~~~~~~~~~~~~~~~ Año XV Cagua, Venezuela Nº 237 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 2 de agosto de 2010 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Cita en el Kindle. / Nazario crudo. / Las palabras de | Breves Argüello. / Los cuentos de Marmolejo. / Benítez digital. | / Poetas de aniversario. / Resiste Vázquez. / Prisma x | 3. / Habitaciones vacantes. / Jazz en Caracas. / | Diplomado para gestores culturales. / Fotografías como | las de antes. / Talleres en Bogotá. / Fina Torres en | Caracas. / Phenocromía. / El fuego de Barbarito. / La | novela de Benhur. / Teatro y danza en pequeño formato. / | Gringadas colombianas. / FamilyClick. / Avatares. / | Homenajeando a Alfonso Reyes. | | Falleció el escritor venezolano Alberto Arvelo Ramos. / | Noticias Publican en Cuba cartas inéditas de Alejo Carpentier. / | Fundación para la Cultura Urbana podría recuperar | activos. / Félix Enrique López recibió en Caracas el | Premio Emancipación. / Instituto Cervantes no sufrirá | recortes presupuestarios en 2011. / Universidad del | Zulia rindió homenaje a Letralia. / Enrique Noriega: | “Sólo escribo lo que siento”. / Crean en El Salvador la | Fundación Claribel Alegría. / Presentada en México la | biblioteca del pintor Alberto Gironella. / La Nueva | gramática y Juan Goytisolo reciben el Premio Don | Quijote. / Muere a los 85 años el intelectual boliviano | Valentín Abecia. / Miguel Gomes gana concurso de cuentos | del diario venezolano El Nacional. / El nuevo Drae | incorporará “matrimonio homosexual” y otros términos. / | Intelectuales apoyan ruptura de relaciones entre | Venezuela y Colombia. / Muere a los 80 años el sacerdote | e intelectual español Enrique Iniesta. / Homenajearán en | Caracas al compositor venezolano Antonio Lauro. / | Investigadores de la cultura maya se reunirán en México. | / Todo listo para la XXIII Feria Internacional del Libro | de Bogotá. / Feria del Libro de La Paz celebrará la | “bibliodiversidad”. / Una antología publicada en España | reúne 26 cuentistas colombianos. / Jarabacoa albergará | octava edición del Festival de Poesía en la Montaña. / | África mostrará su literatura en Tenerife. | | “¿Por qué vamos a pelear?”, Pablo Amaya. / “Las Letras | Especial: son para la Unión”, David Alberto Campos Vargas. / “¿Una | Colombia cicatriz?”, Jaime de la Hoz Simanca. / “Siete poemas por | + Bogotá”, María Antonieta Flores. / “Intereses ajenos”, | Venezuela Silvia Hebe Bedini. / “La ruptura que demuestra cuán | unidos estamos”, Martha Beatriz León. / “Gritos salvajes | sacudiendo nada”, Gabriel López. / “Venezuela-Colombia”, | Adelfa Martín Hernández. / “Así era con ella, así de | difícil y absurdo”, Andrés Mauricio Muñoz. | | El Libro Total. / QuedeLibros.com. / Lectura Lab. / | Literatura SoopBook. / Enciclopedia y Biblioteca Virtual de las | en Internet Ciencias Sociales, Económicas y Jurídicas. / Rutas | Cervantes. | | “Últimas pistas de Julio Cortázar”, Gabriel Jiménez | Artículos y Emán. / “Carta a Ernesto Sábato o De la metafísica de lo | reportajes cotidiano”, Jorge Castellón. / “El día que América | amaneció estrenando alma”, Plinio Parra. / “Horacio | Castillo, el amado de los dioses”, Ángela Gentile. / | “Ana Fernández”, Alfonso Ramírez de Arellano. / “La | cultura bielorrusa: homenaje filatélico a Ivan | Naumenko”, Juan Franco Crespo. / “La sociedad | prostituta”, Philip Potdevin. / “Los veneros del diablo: | algunas referencias”, Ariel Batres Villagrán. / “Tu | cuerpo es el mundo, de Arturo Álvarez Sosa”, Esteban | Moore. / “Cuentos históricos del pueblo africano, de | Johari Gautier Carmona”, José Luis Hernández. | | “Winston Morales Chavarro: en busca de las voces del | Entrevistas camino”, Lidia Corcione Crescini. | | “Juegos borgeanos en Los detectives salvajes, de Roberto | Sala de ensayo Bolaño”, Jorge Mario Sánchez. / “Reflejos de la | historia: gestación y desarrollo del Canto General”, | María Isabel Arriagada Reyes. / “La poesía de Sandro | Chiri: la hibridez como pretexto”, Ángel Esteban. | | Dos relatos de Guillermo Samperio. / “Solar/Lunar”, | Letras Javier Febo Santiago. / “Un día fue nadie”, Laura | Elizalde. / Poemas de Beatriz Vanegas Athías. / “Eterno | verano”, Gricel Ávila Ortega. / Poemas de Mariángeles | Minnucci. / “Aquel día de lluvia”, Blanca del Cerro. / | “Caída libre” (extractos), Sergio Gaucín Salazar. / Dos | relatos de Jaime García Pulido. / Poemas de Esteban | Andrés Espinoza. / Relatos de Beira Díaz Lisboa. / | Poemas de Alfredo Cortés Camacho. / “Tanilo”, Juan | Carlos Galván Vela. / Tres poemas de Mariana Kruk. / | “Cenizas”, Richard Valery Jaimes Bonilla. / “Fosas en | los aires”, Pedro Rodríguez Palomo. | | Carmen Martín Gaite. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Cita en el Kindle. En mayo pasado apareció, exclusivamente para el dispositivo Kindle de Amazon.com, la novela La cita, del escritor mexicano Carlos Ruvalcaba (http://www.letralia.com/firmas/ruvalcabacarlos.htm). Ambientada en el Chile de finales de los 70, la obra narra el año de espera que transcurrirá hasta el reencuentro entre Patricio, un chileno perseguido por el régimen de Augusto Pinochet, y Beatriz, una argentina que huye del golpe de estado en su país. La persecución obliga al chileno a huir desterrado a Bélgica, no sin antes comprometerse con la argentina a reencontrarse un año después en La Cibeles de Madrid. Pero la joven argentina se ve obligada, por razones políticas, a adelantar el viaje a Europa en busca de su amado, sin saber el sitio donde se encuentra. Así vive once largos meses hasta que llega el muy esperado momento de la cita, viviendo un exilio español en condiciones muy precarias, aunque lleno de aventuras. La cita, que ya fue publicada en formato impreso el año pasado por la Secretaría de Cultura del Estado de Michoacán (Secum, http://bit.ly/9zroyZ), da testimonio de las dificultades de los exiliados políticos sudamericanos en España y de las andanzas del pueblo español, cuando su democracia estaba en pañales. Ruvalcaba ha publicado además las novelas Vida crónica (Alfaguara, 1982) y Los novenarios (Colección Vagones de la Secretaría de Cultura de Michoacán, México, 2006), así como los libros para niños La mariposa bailarina, La princesa y el pintor y La boda de la ratoncita (Santillana, http://www.santillana.es). También ha publicado poesía y cuento en revistas mexicanas, españolas y estadounidenses. Trabajó como periodista en una emisora de radio. Actualmente escribe para Telemundo en Los Angeles y tiene una columna los miércoles en el periódico Hoy (http://www.vivelohoy.com). http://www.amazon.com/dp/B003AOAB20 Nazario crudo. El joven escritor, abogado y comunicador dominicano Josecarlos Nazario (http://www.letralia.com/firmas/nazariojose-carlos.htm) presentó en julio pasado su libro de relatos Carne cruda, en el bar Los Perros Románticos de Buenos Aires, Argentina. El libro, que publica Editorial Parábola (http://www.editorialparabola.com.ar), es un conjunto de cuentos donde distintos personajes se ven enfrentados a situaciones límite. Un viejo vegetariano encuentra la muerte al pedir un plato de carne en un bar. Elena visita la playa tras la muerte de su amante anoréxica. Oliverio no ve razones en la enfermedad de Yaya para deponer su egoísmo machista. Boquepeje paga el precio de haber sido un policía honesto en el momento equivocado. Esas y otras historias componen el volumen. Nazario se ha destacado por la participación en diversas agrupaciones sociales, políticas y culturales. Redacta la columna Dimensión Ética para Clave Digital (http://www.clavedigital.com). obtuvo el primer lugar en el Concurso de Ensayo Histórico sobre la Constitución Dominicana organizado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (http://www.pucmm.edu.do). Su texto “Seis balas en el tambor” obtuvo mención en el Concurso de Cuento “Profesor Juan Bosch” de los premios de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode, http://www.funglode.org). Algunas de sus narraciones aparecen tanto en revistas dominicanas como extranjeras. Las palabras de Argüello. El escritor ecuatoriano Santiago Argüello Mejía publicó en formato PDF su más reciente libro de cuentos, Palabras en la piel. Aunque el autor ha escrito desde siempre, ha sido apenas hace unos años cuando se decidió a publicar sus textos. Su encuentro con la literatura fue de a poco, hasta encontrar un código: el del cuento corto, vibrante y que procura ser muy labrado en el lenguaje y en las imágenes en cascada. Ha publicado cuentos bajo los títulos Cuesta arriba e Hija del viento. Dedicado toda su vida a las causas sociales, los derechos humanos le han llevado por diferentes países y situaciones. Argüello Mejía vivió en Europa y Centroamérica en el marco del cumplimiento de los acuerdos de paz, especialmente en El Salvador y Guatemala. También visitó el continente africano para aportar al proceso de seguimiento de las mayores violaciones a los derechos humanos de los niños. Con 54 páginas, Palabras en la piel contiene doce relatos de corta y mediana extensión, y está dividido en tres secciones: “Historietas para despertar”, “Desde la oscurana” y “Balada de hipopótamos”. La portada está ilustrada con una obra de la serie “Placeres visuales del inconsciente”, del artista Pedro Herrera Ordóñez (http://phogaleria.com). http://fundaciontiana.org/santiagoarguello.html Los cuentos de Marmolejo. Publicado bajo el sello Ediciones Ántropos (http://www.edicionesantropos.com), acaba de aparecer el libro Todos los días no son iguales, que reúne catorce cuentos del periodista y escritor colombiano Nadim Marmolejo Sevilla (http://www.letralia.com/firmas/marmolejosevillanadim.htm). Con el trasfondo de la guerra sucia que azota a Colombia desde hace más de cuatro décadas como tema de varios de sus textos, el libro trata acerca de esas realidades sociales y humanas que denotan ciertas verdades y denuncias, y da un vistazo particular al amor, la soledad, la ironía, la moral, la justicia y la muerte. La selección comienza con el relato “El amante de la maestra”, que narra la añoranza y posterior aparición del amor de una profesora que debió irse a trabajar a un lejano pueblo asediado por la violencia, obligada por las circunstancias; termina, asimismo, con el cuento acerca de la huida de su propia casa de dos muchachos, Marx y Engels, que no encontraron la comprensión humana que reclamaban para la última voluntad de su anciano padre, que les encargó que lo enterraran de modo subrepticio tras su fallecimiento de muerte natural y que no le hicieran velorio, para mostrar su resentimiento hacia la tradición. Egresado de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe (http://www.uac.edu.co; Barranquilla), Marmolejo Sevilla (Palmito, Sucre) se ha desempeñado como reportero de las cadenas de radio Caracol (http://www.caracol.com.co) y RCN (http://www.rcnradio.com), y corresponsal del periódico El Heraldo (http://www.elheraldo.com.co) en la provincia insular caribeña de San Andrés y Providencia. Ha sido funcionario público. Está incluido en la Antología del cuento corto del Caribe colombiano, publicada en 2008 por el Fondo Cultural de la Universidad de Córdoba (http://www.unicordoba.edu.co). Parte de su obra literaria ha sido publicada en revistas literarias digitales e impresas, entre las que se destacan Noticias Literarias de Nueva York, Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com; Perú), Voces Convergentes (Guatemala) y Ágora (España). Benítez digital. La editorial española Publicatuslibros.com ha editado en tres volúmenes —que hacen un total de 434 páginas— la poesía completa del escritor argentino Luis Benítez (Buenos Aires, 1956), abarcando su producción desde 1980 hasta el presente. Titulada Poemas completos, la antología arranca con Poemas de la tierra y la memoria (1980) y prosigue con ocho títulos más: Mitologías / Balada de la mujer perdida (1983); Behering y otros poemas (1985); Guerras, epitafios y conversaciones (1989); Fractal (1992); El pasado y las vísperas (1995); La yegua de la noche (2001); El venenero y otros poemas (2005), y La tarde del elefante y otros poemas (2006). El autor se sitúa en el ámbito de la denominada generación de los ochenta en Argentina, al lado de Juan Carlos Moisés, Esteban Moore (http://www.letralia.com/firmas/mooreesteban.htm), Osvaldo Picardo (http://www.letralia.com/firmas/picardoosvaldomario.htm) y Mario Sampaolesi (http://www.letralia.com/firmas/sampaolesimario.htm), entre otros, en quienes se observa el influjo de la poesía en lengua inglesa. Miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía (http://www.prometeodigital.org/aip.htm), capítulo de Nueva York (EUA), de la International Society of Writers (EUA), de World Poets Society (http://world-poets.blogspot.com; Grecia) y del Advisory Board de Poetry Press (India), Benítez ha recibido el título de “Compagnon de la Poèsie” de la Association La Porte des Poétes (http://www.laportedespoetes.com), así como numerosos reconocimientos en su país y en el exterior, como el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); el Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996); el Primo Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, Italia, 1996) y el Primer Premio Internacional para Obra Poética Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2008). Sus once libros de poesía, más sus novelas y ensayos literarios, han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, México, Venezuela y Uruguay. http://bit.ly/8ZxnCM Poetas de aniversario. Este 6 de agosto la Sociedad de Poetas Andrés Eloy Blanco arribará a su sexto aniversario, por lo que ya se ha iniciado un nutrido programa de actividades. La organización, que fuera fundada en 2004 por el poeta Rey D’Linares, está conformada por veinticuatro autores de Caracas, Miranda, Aragua y Barinas, además de un miembro mexicano. Las actividades por el aniversario se iniciaron el pasado martes 27 con un recital en el Colegio Universitario Francisco de Miranda, donde la Sociedad Andrés Eloy Blanco alternó con el Grupo Literario “¿Al Vacio?”. Continuarán el próximo viernes 6 de agosto, cuando a las 10 de la mañana realizarán un homenaje al escritor Andrés Eloy Blanco, a los 113 años de su natalicio, en el salón que lleva su nombre en el Concejo Municipal del Municipio Libertador, en Caracas. El miércoles 11 a partir de las 4 de la tarde se realizará un taller de poesía en la Casa Aquiles Nazoa, ubicada en el Nº 1 de la parroquia San Juan, en la capital venezolana, y el sábado 28 a las 3 de la tarde se celebrará el evento “Sensaciones y sentimientos” en el Pequeño Teatro de la Vega de la Fundación Artística Cultural La Vega, ubicada en el Bulevar de la Vega en la parroquia del mismo nombre. Además, habrá tres recitales poéticos que tendrán como escenario la Biblioteca Pública Central Simón Rodríguez, en la parroquia Catedral, el sábado 7 a las 10 de la mañana; el Café Literario Un Grito en El Silencio, en la misma parroquia, el sábado 14 a las 2 de la tarde, y en la Biblioteca Pública de Carapita, frente a la estación del Metro de Carapita, en la parroquia Antímano, el sábado 21 a las 2 de la tarde. http://sociedaddepoetasandreseloyblanco.blogspot.com Resiste Vázquez. Los apaches han cambiado de estrategia: ya no se limitan a robar ganado a los españoles; ya no se conforman con secuestrar alguna que otra niña o violar a las mujeres que se alejan demasiado de la empalizada. Ahora, los apaches quieren expulsar a los españoles de Tucson. De su casa. Y eso es algo que no va a suceder. Tal es la premisa de Resiste Tucson (http://www.facebook.com/pages/Resiste-Tucson/127685640599934), una novela histórica y de aventuras del escritor español Alber Vázquez, definida por su autor como “un western setenta años antes del primer western”. El libro, que cuesta 21 euros en Casa del Libro (http://bit.ly/97fRto), ha sido publicado por el sello Inédita Editores, de Barcelona (España). El primer capítulo puede leerse en formato PDF en http://www.deabruak.com/alber/tucson/capitulo_01_resiste_tucson.pdf. http://www.facebook.com/pages/Resiste-Tucson/127685640599934 Prisma x 3. Ya está en línea la tercera edición de la Revista Cultural Prisma, una publicación bimensual hecha en Venezuela que se avoca a tratar las diez artes institucionalizadas como tal: escultura, pintura/ilustración, danza, música, teatro, literatura, cine, videojuego, cómic y fotografía. En su tercera edición, esta publicación —que tiene como objetivo difundir la actividad artística de los nuevos creadores venezolanos— entrevista a Jonathan Rodríguez, un joven escultor que prefiere desenvolver todas sus ideas en un formato 3d palpable ante la rutina; además, el tango toma algunas páginas para hacerse entre la descripción sensual de los personajes y las nuevas tendencias de esta danza; en la sección de cómic se rinde homenaje a uno de los humoristas gráficos más importantes de Venezuela, Graterolacho, de quien se publica una de sus últimas entrevistas; en teatro se comenta el trabajo de dos agrupaciones entre lo circense y lo culinario, Circusdap y Kashibache Colectivo; una entrevista al músico José Ignacio Benítez sobre su último trabajo discográfico, Domingo en llamas; en cine presenta al grupo “movimiento”, compuesto por estudiantes que escriben críticas de cine; reseñas a partir de conversaciones con los directores de los filmes venezolanos Hermano y Cheila, una casa pa maíta; las obras ganadoras de los concursos literarios de poesía y minicuento de la publicación, cuatro obras y cuatro jóvenes escritores de diversas partes de Venezuela; una entrevista a la escritora Enza García Arreaza (http://www.letralia.com/firmas/garciaarreazaenza.htm); un poema exclusivo del escritor Roberto Martínez Bachrich (http://www.letralia.com/firmas/martinezbachrichroberto.htm); una entrevista a la famosa artista venezolana Lihie Talmor, y otra a Ctrl+Z, pintor que explota la sensualidad en cada trazo; una reseña de la saga Final Fantasy y su impacto en todos los gamers mundiales. http://issuu.com/revistaculturalprisma Habitaciones vacantes. Los Hermanos Chang, la revista literaria venezolana que cambia de “ramo” con cada edición, en su número 35 se convierte en un motel. “En cada habitación pusimos micrófonos y cámaras ocultas”, dicen en la presentación los “recepcionistas”, los escritores venezolanos Fedosy Santaella (http://www.letralia.com/firmas/santaellakrukfedosy.htm) y José Urriola (http://www.letralia.com/firmas/urriolajose.htm). Los monitores de ‘seguridad’ están aquí en la recepción debajo de un tablón negro. Es como vivir en una película las 24 horas. Este es el mejor trabajo que hemos tenido. Ojalá el Motel Chang no se nos acabe nunca”. Los inquilinos en este número, aparte de los recepcionistas, son Victoria Sequera, Luis Guillermo Fránquiz, Cinzia Ricciuti (http://www.letralia.com/firmas/ricciuticinzia.htm), Enrique Enríquez, Linterna Roja, Humberto Valdivieso, Kira Kariakin, María Ignacia Alcalá, Hensli Rahn, Carla Duarte Vidal, Carlos Zerpa, Nelesi Gabriela Rodríguez Trujillo, Juan Carlos Zamora, Lenín Pérez Pérez, Ricardo Ramírez Requena, José Javier Rojas, Mario Morenza (http://www.letralia.com/firmas/morenzamario.htm), Joaquín Ortega y Pedro Plaza Salvati (http://www.letralia.com/firmas/plazasalvatipedro.htm). http://hermanoschang.blogspot.com Jazz en Caracas. El próximo miércoles 4, en el marco del ciclo Promociones Musicalex, se presentará la agrupación Dinasty Jazz en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Caracas. El grupo, formado a mediados de 2008, está integrado por Ángel Reyes —director musical, guitarrista, compositor, arreglista, secretario de cultura y propaganda—, Antonio Morales —pianista y compositor—, Oscar Rodríguez —baterista—, Jaime Quintero —bajista y compositor—, Robert Cabezas —saxofonista y flautista— y Édgar Russo —percusionista y trombonista. Su repertorio congrega piezas clásicas del género con material propio, lo cual diferencia a este grupo de otros similares. El evento se llevará a cabo el próximo miércoles 4 de agosto, a las 8 de la noche, en la Sala de Teatro 1 de la Casa de Rómulo Gallegos, ubicada en la avenida Luis Roche (a dos cuadras al norte de la estación del Metro Altamira), en la capital venezolana. La entrada general tiene un costo de 50 bolívares, y de 40 para estudiantes y ciudadanos de la tercera edad. http://www.celarg.gob.ve Diplomado para gestores culturales. Hasta este 5 de agosto están abiertas las inscripciones para el diplomado en gestión cultural que en modalidad virtual, y en el marco del Programa Líderes Culturales, será dictado desde Bolivia destacados especialistas de diferentes países, bajo la organización de la Fundación Visión Cultural, la Unión Latina (http://www.unilat.org), la Universidad Nuestra Señora de La Paz (UNSLP, http://www.unslp.edu.bo), y el Griso-Universidad de Navarra (http://www.unav.es/griso/docs/inicio/principal.html). Podrán participar promotores culturales con conocimientos básicos en el manejo de Internet, que deseen ampliar o adquirir conocimientos e instrumentos sobre la gestión cultural y adquirir su profesionalización. El programa intenta crear una comunidad de profesionales de la gestión cultural, y hacer posible que se pongan en contacto grupos de profesionales que trabajen en un mismo campo. Los docentes serán Luis Porta (Argentina), Romina Bianchini (Argentina), Hilda Arévalo (Chile), Ignacio Ojeda (Colombia), Luis Repetto (Perú), Emanuele Amodio (Venezuela), Fernando Cajías (Bolivia), Alberto Bailey (Bolivia), René Alcoba (Bolivia), Freddy Campos (Bolivia), Vanessa de Britto (Bolivia), Carlos Azero (Bolivia) y Norma Campos (Bolivia). El diplomado, que tiene un costo de 390 dólares, se desarrollará de agosto a diciembre de 2010 a través de la plataforma de Rebocultura (http://www.rebocultura.net). Los interesados deberán presentar el formulario de inscripción, copia del título de estudio, dos fotografías a color de 3 x 4 cm en fondo azul y constancia de pago (ficha de depósito bancario), en Unión Latina-Bolivia, ubicada en el edificio San Pablo, 5-501 (El Prado 1479, La Paz). Para solicitar mayor información los interesados pueden llamar al teléfono-fax 591-2-2117609 o escribir a una de estas direcciones: diplomadoengestioncultural@hotmail.com o diplomadoengestioncultural@yahoo.com. http://www.visioncultural.org Fotografías como las de antes. Fundafoto Monagas estará dictando desde este fin de semana en la ciudad venezolana de Maturín (Monagas) un taller de fotografía analógica con laboratorio en blanco y negro, el cual se realizará en dos horarios. Cada grupo estará compuesto por un máximo de 6 personas, con la intención de ofrecer una atención personalizada para que los participantes puedan obtener herramientas claves para realizar un trabajo profesional. El taller, que será dictado por el reconocido fotógrafo Randy Sierra en el sector Las Brisas del Orinoco, está orientado a jóvenes y adultos con conocimientos básicos de fotografía. El primer grupo de participantes recibirá el taller el sábado 7 y domingo 8 de agosto entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde. La segunda jornada, dirigida a otro grupo, se desarrollará desde el lunes 9 al viernes 13 de agosto, entre las 2 y las 5 de la tarde. Esta actividad académica forma parte del ciclo de talleres de profesionalización que viene impulsando esta fundación dedicada a la promoción y difusión del quehacer fotográfico del estado Monagas. Para formalizar la inscripción o solicitar mayor información sobre el taller, los interesados deben comunicarse al número (0424) 9395824 o escribir al correo fundafotomonagas@gmail.com. Talleres en Bogotá. Desde el 10 de agosto hasta el 9 de octubre será posible inscribirse en los talleres que para el segundo semestre de 2010 ha programado Luziérnaga Café Libro en la capital colombiana. La oferta incluye un taller de creación de personajes, uno de cuento, otro de cómic y novela gráfica y, por último, uno de creación de textos para el teatro. Todos los talleres están orientados a personas mayores de 16 años y ofrecen diversas opciones de horarios, con costos que oscilan entre los 150.000 y los 240.000 pesos. Luziérnaga Café Libro es un centro cultural que genera propuestas novedosas de gastronomía, actividades culturales y talleres. Está ubicado en la calle 70, #10ª-25, en Bogotá. Los interesados en obtener mayor información pueden telefonear al 2493211. http://talleresluziernaga.blogspot.com Fina Torres en Caracas. El pasado viernes 30 de julio se estrenó la película venezolana Habana Eva, de la afamada directora Fina Torres y con la actuación de Prakriti Maduro, Carlos Enrique Almirante, Yuliet Cruz y Juan Carlos García. Para conversar sobre este filme, que acaba de obtener el premio a la Mejor Película Internacional en el Festival de Cine Latino de Nueva York (http://nylatinofilm.com), la directora se presentará el próximo miércoles 11 de agosto, a partir de las 6:30 de la tarde, en la Sala Cabrujas del Centro Cultural Chacao (avenida Francisco de Miranda con 3ª Avenida de Los Palos Grandes), en Caracas. La actividad es organizada por el Círculo de Escritores de Venezuela (http://www.circulodescritoresvenezuela.org), con el respaldo del periódico cultural Publicarte. http://habanaeva.com Phenocromía. Del 11 de agosto al 8 de septiembre estará abierta al público en Oro Café Bistró Galería, en Caracas, la exposición “Phenocromía”, un proyecto artístico de la venezolana Katherine González (Caracas, 1980) que, si bien fue desarrollado en el formato fotográfico, también tiene como protagonistas la pintura y el diseño. “Phenocromía es un término personal que resume lo que concibo como una criatura conceptual de mi imaginación”, dice González. “Es una recreación de esa inquietud que siempre he sentido por construir una idea artística que me permita explotar lo polifacético del rostro humano y la infinita capacidad del arte para darle nuevos matices”. Las doce coloridas imágenes que integran la serie significan una propuesta artística en la que convergen pintura, fotografía y emociones, desarrollando un verbo visual íntimo y poderoso. Como fotógrafa, González se planteó una obra pictórica en la que el elemento humano tuviera un peso decisivo; su ingreso en la escuela Foto Arte Estudio en enero de este año la ayudó a concretar la idea y, bajo la tutoría de Arlette Montilla y Luis Roberto Lipavsky, trabajó con una estricta metodología, pero sin sacrificar la libertad creativa. Oro Café Bistró Galería es un espacio en donde es posible degustar platos emblemáticos de la cocina mantuana caraqueña mientras se disfruta de la obra de fotógrafos venezolanos contemporáneos. “Phenocromía” se exhibe del 11 de agosto al 8 de septiembre en su sede, ubicada en la mezzanina de la Torre Coinasa, en la avenida San Felipe de La Castellana, en la capital venezolana. El sitio abre de martes a domingo entre 9 de la mañana y 4 de la tarde, y lunes de 12 del día a 4 de la tarde. La inauguración será el miércoles 11 de agosto a las 7 de la noche. El fuego de Barbarito. Con un colectivo de 23 artistas y un trío de jazz será presentado en Buenos Aires el poemario Un fuego bajo un cielo que huye, del escritor argentino Carlos Barbarito (http://www.letralia.com/firmas/barbaritocarlos.htm). El libro acaba de ser publicado en Tenerife, Islas Canarias (España) por el reconocido sello Baile del Sol (http://www.bailedelsol.org), con un prólogo de Françoise Roy en el que se define al libro como una “bitácora de seres animados e inanimados” en la que se congregan personajes tan disímiles como Leonardo da Vinci, Alberto Durero, Francis Bacon, las suicidas Virginia Woolf y Anne Sexton. Todos ellos, según el prologuista, “intentan ahí efímeras apariciones que rozan la epifanía, compartiendo el lecho de papel con figuras menos densas —muertos, alquimistas, amadas apenas insinuadas, hitos de la geografía terrestre que casi se vuelven seres vivos— y bajo la pluma sensible del autor, lo hacen tan bien que el lector queda acorralado entre el sí y el no, entre enumeraciones que le brindan un ritmo extraordinario al texto, una musicalidad de percusión”. Con la curaduría de Sergio Bonzón, la presentación albergará una exposición en la que cada uno de los 23 artistas —pintores, grabadores, fotógrafos y escultores— se ocupó de un poema o fragmento de poema. Entre ellos, Lisandro Demarchi expondrá el dibujo que hizo para la portada. La presentación se realizará el próximo viernes 13 de agosto, a partir de las 19 horas., en Barranca Vorticista (Estados Unidos 1614, Barrio Montserrat), en la capital argentina. http://bit.ly/dv2PTs La novela de Benhur. La editorial Caza de Libros acaba de publicar la novela Buen viaje, General, del escritor colombiano Benhur Sánchez Suárez (http://www.letralia.com/firmas/sanchezsuarezbenhur.htm), que será presentada el próximo domingo 15 de agosto en la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá (http://www.feriadellibro.com). La novela se sustenta en el heroísmo y la tragedia de Tulio Varón, protagonista de la Guerra de los Mil Días en Colombia. La presentación será a cargo del escritor Carlos Orlando Pardo y tendrá lugar a partir de las 11 de la mañana, en la sala Porfirio Barba Jacob del mismo recinto ferial, mientras que el espacio de la editorial, para quienes deseen adquirirla, estará ubicado en el stand Nº 642 del pabellón 3 (primer piso). Teatro y danza en pequeño formato. Del 23 al 27 de septiembre se realizará en Iquique (Chile) el Segundo Festival de Teatro y Danza en Pequeño Formato, evento en el que participarán agrupaciones de teatro, danza, danza-teatro, circo-teatro, circo-danza y mímica, y cuyo plazo de postulación termina este domingo 15 de agosto. Durante el festival, la ciudad de Iquique se verá intervenida por diversos artistas, con puestas en escena que tienen como cometido modificar la visión que se tiene de los espacios ya conocidos de la localidad, generando un nuevo interés por los mismos. Los grupos participantes —cada uno de los cuales podrá presentar una puesta en escena de temática libre de entre 5 y 15 minutos—, deberán ser de cuatro integrantes como máximo, incluyendo equipo técnico y director. El espacio a utilizar para la ejecución de la puesta en escena será dependiendo del espacio público. La comisión organizadora ha seleccionado escenarios naturales para la realización de los montajes. Cada agrupación tendrá la posibilidad de presentarse dos veces en el festival, en la jornada de la tarde y en la jornada de la noche. Las obras deben ser ejecutadas sobre el piso natural que presenta cada espacio seleccionado como escenario natural. Las puestas en escena deberán prescindir de escenografía, que será remplazada por elementos escenográficos, en caso de que sea de total necesidad para la obra. El arribo de todas las agrupaciones está programado para el jueves 23 de septiembre, y la finalización del evento para el lunes 27. La producción general está a cargo de Daniela Berríos Bozzo y Felipe Díaz Olave. Para solicitar mayor información sobre las bases del evento o la inscripción, los interesados deberán escribir a pequenoformatoiquique@gmail.com o telefonear a los números 9 5997709 y 9 6185159. Gringadas colombianas. Otro libro que será presentado en la Feria de Bogotá será Gringadas, del escritor colombiano Juan Fernando Hincapié (http://www.letralia.com/firmas/hincapiejuanfernando.htm), del cual han aparecido en Letralia los cuentos “Los argentinos de los indios” (http://www.letralia.com/232/letras14.htm) e “International Face” (http://www.letralia.com/235/letras03.htm). Publicado en junio de este año por Ediciones B Colombia (http://www.edicionesb.com.co), el libro —según el texto de contraportada— “devela mordazmente a sus protagonistas, empezando por el narrador, quien pelea con su bagaje de ‘sudaca resentido’ y con un imponderable dominio y capacidad de asombro hacia nuestra lengua. Con estos relatos las historias de otros colombianos, mexicanos, peruanos, argentinos y demás perseguidores del sueño americano dejan de ser literatura catalogable que a fuerza de sufrimiento ambiciona escribirse con mayúsculas. El desafío del autor no es tanto mostrar la supervivencia del protagonista en una ciudad fronteriza sino su voluntad de encarar la vida con autenticidad”. Nueve cuentos conforman este libro, que será presentado el viernes 20 de agosto en el salón José María Vargas Vila, de 4:30 a 6:30 de la tarde. FamilyClick. Este es el título de un nuevo proyecto enfocado en libros y videos destinados a niños de 2 a 10 años de edad, y cuyo lanzamiento inicial será el próximo mes de septiembre. No importa el idioma, FamilyClick está buscando contenido en diferentes idiomas para publicarlos en su sitio de Internet. El portal orienta su búsqueda hacia autores no publicados o que se han autopublicado, al igual que productores independientes, aunque está dispuesto a llegar a acuerdos con cualquier persona interesada. Los interesados se pueden comunicar a la dirección electrónica marie@familyclick.com. http://www.familyclick.com/#sp Avatares. Hasta el 30 de septiembre es posible enviar materiales para aspirar a su publicación en el segundo número de la revista cultural Avatares, que aparecerá en octubre. La revista circula en formato impreso desde Pasto, Nariño (Colombia), e invita a autores de habla hispana a participar en sus secciones de reseñas literarias, crónica, cine y televisión, poesía, cuento, ensayo, filosofía, artes escénicas, música, artes visuales, crítica, reportaje y entrevista, opinión y cómic. El material debe ser inédito y enviado al correo electrónico revista.avatares2009@gmail.com; las características dependen de la sección en la que se desee participar y están detalladas en las bases de la convocatoria (http://bit.ly/bn7ywY). http://revista-avatares.blogspot.com Homenajeando a Alfonso Reyes. La Revista de Literatura Mexicana Contemporánea, una publicación académica trimestral creada hace 16 años y patrocinada por el Department of Languages and Linguistics de The University of Texas at El Paso (http://academics.utep.edu/langling; EUA) y Ediciones y Gráficos Eón (http://www.edicioneseon.com; México), prepara un número especial sobre la vida, obra, figura y trascendencia de Alfonso Reyes en el acontecer literario mexicano. Para esta edición, en la que participará también la Cátedra Alfonso Reyes (http://www.itesm.mx/va/catedra) del Tecnológico de Monterrey (http://www.itesm.edu), se recibirán artículos en inglés o español, de entre 18 y 25 cuartillas tamaño carta (incluyendo bibliografía), escritas a doble espacio con tipografía Times New Roman de 12 puntos y márgenes de 2,5 cm. En el cuerpo del trabajo se omitirá el nombre del colaborador. Debe incluirse en archivo aparte un resumen de entre 150 y 200 palabras y una lista de 7 palabras claves no incluidas en el título. En este documento se incluirán los datos del colaborador (nombre y adscripción institucional), así como la dirección postal a la que serán enviados los ejemplares correspondientes si su contribución es publicada. Las referencias bibliográficas deberán ser incorporadas en el artículo según la norma de la Modern Language Association (MLA, http://www.mla.org), aunque no será necesario seguirla en el caso de las reseñas. Los textos deberán ser inéditos y serán sometidos a arbitraje. En caso de que las contribuciones no respondan a las especificaciones, no serán enviados a dictaminar hasta que sean corregidos por los autores. No se aceptarán trabajos que simultáneamente estén siendo dictaminados para otra publicación y no se devolverán originales. Las contribuciones se enviarán por correo electrónico antes del 30 de septiembre a revistalmc@yahoo.com, uteprlmc@gmail.com, dorizaga@yahoo.com.mx y nora@itesm.mx. El mensaje deberá titularse “AReyes” y el primer apellido del colaborador, mientras que los archivos de Word adjuntos deberán titularse “AReyesapellido-artículo” y “AReyesapellido-resumen”. http://www.utep.edu/rlmc ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Falleció el escritor venezolano Alberto Arvelo Ramos El escritor y profesor universitario venezolano Alberto Arvelo Ramos falleció en horas de la mañana del pasado domingo 18 de julio en la ciudad de Mérida, ciudad en la que se radicó desde muy joven. Hijo del también poeta Alberto Arvelo Torrealba (http://www.letralia.com/firmas/arvelotorrealbaalberto.htm) y padre del cineasta Alberto Arvelo, el escritor nació en Caracas en 1936. Su abuela, Atilia Torrealba, fue una importante poeta de Barinas, y los tíos de su padre, Alfredo Arvelo Larriva y Enriqueta Arvelo Larriva, fueron también conocidos en el mundo de la poesía y las letras venezolanas. Se destacó en la poesía y en la narrativa y fue profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve) y fundador de la Zona Libre Cultural, Científica y Tecnológica de Mérida (Zolccyt, http://www.zonalibremerida.gob.ve), de la cual coordinó la comisión para elaborar sus nueve proyectos de ley. Arvelo Ramos dirigiría la Zolccyt entre 1991 y 2002. El autor fue coordinador del proyecto “Escuela Nacional de Cine y Televisión, ULA-Conac” (aprobado como licenciatura por el CNU en 1995 bajo el nombre de “Escuela de Medios Audiovisuales”), y de la Comisión de Creación de la Maestría de Filosofía (opera desde 1989), así como presidente de la Sociedad Latinoamericana de Cinematografía. En los años 80 fue productor de tres largometrajes y director general de Cultura y Extensión de la ULA. Entre sus publicaciones están Poemas de enero (1975), Juan Félix Sánchez (Fundación La Salle, http://www.fundacionlasalle.org.ve; Caracas, 1981), Laguna (1983), El violín de los Andes (1991), En defensa de los insurrectos (1992), El cuatro (1993), El dilema del chavismo (1998), Debate constituyente en Venezuela (1999), La bandola venezolana (2001) y la novela Honradez. “Todos estamos adoloridos por su viaje”, dijo el poeta andino Ramón Palomares, quien recordó especialmente al Arvelo Ramos de 1975, cuando lanzó Poemas de enero. “Recuerdo su alegría y extroversión. No era un poeta introvertido, sino amigable, cariñoso y leal. En aquellos poemas reboza alegría, profundidad, espontaneidad...”. El historiador Manuel Caballero destacó a Arvelo Ramos como una figura de gran importancia para la cultura venezolana, un “hombre de pensamiento y acción”. Valoró especialmente el libro El dilema del chavismo, de 1998: “En principio, algunos pensaron que era un libro en apoyo a los insurrectos, pero no es así, cuando uno lo lee hay una gran evolución”. Otro tanto agregó el escritor y profesor de la ULA, Ricardo Gil Otaiza, quien se refirió al desaparecido artista como un “baluarte” y un “icono”. “Es una enorme pérdida que deja profunda huella en el mundo intelectual”, comentó. Gil llegó a compartir con Arvelo Ramos en concursos literarios y lo recuerda como un hombre “sensato, equilibrado, bien formado y de criterio universal”. Precisamente, su “pensamiento universal” es lo que más valora en su obra. “Muchas veces los artistas nos regodeamos en nuestra creación y nos hacemos impermeables. La obra de Arvelo nos debería llevar a la reflexión”. El lingüista, docente y abogado Alexis Márquez Rodríguez (http://www.letralia.com/firmas/marquezrodriguezalexis.htm) definió a Arvelo Ramos como un “hombre bueno” cuya muerte lo llenó de tristeza. “Pese a que todos lo esperábamos, no como se espera la de cualquier ser vivo, sino por saber de sus padecimientos. La muerte es lo más natural y seguro que tenemos, y sin embargo no nos acostumbramos a ello, y la de un ser querido nos maltrata en el alma”. El cineasta y profesor de la ULA, Leonardo Henríquez, escribió: “Hombres como Alberto ya no existen. Perteneció a una generación con una visión del país única y particular, de intelectuales lúdicos, militantes y aventureros, que soñaron con una Venezuela improbable, y que lucharon contra toda manifestación autoritaria”. Fuentes: El Periodiquito • El Universal *** Publican en Cuba cartas inéditas de Alejo Carpentier Cuatro cartas del escritor cubano Alejo Carpentier a su madre, inéditas hasta ahora, realzan la más reciente entrega de la revista La Siempreviva, presentada en La Habana el pasado martes 20 de julio. Con el título “Cartas a Toutouche”, como cariñosamente llamaba el autor de El siglo de las luces a su madre, forman parte de la correspondencia mantenida entre ambos durante la primera estancia del novelista en París. “Como ocurre siempre que se tiene el privilegio de acceder a la correspondencia privada de una figura importante de la cultura o de la historia, resultan reveladoras por la manera en que humanizan a su autor”, comentó la profesora y crítica universitaria Haydée Arango. El nuevo número de La Siempreviva incluye además textos dedicados al poeta cubano Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), en el bicentenario de su natalicio, con prólogo de la destacada ensayista Luisa Campuzano. También otros con la ciudad y el urbanismo como eje temático, entre estos los ensayos de Ariel Camejo y Mirta Suquet, “quienes proponen leer a La Habana desde la literatura”, señaló Arango. La Siempreviva es una revista que se sale de lo trillado, un homenaje a la intelectualidad de la isla, pero ante todo, una revista de pensamiento, como la caracterizó el narrador cubano Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, su fundador y director desde 2007. Fuente: Prensa Latina *** Fundación para la Cultura Urbana podría recuperar activos La institución fue clausurada por el gobierno venezolano tras la intervención de la junta interventora de la casa de bolsa Econoinvest. Tras el desalojo de las instalaciones de la Fundación para la Cultura Urbana (FCU, http://www.fundacionculturaurbana.org), y con el fin de recuperar el material que les pertenece, los miembros de su junta directiva sostienen conversaciones con los abogados de la junta interventora de la casa de bolsa venezolana Econoinvest, que patrocinaba a la institución. La FCU fue clausurada el martes 20 de julio, cuando dos funcionarios de la mencionada junta interventora se presentaron en la oficina del ente cultural, ubicado en el piso 6 de la Torre Mene Grande, en la capital venezolana, y cambiaron cerrojos y claves de acceso, al tiempo que desalojaban al personal que hasta esa hora había llegado. En las oficinas quedaron encerrados cerca de tres mil libros, así como proyectos, papeles administrativos y los originales presentados al X Concurso Anual Transgenérico de la FCU, cuyo plazo de recepción concluía este 31 de julio y ha debido ser extendido hasta el 15 de agosto. En esta ocasión, los textos serán recibidos en la librería Noctua, ubicada en el Centro Plaza en Altamira. “El concurso va a continuar y el veredicto se dará en el mes de septiembre”, señaló Marta Sosa. La nueva versión de las bases del certamen, con la dirección donde serán recibidos los trabajos participantes, está publicada en nuestro boletín de concursos (http://www.letralia.com/concursos/1008154.htm). Intelectuales y allegados a la institución han manifestado su desacuerdo con la clausura a través del blog Solidaridad Ciudadana con la Fundación para la Cultura Urbana (http://solidaridadfcu.blogspot.com), germen de una Sociedad de Amigos de la Fundación para la Cultura Urbana que, según se anunció, será presidida por el poeta Rafael Cadenas y coordinada por Alexis Romero. En una reunión sostenida el pasado 27 de julio entre Joaquín Marta Sosa, miembro de la junta directiva, y los abogados de la junta interventora, se planteó la posibilidad de que esta semana la fundación vuelva a tener acceso pleno a sus activos. “Se están haciendo las gestiones posibles para que la junta interventora de Econoinvest nos regrese el dominio de nuestros activos que están encerrados y confiscados en los locales”, afirmó Marta Sosa, quien ratificó que la fundación continuará trabajando bajo otro formato a pesar de las limitaciones que poseen actualmente. El directivo anunció que la semana pasada se decidió crear una gestora para que los trabajadores se encarguen de la operación práctica de los productos de la fundación: libros, discos, audiovisuales y eventos. Destacó, igualmente, que se están tramitando las operaciones posibles para usar los fondos de la institución en sus cuentas bancarias y pagarle a sus diez trabajadores. Los trabajadores de la fundación pretenden seguir trabajando a un ritmo normal hasta que se normalice el problema de corte jurídico. “La fundación no está intervenida sino la casa de bolsa que la patrocinaba”, dijo el académico. “Tuvimos una reunión con los trabajadores, en la cual se acordó constituir una cooperativa o una empresa autogestionaria con los activos comerciales; es decir, los libros, videos, que se usarán como capital inicial para hacer que la fundación sobreviva”, dijo Marta Sosa en entrevista con el diario El Universal (http://www.eluniversal.com). “Hemos conversado con los autores del fondo editorial y de los otros productos, y todos han mostrado una disposición importante a participar en eventos cuyo centro sean ellos. Por un lado esto regeneraría el fondo financiero propio de la fundación, que pueda generar una plantilla básica para que podamos continuar, y eventualmente quedase un remanente que pueda ser usado en nuevos productos”, concluyó. Fuentes: El Universal • TalCual *** Félix Enrique López recibió en Caracas el Premio Emancipación El periodista y escritor cubano Félix Enrique López recibió el pasado 21 de julio, de manos de Roberto Hernández Montoya, presidente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), el primer Premio Internacional de Investigación sobre la Emancipación, del que se hizo merecedor por su obra Dos siglos de mitos mal curados. El galardón es organizado por la Fundación Celarg y forma parte de las actividades desarrolladas en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela. En su discurso, López (Camagüey, Cuba, 1966) destacó que “parte importante de los textos escolares que leen hoy nuestros hijos, demeritan o desconocen intencionalmente el papel real de los grandes colectivos indígenas, afroamericanos, mestizos y criollos” en los movimientos independentistas. Existieron, según López, “auténticos alzamientos anteriores contra el dominio colonial: la rebelión de José Gabriel Túpac Amaru en el Virreinato del Perú (1780-1781), la insurrección de los hermanos Katari en Potosí, Bolivia (1781), el levantamiento de los comuneros del Paraguay (1717-1735) y del Virreinato de Nueva Granada, Colombia (1781), entre otros”. “Ninguno de estos hombres o hechos aparecen en la historiografía oficial como protagonistas o hitos de la emancipación”, agregó el investigador. “Y ninguno de ellos se elevó a la condición de héroe nacional, cuando concluyeron las guerras del siglo XIX y los estados nacientes levantaron las estatuas de sus precursores”. Esta supresión intencional de los hechos ocurre porque “la primera generación de oligarcas ilustrados en América Latina se inventó una historia oficial moldeada a la estatura de sus intereses, que soslayó o mutiló deliberadamente la participación de las mayorías en los procesos de independencia”, asevera el periodista cubano. Alba Carosio, miembro del jurado, leyó el veredicto que por unanimidad concedió a López este galardón, en virtud de que el libro demuestra cómo la historia de las independencias americanas, ampliamente difundida, nos ofrece “una visión encubridora que soslaya los matices, las contradicciones sociales y la resistencia de los sujetos subalternos o dominados”. “El relato inicia con las reformas borbónicas y la expulsión de las misiones jesuíticas, pero argumenta con toda consecuencia que los procesos emancipatorios en América Latina no pueden ser entendidos sólo a partir de las guerras de independencia sino desde las primeras rebeliones indígenas y de esclavos”, continúa el fallo. Hernández Montoya señaló, por su parte, la importancia de desentrañar numerosos mitos de la historia latinoamericana, y entre los muchos existentes hizo énfasis en el de Manuelita Sáenz, señalando que su papel ha sido siempre minimizado por los historiadores para restar importancia a su participación en la gesta emancipadora y tratar de reducirla al único rol de compañera del Libertador, cuando realmente se trataba de una mujer con criterios propios e ímpetus libertarios que se enfrentó a los convencionalismos de su época. López es licenciado en periodismo por la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu), es autor de los libros Emigración: pronósticos del tiempo, Cantores de la rosa y de la espina, Resurrección en el Himalaya, La escuela que diseña el futuro y Honduras, golpe y experimento imperial. Desde 1987 se dedica al periodismo en las publicaciones cubanas Verde Olivo, Juventud Rebelde (http://www.juventudrebelde.cu), El Caimán Barbudo (http://www.caimanbarbudo.cu), Somos Jóvenes (http://www.somosjovenes.cu) y el diario Granma (http://www.granma.cu), así como la revista Patria Grande, que editó en Caracas entre 2005 y 2009. Ha compartido su labor periodística con la docencia, como profesor del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI, http://www.isdi.co.cu), en La Habana, y a través de un taller de formación de periodistas con estudiantes de comunicación social de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV, http://www.ubv.edu.ve). Integró los equipos de realización de los documentales Presidente Pueblo (Caracas, 2006) y El horizonte según el Che (América Latina, 2007). Ha recibido los premios de periodismo “Abril”, “26 de Julio” y el internacional “Jorge Ricardo Masetti”. Fuente: Celarg *** Instituto Cervantes no sufrirá recortes presupuestarios en 2011 El ministro de Asuntos Exteriores de España (http://www.maec.es), Miguel Ángel Moratinos, anunció el pasado 22 de julio que no habrá ningún recorte el próximo año en el presupuesto del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), lo que calificó de un “compromiso” de su gestión. Moratinos hizo este anuncio en su intervención en la clausura de la reunión anual de directores del Cervantes, celebrada en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) bajo la presidencia de los Príncipes, y en la que ha participado también el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. En tiempos de austeridad, dijo el ministro, es más necesaria que nunca una buena gestión para que no haya retrasos en la aplicación de los programas. Sin embargo, su departamento seguirá contribuyendo en su presupuesto al Cervantes sin reducir en absoluto las partidas para el próximo año. “Es mi compromiso; habrá que recortar en algunos otros capítulos, pero al Cervantes no se le va a tocar porque es un instrumento esencial en la política cultural y exterior del país”, subrayó entre aplausos de los directores de los centros del Instituto. El ministro elogió la búsqueda de nuevas vías de financiación del Instituto Cervantes, como la denominada Círculo de Amigos de este centro, y que pretende implicar a organismos públicos y empresas privadas en su labor. Tras reiterar su apuesta por la “diplomacia cultural”, elogió que el Cervantes transmita la imagen de una España moderna y que avanza, y recordó que próximamente se inaugurarán nuevos centros y aulas en Gibraltar y Dakar. Por su parte, el presidente castellano-manchego tuvo una intervención plagada de citas a escritores de habla española, y que comenzó asegurando que “la patria es el idioma y la patria de Cervantes es el idioma español”. Destacó lo que representa La Mancha para el idioma y el simbolismo que tiene El Quijote, y subrayó que las tierras manchegas han sido origen de muchos pintores y poetas. La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, explicó las conclusiones de la reunión, recogidas en la denominada Declaración de Alcázar. En ella se destaca que el español debe ser una lengua de modernidad y, además de ser una lengua de cultura, ha de serlo también de la tecnología, la ciencia, la comunicación y las relaciones comerciales y financieras. El texto aboga igualmente por intentar hacer de la crisis una oportunidad de futuro. Caffarel terminó su intervención con una cita de El Quijote que relacionó directamente con el instituto que dirige: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho, justo lo que hace el Instituto Cervantes”. Fuente: EFE *** Universidad del Zulia rindió homenaje a Letralia Las nuevas herramientas que provee la tecnología para la difusión de literatura, la influencia de los blogs, las redes sociales y los sistemas de autopublicación en el mercado editorial contemporáneo y las estrategias de las universidades venezolanas para disminuir la brecha tecnológica en el país, fueron algunos de los temas por los que se pasearon los ponentes del Encuentro Nacional de Ciberliteratura y Escritores Inéditos, celebrado en la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve), el pasado 22 y 23 de julio. El evento, convocado por la mencionada casa de estudios en conjunto con la Facultad de Humanidades y Educación y el Vicerrectorado Académico, así como el Movimiento Estudiantil El Quijote, sirvió además para rendir homenaje a la revista literaria digital Letralia, Tierra de Letras, por sus catorce años de andadura. “Nos honra la presencia de jóvenes talentos provenientes de diferentes regiones del país que acuden a esta cita”, dijo en su discurso de apertura la doctora Judith Aular de Durán, vicerrectora académica de LUZ, quien destacó la labor de Letralia, “esa tierra de letras en donde la creatividad se funde con el potencial interactivo de la cibernética para que textos y versos sean una verdadera expresión colectiva”. “Tenemos el privilegio de ser testigos del renacer artístico de la humanidad sacudido por el impacto tecnológico”, dijo Aular. “En los últimos veinte años hemos visto surgir, evolucionar y multiplicarse al fenómeno de la ciberliteratura. En los medios electrónicos y en las redes sociales se canaliza gran parte de esa energía creativa, en especial la que brota como generoso torrente de jóvenes poetas y escritores inéditos”. “Quiero reconocer el trabajo precursor del equipo de Letralia y de su editor, el escritor venezolano Jorge Gómez Jiménez, pioneros en el desarrollo de la ciberliteratura en Venezuela”, agregó. “Letralia es la primera publicación de este tipo en el país y la primera revista literaria en español que llegó a sus lectores a través del correo electrónico”. “Los modelos tradicionales de promoción y producción de la cultura, y en particular del texto literario, no pueden separarse de esa realidad que toma fuerzas con las nuevas propuestas de la cultura digital que abren espacio a la participación y a la interacción de experiencias”, concluyó la vicerrectora. El escritor venezolano Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm), editor de Letralia, explicó las incidencias que rodearon la creación de la revista en mayo de 1996 y el proceso de crecimiento que ha experimentado hasta el presente, cuando ofrece textos de más de 2.200 autores de habla hispana. El editor detalló asimismo el funcionamiento del mecanismo de admisión de materiales para cada nuevo número de Letralia, y brindó un paseo por las principales secciones de la revista. En el evento participó también el poeta Carlos Ildemar Pérez, director de la Escuela de Letras, quien ratificó que Letralia es “un icono literario en América Latina”, por lo que esa casa de estudios consideró que un encuentro de esta naturaleza debía reconocer los méritos de la que es la primera publicación cultural venezolana en el mundo digital. La escritora Eleonora Requena (http://www.letralia.com/firmas/requenaeleonora.htm) habló de su experiencia difundiendo su poesía a través de su blog, Nocturna, mas no funesta (http://nocturna-mas-no-funesta.blogspot.com), de la que valoró la libertad de escribir cuando y como se quiere, pero por sobre todo la posibilidad de entablar un diálogo franco con sus lectores. El reconocido librero Róger Michelena (http://libreros.blogspot.com), por su parte, abordó el tema de las nuevas tecnologías de lectura, explicando las características, bondades y desventajas de algunos de los dispositivos electrónicos más conocidos, como el Kindle, el Sony Reader o el iPad, y describió el crecimiento que ha experimentado el mercado editorial en su rama digital. Michelena y Gómez Jiménez protagonizaron también un conversatorio sobre lo que depara el futuro en función de la influencia que estas nuevas tecnologías tendrán en la difusión y proyección de la literatura en general, y la venezolana en particular. Gómez Jiménez describió algunas iniciativas similares a Letralia, y valoró las nuevas modalidades de edición y distribución que representan plataformas como la española Bubok (http://www.bubok.es) y la estadounidense Lulu (http://www.lulu.com), en las que cualquier autor puede poner su obra a la venta y obtener un porcentaje de ganancias superior al que ofrecen las editoriales tradicionales, aunque admitió que este sistema impone al autor la mayor parte del esfuerzo de promoción de su trabajo para que la experiencia sea exitosa. Ambos recorrieron igualmente la historia de la difusión de contenidos en la Web, desde la época de las páginas personales en repositorios como el hoy extinto GeoCities hasta el blog contemporáneo, sin olvidar el renovado impulso que las redes sociales como Facebook y Twitter han dado a esta área. Destacaron también el papel que podrían y deberían asumir las universidades venezolanas en este sentido. Otros participantes en el evento fueron los editores Ennio Tucci, de Ediciones Madriguera (http://edicionesmadriguera.blogspot.com; Falcón), y Santiago Acosta (http://www.letralia.com/firmas/acostasantiago.htm), de la revista de poesía El Salmón (http://revistadepoesiaelsalmon.blogspot.com; Caracas), quienes junto con Luis Perozo Cervantes (http://www.letralia.com/firmas/perozocervantesluis.htm), del Movimiento Estudiantil El Quijote, hablaron de los esfuerzos que deben desarrollar las editoriales independientes para hacerse un espacio propio “contra el monopolio y la marginación”. Asimismo, el profesor Jhoan Pirela, especialista en ciencias de la información de LUZ, presentó algunos de los resultados de los trabajos que esa casa de estudios está desarrollando en el área de las nuevas alfabetizaciones y competencias informativas para la apropiación del conocimiento en la cibersociedad. “Los docentes y los profesionales de la información deben desarrollar acciones sinérgicas para favorecer la formación universitaria que se requiere, aquella que en realidad prepare a los egresados para la educación a lo largo de toda la vida, sustentada en uso de la información: sus medios, fuentes y tecnologías”, dijo Pirela. El encuentro también sirvió para que jóvenes escritores leyeran algunos de sus textos, en recitales que se alternaron con los conversatorios a lo largo de los dos días de la actividad. Así, los asistentes pudieron apreciar muestras del trabajo literario de los ya mencionados Acosta y Tucci, junto con los de Anthony Alvarado, María Rondón (http://corazonletrado.blogspot.com), Mónica Gómez, Eva Urribarri, Irene García, Andrea Quero (http://doodlesliterarios.blogspot.com), Dulce María Ramos (http://www.letralia.com/firmas/ramosramosdulcemaria.htm) y Elianet Laguna. La actividad de clausura fue otro recital, en el que participaron el poeta César Seco, de Falcón, junto con Jorge Gómez Jiménez y el director de la Escuela de Letras, el poeta Carlos Ildemar Pérez. *** Enrique Noriega: “Sólo escribo lo que siento” El ganador del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, de Guatemala, reivindicó el desarrollo de la literatura en una sociedad en la que “el alma queda acribillada por los hechos”. El escritor guatemalteco Enrique Noriega recibió el jueves 22 de julio el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, en una ceremonia realizada en el Palacio Nacional de la capital de Guatemala, y en la que participaron el ministro de Cultura y Deportes (http://www.mcd.gob.gt), Jerónimo Lancerio; la viceministra de Cultura, Elsa Són; el director general de las Artes, William Orbaugh, y el Coro Nacional de Guatemala, así como amigos y familiares del escritor. En la gala de reconocimiento, Luis Aceituno emitió un discurso que resumió el entorno histórico y la obra literaria de Noriega. Aceituno mencionó que el autor perteneció a la Generación del 70, grupo que sobresalió por lidiar con la censura de la época convirtiéndose en personajes subversivos únicamente por el uso de la palabra para expresarse. También calificó la obra de Noriega de una “rara belleza”. Posterior a ello, el ministro Lancerio leyó el acuerdo ministerial que otorga al autor dicho galardón nacional. Según el funcionario, citando al autor mexicano Carlos Fuentes, “Guatemala es una tierra de escritores, que va desde la obra de Bernal Díaz del Castillo hasta los jóvenes escritores de la actualidad que sueñan y luchan por publicar su trabajo”. Después de recibir el reconocimiento, Enrique Noriega, visiblemente emocionado, comentó sobre lo importante que es el desarrollo de la literatura en el país. “En una sociedad como la nuestra, el alma queda acribillada por los hechos y necesita de esa otra voz, que es la escritura”, expresó. El escritor también habló sobre la importancia que los medios de comunicación le otorgan a los escritores, así como del valor que tiene el hábito de la lectura. “No pido que me lean a mí, pero sí que se acerquen a los autores clásicos de Guatemala y del mundo”, dijo, y agregó que él no trae ningún mensaje, “sólo escribo lo que siento”. Antes de finalizar su discurso, Noriega agradeció a sus familiares y amigos, para después dar lectura a algunos de sus poemas. Fuente: Siglo XXI *** Crean en El Salvador la Fundación Claribel Alegría La escritora salvadoreño-nicaragüense, quien recibió la medalla Gabriela Mistral del gobierno de Chile, ve con beneplácito la creación de una fundación que, con su nombre, esté dedicada a apoyar a jóvenes autores. La Fundación Claribel Alegría (FCA, http://www.fundacionclaribelalegria.org), una organización sin fines de lucro interesada en incentivar el desarrollo de la literatura en El Salvador, fue presentada la semana pasada en el Museo Municipal Tecleño (http://www.mute.org.sv), en la ciudad de Santa Tecla. Susana Reyes, presidenta de la entidad, explicó que la FCA nace para rescatar una iniciativa que la escritora nicaragüense-salvadoreña Claribel Alegría, junto con su esposo, Darwin Flakoll, iniciaron en 1962 con una antología que se llamaba “Nuevas Voces”, que publicó textos de autores entonces noveles, y que ahora son referentes de la literatura latinoamericana y universal como Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y otros. “Estamos enfocados en los ejes de formación, investigación y difusión. Queremos promocionar la lectura, el legado de Claribel y el de otros escritores nacionales, y a mediano plazo, regionales”, explicó Reyes. Por su parte, Carlos Clará, vicepresidente de la entidad, aseguró que en julio iniciaron sus labores con el seminario de edición y redacción impartido por el colectivo Palabras Mayores, dirigido a comunicadores. “Por el momento, tomaremos las sedes culturales de Santa Tecla como un laboratorio para medir el impacto de las actividades que desarrollaremos. Seguiremos impartiendo seminarios, talleres, charlas y mesas redondas”, detalló Clará, quien agregó que tienen como proyecto a futuro la conformación del Instituto de Periodismo Cultural Darwin Flakoll. La noche del lanzamiento contó con la presencia de Alegría (Nicaragua, 1924), quien en sus palabras de agradecimiento dijo: “Me embarga una gran emoción, qué maravilla que haya una fundación con mi nombre y que esta fundación sea dedicada a los jóvenes”. Por otra parte, el miércoles 28 de julio se llevó a cabo la entrega de la medalla “Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral en el Grado de Comendador” de parte del gobierno de Chile a Alegría, por su destacada trayectoria literaria y su aporte a la cultura latinoamericana. La entrega estuvo a cargo de Renato Sepúlveda, embajador de Chile en El Salvador. “La medalla me parece merecidísima, pero lo que más me conmueve es que se la hayan dado acá (en El Salvador) porque ella quiere tanto a este país, eso me parece bastante significativo”, sostuvo el escritor salvadoreño Jorge Galán. La entrega de la condecoración a Alegría se realizó en el marco de las actividades de clausura del Encuentro Internacional de Escritores, evento que se celebró en el país centroamericano del 26 al 29 de julio. La distinción es concedida por el gobierno chileno una vez al año. Según Mario Noel Rodríguez, coordinador de letras de la Secretaría de Cultura (http://www.presidencia.gob.sv/cultura). “Creo que se está haciendo justicia a la literatura salvadoreña. Su voz ha merecido importantes premios internacionales; ahora el gobierno chileno reafirma su calidad literaria”, señaló. El encuentro, que se desarrolló en diferentes sedes mediante conversatorios sobre el papel de los escritores de la región en las sociedades actuales, entre otros temas, reunió a autores de Centroamérica, Chile, Colombia y México. El evento sirvió como preparación para otro de 2011 cuya temática será el Bicentenario de la Independencia. Por El Salvador participaron los escritores Manlio Argueta, Renán Alcides Orellana, David Hernández, Roberto Laínez Díaz y Dora Guerra. Entre los participantes extranjeros estuvieron el mexicano Pedro de Isla (http://www.letralia.com/firmas/deislapedro.htm), la guatemalteca Carolina Escobar Sardí, el novelista hondureño Julio Escoto, el novelista y poeta costarricense José María Zonta, el panameño Carlos Wynter Melo (http://www.letralia.com/firmas/wyntermelocarlosoriel.htm), el colombiano Julio César Londoño (http://www.letralia.com/firmas/londonojuliocesar.htm) y el chileno Álvaro Bisama. Fuentes: EFE • ElSalvador.com • La Prensa Gráfica *** Presentada en México la biblioteca del pintor Alberto Gironella La biblioteca Esto es Gallo, del pintor Alberto Gironella (1929-1999), ubicada en El Aire Centro de Arte de Ciudad de México, fue presentada el pasado martes 27 de julio en un acto encabezado por Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx). Instalada en un pequeño edificio construido específicamente para ese fin, fue posible catalogar los cerca de 5 mil libros de literatura y artes plásticas, en varios idiomas, gracias a tres becas de coinversión otorgadas por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca, http://fonca.conaculta.gob.mx). Aunque se trata de un sueño hecho realidad para los artistas Emiliano Gironella, hijo de don Alberto, y su madre, Carmen Parra, de ninguna manera pretenden ser “los dueños” de su memoria, ya que “no somos una institución”. Así que aún esperan encontrarle un mejor destino al acervo. Al fallecer el 2 de agosto de hace casi 11 años, don Alberto dejó su casa en Valle de Bravo, estado de México, con todos sus objetos. También dejó estipulado en su testamento la creación de un fideicomiso para salvaguardar y administrar su obra y convertir su hogar, donde vivió los últimos 27 años, en museo, biblioteca, archivo y lugar de promoción cultural de la entidad. Nunca se pudo crear el fideicomiso ni el museo. Conservar “la herencia” de Gironella se convirtió en un via crucis para la familia. Ante la imposibilidad de contar con apoyo oficial, los libros en específico empezaron a pudrirse. La pintora Carmen Parra, que ya no estaba casada con el artista, puso dinero de su bolsillo para empacar la biblioteca en cajas, una vez fumigada. Para su traslado a Ciudad de México se contó con el apoyo de Walter Boesterly, entonces responsable del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba, http://www.bellasartes.gob.mx). Una vez acá hubo que darles un “contenedor”, de modo que se construyó el edificio de dos pisos en el predio de El Aire Centro de Arte, y se mandaron a hacer los libreros que cuentan con cierta ventilación para que los volúmenes no se humedezcan. Cabe mencionar que el “valor” de la biblioteca, aparte de que perteneció a Gironella, también reside en el hecho que el artista tenía la costumbre de “intervenir” los libros al subrayarlos, escribir comentarios, guardar recortes periodísticos, etcétera. De allí que la biblioteca resulta una rica veta para estudiar su obra plástica. “Alberto es un pintor literario”, expresa Parra. “Seguramente en su delirio pensó que alguien volvería a leer los libros y encontraría sus textos subrayados para conducirlo por el laberinto de su propia obra”. Para que una biblioteca exista tiene que estar catalogada, acota Parra. Gracias a la “paciencia” de la promotora cultural Mayra Nakatani fue posible contar con las becas del Fonca. En la medida que para catalogar (en el proyecto trabaja Elizabeth Caracheo) se utilizó el Sistema Integral de Automatización de Bibliotecas de la Universidad de Colima (http://www.ucol.mx), la Esto es Gallo forma parte del Sistema Nacional de Bibliotecas. También se catalogó el archivo del artista, que en gran parte obedece al periodo en que estuvo casado con Parra, ya que “mi mamá sí organizaba las cosas”, apunta Emiliano. La biblioteca, no obstante, ha cobrado un segundo aspecto porque se le han sumado los acervos personales de Carmen Parra y Emiliano, para un total de alrededor de 8 mil volúmenes. De allí que la biblioteca bien podría volverse “un documento de una familia en el arte” o apegarse a lo que dejó Gironella y encontrarle “un destino”, señala Emiliano. “Ya la salvamos del naufragio, ahora vamos a ver qué ruta le damos”, explica Parra, a lo que Emiliano agrega: “Somos artistas, ésta fue una responsabilidad histórica que le cayó a mi mamá en medio de ciertas coyunturas políticas, por lo que nadie quiso apropiarse el proyecto. Fue un proceso desgastante de una década”. Fuente: La Jornada *** La Nueva gramática y Juan Goytisolo reciben el Premio Don Quijote La Nueva gramática de la lengua española, obra publicada por las veintidós academias, obtuvo este 27 de julio el Premio Internacional Don Quijote de La Mancha, en su tercera edición, que recayó también sobre el escritor español Juan Goytisolo en la categoría de trayectoria individual más destacada. El jurado, compuesto por la Fundación Santillana (http://www.fundacionsantillana.org) y la Junta de Castilla-La Mancha (http://www.jccm.es), consideró que la Nueva gramática de la lengua española, dirigida por el académico español Ignacio Bosque, es una obra que aporta unidad normativa del español desde hace más de un siglo. Esta obra, resultado de once años de trabajo por parte de las veintidós academias, está integrada por casi cuatro mil páginas, divididas en tres partes. La primera resalta las cuestiones generales donde se describen las partes de la gramática, seguida de la morfología y finalmente, la sintaxis. Hasta el momento ha sido publicada en España y en Hispanoamérica; sin embargo, el tomo complementario de la fonética y fonología saldrá en los próximos meses, e irá acompañado de un DVD con muestras de la pronunciación del español. La acción conjunta de las academias significa la articulación de un consenso que fija la norma común para todos los hispanohablantes, armonizando la unidad del idioma con la diversidad en que se realiza. Por su parte, Goytisolo recibe el galardón por su influyente presencia internacional y su diálogo cultural con el mundo árabe. El escritor ha merecido premios como el Octavio Paz; el Juan Rulfo, de Guadalajara, México; el Nelly-Sachs, de Alemania, en 1993, y el más reciente, el Nacional de las Letras en el Premio Cervantes, en 2008, un galardón que el escritor mexicano Carlos Fuentes, entre otros, pedía para ese escritor español. Entre sus obras publicadas se encuentran Duelo en el paraíso, Fin de fiesta, Juan sin tierra, Disidencias, Makbara y Paisajes después de una batalla, entre otras obras. El Premio Internacional Don Quijote de la Mancha nació en el año 2008, con el objetivo de reconocer las obras que mejor hayan contribuido a la difusión internacional y el conocimiento de la cultura y de la lengua española. El premio para cada modalidad es de 25 mil euros, y los premiados reciben, además, una escultura del artista español Manolo Valdés. Fuente: Notimex *** Muere a los 85 años el intelectual boliviano Valentín Abecia El historiador, literato y diplomático boliviano Valentín Abecia Baldivieso falleció a los 85 años la mañana del pasado miércoles 28 de julio, a causa de una antigua enfermedad, en La Paz, ciudad donde vivía desde hace seis décadas. Abecia fue “uno de los mejores estudiosos de la historia internacional de Bolivia; también son emblemáticas sus historias de la independencia”, dijo Fernando Cajías, presidente de la Academia de Historia de Bolivia, institución que Abecia dirigió varias veces. “Lamentamos la pérdida de un erudito, que fue también literato, gestor cultural y diplomático”. Nacido en Potosí en 1925, Abecia fue abogado internacionalista de profesión. “Ha sido un hombre de la Revolución y varias veces ocupó cargos en los gobiernos del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)”, dijo Cajías haciendo referencia al partido político boliviano. El intelectual fue, desde las décadas de los 50, senador, embajador y ministro de Relaciones Exteriores. En 1944 fue uno de los fundadores del grupo literario Segunda Gesta Bárbara, que incluyó a escritores de la talla de Alcira Cardona, Armando Soriano Badani, Gustavo Medinacelli, Jacobo Libermann y Julio de la Vega, entre otros. Los entonces jóvenes literatos siguieron los pasos de los primeros “Bárbaros” —Carlos Medinacelli y Gamaliel Churata, entre otros— y forjaron una generación que hoy es un referente de la literatura boliviana. “Éramos jóvenes. Se nos ha ido la vida... pero con dignidad, escribiendo poemas. La rebeldía, esa dama de hierro, todavía sigue viva en nuestras entrañas”, señaló Abecia sobre la Segunda Gesta Bárbara, en una entrevista al diario La Razón (http://www.la-razon.com) en 2006. Abecia deja también una importante obra histórica con estudios como Historiografía boliviana, La Revolución de 1809 o El historiador René Moreno, entre muchos otros. Se suman una antología y una historia de Gesta Bárbara en Antes que el tiempo acabe. Fue además fundador y presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (http://www.culturabcb.org.bo), que administra los repositorios. Fue también presidente de la Academia Boliviana de Historia y de la Academia Nacional de Ciencias (http://www.aciencias.org.bo). Fuente: La Razón *** Miguel Gomes gana concurso de cuentos del diario venezolano El Nacional Con el cuento “Lorena llora a las tres”, presentado bajo el seudónimo “T. Vieira”, el escritor venezolano Miguel Gomes (Caracas, 1964) se convirtió en el ganador del 65º Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), según el veredicto anunciado el pasado miércoles 28 de julio. Gomes es un narrador venezolano descendiente de portugueses y reside desde 1989 en Estados Unidos, donde se desempeña como profesor universitario. Ha publicado Visión memorable (1987), La cueva de Altamira (1992), De fantasmas y destierros (2003), Un fantasma portugués (2004), Viviana y otras historias del cuerpo (2006), entre otros libros. “Lorena llora a las tres” es un relato ambientado en la Venezuela contemporánea, y retrata el deterioro de un matrimonio, y la presencia de un perro viejo, como símbolo de la situación del país. “Todo se va a la mierda, esta ciudad, este país, ese carajito [que me robó] con mi maletín (suerte que era el verde viejo, con las esquinas peladas, no el negro elegante que me regalaron los morochos en mi cumpleaños), todo por el desagüe, pero nosotros estamos bien, Lorena, ¿por qué te encierras a oscuras y te tapas hasta la nariz si tú y yo estamos bien, mi amor?”, escribe Gomes en el cuento galardonado. Sin embargo el escritor afirma que no escribió el cuento pensando en la sociedad, “sino en la opresión que se siente cuando uno no puede ayudar a quienes quiere”, explicó en una entrevista publicada por el diario el pasado sábado 31 de julio. “Como los personajes se me aparecieron en un rincón de Caracas (porque, de hecho, no me lo propuse: primero oí un monólogo de un marido angustiado, luego el resto se fue armando), es natural que en una segunda o una tercera lectura el contexto empiece a dialogar con el estado de ánimo del protagonista. Pero eso ya es algo que toca al lector, no al escritor”, explica Gomes. El jurado estuvo integrado por Carlos Pacheco, Harrys Salswach y el ganador de la convocatoria del año pasado, Jesús Miguel Soto. Según el veredicto se le otorga el premio al relato porque constituye “una impactante aproximación diagonal al deterioro y angustia de una sociedad que se derrumba. Sus personajes están hundidos, inmovilizados por una aplastante realidad, sólo visible en sus efectos. El llanto y la depresión de Lorena, que llevan a su marido al desespero, son simbolizados, magníficamente, en la decadencia física de un perro muy viejo de nombre Simón”. El diario El Nacional entrega anualmente, también, el Premio Pedro León Zapata, el Arturo Uslar Pietri y el premio del Concurso de Niños Reporteros Ambientales. El Pedro León Zapata, que reconoce el ingenio gráfico de caricaturistas e ilustradores de periódicos y revistas impresas y/o digitales de Venezuela, fue para un colectivo integrado por Leonardo “Leo” Nieves y Álvaro Ignacio “Nacho” Palacios, de Meollo Criollo (http://meollocriollo.tumblr.com), un espacio digital que muestra “caricaturas y reflexiones sobre el meollo criollo”. También el jurado otorgó menciones honoríficas a Albert Almarza, del diario El Mundo (http://www.elmundo.com.ve), y a Ray, de la revista ¡Claro! (http://www.claro.com.ve) y el diario Últimas Noticias (http://www.ultimasnoticias.com.ve). El Premio Uslar Pietri, que se concede como reconocimiento al aporte sustancial ejecutado por instituciones, asociaciones civiles o personalidades al mejoramiento de la educación venezolana, fue para el Proyecto Nacional de Enfrentamiento de la Violencia, presentado por el Observatorio Hannah Arendt (http://www.observatorio-arendt.org), una organización no gubernamental fundada en marzo de 2006 por un grupo de profesores, estudiantes y profesionales en general, preocupados e interesados en monitorear y observar críticamente el acontecer sociopolítico, cultural, educativo y económico de Venezuela. Otros de los proyectos y personalidades galardonadas con menciones especiales del Arturo Uslar Pietri fueron el Centro Sor Carmen Vega, de la Asociación de Damas Salesianas (ADS, http://www.ads.org.ve), en Puerto Ayacucho (Amazonas), y el profesor carabobeño Francisco González Arenas, mejor conocido como el “Profesor Paco”. Por otra parte, del XVI Concurso de Niños Reporteros ambientales, coordinado a través de El Nacional en el Aula, el primer lugar correspondió a Gabriela Santini Gravina, estudiante de 6º grado en el Colegio Institutos Educativos Asociados, IEA (El Peñón), por el trabajo: “Verano en el Polo”. El segundo fue para Isabella Fernanda Terán Riño, de 5º grado en el Colegio Cervantes de San Cristóbal (Táchira), por el trabajo “Del oso polar al Salto Ángel”, y el tercero para Simón Darío Ballesteros García, de 6º grado en el Colegio Cervantes, también de San Cristóbal, por “Efecto del cambio climático en San Cristóbal”. Además, el jurado concedió menciones de honor a las niñas Yoselin Andrea Muñoz y Angélica María D’Luca Linero, ambas de 4º grado de la Escuela Básica Francisco Salias del estado Guárico, por sus trabajos “El clima de la Tierra cambia” y “Nuestra casa se está calentando”, respectivamente. Igualmente, la Unidad Educativa Colegio San Agustín, de El Paraíso, en Caracas, se hizo acreedora de una mención especial por su amplia participación en el concurso. Fuente: El Nacional *** El nuevo Drae incorporará “matrimonio homosexual” y otros términos La inclusión de un nuevo término, “abertzale”, levantó propuestas por parte de un grupo político vasco. El cineasta español Luis Buñuel entrará en la 23ª edición del Diccionario de la Lengua Española (Drae) como adjetivo: “buñueliano”. Y, junto a él, palabras del lenguaje cotidiano como “rojillo” (de tendencias políticas más bien izquierdistas) o “cultureta” (actividad cultural que no alcanza un nivel aceptable o persona pretendidamente culta). “Abducir”, “alcaldable”, “espray”, “festivalero”, “grafitero”, “homófobo”, “muslamen”, “oenegé”, “sobao” y “sostenibilidad” también figuran entre las novedades que la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es) ha volcado este jueves 29 de julio en la edición digital del diccionario (http://drae.rae.es), donde aparecen con la leyenda “avance de la vigésima tercera edición”, prevista para 2013. No aparece, pero estará “sin duda” en esa edición, la acepción “matrimonio homosexual”, según adelantó el secretario de la RAE, Darío Villanueva. La aprobación en 2005 de la ley que permite en España el matrimonio entre personas del mismo sexo llevó a la entidad a plantearse “la necesidad de modificar el significado de la palabra “matrimonio” para reflejar “esa realidad que la ley ha propiciado”. Pero, como sucede con cualquier incorporación que se hace al Drae, el proceso es complejo. Los propios académicos “captaron la necesidad” de incluir la acepción de “matrimonio homosexual”, y, a partir de ahí, el Instituto de Lexicografía comenzó “el estudio documental de las fuentes que acreditan que esa acepción tiene su sentido”, explica Villanueva. “La Academia no legisla, no crea realidades. Simplemente introduce en el Diccionario acepciones y términos que están en el lenguaje. No emite en relación a ellos ningún juicio de valor, actúa con la más absoluta de las objetividades”, pero teniendo en cuenta que cualquier decisión “afecta a una comunidad de 450 millones de personas”, dice con énfasis el secretario. Pero en el Diccionario todo tiene que ser consensuado con las veintiún academias restantes, y la inclusión de “matrimonio homosexual” debe ser “visada” por ellas porque “no en todos los países existe la misma legislación”. Lo más que puede pasar es que esa acepción figure con una marca que haga referencia al país o países donde se utiliza, pero, de una forma u otra, “matrimonio homosexual” aparecerá “sin duda en la próxima edición del Diccionario”. En total, se han efectuado 2.996 cambios, que aparecen distinguidas con la leyenda “artículo enmendado” o “artículo nuevo”. Entre las novedades que ya se pueden consultar en la página electrónica del Drae hay muchas que sólo consisten en pequeñas modificaciones de términos ya existentes, y a ese grupo pertenece la voz “pederastia”, que se define como “inclinación erótica hacia los niños” y “abuso sexual cometido con los niños”, o “sodomía”, una de cuyas acepciones figuraba precisamente como definición de “pederastia” y ahora se sustituye por “práctica del coito anal”. Villanueva, ex rector de la Universidad de Santiago de Compostela (USC, http://www.usc.es), deja claro que la acepción que equipara “pederastia” con “práctica del coito anal” está “documentada” y recuerda que esa práctica “no tiene que ver con la homosexualidad necesariamente, sino que se puede realizar entre personas de distinto sexo”. “Monoparental”, es decir, la familia “que está formada sólo por el padre o la madre y los hijos” es otra de las novedades del Drae, como también lo es la forma compleja “abandono de familia”. En el ámbito político, la RAE no ha cambiado de momento la definición de “franquismo” (no se hace referencia a dictadura, simplemente a “movimiento político y social de tendencia totalitaria”), tal y como pedía la Asociación de la Memoria Histórica (http://www.memoriahistorica.org), pero Villanueva anuncia que la Academia “está revisando todos los -ismos referidos a movimientos ideológico-políticos o a regímenes políticos”. En más de una ocasión los colectivos feministas han acusado de machista a la Academia por el tono de determinadas definiciones, y han pedido cambios en varias. Para Villanueva, “el problema no es si el Diccionario es machista. El problema es si lo es la sociedad. Si la Academia suprimiera los términos con connotaciones negativas, estaría ejerciendo una especie de censura”. “La Academia no inventa el idioma ni las conductas. Su misión es recoger el idioma tal cual es”, concluye el secretario. Sin embargo, la inclusión de un término ha levantado protestas. El portavoz del partido Eusko Alkartasuna (EA, http://www.euskoalkartasuna.org) en el Parlamento vasco, Juanjo Agirrezabala, cree “grave” que la RAE haya incluido en su diccionario el término “abertzale” (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=abertzale) definiéndolo en castellano como “nacionalista radical”, y le exige, por ello, una “rectificación inmediata” de dicha definición al objeto de “despojarle de toda connotación negativa”. En un comunicado, Agirrezabala acusa a la RAE de haberse “extralimitado” en sus funciones, ya que “no se ha limitado a definir el término como patriota o nacionalista, que sería lo correcto, sino que ha ido más allá al calificarlo de radical y extender esa connotación negativa a todas las personas abertzales sin excepción”. A su juicio, la RAE no ha hecho un análisis semántico o lingüístico del término, “sino político”, y lo ha hecho, además, “de forma intencionada y maliciosa, partiendo de prejuicios que carecen de base desde el punto de vista de la lengua”. Fuentes: EFE • El Mundo • Europa Press *** Intelectuales apoyan ruptura de relaciones entre Venezuela y Colombia Un grupo de más de setenta intelectuales del mundo se han adherido a un comunicado emitido este 29 de julio por la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (http://bit.ly/96IvZz), en el cual apoyan la decisión del presidente de Venezuela, teniente coronel (retirado) Hugo Chávez Frías, de romper relaciones con Colombia. Las personalidades que firman el texto rechazan como infundadas las acusaciones emitidas el pasado 22 de julio por el embajador de Colombia, Luis Alfonzo Hoyos, ante la Organización de Estados Americanos (OEA, http://www.oas.org/es), en las que denunció la presencia de grupos de irregulares colombianos en Venezuela. Según indican en el comunicado, consideran que esta conducta —que consideran “una estrategia de hostigamiento contra la Revolución Bolivariana y de quebrantamiento de la unidad de los pueblos de nuestra América”— no sólo ofende la dignidad y atenta contra la soberanía del pueblo venezolano, sino que “también pone en peligro el bienestar y la tranquilidad de los pueblos del continente”. Los intelectuales estiman que esta estrategia habría sido “diseñada y dirigida desde el Departamento de Estado”, y acusan al presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, de convertirse en “su agente principal”. “Llamamos a la comunidad internacional a juntar esfuerzos para poner fin a esta escalada de agresiones”, continúa el comunicado, “así como a apoyar los esfuerzos por una solución política negociada del conflicto en Colombia, que ponga fin definitivamente a la violencia y al sufrimiento del pueblo colombiano, de los cuales el reciente hallazgo de 2.000 cadáveres en la mayor fosa común jamás encontrada en nuestra América, no es sino la última de sus expresiones”. Entre los intelectuales que conforman la lista se encuentran Fernando Buen Abad, Carmen Bohórquez, Juan Antonio Calzadilla, Carlos Noguera, Atilio Borón, Luis Britto García y otros. Fuente: AVN *** Muere a los 80 años el sacerdote e intelectual español Enrique Iniesta El sacerdote, escritor e historiador español Enrique Iniesta Coullaut-Valera, biógrafo de Blas Infante y cofundador y presidente de honor del Centro de Estudios Históricos de Andalucía (Ceha, http://www.ceha.es), falleció en Navarra el pasado sábado 31 de julio, a los 80 años, tras una larga enfermedad. Según informa el presidente del Ceha, Rafael Sanmartín Ledesma, la muerte de este sacerdote escolapio, escritor, pedagogo, periodista e historiador supone para sus compañeros “una pérdida sustancial, por sus valores humanos y su capacidad intelectual”. Nacido en Madrid y criado en Marchena (Sevilla), Iniesta, biógrafo de Blas Infante y defensor de los derechos de Andalucía, era nieto del escultor marchenero Lorenzo Coullaut-Valera y sobrino del escritor de Cabra (Córdoba) Juan Valera, y dedicó su vida a la enseñanza y la investigación. Se retiró temporalmente durante los años 70-80 para fundar una comunidad de base donde enseñar en libertad, época en la que fundó también la cooperativa “El Toro Suelto”, para la promoción de la cultura andaluza, según el Ceha. Iniesta destacó como principal investigador de la obra de Blas Infante, cuyos documentos clasificó detenidamente, y publicó tres volúmenes con la obra completa del considerado “Padre de la Patria Andaluza”. Junto a sus compañeros escolapios, trabajó en la formación de la Biblioteca de Temas Andaluces (BITA), creada en el Colegio granadino a mediados de los años setenta y mantenida desde entonces. Dentro de la Orden Escolapia, de la que formaba parte, promovió la formación de una provincia propia, coincidente con el territorio de Andalucía, más encarnada en la realidad de esta tierra, segregándose de la llamada “provincia de Castilla”. Como periodista colaboró en diversos medios, entre ellos Tierras del Sur, Nueva Andalucía, ABC de Sevilla (http://www.abcdesevilla.es), El País (http://www.elpais.com), Razón y Fe (http://www.razonyfe.es), Diario 16 Andalucía (http://www.diariodesevilla.es), El Correo de Andalucía (http://www.elcorreoweb.es), Ideal (http://www.ideal.es), Revista de Pastoral Juvenil y Andalucía Libre (http://www.porandalucialibre.es). Escribió también varias voces para la Gran Enciclopedia de Andalucía, así como una treintena de libros y folletos divulgativos. Recibió varios premios literarios, entre ellos el “Montserrat” y tres “Albahaca” de leyendas sevillanas, y era miembro de la Casa de Escritores Escolapios. Según el Ceha, en todo momento destacó “por su idealismo, su defensa de los débiles, de la enseñanza, de los derechos individuales fundamentales”, entre los que destacó como defensor de que las llamadas “Fiestas de la Toma” —con especial énfasis en la de Granada— se conviertan en jornadas de encuentro entre culturas. Fuente: EFE *** Homenajearán en Caracas al compositor venezolano Antonio Lauro Organizados por Nelly Carvajal Producciones, serán presentados en agosto cinco conciertos con la música del compositor venezolano Antonio Lauro (1917-1986), en los que se reunirán maestros y nuevos talentos con instrumentos tales como piano, cuatro, bandola llanera y flauta. Las funciones se llevarán a cabo todos los martes de agosto a las 8 de la noche en la Sala de Teatro 1 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), en Caracas. Los conciertos contarán con la participación de destacados invitados: la Orquesta Sinfónica de Venezuela (http://www.osv.org.ve), Daniel Marchán, Gerardo Hernández, Leopoldo Igarza, Guiomar Narváez, Ramón Narváez, Sir Augusto Ramírez, Mélida Palacios, Lorenzo Camejo, Ulises Pérez, Ensamble Hemiola, Cuarteto de Flautas Dulces, Jesús Durán y su grupo musical Rebatiña, Williams Hernández, el grupo Unyfonía de la Universidad Yacambú (http://uny.edu.ve; Barquisimeto), Julio Rondón y su grupo Antología Venezolana, Cristian Fandiño, Roberto Betancourt y Jesús Gerdel, entre otros. Según palabras del doctor Francisco Curt Lange, musicólogo que presidiera la Sociedad Latinoamericana de Investigaciones Musicales, Antonio Lauro fue “no sólo un guitarrista venezolano que alcanzó justificada fama mundial. Se formó de manera exhaustiva en las artes musicales y demostró, en sus múltiples aspectos, haber adquirido un dominio total. En lo humano, poesía, bondad y tolerancia con el prójimo; como padre y esposo fue de una ejemplaridad nada común. Llevó una vida sacrificada en pos de una unidad artística, lograda con un humanismo singular, que ha de servir siempre de ejemplo a quienes pretendan alcanzar la inmaculada cumbre de Antonio Lauro”. El costo de la entrada general es de 60 bolívares, y de 50 para estudiantes y ciudadanos de la tercera edad. La Casa de Rómulo Gallegos —que cuenta con estacionamiento propio, café y vigilancia privada— está ubicada en la avenida Luis Roche, a dos cuadras al norte de la estación del Metro Altamira, en Caracas. Fuente: Celarg *** Investigadores de la cultura maya se reunirán en México Del 8 al 13 de agosto se reunirán en Ciudad de México más de trescientos investigadores de catorce países, en el marco del VIII Congreso Internacional de Mayistas (http://132.248.101.21/filoblog/viii-cim), evento que bajo el lema “Una historia milenaria: la lucha de los mayas por su permanencia”, tendrá como escenario el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (http://filologicas.unam.mx). Los retos de la globalización, la homogenización y el avasallamiento de la cultura occidental, la extinción de sus lenguas, la pobreza social, la discriminación racial y la pérdida de sus valores y tradiciones son algunos de los problemas que hoy enfrentan los mayas, una cultura con más de 2.500 años de historia y que hoy cuenta con 30 grupos étnicos y más de 6 millones de hablantes que habitan en varios estados de México, así como en Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. La inauguración del encuentro se realizará en el Palacio de Minería (http://www.palaciomineria.unam.mx) y la clausura en el Museo Nacional de Antropología (http://www.mna.inah.gob.mx). Como parte del congreso se realizarán simposios como “Guerras y conflictos entre los mayas: una visión diacrónica desde el preclásico hasta el siglo XX”, “Exclusión del pueblo maya en los festejos del bicentenario y el centenario”, “Vida cotidiana y muerte en los cenotes y cuevas”, “La lucha contemporánea de los mayas y la concepción de interculturalidad”, “Resistencia étnica y creación poética mayas”, y “La lucha legal: cinco siglos de derechos mayas”. Igualmente, tendrán lugar las mesas temáticas “Dinámica poblacional y procesos de migración”, “De las haciendas a la rebelión”, “Rebeliones en Chiapas y Tabasco”, “Reorganización territorial”, “Conflictos armados y procesos de resistencia” y “Justicia y derechos indígenas”, entre otras. La conferencia inaugural estará a cargo del investigador Jan de Vos. El anuncio del congreso lo hicieron María del Carmen Valverde Valdés, Laura Elena Sotelo Santos y Tomás Pérez Suárez, investigadores universitarios e integrantes del comité organizador. Señalaron que para los mayas sus lenguas son una forma de entender el mundo y vivir una concepción cíclica del tiempo; esto es, “que el pasado remoto y el futuro lejano se juntan en un punto, pues para ellos hablar del futuro es, a la vez, hablar del pasado”. Por eso, uno de los problemas más graves que enfrentan es la extinción de algunos de los idiomas mayenses, como el lacandón, del cual quedan unos 200 hablantes en Chiapas, o el itzá, de Guatemala, que “prácticamente es una lengua muerta y sólo la hablan 30 ancianos”. En cambio otras lenguas como el quiché, del territorio guatemalteco, aún se mantienen sólidas, con un millón de hablantes; así como el tzotzil, en Chiapas, o el maya yucateco, con 300 mil y 600 mil hablantes, respectivamente. Los investigadores aseguraron que los mayas “no son objeto de museo”, sino un pueblo “vivo y dinámico” con una historia muy antigua, pero que al mismo tiempo lucha por perpetuar su identidad en el mundo actual. Entre otros ejemplos mencionaron la irrupción del movimiento zapatista en Chiapas, en 1994, con el cual el mundo miró la problemática que enfrentan, o el resurgimiento de la literatura en lenguas indígenas, con lo cual ya no se escribe sólo para dejar testimonio, sino para generar una propuesta artística. Destacaron que el estudio y el conocimiento de las realidades y dinámicas culturales de las comunidades mayas son las herramientas para mantenerlas vivas y perpetuar su herencia. Fuente: La Jornada *** Todo listo para la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá El Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá (Corferias, http://www.corferias.com) y la Cámara Colombiana del Libro (CCL, http://www.camlibro.com.co) organizan la 23ª edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILB, http://www.feriadellibro.com), uno de los eventos editoriales más importantes de Latinoamérica, que con más de 700 actividades y actos culturales, y con la presencia de editores, diseñadores gráficos, libreros, comunicadores y agentes literarios, se realizará en la capital colombiana del 11 al 23 de agosto. Según sus organizadores, la FILB se ha posicionado como el espacio ideal para la realización de negocios donde los diferentes actores del sector editorial promocionan de manera efectiva sus producciones y lanzamientos, teniendo en cuenta la acogida y reconocimiento del evento con cerca de cuatrocientos mil visitantes anuales, quienes durante doce días encuentran en un solo espacio el 95% de toda la oferta editorial colombiana. La FILB tendrá este año como tema central al Bicentenario de la Independencia, efeméride a la que se dedicará un pabellón entero. Los visitantes encontrarán un espacio dedicado a la interacción con la historia, donde a través de diferentes componentes se ilustrarán los momentos más relevantes del acontecer independentista de hace doscientos años. El pabellón será para el visitante una verdadera experiencia cultural, a través de muchos recursos artísticos, entre ellos una muestra multimedia sobre los resultados de la Expedición Bicentenario “Gritos que cambiaron la historia”, donde se expondrá una radiografía actual del estado del río Magdalena como corazón fluvial de Colombia y como protagonista de la gesta de independencia por medio de una exploración artística y cultural de las comunidades que lo circundan. Este espacio también contará con recorridos no lineales donde se hallarán aspectos de reflexión histórica y cultural, socialización de resultados de la expedición, así como los obtenidos en las investigaciones bibliográficas en torno a la historia del río, una exposición de la Biblioteca Luis Ángel Arango (http://www.lablaa.org) del Banco de la República (http://www.banrep.gov.co) curada por Margarita Garrido y enmarcada en el lenguaje del nuevo orden político republicano, y la exposición “Impresiones de la independencia: proclamas, bandos y hojas volantes, 1728-1830”, especialmente preparada por la Biblioteca Nacional de Colombia (http://www.bibliotecanacional.gov.co). De igual forma, el pabellón contará con espacios diseñados para proyecciones, una gran librería de 400 metros cuadrados, un área dedicada a la gastronomía, talleres y una amplia programación académica. La feria tendrá un Encuentro Internacional de Escritores con invitados tan prestigiosos como Catherine Millet, Sara Jane Stratford, David Unger, Ana Pizarro y muchos más, importantes representantes de las letras contemporáneas. Más de 23 invitados harán parte de este espacio de reflexión. La Corporación Escuela Nacional de Caricatura y Comunicación Gráfica (CEAC, http://www.escueladecaricatura.com) lanzó una convocatoria para que todos los caricaturistas colombianos y extranjeros participen en la II Bienal de Humor Gráfico y Caricatura Ciudad de Bogotá. El tema de la convocatoria encierra a Latinoamérica en su totalidad e invita a reflexionar por medio del lenguaje universal del humor, sobre el sentido y significado de la celebración del Bicentenario de las independencias de los países latinoamericanos. Como todos los años, se llevará a cabo el Encuentro Internacional de Periodismo y Actualidad, esta vez dándole énfasis al periodismo de opinión, un evento coordinado por la CCL, la Universidad Externado de Colombia (http://www.uexternado.edu.co) y el diario El Espectador (http://www.elespectador.com), cuyas actividades y charlas estarán todas abiertas al público y contarán con la participación de prestigiosos periodistas como el francés Jean Françoise Fogel y la peruana Catherine Lanceros, así como un grupo de periodistas locales que darán una mirada más amplia al ejercicio del periodismo de opinión. Otra actividad será el coloquio universitario “Lipovetsky y los tiempos de lo efímero”, que se llevará a cabo el lunes 16 y el martes 17 de agosto. Para este año la FILB realizará la Primera Muestra Internacional y Encuentro del Libro Digital (http://www.muestrayencuentrodellibrodigital.net), evento sin precedentes en Iberoamérica. El evento contará con la participación de un grupo de expertos de primer nivel y con paneles que brindarán información sobre experiencias concretas de desarrollo tanto tecnológico, editorial, comercial y educativo. Entre los invitados se destacan Francis Pisani, Andrew Savikas, Roberto Igarza, Patricia Arancibia y Luis Abril, representantes de empresas de gran reconocimiento a nivel mundial en la gestión de contenidos y de plataformas digitales. Por otro lado, una de las ventajas que trae la FILB para el público en 2010 es que muchas de las charlas y eventos culturales que solían ser eventos cerrados, hoy son de entrada libre, pues se busca un acercamiento entre la academia y los visitantes de la feria. Los bogotanos y otros asistentes a la feria encontrarán también un Pabellón Juvenil y uno de Caricatura, que estará lleno de actividades didácticas para entretener a todas las edades. Fuente: FILB *** Feria del Libro de La Paz celebrará la “bibliodiversidad” La “bibliodiversidad” será el eje de la XV Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL), que reunirá un centenar de expositores del 18 al 29 de agosto en el campo ferial de Següencoma, en la capital boliviana. La feria es Patrimonio Cultural Intangible de La Paz y se realiza bajo la organización de la Cámara Departamental del Libro (http://www.camaralibrolapaz.org.bo). “La FIL quiere elogiar la diversidad de formatos, contenidos e idiomas de nuestros libros, nuestras grandes y pequeñas editoriales”, explica Marcel Ramírez, director del evento, al explicar el concepto de “bibliodiversidad”. Ramírez indicó que la FIL acogerá no sólo a los llamados best-sellers de edición comercial, sino también a los libros artesanales, independientes y alternativos, que hallan sus canales propios de distribución. “El objetivo es mostrar que en estos tiempos de globalización, hay diversos productos bibliográficos, tanto dentro como fuera del país, y todos tendrán un lugar en la feria. Este año habrá más editoriales independientes”, añadió. La FIL presentará a cien expositores en 160 stands. El país invitado es Italia, ya que Brasil declinó la invitación. Además, han confirmado su presencia editoriales e invitados especiales de Argentina, Cuba, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos y Venezuela. “La Embajada de Italia está organizando un amplio programa cultural”, adelantó Marcel Ramírez. La agenda se complementará con al menos un centenar de presentaciones de libros, debates literarios, encuentros de escritores y editores; además de actividades especiales para niños jóvenes. Todo, con el aval de un comité de honor integrado por Michella Pentimalli, Lucila Choque, Silvio Mignano, Godofredo Sandoval, Jaime Iturri y Manuel Vargas. Como es tradicional, la FIL se desarrollará en el campo ferial de Bajo Següencoma, donde también se instalará la Bodeguita del Libro, tres salas para presentaciones y un escenario para actividades artísticas. Para los organizadores, la diversidad que articulará la FIL, “debe apoyarse con la promoción de la lectura, el desarrollo de redes profesionales, la defensa y fomento jurídico y político al libro”. Además es fundamental, sostienen, “la lucha contra la piratería y el fomento de la traducción y diversificación de la oferta literaria”. Fuente: La Razón *** Una antología publicada en España reúne 26 cuentistas colombianos El escritor gaditano José Manuel García Gil, director de la colección Calembé (http://bit.ly/cUk7XC) de la Editorial Algaida (http://literaria.algaida.es), afincada en Cádiz, acaba de publicar en España la antología de cuento colombiano El corazón habitado: últimos cuentos de amor en Colombia (http://bit.ly/91RU3a). La colección Calembé, según reza la contraportada, “intenta ser escaparate de un género en continuo crecimiento, recuperando los lazos que unen nuestra tierra con Latinoamérica y alternando la publicación de cuentos y escritores de ambas orillas”. De hecho, este sello editorial había publicado, en 2008, Cuentos del paraíso desconocido, antología última del cuento en Costa Rica. García Gil, encargado personalmente de la selección, dice en el prólogo: “Estos cuentos colombianos recuperan la experiencia de contar unos usos amorosos en una época que refuta la solidez y la durabilidad de las emociones y sentimientos, y muestran, a la vez, su preferencia hacia las voces solitarias, pues en el amor uno se siente paradójicamente solo, indefenso, en esa vivencia convulsa, en ese impulso que nos lleva a buscarnos fuera de nosotros mismos, aunque estemos constantemente anhelando el deseo y la felicidad de sentirnos vivos”. Esta antología reúne a autores consagrados de la literatura colombiana, como Jorge Franco, Juan Gabriel Vásquez, Santiago Gamboa, Pilar Quintana y John Jairo Junieles (http://www.letralia.com/firmas/junielesjohnjairo.htm), así como a jóvenes plumas que desde hace algún tiempo han ido conquistando un espacio en el nuevo panorama de la literatura de ese país, como Juan Sebastián Cárdenas, Gerardo Ferro, Carlos Fernández, Andrés Mauricio Muñoz (http://www.letralia.com/firmas/munozandresmauricio.htm), Juan Carlos Rodríguez y Juan Álvarez. Son, en total, 26 cuentos y autores: “Besos bruscos”, de Jorge Franco (1962); “Urnas”, de Santiago Gamboa (1965); “Reunión familiar”, de Carlos Castillo Quintero (1966); “El amor también es una ciencia”, de John J. Junieles (http://www.letralia.com/firmas/junielesjohnjairo.htm; 1970); “Ella y él”, de Marta Orrantia (1970); “Funciones”, de Juan Carlos Rodríguez (1971); “Sentada en su interior”, de Rodolfo Lara (1972); “Silverstone”, de Carolina Alonso (1972); “Una segunda oportunidad”, de Pilar Quintana (1972); “Viernes”, de Andrés Burgos (1973); “Terapia”, de Ignacio Piedrahíta (1973); “Una hoja”, de Carolina Sanín (1973); “Lugares para esconderse”, de Juan Gabriel Vásquez (1973); “Darse un paseo”, de Antonio Ungar (1974); “Carolina ya no aguanta más”, de Andrés Mauricio Muñoz (http://www.letralia.com/firmas/munozandresmauricio.htm; 1974); “Compras de domingo”, de Diana Ospina Obando (1974); “Diagonal”, de Ricardo Silva Romero (1975); “Malvados rojos”, de Margarita Posada (1977); “Agentes secretos”, de Juan Sebastián Cárdenas (1978); “Idioma”, de Juan Álvarez (1978); “Huevos revueltos”, de Gerardo Ferro (1979); “Aura o nunca”, de Carlos Fernández (1979); “Un accidente”, de Federico Escobar (1979); “Círculo menor”, de Juan Pablo Plata (http://www.letralia.com/firmas/platajuanpablo.htm; 1982); “El pub”, de Sebastián Pineda, (1982); y “¿Quién pagará mi cuenta?”, de Víctor Menco (1986). El libro, que ya puede encontrarse en las librerías del mercado español, y disponible para el resto del mundo mediante compra online, será presentado en Colombia el 22 de agosto a las 3 de la tarde, en el marco de la 23ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (http://www.feriadellibro.com), en el salón José Asunción Silva. Fuente: Algaida *** Jarabacoa albergará octava edición del Festival de Poesía en la Montaña Una vez más, Jarabacoa, la llamada “ciudad de la eterna primavera” en República Dominicana, será la sede del VIII Festival de Poesía en la Montaña Jarabacoa 2010 (http://festivaldepoesiaenlamontana.blogspot.com), que reunirá a más de cien poetas dominicanos y de otras nacionalidades entre el 27 y el 29 de agosto. Uno de los encuentros anuales más esperados de la escena cultural dominicana, en este festival confluyen escritores de distintas generaciones y estilos literarios, según explicó la coordinadora general, la poeta Taty Hernández Durán (http://www.letralia.com/firmas/hernandezdurantaty.htm), quien manifestó su agrado por el entusiasmo que ha generado la convocatoria. “El festival ha ido creciendo hasta convertirse en uno de los eventos culturales más esperados cada año, y eso nos llena de satisfacción”, dijo Hernández Durán. Para este año, tanto las personas que han participado en ediciones anteriores como quienes, por referencias, conocen de éste, “se mantienen en una constante expectativa a la espera de su realización”, agrega la gestora cultural. En esta ocasión, el encuentro contará con una serie de celebraciones adicionales a la propia fiesta de las letras. En primer término, el evento estará dedicado a los movimientos literarios “Metapoesía” e “Interiorismo” por conmemorarse, este año 2010, el vigésimo aniversario de su surgimiento. Ambas corrientes tendrán su espacio dentro de la programación del festival. Del mismo modo, varias mesas de lectura y discusión, un recital de la poesía urbana capitaleña, otro del Colectivo de Escritores de Sosúa y uno especial de poesía negra, en homenaje al poeta Blas Jiménez, fallecido recientemente, se unirán a los ya tradicionales de la Fundación Aníbal Montaño, de San Cristóbal, el Colectivo de Escritores de Mao y Voces sin Fronteras, en el que participarán poetas de la diáspora dominicana junto a invitados internacionales procedentes de Panamá, Estados Unidos y otros países, además de una amplia delegación de Puerto Rico, coordinada por Zuleika Pagán, ganadora del Premio Internacional de Poesía Joven de la Feria del Libro Santo Domingo 2009, y editora del sello independiente puertorriqueño Sótano Editores (http://www.sotanoeditores.com). También se realizará una “noche de performance”, a la cual se ha convocado a representantes de esta manifestación que combina poesía con acciones físicas y artísticas. La actividad estará coordinada por Alexei Tellerías. Como cada año, “Clima de Eternidad: el recital”, congregará las voces más altas de la poética dominicana, en una gala de versos y alegría. En esta ocasión se dará continuación al proyecto “Bosques, parques y corredores poéticos” y se instalarán nuevas tarjas de “Clima de Eternidad”, el primer Parque del Poeta en la República Dominicana, cuya apertura formal fue en la séptima versión, el pasado 2009. Por ediciones anteriores de este festival han desfilado representantes de más de treinta talleres literarios y círculos de escritores, así como reconocidos escritores dominicanos, entre los cuales se cita al Premio Nacional de Literatura 2010 Mateo Mórrison, José Mármol, Ángela Hernández, Federico Jóvine Bermúdez, José Rafael Lantigua, Tony Raful, Pedro Antonio Valdez (http://www.letralia.com/firmas/valdezpedroantonio.htm), Fernando Cabrera, Jorge Piña, Basilio Belliard, Dió-Genes Abreu, León Félix Batista, Rosa Silverio, Manuel Llibre, Noé Zayas, Valentín Amaro, Frank Báez, Homero Pumarol, Rey Emmanuel Andújar (http://www.letralia.com/firmas/andujarreyemmanuel.htm) y de otros países como Etnairis Rivera, Zuleika Pagán, Juanmanuel González (Puerto Rico), Marcelo Morales, Camilo Venegas (Cuba), Adriano Corrales, Osvaldo Sauma, Zingonia Zingone (Costa Rica), Miriam Mireles (Venezuela), Cristiane Grando (Brasil), Elizabeth Lara (Estados Unidos) y Gastón Saint Fleur (Haití), entre otros. El festival es un evento de la Fundación Festivales de la Montaña, con el patrocinio de instituciones del sector público como los ministerios de Cultura (http://www.cultura.gob.do) y Educación (http://www.see.gob.do), la Cámara de Diputados (http://www.camaradediputados.gov.do) y el Ayuntamiento Municipal de Jarabacoa (http://www.ayuntamientojarabacoa.com), así como de empresas del sector privado (Centro Salesiano, bancos Popular y de Reservas, Consejo Provincial para la Administración de los Fondos Mineros de La Vega, Café Monte Alto, Eeli Ilítalo & Sucesores y Grupo Baiguate. Fuente: Web del evento *** África mostrará su literatura en Tenerife El Salón Internacional del Libro Africano (Sila, http://www.silaencuentro.com) prepara su segunda edición como un verdadero “tanque de ideas” para las relaciones con África. Editores, escritores, periodistas, blogueros, antropólogos, profesores y lectores celebrarán del 22 al 26 de septiembre en el Puerto de la Cruz (Tenerife) este encuentro profesional y literario en el que participan trece países del continente. Europa y América también estarán en Sila, que este año amplía los días de programación y estrena novedades, según informó el gobierno canario en un comunicado. Debates, diálogos en vivo, reuniones profesionales y presentaciones de libros son algunas de las actividades de este encuentro con la cultura africana y la edición profesional, que reunirá a más de 70 participantes de Argelia, Marruecos, Guinea Ecuatorial, Mauritania, Mozambique, Angola, Camerún, Cabo Verde, Sudáfrica, Congo, Benin, Nigeria, Senegal, Portugal, Croacia y Francia. Este año Sila analiza con acreditados expertos algunos de los hitos de la historia reciente de África, las raíces sociales y políticas de su literatura y la figura del argelino Mouloud Mameri, investigador y difusor de las culturas amazigh y bereber. Las lenguas africanas y el papel del traductor, las posibilidades de desarrollo económico y cultural que abren la impresión digital y las nuevas tecnologías, y el impacto de los blogs y las redes sociales en el acceso y la difusión de la creación cultural, son los temas que este año abordarán las mesas del Sila. Silvano Gozzer, filólogo, editor, consultor editorial y autor del blog Anatomía de la edición (http://www.anatomiadelaedicion.com); el periodista cultural y blogger Juan Ángel Juristo (http://juanangeljuristo.nireblog.com); Ángel María Herrera (http://www.letralia.com/firmas/herreraburguilloangelmaria.htm), director de Bubok (http://www.bubok.es), editorial especializada en autoedición organizadora de la primera Feria Española del Libro Digital, la antropóloga especialista en mundo bereber Tassadit Yacine, el periodista y blogger Eduardo García Rojas y el escritor caboverdiano, Germano Almeida, son algunos de los invitados. Los Diálogos Sila, una oportunidad para conocer más de cerca a los escritores invitados, tendrán como moderadores al periodista Alfonso González Jerez y el escritor Pablo Martín Carbajal, quienes entrevistarán en vivo al escritor caboverdiano José Eduardo Agualusa y la antropóloga francesa Sophie Caratini, autora de la interesante obra Hijos de las nubes, sobre la tribu saharaui de los erguibat. Tres autores croatas centran la primera noche de la Programación Off, una salida nocturna a un local del Puerto de la Cruz, donde los escritores leen sus textos acompañados por la música de Dj Kali. En esta noche estarán Olja Savicevic (Split, 1974), poeta, columnista del diario Slobodna Dalmacija (http://www.slobodnadalmacija.hr) y editora de una antología de cuentos nuevos de Bosnia-Herzegovina; Dinko Telecan (Zagreb, 1974), poeta y traductor de autores como Ernesto Sábato, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, y el ensayista y editor Nenad Popovic (Zagreb, 1950), que ha trabajado por unir a escritores croatas, bosnios y montenegrinos. Dos exposiciones fotográficas se centrarán en mostrar la magia de África con la vida en torno al río Níger y el camino a la ciudad de Tombuctú. Fundación Sur (http://www.africafundacion.org) ha cedido una serie de audiovisuales que se proyectarán durante los cinco días del Sila, y la Universidad Popular celebrará un club de lectura con Donato Ndongo como escritor invitado para leer fragmentos de su obra Las tinieblas de tu memoria negra. En Voces africanas, programada para el viernes 24 de septiembre, participarán Ze Rui, Juan Tomás Ávila y Justo Bolekia, en un recital de poemas africanos, donde el poeta canta al nacimiento, casamiento, sufrimiento, guerra y muerte, pero también a los momentos íntimos que vive el ser humano. El Sila sale este año del Castillo de San Felipe del Puerto de la Cruz para celebrar encuentros entre sus autores y alumnos del norte de la isla, ampliando así su programación con charlas de los escritores guineanos Juan Tomás Ávila, Donato Ndongo y Justo Bolekia en centros escolares del Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos. Las escritoras Elsa López, María Jesús Alvarado y Dolores López Enamorado, directora del Instituto Cervantes de Casablanca (http://casablanca.cervantes.es), también formarán parte de estos encuentros. El Sila es una iniciativa de la editorial Baile del Sol (http://www.bailedelsol.org) y Producciones Mirmidón (http://www.mirmidon.es), que cuenta con el patrocino del Gobierno de Canarias (http://www.gobiernodecanarias.org) a través de la Viceconsejería de Cultura y Deportes (http://www.gobiernodecanarias.org/cultura), la Dirección General del Libro (http://www.mcu.es/libro) y la Dirección General de Relaciones con África; el Cabildo de Tenerife (http://www.tenerife.es) a través de las áreas de Cultura, Cooperación Internacional y Turismo, sumada al proyecto en esta nueva edición, y Casa África (http://www.casafrica.es), que apoya al Sila por segundo año consecutivo. El Ayuntamiento del Puerto de la Cruz (http://www.puertodelacruz.es) cede nuevamente el Castillo de San Felipe para celebrar el Sila. Fuente: Europa Press |||||||||||||||||||| ESPECIAL: COLOMBIA+VENEZUELA ||||||||||||||||||| Toda guerra es una expresión del horror. Para el ciudadano común, para usted que lee estas líneas, el horror tomará la forma de la muerte, la destrucción y el despojo. Para la historia el horror se encarnará en la constatación de que la guerra sólo existe para el ciudadano común, mientras que quienes le preparan el festín a la muerte gozan de la facultad de esquivar las bombas con los recursos invulnerables que da el poder. Tras las denuncias formuladas en la OEA por Colombia, con relación a supuestos campamentos guerrilleros en Venezuela, el presidente Hugo Chávez Frías ordenó el pasado 22 de julio la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambas naciones hermanas. En los días sucesivos, el discurso del mandatario venezolano se ha enfocado en anunciar unos tenebrosos “planes de guerra” contra Colombia y a condenar a todo aquel venezolano que se muestre en desacuerdo con la medida. En Letralia somos contrarios al llamado de la muerte. Si en algo habremos de usar la modesta tribuna que nos hemos labrado —y a la que tenemos derecho como ciudadanos—, siempre será en el repudio a quienes desde el poder son capaces de todo, incluso de propiciar una carnicería en la que sólo caerán quienes no disponen de cuerpos de seguridad ni otros artilugios de protección. Traicionaríamos nuestros principios si enarboláramos una bandera distinta a la bandera común que nos une a todas las personas de bien del mundo. Es por ello que hemos convocado, para esta edición, a los autores letralianos, para que retraten desde la palabra este momento particular de nuestra historia. He aquí lo que estos nueve escritores tienen que decir en representación de la Tierra de Letras. Así presentamos a ustedes este especial que titulamos con un signo de más, en la convicción de que es la adición de nuestras fuerzas, y no el enfrentamiento irracional, lo que nuestros pueblos exigen a gritos sin que nadie, desde el poder, tenga la valentía de escucharlos. Jorge Gómez Jiménez Editor === ¿Por qué vamos a pelear? Pablo Amaya ============================= Nuestra lucha, colombiano, no la podemos aislar, si te tengo como hermano, ¿por qué vamos a pelear? Quién es el beneficiado ante tanta mezquindad, que el líder de cada Estado nos hable con la verdad. Y Bolívar qué diría de esta triste relación, aquello que él defendía siendo carne de cañón. Pero hay algo que se empeña en que persista el conflicto, ¡será la bota norteña!, que Dios dé su veredicto. Yo me declaro inocente, no sé nada de la guerra, dígame usted, presidente, a qué precepto se aferra. No hay que ser líder ni santo ni mucho menos político, eso me causa un espanto un cerebro paralítico. “Nuestra sangre derramada” para quién dará riqueza, luego de cruel escalada viviremos en pobreza. Canten los intelectuales con su noble pensamiento, seremos irracionales, o de paz nuevo cimiento... “Ven, amigo colombiano, vamos juntos a luchar”, mi pueblo te da la mano, la paz debemos lograr. ** Pablo Amaya elcid33@hotmail.com Poeta y escritor venezolano (Guama, Yaracuy, 1969). Ganador del II Concurso de Poesía y Cuento Breve de La Librería Mediática (http://lalibreriamediatica.wordpress.com, 2002). Fue alumno del poeta español José Luis Muñoz Sáez. Es comerciante y tiene estudios de oboe en la Orquesta Juvenil de San Felipe (Yaracuy). Mantiene dos bitácoras literarias en http://pabloamayaescribe.blogspot.com y http://magicosamandeguama.blogspot.com. === Las Letras son para la Unión David Alberto Campos Vargas ========= Algunos dicen que los poetas no opinamos de política. Se equivocan. Así como Byron dio hasta su vida por la independencia griega, así como Neruda fue interlocutor del pueblo en su canto, muchos de los que escribimos y pensamos en verso somos tan de carne y hueso que no nos damos el lujo de ignorar la situación social, económica y política del mundo en el que vivimos. Por eso quiero opinar. Y a tiempo. Antes de que la sangre inunde la ilusión, antes de que el odio sepulte la concordia. Soy colombiano, y de esos millones de colombianos que tenemos amigos venezolanos, colegas venezolanos, compañeros venezolanos. Y creo que la crisis entre nuestros gobiernos (que parece cada vez más complicada) no puede debilitar la vieja amistad entre nosotros. Somos hermanos, somos una misma raza, una misma lengua que ama y piensa y crea y jamás se envilece con el furor político o la soberbia de los poderosos. Las naciones son superiores a sus dirigentes; si a ellos los ciega la ira, la superioridad moral del pueblo pacífico y noble, del pueblo trabajador y franco, tiene que hacerlos recapacitar. Devolverles la visión clara y objetiva de las cosas. Mostrarles que el diálogo y la buena voluntad no son frases de cajón sino realidades posibles. Que es mejor tender la mano que mostrar los fusiles. ¿Es que no hemos aprendido los hombres, después de tantas tragedias, que la paz es el más bello de los ideales? ¿Seguimos ignorando los millares de cadáveres apiñados a lo largo de la historia? Me cuesta creerlo. Al contrario, creo en la humanidad y en su sentido común. Creo en las personas que irradian amor y tolerancia, en las que dedican canciones y abrazan sin timidez, en las que entienden que el amor a la patria es incompatible con el desprecio a los demás países. El que ama a sus conciudadanos debe amar a todos los seres humanos del orbe, porque somos una misma especie. Somos hermanos. Nada menos. Y por eso hay que actuar, ahora. Los que creemos en la paz y en la cooperación entre los pueblos tenemos que movernos, esforzarnos, rellenar con dulzura y gestos de bondad esas grietas que se han ido haciendo en ese gran puente racial y cultural que une a nuestros países. Y no se necesita ser banqueros, ni estadistas. Nosotros, los escritores, también podemos cambiar el mundo. Esas son las Letras de la Unión. Literatura para unir, para intercambiar magia y fantasía, para forjar la paz. En ese orden de ideas, nuestra literatura debe ser una literatura comprometida, firme, vehemente: si señalamos a tiempo el abismo al que, irracionalmente, quieren llevarnos unos pocos, es posible que logremos conjurar ese desenlace tan terrible. Llamemos a la cordura. Llamemos a la grandeza del espíritu, ajena a los chauvinismos, ajena a la xenofobia, infinitamente superior a la barbarie. Amo a Venezuela. Recuerdo con nostalgia los días pasados en Caracas, ciudad viva, ciudad de color y movimiento, ciudad en la que anduve extasiado haciendo mi propia romería bolivariana, tras los pasos del Libertador, y de otros libertadores grandes, nobles, dignos, como José Martí, el poeta-cordero. Quiero volver a andar por las espirituosas calles de Choroní, en las que el tiempo se ha detenido y hasta el más mundano se hace filósofo. Quiero bañarme de nuevo en esas aguas cálidas, generosas, fecundas del Caribe, volver a ser un estudiante y reencontrarme con esas venezolanas hermosas y sonrientes que me acompañaron en las playas de Puerto Colombia. Quiero reencontrarme con Mérida, señorial, dinámica, imponente. Quiero comer de nuevo fresas y recorrer los helvéticos paisajes de Colonia Tovar. Pasar de nuevo por Maracay y bailar hasta consumir la noche, disfrutar de Valencia y su gente buena, gozar los amaneceres de Barinas. Amo a Venezuela. Y la simple idea de una guerra con esta nación hermana me llena de horror y tristeza. Todas las guerras son infames, crueles e injustas... ¿qué decir de las guerras fratricidas? Llevan la mancha de Caín. Por eso insisto en la necesidad de hacernos escuchar: los escritores, los intelectuales, los académicos, tenemos que vencer, en nombre del Amor, a los que idolatran a la Muerte. Insisto: letras de paz, letras de unión. Por eso es tan digna de elogio la iniciativa de Jorge Gómez Jiménez: Letralia, ahora más que nunca, debe hacer testigos a todos los latinoamericanos pensantes, a todas las personas de bien, del cariño que venezolanos y colombianos nos profesamos. De nuestro deseo de superar los obstáculos y marchar unidos y felices. De nuestra intención de disminuir las tensiones surgidas por obra y gracia de nuestros gobernantes, y de fuerzas oscuras, tenebrosas, que ni el mismo Freud entendió a cabalidad, pero que sacan lo peor de nosotros. Por supuesto que amo a Colombia, a ella me debo, en ella nací, en ella vivo y viviré. Y entre más la quiero, más quiero a Venezuela. Sí. Porque nuestros países comparten mucho más de lo que creen los economistas. Porque como colombiano, sentí en Venezuela el abrazo cálido de sus habitantes, que sonreían al ofrecerme sus comidas típicas o al acompañarme desinteresadamente en la playa. Porque encontré siempre personas dispuestas a allanar mi camino y hacer más feliz mi viaje (harto difícil para un joven turista-aventurero con un morral a cuestas y más ganas que dinero en los bolsillos). Porque comprobé, en cada conversación, en cada intercambio, que somos mucho más parecidos de lo que pretenden hacernos creer los extremistas. Sé que son momentos difíciles. Pero como psicoterapeuta he visto que muchas parejas que otros colegas daban por perdidas pueden reconciliarse. Colombia y Venezuela, que tanto se quieren, podrán hacerlo, sin duda. Y estoy seguro de ello, porque creo en la bondad de las personas. Venezolanos y colombianos, envueltos en el sublime manto de la paz, guiados por la magia de la literatura, en mutua comprensión, seguiremos avanzando. Nuestras naciones, en armoniosa convivencia, superarán civilizadamente todas las dificultades (incluido este nuevo revés diplomático). Porque el intelecto puede más que las armas. ** David Alberto Campos Vargas dalbcampos@hotmail.com Poeta y médico colombiano (Neiva, 1982). Es médico psiquiatra, neuropsicólogo y neuropsiquiatra. Ha publicado los poemarios Ópera cromática, Nuevo orden, Umbra et Imago y Liberación de la palabra, así como artículos sobre filosofía de la mente y psicología, indexados en revistas médicas. === ¿Una cicatriz? Jaime de la Hoz Simanca =========================== La revista literaria Letralia ha extendido una invitación a sus colaboradores para que envíen textos, en cualquier género, relacionados con la ruptura entre los gobiernos de Colombia y Venezuela. La solicitud llega en buen momento y permitirá leer innumerables puntos de vista frente a un hecho político que deprime y mueve a múltiples reflexiones. Claro: lo deseable es que las opiniones estén despojadas de nacionalismos exasperantes que, en el fondo, profundizan una falsa noción de patria y terminan incorporándose al juego sucio de políticos y gobernantes. Mi primera reflexión es el recuerdo de una frase de Carlos Fuentes, el reputado autor de La muerte de Artemio Cruz, quien, a propósito de la frontera que separa a Estados Unidos de México, escribió que “es una cicatriz que sangra”. Y ese tipo de cicatrices, evocando a Borges, es “rencorosa”. ¿Desearán los gobernantes de Colombia y Venezuela convertir las fronteras entre los dos países en una cicatriz que sangre más allá de los tiempos? Desde el arte, la literatura, el periodismo y, en general, la cultura de alto vuelo, hay que mirar el conflicto como una muestra más de barbarie y de primitivismo que ofenden a la condición humana, y al deseo natural y sincero de establecer lazos de hermandad entre los hombres que conforman comunidades en forma de países abstractos, pues, en el fondo son ficciones transformadas en entes y territorios perfectamente demarcados con el propósito de establecer pretextos en la lucha por la supremacía y el poder totalizador. Por eso, la literatura es una supra-realidad ideal, es decir, un gnomo exorcizado, nuevos mundos y micro-universos en los que no existen fronteras definidas y donde los escritores, al abordar el tema mediante la invención de lugares —míticos o no—, transgreden las leyes de la política, impuestas a sangre y fuego en la otra realidad, es decir, en la de la diplomacia de plastilina, en la de las embajadas de pacotilla y en la de las declaraciones rimbombantes, afectadas, contradictorias y, en ocasiones, caricaturescas. En Macondo caben Colombia y Venezuela, sin fronteras y con segundas oportunidades sobre la tierra; pero, no a la manera como las invocó el embajador de Colombia ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, cuyo galimatías en la reciente reunión convocada por el organismo interamericano salpicó la memoria de Aureliano Buendía, la de José Arcadio y la de Úrsula Iguarán. Tampoco, claro está, a la manera como las trajo a cuento el embajador de Venezuela, Roy Chaderton Matos, quien, para descalificar, mencionó de mala manera la fantasía garciamarquiana, ignorando en su diplomacia de papel que, más allá de la utopía —y recurro nuevamente a Fuentes— “contra los crímenes invisibles, contra los criminales anónimos, García Márquez levanta, en nuestro nombre, un verbo y un lugar. Bautiza, como el primer Buendía, como Alejo Carpentier, todas las cosas de un continente sin nombre. Y crea un lugar. Sitio del mito: Macondo”. En Comala, pueblo fantasmal inventado por Juan Rulfo, también cabrían Colombia y Venezuela y allí serían dos naciones hermanadas sobre los muertos que destruyeron al pueblo; y hasta los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez podrían convivir, pasear sus odios por aquellas calles misteriosas, llenas de escombros, y dejar de ser lo que fue Pedro Páramo, es decir, “rencores vivos”. En esa especie de mini-nación, geografía fantástica de la imaginación de Juan Carlos Onetti, llamada Santa María, podrían caminar juntos Uribe y Chávez sin preocuparse por guerras ni por los muertos ni los vivos, pues éstos, como en Comala, resucitan, mueren, resucitan... sin preocuparse por fronteras e intuyendo —nosotros los afortunados lectores— que aquellos habitantes de la imaginación son distintos y distantes a los que desprecian los gobernantes modernos, preocupados más por el tamaño de sus egos y por su paso a la historia de papel que por la solución verdadera de los problemas que tanto golpean a nuestros pueblos. Gabo en mitad del conflicto. Cien años de soledad como pretexto para dimes y diretes entre embajadores que asisten con sus mejores recursos de la palabrería diplomática y en medio de la mirada morbosa de otros embajadores de ojos desorbitados que parecieran mirar aquel striptease político, es decir la desnudez gradual de las miserias y migajas con las que pareciera que se conduce el poder de las dos naciones. Para completar el potpurrí, faltó que el embajador Chaderton mencionara a Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, con el propósito de demostrar que del otro lado de la frontera existe más barbarie que civilización y que el poder terrateniente ha sido uno de los mayores causantes de la injusticia y la violencia. Pero no. Chaderton no se acordó de Gallegos ni mucho menos de Rufino Blanco Fombona ni de Salvador Garmendia. Y Hoyos no fue más allá de una mención macondiana que, menos que dar fuerza a sus argumentos forzados, lo mostró como un ridículo pendenciero y provocador, con lenguaje de “culebrero”, que, sin querer queriendo, incitaba a la guerra mediante su sutil diatriba y disparates diplomáticos. ¿Y Chávez y Uribe? Bien... Tal vez invadidos por “rencores vivos”, virtudes ubicadas en lugares sagrados de los altares de la patria, atributos a los que es necesario dedicarles los mejores epítetos, pues podría constituirse en la panacea una vez que ambos decidan marchar a la entrada de la frontera para que el hada levante la plancha y aparezca la lámpara mágica que habrá de iniciar la “segunda oportunidad sobre la tierra”. Entre tanto, una herida se abre y, probablemente, se convierta en cicatriz con el paso de los años. Sangrante y rencorosa para que de una buena vez asistamos a la inauguración de una nueva literatura que trascenderá Macondo. Y, además, contará con un nuevo lenguaje que ya comenzaron a escribir Hoyos y Chaderton atendiendo al libreto escrito por sus editores mayores: Chávez y Uribe. O Uribe y Chávez. Es lo mismo. Aquí están, resumidos en esta caricatura, enseñándoles a sus embajadores en la OEA la forma en que debe ejercerse el poder sin olvidar la literatura: http://www.youtube.com/watch?v=xHrrYZvYZM8 ** Jaime de la Hoz Simanca delahoz.jaime@gmail.com Periodista y catedrático colombiano. Ha sido tres veces galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Coautor del libro de crónicas y reportajes Trece claves para soñar y de los textos didácticos Crónica y Reportaje. === Siete poemas por Bogotá María Antonieta Flores =================== Acá cuatro poemas de limaduras, libro editado en 2005 y donde Bogotá es un trazo, impresiones, una huella nunca mencionada. “el cartucho” es el único título revelador del lugar. El Cartucho era un barrio de Bogotá donde llegan y habitan los más desamparados, los perdidos y los indigentes, y utilizo el presente porque ellos siguen andando por allá aunque el barrio como tal ya no existe, pero los desplazados e indigentes siguen estableciendo sus lugares en la ciudad como en todas las ciudades. Para agosto de 2002, el día de la toma de posesión de Uribe, hubo varios atentados y colocaron una bomba que dejó en el barrio veintiún muertos, tres niñas entre ellas. Lograron darle sepultura decente a pesar de ser indigentes y de haber pretendido enterrarlos en tumba sin nombre. El otro indicio que se puede encontrar en el texto es el título “conmoción interior”, y si bien el poema no tiene que ver con el hecho concreto de la declaración por Uribe de estado de conmoción interior en el país, tiene que ver con un movimiento interior común a todos. Luego la ciudad adquiere su lugar y su presencia total en un texto en progreso y del que sólo se han publicado los tres textos que aquí se presentan al final. El resto está inédito. Hasta los momentos, tiene el simple título de bogotá, que es también el río que nombra a Santa Fe de Bogotá. ¿Cómo la eligen a una los lugares y las imágenes, los poemas? No sé a ciencia cierta, pero me gusta esa sensación de hoja seca llevada por el viento certero de la palabra. Lo cierto es que el diálogo con Colombia, primer país a donde fui invitada como poeta, me ha dejado más enriquecida y he crecido como ser humano y poeta gracias a ese compartir. El Festival de Medellín, el encuentro de mujeres en Cereté, la tierra del gran poeta Gómez Jattin, y el Festival de Bogotá, son eventos que me han llamado a esa tierra. Colombia ha dejado su huella en mi vida y en mi poesía. Hoy no sería lo que soy sin Colombia, sin los poetas amigos, sin los afectos que se me revelaron en esa tierra, sin la palabra, el sufrimiento, la fiesta y la cortesía cotidiana del pueblo colombiano, y sin las horas sentada en el Panóptico, cárcel ahora Museo Nacional, esbozando poemas, sensaciones, rutas. Con Bogotá, y permítaseme el reduccionismo, he constatado lo que escribí una vez: quién dijo que hay proximidad o lejanía / Sólo seres que se piensan. También, gracias a esta ciudad aladrillada, he vivenciado que los lugares se constituyen en pedacitos de una que van creciendo en el interior y sin fronteras ni dictámenes. *** canción de amor usted está en una ciudad fría y su gente tiene años muriendo de guerra aquí han empezado a morir y a pelear la sombra de los árboles dibuja los pasos aquellos que sólo quieren llegar a un refugio pienso en la violencia que lo rodea mientras la sangre anda por mis calles con una palabra o con una mirada la barbarie nos aproxima el tiempo nos aparta De limaduras, 2005 *** el cartucho esto que ocurre no es amor ni es ofrenda pero llega ellos se van alejando piden silencio y una vela encendida en la calle son doce los ataúdes sólo este trazo de mirada y pobreza —esta maldad que se ensaña ellos esperan que se vaya la noche y no llevan flores bajo amenazas rojas leo el poema su tristeza que cierra todas las puertas De limaduras, 2005 *** conmoción interior dulce y bello amigo sepa que aquí he gozado de una tarde inquieta como las muchas que me aguardan de ahora en adelante y amarguras no se han alejado de este olor a guerra que cruza la ciudad que habito bebo vino blanco y doy pasos sin sentido en el pequeño espacio que ya no me pertenece los caídos no llevan banderas un golpe una bala una pedrada si algo quisiera desterrar de mi mirada son las banderas que ondean sus mentiras y llenan de dolor las palabras que antes sólo hurgaban los deseos las inocentes palabras que podían construir de lo imposible el amor con saliva y arena y no llega el olvido que prometen las canciones de taberna vivas y muertes son gritos que aborrezco y los deformes rostros del odio temo por usted ¿lo sabe lo puede disculpar? que no se me pierda en ese país que no es el suyo ni lo alcance la violencia ni la muerte que aquí yo aguardo el día cierto cuando la sangre corra por la puerta ya una plaza ha sido quebrantada en dos allí donde mi ciudad comenzó a serlo pero no espero que tema por mis futuras desdichas ni por el hambre que certera aguarda que mis manos no manchen de rojo los papeles temblores no me encuentren dulce y bello amigo causa mía ¿bajo cuál aroma será un paso más del tiempo? si sólo fuera cierta y el seguro calor de una mujer recogería ramitas carmesí del prado de los sueños pero aquí sólo gritan las rutas de los buses ofrecen mercancías y ráfagas de muerte me custodian dos burdeles de largos pasillos y el cansancio entre mis manos las cuerdas del poema estremecida yo en el escarnecido cauce del silencio De limaduras, 2005 *** limaduras sigues dividida en países quebrantados errando entre ciudades que heridas son por la violencia y todo porque yerros de amor se te han impuesto rotos dedos han escarbados tus secretos y afuera has dejado tu indigencia tormentos en los días y en las noches errado e intranquilo hado te vienen las palabras tus palmas brillan limaduras oficio de un herrero alcándora de humo caen hojas de los olmos los espíritus compasivos te acompañan el sueño sólo trae el canto del avetarda inexistente y largo su cuerpo, llamado del oro te increpan las aves nocturnas trazan los caminos su cuerpo es un llamado acude presta, entonces De limaduras, 2005 *** al caer la tarde o cuando cae la noche no ser nada para nadie no ser nadie para nadie así cae la noche sobre las palabras astillas de canela para alumbrar la lámpara con aceite de esperanza de esperanza de nada ni de nadie mientras en la boca, la sensación amarga de la madera, la única que puede definir mi historia la constancia del celacanto en aguas inaccesibles la soledad como una cruz de ceniza la noche cayendo sobre bogotá el adiós dicho en lo lento el adiós y yo insistiendo en atrapar una última migaja y cae la noche sobre bogotá soy apenas una extranjera un animal que pasa o que pasó recogido en Bogotá en verso. Antología poética, 2007, y En-obra. Antología de la poesía venezolana 1983-2008, 2008 *** al margen, bogotá una túnica, el tiempo agujereado el árbol de guacarí es una moneda de quinientos pesos el silencio me lleva al borde de una plaza de toros para rendirme a la caída del sol no sirve para ningún bien el amor apenas te cuentas en las restas pero sabes que no debes preguntar no te ha tocado el amor ni el deseo ni la pasión así te sientas en el panóptico sin quejarte por la condena no proferida y llegas a ser una simple tarde que cae recogido en Bogotá en verso. Antología poética, 2007 *** llueve en bogotá el sonido del agua te nombra en la ciudad perfilada con violencia todo corre, huye de esta tenacidad repentina yo, en un cuarto de hotel aguardo invoqué los poderes del agua le di aroma para que no huyera las montañas, monumentos monserrate y guadalupe la iglesia de san diego y ese monte que está al fondo y que a nadie interesa o importa de la plaza de toros esta inquietud moja ventanales exige sumisión la rodilla izquierda es un dolor y estoy sangrando el agua por las calles con delicadeza extrema a mi orfandad el púrpura, el luto cerrado y lo he traído para beber del aguacero que encierra el secreto de bogotá tráfico que interrumpe el sonido de la lluvia recogido en Bogotá en verso. Antología poética, 2007 ** María Antonieta Flores elcautivo.org@gmail.com Escritora venezolana (Caracas, 1960). Poeta, ensayista, crítico literaria, editora, profesora universitaria. Magister en literatura latinoamericana. Con el poemario Registro en el asfalto (inédito) obtuvo la Primera Mención del Concurso de Poesía 1985 de la desaparecida Asociación de Escritores de Venezuela (AEV). Ha publicado los poemarios El señor de la muralla (1991), Canto de cacería (1995; Premio de Poesía de la I Bienal de Literatura Municipal “Augusto Padrón”, Maracay, 1994), Presente que no en ausencias (1995), Agar (1996), Criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998; Mención Premio Municipal de Literatura 1999), la desalojada luz de la tarde (1999, plaquette), índigo (2001; Premio Anual de la Fundación para la Cultura Urbana), limaduras (2005), la voz de mis hermanas (2005) y regresaba a las injurias (2009). Obtuvo el Premio Municipal de Literatura “Rafael Ángel Insausti” mención Ensayo 1996 (Barinas) con Sophia y Mythos de la pasión amorosa, editado en 1997. Ganó en la Mención Ensayo Literario de la IV Bienal de Literatura “Mariano Picón Salas” 1997 con Espiral sonora: lectura de Ida Gramcko (inédito). Su poesía ha sido traducida parcialmente al inglés, al portugués brasileño, al alemán y al rumano, y ha sido incluida en varias antologías en Venezuela y otros países. Su obra ha sido objeto de estudio en panorámicas sobre la poesía venezolana y en artículos especializados. Ha sido poeta invitada al Festival Internacional de Poesía de Medellín (http://www.festivaldepoesiademedellin.org; Colombia, 2000), Encontro Amazonico de Poetas da America Latina (Manaos, Brasil, 2000), Encuentro de Mujeres Poetas (Cereté, Colombia, 2001), Festival Internacional de Poesía de Bogotá (2002), Semana de la Poesía de Caracas (2003), International Festival “Curtea de Arges Poetry Nigths” (Rumania, 2004), Encuentro de Poetas del Mundo Latino (México, 2004), Festival Internacional de Poesía de Granada (http://www.festivalpoesianicaragua.com; Nicaragua, 2006), Festival Internacional de Poesía de Bogotá (http://www.poesiabogota.org; 2006), Festival de Poesía Latinoamericana en Viena (Austria, 2007), XV Festival Internacional de Poesía (http://www.festpoesiarosario.com.ar; Rosario, Argentina, 2007), Festival Literário Internacional de Floresta, Flifloresta (http://www.flifloresta.com.br; Manaos, 2008) y VI Encuentro Internacional de Escritores 2009 Carlos Luis Fallas Sibaja in memoriam (Costa Rica, 2009). Profesora invitada del Instituto de Lenguas Románicas de la Universidad de Viena (http://www.univie.ac.at), de la Cátedra Extraordinaria Simón Bolívar de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), del Instituto Tecnológico de Costa Rica (http://www.itcr.ac.cr; Centro Académico de San José) y de Florida State University (http://www.fsu.edu; EUA), aparte de universidades nacionales donde ha impartido cursos de postgrado. Ha participado, también, en recitales de poesía, conferencias y como ponente en congresos y simposios. Asimismo ha publicado poemas, artículos, ensayos y reseñas en prensa y revistas especializadas nacionales e internacionales. Edita la revista literaria digital el cautivo (http://www.elcautivo.org). === Intereses ajenos Silvia Hebe Bedini ============================== Ahí están los dos, José y Pedro, sentados en la mesa del bar, compartiendo una copa de vino como cada domingo por la noche, pero esta vez ninguno de los dos habla. José ladea su copa casi llena arriesgando una mancha roja en el mantel blanco; y Pedro mira a la pared, fijada su vista en los cuadros de unos deportistas viejos cuando eran aún jóvenes, tan jóvenes como cuando Pedro y José se conocieron en aquel otro bar y con aquella otra gente, que como ellos, amaban a la literatura. La mente de ambos no está en blanco sin embargo, pero está muda. Colmada de bronca, y por eso, por la impotencia, muda. Hasta que se acerca Adalberto, el mozo que los conoce desde años, quien al verlos dibujados en diferentes mundos, se sienta en la tercer silla y rascándose la cabeza, dice: —El mundo es una mierda, qué se le va a hacer. Pedro y José no reaccionan. Siguen anclados en un espacio de silencio neutral. —Siempre pasan estas cosas, hoy entre ustedes, mañana entre el país del Cholo y del Diego, siempre pasa entre el de Jaime y el de Gloria, no se puede parar, ¿qué le vamos a hacer? —persiste Adalberto, pero no recibe ni siquiera una mirada como respuesta, por eso sigue—. Vamos, muchachos, ustedes ya saben cómo es esto, nosotros no tenemos nada que ver y nada podemos hacer. Y entonces sí logra la atención de los otros dos. Pero no palabras. Lo miran, lo miran como si acabasen de escuchar aquello que desde hacía dos horas no se atrevían a pronunciar. “...nosotros no tenemos nada que ver y nada podemos hacer...”. —Los de arriba necesitan pelearse, dominarse, enredarse en negocios para hacerse amigos y después mandarse a la mierda, son así. Dicen que se odian pero al final terminan compartiendo los mismos intereses, quieren mostrar que son distintos pero son la misma cosa. Vamos, muchachos, esto no es algo nuevo, ¡bah! sí, es algo nuevo, pero sigue siendo lo mismo, ¿me explico? Son siempre los mismos intereses los que los hace saltar. El maldito petróleo siempre es la causa de todo, ya lo sabemos eso. “...nosotros no tenemos nada que ver y nada podemos hacer...” Al escuchar la palabra “petróleo” la tensión cambia de repente entre los tres y se hace, por fin, presente en letras, puntos y comas. José reacciona apurado, casi agresivo, tomándose el vino hasta la última gota, y sin pausa entre el trago de José y la sorpresa de Adalberto (quien no sabe qué fue lo que dijo de más), Pedro comienza a insultar en voz alta a cada uno de los de arriba, a los del poder. Y se suma José, con insultos más sofisticados (José es un poeta y nunca deja de serlo), y por fin se suma Adalberto, con una serie de obscenidades que termina de espantar a las señoras gordas de la mesa de al lado. Se calman un poco, pero a los segundos siguen: —¡No es posible que todo siempre termine igual, que nada cambie! —dice José tirándose hacia atrás, sobre el respaldo de su silla. —No les importa un carajo de nosotros. Los de arriba no les preguntan sobre sus vidas a los tipos que les limpian sus casas o los protegen cuando salen a la calle; tampoco les importa un carajo si el que escribió el libro que leen en el baño podría salir lastimado del asunto o no, están en otro mundo, ¿no entendés? Y a ese mundo nosotros accedemos, espiando apenas, a través de los diarios, de la TV, de la Internet, pero no dejan de ser espejos sin brillo, realidades parciales. La verdad, la pura verdad, la manejan muy pocos y desde los sillones más altos. Hablan de guerrillas refugiadas en tu país, José, hablan de terrorismo internacional protegido en tus tierras, de eso hablan, ¿y vos qué carajo podés decir? ¿Que está bien, que está mal? ¿Que el mundo estaba necesitando otra guerra? Vos, con tus letras y con tus libros cuidadosamente editados, ¿qué carajo podés hacer? Pedro está indignado, su ceño se frunce tanto al hablar que su rostro se desfigura. —No se pongan así, vamos. Les traigo otro vinito, y unos quesos, ¿quieren? Poniéndonos locos, acá, no vamos a arreglar nada —trata de calmar los ánimos, Adalberto. —Te equivocás, Adalberto, te equivocás —retoma Pedro—, nosotros, acá, somos los que sufrimos aquello que los de arriba deciden a puertas cerradas y vomitan de a poco a puertas abiertas. Y si bien no podemos arreglar nada —eso quizás sea verdad— al menos no miramos para otro lado ni le damos cuerda a la excusa eterna del petróleo como principal hilo de manejo. Porque cada vez que hay una guerra, de lo único que se termina hablando es del petróleo, fijate vos. ¡Pero hay que mirar toda la tierra puesta debajo de la alfombra! Ni mi país ni el tuyo ni el de muchos, José, goza de una libertad en buena salud, ¡de eso hay que hablar! Y desde ahí tratar de arreglar algo, y no con guerras. Con toda la bronca, aun desde esta escondida mesa en este bar de mierda a quien casi nadie viene, nosotros debemos rebelarnos a que nos tomen de idiotas, y eso es mucho, ¿sabés? Eso es mucho... Sin libertad no se vive, no se respira, no se negocia, no se combaten violencias ni guerrillas, no se calma el fuego, ¿entendés? Hay que redefinir el concepto de libertad, José, eso hay que hacer, re-definirla, definirla dos veces, porque pareciera que para muchos ser libres significa una cosa y para otros representa algo muy distinto, mucho más limitado y violento. —Andá a saber si es verdad que hay tipos pesados refugiados en mi país, puede ser, si todo está mal en todos lados, todo puede ser —dice José con un aire de culpa, ajena, pero culpa al fin—, todo puede ser, pero duele, hermano, duele, porque esto nunca acaba, el mundo es una mierda, tiene razón Adalberto, la libertad se va encogiendo y la razón se va perdiendo a pasos agigantados, y está pasando en muchos lados; siempre se arma una nueva guerra para tapar lo que no cambia sin ellas, es devastador ser testigo de un mundo así. Adalberto chasqueó los dientes, vaya a saber uno queriendo decir qué. José agarró el brazo de Pedro y lo palmeó en la espalda luego, en un gesto de amigos, de hermanos, y qué importa que uno haya nacido en Venezuela y el otro en Colombia, eso nunca había marcado una diferencia entre ellos, hasta esa punzante noticia sobre una posible guerra entre sus países, en donde aún residen sus familias y sus viejos amigos. Y para colmo, tener que enterarse desde la televisión, en un bar perdido en medio de un barrio latino pobre de los Estados Unidos. Todo se mezcla, la verdad pareciera estar mostrándose en alguna parte no muy a la vista de Adalberto al menos, quien se rasca la cabeza de nuevo mientras se va a atender a otro cliente, murmurando: “...nosotros no tenemos nada que ver y nada podemos hacer... son intereses ajenos”. ** Silvia Hebe Bedini silbedini@yahoo.com.ar Médica pediatra y neuróloga infantil (Buenos Aires, Argentina, 1967). Reside en Los Ángeles y es escritora. === La ruptura que demuestra cuán unidos estamos ========================== === Martha Beatriz León =================================================== Soy una venezolana que ya no habita en su país y que sólo ha visitado Colombia una vez, y en la frontera, algo que por supuesto limita mi conocimiento de ella. Pero Colombia es para mí el símbolo de lo que una nación puede ser, tanto en las cosas buenas, como en las malas. Siempre he visto a Colombia como la Israel de Latinoamérica, pues su camino de dolor, guerras y divisiones sólo puede semejarse al exilio y sufrimiento judío. Pero así mismo, han sido lo suficientemente fuertes como para mantenerse erguidos ante la tragedia de vivir a diario una guerra civil no oficializada. Y no dudan en devolver los golpes que reciben y de clamar por lo suyo, cuando lo amerita la ocasión. Ante esta ruptura me tocaría defender a Venezuela, inflarme el pecho para llenarlo de patriotismo, obviando mis preferencias políticas. O, en base a éstas, aplaudir al que gobierna del otro lado, cuando sé que al final este asunto no tiene que ver sino con verdades convenientes (o mentiras verdaderas, usted escoge). Para mí sería más fácil que en Venezuela probásemos lo equivocado que está el gobierno de Colombia —si pudimos recorrer violentamente Europa para asistir en Venecia al estreno del film de Stone, seguro podemos hacer esto en nuestro territorio y a menor costo— en vez de decretar un corte de relaciones como si la cultura, la amistad, el sentimiento de hermandad y la convivencia admitiesen leyes divisorias. Y Colombia ha podido no ir directamente a la dirección sino hablar con la maestra, ese gesto hace inevitable la confrontación. Me arranca una sonrisa saber que en la frontera las cosas siguen marchando como siempre. Porque no hay poder ejecutivo de ningún lado que interfiera con una cotidianidad que no sabe de líneas punteadas y me imagino ve con indiferencia alcabalas y uniformes verdes. Igual, lejos de ella, seguimos recordando con cariño al Gabo, viendo la enésima repetición de Betty la fea y usando la ropa íntima de “ellos” para mostrar encantos que quizás ya no tenemos. Aunque si quisiera que se pudiese decretar el fin de la violencia, de la corrupción, del maltrato infantil, esta vez me satisface que sea indecretable la separación de dos pueblos que históricamente están unidos, que pelean pero se contentan, que comparten más sangre no derramada que la que eventualmente regaríamos en caso de ir a una guerra. Esta ruptura, aun con sus puntos críticos, muestra lo unidos que como pueblos estamos. ¡Vivan Colombia y Venezuela! ** Martha Beatriz León romerofa@bellsouth.net Escritora venezolana (Caracas, 1962). Ha publicado artículos de opinión en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). === Gritos salvajes sacudiendo nada Gabriel López ==================== Son tiempos para extrañarse con facilidad y preguntarse cómo no ha colapsado el sistema en el hemisferio con nuestros gobiernos. ¿Qué poderoso hilo invisible mantiene las aguas a raya? ¿Se trata de un mecanismo de regulación y supervivencia creado por quienes ostentan el poder? ¿O, como parece más probable, la hipnosis ha finalizado y los métodos que superaban nuestro entendimiento no son suficientes para mantenernos en el fondo de la trampa por más tiempo? En Venezuela la tormenta se desata, inocua, moribunda, similar a un bailarín ebrio en decadencia intentando hacer una de sus viejas piruetas. Miles de camisas rojas forman silenciosas ante la bestia de boina que aprovecha los últimos días del gobierno del monstruo colombiano para escupir sus blasfemias, ansioso por mantener el fuego que alimenta su poder: el miedo. Al otro lado de la frontera, Bogotá despide polarizada al tirano que repta en la Casa de Nariño rebuscando papeles y archivos digitales en compañía de su jauría de monjes hipócritas para lanzar dardos agónicos y así dejar una huella más en su largo historial de atrocidades. Estocadas violentas cuyo verdadero rostro aún consigue escabullirse entre las sombras maquilladas de los medios de comunicación de sus amigos temporales. Vilezas lanzadas a diestra y siniestra, sin importar el número de víctimas. Sin embargo, sorpresivamente las calles se llenan de personas que corean cánticos de odio con nombres propios. Chávez y Uribe. Ambas, criaturas informes que se retuercen entre negros sueños confesando sin parar durante la noche sus pecados, revolcándose entre bilis y pústulas sanguinolentas que estallan al compás de los coros. Una nueva generación entona sus clamores, evadiendo la persuasión, desdeñando el rencor que promueven sus dirigentes. Entre líneas, temerosos en el fondo de una guerra, los presidentes tropicales dejan claro que se trata de una rivalidad personal. Y afortunadamente, la mayoría lee entre líneas. Tal vez, paradójicamente, gracias y muy a pesar de los medios de comunicación, hemos despertado de la hipnosis, o tal vez simplemente nuestro instinto nos permite intuir que el final de ambos gobiernos llega a su final, y que así olvidemos pronto el nefasto paso de ambos mandatarios, aspiramos victoriosos el haber sobrevivido aun más fuertes a la pesadilla que nos heredaron. Tal vez me equivoque y es sólo una ilusión temporal, y no sea esa la verdadera razón por la que el poderoso hilo se ha roto definitivamente. ** Gabriel López gabriellopeznieto@hotmail.com Periodista y escritor colombiano (Popayán, 1977). Comunicador social, periodista, reportero gráfico y realizador audiovisual. Ha sido finalista en diversos concursos literarios. === Venezuela-Colombia Adelfa Martín Hernández ======================= Viví en Venezuela desde finales de los años 50 hasta los también finales de la década de los 80, así que podría hablar de muchas cosas; de movimientos sociales y políticos que marcaron y condujeron, para bien o para mal, a la Venezuela de hoy. Fueron épocas de efervescencia, de cambios radicales, después de una dictadura de diez años. Muchas heridas abiertas, rencores, muertos, presos y olvidados, pues a los partidos de aquella incipiente y desorganizada izquierda no se los dejaba participar. Recuerdo los disparos en la noche cazando, literalmente, a los de la “guerrilla”, las detenciones en plena calle, los registros —incluso me tocó presenciar uno en mi propia oficina, buscando propaganda “subversiva”. Era la época del apogeo del gobierno de Castro, enemigo jurado del presidente Betancourt. En aquellos entonces, 60 y 70, comenzaron a llegar en verdaderas oleadas emigrantes de Colombia a Venezuela, dada la bonanza económica que se vivía en esos momentos, y con esa marea de gente, la mayoría trabajadora, llegaron también los maestros de la delincuencia. Era vox populi que, cuando caían presos, adiestraban y enseñaban a los detenidos venezolanos en refinadas artes, como el trasiego de drogas y los secuestros. Como dato también molesto, no olvido la frecuencia con que ciertos militares y políticos colombianos se referían —con el único fin de agredir— al “Golfo de Colombia”, en vez de decir Golfo de Venezuela, enarbolando incluso papeles para confirmar su dicho. Me desagradan Chávez y Uribe. Del primero, no puedo olvidar la imagen de cuando entró al Congreso con la pretensión de “dar un golpe”. Del segundo, tiene un largo historial de canalladas a sus espaldas, con las cuales de repente sí vaya al “basurero de la historia”, el día que la distancia sea suficiente como para realizar un análisis, pero de ahí a romper relaciones con la hermana República de Colombia, va mucho trecho. Es obligatorio recurrir a cualquier instancia, antes de tomar este tipo de decisiones. La geopolítica, y especialmente los antiguos y estrechos lazos de amistad, así lo requieren. Ustedes se van, señores gobernantes, los pueblos quedan... Que ya el señor Chávez le baje a su testosterona, que también tiene cola que le pisen, no sólo por su probada simpatía con las FARC, sino por el cierre de emisoras de radio y televisión que no le son afines, o la expropiación de empresas de cualquier índole, sin que hasta el momento haya demostrado que es un buen administrador... ¡No hay más que ver cómo está la economía! Al fin no es sino otro militarzote, de los tantos que han desfilado por mi querida Venezuela... ** Adelfa Martín Hernández esiropajo@gmail.com Escritora mexicana. Se crió en las Islas Canarias (España). Ha viajado por algunos países de Europa y América. En la década de los 60 se estableció en Caracas, donde vivió por más de veinte años. Actualmente reside en Guadalajara, Jalisco (México). Ha escrito toda su vida y publica su producción en foros digitales, algunos de los cuales le han concedido premios. Mantiene, además, un espacio permanente de poesía infantil y cuentos en la revista Sur Cultural (http://www.surcultural.info), así como las bitácoras Del Otro Lado de la Vida (http://delotroladodelavida.mex.tl) y Cuentos y Otros Fantasmas (http://cuentosyotrosfantasmas.blogspot.com). === Así era con ella, así de difícil y absurdo ============================ === Andrés Mauricio Muñoz ================================================= En estos días me acordé de Claudia. Se me nublaron los ojos. Sentí ganas de meterme en el primer bar que encontrara y beber como alguien desquiciado; lo que quería era celebrar el hecho de que ya no exista el menor rastro de ella en mi vida, no era más que eso. En un principio, sin entender muy bien por qué, volvieron a mi mente, como una sucesión de láminas que alguien dotado de una paciencia infinita ponía ante mis ojos, los ocho meses que viví con ella. En ese entonces yo estaba recién graduado de la universidad; además, acababa de salir de una relación bastante ingenua de casi dos años y pensé que algo así era lo que necesitaba. Quizá fue por eso que sentí que, en cierta forma, estaba dando un paso más hacia la verdadera madurez. Todo sucedió rápido; es decir, la conocí en una rumba, ese mismo día tuvimos sexo y una semana después fui a su apartamento a recoger sus cosas y trastearlas para el mío. Pero todo resultó fatal. Claro, al comienzo me entusiasmé y llegué a sentir que era la mujer por la que había esperado tanto tiempo; pero, casi dos meses después, empecé a darme cuenta de quién era en realidad. Era una mujer de un trato bastante complicado. Desorganizada. Extraña. Energúmena. Paranoica. Compulsiva. Enferma. Terca. Aun así todos estos días no he hecho otra cosa que pensar en ella. Al comienzo traté de entender el porqué de esa inusitada y repentina aparición de ella en mi mente, pues desde que se marchó me he sentido dueño de una certeza sin fisuras en cuanto a que Claudia era sólo un mal recuerdo del pasado. Lo pensé durante varias noches y poco a poco todo se me reveló; claro, ahora todo me resulta evidente, es la personalidad obtusa del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, que se parece mucho a la de ella. Son casi una réplica. Resulta complicado que la naturaleza, aún haciendo uso de su legítimo derecho a errar de vez en cuando en forma desmedida, digamos, cada siglo, por decir algo, pueda parir dos seres tan particulares. Pero lo hizo. Ahí están. Son la prueba viva de que es posible: Claudia Galeano y el presidente Chávez. Acordarme de Claudia me llena de indignación; el presidente Chávez, con su actitud anacrónica que espolea su veneno contra los colombianos, me indigna mucho más. Así es la vida. Lo increíble pasó. A todo gallo le sale su gallo y hasta Claudia podría resultarme la tipa más simpática del mundo frente a este otro personaje. La convivencia con Claudia, en sus peores días, lograba que yo me armara de valor y me sentara con la intención de listarle, de la mejor manera posible, lo que me disgustaba. De inmediato, sin la más mínima posibilidad de mediar o de encontrar algún punto de conciliación, se ponía de pie y amenazaba con marcharse. De hecho, en sólo tres zancadas llegaba hasta el cuarto y comenzaba a recoger su ropa, esparcida por el suelo, y atiborraba con ella una maleta. Así no se puede, Andrés, así no se puede, a mí me respetas, decía totalmente irritada y con la cara encendida. Yo me quedaba como un tonto, de pie, aferrado al pomo de la puerta mientras balbuceando trataba de encontrar alguna forma de interlocución normal. ¿Qué era eso tan terrible que le había dicho?: Claudia, mira, no me gusta tu desorden, a veces siento que me enferma, yo creo que entre los dos... y entonces venía el brinco y las tres zancadas con que alcanzaba el cuarto; te pido el favor que me respetes, gritaba, no entiendo cómo podemos vivir juntos si ni siquiera me respetas. Es que tienes a otra, es eso, me decía, quieres meterla aquí a tu apartamento y tirar con ella de lo lindo; dale, no hay problema, que yo ya me voy, no soporto una humillación más de parte tuya. Entonces yo, aún con el pomo de la puerta en mi mano, le pedía perdón y empezaba a sentirme miserable por el trato que le daba. Algo parecido sucede entre Colombia y el gobierno del presidente Chávez. Desde hace algún tiempo Colombia, en reiteradas oportunidades, le ha insistido al gobierno del presidente Chávez de la presencia guerrillera en Venezuela; entonces empieza el tipo a hablar de oscuros planes de Colombia y el imperio yanqui para asesinarlo, de montajes, de circos, de complots, y luego amenaza con romper las relaciones entre los dos países mientras pide respeto; qué paradójico, el tipo pide respeto, una palabra que en su jerga sólo sirve para ser pronunciada y exigida. En un comienzo las denuncias de Colombia obedecían a sospechas que se tenían de acuerdo al testimonio de guerrilleros desmovilizados; y el presidente, o su escudero de las mil batallas, Nicolás Maduro, entraban de inmediato a decir que no, a descalificar la insinuación con una certeza y contundencia de quien gobierna un país del tamaño de un tablero de plastilina, de no más de treinta centímetros cuadrados, que es rigurosamente vigilado por unos ojos que lo abarcan todo. Cualquier otro mandatario, medianamente sensato, se tomaría la molestia de averiguar, investigar, visitar los sitios antes de dar una respuesta. De tal manera que la inmediatez de la respuesta lo único que hacía era confirmar las presunciones del gobierno colombiano y alimentar también la convicción de que él lo sabía de antemano y que, claro, la única salida posible era reaccionar en forma energúmena, negarlo y hablar de guerra, de lo doloroso que sería una guerra, de lo que sufrirían nuestros pueblos si él se viera obligado a defender la dignidad de la nación. Ahora, Colombia ya no presenta denuncias afincadas en sospechas sino en pruebas fehacientes de que la presencia guerrillera en Venezuela no obedece a negligencia de la guardia o tozudez del gobierno para reconocerlo, sino a un aval y un auspicio decidido del presidente Chávez a un grupo que él considera ideológico, pero que para nosotros, los colombianos, que lo padecemos a diario, es un desalmado grupo terrorista que cada día nos desangra y nos desgarra. Es por eso que recordamos, con igual indignación, el minuto de silencio que pidió ante la muerte del camarada Raúl Reyes, como también su silencio lapidario cuando las FARC asesinaron a los diputados de la Asamblea del Valle o diseminaron en pedazos revueltos con esquirlas los cuerpos de las personas que murieron en el atentado al club El Nogal en Bogotá. Es así. Así de crudo. Desde hace mucho tiempo que a los colombianos la cara de la barbarie nos enseña sus dientes afilados por la noche. De igual forma como yo me amedrentaba con Claudia, y le pedía perdón tratando de arrancarle de la mano la maleta para que no se marchara, cuando todo esto sucede sale todo el mundo a mediar: la iglesia, los mandatarios de los países vecinos, los partidos políticos; somos pueblos hermanos, dicen, nos une la sangre, la historia, dense la mano, suplican. Y claro, todo, en teoría, vuelve a la normalidad. Mientras yo me revolcaba con Claudia en la cama, convencido de haber arreglado todo, ella, estoy seguro ahora, pensaría con fruición lo eficaz y conveniente de la pataleta. Y así pasaban mis días. Y así pasan nuestros días ahora; para tener a Chávez contento, para seguir gozando de nuestra hermandad con Venezuela, hay que hacerse el de la vista gorda y no decir nada. Comer callados. Soportar en silencio. Cualquier mención al tema se convierte en una agresión y un irrespeto contra la dignidad de los venezolanos que él, en lealtad con su investidura y el mandato constitucional, debe proteger aunque fuere la guerra el único camino. Que Dios nos ampare, dice, pero si toca toca. ¿Qué sentido tiene darse la mano y abrazarse cuando el gusano que carcome sigue ahí, reptando dentro de nosotros?, me pregunto. De igual manera eran mis tardes de domingo con Claudia; ella, frente al televisor pasando canales en forma mecánica, yo, a su lado, en silencio, dejándola hacer lo que se le viniera en gana, abrazándola por la espalda y con la certidumbre de que en esa sumisión residía la clave para que el fin de semana no se fuera al traste. En alguna ocasión empecé a sospechar que Claudia me engañaba. Lo supuse porque empecé a ver cómo se alteraba cuando le sonaba el teléfono; se ponía de pie y tomaba distancia. Llegaba tarde en las noches sin explicación alguna. La frecuencia con que hacíamos el amor se redujo a sólo una vez por mes. En varias ocasiones, cuando le sonaba el teléfono, le pregunté con quién hablaba; con Mafe, me decía, la gorda está bajita de nota porque terminó con el novio. Aunque no me cuadraba mucho su respuesta, prefería asumir que sí y no darme mala vida; pero un día, cuando fue completamente evidente que no era una mujer con la que hablaba, le pregunté, con decisión pero sin perder la compostura, que con quién estaba hablando. Con papá, me dijo, acaban de operarlo de la próstata y el pobre está súper adolorido; claro, me dije con sarcasmo, tal vez por eso es que la sorprendí diciéndole a quien estaba al otro lado de la línea que qué tanto le dolían las güevitas. Entonces le pedí que me dejara ver el teléfono para comprobarlo. En algún par de ocasiones más lo había hecho y ella sólo me arrugaba las cejas y me decía que dejara la neura, que no fuera bobito; esta vez, en cambio, me paré frente a ella, le estiré la mano y la dejé suspendida en el aire. Pásame el celular, le dije, quiero verlo. La reacción de ella, como cabe suponer, fue llevarse las manos a la cabeza y decir que no lo podía creer; mucho miserable, me decía, ahora resulta que soy una perra, la más puta de todas. Y movía la cabeza diciendo que no, completamente desconcertada y sin quitarme la mirada. Luego comenzaba a dar vueltas por toda la sala arrojando todo al piso. Pateaba las paredes. Lloraba. Maldecía. Luego se acostaba y no me dirigía la palabra ni esa noche ni ninguna otra durante varios días. Aunque yo trataba de mantenerme invariable en mi actitud, el paso de los días, indefectiblemente, se esmeraba en cuartear mi resistencia de arcilla hasta difuminarla. Y claro, me convencía a mí mismo de que yo era un idiota, me latigaba por mi falta de tacto, por desconfiar de ella; repasaba la conversación una y otra vez y concluía que lo que en realidad ella había dicho era brevitas, que el fin de semana le llevaría de regalo al papá unas brevitas. Qué fácil hubiera sido, me digo ahora, que de haber sido en realidad un desatino de mi parte, ella me hubiese mostrado el teléfono sólo para restregarme en la cara mi imbecilidad y justificar su legítima licencia para ignorarme y mirarme con desprecio. Igual ocurre con los últimos sucesos entre Colombia y Venezuela. Colombia acudió a la Organización de los Estados Americanos para demostrar, con argumentos y pruebas difíciles de rebatir, el beneplácito del gobierno del presidente Chávez para albergar a guerrilleros de las FARC. Se mostraron fotos y se divulgaron coordenadas. Esa era, sin duda alguna, y si algo de razón asiste al presidente Chávez, la oportunidad de oro para mostrarle al mundo, y al propio pueblo de Venezuela, la forma descarada en que Colombia se ha ensañado contra él. Qué fácil hubiera sido decir: Señores, las puertas están abiertas, bien pueda, sigan. La comisión de verificación, que solicitó Colombia, hubiera comprobado, con sus propios ojos, que las acusaciones no eran más que una patraña. Pero no. La única reacción posible fue, una vez más, la pataleta, la arenga revolucionaria, la retórica obtusa que exigía respeto y alentaba al pueblo a clamar por dignidad. Todo, claro está, bajo el cobijo de la memoria de Bolívar, su inspiración, su norte, su guía de principios; qué cojudez, pretender en esa forma evocar la memoria del Libertador, siempre valiente, siempre gallardo, quien siempre defendió sus convicciones, que jugó con una sola baraja y con las cartas siempre encima de la mesa. Fueron muchas las noches en que saturé mi cabeza pensando la forma de arreglar mi situación con Claudia. Cada alternativa se me presentaba complicada. Me sentía abatido. Una suerte de pesadumbre me embriagaba y me robaba lucidez. Muchas veces, también, me sentí impotente de saber que la solución estaba muy cerca de mis manos, casi rozando los dedos; sin embargo, por alguna razón, esa pequeña distancia me resultaba infinita, un camino de tránsito imposible. Pero lo hice. Una tarde empaqué todas sus cosas y, cuando ella llegó, tarde, como siempre, le dije que no soportaba un minuto más con ella. Perfecto, dijo, y comenzó a caminar presurosa hasta la habitación. Estuvo a punto de tropezar con la maleta e irse de narices; ya está todo empacado, le dije. Entonces me encandiló con su mirada penetrante de ojos negros, los mismos que ocho meses atrás me habían seducido. La acompañé hasta la puerta; pero, como parecía amañarse en el umbral, le di un empujón poco sutil. Luego cerré la puerta y algo en el sonido seco me indicó que para ella se cerraba para siempre. En las primeras horas, mientras me regocijaba con mi gesto de emancipación y disfrutaba de mi renovada autonomía, me asombré de mi ímpetu. No me resultaba claro de dónde había emergido, con la violencia de un tsunami, esa fuerza avasalladora que me liberó. La naturaleza es sabia, pensé, en algún momento el organismo se constriñe y logra expulsar lo que lo enferma. Así como en ese entonces no tenía una idea clara de cómo conseguí deshacerme de Claudia, ni lograba intuir de dónde saqué el valor para sacarla a empujones de mi apartamento y olvidarme de ella, ahora tampoco tengo una perspectiva clara sobre lo que pasará entre Colombia y Venezuela mientras alguien como el presidente Chávez esté al frente del país. Somos conscientes de que el problema de la guerrilla es un problema nuestro; es por eso que, también, nos arrogamos el derecho y el deber para solucionarlo sin contrapesos de ninguna índole. Los colombianos amamos al pueblo de Venezuela tanto como a nosotros mismos; cómo no, si compartimos la misma historia y tradición. Los rasgos culturales ancestrales nos definen sobre el mismo lienzo y siempre con los mismos colores. Lo que nos une es más que un lazo de hermandad; quizá es una fuerza incomprensible que, aferrada a los recovecos más profundos de nuestra identidad, nos cohesiona y nos arraiga al mismo suelo. Tal vez por esto los colombianos, y estoy seguro de que los venezolanos también, albergamos la esperanza de que no se permita que la obsesión enferma de un mandatario, en pos de unas convicciones que sólo encuentran sentido en una cabeza rigurosamente hermética y con las neuronas dispuestas de manera irregular, atenten contra esa sabia ley que nos estrecha. Algún día nos constreñiremos, y sólo entonces, quizá, escuchemos el golpe seco de la puerta que se cierra a nuestras espaldas; ojalá para siempre. ** Andrés Mauricio Muñoz andres.munoz@hp.com Escritor colombiano (Popayán, 1974). Autor de la novela breve Te recordé ayer, Raquel (Sic Editorial, http://www.siceditorial.com, 2004). En 2006 ganó el Concurso Nacional de Cuento de la revista Libros y Letras (http://www.librosyletras.net) con “Una tarde en París”. En 2007 obtuvo el primer lugar en el Premio Literario Fundación Gilberto Alzate Avendaño con el cuento “Pierna obstinada”. La revista italiana Burán (http://www.buran.it) seleccionó y tradujo, en 2007, su cuento “Dolor de Patria” para incluirlo en su antología sobre sociedades en conflicto. En 2008 su cuento “Carolina ya no aguanta más” obtuvo el primer lugar en el concurso de cuento de los Premios de Literatura Taller de Escritores Universidad Central (Teuc) 2008. Su libro de cuentos Miradas que encandilan quedó finalista en el V Concurso Nacional de Libro de Cuentos UIS 2009. Incluido en la antología de cuento colombiano El corazón habitado (Editorial Algaida, http://www.algaida.es; España, 2010). Textos suyos han aparecido en revistas como El Malpensante (http://www.elmalpensante.com; Colombia), Revista Número (http://www.revistanumero.com; Colombia), Rio Grande Review (http://www.utep.edu/rgr; El Paso, Texas, Estados Unidos), Homines (http://www.homines.com; España), Casa de América (http://www.casamerica.es; España) y Revista Opción (http://www.revistaopcion.com; México), entre otras. ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| El Libro Total http://www.ellibrototal.com Plataforma de lectura que muestra libros digitalizados en un formato que emula muchas de las características del libro impreso tradicional. Su creciente colección ofrece los libros clasificados por países, además de una selección de clásicos. Los usuarios registrados pueden disponer de una herramienta para crear un “libro de lector”, en el que es posible reunir textos o imágenes de otros autores arrastrándolos desde sus fuentes originales. QuedeLibros.com http://www.quedelibros.com Un vasto directorio de sitios de los que es posible descargar libros en los más variados formatos digitales y en idiomas como el inglés, portugués, catalán, alemán, gallego, francés, euskera, italiano, ruso y latín, además, por supuesto, del español. La información está clasificada por títulos, autores o temas, y el usuario puede además aprovechar el buscador del directorio. Tras el registro gratuito, es posible participar en discusiones sobre libros o preguntar dónde encontrar un título específico. Lectura Lab http://www.lecturalab.org Un “laboratorio de lectura” creado por la española Fundación Germán Sánchez Ruipérez (http://www.fundaciongsr.es). Reúne en un solo recurso toda la experiencia de esta institución en el fomento de la lectura: noticias del sector, consejos para padres que deseen cultivar en sus hijos el hábito de la lectura, materiales sobre investigación y desarrollo, entrevistas a expertos, cursos, recursos digitales y publicaciones. SoopBook http://www.soopbook.com Una red social cuyos miembros pueden leer y escribir libros sociales; esto es, libros escritos por varias personas que, de forma colaborativa y tras unir sus conocimientos e ideas, consiguen ultimar la mejor versión posible del libro gracias a las opiniones y valoraciones de la comunidad. Enciclopedia y Biblioteca Virtual de las Ciencias Sociales, Económicas y Jurídicas http://www.eumed.net Biblioteca digital creada por el grupo eumed•net de la Universidad de Málaga (http://www.uma.es) —un equipo de investigación especializado en el estudio de las consecuencias económicas y sociales de Internet—, y en la que es posible acceder gratuitamente a diccionarios, libros, revistas, tesis doctorales, cursos, vídeos y presentaciones multimedia sobre economía, derecho y otras ciencias sociales. El visitante puede publicar sus propios libros y artículos, inscribirse en congresos internacionales de periodicidad mensual o adquirir la Enciclopedia EMVI en CD-ROM. Rutas Cervantes http://paris.rutascervantes.es Una iniciativa del Instituto Cervantes de París (http://paris.cervantes.es), que consiste en un portal multimedia a través del cual es posible recorrer los lugares de la capital francesa en los que artistas, escritores, músicos, cineastas y creadores, vivieron y trabajaron, o incluyeron en sus obras. A las estancias de cada uno de ellos se les dedica una ruta, con datos, anécdotas y relatos, e ilustrada con fotografías, documentos y vídeos. El sitio ofrece además mapas, indicaciones y archivos GPS para dispositivos móviles que permiten localizar los lugares en los que vivieron o que frecuentaron. El Instituto Cervantes podría ampliar el proyecto a Madrid, Roma, Lisboa, Nueva York o Berlín, entre otras ciudades. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Últimas pistas de Julio Cortázar Gabriel Jiménez Emán ============ Papeles inesperados Julio Cortázar Alfaguara Bogotá, Colombia Primera impresión en Venezuela: agosto de 2009 A Julio Cortázar siempre lo percibí libre, cercano, desenfadado, un escritor plenamente identificado con la sensibilidad moderna, un escritor desprejuiciado y muy inmerso en búsquedas fantásticas y efectos literarios inquietantes o misteriosos, pero al mismo tiempo un escritor cotidiano, muy del diálogo con la gente de la calle, un escritor a pie, un paseante dominado por la curiosidad, atento a las expresiones de la gran ciudad, muy lleno de una suerte de música interior y de un gran poder plástico, un ojo avizor atento a los sucesos más recónditos del hacer humano y también muy dispuesto a observar procesos políticos y sociales, especialmente los de América Latina, un escritor argentino de formación europea nacido en Bruselas, pero siempre ligado a su argentinidad, a su casa, gentes y calles de Buenos Aires, de cuyos recuerdos y atmósferas extrajo material para buena parte de sus cuentos y para sus ideas de convivencia; ideas socialistas y en fricción permanente con las de dominación autoritaria por parte de los nuevos imperios. Vivió en París largo tiempo, y al apenas obtener la nacionalidad francesa durante el gobierno de François Mitterrand en 1981, declaró que desde entonces estaría más comprometido también como ciudadano francés con las luchas de Francia y de América Latina contra las dictaduras y la dependencia económica y cultural de los países pobres. Extraordinarios y memorables resultaban muchos de sus cuentos. Esperábamos cada volumen suyo de relatos con emoción, desde Final del juego, Las armas secretas y Bestiario, pasando luego por Todos los fuegos el fuego y Octaedro hasta Un tal Lucas, Queremos tanto a Glenda, Alguien que anda por ahí y Deshoras, sin olvidar aquellos libros heterodoxos donde se mezclan formas, géneros, dibujos, fotos, caligrafías, que son La vuelta al día en ochenta mundos y Último round. Libros que nos hicieron arrojar una mirada a sus primeros trabajos como la obra teatral Los reyes, y las novelas 62 modelo para armar (prefiguración de Rayuela) y Los premios, que tantos hallazgos formales y de sentido poseen. Hace pocos años, caminando por una avenida de Buenos Aires, la Avenida de Mayo, me alojé ahí en un hotelito y salí a dar unas vueltas por las cuadras cercanas. La primera sorpresa que me llevé fue encontrarme en toda la esquina con un café, el London City, cuyas vidrieras ostentaban con orgullo la novela Los premios y unas fotos de Cortázar, acompañadas de una leyenda donde se anunciaba que éste iba diariamente ahí a proseguir la escritura de la mencionada novela. No dudé en entrar y en tomarme en el London City un café y morder un sabroso pastel, pues la cafetería olía a esa mezcla especial de ambos, imaginándome al gran Cortázar llenando de palabras grandes cuadernos desordenados, fumando, sorbiendo un café, una cerveza o un vino. Por cierto que, en París, Cortázar visitaba y escribía en otro café con nombre inglés, el Old Navy, situado en el boulevard Saint Germain. Un poco más allá, en la misma Avenida de Mayo, me topé con una de esas librerías de viejo, tan frecuentes en esa ciudad, donde hacen remates y ofertas de libros de todo tipo, y vaya sorpresa que me di cuando veo en una de las pilas de libros asomar la portada de Los premios, sus grandes letras azul oscuro y unas franjas rojas descender por la parte derecha de la carátula llegar hasta la silueta de un barco. Era la quinta edición publicada por Editorial Sudamericana de Buenos Aires en 1966 (la misma que lanzara un año después la edición más conocida de Cien años de soledad de García Márquez), que adquirí de inmediato por un precio irrisorio. Para esa fecha Cortázar tenía 52 años —justo ese año de 2006 en que yo hacía mi recorrido se cumplían 40 de esa quinta edición, la primera había sido en 1960— de una novela que comienza dando fe del lugar donde se escribe, para que no quede la menor duda: —La marquesa salió a las cinco —pensó Carlos López—. ¿Dónde diablos he leído he leído eso? Era en el London de Perú y Avenida; eran las cinco y diez. ¿La marquesa salió a las cinco? López movió la cabeza para desechar el recuerdo incompleto, y probó su Quilmes Cristal. No estaba bastante fría. Estaba hablando de los cuentos de Cortázar. Decía que entre los memorables relatos suyos están “Cartas de mamá”, “La autopista del sur”, “Continuidad de los parques”, “La isla a mediodía”, “La noche de mantequilla”, “Final de juego”, “El perseguidor”, “Las babas del diablo”, “Casa tomada”, textos capitales que fueron apreciados por miles de lectores en muchas lenguas. De estos cuentos, “El perseguidor”, como todos sabemos, está inspirado en la vida de Charlie Parker, “Bird”, el gran saxofonista del jazz creador del bebop, que en el relato toma el nombre de Johnny Carter. A los amantes del jazz nos toca muy profundo este relato, que ha sido inspiración segura de películas sobre el jazz, especialmente la de Clint Eastwood, Bird, sobre el mismo Parker, y una actuación notable de Forest Whitaker, y Alrededor de la medianoche, del director francés Bertrand Tavernier, desarrollada en París, en el centro nocturno Blue Note, con una soberbia interpretación del saxofonista Dexter Gordon en el papel de Dale Turner, un músico al final de sus días que ve en un amigo francés amante del jazz y su hija un aliento para volver a vivir, y es posiblemente la mejor película de jazz jamás filmada. Por su parte, el cuento “Las babas del diablo” fue llevado al cine por Michelangelo Antonioni bajo el título de Blow-Up (expresión que en inglés significa ampliar una fotografía), protagonizada por el actor inglés David Hemmings, un film que tuvo una repercusión inmensa en toda la cultura de la década de los años 70. Y “Cartas de mamá” ya había sido elogiado por Borges. Los cuentos más logrados de Cortázar son, a mi juicio, los que manejan una dosis equilibrada de ambigüedad, suspense, juegos con la alteridad, situaciones irresolutas o fragmentarias que permanecen como en un doble fondo o un borde, un campo misterioso donde los personajes están movidos por fuerzas desconocidas, por impulsos anímicos enigmáticos donde la sorpresa juega un papel fundamental, pues el narrador introduce un elemento extraño para captar la atención del lector, al tiempo que experimenta constantemente, somete el relato a permanentes mareas de escritura, desarticulaciones lingüísticas, neologismos, inventa palabras, narra en una suerte de estilo encabalgado, perneado de una tesitura de improvisación jazzística que va impregnándose de fuerza poética. Esa voluntad experimental es precisamente la que se ejecuta en el gran ludismo de Rayuela, 62 modelo para armar, y en los ensamblajes, con mucho de cubismo y collage, de La vuelta al día en ochenta mundos y Último round; el primero, poblado de crónicas, relatos, dibujos, noticias, viñetas, poemas, curiosidades; en el segundo domina lo periodístico, la investigación que se torna reportaje, confesión, glosa, comentario. Otro aspecto a resaltar en la narrativa de Cortázar es su humor crítico, el humor tomado como arma, como herramienta para desarmar situaciones de poder, desbaratar prejuicios y convencionalismos sociales, como es el caso de las Historias de cronopios y de famas, relatos breves donde a través de una tipología de personajes contrasta actitudes de autenticidad, honestidad, trabajo, humildad o esfuerzo simbolizados por los cronopios, y su antítesis: el arribismo, la corrupción, el sensacionalismo, la manipulación, la figuración social o la hipocresía encarnados en los famas. Estos relatos se resuelven en la brevedad, en su contundencia lingüística, y llegan a ser posteriormente clásicos del microrrelato moderno. La voluntad experimental de Cortázar no cesa hasta sus últimos libros, como es el caso de Los autonautas de la cosmopista, donde lleva a cabo la crónica de un viaje desde París a Marsella en un tráiler o motor-home junto a su mujer Carol Dunlop —con la que comparte también la autoría del relato—, tomando como pretexto ese “viaje atemporal” para investigar lo inesperado, los imprevistos, imponderables, lo súbito o lo sorpresivo de todo viaje, aun cuando éste sea planificado, introduciendo el contraste entre lo doméstico —ubicado en el motor-home— y el entorno inapresable, el azar implícito del movimiento. El libro está adornado con fotos y dibujos de los propios viajeros y cuenta (en la coedición de Muchnik-Nueva Imagen) con una bella ilustración de la pareja realizada por José Luis Cuevas. Una faceta poco conocida de Cortázar es su actividad como poeta o, debería decir, como cultivador del verso, pues lo poético es inmanente en su estética narrativa. Los trabajos que componen el libro Salvo el crepúsculo recogen buena parte de sus poemas, muchos de ellos verdaderas obras maestras. Otra actividad notable de Cortázar es la de traductor, principalmente del idioma inglés. En este sentido, lo más sobresaliente son las traducciones que ha realizado de la obra de Edgar Allan Poe, de sus cuentos, ensayos y críticas, del estudio Eureka y su novela Narración de Arthur Gordon Pym, los cuales han sido editados por Alianza Editorial de Madrid, España, en su colección El Libro de Bolsillo. Aparte de la impecable traducción, estas obras van acompañadas de enjundiosos ensayos críticos, de estudios preliminares que resultan imprescindibles para iluminar la obra del gran escritor de Boston. No olvidemos que Cortázar realizó estudios de letras y que fue profesor de literatura en varias ciudades del interior de Argentina, así como traductor e intérprete del inglés para la Unesco en París. Recientemente se ha efectuado también el hallazgo de un nuevo manuscrito de Cortázar, el estudio Imagen de John Keats que habla, además de la admiración profesada por el argentino al gran poeta del romanticismo inglés, también del influjo que seguramente éste tuvo en la estética de Cortázar y en su poder analítico para observar el hecho literario. En cuanto a Poe, Cortázar ha declarado repetidamente las decisivas lecturas de éste en su juventud, que marcan para siempre su mundo, especialmente su concepción del miedo, y éste a su vez en la elaboración artística del suspenso y del terror que se percibe, en mayor o menor grado, en la obra del argentino. Justamente sobre este tópico del miedo escribe Cortázar en su artículo “Una infancia medrosa” que forma parte del libro inédito editado por Alfaguara, Papeles inesperados, preparado por Aurora Bernárdez —traductora y albacea de nuestro autor— y Carles Álvarez Garriga, responsable de un prólogo donde se encarga sobre todo de remitir a las fuentes originales de los textos y de aclarar algunas incidencias editoriales que les rodean. “Interrogarme sobre el miedo en mi infancia es abrir un territorio vertiginoso y cruel que vanamente he tratado de olvidar (todo adulto es hipócrita frente a una parte de su niñez) (...). Mis lecturas poco controladas por los adultos iban casi infaliblemente a formas más de lo sobrenatural y lo morboso, la literatura de la catalepsia y el sonambulismo, por ejemplo, que abundaba en las bibliotecas de mi infancia, el gólem, que entró temprano en mi vida, los dobles, los autómatas homicidas (...), contra mi propio miedo inventé el miedo para otros, aunque está por verse si los otros me lo han agradecido...”, dice Cortázar en el mencionado artículo, uno de los más destacados de este libro organizado en dos grandes secciones, Prosas y Poemas, y éstas a su vez subdivididas en otras. La de Prosas, la más extensa (se lleva por lo menos el noventa por ciento de los textos) está organizada en partes que se inician con Historias, once relatos de ficción del mejor Cortázar, verdaderas sorpresas para los seguidores del gran narrador, auténticos inéditos que por sí solos justificarían la adquisición de este libro. Siguen cuatro De Historias de cronopios dentro de la línea del conocido libro Historias de cronopios y de famas, y luego nuevos textos De Un tal Lucas, personaje creado por Cortázar para sintetizar en él una serie de preocupaciones del absurdo, el azar o lo imprevisto de la existencia; Lucas es como una esponja para atraer vicisitudes, situaciones radicales que engendran experiencias insólitas, las cuales a su vez permiten las más variadas especulaciones o interpretaciones. Tenemos aquí once textos protagonizados por Lucas (o más bien padecidos, dado su carácter de antihéroe) que asimismo se avienen al más puro Cortázar. De seguidas entramos en el campo de la no-ficción en Momentos, o si se lo prefiere, de la reflexión personal volcada a temas como el bilingüismo, un nuevo recorrido por París, un viaje por México, un trabajo sobre la esencia y misión del maestro o sobre su propia experiencia con la literatura siendo aún niño, como esa que tiene por centro una metáfora, la de El rayo verde, novela poco conocida de Julio Verne que Cortázar leyó de chico, enlazándola a un poema de Gaspar Núñez de Arce titulado “El vértigo”, para componer desde allí uno de los textos más llenos de ternura en el volumen, titulado Un sueño realizado. Coexisten aquí dos artículos sobre Rayuela que resultan centrales para observar la perspectiva que tiene Cortázar de su novela diez años después, y habla bien de su madurez política, cuando escribe: “Rayuela sigue siendo una primera parte de algo que traté y trato de completar; una primera parte muy querida, seguramente la más honda de mi ser, pero que ya no acepto con la exclusividad que le conferían los propios protagonistas del libro, hundidos en búsquedas donde el egoísmo de tanta introspección y tanta metafísica era la sola brújula (...). Diez años después, mientras yo me distancio poco a poco de Rayuela, infinidad de muchachos aparentemente llamados a estar lejos de ella se acercan a la tiza de sus casillas y lanzan el tejo en dirección al Cielo. A ese Cielo, y eso es lo que nos une, ellos y yo le llamamos Revolución”. Sobran los comentarios. Se localiza en esta sección aquella memorable crónica divulgada en diferentes revistas (publicada por primera vez en Índice, Madrid, 1 de julio de 1970), “So shine, shine, shoe-shine boy” en cuyo móvil narrativo central habla con un amigo suyo en el centro de la ciudad de Nueva Delhi al que le están lustrando sus zapatos de gamuza. Este simple hecho es el punto de partida para que Cortázar desenvuelva un relato de una humanidad impresionante sobre los niños indios, que en medio de su pobreza se convierten en artistas para lustrar, en este caso pintar unos zapatos hasta hacer de ello un arte minucioso, un maravilloso ejercicio de arte de la calle, en un texto que es una meditación sensible de la condición humana. Veamos este mínimo fragmento: Con un palito revolvía hasta conseguir un matiz, y sus ojos iban y venían de mi zapato al polvo, del polvo a los frasquitos, mientras sus manos cumplen la menuda, increíble alquimia que yo, parado, descalzo en dos cartones, contemplo con una especie de arrepentimiento, una ansiedad de agacharme y acariciar esas cabezas de brillante pelo negro, de pedirles perdón, el bárbaro imbécil extranjero pide perdón, el que pensaba betún, el que desconfiaba betún, el pobre infeliz que se hace lustrar los zapatos en la calle Florida o en los Champú Hélices o en el Ring o en la Kalvrstrasse, perdón, pequeños, perdón ardillas pequeñas, perdón herederos de una sutileza infinita, pobrecitos miserables legatarios de un refinamiento que alguna vez fueron las Cortes de los Pallavas, los fastos de Fatehpur-Sikri, los perfumes del anochecer en los jardines mongoles. Otros textos, que cubren los temas más dispares como el dedicado a las “Escenas infantiles” de Robert Schumann o una discusión sobre el día de la Independencia en Argentina (nada más alejado de la sensibilidad de Cortázar, un discurso), y un prólogo a sus relatos que termina siendo otro cuento. Se trata de una presentación del propio Cortázar a la edición bastante accidentada de sus relatos “completos” desde 1965, cuando Ítalo Calvino se los pide para Einaudi, luego engrosada en 1970 por Editorial Sudamericana, después alimentada con otros textos en 1976 por Alianza Editorial. (Yo tengo la del Círculo de Lectores, Los relatos, Barcelona, España, 1974). Todos están ordenados desde el principio por Cortázar a través de las inalterables secciones Ritos, Juegos y Pasajes. Luego el escritor hace una reordenación y añade una nueva sección, Aquí y ahora, para la Editorial Seix Barral, con el mencionado texto de presentación, que nunca llega a publicarse, ni la sección ni el prólogo, sino hasta ahora. Hay textos como “El otro Narciso”, un magnífico poema en prosa alusivo a un pájaro que se mira en el espejo retrovisor de un automóvil. Asimismo unas reflexiones sobre el automóvil (“Monólogo del peatón”) o más bien contra el automóvil, que se inicia con estas palabras: “A esta altura de mi vida en una gran ciudad, lo mejor que le encuentro a un automóvil es que no sea mío”, donde hace alusiones tangenciales a sus cuentos donde hay automóviles, “La autopista del sur”, y a Los autonautas de la cosmopista. En la siguiente sección, Circunstancias, se dan cita textos en su mayoría de reflexión política y social. El primero y más importante es el referido a las preguntas que Rita Guibert, de la revista Life en Español, le hizo a Cortázar en 1969. No son las respuestas propiamente dichas a esa encuesta, sino el comentario a éstas, donde el escritor toma posiciones respecto a la literatura, la política y la sociedad, desde una perspectiva de afuera, como si se estuviese viendo él mismo desde Estados Unidos. Se trata de un texto capital para comprender ciertos mecanismos ideológicos que se operan desde el capitalismo hacia el legado cultural de América Latina, haciendo énfasis en la Revolución Cubana, Vietnam, Nicaragua, El Salvador, la intervención soviética en Checoeslovaquia y la norteamericana en República Dominicana. Estas opiniones causaron un verdadero revuelo en el mundo literario de entonces, especialmente en el escritor peruano José María Arguedas, lo cual generó una polémica en buena parte de la conciencia estética y ética de América Latina, por lo demás perfectamente válida hoy en día, la cual valdría la pena hacer reeditar. Cortázar se niega a llamar a esto una “polémica” con Arguedas, a quien respeta y admira, pero sí le hace unas puntualizaciones sobre el regionalismo, la autoctonía, el exilio o los “escritores de provincias” que bien pudieran hoy ser muy útiles, oportunas sobre todo para algunos escritores que se dicen liberales, modernos, vanguardistas o demócratas, a ver si aclaran un poco más esos trillados asuntos de la “libertad” o la “democracia” cuando se los invoca en un contexto reaccionario, y de cómo éstos poseen otro sentido cuando se utilizan en un contexto hacia el socialismo como el que se intenta llevar a cabo en Venezuela con el liderazgo de Chávez, el cual ha extendido su radio de resonancias hacia otros países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil o Argentina, donde se han compartido visiones y se han adoptado actitudes de solidaridad con el proceso venezolano, aun con todas las fallas que puedan achacársele. Siguen textos donde reflexiona sobre su “carrera literaria” (de la que descree), aclarando de paso algunas otras cosas en su obra Rayuela (es de observar que este libro fue el que más contrariedades, pugnas, paradojas y crisis internas le produjo a Cortázar), así como su relación con el director de cine Michelangelo Antonioni a propósito de la ya mencionada versión cinematográfica de “Las babas del diablo”, y otros tópicos como “Chile: una versión del infierno”, “Sobre el creador y la formación del público”, “Violación de derechos culturales”, “Nuevo itinerario cubano” y demás textos donde se ocupa de sus responsabilidades políticas en Nicaragua, El Salvador, Cuba, Polonia y las diferentes vinculaciones suyas con procesos y realidades de nuestros países. De seguidas, en el acápite De los amigos, estamos frente a una serie de cartas a Damián, Aurora, Guida, David (investigue el lector los apellidos) y otros más conocidos como Lezama Lima, Susana Rinaldi, Cley Gama, Oswaldo Rodríguez, Michel Portal, Leopoldo y Susana Novoa, Pablo Neruda y Ángel Rama. En Otros territorios se agrupan textos sobre artistas plásticos: Rodolfo Nieto, Leo Torres Agüero, Sara Facio, Alicia D’Amico, Oscar Mara y Francis Bacon. Finalmente, para cerrar esta reseña, los apartes donde se concentra el trabajo poético de Cortázar. Fondos de cajón y Poemas (pienso que se hubieran podido fundir ambos en uno solo, y así terminamos de una buena vez con el prejuicio de llamar poemas solamente a los versos), que hubiera podido ser sólo Fondos de cajón. Estas secciones se disponen con un intercalado de entrevistas que me parece lo menos interesante (pero sí lo más débil y desordenado) del libro. Terminaré citando el penúltimo de estos poemas, “Lo que más me gusta de tu cuerpo”, porque en la imagen de la mujer, y en apenas cuatro líneas, se sintetiza parte del vuelo imaginativo de Cortázar: Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo Lo que me gusta de tu sexo es la boca Lo que me gusta de tu boca es la lengua Lo que me gusta de tu lengua es la palabra. La versión del francés al español de este poema pertenece a Aurora Bernárdez, mujer de Cortázar y albacea de su obra, quien vertió al castellano casi todo el material en francés de este libro, y es traductora brillante de un gran número de autores de la literatura inglesa, francesa y norteamericana, y a quien debemos esta magnífica edición, trabajada junto al joven investigador catalán Carles Álvarez Garriga. ** Gabriel Jiménez Emán gjimenezeman@gmail.com Escritor venezolano (Caracas, 1950). Su obra narrativa y poética ha sido traducida a varios idiomas y recogida en antologías latinoamericanas y europeas. Vivió cinco años en España y ha representado a Venezuela en eventos internacionales en Atenas, París, Nueva York, México, Sevilla, Salamanca, Buenos Aires, Santo Domingo, Ginebra y Quito. Ha publicado los libros de cuentos Los dientes de Raquel (La Draga y el Dragón, 1973), Saltos sobre la soga (Monte Ávila, http://www.monteavila.gob.ve, 1975), Los 1.001 cuentos de 1 línea (Fundarte, http://www.fundarte.gob.ve, 1980), Relatos de otro mundo (1988), Tramas imaginarias (Monte Ávila, 1990), Biografías grotescas (Memorias de Altagracia, http://edimemorias.blogspot.com, 1997), La gran jaqueca y otros cuentos crueles (Imaginaria, 2002), El hombre de los pies perdidos (Thule Ediciones, http://www.thuleediciones.com, España, 2005), La taberna de Vermeer y otras ficciones (Alfaguara, http://www.santillana.com.ve, Caracas, 2005) y Había una vez... 101 fábulas posmodernas (Alfaguara, 2009), entre otros, así como las novelas La isla del otro (Monte Ávila, 1979), Una fiesta memorable (Planeta, http://www.planetadelibros.com/editorial-editorial-planeta-8.html, 1991), Mercurial (Planeta, 1994), Sueños y guerras del Mariscal (Comala, http://www.comala.com, 2001; Ediciones B, http://www.edicionesb.com, Bruguera, 2007), Paisaje con ángel caído (Imaginaria, Yaracuy, 2004) y Averno (El Perro y la Rana, http://www.elperroylarana.gob.ve, 2007); los libros de ensayo literario Diálogos con la página (Academia Nacional de la Historia, http://www.anhvenezuela.org, Caracas, 1984), Provincias de la palabra (Planeta, Caracas, 1995), El espejo de tinta (Fondo Editorial Ambrosía, Caracas, 2008), Una luz en el camino: fundamentos de ética para adolescentes (Biblioteca Básica Temática, Caracas, 2004), Espectros del cine (Cinemateca Nacional, http://www.cinemateca.gob.ve, Caracas, 1998) y El contraescritor (El Perro y la Rana, Caracas, 2008); los poemarios Materias de sombra (Premio Monte Ávila de Poesía, 1983), Narración del doble (Fundarte, 1978), Baladas profanas (La Oruga Luminosa, 1993) y Proso estos versos (Círculo de Escritores de Cojedes, 1998), Historias de Nairamá (Fondo Editorial del Caribe, Anzoátegui, 2007), y las antologías y trabajos de investigación Relatos venezolanos del siglo XX (Biblioteca Ayacucho, http://www.bibliotecayacucho.gob.ve, 1989), El ensayo literario en Venezuela (La Casa de Bello, http://www.casabello.gob.ve, Caracas, 1988), Mares: el mar como tema en la poesía venezolana (Banco Unión-Ateneo de Caracas, Premio Anda, 1990) y Ficción mínima: muestra del cuento breve en América (Fundarte, Caracas, 1996), entre otros, así como antologías literarias con estudios sobre Víctor Valera Mora, Luis Fernando Álvarez, John Lennon y Bob Dylan, Brian Patten, Baica Dávalos, José Lezama Lima, Vicente Huidobro, Ludovico Silva, Salvador Garmendia y Adriano González León. Ha recibido diversos reconocimientos, como el Premio Municipal de Narrativa del Distrito Federal, el Premio Romero García de Narrativa del Consejo Nacional de la Cultura, el Premio Nacional de Narrativa Orlando Araujo y el Premio Solar de Ensayo de la Fundación de Cultura del Estado Mérida (Mérida, 2007) por el libro El espejo lúcido. Es traductor de poesía de lengua inglesa y editor independiente. Dirige la revista y las ediciones Imaginaria, dedicadas a lo inquietante y lo fantástico, y es coordinador general de la Fundación “Elisio Jiménez Sierra”. Ha sido coordinador de la Plataforma del Libro y la Lectura (Ministerio del Poder Popular para la Cultura, http://www.ministeriodelacultura.gob.ve), director general del Gabinete Ministerial de Cultura en el estado Yaracuy y miembro de la Junta Directiva Nacional de la Red de Escritores de Venezuela (http://rednacionaldeescritoresdevenezuela.blogspot.com). === Carta a Ernesto Sábato ================================================ === o De la metafísica de lo cotidiano Jorge Castellón =============== Honorable señor, he leído con profunda alegría ese hermoso libro que usted escribió hace 10 años ya, La resistencia, y no puedo evitar dirigir a usted esta carta, motivado por su espíritu y contagiado por las certezas que sobre el valor de la vida humana, por la necesidad de la esperanza, y el milagro del amor como antídoto del mal, nos dejan esas sus cinco cartas que componen el libro. Y qué mejor manera de comenzar un libro que sus palabras: “Hay días que me levanto con una esperanza demencial”, dice usted, “momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana, están al alcance de nuestras manos. Este es uno de esos días”. Es que eso demuestra que la literatura, la escritura en usted, y en muy pocos de su estatura, es un regalo para nosotros, de lo mejor de usted mismo. Su mejor vino, la gran reserva espiritual de un hombre que resiste el siglo, y que en esa resistencia se ha añejado su sabiduría, para ponerla en el centro de la mesa de los que quieren ser convidados en una invitación siempre abierta. He comenzado, como es mi costumbre, por subrayar, por marcar los párrafos que me parecían invaluablemente hermosos de su libro, no sólo por su prosa, sino por su profundidad, por su noble sapiencia. Le cuento que a las cinco páginas cesé de hacerlo: todo lo escrito era fundamental. Nada estaba de sobra, de fondo, de adorno. De seguir en mi costumbre, hubiese tenido que marcar cada párrafo de las 123 páginas de su libro. Quiero comentar sólo su primera carta, que usted titula “Lo pequeño y lo grande”, de inicio acentúa usted “la convicción de que —únicamente— los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la condición humana”. Y al hablar de la condición humana nos habla de la soledad, del alejamiento que las personas —nosotros— experimentamos del mundo, de la deshumanización de la vida. Momento terrible, sí, casi desesperanzador el que vivimos. Me entenderá mejor si le cuento que escribo desde Centroamérica, desde una de las partes más violentas y pobres del planeta, tierra de héroes sin tumbas, de santos y de cínicos. De un lugar ya sin bosques, sin aves, pero lleno de aguas putrefactas... pero que es nuestra casa. Y desde este contexto, donde uno ansía milagros, me impresiona aun más una declaración suya profundamente cierta, que a veces me pasa inadvertida: Milagro son ellos, milagro es que los hombres no renuncien a sus valores, cuando el sueldo no les alcanza para dar de comer a sus familias, milagro es que el amor permanezca y que todavía corran los ríos cuando hemos talado los árboles de la tierra. Y me pregunto: ¿cómo en un mundo como éste, todavía se puede hablar de la posibilidad del amor? En un mundo donde, como en el poema de Juan Gelman: “Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas. Sangran”. Nos dice que hemos perdido “la capacidad para mirar y ver lo cotidiano”. Recordándonos con nostalgia y dulzura lo que es lo cotidiano mismo: “Una calle con enormes tipas, unos ojos candorosos en la cara de una mujer vieja, las nubes de un atardecer”. Nos llama la atención en su carta sobre un hecho casi fatal: el ruido tecnológico del mundo, que “nos quita las ganas de trabajar en alguna artesanía, leer un libro, arreglar algo de la casa mientras se escucha música o se matea”, que en nuestro caso sería el disfrutar de una taza de café entre amigos o seres queridos. Nos habla, en fin, de cosas simples que hemos olvidado, que hemos desvalorizado, que hemos echado al olvido presas de un letargo profundo sobre las cosas pequeñas. Y usted nos insiste que: No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y el aquí. Y entonces ¿cómo? Hay que revalorar el pequeño lugar y el poco tiempo en que vivimos. Y es verdad que ese espacio y ese tiempo están “sagradamente impregnados de la humanidad de las personas”. Y usted nos ayuda a descubrir esa metafísica de la vida cotidiana que desconocemos u olvidamos, y nos recuerda que aquellos zapatos viejos no son zapatos... son “Van Gogh, Vincent: su ansiedad, su angustia, su soledad; de modo que son más bien su autorretrato”. De modo que lo humano está presente en todo y, por lo tanto, las cosas, los objetos, “son símbolos de aquello profundo y recóndito que reflejan”. Y que están allí para decirnos algo... de los que nos rodean, y de las personas que nos han abandonado. Descubro aquí, sin proponérmelo, una coincidencia suya con sus compatriotas, Jorge Luis Borges y Manuel Mujica Láinez: el amor poético por las cosas, por el misterio de las cosas, que viene del amor por las personas y del respeto por el tiempo que transcurre a través de las personas. Borges dice: ...¡cuántas cosas, Limas, umbrales, atlas, copas, clavos, Nos sirven como tácitos esclavos, Ciegas y extrañamente sigilosas! Durarán más allá de nuestro olvido; No sabrán nunca que nos hemos ido. Pero hay algo más en sus ideas, señor Sábato, porque para usted, esas cosas nos remiten más bien al presente, a la fuente del goce de lo humano en la vida cotidiana... “Porque el hombre hace con los objetos lo mismo que el alma realiza con el cuerpo, impregnándolo de sus anhelos y sentimientos...”. Y así, “el contacto con cualquier obra humana evoca en nosotros la vida del otro”. Es por eso que —prosigue— “...al retornar a nuestra casa después de un día de trabajo agobiante, una mesita cualquiera, un par de zapatos gastados, una simple lámpara familiar, son conmovedores símbolos de una costa que ansiamos alcanzar, como náufragos exhaustos que lograran tocar tierra después de una larga lucha contra la tempestad”. Entonces es ahí, en lo inmediato, entiendo, en lo cotidiano, que comienza esa resistencia contra la tristeza del mundo, contra la pesadumbre que suscita la desesperanza; es —parece decirnos— en esos encuentros humanos en que resistimos la deshumanización del mundo que nos rodea. “A los años que tengo hoy, puedo decir, dolorosamente, que toda vez que nos hemos perdido un encuentro humano, algo quedó atrofiado en nosotros, o quebrado”, afirma. Fuera de los encuentros humanos, somos entonces seres atrofiados, quebrados, ajenos a nuestra propia naturaleza. Alejados, ajenos a los otros, y a la vivencia humana con el prójimo, nos deshumanizamos. Recuerdo, ahora, una cita de Borges que puede ser la nuestra: “No nos une el amor, sino el espanto”, y es precisamente lo que a nosotros nos sucede, diría, en mi pequeño país. Luego, unidos por el espanto y atrofiados, en qué nos hemos convertido. Pero su carta me alivia, me dice que lo grande está en lo pequeño. Que es desde lo pequeño desde donde podemos comenzar a irradiar con nuestra pequeña luz, el oscuro mundo del entorno. Que lo pequeño es el intersticio, “apenas el espacio que necesita un latido para seguir viviendo, y a través de él puede colarse la plenitud de un encuentro, como las grandes mareas pueden filtrarse aun en las represas más fortificadas”. Me alienta cuando dice que “la historia es siempre novedosa”, y que por eso, “a pesar de las desilusiones y frustraciones acumuladas, no hay motivo para descreer el valor de las gestas cotidianas. Aunque simples y modestas son las que están [...] abriendo así un nuevo curso al torrente de la vida”. Me alienta pensar, que cada abrazo entre hermanos, cada beso de una madre a sus hijos, cada sonrisa de un padre, cada risa entre amigos, cada noche entre amantes, cada esperanza juvenil, cada silencio satisfecho alrededor de una humilde mesa, cada sueño escolar, cada letra y palabra aprendida en una escuela, cada bondad en la calle, cada lucha honorable por el sustento, cada rezo, cada mirada de simpatía, nos abren la esperanza de un mejor futuro, “porque el amor, como el verdadero acto creador, es siempre la victoria sobre el mal”. Con profundo agradecimiento y admiración. Jorge Castellón Junio de 2010 ** Jorge Castellón jecastellon@hotmail.com Psicólogo y docente salvadoreño (1967). Graduado en psicología en la Universidad de El Salvador (UES, http://www.ues.edu.sv). Se desempeña como maestro de educación primaria en la ciudad de Houston, Texas (EUA), donde actualmente reside. Emigra a Estados Unidos en 2000, y en 2003 comienza a ocuparse en la promoción de la literatura universal y la historia de El Salvador. Ha publicado artículos sobre literatura, emigración e historia de su país en revistas electrónicas locales (El Faro, http://www.elfaro.net; Contrapunto, http://www.contrapunto.com.sv) y en el periódico Co-latino (http://www.diariocolatino.com) de El Salvador. También ha publicado poesía, narrativa, artículos y ensayos de crítica literaria en las revistas Hontanar (http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html), de Australia; Amsterdamsur (http://www.amsterdamsur.nl), de Holanda; Artenet, de Florida (EUA), y Resonancias (http://www.resonancias.org), de Francia. Mantiene dos blogs personales en http://jorgeecastellon.blogspot.com y http://escribirliteratura.blogspot.com. === El día que América amaneció estrenando alma Plinio Parra ========= (Nota del editor: Esta crónica fue publicada en el libro Karipuaña, memoria histórico-cultural del río Magdalena en el segmento del Atlántico, de Plinio Parra, y hace parte de una investigación periodística realizada en 2005 con el financiamiento compartido del Ministerio de Cultura de Colombia y la Secretaría de Cultura y Patrimonio del Departamento del Atlántico. Hoy lo ponemos ante los ojos de la Tierra de Letras por gentileza de su autor). Gracias a los bogas del río Magdalena es que los americanos tenemos alma. Suena a hipérbole de mercader sarraceno, pero es históricamente cierto. Durante tres siglos, desde el XVI hasta el XIX, los bongos, champanes y balsas suben contra corriente las 200 leguas eternas que hay entre Cartagena de Indias y el puerto fluvial de Honda. ¡Una atrocidad! Todos los viajeros ilustres que tienen el inmenso disgusto de vivir tal aventura coinciden en describirla como un trance lento, abrasador e impiadoso. Pues bien, si esto nos dicen quienes iban en calidad de pasajeros, sentados bajo techo de palma, sin otro martirio que aplastar mosquitos y sin otro ejercicio que matar el tiempo contando caimanes, ¿qué hubieran podido decirnos los indios bogas que, reducidos a esclavitud, metro a metro, empujaban la barcaza a fuerza de músculos, remos y palancas? ¡Que era como ir al infierno en cueros! Efectivamente, en los primeros cien años de este viacrucis, que es el viaje a la muerte, se acaba el indio de las riberas. En forma literal. Un hombre se tropieza con su misión Hacia 1540 este drama sufre un punto de giro esencial gracias a la intervención de un personaje inesperado: el padre Leni. Un fraile italiano que parte de Roma a Santa Fe de Bogotá, sin sospechar la urgente diligencia que la vida le tiene guardada en el río Magdalena. Leni pertenece a la antigua Orden de los Hermanos Predicadores, aprobada en 1214 por el papa Inocencio III y llamada comúnmente dominica, en alusión a su fundador, santo Domingo de Guzmán. Ahora bien, como su hermandad goza de los privilegios de predicar y escuchar confesiones en cualquier lugar, sin autorización de obispos, el dominico Leni, horrorizado por el sufrimiento de sus bogas, desenfunda la Biblia y procede a consolarlos en el nombre de Dios. ¡Vana ilusión! El pobre hombre no llega a la segunda semana de prédicas, atribulado por la inutilidad de su trabajo. ¡Está ardido! “Es fácil filosofar sobre la mierda cuando es el otro quien está embarrado”, piensa. Luego se rasca el alma con cuchillos: “La única forma de ayudar al náufrago que patalea, es arrojándole un tablón. Si uno se pone a impartir instrucciones desde la orilla, el hombre se ahoga”. El suyo es un viaje de terror. Leni llega a Honda medio loco. Remonta las crestas andinas en estado de sonambulismo, y entra a Santa Fe de Bogotá profiriendo incoherencias. Por las noches, en medio de la oscuridad, sus hermanos de claustro le escuchan murmurar: “¡Pobres fantasmas! Han sido condenados de por vida a las galeras del Magdalena sin haber cometido delito, excepto ser indios”. Durante los días siguientes se la pasa eructando óxidos, con el rostro oprimido por el dolor. Con la angustia de quien se ha comido un guiso de anzuelos. Son las típicas señales de quien refugia en las vísceras un sueño grande. Algo está a punto de estallar. Una madrugada, sudando a chorros en medio del hielo bogotano, su fiebre mesiánica lo sumerge en el delirio: “¡Dadme un tablón!”, suspira Leni. “¡Dadme un tablón!”. Al prior de la Orden le basta un golpe de vista para interpretar los signos del moribundo: “Es el mal de la piedad, asegura, sin una onza de duda. Dicen que al padre De las Casas le sucede lo mismo cuando escribe sus libros”. No se equivoca. Una semana después el padre Leni, trémulo pero feliz, entra a su despacho con los ojos bañados en llanto. —Solicito permiso para viajar a Roma mañana mismo. Quiero rogarle a Su Santidad que, por piedad, declare que los indios tienen alma. El viejo prior, que ha llegado a la sabiduría por el retorcido camino de la experiencia, sonríe ante el espectáculo: el padre Leni acaba de descubrir su misión. Esa verdad personal e intransferible que, siendo tan humana, sólo pocos hombres vislumbran (1). Los americanos dejamos de ser animales El milagro sucedió en 1546. Es fácil imaginar el exordio que el fraile dominico utiliza para abrir su discurso ante el papa Pablo III (1468-1549): “Todos los llaman indios, naturales, aborígenes, nativos, vernáculos, bárbaros, criaturas, salvajes e infieles. Y como tal los tratan: como animales. Unas bestias un poco más avanzadas que los gorilas y muy inferiores a los cristianos. Nadie los llama hombres porque carecen de alma. Concédales esa merced, Su Santidad: proclame que los hijos del Nuevo Mundo también tienen alma”. Las memorias dominicas cuentan que apenas el jerarca escucha los pormenores de la boga en el Magdalena, acoge la solicitud del padre Leni y autoriza en el acto la redacción de una bula que refrende la gracia concedida. El posible efecto de esa gestión tarda seis años en llegar al río Magdalena. Pero llega. Ciertamente, en 1552, el rey de España autoriza mediante cédula que se organice la navegación del Magdalena, “con el fin de cortar el mal trato que se le da a los indios pues estima en más la salud y la vida de un natural que todas las riquezas y haciendas que de los indios puedan saber” (2). Pese a estos muros de contención, ¡ay!, el exterminio del indio a causa de la boga prosigue su camino, a sus anchas (3). Estas tres denuncias, aunque imprecisas y nebulosas por los tiempos en que fueron escritas, pintan la situación con brocha gorda. 1. 1560. Juan del Junco denuncia ante el monarca español: “De 11 mil indios que moraban en las orillas del río Magdalena, no quedan ya 500”. 2. 1579 (30 de julio). El licenciado Monzón, en carta remitida a la Corona, expresa: “Han muerto 59 mil indios en la boga. Sólo quedan 800” (4). 3. 1596. El capitán Martín Camacho le escribe al rey: “La boga ha consumido a 39 mil indios en 25 años”. Para estos días ya le hemos perdido el rastro a las sandalias del padre Leni, de quien ignoramos suerte, paradero y final. Seguramente siguió en su brega santa, porque no tenía pasta de desertor y solía gastarse todas las plumillas pintando sus paisajes. Igual que fray Bartolomé de las Casas (1484-1566), su hermano de capuchas. Que también impulsó leyes en favor de los indios. Y que también sufrió la fórmula maldita con que los españoles evadían los decretos reales: “Obedecer y no cumplir”. Esa perversa costumbre que mató más indios que la sífilis. Total: ninguno de estos frailes pudo evitar el genocidio indígena, pero ambos nos dejaron una enorme joya, ¡un tesoro!, la definición de la palabra Humanidad: sentimiento que nace cuando comprendemos cuán importante es el chiste de cada uno de nuestros prójimos en la sonrisa del mundo. Notas 1. “Al mencionar la defensa de los indios, de la crueldad con que se les trataba, transcribo unas palabras que tomo del interesante librito de Fray F. Mendoza Díaz, O.P., intitulado Cuarto Centenario de la entrada de los dominicos a Colombia (1529-1929). Los dominicos han ido siempre a la cabeza de todo movimiento contra la tiranía. En 1546, el padre Leni, viendo la opresión que ejercían los conquistadores sobre los indios, hizo viaje expreso a Roma para obtener de Pablo III la declaración de que los indios tenían alma. Por eso decía con mucha gracia el obispo Piedrahíta: “Por los dominicos, los americanos tenemos alma”. El padre Bartolomé de las Casas pasó 14 veces el océano por defender los indios, y defensor de los indios es su título en la historia universal. Se explica que después del viaje del padre Leni a Roma a obtener el reconocimiento del alma de los indios y de la labor incesante del P. de las Casas se viera la reacción oficial a favor de los indígenas y que de ello se resintiera el primer contrato de navegación del río Magdalena”. GOENAGA, Miguel. Lecturas locales. Crónicas de la Vieja Barranquilla. Barranquilla, Imprenta Departamental, 1953, pág. 216. 2. “En el año de 1552, en vista de las quejas que le dan Hernando de Alcocer y Álvaro de Alalla, sus procuradores, vecinos de Santa Fe de Bogotá, Su Majestad el Rey, dictó en Monzón una Real Cédula dirigida al oidor Licenciado Melchor Pérez de Arteaga y a los gobiernos y justicias de Cartagena de Indias y Santa Marta para que organicen la navegación del río Magdalena”. (...) Siete años después los contratistas Alalla, Alcocer y Gómez, mediante licitación, se comprometen a sostener la navegación entre todos los puertos del río por espacio de dos años con barcos suficientes para el servicio, tripulados por españoles y negros. Ernesto Restrepo Tirado, citado por GOENAGA, Miguel. Op. cit., pág. 215. 3. “Un hijo muerto vale más que un boga vivo”. “Contribuyó al descenso de la población la actitud autodestructiva de los indios. Para evitar las penalidades, muchos prefirieron el suicidio, ahorcándose o dejándose morir de hambre. Las madres ahogaban a sus hijos cuando nacían”. EL TIEMPO. “El gran padre Yuma. 500 años del descubrimiento español del río Grande de la Magdalena”. Edición facsimilar, 2001. / “Esto podría remediarse no sacándolos de su naturaleza para bogar y hacer sementeras, mandando hacer lista de ellos y cuenta semestral de los que nacen y mueren, castigando con rigor a los que matan a sus hijos”. Fragmento de un informe del Oidor Francisco Guillén Chaparro, fechado en Santa Fe el 17 de marzo de 1583. VELANDIA, Roberto, op. cit, pág. 94. 4. Efectivamente, en 1579 se presentó la queja del licenciado Juan Bautista Monzón, y el 10 de julio de 1596 la del capitán Martín Camacho del Hoyo, quien suplicaba mandarle “una cédula real para que no consienta que ahora ni en ningún tiempo los indios boguen los ríos Grande de la Magdalena y Cauca y ciénagas de Santa Marta y Tolú y río del Senú y puertos de Onda, por lo mucho que les importa su conservación”. NOGUERA M., Aníbal. Crónica Grande del Río de la Magdalena. Bogotá, Fondo Cultural del Banco Cafetero, Tomo I, página 69. ** Plinio Parra plinioparraortiz@gmail.com Periodista, realizador de televisión, documentalista y escritor colombiano (Aracataca, Magdalena, 1964). Fue redactor del Diario del Caribe (1986), editor Internacional de El Heraldo (http://www.elheraldo.com.co; Barranquilla, 1988), y director del noticiero TV Noticias (1988). Además, ha sido realizador, productor de campo y guionista de programas y documentales culturales. Entre sus realizaciones se destacan Visa Colombia (1990), Aquí nacen las canciones (1999) y Raíces (2000). Es autor de los libros Los besos de Lluvia mojan (2000), Baltasar, el hombre que vendía luceros (2002), Karipuaña (2005) y Maestros de vida (2005). Ha recibido dos Premios India Catalina (mejor musical de 1990 y mejor documental de 1991), una nominación al Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría mejor documental (por Visa Colombia, 1991) y dos premios Claqueta de Cristal (mejor programa musical y mejor documental de 1995). Además, durante tres años consecutivos (2005, 2006 y 2007) ganó las convocatorias documentales de la serie Trópicos de TeleCaribe, y en 2008 ocupó el segundo lugar en la Convocatoria Nacional Doc TV para Colombia, con el proyecto documental La hamaca grande. === Horacio Castillo, el amado de los dioses ============================== === Ángela Gentile ======================================================== “La poesía es una forma de percepción de lo indecible, del misterio de la vida o, si no resulta demasiado pretensioso, de lo que llamamos filosóficamente ser”. Horacio Castillo Los poetas viven en aquello que han escrito, en la esencia que los alimentó durante la vida como el icor a los dioses. Horacio Castillo, uno de los más distinguidos helenistas del mundo, partió como parten los grandes; y será su testimonio poético la paga del viaje hacia la otra orilla y el referente de su inmortalidad. Este ciudadano de la poesía, había nacido en Ensenada, provincia de Buenos Aires, y se permitió ser medularmente heleno: “Pertenezco, culturalmente, al mundo occidental de lo oscuro, y la frecuentación del mundo griego, empezando por su luminosa lengua, me ha permitido abrir una brecha y experimentar la transparencia, que hace visible lo esencial”. Horacio Castillo fue miembro de número de la Academia Argentina de Letras, correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua Española y miembro de la Sociedad de Escritores Griegos, fue reconocido por haber revivido el mito; es decir, dándole al mundo antiguo una mirada cotidiana. Sus versos austeros, claros y excelsos en lo metafórico, fundaron un estilo donde la economía de recursos lo distinguiría para siempre en la poesía argentina contemporánea. Su obra ha sido traducida al francés, al italiano, al inglés, al portugués y al griego (edición del 8 de julio de 2010, cuatro días después de su partida). Tradujo a las grandes voces griegas de la poesía como Odisseas Elytis, poemas de Calímaco, Yannis Ritsos y Safo, entre otros. Reconocido por distintas instituciones, recibió el Premio Konex, el Premio del Fondo Nacional de las Artes, fue secretario de Ricardo Rojas y entabló amistad con Pablo Neruda y Vicente Aleixandre, entre tantos otros personajes que aparecerán en su libro póstumo, actualmente en imprenta. Gustaba subrayar que lo emocionaba lo bello, aquello por lo cual se sostuvo el mundo antiguo. En la década del 70 comenzó a publicar y junto a esta actividad se inició al frente de un taller literario; transformándose, para muchos jóvenes aprendices de brujo, en un Maestro incondicional, un guía hacia el mundo de la alta poesía. Su primer libro fue Descripciones (1971); lo siguieron Materia acre (1974), Tuerto rey (1982), Alaska (1993), Los gatos de la Acrópolis (1998), Cendra (2000), Música de la víctima y otros poemas (2003) y Mandala (2005). Libro, este último, que da cierre a su período lírico (obra reunida en varios volúmenes, La casa del ahorcado (1974-1999) y Por un poco más de luz (1974-2005). Horacio Castillo, el amado de los dioses, escribía así: Como una palabra dálmata Como una palabra dálmata, el último en hablar una lengua, pero la poderosa voz de los ojos rasgados dijo siempre. Y se hinchó el pecho del Universo, una inhalación que arrastró bosques y ríos, aires, montañas, estrellas, toda la energía que luego, exhalada, trajo desde lo Hondo la más bella y feroz de las primaveras. Una sola palabra para llevar al otro lado, una sola palabra para toda la eternidad, y la poderosa voz de los ojos rasgados, mascando los granos ácidos de la alegría, dijo siempre. Entonces una lluvia de oro comenzó a caer sobre los dos, nos cubrió como un dosel, como un manto real, y todo se convirtió en oro: edificios, árboles, el mundo-oro recién nacido, oro líquido fluyendo por las grandes avenidas hacia el mar inhóspito de la inmortalidad. Como una palabra dálmata, como el último en hablar una lengua, pero la poderosa voz de los ojos rasgados, ella, la última en oír una lengua muerta, aspiró profundamente los vahos del futuro y dijo siempre. (de Cendra) Para ser recitado en la barca de Caronte El paisaje es más hermoso de lo que habíamos imaginado: estas murallas que caen a pico sobre nosotros, aquel sol negro descendiendo sobre la laguna, allá, a estribor, un arco iris que refracta la niebla. Pero esta moneda de hierro entre los dientes, este óbolo que debemos morder hasta el término del viaje, cierra la boca que desea cantar. Cantar para estas almas tristes sentadas en el banco, mientras el cómitre marca con el látigo el compás, mientras ordena remar sin interrupción, cada vez más fuerte, cada vez más rápido, más lejos de la luz. (de Tuerto rey) El lavadero Hay allí unos anchos y bellos lavaderos de piedra. Homero, Ilíada, XXII,153 I dreamed the dream called Laundry James Merrill Qué jóvenes llegamos aquí, a los grandes lavaderos, donde vimos por primera vez a la hija del rey Descargando su ajuar, jugando con sus compañeras. Aquí, donde las esposas y las hijas trajeron sus magníficos vestidos, antes y después de la guerra, donde vimos tantas veces llegar los carros del mundo con las sábanas de la vid ay de la muerte, los manteles y las toallas, las vendas y los sudarios. Qué jóvenes llegamos aquí, a los grandes lavaderos, el tul sangrante, el paño ardiente de la fiebre, la seda manchada por el pólipo del deseo. Qué jóvenes llegamos aquí, oh dios de los lavaderos, y cómo tratamos de borrar toda mancha, cómo luchábamos vanamente contra lo indeleble, hasta que extenuados nos dormíamos sobre las peñas y soñábamos con una tela incorruptible, con un agua inmaculada. (De Los gatos de la Acrópolis) ** Ángela Gentile angelagentile2000@yahoo.com.ar Escritora y docente argentina (Berisso, Provincia de Buenos Aires, 1952). Ha publicado los poemarios Escenografías (Premio Nacional Iniciación) y Cantos de la Etruria, así como el ensayo La Divina Comedia, poema que atravesó océanos (revista Etruria [http://www.everyoneweb.es/etruria] de literatura juvenil, crítica y teoría). === Ana Fernández Alfonso Ramírez de Arellano ======================== Autenticidad e intensidad son dos de los rasgos que mejor definen la forma de interpretar de Ana Fernández. Hasta las críticas más duras de alguna de las películas en las que ha participado suelen reconocer su solvencia y su profesionalidad. Cuando representa personajes como el de María en Solas, es capaz de arrastrarnos hasta el fondo del sufrimiento porque asume el dolor sin recurrir a trucos melodramáticos. En ella parece natural —cuando las cosas están bien hechas así lo parecen—, pero su forma de encarnar el dolor sin concesiones exige del espectador una actitud más comprometida de lo habitual. El melodrama al que nos tienen acostumbrados el cine, con sus comedias dramáticas, y la TV, con sus inagotables culebrones, nos ofrece la posibilidad de emociones rápidas (fast-feeling), de fácil consumo (kleenex-emotions). Y, claro, si se cierra esa puerta, se nos priva de la autocompasión, de los mocos y de las lágrimas más fáciles. En el fondo todo esto tiene que ver con la esencia de la tragedia: mantener la tensión del sufrimiento (el dolor y la capacidad de soportarlo) sin rendirse y sin esperanzas. Su éxito depende sin duda del guión y del director, pero también de la interpretación. Cuando Ana encarna personajes trágicos o aspectos trágicos de los personajes, también nos mueve a la piedad y a la compasión, pero son emociones que se resisten a abandonarnos con el pañuelo desechable. Y eso debe enganchar porque sus admiradores se vuelven adictos. Algo similar ocurre con su sensualidad. Cuando quiere trasmitir deseo no pone morritos ni se contorsiona como nos tienen acostumbrados las actrices norteamericanas. Paradójicamente, se recoge sobre sí misma concentrando su energía como un imán, se abandona, se incendia... su respiración se vuelve casi dolorosa, y entonces le ofrece una mirada directa a su antagonista que lo deja sin aliento. No debe ser fácil darle la réplica. Y algo sorprendente en los tiempos que corren: sabe imprimirle cierta lentitud, cierta delectación, a esas escenas que suelen despacharse cinematográficamente de forma vertiginosa, como si el deseo y el sexo fueran una prueba de velocidad entre dos cuerpos. Esa combinación de belleza —¿se me había olvidado mencionarla?—, elegancia, sexo y tragedia, tan clásica, tan de entreguerras, siendo completamente ciertas no completan el cuadro de esta sorprendente actriz. Hay que añadir la ternura. Su ternura recuerda un poco a la de Audrey Tautou, también delicada y fuerte como ella. Dueñas ambas de un poder tranquilo, inexplicable cuando todo está en su contra, incluida la fragilidad física, pero inexorable. En el caso de Ana no es sólo que parezca llevar siempre de la mano a su niña (bueno y que ésta sea linda, porque conozco adultos que han hecho bien enterrando al niño que fueron) y que se permita jugar con ella, es que con frecuencia es la niña la que juega con la adulta. La imagino concentrada, ensayando una mirada cansada, con siglos de experiencia, y de repente es una niña la que se asoma a la cámara ilusionada y llena de preguntas. Da la impresión de ser una de esas artistas que sufren con su trabajo. No es que no goce, que estoy seguro de que lo hace, es que como los personajes le salen de muy dentro producen cierto desgarro al interpretarlos y reclaman un duelo en su despedida. Me temo que Ana no encaja en la recomendación orteguiana de evitar mezclar la vida con el arte. Digo que temo, porque aunque sea una suerte para los espectadores puede ser una maldición para la artista. No hay que ser un lince para darse cuenta de que siento debilidad por esta actriz. Por eso, haciendo un esfuerzo inútil de ecuanimidad, comentaré si no limitaciones al menos aspectos inéditos de su carrera interpretativa: ¿qué pasa con el humor; con la comedia y la farsa? Esta mujer, capaz de desnudar su alma delante una cámara o del aforo de un teatro, ¿siente pudor ante la frivolidad, le da vergüenza hacer el payaso? No lo sé, seguramente sea cuestión de oportunidades. Si, como decía mi madre, con los años se va perdiendo la vergüenza, quizá todavía nos sorprenda cantando, bailando y haciéndonos reír. Cada temporada esperamos impacientes un guión y una dirección que nos permitan disfrutar de nuevos aspectos del talento y la sensibilidad de esta actriz inagotable. Los espectadores estamos listos, ¿a qué esperan los productores? ** Alfonso Ramírez de Arellano aramirez@diphuelva.org Psicólogo español, especialista en psicología clínica y psicoterapia de familia. Ha trabajado como actor y director de teatro. Actualmente desempeña sus funciones en el ámbito de las drogodependencias, en el que ha recibido el premio Reina Sofía 1989 y Mención de Honor 2008. Además recibió el premio al mejor artículo de 1996 de la revista europea Ítaca por su trabajo “Drogodrama y dramadependencia” y fue finalista del premio periodístico Enrique Ferrán. Compagina la publicación de relatos en revistas literarias con artículos de divulgación científica en prensa diaria. Es autor de los libros Actuar localmente en (drogo)dependencias (GID), Problemas emergentes en jóvenes y adolescentes (CSZ) y Manual de supervivencia del empleado público o cómo defenderse del político de turno (Almuzara), así como de diversos capítulos y colaboraciones en libros y manuales. Colabora habitualmente con los medios del Grupo Joly (Diario de Sevilla, http://www.diariodesevilla.es). También ha publicado relatos y artículos en las revistas El Ciervo (http://www.elciervo.es), Cuadernos para el Diálogo y El Siglo que Viene. === La cultura bielorrusa: homenaje filatélico a Ivan Naumenko ============ === Juan Franco Crespo ==================================================== Las raíces culturales y lingüísticas del pueblo bielorruso tendremos que buscarlas en los días precristianos cuando comenzó a desarrollarse. Los pueblos eslavos que fueron llegando al territorio adoptaron, no destruyeron, la cultura preexistente. La parte escrita aparece con los primeros cristianos que se asentaron en las publicaciones de los conventos y monasterios de la época. Algunos de los máximos exponentes de ese legado fueron Euphrosyne de Plotsk, Kiril de Turov o Chrysostom. Formalmente, el gran florecimiento se da bajo la influencia del gran principado de Lituania (siglo XIII); el bielorruso se convierte en la lengua del Estado y se sanciona en el estatuto político del territorio promulgado en 1566. Fueron numerosos los personajes de Europa Central y Occidental que diseminaron por la región las corrientes del Renacimiento y la Reforma, uno de ellos fue Frantisek Skaryna, que entre 1517-1519 imprimió en Praga una veintena de textos bíblicos en bielorruso. Otro de los grandes nombres fue Nikolai Gusovsky, que escribió su celebrada “Canción sobre el bisonte” (“The song about the bison”) que, salvando todas las distancias, aún es posible localizarlo en las profundidades de los bosques polacos en plena libertad. Ese texto fue impreso en Cracovia en 1523, o el de Simon Budyn, que escribió en bielorruso, polaco y latín. Políticamente el territorio sufrió diferentes repartos realizados en 1772, 1793 y 1795, desde entonces la potencia dominante fue el imperio ruso y sus huellas marcaron a fuego su cultura, aunque es un país independiente, tras la gran desintegración de la URSS, es uno de los más pobres de todo el continente. La cultura sin embargo nos legó nombres de la talla de Adam Mitskevich, Stanislav Manyushka, Mikhail Aginsky, Ignaty Dameil, Josef Gashkvich, Ivan Chersky; más reciente serían las obras de Yanka Kupala, Yakub Kolas, Maxim Bogdamovich, Vincent Dunin-Marcinkevich, Zmitrok Byadylya, Kuzma Cherny o el recién filatelizado Ivan Naumenko. El medio que sirvió para el nacimiento literario bielorruso fue el diario Nasha Niva (Nuestra Tierra), aunque el período de dominación soviética fue una etapa duramente reprimida y los escritores, algunos de los ya citados, tuvieron que replegarse a la dura realidad del momento histórico que les tocó vivir. Naumenko fue honrado poco antes de morir (en su 80 aniversario) por las máximas autoridades del país, fue académico (Academia Nacional de Ciencias) y uno de los escritores y prosistas más conocidos fuera del estricto marco geográfico del idioma bielorruso. Diferentes generaciones de lectores cultivan y miman su legado literario, sobre todo su Pine by the Road, uno de los muchos títulos post-bélicos. El sello de 800 rublos apareció en Minsk el 16 de febrero de 2010; nos muestra al escritor, el más popular de la joven república de Bielorrusia, quizás porque cultivó con pasión la historia de la región. Se emitió en hojitas de 5+1 viñeta donde podemos tener varias fotografías, textos y autógrafo junto a los años 1925-2006. El diseño del sello, sobre y matasellos fue obra de Halina Yermalovich, se imprimió en offset y la tirada fue de 10.000 hojitas (50.000 sellos) que homenajean al escritor más popular de Bielorrusia tras conseguir la independencia a finales del XX. Hubo el correspondiente sobre de primer día que va ilustrado con un matasellos donde aparece un libro abierto, un clavel y el 85 que corresponde al aniversario de su nacimiento. Referencias: • http://www.belpost.by/stamps • marka@belpost.by • phil@belpost.by • http://www.belta.by ** Juan Franco Crespo lacandon999@yahoo.es Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). === La sociedad prostituta Philip Potdevin =========================== Destinos intermedios Octavio Escobar Giraldo Periférica, 2010 194 páginas Una sociedad atrasada, pobre y ávida de movilidad social se pliega, entre indefensa e hipnotizada, al poder avasallador y alucinante del dinero fácil. En esta colectividad nadie está a salvo: los primeros que caen bajo las redes del imperio narcotraficante son los políticos. Con igual facilidad sucumben las autoridades judiciales, militares y policiales. También se dejan contaminar por el absceso social los personajes de la farándula que gravitan como satélites en torno a las luminarias que controlan el negocio. Del mismo modo los periodistas son presa fácil. Ni siquiera los humoristas, aquellos encargados de retratar a la sociedad en su crudeza logran evadir la intrincada red. La mancha inunda cada rincón de la sociedad que un día despierta y constata que está infectada desde sus entrañas y que ninguno de sus órganos está a salvo. Destinos intermedios es el retrato brutal de una sociedad descompuesta por el narcotráfico. Con esta novela Escobar Giraldo se erige en el mejor exponente de la novela negra colombiana. Esta obra, vertiginosa y desoladora, junto a la reputada Rosario Tijeras de Jorge Franco, se convierte desde ya en una referencia obligada de la literatura que plasma aquella Colombia azotada por el flagelo del narcotráfico. Lo que hoy día vive de alguna manera México, las oleadas de secuestros, las vendettas entre bandas que luchan por el control del negocio ilícito, y la devaluación absoluta de la vida humana, el país sudamericano lo vivió hace veinte años cuando era el principal abastecedor de cocaína de Norteamérica y Europa. Dos mujeres dominan la escena de la narración. De una parte, Jimena Sombras, caduca cantante de música popular, amante y cómplice de uno de los grandes jefes mafiosos y, de la otra, Paula Cristina, joven virginal, ajena a la vorágine que vive el país, inmersa, de la noche a la mañana, en la más espantosa pesadilla. Jimena representa a la nueva sociedad, aquella en la que todo vale, donde el fin legitima los medios, aquella que ha perdido todo juicio moral por una actividad que la corroe hasta los tuétanos. Paula Cristina es la otra sociedad, aquella que se niega a aceptar que el país se jodió, que prefiere vivir en la ensoñación de una sociedad idílica. De manera paradójica, ambas se necesitan, las dos terminan conviviendo el drama que cada una tiene que vivir, la primera víctima de la propia violencia que ella encarna, y la segunda, perdiendo a su mejor amiga, Érica, en el episodio absurdo que sirve de eje a la narración. Es posible que Destinos intermedios cierre un período de la literatura de su país: una nación que se acostumbró en los últimos cien años a vivir y olvidar una interminable guerra civil. Ya no es necesario esperar más obras sobre la infausta época vivida en las dos últimas décadas del siglo pasado. Aquí está, en estas apretadas páginas de diálogos en stacatto, de escenas que se suceden atropelladas unas tras otras, de personajes que matan y mueren impávidamente, la impudicia de una sociedad cuyo único valor es el no-valor. Es curioso que Colombia se haya quedado sin la gran novela de otra época, anterior a la citada, conocida como época de la violencia, aquella comprendida entre 1948, año de la muerte del caudillo liberal Gaitán, y 1953, cuando inicia la dictadura de Rojas Pinilla. La novela corta Cóndores no entierran todos los días, de Álvarez Gardeazábal, sigue siendo la mejor representación de ese período, y aun así se queda corta para retratar otra época descarnada y desquiciada. Escobar Giraldo se confirma día tras día en el secreto mejor guardado de la literatura colombiana. Alejado tanto de las grandes editoriales que se empeñan en desconocer su estatura literaria, como del gran público nutrido por las maquinarias del marketing, este escritor tiene la virtud del gran narrador: retratar de manera exacta, con un lente impersonal, la sociedad que lo circunda. Este año la editorial independiente Periférica, que orienta Julián Rodríguez con gran tino, publica en España esta quinta y más reciente novela de Escobar Giraldo, después de haber rescatado otra pequeña joya de la novela negra, la temprana (1995) Saide, también recientemente traducida al alemán y al italiano. Demuestra así su gran olfato para surcar el amplio espectro literario latinoamericano y escoger para su sello obras de gran fuerza y singular aliento de la categoría de “clásicos modernos”. Por su parte, Escobar Giraldo es un escritor que ha llegado a la plena madurez, que escribe con fluidez y con maestría, no sólo en este género sino igualmente en otros, como el de la novela histórica, lo cual quedó demostrado en el 2007 con 1851, folletín de cabo roto. Por ello es dable esperar de su pluma muchas obras más, y cada una mejor que la anterior. ** Philip Potdevin Escritor colombiano. Ha publicado las novelas La otomana (Seix Barral, http://www.seix-barral.es, 2005), Mar de la tranquilidad (Seix Barral, 1997) y Metatrón (Seix Barral, 1995; Premio Nacional de Novela Colcultura, Colombia, 1994), y los libros de cuentos Estragos de la lujuria (y sus remedios) (Seix Barral, 1996) y Magister Ludi y otros relatos (Opus Magnum, 1994). === Los veneros del diablo: algunas referencias =========================== === Ariel Batres Villagrán ================================================ “El Niño Dios te escrituró un establo Y los veneros de petróleo el diablo”. Del poema “La suave patria” (1921), Ramón López Velarde (1888-1921). Así como hay libros que es difícil encontrar, por tratarse de ediciones agotadas y producidas hace varias décadas, los que no necesariamente pueden clasificarse como antiguos pues no tienen más de cien años, también “existen” otros de menor edad pero que tampoco se hallan a la venta y ni siquiera en bibliotecas. Así por ejemplo, el chileno Guillermo Feliú Cruz (1900-1973) comentó en 1929 acerca de la extrema rareza de la novela El cristiano errante, del guatemalteco Antonio José de Irisarri (1786-1868), a la que califica como un mito bibliográfico (1). Dicha opinión es similar a la expresada en dos oportunidades por el periodista, escritor y poeta guatemalteco César Brañas (1899-1976): la primera en 1955 cuando intituló un artículo periodístico con el nombre de “Libros duendes”, publicado en el periódico El Imparcial el 11 de julio de dicho año, donde trata lo referente al problema de encontrar libros de autores nacionales (2). En una segunda oportunidad, 1963, cuando comenta respecto a la dificultad de encontrar la edición princeps de las Poesías de Juan Diéguez Olaverri (1813-1866), pues la publicada en 1893 no fue precisamente la primera edición; empero, no obstante la búsqueda desarrollada, le fue imposible ubicarla, razón por la cual concluye: “Podría ser uno de nuestros pequeños mitos literarios” (3). En Guatemala, durante el período 2003-2005 la Tipografía Nacional publicó varios libros en su “Serie Libros Duendes”, con el propósito de lograr el rescate de obras nacionales que tuvieron una sola edición y que el público seguía reclamando. De libro duende o mito literario podría catalogarse también la novela de Jorge García Granados, Los veneros del diablo (1941), no obstante que tuvo dos ediciones, en razón que no se encuentra en el mercado nacional de Guatemala y lo peor del caso, ni siquiera en los anaqueles de las bibliotecas universitarias. En efecto. El abogado, escritor y político guatemalteco Jorge García Granados (1900-1961), durante su exilio en México (1934-1944) escribió Los veneros del diablo (México: Liberación, 1941, 206 p.), novela que trata acerca de la expropiación petrolera a las empresas norteamericanas, efectuada por el presidente Lázaro Cárdenas (4). Con motivo de celebrarse los 50 años de la nacionalización del petróleo, fue publicada una edición conmemorativa (México: Pemex, 1988, 151 p.). Sin embargo, continúa siendo un libro raro: pocos lo conocen o lo han leído. Así como el poeta mexicano Ramón López Velarde, el autor utiliza el término veneros para referirse a los pozos y vetas de petróleo mexicano, causantes de la pobreza de miles de trabajadores en los campos donde se produce el oro negro, mientras las compañías extranjeras se llevaban al exterior los millones de ganancias obtenidas con su producción y venta. Habida cuenta de que aún no ha sido posible localizar en el mercado guatemalteco ni en bibliotecas dicha novela, se ofrecen a continuación las escasas referencias que se tienen a la mano, con la confianza en que a futuro podrá ofrecerse una reseña completa de la misma, cuando se disponga del ejemplar correspondiente. El guatemalteco Clemente Marroquín Rojas (1897-1978), periodista, escritor, vicepresidente de la República (1966-1970), hace referencia al tema del petróleo en la publicación que lleva el título satírico de La derrota de una batalla (réplica al libro “La Batalla de Guatemala” del ex canciller Guillermo Toriello) (1956), donde trata de justificar no sólo la obligada renuncia del presidente Jacobo Arbenz Guzmán (1913-1971), sino también la invasión mercenaria de pilotos y aviones norteamericanos patrocinados por el Departamento de Estado norteamericano, que concluyó en la noche del 27 de junio de 1954 cuando Arbenz se vio obligado a entregar el poder. Y como Guillermo Toriello reclama que el gobierno títere de Carlos Castillo Armas (1914-1957), impuesto a partir del 3 de julio de 1954, derogó muchas leyes de carácter social establecidas durante los diez años de gobiernos democráticos (1944-1954), Marroquín Rojas le responde que no es así, que la mayoría seguían vigentes en 1956 y con relación al petróleo indica: Hasta hoy no ha habido entrega de los recursos nacionales vitales al extranjero. Todavía hoy, cuando escribo esto, no se ha otorgado una sola concesión petrolera. Todavía no se sabe si, en realidad, hay petróleo. ¡Y ojalá que no hubiera..! (5). Según se aprecia, para Marroquín Rojas el petróleo más que una bendición para los pueblos que contaran con dicho recurso no renovable, constituía una maldición; mejor que no haya oro negro en Guatemala. Al escribir lo anterior en 1956, no se trata de que el autor esté en contra del progreso material que pudiera traer la existencia y explotación de petróleo, que para ese año aún se encontraba en fase de exploración, y menos que estuviera pensando como los ecologistas de hoy, protectores del medio ambiente. Sencillamente, con su deseo de que “no hubiera”, o por lo menos que no se encuentre petróleo, trata de anticipar posibles problemas económicos y sociales derivados de su explotación. El “ojalá que no hubiera” petróleo, y si lo hay que no se explote, lo sostiene Marroquín Rojas en su obra autobiográfica Memorias de Jalapa (1977), en la que además de hacer referencia a la novela de Jorge García Granados, comenta el origen de la misma. En efecto, en 1927 sale de viaje hacia París, por barco, el cual pasa por Panamá: Y aquí en Panamá, cuando el barco reinició su marcha, llegaron como pasajeros muchas personas, de todo color y pelaje, casi todos bien vestidos, alegres, de buenas maneras y fogosos algunos. Era gente de alto trueno que iba hacia Barranca Bermeja, un campo colombiano donde acababa de brotar el oro negro, una manifestación de lo que Jorge García Granados llamara: “Los veneros del diablo”. He aquí lo que entonces escribí sobre este encuentro con un compatriota que fue muy desgraciado en los últimos días de su vida. Por eso yo he pedido siempre a Dios, que no permita la explotación de petróleo en Guatemala, porque este aceite ingrato como útil, acarrea consigo toda clase de vicios; pero en especial, esta clase de gente que vive de continuo entre la aventura y el delito (6). Y qué hizo el compatriota García Granados para que Marroquín Rojas lo llame un desgraciado en los últimos días de su vida. Dicho autor no lo explica, aunque la historia registra lo contrario: un luchador político contra el régimen del dictador Jorge Ubico Castañeda (1878-1946). Como embajador de Guatemala en la Organización de Naciones Unidas se le atribuye la paternidad de la moción para crear el Estado de Israel en 1948 (7), y de quien su nieto se preocupara de editar las memorias que escribiera en 1951, relatando su vida durante el período 1900-1922 (8). Lo que sí relata Marroquín Rojas es que la novela Los veneros del diablo (1941) fue elaborada por García Granados a petición del presidente mexicano Lázaro Cárdenas (1895-1970), a quien había visitado cuando el presidente (1934-1940) hacía un recorrido por el estado de San Luis Potosí en 1937 —la entrevista fue lograda a instancias del coronel Beteta, uno de los jefes del estado mayor del presidente—, para pedirle que ayudara al grupo de emigrados guatemaltecos que pretendían invadir Guatemala para derrocar a Jorge Ubico. Cárdenas les niega ayuda material pero no impide que se organicen y actúen con libertad para lograr sus fines, además de pedirle que escriba un libro sobre la expropiación del petróleo a las compañías norteamericanas, el cual le pagará muy bien, dando a entender que con el dinero podría financiar el movimiento, lo cual ocasionó después fuertes señalamientos hacia García Granados, endilgándole que se quedó con los pesos que recibió; quizá aquí está lo desgraciado del asunto a que se refiere Marroquín Rojas, y no necesariamente por la vida luchadora del autor de Los veneros del diablo. Véase a continuación lo que describe Marroquín: El presidente fue terminante: no debíamos esperar ninguna ayuda de parte del gobierno; pero sí la tolerancia de poder movernos libremente por el territorio de la república. Más claro ni el agua: quería decir que podíamos agenciarnos toda ayuda de otras manos, pero que él quería tener limpias las suyas, para cuando tuviera que contestar a las quejas del gobierno de Guatemala. Mientras, dijo el general Cárdenas, les ayudaré con algo, por ejemplo, escriba usted algo sobre el petróleo y la necesidad de su expropiación a las empresas extranjeras (9) y se le editará el libro y se le comprará la edición. Hágalo pronto y entiéndase con el coronel Beteta. Y luego, le obsequió unos cuantos pesos: quizá un par de miles, pero no la suma que luego se dijo, por nuestros propios paisanos. Resultó que Beteta platicó con Arturo Ramírez y le dijo que el general Cárdenas había enviado a los emigrados guatemaltecos una fuerte suma de dinero. Arturo se lo contó a Miguel García Granados (10) y ambos, en una reunión de los guatemaltecos, acusaron a Jorge de haberse apropiado de aquella suma. La cosa fue muy fea y molesta y yo defendí a éste, en cuanto me fue posible. Pero los demás fueron feroces, como si se hubiere tratado de una fortuna personal. Jorge escribió, con algún retardo, el libro solicitado por el presidente, tal obra se llama Los veneros del diablo y fue quizá la mejor que se haya escrito sobre la materia (11). Si originalmente Los veneros del diablo fue una obra elaborada bajo pedido, cuyo pago serviría para financiar parcialmente la revolución de emigrados contra Jorge Ubico, nada cabe señalar a Jorge García Granados; dice mucho de él, por más que Clemente Marroquín Rojas en sus Memorias de Jalapa diga que García Granados se retrasó en la entrega, que no entregó el poco dinero recibido a los emigrados y que hasta lo defendió del infundio referente a que había obtenido muchos miles de pesos; por lo menos cupo de su parte reconocer que es la mejor obra que se haya escrito sobre el tema del petróleo. Notas 1. IRISARRI, Antonio José de; El cristiano errante (novela que tiene mucho de historia). Guatemala: prólogo de Amílcar Echeverría y proemio bibliográfico de Guillermo Feliú Cruz. Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular “15 de Septiembre”, volumen 31. Editorial del Ministerio de Educación Pública, 1960. Página 11. 2. Cfr. MENTON, Seymour; Historia crítica de la novela guatemalteca. Guatemala: Imprenta Universitaria, Editorial Universitaria. Universidad de San Carlos de Guatemala, 1960. Página 6. 3. BRAÑAS, César; Otras huellas de Juan Diéguez. Con palabras iniciales de Jorge L. Villacorta C. Guatemala: edición patrocinada por la Asociación de Escritores de Guatemala. Imprenta Galindo, 1979. Página 4. Nota: la edición constituye una reproducción de la serie de artículos publicados con dicho título en El Imparcial, durante el año 1963. Véase un ensayo sobre una de las novelas de Brañas en: “Digresiones acerca de la novela de César Brañas: Las guarias de febrero”. Publicado el 30 de septiembre de 2009 en http://bit.ly/9CuYvc. 4. GARCÍA BAUER, Carlos; Jorge García Granados: humanista y político. Edición de homenaje, Embajada de Israel. Editorial “Prensa Libre”. Guatemala, 1967. Página 29. 5. MARROQUÍN ROJAS, Clemente; La derrota de una batalla (réplica al libro “La Batalla de Guatemala”, del ex canciller Guillermo Toriello). Guatemala: Imprenta Moderna, 1956. Página 144. 6. MARROQUÍN ROJAS, Clemente; Memorias de Jalapa o Recuerdos de un remichero. Guatemala: Tomo I. Editorial del Ejército, 1977. Página 322. Nota: el tomo II no fue editado. 7. GARCÍA GRANADOS, Jorge; Así nació Israel: cómo se llegó a votar la creación del Estado Judío. Guatemala, Guatemala: Centro Impresor PS, s.f. Nota: dice s.f. (sin fecha), aunque puede anotarse c.2003. 8. GARCÍA GRANADOS, Jorge; Cuaderno de memorias 1990-1922. Editado por Sergio García Granados. Guatemala: Artemis y Edinter, 2000. 9. La expropiación legal del petróleo fue realizada por decreto del 18 de marzo de 1938, creando Petróleos Mexicanos (Pemex), como empresa pública paraestatal. 10. Se trata del coronel de aviación, primo de Jorge, y quien también se encontraba en México en calidad de emigrado. En 1939 Miguel fue contratado como aviador mercenario para participar en el bando de los republicanos que luchaban contra el régimen de Francisco Franco en España. En la primera incursión en que participó su avión fue derribado por los alemanes que apoyaban al dictador; estuvo preso en Salamanca por varios meses, saliendo libre después de un canje de prisioneros, y hubo de regresar a México. Cfr. DÍAZ LOZANO, Argentina; Aquí viene un hombre: biografía de Clemente Marroquín Rojas; político, periodista y escritor de Guatemala. México: Talleres de B. Costa-Amic, 1968. Página 188. 11. MARROQUÍN ROJAS, Clemente; Memorias de Jalapa o Recuerdos de un remichero. Op. cit., páginas 515 a 516. ** Ariel Batres Villagrán consultabatres@gmail.com Escritor guatemalteco (1958). Reside en Guatemala, Guatemala. Economista por la Universidad de San Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt), donde impartió durante 14 años los cursos de Técnicas de Investigación Documental y Economía Internacional (Facultad de Ciencias Económicas, 1984-1998) y de Administración Pública (Escuela de Trabajo Social, 1996-1998). En la Universidad Rafael Landívar (http://www.url.edu.gt) de su país impartió cursos de Administración de Empresas Públicas y de Recursos Humanos (1998-2000). Durante el período 1996-2008 se desempeñó como consultor independiente en el campo de recursos humanos y actualmente labora en el Ministerio de Finanzas Públicas (http://www.minfin.gob.gt) de Guatemala. Desde 2004 a la fecha ha publicado ensayos literarios en algunas revistas electrónicas tales como Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), de Venezuela, The Black Box (http://ca-bi.com/blackbox; Guatemala) y otras. === Tu cuerpo es el mundo, de Arturo Álvarez Sosa Esteban Moore ====== Tu cuerpo es el mundo Arturo Álvarez Sosa Quinqué Editores 210 páginas Buenos Aires, 2010 Arturo Álvarez Sosa Poeta y periodista. Nació en Tucumán en 1935. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, donde se desempeñó como aprendiz y obrero hasta 1957, año en que comienza a ejercer el periodismo. La obra poética de Álvarez Sosa ha sido valorada por Roberto Juarroz, Jacobo Regen, Edgar Bailey, Alfredo Veiravé, David Lagmanovich, Noé Jitrik, Ricardo Herrera y Jorge Monteleone, entre otros. Los feroces vientos de la historia han reducido el mundo al tamaño de la pantalla del televisor. A través de ella podemos observar, en una veloz y confusa simultaneidad, distintos acontecimientos que han sucedido hace minutos nada más o aún se hallan en pleno desarrollo, en diversos puntos del planeta. Este accionar de la televisión, un medio que como lo augurara Heidegger (1) en junio de 1950, ha penetrado y saturado toda la maquinaria de la comunicación, diluye las nociones de tiempo y espacio, estableciendo una cercanía inexistente, aparente, en la cual lo remoto y lo distante transcurren invariablemente en un aquí y ahora. Un presente divinizado con presunciones de eterno en el que los fantasmas del pasado, asumiendo los dictados de la moda, mudan de ropaje, y la ilusión de futuro sólo podrá ser saciada con dinero plástico. Las imágenes en la superficie de cristal, como en un continuo e interminable palimpsesto, se superponen unas a otras. Magnificando el sujeto de su predicado, sea este un crimen, un desastre natural o una guerra. Todo ello transmitido dramática y aceleradamente en “tiempo real”, alimentando los temores del espectador, confundiéndolo, restringiendo su imaginación, drenando su energía creadora (2), homogeneizando conductas, estandarizando la producción de las denominadas industrias culturales. En este contexto en que el tiempo lineal, encadenado, pareciera arrastrarnos hacia un incierto y fatídico destino, el poema se impone como un artefacto proveedor de sentido ante la vacuidad de la existencia. Al respecto Octavio Paz sostiene que: “Un poema es un objeto hecho de lenguaje, los ritmos, las creencias y las obsesiones de este o aquel poeta y de esta o aquella sociedad. Es el producto de una historia y una sociedad, pero su manera de ser histórico es contradictoria. El poema es una máquina que produce, incluso sin que el poeta se lo proponga, anti-historia. La operación poética consiste en una inversión y conversión del fluir temporal; el poema no detiene el tiempo: lo contradice y lo transfigura [...]; el tiempo pasa de otra manera que en la historia o en lo que llamamos vida real” (3). Asimismo “...en todo poema verdadero se pueden encontrar los elementos de un tiempo detenido, de un tiempo que no sigue el compás, de un tiempo que llamaremos vertical para distinguirlo de un tiempo común que corre horizontalmente con el agua del río y con el viento que pasa” (4). El procedimiento al que es sometido en el poema el transcurrir de los días y la rotación de los planetas, se complementa con la actitud del poeta quien, a pesar de haber sido empujado hacia los márgenes de la sociedad y de la soledad que en ocasiones lo abruma, acepta que su labor sólo es plausible si ésta se halla al servicio del lenguaje. Sam Hamill, refiriéndose al lenguaje, expresa que en las sociedades modernas éste ha sufrido una acentuada declinación, y que en poder de tecnócratas y políticos ha caído en la jerigonza y los idiolectos incomprensibles de los distintos campos del saber. Hubo un tiempo en que el poeta perseveró en llamar a las cosas por su nombre (si se quiere, le mot juste), un tiempo en que el poeta insistió en incorporar, rescribir y retransmitir los mitos de la cultura. Sin embargo, en la actualidad pareciera que debemos conformarnos con una serie de mercancías amparadas bajo el eufemismo de “cultura de masas” (5). Se han perdido en la bruma del tiempo las palabras de Ernst Gombrich, cuando le manifiesta a Didier Eribon: “Empleo la palabra ‘Arte’ cuando la realización llega a ser tan importante o más que la función” (6). Este es el entramado cultural en el que Arturo Álvarez Sosa construye su poética, definida ésta no como una “...responsabilidad social, sino como la búsqueda de un sujeto que se esfuerza por constituirse como sujeto por su actividad, pero una actividad tal que es sujeto aquel por quien otro es sujeto. Y en este sentido, como ser de lenguaje, este sujeto es inseparablemente ético y poético. Es en la medida de esta solidaridad que la ética del lenguaje concierne a todos los seres de lenguaje, ciudadanos de la humanidad, y es ahí donde la ética es política”. La poética en este sentido “es también una ética, ya que un poema es un acto ético porque transforma al sujeto, aquel que escribe y aquel que lee” (7). En 1987, el Departamento de Publicaciones de la Universidad Nacional de Tucumán publica La singularidad desnuda, volumen que reúne: El errante (1960), Nacimiento del día (1963), Estado natural (1974), Cuerpo del mundo (1979) y Campo de creación (1982). Esta primera obra reunida da cuenta de lo producido por el autor en más de tres décadas, testimonia su lealtad por el género y nos brinda una perspectiva en el tiempo de sus intereses y estrategia literaria. El primero de estos títulos publicado en los 60 pone en escena una voz lírica que se caracteriza por el tono nostálgico, no exento de melancolía cuando rememora el amor entre el hombre y la mujer y evoca el paisaje de su Tucumán natal; hechos que trazan ciertas correspondencias con poetas y la temática de la promoción neorromántica de los 40. Tres años más tarde daría a conocer Nacimiento del día, un poema erótico escrito en endecasílabos, cuya fuente de inspiración, el amor entre el hombre y la mujer, es considerado la simiente de energía vital, reproductora de vida que armoniza el ser y estar de los amantes en el mundo. Habría de transcurrir poco más de una década antes de que el poeta diera a conocer el nuevo fruto de una paciente dedicación, Estado natural (1974) que fuera finalista del Premio Hispanoamericano de Poesía Ocnos (Barcelona, 1972) y sobre el cual el poeta español Juan Gil-Albert escribió: “Las octavas esplenden como joyas que encienden y extinguen sus luces como la respiración: vida propia que, como la luciérnaga en la noche, nos mantiene alerta”. En esta nueva obra, que podemos definir como un único poema dividido en partes, Álvarez Sosa se inclina por la octava real (seis versos endecasílabos con rima alterna y dos finales formando un pareado), la última de ellas inconclusa o rota, logrando de este modo que el número de versos del conjunto coincida con el de los días del año: 365. La elección de este metro, especialmente en un período en el que la mayoría de los poetas prefirieron escribir textos breves en verso libre, forma parte de una táctica deliberada del autor, pues sólo en apariencia resultaría esta una decisión extemporánea. Paradójicamente, la decidida adopción del endecasílabo que lo acompañará hasta el presente, en lugar de refrendar aquellas lejanas influencias neorrománticas de la primera época, lo aleja de ellas. La operación que realiza, elegir para expresarse una medida tradicional, no debe considerarse un rechazo a la innovación formal. El isolabismo, en su caso, tampoco puede ser relacionado con el regreso a la forma que plantea el Nuevo Formalismo o Neoformalismo de la poesía norteamericana y británica de fines del siglo XX y comienzos del actual; tendencia iniciada por poetas asociados a la Nueva Crítica, pues ella surge como una respuesta a la vanguardia y por otra parte se inscribe en la tradición acentual, la cual le resulta, pues la conoce, extraña y ajena a nuestro poeta. Acerca de Estado natural, un poema de amor en el cual los sentimientos de los amantes trascienden los límites de la mirada, amparados por una renovada imagen del universo que nos brindan los más recientes descubrimientos científicos, el autor manifestaría años más tarde que al escribirlo percibió que: “...la energía y la materia primigenia se transforman en información en el abrazo fecundante de los amantes, cifrando el código de una nueva persona. Y la mezcla de genes, que hace único a cada organismo en la tierra, encierra también las claves genéticas de los mecanismos cerebrales que nos permiten hablar y tener conciencia de lo que somos” (8). Esta declaración es complementaria de los datos que nos suministra Hugo Foguet en su emblemática novela, Pretérito perfecto (9), en la que Arturo Álvarez Sosa es uno de los personajes y sus textos ampliamente citados. En ella, el narrador nos da varias pistas sobre las cuestiones que comparte con el poeta que se constituyen en antecedentes necesarios para acceder a su imaginario poético: “Octavio Paz, Breton, Wittgenstein, Castañeda. Ciencia al día. Descubrimiento del monopolo y los agujeros negros. Frondosidades del universo-mundo. Biomasa, bioplasma, yámbicos y endecasílabos”. A las que habría que agregar por razones obvias a: Boscán, Garcilaso, Fray Luis de León, Quevedo y Góngora. Seguidamente en Cuerpo del mundo (1979) el poeta se propone adueñarse de la inmensidad del espacio cósmico, hacer de él una geografía habitable, su herramienta el lenguaje. Cuerpo del mundo protagoniza un punto de inflexión en la poética de Álvarez Sosa, a partir de él: “Su poesía parece desplazarse cada vez más hacia el borde vertiginoso de otros mundos, mejor dicho: hacia el borde del vértigo mismo. La tierra ha dejado de ser el único punto de referencia del acto poético” (10). Si en su libro anterior el número clave era el número de días del año común del calendario gregoriano, en Cuerpo del mundo la clave surge de un mandala dedicado a Vishnú, un pentágono circundado por un octágono, ambos integrados en un eneágono. Cada una de las secciones del poema está formada por nueve estrofas de nueve versos, ocho de ocho versos y una de cinco versos, totalizando 150; en los que el número cinco simboliza el agua, el ocho el espacio y el nueve el tiempo. El orden de presentación, sostenido en un símbolo geométrico, establece el necesario equilibrio entre percepciones que proceden de diferentes dominios sensoriales (Tierra-Espacio), y su elaborada estructura, a diferencia del neoclasicismo que la consideraba elemento integrante de la forma, concepción que no fue abandonada por los románticos en el siglo XIX y aún tiene sus seguidores, tiene aquí la agregada función de ser también vehículo de la emoción. La década de los 80 sería provechosamente fructífera, en estos años daría a conocer Campo de creación (1982), Aguaviva (1987) y Fulguraciones (1989), libros que afirman un discurso que atento a los descubrimientos de la ciencia observa: “...El drama de la ciencia moderna que descubre sus límites racionales hasta en lo absoluto matemático; cuando vemos, en la física, que dos grandes doctrinas fundamentales plantean, una, un principio general de relatividad, otra, un principio ‘cuántico’ de incertidumbre y de indeterminismo que limitaría para siempre la exactitud misma de las medidas físicas; cuando hemos oído que el más grande innovador científico de este siglo, iniciador de la cosmología moderna y garante de la más vasta síntesis intelectual en términos de ecuaciones, invocaba la intuición para que socorriese a lo racional y proclamaba que ‘la imaginación es el verdadero terreno de la germinación científica’ y hasta reclamaba para el científico los beneficios de una verdadera ‘visión artística’; ¿no tenemos derecho a considerar que el instrumento poético es tan legítimo como el instrumento lógico?” (11). En esta instancia Álvarez Sosa se impone desplegar una mirada inclusiva de los hallazgos del campo científico, las razones de ello según Ricardo H. Herrera radicarían en el hecho de que “parte de su identidad de escritor proviene de sus lecturas de los físicos modernos; interés que lo coloca en la estirpe de los poetas fisiólogos, ya que también él, a su modo, busca establecer vínculos entre las más recientes concepciones de la materia y la índole expansiva de las imágenes poéticas que nacen de la exaltación orgiástica del cuerpo humano” (12). En Campo de creación, que nos recuerda el hipotético punto cero en el cual algunos físicos cifran el origen pausado, constante del universo —a expensas de la teoría del estallido inicial—: “...El número que rige la estructura lo determina el período de gestación humana. Las nueve secciones del poema (cada una de las cuales se separa a su vez en una serie de veintidós versículos de igual número de sílabas y diez quintetos endecasílabos) [...], estos versículos duplican la cantidad de sílabas del endecasílabo, destacando el ritmo de las explosiones del hidrógeno en la superficie del sol...” (13), que el autor imagina como rectoras de los ritmos de la vida. En este poema unitario, en el cual Eros asoma diligente envuelto en las sombras y luces del entretexto, uno de los temas esenciales es la pareja humana: “...Formada por un yo masculino y un tú femenino, que no le asigna a la mujer el papel tradicional del ser pasivo, receptor del canto, que se deja amar y obsequiar la música del verso. Aquí está presente la nueva mujer, redescubierta por el hombre y autodescubierta en toda su dimensión. Se afirma la primacía del sexo femenino, según lo sostiene la ciencia. La primera célula, la célula nacida en el agua primigenia de la tierra, el origen de todas las especies es femenina. La mujer, por lo tanto, asume en el poema el lugar central” (14). Luego de dar cuenta de esta vivencia en la cual el universo se recrea eróticamente en el cuerpo de la mujer, da a conocer Aguaviva, que “transforma la oscuridad de las teorías en una luz de astros errantes, al misterio en un delirio sonoro y al futuro del hombre en una Utopía más allá del planeta tierra...” (15). Y Fulguraciones, volumen en el cual “profundiza en el fondo, el misterio de la vida del hombre nacido y sujeto a leyes que en nuestro tiempo comienzan a develarse en los tratados científicos del universo de la poesía” (16). En ambos volúmenes conviven el endecasílabo y lo que al parecer es verso libre. No lo es, en realidad son versos endecasílabos que el autor desmiembra, corta siguiendo el ritmo de su propia respiración, la de su cuerpo y que distribuye en la página en blanco, otorgándoles una nueva espacialidad. Este reordenamiento producirá un ritmo más abierto, fluido, que se aproxima al habla coloquial. La otra novedad respecto de sus libros anteriores es que comienza a utilizar —como lo hará en RAM (1991) y en Multiverso (1999)— el haikú. El que en una primera etapa insertará dentro de poemas más extensos y que posteriormente agregará a modo de coda, en todas sus composiciones. Esta forma lírica, simple en apariencia, que surge de una compleja fusión cultural de la tradición literaria japonesa, el budismo, el taoísmo y el animismo, posee una medida fija y estricta (tres versos, 5/7/5 sílabas) que el autor respeta; sin embargo su temática clásica, la renovación de las estaciones y la observación de la naturaleza, será ampliada hasta alcanzar todos aquellos asuntos sustanciales al hombre en los tiempos que corren. Álvarez Sosa se vale del haikú cuando éste es intercalado en el cuerpo del poema para condensar la emoción, y cuando lo cierra su función es la de intensificar el efecto poético. Asimismo la presencia conjunta en la página de poemas endecasilábicos (en los cuales los acentos interiores se rigen por un oído atento a los ritmos del habla conversacional y no por las demandas de la convención) con el haikú, formas que provienen de distintos orígenes culturales, producen un notable contrapunto prosódico que ilumina los conceptos y son prueba suficiente de una intención sincrética. Si Cuerpo del mundo representó un punto de inflexión en su obra, RAM será un ajuste de cuentas con el pasado y la plataforma desde la cual el poeta se lanza una vez más al vacío, en el que le canta, como lo indica su nombre, a las memorias dinámicas aleatorias de los ordenadores que nos permiten ampliar nuestro conocimiento. En RAM se revela, como sostiene Noé Jitrik, “...la intención o la voluntad o el deseo de producir una renovación del lenguaje poético por la vía de una interacción discursiva...” (17). Para ello, a diferencia de Murray Gell Mann (18), quien para darle el nombre de “quarks” a los elementos constituyentes de las partículas elementales descubiertos por él, debió recurrir a un texto literario, el Finnegans Wake (19); Álvarez Sosa, en dirección inversa, apelará al vocabulario de las ciencias para extender los alcances del poema. Ambos, el científico y el poeta, manifiestan con sus respectivas actitudes las dificultades que presenta el acto nominativo, obstáculo inherente al lenguaje mismo y que aún desvela a la poesía moderna. Su búsqueda en este sentido no se limitará tan sólo a la integración de términos que usualmente no son empleados por el género. Él les otorgará una función poética específica, con ellos irá montando un dispositivo auxiliar, que valiéndose de sus capacidades fónicas, la reverberación de los sonidos, potencia la significación, como ocurre en algunos textos de Kurt Schwitters. Esta poesía, considera Álvarez Sosa, es la que “...el hombre necesita para renacer en la consumación de su destino (la realización del viaje espacial), por medio de la cibernética y de las computadoras, es la Fiesta Cuántica, cuya magia nadie puede explicar. Pero, sin ella no entenderíamos la estabilidad de la materia, el Láser y la Superconductividad, o la vida y muerte de las estrellas y galaxias, ni habríamos sido capaces de desvelar los códigos del universo y de la vida [...]. La creatividad del universo, entonces, tendría dos caminos para materializarse en nuestra realidad: el Cuanto de luz y la Poesía. Dos caminos idénticos, pero distintos, que en la complejidad de nuestros cerebros, donde los pensamientos y su materialización simultánea en moléculas (neurotransmisores) conjugarían la dualidad básica de la creatividad individual, con sus cascadas de emociones” (20). En un encuentro de poetas, habría de leer una ponencia que muchos poetas consideraron farfetched, en ella infiere que debemos renovar nuestra mirada respecto de la creación intelectual y la escritura. Quizás en ese instante estaba recordando a Vicente Huidobro, quien ya en 1915 había augurado que en un futuro cercano “la ciencia desalojaría a la poesía del reino de las almas”. En aquella oportunidad sostuvo: “Los genes son las musas que nos impulsan a escribir poemas. La poesía lírica expresa la fuerza nuclear de color, la atracción ardiente de los quarks que, al unirse en parejas o tríos, emiten gluones para pegarse infatigablemente conformando las estructuras básicas del universo. Su inmensa energía se transforma en la información codificada que genera todos los procesos fisicoquímicos de los átomos, estrellas y galaxias, floreciendo también en la doble espiral ácida de los genes que codifican la vida en la tierra, y hacen interactuar a las neuronas en la composición virtual de la conciencia a través de la comunicación orgánica del lenguaje y la poesía [...]. La incertidumbre, la ambigüedad, como sabemos, es una propiedad primordial del mundo subatómico que hereda nuestra mente y se manifiesta en el lenguaje del poema. Sus características fundamentales son la diseminación, la reversibilidad, la ambivalencia y la contradicción (21). Esta es la hoja de ruta que nos conduce a Tu cuerpo es el mundo, por ahora su último trabajo y que tiene ciertas particularidades que vale destacar. Está compuesto por tres libros: Virtual, 137 y RAM. Los dos primeros títulos fueron escritos y publicados parcialmente en los años 2000 y el que cierra la trilogía, en realidad un único poema, pertenece a la década de los 90. Sin embargo, habrá de aparecer nuevamente aquí. Éste fue el libro central del ciclo inicial y ahora cumplirá las funciones de cerrarlo. Para ello, los textos que lo integran sufrirían la obsesión de la reescritura que domina a su autor. En Tu cuerpo es el mundo, en algún momento titulado Fábula del Ciborg y la Galatea, los epígrafes iniciales funcionarán como una señal, o indicación, que nos guiará a través de su lectura. El primero de ellos, la definición de ciborg, “Ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos”, al que le sigue uno perteneciente a Luis de Góngora, tomado de la Fábula de Polifemo y Galatea, nos introducen en un texto no carente de complejidad en el cual, como en el resto de su obra, “el mecanismo privilegiado es el de la analogía. Ella permite dibujar el campo de fuerzas que constituye la creación, asimilar lo uno a lo otro de manera continua” (22). El propósito es construir un discurso que integre los descubrimientos de la ciencia, las novedades de un universo en expansión constante, con la antigua tradición lírica. El metro elegido una vez más es el endecasílabo sin rima ni signos de puntuación que marquen las pausas interiores de lectura, logrando de este modo que los versos fluyan vertiginosamente, y todos los poemas llevan por remate un haikú al que se le asignan múltiples funciones: potenciar el efecto poético, condensar el concepto inicial y en ocasiones traducir el texto precedente. Esta última función podría considerarse una reescritura, pero en realidad es una traducción en la propia lengua, en la que ambos textos deben ser considerados originales. La utilización del haikú que comparte la página con las estancias endecasilábicas es uno de los mayores aciertos de Tu cuerpo es el mundo, pues ambas formas protagonizan miradas diversas, dos maneras de observar el objeto. Textos nominativos que habrán de observarse en el fogonazo instantáneo de una imagen final que los busca, les rehúye y sin embargo se pertenecen en apretado abrazo. La belleza, noción difícil de definir y sobre la cual Sócrates y Hipias debatieron largamente y que Platón en el Filebo define como aquello que consiste en forma pura, líneas, puntos, medida, simetría, colores puros; no está ausente. A la que se le agrega un ritmo, una dicción, una respiración propia, ¿qué otra cosa es el estilo si no un modo de respirar? En una carta dirigida a Álvarez Sosa, Edgar Bailey expresó: “Dice en alguna parte Francis Ponge que se debiera dar a todos los poemas el título de ‘Razones de vivir feliz’. Y esas razones están en descubrimientos como los suyos, descubrimientos que pasan ciertamente por el lenguaje, con toda su carga semántica, fónica, tradicional —y diré de paso que hay en sus versos como una especie de ironía finísima y respetuosa por la palabra, por sus lujos y riesgos, que me encanta— y pasan también esos descubrimientos por los objetos, por las cosas, por el deslumbramiento que nos provocan. Su poesía es una fiesta del lenguaje y una fiesta del mundo”. Y del universo, podríamos agregar, pues la poética de Álvarez Sosa se extrapola hacia el abierto espacio sideral en el que giran fuerzas centrifugas y centrípetas y más allá del sistema solar los planetas rotan, hoy lo sabemos, en dirección inversa a su estrella; es decir un universo que no acepta, al igual que la poesía, leyes establecidas. Notas 1. Martin HEIDEGGER, “The Thing”, incluido en Poetry, Language, Thought; Perennial Classics, New York, 2001. Traducción: Albert Hofstadter. 2. Theodor ADORNO, “Late Extra, de Minima Moralia”, en The Critical Tradition, Boston, 1998. David H. Richter, editor. 3. Octavio PAZ, Los hijos del limo, Seix Barral, Barcelona, 1974. 4. Gastón BACHELARD, La intuición del instante, Fondo de Cultura Económica, México, 1999. 5. Sam HAMILL, “A Poet’s Place”, en A Poet’s Work, Broken Moon Press, Seattle, Wa., 1990. 6. Ernst GOMBRICH-Didier ERIBON, Lo que nos dice la imagen, Norma, Bogotá 1993. 7. Henri MESCHONNIC, Ética y política del traducir, Leviatán, Buenos Aires, 2009. Traducción: Hugo Savino. 8. Arturo ÁLVAREZ SOSA, Antología, Colección Poetas Argentinos Contemporáneos, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 2006. 9. Hugo FOGUET, Pretérito perfecto, Editorial Legasa, Buenos Aires, 1983. 10. Maya SCHÄRER, Limitación de la palabra, actas del XXIX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Tomo III, Universidad de Barcelona, 1992. 11. SAINT JOHN-PERSE, discurso del Premio Nobel (1960), en Crónica, Compañía Fabril Editora, Buenos Aires, 1962. Traducción: Lysandro Z. D. Galtier. 12. Ricardo H. HERRERA, La Gaceta de Tucumán, 25 de octubre de 1999, Tucumán. 13. Octavio CORVALÁN, Contrapunto y fuga (poesía y ficción del NOA), Colección Diálogos, Facultad de Filosofía y Letras Univ. Nac. de Tucumán, Tucumán, 2008. 14. Ídem. 15. Alfredo VEIRAVÉ, La Gaceta de Tucumán, 25 de octubre de 1987, Tucumán. 16. Alfredo VEIRAVÉ, La Gaceta de Tucumán, 8 de abril de 1990, Tucumán. 17. Noé JITRIK, “El lenguaje en riesgo”, La Gaceta, 26 de abril de 1992, Tucumán. 18. Murray GELL MANN, Premio Nobel de Física, 1969. 19. James JOYCE, Finnegans Wake, página 383, Penguin Books, New York, 1976. “—Three quarks for Muster Mark! / Sure he hasn’t got much of a bark / And sure any he has it’s all beside the mark”. 20. Arturo ÁLVAREZ SOSA, La otra poesía, actas del XXIX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Tomo III, Universidad de Barcelona, 1994. 21. Coloquio de Poesía, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, 2005. 22. Lelia MADRID, Los caminos de la creación, actas del XXIX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Tomo III, Universidad de Barcelona, 1994. ** Esteban Moore estebanmoore@ciudad.com.ar Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Partes mínimas (1999) e Instantáneas de fin de siglo (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mínimas y otros poemas (Mar del Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky, Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco publicó sus traducciones de Lawrence Ferlinghetti, América desierta y otros poemas (Ediciones Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realizó un proyecto de traducción en la escuela de poesía The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su país, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medellín (1995). Colabora con publicaciones de su país y del extranjero. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, alemán y portugués e incluida en diversas antologías. === Cuentos históricos del pueblo africano, de Johari Gautier Carmona ===== === José Luis Hernández =================================================== De la pluma del escritor y periodista Johari Gautier Carmona, afincado en Barcelona e interesado por sus raíces, han nacido los Cuentos históricos del pueblo africano (Ediciones Almuzara, 2010). Con ellos se nos plantea una perspectiva novedosa del continente negro, fuera de los típicos paternalismos y victimismos. No sólo se trata de retratar los maravillosos escenarios, su increíble fauna o los safaris a los que autores como Hemingway dedicaban mucha importancia, sino de hablar de un pueblo tan digno y luchador como el pueblo africano. De principio a fin, el autor nos relata con una elegante prosa la inmensidad de la historia africana a través de cortas y vibrantes historias que nos invitan a conocer un continente tan cercano y desconocido a la vez. La obra recopila un total de dieciocho cuentos que inician con la época de oro de Egipto y Etiopía, para luego describir momentos claves del imperio de Malí y el Imperio de Songhai. También se hace referencia a los pueblos lebou y zulú, al insumiso Menelik de Etiopía, y a grandes figuras del pueblo africano en tierras americanas como Benkos Biohó, Martin Luther King o Toussaint-Louverture. Los datos históricos son numerosos puesto que la obra se funda en una investigación profunda, pero, más allá de su precisión y de las referencias que puedan figurar, llama la atención la sensibilidad del escritor y el gusto por ofrecer una nueva experiencia. Si consideramos la literatura como el arte de expresar los sentimientos a través de la palabra escrita, Gautier nos ofrece con esta obra una nueva visión sobre el sentimiento africano, las emociones de grupos tan variados y la increíble fortaleza de un pueblo sometido a cuatro siglos de trata negrera. La escritura puede servir para viajar, sentir e imaginar a otros mundos pero, en el caso de esta obra, la narrativa es, además de todo esto, una introducción a un viaje inevitable. África se nos hace tan palpable, tan bella y compleja, que el simple lector no podrá limitarse a los estereotipos de la televisión, a las eternas imágenes de las ONGs o de los desiertos humanos, y deseará conocer por sí mismo el lugar en el que los pueblos europeos y africanos se encontraron por primera vez (Cabo Verde), el sitio del cual partió una expedición maliense para descubrir antes de Colón el Nuevo Mundo (Costa de Senegal) o uno de las mayores potencias culturales de la época bizantina (Etiopía). Siendo una obra que reúne al pueblo africano de todo el mundo, sorprende ver que la lucha por la independencia y la dignidad haya sido parecida tanto del lado africano como del lado americano. El orgullo de Benkos Biohó (gran libertador afrocolombiano) se asemeja al temperamento de Menelik (etíope) y, así pues, encontramos similitudes en un pueblo que se ha visto separado en contra de su voluntad. También invitan a la reflexión los cuentos de Martin Luther King y Rosa Parks, quienes mantuvieron hasta hace muy poco una lucha por los derechos civiles del pueblo africano en un mundo supuestamente digno y civilizado (el primer mundo). Con esta obra, Johari Gautier Carmona nos incita a descubrir lo que todos deberíamos saber y a sentir las mayores emociones de un pueblo maravilloso. Sólo estamos a un libro de ahí... ** José Luis Hernández jose_luishernandez@hotmail.es Periodista español (Barcelona, 1979). Actualmente reside en las Islas Baleares. Colabora asiduamente en distintos medios de comunicación y ha sido galardonado con varios premios literarios de narrativa breve. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Winston Morales Chavarro ============================================== === En busca de las voces del camino Lidia Corcione Crescini ========= Winston Morales Chavarro Neiva-Huila, 1969. Comunicador social y periodista. Magíster en estudios de la cultura, mención literatura hispanoamericana, Universidad Andina Simón Bolívar, Quito. En la parte literaria ha ganado los concursos de poesía Organización Casa de Poesía (1996); José Eustasio Rivera (1997 y 1999); Concursos Departamentales del Ministerio de Cultura (1998); Concurso Nacional de Poesía “Euclides Jaramillo Arango” (Universidad del Quindío, 2000); segundo premio del Concurso Nacional de Poesía “Ciudad de Chiquinquirá” (2000); Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia (2001); tercer lugar en el Concurso Internacional Literario de Outono, de Brasil; primer y único premio en la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera; primer puesto en el Premio Nacional de Poesía de la Universidad Tecnológica de Bolívar (Cartagena, 2005); ganador de una residencia artística del Grupo de los Tres del Ministerio de Cultura de Colombia y el Foncas de México, con su proyecto “Paralelos de lo invisible: Chichén Itza-San Agustín”; finalista en varios concursos de poesía y cuento en Colombia, España y México. Fue director editorial-fundador del periódico Neiva y es codirector de la revista Índice de Literatura, miembro del consejo editorial de la revista de literatura Puesto de Combate (Bogotá), director de la revista Hojas Sueltas (Neiva) y corresponsal de la revista de literatura Alhucema (España). Ha publicado los libros de poemas Aniquirona (Trilce Editores, 1998), La lluvia y el ángel (coautoría; Trilce Editores, 1999), De regreso a Schuaima (Ediciones Dauro, Granada, España, 2001), Memorias de Alexander de Brucco (Editorial Universidad de Antioquia, 2002) y Summa poética (Altazor Editores, 2005), y la novela Dios puso una sonrisa sobre su rostro. Poemas suyos han aparecido en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Italia, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico y México. Ha participado en el Primer Festival de Cultura Colombiana en Milán (Italia), celebrado en octubre de 2000; en la V Feria Binacional del Libro en San Cristóbal (Venezuela) en 2002; en el Encuentro Internacional de Escritores en el Caribe (Playa del Carmen, México, 2002 y 2004); Encuentro Internacional de Escritores (Zamora, México, 2005), y en los Festivales Internacionales de Poesía de Medellín, Manizales y Pereira. Invitado al Festival de Poesía “Alzados en Almas” de la Casa de Poesía Silva (2001), al Encuentro Internacional de Escritores de Lima (Perú, 2005), y al Encuentro Nacional de Escritores (Ibagué en Flor, 2006). En la actualidad se desempeña como profesor de tiempo completo en la Universidad de Cartagena, Bolívar, Colombia. Para llegar y penetrar tantas verdades para viajar y conocer tantas orillas basta entregarme a la pasividad de los espejos a la quietud aparente de sus aguas. Winston Morales Chavarro De una sencillez insondable, distinguido por ese don de gente, Winston Morales Chavarro nos atrapa, nos sorprende y nos embelesa. Sus encuentros y desencuentros, la representación de las voces del camino, los vuelcos gloriosos, místicos, lo convierten en un ser etéreo, un indiscutible poeta, que expande luminosidad a través de su sentir. En su percepción de lo cotidiano, nos transporta a través de sus emociones, a un estado superior, en esa intuición permanente del ser, que juega un papel preponderante en la búsqueda de lux. Su personalidad poética penetra el cosmos de manera jubilosa, hilvanando cada palabra en forma apacible, llegando a convertir su inspiración en cánticos celestiales. Su yo interior está en constante movimiento, sin premeditación, impulsado simplemente por esa fuerza que lo incita a ser él mismo. LC: Bien nos manifestaba Jean Paul Sartre en una de sus paradojas: “el hombre es un caos con el ajeno”, ya que el otro siempre nos está condicionando infatigablemente, al señalarnos con el dedo inquisidor, poniendo límites, juzgando. Si este mundo es de todos y para todos, ¿qué es lo que ocurre en este sentido? WM: El principio de incertidumbre no puede ser más claro: cada uno introduce una variable de indeterminación en lo que observa. Pero tal y como lo afirmaba Kant (no saber nada de la cosa en sí) me atrevería a decir que ni siquiera somos sujetos que modificamos el objeto, sino que en las relaciones humanas todos somos objetos observados por otros objetos. El otro no sólo nos delimita, sino que también —lo cual me parece aun mucho más grave— nos construye. El ser humano ama las etiquetas, las categorías. He allí la gran lucha del hombre: desvestirse de esos razonamientos extremos y fluir como el río (sin maleza, sin ruido, sin nombres). Eso que nos compone, eso que nos hace, que nos construye desde afuera (la cultura, la religión, la identidad) condiciona y determina lo que observamos, pero no sólo lo determina sino que lo elimina, lo suprime, lo anula. Todo aquello que sea diferente nos produce miedo, nos origina un odio, de allí la necesidad de poner límites. Sólo el hombre que es libre puede observar, mirar las cosas del mundo sin emitir juicios, sólo mirar. LC: Usted es un ser de luz o lux, en sus poemas irradia un brillo en busca de la verdad, la libertad, el reencuentro entre la vida y la muerte. Al descubrirse en el espejo, ¿cuáles caminos empieza a recorrer? WM: El camino de la observación. Creo que la verdadera poesía es la de la experiencia. Puedes escribir los mejores versos, los más profundos, pero la poesía no es letra muerta, no debe serlo. El verdadero camino es el del ascenso, el del crecimiento, el de la revelación interior. Ese el camino que debe transitarse, y ese es el camino que procuro. Aniquirona ha sido mi guía, y su alumbramiento es hacia la desnudez (no de ropas sino de mente). Ante esa realidad me sumerjo, me desvisto de aparatajes, de roles, de títulos. Soy y procuro ser un ser humano. Un ser humano libre de categorías, de exceso de mente, de juicios. LC: En su voz se percibe una búsqueda del camino, hay un yo que lo detiene y otro que busca el regreso. ¿Siente acaso que detenerse es retroceder? WM: Detenerse es escuchar. La dirección es un acto occidental. No pienso en el ascenso o el descenso —si no es de espíritu. Para mí el movimiento es un proceso del yo interior, pero no es un movimiento que contenga direcciones. Lo mío es expansión, pero de lux. Busco la expansión, hacia arriba, pero esta expansión no tiene dirección; incluso en la quietud, en la estática, en la no velocidad hay movimiento hacia adentro, hacia los adentros. De vez en cuando debo sacar la cabeza y situarme en un plano físico, terrestre. Debo permanecer en la realidad de una de mis partes; si rompo esa frontera, estoy fracturado como persona. LC: A pesar de las vicisitudes por las que todos los seres humanos nos toca asumir en este trayecto terrenal, en sus versos hay una dulzura extrema, en medio de la implacable dureza de la vida. ¿Cómo se explica esta paradoja? WM: La poesía es un espejo; la poesía es el habla del yo interior, del espíritu. La poesía, al igual que la música, es una de las pocas artes que no son artificio, por lo menos no desde el punto de vista del fondo. La forma puede ocultar muchas cosas, el fondo no. Si tú revisas mis libros de poesía, te das cuenta de que todos son estados del Winston. El encuentro con Aniquirona, la descripción de su mundo, la incorporación de unos personajes nuevos, recreados en la oposición de una lógica del orden. Luego viene el matrimonio con un ser nuevo, renovado. Lámpara cifrada, por ejemplo, narra esa metempsicosis del Winston humano, un libro que nace de adentro, no de lo que se observa afuera. LC: Busca las voces del camino para traducirlas... Pero, ¿cuál es la manera de interpretarlas? ¿Acaso, en un idioma que va más allá de lo tangible e inteligible? WM: Leo la naturaleza a diario, miro el sol a los ojos. Una de mis tareas, sin que sea esto un método, es mirar al sol, y escudriñar las voces del camino. Creo que todo objeto, natural o no, tiene información. Las cosas pequeñas me revelan las cosas grandes: puedo encontrar la información del mundo, del multiverso todo, en un grano de mostaza. Ese lenguaje se interpreta a través de una mente ecuménica, conectada con el todo supremo. El inconsciente es un excelente lector de las cosas mudas, de las cosas invisibles y perdurables. Entonces entro en conexión con lo que no tiene forma, con aquello que permanece pero que se esconde. La poesía es un embudo que absorbe ese tipo de presencias. LC: ¿Cuáles han sido sus obras literarias? ¿Hay alguna en especial que lo ha marcado satisfactoriamente? WM: Mis obras literarias, más que ejercicios escriturales son experiencias oníricas, pero ante todo son la vida misma. Mi vida no va al margen de la poesía, de hecho, mi vida está determinada, marcada, encauzada por la poesía. De tal modo que cada libro es la escritura de mi propia existencia; mis libros son las líneas de mis manos, de mis pies. Si quieres leer mi vida tendrás que leer mi poesía. Y todos me han marcado, pero digamos que Aniquirona es la inaugural, la fundacional. Como decía Flaubert cuando le preguntaban por Emma: soy yo. En este caso, Aniquirona soy yo. LC: La mitología es un tema apasionante para muchas personas, esos seres inventados por el mismo hombre para darle una explicación a sus dudas y miedos. En gran parte de sus poemas, estos personajes aparecen como fuente de inspiración. ¿Quiere hablarnos al respecto? WM: Ante todo, debo aclarar que no creo en la mitología como ficción, como construcción objetiva desde afuera. En mi caso personal, Aniquirona no es una construcción consciente, premeditada. Ella se fue dando, se fue edificando a través de mis dedos, siendo ella misma la fuente inaugural de un mundo. Lo mío es un riesgo, pero no un riesgo por elección. El mundo, Schuaima, fue fluyendo y se fue configurando, y en esa configuración me fue dictando paisajes, atmósferas, personajes, tensiones, tonos. Muchos dirán que esos elementos se repiten en mis libros, incluso en mi novela, pero ¿qué puedo hacer ante esto? Schuaima es mi lugar de enunciación, es mi mundo, es mi locus de residencia. Y contrario a lo que muchos pueden creer, no es un mundo que compita con otros mundos literarios, no se ha creado con ese propósito. Insisto: es un mundo que se fue dando solo, que fue marcando sus cartografías, sus territorios, sus explanadas. Ella misma fue dictando sus personajes, sus elementos de acción. LC: Por estos días hará el lanzamiento de su último libro, Camino a Rogitama, precisamente en Neiva. ¿Se siente orgulloso de regalarle a su tierra natal, este nuevo logro? WM: Mi tierra natal, vuelvo y repito, es Schuaima. Lo demás son accidentes geográficos. Nací, en el plano físico, en un espacio llamado Neiva (una ciudad a la que respeto por ser el sostén de los seres que amo) pero soy de ningún lugar y de todos los lugares. Cuando duermo, viajo en el no tiempo y en el no espacio, de tal modo que todos los tiempos y todos los espacios (Schuaima) me pertenecen, son míos, me muevo libremente por todas las geografías de lo supraespacial. Los seres humanos somos ciudadanos del mundo; nunca he creído en eso de las territorialidades, así mi territorio primario sea el mundo poético; tampoco asumo la categoría de identidad, pues creo, como decía Bolívar Echeverría, que las identidades son evanescentes. Mi identidad única es el arte, y, con el arte, la música y la escritura. Lo demás, las cosas que creen que soy, se diluyen a cada instante, con cada paso que doy. LC: Usted es una persona seria, responsable y dedicada en sus estudios, trabajo, amistades. Conozco del aprecio y respeto que sus estudiantes en la Universidad de Cartagena le profesan. ¿Cuál considera el aspecto clave para que esto suceda? WM: Ser uno mismo, no asumir roles en la medida que estos roles me separen y distancien de los otros. Un ser humano, otro, es mi espejo, me veo en él, me interpreto a través de él. Entonces un ser humano será mi hermano, mi amigo. Mi función es ayudar a recordar cosas que los muchachos ya saben, ayudarles a encender la lámpara, su lámpara cifrada. El mundo de los adultos me aburre, me parece muy convencional, rígido. De tal modo que me quedo en un no lugar donde las cosas carecen de rótulos, abolengos, clases. Soy, y eso es suficiente. LC: ¿Qué se siente al recibir un premio como lo fue la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera, con su obra Dios puso una sonrisa sobre su rostro? WM: Los premios son necesarios en la medida que legitiman una obra, un trabajo, una propuesta literaria. En este caso, soy el primer huilense en ganar la bienal y eso tiene otra connotación. Los premios me han dado cosas, un reconocimiento mediano, que en el plano de los hombres me ha servido para conseguir trabajo, para tener una hoja de vida, para ser leído. Los premios no hacen mi obra, no la fortalecen ni la debilitan, pero son necesarios para validar lo que mucha gente necesita se valide. LC: Es usted melómano. ¿La música rompe el silencio del cosmos? “He llegado con la brisa / Sólo su silencio musical me satisface / Aniquirona: / ¡Hablemos de poesía!”. WM: La música es el lenguaje de Dios. La música y un medio: la radio. Podría vivir sin muchas cosas, incluso sin muchos libros, pero no sin música. Desde que me levanto me revisto de música. Mi mejor desayuno es la música. Curiosamente, hay cosas que vienen contigo desde antes de nacer. La música es una de ellas. La radio es otra. A veces uno quisiera dar un salto, brincar hacia otras cosas, pero la radio, por ejemplo, es un oficio que se incrusta en el alma; por más que intento alejarme de ella la llevo clavada adentro, atravesada como un puñal. Entonces me sumerjo en la bossa nova, en el jazz, en el rock en español (tengo un programa en la radio). Escucho rock en español todo el tiempo y mi escritura está atravesada por la música. LC: ¿Cree que la poesía está en su mejor momento? ¿Su auge se debe a que las personas quieren entender y ver las cosas y las causas de manera sublime? WM: La poesía no está en peores ni en mejores momentos, eso es un criterio humano. La poesía no pertenece a ese tipo de concesiones. La poesía es, no fue ni será, simplemente es, tiempo presente, eterno. Poetas, buenos y malos, han existido siempre, pero al fin y al cabo, poetas. Si tú tomas un par de aves (un toche y un cucarachero, por ejemplo) sabes que son aves. Que quién canta mejor de las dos, eso ya es una consideración de tipo humano. Muchos se quedarán con el toche, muchos otros con el cucarachero, eso ya forma parte de la selección, del libre albedrío. LC: ¿A qué autores nos recomienda en el campo de la poesía? WM: A César Vallejo, a Maurice Sceve, a William Blake, a William Butler Yeats, a Novalis, a Hölderlin, a Gautier, en fin. Creo que la lista es interminable, podría, con sobradas razones, decir que lo profundo está en los prerrománticos alemanes e ingleses, y en muchos poetas que se dan después de esta cartografía poética. LC: Escribir: ¿es una necesidad, un placer, un don? WM: Las tres cosas. Y también una dulce condena. ** Lidia Corcione Crescini licorcione@gmail.com Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista del periódico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de Madrid; Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Juegos borgeanos en Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño ======== === Jorge Mario Sánchez =================================================== “En Sevilla, en el congreso (...) que terminaría por ser su última aparición pública, un escritor joven se acercó a Bolaño, el maestro indiscutible, el sabio y el aeda, y le preguntó con ingenuidad y veneración y respeto qué consejo podía darles a los escritores jóvenes, no sólo a quienes estaban allí reunidos para escuchar sus profecías, sino a los escritores jóvenes de todos los países y de todas las épocas. Y Bolaño, que siempre buscaba desconcertar a sus interlocutores —y en especial a los críticos— respondió algo como esto: les recomiendo que vivan. Que vivan y sean felices”. Jorge Volpi, “Bolaño, epidemia” (en revista El Malpensante, Nº 86, mayo de 2008, Bogotá. P. 37). 1. Fragmentación y nomadismo Los detectives salvajes, novela insigne de Roberto Bolaño, está construida a partir de una inquietante multiplicidad de relatos y de voces. Las vidas agujereadas de sus dos protagonistas, los poetas real visceralistas Arturo Belano y Ulises Lima, son siempre contadas por terceros, por narradores/personajes que entran y salen de la novela y que relatan sus encuentros y desencuentros con ellos, el impacto que tuvieron en sus vidas, la manera como los percibieron. Pero estos narradores nunca se limitan al recuento de las peripecias de los dos poetas: siguen adelante con el relato de sus propias historias hasta llegar, la mayoría de las veces, al momento en que están siendo entrevistados por el compilador oculto y casi nunca nombrado. Por lo tanto, cada uno de los relatos tiene su génesis específica en un pasado cualquiera, y sigue una línea argumental que puede extenderse más allá de la novela. La estructura de Los detectives salvajes no es circular: es abierta, arbórea, rizomática (las raíces penetran en un pasado que no es común y las ramas se extienden a lo lejos, más allá del campo de visión). En vez de una operación de llenado, al avanzar con la lectura lo que ocurre es un vaciado: los espacios en blanco crecen hasta límites intolerables (apuntan hacia el infinito), y por lo tanto el lector-detective (el perseguidor de Lima y Belano) descubre que nunca podrá completar el rompecabezas, que hay piezas que sobran y ante todo piezas que faltan. Ulises Lima y Arturo Belano son, al finalizar la novela, un misterio aun mayor que al momento de iniciar la lectura. En este entramado de Los detectives salvajes encontramos resonancias de esos descabellados sistemas de composición novelística que Borges propone en algunos relatos de su libro Ficciones, entre ellos “El jardín de senderos que se bifurcan” y “Examen de la obra de Herbert Quain”. En este último el narrador nos presenta a un escritor, Herbert Quain, quien concibe su novela April March como un verdadero juego: Yo reivindico para esta obra, le oí decir, los rasgos esenciales de todo juego: la simetría, las leyes arbitrarias, el tedio (...). Trece capítulos integran la obra. El primero refiere el ambiguo diálogo de unos desconocidos en un andén. El segundo refiere los sucesos de la víspera del primero. El tercero, también retrógrado, refiere los sucesos de otra posible víspera del primero; el cuarto, los de otra. Cada una de esas tres vísperas (que rigurosamente se excluyen) se ramifica en otras tres vísperas, de índole muy diversa. La obra total consta, pues, de nueve novelas; cada novela, de tres largos capítulos. (El primero es común a todas naturalmente). De esas novelas, una es de carácter simbólico; otra, sobrenatural; otra, policial; otra, psicológica; otra, comunista; otra, anticomunista, etcétera. (...). Quain se arrepintió del orden ternario y predijo que los hombres que lo imitaran optarían por el binario (...) y los demiurgos y los dioses por el infinito: infinitas historias, infinitamente ramificadas (1). El lector tiene la impresión de que Bolaño, en Los detectives salvajes, intenta, o por lo menos esboza, el sistema de los demiurgos previsto por Borges. Sin embargo, el método de Bolaño, a diferencia del de Quain, no es regresivo. Seguiría en general un orden cronológico, ya que al avanzar la novela el presente en el que se efectúan las entrevistas por parte del periodista anónimo avanza también (excepto la entrevista a Amadeo Salvarrieta, con la que retornamos siempre a enero de 1976, y el diario de Juan García Madero, fechado entre finales de 1975 y principios de 1976, y que merece un análisis aparte). No obstante, el relato de cada uno de los entrevistados (narradores) retrocede en el tiempo una y otra vez, y la amplitud de su pasado depende de su edad en el presente del narrador. Constantemente avanzamos y volvemos atrás, y no encontramos en Los detectives salvajes un único punto en el cual desemboquen las historias, sino múltiples puntos, cada uno con un pasado específico. Tomemos unos ejemplos: a la temporada que pasó Arturo Belano como guarda de un camping en España llegarán varios narradores, a veces casi imperceptiblemente (relato de Mary Watson, quien nunca se refiere a Belano por su nombre) y a veces de forma evidente (relato de Xosé Lendoiro), pero estos relatos no culminan en este punto, siguen de largo dejando a Belano atrás. La estancia en Israel de Ulises Lima será referida por distintos narradores y será un evento central en el relato de unos y accesorio en el de otros. El duelo entre Belano e Iñaki Echavarne será visto y narrado por Susana Puig, Guillem Piña y Jaume Planells, cada uno desde su propia óptica y con una intencionalidad específica. La creación del movimiento poético realismo visceral será parte central de algunos relatos (como en el diario de García Madero), y en otros será un evento casi sin importancia... De lo anterior podríamos inferir que, de forma global, Los detectives salvajes carece de centro. Pero esta ausencia de centro es aparente y sólo nos percatamos de ello hacia el final de la novela, cuando se nos revela el resultado de la búsqueda por parte de Lima y Belano de Cesárea Tinajero, la poeta estridentista de los años 20 en el México posterior al triunfo de la Revolución, fundadora original del realismo visceral y quien era el faro ausente que iluminaba las ansias poéticas de los dos protagonistas. Cesárea Tinajero es la razón por la cual Bolaño nos hace regresar una y otra vez al relato de Amadeo Salvarrieta (que gira en torno al origen de esta poeta), y por la cual hace énfasis en el diario de Juan García Madero, que refiere, en sus últimas páginas, el decepcionante encuentro de Lima y Belano con la poeta en el pueblo de Villaviciosa, en el desierto mexicano, en el año de 1976: Cuando llegamos sólo habían (sic) tres lavanderas. Cesárea estaba en el medio y la reconocimos de inmediato. Vista de espaldas, inclinada sobre la artesa, Cesárea no tenía nada de poética. Parecía una roca o un elefante. Sus nalgas eran enormes y se movían al ritmo que sus brazos, dos troncos de roble, imprimían al restregado y enjuagado de la ropa. Llevaba el pelo largo hasta casi la cintura. Iba descalza (...). Los ojos de Cesárea eran negros y parecían absorber todo el sol del patio. Miré a Lima, había dejado de sonreír. Belano parpadeaba como si un grano de arena le estorbara la visión (2). Ese mismo día Cesárea muere asesinada en un fuego cruzado entre los poetas y los matones que los han estado persiguiendo desde el D.F. a ellos y a Lupe, la prostituta que los acompaña. A partir de este momento Lima y Belano inician su huida permanente, el vagabundeo que los llevará a recorrer Europa, África y el Medio Oriente, y que será relatado por la mayoría de narradores cuyas voces forman el apartado central de la novela, titulado “Los detectives salvajes (1976-1996)”. Este nomadismo constante, tanto físico como ideológico, de Ulises Lima y Arturo Belano (y de la mayoría de personajes de la novela) es sin duda característico del hombre contemporáneo, que se percibe a sí mismo como un ser fragmentado y caótico tras la crisis de la modernidad, tras el derrumbamiento de las grandes utopías y de las ideologías totalizantes. Zigmunt Bauman, en su libro Amor líquido, plantea un paralelismo inquietante entre los refugiados o desplazados, condenados a huir de sus lugares de origen debido a la violencia y a la persecución de las que son víctimas, y los “trotamundos” de las clases altas, consumistas desaforados, nómadas en búsqueda perpetua de placer y emociones fuertes; y los sitúa, a unos y otros, como estandartes de una tendencia global de los últimos años. “El atributo común a los refugiados y los trotamundos es la extraterritorialidad”, nos dice Bauman: “No pertenecen verdaderamente a ningún lugar, están “en” sin ser “de” el espacio que ocupan físicamente”. Y más adelante: las nowherevilles de los campos de refugiados cerrados, así como los hoteles de paso de los hombres de negocios supranacionales que viajan libremente, bien podrían ser las cabeceras de playa de la avanzada de la extraterritorialidad, o (según una perspectiva más amplia) los laboratorios donde se experimenta bajo condiciones extremas con la desemantización del espacio, la fragilidad y desechabilidad de los significados, la indeterminación y plasticidad de las identidades y, por sobre todas las cosas, con la nueva permanencia de lo efímero, todas ellas tendencias constitutivas de la fase “líquida” de la modernidad (3). En Los detectives salvajes la muerte de Cesárea Tinajero, el ideal de juventud de Lima y Belano, los arroja al escepticismo y a la vagancia. Por eso, es al finalizar la novela que comprendemos que los dos poetas giran alrededor de un vacío, de una ausencia que es Cesárea Tinajero. Ella (su ausencia) es un centro que no existe, un abismo. El psicoanalista francés Jacques Lacan afirmaba que “todo arte se caracteriza por cierto modo de organización alrededor de(l) vacío”. La Cosa lacaniana, ese no-lugar a donde se dirigen todas nuestras pulsiones, todas nuestras búsquedas vitales, “estará representada siempre por un vacío, precisamente en tanto que ella no puede ser representada por otra cosa —o con más exactitud ella sólo puede ser representada por otra cosa” (4). Siguiendo a Lacan, el objeto elevado a la dignidad de la Cosa en Los detectives salvajes sería justamente Cesárea Tinajero. El arte contemporáneo (y las teorías lacanianas sobre la sublimación son muy dicientes al respecto) es especialmente consciente de ese carácter suyo de organización alrededor del vacío. Esta autoconciencia está presente en Los detectives salvajes tanto en su contenido como en su estructura caótica, fragmentada, donde predominan los saltos temporales y sobre todo espaciales. Al respecto nos dice Andrés Amorós en su Introducción a la novela contemporánea: Una realidad oscura, contradictoria, exige ser expresada también de una forma oscura, desconcertante. De ahí la dificultad que muchas novelas contemporáneas presentan para el lector medio. Éste no recibe ya un mensaje claramente expresado, sino que es invitado a penetrar en un laberinto sugestivo. Es incompleta la presentación del escenario y los personajes. Éstos actúan muchas veces de forma inconexa o contradictoria. Como en la vida real (5). La gran novela contemporánea, aquella que se ha publicado desde comienzos del siglo XX, ha intentado dar cuenta, formal y temáticamente, del carácter descentrado del individuo moderno, de su desarraigo en un mundo que ya no puede explicar completamente sino de forma parcial y relativa. Y, por lo tanto, en esta novela “la misma autenticidad personal, al margen de cualquier código, parece ser ya un recuerdo histórico propio de la época y el talante existencial, mientras que se difunden hoy los valores del juego libre, del ‘carnaval’, del derecho a la inconsecuencia” (6). Estas novelas quieren ser juego, como lo es la obra del Herbert Quain de Borges, y como lo es también la propuesta de Julio Cortázar en Rayuela (por citar un autor que, junto con Borges, ha sido admitido por Bolaño como una de sus grandes influencias) en la que ya desde el mismo título se alude al juego, y que cuenta con una introducción donde se invita al lector a elegir el orden de lectura. En estos casos, como afirma Jaime Alejandro Rodríguez, “el juego elimina la escisión entre sujeto y objeto, sólo admite jugadores no espectadores” (7). Es decir, en obras como Rayuela y Los detectives salvajes no somos simplemente “lectores-hembra” —por usar la definición de Cortázar—, sino jugadores atentos a las reglas del juego y a las apuestas y a las pistas que nos va dejando el contrincante (el autor). 2. Los juegos Son varios los juegos propuestos por Roberto Bolaño en Los detectives salvajes. El primero, quizás el más evidente, es el rompecabezas narrativo que el lector debe armar (si puede). El segundo nos remite a aquél del personaje de Borges, Herbert Quain, que en su novela April March explora diversos subgéneros: “De esas novelas, una es de carácter simbólico; otra, sobrenatural; otra, policial; otra, psicológica; otra, comunista; otra, anticomunista, etcétera”. La exploración y la parodia de los géneros narrativos fueron intentadas por el mismo Borges en sus cuentos para, justamente, proponer universos muchos más amplios que los percibidos en la superficie de sus historias. Así, en cuentos en apariencia realistas o directos como “Emma Zunz” o “La intrusa” podemos encontrar trasfondos similares a las de un relato fantástico como “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, en lo que concierne a la incapacidad del lenguaje para apresar la realidad, y, por ende, en la necesidad de reconstruir una realidad posible a partir de los relatos, de la ficción. Ya lo decía Ricardo Piglia en su “Tesis sobre el cuento”, donde afirma que todo cuento siempre cuenta dos historias, una evidente y otra oculta: “Para Borges, la historia 1 es un género y la historia 2 es siempre la misma. Para atenuar o disimular la monotonía de esta historia secreta, Borges recurre a las variantes narrativas que le ofrecen los géneros” (8). Si revisamos algunos de los géneros de la novela del siglo XX planteados de forma acertada por Amorós en su Introducción a la novela contemporánea (9), encontramos que muchos de éstos son abordados, ensayados o parodiados en Los detectives salvajes: Novela psicológica: en relatos como el de Xosé Lendoiro (las transformaciones que se operan en él —siniestro abogado que usa su dinero para ponerse a sí mismo el mote de “poeta”— antes y después de conocer a un verdadero poeta como Belano); en la caída en la locura de Joaquín Font; en los relatos muy introspectivos hechos por Mary Watson y por Edith Oster; y, sobre todo, en el diario de Juan García Madero, una novela de iniciación en sí misma, en donde se nos detalla el descubrimiento, por parte del narrador, de la poesía, el sexo, el amor, la propia vocación y, sobre todo, el desencanto. Sin embargo, debemos tener en cuenta que en estos y otros relatos el análisis psicológico, tal como nos lo dice Amorós, “conoce sus limitaciones, no cree poder explicarlo todo. Sabe hacer referencia a motivos de tipo irracional”. El lector que intente comprender o explicar lógicamente el comportamiento de, por ejemplo, Ulises Lima, Joaquín Font o Heimito Künst, encontrará perplejidad y frustración. Novela simbólica: Los detectives salvajes es también novela simbólica en el sentido de que “existe una ‘gran verdad’ oculta que significa la solución a todos nuestros problemas; que es, en suma, nuestra salvación. Novela simbólica es la que intenta acercarse a esa gran verdad”. En buena parte de la obra, sobre todo en el diario de Juan García Madero y en la narración de Amadeo Salvatierra, Cesárea Tinajero es símbolo, oculta tras su figura esa “gran verdad” de la que habla Amorós, y que puede ser equiparada a la poesía, a la verdadera poesía, esa “palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada (o del silencio o de la otredad)” (10). O, como dice el propio Bolaño en alguna parte, esa poesía que es “saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío” (11). Así, en una novela que trata, entre muchas otras cosas, de la búsqueda poética o literaria, hallamos esa universalidad de la que habla Amorós, que está presente en toda obra maestra y que es el sentido último de lo simbólico: “Por eso toda gran novela es algo simbólica de la condición humana”. Novela policíaca: el diario de Juan García Madero, sobre todo el apartado “Los desiertos de Sonora (1976)”, es, entre otras cosas, una parodia de novela policíaca en donde el misterio a resolver sería el paradero de Cesárea Tinajero. El recuento de estas pesquisas cumpliría con algunas de las características que Amorós establece respecto al género: “La novela policíaca tiene un carácter fuertemente cerebral. Significa la resolución de un problema, casi de un crucigrama. Psicoanalíticamente, está ligada al tema del laberinto o de la búsqueda peligrosa, en el que algunos ven la expresión literaria del complejo de Edipo” (12); “sigue el orden del descubrimiento, como una arquitectura piramidal”; “es también novela saturada de humanidad sufriente: recurre para ello al honor, la crueldad, el sexo...”. Incluso podemos ver en la definición del detective de la novela contemporánea, que hace Amorós, ciertas similitudes con los “detectives salvajes” Lima y Belano: “en general, ha ido perdiendo toda su brillantez inicial para convertirse en un tipo medio, oscuro, grisáceo, no demasiado diferente de los bandidos contra los que lucha, humanizado por sus pequeñas manías”. Sin embargo, como dijimos arriba, lo que busca Bolaño no es construir una novela policíaca siguiendo las reglas del género, sino parodiarla, ir más allá del simple intelectualismo de muchas obras de este tipo e invertir los lugares comunes. En vez de “reducir lo inexplicable a explicable, lo imposible a posible, lo sobrenatural a natural”, y de “buscar una verdad concreta, fácilmente inteligible”, la conclusión del diario de Juan García Madero nos lleva a un estado contrario: no hay orden sino caos; no hay verdad concreta, sino relativización extrema, fragmentos de verdad dispersos y contradictorios; predomina lo inexplicable, lo imposible, e incluso lo sobrenatural (para citar sólo un ejemplo, basta leer la narración de otro de los personajes de la novela, el chileno radicado en Barcelona Andrés Ramírez, que gira en torno al azar y el destino). Ciencia ficción: en particular, uno de los relatos de Los detectives salvajes encajaría en este género. Es una narración de Felipe Müller que comienza con esta advertencia: “Estoy casi seguro que esta historia me la contó Arturo Belano porque él era el único de entre nosotros que leía con gusto libros de ciencia ficción” (13), y en la que encontramos algunos clichés del género, desde experimentos científicos hasta clonaciones ad infinitum. Novela de iniciación: en el diario de García Madero encontramos aquella novela intelectual conocida como “Bildungsroman o novela de desarrollo”, que, según Amorós, “trata de la maduración intelectual, moral, espiritual o artística del joven protagonista”. Esta “maduración” no sólo la encontramos en García Madero, sino también en los dos poetas protagonistas, Ulises Lima y Arturo Belano. Es una maduración que, sin duda, concluye en desencanto y en un sentimiento de fracaso, pero también en aceptación de la vida con todas sus complejidades. Dice Bolaño: “Yo soy de los que creen que el ser humano está condenado de antemano a la derrota, a la derrota sin apelaciones, pero hay que salir y dar la pelea y darla, además, de la mejor forma posible, de cara y limpiamente, sin pedir cuartel (porque además no te lo darán), e intentar caer como un valiente, y eso es nuestra victoria” (14). Novela política: Los detectives salvajes es también una novela política que, no obstante, evita un discurso ideológico totalizante, y logra evitarlo justamente por su multiplicidad de voces, de puntos de vista, de concepciones sobre la vida (y por ende de concepciones políticas). Hay en ella relatos con un acento político muy marcado, como el de Auxilio Lacouture, que habla del 68 mexicano y latinoamericano y de la toma de la Unam por parte del ejército para aplacar las revueltas estudiantiles; o la oscura narración de Heimito Künst, sobre el conflicto palestino-israelí. Vemos en Arturo Belano, además, la paulatina desilusión respecto a los ideales de izquierda y la pérdida de fe en la Revolución simbolizada por la muerte de Cesárea Tinajero, lo que daría paso en él al nihilismo político. Esta decepción la encontramos desde el epígrafe de la novela, atribuido a Malcolm Lowry: “—¿Quiere usted la salvación de México? ¿Quiere que Cristo sea nuestro rey? / —No” (15). Vitalismo: Uno de los géneros más importantes de nuestro tiempo, para Amorós, es el vitalismo, corriente literaria proveniente especialmente de Norteamérica, y presente en autores como Ernest Hemingway y Henry Miller. La actitud vitalista en Los detectives salvajes la hallamos principalmente en Juan García Madero, seguidor fiel de Ulises Lima y Arturo Belano, y el único poeta real visceralista que los acompaña en la búsqueda de Cesárea Tinajero. No obstante su erudición respecto a las técnicas poéticas, García Madero es un hedonista, algo que contrasta con el marcado intelectualismo de muchos de los narradores de la novela. Desde el diario de este personaje (escrito en “una prosa cortada, sin retórica ni convencionalismos”), pasando por la mayoría de relatos hechos por personajes femeninos y las narraciones del poeta Luis Sebastián Rosado, Los detectives salvajes está impregnada de erotismo, característica fundamental de la novela vitalista de autores como D. H. Lawrence y Miller. En la novela de Bolaño se hace evidente que “lo erótico se vuelve agónico”, para usar la frase de Pedro Salinas citada por Amorós, y en este erotismo encontramos plasmados “la soledad, la angustia, las dificultades de una auténtica comunicación, el deseo de romper nuestras barreras, la nostalgia de una vida más feliz, el choque con la sociedad, el recuerdo, la distancia, la plenitud vital, la esperanza y la desesperanza...”. Y encontramos que el vitalismo en Los detectives salvajes gira también en torno a la literatura, a la poesía. La vida de sus personajes, sobre todo de Ulises Lima, Arturo Belano y Juan García Madero, se alimenta de la poesía y viceversa. Ricardo Cuadros, en su crítica a la novela de Bolaño, escribe que “la filiación romántica, en tiempos posmodernos, de Roberto Bolaño, es aquí evidente: la creación poética no es un ejercicio de salón sino un modo, peligroso, de vida” (16). Otro de los juegos propuestos en Los detectives salvajes es el intento de una autobiografía en tercera persona y desde múltiples narradores no-omniscientes, algo atípico si tenemos en cuenta que en general las novelas autobiográficas modernas son narraciones en primera persona donde el autor se funde y/o se esconde tras la máscara de su narrador homónimo, tal como lo hicieron durante toda su obra Henry Miller o William Burroughs, o como lo viene haciendo el escritor colombiano Fernando Vallejo. En el caso de Los detectives salvajes, como han admitido tanto los críticos como el mismo autor, Arturo Belano es el alter ego de Roberto Bolaño (17), y en la novela se nos relatan algunos hechos de la vida de éste, desde su estancia en México y la fundación por parte de él y de Mario Santiago (Ulises Lima en la novela) del movimiento poético conocido como Infrarrealismo, hasta su posterior vagabundeo por Europa y África. Pero, como dijimos, en la novela nos encontramos con una estructura que quiebra radicalmente el esquema típico de la autobiografía, al ser registrada la vida de Arturo Belano a partir de fuentes diversas y múltiples puntos de vista. El autobiografiado se convierte, así, en una especie de fantasma, de sombra que va dejando huellas que el lector-detective —que es probable que sepa a priori y a partir de reseñas o artículos de revistas que Bolaño en sus libros se esconde bajo el disfraz de Belano, o que intuya este paralelismo— se encarga de recoger, mientras se pregunta constantemente hasta qué punto el autor da cuenta de hechos reales de su vida, en dónde empieza y en dónde termina la ficción. Así, por ejemplo, en medio del extenso relato del gallego Xosé Lendoiro, hombre muy rico, abogado y “poeta” que nos cuenta su propia vida, encontramos de pronto: “Entonces, con otro grupo procedente del camping, apareció el vigilante y el grueso de las mujeres, entre las cuales estaba la madre del desaparecido (...). ¿Quién está abajo?, preguntó el vigilante” (18). Y más adelante nos revela la identidad de este “vigilante, al que llamaban El Chileno pues ésa era su nacionalidad”, y quien “descendía de esforzados gallegos y su apellido, Belano, así lo indicaba” (19). Aquí el lector, después de asistir durante varias páginas a un relato en apariencia desconectado del resto de la novela, reencuentra al alter-ego de Roberto Bolaño, y busca atar los cabos sueltos que se han desprendido de las narraciones anteriores. En cierto momento, por ejemplo, nos habíamos enterado ya de que Belano había trabajado un tiempo como vigilante de un camping en España, y de que había sido amante de una estudiante de literatura inglesa llamada Mary Watson. Y revisando los datos biográficos de Roberto Bolaño, descubrimos que él mismo nos habla de este trabajo: “El oficio en el que mejor me he desempeñado fue el de vigilante nocturno de un camping cerca de Barcelona” (20). El “lector-macho” acepta este juego y se pregunta constantemente: ¿por qué decide Bolaño contarnos apartes de su vida manteniendo una distancia enorme, la que da el hecho de que esta vida no la cuente su alter-ego, sino sus múltiples narradores? ¿Por qué ese intento del autor de esconderse detrás de diversas autobiografías ficticias? Pero quizá la verdadera pregunta que Bolaño a través de este entramado nos obliga a hacernos sea esta: ¿no son ficción y realidad, literatura y vida, la misma cosa? ¿No es “literatura” la manera como percibimos nuestras propias vidas, por medio, sobre todo, de narraciones, de relatos? Robert Musil, en cierto apartado de su colosal novela El hombre sin atributos, publicada en la primera mitad del siglo XX, propone una respuesta: Se le ocurrió que la ley de esta existencia a la que uno está apegado y en la que se sueña por pura simpleza a pesar de la sobrecarga, no es otra que la ley del orden narrativo, ese orden simple que consiste en poder decir: “Al ocurrir esto sucedió aquello”. Lo que nos tranquiliza es la sucesión lisa y llana, la reproducción de la dominadora multiplicidad de la vida en una forma unidimensional, el aislamiento de todo aquello que ha sucedido en el tiempo y en el espacio siguiendo una ilación, el famoso “hilo de la historia” del que deriva también el hilo de la vida (...). Los hombres, en sus fundamentales relaciones consigo mismos, son en su mayoría narradores. No aman la lírica, o sólo en algunos momentos; y cuando en el hilo de la vida se anuda alguna vez el “porqué” y el “para qué” aborrecen toda reflexión que los rebase; les gusta la sucesión bien ordenada de los hechos porque parece una necesidad; y gracias a que su vida les parece un “curso” se sienten amparados de alguna manera en el caos. Ulrich se dio cuenta entonces de que él había perdido el sentido de aquella épica primitiva que la vida privada todavía conserva, aunque públicamente todo se ha vuelto inenarrable y ya no se sigue ningún “hilo”, sino que se extiende a lo largo y ancho de una superficie infinitamente entretejida (21). La vida sigue siendo una narración, pero para el hombre contemporáneo es una narración caótica, múltiple, inextricable; hay narración, pero no una “sucesión bien ordenada de los hechos”; nuestras vidas son un entramado de relatos que se cruzan y se intersecan; y sólo existimos verdaderamente en los relatos de quienes nos conocen, sólo existimos cuando alguien nos mira, nos escucha o nos recuerda. 3. Literatura y vida Es mediante los juegos, y sobre todo mediante este constante salto de un género novelesco a otro y su entrelazamiento, que Bolaño crea en Los detectives salvajes un entramado que apunta más allá de las aspiraciones clásicas de la novela tradicional, como si quisiera, de hecho, avanzar un paso más, dar el salto definitivo que equiparará literatura y vida. Esta búsqueda, presente de distintas maneras en un buen número de escritores contemporáneos, ha sido estudiada por las teorías sobre la posmodernidad, y está relacionada con el término “metaficción”. Nos dice Jaime Alejandro Rodríguez que siendo la autoconciencia un elemento inherente a toda escritura, la metaficción era la forma de expresión más compatible con un estado de cosas en el que se tendía a proclamar que todo era ficción (la posmodernidad): “Ya no sólo se trata de la posibilidad de re-presentar el mundo de la ficción, sino de re-presentar el mundo como una gran ficción” (22). En este punto volvemos a Borges y uno de sus temas frecuentes: la vida que se equipara a la literatura, la literatura que replantea o absorbe la vida. En su famoso cuento “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, Tlön, un universo autónomo imaginado por los hombres y que aparece referenciado en una enciclopedia escrita por infinidad de autores, termina abriéndose paso en nuestra realidad y adueñándose de ésta. Casi al final del cuento el narrador nos dice: Manuales, antologías, resúmenes, versiones literales, reimpresiones autorizadas y reimpresiones piráticas de la Obra Mayor de los Hombres abarrotaron y siguen abarrotando la tierra. Casi inmediatamente, la realidad cedió en más de un punto. Lo cierto es que anhelaba ceder. Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden —el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo— para embelesar a los hombres. ¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado? Inútil responder que la realidad también está ordenada. Quizá lo esté, pero de acuerdo a leyes divinas —traduzco: a leyes inhumanas— que no acabamos nunca de percibir. Tlön será un laberinto, pero es un laberinto urdido por hombres, un laberinto destinado a que lo descifren los hombres (23). ¿No es la literatura, en general, un laberinto urdido por hombres, destinado a que sean los mismos hombres quienes lo descifren, y que, para muchos, puede tomar el lugar de la “realidad” —una realidad imposible de abarcar, de comprender en su totalidad, y que por lo tanto tiene fisuras que nos hacen dudar de ella, de su carácter real? ¿No construimos la realidad por medio de signos y de palabras, de discursos, de la misma forma en que hacemos literatura, para poder manejarla, ponerla a nuestro nivel, para poder comprenderla y vivir en ella? ¿Y no es el mundo que percibimos, y sobre todo el mundo contemporáneo, saturado por el consumismo y las imágenes y los sonidos de los medios masivos y de la publicidad, una ficción gigantesca e inextricable? Nos encontramos, en el mundo contemporáneo, ante “un debilitamiento del principio de realidad, que se manifiesta en la sociedad de la comunicación extendida y de los consumos masivos como una generalización de la ‘fabulación’ o el simulacro” (24). Los autores contemporáneos, y especialmente Bolaño (como queda demostrado en Los detectives salvajes), son conscientes de este simulacro, de esta “disolución del principio de la realidad en la ‘vaguedad poética’ ” (25), y, por lo tanto, buscan aquello que intenta el arte posmoderno, que es conformar “su propia realidad, (...) crear realidad más que imitar lo real” (26). “El cuestionamiento de la diferencia literatura-realidad”, nos dice Jaime Alejandro Rodríguez, “debe considerarse como uno de los puntos de irradiación de la actitud anti-discursiva de los escritores posmodernos, en cuanto conciencia de que todo discurso es construcción de una realidad, es decir, en cuanto conciencia de que toda realidad es formulación, escritura verosímil, verdad arbitraria, literatura” (27). Y como vimos antes, Borges, maestro indiscutible de Bolaño, lo entendió siempre así en sus cuentos y ensayos: la realidad es inasible; las ficciones son simulacros de la realidad que el ser humano necesita para ordenarla y hacerla tolerable. La “antidiscursividad del arte posmoderno puede también moverse entre dos polos: el silencio, es decir la incomunicabilidad; o la fragmentación, es decir la heteroglosia” (28). Los detectives salvajes es una novela profundamente fragmentada, pero encontramos además que la conciencia del fracaso en la novela y en sus protagonistas está presente de igual forma en el silencio, en los vacíos de las vidas de Lima y Belano que el autor no se preocupa por llenar; en la desaparición final de Belano en África; en el desierto en el que se refugia y muere Cesárea Tinajero; en la desaparición de García Madero en ese mismo desierto en 1976 (29); en la pregunta con la que termina el libro, “¿Qué hay detrás de la ventana?”, seguida del dibujo de un rectángulo hecho con líneas punteadas (es decir, líneas con vacíos) (30). Conciencia del fracaso que impregna toda la obra de Bolaño pero en la que, a pesar de esto, la vida sigue abriéndose paso por medio de la literatura, que se nos ofrece como tabla de salvación, como impulso vital inextinguible. Notas 1. BORGES, Jorge Luis. “Examen de la obra de Herbert Quain”. En Ficciones. Alianza Editorial, Madrid, 2005. Pp. 80-82. 2. BOLAÑO, Roberto. Los detectives salvajes. Editorial Anagrama, Barcelona, 2006. P. 602. 3. BAUMAN, Zygmunt. Amor líquido. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Buenos Aires, 2007. Pp. 183-184. 4. LACAN, Jacques. “El problema de la sublimación: Breves comentarios al margen”. En Seminario Libro 7, La ética del psicoanálisis. Paidós. P. 160. 5. AMORÓS, Andrés. “La novela del siglo XX. Mundo inquietante”. En Introducción a la novela contemporánea. Ediciones Cátedra, S.A. Madrid. 1981. P. 52. 6. Íbid. P. 50. 7. RODRÍGUEZ, Jaime Alejandro. “Encrucijada del sentido”. En Posmodernidad, literatura y otras yerbas. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Sociales, Sociales Virtual. Tomado de http://www.javeriana.edu.co/Facultades/C_Sociales/Facultad/sociales_virtual/publicaciones/posmodernidad/posmodernidad_fcs.html el 1 de junio de 2008. 8. PIGLIA, Ricardo, “Tesis sobre el cuento”. Tomado de http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/tecni/tesis.htm el 10 de abril de 2009. 9. AMORÓS, Andrés. Op. cit. Pp. 109-164 (todas las citas de Amorós que siguen provienen de este texto). 10. BOLAÑO, Roberto. Los detectives salvajes. Editorial Anagrama, Barcelona, 2006. P. 85. 11. BOLAÑO, Roberto. “Diccionario Bolaño”. En: HERRALDE, Jorge, Para Roberto Bolaño. Villegas Editores, Bogotá, 2005. P. 101. 12. Recordemos que el laberinto es uno de los temas que obsesionaban a Borges, y que encontramos también en su discípulo Roberto Bolaño, sobre todo en Los detectives salvajes, cuya estructura laberíntica tiene resonancias con la novela ideada por uno de los personajes de Borges en el cuento “El jardín de senderos que se bifurcan”. 13. BOLAÑO, Roberto. Los detectives salvajes. Editorial Anagrama, Barcelona, 2006. P. 423. 14. BOLAÑO, Roberto. “Diccionario Bolaño”. En: HERRALDE, Jorge, Para Roberto Bolaño. Villegas Editores, Bogotá, 2005. Pp. 101-102. 15. BOLAÑO, Roberto. Los detectives salvajes. Editorial Anagrama, Barcelona, 2006. P. 9. 16. CUADROS, Ricardo. “La escritura y la muerte en Los detectives salvajes de Roberto Bolaño”. Tomado de http://www.critica.cl/html/rcuadros_07.html, el 1 de junio de 2008. 17. Veamos algunas pruebas de esta afirmación: “Ahora, Ulises Lima (es decir, su gran amigo Mario Santiago, poeta destruido) y Arturo Belano (nuestro querido Roberto Bolaño), los detectives salvajes, ya se han enfrentado a su última pesquisa, the big sleep” (HERRALDE, Jorge. “Adiós a Bolaño”. En: Para Roberto Bolaño. Villegas Editores, Bogotá, 2005. Pp. 24-25). “Bolaño se presenta en algunas de sus obras (como Los detectives salvajes, Amuleto, Estrella distante o el borrador de 2666) como su alter ego, Arturo Belano” (“Roberto Bolaño”, en Wikipedia, La enciclopedia libre. Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Bola%C3%B1o el 1 de junio de 2008). “En alguna conversación, como al pasar, Bolaño se confesó tentado de que Belano acabara como una suerte de eternauta viajando a través del tiempo y transmitiendo desde el futuro. Y digo supuesto alter ego porque me parece que con Belano, Bolaño consiguió algo mucho más interesante que el habitual disfraz que utiliza un escritor para convertirse en personaje”. (FRESÁN, Rodrigo. “El último caso del detective salvaje”, en Página/12. En “Arturo Belano”. Wikipedia, la enciclopedia libre. Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Belano el 1 de junio de 2008. 18. BOLAÑO, Roberto. Op. cit. P. 431. 19. Íbid. P. 434. 20. BOLAÑO, Roberto. “Diccionario Bolaño”. En: HERRALDE, Jorge, Para Roberto Bolaño. Villegas Editores, Bogotá, 2005. Pp. 97-98. 21. MUSIL, Robert. El hombre sin atributos, 1. Editorial Seix Barral, S.A. Barcelona, 2006. P. 662. 22. RODRÍGUEZ, Jaime Alejandro. “A modo de genealogía”. Op. cit. 23. BORGES, Jorge Luis. “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”. Op. cit. P. 39. 24. RODRÍGUEZ, Jaime Alejandro. “Escrituras de la resistencia”. Op. cit. 25. Íbid. “Escrituras del saber”. 26. Íbid. “Hacia una estética de fuerzas”. 27. Íbid. “Encrucijada del sentido”. Hago un paréntesis en este punto para recalcar el hecho de que esta percepción de la realidad como simulacro conlleva, según algunas teorías de la posmodernidad, y tal como nos lo dice Jaime Alejandro Rodríguez, un “abandono de la crítica” por parte de los escritores contemporáneos, sobre todo entre los más jóvenes, una aceptación y una pasividad ante el caos del mundo que puede rayar en la banalidad. Pero el mismo Bolaño, en Los detectives salvajes, fustiga irónicamente esta actitud, y lo hace por medio de una de las voces de la novela, el escritor Pere Ordóñez, quien durante la Feria del Libro de Madrid de 1994 nos dice: “Antes los escritores de España (y de Hispanoamérica) entraban en el ruedo público para transgredirlo, para reformarlo, para quemarlo, para revolucionarlo (...). Escribir era renunciar, era renegar, a veces era suicidarse (...). Hoy los escritores de España (y de Hispanoamérica) (...) se comportan como empresarios o como gangsters. Y no reniegan de nada o sólo reniegan de lo que se puede renegar y se cuidan mucho de no crearse enemigos o de escoger a éstos entre los más inermes. No se suicidan por una idea sino por locura y rabia. Las puertas, implacablemente, se les abren de par en par. Y así la literatura va como va” (BOLAÑO, Roberto. Los detectives salvajes. Editorial Anagrama, Barcelona, 2006. P. 485). 28. RODRÍGUEZ, Jaime Alejandro. “Hacia una estética de fuerzas”. Op. cit. 29. “¿Juan García Madero? No, ése no me suena. Seguro que nunca perteneció al grupo. Hombre, si lo digo yo que soy la máxima autoridad en la materia, por algo será”, dice Ernesto García Grajales en 1996, hablando sobre los poetas real visceralistas (BOLAÑO, Roberto. Op. cit. P. 551). 30. BOLAÑO, Roberto. Op. cit. P. 609. ** Jorge Mario Sánchez jeinzu2003@yahoo.com Escritor colombiano (Bucaramanga, 1979). Es ingeniero electrónico de profesión. Estudia la maestría en literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá (http://www.javeriana.edu.co). Ha publicado cuentos y ensayos en el suplemento cultural del periódico Vanguardia Liberal (http://www.vanguardia.com) de Bucaramanga y escribe reseñas de cine para la revista virtual ochoymedio.info (http://www.ochoymedio.info). También ha publicado ensayos y otros textos en varios medios electrónicos. Mantiene los blogs literarios El Persa (http://elpersa.blogspot.com) y Espacios Vacíos (http://jeinzu.blogspot.com). === Reflejos de la historia: gestación y desarrollo del Canto General ===== === María Isabel Arriagada Reyes ========================================== Este trabajo arranca de la obra póstuma del poeta chileno Pablo Neruda, Confieso que he vivido, en particular de dos escritos contenidos en ella, titulados “González Videla” y “Machu Picchu”. Ambas prosas nos remiten directamente a una de las obras maestras de la poesía hispanoamericana: Canto General. El viraje político que experimenta el gobierno de González Videla y sus consecuencias sobre la vida del poeta en aquellos primeros años de la guerra fría, así como la visita que hiciera Neruda a las ruinas incaicas, son acontecimientos que determinan profundamente la creación del Canto General. Es la historia de este poeta, y específicamente ciertos hechos, los que darán por fruto su obra más histórica, en sentido estricto, su crónica por excelencia del devenir histórico de nuestra América. Para apreciar el papel que juegan estos acontecimientos en uno de los más altos puntos alcanzados por la creación literaria de Neruda, buscaremos las conexiones entre los escritos citados y el Canto General, muchas de ellas profundas y evidentes. Desde una perspectiva histórica, que dé importancia al contexto espacio-temporal, hemos podido descubrir otras conexiones, igualmente profundas, pero quizás no tan evidentes. Sobre este conjunto de vínculos versará este ensayo, que a través de una revisión bibliográfica sobre trabajos críticos de la obra nerudiana, así como a través de la propia lectura tanto de las poesías y prosas seleccionadas como de la bibliografía consultada, buscará develar ciertos aspectos de la gestación y desarrollo del Canto General. El principal problema en la consecución de este objetivo es la necesidad de tener en cuenta los distintos niveles históricos que están involucrados en la gestación y desarrollo del Canto General. Un primer nivel sería la historia de Neruda, su biografía, pues de ella surgen, obviamente, las obras que en este ensayo queremos relacionar. Un segundo nivel sería la historia como contexto de aquella vida; contemplamos aquí tanto la historia “oficial”, aquella de los acontecimientos relevantes, los hitos, las coyunturas y estructuras identificadas desde una perspectiva historiográfica, y la historia “marginal”, aquella historia de los vencidos, que rescata la memoria popular, que se halla en los hechos cotidianos, que tiene que ver con las mentalidades, los comportamientos colectivos y las identidades culturales, aquella que representa una vertiente historiográfica distinta, más emparentada con otras disciplinas, más consciente de que todo discurso es finalmente sólo una representación de la realidad, como puede serlo la poesía misma. Mientras nuestro segundo nivel sería la historia en cuanto historiografía, “tradicional” o “nueva”, el tercer nivel que contemplaremos será el de la historia de la literatura nerudiana, dimensión en donde se entremezclan, a veces homogéneamente, los dos estratos anteriores. En este último nivel hay que tener en cuenta además la concepción nerudiana de la historia, que también podría funcionar como un cuarto estrato o dimensión. Todos los niveles enunciados más arriba deben ser tenidos en cuenta al momento de analizar ciertos aspectos de la creación del Canto General, objeto del presente artículo. Dichas dimensiones serán tratadas en forma conjunta, separándolas cuando sea necesario, mientras en otros momentos aparecerán fusionadas; debemos tener en cuenta también que en la misma obra de Neruda los niveles históricos aquí señalados aparecen mezclados. De este modo, haremos un esfuerzo por plantear una visión crítica sobre el lugar esencial que ocupa la historia para la creación poética nerudiana, específicamente en el Canto General. Para ilustrar nuestros comentarios citamos aquí íntegramente los escritos mencionados de la obra Confieso que he vivido, tras lo cual realizaremos un breve comentario de los hechos que en ellos se relatan, para luego referirnos críticamente a la idea de la conversión poético-política de Neruda, o desarrollo de una conciencia política, aspecto fundamental que explicaría en gran parte la aparición del Canto General. Veremos aquí cuán importante es esta conciencia política para la obra que nos interesa, intentando apreciar qué otros aspectos influyen en su creación. El primero es la prosa titulada “Machu Picchu”: El Ministerio se apresuró a aceptar el fin voluntario de mi carrera. Mi suicidio diplomático me proporcionó la más grande alegría: la de poder regresar a Chile. Pienso que el hombre debe vivir en su patria y creo que el desarraigo de los seres humanos es una frustración que de alguna manera u otra entorpece la claridad del alma. Yo no puedo vivir sino en mi propia tierra; no puedo vivir sin poner los pies, las manos y el oído en ella, sin sentir la circulación de sus aguas y de sus sombras, sin sentir cómo mis raíces buscan en su légamo las sustancias maternas. Pero antes de llegar a Chile hice otro descubrimiento que agregaría un nuevo estrato al desarrollo de mi poesía. Me detuve en el Perú y subí hasta las ruinas de Machu Picchu. Ascendimos a caballo. Por entonces no había carretera. Desde lo alto vi las antiguas construcciones de piedra rodeadas por las altísimas cumbres de los Andes verdes. Desde la ciudadela carcomida y roída por el paso de los siglos se despeñaban torrentes. Masas de neblina blanca se levantaban desde el río Wilcamayo. Me sentí infinitamente pequeño en el centro de aquel ombligo de piedras; ombligo de un mundo deshabitado, orgulloso y eminente, al que de algún modo yo pertenecía. Sentí que mis propias manos habían trabajado allí en alguna etapa lejana, cavando surcos, alisando peñascos. Me sentí chileno, peruano, americano. Había encontrado en aquellas alturas difíciles, entre aquellas ruinas gloriosas y dispersas, una profesión de fe para la continuación de mi canto. Allí nació mi poema “Alturas de Machu Picchu” (1). El poeta nos habla de su tierra, la tierra americana, la tierra de los Andes Verdes, que es al fin y al cabo la misma tierra chilena, las mismas alturas difíciles, los mismos sitios deshabitados; nos habla, así, del encuentro con su propia identidad, y por lo tanto con su poesía. Para René de Costa uno de los aspectos significativos en la escritura del Canto General lo constituye la visita de Neruda a Perú y su ascenso a las ruinas de Machu Picchu, que el poeta realiza en 1943, en un viaje de regreso a Chile. De esta visita, como el mismo Neruda lo relata en sus Memorias, proviene “Alturas de Machu Picchu”. Este poema representaría la maduración de la profunda impresión que le causan las ruinas y constituiría la espina dorsal de su nueva visión americana. Consta de doce partes, y sería un relato de la peregrinación del poeta, que presenta en términos religiosos su logro de una visión continental. “Publicado primero en 1946, y luego incorporado como canto segundo del Canto General, este es el poema que en el amplio contexto literario de la obra completa autentifica la voz del autor y lo autoriza a hablar en nombre del hemisferio” (2). Un aspecto esencial de este poema es la constatación de que en América se ha perdido el sentido de lo originario, se ha extraviado la propia identidad cultural (3), entre otras razones, debido a una desconexión entre los distintos pueblos americanos. Este punto es muy importante, y creemos que articula no sólo el poema “Alturas de Machu Picchu”, sino todo el Canto General. Lo que refleja este libro, aquello que lo hace ser precisamente un Canto General de América, es el descubrimiento por parte del poeta de la unidad de procesos históricos que desde hace ya varios siglos experimenta el continente. Lo paradojal es que buena parte de esa unión es provocada desde afuera: los sucesivos imperialismos que han saqueado el continente americano han determinado una fuerte unidad histórica: sin embargo, Neruda descubre que esa unidad también se encuentra, por ejemplo, en la tierra, en la madre americana: en los Andes, por ejemplo. Mas no sólo en ella; esa unidad es también futuro, porvenir, y en las ruinas muertas de la ciudad de piedra, cae en la cuenta de que la unidad de América generará la fuerza para el cambio histórico. Dicha unidad se aprecia justamente en el nivel cultural y se materializa con sublime magnificencia en las ruinas de Machu Picchu. La cultura americana debe ser valorada por nosotros, americanos, lo que tiene el carácter de un deber, pues es nuestra, y, como tal, tan o más valiosa que otras culturas: a ella dedica Neruda su Canto General de América, y no sólo al propagandismo político como infructuosamente a veces se ha querido probar. La mirada del Canto que planteamos aquí reconoce la existencia de contenidos políticos, porque es algo indudable, pero buscamos constatar algo más amplio que eso, porque efectivamente, el Canto va mucho más allá que eso. De acuerdo a Hernán Loyola, para comprender el sentido de “Alturas de Machu Picchu” es imprescindible tener en cuenta su condición de poema-síntesis. En la literatura nerudiana este poema tendría el valor de representar un balance, “el punto culminante de una encrucijada dialéctica”, pero, al mismo tiempo, la apertura de una nueva etapa (4). Este poema representaría fundamentalmente cuatro aspectos de la vida del poeta, así lo expresa Hernán Loyola: “Una visión retrospectiva de su pasado personal, herido por la angustia de sentir la omnipresencia de la muerte y la desintegración de las cosas, por el horror frente al transcurso del tiempo y por la incomprensión del sentido histórico del hombre; el descubrimiento de la filiación americana, lo cual se refleja en la elección de Machu Picchu como escenario del poema; el reconocimiento de la patria del hombre, el territorio histórico-natural que buscaba para fecundar su vida-poesía, para comprender y superar la muerte; la aceptación íntegra del combate, en la poesía y en la vida, en la literatura y en la política, y en el propósito de contribuir con su canto a las luchas actuales de los pueblos de América en su enlace con las luchas del pasado” (5). El párrafo recién citado nos permitiría confirmar nuestra apreciación, en el sentido de que ciertas manifestaciones de una conciencia colectiva se harían patentes en su poesía gracias a su visita a las ruinas; también nos señala la profunda necesidad individual, que dejaba traslucir Neruda, de develar esa historia americana, para hacerle justicia al hombre de este continente, para superar él mismo esa injusticia de la que como americano se siente también víctima. De este modo, buscaba trascender la vida, superando la muerte, a través de la poesía, hallada en el encuentro con la propia identidad, que Neruda descubre en elementos tan concretos y tan sublimes a la vez, como un cóndor volando por los Andes verdes. “Alturas de Machu Picchu” representa una condensación de revisiones hacia el pasado y de propósitos para el futuro. El poema es escrito dos años después de su visita a las ruinas, es decir, en 1945, año en que es elegido senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta, tras una dura campaña electoral y un contacto directo con el proletariado del Norte, con la miseria y el esfuerzo del pueblo. Este año ingresa en el Partido Comunista. Hay que tener en cuenta además, que, como nos recuerda Loyola, ese mismo año recibe el Premio Nacional de Literatura, que habría constituido, de acuerdo a este autor, “un nuevo llamado a la responsabilidad artística” (6). En 1954 la Universidad de Santiago invita a Neruda a pronunciar un ciclo de conferencias sobre su vida y poesía. Emir Rodríguez Monegal, quien asistió, nos cuenta cómo el público desbordaba la sala y todos ardían de entusiasmo. En la cuarta de aquellas conferencias, el poeta habló mucho del Canto General, refiriéndose a su experiencia en Machu Picchu: Después de ver las ruinas de Machu Picchu, las culturas fabulosas de la antigüedad me parecieron de cartón piedra, de papier maché... La India misma me pareció minúscula, pintarrajeada, banal, feria popular de dioses, frente a la solemnidad altanera de las abandonadas torres incásicas... Ya no pude segregarme de aquellas construcciones. Comprendía que si pisábamos la misma tierra hereditaria, teníamos algo que ver con aquellos altos esfuerzos de la comunidad americana, que no podíamos ignorarlos, que nuestro desconocimiento o silencio era no sólo un crimen, sino la continuación de una derrota... Pensé muchas cosas a partir de mi visita al Cuzco. Pensé en el antiguo hombre americano. Vi sus antiguas luchas enlazadas con las luchas actuales... Allí comencé a germinar mi idea de un Canto General americano. Antes había persistido en mí la idea de un Canto General de Chile, a la manera de crónica. Aquella visita cambió mi perspectiva. Ahora veía a América entera desde las alturas de Machu Picchu. Este fue el título del primer poema con mi nueva concepción (7). En la conferencia Neruda relata sus aventuras hacia fines de la década de 1940, escribiendo escondido, perseguido, el Canto General, que nos ofrece pasajes como el segundo escrito que hemos seleccionado para este artículo, que lleva por título “González Videla”: Hasta el senado llegaban difícilmente las amarguras que yo y mis compañeros representábamos. Aquella cómoda sala parlamentaria estaba como acolchada para que no repercutiera en ella el vocerío de las multitudes descontentas. Mis colegas del bando contrario eran expertos académicos en el arte de las grandes alocuciones patrióticas y bajo todo ese tapiz de seda falsa que desplegaban, me sentía ahogado. Pronto se renovó la esperanza, porque uno de los candidatos a la presidencia, González Videla, juró hacer justicia, y su elocuencia activa le atrajo gran simpatía. Yo fui nombrado jefe de propaganda de su campaña y llevé a todas partes del territorio la buena nueva. Por arrolladora mayoría de votos el pueblo lo eligió presidente. Pero los presidentes en nuestra América criolla sufren muchas veces una metamorfosis extraordinaria. En el caso que relato, rápidamente cambió de amigos el nuevo mandatario, entroncó su familia con la “aristocracia” y poco a poco se convirtió de demagogo en magnate. La verdad es que González Videla no entra en el marco de los típicos dictadores sudamericanos. Hay en Melgarejo de Bolivia, o en el general Gómez de Venezuela, yacimientos telúricos reconocibles. Tienen el signo de cierta grandeza y parecen movidos por una fuerza desolada, no por eso menos implacable. Desde luego, ellos fueron caudillos que se enfrentaron a las batallas y a las balas. González Videla fue, por el contrario, un producto de la cocinería política, un frívolo impenitente, un débil que aparentaba fortaleza. En la fauna de nuestra América, los grandes dictadores han sido saurios gigantescos, sobrevivientes de un feudalismo colosal en tierras prehistóricas. El judas chileno fue sólo un aprendiz de tirano y en la escala de los saurios no pasaría de ser un venenoso lagarto. Sin embargo, hizo lo suficiente para descalabrar a Chile. Por lo menos retrocedió al país en su historia. Los chilenos se miraban con vergüenza sin entender exactamente cómo había ido pasando todo aquello. El hombre fue un equilibrista, un acróbata de asamblea. Logró situarse en un espectacular izquierdismo. En esta comedia de mentiras fue un redomado campeón. Esto nadie lo discute. En un país en que, por lo general, los políticos son o parecen ser demasiado serios, la gente agradeció la llegada de la frivolidad, pero cuando este bailarín de conga se salió de madre ya era demasiado tarde: los presidios estaban llenos de perseguidos políticos y hasta se abrieron campos de concentración como el de Pisagua. El estado policial se instaló, entonces, como una novedad nacional. No había otro camino que aguantarse y luchar en forma clandestina por el retorno de la decencia. Muchos de los amigos de González Videla, gente que le acompañó hasta el fin en sus trajines electorales, fueron llevados a prisiones en la alta cordillera o en el desierto por disentir de su metamorfosis. La verdad es que la envolvente clase alta, con su poderío económico, se había tragado una vez más al gobierno de nuestra nación, como tantas veces había ocurrido. Pero en esta oportunidad la digestión fue incómoda y Chile pasó por una enfermedad que oscilaba entre la estupefacción y la agonía. El presidente de la república, elegido por nuestros votos, se convirtió, bajo la protección norteamericana, en un pequeño vampiro vil y encarnizado. Seguramente sus remordimientos no lo dejaban dormir, a pesar de que instaló, vecinas al palacio de gobierno, garçonnières y prostíbulos privados, con alfombras y espejos para sus deleites. El miserable tenía una mentalidad insignificante pero retorcida. En la misma noche que comenzó su gran represión anticomunista invitó a cenar a dos o tres dirigentes obreros. Al terminar la comida bajó con ellos las escaleras de palacio y, enjugándose unas lágrimas, los abrazó diciéndoles: “Lloro porque he ordenado encarcelarlos. A la salida los van a detener. Yo no sé si nos veremos más” (8). El texto inmediatamente posterior al que acabamos de citar, titulado “El cuerpo repartido”, contiene un párrafo interesante para nuestro análisis, que anotamos a continuación: El humo estaba destinado a escribir. La relación histórica de cuanto me pasaba se acercó dramáticamente a los antiguos temas americanos. En aquel año de peligro y de escondite terminé mi libro más importante, el Canto General (9). La persecución sufrida por Neruda habría sido un punto muy importante en todo su proceso de desarrollo de una conciencia histórica y política: ahora él es el perseguido, el injustamente privado de libertad de movimiento, quien debe esconderse. Se siente dolido y traicionado por el drástico cambio político de González Videla, que se produce en el marco de la guerra fría. Las buenas relaciones con Estados Unidos eran más importantes que el pueblo mismo. Esta vez, las decisiones políticas afectaron directamente a Neruda, por lo que termina sintiéndose parte de ese pueblo. Los Estados Unidos ofrecían en ese momento el mejor mercado para el cobre chileno. “Al favorecer los intereses industriales y a las elites urbanas, González Videla de hecho cambia de aliados: desprecia las provincias y sus grupos sociales, donde recibió la mayor parte de su apoyo electoral” (10). El hecho de la persecución como consecuencia de lo que Neruda ve es una traición a la patria, es fuertemente simbólico, pero esta conciencia, motivada por la persecución política y cristalizada en la publicación del Canto General, adviene tras un largo proceso. Neruda recorre el país completo en la campaña que promueve la candidatura presidencial de González Videla. Asiste el día 4 de septiembre de 1946 a la firma del programa que “proyecta para Chile una reforma pacífica de las instituciones, una mejor distribución de la tierra, la justicia social y la protección mayor de los derechos de la clase obrera. El poeta es testigo de las promesas del candidato, las registra, no las olvidará” (11). Pronto, los cambios en la política interna y externa del gobierno lo harán sentirse profundamente traicionado, reflejando esto en más de una poesía dedicada al lagarto venenoso, que se vendió a los Estados Unidos, al capitalismo, al Occidente, que se entregó a las clases dominantes, desconociendo las promesas hechas al pueblo. Olvidando los cambios prometidos, la política adoptada por González Videla es más de lo mismo, pero, para Neruda, aun peor, debido a la traición tan evidente. Una vez electo, el gobierno de González Videla rompe relaciones con tres países comunistas y provoca la renuncia de los tres ministros comunistas de su gabinete. Neruda lo acusa públicamente en un documento llamado “Carta íntima para millones de hombres”, que envía al periódico El Nacional de Caracas en noviembre de 1947. Entonces, el presidente pide que sea desaforado por esta publicación alegando que fue un abuso de la inmunidad parlamentaria. El 5 de enero de 1948 se dicta el desafuero. “Esa misma noche”, nos relata Rodríguez Monegal, “unos desconocidos intentan incendiar la hermosa casa de Neruda en Avenida Lynch, mientras la policía que el poeta ha llamado, se manifiesta conspicuamente ausente (...). En febrero 3, la Corte Suprema confirma su desafuero como senador y el 5 los tribunales de justicia ordenan su detención”. Desde este momento, Neruda deberá ocultarse y partir al sur; escribirá el Canto en diferentes lugares de Chile y más tarde dejará el país, como relatan sus biógrafos. Respecto de cuándo se produce su salida del territorio chileno, existen distintas versiones, sin embargo, para la biografía oficial, “Neruda abandona Chile diecinueve días después de haber fechado su último poema de Canto General. Cruza la cordillera de los Andes por la región austral, a caballo, protegido por una barba espesa” (12). Esta persecución será determinante en el tono de muchos poemas del Canto General. Especialmente en la sección V (“La arena traicionada”) y en la XIII (“Coral del Año Nuevo para mi patria en tinieblas”), donde el poeta dedica fuertes y decidoras palabras a González Videla, “el traidor”, que vendió Chile, arrebatando la esperanza al pueblo y constituyéndose en el verdugo de su propia gente. La conciencia política, ligada íntimamente a la conciencia histórica, se plasma en la literatura nerudiana mucho antes de los hechos que acabamos de relatar, ocurriendo hacia la década de 1930. Diversos autores explican la adquisición de esta conciencia a través del concepto de conversión. Esta conversión se referiría a un cambio en la poesía de Neruda, que refleja sus nuevas actividades, su nueva postura frente al mundo. Algunos autores, sin embargo, señalan que no sería el concepto adecuado, al tiempo que lo definen y aplican en distintos sentidos. Sin embargo, consideramos que por sobre las aplicaciones conceptuales cerradas o estrictas, lo importante es que lo que este u otro concepto intentan representar es un punto de suma importancia en la evolución de su poesía. Para Saúl Yurkiévich dicha conversión se referiría al paso de un subjetivismo egocéntrico a una poesía que habla de la realidad colectiva, “de la individualidad alienada a la conciencia social, de la metafísica evasiva al compromiso con la historia” (13). René de Costa también utiliza la idea de conversión, la cual representaría el cambio experimentado por el poeta bajo la doble influencia de Quevedo y la guerra civil española. La asocia directamente al surgimiento de un nuevo “humanismo” en Neruda, vinculado a la necesidad de justicia social y a la noción quevediana de la muerte (14). Respecto de la influencia de la poesía de Quevedo en la obra de Neruda, Carlos Hamilton señala que el poeta se habría arrepentido de leer tanta literatura extranjera antes de regresar a la propia fuente, España; lo mismo le ocurre respecto de Quevedo, quien habría representado “el camino real por el que Neruda llega a la esencia de España, y considera a España como la raíz de su robusto amor por la América hispánica” (15). Hernán Loyola prefiere hablar de desarrollo antes que de conversión. Desarrollo que habría tenido su etapa crítica entre 1934 y 1944. Los poemas compuestos en este periodo serían testimonio de la estructuración de una especial conciencia. Por ello Loyola no usa el término “conversión”, en el sentido del viraje político de la poesía de Neruda, pues este cambio no ocurre de un día para otro, sino que es fruto de un largo y trabajoso proceso de adquisición de una conciencia histórica. Sin embargo, el contacto creciente con el marxismo habría permitido una comprensión integral de que la muerte y la miseria podían superarse (16). Frente a estas opiniones, y a nuestra propia comprensión de la poesía del Canto, planteamos que de la conciencia histórica proviene la conciencia política. No fueron los postulados comunistas los que le convencieron de un viraje poético, sino la vida misma, el contacto con otros hombres, con el tiempo largo de la historia (estructuras) y con el territorio americano. De ahí su adhesión al comunismo, y no al revés. Neruda fue un poeta siempre cambiante, que evidenció una sucesión de personas poéticas. Lo paradojal es que cambia para seguir siendo el mismo. Cambia “sin descaracterizarse, asume nuevas máscaras para expresar mejor la persona única, huye para quedarse clavado en su mismo centro” (17). Si bien “Alturas de Machu Picchu” y todo el Canto General se escriben en unas circunstancias políticas muy particulares, puede argumentarse, por ejemplo, que el primero estaría mucho más cerca de la tradición profética que del materialismo, más cerca de Blake o Whitman que de Marx o Lenin. Para Rodríguez Monegal, la obra Ser y morir en Pablo Neruda, de Hernán Loyola —que nosotros hemos venido citando— insiste en el punto de vista marxista del poema, el cual explicaría la estructura del mismo. Pero, de acuerdo a este autor, Loyola habría analizado incompletamente el poema y la circunstancia en que fue escrito, agregando que su escritura no obedecería sólo a la conciencia política del ciudadano. “La solidaridad del poeta con el hombre de Machu Picchu, es decir, con el hombre americano, no ocurre simplemente al nivel de una conciencia política —esta distinción es importante de acuerdo a Rodríguez Monegal—, pues no hacerla equivaldría a una abjuración total de su obra poética más profunda” (18). La poesía de esta obra, quizás el punto más alto de la creación nerudiana, no sólo habla de partidismo o ideología política, sino de una profunda identificación del poeta con la tierra, con la piedra, con los ríos, de una solidaridad con los hombres de estas tierras. El marxismo sería una herramienta, no un fin. Por otra parte, el comunismo en la poesía de Neruda no corresponde a una posición marxista ortodoxa; podría ser entendido como un socialismo romántico, que no estaba basado en las frías elucubraciones del siglo pasado, como nos explica Hamilton, sino en las emociones vivas del presente. Su propio romanticismo lo aleja del realismo socialista, del arte oficial, pues Neruda es, ante todo, un poeta. Pero en sus escritos políticos no hay sólo poesía. Cuando insulta a González Videla o a Truman, emplea un “vocabulario grosero que usaría cualquier camarada sin educación ni dominio de la lengua de Góngora” (19), en palabras de Hamilton. Este autor enfatiza en la continuidad por sobre los cambios en la poética de Neruda, y si bien evidentemente ésta sufre cambios, no constituirían el aspecto más trascendental, por lo que de acuerdo a esta opinión, que también sostenemos, la idea de la conversión no sería tan importante al momento de analizar el Canto, o en este caso, “Alturas de Machu Picchu”, probablemente el punto más alto del Canto en general. Hamilton comenta la conversión de Neruda (en el sentido del paso de una poesía más individualista a una más social) desestimando que se haya producido tan tajantemente hacia 1936, como lo hacen la mayoría de los autores a los que nos hemos referido; señala más adelante que a diferencia de lo dicho por ciertos críticos, el contenido social de la poesía de Neruda habría comenzado antes de 1936, pues ya sería visible, por ejemplo, en Crepusculario. Al mismo tiempo, en el Canto General, “pináculo de su poesía social y política”, el poeta también expresará rasgos individualistas, de retorno al ensimismamiento. Lo que podría demostrarse a través de las múltiples referencias contenidas en el Canto a la persecución que sufre. Las decisiones políticas de Videla no sólo afectan al pueblo, sino muy particularmente a Neruda. Para Hamilton, uno de los cambios experimentados por la poesía nerudiana en el Canto, es que, de cantar sobre el pueblo, pasa a cantar para el pueblo (20). Con los poemas “Viaje al corazón de Quevedo” y “La copa de sangre”, Neruda realiza una aproximación realista a la historia. Gracias a la lectura de Quevedo, Neruda habría encontrado su propia ubicación en la historia, estableciendo de modo objetivo coordenadas espaciales y temporales propias (21). “La copa de sangre”, constituye un singular testimonio en prosa que Neruda escribe a raíz de la muerte de su padre y su madrastra, llegando a ser uno de los documentos autobiográficos más importantes del poeta; por otra parte, es fundamental para comprender los orígenes del “Canto General de Chile”, comenzado en 1938, “que fue el núcleo embrionario del futuro Canto General de 1950” (22). Tras la muerte del padre y la madrastra, Neruda habría liberado algún resorte secreto. Estos hechos lo sacarían de su introspección, de su mundo solitario, e “irá descubriendo en sí mismo una condición de narrador, de cronista, de cantor americano (...). El mismo día de la muerte de su padre comienza a escribir un poema que será el germen primero del “Canto General de Chile”, obra que le ocupa cada vez más durante la década siguiente, hasta convertirse en el Canto General de la América entera” (23). El desarrollo de una conciencia política sería de acuerdo a Loyola producto de la sangrienta experiencia vivida en la España de la guerra civil, representando el inicio de “la estructuración de una definitiva conciencia histórica, literaria y política en Pablo Neruda” (24). Esta experiencia fue clave en su evolución poética, marcándolo profundamente y lanzándolo al centro de la lucha política; reniega de buena parte de su obra anterior, sobre todo de Residencia en la Tierra (1925-1935). El poeta cree ahora haber superado esa etapa de angustia, de náusea por el mundo, en que sus poemas estaban cargados de pesimismo, sacudido fuertemente por la guerra. En Granada, septiembre de 1936, los falangistas fusilan a Federico García Lorca, al que Neruda quería como un hermano, como lo señala Rodríguez Monegal (25). Neruda ve la sangre correr por las calles de Madrid y así sus deseos de mantenerse al margen de la actividad política se vieron frustrados, cuando se ubica junto a los poetas de la izquierda española, como Rafael Alberti, para luchar por la república. A partir de 1936, entonces, el poeta y el combatiente serán inseparables. “El poeta superrealista de Residencia en la Tierra, el exiliado que se negó a aceptar la poesía social, el joven estudiante santiaguino que pasaba junto a Recabarren, sin verlo, ha muerto y está hondamente enterrado en esas calles madrileñas, destrozadas por la metralla (...). La fama ha alcanzado al poeta en momentos en que está enteramente dedicado a la milicia política” (26). En 1937 inicia la composición del poema “España en el corazón” (27). Aquel año se iniciaría un proceso de integración de distintos niveles de conciencia en el poeta, proceso que se resuelve precisamente en 1943, cuando asciende a las ruinas de Machu Picchu. Así lo relata él mismo: Después de ver las ruinas de Machu Picchu (...) Ya no pude segregarme de aquellas construcciones. Comprendía que si pisábamos la misma tierra hereditaria, teníamos algo que ver con aquellos altos esfuerzos de la comunidad americana, que no podíamos ignorarlos... Pensé muchas cosas a partir de mi visita al Cuzco. Pensé en el antiguo hombre americano. Vi sus antiguas luchas enlazadas con las luchas actuales... (28). Neruda fue una considerable figura política, aspecto de su vida que se acentuaría, como vimos, hacia 1936. “A partir de la guerra civil española, Neruda participa cada vez más en la lucha política: se adhiere al Frente Popular en Chile, 1937; es cónsul chileno para la emigración española, 1939; se convierte en poeta del segundo frente en ayuda a Rusia, 1942-1944; en senador comunista, 1945; en acusador público del presidente chileno, don Gabriel González Videla; en perseguido político y combatiente clandestino, mientras termina el Canto General, 1948-1949; es Premio Stalin de la Paz, 1950” (29). A partir del 8 de julio de 1945, Neruda ingresa oficialmente al Partido Comunista. Su poesía adquiere un tono decididamente militante. “Neruda es oficialmente ahora un poeta comunista (...). Buena parte de la hostilidad que siempre manifestaron sus enemigos tendrá a partir de ahora una abierta motivación política. Del mismo modo, el panegírico de muchos críticos de izquierda estará contaminado de simpatía proselitista. Neruda es desde ese instante una voz que representa ideológicamente una causa de las dos que dividen ásperamente el mundo” (30). Interesante es notar cómo el contexto histórico influye profundamente en las visiones que los críticos tienen de la poesía nerudiana, y en la concepción que el mismo tendrá de su trabajo. En septiembre de ese mismo año escribe “Alturas de Machu Picchu”, en este momento, de acuerdo a Rodríguez Monegal, el “Canto General de Chile” se convierte en Canto General de América. Ahora el poeta comprende la vinculación de su patria y su pueblo con el resto de nuestra América, acercándose a la historia de este continente; lo hace a través de una mirada retrospectiva, pero al mismo tiempo, trazando planes de futuro, pues la historia americana, para nuestro poeta, ha ligado y seguirá uniendo a los pueblos de América en un destino común. “Alturas...” es no sólo un registro histórico, sino un mensaje, un llamado a la acción para los hombres americanos; representa también la necesidad de una toma de conciencia previa de la historia que reclama dicha acción: el papel del poeta es difundir la historia, hacer que otros hombres con las mismas dificultades y posibilidades, conozcan el pasado, el presente y se proyecten al futuro, haciéndose conscientes de América. El Canto General sería una herramienta en esa toma de conciencia. Esta obra abarca en unas quinientas páginas, y en aproximadamente unos veinte mil versos, el tema de las luchas del hombre por la justicia en América. Pocos pueden actualmente poner en duda su importancia en el contexto general de la obra de Pablo Neruda. En su Canto, el poeta muestra una concepción revisionista de la historia: se desmitifica la historia nacional “y su galería de ejemplares héroes burgueses”. Con su narración, Neruda obligaría al lector a desplazar la mirada, mostrando a Lautaro como un libertador y a Valdivia como un malvado. Pero no reinterpreta arbitrariamente la historia, sino que se la presenta directamente, recreándola. “La audiencia, impactada por el lenguaje macabro del sanguinario narrador, es empujada a un nuevo rol: se ve forzada a reinterpretar lo que ya conoce, a juzgar el pasado desde otra perspectiva” (31). Neruda también utiliza el humor para capturar y retener la atención del lector, en las secciones que tratan temas contemporáneos. Por otro lado, de acuerdo a René de Costa, la revisión que Neruda hace de la historia continental no pretende educar al público respecto de los males del pasado, sino crear conciencia política para evaluar el presente (32), para actuar de acuerdo a ese diagnóstico. El Canto General generó gran controversia, lo que se entiende bien en el contexto político de la guerra fría y el impacto que dicha coyuntura tuvo sobre países como el nuestro. En este libro se aborda abiertamente el tema de la identidad cultural, del valor cultural de nuestra América, con una clara perspectiva de presente. Se constata la dependencia cultural, política y económica de nuestros países; junto a obras como El laberinto de la soledad del mexicano Octavio Paz, que surge casi simultáneamente al Canto de Neruda, el “Tercer Mundo” adquiere una suerte de conciencia de la existencia de una vinculación histórica, relacionada principalmente a la idea de dependencia (33), así como a la violencia generada por esta dependencia, no sólo económica sino también cultural, la que persiste precisamente porque los americanos no han mirado su historia. El libro es extenso: cuenta con 231 poemas, organizados en quince secciones o cantos (34). Tiene una progresión general cronológica, que va desde el mundo precolombino hasta el presente de la escritura, además, “cada canto está organizado internamente sobre una base cronológica, avanzando desde el momento genético del tema hasta su última manifestación (...). El conjunto de tiranos —por ejemplo— que sigue en ‘La arena traicionada’, se organiza igualmente en orden temporal; va desde el doctor Francia, el primer dictador americano después de la independencia de España, hasta González Videla, el último (en el momento de la escritura del poema)”. El Canto General se mueve también desde el acontecimiento histórico más general hasta el más particular y personal (35). Reflejando de esta forma no sólo la historia americana, sino las consecuencias de este devenir en la vida del poeta, es decir, la interrelación entre ambos niveles históricos. De acuerdo a E. M. Santí, podría ser entendido como una enciclopedia, que reúne variados temas, géneros y técnicas, sería una analogía moderna de la forma enciclopédica. Su unidad está, como sabemos, representada por el tema de América (36). En la sección I se refiere a los orígenes primigenios de América; en la II —de la cual ya hemos hablado en este ensayo— contempla desde el presente las ruinas del pasado indígena. El contenido del libro es heterogéneo, nos explica Santí: la sección VII está dedicada a un canto nostálgico de Chile; la VIII constituye una serie de monólogos dramáticos de víctimas de opresión política o económica; la IX se refiere a la guerra fría; en la XIV le dedica un canto al mar, mientras la XV es una autobiografía. “Este repertorio responde a lo que Neruda llamó, según veremos, una cordillera entrecortada, como nuestra geografía” (37). El Canto entero representa al mismo tiempo búsqueda de identidad y búsqueda de una manera de comunicarla, por ejemplo, a través del conocimiento de la geografía. A continuación citamos íntegramente un párrafo que a nuestro juicio realiza una buena síntesis general de la obra que nos interesa, pertenece al escritor uruguayo, Emir Rodríguez Monegal: “Libro enorme y algo monstruoso, rico y complejo, pero también pobre y simplista, el Canto General es, sobre todo, un monumento poético de singularísima estirpe (...). Pero lo que le da al Canto General su particular situación en la poesía de este siglo, y lo aparta del intento mucho más sofisticado de Pound, no es únicamente la grandeza de sus proporciones, la audacia de su concepción, la excelencia de buena parte de su texto, sino esa visión interior que arranca de una experiencia hondamente personal (la muerte del padre), levanta su mirada, párpado de barro trémulo, hasta la sublimidad de Machu Picchu, donde el poeta palpa con emocionada mano en la piedra milenaria la huella que dejó la mirada del hombre americano, recorre con autoridad la geografía y la historia, desciende hasta la minucia política del insulto a González Videla o contribuye planfletariamente a las escaramuzas de la guerra fría, explora las raíces personales de su poesía, para proyectarse finalmente hacia el futuro en un gesto de confianza y desafío, de esperanza y amor americanos. Por esa visión interior, sostenida a lo largo de todo el Canto General, la obra merece el lugar que ya se le ha reconocido en la literatura hispánica de este siglo” (38). De acuerdo a este autor, comprender el Canto General implica una perspectiva amplia: el peor enfoque posible del Canto es entenderlo como un encargo prefabricado que busca cumplir con un compromiso político (39). Es cierto que las circunstancias políticas en que fue escrito determinan mucho de su contenido, de su tono: la guerra fría y sus consecuencias en Chile, el viraje político de González Videla, la persecución de la cual fue víctima, el dolor que ve en los distintos pueblos de América producto de la miseria y la injusticia social. Sin embargo, la propia vida del poeta, su infancia, la muerte de su padre y su madrastra, su carácter melancólico y solitario, su arraigo a la tierra, su amor por la naturaleza reflejado en todo su trabajo, su profundo realismo, son aspectos que deben tenerse en cuenta para entender la composición del Canto General, que no es producto exclusivamente de su pensamiento político, ni de su “conversión”, ya sea ésta entendida como el viraje de una poesía personal a una poesía social, o como conversión al comunismo: el Canto General es ante todo producto del desarrollo de una conciencia histórica: de su propia vida, de la historia de Chile, su tierra, de las vinculaciones que nuestra historia patria tiene con la historia del continente. La conciencia del devenir histórico determinaría la aparición del Canto, y una conciencia de la historia implica tener en cuenta las distintas dimensiones del quehacer humano en las cuales ésta se desarrolla, como la dimensión político-económica. Pero ese desarrollo es unitario, las distintas dimensiones históricas son más bien una forma de parcelar la historia para hacerla comprensible: en este marco, el poeta pone énfasis en la economía, pero sobre todo en la política, como instancias rectoras de las sociedades, como dimensiones centrales de la historia. Evidentemente el Canto es un libro político, pero no exclusivamente, es también un libro social, cultural, autobiográfico. Puede considerarse, de modo de englobar todo lo anterior y mostrarlo desde una mirada más amplia, un libro histórico, con las salvedades que es preciso tener en cuenta, para lo cual retomamos el trabajo de Rodríguez Monegal que hemos venido citando, en el cual explica que lo que Neruda realiza es menos la labor del historiador que la del cronista. “Su evocación épica es esencialmente periodística y tiene el vigor, la parcialidad, la demagogia y hasta el terrorismo de los titulares de periódicos (...). Aunque hay fragmentos puramente épicos en que la visión histórica predomina y se hace consciente (...), sobresale en el Canto General la técnica del testigo —real o imaginario— que despoja al hecho histórico de su lejanía arqueológica y lo hace inmediato” (40). Respecto a este punto, Yurkiévich señala que cuando Neruda habla de la miseria de los hombres, de los indios, de los parias, su afán es ante todo testimonial: busca reforzar la “veracidad y la similitud destacando esta calidad de realidad vista y vivida personalmente por el mensajero. Neruda se siente emisor, intermediario de un mensaje colectivo” (41). Sus propias circunstancias potencian la total significación del poema, haciéndolo más convincente. Así lo señala René de Costa, al decir que “la calidad testimonial, tan básica en el discurso épico, se fortaleció; el pasado absoluto y el presente vivido se comprimieron y ocuparon el mismo plano de la narración” (42). E. M. Santí opina que no es la historia lo que concede unidad al libro, sino la crónica. “La diferencia es sutil, pero importante. Historia es lo que suele llamarse la narración homogénea de una sucesión de eventos; su perspectiva es reflexiva, distanciada y objetiva; su carácter oficial; su forma, cerrada. La crónica, en cambio, es todo aquel material heterogéneo anterior a esa elaboración; su perspectiva es circunstancial, inmediata y subjetiva; su carácter, marginal; su forma, abierta. Por eso la crónica es la fuente, muchas veces no-reconocida, de la historia; a partir de ella está hecho el Canto General. Como las Crónicas de Indias —a las que tanto recuerda—, sólo que escrita desde el punto de vista opuesto: el de los vencidos. Canto General es una historia marginal de América”. Esto es, en palabras de Neruda, el realismo dentro del romanticismo revolucionario, que para Santí es la crónica dentro de la historia (43). El libro escrito por Neruda es de tono histórico, debiendo sin embargo, ser apreciado más allá del método historiográfico en sentido estricto. El tono propiamente histórico es evidente, por ejemplo, porque la obra atraviesa estructuras históricas de larga data. En el Canto “hay una constante identificación emocional que convierte al cantor en cada uno de los seres perseguidos y oprimidos, vejados y aplastados por la larga noche de la colonia española o por los mecanismos más sutiles pero no menos siniestros del colonialismo económico de estos tiempos” (44), como sintetiza Rodríguez Monegal. Cabría recordar que las estructuras son siempre interpretación de la realidad, una forma de ordenarla, y no la realidad misma, perspectiva desde la cual no sólo el Canto sino todos los libros sobre historia deben entenderse. A pesar de lo anterior, el Canto no puede leerse como relación de hechos —nos explica Saúl Yurkiévich—, ni como crónica o epopeya histórica. Las acciones se encuentran revueltas, enmarañadas, “invadidas por la turbulencia imaginativa que remite el acontecer humano a instancias mitológicas, a las fuerzas cosmogónicas” (45). Además, el libro es una representación que Neruda hace de la historia americana, y no una versión definitiva de la misma. Según este autor, el Canto General tendría dos generadores, a saber: la poética mítico-metafórica, que Neruda utiliza desde sus primeros poemas, y la poética militante-testimonial, regida esta última por “una voluntad política, ideológica, pedagógica, que lo mueve a emprender una crónica de América para exaltar sus grandezas y condenar sus lacras, reseñar su historia como enfrentamiento permanente entre opresores y libertadores, reivindicar, iluminar y coaligar a los oprimidos, incitarlos a la definitiva conquista de su independencia, vaticinar el porvenir” (46). En la estética mítica vale lo permanente, lo repetitivo; lo original es volver al origen. Pero Neruda, quien ha visto los sufrimientos, el despojo, la explotación de este continente, no puede quedarse con la visión primitiva, natural y paradisíaca (mítica), por ello, adhiere al discurso político, haciendo pasar su poesía del mito a la historia. Neruda quiere cambios, lo que manifiesta en sus escritos y en su actuar. “Sus propósitos transformadores están expresados en abundantes pasajes del Canto General, como contrapunto a la poética mitológica” (47). A veces prima una poética, a veces la otra; a veces se amalgaman, intentando conciliar la ensoñación cosmogónica con el realismo historicista. El Canto General carece de una estructuración rigurosa. “Es a la vez cosmogénesis, geografía, rito, crónica, panfleto, fabulación, arenga, sátira, autobiografía, rapto, alucinación, profecía, conjuro, testamento. Responde a una estructura abierta, multiforme, politonal, proclive a las mezclas, a las superposiciones, a las reiteraciones” (48). Como nos explica Yurkiévich, el paso de una poética a otra es notorio en el poema “Alturas de Machu Picchu”, en donde el poeta va de la idealización del mundo incaico a la conciencia de las injusticias sociales. “A partir del poema X, la versión ritual, dignataria, mayestática se trastoca en historicista, realista, popular. De la obra magna, del santuario, de la cúspide de la pirámide desciende a la base sojuzgada, a sus constructores esclavizados, de los dinastas aniquiladores a los siervos enterrados, olvidados...”. El pueblo se convierte para Neruda en el fundamento significativo de toda poesía y tendrá la capacidad generadora y transformadora de la madre tierra. Los conquistadores serán los profanadores de la selva original, los portadores de la desgracia, de la religión desnaturalizada y la tecnología destructora. Los libertadores serán también naturaleza, y los opresores, los traidores de América, como González Videla, son reptiles, saurios, “emisarios del mundo de abajo, los animales rastreros, los infernales apenas salidos del caos, de lo preformal, factores de ruptura de la concordia natural, agentes de desorden, regresión, muerte...” (49). Cuando se trata de denunciar injusticias terribles y demasiado evidentes, Neruda hace uso de una poesía áspera, e incluso violenta. Esto es lo que hace en el poema titulado “González Videla el traidor de Chile (Epílogo 1949)” de la sección V del Canto (“La arena traicionada”). Citaremos algunas estrofas del poema: Es González Videla la rata que sacude su pelambrera llena de estiércol y de sangre sobre la tierra mía que vendió. Cada día saca de sus bolsillos las monedas robadas y piensa si mañana venderá territorio o sangre. Todo lo ha traicionado. Subió como una rata a los hombros del pueblo y desde allí, royendo la bandera sagrada de mi país, ondula su cola roedora diciendo al hacendado, al extranjero, dueño del subsuelo de Chile: “Bebed toda la sangre de este pueblo, yo soy el mayordomo de los suplicios”. Triste clown, miserable mezcla de mono y rata, cuyo rabo peinan en Wall Street con pomadas de oro, no pasarán los días sin que caigas del árbol y seas el montón de inmundicia evidente que el transeúnte evita pisar en las esquinas! (50). Luego, en la sección XIII del Canto (“Coral de año nuevo para la patria en tinieblas”), vuelve a aparecer un poema titulado “González Videla”, las palabras que Neruda dedica al presidente no son menos duras que en el poema de la sección V; citamos aquí los versos finales de la primera estrofa y la última estrofa completa: En mi pueblo, en mi tierra lo conocemos. Duerme el labrador pensando cuándo sus duras manos podrán rodear su cuello de perro mentiroso, y el minero en la sombra de su cueva intranquila estira el pie soñando que aplastó con la planta a este piojo maligno, degradado insaciable. A mi pueblo arrancó su esperanza, sonriendo la vendió en las tinieblas a su mejor postor, y en vez de casas frescas y libertad, lo hirieron, lo apalearon en la garganta de la mina, le dictaron salario detrás de una cureña, mientras una tertulia gobernaba bailando con dientes afilados de caimanes nocturnos. Una vez que González Videla es elegido con el apoyo disciplinado de los 25.000 comunistas chilenos, el presidente declara al Partido Comunista fuera de la ley —marco en el cual se comprende la orden de detención a Neruda; este hecho explicaría, de acuerdo a Carlos Hamilton, “las tremendas invectivas del poeta contra el presidente en su Canto” (51). Los comunistas habrían servido al gobierno como válvulas de escape del descontento de la clase obrera, pero se estaban transformando en un partido poderoso, y “se hicieron inaceptables cuando usaron sus posiciones en el gobierno para dirigir la masa y presionar al gobierno desde abajo”. Como lo señala Santí, probablemente Neruda se vio muy afectado por el viraje político de González Videla, sintiéndose responsable por la colaboración que le prestó durante su campaña electoral (52). González Videla fue para Neruda la imagen perfecta de la traición, pues el traidor se enmascara, apareciendo como amigo del pueblo, para luego mostrar su rostro de reptil, de perro, rata, piojo, vendiendo al pueblo, robándole su esperanza, bajo y por la protección del imperio contemporáneo al poema. Hemos podido apreciar cómo los dos hechos que nos interesan, es decir, la visita a Machu Picchu y la persecución que sufre el poeta bajo el gobierno de González Videla, se vinculan profundamente con la gestación y desarrollo del Canto General. El primero, marca el punto decisivo de la adquisición de una conciencia histórica, espacio-temporal: un nuevo horizonte se abría en la poesía nerudiana. El segundo, marca, de acuerdo a lo que planteamos aquí, el deseo definitivo de comunicar el mensaje, de transmitir a otros hombres la conciencia que él ha adquirido, la historia presente se hace conciencia en la traición: afrenta estructural en América. El primer hecho determina el pensamiento, el segundo, la acción definitiva, fundamentada por la propia historia, aunque el Canto comience a escribirse antes que la justicia chilena dictara su detención. Durante la persecución que sufre termina el Canto General, “mi libro más importante”, como señaló el mismo poeta. En ese momento, hacia 1950, toma la decisión de hacer públicas, finalmente, las visiones sobre la historia que comienza a desarrollar hacia la década de 1930 cuando ve a España desangrarse, y que se transforman en firmes convicciones gracias a la imagen de las ruinas incas, que lo llevan a pensar y sentir la historia común de América, a través de una lucha histórica común, contra al eterno colonialismo, estructural, que ha dejado a nuestra América como desprovista de conciencia histórica, por ende sin armas para la lucha por la liberación: primero los españoles, luego los ingleses, más tarde los norteamericanos. América dominada y maltratada, su América, su gente, que es la misma gente de Chile: esto determina su profunda conciencia política. La importancia de la historia en la creación poética de Neruda es más que fundamental en este periodo de su vida, produciendo el Canto General: una obra que articulará toda su magna creación poética. El Canto no ofrecería, de acuerdo a Yurkiévich, un análisis político, sino simple constatación de hechos. El enemigo de América es claramente identificado: el imperialismo en cualquiera de sus formas. El realismo estrecho de Neruda, su falta de dinamismo para comprender las situaciones políticas, harían que el intento documental de esta obra sea un intento fallido (53), sin embargo, no estamos frente a un libro únicamente político, puesto que, basado en las circunstancias, las supera; Canto General va más allá del momento político presente, por el cual, según algunos, abogaría el poeta (simplificando la visión de mundo de Neruda, rica y compleja, tomándola como la visión de un comunista dogmático). La política es la actuación en el presente, y la búsqueda de soluciones para el presente; de acuerdo a ciertos críticos, esta obra ofrecería una suerte de plan de acción de presente-futuro. Hay que notar, sin embargo, que justifica aquel plan con fundamentos históricos: historizando la política, mostrando que la justificación de un cambio en la conducción de nuestros países, es histórica y profunda: la problemática va más allá del comunismo versus el capitalismo, se refiere al dolor de unos hombres para el beneficio de otros. Por ello el Canto no puede ser considerado simplemente como un libro de propaganda política, sino como un libro humano, que más allá de las ideologías, habla de los hombres. Por lo tanto, de acuerdo a esto, es claramente un libro histórico, pues es la representación histórica de un hombre sobre la vida de otros hombres, con los cuales comparte una historia de violencia y opresión no sólo política y económica, sino también cultural. El indio, el pobre, el proletario, etc., imágenes tan recurrentes en el Canto, no son sólo tema de poesía social o política, “sino de poesía a secas: una poesía impura, hecha de compasión humana, poesía del corazón” (54). La propia historia del poeta es fundamental para comprender el Canto General, pero no sólo inscrita en la circunstancia política nacional o internacional, sino también en lo referente a los procesos personales e internos que sufre: su vida familiar, su transcurrir por el mundo. Teniendo en cuenta estas dos dimensiones, y muy particularmente la evolución del poeta y su poesía, es que la historia del Canto General nos aparece más comprensible, se desliga un tanto de las consideraciones políticas, pero no para abandonarlas, sino para abrir nuevas perspectivas de análisis que nos permitan al menos tener en cuenta que hablamos aquí de la producción literaria de un hombre sujeto a cambios, a emociones, que no puede ser analizando de una manera simplista y mecánica. No puede explicarse una obra de las características del Canto General sólo por las filiaciones políticas del poeta en una circunstancia determinada, y en relación a esto, por ejemplo, sólo en base al contexto de la política mundial de mediados del siglo XX, eso sería comprender muy pobremente esta magnífica creación de la lírica americana; asimismo, la vida del poeta, su biografía, tampoco explicaría todo (la forma en que vive la persecución política o el ascenso a las ruinas, o la muerte del padre). De igual forma, en tanto que libro de tono histórico, no puede entenderse desde los rigores metodológicos de la historiografía. Para comprender la gestación y el desarrollo del Canto General no puede olvidarse un nivel de análisis esencial: Neruda escribe poesía, no historia, no un programa político, ni una biografía, por mucho que estos elementos compongan la obra. El mismo Neruda declara que Canto General es posiblemente su obra más poética... creo que es el ensayo de una lírica capaz de enfrentarse con todo nuestro universo” (55). Notas 1. NERUDA, Pablo. Confieso que he vivido. Memorias. Editorial Losada, S.A. 1999, Buenos Aires, Argentina. Pp. 231 y 232. 2. DE COSTA, René. La poesía de Pablo Neruda. Editorial Andrés Bello. 1993, Santiago, Chile. P. 94; y RODRÍGUEZ MONEGAL, Emir. El viajero inmóvil. Editorial Losada. 1966, Buenos Aires, Argentina. P. 112. 3. GOIC, Cedomil. “Alturas de Machu Picchu: la torre y el abismo”. En: RODRÍGUEZ MONEGAL, Emir. SANTÍ, Enrico Mario (editores). Pablo Neruda. Taurus Ediciones, S.A. 1980, Madrid, España. P. 220. 4. LOYOLA, Hernán. Ser y morir en Pablo Neruda. Editora Santiago. 1967, Santiago, Chile. P. 197. 5. LOYOLA, H. Op. cit. P. 198. 6. LOYOLA, H. Op. cit. P. 199. 7. NERUDA, Pablo. Citado por: RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 156. 8. NERUDA, Pablo. Confieso... Op. cit. Pp. 239 a 241. 9. NERUDA, Pablo. Confieso... Op. cit. Pp. 241 a 244. 10. NERUDA, Pablo. Canto General. Edición de SANTÍ, Enrico Mario. Ediciones Cátedra. 2000. Madrid, España. P. 48. 11. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 118. 12. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. Pp. 121 y 122. 13. YURKIÉVICH, Saúl. “Mito e historia: dos generadores del Canto General”. En: RODRÍGUEZ MONEGAL, E. SANTÍ, Enrico M. (editores). Op. cit. P. 212. 14. DE COSTA, R. Op. cit. P. 92. 15. HAMILTON, Carlos. Pablo Neruda. Poeta chileno universal. Premio Nobel de Literatura. Editorial Lord Cochrane. 1972, Santiago, Chile. P. 61. 16. LOYOLA, H. Op. cit. Pp. 201 y 235. 17. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. “El sistema del poeta”. En: RODRÍGUEZ MONEGAL, E. SANTÍ, Enrico M. (editores). Op. cit. P. 63. 18. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. “El sistema del poeta”. Op. cit. P. 82. 19. HAMILTON, C. Op. cit. Pp. 81, 82 y 83. 20. HAMILTON, C. Op. cit. P. 77. 21. LOYOLA, H. Op. cit. Pp. 172 y 179. 22. LOYOLA, H. Op. cit. Pp. 182 y 185. 23. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 97. 24. LOYOLA, H. Op. cit. P. 172. 25. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 12. 26. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. Pp. 93 y 96. 27. El cual será incluido en Tercera Residencia en 1947. En: LOYOLA, H. Op. cit. P. 172. 28. NERUDA, Pablo. “Algo sobre mi poesía y mi vida”, conferencia en Revista Aurora, 1ª época, Santiago, número 1, julio de 1954. En: LOYOLA, H. Op. cit. P. 195. 29. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 11. 30. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 115. 31. DE COSTA, René. La poesía de Pablo Neruda. Editorial Andrés Bello. 1993, Santiago, Chile. P. 100. 32. DE COSTA, R. Op. cit. Pp. 89 y 91. 33. DE COSTA, R. Op. cit. Pp. 87 a 89. 34. NERUDA, Pablo. Canto General. Ed. de SANTÍ, E. M. Op. cit. P. 13. 35. DE COSTA, R. Op. cit. Pp. 89 y 91. 36. NERUDA, P. Canto General. Ed. de SANTÍ, E. M. Op. cit. P. 64. 37. NERUDA, P. Canto General. Ed. de SANTÍ, E. M. Op. cit. Pp. 14 y 15. 38. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 254 39. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 115. 40. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 238. 41. YURKIÉVICH, S. Op. cit. P. 214. 42. DE COSTA, R. Op. cit. P. 95. 43. NERUDA, P. Canto General. Ed. de SANTÍ, E. M. Op. cit. Pp. 15 y 18. 44. RODRÍGUEZ MONEGAL, E. Op. cit. P. 238. 45. YURKIÉVICH, S. Op. cit. P. 211. 46. YURKIÉVICH, S. Op. cit. P. 199. 47. YURKIÉVICH, S. Op. cit. P. 207. 48. YURKIÉVICH, S. Op. cit. P. 200 y 201. 49. YURKIÉVICH, S. Op. cit. Pp. 208 y 211. 50. NERUDA, Pablo. Canto General. Editorial Seix Barral. 2005, Buenos Aires, Argentina. P. 229. 51. HAMILTON, C. Op. cit. P. 37. 52. NERUDA, P. Canto General. Ed. de SANTÍ, E. M. Op. cit. Pp. 48 y 50. 53. YURKIÉVICH, S. Op. cit. P. 211. 54. HAMILTON, C. Op. cit. P. 84. 55. NERUDA, P. Canto General. Ed. de SANTÍ, E. M. Op. cit. P. 18. ** María Isabel Arriagada Reyes isabel_arriagada@hotmail.com Historiadora chilena (Osorno, 1982). Reside en Viña del Mar. Es magíster en historia con mención en historia del arte y la cultura, y licenciada en historia mención ciencia política, egresada de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (http://www.pucv.cl). Trabaja como guía de turismo. Textos suyos han aparecido en la revista Archivum, del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar. === La poesía de Sandro Chiri: la hibridez como pretexto ================== === Ángel Esteban ========================================================= “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara”. (“Epílogo” de El hacedor). A juzgar por estas palabras de Borges, toda escritura es necesariamente autobiográfica. Es imposible escapar no sólo de la propia conciencia, sino del dibujo que la conciencia hace de lo que considera la realidad. Esto es particularmente decisivo en la poesía. “En una conferencia ofrecida en el Ateneo de Arequipa en 1965, el joven Mario Vargas Llosa, entre alucinado y didáctico, aseguraba que la diferencia fundamental entre los poetas y los narradores estribaba en que los primeros eran capaces de inmolarse frente a las grandes batallas que les ofrece la vida, capaces de entregar sus frágiles existencias por una causa que considerasen éticamente justa y bella, mientras que los narradores son una suerte de aves de rapiña que esperan que la batalla culmine para alimentarse de los residuos y la carroña. Mientras los novelistas son unos insaciables buitres que picotean ferozmente en las entrañas de una sociedad putrefacta y enferma, los poetas están infectados de amor, de locura y de muerte al transitar por una sociedad que los margina” (Chiri 2009). Aunque este juicio es más que discutible, encierra un pensamiento muy sugerente: el novelista observa y describe, por lo general, un mundo exterior, relacionado con él sólo por el punto de vista que el artista despliega sobre ese universo. Sin embargo, lo que el poeta narra no es otra cosa que su mundo interior, aunque para ello deba o pueda hacer referencia a realidades lejanas e incluso falsamente ajenas. El caso de la poesía del peruano Sandro Chiri (Callao, 1958) es un buen ejemplo de ello, porque no se ajusta, precisamente, a los cánones de su generación, que es la de los ochenta, sino que su independencia temática y estilística la hace más personal y más claramente autobiográfica, pasando de refilón por las modas y los cenáculos marginalmente oficiales de Kloaka o los epígonos de Hora Zero. Su primer poemario, El libro del mal amor, de 1989, y el segundo, Y si después de tantas palabras, de 1993, son más bien trabajos de aprendizaje, textos de juventud donde hay algunos procedimientos en los que el tono personal está matizado por ciertos recursos del lenguaje conversacional de esos años, de procedencia inglesa, muy arraigados en la lírica peruana de esa generación: “el dialogismo, el espíritu desmitificador, la polifonía discursiva, los referentes culturales, la intertextualidad, etc.” (Fernández Cozman 2004, 11). A pesar de esas huellas, el carácter autobiográfico es muy directo, como en el “Poema del quinceañero”, el de su boda, titulado “La felicidad ja, ja”, o “Mi padre, amigo”, de su primer libro. En el segundo poemario, y como parte del proceso de aprendizaje literario, una suerte de “bildungsroman” interior, que se delata en las costuras de la creación poética, lo autobiográfico está más sagazmente escondido, porque ciertas audacias técnicas, relacionadas con la ola neovanguardista de su generación, distraen la atención sobre el fondo humano del poema. El ejemplo más claro es el titulado “Semejante a (2)”, donde el poeta imita el recurso del texto teórico henchido de notas al pie. De los 18 versos del poema, ocho tienen una nota numérica en alguna parte del verso que remite a un texto que figura a pie de página, el cual complementa la información que se da en el poema, lo que dificulta su lectura y hace más oscuro el mensaje. Ahora bien, en un texto teórico el lector puede generalmente continuar el hilo del contenido sin leer la nota, porque esa información no es pertinente, sólo aclaratoria, o bien es un dato bibliográfico. Es algo tan frecuente, que muchas veces, para no obligar a los lectores a interrumpir la lectura, el autor prefiere colocar todas las notas juntas al final de cada capítulo o incluso al final de la obra, antes de la bibliografía general. Aquí, sin embargo, la información de las notas no es secundaria, sino fundamental para entender el poema, por lo que debemos hacer el ejercicio constante de subir y bajar de las líneas del poema a las de las notas si queremos entender bien qué está pasando. El poema recrea la situación de una conciencia que es testigo del sufrimiento de una mujer que se desgarra por la ausencia del amante. Existe una relación directa entre este poema con “Canto a una mujer desesperada”, que aparece en Viñetas. En ambos casos, el hablante lírico se revela como una voz amiga que pretende acompañar al ser que sufre por amor, tal vez porque conoce ese tipo de dolor humano. El tema, a la vez, es constante en la lírica de Chiri, como síntoma de una obsesión personal: ¿De qué color es la tristeza, papá? Azul. Azul no, papá. Verde claro. ¿Y de qué color es la inteligencia, hijo? En Lima, lila. Pero ni tristezas ni palabras felices conmueven la vida de /(1)/ (2)/ enturbió su ser. Algo como la (3) La llevaron a un (4)/ semejante al llanto de una niña sin muñeca. Ahora (5) su pálida voz de recetario. Pero ella tiene un /(6)/ mientras (7). Y en medio del abismo sólo atino a escribir estos (8) (Chiri 1993: 21) __________ 1. La dama de los hondos suspiros. 2. “Algo como la hoja fina de un puñal” (J. Isaacs). 3. Cámara magmática que nutrió sus deseos. 4. Vuelo de anestesia raquídea. 5. Escucho su voz, doctor. 6. Arsenal de recuerdos. 7. Fatiga su vista leyendo cartas de despedida. 8. Poemas de un hombre para una mujer. Por lo demás, todo el poemario es una reflexión sobre lo que se puede o no se puede enunciar, la dialéctica escritura/silencio. El poeta está cansado “de palabras inútiles” y pide “la palabra justa” (Chiri 1993: 33). En “Tambo de Mora”, las palabras “se lavan” mientras “un pájaro extraño se clava en el mar”, para concluir que “palabras y pájaros vuelan juntos” (Chiri 1993: 20), y en “Poema” la realidad desafía a los vocablos, y los hace desaparecer, porque nada, ni la palabra misma, puede sustituir a la experiencia: “Tú a mi lado —dice— y las palabras no existen” (Chiri 1993: 39). Por eso, el poeta moderno es el que trata de desafiar la lógica de la historia y experimenta con el lenguaje para ir más allá de él y sus capacidades. En ese sentido, no es casual que el título del poemario Y si después de tantas palabras coincida con el de su primer poema, que es un homenaje a César Vallejo, y termina de esta manera: Tú que sólo has nacido para trastocar, transgredir, agredir los códigos y signos de la tribu. Tribu del Perú [...] Miles de estrellas han muerto y aún sus luces nos alumbran. Mago, brujo, maestro hacedor del grito y el silencio (recibe este balbuceo): ¿Qué se llama cuando callamos? (Chiri 1993: 11) ¿Qué hay después de tantas palabras? ¿Qué hay cuando callamos? Es la reflexión inconclusa sobre el carácter de la poesía, donde valen tanto los sonidos como los silencios. Esa línea de investigación está acelerada en los dos poemarios siguientes, Viñetas (2004) y Poemas de Filadelfia (2006). En el primero, a cada poema le corresponde una viñeta, un dibujo que re-explica el texto, y además, muchos poemas aparecen en dos idiomas, pues están traducidos bien al inglés, al francés, al alemán, al portugués, al italiano o al quechua. En el segundo libro, la voluntad hipercomunicativa se multiplica, porque todo el libro, prólogo y citas incluidos, está traducido al inglés, y al final hay un reportaje fotográfico de los lugares más emblemáticos de la ciudad norteamericana, algunos de los cuales son descritos en los poemas. En este contexto metaliterario y metalingüístico, aparece en los dos últimos poemarios, en los que me voy a centrar ahora, una clave para extender el ámbito de la comunicación en un sentido actual, moderno o posmoderno, y está relacionado con lo que José Antonio Mazzotti, miembro de su misma generación, llamó las “poéticas del flujo”, es decir, los trasvases que, en términos formales, experimentó el lenguaje poético culto en el Perú, considerando los fenómenos sociales que tuvieron lugar a partir de los ochenta, llevados a su más radical manifestación. Entre ellos, el más importante, para lo que aquí estudiamos, el de las migraciones internas y externas (Mazzotti 2002: 14), combinado con el impacto de los nuevos medios de comunicación y de relación ajenos a los procesos migratorios. En ese sentido, Richard Kearny (1991: 171) propuso que las hermenéuticas posmodernas no pretenden encontrar verdades trascendentes al lenguaje, y subrayan el carácter especular de los significados y las imágenes. En ese sentido, la verdad no se instala más allá de las relaciones que el lenguaje humano crea. Así, las imágenes de la civilización actual, que para los migrantes es extraña y llena de signos por descifrar, no remiten a una verdad externa ni pretenden encontrarla, sino que forman parte de una secuencia de repeticiones de imágenes. Por eso, el artista ya no es original, como pretendían románticos, modernistas y vanguardistas, sino que se pierde en un laberinto de simulacros, generado por la multiplicación especular de imágenes, las cuales provocan una “contaminación viral de las cosas” (Baudrillard 1994: 31). Se vive de repeticiones, porque los artistas posmodernos parten de la base de que el sujeto humano, en sus expresiones comunicativas, no es origen trascendente de significados. El lenguaje, entonces, no intenta generar confianza alguna, al quedarse atrapado en el laberinto especular. De ahí que, por ejemplo, en la poesía más reciente de Chiri, el apoyo en imágenes y traducciones, que son repeticiones de realidades ajenas al papel y a la tinta que las sustentan, y que suponen un auténtico simulacro, se trasluce la seducción por la comunicabilidad o la representación, pero no por la presentación de la realidad. Como asegura Mazzotti aludiendo a los miembros de su generación, “el sujeto occidental sufre desde la crisis teórica de las narrativas modernizadoras una escisión medular que define dos polos identitarios: el de la lógica consciente con su seguridad epistemológica y el de la inconsciencia y su ansia de aprehensión de la otredad” (Mazzoti 2002: 19). Esta situación, en la que ya no hay marcha atrás, y que significa el fin de la institucionalidad canónica, se intensifica en sociedades como la del Perú, a la que Mariátegui definía como “no orgánicamente nacional” (Mazzotti 2002: 19), con una burguesía culta, de origen más bien europeo, y una gran masa indígena, que representa una cultura y un modo de acceder a ella muy diferentes a la primera, donde las migraciones han sido masivas, dentro del territorio nacional, durante varias décadas, donde el marco referencial de la costa, de la sierra y de la selva tienen entre ellos diferencias insalvables y donde, por si fuera poco, el movimiento de migración hacia el exterior, con varios puntos de destino bastante disímiles, es otro lugar común al menos desde que esos poetas de la generación del 80 comenzaron a escribir. Además, los signos de la pobreza extrema, la diferencia económica abismal entre clases sociales, la violencia generalizada con trazas de guerra civil y la generalización de los medios de comunicación masiva fueron ingredientes cotidianos en las últimas décadas del siglo XX y lo que llevamos del XXI. Para abordar este panorama, y analizar la poesía escrita por Sandro Chiri ya en el siglo XXI, me acerco más al concepto de “hibridez”, de Néstor García Canclini (1989: 13-15), que el tradicional de “mestizaje”, que parte de Martí, y aprueban tantos críticos del siglo XX. En América Latina, las tradiciones aún no se han ido y la modernidad no acaba de llegar, al menos a todos los sectores sociales, porque la modernización, hoy por hoy, se vuelve inaccesible para la mayoría. Existe una incertidumbre sobre el valor de la modernidad, no sólo por lo que separa a las clases, las etnias y las naciones, sino por los cruces socioculturales que se dan entre lo tradicional y lo moderno, ya que existe una heterogeneidad no sólo sincrónica, sino también multitemporal. Y esto se manifiesta hasta en el terreno político, como observa García Canclini: La explicación de por qué coexisten culturas étnicas y nuevas tecnologías, formas de producción artesanal e industrial, puede iluminar procesos políticos; por ejemplo, las razones por las que tanto las capas populares como las élites combinan la democracia moderna con las relaciones arcaicas de poder (García Canclini 1989: 15). Hibridación dará un sentido más completo a este conjunto de mezclas, ya que mestizaje hace referencia, nada más, a cuestiones étnicas y, como mucho, culturales, pero “hibridación” es mucho más amplio, porque aprecia también los cruces multitemporales que coexisten, y que ya no pueden tratarse desde la perspectiva del sincretismo, que suele ser también sincrónico. En el caso del Perú, un ejemplo radical de esa múltiple hibridación, de carácter temporal, espacial, cultural y de mezcla de lo pre y lo post podría ser el nombre de la revista electrónica, dirigida desde los Estados Unidos, Ciberayllu. El Premio Nobel irlandés Seamus Heaney escribía, a propósito de su país, algo que puede aplicarse al Perú y a la mayoría de los países latinoamericanos en la actualidad: “Un viejo tema mío, aunque de ninguna manera propio, es la doblez de nuestra preocupación por Irlanda, nuestra capacidad de vivir en dos lugares al mismo tiempo y en dos tiempos en el mismo lugar” (Heaney 1990: 22). En muchos artistas latinoamericanos, la hibridación tiene múltiples facetas, como es el caso de Sandro Chiri. En él, curiosamente, la hibridación multiétnica nada tiene que ver ni con el pasado español ni con el sustrato indígena, ni siquiera el oriental, sino con el italiano, algo que se manifiesta claramente en su tercer poemario, Viñetas. Pero esa hibridación no aparece en la superficie como una necesidad de acercarse a sus orígenes, sino más bien como un pretexto culturalista. Viñetas es un ejercicio de culturalismo, casi ausente en los dos libros de aprendizaje, que se apoya por un lado en una tradición literaria manifestada en términos de hibridación multitemporal, y por otro en las verdaderas raíces étnicas italianas del poeta, pero que poco tienen que ver con su sustancia formativa ni con su identidad. Es más bien una suerte de exploración festiva de lo desconocido, en busca de un acomodo entre lo que el apellido y el árbol genealógico declaran como obvio, lo que confiere una nueva dimensión al pacto autobiográfico del que venimos hablando. En el caso de la tradición literaria, Chiri hace hablar, en el segundo capítulo del libro, “Viñetas literarias”, a una multitud de autores a los que les coloca su propia voz, la del poeta, o la del autor al que se refiere, en primera persona, o en forma de diálogo, pero siempre desde una perspectiva contemporánea, porque todos remiten a la obsesión del hablante lírico por la muerte. Algunos de esos autores recuperan la tradición peruana, como Garcilaso, Vallejo, Mariátegui o Arguedas, otros la extienden a todo el continente latinoamericano, como Borges, Neruda, Ernesto Cardenal o Maradona, que entrega su camiseta número 10 a Ernesto Sábato, y finalmente, el resto son muestras de una tradición universal híbrida en el tiempo y el espacio, como Odiseo paseando con su madre por la avenida limeña de Abancay, Kafka escribiendo una carta a Max Brod para que queme sus manuscritos, Safo contemplando la luna de Lesbos, Víctor Hugo en su setenta cumpleaños o Yeats redivivo en 1999 gracias a la cerveza. Por lo que respecta al sustrato étnico italiano, éste se destaca desde la primera página, porque la cita que encabeza y da sentido al libro está tomada de unos versos del poeta Umberto Saba: “Il poeta ha le sue giornate / contate, / come tutti gli uomini” traducidos al español: “El poeta tiene sus días / contados, / como todos los hombres” (Chiri 2004: 15). La certeza de lo transitorio, de lo contingente, en una sociedad, además, donde la representación y el simulacro han tomado el papel de la realidad, es la verdad más incontestable, hasta para los poetas. De ahí la reflexión sobre el paso del tiempo y la muerte en todo el libro. Y en el primer poema vuelve a otro modelo italiano, esta vez Guido Gozzano (Minardi 2004: 116), y su “vender palabritas”. En el poema de Chiri, el padre recuerda, al hijo que quiere ser poeta, que “juntar palabritas no es un juego”, enlazando con la preocupación omnipresente de la lírica del peruano. En la sección “Viñetas del loco amor”, hay varias referencias al mundo italiano, como el poema “Fantati bieli”, que el mismo autor traduce del toscano como “linda muchacha”, y el poema “Donna solitaria”, encabezado por un verso de Pavese: “Tu tierna sangre se ha hecho en otra parte” (Chiri 2004: 109). Pero el capítulo del libro que más claramente remite a la búsqueda de los antepasados es el titulado “Viñetas de la estirpe”, donde evoca su primer viaje a Italia con el propósito de buscar su genealogía, por lo que ruega: “Mar Tirreno dame una señal de mi sangre”, y tras otra cita de Saba observa: “Yo viajo con un maletín y una ilusión. / Espero encontrar un rastro de mi pasado” (Chiri 2004: 91). Ese primer poema, que se desarrolla en el avión, cede el paso a un segundo en el que el poeta ya ha llegado a Palermo, y ahí se producen los efectos de la hibridación, mediante el déjà vu: “Yo he visto la Plaza Pretoria en el Callao” (Chiri 2004: 93), y también a través de la comparación de los dos espacios que unen a sus antepasados: “Las ruinas de Agrigento son tan bellas / como las piedras del Perú” (Chiri 2004: 93). Pero la búsqueda es infructuosa: el último poema de la sección habla de un pueblo, de su pueblo, que no tiene nombre, ni calles, ni historia escrita. No sabemos si se refiere al pueblo peruano o al italiano. Lo único que nos queda es la conclusión: el poeta termina la búsqueda con cuatro cicatrices en el rostro y un corazón degollado (Chiri 2004: 95). En el último libro, Poemas de Filadelfia, la hibridez se desplaza hacia el problema de la migración. La tradición peruana, latinoamericana y las raíces italianas, han cedido el paso al fenómeno más importante de la sociedad latinoamericana de las últimas décadas, en el que el poeta se encuentra absolutamente involucrado. Como otros poetas y narradores peruanos (Julio Ortega, Eduardo Chirinos, José Antonio Mazzotti, Mariela Dreyfus, Edgar O’Hara, Jorge Ninapayta, Eduardo Gargurevich, Róger Santiváñez, Miguel Ángel Zapata, Lorenzo Helguero, Eduardo González Viaña), Chiri también ha escrito parte de su obra en los Estados Unidos, y ha reflejado sus vivencias en ese país, sin separarse nunca de su tronco identitario original (Ferreira 2008). Como cabía esperar, el culturalismo que se apoya, como un pretexto, en la hibridez, hay poemas dedicados a los poetas que deambularon por los alrededores, como el Camdem cercano y peligroso de Whitman o el Spring Garden de Poe. También le interesan al poeta las cosas que pasan en su entorno, como la historia de ese hombre a cuyo hijo le seccionaron las piernas en la guerra de Irak, o la de aquella joven que buscaba novio en las páginas digitales del semanario local. Sin embargo, los textos más relevantes son aquellos en los que se pone de manifiesto su condición de transterrado y las condiciones de penuria identitaria en las que cae el emigrado (Esteban 2006: 13). Aquí ya no hay lágrimas superficiales ni preocupaciones anecdóticas por encontrar unas raíces europeas, sino un hondo sentido de desorientación, propio de quien ha emigrado en una edad madura y no se ha adaptado a la sociedad que lo acoge. Atendiendo a la terminología de los actuales estudios antropológicos, lo que aparece en ese libro no es el “cosmopolita” que disfrutaba de esa condición en Viñetas, sino el “migrante”. El individuo cosmopolita es el que, además de comprender su cultura añadida a los puntos fundamentales de otra cultura de amplia difusión, entiende además los procesos de las culturas locales que han dado origen a las culturas globalizadas. Es decir, “el cosmopolitanismo implica no sólo el entender y ser capaz de manejar y actuar de acuerdo con los elementos compartidos por las culturas globalizadas, sino también elementos locales más específicos e idiosincráticos de un determinado espacio local distinto al de su origen” (Morán 1997: 30). La globalización comporta uniformidad, olvido de diferencias, y provoca la ilusión de una cultura compartida, pero también asume la apreciación de una conservación de identidades y de memorias a partir de culturas específicas (Morán 1997: 31). En este sentido, el carácter de Chiri en los Poemas de Filadelfia tiene que ver más con el migrante, ya que el cosmopolita logra normalmente “superar las primeras etapas asociadas al optimismo desmedido y a la depresión de no comprender cuanto se esperaba, o lograr sus expectativas”, y además consigue “establecer un ajuste y una adaptación centrados en metas específicas, tanto en relación con sus comunidades culturales de origen como en relación a las comunidades de destino. El cosmopolita es pez de dos aguas, mientras que los sujetos crispados en una identidad (es decir, los migrantes sin más) son individuos que se conciben a sí mismos como impermeables a un medio en el que, de cualquier modo, ya están insertos, y hacen referencia a los elementos compartidos (previamente globalizados) con la cultura de inserción y muy especialmente a su cultura de origen” (Morán 1997: 31). El único asidero de Chiri con la cultura de la comunidad de destino es, nuevamente, lo que le une a ella a través del culturalismo, es decir, del disfrute de las obras literarias de los poetas que habitaron esas tierras en el siglo XIX y que son, casualmente, los creadores del relato moderno (Poe) y de la poesía moderna (Whitman). Por eso, los poemas sobre su condición de transterrado son los más sinceramente críticos y emotivos, como el titulado “Vislumbro la ciudad”, en el que el poeta sale, como de costumbre, los viernes por la tarde, cansado del trabajo de la semana, a merodear por los bares y mirar esa ciudad “con forma de mujer coqueta” y, después de dos conversaciones con muchachas aburridas o deprimidas, reconoce: Pero tú solamente quieres caminar Y piensas por primera vez que no perteneces a ninguna parte y que ninguna parte te pertenece. (Chiri 2006: 33) La tensión acumulada se dispara cuando llega la fecha de algún aniversario familiar. El poeta se encuentra solo, sin esposa ni hijos, en un país donde no conoce bien la lengua ni las costumbres. En el poema “Mi hija” esa situación es más dura porque no ha podido celebrar con ella su quinceañero, como se acostumbra en el Perú y en muchas partes de Latinoamérica. Desconsuelo por la lejanía y escasez de recursos se entrelazan con el doble sentido de los números para dejar al lector un sabor vallejianamente “trilce”; es decir, entre triste y dulce. El poeta adulto se vuelve como un niño, indefenso, y el cosmopolitanismo desaparece, dejando al migrante frente a su lúgubre destino: My daughter was 15 y yo no estuve a su lado. No hubo Danubio ni fiesta, sólo una tarjetita con los últimos 5 U$ que me quedaban. Siempre tendrás 15, Mi Amor. Y ella intuye que yo siempre tendré 5. (Chiri 2006: 45) El sueño americano es sólo eso, un sueño, y los sueños, sueños son. La vida del migrante está en el otro lado, donde, aunque sea, a duras penas, podrá tener más de 5. (Ponencia presentada en el Congreso por el Bicentenario de la Independencia Americana, celebrado en Brown University en abril de 2010). Bibliografía • BAUDRILLARD, Jean (1994). El otro por sí mismo. Barcelona: Anagrama. • CHIRI, Sandro (1989). El libro del mal amor. Callao: Ediciones La Casa de Cartón. — (1993). Y si después de tantas palabras. Lima: Ediciones Sea-Casa del Artista. — (2004). Viñetas. Lima: Alberto Chiri Editor. — (2006). Poemas de Filadelfia. Lima: Alberto Chiri Editor. — (2009). “Notas sobre la poesía peruana de los 80”. http://www.letras.s5.com/rs260609.html. • ESTEBAN, Ángel (2006). “Una cerveza por la poesía”. En CHIRI, Sandro (2006), págs. 11-17. • FERNÁNDEZ COZMAN, Camilo (2004). “La poesía de Sandro Chiri”. En CHIRI (2004), págs. 11-14. • FERREIRA, César (2008). “Sandro Chiri en el contexto de la poesía peruana escrita en los Estados Unidos”. Ciberayllu [en línea], 25 de septiembre de 2008. • GARCÍA CANCLINI, Néstor (1989). Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo. • HEANEY, Seamus (1990). “Correspondences: Emigrants & Inner Exiles”. En KEARNEY, Richard (ed.) (1990), págs. 21-31. • KEARNY, Richard (ed.) (1990). Migrations: The Irish at Home and Abroad. Dublin: Wolfhound Press. — (1991). Poetics of imagining. Londres y Nueva York: Routledge. • MAZZOTTI, José Antonio (2002). Poéticas del flujo. Migración y violencia verbales en el Perú de los ochenta. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú. • MINARDI, Giovanna (2004). “Noticias de Sandro Chiri”. En CHIRI (2004), págs. 113-117. • MORÁN, Luis Rodolfo (1997). “Cosmopolitismo, migración y comunidades transterritoriales: cultura global y culturas locales”. Espiral, año VII, 9, págs. 21-46. ** Ángel Esteban aesteban@ugr.es Investigador español. Es doctor y catedrático en el Departamento de Literatura Española de la Universidad de Granada (http://www.ugr.es). Profesor titular de literatura hispanoamericana de la mencionada casa de estudios. Profesor visitante en más de veinte universidades extranjeras, entre ellas Princeton (http://www.princeton.edu), New Delhi (http://www.du.ac.in), Londres (http://www.lon.ac.uk) y otras. Ha asistido a diversos congresos internacionales. Dirige la revista Fronda y es redactor jefe de Letral. Pertenece al consejo editorial de revistas como Rilce, Revista de Literatura, Aceprensa, Letral y otras. Fundador y profesor de la Escuela Superior de Comunicación de Granada, con titulación europea. Ha publicado más de 100 artículos y 40 libros, entre los que se encuentran Cuando llegan las musas (cómo trabajan los grandes escritores) (Madrid, Espasa, http://www.espasa.com, 2002), Bécquer en Martí y en otros poetas hispanoamericanos finiseculares (Madrid, Verbum, http://www.verbumeditorial.com, 2003), Gabo y Fidel: el paisaje de una amistad (Madrid, Espasa, 2004), Alejo Carpentier: un siglo de luces (editor; Madrid, Verbum, 2005), Cervantes y América (Granada, Diputación, http://www.dipgra.es, 2005), Literatura cubana entre el viejo y el mar (Sevilla, Renacimiento, http://www.editorialrenacimiento.com, 2006), La Edad de Oro y otros relatos (edición, prólogo y notas; Madrid, Cátedra, http://www.catedra.com, 2006), Gustavo Adolfo Bécquer: narraciones completas (edición, prólogo y notas; Palencia, Cálamo, http://www.elcalamo.com, 2007), Darío a diario: Rubén en las dos orillas (editor; Granada, UGR, 2007), Los jefes/Los cachorros, de Mario Vargas Llosa (edición, prólogo y notas; Madrid, Espasa-Austral, 2007), Habaneros de acá, de allá y del medio (Caracas, Bid & Co, 2008), Poesía-Granada, 20 poetas granadinos (Caracas, Bid & Co, 2008), y Juegos de manos: antología de la poesía hispanoamericana contemporánea, 1940-2007 (Madrid, Visor, http://www.visor-libros.com, 2008). ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Dos relatos Guillermo Samperio *** Solar/Lunar Javier Febo Santiago *** Un día fue nadie Laura Elizalde *** Poemas Beatriz Vanegas Athías *** Eterno verano Gricel Ávila Ortega *** Poemas Mariángeles Minnucci *** Aquel día de lluvia Blanca del Cerro *** Caída libre (extractos) Sergio Gaucín Salazar *** Dos relatos Jaime García Pulido *** Poemas Esteban Andrés Espinoza *** Relatos Beira Díaz Lisboa *** Poemas Alfredo Cortés Camacho *** Tanilo Juan Carlos Galván Vela *** Tres poemas Mariana Kruk *** Cenizas Richard Valery Jaimes Bonilla *** Fosas en los aires Pedro Rodríguez Palomo === Dos relatos Guillermo Samperio =================================== *** Los degustadores de personas Nos comimos, en estofado, la pierna izquierda de la vecina más escandalosa del edificio. La sopa fue de ojos sin pestañas de las policías mujeres de la Alameda Central. A todas las desojadas las llevamos a la escuela de ciegos, muy modernizada, que está en el Centro; no hay que ser tan deshumanizados, nos dijimos. El resto del cuerpo de la gritona del edificio se lo mandamos a unos amigos que tienen muchos hijos y no les alcanzaba el cuerpo de una sirvienta chismosa de su calle. Con sus cabellos, nos comentaron, hicieron zacates; con las uñas de los tres pies y las cuatro manos diseñaron una pulsera para nuestra hija. Es decir, tendemos a reciclar lo no degustable. Con los huesos de las piernas hemos hecho palos para tocar percusiones. Suenan estupendo. Y con los otros alguna que otra artesanía. Alejandra, mi mujer, se desayunó mi mano izquierda y se hizo unos aretes con mis uñas. Me dejó la derecha para que yo pudiera seguir escribiendo; de cualquier manera, la izquierda apenas me servía. Por fortuna no soy zurdo. Yo le comí los dedos gordos de los pies, los puse a hervir a término medio, les unté jalea de tamarindo y les pegué chile piquín; me supieron más sabrosos que los tamarindos chilosos que venden en los puestos misceláneos de la calle. Las uñas se unieron a sus aretes. Ahora se ven más estéticos. Al esposo de la gritona, que también es gritón, le cortamos la lengua y se la dimos al gato Jeremías. A ese señor nos lo comeremos mañana sábado, pues en la noche de mañana tendremos cena con nuestros amigos por el cumpleaños de mi mujer. Y no son pocos los amigos; a veces uno no sabe de dónde salen tantos amigos cuando hay fiestas. Será una comilona. Los demás degustadores de personas del mundo se van incrementando poco a poco y, en rigor, no estamos instituidos; las organizaciones libres son ya profusas y de diversos gustos culinarios. Yo, por ejemplo, no me comería a un chino, pero a Felipe, mi compadre, le encantan. Y su afición se extiende a los mongoles y, desde luego, a los japoneses. Cuando ya no quede nadie a quien comerse ni nadie quien coma personas, el mundo estará más tranquilo; quizás algunas especies animales en extinción todavía logren salvar a uno que otro ejemplar, quizá queden dos o tres ríos en funciones, etcétera. Bueno, aquí me detengo porque mi mujer me está gritando que ya está preparada la cena con un brazo del vecino gritón. Dice que lo preparó con mole oaxaqueño. Se me hace agua la boca. Bueno, chao. *** El tulipán En mi jardín, entre otras flores y desde el césped alto emergiendo, solitario, se encontraba un tulipán rojo de puntas amarillas y, a su frente, dos largas hojas como lancetas naturales, que alcanzaban a cubrirlo apenas con levedad. Un amanecer, al asomarme por la ventana lo vi afligido; de inmediato, en pijama, salí a removerle la tierra y le puse un poco de agua pura. Por la tarde, le noté la nostalgia de plano: algo, alguien, un tal vez, un resquicio, una peripecia, lo había lesionado, malherido, agraviado, escarnecido. No tenía caso ya remover la tierra: sólo le agregué algo de mi mejor abono. Ya en la noche, noté que las hojas de lanceta verdes se habían vuelto amarillas y duras y ambas se clavaban firmes en el cuerpo del rojizo tulipán alicaído, como ponzoñas, cuchillas, clavos de cruces, tajaderas, bisturís, escalpelos, estiletes. Las desclavé y las puse distantes de la flor quien, ahora, abría sus hojas en estrella amarillento-púrpuras, como si el tono escarlata fuera ya la sangre última. Me fui a dormir y, al despertar de madrugada, con el albor del amanecer y puestas mis chanclas, vi al tulipán muerto sobre el pasto, los pétalos resecos, como si un sol noctívago los hubiera llameado, consumido, chamuscado, a través de un martirio con inclemencia. De forma normal, antes de fenecer, este tipo de tulipanes dejaban parvulitas letras en forma de poema en sus pétalos que yo podía ver auxiliado de una lupa enorme. En esta ocasión, sus pétalos amanecieron negros como si alguien los hubiera quemado hasta convertirlos en brunos papeles quebradizos y no había una letra, ni siquiera un signo de puntuación. Se habían reunido, en su entorno, gusanos, hormigas rojas, arañas patonas, avispas viejas, saltamontes y mosquitos revoloteando. Llevaban a cabo un funeral, al menos eso quise suponer. Yo hice mi propio réquiem entre algunos lagrimones. Mi duelo era tanto por el tulipán, mi preferido, como por el poema que se llevó la negrura. ** Guillermo Samperio Escritor mexicano (México, DF, 1948). Ha publicado los libros de cuentos Gente de la ciudad (1985), Miedo ambiente (1977), Cualquier día sábado (1974), Cuaderno imaginario (1989), Cuando el tacto toma la palabra: cuentos (1999) y La cochinilla y otras ficciones breves (1999), entre otros, así como las novelas Anteojos para la abstracción (1994) y Ventriloquía inalámbrica (1996). Varias de sus obras han sido incluidas en múltiples antologías mexicanas y del extranjero, y han sido traducidas a diversas lenguas. Desde hace más de veinte años imparte talleres literarios, publicando el libro Y después apareció una nave, con técnicas de escritura creativa. Ha sido también director de literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba, http://www.bellasartes.gob.mx) y director de Difusión Cultural de la Universidad de las Américas (http://www.udla.mx) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN, http://www.ipn.mx). Ha sido conferencista y maestro de varias universidades nacionales y extranjeras. === Solar/Lunar Javier Febo Santiago ================================= I Alquilé mis sentimientos me mudaré a la choza del silencio no tendré vecinos no tendré la dictadura del reloj ni su altavoz no tendré mapas cero geografías Físicamente a ti no te tendré pero sí el sabor de tu sudor de tus pezones el caliente de tus gemidos Vendí lo que pensaba de ti lo siento los compró un traficante de penas II Quien sabe de humanos se contradice Quien sabe de mí no sabe nada Quien sabe de amores se atribula Quien sabe de ti no sabe que es prófugo Quien se enamora de ti... III Me invitas una copa me bebo dos Me invitas a charlar no me callo y tú ríes Me invitas a tus dedos los uno a los míos los muerdo Me invitas a tus labios los contemplo los beso los muerdo Tus párpados cerrados Me invitas a tu traje toco su textura lo tiro al piso Me invitas a tus ojos veo tanto, tanto que sollozo Me invitas a tu piel siento sus tormentas sus travesuras sus idas y vueltas Me invitas a tu corazón saludo me despido IV Volveré sin zapatos a Peniel a la 185 doblando por la 9957 porque ahí me quedé descalzo Rebuscaré en sus burdeles debajo de las camas entre los senos de las “señoritas” a ver si encuentro también aquel sombrero marrón con el cual jugaron hasta quedarse dormidas entre las sedas Volveré porque aquí ya no hay teatros vibrantes los poetas se esconden en bibliotecas los zapatos son caros y tú estás vestida de blanco en la Catedral V La actriz del porno que espiaba a través de sus trajes transparentes a través de sus escotes que son la arquitectura etérea para la masturbación Ella, esa actriz me ha invitado un café Sacaré el catálogo poético lo abriré entre sus labios entre sus pechos entre sus piernas a ver qué pasa Ella me mira seria yo rio ella ríe yo río ella me habla de su pasado yo le hablo del futuro ella me coge la mano yo le tapo los ojos con un beso yo la abandono con la mirada ella me persigue con sus lágrimas de no sé por qué yo vuelvo con la preocupación del porqué ella me recoge y me abraza yo la abrazo Me habla de su pasado yo le hablo del presente ella me abandona mirando a la izquierda yo la persigo con unas palabras de bien ella las escucha y vuelve a mí Me invita otro café yo la invito a mi cuarto ella se sonroja me lanza una cachetada asertiva que me vuelca la desfachatez yo le pido perdón ella se va yo la persigo por la ciudad no para no paro ella sigue yo sigo Ella se para yo sigo luego regreso ella no está VI Estuve con todas y con ninguna No se asomaron al vacío invisible del abismo que arrastra mi otro yo Tampoco vieron el amuleto que llevo de la mala suerte sepultado en mi lengua Pero tú bruja farsante sin muertos hablantes y deambulantes en tus cuartos has llegado angelicalmente VII Un cuerpo de buque escuela La lujuria de océano La cama de faro El orgasmo de puerto ** Javier Febo Santiago febojavier@yahoo.com Escritor puertorriqueño (Chicago, Illinois, EUA, 1977). Radica desde los dos años de edad en Canóvanas, Puerto Rico. Obtuvo un bachillerato en gerencia comercial de la Universidad Metropolitana (http://www.suagm.edu/umet), de San Juan. Cursó talleres literarios con la poeta puertorriqueña Mairym Cruz Bernal, presidente del Pen Club de Puerto Rico (http://penclubpr.blogspot.com). Cursa actualmente un taller de literatura transgresora con la escritora Yolanda Arroyo Pizarro (http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm). Ha participado en recitales poéticos en su país. Administra el Grupo Poesía Entendible en un medio electrónico. === Un día fue nadie Laura Elizalde ================================== El alrededor instalado sobre sí mismo. El sonido de las olas, el viento del sudeste, la lisura de la playa temprana. Inmóvil como un segmento de olvido, una bicicleta negra con manubrio plateado sostenida en el alambre tejido, la desgastada figura de Venus rodeada de macetas con matas de pastos y malvones coral, una carencia de clavos o tornillos en los marcos de las ventanas altas. El hombre abrió los ojos con cierta codicia, lentamente, una línea de resplandor se propagó sobre la línea de la pupila visible y la oscuridad interior fue cediendo a la rutinaria irrupción de la luz. Retiró las mantas y permaneció un rato sentado en el borde de la cama con los pies colgando. La pila de libros y una hoja de diario doblada en cuatro sobre la mesa de luz, diez mosaicos más allá de la cama las luces horizontales de los postigos. Tomó el diario, caminó sobre el piso frío y dejó el papel sobre la mesa de la cocina. Por el pasillo en penumbras se dirigió hacia el cuarto de baño. El vigoroso cuerpo desnudo del hombre tenía un andar lento y torpe, era alto aunque no tanto, robusto, como esas figuras que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina para ser observadas desde abajo, el pelo tupido, desordenado como sus cejas espesas. El agua caliente se deslizó sobre sus músculos tibios, apenas entreabrió un momento sus labios finos, elevó su mano izquierda y las gotas de agua cayeron en las yemas suaves, rodaron por entre sus dedos sin anillos, bajaron por su muñeca hasta perderse algunas en su codo, otras sobre el muslo en que se dibujaba una vieja cicatriz. No pensaba en nada a esa hora temprana o sí, ejercía el pensamiento como un rumiante estruja el pasto entre la lengua y el paladar y los dientes. La gran taza de café humeaba, untó unas rodajas de pan con paté, apoyó los brazos en la mesa de cedro y se arremangó la camisa azul, sacó un papel de la caja de metal, volcó un montoncito de tabaco y con sumo cuidado formó entre sus dedos el cigarro de la mañana, no reparó en la azucarera que estaba volcada sobre la mesa. Fumó con cierta impaciencia, develada por el movimiento de sus labios algo resecos, por las venas azuladas bajo la piel de las muñecas y por el tamborileo de sus dedos sobre la doblada hoja de diario. Bebió el café en dos tragos, retiró un gabán azul del perchero, metió la bolsita de tabaco, la caja plateada, el trozo de diario en los bolsillos, miró el reloj de metal de la pared de la cocina. Al salir omitió ponerle llave a la puerta. Tenía bastante tiempo, aun cuando debía llegar al otro lado de la ciudad, cruzar el puente y recorrer unos pasos más, justo al lado del Café “El Viejo Blake”, en el inicio del boulevard de la séptima avenida. Dejó atrás el griterío enérgico de unos chicos que jugaban a la pelota sobre el andén de la vieja estación de trenes, el pasto crecido sobre las vías muertas, el olor a herrumbre de las altas y húmedas fábricas de cristales rotos con cielorrasos de madera donde anidan los pájaros y los murciélagos, las grandes chimeneas negras, impávidas, frías, amontonadas en esa incierta utilidad del pasado. Cruzó en diagonal, caminó lentamente, a veces mirando las veredas rotas, a veces con los ojos en el horizonte cercano, sus pasos tendían hacia el mar. —¿Sócrates o Platón, el hombre o Dios? —pensó. Buscaban al segundo actor para una pieza de teatro que sería un diálogo entre el Hombre y Dios—. ¿Cuál será el segundo actor para el director? —masculló. El resabio de oscuridad de la noche era cada vez menor y la niebla se separó lentamente de la luz del día detrás de los pasos del hombre. Su andar firme y repetitivo bordeó el murallón que da al mar hasta la pequeña plaza de Los Cardinales, miró el gran reloj cerca del monumento a la paz y se sentó en un banco de cemento. Hacía ya demasiado tiempo de su actuación de Judas Iscariote, en aquel teatro abierto en las orillas de Jerusalén. Sacó un papel de la caja de lata y tiró un montoncito de tabaco, el viento soplaba fuerte del sur, así que ejecutó el movimiento de armado del cigarro rápidamente, acomodó la espalda sobre la madera rugosa y dejó sus ojos oscuros primero en el contorno de una mujer que caminaba a orillas del mar y luego en los barcos lejanos que eran como líneas clavadas en el mar, otros más lejanos aun le semejaron puntos sobre el vaivén del agua. ¿A quién interpretaría el segundo actor que buscaban en el aviso del diario? Respiró hondo y el aire inhóspito del mar entró en sus pulmones junto con el placer de la nicotina. Cuando caminó hacia el puente, divisó a la distancia las puertas abiertas del pequeño teatro, realizó un ejercicio con la voz mientras avanzaba, el sudor, la ansiedad en el estómago, el temor alojado en la garganta recorrió su cuerpo como en cada momento previo a una audición, marchó más rápido con las manos en los bolsillos del gabán, apretando el recorte de diario, la estructura de acero del puente rechinó bajo la suela de sus botas, sintió intensos deseos de fumar, el viento embistió fuerte contra su cuerpo, tenía mucho tiempo todavía para llegar, sin embargo apuró el paso a pesar del peso del viento. Tenía mucho tiempo, lo constató mirando hacia atrás, buscando el reloj colgado en la Plaza de los Cardinales. Estaba en la mitad del recorrido del puente, el viento amainó, la ansiedad comenzó a sosegarse, la saliva excesiva se apaciguó, su mano izquierda, tiesa y apretada contra el trozo de diario, se distendió dentro del bolsillo, olvidó su deseo de fumar, ese deseo se extinguió bajo una leve sensación de plenitud que también muy pronto dejó de ser importante o adquirió el peso de las mil posibilidades. Ya estaba en los últimos metros del puente cuando miró hacia atrás nuevamente, como un gato, como cualquier otro animal, como la naturaleza misma perdió la medida del tiempo, tardó un poco más, ¿cuánto más? en perder la sensación del tiempo, hasta que finalmente le quedó una tenue, insignificante, idea del tiempo entre otras infinitas ideas alojadas en su mente como en una prolija y ordenada biblioteca llena de letras muertas, eternas. Sus pasos precisos llegaron al final del puente, cuando entró al pequeño teatro un actor lo miró azorado y gritó furiosamente con el rostro enrojecido: ¡Impostor, es un maldito impostor! Ni siquiera lo oyó, ni al grito, ni al silencio, tampoco reparó en la penumbra cóncava, escasa, sobre el borde gastado de las butacas de cuero marrón. Cuando subió al escenario del pequeño teatro, se dio cuenta de que estaba en el centro de algo que era él mismo, había llegado a la transparencia, miró y volvió a mirar, finalmente, cuando la luz del escenario lo cubrió con un halo amarillo, alcanzó la completa indiferencia, fue Dios. ** Laura Elizalde lauramelizalde@gmail.com Escritora argentina (Buenos Aires, 1971). Ha publicado, en coautoría con Dalmiro Sáenz, los libros El depredador, Ptolomeo II de Egipto y El profanador, Herodes el Grande, ambos en Editorial Grijalbo (http://www.megustaleer.com/Sellos/Division-1/Grijalbo). === Poemas Beatriz Vanegas Athías ==================================== *** Saga de los desterrados 1 No intentes habitar este añico del mundo porque aquí el fuego se extinguió. Es este un lugar oscuro donde el fuego fatuo fundó su morada y crecieron ciudades con rostro de carbón. No intentes habitar este pedazo del mundo el fuego fatuo se aposentó en la montaña y crecieron desiertos con oasis púrpura y ríos cárdenos de peces purulentos. No intentes asomarte, Prometeo, no hay coro para tu gesta. No intentes asomarte el fuego fatuo puede ser tu perdición. 2 Ahora mi patria es tu cuerpo. Luce vano el trono del rey de las miserias ante el poder de mi dolor. La ley es ese cuervo que pugna por saciar su hambre. La ley es el lazo que amordaza mis lágrimas. País de cuervos ahítos y de lágrimas prohibidas. Ahora mi patria es tu cuerpo. *** Noción del cerdo Insolente y sinvergüenza emerge cual Dios lustros de fango y agradece a los santos la lluvia propiciadora de los charcos. El cerdo ríe hocico arriba de la inercia pueblerina incapaz de impedir el avance de la podredumbre. Hay días que siente piedad y se retira a tomar el sol, luego vuelve a su chiquero que se le antoja un fragmento de calle cercada y a la sombra y se deleita con la servidumbre del ama que acude a la mendicidad para engordarlo. Pero aparece el día el día que le toca gruñir más de la cuenta porque lo acecha —insolente y sinvergüenza— el reluciente metal del hacha. *** A orillas del Río Grande Salgo a la hora en que el sol Todavía es una realidad ausente. Camino de la orilla Las mujeres barren los pretiles Y afilan la lengua Para la calumnia del día. Ya en el puerto se respira algarabía: pescadores y comerciantes ofician de malabaristas sobre el borde de las canoas. Huele a aceite caliente y montañas de empanadas se derrumban ante la penumbra del hambre. El bagre soporta la crueldad del cuchillo hasta expirar para que otros respiren: es la vida revuelta con la muerte. Las manos sudorosas y ensangrentadas se confunden en un cambalache De dinero, doncellas y eructos con sabor a ñeque. Un perro levanta la pata y satisfecho orina sobre un balde repleto de bocachicos: recibe como premio la entrada de una cuchillada en las entrañas. Cuando el sol tortura los piojos de los niños regreso con una mancorna de pescado en la mano izquierda y el alma quebrada en la derecha. *** Consejos del fracasado “Sin nosotros, no serían excepcionales, ¡oh triunfadores! Sin nosotros, vuestro mundo victorioso, resultaría monótono y frío”. Germán Espinosa Asegúrate siempre de ser el mejor perdedor. Asegúrate y nadie demandará tu sabiduría ni reclaman urgidos tu amparo. Asegúrate siempre de ser el mejor perdedor y evitarás convertirte en el ejemplo digno de imitar. Si fracasas Eludirás los incómodos escrúpulos. Serás siempre falible ahorrándote la excomunión del aprendiz. Si fracasas no conocerás la máscara ni la servil lisonja. Cuestiona con escarnio, Nunca fabriques ni siembres nada: ni un cariño, ni una sonrisa, ni un hijo, ni un árbol mucho menos un libro. Y no dejes de disfrutar descaradamente si una gallina se traga en dos bocados al gusano inerme. Sé pusilánime. Prostérnate ante éste y también ante aquél. Erige gesto a gesto un monumento al ridículo. Apuesta siempre al gallo tuerto y cojo Al boxeador más desnutrido Al jíbaro de saco y corbata Al bacán que cambió su vida Por un trago de aguardiente A la puta vientre de llanta Al desesperado que huye en la moto Dejando a sus espaldas un reguero de amargura Al traficante de esperanzas que nunca dice lo que piensa Al sepulturero feliz entre los infelices Al mercader de calificaciones —él te garantiza la inutilidad humana— Al ángel negro y aterido guardián de la noche en los pretiles Al desgraciado que aplaza desde una sonrisa Hasta una cópula con ternura. Sácale el cuerpo a la alegría. Que sea tu única ley la anarquía. Nada más honesto seguro y confortable que el fracaso. ** Beatriz Vanegas Athías beatri12@yahoo.es Escritora colombiana (Majagual, Sucre, 1970). Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia (1993) con el libro Abriendo las piernas a la carne, publicado por Editorial Lealon, de Medellín (1994). Premio Departamental de Poesía, Fondo Mixto de Sucre, con el libro Galería de perdedores, publicado por la misma editorial (2000). Finalista en el Tercer Concurso de Poesía Amorosa en Palma de Mallorca (2006). Cronista y reportera de los suplementos culturales de los diarios Vanguardia Liberal (http://www.vanguardia.com), El Meridiano de Sucre (http://www.elmeridianodesucre.com.co) y El Meridiano de Córdoba (http://www.elmeridianodecordoba.com.co). Trabajos poéticos suyos han sido publicados en antologías de poesía departamental y nacional y en las revistas El Túnel, de Montería, y Puesto de Combate (http://www.puestodecombate.com) de Bogotá. En 2006 publicó Los lugares comunes (poemas), con la Editorial Sic (http://www.siceditorial.com) de Bucaramanga. Coordina el Taller de Lectoescritura “Sara Malacara”, donde promociona la literatura infantil y juvenil, y es candidata a magíster en semiótica de la Universidad Industrial de Santander (http://www.uis.edu.co). Mantiene una bitácora personal en http://lasnochesdesaramalacara.blogspot.com. === Eterno verano Gricel Ávila Ortega ================================ A Jorge Armando Es la madrugada del viernes y no iré a la universidad. Me he desvelado desde ayer por escribir unos ensayos finales. Estoy agotada, sin poder dormir y con recuerdos deambulando en la cabeza. Supongo que a mucho les ha pasado igual, estar muerto de cansancio pero hay demasiadas cosas en la mente y el sueño se esfuma, huye despavorido de ti. Y ahí estás, sin la posibilidad de disfrutar un sueño reparador en las próximas horas, pues la estúpida mente labora en pensamientos de a mil por segundo. Innumerables ocasiones resulta estresante y caótica, por esa razón busqué y encontré la solución para quitármela de encima y callar de una buena vez al mono saltarín que resulta ser la mentecita. Mi bendito medio es concentrarme en un recuerdo, el más representativo; luego me fijo en cada detalle de dicho recuerdo, primero en los grandes y luego en los pequeños, cuento cada uno, después vuelvo a recordarlos en el orden establecido. Imperceptiblemente me duermo antes de acabar mi propósito. Sin embargo en el transcurso del recuerdo me llegan muchos más que parecen no tener ninguna relación, pero es asombroso descubrir cómo todo encaja con el primero. Aunque si alguien se pregunta por qué no practico mi propio método para dormir en este mismo instante, es porque, en efecto, mi solución ha fracasado, el método es falible, así que no respondo a las quejas de quienes lo practiquen y no les resulte. Las soluciones (por muy benditas que sean) al paso de los meses o días (qué sé yo) terminan por ser esfuerzos inútiles, llegan al punto en que se vuelven inservibles como ahora. En fin, si no puedo dormirme tratando de concentrarme en un recuerdo, al menos puedo reírme de alguno de ellos. El más divertido fue el de mi fiesta de hace cuatro años. Para empezar yo no quería fiesta. Todos hemos escuchado de milagros que se cumplen si ruegas, suplicas y pides con toda la fe a un santo. Yo le rogué de igual manera a mi madre y abuela de que no deseaba nada especial, les imploré: “Mamá, abuelita, por favor sólo algo muy privado sin bailes ridículos y vestido de crinolina incómodo”. Hace mucho tiempo debí haber entendido que las plegarias a veces parecen funcionar con los santos, con mamá y la abuela definitivamente no. A ellas no les importó mis ruegos, y como grandes dictadores cerraron la discusión sin posibilidad de alegar: “Eres la única hija y vale la pena una linda fiesta y punto”. Así que fui una de tantas que bailan vals con muchachos tontos vestidos de cadetes. Ellas debieron hacerme caso tan lo menos cuando dije que no deseaba baile. Me hubieran evitado la caída, cuando envuelta en un vestido asfixiante de tules rosas, unos jóvenes idiotas me cargaron al paso de uno, dos, vuelta, uno, dos, vuelta, y ahí el error, en esa vuelta el muchacho más idiota de los cuatro tropezó y los demás también cayeron en caravana, por supuesto conmigo incluida, mi aterrizaje al suelo fue igual a la de un pastelito que cae y despanzurra todo el pan-chantillí con el vestido todo levantado y mis flacas piernas derramadas como betún. Me dolieron terrible mis nalgas en ese momento, pero tuve que sonreír, “aquí no ha pasado nada”, pararme de nuevo y terminar el malogrado baile. Al final los invitados se acercaron a consolarme y decirme que lo hice espectacular... hipócritas (por no decir otra palabra), si ya me han contado que muchos aún disfrutan reír al recordar mi caída. Bueno, ese era su deber como invitados, halagar a la festejada en pago de la comida y música en vivo gratis. Pensar que mamá y la abuela se esmeraron tanto en la fiesta, de hecho ya estaban agotadas desde antes que iniciara, pero sonrieron toda la noche frescas como lechugas. Para ellas aquel día empezó a las seis de la mañana. Estaban vueltas locas en organizar el evento, llevaban cosas aquí y allá, varias diligencias de las cuales nunca supe ni me interesó saber. Por mi parte me levanté a las ocho de la mañana, leí un libro, comí, volví a dormir, después a leer hasta la hora del peinado y maquillaje. Puedo evocar cada detalle de ese pasado, siento añorarlo como lo que fue y no regresará conmigo. La noche suave y el viento fresco alimentan este sentimiento, mientras el calor del computador prendido me devuelve al ahora, y me recuerda la derrota de ajedrez on line de hace dos horas. Me pregunto si alguna vez ganaré a la primera en el nivel más alto, si haré jaque mate en cuatro o cinco movidas, o aun más, si seré ajedrecista de talla mundial... bull shit, ¡qué palabra! normalmente no la digo ni en inglés, pero es verdad. Es que siento que son metas y son ilusorias, incluso percibo que siempre estoy en la meta y nunca me doy cuenta por culpa de hacer las cosas de cada día como un zombie, sin pasión, sin totalidad, sin plena conciencia, por ejemplo la conciencia total de sentir el viento entrar por la ventana de mi cuarto, estar totalmente despierta ahora que me revuelve el cabello, abrir la boca para absorber su oxígeno e identificarle un sabor a plátano y madera, incluso estar escribiendo me hace perder un momento precioso con el viento. ¿Entonces no escribo, pues me perderé de muchos instantes? Sí y no. Escribir ha rescatado infinidad de momentos que creí sin importancia y fueron todo lo contrario al invocarlos. Escribir me hace extrañar lo que fue pero no de una manera triste, sino feliz, relajada, sentirme tan ligera como algodón al soñar cuando extraño, caminar entre hojas marchitas que me sostienen. Aunque las hojas en realidad son manos. Hace años soñé pisar precisamente muchas hojas y disfrutaba sentirlas crujir bajo mis zapatos, después aparecía un hombre de cabello color durazno, ojos tan claros que se tornaban oscuros, alto, alto, manos delgadas y pestañas amontonadas. El hombre se diluía, sus manos se volvían hojas que me sonreían al caminar. Cuando desperté tuve un sentimiento igual al de este instante. Extrañé aquel sueño como el día de mi cumpleaños, me sentí contenta. Empiezo a sentir ganas de dormir, pero no las suficientes para dejar de recordar y escribir fragmentos de emociones como la de hace días, cuando me dieron ganas de casarme. La culpa la tuvo una revista de novias al hojearla y contemplar hermosos vestidos, velos y ramos de flores, no pude evitar las ansias de que llegara el día de portarlos. Le comenté a mi abuela este deseo y ella rió: —¿Imaginaste al esposo? —No. —Por supuesto, eso no importa. El esposo debe esfumarse después de la noche de bodas —me dijo guiñándome el ojo—. La mujer debería tener la oportunidad de experimentar otras bodas, lucir todos los vestidos que desee hasta que se canse de ser la novia. Reí mucho por su ocurrencia. Ella siempre tiene ese tipo de comentarios. —Ay, hija, si no me hubiera casado con tu abuelo a lo mejor tu madre y tú hubieran sido más bonitas y excelentes bailarinas; tuve un novio tan guapo como John Clift, ¡cómo me rogó ese muchacho para que me casara con él!, era un bailarín brillante, en cambio tu abuelo era pésimo. —¿Por qué lo rechazaste? —Por boba, hijita, me apasioné. De joven el abuelo era muy varonil, con rasgos duros, nariz aguileña, me pareció tan fuerte y el John Clift tan delicado. ¿Te das cuenta de mi mala elección? Al escoger al macho sensual ustedes heredaron sus rasgos duros, y esta naricita que no luce bien en una mujer —me dijo tocándome la nariz cariñosamente—. Si tu abuelo hubiera sido el otro, tu madre habría sido más preciosa y tú un poquito más linda. Sin ofenderte, mi niña, sabes que te lleva mucha ventaja en hermosura. Elige bien a tu esposo, hijita, de preferencia del tipo de John Clift, así te evitarás de un mal deseo. —¿Cuál? —Rogar que los hijos no se parezcan al horrible padre. Estos comentarios no significan desamor de la abuela por su marido, al contrario, desde que murió todos los días habla mal de él. Para ella es una buena forma de espantar a esa sombra dolorosa que le recuerda la ausencia permanente del abuelo. La he pillado llorar más de diez veces frente a su retrato. Respecto al comentario de la belleza estoy de acuerdo, mi abuelo no era el hombre bonito ni delicado. De joven era muy varonil pero mamá y yo heredamos lo menos geométrico de él, la nariz alargada y chata de las puntas. Sin embargo mamá tiene unos hermosos ojos y cabellos oscuros que compensan la nariz, a diferencia de ella, a mí nada me compensa. La abuela posee toda la razón, hasta fue gentil al decirme “poquito linda”. De ningún modo me interesa ser algo guapa. Pura vanidad, estoy a salvo de ella, o tal vez no y escribir mi desinterés de ser bella sea una manera de aliviar mi enojo contra los genes del abuelo que tuve la fortuna o desfortuna de heredar. Además si estamos en la oscuridad todas podemos ser Audrey Hepburn, Marilyn Monroe o Grace Kelly... a oscuras cualquier persona puede imaginarse fácilmente quien le digamos ser. Otra vez ha entrado el aire por la ventana, me gusta, es tan agradable, abro la boca y puedo sentirlo mover en mi cuerpo. Ya no jugaré partidas de ajedrez en el resto de la semana, me ha vencido la máquina en los próximos días. ¿Días, existen realmente? Percibo que nada más son un uso práctico en este mundo de todos los tiempos. Como si necesitáramos ampararnos de algo, una suerte de protección que justifique nuestro vivir en un espacio exacto, o de lo contrario no nos quedaría nada. Casi nadie se queda en la nada, sólo los valientes, yo soy muy joven y prefiero sentir que todos los días son uno, sin diferencia entre ayer o este momento. Un hoy eterno con forma de una gran masa que se extiende y aglutina todos los instantes. Lunes, martes, miércoles, la una de la mañana, las tres de la tarde... ninguna diferencia. La diferencia es posible gracias a la gran capacidad de tejer cada día, cada año con una hora determinada. ¿Pero qué cosas digo? Para mí los recuerdos son como si vivieran ahora, si los menciono vuelven a ocurrir. ¡Un momento! Hay alguien en el kiosco, espero no sea nada grave. Ya, ya está, es mamá. La he cachado como otras veces. Ahí se queda sentada sin hacer nada, mirando los árboles. No la molesto en preguntarle, si lo hago le daría el derecho de hacer lo mismo conmigo cuando voy al kiosco en las tardes y permanezco horas. Además se merece abstraerse del mundo cuando le dé su gana, pues trabaja mucho para mantener este caserón donde vivimos. Mi casa tiene ciento veinte años de antigüedad, mis tatarabuelos vivieron aquí y su enorme fortuna duró hasta la adolescencia de la abuela. Agradezco a mis tatas haber construido el kiosco, es lo más bonito de la casa, se encuentra en la parte más alejada. Es la mejor herencia que pudieron dejarme. Ahí es muy solitario, no se escucha el ruido de los coches, sólo oyes al viento, a las hojas caer y a las ramas de los árboles moverse. Entre otras cosas, el kiosco tiene una historia grabada en el piso que mamá mandó a inscribir antes de mi nacimiento. Ella acostumbraba leérmela en vez del cuento de hadas, luego me llevaba a la cama. Cuando no lo hacía, no podía dormir, lloraba y gritaba sin parar hasta que me llevaran ahí y me contaran el cuento del piso. Este lugar ha estado siempre conmigo. Lo siento como otros brazos pero no delicados y suaves como los de mamá o la abuela, sino fuertes, seguros, protectores. ¡Qué tarde es! Las cuatro de la mañana y aún sin poder dormir. Bueno, tendré todo el día para descansar pues no iré a la universidad. El domingo deberé levantarme temprano, ir con mamá y la abuela a misa de siete de la mañana. Los domingos son un ritual, nos levantamos a las cinco, desayunamos a las seis treinta, caminamos rumbo a la iglesia, la señorita Geni (una soltera de sesenta años) nos saluda con los buenos días mientras barre afanosamente la banqueta de su puerta. En el trayecto encontramos al dueño de la panadería llamado don Gregorio (un señor de sesenta años con el cabello lleno de canas), él nos ofrece tomar una taza de chocolate cuando la misa termine. La verdad es que mamá y yo sabemos que a don Gregorio le gusta la abuela, en varias ocasiones que aceptamos el chocolate, no para en adular su porte, elegancia, fineza y majestad belleza. Ella ríe con desparpajo y no le incomodan los comentarios, al contrario la halagan nada más. Otras veces también la he visto frente al retrato del abuelo, le habla como si estuviera vivo y le dice enfáticamente que ella lo ama a él y es impensable en considerar propuestas amorosas a tales alturas, cuando faltan menos años para alcanzarlo en la tumba. Respecto a mí, tengo un número cero en admiradores que salgan a verme cuando voy a la iglesia, tampoco un amor a quien rendirle cuentas de mis sentimientos. A cambio de esas emociones, me gusta imaginarme sola pero con mi vestido de novia, caminando en un suelo lleno de flores rumbo al altar; si es temporada de buganvilias, cuando sus pétalos cubren las calles, yo puedo concretar mi imaginación: cierro los ojos, camino lento y parsimoniosamente, me agacho, recojo pétalos y los tiro sobre mi cabeza, mamá y la abuela ríen, empiezan a entonar a coro “tan, tan, tatatán, tan, tan, tatatán”. Sólo que algunas veces me he sentido apenada pues justo cuando me siento soñada entre flores, con mi vestido blanco, el coro, el señor Elías sale de su casa y ve todo el teatro armado. Al percatarme de su presencia, me hago la desentendida, miro por otro lado y camino rápidamente. La abuela ha dicho que el señor se contiene la risa por respeto, sobre todo a mamá. Así es, ella igualmente rompe corazones. Don Elías está loco por mamá, él busca las oportunidades para verla en la carnicería, en la panadería y cuando la saluda le sonríe tímidamente con las mejillas rojas. En seguida la invita a comer, mi madre cortésmente se niega y se negará. Este pobre señor es bastante horrible, la abuela acostumbra a decir: “Ni imaginar cómo saldría mi nieto si te casas con él, suficientes errores tenemos con el mío en haberme casado con tu padre”. El comentario es una broma, aunque sea muy feo estoy segura de que si mamá quisiera, valoraría que este señor moriría en hacerla feliz. Ella no está interesada en nada del amor, pareja o como se le llame. Actúa como si la oportunidad del amor estuviera extinta. Dice que su felicidad soy yo y está completa. Cuando yo no esté a su lado, ¿ella se partirá en la infelicidad? No me crean, sólo bromeo, siempre estaremos unidas. En realidad la pregunta sirve para llegar a una conclusión: estoy incompleta. Es difícil explicar este sentimiento. El amor de mamá y la abuela siempre es total (aquí viene el pero), pero necesito de algo diferente; no, no me refiero al novio apasionado. Quiero tener alguna noticia de mi padre ausente. ¿Quién fue, cómo vivió? He llegado a creer que nací por el espíritu santo o mamá fue a un banco de semen para cumplir el sueño de maternidad. El que haya sido mi papá, está presente aquí, en mí, en mamá, hasta en la abuela, como un secreto a voces. Sé de ese alguien que evitan nombrar cuando estoy presente. Las he visto discutir quedamente, incluso con señas. Si tan sólo se dieran cuenta de que mientras más innombrable, más sólido se vuelve aunque ya no les pregunte. En tantas ocasiones lo hice indirectamente, les comentaba los nombres de los papás de mis amigas, luego callaba esperando que llenaran el silencio con el nombre del mío. Luego aprendí a vivir como si él fuera un sueño, real mientras dormía e ilusorio cuando despertaba. Varias noches soñé que por fin mamá me diría la verdad pero justo cuando abría la boca, la abuela me despertaba. Hasta en los sueños ellas intervenían. Lo más eficaz fue pensar en él como actor de película, podía escoger al más guapo y cuando me aburría de uno, elegía otro. Un tiempo fantaseé que mamá tuvo un amorío con Cary Grant, uno apasionado e intenso, del cual fui resultado. No hubo compromisos, sólo momentos fugaces, de ahí su vergüenza de contarme la verdad. Yo la hubiera entendido, el señor Grant era uno de los hombres más bellos. Él tenía una boca delgada y larga, el labio inferior grueso, lo cual lo hacía misterioso; los ojos entornados y cobijados por unas largas pestañas, sus bellas manos grandes para agarrarte cuando cayeras desmayada al verlo. Cualquier desliz con el señor Grant está justificado. ¿Quién podía resistir su seducción? Si yo hubiera tenido un hijo de él, me sentiría orgullosa y agradecida. De todos modos, este cuento me aburrió a los tres meses, junto con el señor Grant. Montgomery Wayne fue el segundo de la lista. Simplemente lo adoré. Él tenía un aire de fragilidad, inocencia, su cabellito rubio, ojos grandes y expresivos, boca delgada y dura, parecía un macho inocente. En esa ocasión supuse que el señor Montgomery había perseguido a mamá varios meses, ella le tuvo miedo al principio y lo rechazó. Él con su fuerza de macho no paró en acecharla como auténtico cazador hasta que encerró a la presa en la jaula. Ella se enamoró totalmente, Montgomery la engañó. Era casado y al saber del embarazo, la abandonó. El señor macho inocente se comportó como adolescente irresponsable... qué triste por mamá. El final de esta historia me fastidió como la de Grant, esta vez la imaginación me pareció muy cruel. Así que los siguientes años James Dean fue mi padre indiscutible. James, el joven rebelde e inmaduro, el que fumaba el cigarrillo como desafío, con la cabeza ligeramente echada hacia arriba como preguntando “¿cuál es tu problema?”, a la vez que echaba el humo a la cara en afán retador. Seguramente los dos eran unos jovencitos cuando se conocieron. Muy jóvenes para razonar cuando las hormonas los hizo prisioneros entre los árboles de un parque solitario. Sólo bastó esa vez para ser concebida por una pareja inexperta en el uso del preservativo. El resultado, el mismo de muchas historias, una jovencita nerviosa que buscó apoyo en James Dean. El otro, como perfecto joven inmaduro, se asustó y la mandó a la “goma”. Le dijo: “Soy muy egoísta y no perderé mi tiempo cuidando y educando a un bebé. Estoy muy joven, la vida es muy bella para atarse y sufrir con un pequeño vampirito que me chupará toda la energía”. La pobre chica se fue desconsolada, muerta en llanto, con la preocupación de cómo diablos iba a mantener, cuidar y educar una criatura sola, sin trabajo y sin estudios suficientes para ganar un salario decoroso. Desde ahí el amor de un hombre ya no existió para ella, a cambio, el amor materno la inundó por entero. Fin. Al analizar esta situación, justifico a Dean, su comportamiento es normal, apenas era un jovencito tonto, las mujeres maduran pronto, los hombres se tardan demasiado. Mamá estaba más preparada para educarme. Gracias a Dios que no ayudó el otro, su contribución hubiera empeorado las circunstancias. Estúpida explicación, ¿no?, pero la imaginación y el sueño es lo único que he tenido como padre y ambas aún me satisfacen. Debo decir que el día de la fiesta, después de cuatro horas interminables de baile, comida, besos, abrazos, sonrisas, despedidas “Gracias por venir”, me escabullí del ruido de la música y me fui al solitario kiosco. Ahí fue donde lo vi, al hombre de traje gris. No apareció de repente, su llegada fue poco a poco. Llegué corriendo al kiosco con todo y mi vaporoso vestido de tules rosados, una vez ahí di gracias a Dios estar sola, el poder respirar paz, silencio. El aire de esa noche era igual al de ahora, suave, hasta aromático, traía consigo el olor a madera, el de las hojas verdes de los árboles. Me fue inevitable aspirar profundamente para que ese olor se quedara en mí. Luego, al expirar el aire, me sentí alegre y revitalizada, la fiesta me había quitado demasiada energía con su ruido insoportable. Después me senté y comencé a leer la historia grabada en el piso. El aire invadió el lugar con un aroma a durazno cuando leí la última línea. Miré a todos lados, no vi nada que pudiera originar ese olor. Después observé una pequeña y redonda niebla frente a mí, se agrandaba y adelgazaba cuando el aire la golpeaba. El aire esculpía a la niebla como si fuera arcilla, dando forma a un hombre, vestido muy elegante, traje gris y corbata azul. Era muy alto, su cabello se veía hermoso, sedoso, del color precisamente del durazno. Su piel era bronceada, cejas castañas y abundantes, tenía unos dulces y delicados ojos marrones que me observaban con ternura. Nos miramos demasiado hasta que se acercó, se inclinó ante mí, tomó mi mano y la besó. Después comenzamos a bailar un vals, los acordes musicales estaban en nosotros. Tarareábamos el mismo ritmo, el hombre me conducía entre pasos lentos por la circunferencia del kiosco. Me sentía tranquila y apoyé mi cabeza en su pecho mientras respiraba su olor a durazno que se impregnaba en mí. No sé cuánto tiempo estuvimos bailando, recuerdo haberle preguntado su nombre, quién había sido, le dije que deseaba saberlo todo. El hombre río fuertemente, continuó deslizándome entre pasos delicados, no sin antes dirigir su mirada al piso y guiñarme el ojo. Entendí que mis preguntas las respondería por mi cuenta, nadie vendría a soplármelas al oído. Suspiré resignada, lo abracé y cerré los ojos. Al volver a abrirlos el hombre se había esfumado, me descubrí bailando sola abrazada al aire. Mamá me observó en esa postura, no preguntó nada, me jaló y dijo que no debía irme y dejar plantados a los invitados. Al término de la fiesta le conté lo sucedido con el hombre de traje gris. Se quedó impávida, ni siquiera un fantasma la asustó para revelarme algo sobre mi procreación. Definitivamente el aparecido es mi padre, no sé su nombre ni su historia con mamá. No obstante ya tengo algo de información, no fue un James Dean pues en algo le interesé, considero una proeza haber cruzado el más allá para verme. Me aliento con el día en que sabré la otra porción de verdad. Escucho pasos por la escalera, es mamá, ya entró a la casa y se va a dormir. Es mi turno. De tantas veces que he mencionado al kiosco, me han dado ganas de ir. Iré descalza, quiero sentir la hierba húmeda bajo mis pies. Ni pensar a qué hora me levantaré hoy, son las cinco de la madrugada. Mi amado lugar, no podría compararlo con ninguno. Puedo revivir el vals con el hombre de traje gris con sólo cerrar los ojos y bailar, bailar como si navegara en el mar, como si flotara entre nubes o el viento me acunara, volverme una hoja que vuela por el cielo, uno, dos, tres y vuelta; uno, dos, tres, cuatro y vuelta, uno, dos y tres, uno, dos y media vuelta, uno, dos, tres, vuelta entera, uno, dos, tres, cuatro, cinco y un ladrillo está fuera de su lugar. Uno, dos, tres y veo un hoyo bajo el ladrillo removido. Uno, dos, hay unas cartas ahí. El baile se concluye. Lo siento, romperé la privacidad de alguien, es irresistible la tentación de abrir esas misivas. Son cuatro. La primera es un poema amoroso dirigido a mamá. La segunda carta la escribe ella a su novio, le relata los pormenores de la próxima boda en el verano. La tercera es la respuesta del hombre, le dice estar impaciente y emocionado por la llegada del matrimonio. La cuarta misiva es de la Fuerza Aérea del país, informa sobre el accidente del muchacho y su penosa muerte. Todo esto ya lo sabía, la historia grabada en el kiosco es el resumen de las cartas. De modo que las he leído desde pequeña. Un piloto aviador enamorado de una bella chica que le corresponde. El hombre estaría lejos por unos meses, regresaría en el verano. Esa época del año se alargó indefinidamente por que el piloto abandonó este mundo en forma de luz, no sin antes prometer volver de alguna manera. La novia lo esperaría sin llorar y nombrarlo, de lo contrario él no volvería. En el lugar donde ahora estaba el hombre era intolerable la tristeza, si alguien del otro mundo la transmitía, el afectado quedaría encarcelado en dicha tristeza. “La novia aún lo espera, un día regresará”. Mamá solía terminar la lectura del cuento con esas frases. Ella viene aquí para nombrar a papá y desquitarse de las veces que no lo hace frente a mí. Aquí grita su nombre en silencio, tal vez espera alguna respuesta. Ya la tuvo, su tristeza no encarceló a papá, la voz de su pensamiento melancólico lo condujo aquí y él pudo llegar a bailar conmigo. Se ha prendido la luz de la sala. Es la abuela, me ha visto desde la ventana. Con estas cartas ellas deberán contármelo todo sin excusas. Me dirijo a la sala, la abuela seguramente me espera. —Muy bien, abuelita, a las dos les seguí el juego varios años. Es suficiente. Aquí hay cuatro cartas, estaban bajo un ladrillo del kiosco. Todas sabemos cuál es el contenido de ellas. —¿Qué deseas saber? —La otra parte de la realidad. —Cuando tu mamá tenía catorce años, íbamos de vacaciones a un pueblo cerca de la playa. Ahí conoció a tu papá, era el hijo del vigía del faro. Fueron novios hasta el final. Ellos se veían todos los veranos, ¡cómo disfrutaba ese par junto al faro!, me regocijaba verlos enamorados. Crecieron, estudiaron y continuaron la relación. Tardaron en comprometerse pues papá quería darle lo mejor a mamá. Esperaron hasta que se recibió de piloto aviador. Él inició su ciclo de vuelos, luego programaron la boda para el siguiente verano. Como sabrás la boda nunca se realizó, tuvo un accidente, algo falló en el avión y se nos fue. Nunca encontraron el cuerpo. Tu pobre madre sufrió tanto y yo con ella, también lo quise mucho. Sin embargo la muerte trajo vida, felicidad, ella se dio cuenta de que estaba embarazada, dieron frutos los atardeceres de sus veranos junto al faro. Pensamos que eres el renacer de él, no está muerto. Tu papá vive contigo, no hay historia, este cuento es algo simple, no hay nada, lo milagroso es verte como la imagen de ese hombre en ti. Creímos más conveniente callarnos y un día te dieras cuenta, por eso de niña ella te leía la historia que ya sabes. En este momento el sueño de mamá no es profundo, algo la despertó y baja las escaleras. Le muestro las cartas sin ninguna emoción. Ella permanece estática, quiere abrazarme pero no sabe cuál es mi ánimo, enojo, furia o comprensión. La abuela prefiere irse a la cocina. Yo me siento en el sillón. El silencio ha petrificado a mamá. No lo puedo negar, disfruto de su reacción. Mucho tiempo estuve en ese estado, con el corazón esperanzado en saber, que detrás del silencio imperturbable hacia mis preguntas, pudiera resplandecer la verdad por su boca. Ahora sufre lo mismo que yo. Me río fuertemente, sé que eso la dejará más contrariada. Al observar justamente su rostro de asombro, río aun más. Es agradable el silencio de las palabras con la risa. Ella no quiso ser cruel y ahora lo soy con toda la intención, aunque no aguanto más y le digo sí con la cabeza, como señal de comprensión. Me levanto, la abrazo y llora, mientras me ofrece incontables disculpas. —Sin llorar, mamá, estoy contenta pues él siempre ha estado aquí —le digo, y veo a la abuela espiar por la ventana de la cocina, luego salir rebosante de alegría. Se detiene enfrente de mí, contempla las paredes y dice: —Se ha derramado —así es, mi padre se ha escanciado libremente entre nosotras sin una gota de sombra, con toda la claridad de una luz perpetua. ** Gricel Ávila Ortega grissssmx@yahoo.com.mx Escritora mexicana (Mérida, Yucatán, 1983). Licenciada en literatura latinoamericana por la Universidad Autónoma de Yucatán (http://www.uady.mx) y maestra en literatura hispanoamericana por la New Mexico State University (NMSU, http://www.nmsu.edu). Ha publicado cuentos y ensayos literarios en revistas nacionales, internacionales, electrónicas y antologías. Realizó estudios de historia del arte y lenguas extranjeras. Asimismo se desempeñó como maestra de español en la Universidad de Las Cruces, Nuevo México (Estados Unidos), e impartió clases de literatura en la Universidad Autónoma de Yucatán a los estudiantes de la licenciatura en literatura. Actualmente reside en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde se desempeña como maestra de español. === Poemas Mariángeles Minnucci ====================================== *** Arremeter Piezas más piezas más piezas de este rompecabezas del pasado. Saberme viva ante la deidad de tus palabras, no más fila para amar. El peso del cielo en tus ojos, espejo, suerte de silencio que acuchilla. Vos te arrojas a mi vacío a mi cuerpo vacío, y nada más. === Voy a tatuarme en los ojos a ese barco que parte de mi parte. === *** ciega Pusiste stop en mis párpados y no tengo ojos más que para vos. === Cortázar escribió tu nombre en las hojas del libro, los soliloquios, tus amigos, los hospitales y tu patriotismo. Mi vida en tu amor 77 los diálogos empalagosos la dulzura en la sal de las mejillas el humo que me arranca la voz el olor a amor que dejamos por ahí. Invadiste mi París de cartas interminables de labios que acuchillan mis párpados. Y acá, acá estamos. Cortázar desde el primer día, para siempre desde Julio (el 26). === Habíamos zarpado un barco por tu cuerpo, habíamos encajado en la mitad de vos. Equilibraste los deseos para darlos por muertos, desequilibraste tus deseos para vivirlos después. Te encontraste en la mitad del mundo te perdiste en mi otra mitad quisiste romper el amor y no lo ibas a dejar más. === interjección de horror en tus ojos, toda la lluvia es para vos. === Te acuchillaste a mi lenguaje evadiste los verbos desformaste las formas. Invadiste los versos con tu nombre, en la música de los humos. Aniquilaste los equilibrios te fugaste sin tu voz intensificaste los efectos acribillaste mis recuerdos. Y sin embargo, todo en la nostalgia del nunca más. ** Mariángeles Minnucci maria.minnucci@hotmail.com Escritora argentina (1989). Estudia una licenciatura en letras en la Universidad Nacional de Mar del Plata (http://www.mdp.edu.ar). === Aquel día de lluvia Blanca del Cerro ============================= Tal vez, a partir de ese instante, la vida sería así, oscura, sombría, cenicienta, empapada de arpegios inaudibles y ahogada en sombras grises, tan grises que explotaban densas a mi alrededor y me las tenía que quitar de encima a manotazos. Lo cierto es que empecé a ahogarme en ellas, como si se tratara de un inmenso maremoto avanzando inquieto hasta mi soledad, esa soledad construida de distancias que él había dejado ahora entre nuestras almas y nuestros cuerpos. El día en que me avisaron de su muerte empezó a llover. Me quedé con el auricular del teléfono helado entre las manos, escuchando la siniestra noticia, mientras por mis labios se escapaba la palabra Padre, una palabra que taladraba el aire y se hacía añicos en mi cerebro petrificado. Las gotas de lluvia iniciaron una sinfonía de lunas tibias al compás de la mañana y se aposentaron entre los hombres como si estuvieran a punto de poseerlos, como si fueran a adueñarse para siempre de sus vidas, como si ya no quisieran abandonarlos jamás. La voz al otro lado de la línea, casi un susurro, me informó de que aquel hombre de hierro y fuego que fue mi padre había sufrido un repentino ataque al corazón, había sido inmediatamente trasladado al hospital y ya no pudo hacerse nada por salvarlo. Murió enroscado en el silencio y abrazado a su soledad, dejándome a mí con la mía propia, la de su presencia, la de su recuerdo, la de su ausencia. Una vez despojado de su carga, el susurro me dio el pésame y colgó. No lloré. No pude llorar porque mis ojos, sin saber las razones, se negaron. La lluvia se había apoderado de los cristales y trazaba misteriosos caminos por los que bailaba minuetos y boleros tristes. Los recuerdos de toda una vida aparecieron en forma de aluviones inmensos, como hordas a caballo del tiempo, e inundaron mi cerebro, abarcándolo hasta tal punto que no quedó en él ni un mínimo resquicio que no fuera el ayer. Surgieron los días de mi infancia en Huesca, nuestra ciudad, juntos los dos en aquel fastuoso jardín que rodeaba nuestra casa, consolándonos por la desaparición de mi madre, víctima de una embolia. Y vi cómo mi padre, de profesión jardinero vocacional, recogía cientos de flores y cubría por completo la tumba en la que había sido enterrada su mujer, convirtiendo aquel pedazo de tierra en un paraíso de pétalos multicolores. La danza de la lluvia se iba transformando lentamente en una acalorada mazurca compuesta de suspiros y sombras. Y surgió el pasado de nuestra vida conjunta y solitaria. Nos habíamos quedado solos los dos y teníamos que salir adelante, él con su trabajo a cuestas, yo con mis estudios a la espalda, y ambos con la vista al frente, rodeados de ramilletes de olvido y manojos de futuro. Mientras tanto, mientras mi mente se trasladaba al mundo inamovible del pasado, las gotas de lluvia bebían el aire. Él me enseñó todo lo que sabía sobre botánica y jardines, me enseñó a diferenciar las plantas, a distinguirlas, a clasificarlas, a ordenarlas, me enseñó los misterios del cuidado y el abono, me enseñó el infinito universo de las flores, sus aromas y colores, los árboles, los arbustos, las hojas, los esquejes, los pecíolos, las vainas, los pétalos, los sépalos, los tallos, los troncos, las cortezas, un mundo fabuloso en el que se movía a sus anchas y que le salvó del espectro oscuro de la desesperación. El sonido de las gotas se filtraba por mis venas. Mi padre adoraba su trabajo, amaba los jardines, todos los jardines, y me narraba historias, cientos de historias que yo escuchaba con la boca abierta a la luz del atardecer. Mi padre me explicaba que los árboles eran los pensamientos de los ángeles, que tomaban forma en la tierra para repartir bondad por el mundo. Mi padre me contaba que la luna se tragaba todas las noches el azul del mar, un azul que durante el día chocaba con el amarillo del sol, y posteriormente lo repartía por el mundo vistiendo a las plantas de matices verdes. Mi padre me decía que las flores nunca morían sino que, cuando se marchitaban, los pétalos se elevaban hasta el espacio donde se iban acumulando y acumulando, y a lo largo de los siglos habían formado lo que nosotros llamamos arco iris el cual, en realidad, estaba compuesto por miles de millones de flores que, de tanto en tanto, al recibir la caricia de la lluvia y el sol, mostraban todo su esplendor para recordarnos que allí estaban y allí estarían hasta el fin de la eternidad. Y me aseguraba que algún día, por algún motivo especial, estallarían y el mundo quedaría inundado de flores y pétalos. A mí me gustaban sus historias y las escuchaba embelesada. Tenía que ponerme en movimiento, tenía que salir y trasladarme hasta Huesca donde había vivido mi padre, tan alejado de mí, tenía que hacer frente a todos los trámites relacionados con su defunción, tenía que moverme, tenía que reaccionar, bajo aquella lluvia que machacaba incesantemente y no dejaba de machacar las almas. El tiempo, revestido de nostalgias y sueños, nos llevó con sus alas transparentes por los senderos de la vida. Mi padre y yo continuamos con nuestras mutuas obligaciones, siempre juntos, siempre unidos por un hilo fino de sentimientos, siempre apoyándonos el uno en el otro. Una vez finalizados mis estudios, quise trasladarme a Barcelona para entrar en la universidad. Había decidido estudiar Botánica. Y él quedó allí, en su casa ahora casi totalmente solitaria, con sus plantas, sus flores y sus cordilleras de nostalgias y recuerdos, cada vez más altas y más pobladas. Preparé una pequeña maleta con lo suficiente para pasar dos días fuera y bajé al garaje a recoger el coche. En la calle me recibió un indisciplinado ejército de gotas que quiso avasallarme, pero no pudo. Bajo una manada inagotable de agua, y agua, y más agua, emprendí el camino hacia la ciudad que me había visto nacer. Mi padre y yo, en aquel entonces, nos dijimos adiós hundidos en un pozo de tristezas y pesares. Sería la primera vez en muchos años que viviríamos separados, lejos el uno del otro, puesto que, bajo ningún concepto, él abandonaría su querido hogar, pese a la propuesta que le presenté de trasladarse a vivir conmigo a la ciudad que había elegido para cursar mis estudios. Su negativa fue rotunda. La voz de la lluvia y los limpiaparabrisas barriendo el cristal me hicieron compañía durante el recorrido. Poco a poco el tiempo nos cubrió de sombras y lejanías. Siempre que encontraba un hueco —algunos fines de semana, algunos puentes, algunas vacaciones—, me acercaba a Huesca. Mi padre continuaba con su vida de silencios ahogados, cada vez más callado, cada vez más ausente, como si hubiera creado a su alrededor un universo de colores únicamente compuesto de flores y plantas: su mundo particular donde ya no tenía cabida más que él mismo y sus sueños. Huesca se debatía entre torrentes de agua y dolores dispersos. El cielo crepitaba. Una parte de los habitantes del barrio, no muchos en realidad, se encontraban en la casa en la que yo había nacido y vivido hasta mi traslado a la gran ciudad. Los fantasmas de los objetos por allí diseminados me arañaron la piel del alma y me acosaron con sus sábanas blancas de recuerdos y olvidos. Hicimos los correspondientes preparativos para el entierro y el funeral, que se celebrarían ese mismo día, ya que yo no tenía más remedio que volver a Barcelona lo antes posible. El cuerpo de mi padre descansaba en el ataúd. Parecía como si estuviera rodeado de un halo de colores, como si las flores que tanto había amado quisieran acompañarle en su adiós eterno. Lo miré con una tristeza sobrecogedora, lo amé como siempre y como nunca, pero no pude llorar. Y los años sembraron nuestros cuerpos de lejanías. Nos veíamos, pero menos, nos hablábamos, pero menos, nos recordábamos, pero menos. Mis estudios, mi trabajo, mis amigos, mi vida social, me introdujeron en un mundo totalmente distinto en el que el olvido iba aposentándose despacio a mi lado. Y no fue realmente olvido, pero sí alejamiento, él en Huesca, yo en Barcelona, la distancia, el silencio, el desapego. Siempre me decía que me echaba de menos, y yo siempre respondía que me ocurría lo mismo, pero la vida se interpuso entre nosotros y ya nada fue igual. Las lápidas del cementerio brillaban destilando minúsculos arroyos bajo aquella lluvia incesante que me perseguía y me acosaba desde la mañana. Nos reunimos en torno a la tumba destinada a mi padre, todos muy serios bajo los paraguas. El sacerdote pronunció unas palabras que no escuché, pues lo único que pude hacer fue hablar con mi padre en voz baja, sin lágrimas, porque no podía llorar. “Papá, lo siento, de verdad que lo siento. Te olvidé. Olvidé tu vida, olvidé tu existencia, olvidé tu amor, te dejé de lado. Lo siento, papá, lo siento ahora que no tiene solución. Dime que me perdonas. Dime que me quieres. Dime que sigues a mi lado. Dímelo de alguna manera. Aunque ahora sé que ya no puedes hacerlo. Lo siento. Perdona, papá, perdóname”. Mis palabras sonaban por dentro como olas plagadas de añoranza. Una vez finalizado el entierro y la ceremonia, con las paletadas de tierra resonando en mi cerebro empapado de lluvia y pesadumbre, nos dirigimos hacia la iglesia a celebrar el funeral. Entré en casa de mi padre al atardecer. Llevaba agarrada al corazón la zozobra violeta del dolor oculto, junto con un sentimiento rojo de culpabilidad reptando por mis venas por no haber podido o sabido ser mejor hija. La palabra Padre se derretía sin quererlo en mi boca, ahora que él ya no estaba. Las nubes en el cielo continuaban destilando su macabra danza de incertidumbres. Todo en el interior de la casa me hablaba de él. Pasé directamente al baño y permanecí bajo el chorro de la ducha durante mucho tiempo, como si quisiera quitarme la tristeza con otras gotas distintas a las que me habían acompañado durante aquel día de lluvia. Aquel día de lluvia en que mi corazón había quedado eternamente abierto y eternamente cerrado. Me acosté sin cenar. No sentía hambre, sólo dolor, y pena, mucha pena, y culpa, mucha culpa. No sé si dormí. Abría y cerraba los ojos pero siempre encontraba oscuridad, en el exterior y en el interior. Un tumulto de sombras me acarició la piel tiñéndola de ceniza negra. La figura de mi padre me acosó en sueños, y el barrio, sus habitantes, el sacerdote, el ataúd, los pésames, muchos pañuelos blancos hastiados de lágrimas, el cementerio, la iglesia, el funeral, la casa que ahora me pertenecía, el jardín, el ayer, el pasado, los dos juntos, sus cuentos impregnados de dulzura. Mi padre. Las imágenes se apiñaban en un desfile interminable. No sé cuánto tiempo permanecí en ese estado de duermevela, pero fue un extraño sonido el que me hizo abrir los ojos por completo. Me incorporé y escuché. El reloj marcaba las tres de la madrugada. En un principio pensé que sería la lluvia, pero aquello se asemejaba más a un siseo, un zumbido suave, alas de libélulas o de mariposas. Me levanté, me puse una bata y unas zapatillas, subí la persiana y me asomé a la ventana del que había sido mi dormitorio a lo largo de muchos años. Mi cuerpo quedó sacudido por un relámpago de terror y sorpresa, mientras un tropel de temblores en forma de burbujas se adueñaba de todos los rincones de mi piel y subía sin cesar hasta llegar a mi garganta. Mis pupilas reventaron de angustia. Aquello no era posible. Lo que tenía delante no era posible. Lo estaba imaginando, lo estaba soñando, todavía no había despertado, mi imaginación, seguro que era mi imaginación, no podía ser cierto. Lo que veían mis ojos no era posible, no, no lo era. Seguía lloviendo. El cielo continuaba derramando sus aullidos sobre la tierra, pero ya no caían gotas, que seguramente se habrían agotado. Lo que el cielo estaba enviando, lo que las nubes lanzaban, lo que zumbaba suavemente con sonido de mariposas, lo que pululaba por el aire, no eran gotas, eran... pétalos, cientos, miles, millones de pétalos, de todos los colores, de todas las formas, de todos los tamaños imaginables. La totalidad del espacio circundante estaba cuajada de pétalos. Aquello no era posible. Y los pétalos descendían suavemente, revoloteaban entre el viento, emitían un murmullo cálido, subían y bajaban al compás de un vals que nadie salvo ellos escuchaban, y se posaban sobre la tierra del jardín, sobre el asfalto, sobre las aceras, un tapiz infinito compuesto de millones de colores. Permanecí quieta y muda, transformada en estatua de carne. Miríadas de pétalos inundaban el césped del jardín, los balcones, los árboles, el alféizar de mi ventana, mientras el aire se encogía repleto de aromas. Extendí la mano y los pétalos de colores rozaron mis dedos. Eran suaves, muy suaves, y los sentí en la piel como un milagro. Miré al cielo, tan negro como el espectro de un ahogo infinito. Los pétalos continuaban bailando alrededor del viento mientras aquel arco iris iluminaba la noche. Permanecí así mucho, muchísimo tiempo, contemplando aquella extraña lluvia de flores que no cesaba de caer y caer, plagándome de su esencia, respirando su aroma, desgranando mi vida, atiborrándome de recuerdos, y de ayeres, y de sueños. —Papá... —dije. Su nombre llenó mi boca. El cielo, el aire, la tierra, todo lleno, todo cuajado de pétalos, millones de pétalos cayendo. —Papá... —repetí—. Gracias. Gracias por responderme. Ejércitos de pétalos. Entonces supe que él me había perdonado y que estaríamos siempre juntos. Lluvia de pétalos. —Gracias por escucharme, gracias por no haberme olvidado, gracias por mandarme una respuesta. Gracias por estar conmigo, papá. Pétalos y pétalos y pétalos... Aquel día de lluvia se convirtió en el más triste y el más feliz de mi vida. Fue en ese preciso instante cuando empecé a llorar. (Este relato obtuvo, en junio pasado, el segundo premio del IV Certamen de Relato Corto Ciudad de Huesca). ** Blanca del Cerro blacer11@gmail.com Escritora española (Madrid, 1951). Licenciada en traducción, interpretación y filología francesa por la de Madrid, dependiente de la Sorbona de París (http://www.sorbonne.fr). Ha dedicado gran parte de su vida a la traducción, especialmente técnica, por lo que ha traducido multitud de artículos, folletos y especificaciones, además de 32 libros. Ha obtenido el Primer Premio de Relatos de la revista Genial y tanto el Primer y Tercer Premios de Relatos Cortos como el Primer Premio de Poesía de la Revista de Finanzauto. Ha publicado el libro Luna Blanca (Editorial Nuevos Escritores, http://www.nuevosescritores.es), y textos suyos han sido publicados en la Revista de Transportes de Barcelona, en la revista digital Almiar (http://margencero.com), en la revista digital Narrativas (http://www.revistanarrativas.com) y en el Taller de Escritura Pluma y Tintero (http://tallerdeescrituraplumaytintero.blogspot.com). Su libro, aún inédito, Mi nombre es Aurora, fue finalista del I Certamen de Novela Zayas (2008). Colabora en Radio Latina —para cuya página web escribe— y Radio Merlín (Madrid). === Caída libre (extractos) Sergio Gaucín Salazar ==================== Caída libre Sergio Gaucín Salazar Primera edición Durango, México: ICED, 1998 *** Telefónica Regálame la victoria de mi derrota destruye hasta el amanecer mis pasos, mis venas, mis ansias, y descubre un nuevo día, un sublime tiempo, minuto local, sin algo que existía. Entonces a las 10:35 pasado meridiano habrás cambiado el universo, no habrás roto mi alma sino el equilibrio universal. Destruiremos, en un baño de lágrimas, a José Revueltas, a Silvio Rodríguez y un óleo musical con, o sin sombrero. Somos cómplices porque soy para ti; eres la autora intelectual de sonreírle a una rosa en enero, de vaciar el alma en un plagio amoroso. Desgarro el rencor con lágrimas para volverte a amar, para seguir existiendo a posteriori, para abrir la colección de recuerdos: negros, blancos, fosforescentes y telefónicos. *** Manzana Tienes en tu mirada el canto de septiembre y de siempre. Aun con amor pudiera... no cuidarte, no compartir ni el cielo, ni el vino, la luna me recuerda la distancia: inevitable polvo de olvido. Manzana, proyecto de ternura, de viaje al centro del amor, al dulce de tus labios y al recuerdo de tus ojos cómplices de tu soledad, de mi soledad. Nuestros sueños son pasado, nuestros recuerdos son presente, no olvidamos nuestro amor tan sin sexo, virtualmente bello, tan sin ti, conmigo hasta las semillas del corazón, latente y vital. *** Imagen latente Repaso de mirada: te odio te quiero desaparécete segundo inevitable complicidad coleccionable amor a primer instinto. *** Invitación a la permanencia Estructurada de tinta y de sellos postales, de música cubana y argentina, de tango tus pasos, tu mirada cosmopolita, de nueva trova tus acciones concretas (como seducir o besar) metamorfosis hacia pleonasmos, metáforas y sinónimos enfermos. Vencedora de las páginas en silencio, lágrimas nuestras que forman lexemas y grafemas, mayúsculas y frases, por ejemplo: amémonos ahora hasta siempre. Ternura fuera de tu cuerpo de tan extraditable. *** Cómplice y floral Pensativa y amada, flor prehispánica, floral tu pensamiento y tu nombre, no sabes pensar en ambos nosotros, piensas en ambos ustedes; soñadora de negro o de vacío, inteligencia rosa, alma multicolor, anhelante y anhelada, frágil, te supongo, orquídea, pétalos y besos inconclusos. Te capturo bella con luna y piel fuego y fugaz. Cómplice instantánea que me sorprende usted o tú, desangrando mi presente, y llueve de tus o sus o nuestros ojos. *** Otras voces La noche no se desvela, duerme de día te busco en los bares te encuentro en la iglesia la noche es de ambos y al amanecer la dividimos, a ti te toca el día a mí la esperanza de llegar a tu corazón repartido en dos: una parte para dios otra para la luna. *** Noche naciente Las nueve cero cinco, lejana e indefinible perceptible apenas, ausente de color amor posible-imposible. Vamos con la muerte al matrimonio y al patrimonio, vamos con la noche al amor condicionado, a la luna cada quien por su lado y supongo a esta hora y en este lugar que nos amamos de verdad. La noche trae la muerte que lleva un poco de ti y mucho de mí, de ti lleva tus ojos infinitos y tu mano, nuestra mano tuya, de mí te lleva a ti a mis sueños tuyos despiertos a mi desnudo corazón y a mi pluma desangrada que fluye en el recuerdo de nada ni siquiera de ti que eres nieve y roca paisaje por lo tanto de la más belleza, de toda la soledad acumulada, de la totalidad y de toda la angustia posible del Aconcagua. *** Corazón de nostalgia Razón y fuego van siempre, por la vida misma y por la vía férrea, por una calle de San Salvador. ¿A dónde nos lleva el corazón y el sur, maldita sea? Qué importa, con nosotros el corazón y la razón en cada piedra del destino, en Belén, Bangkok, en tus azules ojos, en tu negra piel, en esta noche nostálgica, en la puta que baila en la eternidad del templo del morbo o en la mañana que viene. No estamos perdidos en esta fría montaña a falta de brújula está nuestro corazón acostumbrado: al sureste mexicano, a la nieve de Ottawa o al tango de Buenos Aires. Estaremos juntos: corazón, razón y nostalgia, Chihuahua, cardiólogos, espías y recuerdos. Hoy esta noche. *** Futuro verde o rojo Transportes Unidos del Mundo llévenme a donde no pasa el tiempo, donde los murciélagos son el símbolo de la pasión, y a donde caminemos por las tinieblas con la luz verde que es la única en esta época y en esta lluvia roja que viene de donde nadie puede ir solo, únicamente de dos en dos, donde niñas y muchachas pasean por el campo tan rojo y hablar es romper el silencio púrpura. Donde el riesgo de morir es más bello que el de vivir, pues a través de la muerte se avanza por las caderas y las tentaciones que sufren cárceles militarizadas por desconocidos invasores de más allá del agua y del ferrocarril. La destrucción es inminente, el verde se apaga con la lluvia roja, el caos en el espejo nos salva de parir un milenio sin independencia, quiero lácteos y ferreterías, cristales y lágrimas, globos y sinsabores para agregar a mi vida todo lo que le falta para completar la excursión al fondo de una mujer increíblemente hermosa. ** Sergio Gaucín Salazar sergio081973@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Ciudad Juárez, Chihuahua, 1973). Reside desde los 5 años de edad en Vicente Guerrero, Durango. Licenciado en educación por la Escuela Normal Rural de San Marcos (http://home.comcast.net/~samazac; Loreto, Zacatecas), entidad en la que trabajó tres años, de donde pasó al estado de Durango, donde ejerce la docencia hasta la fecha. Cursó estudios de maestría en pedagogía en el Centro Pedagógico de Durango. Ha publicado el poemario Caída libre. === Dos relatos Jaime García Pulido ================================== *** Autorretrato del cínico Y Diógenes se levantó a orinar contra el sol, como todas las mañanas. Cuando terminó se volvió a mirar sobre el hombro, sacudiendo la cabeza de arriba. —Pinto mi autorretrato y lo firmo, en nombre de la salvación de la tierra —sacudiendo la cabeza de abajo, afirmó Diógenes. Para terminar de rendirle culto a la humanidad, dulcemente se masturbó de pie ante su sombra, hasta arrojar un chorro de semen sobre el rastro de orina. Cuando terminó se volvió a mirar sobre el hombro, sacudiendo la cabeza de arriba. —¡Así es y así será hasta el fin de los tiempos! —dijo. Y agregó—: ¡Claro que lo soy! ¿Qué más podías esperar de la arcilla mal cocida? ¿Podrías hacer algo para evitarlo? Y como el sol no respondiera, volvió a dormir a la sombra fresca de su barril. *** La última sonrisa de Lázaro Lázaro resucitó, pero también murió como cualquier hombre. Tuvo dos cadáveres, dos sudarios y dos veces lo lloraron. Si bien se dice que Lázaro fue enterrado en la misma tumba y bajo la misma roca, y de un modo tan simple como severo, nadie da fe del asunto. Ni su historia de familia o página alguna perdida de la Biblia. Los últimos hallazgos confirman que a su muerte, de peste roja, un grupo de fanáticos decidió momificar al buen Lázaro. No para evitar que se pudriera. Más con intención de conservarlo afeitado, bañado y cambiado de túnica, dispuesto a despertar por tercera vez a la vida para la segunda llegada de Cristo, en pleno Apocalipsis. Resucitó una vez, continúa esperando la siguiente. Y por eso el mito de la última sonrisa de Lázaro. (Estos cuentos forman parte del libro inédito 100 precoces polvos). ** Jaime García Pulido jaimegarciapulido@37.com Escritor colombiano (1962). Finalista en los premios Casa de las Américas y Juan Rulfo. Estudió literatura hispanoamericana en su país y letras inglesas en Berkeley. === Poemas Esteban Andrés Espinoza =================================== *** Autorretrato No diré cuándo nací ni tampoco dónde Eso se lo dejo al querido lector/a Dios o el diablo, negro y rojo Elija usted su propio destino Sólo ayudo a los perdidos para siempre porque los que están es que nunca se han ido El que se va sin que lo echen No siempre vuelve cuando lo llaman Cuando diga esperanza Léase desolación angustia misericordia No se me confunda con otros poetas Soy originario de sur a norte de mar a mar Viajero que nunca vuelve Deja detrás espuma seca. este no es acabo de mundo Sólo el fin de la vida en la tierra Viajero que salió de viaje Ríe mejor. *** Advertencia Voy a decir algo Todo lo hablo en clave Soy mandado a ser para las metáforas Cuando digo hermoso Quiero decir horrible Cuando digo feliz Debiera decir descontento No se me debe tomar en serio Adivinen lo que quiero decir Cada vez que me callo. *** Poetas del siglo 21 Atención. Alto a lo que hacen Siéntense tranquilamente frente a sus pantallas personales No sigan Cuiden sus palabras tristes Sus amores sin fin Sus penas interminables Sus mañanas y sus noches Sus frustraciones súper eróticas Aquí estamos frente a la poesía de la nueva era —gracias al mercado libre y al precio del dólar americano— (pero nunca creas que sea gracias a ti) Ojo con todo Una cámara mira dentro de ti Un micrófono a control remoto escucha tu corazón Un disco secreto toca tus sentimientos. No te preocupes. No mires ni reclames Sufriente de extrañas profecías Recolector de embrujamientos rotos Y de luchas silenciosas del alma. Usa la tarjeta de crédito de tu sentido común Para que proveas creación futura No mires alrededor. No busques excusas, Poetas del siglo XXI no cumplas con lo establecido. *** Declaración doméstica Toda revolución comienza por casa por eso es que ahora impongo toque de queda nada de salir sin mi permiso Ojo que te vea conversando con las vecinas conspirando contra mí Se prohíbe decir el verbo amor el verbo auxilio el verbo dolor. Todo tiene connotación a peligroso y cuidado que descubra que amas a otro. Sólo yo soy tu dueño, ¿está claro? *** Mecanismo Este poema tiene un simple mecanismo Tenga cuidado con el reloj que marca la hora Los cables deben estar separados. Cuando desactive este poema debe asegurar la pieza metálica que está conectada al disparador. Cúbrase la cara con alguna protección Mire que si explota muere. *** Carta para recordar Hay mucho que considerar mucho que tomar en cuenta especialmente si sueñas con penes voladores hay que abrir las ventanas de tu mente jugar con tu cuerpo dejar que la larga rama del suspiro encuentre nido en tu ser. La distancia se convierte en un puente levadizo si detrás de él hay palomas azules que rondan la casa de tus sentimientos. Te digo, te hablo, te murmuro, te amenazo Conmigo no se juega Tus senos, esto lo digo sinceramente, tus senos son mi cordillera de los andes Y clamo sobre ellos como un conquistador arrogante en busca de fama. Te clavo mi bandera, roja y negra, azul y blanca, húmeda y dura, Donde pongo mi atención hago caminos nuevos. Te cuento que muchos años atrás cuando el Universo estaba recién en [formación Tú eras una constelación viajera que traía anillos de todos los tamaños. Sé que fuiste lengua sedienta, lengua hambrienta, lengua ansiosa, Y aquí te encuentro después del tiempo añejo del ojo pálido y el cloroformo. Ven, sígueme, sube sobre mí sin ayuda de nadie deja que me convierta en tu tabla de salvación Ven crucifícate sobre mí deja la marca de los años haz que el horizonte sea un río nuevo que moje tus pies. Déjame navegar en las aguas producidas por ti, en el Amazonas que nace de tu útero Vientre de madre nuestra. Deja que me convierta en un navío alocado que cae por cascadas risueñas deja marcar esta estela para grabar este minuto. No te olvides, no me olvides no le des paso al olvido que después traiciona. La pasión es una flecha lanzada a la base del cerebro una flecha lanzada por una diosa desnuda llena de orgasmos. Déjame agregar una sola cosa una última advertencia no permitas que no me reconozcas la próxima vez que te vea te hablaré sin voz te diré todo sin palabras te abriré toda como si yo fuera un cirujano demente y tú una fruta madura y te comeré saboreándome de ti. *** Receta criminal para una cocina homicida En la lista de los tres poemas criminales debemos adherir este último que es el más importante de la masa a cocinar, para que esta torta quede a punto. Primero, bata las leyes, los decretos y los estatutos con un poco de fuerza militar, añádale algunas gotas de sangre inocente para darle ese sabor tan latino y junte la masa del país en una sola fuente. No se olvide de poner su horno a más de 200 voltios, una descarga eléctrica ayudará al proceso. Entonces, en otro lugar prepare la salsa de mentiras con que adornará esta torta. No olvide de mantener la censura así la masa no saldrá de su límite. Cuando tenga la salsa lista prepare la bandeja úntela en español para darle el color debido. Ponga la masa, aplástela con algún instrumento pesado una bota militar o un palo y adhiérale la salsa encima. Manténgala en el horno por años y cuando vea que la masa está a punto de reventar llame a las visitas norteamericanas para que traigan el postre nuclear y sírvalo a la mesa. ** Esteban Andrés Espinoza fideluna@gmail.com Escritor chileno (Santiago, 1959). En 1980 fue secuestrado por el régimen militar y partió en 1981 al exilio a Nueva Zelandia, donde aún vive. Ha publicado Elegy to Hope (Hallard Press, Nueva Zelandia, 1989) y ha sido incluido en algunas antologías en Nueva Zelandia, Australia, España e Inglaterra. Trabaja como asistente social y dirige un proyecto social para refugiados en Nueva Zelandia. Mantiene un blog literario en http://sarcastiko.blogspot.com. === Relatos Beira Díaz Lisboa ======================================== *** La tienda de la esquina Tras las nubes fue. Las vendían en la tienda, en la tienda de la esquina. Entonces tomó el tren, luego el colectivo, después un taxi. Y finalmente llegó a la tienda, a la tienda de la esquina. Estaba cerrada, era mediodía. Se sentó en el borde de la puerta y unos perros lo rodearon. Quiso indagar, saber si habían comprado, pero al instante se fueron. Sólo quedaba esperar. Pasaron tres, cuatro horas, y nadie llegaba, ni la brisa se asomaba. De pronto, escuchó unos pasos. Provenían de una señora alta, con zapatos rojos. Iba junto a los perros, aquellos. Caminaba con ritmo acelerado, aun más al notar su presencia. Se acercó, le preguntó si tenía frío, él respondió que no. —Entonces ve a la sombra, deja de tomar tan cerca el sol —dijo, y siguió su andar. Sin más, veía a la mujer esfumarse mientras se daba cuenta de que ya no estaba en la tienda, en la tienda de la esquina. *** Equipaje Aún lo recuerdo. Repasé la lista: tres teteros, dos manoplas, un bebé. En cualquier momento podría partir. Sólo llevarme la maleta, el saco de agua. Llevarlos y disfrutar el nuevo camino. Entonces llegar al aeropuerto, consignar el equipaje. Pero cobraron sobrecargo y la cartera estaba vacía. Cobraron sobrecargo y las líneas ocupadas. Aún lo recuerdo. Repasé la lista nuevamente: tres teteros, dos manoplas. *** Tratamiento Luego de mucho tiempo, él preguntó si lo amaba y ella respondió con un no. Entonces, el hombre tomó sus cosas y se fue de aquella casa de paredes blancas. Al tiempo, recibió el cheque de liquidación; fueron muchos años de trabajo marital. Invirtió el dinero en la compra de un apartamento de paredes verdes y en comida para un perro callejero que invitó a ser parte de su hogar. Todas las noches, ella lo llamaba por teléfono para recordarle tomar sus pastillas. Luego, decidió dejar de hacerlo. Transcurridos treinta días él decidió llamarla. Ella lo saludó y preguntó cómo le iba con las medicinas. Él expresó haber olvidado tomarlas e inmediatamente colgó. Fue a la cocina y buscó una jarra con agua. Se sentó en el sofá junto al perro, y se puso al día con el tratamiento del mes. *** Bar El sudor, devastado, contaba los relojes del mantel naranja que cubría la mesa, mientras marcaba el pulso con sus dedos. Afuera, un frío ruin esperaba. Era inminente. Hoy, tampoco habría sed. *** Silla Sentada en la silla verde con manos entre las piernas, observaba la puerta. No podía hacer otra cosa. En la mañana encendió el televisor y escalofrío. En la tarde prendió la hornilla y taquicardia. En la noche encendió la lámpara y espasmos. Sentada, escuchaba. No eran soplidos, tampoco rasguños. Sólo sonidos. Sintió hambre y fue por un durazno. Ansiaba disfrutar el jugo entre su lengua. Pero no había lengua. Luego cada cinco minutos. No eran luces, tampoco olores; sólo sonidos. Sus manos entre las piernas y el dorso de un lado a otro combatían el frío. Entonces buscar un refugio. Pero no había cuarto, ni baño, ni sala, ni cocina. Entonces, volver a la silla. *** El pecado Ocurrirá en otra tierra junto a las ramas del surco. Será una mañana de domingo después de confesar sus poros en la iglesia que jamás conoció. Una esquina sentirá los pasos e indudablemente el río no estará cerca. Allí, entre las gotas, alguien observará el hecho sin saberlo. Y a partir de entonces, habrá seis días, un abrigo, y un pecado intentando caminar. ** Beira Díaz Lisboa beiradiaz@gmail.com Escritora venezolana (Caracas, 1982). Es profesora en la especialidad educación musical. Realizó los diplomados de escritura creativa (2008) y de competencias especializadas en la escritura (2009) de la Universidad Metropolitana (Unimet, http://www.unimet.edu.ve) y el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea, http://www.icrea.org.ve) y el taller de literatura infantil de Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.gob.ve). Ganó el I Concurso de Cuentos Cortos organizado por la Unimet y el Icrea (2009). === Poemas Alfredo Cortés Camacho ==================================== *** Ciprés En arrogante afirmación erguido alza el ciprés al cielo su estatura unánime varal de la hermosura que al vuelo por el aire requerido se adelgaza, se afila, se ve urgido a ser aire en el aire por la altura y alas soñando al vuelo se apresura en un verde temblor estremecido Mas... ¡qué dura es la lid en que combate! Entre el cielo y la tierra se debate la vertical batalla de su vida: Querer, hacia la luz, alzar el vuelo teniendo su raíz sujeta al suelo tierra abajo, en lo oscuro, sumergida. === De la mar viva pintura es, por lo azul, tu mirada. Si yo fuera marinero ¡Ay, niña! con qué premura para decirte te quiero por ese mar navegara y sus playas arribara en un barquito velero. ¡Ay, niña..! Si yo fuera marinero. === ¿Dónde la tarde aquella que ahora añoro de aquel lejano Otoño que tenía azul el aire y desangrado el oro que en la luz vesperal palidecía? ¿Dónde el eco de la canción que a coro cantaban voces niñas? ¿Y la umbría plazuela de los sauces? ¿Y el sonoro manar del agua de la Fuente Fría? Fue aquel tiempo. Queda la tristeza que signa y aureola mi cabeza en la penumbra gris de los espejos. Así me rememoro, así me evoco, mirando aquel Otoño desde lejos y haciéndome más viejo poco a poco. === Llora la lluvia sobre los cristales Un vaho gris nubla los espejos. Sobre la vieja consola el retrato de mi abuelo bosteza de aburrimiento. Es invierno. Por mi cabeza, como una mariposa aletea el sueño. Entre mis manos, ya dormido, un libro abierto. ** Alfredo Cortés Camacho circocarpa@gmail.com Escritor español (Arahal, Sevilla). Fue alcalde de su pueblo durante ocho años. De formación autodidacta, poemas de su autoría han aparecido en revistas como Piedra del Molino, El Unicornio, Poesía Española o La Estafeta Literaria, entre otras. Conferenciante sobre el cante flamenco andaluz y temas poéticos, pregonero de la Semana Santa y de otros eventos culturales. Su obra permanece mayoritariamente inédita. === Tanilo Juan Carlos Galván Vela =================================== Las calles del pueblo tienen la perfección en su trazo recto, parece extrañamente como si de antemano alguien hubiera planeado su crecimiento y orientación porque, aunque empedradas, sin luz eléctrica, sin más alumbrado que el resplandor amarillento de los quinqués en la mayor parte de las viviendas, y en las casas de la gente adinerada —que son las menos— las lámparas de gas, se orientan con toda precisión del este al poniente, por lo que en el transcurso del día también el sol cruza a cabalidad la calle. Como calle de Las Flores se le conocía anteriormente, ahora es Serdán. Todo cambia. Menos Tanilo. Tanilo pasa ahora por la calle Serdán aun cuando él parece vivir los tiempos de Las Flores, porque no se ha querido desprender de su traje de indio ladino: blanco, perfectible al blanco, calzón holgado y fajín; los huaraches trenzados y el morral de pita que cuelga atravesado al pecho. Pasa Tanilo por las mañanas con sus casi cien chivas y dos perros que seguramente le ayudan a vigilar su ato de animales, que habrán de cruzar la ladera del cerro o la búsqueda de pasto seco o fresco, hasta que el sol, luego de cruzar la calle Serdán, comience a desaparecer en el horizonte. Ya de regreso, Tanilo al atardecer, cuando la gente abandona sus casas para sentarse a tomar el fresco en el zaguán, volverá con uno o dos nuevos animalillos que a las chivas les han nacido durante el día, allá en los intrincados vericuetos del cerro. Qué gusto habrá de darle a Toña, su mujer, porque Dios bendice la casa y el ganado crece en número. Ahora habrá la posibilidad no sólo de repartir más litros de leche, unas piezas más de queso por hacer o jarros de jocoque, sino también dar atención a las mujeres que han parido a sus muchachos en malas condiciones, sin leche para alimentarlos, y las chivas bien hacen de sustitutas cuando no hay nodrizas. De todos modos, como los chamacos nacen malos, a saber Dios con qué enfermedades y las madres sin leche, al poco tiempo se mueren. Que el doctor dice que es por la fiebre de malta, por darles leche sin hervir, pero éstos nada más buscan fregar a la gente con sus centavitos por una o dos vacunas. Qué van a saber ellos si todos así nos hemos criado. La familia de Tanilo no es solamente Toña, su mujer, sino también Juana, la mayor, que a la brava se casó con un ranchero para seguir igual de fregada: escuincles y trabajo, trabajar y joderse todo el día para malvivir allá donde se la llevó. Lo bueno para Tanilo es que no tendrá que darle parte de la propiedad, parte del ganado como dote, ni un solo par de chivas para la leche de sus chamacos. Martina, la otra mujer, tiene cinco años, así que no hay problemas que atender ahora, más que los originados por El Rorrito, su hijo Pancho, que lejos de ayudar con los animales o en el solar —el terrenito que en el cerro le regaló el gobierno—, se la pasa con la Amparo. Él con su risa babosa siempre plasmada en el rostro y ella con una oreja pegada del medio, bizca y con labio leporino. Y los dos, extraña pareja de enamorados, con veinte años de edad cada uno, cruzan la plaza una y otra vez, no se sabe en qué ritual de no hablarse, no mirarse, no decirse nada pero tomados de la mano, sonriendo estúpidamente. El Nano es sobrino de Tanilo, pero ese creció aparte, su padre se largó no se sabe dónde luego de morir la madre, hermana de Tanilo. Creció muy independiente, trabajando desde chiquillo, acostumbrado al reto de levantar pesadas cargas. Todo lo que significa esfuerzo físico, ahí está El Nano. Sacar arena en botes de veinte litros; cargar mezcla cuando sale por ahí una obrita de albañilería; sacos de cincuenta kilos, de a dos se avienta en la espalda El Nano para no perder tiempo. Su cuerpo, aunque bajo de estatura, tiene un trazo perfecto, definido en su musculatura, y no pierde oportunidad de entrarle a quien se le ponga enfrente para demostrar su fuerza. Y esté en donde esté, porque no toma ni fuma, con precisión sorprendente cruza la calle —antes de Las Flores—, a la media noche exacta para volver a casa. Él dice que es la hora en que salen a volar las brujas y como asegura que ya antes las ha visto, no pierde la esperanza de algún día aventarse a una para hacerla su mujer. Dice que cuando atraviesan el cielo, así como uno ve las estrellas fugaces cruzar el espacio en la noche, hay que rezar un padre nuestro y si se puede un rosario completo, al tiempo de ir haciendo nudos con un lazo, un pañuelo o con lo que haya a la mano y no dejar el rezo hasta que la bruja caiga. —Las he visto... —dice—, porque probó de esta forma y luego la belleza de la mujer, de pelo rubio, largo, su piel blanca, sus formas descubiertas, lo embelesaron tanto que dejó de rezar, idiotizado casi, a punto estuvo de caer en su trampa y él mismo dice que queman a la gente para luego tragarse pedazos de carne en un ritual, durante uno de sus aquelarres. Cuando se dio cuenta de su error, la belleza de la bruja esa se trastocó en una horripilante vieja decrépita que desapareció volando, echando carcajadas. Año con año, en el tiempo de lluvias, el río crece y el pueblo se inunda. Tanilo cruza la calle el sol cruza la calle el agua del río cruza la calle. Los dos ríos se encuentran: el Lerma y el Guanajuato, se hacen uno solo al sur del pueblo y lo aíslan. Por un lado el cerro donde pastan las chivas de Tanilo y los otros dos lados, como en un triángulo, son agua. Así es cada año y así ha de ser siempre porque desde niño Tanilo así lo recuerda y ahora, con su andar de viejo, nada ha cambiado desde entonces. Tampoco sus hermanos han cambiado hasta la fecha: Chente, retador cruza a nado el río que arrastra animales muertos y ahí en la presa, solo, cuando no nadando, sumergido en las aguas amarillentas, sucias, parado en la ribera del canal que separa las aguas del pueblo y del río, mirando a la lejanía, perdido o lloroso, recordando que ese es el río que se llevó a la madre de los tres: Tanilo, Chente y El Pajarito, el menor de los hermanos. Un río crecido y una casa de adobe que se desplomó con su madre adentro. Su padre, un viejo borracho y las dos hermanitas que ayudaban a su madre en los quehaceres de la casa. El Pajarito sigue el curso del padre y así como Chente se la pasa en el agua, retador, pidiendo en lo interno no que las aguas le regresen a su madre, sí a la espera de que también a él se lo lleven. El Pajarito hace lo mismo en el agua: borracho. Pero a Tanilo estas cosas ya no le importan porque creció con ellas, vive con Dios y ha envejecido con esos problemas sin poderlos resolver. Sabe que Toña su mujer estará contenta cuando vea los dos nuevos cabritos que a las chivas les han nacido en la ladera del cerro y ella sabe que tendrá el dinero extra con la venta de leche, del queso y hasta carne para comer si decide matar una de las cabras viejas. Dos o tres veces otros chiveros han encontrado en la ladera del cerro cuerpecitos de chivo recién nacidos, pero con dos cabezas, o con cabeza de hombre apenas formándose, deformes, extrañas y repulsivas. Tanilo rechaza esa versión, dice que es envidia que le tienen por su enorme propiedad, porque él sí ha sabido hacer fortuna con sus animalitos, así que lo que dice la gente, es lo que menos le importa. Y no ha faltado quien amenace con acusarlo de estarse aprovechando de las chivas para calmar sus calores de hombre viejo, sus urgencias a falta de mujer porque Toña ya no quiere hijos, interesada más en que el número de chivas crezca que en satisfacer a Tanilo, así que a éste, cuentan, lo han visto apareándose con las chivas allá en el cerro. Envidias, habladurías dice él y está seguro de que no va a morir de viejo, ni desbarrancado en el cerro o por la mordedura de una cascabel o de una hocico de puerco, de esas culebras que tanto abundan en el cerro, o quién sabe si con un tiro de carabina en el pecho por andarse metiendo en las cosas de Dios. ** Juan Carlos Galván Vela juandedios333@hotmail.com Escritor mexicano (Pueblo Nuevo, Guanajuato, 1960). Periodista, narrador y poeta, ex docente. Fue becario de la Universidad Quetzalcóatl (http://www.uqi.edu.mx) en Irapuato durante el periodo 2002—2003. Obtuvo el 2º lugar del Premio Nacional de Cuento “Francisco J. Mújica” (1988) y el Premio al Mérito Periodístico “José Pagés Llergo” (1999) por su trayectoria. Fue reconocido como Periodista del Año (1999) por la misma Universidad Quetzalcóatl. Ha publicado los poemarios Precio de sangre, Le contaré al silencio todo sobre ti, Encuentro (colectivo), La melodía del universo, La noche como el deseo, Morir sin Dios, Nostalgias y Tu nombre lo repito en silencio. Durante 24 años en el periodismo, ha acumulado 21 premios que incluyen menciones honoríficas, tanto en lo periodístico como en lo literario. Hoy en día, sus textos se difunden en portales de España, Perú, Argentina, Estados Unidos, Canadá, Italia, Colombia, Bolivia, Polonia y México. Aparece en el directorio de la Red Mundial de Escritores en Español (Remes, http://www.redescritoresespa.com). Actualmente radica en Irapuato, Guanajuato. === Tres poemas Mariana Kruk ========================================= *** parafraseando sería bueno que te enteres, querido, que yo jamás llego por “b” al destino. mi despedida es un intento malherido, un chiste ambicioso y malo. evitaré cada techo cuando truenes, desperdiciaré toda oportunidad para tu olvido. me interrogás con Sabina y te contesto, hugo, ¡por favor!, no seas ingenuo. mi adiós sólo maquilla un hasta luego, mi nunca siempre esconde un ojalá. *** vista la sugerencia más conocida es aquella de la cúpula histórica, habrá quienes defiendan un piso número veinticinco cerca de Retiro, algún acróbata preferirá subirse a una antena de esas heladas y gigantes, otros preferirán la copa del árbol más alto del botánico, el campanario de la catedral, o la vieja cafetería El Molino con sus paletas quietísimas y oxidadas. algún pesimista optará por un sótano, algún freak dirá que no sé cuál cruz en el cementerio de Recoleta. los fantasmas, por su capacidad de volar, quedan arbitrariamente excluidos en este debate. no voy a negar que arriba del Eladia Isabel, desde el centro del Río de la Plata, es imponente. cada quien con su rincón o su orilla o su terraza, pero si me dan a elegir, para mí, la mejor vista de Buenos Aires está a tu lado, de este lado del balcón. *** ya había percibido uno o dos signos del desastre... ya había percibido uno o dos signos del desastre, pero me hice la otaria y lo mismo toqué tu timbre una noche de asfalto recién llorado. vos abriste la cerveza y el paraguas, porque creíste necesaria la profilaxis para arrimarte a este corazón lleno de bichos. y lo bien que hiciste. ahora que llueve a mares y yo serpenteo tu nombre por el cuarto sin techo, me falta un culpable y sólo tengo un espejo. ** Mariana Kruk hastalaultimauva@hotmail.com Escritora argentina (Quilmes, 1984). Ha publicado Peras al olmo (en coautoría con Sabrina Domínguez; 2005) y De la galera y más adentro (2006). === Cenizas Richard Valery Jaimes Bonilla ============================ La ceniza que se apila en las manos del crimen deja visibles rastros de violencia y sangre en el recuerdo de la víctima. El cuerpo, yerto y mustio en la alfombra, bajo la diáfana sombra de la lámpara testigo del asesinato, parece moverse con apacible lentitud. Cada movimiento produce en este desconocido ser un dolor agudo, una mordaz repetición de su rápida extinción. Esa inmovilidad propia de la muerte se niega a desvanecerse, a borrarse de la imagen, a ceñirse a su extraña aparición, y se entrega sin remedio a posar para el espectador, que parece aturdido observando aquel deplorable cuadro, desde el otro lado de la puerta. No tiene deseos de entrar, de volverse cómplice de algo que quizás no cometió, de ser señalado como el artista de la obra más perversa de la historia, pero la voluptuosidad, esa temible compañera, le incita a que se embriague con esa lluvia negra de lamentos y súplicas al cielo, que yacía a estas horas de la noche en la contemplación fatal de la eterna condena de la soledad. Temeroso aún de lo que le esperaba, abrió por completo la estancia silenciosa. Era su entrañable habitación, esa que había decorado con tanto ahínco años atrás. Todo parecía en orden, sólo le incomodaba ese cuerpo extraño al costado de su cama, esa materia gris que destruía por completo la estabilidad del ambiente, su ambiente. Sus antiguas pinturas, que aún permanecían agarradas a la dócil pared, parecían haber sido violadas y torturadas en su ausencia, habían sido arrancado de su centro los colores, y esa perfecta armonía de guturales matices que tanto le conmovían. Algunas hojas esparcidas en el suelo habían tenido un final similar, castradas de toda conciencia y vida, fueron convertidas en simples memorias de algún otro pasado. Sus libros fueron pisoteados una y otra vez, dejando sólo carátulas invertidas, frases perdidas y cuentos sin final. Su biblioteca fue destruida con flechas críticas, con presagios olvidados, con agua de rosas muertas, con ignominias crueles y desleales. Suspiró. Sus hermosos perfumes, sus ignotos aromas, sus mórbidas creaciones fueron vaporizadas con grácil ironía, fueron desterradas de aquellos frascos secretos de alucinaciones perdidas o de sentimientos frágiles, hacia el vacío infinito del mundo exterior. Las ventanas se retorcían de angustia, abriendo un portal de dudas y secretos, éstas que habían sido encarceladas en el inmenso devenir de la costumbre, se debatían en confusa melodía de si cerrarse o abrirse para siempre. Empezó a llorar, sus lágrimas buscaban intentar sanar estas heridas, que penetraban incesantes su corazón. Sus incontrolables jadeos, sus continuos desfallecimientos le obligaron a sentarse al otro costado de su cama, el cual detestaba por sentirse demasiado cerca al límite de lo material, que era el muro que se levantaba inquebrantable como un rectángulo de acero, y que lo envolvía misteriosamente en un círculo cerrado de formas paralelas y amorfas. Abrió los ojos. Sus espejos bañados en obscuro barro, rotos y ciegos, miraban con sincera extrañeza su figura, que se disolvía en pérfidas sombras y reflejos lejanos de la luces de la ciudad. Se incorporó con gran esfuerzo, había perdido su compostura, su agilidad, su exiguo aunque orgulloso ímpetu. Suspiró una vez más y en pasos cortos pero firmes, tomó la decisión de descubrir el rostro de aquel cuerpo que expelía sin miedo un aliento de fuego y arena, de silencio y torpeza. Gritó al verse sorprendido, al darse cuenta de que aquel cuerpo no era un cuerpo —aunque tuviera esa forma tupida y calculada—, era un recuerdo de algo que nunca fue, que nunca conoció, que nunca será y, de pronto, cuando brotaba de sus ojos la última lágrima de sangre de la noche, descubrió sin estupor que había cometido un crimen, que las cenizas que, posadas en sus manos, hervían en ondas de odio y rencor, eran la prueba fehaciente de la estúpida osadía de haberse fumado su alma. ** Richard Valery Jaimes Bonilla jaimes.richard@gmail.com Escritor colombiano (Bogotá, 1987). Es economista y cursa actualmente una maestría en economía en la Universidad de los Andes (http://www.uniandes.edu.co). Trabaja en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (http://www.minhacienda.gov.co) como consultor. === Fosas en los aires Pedro Rodríguez Palomo ======================== “Cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho”. Paul Celan. 1 Donde la carne estalla El curso del aliento Arde entre hormigón, Acero y cristal, diluidos En las fosas del aire. Es tarde para Europa Turbia de sangre añeja. Reza un mulag insomne Sobre un planetario minarete: Insomne boca de boa Sobre pantalla venenosa e hipnótica. 2 En su avaricia calcinados Los móviles claudican tenebrosos Y claman su piedad lejana y sola: El timbre del dolor sonando lejos, El timbre del amor sonando solo. Espesa gota de sangre de novia Resbala lenta sobre las pantallas. Ese fuego los lanza, Torpes aves suicidas, Al ancho ataúd del aire, Incendiados nadadores súbitos Hacia lo azul en humo levantados. Esas cenizas riman con las nubes Fugitivas transeúntes como ellas. 3 El árbol solitario de los nervios Crepita como la llama de la ceiba, Y la cítara carnal de las dendritas Agita su fronda en plena pena. Su blanco espanto muerde La nada en un fondo de ceniza, Con humo de cuerpos y de sueños, En el aire esparce su inocencia. Este humo enturbia la conciencia, Y el planeta ciego, sordo y mudo, Un momento, se frena en su estupor. Por la órbita de la tristeza nueva Y desde el eje de su inmensa lágrima Resbala el dolor por los horizontes. Esa glaciación suicida del aire No entiende del fluir del tiempo, Ni del firme timón de aquellos labios Con rumbo al parto desde el beso. En las fosas transparentes del aire Crepita la piedad. 4 Tras el escombro y la ceniza se posa Un polen de cuerpos en el asfalto. La dimensión astral del grito mide, La latitud hueca de la esperanza, Las aldeas abandonadas de la razón. Con ternura de acero planetaria Habría que revestir nuestra memoria. ¡Cavad una zanja en el futuro Labrad el dolor como un bancal, Levantad de nuevo la ternura En la transparencia azul del aire! 5 Mas no busquéis la paz En los despojos del orgullo herido. Enemigos del pan y la caricia, Sanguinarios dioses dictarán la ley, Y otros niños llorarán sus muñones Bajo la sombra fría de otras torres. La pura belleza de los astros Es nuestra íntima heredad, En nuestros pechos palpitando Blancos como banderas. (“Fosas en los aires” pertenece al poemario inédito Plural íntimo). ** Pedro Rodríguez Palomo pedrorodripal@hotmail.com Escritor español (Colmenar, Málaga, 1967). Es diplomado en magisterio y licenciado en historia contemporánea. Se dedica a labores empresariales. Ha publicado Pleamar sur (Sevilla, 2000). Textos suyos han sido publicados en Renacimiento, Zurgai y algunas revistas universitarias. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “A mí me da miedo caer en la pesadez y la incoherencia. Me da miedo convertirme en alguien que no controle su inteligencia. Me gusta la gente inteligente y divertida y me horrorizan los pesados. Me gustan los escritores con los que puedo hablar de literatura, como Vila-Matas, Chirbes o Belén Gopegui (...), y huyo de los que sólo hablan de tiradas, contratos y dinero. Huyo también de la oscuridad en la literatura, de esa tendencia a escribir complicado y difícil, tal vez por ser tan fácil. Persigo la frescura, la credibilidad y la coherencia, sobre todo la coherencia. Y no te quepa duda de una cosa: es más fácil imitar a Faulkner que a Arniches, por ejemplo, y está tirado llenar la narración de pistas falsas...”. Carmen Martín Gaite, entrevista con Blanca Berasátegui (1999), publicada en El Cultural el 22 de julio de 2010 (http://bit.ly/dd3Dof). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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