~~~~~~~~~~~~~~~ Año XV Cagua, Venezuela Nº 238 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 16 de agosto de 2010 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Convocatoria bilingüe. / Juicio al rey. / Hermes en su | Breves laberinto. / Jinetes como riders. / Borges, el otro. / | Premio a contraluz. / Un grado más. / Del Paso y | Gutiérrez Vega, dialogando. / Imago Mundi 2010. / Taller | en Caracas. / Ventana al género. | | Fundación para la Cultura Urbana se sostendrá con apoyo | Noticias de amigos. / Nuevo reconocimiento para José Manuel | Caballero Bonald. / Murió el historiador y ensayista | hispano-mexicano Juan Marichal. / El artista español | Fernando Fernández muere a los 70 años. / Rebautizan | como “José Saramago” un parque ecológico en España. / | Premio “José Donoso” 2010 para la escritora chilena | Diamela Eltit. / Años del español José Hierro en la | cárcel serán recreados en una ópera. / Autores de novela | histórica se reunirán en Cartagena. / Premio de | Literatura Indígena al mexicano Juan Álvarez Pérez. / | Vinicius de Moraes, embajador póstumo. / Europa analiza | cómo fomentar digitalización del patrimonio cultural. / | VIP Art Fair reunirá en Internet a galerías de todo el | mundo. / Habrían dejado “coordenadas exactas” de la fosa | de García Lorca. / Digitalizan más de 4.000 artículos | periodísticos sobre Miguel Hernández. / Protestan contra | Ernesto Cardenal con pintas en paredes de una iglesia. / | Cincuenta poetas colombianos y una antología presentó | Caza de Libros. / Fallece el escritor argentino Rodolfo | Fogwill. / Murió a los 70 años el artista mexicano | Daniel Manrique Arias. / Restauran en La Serena casa en | la que residió Gabriela Mistral. / Panamá celebra su | Feria del Libro con Uruguay como país invitado. / | Publicarán el diario del viaje a Brasil de Adolfo Bioy | Casares. / Honran con una exposición la memoria de | Carlos Monsiváis. / Realizarán en Argentina taller para | jóvenes cineastas latinoamericanos. / Riohacha será sede | del VII Festival Internacional de Bolero. / Dictarán vía | Internet una diplomatura en gestión editorial. / La | literatura en la formación de la nación será tema de un | congreso. | | Caza de Libros Editores. / Librosdementira. / Wattpad. / | Literatura Projeto Editorial Banda Hispânica. / Cuadrivio. / | en Internet Good&Berg. | | “La necesidad de escribir (un estudio sobre Rayuela de | Artículos y Julio Cortázar)”, Julio Pino Miyar. / “¿Qué haría Henry | reportajes Miller en un día como hoy?”, Íos Fernández. / “Violencia | de género / Mujer invisible”, Suzuky Margarita Gómez | Castillo. / “Necrópolis, de Santiago Gamboa, premio La | Otra Orilla 2009”, Ángel M. Encarnación Rivera. / “El | retrato, más allá de la imagen, conocer verdaderamente a | las personas”, Manuel Pifano. / “La cuna probable de | toda una literatura”, Gustavo Rubén Giorgi. / “Ausencias | deja la noche”, Jesús Peñalver. / “Danza finita, de | Stanley Vega”, Selenco Vega. | | Julio Cortázar y Latinoamérica: “Debemos luchar contra | Entrevistas el chovinismo”, entrevista con Viviana Marcela Iriart. | | “El amor filial en la poética de Andrés Eloy Blanco”, | Sala de ensayo Yeo Cruz. / “Los dientes en la práctica cultural y | ceremonia indígena”, Lilian Uribe Gutiérrez. | | “Los fuegos del abismo”, Eleazar Morín. / “Hormigas en | Letras Manhattan”, Oscar Osorio. / “Capítulo LXXV. Que trata | del más glorioso y nunca como se debe alabado funeral de | la Mancha, con otros acontecimientos dignos de escritura | y memoria eterna”, Irina Troconis. / Cuatro poemas de | Beatriz Iriart. / “Color de luna”, Agustín Azcona | Hernández. / Poemas de Carlos Luis Ibáñez Torres. / | “Soledades”, Julieta Nardone. / Poemas de Raúl Allain. / | “Dime la verdad”, William Guaregua. / “Cygnus” | (extractos), Vicente Luengo Moraga. / “La pelota de | plástico”, Nithia Castorena Sáenz. / Tres sonetos de | Marcelo Nasra. / Textos de José Gregorio González | Márquez. / Poemas de Diana Ferreyra. / “La descabellada | tragedia de la familia Pelo Lindo”, Irina López. | | Rodolfo Fogwill. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| Jorge Gómez Jiménez Editor http://www.letralia.com/jgomez http://jorgeletralia.blogsome.com http://www.facebook.com/jorgeletralia http://twitter.com/jorgeletralia ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Convocatoria bilingüe. El escritor italiano Luigi Muccitelli (http://www.letralia.com/firmas/muccitelliluigi.htm) ha anunciado recientemente la apertura del plazo de recepción de materiales para el Premio “Simón Bolívar El Libertador”, consistente en la publicación de una antología bilingüe (italiano-español) que tiene el objetivo de promover a autores contemporáneos de Italia e Hispanoamérica. El tema es libre, con preferencia inspirado en el amor, la libertad y la hermandad en el mundo. Se ruega el envío de tres a diez poemas de mediana extensión, con una biografía esencial del autor, a más tardar el 15 de septiembre de 2010. Todos los participantes seleccionados serán contactados y recibirán una prueba de imprenta con sus textos traducidos al italiano, para la autorización final. El volumen será publicado en diciembre de 2010 y, además de los autores seleccionados, será recibido por universidades, institutos y círculos literarios internacionales. Los interesados deben enviar el material a lumuccitelli@alice.it. Juicio al rey. El rey Juan Barbón de Campostela es secuestrado en su palacio, en Zarzuela, por un grupo de comandos peruanos dirigidos por un personaje que se hace llamar el Inka insurgente. El monarca es llevado al Cuzco, donde se le abre juicio militar por los genocidios denunciados por Bartolomé de las Casas y otros cronistas históricos. Tal es la historia narrada por el escritor peruano Oscar Medina Zevallos en su novela El enigma de Machupicchu 500 años después, que publicada por Milenium Editores arriba este año a su cuarta edición en español y sexta en inglés. Además, de una interesante narración, el libro es respaldado por numerosos trabajos de investigación en campos como la historia, la antropología, la etnología y la arqueología. Cajamarquino de nacimiento, Medina es un antiguo corresponsal de diarios limeños que se ha especializado en la literatura fantástica. Para adquirir el libro en inglés o en español, o solicitar mayor información, los interesados pueden escribir a la dirección electrónica del autor, osmedinaze@hotmail.com. Hermes en su laberinto. A finales del año pasado apareció la novela El laberinto de Hermes, un relato autobiográfico de 440 páginas del escritor y músico argentino Danser Caith (1987). Manteniendo su verdadero nombre en confidencia, al igual que la incierta identidad de cada uno de sus personajes, Caith escribe la historia de un joven de dieciséis años que, allegándose a una nueva ciudad y abandonando un pasado incierto, se enamora de una chica de su misma edad con la que aprenderá las más sustanciales enseñanzas de vida; un mundo donde, junto al resto de sus amigos y compañeros, logrará descubrir el poder del amor. Acción, fenómenos sobrenaturales y antiguas historias se dan cita en esta obra, que explora las perspectivas del amor y sus inevitables perjuicios. El lector puede descargar los dos primeros capítulos gratuitamente o comprar el libro en su página web. http://www.ellaberintodehermes.com Jinetes como riders. “Van como espectros / deambulando por las praderas desérticas / de la vieja comarca de los francos, / tienen los ojos hundidos y oscuros, / el cuerpo magro y pálido, / cubierto de andrajos / y largas y delgadas las manos, / como espigas marchitas”. Así se inicia el poemario Los jinetes del recuerdo, de Antonio Mora Vélez (http://www.letralia.com/firmas/moravelezantonio.htm), una de las firmas pioneras de la ciencia ficción colombiana. Publicado en 2005 en Internet, el libro ha sido traducido al inglés por José Luis Hereyra, y ahora es posible adquirirlo por 7 dólares en Amazon, especial para la plataforma Kindle, titulado The riders of remembrance. El libro cuenta con ilustraciones de Giovanny Castro. http://amzn.to/bPtaHB Borges, el otro. La Fundación Internacional Raoul Wallenberg (http://www.raoulwallenberg.net) y la Casa Argentina en Israel-Tierra Santa (http://www.casa-argentina.org) acaban de publicar en edición digital y gratuita el libro Cuentos con el otro Borges y otros escritos, del escritor argentino-israelí José Luis Najenson. El libro ha sido concebido como un homenaje al autor de Ficciones, quien aparece como personaje de los relatos y poemas que contiene. Doctor en filosofía, maestro en ciencia política y profesor de historia y antropología, Najenson nació en Argentina en 1938 y reside en Israel desde 1983. Ha publicado el poemario Nocturnas (Rosario, Argentina, 1959), el libro de cuentos Tiempo de arrojar piedras (Editorial de la Universidad Autónoma del Estado de México, Uaem, http://www.uaemex.mx; 1981), el ensayo Cultura nacional, cultura subalterna (Editorial de la Uaem, México, 1980), Memorias de un erotómano y otros cuentos (Monte Ávila Editores, http://www.monteavila.gob.ve; Caracas, Venezuela, 1991), el poemario Pardés-Sefarad (Editorial Seuba, Barcelona, España, 1995), la novela Diario de un voyeur (Editorial Trymar, Vigo, España, 2002), el libro de cuentos El suspiro del moro (Editorial Certeza, Zaragoza, España, 2003), Licantropía y otros cuentos sublunares (Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2003) y la novela El juego ha terminado (Editorial Libresa, Quito, Ecuador, 2006). http://bit.ly/cecPSk Premio a contraluz. El escritor colombiano Jairo Alberto Castillo Romerín (http://www.letralia.com/firmas/castilloromerinjairoalberto.htm) recibió este 7 de agosto, con su poemario A contraluz, el premio de dos millones de pesos con el que estaba dotado el Tercer Concurso Poético Julio Flórez, organizado por la Casa Museo del poeta (http://www.casamuseojulioflorez.org) y la Fundación Coprous, y convocado el pasado mes de marzo. Castillo Romerín se alzó con este premio por sobre otros 130 participantes de 16 departamentos de Colombia. Los jueces del certamen fueron los escritores Federico Díaz-Granados (http://www.letralia.com/firmas/diaz-granadosfederico.htm), director de la Biblioteca del Gimnasio Moderno de Bogotá (http://www.gimnasiomoderno.edu.co), y subdirector de la revista Golpe de Dados; Raúl Ospina, autor de varios poemarios y novelas y organizador del Encuentro Nacional de Escritores, y Aníbal Tobón, poeta, director y actor de teatro, ex organizador de Caza de Poesía y autor de una biografía de Julio Flórez para niños y jóvenes. El jurado consideró que el poemario ganador tiene un buen manejo del lenguaje poético conservando una original estructura, donde los temas universales de la poesía se condensan en una voz personal y de múltiples registros y tonos. De igual forma, el jurado decidió otorgar mención de honor al poemario Donde habitan los exilios, del escritor José Luis González Mendoza, natural de Sincelejo. De esta obra el jurado quiere destacar que se trata de un testimonio de una época caótica, que se sintetiza en un conjunto de poemas donde se percibe una gran sensibilidad de su autor. http://www.casamuseojulioflorez.org/noticia.php?id=57 Un grado más. La revista de teoría de la literatura y literatura comparada 452ºF (http://www.452f.com) pretende establecer un diálogo entre los teóricos ya consolidados y las nuevas voces, e impulsar, desde diferentes perspectivas y lenguas, la publicación de los artículos de los doctorandos en el campo de la literatura comparada. Su tercer número, publicado recientemente, incluye un monográfico sobre la relación entre los estudios culturales y la literatura comparada, y ya se ha abierto el plazo de recepción de materiales para el cuarto —que se extenderá hasta el próximo 30 de septiembre—, cuyo monográfico estará dedicado a la memoria y la identidad colectiva en la literatura comparada. La convocatoria está dirigida a autores que tengan los estudios mínimos de licenciatura y versará sobre los siguientes temas: la relación entre la producción cultural, los discursos de la memoria y la construcción de identidades colectivas; los estudios sobre literatura testimonial y la relación entre la memoria individual y colectiva; el carácter fluctuante de la identidad: transformación de la perspectiva del recuerdo según el contexto histórico-social; la relación entre las estrategias narrativas y la carga ideológica del recuerdo; el análisis de la instrumentalización política de la producción cultural en torno a la memoria; estrategias de superación de los discursos de la memoria, y los discursos de la memoria como discursos políticos transfronterizos. Otros temas podrán ser abordados también y, de ser aprobados, aparecerán en la sección de misceláneas de la publicación. Los artículos deben enviarse a la dirección redaccion@452f.com después de cumplirse los requerimientos de la revista, explicados en el texto completo de la convocatoria (http://www.452f.com/index.php/es/convocatoria04), así como en las indicaciones sobre el sistema de arbitraje (http://www.452f.com/index.php/es/sistema-arbitraje03), el manual de estilo (http://www.452f.com/index.php/es/manual-estilo03) y el aviso legal (http://www.452f.com/index.php/es/aviso-legal03). http://www.452f.com/index.php/es/convocatoria04 Del Paso y Gutiérrez Vega, dialogando. En el marco de la Cátedra Hugo Gutiérrez Vega —creada hace un año en la Universidad de Guadalajara (UdG, http://www.udg.mx)—, el poeta jalisciense que da nombre a este proyecto protagonizará un diálogo con el escritor Fernando del Paso sobre su novela Noticias del Imperio, con presentación de Raúl Padilla López. Del Paso y Gutiérrez Vega analizarán la estructura y el proceso de creación de la obra y se enfocarán en los personajes Carlota y Maximiliano. La actividad, de entrada libre, se realizará el jueves 26 de agosto a las 18 horas en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la UdG. Además, Gutiérrez Vega dictará el taller “Procesos de la obra literaria” el viernes 27 a las 18 horas, en la Casa del Arte “Vicente Preciado Zacarías”, de Ciudad Guzmán; una actividad limitada a 35 personas y en la que para participar es preciso inscribirse, aunque la inscripción es gratis. Finalmente, el sábado 28 a las 11 horas se realizará un análisis de la obra de Fernando del Paso en la misma casa Preciado Zacarías, con entrada libre. http://www.cusur.udg.mx/catedrahgv Imago Mundi 2010. Este 1 de septiembre se inicia la edición de 2010 del conocido Taller de Poesía Imago Mundi, que dirige en Caracas la escritora Mharía Vázquez Benarroch (http://www.letralia.com/firmas/vazquezbenarrochmharia.htm). No se trata de un taller de lectura de poesía, sino de un taller de escritura de nivel básico, donde por medio de ejercicios se analizan las herramientas necesarias para afrontar la escritura de la poesía, ya sea en prosa o en verso. La idea es que el taller sirva de base para la escritura de un libro de poemas, que será producto final del taller. Abarca más de treinta autores fundamentales venezolanos (Eugenio Montejo, Luis Alberto Crespo, Rafael Cadenas, María Calcaño, Hanni Ossott, José Antonio Ramos Sucre, Enriqueta Arvelo, Patricia Guzmán, Armando Rojas Guardia y otros) y más de diez autores internacionales fundamentales. Premios ganados entre 2008 y el presente por Leonardo González, Beatriz Calcaño, María Dayana Fraile, Linsabel Noguera, Acuarela Martínez y Carlos Suñer hablan de la calidad del trabajo formativo de Vázquez Benarroch. El taller dura tres meses y se desarrolla en sesiones de tres horas, de 3 a 6 de la tarde, los miércoles. Los interesados pueden llamar al 0212 9614846, para que reciban la información detallada de autores y metodología, costos y lugar de reunión. http://bit.ly/duyCZF Taller en Caracas. La escritora venezolana Astrid Lander dirigirá en Caracas, del 15 de septiembre al 15 de diciembre, el Taller de Actualización Literaria, que contará con la participación de escritores y docentes invitados y se desarrollará en sesiones de 12:30 a 2 de la tarde, cada miércoles. Tras la primera sesión, en la que los participantes serán introducidos en los diversos temas que abarcará el taller, se realizará —el miércoles 22 de septiembre— la inauguración formal, con un recital slam de poesía multidisciplinaria de los poetas mexicanos Mónica González, Mario Dux y Tonatihú Mercado. Luego se iniciará el ciclo “Literatura escrita por mujeres. Mirada femenina”, cuyas sesiones incluirán en calidad de invitadas a la profesora Laura Febres (29 de septiembre), la profesora María Eugenia Perfetti y la arquitecta Eglée Medina (6 de octubre) y la profesora Ana María Velázquez (13 de octubre). Dos sesiones más se dedicarán a la traducción literaria y tendrán como invitadas a Nidia Hernández, editora y traductora al portugués, y Ana María del Re, traductora al italiano y francés. “Literatura de las diásporas: las minorías latinas de USA” es el título del siguiente ciclo, en el que se ofrecerá videoconferencias con María Gabriela Madrid, escritora venezolana residente en Texas, sobre lo chicano y el spanglish, el 17 de noviembre, y con Madeline Millán, sobre la literatura puertorriqueña en Nueva York, el 24 de noviembre. El 8 de diciembre se realizará una sesión sobre periodismo literario con Nelson Rivera, director del Papel Literario del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), y la licenciada Blanca Arbeláez. El taller, que terminará el 15 de diciembre con un recital de Navidad de los participantes, se realizará en el Centro de Estudios Junguianos de Caracas, ubicado en Las Mercedes, entre las calles Orinoco y Cali (edificio Las Teresas, PB, oficina 1). http://www.centroestudiosjunguianosenvenezuela.com/pageID_8068595.html Ventana al género. La revista de estudios de género La Ventana, que publica el Centro de Estudios de Género de la Universidad de Guadalajara (http://www.cucsh.udg.mx/divdep/dees/indexceg.php), prepara su número 32, que se publicará en noviembre y versará sobre género, microfinanzas y desarrollo. La revista pretende analizar el efecto que sobre el empoderamiento y mayor bienestar de las mujeres tienen las instituciones de microfinanzas, entre otros temas. La convocatoria, abierta hasta el 15 de octubre, está dirigida a profesores, académicos, investigadores, estudiantes y profesionales de los estudios de género. Los textos serán revisados por el consejo editorial y la cartera de árbitros de la revista, conformada por académicos de primer nivel, y sus autores serán informados sobre su aprobación o rechazo. Las colaboraciones deberán ser presentadas con su respectivo respaldo en formato Word, a doble espacio y acompañados por una copia impresa, o por medio de correo electrónico. La extensión de los trabajos para la sección “Teoría” es de hasta 30 cuartillas; “Avances de trabajo”, hasta 20 cuartillas; “En la mira” (reseñas, opiniones, comentarios varios), hasta 10 cuartillas y, “Testimonios”, hasta 15 cuartillas. Para solicitar el texto completo de la convocatoria con las indicaciones formales, o solicitar mayor información, el interesado podrá comunicarse con Gabriela Barajas Lizardi a través del teléfono (33) 36-13-26-03, o mediante el correo electrónico revista_laventana@csh.udg.mx. http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/laventan/index.htm ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Fundación para la Cultura Urbana se sostendrá con apoyo de amigos Tras el desalojo de sus instalaciones en julio pasado, la organización ha recibido el apoyo de más de 900 personas, dando origen a una Sociedad de Amigos en cuya presidencia se encuentra el poeta Rafael Cadenas. Pese a que el pasado martes 20 de julio los trabajadores de la Fundación para la Cultura Urbana (FCU, http://www.fundacionculturaurbana.org) fueron desalojados de su sede ubicada en el piso 6 de la Torre Mene Grande, en Caracas, han continuado laborando y se mantienen a la espera de la devolución de su patrimonio, consistente en más de 2 millones de bolívares en libros. Así lo informaron el pasado 5 de agosto en una rueda de prensa los representantes de la organización, Joaquín Marta Sosa, Tulio Hernández y Andrés Stambouli, quienes junto con los empleados de la misma ratifican que ésta sigue y seguirá viva, y el compromiso se consolida y se profundiza con el apoyo de grupos y personas de los más diversos ámbitos del mundo cultural. Durante los últimos nueve años, la FCU ha venido desarrollando un espacio de reflexión, formación y divulgación en torno a los fenómenos urbanos desde las más diversas perspectivas: históricas, literarias, sociológicas, urbanísticas, filosóficas, periodísticas y musicales. Para sostener y desarrollar ese legado ha sido creada la Sociedad de Amigos, presidida por el poeta Rafael Cadenas y coordinada por Alexis Romero, y que nace con el apoyo de las más de 900 firmas que se han solidarizado con la FCU a través del comunicado que se encuentra en el blog Solidaridad Ciudadana con la FCU (http://solidaridadfcu.blogspot.com). Esta sociedad gestionará actividades de difusión literaria y de consecución de fondos. Entre los proyectos que se esbozan estaría la organización de talleres, seminarios, venta de libros, conferencias, canalización de donaciones, recitales de música y poesía, así como convenios de patrocinio con otros organismos. La FCU confirma la continuidad del Concurso Anual Transgenérico, cuyo plazo de recepción de originales fue extendido hasta el pasado 15 de agosto. Esta edición tiene como jurados a Andrés Boersner, Guadalupe Burelli y Gustavo Tarre Briceño, quienes han donado sus honorarios en colaboración con la FCU. Así mismo, se ratifica que la tradicional Conferencia Anual contará este año con una nueva edición. Se informó igualmente que hay varias propuestas de asociación y coproducción con instituciones aliadas del ámbito de la cultura con quienes se está en conversación. Además, se anunció que la Sociedad de Amigos se estrenará con un evento a realizarse en la Plaza Los Palos Grandes de la capital venezolana, donde los autores de la FCU venderán los productos de la institución acompañados de artistas musicales de renombre, lectura de poesía y otras expresiones culturales. De parte de los empleados de la institución se ratifica el compromiso a seguir trabajando con la misma mística y pasión, a pesar de no contar en estos momentos con una sede propia y de tener tres quincenas sin cobrar, en atención a lo cual cuentan con que la junta interventora de la Comisión Nacional de Valores (CNV, http://www.cnv.gob.ve) cumpla su palabra de permitir el acceso a la sede. Fuente: FCU *** Nuevo reconocimiento para José Manuel Caballero Bonald El escritor español José Manuel Caballero Bonald recibió el pasado 6 de agosto en La Unión (Murcia, España) el Premio Extraordinario a las Artes Literarias de la XI Convocatoria Cultural Internacional en reconocimiento a toda una trayectoria literaria, según fuentes municipales. Antes de recibir la distinción que el pueblo unionense le otorgó, brindó a un aforo completo un recorrido sobre lo jondo a través de una retrospectiva literaria. Caballero Bonald expresó su gratitud por recibir esta distinción al decir que: “Ser premiado en el 50º aniversario del festival es una de mis grandes satisfacciones en mi larga trayectoria del Festival”. Su discurso, titulado “Las letras del flamenco”, comenzó con un viaje imaginario por cualquier suburbio jerezano, de Triana, de Utrera o de Los Puertos gaditanos, “en definitiva, cualquier barrio marginal de aquella Andalucía”. Caballero Bonald introdujo a los oyentes en una casucha humilde, donde de repente, alguien canta la historia de un pasado, compartiendo, desde lo más hondo, el sentimiento vivido. Recordaba que aquellas letras estaban asociadas a temáticas relacionadas con penalidades, con la muerte, referidas a la madre o a la compañera, y también, con apelaciones a la libertad. Hoy se ha perdido ese contexto social donde el cantaor de la imagen ficticia creada por el poeta al comienzo de la conferencia sumergía al autor, en tanto que “ya no es posible cantar como en el siglo XIX”, expresó. También comentó que el aspecto comercial que ha sufrido la evolución del flamenco y el mestizaje consecuente para su supervivencia, llenan de diferencias aquel sonido jondo de antaño con respecto al actual. Pero “no hay que extrañarse de ello, el flamenco lleva en sí el germen del cambio, busca la libertad de movimiento”, pues afirmaba que la servidumbre comercial intrínseca al flamenco lo condiciona. Cabe recordar que, en sus palabras textuales, sin duda “queda algún trasnochado purismo”, aunque el mestizaje sea aval de su proyección artística. La ministra de Cultura de España (http://www.mcu.es), Ángeles González-Sinde, estuvo presente en la conferencia y en el posterior concierto de Enrique Morente, y poco antes había visitado el recientemente inaugurado Parque Minero de La Unión. La ministra ha declarado durante su visita a la mina que “la rapidez de mi primera visita me impidió profundizar en un conocimiento amplio del municipio. Creemos que La Unión tiene mucho que decir con el proyecto de recuperación del patrimonio y puesta en valor como indiscutible atractivo turístico con el Parque Minero de La Unión”, agregó. “La Sierra Minera es ejemplo de una perfecta transmisión de la herencia cultural y memoria histórica de esta tierra”, concluyó González-Sinde. Fuente: EFE *** Murió el historiador y ensayista hispano-mexicano Juan Marichal El historiador y ensayista Juan Marichal, nacido en Tenerife, Islas Canarias (España), hace 88 años, falleció el domingo 8 de agosto en Cuernavaca (México), en donde vivía en compañía de su hijo. Exiliado político desde los 19 años, Marichal era catedrático emérito de la Universidad de Harvard (http://www.harvard.edu), en Estados Unidos, y recibió entre otros el Premio Nacional de Historia (1996) y el Premio Canarias de Literatura (1987). “Su compromiso con el tiempo que le tocó vivir es un ejemplo para todos, como un humanista íntegro que enlaza con la mejor tradición intelectual del exilio español en defensa de los valores democráticos, del pensamiento y de la cultura”, dijo el Gobierno de Canarias (http://www.gobiernodecanarias.org) en un comunicado. Marichal fue discípulo de Américo Castro y dedicó diez años a la preparación de las Obras completas de Manuel Azaña, a quien también biografió, así como las obras completas de su suegro, el poeta Pedro Salinas, de la Generación del 27. Titular de la Cátedra Smith de Literatura Hispánica de Harvard, fue director de su Programa de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos, y adscrito a la Institución Libre de Enseñanza (ILE), cuyo boletín dirigió durante un largo periodo de su vida. Nació en Santa Cruz de Tenerife el 2 de febrero de 1922, se trasladó en 1935 a vivir a Madrid, y de allí a Valencia, en 1936, y a Barcelona en 1937. Un año después, y por mediación de su tío Domingo Pérez Trujillo, fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, http://www.psoe.es) en Puerto de la Cruz, Tenerife, se trasladó a París, en donde cursó estudios en el Liceo que continuó a partir de 1940 en Casablanca (Marruecos), hasta finalizar el bachillerato francés. Viajó a México en 1941 en uno de los barcos fletados por la organización de ayuda a los exiliados que encabezaba Indalecio Prieto. Durante cuatro años estudió filosofía y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), al tiempo que trabajó como cajero nocturno en un fábrica y, más tarde, como profesor en el Instituto Luis Vives (http://www.institutoluisvives.edu.mx), fundado por exiliados españoles. Se trasladó más tarde a Estados Unidos, donde continuó sus estudios en la Universidad de Princeton (http://www.princeton.edu), gracias a una beca conseguida por mediación del historiador mexicano Edmundo O’Gorman. En 1949 recibió el título de doctor en letras después de presentar una tesis sobre el padre Feijóo. Más tarde impartió clases en Harvard, donde además fue titular de la Cátedra Smith de Lenguas y Literaturas Románicas, y dirigió el Programa de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos, dictando cursos sobre lengua española que abarcaban desde el Cantar de mío Cid hasta Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Desde octubre de 1989 era miembro de la Comisión de Evaluadores Científicos, que asesora al Ministerio de Educación y Ciencia de España (http://www.mec.es) en los criterios a seguir para establecer los complementos de investigadores universitarios. Dirigió, asimismo, el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (Bile, http://www.fundacionginer.org/boletin/boletin.htm). Investigador del ensayismo español y de sus ramificaciones ideológicas desde el Renacimiento hasta Ortega y su generación, es autor, entre otros títulos, de La voluntad de estilo, 1957, publicada en 1984 con el título Teoría e historia del ensayismo hispánico; La vocación de Manuel Azaña, 1968; El nuevo pensamiento político español, 1966; Tres voces de Pedro Salinas, 1976, que recoge sus ensayos sobre el poeta y crítico literario; y Cuatro fases de la historia intelectual latinoamericana, 1978. Es también responsable de una edición de las obras completas de Manuel Azaña, cuya preparación le llevó diez años de trabajo, y otra de su suegro, el poeta Pedro Salinas, perteneciente a la Generación del 27. El 30 de octubre de 1996 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura de España en la modalidad de historia por su obra El secreto de España, una colección de veinte ensayos en los que el autor analiza el liberalismo español desde 1812 hasta 1978. Recibió la Encomienda de Isabel la Católica, en agosto de 2008, otorgada por el rey Juan Carlos, y de manos del embajador de España en México, Carmelo Angulo, “por sus méritos sostenidos y todo lo que ha hecho en nombre de España”, según dijo en el acto de entrega en la ciudad mexicana de Cuernavaca. Está en posesión de la medalla de Oro de Bellas Artes que le fue concedida en febrero de 1989 y de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, otorgada en el Consejo de Ministros del 19 de abril de 1996. Estuvo casado con la hija de Pedro Salinas, Solita Salinas, que falleció en noviembre de 2007, y tiene un hijo, Carlos, también historiador. Fuente: EFE *** El artista español Fernando Fernández muere a los 70 años El dibujante, ilustrador y pintor español Fernando Fernández (http://www.fernandofernandezcomic.com) murió el pasado 9 de agosto a los 70 años de edad en Barcelona, su ciudad natal, a causa de una larga enfermedad. Junto con otros autores de su misma generación, como Josep María Beá (1942), Luis García (1946), Felipe Hernández Cava (1953), Carlos Giménez (1941), Enric Sió (1942) y Adolfo Usero (1941), Fernández es considerado uno de los renovadores del cómic español. Dibujante destacado por su cómic de autor creativo para adultos, Fernández empezó su carrera en 1956 y durante los primeros años de su trayectoria trabajó como dibujante para editoriales extranjeras, principalmente británicas y de Estados Unidos. Hacia 1965 se apartó temporalmente de la historieta para dedicarse a la pintura artística, realizando varias exposiciones de éxito. A mediados de esta década comenzó además a dibujar portadas de novelas y cómic e ilustraciones para revistas femeninas de la prensa holandesa, alemana y de los países nórdicos. Consagró la última parte de su vida, desde los años 90 en adelante, a la pintura figurativa, especialmente a los retratos. En los últimos años ha retratado a Juan Carlos I, María Teresa Campos y Luis del Olmo, entre otros. “No tenía un personaje clave, lo suyo no era la historieta tradicional”, comentó un hijo del ilustrador y pintor catalán, quien destacó de entre su prolífica trayectoria la adaptación de Drácula, de Bram Stoker, que realizó en 1982, editada en España por Toutain en la revista Creepy. Reconocido tanto en España como a nivel internacional, Fernández ha publicado sus historietas en revistas como Vampirella y Eerie, ambas de la editorial Warren Publishing (http://www.warrenpublishing.net), y en el Diario de Barcelona pudo leerse su tira La Mosca entre 1970 y 1973. Durante esa década continuó como ilustrador de portadas para editoriales como Dell, Bantam, Random House (http://www.randomhouse.com), New American Library (http://nalauthors.com) y Mc Millan (http://www.macmillan.com). Sobresalió también en el campo de la ciencia ficción, con la serie Zora y los Hibernautas, que aparecía en la revista 1984 —recientemente reeditada por Ediciones Glenat (http://www.edicionesglenat.es)—, y con adaptaciones de relatos futuristas del escritor Isaac Asimov, entre muchos otros trabajos. Su gran época como ilustrador fue la década de los ochenta, de manera que en 1989, debido al declive de las revistas de cómic para adultos y a determinados problemas de salud, decidió abandonar la historieta para consagrarse a la pintura, y más en concreto, al retrato. Fuentes: EFE • Europa Press *** Rebautizan como “José Saramago” un parque ecológico en España Hoyo de Manzanares, municipio de la Comunidad de Madrid, rebautizó el pasado 10 de agosto uno de sus parques con el nombre del escritor portugués José Saramago, quien falleciera a los 87 años el pasado 18 de junio, como informamos en nuestra edición 234 (http://www.letralia.com/234/0618saramago.htm). “La pérdida de Saramago supone un gran vacío para la cultura y él fue un intelectual comprometido con los más desfavorecidos y que creía en la justicia, la libertad y la solidaridad”, afirma José Ramón Mendoza, portavoz del grupo municipal del partido Izquierda Unida (IU, http://www1.izquierda-unida.es), de cuyas filas partió la propuesta. El pleno acordó dedicar en homenaje a la memoria del Premio Nobel de Literatura el parque ecológico situado entre las calles La Nieve y Fausto Martín, en cuyo entorno se encuentra el Centro de Interpretación “El Alcornocal”. “El parque que desde ahora llevará el nombre del escritor, fue construido hace cuatro años por los alumnos de la escuela taller de jardinería ecológica ‘Chico Mendes’, y es un parque creado con criterios de jardinería ecológica”, añade Mendoza. Saramago falleció en su residencia de la localidad de Tías, Lanzarote. Escribió hasta el final de su vida; llevaba 30 páginas de su próxima novela, una reflexión sobre el tráfico de armas. Saramago fue autor de obras como Ensayo sobre la ceguera, Ensayo sobre la lucidez, Todos los nombres, La caverna o El viaje del elefante. Fuente: Cope.es *** Premio “José Donoso” 2010 para la escritora chilena Diamela Eltit La escritora chilena Diamela Eltit fue galardonada este 11 de agosto con el Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso” 2010, que entrega desde 2001 la Universidad de Talca (http://www.utalca.cl), en memoria del destacado narrador chileno (1924-1996), según informó el jurado. Al dar a conocer su decisión, el jurado valoró la excelencia en la creación literaria y el compromiso ético de Eltit con su obra, destacando que “dentro del panorama de las letras de Chile, Diamela es una figura señera, con una proyección indudable a nivel nacional como internacional”. La autora de Lumpérica, al ser informada telefónicamente del fallo del premio, agradeció un “galardón inesperado” que recibió como “una noticia muy estimulante”, y expresó la importancia de recibir un premio que tiene como epónimo a un hombre “moderno, acogedor y pensante” con el que, dijo, tuvo el “privilegio” de tener una amistad, y del que se manifestó “admiradora”. El jurado destacó “su mirada sobre la sociedad y sobre las posibilidades y riesgos de la convivencia a nivel nacional como internacional” de su “extensa y variada” producción, que incluye obras como Una milla de cruces sobre el pavimento, Por la patria, El cuarto mundo, Vaca sagrada y Los vigilantes, entre otras. Asimismo, resaltó el acercamiento de la literatura de Eltit a las artes visuales y la “originalidad” de su obra, cuyo estilo y lenguaje sobresalen por “el lirismo contenido, la versatilidad de lenguaje y los múltiples registros que afloran en su obra”. El presidente del jurado, el doctor de la alemana Universidad de Potsdam (http://www.uni-potsdam.de), Ottmar Ette, resaltó durante la ceremonia la larga trayectoria internacional de la autora chilena al referirse a la extensa lista de sus obras que han sido traducidas a otros idiomas. “Su voz y escritura se han convertido en algo inmediatamente reconocible. Ha creado una voz y una escritura únicas”, apuntó. Eltit es actualmente global professor de escritura creativa en la Universidad de Nueva York (NYU, http://www.nyu.edu), donde también ha impartido talleres de ficción y cursos sobre la novela corta contemporánea en América Latina. El galardón, que está dotado de 30 mil dólares, un diploma y una medalla, le será entregado durante la próxima Feria del Libro de Talca y la Región del Maule, a celebrarse entre el 6 y el 11 de octubre próximo. El premio “José Donoso” fue instituido por la Universidad de Talca, ciudad natal del escritor chileno (1924-1996), para perpetuar la memoria del autor de El lugar sin límites y su vinculación a esa región de Chile, 250 kilómetros al sur de Santiago. Los anteriores ganadores fueron el mexicano José Emilio Pacheco (2001), la argentina Beatriz Sarlo (2002), la chilena Isabel Allende (2003), el peruano Antonio Cisneros (2004), el argentino Ricardo Piglia (2005), el portugués Antonio Lobos Antunes (2006), el cubano Miguel Barnet (2007), el español Javier Marías (2008) y el mexicano Jorge Volpi (2009). Fuente: EFE *** Años del español José Hierro en la cárcel serán recreados en una ópera El compositor Eduardo Rincón (http://eduardorincon.org; Santander, 1924) prepara la ópera Reportaje, sobre los años que el poeta español José Hierro (Madrid, 1922-2002) pasó en prisión como consecuencia de su actividad política. Hierro fue apresado en 1939 —justo el mismo día que comenzó la II Guerra Mundial— por recaudar dinero para los familiares de los presos políticos tras el final de la Guerra Civil y la dictadura militar del general Franco. El poeta tenía entonces 17 años, aún no era “un hombre hecho” y “se hizo un hombre, por desgracia muy rápidamente, por las cárceles de España”, que recorrió durante cuatro años, en un periplo que acabó dejándole una “huella imborrable” que marcaría para siempre su poesía, según indicó Rincón el pasado 11 de agosto. “El espectro de la guerra le persiguió toda su vida”, dijo el compositor, que compartió con Hierro esos años de prisión. Entonces, él tenía 14 años, y tras la cárcel fue “desterrado” a Madrid y se le prohibió pisar Santander, su ciudad natal. Rincón evoca esos años en una ópera en cuatro actos que ya tiene escrita, y que le encargó el Festival Tardes de España, de San Petersburgo. El compositor cree que el “mejor homenaje” que puede hacerle es “escribir para él cosas sobre él”, como es el caso de esta ópera sinfónica, en la que se recrean cuatro de los poemas del autor santanderino y también se interpretará un réquiem. El compositor ha explicado que tenía prevista financiación estatal para este proyecto, pero que ha resultado afectado por la crisis económica, por lo que ahora se encuentra buscando nuevas vías de financiación para poder materializarlo. Fuente: ABC *** Autores de novela histórica se reunirán en Cartagena María Dueñas, Jesús Sánchez Adalid y Santiago Posteguillo son sólo algunos de los nombres que sonarán en la XI Semana de la Novela Histórica de Cartagena, en Murcia (España), que este año se celebrará la última semana de octubre, a diferencia de anteriores ediciones en las que el evento tenía lugar la segunda semana del mes de mayo. En rueda de prensa realizada el pasado 12 de agosto, Jorge Poyato, presidente de la Asociación de Novela Histórica de la ciudad, justificó el cambio de fecha del evento, en el que se celebrarán ciclos de conferencias y mesas redondas literarias, “para poder coincidir con la Feria del Libro (http://www.feriadellibrocartagena.es) y la Semana Grande de Cajamurcia”. El tiempo entre costuras, de Dueñas, es la novela ganadora del premio Ciudad de Cartagena 2010. Una elección segura por la gran notoriedad que ha adquirido el libro: “Ha sido todo un boom, se ha vendido más de medio millón de copias de la novela. El boca a boca ha funcionado muy bien y el libro también ha recibido mucha atención mediática”, resaltó Poyato. Por su parte, las novelas Los milagros del vino y La traición de Roma, de los autores Sánchez Adalid y Posteguillo, respectivamente, han logrado los dos accésits del premio literario. El presidente de la Asociación de la Novela Histórica de Cartagena destacó la calidad literaria de ambas obras. Ángel Márquez Delgado, autor de La noche de Tarento, y Nerea Riesco, escritora de El elefante de marfil, serán dos de los participantes del ciclo de conferencias literarias que se encuadra dentro de este evento. Riesco además impartirá un taller de literatura. Por otro lado, la Asociación de la Novela Histórica de Cartagena “ha dado el primer empujón para que empiece a andar la biblioteca de Cabo de Palos”, como parte de la obra social que realiza la organización. De esta forma, la institución literaria ha donado libros, cuentos, ordenadores y DVD para el proyecto cultural de la localidad cartagenera. Y es que, según afirmó Poyato, “en Cabo de Palos existe un núcleo de población lo bastante importante y lo suficientemente alejado de La Manga como para albergar su propia biblioteca”. El presidente de la asociación de vecinos de Cabo de Palos, José María Jiménez, explicó que la biblioteca “se va a situar en la sede de la asociación de vecinos de forma provisional”. Asimismo, Jiménez puntualizó que la biblioteca “comenzará a funcionar cuando consigamos las estanterías y el mobiliario necesario para colocar los libros”. Fuente: La Opinión de Murcia *** Premio de Literatura Indígena al mexicano Juan Álvarez Pérez El poeta mexicano Juan Álvarez Pérez, natural de Chiapas y quien escribe en lengua tseltal, recibió este 13 de agosto el Premio Continental de Literatura en Lenguas Indígenas Canto de América, en una ceremonia celebrada en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México. Álvarez Pérez es autor del libro de poemas Así canta la muerte —Jich ya Xk’ayin te lajele—, coautor del libro Delirio de sombras —Jowil axinal— y de otros poemas publicados en revistas y suplementos de circulación nacional en México. Ahora, con el poemario Se ha cansado el silencio —Lubenix te ch’aben— es galardonado con el III Premio Continental de Literatura en Lenguas Indígenas. En representación del gobernador del estado de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, el secretario de Pueblos Indios, Jesús Caridad Aguilar Muñoz, señaló que dicho evento es de transcendental relevancia para Chiapas, especialmente para sus pueblos originarios. “Hoy la fortaleza y el vigor de las lenguas y culturas indígenas se destacan; una vez más, de entre sus actores y creadores, un joven poeta tseltal, originario del municipio de Chilón, Chiapas, demuestra al mundo su talento y su capacidad creativa como tejedor y artífice de la palabra desde su lengua materna”. El secretario de Pueblos Indios también hizo un amplio reconocimiento a todos los creadores y artistas indígenas que con su talento y creatividad demuestran la gran riqueza y conocimientos culturales que dan identidad a los pueblos originarios de nuestro país, porque a final de cuentas —dijo— “se ha cansado el silencio, hoy los pueblos hablan en voz alta y con dignidad”. Fuente: Chiapas Hoy *** Vinicius de Moraes, embajador póstumo El compositor, poeta y diplomático brasileño Vinicius de Moraes (1913-1980) fue promovido al rango de embajador este 16 de agosto, en un homenaje póstumo encabezado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. En el trigésimo aniversario de la muerte del célebre compositor, el presidente Lula calificó como “aberración” la expulsión del músico del cuerpo diplomático, en 1969, por orden de la dictadura militar que gobernaba al país. “Lo que estamos haciendo aquí es casi un proceso de reparación. Vinicius era un ser superior que, expulsado, continuó creciendo”, apuntó Lula. Ante la presencia de familiares y amigos del músico, Lula agregó: “Muchas veces en Brasil dejamos de exaltar a quien fue víctima en el período del autoritarismo y nos quedamos preocupados con quien reprimió y quien mató, y con eso nosotros nos olvidamos de dar valor a nuestros héroes”. “Siento envidia de Vinicius. No conozco a alguien que haya sabido vivir la vida como la vivió nuestro Vinicius”, subrayó. Durante el homenaje, la hija del poeta, Georgiana Moraes, y la nieta de él, Mariana, junto a la cantante Miúcha hicieron una presentación musical en la que interpretaron los principales éxitos del compositor, encabezado por “Coisa mais linda”, canción que ganó notoriedad internacional titulada como “A garota de Ipanema”. Fuente: EFE *** Europa analiza cómo fomentar digitalización del patrimonio cultural El comité de sabios de la Comisión Europea (CE, http://ec.europa.eu/index_es.htm) analiza desde el pasado 18 de agosto cómo fomentar la digitalización del patrimonio cultural, y anuncia que publicará recomendaciones al respecto a finales de año. El Ejecutivo comunitario considera importante encontrar “soluciones innovadoras” en un momento en el que los sectores creativo y cultural viven una transición revolucionaria y es necesario mantener el ritmo de los avances tecnológicos y cosechar todos sus beneficios, indicó en un comunicado. La tarea principal del comité de sabios, que se extenderá hasta el 30 de septiembre, consistirá en estudiar cómo acelerar la digitalización, la accesibilidad en línea y la preservación de las obras culturales en Europa. Todos los interesados están invitados a dar su opinión sobre el proceso de digitalización, las potenciales fuentes de financiación y el desarrollo de proyectos como Europeana (http://www.europeana.eu), la biblioteca virtual europea. La CE busca también ideas sobre posibles modelos de explotación de contenidos digitales con financiación pública, así como sobre las condiciones que podrían imponerse a las asociaciones público-privadas para la digitalización. Fuente: EFE *** VIP Art Fair reunirá en Internet a galerías de todo el mundo Doce galerías de tres continentes han lanzado el proyecto VIP Art Fair (http://www.vipartfair.com), que ofrecerá del 22 al 30 de enero de 2011 su primera gran feria del arte exclusivamente por Internet, según anunciaron en Berlín sus organizadores el pasado miércoles 18 de agosto. El propósito de la feria es facilitar a las galerías líderes del mundo el máximo de comunicación e intercambio sin salir de sus sedes. Con ello se pretende crear una “comunidad virtual”, accesible tanto a galeristas como a coleccionistas, comisarios de exposiciones y responsables de museos, indicaron fuentes de la organización. Las galerías que participaron en la creación del proyecto son David Zwirner (http://www.davidzwirner.com), de Nueva York (EUA); Galerie Max Hetzler (http://www.maxhetzler.com), de Berlín (Alemania); White Cube (http://www.whitecube.com), de Londres (Inglaterra); Gagosian Gallery (http://www.gagosian.com), con sedes en Nueva York, Londres, Los Ángeles (EUA), Roma (Italia) y Atenas (Grecia); Gallery Koyanagi (http://www.gallerykoyanagi.com), de Tokio (Japón); Hauser & Wirth (http://www.hauserwirth.com), con sedes en Zúrich (Alemania), Londres y Nueva York; Anna Schwartz Gallery (http://www.annaschwartzgallery.com), con sedes en Melbourne y Sydney (Australia); Xavier Hufkens (http://www.xavierhufkens.com), de Bruselas (Bélgica); Fraenkel Gallery (http://www.fraenkelgallery.com), de San Francisco (EUA); Kukje Gallery (http://www.kukje.org), de Seúl (Corea del Sur); Sadie Coles HQ (http://www.sadiecoles.com), de Londres, y James Cohan Gallery (http://www.jamescohan.com), con sedes en Nueva York y Shanghái (China). A éstas se han unido, hasta el momento, otras cuarenta y cuatro, entre las que se cuentan las brasileñas Fortes Vilaça (http://www.fortesvilaca.com.br) y Galeria Luisa Strina (http://www.galerialuisastrina.com.br), ambas de São Paulo, o la Galería OMR (http://www.galeriaomr.com), de Ciudad de México. La plataforma que se usará para la VIP Art Fair estará dotada de alta tecnología, para difundir las obras con el máximo de precisión y en diversos formatos, acompañadas de la correspondiente documentación sobre su autor, incluida su cotización. El visitante podrá realizar visitas virtuales por la feria —las cuales podrán guardarse y compartirse con contactos—, acceder a información sobre las dimensiones de cada obra en relación con la estatura humana promedio, hacer acercamientos para examinar detalles de la obra, apreciar diversas vistas de trabajos tridimensionales y revisar una colección de videos. Además, los marchantes y coleccionistas podrán entablar conversaciones directas con las galerías a través de la plataforma Skype (http://www.skype.com), así como servicios de mensajería instantánea o teléfono. Las galerías tendrán también la posibilidad de ofrecer acceso a sus colecciones e interactuar con clientes en salas privadas. Se podrá entrar a la feria como visitante corriente de forma gratuita, mientras que si se pretende participar interactivamente y negociar con los galeristas, deberá comprarse una tarjeta de ingreso para toda la feria por 100 dólares (77,7 euros), si se abona en los dos primeros días, o acceder a la última jornada por 20 dólares (15,5 euros). Fuentes: EFE • VIP Art Fair *** Habrían dejado “coordenadas exactas” de la fosa de García Lorca El investigador español Gabriel Pozo, autor del libro Lorca, el último paseo, asegura que tres falangistas y un policía de la guardia del comandante Valdés dejaron escritas unas “coordenadas exactas y un croquis” de la supuesta ubicación de la fosa del poeta Federico García Lorca, fusilado en la madrugada del 19 de agosto de 1936, hace ahora 74 años. Tras dos décadas de investigaciones, Pozo sostiene que el supuesto enterrador de García Lorca, Manuel Castilla “El comunista”, que llevó a los investigadores Agustín Penón e Ian Gibson a la zona de Alfacar en la que hoy se sitúa el monolito, “no estuvo en el enterramiento y sólo lo marcó porque tenía miedo, como luego confesó”. El investigador opina que sus afirmaciones se han visto confirmadas en los informes que recibió el capitán Nestares, al mando del puesto de Víznar, de manos de sus lugartenientes, los falangistas Pedro Cuesta Hernández, Manuel Martínez Bueso y Joaquín Espigares. Estos documentos indican que a García Lorca lo fusilaron y enterraron en el extremo occidental del campo de instrucción de la tropa, a escasos metros del olivar y en perpendicular al cortijo de Las Pepinas, sostiene Pozo. “Los falangistas fueron los protagonistas de aquellos días y siempre insistieron en que el cadáver de Federico está donde lo fusilaron. Así se lo dijeron al subjefe provincial de Falange, el periodista Eduardo Molina Fajardo. Incluso un policía que trabajó en el gobierno civil al servicio del jefe de seguridad Julio Romero Funes se atrevió a marcar las coordenadas aproximadas del lugar de la fosa: N37º, 14’ 485” W003, 32’ 938”. “Este sitio se ubica en la curva frente al cortijo, entre el campo de fútbol abandonado y el olivar, bajo una capa de escombros de dos metros que fue vertida allí hace ahora quince años”, precisa el estudioso. Tras un exhaustivo análisis de todas las posibles ubicaciones de la fosa de García Lorca, Pozo cree que el segundo lugar con más probabilidades se sitúa a uno 80 metros del anterior, en “la siguiente curva de la carretera, en la zona del Caracolar donde hay al menos dos fosas bajo los olivos”. “Según narraba el capitán Nestares, durante el primer mes de alzamiento camparon a sus anchas las escuadras negras y fusilaban en cualquier cuneta del Camino del Obispo: desde la zona alta de la Alfaguara hasta las inmediaciones de Puerto Lobo”. Sin embargo, a partir del 25 de agosto de 1936, él ordenó que todos los fusilamientos se hicieran en Los Pozos de Víznar y se llevara un control de los fusilados. Asegura Nestares en sus apuntes que allí, en Los Pozos, no hay enterrados más de 400 cadáveres”. “El modus operandi para fusilar comenzaba con una llamada telefónica del gobierno civil, a través de la línea 61, donde anunciaban que iban para arriba X trajes o X mantas para que los arreglasen. Esa era la contraseña”, añadió. Pozo también accedió al expediente clasificado en el que la Diputación de Granada (http://www.dipgra.es) marcó en 1980 el supuesto lugar donde fue enterrado el poeta y que dio pie a las recientes excavaciones fallidas para encontrar a los fusilados junto a él. Para ello —explicó— se creó una comisión compuesta de tres diputados provinciales que investigó el asunto y consultó a nueve personas, entre ellas el investigador Ian Gibson, el periodista Eduardo Castro, el funcionario Juan Roldán Cobos y la viuda de Eduardo Molina Fajardo, Ángeles González; así como María Luisa Illescas Orantes y José Contreras Hita. De acuerdo a este informe clasificado en el Patronato García Lorca de Fuente Vaqueros, “hicieron varias visitas a la zona de Víznar y Alfacar y tanto Roldán, como Gibson y Castro marcaron como lugar más probable un olivar a un centenar de metros de la acequia de Aynadamar. El primero dijo ver el cadáver la noche del 19 al 20 de agosto; Castro ratificó el mismo lugar y dijo que fue el 19 de agosto mientras que Gibson se basó en el testimonio oral del supuesto enterrador de García Lorca, Manuel Castilla “El comunista”. Del resto, “sólo la viuda de Molina Fajardo y su hijo marcaron, sin duda, un lugar distinto; así se lo habían confesado a su marido varios falangistas y militares que estuvieron en el frente de Víznar en 1936 e incluso alguno de ellos participó de uno u otro modo en el fusilamiento. Ese lugar era el campo de instrucción, a más de medio kilómetro de Aynadamar”. Lo cierto, según añade Pozo, es que la Diputación de Granada aprobó el 22 de julio de 1980, “con las dudas razonables”, acotar el lugar en que coincidió la mayoría de consultados. “Compró los terrenos, levantó un parque y colocó un monolito sobre la tumba de García Lorca por decreto y sólo basándose en lo que dijo un informante anónimo a Gibson”. A este respecto, Pozo asegura que “Manolillo el Comunista” habría ido “pregonando por Granada durante muchos años que él nunca enterró a García Lorca porque llegó al frente varios días después de que el poeta fuese fusilado. Pero se lo insinuó a Penón y a Gibson, sin tener la seguridad, y los investigadores lo elevaron a categoría de verdad absoluta”, lamentó. Fuente: Europa Press *** Digitalizan más de 4.000 artículos periodísticos sobre Miguel Hernández La Fundación Miguel Hernández incorporó además a sus fondos diversos libros sobre el autor, entre los cuales se encuentra Huellas en el tiempo: la poesía de Miguel Hernández (1987), de la venezolana Lilia Boscán de Lombardi (http://www.letralia.com/firmas/boscandelombardililia.htm). La Fundación Cultural Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.es) ha digitalizado más de 4.000 artículos periodísticos, nueve tesis doctorales, cinco revistas monográficas y 14 libros sobre el poeta oriolano Miguel Hernández, así como 1.125 nuevas fotografías sobre actos hernandianos, según informó la fundación oriolana en un comunicado el pasado 19 de agosto. Durante un año, doce alumnos del módulo de Archivos del Taller de Empleo Centenario Miguel Hernández han digitalizado estos documentos en la sala hernandiana de la Biblioteca Pública Fernando de Loazes de Orihuela (Alicante). Asimismo, la fundación ha localizado 1.160 nuevas páginas web vinculadas con el poeta, “que ofrecen una idea aproximada del interés que suscitan la vida y obra de Miguel Hernández”. Además, 29 discos de vinilo con poemas musicados del escritor nacido en Orihuela han sido pasados a formato CD. En concreto, se han digitalizado 4.194 artículos periodísticos sobre el autor de Viento del pueblo comprendidos entre 1946 y 2010, y extraídos de diarios de ámbito provincial como Información (http://www.diarioinformacion.com) o La Verdad (http://www.laverdad.es), así como periódicos de tirada nacional en España como ABC (http://www.abc.es) o La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es). También se ha contado con 176 artículos sobre el poeta del investigador Ildefonso Cases Andreu. Por otra parte, Cases Andreu ha donado varios libros, todos ellos agotados, y nueve tesis doctorales sobre el autor para su digitalización, estudios que son accesibles en la sección Biblioteca Virtual de la página web de la fundación. La investigación más antigua es de 1971 y la más reciente de 1994, todas ellas defendidas en Estados Unidos y “de difícil acceso”. Respecto a las revistas monográficas, se han incorporado a la web de la fundación Cuadernos de Ágora y Caracola, ambas de 1960, Quaderni Ibero-Americani (1968), un número especial de El Gallo Crisis (1986) y Máoméno (1987). Entre los libros, todos ellos agotados, se encuentran los argentinos Canciones de cuna..., de la escritora Enriqueta Morera (1983), y Compañero del alma..., de Vilanueva Cosse y Adriana Genta (1992); el chileno Cantata a la muerte de Miguel Hernández, de Armando Solari (1950); el uruguayo Miguel Hernández: orígenes, ascensión y permanencia de su poesía, de Mariano Olivera Ubios (1962); o el venezolano Huellas en el tiempo: la poesía de Miguel Hernández (1987), de Lilia Boscán de Lombardi (http://www.letralia.com/firmas/boscandelombardililia.htm). Fuente: La Razón *** Protestan contra Ernesto Cardenal con pintas en paredes de una iglesia La iglesia del archipiélago de Solentiname, ubicada en el Gran Lago de Nicaragua —en la provincia de San Carlos, fronteriza con Costa Rica—, fue pintarrajeada por desconocidos que escribieron leyendas contra el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, quien este 20 de agosto denunció el hecho, y lo calificó como una “campaña de desprestigio”• “Ernesto Cardenal ladrón mentiroso”, “Asesino”, “Fuera de Solentiname”, se lee en las pintas escritas en las paredes del templo, según fotografías que mostró el monje a Televicentro (http://www.canal2.com.ni), canal 12 de la televisión local. Cardenal, ministro de Cultura durante el primer gobierno sandinista (1979-1990) y propuesto por la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE, http://www.sgae.es) al Premio Nobel de Literatura 2010, atribuyó esas pintas a la antigua disputa de tierras que mantiene con el empresario alemán Inmanuel Zerger, y a cuyos acontecimientos de los últimos dos años ha venido haciendo seguimiento nuestra revista (http://bit.ly/c4dcrD). El sacerdote también se mantiene enfrentado con el ciudadano alemán y su esposa nicaragüense, antigua colaboradora de Cardenal, por el hotel Mancarrón, que según el poeta pertenece a la Asociación para el Desarrollo de Solentiname, que él preside, “y no obstante está ilegalmente ocupado”. El poeta afirmó que Zerger se ha dedicado a impulsar una “campaña de desprestigio” y “calumnias” contra su persona. “Una campaña que no ha parado nunca. Ese es el origen de esto”, sostuvo. “La explicación también es porque tengo mucha popularidad en Alemania, donde se han publicado todos mis libros y allí también hay una popularidad que tiene nuestra obra de Solentiname, entonces eso explica también por qué vienen todos estos ataques”, continuó. Ni el empresario alemán ni su esposa, Nubia Arcia, han reaccionado a la denuncia de Cardenal. Fuente: EFE *** Cincuenta poetas colombianos y una antología presentó Caza de Libros La editorial colombiana Caza de Libros (http://www.cazadelibros.com), que hace dos años publicara su colección “Cincuenta novelas colombianas y una pintada” (http://www.letralia.com/184/0425cincuenta.htm), presentó ahora en la 23ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (http://www.feriadellibro.com) su nueva apuesta, una colección titulada “Cincuenta poetas colombianos y una antología”. La idea surgió cuando, en la presentación del anterior proyecto editorial, los poetas reunidos allí le propusieron a Pablo Pardo Rodríguez, director general de Caza de Libros, embarcarse en un proyecto que incluyera a los más excelso de la poesía colombiana. La colección fue presentada finalmente este viernes 20 de agosto, en el auditorio José Asunción Silva de Corferias, en Bogotá. “En un principio comenzamos a reunirnos con los hacedores de los festivales nacional e internacionales de poesía que se hacen en el país, también con los editores de poesía, entre ellos Rafael del Castillo y Gonzalo Márquez Cristo (http://www.letralia.com/firmas/marquezcristogonzalo.htm), entre otros, para darle cuerpo al proyecto”, señaló el editor. Poetas como Jotamario Arbeláez, Gonzalo Mallarino (http://www.letralia.com/firmas/mallarinoflorezgonzalo.htm), Gustavo Tatis (http://www.letralia.com/firmas/tatisguerragustavo.htm), Flobert Zapata, Jaime García Mafla, Maruja Vieira, Giovanni Quessep y Juan Gustavo Cobo Borda, entre otros, hacen parte de los libros editados en esta colección que, en su totalidad, consta de cincuenta y un mil libros editados, 110 poetas y una antología compuesta por 60 autores, acompañados de un DVD que recoge las voces de 41 de los autores. Esta hazaña se logra gracias a que Caza de Libros es el sello de la Fundación Fundaempresa, cuya labor es promocionar a empresarios colombianos, lo que les permite lograr unos costos más viables. El paquete completo tiene un costo de 500.000 pesos en la feria. Hay tanto obras inéditas como poemas ya publicados. Todos fueron escogidos por los autores. “Creemos que esta es una muestra muy interesante de la poesía colombiana, todos los poetas son vivos y tendremos mil ejemplares por cada autor”, señala Pardo Rodríguez, quien saludó con beneplácito la inclusión del trabajo poético del cineasta antioqueño Víctor Gaviria. El colegio Gimnasio Moderno de Bogotá (http://www.gimnasiomoderno.edu.co) prestó también su colaboración en el proyecto y allí se efectuarán las presentaciones de los libros una vez pase la feria, que termina este 23 de agosto. “Esto que hace Pablo es muy meritorio, único y valeroso en el campo de los editores colombianos de poesía, porque, tengo entendido, es la primera vez en la historia editorial de este país que alguien corre un riesgo tan alto para publicar en este género”, dice Fernando Rendón (http://www.letralia.com/firmas/rendonfernando.htm), director del Festival Internacional de Poesía de Medellín (http://www.festivaldepoesiademedellin.org) y uno de los cincuenta autores publicados. Fuente: El Tiempo *** Fallece el escritor argentino Rodolfo Fogwill La mañana del pasado sábado 21 de agosto falleció en Buenos Aires, a los 70 años, el escritor y sociólogo argentino Rodolfo Fogwill (http://www.fogwill.com.ar), quien estaba internado desde hace varios días por una grave infección pulmonar provocada por su afición al cigarrillo. Autor de novelas como Los Pichiciegos (1983), Una pálida historia de amor (1991), La experiencia sensible (2001), Urbana (2003) o Runa (2003), además de libros de cuentos y poesía, Fogwill trabajó también como directivo de publicidad y marketing. En 1980, por su cuento “Muchacha punk” obtuvo un importante premio —patrocinado por la empresa Coca-Cola— que le permitió renunciar a su trabajo y dedicarse a la escritura. Recibió la beca Guggenheim en 2003 y el Premio Nacional de Literatura al año siguiente. En 1979 crea la editorial Tierra Baldía, donde promovió su poesía y la de otros poetas hasta entonces desconocidos, publicando las obras de escritores como Osvaldo y Leónidas Lamborghini, y Austria-Hungría, los poemas de Néstor Perlongher, entre otros. En los últimos tiempos, escribía columnas de opinión para el diario Perfil (http://www.diarioperfil.com.ar). Era padre de Andy Fogwill, uno de los directores publicitarios más premiados del mundo, y de la actriz Vera Fogwill, conocida por sus papeles en cine y televisión. Textos suyos integran diversas antologías publicadas en Cuba, México, España y Estados Unidos. Según la crítica, “Fogwill es dueño de un estilo que se maneja con igual soltura en la ternura y en la ferocidad y que no tiene quién le gane en su capacidad de intimidar, irritar, seducir, imponer respeto”. De él se ha dicho además que es uno de los narradores más originales de América Latina. “Es un escritor violento y nato que debería ocupar el tan disputado lugar que dejó vacante Roberto Arlt” , aseguró Héctor Libertella. Conocido únicamente como Fogwill, que es también firma sus libros, a secas (“como Sócrates, Platón, Aristóteles, entendés”, dijo en una oportunidad), como publicista fue autor de eslóganes y campañas publicitarias como “Suaves pero con sabor, el equilibro justo” para los cigarrillos Jockey. De esa experiencia dijo: “Por veinte años fui consultor de una tabacalera y pude librarme —en orden— primero del cine, después del dinero, del alcohol, de la marihuana y finalmente de la cocaína, pero aún sigo dependiendo de la estúpida nicotina”. Uno de los temas que abordó recurrentemente en sus novelas es el del amor. “No sé qué es el amor, pero sé que si hay algo que te puede salvar es el amor. Creo que tiene que ver con el amor propio, una cuestión neurofisiológica que te produce una sensación de totalidad; nada lo puede remplazar. Inmediatamente después de salir por la televisión y tener éxito los cinco minutos de gloria de todos en la sociedad democrática, te das cuenta de que no existió, que fue sólo una puesta en escena y que está terriblemente desarticulado... El amor, en cambio, produce un bienestar casi neurológico”, comentó en una entrevista. En sus textos tampoco evitó la crítica a la cultura. “En la etapa de la transición democrática en la Argentina escribí durante dos años más de 250 columnas sobre política cultural. Me sentí muy frustrado porque era el centro de la prensa, me copiaban fatal y sin entenderme, y dejé de pensar en ese tema. Pasados veinte años vuelvo a pensar en ello y no tengo ninguna idea nueva, porque nada cambió: aquellas ideas siguen vigentes”, argumentó. En su última columna en Perfil, publicada el sábado 13 de agosto (http://www.perfil.com/contenidos/2010/08/13/noticia_0038.html), prometía “chismes e infidencias” del mundillo editorial que finalmente se llevó a la tumba. “Falleció un escritor de los que escasean, alguien que sabía disfrutar del placer estético y que ponía a la belleza y a la perfección estilística por sobre todas las cosas, incluidos los compromisos políticos, los códigos de convivencia y la buena educación. A partir de hoy todo va a ser mucho, pero mucho más aburrido”, dijo el escritor y periodista Guillermo Piro, también columnista de Perfil. Fuentes: La Gaceta • Perfil *** Murió a los 70 años el artista mexicano Daniel Manrique Arias El artista plástico Daniel Manrique Arias (Distrito Federal, 1939), creador en los años 70 del movimiento cultural Tepito Arte Acá, así como de los colectivos Ñeros en la Cultura y Campamentos Unidos por la Guerrero, falleció la madrugada de este domingo 22 de agosto a la edad de 70 años, a causa de una embolia. Vestido siempre de negro, Manrique fue conocido principalmente como muralista y escritor, aunque también fue ensayista, no sólo sobre cultura popular y de barrio, sino también de la historia del arte. Siempre tuvo muy clara la importancia de la cultura popular y de barrio en la vida cotidiana. A manera de resistencia cultural y artística, “su lucha fue para que se valorara a la gente que trabaja con sus manos y que batalla cada día para sobrevivir”, comentó su viuda, Emma Briseida Ávila López. Siempre insistía en “que la cultura es la parte sensible de las personas, lo que nos hace humanos”. Por medio de la cultura, confiaba Manrique, pueden cambiarse muchas cosas en los barrios, como la inseguridad. El pasado mes de octubre, Daniel Manrique terminó un mural de aproximadamente 100 metros en lo que se conoce como Los Palomares o La Fortaleza, en el corazón del barrio de Tepito, con el apoyo y colaboración del vecindario. Tras concluir ese trabajo salió rumbo a Argentina, donde realizó otros dos murales, “pero ya iba enfermo”. De ese viaje regresó hace dos meses, aproximadamente. La obra de Manrique se encuentra en infinidad de espacios, desde vecindades hasta universidades. Su obra ha quedado plasmada en países como Canadá, Estados Unidos, España, Francia y Argentina, entre otros. Además, ha dejado muestras de sus obras en el portal artístico Artelista.com (http://tepito-arte-aca.artelista.com). Manrique, como persona y como creador, fue muy querido por la gente del barrio. “Él era por y para la gente”, expresó Ávila López durante la velación de cuerpo presente en el Espacio de Convivencia de Arte y Cultura de Barrio, centro cultural fundado por Manrique. “Muchos artistas entendieron su propuesta, muchos otros lo tacharon de loco, lo humillaron y abusaron de su trabajo. No obstante, él siempre amó al barrio y a la gente”, concluyó su viuda. Una muestra de la manera de ser y pensar de Manrique, quien fue reconocido con distintos galardones en México y el extranjero, es que no le gustaba exponer en galerías. “Decía que (los galeristas) eran una bola de padrotes, y nada más; que no quería que nadie lo padroteara”, comentó por otra parte el crítico de música Antonio Malacara, amigo del artista plástico. “Manrique fue un hombre muy consecuente. Pocas personas tan netas y auténticas como él. Nunca tuvo un centavo, porque no se vendió a nadie. En su libro autobiográfico, Tepito Arte Acá, da testimonio de cómo estuvo todo su rol; en el libro Para qué sirve el arte... para nada, se presenta como teórico y ensayista de la cultura, pero no sólo de la cultura popular y de barrio, sino de la denominada alta cultura”, continúa el crítico. Para Malacara, Manrique era “un pesimista que nunca dejaba de actuar”. Entre su obra “se encuentra una colección, pocas veces vista, de cerca de 150 servilletas con dibujos a tinta, lo que refleja su habilidad, pues la tinta se absorbe en segundos”. Manrique insistía, comentó Malacara, “que si se encontraba con Dios, éste iba a saber lo que era reclamarle”. Fuente: La Jornada *** Restauran en La Serena casa en la que residió Gabriela Mistral A fin de año será restaurada la vivienda de La Serena (Coquimbo, Chile) donde la poetisa Gabriela Mistral residía cuando empezó a dar clases, a escribir y publicar, en 1903. En septiembre, en tanto, estará listo un moderno edificio que acogerá al Centro Mistraliano. “Cuando yo enseñaba geografía en Compañía Baja, al lado norte de La Serena, la escuela era tan pobre, que para enseñar geografía sólo contaba con el tierral del patio o la arena de la playa próxima”. Así recordaba Mistral sus inicios como profesora. Era 1904 tenía 15 años y también su casa era humilde. De color azul, era la única de dos pisos en el villorrio, y la escalera estaba por fuera. “Hace un tiempo estaba muy deteriorada”, recuerda Rolando Manzano, director del Centro Mistraliano de la Universidad de La Serena (http://www.userena.cl). “Por eso denuncié que un invierno más la podía derribar, por el estado del adobe y porque estaban oxidadas todas las planchas de zinc. Afortunadamente, fue declarada monumento nacional en 2008”. Un año después, el Estado compró la vivienda, con la intención de restaurarla y convertirla en el corazón de un hito patrimonial que incluiría, además, una sede para el Centro Mistraliano. Inserto en el Programa de Puesta en Valor del Patrimonio —que está ejecutando la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (http://arquitectura.moptt.cl), con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID, http://www.iadb.org)—, la inversión total de este proyecto Bicentenario bordea los 1.500 millones de dólares. Se trata del hito de la Ruta Patrimonial Mistraliana que muestra el mayor grado de avance después del renovado Museo de Vicuña (http://www.dibam.cl/sdm_mgm_vicuna), reinaugurado este año. “En la vida de Gabriela Mistral son muy significativos los años que vivió en La Compañía. Allí empezó a hacer clases y a escribir y publicar, pues colabora con los seis diarios locales. Allí se enamora de Alfredo Videla, su primer amor. Si bien Lucila Godoy nació en Vicuña, acá en La Compañía nace Gabriela Mistral. Aquí fue donde se hizo mujer, profesora y escritora”, comenta Manzano. Viviría ahí hasta 1908. De día les daba clases a los niños; de noche, a los peones y obreros. “Esperamos que la restauración de la casa comience antes de fin de año. Estamos en etapa de diseño; queremos reproducir la experiencia que tuvo Gabriela Mistral en esa vivienda. En vez de mostrar objetos, queremos integrar la música, los olores, los colores y las sensaciones que ella vivió”, adelanta Loreto Silva, subsecretaria de Obras Públicas. “Ella misma les atribuye mucha importancia a estos años; es un periodo de soledad, pobreza y tristeza. Espiritualmente, la convirtió en lo que fue. Esa casa pequeña demuestra el verdadero origen de Gabriela Mistral y la fragilidad en que vivía, pero también su fortaleza, su resiliencia”, agrega Silva. Un patio de olivos conectará la vivienda con el Centro Mistraliano, cuyas obras tienen un avance del 70%. Según la subsecretaria: “Ya estamos en las terminaciones de este relevante centro cultural que estará listo en septiembre. Será muy moderno; tendrá un sistema informático que permitirá visitarlo desde todo el mundo”. Con un costo de 657 millones de dólares, el edificio respetará la altura de la casa de la poetisa, y su materialidad. “Será un volumen mediterráneo. Está en una zona bastante pobre de La Serena, y esperamos que el sector se vaya desarrollando en torno suyo”, dice Silva. De hecho, el proyecto Bicentenario incluye la recuperación del espacio público circundante. “Mientras Mistral vivió en La Compañía, los escritores y los intelectuales de la época la visitaban y hacían tertulias. Era un núcleo muy intenso de creación y producción literaria y artística. Y ahora eso se podrá retomar en el mismo lugar”, apunta Manzano. Y es que allí se cobijarán los 1.200 documentos originales del Centro Mistraliano, entre revistas, diarios y fotografías, además de 22 rollos de microfilmes. “Pero esto no será sólo documental; queremos trabajar con la gente del sector y con la Escuela Darío Salas. Postularemos a fondos concursables, y haremos talleres. Lo importante es hacerlo con una idea pedagógica, respetando lo que defendió Mistral —la educación de la mujer—, y apoyar a los niños y a los desposeídos”. Fuente: El Mercurio *** Panamá celebra su Feria del Libro con Uruguay como país invitado La VI Feria Internacional del Libro de Panamá (http://www.filpanama.com), que este año tiene a Uruguay como país invitado y rendirá homenaje al escritor Mario Benedetti, será desde el 25 hasta el 29 de agosto un escaparate para la presentación de las obras de 24 escritores panameños. “Se presentarán 24 escritores nacionales con 24 obras inéditas, mientras que otros autores actuarán como moderadores durante el lanzamiento de estos títulos y en coloquios”, dijo a los periodistas Briseida Bloise, presidenta de la Cámara Panameña del Libro (CPL, http://www.capali.com.pa), que organiza la feria. Bloise calificó como una “conquista” el espacio que se han ganado los escritores panameños dentro de la feria y reconoció, además, la vinculación que han tenido con este proyecto desde su inicio. Novelistas como Rose Marie Tapia y Eduardo Verdurmen, así como los cuentistas Carlos Oriel Wynter Melo (http://www.letralia.com/firmas/wyntermelocarlosoriel.htm), Paola Schmitt y el poeta Salvador Medina Barahona, entre otros, adelantaron detalles sobre el lanzamiento de sus obras. Medina Barahona, que presentará su poemario Pasaba yo por los días, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2009, dijo que es “justo y necesario que el autor nacional tenga el sitio que se merece dentro de la feria”. Tapia, por su parte, anunció que presentará su nueva novela, El retorno de los bárbaros, con la que culmina su trilogía política iniciada con No hay trato y Agenda para el desastre, y en la que narra cómo se altera el orden constitucional de un país después de un golpe de Estado. Verdurmen, que continúa como éxito de ventas con su primera novela, Rex Angelorum, lanzará su nueva obra, Neirad, que cuenta la historia de una expedición científica a la selva del Darién en busca de plantas y minerales, pero que en el camino se encuentra con una tribu de nativos que nunca se enferma, lo que supone el hallazgo de la cura de todas las enfermedades. Wynter Melo lanzará una colección bilingüe (inglés y español) de cuentos, titulada El niño que tocó la luna, que se inspira en las tradiciones de la etnia indígena Emberá. Se trata de uno de los siete libros de autores panameños que la editorial local Fuga (http://editorialfuga.blogspot.com) presentará en la feria. El evento editorial también servirá de plataforma para que la pintora Paola Schmitt y la niña Cesibel Tifanía Ortiz Alemán, de 12 años, presenten sus libros de cuentos. Schmitt lanzará una colección de 14 cuentos titulada Historias de otros, conformados, según la autora, por “palabras, frases, olores, impresiones, canciones, suspiros y jirones de otras vidas”. Por su parte, Ortiz Alemán presentará Una receta en Robotolandia, que trata sobre un adolescente que descubre un planeta de robots en un viaje al espacio. Se trata de un cuento en el que “abrí toda mi imaginación”, declaró la joven autora. En su calidad de país invitado, Uruguay presentará una muestra de su cultura que incluye desde sus tradicionales cafés literarios o boliches, la música, la pintura, la narrativa, su gastronomía y hasta el fútbol. El embajador de Uruguay en Panamá (http://www.urupana.org), Francisco Purificatti Gamarra, anunció que la representación de su país está compuesta por alrededor de 30 personas, además de unos 700 títulos que serán provistos por la Cámara Uruguaya del Libro (http://www.camaradellibro.com.uy). La delegación uruguaya incluye a escritores como Tomás de Mattos, Fernando Butazzoni, Rafael Courtoisie, Marina Jorge, Sylvia Puentes de Oyenard, Margarita M. de Blixen, Ivonne Parodi, Sylvia Suanes, María Montserrat di Lorenzi y Ramón Cuadra. La participación del país suramericano también contempla el espectáculo “Daniel Viglietti recuerda a Mario Benedetti”. Además de Viglietti, para el cierre de la feria se presentará el payador uruguayo Juan Carlos López, que cantará con trovadores panameños. Uruguay dispondrá de dos pabellones. Uno de ellos será en homenaje al autor de La tregua, con más de cincuenta murales fotográficos sobre su vida, obra y pensamiento, y donde se realizarán tertulias y lecturas de poesía en un espacio recreado al estilo de los tradicionales cafés literarios que existen en Uruguay, conocidos también como boliches. “La idea es que haya mesas para que uno tome un café, tome un libro y se ponga a mirar (a los escritores), como se hace en los cafés literarios”, señaló Purificatti. También habrá coloquios y se proyectarán documentales y cintas sobre escritores uruguayos como Horacio Quiroga, Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Ramón Sabella, superviviente de la “tragedia de los Andes”, presentará el libro La sociedad de la nieve, sobre su experiencia, junto al autor de la obra, el escritor Pablo Vierci. El diplomático dijo que el segundo pabellón tendrá información de otros escritores uruguayos, así como una muestra con afiches, fotos, bibliografía y otros elementos del Museo del Fútbol de Uruguay (http://www.auf.org.uy/museo.html), que tiene su sede en el Estadio Centenario (http://www.estadiocentenario.com.uy) del país suramericano. Una muestra fotográfica sobre la comunidad afrouruguaya, su música y sus costumbres, del artista Ignacio Naon, y una exhibición de la obra de las pintoras Ambar Labruna y Evelyn Rodríguez, serán también parte de la contribución del país sureño a la feria, así como una muestra de su gastronomía autóctona. Los organizadores de la feria esperan la visita de unas 70.000 personas, luego de que en la pasada edición de 2009 recibiera a unos 60.000 aficionados a la literatura. Fuente: EFE *** Publicarán el diario del viaje a Brasil de Adolfo Bioy Casares El escritor argentino Adolfo Bioy Casares, gran viajero, aspiraba a que sus expediciones se convirtieran en viajes interiores que le ayudaran a reflexionar. En 1960 fue a Brasil, invitado por el PEN Club, y de esa visita nació Unos días en el Brasil (Diario de un viaje), un diario inédito que saldrá en España y Argentina en septiembre con un epílogo del editor y traductor Michel Lafón. El libro se publicará mundialmente el próximo 6 de septiembre —por Páginas de Espuma (http://www.ppespuma.com) en España y por La Compañía (http://www.editoriallacompania.com) en Argentina— y se completará con una exposición de las fotografías inéditas que incluye el volumen, realizadas por Bioy, en la Galería Guayasamín de la Casa de América (http://www.casamerica.es), bajo el título “Brasilia 1960”. Se trata de una breve obra, un libro “raro”, de algo más de cien páginas en forma de diario, otra de las prácticas del autor de La invención de Morel, en las que el narrador argentino describe sus impresiones, reflexiones y anécdotas sobre Río de Janeiro, São Paulo y una recién nacida Brasilia. De Unos días en el Brasil... el propio Casares hizo una edición de unos 200 ejemplares para la familia y amigos; pero sin ninguna repercusión pública, explica Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma. Lafón, que asistirá a la presentación oficial de este libro, el próximo 8 de septiembre en Madrid, dice en él que este diario tiene un cometido íntimo y personal del autor “para seguir transformando cualquier día de su vida en un viaje y una aventura, cualquier lugar del mundo en un isla encantada donde todo se vuelve posible e incluso deseable”. El que fuera amigo inseparable de Borges (de hecho desde que Bioy y Borges se conocieran en 1931 no se separaron) hizo este viaje invitado por un congreso de escritores organizado por el Pen Club. De ahí que en las páginas del libro se paseen también autores como Moravia o Graham Greene, que cohabitan con los detalles y las anécdotas cotidianas del viaje, la descripción de ambientes o la impresión decepcionante que le produjo Brasilia, la capital de Brasil que se empezó a construir en 1956. Lafón asegura que no sabe por qué Bioy aceptó la invitación: “No tiene nada que decirles a los otros invitados, rechaza las amistades obligadas y los ejercicios impuestos, odia la retórica vacía, no quiere hablar en público”. “Aun así”, apunta Casamayor, “Lafón acaba preguntándose: ‘Viajar para escribir, escribir para olvidar que uno está viajando, y para recordarlo después. ¿Y si Bioy fuera el mayor diarista del continente?’ ”. El narrador argentino, que deja aquí su sentido del humor sosegado y tranquilo, después, en 1967, emprendió otro viaje en solitario por Europa, con un Peugeot alquilado que le llevó a Francia, Gran Bretaña, Suiza, Alemania o Italia, entre otros países. También como fruto de este periplo escribió un cuaderno de bitácora, que fuera publicado en España en 1997 por Tusquets (http://www.tusquetseditores.com), con el título En viaje. Así, la mirada profunda y literaria de este especial viajero da otro prisma de este autor, cuya obra está marcada por la imaginación y el amor por los diarios. No en vano también fue anotando en su diario todas las noches que cenó con Borges en su casa durante cuarenta años. Fuente: EFE *** Honran con una exposición la memoria de Carlos Monsiváis A fin de cumplir con la voluntad del escritor mexicano Carlos Monsiváis —fallecido el 19 de junio pasado— de poner su colección de arte al alcance de un público lo más amplio posible, el Museo del Estanquillo (http://www.museodelestanquillo.com), en Ciudad de México, ha empezado a coorganizar una serie de exposiciones en distintas partes de la nación azteca, con el acervo legado por el autor de Escenas de pudor y liviandad. El próximo 12 de septiembre se inaugura en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (http://www.museodelasartes.udg.mx) la muestra “Te pareces tanto a mí: el retrato en México”, que ya antes cumplió con una temporada de exhibición en el Estanquillo, y posteriormente (en mayo de este año) en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (Iago, http://institutodeartesgraficasdeoaxaca.blogspot.com) y en el Centro Fotográfico Álvarez Bravo (http://cfmab.blogspot.com), ambos recintos fundados por el pintor Francisco Toledo. Curada por Rafael Barajas El Fisgón, “Te pareces tanto a mí” está integrada por aproximadamente 600 objetos, entre fotografías, daguerrotipos, ambrotipos, fotoesculturas, fotobotones, maquetas, litografías, dibujos a lápiz y caricaturas de personalidades mexicanas de los siglos XIX y XX, en un recorrido por la historia política, social y cultural de México en los pasados 200 años. Sobresalen imágenes tomadas por destacados fotógrafos, como Manuel Álvarez Bravo, Gustavo Casasola, Graciela Iturbide y Nacho López, además de otras de autores anónimos, pero igualmente poseedoras de valor testimonial y estético. El título de la muestra —retomado de una frase de una canción de la canción “Inocente pobre amiga”, de Juan Gabriel— subraya la importancia que el retrato tiene como punto de identificación en el imaginario colectivo. Además de la muestra en Guadalajara, el Estanquillo prepara dos proyectos más: uno social en colaboración con el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (Muac, http://www.muac.unam.mx), que tiene como tema la ecología, y el 18 de noviembre una exposición en Puebla para conmemorar el centenario de la muerte de Aquiles Serdán, en vísperas del inicio de la lucha armada que causó la renuncia de Porfirio Díaz y llevó al poder a Francisco I. Madero. Como se sabe, Serdán era simpatizante maderista y tenía la encomienda de dirigir en Puebla el levantamiento programado para el 20 de noviembre de 1910. Enterado de que el plan corría peligro, decidió adelantarlo para el 18. Ese día, él y varios de sus familiares sostuvieron un tiroteo con 30 policías que pretendían entrar a su casa. Al final, todos los miembros de la familia Serdán que estaban en la casa fueron abatidos. Por otro lado, y como homenaje póstumo a dos meses del fallecimiento del escritor y cronista, este fin de semana dio inicio en el Auditorio Nacional un ciclo cinematográfico integrado por las 25 cintas que más le gustaban al autor de Apocalipstick. Entre otras: El compadre Mendoza (1933) y Vámonos con Pancho Villa (1935), ambas de Fernando de Fuentes; de Emilio El Indio Fernández están Las abandonadas (1944), Enamorada (1946), Pueblerina (1948) y Salón México (1948). Fuente: La Jornada *** Realizarán en Argentina taller para jóvenes cineastas latinoamericanos La Fundación TyPA - Teoría y Práctica de las Artes organiza el XI Taller Colón de Análisis de Proyectos Cinematográficos “¿Cómo pensar tu proyecto?”, que se realizará en Colón, Entre Ríos (Argentina), del 26 de noviembre al 2 de diciembre, y que tendrá el propósito de estimular, durante una semana de trabajo intensivo, el intercambio, análisis y reflexión sobre los proyectos cinematográficos de hasta doce jóvenes directores latinoamericanos que se encuentren preparando sus primeras o segundas películas. El taller se fundamenta en el resurgimiento que en los últimos años ha experimentado el cine latinoamericano, y en el hecho de que algunas de las películas de mayor interés de este fenómeno son las primeras obras de cineastas jóvenes que lograron construir su propio camino enfrentando en soledad las enormes dificultades que existen para producir cine en la región. Ofrecer esta oportunidad a cineastas latinoamericanos, en un clima de reflexión y trabajo concentrado, es el objetivo del taller, concebido como un espacio donde los directores puedan poner a prueba ideas, intercambiar propuestas con pares y con cineastas de mayor experiencia, planear la obra como un proyecto integral que combine las ambiciones artísticas y las consideraciones pragmáticas, identificar los puntos fuertes y débiles, y obtener una orientación concreta sobre cómo afianzar su proyecto de película cuando aún está en la etapa de guión. La convocatoria está dirigida a realizadores de América Latina que estén trabajando en su primera o segunda película. La selección se realizará conforme a sus antecedentes y a la calidad del proyecto de largometraje que se proponen filmar (tendrán prioridad los proyectos de ficción). No podrán participar quienes ya hayan asistido al taller, ni se recibirán proyectos que ya fueron presentados en convocatorias anteriores. El taller será dirigido por Américo Castilla e Ilse Hughan, y tendrá como tutores invitados a Vincenzo Bugno, del World Cinema Fund (WCF, http://bit.ly/cFZtfR), y Lita Stantic, productora argentina. Además, fungen David Oubiña y Hernán Musaluppi como asesores, y Violeta Bronstein como coordinadora ejecutiva. Las becas otorgadas por la Fundación TyPA cubrirán los costos de traslado entre la ciudad de Buenos Aires y Colón, alojamiento allí, subsistencia y capacitación. Los participantes seleccionados deberán abonar 180 dólares para gastos administrativos y asumir los costos de su traslado a Buenos Aires, hotel en la ciudad si así lo requieren y contar sin excepción con seguro de salud para su estadía. Las postulaciones pueden formalizarse hasta el 15 de septiembre. Las condiciones para participar están disponibles en la web de la Fundación TyPA (http://www.typa.org.ar). Además, los interesados pueden solicitar mayor información a cine@typa.org.ar. Fuente: Fundación TyPA *** Riohacha será sede del VII Festival Internacional de Bolero El foro “África y su legado musical en el Caribe”, que se realizará el jueves 16 de septiembre a las 2 de la tarde en la Universidad de La Guajira (http://www.uniguajira.edu.co), marcará el comienzo de la programación del VII Festival Internacional de Bolero, evento organizado por la Fundación Cultural Raíces (http://www.fundaraices.org) que en homenaje a Boy Magdaniel se realizará hasta el 18 de septiembre en Riohacha, La Guajira (Colombia), y en el que distinguidos académicos e investigadores presentarán una serie de ponencias sobre el tema, que luego del festival serán reunidas en un libro. La gran novedad de la séptima versión del festival es su realización en el “Teatro a la orilla del mar”, un lugar habilitado en la playa, con iluminación especial, pantalla gigante y una gran plataforma sobre la arena donde estará dispuesta la silletería y los espacios para el baile. Tras la inauguración oficial el 16 de septiembre, doce intérpretes de bolero procedentes de diversas puntos de Colombia se medirán en una justa que culminará en la Gran Final, el 18 de septiembre, día en que además se realizará la Gala Final, en la que compartirán escenarios los boleristas Juan Carlos Coronel (Colombia), Ismael Miranda (Puerto Rico), Vania Borges (Cuba), Vladimir Lozano (Venezuela), Amparito Escobar (Colombia) y Marta Trujillo (Colombia). Durante el evento los asistentes podrán contar con visitas guiadas a lugares interesantes de La Guajira. Para garantizar la mayor comodidad a los asistentes, se ha dispuesto una preventa de boletería con descuentos especiales y otros valores agregados. Los interesados pueden telefonear a los números 3013776800 y 3182016521 o escribir a boletasbolero@hotmail.com. Fuente: Fundación Cultural Raíces *** Dictarán vía Internet una diplomatura en gestión editorial La Universidad Católica de Córdoba (http://www.uccor.edu.ar) y Ábaco Cultura Contemporánea (http://www.abaco.org.ar) ofrecerán vía Internet, a partir del mes próximo, una Diplomatura en Gestión Editorial en la que podrán participar editores, gestores culturales, responsables de áreas, editoriales en instituciones culturales, universidades y diferentes ámbitos ligados a la gestión editorial. Este curso de formación superior, que se extenderá del 20 de septiembre de 2010 al 20 de agosto de 2011, tiene como objetivo aportar una alternativa de profesionalización al sector editorial. Abarcará todos los procesos necesarios para llevar adelante la edición de libros, revistas y publicaciones periódicas, como la producción o selección de textos, la edición propiamente dicha, la producción gráfica e industrial y la comercialización. Está dirigido a profesionales que ya trabajan en el mundo editorial pero que necesitan conocer en profundidad los procesos de la gestión editorial, entendida como una actividad cultural pero también industrial y comercial, que requiere poder manejarse con profesionales de la gestión de derechos de autor, diseñadores, impresores, programadores, distribuidores y los mercados de las ferias nacionales e internacionales del libro. El programa está organizado en seis módulos que abarcan los procesos centrales en la gestión editorial: introducción a la actividad editorial, gestión de derechos editoriales y del autor, edición de textos, producción editorial, marketing y comercialización editorial y elementos de la edición de publicaciones periódicas. El curso es coordinado por Natalia Silberleib, egresada de la carrera de edición de la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y magister en administración cultural por la misma universidad. Ha trabajado como coordinadora de producción en Alfaguara (http://www.alfaguara.com.ar) y en el Ministerio de Educación de Argentina (http://www.me.gov.ar), y como editora independiente en Perfil (Perfil), Unicef (http://www.unicef.org), Aique (http://www.aique.com.ar) y la Comisión Provincial por la Memoria (http://www.comisionporlamemoria.org), entre otras. Silderleib ha sido también directora editorial de Fundación Mundo Nuevo (http://www.fundacionmundonuevo.org.ar), asesora en industria editorial en la Secretaría de Cultura de la Nación (http://www.cultura.gov.ar) y profesora en la carrera de edición de la UBA. Ha dictado cursos y talleres sobre edición y memoria e historia del libro. Actualmente codirige Dominus, Consultora en Propiedad Intelectual, y es profesora en la maestría en curaduría en artes visuales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (http://www.untref.edu.ar). Se especializa en publicaciones de museos, sobre lo cual ha coordinado encuentros y escrito varios artículos. Además, cada módulo está a cargo de especialistas en las áreas con amplia experiencia en el mundo editorial. Participarán también profesionales invitados para dar su propia opinión o compartir experiencias profesionales. La diplomatura se realizará mediante la modalidad de dictado: los docentes producen el material —texto, fotos, referencias visuales, sonoras, etc.— y lo ponen a disposición de los participantes en Internet, de forma secuencial, a través de la plataforma Moodle (http://moodle.org), en función de la duración de los mismos. Una vez a la semana se realiza una tutoría, y los alumnos disponen del chat, mail y teléfono para comunicarse. No requiere instancias presenciales. Para la evaluación, los alumnos realizan una actividad integradora de cada materia y al finalizar el curso presentan un trabajo final. Aunque el curso está dirigido a profesionales con título de grado, en caso de no poseer uno deberán celebrar una entrevista con los directores y presentar carta de motivación dirigida a la directora académica, la licenciada Daniela Bobbio. La directora institucional es la magíster María Isabel Calneggia, mientras que el asistente de dirección es la magíster Lucila Pagani. Para solicitar mayor información, los interesados pueden telefonear al +54 0351 4219000 (interno 1) o escribir a los correos cultural@uccor.edu.ar y gcultural@abaco.org.ar. Fuente: Gestión Cultural *** La literatura en la formación de la nación será tema de un congreso Hasta el próximo 12 de octubre es posible enviar sumillas para aspirar a participar en “Nació(n) escrita. Congreso Nacional sobre la configuración de la Nación en el discurso literario”, evento en el que se espera se reflexione sobre el surgimiento y consolidación de la Nación republicana en el ámbito de las letras, y que se desarrollará en Lima, Perú, el próximo 4 y 5 de noviembre. Organizado por la revista Ajos & Zafiros (http://ajosyzafiros.perucultural.org.pe), el congreso analizará el formato discursivo como uno de los mecanismos de difusión y construcción de los proyectos de nación en el siglo XIX, y tendrá el objetivo de promover el trabajo académico y el diálogo interdisciplinario en torno al tema. La construcción discursiva de la nación republicana será el tema principal, pero también se podrá participar con ponencias sobre los discursos hegemónicos y marginales en la literatura decimonónica, los proyectos de nación en el siglo XIX, las tendencias literarias en la configuración de la nación (costumbrismo, romanticismo y realismo), la sátira en la sociedad republicana, la relación entre nación y otredad o la relación entre prensa y nación. Las ponencias deberán ser inéditas y no deberán sobrepasar los 20 minutos de lectura. Pueden ser individuales o colectivas; en el caso de ser colectivas, deberán especificarse los datos de todos los autores en el documento enviado. Para participar en calidad de ponente se deberá llenar un formulario que podrá solicitarse al correo coloquio.literatura.nacion@gmail.com, y que incluirá la sumilla del trabajo, la bibliografía (10 referencias, como máximo) y los datos del investigador. Dicho formulario deberá ser enviado como archivo de Microsoft Word al mismo correo antes del 12 de octubre de 2010. Se enviará un correo de aceptación a cada ponente, quien deberá enviar la ponencia completa (no más de 10 páginas en tamaño A4, letra Times New Roman 12, a doble espacio) antes del 20 de octubre. El evento tendrá como sedes la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe) y la Casa de la Literatura Peruana (http://www.casadelaliteratura.gob.pe), ubicada en la Antigua Estación de Desamparados (Jr. Ancash 20, centro de Lima). Los aranceles son de 25 soles para estudiantes peruanos de pregrado; 15 dólares para estudiantes extranjeros de pregrado; 35 soles para egresados recientes, estudiantes de postgrado e investigadores en otras áreas (peruanos), y 25 dólares para egresados recientes, estudiantes de postgrado e investigadores en otras áreas (extranjeros). Los asistentes peruanos deberán pagar 20 soles, mientras que los extranjeros 15 dólares. Fuente: Ajos & Zafiros ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Caza de Libros Editores http://www.cazadelibros.com Editorial creada en Colombia en 2008, que ha publicado sendas colecciones de narradores y poetas de ese país, cada una constituida por cincuenta títulos destacados de la literatura colombiana. Además, está impulsando clubes de lectores en instituciones educativas a fin de fomentar la lectura y contribuir en el desarrollo cultural de las regiones, promocionando y estimulando los escritores, poetas, pintores y demás actores de la cultura. Librosdementira http://librosdementira.org Colección de libros de poesía y narrativa de autores chilenos contemporáneos. La interfaz imita al libro tradicional y su lectura es gratuita. El sitio mantiene asimismo un blog en el que informa de lo más destacado del acontecer literario internacional. Wattpad http://www.wattpad.com/?language=5 Red social para quienes deseen dar a conocer sus escritos. Los autores pueden subir sus creaciones en diversos formatos comunes para que sean publicadas en el seno de la comunidad, cuyos miembros pueden calificarla o comentarla. Aunque no provee un formato para la descarga, ofrece acceso a través de la Web y de dispositivos móviles, así como integración con las redes sociales más populares. Projeto Editorial Banda Hispânica http://www.jornaldepoesia.jor.br/BHBHportal.htm Una biblioteca digital que reúne ensayos, reseñas, declaraciones, entrevistas, datos bibliográficos y poemas, reuniendo autores de distintas generaciones y tendencias, inclusive inéditos, en términos de mercado editorial impreso y del ámbito hispanoamericano. El sitio admite solicitudes directas de autores que deseen ser incluidos en sus archivos. Cuadrivio http://cuadrivio.net Publicación electrónica cuatrimestral de carácter cultural cuya vocación primaria es la literatura y su difusión, proyección y crítica, aunque también hospeda otras manifestaciones como la política, el periodismo, las ciencias y las artes. Good&Berg http://www.goodnberg.com Comunidad en línea cuyos miembros escriben libros colaborativos. Dirigido a escritores y lectores, los usuarios empiezan libros y cada uno puede hacer propuestas para continuarlos, y las propuestas más votadas por los usuarios se incorporan al libro que se autoedita, viéndose al momento la página finalizada. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === La necesidad de escribir ============================================== === (Un estudio sobre Rayuela de Julio Cortázar) Julio Pino Miyar ==== Fue una fría noche habanera de principios del mes de marzo de 1980 cuando pude ver sólo una vez a Julio Cortázar; apenas dejaba atrás la adolescencia y me encontraba junto a mi padre sentado a la barra de La Bodeguita del Medio, el más tradicional y conocido de los restaurantes cubanos. Mi padre me lo señaló con un gesto: “Ese es Cortázar”, me dijo en voz baja, “tiene casi setenta años, aunque como ves aparenta no tener más de cincuenta, la causa es una enfermedad que le impide envejecer”. Y volviéndose hacia mí subrayó: “Vive en París y es una de las vacas sagradas de la literatura latinoamericana”. Uno de los acompañantes de Cortázar reconoció a mi padre, y la pequeña comitiva que venía con el escritor intercambió saludos con nosotros. No volvimos a verlos hasta casi dos horas después, a la salida del pequeño restaurante en la calle Empedrados y frente a la luz mortecina de los faroles que iluminaban la hermosa fachada barroca de la Catedral de La Habana. Allí, en medio de la vieja plaza colonial, prácticamente desierta, Cortázar mencionó un singular club de Estocolmo formado por inmigrantes españoles, el cual llevaba el nombre de Cronopios y a ratos se comunicaba con él. Mi padre, en servicio diplomático en Suecia, aprovechó la ocasión para invitarlo al país nórdico; el autor de “La casa tomada” se refirió, por su parte, al español Paco Uriz; en ese momento el principal traductor del castellano al sueco. Yo había permanecido todo el tiempo en silencio, perdido completamente en mis pensamientos; se cumplía el primer ciclo de mi vida, dejaba abortada la que bien pudo ser una prometedora estancia en Europa y regresaba a Cuba, mientras mi padre retornaba sin mí a su misión en el extranjero. En el instante postrero, cuando la pequeña comitiva se despedía con prisa de nosotros, Cortázar tuvo un gesto, se me acercó y estrechándome la mano murmuró “Ojalá te sientas mejor”; entre tanto su mujer, Carol Dunlop, me dedicaba una cálida sonrisa. los contemplé alejarse de la plaza en penumbras rumbo a la Avenida del Puerto, y por la angosta calle de San Ignacio; nunca más los volví a ver. Ese mismo año de 1980 conocí a un joven poeta y me vinculé con él en un proyecto común: la publicación de una revista literaria que nunca pudo cristalizar, pues era como el empeño personal de una utopía. Después supe —aprendimos mis amigos y yo— que utopía y literatura van juntas, y que la verdadera tarea de la poesía es llegar hacer de la metáfora “un espacio habitable”. Tal vez hubo mucho de metafórico en mi fugaz encuentro con Cortázar; hoy sé, sin embargo, que él fue el escritor, por antonomasia, que hizo de su literatura un testimonio de su humanidad; pero, sobre todo, Cortázar es el autor que deseó que su escritura se convirtiera en ese espacio habitable, metafórico, que pudiera acogernos a todos y en el que viviéramos como reales y propios los problemas fundamentales de la literatura y el arte; problemas que, en la agitada década de los 60 del pasado siglo, alcanzaron una situación límite que implicó no sólo a los artistas e intelectuales y a la juventud política mundial, sino que permeó el sustrato de las sociedades contemporáneas. La novela Rayuela es, sin lugar a dudas, la transcripción fiel de esas necesidades históricas. Desde un París concebido al modo de una “enorme metáfora”, los personajes creados por Cortázar representan un singular estilo de vida, un plano en particular del cosmos cultural que residía en el interior de ese extraordinario constructo urbano, artístico, histórico que parece colindar con la leyenda, la hipérbole e incluso lo absoluto. Rayuela es una parábola de ese pertinaz afán de sobrevivencia, que convierte a sus personajes en héroes de un azaroso texto concebido como antítesis de las novelas de Balzac. Porque, a diferencia del gran realismo literario del siglo XIX, la ficción cortazariana no fue hecha para reflejar la sociedad francesa de su tiempo —la conquista, por algunos selectos individuos, del gran mundo parisino mediante la hipocresía, el desdén y el éxito literario. Rayuela parece haber descubierto un nuevo lugar de refugio para el espíritu humano, en este caso inscrito en el París más íntimo, pero que no atañe esencialmente a su brumosa geografía, sino a los valores más universales de la condición humana. Y ese lugar de acción y de cobijo parece ser la obra misma, y llegar a entenderlo a cabalidad supone un acto de trascendencia que involucra nuestra naturaleza. Con la lectura de escritores como Balzac, nos encontramos frente a los problemas técnicos y estilísticos que se le presentan al literato de genio —entendido como trasmisor de una tradición cultural en específico—, en el terreno del consciente desempeño de su profesión de autor que intenta expresar el concepto de su época. No obstante, los problemas implicados en la lectura de Cortázar se muestran ante nosotros —sus lectores— como los dilemas que rondan desde adentro al hombre que escribe, que con esfuerzo maneja la dolorosa pulsión de su escritura, y que el propio creador aspira a hacer valer. Pues de lo que se trata es de llegar a expresar la verdadera naturaleza del hombre arrastrado por el terrible magma de su tiempo. Entre tanto, el oficio estricto del literato, asumido como un proceso convencional de aprendizaje, se disuelve para ceder lugar a las lecciones que se reciben directamente de la existencia, la cual decanta para sí significados, valores y motivaciones. Lo mismo ocurre con la tradición, ya que la única tradición posible —para el hombre que se ha atrevido a asumir sin concesiones su moderna misión de escritor— es la irrupción y ya nada puede entonces repetirse, ni siquiera la imitación. Hay un notable cuento de Jack London donde una joven pareja de hermanos persigue tenazmente a un hombre bajo la inclemencia de los blancos paisajes de Alaska. Al final lo alcanzan y le dan muerte. ¿Por qué lo hicieron? ¿Quiénes eran esos jóvenes? ¿Quién fue la víctima? No hay respuestas. London se limitó a narrarnos un fragmento de la vida y nada más. Un personaje de Rayuela, Morelli, expone una propuesta similar: la vida está compuesta de fragmentos y retazos, elementos dispersos que, en el mejor de los casos, podrían llegar a componer un registro —una colección fotográfica—, pero carente de largas secuencias, porque en la práctica se nos hace casi imposible darles seguimiento. Rayuela es eso entre otras cosas: un acercamiento fragmentario a la vida; una acumulación de retazos que se anudan en torno a una serie de experiencias vitales, correlativas a un grupo de exiliados ubicados en el París de principio de los años 60. Lo curioso es que esta forma de componer y de estructurar una novela establece una relación mucho más cercana con la manera en que contemplamos la vida que las convencionales narraciones lineales. Aunque para lo que se propone, Cortázar necesita imperiosamente de un lector cómplice que le acompañe sin prejuicios a jugar su rayuela, que de algún modo participe intelectualmente en el ordenamiento de los fragmentos dispersos y que haga con esto posible, verificable, una nueva inteligencia del texto. En una de las “casillas” de la novela aparece un breve texto de la escritora Anaïs Nin; es una mención al laberinto: nos damos cuenta de que el viaje emprendido por los jugadores de la rayuela es circular, porque hay temas “que se repiten con exactitud”. El nombre del libro es clara alusión a un juego infantil; el salto en una sola pierna —de casilla en casilla— eligiendo bien dónde caer. Y quien ejecute mejor los procedimientos, siendo fiel a la estructura básica del juego, es el que ha vencido. En algún lugar del texto, Horacio Oliveira, el irreverente protagonista de este texto multiforme y descentrado, murmura, a modo de una plegaria o una imprecación, y una vez ha acabado de hacerle el amor a la Maga: “Devolver el toro al mar y el mar al cielo”. Según la leyenda helénica el toro vino del mar y el mar, en su azul inmensidad, es una réplica en la tierra del cielo. Es el pensamiento analógico que opera estableciendo asombrosas similitudes, relaciones insospechadas: el hombre, pese a todo, es semejante al universo y la poética del mundo es la cara nova ciencia. “Hay ríos metafísicos, Horacio”, le dice —nos dice— la Maga, “vos te vas a lanzar un día a uno de esos ríos”. Para a continuación afirmar Horacio Oliveira de sí mismo: “Yo contemplo los ríos metafísicos desde los puentes, pero ella —la Maga— los nada”. ¿Quién es la Maga? “Es un camino”, nos afirma tajante Horacio, “la literatura es otro”. En la literatura alemana nos encontramos en el drama de Fausto con Margarita; según Goethe ella es “lo eterno femenino” que nos conduce a las alturas... En un momento clímax de Rayuela, Horacio desciende en un montacargas a la morgue de un manicomio. ¿Qué fue a buscar? Según el autor, una cerveza helada en el frigorífico donde se encontraban hacinados los muertos. El lugar de la locura se convierte así, para Cortázar, en el de la muerte; el no lugar de la razón parece abrigar una lectura maléfica que se desplaza, como una atroz metonimia, hacia el reino de Tánatos. Según mi valoración personal, después de mencionar a la ninfa Eurídice secuestrada por la noche plutónica, el personaje descendió en busca de la ironía. Creo que la propuesta literaria que nos hace el escritor argentino sobre un indefinible ‘roman comique’ encierra este conspicuo modo de asumir la existencia. Según el ‘roman comique’, lo único que importa en una obra es su proceso de gestación, y al exponer eso colinda con Borges, quien escribió algo bastante parecido: “Cualquier obra humana es deleznable, pero su ejecución no lo es”. Es, por tanto, la obra literaria, en su perenne calidad de gestación, lo que hay que atreverse a mostrar al lector para que ella lo arrastre en su agonía, en su inquietante estado de latencia. Toda obra, independiente de su naturaleza, es perecedera y no podrá resistir el paso devastador del tiempo; incluso las pirámides de Egipto se derretirán ante el sol implacable del desierto y se convertirán, algún día, en “mierda de camello”. Intentar por eso una literatura completamente opuesta a nuestro tiempo, que represente un retorno a un tiempo absoluto, a una hipotética Edad Media de la cual esperamos, para nosotros, una discreta “santidad no religiosa”, es lo que nos exige además el ‘roman comique’. Pero la concepción misma del ‘roman comique’ expresa todavía una nueva certidumbre extraída esta vez del milenario credo católico romano: “No hay salvación posible si no es con todos”. Con esta última declaración Cortázar se enfrenta a la médula del concepto burgués de Modernidad. Pues en ella el hombre ha quedado aislado del resto de los hombres, atrapado en el interior del estrecho interés individual, viéndose obligado a renunciar al fundamento moral de la libertad y al significado universal —gregario— de la salvación humana. Ya que es mediante la privatización de las entidades económicas y la atomización de los sujetos políticos, donde se expresa con fuerza la raíz luterana y liberal de la actual concepción de sociedad. La restitución en el hombre de su hambre metafísica, del concepto radical de su libertad y de una doctrina de la salvación que comience por las virtudes del altruismo y la compasión, nos conducen, sin embargo, a una de las visiones más introspectivas de Rayuela: “Debajo de los párpados, con los ojos vueltos hacia dentro (...) se salía a una playa desierta, a una extensión sin límites”; a una obra plural. Una obra que, al invertir sus procedimientos, sea capaz de crear su autor y que condicione sus modos, sus vivencias, sus deslices involuntarios de conciencia, el indiscreto afán de la memoria... de esa rara avis que podría muy bien volver a nacer entre nosotros, desplegando sus alas de maravillosa libélula, mostrándonos sus pulidas armaduras a la luz de un nítido atardecer de invierno. Horacio Oliveira había creído que el amor le era útil porque le revelaba propiedades hasta ese momento desconocidas de su ser. Luego supo que su amor era impuro, pues el verdadero amor no espera otra cosa que el amor mismo. (“Una pequeña mano un poco húmeda por el amor, o una taza de té”). ¿Era Cortázar el último romántico de un siglo sin dudas procaz? Según el propio Cortázar, el escritor romántico aspira a ser comprendido y el escritor clásico a dejar una enseñanza, mas él aspiraba a un lector cómplice a quien invitar a las urgentes tareas de la solidaridad, a una extraña comunión que lo hiciera regresar de su angustiosa soledad, de un egoísmo secular, para entonar juntos himnos de alabanza y desplegar banderas al viento. ¿Era ingenuo Cortázar? Él tenía la terrible inocencia de los apóstoles y la fatal ingenuidad de los mártires. No obstante, él también podía reírse de esas metáforas, ya que aspiraba a una obra que fuese una autocrítica constante, incisiva, irónica, mordaz... y dejando siempre puntos suspensivos para que otros los fueran rellenando después. Había además que incendiar el lenguaje, rechazar todo lo que oliera a tradición —“por amor a cosa viva”— y proceder en lo fundamental como un guerrillero: “Usando la novela como quien usa un arma para defender la paz”. “Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano”. Oliveira se levantaba, en ocasiones, con una angustia cósmica, y proponía en su lugar una nueva cosmogonía: “Un sol que se queda fijo o cambie de forma”. “Un cielo elástico”. ¿Estamos simplemente en presencia de un juego?, ¿o de una de las necesidades más intrínsecas del espíritu humano? ¿Hay algo prefijado en la composición del universo que nos impide la felicidad y que justifica incluso nuestra angustia? ¿Por qué ese afán de medirlo todo, de juzgar al hombre por una medida y no pensar, en cambio, que cada hombre tiene su medida, su imperturbable reloj sin manecillas y su relojero esencial? ¿Qué es lo que anda mal en los secretos mecanismos del universo que nos revela que aquí abajo tampoco las cosas funcionan bien? Hay en Rayuela una cita del escritor norteamericano Malcolm Lowry, la cual un poeta como Lezama Lima convirtió en uno de los puntos principales de aproximación a la novela: “¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no se le aparecerá?”. Cómo convencerlo, si para eso tenemos que darle una señal, dejarle una huella, enviarle una misiva, y eso le revelaría nuestra precaria presencia victimada, que es justamente lo que no queremos recordarle. Porque lo peor no es que el hombre esté condenado para siempre a su soledad, sino que es mejor dejarlo así, pues renunciar a su salvación es el único modo de no hacerle daño, y esto último es absurdo y se vuelve una consideración lastimosa e inútil. Hay algo imposible en las relaciones humanas que la fe en una revelación superior parece no poder resolver. La teoría de la alienación tiene que sumar a una enajenación histórica —socioeconómica— de nuestra especie, una catástrofe cósmica, la cual ha sido expuesta durante milenios por todas las teogonías. ¿En qué hecho esencial el cristianismo, con su doctrina de la conciliación, el perdón y la caridad, ha fracasado, y con él la Civilización Occidental? ¿En qué punto de la historia está el comienzo de esa “gra n burrada”, la misma que hoy seguimos cometiendo a diario? Realmente necesitamos de un planeta como el del pequeño príncipe, en el que tengamos el poder de elegir, en un solo día, una docena de atardeceres. “¿Ha notado usted, señor director, la escasez de mariposas este año?”. Pocas frases reflejan tanta capacidad de ironía como esta pregunta alojada en una de las “casillas” de Rayuela. La pregunta, “al señor director”, es una burla emitida contra el principio de autoridad. Un fino matiz dentro de un variado pentagrama en el que se aprietan las clavijas de la sensibilidad humana; un llamado que nos previene no sólo ante una catástrofe de signo ecológico, inclusive moral. El semiólogo Umberto Eco escribió que una novela era una máquina de generar señales. Morelli, por su parte, se pronuncia contra el orden cerrado de la novela, preconiza un orden abierto, o, quizás, una ausencia de orden que, en su abertura, deje pasar toda la luz de la realidad. En una de las tantas “casillas” aparece esta frase de Morelli proponiendo un final para la novela: “En el fondo no se puede ir más allá porque no hay”. La frase se repite a lo largo de la página, la cubre completamente como un impenetrable mural vanguardista compuesto por ladrillos. ¿Qué hay más allá? Después del lenguaje se encuentra la vida en sus más variadas formas. El escritor argentino se refirió a esto cuando dijo que el debate entre forma y contenido era un falso debate, porque lo que existía era la relación entre la realidad, expresada por medio del lenguaje, y el lenguaje en cuanto tal. Pero la realidad en sí misma no existe —es tan sólo una hipótesis— ya que, invariablemente, se nos aparece en su constante relación con nosotros. Porque desde Platón sabemos que la idea y el mundo componen para el hombre una unidad indisoluble, y con Marx entendemos que esa relación es esencialmente dialéctica y que la teoría y la práctica van juntas, y que el único momento del espíritu es la ilimitada realidad. La gran aventura formal iniciada en nuestras letras por Cortázar incitó a una reorganización total del texto y la palabra, a un cambio de signo en el seno de las habituales relaciones de la palabra y la realidad, y todo esto dentro del contexto de la más irreverente vindicación del arte. Porque Rayuela es ese texto siempre en gestación que incita a la rebelión, y Cortázar es ese escritor que quiso arder en su propia obra, entre tanto la obra lo purificaba. Su obra se prolonga así por un largo camino plagado de señales —algunas incomprensibles, otras repletas de significado— en busca de un contenido al parecer abstracto o de una música demasiado lejana. Sin embargo, hoy sabemos sin dudas qué era aquello que él afiebrado buscaba y que, paradójicamente, nos dejara como extraordinario legado: su singular camino en pos de esa utopía en cuyo final “nos está esperando (trémulo, palpitante, sin ceremonias) el hombre”. Cuentan que al final su esposa y él murieron de la misma enfermedad (ella en 1982; él en 1984), y que ella dijo que prefería que “Julio” muriera primero para evitarle así la angustia de su propia ausencia. También escuché decir —me dijo quien los vio— que Carol Dunlop y Julio Cortázar parecían un par de adolescentes tomados de la mano por las calles y los parques de París. Ambos están enterrados juntos en el viejo cementerio de Montparnasse, y es costumbre —apunta Wikipedia— dejar una copa o un vaso de vino y una hoja de papel, o un billete de metro con una rayuela dibujada, junto a la tumba de Cortázar. ** Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. === ¿Qué haría Henry Miller en un día como hoy? Íos Fernández ======== “El teatro arde en llamas y los actores siguen con su papel”. Primavera negra Inesperadamente he vuelto a él, tímido y avergonzado, como a un viejo amor que nos ha exprimido y aplastado. Lo he buscado a gachas en las librerías de viejo y en las bibliotecas públicas de Bogotá. Y ahora, mientras escribo, tengo sobre mi mesa los dos Trópicos, Sexus y Primavera negra. Acudí a los libros de Henry Miller por primera y “última” vez a los 19 años, seducido por el aliento pornográfico de sus portadas, y aunque los disfruté de lleno los recordaba escuetamente como extensos catálogos de polvos célebres y presuntuosos; y como una larga, idealizada e hiperbólica exhibición de heridas y cicatrices personales, exenta de autocompasión. Entendía que para Miller, como para cualquier cristiano, los buenos polvos y el dolor son asuntos sobrevalorados. Pero si bien, en cierta medida, Miller sigue siendo eso, al releerlo he comprobado que es mucho más. He descubierto al filósofo y al vividor, al genio y al poeta, al hombre asustado, confundido, vulnerable y sensible, que no recordaba de mis primeras lecturas. He leído sus periplos en New York y París, sus amigos extraños y sus mujeres dementes, su manera de sobrevivir, de disfrazar su irresponsabilidad de fe, solicitando préstamos a amigos y conocidos, mientras contaba las fabulosas tramas de novelas de las que no había escrito una sola cuartilla. Puede que sea Henry Miller, después de su amado Dostoievski, el escritor que más dinero haya pedido prestado. El célebre escritor ruso afirmó alguna vez que había empezado a escribir para ganar dinero y que había continuado haciéndolo para poder pagar a sus acreedores. Pero a diferencia de Fedor Dostoievski, Miller, según lo expresado en sus libros, estaba demasiado concentrado en vivir, beber, “follar” y escribir como para tener tiempo de angustiarse por asuntos tan triviales como pagar deudas. En días famélicos como hoy he disfrutado con ansiedad cada párrafo de Henry Miller; sus entretenidas cavilaciones sobre la sexualidad, sus perspicaces reflexiones sobre el ser humano, su ingenio, su humor contundente y su lirismo oportuno. En buena hora Miller, contrariando a la mayoría de los escritores contemporáneos, me ha recordado que el escritor es un artista y no un simple artesano; que un escritor es alguien que vive, absorbe algo de la vida y lo expresa con profundidad sobre el papel, y no un chico de lentes que busca entretener la vida con ingeniosos jueguitos de palabras. He redescubierto con fascinación en sus páginas al auténtico escritor que escribe con el alma amarrada a los huevos, y cuya experiencia literaria encierra una verdad de verdad. Y aunque para muchos, Miller no sea más que un mentiroso sin escrúpulos, un mitómano incorregible, un pornógrafo egocéntrico, rimbombante y exagerado, cabe recordar que ante todo es un cínico, y desde esa perspectiva siempre nos habla con la verdad. Porque a un cínico lo revelan más sus mentiras que sus verdades, porque un cínico, incluso cuando miente, o exagera, lo hace con sinceridad. ** Íos Fernández aquinovivenadie@hotmail.com Escritor colombiano (Cartagena de Indias, 1979). Estudió literatura y teatro. Ha publicado artículos, cuentos y poemas en medios impresos, así como el libro de cuentos El siguiente, por favor, con el que obtuvo el Premio Distrital de Libro de Cuento Cartagena de Indias. Textos suyos pueden leerse en su blog, Cráter de Obús (http://aquinovivenadie.blogspot.com). === Violencia de género / Mujer invisible ================================= === Suzuky Margarita Gómez Castillo ======================================= El niño de hoy en día Maltrata a las mujeres Después que las insulta Dice que las quiere. Canción “El niño de hoy en día”, del grupo Dame Pa Mátala. Joven o vieja, negra o blanca, india o mestiza, pobre o rica, intelectual o analfabeta, las mujeres venezolanas han sufrido algún tipo de violencia. Las damas de esta época traen consigo la herencia de la intimidación. En nuestro país el género femenino camina confiado por los senderos de la modernidad, es considerada la heroína del siglo XXI, fuerte y delicada, inteligente y sensual, activa y oportuna, segura y protegida, no importa la edad porque todas son iguales ante el amparo y desamparo de las fórmulas legales y morales. La violencia no sólo se expresa en la agresión física, también se es atentada desde el comentario jocoso, el halago inoportuno y grosero, el comentario fuera de lugar, que de una u otra manera desdibuja la feminidad y que se permite atropellar la intimidad; una frase como “Bonitos pantalones, quedarían muy bien en el suelo de mi dormitorio”, según su contexto social podría considerarse una seria agresión sicológica, y según su frecuencia una situación de acoso o violencia sexual. Sin embargo, es oportuno aclarar que en la mayoría de nuestros hogares la mujer venezolana es educada para vivir, convivir, aceptar y justificar las situaciones de agresión bajo diversas premisas. Es muy común escuchar dentro de un hogar expresiones tales como: “Algo tienes que haber hecho para que te castigue así”; observemos que en muchos casos la violencia verbal (palabras hirientes, ofensivas y punitivas) es parte de la cotidianidad así como los metamensajes de sumisión, autosuficiencia y justificación; en un extremo se da la permisibilidad para la agresión, mientras que en el otro se le resta importancia, se oculta, se pasa la página, y esto contribuye a que el problema no desaparezca y, en muchos casos, surjan nuevas víctimas, las cuales repiten: “A veces se porta mal pero ya se lo he dicho: le quiero”. Es la violencia un problema de todos, porque nadie escapa a este flagelo o epidemia social; el caballero de la corbata hiere y amenaza a la esposa, el chofer le lanza el dinero a la usuaria, la insulta, la amenaza, mi compañero de trabajo le atraviesa el auto a la que supone mujer porque lleva flores en el parabrisas, en muchos espacios crece la intimidación, y de las palabras se va a la acción premeditada, la cual podría desembocar en tragedias mayores. Hoy me surge una interrogante: ¿cómo controlamos al bravucón?, o ¿deberíamos multar a la provocadora? que aunque está “protegida”, y ésta se dice a sí misma que es dura como el diamante, termina regularmente con la fragilidad del cristal. Históricamente son muchos los ejemplos que podríamos citar para ilustrar situaciones donde la pérdida del control, la infracción verbal y las medidas inadecuadas han desembocado en encuentros desafortunados donde las féminas regularmente llevan las de perder. La mitología griega recrea el caso de Hércules, cuyo castigo es ser el más fuerte de todos; este personaje es producto una relación ilícita entre Zeus y Alcmena, y a quien Heras (esposa de Zeus) enloquece en sus sueños y termina matando a su esposa Megara junto a sus hijos. ¿Es acaso esta narración sólo producto de la imaginación popular o será la recreación de muchas escenas que se repiten desde tiempos inmemoriales y que aún persisten en el siglo XXI? Si no recordemos a Jénnifer Carolina de Valero, a quien su compañero supuestamente le quitó la vida, luego de muchos episodios y encuentros violentos, donde quizás se acomodó la expresión cómplice: “Quien bien te quiere te hará llorar”, o mejor “Los que se pelean se desean”; pues nada de esto es cierto, ellos se fueron en medio de la tragedia, y sólo nos queda la reflexión de que pudo haberse evitado que el “síndrome de Hércules” atrapara al Inca Valero. Asimismo coincidimos con Sònia Valiente cuando señala que la lucha contra la violencia debe enfrentarse desde todos los flancos, y por ello debemos cuidar nuestro lenguaje porque estas expresiones subyacentes se acomodan y hasta se llega a creer ciertas, ya que “estas expresiones, además de ser machistas... inducen directamente a la agresión, al maltrato, a la vejación de la mujer”. En Venezuela dos casos impactan cuando han salido a la palestra pública, el primero se devela ante la historia y el segundo ante los medios de comunicación, iniciamos contando que una mujer joven demanda a su marido por golpearla sin clemencia cuando éste bajo engaño la invitó a una fiesta, confiesa que luego de ser víctima de este ultraje es abandonada hasta que las autoridades le rescatan y le brindan auxilio, ella se niega a volver con él, esta señora sería demandada y perseguida por varios años, Dominga Aces (1796) en la obra La palabra ignorada, de Inés Quintero. Mientras que en el otro la mujer es secuestrada, mutilada y sometida a la privación de su libertad, nunca volverá a ser la misma, porque sus cicatrices internas y externas le han causado discapacidades; ella acusó a su supuesto agresor, sin embargo después de luchar nadie resultó culpable, Linda Loaiza Soto (2007), en “Linda Loaiza: ‘La mujer no tiene derechos’ ”. Luchadora y vencida, triunfadora y fracasada, virtuosa y prostituta, todas tienen en común que han sido maltratadas; hay violencia con la mujer que ha sido abandonada y sola con sus hijos intenta salir adelante, la que sufre burlas por sus creencias religiosas, la que sufre críticas ante la expresión de su soledad, la discriminada por sus condiciones étnicas o por sus limitaciones físicas; no seamos cómplices y trabajemos en la búsqueda del respeto por la diversidad de género; la mujer venezolana debe sentirse orgullosa no por ser igual al hombre ni por alcanzar sus mismos derechos, debe sentirse orgullosa de ser diferente y sobre las bases de ese contraste desarrollar sus propios logros, entre ellos medidas que realmente nos protejan de la violencia de género. Referencias • “Inca Valero se confesó culpable del crimen a los empleados del hotel”. En: Reporte Confidencial (http://www.reporteconfidencial.info/ver_noticia.php?id_n=13703), 18 de abril de 2010. Consulta: 2010, mayo 12. • “Me golpea... pero dice que me quiere”. En: Toda Mujer es Bella (http://www.todamujeresbella.com/3302/me-golpea-pero-me-quiere). Consulta: 2010, mayo 12. • PABÓN, Mariahe. “Linda Loaiza: ‘La mujer no tiene derechos’ ”, en: El Mundo, 12 de septiembre de 2007; reproducido por Venezuela Analítica (http://www.analitica.com/mujeranalitica/apostillas/7397933.asp). Consulta: 2010, mayo 12. • QUINTERO, Inés. La palabra ignorada, Caracas; Fundación Empresas Polar, 2007, 270 p. • SERRA MARTÍN, Miguel Ángel. “Hércules, mitología e historia” (http://www.mallorcaweb.net/masm/Her.htm). Consulta: 2010, mayo 12. • VALIENTE, Sònia. “¿Refranes machistas?”, en: 20minutos.es (http://www.20minutos.es/columna/564703/0/sonia/valiente/valencia), 12 de noviembre de 2009. Consulta: 2010, mayo 12. ** Suzuky Margarita Gómez Castillo suzukygomez@gmail.com Docente y escritora venezolana (Yaracuy, 1967). Reside en Guatire, Miranda. Ha trabajado como investigadora y profesora en historia y ciencias sociales para el Ministerio de Educación (http://www.me.gob.ve), la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve), el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve) y la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Es miembro de la Academia de la Historia del Estado Miranda por el municipio Antonio José de Sucre. En 2008 ganó el concurso de monografías del Centro Nacional de Historia (CNH, http://cnh.gob.ve). Ha publicado La Dolorita, ejercicio de reconstrucción histórica, y diversos artículos en revistas especializadas. Cursa un doctorado en historia y educación ambiental y participa en los talleres de literatura de Monte Ávila Editores Latinoamericana (http://www.monteavila.gob.ve). === Necrópolis, de Santiago Gamboa, premio La Otra Orilla 2009 ============ === Ángel M. Encarnación Rivera =========================================== Santiago Gamboa nació en Bogotá en 1965. Estudió literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá, en la Universidad Complutense de Madrid y en La Sorbona. Ha sido periodista; se ha destacado por su labor en Radio Francia Internacional y como corresponsal de El Tiempo, de Bogotá. Sus escritos periodísticos han aparecido en diversos periódicos y revistas de América y Europa. Su obra literaria ha sido traducida a más de una docena de idiomas y una novela como Perder es cuestión de método, de 1977, ha sido llevada al cine. De igual modo, una productora italiana adquirió los derechos del relato “Tragedia del hombre que amaba en los aeropuertos”, de 1999. La novela Los impostores, de 2003, ha sido traducida a dieciséis idiomas. En 2004 aparece su libro de relatos El cerco de Bogotá; anteriormente había salido, en 2001, Octubre en Pekín, narración de viajes. En el 2007 El síndrome de Ulises fue finalista del premio Rómulo Gallegos, cuyas versiones al francés y al portugués se recibieron como finalistas, respectivamente, en los premios Medicis, de la mejor novela en Francia en el 2007, y Casino de Povoa, en el 2008. Necrópolis fue ganadora del premio La Otra Orilla en el 2009. Necrópolis está dividida en tres partes. La primera nos lleva al Congreso Internacional de Biógrafos y de la Memoria a celebrarse en Jerusalén de la mano del personaje narrador, unitario y espectador, que sirve como un centro desde el cual se nos presentarán las diversas entidades que pueblan la obra. Éste se mantendrá comentando los testimonios y entrelazando los hechos narrados. El personaje se reconoce a sí mismo como periodista radial, corresponsal y novelista que reside en Europa desde hace más de veinte años (p. 19); afirma que no ha escrito nada semejante al “género” biográfico; que se está recuperando de una enfermedad pulmonar, e insiste en fumar. Inmediatamente nos advierte sobre el tipo de invitados que encontraremos en el Congreso: “Los invitados y sus estrafalarias vidas parecían sacados de obras de Tennessee Williams, esos dramas portuarios donde todos están ebrios y desesperados, donde mujeres y hombres se anhelan con violencia y todo es profundamente trágico...” (p. 27). Con esas indicaciones biográficas sobre el narrador e indicaciones sobre sus gustos literarios, los que nunca faltarán en toda la obra de forma directa e indirecta sobre obras como las de Roberto Bolaño, Poe, Graham Greene, Borges, Adorno, Deleuze, Cortázar, León de Greiff... entramos al fascinante mundo de José Maturana, venezolano, panameño, cubano, latino de Miami, dominicano y boricua, negro, zambo, indio, mestizo, latinoamericano (p. 31). Acostumbrado a la suciedad, al crack y a los golpes, Maturana, experto en el lenguaje oral, se transformó al conocer al reverendo Walter de la Salle, versión caribe de Jesucristo, voluntario en los hospitales y prisiones, también conocido por Ebenezer J. de la Salle, apellido de su padre adoptivo, o como Freddy, José de Arimatea. Junto a Walter y a la señorita Jessica se formará un ministerio, un nuevo orden religioso al que se aficionarán centenares de devotos. Luego de esta primera aparición de José Maturana nos enteramos del viaje a Jerusalén, de lo incómodo de la llegada, del ambiente hostil ante soldados con metralletas, y de innumerables check points. Subsecuentemente conoceremos a Leonidas Kostolanyi, al bibliófilo Edgard Miret Supervielle y a Sabina Vedovelli, quienes van haciendo aparición entre sacudidas de explosiones e intercambio de experiencias. Se intercala también a la trama Marta Joonsdottir, reportera islandesa. Volvemos en sucesiones de capítulos a la intervención de Maturana, quien nos informa del auge y caída del Ministerio de la Misericordia, de aquel ángel encarnado llamado Walter que se vuelve una especie de Charles Atlas. Más tarde se convertirá en magnate religioso con guardaespaldas y arcas repletas de millones de dólares. De ese mundo Maturana renegará para llevar una vida literaria llenándose de libros y contemplando de lejos la vida de Walter, sus samuráis amantes y a Jessica, la seguidora. Tal como hizo Ron Hubbard, José redacta las palabras de Walter en unos textos exitosos y en la cúspide de la obra el Ministerio incursiona en la televisión e intenta conquistar Hispanoamérica, hasta que todo termina como terminó Jimmy Jones o como el caso de Waco, Texas. Walter desapareció, jamás volvió a saberse de él. Antes le dejó una jugosa cuenta a Maturana. Posterior a este relato está la historia de los afectados por los paramilitares colombianos, las empresas Kaplan, judíos colombianos. Luego comienza la búsqueda detectivesca del supuesto asesino de José Maturana, quien decide, según la versión oficial de las autoridades, suicidarse, al acabar su intervención en el Congreso. Después del suicidio Maturana seguirá presente hasta el final ya que el narrador se convence de que fue asesinado y que detrás de ello están Walter y Jessica. Ésta reaparece en Jerusalén, ahora seguidora de un templo copto. Ni Ferenck Oslovski, ni Gunard Flo, ajedrecistas de la Europa Central, cuyas historias se entretejen luego de la de Maturana, de forma novedosa, uniendo el discurso bélico con el ajedrez, ni Moisés Kaplan, que logra escaparse de los paramilitares mediante una trama muy original que inventa sobre Ramón Melo García valiéndose de la narración de El Conde de Montecristo, logran opacar el interés en descifrar la verdadera historia de Maturana, por quien el narrador recorre cielo y tierra. Tampoco nos substraen de dicha historia las confesiones de Sabina Vedovelli, italiana que fue a vivir a México cuando era adolescente porque su madre se volvió la mujer de un famoso capo. Vedovelli pasea por el mundo de la droga, la prostitución, el alcohol y la pornografía al revelarnos su vida. Melo García y Vedovelli triunfan contra sus captores y perseguidores. Ambos cumplen el sueño de hacerse ricos, uno en Panamá mediante sus negocios, otra en el cine porno, de lo que confeccionará una estética sobre el sexo multiétnico y multirracial que acabará con las ideas raciales preconcebidas, ética de amor por el cuerpo y los tejidos cavernosos concebida como la más alta y atrevida revolución actual (p. 383). Al final la obra se cierra sobre la figura de Walter Maturana, acerca de quien Vedovelli comisiona al narrador para que escriba una historia de la que producirán un filme. La obra concluye que la muerte de Maturana fue, efectivamente, un suicidio. Se revelan los secretos de Maturana y terminamos en la isla paradisíaca que Maturana utilizaba para recrearse. La obra nos ofrece muchos temas, nos incita en casi toda palabra y hecho que recrea; la vida contemporánea se demuestra desde ángulos diversos, a veces extraños, inciertos e hiperbólicos, como la vida misma. Es como un carnaval por el que el rey Momo, personaje que lleva al narrador por Jerusalén, nos demuestra las locuras y las exageraciones destructoras de las comparsas humanas. Es una voz de alerta que no deja de ser apocalíptica. La Nueva Jerusalén Bíblica y La divina comedia se conjugan para alertarnos sobre el futuro del planeta, un planeta que ya es el infierno mismo, una necrópolis. Un planeta dividido en barrios por entre los cuales se ve la entrada a la ciudad vieja “donde sonarán las Trompetas del Juicio Final...” (p. 371) el mundo entero es una necrópolis mutilada por paramilitares, capos de la droga, reyes del porno, falsos profetas, suicidios, montañas de basura en las esquinas para que los gallinazos hundan “su pico en busca de residuos”. Esta necrópolis planetaria parece “conservar en su memoria de siglos algo de fuerza para resurgir”. La vida no se ha acabado todavía. ** Ángel M. Encarnación Rivera amencarna@yahoo.com Escritor, docente y abogado puertorriqueño. Ha publicado en revistas y periódicos dentro y fuera de su país como Mairena, Talleres, Cupey, Revista de Estudios Hispánicos, El Nuevo Día (http://www.elnuevodia.com), Cuadernos Americanos, La Torre, Cundiamor, Creación, En Rojo, Diálogo, Exégesis, El Vocero. Ha presentado innumerables ponencias y charlas y ha cooperado con don Manuel de la Puebla en el programa radial Revista Oral de Poesía. Ha publicado la novela Noches ciegas, primer premio de novela del Ateneo Puertorriqueño (1973; segunda edición, Editorial Antillana, 1982); los libros de narrativa Cuadernos de juglaría 21 (Instituto de Cultura, 1979), Las meninas de Avignon en Orgaz (1996) y Signos de amor (San Juan, Puerto Rico, 2005); los poemarios Flor de azar (1980), El Cancionero I de Francisco Matos Paoli (Instituto de Cultura, 1989), El crítico y otras blasfemias clownescas (1997), Os espelhos (en portugués; 1998), Los dos ríos (2000) y El ser de la curva (2005), y el libro de ensayos críticos y reseñas Tentado por la palabra ajena (Colegio Universitario del Este, Carolina, Puerto Rico, 1999). Publica la revista virtual Palabrajena (http://www.palabrajena.com). Tiene un doctorado en filosofía y letras y un Juris Doctor. Es catedrático de la Universidad del Este (http://www.suagm.edu/UNE), Departamento de Ciencias Sociales y Humanas, Fundación Educativa Ana G. Méndez, Carolina, Puerto Rico. === El retrato, más allá de la imagen, ==================================== === conocer verdaderamente a las personas Manuel Pifano ============== Se dice que el retrato es una manera de entender a las personas que nunca has conocido. Una manera de ver su parte interior reflejada sobre su forma exterior. ¿Cómo se logra esto?, preguntan muchos. Yousuf Karsh, un fotógrafo retratista, decía: “Hay un momento en la sesión fotográfica en que el modelo se descuida... deja caer su careta —esa mascara que todos usamos ante la sociedad y que al pasar del tiempo se convierte en parte de nosotros— y se deja ver tal como es; es en ese momento cuando el fotógrafo debe hacer una foto más, esta vez capturando el verdadero yo interno del sujeto y no el que él siempre desea mostrar”. Esos momentos de descuido —decía Karsh— suceden cuando el modelo está cansado, disfrutando de un café o inhalando el humo de su cigarro; esos son los momentos más propios y humanos de un ser, en que se revela ante ti. Y es que con una expresión, un gesto, una mirada o manera de sentarse, se pueden interpretar muchas cosas acerca de una persona y su naturaleza. Es otra fase del llamado “lenguaje corporal interpretativo”. Richard Avedon era otro especialista en capturar la verdadera esencia de las personas con sus fotos. Como prueba de esto tenemos el famoso retrato de Marilyn Monroe, en que sale con una mirada agotada, muchos la entenderían como triste. ¿Qué pasó con la Marilyn seductora y alegre a la que estamos acostumbrados? A Richard no le importaba capturar esa “mascara”, ya había muchas fotos así y esta vendría a ser una más del montón; a Dick le interesaba lo que había detrás de la careta y agotó su sonrisa y su alegría hasta que Marilyn soltó la máscara y la dejó caer, y allí hizo ese último disparo y capturó a la actriz como nadie nunca la había capturado. La técnica de Richard Avedon era agotar los esfuerzos de sus retratados por mantener esa careta. Los mantenía en el estudio hasta por 6 y 8 horas seguidas disparando fotos, se comenta que a veces la cámara no tenía ni rollo y lo que hacía era actuar, como ellos, y observarlos... los estudiaba hasta ver el momento en que empezaban a ser ellos mismos. Ahí es cuando metía el rollo y empezaba a hacer los verdaderos retratos. Hoy en día hay otros retratos igualmente profundos; Truman Capote entrevistaba a personalidades famosas de Hollywood y publicaba libros titulados Retratos. ¿Por qué? Porque por medio de las palabras y descripciones también se puede retratar. El que dijo que una foto dice más que mil palabras se equivocó y gravemente, porque... ¿qué es una persona más allá de su masa corpórea? Su alma, ese cuerpo de sentimientos no tangibles dentro de tu cuerpo material. Los retratos fotográficos lo que intentan es extraer de tu interior un sentimiento que provoque en ti una expresión y congelarla. Entonces los fotógrafos buscan un pequeño reflejo del alma sobre el cuerpo. Ahora, las palabras —en su definición, el vehículo del pensamiento, y yo agrego: de los sentimientos— pueden reflejarla más eficazmente y lograr un mejor retrato por venir directamente del interior de la persona. Las palabras ya son sentimientos hablados y si lo que se busca en un retrato es crear un reflejo del alma, qué mejor que una descripción de ella misma en vez de interpretaciones personales de un gesto o momento especifico. Karsh nos vuelve a ilustrar con unas palabras que vale la pena recordar y meditar: “Yo busco retratar siempre a los grandes de corazón, de mente y espíritu; sean famosos o gente humilde”. Un retrato busca la personalidad más que la persona como tal y para lograr este calco del alma, muchos fotógrafos van a extremos. Arnold Newman, fotógrafo norteamericano, iba a la casa de sus modelos y los retrataba en su intimidad. En el cuarto donde dormían, en el escritorio o estudio donde trabajaban. Él usaba la locación como una extensión de la personalidad de sus retratados y creó el “retrato ambientado”. Avedon en sus últimos años de vida, cuando buscaba que su trabajo adquiriera mayor profundidad y trascendencia, dejó de publicar gente famosa y salía a recorrer Norteamérica en busca de gente ordinaria que hiciera cosas extraordinarias, y vemos fotos como “The bee keeper”, un hombre que en su retrato sale cubierto de abejas. ¿Qué puede describir mejor a ese hombre y su valentía y labor extraordinaria que su retrato rodeado de abejas y haciendo lo que hace a diario? Bruce Weber y Herb Ritts, fotógrafos de moda que buscaban hacer retratos de sus modelos, se sentaban a conversar con ellas por horas antes de coger la cámara y empezar a destellar sus flashes. Comentaban que las modelos son camaleónicas y engañosas, son las mejores actrices y sólo hablando se podía llegar al fondo de ellas. Ante las cámaras podían ser cualquier persona. En conclusión; indiferentemente del medio por el cual se retrate, sean artes visuales, plásticas o palabras: el mejor retrato es el que te lleva a conocer verdaderamente a la persona y quién es. El mejor retratista es ese que sabe ver cuándo se ha caído la máscara y aprovecha el momento, o incluso el que es habilidoso como lo fue Avedon y la tumba sublimemente para llegar al fondo de la persona. ** Manuel Pifano manuel_pifano@yahoo.com Fotógrafo venezolano. Cursó estudios de cine en Tisch School of the Arts, NYU (http://www.tisch.nyu.edu). Después se inició en talleres prácticos de cine digital en la New York Film Academy (NYFA, http://www.nyfa.com) y cursos de fotografía especializada en el International Center of Photography (ICP, http://www.icp.org) de Nueva York. En Venezuela se dedica a la fotografía de retratos, moda y publicidad. Investiga y escribe acerca del cine y la fotografía venezolana. Está por publicarse su libro El retrato, más allá de la imagen. === La cuna probable de toda una literatura Gustavo Rubén Giorgi ===== En las grandes capitales la gente ha dado en combinar el turismo tradicional con el denominado “turismo cultural”. Buenos Aires no constituye una excepción a esta nueva usanza, y así, a los tradicionales programas de promoción del tango como danza y como canción, se ha agregado en los últimos tiempos el acercamiento a dos figuras emblemáticas de la argentinidad: Jorge Luis Borges y Eva Perón. Los recorridos que los evocan comparten, paradójicamente, el cementerio de la Recoleta, un lugar que el escritor reivindicó siempre como paradero de sus huesos, y que la Abanderada de los Humildes nunca hubiera imaginado como último destino. Pero existe un lugar en Buenos Aires —no sé si olvidado, no sé si opacado por sus paradigmáticos vecinos—, que puede mostrar una rancia estirpe literaria y, más aun, blasonar de ser la cuna de toda una literatura. Porque la humilde Barracas, el barrio del que estoy hablando, no debiera ser famosa sólo por las Tres esquinas que cantó Ángel Vargas, o por los tantísimos suspiros que, según consigna Héctor Pedro Bolmberg a través de Ignacio Corsini, dedicaron los soldados de cuatro cuarteles a la Pulpera de Santa Lucía; ni nada más que por haber hospedado a Samuel Tesler en el Hospicio de las Mercedes, o porque la casa de Alejandra Vidal Olmos quedaba en la calle Río Cuarto. Con el respeto que es debido a las obras señeras de Sábato y de Marechal, me parece que las palmas del triunfo debe llevárselas la plaza España, un pedazo baldío de la tierra de Buenos Aires que delimitan las avenidas Caseros y Amancio Alcorta y la calle Baigorri, donde se sitúa la acción de “El matadero”, cuento trabajosamente escrito por Esteban Echeverría entre 1837 y 1840, y que puede señalarse como la primicia de una nueva literatura: la hispanoamericana. Como sé que esta afirmación entraña riesgos, y puede (y debe) ser controvertida, me propongo por lo menos justificarla, para dejar en claro que no se trata de una opinión antojadiza. En esta parte de América, la que aún reza a Jesucristo y aún habla en español, se ha escrito desde los tiempos de Cristóbal Colón, quien debe ser tenido por el primero de los cronistas. Como el género tuviera una miríada de cultores, nos serviremos para ilustrarlo de la cronología y la enumeración: Hernando Colón, hijo del Almirante; Diego Álvarez Chanca, fray Raimundo Pané, Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, Bernal Díaz del Castillo, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Pedro Cieza de León, Agustín de Zárate, Pedro Sarmiento de Gamboa, Fray Gaspar de Carvajal y Fray Luis de Miranda. Para que esta necesariamente parca lista resulte menos incompleta, cabe también mencionar a sistematizadores de los nuevos conocimientos, como Martín Fernández de Enciso, y a algunos conquistadores como el mismísimo Hernán Cortés; ellos comprenden un lapso de más de un siglo, el que va desde el Descubrimiento hasta el advenimiento del Inca Garcilaso de la Vega, el escritor mestizo de linaje y sangre que, despuntando el siglo XVII, hace patente que en la escritura del castellano en América hay una vertiente nueva. ¿Puede considerarse literatura original y representativa del Nuevo Mundo a La Araucana, de Alonso de Ercilla, y a los inspirados versos y urticante prosa de sor Juana Inés de la Cruz? Me parece que no: tal vez resulte más atinado afirmar que la obra de aquél es un eco de las hazañosas aventuras de Ariosto y de Camões, y que en el caso de la monja mexicana, lo que vemos es un florecimiento del Barroco en las colonias, aunque ya no queden dudas de que en estas tierras puede nacer el genio. Los españoles así lo entienden, e incluyen a ambos en el patrimonio nacional, lo mismo que a las obras teatrales de otro mexicano célebre, Juan Ruiz de Alarcón, y a los escritos americanos de Mateo Alemán, el gran retratista de la picardía. Una digresión: sin otro mérito literario que la acuñación del gentilicio, La Argentina (1602), de Martín del Barco Centenera, nos ha legado el cantarín y dulce nombre de la patria. Lo cierto es que la decadencia económica y política sufrida por España en el siglo XVII se reflejó grandemente en su producción literaria, y no les fue mejor a los españoles afincados en América ni a los criollos: todos ellos se habían deslumbrado, como todo el mundo, con las letras francesas. Y así llegamos, por tributo a la brevedad y la claridad expositiva, al siglo XIX, tiempo señalado porque por primera vez una corriente literaria pasó de las colonias a la metrópoli. El responsable fue Esteban Echeverría, autor de Elvira, o la novia del Plata (1832), que precedió a El moro expósito del Duque de Rivas como primera experiencia romántica de la lengua. Primacía meramente temporal que debe completarse, necesariamente, con una obra de verdadero genio: el ya mencionado cuento “El matadero”, al que resulta difícil adscribir sin reservas al romanticismo, ya que estamos en presencia de una auténtica experimentación que por resultados merece comparecer ante la consideración general junto a sus más grandes contemporáneos. El tratamiento del tema, el lenguaje utilizado y la intencionalidad política del autor nos autorizan a hablar de una literatura nueva. Es que no se escribía con crudeza tamaña en nuestro idioma desde el Siglo de Oro; no se había puesto nunca antes la mirada en el paisaje americano con la autoridad que sólo confieren la noción de cotidianeidad y la pertenencia; no se había censurado a los poderosos con tal gravedad desde los tiempos de Quevedo. Quién sabe cuál fue la intención primera del autor. Comienza pintando costumbres sin dejar de demorarse en la descripción del entorno; es capaz de esbozar psicologías y de contar una historia a la que la parábola no es extraña; insinúa pretensiones sociológicas avant la lettre y, por fin, suscribe una denuncia intensa de claro mensaje: la resistencia a los tiranos no la pagan los valientes con la moneda barata del sacrificio, también hay que estar dispuesto a afrontar la sevicia y el vejamen. Sarmiento irá tras los mismos pasos en Facundo. Recorrer la geografía despareja de la Plaza España de Barracas puede llevarnos a aquellos tiempos en que allí estaba el Matadero del Sur, cuando la Avenida Montes de Oca era la Calle Larga, la calle Vieytes (y su tramo hoy denominado Dr. Ramón Carrillo) se llamaba Sola, y su prolongación hacia la ciudad, las actuales Salta o Santiago del Estero, eran el camino por el que el toro intentó en vano escaparle a la daga de Matasiete. Pasando la mole de la estación Constitución está el vecino San Telmo, y si se repecha la barranca rumbo al centro por Defensa, yo le aseguro que al entrar a Monserrat por el sur le atravesará el alma un aire del viejo Buenos Aires. Esto que hemos intentado, seguramente, será refutado con indignación y justicia por los uruguayos, que ven en Hidalgo el primer poeta gauchesco, y consecuentemente, indicarán que habiendo género hay literatura; o por los venezolanos, que terciarán con la figura de Andrés Bello para reclamar primogenitura Entiendo que ambos tienen excelentes razones para disentir, pero persisto en mi juicio: Hidalgo no tiene la calidad suficiente (habrá que esperar a Ascasubi y a La refalosa [1851] para tener una obra maestra) y Bello, según apunta Anderson Imbert en su monumental estudio, es un poeta neoclásico más, aunque insigne gramático y lingüista. De modo que si las recomendaciones lo han llevado a Nueva Pompeya, buscando el Sur de Homero Manzi, o lo han convidado a hurgar en los problemáticos y boqueses, sí que prostibularios, orígenes del tango, córrase al vecino barrio de Barracas, donde podrá pisar la tierra que, probablemente, dio origen a toda una literatura. ** Gustavo Rubén Giorgi gustavogiorgi@arnet.com.ar Abogado y escritor argentino (Zárate, Provincia de Buenos Aires, 1955). Trabaja como funcionario público en el cargo de jefe del Registro Civil de Zárate. Ha publicado Cuentos de la resignación (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar; Buenos Aires, 1997), el libro de relatos históricos El profeta y el traidor (Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000), los poemarios El último bien (Proa, 2001), El retorno de Hipsipila (Alloni-Proa, Buenos Aires, 2005) y Acechanza de reflejos (Proa, 2009), la colección de ensayos Aunque sean los papeles rotos de las calles (Alloni-Proa, 2005) y un volumen con el relato “El emisoriario” y el soneto “Elección” (colección “Biblioteca Mínima” del diario Opinión; Cochabamba, Bolivia, 2007). Además, textos suyos aparecen, traducidos al italiano, en la Antologia della Poesia Argentina Contemporanea (Edizioni Sentieri Meridiani, http://www.sentierimeridiani.it; traducción de Emilio Coco; Foggia, Italia, 2007). Ha dado conferencias sobre cine, historia y literatura en Buenos Aires, y en el interior y exterior de Argentina. Integra el plantel de colaboradores permanentes de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y en la que ha publicado cuentos, poemas y ensayos desde 1998. En 2009 fue jurado, en el género Novela, para la Faja de Honor 2009 de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade, http://sade.org.ar). === Ausencias deja la noche Jesús Peñalver =========================== “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. Mahatma Gandhi ¿Quieren acercarse al Ávila como rozándolo con su dedo; perderse felizmente en sus bosques y en buena compañía; mirar a la “Odalisca Rendida” regocijarse de ser cuidada por la noble montaña?, sugiero la lectura de Ausencias deja la noche, primera novela de Gonzalo Himiob Santomé. De seguro, también notarán la inequívoca sensación de ser un personaje expectante más de esa narrativa tan actual y tan cercana a nuestras vidas presentes. Al propio tiempo, ese cúmulo de letras de hoy día nos llama a la reflexión y nos convoca a la profunda reconsideración de lo que los habitantes de ese país han sido, de lo que han hecho los demás —a mansalva y premeditadamente— para que esa población sea así y, por qué no, de lo que ese mismo noble pueblo, a veces resignado, ha permitido —activa o pasivamente— para que esos seres imaginarios de la novela y sus séquitos hayan hecho de la Patria y de sus ciudadanos unos guiñapos. Como un espejo, los lectores de cualquier nación del mundo que se precien de su espíritu democrático, de su combativo y probado sentir libertario, y desde luego, convencidos de los valores y principios que han guiado, guían y deben guiar siempre como faro fulgurante sus luchas y conquistas de libertad, no deben en modo alguno esquivar las orientaciones que, a manera de lecciones académicas y admirable pedagogía, saltan ante sus ojos y se posan en sus conciencias. Uno debe agradecer cuando nos hacen ver la realidad, por imaginaria, mágica o ficticia que parezca, con descripción impecablemente detallada y con sentido de presencia, pertenencia y permanencia. Una vez adentrados en la lectura de esta obra, difícil resulta ausentarnos de las situaciones particulares y grupales allí contenidas, y que a medida que se van desentrañando los hechos y las vicisitudes narradas no podemos sustraernos de la familiaridad de los acontecimientos tan bien contados por el autor en ésta su primera novela. Gracias a la gentileza del autor, he sido cercano observador de los escenarios vecinos, de las tramas y de sus protagonistas. Si alguna coincidencia ha de percibir el lector o dejar de advertir en esta obra, corresponderá sólo a él; sin embargo, será la memoria colectiva la que tendrá la última palabra sobre las enseñanzas y reflexiones que —sin duda— esta creación literaria tiene. Nada humano nos es ajeno —dijo alguien—, de allí la obligación de no permanecer ausente sobre lo que ocurre en nuestro entorno. Nuestras letras no persiguen erigirse en análisis crítico-literario; se refieren a la interesante y agradable lectura que de la obra hicimos; nos gustó, vimos méritos en ella y por eso la recomendamos ampliamente. Y si alguna intención han tenido estos trazos, aquélla no es otra que reconocer en el autor el mérito de quien usa la palabra para levantar sus ideales, sin codos ni violencia, sin siembra de odio ni venganza; pero sí como bandera limpia y en alto. Ojalá el autor, quien combina el ejercicio competente y combativo del derecho con su labor de poeta, escritor y columnista de prensa, no deje de sentir el gusto que da ver su nombre y pensamiento sobre el papel, además de ser leído por mucha gente. ** Jesús Peñalver penalver15@gmail.com Escritor venezolano (Barcelona, Anzoátegui, 1964). Abogado de la Universidad Santa María (USM, http://www.usm.edu.ve; 1988) y especialista en derecho administrativo (USM, 1988). Profesor en la Universidad José María Vargas (UJMV, http://www.ujmv.edu). Tallerista del Consejo Nacional de la Cultura (Conac) en materia de legislación cultural y descentralización del sector cultura. Asesor de la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados del Congreso de Venezuela. Asesor de la Comisión de Cultura del Colegio de Abogados del Distrito Federal. Consultor jurídico adjunto y adjunto al director general de la Fundación Teresa Carreño. Asesor jurídico de Clada-Danzahoy, Fundación Artistas por la Vida y de Fundavisual Latina. Abogado de varias empresas e instituciones privadas. Agente de la propiedad intelectual. Consultor jurídico de la Fundación Cinemateca Nacional y de la Fundación de la Diversidad Cultural. Actualmente columnista de varios diarios en Venezuela, Miami y Suramérica, así como en páginas de Internet. === Danza finita, de Stanley Vega Selenco Vega ======================= Hace tres años, el poeta Stanley Vega Requejo, cajamarquino de nacimiento, pero quien ha desarrollado toda su vida de escritor y de promotor cultural en Chiclayo, obtuvo el máximo galardón en los Primeros Juegos Florales Interuniversitarios convocados por la Universidad Agraria La Molina con su poemario Danza finita. El jurado, conformado por los experimentados Hildebrando Pérez, Marco Martos y William Hurtado, destacó la perfección de un lenguaje que, si bien sencillo, era capaz de aprehender, con hondura y precisión, diversos aspectos de la naturaleza humana: la fugacidad del instante, la soledad, el cuerpo asumido como una prisión, la agonía de la espera, el presentimiento de la finitud y de la muerte. Este año, Hipocampo Editores tuvo la acertada idea de publicar Danza finita bajo su sello. El poemario comienza con dos epígrafes, uno de Mario Benedetti (“Quién me iba a decir que el destino era esto / ver la lluvia a través de letras invertidas”) y otro de Walt Whitman (“¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo?”). La edición, a cargo de Teófilo Gutiérrez, ha sido cuidada con esmero e incentiva al lector a adentrarse en el peculiar universo poético que Stanley Vega nos propone desde sus primeros versos. En total, son 42 poemas breves los que componen este volumen, tercero de nuestro autor, luego de su auspicioso debut con Inútil inventario (2001) y de Soliloquio de las hojas (2003). Si algo destaca en cada uno de estos textos que, como en el epígrafe de Benedetti, dan la sensación de estar viendo la lluvia que cae afuera desde una ventana de letras invertidas, es esa visión dura y demoledora, trágica de la vida. Y es que se trata de versos de un nihilismo innegable, donde el humor y la esperanza resultan casi inexistentes. De entre todos sus sentidos, el yo poético privilegia la vista como la gran intermediaria entre su cuerpo desolado y ese Gran Otro disperso y hostil, que se encuentra fuera de su alcance. Entonces adquieren sentido versos tan logrados como estos: “Jamás he pensado / residir sobre / este fragmento de mundo. // La tierra me es / completamente ajena” (p. 26). La sensación de encierro, de vivir en una prisión perpetua, es otra constante en los poemas de Danza finita. Se percibe un yo dotado de gran fuerza imaginativa, sensibilidad y deseo de aventura; sin embargo, al mismo tiempo ese yo parece enclaustrado, imposibilitado de recorrer a sus anchas ese universo que se yergue ante sus ojos. Como lo dice él mismo, en esta realidad “No hay nada / en qué aferrarse. // Ni siquiera / los vellos luminosos / de tu sexo / pueden salvarme / de esta caída / inevitable” (p. 25). El amor, la relación con la amada forman parte de la fugacidad del instante, de una plenitud lograda a medias por el yo, pero que le resulta insuficiente para alcanzar un equilibrio existencial, un orden que insufle vida a esa danza finita y la haga imperecedera. Por ello, como si hablara consigo mismo a través de un espejo, el yo reflexiona en uno de los poemas: “Por enésima vez / has vuelto a paladear lo efímero. // El sabor no existe para tus labios” (p. 34). Esta visión nihilista tiene, no obstante, una contraparte en su poderosa imaginación, en esa sensibilidad exquisita con la que el yo percibe la belleza, también existente en el mundo. En varios poemas el viaje sí es posible, sólo que no es un viaje físico, sino interior: es el corazón el que viaja por uno; la emoción de un hombre es capaz de realizar innumerable recorridos por los rincones más apartados de la vida, por ello “Durante todos estos días / he transitado / con el corazón bajo los talones” (p. 10). En este viaje interior, el gran motor de la imaginación humana lo constituye sin lugar a dudas el lenguaje. En Danza finita, gracias al poder de una palabra sencilla, concisa, cortante y sin concesiones, el yo se abre paso y es capaz de intuir universos profundos y alumbrados por la verdad de la poesía: “Sólo hay luz para inventar / nuestros pasos. // No vuelvas los ojos / hacia atrás. // La oscuridad te tragará” (p. 14). Danza finita es un libro lleno de reminiscencias. La poesía aquí se desprende directamente de la poderosa mirada de aquel que dice yo en los versos. Esta mirada, lo que otros denominarían “visión del mundo”, encarna en un conjunto de poemas breves, de un lirismo esencial, como apunta acertadamente Carlos López. Tal brevedad no resulta gratuita: si toda vida está hecha de fragmentos de sueños, de sufrimientos, de ilusiones quebradas, de sonrisas, de lágrimas, cada uno de estos 42 textos (o danzas) retrata a la perfección la idea de finitud, que parece ser la marca esencial, distintiva de nuestra naturaleza humana. (Texto leído en la presentación del libro, durante la 30ª Feria del Libro Ricardo Palma, en Lima, el 29 de noviembre de 2009). ** Selenco Vega selencovj@hotmail.com Escritor y docente peruano (Lima, 1971). Es profesor de humanidades en la Universidad de Lima (http://www.ulima.edu.pe) y en la Universidad San Ignacio de Loyola (http://www.usil.edu.pe). Se licenció en literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), con una tesis sobre la poesía de Carlos Oquendo de Amat. Ha cursado estudios de maestría en literatura latinoamericana. En 1994, obtuvo el primer premio en el concurso nacional de poesía “César Vallejo”, organizado por la UNMSM. En 1995 ganó el primer premio en el concurso de relatos “El cuento de las 1.000 palabras” organizado por la revista limeña Caretas (http://www.caretas.com.pe). Ha publicado los poemarios Casa de familia (1995) y Reinos que declinan (2001), además del libro Parejas en el parque y otros cuentos (1998). Ha ganado el primer premio en el concurso nacional de poesía “El Poeta Joven del Perú” (1999) y el Primer Premio Cámara Peruana del Libro de Novela Breve 2009 con Segunda persona. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Julio Cortázar y Latinoamérica ======================================== === “Debemos luchar contra el chovinismo” Viviana Marcela Iriart ===== (Nota del editor: hace ya tres décadas, el escritor argentino Julio Cortázar fue entrevistado en Caracas por su paisana Viviana Marcela Iriart. La entrevista fue publicada en 1979 en la revista Semana y hoy Iriart la ofrece a los ojos de la Tierra de Letras. Las fotografías que acompañan al texto en nuestra edición web [http://www.letralia.com/238/entrevistas01.htm] fueron tomadas por el fotógrafo Eduardo Gamondés, pero permanecieron inéditas hasta el presente por cuanto Semana no las adquirió en su momento). Su voz grave y gangosa atiende el teléfono, sin intermediarios, simplemente él levantando el tubo. Cortázar. Su voz suena seria, como la imagen que tengo de él, una imagen de que siempre tiene 40 años: imposible imaginarle más (y sus biografías dicen que nació en 1916). Explica que quiere ver la revista antes de concedernos una entrevista, y ni él ni nosotros sabemos qué pasó, pero las revistas que dejamos en el hotel jamás llegaron a sus manos. Igualmente sugiere vernos en Parque Central, en la inauguración de la Primera Conferencia Internacional sobre el Exilio y la Solidaridad Latinoamericana en los años 70, en la que él participó. Y allí estaba, llamando la atención aun sin quererlo: era el más alto de todos los presentes. Y allí estaba, con la barba y bigotes cobrizos que lleva desde hace tanto, con la seriedad con que aparece en diarios y revistas, con una simpatía que no le imaginaba. Allí estaba, era Cortázar. Un ser humano como usted y como yo, sí, con dos ojos, una boca, dos manos, virtudes, defectos, deseos, nostalgias. La entrevista fue en un rincón del Hotel Anauco Hilton, junto con el asesor de Semana, Jorge Madrazo, el fotógrafo Eduardo Gamondés y cuatro o cinco admiradores del escritor, inmersos disimuladamente —o no— en la conversación. Él habló despacio, cálidamente y sus ojos claros recorrían los nuestros mientras sus palabras se abrían en el centro de nuestras mentes, quedando allí mucho tiempo después de haber sido pronunciadas. Y él se quedó en nosotros cuando la noche llegó y nos encontró en sitios distintos. Como una presencia invisible, deseada, siempre presente a partir del primer encuentro. Acerca de la literatura y la política Bueno, claro que me molesta ser requerido más para dar opiniones políticas que literarias, porque soy un animal literario. Así como los franceses suelen referirse al hombre como un animal pensante o un animal filosófico, yo soy un animal literario. Nací para la literatura y si fui asumiendo lentamente este compromiso de tipo ideológico que ustedes me conocen, eso fue al término de un proceso muy lento, muy complicado y a veces muy penoso. Porque como mi vocación profunda es la literatura, hay momentos en los que las circunstancias de tipo político —el tener que venir a esta conferencia, escribir artículos de contenido político, atacar a la Junta chilena o argentina, ocuparme de casos de desaparecidos, muertos, torturados, contestar alguna de la enorme correspondencia que me llega, porque la gente piensa que yo siempre puedo decir algo y ayudar—, bueno, hay momentos en los que, lo confieso porque es verdad, tengo un gran desánimo. Porque me digo: “Bueno, ¿alguna vez voy a poder escribir una novela?”. Mi ideal sería tener un año o dos de tranquilidad, para escribir una novela que me da vueltas en la cabeza hace mucho tiempo. Por eso es que cada vez más me convierto en un cuentista, porque los cuentos los escribes en el avión, en tu casa, en la calle... Hasta Francia llegó el exilio Yo hace 28 años que vivo fuera de la Argentina, pero nunca me consideré un exiliado hasta el golpe de Videla. Nunca me consideré un exiliado, porque para mí el exilio es una cosa compulsiva, y yo vivía en Francia porque me daba la gana. Porque es un país que me gusta, donde me siento bien y donde iba escribiendo mi obra sin dificultades ni problemas. Y de repente, a partir del golpe militar, supe que me había convertido en un verdadero exiliado. Es decir, que ahora tengo ese sentimiento que tienen todos los exiliados, donde los aspectos negativos son muy fuertes, pesan mucho. Eso me llevó por primera vez a reflexionar sobre el problema del exilio. Es entonces que me di cuenta de que si yo o cualquier otro exiliado entra en el estereotipo, en la noción esencialmente negativa, aplastante del exilio, le está otorgando una carta de triunfo a la dictadura que lo exiló. Entonces me planteé el problema en términos muy claros: es una locura, es ilógico, no se puede aplicar científicamente, pero yo en vez de estar en una marcha adelante doy marcha atrás, invierto la velocidad y entiendo el exilio en términos positivos. Yo lo dije en París e hizo sonreír a mucha gente, dije que es como si Videla, ahora que me exiló, me hubiera dado una beca para escribir fuera de la Argentina. Y mi mejor manera de contestar a ese exilio es dar el máximo de lo que yo puedo dar como escritor, y es lo que estoy tratando de hacer. Pero al exiliado que llega totalmente quebrado, ya sea porque él mismo ha sufrido, incluso físicamente, antes de poder salir o porque hay un montón de muertos, desaparecidos, torturados en torno a él, no se le puede pedir que empiece su vida de exiliado con una sonrisa, diciendo: “Esto está muy bien”. No, porque está espantosamente mal. Cuando a todo hombre y mujer que ha salvado la inteligencia, le llegue el momento de pensar en la nueva vida que está empezando, es en ese momento en que yo lo incito a que en vez de caer en los estereotipos y decir “yo soy una víctima, yo soy un exiliado, yo he sido injustamente echado de mi país”, y que eso se traduzca poco a poco en amargura, en una nostalgia aplastante, yo lo incito a que —salido del primer choque traumático— vuelva a sentirse un hombre o una mujer pleno. Sur, paredón y después... Sí, porque ¿para qué sirve la nostalgia de juntarnos cinco argentinos, hacer un asado, tomar mate, poner un disco de Susana Rinaldi, Mercedes Sosa o Gardel (según los gustos) y complacernos en la nostalgia de un pasado al que quisiéramos resucitar? Yo lo hago también, pero eso no me impide al día siguiente despertar en París, y estar en contacto con un montón de gente que no son argentinos y llevar adelante mi trabajo. De manera que es un asunto que hay que matizarlo, no es muy sencillo, y claro, no todas las personas están igualmente equipadas en el plano mental o intelectual. Y el obrero, que desde el punto de vista cultural está más limitado —porque por su condición de obrero no ha podido estudiar—, ese hombre es realmente el que está más en peligro como exiliado. Si un obrero tiene que vivir en Suecia, nada más el problema del idioma es para él una especie de amenaza de muerte. Y ahí la nostalgia, Gardel, sus recuerdos y sus fotos se vuelven su única defensa. Y yo creo que todos nosotros podemos hacer mucho a través de publicaciones, de actos, de reuniones, para hacerles sentir que no están solos. El exilio cultural Lo que para mí es y ha sido traumático, es un fenómeno en el que no todo el mundo piensa, y que en el caso de un artista exiliado es fundamental. Lo que yo llamaría el exilio de tipo cultural: es terrible cuando te das cuenta de que en tu país hay una barrera de censura que hace, por ejemplo, que yo no pueda publicar más libros en Argentina. Entonces se descubre —y esto es lo espantoso para mí— que yo estoy exiliado, pero que del otro lado, en mi país, hay 26 millones de exiliados en relación a nosotros. Yo estoy separado de mis lectores, pero mis lectores están separados de mí: mi último libro de cuentos no pudo salir en Argentina porque hubo dos cuentos que le molestaron a la Junta. Y no hago de esto una cuestión personal: están separados de 150 magníficos escritores uruguayos, chilenos y argentinos que no se pueden editar en nuestro país. En Chile, desde el 11 de septiembre de 1973, una generación de jóvenes fue tomada por la Junta y metidos en una escuela fascista dirigida por militares. Han pasado seis años y ellos vivieron la edad crítica (entre los 12 y los 18 años) bajo ese régimen, miles y miles de niños y niñas chilenas que en estos momentos creen en la Junta, creen en la Seguridad Nacional, creen que todos nosotros somos traidores. Creen que Chile es un país injustamente atacado y combatido. No es culpa de ellos, pobrecitos, porque en seis años los han convertido en lo mismo en que Hitler convirtió a las juventudes hitleristas, o Mussolini a los “balillas”. Bueno, eso es para mí una de las cosas más espantosas, y nosotros no podemos hacer nada, intelectualmente. Porque esto yo se los digo a ustedes, pero nadie lo va a escuchar en Argentina, nadie lo va a leer, ustedes lo van a publicar y salvo que alguien lo lleve en un bolsillo, nadie va a poder leerlo allí. El escritor y su compromiso con la revolución Yo tengo una gran latitud de enfoque en el plano de trabajo de los escritores. Yo creo que puede haber escritores puros, que no introduzcan ningún mensaje político en lo que hacen. Creo que eso es posible, y que su obra puede ser revolucionaria si es una obra creadora, que renueva, una obra bella. Lo único que exijo en esos casos es que la persona que hace literatura pura, muestre con su conducta personal que no es un escapista. Que si él no pone política en lo que hace, es solamente porque —por ejemplo— su vocación es escribir un soneto en donde la política no entre. Pero él tiene que demostrar con su conducta, con su responsabilidad personal, que tiene derecho a escribir esos sonetos. Mira, yo me divierto mucho en escribir literatura pura... El año que viene sacaré un libro, que estoy terminando, donde hay uno o dos cuentos con contenido político, los demás son cuentos fantásticos. Y creo que tengo derecho a escribirlos, porque mis lectores saben quién soy. Entonces, ¿por qué me voy a sentir obligado a poner la política en cada cosa que escriba? Mi literatura, entonces, sería muy mala, soy muy consciente de esto. No todo hombre ha nacido para la acción, no todo hombre tiene a veces, ¿cómo decirte?, las aptitudes físicas para jugarse en un plano de acción. No todo hombre ha nacido para ser soldado de una revolución. Puede ser un hombre de una vida interior, de una timidez de carácter, que lo lleva a escribir exclusivamente una obra que canta a la revolución. Pero yo no creo que se le pueda exigir una militancia práctica a todo el mundo. Vietnam y el manejo de la información por el imperialismo Yo creo que es positivo que se denuncien las violaciones de derechos humanos ocurridas en los países socialistas, en la medida en que se tenga total seguridad de lo que se denuncia. Porque, cuando se habla de violación de derechos humanos en esos países yo, por principio, examino con mucho cuidado el expediente, porque sé de sobra hasta qué punto la información del imperialismo reforma, cambia y modifica las cosas. Yo no olvido que, por ejemplo, siguiendo la última etapa de la revolución nicaragüense en el Herald Tribune, en París, se podía encontrar un análisis de cómo los yankis preparaban al lector norteamericano para que estuviera en contra del triunfo. Hablaban de Somoza como el tirano, el dictador, pero cuando hablaban de las columnas que avanzaban decían: “las columnas marxistas”. Cada ocho o nueve párrafos te soltaban esa palabrita, para que la buena señora que vive en Minesotta o en Detroit diga: “¡Dios mío, los comunistas!”. Entonces, cuando se habla del caso de Vietnam, yo estoy esperando encontrarme con García Márquez, que estuvo allí haciendo una gran encuesta, para que él me cuente a mí las cosas. Yo no me fío de los telegramas de prensa. Pero, cuando en Rusia y en los países de la órbita socialista hay flagrantes violaciones de derechos humanos, yo personalmente no me callo. América Latina como unidad: ¿realidad o utopía? Lo voy a decir de una manera sentimental, casi a lo Rubén Darío: en mi corazón, América Latina existe como una unidad. Soy argentino desde luego (y me siento contento de serlo), pero fundamentalmente me siento latinoamericano. Yo estoy en mi casa en cualquier país de América Latina, siento las diferencias locales, pero son las diferencias dentro de la unidad. Eso, en el plano personal. En el plano geopolítico, está la nefasta política de dividir para reinar, que han aplicado los norteamericanos desde hace tanto tiempo. Fomentando los nacionalismos, las rivalidades entre los países para dominarlos mejor, destruyendo el sueño de Bolívar de los “Estados Unidos de América del Sur” y creando diferentes países orgullosos, seguros de sí mismos, dispuestos a hacerse la guerra por cuestiones que no resisten un análisis profundo; eso es una realidad. Y yo pienso que uno de los deberes capitales de los políticos de izquierda, de los escritores revolucionarios, es intentar por todos los medios de luchar contra ese chauvinismo, que hace que un niño argentino en la escuela aprenda que él es mucho mejor y más que un niño chileno o paraguayo. Por cierto que en mi visita anterior hablé con venezolanos de la calle y su idea sobre los colombianos, su desprecio, su odio, me aterraron. Lo mismo, por supuesto, ocurre en el caso inverso. Es la prueba de que dividir para reinar funciona, que a los yankis les conviene seguir fomentándolo y que las dictaduras locales están encantadas de hacerlo. Entonces hablo sobre la vida y la muerte Un día en mi vida es siempre una cosa muy hermosa, porque yo me siento muy feliz de estar vivo. No tengo ninguna intención de morirme, tengo la impresión de que soy inmortal. Sé que no lo soy, pero la idea de la muerte no me molesta y tampoco le tengo miedo. Le niego existencia, entonces, eso me ayuda a vivir de una manera... ¿cómo decirlo? Bajo el sol, solar. Yo estoy muy contento de estar vivo, y además hay una cosa en la que poca gente piensa. Creo que es un prodigio maravilloso que todos nosotros seamos seres humanos, que estemos en lo más alto de la escala zoológica, por un azar puramente genético. Porque tú no eres responsable de ser quien eres. Venimos de una larguísima cadena genética y cuando yo veo a una gallina o una mosca que también han nacido de las mismas cadenas genéticas, me maravillo por ser un hombre y no una gallina. Yo soy un hombre, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene. Y estoy contento de haber tenido una conciencia, de haber visto lo más que una conciencia puede ver del planeta. Y no te hablo más. Cuando pronunció estas palabras hacía más de media hora que estaba con nosotros, contándonos anécdotas y sonriendo, a veces, como un niño. Sí, él es un ser humano como usted y como yo, para hablar necesita mover la boca en la misma forma en que lo hacemos usted y yo. Pero él es Julio Cortázar. ** Viviana Marcela Iriart vivianamarcelairiart@gmail.com Escritora argentina (1958). Reside desde 1979 en Caracas, Venezuela. Ha publicado los libros Lejos de casa (novela), Puerta abierta al mar (teatro), Gente a vista (teatro) y Esquina con malvones (teatro), en edición limitada hecha por la autora. En 2007 se estrenó en Caracas su obra de teatro Puerta abierta al mar, protagonizada por Rosalinda Serfaty y Fedra López. Fue coeditora de las revistas Intermedio y Primera Fila (1984-86, Venezuela) y editora de la revista subterránea de cultura Machu Picchu (1978, Argentina). Mantiene un blog literario en http://vivianamarcelairiart.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El amor filial en la poética de Andrés Eloy Blanco Yeo Cruz ====== Andrés Eloy Blanco, nacido el 6 de agosto de 1897 en Cumaná, estado Sucre y fallecido el 21 de mayo de 1955 en México, tuvo una existencia de 58 años. Sus restos reposan en el Cinerario Nacional de la república. Andrés Eloy Blanco es el poeta de Venezuela. No se trata de un epíteto lanzado a su humanidad para endiosarlo como aeda. Cuando Miguel Otero Silva hizo la afirmación fue motivado por la convicción de que además de sus plurifunciones intelectuales, era poeta siempre. Y como lo reafirmó Nicolás Guillén: Sobre todas las cosas, poeta. Poeta de su tiempo y de su tierra (1). De él se ha dicho que produjo una obra diversa y heterogénea. Obra de “prodigiosa diversidad”, ha dicho Efraín Subero. Sin embargo, desde sus cantos iniciales en Tierras que me oyeron y Poda; pasando por sus poemas de prisión en Barco de piedra y Baedeker 2000, hasta La Juanbimbada y Giraluna, se encuentra condensada una labor que contiene una gran temática que abarca la patria, la tierra, lo indígena, el pueblo y la familia. Y desde luego, en las metáforas destacan imágenes y símbolos del imaginario universal: la muerte; el mundo; la pureza, el mar, lo fluvial y el amor... Podemos, entonces, afirmar que esos temas, imágenes y símbolos marcan el itinerario poético; la ruta de vida del poeta. Por tal razón, destacamos ahora como tema de análisis el amor filial, aspecto que sobresale como valor y cohesión social en su vida. El amor filial, expresado a su entorno familiar: el padre, la madre, la esposa, los hermanos y los hijos. Todos, y aun más los amigos, los poetas, eran queridos con ese sentimiento de amistad profunda, al punto de que los llamaba “hermanos”. Demasiada importancia concedía el poeta a la relación familiar como elemento de valor, ética y ordenamiento social. Precisamente, por ese modo de vida firmemente ligado a su entorno filial, el poeta Luis Barrios Cruz llegó a decir que a este poeta cumanés “no se le hallará nunca solo, sino junto con el padre, la madre, los hermanos, la esposa, los hijos y los numerosos amigos, el vasto auditorio, la entusiasta muchedumbre” (2). Guiados pues, por este modo de vida, por esta actitud que lo convierte en un modelo moral, intelectual y cultural, nos permitimos realizar la lectura de algunos poemas, que en idéntica relación con Pío Tamayo mantienen el hilo comunicacional con sus amigos y familiares, el anhelo de sentirse unido a quienes lo comprenden y a quienes llevan su sangre y lo mantienen pleno de amor y ternura, de aliento y acicate para celebrar los momentos de triunfo y soportar los momentos dolorosos de la cárcel, el exilio y el luto. Los poemas a la madre La relación amorosa y eterna con su progenitora, y con la madre de otros, está presente en su obra. En 1949, en la Universidad de La Habana, dijo: “Si yo pudiera escoger por mí mismo mi lugar como poeta, sin que nadie pudiera desmentirme yo sería el poeta de las madres. No hay tema más ilustre, no hay motivo más alto, no hay más pura razón para ser poeta” (3). En muchos poemas aparece la madre, compartiendo versos con el resto del entorno familiar. Por vía del ejemplo, “Los hombres” (Baedeker 2000), dedicado a Venezuela, puede tomarse como poema total de lo filial, pues en siete dísticos habla de las madres, las viudas, los hermanos y hermanas, de los hijos y los padres. También habla de todo el grupo familiar en la serie “Orinoco”, dedicada a los Shonfield. Los textos dedicados a la figura maternal tienen la siguiente cronología: “El regreso a la madre”, incluido en Tierras que me oyeron; “El himno de las madres”, en Baedeker 2000; “Las uvas del tiempo”, fechado en Madrid en diciembre de 1923, insertado en Poda; “Romancillo carcelero” (1929), que aparece en Barco de piedra; “A un año de tu luz” (1950), en Giraluna; “Soneto a la madre en nochebuena” (Cuba, 1949) y “A dos años de su luz” (Cuba, 1951), en Poesía. Obras completas, Vol I, 1996. “El regreso a la madre”, con rima consonante y métrica ampulosa, desigual, compara el amor materno con el de ciertas mujeres y al final, cuando regresa, opta por expresar una definición dual, madre carnal y madre patria: Madre: En este coloquio feliz de mi regreso Dos cielos bendigamos: La Patria, donde nuestro corazón está preso; La Madre, que es la patria que primero habitamos De: Antología popular. Pág. 60. Monte Ávila, 1997. “El Himno de las Madres”, incluido en la serie de “Los poemas de la quinta esposa”, está signado por el verso libre y la intención futurista. Representa un llamado a la hija y al hijo, para que aprendan de la leyenda del Panait. Les pide que canten “El Himno de las Madres”, pues al final sólo ha de quedar —en medio del corazón— “lo único viejo sin edad: las Madres”. “Las uvas del tiempo”. Extenso poema de evocación del hogar y la patria. Soliloquio con la madre, cuando él permanece lejos y ella está ausente. Durante la navidad madrileña, en una Nochebuena que le es extraña, percibe que si por la tradición los hombres comen las doce uvas, la frialdad humana se siente porque ellos “no se abrazan ni gritan: ¡Feliz año!”. Caso contrario en su patria, donde todo es alegría y fiesta: Y el beso familiar a medianoche: —La bendición, mi madre. —Que el Señor te proteja... Y después, en el claro comedor, la familia congregada para la cena, Con dos amigos íntimos y tú, madre, a mi lado, Y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa. ¡Madre, cómo son ácidas las uvas de la ausencia! De: Poesía. Obras completas. Vol.1. Pág. 169. En compañía de su hermana Lola había viajado a España para cobrar el gran premio ganado con el Canto a España, siente que la soledad es el jugo ácido de las uvas del tiempo, después de describir y añorar la casa materna, se increpa: Y ahora me pregunto: ¿Por qué razón estoy yo aquí?, ¿qué fuerza Pudo más que tu amor, que me llevaba A la dulce anonimia de tu puerta? ¡Oh, miserable vara que nos mides! El Renombre, la Gloria... ¡pobre cosa pequeña! cuando dejé mi casa para buscar la Gloria, ¡cómo olvidé la gloria que me dejaba en ella! Ídem. Pág. 170. “Romancillo carcelero”. Diálogo de cárcel con una paloma mensajera que lo visitaba diariamente. El poeta le solicita que vaya a su casa materna, la cual describe, donde habitan cinco mujeres: cuatro de pelo negro y una de pelo blanco. Obvio el indicio de que se trata de su madre y sus cuatro hermanas. “Soneto a la madre en Nochebuena”. Escrito en Cuba, en enero, el mismo año de la muerte, lo convierte en el último dedicado mientras vivía doña Dolores. Como en “Las uvas del tiempo”, el motivo es por la Navidad lejos del hogar: “Para tu hora sin mí, madre, lejana”, dice el tercer verso de la primera estrofa. “A un año de tu luz”. Esta elegía a la madre, escrita en 1950, al año exacto del fallecimiento de doña Dolores, está considerada como el máximo logro elegiaco del poeta. Domingo Miliani (1996) ha dicho al respecto: En el interior adolorido del desterrado comenzaban a bullir los tercetos que abren su última y más elevada estación de poesía: “A un año de tu luz” (4). Ciertamente, con esta elegía de perfección tríptica, recuerda dulcemente a la madre y, como afirma Fernando Paz Castillo (1996), con esa “...luz suave de la elegía que inunda su corazón de ternuras familiares (...) supera emociones ya expresadas en la ‘Oración del sábado’...” (5). “A dos años de su luz”. Se encontraba en La Habana cuando se cumplió el segundo año de la siembra de la madre. Recurre al romance para cantarle y plasmar la segunda elegía. Produce un soliloquio con las hermanas y, entonces, une y conceptualiza a la madre carnal con la madre patria. Y dice: Hermanas, vuelvo este día con Ella y la Patria juntas de su mano entre la mía, sin respuestas, sin preguntas, sin un odio todavía. De: Poesía. Obras completas. Vol. I. Pág. 533 - 35. La figura de la madre, ante la muerte, fue cantada por el poeta desde su juventud. En 1919, motivado por el deceso de Enriqueta Márquez Bustillos, publicó el texto en prosa “La madre”, donde la conceptualiza entre imágenes y sensaciones. Dice: “...ella es el único rito que no cambia con las distintas religiones; la única Embajadora de la Suprema Abnegación; la imagen y forma unigénita de santidad; y desde el Paraíso hasta hoy, a través de la sangre y de las ruinas, el único surco que no ha dejado de dar flores” (6). Los poemas al padre La figura del padre como tema único y total, aparece en dos textos: “La oración del sábado (Mi padre)” y “Árbol” (1927). Ambos insertados en Poda y motivados por la expiración inesperada del progenitor, el 2 de febrero de 1927. Era el doctor Luis Felipe Blanco Fariñas, médico pediatra y docente. Domingo Miliani (1996) describe esta semblanza del doctor Luis Felipe: “Confinado en Margarita por orden de Cipriano Castro, notorio liberal supo de la cárcel y confinamientos antes que su hijo poeta y combatiente” (7). “La oración del sábado” resalta la relación padre-hijo, entroncada en el valor de la amistad. Revela la influencia del padre sobre el hijo, sobre todo la comprensión por la condición de poeta, pues él también escribió sonetos: “Eras poeta y médico y no es raro / que fueras algo loco...”, le dice en los versos de la cantata. Es de recordar que por la calles de Porlamar, durante el confinamiento, le recitaba poemas a sus pequeños hijos. Ahora bien, “La oración del sábado” señala la ruta de vida del padre: en el hogar, el magisterio, en el desempeño como galeno, la guerra, la lucha y el cautiverio. Además, reitera el símbolo del árbol, cantado con mayor fuerza y extensión el segundo poema luctuoso. En “Árbol”, destaca la alegoría de aquel árbol plantado frente al mar que tanto quiso el padre y que ahora estará erguido ante la tumba, y en el futuro, será aporcado por el poeta en el patio del hogar en Cuernavaca, donde no sólo compartiría recuerdos en las tertulias con Rómulo Gallegos y otros amigos, sino que sería escenario de cátedra de historia y valores para los dos hijos. “Árbol” es un texto donde Andrés Eloy Blanco conceptualiza al padre y reafirma la imagen de la muerte como un símbolo del tiempo. Los poemas del hermano En la relación del poeta con su hermano se evidencian tres momentos: el primero con el poema de juventud “Envío fraternal”, en Tierras que me oyeron. Contiene una salutación, una invitación al encuentro para rememorar la infancia. El segundo período se refleja en “Los navegantes”, de Poda, cuando el poeta en altamar le escribe y describe la renuncia de una novia que zarpa hacia otros mundos. Entonces le dice: “¡Qué ciencia tan terrible, hermano mío, / esta ciencia / de saber renunciar!”. El tercer momento es de aflicción, en la “Elegía inacabada (Luis Felipe Blanco Meaño)”, escrito en 1928 y publicado en Poda. La guadaña atravesó el pecho del hermano en abril de 1927. El poeta lo define como un galeno de profesión y acción samaritana. Como un marinero-pescador de herencia y tradición, que le ganó batallas al cólera. En 1954, en México, recordaba al hermano mayor en un artículo dedicado al 5 de julio de 1811. Al referirse a una anécdota familiar, expresa esta opinión: “Mi hermano era un hombre fascinador, buen médico, derrochador, valiente, buen mozo, corpulento, alegre, dueño de una simpatía personal arrolladora (...). Además, mi hermano me quería con la más noble pasión de hermano, me amparaba, me cubría con su poderío de bondad alocada...” (8). Los poemas de las hermanas El poeta tuvo cuatro hermanas: Dolores (Lola), María Luisa, Rosario y Luisa Antonia (Totoña), quien se casó con el reconocido poeta Pedro Sotillo. La relación que marcó la vida junto a sus hermanas se determina con la palabra: compañeras. Porque fueron eso, compañeras. En lo personal y en lo político, porque como él dice en el poema “Las encubridoras”, fueron cómplices del poeta y los demás perseguidos, encarcelados y confinados. Ese acompañamiento acentuó el vínculo filial, pues hay que recordar que la hermana Rosario, junto a Miguel Otero Silva, redactó el periódico clandestino El Imparcial, para salvarlo de las mazmorras. Y las otras, se ocupaban de extraer furtivamente los poemas escritos en prisión y también lo acompañaron durante el confinamiento en Timotes y Valera, donde sufrieron las penurias impuestas por el régimen de Juan Vicente Gómez, a tal punto que cuando llegó a esas poblaciones andinas ya estaba picado por la tuberculosis. Ahora, del agradecimiento rubricado en poemas se conocen “Las hermanas de luto”, publicado en Barco de piedra. Y “El alma inquieta” (1919), dedicado a Rosario, aparece en Tierras que me oyeron, con el antetítulo de “Sed tengo”. En “El alma inquieta”, ante la muerte que lo acecha, que revolotea en su frente, interroga a la hermana y finalmente le pide un último deseo: Cuando yo esté expirado Y la vela del alma tiemble a mi cabecera, Mírame bien y cuando Baje la frente y muera, Veloz, antes que el llanto pueda inundar tus ojos Apaga el cirio y luego Vuelve tu aliento y vuelve tus antojos A este montón de carne desnudo, sordo y ciego. De: Poesía. Biblioteca Ayacucho. Nº 214. Págs. 14 y 15. “Las hermanas de luto”. El poeta resalta el trato y cuidado que le prodigan cada una de sus hermanas. Describe una escena donde entra a la alcoba de la madre. Pero se trata de una ensoñación, pues físicamente se encuentra incomunicado en la cárcel La Rotunda. Al contrario del poema “Tu llegada”, de Pío Tamayo, donde, en el desvarío del poeta, la madre entra al calabozo, Andrés Eloy Blanco experimenta un vuelo mental y va la alcoba de la madre. Por eso dice: “Hoy alcé la cortina del infinito recuerdo / y entré”. Y encuentra que, junto al lecho, velan las cuatro hermanas enlutadas: Han vuelto a mí los ojos las hermanas de luto y al fin, con acento que cose, como un hilo, dijo una: —Volvió el hermano preso... y las otras: —Hermano, bienvenido... De: Poesía. Obras completas. Vol. I. Págs. 414- 17. Las define en metáforas: “La primera es la estrella polar / que guía la navegación de la casa”. “La segunda es el arrullo: Cosechada está ya de dos hijos castaños”. “Compañera de viajes gloriosos / buche de garza en sobresalto / la tercera es la hermosa y angustiada mujer”... “Y la última es la sombra mía / mi guardia fiel”... Y también las define en el oficio infinito de mujeres: “Saben coser, saben curar, saben hablar con Dios / y cuando cae su héroe, saben alzar su espada”... Los poemas de la esposa En julio de 1944 el poeta contrae matrimonio con Angelina (Lilina) Iturbe, luego de un largo noviazgo. Primero fue Giraluna, la novia, y después habría de convertirse en Giraluna, la esposa, la compañera de vida. Ahora, en la poética filial de Andrés Eloy Blanco hay dos series dedicadas a la figura de la esposa. “Los poemas de tiempo de la quinta esposa”, integrada por 12 textos. Pese al título y puesto que pertenecen a Baedeker 2000, no se refieren a su Lilina. Disímiles en tema, tampoco denotan que fueron escritos por una esposa en particular. La otra serie es “Giraluna, la esposa”, y contiene los textos: “Buena como el pan”, “Silencio”, “Si el silencio fuera mío”, “Giraluna canta en la ausencia”, “Giraluna duerme al niño”, “Canto de Giraluna para amolar tijeras”, “Giraluna canta a la Patria” y “Pleito de amar y querer”. Don Rómulo Gallegos, en la presentación de Giraluna, dice del poeta que tenía “...totalmente entregado el corazón a la ternura, de noble calidad poética y humana, a que lo mueve la amorosa compañía de la esposa admirable y los pequeños hijos”... (9). Inseparable esta relación dual esposa-hijos, cuya convivencia ocurrió en el exilio y, como ya se dijo, el hogar estuvo rodeado por el Amor y la Muerte. Amor a la esposa, los hijos, los amigos. Y la muerte de la madre, que recuerda y dedica dos cantos: “A un año de tu luz” y “A dos años de su luz”. Ahora bien, en Giraluna, la esposa, quien recibe una dedicatoria expresa del poeta y que ha procreado dos hijos, representa la Amada que canta “en la ausencia” y también, en las noches de tertulias familiares, canta a la Patria: Así juntó Giraluna El cuento con la parábola Y encontró su voz de niño Para cantar a la Patria. Nuestros dos hijos escuchan; Giraluna cuenta y canta... De: Giraluna. Obras Completas. Pág. 626. “Los poemas del hijo”. De la unión conyugal con la señora Iturbe, nacieron los dos que habían de convertirse en todos los hijos de la tierra: Luis Felipe Blanco Iturbe y Andrés Eloy Blanco Iturbe. Cuando Rómulo Gallegos los menciona en el prólogo a Giraluna, se refiere a Luis Felipe como el “sabio taciturno” y de Andrés Eloy (Andresito) dice que es el “charro turbulento” (10). La figura del hijo resulta profusa en la poética filial de Andrés Eloy Blanco. De hecho, encontramos 31 poemas, en los libros Poda, Barco de piedra, Baedeker 2000 y Giraluna. “Píntame angelitos negros”, es el popular poema que fue cantado y recitado en toda América. Se refiere a la muerte del hijo. El hijo de la Negra Juana. Un gran himno contra la segregación racial. “Canto de los hijos en marcha”: plegaria a la madre desde la ergástula. Temeroso ante una muerte provocada, pide Justicia; pide que no lo entierren completo; pide que lo recuerden y lo llenen de flores: Lléname la casa De flores regadas, como en una selva. Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama; Con mis cuatro hermanas, hagamos consejo; Tenme de la mano, tenme de los labios, Como aquella noche de mi padre muerto, Y al cabo, dormidos iremos quedando, Uno con su muerte y otros con su sueño. De: “Canto de los hijos en marcha”. Obras completas. Vol. I. Pág. 428-30. En “Autorretrato”, que data de 1929, tenía ya esbozada la idea de los hijos infinitos. Por eso dice, en versos futuristas: Tengo cien hijos míos Y en mi próximo plano Seré el mejor logrado de mis nietos. Tengo cien hijos míos Y uno que tuve en nombre de mi hermano el gorila, Porque puse en tenerlo mi pedazo de él... De: Poesía. Obras completas. Vol. I. Págs. 263-266. La serie “Canto a los hijos”, vista de manera integral con sus 15 poemas, simboliza el amor a sus dos hijos tierra, a sus dos hijos cielo; pero igual a los hijos de toda la calle entera y todos los hijos de la tierra, que los entrega al mundo con sobresalto, porque son los hijos del mundo, como lo manifiesta en el Pórtico y en “Los hijos infinitos”. Efraín Subero, cuando se refiere a la poesía del tiempo de la permanencia en Cuernavaca, donde el poeta produjo el canto a los hijos, dice que “... Andrés Eloy Blanco cristianamente ama por igual al preso y al presidiario. Al hijo vil que se eterniza dentro y al hijo bueno que se muere fuera. A la hora de rendirle cuentas a su corazón previene a los hijos contra el odio y contra el rencor y los dispone contra la furia roja de la sangre” (11). Y justamente, encontramos ese llamado en el “Coloquio bajo el olivo”: Por mí, ni un odio, hijo mío, Ni un solo rencor por mí, No derramar ni la sangre Que cabe en un colibrí, Ni andar cobrándole al hijo La cuenta del hijo ruin, Y no olvidar que las hijas Del que me hiciera sufrir Para ti han de ser sagradas Como las hijas del Cid... De: Poesía. Obras completas. Vol. I. Pág. 661. Pero así como la lección es para que no haya odio ni resentimiento contra el prójimo, contra las hijas del tirano, para quien pide un trato gallardo, también está la clase de historia del país que no conocen, pero al que pertenecen; la clase por la identidad venezolana y por el gran héroe y Libertador: Simón Bolívar. Además, persiste la nostalgia por la patria como bien lo expresó en aquel “Soneto a Rómulo Gallegos”. Por eso, en el poema “Clase”, manifiesta: Aquí estamos el hombre, la mujer y los niños Para dar una clase de distancia y presencia... ...Los cuatro que aquí estamos Nacimos en la pura tierra Venezuela; Amamos a Bolívar como a la vida misma Y al Pueblo de Bolívar más a la vida entera Y a Venezuela, inalcanzable y pura, Sabemos ir por el “bendita seas”... De: Poesía. Obras completas. Vol. I. Págs. 649-651. En “Despertar”, el poema de las interrogaciones, se denota la reflexión, la preocupación por el futuro de los niños, por sus sueños, porque al despertar encontrarán a los padres que sólo tienen “Sumisión, miedo y hambre”. Y de ahí, la interrogación final: ¿quién besará sin manchas la frente de la aurora? ¿Quién mirará de frente los ojos de los niños? Y seguidamente en el “Regreso al despertar”, no se hace esperar la arenga amorosa y pedagógica con “la clase que no se da en la escuela”, para mostrarles el significado de conocerse a sí mismos. Finalmente, en el poema “Se van el canto y el sueño”, que cierra a Giraluna, el poeta ex profeso despide no sólo el “Canto de los hijos” con su “Clase”, los cuentos de caballería, los coloquios bajo el ciprés, el olivo, el laurel, la acacia y la palma donde les cantó a los dos como si fueran uno, sino que despide a Giraluna, la novia; a Giraluna, la esposa. Despide todo su canto inmenso de amor filial, que en definitiva fue para el padre, la madre, la esposa, los hermanos y los hijos de su patria, de América y el mundo. Un canto que no pudo callar aquel rey, no el que dio la orden de cortar la lengua a los ruiseñores en el “Cuento de salud y libertad”, sino aquel apodado El Bagre que encerró en las torres del castillo a los poetas-ruiseñores de Venezuela. (Trabajo presentado en el II Seminario “Andrés Eloy Blanco: historia, literatura y política”, y publicado en el libro Andrés Eloy Blanco, creación, memoria y país [2009], Colección Epónimo II, Instituto Universitario Experimental de Tecnología “Andrés Eloy Blanco” [Iuetaeb, http://www.iuetaeb.tec.ve]; Barquisimeto, Lara). Notas 1. GUILLÉN, Nicolás. “Andrés Eloy Blanco: tierras, hombres y paisajes”. En: Tierras que me oyeron. Poesía (Luis Suardíaz, compilador) Biblioteca Familiar. Caracas, 2003. Pág. 7. 2. BARRIOS CRUZ, Luis. En: Andrés Eloy Blanco. Antología mínima (José Antonio Escalona Escalona, compilador). Sanare, 1996. Pág. 11. 3. RIVAS DUGARTE, Rafael. “Vida y obra de Andrés Eloy Blanco” (cronología). En: Poesía. Biblioteca Ayacucho. Nº 214. Pág. 285-306. 4. MILIANI, Domingo. “Andrés Eloy Blanco en su tiempo y en su sitio”. En: Andrés Eloy Blanco. Poesía. Biblioteca Ayacucho. Nº 214, 1996. Pág. XLIV. 5. PAZ CASTILLO, Fernando. “Andrés Eloy Blanco”. En “Prólogo”. Obras completas. Pág. LI. 6. BLANCO, Andrés Eloy. “La madre”. En: Obra dispersa e inédita. Obras completas. Vol. VII. Pág. 125. 7. MILIANI, Domingo. Ob. Cit. Pág. XVI. 8. BLANCO, Andrés Eloy. “El 5 de julio, día de Venezuela”. En: Obras completas. Tomo VII. Pág. 252. 9. GALLEGOS, Rómulo. “Todo un hombre en un poema”. Prólogo de Giraluna. Editorial Yocoima, 1958. Pág. 13. 10. GALLEGOS, Rómulo. Ídem. Pág. 13. 11. SUBERO, Efraín. “Andrés Eloy Blanco de tierra y cielo”. En: Revista Actual, 36. Abril-mayo 1997. Mérida, Venezuela. Pág.145. ** Yeo Cruz yeocruz@hotmail.com Antólogo, crítico, poeta y narrador venezolano (La Cuchilla, Carache, Trujillo, 1953). Reside en Barquisimeto, Lara. Profesor de castellano y literatura. Docente de aula en Unidad Educativa Estatal “12 de Octubre” de Barquisimeto. Autor de textos didácticos para educación básica. Vicepresidente de la Asociación de Escritores del estado Lara (Asela). Ha recibido la Orden Juan Jacinto Lara en su 3ª Clase, el Premio de Literatura Roberto Montesinos (2005) y el Premio de Investigación y Creación Literaria (2008), entre otros reconocimientos. Incluido en Quienes escriben en Venezuela: diccionario de escritores venezolanos (2006). Ha publicado las antologías Imaginar la distancia: poesía larense del siglo XX (2000) y Canto perenne al río Turbio (2010), los ensayos Salvador Garmendia y la función del signo lingüístico (2001), Antonio Arráiz: política y literatura (2004) y Pío Tamayo: un canto por la libertad (2008), y el poemario Lejana presencia (2007). === Los dientes en la práctica cultural y ceremonia indígena ============== === Lilian Uribe Gutiérrez ================================================ En las culturas indígenas se han utilizado variados iconos dedicados a los cultos ceremoniales, es así el caso del uso de plumas, huesos, dientes y hasta ojos de animales o reptiles. Los dientes son considerados por algunos grupos indígenas como objeto de ritual mágico-religioso (J. A. Pompa y Padilla, 1990). Piezas arqueológicas de más de 2.000 años en diversas culturas muestran todo tipo de mutilaciones dentarias (Reverte Coma, 2001). La práctica de las mutilaciones dentarias como muestra de jerarquía, representación mágica o de belleza, y en la cultura funeraria, ha sido muy variada. Es así como algunos grupos indígenas centroamericanos como los Sayate Tchekar del área chincha-atacameña, de Vilama, los de Tocaryi cerca del Potosí, quitaban los dientes anteriores a sus difuntos para que el alma tuviera un lugar por donde escapar del cuerpo. También han sido usadas las mutilaciones dentarias en ceremoniales referentes a ritos de paso de la pubertad en jóvenes de ambos sexos (Aguirre, 1990). Los indios guaimíes de Panamá y los huancavilcas de Ecuador tenían la costumbre de romper el canino superior izquierdo a los jóvenes al llegar a la pubertad para demostrar que estaban en disposición de contraer matrimonio. Así también los koradje’s, grupo étnico minoritario de Nueva Gales del Sur, cortan las encías con un trozo de hueso agudizado y hacen saltar un incisivo (Reverte Coma, 2001). Otra forma de extracción de los incisivos se realizaba por lo general apoyando una tablilla sobre el diente que se quería extraer, dándole un golpe seco con una piedra. Algunos grupos étnicos como los de Bantú (grupo indígena que ocupaba los márgenes del Río Congo, Angola y Zaire) realizaban este rito durante lo que llamaban “Fiesta de los dientes” o Vahiva (Reverte Coma, 2001). También grupos como son los guaimíes indígenas, chiriquí y veraguas en el occidente del Istmo de Panamá, liman sus dientes en punta como señal de belleza, lo mismo ocurre en África Central, en donde es práctica generalizada entre los tumba, okanda, kaba y yenyé (Reverte Coma, 2001). Otra práctica ceremonial de embellecimiento ha sido la incrustación en los incisivos de fragmentos de turquesas, obsidiana, esmeraldas y otras piedras preciosas o semipreciosas (Becker, 1973) y a veces alambre de oro que se entrelazaba entre los dientes en señal de poder como lo hacían algunos grupos étnicos de Ecuador como los huarorani y los shuar y grupos mayas como los xiximas y tepehuanes de México (Tiesler, 2001). Existen dos teorías referentes al método usado para crear las modificaciones directas en el hueso, una era la talla de la pieza dentaria con piedras y el otro método era a través de un arco que funcionaba como un taladro utilizado para realizar los desgastes. Bibliografía • AGUIRRE, Daniel (1990), “Fiesta de la pubertad entre los emberos”, informe etnolingüístico. • BECKER, Marshall Joseph (1973), “Evidencia arqueológica para la especialización ocupacional en el período clásico en Tikal, Guatemala”. En: American Antiquity, 38. • Catálogo Paleontológico Mexicano (1965), Departamento de Prehistoria del INAM, México. • POMPA Y PADILLA, José Antonio (1990), “Las mutilaciones dentarias en la época prehispánica, símbolo de distinción”, INAH. México. • REVERTE COMA, José M. (1966), El pacto médico-hechicero, Panamá, Imprenta América. — (2001), Los huesos hablan, Ediciones del Museo España. • TIESLER, Vera (2001), Decoraciones dentales entre antiguos mayas, Ediciones Euroamericanas, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México. ** Lilian Uribe Gutiérrez nierika2006@gmail.com Poeta, ensayista, novelista y guionista chilena (Santiago). Funcionaria de la Universidad de Valparaíso (http://www.uv.cl). Ha sido reconocida como Visita Ilustre de la Ciudad de Salta en Argentina. Dedicada a las artes en general y especializándose en la investigación de las culturas étnicas latinoamericanas, ha presentado variadas ponencias en Cuba, México, Brasil y Argentina. Ha publicado el libreto teatral La voz amordazada (Chile, Argentina y Brasil), el poemario Al oído de la luna (1989), la novela Cuando la luna se puso fría (2001), el ensayo María Luisa Bombal, la pluma del ángel (2002), los CDs multimedia Orillando el cielo, para los enfermos de VIH (1999) y Los Kawasqar, una tribu del sur del mundo (2001), Marcos, hijos de la tierra, sub-comandante (Editorial España, 2007) y el libro para niños La Vaca Palica escribía palotes (2008). Artículos y otros textos de su autoría han aparecido en publicaciones como la revista Escriben (1982), la revista Alpha (Universidad de los Lagos, http://www.ulagos.cl; Chile, 2000), la revista de la Escuela de Odontología de la Universidad de Valparaíso (http://www.escuelaodontologiauv.cl), el diario Al-Vihda (La Takia, Siria; traducida al árabe), y la revista Novum (Universidad de Guadalajara, http://www.udg.mx; México), así como en las antologías Marga-Marga (Chile, 1983), Antología de escritores del siglo XX (Chile), Antología de poetas de Valparaíso (Chile, 2001) y Mujeres sin capullo (Editorial Abrace, http://www.abracecultura.com; Uruguay y Brasil). Es miembro de la Red Latinoamericana de Escritoras (Relat), Amnistía Internacional Chile (http://www.amnistia.cl), la Red Mundial de Escritores en Español (Remes, http://www.redescritoresespa.com) y Poetas del Mundo (http://www.poetasdelmundo.com). ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Los fuegos del abismo Eleazar Morín *** Hormigas en Manhattan Oscar Osorio *** Capítulo LXXV. Que trata del más glorioso y nunca como se debe alabado funeral de la Mancha, con otros acontecimientos dignos de escritura y memoria eterna Irina Troconis *** Cuatro poemas Beatriz Iriart *** Color de luna Agustín Azcona Hernández *** Poemas Carlos Luis Ibáñez Torres *** Soledades Julieta Nardone *** Poemas Raúl Allain *** Dime la verdad William Guaregua *** Cygnus (extractos) Vicente Luengo Moraga *** La pelota de plástico Nithia Castorena Sáenz *** Tres sonetos Marcelo Nasra *** Textos José Gregorio González Márquez *** Poemas Diana Ferreyra *** La descabellada tragedia de la familia Pelo Lindo Irina López === Los fuegos del abismo Eleazar Morín ============================== 1 Sólo quiero ser un pajarito hundido en tu pecho Arropado en tu dulzura Sólo quiero amor estar dentro de ti Para combatir todos tus fuegos contiguos Sólo quiero un nosotros Para el día y la noche Dormirme en tu largo túnel Estar sobre ti saltar sobre ti. Sólo quiero Que me aceptes y te acepte Con todas las consecuencias del abismo. 2 Hoy me despido Pequeña, chica, mujer, abeja, retama, mariposa Hoy me despido Arrinconado en un sótano de silencio Hoy me despido con la mano acerada de fuegos Con una estrella roja en el corazón Hoy me despido Con un vaciado de lágrimas y crucifijos Hoy me despido Con una nívea castidad de besos vencidos Hoy me despido Con un susurro de adioses enternecidos. 3 Tus alitas azules Ya no se romperán en la Hidra No tocarán la pasta terrenal Dulce abejita De viaje infinito Látigo de mi desvelo Estrellita eclipsada del destino Tu pequeña historia Tu cauce atropellado Vuélate abejita De rama en rama Retamita bifúrcate en el tiempo En colores sin fronteras Aléjate del ácido real Arremete contra el abismo Corre endeble Al filo de los pasos del lobo Suavemente hechizada Duérmete. 4 Amor de antaño Amor de mi tierra Amor de mi calle Amor estudiantil Amor feliz Amor simple Amor mi sol 5 Ahí te vas en bruces, Con la guadaña en la mano, Pasajero indómito. Ya nadie te ve Te puedes acostar Puedes protestar Tranquilo mi viejo. 6 Habrá perros congelados En las afueras Colgarán a un condenado Ocurrirá en las afueras. Y tú silente En el eje de tu mundo Pero todos corren afuera. 7 Si te pierdes algún día No me recuerdes Guárdame en un cofre Que todo sea silencio Si te pierdes En alguna mañana de tus lindos años muertos Y despiertas En áreas grandes o pequeñas Mujer de vacíos legitimados Vuélcate de nuevo a un puente lleno de ternura 8 Ya te veo En tus rutilantes días Llevando todo mi ser entre tus venas Veras que sólo continúo en ti En la vigilia de tus días. Siempre te dirán algunas cosas Tendrás nuevos vestidos Pasearás en las tardes de domingo. Verás noches azules Cruzarás los montes Sabrás que nada tienes A pesar de fulgurantes colores Caerás en aguas de aceras matinales Sentirás el amargo en tu boca Para luego quizás volcarte a los rosales Mi dulce niña mariposa Te dolerá Cuando los días te golpeen Y hayas volado todos tus cometas Serás la que dejó todo En un mundo lleno de burbujas de jabón De tanto y tanto Te habrás cansado. ** Eleazar Morín eleazarmorincaracas@yahoo.com Poeta venezolano (San Félix, Bolívar, 1974). Es abogado de profesión. === Hormigas en Manhattan Oscar Osorio =============================== (A Markus, el viejo Gilbert) En su recorrido desde el piso 69, el elevador se detuvo varias veces. La oficina que acababa de dejar era un salón inmenso, en cuyo rincón más apartado estaba el estrecho cuarto donde guardaba sus implementos de trabajo. Salió al lobby y detalló con disgusto los murales dedicados al trabajo humano que engalanan el cielo raso. Empujó las puertas giratorias y se incorporó a la multitud en movimiento, al río humano que hablaba por teléfono y agitaba sus manos en el aire. Muchos llevaban un fardo a cuestas, una caja, un maletín, una bolsa, una sombrilla, un globo. Algunos entraban y salían del rascacielos como de la boca de un hormiguero. Atravesó la calle y, desde la esquina de la Lexington con 42, contempló la antena que coronaba el edificio. Acostumbraba mirar esa jeringa portentosa contra el cielo y, luego, buscar entre las innumerables ventanas aquella desde la cual disfrutaba todos los días la salida del sol. La confortaba saber que allá, bajo la tutela de las monumentales gárgolas, había un lugar para ella. Esta vez, sin embargo, era distinto, el supervisor le había anunciado su despido y sólo le quedaba hasta el fin de semana. Se calzó los guantes y avanzó por la 42. Las agujas doradas del reloj circular de Grand Central Terminal marcaban las nueve y media de la mañana. Podía tomar el tren allí o en Bryant Park, pero siempre, incluso en esos días de frío intenso, iba hasta Port Authority, para regalarse el gusto de ver los avisos luminosos y las inmensas pantallas en la Broadway. En la terminal de buses, se metió a la tienda donde todas las mañanas compraba su café. Se dirigió a la entrada del subway, deslizó su tarjeta por la ranura de la registradora y caminó por los pasillos subterráneos en dirección a la parada del tren 7. Se detuvo a tomar un sorbo de café, miró las vallas de publicidad incrustadas en las paredes, escuchó las quejas que un anciano negro le sacaba a un saxofón. Alargaba el tiempo de llegada a su cuarto en Jackson Heights porque sentía que ahí, en la ciudad subterránea, en el entramado de túneles, en el lujoso hormiguero luminoso por donde caminaba con un café colombiano en la mano, ella era parte de esa humanidad. Le divirtió la ocurrencia. —Un lujoso hormiguero luminoso. La frase saltó de su pensamiento y un hombre se detuvo. —What? Se dio a la fuga. Siempre era igual. Sumergida en las aguas de esa muchedumbre, demoraba su tránsito a casa para sentir un poco de calidez humana, pero no aceptaba ninguna interacción. Ella quería conversar. Encantada se hubiera quedado comadreando un buen rato con cualquier desconocido, pero el inglés la intimidaba. Cada vez que advertía en alguien la intención de hablarle, metía la cabeza en algún agujero invisible y huía. Sentía que la lengua era una amenaza, un puño levantado. En esos cinco años había aprendido lo suficiente para cambiar las monedas en el laundry, pedir su café mañanero o comprar la tarjeta del transporte, pero era incapaz de cruzar dos frases completas. En el tren, miraba a la gente de soslayo, interesada en los rasgos diversos, la policromía de los raros atuendos, los extraños peinados, los tatuajes obscenos. Se bajó en la 74 con Roosevelt, compró la tarjeta para llamar a su madre y se entretuvo en los almacenes de los hindúes. Se deleitaba con las pedrerías y los prolijos bordados, pero no se atrevía a entrar a las tiendas. Siguió por la 72 hasta la Northern Boulevard. En la parte trasera de un edificio descascarado, al lado del depósito de las basuras, estaba la entrada al sótano que compartía con otra colombiana desde hacía tres meses. Con ella se veía muy poco, por el cruce de los turnos de trabajo, y no habían construido una amistad. Zapateó y golpeó la reja, para espantar las ratas que merodeaban las bolsas de desechos. Bajó las gradas, casi corriendo, para no encontrarse de frente con alguno de estos desagradables animales y entró. Su cuarto estaba al fondo y tenía por ventana un rectángulo de 30 por 50 centímetros, que la nieve taponaba algunos días de invierno. Apenas terminaban las nevadas, salía a palear la nieve acumulada, a abrirle camino a la luz del sol. Así trataba de hacerle el quite a la persistente sensación de vivir en una tumba. Corrió las pequeñas cortinas. En la calle, un hombre esperaba que el perro hiciera sus cosas en el rectángulo de hierba. Pensó que sería bueno tener una mascota. Recordó a Copito, su perro. Era blanco, como la nieve recién caída, y tenía manchas negras, como la nieve sucia. Extrañaba sus cariños y sus juegos. El sueño empezó a embotarla. Se recostó en la cama. Tomó el calendario y trazó una cruz sobre el 25, en el mes de febrero de 2009. Escribió 1.654 en la casilla y lo guardó en la caja, sobre viejos almanaques llenos de cruces y de números. Números que eran como lápidas. 1.654 monumentos mortuorios que la separaban de su Cali, el lugar en que anhelaba volver a vivir y donde estaban todos sus afectos. Cumplía ese rito funerario apenas entraba a su habitación. Después llamaba a su madre. Preguntó por los hermanos. Al otro lado de la línea, se alargó el silencio. —¿Pasa algo malo, mami? —Nada grave, hija. —Mamá. Usó el tono que no admitía engaños. —Lo de siempre, las hormigas no nos dejan tranquilos. Sólo entonces recordó que su madre le había insistido con el tema de las hormigas y la necesidad de poner un piso de cemento. Las imaginó fabricando sus túneles en el subsuelo de la casa, haciendo surcos en las paredes, metiéndose en los armarios, invadiendo la cocina. Se figuró a su hermanito saltando a medianoche, llorando por las picadas, buscando el alivio de la ducha. Su madre trataba de erradicarlas echando agua caliente en la boca de los agujeros y bañándolas con insecticidas, pero nada servía. Se avergonzó. Había dilatado el asunto porque quería mandar el suficiente dinero para que de una vez hicieran el repello, pusieran la baldosa y azulejaran los baños. —Consiga una cotización y yo le mando la plata, mamá. La madre le dijo que ya le había dado el presupuesto de don Jeremías, le recordó la cifra. —Mañana le pongo el dinero. Un incómodo silencio la inquietó. —¿Qué pasa? No se ponga otra vez a quedarse callada. Dígame qué ocurre. —Es que... Notó el desespero en su voz. —Es que Efraincito está muy picado, las piernas se le hincharon por las mordidas. —Llévelo al médico, mamá. —Está bien, hija —respondió con voz ahogada. Ese gasto recortaba de nuevo los precarios ahorros. Llevaba años soñando con juntar lo suficiente para regresar y poner un negocito que le dejara tiempo para la universidad, pero siempre surgía algo. Primero fue la vivienda. Con su dinero, la familia hizo la casita propia en Agua Blanca, con piso de tierra, paredes de ladrillo y techo de teja. La madre le había mandado fotos. Después siguió el bautizo de Efraín, el funeral del padre, el abogado para su hermano, los tratamientos médicos de la mamá. Calentó sopa y comió viendo la televisión. Se quedó dormida. A las siete de la noche fue al supermercado a comprar víveres. Iba a la tienda en las noches de todos los días. A veces, Jesús, uno de los empacadores del supermercado, terminaba su turno y la acompañaba a casa. Él le decía cosas agradables, la llevaba al cine, la había invitado a bailar. Se portaba bien y a ella le gustaba, pero no lograba zafarse del corazón la mordaza de la censura familiar. —Negro, ni el teléfono —vociferaba el padre. Imaginaba los desprecios de los parientes. A una tía abuela suya la habían encerrado en un convento por sus amoríos con un negro. Los tiempos habían cambiado, pero la familia no transigía. —Claro que ya estoy grande y puedo hacer lo que me dé la gana —se dijo sin convicción. Pronunció el nombre que deseaba para sus hijos, con el apellido de Jesús: —Ada Luz Carabalí, Gonzalo Carabalí. Lo hizo en voz alta, con una risa maliciosa. No sonaba mal. Había tenido pocos pretendientes en New York y todos terminaban tratando de meterle la mano entre las piernas antes de que ella se acostumbrara a su presencia. Jesús parecía diferente. Le agradaba su olor, le gustaba cuando la llamaba por su nombre, le hacía falta su compañía. No estaba de turno y regresó a casa sin el alivio de su voz. Preparó la comida, se metió a la ducha, se vistió, prendió la tele, comió. A través del ventanuco miró hacia la calle. El viento levantaba polvo de nieve y hacía piruetas sobre los techos de los autos. La gente caminaba rápido, casi corría, con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos del abrigo. Cuánto le gustaría que alguien viniera a su casa, que le dijera adiós antes de salir para el trabajo, que le diera un abrazo de bienvenida en las mañanas, que la acompañara durante las comidas. Pensó en Jesús. Volvió a la televisión. Empacó algo para comer a la madrugada y llenó de tinto el termo. Se asomó a la calle. Regresó a la cama y cambió el canal. Eran las nueve de la noche y sólo saldría para el trabajo a las doce. Tenía tres horas por delante y no encontraba cómo gastarlas. Se paró frente a la ventana. Imaginó su rostro visto desde la calle, tiznado por la oscuridad, apenas una sombra recortada en un rectángulo detrás del césped. Limpió el vidrio empañado y se vio en Cali. Allí era ella a plena luz, era el sol y la piscina, era la piel canela y lisa. La Sucursal del Cielo le decían a esa ciudad de la añoranza. Alguien que había padecido un invierno en Nueva York la habría bautizado. Tomó el tren. A esa hora no había mucha gente. Se bajó en Port Authority a las doce y diez, con tiempo de darse una vuelta y pasar por los teatros, por el museo de cera, bañarse en la corriente de luz de Times Square. Esa era una de sus escasas alegrías. El alegre chapoteo en esa cascada luminosa la animaba, sentía que era parte de un milagro. A la una en punto, como todos los días de esos meses, salió del ascensor y entró en la oficina. Limpió los escritorios, pasó la aspiradora, sacudió los archivadores, brilló los teléfonos, pulió los ventanales. Sólo interrumpía su tarea para tomar café, contemplando la ciudad a través de la ventana, y para comer. Nada la distraía de sus obligaciones. Era un tiempo sin pensamiento y sin memoria, sin preocupaciones ni nostalgia. A las siete empezaron a llegar los empleados y ella se metió a limpiar los baños. A las nueve se cambió y buscó el ascensor, la calle, el subway. Entró al hormiguero subterráneo, pensando que no había visto nunca hormigas en Manhattan. Regresó a su casa repitiendo el recorrido del día anterior, el camino que sus pasos habían trazado durante más de un año. Llamó a la mamá, pero no le contestaron. Le marcó a una vecina y ella le informó que se habían ido para el hospital, que a Efraincito lo habían tenido que llevar de urgencia por la picadura de las hormigas. La asaltaron imágenes espantosas de su hermano hinchado, tiritando de fiebre, gritando hasta morir. Cuando era niña, su mejor amigo había muerto por la picadura de las hormigas. En un potrero cercano habían aparecido pequeñas montañas de tierra removida y ese se convirtió en el sitio preferido de los muchachos. Les encantaba patear los nidos y ver cómo los ejércitos de hormigas salían al ataque. Los que no corrían rápido se ganaban las picaduras y la burla de los amiguitos. A veces se ocupaban en ahogarlas echándoles agua con una jeringa o las escupían para verlas patalear bajo el peso de esa burbuja espesa. Su padre le había prohibido muchas veces que fuera a los hormigueros porque las hormigas enfurecidas podían ser peligrosas, pero ella se olvidaba de hacer caso. Ese día Amparo había mudado su primer diente y se entretenía usándolo para destriparlas. Cerca de ella, Carlitos trataba de taponar con piedras pequeñas la entrada a otro nido. De pronto, el muchacho dio un brinco y corrió desesperado, gritando y palmeándose el cuerpo en actitud de loco. Ella se fue a casa. Su padre la llevó al velorio del niño y la obligó a verlo en el ataúd, para que aprendiera lo que les pasaba a los niños desobedientes. Pensó en su padre, muerto tres años atrás. Era la hija mayor y no fue a enterrarlo porque, si salía, no podría regresar a los Estados Unidos. Tenía 22 años la última vez que lo vio, en el aeropuerto. Él vestía la camiseta verde de su amado Deportivo Cali y un bluyín desteñido. Efraín no había nacido. Su padre no quería que viajara, pero la situación económica era cada vez más difícil y la enfermedad lo había disminuido. Cuando se abrazaron los dos, sintieron que esa era una despedida definitiva. La imagen de su hermano se fundía con las de su padre y su amigo en una sola muerte. Su cerebro era un vórtice. Intentó comunicarse muchas veces. En el hospital no le dieron información. La desazón la enloquecía. Trató de imaginar a Efraín, por las fotos que le enviaba su madre, pero le resultó imposible. Se asomó al agujero que hacía las veces de ventana. La gente seguía en sus afanes y en su indiferencia. Nadie advirtió el rostro mojado en lágrimas que, desde el tragaluz de un sótano, anhelaba un abrazo de compasión. Tuvo la exacta conciencia de cuánto odiaba las hormigas. Ellas la alejaron del hombre que había amado en el pasado. Recordó con nitidez cuando cumplió los 17 años. Gilberto la había invitado de paseo a Santander. Suplicó por semanas el permiso del padre hasta que, un día antes del viaje, lo consiguió. Recuerda con detalle la conversación porque fue la única vez que lo desafió: —Es mi último año de colegio y nunca he salido de la ciudad. —Quien anda de prisa pronto tropieza —sentenció el padre—. Esos Rangel a toda hora quieren es andar metiendo la mano y como le está pagando el viaje... —Yo sé hacerme respetar, papá, ya no soy una niña. —Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo —respondió el padre. Odiaba cuando él se ponía a recitar refranes, le parecía que estaba hablando con otra persona, que no era su padre sino un ser ajeno y burlón. —No seas malpensado. Ese muchacho no es sino buena gente —terció la madre. —A la hora de la quema se verá el humo —ironizó el padre. —Entonces, déme usted el dinero. El hombre se humilló. Lo que ganaba escasamente cubría los gastos básicos de la casa. —No me celebró los 15, nunca me ha dado dinero para los paseos, no salgo a ninguna parte, no hago sino estudiar y usted cree que yo no necesito divertirme. No encontró palabras para responder. Trató de salir, pero ella lo enfrentó: —Si no me da el permiso, me voy sin él. Advirtió la decisión en los puños apretados, en el rostro descompuesto por el llanto. Nunca antes se había atrevido a levantarle la voz. —Está bien, Amparo, haga su voluntad. Sólo la llamaba por el nombre cuando estaba furioso, pero a ella no le importó. El Domingo de Ramos llegaron a la meseta de Ruitoque. Aunque el autobús era cómodo, estaba molida por más de veinte horas de camino. Gilberto le había hablado maravillas de Santander, de sus paisajes y su gastronomía. Le había dicho que estaban en cosecha de hormigas culonas. A ella no le animaba mucho la idea de comerse esos bichos, pero deseaba ver el apareamiento descrito con tanta pasión por su novio. Descansaron y al día siguiente fueron a lo de las hormigas. Gilberto se integró al festín y las capturaba apenas iniciado el vuelo nupcial, pero ella se quedó absorta con la música que producían las alas en su ascenso al cielo, con su danza erótica. Las veía subir a la altura de las copas de los árboles, trenzadas, copulando en pleno vuelo. Imaginó su primera experiencia sexual así, alada, aérea. La hormiga Gilberto y la hormiga Amparo danzando al son de la música producida por los agites del amor. La avergonzó su pensamiento inmoral y bajó el rostro. A sus pies, se extendían miles de hormigas muertas, montones de alas desprendidas, centenares de hormigas desaladas. El novio advirtió su palidez y le explicó que los machos las fecundaban por dos o tres minutos y luego caían al suelo, fulminados por el vigor de su propio sexo. Entonces, las reinas fecundadas se arrancaban las alas y fundaban nuevos nidos. Le dio una terrible impresión la imagen del cementerio que se tendía a sus pies, mientras las sobrevivientes, con sus abdómenes hinchados por la única cópula que tendrían en su vida, inventaban un camino a casa sobre los cadáveres de sus funestos amantes. Algunos soldados subieron a sus pies y la mordieron con ferocidad. Recordó a Carlitos. Huyó. Los demás escogieron las hembras, las llevaron a casa, les cortaron las cabezas, les arrancaron las alas, las desmembraron, las echaron en una cazuela, las pusieron a fuego lento y les rociaron sal. Gilberto se empachó de hormigas. Ella no comió. No lo besó nunca más. Por fin, a las cinco de la tarde, se pudo comunicar con su madre. Ella le dijo que el niño estaba bien, que había hecho una reacción alérgica, pero se había recuperado. La presión en su pecho cedió. Corrió a poner el giro y regresó a casa. Estaba extenuada. Se durmió. Sintió música afuera y abrió la puerta. Había un asado familiar. Le ofrecieron cervezas, le acercaron una silla, le hablaron con cariño. Bajo la imponente bóveda estrellada, la luna rodaba como una bola de billar. Gilberto la invitó a bailar, se apretó a su cuerpo y ella sintió la presión de una erección. Su padre pareció darse cuenta y se acercó con ánimo pendenciero, movió sus antenas y las hormigas empezaron a salir por la puerta del sótano, a brotar de las paredes. Atacaron al novio, lo mordieron con furia. Ella lo vio desaparecer bajo una montaña de insectos agitados. Amparo trató de correr. Las piernas no le respondieron. Jesús llegó en su auxilio, la tomó de la mano y trató de escapar con ella, pero las mandíbulas feroces lo redujeron, lo empujaron al estrecho agujero. Ella se quedó paralizada escuchando sus gritos de dolor y padeciendo los esfuerzos que él hacía por mantenerse de este lado de la vida. Los golpes en la puerta la despertaron. Miró el reloj, eran cerca de las diez de la noche. Nunca dormía hasta esa hora. Jesús quería saber por qué no había ido al supermercado. Ella estaba feliz de verlo, lo hizo entrar, le preguntó si la acompañaba a cenar. Mientras él fue a comprar una botella de vino, ella se duchó, se perfumó y se vistió su mejor ropa. —Estás muy bella. Siempre estás hermosa —le dijo mientras le acariciaba el pelo húmedo. Se sonrojó. Deseó besarlo, pero era incapaz de tomar la iniciativa. Destaparon el vino, brindaron, comieron. El reloj avanzaba y ella quería detenerlo. Era la primera vez que tenía un invitado, que se tomaba una copa de vino en la intimidad de un cuarto con un hombre que la hacía temblar como una adolescente. Jesús le tomó la mano. Ella sintió un corrientazo lento en todas las extremidades. Le dijo que tenía que irse para el trabajo y él se ofreció a acompañarla. Le gustó verlo bajo las luces multicolores de Manhattan. Él le ayudó con los oficios. Compartieron la comida y se recostaron en el antepecho de una de las ventanas para contemplar la salida del sol. Se miraron con ternura, se besaron, se abrazaron. Amparo sintió que su vida había sido un largo aplazamiento y lloró en silencio. El sol atravesó los ventanales del piso 69, en el emblemático edificio de la 42ª street, y se multiplicó en sus lágrimas. Pronto empezaría a llegar la gente. Jesús fue a esperarla en una banca de Bryant Park. Regresaron al cuarto. Conversaron hasta dormirse. Al atardecer, despertó y lo vio a su lado. Decidió que ella también podía ser feliz, que ese hombre era el camino buscado desde hacía tantos años, desde su rompimiento con Gilberto. Le dijo que la habían despedido, por la crisis económica, que esa era su última semana de trabajo y debía buscar uno nuevo. Le habló de su hermano preso, de Efraín, de la madre, del padre, de su permanente deseo de volver a Cali, del aplazado sueño de estudiar y ser una profesional. Él le contó su vida, las dificultades de esos nueve años en New York con el propósito de ahorrar el dinero para regresar a Colombia y comprarse un taxi. Ya tenía suficiente y le sobraba para una casita. Quería viajar antes de primavera. Se sintió otra vez desamparada y no pudo contener el llanto. Le preguntó por qué le decía todo eso, por qué la había besado, por qué la había ilusionado para después decirle que se iba. Jesús le confesó su amor irrenunciable y le propuso que se fuera con él, que se casaran en Cali y compraran una casa. —Yo manejo mi taxi y vos montás tu negocio y te ponés a estudiar. —No me puedo ir, tengo muy pocos ahorros y mi familia necesita de mis giros, no puedo dejarlos sin amparo. Él le ofreció que su madre y hermano vivieran con ellos. Ella lloró. Quería decirle que sí, pero no tenía valor para esa audacia. Una cosa era su romance en New York, en la clandestinidad de una ciudad que nunca le perteneció y jamás lo haría, y otra era en Cali, con su familia, sus amigos. Intentó lavar la loza, pero él la detuvo. La besó, con pasión. Una confianza nueva la invadió. Sintió que todo podía ser afrontado mientras su cuerpo fuera esa liviana fortaleza. El deseo abrió todos los seguros que había conservado durante sus veintisiete años de existencia. La llevó a la cama. Con delicadeza, le quitó la blusa y la acarició sin prisa. No sintió mariposas, como decían sus amigas del colegio, sino hormigas, hormigas que se metían en su clítoris, le hurgaban la vagina, le comían las entrañas. Su cuerpo era el luminoso hormiguero que Jesús horadaba como un oso glotón. Levantaron el vuelo nupcial. Imaginó los cadáveres en la sábana. Sintió los estertores de la hormiga Jesús consumiéndose en sus jugos seminales y se desgarró por dentro mientras las luces se apagaban en todos los agujeros de Manhattan. ** Oscar Osorio oscoso@hotmail.com Escritor colombiano (La Tulia, Bolívar, Valle, 1965). Es profesor de la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co) y actualmente cursa el programa doctoral en Hispanic and Luso-Brazilian Literatures, del Graduate Center (CUNY, http://www.gc.cuny.edu), en New York (EUA). Ha publicado los libros La balada del sicario y otros infaustos (2002), Historia de una pájara sin alas (2003), La mirada de los condenados (2003), Poliafonía (2004), Violencia y marginalidad en la literatura hispanoamericana (2005), Hechicerías (2008) y El cronista y el espejo (2008), ganadora en España del XXXII Premio Cáceres de Novela Corta 2007. Hace parte de la antología Encuentro: 10 poetas latinoamericanos en USA (2003), es coautor de los libros Nueva novela colombiana (2004) y Yo hablo, tú escuchas, ella lee, nosotros escribimos, una pedagogía compartida (2007). También ha publicado ensayos, crónicas y poemas en revistas como Poligramas (http://poligramas.univalle.edu.co), de la Universidad del Valle; Hybrido (http://www.hybridomagazine.net), de New York; Con-textos, de la Universidad de Medellín (http://www.udem.edu.co); Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org), adscrita a la Universidad de Missouri (http://www.missouri.edu, EUA); Letras Hispanas (http://letrashispanas.unlv.edu), adscrita a la Universidad de Las Vegas (http://www.unlv.edu, Nevada, EUA), y Semana (http://www.semana.com). Es miembro fundador del Taller Literario Botella y Luna. === Capítulo LXXV ========================================================= === Que trata del más glorioso y nunca como se debe alabado =============== === funeral de la Mancha, con otros acontecimientos ======================= === dignos de escritura y memoria eterna Irina Troconis ============== Dejamos en la segunda parte desta historia al Ingenioso Hidalgo de la Mancha en su lecho, entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, donde entregó su espíritu tan sosegadamente y tan cristiano, que su fin hizo que los presentes pusieran en duda la verdad de la locura que lo había acompañado en cuerpo y espíritu, si bien empobrecidos por los fantásticos ideales caballerescos, enriquecedores con sus gracias y vituperios del provecho de duques y duquesas, poetas y autores, malsines y paladines, labradores y pastores, y de cuanto lector en sus horas de cotidiano desvelo dejó mano y corazón en las páginas desta singularísima e irrepetible historia, capaz de alegrar a la misma tristeza y de rejuvenecer el nunca olvidado rostro de la soledad. Causóme sin embargo gran pesadumbre no encontrar registrado en los cartapacios y papeles viejos que a mis manos habían llegado los detalles que adornaron la sepultura y partida deste mundo del famoso, valiente, discreto y eternamente enamorado caballero de la Mancha, que el prudentísimo Cide Hamete Benengeli, verdadero y único autor desta historia, decidió no incluir en los trazos finales de su pluma, a quien con gran sabiduría y no menor discreción encomendó la respetable empresa de impedir el sacrilegio de los cansados y podridos huesos de Don Quijote, yacientes en paz y armonía, lejos ya y enemigos de Amadís de Gaula y de toda la infinita caterva de su linaje, ausentes de la ausencia de Dulcinea, escondidos en algún lugar de la Mancha, de cuyo nombre Cide Hamete nunca quiso acordarse. El gusto de haber leído tan minucioso y discreto cuento se volvía en disgusto, de pensar el mal camino que se ofrecía para hallar el fin que, a mi parecer, faltaba a esta tan grande historia. Parecióme cosa inverosímil y fuera de toda buena costumbre que a tan buen historiador le hubiese faltado registrar el funeral de su caballero, cosa que no faltó a ninguno de los caballeros andantes, porque cada uno dellos tuvo a su tiempo un funeral que engrandeció los confines de la historia, y no había de ser tan desdichado tan valiente hidalgo que le faltase a él lo que le sobró a sus predecesores. Y así, no podía inclinarme a creer que tan gallarda historia hubiese quedado manca y estropeada, y echaba la culpa a la fugacidad del tiempo, devorador y consumidor de todas las cosas, el cual, devorando los minutos y consumiendo las horas del gran autor desta historia, le impidió concluir el fin que le dio a la misma. Sucedió entonces que recorriendo yo un día las calles de Toledo, donde el cielo, caso y fortuna me ayudaron una vez a saciar la sed y a curar el mal sabor que me dejó la interrupción de las aventuras del manchego, alcé los ojos y vi, escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: Aquí se imprimen libros, de lo que me contenté muchísimo, porque hasta entonces no había visto emprenta alguna, y deseaba darle reposo a mis ya cansados ojos que habían vagado sin receso, buscando entre rincones oscuros alguna señal que me indicase que mi búsqueda no estaba destinada al fracaso. Entré dentro y vi tirar en una parte, corregir en otra, componer en ésta, enmendar en aquélla, lo cual animó mi curiosidad y me hizo acercarme a uno de los hombres que, con cierta gravedad, leía y volvía a leer lo que parecía ser un manuscrito antiguo, lleno de anotaciones y caracteres arábigos, mientras lo traducía en los pergaminos que tenía a su lado. Preguntéle yo que de qué se trataba tan bizarro documento. Respondióme el caballero, no sin cierta frustración, que el manuscrito formaba parte del apéndice de unas memorias que habían llegado hace poco a la emprenta y que pertenecían a un hombre ya entrado en años, moro de nacimiento, que buscaba quien las tradujera a la lengua castellana y publicara bajo el seudónimo C.H.B. Preguntéle yo si se le estaba haciendo difícil la traducción de tan mentirosa lengua, a lo que él respondió: —Señor, no es la traducción de la lengua que bien ha calificado usted de mentirosa lo que me tiene en tal estado de frustración, pues bien aprendido fui del oficio de la traducción de lenguas, tanto de las grandes lenguas romana y latina, como de las más recientes y no por eso menos meritorias lenguas castellana, alemana y francesa. Es lo bizarro y poco común deste discurso lo que me hace preguntarme si, por el bien de los lectores deste desdichado autor, debo o no incluir este tan innecesario trozo de incoherencias. Preguntéle yo si podía leer algunas líneas que ya tuviese traducidas para la satisfacción de la curiosidad que su discurso en mí había despertado, y entregándome el manuscrito entero ya traducido me dijo: —Tome usted este manuscrito y haga con él lo que a su santa voluntad e impertinente curiosidad plazca, pues no creo que exista alguien que provecho alguno encuentre en la lectura de semejante vituperio. Con el manuscrito en manos, salí de la emprenta y me senté a la sombra de uno de los árboles que adornaban la plaza que se encontraba justo al frente del desgastado edificio. Mucha discreción fue menester, queridísimo lector, para disimular el contento y la nostalgia que recibí cuando, con lágrimas en los ojos, leí las primeras líneas de lo que aquí, en medio del palpitar de mi emoción infantil, se refiere. Pocas fueron las pompas con las que se llevó a cabo el funeral de Don Quijote, ahora bajo el nombre de Alonso Quijano el Bueno. Su cuerpo, ya sin la armadura que, siendo su segunda piel, lo había protegido en todas sus múltiples y valerosas aventuras, menos en aquella que lo despojó poco a poco de su locura, y que será por siempre la envidia de cuantos caballeros recorran los nunca olvidados caminos de la andante caballería, que de la muerte despierta, con cada sueño que nace, en la locura del caballero, que se convierte en amante fue llevado a la sala mortuoria, en la que, en medio del llanto de Sancho, sobrina y ama, fue envuelto y colocado en un ataúd de tosca madera, hecho especialmente para él, pues su figura, que parecía habérsele alargado gracias a los innumerables artificios propios de la muerte, soberana legítima de la vida, se rehusaba casi como si aún estuviese viva, a encontrar descanso en los ataúdes diseñados para cobijar cuerpos de estaturas convencionales, buscando quizás hacer justicia a la grandísima, generosísima y valerosísima alma que hace poco había dejado de albergar. Finalmente, rodeados de muchachos y acompañados del ama y de la sobrina, cargaron el liviano cuerpo Sancho y Sansón Carrasco por un lado, el cura y el barbero por el otro, y llegaron al cementerio donde los vecinos aguardaban con ojos preñados el cuerpo del manchego, porque verdaderamente, como alguna vez se ha dicho, en tanto que Don Quijote fue Alonso Quijano, a secas, y en tanto que fue Don Quijote de la Mancha, fue siempre de honesta condición y de agradable trato, y por esto no sólo era bien querido de los de su casa, sino de todos cuanto le conocían y le trataban. Cuenta Cide Hamete que hasta Rocinante y el rucio, cuya amistad casi humana se había engrandecido en medio de los desvelos de la tragedia, parecían llorar las lágrimas que caían de los ojos de quienes contemplaban el descenso apacible y silencioso del ataúd de Don Quijote hacia la sepultura que cegaría por siempre cualquier rastro de locura que se hubiese escapado del discurso mortal que Don Quijote se hizo a sí mismo, en el último combate entre la locura y la razón, en el que la razón, aprovechando la momentánea distracción de la locura, le encontró con tan poderosa fuerza, que dio con ella por el suelo, dejándola eternamente inconsciente. Se debatían el cura y Sansón Carrasco por resolver quién debía dar el discurso de despedida frente a la tumba del manchego, ya cerrada con el sudor del barbero y los sollozos de Sancho, que se rehusaba a abandonar a su señor, manteniéndose fiel a su promesa de seguirlo hasta que los separara la pala y el azadón, y aun cuando la pala y el azadón habían hecho ya su parte, era tal el sufrimiento del escudero, que la lealtad por su amo parecía impulsarlo a seguirlo más allá de los confines de la propia muerte. Acudía el cura a los prodigios de su fe, argumentando que no había mejor cobijo que el de la religión para despedir a tan santo caballero. Respondía el bachiller, tan enfrascado en la discusión como su contrincante, que Alonso Quijano, en todos los días de su vida, había tenido tan buen dominio de las artes del discurso y la palabra, que no había mejor despedida que aquella en la que las letras le hacían honor a su más fiel admirador. Recordábale el cura que fue la última voluntad del manchego de morir como cristiano, alejado de la mala influencia del arte de la caballería andante, que había pervertido la razón de tan alto caballero a través del flujo reprochable e incontrolado de las letras. Molestábase el bachiller y argumentaba que no se debía de hacer a las letras responsables de la mala selección que dellas tuvo el ingenio del hidalgo, y que prueba ideal dello sería permitirles a las buenas letras darle el adiós al caballero, restituyéndole el estatus de conocedor y erudito momentáneamente arrebatado por la inverosimilitud de los ideales de la caballería. En tanto que los dos iban en estas pláticas, Sancho, que había estado escuchando con gran atención los argumentos de los dos caballeros, aún con lágrimas en los ojos, se colocó en el extremo opuesto del lugar en el que el cura y el barbero proseguían su discusión, y con estas palabras, habló con el corazón, y fue su discurso tan lleno de ternura, y tan abundante en sentimiento, que conmovió a aquéllos cuanto lo oyeron a tal extremo que hasta la religión y las letras, desde la cima de su arrogancia, descendieron para honrarlo con su humildad e inmortalizarlo en su memoria. —Levántese vuestra merced, señor mío —dijo Sancho entre sollozos—, levántese de esa tumba, despiértese de ese sueño eterno al que llaman muerte y agarre su armadura y véngase conmigo a buscar nuevas aventuras. Véngase señor que los molinos por fin se han convertido en gigantes, véngase, que cien leones nos acechan y no hay caballero que los combata. Véngase, que Montesinos lo llama desde su cueva para que lo desencante. Véngase que el buen Clavileño nos espera, para remontar los cielos y desbarbar doncellas. Véngase, que caballeros y vizcaínos, y labradores y pastores, lo buscan desamparados para que defienda sus penas y celebre sus alegrías. Mire, yo le prometo que si usted se levanta, yo le consigo mil ínsulas y mil gobiernos, y mil ejércitos de caballeros andantes para que usted, el más valiente, el más famoso y el más discreto, desfaga con ellos agravios, instruya pupilos y huérfanos, ampare viudas y reviva doncellas. Levántese mi señor, que ya no hay espejos ni lunas que lo maltraten, y si por su mal los hubiere, ¡cuerpo de mí! traspásenme el cuerpo con puntas de lanza buidas, atenácenme los brazos con tenazas de fuego, que yo lo llevaré con paciencia, para que usted mi señor siga en pie frente a la derrota, con la más alegre y la más briosa de las tristes figuras. Levántese señor mío, que mi señora Dulcinea del Toboso ya salió de su encanto labradoresco, y lo espera ansiosa, sonriendo con sus blancas perlas, acariciando sus dorados cabellos, guardando sólo para usted el resplandor esplendoroso de su belleza. Levántese amo de mi alma, y pueble al mundo con los cachorros de su coraje, siembre las semillas de la caballería para que florezcan en los prados de tantas y tan perdidas almas, que se dejan morir, sin más ni más, sin que nadie les mate, ni otras manos les acaben que las de la melancolía y el pesar de verse vencidas antes de entrar al campo de batalla. Apiádese de Rocinante, que tan solo se queda en este mundo cobarde. Escuche mi señor, desde la tierra en la que está, cómo llora su ause ncia este su pobre caballo, y cómo la llora mi rucio con él, que igual de desamparado se encuentra. Hable con mi señor Dios, que todo lo ve y todo lo puede, y pregúntele con sus palabras elegantes si le puede devolver a la tierra de los vivos, que aquí lo recibo yo en su caída. Mire señor que con usted estuvo mi suerte y la mejor de mis malandanzas, seguirle tengo, somos de un mismo lugar, he comido su pan, quiérole bien, y le seré fiel hasta que usted y no mi señor Alonso Quijano se me muera, porque yo no sé quién es ese Quijano al que toda esta gente llora. Yo le lloro a usted, a mi señor Don Quijote, al Caballero de la Triste Figura, al Caballero de los Leones, a usted y sólo a usted, que se me perdió en ese sepulcro y ahora no sé cómo sacarle. Véngase señor, véngase conmigo, que ya no quiero estar solo. Este fue el discurso que Sancho dio, entre sollozos y suspiros, y fue tanto su dolor, que si la muerte hubiese tenido corazón, se le hubiese estremecido al punto de revivir a Don Quijote y rescatarlo de los lazos de su regazo, dejándolo libre para que, junto a su fiel escudero, siguiera llenando páginas de riesgosas y sabrosas aventuras. Pero no fue este el caso, y por ello cuenta Cide Hamete Benengeli, prudentísimo escritor desta historia, que fue tanta la tristeza de Sancho, que su sufrimiento se convirtió en locura, y la noche del funeral de su amo, cargó al rucio y a Rocinante de muchas y variadas provisiones, y partió sin que nadie en el pueblo se diese cuenta, y se internó en los bosques que rodean las tierras de la Mancha. Ahí dice el autor desta historia que todavía vive, bajo el nombre del pastor Pancino, y que cada noche sale en busca de su amo, a quien ahora llama el pastor Quijotiz, con Rocinante y el rucio siguiéndole fielmente los pasos. Cuenta también Cide Hamete Benengeli que las aventuras del pastor Pancino son comparables a las de Sancho el escudero, y que, si la muerte fuese tan gentil y le concediera más años de vida, él mismo se iría detrás de tan admirable personaje, acompañándolo en su búsqueda desesperada de amo y de autor, y le satisficiera al menos en la segunda destas tan respetables y tan humanas necesidades. Lo que escribe Cide Hamete a continuación, ¡oh queridísimo y pacientísimo lector!, va más allá de todo extremo de la razón y toca los límites de la magia y la fantasía, a tal punto que ha trastocado mi propia cordura, y no es sino después de haber controlado los numerosos temblores que se apoderaron de mi cuerpo y de mi mente, que puedo revelar las últimas palabras de la pluma mora. Cuenta Cide Hamete que, luego de que todos los vecinos se despidieron de la sepultura del hidalgo, una sombra se fue acercando en silencio hacia el extremo desde el cual Sancho había dado su tan sublime despedida. Tal sombra pertenecía a un hombre cuya edad oscilaba entre los setenta y los ochenta años, enjuto, delgado e inmovilizado de la mano izquierda, que permaneció inmóvil sobre el lugar en el que la última pala había depositado el último montón de tierra fresca y que correspondía al sitio donde yacía la cabeza del ingenioso caballero. Y es en este momento, ¡oh sabio y fiel lector! que Cide Hamete cambia el discurso de su historia, y con estas dulces y aun resonantes palabras, me dice así: —Esta sombra es la tuya, ¡oh querido e ingenuo traductor! que entre calles vacías perseguiste y buscaste la voz de la pluma que creó la historia de mi tan querido hijo, sin intención de dañarlo ni de herirlo con falsos recuentos y desgastada imaginación. A ti y sólo a ti te entrego el glorioso final desta sin igual historia, esperando que en tus palabras se inmortalice el eco de mi empresa, nacida de Don Quijote, creada por mí, y escrita por ti. A ti, que ahora te debates entre la razón y la locura, pisando firme el inestable terreno fertilizado por la imaginación de mi olvidado hidalgo, te pido que escuches las voces mías y las de él, y resucites en el corazón de tus lectores con tus palabras nuevas, que son mías también, como tuya es mi historia, el arte de la caballería andante, que no es más que el simple y tan despreciado arte de encontrar el valor para soñar con pasión, y amar con locura. A ti te entrego, a través deste tan inesperado epílogo, para que hagas dél lo que mejor te plazca, el más grande misterio de la palabra escrita, que es el poder, siempre buscado y jamás encontrado, de hallar en los océanos inmensos de la literatura ajena, gotas diminutas de la realidad propia. Vale. ** Irina Troconis itroconis11@amherst.edu Escritora venezolana (Mérida, 1989). Estudiante de derecho y francés en Amherst College (http://www.amherst.edu), Estados Unidos. === Cuatro poemas Beatriz Iriart ===================================== *** Designio Clío dictamina que las raíces me transmitan su tristeza. El tiempo declara que la tierra se torne árida y el cemento se burla de las sinfonías que componen mi averno. *** Legado ancestral Lamento no dar lo que requieren. Lamento no obviar dos trazos de “Rayuela” para alcanzar el “cielo”. Lamento no transmutar heridas de antaño ulceradas, putrefactas en malestares leves. Pero más lamento no atiborrar con sabiduría y afecto y regar tus huecos de huérfana desolada y esquiva. *** Parnaso y abismo Me hiere la risa que apuñala como antes. Los silencios extensos por donde emergen los fantasmas. No tener respuestas al túnel de sombras. Los fuegos estólidos. Los profanadores de esperanzas. Los rostros que se esfuman desconociendo que como ayer los estamos esperando. *** Aguardando Morirás por lo que soy una tarde de un Sena otoñal y las lágrimas suicidas recordaran lo que fui. Es mi anhelo. ** Beatriz Iriart bruma.bruma@yahoo.com Poeta argentina (La Plata, 1954). Textos suyos han sido publicados en Archivos del Sur, Escritoras Unidas y Compañía (http://escritorasunidas.blogspot.com), Literatura del Mañana (http://literaturadart.blogspot.com), Proyecto Editorial Banda Hispánica (http://www.jornaldepoesia.jor.br/BHBHportal.htm), La Prensa-The Press (http://www.laprensathepress.com) y Letras Uruguayas. === Color de luna Agustín Azcona Hernández =========================== I Patricia tiene ojos color de luna. Recientemente se separó de su pareja. Vive con su pequeña hija y trabaja dando clases en una escuela particular. De vez en cuando se para frente al espejo y se pregunta si todo ha valido la pena. Nos conocimos hace dos semanas en un café internet. Ella acudía para matar el tiempo. Sí, tú sabes, para recibir e-mails de sus amigas que después reenviaba a sus conocidos como parte de una cadena. Yo acababa de quedarme sin trabajo y enviaba mi currículum a diversos portales. Fue un rápido intercambio de miradas y ya estábamos platicando. El siguiente fin de semana nos citamos en un bar cercano a la Arena México. Ella llevaba una blusa pegadita que le sentaba muy bien. Estaba hermosa. Bailamos un poco, ciertamente incómodos por la presencia de tantos oficinistas. En el segundo trago le tomé la mano, en el tercero ella me besó. Hicimos el amor en un hotel de la colonia Obrera. II “Mi ex marido era un imbécil, nunca comprendió que no soy como su madre, que no cocino igual y que necesito cierta independencia”, me dice mientras se viste. A ella le gusta hablar, a veces arrebatadamente. A mí, que no soy de muchas palabras, me encanta escucharla. “Nunca dejó de compararme, de decirme que las mujeres se deben a la casa, a pesar de que yo pagaba la renta del departamento y la colegiatura de la niña”. Sus ojos son hermosos, pienso mientras la beso. Noto una inmensa melancolía en esos ojos de luna. III Caminamos por Cuauhtémoc, por las calles de Puebla y Orizaba. Ella me dice que la ha pasado muy bien conmigo, que necesitaba dejar de pensar en sus fracasos amorosos, que si no me aburre su conversación. Yo la escucho callado, asiento o niego, según sea el caso. Cerca de un puesto de flores, ella dice que no sabe quién tuvo la culpa de la ruptura matrimonial, yo compro un par de rosas y se las entrego pensando en que a veces el amor es así, llega y se va cuando uno menos lo espera y que por más cosas que haya, por más veces que pidas perdón, cuando algo se fractura, se rompe para siempre. IV La siguiente semana, nos vemos en el mismo hotel, a la misma hora. Ella sigue hablando de su ex marido. No deja de hablar de su ex pareja, sin duda que lo extraña y creo que no dudaría en correr de inmediato a sus brazos. Yo sé que en las cosas del amor no hay razón que valga y acepto sin reclamos que se desnude para mí pensando en otro. Hacemos el amor en medio de una canción de la Quinta Estación. Yo hago el amor con ella: ella lo hace con su marido. Es innecesario decir que no me acongoja para nada esta situación. Para alguien como yo que ha pasado por la misma situación, esta etapa se supera con algunas dificultades. Cuando la beso en la boca siento cómo una lágrima resbala por su mejilla y humedece aun más nuestros labios. La canción que escuchamos, me dice, le recuerda un hermoso viaje que hicieron ella y su ex a las Bahías de Huatulco. Toco su cara, sus hombros y me detengo poniendo una mano en su corazón. Cierro los ojos pensando que será una noche larga en la que muchas veces me confundirán con otro, pero ¿quién no lo ha hecho así? ¿Y a quién no le ha pasado?... ** Agustín Azcona Hernández aahernan67@hotmail.com Sociólogo y escritor mexicano (Ciudad de México, 1967). Egresado de la carrera de sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Ha colaborado en algunas revistas literarias como La Culebra y Re-Cuento. === Poemas Carlos Luis Ibáñez Torres ================================= *** Bajo la piel del árbol Lo vi nacer en la cuna que le preparó un labriego de mi tierra, bajo un pródigo firmamento. Tomó toda la luz, la voz de la luna, lo preñó de sueños cuando era un niño de frágil tallo; Crecimos juntos, nuestro origen fue la tierra ancestral, la herencia húmeda del río que nos fortificó, que nos hizo fecundos. Sabemos de la noche andina porque en el oído de nuestras almas se quedaron para siempre, los espíritus sagrados con sus voces míticas, nuestros antepasados, los poderosos, los cabales, los heroicos Muiscas. Tengo la misma edad del árbol, la misma geogenia, la igual armadura de sueños, somos hermanos de suelo, de cuna, de viento, de paisaje, la vida nos marcó una distancia en espacio pero crecimos paralelamente, nos sabíamos hermanados, nuestras pieles se forjaron con la misma necesidad, bajo la misma intemperie a golpes de soledad y de silencios, porque a él lo plantaron, como a mí me concibieron, lejos del camino, [solitarios a merced de la lluvia, bajo la dádiva de luz de los soles [andinos, en la ruta donde los pájaros no anidan. Soy hermano de un árbol que aún me habita la memoria, que percibo en pie, venciendo valeroso el paso de las estaciones, solitario entre el cielo y la tierra. Y siento que mis sueños viven aún bajo la piel del árbol. *** La casa Por ella, como si fuera una ciudad, Caminábamos descubriendo el mundo, para entonces gobernado por los abuelos, habitantes de comienzos de siglo, aferrados a la tradición de la cruz y de la espada. La casa era el país familiar, el útero que nos resguardaba del mundo, sus corredores, como avenidas, se llenaban de luz y por entre el barro moldeado de sus tejas, entraba vagabundo el viento, con noticias frescas desde el páramo. Las mañanas olían a pan y a esperanza, en nuestros juegos infantiles, imaginábamos la casa como un enorme barco atravesando el océano desconocido de los días. Las tardes se vestían de grises y entraban por la ventana cargadas de rumores, de silbos, de olores a tierra fecunda; se abría el portón y un desfile de mulas traía los frutos de la tierra; los arrieros llenaban con su algarabía la tarde, y convertían la casa en una enorme plaza, era el festival de la cosecha. Los corredores, como nuestros sentidos, se mezclaban con el olor de la papa, del fique, del sudor de la mula y del arriero, y corría el café como un río por las gargantas secas, hasta que una a una las mulas y los arrieros, salían a terminar la jornada. Entonces venía la noche y entre el claroscuro de luna y los tenues [bombillos, la papa tandada, se hacía montaña, pasaje, recodo, [esquina, fantasmas, leyenda, mito; la casa, era entonces, un mundo mágico, el viento cantaba, y, en los oídos infantiles, su canto se transformaba en música de ocarina, de sirena, en lenguaje, ese que hoy hemos olvidado, que sólo es nostalgia y añoranza, ese que jamás conocerán nuestros hijos. *** El río Cruzó por nuestras vidas lavándonos el tedio; fue la ruta por donde mandamos al olvido las penas, allí, en sus calles de agua, en sus pozos, que eran nuestras glorietas, nos volvimos peces, conocimos el poder de sus aguas, el encanto de correr libres, desnudos como árboles construyendo bosques encantados, compartiendo la destreza de atravesar a nado su cuerpo transparente; sobre su caudal, quedaron nuestras primeras lágrimas, esas que salaron sus aguas, que pintaron sus espumas con el tenue color de las tristezas; parte de la infancia aún navega en su corriente, y sigue tiritando en la memoria, nuestro cuerpo al viento. Bajo los rústicos troncos que hicieron de puente, Lo vimos pasar muchas veces, con su traje enfurecido de invierno, [soportando la condena de golpear con más fuerza las piedras, hasta [hacerlas sonar adoloridas, hasta mover su entraña; lo vimos vestirse de cristal en los diciembres, de frágiles coronas de eucaliptos en los mayos, y también de lunas conquistadas ya por la osadía de los hombres. En sus orillas aprendimos a caminar de la mano de los pensamientos, a [saber, que en el fondo, la vida, es sólo un afluente del mar del [silencio, del olvido. *** Hombre baldío Todos se han alejado de la mesa de mis sueños. Mi padre habita plácido su morada en el viento. Mis parientes andan ocupados fabricando realidades. Mis amigos de infancia pasan por mi lado, tercos en su silencio, impecablemente distantes. Mis hermanos de locura se han curado, son estupendos ciudadanos. Mis hijos perfeccionan sus alas, buscan un estado superior al de mis sueños. Mis viejos amigos han muerto. Mis colegas han cambiado su método de vida, Ahora, especialistas y doctores en indiferencia. Mis pocos amores apagadas voces en el tiempo. Mis asuntos han ido perdiendo su importancia, pero yo he ganado al fin mi identidad. Mi identidad de hombre baldío. *** Primavera Con tinta de estrellas, sobre el viejo muro de piedra, hemos escrito la palabra primavera, que en el lenguaje de los hombres significa florecidos para siempre. *** Plegaria En cada niño muerto nazca una flor para poblar de colores el desierto En cada niña muerta nazca un sol para inundar de luz el mundo En cada hombre muerto nazca una luna para inundar de canciones la noche En cada mujer muerta nazca una estrella Para repoblar el cielo asesinado Y desterrar para siempre a los violentos *** A bordo de ti Quiero desnudar cada palabra, abrazarte con mi lenguaje en fuga, restañar nuestra ausencia, pincelando el horizonte de tus sueños; vagar enloquecido por tus poros percibir en ellos la voz del viento, bajar corriendo por tus senos y como ágil bandera blanca, arder en el incendio de tu bosque. *** Funeral La tarde es llanto. De espaldas es llevado un hombre al sitio del olvido. A empujones llega la noche. Entre sollozos pasa el cortejo. Y rema indiferente la luna entre las nubes. ** Carlos Luis Ibáñez Torres carlosluisibaez@yahoo.com Escritor y docente colombiano (Pamplona, 1956). Es licenciado con estudios principales en español y literatura de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, y especialista en comunicación educativa y en enseñanza de las artes de la Universidad de Pamplona (http://www.unipamplona.edu.co). Impulsor fundador de grupos de teatro estudiantil y profesor del Colegio Provincial San José, su obra literaria ha sido registrada en el compendio Quién es quién en la poesía colombiana, y parcialmente publicada en diarios departamentales de Cúcuta y de Bucaramanga. Ha publicado, además, seis libros de poemas, un libro de cuentos y la producción discográfica La canción del adiós. === Soledades Julieta Nardone ======================================== La estatura trágica no depende ni del saber ni de las hazañas sino del sufrimiento. Harry Levin. Imponderables La temporada no mostraba las características de un verano intenso, pero aquella noche hacía sudar hasta el último rincón de la ciudad. Voces confusas y algún que otro aullido en las calles rayaban con desprolijidad el silencio noctámbulo. Ramón pensó con satisfacción que se dormiría instantáneamente porque había sido un día largo; creyó finalizada su función, como cada vez que el día ya no tenía utilidad, ni objetivo visible; y se tiró despreocupadamente en el sofá del living —también era el sofá del comedor... y del dormitorio... y de la cocina. Se trataba, claro, de un mono-ambiente. Una música y un olor a café, más bien, el recuerdo de estas sustancias fácilmente recuperables, lo distrajeron de la posibilidad de cerrar los ojos y simplemente dormir. Pegó un salto, se encontró de inmediato prendiendo la hornalla y la radio, sintonizó de una vez, y de pronto... una voz común pero inconfundible y limpia sugería las maneras de convivir en paz con el sexo opuesto. Gracias al cielo, se trataba del último fragmento del programa que precedía a la transmisión de la tanda de canciones que él se proponía esperar. Esa voz intrusa se consumió felizmente con el primer sorbo de café; de manera que empezó lo mejor de la noche: uno tras otro, uno por uno, cada tema lo escuchaba con intensidad. Hacía aproximadamente dos años que oía ese paquete musical y no lo aburría en lo más mínimo. Todo lo contrario, era un hombre que necesitaba de la costumbre, y aquélla era su predilecta por ser una decisión propia y no una imposición; además, sentía un vínculo misteriosamente incondicional por ese artefacto. A decir verdad, la radio para Ramón había sido siempre más que un simple objeto: una compañía complaciente, una compañía en soledad. Si bien Ramón no era un joven muy sensible, su pesimismo radical le hacía pasar momentos de extraña sensación. Un tipo atormentado, para decirlo con pocas y justas palabras. Consideraba su desempeño diario como la ingrata evidencia de su fracasado destino. Un sujeto común que se pretendía perdedor con el único objeto de matizar con colores definitivos su existencia. Lo cierto es que no le iba tan mal por la vida: trabajaba, había estudiado la carrera de contador público aunque sin finalizarla; y ese mérito o desgracia le proporcionaba la oportunidad de adquirir oficios medianamente remunerables, no obstante, carentes de grandes presiones en los roles que ejercía con frecuencia. En el presente, era encargado de la facturación y otras tareas secundarias en una empresa de automotores. En cuanto a su vida social, generalmente no se daba con nadie; actitud premeditada que le permitía conservar las dos cosas más importantes que manifestaban —a su juicio— la dignidad humana: el respeto (o falta de confianza, o temor, no le importaba la diferencia) y la autosuficiencia. Pasaron los días, y las noches de verano fueron sucediéndose con increíble similitud: cenaba, una ducha, el pijama y relajarse en el sofá. La radio. A veces, podían ocurrir modificaciones: cena, sofá, radio (se dormía con la ropa del día, y —hay que decirlo— sin bañarse); incluso había noches en las que no cenaba. Sin embargo, siempre: la radio y el sofá. Por algún motivo inusual, cierta vez llegó más temprano al departamento; entonces, como todo sucedió “antes” que de costumbre, encendió la radio en la mitad del programa de la voz consejera o mediadora de disputas domésticas, según el caso. La perplejidad hizo que se detuviera sin reacción en aquel momento extraño; o quizá, una línea entrecortada del tiempo permitió que se filtrara un ruido ajeno al puñado de sonidos de sus noches reiteradas. Se trataba de una oyente condenada a 10 años de ama de casa: —Me siento vacía y sola, aunque me gusta estar sola. Entonces, pienso, no debe tratarse de un problema concreto de soledad porque en realidad me siento muy sola cuando está mi marido en casa. De lo contrario, al menos estoy conmigo. Es algo. No me gusta vivir el matrimonio de esta manera. Cuando me casé tenía ilusiones... o miedo a estar sola. Ahora no tengo nada. Después de esa modulación débil, apenas audible, la locutora dijo un sinfín de pavadas que ni vale la pena recordar. Sin embargo, Ramón ya no pudo dejar de oír el programa: cada noche, al regresar de la rutina impuesta, repetía la rutina elegida. De modo que comenzaba con el programa de radio para finalmente relajarse con la tanda de canciones. Pero si antes el paquete musical era un buen motivo para resucitar algún que otro suceso penoso de su vida y permitirse sufrir —estoicamente sufrir— ahora, en cambio, repasaba mentalmente cada palabra que la voz frágil, y por momentos descompuesta, había proferido minutos antes (esta voz femenina salía al aire todas las benditas noches). Una decisión Últimamente Ramón andaba, se movía con el sobrepeso de raras intenciones. Hacía días que venía cargando con una sensación indescifrable que descalabraba su personal esquema diario. Ese viernes no se pudo concentrar lo suficiente en la oficina, y tampoco en el banco, ya que olvidó allí su documento de identidad. En el camino de regreso chocó a un perro desgraciado que huía de vaya a saber qué enredo barrial. Detuvo el coche, sintió una pena infinita por ese bicho moribundo, pero mecánicamente continuó su camino ya que se le hacía insoportable pensar en la posibilidad de perderse el programa. Sintonizó la radio. La escuchó a ella. Se enamoró, así, llanamente... se enamoró como si tomara una decisión irreversible. Es muy difícil saber qué fue exactamente lo que hizo que aquella costumbre acabase en amor; tal vez las palabras de la mujer, ese viernes, fueron más elocuentes que nunca: —Por momentos, imagino ser una canción melancólica. Una larga, larga canción triste llenando muchos espacios y muchos tiempos, por siglos. Pienso que la poesía o la letra de un tema están hechas de ruinas humanas... Ruinas humanas. Ramón se detuvo en ello al oír la tanda de canciones; pensó y comparó su vida a una ruina que todos los días intentaba restaurar mediante actividades, pormenores, gestos, costumbres. Tal vez por identificación, por compasión o... por error, se sintió definitivamente enamorado. Pasaron muchas noches. Pasaron otras cosas también. La ciudad de color papel madera (matiz del otoño) sobrevino al fin. Ramón continuaba con sus quehaceres y llegada la noche, habitaba el mundo de otra manera. Cierta vez tomó la segunda decisión (enamorarse, la primera). Después de meditar el asunto, y volverlo a reflexionar del derecho y del revés, se sintió plenamente seguro para llevar a cabo lo decidido: quería encontrarla; hallaría a esa mujer aunque le costase una irracional búsqueda por toda la ciudad. Debido a que su orgullo no le permitía ser sencillamente franco y llamar a la radio para preguntar lo necesario, prefirió averiguar los datos por su cuenta y así dar con ella como si se tratara de una de esas casualidades que, con la mano disimulada en destino, provocamos. Noche tras noche hizo anotaciones mientras oía la voz que nacía del artefacto para morir en el aire y resucitar en su imaginación. De esta manera, fue dibujando las probables coordenadas que enmarcarían el barrio de la señora, luego, las referencias en torno al lugar de residencia propiamente dicho y por último, el nombre de Leticia —cómo diablos dio con éste, es la parte más complicada de adivinar. En total, la averiguación le costó seis meses: feliz primavera para Ramón. Un día como cualquier otro, él amaneció muy alegre y muy dispuesto. Telefoneó a la empresa para avisar que se encontraba enfermo por lo cual —con todo el pesar del mundo— no asistiría al trabajo. Eligió la mejor de sus prendas, se perfumó (tenía el mismo perfume hacía aproximadamente 12 años, siempre olvidaba usarlo), y cuando estuvo en el coche, puso la radio para informarse de lo que sucedía en el país y así recordar que el mismo día en que se inundó Victoria, algunas zonas de Rosario y más todavía... ese mismo día, él, Ramón Fernández, habría de ser un hombre feliz. Ya estando en el supuesto barrio de Leticia, su corazón empezó a latir como una bomba de tiempo. Pensó en renunciar al objetivo de conocerla y volver a su departamento, a su sofá, a su balanceada constancia; pero desoyendo esas fobias ancestrales continuó hasta dar con la probable casa. Una vez allí, detuvo el coche, bajó la ventanilla, se fumó cinco cigarrillos consecutivos. Tras permanecer unos minutos en ese estado, sacudió la cabeza y profirió un “Máh síííí”, simple gesto que al parecer fue suficiente para barrer de un tirón la angustia que lo inmovilizaba. Pero un instante antes de tocar el timbre, una voz grave y masculina a sus espaldas, lo sorprendió entonando la interrogación: —¿Lo puedo ayudar? —Eeeh... si, qué tal... eeeh. Mire, hace unos días conocí a Leticia. Vendo perfumes por catálogo y ella me encargó unos cuántos... para regalar, supongo —mientras decía cada palabra improvisada veía cómo se transfiguraba con velocidad grotesca el rostro del desconocido. —¡¿Quién mierda sos?! ¡¿Quién te ayudó a ser tan pelotudo?! —el tipo se le acercaba acorralándolo, al tiempo que ensayaba puñetazos en la pared—, no pensás contestar, pelotudo. ¡¿Sos pelotudo vos?! PELOTUDO. Cada grito rebotó en la cara de Ramón, ahora, tremendamente desencajada. —Pero, señor, por favor... cómo se pone así... yo sólo... Definitivamente ese fue su último intento, ya que el hombre irrumpió en un llanto desolador. Desorientado, Ramón corrió a pasos gigantes y torpes en dirección al auto —tropezando con un cantero— y alcanzó a oír al otro vociferar como un animal desgarrado que la bendita mujer había fallecido hacía ya dos meses y nueve días. Manejó con furia durante horas; dio giros brutales por esquinas desconocidas hasta que sintió que debía regresar al ínfimo hueco de su departamento: sólo allí podría recuperar el control sobre las cosas (o a lo sumo sobre sus cosas). Entre tanto, comprendió sin desearlo siquiera que el programa radial era una repetición del pasado, es decir, grabado; y entendió también, que él, Ramón Fernández, era un infeliz sin desgracias propias. Al llegar a su departamento, tomó un arma que guardaba en el viejo ropero, se detuvo expectante, como si algo estuviera a punto de estallar, permaneciendo así un largo rato: petrificado, de pie en medio de la habitación, sin pensar en nada. En nada. Con una especie de ceguera profética penetró los objetos que lo rodeaban: sofá, mesa, cocina, la radio. Suspiró y... disparó. Aquel mismísimo día, Ramón Fernández compró un moderno televisor. ** Julieta Nardone julinardone@hotmail.com Escritora y docente argentina (María Susana, Santa Fe, 1982). Es profesora en letras, egresada de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR, http://www.unr.edu.ar). Trabajó como docente en distintas escuelas del nivel medio de la ciudad de Rosario y de pueblos del interior de la provincia de Santa Fe. Dicta clases de lingüística y de lengua y literatura en institutos y de forma particular. === Poemas Raúl Allain =============================================== *** Sábanas de humo Se perfilan zoomorfas, las sombras que raudas se expectoran desde el callejón central luciferino. La corrupción siempre rehúye, mimética. *** Revienta el muladar henchido, ascienden cíclicos gases de polución pérfidas ventosidades del meretricio político que surgen totalitarias en la sociedad de hocico lascivo. Todo se aspira, ante ahogos incesantes. Lúbricas aceleran las ruedas del vehículo nacional y debajo se resquebraja el cuerpecillo abortado de nuestra inestable nación. ¿Primeriza?, gime y se distrae ante la noticia del no-nato cuasi reventado o en vías de desarrollo. *** Críticas a discreción, proyecciones retóricas explotan y reverberan en el tímpano de la única moral, que destazada se aglomera como migas de pan. El presupuesto es volatilizado entre los bramidos afilados del ser otorongo: condición aurívora. *** Ilusoria epidemia A gripe A El foco infeccioso se extiende e implosiona la alerta espectral que alardea esputando sangre virulenta pues recrudece Tras oscilaciones contaminantes se persigue el cadáver endémico envolviéndose entre las cortinas de humo que nos recubren desde el nivel del mar sobre las olas del viento seduciendo ideologías contemporáneas a siniestra. Excelso morboso muta enfundado en el todo intrínseco de la matriz humanitaria, y muere por alguna inspiración. Aunque fenezca, transmutará en obscenas formas atribulantes. El aire de nuestras voces lo comunica, regente y obsesionado por estas redes menospreciadas, intoxicadas que con humo negro, son devoradas su grandilocuencia es espléndida. Ambiciona organismo diestro para sostener situaciones corruptas actuando profuso, endemoniado y al tiempo infectado, antihumano, miserable, vencido tiembla dejando en claro su tenue mentalidad. *** Etcétera nacional Difuminadas, las barajas de opciones en la mediocridad de sus palos desde oraciones mutiladas. Tácito, redundante denotan verdades discernidas a conveniencia pérfida para alimentar los andrajos isogenéticos que conforman nuestra educación. Superficial irritante postulas la decadencia mental inundante que criminal, rehúyes pues ante una cita fatal surcas descomunalmente, los pretextos. Absurda generalización demanda sempiternos debates que precisarían conceptos a plantear. Soberano del ser engorroso lúbrico del memorizar frustrante, privador del lucubrar en la consagrada institución adueñada por humanoides. El tiempo discrepará tu repulsión y al percatarte, te derrumbarás como edificio sin bases, como deudo del fallecido social y educativo. ** Raúl Allain raulallave1189@hotmail.com Escritor peruano (Lima, 1989). Es estudiante de sociología. Dirige el blog-revista Suicidas (http://2suicidas.blogspot.com). Textos suyos han sido incluidos en las antologías Abofeteando a un cadáver y Antología Suicidas Sub-21, editada y compilada esta última por el autor. Además ha publicado textos en la Revista Literaria Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com), en la revista portuguesa Incomunidade (http://incomunidade.blogspot.com), en la revista Almiar-Margencero (http://www.margencero.com), en el portal de humanidades Liceus (http://www.liceus.com) y en otros medios. === Dime la verdad William Guaregua ================================== Algo extraño presintió Octavio Mendoza cuando en las cercanías del edificio del diario donde trabajaba el tráfico se había trancado completamente y las cornetas y los gritos de los conductores de autobuses, que sacaban la cabeza por las ventanillas para pedir paso, se confundían en aquella amalgama sonora que, mezclada con el rugido de las motos, solía ser la música de la ciudad. Treinta minutos le costó estacionar el auto cinco cuadras antes de llegar a su destino. Caminó sin prisa a sabiendas de que aquel caos era ahora parte del escenario cotidiano. Un día normal y apacible era sólo un vicio capitalista. Al desembocar en la tercera transversal pudo ver la razón del quilombo. El escenario podría describirse como medios círculos concéntricos con el punto central en el edificio donde funcionaba el diario. En el primer arco un grupo de manifestantes, como una horda de babuinos parlantes, pintaban grafitis sobre las paredes, tanto del edificio del diario como en los aledaños, quemaban cauchos, lanzaban piedras contra los ventanales de vidrio y hasta bombas lacrimógenas, mientras un par de motos con encapuchados y parrilleros portando armas largas se desplazaban de una esquina a otra, se detenían por instantes, apuntaban hacia los pisos superiores y luego continuaban su ensayado desfile. En el anillo siguiente un grupo de guardias nacionales, con equipos antimotines de accesorio, parecía estar más bien a la custodia de los agitadores. El último círculo era el de los observadores y de los vecinos que empezaron a acercarse para también protestar porque el humo y los gases comenzaban a hacer incómoda la cotidiana tarea de vivir en la ciudad. A Mendoza la imagen le recordaba metafóricamente a aquel niño que buscaba pleitos y amenazaba a los otros en el barrio cuando tenía el dobermann al lado y una vez que el can fue atropellado por un auto pasaba por las calles casi escondido, sin hacer el menor ruido. Entre la pandilla que había iniciado el espectáculo, algunos gritaban “Digan la verdad, digan la verdad”. Pero La Verdad desde hacía ya un largo tiempo se había convertido, como sus hermanas de profesión La Historia y La Justicia, en esa puta hermosa y costosa que se acostaba con el que mejor pagara o con quien tuviese mayor poder para disfrazarla y mostrarla repetidamente una y otra vez hasta forzar entre la gente la falsa imagen como la cierta. Pedían una verdad como aquella que pedía el Maelo, dime la verdad / y tú verás que felices seremos... Aunque la verdad es que nunca se supo si el boricua cantaba los últimos días de su vida en el mundo real o sobre la alucinante nube de aquel perico que no se apartaba de la vía sino más bien volaba por los túneles de las fosas nasales, esparciendo sus brillosos cristales que estallaban como fuegos artificiales en el bosque infinitamente ramificado del cerebro para despertar una verborrea que el músico moldeaba en sorprendente improvisación. Mendoza había adquirido la triste corona de espinas de ser objetivo táctico una vez que en uno de sus reportajes había desmentido las maquilladas cifras del ministro del interior sobre el número de víctimas fatales, por las imparables acciones de la delincuencia, que habían ingresado a la morgue en un fin de semana. De periodista había pasado a ser una suerte de contador de saldos amargos: cuentas de muchos deudos y mínimos beneficios, salvo las exponenciales ganancias de los servicios fúnebres. Ese mismo fin de semana, entre el reporte de los más resaltantes: una madre y su hija quemadas, no se sabe si vivas, eso lo develaría o lo ocultaría el forense más adelante, otro muerto por no pagar a tiempo la cuota del secuestroexpress, una bala perdida a la cabeza del hijo de una madre que no hallaba consuelo ni el llanto le daba treguas, tres por enfrentamiento entre bandas, otro para que entregara la moto, un policía para ser despojado del arma y así entre motivos más vagos se incrementaba la lista y ya las tumbas son, crucifixión, monotonía, monotonía, cruel dolor, si sigo así, enloqueceré... Vecinos de los edificios aledaños golpeaban desafinadas cacerolas y agitaban banderas tricolores desde las ventanas. Alguno que otro se atrevía a lanzar gritos de insulto a los agitadores que respondían con la valentía del que se siente protegido por los uniformados. Desde hacía algún tiempo Octavio se cuidaba de hacer reportajes sobre cualquier tipo de manifestaciones. La última vez que lo hizo le sorprendió un grupo de agitadores y lo golpearon salvajemente mientras lo insultaban con todo tipo de improperios, le rompieron la cámara y estuvo hospitalizado por tres días. Así que intentó alejarse con discreción tomando la misma vía por donde había venido. El eco de un solo disparo resonó entre los edificios levantando una nube de palomas grises que se perdieron hacia lugares más apacibles. Octavio detuvo su paso al instante. Le tomó tan solo la fracción de segundos en la que se pulsa un interruptor y la luz desaparece para que cayera sobre la acera, mientras los otros transeúntes se escondían detrás de los autos o entraban apresuradamente por la puerta que estuviese más cercana. No pasó mucho tiempo para que un par de patrullas policiales llegara y acordonara la zona. Los curiosos se fueron acercando para observar un cuerpo del cual aún manaba un hilo de sangre por la comisura de los labios. Un policía le arrebató la bandera tricolor a uno de los que acercaron y le cubrió el rostro a la víctima. El discurso del odio había cumplido su triste papel. De las siete estrellas le quedaron las del tope del arco sobre la frente, como ojos que miraban el primer lucero que aparecía entre la penumbra del atardecer. Cae el sol y la noche traidora, me hace pensar que ahora... ** William Guaregua waguaregua@cantv.net Poeta y narrador venezolano (Barcelona, Anzoátegui, 1962). Ingeniero egresado de la Universidad de Oriente (UDO, http://www.udo.edu.ve), donde fundó el suplemento literario estudiantil El Mástil Roto (1986-1988). Dirigió por dos años (1997-1999) el suplemento cultural Fragua, del diario El Oriental (http://www.elorientalonline.com), de Maturín (Monagas). Ha publicado los libros de poesía Sólo piel intensa (1990, Editorial La Espada Rota), Cotidianas (1992, Departamento de Tecnología Educativa UDO-Anzoátegui), De tanto andar en solitario (1999, Fumcultura) y Pentagrama (2003, Litolila). Ha colaborado con diversas publicaciones periódicas, incluyendo la Revista Nacional de Cultura y ha escrito para diversas exposiciones de artistas plásticos de Venezuela. === Cygnus (extractos) Vicente Luengo Moraga ========================= *** Llueve en la ventana Llueve en la ventana. Si doy unos pasos descubro que en la calle también llueve, que afuera la gente se aprieta y circula en surcos, y me parecen células en sus canales o el tráfico lento del horizonte. Me tumbo en el suelo y miro una silla. Observo en su pata una recta empeñada en serlo, hasta que se vuelca con la misma firmeza en otra recta. Si me levanto, la lanzo con violencia contra la pared, rompiendo en pedazos sus líneas originales, creando otras, otros pequeños y enrevesados empeños. Y descubro que mi creación no viene del deseo de cambiar la vida, sino del profundo anhelo de entrar volando en ella. *** Un solo amarre, un solo poder Cae el tiempo en el espacio azul de la meditación. El sol, con paso de elefante, abrasa las piedras y borra los puntos cardinales. Los planetarios y los grabados en la sangre. Con paso de elefante, sin alegría y sin dolor, el astro devastador se lleva todo menos lo que no puede quemar. *** Revelación del joven poeta Hacía días que nadie entraba ni salía de la habitación del joven, hasta que algo se rompió en mil pedazos. La madre, que había consentido en no molestarlo a pesar del pulular y de los lamentos nocturnos, entra al fin, y lo encuentra sentado en el suelo, ensimismado junto a un viejo tambor cuya piel presiona fuertemente con el dedo índice. La madre, silenciosa, besa sus manos y el cabello empapado, lo acompaña a la cama, mete en una bolsa el retrato esparcido de la joven y guarda el tambor en el armario. En la cena, el padre sugiere que se trata de una elección, de la apuesta definitiva del joven por la carrera musical. La hermana mayor dice que es el mal de amores, pues pretendía rasgar el tambor con la uña de pura rabia. El hermano menor no sabía de la existencia del dorado tambor y sólo piensa en cogerlo y aporrearlo sin piedad. El joven, a oscuras en la cama, permanece despierto, absorto en su descubrimiento. Ninguna mujer, ningún rostro puede ser mi destino. Apuntaré con todas mis fuerzas a una sola cosa, la más alta que pueda concebir. Y la piel del mundo se curvará y seguirá a ese punto de presión. *** Elegir una profesión Estudiar al amanecer el vuelo de los pájaros. Apuntar a la radiografía de una falange rota en la pizarra luminosa. Chapotear entre manuales para la venta de placas solares. Labrar un terreno con las propias manos. Padre, con todo el respeto, ya fui todo eso en parábola desde la tragedia y el dolor hasta la alegría, el sarcasmo, el recuerdo, el olvido, el recuerdo. Deja que reviente la máquina registradora de una vez por todas. Mi libertad elige la ciencia del cristal. Déjame, pues ya está decidido. Me he vuelto austero y silencioso como un gato. Mi interior sostiene la larga campanada que suena después de la última, así que estoy preparado para encontrar los hilos que conducen a la falange luminosa. La ciencia del viento solar que empuja el corazón, tensa las velas, y nos apunta hacia otro mar y otro cielo más reales. *** Ante el espejo roto ¿Por qué sólo lo mío, sólo mis palabras en esta habitación? Si aparto el espejo se abre una ventana. Por ella se cuelan enredadas voces de ultramar y la voz del vecino, así como el blanco y el azul interminables. Viento viajero indomable, tráeme a los hombres y a las mujeres, tráeme aquí sus voces solistas de todos los tiempos. Tráeme también, si puedes, las voces solitarias y las de fuera del tiempo, pues ya no soy autor de brazo partido y tortícolis, sino canalizador de un coro universal desde mi balcón abierto. *** Aquí y ahora Antaño hubo poetas y grandes voces se alzaron, mas el fenómeno poético es ahora o nunca será. Nada existe si no se congrega aquí y ahora, conmigo, en este latido y en este arrabal de adobe abrasado por el sol. Con este conocimiento, ¿qué más puedo pedir que esta desolación? ¿Dónde comienzan las glorias? Si la hoja muerta del suelo contiene fibras que llevan al corazón del árbol del pan, entonces todo es pan. *** Hermanos El huérfano acecha el folio en blanco como una hiena. Más adelante se plegará a los editores y romperá el cristal de un escaparate para dar publicidad a su libro si es necesario, pues en la manifestación de su intransferible y doliente Parnaso le va la vida. Si lo miro de cerca veo que le sangran las encías por ganar posición ante los demás, por conquistar la libertad económica, y por las mujeres, pues el huérfano necesita que lo amen para amarse a sí mismo. El que tiene padre se acerca al folio en blanco como un niño amado incondicionalmente. Para él la literatura es aura y extensión natural de ese amor, además de herramienta para profundizar en el mundo y en la fuente original de la que procede. Consciente de que toda herramienta es siempre menos que el herrero, escribir para él es lo mismo que meditar bajo los pinos, nadar en el mar, cocinar para los amigos, cazar mariposas, o perder el tiempo en general. *** Circuito ¿Abrir completamente los ojos y ser todo tensión y concentración como el piloto de carreras? ¿O cerrarlos por completo y dejarse caer como el meditador que entrena su nada en el centro del circuito? Más bien ser espectador, el contenedor de los dos, el que encuentra y registra su simetría polar, o el que lee estas notas en su estancia tranquila, con los ojos entornados, como sucede en la auténtica meditación. *** Amor y fuego Me preguntas si debes empezar por amarte a ti mismo o amar a los demás. Yo digo que no hay diferencia. Un ascua puede ser una hoguera, y una hoguera puede encender otras incontables y extenderse a los horizontes hasta prender el mundo. Pero todos los fuegos son el mismo fuego. Y tu pregunta significa que has despertado un ascua, que el fuego ha comenzado. *** No hay puertas No hay puertas para la onda del amor, que atraviesa piel y piedra, disuelve los velos y alcanza todas las dimensiones. No hay puertas. Mas este atravesar es efecto óptico y mera apariencia, pues el amor es también la partícula que siempre estuvo allí, vibrando en el centro de las primeras cosas, antes de que inventaran las puertas, antes de que aprendieran a posarse las miradas, mucho antes, quizá, de que las cosas fueran. ** Vicente Luengo Moraga vicenteluengo@hotmail.com Escritor español (Cuenca, 1974). Reside en Madrid, donde trabaja en una compañía de tecnologías de la información. Ha publicado en formato digital el libro de guiones de cortometraje Luz de la pistola (2006). En 2008 fue finalista del III Encuentro Profesional de Producción-Guión de Cortometraje de la Comunidad de Madrid con su guión Taxi al zen. Actualmente se han hecho lecturas de sus poemas en diversos programas de Radio Nacional de España (RNE, http://www.rne.es). También se han reproducido sus poemas en revistas especializadas como Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo). Ha publicado el libro de poemas en prosa Cygnus (2010). === La pelota de plástico Nithia Castorena Sáenz ===================== Sí. Claro que sí. Estaba consciente de su desgracia, que en sí no era una sola sino muchas, exponencialmente muchas que se convertían a sí mismas en una inmensidad, como gremlins bajo la lluvia. Su desgracia detonante era la biodegradabilidad del plástico. ¿Por qué?, se preguntaba consternada, ¿por qué empaquetar y envasar lo necesario para la vida en envases plásticos que afean el panorama y que jamás se deshacen? Y cuando lo llegan a hacer, hay parte de ellos que se queda para siempre en la tierra. Sí. El término para siempre no es algo natural, sino humano, en el entendido de que la naturaleza no haría jamás algo tan siniestro. No. La capacidad de la naturaleza para siniestrar el mundo culminó cuando el primer humano pisó la tierra y nadó en el agua. Y ella inocente, ingenua, ¿cuándo se iba a imaginar que la raza humana sería capaz de provocar la implosión de su entorno? Sí. Claro que sí. Aquella especie catastrófica se imaginó el centro del universo, luego juró que la tierra era plana y de ahí a que eran los únicos seres inteligentes en años luz a la redonda. Ese era el verdadero siniestro del mundo y había empezado por ahí, por los humanos. Sí. Claro que sí. Las humanas también, pero ellas en menor escala pues estaban psicológicamente incapacitadas para maltratar y físicamente incapacitadas para cogerse a la tierra, cosa que los hombres hacían constantemente. Es así que es hombre aquél que dirige la empresa tal y cual, la de las estrellitas y la de la tachita chaparra, la de la F mayúscula y la del logotipo en manuscrita blanca sobre fondo rojo. Todos hombres. Bien hombres. Con la cosa aquella tan inquieta que se cogen a la tierra y a sus representantes en cada oportunidad. Así pues el mundo ha rodado como pelota a la deriva sobre las olas. Flotando apenas por una ley física incomprensible e indeseable en estos casos, pues le vendría bien hundirse de una vez. Si así fuera. Si el mundo se hubiera ahogado con la primera catástrofe ocurrida en él, Adriano no hubiera tenido que presenciar las decadencias heredadas por Roma y Alejandro al mundo: la voracidad imperialista, en su primera expresión escrita para la historia. O el mundo no hubiera sido víctima de la palabra de dios escrita dos siglos después de la muerte de Jesús. No. Se habría ahogado desde la lectura del orden de los evangelios siquiera. O es más, en el siglo V, cuando alguien tuvo la genialidad de inventar el sacramento de la confesión, que la iglesia cobraba caro, la pelota del mundo debió haberse ido en picada hasta el fondo del mar. Sí. Claro que sí. Si el mundo fuera una pelota a la deriva en cualquiera de los océanos conocidos, tal vez habría soportado todas aquellas tragedias sólo gracias a la funesta biodegradabilidad del plástico. Al menos debió hundirse en la terrible y decadente edad media, en alguna epidemia europea de inicios de milenio, en los albores de la masacre y el exterminio de Amerricua, en la varicela, en el sarampión, en las minas de Potosí y Ouro Preto. Pero no fue así. Todo a consecuencia de la biodegradabilidad del plástico. Luego vino la capitalización de las riquezas por parte de Portugal e Inglaterra, por adeudos de España. Y la pelota siguió flotando. Y lo hizo a pesar de la revolución industrial. A pesar de la presunción de la revolución francesa que devoró, con las mismas mañas sucias de los oligarcas, lo que debía preservar. A pesar de los monocultivos de café, caucho, cacao y caña de azúcar en América. A pesar de las casi simultáneas independencias fallidas en ese territorio. A pesar de Wounded Knee y su paso por Chicago y Puerto Rico. A pesar de la masacre ordenada por Juárez en Juchitán, cuando era apenas gobernador. A pesar de los muertos. De los vivos marcados, quemados por aquella barbarie siniestra que seguía reproduciéndose en el mundo. A pesar de todo esto la pelota ojete del mundo siguió flotando en ese mar del universo. Sí. Claro que sí. La pelota, por su artículo femenino, tenía esa cosa de mujer que encamina a la esperanza, a la necedad casi. ** Nithia Castorena Sáenz mecanica49@hotmail.com Escritora mexicana (Chihuahua, 1981). Cuentos suyos han sido publicados en las revistas locales Synthesis y Aserto, y en el periódico El Universitario. Ha obtenido menciones honoríficas en el Concurso Nacional de Cuentos Carmen Báez (2005) y en el Concurso Nacional de Cuento Marte R. Gómez (2008). === Tres sonetos Marcelo Nasra ======================================= *** Parque Pereyra En la cálida tarde de verano Cuando las ventanas duermen la siesta Tres gorriones celebran una fiesta Tal vez rindiendo culto a un dios pagano. Las campanas suenan pero es en vano Ya que atención a ellas nadie presta, Cuando a las cuatro la vigilia cuesta Y el despertar es castigo inhumano. ¿Será que las horas se han detenido a descansar en la alfombra esmeralda En lugar del andar inclaudicable? Febo continuará su recorrido Y a la basílica dará su espalda, Tiñendo todo de una sombra amable. *** Placita Mandisoví La última torcaza solitaria Que se posa sobre el gentil arbusto, con gran esmero selecciona a gusto Al compás de una brisa solidaria. El viento no consigue hacer girar La inmóvil calesita de madera Que rechinando poder quisiera Invitar a los chicos a jugar. Banco de herrumbroso hierro forjado, Cobijo de una pareja de amantes fundidos en el beso pasional. Amorosa escena que no ha cambiado: Con distintos enamorados antes, Con el mismo fervor ocasional. *** Autopista Bajo una mole triste de cemento, Como a Polifemo su Galatea, La pelota las piernas gambetea Escapando de un destino violento. Ninguno se percata ni un momento Inmersos en fútbol que escamotea, Del ruido salvaje que abofetea Con torrente de tráfico y tormento. Cicatriz humillante que lacera El corazón de un barrio dividido, Camino hacia el futuro y el olvido. Una espléndida flor en primavera, La ternura de un gorrión en su nido, Simbolizan un paraíso perdido. ** Marcelo Nasra marcelo_soy_yo@yahoo.com.ar Músico y escritor argentino (Buenos Aires, 1968). Luego de graduarse como licenciado en educación, se dedica principalmente a escribir, abordando diversos géneros. En 2010 publicó la novela El espejo (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar). Su obra literaria además se compone de cuentos y poemas, varios de los cuales han sido publicados en revistas de América y Europa. === Textos José Gregorio González Márquez ============================ *** El beso La princesa esperaba con impaciencia el beso prometido por su amado; llegó a pensar que así sellaría para siempre lo que suponía amor eterno. Mientras, el príncipe reflexionaba si estaba haciendo lo correcto. ¿Acaso podría olvidar la halitosis que por años acompañaba a la princesa? *** La poción El alquimista nunca pensó que su poción pudiera ser exitosa. Había experimentado con cuanto animal conocía; jamás funcionó. El elixir de la vida; la piedra filosofal que le daría la inmortalidad estaba lejos de descubrirla. Cuando decidió probar el decantado líquido, el veneno surtió efecto. Hoy, sus restos son exhibidos tras una vidriera en el Museo Arqueológico de La Azulita. *** La fuente Cuando la plaza quedó desolada, el mendigo se dirigió a la fuente. Anhelaba tomar algunas monedas para mitigar el hambre. Al asomarse al agua, vislumbró el destello de un personaje desaliñado con una marcada cicatriz que recorría su cara; en el fondo sólo restos de suciedad. Las monedas habían desaparecido. *** Suicida II Atrapado por el ondular de la cuerda, el suicida experimenta un deseo súbito de vivir, mientras con espanto ve caer la silla que le aferra a la vida. *** Cuerda floja El público permanece en silencio. La expectación llega hasta límites indescriptibles. El artista avanza con pie firme sobre la cuerda que se desvanece bajo la carpa. *** Poeta A Eloi Yagüe La conoce en un café. Embelesado por su belleza comienza a escribirle poemas. Ella siente que con el halago llega el amor. Él viaja a las tierras desconocidas de la metáfora buscando un ejemplar único que imprima en el corazón amado, sus sentimientos. Ella enamora a su amante con los versos del poeta. *** Impuntualidad El defecto más emblemático que la acompañó en vida fue su impuntualidad. Llegaba tarde a todas sus citas. Se le ocurrió morir en Europa. El día de su velorio, el ataúd se extravió en la maraña de vuelos intercontinentales; apareció una semana después de su muerte. ** José Gregorio González Márquez aldebarantauro@gmail.com Escritor venezolano (La Azulita, Mérida, 1965). Poeta, narrador, articulista y ensayista. Licenciado en educación por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Ganador del Premio de Poesía XI Concurso de Literatura Ipasme (2003), del Certamen Mayor de las Artes y las Letras (Ministerio de la Cultura de Venezuela, http://www.ministeriodelacultura.gob.ve; 2004) y del Concurso “Caminos del Sur” de literatura infantil con su obra La tinta invisible y otras historias (Fundación Editorial El Perro y la Rana, http://www.elperroylarana.gob.ve; 2008). Ha publicado Alegoría del olvido (Mucuglifo, 1991), Mujer profana (Universidad de los Andes, ULA, http://www.ula.ve; 1995), Caballito de madera (La Casa Tomada, 2004), En cualquier estación (La Espada Rota, 2004), Espejos de la insidia (Fondo Editorial Ipasme, http://fondoeditorialipasme.wordpress.com; 2005), La ranita amarilla (El Perro y la Rana, 2006), Rostros de la insidia (Ediciones Gitanjali, 2007) y Rabipelao (Fundación para el Desarrollo de la Cultura del Estado Mérida, Fundecem, 2007). Miembro fundador de la Editorial La Casa Tomada. Poemas suyos han aparecido en revistas de Cuba, México, Perú, Argentina, Brasil, España y Francia. Realizó estudios de postgrado en historia de Venezuela en la Ucab. === Poemas Diana Ferreyra ============================================ *** Pretexto Y si en la mañana se pudiera escribir el anciano tomaría jugo de aves | para luego meterse los murciélagos en sus bolsillos. Y si en la mañana no se pudiera escribir el anciano comería gorgonas inventadas | para luego coserse el grafito en sus bolsillos. Pero si en esa mañana empezaría a morir tendría la laringe seca y una cruz diagonal tres veces tres veces suyo tres veces tuyo tres veces... yo y sería un delincuente matando sílabas en continentes para volverse carne: la carne cuando volvió nunca fue. Si el anciano grita ¡bam! y se hacen los corderos. Si el anciano grita ¡shut! y se mueren los filos. Si el anciano grita ¡dah! y comienza el escrito: estigma y juana la misma pirámide junto con laureles juana y estigma junto con una pirámide los mismos laureles juana y verde ostras metidas en la concha como si fuera infierno juana y verde concha metida con sus ostras infierno como si fuera. Y si en la mañana se pudiera escribir perpetuarían los semáforos: se estancó su poesía. Vomita sílabas pero son únicamente cacofonías | se esconderían los rojos dentro de una cueva. Y si en la mañana se pudiera escribir será el gran pretexto... ¡shhhhhh! ... el gran pretexto para morir. *** Hoy no escribo Hoy no escribo. Sí | hoy no escribiré. Necedad mía de intentarlo. No escribiré. Lo he dicho | solamente veré a las plazas correteando a los postes mientras los otros se refugian en los pechos de la ciudad. Hoy no escribo. No. No lo haré. Contemplaré por unos instantes al lecho donde el tiempo se esconde de mí y se refugia en mi rostro genuino | casi vencido. Hoy no escribo. Articulo voces en mi boca y la hiel encendida. No. No encendida | mejor cálida. Bichitos escapan de los dientes. Espesos. Saben rico sobre todo los grillos. Hoy no escribo. Estás tú espejo mío. Te contemplaré mientras mi lápiz comienza a seducirme de hoja en hoja. *** El viejo escritor Allí está el viejo escritor. Levanta el puro y espera a que las palabras sumerjan en él. Sus abuelos Baudelaire | Safo y “germanos” son su guía (muda). Está allí escribiendo pero de su tinta nada sale solamente una sustancia enriquecida | como mineral | y nada ocurre por su cabeza | vuelve a ser el claro occidente o el oriente (donde las jarchas no sirven para nada) espera | espera en medio de la laguna y unas libélulas lo corretean sin cesar mientras abren sus bocas y encienden los grillos que de sus orejas escurren hasta robarse el punto y coma (que nadie usa). Allá está el viejo escritor. Nada ocurre la primera página acaricia | las vocales se mueren de envidia (ojalá y nunca se vaya dicen) y si se va ¿qué tanto harían entre tanta soga o arrillo paralelo? Es que nada le inspiran las vocales | las odia sin mesura ni concesión las odia como los animales odian al humano y como se odia el humano cada vez que la ola los precipita (y en ese verso se moja por completo el verso eso no le gustó al poeta) ¿Dónde quedaron las imágenes de los acantilados y sus órbitas en piedras? Y una mujer le quita la pipa (con ritmo se desviste) y comienza a evadir las suculentas ondas de la literatura. “Pero la literatura no existe” afirma el escritor y sin dedos ni costilla desaparece la mujer (espejismo cardinal quizás eslabón perdido) estoy perdido (otra vez dicho) no soy escritor. Adentro aparece una voz soy anónimo anónimo sí qué quieres ayudarte a qué a escribir no te creo estás solo no eso no te importa claro: escríbeme escríbeme No hizo caso. Entonces el escritor volvió a la hoja en blanco: ballenas | arcos y ligamentos volando sobre la levedad del ser; ramas | senderos (alquilados) y perlas cayendo en la tempestad y no-salvajismo; sonajas | reptiles y manjares cosiéndose en la espalda somnolienta; parlamentos | ocasiones de contento y lejanías a la par de la agonía; épica | mundo-no mundo y un bolígrafo seco cantaban en el ombligo de su paladar… escríbeme escríbeme el eco entumido le volvía a insistir escríbeme escríbeme eso hizo: estoy aquí no hay nada qué hacer perros ladran | las mariposas también | arriba hay un ataúd emergido por mí | claveles y metáforas en el modernismo de vivir | no entiendo lo que pasa | no me importa | todo nace todo muere los inmortales están cansados de verse el rostro mientras se limpian sus gestos (aburridos además) pero veo en este mundo un bebé desnudo eternamente desnudo sueña | piensa y ríe. Está en el charco más grande me acerco | tiene un letrero | es el anónimo. Me acerco | resbalo y me encuentro con sus ojitos | escríbeme escríbeme: aparecen números y símbolos | tengo voces dantescas en mi cabeza | soy animal me dejo ir allí | hay un gran vacío lo empiezo a llenar con agua (y en el vacío están todas las formas de escritura que pudiera conocer) Se mira… Allí está el escritor dormido en la bañera (en forma fetal y quemado). ** Diana Ferreyra dferreyra@wcmetal.com Escritora mexicana (Morelia, Michoacán, 1990). Estudiante de Licenciatura en la Escuela de Lengua y Literatura Hispánicas. Ha ganado diversos premios en cuento y poesía. Textos suyos han sido recogidos en diversas antologías, como Recuentos urbanos y Entre gozos y rebozos: nostalgias del campo, de las compiladoras Susana Arroyo-Furphy (http://www.letralia.com/firmas/arroyo-furphysusana.htm) y Herlinda Dabbah Mustri. Participó en el curso de de sintaxis oral, estructura de la información y cognición, impartido por el doctor Daniel Jacob de la Universidad de Friburgo (http://www.uni-freiburg.de), Alemania; y en el Seminario de Creación Literaria auspiciado por la Secretaría de Cultura de Michoacán (http://cultura.michoacan.gob.mx), el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx) y el Colectivo Paracaídas (http://colectivoparacaidas.blogspot.com). === La descabellada tragedia de la familia Pelo Lindo Irina López ==== Tazas y jarras de café salían de la cocina de la familia Pelo Lindo. Apiñados alrededor del teléfono esperaban inquietos que el grisáceo aparato de disco de marcado y cable ensortijado, repicara, emitiera algún sonido. Los Pelo Lindo no eran gente de emociones estruendosas. Parcos, flacos, pálidos, de párpados caídos, vestuario anacrónico, eran siete en total. Se las acomodaban para vivir en el modesto apartamento de tres habitaciones y un baño de la abuela, Dolores de Pelo Lindo, matriarca doblada por la escoliosis quien a duras penas recorría las habitaciones de la casa con un desvencijado plumero para borrar las huellas del polvo. Era una familia humilde de contadas aspiraciones en la vida. Sin títulos universitarios ni cargos laborales de importancia. Llenaban la despensa gracias a un único atributo: su boyante cabellera. Una negra, lacia, fulgurante melena que desprendía una aromática fragancia, similar a la del fruto de la vainilla y que heredaron de su abuelo, el difunto Fausto Pelo Lindo. No era de extrañar entonces que su nombre figurara en el mundo de los comerciales, como extras para tintes, baños de crema, productos para prevenir la calvicie, catálogos de peluquerías, salones de belleza y champúes anticaspa. Incluso había quienes se asomaban en los balcones vecinos o sacaban sus sillas en las tardes de cielo encapotado, sólo para ver a la brisa batir las filiformes, etéreas hebras que posaban en magnífico orden sobre aquellos cueros cabelludos. Era un espectáculo. De allí que aquella noche del 2 de mayo de 1975, entre humaredas de café, aguardaran ansiosos una llamada. Consuelo de Pelo Lindo, nuera de Dolores de Pelo Lindo, cuñada de Esperanza Pelo Lindo y Clemente Pelo Lindo; tía de Silvestre Pelo Lindo, madre de Salvador Pelo Lindo y esposa de Benigno Pelo Lindo, estaba dando a luz a su segundo hijo: el próximo Pelo Lindo. Con más de doce horas de labor, tenía a todos sus parientes en vilo, hasta que el timbre del teléfono sonó y trajo con el levantar del auricular la noticia: era varón, se llamaba José del Refugio y había sacado la melena Pelo Lindo. Con modosa sonrisa cada uno de los Pelo Lindo se fue retirando. Caminaron hacia la cocina y comenzaron a lavar, secar y guardar parsimoniosos, la jarra, las tazas, las cucharillas, la bolsa del café. Había surgido un sentimiento de entusiasmo en el día. Era hora de dormir. Desvaído, ensimismado, famélico, de atávicos párpados caídos, José del Refugio no llamaba la atención de nadie, excepto por su sublime, fragante pelo azabache, pero para su madre esto bastaba. Con los pechos hinchados de leche, los pezones adoloridos, Consuelo de Pelo Lindo amamantaba al recién nacido, al tiempo que llamaba a los productores de televisión para anunciarles que ya tenía sobre sus brazos a la parte de atrás de la próxima cabecita del bebé Menen. Por ser el menor del clan pasó a ser el consentido de la casa. Unos fugaces mimos sobre el flequillo y su afiche sosteniendo en absoluto estado de letargo una colorida jirafa de goma en una de las paredes más significativas del apartamento lo confirmaba. Cuando cumplió los 3 años dejó la ceñida cuna y durmió en la parte baja de la litera, situada al lado de la cama de sus padres, debajo de su hermano Salvador; aunque a veces solía irse a hurtadillas a la alcoba de su abuela o al sofá-cama que extendía en las noches en la sala su tío Clemente. Nunca para la habitación de su tía Esperanza, porque su primo Silvestre, el antiguo niño mimado, lo podía echar a patadas. A los siete ingresó al preescolar. Iba retrasado en comparación con los otros niños de su edad, pero los Pelo Lindo no se preocupaban, ya que cada miembro de la familia había pasado por eso; tampoco se preocupaban porque a la vuelta del colegio siempre lo encontraban solo, de pie en el salón, con su impecable overol azul marino, franela roja, pelo engominado y peinado a lo Gardel, extendiendo una notificación que sus padres debían firmar. La queja de la maestra era la misma de siempre: José del Refugio no jugaba con los cubos de madera, no le interesaba lanzarlos al azar y descubrir en sus caras números o letras. No dibujaba ni coloreaba. No se aprendía la historia del Gato con botas. Sólo miraba por la ventana y cuando el viento soplaba, sacudiendo su pelo, dejaba todo lo que estaba haciendo para sacar el peine que tenía escondido en su mochila y colocar en su lugar cada uno de sus magníficos cabellos. Eran sus sueños, sí, sus sueños, los que lo apartaban de inoportunos hexaedros que al unirse formaban la palabra “Mamá”. Sin decirlo, sin saberlo, José del Refugio era el único Pelo Lindo que atesoraba deseos. Inexpresivo, insípido como el resto de sus consanguíneos, en el fondo de su desvaído ser germinaba la semilla de la imaginación exaltada. A través del ventanal, su cabecita volaba a donde sonaban las claquetas, se encendían las cámaras, micrófonos y focos, para dejarlo pasar a él, al niño, al futuro hombre con el cabello más hermoso del mundo. Sería una estrella, y los dientes de aquel peine que fastidiaban a la maestra con su lección de “A de abeja. B de burro. C de conejo”, no hacían más que alisar su imponente futuro. Nunca dejó de soñar con los ojos abiertos. Así, con esa tenue llama de pupila dilatada, lo sorprendió el tiempo, la adolescencia. José del Refugio ya no era el chiquillo del traje de una sola pieza y franela roja. Le había cambiado la voz, ensanchado levemente la espalda. Las hormonas se habían paseado a sus anchas por su rostro, abrazándolo con una sábana de acné y una rejilla de hilos metálicos sobre sus dientes. Lo único que quedaba del niño posando estático junto a una jirafa de hule, era la cabellera oscura y rozagante. Una mañana como cualquier otra se levantó para ir al liceo. Taciturno como todos los demás, hizo la cola para ir al baño del estrecho inmueble. Esperó paciente. Apenas llegó su turno entró y se metió en la ducha. Abrió la manilla, enjabonó su cuerpo y comenzó a lavar cuidadosamente su melena, usando los productos que sobraban de los castings y que su madre recolectaba para reducir gastos. Puso sus pies sobre el tapete del baño. Restregó la toalla sobre su cabeza y sintió cómo un mechón de su llana cabellera comenzó a ensortijarse. Al principio pensó que se trataba de una alucinación, pero al deslizar su mano sobre su cabeza percibió la presencia de un bucle tupido y tambaleante sobre su nuca, luego otro, otros, hasta que preso del pánico corrió y se detuvo frente al espejo. Sus ojos desorbitados no daban crédito a lo que veían. Había acontecido un hecho monstruoso. Su pelo había dejado de exudar el olor de la vainilla. Ya no era lacio, azabache, mucho menos radiante. Era un tieso nido castaño, reseco, henchido y resquebrajado. Abrió de golpe la puerta del baño, dejando escapar con la nube de pavor un grito que descubrió la figura de un hombre joven, de pocas carnes, cubierto de sus caderas para abajo con un paño, y con los dedos atrapados en un enjambre capilar. Fue el hazmerreír de su primo Silvestre, quien no desperdició ocasión para apuntarlo con el dedo, despreciarlo y llamarlo: “Pelo Malo”. Se había deshecho su porvenir, esfumado sus sueños. ¿Cómo pasó? ¿Qué o quiénes pudieron ser los culpables? Por su mente pasaron veloces como balas un sinfín de hipótesis. ¿La toalla? ¿El agua? ¿La hora? Ni por un segundo sospechó del ADN, moléculas que lo vinculaban con su abuela materna —que en paz descanse—, quien tenía un cabello en tirabuzones que colgaba por encima de sus hombros, maltratado, marchito, infestado de horquetillas. No, esa era una responsabilidad demasiado científica, compleja, y él nunca aprendía nada en las clases de biología. La culpa era de su madre. Sí, de la insensatez de su madre, de esa mezquina manía de escatimar cada centavo que debía gastar y recoger las muestras de los comerciales. —¡Ya no tengo el cabello lindo por tu culpa! ¡Por estar trayendo a la casa champúes baratos! —gritó José del Refugio por primera vez en su vida, encerrándose en uno de los cuartos. Lloró desconsolado, como nunca lo había hecho, como no sabía que se podía hacer, fluctuando entre la depresión y el desespero. Mientras tanto, en el corredor que llevaba a las habitaciones, los Pelo Lindo caminaban en fila india, de un lado a otro sin saber qué hacer. Sus caras denotaban el esfuerzo, sacrificio que no producía ninguna clase de resultado. Si tan sólo pudieran pensar por sí mismos, tener más de una emoción, pero sus cerebros, protegidos por el cráneo, la piel que lo revestía y sus espléndidas cabelleras, no estaban acondicionados para ello. José del Refugio durmió dos días consecutivos para reponerse de esa agresiva sacudida anímica. Despertó sediento y su afiche ya no estaba, lo mismo que sus citas para los castings. Sus aspiraciones de convertirse en la futura melena del acondicionador de turno se desvanecieron aquel día y la repetitiva imagen de una apretada onda de puntas quemadas y hebras partidas, se erigió como un espectro para atormentarlo de día, de noche, en el más profundo dormitar; por el resto de su vida. Desengañado afrontó la realidad; estudió lo más que pudo, se graduó a duras penas de bachiller y empezó a trabajar como ayudante de sombrerero. Comenzó su lucha por escapar de su fama de “Pelo Malo”. Su obsesión lo ayudó a perfeccionar prendas para cubrir la cabeza; para encarcelar las enmarañadas cerdas de aquel vil, deforme afro. Poco a poco su encubierta obcecación hizo que aventajara a su jefe y se convirtiera en un famoso empresario. Boinas, gorros, cascos, cachuchas, pañoletas, chisteras, exquisitos bonetes estaban entre sus más famosas creaciones. Todos, absolutamente todos: niños, adultos, adolescentes, ancianos, desfilaban por las calles con sus refinadas piezas, con los anhelos incumplidos del único Pelo Lindo que soñó en grande. Pronto se hizo famoso, pero el dinero no lo entusiasmaba, tampoco lo impresionaba que toda una nación se identificara y aplaudiera su trabajo. Era lo de menos. Sólo quería asomarse en una ventana e imaginar que debajo de aquella copa, ala de tela y de cartón, saltaba su perfumada cabellera azabache. Volver a ilusionarse con los ojos abiertos. Un día, y como ya era hora, contrajo nupcias con una joven de melena más o menos aceptable, pero algo andaba mal: ya no había espacio en la casa de la abuela. Nunca le pasó por la cabeza que ya eran muchos viviendo en el limitado inmueble, así que no le quedó otra que pensar, y mientras duraba este proceso, él y su esposa, Victoria de Pelo Lindo, vivieron varios meses en la oficina de la compañía, hasta que una madrugada a José del Refugio se le ocurrió una idea: comprar y mudarse al apartamento que estaba en venta y al lado del de su abuela, Dolores de Pelo Lindo. De su hogar. Bastaron nueve meses para que las tazas con café salieran nuevamente de la cocina de la familia Pelo Lindo. Apiñados alrededor del oscuro teléfono inalámbrico, esperaban atentos, silentes, una llamada. Revolvían la infusión de la fruta del cafeto, soplando pausados para no quemar la punta de sus lenguas. Luego de varias horas de labor, Victoria de Pelo Lindo pujaba en un quirófano al nuevo integrante de la familia manteniendo a todos despiertos hasta altas horas de la noche. El teléfono por fin sonó y trajo la noticia: era varón, se llamaba Franco Pelo Lindo y había sacado el cabello de su padre. Los Pelo Lindo, parcos, flacos, pálidos, de párpados caídos, caminaron con mueca infausta hacia la cocina y comenzaron a lavar, secar y guardar parsimoniosos la jarra, las tazas, las cucharillas, la bolsa del café. Había brotado un sentimiento de pesar en el día. Era hora de acostarse. ** Irina López irilop@hotmail.com Escritora y periodista venezolana (La Guaira, Vargas, 1976). Trabajó en St. Paul Publishing (http://www.stpaulpublishing.com; Minnesota, EUA), en la Agencia Venezolana de Noticias (Venpres), en Radio Caracas Radio (RCR) y en El Diario de Caracas. Además de la columna Pasaporte para lo incierto, que escribió para St. Paul Publishing en torno a la vida de los inmigrantes en EUA, ha publicado textos en Panfletonegro (http://www.panfletonegro.com) y mantuvo el espacio de cuentos Como lo quieras en Urbe Bikini (http://www.planetaurbe.com). Además publica textos en los blogs La tierra del cacao (http://latierradelcacao.blogspot.com) y Caminar con tacones (http://caminarcontacones.blogspot.com), sobre literatura y moda, respectivamente. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La sociedad es un texto mal redactado”. Rodolfo Fogwill, en: revista Macedonio, entrevista con Martín Riva (http://bit.ly/aFtdyV, 4/11/2005). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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