte de la sierra que, en los pródigos y fríos inviernos, es quien le otorga el agua. Un agua famosa por su transparencia y pureza, razón por la que Felipe II, en el siglo XVI, decidió ubicar allí la capital del reino) En fin, el viejo poblachón ahí está, asentado “cabe” el Manzanares, sobre las exiguas lomas y amparado en esas horas lentas y ralas con que guarda Castilla sus destinos. Claro que hoy el panorama de pueblo (las coplas tradicionales se refieren, todavía, y a modo de emblema, al “pueblo de Madrid”) se ha hecho propio, ha adquirido distinción por sí, y ello en razón a varias causas: el reasentamiento de la Corte en 1609, la ubicación geográfica central en un Estado centralista, al empuje económico derivado de los planes quinquenales que arroparon el entorno con actividades industriales y centros de distribución y, junto a esto, el asentamiento de una burguesía que buscaba la proximidad al poder y la aparición (tan frecuente en los pasados “años cincuenta”) de barrios de chabolas que hoy han sido absorbidas y que forman, eufemísticamente, la conurbación del gran Madrid o bien ayuntamientos autónomos cuya población ya quisieran para sí viejos y nobles ayuntamientos del resto peninsular. El tiempo traza sus caminos en el paisaje y la realidad se conforma de acuerdo a los dictados económicos. Ello ha derivado, a día de hoy, en un Madrid cuya área de desarrollo supera los cinco millones de habitantes y donde la convivencia de razas ya es una presencia visible en las calles. Ello engendra bullicio como ejercicio y como representación. Pero —tal como desea el viajero— a la tarde todo cambia: el ritmo eléctrico del vivir atareado viene a rematar alrededor de las tres, momento en que se vacían los centros de trabajo a favor de los de comida rápida, las aceras se liberan de las motos de los ejecutivos y los trenes subterráneos y autobuses devuelven a los barrios a una población de proletarios cansados y ansiosos de llegar a su rincón. A partir de ahí, al poco, comienza el tiempo de una cierta lentitud: los tertulianos o visitantes en los cafés, buena parte entregada a la siesta, y, a la vez que las calles se sosiegan y el ritmo desciende, todo parece volver a un lugar propio. Entonces es cuando se puede pasear. El Viejo Madrid, el de los Austrias —la dinastía que lo fundó—, conserva su armonía desordenada de caserones rancios y población diversa: una nativa, envejecida, y otra renovada por la emigración. Ahí están la Plaza Mayor, próxima a la plaza del Ayuntamiento, el barrio de Cascorro y la Latina, el Palacio Real, el Acueducto, el puente de Toledo, todo el conjunto guardando desde antaño un diseño irregular y curvo. Y el caminante observa, de una parte, ese vivir con aire de corrala y de otra las perspectivas, amplias y vencidas, sobre el río y la sierra. Y un cielo nuevo cada vez, mutante, de ligeras nubes que, a medida que desciende la luz, ofrecen esos tonos pictóricos irrepetibles que ya artistas como Velázquez o Rubens supieron plasmar. Complementario, más al norte, está el barrio lineal y geométrico de Salamanca, donde el elevado poder adquisitivo de la burguesía oferta tiendas caras y ese vago fru-fru en el andar, en el susurro de la gente... Y el barrio escondido del Viso con sus chalecitos, imitando ligeras subidas y bajadas como para distinguirse en un Madrid esencialmente llano o en pendientes ya amaestradas. Y con ellos el parque del Retiro, el enclave verde que servía de asueto a los desengaños administrativos que engendraba la política en las cabezas reales gestoras de un imperio y hoy un jugoso espacio público arbolado con lago y su particular jardín botánico en cuyo lateral cuelga un cartel que reza: “Aún no has visto nada” (se referirá, piensa el viajero algo cansado, a las múltiples funciones de cines y teatros, o bien al gran espectáculo de la noche como son los entornos de la plaza de Santa Ana o la plaza de Chueca, donde los grupos se afanan por sexo o por esa inextinguible curiosidad pasajera). En la Feria del Libro, reclamo anual para los solitarios (el libro no se escribe para la gente corriente, sino para los tristes curiosos y los desengañados), tan especializada, el autor de fama firma en dos versiones: con y sin dedicatoria; otros, menos famosos, quizás esperen poder firmar un día. Aquí ya se advierte ese otro entramado espiritual de Madrid: la abundancia de secundarios: en el vivir diario, en la necesidad. Sin embargo no por eso menos otorgadores de vida al escenario, ellos tanto o más que los demás. Ellos, donde residen los valientes: “el enemigo está dentro, disparad sobre nosotros”, reza una vieja pared. Madrid, para el viajero, se mece, con la brisa de la sierra, en una vaga letanía de curiosidad ahíta, un cansancio razonable y la sorpresa de haber vivido intensamente muchos mundos y colores y olores, fundamentos para esa cierta espectacularidad teatral que le otorgan los diseños barrocos en que fue concebida. Es el momento en que el cielo se tiñe (o destiñe) de colores inesperados cuando ese viajero vuelve, curiosamente, sobre sí, y piensa en lo grande y lo pequeño; en el fondo, en lo escueto y esencial que es el vivir. Ha caminado entre caserones e iglesias (esta vez ha visitado los Jerónimos, cuyo interior mayestático le pareció que tenía “desvaída la color”, y, en el corazón del pueblo, allí donde las calles se identifican con placas de cerámica explícita, la iglesia de san Ginés, antaño visitada, por distintas razones, por Lope de Vega y Quevedo, y hoy haciendo sonar el órgano con empaque y nostalgia) que ya han quedado mezcladas con elevados edificios multifunción y grandes fachadas institucionales. Y ha querido visitar el Palacio Real para conocer su exposición de tapices, pero ya era tarde. Alguien ha dicho que Madrid es la ciudad de los gorriones y los solitarios, mas el viajero prefiere recordar, ya el ánimo puesto en el regreso, en el contenido de ese dictado en la pared: “la belleza está en tu cabeza”. A sabiendas, el viajero se sienta y piensa que, sin ser de allí, él ha estado allí y no es tan fiero el rumor como lo pintan (Madrid también descansa; hay un algo de orden implícito en su rara desnudez). Y cuando el aire se pinta del ocre nostálgico (lo que se representa no es sino un sentimiento) y advierte el espectáculo que amansa, piensa que así acomodan las ganas de volver. Y es que he de decirlo: yo amo Madrid. ** Ricardo Martínez-Conde csbgfrf@cesga.es Escritor español (Sanxenxo, 1949). Cursó los estudios de filosofía y letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de Occidente, el Boletín Galego de Literatura y las revistas Clarín, Claves y Extramundi. Además ha sido colaborador en diversos periódicos. Ha publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro, 1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das árbores (Espiral Maior, 1995), A núa lentitude (Follas Novas, 2001) y Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymión, 1993), Evoë (Calambur, 1997) y Los días sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de Poesía). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (Cª Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey según Quevedo (Una lectura de la "Política de Dios") Ed. Endymión-Mº Cultura, Madrid, 1996, Alusión al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y el premio Reimóndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997). === Topo y gano =========================================================== === Del sur y otros cuentos Alberto José Pérez ======================= La oscuridad y el silencio, dice el sujeto protagónico, balbuceante por alucinado, es lo que le permite recordar unas piernas varicosas o casi varicosas, con unos pies cuyos dedos parecen estar en buen estado a pesar del rojo de las uñas que, como todo disfraz, ofrece la chispa de la duda. Con gran esfuerzo, el sujeto va tejiendo la historia de los Bares del Sur, de uno en particular, es el escritor incipiente que se asoma, a duras penas, por la resaca que el alcohol en demasía produce, va recordando los hechos que de a poco lo ayudan en la descripción de una casa de putas y de una que se ha marchado, acercándolo a la escritura más que a otro oficio, inclusive, más que al trago que aunque no lo crean también es un trabajo verdaderamente placentero, el sujeto se va trasformando en muchas voces, en grandes y profundos suspiros un día después cuando la memoria ocupa el espacio orgánico de la historia de la casa de putas. Todo esto es a propósito De algún lugar del sur y otros cuentos, libro compuesto de 9 narraciones de muy buena factura narrativa, digamos, que poseen un encantamiento cinematográfico y que ha sido publicado por el Sistema Nacional de Imprentas, capítulo del Táchira, en la colección Clásicos Zaranda, año 2008, y su autor es Pedro José Pisanu, merideño, profesor de literatura y avecindado en San Cristóbal; ha obtenido el Premio de Cuentos de los Circuitos Culturales de la Dirección de Cultura y Bellas Artes del estado Táchira; tiene en su haber varios libros de cuentos publicados: Diario de Brom y otros relatos, El color sepia, El premio, El pirómano. Qué puedo decir si no que se trata de un magnífico narrador que tiene la bella fortuna de no aparecer en esos “inventarios” de grandes cuentistas porque siendo la mayoría menores de edad al respecto, sus obras no nos ofrecen la oportunidad de una segunda lectura o más como sí la tenemos con la obra de Pedro José Pisanu, la cuentística de Gallegos, Orlando Araujo, Denzil Romero y otros poquísimos y muy respetados autores que se me escapan en este momento; en Pedro José Pisanu sus historias no se empequeñecen ante nada y ante nadie, topo y gano, en De algún lugar del sur y otros cuentos. ** Alberto José Pérez albertoperez802@hotmail.com Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samán, Apure, 1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra poética entre los cuales vale mencionar el Premio Único de Poesía de la Bienal de Literatura de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria (1987). También ha publicado los poemarios Los gestos tardíos (1975), El libro de Barinía (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazón de una mujer (1997), Un poeta como yo (2006) y la antología poética El poeta de quien les hablo (1999). === Editorial El Conejo de Ecuador y sus 30 años de libros ================ === Jorge Luis Cáceres ==================================================== Decir Editorial El Conejo en Ecuador es sinónimo de buenos libros; ya lo dicen los entendidos en esta materia, que no existe hogar culto ecuatoriano en donde no se encuentre por lo menos un libro editado por El Conejo. En el año de 1979, un grupo de intelectuales deciden fundar, bajo el lema “El Ecuador Escribe”, una editorial que cumpla con los estándares de calidad más altos para la publicación de los textos de autores ecuatorianos y extranjeros. Es así que con más de medio millar de títulos publicados de los más importantes escritores ecuatorianos, como Pablo Palacio, José de la Cuadra, Jorge Icaza, Abdón Ubidia, Gabriel Alemán, Jorge Enrique Adoum, Demetrio Aguilera Malta, Carlos Arcos, Joaquín Gallegos Lara, Santiago Páez, Raúl Vallejo y Francisco Proaño Arandi, entre otros, ubican a El Conejo como una de las editoriales más importantes a nivel nacional y reconocida a nivel internacional. Muchos de estos libros convertidos ya en clásicos de la literatura ecuatoriana y muchos otros por convertirse. En estos 30 años cabe subrayar la búsqueda de nuevas voces, nuevos escritores dentro de las letras ecuatorianas. Esta es una apuesta de la editorial, dar cabida a la publicación de escritores jóvenes como es el caso de Esteban Mayorga, Diego Cazar, Cristian Avecillas, Jorge Luis Cáceres y José Hidalgo Pallares, entre otros. De los títulos de autores extranjeros que Editorial El Conejo ha publicado, cabe resaltar a Eduardo Galeano (Apuntes para el fin del siglo), Mempo Giardinelli (Luna caliente) y José Emilio Pacheco (Siglo pasado). Algunos de sus títulos han ganado el premio literario más importante del país, el Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara: • Abdón Ubidia (La madriguera, novela), 2004. • Roque Espinoza (Me descambias la vida, cuento), 2006. • José Hidalgo Pallares (Historias cercanas, cuento), 2006. • Carlos Carrión (¿Quién me ayuda a matar a mi mujer?, novela), 2006. • Carlos Arcos (El invitado, novela), 2007. • Esteban Mayorga (Un cuento violento, cuento), 2008. • Francisco Praño Arandi (El sabor de condena, novela), 2009. Este es un breve acercamiento sobre la labor editorial de carácter regional, aquella que se nutre del talento de los escritores y editores que apuestan por una literatura de calidad. Labor reconocida por el Ministerio de Cultura del Ecuador, dentro de la Feria Internacional del Libro, realizada en Quito el pasado mes de noviembre de 2009. ** Jorge Luis Cáceres jlccaceres_quit@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Quito, 1982). Fue escogido en abril de 2009 para el encuentro “Fiesta por el Libro: los nuevos escritores ecuatorianos”, organizado por el Ministerio de Cultura del Ecuador (http://www.ministeriodecultura.gov.ec), como uno de los veinte autores menores de 35 años con mayor proyección de su país. Es graduado en leyes por la Universidad Internacional del Ecuador (http://www.internacional.edu.ec). Ha participado en los talleres literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión (http://cce.org.ec) y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Ecuador, http://www.flacso.org.ec). Ha publicado los libros de cuentos Desde las sombras (Editorial El Conejo, http://www.editorialelconejo.com; Quito, 2007) y La flor del frío (El Conejo, Quito, 2009). Cuentos suyos aparecen en la antología Línea del Ecuador (Yerba Mala Cartonera, http://yerbamalacartonera.blogspot.com; Bolivia, 2009) y en publicaciones de revistas y suplementos culturales impresos y virtuales de Ecuador, Perú y Estados Unidos. Conduce el segmento cultural “El circulo imperfecto” dentro del programa de radio El Poder de Uno, que se retransmite a través de radio La Luna de Ecuador (http://www.radiolaluna.com). Mantiene una bitácora personal en http://jorgeluiscaceresa.blogspot.com. === El deseo del abismo Ángel Castaño Guzmán ========================= La baba del farsante Fabio Osorio Montoya Cuadernos Negros, 2009 “Pasó la vida detrás de los espejos, hasta que olvidó su rostro”. F.O.M. Franz Kafka, el silencioso transeúnte de la Praga de principios del siglo XX, retrató a la perfección los laberintos existenciales del hombre unidimensional de Marcuse. No existe respuesta satisfactoria para explicar cómo ese gris oficinista, perseguido por el despótico recuerdo de su padre, pudo construir una obra narrativa de tanta actualidad. La metamorfosis es sin lugar a dudas la odisea del lector contemporáneo. Los dioses son curiosidades de anticuarios y coleccionistas; los ídolos de neón los han reemplazado en la tragicomedia humana. El destino de los pueblos ya no se vislumbra en los intestinos de un becerro sino en las extrañas reuniones del G8. La deidad huyó para siempre del Olimpo y ahora anida en las pestilentes callejuelas de los suburbios mediáticos. Ahí, junto a los estropicios del neoliberalismo, crece silenciosa la poesía de Fabio Osorio Montoya. La literatura regional ha sido pródiga en ficciones hiperbreves. Luis Vidales con sus 20 “estampillas” inició una tradición cultural que encontró en Umberto Senegal, José Raúl Jaramillo y Jaime Lopera, brillantes cultores. Comentario aparte merece el escritor que hoy nos ocupa: en una entrevista televisiva, Osorio Montoya confesó sin pudor que cada año bautiza con fuego un manuscrito terminado. Las 59 páginas de La baba del farsante son la milimétrica radiografía de una metrópoli feroz donde los viandantes son fantasmas nacidos en la esquizofrénica cabeza de Pedro Páramo. En los caminos de Comala los latinoamericanos encontramos pistas para descifrar el eterno acertijo de nuestro sino. Farsante es la lúcida conciencia de Osorio Montoya. Fanático de los acordes industriales de Black Sabbath, su vida da un vuelco al descubrir a sus camaradas, los perros del orbe, entonando salmos de alabanza ante un inmenso aviso de Coca Cola. El insolente canino pertenece a la familia de Mister Bones, el locuaz protagonista de una novela de Paul Auster. Los nómadas, a pesar de las medidas gubernamentales, son los dueños absolutos de la ciudad. Momentos de iluminación, los cuentos exploran las entrañas de la urbe, un universo simbólico poco frecuentado por los narradores quindianos. El poeta Carlos Castrillón encontró en la lírica de Osorio Montoya rasgos propios de la tensa relación entre el individuo y su espacio: “La ciudad es el riesgo, el brillo del cuchillo que se levanta en la noche para hundirse en la carne, es el grito lejano que no queremos escuchar para no comprometernos”. Hay un texto que llamó con particular insistencia mi atención: Voltaire, uno de los precursores de la Revolución francesa, busca el perdón oficial, representado en la sepultura cristiana. El más burlesco de los cadáveres, así llamado por el vate, en una carroza tirada por negros caballos, deambula por las adoquinadas calles de París. Su putrefacta sonrisa es bella metáfora del progresivo desmoronamiento de la democracia. Como los demás personajes del libro, Voltaire es arquetipo de los sueños y las pesadillas de la sociedad informatizada. El signo distintivo de la humanidad es la amargura, escribió en alguna parte Michel Houellebecq, y ese precisamente es el tono que predomina en la cáustica mirada de Farsante. La baba del farsante es una valiosa colección de microrrelatos. A pesar de algunos errores tipográficos y de edición, los textos merecen una lectura cuidadosa y un juicioso análisis. ** Ángel Castaño Guzmán cortazar_73@hotmail.com Escritor colombiano (Armenia, Quindío). Editor de la revista universitaria La Avenida. === Mecánica Néstor José Mendoza ===================================== En poesía como en otros asuntos, rige la ley de que quien desee salvar su vida debe perderla; si el poeta no sacrifica íntegramente sus sentimientos en aras de su poema, al extremo de que no sea suyo sino de su obra, fracasa. W. H. Auden Mecánica (2006) enciende un amplio fuego de experiencias. Se asocia con elementos más diversos que el restringido mundo de las piezas de automóviles, la grasa y el funcionamiento de un motor. Víctor Manuel Pinto ha ido ensayando después de Aldabadas (2005) —su primer libro editado— un lenguaje más fluido, ampliando sus motivos y asuntos, aunque éstos continúen ligados a la intimidad familiar. Sin posturas rebuscadas, su escritura se vuelve más natural, cercana al decir cotidiano. Mecánica amasa, diríamos, una experiencia individual y colectiva. Poemas que describen las pequeñas tragedias cotidianas del día a día. Pinto nos muestra trozos de sus vivencias, nos abre las heridas de la memoria para transmitirnos su inconformidad y su percepción de la imagen paterna: Mi padre me engaña con los ojos abiertos quiere que toque su llaga hecha por mentir La imagen se erige como personaje que vive y duele. El lector es un confidente. En su poética no hay desdoblamientos. Toda obra, por más artilugios y máscaras que emplee, lleva el germen de la experiencia del poeta, fragmentos de un íntimo espejo. La llaga, el engaño, la mentira, tres elementos que materializan un estado de ánimo. En los cuatro versos antes citados, tres palabras: llaga, engaño, mentira, muestran claramente una línea que se enhebra al rostro del padre. Una parte de nosotros se engrana con los movimientos corporales de quien nos mira. La vida tiene sus angustias, sus dilemas, y su mecánica. La poética de Víctor Manuel Pinto, nos dice el poeta y ensayista Alberto Hernández, “es la historia de un oficio, pero también la de un silencio enmarcado en el paisaje del dolor por el padre”. El padre y su taller mecánico; anécdotas que cobran fuerza a través de un yo lírico que nos aproxima a la escena directa y precisa del hecho. Mezcla de encuentros y ausencias, veneración y reclamo, siempre vistos desde una perspectiva sensible. Desde la presencia a veces conflictiva con la infancia y la decantación de motivos que no se borran: “Cuando no sabe qué hacer / el hijo recuerda al padre / como si amoldara el pie / a una huella dejada en el concreto”. El hombre —el niño, el poeta— convive con su padre. Admira y calla. Sufre y calla. Ambas emociones se levantan con Víctor, almuerzan, ven desde la altura de una ventana todo cuanto ocurre en la fugacidad de un instante: Desde una ventana de taller las manos forjaban tiempos mejores la ciudad las calles crecen y el trabajo se hace más y menos a los hijos que también saben hacer tamaño ahora grita sin necesidad patea las herramientas fuma en el baño sabe que llueve por dentro y le será difícil aflojar esa tuerca Si se pasa mucho tiempo entre motores y piezas de hierro el corazón puede tomar esa forma A Víctor Manuel no le importa quedar desnudo; libre en la intemperie. Sacrifica sus vivencias en aras del poema. Y esto, en poesía, resulta vital. Desviste a sus parientes, los incorpora a su comarca lírica: “La hija también se fue un diciembre / los engañó con las mentiras / que ellos le enseñaron / en recados de insultos / y pedir dinero // y las mujeres de la casa lloran / porque no entrará de blanco viendo a dios // pensó que era amor / y como en la cruz / se dejó abrir”. ¿Es una alternativa inmutarse luego de haber sido testigo de la realidad más filosa? Podemos optar por sumergirnos en ella, o desdeñarla. Desnudarse en un verso nunca ha sido fácil. No obstante, el poeta no hace concesiones cuando nos describe su mundo. Solamente se despoja, come puñados de realidad aunque parezca que con su escritura intentara borrarse a sí mismo y todo cuanto le rodea. Estas líneas no desdicen lo anterior: “Reza contra la pared / y deja un vaso con agua para sus muertos // así lo hizo mientras estuvo casada / ellos supieron delimitar el colchón / tragarse el reclamo el aire // igual a las cucarachas / que amanecían ahogadas / en el fondo del vaso”. Como el vaso para los muertos, como costumbre familiar, se hace hábito y creencia. Se consolida un hecho cotidiano para contrarrestar los miedos y los fantasmas. Los parientes desaparecidos deben descansar. El vaso colmado de agua es invadido por insectos que representan una bofetada que nos hace espabilar y ver las arrugas de lo observado. El poema, con imágenes que rozan lo escatológico, cierra su centro más vulnerable con cucarachas ahogadas en el abismo del vaso. Alguien de pie, expectante y ensimismado en una esquina, observando a las personas en derredor, parientes, amigos y conocidos. Este personaje intenta olvidar o hacer más llevadera sus espinas. En el cruce de su destino, podría ser esta la descripción que se ajusta a este poema de Pinto que, íntegramente, rememora una escena, un recuerdo: “Esta noche / no es detrás de una torta / ni el abrazo de brindis con los amigos // respiro en mi escape / y somos los de siempre / ver sobre el hombro las faltas / oportunidades / giros a medias // uno crece / dice alguien que me cruza / de mesa a mesa / adivina el empuje / la botella // Junio // ser ahora / el que a todos he prometido / parece fácil”. La palabra del padre se hace proverbio. El padre pronuncia, aunque sobrevuelen sus carencias, pero el hijo asiente, acepta sus debilidades y oye: “Sabe que no ando bien / cuando fumo de más y le ayudo en silencio // abro la boca de un carro / y él abre la suya / si el aceite no llega a la máquina se funde / lo mismo con la mujer // no entregue toda la saliva el bolsillo // míreme // no vaya a quedarse seco / como esos palos de cementerio / clavado entre tanta cosa muerta”. Porque, para Víctor Manuel Pinto, lo que realmente cuenta es lo siguiente: “Este es mi viejo / el que sabe descifrar la música / del vientre de los zancudos / y me dice / escucha... / es el silencio”. El poeta chileno Gonzalo Rojas ha descrito sensiblemente la trascendencia de la paternidad, la visión del padre y la madre en estos versos: “Yo tuve padre y madre: / relámpago en la arteria / una vez cada nunca. // Mi rostro no es su rostro / sino, la sombra, / la mezcla de esos rostros”. Mecánica ensaya una tentativa similar con algunos de sus poemas medulares. Se gesta un testimonio de gran vigor expresivo; un presente que renueva sus ángulos de la mano de una vivencia. ** Néstor José Mendoza nesmen.erim@gmail.com Poeta y ensayista venezolano (Maracay, 1985). Licenciado en educación, mención lengua y literatura, en la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve). Ha publicado el poemario Ombligo para esta noche (2007). Colabora en el suplemento literario Contenido del diario El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay. Miembro del Taller Literario Hojas Sueltas de Mariara, Carabobo. Coeditor de la revista El Alimento Diario del mismo grupo. Reside en Mariara. === Tina Modotti en Peking Wilfredo Carrizales ======================= De la segunda y fértil estadía de Tina Modotti en México (1923-1930) llegan a Peking veintiséis fotografías copiadas en plata sobre gelatina para ser exhibidas en el Instituto Cervantes. En esta serie de imágenes en blanco y negro la artista italiana se nos muestra como una avezada y sensible fotógrafa que ha aprendido muy bien las lecciones de su maestro y compañero de vida, Edward Weston. Tina Modotti nos cautiva desde un primer momento por su nuevo modo de enfrentar el soporte fotográfico y de capturar escenas, personajes y símbolos de la cotidianidad mexicana que antes no habían sido mirados con tanta pasión e involucramiento. Ella se identifica y solidariza con los desposeídos y sus imágenes quieren ser denuncia y testimonio, pero nunca deja de lado su preocupación estética para que lo captado por su lente adquiera otra dimensión que lo ubique en un plano de fecunda inspiración creativa. Las manos acostumbradas al trabajo fueron tema recurrente en la mirada solidaria y atenta de Tina Modotti. En “Manos con títeres” vemos una mano recia de hombre surcada por venas brotadas que parece estar reparando la mano de un títere. Las dos manos están posadas sobre una superficie plana y parecen pertenecer a un mismo dueño; esas manos hablan y nos cuentan y completan lo que está fuera del marco. En “Manos con pala” sólo escudriñamos unas rústicas y sucias manos descansando, una sobre la otra, encima de la agarradera de la pala. Apenas un retazo del traje blanco del trabajador nos basta para imaginarnos su rostro curtido y la expresión de sus ojos. En “Manos lavando” encontramos unas manos femeninas afanadas en lavar una tela. Casi escuchamos el jadeo de la mujer y el sonido de la tela al ser restregada una y otra vez para que se despercuda y gane blancura. Varias escenas de vida campesina nos trasladan hasta el ámbito donde se debaten las esperanzas, los sueños y las vigilias de los labriegos y sus familias. En “Asamblea campesina” miramos los rostros adustos que buscan una salida a su precaria situación y los congregados muestran sus vestimentas albas al esplendor del sol. Desaparecen momentáneamente las angustias de la miseria en “Fiesta popular”, donde las gentes campesinas se divierten, beben y calman sus penas con música y baile. En “Mitin campesino” asistimos a la discusión de los problemas acuciantes y a los debates acerca de sus posibles y necesarias soluciones. Volvemos la mirada más allá y nos topamos con una “Familia campesina” que ha salido toda a la puerta de su humilde vivienda y cuyos miembros se han sentado o simplemente permanecen de pie y miran a la cámara fotográfica, con la certeza de que pasarán a un registro histórico importante, mientras los maíces se asolean frente a ellos, esparcidos por el suelo y nutriendo la escena con el brillo de sus granos y la elocuencia de su origen arduo. Los niños no podían faltar en la visión artística que atestigua de Tina Modotti. Así aguzamos los ojos y la mirada nos lleva al encuentro de diversos niños y niñas signados por una manifiesta tristeza y un entorno que no simula su alejamiento de la alegría de vivir, pues el trabajo desde muy temprano ha tocado a la puerta y no admite esperas, ni retrasos. Son niños y niñas retratados con las almas al desnudo y unas expresiones faciales que son páginas abiertas de un diario que se escribe con pesimismo. Únicamente un “Niño amamantándose” se escapa por breve tiempo del duro acontecer y se limita a chupar las tetas pródigas de su madre hasta hartarse y regodearse con una felicidad efímera. Dentro de las fotografías que Tina Modotti le dedicó a las mujeres de las etnias indígenas de México, se destacan dos soberbias imágenes que recogen, casi como si hubiesen posado expresamente, mujeres juchitecas, hermosas y lozanas, exhibiendo sus hermosos trajes típicos y su loza pintada, mientras sus miradas atisban hacia un horizonte pleno de dificultades y peligros. Otras mujeres de Tina Modotti llevan luto y sufren o portan banderas y semejan heroínas de una lucha que apenas se iniciaba y en donde ellas siempre sacaron la peor parte y su grito de rebeldía apenas fue escuchado por el poder machista largamente entronizado en la nación de latifundistas, pistoleros y violencia política. ¿Lograría Tina Modotti, aquel 5 de enero de 1942, durante su tercera y última estadía en México, fotografiar previamente a la muerte con bigotes y sombrero de charro que la seguía muy de cerca? (Creo que en muchos aspectos, Tina Modotti continuó su vida artística póstuma gracias al trabajo proseguido por su alumno Manuel Álvarez Bravo, de quien ella fue su mentora). ** Wilfredo Carrizales zalesw@yahoo.com Escritor y sinólogo venezolano (Cagua, Aragua, 1951). Reside actualmente en Peking, China, donde estudió chino moderno y clásico, así como historia de la cultura china en la Universidad de Peking (http://www.pku.edu.cn/eindex.html, 1977-1982). Textos suyos han aparecido en diversos medios de comunicación de Venezuela y China, entre otros países. También ha publicado los poemarios Ideogramas (Maracay, Venezuela, 1992) y Mudanzas, el hábito (Pekín, China, 2003), el libro de cuentos Calma final (Maracay, 1995), los libros de prosa poética Textos de las estaciones (Editorial Letralia, 2003, http://www.letralia.com/ed_let/estaciones; edición bilingüe español-chino con fotografías, Editorial La Lagartija Erudita; Peking, 2006), Postales (Corporación Cultural Beijing Xingsuo, Pekín, 2004), La casa que me habita (edición ilustrada; Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2004; versión en chino de Chang Shiru, Editorial de las Nacionalidades, 2006; Editorial Letralia, 2006) y Vestigios en la arena (Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2007), el libro de brevedades Desde el Cinabrio (Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2005) y tres traducciones del chino al castellano. La edición digital de su libro La casa que me habita (http://www.letralia.com/ed_let/casa) recibió el IV Premio Nacional del Libro 2006 para la Región Centro Occidental de Venezuela en la mención “Libros con nuevos soportes” de la categoría C, “Libros, revistas, catálogos, afiches y sitios electrónicos”. Actualmente es agregado cultural de la Embajada de Venezuela en Pekín. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Jorge Majfud acaba de publicar La ciudad de la Luna =================== === Una idea, un prejuicio no pertenece a una persona ===================== === sino que es una creación colectiva María José de Acuña =========== Jorge Majfud, narrador, ensayista e investigador uruguayo radicado en Estados Unidos, nos habla de su última novela, La ciudad de la Luna, a través de la cual incursiona en las enfermedades de nuestro tiempo. Intelectual comprometido, apasionado por el conocimiento desde un agudo sentido crítico, controvertido e incansable pensador con vocación de filósofo, estimulador de conciencias, contrario a la mercantilización de la cultura por lo inevitable de la banalización de la literatura, todas las características apuntadas definen a Jorge Majfud. Autor de numerosos ensayos con los que ejercita al lector en inusuales reflexiones acerca de la historia, del hombre y la mujer —de sus traumáticas incertidumbres y contradicciones, de sus cuestionables paradigmas y de lo que para él son sin duda falsos ídolos—, de los síntomas autistas de nuestras sociedades..., tras Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido) y La reina de América acaba de publicar su tercera novela con Baile del Sol (http://www.bailedelsol.org). En La ciudad de la Luna recrea una ciudad perdida en el desierto de Argelia, Calataid. A través de la ficción de un espacio cerrado, Majfud se refiere a problemas más globales recurriendo a esta metáfora para “hablar de una enfermedad histórica que se presenta como una virtud de nuestro tiempo”, asegura. “Como en cada tiempo, los pueblos han tendido a considerarse los elegidos de Dios, la reserva moral del mundo, los poseedores de la única lengua que se entiende. Eso es algo que encontramos día a día tanto en Oriente como en Occidente. Sobre la mesa —y debajo también— están los resultados”. MA. Como latinoamericano comprometido, uno de los temas que más parecen preocuparle es la realidad de América Latina y todo lo que ello significa, especialmente en los ensayos que se publican cada semana en muchos países. Si pudiera hacer una extrapolación de escenarios, ¿cuántas ciudades-sociedades similares a Calataid podría imaginar en su área geográfica de origen? JM. Muchas. El Cono Sur de Stroessner, Videla y Pinochet. La Cuba después de aquella revolución que pareció realizar los mejores sueños de un “hombre nuevo”, libre de la locura de la avaricia del capitalismo, pero que también cayó en otra forma de orgullo cerrado que casi no deja lugar a la autocrítica. La España de Franco. En fin, la lista es larga. A pesar de que el protagonista quería fugarse a Nueva York, Calataid es también —quizás, sobre todo— el arrogante Estados Unidos de los Bush y de toda esa ola conservadora que se radicalizó, especialmente, con Reagan, y que no terminará con Obama. Y es también el Afganistán de los talibanes. La España imperial rodeándose de muros para salvar su pureza de religión y de sangre, es el Estados Unidos conservador e imperial rodeándose de muros para salvar la pureza de su mentada “particularidad histórica”, de su Dios privatizado, de su libertad que en el discurso de los fanáticos se vuelve una momia sin vida, excusa para otras opresiones. Calataid es el ejemplo descarnado del patriotismo que se opone al humanismo oprimiendo a sus individuos concretos y a la vez se ufana de su democracia y su libertad... Bueno, como La ciudad de la Luna no es una novela de misterio puedo adelantar el final, ¿no? El protagonista es sentenciado a ajusticiar en público, con un hacha, a un supuesto criminal en la plaza Matriz. Luego de resistirse a semejante bestialidad, la masa termina empujándolo a “cumplir con su deber”. Cuando la víctima está agonizando, ya sin movimientos, el protagonista le descubre el rostro y descubre a su hermana, la poeta sin piernas que escribía sus versos incendiarios en flechas de papel. Este acto, con sus variaciones, ocurrió en el Afganistán de los talibanes en los ‘90. Recuerdo la foto como una pesadilla. MA. Usted dejó la arquitectura para dedicarse a la docencia y a escribir. Hace unos meses escribió un artículo que tituló “¿Por qué escribimos?” y, entre otras reflexiones, manifestaba lo siguiente: “Escribo porque sufro y me apasiona la complejidad del mundo que me rodea. Escribo porque quiero batalla con este mundo que no me conforma y escribo porque a veces quisiera refugiarme en algo que no está aquí y ahora, algo que está libre de la contingencia del momento, algo que se parece a un más allá humano o sobrehumano. Pero todo lo que escribo surge a partir de aquí y ahora, de mi inconformidad con el mundo”. ¿Se siente heredero de aquellas voces que padecieron la férrea censura de la dictadura vivida por su país de origen durante más de una década? JM. Tal vez “heredero” es una palabra muy amplia para el caso. Crecí en la dictadura y en la conciencia de la contradicción que existe entre el discurso público y los hechos a la luz de una segunda mirada crítica. Escuché esas voces muchas veces, pero no puedo saber si hay algo de ellas en mi voz literaria o simplemente toda la historia pesa en mí como pesa en cualquiera y cada uno la procesa según su conciencia, sus posibilidades y habilidades. MA. En la actualidad y, desde hace algunos años, vive, trabaja y crea (si las tres cosas pudieran considerarse compartimentos estancos) en Estados Unidos. ¿Cómo de cerca se siente de la literatura uruguaya de hoy “que se mira a sí mismo, de forma autocrítica y nada complaciente”, según palabras de Gustavo Esmoris en un reciente análisis sobre su obra? JM. Muchos conocen mi rechazo a los patriotismos de juramentos y escarapelas. También mi profundo amor por la tierra donde pasé quizás las vidas más importantes de mi vida. Hasta que me muera, una parte seguirá viviendo en mi infancia, en mi adolescencia y juventud. Es como el lenguaje. No importa cuán correctamente escriba en inglés; nunca podré publicar algo si no siento el ritmo del texto, el color, el sabor de la palabra, de la idea, del compás discursivo. Para mí el inglés es sólo una herramienta; nunca será como el español, mi casa. Por otro lado, desde un punto de vista filosófico y literario, siento que los localismos se van aburriendo y desvaneciendo. Hoy en día casi no tengo contacto con lo nuevo que se escribe y publica en Uruguay. Es algo que siempre lo tengo como una materia pendiente. Me da la impresión de que nuestra generación latinoamericana, nuestros temas, nuestras preocupaciones ya no se definen por fronteras geográficas, ya no está atada a los regionalismos del siglo pasado, los pueblos Macondo en la América tropical, los dictadorcillos en sus islas, los Dostoievsky en los bares de Montevideo y Buenos Aires. En fin, tal vez la nueva generación sea más cosmopolita y transnacional. O tal vez me equivoco, como tantas veces, por hablar sin pensarlo dos veces. MA. Ante la pérdida de Mario Benedetti usted manifestó sentir una “mezcla de tristeza y alegría que agradece lo vivido y lo leído” y dolor o nostalgia “como si una parte del Uruguay se hubiese hundido en el mar, estando tan lejos, y la perdí para siempre”. ¿Qué ha representado en su vida y en su obra una personalidad como la del célebre escritor que se nos fue? JM. A Mario le debemos el ejemplo de amor a la literatura y el compromiso con su tiempo. Benedetti fue la antítesis de Borges. Creo que el exagerado volumen de su obra incluye muchas páginas que tal vez no eran necesarias. Pero lo bueno que ha dejado es tanto que se le perdona todo eso. En lo personal, es como si el Uruguay de mis primeras vidas hubiese cerrado un capítulo, como la muerte de mi abuelo. Cada paso que damos nos acercamos a la muerte. Es algo obvio, pero de sólo pensarlo al caminar da melancolía y agradecimiento por los pasos dados, por los que damos, por los pasos que todavía vamos a dar sin miedo. Eduardo Galeano suele decir que narrar es postergar la muerte. Él es un amante de Scheherazade. No puedo estar más de acuerdo en este punto. Podríamos agregar también aquello de “Stat rosa pristina nomine; nomina nuda tenemus”. “La rosa ya es sólo un nombre; sólo nombres nos quedan”. Eso es lo trágico, pero también hay una esperanza: “¿Dónde está tu gloria, Babilonia?” ¿Y Darío? ¿Y Ciro? Ernesto Sábato lo dijo de otra forma, en su última novela, Abaddon: “Un día todo será pasado y olvidado y borrado. Hasta los formidables muros y la fosa que rodea la inexpugnable fortaleza...”. O algo así. MA. ¿Cómo vivió las últimas elecciones en Estados Unidos? JM. ¿A propósito de la inexpugnable fortaleza..? Con intensidad y en detalle. MA. Cree que pese a la crisis, la ilusión del pueblo norteamericano por Obama permanece intacta como al día siguiente de su victoria? JM. Bueno, recuerde lo de Heráclito. Con todo, su popularidad es muy alta y no es pese a la crisis sino, en parte, por la crisis misma. Aunque ya lo habíamos adelantado en el 2006: había un recambio generacional que traería sorpresas. Y esto se manifestaba mucho antes de la crisis financiera del 2008. Claro, ya vendrán tiempos peores para su popularidad y mejores para la economía, pero se defiende muy bien. Ha impulsado cambios que son positivos. Vamos a ver si puede hacer más. Por lo que leo entrelíneas de sus actos y discursos, creo que en su mente hay más claridad de lo que puede demostrar según las limitaciones que puede tener cualquier persona en su lugar. MA. ¿Ha notado algún cambio de rumbo respecto de la relación con América Latina desde que asumió el poder la nueva Administración? JM. No. Todavía no. América Latina no importa mucho en este momento. El levantamiento de la exclusión de Cuba en la OEA, lo dijimos varias veces en las radios que nos consultaron sobre esto mismo, no tiene gran importancia más allá de los discursos hechos para consumo interno. Hay demasiados actos simbólicos, demasiados encuentros y cumbres de mandatarios y nunca pasa nada. Es para la prensa. En el caso de Estados Unidos el gran cambio se viene con la creciente influencia de los hispanos. Actualmente hay 45 millones, más de la cuarta parte indocumentados. Estados Unidos es uno de los países más populosos de Hispanoamérica, casi como España. Y esta proporción va en crecimiento, como una marea silenciosa pero inevitable. En una década o antes comenzarán a aparecer a la luz sus hijos, una generación mejor educada y con más poder económico, político y cultural. MA. Volviendo a La ciudad de la Luna, como lectores nos enfrentamos a una prosa un tanto experimental: en una misma frase pueden confluir diferentes narradores o un mismo narrador desde otras perspectivas y planos narrativos distintos, incluso mediante el uso de un castellano antiguo. Es como caminar por las dunas del desierto que retrata en la novela: desde cada una de las montañas de arena se observa una perspectiva diferente y todas son igual de verdaderas y válidas. ¿Qué ha pretendido con esta experimentación técnica en la narración? JM. Claro, por momentos el castellano coloquial de Calataid es un tipo de castellano antiguo con sus particularidades. Una de las teorías sobre la fundación de Calataid sostiene que fue realizada por un ejército perdido de la reconquista cristiana de la península ibérica. Parte de la variación gramatical y sintáctica procede de algunos estudios que hice sobre textos originales del siglo XII y XIII e, incluso del siglo XVI, con la aparición de las estructuras lingüísticas que corresponden al “vos” que sobrevive hoy en el Río de la Plata y en regiones del norte de Sudamérica y de América Central, en lugar del más moderno “tú” que hoy usan ustedes en España. Luego algunos pronombres como “ello”, etc., son producto de una intuición personal puesta en práctica sobre el origen de los modernos pronombres personales de objeto directo e indirecto. Aparte de esa particularidad lingüística, está la experiencia de la forma literaria que podríamos llamar, por momentos, una especie de “cubismo”, aunque no me gusta el término aplicado a literatura. Con todo tuve cuidado de no abusar del método para que la forma no interfiera con la historia en lugar de confirmarla. Hay una lectura en mi adolescencia que tal vez sirva como referencia. Jean Paul Sartre hizo un experimento semejante en Los caminos de la libertad (1945). Esa novela me fascinó. Allí Sartre mezclaba diferentes espacios, casi simultáneos, en un mismo párrafo. Lo único que yo he agregado es la pluralidad de voces narrativas —primera, segunda, tercera and so on— en un mismo párrafo y a veces en una misma frase. La intención era darle protagonismo a la ciudad: una idea, un prejuicio no pertenece a una persona sino que es una creación colectiva. MA. La ciudad de la Luna está ambientada al sur de Argelia y la historia transcurre en una época convulsa, políticamente hablando. En el pasado mes de abril el país celebró elecciones presidenciales y en zonas como la Cabilia, salvando las distancias, seguramente se podrían recrear los escenarios de ficción imaginados por usted para Calataid: Tizi Uzu, su capital, era una ciudad cubierta por el barro provocado por la lluvia que cayó durante la mañana. Como celoso observador de la actualidad internacional, ¿qué futuro más o menos próximo presume para un país como Argelia? JM. El norte de África vivirá un renacimiento en este siglo pero tendrá que luchar contra sus Calataids. La ciudad de la Luna se terminó de escribir hace algunos años. Desde entonces y aun antes ocurrieron muchos hechos puntuales que ya comenté en el epílogo de la novela y que parecen predichos por la ficción. Quizás haya muchos más. Unos pueden ser casualidades, no sé, pero porque considero que la ficción es el resultado de la realidad, de las realidades que no aceptan ser llamadas ficciones, aun cuando son producto de la fantasía y el delirio de algunos personajes siniestros, no puede ser casualidad que realidad y ficción se confundan. Porque son las dos caras de una misma moneda y conociendo una se adivina la otra, como pueden serlo los sueños y la vigilia. Ahora, con respecto a Argelia. Creo que la novela se ambienta allí porque lo dictó la lógica de la ficción. Fue un proceso natural; y hoy que puedo identificar una docena de calles, rincones, edificios, arcos, sótanos, murallas y callejones con sus espacios, sus formas y sus personajes ya no podría moverla a otra parte. Es verosímil soñar, imaginar una ciudad encerrada por espesos muros, por su propia cultura y por un vasto desierto en esa región. En lugar de Argelia pudo ser Libia. No lo sé. Como ya dije antes, la historia se refiere más a un mundo esquizofrénico, orgulloso de sus miopías. Un mundo que funciona a la inversa del precepto “think globally, act locally” y, por el contrario, piensa provincianamente y actúa globalmente. Y esto, lamentablemente, es universal. MA. Para finalizar, una curiosidad: ¿existe, o ha existido, Salvador Uriburu? JM. Sí, existe. Es uno de los personajes de la novela. Fuera de ella, he conocido a algunos personajes como él. MA. ¿Es el mismo que aparece en The Walled Society publicada el año pasado en The Humanist? JM. Sí. Ese título, La ciudad amurallada, fue uno de los títulos de la novela y esos relatos en inglés —cuidadosa traducción de Bruce Campbell— son capítulos de la novela que publica ahora Baile del Sol en español. ** María José de Acuña pepa.dacuna@gmail.com Periodista española. Licenciada en geografía e historia por la Universidad de Sevilla (http://www.us.es; 1990) y en ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es; 1994). En 1992 obtuvo además un doctorado en el Programa de América Latina Contemporánea del Instituto Universitario “Ortega y Gasset” (http://www.ortegaygasset.edu/contenidos.asp?id_s=12), de Madrid. Desde 2009 trabaja por cuenta propia en el sector editorial como especialista en Web 2.0. === Novela del venezolano Edgar Borges ==================================== === La contemplación exalta amor subversivo E. A. Moreno Uribe ======= (Nota del editor: el próximo 20 de marzo llegará a las librerías españolas la novela La contemplación, con la que el venezolano Edgar Borges —autor, también, de ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? [http://www.letralia.com/poe], coeditada en 2009 por Grup Lobher y Letralia— obtuvo recientemente el Premio Albert Camus en su primera edición. El reconocido periodista E. A. Moreno Uribe conversó con el autor sobre esta novela, de la que Enrique Vila-Matas ha escrito: “Creo que Edgar Borges, novelista que ama el riesgo, entiende la literatura como un complot contra la realidad. Leer La contemplación es perderse en el laberinto de las identidades olvidadas”). Llegó la gran prueba de fuego para el caraqueño Edgar Borges a sus 44 años. En España se prepara el lanzamiento de su obra La contemplación, ganadora del Primer Premio Internacional de Novela Albert Camus. Se trata de un denso y audaz relato intimista, cargado de dinamita, en cuyas páginas estallan las voces de muchas historias. Ahí, su autor, como un equilibrista, cuenta el viaje de un hombre que no asume su deseo de ser mujer... y desde esa voz transexual nos acerca a muchos otros personajes extraviados en un tren que en realidad es el mundo europeo contemporáneo. Borges advierte que el lanzamiento oficial de la novela será el 20 de marzo; luego, en abril, vendrá un ciclo de presentaciones. “El 13 reventamos en Barcelona; el 23 retornamos a Barcelona para estar en Sant Jordi, que es una de las fiestas más importantes para celebrar el Día del Libro; el 27 asaltamos Madrid; y en mayo iremos a la Feria del Libro de Sevilla para terminar, por ahora, en Asturias”. —Leímos la novela y observamos que está centrada en la denuncia de una alucinante ola de fobias que azota a Europa. ¿Por qué se apasionó por ese tema tan polémico? —Creo en la ficción como medio importante para cuestionar los prejuicios que impone la realidad sociopolítica. Esto siempre desde una estética, desde una visión creativa; una vez que el creador tiene resuelto su problema con la escritura, que es su primera función, pienso que debe proponer una realidad paralela, una realidad subversiva desde el punto de vista moral, ético y existencial. En este momento me parece que la literatura y el arte en general deberían levantar puentes que permitan visualizar la estrecha realidad que estamos transitando, en el mundo, y en paralelo ofrecer otras posibilidades. Me gusta pensar en la ficción como una puerta que se abre en medio del absolutismo social; la ficción, muy al contrario de lo que se suele creer, es más subversiva que el “realismo artístico”. La ficción propone una salida y lo hace desconociendo los códigos establecidos; el realismo, a veces sin darse cuenta, autoriza lo existente, lo mantiene. Ficción es la construcción de otros caminos en paralelo al establecido. Después de todo, ¿qué es más subversivo que nuestra imaginación? Advierte que en Europa y en Estados Unidos se está asomando el declive de un sistema que está agotado, pero, dentro de su desgaste, está viviendo una mutación hacia un funcionamiento virtual de su estructura de dominio. “Me refiero al sistema capitalista. Y los ciudadanos europeos, tanto como los estadounidenses, son tan víctimas del sistema como el resto del planeta que ellos llaman Tercer Mundo. Lo importante del asunto sería que todos los seres humanos del planeta entendiéramos que de uno y otro lado vivimos aplastados por un poder global que mediática y financieramente nos divide y nos idiotiza. En el mundo actual, tan esclavo es un trabajador europeo como un trabajador africano. Sólo librándonos de la falsa comodidad que nos alquilan lo entenderemos”. —¿Está muy mal Europa con sus fobias? —Sobre el tema de las fobias en Europa y lo que considero la crisis del sistema de consumo, pienso que el mayor ejemplo de esta crisis lo tenemos en Silvio Berlusconi; el Primer Ministro italiano, con sus simplismos y su ataque a los inmigrantes y a los gitanos, es un digno representante de la poca luz política que hoy existe en naciones que en un pasado dieron grandes pensadores. Lamentablemente, los pensadores de hoy se ven tapizados por el show de la TV. Si queremos conocer las nuevas voces del pensamiento crítico europeo tendríamos que buscar muy bien en Internet. Ahí está la gente que está dando la batalla por el pensamiento crítico europeo. —¿Por qué la novela está centrada en un personaje transexual y todas sus peripecias para sobrevivir y amar? —La transexualidad del personaje central sirve de voz dolida y crítica para mostrar muchas otras voces del mundo. La contemplación cuenta la historia de una persona que ha sido abandonada por su pareja, hasta ahí parece una historia de amor, pero, una vez que esta persona se lanza en un tren a recorrer Europa para encontrar a su compañero, dentro de su existencia van a surgir muchas voces, muchas historias. No deseo darle todas las pistas al lector, pues la novela tiene múltiples lecturas, pero, una de ellas podría ser que todas las voces e historias de la novela no son más que la voz y las historias de una persona. Es decir, a veces creo que la novela es el viaje existencial de alguien que nunca se movió de su casa; podría ser que esta persona, en lugar de estar viajando en un tren con destino a la calle 11, estuvo enfrentando una dura batalla con su existencia. Según mi lectura, La contemplación es la metamorfosis de una persona que lucha por cambiar de cuerpo, de existencia. “El personaje que viaja en el tren con destino a la calle 11, con el objetivo de encontrar a su pareja, se enfrentará a muchas realidades. No le será fácil bajar del tren sin resolver su problema de cuerpo, de existencia. No le será fácil bajar del tren sin enfrentar su necesidad de dejar de ser hombre y convertirse en mujer. En el viaje tropezará con transeúntes que se repiten; un mago que se burla; inmigrantes en fuga; niños que en lugar de juguetes encuentran cadáveres; ciudades uniformes y una extraña niebla que le cubre su vista y al paisaje del camino. Los personajes de La contemplación tienen un problema: ellos miran sin ver. El viajero de la historia va a descubrir que la niebla que todo lo cubre no es un problema de su exclusividad, pues, al parecer, mucha otra gente también padece la obstaculización visual del paisaje. Observación y movimiento, son los dos retos que hay que asumir para no perder la siguiente parada”. —¿Cómo se escribe una novela con tantas tramas paralelas y en medio de un contexto surrealista? —Pienso que esta es la novela más compleja que he realizado, me cuesta definirla, me cuesta explicarla. Duré tres años en el proceso de escritura, iba y venía para llegar a este resultado; asumo que tengo una novela compleja, hay que leerla varias veces para que no se escapen detalles. No obstante, espero haber logrado un hilo y un discurso que permita, al mismo tiempo, cautivar la atención del lector. La novela está contada desde distintas voces; en un capítulo te vas a encontrar con la primera persona, desde la experiencia de la voz que viaja; en otro capítulo, otro personaje, cuenta su visión de la historia desde su propia primera persona; pero también te puedes encontrar con el relato de un tercero desde otra voz, segunda o tercera; es decir, son muchas perspectivas girando alrededor de una existencia. La novela pretende, desde la intimidad de una voz, desnudar las muchas otras voces que habitan en los sótanos de una existencia. En la novela hay un dolor, hay algo, un cuerpo, una forma, una cosa, que se le está muriendo al personaje que viaje, ese algo es fuerte, pero él sabe que es necesario dejarlo atrás para que nazca su identidad deseada. Esa es una metáfora de esta novela: la muerte de una identidad y el nacimiento de otra, una y otra como parte de la realidad de un mismo ser. Y por si fuera poco, hasta el transexual venezolano Esdras Parra tiene su “presencia”, gracias a una cita de tu monólogo Novia en rojo. —¿Cómo fue el proceso de investigación para llegar al meollo central de la novela? —En la novela van de la mano la ficción y la documentación; las historias inventadas transitan los mismos senderos de muchas noticias de medios convencionales y de medios digitales. Una vez que tenía definida la historia de esta voz, de este personaje inconforme con su cuerpo, me dediqué a buscar muchas noticias sobre transexuales y sobre persecuciones a inmigrantes en Europa. Toda esta información se la entregué al Señor anónimo, que en la historia es un terrorista virtual. El Señor anónimo contamina la información que maneja la policía y los vecinos sobre un supuesto asesino de transexuales e inmigrantes. Debo decirte que todas las tramas de la novela transitan siempre por el medio de la historia de amor central, que ocurre entre la persona que viaja y la que se oculta en la calle 11. Los capítulos de La contemplación se dividen en “tránsito” y “lecturas”; los primeros obedecen al viaje, los segundos a un diario que escribe uno de los integrantes de esta pareja. Desde estas dos visiones aparentemente diferentes, como son los recorridos y el diario, dos personas que fueron pareja nos cuentan la novela. En el fondo La contemplación nunca deja de contar esta lucha de amor íntima de esta persona que sólo desea que le dejen ser ella, y amar desde su realidad. Es el viaje de una identidad en proyecto que se le rebela a la moral colectiva. —¿Qué dicen los críticos que la han leído? —Para no haber salido, la novela lleva varias opiniones positivas, Enrique Vila-Matas dice que “La contemplación es un complot contra la realidad”; también asegura que “leer la novela es perderse en el laberinto de las identidades olvidadas”; el diario El Comercio también la destaca; igual el diario Qué; la revista Qué Leer del mes de marzo reseña el premio que obtuvo la novela y otros críticos la están leyendo en estos momentos. —¿Se hacen debates públicos sobre la novela? —Todavía es muy temprano, recuerda que la novela aún no ha salido, pero ya ha levantado muy buenas expectativas. De hecho, la biblioteca más cercana a mi residencia colocó una gran cartelera con las distintas noticias relativas al premio y a la novela. Todo me indica que esta novela dará mucho debate. Y es necesario que así sea. Sólo el tiempo lo dirá. Por último te digo que dedico La contemplación a todo ser que sienta deseos de defender su verdadera existencia, su cuerpo, su yo, su identidad; que es la que él quiere verse ante el espejo de su intimidad y ante los ojos del mundo. Se trata de atreverse a contemplar el cuerpo desnudo en medio de la nada. ** E. A. Moreno-Uribe emorenouribe@yahoo.com Periodista, comunicador y escritor de larga trayectoria. Mantiene su línea de investigación en el campo de las artes escénicas, la cual le ha permitido poner en manos de los lectores una documentación para la realización de una historia del teatro en Venezuela. Ha trabajado en periódicos como El Mundo (http://www.elmundo.com.ve), Últimas Noticias (http://www.ultimasnoticias.com.ve), La Verdad, El Diario de Caracas, el semanario Todosadentro (http://www.semanariotodosadentro.org) y en el diario La Voz (http://www.diariolavoz.net). Su producción editorial, hasta ahora, cuenta con títulos como: Carlos Giménez, tiempo y espacio; Sida, homosexualidad y otros teatros; El arte del sida; Rodolfo Santana como es; ¡Bravo! Primera década de la Compañía de Teatro, y Carlos Giménez/Antes y después. Además de su serie Apuntes para su historia en Venezuela, donde hasta ahora figuran: Teatro 93, Teatro 94, Teatro 95, Teatro 96, Teatro 97, Teatro 98, Teatro 99, Teatro 2000, Teatro 2001, Teatro 2002, Teatro 2003, Teatro 2004, Teatro 2005, Teatro 2006, Teatro 2007, Teatro 2008 y Teatro 2009. En 2009 fue estrenada en Mar del Plata (Argentina) su ópera prima teatral, Novia en rojo, presentada después en Venezuela. Mantiene un blog en http://elespectadorvenezolano.blogspot.com. === Casandra y Nacho ====================================================== === (...y su viaje cómplice por los suelos magos de Latinoamérica) ======== === Lester Giovanni Oliveros Ramírez ====================================== La lectura de poesía fue en la memorable cueva El Olvido, un bar detenido en el tiempo, con pósters de Pedro Infante, Daniela Romo, Cantinflas, una rocola de donde nace la voz de Roberto Carlos, y una televisión con una película de picaresca mexicana que nadie mira. Es viernes por la noche. Entre los invitados, hay dos jóvenes que parecen más europeos que argentinos. Viven una visión propia, que empezó meses atrás cuando decidieron que iban a viajar por toda Latinoamérica, sin portar ningún artificio de la tecnología, con dos mochilas, varios de sus libros publicados en su propia editorial y un gusto por la aventura del autostop. Le pregunto a Casandra si puedo empezar con la entrevista. —Esperemos a Nacho —dice con su acento del sur. Nacho llegó con una sonrisa que sobresale de su tupida barba castaña. Se siente cómodo en una silla y veo a los dos tan juntos como si fueran uno solo, como si uno no existiera sin el otro. Me lo confirman sus libros, que van enseñándome, donde veo los dibujos espontáneos de Casandra y la poesía de esa simbiosis tan rara en un mundo disgregado. El libro se llama Historia en fábula de un caballo violeta (a veces alado), y me dejan hojearlo mientras me van contando el porqué de los caballos diferentes a cada verso, del juego de los recortes de palabras, de la forma del libro acordeón, y me gusta encontrar en ellos tanta sencillez. Cuando uno conoce a Nacho Crende y a Casandra Lavalle (que son sus nombres en la vida real), puede que uno los confunda a primera vista con una pareja hippie. Pero al hablar con ellos uno queda atrapado irremediablemente en su universo, que no es una suerte de complicada trama filosófica, sino una fiesta de la ingenuidad lúdica que los conecta al otro mundo con el regocijo de la niñez. Son como dos niños grandes, creyentes de seres imaginarios y gracias a la correspondencia magnética con la que conviven diariamente pueden organizar todos los días un mundo donde la imaginación es sobreviviente. Me cuenta Nacho que los cuentos surgieron por el hábito que tiene de contarle a Casandra un cuento todas las noches. —Todas las noches le contás un cuento nuevo —le pregunto, sorprendido. —Sí —me responde—, así fue como nació también La no tan trágica historia trágica de Don Señor Trágico Corazón, porque siempre empiezo contándole un cuento y ella se duerme (y quizás lo sueña), y yo me quedo pensando que el cuento puede ser escrito para que ella lea la continuación al otro día, y sepa el desenlace. —Luego yo hago los dibujos con la referencia de lo que imaginó en el cuento —me dice Casandra—, siempre lo hablamos, y luego unimos los dibujos al texto. —Sí, creo que nuestros poemas tienen muchas formas de ser leídos —me confiesa Nacho—, creo que cualquier poema hay que conocerlo primero para saber cómo leerlo. Tratamos de dejar al lector la interpretación final. —Me gusta lo que dijiste al final, hay poetas que uno relee como Cortázar, que hay que conocer sus trucos. ¿Será como un teléfono descompuesto, de una gran historia que va tejiéndose entre ustedes? —les pregunto. —Sí, pero es un teléfono descompuesto que sólo funciona si el teléfono está realmente descompuesto —me corrige Nacho. Nos reímos. Manuel Tzoc me pide otro vaso de vino. Veo a Casandra haciendo un cigarrillo Drums. Oigo la voz de los poetas leyendo ávidamente. Vuelvo a los dibujos de los libros y noto que hay una diversidad de dibujos escondidos en la multitud de formas. —A veces yo mismo, luego de haber visto por algún tiempo los dibujos de ella, encuentro algo que no había visto antes —me dice Nacho. —¿Y cuántos años tienen? —Ella tiene ahora 24 y yo tengo 26. Salimos con 25 y con 23, ella cumple años en julio y yo en marzo. Casandra lleva puesto un pantalón con orquídeas violetas estampadas en lo negro de esa tela de algodón, una diadema con florecillas de naranjo y una sonrisa cálida. Nacho lleva un pantalón amarillo, unas sandalias donde se advierte la intención de una tijera, el paso del tiempo, algunas manchas de pintura y la comodidad indudable de caminar como que uno anduviera descalzo..., también lleva puesta una camisa gris y un chaleco negro y me habla de cómo su vida cambió antes del viaje. —Yo era de tango, vino y cigarritos, solitario por ahí, y la vida para mí cambió con ella —me dice—, ahora vemos hacia atrás, y no lo creo, somos dos, ella y yo, y los dos comemos, nos vestimos, dormimos y nos narcotizamos, con esta editorial y los libros; vengo de una familia seudoburguesa que para ellos la literatura era vivir flasheando, como decimos allá; yo sabía de amigos que no les iba bien porque salían con un libro nada más, pero nosotros cambiamos eso por una editorial, haciendo libros para chicos no tan chicos y para grandes no tan grandes, es un sueño, sabes. Vamos por países conociendo su cultura, probando frutos nuevos para nosotros, sabes que en Argentina no hay bananas, ni papayas. A veces aprendemos a cocinar las comidas de los países a donde llegamos y nos quedamos por unos meses. —Ustedes son como una comparación del universo —le digo, en mi emoción—, porque oí los poemas de ella y suenan como más ingenuos, y los tuyos son como más elaborados en la calle y en la búsqueda del conocimiento, son entre los dos un balance, contrarios que se atraen. —Puede ser... —me responde. Finalmente, me dicen que piensan visitar San Cristóbal de las Casas en México y quedarse por unos meses. Me revelan que en ningún país de Latinoamérica los han robado ni han abusado de ellos, sino al contrario de lo que pregonan los telenoticieros, la gente siempre los ha recibido muy bien. Me cuentan que tan sólo en Panamá, un oficial prepotente se le dio la gana dejarlos esperando por unos días en una isla de Kunas donde nadie hablaba español, y, sólo por ser argentinos. Al finalizar sus poemas, Nacho y Casandra reciben aplausos por su poesía, y quizás, más que todo por el valor de pregonar al mundo que aún el amor puede hacer milagros. Todos los libros de Alacarga Editorial: Enriquito y su nada de sueños; Historia en fábula de un caballo violeta (a veces alado); La no tan trágica historia trágica de Don Señor Trágico Corazón, Las parte-citas fragmentadas, La poesía en un estrellario, estrelladamente estrellado, y los cuentos de Anzuelo para sueños. ** Lester Giovanni Oliveros Ramírez aidentekerdragon@yahoo.com.mx Escritor guatemalteco (Ciudad de Guatemala, 1976). Maestro y estudiante de letras en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt). Textos periodísticos suyos han sido publicados en el boletín UnaSolaHoja. Mantiene un bitácora literaria en http://latinoamericanosunidos.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La idea de poesía en Juan Beroes (1914-1975) Lubio Cardozo ======= “La belleza expresa lo divino en lo sensible”. Hegel. “Privilegio del poeta que da a cada palabra su sentido más irremplazable, porque refiere cada palabra a su propio destino espiritual”. Albert Béguin Cuando el poeta en sus versos expone su idea de poesía obviamente ilumina, cual un relámpago, lo más sagrado de la aventura de su existencia escritural. Señala, así mismo, las rutas para cruzar por el secreto de sus odas. Puede dicho ámbito lírico ser obscuro de claridad o poseer el fulgor de la más cerrada noche. Tiende entonces las manos de las voces y sin proponérselo necesariamente reta, el vidente. Revela la idea de poesía en el cantor —explícita o implícitamente— su creación, valga decir un corpus verbal nacido de su entraña espiritual, nuevo. Descansa el fundamento de su originalidad en la arquitectónica de sus pensamientos ensamblados mediante la rítmica, la musicalidad, todo ello inmerso en su personal concepción (del misterio) de la genuina roca de la belleza, de lo kállos, elaborado con escogidas (a veces muy amadas) palabras, sermo nobilis. Un sentimiento, en fin, dejado entre sus estrofas explícito o implícito, esta última modalidad expresiva exige, con respecto a la idea de poesía, un mayor esfuerzo intelectual por parte del estudioso o del lector interesado en el asunto. En el poema —o en el poemario— la idea de poesía un rasgo aportativo descubre, novísimo, enriquecedor de la poesis. Si un viejo lector de poesía al final de su lata experiencia quisiera recogerlos (a esos rasgos) todos y conformar con ellos una poética, fracasaría: representan singulares visiones infinitas, se substituirían unas a otras, no siempre perceptibles con nitidez. Constituye por eso la genuinidad de la lírica, garantiza la dínamis de la poiesis, de la creación orientada a la belleza escritural sea cual sea su horizonte de complejidad. Se da la idea de poesía sólo en el poeta, una anticipación por su misma virtud de idea. Define el ángulo de tiro desde el cual se coloca el trovador ante el poetizar. Fue inventada la poesía lírica occidental por los elegiacos y yambógrafos arcaicos griegos, desarrollada posteriormente a su plenitud en los siglos clásicos V-IV por Safo y Píndaro. Podría considerarse ese espacio desde los yambógrafos y elegiacos arcaicos hasta Safo y Píndaro el “inicio”, “lo inicial”, lo esenciante de la ulterioridad —presto estos nombres de Heidegger (1)— de la poesía lírica occidental: lo “prístino”, el fundamento, lo original, la arkhé. Luego con los alejandrinos (siglos III-I) ya sí es el “comienzo”: la reflexión teórica y el historiar la poesía del “inicio”. Además en esta última etapa, la helenística, se empiezan a estudiar (la anterior Poética de Aristóteles se ocupa fundamentalmente de la tragedia) las raigales formas estructurantes del poema lírico, desde su veste exterior formal, el complejísimo mundo de la métrica, igual sus recursos expresivos internos —la metáfora, el hipérbaton, el antítheton, el oxymoron, la perífrasis, entre tantos otros— hasta el plural maderamen de las fábulas: el amor, la muerte, el cuerpo humano, el paisaje, lo bélico, el país nativo, la familia, lo social, los árboles, los animales, el mar, el cielo, los ríos, las piedras, la tierra, las estrellas, el sol, la luna, las diosas, los dioses, las divinidades, el dolor, la soledad, la alegría, la vida, en fin cerca de un centenar de aspectos cubrirían este rubro. Después de estos poetas griegos primigenios ya nada más se pudo aportar a la ódica desde la perspectiva de su configuración fenoménica. ¿Qué han hecho entonces los poetas ulteriores? Afirmo: hallar dentro de este antiguo universo de la lírica su propio, su singular ángulo de tiro, su idea de poesía. Da ella, pues, cuando se posee, la originalidad de esa personal creación. El primer contacto con la idea de poesía en Juan Beroes sigilosamente sólo se manifiesta en una detenida lectura de sus composiciones, esta idea implícita lo significa su pathos pulchritudinis, la permanente emoción viva por ese misterio llamado lo kállos, la belleza (...“el inquieto encanto de lo bello”, en palabras de Kant). Buscó Juan Beroes en la primera etapa de su faena poética (12 sonetos, 1943; Clamor de la sangre, 1943; Libro de los sonetos, 1946; Cantos para el abril de una doncella, 1948) la belleza per-se del poema apoyada en un referente único, la mujer: la amada, la deseada, la añorada, la soñada. Una fémina silenciosa, sólo corporal, cual si la percibiera desde la distancia de su somaticidad y no desde su psique. ¿Qué señal en esos versos plasmaba? Aislarse tal vez en el silencio piadoso del arte ante el estruendoso ruido epocal: la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas, sus fantasmas posteriores; en su entorno territorial, la apatía de un país al margen de las grandes decisiones de la historia de esa contemporaneidad. Canta quizás por eso el trovador, en esos opúsculos, desde el ángulo de tiro de una diáfana tristeza. Elevar las palabras a ese horizonte artístico no traducía en ningún momento un arreglo operacional (técnica versificatoria) aunque sí lo utilizó a manera de soporte. Mas en verdad todo ello traduce un primer intento de acercarse mediante la pulchritudo vaga a la esencia del espíritu. Poseía, además de sus herramientas escriturales propias de un gran vidente lírico, un asertivo sentimiento de la libertad cual condición indispensable para la creación absoluta, pura. Pudo por tanto dotar a sus versos de una asombrosa libertad composicional, de una ágil soltura en el hilvanado conceptual de su sintaxis lírica para poder tejer una red verbal capaz de aprehender al través de ella la sugestividad contenida en su talento de cantor, en su rica experiencia de mundo, en su intuición (2). “¡Era verdad, amor: vagaba antaño su silenciosa túnica de espigas, y por sus ojos de trigal cerrado me lloraba una voz, rauda de fuentes. Era verdad, amor: de aquellas manos que tuvieron floridos los instantes, me llegaba la luz con el murmullo de un céfiro del cielo entre dos aires! Era verdad, amor: su cabellera que brisas tuvo de jardín suspenso, por las lunas del césped transitaba como líquido viento de frescura. Y era verdad su paso y verdadero, por sobre el alba de la noche pura su pie tan suyo, rizador de cielo! Ciertamente cruzó por mis canciones, dormida en el cristal de su pureza. Otro tiempo la vi... La vi otro tiempo... Era verdad, amor... ¡Ay, qué tristeza!” (“Canción para sus límpidas verdades”. JB, PC. p. 151). Para cuando en 1948 edita Texto de invocaciones ya sí la idea del pathos pulchritudinis se ha enriquecido. Dialoga ahora el bardo con el mundo en torno constelado de otras realidades patéticas: la noche, la luna, las estrellas, el agua, las flores, los metales, los árboles, el viento, las mieses, los días, la soledad, los muertos, la vida, el olvido, la muerte. Sigue luego a este opúsculo uno de los pocos y grandes cánticos espirituales de la lírica venezolana, El retablillo de la Anunciación (1952): nada ha cambiado sin embargo en su concepción de la idea de poesía, ha volcado la cornucopia de su pathos pulchritudinis para levantar hermosísimas odas de hondo sentimiento cristiano sobre el tema señalado en el rótulo. Mantiene igual actitud intelectual en sus cristalinas y fulgentes descripciones de la sensualidad marmórea, a la máxima exigencia de la piedra transmutada por la inteligencia divina del hombre en arte, en sus Poemas itálicos (1956): lo conforman elegías en tributo a famosas esculturas, monumentos, a poetas desaparecidos, a las estaciones climáticas de Italia, a estampas geográficas de ese país, entre otras impresiones. Produjo, en la vocación creativa de Juan Beroes, la lectura de los poemas de Andrés Bello un cambio profundo. Descubre el poeta, para nutrir su ódica, la Patria. Contempla y entiende con sus ojos de vidente la gran poesía no escrita extendida a lo largo y ancho de la geografía física, de la historia, de la botánica, de la zoología, de los ríos, del mar Caribe, de Venezuela. Realízase entonces la fiesta lírica, elegiaca, del encuentro entre su conciencia y su tierra, su maravilloso país. Escribe bajo esta numinosa emoción uno de sus poemarios más óseo, más denso, más trascendente en su identificación con el origen de su soma, de su carne mestiza, en su glorificación del deslumbrante espacio y del espíritu de su suelo nativo, Materia de eternidad (1956). (...) “regreso mi canto a ti, oh Patria plena, y te llamo con la voz de mi origen compartida en el nacimiento, y este laurel primario lo envío a tu distancia llevado por la mano del viento que a tu hermosura precede”. (“Invocación a la tierra elegida”. JB, PC. p. 303). Se ha vigorizado así su idea de poesía: la esencia poética del pathos pulchritudinis con la nueva exaltación viva del pathos Patriae. Quedó de este reconocimiento, de este encuentro de conciencias, de la invitación o reto de Andrés Bello el libro más importante, de composiciones uncidas en una polifonía de voces soportes de múltiples sentidos en torno a Venezuela, del siglo veinte, Materia de eternidad. (...) “Tú bajas desde el sitio donde pule la centella su piedra sulfúrea, y te aproximas hasta abrir con tus rayos pluviales el valle de las grandes hojas y las ebúrneas maderas” (...). (“Orinoco, padre de las aguas”. JB, PC. p. 321). Nunca en verdad Juan Beroes se detiene para dejar entre sus versos un pensamiento explícito sobre su idea de poesía. Sólo sus emociones, su pasión por la existencia en sus circunstancias subjetivas y objetivas, encabalgadas a una sorprendente sonoridad encantatoria, permiten vislumbrarla entre sus estrofas. Se acentúa patéticamente ello en su poemario Los deshabitados paraísos (1967): ensamblado en tres partes (I: “Paraíso edificado”; II: “Paraíso habitado”, y III: “Paraíso desatado”), vertebradas en cuarenta y cinco “cantos”, más la invocación y el cabo. Obedece la disposición en cantos, en laudes, a una de sus realidades esenciales, su melopeya. Volcó el trovador por esos cauces ódicos, a tropel, cual un oferente los recuerdos de su alucinada andanza por el país nativo, valga decir la comarca de los relámpagos de la memoria de la infancia y juventud de un poeta. Mas no sólo las remembranzas sino la permanente confrontación de éstas con la rudeza provinciana de ese acontecer de la pequeña historia. Desatadas todas estas vivencias al través de una eufonía con su resonancia interna, fuerte, densa, continua. Al extremo de ser ésta, la melopeya, sin marginar otros valores estéticos del libro, el sesgo más importante de ese opúsculo. Sostienen y transportan los rieles de la música todas las demás formas estructurantes de su escritura versificada. Hay, pues, en esta intención musical otra implícita idea de poesía: el pathos musicae. Abrumadora, sin dejar de ser en ningún momento hermosa. Un melos, una música para oírla en el pensar. Polifonía sustentadora de la pluralidad de fábulas, de mitologemas de Los deshabitados paraísos. Revela dicha vehemente musicalidad la hipóstasis tanto de la idea de poesía cual del sentido místico de esos textos líricos. No se debe cerrar este escrito sin dilucidar el poema “Canción de la búsqueda inútil” (1963). Se advierten en sus seis pequeñas estrofas de tres versos cada una cuánto representó la poesía para la ascesis existencial creativa de Juan Beroes. Lo significó todo. Vida y poesía en Juan Beroes se identifican. Transmutó en paladinas frases rítmicas la oportunidad de su acontecer. “Por mirarte el rostro, yo seguí tus pasos Niña-Poesía. Para abrir tus ojos, te grité mis cantos Joven-Poesía. Vaivenes redondos; ¿son esos tus flancos Hembra-Poesía? Céfiros de polvo? ¿dónde tus harapos Diosa-Poesía? Pupila en asombros ¿cómo ver tu llanto Santa-Poesía? ¡Ay, camino solo..! ¡Te he buscado tanto, Madre-Poesía!”. (JB, PC. p. 455). En ese entonces, en el país de las mil posibilidades de grandes posiciones económicas, políticas, sociales, sobre todo para una persona cultísima, con admirable formación universitaria, en la Venezuela de su época, bien al contrario, Juan Beroes se quedó sólo con sus versos. Fue un poeta absoluto. Notas 1. M. HEIDEGGER, Conceptos fundamentales. Madrid, Alianza, 1994. pp. 34 y ss. 2. Todos los poemas citados pertenecen a: Juan BEROES, Poesías completas. San Cristóbal, BAT, 1997. La paginación de los versos corresponde a este volumen. ** Lubio Cardozo cardozouzcategui@gmail.com Escritor venezolano nacido en Caracas en 1938. Poeta, ensayista, investigador y crítico literario. Licenciado en Letras en la Universidad Central de Venezuela. Postgrado en Investigación Documental en la Escuela de Documentalistas de Madrid. Ha desempeñado diversos cargos en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.edu.ve), en el estado venezolano de Mérida, donde reside. Coordinó la revista Actual de la mencionada casa de estudios. Es reconocida su valiosa labor investigativa en historia, teoría y crítica, con más de treinta títulos publicados. Además es autor de los poemarios Extensión habitual (1966), Apocatástasis (1968), Contra el campo del rey (1968), Salto sobre el área no hollada (1971), Fabla (1974), Paisajes (1975), Poemas de caballería (1983), Solecismos (1986), Poemas (1992), Lugar de la palabra (1993), El país de las nubes (1995), Un verso cada día (1995) y Ver (1999). Toda su poesía ha sido reunida en el volumen La cuarta escogencia (Ediciones Mucuglifo, 2006). === La edad de la inocencia =============================================== === Edith Wharton y la escritura como ambigüedad Eduardo Balestena === the name had attracted him: “The House of Life.” He took it up, and found himself plunged in an atmosphere unlike any he had ever breathed in books; so warm, so rich (...). All through the night he pursued through those enchanted pages the vision of a woman who had the face of Ellen Olenska (Edith Wharton, The Age of Innocence, ch. XV, p. 138, Penguin Popular Classics, 1996) (1). La inocencia La edad de la inocencia (1920, editada por Penguin Books, Nueva York, y en español por Tusquets en una muy poco cuidada traducción), es uno de los muchos libros (2) de Edith Newbold Jones (1862-1937), quien tomó el apellido de su esposo Edward Robbins Wharton; escritora conocida como heredera del estilo y los temas de Henry James, acaso injustamente, ya que tiene su propia voz y su propio estilo. Tampoco parece acertado circunscribir su propuesta a la crítica social, lo costumbrista o el puro realismo. La novela, fresco de una sociedad, es a la vez una experiencia estética e introspectiva, susceptible de ser pensada dentro de lo que hoy es denominado como cuestiones de género. Veamos primero el contraste con otra escritora. Lo femenino, lo masculino El recuerdo de Sara Gallardo Drago y Mitre (1931-1988; tataranieta del general Mitre y nieta del naturalista Ángel Gallardo), que encarnó a una generación de escritoras (como Martha Lynch, Beatriz Guido o Silvina Ocampo) que significaron un hecho literario nuevo, vinculadas asimismo al campo periodístico, plantea la cuestión de la literatura y el género. ¿La literatura puede ser femenina, o masculina? ¿El género es un concepto con valor literario, o una construcción cultural asociada a la literatura? ¿No plantean las familias monoparentales y la pobreza un sentido de género mucho más crudo que relativiza estas visiones, asociadas a personas de una clase acomodada, pertenecientes, de manera accidental, al sexo femenino? ¿O una cosa no quita la otra? ¿No hay solamente literatura, que se origina en muchas personas, que no plantean problemas de género porque no pertenecen a las clases acomodadas? ¿Cuál es entonces la voz literaria de los excluidos? No parece haber muchas respuestas. Lo cierto es que los grandes personajes de Sara Gallardo (Enero, 1958, El país del humo, 1977, Los galgos, los galgos, 1968, Eisajuaz, 1971, y otros trabajos reunidos en el inhallable Narrativas breves completas, Emecé, 2004), fueron masculinos: “Sólo su primera novela, Enero (1958), que cuenta la historia de Nefer, la hija adolescente de un puestero rural que al quedar embarazada por una violación debe casarse a la fuerza, es narrada desde una perspectiva femenina. El resto de sus novelas no sólo son protagonizadas por varones sino que prácticamente se desentienden de la problemática de la mujer en la sociedad” (Patricio Lennard, El campo, el campo, Radar Libros, 28.XI.04). “Qué bueno es este libro, parece escrito por un hombre”, dijo una vez su padre. Desde entonces, el rigor masculino fue la marca de su escritura, y el campo su escenario. No el campo de una evocación idealizada, ni el de la tradición, sino el terruño que contrapone pampa y desierto, civilización y barbarie, indios y cautivas. El discurso femenino se borra conscientemente, pero se apropia de lo masculino y lo ejerce como si fuera un hombre. Pensemos por ejemplo en Emily Brontë, y el personaje de Heathcliff, de Cumbres borrascosas, que asocia los absolutos del amor, la fuerza, la rudeza y la masculinidad, condiciones salvajes e ineludibles, llevadas, por la gran escritora inglesa, a un grado de paroxismo. Podríamos decir que (vista desde una perspectiva de género) La edad de la inocencia (The Age of Innocence) invierte la estética de Sara Gallardo, quien se apropia de la voz de lo masculino renunciando a lo femenino, para plantear una novela desde lo femenino, sólo para hacer evidente que lo literario siempre está más allá de las cuestiones de género que utiliza. Hay varios ejes que trabajan The Age of Innocence: lo implícito y lo explícito; lo masculino y lo femenino; la descripción, cambiante o estática de los personajes; la relación entre el mundo visual de los objetos y los hechos y el carácter de los personajes; la convención y la libertad; el manejo del tiempo; y la invisible progresividad de la acción. El narrador parece mostrar lo que ve, en un sentido realista, y muchas veces con un discurso visual, pero se produce una torsión: de un modo velado, describe ese mundo arqueológicamente (con una apabullante minuciosidad, más que nada en la literatura del período), refiriéndose a sus costumbres como lo que solía estilarse en la vieja Nueva York. El narrador trabaja permanentemente en esta ambivalencia: la minuciosa evocación de lo que fue, y la descripción realista de lo que es, dando la sensación permanente, de que lo que es, ya fue. Pero no todo lo que se ve es lo que es. Lo femenino, lo masculino, lo implícito La femineidad es un concepto múltiple: lo femenino (salvo en el personaje central de Ellen Mingott, la condesa Olenska) se configura como la voz de la tradición. Podemos pensar, entonces, en lo impensado femenino, aquellos rasgos que lo constituyen sin proponérselo, aquellos actos que hacen que la femineidad produzca, induzca, revele, suscite. A la vez, hay un límite muy tenue con el otro concepto de femineidad: el encarnado por Ellen, que desafía a las convenciones, pero que termina sometida a ellas. Aunque, en rigor de verdad, no podamos afirmarlo, y cabe la posibilidad de que su destino haya sido no un acto de sometimiento sino una libre elección. De este modo, femineidad y subjetividad se mueven en el espacio ambivalente y tácito donde se desenvuelven las relaciones entre Newland, Ellen y May. Newland Archer es el personaje central, pero todo lo que hay de gravitación para él, viene del universo de la mujer: May Welland, su esposa, la inquietante Ellen Mingott, prima de May, de quien está enamorado, las voces de personajes como la abuela Mingott o Mrs. Welland, que constituyen un espacio difuso y latente de férreos e inapelables valores implícitos. En una lectura de la novela a partir de los hechos, encontramos una historia de amor entre Newland y Ellen. Hay sin embargo otra posible: que es Ellen quien elude el vínculo —idealizado— que trata de profundizar Newland; ya que no hay nada enteramente manifiesto en una textualidad que discurre por lo que dice y lo que no dice, y que es paradójica: lo visual produce la ilusión de que es posible verlo todo, pero no todo lo que sucede, sucede por lo que vemos, ni tampoco vemos todo lo que sucede. Newland es el único personaje mostrado desde adentro, en sus pensamientos, sensaciones, en aquello que le sucede. May y Ellen son siempre vistas a partir del narrador que, en tercera persona, habla desde él. Pero las percepciones de Newland, su discurso interior, sus deseos, aparecen marcados por este mundo de lo femenino, nunca enteramente explícito, y que va expandiéndose, sutil e imperceptiblemente, tanto en el lector como en el personaje. De este modo, los hilos de lo femenino (los personajes masculinos resultan secundarios desde el punto de vista de cómo gravitan con su carácter en la acción) son desplegados por una escritora a partir de un personaje masculino, encerrado en ese juego de espejos difusos que le devuelven imágenes de lo que es, y de lo que desea, a partir de lo que tiene y de lo que ama; dialéctica que le plantea además otro juego, entre el bienestar que depara el obedecer a las convenciones de clase y la libertad, con el consiguiente malestar que implicaría desobedecerlas. Sin embargo, es una condición existencial la que puede esconderse detrás de las convenciones de clase, propuestas como motivos. La mujer, así, es portadora del deseo, de la convención y de una estética; luego se revelará que también lo es de la posibilidad de conocimiento y acceso a lo real. El mundo femenino es, en uno y otro caso, hermoso, inevitable y anhelado, y puede reunir los opuestos de lo previsible, lo imprevisible, la libertad o la cautividad, y la percepción o la ignorancia de las cosas. Es lo femenino lo que teje las redes. La abuela Mingott, portavoz de estas redes, tiene el poder de encarnar estos mandatos y a la vez transgredirlos: una anciana obesa con ojos maliciosos, carnívora en sus ironías, cuyas muñecas aparecen orladas de pulseras de grasa, que rematan en minúsculas manos y cuyo rostro, hundido en la adiposidad, parece una pequeña mascarilla que espera ser rescatada por un arqueólogo. Cuando eleva su cabeza y ríe, su papada forma un movedizo oleaje; descripciones que recuerdan, por ejemplo, a las de Denevi en Redención de la mujer caníbal. (...) but under the ancestress’s malicious eye he felt himself tongue- tied and constrained (Penguin popular classics, ch. XVII, p. 154) (3). Es el personaje dual de la abuela quien observa sibilinamente: She broke off, still twinkling at him, and asked, with the casual irrelevance of old age: “Now, why in the world didn’t you marry my little Ellen?” Archer laughed. “For one thing, she wasn’t there to be married.” “No – to be sure; more’s the pity. And now it’s too late; her life is finished.” She spoke with the cold- blooded complacency of the aged throwing earth into the grave of young hopes (ch. XVII, pág. 153) (4). Por una parte, la abuela ha vivido desafiando las convenciones, valora esa cualidad en Ellen, y por otra les reconoce el poder de clausurar su vida. Lo cual coincide con la percepción de Newland, sobre la pobreza intelectual del mundo al que pertenece, cuyas reglas son férrea e inconscientemente protegidas. No es la única alusión al futuro, como muerte, profundidad o abismo. “Newland! Do shut the window. You’ll catch your death.” He pulled the sash down and turned back. “Catch my death!” he echoed; and he felt like adding: “But I’ve caught it already. I am dead – I’ve been dead for months and months.” (...). What if it were she who was dead! If she were going to die – to die soon – and leave him free! (ch. XXX, p. 298/299) (5). La mirada adivinatoria sólo sirve para el sacrificio: si se obedece al deseo se es un expulsado, y si se lo acata, un muerto que yace bajo el peso de su propio futuro. Planos de lo real La película de Martin Scorsese (1993), que con tanta belleza y bastante fidelidad (opta por el esplendor narrativo y renuncia a la ambivalencia del texto) asume esta gran novela, permite apreciar el carácter visual y objetivista de la obra, donde los objetos prácticamente viven, pues cada uno tiene un sentido. Sin embargo hay otro plano diferente al del visible, tan detallado en sus ambientes, vestuarios, paisajes y objetos, y la minuciosa presencia de lo literario en la atmósfera del personaje. La verdadera realidad no es la visible. Hay otro plano donde efectivamente transcurren las cosas, o no lo hacen. Ese es uno de los problemas: la constante duda acerca de lo que sucede interiormente en un mundo que parece muy explícito. Newland ha desaconsejado a la condesa Olenska divorciarse, lo que se contrapone a los deseos de ella pero no a las pautas sociales. Hay una actitud dual: al mismo tiempo que él, personalmente, aprueba el divorcio de Ellen, la induce a no divorciarse, acudiendo a una serie de lugares comunes de su clase. Newland es consciente de la estrechez de las normas sociales, pero son ellas las que producen su discurso: “New York society is a very small world compared with the one you’ve lived in. And it’s ruled, in spite of appearances, by a few people with – well, rather old- fashioned ideas.” (...) “But my freedom – is that nothing?” It flashed across him at that instant that the charge in the letter was true, and that she hoped to marry the partner of her guilt (...). “The individual, in such cases, is nearly always sacrificed to what is supposed to be the collective interest: people cling to any convention that keeps the family together (...). He rambled on, pouring out all the stock phrases that rose to his lips (...) (ch. XII, page 109/110” (6). Las convenciones exteriorizan su poder de coerción en el mismo acto en que sólo pueden ser enunciadas acudiendo a lugares comunes que muestran su falibilidad, y en que Newland apela a ellas para cubrir el silencio de Ellen. No obstante, prevalecen. La misma insuficiencia verbal que no puede enunciar y justificar, es la que hace a la convención algo cerrado, e inapelable. No obstante, Newland puede estar valiéndose de los lugares comunes sociales porque ha empezado a sentir algo respecto de Ellen, y desplegar una suerte de ingenua estrategia —destinada al fracaso— de dominación sobre ella. Todo el plano de las representaciones de Newland sobre la realidad, son imaginarios. Parten de una base real, pero ambigua. Sin embargo, no la ha inducido a volver con su esposo, lo que sí se contrapone con las pautas sociales y los deseos de su familia. Es una entrevista que mantiene con Riviere, el enviado del conde Olenski, lo que le revela la existencia de una actitud familiar y tribal, de la que él ha sido excluido. Los ejes de ese universo no discurren en un texto que sigue a los sentimientos y la conciencia de Newland. La novela pasa a ser eso no escrito, tejido por el poder femenino, tan firme como no enunciado. Objetos, escenarios, situaciones, son marcas del discurrir de los hechos. Sin embargo, la novela trabaja (a la manera de Henry James) sobre lo tácito, lo ambiguo, y lo no enunciado; elementos cuyo significado se sospecha por los personajes, y que en un momento se hacen explícitos, ya sea porque se habla de ellos o porque provocan algún cambio sustancial. Una vez producida esta articulación, no hay retorno, algo avanza y se cierra sobre la acción de la novela. Lo real, lo social, la ambigüedad, lo imaginario, quizás los motivos centrales de la novela, aparecen vinculados. En la escena final, cuando Newland, ya viudo, va a París y tiene la posibilidad de reencontrarse con Ellen, se dice: “It’s more real to me here than if I went up,” (...) and the fear lest that last shadow of reality should lose its edge kept him rooted to his seat as the minutes succeeded each other (ch. XXXIV, p. 364) (7). La realidad significa la posibilidad de que esa Ellen añorada durante toda una vida hubiera sido sólo una imaginaria. La ambigüedad hace soportable la vida, pero no soporta una confrontación que la reduzca a algo real. De este modo, la soledad, verdadero tema de la novela, es un ámbito de meditación, de recuerdo, de refugio. Es en la construcción de este ámbito, social e íntimo, donde lo real interviene aportando motivos, escenas, situaciones producidas en ese proceso en el cual la soledad va consolidándose. La realidad implicaría dos problemas: introducir lo que en verdad es, y que es lo que es por haber seguido una dinámica propia, o descubrir a otro real, que como tal, sería incapaz de entrar en esa soledad sin degradarla. Los términos se invierten porque no es la última sombra de irrealidad sino de realidad lo que puede perderse. Lo real lleva a encontrar cosas reales, y la imaginación a tomar por reales cosas que no lo son: ¿qué teme Newland perder entonces? ¿Fue real lo que vivió, pero tan lejano que ya no puede ser recuperado, o no lo fue y vivió como si lo hubiera sido, con una certeza ilógica que no puede perder en la confrontación? En todos los casos es la soledad lo que permanece. Los espejos La imagen de Newland es también doble: conocemos su interioridad (lo total) y a la vez asistimos a las imágenes que los demás le devuelven (lo parcial) en un juego de espejos. Tenemos así la imagen de uno de los espejos: la muda conspiración sabe que él no es fiable para hacer valer sus convenciones y creencias, que no es uno de ellos, y lo excluye. Ha perdido un atributo, que es el de saber que hay cosas que no le son dichas, con lo cual su conocimiento siempre será parcial: “Don’t you know, Monsieur – is it possible you don’t know – that the family begin to doubt if they have the right to advise the Countess to refuse her husband’s last proposals?” (ch. XXV, p. 255) (8). El segundo de los espejos es el de Ellen Mingott, la condesa Olenska: le devuelve su imagen no convencional, el deseo, y la frustración del deseo (el deseo es siempre enfrentado a su frustración, y su código tampoco es enunciado con palabras: What her answer really said was: “If you lift a finger you’ll drive me back: back to all the abominations you know of, and all the temptations you half guess.” He understood it as clearly as if she had uttered the words (...). They may have stood in that way for a long time, or only for a few moments; but it was long enough for her silence to communicate all she had to say (ch. XXIV, p. 245/246) (9). Lo más propio y significativo es expresado sin palabras. El silencio dice, y a la vez es la introspección de aquellos pensamientos que no pueden ser dichos, territorio del discurso siempre interior del deseo. El tercer espejo es el de May, quien lo hace sentirse hundido bajo el peso de su propio futuro, y más aun, muerto: “How young she is! For what endless years this life will have to go on!” (ch. XXVI, page 268) (10). Durante su estancia en Londres, Newland conoce a Riviere, a quien quiere invitar, pero May le dice: “The little Frenchman? Wasn’t he dreadfully common?” she questioned coldly (...). “Goodness – ask the Carfrys’ tutor?” (...). He perceived with a flash of chilling insight that in future many problems would be thus negatively solved for him (ch. XX, page. 203/204) (11). May representa a ese mundo fuera de cuyas reglas es imposible vivir. Dentro de este espacio, es capaz de adivinarlo todo. Newland decide ir a Washington a ver a Ellen, pretextando una audiencia en la Corte por un caso de marcas: “The change will do you good,” she said simply, when he had finished; “and you must be sure to go and see Ellen,” she added, looking him straight in the eyes (...)It was the only word that passed between them on the subject; but in the code in which they had both been trained it meant: “Of course you understand that I know all that people have been saying about Ellen, and heartily sympathise with my family in their effort to get her to return to her husband. I also know that, for some reason you have not chosen to tell me, you have advised her against this course, which all the older men of the family, as well as our grandmother, agree in approving; and that it is owing to your encouragement that Ellen defies us all, and exposes herself to the kind of criticism of which Mr. Sillerton Jackson probably gave you, this evening, the hint that has made you so irritable... Hints have indeed not been wanting; but since you appear unwilling to take them from others, I offer you this one myself, in the only form in which well-bred people of our kind can communicate unpleasant things to each other: by letting you understand that I know you mean to see Ellen when you are in Washington, and are perhaps going there expressly for that purpose; and that, since you are sure to see her, I wish you to do so with my full and explicit approval – and to take the opportunity of letting her know what the course of conduct you have encouraged her in is likely to lead to.” Her hand was still on the key of the lamp when the last word of this mute message reached him (ch. XXVI, page 269/270) (12). La acción trivial de apagar la lámpara contiene otro transcurso secreto donde suceden dos cosas: la introspección, y aquello de lo que verdaderamente se trata la historia, y en esa alternancia May es muy ciega (no ve más allá de su clase), muy poderosa (todo lo adivina dentro de lo que ve), muy frágil (sufre por lo que ve) y muy fuerte (se sobrepone a lo que ve), y finalmente lo controla y al hacerlo, ejerciendo esa femineidad que es uno de los baluartes de su clase, devuelve a Newland la imagen de que en realidad está muerto y enterrado bajo el peso de su futuro. Hay órdenes de realidad, y una posibilidad de conocimiento, que cuanto menos libre y más limitado, también resulta más agudo. Cuando Newland accede al conocimiento, es porque ya produjo algo nuevo que se le impone. Frialdad, fragilidad, belleza, poder: la mujer abarca los opuestos. Detrás del espejo Pero hay otra imagen de Newland, muy sutil, como todo en la novela, que a su vez, se descompone: lo que piensa de sí mismo, y lo que el narrador deja entrever de él. In matters intellectual and artistic Newland Archer felt himself distinctly the superior of these chosen specimens of old New York gentility; he had probably read more, thought more, and even seen a good deal more of the world, than any other man of the number (ch. I, page 6) (13). Esta percepción es la marca de una ruptura: si se encontrase expresado en su clase, no se pensaría a sí mismo fuera de los atributos que la clase valora, y por consiguiente, no se vería distinto. El narrador es la conciencia, la sensibilidad y los deseos de Newland, y estos elementos constituyen su experiencia más total e intensa. El personaje es un extraño, en la experiencia del amor, y en la intelectual. Ambas son soledad y ruptura. El ámbito de sus libros no lo convierte en intelectual, y la experiencia del amor no lo convierte en amante. Al encontrarse con su amigo Winsett, escritor frustrado y, único amigo suyo que aparece, el narrador dice que: His conversation always made Archer take the measure of his own life, and feel how little it contained (ch. XIV, page 123) (14). No hay una comunidad posible, aun la experiencia de la amistad está hecha de introspección y distancia. El mundo femenino ve a músicos y a “gente de esa que escribe” (pág. 91) como dispersos fragmentos de humanidad. Mrs. Archer and her group felt a certain timidity concerning these persons. They were odd, they were uncertain, they had things one didn’t know about in the background of their lives and minds (ch. XII, page 100) (15). También la experiencia profesional como abogado, en el despacho de Mr. Letterblair, ejerciendo una profesión propia de los jóvenes de su clase, es decorativa: (...) he arrived late at the office, perceived that his doing so made no difference whatever to any one, and was filled with sudden exasperation at the elaborate futility of his life (ch. XIV, page 124) (16). No hay, entonces, espacios verdaderamente propios: But once he was married, what would become of this narrow margin of life in which his real experiences were lived? (ch. XIV, page 125) (17). Nadie es testigo del espacio de estas verdaderas experiencias. Al final de la novela, el narrador hace un balance de la vida de Newland: (...) even his small contribution to the new state of things seemed to count, as each brick counts in a well-built wall. He had done little in public life; he would always be by nature a contemplative and a dilettante (ch. XXXIV, page 349) (18). Detrás del espejo, en el espacio de una imagen no devuelta por los otros espejos, hay sólo un ladrillo en una pared bien construida. El mundo de la gente elegante y el de la gente inteligente discurren paralelos, sin mezclarse. La casa de la vida En varias oportunidades el narrador hace referencia a las cosas reales y verdaderas, por ejemplo, las que a Newland le sucedieron en su estudio. Hay un mundo, entonces, que aunque tangible, no es real. De esta irrealidad dan fe la secuencia final, en la cual, después de treinta años, ya casi nada queda de las convenciones que —de ser cierto el amor que pudo sentir Ellen por él— signaron su suerte, y sus encuentros con la condesa Olenska, en los cuales, a la vez que su naciente relación se plantea, va siendo marcada por todo aquello que la hará imposible. Las cosas reales y verdaderas no suceden exteriormente, sólo toman de lo exterior algunos elementos, mínimos. Están reservadas a la experiencia interna, son intransferibles, se refieren a esa subjetividad que las convenciones sepultan. Son graduales, imperceptibles, y vinculadas con lo tácito. En el caso de Ellen y Newland, no es posible determinar si en verdad existe su amor y, si es así, cómo se origina y en qué momento deja de ser una especulación, para convertirse en un vínculo. Éste puede existir o no, si existe es sutil, como la relación, y está hecho de renuncia, silencio y distancia. Se trata de un vínculo que se transforma en tal al negarse. Son el silencio y la distancia los que van adquiriendo un significado. De este modo se hace irreal e ideal, nada lo alimenta, y por eso puede diferenciarse de lo real, y al hacerlo, adquirir su sentido de sólo ser posible en la negación, y absolver a quienes lo tienen del peso de lo real. Finalmente subsiste en algo que por haber sido dado casi independientemente de hechos exteriores termina por ser una suerte de nostálgica abstracción, desvinculada de la vida, y al mismo tiempo, más real que ella. For a long moment she was silent; and in that moment Archer imagined her, almost heard her, stealing up behind him to throw her light arms about his neck. While he waited, soul and body throbbing with the miracle to come, his eyes mechanically received the image of a heavily-coated man (...). Madame Olenska had sprung up and moved to his side (ch. XV, page. 133/134) (19). Sobre estos momentos, en que la relación entre ambos va haciéndose perceptible, se cierne una cercanía siempre amenazada. Los instantes provisionales, amenazados por algún imprevisto, un motivo baladí, una ruptura del diálogo mudo que va estableciéndose entre ambos, se desenvuelven con una intensidad propia. The silence that followed lay on them with the weight of things final and irrevocable. It seemed to Archer to be crushing him down like his own grave-stone; in all the wide future he saw nothing that would ever lift that load from his heart (...). “At least I loved you –” he brought out (ch. XVIII, p.170) (20). Lo que surge de estos instantes es un modo de vida futuro. Los personajes deberán vivir, en lo sucesivo, con el peso de estas limitaciones autoimpuestas, que se evidencian en el mismo acto que aquello que los une que es, en el fondo, un silencio, un estado interior. En los momentos en que Newland asume que su vida es una cautividad, se produce un desdoblamiento. Durante la celebración de su matrimonio, piensa: “Darling!” Archer said – and suddenly the same black abyss yawned before him and he felt himself sinking into it, deeper and deeper, while his voice rambled on smoothly and cheerfully (ch. XIX, p. 187) (21). En Newland siempre hay una separación y una resistencia. Se encuentra separado de su mundo social y a la vez de la realización de sus deseos. En los momentos de mayor tensión, él mismo se divide: por una parte, a medida que más se empeña por acercarse a Ellen, se hacen más evidentes la imposibilidad de acceder a ella; y por otra, se ve a sí mismo actuar como si estuviera viendo a otro, y sorprendiéndose por ese modo de actuar. Una ceguera brillante May Welland, de un modo dual, es inescrutable y a la vez carente de subjetividad. Todo ha sido heredado, a nada ha debido oponerse, y por eso carece de una fuerza propia. Su espontaneidad es la simple conformidad con ese mundo: No doubt she simply echoed what was said for her; but she was nearing her twenty-second birthday, and he wondered at what age “nice” women began to speak for themselves. “Never, if we won’t let them, I suppose,” he mused, and recalled his mad outburst to Mr. Sillerton Jackson: “Women ought to be as free as we are – ” It would presently be his task to take the bandage from this young woman’s eyes, and bid her look forth on the world. But how many generations of the women who had gone to her making had descended bandaged to the family vault? He shivered a little, remembering some of the new ideas in his scientific books, and the much-cited instance of the Kentucky cave-fish, which had ceased to develop eyes because they had no use for them. What if, when he had bidden May Welland to open hers, they could only look out blankly at blankness? (ch. X, p. 80/81) (22). Aceptación, incapacidad de percibir, modos no conscientes de transmitir los mandatos de la sociedad patriarcal, son la condición femenina de una mujer que, como el pez de Kentucky, no necesita ver. He wondered what Mrs. Welland would have said if he had uttered the words instead of merely thinking them. He could picture the sudden decomposure of her firm placid features, to which a lifelong mastery over trifles had given an air of factitious authority. Traces still lingered on them of a fresh beauty like her daughter’s; and he asked himself if May’s face was doomed to thicken into the same middle-aged image of invincible innocence (...) the innocence that seals the mind against imagination and the heart against experience! (ch. XVI, p. 144/145) (23). La inocencia no es un estado de pureza ante algo, ni el acto de renunciar a tomar partido, es la ignorancia deliberada e indiferente, la insensibilidad. El estado de pureza que exige esta inocencia es el de no concebirse a sí misma como generadora de aquello que critica y no tolera. Es una inocencia ciega, que es tal por no poder concebir su grado de culpa. El misterio de la joven femineidad El personaje de May presenta relieves cuando su mundo es puesto en peligro: antes de morir confiesa a Dallas, su hijo, que Newland había renunciado a alguien a quien amaba por ellos. Pone en palabras lo implícito, asume una circunstancia. Al intuir que en el deseo de Newland por anticipar la boda parecía haber la necesidad de protegerse de una relación, le dijo con franqueza que podía abandonarla. Ante Newland, May adquirió —en el extenso pasaje en que parece independizarse de sí misma, elevarse, adquirir un poder inusitado en una franqueza que va más allá de todos sus códigos— una proporción épica, en la grandeza de ese renunciamiento, pero pronto la actitud desaparece en un rostro inescrutable, símbolo del misterio de la joven femineidad. Son asociados así el misterio, la femineidad, la posibilidad (de que ella sepa, de él poder alejarse con ella y unirse con Ellen) en una red de cosas implícitas, nunca puestas en palabras, pero no por eso menos poderosas: then she raised on him eyes of such despairing dearness (...)There was something superhuman in an attitude so recklessly unorthodox, and if other problems had not pressed on him he would have been lost in wonder at the prodigy of the Wellands’ daughter urging him to marry his former mistress. But he was still dizzy with the glimpse of the precipice they had skirted, and full of a new awe at the mystery of young-girlhood. (...) But in another moment she seemed to have descended from her womanly eminence (...). Archer had no heart to go on pleading with her; he was too much disappointed at the vanishing of the new being who had cast that one deep look at him from her transparent eyes (ch. XVI, p. 146/150) (24). Al sentirse en peligro May adquiere una estatura diferente. Está más allá de sí misma, pero pierde esa cualidad apenas se siente a salvo. Al mismo tiempo, ubica el peligro en algo imaginario: una antigua amante de Archer, en lugar de en la atracción de éste por Ellen. La visión sigue asociada a la ceguera. Hacia el final de la novela el narrador, vuelto hacia el pasado, independizado de Newland a quien sólo muestra reflexiona: (...) and to his first photograph of May, which still kept its place beside his inkstand. There she was, tall, round-bosomed and willowy, in her starched muslin and flapping Leghorn, as he had seen her (...). And as he had seen her that day, so she had remained; never quite at the same height, yet never far below it: generous, faithful, unwearied; but so lacking in imagination, so incapable of growth, that the world of her youth had fallen into pieces and rebuilt itself without her ever being conscious of the change. This hard bright blindness had kept her immediate horizon apparently unaltered (ch. XXXIV, p. 351) (25). De algún modo el narrador toma partido: han quedado atrás las convenciones, ya nada subsiste de ese mundo, más que su recuerdo, y es posible asumir que todo fue en vano. Sin embargo, también puede encontrar en eso una opción, una luz que ilumina a los ojos en su ceguera, aquella que libra al personaje de los riesgos de cualquier elección. Pero May encarna el misterio de esa naturaleza femenina, que parece predecible pero que es desconocida: As she sat thus, the lamplight full on her clear brow, he said to himself with a secret dismay that he would always know the thoughts behind it, that never, in all the years to come, would she surprise him by an unexpected mood, by a new idea, a weakness, a cruelty or an emotion (ch. XXX, p. 298) (26). La visión masculina de Archer supone un mundo femenino que siempre será desconcertante: las reacciones de Ellen lo sorprenden, las de May no lo sorprenden, no alcanzan a traspasar ese umbral, actúan sin ser percibidas, son lo que no se supone que son, y no son lo que se supone. En la ambigüedad de la novela si existe un sentimiento entre Ellen y Newland, son las acciones de May las que harán que uno deba alejarse del otro; pero si no existe ese sentimiento, la de May siempre será una percepción para Newland. Del todo de nuevo Si bien esa mirada femenina obliga y desinviste de masculinidad, o impone una masculinidad codificada, cautiva, es también la mirada femenina la que revela. En cada encuentro con Ellen, Newland redescubre algo de ella que había, imperceptiblemente, olvidado: “Do you know – I hardly remembered you?” “Hardly remembered me?” “I mean: how shall I explain? I – it’s always so. Each time you happen to me all over again.” (ch. XXIX, p. 289) (27). Aquello contrapuesto al entierro en el tiempo que aún no transcurrió, y que, de algún modo, ya lo hizo, porque será invariable, y sin todavía estar es como si ya hubiera transcurrido, es la intensidad de aquello que lo rompe y que parece suceder por primera vez en cada oportunidad. La idea de la vida se refugia en esta sensación de primera vez y nuevamente es lo femenino aquello capaz de conceder ese rango a la experiencia. Ser y no ser a través de la mirada de una mujer y de otra. No obstante, la intensidad es engañosa: no tiene el poder de crear los hechos que sucederán, porque ellos obedecen a otra organización, una que es inescrutable, Newland siempre avanza, varios pasos atrás de lo que ya fue decidido para él: Archer, who seemed to be assisting at the scene in a state of odd imponderability, as if he floated somewhere between chandelier and ceiling, wondered at nothing so much as his own share in the proceedings. As his glance travelled from one placid well-fed face to another he saw all the harmless-looking people engaged (...) as a band of dumb conspirators, and himself and the pale woman on his right as the centre of their conspiracy (...) to all of them he and Madame Olenska were lovers (...) the tacit assumption that nobody knew anything, or had ever imagined anything, and that the occasion of the entertainment was simply May Archer’s natural desire to take an affectionate leave of her friend and cousin (ch. XXXIII, p. 338) (28). Así, todo lo decisivo se encuentra tejido por una trama silenciosa, fuera de las palabras, que va urdiendo una red sin salida. O puede que esta red sea sólo su registro, que en realidad, los mismos hechos respondieran a lo que parecen ser en apariencia. El mundo de las convenciones es natural, no hay otra alternativa posible, y son las mujeres, que ignoran su cautividad a ese mundo patriarcal, las encargadas de activar los engranajes de su maquinaria indeclinable. Palabras y silencios ponen en marcha mandatos sociales; gestos y descripciones narran a su vez otra historia, la de aquello que los personajes efectivamente sienten. Todos obran por un deseo que piensan correcto e inevitable, y al hacerlo son inocentes de ese mundo que todos contribuyen a gestar y al cual, de uno u otro modo, se someten. Si May es definida a partir de una fotografía inalterable, no hay una sola descripción de una Ellen cuyos rasgos, como una especie de Proteo, adquieren la forma de los sentimientos de Newland, y de sus circunstancias. El narrador introduce a Ellen en la novela, en una larga secuencia en que va centrando la atención del lector en el personaje, por el contraste que produce en los otros: It was that of a slim young woman, a little less tall than May Welland, with brown hair growing in close curls about her temples and held in place by a narrow band of diamonds (ch. I, p. 30) (29). Así la ve Newland al ir a buscarla a Skuyttercliff. The red cloak made her look gay and vivid, like the Ellen Mingott of old days (...). Archer stood watching, his gaze delighted by the flash of the red meteor against the snow (ch. XV, p. 130) (30). Ellen, a diferencia de las demás mujeres, es percibida en la gracia y la movilidad. En la cena de despedida, suerte de oficio ritual en que las mudas convenciones han logrado separarlos, y última vez que Newland la verá, advierte que, de un modo contrastante con ese escenario: (...) her face looked lustreless and almost ugly, and he had never loved it as he did at that minute (31). De este modo, en sus vestidos no convencionales, en su arreglo, y en la atmósfera que todo eso irradia, es una suerte de deidad inescrutable, capaz tanto de suscitar el deseo, como de frustrar toda expectativa, como si fuera lo único cambiante en un mundo que no puede cambiar. Ellen es la presencia elusiva que se desliza por las páginas de La casa de la vida. Newland persigue algo cuya esencia es no ser conocido. La novela es el relato de una ilusión, en pos de la cual transcurre la vida real, es la verdadera vida, o la verdadera vida consiste en la ilusión de deslizar esas páginas. La ciudad Nueva York, “vasta e inminente” (pág. 73), es también una ciudad que va mudando de las casas bajas y las granjas, a otras edificaciones, y más tarde, a otra configuración social. Es también una ciudad lineal, sin tradición verdadera ni historia, siempre contrapuesta a la imagen de una Europa liberal, lejana a esos valores respetados. ¿En qué puede ser vasta e inminente la ciudad de los férreos mandatos? No obstante, la ciudad siempre discurre. En ella se mezclan arraigo, historia (el último capítulo comienza en el mismo estudio de la casa de la calle 39, donde todas las cosas verdaderas para el personaje han sucedido) y las imposiciones. Los otros escenarios: Boston, Skuytercliff, St. Agustine, tienen a Nueva York como referencia, y en la ciudad es donde también se refleja el paso del tiempo: aquel museo donde se encontró con Ellen es, treinta años después, muy diferente. En la ciudad se extienden zonas desconocidas, donde hay experiencias también desconocidas, como la vida de Winsett y los escritores y artistas. Europa es el vasto centro de un imaginario que se contrapone a la espartana Nueva York. En el continente reina la permisividad, costumbres diferentes a lo que las cosas deben ser. La imagen de una Europa cuya cultura no importa, es opuesta a la de una Europa donde la corrección no importa. Como su autora, la novela discurre entre dos mundos: Europa y los Estados Unidos, y dos épocas: el siglo XIX y el XX. Edith Wharton nació durante la Guerra de Secesión, y murió poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Posiblemente esta visión de un mundo dividido, valorice las experiencias más interiores. Los objetos Hay dos polos del objetivismo de la novela: la descripción minuciosa de cosas inscriptas en la vida de los personajes, y que a la vez pueden sobrevivirlos (como el retrato de May en el torneo de tiro con arco). Muebles, estilos, vestimentas, son los marcos de las personas. El otro polo está dado por la fugacidad: She stood up and wandered across the room (...).Presently he rose and approached the case before which she stood. Its glass shelves were crowded with small broken objects – hardly recognisable domestic utensils, ornaments and personal trifles – made of glass, of clay, of discoloured bronze and other time- blurred substances. “It seems cruel,” she said, “that after a while nothing matters . . . any more than these little things, that used to be necessary and important to forgotten people, and now have to be guessed at under a magnifying glass and labelled: ‘Use unknown.’ ” (ch. XXXI, p. 312) (32). El museo donde Ellen y Newland se encuentran es un ámbito estático, neutro, donde nada es posible, porque contiene todo lo que fue y el sentido de lo que fue, que se reduce a un mientras tanto. Los objetos son el botín del tiempo. La intensidad de los sentimientos de los personajes se recorta ante este ámbito estático, pero no sabemos cuáles son verdaderamente esos sentimientos. Fluye la vida, y escapa de las cosas, testigos de ese fluir, y de esas vidas inaccesibles para quien los ve. Ellos han perdido su forma, y la referencia que los unía a lo que eran, pero algo permanece, y lo que permanece es un símbolo de lo que ya no está. Los objetos, cuando aparecen dentro de su propia circunstancia, la enmarcan y simbolizan. Están unidos a las personas, a lo que significan en ese contexto social. Los objetos estáticos representan la futilidad de esa experiencia. La cotidianeidad, abarcadora y plena, está destinada a desaparecer, a ser inescrutable, a convertirlos en rastros inútiles. Aquello más anhelado e íntimo parece destinado a escapar, de una en otra página, de uno en otro tiempo, y a dejar huellas de su presencia. Esas huellas tienen que ver con lo dicho y lo no dicho, lo posible y lo imposible, el tiempo que fluye y la vez queda bajo la forma de pequeños e íntimos tesoros, testimonios de un momento en el que pudimos vivir algo real y propio, vestigios de aquella otra edad de la inocencia, en que pensamos que todo era posible. Notas 1. “el título le llamaba la atención: La casa de la vida... se encontró sumergido en una atmósfera distinta de la que siempre había respirado en los libros, tan cálida, tan rica... A lo largo de toda la noche persiguió a través de las páginas encantadas la visión de una mujer que tenía el rostro de Ellen Olenska” (Edith Wharton, La edad de la inocencia, cap. 15, pág. 121, Tusquets, 1995). 2. Otras novelas importantes de su muy extensa obra son The house of mirth (1905), Ethan Frome (1911), The Custom of the country (1913). 3. (...) bajo la mirada de la maliciosa matriarca, se sentía mudo e incómodo (cap. 17, pág. 134, Tusquets, 1995). 4. Se interrumpió, sin dejar de sonreírle con los ojos, y, con la indiferente irrelevancia de la edad avanzada, preguntó: “¿Por qué demonios no te casarías con mi pequeña Ellen?”. Archer rió. “Para empezar, no estaba aquí para casarse con nadie”. “No, claro que no; lo que es aun más lamentable. Y ahora es demasiado tarde; su vida se ha acabado”. Habló con la fría seguridad de los ancianos cuando echan tierra en la tumba de las tempranas esperanzas (cap. 17, pág. 133). 5. “¡Newland! Por favor cierra la ventana. Vas a coger un resfriado mortal”. Bajó la ventana y se volvió. “¡Un resfriado mortal!”, repitió, y sintió ganas de añadir: “Pero si ya he muerto. Estoy muerto... ¿Y si fuera ella la que estuviera muerta? ¡Si fuera a morir... a morir pronto... ¡liberándole!” (cap. 30, pág. 248). 6. “La sociedad neoyorkina es un mundo muy pequeño comparado con aquel donde has vivido. Y, pese a todas las apariencias, está regido por unas pocas personas con... bueno, con ideas bastante anticuadas” (...). “Pero mi libertad... ¿no significa eso nada?”. Archer concibió por un segundo la idea de que la acusación era cierta, y de que la condesa pretendía casarse con su compañero de culpa (...). “En casos como éste, el individuo es casi siempre sacrificado a lo que se supone representa el interés colectivo; la gente se aferra a cualquier convención que mantenga unida a la familia (...). Protege a los hijos, cuando los hay —prosiguió Archer, derramando el torrente de lugares comunes que acudía a sus labios (cap. 12, pp. 98/100). 7. “Para mí es más real que si subiera”, se oyó de pronto decir; y el temor a que esta última sombra de realidad perdiera su fuerza le mantuvo pegado a su asiento mientras transcurrían uno tras otro los minutos (cap. 34, pág. 301). 8. “¿Acaso no sabe usted, Monsieur (cómo es posible que no sepa), que la familia empieza a dudar acerca de si tiene derecho a aconsejar a la condesa que rechace la propuesta de su esposo?” (cap. 25, pág. 214). 9. Lo que la respuesta de la condesa realmente decía era: “Si levantas un dedo, me alejarás de ti; hacia todas las abominaciones que conoces, y todas las tentaciones que sólo adivinas a medias”. Lo comprendió tan claramente como si hubiera pronunciado las palabras (...). Quizá permanecieron en esa postura un largo rato, quizás unos instantes; pero lo bastante como para que ella comunicara con su silencio cuanto tenía que decir (cap. 24, pág. 208). 10. ¡Qué joven es! ¡Cuántos años interminables ha de durar esta vida! (cap. 26, pág. 225). 11. ¿El francesito? ¿No era espantosamente vulgar? —preguntó con frialdad (...). —¡Dios bendito! ¿Invitar al preceptor de las Carfry? (...). Percibió en un relámpago de gélida introspección que en el futuro se le iban a solucionar negativamente muchos problemas (cap. 20, pp. 174/175). 12. El cambio te hará bien —dijo May simplemente... — y no debes olvidar de visitar a Ellen —añadió mirándole directamente a los ojos... Fueron las únicas palabras que intercambiaron sobre el tema, pero en el código en que ambos habían sido adiestrados significaba: “Como comprenderás, sé todo lo que la gente anda diciendo de Ellen, y estoy completamente de acuerdo con mi familia en su esfuerzo por hacerla regresar junto a su marido. Sé también que, por alguna razón que no has tenido a bien comunicarme, la has aconsejado que no siga el camino que todos los hombres de más edad de la familia, así como la abuela, aprueban unánimemente; y que, precisamente debido a tu apoyo a Ellen, nos desafía a todos, exponiéndose al tipo de críticas que Mr. Sillerton Jackson probablemente te expuso esta noche, cuya sola sugerencia te ha puesto tan irritable... No han faltado sugerencias, ciertamente; pero ya que no pareces dispuesto a aceptar la de otros, te daré yo la mía, en la única manera en que la gente bien criada como nosotros puede comunicar cosas desagradables... y aproveches la oportunidad para hacerle saber a donde lleva, con toda probabilidad, el camino que le has animado a seguir”. Cuando la última palabra de este mensaje mudo llegó a Archer, la mano de May seguía aún en la llave de la lámpara (cap. 26, pp. 225/226). 13. En cuestiones intelectuales y artísticas, Newland Archer se consideraba claramente superior a aquellos especímenes escogidos de la aristocracia neoyorquina; probablemente había leído más, pensado más e incluso visto más mundo (cap. 1, pág. 15). 14. Sus palabras siempre hacían a Archer tomar medida de su propia vida y ver cuán poco contenía (cap. 14, pág. 109). 15. Mrs. Archer y su grupo sentían cierta timidez con respecto a estas personas. Eran raras, impredecibles, llevaban cosas desconocidas en el fondo de sus vidas y de sus mentes (cap. 12, pág. 91). 16. (...) llegó tarde a la oficina, percibió que lo tardío de su llegada no le importaba lo más mínimo a nadie, y se llenó de repentina exasperación por la complicada futilidad de la vida (cap. 14, pág. 111). 17. Pero una vez casado, ¿qué ocurriría con el estrecho margen de su vida donde se vivían sus verdaderas experiencias? (cap. 14, pág. 111). 18. Hasta su pequeña contribución al nuevo estado de cosas parecía contar como cada ladrillo cuenta en una pared bien construida. Poca cosa había hecho en la vida pública; siempre sería, por naturaleza, un ser contemplativo, un diletante (cap. 34, pág. 287). 19. Por un largo instante la condesa guardó silencio; y en ese momento Archer se la imaginó, casi la oyó, acercándose sigilosamente a su espalda para echarle los esbeltos brazos alrededor del cuello. Mientras esperaba, alma y cuerpo pulsando por el milagro por suceder, sus ojos percibieron mecánicamente la imagen de un hombre con un grueso abrigo... Madame Olenska se había incorporado de un salto (cap. 15, pág. 118). 20. El silencio que siguió cayó sobre ellos con el peso de las cosas definitivas e irrevocables. Archer sintió que le aplastaba como si fuera su propia losa sepulcral; en toda la amplitud del futuro no vio nada que pudiera levantar esa carga de su corazón... —Yo, al menos te amaba —consiguió decir (cap. 18, pág. 147). 21. “¡Querida..!”, dijo Archer... y repentinamente el mismo abismo negro reabrió ante él y sintió que se hundía, más y más profundamente, mientras su voz proseguía, segura y optimista (cap. 19, pág. 161). 22. No cabía duda de que May se limitaba a repetir lo que le decían; pero se acercaba a su vigésimosegundo cumpleaños, y el joven se preguntó a qué edad empezaban las chicas “bien” a hablar por sí mismas. “Supongo que nunca, si no las dejamos”, pensó, y recordó su loco arranque con Mr. Sillerton Jackson. “Las mujeres deberían ser tan libres como nosotros...”. Pronto le competería ya quitar la venda de los ojos de la joven y pedirle que mirara al mundo de frente. Pero ¿Cuántas generaciones de mujeres antes que ella habían descendido vendadas al panteón familiar? Sintió un ligero escalofrío al recordar algunas de las nuevas ideas de sus libros de ciencia y el muy citado pez de cueva de Kentucky, que había dejado de desarrollar ojos porque no los necesitaba para nada. ¿Y si, cuando pidiera que May abriera los ojos, se encontraba con que sólo eran capaces de mirar huecos al vacío? (cap. 10, pág. 75). 23. Se preguntó qué habría dicho Mrs. Welland si hubiera pronunciado esas palabras en lugar de limitarse a pensarlas. Podía imaginarse la repentina descomposición de sus firmes y plácidos rasgos, a los que toda una vida de dominio de las pequeñeces había conferido un aire de artificial autoridad. En ello quedaban todavía rastros de una belleza fresca como la de su hija; y Archer se preguntó si el rostro de May estaría condenado a espesarse, transformándose en la misma imagen madura de una invencible inocencia (...). Esa inocencia que cierra la mente a la imaginación y el corazón a la experiencia (cap. 16, pág. 126). 24. (...) alzó hacia él unos ojos tan desesperadamente transparentes (...). Había algo sobrehumano en una actitud tan arrojadamente heterodoxa, y, si no le hubieran presionado otros problemas, se habría perdido en la maravilla de la hija de los Welland instándole a casarse con su antigua amante. Pero estaba aún aturdido por la somera visión del precipicio que había bordeado, y lleno de nueva veneración por el misterio de la joven femineidad (...). Pero en otro momento May pareció bajar de su eminencia (...). Archer estaba demasiado decepcionado por la desaparición del nuevo ser que le había mirado tan profundamente desde sus ojos transparentes (cap. 16, pág. 130/131). 25. (...) y a su primera fotografía de May, que aún conservaba su lugar junto al tintero. Allí estaba, alta, juncal, el pecho redondo, vestida de muselina almidonada, el sombrero de paja moviéndose al viento (...). Y tal como la había visto ese día se había quedado así para siempre (...) generosa, fiel, infaltable, pero tan falta de imaginación, tan incapaz de desarrollo, que el mundo de su juventud se había roto en pedazos y reconstruido sin que llegara a darse cuenta. Esta ceguera brillante y recia había mantenido su horizonte aparentemente inalterable (cap. 34, pág. 290). 26. Viéndola así sentada, con la luz de la lámpara dándole de plano en la clara frente, Archer se dijo con secreta consternación que siempre conocería los pensamientos que se ocultaban ahí detrás, que jamás le sorprendería con un humor inesperado, una nueva idea, una debilidad, una crueldad o una emoción (cap. 30, pág. 247). 27. —¿Sabes que... casi no te recordaba? —¿Casi no me recordabas? —Quiero decir... ¿Cómo explicarlo? Siempre es igual. Cada vez ocurres del todo de nuevo para mí (cap. 29, pág. 240). 28. Archer, quien parecía asistir a la escena en estado de extraña imponderabilidad, como si flotara entre los candelabros y el techo, se extrañaba sobre todo de su propia participación en los acontecimientos. Mientras su mirada iba de un rostro bien alimentado a otro, veía a toda esa gente de inofensivo aspecto (...) como una banda de conspiradores mudos, y a sí mismo y a la mujer que tenía a su derecha como el centro de su conspiración (...) para todos ellos Madame Olenska y él eran amantes (...) con la tácita suposición de que nadie sabía nada, ni había jamás imaginado nada, y que la ocasión de la recepción era simplemente el deseo natural de May Archer de despedirse afectuosamente de su prima y amiga (cap. 33, pág. 280). 29. Se trataba de una mujer joven y delgada, ligeramente más baja que May Welland, con pelo castaño, de apretados rizos que cubrían las sienes, sujetos por una estrecha banda de diamantes (cap. 1, pág. 16). 30. La capa roja le daba un aspecto vivo y alegre, como la Ellen Mingott de los viejos tiempos (...). Archer se quedó unos segundos mirándola, los ojos deleitándose en el relámpago del meteoro rojo que desataba sobre la nieve (cap. 15, pág. 115). 31. (...) su rostro estaba deslustrado, casi feo, y el caso es que él la quiso más que nunca en ese instante (cap. 33, pág. 279). 32. Se levantó y paseó por la sala (...). Finalmente, se levantó y se aproximó a la vitrina ante la que se había plantado la condesa. Sus estantes de cristal estaban cubiertos de pequeños objetos rotos —utensilios domésticos apenas reconocibles, adornos, bagatelas personales fabricados en cristal, arcilla, de bronce descolorido y otras sustancias borrosas de tiempo. “Parece cruel”, dijo ella, “que, pasado cierto tiempo nada importe... como estos objetos, que fueron necesarios e importantes para gentes olvidadas, y ahora tienen que adivinarse con una lupa para terminar con una etiqueta: ‘uso desconocido’ ” (cap. 31, pág. 259). ** Eduardo Balestena ebalestena@yahoo.com.ar Escritor argentino (Mar del Plata, 1955). Trabajador social, ensayista, escritor, funcionario judicial en la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata (CFAMDP) y docente en la Cátedra de Criminología de la Universidad Atlántida Argentina (http://www.uaa-mardeajo.com.ar). Ha publicado las novelas Ocurre al otro lado de la noche (Del Castillo Editores, Buenos Aires, 1987) y Ana, el interior del fuego (Editorial Melusina, Mar del Plata, 2000), la nouvelle El secreto borde de la luz (La-Lectura.com, 2001), el poemario La sala China (Red Internacional del Libro, Santiago de Chile, 1996) y los ensayos Lo institucional, paradigma y transgresión (Espacio Editorial, Buenos Aires, 1996; reeditado en 2003), Fiesta y pinturas en la posmodernidad de la exclusión (Ente Municipal de Cultura, Mar del Plata, 1997) y La fábrica penal, con prólogo del doctor Eugenio Raúl Zaffaroni (Editorial I b de F, Buenos Aires-Montevideo; Colección Memoria Criminológica), entre otros. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio de Novela Del Castillo Editores (1986); el Segundo Premio del Concurso Nacional de Cuento Horizonte de Cultura (Junín, 1992); el Primer Premio del Concurso Nacional de Ensayo (Sade, Lanús, 1992); el Premio Lobo de Mar a la Producción Literaria 1996 (Fundación Toledo, 1997), y el Premio Alfonsina, del Ente Municipal de Cultura, a la Producción Literaria (1998). Artículos suyos han sido publicados en diversos medios digitales e impresos. === Newton, el ordenador del universo Zenobio Saldivia Maldonado ===== El ambiente prenewtoniano Antes de mencionar algunos aportes específicos de Isaac Newton a la física de su tiempo o comentar su visión de un macrocosmos mecánico, o bien enunciar ciertas contribuciones generales al desarrollo científico del siglo XVII, es un deber reconocer los avances logrados por otros estudiosos que antes de él trabajaron con ahínco en distintos ámbitos de la actividad científica. Entre estos autores destacamos la presencia del astrónomo polaco Copérnico (1473-1543), quien se atreve a postular una hipótesis sobre el movimiento de los planetas, en contraposición a la noción aceptada hasta esa época referente a la inmovilidad de la Tierra; al astrónomo alemán Johan Kepler (1571-1630), quien desarrolla y aplica hipótesis matemáticas a sus observaciones astronómicas; o al sabio florentino Galileo Galilei (1564-1642), quien sostiene que la comprobación experimental es el requisito básico para alcanzar la demostración racional. Estos autores y muchos otros contribuyeron al desarrollo de las ciencias experimentales; entre otras razones por sus aportes tendientes tanto a perfeccionar una terminología particular dentro de su campo de estudio, como a buscar un consenso en cuanto al manejo de criterios metodológicos. Las tareas anteriores no fueron chispazos aislados de inteligibilidad o de asertividad en la marcha de la ciencia, sino más bien fueron las expresiones lógicamente necesarias y emergentes dentro de un marco histórico y epistémico, que venía eclosionando y que tomaba cada vez más fuerza entre los exponentes de la actividad científica del período. Dicho proceso, conocido como la Revolución Científica, se perfila desde fines del siglo XVI y hasta mediados del XVII y se caracteriza por la búsqueda de una metodología científica más acorde con la lógica y con la matemática, y en especial con la pretensión de obtener nuevos instrumentos y criterios distintos a la autoridad académica tradicional y/o eclesiástica. Tales esfuerzos van favoreciendo, a su vez, el desarrollo de un lenguaje propiamente científico y, en general, una mayor aproximación a lo cuantitativo. Es el estímulo para la génesis de las ciencias experimentales, y en general es el marco teórico pre-newtoniano que contribuye a crear las condiciones epistemológicas para la posterior aceptación y expansión de la física clásica de Newton. Newton, el hombre Newton nace en la navidad de 1642, en Lincolnshire, en Inglaterra. Durante su infancia siempre se muestra como un niño tímido, retraído y ensimismado en sus propios juegos y fantasías personales. Desde los tres años vive con sus abuelos. Realiza sus estudios primarios en Grantham y se caracteriza por leer con gran avidez todo lo que cae a sus manos. En 1661 ingresa al Trinity College dependiente de la Universidad de Cambridge. En 1665 se titula de bachiller. Son años de mucha soledad y aislamiento social y salvo por su interés por el estudio, principalmente astrología, astronomía, historia y matemáticas, el joven Newton no parece llamar la atención. Luego, en 1668, luego de recibir su grado de Magíster en Artes (1), asume como profesor del Trinity College, y al año siguiente, su maestro Isaac Barrows le cede la Cátedra de Matemáticas en la Universidad de Cambridge. Ese mismo año asume también como Custodio de la Casa de Moneda de Londres. Entre sus obras, es un deber destacar su Philosophie Naturalis Principia Matemática, publicada en 1687 gracias a la ayuda generosa del astrónomo Edmond Halley. Más tarde, en 1704, salen a la luz su Optica y el Tractatus de cuadratura curvarum. En el primero estudia la naturaleza de la refracción y de la reflexión de la luz y da cuenta de la descomposición y recomposición de colores de la misma, al hacer pasar un haz de luz a través de un prisma. Luego, en 1707 aparece su Arithmetica Universalis. Finalmente, la muerte lo sorprende en Londres en 1727. Newton, el científico y la formulación de leyes Entre las numerosas contribuciones de Newton a la ciencia universal, es de justicia recordar que este autor consolida la mecánica clásica, principalmente por sus demostraciones matemáticas sobre las leyes naturales del movimiento de los cuerpos, preceptos que dejan de manifiesto que las leyes del movimiento de los cuerpos en la Tierra y en el espacio, son las mismas. En el plano de la óptica, Newton realiza un experimento con un prisma que le permite demostrar que la luz blanca es la mezcla de luces de diversos colores, cada uno con su propio índice de refracción (2). Gracias a estos estudios, se ha llegado a desarrollar más tarde una disciplina que deslinda entre la física y la química y que estudia las interacciones de la luz y de las diversas formas de radiación electromagnética: la espectroscopia. Pero su aporte más relevante para la física de su tiempo, y en general para el desenvolvimiento de dicha disciplina, es la formulación de la Ley de Gravitación Universal. La misma es posible expresarla en estos términos: dos cuerpos se atraen recíprocamente con una fuerza que es proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcionales al cuadrado de la distancia entre los centros de estos dos cuerpos. Generalmente esta ley es expresada en la ecuación: m · m’ F = G ————————— r2 Donde (G) es la constante, (r) es la distancia y (m) y (m’) corresponden a las masas de los cuerpos que se atraen. Y además de su famosa Ley de Gravitación Universal, formula las principales leyes de la mecánica clásica: la Ley de Inercia, el Principio de Conservación de la Cantidad de Movimiento y el Principio de Acción y Reacción. Ley de Inercia Todo cuerpo tiende a mantener su estado de movimiento mientras no actúe sobre él otra fuerza, o en términos cuantitativos: (F=0) (a=0). Dicha ley nos señala que si sobre un cuerpo no actúa ningún otro, éste permanecerá indefinidamente moviéndose en línea recta y con una velocidad constante. Luego, para que acontezca el movimiento de un cuerpo, necesariamente debe acontecer algo que provoque ese cambio. Ese algo es una fuerza; esto es, el resultado de la acción de un cuerpo sobre otro u otros. Esta ley nos permite, por tanto, dar cuenta de los Sistemas de Referencia Inerciales. El Principio de Conservación de la cantidad de movimiento La fuerza neta aplicada sobre un cuerpo es proporcional a la aceleración que adquiere dicho cuerpo. O bien en términos lógico-matemáticos: F = m • a Esta ley es el principio fundamental de la dinámica, y deja de manifiesto la correlación entre la fuerza sobre un cuerpo y la aceleración del mismo. Así, si la fuerza total que actúa sobre un cuerpo es nula, entonces la cantidad de movimiento de aquel cuerpo permanece constante en el tiempo. La constante de proporcionalidad es la masa del cuerpo. Ley de Acción y Reacción A toda fuerza siempre se le opone una reacción de la misma magnitud, pero en sentido contrario. También a Newton le debemos otras formulaciones, por ejemplo la Ley de la Fuerza de Fricción, que se puede formular así: Cuando dos cuerpos se deslizan entre sí, la fuerza de fricción de uno sobre el otro se define con el coeficiente de fricción estática entre ambos. O bien en términos cuantitativos: Ffr = µ N. Situación de la física teórica Newton, gracias a estas formulaciones, logra culminar los esfuerzos teóricos y metodológicos de la física teórica de su tiempo. Y ello, sumado a las condiciones históricas imperantes en la Inglaterra de fines del siglo XVII, posibilita un salto cualitativo de la física al superar los paradigmas científicos de la mecánica celeste de Kepler y de la mecánica terrestre de Galileo. “En cuanto al cielo, Newton había derivado las leyes de Kepler sobre el movimiento planetario y había derivado los resultados de ciertas observaciones dispersas sobre los péndulos, los planos inclinados y las mareas” (3). Tales observaciones, adicionadas a las leyes ya mencionadas anteriormente, permiten unificar toda la mecánica de cualquier clase de cuerpos. Específicamente en lo tocante a la situación de la física en la segunda mitad del siglo XVII, el esfuerzo de Isaac Newton permitió consolidar definitivamente al interior de los círculos científicos, ciertas conquistas metodológicas que venían siendo esbozadas por autores como los mencionados al inicio de esta comunicación. Entre los logros que favorecieron el quehacer de la física en particular y de las ciencias experimentales en general, durante el Siglo de la Revolución Científica, están la observación de hechos específicos, la experimentación, el empleo de analogías y la aplicación del método inductivo-deductivo. Este último consiste en generalizar por inducción la observación de ciertos hechos particulares para lograr la obtención de leyes generales, y luego, por deducción de esas mismas leyes generales, se hace posible inferir nuevos hechos particulares. Así, la física teórica alcanza con este inglés, que llegó a ser presidente de la Royal Society, un espectacular crecimiento en superficie y profundidad. El primero es un conocimiento que se extiende acumulando información, privilegiando la descripción y la predicción de fenómenos. El segundo es un conocimiento que se caracteriza por la incorporación de nuevas ideas que ordenan y permiten explicitar mejor la información sobre determinados fenómenos (4). La madurez de la física teórica se debe, entre otras razones, al uso de postulados que van definiendo conceptos con los cuales trabaja, tales como las nociones de la masa, inercia, fuerza, espacio, movimiento relativo, movimiento absoluto y otras. Tales nociones se aprecian por ejemplo en la obra maestra de Newton: Philosophiae naturalis principia matemática. La formulación de leyes, como se ha venido destacando, es también otra causa que fundamenta el crecimiento global de la física newtoniana; entre éstas, la más conocida es su Ley de Gravitación Universal. Así, la física de mediados del siglo XVII, al incluir dentro de sus nociones teóricas propias el paradigma de la época —la Ley de Gravitación Universal—, adquiere un elemento cognitivo que pasa a ser el pilar fundamental de una nueva constelación de trabajos científicos y de una forma diferente de escudriñar el macrocosmos (5). Dicha ley hace posible explicar durante más de dos siglos hechos referidos al movimiento de todos los cuerpos celestes, hasta la aparición de la física de Einstein. Por tal razón, la física de Newton en la actualidad ha llegado a ser considerada en su conjunto como “el primer sistema científico profundo y en gran escala” (6). Autores como Russell y Casini también han valorado el esfuerzo newtoniano. El primero sostiene: “El triunfo de Newton fue el más espectacular en la historia de las ciencias. La astronomía, desde la época de los griegos, había sido a un mismo tiempo la más adelantada y respetada de las ciencias. Las leyes de Kepler aún eran recientes y la tercera de ellas no era de ningún modo aceptada universalmente. Además parecían extrañas e inexplicables a los que se habían acostumbrado a los círculos y epiciclos... Newton, de un solo golpe, con su ley de gravitación, puso orden y unidad en esta confusión” (7). Casini por su parte acota: “Fue el triunfo del método experimental sobre los sistemas deductivos, las filosofías especulativas, el dogmatismo de las escuelas y el principio de autoridad” (8). El Universo Mecánico A pesar de que fue Kepler quien anticipó la organización geométrica del universo en su libro Mysterium cosmographicum, es con Newton donde este enfoque cobra su máximo esplendor. Se denomina “universo mecánico” o “universo máquina” a la concepción metafísica, geométrica y mecánica del universo, propia del siglo XVIII, sostenida a partir de las leyes y principios de la física newtoniana; principalmente en virtud de las leyes del movimiento de los cuerpos, del principio de inercia y de su ley de gravitación universal. Dichos elementos teóricos permiten concebir el mundo como una gigantesca máquina-reloj “puesta” —por decirlo de algún modo— dentro de un espacio y un tiempo infinitos que sirven como un receptáculo inmóvil y absoluto. En el interior del mismo los planetas, los satélites, las estrellas y en general todos los cuerpos celestes, aparecen como elementos físicos activos que giran ordenadamente unos en torno a otros pero unidos a determinadas distancias por sus respectivas órbitas elípticas, obedeciendo inexorablemente las leyes de la mecánica clásica. La Ley de Gravitación Universal expresa en términos matemáticos la fuerza responsable de la cohesión de todo en el engranaje del universo. Esto significa que dicha fuerza o atracción actúa a distancia relacionando a todos los cuerpos en el universo infinito, y que, aun atravesando el vacío, mantiene los planetas en sus órbitas alrededor del sol, mantiene los satélites en sus órbitas alrededor de los planetas, provoca la caída de los cuerpos que observamos en nuestro espacio local, mantiene los objetos sobre la superficie de la Tierra e incluso origina las mareas. Así, esta ley juega un papel fundamental en la noción del cosmos mecánico, pues da cuenta de todos los fenómenos que ocurren en la bóveda celeste y que tanto asombraron a los astrónomos durante siglos. Por su parte, los seguidores de esta corriente fueron cada día más numerosos como audaces en sus interpretaciones, llegando a afirmar que todos los fenómenos o cualquier conjunto de fenómenos físicos, naturales o sociales, podían comprenderse por los principios de la mecánica newtoniana, logrando aplicaciones inmediatas en economía, navegación, industria, religión, balística, biología, etc. Lo anterior se da aparejado al surgimiento de muchas obras que comentan, analizan y divulgan la cosmovisión del físico inglés; entre éstas recordemos por ejemplo las Lettres philosophiques de Voltaire (1734) o Le système du monde de Laplace (1796). La expansión de esta corriente filosófica se vio estimulada por la existencia de ciertos instrumentos sencillos para la observación del movimiento de los astros, tales como el anteojo astronómico inventado por Galileo en 1609 y el telescopio de reflexión por Newton en 1672. Desde el punto de vista religioso, esta concepción tocaba cuestiones filosóficas y teológicas fundamentales para la época; tales como el problema del movimiento a distancia, que era considerado como una propiedad divina. Así se generaban encendidas polémicas entre los seguidores y los adversarios del mecanicismo cosmológico. Algunos teólogos afines al pensamiento de Newton llegaron a propagar en sus sermones las ideas del universo máquina, para destacar a la deidad responsable de tal maravilla, por ejemplo Clarke y Bentley. El obispo Berkeley y otros, por su parte, no aceptaban este “sistema del mundo” y lo veían como una fuente de peligroso materialismo, porque partiría supuestamente de una sobrevaloración de lo natural, hasta llegar a conceptos que trascienden los límites del entendimiento humano; terreno únicamente exclusivo para los principios religiosos o de la fe (9). Sin embargo, es innegable que la posición intelectual que sustentaba el mecanicismo rebasaba el ámbito científico y contenía una perspectiva teológica, puesto que aludía implícitamente a la posibilidad de una deidad que dirigiera el cosmos. Tal conducción no se realizaría de un modo activo, en cuanto tenga que estar constantemente regulando el movimiento de los astros; sino de un modo pasivo, en cuanto habría creado ciertas leyes mecánicas que se cumplirían matemática y geométricamente en una repetición al infinito. El propio Newton era un fervoroso partidario de la tesis anterior. El conjunto de aportaciones newtonianas que dio origen a la visión mecánica del universo, significó para el mundo científico de las postrimerías del siglo XVII y del posterior siglo de la Ilustración, un avance gigantesco en lo referente al dominio del hombre sobre los procesos del universo. “La moderna ley de inercia, la teoría moderna del movimiento constituyen el factor importantísimo que en el siglo XVII ayudó a expulsar del mundo a los espíritus y abrió el camino hacia un universo que funcionaba como un mecanismo de relojería” (10). Dicha cosmovisión favoreció el desarrollo de nuevos hábitos mentales y “quedó abierta la posibilidad de cambiar de actitud frente a todo el universo” (11), ampliando el horizonte cognoscitivo que sobre los cielos poseía el hombre europeo. La cosmovisión de un universo mecánico sitúa al hombre culto dentro de un inmenso macrocosmos dinámico, en donde todos los cuerpos celestes se mueven en forma unitaria y armoniosa dentro de un tiempo y un espacio infinito, obedeciendo implacablemente las leyes de la mecánica clásica. A partir de entonces es posible predecir el movimiento de los planetas cientos de años hacia atrás y hacia el futuro, explicar también procesos y fenómenos de la esfera terrestre, así como explicitar también los hechos naturales más inmediatos. Por otra parte, recordemos que su vigencia supera los dos siglos, hasta que aparece el reflexivo Einstein y su teoría de la relatividad. Notas 1. Cf. GARCÍA F., Juan: Historia de la ciencia, Editorial Danae, Barcelona, 1964; p. 317. 2. Cf. COHEN, Bernardo: El nacimiento de una nueva física, Editorial Eudeba, Buenos Aires; p. 176. 3. KUHN, Tomas: La estructura de las revoluciones científicas, México. Ed. FCE, 1982; p. 62 4. Cf. BUNGE, Mario: Teoría y realidad, Barcelona, Ed. Ariel, 1972; pp. 89, 90. 5. KUHN, Tomas; op. cit. 6. BUNGE, Mario; op. cit., p. 89. 7. RUSSEL, Bertrand. La perspectiva científica. Barcelona. Ed. Ariel, 1969 p. 31. 8. CASINI, Paulo. El universo máquina. Barcelona, Ed. Martínez Roca, 1971; p. 11. 9. CASINI, Paulo; op. cit., capítulo 8: “La destrucción de la materia: Berkeley-Newton”. 10. BUTTERFIELD, Herbert. Los orígenes de la ciencia moderna. México, Ed. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. 1981; p. 22. 11. Ibídem; p. 226. ** Zenobio Saldivia Maldonado zenobio@utem.cl Investigador y poeta chileno. Profesor de filosofía por la Universidad de Chile, y magíster en filosofía de las ciencias y doctor en pensamiento americano, con mención en historia de las ciencias, por la Universidad de Santiago de Chile. Es profesor asociado de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago. Diversos artículos suyos, sobre historia de las ciencias y epistemología, han aparecido en publicaciones de su país y de Argentina, Perú, Uruguay, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Brasil, España, Costa Rica y EUA. Ha participado en eventos nacionales e internacionales. En 1995 obtuvo el premio de la Unión de Universidades de América Latina (Udual, México) de apoyo a la investigación. Ha publicado, entre otros, el poemario Lirios de septiembre (Arancibia Hermanos, impresores, Santiago, 1990) y los trabajos de investigación En torno a los albores de la ciencia (Central de Publicaciones, Utem, Santiago, 1994), Claudio Gay y la ciencia en Chile (Bravo y Allende Editores, Santiago, 1995), Lógica (Corporación de Educación y Salud de la Comuna de Las Condes, Santiago, 1999), y La ciencia en el Chile decimonónico (Ediciones de la Utem, Santiago, 2004, en prensa). === El antihéroe en la novela El juguete rabioso, de Roberto Arlt ========= === María Alejandra Crespin Argañaraz ===================================== Es el hombre común e histórico que por imperio de la decisión del autor se convierte en protagonista de la obra. El hombre actual, el hombre del siglo XXI que lucha denodadamente desde su lugar de trabajo, la madre que de pronto quedó sola y trabaja para mantenerlos y para que se eduquen, me pregunto, ¿no son héroes? El único problema es que nunca se van a hacer acreedores a un premio Nobel, ni siquiera al reconocimiento de la sociedad. Son héroes antiheroicos, porque son héroes pisoteados por el medio, ya que son anónimos, porque no gozan de prestigio ni gozarán nunca de él, y porque sus nombres no pasarán a la historia, porque no ocuparán ni una línea de los diarios. No son próceres... Ahora bien, en la novela realista se ve a aquel niño desamparado que roba las migas de pan de un ciego como podemos leer en El Lazarillo de Tormes. Analizaré en primer lugar cómo surge la idea del héroe. El mito; como dice Mircea Eliade, “Los mitos que llegaron a nosotros están vacíos de contenidos”, lo que llegó a nosotros fue la Leyenda, porque el verdadero significado del mito de la antigüedad, ese es el que no ha sido descifrado. Lo que nosotros conocemos con las religiones en la Edad Media, que están en plena decadencia y a esas las llamamos paganas. Es decir, que cuando hablamos de paganismo no hablamos de religiones antiguas o no cristianas, no, hablamos de esa religión antigua en decadencia a la que uno en la actualidad no tiene acceso. Nosotros somos los descendientes y los hijos de esas razas humanas y esos misterios se revelan en nosotros y son tradiciones que no llegamos a comprender y que no están a nuestro alcance. Son siglos que viven dentro de la raza humana, si bien es cierto que el ambiente influye, así como los padres. Tanto Eneas como Ulises, como todos los héroes grecolatinos, andan perdidos por los mares, y si uno ve esos mares están dentro de nosotros mismos, y el camino lo tenemos que hacer nosotros. El personaje central de la obra El juguete rabioso es Silvio Astier; en el primer capítulo, “Los ladrones”, influido por la lectura de folletines, funda con otros dos adolescentes “El Club de los Caballeros de la Medianoche” y se dedica a pequeños robos en el barrio. Después de un fracaso, el Club deja sus actividades. En el segundo capítulo, “Los trabajos y los días”, Silvio, luego de mudarse de barrio, consigue trabajo como dependiente de librería y pasa a vivir a la casa de don Gaetano, su patrón. Al fin, por diversas humillaciones que recibe, intenta quemar la librería en que trabaja, pero fracasa y así deja su puesto. En el capítulo tercero, “El juguete rabioso”, intenta ingresar a la Escuela de Aviación como aprendiz de mecánico; primero lo aceptan, pero luego le dan de baja porque no necesitan “personas inteligentes sino brutos para el trabajo”. Luego de todo esto Silvio vive una aventura con un homosexual en una pieza de hotel. Así es que compra un revólver y piensa suicidarse, pero también fracasa. Pasado ya un tiempo conoce al Rengo, un individuo marginal que trabaja como cuidador de carros en la Feria de Flores. Éste cuenta a Silvio el proyecto de robo en casa del ingeniero Vitri; Silvio acepta. Luego en su interior se pregunta: “¿Y si lo delatara?” y así es como va a ver a Vitri, delata al Rengo, éste es arrestado, y Silvio le comunica a Vitri que desea marcharse al sur del país. Es importante observar que en el momento en que delata al Rengo es la única vez que no fracasa, cuando realiza un acto “socialmente” bueno, pero individualmente malo. Todos los personajes de Arlt son héroes antiheroicos y por lo tanto hay que tomarlos desde lo marginal. En muchos sentidos los personajes de Arlt se asemejan al antihéroe de la novela picaresca. Silvio Astier debe enfrentar por sus propios medios a la soledad, la pobreza y el desamparo. A semejanza del pícaro tradicional, ocupan ellos el centro de la narración en tanto sus amos o señores se mueven en planos secundarios. Silvio Astier reúne las condiciones no del héroe antiguo, sino del antihéroe o héroe antiheroico. A diferencia del Lazarillo, el bastardo recogido por caridad y luego arrojado a los caminos y pasado de amo en amo, Silvio Astier es aquel que desde niño lleva dentro de sí el deseo de llegar a... algo, a ser alguien y tras tener fracaso sobre fracaso, traiciona y es la única vez que no fracasa. El antihéroe de esta novela, Silvio Astier, deberá asumir su realidad degradada, es decir la imagen que los otros le imponen de sí mismo. Es un hombre soñador y humillado y su mundo está rodeado por delincuentes y seres marginales, pareciéndose todos entre sí. El autor permite inferir a través de la conducta de su personaje un paralelismo entre el pillaje y la traición, llevado a cabo por Silvio Astier y sus amigos Enrique y Lucio en la niñez y esta última ya en la adultez. Si bien el concepto de antihéroe puede aplicarse tanto a Silvio Astier como al Lazarillo, el antiheroismo tiene matices diferentes en ambos personajes. Silvio Astier participa de las condiciones sociales del antihéroe, en tanto recordamos que se ve en él al pequeño individuo de clase media porteña azotado por la miseria, marginado socialmente, torturado por los tabúes del sexo. Lazarillo de Tormes, que también es antihéroe, nada tiene en común con Silvio Astier, el primero roba por necesidad, este último a causa de los fracasos que tiene llega a traicionar y habiendo sido también un niño como Lazarillo, roba por placer y hasta llega a formar “El Club de los Caballeros de la Medianoche”. Es evidente que aquí nos encontramos con dos antihéroes absolutamente opuestos. En El juguete rabioso no se ve el ideal del caballero perfecto de las altas esferas sociales, en tanto que Lazarillo, el bastardo colocado en el centro de la novela, se hace acreedor a nuestras simpatías por sus actitudes. Luego es antihéroe por oposición al concepto tradicional del héroe caballeresco. Silvio Astier es antihéroe como una burda imitación de aquellos que el novelista considera seudohéroes de la historia. El protagonista de Roberto Arlt no vive sus experiencias en una suma adicionada sin conexión causal; lejos de ello cada uno de los traspiés del personaje Silvio Astier reconoce una causa anterior. El universo del pícaro a la inversa no le permite llegar a conclusiones con facilidad, deberá tropezar una y otra vez para llegar a comprender lo errado de sus pasos. Aferrado a su circunstancia no posee otra escuela, ni mas guía que la de sus yerros y tropiezos, pues todo su mundo gira en torno a su propia experiencia. En El juguete rabioso, el novelista es una especie de dueño y señor de las vidas cuyos hilos él maneja. Si vinculamos el robo efectuado por Silvio Astier con las migajas de pan hurtadas por Lazarillo, o con las malas artes de que se vale el Buscón para disponer a gusto de las gallinas de su ama, vemos que estos últimos hurtan por necesidad, en tanto que Silvio Astier sigue el impulso de sus caprichos infantiles. Del contraste entre Silvio Astier de naturaleza diabólica, inteligente y Lazarillo de naturaleza libre, impulsiva, surgen las difíciles situaciones por la que deberá atravesar este último: deberá enfrentar las situaciones en que lo coloca su temperamento franco y juvenil. Esta novela de Roberto Arlt comparte con la novela picaresca el tono satírico con el cual desenmascara situaciones y deja al descubierto la hipocresía y la situación social en que se vive. Así es que a este personaje antiheroico que vive rodeado de seres marginados, éstos le excitan su vena cleptómana desde la niñez y condicionado por la sociedad. Ahora bien, ¿qué quiso mostrar Roberto Arlt en esta novela El juguete rabioso? ¿Quizás mostrar ciertas formas de alienación del individuo en el mundo contemporáneo? Habrá de ser un muy buen tema de investigación para otro trabajo. Se ve en esta obra que Arlt persiste en la imagen del muchacho que procura desentrañar el secreto del “juguete rabioso” que en fin es su vida. El Lazarillo es el nombre del protagonista, cuyo título completo es La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Tradicionalmente se denominaba Lázaro al hombre que soportaba toda clase de desdichas y proezas. El tema principal de esta novela es el hambre y los medios de los que se vale el pícaro para superarla. Alrededor de este tema giran todas las alternativas por las cuales atraviesa el personaje central. Es importante destacar que el tema del amor está ausente en la novela picaresca. El Lazarillo pertenece al estrato social más bajo, al comienzo es un niño sin maldad que se va deteriorando por los golpes que recibe y que van brindándole experiencia. Ahora bien, si comparamos a Lazarillo de Tormes con los héroes de los diversos tipos de novela de la época, el pícaro aparece como un “antihéroe”, no hay luchas por la amada, ni paisajes campestres idealizados, sino que Lázaro es un vagabundo que acude a diversas tretas para sobrevivir. Lázaro no es ladrón, cuando roba lo hace para satisfacer sus necesidades primarias, no es pendenciero, sí tiene un íntimo deseo de libertad que lo conduce a deambular de un lado a otro. En la primera mitad del siglo XVI la sociedad española estaba en plena decadencia financiera a causa de las largas guerras. Lazarillo, por tanto, aparece como víctima del momento histórico que le ha tocado vivir. Se da con esto la aparición del “antihéroe” como expresión del derrumbe de los mitos del mundo caballeresco. Otro aspecto es el carácter itinerante del protagonista, el pícaro pasa de amo en amo, movido siempre por el hambre, acuciado por una necesidad que no logra remediar en uno u otro señor. Así construye su existencia donde el prójimo es simplemente un elemento de apoyo o de explotación, nunca un medio de autoformación. Conclusión En El juguete rabioso, de Roberto Arlt, se sugiere la presencia y la acción de los hombres con los cuales Silvio Astier se rodea, mediante robos, desilusiones, aceptar por su parte la realidad, ver que fracasa y fracasa en todo lo que emprende, hasta que traiciona. Aunque este es el aspecto en el cual se pone énfasis, en el capítulo IV, todas las particularidades contempladas por el antihéroe son tomadas en esta novela: aparece la actividad de cada uno de los personajes: Silvio Astier, sus amigos Enrique y Lucio, don Gaetano, el ingeniero Vitri, el Rengo. Las características propias del antihéroe que, desde mi punto de vista, tanto héroe como antihéroe corresponden a un mismo paradigma. Este hombre tiene un destino en el cual queda atrapado, aunque como escritor quede aprisionado en su obra. En síntesis, en El juguete rabioso de Roberto Arlt se ven las distintas características del antihéroe contempladas por el hombre, pero realiza asimismo innovaciones, una de las más interesantes es la traición. Por último resulta original la equiparación del antihéroe con el hombre en general y el Lazarillo de Tormes en particular, a través del único atributo que aquél no pierde, y este último no tiene ni recibe por transferencia: el robar por placer. ** María Alejandra Crespin Argañaraz alejandracrespyn@hotmail.com Investigadora argentina. Es profesora superior, egresada en 1989, del Instituto Nacional de Enseñanza Superior Nº 2 “Mariano Acosta”, en Buenos Aires. También es licenciada en literatura clásica grecolatina. Ha participado en diversos congresos y simposios de literatura comparada en diferentes universidades argentinas. Textos suyos han sido publicados en Hispanista (http://www.hispanista.com.br) y Ariadna-RC (http://www.ariadna-rc.com). === El pensador y el mundo Martín Corredoira ========================= De uno de los primeros filósofos en la historia de Occidente de quien se tiene noticia, Tales de Mileto, nos cuenta Platón a través de su famoso alter ego, Sócrates, en el diálogo titulado Teeteto, que caminaba cierta noche estudiando los astros cuando de repente se cayó a un pozo. Una mujer que dio con él en tan ridícula situación, comenzó a burlarse remarcando que siendo tan temerario en sus pesquisas celestiales, era incapaz de percatarse de lo que estaba bajo sus mismos pies. La ironía de la mujer es tan válida como inevitable el hecho que ironiza, porque ningún hombre puede tener al mismo tiempo un ojo sobre el cielo y otro sobre la tierra. Podríamos decir que la vida con los ojos puestos en el cielo sólo es posible a condición de retirarlos de la tierra, y quizás lo que para la burlona mujer resultaba una ironía, para Tales de Mileto se refería a una mera obviedad: ¿cómo iba a poder jamás mirar las estrellas si hubiera sido un observante más de la vil y agujereada cotidianeidad terrestre? Pero antes de que sigamos adelante, esta vez a través de Aristóteles, Tales de Mileto nos ofrece otra anécdota que es la contrapartida de la anterior: cuenta el Estagirita que sacando Tales provecho de su sapiencia astronómica, pudo predecir una gran cosecha de aceitunas, por lo cual se apoderó de todas las prensas disponibles, y cuando por el éxito de las cosechas llegó una gran demanda de prensas, las alquiló sacando una enorme diferencia. Pareciera como si al tan etéreo filósofo, a quien no le tocaban las groseras cosas de este mundo, sí le hubiera tocado aquella burla que una mujer cualquiera le había espetado desde el borde de un pozo, y que si hubo algo que en aquel momento le impidió observar sus amadas estrellas, fue ese rostro odioso acaparando el cielo y riéndose a sus expensas. Pareciera como si la segunda anécdota hiciera una nota al pie a la primera, diciendo “no es que los filósofos no podamos tener los ojos sobre la tierra; esto no sólo que lo podemos hacer, sino que, si quisiéramos, lo haríamos mejor que cualquiera; el asunto es que no queremos hacerlo: no nos interesa”. Así, el orgullo del filósofo cicatriza y la vulgar mujer calla: cuando el hombre promedio pone los ojos sobre la tierra, evita caer en pozos; cuando el filósofo hace lo mismo, se hace rico de un día para el otro; o tal autoconsuelo se prodigaron las largas noches de Aristóteles... Lo cierto es que así como al contemplar los cielos Tales perdió vista del pozo, al contemplar sus aceitunas tuvo que haber abandonado al menos provisionalmente a sus queridas estrellas. Esta mutua incompatibilidad es la fatalidad del hombre promedio y acaso la tristeza secreta del pensante: se trata de aceitunas o de estrellas. A fin de cuentas los objetos de la disyuntiva de Tales, aceitunas y estrellas, al menos tenían algo en común: ambos eran elementos de la Naturaleza, objetos tangibles u observables de que sus sentidos podían dar cuenta. Pero si un filósofo busca la verdad fuera de la Naturaleza, fuera de sus sentidos, en la pura razón, considerando a los anteriores no sólo un obstáculo a la verdad, sino hasta una tergiversación de la misma, para este filósofo la cuestión no será mirar esto o aquello, sino mirar o no mirar. Pues bien, la tradición insiste en que Demócrito, para resolverla, optó por una solución más drástica que cerrar los ojos: se los arrancó. Así, Demócrito —o lo que la habladuría de los siglos hizo del pobre Demócrito— lleva hasta el colmo, hasta la exageración, lo teatral o ridículo lo que se insinuaba con mesura en Tales: el mundo como obstáculo al pensamiento. O para reformularlo: para Tales el mundo era el obstáculo para su comprensión del Mundo; para Demócrito, el mundo, el Mundo, y todo lo perceptible, eran el obstáculo del Pensamiento. (Quizás el primero era más bien un científico y el segundo, un filósofo propiamente dicho, en el sentido que se nos inculcó desde Platón.) Salteándonos unos cuantos siglos —que para quienes reniegan de las tautologías dogmáticas del escolasticismo, también en gran parte se saltea la verdadera filosofía—, nos encontramos con otra anécdota paradigmática del pensador sustraído de la realidad: la de Descartes en su horno. Se dice que Descartes, para poder pensar sin distracciones ni molestias, un buen día se metió en el horno de su casa. Para la mente contemporánea surge aquí una imagen absurda hasta lo caricaturesco: el cuerpo del pensador hecho una bola estrujada, la cabeza entre las piernas, con un dolor y sofocación que no podrían ser más antitéticos a la tranquilidad y desprendimiento necesarios para el libre flujo del pensar. Sin embargo, parece que a lo que se le llama “horno” era, para aminoramiento de nuestra risa, una especie de habitación calentada para hornear panes, de dimensiones bastante más grandes que las que el término trae a la imaginación contemporánea —para la cual modernizar es sinónimo de empequeñecer. Aun así, la fórmula se repite: para entender el mundo, lo primero que hace falta es alejarse de él. Se dirá que esto habla de la específica filosofía que está en juego, es decir, una que supone a la observación y la experiencia como prescindibles frente a los rigores autónomos de la Razón, la cual es cierto que no es de ninguna manera la única filosofía posible. Pero por más que un filósofo ponga todas sus fichas en la observación de lo que lo rodea y que proponga a la experiencia como punto de partida de todo raciocinio, sigue siendo un hecho que posterior a la absorción del exterior, a la recolección de datos, el observador se retira, se aísla para clasificarlos, sopesarlos, sistematizarlos, y en fin, pensarlos: la visita al horno no se cancela, sólo se posterga. Sin el horneo de la masa, la recolección de trigo no produce nada comestible. ¡Pobre Descartes! Cuánta razón tuvo al fin y al cabo en pensar que, en cuanto salido del horno, el universo circundante consistía en una infinidad de molestias y amenazas a la tranquila meditación, como la invitación a la corte de una reina sueca. A pesar de no haber recibido nunca ninguna invitación de una reina, puedo imaginar que pertenece a la clase de invitación que difícilmente se puede rechazar, es decir, que a duras penas le cabe el término “invitación”. También me atrevo a imaginar que Descartes hubiera preferido el calor y la paz de sus hornos a tener que viajar a Suecia para remedio del tedio áulico de una reina, quien acaso lo usaba para complacer su propia conciencia con la idea de que se interesaba en asuntos tan profundos —término que suele usar la gente superficial— como la filosofía. Como fuera, es sabido que esa visita fue la muerte de Descartes, y no por verse envuelto en una intriga cortesana, ni por haberse procurado una amante vedada, ni por emponzoñamiento, ni por el filo de una espada. No, al desgraciado Descartes lo mató una neumonía causada por el riguroso clima nórdico, inapropiado para su frágil salud, a la cual no debió haber ayudado demasiado el tener que levantarse regularmente a las cinco de la mañana para acudir a la biblioteca y discutir con la madrugadora reina de filosofía. ¡Qué dulce recuerdo habrá sido para Descartes en aquellas mañanas de hielo y sueño el viejo horno de la ciudad de Ulm! ¡Cuánto más gratificante meditar en un horno que parlotear en un castillo! El último dato anecdótico que traigo es un tanto más insignificante que los de caerse a un pozo, arrancarse los ojos o meterse en un horno, pero no por eso menos descriptivo del carácter retraído y ausente del pensador. Y aunque tampoco nos llega de otro filósofo, no deja de venir de un pensador tan auténtico y dedicado como cualquiera de los anteriores: el escritor en cuestión, tan sagaz como su famoso detective, el padre Brown, para los intrincados silogismos, paradojas y abstracciones de la razón, tenía la costumbre de enviarle a su mujer telegramas desde incorrectos puntos de la ciudad bajo el siguiente formato: “Estoy en la calle X; ¿dónde debería estar?”. A lo que su mujer respondía: “En casa”. Aquí se repite la primera escena a que hice referencia: Tales de Mileto vuelve a caer a un pozo y depende otra vez del socorro de una mujer para salir. La diferencia consiste en que esta vez la mujer se ha vuelto la esposa de Tales de Mileto, y quizás a esta altura la distracción de su soñador marido ya no le causa tanta gracia, porque entiende que tiene todo el sentido del mundo que un mismo hombre sea un genio en las nubes y un perfecto tonto sobre la Tierra. Aunque G. K. Chesterton no se volvió rico revendiendo terrenos para el cultivo de aceitunas, en aquellas ocasiones en que se vio perdido en medio de la ciudad, habrá cometido otra proeza en el extraño cosmos de la realidad, los sentidos y la experiencia, que quizás le prodigó mucha mayor satisfacción: la de obedecer a su esposa y volver a casa. (Pero quién sabe si no fue precisamente en una de esas oportunidades en que, con su acostumbrado ingenio —mediante el cual decía las cosas más extrañas con el tono más familiar o las cosas más obvias de la forma más inesperada—, reflexionó que “la manera más rápida de llegar a casa es quedarse en ella”.) El de Descartes en su horno y el de los ojos de Demócrito son ejemplos de actos voluntarios para predisponer el pensamiento, para recrear el contexto en el cual el pensamiento es más factible de emerger; en cambio, el del pozo de Tales y el desconcierto de Chesterton son ejemplos de lo opuesto: de estados que son consecuencia involuntaria del pensamiento intenso. Pero lo que reúne a los cuatro es la insalvable incompatibilidad ya mencionada entre el pensador y el inmediato mundo exterior. Propio al último es el constante movimiento, el cambio, cuando propios al anterior son la quietud y retraimiento expresados físicamente en la pose reflexiva por excelencia, aquella inmortalizada por el escultor Auguste Rodin: el hombre sentado, la mano sosteniendo la cabeza desde el mentón (1), la frente fruncida y la mirada perdida. El mismo Infierno puede levantarse en un terrible torbellino a su alrededor: que él no se dé cuenta a menos que el torbellino lo trague —como a Tales, como a Chesterton— no habla de su egoísmo, sino de algo que los otros llamarían distracción —porque se fijan más en lo que el pensador no piensa que en lo que piensa— pero que constituye para el portador mismo la razón de vivir, la causa final del Ser Humano, la fruta más jugosa para ese impulso irreprimible e inexplicable llamado pasión. Nota 1. Aunque seguramente sería interesante una inquisición fisiológica de la razón de este gesto particular, sería poco probable que arrojase una respuesta más pintoresca que la explicación errónea y romántica que inmediatamente viene a la mente: tanto pensamiento hace a la cabeza pesar más. ** Martín Corredoira marcorredoira@hotmail.com Escritor argentino (Buenos Aires, 1978). Reside en Roma (Italia). Estudió letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Publicó el poemario Cantares elementales (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar, 2008). Fue ganador cuatro veces consecutivas de la categoría Español del Concurso Internacional de Poesía Feile Filiochta, de Dublín, Irlanda: segundo premio, 2003; tercer premio, 2004; primer premio, 2005; y segundo premio, 2006. Tiene su primera novela en preparación. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Elogio afecto a un poeta cierto Mariano Casanova Valero *** Ensueño en la tarde Leonardo Mora *** Poemas Gabriel Moreno Montoya *** En el lenguaje lascivo de los perros (extractos) Adalberto Guerra *** Tres poemas Mariana Kruk *** Tres cuentos Mariela Loza Nieto *** Lamentaciones bajo este cielo (extractos) Aldo González *** El asesinato de Borges Roderick Guzmán Meza *** Poemas Adolfo Castro Carpintero *** Sin rastro Yady Campo *** Poemas Adelfa Martín Hernández *** Flores mustias Cristián Berríos *** Tres poemas Liliana Celiz *** Feliz viaje Lita Pérez Cáceres *** Poemas Beatriz Saavedra Gastelum *** Morirse es vivir la otra fiesta Paola Muñoz Portillo === Elogio afecto a un poeta cierto Mariano Casanova Valero ========== A Caupolicán Ovalles, In memoriam. oh tan cierta es como tierna el final de una vaga sonrisa en la soledad abismal que discretamente habita en vuestro rostro señor presidente oh de buena gana carajo me echaría a gritar rompería a llorar si de algo sirviera por ejemplo mitigar o curar todo el dolor intenso y toda la pena honda que transita este lugar señor presidente oh señor presidente siento mucho tener que comunicarle aunque por mi parte lo reconozco muy tardíamente la grande ausencia del poeta hijo de Guatimocín alias el globo Caupolicán Ovalles que ahora mismo señor persiste entre nubes de colores sutiles y finas tejidas de algodón y crepúsculos hermosos como cálices divinos (Julio Garmendia) oh tú poeta cierto cautivo de esperanzas y redenciones que al filo de los años sesenta en una Caracas bellísima brillante e insurgente me descubrías los mágicos grafismos del joven Rimbaud a los cuales entonces yo oponía los de Vallejo nuestro César (Juan David García Bacca) oh tú hermano mayor y menor poeta de piel transparente cantor de pueblos y libertades viejo amigo es la mar esta mar nuestra mar toda la mar tan grande como la distancia que también nos une (Fernando Paz Castillo) oh tú criollo de vivo son poeta definitivo Caupolicán Ovalles shalom. ** Mariano Casanova Valero mariano.casanova@yahoo.es Escritor venezolano (Logroño, España; 1945). Su formación transcurrió en Caracas (Venezuela). Dirigió la revista venezolana Ronda. Ha publicado el poemario Palabras ciegas (1970), el libro de relatos Cierto incierto (1973) y los afiches Folletos del mar muerto (1971) y Elegía y canto a César Vallejo (1973). En la década de los 70 se establece en Zaragoza, donde regenta durante años la librería Imago. Reside actualmente en Chelva (Valencia). Tiene inéditos la recopilación de relatos Al principio, la novela A la pata coja (1986) y la colección de prosas Fábulas inmorales y una carta silente (2006), entre otros. === Ensueño en la tarde Leonardo Mora ================================ La íntima necesidad de hallarse en un espacio culto y elegante, junto con el deseo de salir de las cuatro paredes habituales de su lugar de trabajo o de su casa para despejarse un poco, lo remitían regularmente a la biblioteca Darío Echandía, en el centro de la ciudad de Ibagué, como una vez más sucedió en la ocasión que convoca este relato. Recónditas maneras de dandy, o acaso unas ganas ingenuas de ser acorde con el recinto que lo esperaba, determinaron que eligiera para vestir un ceñido saco negro y corbata del mismo color. Mientras subía las escaleras en la entrada de la biblioteca, cambió sus lentes oscuros por otros de aumento para corregir su astigmatismo y disponerse a una jornada de labor intelectual. Una vez puesto sobre la alfombra de la sala de historia del arte, literatura y filosofía, paseó un poco observando las colecciones para decidirse por una buena lectura. Cuando leía en la biblioteca y no pedía prestado el mismo libro para llevarlo a casa, prefería leer o releer ensayos breves, poesía o relatos, con miras a que, una vez terminado el tiempo de atención al público, no se viera fastidiado con una lectura sin concluir, como sucedía generalmente con las novelas y otros textos de largo aliento, los cuales acometía en casa. Echó un vistazo a los estantes de literatura norteamericana y, entre otros libros, se fijó en una edición pequeña del relato Lo real, de Henry James. Recordó que más o menos tres años atrás lo había leído con singular interés. Luego se encontró frente a los anaqueles de literatura francesa, y tenía entre ojos los siete tomos en rústica de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, cuando se le ocurrió la idea de buscar información acerca de la vida y obra de Johannes Vermeer de Delft. Hacía algún tiempo que quería hacerse de mejores elementos para leer sus bellas y silenciosas pinturas. Además, concebía la idea de desarrollar un relato basado en el cuadro Muchacha leyendo una carta, por el que sentía una especial predilección. Se dirigió hasta las colecciones correspondientes, y extrajo un gran libro de pasta color vino. Lo llevó hasta una mesa contigua, se sentó correctamente e inició la búsqueda. Apenas hubo leído seis hojas del primer libro, sonó su teléfono celular. Como aún se encontraba solo en la sala, debido a la temprana hora, contestó allí mismo; no podía incomodar a nadie. Saludó cordialmente, pero cuando escuchó la contestación no reconoció la otra voz, aunque supo que era femenina. Segundos más tarde, la joven le recordó que era una de sus estudiantes, y como previamente habían convenido la semana anterior, lo llamaba para solicitar su ayuda con respecto a la elaboración de un trabajo requerido en otra de sus clases, literatura medieval. Él respondió que no había ningún problema; que sólo le dijera el día y la hora en que habían de encontrarse. Ella respondió que no tenía compromisos para esa misma tarde. Su odiosa manía de ser complaciente, generalmente más de lo que deseaba, lo ponía en vilo de nuevo. O quizás era su incapacidad para decir no, o una condescendencia que a menudo se escapaba de las manos. Pero dado que ya había prometido brindar ayuda a su estudiante, negarse, pensó, hubiera sido una falta que quizás no alcanzaba a justificar su deseo de no ser interrumpido. Así que él le dijo que se encontraba en la biblioteca, y que podía pasar a buscarlo de inmediato. Ella finalmente le aseguró que lo haría en media hora, le agradeció y colgó. Una vez retornó a la silla de cuero negro, pensó en aprovechar los treinta minutos antes de que arribara la distracción prosaica de la compañía. Pero apenas reinició la lectura, se dio cuenta de que no podía concentrarse como antes de recibir la llamada telefónica. Una súbita inquietud hacía que leyera más rápidamente. Se reñía pensando que no obraba bien, pero se sintió confortado cuando notó que estaba entendiendo el texto sin problemas. Pero minutos después, cuando aún meditaba en el asunto, concluyó mortificado que la lectura veloz, más que arriesgar una mejor comprensión, impide que lo leído se aferre con mayor fuerza a los dominios de la memoria. Terminó de barrer los párrafos que le interesaban del libro, lo devolvió al anaquel, y extrajo otro, más pequeño, acerca del mismo tema. Pasadas varias páginas en que su vista oscilaba entre los comentarios de críticos renombrados y las reproducciones de la obra de Vermeer, una idea que le sugería la observación de los cuadros empezaba a crecer como una planta regada y cuidada regularmente; es decir, era corroborada por los libros que estaba seleccionando: La capacidad única del pintor holandés para llenar de significado y fuerza emotiva escenas aparentemente triviales de la cotidianidad de un hogar burgués —como cualquier otro—, de los Países Bajos durante el siglo XVII. En los cuadros de Vermeer aparentemente no sucede nada, no parece que se tratara de contar una historia; más bien son capturados instantes íntimos, con tal sutileza que ninguna inclinación “perifrástica y artificiosa” —términos del natural Antonio Machado— contamina la sinceridad del artista. Pero, si en los pequeños y modestos episodios de luz tenue de las pinturas de Vermeer no hay referencias propias de esos grandes hechos que se consignan en los grandes anales de la historia de las sociedades y su impredecible influencia a través del tiempo, fuera de duda está la belleza de las representaciones precisas de su estilo, con temas y motivos aparentemente sencillos como los cortinajes densos, las recurrentes ventanas a la izquierda de la composición, los cuadros apenas sugeridos de otros artistas, las bonitas criadas adelantando tareas caseras, los objetos de oro y bronce resaltando con su brillo de las mortecinas atmósferas, los personajes predominantemente femeninos, la perfección plasmada de la luz sobre las cosas, la caracterización de materias, o las doncellas que se comportan de manera sospechosa. Su búsqueda entre los libros transcurría tranquilamente, sin sobresaltos, hasta que dio con dos posiciones, las cuales dedujo encontradas: un crítico afirmaba que las imágenes del flamenco son más que las cosas representadas para el espectador desprevenido que no alcanza a intuir la compleja propuesta contenida en las telas, y que algunas veces se traducen en sendos homenajes a las virtudes o a las flaquezas humanas, pero otro decía que la quietud pintada por Vermeer, lo arranca de cualquier asociación humana de valor moral. La contradicción se hizo aun más aguda cuando su mente recogió dos reflexiones con respecto a la vieja discusión sobre los alcances de quienes se dicen no ser más que críticos de arte. La primera, recordó, estaba en una carta de Marguerite Yourcenar a Gabriel Marcel, donde expresa que sólo pueden ser críticos veraces quienes además se empeñan en creaciones artísticas propias. La otra es de Isidore Ducasse en Los cantos de Maldoror, y menciona que las aguas amargas del mar poseen el mismo gusto que la hiel destilada por la crítica sobre las bellas artes. Ambas ideas lo perturbaron porque de alguna manera ponían en entredicho la labor que adelantaba; es decir, guiarse por críticos para la comprensión de la obra de un artista. En estas reflexiones se encontraba, mientras se resignaba a anotar algunas referencias físicas y estéticas de los cuadros que le interesaban, cuando fue tocado suavemente en el hombro. Antes de posar la vista en la persona que había llegado, intuyó de quién se trataba. Saludó a la joven con una sonrisa y la invitó a sentarse. Luego de las formalidades, se dispuso a escuchar las temáticas que le habían solicitado investigar a ella, para presentarlas en el plazo de dos semanas. Escuchando la voz entrecortada y tímida de la joven, le llamó la atención su aspecto. Estaba desprovista de maquillaje, y la ropa que traía no traslucía mayores intenciones, a diferencia del modo en que se presentaba dos días a la semana cuando asistía a sus clases de filosofía: llegaba pintada estratégicamente, y su vestimenta dibujaba muy bien las agraciadas formas de su cuerpo. Pensó entonces en los interesantes alcances de las circunstancias públicas sobre los comportamientos humanos. Le indicó con gentiles maneras las salas, los anaqueles, los libros, los autores y las páginas que podían ayudarle a elaborar el trabajo —como lector de experiencia que era—, no sin sentir de nuevo el hastío que representa exponer nociones que para sí mismo son las cosas más importantes que existen —en este caso obras de forma justa y autores de un tiempo y un espacio— pero que sólo interesan a quien escucha como medios para cumplir con requisitos académicos e institucionales. Ella, mansa y diligente, como generalmente todo alumno ante las decisiones de su maestro, acometió sin dudar el itinerario que se le había trazado. Antes de marcharse, él le dijo que lo buscara en caso de inquietudes o temas difíciles o cuando hubiera acabado. Después de despacharla, siguió pasando hojas y hojas observando con interés las reproducciones de las pinturas por algunas horas más, hasta que encontró el verdadero objeto de su búsqueda, en todo su esplendor: su querido cuadro de la Muchacha leyendo una carta. Allí estaba ella, delante de una pared de sombras y matices perfectos, con su cabello recogido, de los que apenas unos mechones ondulados caen sobre su mejilla y rodean su oreja izquierda, su lindo rostro de perfil escudriñando las líneas de una carta de la que nadie, excepto ella, sabe su redactor y su contenido (un soneto, una oda, o simplemente una carta de amor), la vidriera que tiene la fortuna de reflejar su delicada piel, la ventana que comunica el pérfido mundo exterior con su reino personal e íntimo, ese en el que ella fragua toda la dulce abyección de que es capaz una mujer, las frutas que tendrán el privilegio de ser besadas y mordidas por su boca hechicera, la cortina que impide penetrar totalmente a su intimidad y la mesa en que presidirá las visitas de quién sea más encumbrado objeto de afecto, con el que se tocará las manos y se confiará y sonreirá y creará un lenguaje secreto. Un lapso de tiempo indeterminado lo sumió en éxtasis la contemplación de la obra de Vermeer, hasta que llegó la estudiante de nuevo a referirle los resultados de su búsqueda bibliográfica. Él, ordenando sus ideas, respondió de la manera más didáctica a sus inquietudes, complementó algunos conceptos que consideró reducidos, trazó mapas conceptuales para hacer ágil la comprensión de las relaciones entre las partes del todo de cada tema, y precisó algunas recomendaciones para la presentación del trabajo final. Ella, mostrándose satisfecha, le pidió disculpas por haberle hecho perder el tiempo, le agradeció la ayuda y los consejos, y se despidió presurosa. Solo otra vez, él posó de nuevo los ojos en la pintura y trató una vez más de penetrar su idílica sensualidad, pero minutos después, el encargado de la sala anunció con tosca y molesta voz que la atención al público había finalizado, y que mañana a las siete de la mañana se reanudaría el servicio. Suspiró hondo, y cerró lentamente el libro. Lo devolvió al estante y con pasos pausados cruzó los pasillos y salió de la biblioteca, meditando sobre la tarde que acababa de esfumarse y la forma de valerse del cuadro para escribir el relato. ** Leonardo Mora sanagustinconfesiones73@gmail.com Escritor colombiano (Ibagué, 1983). Cursó ciencias sociales en la Universidad del Tolima (UT, http://www.ut.edu.co). Se ha desempeñado como docente de historia, constitución, filosofía y religión en diversos colegios de enseñanza secundaria en su ciudad natal. Ha participado en el Festival de Poesía “Ibagué en Flor”, en sus versiones 2008 y 2009. Obtuvo en 2007 el segundo puesto (categoría libre), en el área de literatura, de los premios Creatividad, Talento y Juventud auspiciados por la UT, con el relato “De lo irrevocable”. Ha publicado textos en revistas universitarias. Ha escrito cuatro novelas cortas, un libro de relatos y una serie de ensayos, producción que hasta la fecha permanece casi en su totalidad inédita. Durante dos años presidió con David Martínez y William Medina el cine-club de la biblioteca Darío Echandía, del Banco de la República (http://www.banrep.gov.co), sucursal Ibagué. Actualmente reside en Santa Fe de Bogotá cursando estudios de Crítica y Apreciación Cinematográfica en la http://www.javeriana.edu.co Universidad Javeriana. === Poemas Gabriel Moreno Montoya ==================================== De tus ojos los ciervos beben lentos el alba Quiero romper en tu piel el claro de los bosques como un misterio constante La calma de tu cuerpo es una paloma que atraviesa el color diáfano del sueño Quiero arrancar tu vestidura de noche que el fuego levanta ¿Acaso he elegido el camino de tus sandalias que entre las aguas abren una ruta impalpable de rocío..? === Nuevamente llegaste Acaso primavera Con tu imaginería y tus flores Con tus sortilegios —arcano vestigio / que tus manos guardan— Con las palabras que el mar recoge En forma de canto Dije que llegaste Que eras la estación abierta El presagio que sucede Cuando la noche es un fruto y llega de pronto Dije que llegaste Porque es cierto el cielo La ceniza que se inventa del amor La copa que entre los árboles aproxima la muerte Me anunció tu cuerpo / el sueño de las aves El sueño transparente que entre las aguas se alcanza El color de los bosques Que arden entre tus piernas Dije que llegaste Esta vez eras la patria de los ciervos De la nostalgia preciosa que aproxima la lluvia Eras el cielo calcinado Que me aguarda tan cerca Esta vez llegaste Y mis manos legaron al viento Ese cuerpo que arde en el sueño... === Juega con el fuego en la palma de sus manos Recorre los bosques ardiendo desnuda Nuevamente la lluvia en sus ojos nombra ciudades Es la vida que los náufragos tatúan en las playas Es la sortija que se abandona en los ríos Se puebla el otoño en sus labios La ausencia es un espejo que en la noche se enciende Tiembla como los claros ciervos del sueño Ella en sus manos detiene el canto y la sombra Nuevamente los peces son el fuego secreto Que entre sus piernas arden... === El último pasaje de este reino Es tan claro como tu sexo Aquí las aguas se detienen Los ciervos retoman su camino Inflamados por los días Donde bebieron de la noche Esos ojos / esa existencia impalpable Que se abre entre los árboles Aquí termina el deseo diáfano Que en el paraíso temblaba Y se hizo luminoso Como un único fruto revelado Aquí nuevamente las palabras preciosas y desnudas Bañan sus cuerpos esperando Ese tono que tu piel inventa O inventara acaso en el sueño... ** Gabriel Moreno Montoya arcangel_700@hotmail.com Escritor peruano (Lima, 1986). Estudia filosofía en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM, http://www.uarm.edu.pe). === En el lenguaje lascivo de los perros (extractos) ====================== === Adalberto Guerra ====================================================== *** Historia de las monedas El olor dulce del tabaco aún sigue en mi memoria. El abuelo enrollaba su tabaco, colaba en la tarde su café y se reclinaba en un sillón para contarnos de la guerra, siempre la misma historia sobre las monedas enterradas en los muros del ingenio, la cambiaba o la inventaba cada vez y el tiempo parecía gravitar en humo y en la luz de la lámpara de aceite. Como el abuelo cambiaba la historia cada vez, la relativa ubicación de las monedas cambiaba cada vez. En aquellos tiempos mi padre agujereó las murallas con un pico, compró perros rastreadores de tesoros según él. Se sentaba como un chico a los pies del abuelo cada tarde y le encendía el tabaco con la esperanza de una revelación exacta del lugar, mas el abuelo con cierta picardía volvía a torcer la historia de las monedas y pasándose la mano por la blanca barba echaba la última bocanada de humo hacia el techo, decía unas palabras inconclusas sobre las monedas e inclinaba el rostro como si anduviera en profunda meditación y se dormía. Mi padre en aquellos tiempos salía a agujerear los muros, fumaba tabaco buscando una revelación, se inventó un aparato de buscar metales, creó un mapa, un plan de excavación, buscó ayuda entre sus amistades que se sentaban cada tarde delante del abuelo como si apelaran a un milagro, y la historia cambiaba y se repetía cada noche. El abuelo en persona visitaba las operaciones de búsqueda de vez en cuando y apuntaba con el bastón cada vez a una pared diferente a un montón de piedra diferente, por lo que movieron el sitio de un lugar a otro hasta aplanarlo y cernieron la tierra tantas veces que había un finísimo hollín que gravitaba como una neblina en todas partes y envolvía las casas y levitaba en las aguas de los ríos como una gelatinosa ceniza. Mi padre en aquel tiempo contrajo una tos persistente por lo que distinguíamos su regreso a casa cada tarde en medio de la densa neblina, con un pañuelo en la boca hablaba como un bandido en secreto de los planes y la proximidad del objetivo y se sentaba delante del abuelo cada tarde a marcar sobre el rústico mapa nuevos trazos. El abuelo tenía dos monedas de oro que suspendía en el aire y aseveraba entre bocanadas de humo “monedas como estas” y cambiaba la historia nuevamente o la conversación mientras todos le miraban sin entender. Una noche entrada ya la madrugada el abuelo habló sobre la posible ubicación de las monedas mientras todos dormitaban, sólo mi padre hacía trazos en el mapa que se había alargado como un pergamino romano y que enrollaba en un palo de escoba cuidadosamente, al día siguiente regresaron en la densa neblina vociferando los hombres de mi padre con una monedita entre los dedos, lo que alentó a todos en la región y se encendieron faroles y se hizo dos turnos de excavación encabezados por mi padre, se compraron nuevas herramientas para remplazar los amellados picos, como nadie dormía se usaron los bastidores de las camas como cernidores, sólo se extrajo de la tierra dos herraduras de mulo y todo tipo de chatarra, menos oro. Y después de un tiempo volvieron a reunirse junto al abuelo que ahora sostenía una moneda entre los dedos y aseguraba “monedas como esta” y hablaba ceremoniosamente como un patriarca y pausaba o demoraba las ideas o entraba en profunda meditación o sueño. Pasaron años en la tarea de las excavaciones y aunque no hubo oro se diversificó la búsqueda por la región de Santa Ana de La Viajaca debido a nuevas pistas, nuevas revelaciones, se usó el polvo blanco que cernían ligado con agua para pintar las casas, las piedras para hacer cercas que servían para demarcar los límites de las propiedades de la región, cambió la geografía y fueron removidos los muros todos del ingenio y el abuelo continuó sentándose todas las tardes a enrollar tranquilo su tabaco y hacer diferente la historia cada tarde mientras miraba complacido como quien encuentra el oro en la caída del sol sobre las montañas que antiguamente se escondían detrás de los muros del ingenio. *** Del rey de los toldos lo heredamos Un 29 de junio de 1856 salió por primera vez el apellido de mi familia en los periódicos, un fabricante de toldos de origen portugués puso el nombre de la familia en alto, tan en alto que salió de la Plaza de Marte de La Habana a las 5 de la tarde volando en su aerostático Villa de París y aún le estamos esperando. La locura de conquistar el aire alcanzó a la familia desde entonces, desde entonces, los chicos nacían mirando al cielo, decían las parteras, y agregaban: “como genuinos descendientes del toldero”. Se dibujaron desde entonces globos en los bordados de las canastillas de los recién nacidos y cuadrúpedos que caían del cielo en paracaídas lanzados desde una nave aerostática, para acentuar el sello familiar se fabricaban biberones distintivos con agarraderas de madera en forma de globos, los chicos perseguían a otros chicos con los brazos extendidos en similitud de vuelo. Uno de los tatarabuelos se lanzó a 40 pies de altura desde la cima de una palma real sosteniendo dos pencas de guano debajo de los brazos y murió del trastazo o de miedo, nadie sabe. Muchos años más tarde uno de mis tíos tuvo la brillante idea de hacer un avión de madera con un pequeño motor de turbina de agua, la idea se puso en marcha con la complicidad de todos de una forma u otra, se discutieron los planos y se propuso la constitución de los materiales de construcción, como no había medios de consulta se le preguntaba a los más viejos que vieron volar al bisabuelo: la forma que cayó, la distancia en relación al tronco de la palma y la posible inclinación del cuerpo, el mes del año y las corrientes de aire, se calcularon los detalles y se hicieron demostraciones reales con pencas de palma. Las mujeres cosieron las alas y el traje del piloto de un rústico cuero de vaca, hicieron una banderita para identificar el país. Los hombres cortaron la madera de ateje y le dieron forma a las aspas, montaron las vigas del cuerpo de la nave, la pintaron con una argamasa de polvo blanco de la tierra y resina de árbol, por fuera tenía la apariencia real de un aparato aerodinámico y de cerca tenía olor a vaca muerta, pero así se le fue dando forma a aquel disparate alado, se le colocó un letrero que decía “GuBaRoMa” en alusión a las dos primeras letras del nombre de los hermanos de mi madre, Gustavo, Bartolo, Rogelio, María, que después de muchas discusiones se cambió entonces a “Aéreo De La Viajaca” en alusión al nombre de la finca de nuestra posesión por si no caía en la región o caía fuera del país donde hablaran otro idioma, algunos hasta aseveraban que construirían un puente aéreo para traer pescado fresco a las fincas y llevar vegetales a otros mercados de las islas, lo que alentó a otros campesinos a apoyar el proyecto. Poco a poco se fue completando la tarea, toda la labor se realizó en el pico de una loma para poder propulsar el aparato con más facilidad. Los hombres trabajaban incansablemente, se puso una fecha de despegue y se completaron las tareas en tiempo, el último detalle fue la banderita del país hecha a mano que ataron a una vara de bambú y la clavaron a la cola del aparato con la esperanza de que le reconocieran otras tierras. Se dieron cita todos a la misma hora en el pico de la loma que años más tarde llegó a llamarse La Sobreviviente, el piloto lucía su traje de cuero rústico y olía a vaca en celo, algunos confiados en el éxito trajeron racimos de plátanos, yucas, calabazas por si se daba la oportunidad de empezar el comercio. Después de varios intentos arrancaron la turbinita de agua que era el corazón de la nave y el piloto oliendo a vaca aceleró el motor halando un cable que se había atado a un pie y todos se posicionaron para empujar el armatoste, el piloto dio la orden: CORTEN, CORTEN, CORTEN, y cortaron la soga que suspendía la nave y los hombres empujaron a un tiempo y de hecho despegó la nave al caer al vacío de la loma, y subió y dio una vuelta de trescientos sesenta grados y se desplomó loma abajo, el piloto colgaba del cable del acelerador por un pie por la parte de afuera de la nave como tirado por cordeles de marionetas, giraba y vociferaba mientras salían calabazas como bolas de cañón y yucas en el aire y pedazos de madera y cuero de vaca y humo y gasolina. La nave fue a parar a un campo de piña y se arrastró por unos cien pies. Después de largas horas de desmonte llegaron a la nave y encontraron al piloto aún vociferando, colgado por un pie con el cuerpo lleno de espinas de piña y aceite del motor y pigmentación verde de cuanta vegetación encontró en el descenso y olía intensamente a vaca, a estiércol de vaca. Lo bañaron en la tina de abrevar los animales, de lejos lo restregaban con una escoba de ramas de palmiche y lo tendieron encima de una mesa como a un mantel y le extrajeron las espinas entre todos como se apartan las impurezas del arroz y aún vociferaba CORTEN, CORTEN, CORTEN, y halaba el pie como si aún accionara el acelerador y extendía los brazos a cuanta cosa se ponía el frente de él y lo giraba como a un timón y hablaba desordenadamente de las variedades de frutas de la finca como un vendedor de paraguas y envejeció en un día y murió con una coloración verde hasta dentro de la boca y oliendo aún a cuero de vaca y lo enterraron en el surco que dejó la nave en el campo de piña en una caja que hicieron los hombres recolectando las tablas que se desprendieron de la nave y resaltaban las letras inscritas en las tablas ADA, único remanente que quedó del “Aéreo De La Viajaca” y las parteras desde entonces empezaron a nombrar a los recién nacidos que nacieran “como genuinos descendientes del toldero mirando al cielo”, con nombres como Adán, Adelfa, Adelfo, Adelo, Adela, Adrian, Adelina, Adolfo, Ada, Adin, Adonis y Adalberto... mi nombre. *** Lo pusieron a dormir Así mataron al abuelo. El abuelo tenia tantos años que ya había olvidado la fecha de nacimiento y el nombre de los hijos que tuvo y las historias que contaba. Se había encerrado en el silencio de su cuarto y gradualmente perdió la habilidad de caminar y después la habilidad de reconocer a la gente y finalmente toda habilidad humana. Alguien comentó una tarde: “Hay que ponerlo a descansar”. —A descansar de qué —me preguntaba, si estaba allí en su inmovilidad mirando al techo hacía tanto, sin hacer otra cosa, mirando al mismo punto, tal vez a alguna tela de araña o algún dibujo imaginario, pero mirando sin pestañar al mismo punto como quien vela el salto de una bestia feroz, o la entrada de la muerte por algún agujero del techo. “Ponerlo a dormir”, decían, como si fuera un perro enfermo y no había padecido de nada, sólo de vejez y estaba allí con la boca abierta sin emitir queja alguna; esperando tranquilo la muerte. La tarde que lo “pusieron a dormir” trajeron muy temprano una caja de tablas con la misma hechura rústica de la caja en la que enterraron al piloto, como hecha por las mismas manos, y la acomodaron sobre una mesa del patio y allí se quedaron aguardando los enterradores en silencio. Ya le habían rezado tantas veces que las mujeres estaban roncas de la seguidilla de sus oraciones y tenían las rodillas peladas del suelo de cemento y los ojos hinchados de llorar a quien aún no había muerto y se hacía tarde y estaba allí aún mirando al mismo punto. Le trajeron entonces a un cura, de no sé dónde porque no había curas en Santa Ana de Viajacas, ni predicadores, pero trajeron un cura y estuvo a solas con él y le pidió que confesara y no hubo confesión, ni secreto, ni dijo cosa alguna sobre las monedas y se hacía tarde y en el patio los enterradores aguardaban en silencio. Entrada ya la noche le pusieron colonia, trajeron agua y le mojaron los pies y las palmas de las manos y le embadurnaron la barbilla con jabón y le afeitaron y aún seguía allí con los ojos abiertos mirando al techo como resistiéndose a la muerte, como si dijera: “Espera, tengo aún cosas que decir”, mas no decía nada y estaba lejos como en profunda meditación o sueño y se hacía tarde. Pusieron entonces una sábana blanca sobre el piso de cemento y lo colocaron sobre el piso frío y se sentaron a esperar y finalmente en una exhalación se dejó llevar en brazos de la noche o lo arrastró la más súbita de las pulmonías sin decir nada y aunque hubiera dicho “Espera, tengo aún cosas que decir”, ya era tarde y se lo llevaban de prisa los enterradores. ** Adalberto Guerra comolosojosdeuntoroentristecido@hotmail.com Poeta cubano. Actualmente reside en Estados Unidos. Ha publicado los poemarios El desierto que canta (1994) y Reunión de ausentes (1998). === Tres poemas Mariana Kruk ========================================= *** ninguna nuez pólvora fuimos, ahora tos. sangre hervida ayer, piedra hoy. todo el tiempo ruido, ninguna nuez *** buenos aires Más allá de tu adicción a patearme el corazón yo empiezo a amarte cuando empieza enero. Pala. hay una memoria de la ciudad sin dudas, del espacio, de los rincones, de las casas, de una calle y de una numeración exacta. por eso Buenos Aires se me hace tajo, tan llena está de todos que es ya un hombre nuevo, irresistible, impredecible, hijo de puta. que me dice que sí pero no, que me busca y me aleja, que es hermoso y sabe que es hermoso y no hay cosa peor. Buenos Aires es un macho que se hace el macho, que me ignora y después llora o llueve marcando territorio. sabe cómo y cuándo y dónde pedir perdón. conoce cierta inclinación que tengo hacia el masoquismo, por eso sigue y sigue, sabe que me puede. sabe que por más que amenace y reniegue no me puedo ir muy lejos, en las entrañas llevo su demencia, sus penas, su sexo, su bandoneón. *** silviocidio llueve y cuesta la noche sin la posibilidad de tu ruleta. —chau —dije cuando debí morderme la lengua. “fin” escribí en tu buzón como una ametralladora. una sola luna bastó para el arrepentimiento. ahora resta putearme en los espejos, morir de canciones autobiográficas y de estupidez. ** Mariana Kruk hastalaultimauva@hotmail.com Escritora argentina (Quilmes, 1984). Ha publicado Peras al olmo (en coautoría con Sabrina Domínguez; 2005) y De la galera y más adentro (2006). === Tres cuentos Mariela Loza Nieto ================================== *** Oho chugui iñe’ë” (Relato en 200 palabras) Empezó la travesía, a su paso encontraba los árboles y las lianas que crecen en ellos. Y quiso ser el viento. Traía el rostro aún manchado por el carbón de la fábrica y esa tristeza que le recorría las venas desde hacía tiempo. Caminó hacia el monte sudándole lágrimas por los poros, iba a buscar el lugar donde el agua y la planta medicinal no tienen dueño. Llegó a lo mero alto del monte, hizo cantar la congoera y su sonaja se mezcló con el vuelo de las aves. Miró hacia el cielo y apretó sobre el corazón los huesos de sus ancestros. Volvió la vista hacia la tierra del estanciero, los bosques que, presumen, hoy tienen dueño... y otra vez la flauta, y la sonaja, y quiso lanzar una lluvia de flechas y piedras para liberar de aquella miseria, esclavitud a su gente. La tristeza le recorrió el alma, el cerebro; tomó la soga que llevaba en el morral, la lanzó sobre la rama y ató su cuello. “Nos despojaron de la tierra”, gritó... y se suicidó otro guerrero. Oho chugui iñe’ë”, “se le fue la palabra”, dijo el padre del guaraní mientras bajaba su cuerpo. *** Njongal jigeen (Relato en 200 palabras) La luna se escondió en el firmamento, el sufrimiento hizo recordar aquella noche: su abuela la tomó de la mano, caminaron unos minutos en silencio hasta que llegaron a los matorrales. Dos mujeres la esperaban. 1 kilo de jabón negro y 5.000 francos cerraron el trato: el ritual milenario estaba por comenzar. Por fin conocería el secreto que guardaba la comunidad: “Después del Njongal jigeen seré mujer digna”, pensaba. Enseguida su curiosidad se volvió terror: estaba tirada sobre el piso terregoso, una mujer la inmovilizó, otra abrió sus pequeñas piernas, el vidrio cortó el trozo más íntimo de su carne. Una mano le tapaba la boca impidiéndole gritar, ni ese derecho dejaron. La abuela danzaba y rezaba alrededor festejando el honor recibido. Sangre y dolor de niña. “Ahora eres una mujer pura”, dijo su abuela. La sangre fluía mientras la matrona zurcía los restos de los labios vaginales. Ella se desmayó, tanto era el dolor, insoportable. Tanto como el que sentía ahora, con él penetrando su cuerpo. Lloraba mientras creció el sufrimiento. Sintió que se desvanecía... él, saciado, tomó la sábana ensangrentada y salió a mostrarla orgulloso. La abuela sonrió y caminó altiva por el centro del pueblo. *** Sangre en la hojarasca La noche envolvía aquel bosque húmedo, espeso. El ruido de la motosierra había espantado a las guacamayas y apagaba la caricia melodiosa de la corriente de agua. Mariano apresuró los esfuerzos, debía terminar antes de que el amanecer lo delatara talando en la zona prohibida. La carne del cedro agonizaba acuchillada. El tronco crujió, lanzando un alarido de sufrimiento. Se detuvo la motosierra, Mariano sintió un dolor fuerte en la espalda, luego sangró su vientre, una herida más en el hombro... La oscuridad le impedía ver de dónde provenían las lanzas: eran los habitantes ancestrales de la selva amazónica. Mariano hizo varios disparos al azar, mientras el árbol cayó sobre la tierra. Una lágrima del joven taromenane sudó por la mejilla al escuchar el estruendo del cedro muerto, y se mezcló con la sangre que le escurría por la pierna herida; su cerbatana apuntó al cuello del saqueador, atinó. Los balazos alertaron a otros taladores, tomaron sus armas y salieron del campamento ilegal con rumbo a donde se escucharon los disparos. Al llegar sólo encontraron el cuerpo de Mariano y un rastro de sangre indígena que se perdía entre la hojarasca del corazón de la selva. ** Mariela Loza Nieto papalotlmetztli@hotmail.com Escritora mexicana (México, D.F., 1977). Es estudiante de la Licenciatura de Historia y Sociedad Contemporánea. Recibió accésit y mención especial en el I Certamen de Relato Corto de la revista literaria Katharsis (http://www.revistakatharsis.org; 2008). === Lamentaciones bajo este cielo (extractos) Aldo González ========== *** Albergue Déjenme en esta cápsula de feto ignorado no necesito nada más que el ovillo de mis huesos y el abrazo de mis brazos Ya estoy acostumbrado a ser yo el albergue *** Juego Éramos entonces unos niños intrépidos invitábamos al terror a ocupar el centro de la ronda no sabíamos en ese rincón de la tarde que también el miedo existía fuera del juego con su otra ronda su otro círculo alrededor de la nuestra era divertido tiritar de espanto con el espanto no sólo los mayores se excitan con el lado oscuro de la esfera un ladrido el grito de un queltehue la ronquera de una puerta hacían más interesante el asunto hoy los primos de ese tiempo no se atreverían a conversar con tanta confianza con el diablo en persona y su aliento malévolo como deseado chocolate en nuestras bocas y tuvimos la osadía de ir a la casa encantada y ver cara a cara a la bruja tuerta fuimos a la cita con los muertos con nuestros familiares que nos tocarían a medianoche con sus uñas torcidas pero salíamos sanos y salvos de tanta muerte cerca mostrándonos los dientes a la luz de la luna y hubo que hacer un juramento el primer pacto de cobardes en la vanagloria de los valientes guardar el secreto más terrible entre todos los secretos a tan corta edad haber enterrado vivo al hombre más malo del pueblo En el último juego el último miedo hizo grandes y fuertes a los pequeños La otra ronda el otro círculo ya empezaba a girar y no sería nunca más nunca más un juego *** Palabra caída Se me cayó una palabra de la boca no sufrió daños de fonemas ni de semántica aquí está aún sangra aún late como un corazón entre mis manos Todavía quiere ser palabra Todavía desea significar para alguien Todavía anhela iniciar el viaje Todavía sueña ser escuchada Pero no hay nadie cerca ni lejos Y entonces mi palabra será literalmente una palabra caída Fonemas semántica sangre seca entre mis manos *** Incubación Poderoso ser rastreador de oscuridades me abriste la piel desde adentro no sabía que me aguardabas tan cerca eras todo mío insecto mudo y yo con los ojos hacia fuera del núcleo invisible se expandieron tus células en la tempestad de mi corazón te revuelcas vampiro el sol multiplicado jamás podrá encontrarte posees un escondite demasiado escondido en alguna gota de mi sangre Y aquí me tienes otro día otra noche en tus garras Vendrá pronto y quizá ya vino la simbiosis del proceso Incubador e incubado una sola amargura *** La necesidad La necesidad nunca ha desistido soy tan incauto que acepto su fingida marcha en reversa su ausencia y mi sosiego a ella le gusta jugar con los infantes ilusos a ella le encanta tomarle el pelo a los que creen en el amor pareciera que una sospecha de felicidad la mantuviera distante un aletear de mariposa un murmullo de codorniz una dulce sanación de llovizna Pero no La pantera sólo está en cuclillas detrás de su árbol de paciencia y herejía Y tanto que confiaba en mi humana plenitud Sin embargo nada en mí está complacido mi ser entero no está entero Y yo para entregarme a la vida como un capullo madurado necesito no necesitar ** Aldo González algoarte@hotmail.com Periodista y poeta chileno (Santa Cruz, Sexta Región, 1975). Ha publicado Lamentaciones bajo este cielo (Colección Tránsfuga, MAGO Editores, http://www.magoeditores.cl; Santiago, 2009). === El asesinato de Borges Roderick Guzmán Meza ====================== Entonces la puerta se abrió. El salón tenía una ventana. En el centro había una mesa con seis sillas. Sobre ellos colgaba una araña encendida. Los seis hombres entraron en silencio. Alguno miró por la ventana y pudo ver el cuerpo deforme del árbol del cual colgaban unos murciélagos. Eran cerca de las diez de la noche. La noche con su peso específico, con su olor a nada y a vacío, a fríos escombros de un día al acecho, rabioso y frustrado, detrás de los linderos del horizonte. Los sobretodos sobre clavos en la pared, igual que los sombreros y las boinas. Los individuos tomaron asiento. Alguien sacó un cigarrillo. Las miradas eran de una intensidad vitral. Más allá, donde doblaba la avenida hacia la izquierda, crecía la ciudad. Pasaban los vehículos, los noctámbulos, los anuncios eléctricos que llenaban los espacios de la oscuridad. Algunos pájaros se acomodaban en los lejanos ramales del parque. Cómodos ya, elegantes como gárgolas, estirados como obeliscos, se aprestaron a exponer sus razones. El peso de sus exposiciones era casi glandular. “Vos tuviste la idea, Roberto, hacéla clara, che”. El tal Roberto (Arlt) se sacudió algo del anverso de la mano que parecía una mariposa muerta. Sobre una libreta colocada con femenina meticulosidad sobre la mesa, había garrapateado algunos signos. La ininteligible caligrafía pronto fue interpretada por su autor. “He anotado algunos puntos de impostergable solución. El mundo ya ha sido creado y nosotros nos damos a la tarea de moldear algunas de sus sustancias. Somos poetas, somos soñadores. Sin embargo, tenemos delante una misión anegada de frustraciones, de sinsabores y dolor. Tenemos ante nosotros un personaje, en suma, diferente a nosotros. Ha sido dotado de la clarividencia, de la profecía, y es nuestro deber, por el bien del arte y la cultura de nuestro país y de nosotros, los aquí presentes, procurar por todos los medios posibles eliminar su figura y su legado, en estos momentos en que su presencia mítica todavía no ha sido trabajada por el tiempo y por el afán de los lectores”. Todos se miraron. No había mucha sorpresa en sus rostros. Tal vez el peso de la hora les sometía como viejos perros cansados echados a la entrada de un callejón. “Vos has dicho que era de vital importancia, querido. Ahora es el momento de convencernos de tal cosa. Decís que este sujeto nos hará palidecer, nos convertirá en meras sombras a sus espaldas y siempre se medirá la literatura de nuestro país con un antes y un después de él”. Roberto debió conservar la calma. No comprendía por qué a estas alturas no había podido explicarse con claridad. Era un grupo de intelectuales comprometidos con sus propios egos, con sus vanidades, y no ha sido posible dejar sentado el peligro de la pisada tras la sombra del gigante que comenzaba a empinarse sobre el muro del tiempo. “Sí. Esto les he dicho y les debo dar una prueba para lo que he de proponer, porque en este momento todavía podemos remediar este desajuste de la historia, este disloque del espacio. Este sujeto al que hemos conocido hace algunas fechas, a quien hemos concedido el privilegio de adelantar su influencia sobre los importantes círculos de intelectuales, en éxito, en relaciones, debe ser eliminado, me aclaro, muerto, asesinado”. La frase quedó retumbando entre las cuatro paredes, tal vez alguna sílaba intentaba salir en fuga a través de un intersticio de la ventana o de la puerta, pero los atentos oídos lo impidieron, retuvieron el declive sonoro hasta ser instalado en la memoria. Julio miró a Manuel, Ernesto a Adolfo y este a Tomás. Entre todos se levantó una especie de nebulosa muralla. Quedaban solos con sus pensamientos, a pesar de la filosa mirada de Roberto. “Se imaginan nuestro esfuerzo desvanecido entre las sílabas de su nombre, nuestra creatividad e inteligencia eclipsados por el resplandor de este hombre, por la luminosa prosa que ejecuta, por la armonía y profundidad del verso, por la historia fantástica tejida con filosofía y sueños, por el relato ingenioso matizado por el color de la fantasía, por la mágica erudición. De qué valdrían esas noches de insomnio frente a un papel en blanco, esas patéticas jornadas de café escuchando las presunciones de los legos con aspiración, de la frenética y narcótica tertulia, de las agotadoras y estudiadas poses ante las cámaras fotográficas, ante las damas bajo cuyos pechos robustos arde la llama del deseo alentada por nuestro misterio, por nuestro enigma. De qué valdrían los intentos por alcanzar el laurel colgado del silencioso y lejano resplandor de las estrellas”. Volvió a intercambiar miradas. Afuera se dejó escuchar un sonido ininteligible que de manera expedita se convirtió en una cristalería rota en los resquicios de la atención. El ambiente se volvía más denso, como una pared de mampostería. Los relojes caminaban con lentitud y pesadumbre, pero ya había transcurrido una hora y media desde que habían llegado. Los rostros se desfiguraban por las distintas formas de imaginar las situaciones. Las cejas levantadas, los párpados fruncidos, los labios apretados, hasta un cierto estupor se dibujaba en los rieles plateados de las pupilas alumbradas por el sudor que chorreaba por la frente. Recordemos que es un ilícito concilio de escritores. Recordemos que sucumben a la tentación de la vanidad y el ego, atribulado por la posibilidad del anonimato o del olvido. Ernesto aventuró: “Podríamos pensar, para justificar esta morosidad de inteligencia, que procede de otro mundo, de un universo de dragones y elfos, de sujetos acorralados en torreones de miedo. Su palabra podría ser ignorada o desacreditada por su extraño acento incrustado con declives europeos como el que no alientan los porteños. Deploremos su soberbia de creerse, con todo, superior a nosotros y a todos los mortales, a su burla y su cinismo, a su desprecio por la tierra abonada con la muerte por sus antepasados”. Julio había encendido un cigarrillo y perturbaba la atmósfera, pero ninguno lo reconocería. Detrás del humo argumentó sobre la posibilidad de un accidente, de una caída en las escaleras de la Biblioteca o al cruzar la Avenida de la Independencia un espectacular contacto con un raudo coche. Tosía con cierta contención. En la espesa barba caían briznas de ceniza. Manuel era uno de los más jóvenes. Sentía una ligera molestia en el costado. Asentía con la cabeza, pero su mirada evidenciaba algo parecido al extravío. De vez en cuando hacía anotaciones en una pequeña libreta. Su letra era ilegible y bajo una escasa iluminación apenas se percibían las hormigas apretujadas entre renglones sobre el albo lecho de las páginas. A Tomás no le alentaba la menor disposición de acometer un acto de semejantes proporciones contra la vida de un hombre al que consideraba incapaz de subvertir el orden temporal. A él le había sido otorgada tal parcela cronológica y al otro, al sacrílego, al abusador, al acaparador, le eran deparadas décadas muy anteriores a su ejercicio literario, lapso suficiente para el olvido, para alentar su propia obra. Siendo solidario y respetuoso de sus camaradas guardó un gallardo silencio. Entonces, Adolfo, que había mantenido una silenciosa ecuanimidad, abotonó su chaqueta. Una hebra de cabello sobre el pabellón superior de la concha de la oreja fue iluminada por la luz de la bombilla. Conocía más de cerca al hombre que le había dignado un trato cortés e inteligente. Una tarde se habían encontrado a la salida de una librería. Despuntaba ya el sol en lo alto. El sujeto traía en las manos un libro sobre leyendas germánicas. Algo de la portada causó sorpresa en Adolfo. Preguntó al otro el nombre de la obra, tan exquisitamente desplegado en gruesa itálica sobre unos rasgos feroces, de hirsutas barbas y cabellos desordenados. Articuló con soltura un extraño nombre, silábico y estrafalario, ocultó la sorpresa que le produjo la extrañeza en el rostro de Ernesto. Caminaron los dos hacia el parque de la Independencia, recordó. El cielo era alto y celeste. Algunos residuos nubosos ya se perdían en el borde del abismo horizontal de la distancia. Al terminar esta referencia, Adolfo colocó las dos manos sobre la mesa como en busca de alguna impresión. Nadie dijo nada. Sin embargo, Roberto apresuró otra reunión para el día siguiente. Debían pensar mejor las cosas si querían lograr el éxito. El hombre debería morir de todas formas, concluyó con su voz de bebedor. En ese momento, en su pieza, Borges salía de la penumbra de una pesadilla y por primera vez sentía el borrascoso lastre sobre sus pupilas que tiempo después le dejaría totalmente ciego. ** Roderick Guzmán Meza rguzman78@hotmail.com Periodista, poeta y escritor panameño (Panamá, 1957). Ha escrito obras como Herejías, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de Borges, El clon, Ejecución de Judas, Genocidio, El padrastro y El fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una institución estatal. === Poemas Adolfo Castro Carpintero ================================== *** Casto Casto, casto, ¡casto! Se fugan mis ninfas a otro bosque de alabastro calizo, translúcido. Hermoso yeso que nos devora. *** Bendita Geosmina Recién llovido el aroma mojado de esta tierra. *** Reflexión XXIX ¿Y qué es la vida sino un breve descanso de la eterna nada? *** Villa y corte La brisa que aquí tiene rumor caliente, pardo y seco, trae consigo cucarachas que corretean por las aceras. Los seres perdidos de cabeza vagan atónitos con pies de fuego y alma de mortero. Los animales plastificados son acompañados en el estante por sus fluidos en brik. El viento que aquí ensordece los cruces de caminos y circula por laberintos de edificios, ni siquiera es libre. Ni siquiera estrellas están libres de ataduras. Las damas engalanadas de oro muerden la entrepierna del visón en la puerta del teatro. Los miserables y tirados reclaman comprensión entre la limosna pidiendo besos. Puyas y encono en un mismo idioma incomprensible construyen esta Torre de Babel. ** Adolfo Castro Carpintero fitinho1985@hotmail.com Escritor español (Pontevedra, 1985). Es estudiante de telecomunicaciones en la especialidad de imagen y sonido. === Sin rastro Yady Campo ============================================ I No ha podido volver a quedarse dormida sin pensar en él, en sus cabellos, en su tierna sonrisa perlada y en aquellos ojillos pícaros que tanto le gustan. No ha podido tampoco volver a concentrarse en el trabajo. Toquetea los libros como queriendo acariciar aquellas manos que meses atrás no se apartaban de ellos. Como queriendo robar parte de esa tersura que seguro ellas desprenden. No ha podido tampoco volver a introducir datos en la computadora sin asegurarse de que aquel cliente no es él, ¿Número de cédula?, pregunta, sin levantar el rostro, con la esperanza de que la pantalla arroje, en finos y grandes trazos, el nombre de RONALD. Pero nada, no ha aparecido. Así como ella no ha vuelto a ser la misma. No ha vuelto a tener paz. No ha podido desperezarse una sola mañana sin guardar en su pecho la esperanza de que él haya perdido, tal como John Cusack en Serendipity, el papelito donde ella le escribió su número telefónico. Tal vez no fue el viento que se lo arrebató, tal como en el filme, pero al menos algún incidente, igual de fortuito, como haberlo dejado botado junto a la propina o extraviarlo al sacar la cartera, podrían ser posibles razones para no saber nada de él. Es que era imposible que aquella mirada solicitándole que escribiera su número telefónico no fuera sincera. Si era la misma que tantas veces se paseó por la librería. Que tantas veces le buscó para aclarar dudas sobre un precio o para solicitar información de algún autor en específico. Era imposible que se lo hubiese pedido para otra cosa que no fuera llamarla, hacerla suspirar, invitarla al menos a tomar un café. No ha podido tampoco volver a leer con la pasión de antes. De antes de aquel fantástico día en que Ronald le pidiera su número telefónico y no la llamara. Ahora pasa impávida por las grandes obras y no se detiene a ojearlas y muchísimo menos se extasía en sus pasajes. Madame Bovary dejó de inspirarle respeto, le pasa por el lado y ni una pizca de aquella emoción que la desdicha de Emma le producía se deja ver. Ni El amor en los tiempos del cólera o El perro de los Baskerville le producen el más mínimo deseo de esconderse por entre los pasillos para robarse un poco de su magia. Ni siquiera las locuras de Raucci y su Soy la versión XP han podido arrastrarla a otro nivel que no sea la tristeza. No ha podido tampoco dejar de acariciar todos y cada uno de los libros de arte que Ronald, en otra época, en la que venía a cada rato, acarició reiteradamente. No le importa que decenas de personas también los hayan acariciado. Sólo siente que en aquellos lomos fríos podrá arrancar parte de la bondad que sin duda despiertan aquellas manos. Se pasea un rato por Khalo, Manet, Calder, otro por Dalí, Caravaggio, Monet y Rivera. Se detiene en cualquiera, lo abre y trata de ver si comprende algo. Nada. Lo intenta. Quiere tener preparada alguna conversación interesante, no para cuando llame, sino para cuando se vean, para que cuando esté frente a esos dientes perlados y su pulso se acelere de nuevo no tener que pasar vergüenza. Para demostrarle que se ha preocupado por su mundo. Arquitectura, dijo, estudia arquitectura. II —Estoy terminando mi tesis de arquitectura y no puedo dedicarme a la pintura y la escultura como yo quisiera —pronunció entusiasta. Todavía lo recuerda clarito. Como si fuera ayer. Se imagina el cuarto de arte de Ronald y se pregunta si será un desordenado como el Pollock de aquella película norteamericana o si más bien meticuloso como el escultor cincuentón de Carry en Sex and the City. Tal vez tiene todo un estudio repleto de obras de arte, donde la llevará para pintarla desnuda, así como lo hizo Jack con Rose. No puede dejar de imaginárselo. No ha podido. Ni cuando acaricia los libros. Ni cuando el agua de la ducha le roza la piel y mucho menos cuando el vapor del té caliente le recuerda lo que ansiaba que esas manos la llegaran a tocar. Tampoco ha dejado de maquillarse ni un solo día. Primero, con sombras muy brillantes que no sólo resaltaran la felicidad que llevaba por dentro sino para que la hicieran relucir entre tantas mujeres bonitas. —Seguro a él le llueven las mujeres bonitas —se dice una y otra vez. Debía al menos destacarse por sus sombras nacaradas, sobre todo aquellas que le favorecían. Luego, por unos colores más claros y tenues que escondieran su ansiedad. Que disimularan aunque fuera un poquito el deseo loco que la come por dentro. Que le difumine, tal cual corrector de ojeras, el maltrecho idilio que pudo pero no fue. Porque aunque no haya podido dejar de pensar en él, y no haya dejado de pasearse por entre los libros que Ronald visitaba, aunque los títulos de arte, arquitectura y escultura hayan dejado de ser terreno inexplorado para ella, él no ha vuelto. Desde ese mágico día en que le dijo: Me tengo que llevar algo, me tengo que llevar algo y si no, a alguien. E intercambiaron sonrisas y frases estúpidas. Ella sintió paralizarse. A mí, que me lleve a mí, se dijo, mientras soltaba una sonrisa coqueta que no la terminara de descubrir ante aquellos ojos claros. Fueron aproximadamente treinta minutos hablando con confianza, diciendo típicas bobadas de seres que se gustan. ¿O no? Ahora ella dudaba, a ratos, si aquella conversación no fue más que una amabilidad de un cliente agradecido. Porque nadie podía negar que ella era una vendedora atenta y esmerada. No sólo con Ronald sino con todos los clientes. ¿Cuántas veces no le había dedicado horas para atenderlo? Tal vez el chico sólo quería ser gentil. Pero no, dijo: o a alguien, y ese alguien no podía ser otra que ella. Además le pidió el número telefónico. ¿Qué más podía significar? Pero no volvió. Ronald no ha vuelto. Y ella sigue esperándolo. Sigue paseándose entre los libros favoritos de él. Ya no mira a Benedetti y mucho menos a Vargas Llosa. Ya no siente deseos de descubrir si Jane Eyre se adelantó a su época o si Cumbres borrascosas guarda similitud con su versión fílmica. No se emociona con la biografía de Rigoberta Menchú ni con la de Virginia Woolf. Ni siquiera porque esas fueron precisamente las primeras biografías que se detuvo a ver cuando empezó a trabajar en la librería. Siquiera porque las admira. Siquiera porque ya era justo que se empezara a olvidar de ese hombre. Ese ya no vendría. Tampoco ha descuidado su cabello. Unos días lo trae suelto, lleno de bucles que cuida en rizar más que las modelos de Pantene. Otros, lo trae lisito como una seda. Aunque la haga parecer más vieja, guarda la esperanza que a Ronald le va a encantar. A veces lo adorna con ganchitos que no están acordes a su edad pero que en definitiva le hacen entretenerse un poco de esa manía que tiene ahora de vivir pensando en él. Se ha comprado también una faja para que le disimule los rollitos de la cintura. No le queda más remedio: —¡Ronald es demasiado bello y en el centro comercial hay tanta mujer linda! —se repite sin cesar. Tampoco ha dejado de buscarlo en los rostros de la gente que colma el Sambil de ruido y basura. Cuando ha terminado de acomodar los libros —en especial los de arte y arquitectura— camina con soltura para que si en algún caso Ronald pasa, la observe como una gacela acicalada y elegante. Para que no se le pierda ningún rostro sin buscar el de él. Para no pensar que ya no ha vuelto. Que no volverá. No ha dejado tampoco, ni por un solo día, de imaginar cómo sería estar en aquellos brazos, sentir aquellos músculos asfixiarla y recorrer a punta de besos cada centímetro de aquel cuerpo. Cómo sería dedicarse una noche entera, no, qué noche, un fin de semana entero a esa cuerpo tan esbelto. A esa boca tan seductora. Quedar enredada en aquellos dientes. Estallar entre gemidos en medio de aquellos ciento noventa centímetros de piel aterciopelada y dulce. No ha podido dejar de imaginárselo, no ha querido. No ha querido ni siquiera porque sus compañeros se han desgastado en burlas contra su hombre sin rastro. Siquiera porque su cargo en la librería se pondría en riesgo si termina involucrada con uno de sus mejores clientes (nadie lo podía negar, Ronald había gastado fortunas en esa librería, no sólo en Da Vinci, Goya, Van Gogh, Lofts, Casas, Apartamentos, Pools, sino en cuanto capricho se le antojara, lo que lo convertía en uno de los mejores y más espléndidos que entraban allí). Tampoco porque el tiempo ha pasado inclemente y ya van más de tres meses de aquel encuentro casual y feliz. Porque no ha vuelto. Porque no volverá. III No se ha resignado a perder. Tampoco se ha amilanado por las críticas de los demás. Tampoco porque el reloj corre en su contra y otra oportunidad como esa es difícil que se le vuelva a presentar. Quiere guardar esperanzas. Las necesita. Ya comprende mejor algunos libros de arte. Ya tiene listos varios temas de conversación. Ya encontró la manera de disimular la rabia que le producirá verlo llegar de nuevo que entremezclada con el fervor que le tiene seguro será como la pólvora y le estallará en sus sienes pero de pura pasión. Ya se aseguró de que todas las excusas son posibles, desde que la estuvo llamando y ella no contestó hasta el típico: Hoy te iba a llamar. Ha practicado la sonrisa frente al espejo. Se ha visto un poco triste, ha tenido que forzarla. Se ha maquillado con desgano y se ha acicalado sin esfuerzo. Se siente llevar de manera etérea, inconsciente. Quisiera ya no pensar. No acariciar los libros ni buscar explicación a los matachos de Picasso. No pensar. Quisiera ya no sentir. Es que no fueron sólo las palabras o a alguien, sino la forma en que las dijo. La mirada que utilizó. La sonrisa que le desprendió y el sutil encanto que le envolvía. No ha vuelto a mirar el periódico. No es necesario. La única noticia cruel en su vida es que Ronald se detuvo a hablar media hora con ella, le sonrió hasta que se cansó, le pidió su número telefónico y más nunca volvió a aparecer. Esa sí era la verdadera mala noticia. Ni todos los crímenes del mundo, ni todas las muertes por sicariato, ni todos los secuestros en la frontera, se podían comparar con el dolor de soñarse entre los brazos de Ronald y no poder cumplirlo. De verse entrelazada con el hombre de sus sueños: ¡sólo en sueños! Ninguna crónica podría compararse con la desfachatez de su amado. Con el sadismo de aquellos dientes perlados. Con el flagelo de aquel cuerpo musculoso. Pero ya había pasado mucho tiempo. El suficiente. Era hora de volver a la realidad. Se animó. Tomó parte de aquellas páginas manchadas de tinta negra y se dirigió directo a Sucesos, allí habría al menos crímenes horrendos que la hicieran olvidar aquellos ojillos tiernos. Sin esperárselo, consumida por su propia impotencia y decidida a olvidar (al menos por unos momentos) la sonrisa de Ronald, sintió un espasmo que le recorrió todo el cuerpo, una frialdad comparable a una hielera se instaló en su interior. No podía creerlo. No quería. Impávida sostuvo con una fuerza inexplicable aquella hoja de papel mientras unas gruesas lágrimas se deslizaban inquietas por sus mejillas y se llevaban sus ilusiones como una red a sus peces. En gruesas grafías oscuras, al lado de la foto de su hombre, con el aplomo de la verdad, decía: “Hallan cadáver del joven estudiante de arquitectura secuestrado tres meses atrás”. ** Yady Campo yadycamp@hotmail.com Escritora venezolana (San Cristóbal, Táchira). Estudiante de educación básica integral en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Pertenece al Grupo Literario Ularte y a la Peña Literaria José Ignacio Ramírez del municipio Guásimos (Táchira, Venezuela). He recibido mención especial en el Concurso Nacional de Cuento Policlínica Metropolitana (Caracas) por "Camino a las Parras". Trabaja en una institución privada como auxiliar de aula para I y II etapas de educación básica. === Poemas Adelfa Martín Hernández =================================== *** La matanza de Acteal ¿Porqué estoy aquí?, no lo he entendido tu silencio es más cruel que el vil castigo al que fui sin merecerlo sometido pues tu balanza falaz se ha envilecido Una docena de años es consuelo si se pasan felices y en familia pero aquí la inocencia clama al cielo la venda, aunque te ciegue, si te obliga Que no fui yo, lo dije y lo repito nunca estuve en el sitio de los hechos la matanza de Acteal la hicieron otros ¡los que callaron lo saben segurito! Ya basta de injusticias, los canallas de siempre que se salen con la suya eres La Ley, actúa sin más fallas que no se diga más, la culpa es tuya Más de 40 los chivos expiatorios torturados, masacrados, perseguidos mientras los reales, verdaderos asesinos continuaron su vida en gran jolgorio Si La Corte decide la inocencia (de la que el pueblo siempre estuvo muy consciente) cómo resarcirán a los que fueron encerrados por gente sin conciencia Una vez más les dirán: usted perdone, con pruebas y testigos amañados encerrados como viles delincuentes ...fue poquito nomás... ¡por 12 años! *** Esa poesía Esa poesía que roza la piel sin penetrarla. Que duele profundamente, cual herida certera. Es la que me gusta, la que me hace temblar, recordar... Maldecir a veces. Es la poesía del camino, la que llevamos al hombro colgada en bandolera. La de siempre, la eterna, la poesía sin la cual no hay vida. La de la juventud y de la vejez, la poesía del que canta mientras trabaja, del que llora mirando la cosecha perdida. Es la poesía de la novia abandonada, del soldado en batallas ajenas. Del emigrante en ciudades inhóspitas, de aquel que quiere ser blanco, y del blanco que quiere ser rico. Es la poesía de la chica inocente, de la viuda solitaria, del tendero libidinoso, y del canallita del barrio. Es la poesía de todos, la mía, la tuya, la de él. Es... esa forma especial, de decir las cosas más simples o complicadas. De retar al intelecto, y de confundir el alma. *** Tiempo sin tiempo Veo hacia adentro de la oscuridad. De mi interior nacen los gritos que escucho a lo lejos, porque vienen de las voces que no me pertenecen. La tristeza no emana de mí, viene de aquellas aves que no saben cantar porque les arrancaron los ojos. Su canción es muda y sorda. Las flautas que suenan lejanas, atormentan a mi alma que descansa. ¡Oh paz interior que ya no te recuerdo! ...siento los pasos de los hombres que me acechan día y noche... Mis ropajes naranjas son una mueca de alegría; una burla cruel... ¿Cuántos años aquí? ¿Que sucedió que no puedo recordar? El tiempo se detuvo sobre las nubes de aquella montaña que no ha cambiado en años... Canta ave, canta... yo prometo reponer tus ojos que me miran desde la profundidad del alma de las aves... La soledad es un mito que me acompaña. La alegría, una sombra igual al sonido del tren lejano y cercano. Resuenan nuevamente los pasos de los hombres solos que no duermen nunca... La sangre se secó, y no puedo seguir escribiendo... ** Adelfa Martín Hernández esiropajo@gmail.com Escritora mexicana. Se crió en las Islas Canarias (España). Ha viajado por algunos países de Europa y América. En la década de los 60 se estableció en Caracas, donde vivió por más de veinte años. Actualmente reside en Guadalajara, Jalisco (México). Ha escrito toda su vida y publica su producción en foros digitales, algunos de los cuales le han concedido premios. Mantiene, además, un espacio permanente de poesía infantil y cuentos en la revista Sur Cultural (http://www.surcultural.info), así como las bitácoras Del Otro Lado de la Vida (http://delotroladodelavida.mex.tl) y Cuentos y Otros Fantasmas (http://cuentosyotrosfantasmas.blogspot.com). === Flores mustias Cristián Berríos ================================== Cuatro días y seis horas exactas antes de su fin, Camila Egaña Godoy probaba el delicioso mariscal con vino blanco que años más tarde dio fama a la posada Ancarola de San Antonio. Aunque tenía unos kilos de más, en seguida pidió un flan de manjar, durazno y nuez moscada y luego una copa de helado. El reencuentro con el puerto le trajo muchísimos momentos de regocijo, pero debía cumplir una misión y no deseaba fallar. Por la noche condujo hasta el cementerio de la ciudad, y estuvo oculta entre tumbas hasta divisar una luz a eso de las dos de la madrugada. Acercándose con sigilo y destreza, Camila vio que un hombre de unos sesenta años, cabello ceniza y mediana estatura forzaba una lápida con su chuzo. —Ponga la herramienta en el suelo y luego levante las manos —dijo la mujer apuntándole con un arma—. Si me mira a los ojos lo mato. El hombre obedeció de inmediato y mantuvo la vista clavada al suelo. —Un ladrón de tumbas, me imagino —masculló ella con ira contenida—. Quizás eres algo peor. —Soy un salvador de almas —dijo el extraño. Camila extendió la mano diestra hacia el desconocido, y su piel clara palideció hasta lo indecible. Luego de permanecer unos segundos en silencio, le dijo: —Usted lo conoce. —Es verdad —afirmó el hombre—, lo he visto. Fue la experiencia más horrible de mi vida. Mi nombre es Francisco Legrand. Por favor, ayúdeme a cargar hasta mi casa el cadáver que reposa en este sepulcro, y le contaré lo que hago para combatirlo. Subieron a la cajuela del automóvil de Camila los restos de un joven pelirrojo. Ella se estremeció al ver las marcas de torturas que presentaba el cuerpo. —¿Sabe a qué huele este muchacho?... —preguntó Legrand. —A flores mustias —contestó ella—, el maldito acostumbra frotar pétalos contra la piel de sus víctimas, y luego rellenarles la garganta con flores de coronas. En Valparaíso mató a catorce personas y desde allí vengo siguiéndolo. —¿Cómo supo que él estaba en San Antonio?... —Si no hubiera estado aquí me habría buscado. Ambos nos necesitamos. Francisco Legrand vivía en un vagón abandonado de esa vía entre San Antonio y Rancagua que la compañía había dejado a medias. Una bruma lánguida sembraba la tierra. —Tengo trampas por todos lados —dijo el hombre—. Si ese mal nacido llega a aparecerse por aquí, lo dejaré como jamón frito. Por favor, pase a mi humilde hogar, y disculpe el desorden. Es un mal de nosotros los genios. En el interior del vagón apenas había espacio para una colchoneta entre un sinfín de aparatos, circuitos, cables, extensiones; y en medio de todo una camilla metálica, donde Legrand puso los restos del pelirrojo. —Si no me hubiera colgado al tendido eléctrico estaría en la ruina —dijo Francisco—. En todo caso no lo recomiendo a nadie. ¿Ve ese aparato que está allí?... Es una lavadora que inventé. El otro día me dio la corriente, y como andaba sin ropa, atraje una hoja de papel directamente a mi culo... Tras conectar agujas y cables al cuerpo del joven, Legrand encendió la mayoría de sus aparatos. Camila notó que su cabello color miel se erizaba ligeramente. Hubo un zumbido largo y molesto, y por último el joven pelirrojo abrió los párpados llorando desconsolado. Entonces Legrand musitó algo en un idioma muy dulce que Camila desconocía, y sus palabras resonaron hermosas como si las acompañara una energía sublime. Un rayo transparente hizo blanco en el pecho del joven. En seguida Francisco Legrand le dijo en lengua común: —¿Te obligó a renunciar, verdad?... —Sí —contestó el pelirrojo sin moverse. Legrand le habló al oído y luego de que expresara un inmenso alivio el joven manifestó: —Sí, que ese sea mi destino. —Entonces —dijo Francisco Legrand con voz grave—, vete así como viniste, y olvida el dolor que acompañó tu adiós del mundo. Un resplandor obligó a Camila a cubrirse la vista, y cuando abrió los ojos todos los aparatos se hallaban apagados y el joven pelirrojo era un cadáver de nuevo. —Sólo resulta si están fresquitos y más o menos enteros —comentó Francisco. —¿Usted inventó la Maquina de Resucitación?... —Yo construí esta hace ocho años, pero sé que existe una en Santiago, otra en Antofagasta, y si no me equivoco también hay una en Rancagua. —¿Quién le enseñó esas palabras extrañas que pronunció al principio?... ¿A qué lengua pertenecen?... —No lo sé —contestó Francisco Legrand y una sombra de inquietud cubrió sus ojos calmos—. Las aprendí en un sueño que no me dejaba en paz. Hace mucho tiempo que perdí la noción entre lo real y lo ficticio. Al verla en el cementerio esta noche pensé por un momento que estaba alucinando. Cuando Camila bajaba del vagón dispuesta a seguir su camino, volteó para preguntarle al resucitador: —¿Alguna vez se ha propuesto destruirlo?... Usted dijo que lo podía freír... —Lo haría si intentara hacerme daño —dijo Legrand—. No todos somos guerreros y enarbolamos enseñas de un bando. Hay zonas intermedias, donde uno puede vivir sumergido en un pozo abandonado. Además le temo demasiado. La Sangre de Kaikai fluye casi pura por las venas de ese demonio... —Lo sé —murmuró Camila mientras subía a su automóvil. —¿Usted es la Heredera de Treng-Treng, verdad?... La serpiente que salvó al mundo... —Soy una mujer con tres días y siete horas de vida —contestó ella mientras aplicaba la reversa. El tiempo transcurría indolentemente. Camila vigilaba las calles, pero no conseguía pista alguna. Sin embargo la presencia del otro contaminaba su ser. Iba tras ella para absorberla a la hora de la agonía, y así volverse independiente y más temible. La atormentaba una gran angustia. Camila se hacía cada vez más humana. Como un virus fue apoderándose de su alma el recuerdo del terremoto de 1985 y la destrucción que trajo a su amado San Antonio. A poco más de dos horas del fin, Camila pudo hallar el rastro que buscaba. Una sombra que le helaba la sangre salía del cementerio con dos coronas en sus manos. Mientras la seguía vio al guardia del camposanto: se hallaba inconsciente sobre una lápida. Cuando el Heredero de Kaikai se internó en el bosque, Camila redujo las revoluciones para no delatarse. La obscura silueta se detuvo frente a una mujer de unos cuarenta años que se hallaba atada de pies y manos. Una pelota de goma le atoraba, y en su mirada desorbitada refulgía el esplendor de la muerte. —¡Detente y no me mires a los ojos, o te mato de inmediato! —exclamó Camila—. ¿No te cansas?... —Jamás acabarán conmigo —dijo el asesino—. Soy el condimento secreto de la sopa más sabrosa. Después que ella le descargó su arma en el cuerpo, el Heredero de Kaikai se puso de rodillas y rápidamente Camila extrajo un hacha armada con madera de voigue, el árbol sagrado de los mapuches, para arrojarla sobre su enemigo, pero no tuvo fuerzas para comprobar si había acertado porque justo en ese instante cayó sin sentido. Cinco minutos antes de su adiós, Camila tuvo un momento de lucidez y vio a Francisco Legrand gritando alborozado con una batería de auto en las manos: —¡Logré encerrarlo!... Cada noche de mi vida mearé sobre el mal nacido... —...¿La mujer está a salvo?... —preguntó ella con un hilo de voz. —Apenas la desaté huyó como un conejo... —No la culpo —musitó Camila—... ¿Puedo pedirle un favor?... —El que usted quiera... —Diga ahora esas palabras que conoce. Usted sabe cuánto las necesito. Y por todo lo que usted considere sagrado lleve mi cadáver a un incinerador. ** Cristián Berríos berriosaluniverso@hotmail.com Escritor chileno (Santiago, 1975). Ha publicado, en formato PDF, los títulos Chocolate post mortem, Cuentos de sueñobscuro, Cuentos de Amin, Breve sinfonía de un crimen sin remordimientos, Santo Grial de un underground y La cofradía, todos en su blog Puente de Saturno (http://puentedesaturno.blogspot.com). === Tres poemas Liliana Celiz ======================================== tal vez una escisión, un cote, en la madera que crece tras el río, en lo más bajo de la hoja débil, en la reproducción de hojas al unísono, mi cuerpo, en el estambre en precisión de pétalos que caen (la comisura de los ojos llena, el espacio atribuido a la visión que se voltea lejos hacia el cauce, en el transcurso en que la planta se transforma, humus por su cuerpo, en los rebordes contritos desde el agua, entre la conmoción de musgos que serpean en lo alto lo leve, allá en lo alto de la luz —circuito de la luz— en la humareda) === pájaro que cayó voló (entre las nubes mustias, en el suelo —de entre crepitaciones de la tierra, la piel, tórrida la piel deambula levemente por los pastos— de entre crepitaciones últimas, levitación, flor por entre codos y al origen —detrás de la caída al aire en el torrente— dada la virtud del pensamiento) / la extensión al paraíso móvil / tierra junto a mí / los pastos === la armonía en el campo del espacio, entre las aguas, que digitan nuestros cuerpos como voz de la conciencia la humedad de las mejillas en el polvo, las manos del revés en los pañuelos que lloran nuestros nombres, en el punto ancestral de la caída de los cuerpos en la llama, lo oscuro de la noche entre nosotros, bordándonos de sal en las pupilas de algún astro, entre las voces que se caen a la distancia (mirada en lo pretérito del hombre, en las pupilas lejanas a la luz, el canto entre la luz de la caída) ** Liliana Celiz lilianamariaceliz@yahoo.com.ar Poeta argentina (Rosario, 1956). Coordina talleres literarios desde hace muchos años. Ha publicado los poemarios Del traje de Eva y su manzana (Último Reino, 1997), ¿De dónde vienes de mirar tus ojos padre? (Ediciones del Dock, 2000) y O elevación de vos o pensamiento (Ediciones del Dock, 2007). Además es coautora, junto con otros cuatro poetas, de Desembocadura (Libros de Tierra Firme, 1990). Mantiene una página personal en http://www.poesiaceliz.com. === Feliz viaje Lita Pérez Cáceres =================================== Valparaíso, 27 de enero de 1879 Primer día de tu ausencia. Querido Martín: Mírame como si estuvieras a mi lado, mírame con amor que yo haré todo lo posible por aguardarte con esperanzas, con ansias. Esta mañana salí a caminar y recorrí los negocios de la recova del puerto. ¡Qué aromas! ¡Cuánta gente pululando por ahí! Entré a un local donde se vendían artículos recogidos de los naufragios. Son trozos de vida que llegan a la playa volviendo de la muerte. Allí compré para ti dos fotografías. En una, ovalada y sepia, se ve a un hombre muy apuesto que mira la cámara con confianza, como tú debes mirar al futuro. Tiene uniforme de oficial de marina. Quizás la foto fue tomada antes de su viaje final. La otra es la fotografía de una dama peinada como hace 30 años. Ella parece ser una mujer muy seria, muy digna, y aparenta estar cumpliendo un deber. Ellos deben ser tu padre y tu madre. Invéntales nombres y prosapia y dales también una muerte apropiada, mis padres no deben sospechar nada. Cuando vuelvas, serás rico por tu esfuerzo y tendrás un pasado correcto, yo fingiré no conocerte. No temas, nadie de mi familia recordará, al cabo de 5 años, que eras el mozo que cuidaba las mulas en el corralón del mercado. Es más, nadie deberá recordarlo. Te ruego que me escribas una carta por día, sé que el clima en esas tierras donde estarás es inclemente, que hay una selva impenetrable, que las nativas van semidesnudas, que el calor deja postrados a hombres y mujeres, pero escríbeme igual una carta por día y envíalas todas juntas en el vapor que llega acá una vez por mes. En ese mismo lugar donde compré las fotos, he visto un pequeño cofre cubierto de plata labrada, pensé en comprarlo para guardar en él este inmenso amor que ya no me cabe en el cuerpo. Lo hubiera puesto allí y hubiese cerrado la tapa sin abrirla hasta tu regreso. Si eso fuera posible, podría seguir con mi vida habitual, con mis ritos hogareños, con la obediencia y la mansedumbre que debe tener una hija soltera de 30 años, añeja y solitaria, como creen mis padres. Te necesito tanto, Martín. Me arrepiento de no haber aceptado tu proposición de marcharnos juntos a comenzar otra vida en otros mundos. Pero mi madre hubiese muerto de la vergüenza y no seríamos felices con esa muerte a cuestas. Mi padre es más práctico, me hubiera desheredado y te aseguro que el dinero es necesario para comprar la felicidad. Yo no sería la misma Berenice apasionada que conoces. No podría suavizar mi piel con la crema de rosa mosqueta, ni aromarla con aquellas esencias francesas que tanto te gustan. La pobreza, mi cielo, degrada el amor, lo reduce a mera relación carnal entre dos cuerpos agotados y sucios. No quiero eso para nosotros. Antes de finalizar te cuento que me atreví a comer un camarón en salsa picante que ofrecía una mulata. Los había cocinado allí mismo, en un mínimo brasero y exhalaba su paila un olor tan gustoso, tan insoportablemente pecador, que infringí todas las reglas de la buena educación. Los comí allí, parada en la galería, con el calor y las moscas como música de fondo, manchándome los dedos que después chupé, uno a uno. Quedé con la misma plenitud que tengo después de hacer el amor contigo. Te envío 24 besos profundos, intensos, y entra en tu boca mi lengua todavía perfumada a camarones. Tuya, Berenice. Valparaíso, 28 de enero de 1879 Segundo día de tu ausencia. Amado Martín, hoy desperté a la madrugada, asustada, pensando que nos habíamos dormido y que no nos dimos cuenta de la hora. Sobresaltada miré a tu lado de la cama para avisarte que huyas mientras hubiera oscuridad. Pero no estabas a mi lado. Tardé en darme cuenta de que ya no dormiremos juntos por mucho tiempo. Tengo que darme valor, Martín, para no morirme en el intento de ser una doncella seria y obediente. Mi carne te llama y se me hace cuesta arriba esta castidad forzada luego de haber tenido contigo tantas noches gloriosas. Si no fuese que todavía estás en alta mar te haría volver, me arrojaría a las aguas saladas y violentas hasta alcanzar el bote que me conduciría hasta ti, aguardándome en la nave, ansioso también. ¡Cómo me duele tu ausencia, amor mío! Ayer por la noche mi madre estuvo muy mal, parece que una peste traída desde el Oriente ha contagiado a mucha gente y ella, no sé cómo, la contrajo. El médico no dio muchas esperanzas, sólo dijo que debemos apartarla y hervir todo lo que haya estado en contacto con ella. Sulvina, su criada preferida, lloró mucho, dijo que su tía murió en la epidemia de hace cinco años atrás. Yo le ordené que saliera de la habitación de mamá. Ahora te escribo desde mi recámara, a la luz del quinqué. Mi padre ha salido hoy muy temprano por negocios y yo estoy preocupada por el desusado silencio de este día con el alba iluminando por completo los rincones. Mi madre no da órdenes, mi padre no rezonga a los criados. Nadie se mueve aún, los helechos conversan, rama a rama, y dicen que la familia está muy extraña. Si supieran mi secreto ¡qué dirían los helechos! Te extraño en cada centímetro de mi piel, eres como un círculo naranja en mi cerebro que late, late y late. Antes de vestirme las ropas serias y adecuadas he acariciado mis pechos como tú lo hacías, sé que podrían marchitarse si no se sienten queridos. Finalmente me vestí y salí a ordenar que la casa se ponga en marcha, todo está muy triste y no presiento nada bueno del hedor que sale del cuarto de mi madre. Te escribo antes de entrar allí, temo a la pesadilla de la realidad que me aguarda. Trataré de olvidar que nos quisimos, al menos por algunas horas haré el intento. Tu amada Berenice. Valparaíso, 5 de febrero de 1879 A miles de horas de tu partida Mi bien amado. Como verás esta no es mi letra, y yo apenas puedo dictar estas líneas. Quien escribe esta carta es Sulvina, ella aprendió a escribir y calló, no son ciencias adecuadas para una mujer, no son habilidades para que las ostente una criada. Ahora, al verme tan mal, tan desesperada y llamándote en mis delirios, me interrogó y le conté nuestra historia. Ella se ofreció a contarte lo que ha pasado por aquí en tan poco tiempo. Mi madre murió por la peste, mi padre huyó a nuestro fundo en el sur porque yo también caí enferma y él tuvo pavor del contagio. No sé cómo he resistido hasta hoy. Los criados y esclavos han robado casi todo, en la casa se golpean las puertas con el viento que entra libremente, los animales también han muerto y mi canario ya no canta más. La ciudad está vacía, los cadáveres apestan en las calles y nadie se ocupa de enterrarlos en el camposanto. Sólo Sulvina me es fiel y me lava, me alimenta con lo poco que puede conseguir y hasta trajo a un mapuche para que me cure con sus hierbas y sus palabras misteriosas. Creo que lo único que me sostiene viva es la esperanza en tu regreso, pero, si muero, le pedí a Sulvina que me arroje al mar. Mi cuerpo, envuelto en un sudario blanco como un traje de novia podría llegar hasta donde estés; podría mirarte sin alzar los párpados mojados y salados, el sitio donde vives; podría enviarte un beso último con mi boca mordida por los peces hambrientos. ¡Tantas cosas podría, amor mío! Hasta siempre, tu amada Berenice. ** Lita Pérez Cáceres ameliasabina@gmail.com Escritora y periodista paraguaya. Ha publicado los libros de cuentos María Magdalena María, La pasión y Cuentos del 47 y de la dictadura; las novelas Encaje secreto y Amalia al amanecer (esta última en coautoría con Mario Halley Mora); los cuentos para niños Rebelión en el jardín y Cherea: la niñera y las luciérnagas, y las biografías Mi vida con Herminio Giménez y Luis Bordón, vida y obra. === Poemas Beatriz Saavedra Gastelum ================================= *** Letargo Revelada la noche al pie de las ficciones los inviernos prometen siempre torres altas de letras gastadas y el camino que vamos arando tercos con la lengua seca como la patria vestida de blanco muerde mi carne y la de los otros errantes, rutinarios cayendo en el vértice del mismo ojo que se ahorca con la misma cuerda desgastada con las manos sucias excéntricos, domesticados los hombres de mi raza ilusos culpables tramitando siempre supervivencia a esa hora guerrera rebota el aullido de muro a infinito pies de una realidad expuesta río que fluye al costado del hombre certera y tajante nuestra porción de totalidad palabra que nace como canto y aturde las ficciones de la ira del que está siendo palabra de hombre, ciudad a la deriva lazos invisibles entre los ojos miopes de la inconsciencia. Culpable, inocente abandono mi puesto recluido en mí soy látigo soy rienda. *** Naufragio Todo el que muere tiene la razón, asalta el hierro las dimensiones posibles. Tregua angustiosa en el rincón de la memoria. La realidad se atasca, habita cosas cotidianas gastadas. El temor de las noches era cierto, un rumor, piedad terrible espacio que me niega. Yo hubiera pensado en mi cuerpo cubierto por cristales. Ahora en la ventana un olor a bestia húmeda, a punto de morir devora el cielo con su cráneo, como si conociera el fondo de la intemperie su tristeza. *** Tu nombre sin sustancia El jardín de tus huesos, ventarrón y chubasco el sol mi vientre, tierra desnuda reconciliándome. Se entreabre el mundo por las rodillas trepando, mujer de aguas corre entre llamaradas que sostienen las alas del día. *** Hoy somos noche y nada Nuestra retórica, testigo indescifrable de la noche y del día, es desconocida llama que nos justifica, entre restos de sol y ya sin cuerpo nos queda un sedimento de mundo —distrayéndonos—, un instante solo, quieto, que nos ata los ojos, destino que nos hace recuerdos en pleno cielo, su propio delirio extravía la noche en profecías. Acecha un sueño conocido, laberinto interminable de relojes tu paso disgregado en la memoria es sólo palabra, fecha abstracta corriendo en demora, sustancia infame, viento petrificado, incansable avanzo y te retengo, tu cuerpo confirma nuestra paria amorosa esculpiendo instantes contra la tierra. *** Sombra I Mano ligera sobre la palma del suelo, me abandonas entre las ventanas. Ánima etérea separada del mundo, única puerta al infinito. Fragmentos que parpadean en eternidad momentánea, espejismo con sed atormentada, polvo insípido que se levanta y cae, en marcha fluye su desnudez bajo mis ojos. II Se disuelve bajo sus plantas, es luz en mediodía, cada piedra es un pozo de agua dormida, silenciosa, sin huesos filtrada entre las hojas, los grises abren sus pasos amortajados, en espesuras, encrucijada de cielo. Son mercurio intensamente blanco III Prisión transparente, cuerpo abandonado, forma sutil de estar presente, tú existes de otro modo sin vida, tampoco muerte. Gastada por las noches eres imagen que no pesa, idea fija, rumor de pliegues, quietud, danza sutil en línea recta. IV Arena seca, ya sin tacto, tu sangre es tierra. Impalpable secreto de humo, forma incorpórea que respira, espejo de una rama, relámpago geométrico, persistente muerte petrificada, aire en el aire. *** Luna insomne La lluvia arrastra infatigable pasos desplomados de la luna, penetrando a tientas hasta el borde, llenándose de sí misma se dispersa, intacta fluye golpeando anónima, el fondo inacabable del agua sin memoria. Se hunde hasta los pies que pierden cielo como marejada de humores. derramándose extraviada en espiral de alas y espacios, es sangre escrita en la tierra. Puesto que no existe el retrato de su desnudez, la luz que la sostiene es un charco de arena con los ojos abiertos agitando sus llamas para despertar al alba. El insomnio que la habita es espejo muerto, hora absoluta contra sí misma, hacia dentro se levanta a pulso, esparcida se hace y deshace, eje de tiempo, raíz circular en el cielo cerrado de la tierra, las horas expandidas se promulgan, sobre los escombros se vuelven aire para apagar las grietas reventadas de la noche hendida que se filtra. Nunca ha llovido y hoy llueve, marasmo de noche, rincón entumecido de tiempo muriendo escéptico. *** Desfase Recojo a tientas la noche que entra adelantada, mi cuerpo, exhalación apenas, ¿estoy muerta? Esta noche no hay un sitio la luna arriba, sola. Entre las rendijas el enorme silencio es relámpago que arde, hablan mis sueños de mareas negras, redención de tiempo aniquilado. Pensamiento recién nacido que arrastra en su corriente. Señales ambidiestras desploman sus ojos desplegados, son vestigios de muros indecisos, memoria que el espejo desdibuja, mi propio delirio se levanta me acaricia, me ataca. *** Desasida Pertenezco a la tarde que me aguarda, Metamorfosis de años en reposo deshielo de mi nombre. Una senda de piedras malgastadas cuerpo adentro la sangre nos anega, tiñe mi escritura impenetrable, mana de mis formas sin sentido. Hembra suelta al sol reposo soy naufragio, eco submarino de la grieta. rumor de lluvia a tientas me recoge. ¿Qué soy desdibujada? Escritura rápida en el viento. Torbellino de las apariciones, eje que sangra en los solsticios. Un río de huesos me arrastra, puñado de sombras abismal, país interminable de latidos, médula escamada de tierra. —Ya fuera de sí mismo En su vacío El mundo desasido se contempla. *** Certeza Impávida la hora donde los ecos son respuesta. Refugio que sumerge nuestra historia de memoria desgastada. También aquí la puesta de sol es un vacío incierto. ** Beatriz Saavedra Gastelum beatrizsaavedra@yahoo.com.mx Escritora mexicana (Culiacán, Sinaloa, 1971). Ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales (en Argentina, Cuba y otros países). Ha participado en la organización de diversos eventos poéticos. Actualmente es miembro del grupo cultural y editorial Floricanto. Ha publicado el libro Sueño oscuro que somos. Textos suyos han sido incluidos en diversas antologías literarias. === Morirse es vivir la otra fiesta ======================================= === Historia paralela a Morirse es una fiesta, de Norberto José Olivar ==== === Paola Muñoz Portillo ================================================== Y todo el mundo destrozado en la fiesta mintiendo. De hachazos. Sin dioses. En un parloteo inútil. Hanni Ossott Miércoles 22 de octubre de 2009 Cuando logré abrir los ojos, habían pasado unos minutos que se marcaron en el tiempo como la eternidad. Recordé muy bien lo que sentía Johnny con respecto al tiempo, sí, Johnny, el saxofonista de El perseguidor de Julio Cortázar, él decía que “si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasado mañana...”; Cuando desperté, todo estaba más claro de lo que esperaba, y yo estaba exactamente en el sitio donde debía. Había pisado el acelerador, pero no como creí. Ahora mismo, puedo decir que conocí la muerte y sus recovecos y aquí estoy, perdiendo tonos, pero renacido. La velocidad aquella noche, me llevó solamente a un sitio, al sitio que me pedía, que me reclamaba: mi casa y luego mi hogar. Es muy simple ahora definir las diferencias, no es raro que entienda que ese hogar lo encuentro fácilmente con el método de la introspección, y que el punto donde convergen todos mis universos —mi álef— está saturado de un nombre maldito, de un apodo con nombre de mujer. Bajo ninguna circunstancia hablaré de ello. Me he ido, hice mi maleta y sin dar explicaciones a cercanos ni extraños, me fui. No sé a dónde, es decir, sí sé, pero aunque compré mi boleto que dice: Italia, y estaré fuera 3 días, voy ahora en un tren que me lleva a todas partes y a ninguna, dentro de mí. Es obvio que perdí la expectativa. De cualquier forma, la literatura puede ofrecerme algo, todavía puedo sentarme en el borde del acantilado, sentir cómo las piedras van cayendo al vacío y burlarme del destino reescribiendo mi historia. He dicho que renací, y este es el nuevo despertar; tengo una idea descabellada, hay un eco punzante que me incita a ser otro, con nombre y apellido, ser otro. Mi huella se está marcando en otro lugar, y he aumentado hasta mi talla de zapato. Ahora, reescribo: Mujer, te he quitado el nombre. Te he desaparecido —pobre iluso— con dejar de nombrarte, pero mi pensamiento es terco. Es terco e irremisible. Te describen completita mis palabras, y tu ausencia es la que te nombra, la que te da vida chupándote toda mi existencia. Aquí estoy, infalible, buscando sin remedio una cobija para tirarle a tu silueta, que te destaque, que te descubra y que la luz que entra penetrando tus pupilas, sea el hilo asiduo que te perfora hasta que la vida que me gastas se me devuelva por los ojos. Bruno Bastidas Jueves 23 de octubre de 2009 Estoy cómodo, llegué a mi morada subiendo escalones pavimentados de recuerdos de aquella noche. La noche del acabóse, de mi oportunidad para volver a ser otro, lo que soy hoy. Una vieja vecina está gritando algo de una sábana, o de una cobija. Y me pareció esto como una post monición. Una casualidad grandísima. De la cobija que tapa al fantasma, acabo de hablar en el poemita que escribí la noche anterior. ¡Salvación! Estoy mirando ahora en la ventana, una más bien tipo francesa, amplia, más larga que ancha, pero que da para mirar el crepúsculo toscano a plenitud. Parece una foto “Kodak”. Pero estoy ladillado, siempre me queda esa sensación de ocio insaciable cada vez que escribo, y me ha costado unos cuantos años descifrar si es que necesito seguir redactando las rayitas cardiográficas que palpitan en la poesía, o es que necesito ver TV o escuchar música, porque tengo tiempo que no escucho nada bueno. Pienso en lavarme la cara, por costumbre solamente, a esta hora de la tarde en Maracaibo está haciendo mucho sol, y mi piel es grasosa. Imaginen los resultados. ¡Agua, agua! Bueno, ya está, le di conclusión a la manía. Me vi sin querer en el espejo, y cuando ya el reflejo de querer irme me había dado la vuelta —completé los 360º— noté algo diferente. Creo que ya he dicho que, antes de llegar, estaba un poco gris, y ahora estaba yo recuperando la tonalidad, tenía mejor semblante, y creo que casi lo vuelvo a perder del asombro. (Risas, jodiéndome a mí mismo). Acabo de resolver algo, yo sé, yo sé que puede sonar cursi, excesivamente iluso, pero creo que me domina un espíritu. Sí, algo totalmente intangible. O es una actitud. Más bien la actitud de alguien, y su influencia, su mórbida existencia me devuelve la vitalidad. ¡Qué ridículo! Pero siento que, como la anemia, el monstruo que me quita la sangre me escupe luego un sabor de vida. No sé, no sé. Estoy infatigable, y ahora sólo me propondré a escribir: Vas clavando tus uñas, carajita Estoy vendado y a tu merced. Hay un ardor en mis entrañas, y Sólo me provoca verte la cara, Ver qué rostro tienes, y Quitarme yo también la máscara. Es imposible, muchacha, No me susurres promesas al oído, Yo sé de tu poder, y lo único que puedes lograr Es desenredar mis pensamientos Porque para descifrarte Siempre se me enreda la lengua. Vamos, descúbrete y dame lo que sabes darme Siempre razones y motivos para escribir de nuevo De ti. Bruno Bastidas Viernes 24 de octubre de 2009 Anoche tuve un sueño realmente extraño, me levanté a eso de las 6:15 am, por el ruido de la señora de al lado, quedé retomando algunas imágenes del sueño pero ¡qué va!, pensé: duermo 15 minutos más y apuesto a que lo recordaré, tal vez escriba de eso. Eran las 6:32 minutos am, y como me había propuesto, me levanté. Pero no, la idea que yo tenía de retomar el cuento se dañó, se esfumó con las mismas imágenes del cuento. Cuando decidí echar cabeza de lo que había soñado, el sueño se había escondido en las recónditas callejuelas del inconsciente, creo. Traté de olvidar lo ocurrido y me dispuse a la rutina diaria. Cepillarme los dientes de arriba a abajo, refrescarme la cara con agua, y olvidarme de todo mirando por la ventana. Pero antes de eso, noté que mi piel tenía pequeñas heridas, no estaba seguro de qué, porque no sabía qué clase de bichos entran por las ventanas de Toscana a horas en las que ya el sueño había hecho su trabajo conmigo. De repente, recuerdo como por asociación las líneas del poema que había escrito ayer con mi pseudónimo de nuevo hombre. Leí el primer verso que dice: “Vas clavando tus uñas, carajita”, y por un momento pensé que todavía estaba dormido, me restregué los ojos con los dedos, buscando la clarividencia, y encontré lo mismo, la piel literalmente perforada —claro, ya cicatrizada, imagino que en el transcurso de la noche— por lo que parecían ser uñas. ¿Qué es esto?, ¿de qué estoy hablando?, ¿cómo puede pasar algo así?, y la post monición... No, no, no. Aquí pasa, algo. Será que las personas que me traen —por cortesía del hotel— agua en la mañana, le están colocando algo, sospechando que tengo fortuna o riquezas, y poder entrar furtivos a la habitación. ¿Pero cómo?, si yo lo que más aparento es ser un pelabolas. En fin, uno no puede pasar unos días tranquilos en ninguna parte del mundo, porque siempre, siempre, algo jode la tranquilidad. Ahora me pregunto qué es más fácil de soportar: el malandrismo de Venezuela, o las inconsistencias en un hotel o en mi psiquis que deja marcas físicas en mi espalda y en mi capacidad para razonar y sacar conclusiones lógicas del asunto. Todo lo que parecía rosáceo está volviendo a su calidad de gris. Escribo: Estoy viendo señales por todas partes He abierto puertas sin llave Porque antes de abrirlas Habían violado cerraduras Sin armas. Empiezo a cansarme de los colores Sin forma Sin sustancia Sin la compañía dulce Del abismo que siempre Me consuela en sus brazos. Creo que me desdoblo Que pertenezco a otros mundos Sin poder renunciar Y que estoy condenado siempre A morir entre tus brazos, musa. Bruno Bastidas Ha pasado ya la tarde, vi el crepúsculo de nuevo, precediendo al anochecer. Estoy agotado; estar solo, con una ventana, una cama fría, una vista bonita a todas horas y la sensación de que algo sacude y penetra las intimidades, me hace sin duda querer regresar a Venezuela, a mi Maracaibo, a la realidad que no se inmuta, que me hiere hondo, en el órgano más débil y el sentido más gastado. Quiero regresar y conseguirme de nuevo con Sylvia, volver a penetrarla y que ella misma me mande a los confines más vastos del infierno. Volver a ser yo con ella. Y que ella devuelva a mi palidez el sonrosado infernal del poder que me confiere. Mañana llego, sincero, a encontrarme con ella en mi hogar, en mi morada. Son las 11:24 pm. Me dispongo a dormir, y a soñar con mi encuentro con Sylvia, y conmigo, Ernesto. Sábado 25 de octubre de 2009 Desde que pisé el Aeropuerto Internacional La Chinita, no dejé de esbozar una sonrisita estúpida que hacía que todos me miraran y me envidiaran. Así me siento. Hoy soy Ernesto, ayer fui Bruno Bastidas pero seguía siendo Ernesto, y bajo toda esta sonrisa madreperla de mis dientes manchados por el cigarrillo, se esconde la certeza de que nunca en realidad estuve solo. Que siempre Sylvia estuvo conmigo, en cada línea de los pocos poemas que escribí, en cada post y premonición que me hacía sudar con grandes escalofríos, en cada noche que extrañaba al tormento que me sacude, y la agonía hedónica que me producía el pensar qué opináis vos de eso que me taladraba los sesos y que ahora logré comprender: ¿pueden un hombre y una mujer ser amigos? Te lo respondo: He salido de las ruinas Soy las huellas que devienen De las cenizas que pisas. Morir contigo es una fiesta, Sylvia Vivir conmigo, no lo sé Pero tal vez sea el peor invierno Que pueda existir en faz alguna. Me he despedido de los atajos De las ideas que trascurren mientras no te miro. Ahora, simplemente, veo mis ojos y te veo. Miro mis adentros, y te veo. Leo mis errores y te escribo. Un hombre y una mujer no pueden ser amigos, Sylvia, porque de tú ser una mujer Te tomaría entera y te haría trizas. Me bebería tu signo, tus constelaciones Y tus estrellas. Y dejaría de ti solamente el destello De la creación. Ernesto Navarro ** Paola Muñoz Portillo rosepostmortem@hotmail.com Escritora venezolana (Maracaibo, Zulia; 1986). Estudiante educación, mención lengua y literatura, en la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve). Regularmente escribe en su blog De ninfas, literatura y desvirtudes (http://rosepostmortem.blogspot.com). ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === Montado en la joroba de un ángel Mireya Zúñiga Noemí ============= Poesía MAGO Editores (http://www.magoeditores.cl) Colección Tránsfuga Santiago de Chile, 2007 ISBN: 978-956-317-005-4 110 páginas Montado en la joroba de un ángel es el debut literario de la escritora chilena Mireya Zúñiga Noemí, tras un período de formación que incluyó la experiencia vital en sus viajes por varios países y la estrictamente profesional en el taller literario del escritor Raúl Zurita (http://www.letralia.com/firmas/zuritaraul.htm). Encuentros y despedidas confluyen en este libro en un tono melancólico y, no pocas veces, enigmático, en el que Zúñiga se decanta por el verso libre dispuesto en textos en su mayoría breves, pues le bastan unos pocos versos para conseguir las imágenes que se propone. Sobre la mayoría de los 67 textos que componen este poemario se cierne la certeza de las despedidas, de las separaciones: (...) ¿Se iría montado en la joroba de un ángel triste? Tal vez después pasado el tiempo terminado el ciclo vuelvas a yacer en mis brazos (...) (p. 15). También planean las ausencias, otra forma de despedida permanente: (...) Eras mi vestimenta Mi respiro mi piel Torbellino de ansias Multitudes de espera Mi esqueleto mis cuencas Borbotones de ayer No lo supiste (...) (p. 71). Raúl Zurita elogia en el prólogo del libro las virtudes literarias de la autora: “Mireya Zúñiga, mediante un lenguaje de la pasión y del desborde que se despliega en todas sus resonancias, en su sonoridad, pero también en su dureza, ha escrito una poesía que expone los espacios de la experiencia y que es capaz de tocar aquellas zonas entumidas y laceradas de nuestras vidas, haciéndonos ver nuevamente que la lucha agonal de la poesía ha sido desde siempre la de arrebatarle al muro infranqueable del silencio todavía unos signos, unas palabras más para que la mudez no prevalezca sobre el habla; para que el silencio no prevalezca sobre lo decible, para que, en suma, aquello que por definición está fuera del lenguaje, vale decir: la muerte, no prevalezca sobre la vida”. La autora es tecnólogo médico de la Universidad de Chile y publicista de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera, profesiones que le han permitido trabajar en diversos países. Textos suyos han sido incluidos en antologías como Selección Nueva Poesía 2005, del concurso Carlos Pezoa Véliz convocado por la Fundación Nueva Poesía, o Plaza Italia, antología de poetas y narradores, de MAGO Editores. Actualmente sólo se dedica a escribir. === Sacrilegio Simón Jánicas ========================================= Novela Diente de León Editor Bogotá, 2009 ISBN: 978-958-99112-0-4 276 páginas Ambientada en el año 2335, Sacrilegio narra los acontecimientos ocurridos tras más de tres siglos de “guerra santa”. El planeta es regido por una sola autoridad religiosa cuyo gobierno es ejercido desde un conjunto de templos establecidos en satélites alrededor de la Tierra. Sólo existen siete ciudades: Nueva York, París, Moscú, Pekín, El Cairo, Bombay y Latinia, más allá de las cuales se extienden territorios prohibidos en los que se desarrolla una guerra perpetua. En este escenario posapocalíptico la reproducción humana está prohibida. A través de safaris, el gobierno único caza niños que posteriormente serán utilizados en el plan de repoblar el planeta con una nueva raza purificada de cualquier mutación, producida en reservorios genéticos donde los machos escogidos como sementales y las hembras fértiles se encuentran clasificados en rebaños de procreación. Un “ser multiversal” discurre a lo largo de esta novela: “Los enemigos me han llamado con muchos alias diversos que no dejan de complacerme. Han dicho que soy La Tarasca, La Serpiente, El Dragón o La Bestia. Pero la palabra Ofiuco es la que Me satisface porque designa a quien subyuga la potencia cismática de todas las proliferaciones del gran ofidio subterráneo. En fin, Soy un Superorganismo de nudos y nudos con los que urdo y configuro la extensión libre de Mi propio Ser donde giran todos los seres posibles”. El autor, Simón Jánicas (http://simonjanicas-sacrilegio.blogspot.com), es un personaje enigmático nacido “en algún lugar de la Latinoamérica profunda en la segunda mitad del siglo XX”. Según la editorial, el único contacto con él ha sido a través del teléfono: “No sabemos si el escrito que aquí se presenta bajo el género novela enmascara en realidad una denuncia por lo demás quimérica o extravagantemente apocalíptica”. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Me aturden los escritores, son unos ilusos miserables, que escriben sus quimeras..., sus rotas quimeras, que no han podido vivir... Pintan personajes que tienen sentimientos y pasiones perfectamente ordenadas en relación a sus ideales y aspiraciones; el villano tiene siempre en la novela mentalidad de villano y los amantes siempre creen en el amor: ¡mentira! El hombre es algo complejo y absurdo; un sucio muestrario de miedos y debilidades hacinadas en una materia que funciona por mecánicos organismos...”. Andrés Mariño Palacio, Batalla hacia la aurora (1958). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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