~~~~~~~~~~~~~~~ Año XV Cagua, Venezuela Nº 244 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 20 de diciembre de 2010 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “Zozobra”, Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Prohibido no tocar. / Abierto en diciembre. / La luz | Breves inversa. / La aventura de Ventura. / La primera de | Blanco. | | Hay Festival Cartagena tendrá en enero su edición más | Noticias internacional. / Dos premios españoles para el | venezolano Miguel Ángel Alonso. / Veintiséis fotógrafos | aragüeños exponen en Guárico. / Más de cuarenta autores | en antología bilingüe italiano-español. / Presentado en | México compendio de cartas de Villa y Zapata. / García | Márquez acuerda publicación de su obra con editorial | rusa. / Federico Tórrez Márquez gana premio de narrativa | en lengua originaria. / La librería mexicana Biblits | quiere hacer rentable el e-book. / Reúnen en un libro | textos de García Lorca referidos a su pueblo. / La | futura patente comunitaria europea deja por fuera al | idioma español. / Universidad de La Laguna entregó sus | premios culturales. / Río de Janeiro bautizará espacio | público con el nombre de José Saramago. / Mario Vargas | Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura 2010. / Dos | narradoras orales ganan los Premios Iberoamericanos | Chamán 2010. / Falleció a los 96 años el poeta español | Eduardo de la Rica. / Murió el historiador venezolano | Manuel Caballero. / Muere el académico español Valentín | García Yebra. / Gustavo Daniel Ripoll gana el Premio | Juan Rulfo de cuento. / Ateneu Barcelonès adelanta | actividades por sus 150 años. / Centro Cultural Recoleta | celebra sus treinta años. / Murió el pintor surrealista | mexicano Alfredo Castañeda. / Premio de Novela Vargas | Llosa para el español Rafael Alcalde. / Estudiante | cubana gana el XI Concurso Hispanoamericano de | Ortografía. / Encuentran nuevas pruebas en el caso del | poeta Miguel Hernández. / Distrito peruano de Picsi | inauguró la biblioteca Mario Vargas Llosa. / José Manuel | Blecua sustituirá a Víctor García de la Concha en la | RAE. / Mural argentino de David Alfaro Siqueiros | protagoniza batalla legal. / Skármeta presentó un libro | y un álbum en su cumpleaños 70. / Vargas Llosa recibió | la Orden de las Artes y las Letras del Perú. / Congreso | 2011 de la Fundación Caballero Bonald será sobre | clásicos. / Cuba concede Premio Nacional de Literatura | al uruguayo Daniel Chavarría. / Príncipes de Asturias | presentaron la nueva Ortografía. / Denis Rafter gana el | Premio Artez Blai. / Joan Manuel Serrat recibe homenaje | en Uruguay. / Conceden el premio Sant Jordi de novela a | Ramon Solsona. / Publican colección de textos | humorísticos de Mario Benedetti. / Recuperan obras de | arte robadas en España. / Reabren el Museo de Arte | Moderno de Buenos Aires después de cinco años. / | Presentan edición italiana de la novela Aimarte, de | Leonardo Rossiello. / Corriente Alterna realizará | talleres en Caracas a partir de enero. / Salón Arturo | Michelena entregará sus premios en enero. | | “Mario Vargas Llosa y su discurso de recepción del | Especial: Premio Nobel de Literatura 2010”, Ariel Batres | El discurso Villagrán. / “El Vargas Llosa”, Mauricio Velásquez. | de Vargas Llosa | Arturo Uslar Pietri: Proyecto Leer. / Onoma. / | Literatura Prodavinci. / Sólo Cuentos. / Sur de Babel. | en Internet | “Caballero”, Alexis Márquez Rodríguez. / “Don Julio en | Artículos y temporada de líquenes”, Paura Rodríguez Leytón. / | reportajes “¿Quién es la mujer desnuda?”, Laura Berdejo. / “Al | borde del estallido, de Víctor Parra: eros poético”, | Argenis Díaz. / “Cenizas del mediodía, de Carlos | Barbarito”, Juan Antonio Rosado. / “Libros infantiles | latinoamericanos para lectores españoles”, Ana Garralón. | / “Poemario Ciudad solar: Maracaibo en el centro de | todo”, Morelis Gonzalo. / “El humano nace mortal con la | ilusión de ser inmortal”, Leopoldo de Quevedo y Monroy. | | “Tres horas frente a Jon Lee Anderson”, Jaime de la Hoz | Entrevistas Simanca. / Antonio Orejudo: “La aparición de nuevos | soportes y públicos puede revitalizar la literatura”, | entrevista por Eduardo Corrales. / Julio Balcázar | Centeno, ganador del Premio Nacional Eduardo Cote Lamus | 2010: “Tuve una riña de enamorados con el mundo”, | entrevista por John Jairo Junieles. | | “Arturo Belano y la generación olvidada”, Luis Alirio | Sala de ensayo Cortés Gil. / “Antonio Skármeta: la ruta hacia El | cartero”, Alejandro José López Cáceres. | | “uirnalda”, Jorge Dávila Vázquez. / “a casa en otoño”, | Letras Mario Damián Uribe Hernández. / “ivir no es una utopía”, | Florentino Gutiérrez Gabela. / “os también”, Norma | Segades-Manias. / Dos poemas de Antonia Blasa Martín | Pérez. / Cuentos breves de Elisa Alejandra Carreño. / | “El siempre retorno”, Luisa Varela Martínez. / “Monólogo | para dos”, Yunieski Betancourt Dipotet. / “Diccionario | íntimo” (extractos), Elena Camacho Rozas. / “El | triángulo de Bermúdez”, Ramón Elías Pérez. / Poemas de | Javier Cavazos Silva. / “El ojo”, Elena Marzo Rodrigo. / | “Héroe del momento”, Luis Perozo Cervantes. / “El | tragatipos”, Juan Luis Nutte. / Poemas de David Martínez | Garrido. / “La imagen del espejo”, Carme Carles. | | “¡Alto, no respire!”, Iliana Gómez Berbesí. | El regreso | del caracol | Oriana Fallaci. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Mención de honor en los premios Stockholm Challenge 2010, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.org =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === Zozobra Jorge Gómez Jiménez ====================================== La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó este lunes 20 de diciembre la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, un texto legal que ha sido presentado como una herramienta para “promover la justicia social” y “contribuir con la formación de la ciudadanía, la democracia, la paz, los derechos humanos, la cultura, la educación, la salud y el desarrollo social y económico de la nación”. Objetivos encomiables, si se tomaran al pie de la letra y fuera de contexto, pero que en nuestra opinión tienen el papel de justificar una vía libre construida por el gobierno venezolano para transitar a su través sin la molestia de opiniones o acciones que se opongan a su proceder. La llamada “ley Resorte-ME” es parte de un complejo sistema de mecanismos legales que delegan en el presidente Chávez, y en sus partidarios, un poder inaudito en la historia de Venezuela. La ley recién aprobada prohíbe expresamente la difusión, a través de servicios de radio, televisión y medios electrónicos, de mensajes que “inciten o promuevan el odio y la intolerancia por razones religiosas, políticas, por diferencia de género, por racismo o xenofobia”; que “inciten o promuevan y/o hagan apología al delito”; que “constituyan propaganda de guerra”; que “fomenten zozobra en la ciudadanía o alteren el orden público”; que “desconozcan a las autoridades legítimamente constituidas”; que “induzcan al homicidio” o que “inciten o promuevan el incumplimiento del ordenamiento jurídico vigente”. Y si bien estamos de acuerdo en que el derecho del ciudadano a expresarse en libertad está indisolublemente asociado al deber de no incurrir en acciones ilegales, consideramos que la vaguedad conceptual de estas prohibiciones fomenta el peligro de que quien ejerza la autoridad —independientemente de su filiación política— aplique sanciones a discreción y sin posibilidad de defensa por parte del ciudadano. Dicho de manera más simple, un texto como este editorial, en el que se manifiesta una abierta crítica a la aprobación de la ley en cuestión, puede ser acusado por la autoridad de constituir una “incitación al incumplimiento del ordenamiento jurídico vigente”. Esto acarrearía, según la ley, sanciones contra el medio. Con todas las instituciones bajo el control del oficialismo, no existe manera de que una acción así pueda ser recurrida legalmente. De la misma gravedad resulta la mención del “fomento de la zozobra en la ciudadanía”, puesto que ya el gobierno venezolano ha demostrado su tendencia a señalar bajo tal calificativo cualquier material de información o de opinión que ponga en evidencia irregularidades y abusos en que incurran quienes ejercen la autoridad. Es zozobra, precisamente, lo que se cierne sobre el ciudadano cuando sus autoridades se empeñan en controlar todos los órdenes de la sociedad, desde la participación política hasta el pensamiento mismo, atando las manos para el sano ejercicio de la crítica y promoviendo la autocensura, a la manera del procurador que salva su responsabilidad con el acto simbólico de lavarse las manos. Jorge Gómez Jiménez Editor http://www.letralia.com/jgomez http://jorgeletralia.blogsome.com http://www.facebook.com/jorgeletralia http://twitter.com/jorgeletralia ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Prohibido no tocar. La mítica regla de “prohibido tocar” está literalmente prohibida en la exposición “Tocar, mirar, sentir”, en la que se pide a los visitantes, tanto videntes como ciegos, que palpen y sientan las 32 piezas expuestas, con el propósito de avivar sus sentidos. Inaugurada en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (http://www.centroculturalpuce.org), en Quito, el pasado 27 de octubre, la muestra permanecerá abierta hasta el 22 de diciembre, y luego reabrirá entre el 2 y el 30 de enero de 2011. Organizada por la Puce y la Galería Táctil del parisino Museo del Louvre (http://www.louvre.fr), el visitante debe interactuar con las figuras, sentirlas y conocer su material. La idea primero es examinar la figura sin verla, solo tocándola, y después, con los ojos abiertos, repetir el proceso e interpretar las nuevas sensaciones. En la exposición se presentan 16 réplicas del Louvre —entre ellas bustos de personajes griegos, ninfas y diosas— y otras 16 obras precolombinas de Ecuador —figuras antropomorfas, la venus de Valdivia y sellos de culturas precolombinas, entre otras. Los asistentes a esta galería táctil, además de experimentar con sus sentidos, tendrán a su disposición las réplicas de algunas obras de artistas como Miguel Ángel o Pierre Puget. http://www.centroculturalpuce.org/tocarmirarsentir.html Abierto en diciembre. El Museo Mateo Manaure (Mumma), de la ciudad venezolana de Maturín (Monagas), permanecerá abierto a los espectadores estos días de navidad, salvo los viernes 24 y 31, los lunes 20 y 27 y el martes 28, este último por celebrarse en Caicara de Maturín el baile del mono, una de las fiestas tradicionales icono de Venezuela. Así lo señaló el presidente del Instituto de Cultura del Estado Monagas (Icum), el escritor Miguel Mendoza Barreto. Los amantes de la creación visual podrán visitar el Mumma, durante estos días navideños, de 8 de la mañana a 12 del día y de 2 a 5:30 de la tarde. Los guías de sala pasearán a los visitantes por las cuatro salas, cada una de las cuales ofrece una muestra artística. En el nivel sótano se puede visitar el nuevo proyecto fotográfico de Miguel García Moya, “Impacto impactado”, un grito a la conciencia y un autollamado a la reflexión, que retrata la relación hombre- naturaleza a través de 85 fotografías en blanco y negro y a color, de diferentes formatos y de técnicas variadas. En la planta baja, sala dos, permanece abierto el recién inaugurado Salón Siete de Diciembre, en su trigésima edición, conformado por 32 piezas, entre tridimensionales (pintura y fotografías) y bidimensionales (esculturas e instalaciones), creadas por artistas de toda Venezuela, quienes este año participan en tan importante espacio nacional para la promoción y proyección de la plástica. La sala tres, piso uno, muestra 23 piezas (pinturas, esculturas e instalaciones) del maestro Mateo Manaure. En el piso dos, sala IV, se asoma la obra pictórica del artista plástico Raúl Velásquez, curtido creador visual de Aragua de Maturín, que expone su individual “Miradas urgentes”, en el que muestra al público su aporte a la plástica venezolana y universal, con su particular estilo para crear cuadros, al que él mismo llama “Burbujas”: 13 piezas de gran formato, la más pequeña de ellas de 1,70 metros de alto por 1,70 de ancho. http://www.monagas.gob.ve/icum La luz inversa. Tal es el título del poemario con el que el español Ignacio Arrabal ha obtenido, este 10 de diciembre, el Premio “Paul Beckett” de Poesía, que anualmente convoca la Fundación Valparaíso, con sede en Mojácar, Almería (España). En su decimosegunda edición, el premio recibió 118 libros, procedentes de toda España y de Alemania, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Dinamarca, Estados Unidos, Italia, México y Perú. El jurado estuvo integrado por Jorge de Arco (poeta y director de la revista Piedra del Molino), María Carmen Mestre (poeta de Mallorca), Santiago de Mora-Figueroa, marqués de Tamarón (escritor, ex embajador de España en Londres y ex director del Instituto Cervantes, http://www.cervantes.es), Jesús Mateos (poeta y patrono de la Fundación Valparaíso) y Carlos Murciano (Premio Nacional de Literatura), bajo la presidencia del académico de la Real de San Dionisio, Juan Salido Freire. El premio está dotado con 4.000 euros, y lleva implícita la edición del libro ganador, en la colección “Beatrice”, creada al efecto. Arrabal es natural de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, donde nació en 1973. Ha publicado los poemarios La palabra tiempo (Sanlúcar de Barrameda, 2003), La superficie del aire (Libros del Malandar, 2005) y Los sueños intactos, premio Ángaro de Poesía 2007 (Colección Ángaro de Poesía, 2007). Poemas suyos han aparecido en revistas como Nayagua, El Cobaya, Extramuros o Caravansari. Colabora como columnista y crítico en varias publicaciones. La aventura de Ventura. El escritor cubano Jorge Luis Llópiz (http://www.letralia.com/firmas/llopizjorgeluis.htm) ha publicado su libro de cuentos Los papeles de Ventura bajo el sello de Xlibris (http://www.xlibris.com). Ventura es un cubano que huye de La Habana, rumbo a la Florida, en un bote repleto de personas. Antes de irse, la policía le confisca los manuscritos originales que cuentan la historia de su familia y la del pueblo de Cojímar. Mientras la nave se aleja de la costa, una espesa neblina envuelve a la embarcación; el pánico se apodera de todos y Ventura comienza a invocar mediante cantos narrativos las andanzas de los Venturas, los creadores de la villa de Cojímar. Así consigue la calma a bordo, aunque la neblina impide que sus navegantes puedan verse. Después de doce cantos, la bruma se disipa y los tripulantes llegan a una playa insólita donde los antepasados de Ventura los reciben con alegría. Nacido en la capital cubana en 1960, Llópiz es investigador de cine, ensayista y narrador. Obtuvo en 1985 una licenciatura en filología por la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu), donde trabajó como profesor. Fue finalista del concurso de cuentos La Gaceta de Cuba de la Uneac en 1993 con el cuento “Del diario de Judas” y en 1994 con el cuento “El oráculo de Edipo”. Reside en EUA desde 1995. http://amzn.to/eSooUO La primera de Blanco. Este miércoles 15 de diciembre fue presentada en el Café La Fídula, en Madrid, la primera novela de la joven escritora española Lorena García Blanco, titulada En la vida y en la muerte, que aparece bajo el sello Atlantis. La historia se sitúa en la pequeña ciudad de Lost River, casi dos años después de la desaparición de una vecina muy querida por todos, Loren Sprousse, que no regresó de una fiesta de cumpleaños y que por entonces tenía 16 años. La protagonista de la novela es Abby Connors, la mejor amiga de Loren, que ha vivido todo este tiempo apartada de la ciudad donde se crió e intentando olvidar la pesadilla que supuso para ella la desaparición de su amiga, y que ahora vuelve a Lost River con el único propósito de empezar de cero. Sin embargo, ya nada es como antes. Lorena García Blanco nació en Alcalá de Henares en 1989. Empezó a escribir con once años y aunque su primera novela publicada es En la vida y en la muerte —de la que puede apreciarse el booktrailer (http://www.youtube.com/watch?v=r6DTk2s7uE8)—, ha escrito historias realistas y de fantasía urbana. Desde 2008 estudia periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). http://www.edicionesatlantis.com/ficha_libro.php?&id=460 ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Hay Festival Cartagena tendrá en enero su edición más internacional Los venezolanos Alberto Barrera Tyszka, Federico Vegas y Francisco Suniaga protagonizarán en la jornada inaugural el foro “El salvador de la patria se vuelve loco”, con la moderación de Sergio Dahbar. El músico panameño Rubén Blades, el autor italiano Alessandro Barico y el escritor y periodista español Juan José Millás participarán como invitados en el VI Hay Festival de Cartagena de Indias (http://www.hayfestival.com/cartagena), que se celebrará entre el 27 y el 30 de enero de 2011 en esta ciudad colombiana. “Este año venimos más internacionales que nunca”, adelantó en la presentación de la cita, el pasado 24 de noviembre, la directora del festival, Cristina Fuentes, quien anunció que en su sexta edición reunirá a un centenar de personajes de la literatura, el periodismo, la ciencia y la música. Un conversatorio entre Blades y el director del periódico colombiano El Tiempo (http://www.eltiempo.com), Roberto Pombo, inaugurará los cerca de sesenta encuentros que se celebrarán en estos cuatro días, entre los que habrá debates, conciertos, talleres con estudiantes cartageneros y proyección de películas. “El evento continuará con escritores como el gran escritor y periodista español Juan José Millás, el polifacético autor italiano Alessandro Baricco y grandes periodistas como la activista mexicana Lydia Cacho”, enumeró Fuentes. Traducido a más de veinte idiomas y autor de novelas como La soledad era esto, Dos mujeres en Praga o El mundo, Millás protagonizará la noche del jueves 27 la Charla BBVA, en la que hablará sobre su universo literario con el escritor colombiano Mario Mendoza. La actividad no tendrá lugar en Cartagena sino en el Teatro Estudio del Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo, en Bogotá, y se repetirá en la ciudad costeña, con moderación a cargo de Juan Esteban Constaín, el sábado 29. Como parte de la jornada inaugural, esta vez sí en Cartagena, en el Teatro Adolfo Mejía, estarán los venezolanos Alberto Barrera Tyszka, Federico Vegas y Francisco Suniaga conversando con Sergio Dahbar en el foro “El salvador de la patria se vuelve loco”, sobre personalidades de la historia venezolana que intentaron salvar a la patria y, por diversas razones, no lo lograron. El estadounidense David Eagleman, quien hablará sobre los escenarios de la muerte, representará al mundo de la ciencia, y también se abordarán temas de cambio climático, historia y literatura infantil. También el jueves, los colombianos Martín Solares, Tomás González y William Ospina celebrarán el foro “Narrando la violencia”, moderado por Óscar Collazos, sobre el tema de la violencia en la literatura desde el punto de vista de la realidad de Colombia. En esta versión del Hay Festival de Cartagena “va a haber mucha música”, adelantó la directora del certamen, al anunciar que la legendaria banda cubana Buena Vista Social Club abrirá el evento en la céntrica plaza de la Aduana, mientras que el cierre correrá a cargo del grupo venezolano C4 y Andrea Echeverri, del dúo colombiano Aterciopelados. Asimismo, el viernes participarán en el festival el estadounidense Philip Glass, quien en una charla explicará su trayectoria como compositor de importantes bandas sonoras, y el pianista noruego Ketil Bjørnstad, quien demostrará por qué es considerado el precursor del resurgimiento del jazz europeo. El foro “El guión, una escritura universal”, con Fernando Gaitán, Senel Paz y David Trueba, y la moderación de Manuel Gutiérrez Aragón, una conversación entre el escritor chileno Hernán Rivera Letelier —ganador del premio Alfaguara 2010 con El arte de la resurrección— y el escritor y periodista colombiano Juan Gossaín, y un foro sobre el arte de escribir novelas con Pola Oloixarac, Andrés Neuman y Agustín Fernández Mallo, moderado por Mario Jursich, son también actividades programadas para el viernes 28. El sábado 29, la editora británica Gaby Wood presentará a Owen Sheers, uno de los jóvenes escritores más prometedores de Gran Bretaña. También ese día, el historiador británico Felipe Fernández-Armesto dictará su charla “El problema del cambio: ¿por qué habitamos un mundo inestable?”. Rosa Beltrán, Óscar Casares y Hugo Chaparro conversarán con Pepa Roma sobre la pertinencia de los talleres literarios y la periodista estadounidense Emily Bell hablará con María Elvira Bonilla sobre el periodismo digital. En la última jornada del festival, el domingo 30, Luis Pescetti hablará sobre el humor en la literatura con el periodista colombiano Daniel Samper Pizano; el ex presidente Belisario Betancur conversará con Juan Gossaín sobre la literatura de la Independencia y Adelaida Sourdis, Roberto Burgos Cantor y Wielder Guerra harán lo propio con Ernesto McCausland sobre la multiculturalidad en la costa colombiana. El domingo, también, se realizará un tributo al periodista argentino Tomás Eloy Martínez, fallecido en enero de 2010 mientras se celebraba la quinta edición del festival. En el homenaje participarán, con moderación de Jaime Abello Banfi, los escritores Sergio Ramírez, Martín Caparros y Cristian Alarcón, colegas de TEM y discípulos suyos en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, http://www.fnpi.org). “Yo creo que no hay mejor espectáculo que una conversación”, enfatizó Fuentes, al definir la cita de las artes como “un paréntesis: pararse en una ciudad tan maravillosa como Cartagena y hablar de todo, del amor, de la muerte, del pasado, del futuro, del presente”. Además, opinó que en esta ocasión “van a encantar” las voces que traen, pues “cada autor es un mundo y este año viene gente muy especial. Por ejemplo, Miguel Syjuco, que es la gran revelación de Filipinas, o Philippe Claudel, un autor maravilloso francés. Bueno, gente ya conocida y nuevas voces que realmente son fascinantes”. Un año más, los niños de Cartagena tendrán su “Hay Festivalito”, sección infantil y juvenil reservada en la ciudad amurallada, así como talleres de lengua inglesa y encuentros con los autores patrocinados por el Instituto Británico. El Hay Festival se celebra desde hace más de veinte años en Hay-on-Wye (Gales), pueblo de 1.300 habitantes situado en el Parque Nacional de Brecon Beacons. Cartagena de Indias acogerá por sexto año consecutivo la versión colombiana de la gran cita literaria. El programa completo puede descargarse de http://bit.ly/gtldBE (PDF, 248 Kb). Fuentes: EFE • Hay Festival Cartagena *** Dos premios españoles para el venezolano Miguel Ángel Alonso El poeta venezolano Miguel Ángel Alonso ganó en España el XII Premio Internacional de Poesía Luis Feria, convocado anualmente por la Universidad de la Laguna (ULL, http://www.ull.es), de Tenerife, y un accésit en el Premio Internacional de Poesía Tomás Morales 2010, de Las Palmas de Gran Canaria. Alonso se alzó con el Luis Feria con el poemario Ese único río que se queda [1992-2010], que contiene 36 poemas en los que el amor, la memoria, el erotismo y la palabra forman una sola entidad cuya levadura es la ficción. Por otra parte, obtuvo el accésit del Premio Tomás Morales con la obra Palabras en los ojos [2007-2010], de la que el jurado destacó su sobriedad y el amplio abanico de intereses que la recorre. Nacido en Valera, Trujillo, en 1970, Alonso vive en Tenerife (Islas Canarias, España) desde hace más de una década. Se licenció en filología hispánica por la ULL (2007) y actualmente cursa estudios de doctorado en los que investiga sobre la poesía venezolana del siglo XX, en especial la obra de Rafael Cadenas. Aunque su actividad creadora está centrada en la poesía, también escribe ensayo, teatro y narrativa. En el campo de la investigación, ha publicado trabajos en la revista Nexo del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (http://www.iehcan.com), y en esa misma institución dictó una conferencia dedicada a la poesía de Víctor Valera Mora. Ha recibido el I Premio de Poesía Ciudad de Tacoronte 2004, el XXI Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo 2007 y el Premio de Poesía Pedro García Cabrera 2008. Es autor de los poemarios Vestigios meridianos (Icod de los Vinos, Casa-Museo Emeterio Gutiérrez Albelo, 2009), Animal perdido (Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Idea, http://www.edicionesidea.com; 2009), Cuerpo habitado [1991-2009] (Santa Cruz de Tenerife, Caja Canarias, http://www.cajacanarias.es; 2010) y Ese único río que se queda [1992-2010] (ULL, 2010). En estos momentos trabaja en varias antologías que faciliten la difusión de los poetas venezolanos en España. *** Veintiséis fotógrafos aragüeños exponen en Guárico En los espacios expositivos de la Casa de la Cultura “Napoleón Baltodano” de la población de El Sombrero del estado Guárico en el llano venezolano, se está llevando a efecto hasta mediados del mes de enero del 2011, la exposición “Fotógrafos Aragüeños y Mellado”. En la muestra es posible apreciar el trabajo fotográfico de los artistas Kat Sraphym, Julio Gómez Durán, Daniel Peña, Carlos Velis, José Mora, Efrén Barazarte (http://www.letralia.com/firmas/barazarteefren.htm), Morela Cuba, María Caforio, Enrique Santana, Danny Guzmán, Jaime Hernández, Wilfredo Carrizales (http://www.letralia.com/firmas/carrizaleswilfredo.htm), Walter Boscán, Francisca Asunción, Rómulo Ollarves, Gregorio Solano, Flavio Gerdel, Zulima da Silva, Evemar Trujillo, Aura Banks, Lisbeth Franco, Miguel Ruiz, José Miguel Martín, Josué Gómez, Wilson Prada y José Grandón. La muestra ha sido organizada por los docentes Josefina Maluenga, en su calidad de directora de la Casa de la Cultura, y el reconocido crítico Aquiles Ortiz Bravo como comisario. La museografía de esta exposición —que continuará su camino expositivo por varias ciudades venezolanas— fue realizada por Miguel Ruiz. *** Más de cuarenta autores en antología bilingüe italiano-español Acaba de ser publicada la antología internacional del Premio “Simón Bolívar El Libertador”, que lleva adelante el sello italiano Edizioni Lo Spazio desde la ciudad de Fondi, según informó el editor Luigi Muccitelli el pasado 4 de diciembre. El libro incluye poemas de 44 autores de diversos países, en una edición bilingüe italiano-español. La selección fue hecha tras una convocatoria que cerró en el pasado mes de septiembre, y que invitaba a participar con poemas de tema libre pero preferiblemente inspirados en el amor, la libertad y la hermandad mundial. Los autores incluidos por el continente americano son, por Argentina, Cristina Barla, Norma Demaría, Atilio Milanta, Mariana G. Nastri, Zulma Nicolini, Isabel Pappalardo, Antonia Russo y Ana Serao; por Brasil, Valquiria de Oliveira y Lilian Reinhardt; por Canadá y Uruguay, Jorge Etcheverry (http://www.letralia.com/firmas/etcheverryjorge.htm); por Chile, Marietta Morales Rodríguez (http://www.letralia.com/firmas/moralesrodriguezmarietta.htm); por Colombia, Horacio Benavides, Lidia Corcione Crescini (http://www.letralia.com/firmas/corcionecrescinilidia.htm), Adela Guerrero C., Winston Morales Chavarro (http://www.letralia.com/firmas/moraleschavarrowinston.htm), Dina Luz Pardo y Melina Pezzotti; por Ecuador, Carmen Váscones (http://www.letralia.com/firmas/vasconescarmen.htm); por Estados Unidos, Luis A. Ambroggio, Rafael Bordao, Julio E. Cepero, Pío Paúl Debonis, Teresita Medina y Karen Sevilla; por México, Julián Castruita, Rosy Paláu (http://www.letralia.com/firmas/palaurosy.htm) y María Elena Solórzano (http://www.letralia.com/firmas/solorzanomariaelena.htm); por Panamá, Rafael Batista Cáceres (http://www.letralia.com/firmas/batistacaceresrafael.htm); por Perú, Juan M. Muñoz; por Puerto Rico, Yvonne D. Rosario, y por Venezuela, Aura Banks, Ligia Colmenares, Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm) y Rafael Ortega (http://www.letralia.com/firmas/ortegarafael.htm). Por Europa participaron, de España, Teresa Domingo C., Francisco Muñoz S., Alicia Rosell, Gemma Vigón D., Antonio Gómez H. y Mónica López Bordón, y por Italia, Giorgio Bolla, Leone D’Ambrosio y Lucía A. Benvenuto. El volumen se distribuye gratuitamente en institutos y organizaciones de estudios literarios, bibliotecas y círculos literarios internacionales, medio de comunicación y los autores involucrados. Quien desee obtener un ejemplar puede comunicarse con el editor Luigi Muccitelli a través de la dirección electrónica lumuccitelli@alice.it. *** Presentado en México compendio de cartas de Villa y Zapata Producto de una exhaustiva investigación a cargo de Armando Ruiz, que incluyó el contexto de cada misiva, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx) publicó el libro Nosotros los hombres ignorantes que hacemos la guerra: correspondencia entre Francisco Villa y Emiliano Zapata. El volumen, presentado este jueves 9 de diciembre en Ciudad de México, es la más amplia compilación de las cartas que se cruzaron los dos líderes más emblemáticos de la Revolución Mexicana. El libro está acompañado de documentos y referencias precisas para tener el contexto de las relaciones entre los movimientos armados del norte y el sur de México. Presentado previamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), la investigación y compilación a cargo de Ruiz permite el estudio crítico de la relación entre los dos más destacados líderes militares de la gesta revolucionaria, de manera que en los textos se pueden apreciar los desafíos que tenían ante sí zapatistas y villistas y las tendencias divergentes entre las dos corrientes. Armando Ruiz Aguilar, documentalista, catalogador e iconografista, ha sido responsable de la Biblioteca del Instituto Nacional del Derecho de Autor (http://www.indautor.sep.gob.mx) y organizador del Reglamento de Biblioteca de 2000 a 2001. Participó en la organización de Archivos y Sistema de Información Básica para apoyo a la Dirección General del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah, http://www.inah.gob.mx), como responsable del Archivo Técnico de la Coordinación Nacional de Centros Inah y la organización del Archivo Histórico Lorenzo Boturini de la Basílica de Guadalupe (http://www.virgendeguadalupe.org.mx). Ha trabajado, además, en el ordenamiento de diversas series documentales del Archivo General de la Nación (http://www.agn.gob.mx). Fue jefe de Departamento de la Subdirección de Documentación de la Biblioteca Nacional de Antropología del Inah (http://www.bnah.inah.gob.mx), donde clasificó la serie Dirección General del Inah, en la que realizó el rescate e hizo el inventario de los archivos de Concentración e Histórico Institucional del instituto, además de gestionar la adquisición de los archivos Manuel Gamio, Eulalia Guzmán y Codice Messicano. El libro, que forma parte de la colección Letras Mexicanas de la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, fue presentado en el Museo de Arte Popular (MAP, http://www.map.df.gob.mx), ubicado en el Centro Histórico de la capital mexicana, con la participación de la doctora Guadalupe Villa, nieta del general Francisco Villa, así como de Héctor Zarauz, Edgar Rojano y el autor. Fuente: Notimex *** García Márquez acuerda publicación de su obra con editorial rusa La editorial moscovita AST (http://www.ast.ru) informó el pasado 9 de diciembre que ha adquirido los derechos para la publicación en lengua rusa de las obras del escritor colombiano Gabriel García Márquez, que hasta ahora se editaban en Rusia de forma ilegal. “Hemos mantenido complicadas conversaciones durante diez años”, explicó la portavoz de AST, Yelena Kalina. “García Márquez no quería colaborar con las casas editoriales rusas al considerar que nuestro mercado de libros está plagado de ediciones piratas”. Agregó que la editorial puede “informar ahora con alegría a los seguidores de este grandísimo escritor que su primer libro será publicado ya en enero de 2011”. AST adquirió a la Agencia Carmen Balcells los derechos de diez novelas del Premio Nobel de Literatura 1982, así como de sus libros de relatos y de crónicas, y sus memorias, nunca antes traducidas en Rusia. Kalina precisó que la primera obra que saldrá al mercado ruso será Cien años de soledad, en la misma traducción de Margarita Bilínkinaya que hace cuarenta años causó furor en la Unión Soviética. Luego aparecerán El general en su laberinto y El amor en los tiempos del cólera. Las autoridades soviéticas nunca entablaron negociaciones con Balcells, quien posee los derechos sobre las obras de García Márquez, ya que la legislación vigente en la Unión Soviética en materia de derechos de autor contemplaba la publicación libre de todo lo escrito antes de 1973. Cien años de soledad, publicada en 1967, todavía entraba dentro de esta normativa, pero todas las obras escritas por el clásico colombiano, uno de los máximos representantes del realismo mágico, después de 1973, fueron publicadas en Rusia de forma ilegal. Fuentes: AST • EFE *** Federico Tórrez Márquez gana premio de narrativa en lengua originaria Jach’a tuntachawita-pachakutiwi es el título en aymara de la obra ganadora del primer Premio de Narrativa en Lengua Originaria “Guamán Poma de Ayala”, según se anunció el pasado 10 de diciembre en La Paz, Bolivia. El autor, Federico Tórrez Márquez, bajó desde El Alto hasta la cena de gala en el salón El Arcángel, ubicado en el barrio residencial de Obrajes. El anuncio fue hecho durante el acto de entrega del XII Premio Nacional de Novela de Bolivia, que este año recayó sobre Lanochecomounala, de Máximo Pacheco, como informamos en nuestra edición 241 (http://www.letralia.com/241/1029bolivia.htm). Tórrez Márquez fue notificado por vía telefónica e invitado a asistir a la gala. “Estaba cerca de mi casa, en Villa Adela, y me vine volando”, explicó el emocionado autor al llegar al salón, donde fue recibido con emotivos aplausos. El título significa, en castellano, De la gran asamblea al retorno o al gran cambio. Sin embargo, la obra no será traducida, pues se trata de un premio que busca revalorizar las culturas originarias. La representante de Santillana (http://www.santillana.com.bo), Carola Ossio, añadió además que la obra de 90 páginas circulará también en audio. El jurado fue presidido por Juan Carvajal y conformado por Félix Layme, Luis Gemio y Nicanor Huanca. “Esta novela explora la historia aymara y revive a los grandes líderes andinos. Además ofrece una visión de la cosmovisión aymara”, sostuvo Carvajal. Premiada con 70.000 bolivianos, la obra se inicia en 1900 con la muerte de Zárate Villca. “Trata del cóndor y los grandes espíritus andinos que lamentan la muerte de este líder. El cóndor se pregunta por qué su pueblo está desprotegido, por qué sus padres y abuelo no lo ayudan”, describe el autor. Tórrez Márquez, de 45 años de edad, es maestro de profesión egresado en 2009 de la Normal de El Alto. Imparte idiomas nativos, aunque la materia todavía no ha sido incorporada en el currículo escolar. Anteriormente se dedicaba a la carpintería. Vive en el Distrito 3, en la zona de Villa Adela. Escribió anteriormente un cuento. En el acto, Máximo Pacheco recibió un cheque de 93.000 bolivianos como ganador del Premio Nacional de Novela. “Haciendo un paralelismo con don Quijote, esta obra nació como un divertimento surgido de la lectura de los tratadistas del siglo XIV y, de tanto leer, se ablandó el seso”, comentó el autor chuquisaqueño. Pacheco agradeció al jurado que hizo ganadora a su obra “por sus calificativos amables”. “Éste es un reconocimiento a mi carrera y una garantía de que no he perdido mi tiempo escribiendo”, bromeó el autor que después del acto se dedicó a autografiar los primeros ejemplares. Fuente: La Razón *** La librería mexicana Biblits quiere hacer rentable el e-book En febrero de 2011 se pondrá en marcha Biblits (http://www.biblits.com), que espera convertirse en la primera librería planeada exclusivamente para la venta de libros digitales en español, y que tiene entre sus planes conseguir que, un buen día, comprar un libro legalmente sea más fácil y rápido que buscar una copia pirata en Internet. Feli Dávalos y Eduardo Ávalos, dos de los socios fundadores de Biblits, y quienes visitaron Guadalajara durante la Feria Internacional del Libro (FIL, http://www.fil.com.mx) para hacer tratos con grupos editoriales, explicaron que su proyecto tiene la intención de que el público perciba al libro digital como un objeto obtenido legalmente, y con el que se pueda hacer lo que se le antoje al usuario, siempre que no implique lucro. Los fundadores de la librería explicaron que están por cerrar negociaciones con editoriales mexicanas independientes, pero con catálogos interesantes. Les llama la atención “la literatura independiente de México e Hispanoamérica; estamos hablando con sellos españoles y sudamericanos, y queremos acercarnos a la comunidad hispanohablante en Estados Unidos”. Según detallaron, su intención es crear “una plataforma digital” para ofrecerle a los editores la oportunidad de hacer e-books en contacto directo con los autores; y la segunda, servir como tienda en Internet y canal de distribución legal. “La idea es salir al público en febrero con más de 250 títulos”, explicaron Ávalos y Dávalos. “Es un proceso largo porque los editores, a su vez, tienen que hablar con sus autores y plantearles el tema de los derechos digitales. La idea es ofrecer una comunidad en torno al libro electrónico, y lo que nosotros ofrecemos es una estrategia de marketing integral que incluya redes sociales, blogs, periódicos en línea, podcasts”. La discusión sobre los derechos digitales es el gran tema pendiente. “Es un tema muy virgen, todavía no se termina de plantear una legislación concreta”, explicaron. “Los tratos que tradicionalmente hacían los editores con los autores no contemplaban los derechos digitales y eso se tiene que replantear”. Según su explicación, el problema es que el libro digital “da miedo” y todavía no hay claridad acerca de sus ventajas. Se nota, dicen Ávalos y Dávalos, sobre todo con los autores más reconocidos y vendidos: les preocupa que sus libros sean pirateados, distribuidos ilegalmente sin que les reporten ganancias. En cambio, “el editor y el autor independientes no tienen muchos prejuicios: quieren vender, pero sobre todo quieren que se les lea. Y seamos sinceros: la historia del libro se ha basado en el intercambio, en las recomendaciones: te presto este libro, te regalo este libro”. Biblits, pues, recomienda a los editores con los que negocia que se abran al beneficio del público: que le den la espalda al famoso DRM (Digital Rights Management, que significa gestión o manejo de derechos digitales), que es el tipo de protección que impide copiar parcial o totalmente el archivo que el usuario ya compró. Bajo el modelo de Biblits, pues, un usuario podría comprar un libro digital y, luego, si se le antoja, copiarlo y regalárselo a cuantas personas se le antoje. El objetivo es que el libro circule más. “La idea es que sea más fácil comprar un libro que descargarlo gratis. Creemos que existe una gran cantidad de títulos que no tienen la difusión que merecen por cómo funcionan tradicionalmente las librerías. Existe un gran público dispuesto a leer este tipo de literatura y garantizar al autor que se va a crear un mayor vínculo, por ejemplo, a través de las redes sociales”, explica Ávalos. Los dos fundadores de Biblits afirman que su esquema puede ser comercialmente exitoso: “Las cifras con las que contamos ahorita son las de Amazon (http://www.amazon.com), el gigante del e-commerce, y el año pasado rompió la barrera del millón de dólares en venta de libros. Es decir, hay un mercado fuerte. En México hay cifras de que hay más de 800.000 iPads, cada día hay más lectores en pantalla. ¿Por qué no tienen un e-book? Porque nadie se los ha ofrecido”. Todavía más, los dos fundadores de esta librería virtual están convencidos de que “el e-book va a repuntar. Nunca va a sustituir el libro impreso: son sólo opciones de lectura distintas. Definitivamente el impreso se volverá un objeto más caro, porque, entre más e-book se vendan, la producción del libro será más cara, pero convivirán pacíficamente”. Cuando comience a funcionar, en febrero de 2011, Biblits ofrecerá libros electrónicos o e-books, en español, para cualquier tipo de dispositivo en el que puedan ser leídos: desde e-reader hasta una computadora regular, pasando por teléfonos móviles y otros gadgets. “La idea es que cualquier persona que tenga una pantalla pueda descargar el libro”. Los fundadores de Biblits aseguran que los libros digitales serán más baratos que muchos impresos: “Estamos haciendo la recomendación, que por supuesto depende del editor, de no pasar la barrera de los 10 dólares por libro. Por concepto, el e-book debe ser más barato, porque el editor se ahorra entre 30 y 40 por ciento de los costos”. El e-commerce permite eso: hacer un trato directo autor-editor-librería. De acuerdo con los promotores de esta librería virtual, la idea es conservar la calidad del producto final: “Hay una mala idea de que el e-book puede brincarse al editor, que directamente un autor puede comercializar su libro, pero nosotros estamos completamente convencidos de que la labor del editor es indispensable. Tiene que haber un trabajo de curaduría, de diseño, y eso lo hace el editor”. Hacer un e-book, por otro lado, no significa nada más escanear un libro y subirlo a la red. “Hay todo un proceso de edición”. En Biblits, aseguran sus fundadores, se pueden hacer “entre cuatro y seis libros digitales por semana. Nosotros garantizamos que el libro que vamos a vender es el libro que hicieron el autor y el editor. No hay que tener miedo, es sólo una opción más de lectura”. Fuente: El Informador *** Reúnen en un libro textos de García Lorca referidos a su pueblo El volumen Mi pueblo y otros textos vegueros (http://www.barrilybarral.com/titles/record/111), presentado en Barcelona (España), reúne por primera vez los escritos en prosa y poesía de Federico García Lorca que hacen referencia a su cuna, la localidad granadina de Fuente Vaqueros. El autor de la antología, el periodista barcelonés Víctor Fernández, remarcó el pasado 10 de diciembre en la presentación del libro, publicado por Barril & Barral (http://www.barrilybarral.com), que “todos estos textos estaban ya en la obra completa, pero tienen su interés por su carácter autobiográfico, teniendo en cuenta que García Lorca es un autor que no tiene autobiografía en prosa”. Según Fernández, en estos textos “está el origen de muchas de sus obsesiones: la relación con la tierra, con la gente del campo, con el paisaje, que es uno de sus bancos de pruebas e inspiración; o el encuentro con el ser diferente, el ser marginado, que él vive personalmente en su escuela”. Precisamente, añade, esas diferencias aparecen luego en el Romancero gitano con los gitanos o en el ciclo Poeta en Nueva York con los negros. Algunas de las prosas seleccionadas se refieren al “amor imposible”, que es una constante en García Lorca, y que aparece en casi todas sus obras de teatro, desde María Pineda hasta La casa de Bernarda Alba. El texto “Mi pueblo”, la principal prosa de esos primeros años de formación, fue redactado en 1916 cuando el joven Federico aún duda si seguir por el camino de la música, aunque el fallecimiento de su maestro de piano, Antonio Segura Mesa, y sus viajes con el profesor de la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es), Martín Domínguez Berrueta, le hicieron dirigirse por el sendero de las letras. “Mi pueblo” fue dado a conocer, aunque de manera fragmentaria, por el hermano del autor, Francisco García Lorca, en Federico y su mundo. En estos primeros años, continúa Fernández, “García Lorca prueba todos los estilos y géneros literarios hasta encontrar su propia voz”, en una especie de “viaje elegíaco” hacia lo que ya es el pasado, aunque cercano en el tiempo, justo en el momento en el que la familia García Lorca ha dejado Fuente Vaqueros por la cercana población de Asquerosa —actual Valderrubio— y por la ciudad de Granada, donde se instalan definitivamente. La prosa inicial se amplía en el libro con textos que se refieren a la vega de Granada, porque “García Lorca, que vive en la Huerta de San Vicente, no es un poeta de ciudad, es de pueblo, quizá no tanto como Miguel Hernández, pero la naturaleza es su primera fuente de inspiración”, según Fernández. Además de “Mi pueblo”, en el volumen se incluyen composiciones como “Mi escuela” o la “Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros”, pasando por poemas como “Mañana” o “Veleta”. En el apéndice se ha incluido una carta que envían los vecinos de Fuente Vaqueros a García Lorca, entonces establecido en Madrid, fechada el 1 de enero de 1936, en la que se dirigen al “insigne poeta” como “el más genuino y legítimo animador” de la poesía actual y se despiden con el deseo de que siga cosechando triunfos. El editor de Barril & Barral, Malcolm Otero, comentó que Mi pueblo y otros textos vegueros surgió de una conversación con Víctor Fernández en un momento en el que sólo se hablaba del García Lorca muerto, coincidiendo con los trabajos de excavación en la supuesta fosa donde estaba enterrado el autor de Bodas de sangre. Para el antólogo, “qué mejor manera de hablar del García Lorca vivo que mostrando sus textos de juventud” y para esta empresa contó con la “generosidad” de la familia del poeta, que les dio, según dijo, “total libertad para publicar”. Aunque es difícil encontrar documentación inédita de García Lorca, hay un material que Fernández y el editor querían poner como apéndice del libro, un epistolario, que finalmente guardaron “para hacer un nuevo libro, con cartas recibidas por García Lorca entre 1916 y 1919, que son los años de formación”. Fuente: EFE *** La futura patente comunitaria europea deja por fuera al idioma español El proyecto de creación de una patente comunitaria, votado por once países en una reunión de ministros de Industria de la Unión Europea (UE, http://europa.eu/index_es.htm) celebrada el pasado 10 de diciembre en Bruselas, Bélgica, reservó el nuevo instrumento a los idiomas alemán, inglés y francés, marginando al español y al italiano a pesar de las gestiones del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Alemania, que capitaneó la iniciativa de la patente trilingüe, logró el apoyo de Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Lituania, Luxemburgo y Holanda y otros países. España e Italia aseguraron que, no obstante, se “reservan el derecho” a tomar iniciativas judiciales, eventualmente contra el resto de socios (que sí han apoyado la patente trilingüe) para paralizar el proyecto. Madrid analiza acudir al Tribunal de Justicia de la UE, en Luxemburgo. Lejos de consideraciones filológicas, lo que se jugaba en la reunión era el nivel real de influencia política de Madrid y Roma en Bruselas y el resultado, a tenor de lo ocurrido, parece decepcionante. En definitiva, pone de manifiesto que la construcción europea sigue marcada por el “eje” París-Berlín, el cual, en muchas ocasiones, logra dejar fuera al resto de socios. El combate de España, encarnado desde hace semanas por el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, tiene, en realidad, mucho más que ver con la política que con la industria, a pesar de que el tema sea la “patente europea”. Y es que, como afirmaba el filólogo Elio Antonio de Nebrija (1441-1522), autor de la primera gramática de la lengua española (de 1492), el nexo entre lengua y política es difícil de separar. Tras conocer que la petición española no fructificaba, López Garrido se mostró abatido y subrayó que aprobar esa patente trilingüe en un reducido grupo de diez socios (según permite el Tratado de Lisboa, con una “cooperación reforzada”), marginando la opinión de otros miembros del bloque, vulnera el espíritu comunitario y “no va con el espíritu y la letra de los tratados”, se lamentó. “Consideramos que una patente debe basarse sobre la no discriminación y, especialmente, en el caso de España, todo el mundo puede entender que no podamos admitir una discriminación respecto de la lengua española” y la industria que se expresa en esa lengua, explicó. De nada valió la propuesta hispano-italiana de “seguir trabajando y debatiendo para llegar a un acuerdo para veintisiete socios. No se quiere negociar, se quiere imponer la cooperación reforzada”, agregó el secretario de Estado. “Es una vía que divide a la Unión Europea y que no consigue esa unanimidad que los tratados exigen para el tema lingüístico”, de vital importancia en una organización multilingüe como es la UE. Fuentes: DPA • EFE *** Universidad de La Laguna entregó sus premios culturales Entre los galardonados se encuentra el venezolano Miguel Ángel Alonso, quien obtuvo el XII Premio Internacional de Poesía Luis Feria por su poemario Ese único río que se queda. El Paraninfo de la Universidad de La Laguna (ULL) acogió el viernes 10 de diciembre la gala de entrega de los premios culturales que cada año convoca la institución académica, y que abarcan diferentes actividades relacionadas con la literatura y las artes plásticas, escénicas y cinematográficas. El acto contó con las actuaciones musicales de la Tuna de Distrito de la ULL y la agrupación coral Camerata Lacunensis, y estuvo presentado por la periodista Irma Cervino. Estos premios gozan de una gran tradición en el seno de la institución, pues algunos de ellos llevan convocándose desde hace 15 años, y poco a poco se han ido incorporando más certámenes hasta llegar a la actual cifra de 10, muchos de ellos de ámbito internacional. En la edición 2010 participaron, en las diferentes modalidades, 715 obras procedentes de trece países: España, Argentina, Estados Unidos, Italia, Chile, Alemania, Colombia, Cuba, Finlandia, Francia, Puerto Rico, Rumania y Venezuela. Los galardones pretenden, sobre todo, difundir las obras ganadoras, y por ello la universidad publica volúmenes con los premios literarios, catálogos con los de pintura y fotografía, y organiza exposiciones y festivales para los certámenes de cine, pintura, fotografía y música. La convocatoria de premios 2011 se abrirá durante el primer cuatrimestre del próximo año, y las bases se publicarán en la página web institucional (http://www.ull.es). En el VIII Premio Internacional de Cortometrajes de la ULL se proclamó ganador Gerardo Herrera Pereda, con el trabajo Picnic, mientras que María Trenor Colomer obtuvo el segundo premio, al lenguaje cinematográfico más innovador, por Exlibris. El jurado también decidió otorgar varias menciones especiales sin dotación económica: a la mejor dirección, a los cineastas Zac&Mac por El Uyuni; a la mejor interpretación a Juanma Lara, por su trabajo en El jinete austero; y al mejor corto de animación a La niña que tenía una sola oreja, de Álvaro León. En total se presentaron 197 cortos, de los cuales fueron seleccionados 17, incluidos los galardonados, para formar parte de la próxima edición de la Muestra Internacional de Cortometrajes (Midec, http://www.digital104.com/midec) de la institución. En el XV Certamen Internacional de Guiones Cinematográficos de Cortometrajes de la ULL resultó ganador Jorge Roig Marín Yaseli, por Huellas. Por primera vez, se editará un libro con la obra ganadora, así como otras dos seleccionadas. En total participaron 86 personas, procedentes de Alemania, Argentina, Chile y España. En el XV Premio Internacional de Fotografía Rafael Ramos García resultó ganador, en la modalidad de serie, Julio Alejandro Carreño Guillén, por Geometrías, mientras que María Luisa Guimerá Alfarás lo fue en la categoría de fotografía individual por El último café. Del total de 135 trabajos participantes, fueron seleccionados seis individuales y 13 series para formar parte de una exposición que se celebrará en la Sala de Arte Paraninfo entre junio y julio de 2011, así como de su catálogo. El XIII Premio Internacional de Teatro de Autor Domingo Pérez Minik recayó en Antonio Cremades Cascales por el texto Pasatiempos. Se presentaron 39 trabajos procedentes de España, Argentina, Estados Unidos e Italia. El V Premio de Música de la ULL fue fallado al finalizar el Festival ULL Rock 2010, celebrado el mes pasado en el propio Paraninfo. El jurado proclamó como ganador al solista David Lorenzo, mientras que el grupo Fractal obtuvo la segunda plaza. El XII Premio Internacional de Poesía Luis Feria recayó en el venezolano Miguel Ángel Alonso, por su poemario Ese único río que se queda, del cual la ULL ya realizó la correspondiente publicación, que pudo consultarse por primera vez en el vestíbulo del Paraninfo al terminar la gala. En el certamen participaron 47 trabajos. En el XIII Premio Internacional de Relato Breve Julio Cortázar resultó vencedor Bascur Anselmi por el texto “Testigo y cómplice”, que también ha sido publicado por la ULL. El autor se desplazó desde Chile para recoger personalmente el premio. Este es uno de los galardones con mayor participación, con 191 trabajos, procedentes de España, Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Finlandia, Francia, Puerto Rico, Rumania y Venezuela. Otro de los galardones literarios de la ULL es el VII Concurso de Relato Breve Día del Libro, que se caracteriza porque los trabajos presentados deben escribirse de puño y letra el mismo día de celebración del certamen, que fue el pasado 7 de octubre. La ganadora fue la alumna de la Facultad de Ciencias de la Información Andrea Hernández Mingorance, por “El retrato”. En cuanto al XIV Premio Nacional de Pintura Enrique Lite, fue a parar a manos de Cristóbal González Tabares por el lienzo “Plaza Roja”, y quedó en segundo lugar Ayoze Jiménez Villalba, por “Activismo adiestrado, fusilamiento”. El jurado seleccionó, además, otras 14 obras de entre las 49 presentadas, para formar parte de la exposición que se celebrará en 2011 en la Sala de Arte Paraninfo. Por último, el II Premio a la Creatividad Social de la Universidad de La Laguna recayó en Tafor Publicaciones S.L. por el proyecto Gran Enciclopedia Virtual de las Islas Canarias Natura y Cultura (GEVIC-NACULL). Fuente: ULL *** Río de Janeiro bautizará espacio público con el nombre de José Saramago La Cámara Municipal de Río de Janeiro (http://www.camara.rj.gov.br) aprobó un proyecto de ley para bautizar un espacio público de la ciudad, aún por definir, con el nombre del escritor portugués José Saramago, fallecido el pasado 18 de junio a los 87 años, informaron fuentes oficiales el pasado 10 de diciembre. La propuesta, una iniciativa del concejal Rubens Andrade, del Partido Socialista Brasileño (PSB, http://www.psbnacional.org.br), fue aprobada por el ayuntamiento y sólo falta la sanción del alcalde Eduardo Paes para que una calle, avenida o plaza de la “Ciudad Maravilhosa” lleve el nombre del único Premio Nobel de Literatura en lengua portuguesa (1998). Autor de obras como Ensayo sobre la ceguera (1995) o El viaje del elefante (2009), Saramago recibió también un homenaje póstumo durante la última edición del Festival de Cine de Río de Janeiro (http://www.festivaldorio.com.br), celebrado el pasado mes de septiembre. En esa ocasión, la viuda de Saramago, la española Pilar del Río, participó en la presentación del filme José y Pilar, una coproducción portuguesa, brasileña y española que cuenta con la participación del cineasta brasileño Fernando Meirelles. Desde el formato de un documental, José y Pilar retrata el proceso de creación de El viaje del elefante, la figura de Saramago como ciudadano comprometido además de escritor universal, y la historia de amor y complicidad entre el Premio Nobel y su esposa. Fuente: EFE *** Mario Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura 2010 Los habitantes de Arequipa, ciudad natal del autor, siguieron la ceremonia en vivo a través de pantallas gigantes en la Plaza de Armas. Este 10 de diciembre, en una ceremonia celebrada en el Kontserthuset (http://www.konserthuset.se; Casa de Conciertos) de Estocolmo a partir de las 5:30 de la tarde, el escritor peruano Mario Vargas Llosa recibió de manos del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia la medalla de oro, el diploma y los diez millones de coronas suecas de que está dotado el Premio Nobel de Literatura. En un recinto adornado con flores rojas, procedentes de la provincia italiana de San Remo, lugar donde hace 114 años falleció Alfred Nobel, se congregaron los miembros de la Academia Sueca (http://www.svenskaakademien.se/web/es.aspx), así como destacadas personalidades, representantes de los gobiernos de Perú y España —país cuya nacionalidad adoptó Vargas Llosa— y parientes y amigos del escritor. Entre los presentes estuvieron los ministros de Cultura de España (http://www.mcu.es) y Perú (http://inc.perucultural.org.pe), Ángeles González Sinde y Juan Ossio, respectivamente; el vicedirector de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), José Antonio Pascual, y la directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen Caffarel, entre otras personalidades. Al inicio de la ceremonia de premiación, Marcus Storch, presidente de la Fundación Nobel (http://nobelprize.org), dio un discurso donde recordó el aporte de los ganadores de los años pasados en las distintas disciplinas. “Los premios en ciencias son un premio a la investigación del propio Alfred Nobel”, sostuvo. El escritor Per Wästberg, miembro de la Academia Sueca y del Comité del Nobel, fue el encargado de presentar al ganador ante la familia real y los 1.400 invitados a la ceremonia con un breve discurso en el que destacó el papel de la literatura como “baluarte contra el prejuicio, el racismo y el nacionalismo intolerante, ya que en toda la gran literatura, los hombres y mujeres de todo el mundo son iguales. Es más difícil acabar con un pueblo que lee mucho”. “¡Estimado Mario Vargas Llosa!”, dijo Wästberg, quien finalizó su discurso con un párrafo en español. “Usted ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo veinte en una burbuja de imaginación. Ésta se ha mantenido flotando en el aire durante cincuenta años y todavía reluce. La Academia Sueca le felicita. ¡Acérquese y reciba el Premio Nobel de Literatura de este año de la mano de su Majestad el Rey!”. En la ceremonia estuvo ausente, por problemas de salud, el ganador del Premio Nobel de Medicina, el británico de 85 años Robert Edwards. “Estamos complacidos de que la señora Ruth Edwards esté con nosotros hoy”, dijo Storch. Los demás premiados son el holandés Andre Geim y el ruso-británico Konstantin Novoselov, en física; el estadounidense Richard F. Heck y los japoneses Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki, en química, y los estadounidenses Peter A. Diamond y Dale T. Mortensen y el británico Christopher A. Pissarides, en economía. En un discurso previo, la Academia rindió un breve homenaje al ganador del Premio Nobel de la Paz, el escritor chino Liu Xiaobo. “Más temprano en Oslo, el premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo, quien no pudo estar presente, fue premiado por su larga y no violenta lucha a favor de los derechos humanos fundamentales en China”, destacó. Tanto la ministra española de Cultura, Ángeles González Sinde, como el traductor de las obras de Vargas Llosa al sueco, Peter Landelius, destacaron el hecho de que en la ceremonia del Premio Nobel se hablara en español. “Qué hermoso, en la ceremonia se ha hablado español”, dijo González Sinde, mientras que Landelius exclamó: “¡Fantástico. Vargas Llosa ha hecho que en la ceremonia se hable español!”. Desde que el mexicano Octavio Paz recibiera el premio en 1990, un año después que el español Camilo José Cela, el Nobel de Literatura no recaía en un representante de las letras hispanas, que han sido premiadas once veces por la Academia Sueca, incluyendo el premio a Vargas Llosa. Arequipa de fiesta Alrededor de cuatrocientas personas se congregaron en la Plaza de Armas de la llamada Ciudad Blanca, Arequipa, donde Mario Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936, para presenciar la ceremonia en vivo a través de unas pantallas gigantes. Cuando el autor de El sueño del celta recibió el premio de manos del rey de Suecia, la población entonó las letras del himno local. El público no pudo evitar la emoción y estalló en aplausos cuando Wästberg mencionó a la ciudad al principio del discurso con el que presentó al latinoamericano: “Él es difícil de clasificar. Desde la ciudad provincial de Arequipa, en Perú, emergió un ciudadano del mundo, un marxista transformado en liberal por las fechorías de Castro, un fallido candidato presidencial después de haber aparecido en los sellos postales de su país, un poeta épico y un historiador, un autor satírico, erótico, un ensayista y un columnista capaz de abordar la mayoría de los temas, incluyendo el fútbol y el miedo a volar”. Otro momento importante fue cuando se destacó que en las obras del novelista nunca se hablará a favor de las dictaduras, a lo que el público respondió al unísono: “Mario Vargas Llosa es arequipeño”. Al terminar la ceremonia, grupos de danzas folklóricas interpretaron bailes típicos de esta región del sur del Perú, como la marinera. Aunque Vargas Llosa apenas vivió en Arequipa, siempre se ha mostrado orgulloso de haber nacido en la “ciudad blanca”, y no pierde ocasión de mencionar sus orígenes arequipeños, como hizo el pasado martes 7 de diciembre al pronunciar en Estocolmo su discurso “Elogio de la literatura y la ficción”. “El Perú es para mí una Arequipa donde nací pero nunca viví, una ciudad que mi madre, mis abuelos y mis tíos me enseñaron a conocer a través de sus recuerdos y añoranzas, porque toda mi tribu familiar, como suelen hacer los arequipeños, se llevó siempre a la Ciudad Blanca con ella en su andariega existencia”, dijo el flamante nobel. El alcalde de la ciudad, Simón Balbuena, adelantó que alguna calle o avenida de la ciudad podría llevar el nombre de Vargas Llosa, tras confirmar que la casa donde nació el escritor, ubicada en el número 101 de la avenida Parra de Arequipa y declarada en noviembre Patrimonio Cultural de la Nación, será convertida en un complejo cultural. Balbuena también informó que se coordina con el gobierno regional la inclusión, en los circuitos turísticos a la ciudad, de la visita a la casa donde nació Vargas Llosa, convirtiéndola en un museo viviente. Señaló que se tiene previsto realizar actividades de homenaje al escritor peruano en enero, cuando llegue a la ciudad tal como lo prometió. Al otro extremo del país, al norte, la Institución Educativa San Miguel de Piura, colegio en el que estudió Vargas Llosa en el año 1952, le rindió un emotivo homenaje. Los alumnos del colegio realizaron la entrega de símbolos patrios e hicieron el cambio de escolta. Fuentes: AFP • EFE • El Comercio • El País • Fundación Nobel • Perú21 • Radio Nacional • RPP *** Dos narradoras orales ganan los Premios Iberoamericanos Chamán 2010 Los más importantes premios de la oralidad artística, los Premios Iberoamericanos “Chamán” de Comunicación, Oralidad y Narración Oral Escénica 2010, recayeron sobre las narradoras Fátima Martínez Cortijo (España) y María de Guadalupe Flores Alatorre Ricalde (México), según la decisión del jurado emitida este 11 de diciembre en Madrid, España. El jurado internacional, convocado en las ciudades de México y Madrid, estuvo integrado por Luis Molina López (España, director general del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, Celcit, http://www.celcit.es), Francisco Garzón Céspedes (http://www.letralia.com/firmas/garzoncespedesfrancisco.htm; Cuba/España, director general de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica, CIINOE, http://ciinoe.blogspot.com), Mayda Bustamante Fontes (Cuba/España, directora general de Arte Promociones Artísticas, http://www.pepser.es), María Amada Heras Herrera y José Víctor Martínez Gil (México, asesora general y director ejecutivo, respectivamente, de la CIINOE). Según el acta del jurado, Martínez Cortijo y Flores Alatorre reciben el premio “por su excepcional contribución al desarrollo de la cultura, la comunicación y el mejoramiento humano, y, muy especialmente, por sus aportes al movimiento iberoamericano de narración oral escénica y a su promoción y difusión”. El acta avala, además, que la importancia de este premio viene dada, entre otras razones, porque la narración oral escénica es la renovación del antiguo arte de narrar oralmente y también un nuevo arte escénico comunicador, y lo que es más, porque la narración oral escénica es el más sobresaliente testimonio artístico contemporáneo de la insustituible y elevada significación de toda la oralidad. Los Premios Iberoamericanos “Chamán” de Comunicación, Oralidad y Narración Oral Escénica son entregados desde 1989, y por medio de un jurado internacional, por la CIINOE. Fuente: CIINOE *** Falleció a los 96 años el poeta español Eduardo de la Rica El sábado 11 de diciembre falleció en Cuenca, España, el poeta Eduardo de la Rica, decano de las letras conquenses, cuya familia fue visitada por el alcalde local, Francisco Javier Pulido y el cronista oficial de la villa, el escritor Raúl Torres, para presentar su pésame. Pulido ensalzó la figura de De la Rica y recordó al fundador de la revista El Molino de Papel como una importante figura en el panorama cultural conquense de su época, informó el Ayuntamiento en nota de prensa. El alcalde recordó la última vez que tuvo la oportunidad de conversar con De la Rica en marzo de 2009, con motivo de su 95º cumpleaños, día en el que le hizo entrega de una placa de reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Cuenca (http://www.cuenca.es). “Me sorprendió su estado de lucidez y su sentido del humor, además de su interés por todo lo que pasaba en Cuenca”, señaló el burgomaestre. Eduardo de la Rica Luis nació en Cuenca en 1914 y recibió un merecido homenaje en el III Congreso de Escritores Conquenses, celebrado el año pasado. Desde muy joven destacó por sus inquietudes literarias y artísticas, comenzando como dibujante en diferentes periódicos de la ciudad que publicaban sus dibujos con la firma de Diderot de la Rica. Funcionario eficiente de la Delegación de Hacienda, destacó sin embargo por sus dotes literarias que inició con críticas de cine en el periódico Ofensiva, que dirigía Adolfo Luján, con la firma de “Expectador equis”, en los comienzos de 1950, etapa en la que también formó parte de la tertulia literaria del Café Colón junto a César González Ruano, Miguel Valdivieso y otros escritores y poetas. Autor de numerosos poemas sobre Cuenca, el quehacer cotidiano y la Semana Santa, De la Rica publicó diversos libros desde 1958 a 1997. Entre sus décimas nazarenas destacan “Noche de viernes”, “Calvario” y “Miserere”. Fuente: Europa Press *** Murió el historiador venezolano Manuel Caballero El reconocido historiador venezolano Manuel Caballero falleció este domingo 12 de diciembre a las 8 de la mañana en Caracas, luego de sufrir complicaciones posteriores a una operación de próstata, según informó su doctor, Rómulo Valero, quien agregó que luego de la intervención se presentó una infección poco sensible a los antibióticos y que, aunque había mejorado notablemente luego de permanecer hospitalizado, su diabetes pudo haber complicado la condición. Nacido en Barquisimeto, Lara, el 5 de diciembre de 1931, Caballero era egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y PhD de la Universidad de Londres (http://www.lon.ac.uk). Fue el primer venezolano editado en la Cambridge University Press (http://www.cambridge.org) y llegó a ser profesor contratado de la Universidad de Nápoles (http://www.unina.it). Publicó más de cincuenta libros sobre la historia contemporánea de Venezuela, entre los que se cuentan Gómez, el tirano liberal (1993); La crisis de la Venezuela contemporánea (1998); Rómulo Betancourt, político de nación (2004); El desorden de los refugiados (2004); Dramatis Personae: doce ensayos biográficos (2004); ¿Por qué no soy bolivariano? (2006); Contra la abolición de la historia (2008), Polémicas y otras formas de escritura (2008) e Historia de los venezolanos en el siglo XX (2010), entre otros. Caballero, quien estuvo casado con la poeta Hanni Ossot —fallecida el 31 de diciembre de 2002—, fue columnista de los diarios El Nacional (http://www.el-nacional.com) y El Universal (http://www.eluniversal.com), donde este domingo fue publicado su último artículo, “La independencia como mitología” (http://bit.ly/hCBxCe). Recibió el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Historia en 1994 y en 2005 fue elegido como miembro de la Academia Nacional de la Historia (http://www.anhvenezuela.org). Fuentes: El Nacional • La Verdad *** Muere el académico español Valentín García Yebra Valentín García Yebra era un sabio de otro tiempo y uno de los trabajadores más “acérrimos” de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), la cual se encuentra de luto por el fallecimiento del académico obsesionado por el buen uso de las palabras, quien dejó de existir a los 93 años de edad el pasado 13 de diciembre, informó la institución a la que perteneció desde 1985 y en la que ocupaba el sillón “n”. El director de la RAE, Víctor García de la Concha, expresó las condolencias a la familia y compartió que en señal de luto la bandera de la institución que representa ondeará a media asta, en memoria del filólogo. Además, la primera de las dos sesiones plenarias previstas para el jueves 16 de diciembre será suspendida en señal de duelo por esta pérdida. García Yebra fue reconocido como prestigiado traductor del latín, alemán, francés, italiano y portugués, así como destacado teórico de la traducción. La hija del destacado traductor, la escritora Pilar García Mouton, informó a los medios españoles que su padre murió rodeado de su familia. Nacido en 1917 en Lombillo de los Barrios, García Yebra fue doctor en filología clásica y doctor honoris causa por las universidades de León (http://www.unileon.es) y Atenas (http://www.uoa.gr), catedrático jubilado de griego de instituto y profesor jubilado de teoría de la traducción del Instituto Universitario de Lenguas Modernas y Traductores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Asimismo, tradujo a numerosos autores, principalmente clásicos de la antigüedad, como Aristóteles. En 1998 fue galardonado con el Premio Nacional al conjunto de su obra de traducción y en 2004 recibió el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes. Además, en 1997 ingresó en la Academia Norteamericana de la Lengua Española (http://www.anle.us). Según su amigo Luis Mateo Díez, García Yebra “era un hombre muy entregado a la Real Academia. La característica de él era su condición de erudito, ese viejo término que resume tantas cosas. Era un consumado especialista en lenguas clásicas, y un gran conocedor de ellas”. “Todo su trabajo está centrado en el mundo de la lengua, en los estudios clásicos, con mucha finura para ver ese poso cultural y lingüístico del pasado en las referencias del español. Ha sido uno de los más grandes e importantes traductores de España; forma parte de esa élite absoluta”, agregó Díez. Vicente Ángel Pérez, su paisano, recordó que García Yebra “no ha cejado un ápice en su amor por el idioma y en su combate contra los enemigos que brotan a mansalva en los planes de enseñanza, en los medios de comunicación o en la educación audiovisual. En medio de esta escabechina del idioma, en estos tiempos en los que la palabra huera y abrupta es la que triunfa, García Yebra persiste en limpiarlo, fijarlo y darle esplendor, pese a que su empeño no encuentre el menor reconocimiento”. El académico fue autor, entre otros libros, de En torno a la traducción. Teoría. Crítica. Historia (1983), Teoría y práctica de la traducción (1984), En torno a la traducción (1989), Traducción y estilo, Dante y la cultura clásica y El leonés de los Ancares. Fuentes: ABC • EFE *** Gustavo Daniel Ripoll gana el Premio Juan Rulfo de cuento El venezolano Aquiles Gabriel Zambrano fue uno de los dos finalistas, con su relato “La continuidad de los Borges”. El escritor argentino Gustavo Daniel Ripoll (http://www.gustavoripoll.com) ganó este 13 de diciembre, con “El arenero”, el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2010, convocado por Radio Francia Internacional (RFI, http://www.espanol.rfi.fr), el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), la Casa de América Latina de París (http://www.mal217.org) y el Instituto de México en París (http://www.mexiqueculture.org). Ripoll (Buenos Aires, 1968) se impuso ante las otras 1.693 obras por “la concisión, el tratamiento del tiempo y la belleza de una lengua que ilumina nuestras zonas ocultas”, en un texto sobre el amor no correspondido, según destacó el jurado del premio. En la ceremonia en la Casa de América Latina en la que se comunicó el fallo del jurado, la presidenta del mismo, Grecia Cáceres, subrayó que “el cuento aborda todos los registros de la tradición más popular”. El galardonado, que recibirá 5.000 euros (unos 6.660 dólares), trabaja “con los lugares comunes del dolor producido por la mujer traidora, como la letra de un tango o un bolero, o de una canción de pop de hoy. Retoma el género, el lenguaje y las imágenes ya vistas y las da la vuelta, juega con ellas, les inyecta sangre fresca, les da ritmo y verosimilitud”, agregó. “La concisión, el tratamiento del tiempo, la belleza de esta lengua que nos cuenta en primera persona los episodios de esta aventura amorosa, nos marcaron como lectores y jurados, dándonos la certeza de que la literatura no cuenta nunca nada nuevo, sino que ilumina las zonas ocultas y despierta las intuiciones que se hallan en nuestro ser más profundo”, comentó la presidenta del jurado. Además, se alzaron con una mención especial los otros dos finalistas del certamen por los títulos “La reparación”, de la también argentina Adriana Raquel Romano, y por “La continuidad de los Borges”, del venezolano Aquiles Gabriel Zambrano. Fuente: EFE *** Ateneu Barcelonès adelanta actividades por sus 150 años Bajo el lema “Mirar al futuro sin olvidar el pasado”, el Ateneu Barcelonès (http://www.ateneubcn.org) ha emprendido un proceso de renovación con motivo de la celebración de sus 150 años de vida, que se remontan al 21 de marzo de 1860 cuando se constituyó el Ateneo Catalán, la génesis de los cimientos ideológicos que personalizan a esta institución que ahora preside el arquitecto Oriol Bohigas. Con motivo del aniversario, la institución española edita libros, activa su presencia en el ciberespacio, entra en las redes sociales Facebook (http://www.facebook.com/pages/Ateneu-Barcelones/103078173097781) y Twitter (http://twitter.com/ateneubcn) para captar socios más jóvenes, busca padrinos para restaurar manuscritos e incunables de su valiosa biblioteca, programa visitas guiadas y organiza un ciclo de conferencias para activar el diálogo sobre el futuro cultural, político, económico y sociológico de Catalunya 2050. Juan Maria Nin, director general de La Caixa (http://lacaixa.es), inaugurará en enero de 2011 este ciclo en el que también participarán Artur Mas; Anna Cabré, directora del Centre d’Estudis Demogràfics (http://www.ced.uab.es), y el sociólogo Manuel Castells. “El Ateneu sigue siendo el centro de irradiación de los problemas del país”, argumenta Bohigas en el corto documental que se proyectó el pasado 14 de diciembre durante el acto festivo al que asistió el alcalde Jordi Hereu. Bohigas mostraba satisfecho el colorido mural de Alfons Borrell y el espectacular resultado de las últimas remodelaciones arquitectónicas realizadas en la fachada, en la biblioteca, en las salas de actos y en el espacio Verdaguer del Palau Savassona, la residencial sede del Ateneu, en la calle de Canuda. Para su presidente, la centenaria institución defiende el patrimonio, el estudio y el diálogo: “Si desapareciera el Ateneu perderíamos una de las bibliotecas más importantes, una destacada colección de arte y un gran altavoz para la ciudad de reflexión y de creación de opinión”. Ferran Mascarell, vicepresidente primero del Ateneu, recuerda que hay pocas entidades barcelonesas con un recorrido tan amplio. “En 1860, hacía pocos años que se habían demolido las murallas de una ciudad que se empezaba a extender hacia lo que hoy es el Eixample. Y Darwin acababa de publicar El origen de las especies”. El historiador considera al Ateneu “un espíritu” con voluntad de progreso. “Es una institución con futuro”, agrega Mascarell, que recuerda que la cifra más alta de socios de toda su historia es la actual: 4.200 inscripciones. Las perspectivas de crecimiento son optimistas. Los nuevos estatutos abren las puertas a que los jóvenes entre 16 y 18 años puedan ser usuarios. Hay otros datos significativos: el 40% de socios son mujeres y los nuevos afiliados han rejuvenecido el parque de socios. Fuente: El Periódico *** Centro Cultural Recoleta celebra sus treinta años Hace tres décadas los tres artistas/arquitectos Clorindo Testa, Luis Fernando Benedit y Jacques Bedel fueron los responsables de la obra arquitectónica que le dio origen al Centro Cultural Recoleta (CCR, http://www.centroculturalrecoleta.org). Desde el pasado martes 14, la institución festejará su trigésimo aniversario con una exposición de esos tres grandes realizadores. En diciembre de 1980, el Recoleta abrió sus puertas a la experimentación artística en un espacio remodelado por Testa, Benedit y Bedel, quienes le dieron nueva función a un edificio que constituye una de las construcciones más antiguas que se conservan en Buenos Aires, que en el siglo XVIII había pertenecido a los frailes Franciscanos Recoletos y que luego se convirtió en un asilo de mendigos. Para este aniversario, “era indispensable convocar a los tres geniales artistas que lo diseñaron”, señaló Claudio Massetti, director del CCR, institución que pertenece al gobierno porteño. Entrevistados por el diario argentino La Nación (http://www.lanacion.com.ar), Testa, Benedit y Bedel recordaron la obra que los convocó como arquitectos. “Fue una obra interesante, divertida arquitectónicamente, creo que nos llevamos bastante bien”, comentó Benedit. Hace treinta años, los tres posaron para una serie de fotografías en distintas partes del edificio. “Cuando veo la foto de aquella época lo primero que pienso es ¿y éstos quiénes son? Después me doy cuenta de que somos nosotros”, comentó Testa con jovialidad. En tanto, Bedel señaló: “Este edificio fue uno de los primeros que se hicieron como restauración, pero no histórica, sino con intervención de ideas contemporáneas, cosa que no tenía muchos antecedentes en esa época. Fue un desafío”. También recordó que el Recoleta irrumpió en la escena cultural porteña como un espacio de experimentación artística y de propuestas nuevas que le daba oportunidades a la gente joven desde un ámbito oficial, lo cual era novedoso. Testa rememoró el llamado que recibieron del entonces secretario de Cultura, Ricardo Freixá, para realizar la obra, debido a que los tres eran arquitectos y artistas. Nunca habían trabajado juntos como arquitectos, pero sí como artistas. Como integrantes del Grupo CAYC, en 1977 habían ganado el Gran Premio de la Bienal de San Pablo. “Cuando nos convocaron para la obra del Recoleta fue un desafío y un honor, e hicimos el anteproyecto ad honorem”, dijo Bedel. Si bien no volvieron a realizar juntos otra obra arquitectónica, continuaron vinculados en el campo de las artes visuales. En cuanto a los roles durante la construcción del centro, Benedit comentó con humor: “Clorindo llegaba más temprano y lo agarraban a él primero. Él era el bueno y yo el malo”. En tanto, Bedel agregó en sintonía: “Yo era el jamón del sándwich, hacía de amortiguador entre las dos versiones”. “Testa+Bedel+Benedit” es la exposición de obras que, hasta el 20 de febrero de 2011, se exhibirá en la sala Cronopios del Recoleta (Junín 1930). Una selección que ofrece trabajos de distintas etapas de cada uno de los artistas, a lo largo de estos treinta años. Si bien sus propuestas artísticas son diferentes, hay elementos que los unen, como ellos mismos señalan: una forma parecida de pensar, una constante renovación, y ganas de seguir generando ideas y propuestas. A la inauguración de la muestra se sumó, desde el pasado viernes 17, la reapertura del auditorio El Aleph, que posee esa institución, obra que estaba detenida desde 2007. El año pasado, el gobierno porteño firmó un convenio con la Universidad Maimónides (http://www.maimonides.edu), por el cual esta última institución colaboró en la restauración y puesta en valor del auditorio, con capacidad para 150 espectadores. Se restauraron los techos, repararon paredes y ventanales de vidrio. La tarea de la Asociación Amigos del Centro Cultural Recoleta (http://bit.ly/goEKcp) posibilitó además que se cambiaran las butacas y el alfombrado, y se reconstruyera el escenario. Fuente: La Nación *** Murió el pintor surrealista mexicano Alfredo Castañeda El pintor surrealista mexicano Alfredo Castañeda falleció en Madrid el pasado miércoles 15 de diciembre, a los 72 años, debido a complicaciones de una neumonía. Desde hacía dos décadas, el artista residía en la capital española, donde su familia es propietaria del restaurante de comida mexicana Entre Suspiro y Suspiro (http://www.entresuspiroysuspiro.com). El autorretrato siempre fue un recurso que Castañeda utilizó para expresar sus mundos imaginarios y ejercer su propia conciencia de la dualidad en la que habitaba. Los círculos concéntricos de arte y misticismo se vuelven uno en la obra de Castañeda, creador de uno de los cuerpos de obra más auténticos y originales en el arte contemporáneo, escribió Alberto Ruy Sánchez. Nacido en el Distrito Federal el 18 de febrero de 1938, Castañeda comenzó sus estudios de pintura a los 12 años. Se tituló de arquitecto en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) en 1964; durante una década combinó el trabajo arquitectónico con la pintura, pero a partir de 1971 se dedicó sólo a pintar. Dos años antes montó su primera exposición individual en la Galería de Arte Mexicano (GAM, http://galeriadeartemexicano.com), que siempre lo representó. En 1990 celebró sus dos décadas en la plástica, con la presentación de su monografía Que veinte años no es nada, en la GAM. En 1983 hizo una primera muestra individual en Estados Unidos, en la galería Mary-Anne Martin/Fine Art (http://mamfa.com), que desde entonces lo representó en ese país. Para Caleb Bach, arquitecto, pintor y ensayista estadunidense, Castañeda también es un poeta y filósofo: “La fugacidad de la existencia es un aspecto que subyace en casi todas sus pinturas, independientemente del tema principal de la obra. La desintegración de la descomposición siempre han sido una importante preocupación para Castañeda, quizá debido a su formación como arquitecto, profesión que obliga a enfrentarse a la inevitabilidad de la decadencia estructural”. Fuente: La Jornada *** Premio de Novela Vargas Llosa para el español Rafael Alcalde Rafael Alcalde Ceravalls obtuvo este 16 de diciembre el Premio de Novela Vargas Llosa 2010 con la obra Diario anciano, según el veredicto hecho público por el presidente territorial de Caja Mediterráneo (CAM, http://www.cam.es), Ángel Martínez, el rector de la Universidad de Murcia (UM, http://www.um.es), José Antonio Cobacho, y el presidente del jurado, Francisco Florit. Florit destacó la habilidad y maestría del autor, en su intervención en el acto celebrado en el Aula de Cultura de CAM. Martínez, por su parte, aprovechó la ocasión para anunciar que están haciendo gestiones para que el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa asista a Murcia para hacer entrega del premio. El diario plasmado en la novela ganadora es el que comienza a escribir el personaje Álvaro Calderón, quien tiene 74 años y padece una enfermedad degenerativa. Según explicó el presidente del jurado, “lo interesante y original aquí es que ese diario va a pasar por cinco personas. En cada ocasión, los redactores del mismo dejan su huella, dejan sus pensamientos, sus sentimientos, al tiempo que aportan luz sobre los hechos ocurridos”. Y es que la novela comienza como lo haría un relato de intriga, con muertes violentas de por medio. “En un inteligente juego de perspectivas —las que manejan los cinco redactores del diario—, Rafael Alcalde va desgranando una apasionante trama”, explica Florit, quien alabó las virtudes de “una novela que sorprenderá y atrapará a sus futuros lectores” y destacó “la habilidad y maestría del autor para meterse en la piel de cada uno de los redactores del diario (tres mujeres y dos hombres), para cambiar de registro según quien sea en ese momento el poseedor del diario”. Alcalde Ceravalls nació en Barcelona en 1961. Es licenciado en filosofía y doctor en economía. Ha publicado diversos artículos en revistas especializadas. Actualmente ejerce como profesor de bachillerato. Su tesis de doctorado en economía, dirigida por el catedrático Carles Sudrià de la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu), se tituló El cas “Barcelona Traction”: política i capital en el final de La Canadenca. Precisamente con la novela BT (a la mierda), que tiene como tema ese caso, ganó en 2009 el XI Premio de Narrativa Alfonso VIII, patrocinado por la Diputación de Cuenca (http://www.dipucuenca.es) y Editorial EDAF (http://www.edaf.net). Merece destacarse que entre los miembros que formaban el jurado estaban Almudena Grandes y Lorenzo Silva. A esta decimoquinta edición del Premio de Novela Vargas Llosa se presentaron 152 novelas de países tan dispares como Argentina, Colombia, Chile, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Singapur, Turquía, Luxemburgo, Bolivia, Cuba, Ecuador, Venezuela, México y España, entre otros. Estos datos evidencian, según el presidente territorial de CAM, que en sus quince años de trayectoria este certamen se ha convertido en uno de los premios de novela en lengua castellana con mayor poder de convocatoria, tanto en España como a nivel internacional. En este sentido, el rector de la UM ha señalado que este premio “potencia la marca España en todo el mundo”. Para Ángel Martínez, una de las razones que más han contribuido al prestigio de este premio es que “sea considerado entre los propios escritores como un premio limpio; es decir, saben que aquí realmente gana el mejor y que no hay absolutamente ningún tipo de interés editorial ni comercial”. Además de Diario anciano, quedaron como novelas finalistas: La playa de los regodones (España), La invasión de las ratas (México), Rapsodia por Amarilis (España) y 1947 (España). Durante el acto se hizo pública la convocatoria de la 16ª edición del certamen, correspondiente al año 2011. El Premio de Novela Vargas Llosa, organizado por Obra Social de CAM (http://obrasocial.cam.es) y la UM, consta de un premio en metálico de 12.000 euros y la publicación de la obra ganadora a través de la editorial de esta casa de estudios, Editum (http://www.um.es/publicaciones). Fuentes: La Verdad • UM *** Estudiante cubana gana el XI Concurso Hispanoamericano de Ortografía La estudiante cubana Lisandra Cutiño ganó este 16 de diciembre el XI Concurso Hispanoamericano de Ortografía celebrado en la sala de conferencias del Teatro Solís, de Montevideo (Uruguay), con la presencia de representantes de once países. Cutiño y la española Blanca Pérez, quien arribó al segundo lugar, finalizaron empatadas en la primera ronda que incluyó el dictado de veinte frases de escritores latinoamericanos y ochenta palabras, y después, en una “muerte súbita”, se impuso la joven de la mayor de las Antillas. “La palabra ojiva fue la última. Antes se dictaron veintiún enunciados y pasamos todos, luego ochenta palabras y al final quedamos dos con los mismos puntos, la muchacha de España y yo. Se decidió con la muerte súbita, que la que fallaba perdía”, explicó Cutiño. La misma explicación dio Pérez, que pese a la derrota en la final se mostró muy satisfecha y definió la experiencia como “increíble”. “Además, hemos conectado muy bien todas, nos llevamos genial”, dijo en referencia a sus competidoras. Nicole Farías, de Chile, consiguió el tercer lugar del certamen, en el cual participaron además alumnas del último año de bachillerato de Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay. “Dedico el triunfo a mi país y a la Revolución”, expresó Cutiño, residente en el poblado agrícola de Amancio Rodríguez e interna del Instituto Vocacional Luis Urquiza de la provincia de Las Tunas, ambos en el oriente de la isla. Cutiño, de 17 años, relató tener entre sus planes estudiar la carrera de bioquímica, y comentó que el concurso fue difícil pero estaba bien preparada. “Siempre me ha gustado leer. Cuando escucho una palabra nueva que desconozco su significado voy al diccionario”, apuntó. El premio para el primer lugar consistió en un libro y una computadora personal, mientras que para el segundo y tercer lugar las bases establecen “un libro y un objeto de valor acorde con la edad e intereses de los concursantes”, aparte de los certificados de participación que recibieron todos los concursantes. Manuel Antonio Ramos, metodólogo del Ministerio de Educación de Cuba (http://www.mes.edu.cu), quien acompañó a Cutiño, señaló que en su país se le presta mucha atención a la ortografía desde la primaria hasta el bachillerato de forma curricular y extracurricular. “En las escuelas la preparación se realiza con un software que tenemos diseñado en Cuba, el cual permite a los muchachos adiestrarse y eso constituyó también un aporte importante al triunfo de Lisandra”, destacó. El colombiano Rafael Orozco, presidente de la Fundación Hispanoamérica Bien Escrita, subrayó que Lisandra, por sus conocimientos, forma de ser, trato y camaradería, es representante del modelo educativo cubano. Promover el buen uso del idioma español, propiciar sanos hábitos de lectura, buscar la excelencia en la Academia, integrar para la confraternidad y la concordia alrededor de la lengua común, son objetivos del evento. Asistieron a la clausura de la lid Luis Garibaldi, director nacional de Educación en Uruguay, así como embajadores y representantes diplomáticos de las naciones participantes en la justa. Fuentes: EFE • Prensa Latina *** Encuentran nuevas pruebas en el caso del poeta Miguel Hernández La Comisión Cívica por la Memoria Histórica de Alicante (http://www.memoriadealicante.org) ha hallado un sumario paralelo en el juicio del poeta Miguel Hernández (1910-1942), que contiene documentación favorable al poeta no tomada en cuenta en el juicio, y que podría constituir “una vía” para que el Tribunal Supremo de España (http://www.poderjudicial.es) admitiera a trámite el recurso de la familia y declarara nula su condena a muerte. Durante un encuentro con los medios de comunicación celebrado en Alicante, los miembros de la comisión, Manuel Parra y Carlos Candela, destacaron este jueves 16 de diciembre que han encontrado en el Archivo Militar del Ejército un sumario paralelo al juicio a Miguel Hernández, en el que consta un aval de un afamado e influyente falangista, que no fue tenido en cuenta en el juicio. Según explicaron, cuando Miguel Hernández fue apresado por primera vez, se produjo un error administrativo que le permitió volver a Orihuela (Alicante), donde estuvo libre durante quince días. Sin embargo, un funcionario judicial lo denunció y se inició un proceso paralelo por parte del juez militar de la zona. No obstante, según añadieron, al tener en conocimiento en Madrid de la localización de Hernández, pidieron el traslado del poeta y de la documentación recabada, pero desde Orihuela no enviaron la documentación, por lo que no fue tomada en cuenta. Así, según la comisión, esto afectó al derecho de defensa de Hernández, y la nueva documentación es una vía para que el Tribunal Supremo acepte a trámite el recurso de anulación. Esta documentación prueba “nuevos hechos” no juzgados en su momento, que permitirían que el TS lo admitiera. Manuel Parra destacó que la heredera del poeta, María José Hernández, ha manifestado que la anulación de la pena de muerte sería “el broche de oro” a la celebración del Centenario de Miguel Hernández. No obstante, la comisión resaltó que no sólo para la familia, sino para “todo el pueblo español”, sería una buena noticia que “se anulara la inicua condena” al poeta. De hecho, resaltaron que 92 instituciones o asociaciones y 1.315 firmas de particulares exigen esta anulación de la condena a muerte dictada por los tribunales militares franquistas. Precisamente, el jueves 16 la comisión cívica entregó, en la Subdelegación del Gobierno de Alicante, la relación de firmas y adhesiones. Fuente: Europa Press *** Distrito peruano de Picsi inauguró la biblioteca Mario Vargas Llosa Con una inversión de 400 mil nuevos soles, la Municipalidad de Picsi (http://www.munipicsi.gob.pe), distrito peruano de la provincia de Chiclayo (departamento de Lambayeque), inauguró este 16 de diciembre la biblioteca Mario Vargas Llosa, como homenaje al ganador del Premio Nobel de Literatura 2010. La infraestructura de dos niveles cuenta con 1.500 libros, la mayoría del novelista peruano, además de once computadoras que convierten a este centro cultural en una biblioteca virtual. El alcalde de Picsi, Jorge Pizarro, señaló que entregarán de forma simbólica la medalla de la ciudad al autor de El sueño del celta, su más reciente publicación. La biblioteca se suma a la que abrirá sus puertas el próximo año en Arequipa, ciudad natal del escritor. En Lambayeque constituye el primer homenaje formal al premio Nobel. Fuente: Andina *** José Manuel Blecua sustituirá a Víctor García de la Concha en la RAE La Real Academia Española de la Lengua (RAE, http://www.rae.es) eligió el pasado jueves 16 de diciembre como su nuevo director a José Manuel Blecua, quien sustituirá al director actual, Víctor García de la Concha, saliente tras un período de doce años. La elección del nuevo director estaba programada para el jueves 9, pero en esa oportunidad ninguno de los tres candidatos —José Antonio Pascual, Darío Villanueva y el propio Blecua— obtuvo la mayoría absoluta de los 32 votos emitidos, cinco de ellos por correo, uno de ellos enviado por Mario Vargas Llosa, quien se encontraba en Estocolmo para recibir el Premio Nobel de Literatura 2010. La mayoría fue alcanzada por Blecua en la segunda votación, celebrada en una sesión que apenas duró media hora y que se resolvió finalmente entre él y Villanueva, por 18 votos a 14. Esta vez, ninguno de los 32 académicos con derecho a sufragio —aquellos con más de 12 asistencias en el año al pleno de los jueves— votó en blanco, y sólo dos lo hicieron por correo: el escritor y economista José Luis Sampedro y el mismo Vargas Llosa, de viaje entre Perú y Chile. “Lo hemos votado todos”, dijo García de la Concha cuando le preguntaron por los números de la votación. “Esa es la tradición de esta casa”. Dicha “tradición” a la que aludió el director saliente es la que la RAE hace pública, quedando en el secreto de la sala de plenos las tensiones transversales entre filólogos y creadores, estudiosos de la lengua y de la literatura. Blecua, zaragozano de 1939 y “catalán por oposición”, como se describió a sí mismo resumiendo sus años como catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB, http://www.uab.cat), de la que llegó a ser vicerrector, es hijo de un histórico de la filología española, el maestro de maestros José Manuel Blecua Teijeiro. El director entrante recordó, tras la decisión de la RAE, a algunos de los que le precedieron en el cargo, de su maestro Rafael Lapesa a Lázaro Carreter pasando por Manuel Alvar. Blecua será el 29º director de una institución que se prepara para celebrar su tercer centenario en 2013. “Lo celebraremos digna pero austeramente, por la crisis”, dijo, una crisis que ha reducido en dos tercios la asignación estatal al proyecto del Diccionario histórico, coordinado por José Antonio Pascual, compañero de Blecua en el mítico programa de televisión Hablando claro. “El Diccionario histórico vivirá en Internet, no en el papel”, contó también el nuevo máximo responsable de la llamada docta casa. De hecho, ha nacido ya como una obra directamente digital. Su destino, una vez culminado, será lo que a García de la Concha le gusta llamar “la ventana única del español”, un gran portal dedicado a la lengua que echará a andar en los primeros meses del próximo año. También el año próximo está previsto que se presente el tercer y último tomo de la flamante Nueva gramática, el correspondiente a fonética y fonología, cuya coordinación corrió a cargo del propio Blecua y que contará con un importante material audiovisual de apoyo. El propio Blecua publicó en 1979 una gramática escrita a cuatro manos con Juan Alcina Franch. Junto a la red, América es la otra gran estación del nuevo viaje de Blecua al frente de una institución en la que ingresó en 2003 (sillón “h”) con un discurso sobre el Diccionario de autoridades y en la que ya ejerció como secretario entre 2007 y 2009. Antes, en 2005, había presidido la Comisión Estatal del IV Centenario del Quijote. “Soy un enamorado de América”, dijo Blecua al recordar sus años en El Colegio de México (http://www.colmex.mx) y en la Universidad de Ohio (http://www.ohio.edu). En virtud del cargo para el que acaba de ser elegido, a Blecua le corresponde también ejercer como presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale, http://www.asale.org). Blecua recordó tras su elección el creciente peso de Estados Unidos dentro de la geografía del español. “Pronto serán 65 millones de hablantes según algunas prospecciones”, dijo. La nueva edición del diccionario académico, el Drae, que coincidirá con el tercer centenario de la institución, la “actualización constante” de “piezas fundamentales” como el archivo y la biblioteca, y el impulso de lo que la RAE tiene de “servicio público”, fueron algunas de las líneas que Blecua improvisó como programa de gobierno en una labor en la que deberá contar con Darío Villanueva como secretario y con Pascual como vicedirector. “El director de esta casa no tiene equipo. Tendrá que aguantarme al menos dos años más”, dijo entre bromas Pascual, “satisfecho” por la elección de un historiador de la lengua: “Cada vez quedamos menos”. El 13 de enero, Blecua, que fue director académico del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), recibirá el testigo de manos de García de la Concha. Fuente: El País *** Mural argentino de David Alfaro Siqueiros protagoniza batalla legal El mural “Ejercicio plástico”, del artista mexicano David Alfaro Siqueiros, y que fuera reinaugurado por la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el pasado 3 de diciembre —como informamos en nuestra edición anterior (http://www.letralia.com/243/1203alfarosiqueiros.htm)—, protagoniza ahora una batalla legal, toda vez que la empresa uruguaya Dencanor, propietaria de la obra, rechazó terminantemente los 12 millones de pesos que el Estado argentino ofreció en concepto de indemnización por la expropiación de la misma. La obra, que David Alfaro Siqueiros pintó en 1933 en el sótano de una casona de la periferia de Buenos Aires, y que acaba de ser restaurada por un equipo de profesionales argentinos y mexicanos luego de permanecer casi 18 años guardada en contenedores en un depósito a la intemperie, fue inaugurada en la vieja Aduana Taylor con la idea de que, desde abril de 2011, pueda ser vista por el público. “Nosotros no objetamos la cifra porque no es el momento. Queremos que se devuelva el mural porque la obra sigue siendo de Dencanor”, dijo al diario argentino Clarín (http://www.clarin.com) la abogada y asesora legal de la empresa, Mirta Barruti, este 16 de diciembre. El Estado había firmado un préstamo en comodato (se trata de un convenio privado que, al término, en este caso el 31 de diciembre, garantiza la restitución del bien) y por eso ahora se reclama la devolución del mural antes de fin de año. Según Barruti, quien firmó el comodato el 8 de julio de 2008 junto al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, el gobierno argentino debía haber explicitado la voluntad de expropiar el mural, que se hizo efectiva con la sanción de la ley 26.537 que sancionó el Congreso de la Nación (http://www.congreso.gov.ar) en noviembre pasado con la aprobación de ambas cámaras. “El gobierno eligió firmar en forma privada el préstamo para exhibir el mural en forma gratuita”, señaló la abogada. Por esa razón, la empresa interpuso una demanda para que se declare inconstitucional la ley de expropiación que se tramita en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal Nº 8, a cargo de la jueza Cecilia de Negre. “Ese punto está en pleno proceso y el juicio de expropiación está suspendido por ese tema: hasta que no salga una sentencia en primera instancia, no podemos acceder a la Corte Suprema de Justicia” (http://www.csjn.gov.ar). Para Barruti el Estado habría incumplido el artículo 3 de la ley 12.665. En el mismo expediente, la empresa reconoce que su único activo es la obra pictórica. Dencanor se negó a objetar la indemnización que propuso el Tribunal Nacional de Tasación (http://www.ttn.gov.ar). Para Barruti, “esto no es un problema de plata. Queremos el mural”. La cifra, no obstante, es el doble de lo que había calculado en 2003 el Banco de la Ciudad de Buenos Aires (http://www.bancociudad.com.ar). La indemnización no contempla el costo de la restauración de la obra, que rondó los 600.000 dólares y que fue financiada por Argentina y México. “Dencanor no puso dinero para la puesta en valor, pero controló todo el proceso. El trabajo de restauración es formidable”, reconoció Barruti. La embajadora Magdalena Faillace, que dirigió la Comisión de Recuperación del Mural de Siqueiros, reconoció que la valuación del mural a cargo del mencionado tribunal puede ser distinta a la que estipule un tasador de arte. Fuentes de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados aseguraron, no obstante, que dado el consenso con el que se aprobó la ley es improbable que la expropiación no se haga efectiva. El 9 de diciembre Barruti dejó en Casa de Gobierno una carta solicitando la restitución del mural. “Aún no obtuve respuesta”, se lamentó. Fuentes: Clarín • El Universal *** Skármeta presentó un libro y un álbum en su cumpleaños 70 El escritor chileno Antonio Skármeta celebró en Santiago de Chile sus setenta años de vida este 16 de diciembre, con la presentación de su última obra Un padre de película y un álbum del cantante brasileño Toquinho, con letras escritas por el autor de Ardiente paciencia. En la singular celebración, efectuada en el Teatro Nescafé (http://www.teatro-nescafe-delasartes.cl) de la capital chilena, Skármeta —quien nació el 7 de noviembre de 1940— confesó su amor adolescente por la mítica cantante brasileña Dalva de Oliveira, a quien dedicó uno de los temas de su obra musical. Al presentar la canción, Skármeta reveló que a los 15 años, en 1955, es enamoró perdidamente de Dalva de Oliveira (1917-1972), cuando ella se presentaba en los estudios de Radio Minería en la capital chilena y él estudiaba en el Instituto Nacional José Miguel Carrera (http://www.instituto.cl), de la capital chilena. Entonces logró no sólo su autógrafo, sino también un beso, que guardó “como precioso tesoro”, sobre todo cuando ella le dijo que era “su único amor chileno” y que inspiró el tema creado junto a Toquinho. “Ella me besó en los labios, con dulzura, un beso que me hizo estragos”, evocó Skármeta, quien dijo haberlo atesorado en el tiempo conforme al proverbio escuchado en su juventud: “El pez en el fondo de las redes, secreto entre cuatro paredes”. El álbum musical de Skármeta y Toquinho, con 13 temas originales, confirma la versatilidad del escritor chileno, diplomático y conductor de programas culturales en televisión, y autor de novelas como Ardiente paciencia, llevada al cine como El cartero de Neruda,. Los temas recogen vivencias de la vida de Skármeta, ideas originales de Toquinho, y resaltan, entre otras, la canción dedicada a la viuda del pintor chileno Roberto Matta, Germana, “Un rayo incesante”. La presentación del libro de Skármeta y el concierto, con el escritor y diplomático convertido también en intérprete junto al grupo dirigido por Roberto Lecaros, fue hecha por el académico del Departamento de Literatura de la Universidad de Chile (http://www.uchile.cl), Manuel Jofré. La fiesta de cumpleaños culminó cuando Skármeta interpretó versos de su tema “La vida comienza hoy mismo”, que dijo lo interpreta al cumplir los 70: “La vida comienza hoy mismo / Si no vienes no te va a esperar / No dejes pasar las horas, que esta nueva aurora / está a punto de llegar”. La velada finalizó con todo el público del teatro cantando el “Cumpleaños feliz” para el escritor. Sobre el por qué de esta singular celebración, Skármeta lo centra en el significado de la cifra. “Cuando se cumple 69 o 71 años a nadie le importa. Cumplir 70 es importante y además está el hecho de que quería hacer algo con mi vida y mi creación”, agrega. Fuentes: EFE • La Tercera *** Vargas Llosa recibió la Orden de las Artes y las Letras del Perú El autor de El sueño del celta, quien según se anunció también recibirá —en fecha aún por fijar— la Orden Peruana de la Justicia en el Grado de Gran Cruz, advirtió que luchará para impedir que Keiko Fujimori gane las elecciones presidenciales de su país. El escritor peruano Mario Vargas Llosa fue condecorado con la Orden de las Artes y las Letras de su país, que le fuera entregada por el presidente Alan García en el colofón de una jornada de homenajes, durante la cual el flamante Premio Nobel de Literatura instó a adoptar el hábito de la lectura para formarse un espíritu crítico y evitar la manipulación por parte del poder. Vargas Llosa agradeció la condecoración, que recibió la noche del 16 de diciembre en una concurrida ceremonia en el Palacio de Gobierno, transmitida por la televisión estatal. “Una de las sorpresas de este premio es ver cómo mis compatriotas lo han celebrado y hecho suyo. Ha sido conmovedor. Lo han vivido como reconocimiento a nuestro país, nuestra lengua y nuestra historia a través de mi persona”, dijo el autor. El pasado lunes 13, Mercedes González, gerente de Ediciones Generales de Alfaguara en Lima (http://www.gruposantillana.com.pe), anunció que en un mes se han vendido más obras del autor arequipeño que en cinco años, por lo que la casa editorial se vio obligada a reimprimir los 31 títulos de la colección Vargas Llosa que tienen en cartera. Durante la ceremonia de entrega de la orden, Vargas Llosa destacó que su país vive una etapa de crecimiento económico y auge cultural en que da la impresión de que “hemos dejado atrás la barbarie y hemos empezado por fin a que el Perú, como dicen los franceses, valga un Perú”. “Esta Orden de las Artes y las Letras nace para ti, ilustre compatriota y Nobel”, le dijo García a Vargas Llosa tras recordar que hace veinte años habían sido adversarios políticos. Horas antes el Nobel había lanzado, en un homenaje en la Casa de la Literatura Peruana (http://www.casadelaliteratura.gob.pe), una ardiente defensa de la lectura señalando que ésta “hace que los ciudadanos sean críticos de su entorno y siempre sientan la necesidad de cambiar y mejorar el mundo en que viven”. Vargas Llosa recibió en la Casa de la Literatura el primer homenaje que le hace su país desde que retornó de Estocolmo, donde recibió el Premio Nobel de Literatura 2010 el pasado 10 de diciembre. El escritor peruano remarcó que leer buena literatura es una “actividad indispensable” y que va más allá del entretenimiento espiritual porque forma ciudadanos con criterio, lo que “impide que sean manipulados, engañados o embaucados por los poderes existentes”. El autor de El sueño del celta, su más reciente novela, estimó que aunque los académicos suecos insistan en que el Nobel de Literatura se da a un escritor por su obra, “la realidad es que detrás de ese autor hay una lengua y detrás de un autor hay también un país del que procede. Y de alguna manera esas tres cosas son absolutamente inseparables; esa verdad se ha impuesto sobre todas las declaraciones en contrario”, anotó. Vargas Llosa se felicitó de que, a raíz del galardón, Perú ha estado asociado “no con los golpes de Estado, no con las catástrofes naturales, no con violaciones a los derechos humanos, sino en relación a algo más alto y duradero como la creatividad, la invención, la fantasía hecha palabras que es la literatura”. “Este premio es una razón para sentirnos reconocidos todos los peruanos, para que la imagen del Perú se asocie a cosas más elevadas que aquellas por las que suele el Perú salir en periódicos fuera de nuestro país”, dijo aludiendo nuevamente a catástrofes y violencias. Se refirió a la labor de los escritores peruanos y los elogió por desenvolverse en un medio difícil, en un país donde el ámbito de la lectura es reducido y con pocas editoriales. En la Casa de la Literatura el premio Nobel inauguró igualmente un congreso internacional denominado “Las cartografías del poder en la obra de Mario Vargas Llosa” en el que bromeó sobre la posibilidad de ser nuevamente candidato a la presidencia, como ocurrió cuando perdió en 1990 contra el entonces desconocido profesor universitario de matemáticas Alberto Fujimori. “No me aplaudan tanto porque puedo lanzar mi candidatura a la presidencia”, dijo bromeando Mario Vargas Llosa en medio de carcajadas de los asistentes al evento cultural, que aplaudieron a rabiar la amenaza. La ocurrencia de Vargas Llosa se produjo al concluir una prolongada ovación con la que los asistentes saludaron su presencia en el debate. Vargas Llosa había advertido el lunes 13, en una rueda de prensa celebrada a su llegada al Perú, que trataría de impedir que Keiko Fujimori, hija mayor del ex presidente, ganara las elecciones presidenciales del próximo año. “Si la hija del dictador que está condenado a la cárcel por criminal y ladrón tiene la posibilidad de ser presidenta del Perú, voy a ser uno de los peruanos que van a salir a tratar de impedirlo con todos los medios legales posibles”, dijo Vargas Llosa. El escritor afirmó en esa oportunidad que sería “una catástrofe” para el Perú si la congresista y candidata presidencial de 34 años gana los comicios. Actualmente Fujimori es segunda en las encuestas de intención de voto para las elecciones que se celebrarán el 10 de abril. En ese puesto se mantiene empatada con el ex presidente Alejandro Toledo. El pragmático ex alcalde de Lima, Luis Castañeda, lidera la mayoría de las encuestas de intención de votos. El ex presidente Fujimori fue condenado el año pasado a 25 años de prisión, acusado de abusos a los derechos humanos y corrupción durante su década de poder, entre 1990 y 2000, cuando el país vivió una guerra interna entre las fuerzas de seguridad y la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. Tras diez años en el poder, Fujimori, quien gobernó con mano dura con el apoyo de los militares, fue destituido por el Congreso tras estallar un escándalo de corrupción al inicio de un tercer gobierno que ganó en unas cuestionadas elecciones. “Perú vive afortunadamente desde hace unos diez años una democracia que desde luego no es perfecta, pero que es perfectible”, dijo Vargas Llosa, quien agregó que confía en que el ganador de las próximas elecciones continuará con las políticas, principalmente económicas, que han hecho del Perú un país de alto crecimiento gracias a su mayor apertura al mundo. “Lo que me importa fundamentalmente en estas elecciones es que ese modelo que está detrás de estos diez años se mantenga (...). Creo que una gran mayoría de los candidatos garantizan esa continuidad”, refirió el novelista. Según analistas, Perú apostaría en las elecciones de 2011 por un presidente conservador y evitaría la aventura de una extrema izquierda que pierde fuerza en Latinoamérica. Los tres candidatos con mayores opciones para gobernar Perú durante cinco años, incluyendo a Keiko Fujimori, son considerados como amigos de la inversión privada y el libre mercado. Vargas Llosa afirmó además que no votaría por el candidato nacionalista Ollanta Humala, que es cuarto en los sondeos de intención de voto y que en 2006 perdió la presidencia en una segunda vuelta frente al ahora mandatario Alan García. Humala asustó en esa oportunidad a los mercados por el apoyo político que recibió del presidente venezolano Hugo Chávez, la mayor figura de la izquierda en la región. “En este momento entiendo que Humala ha moderado considerablemente su discurso y ojalá sea así”, dijo Vargas Llosa. El mismo día 16, y a iniciativa de Javier Villa Stein, presidente del Poder Judicial del Perú (http://www.pj.gob.pe), la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia acordó imponerle a Vargas Llosa la Orden Peruana de la Justicia en el Grado de Gran Cruz. La distinción le será conferida en fecha por determinar, en mérito a la trascendencia de su obra literaria y académica, que han merecido el reconocimiento mundial a su persona, y al país en general, y por su colaboración con el Poder Judicial. Precisamente, sobre este último punto, el laureado escritor participó en abril pasado en la inauguración de la Cátedra de la Corte Suprema de Justicia, con la conferencia titulada “Discurso de la cultura”. La Orden Peruana de la Justicia en el Grado de Gran Cruz se otorga a las personalidades que con su destacada labor en el campo donde se desempeñan, han contribuido al engrandecimiento del Perú, y al desarrollo de la administración de justicia. Fuentes: Andina • IBLNews *** Congreso 2011 de la Fundación Caballero Bonald será sobre clásicos Góngora, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Pérez Galdós y Clarín formarán parte el próximo año del congreso de la Fundación Caballero Bonald (http://www.fcbonald.com). Sus textos y su aportación a la literatura protagonizarán las sesiones que programa la institución jerezana y que, según aprobó su patronato el pasado 17 de diciembre, se celebrarán entre el 26 y el 28 de octubre de 2011. A propuesta del propio titular de la fundación, el escritor español José Manuel Caballero Bonald, el congreso abordará la importancia de la lectura de los clásicos. “Se había hablado anteriormente y me parece muy buen tema”, dijo. Como siempre, el patronato procura que el tema se adecue a la actualidad y éste lo hace a la perfección. “Estamos en una situación en que las humanidades parecen desplazadas del bachillerato. Es el momento oportuno para hablar de los clásicos como el fundamento de nuestra cultura literaria”, aseguró el autor de Ágata ojo de gato. Todavía no se han puesto sobre la mesa los ponentes que acudirán a la cita pero el equipo de la fundación ya trabaja en la programación. “Es un tema que se me había ocurrido hace tiempo porque tiene interés en la actualidad”, añadió Caballero Bonald. A juicio del escritor, hoy se lee poco a los clásicos: “No nos puede faltar la lectura del siglo XVI, de Garcilaso a San Juan de la Cruz. Ni del Barroco del XVII, de Góngora a Quevedo, que son imprescindibles hasta llegar a Clarín y Pérez Galdós, ya en el XIX”. Caballero Bonald considera que estos autores “son de obligada lectura o por lo menos, un acercamiento. Creo que hay que perderles un poco el respeto y si uno no gusta, saltárselo e ir a otros”, dijo. “Un clásico parece algo rodeado de severidad y aburrimiento, por eso hay que perderle un poco el respeto”, continuó al término de la reunión. Al margen del congreso, el patronato debatió otros asuntos como “las preocupaciones económicas de las subvenciones y los patrocinios”, explicó el jerezano. La fundación mantendrá el próximo año todas sus actividades —como la costumbre de leer, el seminario permanente, la revista Campo de Agramante y la publicación de las actas del congreso, entre otras— aunque Caballero Bonald admitió que “a lo mejor rebajando algunos aspectos”. En el Plan de Actuaciones previsto para 2011 y aprobado en la reunión, presidida por la alcaldesa Pilar Sánchez, destaca la celebración, durante el mes de abril, de un homenaje al poeta y escritor gaditano, recientemente fallecido, Carlos Edmundo de Ory. En este Plan de Actuación se prestará durante el próximo año especial atención a los apartados de Biblioteca y Archivo y Nuevas Tecnologías, con el objetivo de impulsar su desarrollo. Se ha propuesto establecer colaboraciones con centros de enseñanza, librerías, asociaciones y otras instituciones por medio de la participación en los jurados de certámenes, lecturas, narración de cuentos y otras actividades. Para ello, se ha aprobado la ampliación de la presencia de la fundación en las actividades literarias relacionadas con el público infantil y juvenil. Bajo el lema “Con la ciencia y la literatura” se desarrollará la séptima edición del Seminario Permanente, una propuesta de la Delegación de Cultura y Fiestas (http://www.jerez.es/ayuntamiento/delegaciones/cultura_y_fiestas), la Universidad de Cádiz (http://www.uca.es), el Centro del Profesorado de Jerez (http://www.cepjerez.net) y la fundación. Fuente: La Voz Digital *** Cuba concede Premio Nacional de Literatura al uruguayo Daniel Chavarría El novelista uruguayo Daniel Chavarría, quien reside en Cuba desde 1969, fue proclamado este 17 de diciembre como Premio Nacional de Literatura 2010 de la nación caribeña por “la deslumbrante riqueza imaginativa y de lenguaje de su vasta obra”, que “ha sido capital en la renovación de la novela policial en el ámbito hispanoamericano”. “Creo ser un autor muy realizado, pero me hace muy feliz este premio”, declaró el escritor, quien agregó que este año se le han reunido dos premios que le dan “una doble satisfacción”, el Premio Nacional de Literatura de Cuba y el “Bartolomé Hidalgo”, que otorga la Cámara del Libro del Uruguay (http://www.camaradellibro.com.uy), por los que dijo que está viviendo “un momento de verdadero éxtasis y felicidad”. “Soy un ciudadano uruguayo y nunca dejaré de serlo y al mismo tiempo soy un escritor cubano, porque como novelista, que es lo que soy, me inicie aquí sobre el tema de Cuba, el país, su gesta y su gente”, apuntó. El novelista dijo haber descubierto que la revolución cubana “tiene características que hacen muy fértil la posibilidad de una literatura en torno a ella”. “Me siento de corazón un escritor cubano, y mi residencia y actividad en Cuba tiene que ver con un hábito establecido”, añadió. Chavarría (1933) reveló que después de haber creído toda la vida que era “esencialmente novelista”, acaba de descubrir que también es “un escritor de cuentos”, por lo que su próximo libro, que ha titulado Vagabundeos, reunirá quince narraciones que “pueden formar perfectamente una colección”. El jurado del premio, que entrega anualmente el Instituto Cubano del Libro del Ministerio de Cultura (http://www.min.cult.cu) a escritores que hayan enriquecido el legado de las letras de la isla con aportes trascendentes, estuvo integrado esta vez por los intelectuales Ambrosio Fornet, Enrique Saínz, Emilia Gallego, Leonardo Sarría y Arturo Arango, quienes valoraron a catorce autores nominados. Chavarría es el autor de las novelas El ojo de Cibeles, Joy, El rojo en la pluma del loro, Adiós muchachos, Príapo, Una pica en Flandes y Viudas de sangre, entre otros títulos. Ha escrito también numerosos artículos literarios, políticos y guiones para el cine y la televisión, así como cuentos y materiales docentes publicados. Pese a esto declara que sólo le interesan las novelas que escribe en las vertientes política de aventuras, histórica y picaresca. Nacido el 23 de noviembre de 1933 en la localidad uruguaya de San José de Mayo, Chavarría ha ejercido en Cuba como novelista, guionista, traductor y profesor de latín y griego en la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu). Muchas veces Chavarría ha dicho que es un ciudadano uruguayo y un autor cubano, porque fue en la isla donde escribió su primera novela de gran circulación, Joy. Ha ganado diversos premios y reconocimientos como el Dashiell Hammett, en 1992; el Premio Internacional de Novela Planeta-Joaquín Mortiz 1992/93; el Edgar Allan Poe, en New York, 2002; y en Cuba, el Premio Casa de las Américas, 2000, y Alejo Carpentier, en 2004. También se ha hecho merecedor del premio Camilo José Cela-2005, en Palma de Mallorca, y el Bartolomé Hidalgo, que otorga la Cámara del Libro del Uruguay. Entre las figuras galardonadas con el Premio Nacional de Literatura se encuentran Nicolás Guillén (1983), Eliseo Diego (1986), Cintio Vitier (1988), Roberto Fernández Retamar (1989) y Miguel Barnet (1994). El Premio será entregado a Chavarría en ceremonia prevista para el 11 de febrero de 2011, como parte del programa de actividades de la próxima XX Feria Internacional del Libro de La Habana. Fuente: EFE *** Príncipes de Asturias presentaron la nueva Ortografía Los príncipes de Asturias presidieron este viernes 17 de diciembre, en la sede de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), la presentación oficial de la nueva Ortografía de la lengua española, “mucho más ambiciosa”, según precisó el príncipe Felipe, “y donde se realiza de manera más clara la preciosa unidad del español”. En esta misma línea, destacó que la RAE y la Asociación de Academias (Asale, http://www.asale.org) nos ofrecen “esta soberbia edición”, “la primera también que explica de manera razonada y científica el sistema ortográfico del español; los principios generales de que se derivan las normas; su evolución histórica y su porqué”. “La Ortografía da forma a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos, los de la comunidad de hispanohablantes. Si la descuidáramos, la dejaríamos empobrecerse”, subrayó el príncipe Felipe, para quien la “corrección idiomática”, es en este sentido “un deber y un derecho”. El príncipe precisó también que “una concepción equivocada de la gramática o de la ortografía puede ver en ellas una carga que limita la libertad del individuo; algo que se nos impone ya elaborado y que no podemos modificar”. Don Felipe recordó la relación entre corrección ortográfica y pensamiento estructurado y entre éste y pensamiento libre. Delante de un auditorio formado por escritores, políticos, empresarios, profesores y estudiantes —entre ellos, varios alumnos de los colegios en los que los príncipes estudiaron ortografía: “Y la aprendimos”, apostilló—, el heredero de la Corona española tuvo palabras de reconocimiento y gratitud para el todavía director de la RAE en funciones, Víctor García de la Concha, “quien ahora se acerca a completar doce años de labor intensa y extraordinaria al frente de la RAE”, y felicitó a José Manuel Blecua, quien sustituirá a García de la Concha. Según destacó el príncipe Felipe, el académico ha dedicado estos años, “con tanto acierto como pasión, a servir a la grandeza del español”. Asimismo, subrayó la aportación de García de la Concha a la Asale, con “entusiasmo” y “fina diplomacia”. Aprovechó también la ocasión para reiterar su “alegría” por el Premio Nobel concedido al escritor peruano Mario Vargas Llosa, a “quien también le concedimos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras”. El escritor Mario Vargas Llosa, en una intervención virtual, señaló que este libro —publicado por Espasa (http://www.planetadelibros.com/editorial-espasa-5.html) con una tirada de 85.000 ejemplares para todo el ámbito de la lengua, y que se vende en España al precio de 39,90 euros— no debe intimidar al lector “a pesar de su volumen y de sus 800 páginas”, lo que viene a ser unas cuatro veces la edición anterior. Para el Nobel, esta obra está “al alcance de los lectores corrientes, ya que no se contenta con enumerar las normas de una correcta ortografía en español, sino que explica su razón de ser”. “Deseo a este libro una larga y exitosa vida”, indica. Por su parte, Víctor García de la Concha señaló que se trata de “la primera vez que, al servicio de la unidad del idioma, las academias de todos los países hispanohablantes hacen una ortografía de todos para todos”. “Por primera vez se explica el porqué de cada norma y se analiza de manera detallada una numerosa casuística”, recalcó. Respecto al “revuelo mediático” producido hace unas semanas, según señaló, por “tres o cuatro cuestiones descontextualizadas —y, nostra culpa, mal explicadas—”, matizó que entonces se estaba hablando de “otra obra distinta”, previa a la reunión que tuvo lugar en Guadalajara (México), donde se acordaron finalmente todos los cambios. Alfredo Matus, director de la Academia Chilena (http://www.institutodechile.cl/lengua), recordó que la ortografía es mucho más que cosa de un acento más o menos; es, ha dicho, “cosa mayor”, un asunto que atañe a la semántica, al sentido de aquello que decimos. Por su parte, José G. Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana (http://www.academia.org.mx), subrayó el enorme avance que la presente edición supone respecto a la anterior, de 1999, sobre todo la amplitud de la información sobre aspectos que tantas vacilaciones producen en los hablantes como la diferencia entre “b” y “v”, el acento diacrítico y las mayúsculas de los nombres geográficos, a lo que cabría añadir la adaptación al español de las palabras extranjeras. El discurso más largo ha sido el de Salvador Gutiérrez Ordóñez, coordinador de la nueva edición de la Ortografía de la lengua española, y quien explicó el mecanismo de una obra en la que él y su equipo han invertido ocho años de trabajo, un tiempo que ha dado un fruto riguroso y razonado, normativo pero flexible. Gutiérrez Ordóñez indicó que la obra es “explícita, razonada, exhaustiva, coherente, simple, inteligible e incluso amena”, pues además de todo lo que se espera de un texto académico, también es un compendio de historia de la escritura, del alfabeto y de la evolución de una disciplina que sigue despertando polémica y pasiones. Gutiérrez Ordóñez tenía razones para hablar de “fiesta de la ortografía”. Al acto acudieron académicos como Soledad Puértolas, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Juan Luis Cebrián, Ignacio Bosque o Margarita Salas, así como escritores y otras personalidades, entre los que se encontraban Antonio Colinas, Boris Izaguirre, Luis María Ansón o Alberto Oliart. Entre las novedades que se incluyen en esta obra destaca la desaparición de la “ch” y la “ll” del alfabeto español. Además, en el caso de las palabras con diptongo y cuya pronunciación también puede ser la de un hiato, la RAE establece que prevalece la primera y, por lo tanto, palabras como “cian”, “guion”, “veis” o “pie” nunca llevarán tilde. Además, recomienda no acentuar los pronombres demostrativos ni la palabra “solo”. Nomenclaturas relacionadas con títulos y cargos pierden su mayúscula inicial, incluso en el caso de que hagan referencia a una persona concreta: el papa, el rey, el príncipe, el presidente, el director. El uso de las mayúsculas es un tema espinoso al que la nueva Ortografía dedica casi ochenta páginas, donde además de los casos comentados se establece debe evitarse la mayúscula inicial en don, doña, fray, santo, excelencia, señoría o vuestra merced, aunque se admite en los tratamientos protocolarios de las más altas dignidades (su santidad, su majestad, su excelencia) cuando no van seguidos del nombre propio. Sin embargo, los personajes de ficción irán siempre con mayúscula (Aureliano Buendía, Juanita la Larga, Harry Potter, Mafalda) y también lo harán aquellos formados por nombres comunes: Caperucita Roja, el Gato con Botas, la Ratita Presumida. La nueva normativa señala que todas las palabras procedentes de otras lenguas se adaptarán modificando su grafía originaria y prescindiendo de las letras que no tienen reflejo en esa pronunciación. Así, ahora se escribirá yudo, pirsin, cáterin, sexi o mánayer. Lo mismo vale para los nombres propios, como por ejemplo Chaikovski en lugar de Tchaikovski. La partícula ex queda homologada al resto de los prefijos. De este modo, se escribirá unida a la base a la que acompañe cuando ésta sea una palabra simple (expresidente, exmarido, exjugador...) aunque separado cuando la expresión esté constituida por varias palabras (ex alto cargo, ex capitán general, ex presidente de la Diputación). Finalmente podrá decirse i griega o ye, y podrá elegirse entre referirse a la v como uve o como b corta, como es llamada en muchos países de la América hispana. Con todo, los académicos advierten de que su propósito para el futuro es fijar las denominaciones simples. La nueva Ortografía contiene también un amplio listado de expresiones que, con frecuencia, se escriben de distinta forma, por lo que la norma recién aprobada aconseja con claridad cuál es el uso más conveniente. Así, es mejor decir “a cal y canto” que “a calicanto”; “a machamartillo” es preferible a “a macha martillo”; “a tocateja” y no “a toca teja”; “aprisa” es mejor que “a prisa”; “contrarreloj” y no “contra reloj” y, como se acercan las Navidades, conviene saber que lo correcto es escribir Nochebuena y Nochevieja. Fuentes: Diario de Sevilla • El País • Europa Press *** Denis Rafter gana el Premio Artez Blai El jurado del III Premio Internacional Artez Blai de Investigación sobre Artes Escénicas, compuesto por Berta Muñoz, Borja Ruiz y Carlos Gil, decidió por unanimidad conceder el máximo galardón a Hamlet en España, de Denis Rafter, según se informó este 17 de diciembre, por “tratarse de un profundo trabajo de investigación sobre las traducciones al español de Hamlet, realizado con rigor científico, combinando su conocimiento filológico y su estudio escénico y plasmado de una manera dinámica, asequible y didáctica”. El jurado también resaltó el buen nivel de la mayoría de los trabajos presentados en esta edición, al igual que la variedad de asuntos tratados, como la interpretación, la dramaturgia, la danza desde varios puntos de vista, el circo o la ópera, lo que “demuestra el crecimiento de estudiosos e investigadores en todas las artes escénicas y alienta a la entidad convocante a seguir con esta iniciativa para que se puedan visualizar algunos de estos trabajos de suma importancia”. Para esta edición del premio —que convoca la Asociación Cultural Artez Blai Kultur Elkartea (http://www.artezblai.com) y que está dotado con 1.000 euros y la publicación en la colección “Teoría y Práctica” de la Editorial Artezblai— se presentaron diecinueve trabajos llegados de Venezuela, Estados Unidos, Colombia, Argentina, México y diferentes puntos del Estado español, como Madrid, Cataluña, Euskal Herria y Valencia, entre otros. De este modo, Denis Rafter suma su nombre a la lista de galardonados con este premio, y que hasta la fecha integraban el bilbaíno Borja Ruiz, por El arte del actor en el siglo XX: un recorrido teórico y práctico por las vanguardias, y la mexicana Zulai Macias Osorno, por El poder silencioso de la experiencia corporal en la danza contemporánea, ganadores de la primera y la segunda edición, respectivamente, así como el argentino José Luis Arce, accésit en la primera edición por La máquina border: cuadernos de decoloniaje. Dublinés de nacimiento, Rafter vive en España desde hace muchos años. Su vinculación al mundo del teatro parte de su infancia. Se formó en el Abbey Theatre (http://www.abbeytheatre.ie), teatro nacional de Irlanda, donde el naturalismo es la base actoral. También pasó por la prestigiosa Guildhall, Escuela de Música y Drama de Londres (http://www.gsmd.ac.uk), en cuyas aulas se licenció como profesor de voz y drama. Un hombre de teatro de gran versatilidad, tanto como actor como en su actual función de director actoral, Rafter es además escritor, director de escena y profesor, y ha dirigido numerosas obras teatrales y musicales. Ha versionado a Brian Merriman (The Midnight Court), Joyce (Ulises), Dickens (Canción de Navidad) y a varios autores irlandeses en su denominada “Antología del amor”. Como actor destacan sus papeles en obras de Synge, O’Casey, Stoppard, Chejov, Simón, Carroll, Wilde y Shakespeare. En diversas ocasiones ha trabajado en el Teatro Español de Madrid (http://www.teatroespanol.es), una de ellas en Amor contra el tiempo, de Agustín García Calvo, basada en sonetos de Shakespeare. En su faceta literaria es autor de tres monólogos: The Remarkable Oscar Wilde, O’Shakespeare y Ser actor, presentados por todo el mundo. Igualmente ha participado en varios festivales, entre ellos el de Edimburgo, donde ganó el premio al mejor monólogo, y los de Dublín, Feria de Frankfurt, Mérida, Elche, Almagro, Sitges, Wexford, Waterford, donde ganó el premio al mejor bailarín en el musical Oklahoma, de Rodgers y Hammerstein, y últimamente en el Festival de Teatro en Tbilisi, Georgia. En los años 60 representó por toda Europa a Aer Lingus, Líneas Aéreas Irlandesas. En 1973 fue nombrado consejero delegado de dicha compañía en España y residió en las Islas Canarias. Durante varios años se dedicó a la construcción al sur de Tenerife, recibiendo la Medalla de Oro de Santiago de Tenerife por su protección y respeto ecológico y por su fomento de las relaciones culturales entre España e Irlanda. En 1992 fue nombrado por el gobierno de Irlanda comisario general del Pabellón de Irlanda en la Exposición Universal de Sevilla. Durante este período mostró lo mejor de la cultura de su país, incluyendo estrenos de Esperando a Godot y La última cinta de Krapp, de Samuel Beckett, producido por el famoso Gate Theatre de Dublín (http://www.gate-theatre.ie), conciertos de grupos como Los Chieftains, Sharon Shannon y la Orquesta Sinfónica de la Televisión Irlandesa. Entre sus proyectos más imaginativos se encuentran flotar un gigante “Gulliver” por el río Guadalquivir de Sevilla y unir el baile flamenco de María Pagés con la música y danza irlandesa. En 1993 tuvo gran éxito como director en el Festival de Mérida con Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. En el mismo año dirigió una nueva versión de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol, con una gran acogida de la crítica. Entre 1994/95 participó muy directamente como director gerente en el lanzamiento del Teatro de La Abadía (http://www.teatroabadia.com), espacio escénico de la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org). Paralelamente ha impartido conferencias sobre teatro e interpretación en diferentes universidades y escuelas de arte dramático de España, y cientos de actores se han beneficiado de su oficio. Ha escrito artículos y ensayos sobre la dramaturgia, como “El mundo circo de Samuel Beckett” o “La tragedia de Shakespeare: sentir y hacer sentir”. Su última obra como dramaturgo ha sido Aidós, un drama sobre el hombre y la guerra, estrenado en Madrid en 2009 con mucho éxito, y ahora de gira por España. Uno de sus más originales montajes en sus últimos años como director fue el estreno de Miguel Will, de José Carlos Somoza (Premio Cervantes), una coproducción del Teatro Clásico (http://teatroclasico.mcu.es) y el Grupo Focus. En 1998 dirigió No hay burlas con el amor, de Calderón de la Barca, con la Compañía Nacional de Teatro Clásico (Premio “Fernando de Rojas” a la mejor obra teatral), Odio a Hamlet, de Paul Rudnick y Los carniceros, de Antonio Morcillo López (Premio Marqués de Bradomín). Algunos de sus trabajos como director han sido, entre otros, Las cabezas del dragón, de Valle Inclán, una nueva versión de Sueño de una noche de verano en el Festival de Mérida o una nueva versión de El camarero ausente, de Harold Pinter. Además ha dirigido Esperando a Godot, de Samuel Beckett, en el Centro Penitenciario de Aranjuez, y ha estrenado su nueva obra-monólogo Actor busca trabajo. Recientemente, Rafter se doctoró en teoría, historia y práctica del teatro por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH, http://www.uah.es), presentando su tesis doctoral Hamlet en España, con calificación Sobresaliente Cum Laude. En 2010 el Consejo de la UAH le concedió el Premio Extraordinario de Doctorado por dicha tesis. Fuente: Artez Blai *** Joan Manuel Serrat recibe homenaje en Uruguay El cantautor español Joan Manuel Serrat recibió este 17 de diciembre un emotivo y “envidioso” homenaje de sus amigos uruguayos, que le entregaron el primer premio “Memoria del Fuego”, instaurado por la revista Brecha (http://www.brecha.com.uy), fundada por el escritor Eduardo Galeano. El catalán recibió el premio, consistente en una obra del artista uruguayo Octavio Podestá, y creado para distinguir a los creadores iberoamericanos más destacados por su trayectoria artística y social, durante la celebración, en el histórico Teatro Solís de Montevideo (http://www.teatrosolis.org.uy), del 25º aniversario de la publicación. Ante un abarrotado teatro, el autor de Las venas abiertas de América Latina recordó que durante su exilio en la costa catalana, una niña de ocho años le preguntó qué hacía. Cuando le dijo que era escritor, ella contestó, rotunda: “A mí no me gustan los libros. Los libros están quietos. A mí me gustan las canciones. Las canciones vuelan”. “Desde mi encuentro con aquel angelito de Dios, he intentado cantar”, dijo Galeano. “Nunca pude, ni en la ducha. Cada vez que lo intento, los vecinos gritan que ese perro se deje de ladrar. Soy un incomprendido. Y peor: un incomprendido envidioso. Quiero confesar públicamente que yo envidio a Joan Manuel Serrat. Y para más inri, estoy condenado a escucharlo un día sí y otro también, porque el destino cruel nos ha hecho muy amigos”. A su vez, el músico festejó el premio sobre todo por la oportunidad que le ofreció para agradecer “lo recibido de Uruguay”, país al que enseñaron a querer “muchos hombres y mujeres a lo largo de los años” como Mario Benedetti, Alfredo Zitarrosa o el propio Galeano. El sábado 18, el cantante presentó en la nación sureña su espectáculo “Hijo de la luz y de la sombra”, en el que ofrece “un nuevo manojo” de los poemas del alicantino Miguel Hernández, según explicó en una rueda de prensa el propio Serrat antes de recibir el premio. “Soy un transmisor de la obra de Miguel Hernández, es el papel que me propuse jugar”, aseguró. Serrat se confesó un “enamorado” de Uruguay, el “paisito”, donde se siente “siempre igual de a gusto”, “arropado” por un público con el que ya tiene una relación de cuarenta años. Aun así, admitió que no se ha deshecho de la tristeza por volver a un Uruguay donde ya no está Benedetti, que murió el pasado 2009 y con el que el catalán tenía una gran amistad. “Es la terrible verdad de la muerte: no sólo te arrebata alguien que amas, te arrebata una parte de ti”, sentenció. Galeano concluyó la entrega de la distinción de la revista Brecha con un apasionado “bienvenidos sean a esta tierra”, que fue secundado en pie y con una gran ovación por los presentes. Fuentes: Brecha • EFE *** Conceden el premio Sant Jordi de novela a Ramon Solsona El escritor Ramon Solsona (Barcelona, España, 1950) obtuvo este viernes 17 de diciembre el premio Sant Jordi de novela, dotado con 60.000 euros, por L’home de la maleta, una historia protagonizada por un viejo músico de orquestas de baile que no entiende el mundo de hoy, mientras que el Carles Riba de poesía ha recaído en Rosa Font. Los premios se entregaron durante una austera Nit de Santa Llúcia, que celebraba en Viladecans (Barcelona) su sexagésimo aniversario, organizada por Òmnium Cultural (http://www.omnium.cat), y también han supuesto el reconocimiento del finalista del Sant Jordi, el abogado y gestor cultural Jordi Cabré, por Després de Laura, una novela en la que la música tiene un gran peso. Asimismo, ha sido galardonada la joven Alba Dedeu, que obtiene el Mercè Rodoreda de cuentos por Gats al parc; Salvador Macip y Sebastià Roig, que han ganado el Joaquim Ruyra con Ullals; y David Nel•lo, que ha alzado el premio Folch i Torres de novela para niños con Ludwig i Frank. En el apartado de comunicación han sido premiados el diario electrónico Vilaweb (http://www.vilaweb.cat) y Televisió de Catalunya (http://www.tv3.cat), mientras que el escritor irlandés Colm Tóibín ha obtenido el Joan B. Cendrós de trabajos publicados fuera de Cataluña por el artículo “Bullfighting ban is sweet revenge for Catalonia”. Durante la ceremonia de entrega de premios celebrada en Viladecans, la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, leyó el discurso de bienvenida de la Nit de Santa Llúcia, en el que remarcó que, en democracia, “nadie puede imponer a otro cuál es su nacionalidad”. Casals ha tomado la palabra en el Atrium de Viladecans (Barcelona) recordando que en 2011 Òmnium Cultural cumplirá cincuenta años, y agradeció la labor de todas las personas que durante todos estos años han trabajado en favor de la lengua y cultura catalanas. En este sentido, mencionó a los recientemente desaparecidos Joan Solà y Joan Triadú, uno de los pioneros en la enseñanza del catalán. La gala estuvo marcada por el sello del director de Comediants, Joan Font, quien dirigió sobre el escenario a los actores de la Agrupación Mossèn Cinto Verdaguer, las voces del Cor de Teatre (http://www.cordeteatre.com) y las artes plásticas de Càndida. Uno de los momentos culminantes se produjo cuando Solsona subió a recoger el Premi Sant Jordi por L’home de la maleta. “He estado picando piedra”, dijo el autor antes de presentar los rasgos del protagonista de la novela. Tras lo cual, y al confesar que se sentía abrumado por los focos, ha decidido “volver a la mina”. Entre las numerosas personalidades del mundo de la cultura y la política asistentes a la Nit de Santa Llúcia destacaron la nueva presidenta del Parlament de Catalunya (http://www.parlament.cat), Núria Gispert, y el conseller de Cultura y Medios de Comunicación Joan Manuel Tresserras, que asistió a uno de sus últimos actos institucionales. De Gispert aprovechó su primer acto institucional tras haber sido elegida para asegurar que gracias a la cultura “ha sobrevivido el país”, y acto seguido recordó que a principios de los años 80 los responsables de Òmnium Cultural preguntaron al ex presidente de la Generalitat (http://www.gencat.cat), Jordi Pujol, si su trabajo tenía sentido con la llegada de la democracia, a lo que Pujol les respondió que su labor era “imprescindible”. El miembro del jurado del Sant Jordi Àlex Broch explicó que la novela de Ramon Solsona, tiznada de ironía, sarcasmo y también de ternura, está protagonizada por un músico que no entiende el presente y que esconde sus orígenes, “lo que da lugar a un final súbito cuando se descubre su misterio”. Solsona, articulista del diario La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es) y colaborador en la emisora RAC1 (http://rac1.org), comentó en rueda de prensa que escribió un libro de un solo personaje, que fue músico y contable, y “que en su juventud iba, con una maleta, de fiesta mayor en fiesta mayor, mientras que a los setenta años va con una maleta de casa en casa de sus tres hijas”. Cuando llega a estos hogares, que representan tres modelos diferentes de familia, se convierte en un observador de la vida actual, “que no entiende, porque lo supera”, a la vez que se caracteriza por decir todo lo que piensa sin tener en cuenta las consecuencias de las palabras que pronuncia. En opinión de su creador, es alguien gruñón, huraño y también guasón, que va a la suya, pronunciando unos monólogos interiores con un lenguaje que se hablaba en el barrio barcelonés de Gràcia en los años cincuenta. Respecto a la novela finalista, de Jordi Cabré, que es la segunda vez que ocupa esta posición y que este viernes bromeaba con que lo acabará consiguiendo a la tercera, su autor señaló que narra las vicisitudes de un triángulo amoroso entre un músico de funerales, una mujer cautivadora y la poderosa música de Beethoven. Sobre el premio Carles Riba, dotado con 3.000 euros, la miembro del jurado Lluïsa Julià indicó que Un lloc a l’ombra, de Rosa Font (Sant Pere Pescador, 1957), es un poemario en cuatro partes, que trata sobre la búsqueda del “yo poético”. Font, que ha escrito otros seis libros de poesía, señaló que ha usado un lenguaje “esencial y primigenio”, en un libro en el que también hay un diálogo con las artes plásticas y una poética “muy cromática y que brilla”. Uno de los descubrimientos de la noche fue la joven autora Alba Dedeu, de 26 años, quien ganó el Rodoreda por los siete cuentos de Gats al parc, unos relatos “muy sorprendentes, que revelan una voz muy original y nueva”, según Sílvia Soler, jurado del premio. Para Dedeu, que estudió medicina, aunque prácticamente no ha ejercido, las diferentes historias no tienen mucho en común, aunque el enfoque que da a los diversos personajes que pululan por ellas sí lo es, con muchos detalles. “A la imaginación hay que darle voces y palabras”, sintetizó. Salvador Macip y Sebastià Roig ganaron el Ruyra de narrativa juvenil con Ullals, un thriller teñido de fantasía y terror a lo Stephen King, y David Nel•lo ha conseguido el Folch i Torres con Ludwig i Frank, una historia protagonizada por dos niños muy diferentes pero con muchas cosas en común. Fuente: La Vanguardia *** Publican colección de textos humorísticos de Mario Benedetti La faceta humorista del escritor uruguayo Mario Benedetti, más conocido por su obra poética, narrativa y ensayística, queda ahora patente, en el 90º aniversario de su nacimiento, con la edición de un volumen que recoge crónicas que el autor publicó en el emblemático periódico Marcha. Bajo el título de Sálvese quien pueda y otras crónicas humorísticas, el Centro de Arte Moderno publica el lunes 20 de diciembre este compendio, en el que se recogen nueve artículos que aparecieron entre los años 50 y 60, bajo el seudónimo “Damocles”, en el citado rotativo de Montevideo. En ellos se reflejan “aspectos poco conocidos” del autor uruguayo, que nació en 1920 y cuya voz se apagó el 17 de mayo de 2009, explicó el director del Centro de Editores, Raúl Manrique. Se trata de textos “nunca publicados en España ni en el resto de los países latinoamericanos”, añadió Manrique, y que dan fe de la vertiente crítica que tantas veces expuso el artífice de una de las voces hispanoamericanas más universales. El libro, que tendrá una tirada de cien ejemplares, numerados y firmados por el editor, están ilustrados por el artista argentino Alejandro Contreras Moiraghi a modo de viñetas en blanco y negro. Entre los títulos que se ofrecen para conocer esta faceta periodística de Benedetti, impregnada de humor, figuran “Europa y esta aldea”, “Gracia y desgracia del toreo”, “El hinchismo nacional”, “Una carta de amor”, “Happy birthday” e “Introducción a la infancia”. A través de ellos el escritor deja patente cómo nos afecta el paso del tiempo desde un prisma satírico. Y así dice: “Ayer cumplí treinta y pico. Un pico enorme, como de tucán, pero no importa. Siempre es bueno que no nos canten los cuarenta y sentirse aludido cuando alguien se refiere a ‘los muchachos’ ”. Para añadir que “cuando enfrentamos a los Otros (sobre todo si hace un tiempo que no los vemos) y les notamos el gesto desalentado, las ganas de jubilarse, la barriga colgante, los dientes con huevo, las solapas con guiso y la ojera profunda y azul, en el primer momento pensamos textualmente: ‘¡La gran siete! ¡Cómo envejeció Fulánez!’, pero en el segundo empezamos a notar ciertos rasgos conocidos en cada uno de sus síntomas de decadencia, cierto parentesco con nuestro propio deterioro”. Y al hablar de la niñez dice: “El ser humano, cuando viene al mundo, no es precisamente una ricura. Las madres lo encuentran parecido a las tías, los primos, al abuelo, pero todo recién nacido a lo único que se parece es a una remolacha con pelo”. “La única excepción que conozco, soy yo mismo, que, según testimonian las afligidas fotos del álbum familiar, parecía en los primeros días una remolacha pero sin pelo”, apunta. Benedetti también publicó en aquellos años crónicas costumbristas en las que “satirizó a la sociedad uruguaya de la época y sus viajes a Europa”, destacó Manrique. El periódico Marcha, con periodicidad semanal y emblema de las ideas de izquierda, fue clausurado en 1975 por la dictadura militar, costándole la cárcel y el exilio a su director, Carlos Quijano, y a muchos de sus colaboradores, entre ellos Juan Carlos Onetti. Sálvese quien pueda y otras crónicas humorísticas es publicado en una edición artesanal por el Centro Arte Moderno, dentro de su proyecto de difusión de textos inéditos de autores latinoamericanos. El Centro de Arte Moderno nació en Argentina en 1995 y fue hace siete años cuando abrió su sede en España, que alberga una galería de arte, el museo del escritor y una librería. Fuente: EFE *** Recuperan obras de arte robadas en España La delegada del Gobierno, Amparo Valcarce, y el jefe de la Unidad de Violencia Especializada y Violenta (UDEV), Dionisio Martín, informaron este lunes 20 de diciembre sobre la recuperación de 34 de las 35 obras de arte robadas el pasado 27 de noviembre, y que fueron halladas el sábado en el interior de una furgoneta aparcada en un polígono industrial de Leganés robada hace días. Los agentes localizaron primero una obra de Chillida que los autores del robo habían intentado vender por treinta euros a una chatarrería, tras lo que pudieron localizar en la furgoneta las otras 33, en buen estado e incluso la mayoría protegidas en sus embalajes originales. Las obras pertenecen a seis galerías de arte y están valoradas en unos 5 millones de euros, y no en 2,7 millones como se informó en su día. Sólo uno de los 34 cuadros recuperados tenía el cristal roto, pero sin afectar a la obra, precisó la delegada, quien destacó la importancia de la operación policial. Por su parte, el jefe de la UDEV indicó que aún se busca la obra que falta, la número 35. La Policía no ha practicado aún ninguna detención en relación con esta operación, que lleva a cabo el Grupo XXI de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, y que continúa abierta y bajo secreto sumarial, por lo que no se han ofrecido detalles de la misma. El responsable de la UDEV aseguró que no se descarta ninguna hipótesis sobre el suceso y ha confiado en que los autores del robo sean detenidos próximamente. El robo fue perpetrado el pasado 27 de noviembre en la empresa Crisóstomo Transportes del polígono Los Olivos de Getafe. Varias personas sustrajeron el camión que transportaría las obras de arte, las cuales acababan de ser expuestas en Alemania y pertenecen a seis galerías de Madrid, Barcelona y de la ciudad alemana de Colonia. Las obras son de autores como Pablo Ruiz Picasso, Fernando Botero, Eduardo Chillida, Gonzalo Gonzales, Cveto Marsic, Julio González y Antonio Saura. Fuente: EFE *** Reabren el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires después de cinco años El próximo jueves 23 de diciembre será reabierto, después de cinco años, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba, http://www.museodeartemoderno.buenosaires.gov.ar), cuya sede —ubicada en el número 350 de la avenida San Juan— ha sido remodelada y ampliada según un proyecto del consagrado arquitecto argentino Emilio Ambasz. En principio, el público podrá recorrer 3.800 metros cuadrados del total de 11.350 —más del doble del viejo edificio— que tendrá el museo cuando finalice toda la obra, que se estima estará concluida a mediados de 2012. En esta primera etapa, se habilitarán dos grandes salas de exposición, de un total de siete. Creado en 1956 por iniciativa del crítico de arte Rafael Squirru, el Mamba, que depende del gobierno porteño, posee un importante patrimonio de unas 7.000 obras de arte argentino e internacional de los siglos XX y XXI. Laura Buccellato, directora del museo, señaló que las nuevas instalaciones verifican las normas sugeridas por el Consejo Internacional de Museos (Icom, http://icom.museum). Hasta el momento, la obra demandó una inversión de 58 millones de pesos, precisó Hernán Lombardi, ministro de Cultura de Buenos Aires (http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura), e insumirá unos 27 millones más. Fue ejecutada por el Ministerio de Desarrollo Urbano (http://www.buenosaires.gov.ar/areas/planeamiento_obras) con la supervisión de Cultura. Además, Lombardi dijo que se ampliará el presupuesto operativo del museo. En las dos salas que podrá visitar el público a partir del jueves, se presentarán dos muestras. En la planta baja, con el título “Narrativas inciertas”, se ofrecerá un interesante panorama de obras de reconocidos artistas jóvenes argentinos, como Sebastián Gordín, Leandro Herlich, Nicola Costantino y Dino Bruzzone. Con la curaduría de Buccellato y Valeria González, las obras de esta exposición fueron hechas especialmente para esta oportunidad. Por otra parte, en la sala del primer piso se despliega “El imaginario de Ignacio Pirovano”, con la curaduría de Cecilia Rabossi, con obras, entre otras, de la destacada colección Pirovano que atesora el museo, de referentes de la abstracción de Argentina y del ámbito internacional, como Paul Klee, Julio Le Parc, Henri Matisse y Juan del Prete. A esta primera etapa de reapertura le seguirán otras, en las que se irán habilitando los demás espacios. Hacia el final, las cinco plantas del Mamba albergarán las salas de exposición, los depósitos, la biblioteca, las oficinas, los talleres, el patio de esculturas, el auditorio para 240 personas, la confitería, la tienda, y más. En 1998, el gobierno porteño aceptó el anteproyecto de Ambasz para rediseñar y ampliar el Mamba. En junio de 2005, la institución cerró sus puertas para comenzar las obras. Sin embargo, éstas comenzaron un año después y se aceleraron más adelante. Durante 2007, el museo funcionó temporariamente en el Palacio de Correos. Las obras atravesaron no pocas dificultades y dilaciones durante las gestiones de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman. Hacia fines de 2007, el patrimonio fue trasladado a la Casa de la Cultura y a un inmueble del gobierno porteño en la calle Alsina, ambos especialmente acondicionados, donde aún permanece. Fuente: La Nación *** Presentan edición italiana de la novela Aimarte, de Leonardo Rossiello Al celebrar los 150 años de la unificación de Italia, la Asociación Onlus Michele Cavallo, la Comuna de Montano Antilia y el Círculo Amerindio de Salerno han organizado para finales de este mes la presentación de la novela Aimarte, con la que el uruguayo Leonardo Rossiello (http://www.letralia.com/firmas/rossielloleonardo.htm) obtuvo en 2003 el premio Álvaro Cepeda Samudio, en Colombia. La edición italiana que ahora se presenta bajo el sello de Galzerano Editore, y con el título Aimarte: una mongolfiera per Garibaldi, ha sido traducida por Elvira Falivene y cuenta con introducción de Rosa María Grillo, de la Universidad de Salerno (http://www.unisa.it). Las actividades se iniciarán el lunes 27 de diciembre a las 16 horas, en el Salón del Consejo de la Comuna de Montano Antilia, con palabras del alcalde Alberto del Gaudio y de Ugo di Benedetto, presidente de la asociación M. Cavallo. A continuación intervendrán la traductora Elvira Favilene, el editor Giuseppe Galzerano, la crítica Rosa María Grillo, la musicóloga y escritora uruguaya Meri Lao y el autor, Leonardo Rossiello, quien recibirá en el acto el nombramiento de ciudadano honorario con palabras del doctor Bruno Beyeler. Luego habrá una muestra de tango con Verónica Cona y Salvatore Cringoli. La presentación del libro será el martes 28 a partir de las 17:30 en el Círculo Amerindio del Centro de Estudios Americanos de Salerno, ubicado en el número 31 de la calle Francesco La Francesca. Alberto del Gaudio, Ugo di Benedetto y Rosa María Grillo pronunciarán palabras de apertura, a las que seguirá la presentación a cargo del crítico Francesco Napoli. Luego participarán también Elvira Falivene, Giuseppe Galzerano y Meri Lao, quienes acompañarán a Rossiello en la presentación. Aimarte narra la historia de Luciano Volterra, un visionario italiano que a mediados del siglo XVIII viajó a Montevideo siguiendo los pasos del revolucionario Giuseppe Garibaldi, con la esperanza de convencerlo de la conveniencia de adoptar el globo como vehículo para la guerra. En el prólogo a la edición uruguaya —que publicáramos en Letralia 196 (http://www.letralia.com/196/articulo03.htm)—, el crítico Gerardo Ciancio afirma: “Para llegar a esta escritura narrativa despojada, atrapante, cuasi cinematográfica, pulida en sus dispositivos técnicos y en el fluir ‘natural’ de su prosa, el autor asumió su dominio poliforme de la metodología del cuento, su depurada narratividad a la hora de encarar la novela (...), y, particularmente, llevó una historia posible a cuestas durante años, macerándola, rumiándola con paciencia...”. *** Corriente Alterna realizará talleres en Caracas a partir de enero La ONG venezolana Corriente Alterna (http://www.corriente-alterna.net) anunció su primer ciclo de talleres para el año 2011, que se iniciará el próximo mes de enero en Caracas e incluye iniciación al canto, escritura creativa, guión radiofónico y un laboratorio de ciencia ficción. El taller de iniciación al canto es un curso teórico práctico creado para aprender a utilizar el cuerpo humano como un instrumento musical, mejorando la capacidad pulmonar, la dicción y el sonido general de la voz. Va dirigido tanto a cantantes inexpertos como a vocalistas profesionales interesados en mejorar su técnica. Es dictado por Alexandra Ron, licenciada en artes, formada en canto lírico y popular. El taller de escritura creativa tiene como objetivo abrir paso a las invocaciones, definiéndose como un taller para escribir y escribir de manera creativa; para aprender a decir las cosas y que lo dicho se llene de significaciones. Es dictado por Kelly Martínez, licenciada en letras. Por su parte, el taller de guión radiofónico está dirigido no sólo a los profesionales y estudiantes del área de la comunicación social, sino también a aquellos que, perteneciendo a otros campos, quieran participar en la creación y producción de espacios radiales. A través de él, se conocerá la estructura de un libreto radial, así como los formatos y modelos que se manejan. Es dictado por Shauki Expósito, comunicador social, docente, con diplomados y cursos en el área, con años de experiencia trabajando en radio. Finalmente, el laboratorio de ciencia ficción analizará piezas fundamentales de este género. Filmes y textos se revisarán con respecto a varios tecnicismos, modalidades, temas, personajes, estilos e ingenio del autor. Este taller se realizará de la mano de Iliana Gómez Berbesí, licenciada en letras y escritora de ciencia ficción, autora de la novela ¡Alto, no respire!, reeditada recientemente por el sello Monte Ávila (http://www.monteavila.gob.ve). Fuente: Corriente Alterna *** Salón Arturo Michelena entregará sus premios en enero Para el presidente del Ateneo de Valencia, Elis Mercado Matute, el éxito de esta edición del Salón Michelena no tiene precedentes, toda vez que la invasión de su sede tradicional lo obligó a “diseminarse como el viento” por toda la ciudad. La Bienal 65º Salón Arturo Michelena, uno de los certámenes artísticos de mayor importancia en Venezuela, y cuya premiación será entregada el próximo mes de enero, ha tenido este año un éxito sin precedentes pese a haber perdido su sede tradicional, el Ateneo de Valencia, como lo explicó el presidente de esta institución, Elis Mercado Matute. Tomado el 18 de julio de 2007 (http://www.letralia.com/167/0618ateneo.htm) por un grupo de empleados afectos al oficialismo, el Ateneo de Valencia dejó de ser la sede del Salón Arturo Michelena, que sin embargo se sigue realizando en cuatro sedes alternativas. “Nos trazamos como estrategia dar a entender a la ciudadanía que el Ateneo existe más allá de la edificación, y de que nuestra sede es la ciudad de Valencia”, dice Mercado. “Y lo logramos. La respuesta ha sido extraordinaria”. Sin embargo, Mercado advierte la gravedad de la situación. “Prácticamente todo el patrimonio artístico y cultural de la ciudad está depositado en el edificio del Ateneo, y corre un grave peligro de deterioro. Nosotros hemos venido haciendo señalamientos sobre la responsabilidad que tienen los tomistas de cualquier daño que se ocasione a las obras de arte que están allí”. Cuadros, esculturas, libros y una hemeroteca que constituyen, en palabras de Mercado, “un tesoro cultural que hay que resguardar”. Aun en una situación tan comprometida, el Salón Arturo Michelena ha tenido este año, en palabras del presidente del Ateneo, un éxito insólito, especialmente por la estrechez de recursos. “Cuando todo el mundo creyó que había fallecido el Salón Michelena, nosotros lanzamos la convocatoria y recibimos casi 600 obras participantes”, acota Mercado. “Mucha gente ha señalado que pocas veces han visto un Salón Michelena con tanto entusiasmo”. De las 600 obras que acudieron a la convocatoria, el jurado escogió 122. La responsabilidad de escoger las obras recayó este año sobre Felipe Herrera (artista plástico y ganador del Salón Michelena 2008), Alberto Asprino (museógrafo, curador, artista plástico y ganador del Salón Michelena 2003), Julio Pacheco Rivas (artista plástico y ganador del Salón Michelena 1975), Ruth Auerbach (directora de la Sala Mendoza e investigadora) y Lorena González (investigadora y crítico de arte), con Ilich Rodríguez (docente universitario y museógrafo) como suplente. Para lograr la culminación de la 65ª edición de este certamen emblemático del arte venezolano, el Ateneo de Valencia ha tenido que sortear un agrio enfrentamiento con la Alcaldía local, que “como no tiene nortes culturales, señala a la directiva, a los miembros, al trabajo del Ateneo, como objetivo de tipo político que debe ser destruido”, denuncia Mercado. “Una manifestación, también, del acoso del que el Ateneo ha sido víctima, está en el hecho de que la Alcaldía de Valencia nos quitó toda la ayuda económica para cubrir los premios”, agregó. La Gobernación del Estado Carabobo, la Alcaldía de Naguanagua y la Universidad de Carabobo son tres de las instituciones que, en cambio, le han dado un apoyo irrestricto y fundamental al Ateneo y al Salón Michelena. También se han sumado el diario El Carabobeño (http://www.el-carabobeno.com) y diversos sectores de la empresa privada. Mercado, quien califica la muestra de “bien exquisita, muy bien escogida”, afirmó que la misma constituye “un universo donde se reflejan las tendencias consolidadas y las nuevas tendencias del arte”. Para permitir que el público aprecie las obras, el Ateneo concibió un salón que, “como el viento, se diseminó por toda la ciudad, a través de cuatro estaciones”. Se refiere a las cuatro sedes alternativas en las que es posible admirar las obras participantes: el Museo de la Cultura, la Quinta La Isabela, el Gabinete del Dibujo y de la Estampa y el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre de El Carabobeño. Para el presidente del Ateneo, es “innovador” que un salón como el Michelena no se limite a un solo sitio. “Son cuatro estaciones que cubren el norte, sureste y oeste de lo que llamamos el mundo cultural valenciano”. En estas cuatro estaciones se mantendrán expuestas las obras hasta enero, cuando se hará la premiación. El jurado emitió su veredicto el pasado 24 de noviembre: el Premio Arturo Michelena para la mejor obra (dotado con 60.000 bolívares donados por la Gobernación) fue para Pedro Fermín por “Subyacente, homenaje al cuadrado”; el Premio Andrés Pérez Mujica (de 35.000 bolívares, donado por la Alcaldía de Naguanagua), para Gerardo Rojas por su fotografía “Artificial”; el Premio Antonio Edmundo Monsanto para Jason Galarraga, y el Premio Armando Reverón para Juan Candeo. Además se concedieron reconocimientos especiales para Cecilia Urbaneja, Ara Koshiro, Corina Briceño, Raymondo Romero y José Manuel Ávila. “El Ateneo es una idea que no se va a perder, que está muy arraigada en la cultura valenciana, en la cultura carabobeña e incluso en la cultura venezolana, que es la imagen, la presencia y la prestancia del Ateneo de Valencia, con todas sus políticas de inclusión, de divulgación, de creación, de estímulo a los jóvenes pintores, y la consolidación de la gente que ha venido trabajando desde hace mucho tiempo en el mundo de las artes y la creación”, concluye Mercado. |||||||||||||||||||||||||||||| ESPECIAL ||||||||||||||||||||||||||||| |||||||||||||||||| EL DISCURSO DE VARGAS LLOSA |||||||||||||||||| Tras el estruendo informativo que en el mundo de habla hispana significó un nuevo Premio Nobel para nuestra lengua, llega el momento de revisar las palabras con las que el peruano-español Mario Vargas Llosa recibió tal distinción. Desde Guatemala, el escritor Ariel Batres Villagrán nos ofrece un detallado sumario del discurso, relacionándolo con su país y especialmente con la figura de Miguel Ángel Asturias y destacando algunas de las ideas más importantes. Por otro lado, desde Colombia, el abogado y politólogo Mauricio Velásquez critica al autor de La Fiesta del Chivo por presentar lo que él considera “una pieza sin sutileza, humor o un brillo intelectual particular” al servicio de “su radicalismo secular y converso”. Dos visiones opuestas, y dos maneras de abordar el discurso, que hoy ponemos ante los ojos de la Tierra de Letras. === Mario Vargas Llosa ==================================================== === y su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura 2010 ======== === Ariel Batres Villagrán ================================================ Con la frase “pasión, vicio y maravilla que es escribir”, resume su propia vida el escritor peruano Mario Vargas Llosa (1936), al pronunciar su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, en la ciudad de Estocolmo, Suecia, el 7 de diciembre de 2010, el cual lleva por título “Elogio de la lectura y la ficción”. El premio le fue otorgado el viernes 10 de diciembre y por ello al final del texto impreso aparece esta última fecha. En el discurso cita 15 novelas, personajes y textos de autores en los campos de la literatura, cine, teatro, periodismo y política, tales como Veinte mil leguas de viaje submarino (Julio Verne), Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas, padre), Los miserables (Víctor Hugo), La Ilíada y La Odisea (Homero), Jasón y los argonautas (Apolonio de Rodas), Pedro Páramo (Juan Rulfo), Moby-Dick (Herman Melville), “El Sur” —cuento— y El Aleph (Jorge Luis Borges), y Tarzán (Edgar Rice Burroughs); adicionalmente, indica directamente los nombres de 43 autores de quienes más gustó y parcialmente influyeron en su propia producción literaria; para algunos anota el título de la respectiva obra, como por ejemplo: Amado Nervo, Pablo Neruda, Gustave Flaubert (Madame Bovary), William Faulkner, Joanot Martorell, Miguel de Cervantes, Charles Dickens, Honorato de Balzac, León Tolstoi (Ana Karenina), Joseph Conrad, Thomas Mann, Jean-Paul Sartre, André Malraux, Stendhal (Rojo y negro), Albert Camus, George Orwell, Raymond Aron, Jean-François Revel, Isaiah Berlin, Karl Popper, Charles Baudelaire, Joseph-Louis Proust, Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Georges Bataille, Emil Cioran, Bertolt Brecht, Ingmar Bergman, Jean Vilar, Jean-Louis Barrault, Octavio Paz, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Guillermo Cabrera Infante, Juan Carlos Onetti, Alejo Carpentier, Jorge Edwards, José Donoso, César Vallejo, José María Arguedas, Jorge Luis Borges (El Aleph), Emilio Salgari, y Arthur Miller (La muerte de un viajante). Expresó que está en deuda con los mismos y muchos otros, pues le enseñaron que “vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias”, agregando que en varias oportunidades se hizo la pregunta referente a “si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista”. Y resulta que entre tales países se encuentra Guatemala, la que no sólo se refleja en dicha afirmación por su situación actual, sino también por su pasado donde dictadores como Jorge Ubico (1878-1946), un verdadero solipsista pues siempre dio la impresión de creer que él era el único que realmente existía, ese a quien en su honor dieron el nombre a un paso a desnivel en junio de 2010, el cual tenía su propia inquisición y censura de libros y autores, y por ende es un claro ejemplo de la invitación a pensar y recordar la historia que plantea Vargas Llosa: “Pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes”. En su discurso, Vargas Llosa deja —entre otras— las siguientes sentencias: • La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez. • La literatura es tanto una vocación como una disciplina, un trabajo y una terquedad. • Detesto toda forma de nacionalismo, ideología —o, más bien, religión— provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios étnicos y racistas, pues convierte en valor supremo, en privilegio moral y ontológico, la circunstancia fortuita del lugar de nacimiento. Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente. • La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los tiñen de melancolía, la sensación cálida de que, no importa dónde estemos, existe un hogar al que podemos volver. • La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. • La ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Políticamente, Vargas Llosa no oculta que en su juventud fue marxista y creyó “que el socialismo sería el remedio para la explotación y las injusticias sociales”. Decepcionado, cambió su pensamiento y hoy se considera demócrata y liberal, y por ende califica de dictadura el régimen cubano, advirtiendo que el de Venezuela lleva ese camino, valorando a Nicaragua y Bolivia como “seudo democracias populistas y payasas”. Al igual que ocurrió con los guatemaltecos Miguel Ángel Asturias (1899-1974) y Luis Cardoza y Aragón (1901-1992), que en su juventud soñaron con residir en París y extrañamente —durante la segunda década del siglo XX— ahí descubrieron sus raíces, con Mario Vargas Llosa sucedió igual, como él mismo reconoce al expresar: “Pero, acaso, lo que más le agradezco a Francia sea el descubrimiento de América Latina” y aunque ha estado domiciliado durante varios años o meses en por lo menos nueve ciudades de Europa y América, no se han debilitado sus propias raíces, “las experiencias peruanas no seguirían alimentándome como escritor y no asomarían siempre en mis historias, aun cuando éstas parezcan ocurrir muy lejos del Perú”, que es lo mismo que a veces el lector siente cuando lee las ficciones y estudios académicos publicados por los dos guatemaltecos aquí mencionados, los que no son citados por el nuevo Premio Nobel, a pesar de que Asturias también alcanzó dicho galardón en 1967 y Vargas Llosa examinó críticamente la novela Hombres de maíz (1949) en el ensayo que publicó acerca de la misma en 1981, intitulado “Una nueva lectura de Hombres de maíz” y que apareció incluido en página 649 y siguientes de Miguel Ángel Asturias, Hombres de maíz, edición crítica de Gerald Martin, serie ALLCA XX, 1996. En el caso de Asturias, sus Leyendas de Guatemala (1930) y El señor Presidente (1946), que principió a escribirlo como un cuento en 1922 y terminaría en novela, son producto de sus propios recuerdos, de cuando su abuela le contaba cuentos y leyendas antes de dormir, de sus vivencias durante la dictadura de los 22 años de Manuel Estrada Cabrera (1857-1924); similar sentido tiene el relato de Vargas Llosa al recordar, durante su discurso, que “al Perú yo lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé, y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque allí amé, odié, gocé, sufrí y soñé”, ese Perú es el que “mi madre, mis abuelos y mis tíos me enseñaron a conocer a través de sus recuerdos y añoranzas”. Los cuentos y leyendas que recuerda el autor peruano (¿estaría pensando en su propia novela autobiográfica La tía Julia y el escribidor, 1977?), al explicar que su afición por las letras principió desde que tenía once años de edad, lo llevan a decir ante el auditorio en Estocolmo: “Siempre me ha fascinado imaginar aquella incierta circunstancia en que nuestros antepasados, apenas diferentes todavía del animal, recién nacido el lenguaje que les permitía comunicarse, empezaron, en las cavernas, en torno a las hogueras, en noches hirvientes de amenazas —rayos, truenos, gruñidos de las fieras—, a inventar historias y a contárselas”. Si el lector desea ampliar lo explicado por Vargas Llosa, además de leer el discurso del 7 de diciembre convendría que tuviese a la mano la obra de éste intitulada El viaje a la ficción (2008), el cual constituye un ensayo acerca del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994), en cuyos primeros capítulos trata respecto a que fue en las cavernas y en la tradición oral donde tuvieron su origen todas las ficciones, cuentos y leyendas. “En la palabra, todo. Sin la palabra, nada”, diría Miguel Ángel Asturias en el prólogo a la segunda edición en 1970 de Las lanzas coloradas (1931), del venezolano Arturo Uslar Pietri (1906-2001). El oficio de escribidor lo trae el autor peruano desde niño, porque evadirse de la realidad “se volvió una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi razón de vivir. Desde entonces y hasta ahora”. Algo similar dijo el poeta y novelista guatemalteco Rafael Arévalo Martínez (1884-1975), al comentar que para él escribir era una manía y una pasión que abandonaría hasta el día de su muerte, lo cual demostró con escritos publicados en 1975, o como Asturias, cuyo último libro (El árbol de la cruz) lo redactó en 1973, un año antes de fallecer, siendo impreso póstumamente en 1996. Y como es difícil resistir la tentación de efectuar comparaciones, cabe mencionar que si Vargas Llosa rememora que “velé mis primeras armas de periodista, oficio que, con la literatura, ha ocupado casi toda mi vida”, agregando más adelante que “habría sido dramaturgo antes que novelista”, igual ocurrió con Miguel Ángel Asturias, el cual desempeñó iguales papeles durante su vida. Habrá que leer y releer el texto completo del discurso, pues cada cual obtendrá sus propias conclusiones y aprovechará lo que a su juicio más le interese. ** Ariel Batres Villagrán consultabatres@gmail.com Escritor guatemalteco (1958). Reside en Guatemala, Guatemala. Economista por la Universidad de San Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt), donde impartió durante 14 años los cursos de Técnicas de Investigación Documental y Economía Internacional (Facultad de Ciencias Económicas, 1984-1998) y de Administración Pública (Escuela de Trabajo Social, 1996-1998). En la Universidad Rafael Landívar (http://www.url.edu.gt) de su país impartió cursos de Administración de Empresas Públicas y de Recursos Humanos (1998-2000). Durante el período 1996-2008 se desempeñó como consultor independiente en el campo de recursos humanos y actualmente labora en el Ministerio de Finanzas Públicas (http://www.minfin.gob.gt) de Guatemala. Desde 2004 a la fecha ha publicado ensayos literarios en algunas revistas electrónicas tales como Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), de Venezuela, The Black Box (http://ca-bi.com/blackbox; Guatemala) y otras. === El Vargas Llosa Mauricio Velásquez =============================== Al sentarme a escribir no es tan claro que valga la pena hacer una crítica sobre el discurso de Vargas Llosa en la ceremonia del 7 de diciembre. Por una parte se trata de una pieza sin sutileza, humor o un brillo intelectual particular donde el escribir sirve —en una discreta presentación— un fin subalterno en su uso personal de la tribuna para airar su radicalismo secular y converso. Pero. Se trata de nuestro más reciente premio Nobel, lúcido escritor de relatos urbanos, impregnados por el paso de personajes que laboran sus deseos sexuales en medio del conflicto político y social. También se trata de El discurso (Nobel), momento típicamente transcendental en el que el reconocido ser humano intenta ilustrar su verdad ante un mundo. A esas dos razones, que ya resaltan la posible importancia de la crítica, se puede sumar el que Vargas Llosa provoca con sus palabras, demandando una respuesta, asumo que de muchos sectores. Empieza, por ejemplo, a ser evidente el universalismo radical y secular, racista y a la vez etnocéntrico por el que camina lo que llamamos Occidente. Multitudes de jóvenes alienados pueblan ciudades en las que consumen consenso prefabricado, adaptan su vida de desposeídos a la ficción del pop, y eventualmente entregan sus vidas apasionadamente por cualquier causa. Para ellos, y sus familias televidentes, Vargas Llosa sólo tiene elogios, su sentida convicción de que hay algo que está bien, se trata de “la libertad que hemos ido conquistando”. Naturalmente se trata de una declaración con sus bases en el contraste frente al otro, el fanático, “terroristas suicidas”. Sólo basta retomar sus frases y adaptarlas a la retórica —siempre imperial, siempre a la moda— de la expansión de la democracia y la libertad para caer en la desproporción de la ceguera de Vargas Llosa. ...matando se gana el paraíso, que la sangre de los inocentes lava las afrentas colectivas, corrige las injusticias e impone la verdad sobre las falsas creencias. Innumerables víctimas son inmoladas cada día en diversos lugares del mundo por quienes se sienten poseedores de verdades absolutas. “La volamos en pedazos”, dice un soldado de Iraq. Se trataba de una mujer que llevaba comida a los soldados. “¿Discúlpeme? ¿Escuché bien? ¿Disparar a todos los taxis?”, responde un soldado a la orden. La confirmación, así como la masacre de once civiles en un publicitado video en el que “ex Ipod users” conversan casualmente, confirman la realidad de nuestro mundo secular. Para nuestra comprensión, puestos en el lado objetivo, tolerante y plural, no es del todo cierto que la acción sea virtual, aunque sí tiene mucho de ficción. En efecto, la gente no se tira al suelo ante la lluvia de balas, salta, no corre enérgicamente, se deja matar. Y aquí radica la distinción principal, mejor explicada por Talal Asad, nuestra ejecución de esos seres grabados es racional, es decir, tiene un sentido secular, es una violencia explicada desde un discurso que aceptamos y aplaudimos (algunos sin religión adoramos el Estado), una radical —radical— denuncia de la radicalidad, universalizante desprecio por “la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez”, fronteras todas que se erigen entre hombres y mujeres (más abajo volveré sobre el machismo). Más desconcertante aun, incapaces de entender el efecto devorador de nuestro mecanismo cultural, somos incapaces de sentir asco por nuestro modo —entre modos— de ser, entonces surge mágicamente desde la ficción el discurso que le sirve a nuestro Nobel para mostrar su insatisfacción con la realidad, porque no puede ser que seamos bárbaros, hay que denunciar al otro, cambiar el punto de vista, literariamente, desde lo que somos y más cómodos, despotricar de lo que no queremos ser. Por eso para Vargas Llosa es posible construir la ficción de que “la paz, el pluralismo, los derechos humanos, se impondrían”. Postrado ante su idea, cuidadosamente construida como secularismo ilustrado por varios enclaustrados y universalistas pensadores, Vargas Llosa pobremente concibe esos procesos como ideas, y luego, las vuelve verdades, más allá emblemas, finalmente armas que se “imponen”. No por otra razón se entiende la siguiente construcción sintáctica que indica emotivamente como a ese “grupúsculo de enloquecidos redentores... Hay que salirles al paso, enfrentarlos y derrotarlos”. Sin espacio para el humor, el maestro no nos permite dudar si se refiere al grupúsculo de jefes de estados cristianos, redentores. Entonces termina declamando el sueño americano (¿para quién?, ¿cual profesor extranjero mira este nervioso joven prometedor?). “Enfrentándonos a los fanáticos homicidas defendemos nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad”. Pero más local, más latinoamericana, la de Vargas Llosa es una narrativa con marcado espacio para la subalternada que imita, hace eco —incluso a pesar de la probable vergüenza del que ha pronunciado y viene de vuelta en su reflexión. No hay temor, ni autocensura, digo yo, incluso recato político, en calificar de “seudodemocracias populistas y payasas” la boliviana, y la nicaragüense; de “dictaduras” la venezolana. Siempre militante, de temperamento fanático, Vargas Llosa representa ese poco sutil proceso en el que camuflamos nuestro carácter irreflexivo (dispuesto a morir por la idea, que es una sola) alternando entre ideologías monolíticas con su respectiva cadena de mando. Marxista radical reportando a la verdad socialista en su juventud, ahora explica su ilustración como neoliberal radical reportando a la verdad del mercado. Sin titubeos elogia a Colombia, desprecia a Venezuela, se burla de Bolivia. Educado en una clase media altamente racista como la peruana (“¡Qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene una identidad porque las tiene todas!” y ser blanco), el niño Vargas Llosa reza y besa la foto de “un señor alto y buen mozo, de uniforme de marino”, en su casa de tres patios ocioso con primas y compañeros de colegio reproduce las historias de “Tarzán y de Salgari”. El joven Vargas Llosa siente miedo de no poder realizarse sin “respirar el aire” de París. En su colegio militar descubre que Perú es “desigual y sacudido por toda clase de tormentas sociales”. El joven periodista vela sus armas. En verdad Vargas Llosa revela ser todo un radical. Tal vez por eso su predilección por extraer lecciones fundacionales de sus lecturas. Sartre le enseña que puede cambiar el mundo, Camus y Orwell que tiene derecho a distribuir su moral, y Malraux que el “heroísmo y la épica cabían en la actualidad”. No sorprende que Dostoievski, con su escepticismo y su existencial autosospecha, esté ausente de la mente de un convencido como Vargas Llosa. El denso análisis político, siempre lleno de ambigüedad y contradicción, ha de generar cierta repulsión a un ex candidato presidencial. Lo político es confrontación, en él, no hay espacio para la ambigüedad. Por eso en vez de revisar las minucias de la historia o el sistema político, se denuncia o se elogia, mal por Venezuela y Bolivia, bien por Colombia (¿y el paramilitarismo en Colombia?: “una derecha que... respeta[n] la legalidad”). La conversión de Vargas Llosa, por su carácter siempre entusiasta y radical, como por su impacto, quizá merezca ser comparada con la de Christopher Hitchens, sentado en el Departamento de Estado decidiendo asuntos políticos durante la —última— invasión a Iraq contra el “fascismo con cara islámica” de Medio Oriente, antiguo activista trotskista ochentero denunciando la voracidad del anticomunismo en Centro y Suramérica. Más contundente su conversión en sus silencios, Vargas Llosa confiesa ninguna pena por la destrucción física del socialismo en América Latina, la tragedia en Medio Oriente, la debacle africana o la carnicería en Afganistán (todos obsequios del secularismo americano). Apartes de su discurso hubieran sido apreciados por tanques de pensamiento neoconservadores en los Estados Unidos si aún tuvieran fondos para invadir otro país. “Soy un contra”, decía Reagan en el mismo período en el que lanzó —sí, él mismo- la Jihad contra la Unión Soviética en Afganistán. Contado mejor por Mamdani en su libro, Buen musulmán, mal musulmán, Reagan presentaba en los ochentas a sus amigos de turbante en la Casa Blanca; entre dulces sonrisas eran sus luchadores de la libertad (freedom fighters), representantes para Afganistán de lo que Washington y Jefferson habían sido para los Estados Unidos. Para el siempre joven Vargas Llosa, sin embargo, los fanáticos, enemigos, son “antiguos”. A la vieja usanza del Orientalismo denunciado por Said, el puesto de Vargas Llosa está anclado de la mano de la civilización que le rescató de la tribu, y le permitió observar la totalidad de la humanidad incivilizada, ese grupo con una historia estática, antigua como sus tierras. La suya es, por lo tanto, una narrativa de vida dinámica, que le salva de la caverna y naturalmente lo pone en su cosmopolitismo liberal en la cúspide de rascacielos. Libre de todo prejuicio, de izquierda, de derecha, clama —declama— por la derrota de los terroristas, de la dictadura y la payasería [de nuevo, sin asomo de humor o ironía]. El mundo, como la mujer, trata bien a Vargas Llosa, por eso, y en realidad no por mucho más que emerja real y con volumen humano en el discurso, “la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas”. Si nuestro peruano Vargas Llosa ha podido vivir en paz en “París, en Londres, en Barcelona, en Madrid, en Berlín, en Washington, Nueva York, Brasil o la República Dominicana” —la lista es suya—, es evidente que el mundo es cada vez mejor que antes. Nunca extranjero, siempre bien tratado, el suyo es un mundo como imagen y representación donde su idea, como en su literatura, debe ser defendida. Entonces lo externo, como el Perú, que es Patricia, “pone orden en el caos”, “defiende su tiempo”, su amante de “días, semanas y meses, sin cesar”, cumple tan bien como secretaria que como madre. Vargas Llosa goza así de una gran megalomanía en la que es él quien descubre América Latina, que por supuesto es más que su vulgaridad. Y en esto cierra Vargas Llosa (que no es lo mismo que el final del discurso) con su reflexión —revelación de su verdadera apreciación— sobre América Latina, que, como tantos avergonzados de su origen siempre requiere aclaración, y es que, en efecto, América Latina “gracias a” los escritores del Boom, deja de ser para los europeos “el continente de los golpes de Estado, los caudillos de opereta, los guerrilleros barbudos y las maracas del mambo y el chachachá”. Lejos de ser el Che motivo de orgullo, torna en esta narrativa de converso ex marxista, en un fetiche más, barbudo junto a los caudillos de opereta; en el mundo de Vargas Llosa, Guevara es alguien que ocultar, mejor aun, que olvidar. El mambo, Tito Puente (al que Miles Davis apreciaba maravillado en sus ensayos, y asumo que cosmopolitas como Vargas Llosa aprecian a Davis) y su cha cha cha (que se escribe separado) no son “formas artísticas”, no “trascienden lo pintoresco”, en suma no hablan “un lenguaje universal”, y ya sabemos de qué calibre es el universalismo que profesa Vargas Llosa. En él hay un escritor que se siente “individuo soberano”, desgajado de la tribu, de los indígenas cuya emancipación “es una responsabilidad exclusivamente nuestra [descendientes de españoles]”. Vargas Llosa defiende la dependencia y la barbarie, moral y política, siempre paradójicamente con la mirada al frente, en actitud de lucha. ** Mauricio Velásquez mauriciovelos2010@gmail.com Abogado y politólogo colombiano. Está asociado al Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Makerere (http://www.misr.mak.ac.ug), en Uganda (África Oriental). ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Arturo Uslar Pietri: Proyecto Leer http://www.proyectoleer.net La Biblioteca Pública del Estado Zulia, la Casa Arturo Uslar Pietri y el diario El Nacional han unido esfuerzos para publicar, en este sitio-homenaje, toda la obra del escritor venezolano Arturo Uslar Pietri. Un trabajo en progreso que además brinda acceso a la biografía y a una galería fotográfica del autor. Onoma http://www.onoma.es Una herramienta lingüística con diversas funciones relacionadas con la conjugación de los verbos en español, inglés, italiano, francés, alemán, portugués, gallego, catalán, euskera, esperanto y otros idiomas. El usuario puede escribir una forma verbal y descubrir a qué verbo, modo, tiempo y persona pertenece, cómo se conjuga y qué irregularidades puede tener, si es el caso. También incluye una función para “inventar” verbos. Prodavinci http://prodavinci.com Espacio venezolano para las ideas, las conversaciones y los debates, creado con el objetivo de encontrar explicaciones a muchos de los fenómenos sociales que generan las interrogantes más profundas y urgentes para nuestras sociedades. El sitio reúne a varias importantes firmas latinoamericanas en temas como actualidad, ciencia, sociedad, economía, arte y salud. Sólo Cuentos http://www.solocuentos.com Una recopilación de cuentos infantiles, tanto clásicos como contemporáneos, y algunos de ellos en formato de dibujos animados. El sitio publica también poesías, relatos y pensamientos, entre otros materiales. Sur de Babel http://www.surdebabel.com.ar Grupo creado en 2008 por Josefina Heine y Victoria Rodríguez Lacrouts, ambas licenciadas en letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El sitio rastrea información sobre libros publicados por editoriales independientes, comenta sus novedades y difunde sus actividades. Además, intenta localizar títulos de calidad que, por circunstancias diversas, han sido relegados después de un corto tiempo de permanencia en librerías. Publica cuentos, poesías, entrevistas, adelantos de novelas y trabajos de autores argentinos y latinoamericanos que aún no han sido editados o distribuidos en Argentina. Mantiene también un boletín cultural y una sección de novedades. El visitante puede afiliarse y obtener de esta manera descuentos en los libros incluidos en las selecciones del club. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Caballero Alexis Márquez Rodríguez =============================== La muerte de Manuel Caballero es uno de los golpes más duros sufridos por la Venezuela contemporánea. Le resta al país una de las mentes más lúcidas y una de las voluntades más decididas en el análisis, no sólo del pasado histórico venezolano, sino también del presente. Caballero nació accidentalmente en Caracas el 5 de diciembre de 1931. Pero al poco tiempo fue trasladado por sus padres a Barquisimeto, de donde ellos eran oriundos. Allí transcurrieron su infancia y su adolescencia, y desde muy joven mostró preocupación por las artes y las letras. Junto con Salvador Garmendia y Rafael Cadenas formó parte de un trío de escritores que, a mi juicio, ha sido el más representativo y valioso de las letras larenses en las últimas décadas. Cada uno en su campo, los tres han producido obras fundamentales de la bibliografía venezolana. Tempranamente Caballero se interesó en la política. Inicialmente simpatizó con Acción Democrática, pero pronto derivó hacia la ideología marxista y la militancia en el Partido Comunista. Sin embargo, siempre fue un militante díscolo e inconforme. Más tarde estuvo entre los fundadores del Movimiento al Socialismo (MAS), del cual posteriormente se desvinculó. En realidad, nunca tuvo la política como oficio. Su actividad en ese campo siempre fue la de un analista de la realidad nacional e internacional. Como historiador y analista Caballero deja una larga e importante obra, en libros, ensayos y artículos periodísticos. En ella muestra un estilo muy personal, que reúne un gran dominio del idioma y el empleo de recursos retóricos con una evidente peculiaridad. En sus escritos siempre manejó la ironía y el sarcasmo, pero con un ingenio y una elegancia ejemplares. Su dominio del lenguaje, además, no fue nunca sumiso a los cánones académicos, pues aun dentro de la propiedad gramatical de su escritura tuvo gran libertad para extraer valores de la creatividad de nuestro idioma. Él fue prácticamente el único intelectual venezolano que, desde el principio, adversó a Chávez y el chavismo. Cuando la asonada militar del 4 de febrero de 1992, fue el primero en denunciar lo reaccionario de aquel movimiento. Los demás, unos cayeron en la trampa y confiaron en el militar golpista; otros no llegaron a ello, pero tampoco disimularon su simpatía; otros, en fin, se abstuvieron de opinar. Caballero fue incisivo en la condena del golpe y en la denuncia del militarismo. Desde entonces fue consecuente con esa posición, hasta el día de su muerte, cuando apareció el último artículo de su columna del diario El Universal. ** Alexis Márquez Rodríguez grealemar@cantv.net Lingüista, docente y abogado venezolano (Sabaneta, Barinas, 1931). Profesor de castellano y literatura egresado del Instituto Pedagógico Nacional (1950) y abogado egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) en 1961. Ejerció la docencia durante 36 años, 25 de ellos en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, de la que fue director, y de la Escuela de Educación de la misma casa de estudios. Ha dictado cursos y conferencias en numerosas universidades de Venezuela y de otros países de América y Europa. Individuo de número y vicepresidente (2005-2007) de la Academia Venezolana de la Lengua; miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, y miembro correspondiente de Hispanoamérica de la Academia Cubana de la Lengua. Presidió el sello estatal venezolano Monte Ávila Editores Latinoamericana (http://www.monteavila.gob.ve; 1996-2001). Ha publicado más de veinte libros sobre teoría y crítica literaria, así como numerosos ensayos en varias revistas especializadas de diversos países americanos y europeos. Ha ejercido el periodismo por más de 60 años. Mantuvo desde 1985, y por espacio de 17 años continuos, la columna semanal “Con la lengua”, en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), de Caracas, llevada a la radio desde 2005 con el nombre “Con la lengua en Onda”. Actualmente mantiene la misma columna en la web (http://www.conlalengua.com) y en el diario vespertino Tal Cual (http://www.talcualdigital.com), donde también publica quincenalmente una columna de opinión sobre aspectos políticos. Es colaborador permanente de las publicaciones electrónicas Venezuela Analítica (http://www.analitica.com) y WebArticulista (http://www.webarticulista.net). De sus trabajos de crítica literaria destacan más de cien, entre libros, artículos y ensayos sueltos, dedicados a la vida y la obra del escritor cubano Alejo Carpentier, tema en el cual es considerado un especialista de gran autoridad, incluso por el propio Carpentier. Ha recibido tres veces el Premio Municipal de Literatura de Caracas, el Premio Nacional de Periodismo Mención Docencia y el Premio Nacional de Periodismo Mención Opinión. === Don Julio en temporada de líquenes Paura Rodríguez Leytón ======== La creación poética de Julio de la Vega, fallecido recientemente en la ciudad de La Paz, es como un prisma expuesto a numerosas lecturas. He aquí una breve intuición de lo que fue su orfebrería con la palabra. Es probable que, para Julio de la Vega, aquella su personal temporada de líquenes, que aparece nombrada por primera vez en uno de sus poemas de Amplificación temática (1957), haya sido siempre una manera de definir su estado poético. Quizá adquirido en los humedales calurosos de Puerto Suárez, donde nació en 1924. Y que esa temporada ha sido para él un estado perpetuo de fascinación y creación, que en vez de decaer con el tiempo se fue acendrando profundamente. “Mancomunada soledad que nos arrastra / a paraísos de la noche / tengo un camino hecho de verde, /una labor que amo: la de ir cortando horas / como si fueran ramas en el jardín del tiempo”, confiesa al comenzar el poema. Como la poesía es ruego, sospecha, premonición y trampa, es el propio Julio que al final de este poema dirá: “Temporada de líquenes con raíces en mi vida / prolonga tus jardines hasta el fin de mis días”. Y fue así, nunca desapareció ese su espíritu que remite al verde líquido de la selva y que se integra de modo natural a los adoquines paceños, que una y mil veces Julio caminó. Julio de la Vega era como un gigante manso. Lo distanciaba del mundo prosaico su mirada ensoñada, sus ojos casi dormidos y cubiertos por sus espesas cejas. Es probable, paradójicamente, que esa misma distancia lo hiciera más vulnerable. Aquel abogado y catedrático de la carrera de literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, que caminaba, vestido de gris, casi a diario desde la 6 de Agosto hasta su departamento ubicado en la Aspiazu, casi siempre encontraba a su paso motivos para escribir. “No sé si regreso por el adoquín / pisando la hoja de papel en blanco de este poema. / No vaya a ser que el sueño / me diga que esto fue realidad”, medita en “Trayecto”, un poema del libro Vuelos (1993). En la temporada de líquenes de Julio de la Vega, la luz del día fue un elemento de permanente recurrencia, que comenzó temprano en su primer libro, Amplificación temática, cuando escribe “París canción de día” y dice: “París no es sólo lo contado, / París está en las catedrales, / está en el día, / está en las calles; / está en la marejada de overoles y en esta canción diurna, / esta vital canción a pleno aire”. “Los dialectos poéticos de Julio de la Vega son un tránsito comprometido, qué duda cabe, con lo esencial de la vida, pero son, además, un testimonio de voces escuchadas y repetidas entre cavernas milenarias y ecos que se cruzaron en el tiempo, entre lianas y cuerpos heréticos e irreverentes que nunca desahuciaron ni el amor ni las formas letales del humor”, escribió Juan Carlos Orihuela, en la publicación de la Poesía completa de Julio de la Vega (2008). Los textos escritos por Julio a lo largo de su longeva vida permitirán que aquella temporada de líquenes iniciada o tan sólo intuida por él, mantenga sus raíces atentas y florezca nuevamente en alguna tierra dispuesta. Quedará en el recuerdo su presencia serena. Sentado en su mullido sillón, cuidadosamente acomodado por su esposa, Bethsy. Allí recibía a los amigos para compartir con ellos la lectura de sus poemas. “Después nos llena un canto / una canción de cuna / y un hada de ternura viene a cerrar tus ojos...”. ** Paura Rodríguez Leytón paura@unete.com Escritora y comunicadora social boliviana (La Paz, 1973). Ha publicado los poemarios Del árbol y la arcilla azul azul (1989) y Ritos de viaje (2003, Premio Municipal de Poesía de la Alcaldía de Sucre en 1999), y mantiene inédito el poemario Espacio diurno. Actualmente es docente de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, de las materias de redacción y estilo y gramática y lenguaje. === ¿Quién es la mujer desnuda? Laura Berdejo ======================== Se llamaba Victorine Meurent, fue modelo de artistas y pintora, y es la mujer que aparece desnuda junto a dos hombres vestidos elegantemente en el cuadro Desayuno en la hierba de Manet. El cuadro representa un almuerzo campestre en el que se ven tres personajes en primer plano sentados en la hierba —Victorine y los dos hombres— y una mujer al fondo que emerge del río tras un baño. La obra fue presentada en 1863 en el Salón de los Rechazados porque el Salón oficial se negó a exponerla. Apenas algunos pintores jóvenes, futuros impresionistas, la ensalzaron, mientras el resto de los artistas y de la masa crítica la rechazó, sin duda a causa del desnudo de Meurent. A pesar de que en aquella época los artistas no dejaban de pintar a las deidades desnudas y que el espectador era bastante familiar con la representación del cuerpo femenino, el Dejeuner fue percibido por las clases intelectuales de la época como una ofensa. “Representa una relación inmoral entre dos señores y una prostituta”, dijo el jurado del Salón; “lo pintó para llamar la atención del público y hacerse notar”, dijo un grupo de críticos. En el Salón más de un visitante golpeó el lienzo con el bastón y muchos caballeros obligaron a sus mujeres e hijos a pasar por delante sin mirar... para poder regresar tranquilos a observarlo después. Manet convirtió al espectador en un voyeur. El desnudo es tan provocador porque contrasta con todo lo que se había visto hasta entonces y hasta con el cuadro mismo. Para empezar, la mujer mira al espectador de frente, desafiante, desde su cuerpo blanco del que se siente orgullosa, en el que se siente fuerte y cuya sexualidad le pertenece. En Victorine no hay vulnerabilidad, no hay fragilidad, no hay flaqueza a pesar de estar desnuda delante de dos hombres vestidos hasta el sombrero. Además Victorine no es una alegoría, no es una diosa o una metáfora, es una mujer real cuyas ropas están desparramadas por la hierba, en una atmosfera tradicional y bucólica que no inspira siquiera la indecencia de un burdel o de un cabaret donde su actitud desnuda hubiera entrado en el orden. Por si fuera poco, los dos hombres, probablemente el hermano y el cuñado de Manet, están vestidos, charlando en una actitud normal, sin mostrar sorpresa alguna por el desnudo de su compañera. No se sabe de qué están hablando ni cuál es la relación de ellos con la mujer. No se sabe siquiera si la ven o no, hay quienes opinan que parecen ignorarla porque no saben ni que está ahí. Lo cierto es que el cuadro contiene toda una historia que da para un cuento, una película o una novela de acción. Activa la imaginación de quien lo ve, no impone, sugiere, es una puerta que invita a los espectadores a pasar al otro lado. Manet mezcla la realidad moderna con el ideal tradicional, el desnudo provocador con el entorno campestre, abandona los degradés y pinta el fondo sin detalle, ilumina los sujetos centrales de forma irreal, pinta una naturaleza muerta entre las ropas de la mujer desnuda y dibuja un pájaro y un sapo que apenas se identifican a primera vista... Se anticipa al arte moderno, a la fotografía, es libre en la composición, en el manejo de los colores, en la decoración del entorno, en la perspectiva. ¿Y Victorine? Victorine Meurent no se sienta solamente desnuda en la hierba a almorzar con el hermano y el cuñado de Manet, también aparece en otros cuadros. Pero sobre todo es Olympia, otra obra espectacular del pintor. Dicen que este sí que es su verdadero cuerpo, que el cuerpo desnudo del desayuno en la hierba pertenecía a la mujer de Manet, una holandesa gordita y virtuosa del piano que aguantó con bastante buen humor los adulterios de su esposo. En Olympia, ella vuelve a aparecer desnuda mirando al espectador con una actitud pasiva mezclada con el poder de decidir sobre su cuerpo y sobre su sexualidad. Y lo cierto es que Manet no fue más allá de lo que tenía enfrente, Manet pintó lo que vio. Y lo que veía era el carácter de una mujer fuerte y femenina que luchó durante toda su vida por su independencia y que fue una pintora excepcional. Los biógrafos del pintor casi no hablan de ella, apenas la tildan de prostituta alcohólica que murió joven. Sin embargo Victorine vivió hasta los 83 años, nunca mantuvo relaciones sexuales con Manet —si no probablemente habría muerto de la sífilis que acabó matándole a él— e hizo los estudios de bellas artes mientras trabajaba. Nació en París en 1844 en una familia pobre, su padre era grabador y su madre tenía una lavandería. Empezó a trabajar para Manet a los 18 años, probablemente tras su encuentro en el estudio de Thomas Couture, donde ella posaba. Pasó cinco años en América, no se sabe muy bien por qué, y en 1875 regresó a París, donde empezó a ir a las clases nocturnas de arte de la Academia Julian y dibujó su primer autorretrato, muy bien acogido y expuesto en el Salón oficial en 1873. En 1903 fue admitida en la Sociedad de Artistas Franceses pero ya no obtuvo más reconocimiento. No se volvió a saber de ella casi nada más, fue amante de un pintor belga con el que no vivió nunca, y acabó sus días conviviendo con una profesora de piano en la banlieue parisienne. Su única obra conservada es Le jour des rameaux, adquirida recientemente por el Museo Municipal de Arte e Historia de Colombes. Una niña de aspecto decidido y absorto sujeta un ramo. Los expertos coinciden en que se trata de una obra de una técnica y una sensibilidad excepcional. ** Laura Berdejo lauraberdejo@gmail.com Periodista española (San Sebastián, 1974). Cursó estudios de periodismo, relaciones internacionales y arqueología. Trabajó en la Agencia France Presse (http://www.afp.com/afpcom/es) durante cinco años y desde 2006 trabaja para el Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco (http://whc.unesco.org). Amante de la literatura y las artes visuales, combina su trabajo en la Unesco con su labor como reportera y como aprendiz de guionista de cine. === Al borde del estallido, de Víctor Parra: eros poético ================= === Argenis Díaz ========================================================== Mucho se ha escrito sobre el amor, en especial por el que los griegos denominaron eros; de hecho tenían otras tres palabras (filia, storgué y ágape) para designar lo que en nuestra lengua española llamamos por lo común amor. Es difícil de definir desde el punto de vista del sujeto amante. Sin embargo, nos atrevemos a decir que el amor (eros) es en esencia un proceso complejo lleno de contradicciones, de flujos y reflujos, genéticamente se manifiesta como expansión del ser, pero también como atracción hacia su núcleo vital. Se alimenta de muchos factores, desde el nihilismo hasta la agresividad o posesión, pero sin negar su fuerza creadora que hace fecundo al ser humano. Además, podemos afirmar con Emilio Mira y López (1965) que sobre el amor hay mucha más literatura que ciencia. Este mismo autor nos asegura que el amor erótico no es algo que “nos llega” sino que “es un especial modo de existir que sobreviene en nuestra intimidad”. Con todo, el amor es una facultad y no un objeto, como diría Erich Fromm. Y que hay que tomar en cuenta el valor exuberante del sujeto amante. Se puede afirmar también, siguiendo al autor de El arte de amar, que “el amor erótico es el anhelo de fusión completa, de unión con una única otra persona”. Es desde ese enfoque que nos ubicamos en la lectura particular del poemario de Víctor Parra: Al borde del estallido (2009), publicado por el Sistema Nacional de Imprentas/Aragua bajo el signo de la editorial El Perro y la Rana. El acto del amor, del sexo, se convierte en un ritual, en un acto simbólico reflejado en la palabra; el yo poético es un yo erótico. Se da la polaridad, la alteridad, el reflejo en el otro de la propia capacidad de amar. La persona amada sufre una transfiguración, también el lenguaje, a través de la metáfora, la palabra sublimada, dotada de alas para volar en su propio universo poético. En este lugar soy hoja perdida en el otoño desahuciado leño Que la pena suscribe (33) Predomina la verticalidad del texto, dándole a la estructura una forma fálica. El lector se ve obligado a realizar una lectura espasmódica del poema, lo cual transmite desasosiego. Es evidente la llamada raíz genital del amor, el deseo de fusión que da inicio a la fase de simbiosis, de compenetración de los dos amantes que se convierten en uno superando el aislamiento: Nada impide este encuentro de dos juntos bajo luna menguante dos pliegues ondulantes somos (37) En estos textos sexuados y en cortados versos abundan las menciones a zonas erógenas del cuerpo: “...mi labio / busca / su boca / dormida / al beso” (18); “Tu / lengua / que / aborda / Despliega / Transita / Detiene / su voracidad / contenida” (30); “Tu / gruta / convida / al grito / del amor / Consumado” (31), y este poema que da nombre al poemario: Mi boca frágil movimiento traza indetenible prende una señal Te pone absorta Al borde Del estallido (53) El poemario está impregnado del deseo persistente del alter ego femenino, el amor es hoguera que consume, leña encendida, unión que “coronas con un grito” (12). La metáfora es valle, bosque: “te doy / mi cálido / jardín” (49). Lo demás es explícito, nostalgia, espera, noches sin dormir: “Cuando / no me / veas / Olisquea / mi celo / en la distancia”. Víctor Parra asume con este poemario un reto y un riesgo a la vez. No en vano manifiesta que este trabajo es producto de más de dos años de ejercicio poético, de intentos, de flujos y reflujos, de buscar la palabra que ilumine el sendero, que identifique al lector con la vivencia, pero sin perder la calidad del texto. Lo cual es harto difícil en un tema tan manoseado como este del erotismo desde la poesía, sin caer en lo vulgar, en la palabra rastrera, en la manida grosería en que caen algunos autores con la excusa de parecer auténticos y de reflejar el color local. ** Argenis Díaz jargenisd@yahoo.com Escritor, ensayista, articulista y poeta venezolano (Villa de Cura, Aragua, 1954). Es miembro activo y directivo del Grupo Senderos Literarios (La Victoria, Aragua) y de la Fundación Villa Literaria (Villa de Cura). Es redactor cultural en los diarios La Antena (http://www.diariolaantena.com.ve; San Juan de los Morros, Guárico), donde coordinó por más de tres años la página cultural Raíces (1993-96); y Hoy Diario del Sur (Aragua), en el cual mantuvo la Hoja Cultural Laberinto (1997-98). Ha publicado trabajos poéticos, ensayos y artículos de opinión en diversos diarios y revistas de Aragua. Editor de la revista Laberinto, primera edición (2004), también forma parte del equipo editorial de la revista Huellas del Sendero del grupo Senderos Literarios (2004-2008). Desde enero de 2007 forma parte del equipo de producción del programa “Tu Café Literario”, que transmite Zamoranos 94.7 FM (Villa de Cura) los sábados de 7 a 8:30 de la mañana. Ha publicado los poemarios De espaldas al silencio (Senderos Literarios, 1992) y Alas de papel (Senderos Literarios, 1997). Textos suyos han aparecido en diversas antologías. Ha trabajado como docente de aula, instructor y facilitador de diversos talleres y cursos de formación en castellano y literatura, creatividad literaria, oratoria, redacción y periodismo comunitario. Participó como organizador en los encuentros de articulistas de opinión realizados desde 1996 hasta 2000 por Senderos Literarios. Ha recibido numerosos reconocimientos, como el “Zamora de Oro” como el poeta más destacado del año 1994; como articulista del diario La Antena (1996, Alcaldía del municipio Zamora; Villa de Cura) y la Medalla de Honor al Mérito por la Dirección de Cultura del estado Guárico (Fundaculgua, 1997). === Cenizas del mediodía, de Carlos Barbarito Juan Antonio Rosado ==== Cenizas del mediodía (http://bit.ly/f2FKpe) Carlos Barbarito Poesía Editorial Praxis (http://www.editorialpraxis.com) México, 2010 35 páginas Sólo la mirada del poeta percibe las realidades tras la realidad. No busca: descubre y encuentra. Su arte no es el del prestidigitador (evoco aquí la crítica que Alejo Carpentier formuló contra los surrealistas, muchos de los cuales, ya lejos de la poesía, se dedicaron a buscar “encuentros fortuitos” —con Lautréamont como modelo—, de forma mecánica, como el artesano que repite doscientas veces un modelo con escasas variantes). El arte, en cambio, es único, insustituible. Desde la subjetividad donde se aloja un mundo, emerge la palabra esencial que nombra objetos, emociones, tiempos, personas: el universo conocido e imaginario como no se había nombrado antes. ¿Dónde radica la poesía? En todos lados y en ninguno. Es el poeta quien la descubre y a veces la expresa, ya sea por escrito, ya en la misma contemplación. La poesía se capta, se siente, se atestigua. Luego se expresa con las limitadas e inexactas palabras. Cuando se ha ejecutado esta última operación, la poesía viaja a través del oído porque no fue concebida para leerse, sino para ser escuchada. Por ello nació y creció con la música. Entre los poetas argentinos actuales, Carlos Barbarito (1955; http://www.letralia.com/firmas/barbaritocarlos.htm), autor de más de veinte libros, es uno de los testigos de la poesía. Desde el mundo alojado en su subjetividad, emerge la voluntad de expresarlo por escrito. Su último poemario, Cenizas del mediodía, publicado recientemente en México, se inicia con una despedida: “Adiós a un sueño, no se hace / en la piedra el Paraíso, no hay espacio para el fruto”. Los versos se resisten a proporcionarnos un sentido unívoco en las imágenes y elementos que se aglutinan como símbolos de lo que fue y ya no es: “Adiós al pan, al sabor de otra boca / en la boca propia” o “Adiós a la topografía, al número primo, / a la balanza, a la señal en el cielo o la tierra”. El yo lírico se dirige a un tú, a un otro ausente, a quien —si viera su rostro— lo creería mancha, error de un supuesto Plan. Las cenizas se expanden y poco a poco el lector va uniendo cabos: “Todo comienza cuando no hay perdón”, pero también cuando no queda follaje y “sólo nos miran los animales, las estrellas”. La aguja en lugar del abrazo... y la dulzura como imposible. ¿Qué somos finalmente? “Cenizas de un fuego antiguo / y anónimo”. El poeta, como Orfeo, habla y pregunta hacia el dominio de lo subterráneo para rencontrar al otro, pero sólo le responde el consuelo, “que vale menos que una hoja seca”. Los poemas, en general, son las imágenes desde una conciencia cuya lengua, extranjera, traduce la acumulación de cenizas del mundo. Y entonces, el árbol sombrío, ¿cobija acaso la inocencia, la “santidad”? La violencia irrumpe en la ciudad y causa división. El tiempo y el movimiento acuden al vacío y surge un lenguaje que conocen los raros animales, los muertos y el poeta. Tal vez este último y el niño sean los únicos que se extravían en el agua, pero hay una diferencia: el primero “se cierra con su secreto”, mientras que el segundo lo entrega cifrado, ambiguo, múltiple: la realidad tras la realidad, ¿es acaso la ceniza? Este elemento es quizá símbolo de la muerte sin fin que segundo a segundo experimenta la conciencia. Carlos Barbarito nos introduce en una galería donde representa esa conciencia porque sus sentidos no le alcanzan para saber “qué nos mata / o nos salva, cuál es el destino real del largo viaje”. Ante el misterio, el abismo se ensancha y la palabra es también insuficiente. Incluso “quien almuerza en el perfecto festín / invoca a las cenizas”. Para Henry Miller, el escritor nunca es dueño del sentido total de sus creaciones: “El punto de vista del autor —afirma— es sólo uno entre muchos, y la idea del significado de su propio trabajo se pierde entre el oleaje de otras voces. ¿Conoce él realmente el sentido de su propia obra como cree? Yo más bien creo que no”. En su conjunto, el poemario de Barbarito aspira a ser releído: no nos otorga todo su sentido (¿qué buena obra literaria lo hace?); es susceptible de distintas interpretaciones y ahí radica la complejidad de su partitura. De Cenizas del mediodía Tal vez en el centro de cuanto observa, donde todo se reúne y se concentra; allí, quizás, el viajero que arriba sano a destino y el niño que entra al mar y no se ahoga. Allí, alimento y almohada. Una música sin instrumento. Tal vez en una escena que imagino, la mujer en lo alto de la escalera, el hombre al pie, llamándola por todos sus nombres, incluso los secretos. Entre uno y otro hay oscuridad y ninguno de los dos lleva una lámpara. Ella, ¿todavía recuerda su nombre? Él, ¿habla su misma lengua? Alfa y Omega, polo y polo, ¿quién se duerme sobre el hilo que los une? ¿quién, luego de dormir, despierta? === Quien destila anhela agua espesa, quien almuerza en el perfecto festín invoca a las cenizas, quien se arriesga en el infinito desea una pequeña casa, donde cada cosa esté a un paso de la otra. Oigo hasta el zumbido del insecto más remoto, pero la enfermedad está en mis oídos, espera con infinita paciencia manifestarse. Lámpara apagada en el vacío luminoso, vacío oscuro con una lámpara encendida: ya no sé si traigo vértigo o estrella fija, si soy flor tumbada en la arena, tal vez beato que se tiende en el camastro y sueña con espléndidos bodegones. === Anónimo, indescifrado, persiste por horas y días, años, y a cada momento se transfigura: sangre menstrual, llamas que se agitan, carbón, ámbar, camino, espejo, viento que se respira, libro, azucena, balsa hacia las Hespérides, esbozo de amada o serpiente, ¿estrellas, nardos?, perfil y pulso, orilla nebulosa, relámpago... Incontables modos de lo mismo, sin origen ni autor precisos que nos afanamos en vano por conocer: mi rostro y el tuyo, la duda, la precisión, lo baladí y lo bello, los teatros en llamas, el peso del aire, la hierba, los frutos, la leña atada, un cincel, el idioma, cualquier artificio, Islandia, el milagro. === Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce esa materia jamás bruñida o cincelada, con la que jamás se hizo una copa, una bailarina, un códice. Si me extiendo en sueños hacia donde más refulge, hacia donde más y mejor irradia. Pero, ¿qué veía o creyó ver Turner en el momento en que se abrían de golpe las ventanas? ¿Qué encontró el hijo de Swansea en el amarillo y en el mar austero, luego de la primera muerte, por entre las parábolas del sol y las leyendas de las verdes capillas? ¿Vino puro, antes de la lluvia? ¿Garzas limpias de barro? ¿Alta cúpula sobre cuya aguja hay un pájaro inmóvil? ¿Pasarán ante mí un amor desatado, una nítida caligrafía con aspecto de nieve, un dorado sin error, un iris libre de mercurio? Pero, si me alargo, ¿y es sólo el engaño, el espejismo, un rocío de belladona, seis estratos de locura que creeré almohada, una edad que, antes de ser, ya será fósil? ** Juan Antonio Rosado Escritor mexicano (Ciudad de México, 1964). Es doctor en literatura mexicana, maestro en literatura iberoamericana y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Ha publicado En busca de lo absoluto (2000), El presidente y el caudillo: mito y realidad en dos novelas de la dictadura (2001), Bandidos, héroes y corruptos o nunca es bueno robar una miseria (2001), El engaño colorido (2003), Erotismo y misticismo: la literatura erótico-teológica de Juan García Ponce y otros autores en un contexto universal (2005) y el libro de cuentos Las dulzuras del Limbo (2003), entre otros títulos. Colaboró en la realización del Diccionario de literatura mexicana: siglo XX (2000) y en otros trabajos de investigación, y textos suyos han sido incluidos en diversos libros colectivos. Ha dado a conocer sus cuentos, poemas, ensayos y artículos de crítica literaria en revistas y suplementos culturales mexicanos. Entre otros reconocimientos, ha ganado el Premio de Ensayo “Juan García Ponce”, otorgado por el Instituto de Cultura de la Ciudad de México (http://www.cultura.df.gob.mx), en 2000. === Libros infantiles latinoamericanos para lectores españoles ============ === Ana Garralón ========================================================== De aquel lado del Atlántico 75 libros latinoamericanos para lectores españoles Dir: Santigo Yubero y Pedro C. Cerrillo Cuenca: Cepli, 2009 Uno de los asuntos incomprensibles para los que trabajamos con libros infantiles es la escasa difusión de esta producción entre España y América Latina. Si tenemos una lengua común, ¿por qué es tan difícil que en España se lea a los autores de libros para niños de América Latina? Es cierto que en Argentina se ignora una buena parte de lo que se produce en México, los libros colombianos se conocen mal en Chile y así sucesivamente. Recuerdo los esfuerzos (innovadores, incomprendidos) que hicieron editoriales importantes como Alfaguara o Espasa Calpe a finales de los años 80 proponiendo autores latinoamericanos en sus catálogos. De todo aquello apenas queda un recuerdo en los montones de libros de saldos de algunas librerías. Por eso me parece una excelente idea la que ha tenido el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil (Cepli, http://www.uclm.es/cepli) al publicar este volumen con una cuidada selección de autores latinoamericanos publicados (o disponibles) en España. 75 libros de autores cuya calidad y originalidad merece ser compartida. Este libro es, también, una llamada de atención a la necesaria diversidad y a la amplitud de miras de quienes seleccionan y recomiendan libros para niños. La verdad es que la selección puede proponerse como un canon para comenzar a explorar la literatura latinoamericana para niños: Ana María Machado (http://www.anamariamachado.com), Gabriela Keselman (http://www.gabrielakeselman.com), Fernando Krahn (http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Krahn), Ángela Lago (http://www.angela-lago.com.br), Javier Villafañe (http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Villafa%C3%B1e), Ivar da Coll (http://www.ivardacoll.com), Francisco Hinojosa (http://www.youtube.com/watch?v=hzu9LWdZ_Wo), Triunfo Arciniegas (http://www.letralia.com/firmas/arciniegastriunfo.htm), Isol (http://www.isol-isol.com.ar), María Elena Walsh (http://www.me.gov.ar/efeme/mewalsh), Yolanda Reyes (http://www.espantapajaros.com/qsomos/qs_nDirectora.php), Verónica Murguía (http://www.literaturfestival.com/participants/authors/2003/veronica-murguia) o María Teresa Andruetto (http://www.teresaandruetto.com.ar), entre otros, son autores que merecen un espacio en nuestras lecturas. Es una propuesta para comenzar, pero aún falta mucho. Laura Devetach, por ejemplo, quien acaba de ganar el VI Premio Iberoamericano de Literatura Infantil (http://www.fundacion-sm.com/ver_noticia.aspx?&id=22672) no está en este catálogo seguramente porque no tiene libros publicados en España. Ojalá que esta selección sea una iniciativa con suficiente difusión entre editores, bibliotecarios y todos aquellos que buscan lecturas de calidad. ** Ana Garralón anagarralon@gmail.com Crítica española (1965). Escribe sobre crítica de literatura infantil desde finales de los años 80. Ha publicado Historia portátil de la literatura infantil (Anaya, 2001). Mantiene sobre el tema un blog en http://anatarambana.blogspot.com. === Poemario Ciudad solar: Maracaibo en el centro de todo ================= === Morelis Gonzalo ======================================================= Conozco a Artemio Cepeda, aun antes de conocerlo. Supe de él a través de sus hermanos. Ellos siempre hacían referencia a su constante, silenciosa y secreta escritura. De tal modo que, cuando el viernes 15 de octubre fui al bautizo de su libro Ciudad solar, en la Librería del Sur, sentía que estaba frente a una obra que me resultaba familiar y fraterna, como los viejos amores, cuando terminan bien. Había leído cosas sueltas, breves, pero no un texto completo como este (editado por el Ministerio del PP para la Cultura), que ya va por su segunda edición. Así, con lo primero que me topé fue con un verso que me atrapó y me obligó a seguirlo: Y hay vivos, Que mueren Y siguen viviendo. Tal vez porque en los últimos tiempos se me han muerto amigos y cercanos, que sin embargo “siguen viviendo”. Tuve incluso que dejar de escribir en mi blog, porque ya este espacio comenzaba a parecerse un inventario necrofílico que ni a mí me gustaba, una de los pocas lectoras que supongo tengo. Luego me tocó escuchar el autoprólogo, leído por él mismo, donde destacaba “la reseña literaria” de hablar de “un tipo tan conocido por mí como yo mismo”. Un guiño al ego, válido y original. Su reconocimiento de que estos poemas no son fruto de un “golpe de suerte” sino “más bien (...) de la paciencia y del oficio diario” permiten rescatar el quehacer literario de la contingencia de la suerte o de las musas y, reconocer en la poesía un trabajo tan laborioso como el que más y tan exigente como cualquier otro, sin menosprecio de ninguno, en una sociedad donde este oficio es visto como algo menor, insignificante. Lo cual no es poca cosa. Ignoro a qué corriente pertenece este trabajo, porque no soy crítica literaria, apenas sí, una cronista de estos acontecimientos. Sin embargo, puedo decir que estos poemas pertenecen al género de la buena poesía, de esa que llega, que provoca leer más de una vez y con ganas, como estos dedicados a su padre: Supe de tus insomnios Y de tu manera latente De acostarte (...) Ahora que estás, viejo, Desandando los valles de la muerte No sufrirás La hipocondría que te acompañó Ni las malas jugadas de tu sangre, Ahora, imagino, estarás más libre que nunca y, tal vez, fuera de peligro. Y entonces recupero a mi padre ausente a través de este poema y pienso por primera vez que sí, que seguramente, esté donde esté, estará descansando de una tortuosa vida andaluza, atravesada por la derrota de la República de la Guerra Civil Española. Y todo gracias a la poesía, ¿o al poeta? Y no hablo del poema dedicado al abuelo blanco, porque allí sí soy capaz de ponerme a llorar, pensando en cómo habría sido el mío, llamado Víctor, allá en la lejana Sevilla y que jamás supo de mí, de una nieta caribeña que jamás imaginó. Sigo leyendo y entonces me asecha la melancolía por los amores ausentes, cuando Artemio escribe: Quiéreme por mi tristeza Sin conmociones (...) Pero sobre todo, Quiéreme Por la cruz de mi presente Al pie del puerto Podría reseñar, uno a uno, estos versos, pero la historia sería como muy larga y hasta aburrida, así que termino con Ciudad solar, que le da nombre al poemario y que habla de lo que siempre nos convoca, el Maracaibo de nuestros tormentos: Esta ciudad solar Que nació con ombligo de bahía Hoy termina en el puerto Al pie del mundo Digo entonces, para finalizar, que esta ciudad tiene rato esperando la poesía de Artemio, que necesitamos esta palabra tejida con oficio de orfebre, para que siga interpretando y dando cuenta de su tiempo y su espacio, es decir de nosotros. Que urge ver publicada su obra inédita. Que urge su presencia en esta ciudad-puerto que nos contiene y nos reclama... Que nos salva y nos condena... ** Morelis Gonzalo mgonzalo@cantv.net Economista y periodista venezolana. Investigadora de las tecnologías de la información. Profesora de lenguaje y comunicación de la Facultad de Arte de la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve). === El humano nace mortal con la ilusión de ser inmortal ================== === Leopoldo de Quevedo y Monroy ========================================== Ya con el pie en la línea que marca el final de El legado de Homero, de Alberto Manguel, y después de su emocionante lectura, encontré la alucinante afirmación de que el humano es un ser que se repite en rostros y hazañas o que el mundo que describe Homero es el mismo de hoy y de ayer o de mañana. En el libro, Manguel va dando puntadas maestras delineando personajes, horrores de la guerra, ternezas de amantes, viajes peligrosos, traiciones, iras de dioses y componendas. Poco a poco va introduciendo en nuestra mente el mapa que el gran ciego de Quíos, aquel monstruo divino, grabó con punzones eternos en la memoria universal. Generaciones de hombres y de féminas irán desfilando frente a Historia, leerán o nunca sabrán quién fue Homero, pero sus vidas ya estaban registradas y sus acciones no tendrán nuevos ingredientes que aquellos que él descubrió primero en los laboratorios de Ítaca e Ilión y sus alrededores. En efecto, Manguel nos hace ver que escenas familiares a nuestros ojos tienen las mismas características que los odios y amores, las infidelidades, los viajes con sus atajos y desvíos ya no son en navíos con velas, pero sí llevan a negociaciones, a encuentros con divas y a mares con escollos, para luego retornar, al cabo de aventuras, al remanso ansiado. Nos hace ver que la vida en palacios y entre corazas la viven por igual los campesinos, los ciegos, los adivinos, los hijos y los padres. Y hasta los animales se comportan fieros o mansos, dóciles como el perro, o demoledores como los huracanes y los rayos, esos dragones y ciclones. Jamás cambiarán de naturaleza. La vida del hombre, en verdad, es un ir y venir, un viaje que comienza con propósitos, muchas veces nobles y definidos, para luego encontrar contratiempos, enemigos, buenos vientos, trampas como en una competencia de motos o de esquí extremo sobre la nieve o sobre la cresta de la ola. Hasta dioses acudirán en su ayuda, otros le volverán la espalda olvidadizos, y otros tramarán asechanzas y se aliarán con el enemigo. En ello no habrá desemejanza entre dioses celestes y especímenes terrenos. Desaparecen los linderos de crueldad y de piedad, de nobleza y de desatino que una vez, se dijo, pertenecían y distinguían a los humanos de los dioses. Se comprende, entonces, que los mortales hayan sido creados a imagen y semejanza de sus dioses. Allí los dioses se comportan como los mortales y los humanos se convierten en modelos inmortales. Termina el lector el libro y Manguel ha logrado el gran propósito del escritor. Atrapar entre sus párrafos y su mirada diáfana a quienes emprenden el viaje de su escritura. Vuelan las retinas y la imaginación con las palabras y las imágenes, se agita el pecho y se emocionan el páncreas y las neuronas. Y al final, cierra uno el libro con la sensación de bajar de la alfombra de Aladino desde donde se contempla como en un sueño el pasado y el futuro. ** Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre (http://www.unilibre.edu.co) y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el proyecto de investigación, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos literarios como la “Hora de la Poesía” en la Feria del Libro en Bogotá (2005), el V Festival Internacional de Poesía en Cali, la XI Feria del Libro Pacífico y otros. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Tres horas frente a Jon Lee Anderson Jaime de la Hoz Simanca ===== (Nota del editor: el reconocido periodista estadounidense Jon Lee Anderson estuvo el 7 de diciembre en Caracas, donde participó en el conversatorio “El retrato del poder, del Che a Chávez”, y protagonizó la décima edición de la Conferencia Anual de la Fundación para la Cultura Urbana. Hoy publicamos esta entrevista que hace algún tiempo le realizara el periodista colombiano Jaime de la Hoz Simanca, y en la que habla de varios de los temas que marcaron su paso por la capital venezolana). Jon Lee Anderson toma el libro de fotografías del Che Guevara entre sus manos y sus ojos azules se mueven a través de cada una de las páginas. Se detiene en las gráficas de Alberto Korda y luego mira fijamente al legendario guerrillero con aquella expresión de rabia contenida, el cabello derramado hasta los hombros y la boina adornada con una estrella blanca en el frente. —Es la mejor foto del Che —dice. —Se parece a Cristo —agrego. —No —replica—. El parecido con Cristo lo encuentro cuando el Che está muerto, tendido en el mesón de una escuela del pueblo de Higueras. Anderson sigue hojeando y lee en silencio: “Después de haber tirado las fotos de Dorticós y de Fidel, se produce un vacío. No levanto la cabeza, sólo muevo mi Leica con un objetivo de noventa milímetros. Entonces aparece el rostro severo, terrible, acusador del Che. Su expresión es tan impresionante que tuve una reacción de retroceso y, en la misma fracción de segundo, apreté el botón. Esa es la foto...”. Es el testimonio de Korda que explica la famosa y hoy mítica foto tomada en La Habana el 5 de marzo de 1960, en una gigantesca concentración convocada momentos después de la explosión de un carguero francés que causó más de cien muertos. El Che está en la tribuna de los dirigentes, cerca de Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre, mientras abajo miles de manifestantes se sorprenden, al final del acto, cuando escuchan por primera vez el grito de Fidel Castro: “¡Patria o muerte, venceremos!”. Sin embargo, la foto que ilustra la portada del libro Che Guevara, una vida revolucionaria, escrito por Anderson, es la del fotógrafo suizo René Burri: una mirada de soslayo y un inmenso tabaco entre los labios. Se trata de un extenso perfil de 758 páginas publicado por editorial Anagrama. Los libros están expuestos en una estantería improvisada al lado derecho del teatro Amira de la Rosa, en la caribeña ciudad de Barranquilla (Colombia), donde el periodista estadounidense revelará los secretos más recónditos de su oficio ante una audiencia que escuchará embelesada sus respuestas cargadas de humor y suspenso. Cuarenta y ocho horas antes de su esperada presentación, Jon Lee Anderson nos espera en el hotel El Prado, sonriente pero cauteloso. Es la misma cautela que le ha permitido sobrevivir en medio de las batallas encarnizadas de Afganistán e Iraq. O salir indemne de Palestina después de haber sido tomado como escudo por grupos de integristas musulmanes, quienes lo amenazaban en todo momento con el degüello. Ahora, cerca de la piscina del hotel, hojea una vieja edición del Diario del Che en Bolivia, publicado con el sello de Radio Habana Cuba. Es un libro de formato alargado, encuadernado en hojas de papel cebolla y con un prólogo de Fidel Castro en el que advierte, al final de la nota, que “...La forma en que llegó a nuestras manos este Diario no puede ser ahora divulgada; baste decir que fue sin mediar remuneración económica alguna. Contiene todas las notas que escribió desde el 7 de noviembre de 1966, día en que el Che llegó a Ñancahuazú, hasta el 7 de octubre de 1967, víspera del combate de la quebrada del Yuro...”. —No conocía esta edición —dice Anderson después de mirar la portada, que también está ilustrada con la fotografía de Korda. II. “Ese era el Che” —¿Cómo llegó usted al descubrimiento de la tumba del Che? —indago. Ya está sentado al otro lado de la piscina, de frente a las palmeras mecidas por el viento de la tarde. Pese a que dejó de entrevistar con grabadora desde el momento en que García Márquez le dijo que pensaba que se trataba de una conversación entre amigos —en mitad de un diálogo que sostenían en Bogotá para la elaboración de un perfil que, al publicarse en The New Yorker, habría de distanciarlos durante algún tiempo—, acepta en esta ocasión que el aparato rastree, sin misericordia, sus palabras. Y da la impresión de que lo ignorara, pues desde hace más de una hora está sumergido en sus historias de violencia y sangre, así como en sus perfiles periodísticos que lo harán decir, casi al final de la entrevista: “Pinochet era un psicópata”. Pero en este instante recibe la pregunta sobre la tumba del Che y comienza a revelar el misterio, sin ahorrar detalles no exentos de sorpresas. —Todo ocurrió cuando entrevisté al ex general Mario Vargas Salinas —responde. Vargas Salinas era por ese entonces un capitán del ejército boliviano que el 11 de octubre de 1967 había presenciado el entierro de varios guerrilleros en un lugar que durante lustros se mantuvo oculto. Aun después de la confesión de Vargas Salinas, el misterio continuaba y las agencias de prensa despachaban al mundo resignadas notas, pues sólo prevalecía la noticia firmada por Anderson que The New York Times había publicado en primera página. Una de las notas se envió en los siguientes términos: Tres décadas después de su muerte, aún se tejen disímiles versiones sobre el destino final de sus restos, que van desde la incineración, el traslado del cadáver a Estados Unidos o el esparcimiento de sus cenizas en la selva. Una inusitada noticia dio la vuelta al mundo a finales de 1995, removiendo la memoria de aquel trágico 1967, cuando el general retirado boliviano Mario Vargas Salinas dijo al periodista norteamericano Jon Lee Anderson que los restos del comandante guerrillero se encontraban en las inmediaciones de la vieja pista del aeródromo vallegrandino. Aunque las declaraciones de Vargas Salinas rompieron un silencio de casi treinta años en torno a un tema considerado tabú, los esfuerzos del gobierno boliviano y de un equipo multidisciplinario de expertos han resultado hasta ahora infructuosos para hallar el supuesto lugar donde fue enterrado el Che. Anderson habló durante tres horas con el ex general que, efectivamente, había estado en Vallegrande la noche de la desaparición del cuerpo del Che. El periodista lo sabía, pero había dejado para el final la pregunta clave. Habló de todo con aquel oficial que fue cercano a la dictadura del presidente René Barrientos, muerto trágicamente en 1969. Gran parte de lo dicho por Salinas serviría, meses después, como material de apoyo para el libro sobre el Che Guevara, cuyo relanzamiento se produjo hace algunos meses en Barcelona. —A propósito, general, ¿qué pasó con el cuerpo del Che? —preguntó Anderson a Vargas Salinas en los estertores de una reveladora conversación. —Chico, yo te quería hablar de eso —respondió el ex general—. El Che está enterrado bajo la pista aérea de Vallegrande. Y luego, con lujo de detalles, se explayó acerca de los pormenores de aquel enigmático episodio. Lo dijo todo. Reveló el número de hombres que participaron, recordó la hora en que se hizo y la forma como se llevó a cabo la desaparición. A los diez días, cuando la noticia estalló, la reacción no sólo fue inmediata sino insólita, según Jon Lee. —Me encontraba ya en La Paz y me despertó una periodista para decirme que Vargas Salinas estaba desmintiendo lo que yo afirmaba —agrega. Incluso, le llegó un fax firmado por el ex general donde desmentía todo. El presidente Gonzalo Sánchez de Lozada expresó públicamente: “Entiendo que Anderson le sacó la información a Vargas Salinas entre whisky y whisky”. Jon Lee convocó de inmediato a una rueda de prensa en la que explicó que la entrevista estaba grabada y que, además, obtuvo la información de Vargas entre café y café y no como había insinuado el mandatario boliviano. Así mismo, intuyó que Vargas Salinas estaba bajo arresto domiciliario. Se sentía extrañado, pues días antes había visto a un hombre digno, respetuoso y patriota, que había decidido confesar el secreto para terminar con una historia nefasta y para que Bolivia pudiera avanzar en la reconciliación nacional. Al día siguiente llegó otro fax en el que Vargas reconocía todo. El presidente Sánchez de Lozada declaró el fin del secreto militar en torno a la desaparición del Che y conformó una comisión cívico-militar para buscar los restos. “Al día siguiente llegó Vargas Salinas en una avioneta, rodeado de militares activos. Durante veinte minutos caminó por la pista aérea sin decir nada. Volvió a la avioneta, custodiado, y con un pie en la escalerilla dijo: ‘No recuerdo, han pasado veintiocho años’. Y se fue. En fin, es toda una historia que no aparece en mi libro. Yo llamé a los equipos de antropología forense de Argentina e hicieron acto de presencia; vinieron los cubanos...”. ”Los primeros cuerpos fueron descubiertos por campesinos. Después de dos semanas de búsqueda, los restos del Che fueron encontrados. Se hicieron pruebas de ADN, examen de las placas dentales. Ese era el Che. Me llamaron y fui a Bolivia. Me dejaron ver los restos antes de hacerlo público. Las manos estaban cercenadas quirúrgicamente... Era el Che”, explica. —Emocionante... —afirmo, antes de preguntar por las dudas que aún subyacen, pero él se adelanta. —Yo sé que esta pareja de gente andan desmintiéndolo ahora —agrega Anderson—. Esta pareja de periodistas que se dedican a desmentir cosas o a calumniar a la gente. Primero lo hicieron con el Subcomandante Marcos, después con el arzobispo de Guatemala, Juan Gerardi. Sus fuentes son militares guatemaltecos. Por favor... Y ahora están con que no era el cuerpo del Che. Por favor... III. “Espero que regreses entero, querido” Jon Lee Anderson se expresa en un impecable español. No requiere mucho esfuerzo para conjugar bien los verbos, salvo los transitivos y copulativos. Arrastra la rr más de lo debido y de vez en cuando suelta un coño cubano —distinto del español— para enfatizar sus gestos. Tiene caídas en algunas frases cantadas, como la de los argentinos, pero sin que sean notorias las dificultades propias de la mayoría de los norteamericanos raizales que agregan el castellano a su lengua materna. En ocasiones, por su sentido del humor, el desparpajo y la irreverencia, podría parecer un hombre caribe. Pero lo delatan sus casi dos metros de estatura, su mandíbula de Marlon Brando y la mirada de Anthony Perkins en Psicosis. Un mechón de pelo desordenado, detrás de la cabeza, intenta alcanzar su espalda: es el típico gringo que cualquier latinoamericano confundiría con un guitarrista de una banda rockera resucitada de Woodstock. —Espero que regreses entero, querido. ¿Se acuerda de esa frase? La frase está al comienzo de una de las cartas que escribió desde Iraq y aparece en La caída de Bagdad. Anderson escucha la pregunta y sonríe. Entonces explica que la pronunció su esposa, Érica, cuando decidió irse a Bagdad luego de la invasión de Estados Unidos a Iraq en febrero de 2003. Fueron sus últimas palabras, expresadas con cierta intención y convencida, como él, de que el apocalipsis estaba cerca. Es más, el instinto de su otro yo le decía que aquél sería un viaje sin retorno. Dos años antes, a raíz de los sucesos del 11 de septiembre, se marchó de España rumbo a Afganistán. Érica, en la distancia, le dijo algo parecido. Con sus hijos, Bella, Rosie y Máximo, la justificación fue más fácil, matizada con mentirijillas blancas, besos en la distancia y comunicación permanente a través del teléfono satelital. En realidad, lo de Afganistán tuvo un carácter fugaz para Anderson. El mundo se hallaba en estado de shock, en medio de un dolor que ahogaba las gargantas. Algo, un viento desolado, sobrecogía las almas y nadie tenía claro qué hacer, pues todo era incertidumbre y caos. Nadie sabía qué podía venir, según Anderson. Todo era nuevo bajo aquel cielo amenazante que cubría un pueblo habitado por disímiles grupos étnicos y que, en tiempos donde la memoria ya no alcanza, había padecido la invasión de persas, árabes, griegos, turcos, mongoles, británicos y soviéticos. Ahora, después de salir de una cruenta guerra civil, Estados Unidos, junto a su aliado Gran Bretaña y con el apoyo de la Otan, había decidido enviar miles de soldados con el objetivo de derribar al gobierno talibán y capturar a Osama Bin Laden. Y allí estaba Jon Lee Anderson, recorriendo zonas de riesgo azotadas por un bombardeo inclemente y moviéndose como gacela en medio de lluvias de balas. Fue un cubrimiento periodístico que habría de culminar el 13 de noviembre de 2001, cuando las fuerzas de la Alianza del Norte llegaron al corazón de Kabul. Un año después apareció el libro con un título sonoro: La tumba del león. Esta obra está constituida, en el fondo, por deliciosos relatos cuyos apuntes hizo Anderson en medio del fuego graneado. En el libro son visibles los pasos del periodista estadounidense, que parecieran sentirse en las afueras empedradas de las cuevas de Tora Bora donde, según el Pentágono, se encontraba escondido Bin Laden. Pero también hay crónicas en las que se muestran, como en una película de suspenso, los hilos cruzados de la muerte violenta de Ahmed Shah Massoud, apodado El León de Panjshir, líder militar afgano que había contribuido a la expulsión del ejército de la Unión Soviética, y quien fue muerto en un atentado suicida, el 9 de septiembre de 2001, 48 horas antes del derrumbe de las Torres Gemelas de Manhattan. No sólo eso: Anderson se mueve también en La tumba del león a través del perfil periodístico, el género que más cultiva, mediante las descripciones de los muyahidines, guerreros islámicos enviados en misiones suicidas. —Si la muerte lo sorprende, ¿cómo la quisiera?: ¿en el campo de batalla? —No estoy preocupado por ello, no pienso en ello —responde, tal vez, con la intención de conjurarla—. He pasado sustos y momentos en que creí que ya llegaba, pero he tenido mucha suerte. Y también, mucha experiencia. Recuerda que allí mismo, en Afganistán, osciló entre las balas y los morteros. El instante en que vio el oscuro rostro de la muerte ocurrió cuando se dirigía a una ciudad sitiada, a bordo de un jeep, antes de cruzar un puente. Sin que él lo advirtiera, un tanque oficial medía su avance y después tiró, muy cerca de la línea del frente, a un kilómetro de distancia. Y vio levantarse la carretera explotada en mil pedazos, resquebrajada por el impacto; vio acercarse jirones de ropa y piedras rotas que giraban como aspas sin control, y vio el final junto a su conductor, un muyahidín que estaba conmocionado. El tanque volvió a tirar y Anderson, con el corazón en la boca, gritó a su chofer para que no perdiera el pulso. “Justo cuando llegamos al fuerte, tiró de nuevo pero al lado opuesto. Con el efecto del cañonazo se pretendía volar también las puertas dobles del fuerte de madera. Pero llegamos en medio del humo y el polvo, y las cabras y otros muyahidines levantados por los aires. Aunque lo más terrible es cuando te agarran y te van a asesinar. Me ha ocurrido un par de veces”, explica con una tranquilidad pasmosa. IV. “Marla era la mascota de los periodistas” A principios de 2003, Jon Lee Anderson se despidió de su esposa e hijos y se fue a Bagdad con la intención de cubrir la invasión estadounidense. “Trata de volver en un pedacito”, le agregó Érica a la primera frase que lo hizo sonreír. El 20 de marzo de ese mismo año, el gobierno de Estados Unidos y sus aliados comenzaron el brutal ataque contra Iraq, apoyados en una fuerza de más de 200.000 soldados, tanques, helicópteros de muerte, bombarderos, portaviones y grupos de combates marítimos. El gobierno de Gran Bretaña se sumó al ilegal ataque con 45.000 soldados, aviones de combate y carros blindados. En medio del estrépito de la conflagración sin tregua estaba Anderson con aquel pálpito del no retorno, moviéndose de hotel en hotel y, con el auxilio de su sexto sentido, apartándose del estruendo de las bombas. Entre aquel infierno, en las situaciones más increíbles, fue tomando notas, observando todo con ojos de lince y entrevistando a diversos personajes, entre ellos el médico y pintor Ala Bashir, amigo de Saddam Hussein, cuyo perfil, junto a la descripción de un pueblo que se cae a pedazos, aparece en La caída de Bagdad, libro de crónicas que vería la luz meses después de que los relatos, en estilo epistolar, asombraran a los lectores de The New Yorker. La obra fue recibida con beneplácito, pues se destacaba la proximidad a un estilo literario que, según el mismo Anderson, no escapa a las lejanas influencias de Ernest Hemingway y Graham Greene. El escritor y periodista mexicano Juan Villoro, autor de la novela El testigo, afirma sobre el libro lo siguiente: Entre las muchas postales de los desastres de la guerra que recoge Anderson, reproduzco una: en un palacio en ruinas un soldado norteamericano, incapaz de distinguir lo público de lo privado, defeca con tranquilidad sobre una lata de leche, mientras lee la revista Playboy. ¿Hay estampa más elocuente de la procaz normalización del horror? Durante tres años, Anderson viajó a Iraq como enviado de la revista The New Yorker. Uno de los méritos de La caída de Bagdad es que reproduce los asombros en tiempo presente, como si se ignorara el desenlace. No escribe un historiador que busca el orden retroactivo del caos, sino un cronista en la indecisa línea de fuego. El libro le mereció el premio Reporteros del Mundo en 2005. Lo recibió en España con el recuerdo imborrable de Marla Ruzicka, una joven de cabellos de oro que el 17 de abril de ese mismo año había muerto, junto a su ayudante Faiz Ali Salim, luego del estallido de un carro bomba que le quemó el 95% del cuerpo. —Fue un golpe emocional muy fuerte para usted, ¿cierto? —le pregunto. —Muy fuerte, porque Marla, hasta cierto punto, era como la mascota de los periodistas —responde—. La conocí en Afganistán cuando tenía veinticuatro años. Era una chica típicamente norteamericana, californiana, muy idealista, y se había ido a la guerra. La recuerda, también, como una buena estadounidense, consciente de los excesos de su país. La vio por última vez en Bagdad, colaborando con los civiles iraquíes a través de su ONG Campaign for Innocent Victims in Conflict (Civic). “Tres semanas antes de su muerte me escribió para comentarme que estaba un poco temerosa de ir a Bagdad. Me trataba como a un hermano mayor. Le dije que tuviera cuidado y me contestó que no me preocupara, pues no se quedaría por mucho tiempo y que, además, sólo saldría lo necesario. Pero los suicidas trataron de matar a tres australianos y se la llevaron a ella”, anota compungido. Jon Lee se enteró de la tragedia días antes de la ceremonia de premiación. Por eso remató su discurso de la siguiente manera: Acepto este premio en nombre de los compañeros que fueron su inspiración, y en recuerdo de su valor y el de los demás colegas, de tantas nacionalidades, como la valiente compañera Jamila Mujahed, aquí presente, que continúan arriesgando sus vidas en busca de la verdad. También deseo invocar la memoria de una joven amiga mía, Marla Ruzicka. Una mañana del pasado mes de abril, momentos antes de morir en Bagdad a consecuencia de las quemaduras sufridas tras la explosión de un coche bomba, Marla exclamó sus últimas palabras: “¡Estoy viva!”. Marla no era periodista, era una activista de derechos humanos, pero sí era la mascota de muchos compañeros que cubrieron las guerras en Afganistán e Iraq. Ella estaba empeñada en obtener compensaciones del gobierno de Estados Unidos para los familiares de las víctimas civiles por sus acciones militares... V. “Escribir un perfil es como crear un mundo musical” Martín Pérez, periodista argentino del diario Página/12, señala que “Anderson tal vez sea el mejor cronista de guerra de su generación. Aunque él prefiera no ser llamado así, cronista de guerra. Tal vez porque sabe que eso lo acerca a las cabezas parlantes que cubren las guerras en estos tiempos massmediáticos, siempre de frente a la cámara y de espaldas a lo que describen, todo lo contrario a su trabajo. Leer las crónicas de Anderson significa mezclarse entre la gente que vive la guerra de manera cotidiana, significa entender ese mundo que están alterando para siempre, que está dejando de existir, en medio de un infierno que forjará algo que aún no se alcanza a ver, pero cuyas inmediatas consecuencias no son algo abstracto sino que son bien reales, y por lo general tienen incluso nombre y apellido y una historia que contar”. El escritor y periodista Óscar Collazos, autor de una decena de libros, entre los que se destacan novelas, cuentos y ensayos, afirma que “produce envidia saber que un periodista como Jon Lee Anderson dedica el tiempo de un año a sólo cinco perfiles de cuatro a cinco mil palabras; que se toma todo el tiempo necesario para el trabajo de investigación y para la faena solitaria de escribir, ahora aislado del mundo, sobre el personaje elegido; que pueden pasar dos meses antes de dar con el resultado final; que el alto grado de profesionalización de su oficio tiene una digna recompensa material”. El periodista Alberto Salcedo Ramos, premio Rey de España, finalista del Premio de Periodismo FNPI en 2003 y considerado el mejor cronista de Colombia en la actualidad, señala que “Jon Lee Anderson es uno de los más grandes maestros del perfil que he leído en mi vida. Aunque en algunos de sus más renombrados retratos, como el del Che Guevara y el de Augusto Pinochet, es totalizador, me parece que lo mejor de su método es la preocupación por mostrarnos la esencia del personaje, sus rasgos más representativos. Siempre me ha impresionado su rigor, pero aprecio aun más su sentido de la justicia con la historia que cuenta. Muchos creen todavía que escribir un perfil es hacerle un favor al protagonista, o ser su amanuense. Para Jon Lee lo importante no es mimar al personaje sino revelarlo a fondo. Esto se dice fácil, pero en la práctica es complicado, porque los famosos y poderosos suelen amarse a sí mismos con una locura extrema, y a menudo trazan un círculo de tiza para delimitar su territorio y protegerse de las miradas que no son complacientes. Jon Lee atraviesa siempre ese círculo de tiza, y si bien no escribe para consentir al personaje, tampoco tiene el propósito de lincharlo, por muy cuestionable que parezca a simple vista. Lo muestra con sus luces y sombras. Lo suyo, repito, es una preocupación permanente por ser justo con el texto y, desde luego, con el lector. Me parece que en los perfiles de Anderson hay una gran capacidad de penetración psicológica y un manejo admirable de la paciencia. Esto último es lo que le permite conseguir todas las piezas indispensables del rompecabezas”. Por su parte, Daniel Samper Pizano, uno de los escritores y periodistas más conocidos en Latinoamérica, galardonado en España y ganador del premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, anota que “sinceramente, no conozco lo suficiente la obra de Anderson como para emitir una opinión autorizada y seria. He leído perfiles suyos, me parece que es un biógrafo que introduce elementos periodísticos muy interesantes, pero no puedo ir más allá, no puedo decir más de lo que puede decir cualquier lector normal”. Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, escuela donde Anderson ha dictado cinco talleres, afirma que “me impresiona la manera como se sintoniza con los periodistas jóvenes de América Latina. Siempre está con disponibilidad y en contacto permanente para contestar. Es un periodista generoso y cálido, dotado de una gran cultura humanista. En su obra son muy visibles el rigor, la extensión y la profundidad con que asume el reto de la investigación. En estos momentos le representa al pueblo de Estados Unidos una ventana frente a sus adversarios, Iraq y Afganistán, especialmente. A través del trabajo de Jon Lee, Estados Unidos ha logrado conocer el lado humano de esos pueblos”. Jon Lee Anderson, por su lado, sostiene que “dibujar un perfil es como escribir una sinfonía”. Lo dice y se queda pensativo durante largos segundos. Minutos antes estuvo conversando con Érica, vía teléfono celular, cómodamente sentado en el corredor final del hotel donde ha hablado sin cesar, siempre de frente, ajeno a los gritos infantiles que recorren el agua de la piscina y se expanden hacia ninguna parte. Admite que no escribe música, pero que tiene oído para ella. “Cuando hablamos de sinfonía equivale a muchos instrumentos en los que cada uno tiene su papel, su efecto y su propósito. Componer significa tener una idea global, un instinto de lo que ha de ser la pieza musical. Igual que escribir un perfil: hay muchos hilos conductores y cada uno debe tener consistencia y constancia para que, en conjunto, configuren la pieza. Creo que la analogía es adecuada porque el lenguaje escrito tiene una melodía interior. La siento al escribir. Intuitivamente sé si hay cosas fuera de balance o no. Viene del inconsciente —no tan inconsciente—, de la creatividad, está más allá del periodismo”, agrega. Así, ha escrito perfiles de personajes del mundo, casi todos ligados al poder. Al fin y al cabo, siempre le ha llamado la atención que un puñado de personas decida el destino de la historia y del resto de la humanidad. Por eso realizó el perfil de Charles Taylor, fanático religioso y político liberiano que gobernó a su país entre 1997 y 2003 y luego se fue al exilio en Nigeria, tras ser acusado de desatar una sangrienta guerra civil, no exenta de exterminio étnico. El perfil se llama El rey de la muerte y el párrafo de apertura es el siguiente: Una tarde fui a conocer al dictador más malvado del mundo. Su nombre es Charles Taylor, gobierna Liberia y es un asesino en serie disfrazado de presidente. Fui a entrevistarlo en su residencia de Monrovia, la capital, justamente en los días en que había ordenado exorcizar su palacio presidencial. No es un megalómano como Saddam Hussein, quien se cree la reencarnación del rey Nabucodonosor de Babilonia, y ejerce su poder de una manera tan absoluta y brutal como otro de sus héroes favoritos, Stalin. Tampoco es como el disparatado de Kim Jong Il, el Sol Radiante de Corea del Norte, cuyos caprichos llegan hasta raptar a directores de cine para que rueden películas bajo su dirección, y es hijo de su fallecido papá Kim Il Sung, de quien heredó su poder dinástico y, gracias a ese curioso sincretismo de estalinismo y confucionismo, su estatus de dios viviente. Tampoco encaja en la estirpe de dictadores fundamentalistas como Pinochet, quien, desde una lógica nazi y anticomunista de la guerra fría, creía que todos sus crímenes eran por el bien de su pueblo. Jon Lee está ahora en el teatro Amira de la Rosa respondiendo las preguntas de la periodista colombiana Ángela Patricia Janiot, de CNN. Lo acompaña una sonrisa maliciosa, consciente de que muchas de las preguntas apuntarán hacia situaciones inverosímiles, atribuibles a estrambóticos jefes de Estado o a tiranos sangrientos. O simplemente a figuras del poder. Inmediatamente recuerda las afirmaciones hechas en El rey de la muerte para explicar lo que él llama transparencia y honestidad en su trabajo periodístico, una de las condiciones para el perfil verdadero: “Cuando llegué a Monrovia, los rumores que circulaban durante mi visita decían que Taylor tenía un balde de sangre fresca humana al lado de su cama y que cada día se bañaba en él”, afirma en medio de la exclamación unánime del auditorio. De esa manera aparece en el texto y Anderson cita la frase de memoria. Entonces recuerda que la confirmación de la macabra actitud la obtuvo en una extensa entrevista que le concedió el médico personal de Taylor. El arzobispo de la ciudad también había aceptado tácitamente que sí, que no sólo se bañaba en sangre fresca sino que, de cuando en cuando, se alimentaba apurando algunos vasos, antes de dormir. Seguidamente, Jon relata que antes de publicarse el perfil, y tal como se acostumbra en The New Yorker, se inició el proceso de verificación de datos. De la revista llamaron a Taylor y negó el hecho. Después al médico, quien también contestó con un rotundo no. Le comentaron que lo que confesó a Anderson estaba sustentado en una grabación y que ese testimonio era suficiente para publicarlo. Entonces lloró y suplicó y dijo que si aparecía como fuente diciendo lo que dijo lo matarían al día siguiente. “Debí dejar que lo mataran”, dice Anderson en medio de la risa general. “Pero, al final, lo borré del texto para salvarlo”, remató. Andy Young, verificador de datos de The New Yorker, revista casi centenaria con una circulación certificada de más de un millón de ejemplares, se había referido al episodio en declaraciones entregadas en marzo de 2006 al diario El País, de Madrid, y que ahora cuenta Anderson, un año después. Dijo Young en ese entonces: Otro artículo de Jon Lee, que corregí hace unos años, era sobre el período que vino después de la guerra civil en Liberia, un país fundado por ex esclavos americanos. El presidente de Liberia, Charles Taylor, que ahora está exiliado pero que sigue teniendo mucha influencia en el país, aceptó hablar conmigo por teléfono. Me dijo que sí, que era verdad que él mismo había matado a varias personas, pero que había sido durante una guerra civil. También me aseguró que le había pegado un tiro en la rodilla a su rival y lo había quemado vivo, una escena que fue transmitida por la televisión en directo. Me explicó que lo había hecho solamente para mandar un mensaje a sus opositores. VI. “Estoy más consciente de mi falta de poder” —En el perfil que usted elaboró sobre García Márquez, hay un pasaje en que el escritor pide que le deje algo para sus memorias. ¿Finalmente apareció algo? —En el primer tomo, no —responde—. Hay un biógrafo norteamericano que hace años está armando su biografía... En realidad, con el premio Nobel se dio cuenta de lo difícil que es el perfil periodístico. La mayoría de sus personajes habían sido hombres de poder autoritario, mientras que García Márquez era como él, un escritor que escribe sobre el poder en sus obras y que, según Anderson, tiene una vida a través de la cual ejerce cierto poder, incluso político. “Por su talante moral y sus contactos detrás del telón”, agrega. Eso era lo que buscaba Anderson para su perfil: la relación con el poder del ilusionista de Macondo en algunas de sus obras, pero también en la vida real; negociando acuerdos de paz, buscando la distensión entre Cuba y Estados Unidos, como intermediario con la guerrilla colombiana, en fin... “Lo que pasa con Gabo es que se trata de un tipo entrañable, y hasta cierto punto, al principio, él no se daba cuenta de nuestras conversaciones. Ya estaba enfermándose, era un hombre mayor, y sentía que estaba con la frustración manifiesta de la falta de tiempo para los proyectos que le quedaban. Y claro: me confiaba cosas y me decía ‘no te voy a contar esto’ o ‘te cuento esto pero no lo escribas porque lo quiero para mis memorias’. Yo respeté esos acuerdos. Me contó muchas cosas que no puse en el perfil”, añade. —¿Qué cosas, por ejemplo? —pregunto. —No lo voy a contar —responde. Y no lo contó. Prefirió decir que cuando salió publicado el perfil en The New Yorker, García Márquez se encontraba en el momento más bajo de su enfermedad y que tal vez no recordaba lo que le había dicho en la entrevista. “Estuvo medicado en algunas de nuestras conversaciones”, dice. Y expresa, además, que se enteró por algunos colegas de que Gabo había dicho que Anderson fue más allá de lo acordado. “En un principio me dolió, pero después lo archivé porque deduje que había sido por el hecho de estar enfermo. Yo sí estuve muy sensible con él, a lo que me pedía, porque al final era un acto generoso. Durante siete meses me dio una exclusividad de su vida y se abrió. En ocasiones, uno debe hacer uso de la ética y restringirse. Medir qué es lo que debe saber el público, de acuerdo con la ética personal”, amplía. Lo cierto es que el rumor persistente en esos años fue que el fabulador colombiano se había enojado con Anderson a raíz del perfil que, en Colombia, publicó la revista Semana a principios del mes de octubre de 1999. Algunos, sin explicar los verdaderos motivos, llegaron a afirmar que el periodista norteamericano había sido marginado de los talleres de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que preside el Nobel, versión que niega Abello Banfi, quien lo ha programado múltiples veces después de que García Márquez lo recomendara como instructor de los exitosos talleres de la FNPI. Pero una pista para la reflexión, creíble y lógica, la entregó el verificador de datos Andy Young, quien afirmó: Lo más vergonzoso que me ha pasado desde que trabajo en la revista fue corrigiendo un artículo de Jon Lee sobre Gabriel García Márquez. Ahora sé que a Gabo no le gustó el artículo porque hablaba de todas sus casas y de su vida de jet-set. Pero la persona a quien debo pedir disculpas no es él sino a su mujer. Gabo había estado enfermo y pasó un tiempo en el hospital. En Internet empezó a circular el rumor de que había muerto. El redactor jefe de la revista, David Remnick, conoció el rumor y me preguntó si era verdad. Yo no tenía ni idea. Me pidió que llamara a la mujer de Gabo, que estaba en Colombia (él estaba en México), para preguntarle si era cierto. Con pocas ganas, la llamé. Se puso frenética porque tampoco sabía si el rumor era correcto. Por suerte, Gabo estaba vivo, pero nos costó mucho que sus familiares volvieran a hablarnos después de esa metedura de pata. Pero el verdadero poder está más presente en Hugo Chávez, el presidente venezolano que, según Anderson, todo el tiempo estuvo tratando de convencerlo de que él era un revolucionario auténtico, sin posturas falsas. Fue una actitud permanente, casi obsesiva, mostrada sin reservas a lo largo de la entrevista. Y el poder está aun más presente en Augusto Pinochet, cuyo perfil —El dictador— se publicó en 1998, poco antes de que fuera detenido, convaleciente en Inglaterra, por orden del juez español Baltasar Garzón. —¿Qué lado bondadoso le vio usted a Pinochet? —pregunto. —Pinochet era un psicópata —responde. Entonces comienza a evocarlo como un hombre delirante, con una fijación enfermiza por Napoleón Bonaparte y admirador sin límites de los emperadores romanos. Recuerda que uno de los familiares le confesó, en la entrevista de cierre, que Pinochet se encontraba en Inglaterra. En el perfil se mencionaba la orden de arresto que pesaba en su contra, acusado de violar los derechos humanos, pero nadie sabía de su paradero. Cuando el texto se publicó, fue fácil su detención. El argentino Tomás Eloy Martínez, autor de la novela Santa Evita, escribió sobre el dictador y el periodista: La idea de los imperios le rondó siempre por la cabeza. Como casi todos los dictadores de su especie, Pinochet se cree un enviado de la Providencia, alguien que encarna el bien y que ha sido destinado a exterminar el mal, no importa por qué medios. Es la misma sensación de omnipotencia de los ayatollahs, de Pol Pot y de cientos de fanáticos fundamentalistas que andan sueltos por el mundo, pero su caso es más patético, porque es un personaje menos importante fuera de Chile y, a la vez, infinitamente más mediocre. Antes de viajar a Londres, aceptó recibir en Santiago de Chile a un enviado de la revista The New Yorker, Jon Lee Anderson, autor de una escrupulosa biografía del Che Guevara. La entrevista fue concedida a instancias de una hija del dictador, Lucía, que supuso, con razón, que si un periodista honesto y bien intencionado hablaba con su padre, éste tendría ocasión de disipar los rumores maliciosos que circulan sobre su personalidad. “Nunca fui un dictador sino un aspirante a dictador”, le dijo a Anderson. “Como todo hombre interesado por la historia, he aprendido que los dictadores no terminan bien”. —Pero el verdadero poder reposaba en Lucía Hiriart, su mujer —explica Anderson, ahora, mientras la cámara del fotógrafo Carlos Capella, de la agencia EFE, comienza a activarse en busca de sus mejores expresiones—. Ella mandaba, literalmente. Creo que, en alguna forma, ella lo llevó poco a poco hasta donde él llegó. “Cuando discutíamos sobre su futuro, él manifestaba que algún día le gustaría ser comandante en jefe. Yo le decía que al menos tenía que llegar a ser ministro de Defensa”, escribió Anderson en su perfil, citando a Lucía. Y luego agregó: “Mucho de lo que hizo —admirar a Mao Tse Tung o bautizar a dos de sus hijos con nombres de emperadores romanos: Augusto y Marco Antonio— revelaba una estrecha relación entre el poder absoluto y sus héroes”. Y el otro poder lo vio encarnado Anderson en el rey Juan Carlos. Fue su primera colaboración para The New Yorker después de haber laborado para diversos medios desde aquellos remotos tiempos en que comenzó a trabajar en el semanario The Lima Times, de Perú. El perfil apareció en 1998, después de más de dos meses de un trabajo de orfebrería periodística. Fue un trabajo de campo exhaustivo: se entremezcló en las ceremonias reales, habló con la alta alcurnia española, entrevistó a diversos amigos del rey que compartieron con él en la infancia y la adolescencia, observó de cerca a la reina, al príncipe y las infantas, y dialogó con sociólogos e historiadores ibéricos. Pero la historia del rey tomó extraños caminos, pues no se publicó en España y acabó en medio de reclamos del presidente José María Aznar, quien gobernaba desde el 5 de mayo de 1996 en medio de una disputa verbal y diplomática con Fidel Castro. Un fragmento de su perfil, titulado El reino en España, podría explicar, en parte, las disímiles reacciones: En su oficina, llena de piezas de arte moderno, el tecnócrata socialista coincidía con el barón: Juan Carlos de Borbón es algo bueno. En 1975, cuando Franco murió y el rey accedió al trono, España era una nación atrasada y aislada, gobernada cuarenta años por un régimen con leyes muy estrictas de censuras, que ilegalizó el control de natalidad y los partidos y ejecutó a presos políticos. Hoy en día es una nación tolerante, próspera y con una democracia que funciona. “Imagine”, dice Salvador Giner, un académico catalano-vasco, decano de la Facultad de Sociología de la Universidad de Barcelona. “Durante cuarenta años tuvimos a Franco, un pequeño dictador fascista, con un sombrero con borlas, que no hablaba ninguna lengua extranjera y que tampoco viajaba al extranjero. Después llegó Juan Carlos. Es alto, guapo, habla varias lenguas, y también tiene buen pedigrí —mejor que el de la reina de Inglaterra, que desciende de una rama secundaria de la realeza alemana”. Para ilustrar su descripción, se rasca la nariz: “Él tiene la gran nariz de los Borbones y —estirando su labio inferior— los labios de los Habsburgo”. VII. “Descubrí a Kapuscinski cuando comenzó a ser publicado en inglés” —Kapuscinski... Al escuchar el nombre, Jon Lee Anderson agranda su mirada: uno recuerda entonces a Anthony Perkins, encarnado en Norman Bates, con los ojos puestos en Marion Crane minutos antes de la famosa escena de la ducha. Aspira su sexto cigarro de la tarde, tal vez el último. —Lo descubrí cuando empezaron a publicarlo en inglés, hace unos veinte años —responde—. Creo que era el cuento “La guerra del fútbol”, que apareció en la revista Harper’s en el año 84. Lo admiré mucho. Por primera vez encontré a un periodista literario que hablaba de ambientes y realidades que yo conocía. Lo sentía muy afín. Preguntarle por Kapuscinski era una obligación, pues, como él, comenzó a ejercer el periodismo desde la adolescencia. Y, al igual que él, había decidido transitar en el filo de la navaja de los escenarios de guerra. El gran maestro del periodismo moderno, nacido en Polonia, había despertado encendidas polémicas por su particular estilo, que Anderson sitúa entre la ficción y la no ficción. Kapuscinski murió en Varsovia a los 74 años, después de un largo recorrido por los diversos caminos del periodismo. —La fama le llegó tardía, fuera de Polonia —dice Anderson. —A diferencia de la de Jon Lee Anderson —agrego. —No —replica—. No me comparo con Kapuscinski. El tipo era un gran referente y hablé de él en esos términos, ese día. Ese día fue el 23 de enero de 2007: Anderson estaba en Barcelona y se alistaba para la presentación, postergada, de su libro sobre el Che Guevara. De repente recibió una llamada de Jorge Herralde, editor de Anagrama, en la que le anunciaba la muerte de quien fue premio Príncipe de Asturias 2003 y varias veces candidatizado al Nobel de Literatura. Pero Anderson habló poco de Kapu —como le llamaban cariñosamente— en su anunciada presentación. Ahora recuerda que lo conoció en Londres en el año 91, cuando ya tenía en ciernes el proyecto del mítico guerrillero argentino. Años atrás había leído, en la contraportada del libro The Soccer War, que Kapuscinski había “prestado amistad” al Che Guevara en Bolivia. Entonces se preguntó por qué Kapu no había escrito sobre eso. Después de la charla, lo buscó y habló con él durante cuarenta minutos. Tal vez una hora. Al final lo interrogó: —Cuéntame lo del Che... —Ah, bueno, eso es un error de la editorial —respondió Kapuscinski. Anderson confiesa que en ese momento sintió una gran desilusión. Sabía que las editoriales, en ocasiones, cometen errores brutales, pero no en este caso. Tiempo después comprobó que no sólo no conoció al Che, sino que tampoco le había “prestado su amistad”. Se enteró, sí, de que en su condición de periodista había cubierto el desenlace de la guerrilla en la selva y escrito, posteriormente, la introducción para la versión polaca del Diario del Che en Bolivia. “Pensé que corregirían el error. Pero hace un año yo estaba en Liberia, hablando justamente de Kapuscinski con una colega, y ella me dijo: ‘No creo que lo hayan corregido’. Fue y buscó Ébano, su último libro, y en la contraportada decía exactamente lo mismo de siempre”, afirma. Lo mismo de siempre, según él, eran las cifras. Entonces agrega que, a lo mejor, para Kapuscinski eran muy importantes: veinticuatro revoluciones, catorce golpes de Estado. Y recuerda que en la charla de Londres, el autor del libro sobre el emperador de Etiopía, Hailé Selassie, repetía una y otra vez que acababa de recorrer 88 mil kilómetros por la antigua URSS en medio de sus indagaciones para la elaboración de su libro Imperio. “Recuerdo haber pensado: “Vaya, ¿y por qué lo repite tanto? Total, ¿qué? 88 mil kilómetros: viajó bastante. ¿Por qué me lo tiene que decir?”. Era como si la fuerza de la estadística y las millas acumuladas le dieran más potestad para hablar sobre el tema. “No hace falta que me digas todo eso, ¡tú eres Kapuscinski!”. Y pensé que lo que para él es un recurso literario en los libros, que le funciona muy bien, era algo que hacía también en la vida. Creo, en realidad, que es una especie de contradicción en su periodismo”, afirma. ** Jaime de la Hoz Simanca delahoz.jaime@gmail.com Periodista y catedrático colombiano. Ha sido tres veces galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Coautor del libro de crónicas y reportajes Trece claves para soñar y de los textos didácticos Crónica y Reportaje. === Antonio Orejudo ======================================================= === La aparición de nuevos soportes y públicos ============================ === puede revitalizar la literatura Eduardo Corrales ================= “Si algo puede revitalizar la literatura es la aparición de nuevos soportes y por lo tanto de nuevos públicos”, afirma el narrador, ensayista y crítico literario Antonio Orejudo Utrilla (Madrid, 1963). “No sería la primera vez que un nuevo soporte revoluciona la cultura. La imprenta provocó la guerra de religiones europeas, el cisma entre católicos y protestantes, y nuevos géneros literarios: el siglo de oro español nunca hubiera sido posible sin la aparición de la imprenta”, puntualiza. El autor de Fabulosas narraciones por historias (1996) asegura que “la narrativa española se ha trivializado de un modo alarmante; los editores españoles buscan como locos otro Boom, que nos salve del naufragio, por eso se está publicando tanta literatura latinoamericana en España ahora”. A su juicio, tan intensos afanes resultan infructuosos hasta el momento: “No aparece nada ni nadie, porque el arte literario —como la iglesia católica— ha dejado de tener relevancia social: ni siquiera (Roberto) Bolaño merece la fama que tiene”. En cuanto a la Guerra Civil y sus alrededores como una rica fuente de la cual fluye buena parte de la narrativa española contemporánea, Orejudo no prefigura un agotamiento inminente: “Eso sólo sucederá cuando volvamos a organizar otra semejante”. Su primera novela, Fabulosas narraciones por historias, obtuvo el Premio Tigre Juan y mereció la calificación de “tan extraordinaria como desvergonzada, iconoclasta, irreverente; brillante y deslenguada hasta decir basta”, de parte del crítico Javier Goñi (quien saludó al autor como “un peligroso terrorista de la pluma”). Su segunda novela, Ventajas de viajar en tren (2000), le valió el XV Premio Andalucía de Novela y que el presidente del jurado, Juan José Millás, la llamara “obra maestra”. “En general no suelo hacer mucho caso de los juicios literarios de mis contemporáneos”, sostiene el escritor. “Como profesor de literatura, estoy cansado de ver escritores que despertaron entusiasmo en su tiempo y que hoy están olvidados. Y al contrario, creadores ignorados en su tiempo, que luego se convirtieron en gigantes”. En cuanto al rótulo de “generación inexistente” con el que algún crítico pretendió definir a Orejudo y a sus coetáneos literarios, el autor apunta que se trata de “una estrategia de marketing, periodismo cultural”. “Cuando los escritores de una generación son tan variados que resulta imposible encontrar un común denominador, se recurre al término generación inexistente”, acota. Acerca de la llamada generación Nocilla (a la cual su presunto máximo exponente, Agustín Fernández Mallo, se refiere como “una etiqueta puesta por la empresa cultural”), Orejudo aclara que “está compuesta por poetas que han escrito narración, renuncia al argumento y a la trama: yo no”. En Fabulosas narraciones por historias, el narrador plasmó un irreverente relato que aborda la vida en la Residencia de Estudiantes en los años 20 del siglo XX. “Es la obra de un escritor que todavía confía en las técnicas narrativas tradicionales, y que no siente la necesidad de mostrarse crítico con ellas”, comenta. Luego explica que esa actitud se rompe en Ventajas de viajar en tren, “donde se cuestionan esos mismos principios y en particular la verosimilitud”. En las dos siguientes novelas —Reconstrucción (2005) y Un momento de descanso (saldrá en febrero de 2011)—, “las preguntas sobre la verosimilitud dejan paso a una preocupación por el estatus del narrador”. “En cuanto al contenido, las cuatro son disparos de francotirador a cuatro instituciones, a cuatro verdades heredadas: la historia, la literatura, el poder político y la universidad, respectivamente”, anota. ¿Le apetece que le cuente mi vida? Ventajas de viajar en tren ofrece una historia permeada por el humor y una fuerte carga de locura desatada a partir de la perturbadora oferta/interrogante: “¿Le apetece que le cuente mi vida?”. En Reconstrucción, ambientada en la Europa del siglo XVI, el autor apunta con certera ironía manifestaciones tan severas como el fanatismo de orden religioso. “La iglesia católica es una institución irrelevante ideológicamente. Si yo escribí sobre ella en Reconstrucción es porque en el siglo XVI representaba al poder político: hoy sigue siendo un negocio, menguante, pero todavía rentable”, anota. Orejudo entiende que “España sigue siendo el país europeo donde la iglesia católica tiene más clientes: por eso llega el Papa. Sus declaraciones hay que entenderlas en este marco; el impresentable no es el Papa, los impresentables son los políticos socialistas, que transigen con todas sus exigencias”, sentencia. La esperada Un momento de descanso “trata de lo incómodo que nos resulta a las personas del siglo XXI vivir sin certezas y huérfanos de referentes morales, históricos, literarios, personales, políticos”, adelanta. “Por no poder confiar, no podemos confiar ni en nosotros mismos”. En cuanto al humor, cultivado por él y eludido por otros autores, anota que se trata del gran misterio de la tradición literaria española. “¿Cómo siendo el humor un condimento tradicional, puede ser tan denostado? Se debe a una confusión: lo contrario de divertido no es serio, sino aburrido”, enfatiza. “O, como decía Eugenio D’Ors, un escritor catalán: ya que no podemos ser profundos, seamos al menos oscuros”. Con respecto a un método de trabajo propio, explica: “Escribo con regularidad durante un año o dos. Y cuando tengo un volumen inmanejable de material, comienza el verdadero trabajo del escritor: eliminar material. A veces es doloroso, porque hay que eliminar episodios que a uno le gustan, pero que no le van al texto”. En relación al Premio Nobel de Literatura 2010 comenta: “Con la lógica de la Academia Sueca, Vargas Llosa merecía el premio desde hacía mucho tiempo. Es un narrador excelente. Me interesa menos como intelectual. Sus análisis políticos me parecen endebles y construidos con prejuicios. Sus análisis literarios tampoco me han iluminado”. ** Eduardo Corrales corraleseduardo@yahoo.com Periodista independiente. Nacido en Lima (Perú). Reside actualmente en los Estados Unidos. Desarrolla su vida profesional principalmente en el marco de la actividad cultural característica de la ciudad de Nueva York. Sus entrevistas y reportajes sobre manifestaciones artísticas y literarias apuntan a vincular a los creadores con la diversa y dispersa comunidad del idioma con eñe. === Julio Balcázar Centeno, =============================================== === ganador del Premio Nacional Eduardo Cote Lamus 2010 =================== === “Tuve una riña de enamorados con el mundo” John Jairo Junieles === Julio Balcázar Centeno viene de una larga conversación consigo mismo. Es oriundo de Cali, tiene 27 años, estudió en la Universidad de Caldas, y en la actualidad es profesor en un resguardo indígena en el Cauca. Es el ganador del XII Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus 2010, con su libro Últimos días de Robert O’Hara. Parece que las preguntas dolieran menos cuando él pregunta. Si la literatura es una mentira que nos ayuda a entender, sobrellevar, y reconciliarnos con la realidad, pocas veces el engaño ha sido tan hermoso. El premio contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Gobernación de Norte de Santander, y consiste en 8 millones de pesos y la publicación de la obra. El jurado de la convocatoria estuvo integrado por los escritores Miguel Iriarte, Ramón Illán Bacca y John Jairo Junieles. Dice el acta: “Este libro ganador propone una poesía desatada y fresca, humorosa y culta, cuidadosamente fundada en cierto engañoso prosaísmo que conduce al lector al encuentro de un decir y una visión en donde vuelven a encontrarse la inteligencia y la poesía”. Balcázar Centeno nos introduce a un mundo de verdades antiguas con novedosa factura. Esta entrevista, como los perros que ladran a la entrada de los pueblos, anunciando las llegadas, sirve para llamar la atención sobre una obra que servirá para aplacarle la fiebre a muchos y amansar angustias. —En su perfil de Facebook, usted escribe: “De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: ‘Tuve una riña de enamorados con el mundo’ ”. ¿Quién es Julio Balcázar Centeno? —Bueno (tose), es decir... este... Primero hay que aclarar que lo del epitafio no es mío (el fino arte del plagio); pertenece a un escritor llamado, si no estoy perdido, Robert Frost. Sí. Creo. Lo vi en una película de John Travolta (A love song for Bobby Long). Me gustó y ahí está. Tiene una especie de ternura e ironía que yo quisiera tener en cada cosa que escribo. Igual pude haber colocado la de Marlon Brando en Apocalipsis Now: “¡El horror, el horror!”. Pero sí, la cuestión es quién soy yo... (tose), (mira alrededor)..., será decir algo desde la filosofía francesa. Tendría que citar a Foucault, Derrida, Bataille... no, mejor no; muy pretencioso; como si me pusiera a hablar pestes del yo cartesiano. No. La idea es ser sencillo y gracioso, y amable, y humilde, pero sobre todo amable. O podría hacer una suerte de inventario; es decir, mi novia dice que soy esto, mi familia esto, mis alumnos que esto otro, mis amigos que esto de aquello, y así, construir un bonito monstruo de opiniones, como un Frankenstein de fotografías y recuerdos. ¿No? A buena le dio al oráculo por el “conócete a ti mismo”; está para decir como Miguelito, el de Mafalda, después de leer la célebre frase: “¡Dios mío!, y si no me gusto”. No, no. La verdad es que no sé quién soy. Disculpe usted... (tose). —Háblenos de Últimos días de Robert O’Hara, ¿cuál es la historia detrás de su libro, cómo llega a esa identidad de voz que sentimos en todos los poemas, algo tan difícil de hallar en la poesía que se escribe hoy? —Últimos días de Robert O’Hara es un híbrido. Algunos poemas ya existían bajo otro nombre (los escribí en mi estado budista de desempleo y no tengo nada mejor que hacer); otros los padecí sobre la marcha ya pensando en el concurso. Otros se me cayeron estando en la parte final de la universidad (el poema titulado “últimos días...” tenía obviamente otro nombre, fue escrito para mi profesor-tutor-amigo-y-alcahueta J. Meléndez, mientras tomábamos algo, y él discernía sobre las flacas de tetas pequeñas). Pero creo que en gran medida es un homenaje a mi padre. El tipo lleva (y ha llevado) una particular vida (justo ahora estaba leyendo su último e-mail donde dice haber alcanzado la sabiduría: consiste en no tener nada. El tipo vive en un pueblito feo y caliente en Venezuela; ahí vende suministros para perros calientes y escribe cuentos). Lo de la identidad de voz, pues no sé; supongo que es por concebir los proyectos a partir de imágenes. Este es un vicio adquirido de mi gusto por el cine. Todo lo que escribo empieza por una imagen. Sabe usted, mi querido entrevistador, que alguien llamó a mi forma “poesía narrativa”. Ahí la segunda clave, creo yo; a mí lo que me gusta es contar historias. —¿Qué cosas despiertan su curiosidad? —Todo. Las excepciones a la regla. Las grietas en el techo. —¿Qué poetas, escritores, artistas o experiencias primordiales han marcado su cocina literaria y también la propia vida? —Hagamos el inventario: Bob Dylan / Al Pacino / El Nadaísmo / Joaquín Sabina / Joan Manuel Serrat (no se puede hablar de uno sin el otro) / Tom Waits / los cuentistas norteamericanos: King, Whitman, Hemingway, Faulkner, Poe, Carver, Cheever, Twain, etc. / Cabrera Infante / Richie Ray / los boleros / La Fania / John Lennon / Woody Allen / los hermanos Marx / la filosofía / Borges... haga de cuenta como en la carátula del disco de los Beatles Sgt. Pepper. —¿Cómo ha sido su experiencia como profesor en un resguardo indígena?, ¿qué observaciones o hallazgos puede compartir sobre su vida en esa comunidad? —Bueno... Estos chicos van a estudiar colgados en el techo de una chiva, chupando frío, lluvia, y a veces hasta plomo. Eso dice algo. He aprendido mucho estando con ellos. Están locos y yo los adoro. Aunque a veces me siento viviendo en el cuento de Juan José Arreola, “El guardagujas”. Complicado describirle. Si viera que les mostré los poemas de amor del maestro Darío Jaramillo, y los hombres se le pasaban susurrándole al oído a las chicas: “Yo huelo a ti”. Tienen cada cosa. Si te pudiera dar un diagnóstico de mi experiencia, te diría: afecto. A esos locos hay que llenarlos es de afecto, lo necesitan; su situación social y familiar es bastante complicada. Puro afecto. Y complicidad. —¿Qué proyectos creativos tiene entre manos? —Ahora quiero escribir una novela. Bueno, ya está escrita. La hice hace un par de años; lo que pasa es que siempre he tenido la sensación, como en las películas de detectives, de que “algo no cuadra”. Hay mucho papel suelto. Tengo que ponerme un poquito más disciplinado, y listo. —¿Y si mañana despierta en otra parte, cómo le gustaría ser recordado? —(Con voz baja y en tono humilde)... No quisiera ser recordado... (silencio). “Vanidad, mi pecado favorito”, decía Al Pacino en El abogado del diablo. Un poema del libro ganador Strip-tease de una mujer de 40 y tantos Yo he entrado al cuerpo de esta mujer, a eso de las 6 de la tarde, y [no he visto más que maravillas: los átomos sedimentados en una sonrisa. Liberadas las cosas de la ficción de años tempranos, todo brilla [ahora con su belleza. Esta mujer aparece de cuerpo entero en el aire, con todo y el exceso [de grasa. Divina en la caricia, que es su único vestido. Pulgada por pulgada, puede hacer tranquilamente el amor con los [tacones puestos. Si le dicen puta, o romántica, poco tiene que ver con sus senos que [van jugando con la gravedad. Ya no tiene dudas. Es diáfano su deseo de placer. Las horas no traen domingos frente a la tele, ni desayuno en la cama. No hay hijos colgados de cada gemido. Su vientre sólo alberga la [dulzura de lo que se extingue con la pasión. Es guapa porque goza pariendo un sueño. Porque tiene estrías y ha [visto el mar. Sus nalgas son firmes, con los tatuajes juveniles que se descubren bajo la falda de colegiala. Liberada del miedo, anda ligera de razones para su sudor. Sin recibos de tintes para el cabello. Es bella, a bocanadas de sus besos. Los años han entrado en ella, como yo para poseerla, y no han podido [escapar. El perfume ya no miente, el jueves es su condena, cuando usa medias veladas, y el rímel anda pidiendo a gritos, un alma [para la noche. Los silencios incómodos casi siempre anteceden la lluvia de su piel. Su risa es el strip-tease perfecto, donde sólo queda el puro amar en [labios pintados. ** John Jairo Junieles johnjairojunieles@yahoo.com Escritor colombiano (Sincé, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e investigador de temas literarios. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones de un barrio en la frontera (poesía), Temeré por mí al final de estas líneas (prosa poética) y Papeles para iniciar el fuego (poesía). Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá (2002) y ganador de la Beca Nacional de Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Arturo Belano y la generación olvidada Luis Alirio Cortés Gil ==== Los precursores Al enfocar cinco décadas hacia atrás en la historia de Latinoamérica se tiende a dejar a un lado algunos hechos que moldearon la realidad del continente, aun cuando lo hicieron desde una posición callada, poco atendida por los medios de la época. Así, mientras en el aspecto político surgía el Estado populista y desarrollista como modelo a seguir, en el campo de la literatura comenzaba a tomar forma con mayor fuerza la silueta de lo que después convendría en llamarse el Boom de la literatura latinoamericana: un grupo más o menos homogéneo de escritores cuyas propuestas estéticas superaron el ya gastado canon del modernismo y lograron hacerse eco en Europa y muy particularmente en España, donde el anquilosamiento de las letras era alarmante. Quizá la semilla de este fenómeno literario pueda rastrearse en la década de los cuarenta del siglo pasado: Ficciones, de Jorge Luis Borges (1940); El túnel, de Ernesto Sábato (1948), y Hombres de maíz, de Miguel Ángel Asturias (1949), fueron obras que llevaron al viraje definitivo desde la perenne temática costumbrista hacia la condición universal del hombre. Ni qué decir del impacto que, entre 1950 y 1965, produjeron obras como Los pasos perdidos (Alejo Carpentier, 1953), Pedro Páramo (Juan Rulfo, 1955), La región más transparente (Carlos Fuentes, 1959) y Rayuela (Julio Cortázar, 1963), obras que no se limitaron a la gran sorpresa editorial del momento, sino que además se convirtieron en referencia para aquella generación de lectores y escritores y también en una invaluable influencia para quienes habrían de convertirse en narradores, en Latinoamérica y del otro lado del Atlántico. Los parricidas En 1970 surgió en Perú el movimiento de vanguardia llamado “Hora Zero”. Su propuesta poética, más que en la forma, se concentraba en el fondo: la oposición de una poesía vitalista frente a la lírica anquilosada cuyos contenidos daban la espalda a la realidad presente en un continente latinoamericano desesperado, que en una época precisa del pasado siglo XX optó por las luchas armadas internas que brotaron como la lógica consecuencia de décadas de gran desigualdad social (y de una demagogia sin límites, cabe agregar). La poesía asumida como una ética de vida fue la gran sugerencia de los peruanos de “Hora Zero”, más allá de su corta existencia como grupo underground de las letras de la época. Este hecho sirvió para que poco a poco se fueran configurando otras agrupaciones de vanguardia en nuestro continente; la mayoría de ellas igualmente con un tiempo de vida efímero. Un hecho para tener en cuenta es la coincidencia de la lucha armada con el nacimiento de las mencionadas agrupaciones de tendencia vanguardista, cuya apuesta última era por la liberación del individuo, en contraposición de la masa anónima y abstracta. Así las cosas, 1976 fue el año en que el “Manifiesto Infrarrealista” salió a la luz pública, en México, abordando con originalidad el citado tema y asumiendo, de forma pionera, la gran derrota de la utopía izquierdista y el absurdo de las guerras fratricidas en Latinoamérica. Es posible conseguir entonces una línea contestataria y rebelde por parte de sus miembros, jóvenes mexicanos y chilenos, entre ellos el autor del polémico documento, Roberto Bolaño; aunque en su caso esa línea subversiva fuera con mucho más madura y mejor sostenida con respecto a otros grupos similares. Con todo, es posible sentir la vitalidad de unos jóvenes cuyo mayor legado para la posteridad fue perseverar en su ser: la gran lección de quienes fueron protagonistas y testigos de este episodio de la vida latinoamericana en el siglo XX. Las raíces del desengaño Arturo Belano, protagonista principal de la obra de Roberto Bolaño (y alter ego de éste), es en sí mismo la juventud cedida en un primer lugar a la quimera traicionada, y luego, una vez aceptada la realidad, la personificación del valor frente a las consecuencias de todo esto: así las cosas, el periplo de Belano por las ficciones que lo retratan es a la vez literario y profundamente humano y existencial. Veamos: un ejemplo bastante ilustrativo de este tópico es el Arturo Belano primigenio, inocente, que se encuentra en el cuento “El gusano”, donde el adolescente protagonista (un chileno recién llegado a México) da inicio a sus andanzas por la capital de la nación azteca, desatando un caudal de vivencias que incluyen aventuras en la calle, personajes estrafalarios capaces de inspirar una narración y por supuesto, no puede faltar la constante de los libros, esos pequeños dioses ocultos en los anaqueles del olvido intemporal que consiguen sincero cobijo en los altares de estos seres entrañables. Asimismo, en esta historia subyace un Roberto Bolaño soñador (para esa época), que transmite con su actitud y sus acciones despreocupadas un profundo optimismo ante la utopía izquierdista latinoamericana de los años 60 del siglo pasado, poco antes de su contacto con la realidad infausta de un continente que habría de recibir en sus entrañas los huesos de miles de jóvenes caídos inútilmente en combates fratricidas. De allí entonces, como la respiración de la tragedia que está por venir, surge la violencia soterrada que se encuentra en perfecta simbiosis con la historia. Sin embargo, y muy a pesar de ese marco violento, es rescatable la presencia de la amistad visceral, la memoria y la extrañeza, la trashumancia y el desarraigo interior; todo ello formando un conjunto de elementos que son verdaderamente invaluables, que acaso justifican la historia a ratos sórdida, a ratos nostálgica (pero siempre profundamente humana) narrada por Arturo Belano. No obstante, no debe dejarse a un lado que el testimonio central se encuentra en la novela Los detectives salvajes (1997), obra cuyo desarrollo deja entrever la etapa vital más importante de su autor, a la vez que constituye un vehículo brillante para la trascendencia de toda una generación de jóvenes latinoamericanos que llevaron sus pasos hasta el abismo de la violencia y la lucha destinada al fracaso, en una época signada por la nefasta mezcla de utopía e ineptitud por parte de la dirigencia progresista, que selló su destino antes de disparar la primera bala. Pero, ¿qué permite afirmar que en esta novela se encuentra el clímax vital de Roberto Bolaño en la vida real (y de paso el de Arturo Belano, en el terreno de la ficción)? La respuesta viene de la mano de las ya mencionadas vanguardias literarias de la época: el alter ego del escritor chileno es en Los detectives salvajes un muchacho rebelde que, junto a su inseparable amigo Ulises Lima y secundado por un puñado de jóvenes fanáticos, se declara líder del “Realismo Visceral”, movimiento cuyo programa fundacional hace recordar a Breton y los surrealistas, aunque con las variantes de tiempo y circunstancia del caso. A este hecho capital en la novela se une la exposición de cuatro hitos fundamentales en la historia de Arturo Belano que son analogías de la vida de Roberto Bolaño: la llegada a México con su familia (en 1968, con quince años de edad), su decisión de partir en autobús desde ese país hacia Chile en 1973, para apoyar al gobierno de Salvador Allende (“A los veinte años decido volver a Chile, solo, a hacer la revolución”), el golpe de Estado en esa nación y el regreso, por tierra, a México, en 1974, mordido por la decepción. Con todo, la suma de todas estas circunstancias significó un impulso casi atroz para su madurez, producto de las vivencias y el contacto con la realidad de un continente latinoamericano entregado a la lucha inútil. Habida cuenta de las ventajas y desventajas de esta condición personal, hubo un punto sumamente favorable para Bolaño: la lucidez derivada de esta terrible experiencia individual, que le permitió vislumbrar la gran derrota de la utopía izquierdista cuando muchos de sus compañeros de generación (la mayoría, a decir verdad) se negaban a aceptarla. De esta forma se configura una epifanía personal cuyo resultado es la transición, tanto de Bolaño como de su alter ego, hacia otra etapa vital, abandonando como un cascarón reseco la época de la ilusión. La poesía asumida como ética de vida sería a partir de entonces el norte, escenificado en Europa, desde las vivencias de un inmigrante ilegal. Fue entonces en 1976 cuando Bolaño abandonó México para siempre. Las lecciones de todo esto Las curiosidades abundan en la obra narrativa de Roberto Bolaño: acá me quiero referir a Amberes, novela escrita durante los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado, pero que fue publicada en el año 2000. Su mayor particularidad, sin embargo, no reside en este punto, ni en el hecho de que se trate de la primera novela escrita por el autor chileno. De hecho, en Amberes se encuentra un Arturo Belano envuelto en una atmósfera que retrata fielmente el credo novelístico del autor: el salto al vacío, la búsqueda incesante de nuevas y arriesgadas formas de hacer novelas. Es por ello que, frente a la lógica tradicional que postula al narrador omnisciente y al narrador omnipresente, Amberes surge como la respuesta de un “detective salvaje”: el papel del narrador (reservado a Arturo Belano) lo muestra en un lugar inespecífico, alegrándose con desgranar historias y personajes desde la periferia del relato, que carece de un centro de gravedad. El resultado es una estructura que a primera vista se sustenta en el caos, presentando retazos de historias profundamente humanas, protagonizadas por seres desesperados. Hay que decirlo: no obstante la carga de épica juvenil mezclada con la decepción de la utopía derrotada, la presencia de una subterránea elegía y el desfile de personajes valerosos, estos elementos dan al lector una sensación de triunfo por la fiel permanencia a una ética de vida pregonada con el ejemplo: la práctica de la poesía más allá del lápiz y el papel; una poesía que trasciende los congresillos literarios y las banalidades que puede llegar a albergar el mundillo académico. Arturo Belano, desde su universo ficcional irrepetible y hasta entrañable, por encima de las balas, de la represión militar; más allá de los discursos vacíos de una izquierda inepta que no supo aceptar su derrota integral, Arturo Belano, digo, lleva en su pulso vital el latido de unos seres que no conocen la derrota, porque un buen día decidieron entregar el resto de su tiempo vital a la poesía integral que tanto pregonaran los ecuatorianos de “Tzántzico”, los peruanos de “Hora Zero” y los chilenos y mexicanos del “Infrarrealismo”. Sus vidas, fundidas en una sola y misma cosa con la poesía, están más allá de toda cruenta lucha: Arturo Belano es el valor y la resignación del ser humano que sigue cantando aun cuando todo a su alrededor se haya reducido a humo y escombros. ** Luis Alirio Cortés Gil luisalirio_cg@hotmail.com Escritor venezolano (Barquisimeto, Lara, 1985). Es abogado de profesión. === Antonio Skármeta: la ruta hacia El cartero ============================ === Alejandro José López Cáceres ========================================== 1 Juventud y rebeldía no han sido siempre ideas afines. Una panorámica mirada a la historia nos permitiría avizorar que durante los periodos políticamente más convulsos —sobre todo durante las guerras—, quienes ejercen el poder prefieren diluir la noción de juventud en beneficio de otros motivos que favorezcan la manipulación de sus gentes. En estos casos, los conceptos socorridos por excelencia suelen ser los de Patria y Nación. Y la verdad es que pocas ideas como éstas —exceptuando la de Dios y la de Libertad— han arrojado tan evidentes réditos a los gobernantes cuando se trata de provocar la inmolación de generaciones enteras. El transcurso de los siglos nos muestra que, paradójicamente, la mayor acumulación de poder se produce cuando más se llega a despreciar la vida humana; y esto con prescindencia de cuál sea el ideal utilizado en favor de semejante despropósito. Por contrapartida, los momentos de relativa calma entre países —o de tendencia al equilibrio— suelen propiciar la asociación de los dos conceptos que mencionaba atrás. Cuando los jóvenes tienen la ocasión de volcar su extraordinaria energía hacia la búsqueda del bienestar, hacia el deleite vital, la rebeldía aflora como síntoma y a la vez como camino. La última vez que esto ocurrió de modo ostensible en la historia de nuestra cultura fue en mayo de 1968. En el campo literario, muchas obras se ocuparon de lo sucedido en aquel momento y dieron cuenta de las transformaciones que se produjeron entonces en el imaginario social. Y en lo que toca a la narrativa latinoamericana, hubo una generación de autores que se volcó a vivir este fenómeno y a indagarlo desde su escritura. Me estoy refiriendo a novelistas como Manuel Puig, Osvaldo Soriano, Mempo Giardinelli, Óscar Collazos, Andrés Caicedo, Bryce Echenique, Sergio Ramírez, Severo Sarduy, Norberto Fuentes, Isabel Allende, Antonio Skármeta, entre otros muchos; es decir, estoy hablando de ese conjunto de voces juveniles que por aquellas calendas iniciaban sus carreras literarias y que algunos críticos han dado en llamar Posboom (1). Ahora bien, casi todos estos narradores transitaron posteriormente hacia una gran diversidad de motivos. Pero uno de ellos ha hecho de la juventud el tema por excelencia de toda su literatura: el chileno Antonio Skármeta. Sobre este punto precisamente —a propósito de la reedición que en 2004 hiciera Random House de sus dos libros inaugurales—, Camilo Marks escribía: Y aunque aún produzca placer la lectura de estos notables trabajos juveniles, a más de 30 años desde que vieron la luz, se advierten en ellos rasgos que después predominarían en el Skármeta maduro: un narcisismo galopante, un culto hacia la juventud, casi una fijación obsesiva por lo adolescente, un experimentalismo a ratos gratuito (...). Cuando se tienen 26 o 28 años, eso carece de importancia y ésta es una de las razones, aparte de las artísticas, gracias a las cuales El entusiasmo y Desnudo en el tejado se han convertido en clásicos y siguen perviviendo como recurrentes ejemplos de lo mejor que la prosa nacional generó durante la segunda mitad del siglo pasado (2). Pues bien, de este narrador quisiera ocuparme en las páginas que siguen. O más exactamente, de la manera como ha elaborado su tema central hasta llegar a legarnos al más famoso y quizás el más entrañable de todos sus personajes: Mario, el cartero de Pablo Neruda. 2 La prolífica trayectoria literaria de Skármeta (Antofagasta, 1940) se inicia con dos volúmenes de cuentos: El entusiasmo (1967) y Desnudo en el tejado (1969). Con este último obtuvo el Premio Casa de las Américas, en Cuba, circunstancia que significó su proyección internacional y el primer gran impulso a su carrera. Los relatos que integran dichos libros están impregnados, efectivamente, del ímpetu vitalista característico de ese fenómeno social y cultural que fue mayo del 68. Cabría recordar que las coordenadas más notorias en aquella corriente de época estuvieron ligadas a la exaltación del amor libre —tras el descubrimiento de la pastilla anticonceptiva—, a la popularización del movimiento hippie, al consumo de marihuana, a la adopción de estilos de vida más citadinos e itinerantes; en fin, a la rebeldía contra las tradiciones familiares y todo lo que pudiese representar un espíritu conservador u oficial. Tal como lo indica el título del primer libro publicado por el chileno, el entusiasmo se convirtió en la impronta del momento y se propagó por todas las grandes urbes del mundo, incluyendo, desde luego, las caóticas ciudades de Latinoamérica. Valdría la pena subrayar que una cierta actitud contestataria impregnó las narraciones de aquel período y que la apertura en el lenguaje propició la incorporación del coloquialismo, especialmente en lo que se refiere a las jergas más urbanas y juveniles. Una década más tarde, el propio Skármeta escribiría una especie de manifiesto personal y generacional. En éste regresa detalladamente sobre las peculiaridades de aquella literatura escrita por sus contemporáneos y por él mismo; allí nos dice: La narrativa más joven, pese a toda la estridencia de su complejo aparato verbal, es vocacionalmente antipretenciosa, programáticamente anticultural, sensible a lo banal, y más que reordenadora del mundo en un sistema estético congruente de amplia perspectiva, es simplemente presentadora de él. Sus héroes no se reclutan en la excepcionalidad que busca desde allí mirar lo común, sino en los carnales transeúntes de las urbes latinoamericanas (3). Sin embargo, esta insumisión que viene a convertirse en el signo distintivo de la época no parece tener ante sí enemigos demasiado visibles o evidentes. La rebeldía juvenil que expresan los protagonistas inaugurales de Skármeta —o los de autores como el colombiano Andrés Caicedo, por ejemplo— se debe más a una afirmación radical de la individualidad que a algún tipo de lucha programática, al menos en un primer momento. La crítica Soledad Bianchi lo ha planteado con bastante fortuna cuando nos dice: “Si algo llamó la atención en El entusiasmo fue la vitalidad de sus personajes. Vida, energía, impulso, entusiasmo, que los llevaban a asombrarse frente al mundo, a interrogarse y a intentar apropiarse de él en conductas cotidianas que los hacían reconocerse y sentirse partícipes e integrantes de la naturaleza y de los otros seres”; seguidamente, Bianchi complementa su análisis haciendo una precisión más: “Estos seres que viven tan intensamente sus cuerpos, sus quehaceres, sus preocupaciones e intereses, se superan sólo porque se enfrentan, oponiéndose, a una sociedad que quieren diferente, aunque no sepan cuál sea la salida apropiada ni se comprometan en experiencias colectivas que podrían variarla” (4). Ahora bien, dicho deseo de integración al mundo circundante pasa de modo sensible por el tema erótico; esto es, por el despertar amoroso y la iniciación sexual. Por eso el sensualismo de estas narraciones nos involucra de manera permanente en anecdotarios de conquista y seducción, los cuales suelen ser contados por Skármeta apelando a un lenguaje que mezcla la poetización y la rudeza de la explicitación. 3 Entre el amplio mosaico de personajes disponibles en aquella época de furores juveniles, hay uno que aparecerá de forma recurrente en los cuentos y novelas de Antonio Skármeta; a saber: el aprendiz de escritor. Habremos de encontrarlo protagonizando algunos relatos iniciales, como “La Cenicienta en San Francisco”, “Basketball”, “Giro incesante”, “Una vuelta en el aire” y “El joven con un cuento”; pero también lo veremos atravesando la novelística del chileno, desde sus primeros títulos: Arturo en Soñé que la nieve ardía (1975), Lucho en No pasó nada (1980) y, cómo no, el cartero Mario Jiménez en Ardiente paciencia (1985). Dicha figura emblemática del joven que se inicia —y que se indaga, y que se confronta, y que intenta fundarse como sujeto en el ejercicio de alguna vocación— nos instala en una tipología narrativa muy bien caracterizada históricamente. Me refiero a la que ha dado en llamarse novela de aprendizaje, o Bildungsroman. Éste es un tipo de relato que empezó a escribirse en Europa entre los siglos XVIII y XIX, cuyos protagonistas —por lo regular adolescentes— pasan por diversos itinerarios de iniciación. Tal recorrido habrá de llevar a estos jóvenes o bien a su consolidación como personas aceptadas en el espectro social o bien al fracaso, el cual se manifiesta en forma de muerte o de exclusión. La línea de continuidad que podemos observar en este sentido, de una obra a otra, nos muestra cómo la pasión de Skármeta por este tema desborda el fenómeno de época al cual hacíamos referencia anteriormente. Dicho de otra manera, la predilección del chileno por los asuntos juveniles no sólo obedece a las inclinaciones literarias del momento. Sería más acertado afirmar que aquí se cifra uno de los factores más caros a su poética narrativa, a su cosmovisión. El crítico Juan Armando Epple comenta en un excelente trabajo lo sucedido a Arturo —el joven futbolista provinciano que llega a Santiago con deseos de triunfar, en Soñé que la nieve ardía— y nos habla, por ejemplo, de la necesaria integración que tanto urge a los jóvenes: “Aquí se manifiesta una vez más el motivo preferido de Skármeta: la búsqueda de la afirmación personal a través del encuentro dialogante con el otro, búsqueda que no reconoce patrones (en el sentido literario e ideológico) sino que los va creando en el contacto inmediato, sensorial, con la colectividad a que se integra” (5). Como se advierte, esta anotación podría aplicarse con puntualidad a todos los aprendices de escritor que pueblan las ficciones del chileno, incluido nuestro Mario Jiménez. 4 Dado que las obras iniciales de esta generación empezaron a publicarse en pleno apogeo del llamado Boom latinoamericano —finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado—, muchos de estos jóvenes escritores hicieron hincapié en la necesidad de diferenciarse; y esto especialmente porque, en efecto, sus sensibilidades y opciones estéticas transitaban por otros rumbos. No es que la suya haya sido una respuesta de desafío o negación. Más apropiado sería hablar en términos de un distanciamiento que era vivido por ellos como una necesidad imperiosa; entre otras razones, para no ser eclipsados por las luminarias que la literatura latinoamericana acababa de producir y que no tenían precedentes en estas geografías —con excepción de la generación modernista, hacia finales del siglo XIX. Skármeta se ha referido a esta circunstancia: Frente a la actitud macrocósmica, abarcadora, perspectiva de la generación del Boom, creo que hemos bajado en tono y nuestra perspectiva es fragmentaria, sensualmente apegada a la realidad y buscamos acotar, fragmentar, sin ir más allá en la interpretación de la realidad. Y por último, diría que es el auge de la cultura pop, el infrarrealismo, la aceptación de que las cosas banales tienen un rango estético, el sentimiento de la hermosura de vivir entramados en lo cotidiano. Y todo esto, no en un contexto frívolo o superfluo, sino metido en el centro de la historia (6). En la tesis doctoral que Lee Seong Hun dedica a la obra narrativa de Antonio Skármeta, en la que se ocupa particularmente de su evolución en el marco del llamado Posboom, se detalla el contexto histórico y social que determinó muchas de las opciones estéticas e ideológicas de la generación a la cual pertenece el chileno. Son diversos los factores señalados allí, e incluyen los avances en el transporte y las telecomunicaciones, la mayor movilidad social, el advenimiento de la urbe como escenario privilegiado de la representación colectiva, el auge de la música rock y, por supuesto, la consolidación que el desarrollo de los medios de comunicación propició a la cultura de masas (7). Sobre este último aspecto, resulta importante destacar que el cine y la televisión terminaron generando una democratización de bienes culturales y simbólicos sin precedentes en la historia —el advenimiento de la Internet y las nuevas tecnologías de nuestros días viene a ser la culminación de este proceso. La extraordinaria capacidad de penetración social y difusión de estos medios comportó, igualmente, la popularización de nuevos referentes en el imaginario colectivo y la renovación de los lenguajes con los cuales se expresan las nuevas sensibilidades estéticas. En la perspectiva de los autores, estos fenómenos fueron decantando la opción por un tipo de escritura que busca comunicarse con el lector de forma directa, apelando a la construcción de una cierta complicidad; igualmente, los mismos dispositivos de redacción adoptados evitan aquellos enrevesamientos de la prosa que puedan entorpecer dicha comunicación. Tal vez podría denominarse esta elección como una cierta estética de la comunicación. En una entrevista que le concedió a uno de los más famosos escritores de su propia generación —el argentino Mempo Giardinelli—, Antonio Skármeta le manifestó en tono desenfadado esta disposición: “Bueno, Mempo, tú sabes que a mí lo que más me interesa en la literatura es la comunicación”; y más adelante afirmaba que su invocación al lector posee más o menos estos términos: “El mundo es una aventura maravillosa; soy joven y tú también; tenemos que hacer un mundo juntos. ¡Quiero vivir, quiero amar, y la clave es tener abierta la cabeza, abierto el corazón y tenemos que comunicarnos, huevón!” (8). 5 Hay un punto de inflexión en la literatura de Antonio Skármeta, un momento a partir del cual la Gran Historia se inserta abruptamente en su vida y en la de todos sus contemporáneos; esto, por supuesto, con incidencias directas en su cosmovisión y, con ellas, en su literatura. Después del triunfo de la Unidad Popular —una organización formada por el asocio de varios partidos de izquierda—, que llevó a Salvador Allende a la Presidencia de la República el 4 de noviembre de 1970, la dinámica chilena inició un proceso de agitación política sin precedentes en América Latina, como quiera que se trató del primer gobierno marxista elegido democráticamente en el mundo. La fuerza de contagio optimista que se generó —referida a las posibilidades de transformación social que se abrían— sólo es comparable con la brutalidad contundente de la reacción, como lo muestran los episodios ulteriores que todos recordamos. El 11 de septiembre de 1973 la ultraderecha de Chile da un Golpe de Estado al gobierno electo, depone al presidente Salvador Allende y le da muerte. Un régimen militar encabezado por el general Augusto Pinochet toma el poder y da inicio a una cruenta y larga dictadura que se extendió en el país austral durante los siguientes 17 años. Una parte de la intelectualidad de izquierda caería abatida en la feroz represión que se desata, y la otra no tendría más opción que la del exilio. El propio Skármeta se integra a la diáspora producida por el Golpe de Estado. Primero pasa un año en Argentina y posteriormente se instala en Berlín Occidental durante catorce años, entre 1975 y 1989. De las cuatro novelas que escribió allí —Soñé que la nieve ardía (1975), No pasó nada (1980), La insurrección (1982) y Ardiente paciencia (1985)— es en la segunda donde aborda de modo específico el tema del exilio. En ésta aparecen los dramas propios del destierro, con sus dinámicas de acomodo y desadaptación a las nuevas realidades. En este orden de ideas, José Cardona-López apunta dos manifestaciones que considera características de los escritores latinoamericanos que en aquel momento vivieron esta situación: Estos escritores en el exilio enfrentaban en su creación las resultantes de dos desafíos que en aquel momento coincidían: el romper con la forma de escribir y aun de leer que había establecido el Boom de la literatura latinoamericana que los antecedió, y enfrentar las dictaduras de sus países con la denuncia mediante sus posturas civiles y aun literarias (9). Pero es precisamente a partir de la tercera colección de cuentos publicada por Antonio Skármeta, Tiro libre (1973), cuando aparece el registro narrativo de esta transformación a la que he hecho referencia. La realidad política se presenta aquí —específicamente en los cuentos del tercer apartado, titulado “En el área chica”— como un elemento constitutivo del universo que habitan sus personajes, cuya actitud contestataria incorpora en lo sucesivo rasgos de una conciencia social mucho más precisa que la rebeldía generalizada característica de los protagonistas iniciales. Sin embargo, no estoy hablando de un proselitismo concreto, ni mucho menos de una actitud esquemática o panfletaria. El colombiano Óscar Collazos lo plantea en estos términos: Las posibilidades de otra perspectiva se han abierto, una nueva visión del mundo ha hecho posible esta inequívoca politización de sus nuevos relatos. Politicidad (entendámonos), no discursividad (...). Se trataría, en este caso, de una cuidadosa selección de aquellos “gestos sociales” más afincados en la movilidad colectiva de un país, gestos que en la dinámica de un proceso como el chileno, permiten una más clara delimitación de valores y expresiones sociales (10). Con todo, me parece importante aclarar que los cambios que vengo señalando no significan en modo alguno el abandono radical de las coordenadas estéticas anteriores, particularmente de aquellas que vienen de lo contestatario. Podría hablarse de una sofisticación en la manera de mirar el mundo que habitan sus personajes; al mismo tiempo, de una cierta evolución en la rebeldía que éstos profesaban inicialmente. Diría, en este segundo caso, que hay un tránsito que va desde aquel individualismo más bien gratuito hacia dinámicas de carácter más colectivo. Pero tampoco hay ingenuidad en la cosmovisión del autor: la realidad misma ha vacunado al chileno contra las miradas simplistas. Skármeta también se permite rastrear con agudeza las diferentes contradicciones que se presentan en el propio corazón de los procesos progresistas o revolucionarios. En el excelente estudio que Ariel Dorfman dedica a la narrativa de Skármeta publicada hasta 1984 se indican varios aspectos que permiten seguir las líneas de continuidad y transformación en la obra de su compatriota. Así, cuando se ocupa de lo sucedido a esos personajes laterales respecto de la Gran Historia, en el caso concreto de La insurrección (1982) —cuyo escenario es la Nicaragua de la Revolución Sandinista—, afirma: Skármeta puede fijarse en este tipo de personajes porque no son un descubrimiento suyo reciente. No es que él se haya propuesto narrar las peripecias de las vidas mínimas alteradas por la máxima historia. Mucho antes de que el Frente Nacional de Liberación Sandinista pasmara al mundo con la rebelión generalizada contra la tiranía más vieja de América, y aún antes de que Salvador Allende ganara la presidencia en Chile, Antonio Skármeta estaba narrando el delirante transcurrir de seres que, sin la menor pretensión o aspiración política, prefiguraban una potencial liberación en el modo en que iban organizando sus vidas (11). Quizás podría trazarse un esbozo de mayor cobertura —en relación con esto que he denominado la irrupción de la Gran Historia en la obra de Skármeta y sus contemporáneos— señalando dos fenómenos políticos que fueron determinantes en América Latina durante la década de los años 60 y comienzo de los 70. Por una parte, el poderoso influjo que se originó tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y que hizo sentir entre los más jóvenes un optimismo militante ligado a las posibilidades de expandir las grandes transformaciones sociales hacia el resto del continente. Por otra, las reacciones implacables de las fuerzas más conservadoras que dieron lugar a la aparición de dictaduras militares de signo sangriento, especialmente en los países del cono sur. Estos fenómenos determinarían de modo crucial no sólo la creación literaria del momento, sino también la recepción de las obras y, en general, la circulación de todo producto cultural. La crítica literaria también se impregnó fuertemente de categorías analíticas derivadas de toda esta confrontación ideológica. En el caso de Skármeta, muchos de los estudios que se produjeron durante aquellos años —o que se ocuparon de sus narraciones escritas en ese momento— muestran la tendencia a que me refiero. Menciono ahora dos que tuvieron gran importancia y circulación: el estudio de Grínor Rojo sobre la novela titulada Soñé que la nieve ardía (1975) (12) y la tesis doctoral escrita por Constanza Lira, de tono mucho menos tajante, en la cual se ocupa de toda la obra de Skármeta escrita hasta 1982 (13). Sin embargo, quisiera insistir en que el chileno no sucumbe a algunas corrientes del momento que suponían sólo dos actitudes posibles en el escritor: la de ser consecuente o la de ser reaccionario. Por el contrario, prefiere instalarse en medio de las contradicciones propias de su momento, como bien lo plantea Lira: “La práctica del proceso revolucionario abierto en Chile a fines del setenta, conmina a los intelectuales a reformularse los problemas culturales de la relación vanguardia política y estética, tradicionalmente separados” (14). 6 Hay otros dos elementos caros a la poética narrativa de Antonio Skármeta que quisiera destacar: el humor y la poesía. Éstos se encuentran presentes de forma determinante en la novela Ardiente paciencia, en la cual habita el cartero Mario Jiménez. En principio quisiera decir que la poesía —el lenguaje poético— constituye una preocupación central en la literatura del chileno. Y tal vez podría decirse que la suya es una narrativa contada siempre bajo el influjo de las metáforas; así, por más cotidianos o comunes que sean sus personajes y situaciones, vistos al amparo de dicha lupa se enaltecen, se iluminan. Seguramente es éste uno de los hallazgos más valiosos en su narrativa: la fusión plena de lo cotidiano y lo poético. Se trata de un acierto que vale la pena resaltar, pues fácilmente una búsqueda literaria de esta índole puede malograrse en dos direcciones: por el lado poético, hacia la grandilocuencia o hacia la superabundancia retórica; por el lado de lo cotidiano, hacia lo intrascendente o hacia lo ramplón. No hay tales yerros en la obra de Skármeta. Aquí se logra mantener un difícil equilibrio cuyo resultado es una literatura hecha de matices inesperados y gratificantes para el lector, como si estos dos vectores se protegieran uno al otro de cualquier posible desliz. Entre el 20 y el 25 de abril del año 2009, la Casa de América de Madrid le dedicó a Antonio Skármeta el ciclo que anualmente allí se programa bajo el emblema “Semana de Autor”. Entre las ponencias que entonces se leyeron —y que luego han sido publicadas en diversas revistas—, hubo una escrita por Juan Villoro en la que el escritor mexicano destaca, precisamente, esta cualidad que vengo comentando en la obra del chileno. Lo hace en los siguientes términos, a propósito del cuento titulado “El ciclista de San Cristóbal”: El mundo de Skármeta era el mío, el mundo de las calles, las bicicletas, el rock, las pizzas, los locutores de radio, las adorables chicas imposibles, pero tenía algo más: llegaba poetizado con un sentido lúdico. En ese territorio, las metáforas eran la forma natural de la expresión. El escritor chileno inventaba imágenes con la espontánea gracia con que un centro delantero inventa goles. En sus cuentos, el cielo valía la pena porque se llenaba de pájaros y la noche porque permitía delirar bajo la galaxia (15). Esta particularidad en la obra de Antonio Skármeta tiene unos ascendientes muy puntuales, provenientes del entorno artístico y cultural chileno. En los años de formación del escritor, aparecieron figuras tutelares que tuvieron una presencia determinante en la literatura del país austral y en la de todo el ámbito hispanoamericano. Y aunque el camino de nuestro autor habría de ser el de la narrativa, el fuerte influjo poético de aquéllas resulta prácticamente inevitable y viene a enriquecer de modo afortunado la factura de su prosa. Nos dice el propio escritor: “Otro factor vino a influir en nuestra actitud hacia la literatura: la intuición de que eran los recursos de la lírica, antes que los de la narrativa, los que mejor convenían a nuestra intencionalidad expresiva” (16). Las presencias protagónicas a que hago referencia son, desde luego, Pablo Neruda, por una parte, y Nicanor Parra, por la otra. La obra del primero señala un camino en dirección de lo concreto y lo popular; la del segundo, una búsqueda de carácter irónico, ajena a toda afectación o prosopopeya. Skármeta complementa la afirmación anterior reconociendo su deuda literaria: “Con estos hombres y ese estilo, podíamos entablar el más estimulante diálogo. De allí, más que de cualquier otra parte, habíamos llegado a la coloquialidad-poética en los años en que comenzamos a leer los nuevos narradores latinoamericanos” (17). Paso ahora a comentar el segundo de los elementos que he planteado en este apartado: el humor. Pese a la importancia que tienen en su obra algunos dispositivos culturales provenientes de la cultura de masas, como el melodrama mismo; o los imperativos de época procedentes del compromiso político, el chileno logra salvar su narrativa de rutas estéticas empobrecedoras —como el relato lacrimoso en el primer caso; o el panfleto, en el segundo— gracias a un recurso que se impone reiteradamente y que podría denominarse la catarsis cómica. La manera en que lo formula el escritor colombiano Óscar Collazos resulta muy afortunada: “Cuando el drama, en estos relatos, amenaza con la retórica compasiva de la miseria, Skármeta sube la guardia: el humor corta el paso al sollozo” (18). Quisiera agregar que sucede lo propio con el fanatismo político, así que me gustaría complementar la afirmación de Collazos: “El humor corta el paso al sollozo y la carcajada salta para atajar la consigna”. Como se ha venido presentando, la visión de mundo expresada por el chileno está todo el tiempo alerta frente a las simplificaciones que provienen de las miradas obtusas. También se podría afirmar que procura vacunar su obra de aquellas solemnidades que se originan en la certeza dogmática. La búsqueda de una comunicación directa con el lector lleva a Skármeta por caminos de escritura que saben evitar cualquier código de exclusión. Y para ello, justamente, apela a la risa. Nos dice Niall Binns que advierte, “ligado a este espíritu lúdico y desacralizador, el humor que recogen sus novelas, la desafiante insistencia en no tomar las cosas o, sobre todo, en no tomarse uno mismo demasiado en serio”; y a continuación añade que se percibe en esta narrativa “la conciencia, quizá —como ha dicho uno de los poetas más queridos por Skármeta, Nicanor Parra—, de que ‘la verdadera seriedad es cómica’ ” (19). Son muchos los procedimientos a través de los cuales se introduce la risa en esta obra. Y éstos incluyen el gag, entendido como el humor de situación; o el juego de palabras, que implica la redefinición de términos; o la anotación burlesca, realizada desde la voz del narrador; o la incorporación de refranero popular, que suele aparecer en los parlamentos de los personajes; entre otros. Pero lo que quisiera destacar ahora es el carácter amable de este humor. No estamos frente al sarcasmo, ni ante la agresividad velada que siempre está en la base del llamado humor negro. Todo lo contrario, el recurso por excelencia del espíritu cómico desplegado por Skármeta es la autoironía. Vale la pena anotar cómo esta disposición consigue granjearse, muy eficazmente, la complicidad del lector. Voy a ilustrar lo dicho a través del análisis de un elemento que aparece con frecuencia en las novelas del chileno; a saber: los prólogos. La información que encontramos en éstos no suele ofrecer fiabilidad desde el punto de vista histórico; en otras palabras, los datos con los cuales se han elaborado no pueden corroborarse en la realidad. De modo que aquello que se dice en dichos prólogos hace parte de la ficción que los sucede. El propio Skármeta se lo ha manifestado a Reyna Guadalupe Hernández —en una entrevista que ella retoma en su tesis universitaria—: No, el sentido de mis prólogos no es evidenciarme yo como autor, sino introducir un elemento de ficción que sea una pre-ficción; es decir, ninguno de mis prólogos puede ser medido con el criterio de verdad o realidad, o con criterio autobiográfico (...), lo que precede a la novela es un prólogo y un prólogo es un trozo de literatura tan ficticio como la novela misma (20). A pesar de esta evidencia y de la afirmación hecha por el autor, cabría la formulación de esta pregunta: ¿a qué propósito general obedece este recurso? Y quizás podría analizarse concretamente lo que ocurre en Ardiente paciencia para construir alguna respuesta. Veamos lo que nos dice el narrador de esta novela, en el prólogo: “(...) a pesar de que varios escritores chilenos siguieron libando en la copa del éxito (entre otras cosas por frases como éstas, me dijo un editor) yo permanecí —y permanezco— rigurosamente inédito” (21). Claramente, esta afirmación es ficcional. Sabemos que, a la fecha en que se edita la novela en cuestión, Skármeta ha publicado varios volúmenes de cuentos, varias novelas, y ha obtenido diversos premios internacionales. Pero el autor ficticio que nos habla es, sin lugar a dudas, un fracasado capaz de burlarse de su propia incompetencia, como se advierte a continuación: Sé que más de un lector impaciente se estará preguntando cómo un flojo rematado como yo pudo terminar este libro, por pequeño que sea. Una explicación plausible es que tardé catorce años en escribirlo. Si se piensa que, en este lapso, Vargas Llosa, por ejemplo, publicó Conversación en La Catedral, La tía Julia y el escribidor, Pantaleón y las visitadoras y La guerra del fin del mundo, es francamente un récord del cual no me enorgullezco (22). En este punto, el objetivo general del prólogo se revela paródico; pero, esencialmente, nos permite captar la intención de construir un puente de simpatía con el lector. Y esto porque el desparpajo de quien se mofa de sus propias derrotas suele conseguir una mirada indulgente. Ahora bien, este rasgo de autoironía viene a definir a mayor escala el tipo de humor que arropa la totalidad del relato. Lo que quiero decir es que el lector llega a construir un vínculo muy especial con este narrador. Tal vez podría entenderse dicho vínculo como un distanciamiento empático; esto es: se ríe de él, pero lo hace cariñosamente. De idéntica manera surgirá la relación con los personajes de la historia. Me gustaría proponer la denominación de picaresca blanca para referir el tipo de relato que nos entrega Skármeta en obras como Ardiente paciencia y el humor que en éstas se dispensa. Hay en el autor —en su cosmovisión— una disposición contraria a la solemnidad; y esto procura decírselo todo el tiempo a su lector, para que lo acompañe en su confabulación humorística. Pareciera decir: si es preciso burlarse de alguien, vale, empecemos por mí mismo; veamos: Mis cuentos arrancan de la cotidianidad, despegan de ella, vuelan a distintas alturas para verla mejor y comunicar la emoción de ella, y retornan humildes al punto de partida con humor, dolor, ironía, tristeza, según como les haya ido en la peripecia. Son —para parodiarme antes de que lo haga otro— cuentos aviones: despegan, vuelan y aterrizan (23). 7 Haber desarrollado su carrera literaria durante la época en que los medios de comunicación han alcanzado su mayor auge histórico, determina, como ya he anotado, gran parte de las elecciones estéticas de Antonio Skármeta. Una de ellas, que quisiera glosar antes del cierre de estas reflexiones, se refiere a su condición de polígrafo, a la diversificación de su escritura en lo relativo a géneros literarios; pero, muy especialmente, en lo tocante a los formatos de publicación y difusión de sus trabajos. Lo que estoy señalando es que el chileno ha construido una obra que se expresa no solamente a través de cuentos, novelas y ensayos —cuyo cometido final es la edición impresa—, sino también mediante textos destinados a la representación escénica, o radiofónica, o cinematográfica, o televisiva. De manera que el suyo es un trabajo que bien podríamos denominar de escritura anfibia. Y lo más sorprendente en este orden de ideas es que en todas estas expresiones ha logrado Skármeta realizar obras destacadas, como lo prueba la cantidad y heterogeneidad de premios internacionales que ha obtenido a lo largo de su prolífica trayectoria. Mencionemos sólo algunos de estos numerosos reconocimientos, logrados en épocas distintas y en modalidades de escritura muy diferentes. Para empezar, en cuento obtuvo el Premio Casa de las Américas, en 1969, con el libro Desnudo en el tejado. Su drama radiofónico La búsqueda representó a la República Federal Alemana en 1976 y mereció el Premio de la Unión de Emisoras Europeas en 1976 —en esta misma variante, su trabajo titulado La composición fue premiado como Mejor Obra del Año en la RFA, en 1980. La película La insurrección, dirigida por Peter Lilienthal y guionizada por Skármeta, ganó el Premio Federal de Cine Alemán en 1982. El filme Ardiente paciencia, cuyo guión y dirección fueron realizados por Skármeta, se hizo con el Premio del Público en el Festival de Huelva, en 1983 —entre otros varios galardones ganados en festivales europeos. Su programa televisivo El show de los libros logró en España el Premio Ondas como mejor programa cultural hispanoamericano, en 1996. Su novela La boda del poeta obtuvo el Premio Grinzane Cavour como mejor novela extranjera publicada en Italia en el año 2000, y el Premio Médicis a mejor novela extranjera publicada en Francia en el año 2001. Con su novela El baile de la victoria consiguió el Premio Planeta en el 2003. Éstos, como hemos dicho, entre los más importantes en el dilatado palmarés del escritor chileno. Y hay una práctica de escritura que viene a ser una constante en su condición de polígrafo; a saber: el trasvase (24). Podría afirmarse que el chileno tiene una especial inclinación a elaborar entramados que pueden ajustarse sin demasiadas dificultades a las particularidades y requerimientos de diferentes soportes expresivos. Así, por ejemplo, su cuento “Reina la tranquilidad en el país” fue transformado en guión cinematográfico por el propio Skármeta y dirigido por Peter Lilienthal en 1975 —en este mismo año, la película obtuvo el Premio Federal del Cine Alemán. Lo propio sucedió con su novela La insurrección (1982), de la cual elaboró Skármeta una doble versión: literaria y fílmica —esta última, como ya comenté atrás, fue también dirigida por Lilienthal. Entre sus muchos trabajos que han pasado de un formato a otro se encuentra, precisamente, Ardiente paciencia. En su versión inicial, éste fue un drama radial hecho para una emisora alemana, en 1982. Luego, como es sabido, se transformó en un filme escrito y dirigido por Skármeta, en 1983. Esta producción germano-portuguesa, de bajo presupuesto, filmada en Portugal, contó en su reparto con los actores chilenos Roberto Parada, Óscar Castro y Marcela Osorio. Pero incluso antes de convertirse en novela, en 1985, Ardiente paciencia fue obra de teatro —luego lo ha seguido siendo, con más de doscientos montajes que fueron presentados en diversos escenarios del mundo y en variadas traducciones. Además de las puestas en escena que se han hecho en ciudades de gran impacto cultural, como Washington (1991, dirigida por Jorge Huerta), o Londres (1991, dirigida por Tessa Schneiderman), o San Diego (1990, dirigida por Douglas Jacobs), o Cerdeña (1989, dirigido por Rosalía Polizzi), quizás para el autor resulta particularmente importante la primera presentación que se hizo en Santiago de Chile (1987, dirigida por Héctor Noguera). Esto porque en su país de origen y por circunstancias ligadas a la censura del gobierno, Skármeta no había conseguido a esa fecha ni presentar su versión fílmica ni publicar allí la novela. De modo que con mucho alborozo acompañó el estreno de este montaje realizado por la compañía El Nuevo Grupo (25). Cabe señalar que los diversos trasvases han impreso, desde el punto de vista formal, huellas muy interesantes en la novela. Dado que fue dramaturgia en sus inicios, la versión literaria conserva especialmente dos recursos procedentes de aquel formato: el papel preponderante del diálogo como procedimiento que hace avanzar la acción y la estructuración por escenas del argumento —de hecho, algunos capítulos, como el tercero, funcionan y se desarrollan exactamente al modo de una escena teatral—; en este mismo orden de ideas, la versión cinematográfica ha dejado su impronta en el título de la novela, la cual ha terminado transformado su nombre para adoptar el de la película. En fin, como he venido indicando, la extraordinaria versatilidad de esta historia sigue multiplicando sus frutos: en la actualidad, hay una versión musical próxima a estrenarse en Los Ángeles, en formato de ópera, compuesta por el músico mexicano Daniel Catán, la cual contará con la participación del tenor español Plácido Domingo en el rol de Neruda. Sin embargo, la adaptación que ha logrado mayor repercusión mundial es la película franco-ítalo-belga que dirigiera Michael Radford en 1994 y que recibiera cinco nominaciones al Premio Óscar en 1996, incluidos mejor actor, mejor director, mejor película, mejor guión adaptado y mejor banda sonora —esta última recayó efectivamente en el compositor Luis Enrique Bacalov—; todo esto sin contar los veintiún premios y las diez nominaciones que recibió en importantes festivales del cine mundial. Así que la extraordinaria repercusión de esta película vino a significar para Antonio Skármeta, indiscutiblemente, su mayor consagración internacional. Notas 1. Cfr. SHAW, Donald. Nueva narrativa hispanoamericana. Boom, posboom, posmodernismo. Editorial Cátedra. Madrid, 1999. 2. MARKS, Camilo. “Antonio Skármeta: El adolescente perpetuo”. En: Revista de Libros de El Mercurio. Santiago de Chile, junio 11 de 2004 (el subrayado no es del original). 3. Este texto procede de una conferencia que Skármeta dictó en The Wilson Center, Washington, en octubre de 1979. Inicialmente circuló en formato mimeografiado y luego se publicó en diversas revistas. Citamos aquí por el volumen de Raúl Silva Cáceres, en el cual se recopilan diversos estudios dedicados a la obra del chileno. SKÁRMETA, Antonio. “Al fin y al cabo, es su propia vida la cosa más cercana que cada escritor tiene para echar mano”. En: SILVA CÁCERES, Raúl (y otros). Del cuerpo a las palabras: La narrativa de Antonio Skármeta. Literatura Americana Reunida. Madrid, 1983. Pág. 139. 4. BIANCHI, Soledad. “El entusiasmo: la carcajada abierta y la emoción de lo verdadero”. En: SILVA CÁCERES, Raúl (y otros). Ídem. Págs. 24, 25. 5. EPPLE, Juan Armando. “El contexto histórico-generacional de la literatura de Antonio Skármeta”. En: SILVA CÁCERES, Raúl (y otros). Ídem. Pág. 113. 6. MASCARÓ, Roberto (entrevista). “Asedio moderado a Antonio Skármeta”. En: Zona Franca, Nº 29. Caracas, 1982. Pág. 37. 7. Cfr. LEE, Seong Hun. La narrativa de Antonio Skármeta: la evolución de su literatura dentro del marco del Postboom. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2000. 8. GIARDINELLI, Mempo (entrevista). “Antonio Skármeta: ver el océano en un pez”. En: Así se escribe un cuento. Beas Ediciones. Buenos Aires, 1992. Págs. 88, 90. 9. CARDONA-LÓPEZ, José. La nouvelle hispanoamericana reciente. Tesis doctoral. Universidad de Kentucky. Kentucky, 1996. Pág. 73. 10. COLLAZOS, Óscar. “Del entusiasmo al tiro libre”. En: SILVA CÁCERES, Raúl (y otros). Óp. cit. Págs. 34, 35. 11. DORFMAN, Ariel. “Antonio Skármeta: la derrota de la distancia”. En: Hacia la liberación del lector latinoamericano. Ediciones del Norte. Hanover, 1984. Pág. 155. 12. ROJO, Grínor. “Una novela del proceso chileno: Soñé que la nieve ardía, de A. Skármeta”. En: Cuadernos Americanos. Volumen 36, Nº 3. México, 1979. 13. LIRA, Constanza. Skármeta: la inteligencia de los sentidos. Editorial Dante, Colección Tesis y Estudios Literarios. Santiago de Chile, 1985. 14. Ídem. Pág. 119. 15. VILLORO, Juan. “Elogio familiar de Antonio Skármeta”. En: Estudios Públicos, Nº 115. Santiago de Chile, invierno de 2009. Pág. 311, 312. 16. SKÁRMETA, Antonio. “Al fin y al cabo es su propia vida la cosa más cercana que cada escritor tiene para echar mano”. Óp. cit. Pág. 137. 17. Ídem. Pág. 138. 18. COLLAZOS, Óscar. Óp. cit. Pág. 30. 19. BINNS, Niall. “Skármeta, el novelista y la moneda cotidiana de la poesía”. En: Estudios Públicos, Nº 115. Santiago de Chile, invierno de 2009. Pág. 326. 20. HERNÁNDEZ HARO, Reyna Guadalupe. “Entrevista inédita a Skármeta (enero 7 de 2005, Santiago de Chile)”. En: Tres novelas de Antonio Skármeta: del libro a la lectura. Tesis. Universidad de Chile. Santiago de Chile, 2007. Pág. 19. 21. SKÁRMETA, Antonio. El cartero de Neruda (Ardiente paciencia). Editorial Debolsillo. Barcelona, 2009 (1985). Pág. 11. 22. Ídem. Pág. 12. 23. SKÁRMETA, Antonio. “Al fin y al cabo es su propia vida la cosa más cercana que cada escritor tiene para echar mano”. Óp. cit. Pág. 144. 24. En su estudio sobre la adaptación cinematográfica, José Luis Sánchez Noriega define este concepto en los siguientes términos: “Las adaptaciones, trasposiciones, recreaciones, versiones, comentarios, variaciones o como quiera que se denominen los procesos por los que una forma artística deviene en otra, la inspira, desarrolla, comenta, etc., tienen una tradición nada despreciable en la historia de la cultura, particularmente en el siglo XX. En general, hablamos de trasvases para referirnos al hecho de que hay creaciones pictóricas, operísticas, fílmicas, novelísticas, teatrales o musicales que hunden sus raíces en textos previos”. SÁNCHEZ NORIEGA, José Luis. De la literatura al cine: teoría y análisis de la adaptación cinematográfica. Editorial Paidós. Barcelona, 2000. Pág. 23. 25. Así consta en el artículo publicado en el periódico La Época, edición del día 20 de marzo de 1987, y que fuera titulado así: “Skármeta se emocionó al compartir con el público chileno el montaje de Ardiente paciencia”. ** Alejandro José López Cáceres alejolopz@hotmail.com Escritor y realizador audiovisual colombiano (Tuluá, 1969). Ha publicado los libros Tierra posible (crónicas, 1999), Entre la pluma y la pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (ensayos, 2003), y Dalí violeta (cuentos, 2005). Reside en Cali, donde dirige la Escuela de Estudios Literarios (http://estudiosliterarios.univalle.edu.co) de la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Guirnalda Jorge Dávila Vázquez *** La casa en otoño Mario Damián Uribe Hernández *** Vivir no es una utopía Florentino Gutiérrez Gabela *** Vos también Norma Segades-Manias *** Dos poemas Antonia Blasa Martín Pérez *** Cuentos breves Elisa Alejandra Carreño *** El siempre retorno Luisa Varela Martínez *** Monólogo para dos Yunieski Betancourt Dipotet *** Diccionario íntimo (extractos) Elena Camacho Rozas *** El triángulo de Bermúdez Ramón Elías Pérez *** Poemas Javier Cavazos Silva *** El ojo Elena Marzo Rodrigo *** Héroe del momento Luis Perozo Cervantes *** El tragatipos Juan Luis Nutte *** Poemas David Martínez Garrido *** La imagen del espejo Carme Carles === Guirnalda Jorge Dávila Vázquez =================================== Dulcemente, los ángeles giran en el nocturno cielo de Belén. Abajo, el llanto de un niño, la ternura inmensa de José y María, el tibio aliento del buey y de la mula, la humildad del pesebre y del establo. Y en medio del callado batir de leves alas de divinas presencias reverentes, que cantan a la gloria del Señor de Cielo y Tierra, hoguera eterna, el corazón de Dios latiendo en el silencio. 1 El ángel de la estrella baja del firmamento. De pronto, ese portal, refugio de peregrinos, cobijo de animales, resplandece, se llena de una luz inmortal. El ángel de la estrella baja del firmamento. De pronto, ese portal en donde duerme un niño inocente, indefenso, junto a su joven madre y a un hombre bueno, esplende, es un cuerpo celeste en la noche de Belén. El ángel de la estrella baja del firmamento. De pronto, ese portal, el más humilde de la Tierra, en el que una pareja, con ternura infinita, vela el sueño de Dios recién nacido, se transforma en el cielo. El ángel de la estrella baja del firmamento. De pronto, ese portal cobijo de lo eterno, donde dormitan un buey, un asno, unas bestias fatigadas, que miran sin asombro los milagros, se llena de aleteo y luz de ángeles. 2 Ángeles músicos llegan en la noche. Tañen sus instrumentos, cantan la gloria de lo eterno, sus blancas túnicas hechas de nube y nieve, se reflejan en los ojos inocentes del buey y de la mula, que siguen masticando las secas pajas del pesebre, en donde duerme el niño arrullado por los celestes cantos de los ángeles músicos. Ángeles músicos bajan en la noche. Sus alas rozan el cuerpo del niño que se duerme, el rostro insomne de la madre y el padre. Su dulce canto adormece a todas las criaturas que protege el portal, y llena el Universo entero de música sin fin. Ángeles músicos descienden en la noche. Cantan la gloria de Dios recién nacido. Cantan lo inmenso del Señor eterno. Cantan la paz de la noche de Belén. Los pastores escuchan su divina melodía, creen que sueñan, y se hunden en sus lechos de pobres gentes cansadas, friolentas. 3 El ángel de la rosa se acerca al pesebre. Mira al niño minúsculo, dormido, leve, y se emociona. Dice: “¡Hosanna al Señor Dios! ¡Hosanna!”. Y hay un rubor de pétalos que perfuma el ruin ambiente de mulas y de bueyes en el que duerme Dios. El ángel de la rosa deposita la flor en el pesebre. 4 El ángel del jazmín trae en su diestra de aire una rama florecida. En la noche, sagrada noche de Belén, brilla una estrella, se oye un suave cantar que viene desde el cielo, y el perfume del jazmín colma el establo, dulce, armoniosamente. El ángel del jazmín trae en su mano de brisa una florida rama. 5 El ángel del espino no se atreve a acercarse al pequeñito. No, no quisiera rozarlo con sus alas doradas, que refulgen en el oscuro establo. No quisiera estar cerca del diminuto infante que, dormido, suspira. El ángel del espino no osa aproximarse al pequeñito. “¿Por qué suspiras?”, interroga en la sombra. “¿Presentirás acaso las penas que te esperan, dulce niño?”. El ángel del espino evita acercarse al pequeñito. Se pregunta, temblando, si el suspiro del Dios recién nacido será un presentimiento de la corona de espinas que un día ceñirá su sien divina. El ángel del espino ¡cómo quisiera acercarse al pequeñito! Mas, tiembla, en la noche de nieve, de estrella esplendorosa y solitaria. Tiembla y musita “perdón, Señor y Dios”. Y deposita, lejos del pesebre, su guirnalda de espinos, mientras escucha suspirar nuevamente al pequeñín. 6 El ángel de los panes y los peces deposita su ofrenda en una cesta. “Quizás mañana”, se dice, “los dos podrán tomar algo de alimento. ¿O seguirán pendientes del Dios que les ha sido encomendado? Quizás mañana”. Y queda pensativo, junto al pesebre que es cuna de Dios mismo. “Un día, multiplicarás los panes y los peces para saciar el hambre de quienes te azotarán, te llenarán de insultos, y coronarán de espinas tu cabeza. Pero esos son misterios que nadie entiende, son las cosas de Dios, que ni nosotros, los ángeles, podemos comprender”. El ángel de los panes y los peces toca la ofrenda que puso en una cesta. Mira a la joven, que lucha con el sueño, arrobada frente a ese hijo, que viene del Altísimo, pero creció en su vientre; la mira contemplarlo con un amor sin límites. Luego, observa a José, que parece vigilante, como si algo, un peligro, acechara a ese Dios recién nacido. El ángel de los panes y los peces depositó su ofrenda en una cesta. Y observa enternecido a la pareja y al Dios que vino al mundo. “Estos humanos”, dice, “tantos cuidados, como si ese su amor pudiera superar la vigilancia de los coros angélicos, que están pendientes en la Tierra y el cielo, del menor movimiento de su Dios”. Y conmovido, vuela en la noche, repitiéndose “¿Será su amor más poderoso que el amor de los ángeles?” 7 El ángel de la vid trae una copa de vino entre las alas transparentes. “El vino, mi Señor, conforta el alma. El vino será milagro de tu mano un día; lo has de tornar del agua en Caná de Galilea; lo beberás en medio de inmortales promesas; llevarán a tus labios agónicos vino y mirra para aplacar el dolor de la crucifixión, por eso traigo el tributo de este cáliz colmado”. Deposita la copa en el suelo, cerca de donde las manos de María han acunado al niño, colocando su velo sobre las duras pajas. Y reverente, inclinado, las alas transparentes, plegadas, en esa tierra hollada por hombres y por bestias, permanece, en silente adoración, frente al pesebre, hasta que el día penetra en el refugio y se confunden sus luces, imperceptiblemente. El ángel de la vid trajo una copa de vino entre sus alas transparentes. 8 El ángel de los sueños trae un nardo cuyo perfume apacigua la tiniebla. “Gabriel anunciador me ha dado esta vara de nardo. ‘Baja’ ha dicho. ‘Este aroma ha de sembrar el sueño en esos cuerpos cansados, peregrinos’. Bajé. Detenido en el umbral del establo, conmovido, invisible, me arrodillé. Estuve largo tiempo con el rostro en la tierra. Mucho sabemos los ángeles de lugares sagrados, pues vivimos en ellos, adorando la majestad de Dios omnipotente. Pero nada sabíamos de un sitio tan humilde, tan hosco y primitivo, frío y desmantelado cobijo de animales, que por milagro se volvió semejante al paraíso”. El ángel de los sueños trajo un nardo cuyo aroma adormece la tiniebla. “He volado en torno a esa cuna, comedero de simples animales, esparciendo el perfume de la vara de nardo que me dio Gabriel, el del anuncio. Vino él hace meses a María, para decirle que Dios la había elegido para ser madre de su hijo, sí, a ella, jovencita nazarena, a ella sola, entre todas las mujeres. ‘He aquí la esclava del Señor’, cuenta el anunciador, que dijo, y hubo un sacudimiento en el cielo y en la tierra!”. El ángel de los sueños trae un nardo cuyo perfume apacigua la tiniebla. “Giré en torno a esa cabeza coronada por la mano de Dios, el Señor nuestro; luego sobre José, que no entendía el misterio, pero que lo aceptó con toda su alma, y me detuve frente al pequeñuelo, en silenciosa plegaria interminable. Y el sueño descendió con el perfume del nardo de Gabriel, el mensajero”. 9 El ángel del silencio pone un dedo de cristal en sus labios invisibles. Todo calla en la noche milagrosa. El jubiloso hosanna de los ángeles, su música que puebla el Universo, el vagido del niño, tan pequeño, que nadie pensaría es el Señor de Cielo y Tierra. Todo calla y el sueño puebla la noche y el establo. El ángel del silencio puso un dedo de cristal en sus labios invisibles y veló porque nada perturbase el divino reposo de este sitio. Coda Dulcemente, los ángeles giran sin ruido, en el cielo de una Belén dormida. Abajo, cesa el llanto de un niño; en el sueño, persisten la ternura inmensa de José y María, el tibio aliento del buey y de la mula, la humildad del pesebre y del establo, pero se enciende, ya para los siglos, la luz eterna de Dios entre los hombres. ** Jorge Dávila Vázquez jedavilav@yahoo.com Escritor ecuatoriano (Cuenca, 1947). Doctor en filología por la Universidad de Cuenca (http://www.ucuenca.edu.ec), en la que es docente. Ha publicado María Joaquina en la vida y en la muerte y Este mundo es el camino, Premio “Espinosa Pólit” 1976 y 1980, en novela y cuento, respectivamente; Los tiempos del olvido (cuentos), premio Casa de la Cultura, 1977; Con gusto a muerte y Espejo roto, teatro (premio nacional CCE, 1990), De rumores y sombras (novelas cortas), 1991; Cuentos breves y fantásticos y Acerca de los ángeles (cuentos, edición trilingüe español, inglés, francés), 1995; César Dávila Andrade, combate poético y suicidio (ensayo), 1998; La vida secreta (novela breve) y Memoria de la poesía (lírica), 1999; Piripipao (novela breve) 2000; cuatro tomos de cuentos: Historias para volar, Entrañables, Libro de los sueños (Premio Gallegos Lara, Municipio Metropolitano, Quito, 2001) y Arte de la brevedad, 2001 y Río de la memoria (poesía), 2004; y La luz en el abismo (antología de cuentos, Colección Cuarto Creciente, Campaña Nacional de Lectura “Eugenio Espejo”). Consta en antologías ecuatorianas y extranjeras, con textos traducidos al francés, inglés, alemán, portugués e italiano. Colabora permanentemente en El Mercurio de Cuenca (http://www.elmercurio.com.ec), Diario Hoy (http://www.hoy.com.ec) y en la revista Mundo Diners (http://www.dinediciones.com/diners). === La casa en otoño Mario Damián Uribe Hernández ==================== Siempre quise matar a alguien. Aún sigo sin saber en qué momento esta idea llegó a mí. Sólo recuerdo cómo mis nervios se alteraban por cualquier cosa. Desde antes de los tres años necesité medicamentos para tranquilizarme. Hoy ya no sufro de eso. Aprendí a callar mis dolores de cabeza para darle la vuelta así al amargo sabor de las pastillas. Desde niño imaginaba tomar entre mis manos el cuello de algún bebé cuando lo escuchaba llorar. Siempre me han exasperado sus lamentos. Sus lloriqueos provocaban en mí el efecto de un taladro perforando el asfalto. Cuando por algún motivo había visitas en casa y traían consigo a sus hijos pequeños, yo salía a perderme al campo. Sólo mirar sus cuerpos endebles y estúpidos sujetos firmemente a sus madres me provocaba un hondo sentimiento de repulsión. No soportaba su presencia cerca de mí y, como lo hice muchas veces, huía hacia la colina que da justo atrás de la casa. Me alejaba caminando a la espera del final de la tarde, y aunque sabía que había de obtener un regaño por desaparecer tanto tiempo, no importaba, eso era preferible a escuchar las voces de los adultos adelgazadas ridículamente para dirigirse a unos seres que con toda seguridad poco habrían de entenderles. Recuerdo que en una de esas ocasiones encontré un nido de pájaros grises, los polluelos piaban de hambre sobre las ramas del árbol. Eso los delató. Dentro del nido tres crías abrían el pico emitiendo un lamento largo y agudo que se metía en mis oídos. Sus cuerpos eran deformes, con una cabeza demasiado grande en comparación del resto de sus partes y unos ojos que se veían aun más grandes. Por su poco plumaje supe que recién habían hecho eclosión. También había un huevo sin reventar. Me puse a observarlos. Sus movimientos eran torpes, caían a cada momento uno sobre otro. Cuando me vieron se dirigieron hacia mí como pidiéndome su alimento. Tenían los ojos totalmente abiertos. Eran unas órbitas enormes. Me costó trabajo imaginar la manera en que con semejantes dimensiones pudieran mantenerse dentro de sus cuencas sin caerse. Los tomé entre mis manos. Estaban tibios. Los cobijé formando un hueco con los dedos entrelazados. Uno de ellos comenzó a picarme en el pulgar confundiendo mi dedo con su comida. De inmediato los dos restantes lo imitaron, enfureciéndome. Sus ataques me pellizcaban levemente la piel. Dicen que la gente puede soportar la dentellada del lobo pero jamás el mordisco de la oveja. En esa ocasión supe que era cierto. Ya con la furia encendida arrojé sus cuerpos para que se proyectaran en el suelo. El pasto poco aminoró su caída. Sentía en las manos algo parecido a varios pinchazos de alfiler. Las miré. Me pareció verlas rojas. A través de mis dedos distinguí al huevo restante. Lo tomé con la diestra un segundo. Después lo dejé caer para que les hiciera compañía a sus hermanos. Cuando regresé a casa no dejé de mirar mis manos. Al momento de entrar no escuché las voces interrogantes que me acosaban, únicamente percibía su sonido lejano, como a través de un largo tubo de cobre que se angostaba justo al llegar a mi oído. A nadie le dije lo que había ocurrido en la colina. No sentí necesidad de contarlo. Suficiente tenía yo con la marejada de pensamientos que me envolvían como para intentar explicar eso de lo que con toda certeza nadie habría de entender y sí todos iban a juzgarlo. Lo sabía de sobra por tantas mañanas en que, sentados alrededor de la mesa, mi familia se la pasaba comiendo de las vidas ajenas. Nadie lo supo. No iba a dejar que nadie me quitara el gusto experimentado, ese cosquilleo que bullía en mis manos, el deseo irrefrenable de volver a la colina para buscar nidos de pájaro. A pesar de que en varias ocasiones regresé a las ramas de los árboles en poco tiempo pasé de eso. Alguna vez pensé que por hacerlo yo era cruel, pero no, los pocos niños de mi edad con los que conviví resultaron ser tanto o más crueles que yo; ahorcaban ranas, arrojaban arañas a las niñas que declaraban su terror ante ellas, apedreaban perros, sólo por decir algo. A propósito de las arañas, siempre he tenido ante ellas un miedo cerval que nunca me atreví a confesar a ninguno de mis amigos por el temor a ser el blanco de sus ataques y sus burlas. Era mejor prevenir y, como muchos, ahora lo sé, teníamos que callar lo que realmente nos asustaba. La idea de matar nunca me dejó. No porque yo la hubiera cultivado, sino porque todos los días, a cada momento aparecía frente a mí sin llamarla, sin provocarla siquiera. Venía a cruzarse en mi camino en múltiples y pequeñas formas, como si poseyera un poder que la convirtiera en algo tentador y omnipresente. Llegué a pensar en experimentarla cuando tenía dieciocho años, pero me detuve, por razones obvias únicamente podría sentirla una vez, una única y exacta vez. No tendría retorno y explicarme a mí mismo todas las sensaciones que sentiría era una prioridad, así que debí prescindir de esa opción. Debo aceptarlo, sentí temor, pero eso en nada cesó mi fascinación, además mi punto no era experimentar la muerte sino sentir qué era dar muerte y con eso terminé mis deseos suicidas. En un intento por suplir esa carencia impuesta por mí mismo, leí cuanto pude sobre el tema. Desde revistas de corte sensacionalista y documentales de espíritus que no descansan, llenos de fotografías que intentan demostrar la vida después de esta vida, hasta las diferentes interpretaciones en las más variadas culturas del mundo, los egipcios y los griegos, el cruce del río Styx al lado de Caronte. Leí a los poetas, a los novelistas y a los filósofos. Vi pintura, arte abstracto y, hasta donde alcancé a llegar antes de retirarme derrotado ante el pesimismo con que han rodeado ese otro estado de la existencia, todos decían de alguna forma u otra lo mismo y pensé que eso no era lo que buscaba, de manera que detuve mi búsqueda, quizá un poco más confundido que al principio. Ahora estoy sentado con la mirada fija hacia el jardín. El café humea quieto dentro de la taza. Siento su tibieza en mis manos. Su sabor es dulce. Me gusta así. Observo la higuera. La sembramos entre todos mis hermanos hace tiempo, ahí siempre hemos enterrado a nuestras mascotas. No recuerdo quién propuso hacerlo así, el caso es que lo hemos venido haciendo. Incluso lo hago aún en estos días cuando ya vivo solo en una casa que me parece muy grande para mí. No hay árbol más frondoso en todo el jardín. A veces, como hoy a la mitad del otoño y sus hojas han caído alrededor suyo, es cuando más me gusta verla. Pienso en la muerte. En cuántas veces deseé alguna, mía o ajena. Sé que alguna vez en la vida contada de Jesús, él se plantó frente a una higuera y le dijo: Sécate, no tengas más vida, y al instante la higuera se marchitó para siempre, dejándolo estupefacto de las consecuencias del poder en sus manos. Pienso que si la muerte cumpliera todos nuestros caprichos yo no habría hecho lo que hice la pasada noche en las calles del Centro. Ahora creo que la muerte tiene poco de divino y que el pasaje de la higuera con Jesús se reduce a un sencillo salto a la oscuridad, donde por uno mismo o empujado, hay que caer siempre con los dos pies. Como ocurrió con aquella primera vez con los pájaros, hoy tampoco siento remordimientos. ¿Por qué habría de sentirlos? ¿Que no siempre vivimos matando? ¿Que no miles de reses han sido víctimas de los matarifes para que hoy pudiera desayunar un trozo de carne, para que la gente pudiera? A ese hombre ni lo conocía. ¿A quién podría importarle un tipo andrajoso y perdido en su borrachera rebotando con los muros? En la calle sólo estábamos él y yo. Sentí una especie de contento al verlo aparecer al otro extremo de la esquina y gradualmente nos fuimos aproximando uno al otro. Yo caminaba despacio. En ningún momento dejé de otear alrededor. Mis manos sudaban. Se detuvo frente a mí. Miró mi rostro, como queriendo conservarlo fresco en su memoria para repetir su pedimento en el futuro. Apestaba. Me pidió una moneda. Lo miré. Su cabello y su barba tenían un color cenizo. Olía a mierda y orines. ¿Para qué querría seguir viviendo un tipo así? Sólo mugre y alcohol barato. Le dije que sí, que tendría su moneda, y una sonrisa estúpida y desdentada se le dibujó en su rostro lleno de costras de tierra y suciedad. Llevé mi mano al bolsillo mientras su mano se agitaba temblorosa frente a mí. Comenzó a darme las gracias junto con otras palabras llenas de lambisconería. Entonces vi su mirada cambiar. Mi navaja no se hundió tan fácil en su carne. Por la emoción ante la escena que tantas veces busqué, me falló el pulso y la firmeza y sólo conseguí incrustar la mitad de la hoja en su abdomen en el primer intento. Observé con placer su cara de espanto al verse herido. No sé por qué aferrarse a su existencia si cada día se la destruía él mismo, y corrió con zancadas torpes desandando el camino por el que venía. Su mano izquierda taponaba la herida. Yo lo seguí, pues me había visto el rostro y, más importante aun, tenía que concluir lo comenzado. No había llegado hasta ahí para regresar con las manos vacías. A los pocos metros lo alcancé y mi mano derecha llegó a su espalda. El golpe fue seco. Uno solo y suficiente. Yo temblaba. Cayó para no levantarse más. Estoy seguro de haber encontrado su pulmón. Lo escuché ahogarse con su sangre. Lo vi un instante y con la certeza de que no hubo testigos, caminé varias calles de regreso hacia el Zócalo. Como aquella primera ocasión con los pájaros no dejé de mirar mis manos durante el trayecto. Aunque no vi su semblante en el momento mismo de darle la segunda entrada no dejé de imaginarlo. Lo maté, sí, porque quería hacerlo, sólo por eso. Otros matan por deber, por cumplir órdenes, por protegerse. Yo no. Yo sólo por gusto. Cuando llegué, la plaza estaba hecha un mar de gente. Todos estaban ahí, como si supieran que necesitaba la soledad de las calles y me hubieran dejado el campo libre para hacer lo que hice. No creo en el destino, pero creo que de existir, esto es lo más cerca que he estado de él. Poco esperaba y recibí todo. La gente rodeaba las ofrendas colocadas para la ocasión del Día de Muertos. Unas figuras enormes coronaban el lugar. Se trataba de un par de esqueletos que portaban cráneos en un bastón sostenido en sus hombros. Me recordó a las muchas litografías de cazadores ingleses que había visto. Pronto me perdí en el espectáculo y fui uno más de los muchos que se paseaban admirando las muestras. Eran cerca de las doce cuando decidí volver a casa. Confieso que el deseo de regresar a ver si ya habrían descubierto el cadáver me asaltó, pero pensé que esa sería una vulgar equivocación de primerizo. Alguien iba a encontrarlo, ¿hoy? ¿Mañana? ¿Cuándo? Eso no importaba. Como muchas otras cosas en la vida eso también era cuestión de tiempo. Antes de retirarme definitivamente, encaminé mis pasos dispuesto a probar un chocolate suizo en El Moro. Estaba feliz. Profunda y completamente feliz. Por fin lo había hecho. Por fin sentía de nueva cuenta el temblorcillo en los dedos y una sensación de poder, de sentirme un hombre entre los hombres. Eso era. Al fin encontraba eso que estaba buscando. Todo era placidez. La espuma blanca de luna del chocolate rebosaba, cayendo sobre los bordes de la taza. Sorbí de ella. Cubrió mi labio superior. Bebí con profundidad. Mi euforia me impidió reparar en su temperatura y sentí el hilo caliente del chocolate descender en mis entrañas sin que pudiera detenerlo. Maldije mi torpeza. ¿Así habría sentido el hombre? Pronto todo mi interior se llenó de una tibieza agradable que me hizo olvidar que el lugar estaba lleno y el accidente suscitado. Por suerte la mesera había conseguido una mesa con una sola silla, de esta manera nadie me interrumpía. De pronto sentí como podría sentir un miope al encontrarse de nuevo con sus lentes después de haberlos perdido. Todo lo veía muy nítido, los cristales argentados del azúcar esparcida en la mesa, las fisuras en los muros de azulejo, los zapatos de un blanco oculto por ligeras capas de mugre de la mesera que me atendía. Las suelas estaban desgastadas por los extremos externos y vi también los hilos de un remiendo mal hecho en su blusa, justo debajo de la axila. No me molestaba. Todo era agradable para verse, para sentirse. La vida está hecha de imperfecciones, de sonidos diminutos y minucias. Una eufonía. Me di cuenta de que no hay placer sin destrucción. Que todos cometemos pequeños suicidios cotidianos. ¡Cuánta razón tienen los franceses al llamar al orgasmo la petite mort! Amar mata. Yo mismo muchas veces he dicho ¡me matas! en el vértice de una eyaculación, o a veces casi por nada, como en un juego. Sentí que una suave fibra estaba rota, irreparable, única. Me sentía único entre todos los hombres, aunque muchos más antes de mí hubieran asesinado y no sólo a una persona sino a cientos o a miles bajo sus órdenes. Sabía que de haber dado muerte a diez mil sería un conquistador y no un asesino y que en estos tiempos modernos me habría puesto la bandera de la libertad para someter a un pueblo. Pero eso estaba lejos de mi alcance. Yo sólo era un punto en el espacio. Lo sabía y esa certeza aún me acompaña en esta mañana cuando tomo mi desayuno en esta casa sola y demasiado grande para mí. Donde los pájaros vienen a revolotear sin pedir permiso de nadie. Lo único que sé es que no hay nada que hoy pueda preocuparme. Voy a continuar. Luego me arrellané en la silla para disfrutar mejor de la apacible sensación que comenzaba a envolverme. No reparé en el tiempo. Pedí otro chocolate. Tenía un humor estupendo. La mesera se acercó sonriendo y muy atareada hacia mí. La gente no dejaba de entrar y salir y pude percatarme de que algunos me miraban con recelo, creo que con envidia por tener un sitio en ese momento. Deseaban desaparecerme. Observé a la mesera. Estaba entrada en años. Cincuenta, pensé. —No cierran en toda la noche, ¿verdad? —No, joven. Yo salgo hasta las seis y cuando me voy llegan otros. Aquí nunca se acaba el trabajo. —No, se ve que nunca. Y le sonreí. Imaginé su hora de salida. Sus pasos huecos sobre esas calles miserables y sucias rumbo a su casa, con su bolso colgando del hombro y unas cuantas monedas en sus bolsillos, atravesando las penumbras del comienzo del día. Con las manos ocultas bajo los brazos cubriéndose del frío de la mañana. Imaginé toda su travesía matutina mientras sentía en mi chaqueta el peso de la navaja acariciando mis deseos. Entonces salí. Sobre la mesa dejé la moneda que pude darle al mendigo. La presioné con fuerza hacia la madera, como para recordarle que era partícipe de mi secreto. El sonido de las sirenas de algunas patrullas cortó la noche. Tenían sus torretas encendidas. El lúgubre lamento de una ambulancia se unió a ellas. Las luces de color rojo y azul golpeaban los ojos de los espectadores quitándoles por un segundo la vista. Iban hacia el sitio donde yo había dejado al mendigo. Pronto quedaron a mi espalda. Ya estaba hecho. Si un hombre puede asesinar a un hombre y después perderse tranquilamente entre la multitud sin ser detenido, entonces puede suceder cualquier cosa. Eso pensé mientras conducía a casa. No pude borrar la idea de que a mí, en cualquier momento de esos momentos, al detenerme en alguna luz roja, llegara un tipo y así sin más disparara su pistola por gusto o necesidad sobre mi cuerpo, o me estrangulara, o, en fin, el hombre ha inventado tantas formas y motivos para matar, que preferí dejar de pensar en ello y, si llegara a ocurrirme algo parecido me hice a la idea de que no sería el último, de que la cadena es eviterna desde que Caín comenzó todo y en las Escrituras no se habla de un fin total. La noche era hermosa, fresca. Los dolores de cabeza de mi infancia ya sólo eran recuerdos. No tenía prisa por nada. Nadie me esperaba. No esperaba a nadie. ¿Adónde podía llegar si no era a casa? Encendí el auto. Los cristales estaban empañados por una ligera brisa nocturna. Los limpié y comencé el camino de regreso. Manejé despacio. Viajé a través de esta ciudad de luces enceguecedoras. Me deslicé en ella. Me hice uno con ella para perderme en una de sus múltiples formas. ** Mario Damián Uribe Hernández mduhblack@yahoo.com Escritor mexicano (Distrito Federal, 1978). Está incluido en la antología de cuentos Voces de los arcanos (Ediciones Minimalia, México, 2003). === Vivir no es una utopía Florentino Gutiérrez Gabela =============== *** Vivir no es una utopía Somos habitantes acosados por el monstruo que hace jirones de cada aliento, allí donde el destino expande su patíbulo de falsas benevolencias. No en vano, la vida es voraz y se apropia de la carne y de su absurda embestida. La vida es el único argumento que se proyecta con la aspereza del olvido, el único verdugo que construye su costura de mármol y herrumbre despojarnos de esa envoltura inmaculada no basta para acallar las sacudidas, sólo la vida mata con su certera losa y con su frío perfume de hastío ¿es preciso derrochar el alma y ver su hermosa destrucción? ¿es necesario ver cómo asoman demonios de azufre bajo su roja túnica? Nada importa ese caudal de ocasos que sobreviene inadvertido y nos habita cada cual está dispuesto a su extravío, a la comunión protectora en su confortable territorio de complacencias. No hay más que una frágil distancia que nos derrumba cuando ya sólo el polvo nos reconoce, cuando el silencio va invadiéndonos ese trozo de piel al final de la noche. Todo al fin para escuchar ese canto último lenta y conmovedora espina silvestre punzada de los dioses. Sólo la vida fluye cuando el hombre sueña. *** Génesis de la utopía El hombre, río de tránsito, inicia el viaje mientras el aullido asciende de su estupor primero. Hoy, cuando las dulces nieblas se desprenden de las horas, el poniente desgrana temores en sus crines de olivo. Tiempos hubo en los que fue paisaje de otoño. Entonces vivir era como mirar lentamente la lluvia. *** Necesidad de la utopía Alguien pide el hueso de su propia carnada. El deseo del hambre devora a la bestia. El hombre es la progresión de su historia, acorralado, descubre su lado animal. *** Alba de otro tiempo Vivir es artificio maneras de rebelarse a los elementos sacudirse los continentes las vastas arquitecturas no abatirse ante la parquedad de las horas preservar las ánforas del sueño no errar el itinerario ser trashumante indócil saber que hay una noche más profunda que ésta claudicar ante las certezas y sus amagos y al final morir sin condición que nos amenace. *** Premonición Ese gesto inútil de alzar el vuelo o la desordenada luz del cansancio ¿no ves cómo se despereza el alacrán en los quicios inestables de la mañana? tal vez alcance el caos a exponer la incipiente amenaza de estar vivos. *** Epílogo de la utopía Breve fue la vida y sus contradicciones riguroso el vivir y sus costumbres verdugo fue el tiempo con el corazón que descubre las telarañas de su cavidad oscura. Sabio el que sin desmayo fijó su rumbo sin torpeza, quien supo operar prodigios entregado al sagrado deber de combatir al monstruo. Breve el vivir y sus dispendios. Impertinente esa exactitud de las horas. *** La salvación como utopía La vida consiente bajo su ruina jirones de huesos atesora ese breve corazón que se abate en tono de tragedia las finas cortezas del frío, el musgo que se vierte en tu garganta con exactitud o ese dolor incandescente de las humedades tan cerca nuestro. No merece la pena rezar después de escupir al verdugo ni mirar las estrellas cuando el patio está lleno de cadáveres y contarlos es una labor caótica. *** Anatomías Todas recurren a la brevedad heroica de la carne y al torpe latido a la luz del sobreviviente al pan entre las piedras para ahuyentar el hambre de otra generación. Estos días olvidadizos ya no dan luz hay que tener cuidado con estas horas que se pudren. Hoy, hasta yo mismo soy una utopía diseccionada por donde no entra el sol y donde me desangro cuidadosamente. ** Florentino Gutiérrez Gabela fggabela@terra.es Escritor español (León, 1953). Es técnico de telecomunicaciones. Poemas suyos pueden leerse en revistas digitales como Destiempos (http://www.destiempos.com), Palabras Diversas (http://www.palabrasdiversas.com), Almiar/Margencero (http://www.margencero.com), Revista Literaria Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com) y Gibralfaro (http://www.gibralfaro.uma.es). Ha publicado, además, los poemarios Liturgia del tiempo, Caballos del Paraíso, Últimas devociones, La vida y otros agravios, La ciudad de los lenguajes, Alba de otoño y Los paisajes oscuros, todos con el sello Visión Libros (http://bit.ly/1IlBVY). Pertenece a la Red Mundial de Escritores en Español, Remes (http://www.redescritoresespa.com). === Vos también Norma Segades-Manias ================================= ¿Me escucha, agente? Ya no me quedan fuerzas para seguir pidiendo por su vida, para seguir diciendo que no es barro ese colgajo oscuro sino la piel quemada, que no podemos acostar a mi hija en la cajuela de una camioneta porque está agonizando. No me aparezca ahora con más estupideces porque estoy orillando la locura. Nunca quiso tomarnos la denuncia. Nunca intentaron vigilar la casa. Nunca creyeron en nuestra palabra. Nunca cumplieron nada. Y así fue como este hombre pudo llegar en medio de las sombras y quemarla... Y quemarla... ¿Cómo se atreve a sugerir paciencia? Ese despojo casi calcinado estuvo nueve meses protegido en mi vientre, alimentado con el mate amargo y rodajas de pan hecho en el horno que armamos en el patio. Años y años luchamos para que no fuera incluida en estadísticas, en la lista de niños que sucumben luchando contra el frío, desabastecimiento de vacunas, carencia de nutrientes, convulsiones causadas por la fiebre, ahogos en la noche... Años y años luchamos, codo a codo, para sobrevivir a la miseria. Y ahora que está grande, que ya cumplió los veinte, que tiene un buen trabajo y una hija gateando por la pieza; viene este desalmado que la golpeaba siempre hasta el desmayo —como a usted tantas veces le explicamos— y discute con ella y le reprocha que ya no lo ame tanto y le arroja la nafta sobre el cuerpo y la convierte en una tea humana. ¿Cómo se atreve a reclamar sosiego? No es barro, agente... Y aunque fuera barro, qué importancia tendría ante la perspectiva de salvarla. Yo le traigo una sábana para cuidar el tapizado limpio. Yo te traigo una sábana... Yo te traigo. Mirá que ya no tiene fuerzas. Mirá que ya ha dejado de quejarse. Mirá que el pulso apenas si se siente. Mirá que va a morirse antes de que aparezca la ambulancia. Mirá que cuando nazca la mañana y broten periodistas fingiendo interesarse por el dolor ajeno, tratando de obtener el toque bajo que pide el corazón de los espectadores, yo voy a denunciarte. Voy a gritar tu nombre y apellido. Voy a mostrar tu foto y a delatar esta inmisericordia que te impidió escucharme. Voy a gritar hasta desgañitarme. Como grité la noche que la estaba pariendo sin cirugías, sin epidurales, sin imágenes previas de su cuerpo, a puras ganas de que me naciera un retoño de aquel amor que se marchó una tarde prometiendo llamarnos. Les voy a sacudir el mediodía a esos personajes que no escarban en botes de basura pero gustan de hurgar entre las llagas. No me mirés así, con ese aire de perdonavidas, defensor de los machos que maltratan la vulnerabilidad de las mujeres, golpeador vos también, verdugo vos también, cómplice vos también, hijo de puta... ** Norma Segades-Manias segadesmanias@uolsinectis.com.ar Escritora argentina (Santa Fe, 1945). Educadora, escritora, guionista radial y codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe. Ha publicado Más allá de las máscaras (1989), Mi voz a la deriva / Habitantes del Paisaje (1990/91), El vuelo inhabitado (1990), Tiempo de duendes (1991), El amor sin mordazas (1992/95/2004), Crónica de las huellas (2000/04), Un muelle en la nostalgia (2001) y A espaldas del silencio (2002). Ha recibido, entre otros, el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni (1988), el Segundo Premio Nacional Plaza de los poetas: José Pedroni (1989), el Primer Premio Regional Edición Rosalina Fernández de Peiroten (1990), el Primer Premio Internacional Edición Villa de Martorell-Barcelona-España (1992), Diploma y Medalla Distinción Internacional Alicia Moreau de Justo por su actitud de vida (1999), y el Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por su meritorio aporte a la cultura (1999). === Dos poemas Antonia Blasa Martín Pérez ============================ *** Este amor locura mía Este amor locura mía se agazapa en la cordura. No sabe de la mariposa en el candil; ni de la abeja en la piel; ni de la rosa en el tallo; se conforma este amor con el sol en el sombrero y con la lluvia sobre la cara. No sabe, amor, que te añejas en la botella de sueños; no sabe, locura, de amor; no entiende, locura de amor, que este amor locura mía es la huella sobre la arena. Es mejor, locura, que sigan creyendo que eres cuerda. Nadie se dará cuenta. *** Simplemente palabras El aire huele a sombra amarga, pareciera que de almendras se ha enrarecido. No es el aire, son palabras que no caben en la boca y al sacarlas en veneno se convierten. Guarda los sentimientos y respira hondo; es mejor un suicidio en la garganta que un homicidio a las espaldas. Hay palabras que sanan. Hay palabras que matan. Muere por su mordida. No mates por decirlas. Aliento de sangre ha manchado la hierba; pero en el aire vuelan palomas. ** Antonia Blasa Martín Pérez antoniamartin@bellsouth.net Escritora cubana. Reside en Miami (EUA). Textos suyos han sido publicados en medios digitales. === Cuentos breves Elisa Alejandra Carreño =========================== *** Cinturita de compact Madellon ajustó un poco más el ceñidor que su flamante esposo, el señor de los anillos, le había hecho en forma de reloj de arena. El cuerpo era casi tan perfecto como el de una avispa. “Mi esposa tiene la cintura más pequeña que Talía en sus buenos tiempos”, pregonaba con entusiasmo el orgulloso marido. Ello hasta que esa noche Madellon exprimió la cinturilla un tanto más de lo sugerido por el médico. La parte superior de su cuerpo se desboronó igual que una estatua de sal y circuló hacia abajo por entre la cinturita de compact, finalmente retomó la forma debajo de sus caderas. Madellon tenía apelmazados la cabeza y los brazos entre las piernas. ¡Voltéame!, gritó horrorizada. Inmediatamente sintió el giro de 180 grados y resurgió casi completa del otro lado del corsé. Lamentablemente, uno de sus senos quedó atascado entre su vientre y caderas. Ni un apretón más, se dijo en tanto que alisaba con desconsuelo el seno atrapado en la parte baja de su corsé. *** Oca La oca escucha el ruido que su carnicero prorrumpe con el hacha. Es un cocinero que viene a sacarla del nido, su casa. Lanza un largo chillido, si tuviera piernas se hincaría para suplicarle a su amo. Ahora que tiende el cuello sobre la mesa; asustada, vomita un líquido amarillo con sabor amargo, el amo no se siente abrumado. Ella medita que para su nueva vida pedirá tener espinas o veneno entre las plumas, no para hacer daño a nadie, sino para defenderse. *** Decir adiós desde la vidriera es imposible Julia traspasa la carta desde la ventana. No se oye el ruido del papel deslizándose bajo la rejilla, solamente el susurro de su llanto. Ayer recibieron el aviso. Están en guerra. Ella tiene un hermano de veintiún años, fue solicitado, no saben cuándo volverá. Parte al sur en ese minuto. Durante los doce años que vivieron juntos, nunca se le ocurrió preguntarle qué quería hacer cuando fuera viejo. No hay tiempo para que responda. El mensaje de Julia es una lista de sueños e inquietudes que ella realizará cuando sea adulta. Él recibe sin decir palabra, lo que ambos desean es aminorar su abatimiento. El camino es corto, sólo la incertidumbre no conoce límites. *** Antioxidantes Cuando se mira al espejo percibe arrugas, canas, dientes amarillos, ojeras, la vida ya pasó y sigue viva. ¡Qué contradicción tan grande!, se da miedo ella misma: entiende por qué los nietos no quieren saludarla, incluso les tiene algo de humanidad. Toma la seria providencia de solucionarse. Borra con un pañuelo la imagen de su rostro en el espejo hasta que desaparece completamente; luego en su lugar garabatea una cara con una enorme pera al frente y un sombrero azul en la cabeza. El dibujo de su espejo queda marcado en su piel. Nunca será bella otra vez pero al menos tendrá una cara que haría sonreír a sus nietos. *** El que cría cuervos La insinuación de que los cuervos le sacan los ojos a quienes los crían, fue una idea urdida por los propios criadores para hacerlos ver como enemigos naturales de los hombres y pasar ellos como gente de bien. Los cuervos, por su parte, impusieron una costosa demanda en contra de los entonces honrosos campesinos, sus criadores. Ello ante el hecho cada vez más frecuente de que algunos cuervos eran obligados a complacer el gusto por el sadomasoquismo de sus amos. *** Similar Durante años recorrieron el mundo en busca del Santo Grial y, cuando creían haberlo encontrado, descubrieron con desaliento que había sido remplazado por la Copa del Mundial 86. *** Noemí Ruth viene a pedirme que viajemos juntas. Mi vida sólo se apoya en ella, en mi corazón habita una enorme tristeza. ¡Qué difícil!, cómo explicar a detalle: falleció mi esposo, más tarde mis hijos y quedé sola. Están juntos en la misma cripta. Ahora tengo que despedirme y caminar sin ellos por el desierto. *** Al diablo Discurre Judas entre fuertes gritos y lamentos infernales mientras se reajusta el moño de la soga en su cuello. Le suplico que no se haga el inocente. Bien sabemos usted y yo que si no lo hubiera entregado a los judíos como según usted les contó a sus apóstoles, no habría trascendido en la historia como el salvador de las almas pecadoras. Debería colocarme a su derecha, su buena fama la debe a mí. Esa carita de abnegación y misericordia, que se la crea su padre. ** Elisa Alejandra Carreño borpolenta-lizcarr@yahoo.com Escritora mexicana (León, Guanajuato, 1980). Estudió el diplomado en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México, Sogem (http://bit.ly/h27mFD). Realizó su licenciatura en la Universidad Autónoma de Querétaro (http://www.uaq.mx) e inició estudios de postgrado en la Universidad de Texas en El Paso (http://www.utep.edu). Escribe cuento, novela y poesía. === El siempre retorno Luisa Varela Martínez ========================= Me asalta y sé de tormentas entonces soy un risco perdido === Los dardos de la noche traspasan mi existencia estoy aterida extranjera en mi morada. === Oficio el cuerpo ilusión de estar contenida des hacerme la verdad es un camino y yo cuerpo perdido creyéndolo posible === Deshabito mis pasos tengo frío si pudiera anidarme en el vientre de la tierra húmeda de olvido === Me alejo para no recordarte que existe la eternidad y ser olvido === Esparce tu corazón en agua dulce no receles del viento ni de la hojarasca el verano no es la muerte el agua siempre emerge === Cuando esté lejos entre en niebla y el afán de certeza convoque el horror y me crea polvo cerrojo muerte V u e l v e a s e r señal === La quietud no espera, no desea ni acorrala el tiempo Ella recibe y plena nos hace B i e n a v e n t u r a n z a === En silencio el corazón se renueva la vida se aquieta las violetas crecen surge lo eterno la piel ora, ora para el retorno === Encontró un lugar un patiecito para acampar y se hizo resonancia hilar nuevas vestiduras === Albergar la gracia la vida con zapatos nuevos el camino es un siempre retorno a esa materia incierta de la que nunca nos apartamos mitificamos la vuelta ** Luisa Varela Martínez ltvm54@hotmail.com Poeta venezolana (1954). Es licenciada en educación con especialización en intervención psicosocial y maestría en estudios de la mujer (actualmente en tesis). Ha trabajado durante mucho tiempo el tema de la mujer, específicamente en violencia doméstica, VIH y sida, género y ciudadanía, género y sexualidad. Incursiona en el teatro entre 1989 y 1991 en el grupo de teatro 8 de Marzo; en 2003 participa en la grabación del disco compacto Voces de los tiempos. Tallerista de creatividad y de grupos de psicoterapia con niños y niñas, explorando con la narrativa como medio de expresión de sentimientos y emociones. Tiene varios poemarios y cuentos inéditos. Obtuvo mención honorífica en 1999 en el VIII Concurso Nacional de Literatura “Pedro Buznego” (estado Aragua, Venezuela), mención Poesía, con Salmos para habitar la vida. Publicaciones en periódicos regionales de los estados Aragua y Yaracuy, en revistas con artículos en el área de la mujer, así como poemas y cuentos. Participó como ponente en el Segundo Encuentro de Mujeres Poetas en Yaracuy. Actualmente incursiona en la pintura. === Monólogo para dos Yunieski Betancourt Dipotet ==================== Comprobé la hora en el reloj de la pared. Faltaban quince minutos para el fin de la visita. Tú no te diste cuenta, entusiasmada con los golpecitos que sentías en la panza. “Toca, toca”. Yo no me animé. Estábamos en un cuarto horrible. Las paredes, que habían sido blancas, tenían el dejo sucio de la humedad. ¿Quiénes concibieron que siete mujeres preñadas podían vivir en esas condiciones? “Tuve que traer la ropa de cama, el cubo y hasta una luz fría”. Luego, escuchando tus cuentos sobre los meses que llevabas ahí, sólo pude pensar en cómo los metales herrumbrosos de tu cama soportaban tu peso. Parecías tan feliz de verme, que no tuve valor para irme sin que tu acompañante hubiese llegado. El problema fue que no nos quedaba nada nuevo por decirnos. Ya me habías contado lo que estabas pasando con tu bebé, que nació esa misma noche, una semana antes de lo previsto, con tremendo susto para ti y tu familia. Un susto que me atribuyes. Al menos, eso me aseguraron que dijiste, y que tu marido ha jurado matarme. Puede que lo merezca, aunque sabes que la culpa no es sólo mía. Pues si en esos quince minutos no te hubieras empeñado en describir de nuevo la ropa de cama del niño, y los regalitos que le habían hecho, yo no hubiera tenido que fingir que te escuchaba. Quizás, entonces, no hubiese pensado que el tiempo que me quedaba ahí se había vuelto una eternidad. Juro que lo vi fuera del cuarto, mirando a través de la ventana de cristales cuarteados. Se había apropiado de mi rostro, fingiendo ser un reflejo, pero mostraba una expresión de alegría que yo no podía tener. Me di cuenta de que era un tramposo que se divertía llevándonos a situaciones sin salida, y que disfrutaba a mis expensas. Confieso que deseé verte en mi lugar, y en ese momento acariciaste tu barriga: “Ha sido increíble sentirlo crecer”, dijiste, “estoy loca por que nazca”. Entonces comprendí que ya estabas atrapada: él estaba esperando a tu bebé, y pondría en su boca preguntas para ti. Es que los niños no sólo juegan con sus madres. También quieren saber. ¿Quién soy?, ¿Por qué soy así?, ¿Cómo..?, ¿Cuándo..? Ellos preguntan. Mucho. Hondo. Y las respuestas que les damos, los acompañan toda su vida, decidiendo los retos que asumirán para sentirse realizados. La duda me hizo volver la cabeza al escuchar tus planes. De la vida que tendría. Pensé: ¿qué podrás darle para que viva plenamente? ¿Cómo enseñarle algo que nunca has tenido? Creerte feliz, olvidada de todo, me molestó. Sentí que una rabia inmensa me subía desde el estómago. La rabia que, sé, te acompaña desde el día que supiste lo jodido que es ser una negra. Me resistí a creer que hubieses olvidado, mientras te oía hablar de ropas y biberones. Asumí que no querías recordar, y decidí que para entrar en tus recuerdos no necesitaba permiso. Reconozco que hay muchos que ignoro, tal y como me gritaste, entre hipos y lágrimas; lo que pasó fue que supuse que la vida de dos negros no es tan diferente, aunque yo sea hombre y tú mujer. Las mutilaciones son siempre las mismas, por eso, los recuerdos tuyos que no podía saber los imaginé. Claro, primero pensé en los que compartimos, y sonreí al ocurrírseme que hay muchos de ellos que no quieres, pues son partes de ti que te avergüenzan. Me dije: ¿bastará ese niño para que olvides? Porque ser despreciada desde niña, sólo por tu piel, no me parecía posible que pudieses olvidarlo. Eso me resultó evidente la primera vez que conversamos. Me sorprendió tu alegría por estar en La Habana. “Allá en Matanzas hay mucho racismo. Llega a frustrarte”. Yo resistí las ganas de explicarte que de nada sirve ir de un lugar a otro, si no se tiene el valor de cambiar. Tuve razón, aquí viste lo que querías ver: blancos que no te miraban, mulatos y negros que corrían detrás de las blancas. No me asombré al saber que comenzabas a salir con los muchachos más repugnantes de la beca. Esperé lo peor, y acerté: una semana más tarde, uno de esos escorias, un negro inmenso, hediondo a cigarro, se acodó en mi mesa de la biblioteca, para decirme que te había encontrado en una fiesta junto a una de tus amigas, y habías tomado trago tras trago hasta casi no tenerte en pie, entre las risas de tu amiga y su novio. Me dijo que nadie prestó atención a que te llevaron cargada a tu cuarto, donde te puso en la cama y empezó a quitarse la ropa. Tu amiga se asustó. —No voy a permitir esto. Estuvo a punto de perder el pelo por el halón que le dio el novio. —Tú te callas —dijo, y la sacó a empujones del cuarto. El negro se lamentó como si hubiésemos estado en un parque. —La jeba del socio nos jodió la noche. El play que habíamos pensado hacer con las dos se vino abajo. No hubo forma en que la jeba cuadrase, por mucho que él la sonó. “Aprovecha con esta”, me dijo antes de irse. Para entonces la negrita estaba más o menos despierta, pero ni chistó mientras la desnudé. Al verla fue que brincó. Describió tu cuerpo contra la pared, y que al escucharte decir que eras virgen casi se vuelve loco. —Qué va, tú no escapas, mamita. Vamos a hacerlo por atrás. Me aseguró: —Brother, creo que la chama no me oyó bien, y se cuadró. Hice así, le di dos o tres pases al bicho y fuácata. Eso dijo, y se me quedó mirando. —¿Has visto a un pez fuera del agua, la boca abierta, ahogado en el aire, retorciendo el cuerpo? Así mismo hizo la chamaca, se viró y me abrazó: “No, no, no”. Tuve que tumbarla con media botella de ron. El asco hizo que me levantara de aquella manera que te sobresaltó. “Sigue, te escucho”, dije, y sin darme cuenta miré mi reloj. Tu risa reveló que te habías percatado de mis deseos de irme. Al menos, dejaste el cuento de la contentura de tu hermano con eso de ser tío. En cambio, te empeñaste en saber si estaba aburrido. Fue en ese momento que recordé a Miguel, aquel mulato feo y acomplejado al que le hiciste el favor de ser su primera mujer: —Oye, hermano, eso no es fácil, no creí que fuera así. Vaya, nunca me lo imaginé. Es, es... —quedó en suspenso, la boca y los brazos abiertos, buscando la palabra precisa—, es, es... —y bajó los brazos. Mientras recordaba acariciaste tu barriga y volviste a reír. Igual a la noche en que me insinuaste que habías estrenado a Miguel. Ahora puedo decirte que yo lo sabía, y que lo hiciste porque Julio te había dejado. Nada menos que Julio. Hace poco me dijeron que se ha convertido en un maricón codiciadísimo, y pese a que más de uno asegura: “Nunca me engañó”, nadie le conocía esos gustos en aquella época. Lo recuerdo alto, casi dos metros, que por lo flaco parecían más, pavoneándose a tu lado. “Mamita”, decía, cual si la s estuviera clavada a su lengua, “ese chorcito está muy corto”. Tú, sin rechistar, ibas y te ponías uno un poco más largo. “Es un paripé”, me aclaró uno de mis socios, que vivía con ustedes, “él mismo se los compra. Ropa, bebida, y baile, esa es la forma en que la tiene”. Por eso, la tarde en que terminaste en el hospital con la cabeza cosida, todos dijeron que te lo habías buscado. Entonces llegó Miguel, y le hiciste el favor. Eso sí, enseguida te lo quitaste de arriba. Desde mi apartamento lo vi rogándote para que siguieras con él. —No. Olvida eso, no quiero. —Escucha... —Nada, no quiero y ya. —Si no me quería, ¿por qué se acostó conmigo? —me preguntó apenas te fuiste. Tuve que agarrarme las palabras para no decirle cuán imbécil era. Tú también, porque él se enamoró, y pasaste sobre eso sin darte cuenta. A los pocos días te empataste con Orestes. —¡No jodas! —le dije al socio que me dio el dato. Mi amigo Orestes. Un mulato enorme, bien parecido. ¿Acaso mejoraba tu gusto? —Eso es musical —me explicó él unos días más tarde. Comprendí que sus sueños seguían surcados por el cuerpo de Nissa. “Tres meses es mucho tiempo solo”. En fin, los dos estaban solos; y total, un clavo saca a otro. Por lo menos te sirvió hasta terminar la carrera e irte para tu provincia. Ahora quiero aclararte que mi pregunta de por qué tanta risa y tanta alegría, no se debió a que estuviese molesto o pensase en la hijeputada que afirmas te hice. En ese momento pensé en los recuerdos tuyos que no sabía. Pensé en los blancos. Quise creer que pudieron haber tenido cualquier nombre y te pudieron haber tratado de cualquier manera, pero eran blancos. El sueño de tu vida era casarte con uno. Igual a una negrita que conocí en el Pre, quien, después de que un blanquito amigo mío la insultaba y la humillaba por el día, se acostaba con él por la noche. Ni lo hubiera sospechado —mira que uno puede ser ingenuo—, si una noche, en la escuela al campo, no se hubieran restregado en la cama de al lado, después de que esa tarde la llamara negra cochina. ¿Y tú? ¿Hiciste algo así alguna vez? ¿Fuiste capaz por el día de soportar la humillación de un blanco y en la noche abrirle las piernas? En eso pensaba cuando te sobresaltó la brusquedad de mi voz. Es que no pude imaginarte diciendo no. Tampoco te imaginé diciendo que no preferirías a tu hijo mulato. “Para que adelante la raza”, dicen muchas negras. Al fin y al cabo, piensan, mientras más claritos salgan menos discriminados serán. ¿O no? Ese es el motivo por el que pasan la vida buscando sementales blancos; y no contentas con eso, enseñan a sus hijos, desde la cuna, a despreciar a las negras; algo en lo que todos, negros y blancos, ayudamos. Al menos tu esposo es bien negro —me dije—, así que el niño será igual a ti. Pensándolo, recordé lo que esperabas de ese hijo. Supuse que quizás creyeses que él te iba a compensar. Yo sabía que eso no sucedería. Pensé decirte que llegará el día en que se irá de tu lado y te quedarás a medio hacer, ya que la mitad de tu vida que sobre él construyas se desmoronará con su partida. Quise explicarte que va a ser así porque él va a crecer y va a hacerse un hombre. Un hombre negro. Un día entenderá que ser un hombre negro no es lo mismo que ser un hombre blanco o mulato; y puede que desee estar seguro de que no es por complejo de inferioridad que no está con la blanca a la que cree amar, y quien quizás, sólo quizás, lo ame; o que lo convenzas de que la razón por la cual no se enamora de una negra no es que, muy adentro, las desprecia; o que tema que ellas, no tan adentro, lo desprecien a él, y quizás te pregunte. En ese momento supe que no tendrías valor para escucharlo, que te quedarías así, contrahecha como te conocí, con miedo a las preguntas. Y aunque no me creíste, yo sí sé de lo que estoy hablando, porque allá lejos, en un lugar al que casi nunca voy, tengo una madre, a la que amo mucho a pesar de que nunca me respondió. Fue en ese recuerdo que irrumpiste: “No me estás haciendo caso, ¡pesado!”. Alcé el rostro y te vi sonreír, quise hacerlo a mi vez, pero se me crispó la boca. Al verme, tomaste mis manos y quisiste saber qué me pasaba. Y te lo dije. ** Yunieski Betancourt Dipotet analisis@lajiribilla.cu Escritor cubano (Yaguajay, Sancti Spíritus, 1976). Reside en La Habana. Sociólogo, profesor universitario y narrador. Máster en sociología por la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu). Textos suyos han sido publicados en las revistas La Isla en Peso (http://www.uneac.org.cu/LaIslaEnPeso), Cubaliteraria (http://www.cubaliteraria.cu), La Jiribilla (http://www.lajiribilla.cu), Axxón (http://axxon.com.ar), miNatura (http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura), NM (http://www.revistanm.com.ar), Papirando (http://www.openzine.com/papirando), Aurora Bitzine (http://www.aurorabitzine.com) y Revista Almiar (http://www.margencero.com), entre otras. Tiene inéditos los libros de cuentos Los rostros que habita y Crónicas de Mundo Dun. === Diccionario íntimo (extractos) Elena Camacho Rozas =============== *** Evocación infantil Trota, trota, trota, caballo veloz. Caballito lindo, desliza tus crines, relincha, llamea tu cabello airado al viento poniente. No desistas, sigue; tus pezuñas duelen, arañan, escarban, el sórdido suelo del solar que ruedas y no se aclimatan a la eterna ansia, ágil, voladora, que te adelanta. No pares. ¡Descuida! El chiquillo en silencio sutil galopea, aunque sólo en sueños, sobre las laderas de tus lomos negros... ¡Balancín de leña! Si el temor terrestre de la tierra quieta no se estremece ni voltea niebla, insiste, chiquillo, astillas chirríen, pertinaz jinete, que brote la savia de carne de roble, la sangre de ébano. Pequeño potrenco, amigo potrillo, sufre su camino. Sigue, sigue, sigue. *** Lucro Crecerás entre máster y opiniones, sorteando zancadillas hostigado, crecerás entre el paro y los sueños de burgués con casita y algún perro. Crecerás para el prójimo, muchacho, cuando el trabajo llame a manos llenas a tu puerta y abras los bolsillos, la cartera, y el corazón apenas. Crecerás, hijo, cuando tu prestigiosa boca sepa adueñarse del alivio precario de los otros, mientras medras, medras, medras... *** Memoria Fui educando la memoria para olvidar lo doliente. Seleccioné el pasado e hipotequé el presente. Puse precio al futuro a fuerza de ocultarme de los hechos. Si un día llegara a olvidar mi amnesia, moriría. *** Pretérito Qué sutil complacencia en aquel atardecer de risas y farándulas. Qué sutil complacencia en tu sonrisa clara como lluvia de otoño y en tus besos mordiendo mis palabras para sellar cada una de sus quejas livianas. Apacigua mi ánimo el pensar en pretérito. ** Elena Camacho Rozas camachoe@gmail.com Escritora española (Santander, 1964). Es doctora en filología hispánica y trabaja como profesora de lengua y literatura en un instituto de su región. Ha quedado finalista en los premios José Hierro y Alegría, entre otros. Ha publicado los poemarios Versatilidad de la emoción y Ars adivinatoria / Trizas y trazos, así como el pliego de poesía La escala de Jacob, número 10 en la colección “Son de Sirena”. Textos suyos han sido recogidos en varias antologías poéticas de Cantabria. === El triángulo de Bermúdez Ramón Elías Pérez ======================= (Nota del editor: este relato del escritor venezolano Ramón Elías Pérez es el que le da título a su libro El triángulo de Bermúdez y otros cuentos, que puede descargarse gratuitamente de Google Books a través del enlace http://bit.ly/fJzbPG). “...Con mucho de poeta, podía conversar igual de literatura de los grandes autores que de las más nimias trivialidades...”. (Denzil Romero: Lugar de crónicas) Bermúdez era un hombre feo, horrendo, tenía los ojos saltones, la boca grande y las cejas peludas; además de retaco, cabezón y farfullo. Había sufrido lo indecible desde muy joven por su aspecto, esa condición lo llevó a adoptar comportamientos que rayaban en la ridiculez; buscaba hacerse el gracioso y aprovechaba ciertas destrezas para incitar la risa. Sus carencias las convirtió en armas para protegerse de los ataques despiadados de sus congéneres, campesinos orilleros de un pueblo situado en las riberas de un lago arcaico y verdoso. Era el penúltimo de cinco hermanos, unos más distintos que otros: patojos, narizones, saporretos, bocones, cambetos. Ejercían los más disímiles oficios: cazadores, yerbateros, jugadores de gallo, latoneros, beisbolistas. Nuestro amigo se ocupaba de la telegrafía y el correo, allí encontraba el empleo perfecto para aislarse y saber acerca de la vida de los habitantes del pueblo. No porque leyera la correspondencia, eso jamás, sino por el inventario que llevaba en el libro, un registro minucioso de nombres, direcciones y otros datos de interés particular. El desafío de su imagen ante el espejo y esa estatura que le agobiaba el espíritu no le impidieron cultivar ciertos dones, había nacido con una inteligencia proclive a la comunicación y las relaciones públicas, lo que contribuyó a convertirlo en asistente regular a fiestas y agasajos. Compensaba una cosa con otra, es la ley de la vida. Quienes no le conocían observaban a primera vista a un ser repulsivo, un adefesio que hablaba hasta por los codos; sin embargo, una vez instalados en cualquier silla terminaban soltando la risa por las ocurrencias del histrión. Bermúdez, un hombre común que a pesar de haber nacido sin atributos físicos, en su interior conservaba un cúmulo de aptitudes para alcanzar grandes metas. La belleza va por dentro, decía para echar vainas. Lejos de la humillación y el rechazo de sus paisanos se sentía estimado, esas burlas y chistes que hacían de su persona le resbalaban. En una especie de sutil venganza terminaba riéndose de aquéllos y nadie se daba cuenta de la estratagema, de la bermudiana engañifa. La chanza se convertía para quien osara en un cortante filo, una trampa peligrosa. En los días oscuros recordaba su niñez con tristeza, revivía cuando lo molestaban y le tiraban piedras, asistir a la escuela era un dolor de estómago, una fiebre, esa sensación de náuseas todas las mañanas. Aquellas bromas le hacían llorar, porque se afincaban hasta verle el hueso. En esos desagradables momentos se ofuscaba y terminaba peleando, le llamaban el representante y la madre acudía apenada. Se le veía caminando desde la entrada por una vereda asfaltada donde había árboles, matas de cayenas y al final una escalinata. Después venía el recibidor y a un lado la dirección donde se llevaba a cabo la entrevista. Se fue haciendo visitante acostumbrada en la institución hasta tal punto que terminó vendiéndole cosméticos y perfumes a las maestras, sacándole provecho a las trifulcas del muchacho. El tiempo hizo que la infancia —ese período de aprendizajes— pasara y, paulatinamente, adolescente, se convirtió en un alumno regular, aplicado. Eso sí, nada le indignaba más que ser rechazado por las muchachas, despreciado por aquellas que se creían hermosas. Era un tarajallo cuando recibió el primer desencanto, fue una vil puñalada en el corazón, en plena pista, rodeado de cientos de ojos fisgones. Aquel acercamiento ocurrió la tarde de un sábado en el Centro Social y Deportivo donde solían bailar los fines de semana. Luchando con la timidez enquistada en el alma, hizo el intento y éste se cortó de manera abrupta. Bermúdez la miró, calculó los pasos desde su mesa hasta el cuerpo agraciado cubierto por un traje azul con lentejuelas; en esa distancia podía apreciar los vellos de sus brazos, los tacones altos, la sonrisa con la frescura de aquellos quince años. Respiró, tomó impulso y decisivo caminó hasta ella. No habló, apenas estiró el brazo y con la mano a la altura de estoque la invitó. ¡No, yo no bailo! —le dijo la ingrata. Apenado, dejó caer el miembro como una ruinosa espada. A los cinco minutos la mancornadora estaba moviendo el esqueleto con un monigote. Él optó por sentarse en un taburete cerca del aparato de música y en ese instante, desolado —se escuchaba una balada insigne interpretada por Los Ángeles Negros— le llegó una inspiración. ¡Seré poeta! Una hora después, con la roja herida del desprecio, Bermúdez se alejó hacia el patio escondiéndose detrás de una botella de aguardiente. Estuvo mirando el cielo, las estrellas, se preguntaba con los ojos húmedos por la melancolía, cuál de ellas guiaría su destino. Esa noche, después del fallido intento por embriagarse, se marchó sin voltear hacia atrás. La indolente se quedó bailando hasta quedar exánime. Aquel incidente marcó el inicio de un periplo que culminó cuando enamoró, años después, a la muchacha más linda del pueblo. Se había valido del verbo, de su habilidad para tejer palabras. No fue fácil, al comienzo hubo una barrera, un muro gigantesco que él fue derrumbando de manera lenta pero segura. Le llevaba flores, le regalaba caramelos, le transcribía textos del repertorio poético de Luis Edgardo Ramírez y se los leía en el zaguán de la oreja con su voz engolada de locutor de radio. Pasaban los días, las semanas, los meses y María Gracia se mantenía sólida, de una pieza, inconmovible. Bermúdez allí, cada vez más enamorado, constante como un corazón de tuqueque. Sólo lo difícil satisface, se decía para darse ánimos. Cambiaba de táctica, utilizaba distintas estrategias, orquestaba maniobras como un maestro en las artes de la seducción. En tu propia mente eres lo que piensas, así que desechó la idea de utilizar hechizos y brujerías, su amor era obsesivo, pero limpio. Si ha de quererme que sea sin artificios, se decía en momentos de reflexión. Después de quince meses, tres semanas, dos días, trece horas, un sofá y dos sillas partidas; María enloqueció y le dio el sí mil veces soñado por el bardo declamador. Luego de tomada por ella la trascendental decisión, el emocionado hombre fue hasta la tienda y compró una paca de cohetes. En la noche lanzó los petardos desde la plaza del pueblo y cuando le preguntaron a qué se debía semejante celebración, lo dijo a los cuatro vientos, a todo pulmón, para que no quedara nadie sin enterarse del asunto. Por supuesto, nadie le creyó hasta que lo vieron semanas después paseando de la mano con su amada. ¿Cómo era posible que ese enano informe, esa garrapata chata, haya logrado levantar a esa criatura tan bella? Se preguntaban incrédulos los habituales majaderos que solían sentarse en las aceras y pasar horas averiguando la vida ajena. La envidia y maledicencia los consumía por dentro. El noviazgo apenas comenzaba, las mil y una historias le contaba Bermúdez a su princesa de veinte años, eran conversaciones de todo tipo que María escuchaba con embeleso. Le hablaba de los viajes de Vasco de Gama, Cristóbal Colón, Fernando de Magallanes y toda esa pléyade de aventureros que habían salido a conquistar otros mundos. Él era un aficionado a las narraciones fabulosas y había encontrado a la persona indicada para montar su cátedra. La travesía de un viejo galeón español por las Aleutianas, un bergantín inglés cargado de tesoros hundido en el mar Caribe, una incursión de corsarios a la población de Borburata, cualquier detalle significaba para él un descubrimiento. Le entusiasmaban los relatos de piratas... Él se imaginaba, mientras contaba, protagonista como si estuviera en una película. Así las cosas un día se casaron y comenzaron a tener hijos. Pasaron unas cuantas lunas, los cables del alumbrado y los techos se llenaron de tiña, el bronce de las campanas se volvió oscuro, opaco. Las lluvias cíclicas, las migraciones de las aves, los muertos en el cementerio, la molicie de los días. Ocurrió que estando María Gracia preñada del tercer hijo, el afortunado y cuasi enano Bermúdez tuvo un extraño encuentro que le cambió la vida. Un lunes, cuando se dirigía a su trabajo en los Telégrafos y Teléfonos de Venezuela, a plena luz del día, después de un frugal almuerzo, se le presentó como de la nada una mujer pidiéndole un favor. Se llamaba Teresa, tenía un aspecto de anciana venerable, con su cabeza cubierta de canas platinadas y una fuerza mística en la mirada. Había salido a buscar ayuda, su nieta se encontraba muy enferma y no había podido bajarle la fiebre. Estaban solas, así que él sintió que debía hacer algo por ambas, sobre todo por la menor. La bondad y el servicio formaban parte, como en la mayoría de los habitantes del pueblo, de sus cualidades. Se trataba de una familia modesta, tres miembros, de las tantas que llegaron de otras regiones huyendo de la miseria en el campo. —¿Dónde está la gente de aquí? —preguntó el telegrafista al abrirse la puerta y encontrar tanta soledad y silencio. —¡Ay, mijo!, esa es una historia muy triste, otro día le cuento —le respondió la señora Teresa. En las palabras de ella se revelaba el destino que habría de enfrentar, desde ese instante, el pequeño, el feo, el gracioso, el lírico, el cuentero... todos los hombres de Bermúdez. La enfermedad era lechina, una eruptiva que suele ser leve en los niños pero muy peligrosa en los adultos al complicarse con afecciones pulmonares. Cuando nuestro yerbatero entró a la alcoba le llamó la atención la oscuridad y el olor a jazmines. No se atrevió a hacer comentarios ni abrir la ventana. Dónde estará la niña, se preguntó buscando con la vista mientras las pupilas se acostumbraban a la penumbra. La señora, delgada y algo encorvada, encendió la luz amarillenta de una lámpara de mesa. Allí estaba la enferma, envuelta en sábanas, temblando de fiebre. La anciana corrió la frazada que cubría el cuerpo y Bermúdez se quedó atónito, sorprendido. No era tan niña y tampoco entendía muy bien qué era aquello que estaba viendo. ¡Alabado sea Dios y las Tres Divinas Personas! —se dijo. Sus ojos se encontraron con los de una muchacha pálida, huesuda. Tenía las facciones de una criatura angelical, de otro mundo. —Vamos a ver de qué tamaño es este mal —dijo él en un tono académico, doctoral. Mientras Bermúdez la “auscultaba” la abuela enderezaba el cuadro de José Gregorio y ordenaba el altar donde reposaban algunos santos de su devoción. La joven, llamada Caridad, había contraído el mal en una fiesta de colaboración en Las Parcelas, un barrio del oeste que luego se hizo muy popular por las migraciones extranjeras. Entre una cosa y otra, en la hornilla a kerosén, nuestro médico hizo un cocimiento con hojas, luego mezcló cenizas con aceite alcanforado y procedió a rezarle y a darle de beber la infusión. Le dejó instrucciones a la abuela para que la bañara con agua de paterratón y le untara la crema, luego se despidió prometiéndole volver en unos días. Esa semana estuvo ensimismado con una lectura sobre los Tacariguas, un libro de toponimias que le había regalado su viejo amigo Idler, y otro que hablaba sobre la mediumnidad, tema que le interesaba desde que supo que se podía entablar conversación con los muertos. Aprovechó para lavar el Opel que usaba sólo los fines de semana y en ocasiones especiales. También anduvo encerrado en su mundo de códigos y signos. El día viernes —no había olvidado la cita— volvió a casa de la señora Teresa. Mantuvieron una larga conversación, él se enteró de las desgracias familiares, del hijo malvado, las penas del corazón. Caridad, bastante mejor, descansaba en el solar al lado de unas matas de guayabas. Después de culminar aquella plática que le conmovió, había demasiado dolor en esa historia, habló con la nieta convaleciente. Eso fue todo, Bermúdez se prendó de sus encantos y nunca más volvió a ser el mismo. En casa, de hablador y disposicionero, se convirtió en un hombre callado, pensativo. El dinero no le alcanzaba y a cada rato salía en el carro a hacer cualquier diligencia. La criatura con rostro de ángel se había instalado en su alma peregrina. —Bermúdez, ¿qué te pasa, que te veo tan raro? —María Gracia lo había sorprendido con su pregunta. —¡Nada, mujer, qué me puede pasar! —le respondió hecho el motolito. Luego vino un pequeño interrogatorio que no pasó de algunas reconvenciones sin peso, nada que él no pudiera solventar. Su corazón, era obvio, había recibido las saetas de Cupido. Aquella muchacha delgada como una tabla le había llegado hondo; era quince años menor que él, de tez pálida, cabello castaño claro, ojos azules. De las serranías de Nirgua, descendiente de aquellos vasallos que se instalaron en los tiempos de la colonia. Fue que se enamoró como un muchacho, aquello no se podía creer, volvió a recitar poesías, a vestirse de blanco, a realizar cosas que tenía por olvidadas. Una de ellas, la más singular, sentarse en la plaza por las tardes. Caridad había comenzado a trabajar en la Fábrica de Trenzas, situada a media cuadra del centro cívico y religioso del pueblo. Era la oportunidad perfecta para verla después de la jornada y llevarla en el Opel a pasear por Las Quintas. Aquel encuentro había iniciado en él una suerte de renovación espiritual. En la calle, entre la gente, volvió al verbo, a la palabra que dice y que enamora. Entonces Bermúdez se levantaba más temprano, iba a los telégrafos y no perdía oportunidad para escribirle cartas. En corto tiempo, y con la mayor discreción de la que era capaz, andaba de coyunda con la catira. Destinaba horas para ella los fines de semana, en los espacios vacíos después del almuerzo, multiplicaba el tiempo. Justificaba su nueva relación argumentando que el hombre era un animal social, gregario, y como tal podía tener varias mujeres a su alrededor, de la misma forma que lo hacen los turcos y los árabes. También pensaba, cuando la duda asomaba su cabeza de morena en el mar de sus temores, en los mamíferos superiores. Cultivó con esmero la relación y la amistad con la anciana, quien lo adoptó como a su nuevo hijo. El agradecimiento por parte de ella era evidente, Bermúdez no sólo había curado eficazmente a la joven sino que su cuerpo no mostraba las cicatrices de las ronchas. Año y medio después Caridad del Carmen tuvo gemelas; habían decidido no nadar más contra la corriente interrumpiendo las pastillas anticonceptivas a los 164 años de la Independencia y 115 de la Federación. Correría con las consecuencias, ahora tenía razones de sobra para estar orgulloso, las niñas eran idénticas, las llamó María Fernanda y María Eugenia. Nunca sabía cómo identificarlas así que adoptó un método infalible, les colocó un brazalete con colores diferentes y las marcó; no obstante la madre juguetona se los cambiaba y él seguía perdido. Confundiendo el azul con el rojo. Aquello era una diversión, un entretenimiento que los unía cada vez más como pareja. La relación se hizo sólida, comprometida; mientras eso estaba ocurriendo María Gracia permanecía en la cocina, atenta a los quehaceres hogareños; entre muchachos, escobas, gallinas y ropa sucia se le iba el día, no se enteraba de lo que pasaba en el mundo. Pero nunca falta un brollero, un hablachento, un lengua larga, y allá le fue con el cuento. Era un amigo de la familia, de apellido Ibarra, Machado, Oliveros, Rodríguez, Sánchez, Piñero, Querales, Pérez... tanto hijo de puta que había en ese pueblo, cualquiera pudo haber sido. María Gracia no se inmutó, guardó silencio. Ese día lo atendió como si nada hubiese ocurrido, le puso la comida y su jugo de lechosa, le obsequió café y entonces le dijo en un tono... Ese tono que tú sabes que detrás de la miel viene el veneno. —¡Mi amor, quieres un dulcito, un postre! Pródiga en atenciones, Bermúdez no se enteraba del volcán que estaba a punto de entrar en erupción. Amaestrado por la costumbre, el deber y la sumisión de la mujer, no imaginaba ni por un instante de lo que era capaz aquella fiera herida. —Sí, mi amor, dame ese dulcito —dijo totalmente desprevenido. Ella incluso le llevó un vaso con agua y un palillo para que se escarbara los dientes. Ni una pizca de amargura dejaba salir la esposa abnegada. Lo bueno estaba por venir y llegó un domingo. Esa mañana, después de asistir a misa, cosa que ella rara vez hacía, se desvió del camino habitual y tomó la calle Coromoto, como quien se dirige a Las Parcelas. Era una casa construida por El Banco Obrero, Malariología, algo así, identificada por un DDT y el número; se acercó a ésta y se asomó por el muro. Allí estaba el Opel amarillo y en la sombra, debajo de unos frutales, en una hamaca tejida, yacía Bermúdez leyendo las páginas de La Razón. Cerca jugaban las niñas dentro de un corral moviendo unos sonajeros. Hizo visualmente un registro de las evidencias y se fue, muda, golpeada en lo más profundo de su ser. En la tarde, cuando Bermúdez retornó a su morada, encontró a una extraña, otra persona. María Gracia estaba convertida en mapanare, le brillaban los ojos y había mudado la piel. Siete mordidas le lanzó en un celaje. La cándida, dulce y complaciente esposa ahora parecía estar poseída por el demonio, dispuesta a castrarlo, cortarle la yugular, arrancarle el pellejo, sacarle los ojos. Algo más de treinta días duró el responso. A ratos lloraba, enmudecía y de pronto arrancaba con la misma retahíla donde se mezclaban improperios, indignaciones, reclamos y todos los insultos posibles. Bermúdez no tenía argumentos, quiso arreglarlo con viles excusas de latonero y mecánico automotriz pero fue inútil. Estaba rodeado, debía entregarse y declararse prisionero. Intentar huir era simplemente una traición a la patria, era necesario pactar. El tiempo, alabado sea, jugó a favor de aquel triángulo. Un buen día se apareció la catira en casa de María Gracia, quien a la postre no había nacido para odiar. Borrado todo rastro de rencor de su noble corazón, atendió a su rival y conoció de cerca a las gemelas. Llamó a sus cuatro varones y les presentó a las hermanitas. Cuando Bermúdez llegó del trabajo se encontró con aquel gentío. Entre el bullicio y la algarabía, esa tarde firmaron el armisticio y hubo un tratado de paz que fue sellado con vasos de tizana bien fría. ¿Que si eran feos los muchachos? ¡Ninguno! ** Ramón Elías Pérez ramon.elias@hotmail.es Narrador, cronista y poeta venezolano (Valencia, Carabobo; 1954). Reside en Maracaibo (Zulia) desde 1978. Estudió en las universidades de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve) y del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve). Ha sido titirtero, actor, editor, periodista, fotógrafo, locutor y eventualmente educador. Actualmente desempeña el cargo de presidente de la Fundación Cultural Casa del Sol. Ha publicado los poemarios Farsalia, Lucerna y Agua salobre, y los libros de cuentos Pick de media noche, El mensajero de Alba y El triángulo de Bermúdez. === Poemas Javier Cavazos Silva ====================================== *** Quiero despertarme del cuerpo Quiero despertarme del cuerpo con sueños que comen cuerpos en la noche, Haciendo el sano sacrificio de clavarme astillas de madera negra, [comiéndome La venda de los ojos, agitando ladillas, escupiendo azufre, barajando [pestes, Afinando aullidos a un violonchelo para la obertura del difunto. Quiero despertarme del cuerpo levantándome del santuario, cruzando las [cuatro rejas, Salir de la casa no volviendo entrar a ella, balbuceando poetas, [pernoctando hidalgos, Confundir epitafios pintándolos con el tinto mi sangre viva, atizando los [dolores de siempre, coronando de serpientes mi cabeza para [neutralizar el veneno de mis sueños. *** Soy el cadáver de la palabra herida Soy el cadáver de la palabra herida Cuando esconden los labios fulgurosos destellos En las noches resentidas, en esos días donde los Cristos Salen caminando de las iglesias y sus catacumbas Esconden la verdad en las sílabas de las sílabas; Soy el cadáver de la palabra herida Cuando sumerjo el dedo en la alberca del tintero Y la uña rasca iracundas jornadas, Cuando el esperma corre en contra flujo Y mis poemas crecen en celo. *** Cartas a un ciego Andares de un gigante ciego, Reciban estas cartas que se han fraguado En apetito de quien quiere verlas; para quien Apaga tus velas con no observarlas, que sepan Que domesticas tus calles castigándolas a bastonazos, Constatando formas con la jauría de tus sentidos, Enredado en tu caja oscura recibes las sobras del sol, Decir que sólo tu tacto es decir que sólo eres tú; Impávido al oleaje del espacio, bestia del perpetuo ciego; Donde atacan los peones de tus ojos a la vida reina y a la muerte rey. *** Yo, hombre y ave Quise despojarme de mí, de las plumas y del edén del nido; Echar alas al suelo y volar en picada al cielo; Golpear de tajo al viento me trae esos recuerdos, En el viento sólo era mantener la horizontal de mi excitable joroba, Apresurar el vuelo de Ave María para romper La barrera del sonido y erigir la muralla del silencio; Concluir mi rutina con un par de aleteos Para escarchar el suelo de oscilantes lunas etéreas, Mis alas, Homónimo de membranas que se actúan una a la otra Pero en el éxtasis de sus sacudidas apunta cada una a su exclusivo [horizonte. *** Bastones Bastones perturbados caminantes en arena, Pernean su suelo planos de un horizonte, Creación de constantes volovanes Deja ver los suspiros de las arenas, Deja ver los suspiros de propano Al febril beso con un todo oxigeno. Bastones atizados con arcilla de arenas, Dejen que sus dueños mueran, Pisen sus pies con la punta; Conviértanle en sus piernas. *** Litigio post mórtem Ahora te escondes tras la seda de los movimientos síndicos, detrás del [telón De las miradas salinas y acuosas, en el vaivén de pestañeos te encuentro En mis muertes de fracciones de segundos, de semiciclos; ¿Por qué has dejado la ortodoxia? ¿A dónde has llevado tus letanías? Las pisadas de corderos ya no avisan la vacilante llegada de mi dios [enfermo, Te encuentras a nivel de mi dislexia, avisando a tus parientes, a tus otros [fantasmas; Ahora no te impide la anatomía de un hematoma, de un epicentro trémulo de [color Sabor a berenjena, ahora ataje tu independencia, como un testamento a la [tumba, Como la tumba al ataúd, como el ataúd al cuerpo, como el cuerpo al [corazón... ** Javier Cavazos Silva cavazos_javier@hotmail.com Poeta e ilustrador mexicano (Allende, Nuevo León, 1981). Licenciado en artes visuales en la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL, http://www.uanl.mx). Ha participando en eventos culturales para su facultad, así como instruyendo talleres de poesía para Fomento Cultural Allende (Foculta A.C.), asociación civil dedicada al desarrollo y fomento cultural de esa ciudad. Actualmente se encuentra trabajando en ediciones electrónicas de antologías recabadas. === El ojo Elena Marzo Rodrigo ======================================= Desde que le pasó lo del ojo, Laura no tiene suerte. Busca trabajo y no encuentra. En todas partes le cierran la puerta. ¿Qué pasa? ¿Detectan su rebeldía? ¿Su punto de vista inconformista y radical? No lo cree. Ella adopta la pose de mosquita muerta, de que todo le parece bien. Tiene que tragar y pasar por el aro, necesita el empleo. La economía aprieta. Camufla su verdad detrás de una sonrisa que, al no ser franca, resulta estúpida. Ella lo sabe, pero no puede remediarlo, ésa es su táctica cuando se enfrenta al mundo cuadriculado en el que tiene que acoplarse. Necesita que la contraten. No lo consigue. ¿Será por el ojo? La han llamado para otra entrevista. Y ya es mucho, teniendo en cuenta que ha enviado docenas de currículums. Tiene que aprovechar esta oportunidad. Disfraza su cuerpo con el traje-chaqueta gris perla que detesta y que guarda en el armario para estas ocasiones. Se prepara para el acontecimiento, colgándose pendientes, pintándose la cara y dando forma a su flequillo con el secador para que de modo aparentemente casual caiga sobre su ojo, tapándolo a ser posible. Ha cogido el autobús y ya está frente a la empresa. Fuma un pitillo para calmar la ansiedad y después mastica chicle de menta unos segundos para no oler a nicotina. Tira el cigarro, escupe el chicle y entra. Sube al ascensor, pulsa el cinco y mirándose al espejo, recoloca el mechón inquieto que no obedece a sus deseos. Maldice el día en que le ocurrió aquello. La recepcionista guía a Laura por los pasillos hasta una sala donde la insta a acomodarse y esperar. Al rato, aparece otra chica, con pelo corto, ojos verdes, nombre vasco y gafas de montura indiscreta; de rango superior, sin duda, por sus andares y trato con la primera. Tiene la lección bien aprendida porque, además de sentarse con soltura y profesionalidad en la silla giratoria, de carrerilla y sin titubear, enumera las maravillas de la compañía, realzando la importancia superlativa de su cometido en esta sociedad, y, cómo no, informando a Laura del privilegio que supondría para ella formar parte de una plantilla muy bien avenida, a la que se obsequia con una estupenda cesta en período navideño. Haciendo bailar un bolígrafo entre sus dedos de forma exasperante, Izaskun, que así se llama, finaliza el discurso y empieza con las preguntas, muy inteligentes y oportunas, a su juicio, intentando escudriñar en lo más íntimo de la psicología de Laura para averiguar si se trata de una persona válida y eficiente para el digno y cotizado puesto de secretaria del jefe. —¿Cómo sería tu jefe ideal? —Joven, rubio, con los ojos azules y sin corbata. —¿Cuáles son tus mejores virtudes? —Soy una persona muy lista, con don de gentes, organizada y muy puntual. —¿Y tus defectos? —Ahora mismo, no caigo... —¿Crees que tu perfil podría encajar con el perfil de chica dinámica, habituada al trato con el cliente, con poder de decisión..., que buscamos? —Por supuesto. Mi perfil ha sido siempre un perfil griego muy adaptable. —Estás en edad fértil, ¿tienes pareja? —No. —¿Te gustan los niños? —Nada. —¿Fumas? —No. —¿Disponibilidad? —Ya mismo. Un cosquilleo nace en el estómago de Laura. La rabia se apodera sutilmente de su cuerpo y su alma empieza a rebelarse. Pero aún puede controlar. Aún puede. Desconecta por un momento del discurso frívolo y cínico al que ella misma se somete y consiente. Se pierde. Su pensamiento la transporta a tiempos mejores, tiempos remotos, de luz y de gloria. Tenía novio. Un hombre guapísimo y bueno, con garantía de ser un padre excepcional. Tenía trabajo. Un empleo estupendo y bien pagado. Tenía cara. Una cara simétrica y armónica. Pero cometió un error y lo perdió todo. Y ahora está aquí, en el lado oscuro, manteniendo el tipo mientras esta imbécil la avasalla con preguntas repugnantes. De repente, la voz de Izaskun retoma el protagonismo en la sala y, como una puñalada trapera, se clava en el tímpano de Laura: —¿Qué te ha pasado en el ojo? Un instante de silencio. De tragar saliva y hacer ver que no ha oído. —¿Qué te ha pasado en el ojo? Ah, no. Esta intromisión es inaceptable. Laura no puede tolerar la impertinencia de esta fisgona. Quisiera, pero no puede. Es superior a sus fuerzas. Duele demasiado. La gente no suele preguntar. No se atreve. Obvian la evidencia. Son cobardes. Y los que sí se atreven, son, o gilipollas, o tan valientes como para aceptar cualquier consecuencia, o cándidos samaritanos que se creen capaces de consolar almas en pena. Izaskun es de las primeras, boba de pacotilla. Laura fue del tercer tipo. Se creyó con el don divino de apaciguar los males, el dolor ajeno; crédula vanidosa. Pero ya escarmentó. —¿Qué te ha pasado en el ojo? —No voy a responder. —Una buena secretaria tiene respuesta para todo. —Métete a las secretarias y a sus respuestas por donde te quepan. —Responde, ¿qué te ha ocurrido? —Es mejor que no lo sepas. —¿Por qué? —Créeme, yo de ti, preferiría no saberlo. —No entiendo el motivo. —Hazme caso y calla. —Dímelo. Estoy curada de espanto. —No insistas, te lo advierto. Venciendo su instinto primitivo y visceral, Laura es capaz de razonar y darle otra oportunidad a quien considera dañina y chupaculos. Por un momento, Izaskun parece haber comprendido, todo un respiro para Laura, quien no desea más problemas. Sólo pretende un empleo. La otra, sin embargo, es más tozuda de lo que pudiéramos pensar. Una deslenguada que cumple órdenes del jefe y que, de vez en cuando, se permite la licencia de actuar por libre y dar rienda suelta a su yo profundo, en este caso, su yo curioso, mientras el bolígrafo sigue bailando entre sus dedos largos y acróbatas. Laura también preguntó, en su día, pero no por curiosa, sino por solidaria y comprometida, en un despacho estupendo del cual se creía dueña. Se inmiscuyó sin reparo en la calamidad de una pobre mutilada. Y le costó caro. Ahora ella es la otra. Con morbo y obscenidad esperan esos ojos verdes como el mar una respuesta. Ojos bonitos detrás de gafas feas. —¿Qué te ha pasado en el ojo? —insiste la boba, grabando ya ineludiblemente su destino inmediato. —Si quieres saberlo, quítate las gafas. —¿Para qué? —Para verte mejor. Izaskun obedece y Laura le arrebata el bolígrafo que la lleva incordiando todo ese rato, dándole ideas, torturando su espíritu, recordando el hecho terrible, el acto malvado. Ella lo imita. Hace suyo el pecado. Unos ojos perfectos la miran, expectantes, la interrogan, impacientes. Laura se levanta, alza la mano y con gesto rápido y preciso penetra la pupila izquierda con el bolígrafo bailarín. Ahí queda clavado, en un océano verde y precioso. ** Elena Marzo Rodrigo eee.marzo@gmail.com Escritora española (Barcelona, 1971). Autora de la novela Golinda (Escribir o morir), publicada por Ediciones Atlantis (http://www.edicionesatlantis.com) en 2010. === Héroe del momento Luis Perozo Cervantes ========================== I Yo soy el héroe del momento espadas y mujeres en la cabeza caballero luchando contra tiranos molinos II Herido por el destierro sangrando desde mi nacimiento los fantasmas saben mi paso III Soy el héroe del momento Tengo mujeres preñadas de ira cuerpos despojados con saliva impúdica Soy grandioso héroe que no se detiene fuerte ante mujeres con marido IV Soy barbudo dinosaurio país de presidentes decrépitos Estoy en mi momento erección de muertes símbolo rojo de los ríos V Soy rey de la selva de la pradera única cucaracha come pizza Soy delincuente héroe del momento VI Uso la ropa intima más ajustada de mi colmena. Soy derivado de trigo infinito músico de placenta rota desangre de elementos cóncavos VII denuncio a las mujeres que se venden disfruto de estrechas piernas héroe pornográfico mil mujeres un ejército. VIII Soy cantante de orgasmos Vengo de cordilleras pasadas tristes olvidadizas Voy futuro convicción de cortar las cabezas del camino. IX Voy perdiendo días almanaque que se hace viejo Voy acercándome a tus senos Abrigándome Voy a perder esta lucha Voy a perder en alguna lid de bares te perderé mujer desnuda piernas abiertas X bombardero aliento es la muerte un pueblo es el arraso la derrota mi sentencia la carta tu defunción. Mi voz sepelio héroe del momento XI Ojalá la fama pase pronto Ya no aguanto más tanto sufrimiento. ** Luis Perozo Cervantes revistavolatil@gmail.com Poeta, narrador y ensayista venezolano (Maracaibo, 1989). Estudiante de Letras de la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve). Es responsable del Movimiento Estudiantil El Quijote y miembro de la Comisión Cultura de la Dirección de Cultura de LUZ. Fue miembro del grupo plástico-literario “Zapatórroto”, directivo de la Red de Escritores del Estado Zulia (2007-09) y coordinador general de la Fundación Andrés Mariño Palacio (2008-2010). Ha sido editor del Volante Volátil (2008) y Revista Volátil (2009). Dirigió el Taller de Narrativa Breve “Por la Brevedad del Caso”, en la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve; 2010). Ha participado en diversos eventos nacionales e internacionales y ha publicado textos en la Revista de Palabra (Maracaibo), Ateneo (Los Teques), Kuruvinda (Maracaibo) y Revista Electrónica Remolinos (http://editorialremolinos.blogspot.com; Lima, Perú), así como en las antologías En la mira del mañana, volumen II (Nadie nos Edita Editores, 2006) y Deleite Literario III (Fundalea, 2007). Mantiene un blog en http://luisperozocervantes.wordpress.com. === El tragatipos Juan Luis Nutte ==================================== Aquella noche, en mi biblioteca, cuando me disponía a leer a Francis Jammes, hallé entre sus páginas un capítulo entero de El supermacho de Jarry. Fue desagradable interrumpir la lectura por el defecto del libro; siempre he sido cuidadoso al adquirirlos, no pude recordar si el ejemplar de Francis Jammes lo compré por su curioso defecto o por alguna otra razón. Al revisar la novela de El supermacho, tenía dos capítulos, los demás eran papel en blanco. Esto me preocupó sobremanera, comencé a revisar libros al azar. Hallé lo mismo en algunos y cuando estuve a punto de romperlos, arrojarlos por la ventana, amontonarlos para hacer una pira con ellos, un ruido parecido al que emite una lija cuando pule madera y al de un ratón que mordisquea, me distrajo de mis intensiones. Vacié anaqueles, hurgué en los recovecos de la estancia, pero no encontré al bicho provocador del sonido. Al suspender la búsqueda, agucé el oído y el murmullo se desplazó con increíble rapidez de un lado a otro de las repisas. Era lo que me faltaba, tener además de libros inútiles, un maldito ratón. Examiné los volúmenes; capítulos enteros, frases memorables o sólo palabras, ya no existían en ejemplares que otrora leí con delectación. Y además, ninguno tenía la típica devastación de los roedores o insectos. Recordé que un mes atrás adquirí unas ediciones príncipe antiguas. No las chequé, pues el vendedor me aseguró su excelente estado de conservación. Pensé que era natural que esas publicaciones vetustas, estuvieran despintadas de las letras. Sin embargo, no quedé tranquilo, también los ejemplares nuevos tenían huecos en las portadas e interiores. Y mientras tanto el maldito ruido no dejó de perturbar el silencio de la habitación durante dos días. En este lapso, la tinta se esfumó de la mayor parte de las novelas, enciclopedias, antologías, tomos filosóficos, incunables... Así, me sentí iracundo ante mi impotencia para eliminar al bicho escandaloso, y desesperado por la evaporación de las letras. Al siguiente día fumigué, puse sebos y ratoneras, nada, la alimaña siguió con su alboroto. Entonces se me ocurrió seguir el ruido y, cuando éste se detuvo en las obras completas de Papini, extraje un tomo al azar. En el hueco que dejó no vi ratón alguno, mas el ruido permaneció en el texto de Papini que mis manos sostenían. Entre sus hojas vi una lombriz, si así se le puede llamar, su tamaño y forma era el de una i griega mayúscula, su color era idéntico al de los gusanos de maguey, la parte dividida borraba la tinta y con la inferior se metía a través de las hojas dejando un orificio pequeño. Cuando la sabandija se sintió sorprendida, saltó del libro como una pulga y se refugió en los otros emitiendo ese ruido intolerable. Fui a reclamar a las librerías de viejo donde obtuve esas hojas encuadernadas lujosamente. Casi todas las tiendas negaron su venta, dijeron que su mercancía nunca ha estado contaminada por insectos de la especie que les describí y mucho menos de otro tipo, me tacharon de loco, oportunista, casi me corren a golpes. Sólo en una lo aceptaron. El dueño, un anciano oloroso a tabaco y con gafas de lupa, se disculpó. —También compré raticidas, hice muchas cosas y nada. Día y noche el sonido no cesó de fregar. Después, un colega me dijo que quizá tenía una plaga de tragatipos, yo me burlé, le respondí que esas cosas no existen, que inventara algo mejor, mas resultó cierto. No sé cómo se originan esos bichos. Según mi colega, el tragatipos tenía la tarea, desde hace siglos, de mantener un equilibrio ecológico, por así decirlo, en la literatura, sólo debía eliminar textos innecesarios... Tal vez algunos animalitos se fueron entre los tomos que le vendí, no son libros piratas o defectuosos. Usted ya vio quién los blanquea. Es un animal difícil de atrapar, pero como es tan glotón se alimenta de buena literatura, también de regular. Es un desastre cuando hace sus necesidades, defeca capítulos, frases, poemas, en obras que no corresponden y cuando mueren se chorrean como bolígrafo defectuoso. No se preocupe, yo le repongo algunos ejemplares inservibles; hágame un listado y los tendrá en su casa, además le doy el remedio para matar al bicho. Llegando a casa, lo primero que hice fue esparcir el veneno por todos los estantes. En menos de quince minutos el tragatipos murió. Sólo se escuchó como un cascabel de víbora desesperada. Abrí una de las trampas y vi al bicharraco retorciéndose como tlaconete en sal mientras se desangraba en ríos de tinta negra. Ahora, cuando los amigos me visitan, todos me preguntan con ironía por qué tengo entre la buena literatura, títulos como Volar sobre el pantano con ida y vuelta, El vendedor de éxtasis más grande del mundo, Juan cazador de gaviotas, ¿Quién se comió mi cheto?... y toda esa clase de recetarios para ser triunfadores y millonarios. Les respondo que es veneno para el tragatipos y que están allí para evitar una nueva infestación. Y mis amigos, burlones e incrédulos, sueltan carcajadas y me piden que les cuente sobre el animalejo. ** Juan Luis Nutte jnutte@yahoo.com Escritor mexicano (México, DF, 1972). Estudió la licenciatura en letras hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa (http://www.izt.uam.mx). Es egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem, http://bit.ly/8XSzA4). Fundador y editor de la revista Cuiria. Colaboró en El Búho de Excélsior (http://www.nuevoexcelsior.com.mx). Publicó los libros de cuentos Anécdotas sedientas (UAM-Xochimilco, http://www.xoc.uam.mx) e Imágenes ligeras (Praxis, http://www.editorialpraxis.com). Algunos de sus cuentos están incluidos en las antologías Animalia; bestiario fantástico (Ediciones del Ermitaño, http://www.solareditores.com/catalogo), Sex-teto y otras piezas para cuatro manos (Ediciones del Ermitaño), Los mil y un insomnios (Centro Toluqueño de Escritores, http://www.ctescritores.org.mx) y Cofradía de coyotes (La Coyotera Editores). Beneficiario, en 2007 y 2009, del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del Fondo Especial para la Cultura y las Artes del Estado de México (Focaem). Segundo lugar en el Premio Estatal de Novela 2009 “Alejandro Ariceaga”, convocado por el Centro Toluqueño de Escritores y el Instituto Mexiquense de Cultura (http://www.edomexico.gob.mx/imc). === Poemas David Martínez Garrido ==================================== *** Cuanto te miro Cuando te miro asesinas cualquier razonamiento posible y sólo percibo que mientras taconeas por la acera, se paran las manecillas de todos los relojes y cortas el aire, que huye temeroso al contactar contigo y no se atreve a lamerte *** Tigres cansados Quien busca en la oscuridad no busca solo Ni espera como tigres cansados en ascensores de hospital. Ni se pierde como botones mal cosidos en paisajes helados. Quien pretende ser algo distinto desgasta muchos caminos que no son distintos. Quien conoce el color de sus manos no es un artista ni se odia a sí mismo. Quien escapa de cartas marcadas o de caballos cojos tal vez necesite algo de a i r e *** En la cama Observo cómo giras Lentamente Silenciosamente encerrada en un cuerpo de muñeca eres contorneo de movimientos eléctricos Tu cuerpo de cera se estira y se encoge como una luz y se va Toco tu espalda y suena como un arpa moldeo tus cabellos de fuego que se encrespan en contacto con la almohada están vivos y salvajes Te miro y sólo veo amor Espero Y de repente, te tengo Entre mis brazos de koala Te mantengo y no me lo creo Estoy a la distancia de una palabra o un mordisco (cont.) Inspiro Me encuentro a la altura de los sueños en mi sueño De nuevo, te alejas y el deseo, se acerca Tú te duermes Yo apenas parpadeo *** Ondina No sé exactamente cómo ni por qué terminé siendo buscador no necesariamente de algo y me perdí y aparecí en el interior de un bosque azulado, húmedo, distinto y cuando me acercaba al desfallecimiento, los sentidos me abandonaban Y mientras el sol caía a plomo sobre mis hombros las aguas de un lago se abrieron ante mí y se alzaron, verdosas hirviendo salvajes arremolinándose y rugiendo violentamente y un ser mágico emergió entre la espuma con forma de ondina y ojos acuáticos y sólo yo pude observar su perfil su mandíbula y pómulo empíreos líneas de pureza deliciosa de origen abisal ** David Martínez Garrido dmgarri@hotmail.com Escritor español (1981). Es farmacéutico de profesión. Ganador del primer concurso de relatos cortos Stilnox. === La imagen del espejo Carme Carles ================================ El espejo pensó que le gustaría verse. ¿Cómo sería? Se sabía generoso, siempre había servido a los demás. Su cristal estaba empañado por el trabajo de amoldarse a los cambios de quienes eran reflejados: caras sonrientes que se volvían tristes, cuerpos obesos que al momento escondían barrigas, arrugas que se estiraban. El esfuerzo de adaptación le estaba costando el brillo. Y deseó al menos por una vez estar en la otra parte. La obsesión por saber le afectó hasta el punto de que no atinaba a reflejar con propiedad los que en él se asomaban. Las caras jóvenes se veían ajadas, los delgados veían aumentar su tamaño y las mujeres no atinaban a acertar las pestañas al ponerse el rímel. Era un desastre que le estaba pasando factura y amenazaba con que dejara de ser considerado el reflejo perfecto. Pero su desazón aumentaba con la incertidumbre: ¿y si no me gusto? Nunca más podrá separarse de mí la imagen que encuentre. Una mañana decidió salir de dudas y preguntó al que en aquel momento se afeitaba: —¿Podría por favor ser mi reflejo? El hombre no entendió la petición, ¿cómo podía ser el reflejo de un espejo? Y ante su insistencia, tras acabar el afeitado le dio la vuelta. El espejo se quedó de cara la pared. La pared, asombrada del honor de estar ante el espejo, estuvo dispuesta a ser su reflejo. El espejo horrorizado vio en la pared reflejada otra pared. Y se sintió nada. Olvidó sus deseos de verse como era y prefirió ser el reflejo de otro. Y encima tuvo que soportar los comentarios de la pared que se vanagloriaba de que una vez había sido un espejo. ** Carme Carles siusi_@hotmail.com Docente y escritora española (Sant Carles de la Ràpita, 1955). Desde los años 80 reside en Tarragona. Mantiene una bitácora literaria en http://micromios.wordpress.com. ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === ¡Alto, no respire! Iliana Gómez Berbesí ========================== Novela Monte Ávila (http://bit.ly/hEjJWS) Caracas, 2009 ISBN: 978-980-01-1572-2 418 páginas ¡Alto, no respire! es un Bildungsroman. Se trata de la historia de formación de una joven quinceañera habitante de Caracas en 1967. Merlin, la protagonista, a causa de una súbita enfermedad pulmonar es internada en un sanatorio para tuberculosos, viéndose así forzada a interrumpir sus estudios de bachillerato. Ya en el sanatorio, una suerte de símbolo de la ciudad, inicia un doloroso periplo camino a los infiernos, al enfrentarse a terribles experiencias, que a su vez irán moldeando una nueva personalidad. Desesperada por encontrar un escape, se impone soportar la cruda realidad en difícil convivencia con otros curiosos personajes, quienes al principio le hacen la vida imposible. Merlin atraviesa diferentes fases en el proceso de templar su carácter. Desde una severa depresión hasta un cambio progresivo de actitud. Como sucede con los reclusos de una cárcel, se habitúa a sobrevivir en aquel siniestro recinto y aprende a amar y comprender a aquellos seres que al principio le producían temor, odio o repulsión. La vida en un hospital público, por terrible que sea, siempre desborda de humor, amor y fantasía. Muchos años después regresa al hospital para visitar a un moribundo. Conversa con los fantasmas del ayer a quienes añora, y decide buscar afuera a otra persona que cuente su historia, guiándose por un diario que conserva de esa época juvenil. Escritora, publicista, cuentista, novelista, profesora de idiomas, guionista de telenovelas y cultora de la ciencia ficción, Iliana Gómez Berbesí (Caracas, 1951) es licenciada en letras, título obtenido por Las criaturas de la ciencia ficción, denso estudio simbólico de este subgénero de la literatura fantástica. Suyos son los libros Confidencias del cartabón (1981); Secuencias de un hilo perdido (1982); Tornillos de taller (1983), Extraños viandantes (1990) y Soñé que contaba ovejas electrónicas (inédito). ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Sigo sin comprender el poder, pero comprendo a quien se opone al poder, quien censura al poder, quien replica al poder, y sobre todo, a quien se rebela contra el poder impuesto por la brutalidad. La desobediencia hacia los prepotentes la he considerado siempre como el único modo de usar el milagro de haber nacido”. Oriana Fallaci. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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