~~~~~~~~~~~~~~~ Año XV Cagua, Venezuela Nº 245 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 24 de enero de 2011 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Todo Dick. / Narrativas 20. / Los ojos de India. / Atlas | Breves borgiano en Monóvar. / El español estadounidense. / | Nobel en Murcia. / Talleres en Caracas. / Narrar con | arte. / Ojos aragüeños. | | Junot Díaz obtiene el Premio Cunhambebe a Novela | Noticias Extranjera en Brasil. / Cuba declara Monumento Nacional | la casa de Lezama Lima. / Carmen Balcells vendió su | archivo al Ministerio de Cultura de España. / Eduardo | Galeano obtiene el premio “Vázquez Montalbán”. / | Editorial española Anagrama será vendida al grupo | italiano Feltrinelli. / República Dominicana impone | Orden de Cristóbal Colón a Vargas Llosa. / Quito y San | Salvador son capitales de la cultura. / Falleció el | escritor nicaragüense Francisco Ruiz Udiel. / Murió a | los 89 años el escritor boliviano Joaquín Aguirre | Lavayén. / Premio Casa de las Américas 2011 homenajea a | Arguedas. / Encuentran original de García Lorca en | Biblioteca del Congreso de EUA. / Anunciados ganadores | del Premio Latin Heritage de Poesía. / Europa podría | limitar uso preferente de Google en libros | digitalizados. / Apuñalan al escritor español Pedro | Gálvez en Múnich. / Falleció el psicoanalista y escritor | Rafael López-Pedraza. / Jorge Valdés Díaz-Vélez gana el | premio Hermanos Machado de poesía. / Murió la escritora | y compositora argentina María Elena Walsh. / Quince | bibliotecas públicas españolas prestarán libros | digitales. / Nombran director honorario de la RAE a | García de la Concha. / Mario Vargas Llosa recibió el | Premio “José Enrique Rodó”. / Inaugurada segunda parte | de la Bienal Internacional de la Acuarela. / Publicarán | epistolario inédito del poeta mexicano Carlos Pellicer. | / Perú recuerda a José María Arguedas en su centenario. | / Postales enviadas por García Lorca conforman un libro | y una exposición. / Goytisolo presentó el octavo volumen | de sus obras completas. / Inauguran en México el Fondo | Bibliográfico José Luis Martínez. / Dominicana y Galicia | reconocen a Antonio Gamoneda. / Fallece el filólogo y | periodista peruano Luis Jaime Cisneros. / Construcción | de centro cultural en México recibe oposición de | vecinos. / Falleció el escritor y marino español Pedro | Munar. / Practicarán exámenes de ADN a restos de sor | Juana Inés de la Cruz. / Hallan en Elche 170 textos | inéditos del poeta Miguel Hernández. / Escritor chileno | orina tumba de Borges provocando rechazo oficial. / | Publican antología que reúne cuatro siglos de soneto | chileno. / Yoani Sánchez y Hernán Casciari ganan Premios | iRedes 2011. / Condenan a editorial por vender | ilegalmente obra de Jardiel Poncela. / Murió el | venezolano Francisco Mata, “El Cantor de Margarita”. / | Fotógrafa venezolana presenta exposición sobre cáncer de | mama. / En librerías otra novela póstuma de Roberto | Bolaño. / Doménico Chiappe publica ensayo sobre la | narrativa en el periodismo. / Venezuela celebra | encuentro de mimos. / Otorgan el Premio Nonino de | Literatura a Javier Marías. / Baltasar Garzón entre los | protagonistas de BCNegra. / Mario Vargas Llosa volverá a | las tablas en Lima. / Fotografías de Rulfo serán | expuestas en diversas ciudades de España. | | “El Caballero Manuel”, Camilo Morón. / “Arguedas o todas | Artículos y las formas de ver el Perú”, Alfredo Herrera Flores. / | reportajes “Día de ceniza y la estética del deterioro”, Gabriel | Jiménez Emán. / “Revisionista”, Antonio Otero | García-Tornel. / “Literatura del Caribe: la cabeza de la | Gorgona”, Montague Kobbe. / “La sopa de Dios, de | Gregorio Casamayor”, José Luis Muñoz. / “Qué es una | mujer desnuda”, Leopoldo de Quevedo y Monroy. | | Kirmen Uribe: “No quiero hacer una novela que no sea | Entrevistas novela”, entrevista por Eduardo Corrales. / Luis Alberto | Bravo: “Me invento todo el tiempo”, entrevista por | Augusto Rodríguez. | | “La negra sombra de Rosalía”, Miguel Díez R. / | Sala de ensayo “Reflexiones tardías de Galdós y Valle-Inclán sobre la | Monarquía de Isabel II”, Daniel Gier. / “El discurso | fantástico en Telaraña, de Mauricio Molina”, Guadalupe | Pérez-Anzaldo. / “Las palabras como inductoras de | conductas”, Marisol Cabrera Sosa. | | “Tengo un mal presentimiento”, Arquímedes González | Letras Torres. / “Versos desde la acacia”, María García | Trinidad. / “Heraldos que la muerte manda”, Jorge | Castelli. / Del libro inédito “Cuadernos de Bristol | Park”, Carlos Eduardo Cenzano. / “El método”, Alan | Grané. / “Ese único río que se queda” (extractos), | Miguel Ángel Alonso. / “Entre senadores y candidatos te | veas”, Tina Casanova. / Poemas de Oscar Miguel Gómez | Benítez. / “Rebeca y Samuel”, Fernando Griffell | Luminasi. / Poemas de Alma Rosa Tapia. / “Carta para | Aurelia María”, Ana Rosa López Villegas. / Poemas de | Laura García del Castaño. / “Año nuevo para dos (coqueta | y tierna)”, Agustín Azcona Hernández. / “Brevedades”, | Gerardo Almada. / “Bajo la mesa”, Nekane García Espadas. | / Poemas de Beatriz Iriart. | | Tomás Segovia. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Mención de honor en los premios Stockholm Challenge 2010, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.org =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Todo Dick. El número 107 de la revista digital miNatura apareció a principios de enero con un dossier dedicado al escritor estadounidense Philip K. Dick (1928-1982). Artículos, relatos, entrevistas y comics dedicados al autor de El hombre en el castillo están contenidos en este número, que ha sido ilustrado por Pedro Villarejo, Anabel Zaragozí, Rubert y Javier Pauner Alcázar, y que se puede descargar en formato PDF (2,26 Mb; http://bit.ly/f5yz6s). Entre los autores publicados se encuentran, además del mismo Dick, Sergio Mars, Juan Manuel Valitutti, Verónica Segoviano Marinas, Carlos Enrique Saldivar, Juan Pablo Noroña Lamas, Patricia Nesello, Ricardo Manzanaro, Yolyanko, Jesús Quintanilla Osorio, Juan Guinot, Omar Martínez, Víctor Vélez, José Vicente Ortuño, Sergio Gaut vel Hartman, Francisco José Segovia Ramos, Jorge Zarco Rodríguez, Yunieski Betancourt Dipotet, Carlos Suchowolski, Pablo Martínez Burkett, Carlos Díez, Natalia Viana Nebot, Fernando Figueras, Carmen R. Signes Urrea, José María Marcos, Salomé Guadalupe Ingelmo, Dori Valero, Víctor M. Valenzuela, Rubén Gozalo, Ricardo Acevedo E., Erick J. Mota y Colectivo Juan de Madre. Para el próximo número, miNatura planea publicar un dossier similar dedicado al tema de los súper héroes. Las colaboraciones se pueden enviar hasta el 25 de febrero a través de la dirección electrónica minaturacu@yahoo.es. http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura Narrativas 20. Acaba de aparecer el número 20 de la revista de narrativa contemporánea en castellano Narrativas, que coordina Carlos Manzano (http://www.letralia.com/firmas/manzanocarlos.htm) y cuenta con María Dubón, Emilio Gil, Nerea Marco Reus y Luisa Miñana en su consejo editorial. La sección de ensayo de esta edición ofrece los trabajos “Los males menores: un punto de inflexión en la obra de Luis Mateo Díez”, por Manuel María Morales Cuesta; “La cuestión de la raza en Otelo”, por Enrique García Díaz, y “Cibercepción, la dimensión literaria”, por Luisa Miñana. La nutrida sección de relatos incluye textos de Antonio Serrano Cueto, Miguel Sanfeliú, Vera Zieland, Javier Romano, Jesús Ortega, Andrea Benavídez, Fernando Sánchez Calvo, David Garrido, Esther Navarro, Carlos Montuenga (http://www.letralia.com/firmas/montuengacarlos.htm), José Cruz Cabrerizo, David Bombai, Salvador Alario Bataller, Diana Ferreyra (http://www.letralia.com/firmas/ferreyradiana.htm), Iván Teruel, Carlos Ollero, Ramón Araiza Quiroz, Rolando Revagliatti (http://www.letralia.com/firmas/revagliattirolando.htm), Daniel P. Espinosa, Mari Carmen Moreno, Carlos Sancho Torrubia, Alejandro Rosen, Luis Topogenario (http://www.letralia.com/firmas/topogenarioluisemel.htm), María Aixa Sanz, Manuel Ves, Pepe Pereza, Gustavo M. Galliano, Daniel Sánchez Bonet, Miguel Ángel Molina, Emilio Jio Gil y Roberto Strongman. Además, un capítulo de la novela Pop-pins, de Luisa Miñana; un dossier sobre la narradora Patricia Esteban Erlés, artículos de Pablo Lorente Muñoz, María Dubón y Marcos Zocaro y diversas reseñas editoriales. http://www.revistanarrativas.com Los ojos de India. El pasado 11 de enero salió a la venta en España, en formatos impreso y digital y publicada por Planeta-Temas de Hoy, la novela Los ojos de India, de la escritora argentina Susana Negro (Buenos Aires, 1941). Ambientada en la India durante el avance de la colonización británica, la novela narra cómo el cultivo del algodón, el comercio de especias, tejidos y otras artesanías —modo de vida de muchas familias— pasan a ser controlados por los ingleses, decididos a imponer sus propias reglas. El clan Prakachiralli, sin embargo, se mantendrá fiel a su férrea tradición. Kantal, la matriarca, depositaria de esas tradiciones, es la encargada de transmitirlas, así como de buscar alianzas y concertar los matrimonios más favorables para sus descendientes entre las familias que pertenezcan a su misma casta. Savitri, incorporada a la casa Prakachiralli como prometida de uno de los varones del clan cuando sólo contaba seis años de edad, se transformará en una viuda de por vida al morir su futuro marido. Es entonces cuando Kantal decide enviarla a servir a la mansión del matrimonio Barwick, una pareja de opulentos ingleses llegados a la India para explotar la producción de tintes. Así, Savitri se convierte en testigo y cómplice de la pasión que acabará con la calma aparente que disfrutan sus amos gracias a su situación privilegiada. http://www.planetadelibros.com/los-ojos-de-india-libro-48495.html Atlas borgiano en Monóvar. La escritora y viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, inauguró el pasado 16 de enero en la Casa Museo Azorín, en Monóvar, Alicante (España), la exposición “El Atlas de Borges”, formada por 130 fotografías seleccionadas del escritor y su mujer durante distintos viajes por el mundo. La muestra, promovida por Caja Mediterráneo (CAM, http://www.cam.es), la Fundación Internacional Jorge Luis Borges (http://www.fundacionborges.com) y el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura), podrá ser visitada hasta el próximo 20 de marzo. “El Atlas de Borges” propone entrar en la intimidad del mundo borgiano a través de una selección de fotos que Borges y María Kodama tomaron de sus viajes alrededor del mundo. Las percepciones que recibieron del mundo están reflejadas en estas fotografías, que no pretenden tener un valor técnico sino el poder de lo genuino, del asombro y frescura de sus experiencias por el mundo. En total, hay más de 130 fotografías del álbum de viajes que no habían sido exhibidas hasta que se produjo esta exposición, y que invitan a un nuevo acercamiento a más de veinte ciudades del planeta: Filadelfia, París, Roma, Buenos Aires, Estambul, Venecia, Ginebra, Creta e Izumo son algunos de los enigmáticos lugares de un mundo que Borges y Kodama perpetuaron en imágenes y palabras a través de sus viajes. La segunda parte de la muestra reúne fondos de la casa museo Azorín para ilustrar el nexo del autor alicantino con Argentina, y concretamente se centra en la producción periodística y bibliográfica en la ciudad de Buenos Aires. http://wwww.obrasocial.cam.es/casamuseoazorin El español estadounidense. El Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) acaba de publicar en línea su anuario monográfico de 2008, dedicado a la presencia del idioma español en Estados Unidos. La Enciclopedia del español en los Estados Unidos examina el pasado, el presente y el futuro del español y de la cultura hispana en el territorio estadounidense, a través de más de ochenta artículos especializados repartidos en dieciséis secciones. La demografía de nuestro idioma en EUA, los grados de dominio del español entre los habitantes del país del norte, la enseñanza del idioma, medios, legislación, cultura, literatura, traducciones y servicios públicos son algunos de los temas que abarca el estudio. Precedido por textos de presentación de Carmen Caffarel, directora del Cervantes, y de los lingüistas Eduardo Lago, director del Cervantes de Nueva York (http://nuevayork.cervantes.es), y Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale, http://www.asale.org), el libro ofrece análisis de casi medio centenar de estudiosos. http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_08/default.htm Nobel en Murcia. “Un Nobel en la Universidad de Murcia: Mario Vargas Llosa” es el título de la exposición que conmemorará en este centro la reciente obtención del premio Nobel por el autor de La fiesta del Chivo. La muestra, que será expuesta en el Claustro de la Facultad de Derecho de la UMU (http://www.um.es) desde el 26 de enero hasta el 11 de febrero, será inaugurada por el rector José Antonio Cobacho el miércoles 26 a las 11:30 horas. En 1995, la UMU fue la primera española en otorgar al escritor peruano-español el título de doctor honoris causa, una distinción a la que se sumaron con posterioridad numerosas universidades europeas, americanas y asiáticas. La exposición constituye un repaso a la historia de gestación, preparativos y desarrollo de aquel doctorado honoris causa, del que se ha cumplido recientemente quince años, la recepción por los medios de comunicación regionales y nacionales, así como un recuerdo a varias visitas que realizó el escritor a la UMU y a la ciudad de Murcia con motivo de la entrega del premio que lleva su nombre, y de su reciente premio Nobel. http://www.um.es/actualidad/agenda/ficha.php?id=107421 Talleres en Caracas. La escritora venezolana Astrid Lander pondrá en marcha en Caracas dos talleres que se desarrollarán entre febrero y mayo. El Taller de Creación Literaria se realizará en sesiones de 12:30 a 2 de la tarde cada martes entre el 1 de febrero y el 31 de mayo. Los cursantes serán iniciados en la escritura de una obra literaria desde el surgimiento de la idea hasta su expresión a través del lenguaje. Por su parte, el Taller de Actualización Literaria “Correspondencia entre lectura y escritura” se realizará los miércoles con el mismo horario, entre el 2 de febrero y el 25 de mayo. Los participantes serán guiados para encontrar las lecturas en relación a lo que quieren y les interese escribir, a fin de hacer de la lectura una ampliación de su escritura. Las inscripciones se pueden formalizar directamente en la Secretaría del Centro de Estudios Junguianos de Caracas, ubicado en el apartamento 1, Planta Baja, del edificio Las Teresas, entre las calles Cali y Orinoco de Las Mercedes. Los interesados pueden llamar de lunes a jueves de 10 de la mañana a 4 de la tarde por los teléfonos (0212) 3684654 y 9919773. Cada curso tiene un costo de 240 bolívares. http://www.centroestudiosjunguianosenvenezuela.com Narrar con arte. A partir del viernes 18 de febrero la escritora venezolana Mharía Vázquez Benarroch (http://www.letralia.com/firmas/vazquezbenarrochmharia.htm) dictará su taller “El arte de narrar”, una experiencia que, mediante diversos ejercicios, ayudará a sus alumnos en la creación de cuentos, novelas o crónicas, y que en anteriores ediciones ha formado a escritores ganadores de premios. La idea es que el taller sirva de base para la concepción de un libro de narrativa. Se trabajará la morfología del cuento; la estructuración de los personajes y la anécdota; cuándo una historia da para un cuento o para una novela; voces narrativas y estilos; estructuras y tipos de finales; el cuento vs. la novela; se hará una lectura actualizada de los autores fundacionales de la narrativa venezolana, latinoamericana y mundial (Meneses, Adriano González León, Pedro E. Coll, Federico Vegas, Onetti, Borges, Cortázar, García Márquez, Manuel Rivas, Antonio Muñoz Molina, Piglia, W. Faulkner, Raymond Carver y otros). Se trabajará sobre los textos de los integrantes del taller escritos en base a ejercicios narrativos. La duración del taller es de tres meses, con doce sesiones de tres horas semanales. Las personas interesadas pueden llamar al (0212) 9614846 para inscribirse o solicitar mayor información. http://imagomundi.net.ve Ojos aragüeños. Hasta finales de febrero se puede visitar en la Casa de la Cultura “Lorenzo Rubín Zamora”, del municipio Leonardo Infante, en Valle de la Pascua, Guárico (Venezuela) la muestra “Fotógrafos aragüeños”, un esfuerzo conjunto del Colectivo “Todos por el Arte”, la Sala Minerva de La Victoria y la Casa de la Cultura. Los visitantes podrán apreciar trabajos de Aura Banks, José Mora, Carlos Velis, Josué Gómez, Daniel Peña, Julio Gómez Durán, Danny Guzmán, Kat Seraphym, Efrén Barazarte (http://www.letralia.com/firmas/barazarteefren.htm), Lucía Porrovecchio, Enrique Santana, María Caforio, Evemar Trujillo, Miguel Ruiz, Flavio Gerdel, Morela Cuba, Francisca Asunción, Rómulo Ollarves, Gregorio Solano, Walter Boscán, Jaime Hernández, Wilfredo Carrizales (http://www.letralia.com/firmas/carrizaleswilfredo.htm), Wilson Prada, José Miguel Martín y Zulima da Silva, así como Joel Velásquez en calidad de invitado especial por la ciudad anfitriona. La exposición cuenta con la coordinación general de los docentes Rodolfo Jaspe, director de la Casa de la Cultura “Lorenzo Rubín Zamora”, y el crítico Aquiles Ortiz como comisario (ambos en la fotografía de la inauguración). Posteriormente la muestra será presentada en el Museo Mateo Manaure, en Maturín, Monagas. ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Junot Díaz obtiene el Premio Cunhambebe a Novela Extranjera en Brasil La extraordinaria vida breve de Óscar Wao, del escritor dominicano Junot Díaz (http://www.junotdiaz.com; Santo Domingo, 1968) obtuvo el pasado 17 de diciembre el Premio Cunhambebe de Literatura Extranjera (http://www.premiocunhambebe.org), que la Agencia Literaria Stéphane Chao concede anualmente, y desde 2009, a la mejor novela extranjera publicada en Brasil. La novela con la que Díaz recibió en 2008 el Premio Pulitzer fue publicada en 2009 en la nación suramericana por el Grupo Editorial Record (http://www.record.com.br). El autor dominicano, nacionalizado estadounidense, se alzó sobre prestigiosos competidores como Philip Rorth, Joseph O’Neill, Jonathan Coe, Claudio Magris, JMG Le Clézio, David Grossman y Haruki Murakami. Aclamada por la crítica, La maravillosa vida breve de Óscar Wao es la primera novela de Díaz. Ocupó el primer lugar en la lista de best-sellers de The New York Times (http://www.nytimes.com) durante veinte semanas consecutivas. Su publicación en Brasil fue todo un éxito. La novela relata las penurias de un adolescente obeso que vive en un gueto de New Jersey junto a su madre. Humillado por sus compañeros, se aísla del mundo pasa la vida entre videojuegos, películas de ciencia ficción y libros, abrazando el sueño de convertirse en un JRR Tolkien latino que busca un gran amor. “Este libro es un triunfo literario que confirma a Junot como una de las voces mejores y más impresionantes de nuestro tiempo”, indica la editorial brasilera en un comunicado. Fuentes: El Nuevo Diario • Premio Cunhambebe • Record *** Cuba declara Monumento Nacional la casa de Lezama Lima La casa donde el escritor cubano José Lezama Lima (1910-1976) vivió la mayor parte de su vida en La Habana fue declarada Monumento Nacional el pasado 19 de diciembre, en ocasión de conmemorarse los cien años de su nacimiento. El ministro de Cultura de Cuba (http://www.min.cult.cu), Abel Prieto, junto a los premios nacionales de Literatura César López, Reynaldo González y Antón Arrufat, firmaron un libro de apertura de la nueva institución cultural. Las celebraciones por el centenario comenzaron a inicios de 2010 con la reedición de varios textos del escritor para la Feria Internacional del Libro de La Habana, y se desarrollaron a lo largo de todo el año con nuevas publicaciones, conciertos, conferencias, exposiciones y una serie de homenajes en casi todas las manifestaciones del arte. Lezama alcanzó notoriedad internacional con su novela Paradiso, considerada por muchos críticos como una de las obras maestras de la narrativa del siglo XX, aunque tras su publicación en 1966 fue reprobada oficialmente y durante años colocó a su autor en el ostracismo por su tratamiento del tema de la homosexualidad. La vivienda con número 162 ubicada en el la calle Trocadero, en la barriada de Centro Habana, reabrió sus puertas con la exposición “Travesía por el mito”, consistente de una colección de retratos de Lezama vinculados con sus gestos más íntimos y la obsesión que tenía por la literatura. La presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, Margarita Ruiz, destacó que la instalación guarda el legado de Lezama, sus libros y cuadros y “la atmósfera de un creador que es un hito de la cultura cubana y universal”. Nacido en La Habana el 19 de diciembre de 1910 y fallecido en la misma ciudad el 9 de agosto de 1976, José Lezama Lima fue uno de los fundadores de la revista Orígenes, una de las publicaciones más importantes de los años cuarenta en Cuba. La fecunda obra intelectual del autor de Muerte de Narciso como escritor de poesía, ensayos y novelas fue compartida también con el periodismo, y las labores de traductor, dibujante, promotor cultural y prologuista. Fuente: EFE *** Carmen Balcells vendió su archivo al Ministerio de Cultura de España La agente literaria española Carmen Balcells, reconocida como uno de los pilares en la gestación del boom literario latinoamericano, vendió su archivo de cincuenta años de trabajo al Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es), en una negociación que se extendió por un año y que culminó el 22 de diciembre con el traslado de los documentos a las instalaciones del Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares. El archivo de Balcells está compuesto por manuscritos, cartas y fotografías hasta ahora almacenados en dos naves industriales en Cervera (Lleida) y en la sede de la agencia Carmen Balcells en Barcelona. Según fuentes de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas (http://www.mcu.es/libro), el Ministerio de Cultura remata la compra por tres millones de euros, “mucho menos del precio en el que empezó la oferta”. De esta manera, las entretelas de hasta cinco premios Nobel de Literatura (Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Gabriel García Márquez, Camilo José Cela y Mario Vargas Llosa) quedarán al descubierto para los investigadores, así como las de los cientos de representados por Carmen Balcells. Pero también los no representados, porque todos los manuscritos que le han ido llegando también los guardaba. Todo lo que haya pasado por manos de la agente desde 1954 hasta nuestros días está en ese archivo. Sobre tanto material, el Ministerio de Cultura destacó el papel que jugó la agente literaria en la gestación del boom latinoamericano. De esos dos kilómetros y medio de documentos en línea se podrá husmear en la complicidad editorial que mantuvo Balcells con el editor Carlos Barral a la hora de lanzar el fenómeno literario más importante en los sesenta y setenta en todo el mundo. A sus 80 años de edad, Carmen Balcells piensa en el retiro y una de sus mayores preocupaciones fue la conservación de este legado. Con la venta de su archivo, los investigadores podrán contrastar cuáles fueron los caminos de los títulos que pasaron por sus manos: desde el original al producto filtrado por los editores, pasando por el podado de la censura franquista. También se darán a conocer las cartas personales que Balcells mantuvo durante estos años con sus autores. La agente fue la pionera en garantizar los derechos de los autores en España al poner fin al contrato indefinido entre escritor y editorial, por el cual el autor estaba condenado a perder todos los derechos sobre su obra para siempre. Así, convirtió en protagonistas a los escritores y sentó las bases para el modelo de gestión de los derechos de autor. Ahora, todas aquellas negociaciones están al descubierto. A falta de la ubicación definitiva, parece que está claro que el archivo no parará en la Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es). Aunque toda la documentación está ordenada, ahora tendrá que clasificarse según los criterios archivísticos actuales. Una de las cláusulas del acuerdo que firmó Balcells es que el archivo tenía que estar unificado en un único centro. La última gran compra de un archivo personal realizada por una administración pública fue en 2007, cuando la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es) y la Diputación de Málaga (http://www.malaga.es) adquirieron por cinco millones de euros el del premio Nobel Vicente Aleixandre (1898-1984). Más bajo fue el importe que desembolsó Castilla y León por el de Carmen Martín Gaite (1925-2000): un millón de euros. Fuentes: El País • Europa Press *** Eduardo Galeano obtiene el premio “Vázquez Montalbán” El escritor uruguayo Eduardo Galeano resultó el ganador del VII Premio Manuel Vázquez Montalbán en el género de periodismo deportivo, según anunció el jurado en Barcelona el pasado 23 de diciembre. El galardón internacional es concedido por el Colegio de Periodistas de Cataluña (http://www.periodistes.org) desde 2004. En esta obra considerada un clásico en el periodismo deportivo, el escritor uruguayo reúne episodios y personajes que le permiten describir las luces y las sombras de un deporte que trasciende lo que ocurre en la cancha. El escritor es también autor de Las venas abiertas de América Latina (1970) y de Memorias del fuego (1986), ambas traducidas a más de veinte idiomas. A sus 70 años, Galeano ha desarrollado también una importante labor periodística en la revista Marcha y el diario Época, de Uruguay, en los años 60, o en la publicación cultural Crisis, que dirigió en 1973 en Buenos Aires, donde se exilió durante la dictadura en su país. Fuente: Télam *** Editorial española Anagrama será vendida al grupo italiano Feltrinelli El grupo editorial italiano Feltrinelli (http://www.lafeltrinelli.it) adquirirá progresivamente 49% de la editorial Anagrama (http://www.anagrama-ed.es) en los próximos cinco años, y a partir de entonces se hará con la mayoría de sus acciones, según informó en diciembre el sello español, que dirige Jorge Herralde. La transacción se gestó en la Feria del Libro de Fráncfort (http://www.buchmesse.de/en/fbf) de 2009, cuando alcanzaron un acuerdo verbal el propio Jorge Herralde y Carlo Feltrinelli “para una progresiva entrada de capital de Giangiacomo Feltrinelli Editore, una de las editoriales independientes más importantes de toda Europa”. El acuerdo fue finalmente firmado en diciembre y, de esta forma, Feltrinelli adquirió ya 10% de Anagrama, la última gran editorial independiente española, que en 2009 celebró sus 40 años de existencia. Según un comunicado de la destacada editorial barcelonesa, “en el momento de dicha firma, Feltrinelli adquiere 10% de Anagrama e irá aumentando su participación hasta 49% a los cinco años de su ingreso”. Durante este periodo el control y la dirección editorial estarán a cargo de Jorge Herralde y Eulalia Gubern, y una vez cumplidos los cinco años, se producirá la adquisición total de las acciones por parte de Feltrinelli, excepto una participación “minoritaria” que mantendrá Herralde. “Después de 41 años de satisfactoria navegación independiente, se planteaba, por razones obvias, la búsqueda de la continuidad de Anagrama y, teniendo en cuenta los largos años de amistad, sintonía y complicidad con Feltrinelli y las características de dicha editorial, estoy convencido de que la decisión tomada es la más deseable para el futuro de Anagrama”, indicó Herralde. Carlo Feltrinelli afirma que se siente “muy feliz y honrado de poder colaborar” con un editor que aprecia “mucho” y de que el primer paso de la Editorial Feltrinelli fuera de las fronteras de Italia sea con “una editorial histórica e independiente como Anagrama”. Al frente de Anagrama, Herralde ha brindado su apoyo a aquellos autores que en estas cuatro décadas se han convertido en nuevos clásicos (como Nabokov, Capote, Bukowski o Kerouac; y, más recientemente, Bolaño, Vila-Matas, Amis, entre otros miembros de una extensa lista). Su catálogo rebasa actualmente los 3.000 títulos, 9 colecciones, 75 novedades al año, además de otros casi 40 en versión de bolsillo; y dos concursos anuales que premian a lo mejor del ensayo y la novela en español. La editorial Feltrinelli pertenece a la familia del mismo apellido, capitaneada por Carlo Feltrinelli, que también es propietaria de las librerías Feltrinelli, actualmente 103 en Italia. Se trata del tercer grupo editorial de Italia, tras los dos grandes, Rizzoli y Mondadori, e incluye a un fundador con gran huella en la Europa del siglo XX. Fuentes: El Universal • Milenio *** República Dominicana impone Orden de Cristóbal Colón a Vargas Llosa El presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, impuso el martes 28 de diciembre al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa la Orden de Cristóbal Colón en el grado de Gran Cruz Placa de Plata, en un acto celebrado en el Salón de Embajadores del Palacio Nacional dominicano. Asistieron a la ceremonia literatos, académicos, políticos, empresarios, artistas y diplomáticos, para homenajear al Premio Nobel de Literatura 2010, quien asistió acompañado de su esposa, Patricia, y de hijos, nietos y otros familiares con los que pasó el fin de año en la nación caribeña. Como parte del protocolo, correspondió al secretario de Cultura (http://www.cultura.gob.do) José Rafael Lantigua abrir el acto. En su discurso recordó la primera presentación pública de Vargas Llosa en Dominicana, hace 35 años, en la Casa de Teatro (http://www.casadeteatro.com), en la zona colonial de Santo Domingo. “De pie, en la última fila, asistí a la primera presentación pública de Mario Vargas Llosa en suelo dominicano, algo que marcó el inicio de la relación del autor con nuestro país”, dijo Lantigua, quien recordó varias de las obras del Nobel y brindó especial atención a la que escribió hace diez años sobre la dictadura trujillista. “La fiesta del Chivo es la novela fundamental de la era de Trujillo, la que mejor transmite lo que fue”. Lantigua, entonces, aterrizó en el presente para demostrar el vínculo entre República Dominicana y Vargas Llosa, recordando que “en su discurso en Estocolmo, al recibir el Nobel, mencionó en dos ocasiones nuestra patria. Para resaltar sus valores democráticos y para afirmar que es uno de los países en los que se siente como en casa”. Y antes de terminar, el ministro se tomó la libertad, “con la venia del señor Presidente”, de decir que “el de Mario es el primer Premio Nobel que recibe la literatura dominicana”. “Estoy conmovido por las palabras del ministro”, dijo Vargas Llosa al agradecer el reconocimiento. “Ahora tengo tres nacionalidades”. Aludió a su primera visita al país, “para colaborar con un documental. Tuve la oportunidad de recorrerlo y de hablar con muchas de sus gentes”. “La fiesta del Chivo fue muy difícil de escribir. No es una antología, sino un libro de presente y futuro sobre lo que no debe volver a pasar en nuestra tierra”, dijo. “Podemos decir que todos los pueblos de América Latina han sentido el horror de la dictadura, pero acaso ninguna se ha sentido con tanta ferocidad y crueldad como la de Trujillo”. Y entonces rindió honor a un pueblo del que destacó su “espíritu de resistencia y heroísmo” frente al régimen de fuerza. Con alusiones a la obra del dominicano Pedro Henríquez Ureña, al crecimiento democrático de República Dominicana y a su familia como inquilina de la tierra que le condecoró, llegó al final. “Haré todo cuanto pueda para no defraudarles”. Al término del acto, el presidente Fernández reiteró que el Nobel “lo hemos sentido como nuestro” y que se esperaba desde hacía veinte años, “por lo que se ha cometido un acto de justicia”. El mandatario destacó la influencia del literato, llamó la atención sobre el aprendizaje “que hemos tenido a partir de sus teorías literarias y sus pensamientos filosóficos y políticos” y valoró la visibilidad que La fiesta del Chivo había dado a República Dominicana “en el mundo de las letras y en el de la curiosidad universal”. Fernández afirmó que el pueblo dominicano se siente “honrado de que haya adquirido nuestro país como su tercera patria y ya haya fijado domicilio en él, esperamos que sus hijos y nietos tomen su antorcha de la dominicanidad. Estamos profundamente orgullosos de compartir con usted la nacionalidad de la patria más grande, que es América Latina”. Fuente: El País *** Quito y San Salvador son capitales de la cultura La capital de Ecuador, Quito, y la capital de El Salvador, San Salvador, han sido declaradas Capital Americana de la Cultura y Capital Iberoamericana de la Cultura, respectivamente, en virtud de lo cual este año se realizarán diversas actividades en ambas ciudades. El nombramiento de Quito como Capital Americana de la Cultura fue otorgado por el Buró Internacional de Capitales Culturales (IBOCC, http://www.ibocc.org) el pasado 8 de septiembre, mientras que San Salvador recibió el nombramiento de Capital Iberoamericana de la Cultura por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI, http://www.madrid.es/ucci), en noviembre. La capital ecuatoriana recibió su designación el mismo día en que celebró su 32º aniversario de declaración como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco (http:/www.unesco.org). Según el Comité Organizador del Municipio de Quito (http://www.quito.gov.ec), la capital celebrará la designación en cuatro etapas. La primera irá de enero a marzo, tendrá como propósito posicionar la imagen de la ciudad cosmopolita y se pondrá énfasis en la realización de programas que tengan impacto mediático en el exterior. La segunda etapa se cumplirá entre abril y junio y en ella se pretende difundir la idea de Quito como patrimonio artístico y religioso. Se dará especial importancia a la celebración de la Semana Santa y la tradicional procesión del Viernes Santo. En este período también se nombrarán los siete tesoros de la ciudad, en una ceremonia oficial en la cual se destacarán los valores culturales, arquitectónicos y patrimoniales de los lugares escogidos. La tercera etapa se desarrollará entre julio y septiembre y “Quito verde, de aventura y naturaleza” será el eje central. Para ello se ha previsto la realización de programas enfocados al cuidado del ambiente, el manejo de residuos sólidos y los impactos del cambio climático. Actividades de verano, al aire libre, el deporte de aventura y la observación de aves complementarán esta fase. La última etapa de la celebración será entre octubre y diciembre y en ella se promoverá al Quito ancestral, festivo, cultural y popular. Están previstos actos para resaltar las fiestas de la ciudad, de los difuntos y de Navidad. En esta etapa se resaltará las costumbres y tradiciones de los quiteños, sus expresiones artísticas típicas y la forma en que los ciudadanos se expresan en la conmemoración de la fundación de la urbe. Se realizarán bienales de danza, conciertos de música sacra, festivales de gastronomía quiteña, obras de teatro y recorridos nocturnos. Javier Tudela, representante del IBOCC, anticipó el año pasado que la designación le significará a Quito la promoción con más de 3.000 anuncios a través de los canales Antena 3 (http://www.antena3.com) y el grupo Discovery Channel (http://dsc.discovery.com), que llegarán a millones de personas “para que el mundo conozca o reconozca lo que es Quito”, expresó entonces. Por su parte, San Salvador sucede a Ciudad de México como Capital Iberoamericana de la Cultura. El alcalde de Madrid y presidente de la UCCI, Alberto Ruiz Gallardón, entregó el 15 de enero la nominación al alcalde de San Salvador, Norman Quijano, en la plaza Salvador del Mundo de la capital salvadoreña. San Salvador fue seleccionado debido a un proyecto “novedoso”, como lo cataloga la secretaria general de la UCCI, Mercedes de la Merced. “La propuesta de la Capital Iberoamericana de la Cultura, presentada por el alcalde Norman Quijano, era novedosa, porque vinculaba la cultura, los espacios públicos y el bicentenario (del Primer Grito de Independencia)”, dijo De la Merced. Este nombramiento representa, según explicó, una oportunidad para enseñarle al mundo el potencial que tiene la ciudad de San Salvador en materia cultural. “Por desgracia, en otros países casi no se conoce de El Salvador”, afirmó De la Merced. La UCCI, fundada en 1982, no sólo pretende ofrecer todo su respaldo a las actividades culturales que desarrollará la Alcaldía, sino también contribuirá a la proyección internacional de San Salvador, sobre todo ante los 29 países miembros, entre quienes se incluyen España y Portugal. “Si hay algo que tiene que unir a los pueblos es la cultura. Eso lo comprendimos en la institución”, dijo De la Merced. Fuentes: EFE • La Prensa Gráfica *** Falleció el escritor nicaragüense Francisco Ruiz Udiel El escritor nicaragüense Francisco Ruiz Udiel, ganador en 2005 del Premio Internacional Ernesto Cardenal de poesía joven, se quitó la vida la madrugada del sábado 1 de enero. El poeta fue miembro fundador del Festival Internacional de Poesía en Granada (http://www.festivaldepoesiadegranada.com), Nicaragua. Nacido en Estelí en 1977, Ruiz Udiel era el coordinador de Relaciones Públicas del Centro Nicaragüense de Escritores (http://www.escritoresnicaragua.com), jefe de Redacción de la revista El Hilo Azul y editor de la revista Carátula (http://www.caratula.net), ambas dirigidas por el escritor, y ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez. El talento literario del poeta esteliano fue rápidamente reconocido por la poeta nicaragüense Claribel Alegría, quien se convirtió en su mentora y amiga. Tras obtener el premio Ernesto Cardenal con su poemario Alguien me ve llorar en un sueño, publicó dos antologías poéticas, la primera titulada Retrato de poeta con joven errante, cuyo prólogo fue escrito por la poetisa Gioconda Belli; y la segunda Poetas, pequeños dioses. “Todos los escritores lamentamos su partida, que enluta la juventud de nuestra cultura. ¿Te vas para no volver? No lo creemos, pero todos vamos a llorar su sueño”, afirmó Luis Rocha Urtecho, presidente del Centro Nicaragüense de Escritores, en un comunicado. “Los romanos solían marcar con piedra negra los días de infortunio, y con piedra blanca los días venturosos. El día en que encontré a Francisco queda marcado en mi vida con piedra blanca”, dijo el escritor Sergio Ramírez durante el funeral de Ruiz Udiel, celebrado el domingo 2 de enero. De igual forma, el escritor nicaragüense Ulises Juárez Polanco afirmó que el adiós del poeta es el de varias personas: “Del amigo, cuyo abrazo nació gracias a la literatura y se consolidó más allá de ésta; el del incansable promotor cultural, que desde múltiples espacios apostaba por los jóvenes inquietos; y claro, el del poeta, que procuró —en cada poema— dejarnos un poco de sí mismo”. “Él decidió irse, fue su decisión personal, las razones solamente él las conocía”, dijo Tania Zambrana, amiga cercana. De igual forma su amigo Ulises Huete lamentó la fatal decisión porque lo consideraba como un hermano. “Él tenía muchos amigos, todos lo apreciaban, era una muy buena persona, extrovertido, dinámico y muy servicial”, dijo. Vidaluz Meneses, presidenta electa del Centro Nicaragüense de Escritores, afirmó como relacionista público de esta institución que Francisco era una garantía de buen trabajo, muy dinámico, excelente en cada cosa que se proponía. Según la escritora nicaragüense Blanca Castellón, la poesía de Francisco estaba llena de señales sobre la muerte. “Él tenía como una seducción especial con la muerte, siempre hablaba de ella, un ejemplo de ello es su libro Alguien me vio llorar en un sueño”, dijo Castellón. Otra de sus amigas, la poeta Eunice Shade, considera que era un poeta muy disciplinado a la hora de escribir. “La soledad y la muerte eran temas que a él le preocupaban, además tenía profundidad lírica la propuesta de su trabajo”, dijo. Para el periodista y escritor Guillermo Cortés Domínguez, “como poeta que era, lo que escribía lo hacía bien, con rigor de escritor. ¿Cuántas veces escribió y reescribió las crónicas hasta tomar la decisión de que ahora sí ya estaba lista para ser entregada? Daba gusto leer sus textos”, dijo. “Lo que está escrito en mis poemas es la única verdad que existe”, le dijo Ruiz Udiel al periodista ecuatoriano Augusto Rodríguez (http://www.letralia.com/firmas/rodriguezaugusto.htm), en la entrevista que publicáramos en nuestra edición 232 (http://www.letralia.com/232/entrevistas01.htm). “He inventado una nueva verdad con las palabras. Por eso escribo poesía, para derrumbar la imagen de mi infancia y para darme la oportunidad de existir con mis propias reglas. He transgredido mi propia vida con la poesía”. Fuente: La Prensa *** Murió a los 89 años el escritor boliviano Joaquín Aguirre Lavayén El escritor, político y empresario boliviano Joaquín Aguirre Lavayén dejó de existir el pasado viernes 7 de enero. Fue diplomático, investigador, empresario e incluso inventor. Nació el 30 de marzo de 1921. Fue autor de Más allá del horizonte, Guano maldito, Adela Zamudio, Guerrillera del Parnaso, En las nieves rosadas de los Andes, Puerto Aguirre: historia de un sueño imposible, Guerra del Pacífico: pacto de tregua con Chile 1884 y La patria grande, además de varios artículos aparecidos en revistas, periódicos y otras publicaciones. En Cochabamba estudió en la Universidad Mayor de San Simón (http://www.umss.edu.bo) y, en La Paz, en la Universidad Mayor de San Andrés (http://www.umsa.bo). En 1941 obtuvo una beca en Dartmouth College (http://www.dartmouth.edu), New Hampshire (Estados Unidos), donde se graduó, en 1945, como licenciado en filosofía y literatura comparada. Además cursó estudios de posgrado en literatura, dirección teatral y cinematografía en la Universidad de Stanford (http://www.stanford.edu), Carolina. Residió un tiempo en Colombia, desde 1953, donde creó la primera cadena de supermercados y la primera fábrica de cereales precocidos para niños. En 1963 instaló en Estados Unidos una planta piloto aplicando una nueva tecnología para industrializar banano, invento considerado importante en el campo de la deshidratación de frutas tropicales y que patentó en ese país. En 1945 fue nombrado secretario de la delegación de Bolivia para la Conferencia de San Francisco que creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/es); en 1976 obtuvo el cargo de presidente de la Corporación Boliviana de Fomento, y en 1994 fue designado senador por el departamento de Cochabamba. Aguirre Lavayén trabajó en la construcción del primer oleoducto Camiri-Sucre-Cochabamba. El 13 de noviembre de 2010, cuando se lo distinguía en una ceremonia con el título de doctor honoris causa en la Universidad Católica de Cochabamba (http://www.ucbcba.edu.bo), se leyó el discurso que el autor había preparado pero que no pudo leer en público a causa de lo delicado de su salud. “Hubiera sinceramente deseado compartir hoy mi presencia en esta ilustre universidad para agradecer la honrosa distinción con el nombramiento de doctor honoris causa con el que han tenido la gentileza de honrarme (...). Entre las mayores satisfacciones que he tenido en mi vida, está la relacionada con la oportunidad que me dio el destino de contribuir a la creación de esta universidad tan importante para el desarrollo de la educación superior en nuestra patria”, fueron algunas de sus palabras. Fuente: Los Tiempos *** Premio Casa de las Américas 2011 homenajea a Arguedas El 52º Premio Literario Casa de las Américas 2011 será dedicado al centenario del escritor peruano José María Arguedas (1911-1969) como homenaje al autor de Los ríos profundos y Yawar Fiesta, obras que reflejan el universo andino. El presidente de Casa de las Américas (http://www.casadelasamericas.com), Roberto Fernández Retamar, precisó el pasado 8 de enero que el homenaje es a uno de los escritores cuyo legado se valoriza por su aporte al conocimiento de las costumbres del Ande. El anuncio del homenaje a Arguedas estuvo a cargo del director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa, Jorge Fornet, quien informó que el certamen será inaugurado por el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, y el académico peruano Stefano Varese. También refirió que cerca de 300 originales en novela, cuento, literatura testimonial, ensayo artístico-literario y literatura brasileña competirán en esta edición —la mayoría de ellos de Argentina, Brasil y Colombia—, cifra que podría incrementarse en los próximos días. Según dijo, en novela, uno de los géneros más representados, los jurados serán el colombiano Roberto Burgos Cantor, el boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, la chilena Andrea Jeftanovic, el argentino Martín Kohan y el cubano Rogelio Riverón. En literatura testimonial, estarán el colombiano Flor Romero y el cubano Yamil Díaz, mientras que en ensayo artístico-literario decidirán los lauros el peruano Carlos García Bedoya, la argentina Adriana Rodríguez y el cubano Norge Espinosa. En cuento lo integrarán el español Eduardo Becerra, la cubano-estadounidense Sonia Rivera-Valdés, el guatemalteco Mario Roberto Morales y la cubana Ana Lydia Vega Serova. En literatura brasileña esa labor la asumirán Marcos de Moraes, Evando Nascimento y el cubano Ricardo Alberto Pérez. Paralelamente, los jurados intervendrán en mesas redondas y paneles sobre la narrativa, la crítica y el testimonio en la región, y temas como el reto de ser escritor latino en Estados Unidos. Fundado en 1959, el certamen literario es uno de los más antiguos del continente. Fuente: Andina *** Encuentran original de García Lorca en Biblioteca del Congreso de EUA Christopher Maurer, profesor de la Universidad de Boston (http://www.bu.edu), confirmó el pasado 9 de enero un causal descubrimiento entre los fondos de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (http://www.loc.gov): tres folios escritos del puño y letra de García Lorca. Se trata del primer borrador a lápiz del poema “Oficina y denuncia”, incluido dentro de la obra Poeta en Nueva York. El texto original, que se creía perdido, contiene correcciones que ilustran el proceso creativo del poeta español. Según explicó el hispanista americano, en el borrador aparecen versos que desaparecieron en la edición final de la celebrada obra compuesta por Federico García Lorca durante su estancia académica en Nueva York entre 1929 y 1930, viaje americano completado con una vista a Cuba. Por ejemplo, en el original inspirado por la experiencia neoyorquina se puede leer “Y me ofrezco a ser devorado por los campesinos españoles / en las escuelas nacionales para sabiduría y ejemplo de los niños”. Porción que no aparece en la estrofa: “Me ofrezco a ser comido / por las vacas estrujadas / cuando sus gritos llenan el valle / donde el Hudson se emborracha con aceite...”. La identificación de este original ha sido fruto de múltiples búsquedas en Internet. En una de ellas, el profesor Maurer se encontró con una mención de Federico García Lorca pero en el catálogo de música de la Biblioteca del Congreso. Y cuando tuvo ocasión en Washington de acceder al texto en cuestión pudo darse cuenta que se traba de una de las seis piezas originales desaparecidas de Poeta en Nueva York. Tras varios meses de pesquisas, la pista de “Oficina y denuncia” apuntaba a que el manuscrito había estado en manos de la familia del poeta canario José María Millres Sall. Pero su hija ha indicado al profesor Maurer desconocer que su padre tuviera en su posesión ese valioso original. En cualquier caso, el manuscrito de García Lorca fue entregado a la Biblioteca del Congreso por el musicólogo Hans Moldenhauer, quien a su vez lo adquirió en una subasta neoyorquina por 230 dólares. Con una primera mención en catálogo realizada en el 2005. En su afán por documentar la estancia de García Lorca en Nueva York, el profesor Christopher Maurer en colaboración con Andrew Anderson también ha encontrado otros documentos del poeta, como cartas y notas conservadas por amigos. El resultado en forma de libro se titulará Federico en Nueva York y Cuba: Cartas y recuerdos, con planes para su presentación este verano durante la apertura del Centro Lorca de Granada. Fuente: ABC *** Anunciados ganadores del Premio Latin Heritage de Poesía El pasado 9 de enero se dio a conocer el veredicto del Premio Internacional de Poesía Latin Heritage Foundation, convocado por esta organización estadounidense entre cuyos objetivos se encuentra promover las obras de los autores hispanos. De los 1.500 participantes, los jueces del concurso escogieron a 117 ganadores, entre los cuales se encuentran los venezolanos Ana María Velázquez, con el poema “La mujer que siempre ha existido sobre la tierra”; Rosalinda Mariño Rodríguez, con “¿Quién dijo bello?”, y Yanko Durán, con “Borges”. La lista completa de autores puede revisarse en la página del concurso, en http://www.latinhf.com/premioconcursopoesia.htm. Abierto a todos los autores hispanoparlantes sin importar país de residencia u origen, el Premio Latin Heritage está dotado con la publicación de las poesías premiadas en la antología “Una isla en la isla”, que estará a la venta pública mundial a través de Amazon (http://www.amazon.com), correspondiendo a los autores, en forma compartida, 50% de las ganancias netas generadas por la venta. Fuente: Latin Heritage Foundation *** Europa podría limitar uso preferente de Google en libros digitalizados El pasado 10 de enero fue presentado en Bruselas (Bélgica) el informe que la Comisión Europea (CE, http://ec.europa.eu/index_es.htm) encargó a un comité de sabios sobre la digitalización de libros, en el cual se recomienda limitar a siete años “el uso preferente del material digitalizado concedido a los participantes del sector privado”. Google (http://www.google.com) es el gran participante del sector privado a través de su programa Google Libros (http://books.google.es), que ya ha escaneado más de diez millones de obras, muchas de ellas provenientes de bibliotecas europeas. El comité de sabios estuvo integrado por Maurice Lévy, presidente del Consejo de Administración de la empresa de publicidad y comunicaciones Publicis (http://www.publicisgroupe.com); Elisabeth Niggemann, directora general de la Biblioteca Nacional de Alemania (http://www.d-nb.de) y presidenta de la Fundación Europeana, y Jacques de Decker, escritor y secretario permanente de la Real Academia de la Lengua y Literatura Francesas de Bélgica (http://www.arllfb.be). Según el informe, que la Comisión utilizará para ayudar a las instituciones culturales europeas a “entrar en la era digital”, el dinero necesario para la construcción de 625 kilómetros de carreteras sería suficiente para digitalizar todos los libros de las bibliotecas de la UE o para el escaneado de todos los contenidos de audio custodiados en las instituciones culturales de los estados miembros. La posibilidad de dejar que otros buscadores rastreen en la ingente y controvertida (ha recibido acusaciones de monopolio) base de datos que está erigiendo Google nunca ha sido negada tajantemente por los portavoces de esta compañía. En octubre de 2009 el responsable en España y Portugal de dicho proyecto, Luis Collado, aseguró que “no se descartaba” la entrada de terceros. “Habría que ver qué valor añadido aportarían”, añadió entonces Collado. Sin citar directamente al buscador, la UE afirma: “Debe fomentarse la cooperación entre el sector público y el privado. Esta cooperación ha de ser transparente, no exclusiva y equitativa para todas las partes y tener como resultado el acceso transfronterizo al material digitalizado para todos”. El informe del comité de sabios recoge además una serie de recomendaciones que deberían traer “un nuevo Renacimiento” gracias a la digitalización del patrimonio cultural europeo. El texto, por ejemplo, emplaza a los estados miembros a digitalizar y hacer disponibles online, antes de 2016, todas las obras maestras de la cultura europea de dominio público. Esas obras deben estar disponibles en Europeana (http://www.europeana.eu), el portal de contenidos digitales provenientes de instituciones públicas de la UE (bibliotecas, filmotecas, archivos, etcétera). “Las obras sujetas a derechos de autor, pero que hayan dejado de distribuirse comercialmente, tienen que ponerse en línea”, recomienda también el informe. Si los dueños de los derechos de autor no deciden digitalizar y explotar esas obras, “las instituciones culturales deben tener la oportunidad de digitalizar el material y hacerlo público”, y remunerar por ello a los dueños de los derechos. Además, advierte de la urgencia de adoptar normas sobre las obras huérfanas, aquellas de las que no se conocen los dueños de los derechos —la inmensa mayoría de las obras culturales europeas entran en esta categoría— y recomienda que los estados miembros aumenten “de forma considerable” su financiación de la digitalización “para crear puestos de trabajo y fomentar el crecimiento en el futuro”. “Para garantizar la conservación de las colecciones en formato digital, una segunda copia de este material cultural debe archivarse en Europeana”, prosiguen las conclusiones del informe. “Además, se debe crear un sistema por el que el material cultural que ahora debe depositarse en varios países lo sea una única vez”. Fuente: El País *** Apuñalan al escritor español Pedro Gálvez en Múnich El escritor español Pedro Gálvez, de 70 años, creyó estar “muerto durante varios minutos” el pasado 10 de enero, tras ser apuñalado por un desconocido armado con un cuchillo a la puerta de su casa de la ciudad alemana de Múnich. El autor de Nerón, diario de un emperador (2000), quien el lunes 17 abandonó el hospital Schwabimberg, explicó que ese día regresaba a su casa por la tarde cuando, al entrar en el patio interior, alguien le preguntó en español: “¿Es usted Pedro Gálvez?”. “Era un hombre pequeño y delgado, de 1,65 metros, con una mochila a la espalda y una cazadora con capucha que no le tapaba la cara”, narró Gálvez, nacido en 1940 en Málaga y residente en Múnich desde hace cinco años. Tras confirmar el escritor su identidad, el agresor le pidió que esperara “un momentito” porque tenía un paquete para él y seguidamente extrajo de su cazadora un cuchillo de cocina de grandes dimensiones con el que comenzó a apuñalarle. “Tres veces en el estómago y una en la espalda, además de una herida en el cuello”, relató, para añadir que el agresor pensó que ya estaba muerto y “tiró el cuchillo a una esquina” antes de marcharse. La policía no ha podido obtener las huellas del cuchillo, subrayó Gálvez. Tampoco ha identificado aún al atacante, si bien está revisando las imágenes de las cámaras de seguridad, según Gálvez, y sospecha de que pudo tratarse de un intento de asesinato por encargo. “No tengo enemigos, tampoco políticos, ya hace demasiados años que lo dejé, y en el mundo editorial en España y Alemania sólo tengo amigos”, señaló el escritor, quien partió con su familia en 1950 a Venezuela y allí se afilió al Partido Comunista del país latinoamericano. Vinculado a la guerrilla, Gálvez tuvo que abandonar Venezuela y en 1962 se instaló en la antigua República Democrática Alemana (RDA), donde ingresó en el Partido Comunista de España (PCE, http://www.pce.es) y llegó a ser traductor del entonces jefe del Estado germanooriental, Walter Ulbricht. En 1971, Gálvez huyó a la Alemania occidental y en 1975 se trasladó a España para regresar a Alemania en 2005. Especializado en novela histórica, Gálvez ha escrito también Hypatia, una mujer que amaba la ciencia, La hormiga, El maestro del emperador y La emperatriz de Roma. Fuente: EFE *** Falleció el psicoanalista y escritor Rafael López-Pedraza El pasado lunes 10 de enero murió el célebre psicoanalista cubano-venezolano Rafael López-Pedraza. Tenía 90 años de edad. Es autor de textos como Hermes y sus hijos, Anselm Kiefer: La psicología de Después de la catástrofe, Dionisos en exilio, Ansiedad cultural, Eros y Psique, Sobre héroes y poetas y Artemisa e Hipólito: mito y tragedia. López-Pedraza nació en Santa Clara, Cuba, en 1920. En 1949 se radicó en Caracas, para luego obtener la nacionalidad venezolana. Efectuó estudios avanzados en Inglaterra, en donde trabajó en el campo de la psicología analítica con la analista junguiana inglesa Irene Claremont de Castillejo. En 1962 viaja a Europa y realiza estudios de psicología analítica en el Instituto C. G. Jung de Zúrich (http://www.junginstitut.ch), durante once años; además ejerció como psicoterapeuta en la Clínica Zurichberg. Regresa a Venezuela y establece su práctica privada en la capital en 1974. En Zúrich coordinó una serie de seminarios que se convirtieron en la matriz de lo que hoy se conoce como psicología arquetipal. Durante los años 70 y 80 dictó seminarios de mitología clásica en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Como miembro de la Asociación Internacional de Psicología Analítica (http://www.iaap.org), es reconocido por su labor en el campo de la psicología junguiana, especialmente en la mitología. Fuente: El Universal *** Jorge Valdés Díaz-Vélez gana el premio Hermanos Machado de poesía La primera edición del Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, dotado con 12.000 euros, se falló en el Real Alcázar el pasado 10 de enero, y recayó sobre la obra Mapa mudo, del diplomático y escritor mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez (http://www.letralia.com/firmas/valdezdiaz-velezjorge.htm), de 56 años. Convocado por el Ayuntamiento de Sevilla (http://www.sevilla.org) y la Fundación Caja Rural del Sur (http://www.ruralvia.com/crdelsur), en colaboración con la Fundación José Manuel Lara (http://www.fundacionjmlara.es), el nuevo galardón cultural nace con la vocación de conectar Sevilla con Iberoamérica y lleva el nombre de dos poetas emblemáticos de esta ciudad española. La entrega del trofeo se celebrará en el marco de una velada literaria en el Convento de Santa Clara el próximo mes de febrero, según anunció la delegada municipal de Cultura, Maribel Montaño. La obra ganadora se publicará en la colección Vandalia de la Fundación Lara con una tirada inicial de 2.000 ejemplares. El jurado destacó del trabajo galardonado “su coherencia formal y temática, la multiplicidad de temas abarcados por estos poemas, la voz personal del autor y la perfección formal de la obra”, según detalló el escritor y profesor de la Universidad de Sevilla (http://www.us.es), Jacobo Cortines. También se valoró “la capacidad de pensamiento y de descripción de un mundo, tanto mexicano como europeo” que demuestra que su autor posee una “amplia geografía, bien asimilada”. El poemario Mapa mudo “se ha impuesto por esa perfección y profundidad y estamos muy contentos de que el galardón haya ido a parar a México”, añadió Cortines. El resto del jurado estuvo compuesto por la poeta Julia Uceda, quien recitó algunos versos de Valdés, el autor onubense Uberto Stabile, el vicerrector de la Universidad de Huelva (http://www.uhu.es), Manuel Jesús de Lara, y el editor y crítico literario de Diario de Sevilla (http://www.diariodesevilla.es), Ignacio F. Garmendia. Para esta primera edición se han analizado 174 obras originales, la mayoría procedentes de España, si bien México también tuvo una alta representación por haberse presentado la convocatoria en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), dentro de la agenda desarrollada allí por el Otoño Cultural Iberoamericano de Caja Rural. El premiado Jorge Valdés Díaz-Vélez ha sido director del Instituto de México en España (http://portal.sre.gob.mx/espanacultura) y consejero cultural en España, Cuba, Argentina y Estados Unidos. Ha publicado una docena de poemarios y figura, entre otras antologías, en Cien años de sonetos en español y Antología de poesía mexicana 1945-2003. Poemas suyos fueron publicados en Letralia 95 (http://www.letralia.com/95/le08-095.htm). Cuenta en su haber con el Premio Miguel Hernández, el Nacional de Poesía de Aguascalientes y el Premio Latinoamericano Plural. Fuente: Diario de Sevilla *** Murió la escritora y compositora argentina María Elena Walsh El pasado lunes 10 de enero falleció, en un hospital de Buenos Aires, la escritora y compositora argentina María Elena Walsh, creadora de entrañables personajes infantiles y autora de libros que acompañaron a varias generaciones de niños latinoamericanos. Walsh falleció a los 80 años tras “una prolongada internación y como epílogo de padecimientos crónicos que la aquejaban”, según el informe médico emitido por el sanatorio. La escritora, que había reducido al mínimo sus apariciones públicas en los últimos años debido a sus problemas de salud, se volcó en la lectura y en la música antes de que la enfermedad obligara a su ingreso en la clínica. Durante su larga trayectoria, escribió más de cuarenta libros infantiles y compuso más de veinte temas que fueron interpretados por algunos de los más populares cantantes iberoamericanos, como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat. La escritora y compositora no sólo será recordada por sus creaciones infantiles, como “Manuelita la Tortuga”, sino por su coherencia política en etapas de convulsión social para Argentina, como el estreno de “Canciones para mirar” en los años sesenta y “Desventuras en el País-Jardín de Infantes”, en plena dictadura militar. “Duerme tranquilamente, que viene un sable a vigilar tu sueño de gobernante”, reza “Canción de cuna para un gobernante”, uno de sus temas más reconocidos, al igual que “La cigarra” —“tantas veces me mataron, tantas veces me morí”—, que alude a los desaparecidos de la dictadura y los pañuelos blancos de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Precisamente durante el régimen de facto decidió no escribir más canciones y volcarse en la poesía. “Ella decía lo que pensaba. Esa frase, sin pelos en la lengua, era para María Elena”, recordó la actriz Graciela Borges en ocasión del fallecimiento de la autora. También la actriz y cantante Susana Rinaldi evocó a Walsh como una persona “valiente, apasionada y argentina”, que permitió crecer a su generación “sabiendo que ser persona es la mejor meta”. “Fue una bocanada de aire fresco frente a cualquier situación social, política y, por supuesto, cultural”, resumió. Nacida en Buenos Aires el 1 de febrero de 1930, Walsh fue una creadora precoz. Publicó su primer poema con 15 años y su primer libro, Otoño imperdonable, con 17. Hija de un trabajador ferroviario descendiente de ingleses y de una argentina de padres andaluces que influyeron definitivamente en su formación, Walsh afianzó su carrera con un viaje a Estados Unidos con el poeta español Juan Ramón Jiménez, que le ayudó a publicar su segundo libro, Baladas con ángel, en 1951. En 1952 comenzó una nueva etapa al exiliarse a París con su compatriota Leda Valladares, con quien formó el dúo “Leda y María” y grabó el disco Le Chant du Monde (El canto del mundo). De regreso en Argentina, el dúo grabó cuatro discos que lograron buena acogida entre el público infantil, igual que las dos obras que Walsh puso en escena, Doña Disparate y Bambuco. Fue durante la década del 60, con una carrera en solitario, cuando se consagró con libros como Zoo Loco (1964), El reino del revés (1965), Dailan Kifki (1966) y Cuentopos de Gulubú (1966). En las décadas siguientes proliferaron sus publicaciones con personajes, como la famosa “Manuelita la tortuga”, llevada con éxito a la gran pantalla en 1999 por el español radicado en Argentina Manuel García Ferré. “Creo que la gente sigue haciéndoles escuchar mis canciones a los chicos porque las consideran como una suerte de tesoro familiar”, señaló la artista en 1997, cuando los músicos Joan Manuel Serrat y León Gieco grabaron un disco en homenaje a sus canciones. Sus creaciones infantiles, desde “Manuelita” hasta “El Reino al revés”, pasando por sus temas comprometidos, como “Serenata para la tierra de uno”, se han convertido en clásicos para varias generaciones de latinoamericanos. Nombrada en 1985 Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y en 1990 Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires, sus obras han trascendido fronteras y ha sido traducidas al inglés, francés, italiano, sueco, hebreo, danés y guaraní. Los reconocimientos también llegaron del exterior, como el Highly Commended del Premio Hans Christian Andersen de la International Board on Books for Young People (IBBY, http://www.ibby.org) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que le concedió el pasado año el gobierno de España. Fuente: EFE *** Quince bibliotecas públicas españolas prestarán libros digitales Un total de quince bibliotecas públicas en España introducirán el libro electrónico con el fin de que los ciudadanos puedan tomar prestados tanto dispositivos de lectura como contenidos y libros digitales, informó el pasado miércoles 12 de enero el Ministerio de Cultura (http://www.mcu.es). En esta primera fase del servicio se ha dotado con cerca de cincuenta dispositivos a estas bibliotecas para poner en marcha un servicio de préstamo a domicilio de los aparatos lectores y de las obras en dominio público que contienen estos dispositivos, agregó el Ministerio. Las bibliotecas que participarán en esta primera fase están en Ciudad Real, Huelva, La Rioja, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Mérida (Badajoz), Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Santander, Santiago de Compostela, Tarragona, Valencia, Valladolid y Zaragoza. El Ministerio de Cultura afirmó que con esta iniciativa intenta promover y garantizar el acceso de los ciudadanos españoles a la lectura y a la cultura, independientemente del soporte en el que se encuentren, adquiriendo las herramientas que proporcionan los nuevos avances tecnológicos. La inversión dedicada a este nuevo servicio alcanzó la cifra de 130.000 euros, indicó el Ministerio. Fuente: IBLNews *** Nombran director honorario de la RAE a García de la Concha El pleno de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), a propuesta de su Junta de Gobierno, acordado en su sesión del 13 de enero —en la que tomó posesión José Manuel Blecua como director de la corporación, para lo cual fue elegido el pasado 16 de diciembre— nombrar a su antecesor en el cargo, Víctor García de la Concha, director honorario de la institución. A lo largo de sus cerca de trescientos años de historia, han sido distinguidos también como directores honorarios Dámaso Alonso y Pedro Laín, según un comunicado emitido por la propia RAE. Este puesto se une al de presidente de honor de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale, http://www.asale.org), para el que Víctor García de la Concha fue propuesto en la reunión celebrada por las academias, a finales de 2010, en Guadalajara (México). García de la Concha (Villaviciosa, Asturias, 1934), que desarrollará las funciones que en adelante le encomiende la RAE desde estos dos puestos de honor, ocupa la silla c de la entidad, plaza para la que fue elegido en 1991. Ha sido secretario de la institución durante seis años (1992-1997) y director de la corporación durante otros doce años (1998-2011). Fuente: El Mundo *** Mario Vargas Llosa recibió el Premio “José Enrique Rodó” El premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, fue galardonado este jueves 13 de enero con el Premio Nacional de Periodismo “José Enrique Rodó”, en Uruguay. La entrega se realizó en la sala Caribe del Hotel Conrad de Punta del Este y la distinción estuvo a cargo del Círculo de la Prensa del Uruguay, en el marco de su 102º aniversario. Una hora más tarde, también en el Conrad, el Municipio de Punta del Este lo declaró visitante ilustre de la ciudad en una ceremonia privada en la que participaron autoridades municipales y departamentales. El alcalde de Punta del Este, Martín Laventure, dijo en el acto que “en nombre del pueblo de Punta del Este tenemos el honor de declarar a Mario Vargas Llosa visitante ilustre”. En tanto, el Foro Batllista (http://www.forobatllista.com) propuso que en abril, cuando Vargas Llosa tiene previsto retornar a Uruguay, sea declarado visitante ilustre de Montevideo. El martes 11, el flamante Nobel había visitado junto a su familia la librería Linardi y Risso (http://www.linardiyrisso.com), ubicada en la Ciudad Vieja, donde el escritor estuvo cerca de una hora observando títulos y conversando con su propietario, Álvaro Risso. El autor de El sueño del celta suele darse una vuelta por ese local cuando visita Montevideo y en esta oportunidad encontró una edición única de La metamorfosis de Franz Kafka traducida al español por el escritor argentino Jorge Luis Borges, y por la que pagó 350 dólares. Fuente: Andina *** Inaugurada segunda parte de la Bienal Internacional de la Acuarela Con un concierto de voz y guitarra y la presencia de los representantes y agregados culturales de las embajadas de Guatemala, Honduras, Italia, Panamá, Perú, República Dominicana, Rusia, Serbia, Uruguay y Venezuela, se inauguró el pasado domingo 16 de enero en México la segunda parte de la IX Bienal Internacional de la Acuarela, que se realiza en el Museo de la Acuarela Alfredo Guati Rojo de la capital mexicana. Después de la actuación del dueto conformado por Elizabeth Mata Arreola (soprano) y Carlos Arellano (guitarra), quienes interpretaron piezas de John Dowland, Yves Gilbert, Moreno Torroba y Bernal Jiménez, se dio inicio a la inauguración de la exhibición. Beatriz Gaminde, directora del Museo Nacional de la Acuarela, señaló que en la novena edición de la Bienal se contó este año con la presencia de 23 países, 35 asociaciones y los trabajos de casi 200 artistas. Por el volumen de la participación, explicó, la Bienal se llevó a cabo en dos partes; en la primera, del 5 de diciembre al 9 de enero, con obras de acuarelistas de Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Estonia, Francia y México. En la segunda parte, inaugurada el 16 de enero y que se extenderá hasta el 13 de febrero, se muestra el trabajo de artistas procedentes de Guatemala, Honduras, Italia, Panamá, Perú, República Dominicana, Rusia, Serbia, Uruguay, Venezuela y México. Gaminde destacó la altísima calidad de los artistas participantes, así como las técnicas y estilos que van del realismo extremo hasta el abstracto gestual. Cada país, agregó, manifiesta su propia individualidad, así como su actualidad, raíces y cultura, por lo que la presente exposición es uno de los grandes sucesos en lo que a la acuarela contemporánea se refiere. Recordó que fue el maestro Alfredo Guati Rojo, fundador del Museo Nacional de la Acuarela, quien instituyó la bienal en 1994, lo cual resultó “una de tantas iniciativas trascendentales y continuas a favor de la promoción de la acuarela en México”. La directora del museo mencionó a las principales asociaciones de artistas que participan en esta segunda parte de la Bienal: la Asociación Italiana de Acuarelistas, la Sociedad Mexicana de Acuarelistas (http://www.acuarelamexicana.org), la Sociedad para las Artes Manuel Montilla e Hijos (Panamá), la Sociedad de Acuarelistas Núñez Ureta (Perú), la Asociación Carlos Baca Flor (http://carlosbacaflor-art.blogspot.com; Perú), la Asociación Carlos Darwin (Perú), Artistas Pintoras de Puerto Rico Asociadas, la Asociación de Pintores Rusos en Acuarela, de San Petersburgo (Rusia), la Asociación de Artes Plásticas (Serbia), la Asociación de la Universidad Trakya (Turquía), la Asociación Cultural Uruguaya de Acuarelistas (http://www.acuarelistasuruguayos.com), el Grupo de Acuarelistas Hispanoamericanos (Venezuela) y la Asociación de Acuarelistas de Venezuela (http://www.acuarelistas.com.ve). Por Venezuela participan cinco integrantes del Grupo de Acuarelistas Hispanoamericanos: los artistas Beatriz Baumgartner, Anita Lei Lam, Carlos León Salazar, Milagro Pérez Alonzo y Consuelo Moros (http://consuelomorosacuarela.blogspot.com). Entre los países representados destaca, por el alto grado de sofisticación que ha adquirido la técnica y la variedad de los temas, la representación de Perú, con artistas como Betty Oblitas Flores, Hugo Suyo, Darwin Chávez y Mauro Castillo Gamarra, entre otros. También una grata sorpresa son las acuarelas hiperrealistas, casi fotográficas, del Uruguay, con artistas como Javier Cruz, Daniel Arteta o José Arean. Sin duda una de los grupos de obras que más comentarios despertaron entre la concurrencia, fue el de Italia, con trabajos de Luigi Zucchero, Bruno Gnan, Paola Guasseti y Sotile Giuseppe, entre otros. La representación mexicana no desmereció en cuanto a técnica, con obras de Eliza Vázquez, María Dolores Vaca, Herminia Pavón, Tere Lojero, Gabriel Ortiz, Susana Lozano y María de los Ángeles Jean. La bienal se podrá visitar hasta el 13 de febrero en el Museo Nacional de la Acuarela “Alfredo Guati Rojo”, ubicado en la calle Salvador Novo 88, Barrio de Santa Catarina Coyoacán, Ciudad de México. Fuente: MX-DF.net *** Publicarán epistolario inédito del poeta mexicano Carlos Pellicer En 2011 parte de los epistolarios del poeta tabasqueño Carlos Pellicer (1897-1977) serán publicados por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y Ediciones del Equilibrista (http://www.dgeequilibrista.com), con el objetivo de difundir la obra del bardo, según se anunció este 16 de enero. A pesar de que recientemente se han publicado varias antologías de su poesía en alemán y en portugués; la próxima edición es parte de una estrategia para compensar la poca difusión que ha tenido en otros países de habla castellana, informaron los promotores del volumen. Por ello se espera la pronta edición de las Cartas de Pellicer desde Tierra Santa, una edición cuidada por Vicente Quirarte y Serge Zaitzeff, considerado uno de los mayores conocedores del legado pelliceriano. Desde hace cinco años, la Biblioteca Nacional de México (http://biblional.bibliog.unam.mx/bibn) es la depositaria del archivo documental de Pellicer, que se estima en más de 60 mil páginas, entre cartas, escritos, publicaciones, libros y cinco mil fotografías. Además, su biblioteca se halla en El Colegio de México (http://www.colmex.mx). Carlos Pellicer, también conocido como “el poeta de América”, quien fuera Premio Nacional de Literatura 1964, fue autor de obras como Colores en el mar, Piedra de sacrificios y Con palabras y fuego. El escritor nació en Villahermosa, Tabasco. Su madre tuvo gran influencia en su vida poética, fue quien le enseñó las primeras letras, a leer versos y a ejercer actos de bondad. En 1909 su padre se enlistó en el ejército constitucionalista, por lo que él y su madre se trasladaron a la ciudad de Campeche, donde tuvo que trabajar y vender dulces que elaboraba ella. Fue en ese ámbito en el que empezó a escribir sus primeros sonetos. Durante su juventud, colaboró en las revistas Falange y Ulises, posteriormente trabajó con un grupo de escritores que publicaban la revista Contemporánea, en la que participaba al lado de José Gorostiza, Jaime Torres Bodet y Salvador Novo, entre otros, quienes posteriormente fundarían el renombrando grupo de los Contemporáneos. A través de su obra literaria, este gran poeta logró un contacto con la naturaleza, que amaba en todas sus expresiones. Ello es visible en su antología Colores en el mar (1921), donde además transmite su gran sensibilidad y pasión por los viajes. Fuente: Notimex *** Perú recuerda a José María Arguedas en su centenario El presidente del Congreso del Perú (http://www.congreso.gob.pe), César Zumaeta, inauguró este martes 18 de enero las actividades conmemorativas por el nacimiento del escritor José María Arguedas en el hemiciclo Raúl Porras Barrenechea, y resaltó su obra literaria y antropológica de la cultura andina. “Fue precisamente a través de su obra literaria y antropológica que Arguedas, por primera vez, desató el nudo conceptual y el pensamiento del indígena, del hombre de la sierra, y se convirtió en uno de los mayores representantes de una corriente intelectual (el indigenismo), que fue menospreciada”, dijo. Asimismo, destacó la lucha de Arguedas contra el racismo y el desprecio a lo indígena que provino especialmente de la gente de la costa, así como su lucha permanente para demostrar que no existe una herencia biológica distinta. José María Arguedas Altamirano, escritor, antropólogo y etnólogo, nació en Andahuaylas, el 18 de enero de 1911 y falleció en Lima el 2 de diciembre de 1969), y junto a Ciro Alegría y Manuel Scorza es considerado uno de los más grandes representantes de la corriente literaria indigenista en el Perú. Entre la prolífica obra de Arguedas, se encuentra Agua (1935), Yawar fiesta (1941), Los ríos profundos (1958), El Sexto (1961), Todas las sangres (1964), El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971), ésta última, obra inconclusa publicada póstumamente. Zumaeta señaló que José María Arguedas era consciente de que todas las sangres podían vivir en una vida común y democrática, de respeto mutuo. Al acto asistieron el viceministro de Cultura, Bernardo Roca Rey, la congresista Elizabeth León, presidenta de la Comisión Especial del Congreso de la República por el centenario de Arguedas, autoridades, parlamentarios, intelectuales y público asistente. Entre las actividades organizadas para el centenario de Arguedas se encuentran la apertura, el miércoles 19 a las 6:30 de la tarde, de la muestra bibliográfica “Poética de un demonio feliz”, en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP, http://www.bnp.gob.pe). Ese mismo día, el doctor Ramón Mujica Pinilla, director de la BNP, presentó la mesa redonda “Literatura y realidad andina en la obra de José María Arguedas”, donde participaron José Matos Mar, Aníbal Quijano, Fernando de Szyszlo, Abelardo Oquendo y Alejandro Ortiz. La mesa estuvo presidida por el ministro de Cultura (http://inc.perucultural.org.pe), Juan Ossio. Asimismo, el jueves 20 de enero a las 6:30 de la tarde, Hugo Neira, Julio Cotler, Guillermo Rochabrún, Gonzalo Portocarrero, Edmundo Murrugarra y Rodrigo Montoya protagonizaron el foro “Modernidad y tradición en la obra de José María Arguedas”. El viernes 21, a la misma hora, se llevó a cabo un programa musical con la participación especial de Jaime Guardia y Máximo Damián. También, se realizó la puesta en escena “Peregrinación a la Estrella de Nieve” a cargo del Conjunto Nacional de Folklore de la Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas (http://escuelafolklore.edu.pe). Fuentes: Andina • RPP *** Postales enviadas por García Lorca conforman un libro y una exposición El Espacio para el Arte y la Cultura Caja Madrid en Aranjuez (Madrid) abrió al público este martes 18 de enero la muestra “Geografía postal. Las postales de las familias García Lorca y de los Ríos” (http://bit.ly/erCbPf), que recoge la colección de postales privadas archivadas durante años por estas dos familias y que incluye correspondencia con artistas amigos del poeta español Federico García Lorca, como Buñuel o Dalí. El proyecto, llevado a cabo entre Obra Social Caja Madrid (http://www.obrasocialcajamadrid.es) y la Fundación Federico García Lorca (http://www.garcia-lorca.org), se acompaña de un libro con la selección de las postales realizada por el fotógrafo Martin Parr, miembro de la agencia Magnum (http://www.magnumphotos.com), quien acompañado por Laura García Lorca, sobrina del poeta, presentó la muestra el lunes 17. Se trata de una exposición itinerante que podrá verse en el citado espacio hasta el próximo 13 de marzo y posteriormente visitará los centros culturales de la entidad en Zaragoza y Ciudad Real. En esta colección de postales destacan las enviadas tanto por García Lorca a su familia y amigos, como otras dirigidas a él y al resto de la familia, incluyendo de forma destacada las postales escritas y recibidas por Fernando de los Ríos, su mujer Gloria Giner de los Ríos y su hija Laura de los Ríos, mujer de Francisco García Lorca, hermano del poeta. Se trata de documentos que hasta el momento habían permanecido en el ámbito de la intimidad familiar y que se muestran ahora al público ofreciendo un acercamiento revelador a la obra y vida del poeta y de la familia De los Ríos, de donde provienen los contenidos del archivo de la Fundación Federico García Lorca. El libro homónimo reúne la totalidad de las postales de la exposición procedentes de los archivos privados de las familias García Lorca y De los Ríos, así como textos explicativos de las mismas. A través de esta colección, se realiza un recorrido por la historia del siglo XX reivindicando además la postal como pequeña obra de arte. No sólo sirven como reconocimiento a la memoria del poeta sino que ofrecen al público una visión de importantes acontecimientos culturales e históricos del siglo pasado, al tiempo que se reflejan las vivencias de García Lorca y las impresiones que le causaban muchos de los lugares que visitó. Entre las postales seleccionadas se encuentran algunas de las que recibió de otros artistas como Dalí o Buñuel, en las que se plasma la especial relación que el escritor granadino mantenía con otros creadores de su época. También se pueden ver otras cartas redactadas o recibidas durante las décadas de los 50, 60 y 70 de los familiares y allegados de García Lorca, desde los Estados Unidos, París, América Latina y otros lugares visitados por el poeta. Fuente: Europa Press *** Goytisolo presentó el octavo volumen de sus obras completas El escritor español Juan Goytisolo repasó su visión del mundo islámico actual y los cambios que han introducido las nuevas tecnologías como herramientas para “dar a conocer las masacres y las guerras”, en una rueda de prensa celebrada este 18 de enero, y en la que presentó el octavo volumen de sus obras completas, titulado Guerra, periodismo y literatura (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, http://www.galaxiagutenberg.com). La publicación de este volumen coincide con los ochenta años de Goytisolo, quien señaló que es un recopilatorio de sus escritos más comprometidos como, por ejemplo, su libro Paisajes de guerra, donde investigó sobre el terreno conflictos como los de Argelia, Chechenia, Bosnia y Palestina. El escritor catalán recordó la ilusión con la que recibieron la revolución democrática y laica que se desarrolló en Argelia a mitad de los años 60, aunque pronto se vio truncada por el golpe de estado de Houari Boumedienne que inició una época dictatorial siguiendo una línea de arabización. “Al ser testigo de la guerra civil argelina me di cuenta del horror. Hubo 130.000 muertos ante la total indiferencia del mundo occidental”, recordó. La misma situación de silencio y desinformación sucedió en la guerra de Sarajevo (Bosnia), cuando los medios de comunicación ocultaron el horror y las masacres y actuaron con “total hipocresía”. Estas situaciones, comentó, no serían posibles hoy en día ya que Internet y los teléfonos móviles facilitan la comunicación y que “todas estas monstruosidades salgan a la luz pública”. Un buen ejemplo, agregó, es el papel de Wikileaks (http://wikileaks.info) en la revolución de Túnez, ya que con sus revelaciones sobre la familia de Ben Alí ha desencadenado el estallido de la población, alentada por las “nuevas tecnologías”. Estas memorias también recogen su trabajo en el programa televisivo Alquibla (TVE, http://www.rtve.es), con el que tuvo la ocasión de recorrer países musulmanes como Irán, Turquía, Argelia y Marruecos. Recordó que su intención era evitar los clichés y las generalizaciones para luchar contra el desconocimiento y la falta de interés de la sociedad española, mostrando que “la cultura islámica no es homogénea y está llena de riqueza”. Entre otros escritos, el libro incluye una conversación con el escritor alemán Günter Grass donde ambos autores dialogan sobre la desmemoria, los tabús y el olvido. Goytisolo (Barcelona, 1931) publicó su primera novela, Juegos de manos, en 1954, y se adscribió al realismo crítico. En 1956 se exilió a París, ciudad donde vivió durante varias décadas y desde donde desarrolló su compromiso político a través de viajes a países como Cuba, la Unión Soviética o el ya comentado por Argelia. Ha publicado libros como Señas de identidad, Las virtudes del pájaro solitario, Telón de boca, En los reinos de taifas y Coto vedado, que constituyen un verdadero hito en la literatura periodística de la lengua española. Fuente: Europa Press *** Inauguran en México el Fondo Bibliográfico José Luis Martínez El Estado mexicano inicia con este fondo un programa de adquisición de grandes bibliotecas personales. El Fondo Bibliográfico José Luis Martínez, conformado por 73.500 libros, revistas y objetos, acoge el acervo más grande de literatura mexicana del siglo XX, que incluye la obra completa de grandes como Juan Rulfo, Carlos Fuentes y Octavio Paz. El recinto fue inaugurado este miércoles 19 de enero en Ciudad de México por el presidente de México, Felipe Calderón, en honor al ensayista y escritor mexicano José Luis Martínez, dueño de la colección y autor de libros como La obra de Agustín Yáñez y Los problemas de nuestra cultura literaria. El fondo puede consultarse desde el jueves 20 en la Biblioteca de México “José Vasconcelos” (http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx). Con la apertura de este fondo —ubicado en un espacio diseñado por el arquitecto Alejandro Sánchez y cuya inversión fue de 20 millones de pesos—, el gobierno mexicano inicia una política de adquisición de bibliotecas personales de los grandes hombres del siglo XX, como Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis. Al abrir al pueblo ese acervo, el presidente Calderón dijo que a través de la conservación de éste, México reconoce la obra y la trayectoria de uno de sus escritores y hombres de letra más destacados. Reconoció que su labor fue crucial para que los mexicanos de entonces, de ahora y de mañana conozcan a México y a ciertos personajes. El mandatario explicó que con esta adquisición se logra “evitar que este enorme acervo de cultura, de conocimientos, se disperse, se pierda o se quede encerrada en las paredes de una casa. Es importante que esos libros estén al alcance de los mexicanos”. Agregó que el compromiso con la cultura se pone de manifiesto en el presupuesto que para 2011 es de 12 mil millones de pesos, más del doble que el ejercido durante 2006. En la ceremonia, el historiador Enrique Krauze destacó la labor de Martínez de preservar la memoria de México en los libros y agradeció al gobierno que haya salvado esta biblioteca del destierro, la desmembración o el olvido. Según informó en conferencia de prensa Consuelo Sáizar, directora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx), este fondo es el primero de cinco que se crearán este año con el objetivo de resguardar el patrimonio literario e histórico de México. “Inmersos en un mundo digital ya no hay una segunda llamada, si no guardamos las colecciones de papel hoy, mañana las perderemos”, aseguró Sáizar. “Si bien el libro electrónico no va a acabar con el libro de papel, sí va a amenazar las bibliotecas personales y es por ello que hemos emprendido este propósito, sin precedentes, de empezar a albergar las grandes bibliotecas mexicanas del siglo XX para las futuras generaciones”. Del total de piezas que conforman el fondo, 48.000 son libros y tesis, 22.000 fascículos de revistas y 3.500 objetos como fotografías, cartas, medallas, catálogos y mapas. Los libros y las revistas están clasificados cronológicamente y por colecciones en largos estantes de metal y de madera, mientras que los objetos se encuentran en grandes vitrinas. Algunos de los títulos presentes son El México antiguo, de Bernardino de Sahagún; Cuando los banqueros se van, de Carlos Monsiváis; El gallo de oro y otros textos para cine, de Juan Rulfo; La voluntad y la fortuna, de Carlos Fuentes, y El laberinto de la soledad, de Octavio Paz. También se encuentran la colección de Bibliografía mexicana del siglo XVIII, de José Toribio Medina y Joaquín García Icazbalceta, y algunos números de las revistas Contemporáneos, Taller y Tierra Nueva. “Mi padre no compraba libros de manera compulsiva, tenía una política de adquisición muy discriminatoria, lo que quiere decir que aquí sólo se encontrará lo mejor”, apuntó el hijo de Martínez, Rodrigo Martínez Baracs, quien agregó que la biblioteca está compuesta por colecciones y que al abrirla a los mexicanos se cumple un sueño de que sus libros permanezcan en México. “La colección de mi padre es única e irrepetible de literatura mexicana de los siglos XIX y XX; también es importante aunque no exhaustiva en libros de historia de México, cultura, ciencia y de otros asuntos mexicanos, aunque destaca literatura de otras lenguas”, continuó. El mismo 19 de enero, el gobierno mexicano conformó un consejo asesor para la adquisición de bibliotecas personales, cuya misión será analizar y discutir cuáles son las bibliotecas personales que debe adquirir el Estado. Presidido por Sáizar, el consejo está conformado por veinticinco personalidades del ámbito cultural y académico de México y funcionarios. Los otros veinticuatro integrantes del consejo son José Moreno de Alba, Eduardo Matos Moctezuma, Javier Garciadiego, Enrique Florescano, Héctor Aguilar Camín, Margo Glantz, Juliana González, Enrique Krauze, Eduardo Lizalde, José Emilio Pacheco, Juan Villoro, el presidente de El Colegio Nacional, Jorge Volpi, Joaquín Diez Canedo, Ernesto de la Peña, Luz Elena Gutiérrez de Velasco, Guadalupe Curiel, Gisela von Wobeser, Arturo Menchada, Louise Noelle, Miguel Limón Rojas, Lorena Salazar, Alfonso de María y Campos y Teresa Vicencio. Con esta política de adquisiciones, el Estado mexicano busca impedir que bibliotecas mexicanas con colecciones únicas e importantes salgan del país al ser compradas por universidades de EUA y Europa, como ha ocurrido con bibliotecas tan ricas como las de Joaquín García Icazbalceta, Genaro García, Nicolás León, José Fernando Ramírez, José María Andrade y Agustín Fischer. Dentro de ese ambicioso proyecto, hace dos meses, el gobierno federal compró la biblioteca personal del abogado y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) Antonio Castro Leal, conocido como uno de los “Siete sabios de México”. El acervo, que cuenta con unos 58 mil volúmenes, de entre los que destaca una gran cantidad de libros en inglés, francés y alemán, ya está en proceso de conservación, pues estuvo cincuenta años sin mantenimiento, además de que la casa sufrió un incendio y, aunque no se quemaron, sí se ahumaron. Mientras se trabaja en la conservación, se adapta el espacio en el que se ubicará, cercano del fondo bibliográfico de Martínez. Durante el recorrido por el Fondo Bibliográfico José Luis Martínez, en el que convive una biblioteca valiosa en acervo del siglo XX, con la tecnología más avanzada del siglo XXI, Sáizar aseguró que aunque se trata de una gran inversión la que significará adquirir estas bibliotecas, son acervos invaluables, “ni tendrían valor si se fueran de México, sería una pérdida absoluta”. Fuentes: EFE • El Universal *** Dominicana y Galicia reconocen a Antonio Gamoneda Sendos reconocimientos al poeta español Antonio Gamoneda fueron anunciados la semana pasada, toda vez que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD, http://uasd.edu.do) le otorgó un doctorado honoris causa y la Asociación de Escritores en Lingua Galega (AELG, http://www.aelg.org) lo nombró “Escritor Galego Universal”. El miércoles 19, la UASD anunció en un comunicado la concesión del doctorado honorisa causa en reconocimiento a su “fructífera y dilatada” obra, que lo consagra como uno de los más importantes poetas de la lengua española. “La distinción al escritor español muestra una vez más que la UASD expande cada día sus horizontes por el mundo como universidad primada de América”, precisó el rector de la institución, Franklin García Fermín, quien agregó que Gamoneda recibirá el título durante una ceremonia en febrero próximo en León, donde reside. La AELG, por su parte, le concedió el título de “Escritor Galego Universal” el viernes 21, en reconocimiento a “la altísima poesía y el insobornable compromiso ético del autor, para quien el individuo, y por tanto el poeta, se realiza en la poesía como forma de conocimiento”. Con este premio, que ya recibieron Mahmud Darwich, Pepetela, Nancy Morejón, Elena Poniatowska y Juan Gelman, la AELG destaca a aquellos autores “que unen a la excelencia literaria el compromiso ético que los convierte en referentes en la defensa de la dignidad nacional y humana”. Con motivo de la entrega del premio, Gamoneda estará en Galicia el próximo mes de abril. El día 29 ofrecerá una conferencia en A Coruña y el 30 asistirá a la Cea das Letras, organizada por la institución. El ganador del Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía en 1988, el Premio Cervantes 2006 y el Reina Sofía de ese mismo año, es el autor de Sublevación inmóvil, La tierra y los labios, Blues castellano, Descripción de la mentira, Lápidas y Edad, un volumen que recoge toda su poesía hasta 1987. Fuente: EFE *** Fallece el filólogo y periodista peruano Luis Jaime Cisneros El ex presidente de la Academia Peruana de la Lengua (http://academiaperuanadelalengua.org), el docente, filólogo y periodista peruano Luis Jaime Cisneros, murió este 20 de enero a los 89 años de edad, víctima de un cáncer. El gobierno del Perú le concedió honores de ministro de Estado en su entierro, celebrado el sábado 22 en el cementerio Parque del Recuerdo en Lurín, con la presencia del ministro de la Cultura, Juan Ossio, y otras autoridades. Ossio destacó que la partida de Cisneros deja un gran vacío en la literatura del país, y recomendó a los jóvenes universitarios leer la obra de Cisneros titulada Lengua y estilo, para comprender el idioma. A la ceremonia fúnebre asistieron familiares y amistades, entre los que destacaron el actor Ricardo Blume y el ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner Febres, quienes destacaron el aporte educativo y gran calidad humana del filólogo. Cisneros fue hijo del escritor Luis Fernán Cisneros Bustamante y Esperanza Vizquerra Oquendo, y creció entre libros e infolios y páginas de periódicos. A los cuatro años sale el exilio con su familia, a raíz de denuncias que su padre, como director del diario La Prensa, publicó en contra del gobierno de Augusto B. Leguía. En Argentina creció y también estudió medicina y filología. Volvió al Perú en 1947 para continuar sus estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (http://www.unmsm.edu.pe), donde se graduó en 1955 de doctor en letras. Se hizo maestro, primero en San Marcos y después en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP, http://www.pucp.edu.pe). En la PUCP fue decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de 1969 a 1971, en las áreas de filología, estilística y filosofía del lenguaje. Fue además miembro del Consejo de Facultad de Estudios Generales en Letras y profesor visitante de las universidades de la República (http://www.universidad.edu.uy), en Montevideo (Uruguay), y Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), en Caracas (1965), así como en las universidades de Colonia (http://www.pressoffice.uni-koeln.de), entre 1967 y 1968, y de Estrasburgo (http://www.unistra.fr), entre 1975 y 1976. Publicó numerosas obras, sobre todo desde el punto filológico y lingüístico. Fue miembro de la Academia Peruana de la Lengua en 1965, y llegó a presidirla entre 1991 y 2005. También formó parte de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (Anle, http://www.anle.us) y de la Academia Nacional de Letras del Uruguay (http://www.mec.gub.uy/academiadeletras). Como filólogo, llegó a publicar numerosos libros, entre ellos El lazarillo de Tormes (1946), Formas de relieve en el español moderno (1955), El estilo y sus límites (1958), Lengua y estilo (1959) y Lengua española (3 volúmenes, 1960, 1961 y 1966). También publicó, en colaboración con sus discípulos, Temas lingüísticos (1964), con José Luis Rivarola, y Lenguaje, literatura (1998), con María Cecilia Cisneros y Abelardo Oquendo. Igualmente, Teologías, acontecimiento, silencio y lenguaje (1998), con su amigo Gustavo Gutiérrez. En los últimos años de su vida, Cisneros publicó en el diario La República (http://www.larepublica.pe) sus reflexiones sobre la educación en el Perú, ahora compiladas en el libro Aula abierta. Fuentes: El Comercio • La República *** Construcción de centro cultural en México recibe oposición de vecinos Residentes de la calle Fernández Leal, en el barrio de La Conchita, en Coyoacán (Ciudad de México), realizaron este 20 de enero una clausura simbólica de la construcción del Centro Cultural Elena Garro (CCEG), que se erige en el número 43 de esa vialidad. “No nos oponemos a proyectos culturales, nos oponemos a la violación de las leyes por parte de las propias autoridades”, señalaron los manifestantes, quienes también argumentan que la operación del recinto alterará la vida cotidiana en esa zona. Desde que se anunció en 2009 la intención de crear en el sitio una gran librería, con un flujo de visitantes de unas seiscientas personas diarias, los habitantes de esa calle iniciaron una campaña para impedirlo pues, entre otras razones, consideran que se intensificaría la afectación vial en la ya conflictiva circulación vehicular del lugar, donde se encuentran ubicados dos escuelas, una clínica, un hospital y varios restaurantes. Aseguran también que en torno al proyecto ha habido corrupción e ilegalidad, por ejemplo, en la expedición de las licencias de construcción y en la elaboración de una carta firmada por vecinos de la zona que se dicen conformes, mismos que ellos no conocen porque viven en calles lejos de la suya. La casona de Fernández Leal 43 fue construida en 1966. En los años 90 del siglo pasado se convirtió en sede de una escuela de cine y actuación; luego, en 2006, la inmobiliaria Vista solicitó a la delegación permiso para construir ahí ocho casas, petición que les fue negada. “En 2009 pudieron vender la propiedad a Educal (http://www.educal.com.mx), dependencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA, http://www.conaculta.gob.mx), responsable de ejecutar el proyecto, instancia que en tiempo récord obtuvo todos los permisos, incluido el cambio de uso de suelo, que inclusive los autoriza a contar con servicio de bar en el inmueble”, declararon los vecinos. “El jefe delegacional de Coyoacán, Raúl Flores, nos dice que está atado de manos, pues los permisos los otorga la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno del Distrito Federal (http://www.seduvi.df.gob.mx), la cual, a todas luces, ha actuado en contubernio con el CNCA”, continúan. “¿Cómo es posible que en sólo tres semanas otorgaron todos los permisos a Educal, cuando al vecino de junto que solicitó los mismos documentos para hacer una barda le tardaron un año?”. Solicitaron que se respete el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, en diciembre de 1990, en el cual se declara a la colonia Barrio de la Concepción zona de monumentos históricos, pues la casona “ha sido prácticamente derrumbada; nos dicen que construirán detrás de la fachada una caja de cristal para que ‘conviva’ lo antiguo y lo moderno, que como la pirámide de cristal en el patio del museo de Louvre, en París. No queremos eso, queremos que se respete la arquitectura de nuestro barrio”. “¿Por qué no mejor el CNCA invierte dinero en el rescate de la iglesia de La Conchita, que data del siglo XVIII, la cual ha cerrado definitivamente porque tiene varias cuarteaduras grandes que ponen en riesgo a la construcción? Al respecto, varios especialistas nos han dicho que esas afectaciones a la iglesia se deben precisamente a las vibraciones producidas por el intenso tráfico vehicular que circula por la calle Fernández Leal”, agregaron. Los entrevistados comentan que personas que viven en la colonia Ajusco Coyoacán “elaboraron una petición que por escrito dirigieron a la Secretaría de Educación Pública (http://www.sep.gob.mx), en la que solicitaron la instalación en su colonia del Centro Cultural Elena Garro, dado que no cuentan con un espacio semejante y lo consideran muy necesario”. Si bien se tiene considerada la construcción de un estacionamiento en el CCEG, éste será sólo para veinte automóviles, por lo que será necesario contar con servicio de valet parking. Añaden que a pocos metros del lugar se encuentra un restaurante que funciona con ese servicio y que los fines de semana se observan filas de hasta diez autos durante varios minutos, lo que reduce a un carril el tránsito en esa calle: “Y, entre semana, a la hora de la salida de las escuelas, los autos tardan casi una hora en rodear la manzana para salir de la zona”. A unos pasos se encuentra una librería de Educal, en el Museo Nacional de Culturas Populares (http://www.culturaspopulareseindigenas.gob.mx/index.php/museo.html) que está en la avenida Hidalgo, además de la amplia oferta cultural que ofrece el centro de Coyoacán, por lo que los vecinos también solicitan que las autoridades “sean congruentes” con sus discursos acerca de la descentralización de la cultura. Apuntan que “es evidente que lo que buscan el CNCA y Educal no es atender las verdaderas necesidades culturales de la población, sino seguir promoviendo obras de relumbrón que sólo son un pretexto para el lucimiento personal de las autoridades en turno y la proliferación de negocios particulares”. Los residentes inconformes, quienes encabezan desde hace unas semanas, de manera legal, el comité vecinal de la colonia, han colocado mantas donde expresan sus protestas, además de que han presentado denuncias y quejas ante varias instituciones. Afirman que son ya alrededor de una centena de personas las que se oponen a la construcción del Centro Cultural Elena Garro y que, aun cuando éste abra sus puertas, continuarán con su movimiento “para hacer respetar la ley y para que la Secretaría de la Función Pública actúe con responsabilidad y resuelva favorablemente a los vecinos las denuncias que le hemos presentado”. Fuente: La Jornada *** Falleció el escritor y marino español Pedro Munar El escritor y marino español Pedro Munar murió a los 62 años, a causa de un infarto, el jueves 20 de enero. El deceso se produjo en Málaga, ciudad en la que residía desde hacía décadas. Según fuentes familiares, aunque se encontraba bien de salud y tenía varios proyectos en mente, el infarto fue “terminal” y acabó con su vida. Sus restos fueron incinerados el viernes 21 en Parcemasa. Con su fallecimiento, Málaga pierde a uno de sus escritores más distintos y personales, que supo trasladar a sus páginas sus experiencias vividas en mares y países de todo el mundo y que llevó a cabo iniciativas muy interesantes, como una campaña para la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Técnica y Científica al arqueólogo egipcio Zahi Hawass. Munar nació en Torrepacheco (Murcia) en 1948, se licenció como capitán de la Marina Mercante en la Escuela de Náutica de Cádiz y durante los años 70 y 80 navegó para distintas compañías navieras por todo el mundo. Tras pasar por el Instituto Social de la Marina e instalarse definitivamente en Málaga, desde 1994 fue inspector de pesca del Ministerio de Agricultura y Pesca de España. Entre sus obras destaca Las horas Mangbetú (Ediciones B, http://www.edicionesb.com; 1999), que mereció el premio Grandes Viajeros y la admiración de escritores como Arturo Pérez-Reverte. En esta novela de corte autobiográfico, Munar cuenta sus experiencias de trabajo como tercer oficial de un carguero para rematar, al mismo tiempo, un ágil relato costumbrista de la vida a bordo. El autor deja inéditas algunas obras que tenía más o menos concluidas y en las que prolongaba la anotación de sus propias aventuras. Quizá la más importante es Berlín, Berlín, las memorias de los años que pasó en la antigua RDA entre 1981 y 1983, cuando fue seguido de cerca por la temible Stasi. Otro de sus libros aún no publicados recrea su experiencia en Libia, donde, en 1985, llegó a ejercer de capitán para la Marina de Gaddafi y, tras un motín, se vio implicado en un polémico juicio que terminó con una condena firme, siendo decisiva la intervención de Felipe González para que pudiera salir del país africano. Fuente: Málaga Hoy *** Practicarán exámenes de ADN a restos de sor Juana Inés de la Cruz Por primera vez un grupo de expertos realizará análisis de ADN a los restos óseos que, según evidencias antropológicas, pertenecen a sor Juana Inés de la Cruz, los cuales fueron hallados el 28 de noviembre de 1978 en las actuales instalaciones de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ, http://www.ucsj.edu.mx). Así lo anunció este 21 de enero el diario mexicano La Jornada (http://www.jornada.unam.mx), que tuvo acceso al cráneo y a los huesos de Juana de Asbaje en el Departamento de Antropología del ex convento, ubicado en Izazaga, en el Centro Histórico, donde están a cargo de los especialistas Arturo Romano Pacheco y María Teresa Jaén. “El objetivo de ese proyecto científico se origina en la sociedad civil y busca establecer consensos para trasladar los restos de sor Juana a un lugar definitivo”, explicó el arqueólogo Luis Eduardo Ramos Cruz, uno de los impulsores de la iniciativa, a la que se han sumado la escritora Elena Poniatowska y la promotora cultural Jesusa Rodríguez. El análisis científico lo efectuarán María de Lourdes Muñoz Moreno, del Laboratorio de Genética y Biología Molecular del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav, http://www.cinvestav.mx), del Instituto Politécnico Nacional (IPN, http://www.ipn.mx), y Javiera Cervini Silva, del Departamento de Procesos y Tecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM, http://www.uam.mx). De manera simultánea, los especialistas, en colaboración con la rectoría de la UCSJ —dirigida por Carmen Beatriz López Portillo, rectora de esa institución— buscan rendir homenaje al antropólogo físico Arturo Romano Pacheco, quien descubrió los restos mortales de Juana de Asbaje en 1978 y quien también ha practicado análisis en las osamentas de la Reina Roja y del Rey Pakal, además de las del padre Kino y Ramos Arizpe, entre otras importantes investigaciones. “Al rendir tributo a la poeta mexicana, quien vivió y murió en estas instalaciones del ex convento, también pretendemos que los especialistas en el tema y la sociedad opinen sobre dónde podrían ser trasladados los restos; algunas propuestas sugieren que sean llevados a la Rotonda de las Personas Ilustres y otras prefieren que permanezcan en el ex convento, en el mismo lugar en que fueron descubiertos”, coincidieron en señalar Ramos Cruz y Jesusa Rodríguez. Actualmente, el cráneo y los huesos que se supone pertenecieron a la monja jerónima, oriunda de Nepantla, estado de México —lo cual se quiere corroborar con los exámenes de ADN—, están resguardados por el Departamento de Antropología Forense de la UCSJ, entre más de un centenar de restos óseos de las monjas que habitaron el ex convento, los cuales fueron hallados durante las excavaciones. La antropóloga física María Teresa Jaén, quien ha trabajado con Romano Pacheco durante décadas, explicó que cuando ocurrió el hallazgo de los restos de la poeta fueron descubiertos diversos elementos que permiten establecer que Juana de Asbaje es quien fue enterrada en el ex convento. “Esta osamenta fue descubierta sola debajo de otros entierros múltiples y se infiere que fue ataviada con el hábito de lujo, además se encontraron restos del medallón de carey y de un rosario elaborado con semillas”, explicó Jaén, quien mostró un fino y pequeño cráneo, el cual ostenta un registro en uno de sus lados, donde se lee con letra negra el nombre de sor Juana Inés de la Cruz y la fecha del hallazgo, 28 de noviembre de 1978. En unas semanas, María de Lourdes Muñoz Moreno, especialista del Cinvestav y Javiera Cervini Silva, de Procesos y Tecnología de la UAM, obtendrán una pequeña muestra de los restos óseos para iniciar los estudios de ADN que se practicarían a lo largo de cuatro meses debido a la necesidad de conocer a quienes se sabe son descendientes de la familia de sor Juana. De manera simultánea, se practicarían análisis físico-químicos con microscopía con rayos X para complementar los estudios biológicos, agregó Javiera Cervini. En esta ocasión, puntualizó Jesusa Rodríguez, también se podría generar un “estudio genealógico” de Juana de Asbaje, uno de los más importantes exponentes de las letras hispanoamericanas en el siglo XVII. Fuente: La Jornada *** Hallan en Elche 170 textos inéditos del poeta Miguel Hernández La profesora de la Universidad de Alicante (http://www.ua.es), Carmen Alemany, ha descubierto 170 textos inéditos escritos por Miguel Hernández en distintas etapas de su vida, principalmente de su primera juventud, cuando publicó Perito en lunas, y del periodo de la guerra, según se anunció este domingo 23 de enero. Los textos, que se hallaban en el Archivo Histórico de Elche, desvelan la riqueza del proceso creativo del poeta, que al contrario de lo que mantenían los investigadores, “es fruto de una profunda meditación y de un trabajo exhaustivo hasta llegar a la versión definitiva del poema”, explica Alemany, para quien “aunque no se trata de textos esenciales de Miguel Hernández, sí son fundamentales para el estudio de su obra, porque complementan lo que ya sabemos del autor y de su forma de hacer poesía”. Los estudios realizados han sido muy bien acogidos por los estudiosos ya que se trata de textos de gran valor. Sobre la publicación de estos textos que Josefina Manresa “atesoró no sin riesgo, para deleite de los hernandianos”, como afirma Alemany, la profesora mantiene que sería muy revelador para conocer más profundamente al autor. “Nunca parece que una obra completa es completa porque siempre pueden salir a la luz, como es este el caso, algún documento, carta o escrito nuevo que resulte esencial para entender al autor en su plenitud”, aunque asegura que con estos materiales se atrevería a dar por completa la obra de Hernández. Una de las principales novedades del hallazgo es, según la profesora, “el insistente y voluntarioso proceso de creación” de Hernández, “páginas y páginas en las que escribe imágenes, metáforas y versos sueltos, en definitiva, ejercicios literarios que le servían de aprendizaje poético y de referente para componer sus poemas”. Alemany asegura que hay desde una sucesión de ideas o imágenes separadas por guiones que permiten hacerse una idea de la temática y el enfoque del poema, hasta textos semiacabados o acabados, como algunas octavas que el autor tachó completamente. Uno de los hechos que la profesora considera de especial relevancia es la reflexión del poeta sobre el valor de la imagen en la poesía. “Dedica largo tiempo a escribir una y otra vez posibles imágenes para sus poemas”; explica. “No me deja estar la imagen hasta que no la escribo”, apunta Hernández en uno de estos textos inéditos. Su parecido con Lorca y Neruda, a uno físicamente y al otro como voz poética, es otro de los temas que aparecen en el material rescatado por Alemany, donde Hernández reivindica su “derecho a merecer”. “Es posible”, escribe el poeta, “que esta voz se parezca a otra cualquiera, presumo yo que sí pero qué culpa tengo de que mi rostro sea como el de Federico, de que mi paso tenga que ver con el de Pablo —aún esto y más me merezco—, más me merezco más y más te pido —me merezco a la esponja, me merezco a la arena...”. Fuente: TeleOrihuela *** Escritor chileno orina tumba de Borges provocando rechazo oficial El ministro de Cultura de Argentina, Jorge Coscia, condenó en el programa radial “El oro y el moro”, en la emisora Radio 10 (http://www.infobae.com/radio10/radio10-en-vivo.php), la acción del escritor chileno Eduardo Labarca, quien ilustró la portada de su libro El enigma de los módulos con una fotografía suya en la que aparece orinando sobre la tumba de Jorge Luis Borges. Coscia afirmó que orinar la lápida del autor de El Aleph es “de mal gusto y un hecho violatorio”. “Es sólo un intento de parricidio, porque no se lo puede matar a Borges”, agregó. “Lo admira a Borges como autor pero como ser humano lo despreciaba. Borges debe ser juzgado como escritor; como muchos hombres ha sido cambiante. Lugones era socialista y luego fue uno de los ideólogos del golpe a Uriburu”, continuó. “A pesar de que dice que utilizó una botella con agua, no hay ningún aporte en orinar una tumba. Eso sí, está logrando su cometido; más de uno ahora va a ir a comprar su libro”, declaró para luego asegurar que por más que se intente ensuciar al argentino, es un hecho en vano, dado que su reputación como escritor sobrepasa cualquier juicio a su personalidad. Labarca, de 72 años, aseguró que Borges fue un “gigante” como escritor, pero añadió que como ciudadano le desprecia “absolutamente”. “Mi acto tiene dos significados: homenaje al maestro y repudio al ciudadano”, señaló. “¿Quién se va a ofender? Si se ofenden es porque tienen una visión muy corta, no creo que se ofendan”, dijo el chileno en declaraciones publicadas este domingo 23 por el diario Perfil (http://www.diarioperfil.com.ar), de Buenos Aires. “Estando anciano, casi ciego, se vino a Chile a saludar al dictador (Augusto) Pinochet en los días en que estaba matando”, dijo el escritor chileno, quien reside en Austria y trabaja como traductor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/es). Añadió que espera que la familia del autor, nacido en Buenos Aires en 1899 y sepultado en Ginebra en 1986, “se tome el asunto” de la polémica portada “con humor borgiano”. Fuentes: EFE • Infobae *** Publican antología que reúne cuatro siglos de soneto chileno El poeta e ingeniero Juan Cristóbal Romero presenta un recorrido por esta antiquísima modalidad de estrofas en cuartetos y tercetos que incluye muestras escritas por autores como Pedro de Oña, Gabriela Mistral, Pedro Prado, Guillermo Blest Gana, Pedro Sienna, Rosa Cruchaga, Enrique Lihn, Óscar Hahn o Nicanor Parra. Romero es el antologador de El soneto chileno, siglos XVI-XX, la más reciente publicación en torno a esta forma poética arraigada en una tradición que viene desde la Sicilia del siglo XIV, con los experimentos de Guido Guinicelli: cuatro estrofas, cuyas dos iniciales son cuartetos y, las dos finales, tercetos. “A través de la historia han existido magníficos ejecutantes de soneto y me parece estar siendo injusto con varios”, dice Romero desde Harvard, en cuya Escuela de Gobierno (http://www.hks.harvard.edu) está realizando un posgrado. “En el siglo XXI los poetas siguen produciendo sonetos”, defiende. Los sonetos más recientes que incluye la publicación son los de Parra, Lihn y Hahn, pero se inicia cuatro siglos antes con los desafiantes e insultantes versos de Pedro de Oña, cuya fama lo habría llevado a ser el más grande poeta del Virreinato del Perú. “No comparto los criterios estéticos de antologías anteriores. Para mí era necesario revisar la trayectoria del soneto en Chile desde un punto de vista crítico”, dice Romero. Entonces su propuesta consistió en la selección de piezas “de primera calidad” que fueran descriptivas de los estilos y temáticas en cada siglo y sus evoluciones, y que de paso dieran cuenta de denominadores comunes a lo largo de esos 400 años. El libro incluye pequeños retratos de los 41 autores elegidos: desde Magallanes Moure hasta Eliana Navarro, de Pezoa Véliz a Floridor Pérez y desde Eusebio Lillo hasta Moreno Monroy. Y más. “Todo trabajo de investigación literaria tiene rasgos de arqueología. La búsqueda de piezas y autores de ‘prehistoria del soneto’, ese período entre el siglo XVII y mediados del XIX, requirió un trabajo de archivo. En ese sentido, la mayor sorpresa fue el descubrimiento de Carlos E. Keymer. Era un abogado y espiritista. Sus sonetos parecen anticipar los de Borges”, cuenta. Romero llega a determinar los rasgos del soneto a través del tiempo. En el siglo XVII tiene un carácter satírico y de enfrentamiento con el propio De Oña, mientras que en el XVIII es religioso y acriollado. El siglo XIX está dominado primero por el clasicismo romántico del venezolano Andrés Bello y luego por el romanticismo clásico de Blest Gana. El siglo XX tiene muchas más variantes: la clásica de Pedro Prado, la costumbrista de Pedro Sienna y la expresionista de Pablo de Rokha. “Da la impresión de que durante la segunda mitad del siglo XX se interrumpió la tradición del soneto, fenómeno que podemos asociar al advenimiento de la dictadura. Su último gran ejecutante fue Óscar Hahn”, dice Romero. En ese período experimental está el “Soneto del Apocalipsis 1”. En lugar de escribir versos, Nicanor Parra desparrama una serie simbólica de crucifijos. “Tiene el impacto visual de un soneto, aunque es mejor no aventurarse en una explicación. Es todo un enigma, pero nos da la señal de la llegada de su antipoesía”, señala acerca de ese “texto” Adán Méndez, editor del trabajo de Romero. La académica Adriana Valdés, quien prologó la antología, advierte que en largos pasajes de la historia se ha considerado conservador al soneto, y su ejercicio “de mal tono”. Pero Romero propone superar esas limitaciones de una manera simbólica: la selección se cierra con el soneto de Hahn “Descendiente de cuervo o gallinazo”, que es también un verso del primer soneto escogido, de Pedro de Oña: “Soneto a Sampayo”. Fuente: El Mercurio *** Yoani Sánchez y Hernán Casciari ganan Premios iRedes 2011 La periodista y bloguera cubana Yoani Sánchez, residente en La Habana y autora del blog Generación Y (http://www.desdecuba.com/generaciony); el escritor, periodista y autor de la revista Orsai (http://orsai.es), Hernán Casciari, y el centro social y cultural madrileño La Casa Encendida (http://www.lacasaencendida.es), han sido los ganadores de los Premios iRedes 2011 en las categorías de Individual, Letras Enredadas e Institucional, respectivamente. Para otorgar los galardones, dotados con 6.000 euros y una reproducción del bifaz “Excalibur”, el jurado valoró, según explica iRedes (http://www.iredes.es), “la valentía y repercusión” de Sánchez, “la creatividad del trabajo de Casciari” y la apuesta “por conversar con el público” de La Casa Encendida, según se anunció este 24 de enero. En concreto, el premio a la periodista cubana se fundamenta en “su constante y valiente actividad en las redes sociales, por la calidad y repercusión de su trabajo, ampliamente reconocido en todo el mundo, y por ser fuente de inspiración para quienes defienden las libertades y los derechos desde las redes sociales”. En cuanto a Casciari, el premio iRedes Letras Enredadas, que nace como homenaje al creador del blog del mismo nombre, Pedro de Miguel, se le concede “por la originalidad y calidad de su escritura. Por su capacidad para usar de manera creativa todo tipo de plataformas, inventando y reinventando géneros y medios para llevar a buen puerto proyectos imposibles. Por hacernos reír con talento”. Por último, el premio Institucional se le ha concedido a La Casa Encendida “por su decidida apuesta por las redes sociales para compartir y conversar con el público. Por proyectarse mediante las redes en ámbitos como la solidaridad, la cultura, la educación y el medio ambiente consiguiendo que cada usuario tenga una experiencia única y distinta”. Estos premios fueron creados por el Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales con el objetivo de premiar la originalidad, eficacia y repercusión de los premiados en las redes sociales. El jurado de esta edición fue presidido por José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra (http://www.unav.es), y estuvo formado por doce expertos en comunicación, redes sociales y periodismo, entre los que se cuentan Ícaro Moyano, director de comunicación de Tuenti (http://www.tuenti.com); Koro Castellano, directora para España y Portugal de Amazon (http://www.amazon.com) y de BuyVIP.com; Pepo Jiménez, autor del blog Kurioso (http://kurioso.es) o el periodista Mario Tascón. Fuente: El Mundo *** Condenan a editorial por vender ilegalmente obra de Jardiel Poncela La Audiencia Provincial de Barcelona (España) condenó a Editorial Teide (http://www.editorialteide.es) a pagar 1.120 euros a los herederos del escritor español Enrique Jardiel Poncela por comercializar la obra Eloísa está debajo de un almendro sin tener los derechos de explotación, que estaban cedidos a la editorial Vicens Vives (http://www.vicensvives.es). Según consta en la sentencia, hecha pública este 24 de enero, Teide basa su derecho a editar y comercializar la obra en un contrato de enero de 2006 otorgado por la editorial Biblioteca Nueva (http://www.bibliotecanueva.es), que actuaba como representante de los herederos del autor. Sin embargo, el tribunal considera que Teide debería haberse cerciorado de que quien contrataba con ella estaba apoderado para disponer de los derechos que se le cedían. En primera instancia, el juzgado desestimó la demanda, pero los herederos y la editorial Vicens Vives recurrieron la sentencia, y ahora la Audiencia les ha dado la razón al considerar que “no ha quedado constancia de ningún documento” en el que los herederos del autor habilitaran de forma especial a Biblioteca Nueva para que les representara en el contrato con Teide. En consecuencia, Teide deberá indemnizar a los herederos no sólo por el beneficio dejado de obtener, sino también por el beneficio obtenido por el infractor, por haber infringido los derechos de propiedad intelectual. Además, la Audiencia condena a Teide a cesar la comercialización de la obra, retirarla del mercado y destruir los ejemplares existentes. Fuente: Europa Press *** Murió el venezolano Francisco Mata, “El Cantor de Margarita” Este lunes 24 de enero, a las 7:45 de la mañana, falleció a los 78 años el artista venezolano Francisco Mata, “El Cantor de Margarita”, quien fuera declarado “Patrimonio Cultural Viviente” del estado Nueva Esparta. El cantautor sufría cáncer de próstata y había sido internado en una clínica margariteña. Mata nació en Juangriego, Nueva Esparta, el 24 de julio de 1932. Desde pequeño, y guiado por su padre Alejandro Marcano Gómez, aprendió a tocar el cuatro y la guitarra y a cantar una amplia variedad de ritmos y melodías orientales. A la edad de 7 años comenzó a cantar y a los 13 hizo su debut como profesional en la Sociedad Benefactora de Juangriego. En 1960 se incorpora al conjunto Guaiquerí, con el cual viaja a Caracas para grabar su primer disco, Canto margariteño. Mientras estuvo en esta agrupación, creó el conocido ritmo Motivo Guaiquerí, muy semejante al merengue, pero con un compás y una acentuación musical distintos. Además de Patrimonio Viviente, fue considerado Embajador Musical de Margarita. Su extraordinario talento musical le sirvió de trampolín para componer en todos los ritmos margariteños (gaitas, polos, malagueñas, fulías, sabanablancas, puntos, jotas, galerones, zumbaquezumba, gaitones y estribillos, entre otros), así como también joropos, valses, merengues, boleros y pasodobles. Entre algunas de sus composiciones e interpretaciones se encuentran “La pesca” (primera composición del ritmo Motivo Guaiquerí), “Amigo turista”, “Polo margariteño”, “Malagueña”, “El carite”, “El tinajón de mi abuela”, “La burriquita”, “Las tetas de María Guevara” y “Mar de la Virgen Bonita”. “Luego de tantos años en este ambiente, tengo un país que me quiere y me aclama”, dijo el cantautor en alguna oportunidad. El gobierno regional decretó tres días de luto por la muerte del artista. Fuentes: AVN • YVKE Mundial *** Fotógrafa venezolana presenta exposición sobre cáncer de mama Duda, temor, vulnerabilidad, paciencia, coraje, amor y un sinfín de emociones encontradas que se hacen presentes cuando se lucha contra el cáncer quedaron registrados en “Recordatorio personal”, serie fotográfica realizada por Gabriela Uzcátegui que se presenta en Caracas, desde el miércoles 26 de enero a las 8 de la noche, en los espacios de Roberto Mata Taller de Fotografía (http://www.robertomata.net). Uzcátegui nunca se propuso hacer un trabajo documental sobre el cáncer de mama ni deseaba transmitir un mensaje en particular. La primera foto que tomó fue con la intención de preservar la imagen del seno de su amiga Maryluz, quien pronto sería sometida a una cirugía para extirparlo. Luego de esa primera toma, surgieron más momentos a retratar durante el acompañamiento cotidiano y así, de forma natural, fue dando forma a una suerte de registro del proceso personal que luego llamaría “Recordatorio personal”. “Este trabajo no pretende ser un ensayo fotográfico sobre el cáncer de seno y sus tratamientos per se, sino un recordatorio personal sobre el camino hacia la sanación integral de Maryluz, su sanación física y psíquica. Si algo documenta estas imágenes, es una relación de amistad que se concreta a través de un lente y de su resultado, la foto. Esta serie es un regalo para ella y espero que, con el pasar de los años, nos recuerde lo que somos capaces como seres humanos, en general, y como mujeres, en particular. Nos recuerde, en fin, que somos capaces de obtener control, vencer y ser felices y que nunca, nunca estamos solas”, dice la fotógrafa. Dado el carácter emocional de “Recordatorio personal”, Uzcátegui reconoce que la propia cámara se volvió un impedimento para realizarlo, pues “en muchas oportunidades quise bajarla y ser sólo una amiga y estar allí para hablar, confortar, si podía hacerlo, abrazarla o simplemente permanecer en silencio, y muchas veces lo hice, por lo que algunos momentos nunca llegaron a foto. Fue difícil encontrar el equilibrio entre la persona que toma la foto y la amiga”. Las fotografías en blanco y negro que integran la serie abarcan un recorrido intermitente a lo largo de un año de tratamiento oncológico y hablan de duda, temor, vulnerabilidad, “pero sobre todo, de gran paciencia, coraje y amor, hacia nosotros, hacia su madre y, especialmente, hacia ella misma”. Y, aunque será expuesta del 26 de enero al 11 de marzo, para la autora, esta experiencia no ha terminado. Gabriela Uzcátegui Bravo (Caracas, 1975) es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), con estudios de postgrado en Gerencia en Energía y Ambiente en Milán. Su inicio en la fotografía ocurre en 2009 cuando, de manera regular, comienza a estudiar en Roberto Mata Taller de Fotografía, de la mano de Ricardo Jiménez, Leo Álvarez, Cristina Matos-Albers y el mismo Roberto Mata, entre otros. Ha participado en dos exposiciones colectivas: “Objet d’Art” y “Caracas: Norte, Sur, Este y Oeste”, proyecto que también fue publicado en formato de libro. “Recordatorio personal” es su primera muestra individual. Ubicado en el cruce de las avenidas Trieste y Madrid, en La California Sur, Roberto Mata Taller de Fotografía es una escuela que pretende recrear un ambiente en el cual los alumnos armonicen el reto que supone la concepción de una imagen y el apoyo mismo que implique obtenerla. Asimismo, es un espacio que se dedica a promover e intercambiar ideas sobre todo lo que se refiere al hecho fotográfico. Desde sus inicios —en agosto de 1993— ha atendido a más de 2.000 alumnos, muchos de los cuales se mantienen vinculados activamente al taller y a la fotografía. Fuente: Roberto Mata Taller de Fotografía *** En librerías otra novela póstuma de Roberto Bolaño El sello español Anagrama (http://www.anagrama-ed.es) lleva a las librerías, a partir de este jueves 27 de enero, la novela Los sinsabores del verdadero policía, que el escritor chileno Roberto Bolaño empezara a escribir en los años 80 y en la que trabajó, aunque de forma discontinua, hasta su muerte en 2003. La novela, en la que ya aparecen el estilo y el territorio literario de Bolaño pese a su carácter de obra de juventud, está integrada por tres escritos, según informa la viuda del escritor, Carolina López, en una nota editorial al final del libro. Dos de estas partes fueron localizadas en el ordenador del escritor y se titulan “Los sinsabores del verdadero policía” y “Asesinos de Sonora”, de cincuenta y cien páginas respectivamente. Además, hay un tercer escrito, también titulado “Los sinsabores del verdadero policía”, en parte mecanografiado con una máquina de escribir eléctrica y en parte impreso desde un ordenador sin archivo informático, de 135 páginas. Este último texto es “una novela completa de 283 páginas, clasificada en siete carpetas, cinco de las cuales se encontraban en la mesa de trabajo del autor, junto con otros materiales relativos a 2666, en tanto que las otras dos partes se descubrieron al organizar su legado”. Sus historias y personajes transitan por otras novelas de Bolaño como Estrella distante, Llamadas telefónicas, Los detectives salvajes y 2666, cuyo centro oculto quizás podría estar constituido por la presente novela. Además, comparten algunos de los personajes, como Amalfitano, su hija Rosa y Arcimboldi. El editor Jorge Herralde aseguró que “la lectura de la novela nos convence de que estamos ante una obra de una calidad literaria extraordinaria, en el territorio de 2666 y Los detectives salvajes, es decir, del Bolaño en su mejor forma”. Un territorio literario en el que, como puntualiza Herralde, ya aparece “el gran Bolaño de la madurez” y persiste “el joven Bolaño poeta”. En el prólogo de la obra, el crítico Juan Antonio Masoliver Ródenas señala que Los sinsabores del verdadero policía, como 2666, es “una novela inacabada, pero no una novela incompleta, porque lo importante para su autor no ha sido completarla sino desarrollarla”. La gran aportación de Bolaño a la literatura es la “provisionalidad”, sostiene Masoliver, “una escritura visionaria, onírica, delirante, fragmentaria y provisional” que rompe con la realidad tal como se había entendido hasta el siglo XIX. En relación al título, “el menos bolañano de sus títulos”, anota Masoliver, el autor optó de manera “definitiva” por “un título descriptivo, largo, sin el ritmo a que nos tiene acostumbrados y sin la mínima provocación o extrañeza” que tenían “Los detectives salvajes” o “Putas asesinas”. En una carta de 1995, el propio Bolaño esbozaba esta novela: “Desde hace años trabajo en una (novela) que se titula Los sinsabores del verdadero policía y que es MI NOVELA. El protagonista es un viudo, 50 años, profesor universitario, (con una) hija de 17, que se va a vivir a Santa Teresa, ciudad cercana a la frontera con los USA. Ochocientas mil páginas, un enredo demencial que no hay quien lo entienda”. Amalfitano, exiliado chileno, profesor universitario, viudo con una hija adolescente, descubre al lector, a través de la narración, el desencanto político, su amor a la poesía, que como en una paradoja del destino le obliga a abandonar Barcelona tras un escándalo y le llevan a la lejana Santa Teresa, lo que empeora su vida desarraigada. En este lugar mítico y fronterizo habitan oscuras historias de mujeres asesinadas, y también Pancho Monje, hijo de la dinastía de las Expósito, y otro joven, Castillo, falsificador de las pinturas de Larry Rivers para venderlas a ricos tejanos. En Santa Teresa, Amalfitano se encontrará con un mago, Arcimboldi, que es asimismo un escritor francés y cuya obra narrativa, minuciosamente descrita en uno de los capítulos, despliega la complejidad de otra asombrosa literatura. El sida, el desencanto de la izquierda, un Barça-Madrid de baloncesto, una clasificación de poetas, una loa al tabaco o un capítulo en el que un supuesto biopic de Leopardi sería interpretado “por amor al arte”, por escritores como Vargas Llosa, Vila Matas, Josefina Aldecoa, Martín Gaite, Muñoz Molina, Cela, Juan Goytisolo o Marsé, son algunos pasajes y escenas de esta obra caleidoscópica. En resumen, se trata de una colección de textos que Bolaño fue escribiendo a lo largo de toda su vida y que configuran un documento donde “el policía es el lector, que busca en vano ordenar esta novela endemoniada”, como expresó el propio escritor antes de su muerte. Fuentes: EFE • Europa Press *** Doménico Chiappe publica ensayo sobre la narrativa en el periodismo Este jueves 27 de enero será presentado en la librería La Central del Museo Reina Sofía, en Madrid (España), el ensayo Tan real como la ficción, del periodista peruano-venezolano Doménico Chiappe (http://www.letralia.com/firmas/chiappedomenico.htm). Durante la actividad el autor sostendrá una conversación con el poeta, dramaturgo, ensayista y periodista Alfonso Armada, quien ha sido corresponsal en varios países de África para el diario El País (http://www.elpais.com) y en Nueva York para el diario ABC (http://www.abc.es). Publicado por la Editorial Laertes (http://laertes.es), el libro ofrece una visión crítica y rigurosa del periodismo, así como una defensa apasionada de la crónica, el reportaje y la entrevista como géneros literarios; y de la investigación, la vivencia y la empatía como maneras de hallar la noticia. Chiappe reúne las técnicas de la narrativa de ficción y analiza cómo se pueden aplicar las rígidas reglas que debe seguir todo aquel que relata historias reales, sin renunciar a la veracidad ni a la noticia. De manera didáctica y amena, recurriendo a pertinentes y brillantes fragmentos escritos por los maestros de la literatura de no-ficción, se abordan las estrategias que, por una parte, construyen un texto capaz de atrapar al lector y, por otra, influyen en la manera de transmitir la realidad. Desde principios de los años 90, Chiappe ha ejercido el periodismo de investigación. Fue miembro fundador de la revista Primicia y del diario TalCual (http://www.talcualdigital.com), en Venezuela, y fue galardonado con la Mención de Honor en los Premios Iberoamericanos de Unicef y la Agencia EFE (htp://www.efe.es) por una serie de reportajes sobre niños apátridas publicada en el diario, también venezolano, El Nacional (http://www.el-nacional.com). En la actualidad es colaborador de la publicación española Frontera D (http://www.fronterad.com) e imparte su taller de periodismo narrativo en la Escuela de Escritura Creativa Fuentetaja (http://www.fuentetajaliteraria.com) y en el máster de ABC. Es coordinador editorial de La Fábrica (http://www.lafabrica.com). En nuestra Ciudad Letralia publicó una serie de entrevistas a escritores en su avenida Conversaciones de Madrid (http://www.letralia.com/ciudad/chiappe/index.htm). Fuente: Laertes *** Venezuela celebra encuentro de mimos Desde el jueves 27 hasta el domingo 30 de enero se llevará a cabo en la ciudad de Barquisimeto, Lara, el IV Encuentro Nacional de Mimos de Venezuela, con la participación de ocho agrupaciones artísticas de quince estados. Los artistas del silencio se encontrarán en la sede del Instituto Municipal de Cultura y Arte (Imca), en Barquisimeto, donde además se proyecta llevar a niños y jóvenes de distintas escuelas del estado. Con 21 años en la pantomima y conocido como “El mimo de Venezuela”, Adonay García, organizador del encuentro, explicó que el mismo nació luego de la muerte del francés Marcel Marceau, considerado el Charles Chaplin de las tablas, como un homenaje a él. El evento, que estaba planificado para finales del año pasado, fue pospuesto por la emergencia de las lluvias que azotaron a Venezuela, aunque regularmente se venía realizando en el mes de noviembre. Para García el encuentro ha motivado a los artistas de esta rama y ello lo sostiene basado en su crecimiento progresivo. En la primera y segunda edición participaron agrupaciones de cuatro estados; en la tercera se presentaron ocho y en la tercera superaron las expectativas con colectivos artísticos de una docena de entidades. La apertura se realizará el jueves 27 a las 3 de la tarde con el Teatro Latente y el Grupo Mundoteatro. A las 6 se presentarán Danzas Miracuy, Mago Travieso y Mister Mimo, del estado Anzoátegui. Además, a partir del viernes 28, se dictará el taller “Inicio al arte del silencio”, además del Teatro Móvil que estará en el Bulevar 20 con calle 19. También se presentará la actividad “Los mimos van a la escuela”. En esta ocasión los artistas presentarán su espectáculo en la Unidad Educativa Costa Rica, el preescolar Alberto Ravell y el Liceo Lisandro Alvarado. A este encuentro asistirán los maestros Simón Rojas, Fortunato Manzanilla, así como Roberto Colmenares, primer intérprete nacional del arte gestual, discípulo directo de Marcel Marceau. También estarán Joel Medina, llamado Mister Mimo, de Anzoátegui; Wilfredo Aldana, conocido como el Mimo Wuiwui, de Miranda; Silder Briceño, de Aragua, José Rodríguez Luna (el Mimo del Silencio), de Caracas, y Simón Rojas, de Trujillo, entre otros. La clausura, denominada “Los mimos a cielo abierto”, se realizará en el Parque Temático Bosque Macuto, desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde. El organizador de este evento anunció que la quinta edición del encuentro volverá a su calendario original y se celebrará en noviembre de este año. En esa ocasión el encuentro será en homenaje al maestro Roberto Colmenares. Artistas de Cuba, Argentina, Perú y Colombia han manifestado el interés de participar, apuntó. Fuente: AVN *** Otorgan el Premio Nonino de Literatura a Javier Marías El escritor y académico español Javier Marías ha sido galardonado en Italia con el Premio Nonino de Literatura en su 36ª edición. El jurado ha destacado que muy pocos autores como él pueden narrar la existencia individual en sus pasiones y ambigüedades y el tejido social e histórico en el que se mueven. “Tras leer sus libros miramos nuestra vida de una manera diferente, más madura y pausada al mismo tiempo”, apunta. El jurado, presidido por el Premio Nobel V. S. Naipaul e integrado por Adonis, John Banville, Ulderico Bernardi, Peter Brook, Luca Cendali, Antonio R. Damasio, Emanuel Le Roy Ladurie, James Lovelock, Claudio Magris, Norman Manea, Morando Morandini, Edgar Morin y Ermanno Olmi, considera que Javier Marías es uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo, que ha revolucionado el sentido del tiempo narrativo. La entrega de este galardón tendrá lugar el próximo 29 de enero en Italia de la mano de Claudio Magris. Javier Marías nació en Madrid en 1951 y es autor de numerosos libros, entre ellos Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, Negra espalda del tiempo y la trilogía Tu rostro mañana. Asimismo, es autor de los relatos Mientras ellas duermen, Cuando fui mortal y Mala índole; de diversas colecciones de artículos, semblanzas y antologías. En 1997 recibió el Premio Nelly Sachs, en Dortmund; el Premio Comunidad de Madrid en 1998; y en 2000, el Premio Grinzane Cavour, en Turín, y el Premio Alberto Moravia, en Roma, todos ellos por el conjunto de su obra. Entre sus traducciones cabe destacar Tristram Shandy (Premio Nacional de Traducción 1979). Fue profesor en la Universidad de Oxford (http://www.ox.ac.uk), y en la Complutense de Madrid (http://www.ucm.es). Sus obras se han traducido a treinta y dos lenguas y se han publicado en cuarenta y cuatro países, con más de cinco millones y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo. Fuente: Europa Press *** Baltasar Garzón entre los protagonistas de BCNegra Más de cincuenta autores españoles y extranjeros participarán en la sexta edición del festival de novela negra de Barcelona BCNegra (http://www.bcn.cat/cultura/bcnegra/2011), que tendrá lugar del 31 de enero al 5 de febrero y que contará con el juez Baltasar Garzón como uno de los invitados más destacados. Durante los seis días que durará el festival se han programado más de treinta actividades entre mesas redondas, lecturas, exposiciones, conversaciones, talleres y gastronomía con la novela negra como telón de fondo. Un total de veintiséis editoriales participan este año en el BCNegra: Alba, Algaida, Almuzara, Alrevés, Ariel, Columna, Ediciones B, Debate, Debolsillo, Destino, Duomo, Edebé, Empúries, Erein Argilatxea, Grijalbo, Maeva, La Magrana, Martínez Roca, Planeta, Mondadori, Pàmies, RBA, Roca, Seix Barral, Siruela y Viceversa. Según explicó el pasado martes 18 de enero el comisario de la semana negra barcelonesa, Paco Camarasa, por primera vez el mundo de la gastronomía entrará de lleno en el programa del BCNegra con seis restaurantes y nueve coctelerías, que propondrán una degustación de menús y cocteles inspirados en autores o personajes del género. Uno de los “actos estrella” de la presente edición será la conversación que mantendrán el juez Baltasar Garzón, el ex fiscal José María Mena y el periodista José Martí Gómez en el gótico Salón de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona (http://www.bcn.cat), sobre el crimen organizado y los poderes políticos y económicos. En otro de los actos centrales del festival, el escritor barcelonés Andreu Martín recibirá el Premio Pepe Carvalho, que en ediciones anteriores ganaron Francisco González Ledesma, Henning Mankell, P.D. James, Michael Connelly e Ian Rankin. El propio Andreu Martín ha propuesto un juego en el que es víctima de un supuesto secuestro y para rescatarlo el público debe interpretar once pistas distribuidas por el casco antiguo barcelonés y proporcionadas en código QR, una especie de código de barras que se puede leer con un móvil de última generación y que enlaza a una página web. “Descubriremos la ‘Kriminalroman’, la novela negra que se hace en Alemania de la mano de dos autores de renombre de aquel país como Zoran Drvenkar y Voker Kutscher, y también sabremos por qué se mata tanto en Suecia con Mari Jungstedt y José Luis Correa”, explicó Camarasa. La Barcelona negra e histórica también tendrá su espacio con una mesa redonda que aproximará al público los asesinatos y la intriga de la Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX. Manuel Vázquez Montalbán será objeto de un doble homenaje a través de un ciclo de cine dedicado a Pepe Carvalho en la Filmoteca de Cataluña (http://www.gencat.cat/cultura/filmoteca) y con la presentación del segundo volumen de la obra periodística del autor. A modo de preámbulo, tres días antes de la apertura de BCNegra, la Biblioteca Jaume Fuster acogerá la exposición “Carbó negre”, dedicada al escritor Joaquim Carbó, que propondrá un recorrido por su obra a través de las peripecias de su célebre detective barcelonés, Felip Marlot. El mítico delincuente Dani el Rojo, alias el Millonario, uno de los máximos exponentes de la vida delictiva y carcelaria de la Barcelona de los años setenta y ochenta, mostrará en “Confesiones de un gánster de Barcelona” la ciudad delictiva de entonces, a partir de sus propias vivencias. En el programa destacan asimismo una sesión monográfica dedicada a los espías, otra sobre los narradores británicos, protagonizada por R. J. Ellory, David Peace y Craig Russell; y la denominada “Islas negras”, que propondrá un “viaje” negro al archipiélago de Öland (sudeste de Suecia) y a la isla de Lewis (Escocia) de la mano de dos autores de aquellas tierras, Peter May y Johan Theorin. En colaboración con la policía científica de los mossos d’esquadra, apuntó Camarasa, en la sesión “La imagen del asesino” el público podrá descubrir en directo las claves de la confección de un retrato robot. Fuente: EFE *** Mario Vargas Llosa volverá a las tablas en Lima El cineasta peruano Lucho Llosa anunció diversos espectáculos que producirá al sur de Lima y en los que participará el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, quien actuará interpretando su propia adaptación de Las mil y una noches. “Imagínense a un Premio Nobel de Literatura protagonizando su propia obra en el teatro”, dijo el cineasta. Vargas Llosa volverá estará acompañado de Vanessa Saba por única vez en el boulevard de Asia. Las mil y una noches será un espectáculo con efectos coreográficos y elementos de multimedia, y con música de Manuel Flórez y Miguel Miranda. Llosa dio a conocer la apertura de La Arena de Asia, un espacio de 4.000 metros cuadrados donde presentará tres grandes espectáculos este verano, cada uno en única función. El primero será el 4 de febrero con un musical de Jaime Cuadra y la cantante nacional y también su esposa, Roxana Valdivieso. La segunda fecha será el 29 de marzo con Las mil y una noches, con Mario Vargas Llosa. El tercer espectáculo será el musical Carmín, con Stephanie Cayo en el personaje de Fiorella Menchelli, que en la versión de telenovela hizo Patricia Pereyra. Llosa anunció además que serán únicas funciones en Asia, y que sólo el musical Carmín continuará su temporada en Lima durante abril y que las entradas para los tres espectáculos están ya a la venta. Fuente: La República *** Fotografías de Rulfo serán expuestas en diversas ciudades de España Bajo el título “Sólo son imágenes. 25 fotografías de Juan Rulfo”, Fnac España (http://www.fnac.es) expondrá durante este año, en colaboración con la Fundación Juan Rulfo y la Editorial RM (http://www.editorialrm.com), una muestra de imágenes realizadas por el célebre escritor mexicano, en conmemoración de los veinticinco años de su fallecimiento. La exposición, que viajará por varias ciudades españolas, consta de 25 imágenes extraídas del libro 100 fotografías de Juan Rulfo (http://www.editorialrm.com/2010/product.php?id_product=176), publicado recientemente por RM. La selección de las obras del libro y de la exposición ha sido realizada por dos expertos en fotografía, el inglés Andrew Dempsey y el italiano Daniele de Luigi, quienes han tenido acceso a la totalidad del acervo fotográfico del autor de Pedro Páramo. En la introducción de la exposición, Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, explica la relevancia de la faceta fotográfica del escritor: “No es muy conocido el hecho de que Juan Rulfo hubiese tenido trayectorias paralelas en la literatura y la fotografía: hacia 1940 escribe sus primeros textos y toma sus primeras fotografías; alrededor de 1960 deja prácticamente de escribir literatura y de realizar imágenes con su cámara”. Según explica, en ambas actividades alcanzó una “maestría que ha sido universalmente reconocida”. “Para Susan Sontag la obra literaria de Rulfo fue una de las más influyentes del siglo XX, y al mismo tiempo lo consideraba ‘el fotógrafo más importante que he conocido en Latinoamérica’. Esto último, dicho por la autora de un ensayo fundamental como Sobre la fotografía, no es poca cosa”. Las imágenes seleccionadas ofrecen una muestra representativa de la extensa producción del autor mexicano, que realizó fundamentalmente tomas de arquitectura (disciplina de la que fue buen conocedor) y que se interesó también por el paisaje, los grupos étnicos de México, la vida (y la muerte) en los pequeños pueblos y el retrato. La muestra comenzará su andadura en Fnac Bilbao a mediados de febrero, viajará a Madrid (Fnac Callao) donde será expuesta los meses de abril y mayo, y continuará por Barcelona, Sevilla, Zaragoza y Valencia. En 2012 la exposición viajará a las tiendas Fnac de otras ciudades. Fuente: Europa Press ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === El Caballero Manuel Camilo Morón ================================= Ha muerto físicamente Manuel Caballero. Recibo la noticia en la carretera Morón-Coro, viniendo de Lara, su tierra natal. Contemplo el mar que es imagen de la comunión de todos los hombres en la muerte, la mar que es el morir. El hachazo homicida tronchó de repente a este hombre frondoso. Su caída liberó un eco de pena que desanda la sabana, la montaña, la manigua del alma. Pienso en Pedro Manuel Arcaya, Laureano Vallenilla Lanz, José Gil Fortoul, Mario Briceño-Iragorry, Augusto Mijares, Mariano Picón-Salas, y digo para mis adentros como los antiguos romanos “se fue con la mayoría”. Cuando escribo estas líneas tengo en mi escritorio como faros ardientes de papel: El orgullo de leer (1988), El bien del intelecto (1997), Por qué no soy bolivariano (2006), Rómulo Betancourt (1977), La Internacional Comunista y América Latina. La Sección Venezolana (1978), Ni Dios ni Federación (1995) y esa joya del intelecto venezolano que lleva el enigmático y bien puesto título de Gómez, el tirano liberal (1995). Presento esta relación de títulos al margen del ordenamiento cronológico adrede, porque estas obras están ordenadas desde dentro por una pasión: la pasión de comprender aquello que fue y es Venezuela. Desde la cátedra universitaria, desde las eruditas y sólidamente argumentadas páginas de sus libros, desde la tribuna periodística y desde la arena política, Manuel Caballero explicó que la historia no es cosa del pasado, que lo contemporáneo, lo actual, lo que estamos viviendo puede ser objeto de estudio histórico. Dijo que quien no tiene la capacidad de analizar en su integralidad los hechos de que ha sido testigo e incluso actor, es sencillamente porque no está hecho de la pasta de los hombres capaces de entender ni los más remotos acontecimientos que recoge la memoria humana. Conocí breve y nítidamente a Manuel Caballero en un pasillo en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Puedo decir que fue nítido nuestro encuentro porque, como tempestuoso estudiante y de paso admirador suyo, le pregunté a quemarropa: “¿Cómo escribe sus libros? ¿Tiene algún plan de trabajo? ¿Un horario?”. Capté un brillo malicioso detrás de sus lentes, y me respondió simple y llanamente que no, que no tenía planes, ni horarios, que los libros los escribía al ritmo de la pasión y las ganas. Cuando esta pulsión cardiaca se aúna a la erudición, a la meticulosa y paciente investigación que requiere la investigación histórica, el resultado es una veintena de obras que son una constelación en la que se aúnan las ciencias humanas con la buena escritura. Manuel Caballero pidió a sus amigos que lo leyeran como si fuesen sus peores enemigos. Los consejos los oyó y desoyó por igual. Pensaba como el historiador inglés A. J. P. Taylor que el error puede ser fecundo, pero que la perfección siempre es estéril. En el prólogo a Cesarismo democrático (1990), escribió esta advertencia que nos previene de la historia-leyenda, de la historia-mito, la historia-deificada que reconstruye su tela de araña: “Otra vez se vuelven a elevar, inaccesibles, los hombres que derrotaron el Imperio. Que equivale a renunciar otra vez a la responsabilidad, a refugiarse otra vez en el regazo materno. Es renunciar a comprender nuestra historia, y sobre todo que ella la han hecho, y la continúan haciendo, hombres de carne y hueso, no siempre movidos por bellas intenciones o instintos”. Y precisa cortante: “Es renunciar a participar en esa historia conscientemente, pues sin conciencia lo hacemos todos los días”. En 1633, John Donne amonestó a la Muerte: “Deja el orgullo, Muerte, aunque algunos te llamen terrible y poderosa, que nada de eso eres; porque aquellos a quienes pensaste que derribas no mueren, pobre Muerte, que ni aun puedes matarme”. Porque la muerte es sueño breve que pasa y despertamos eternos, de muerte liberados. En las puertas del siglo XX, Dylan Thomas escribió como una clarinada en el poema “Y la muerte no tendrá poder”: “La fe en sus manos podrá quebrarse en dos / Y tal vez como unicornio los atraviese el mal; / Pero igual que los troncos astillados, no se partirán. / Y la muerte no tendrá poder”. Asevera que aunque se vuelvan locos serán cuerdos, aunque se pierdan los amantes el amor perdurará, ellos seguirán martillando a través de las margaritas, florecerán bajo el sol hasta que el sol se pudra. Aunque se hundan en el mar resurgirán una vez más. Frente a las olas pardas de esta tarde plúmbea en el Caribe, bajo un cielo cruzado de nubes desgarradas, asaeteado de gráciles aves negras, siento más que pienso que la savia vital de Manuel Caballero corre por el tronco, las ramas y los retoños posibles de ese árbol, mutilado y floreciente, que en nuestros desvelos llamamos Venezuela. ** Camilo Morón camilomoron@gmail.com Historiador venezolano. Es egresado de la Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Es profesor de la cátedra de Patrimonio de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM, http://unefm.edu.ve). === Arguedas o todas las formas de ver el Perú ============================ === Alfredo Herrera Flores ================================================ En el, ahora, amplio panorama literario y rica cultura peruanos, la presencia de José María Arguedas se ha hecho imprescindible, más aun si se quiere interpretar cualquiera de los espacios en los que el propio ciudadano o poblador peruano es protagonista, más allá del disfrute estético de sus obras literarias. A cien años de su nacimiento y a cuarenta y dos de su trágica muerte, esa presencia ha servido también para observarnos como ciudadanos de un país por demás extraordinario en historia, tradición, sabiduría y todo lo que se puede encerrar bajo el general y amplio concepto de cultura. Basta repasar la historia literaria de los últimos quinientos años, iniciada por Garcilaso de la Vega y Guamán Poma de Ayala, que sumada a los más de dos mil años de tradición literaria oral (cantos, ritos y leyendas) e iconográfica (textiles, ceramios y tallados) de todas las culturas que se desarrollaron en este territorio que luego se llamó Perú, para entender que la mirada de José María Arguedas es una especie de aguijón imposible de no sentir. Si bien el escritor andahuaylino es considerado, principalmente, como autor de novelas y poemas, un artista de la palabra, y los críticos y académicos lo han encasillado en la corriente del indigenismo o indianismo, hay otras dimensiones del conocimiento social en el que ha hecho importantísimos aportes, con los que cada vez entendemos mejor nuestra compleja cultura. La antropología peruana, por ejemplo, le debe mucho a José María Arguedas por los trabajos etnológicos y etnográficos que hizo sobre mitología prehispánica, música popular, folklore, el idioma quechua, la educación popular, historia y costumbres de pueblos andinos, hasta entonces ignorados por la visión “costeña” o centralista de la que el Perú aún no puede despercudirse. Resultado de esas investigaciones están la revaloración de expresiones artísticas y rituales como “la danza de las tijeras” o la fiesta patronal en honor a la Virgen de la Candelaria, de Puno. Al mismo tiempo, el país le debe a Arguedas una de las miradas, enfoques, puntos de vista más interesantes y sinceros que se tienen de la realidad peruana, no solamente de la etapa que a él le tocó vivir, sino de toda la historia de un país que ha crecido desgarrado por miradas y percepciones divergentes, por la permanente y violenta pugna de culturas y por un proceso de mestizaje muy complejo y de sincretismo cultural único (entendiendo sincretismo cultural como reinterpretación). Pero, tal vez, sea la emotiva manera de retratar el Perú, desde la artística contemplación literaria hasta la estricta percepción científica social, que defendió hasta el último instante de su vida, el mayor aporte que este sencillo hombre provinciano hizo a un país tan entreverado y heterogéneo, tan desangrado y humillado, tan rico y opulento, tan diverso y hermoso, tan sufrido, tan amado. Sin embargo, así como fue querido y respetado, Arguedas sufrió el artero ataque de quienes no comprendieron, o no quisieron hacerlo, el fondo de su obra literaria y propuesta cultural, lo que terminó sumiéndolo en la depresión, que ya era parte de su vida íntima desde que, de niño, tuvo que huir de la casa para refugiarse en una alejada hacienda andina para recibir amor. Su vida personal, esa historia interna que lo atormentaba, que fue inseparable de su expresión artística y científica, también tuvo que salir a flote durante su matrimonio, su desempeño como funcionario público, como docente escolar y universitario, como escritor y como amigo, para terminar de carcomer su espíritu que, como él mismo dijo, sobrevivía sólo por amor al Perú. Pero tal parece que hemos ido leyendo la obra de Arguedas y comprendiendo, de alguna manera, la forma cómo él vio el Perú, y no hemos hecho lo que nos ha ido proponiendo en cada una de sus páginas, ver el Perú. Seguimos estudiando, y por supuesto disfrutando la obra de Arguedas, pero no hemos hecho la tarea de percibir al país desde aquellos lados oscuros con los que se manifiesta, sus canciones, danzas, costumbres, ritos y formas de convivencia que son, finalmente, los aspectos en los que se reconoce el espíritu de un país, una nación. Al decir “lados oscuros” me refiero a que, a pesar de que conocemos y hemos visto muchas manifestaciones culturales, tanto de las grandes ciudades o de las pequeñas comunidades, aún no las hemos hecho nuestras, siguen siendo vistas como “alejadas” o del “interior”, o de las “provincias”, como si se tratara de sucesos de un espacio, un mundo, una cultura ajena a la nuestra. No hay un interés subliminal o subjetivo de presentar los otros rostros del Perú, como dicen los modernos detractores de Arguedas, sino de recordar que el encargo intelectual del autor de Todas las sangres fue hacer que aquellos pueblos olvidados y marginados, con todo y su cultura, su pobreza y su historia, puedan sobreponerse a su estado de degradados y continuar su vida al compás de un progreso que no se traduce en riqueza monetaria, sino en calidad de vida. Difícil de comprender para algunos intelectuales, que no han ido más allá de las páginas de Los ríos profundos o Agua para encontrarse con un Perú más rico aun, más allá de las montañas y entre los cálidos valles andinos, donde habitan, cantan y bailan y siembran la tierra y saludan a sus dioses y se adornan los sombreros con flores y que esperan tener su oportunidad para ser, también peruanos. Errónea la forma de pensar aquella que dice que ver el Perú desde adentro es no avanzar. “Avanzar”. ¿Cómo?, ¿hacia dónde? Errónea la forma aquella de decir, como muchos “costeños” o “urbanos” impostados que escuchar huayñitos es atraer la pobreza. La obra de José María Arguedas es un moderno y emotivo fresco de la realidad peruana del siglo veinte, desde donde se puede ver el pasado y proponer el futuro, como lo han hecho los antiguos peruanos en su visión circular del mundo. En Agua (1935), en que reúne sus tres primeros cuentos, se manifiesta el conflicto social y cultural en una comunidad andina desde los ojos de un niño; éste se ubica en medio de los “blancos” y los “indios”, abusivos y prepotentes aquellos, y sufridos pero solidarios los últimos; pero sobre todo aparece, como protagonista de la literatura peruana, la cultura andina vista como un espacio en que los hombres viven con los mismos sentimientos y experiencias que en cualquier otra comunidad, costeña, urbana o “moderna”. Este es el primer aporte de Arguedas a la literatura peruana, pasar del indigenismo al indianismo y de ahí al cholismo. Ese niño de los cuentos de Agua no es un indio, tampoco un misti, es un cholo. Luego vendría la novela Yawar fiesta (1941), en la que, desde el punto de vista de pobladores mayores de una comunidad, que tienen la cualidad de analizar su propio contexto, se refleja la realidad y los conflictos culturales en los que se desenvuelven las comunidades andinas, las que aún se expresan a través de sus antiguas manifestaciones a pesar de que ya están imbuidas en el ritmo y proceso impuesto por las culturas foráneas. En Los ríos profundos (1958), su obra estilísticamente superior artística y literariamente, Arguedas propone, desde una perspectiva más madura, el conflicto que supone el tránsito de una cultura a otra de un personaje que a la vez transita de la niñez a la adolescencia. Es además una metáfora del tránsito cultural de los pueblos andinos, un proceso de siglos que ha terminado por convertirlos en espacios sociales ambiguos, intermedios, con profundos elementos y manifestaciones ancestrales y a la vez con extraordinarias asimilaciones de la modernidad. Esto es ser cholo. En esta novela, es protagonista también el lenguaje, que en voz de su protagonista, muestra el conflicto del autor por querer expresarse en quechua y castellano, lo que marcará luego una de sus frustraciones: el no poder hacerlo. En 1961 publica El Sexto, novela también autobiográfica ambientada en una de las prisiones más lúgubres de Lima, en la que fue recluido Arguedas por asuntos políticos. Nuevamente aparece el conflicto, el enfrentamiento de clases y grupos sociales, ilustrados a través de la lucha entre el bien y el mal, la violencia y la solidaridad. Es la primera obra literaria de ambientación urbana, o limeña, y la primera en la que Arguedas se expresa totalmente en castellano, sin que esto lo aleje de su punto de vista andino, o provinciano. Será con la novela Todas las sangres (1964) con la que intentará Arguedas concentrar, presentar y entender el mundo andino en toda su dimensión, pero sobre todo intentará que el lector, al que supone leal y solidario, sea quien entienda y asuma ese mundo como propio. Arguedas intenta hacer entender que el país está conformado por todas las razas y culturas y que sus habitantes, herederos de esas razas y culturas, son parte de ese país, por lo tanto se comprenda y asuma esa identidad, unidad y espíritu, como necesarios para concretar una convivencia armoniosa y pacífica. Pero “los analistas, sociólogos y críticos” no lo entienden, por lo tanto los lectores tampoco lo hacen. El mundo de “todas las sangres” seguirá siendo ajeno, un invento, una ficción, una historia que no expresa la realidad. José María Arguedas escribió más cuentos y recuperó y tradujo leyendas y mitos, también hizo poesía, excelente poesía, publicó sus estudios antropológicos, impulsó la investigación desde sus cargos de director de museos, estimuló la educación en los pueblos andinos, transmitió sus propuestas a través de la docencia universitaria, debatió con escritores e intelectuales de otros países, defendió el arte como punto de partida de la expresión literaria sin dejar de lado la perspectiva personal o autobiográfica, alentó a los jóvenes a estudiar y escribir sin miedo, protegió las ancestrales manifestaciones culturales, pero sobre todo buscó que se trabaje por las comunidades postergadas de todo el país. Mientras lo atormentaba la idea del suicidio, para escapar de sus problemas familiares y deshacerse de los demonios interiores, desprenderse de sus frustraciones como intelectual y artista, recibió premios y homenajes, fue jurado de premios literarios como el de Casa de las Américas y escribió entre insomnios, pastillas y viajes la novela El zorro de arriba y el zorro de abajo, nueva mirada urbana de la condición humana a través de su experiencia como escritor, investigador y profesor. La novela se publicó en 1971. Dos años antes, los últimos días de noviembre de 1969, José María Arguedas escribió las últimas notas de su diario y algunas cartas a sus amigos. Era el fin. Agradeció a quienes lo acogieron, quisieron y comprendieron; dio recomendaciones a amigos y alumnos, reflexionó sobre su vida y obra, y dispuso los asuntos finales sobre su sepelio; luego cogió un arma, se encerró en un baño de la Universidad La Molina y mirándose al espejo se disparó en la cabeza. La bala, caprichosa como los dos anteriores intentos de suicidio, y casi como toda su vida, le hizo una mala jugada y le hizo sufrir aun más. Tras cuatro días de agonía murió el 2 de diciembre. Es decir, se murió pero no. Arguedas se ha mantenido más vivo que nunca. Cuando se habla del mejor escritor peruano del siglo veinte se habla de Vallejo y Arguedas, algunos más premiados y conocidos se molestan, pero así no más es. Arguedas es querido y leído, estudiado y citado, aún no comprendido del todo, es cierto, pero sigue siendo el maestro, el amauta, el apu, el artista peruano por excelencia. ** Alfredo Herrera Flores lfrd.herrera@gmail.com Escritor y periodista peruano (Lampa, 1965). Estudió periodismo y literatura en Arequipa, donde se publicaron sus primeros artículos y poemas. Ha publicado los libros de poesía Etapas del viento y de las mieses (1986), Recital de Poesía (Flordecactus Editores, Arequipa, 1990), Elogio de la nostalgia (Lluvia Editores, Lima, 1995), Montaña de jade (Ediciones Copé, Lima, 1996), Mares (Lago Sagrado Editores, Lima, 2002) y El Laberinto (Lampa, 2008). Ganador del Premio Copé de Poesía de 1995 con Montaña de jade, y finalista en las ediciones de 1988 y 2001. Mantiene las columnas El barco ebrio y Crónicas urbanas, así como una bitácora literaria en http://lasillaprestada.blogspot.com. === Día de ceniza y la estética del deterioro Gabriel Jiménez Emán === La obra de Salvador Garmendia contiene un buen número de elementos formales y de contenido, de técnica y motivos, de escritura y de resolución temática que nos permiten señalarla como una de las más complejas y logradas de la literatura venezolana y latinoamericana. En un primer momento, su trabajo narrativo se desarrolla en el corpus coherente de lo novelado, que da lugar al conocido ciclo constituido por Los pequeños seres (1959), Los habitantes (1961), Día de ceniza (1963) y La mala vida (1968). Luego toma la vía del relato breve en obras como Doble fondo (1966), Difuntos, extraños y volátiles (1970) y Los escondites (1972), para después encaminarse a la construcción de novelas de diversa característica como Los pies de barro (1973) y Memorias de Altagracia (1974). Paralelamente, Garmendia va construyendo minuciosamente un prolijo mundo en el ámbito del cuento con los títulos Enmiendas y atropellos (1979), Hace mal tiempo afuera (1987), La gata y la señora (1990), Cuentos cómicos (1991), La casa del tiempo (1995), La media espada de Amadís (1998) y No es el espejo (2002), mundo donde parece fijar su principal voluntad creadora, excepción hecha de la novela El capitán Kid (1988) y de los innumerables artículos y crónicas aparecidas en diferentes publicaciones de Venezuela y el exterior, algunos de los cuales fueron recogidos en volumen (como La vida buena, en 1995 y Crónicas sádicas, en 1990), y que poseerían suficientes cualidades anecdóticas para ser transformados en textos de ficción. Recientemente me ha tocado escribir el estudio preliminar para una antología de sus cuentos en Monte Ávila Editores y he constatado, entre otras cosas, que el género cuento tiene en Garmendia un cuerpo impresionante, posiblemente el más prolífico y compacto de cuantos se hayan producido en Venezuela. Del primer gran ciclo novelístico de Garmendia, una de las novelas que más llama la atención de lectores y crítica es justamente Día de ceniza. Se ha señalado en ella su carácter eminentemente urbano y el entorno burocrático y enajenante donde se mueven sus personajes, con sus respectivos agregados: monotonía, repetición situacional, escatología, humor negro, deterioro. Quisiera referirme aquí a este aspecto del deterioro como elemento principal de Día de ceniza; cómo la obra es recorrida y atravesada parte a parte por todo aquello que implique abandono, desgaste, ruina o corrupción física, y cómo desde aquí Garmendia va construyendo una estética, y anunciando claves para la interpretación de su mundo novelesco posterior, como el que observamos en los textos de La mala vida o Los pies de barro, y también por supuesto, como una consecuencia heredada de su primera novela Los pequeños seres (1), donde su protagonista Mateo Martán prefigura algunos de los rasgos de Miguel Antúnez en Día de ceniza. La primera sensación que me asalta leyendo Día de ceniza es que el hombre (es decir, el ser en su intimidad y soledad, habitante de la gran ciudad) se halla dominado por una fuerza abrumadora o absurda, por un destino irreconocible y amorfo. El hombre, “habitante” o “pequeño ser” de la gran ciudad desconoce su objetivo en la vida, anda a la deriva e imita sin saberlo al muñeco o a la marioneta, como si estuviese manipulado por una potencia destructiva. Los personajes parecen parte de un gran decorado de objetos inertes, que se corrompen y desgastan a diario, y apenas logran moverse en un gigantesco escenario de tragedias cotidianas o dramas banales, que son parte de un destino minúsculo; apenas se disuelven en el entorno como bocetos, escorzos o perfiles irresueltos, o como trozos de existencia lacerados o agónicos en medio de la monotonía o de las situaciones previsibles. Esto hace que la novela se organice no mediante el dibujo de personajes principales y secundarios ni en amplios lapsos temporales, ni acudiendo a resaltar los rasgos psicológicos de éstos, ni siquiera a las profesiones o roles que ejercen en la vida social (en este caso abogados, burócratas, comerciantes, empleados), sino que opera de otro modo, a través de vastas descripciones de ambientes, objetos o espacios, o mediante dibujos físicos de personajes, preferiblemente secundarios: un taxista, un parroquiano bebedor, un mesonero, un barman o un buhonero toman de improviso los primeros planos, junto a descripciones minuciosas de objetos o ambientes; pero sobre todo de objetos que imitan a la vida, como los muñecos. Los muñecos siempre han sido constantes en la obra de Garmendia, casi una obsesión. A lo largo de las páginas de Día de ceniza pueden computarse no menos de quince alusiones a los muñecos o maniquíes (ahí van apenas dos de ellas: 1: “Su gordura liviana le transmitía, más bien, el aspecto de un muñeco de goma inflado al máximo”. 2: “Esos maniquíes articulados que soplan en sus tubos cubiertos de ventosas como brazos de pulpo y se encharcan en el piso polvoriento de la tarima”), con los que fabrica diversos símiles, metáforas o imágenes, o traza perfiles ridículos o grotescos. Por otra parte están los escenarios o escenografías, situados tan en primer plano que toman el lugar de las acciones humanas, y describen mejor el movimiento vital que el de la propia existencia; de hecho, en Día de ceniza no importa mucho la acción tal como la conocemos tradicionalmente, en el sentido de producción de hechos fácticos o comprobables de inmediato, o bien de aconteceres como viajes, sucesos históricos o acontecimientos relevantes que intenten tejer una trama de acciones “importantes”; por el contrario, la anécdota casi desaparece, para ceder su espacio a movimientos lerdos o desplazamientos cortos dentro del ámbito urbano; desplazamientos que tampoco comportan nada trascendente en el plano social: son acciones existenciales, movimientos interiores de la psique, trayectos previsibles y cotidianos de la oficina al bar, del bar al parque, del parque a cualquier calle o establecimiento, o del departamento a la oficina, dando paso así al sentimiento de tedio, el aburrimiento o el cansancio. Miguel Antúnez, el turco Bríñez, Anzola, Paredes, Morela, Leticia o Pastorita, así como otros personajes menores o fugaces como el señor Margerie, Mauriello, El Pingüino, Sotillo, Filippo o Belandia se mueven en la trama de la novela sin que exista entre ellos una brecha muy clara de niveles protagónicos; más bien van apareciendo en ésta lenta y pausadamente, como surgidos todos de un mismo embrión hacia la ciudad desgastada y corrompida. Así, la enfermedad, lo ruinoso o lo trunco (incluyendo los sueños truncos de la vigilia) se hallan cubiertos de esta sensación de abandono o de precariedad inevitable, donde lo artificial sustituye a lo natural, la rutina a los sentimientos y el deber burocrático o profesional a la familia o los afectos. Casi todos los personajes de Día de ceniza son productos del abandono, del ejercicio monótono del trabajo u oficios, se encuentren o no ellos plenamente conscientes de esto. Cuando parecen estar a punto de encontrar sus respectivas identidades, se convierten de inmediato en siluetas, en bocetos borrosos que son devorados por el entorno y, en casos extremos, dan la impresión de ser sólo masas petrificadas o simples magulladuras de la realidad. Así tenemos que la falta de plenitud caracteriza a los personajes de esta novela, casi sin excepción. Su trama se organiza antes y después de la celebración de una fiesta de carnaval en Caracas a comienzos de los años sesenta, donde grupos de amigos desean festejar y estar alegres, sin lograrlo. Así tenemos que el abogado Miguel Antúnez es casado con Leticia y sostiene breves aventuras sexuales con Pastorita, sin encontrar la plenitud con ninguna de las dos. Su amigo y colega abogado Anzola tampoco logra dar sentido a su vida. Sin embargo, ambos son lectores de buena literatura, escriben o han escrito poemas y comparten algunos momentos de vocación literaria, lo cual los salva un poco de las situaciones sin sentido donde se hallan inmersos. Ambos son suertes de literatos frustrados que ya no pueden hacer nada para resolver su vocación, excepto mantener fugaces conversaciones sobre lecturas y autores comunes. De hecho, tales conversaciones funcionan más como adornos “intelectuales” en un libro cuyos diálogos son casi todos triviales, por no decir banales. En una de las tantas salidas a tomar tragos o a almorzar de Anzola y Antúnez, éstos se dirigen a un restorán, y allí, de repente, en una pausa de la comida, Anzola inquiere a Antúnez: —¿Por qué no te has ido, Antúnez? —preguntó Anzola como si reanudara el hilo de una conversación. —¿Irme? —Tú todavía estás a tiempo. Tú, más que nadie, ha debido irse a París. Eres inteligente, tienes un porvenir en la literatura. —París... Antes, cuando estudiaba... Eso pudo ser en otro tiempo. Ahora... —notó que Anzola lo miraba aguardando una explicación completa y bajó la cabeza—. Me casé, tengo la profesión. La literatura ya no... como forma de vida, quiero decir. —¿Recuerdas lo que hablamos una vez en la universidad? —sacó una pitillera de plata y encendió lentamente—. Estudiábamos primer año juntos. Puede ser que no te acuerdes, pero yo sí; hay ciertas cosas que se quedan grabadas. A mí también me interesaba la poesía, había escrito algo... Pero todos no servimos para eso, es cuestión de sensibilidad o de poder creador, algo... En ese sentido soy destinista: nacemos para algo, y tú estás contrariando tu naturaleza ejerciendo el derecho. —¿Tú crees? —Yo estoy liquidado, aunque pueda ser que me haga rico con la profesión; eso es otra cosa. ¿No volviste a escribir? —No. A veces...: pero no vale la pena. El arte no admite medias tintas: o se es completamente, o cero: la mediocridad es peor que la esterilidad completa. De tal modo se asume la medianía o la mediocridad. Por supuesto, toda esta medianía se refleja en la atmósfera de la historia: lo gris de un miércoles de ceniza sirve como símbolo para acentuar el carácter agonizante de las historias personales, enunciado directamente en varias imágenes como: “Una fotografía de Morela en traje de baño, reclinada a un tronco y de espaldas a un mar mustio color ceniza”; o: “Afuera, la primera luz fláccida del amanecer, bañaba las laderas verdes y la tierra gris de tajadas de cerro recién rebanadas”. Valga decir que en descripciones como éstas y en otras más ampliadas Garmendia se convierte quizá en el artífice de la descripción pormenorizada en nuestra literatura, asumida ésta desde varios ángulos perceptivos: el arquitectónico, el plástico, el fotográfico o el cinematográfico, cuyos efectos se mezclan a los sentidos conocidos: texturas, olores, ruidos o músicas; todo en una amalgama sinestésica de simultaneidad perceptiva. La mayoría de estos registros descriptivos operan para narrar movimientos, no para dar cuenta de estados de ánimo, señalar rasgos psicológicos o ideas de los personajes. Es justamente aquí donde sale a relucir la célebre técnica objetual de Garmendia, que consiste en llevar a cabo la mirada exhaustiva de la cosa, sometiéndola a un lente de aumento para examinarla en detalle. Para ello se vale de diversos registros: el ejercicio informalista de gestos o trazos fragmentarios, o bien de la técnica cubista del ensamblaje de elementos heterogéneos simultáneos; o acude a la técnica fotográfica o cinematográfica, no para reflejar la realidad objetiva (ese pretencioso proyecto del realismo, cuya peor derivación es el realismo social), sino para tomar del arsenal de la fotografía o el cine algunos dispositivos que le ayuden a enfocar mejor a un objeto particular. A veces es un zoom, otras un gran angular u ojo de pez; otras un paneo, un travelling o una nerviosa cámara en mano; en fin, Garmendia suele fusionar varios de estos artilugios, dispositivos o técnicas en el logro de su fin. Por supuesto, no todo en Día de ceniza se resuelve en tiempo presente. Están las vueltas al pasado infantil de Antúnez en Caracas, a sus calles y su barrio; o las de su mujer Leticia a Barquisimeto. En ninguna de las dos vemos que haya salida: todo ha sido arrasado por el tiempo. Por cierto, esta vuelta de Leticia al pasado interiorano de Barquisimeto posiblemente sea la primera referencia de Garmendia al mundo rural, al pueblo pequeño que posteriormente será retomado en buena parte de su cuentística y en su célebre novela Memorias de Altagracia. Están por supuesto los recuerdos o el amor, los momentos de goce o disfrute sexual, aunque tocados por otra de las artes de Garmendia: el manejo de la escatología, como apreciamos en las siguientes líneas: “No podía vérselo en la oscuridad, pero se lo tocaba; primero la parte gorda cubierta de una pelusa ensortijada, y más abajo la grieta blanda en un caldo espumoso; de allí se elevaba el olor de guiso descompuesto. Pero el agujero resultaba un forro demasiado holgado para el pequeño instrumento, que se escapaba aturdido a cada movimiento, y volvía a introducirse y agitarse sin resultado”. En fin, todo lo humano privado parece darse cita en esta novela sin retóricas, sin grandilocuencias ideológicas ni tesis previas de enajenación. Notamos, en algunas de estas descripciones donde Antúnez regresa a su barrio, cómo se produce esta técnica objetual de acercamiento a lo minucioso: “Vivió algunos años en este barrio, mucho antes de casarse, cuando aún estudiaba en la universidad; y se movía por allí, en la proximidad de los hoteles donde paraba por algunos meses. Ciertos bares le eran familiares, pequeñas tiendas, casas que podía recordar por algún detalle particular: una marquesina de cristal apedreada, patios cuadrados vestidos de mosaicos o los balcones de formas adiposas siempre solitarios y oscuros. Eran las mismas calles angostas y mal iluminadas; la misma confusa impresión de que caminaba sin objeto por una ciudad muerta e interminable. La fila de fachadas rectas, terminadas en áticos, gárgolas y cornisas moldeadas; una continuidad de armazones vacías, revestidas de estuco, mutiladas, como si salieran de un tiempo sin memoria y guardaran las marcas de su esplendor aniquilado”. Por su parte, en el Barquisimeto de Leticia observamos que “ahora está allí, dentro de él, aquel olor maduro, orgánico, olor de partes íntimas que había en el cuarto de su padre, una celda blanca de paredes cariadas y techo de caña amarga lleno de terrones y colgajos de telaraña. Un cono de luz tibia y azulada, donde se gesta un polvo amarillento, entraba todo el día por la solitaria claraboya abierta en lo más alto... y todo volvía a aparecer intacto, vivo, rodeado de su misma luz de antes, la edad ruinosa y disecada de las cosas...”. Cuando al final de la obra todo parece dominado por la monotonía, comienzan a ocurrir algunas “cosas”: discusiones y peleas entre amigos o cónyuges, la muerte de un amigo (Filippo), el encuentro con Belandia el literato en su biblioteca, y finalmente el suceso donde se funde el sentido último de la novela: el intento de suicidio de Antúnez. El tema de la frustración literaria de Antúnez y Anzola se aborda de nuevo en el citado encuentro con el señor Belandia, donde han ido a parar los estertores últimos de la fiesta de carnaval el miércoles de ceniza. Veamos. Pregunta Belandia a Antúnez: —¿Usted escribe, verdad, doctor? Me lo dijo su cuñado. —He... escrito. —Muy bien. ¿Poesía? Seguramente usa una forma moderna. No lo censuro. El verso ha evolucionado, claro está, tanto en la forma como en el espíritu. Es un signo de nuestra época inestable: el caos. ¿me entiende? Vivimos en un mundo de transición que, seguramente, conducirá a un gran retorno —levantó de la mesita donde acababa de servir el coñac, un tomito encuadernado en piel y lo acarició como una mota—. Anoche, precisamente leía a Horacio. Es necesario... es necesario... Horacio es inconmovible. No poseo la dicha de leer el texto latino, pero... ¿Qué le parece el coñac? —Excelente. —Me agrada su manera de ser, doctor. Usted es joven y lleno de porvenir. Yo... no abrigo ilusiones en cuanto a la gloria literaria. La cultura sigue siendo, para mí, una forma desinteresada de elevación de espíritu. No descartamos, por supuesto, que esta esperanza trunca de ser poeta que dormía en lo profundo de Antúnez, estimulada luego por Anzola y Belandia pero imposible de ser reactivada, haya sido el móvil principal para que Antúnez intentara suicidarse. Tenemos, en fin, en Día de ceniza, a una obra maestra de lo humano privado, de lo que acontece en la interioridad del tedio individual, del desgaste que acaece en el ánima personal, cuando el hombre de la gran ciudad (las capitales latinoamericanas se han vuelto metrópolis inhumanas en poco tiempo) experimenta la soledad de la multitud, la soledad y el deterioro del hombre práctico, del hombre atrapado por un destino puramente profesional o material, producto de fuerzas o leyes sociales o económicas que lo rebasan, y se imponen sobre cualquier moral o sentimientos profundos como la amistad, el amor o la solidaridad. Nos identificamos secretamente con estos personajes solitarios, los observamos con piedad considerando sus diarias e inútiles trifulcas, sus pequeñas alegrías en ámbitos minúsculos, en sus breves paseos por parques o playas los fines de semana, en sus fiestas de carnavales cenicientos. Posiblemente, Día de ceniza sea recordada por eso: por mostrarnos el lado gris y anodino del vivir urbano, y el absurdo destino de tantas existencias que se gestan y gastan en la entraña implacable de nuestras ciudades, envejecidas prematuramente. Nota 1. Se trata de su primera novela conocida. Su obra inicial en este terreno es la novela breve El parque, publicada en Barquisimeto en 1947, en edición limitada. ** Gabriel Jiménez Emán gjimenezeman@gmail.com Escritor venezolano (Caracas, 1950). Su obra narrativa y poética ha sido traducida a varios idiomas y recogida en antologías latinoamericanas y europeas. Vivió cinco años en España y ha representado a Venezuela en eventos internacionales en Atenas, París, Nueva York, México, Sevilla, Salamanca, Buenos Aires, Santo Domingo, Ginebra y Quito. Ha publicado los libros de cuentos Los dientes de Raquel (La Draga y el Dragón, 1973), Saltos sobre la soga (Monte Ávila, http://www.monteavila.gob.ve, 1975), Los 1.001 cuentos de 1 línea (Fundarte, http://www.fundarte.gob.ve, 1980), Relatos de otro mundo (1988), Tramas imaginarias (Monte Ávila, 1990), Biografías grotescas (Memorias de Altagracia, http://edimemorias.blogspot.com, 1997), La gran jaqueca y otros cuentos crueles (Imaginaria, 2002), El hombre de los pies perdidos (Thule Ediciones, http://www.thuleediciones.com, España, 2005), La taberna de Vermeer y otras ficciones (Alfaguara, http://www.santillana.com.ve, Caracas, 2005) y Había una vez... 101 fábulas posmodernas (Alfaguara, 2009), entre otros, así como las novelas La isla del otro (Monte Ávila, 1979), Una fiesta memorable (Planeta, http://www.planetadelibros.com/editorial-editorial-planeta-8.html, 1991), Mercurial (Planeta, 1994), Sueños y guerras del Mariscal (Comala, http://www.comala.com, 2001; Ediciones B, http://www.edicionesb.com, Bruguera, 2007), Paisaje con ángel caído (Imaginaria, Yaracuy, 2004) y Averno (El Perro y la Rana, http://www.elperroylarana.gob.ve, 2007); los libros de ensayo literario Diálogos con la página (Academia Nacional de la Historia, http://www.anhvenezuela.org, Caracas, 1984), Provincias de la palabra (Planeta, Caracas, 1995), El espejo de tinta (Fondo Editorial Ambrosía, Caracas, 2008), Una luz en el camino: fundamentos de ética para adolescentes (Biblioteca Básica Temática, Caracas, 2004), Espectros del cine (Cinemateca Nacional, http://www.cinemateca.gob.ve, Caracas, 1998) y El contraescritor (El Perro y la Rana, Caracas, 2008); los poemarios Materias de sombra (Premio Monte Ávila de Poesía, 1983), Narración del doble (Fundarte, 1978), Baladas profanas (La Oruga Luminosa, 1993) y Proso estos versos (Círculo de Escritores de Cojedes, 1998), Historias de Nairamá (Fondo Editorial del Caribe, Anzoátegui, 2007), y las antologías y trabajos de investigación Relatos venezolanos del siglo XX (Biblioteca Ayacucho, http://www.bibliotecayacucho.gob.ve, 1989), El ensayo literario en Venezuela (La Casa de Bello, http://www.casabello.gob.ve, Caracas, 1988), Mares: el mar como tema en la poesía venezolana (Banco Unión-Ateneo de Caracas, Premio Anda, 1990) y Ficción mínima: muestra del cuento breve en América (Fundarte, Caracas, 1996), entre otros, así como antologías literarias con estudios sobre Víctor Valera Mora, Luis Fernando Álvarez, John Lennon y Bob Dylan, Brian Patten, Baica Dávalos, José Lezama Lima, Vicente Huidobro, Ludovico Silva, Salvador Garmendia y Adriano González León. Ha recibido diversos reconocimientos, como el Premio Municipal de Narrativa del Distrito Federal, el Premio Romero García de Narrativa del Consejo Nacional de la Cultura, el Premio Nacional de Narrativa Orlando Araujo y el Premio Solar de Ensayo de la Fundación de Cultura del Estado Mérida (Mérida, 2007) por el libro El espejo lúcido. Es traductor de poesía de lengua inglesa y editor independiente. Dirige la revista y las ediciones Imaginaria, dedicadas a lo inquietante y lo fantástico, y es coordinador general de la Fundación “Elisio Jiménez Sierra”. Ha sido coordinador de la Plataforma del Libro y la Lectura (Ministerio del Poder Popular para la Cultura, http://www.ministeriodelacultura.gob.ve), director general del Gabinete Ministerial de Cultura en el estado Yaracuy y miembro de la Junta Directiva Nacional de la Red de Escritores de Venezuela (http://rednacionaldeescritoresdevenezuela.blogspot.com). === Revisionista Antonio Otero García-Tornel ========================= Nosotros no tenemos un enemigo sino dos; los blancos y los rojos, que cada cual a su manera quiere hacer nuestra completa felicidad metiéndonos en la cárcel. Pío Baroja El día que sea posible representar en escena a un obrero deshonesto el teatro francés habrá demostrado su mayoría de edad. Flaubert a Colette Releyendo Guerra y paz cuando el sol se levanta y se doran las copas de los árboles me topo con la frase de Tolstoi en que habla del “acostumbrado recurso de los historiadores cuando algo no se ajusta a sus deseos”. Lo que inmediatamente me recuerda otro enunciado de no sé quién: “Es muy fácil cambiar el pasado, los historiadores lo hacen constantemente”. La Historia no ha sido nunca una ciencia exacta pero se espera de ella cierto rigor y precisión. Al fin y al cabo es lo que debe explicarnos cómo hemos llegado al maravilloso esplendor del tiempo presente. Tucídides se presentaba como un austero “notario”, alguien que no hacía uso del “recurso acostumbrado”. A falta de buenos notarios es muy recomendable la lectura de legos como el periodista Chaves Nogales: contó muy bien, entre otras cosas, lo visto detrás de los Pirineos entre 1936 y 1940, y da impresión de veracidad. Dice Félix de Azúa que si hubiera sido estalinista ahora le estarían dedicando plazas, de haber sido fascista ya las tendría. Prefirió no ser ninguna de las dos cosas. Libros del Asteroide ha publicado La agonía de Francia, escrito por él en el fragor de serios acontecimientos, libro cuya lectura no habría perjudicado a Herbert Lottman a la hora de pergeñar La agonía de París. Según Chaves, en Francia había una guerra civil larvada “en la que los ciudadanos no se asesinaban unos a otros —como habían estado haciendo gozosamente los españoles— por la sencilla razón de que la gendarmería no había perdido su eficacia y faltaba el margen de impunidad que es indispensable a los héroes de las guerras civiles”. Se explaya sobre un mundo político tan altanero como torpe. “El país estaba podrido hasta el hueso, los hombres no tenían grandeza y las masas eran como rebaños trashumantes”. Mientras los locutores parloteaban en una emisora de radio dirigida a Suramérica acerca del sprit de París y el chic de sus modistos, se ordenaba al ejército que no combatiera, que se limitara a contener o rehuir las desagradables embestidas del enemigo. La tesis es que esa nación estaba ya hundida y preparada para someterse a un ejército de ocupación mucho antes de que los alemanes asomaran sus estandartes por los Campos Elíseos con cara de villanos, el ceño muy fruncido. También se refiere al lamentable espectáculo de la evacuación de la ciudad. Le sorprende que los ministerios quedaran vacíos, que la gran burguesía parisién pusiera pies en polvorosa, sin olvidar la plata y las alfombras. ¿No es lo habitual en estos casos? El periodista andaluz también se veía obligado a deshonrosas huidas: terminó en Inglaterra donde murió no a causa del blitz sino de una peritonitis carente de toda épica. Hay que mencionar al valiente escritor y periodista Giles MacDonogh, nieto de judío húngaro, que ha escrito la novela Después del Reich sobre las atrocidades cometidas contra los alemanes al terminar la guerra: masacres (tres millones murieron después del fin de la guerra), violaciones (doscientos mil niños nacieron como consecuencia del priapismo de los libertadores), económico aprovechamiento de campos de concentración, expolios, humillaciones sin cuento en las que los historiadores han preferido no ponerse a indagar. Se supone que puede ser mal usado, servir a algunos para relativizar la culpa y aliviar la responsabilidad de los nazis pero, como dice su autor: “Eso no debe detener al historiador, so pena de ignorar injustificadamente un periodo de la historia”. Efímera fue la vida de la República de Weimar; tampoco la española se caracterizó por su duración. Con el paso del tiempo la guerra civil (de la que hasta ahora sólo hemos tenido visiones coloreadas por el partidismo) se va contemplando con más perspectiva, lo que a veces obliga a cambiar de tesis, con todos los riesgos que conlleva. Hasta ahora esos cambios de teoría llevados a cabo por individuos sin miedo al ostracismo se han valorado en términos ideológicos y despachado de forma muy negativa por historiadores que intentan dar, se supone, una versión desapasionada de esos asuntos —sine ira et studio— pero sufren de miopía y lo demuestran ofreciendo tergiversaciones en las que no falta ese toque denominado “impronta personal” o “acento propio”. No parecen contemplar la opción de analizar de verdad los argumentos del temerario que se aparta del carril. Sobre la lamentable contienda es bueno leer a algunos anglosajones. Stanley G. Payne ha escrito “Por qué la República perdió la guerra”, libro con el que probablemente estaría de acuerdo Chaves Nogales. Pero como no sostiene las tesis actualmente oficiales y osa atribuir la derrota republicana a factores endógenos, ya se impugna como expresión de una traición, y se le califica de lo peor que se le puede calificar a un historiador, de “revisionista” (así calificaba Mao, por cierto, a un millón de personas que se cargó alegremente), aunque sin perder el tono de voz comedido de los hombres objetivos. Este varón de Texas pone en duda que la República representase un régimen democrático, se refiere a asuntos como la intransigencia doctrinal, la demagogia galopante, el caos financiero... Por lo tanto ha dejado de ser “de los nuestros”. Se diría que, como antes la franquista, la interpretación historiográfica moderna sigue encastillada en sus dogmas y sorda a cualquier propuesta extramuros. Da la impresión de que sobre la historia reciente no es fácil conservar la ecuanimidad, ser renuente a enrolarse en uno de los dos bandos en liza. No debe ser agradable ser mirado con reprobación por prestigiosos sectarios por evitar simplificaciones y dar una visión adulta de conjunto. Andrés Trapiello se muestra bastante renuente a ese enrolamiento, sin embargo, al recordarnos a Carlos Morla Linch, diplomático chileno y confidente de Lorca, “con su cabeza a la derecha, su corazón a la izquierda”, una especie de Schindler, figura que nadie quiso reivindicar. Salvó la vida a más de dos mil personas, primero metiendo en la embajada y en su domicilio particular durante meses a curas, falangistas, militares, políticos conservadores de los que los milicianos querían separar el alma del cuerpo, y luego a comunistas y republicanos que huían de las represalias de Franco y las checas de la Falange... Se le agradecieron los servicios prestados con el silencio y el olvido. Escribió un diario (ahora editado por Renacimiento) que, como es lógico, nunca interesó a los “expertos”. Rompía los esquemas. Era un testigo incómodo. Aparece el cónsul Neruda: “de un egoísmo y de un ensimismamiento abrumador”... Resulta satisfactorio vislumbrar que algo está cambiando. En el siglo XXI algunos impíos como Santos Juliá empiezan a hablar, en un esfuerzo de imparcialidad, de la exclusión de los moderados desde el nacimiento del régimen, o de la tristeza de Azaña ante matanzas que nada tenían que ver con la defensa de la República “ni con los valores por ella representados, sino con el comienzo de una revolución social que, entre otras catástrofes como acelerar la derrota, significaba, de triunfar, el fin de la misma República”. Uno lleva tiempo pensando, sin decírselo (irresoluto) a casi nadie, que en aquella barbaridad no había ni fascistas de tebeo ni dulcísimos republicanos. O había muy pocos. Juan Ramón, Cernuda, Gil-Albert o Benjamín Jarnés no cayeron en el maniqueísmo, tan fácil y siempre de moda: no podían identificarse con una orgía de odio y crueldad sin traicionarse a sí mismos. La excelente última novela de Muñoz Molina también pretende poner las cosas en su sitio, reflejar las ambigüedades de la realidad. Mientras el sol declina y unas nubes se arraciman, junto los dedos formando un capitel y decido identificarme con el extraño en todos los círculos, con el personaje al que la escabechina cogió totalmente a contrapié, con el que fue odiado por tirios y troyanos, con el que publicó al escritor que estaba en el bando contrario, con los que defendieron al adversario político, con el que redactó avales para ayudar a unos represaliados, con los que no reciben premios de gobierno alguno, con personajes tan raros como el embajador chileno Carlos Morla Linch. ** Antonio Otero García-Tornel leosaucius@euskalnet.net Escritor español (Barcelona, 1952). Cursó estudios de derecho. Fue uno de los padres fundadores de Ajo Blanco. Cercano a Carlos Barral, desempeñó varios trabajos relacionados con el mundo del libro. Vivió siete años en Venezuela. Ganó en el País Vasco, lugar en el que ahora reside, el primer premio del VI Certamen Geoda de Narrativa (1991). Ha publicado artículos y poemas en revistas de España y América. Ejerce de columnista en el suplemento cultural de un periódico de Bilbao. === Literatura del Caribe: la cabeza de la Gorgona Montague Kobbe ==== Publicado originalmente en inglés en Latineos (http://www.latineos.com) el 20 de mayo de 2010. Traducción de Laura Montanari y Montague Kobbe. Mar, playa, Bob Marley, sol, relax, monte, Fidel Castro, Rastafari, Haití, calor, cool... Esta es apenas una pequeña lista de las respuestas que recibí al preguntar a un grupo de gente cualquiera cuál era la primera cosa en la que pensaban al escuchar la palabra “Caribe”. Alguien incluso me respondió akí y saltfish (bacalao); pero nadie, ni siquiera una persona, dijo literatura. Ni Derek Walcott, o Aimé Césaire. Nada. Ser demasiado hermoso incurre un peligro. Dada la peculiar estructura de la sociedad occidental, esto es algo que las mujeres de negocio (más o menos) exitosas experimentan con mayor frecuencia. Pero, tomemos un ejemplo masculino, sólo por llevar la contraria. Te reto a hacer el mismo ejercicio que he descrito arriba y reemplazar la palabra “Caribe” por “Brad Pitt”. Me interesaría saber cuántas veces te responderán “buen (o mal) actor”. Seguramente no tantas como “precioso”, o “Jennifer Aniston”. Tampoco quiero hablar aquí sobre la interpretación de Brad Pitt en Conoces a Joe Black o su actuación en Leyendas de pasión, sino más bien tratar de esbozar algunas características generales que de alguna manera apliquen para toda, o casi toda, la literatura caribeña. Una tarea imposible, lo sé, pero una que sería aun más complicada si no definimos concretamente el significado de la palabra “Caribe”. Conversando con Lasana Sekou, el poeta más prolífico de San Martín, me explicaba por qué él considera que el Caribe es un mercado de más de 30 millones de personas, Cuba, Puerto Rico y ambos lados de La Española incluidos, que además tiene un potencial de otros 30 millones, si se abarca la zona que va desde el golfo de México hasta el istmo de Panamá. Esto, aunado a Colombia y Venezuela, resulta en casi 150 millones de personas. Lasana hablaba como el director de House of Nehesi Publishers, la única editorial regional interesada en publicar ficción, por lo que claramente pensaba en términos comerciales. Sin embargo, en términos culturales y, más específicamente, en términos literarios, tanto pasados como presentes, su teoría tiene más sentido de lo que parece a primera vista. Evidentemente, el Caribe no es sólo una región heterogénea, sino que es una región profundamente desarticulada. No existe ningún riesgo de que Caricom se convierta en la próxima UE —qué digo, si ni siquiera cabe pensar que Caricom se convierta en la próxima Comunidad Andina, y ésta ya está bastante lejos de ser integrada. Por lo menos cuatro poderes coloniales han dictaminado, manteniendo su influencia, las alianzas geopolíticas de las islas y los estados en la región. Y sin embargo, la literatura del Caribe, en todos sus idiomas, a menudo explora, y lo viene haciendo desde el principio, temas ligados a la identidad. Este aspecto se ve claramente en el trabajo de Jean Rhys y en la prosa de Alejo Carpentier; es, en efecto, el punto de partida del concepto de “negritud” de Césaire, así como el de “creolité” de Glissant. Igualmente, asuntos referentes a la doble diáspora, que en la actualidad han hecho a Junot Díaz tan popular, son componentes fundamentales de la prosa de Caryl Phillips, o de la narrativa, deliberadamente subversiva, de Jamaica Kincaid. ¡Ajá! —oigo en la distancia. ¿Pero qué relación tiene todo esto con Latinoamérica? La conexión es dual: sentimental e histórica. Comencemos por la primera, la más vaga de las dos: sentimental, porque existe un temperamento compartido, una actitud en común, un ritmo singular, aunque recurrente, que establece la velocidad a la cual trascurre la vida en las orillas del mar Caribe. Normalmente, a estas alturas incluiría una o dos anécdotas para reafirmar mi argumento, pero en esta ocasión existe un fenómeno musical de orden global que ilustra perfectamente mi punto. El reggaeton no es más que la mezcla de salsa, reggae y hip-hop para crear un nuevo híbrido cuya identidad se ha hecho tan popular que incluso baladistas tradicionales, como Alejandro Sanz, han probado su suerte con el género (con resultados tan catastróficos como previsibles) —pero eso no tiene nada que ver con el tema. Lo que sí es relevante (aparte del reggaeton) es aquella sensibilidad, impalpable, que hace posible que un producto como el reggaeton (o, por ir más allá, la salsa, hacia finales de los años sesenta) sea ideado y acogido por las masas. Pero hay otra conexión, más tangible en términos literarios, porque en mi opinión un libro como La maravillosa vida breve de Óscar Wao no hubiese podido existir (en su forma actual) sin Gabriel García Márquez, quien es el representante más famoso del Boom latinoamericano de los sesenta, el cual a su vez le debe su existencia a autores como Juan Carlos Onetti y Alejo Carpentier, pero también, y de manera inexorable, a Miguel Ángel Asturias (Guatemala), a Octavio Paz (México) y, sobre todo, a Rubén Darío (Nicaragua). Porque, indudablemente, el siglo XX, especialmente su segunda mitad, ha dado pie al triunfo —el surgimiento, desarrollo y la supremacía— de la literatura poscolonial. Y en castellano, la literatura poscolonial y modernista van mano a mano, ligadas al nombre de Rubén Darío. Mario Vargas Llosa dijo alguna vez que se resistía a hacer distinciones geográficas en la literatura, optando en su lugar, si era absolutamente necesario, por hacer una distinción de lenguaje. Yo, en cambio, haría una distinción cronológica, en vez de una lingüística. Después de todo, en mi biblioteca Shakespeare debería estar más cerca de Cervantes que de Ian McEwan o, incluso, Harold Pinter. Por supuesto, la literatura del Caribe es mucho más joven que eso, así que esta clase de problemas no surgirá. Pero lo cierto es que existe una tradición —una tradición que es joven y apasionante, que se remonta a los días de la revista de Frank Collymore, Bim, publicada en Barbados, y del emblemático programa de radio de la BBC, “Caribbean Voices”, que se ve atravesada por diferentes idiomas, por diferentes inflexiones, por diferentes realidades, que ha alimentado, y ha sido alimentada, por la imaginación de autores extranjeros como Joseph Conrad o Graham Greene, como Herman Wouk o Ernest Hemingway, pero que, con todo esto, sigue siendo una tradición. Ciertamente, en la cabeza de la Gorgona hay muchos rizos, muchas hebras, que se extienden en muchas direcciones, casi de manera intimidante. Pero si te atreves a mirarla directamente a los ojos, encontrarás más de una sorpresa. Y no te convertirás en piedra —¡lo prometo! ** Montague Kobbe montycobbe@hotmail.com Escritor venezolano (Caracas, 1980). Ingresa a la Escuela de Letras de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) en 1998; en 2000 parte a la Universidad de Bristol (http://www.bristol.ac.uk, Reino Unido) para completar su licenciatura en literatura inglesa y filosofía (2003). Posteriormente completa una maestría en la Universidad de Leeds (http://www.leeds.ac.uk, Reino Unido) en literatura y cultura norteamericana (2004). Entre 2005 y 2008 escribe una novela y una colección de cuentos en inglés al igual que una colección de cuentos en castellano. Repetidos fracasos en su intento por publicar la novela en el Reino Unido lo llevan a emigrar al Caribe en 2008. Durante 2009 ha publicado crónicas, artículos y perfiles en periódicos y revistas de Anguilla, Sint Maarten y Antigua, como Anguilla Life, Daily Herald (Sint Maarten), The Anguillian y Lime (Antigua). Actualmente trabaja en un nuevo proyecto literario. Mantiene una bitácora literaria en http://mkobbe.blogspot.com. === La sopa de Dios, de Gregorio Casamayor José Luis Muñoz =========== La sopa de Dios Gregorio Casamayor Novela Acantilado Editorial Barcelona (España), 2009 ISBN: 978-84-96834-97-2 186 páginas En su primera novela, Gregorio Casamayor (Cañadajuncosa, 1955), autor del libro de relatos Borrón y cuenta nueva, opta por el género negro y lo adereza con un sentido del humor realmente vitriólico aprovechándose de la personalidad de su protagonista y narrador, Fede Cortés, un asesino de la tercera edad que escribe su historia exculpatoria, en primera persona y desde la enfermería de la cárcel, en donde su vida no es mucho mejor que cuando estaba libre. El desayuno, aquí en la enfermería de la cárcel, es vomitivo, como la comida y como la cena. Monótonas. Frías, sosas. Preferiría una pastilla, o que me conectaran el suero. Casamayor, con una prosa perfectamente medida a lo que cuenta, directa, levantando la sonrisa del lector casi en cada párrafo, relata el día a día de eso que llamamos tercera edad y lo hace con buenas dosis de causticidad. De lunes a sábado el brigada llevaba una vida lamentable en el barrio. Como la mía. Como la de cualquiera de los jubilados y prejubilados que pululamos por esas calles empinadas como almas en pena. Somos muchos y a todos nos aquejan los mismos males, que si un poco de azúcar, la tensión alta o baja, el colesterol, la artrosis, casi podríamos intercambiarnos las recetas. Y sin el casi. Una vez a la semana, o cada quince días, solemos citarnos todos en el ambulatorio, que es el lugar de encuentro por antonomasia. El parlamento del barrio. Antes de entrar en la consulta ya nos hemos diagnosticado y recetado. La sopa de Dios es bastante más que una intriga criminal bien servida —aunque el protagonista narrador se encargue de omitir sus propios delitos con premeditadas elipses— porque Casamayor se centra más en describir, con acierto, la vida de barrio, la de esa Ciudad Meridiana, excrecencia marginal de Barcelona, por donde se mueve el infortunado Fede Cortés, jubilado que se enrolla con facilidad con las mujeres de la limpieza que pasan por su casa, que hasta tiene la desdicha de casarse con una de ellas y tener que aguantar a los dos angelitos que tiene como hijos, una poetisa analfabeta que tiene el brazo picoteado por la jeringuilla y un chapero que, a punta de navaja, lo lleva al cajero para que le suelte la pasta. Y en ese universo canalla se mueven personajes tan variopintos como el brigada, secundario de lujo de la novela, al que en el barrio admiran porque disparó a la cabeza a un pobre delincuente que asaltó el bar del barrio, sujeto que se baña una vez a la semana, se acicala como puede los domingos con un traje sucio y arrugado, se va a comer a Casa Leopoldo y se encierra con una señorita en un hotel, rutina que repite semana tras semana y le hace sospechar a Fede que ese ritmo de vida le debe venir de algún golpe que dio el chusquero retirado y no de su parca pensión de militar, o el detective, el señor Búho, al que pone sobre la pista de su vecino militar y le escribe informes tan llenos de faltas ortografías que horrorizan al protagonista narrador. En esta primera incursión en el género de moda Casamayor construye una novela modélica, muy amena, en donde los ambientes están perfectamente descritos con prosa visual y efectiva, la caracterización de los personajes es ejemplar, sin descuidarse de ninguno de ellos, y retrata, con acidez, pero también con una cierta ternura, esa vida de barrio marginal al que se ven abocados a vivir pensionistas a los que la mensualidad no les llega a final de mes y han de estar constantemente trampeando. Casamayor hace buena, en su novela, esa teoría, esgrimida por muchos teóricos del género, de que nuestra novela negra arranca de la picaresca del Siglo de Oro, porque pícaros, con un endiablado sentido del humor negro, son todos los personajes que pueblan La sopa de Dios. ** José Luis Muñoz joseluismunoz58@gmail.com Escritor español (Salamanca, 1951). Uno de los más destacados en el género negro en su país, ha ganado importantes premios literarios como el Azorín, Tigre Juan, La Sonrisa Vertical, Café Gijón o Camilo José Cela, entre otros. Su último libro publicado es La Frontera Sur (Almuzara, http://www.editorialalmuzara.com; 2010), IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona. === Qué es una mujer desnuda Leopoldo de Quevedo y Monroy ============ En respuesta a “¿Quién es la mujer desnuda?”, de Laura Berdejo, publicado en Letralia 244 (http://www.letralia.com/244/articulo03.htm). El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía. Anaïs Nin He leído en la revista Letralia de Venezuela el texto de Laura Berdejo “¿Quién es la mujer desnuda?”. Se refiere a la modelo Victorine Meurent que aparece en el famoso cuadro de Manet Desayuno en la hierba. El título ha desviado mi atención hacia otra pregunta que siempre me ha inquietado como varón y esposo y ex cura. Los modelos educativos y de buenas costumbres, influidos por cánones religiosos, han hecho voltear los ojos y bajar la cara para no mirar las desnudeces totales o parciales de nuestros semejantes —y aun, de animales cuando realizan actos sexuales. El sexto mandamiento prohibió mirar, desear, hojear, pensar y tocar a la mujer en directo o a través de ventanas, revistas o Internet. Todo lo que oliera o supiera a sexo se condenó e incluso hubo un santo que se preció de no haber mirado nunca el rostro de su propia madre. A partir de ese tabú se ha fijado en nuestros ijares una sensación de miedo, pecado y hasta fastidio de la palabra desnudez. ¿Qué pintura viva no es tan exquisita como el cuerpo nudo de una mujer? Sea blanca, negra, canela, rubia, joven, madura, crespa o lacia. Esté en la alcoba, en la piscina, sobre el césped, a través de una ventana rosa en Budapest o en las tablas de la escena de un cabaret. Bien fuera la casta Susana, Dalila, Salomé, Anaïs, Monalisa, Lolita, nuestra novia o la Duncan sin los siete velos. ¿Habrá que envidiar al aire que besa sus pezones, a las paredes de una sala que admiran sin rubor sus muslos largos, a la placidez de los cojines que sienten por horas que sus nalgas los aprietan contra el fondo, a sus carnes que se aferran a sus huesos, a su sangre que recorre sus laberintos? ¿Cómo puede ser pecaminoso que una mujer ronde sin aretes ni sin corpiño ni sin calzones por su casa y nadie se le pueda acercar a decirle a su oído un piropo? ¿Usted no es tan afortunado de que su amada ande como Sofía Loren por su casa sin ni siquiera el estorbo de una minúscula seda entre sus ingles? El enamorado autor del Cantar de los Cantares debió disfrutar “recorriendo por entre la hierba las praderas, los viñedos y el desierto con su amada sin más vestido que su piel y sus cabellos”. Sin más adorno que sus ojos, sus orejas, el olor de sus axilas, el vello de su pubis y las uñas arregladas. Nos la presenta como una damisela grácil con sus senos “como gacelas mellizas que juegan y pastan entre rosas”. “De sus labios, como hilos de escarlata, brota miel y debajo de su lengua hay miel y leche. Sus mejillas son dos gajos de granada, los cabellos son cabritos que retozan por el monte de Galaad, sus caricias son más dulces que el vino y el perfume que de ella exhala es más delicioso que todas las esencias aromáticas”. ¡Cómo no iba a ser condenado fray Luis de León a la cárcel por diez años por traducir estos versos del hebreo al latín! ¡Cómo no iba a ser prohibida su lectura si describe la dulzura animal de la mujer y sin rebozos! ¡Cómo no estar condenado al silencio, a la ceguera, a la hoguera y a la muerte quien tiene la suerte de ver a una mujer desnuda con todas sus joyas! ¡Benditas las prendas que huyeron de sus carnes! ¡Cómo no morirse alguien de celos y envidia por ver que otro ha probado todos los manjares del jardín de las delicias de una mujer desnuda! Bendita desnudez, bendita luz que nos permite ver la espalda, las piernas, sus hendiduras moradas, el sudor en la reyerta de la mujer en su condición más natural, sin más velos que su estertor y sus deseos. Vale la pena nacer hombre y poder tener ojos, nariz y piel para poder palpar y sentir en las neuronas lo que es el nudo contorno del cuerpo de la mujer como la ideó Natura. ** Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre (http://www.unilibre.edu.co) y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el proyecto de investigación, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes Gráficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos literarios como la “Hora de la Poesía” en la Feria del Libro en Bogotá (2005), el V Festival Internacional de Poesía en Cali, la XI Feria del Libro Pacífico y otros. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Kirmen Uribe ========================================================== === No quiero hacer una novela que no sea novela Eduardo Corrales ==== “Intento hacer novelas introduciendo los cambios que ahora mismo se dan en la sociedad y tratando de responder a las preguntas que se hacen los escritores”, sostiene Kirmen Uribe (Ondarroa, Vizcaya, 1970). “Con Bilbao-New York-Bilbao se trataba de escribir una novela de una manera diferente, incorporando todas las nuevas tendencias que estamos ahora conociendo, sobre todo por Internet, e intentando responder a las preguntas ¿qué es literatura?, ¿cómo escribir en el siglo XXI?”, dice el autor de la obra ganadora del Premio Nacional de Narrativa 2009 en España. El narrador y poeta vasco da cuenta de que la literatura va cambiando (“es una línea continua que viene de muchos siglos atrás”), y seguidamente reconoce que él forma parte de esa tradición. En cuanto a las posibilidades de los experimentos entre los nuevos medios y la literatura, afirma que tiene muy claro que él escribe novelas. “La experimentación me interesa sólo hasta cierto punto. No quiero romper la baraja, ni hacer cosas que estén fuera de la tradición. No quiero hacer una novela que no sea novela”, enfatiza. Uribe escribe en euskera mas afirma sentir afinidad con la literatura escrita en castellano, la cual, asegura, forma parte de su formación como persona. “Una cosa no quita la otra: las tradiciones no están para enfrentarlas sino para establecer un diálogo entre ellas, y la tradición en castellano es la que más cerca tenemos”, afirma. En Bilbao-New York-Bilbao el autor se vale de la autoficción para presentar una historia que abarca a tres generaciones de una familia. El relato se despliega en el curso de un vuelo entre los aeropuertos de Bilbao y JFK de Nueva York. Uribe admite que es una novela muy innovadora en su aspecto superficial, pero advierte que el autor trata de recuperar el relato original. En ese trance no se sabe realmente si lo que se cuenta es verdad o no; así, el lector entra en ese juego y no le importa. “Me gusta esa relación que se establece entre el escritor y el lector, basada no en que el autor es alguien que está por encima del lector y le cuenta una verdad, sino que el autor está junto al lector y le cuenta una historia”, acota. La ironía y las dudas El ganador del Premio de la Crítica Española 2003 por el libro de poemas Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano) refiere que en la novela él aparece como autor porque le interesaba hacerlo de una manera crítica, no como el que lo sabe todo, sino como una imagen algo irónica del mismo. “Aparezco en la novela, pero estoy un poco contando las cosas; más que protagonista soy el narrador, el que cuenta las historias”. También en la novela se hacen visibles todas las dudas del escritor, lo que hace mal, y los problemas que tiene a la hora de escribirla. “Eso normalmente no se cuenta. Yo decidí contarlo”. El autor hace referencia también a la dimensión exploratoria de este trabajo y señala que allí se ven los cambios que experimentó él, como individuo, a lo largo de los cuatro años de su preparación, la manera en que una persona —que al principio de la novela está bastante perdida— al final encuentra sus sitios en el mundo. “Creo que la novela empieza con muchas dudas, mirando un poco al pasado, y termina con una esperanza y mirando un poco al futuro”, resume. Su intención era contar la transformación del mundo a lo largo de un siglo, el devenir de tres generaciones. “Pero quería hacerlo a mucha velocidad y que el lector nunca se aburriese. No pretendía engancharlo con una trama sino con el propio estilo”, aclara. Visto de esa manera, el lector va poco a poco, salta de lugares y de tiempos, de personajes y de historias, y se encuentra con una novela muy plural, con muchas voces y registros. La novela presenta la oralidad vinculada al mundo de la pesca, pero también a Internet; muestra la evolución de las formas de comunicación hasta alcanzar una visión del mundo de ahora. “Me interesaba el cambio entre la manera de ver el mundo de los pescadores hace cien años y cómo nosotros vemos ahora el mundo”. Apunta que en verdad allí cuenta cosas muy suyas y dice que se trataba de una apuesta grande: primero por lo que contaba —cosas de su propia familia—, pero luego por cómo lo contaba. Uribe declara su indudable satisfacción por el resultado y asegura que se trata de una novela muy trabajada, muy elaborada, en cuya construcción ha dado mucho de sí. Algo mágico Paul Valéry dijo que un poema no se termina, sino que se abandona; Uribe asegura que en el caso de Bilbao-New York-Bilbao el libro al final se cierra solo. “Es como algo mágico: estoy contando cosas y al final el libro me dice que ya se ha acabado”. El largo proceso no estuvo libre de idas y venidas que el autor resolvía con más escritura. “Lo que siempre hacia era seguir escribiendo, hasta que tuve la intuición de que la novela iba a cuajar”. Esa persistencia y continuidad —aun escribiendo de cosas diferentes, de temas y asuntos muy diversos— le condujeron hasta el final, entonces “uno se da cuenta de que todo cobra un orden”. Un gran puzzle Uribe relata que escribe fragmento a fragmento. “La novela está escrita como un gran puzzle, y no es tampoco que este esté escrito ordenadamente: hay capítulos que están escritos no como aparecen en el libro”. Otro escritor vasco, Fernando Savater, declaró en alguna ocasión que “el 90% de una novela es puro relleno”. Uribe asegura que dejó mucho afuera de Bilbao-New York-Bilbao. “Creo que en esta novela no hay nada que sobre. Todo lo que sobraba lo quité”. El personaje central de la novela, Liborio Uribe, corresponde a un retrato del abuelo paterno del autor. “Era un personaje mucho más novelesco que mi otro abuelo, quien era una persona —digamos— mucho más integra, en sus actitudes, en su ideología, etc.”. El abuelo paterno “tenía sus luces y sus sombras. Al final, eso a un novelista es lo que le interesa de las personas: que no sean personajes planos sino que tengan muchos lados”. El autor incide en la recuperación de la verosimilitud en la actividad creadora y asegura que no es una cuestión personal o individual sino que se está dando en el cine y la literatura; no tiene que ver con el realismo, que es otra cosa. “La cuestión es recuperar la confianza del lector; escribir de una manera que él se sienta involucrado; que complete la novela; que entienda a los personajes; que no le parezcan personajes de cartón piedra, que él note que son muy reales”. ** Eduardo Corrales corraleseduardo@yahoo.com Periodista independiente. Nacido en Lima (Perú). Reside actualmente en los Estados Unidos. Desarrolla su vida profesional principalmente en el marco de la actividad cultural característica de la ciudad de Nueva York. Sus entrevistas y reportajes sobre manifestaciones artísticas y literarias apuntan a vincular a los creadores con la diversa y dispersa comunidad del idioma con eñe. === Luis Alberto Bravo ==================================================== === Me invento todo el tiempo Augusto Rodríguez ====================== Luis Alberto Bravo (Milagro, Ecuador, 1979) reside entre el cantón Naranjito y el cantón Bucay. Estudió Arte en el ITAE y actualmente estudia dirección cinematográfica. Ha escrito guiones y dirigido varios cortometrajes. En el 2009 un trabajo suyo fue incluido en la muestra de cortometrajes de las escuelas de cine de Hispanoamérica: Ibergente. Ganador, con su poemario Utolands, del concurso de poesía y cuento Lenguaraz 2009 (México) y mención de honor por su novela Septiembre del XII Concurso Nacional de Literatura 2009 “Dr. Ángel Felicísimo Rojas”, entre otros reconocimientos importantes. Publicó este año su poemario Antropología pop (para árboles epilépticos) y Utolands (Editorial Lenguaraz, México, DF, 2010). Próximamente aparecerá en Chile en la antología de poesía latinoamericana 4m3r1c4 (recopilación y prólogo del vate chileno Héctor Hernández Montecinos); Ediciones Arlequín, de Guadalajara, México, acaba de publicar su libro de relatos Cuentos para hacer dormir a una niña punk. Tiene preparados cinco poemarios Utolands! (Redux), Recuerda que naciste en una carpintería, El Blues de la Pequeña Naranja, Interstella 5555 (The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem) y Stars & Marcadores; así como una novela con ciencia ficción llamada Septiembre y un libro de cuentos, Las ardillas del Orden Enano. Actualmente trabaja en una novela-clip Te espero en Montauk, en el libro de ensayo y ficción progresiva Capítulos que se le olvidaron a Vila-Matas y en tres poemarios. Es miembro del grupo cultural Buseta de Papel. —Luis Alberto, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir? ¿Qué poetas o escritores son tus referentes o tus autores de cabecera? —No recuerdo exactamente la edad que tenía cuando se da este especial encuentro con el destino. Pero sí recuerdo el momento en que supe que quería ser escritor, aunque esto no es exacto, yo no tenía idea de saber lo que era un escritor, lo que yo entendí en aquel momento fue: que me gustaría ser alguien que crea historias. Dicho episodio se dio el día en que me enfrenté a un especial título de una página, del tomo 10 de la enciclopedia El Mundo de los Niños: El País de los Castillos Encantados. Fue algo maravilloso aquello, nunca me ha dejado de producir fantasía y de gustar dicho título. Leí con devoción lo que contenía aquella página y quedé satisfecho pero además sentí que era muy poca información (acostumbrado a evitar libros sin ilustraciones, aquella fue una revelación: era la primera vez que sentía avidez por leer más sobre un tema). Di vuelta la página y... lástima, ya no había más castillos encantados. Me di a la tarea de buscar todo sobre Luxemburgo, a la caza de otra leyenda de castillos (quería conocer más de estas historias por las que llegaron a catalogar de esa manera a dicho país). Pero nunca encontré nada. Triste, al no hallar ninguna historia, me las empecé a inventar. Es en ese momento en que llego a cuestionarme sobre la existencia de los escritores. Han sido muchos los autores que me han entusiasmado; dejo de leer a algunos pero suelo volver a ellos cada cierto tiempo. Me gustan poetas como Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Braulio Arenas, Enrique Lihn, Javier Heraud, Armando Uribe, Charles Bukowski, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Claudio Bertoni, Erick Pohlhammer, George Trakl, Leopoldo María Panero, René Char, Emilio Adolfo Westphalen, Charles Simic, José Eugenio Sánchez, etc. En narrativa me gustan: Italo Calvino, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Georges Perec, Julio Cortázar, J. D. Salinger, Enrique Vila-Matas, Sergio Pitol, Roberto Bolaño, César Aira, Leonardo Valencia, Jeffrey Eugenides, Miranda July, Juan Forn, Ray Loriga, etc. —Has publicado en el 2010 el poemario Antropología pop (para árboles epilépticos), el poemario Utolands que ganó el I Premio de Poesía de la revista mexicana Lenguaraz y el libro Cuentos para hacer dormir a una niña punk publicado en México. ¿Qué me puedes decir de estos libros? —En primer lugar que se trata de libros contemporáneos. Los escribí aleatoriamente. Y en segundo lugar que estos libros eran un salvoconducto, una forma que había encontrado para hacer literatura ante la imposibilidad de escribir una novela. Yo tenía desde el 2001, 2002, no es exacto esto, una novela relacionada con el mes de septiembre, aparentemente acabada, llevaba unas 120, 140 páginas. Y no lograba ni que la historia me convenciera ni que el resultado fuera consistente al paso de los años. En la búsqueda del tono de la narración, de la experimentación de las formas, de editar mucho; y con un sentimiento de fracaso (al no poder llevar la novela a buen puerto) es cuando me veo con abundante material para otros libros. De pronto me vi escribiendo poesías, cuentos, canciones. Yo no era un gran lector de poesía. Así que lo que escribía no necesariamente era poesía, sino tal vez lyrics de canciones (sin música). Empecé a leer mucho, también para descubrir parentescos con lo que yo estaba haciendo. Pero siempre me sentía inconforme porque mi objetivo principal era aquella novela sobre el mes de septiembre que me daba vueltas en la cabeza; esto se prolongaría muchos años más, la retomé en el 2009: eliminando más del noventa y ocho por ciento de lo escrito (apenas me quedé con el nombre de un personaje) y terminándola en tres meses. Un nuevo tratamiento de la novela lo hice este año. —Tu poesía se nutre de una gran gama de imaginarios sociales, idiomáticos, artísticos y culturales muy diversos, ¿qué me puedes decir al respecto sobre tu propia poética? —Que en vez de concentrarme en un discurso retórico, efectista, sorprendedor (cosas que sólo sirven para quedar bien con el canon), siempre le doy especial énfasis a una estructura, donde vaya a caber el contenido. Encuentro mi estilo ahí. La búsqueda de la “forma” es muy importante para mí, es lo primero que busco y muchas veces es donde más me demoro; es la parte estética de la obra. Es en ese momento cuando me enfrento a algo amorfo y empiezo a darle precisión a partir de mis gustos pictóricos, musicales, cromáticos, literarios; atiendo todo el tiempo una mitología personal (nada alejado al ejercicio que hacía Stéphane, el protagonista de La ciencia del sueño, de Michel Gondry). Una vez que tengo resuelto esto, el contenido debe funcionar en dicha forma. En este punto corrijo leyendo el texto en voz alta (una y otra vez) atendiendo un ritmo (que ha sido impuesto por la forma) y editando mucho; un “ruido” o algo que no me deje leer fluidamente, que no encaje la lectura de una imagen en la estructura: es indicativo de que algo anda mal, y hay que corregir. En ocasiones el contenido viene ya con la forma. Pero básicamente las cosas que quiero contar son en apariencia sencillas, fáciles de digerir para el lector; aunque el camino para la construcción no sea así. Me interesan los contextos, las connotaciones, mover los elementos en la naturaleza para que sean sugeridos de otra manera, un texto reciente: Una muchacha lanza una hamburguesa al océano: ella jamás dirá su nombre, es un ejemplo de lo que acabo de decir, son cosas que excitan mi imaginación. A veces creo que son como los ready mades de Duchamp. Pero en fin, es la apariencia sencilla del texto, lo que resulte que determinada índole lo vea como algo malévolo, mediocre, pobre, fácil. Y se pasa por alto el ejercicio de la búsqueda de un orden, de un montaje, ignorando que estructura y ritmo han convenido para que el contenido sea natural. Un discurso retórico aparentemente gana por su elegancia, por su poder de persuasión, por su aparente dominio y técnica; cuando no es así, es un texto que muchas veces no encaja en nada, ni simula un orden, pero tiene un contenido aparente. Los escritores de esta índole: se repiten. La retórica es una técnica artificiosa que persigue el efecto y descuida el contenido. Pero esto no es del todo condenable: apenas es su concepto. Lo condenable es creer que es el único medio válido para la celebración poética. En mi caso una forma o estructura termina, finaliza con el texto en el que lo he utilizado, no me parece ético que vuelva a utilizar la misma forma para otros discursos, de esa manera tendría una fórmula (podría escribir muchos libros así). Sucede que a mí me gusta hallar otras posibilidades y formatos en que la creación y contenido coexistan. Invento todo el tiempo. Me invento todo el tiempo. Estoy muy de acuerdo con lo que dice César Aira de la poesía: “Es el laboratorio de la literatura”. —Sé que también escribes narrativa, por ejemplo tu novela Septiembre ganó una mención en un concurso nacional de novela, y sé que pronto publicarás el libro de cuentos Las ardillas del Orden Enano, ¿qué me puedes decir de esto? —A mí me gusta pensar que mis textos pueden ser la base, producto en potencia o punto de partida para que otro agente creativo logre que mis historias, mis personajes, mis procedimientos... puedan alcanzar otras formas de expresión, ya sea pictóricas, musicales, cinematográficas, incluso literarias (productos apócrifos, no sé); un amigo lo llamó cross media. Yo lo encuentro así como un ejercicio de sinestesia, el final sería una comunidad que ha creado a un público simpatizante de determinado tema. Para hablar de Septiembre en principio tengo que dejar de hablar de mis otras obras. Pero diré que es la matriz. Lo que es un poema en Utolands acá es el epitafio en la tumba de un personaje. Lo que es un relato en Cuentos para hacer dormir a una niña punk, acá es el epílogo de la novela, el making off. ¿Ya dije que mis otras obras se gestaron mientras no podía escribir Septiembre? Es algo así como la cosmovisión de mi obra literaria (hasta el momento). Las ardillas del Orden Enano en principio fue evitar escribir una novela corta, basada en uno de los relatos incluidos en Cuentos para hacer dormir a una niña punk; conservé el cuento, y en cambio escribí la configuración de la mitología particular, alrededor del mundo de los personajes: que habitan donde se da la historia de Las ardillas del Orden Enano; sus ídolos, sus enfermedades, la configuración del paisaje, sus miedos, sus pasatiempos. Ahora la publicación responde a un proyecto paralelo, a veces por su carácter de respuesta medito en que se trata de un happening, pero no quiero especular. Un grupo de lectores paga por la obra antes de que ésta salga de imprenta, con aquel dinero reunido se paga la financiación de la postproducción: diagramación, impresión, etc. Es cuando una emergente editorial independiente como El Quirófano (que de ser un dibujo de editorial va encontrando cuerpo a través del diálogo, escuchando y proponiendo otras posibilidades); de esta manera Las ardillas del Orden Enano a paso lento va esbozando un camino hacia el lector. Alguna vez pensé que las editoriales cartoneras eran acordes para este tipo de procedimientos; intenté contactarme con Matapalo y no obtuve respuesta. Que un editor no responda o no emita su criterio de evaluación o punto de vista acerca de una obra, pone en evidencia su incapacidad de profesión, pone en perfil su inoperancia y finalmente muere. —Pienso que eres parte de la nueva generación de escritores y poetas ecuatorianos que su gran meta no es publicar en el Ecuador sino de traspasar los límites-paredes mentales y publicar en el extranjero para abrir nuevos diálogos y perspectivas a la literatura ecuatoriana al mundo, ¿qué piensas al respecto? —Es de poco aliento volver a las palabras del escritor Fernando Nieto Cadena, cuando dice: “Estar publicado en Ecuador es como estar inédito en el extranjero”. Y sí. En lo particular obedece a dos razones, soy una persona muy ambiciosa (en cuanto a lo que quiero hacer y a dónde quiero llegar con mi obra). Todo lo hice distinto. Dejé mi carrera cuando supe que lo mío era la literatura. Soy un poco como El barón rampante de Calvino, no me adapto a que nadie me diga lo que tengo que hacer, ni qué cosa tengo que leer. Si me metía a estudiar literatura, sin duda terminaba enviando al carajo a algunos profesores y renunciando a la idea de escribir. Sabía que ninguna universidad me iba a hacer escritor; era una decisión muy seria que yo tomaba y por ello iba a configurar un sistema de aprendizaje basado en autocrítica y en lo que me daba auténtico placer: lecturas y horarios de creación; es decir, aquello que en el sistema educativo normal responde comúnmente a un verdadero sacrificio. En segundo término, lo de no publicar acá y hacerlo afuera se debe a que responde a mi percepción de cómo está configurado el mercado editorial: es poco, con canales de distribución mínimos o nulos, lo que a escala de un país: no existe. Por ejemplo, para mí no existen en el país editoriales independientes, ni editoriales cartoneras, ni siquiera existen editores. Lo que existen son personas que publican libros a escritores que pagan por la publicación de su obra. Eso está mal y va a terminar mal. Sin mencionar la frustración de estos autores que... ni por la forma monetaria pueden ver despegar su obra literaria. Además, tengo la sospecha que las grandes editoriales, con sucursales en Quito, apuestan por la obra de figuras públicas, entes mediáticos; algo que es razonable: quieren vender (esto es un fin y a la vez un principio). Yo no soy figura pública, entonces tengo que buscar otros rumbos. Mi relación apenas con el movimiento literario del país se da en que tengo amistad con varios escritores locales y por el hecho de que participo en concursos literarios. Esto último lo hago por dinero. Para mí la literatura se termina con la literatura, todo lo demás es accesorio y no tiene que ver nada con el quehacer literario, una vez que culmino una obra, lo empiezo a ver como un producto comercial. Lo de publicar afuera es consecuencia de tu labor de difusión, de asistir a ferias internacionales, a donde llevaste borradores (me refiero al viaje que hiciste a la FIL de Guadalajara, México, en noviembre de 2007, entre ellos llevaste uno de mis libros y lo acercaste a editores). Un día Ediciones Arlequín me escribió un mail diciendo que estaba interesado en mi libro. Y lo de Utolands, fue porque gané un concurso (el libro lo envié en formato digital). De igual manera está en que hayas leído en festivales y acercado mi obra a otros autores, como en el caso de Héctor Hernández Montecinos, quien prácticamente conoció mi obra a través de ti. El acercamiento de la literatura ecuatoriana en el exterior se da gracias a labores como la tuya; en este caso estás haciendo el trabajo que no hace tanto funcionario de pacotilla, tanto pipón, tanta momia coctelera. Pienso, además de ti, en Fernando Iturburu, en Fernando Nieto Cadena, en Xavier Oquendo Troncoso. Mi caso responde a algo mínimo: yo soy muy ególatra (y respetuoso a la vez), sólo acerco lo mío. —¿Qué piensas de la joven poesía ecuatoriana actual? —Pienso que yo no soy el indicado para emitir juicio sobre este tema. Uno porque sólo me ocupo de lo mío. Otro porque creo que es afirmativo lo que dice Héctor Hernández Montecinos, en el prólogo de su 4m3r1c4, dice: “Ellos no representan en nada al promedio poético de sus lugares de origen, de hecho son los raros, los ‘anormales’ (...)”. Mi obra y yo no representamos al país, ni a nadie, sólo a mi literatura. Además el ángulo de visión que emitiría sobre lo que se hace aquí, sería muy reducido, porque en mis inicios pequé de extranjerizante; me interesaba saber más lo que se estaba haciendo en otros lugares. Lo único verdadero es que en el país hay gente que se dedica a la creación poética, pero esta no es su principal actividad sino que es la que ocupa sus ratos libres. Hay autores interesantes y otros que escriben textos viscerales pensando más en el canon que en el lector. Y obtienen lo que quieren: un cargo burocrático, el aplauso de sus mayores, el abrazo hipócrita, el ego desmedido, la indiferencia del lector. Celebran la exaltación poética, pero la poesía misma los detesta. —He escuchado en numerosas ocasiones que supuestamente la poesía sólo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva? —Eso es verdad. Al menos los dejan muy en claro los recitales de poesía, los encuentros de literatura. Donde la ausencia de público deja en foco a tal o cual asistente: siempre somos los mismos, además del que quiere escribir porque le gusta y no puede, la groupie (cuyos fines son más sexuales que devoción literaria), el pana gay que está enamorado de un compañero del trabajo, la pelada rica que se va en medio del recital, el pana que vino solamente porque lo trajo un amigo, el antiguo declamador con cara de cabreado, nada más. Es un paisaje patético. Donde no se sabe qué es más patético, si venderle tu libro de poesía a uno de estos tipos o regalárselo. Sin embargo, es agradable pensar que sí había personas que en verdad querían venir al recital, pero se quedaron atrapadas en un ascensor, el tráfico, fueron asaltadas en el camino, a última hora el jefe les impuso más trabajo, olvidaron el día, la hora o murieron. Mecanismos ha existido siempre, pero a quien no le gusta leer no le va a gustar nunca, por más campaña que se haga; y esto también hay que respetarlo. Yo creo en aquello que decía Cortázar, que el azar a menudo hace mejor las cosas que la lógica. Un día, tal o cual libro o poema llegará a quien en verdad quiera leerlo, a quien en verdad esperaba leer algo así. —¿Actualmente en qué proyectos literarios estás? —En muchos. Terminando la trilogía Antropología pop (la componen Antropología pop [para árboles epilépticos], Utolands y El país de los malls embrujados, estoy trabajando este último). Acabo de terminar un libro de ensayos, Capítulos que se le olvidaron a Vila-Matas, en un primer acercamiento Leonardo Valencia me recomendó que hiciera algo con Juan Montalvo para cerrar, y lo haré. Estoy terminando una nouvelle denominada Los bosques de cervezas azules (una ficción lárica). Y esbozando dos novelas: Febrero y Te espero en Montauk. ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La negra sombra de Rosalía Miguel Díez R. ======================== Negra sombra Cando penso que te fuches, Cuando pienso que te fuiste, negra sombra que me asombras, negra sombra que me asombras, ó pe dos meus cabezales al pie de mi cabecera, tornas facéndome mofa. tornas haciéndome mofa. Cando maxino que es ida Si imagino que te has ido, no mesmo sol te me amostras en el mismo sol te asomas, i eres a estrela que brila y eres la estrella que brilla i eres o vento que zoa. y eres el viento que sopla. Si cantan, es ti que cantas; Si cantan, tú eres quien canta; si choran, es ti que choras si lloran, tú eres quien llora; i es o marmurio do río y eres murmullo del río i es a noite, i es a aurora. y eres la noche y la aurora. En todo estás e ti es todo En todo estás y eres todo pra min i en min mesma moras, para mí, en mí misma moras, nin me abandonarás nunca, ni me abandonarás nunca, sombra que sempre me asombras. sombra que siempre me asombras. Follas novas, 1880 Rosalía de Castro (1837-1885) es con sus Cantares gallegos y Follas novas la más grande poetisa en lengua gallega: la voz más genuina y conocida de una tierra dolorida, atenazada por el abandono y la pobreza y desangrada por la emigración. En 1884, un año antes de su muerte, se publicó su único libro en castellano, En las orillas del Sar, en el que la mirada de Rosalía se adentra en su propio espíritu para constatar la extrema desolación, tristeza y desengaño, nacidos de un dolor vital que parte del escepticismo más exacerbado. Pero este mundo tan dolorido y pesimista está expresado con una voz tan intensa e impresionante que convierte a Rosalía en la más importante poetisa de toda la literatura española. El poema que nos ocupa, conocido como “Negra sombra” y que se encuentra sin título en el libro Follas novas (1880), fue musicado por Xoán Montés Capón y, presentado por primera vez en el Gran Teatro de La Habana en 1892, se convirtió pronto en una de los cantos más difundidos de Galicia. Aunque la letra y la música de “Negra sombra” se han fundido casi inseparablemente —en nuestros oídos resuenan poderosamente algunas versiones como la inolvidable de Luz Casal y Carlos Núñez—, García Sabell dice que hay que hacer un esfuerzo, “olvidarse de la música y leerlo una y cien veces para recoger en toda su grandeza, la formidable carga poética que encierran sus pocas estrofas”, porque se trata del más representativo e intenso poema de Rosalía, al resumir con pleno acierto poético la esencia de gran parte de su poesía: su concepto trágico y fatalista de la existencia. Aunque se ha señalado distintos antecedentes del motivo negra sombra de Rosalía —como, entre otros, dos poemas de N. Pastor Díaz, “La mariposa negra” y “Una voz”—, Ricardo Carballo Calero afirma que el poema de Rosalía proviene directamente de un fragmento del “El murmullo de las olas” del poeta gallego Aurelio Aguirre (1833-1858), llamado “el Espronceda gallego”, amigo íntimo —y quizá algo más— de la poetisa desde la adolescencia y que se suicidó muy joven, a los veinticinco años, ahogándose en la playa de San Amaro de La Coruña. Estos son los versos de Aguirre glosados por Rosalía: “...Dime tú, ser misterioso / que en mi ser oculto moras / sin que adivinar consiga / si eres realidad o sombra, / ángel, mujer o delirio / que bajo distintas formas / a mis ojos apareces / con la noche y con la aurora, / y a todas partes me sigues / solícita y cariñosa, / y en todas partes me buscas, / y en todas partes me nombras, / y estás conmigo, si velo, / y si duermo, en mí reposas, / y si suspiro, suspiras, / y si triste lloro, lloras [...] / ¡Oh, dímelo..., tú lo sabes, / dime, visión tentadora, / ¿qué les dice a los que sufren / el murmullo de las olas?...” (h. 1856). Como fácilmente se aprecia, de esos versos tomó Rosalía todos los elementos externos de su composición: el vocabulario, la métrica (versos octosílabos) la estrofa (romance) la rima asonante, las anáforas, las paranomasias (suspiro-suspiras; lloro-lloras; cantan-cantas; choran-choras), las similicadencias (y en todas partes me buscas, y en todas partes me nombras; i eres a estrela que brilla i eres o vento que zoa) y, desde luego, es común a los dos la vaguedad y nebulosidad romántica. Ahora bien, el carácter solícito y cariñoso del misterioso ser del que habla Aguirre, ha desaparecido en los versos de Rosalía, dominados totalmente por el aspecto opresivo y hostil de la sombra. En fin, a pesar de la dependencia externa de su modelo, “Negra sombra” evidencia mucho mayor aliento creador, una fuerza y una emoción que le dan una preeminencia indiscutible en la obra de Rosalía y ha llegado a ser el preferido entre todos sus poemas, como suprema expresión poética del más profundo e intenso sentimiento personal (1). Según el citado Carballo Calero, “la sombría belleza de la composición depende de dos elementos estéticos: la pujante e implacable omnipresencia de la sombra, por una parte; y su misteriosa indeterminación, por otra” (2). Porque ¿qué es esa sombra que inunda, rodea, agobia y atenaza implacablemente el alma de Rosalía, y, al mismo tiempo, la fascina y la deslumbra, y de la cual de ninguna manera puede desprenderse? Muchas respuestas se han dado a esta pregunta y es natural porque estamos ante una de las aportaciones poéticas más acertadas de la poetisa gallega, como es el empleo del símbolo en toda su pureza. En palabras de Marina Mayoral, “en la naturaleza misma del símbolo está el aludir de forma vaga e indeterminada a la realidad a la cual se refiere. La diferencia entre símbolo y metáfora radica, precisamente, en la distinta manera de referirse al término real. En la metáfora hay una correspondencia exacta entre término real y término imaginario. (Cuando Miguel Hernández dice: ‘un manotazo duro, un golpe helado, / un hachazo invisible y homicida, / un empujón brutal te ha derribado’, no cabe duda de que se está refiriendo a la muerte); por el contrario, el símbolo alude a una esfera de realidades, pero sin precisar: el buitre que devora las entrañas de Unamuno no podemos decir que sea el símbolo de su ansia de inmortalidad o de la lucha entre la fe y la razón. Representa un sentimiento de tipo doloroso que el autor siente como un desgarro interior. Y no podemos precisar más” (3). Así, pues, el misterioso poema rosaliano se centra en una presencia obsesiva e inquietante que por lo borroso y enigmático de su interpretación es un símbolo polisémico interpretado de muy diversas maneras por los numerosos eruditos que se han visto atraídos por él. Domingo García Sabell le da una interpretación metafísica a la luz de la filosofía heideggeriana. Para él la negra sombra representa la conciencia existencial, al expresar Rosalía el descubrimiento de la nada del ser. Debido al reinado tiránico y absoluto de la Nada, su vida entera queda esclavizada por el espejo negro del no-ser y por la obsesión dramática en la lucha denodada de escapar a su feroz hegemonía (4). Para Fermín Bouza Brey, en los dieciséis versos de “Negra sombra” están condensados los hondos pesares de muchas generaciones poéticas gallegas, de muchos espíritus lacerados que han sentido la zarpa de la “umbrosa soledad”. La sombra del poema representa “la saudade”, el dolor sombrío del alma gallega, acumulado durante siglos y que en el poema rosaliano halló forma definitiva (5). Para Ricardo Carballo Calero, “Negra sombra” supone la culminación de un motivo lírico esencial, y expresa y simboliza con enorme fuerza poética el sentimiento y el pensamiento de la propia angustia de Rosalía, y concreta que la “sombra” es un recuerdo, un mal recuerdo del pasado (6), en alusión, tal vez y entre otras cosas, al nacimiento ilegítimo de la poetisa, hija de un sacerdote, y a la triste infancia, alejada de su madre por conveniencias sociales y marginada en aquella sociedad puritana. Marina Mayoral, después de haber estudiado las diferentes categorías de sombras, tan frecuentes y desperdigadas en la obra poética de Rosalía, las clasifica en tres grupos fundamentales: las sombras como elementos decorativos o retóricos, herencia del Romanticismo; las sombras personales y familiares, que, “esperando a los que aman”, existen en un misterioso mundo de ultratumba, y esta “negra sombra” simbólica con la que en este poema “se expresa de manera concentradísima la trayectoria espiritual de Rosalía ante el descubrimiento del Dolor”, y así, “la negra sombra es el símbolo del dolor existencial” (7). Estas y otras muchas interpretaciones ha originado el poema de Rosalía y lo único que está fuera de duda es que el símbolo de la “Negra Sombra” alude a vivencias de signo doloroso, ya sea un mal recuerdo, la angustia existencial, la tristeza, el “dolorido sentir”, la soledad o la saudade... En fin, algo misterioso e indefinible que embargaba de manera dolorosa e inconmensurable el alma de la poetisa. Lo importante es que la expresión poética de este profundo y vago sentimiento es, como ya se ha dicho, sumamente eficaz, aunque con extremada sencillez de recursos, próxima a la poesía popular por la asonancia monorrítmica y por la versificación octosilábica propias del romance. Si nos hemos referido a los versos de Aguirre como un antecedente muy claro, “Negra sombra” también ha dejado detrás de sí fecundas influencias, como es el caso de esta composición poética titulada “Pena negra” del poeta también de Santiago de Compostela, José Barcia Caballero (1852-1923) que, como un eco, responde a la de Rosalía: “Dende que tiven acordo / levo conmigo unha pena, / pena que sempre m’acode, / pena que nunca me deixa. / Por todos lados m’asalta, / en todas partes me lembra, / como sombra n’o camiño, / como verme n’a concencia. / Roime a-y-alma po-l-o día, / po-l-a noite roime n’ela, / xa desperto, xa durmindo, / nunca pasa, sempre aperta. / Eu non sei que-y-é esta cousa. / Eu non sei que pena é-y-esta / que me chucha, que m’acaba / como feitizo de meigas. [...] Meu Dios, ou quitá d’a-y-alma / estos soños que â tolean, / ou levádeme á outro mundo / onde non sinta esta pena” (Rimas, 1891) [“Desde que tengo recuerdo / llevo conmigo una pena, / pena que siempre me acosa, / pena que nunca me deja. / Por todos lados me asalta, / en todos se me recuerda, / como sombra en el camino / y gusano en la conciencia. / Me roe el alma de día, / por la noche roe en ella, / ya despierto, ya dormido, / nunca pasa, siempre alerta. / Yo no sé qué es esta cosa. / Yo no sé qué pena es ésta / que me sorbe, que me acaba / como hechizo de hechiceras. [...] Dios mío, quitad al alma / estos sueños que la alocan / o llevadme al otro mundo / donde no sienta esta pena” (Trad. Paz Díez Taboada)]. Notas 1. Vid. R. CARBALLO CALERO, “Contribución ao estudo das fontes literarias de Rosalía”, en Sobre lingua e literatura galega, Galaxia, Vigo, 1971, págs. 24-25. 2. Historia de la literatura gallega. Galaxia, Vigo 1963, pág. 200. 3. Marina MAYORAL, La poesía de Rosalía de Castro. Gredos, Madrid 1974, pág. 93. 4. Domingo GARCÍA SABELL, “Rosalía y su sombra”, en 7 ensayos sobre Rosalía, Vigo, Galaxia, 1952, pág. 49. 5. F. BOUZA BREY, “El tema rosaliano de ‘la negra sombra’ en la poesía compostelana del siglo XIX”. Cuadernos de Estudios Gallegos, XIV, 1953. 6. R. CARBALLO CALERO, “Visión de la vida en la lírica de Rosalía de Castro”. Cuadernos de Estudios Gallegos, XL, 1958. 7. M. MAYORAL, La poesía de Rosalía de Castro. Gredos, Madrid 1974, págs. 101, 103 y 108. ** Miguel Díez R. mikdiez@gmail.com Docente e investigador español (León, 1937). Profesor de lengua y literatura españolas de enseñanza secundaria. Además de manuales de literatura española y de comentarios de textos literarios, ha publicado la edición de Jardín umbrío, de Ramón del Valle-Inclán (Madrid, Espasa-Calpe, http://www.espasa.es; 1993), Antología del cuento literario (1985; Madrid, Alhambra-Longman, 2005) y Antología de cuentos e historias mínimas (2002; Madrid, Espasa-Calpe, 2008). En colaboración con su mujer, Paz Díez Taboada (http://www.letralia.com/firmas/dieztaboadapaz.htm), ha publicado Antología de la poesía española del siglo XX (1991; Madrid, Istmo, 2005), La memoria de los cuentos (Madrid, Espasa-Calpe, 1998, reeditado recientemente en la misma editorial y colección con el título de Relatos populares del mundo) y Antología comentada de la poesía lírica española (2005; Madrid, Cátedra, http://www.catedra.com; 2006). === Reflexiones tardías de Galdós y Valle-Inclán ========================== === sobre la Monarquía de Isabel II Daniel Gier ====================== Para 1907, cuando Galdós tenía 64 años, acababa la cuarta serie de sus Episodios nacionales, éstos ya compuestos de más de 30 entregas. Nos recuerda que se cansaba del esfuerzo que suponía: “No puede usted figurarse lo difícil y desesperante que es para el escritor colocar forzosamente dentro del asunto novelesco la ringla de fechas y sucedidos históricos de un episodio” (citado por Dendle 79). Años más tarde, en 1928, Ramón del Valle-Inclán, también sesentón, expresaba un sentimiento parecido cuando se refería a su proyectada serie literario-histórica El ruedo ibérico: “...Es obra a la cual es lo más probable que no pueda dar fin, ya por su extensión y mis años, ya por sus dificultades” (citado por Dougherty 178). A pesar de lograr grandes elogios de la crítica con las novelas de esas etapas, y de ser expresiones literarias rebosantes de agudas impresiones sociopolíticas, según los susodichos comentarios, es de suponer que los respectivos escritores ya no derrochaban fuerzas y se limitaban a una exposición de lo más esencial de la historia para transmitir cómo fue el fin de la época de Isabel II y el inicio de la búsqueda para su reemplazamiento político (1). Novelas como La de los tristes destinos (1907) y España sin rey (1908), de Galdós, y La corte de los milagros (1927), de Valle-Inclán, están imbuidas con las preocupaciones políticas y sociales de los escritores y veladas referencias a su propia época. No obstante, y como se discutirá en este ensayo, Galdós y Valle-Inclán se proponían descubrir la esencia política del tiempo, que viene a ser al decir de un crítico del periódico El Sol, en 1931, “...el ajusticiamiento de la Monarquía borbónica” (Dougherty 201). Pero aun teniendo en cuenta la postura liberal y por tanto antimonárquica y algo partidista de Valle-Inclán y Galdós en la configuración literaria de determinados hechos históricos, creo que una lectura de las tres novelas aquí referidas potencia la capacidad de cualquier lector de saber si la sociedad española de 1868 era fundamentalmente monárquica o republicana. Por tanto, aunque los pronunciamientos literarios sobre la persona de la Reina y su corte expresan una clara preferencia por una eliminación de la monarquía, lo que hay que decidir es si una descalificación de su persona o su comportamiento como monarca refleja principalmente la opinión de Galdós y Valle-Inclán como particulares, o de la masa del pueblo español, que, en las novelas, generalmente expresa que el sistema monárquico no había sido ni sería capaz de llevar a España por la senda del progreso. Al analizar La corte de los milagros no es extraño, por una parte, que un lector encasillara la obra fuera del ámbito de la llamada novela histórica que había venido escribiéndose en España desde principios del siglo XIX. Aunque se puede confirmar que hay numerosos nombres y datos conocidos, el lector está algo desprovisto de un claro aparato referencial por el que pudiera orientarse fácilmente por los vaivenes de un período complicado de la historia, y está obligado a esforzarse por seguir los acontecimientos, más que dejarse guiar de la mano de Valle-Inclán, quien, como siempre, esclarece poco y arropa el argumento en un estilo enormemente trabajado y con un vaivén incesante de personajes. El autor anuncia desde el principio que el laberinto histórico que desemboca en el fin del reinado de Isabel II, no será fácil de desentrañar. A la concesión de la Rosa de Oro a la Reina por sus “...ejemplares virtudes” se añaden intrigas en “...las camarillas vaticanas” en contra de ella, amén de líos políticos con “...las facciones liberales, que, emigrados, conspiraban en Francia” (9), junto con revueltas en el campo. “Aquel año subversivo”, de 1868, fue en el que la Reina se vio obligada a huir a raíz de la Revolución “Gloriosa” organizada para echarla e implantar un gobierno liberal “...que represente todas las fuerzas vivas del país...” (Manifiesto). Esa subversividad también es una advertencia para el lector que la historia que Valle-Inclán desarrolla, ya de por sí enredada históricamente, será comprendida y expuesta a través de su perspectiva literaria única, en la que mina cualquier versión ortodoxa de la caída de la Reina. Por otra parte, el conocedor de la obra de Valle-Inclán no esperaría una representación literaria de un proceso histórico que no fuera tergiversada por la óptica inusual del autor. Celia Fernández Prieto afirma esto al notar que, aunque el lector puede reconocer que en La corte de los milagros Valle-Inclán discurre sobre las carencias de la Reina y su Corte, y la legitimación de su derrocamiento está fuera de toda duda, “[e]ste repertorio genérico [la novela histórica] es abiertamente trastocado... al abandonar toda finalidad didáctica y toda verosimilitud, y al concebir la historia desde una perspectiva mítica y trascendental” (116). Quizás sea esta naturaleza trascendental y deformada de la historia la que también permitió que Dru Dougherty observara en la novela una referencia al régimen en los años en que se escribió la novela, la dictadura de Primo de Rivera (De Juan Balfour, 121). Vilarnovo resume sucintamente la conocida postura literaria de Valle-Inclán del Esperpento y cómo su aplicación a una novela con una clara dimensión histórica, como es La corte de los milagros, puede conducir a distintas interpretaciones: ...el “realismo”...queda conformado por la aparición de unos personajes históricos... hechos sucedidos... noticias... A estos elementos se une una visión del mundo y una estética deformadora de la realidad que presenta: con ello se da a la obra un particular sentido: lo absurdo y lo grotesco de un mundo y unos personajes: la ausencia de orden en lo real, el eterno retorno y la perpetua y cíclica tragicomedia de España (295). La naturaleza velada de las particularidades de la historia, y la elaboradísima configuración novelística de ellas y de una multiplicidad de comportamientos humanos, junto a la constante tergiversación de argumentos novelísticos, se prestan a que posiblemente el lector saque conclusiones diversas y aplicables a una variedad de fenómenos político-sociales. Por ejemplo, el lector se puede sorprender al presenciar un baile entre la Reina y el bradominesco Adolfito Bonifaz, lleno de una sensualidad ajena a los modales cortesanos, que casi recuerda a otros destinos literarios sobre los que Valle-Inclán discurría: La Majestad de Isabel II iba en brazos del pollastre, meciendo las caderas al compás de la música criolla, gachoneando los ojos. El voluptuoso ritmo complicaba una afrodita esencia tropical, y todas las parejas velaban una llama en los párpados (26). Más allá de una referencia a lo que muy probablemente pudiera haber acaecido en el Palacio Real en Madrid en 1868 con la libidinesca Reina, el lector quizás se sienta transportado a Cuba, y recuerde los acontecimientos tan nefastos de 1898 para España, o piense en la Tierra caliente de Tirano Banderas, publicada en 1926, cuyo protagonista, Santos Banderas, comúnmente se ha visto como una caricatura de Primo de Rivera. Pero es indudable que desde cualquiera de las ópticas elegidas por el lector o por el escritor mismo, en La corte de los milagros está claro que Valle-Inclán arremete generalmente contra la monarquía como sistema político, y específicamente contra la ineptitud con la que Isabel II y su camarilla gobernaron; y por el contrario, apoya el proyecto liberal por desbancarla, y por extensión, un gobierno liberal en su época, ya fuera socialista, republicano o de otra índole (2). Añádase, por tanto, a la trama elaborada, la intromisión de las convicciones políticas del propio autor, y La corte de los milagros se convierte en una fuente esencial para una comprensión de esa época y por donde Valle-Inclán quería que España se moviera políticamente. Él quiere terminar por persuadir al lector/elector de la naturaleza anacrónica de la Monarquía y la necesidad y promesa de otros esquemas políticos. En 1931, al poco tiempo de exiliarse Alfonso XIII y de reeditarse La corte de los milagros, Valle-Inclán hizo estas declaraciones: Hay que crear la estética de la revolución española... Si se puede habrá de reconstruirse la alcoba de Carlos III, o la de Felipe II, en El Escorial. Nada de los últimos monarcas, sino la horca a que pudieran haberlos destinado. Hay que dar la sensación de que está desalojada la familia real. Que si algún día vuelven sepan que tienen que alojarse en el Ritz o en la posada del Peine (Dougherty 215). Monlleó Peris resume la estrategia política de los republicanos que se ve reflejada en la novela de Valle-Inclán. Aunque la cita sea una referencia al período inicial después de la caída de Isabel II, resume acertadamente el sentimiento que prevaleció anterior a él: El instrumento esencial para la campaña electoral [1869] por parte de los republicanos fueron los mítines y sus líderes políticos, quienes difundieron por toda la geografía española los mensajes que identificaban a la Monarquía como la tiranía y la arbitrariedad y a la República como la democracia y el progreso (60). Benito Pérez Galdós, al igual que su homólogo gallego, también trató la caída de Isabel II y las consecuencias políticas inmediatas en varias novelas. Las dos que se mirarán en este ensayo son La de los tristes destinos (1907) y España sin rey (1908). Publicadas no demasiados años antes de La corte de los milagros, por una parte difieren sustancialmente de ésta por ser sólo dos eslabones de la excepcional cadena literaria que son los Episodios nacionales, a cuya colección se integran la última obra de la cuarta serie y la primera de la quinta. Es decir que estas novelas forman parte de un panorama histórico-literario extendido, a través del que el lector interesado y ambicioso puede irse informando, según los parámetros que Galdós le proporciona, sobre los pormenores de la España del siglo XIX. Esto debía de haber sido el caso de Valle-Inclán también, siendo La corte de los milagros la primera entrega en lo que tenía pensada como una completísima serie de reflexiones sobre el siglo XIX, El ruedo ibérico (3). Si se compara la cuarta serie de los Episodios nacionales iniciada en 1902 con las series anteriores, carece, según Brian Dendle, de mucho contenido histórico, “...few historical events or figures are recreated in any detail. The treatment of history in the fourth series is, indeed, skimpy to the point of casualness” (79). Dendle aporta con respecto a la quinta serie que: History (the evocation of important events and figures) concerns Galdós even less... than in earlier novels. Historical events are treated in a cursory, almost offhand, manner, abstractions play a greater role than does the recreation of Spain’s past (153). El crítico matiza algo con respecto a La de los tristes destinos y confirma que es “...the one most densely packed with history” (138). Fernández Prieto distingue claramente la naturaleza de los Episodios nacionales con la ya mencionada novela de Valle-Inclán, en que: Los materiales históricos, reconocibles en sus líneas generales por los lectores [en La corte de los milagros], interesan no para descubrirlos, analizarlos o valorarlos al modo que lo hacía Galdós, sino como ilustración extrema de actitudes y formas de vida generales en todo el ruedo ibérico (118). Del estudio de Fernández Prieto se deduce que la diferencia entre los objetivos de Galdós y los de Valle-Inclán, a la hora de reflexionar literariamente sobre la historia, es que éste pretendía valerse de una anécdota, la concesión de la Rosa de Oro a la Reina, para inducir en el lector impresiones de aplicación amplia acerca del fracaso de la vida sociopolítica española, cuya cabeza, la monarquía, arruinaba a la nación; y aquél se interesaba por un desarrollo centrado más íntimamente en un momento histórico, completado únicamente al leer las otras novelas en la serie. Por otra parte los dos escritores se centran en el fracasado reinado de Isabel II como un trampolín para expresar, de soslayo, las preocupaciones que aún tenían sobre la dirección política que llevaba España en 1907-08, y 1927. Esto lo afirma Clara Lida: En los Episodios nacionales la historia se proyecta hacia adelante y, más que escarbar el pasado, pretende señalar los errores presentes e indicar nuevos y fértiles caminos futuros. Esto lleva al novelista a componer una obra didáctica ansiosa de ejemplaridad patriótica: en sus manos la historia se convierte en la clásica magistra vitae (1). El hecho de que Galdós y Valle-Inclán apoyaran a la República en el momento en que escribían las novelas aquí mencionadas y estuvieran marcadamente en contra del legado que dejaron Isabel II y su camarilla (a todas luces poblada de personajes estrafalarios como la monja milagrera Sor Patrocinio), no quiere decir que un lector no pueda llegar a sentir algo el pulso de distintos sectores de la sociedad en 1868, tanto a favor, como en contra de la Monarquía y la República. Mientras centrarse en la novela “histórica” de Galdós y de la “mítica” de Valle-Inclán, facilita una comprensión de la naturaleza de la corte isabelina, y las fuerzas tanto a favor como en contra de ella, se ve claramente una predilección por los principios del proyecto republicano y un apoyo a los personajes que lo llevan a cabo, como Santiago Ibero en Galdós, o el contrabandista Pinto Viroque, en la novela de Valle-Inclán. Al contrario se verán casi siempre caricaturas algo grotescas de los que apoyan a la Reina, como el patético Wilfredo Romarate de España sin rey de Galdós o el Marqués de Torre Mellada en La corte de los milagros. La preponderancia de personajes ideológicamente potentes en oposición a la Reina y a favor del cambio es de tal magnitud, que resulta clara la preferencia que tenían los dos autores por un programa político que eliminara la monarquía. La presentación de personajes ficticios como Vicente Halconero y Santiago Ibero, junto con la fuerza viva del héroe de la Revolución, Prim, hace que la narración sea un arma de doble filo. La construcción del argumento a favor de los liberales reside tanto en palabras escritas como en hechos históricos. El mismo narrador llama a Halconero e Ibero “Historia libresca e historia vivida” (647), como si no hubiera manera de refutar el argumento que ha construido el autor, ni desde la historia ni desde la literatura. Lo que se colige de la lectura de las novelas es que la sociedad en los años 60 del siglo XIX era en su meollo republicana, a pesar de que un acercamiento rigurosamente histórico no presentara la situación sociopolítica tan claramente y apuntara a una España deseosa de cambio, pero no del todo decidida por cuál. A pesar de las diferencias que indudablemente hay en la exposición literaria de hechos históricos afines, tanto Galdós como Valle-Inclán querían pronunciarse sobre la dirección política que España iba a coger después de la Isabelina. Ellos optaron por ver desde épocas relativamente lejanas de los sucesos, pero quizás de forma más similar de lo que pudiera parecer, si uno no solamente se atiene a la concepción tradicional de las novelas de Galdós. Fernández Prieto, como antes se ha mencionado, parece clasificar los Episodios nacionales dentro del género de novela histórica clásica, el modelo que ensalza principalmente “sucesos y figuras de la historia” (116). A la vez sugiere que Valle-Inclán los consideraba “referente genérico inmediato”, ya que con ellos Galdós quería mostrar la “sensibilidad nacional” (116). Afirma la crítica que donde más se nota la diferencia entre los dos escritores es que el gallego tiende en su obra “a revelar lo permanente y lo universal” (117). Ella sugiere que Valle-Inclán nos puede proporcionar una forma de entender profundamente las sensibilidades de distintos sectores de la población española. Refiriéndose a La corte de los milagros, dice: ...más importantes que los hechos [verificables e históricos], son las reacciones de la gente... No hay interés en analizar las causas de los acontecimientos ni en enjuiciarlos desde un planteamiento político o ideológico como ocurre en los Episodios de Galdós. Basta con soltar los sucesos en el ruedo y ver cómo la gente los maneja, los burla y los torea (119). Los personajes de Valle-Inclán son, además, “prototipos referenciales” (120), de lo cual se deriva que, aun tenida en cuenta la fantástica maleabilidad interpretativa que está disponible para el lector al valorar a éstos, nos demostrarán comportamientos de los que conclusiones más específicas se pueden sacar. Para Clara Lida, no obstante, Galdós no anda tan lejos de Valle-Inclán en la construcción de los personajes para sus Episodios nacionales. Ella dice que “...no son únicamente figuras individuales y aisladas sino que forman una casta de tipos contemporáneos, arquetipos de una especie” (3). La de los tristes destinos y España sin rey, dos de los Episodios tardíos, muestran para Lida sensibilidades políticas más relevantes para Galdós en el momento en que escribió las novelas, y al igual que los personajes de La corte de los milagros “...dejan de ser pasado para convertirse en historia vivida”. Este hincapié en el presente puede revelar la “decepción” del escritor canario en el movimiento liberal que promulgó la Revolución de septiembre de 1868. Esto quizás se avale por el hecho de que en 1907, año en que Galdós publica La de los tristes destinos, acababa de afiliarse al partido republicano, y tal vez viera en lo ocurrido en 1868 patrón político a evitar en la política de principios del siglo XX. En cuanto a Valle-Inclán, se podría añadir que, a la autoridad con la que las novelas están imbuidas para referir e informar sobre la Revolución de 1868, ayuda tener en cuenta un aspecto importante de la obra de este autor; su exposición de la vida y la sociedad como una cadena de comportamientos casi siempre absurdos. Su decisión en los años 20 del siglo XX de volver la mirada atrás y contemplar acontecimientos acaecidos 60 años antes, acredita la ridiculez en que planteaba la España representada por Isabel II y los monárquicos que lógicamente aún le preocupaba. Si pensamos, además, que otro período republicano, el segundo, estaba en vísperas de instalarse, se ve la claridad con la que Valle-Inclán interpretaba los hechos históricos desde su lado humano, y se intuye que analizar una obra suya es el equivalente de poder entender el pulso real de la sociedad. Si Valle-Inclán comprendía a España y su historia como una eterna tragicomedia y decidió hacer hincapié en su supuesto fracaso más grande, la Monarquía, creemos factible sugerir que, para Valle-Inclán, el sistema republicano era el que el pueblo español buscaba como representación permanente de sus intereses, mientras que la deformación literaria de la Monarquía viene a ser el hecho concreto que refuerza ese deseo. A través de tres conceptualizaciones literarias de la Revolución “Gloriosa”, se puede encontrar una clara preferencia por la dinámica social que existía para la decreciente adhesión hacia la Monarquía como tal, independientemente de la figura de la Reina, y por la fuerza que iba cobrando el apoyo por la eventual, aunque breve, implantación de la República. Por tanto, si se unen las impresiones literarias de Galdós, plasmadas en los Episodios nacionales, evidentemente mucho más que narraciones sobre “sucesos y figuras”, con una valoración literaria más de índole “universal”, el modelo valleinclanesco, creemos que se puede llegar a una conclusión razonable acerca de los fines que estos escritores tenían cuando abarcaron el fin de la era isabelina, que sería la siguiente; los personajes que representan al pueblo, a la intelectualidad y a la masa de los dirigentes políticos que muestran un comportamiento responsable y serio, dan la espalda a Isabel II y al sistema monárquico, y favorecen la implantación de un gobierno liberal. El punto central aquí es el de recoger las impresiones literarias de Galdós y Valle-Inclán, pero si se ponen en consideración brevemente otros factores, como determinados elementos de la prensa de aquella época, intervenciones políticas, y acciones del pueblo, se puede ver que el sentimiento antimonárquico, mientras extendidísimo y mayoritario, tenía que compartir el escenario político con elementos residuales de la Monarquía. El apoyo que Galdós y Valle-Inclán prestan a la causa liberal por medio de su visión de la Revolución de 1868 no resulta insólito; y es consistente con los esfuerzos de otros escritores y gente del mundo de la cultura. La incógnita es si tanto ellos, como otros muchos intelectuales, mostraban su rechazo a la persona que fue Isabel II, o a la Monarquía en sí. En una reseña de La corte de los milagros, aparecida en abril de 1927, Gómez de Baquero entiende que la España de 1868 deseaba un cambio de rumbo político, pero como no se perfilaba ninguno claramente, ni heredero de la corona ni gobierno liberal, “La España embrujada... no acaba de morirse y dejar el puesto a la España nueva” (De Juan Balfour 704). Para 1874, año que Martínez Sanz y Salaya Álvarez denominan “bisagra” porque “...tanto podía haber surgido una consolidación de las instituciones republicanas como el triunfo de la Monarquía (31),... la opinión pública, cada vez más cansada de las luchas entre los partidos, se iba inclinando hacia la monarquía” (34). Se da a entender que la restauración de la corona en la persona de Alfonso XII, se debía no tanto a una preferencia por el sistema monárquico, como por el caos entre los partidos de la oposición que no fueron capaces de inspirar confianza en el cambio, y por el temor al desorden social y una ruptura del mundo privilegiado en que habían vivido ciertos sectores de la población, “...las clases altas y medias, el Ejército y el clero: todos estaban dispuestos a secundar a quien fuese capaz de conseguir estabilidad y continuidad políticas que garantizasen los principios de la sociedad burguesa” (Martínez Sanz 33). Si se vuelve al mundo de la cultura, no obstante, afirma Clara Lida que la Revolución de 1868 supuso una bonanza para académicos, escritores y otros artistas ya que pretendía “...reparar los atropellos cometidos contra las ciencias y los intelectuales” (294). Hay que tener en cuenta que la relativa distancia temporal con la que escribían Galdós y Valle-Inclán les proporcionaba un panorama distinto del que hubieran tenido de haber escrito sus novelas coetáneamente con los acontecimientos de 1868. Su postura antimonárquica refleja una actitud extendida entre los del mundo de la palabra impresa de aquella época. En sus novelas, tanto Galdós como Valle-Inclán muestran una tendencia a satirizar a la Reina y sus adeptos. Por ejemplo, Jorge Vilches demuestra que un fenómeno parecido ocurría en la prensa. En ciertos periódicos republicanos se difundió una imagen negativa de una Reina distanciada del pueblo, cuyo comportamiento corrupto dañaba a la nación. Vilches afirma que la prensa, al criticar a la Monarca, pretendía afectar las actitudes de las clases populares para ganar adeptos para la revolución. Al mismo tiempo él confirma que la creación de una imagen negativa de la Reina estaba justificada, “La vida de Isabel II y de su entorno, así como los problemas de su reinado, proporcionaban sobradamente elementos para la construcción del mito” (232). Se pretendía mostrar que el sistema monárquico era contrario a la voluntad popular y antitético a los valores que debía tener cualquier país liberal. Dice Vilches, “Los republicanos querían presentar la superioridad moral de la República denigrando la monarquía, y para ello mostraban las indignas costumbres de Isabel II como las propias de cualquier rey” (241). Un ejemplo de ese comportamiento que la prensa criticó, fue el fusilamiento de los sublevados del cuartel de San Gil en 1866. Galdós, en La de los tristes destinos, se refiere al mismo acontecimiento para demostrar el repudio de la Monarquía que surgió después del desmoronamiento del régimen de Isabel II. Vilches parece poner en jaque la campaña propagandística por derrocar a la Monarquía. Da a entender que la prensa republicana, y escritores como Galdós, Valle-Inclán y Baroja, se habían dejado seducir por los clisés, mitos y tópicos que circulaban en torno de la Reina. El crítico afirma que la propaganda destinada a deformar la imagen de Isabel II ante el pueblo se asentaba en la propagación de esos mitos y clisés y, por tanto, la descalificación de su persona terminó por minar su autoridad, más que la presentación de un proyecto político válido, “La cuestión es si la fuerza y eficacia para la movilización de los políticos es capaz de sustituir la elaboración y difusión de una alternativa política constitucional” (251). En el caso de Valle-Inclán se puede apreciar que cuando escribió La corte de los milagros, “...aún en 1927, bajo la dirección de Alfonso XIII, no se habían resuelto los antagonismos sociales y económicos planteados desde 1868” (Zavala 427). Entre toda la sarta de dilemas sociales en la educación, en la agricultura o en los colectivos obreros, contaban la estrechísima y problemática relación entre Iglesia y Estado, tan hábilmente pintada por Valle-Inclán al principio de La corte de los milagros, el controvertido y obsceno patrimonio real, y en general, la noción percibida como antidemocrática de la Monarquía hereditaria y las prerrogativas reales. Como botón de muestra, nada más empezar La corte de los milagros se observa que una de las grandes preocupaciones de la Reina es cómo colocará un donativo para hacer alguna obra importante para la Iglesia y para agradecer al Papa: “Pues he pensado mandar un millón de reales para la limosna de San Pedro. ¿Te parece que será poco? Yo francamente no sé lo que puede hacerse con esos cuartos” (12). Este distanciamiento del pueblo y sus problemas, que el lector puede ver en la figura de la Reina, era correspondido en la prensa de la época. Esta crítica periodística mordaz se aprecia en unos versos satíricos en los que se ve parte de la polémica que todavía representaba un acuciante dolor para España en el siglo XX cuando Galdós y Valle-Inclán escribieron: “¡Abajo las excelas majestades, / antítesis del siglo diez y nueve! / ...si quieres rey no pidas libertades, / si quieres libertad, no pidas reyes!” (297). Las críticas literarias del sistema monárquico cobran un alto grado de verosimilitud cuando se tiene en cuenta la oposición a la Monarquía desde las clases populares, pasando por una parte de la prensa y el gremio literario, hasta llegar a las altas esferas del Senado en que conocidos parlamentarios como Emilio Castelar y Nicolás Salmerón arremetían contra la Reina. Ejemplos claros de esto son el polémico artículo periodístico de Emilio Castelar, “El rasgo”, o el apoyo a la República y en contra de la Monarquía que Nicolás Salmerón siempre profesaba, basándose en los principios krausistas (Heredia Soriano 115). Galdós y Valle-Inclán eligieron dar comienzo a La corte de los milagros, La de los tristes destinos y España sin rey en una parte de la historia en que el lector percatado sabría de antemano que existía gran polémica en torno a la Reina y cuya Monarquía tambaleaba. A ese lector/a no le sorprendería el sentimiento antimonárquico visible en las actuaciones de los personajes que se palpa desde el inicio de las tres novelas, porque viene a confirmar el tenor de los tiempos. El lector no informado, por otra parte, puede llevarse una ligera sorpresa, sobre todo con las obras de Galdós, al creer que en la novela histórica no debía ver lo que parece una actitud claramente partidista por parte del autor. Fernández Prieto, recordamos, afirma que el modelo galdosiano de novela histórica se basa en un afán por impartir una lección histórica: ...construcción de una diégesis verosímil y en una intencionalidad didáctico-informativa (se pretende enseñar historia a los lectores)... y en la preferencia por narradores fidedignos, competentes y creíbles, que autentifican lo narrado como realmente sucedido (115). En La de los tristes destinos, la primera vez que aparece la Reina, tiene “...los ojos del absoluto desengaño, los ojos de un alma que ha venido a parar en el conocimiento enciclopédico de cuantos estímulos están vedados a la inocencia” (641). A renglón seguido se la describe como “perezosa y mañanista” (642). Valle-Inclán nos muestra a una Reina que sabe lo que pasa a su alrededor, aunque luego dudaremos si es consciente, o no, de su inminente fin, “En este año de la Rosa de Oro se amargaba con la duda de que muchos españoles habían dejado de quererla” (21). Ambos autores rápidamente dan comienzo no solamente a una exposición, sino a una valoración de unos hechos que verifican la presión ejercida sobre la Reina para que deje el trono, y los comportamientos de ella que posiblemente la hayan llevado a ello. Una señal del rápido deshilachamiento del poder real es la forma en que ella es presentada al lector, tanto de forma física como de forma psíquica. Se ve a una Reina cuyo cuerpo refleja el peso de los años; es “...chungona y jamona” según Valle-Inclán (18). Está a punto de desmayarse después de la ceremonia de la Rosa de Oro, por tener el corsé demasiado apretado. Literal y figurativamente no aguanta las presiones en torno a ella, y como no se aflojen un poco, va a reventar. Dice su criada Pepita, “No me extraña con tanta opresión de talle” (12). La Reina, no obstante, prefiere dar la espalda al creciente fervor antimonárquico en torno a ella, se mantiene en el “estrecho corsé” del exagerado comportamiento unido a su esfuerzo por ganar la simpatía de la gente, pero que a la larga le dio tanta mala fama. Es un personaje que vive al filo de la sospecha, quiere echárselas de buena, y a la vez seguir siendo la figura lujuriosa de siempre, y está a punto de ser desbancada por ello. El camaleónico Adolfo Bonifaz intuye que puede ser nombrado a un puesto importante en la corte, pero tendrá que dorarle la píldora a la Reina y hacer las jugadas necesarias. Bailan los dos y le susurra ella: —Me gusta bailar contigo porque me llevas muy bien. La voz tenía una intimidad insinuante. Adolfito, advertido, estrechó el talle matronil de la Señora: —Vuestra majestad me honra en extremo. La reina de España, encendida y risueña, juntó los labios con cálido murmullo: —Voy a tenerte muy cerca... He pedido un puesto para ti en la nueva combinación de cargos palatinos (26). En La de los tristes destinos, un cortesano en presencia de la Isabel “fijóse... en la creciente gordura de la reina. Las formas abultadas algo fofas iban embotando su esbeltez y agarbanzando su realeza” (641). Pero aparte de contadas intervenciones, a la Reina no se la ve físicamente mucho en ninguna de las tres narraciones aquí puestas a consideración, pero al lector no le hace falta verla para saber que un sentimiento antagónico a ella recorre las novelas. Un momento que destaca la situación apremiante en la que la Monarquía se encuentra, lo ilustra la misma Reina cuando ella es informada de la enfermedad aguda de González Bravo. El primer impulso que tiene al percatarse de la muerte inminente de él es echar mano a las muletillas de siempre, “Dios no abandonará a España ni a su Reina”. Pero como si augurara que ella también será purgada en breve, le exhorta al médico, “¡Una sangría a tiempo hace milagros” (25). El hecho de que Valle-Inclán optara por introducir a un personaje tan polémico como González Bravo, prácticamente el estandarte del reaccionarismo isabelino contra el movimiento constitucionalista, muestra al lector a una Reina enfrentada a su pueblo, y enfatiza el agudo estado de relaciones que atravesaba la Monarquía con un sector importante de la sociedad española. Para poder comprender con más claridad cómo tanto Galdós como Valle-Inclán estructuran su argumento en contra de la Reina, y por tanto la Monarquía en sí, puede ser ilustrativo contemplar las actuaciones de personajes de distintas clases socioeconómicas y oficios, tanto monárquicos como republicanos. La de los tristes destinos, la única de las tres novelas que se remonta a un tiempo anterior a 1868, se inicia con el motín fallido de San Gil en junio de 1866. Los primeros personajes que aparecen se compadecen de los militares que han intentado llevar a cabo el golpe. Una tal Pepa, parte de “aquella plebe” reunida para presenciar la muerte de los sargentos implicados, habla de Simón Paternina, uno de los sublevados que se morirá fusilado, y quien “...va con el alma tan limpio como los tuétanos del oro, y Dios le dirá: ‘Ven a mi lado, hijo mío, siéntate’ ” (636). Pepa forma parte de “El buen pueblo de Madrid” (635) que repudia el comportamiento áspero y cruel de la Reina para con los golpistas. Otra señora, la Zorrera, quien está enamorada de Simón, espeta, “Confiábamos en que Isabel perdonaría... Para perdonar la tenemos. ¡Bien la perdonamos a ella, a ella, Cristo!... Tu justicia me da asco” (637). Galdós considera la intentona golpista un acto heroico e inmediatamente lo contrasta con el comportamiento soez de Malrecado, policía secreto, símbolo de la duplicidad de esta última recta fracasada de la Monarquía de Isabel II. Se deja claro que este hombre se ha ganado la vida delatando a opositores considerados peligrosos a la Reina: ...de su empleo había hecho una granjería sorda, que sin ruido, le daba para vivir desahogadamente, ocultando su bienestar debajo de una mala capa... En la política brutalmente antagónica de aquellos tiempos hallaba campo doble para espigar el fruto (639). Un intercambio que tiene Malrecado con la Zorrera y Pepa termina estando él en desventaja y Galdós enseñándonos el vigor del pueblo. La Zorrera le espeta, “...te digo que sin vergüenza se puede vivir, pero sin conciencia no, ya lo sabes” (638). Al igual que Galdós, Valle-Inclán también se solidariza con el hombre común y se manifiesta abiertamente en contra del privilegio que representa la Monarquía. Hay numerosas ocasiones en que parece hacer una manifestación de principios a favor del pueblo que él describe como un colectivo castigado injustamente. Pinto Viroque, “desertor de presidio, contrabandista y cuatrero”, es un personaje cuyos atributos personales en otras circunstancias podrían despertar antipatía en el lector. De la mano de Valle-Inclán, de lo contrario, demuestra virtudes claras que se oponen a la España encabezada por la Reina: La ley de Dios es la igualdad entre los hombres... Un mundo bien gobernado no permitiría herencias. Allí todos a ganarse la vida, cada cual con su industria. ¡Ya subirían los más despiertos!... ¡Si a los ricos no les alcanza nunca el escarmiento, por fuerza tienen que ser más delincuentes que nosotros! (99). La miseria del pueblo bajo Isabel está encarnada en el tío Juanes, labrador, que: ...sentía más honda la cotidiana pesadumbre de la vejez esclava de las labranzas sin levantar jamás cabeza. ¡Castigo del fisco! ¡Castigo del amo! ¡Y en última instancia, el sin fin de calamidades que se le ocurra ordenar al Padre Celestial! ¡Unos hartazgo, y otros tan poco... El viejo pardo, por el hilo de sus cavilaciones y recelos, deducía el monstruo de una revolución social (127-128). Por otra parte, la clase dirigente no vislumbraba la revolución popular ni la instalación de otro tipo de sistema político como no fuera por vías de un pronunciamiento. Se cree que la abdicación de Isabel II en su hijo Alfonso XII, acontecimiento que no se produjo en 1868, evitaría el caos social y político. Una conversación entre dos monárquicos, el Marqués de Redín y la Marquesa Carolina, pone de manifiesto la idea de que siempre iba a haber Monarquía en España. El Marqués de Redín responde a la interrogante de la Marquesa si habrá revolución popular o no, “El pueblo no tiene recuerdo de una vida mejor, y sus pocas luces no le permiten crear el concepto” (221). Tanto las dificultades del pueblo, como las de la Reina, tienen como fulcro la Iglesia, que presumiblemente apoya a una parte, la Reina, y se opone a otra, el pueblo. Tanto es así que Galdós hace de la cuestión religiosa uno de los ejes de su obra en general, y específicamente de España sin rey. Valle-Inclán también sitúa su argumento principal en torno a la relación entre la Corona y la Iglesia. Este punto de precario equilibrio se ejemplifica con la concesión del Papa de la Rosa de Oro a la Reina que, “...bendice... las altas prendas y ejemplares virtudes de la Reina Nuestra Señora” (9). Valle-Inclán hace que estas virtudes desaparezcan, presumiblemente por falsas, cuando la proclamación del Santo Padre felicitando a la Reina por sus “...egregios méritos... subían en ampulosas volutas con el humo de los incensarios” (11). Si se contrasta la efímera naturaleza religiosa de Isabel con una expresión mucho más llana de sus “súbditos”, se aprecia la genuinidad de éstos. De la ya mencionada Zorrera de Galdós oímos, “Isabel, ponte en guardia, que si tus amenes llegan al cielo, los míos también...” (639). Tanto Galdós como Valle-Inclán obligan al lector a lidiar con una doble vertiente; por un lado el retrato de una Reina buena pero inepta, incomprendida por sus súbditos y rodeada por asesores religiosos de calaña dudosa; “Mi deseo es hacer la felicidad de los españoles y que ellos me quieran. Pero esto debe ser algo muy malo, porque sólo recibo ingratitudes” (19). Por parte se ve a una monarca rencorosa; cuando Narváez la intenta asesorar, la Reina no hace caso y dice, “Me traes la cabeza del que disienta” (17). En cualquier caso, desde un principio Galdós y Valle-Inclán dejan entrever su oposición a la figura de la Reina y de esa manera recubren las narraciones con un barniz antimonárquico. Los dos autores enfatizan comportamientos de Isabel II que dejan entrever esa oposición, primero a su persona, y luego a toda la institución de la Monarquía. En todo lo referente a la desaprobación que Galdós y Valle-Inclán profieren hacia no solamente Isabel II pero también a la Monarquía en general, la estrechísima relación que la Iglesia mantenía con la Corte figura en primer plano. En la figura de Sor Patrocinio se ve el símbolo por antonomasia del asesoramiento equivocado que la Iglesia daba a la Monarquía. La fusión de historia y ficción toma en esa monja unas dimensiones importantes, demostrando la naturaleza anacrónica de dos de las instituciones más presentes en la historia de España, la Iglesia y la Monarquía. Isabel II quiere reinar, pero tan debilitado está su mando que sabe que depende hasta un nivel patológico de asesores enigmáticos como “La monja de las llagas”. En una ocasión muy sonada en La corte de los milagros, Sor Patrocinio deja a la Reina una nota atada con una cinta de azucenas. En ella ha escrito todos los nombramientos y destituciones que le parecen oportunos en el gobierno que ha de formar la Reina, junto con supresiones de libros y periódicos que “ofenden” a la Iglesia. Un recado al final del comunicado deja ver que a la Reina no le queda ningún papel relevante, “En ocasión oportuna será cambiado todo el Gobierno”. Valle-Inclán hunde irremediablemente cualquier posibilidad de protagonismo para la Reina con el siguiente remate: “Doña Isabel entornó los ojos. Sentíase feliz. ¡Quedaba aplazado el cambio político” (237). El mensaje que Galdós y Valle-Inclán transmiten es que la sociedad debe moverse hacia nuevos paraderos políticos para renovarse. La renovación, entonces, es lo más esencial. Pero si la Corona está irremediablemente ligada a la Iglesia, resulta claro que no habrá cambio, sino estancamiento. Tengamos en consideración la actuación del Marqués de Beramendi, uno de los personajes más importantes de Galdós con protagonismo especialmente importante en un Episodio nacional anterior en la cuarta serie, La Revolución de Julio. Este adepto a la Monarquía reviste un alto grado de sofisticación y resume cualidades para el lector de sensatez y lógica; es la clara excepción en el desfile del circo monárquico. Por eso cobra especial importancia su opinión de que tiene que haber una separación entre la Monarquía y la línea demasiado ortodoxa de la Iglesia encarnada en personajes como Sor Patrocinio. Cuando Beramendi piensa en el Rey, cree que tiene que ser una persona ilustrada y que “[h]ay que desentumecer, hay que sanear, penetrar en el palacio con un largo plumero y quitar las telarañas que ha tejido en los altos y bajos rincones el genio teocrático” (678). En Beramendi vemos dotes que casi ningún otro monárquico en estas tres novelas tiene; cree en la institución de la Monarquía pero rechaza totalmente los esquemas actuales encarnados en Isabel II. El siguiente fragmento ilustra mi punto, no obstante que Galdós, en el fondo, da la espalda a la Monarquía, sencillamente porque no permite un reparto ni remotamente igualitario del poder; y así las ideas productivas y beneficiosas para el país no pueden prosperar. A Isabel II hay que elogiarla y eso significa taparle la verdad: “Ninguno de los que venimos a rendirte acatamiento te ofrecemos la verdad, porque te asustarías de oírla... Recibe, pues, bondadosa Isabel, el homenaje de mis doradas mentiras” (680-681). La solución estaría en el Príncipe Alfonso y en una educación progresista para él, capaz de llevar a cabo, como dice Beramendi en conversación con un historiador que se propone escribir la historia del reinado de Alfonso antes de que ocurra, “...ese saneamiento del alma nacional” (669). La respuesta no se deja esperar. Beramendi pasa una mañana con el Príncipe en Palacio y observa que a pesar de sus dotes de inteligencia “...se le cría para idiota; en vez de ilustrarle, le embrutecen; en vez de abrirle los ojos a la ciencia, a la vida y a la Naturaleza, se los cierran para que su alma tierna ahonde en las tinieblas y se apaciente en la ignorancia” (676). El hijo de Beramendi, “Tinito”, es invitado a Palacio a jugar con Alfonso. Cuando vuelve a casa lleva las noticias, que aunque inocentes y de boca de un niño, no dejan de augurar, igual que la opinión de su padre, que la Monarquía nunca será una institución capaz de llevar a España por buen camino: “Alfonso no sabe nada. No le enseñan más que religión y armas” (672). Tanto Galdós como Valle-Inclán observaban que la tradición que ligaba inextricablemente a la Monarquía con la Iglesia no podía dar a España el cambio que venía siendo necesario en la sociedad. Monárquicos como Beramendi son la excepción; y generalmente los que segundan a la Reina carecen del raciocinio necesario para llevar al país adelante, y comparten con la Reina un fervor religioso/moral excesivo que al trasluz se ve hueco de sustancia. El monárquico por antonomasia en esa novela es Wilfredo Romarate, y al igual que otros que refrendan el proyecto moribundo de Isabel II, le vemos con comportamientos raros. Al principio de la narración se escandaliza de que la marquesa, que regenta la pensión en que vive, lea Los miserables, de Víctor Hugo: “Aquí tenéis vuestras obras, revolucionarios: ved la sentina de vuestra España con honra” (775). Galdós no se deja engañar y rápidamente pone en jaque la moralina de él, “Su caballerosidad y catolicismo no le estorbaban para distraerse viendo las nenas guapas” en su paseo vespertino (775). Se da a entender que, a lo largo de la historia de España, los conservadores que apoyan a la Reina han equiparado el supuesto correcto comportamiento social con la moral, y por consiguiente, con la corrección política. Galdós cree que esta forma de ver y entender la vida es equivocada, proporcionando numerosos ejemplos de ello. En una ocasión Romarate se ha encargado de salvar el honor de una señorita, una tal Fernandita, de las garras corruptoras de un senador constitucionalista, Juan de Urríes. Según Romarate esta “falta” de moralidad encarnada en el senador, es culpa del liberalismo antimonárquico, proveniente de Francia, “De aquel innoble desaguisado tenían la culpa la Enciclopedia, Voltaire, D’Alambert y toda la taifa precursora y actora de la infernal Revolución francesa” (777). Romarate es incapaz de ver nada provechoso en el proyecto liberal. Su obcecación por encontrar defectos no permite que vea con claridad las ideas fructíferas que ofrecen los liberales, y su terquedad termina por resultarle enojosa al lector. Esto se manifiesta en España sin rey, novela en la que una parte importante del argumento gira en torno a la cuestión religiosa y en el nuevo proyecto constitucionalista. El enfrentamiento entre liberales y conservadores le permite al lector ver con claridad el anticlericalismo de Galdós que, en este caso, se convierte en su oposición a la Monarquía. Romarate asiste a la sesión en las Cortes en que el cura Vicente Manterola y Emilio Castelar discuten la posibilidad de llevar a cabo constitucionalmente una provisión para la libertad de cultos, hecho real que ocurrió en octubre de 1868. Galdós decide que el lector lo verá bajo el prisma de Romarate. A pesar de las habilidades discursivas del cura, es arrollado por su contrincante, parlamentario aclamado. Romarate queda embelesado con su discurso, pero lo desecha alegando que Castelar ha empleado artes de seducción oratoria para meter a los oyentes en su bote ideológico, así dividiendo la opinión pública a favor de la libertad de cultos: A la impresión producida por el sublime estruendo y los fulgores de aquella tormenta oratoria, se unía, para desconcertarle más, la consternación que le causara el ver al orador republicano aplaudido y aclamado por tan diversa gente. Los diputados todos, casi sin excepción, corrieron a felicitarle (792). El narrador irónicamente contrapone el “magnetismo” de Castelar con el gran entusiasmo que despierta en los que le han escuchado en la cámara, para lograr que su argumento a favor del republicanismo tenga más peso: “Castelar era un gran magnetizador de gentes, y, por tanto, un inmenso peligro para la paz pública” (792). Al atacar la inamovilidad de la Iglesia y su empeño en no aceptar que la sociedad española se haga más pluralista, de soslayo se posiciona en contra de la Monarquía, institución que se alía estrechamente con la Iglesia. El empeñado monárquico Romarate ve que se queda solo al apoyar el statu quo. Siendo liberales, Galdós y Valle-Inclán se avalaron en algunos casos de la descalificación en la construcción de sus personajes, esto para convencer al lector de que había que cambiar de sistema. Este es el caso de Romarate, quien acaba por resultarle patético al lector, pero definitivamente no es el de Beramendi, cuya perspicacia despierta simpatía y cuyo razonamiento termina por reforzar la posición de Galdós. Así, no se puede decir que nuestros autores únicamente cayeron en la estratagema fácil de la construcción de una imagen negativa para los personajes monárquicos y positiva para los liberales. Valle-Inclán y Galdós evidentemente tenían en su mano todos las herramientas lingüísticas necesarias para malear a su gusto a sus personajes, pero eligen, a mi juicio, apoyarse en la razón para construir su argumento. Una hábil yuxtaposición de fuerzas pone de manifiesto que no son únicamente los liberales los que quieren un cambio. Vemos a Luis González Bravo, ministro de Gobernación en la última etapa del reinado de Isabel II, figura relacionada con la represión, despachar con el Rey Don Francisco, a quien Valle-Inclán describe como “un fantoche que sale al tablado vestido con manto y corona de rey de baraja” (241). González Bravo “...sentía un acre y profundo desprecio: sin matices, incluía en un mismo juicio pesimista y asqueado a toda la Real familia” (237). Sabiendo que González Bravo tomaba las riendas de gobernación de la Monarquía, su pensamiento toma un relieve especialmente agudo; ni Isabel, ni Alfonso, el símbolo de un posible futuro de la Monarquía, valen para gobernar. Por tanto, hasta los más cercanos a la Monarquía dudan de su viabilidad. Y aunque es sabido que González Bravo se pasó a apoyar a los Carlistas, y que seguía siendo monárquico, de sobra ha demostrado la historia que el Carlismo tuvo pocas posibilidades de ascender al poder real. Valle-Inclán adelanta lo que para él sería el futuro de España bajo el pretendiente Carlos. Uno afirma que si asciende al poder real “suprimiría las elecciones”, a lo que contesta otro: Pues es lo que necesita España. Las elecciones y el reparto de los consumos son causa de todas las querellas en los pueblos... El diputado tiene que amparar a sus amigos, y el hombre más justo, cuando sabe que la ley no le alcanza, pierde pie en la buena conducta, y tenemos que el santo se vuelve diablo; las elecciones son la perdición de España (168). No es que le falte toda la razón al que habla; efectivamente la corrupción política y los intereses creados a raíz de ella son males endémicos en todos los sistemas políticos. No obstante, importa más tener en consideración que desde el punto de mira futuro del que disponían Galdós y Valle-Inclán, elecciones y un cambio político les parecían esenciales. Hablando de Primo de Rivera, Valle-Inclán opina: España se alegró al verle llegar al Poder porque prometió acabar con los viejos políticos. Claro que aquel pobre Primo de Rivera no se daba cuenta de que era imposible aislar a la Monarquía de esos viejos políticos, y que al caer éstos fatalmente tendría que caer aquel que les había capacitado para gobernar (Dougherty 206). La fuerza del argumento de Galdós y Valle-Inclán no reside en la descalificación, sino en la oposición a la Monarquía que reside en la razón. Una gran parte del argumento racional que proponen para respaldar el proyecto liberal se encuentra en las acciones y palabras del pueblo, especialmente encarnados en los personajes de Vicente Halconero, de Santiago Ibero y de Teresa Villaescusa. Ibero viene a representar la fuerza y el vigor de la revolución; Halconero, las ideas detrás de ella, y Villaescusa la mujer ascendente que borra viejos esquemas sociales. El hecho de que Vicente Halconero sea cojo de ninguna manera refleja metafóricamente alguna debilidad de ideas, sino más bien la lucha contra fuerzas que están sólidamente atrincheradas en España, la Monarquía y la Iglesia, y que, de momento, hacen cojear a uno. En contraste con el Príncipe Alfonso, Halconero es un niño de 13 años muy leído e instruido en historia, cuyas lecciones le han alejado de las duplicidades de la Iglesia y de Reyes que se asocian demasiado con ella, como Isabel II, a quien considera “imposible” (649). Hablando de Felipe II opina: “No me gusta tanto por ser muy arrimado a la Inquisición y al tostadero de herejes” (647). Su relación con Santiago Ibero completa la ecuación liberal deseada, ideas y acción. En conversación Vicente Halconero con su amigo Santiago Ibero, es de admirar cómo Galdós legitima el ideario de un niño de 13 años: “Y con este ardiente estilo y convicción siguió derramando su saber, que, al propio tiempo era enseñanza y deleite para el gran Ibero” (647). A su vez, Santiago Ibero es la materialización de la fuerza, y en su relación con Teresa Villaescusa se vislumbra la identidad nueva que ha de tener la sociedad española construida en base de la sensatez. Un colega revolucionario, Lagier, asesora a la pareja, “Reconstruid vuestras personas con actos buenos, con actos independientes de los dogmas, y que arranquen de la pura conciencia” (734). A pesar del pasado algo borrascoso de Villaescusa, ella e Ibero viven sólo mirando el futuro con “...inquebrantable lazo de matrimonio libre, sin reparo ninguno de los antecedentes de ella y de sus pasados extravíos” (734). Ella es una mujer en alza, lo que se contrasta con la debilidad de Isabel II; “...iba resultando [Teresa] una mujer de altas ideas, de corazón tan grande como las gigantescas moles del cercano Pirineo” (686), contrapuesta a Isabel, “La bondadosa reina sin seso” (710). En los personajes de Teresa Villaescusa y Santiago Ibero, Galdós intenta hacer un emparejamiento entre libertad política y libertad social en todos los sentidos, tanto en la reconciliación con sus familias de las que se han separado por sus ideas políticas, como en la reconciliación del país. La fuerza imparable de las ideas, aunque a plazo corto no surtan su efecto deseado, es lo esencial. A medida que la revolución, encabezaba por Prim, avanza hacia Madrid, se verifica su empuje y aceptación: “No había razón ni afecto que impidiesen ya la formidable porfía entre las instituciones caducas, el pueblo que proclamaba con pujanza y estruendo sus derechos seculares” (736). Se ha visto que lejos de ser relatos de “figuras y sucesos”, La de los tristes destinos y España sin rey pretendían ser tanto reflexiones históricas sobre las fechas inmediatamente en torno a 1868, como hojas de ruta para la España del siglo XX en la que escribía Galdós. El lector puede instruirse sucintamente sobre algunos de los momentos estelares de ese momento, la lucha entre el proyecto liberal y una Iglesia emparejada con la Monarquía; al mismo tiempo comprendiendo que esos problemas aún no se habían resuelto satisfactoriamente cuando el gran cronista escribía. Galdós hábilmente recreó el comportamiento ineficaz de Isabel II y sus asesores y la inviabilidad de una Monarquía tan estrechamente ligada con una Iglesia inamovible, para sugerir que España aún estaba en vías de encontrarse. Resulta claro que ése era también el plan de Valle-Inclán cuando escribió La corte de los milagros. Lejos de aportar un eslabón más en la cadena de novelas históricas que se atañen únicamente a un período específico, estas novelas están diseñadas para resaltar formas de ser, actitudes y las ideas operantes que hacen que una nación prospere o fracase. Es notorio que al final de cuentas, ni Galdós ni Valle-Inclán se muestran muy optimistas en este respecto. Apoyan claramente al proyecto liberal, pero en el fondo saben que aún queda un camino pedregoso por recorrer. Santiago Ibero y Teresa Villaescusa se quedan en Francia, decepcionados con la dirección del país. Desde Hendaya y mirando hacia España grita Ibero, “Adiós, España con honra. Nos hemos muerto... Adiós, que te diviertas mucho. No te acuerdes de nosotros” (758). Valle-Inclán, a su vez, confiere el mismo pesimismo a su novela. A pesar de la primavera que llega con su despertar habitual, se ve al Rey Consorte, ya visto en todo su esplendor como la antítesis del paladín que le pudiera venir bien al país, con “...su flato de añejas conjuras” (248). La monarquía tenía que morir y esa muerte queda como la única esperanza para España. Notas 1. Véase el artículo de Amparo de Juan Balfour en el que recoge numerosas reseñas periodísticas de La corte de los milagros en fechas cercanas a su primera publicación. 2. En una entrevista concedida a un periodista de El Sol de Madrid en 1931, Valle-Inclán se muestra entusiasmado con el proyecto republicano: Sí, creo que lo más urgente, lo que inmediatamente debe preocuparnos, es hacer la República. La República no está hecha todavía... Y para ello hay que elegir los hombres que deben y pueden asumir esa responsabilidad. ¿Cuáles son? ¿Acaso los republicanos que antes sirvieron a la Monarquía y que en ese servicio fracasaron? Si esos hombres no supieron gobernar victoriosamente en condiciones mucho más favorables que las actuales, o sea dentro del cuadro político de un régimen secular, ¿qué confianza podrían inspirar al pueblo en estas horas en que hay que crear toda una nueva España? (Dougherty 201) 3. En una reseña de la obra de 1927 Juan de la Encina lo advierte: Parece que D. Ramón emprende ahora su más vasta empresa literaria. Según anuncia, El ruedo ibérico se compondrá de tres series de novelas en trilogía: Los amenes de un reinado, Aleluyas de la Gloriosa y La restauración borbónica. En total, nueve novelas, históricas por el tema, que abarcarán lo más típico de la vida española en la segunda mitad del siglo XIX (De Juan Balfour 709). Obras citadas • DE JUAN BALFOUR, Amparo. “La resurrección de Valle Inclán: Primera recepción de La corte de los milagros”. Anales de la literatura española contemporánea (29) 3, 2004: 115-177. • DENDLE, Brian. Galdós: The Mature Thought. Lexington: The University Press of Kentucky. 1980. • DOUGHERTY, Dru. Un Valle-Inclán olvidado. Madrid: Espiral/Fundamentos, 1982. • FERNÁNDEZ PRIETO, Celia. “La ruptura con la tradición genérica de la novela histórica: análisis de La corte de los milagros de Valle-Inclán”. Tropelia: Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (7-8) 1997: 115-130. • HEREDIA SORIANO, Antonio. “El krausismo español y la cuestión nacional”. Enrahonar (16) 1990: 105-122. • LIDA, Clara. “Galdós y los Episodios nacionales: una historia del liberalismo español”. Anales Galdosianos, III, 1968 (http://bit.ly/dRFAUW). —. “La prensa ante la Revolución de 1868”. La revolución de 1868: historia, pensamiento, literatura. New York: Las Américas: 293-310. • MARTÍNEZ SANZ, José Luis y Melchor SALAYA ÁLVAREZ. “1874: ¿Hacia la República conservadora o hacia la Monarquía?”. Aportes (9) 1988: 31-39. • MONLLEÓ PERIS, Rosa. “Republicanos contra monárquicos. Del enfrentamiento electoral y parlamentario a la insurrección federal de 1869”. Ayer (44), 2001: 55-82. • PÉREZ GALDÓS, Benito. España sin rey. Obras completas, Tomo III. Madrid: Aguilar, 1963. —. La de los tristes destinos. Obras completas, Tomo III. Madrid: Aguilar, 1963. • Proclama de los sublevados en Cádiz en septiembre de 1868 (http://bit.ly/dSUFWW). • VALLE-INCLÁN, Ramón María. El ruedo ibérico: La corte de los milagros. Madrid: Espasa Calpe, 1961. • VILARNOVO CAAMAÑO, Antonio. “El realismo esperpéntico en La corte de los milagros”. Revista del Instituto de Lengua y Cultura Españoles (3) 2, 1987:293-309. • VILCHES, Jorge. “La propaganda republicana: la monarquía contra el pueblo. El caso de Isabel II (1854-1931)”. Historia y política (18), 2007: 231-253. • ZAVALA, Iris. “Historia y literatura en El ruedo ibérico”. La revolución de 1868: historia, pensamiento, literatura. New York: Las Américas: 425-449. ** Daniel Gier gier3@sbcglobal.net Docente estadounidense (Kansas City, Kansas, 1962). Es profesor asociado de español en el Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras de la Universidad de Wisconsin Oshkosh (http://www.uwosh.edu). Es autor de La Castilla rural en la prosa narrativa de posguerra (Valladolid, España, 1997) y de trabajos diversos en publicaciones como la Revista Canadiense de Estudios Hispánicos (http://fis.ucalgary.ca/ACH/RCEH/index.html), la Revista de Estudios Islámicos Alharaca (http://bit.ly/alharaca), Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo), Afro-Hispanic Review (http://www.afrohispanicreview.com) y la Revista de Producción Cultural Hispánica Decimonónica (http://www.decimononica.org). === El discurso fantástico en Telaraña, de Mauricio Molina ================ === Guadalupe Pérez-Anzaldo =============================================== En el vacío hay memoria: el vacío es el recuerdo de algo que nos falta. En el vacío reina la incertidumbre, el vacío siempre se acuerda de lo que estaba ahí, pero ha desaparecido. En cierto modo el amor es el recuerdo de todo aquello hermoso, sublime, asombroso, que no hemos tenido y que encontramos en un rostro, en un cuerpo, en una voz. Vacío implica ausencia, pero la física cuántica ha demostrado que el vacío en realidad está repleto de información o de partículas. El lenguaje nombra lo que está ausente. Es la palabra lo único que nos otorga la memoria del vacío, como la pintura es la memoria de la oscuridad, o como la música es la memoria del silencio. Mauricio Molina. La memoria del vacío. De entre los múltiples estudios realizados en torno al cuento fantástico, el de Tzvetan Todorov sobresale como uno de los más citados. De acuerdo a dicho crítico, existen tres categorías que distinguen al relato decimonónico de carácter no-realista: lo insólito —el cual contiene elementos sobrenaturales que, sin embargo, se explican racionalmente al final de la narración—; lo maravilloso —que carece de cualquier explicación racional— y lo fantástico, entendido como “la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural” (15). Por consiguiente, lo fantástico es precisamente ese período de “incertidumbre” en que el lector debe decidir o resolver el conflicto planteado de manera racional o irracional. Lo anterior sin dejar de olvidar que lo más importante en este género literario no es tanto la respuesta o interpretación que se dé a la pregunta o cuestionamientos hacia el final del relato, sino la interrogante o dilema que volverá a quedar vigente en una más de las posibles lecturas posteriores. Porque si bien lo fantástico transforma la realidad en una madeja fragmentaria que se diluye al infinito, de igual manera toca fondo dentro de esa realidad que se distorsiona y cuestiona; puesto que parte de ésta misma. Es decir, realidad y fantasía son entidades complementarias que constantemente siguen siendo revisitadas y revaloradas dentro de la crítica y creación literarias. En los últimos dos siglos las historias, estudios y filosofías en relación al proceso evolutivo del cuento fantástico han vertido interesantes observaciones. Los análisis con respecto a este género narrativo reconocen que éste surge en el siglo XIX bajo la influencia romántica. Jaime Alazraki, incluso, opta por renombrar lo fantástico como neofantástico aduciendo que este último forma parte de la modernidad del siglo XX. De tal manera que “lo neofantástico, a partir de los textos de la modernidad, ya no buscará transgredir un mundo racional y conocido, sino que pondrá en tela de juicio la misma interpretación de ese mundo que se tenía por real, conocido y racional” (27). El vaivén existencial provocado por la sucesivas guerras y la brutalidad ejercida por los mismos seres humanos en un mundo que se consideraba ordenado y progresista, abre paso a los serios cuestionamientos de esa realidad racionalizada y enceguecida por las luces y sombras de la civilización y el progreso. El quiebre del optimismo positivista/capitalista expande la misma noción de realidad y la lleva hacia un nuevo paradigma: la destrucción y eliminación de la vida humana. Con lo que se va a producir no sólo la descreencia en los absolutos, en la ciencia y en la religión en general, sino también un rechazo a los modelos tradicionales y canónicos dentro de las artes. En ese sentido, la literatura no será la excepción, sino que a través de ella se representa la revolución/involución epistemológica y lingüística con un mayor ímpetu. Por consiguiente, realidad y ficción vuelven a confundirse y a tomar presencia en la gestación de la nueva resignificación y resurgimiento de neologismos utilizados para representar lo que nace al interior de una realidad en la que la duda, la desconfianza y desesperanza han sentado plaza dentro de la conciencia humana. La imposibilidad de lograr una definición a lo que se presenta en el mundo externo también se manifiesta en lo relacionado a la creación literaria, dado que es muy complicado lograr un consenso para nombrar y definir los cambios producidos en la literatura fantástica y en las letras en general. Al margen de cualquier cuestionamiento en torno al nombre que resulte ser el más apropiado para diferenciar a la cuentística del siglo presente de la decimonónica, lo importante es reconocer la dificultad de definir inequívocamente la heterogeneidad creativa y las innumerables aportaciones de los escritores del cuento fantástico desde su mismo surgimiento. De ahí que Arturo García Ramos considere que las características del cuento fantástico tales como: la búsqueda de lo imposible verosímil que coadyuva a la complicidad del lector, el rompimiento con el orden temporal (y espacial) que rige el cosmos, el intento por definir el mundo a través de la metáfora y el símbolo, la expresión lingüística de lo inefable por medio de la paradoja y el oxímoron, así como la tendencia a la autonomía de la literatura, corresponden más a un proceso que a una “poética inmutable que haya estado presente en todos los cuentistas que desde el Romanticismo han prestado su inventiva al género” (82). Lo verdaderamente importante es revalorar el cuento fantástico a partir de la evolución de los diversos artificios usados por los escritores. Por ejemplo, la intención de los autores del siglo XIX de dotar a sus narraciones con elementos propios de la conversación oral, con el fin de involucrar al lector como oyente de las mismas, es perfeccionada por los escritores del siglo pasado y reperfeccionada por los del presente. La presencia humana es una constante y se proyecta y redimensiona en el arte escrito. Los extremos se tocan y complementan, por lo que tanto narrador como lector exaltan el proceso de comunicación continua e intermitente entre sí. Bajo estas premisas, se propicia la participación del lector quien se convierte en un personaje más de la historia o historias narradas llegando, incluso, a considerar lo que lee como parte de un mismo mundo, una realidad análoga. Esa es precisamente la intención del escritor del género fantástico, la “búsqueda de lo imposible verosímil”, dado que la idea es sorprender al lector una vez que se le ha hecho cómplice o partícipe del relato que tiene ante sus ojos. (Ramos, 81). Como también lo observa García Ramos, una vez conseguido lo anterior, el arte se independiza de la realidad sin dejar de ser inherentemente real: Parece firme la línea de la literatura fantástica hacia la proclamación de ésta como ente autónomo, pero a la vez como arte más real que aquel que comenzaron a desarrollar los románticos. Los temas del doble, del eterno retorno, el nuevo orden espacial y temporal, se constituyen cada vez más en los relatos fantásticos como fundamentos de un arte que tiene sus propias leyes, que éstas se reconocen por su afinidad o distanciamiento de aquellas que consideramos reales, pero forman en conjunto el efecto que podríamos denominar de incidencia sobre el mundo real (87). Las aportaciones de los cuentistas del siglo XIX, por lo tanto, han seguido reciclándose y transformándose perennemente hasta nuestros días. La literatura fantástica actual se caracteriza precisamente por generar nuevas reconceptualizaciones del género, pero sin dejar por ello de buscar que lo inverosímil deje de serlo; tal y como lo demuestra el cuento Telaraña (2004) del poeta, novelista, cuentista y ensayista mexicano Mauricio Molina. Su cuento contribuye de gran manera a ejemplificar lo que hasta aquí se ha venido argumentando, puesto que toma presencia la simbiosis y comunicación entre espacios y conceptos anteriormente excluyentes entre sí mismos. Por lo tanto, Telaraña es la tensión y unión entre los opuestos, entre realidad y fantasía, entre la vida y la muerte que oscilan en el tiempo y espacio de la existencia. Con inspiración cortaziana, Molina (1959) utiliza la estrategia narrativa del desdoblamiento y la yuxtaposición entre lo onírico y lo real, lo racional y lo irracional en este relato para crear un juego laberíntico del que no se puede escapar. En dicho juego, el tiempo, el cual fluye en un movimiento constante, cíclico y perpetuo, se combina simultáneamente con el espacio generando, así, la ambigüedad que permea en esta narración de carácter fantástico. Del mismo modo, es muy significativo que el cuento esté escrito en primera persona; puesto que, como explica Todorov: “la primera persona ‘relatante’ es la que con mayor facilidad permite la identificación del lector con el personaje, puesto que, como es sabido, el pronombre ‘yo’ pertenece a todos. Además, para facilitar la identificación el narrador será un ‘hombre medio’, en el cual todo (o casi todo) lector pueda reconocerse. Ésta es la forma más directa de penetrar en el universo fantástico”. (46) Alejandro Téllez es, precisamente, el narrador protagonista de esta historia quien presencia, atestigua y predice su propia muerte ocurrida siempre en un marasmo de repeticiones cuasidénticas. Cabe señalar que Telaraña propone nuevas reconceptualizaciones del género fantástico; puesto que, según observación de Rosa Beltrán, aquí no sólo convergen el mundo fantástico y el real, sino que además se presenta un evento único en múltiples versiones: En Mauricio Molina, el tiempo fractal es el eje de la narración. La fusión entre un fenómeno que hoy la ciencia instituye como norma y la realidad que puede explicarse a través de ese prisma construye una historia que se desdobla en mundos no excluyentes. Morir y ser al mismo tiempo el protagonista de la propia vida; generar más de una posibilidad de percibir el instante. Como con Cortázar, la narrativa de Molina propone dos (o más) mundos que ocurren de forma simultánea, sólo que el meollo no será el choque entre el universo fantástico y el real sino las distintas posibilidades de un mismo suceso (15). Ese suceso al cual se refiere Beltrán gira en torno a la muerte del protagonista/narrador, la cual se plantea en este texto no como un fin o vacío absoluto, sino como una repetición que prefigura un tiempo cíclico y eterno. Dicho vacío, por consiguiente, de ninguna manera implica una muerte total, sino todo lo contrario puesto que vida y muerte se funden, como lo corroboran las palabras de Mauricio Molina referidas en el prefacio de este trabajo: “Vacío implica ausencia, pero la física cuántica ha demostrado que el vacío en realidad está repleto de información o de partículas” (La memoria, 11). Ambas realidades, la ficcional y la supuestamente real, nunca se pueden ver, pero coexisten. Este aspecto puede apoyarse en los últimos descubrimientos científicos acaecidos en la física y desarrollados por el pensamiento filosófico, puesto que la teoría M abre puertas hacia múltiples dimensiones y a una no imposible cuarta dimensión que no sería precisamente la temporal como se ha creído. Siendo así que Telaraña apunta hacia espacios y representaciones desconocidos, pero que existen y forman parte de ese universo en el que lo oníricamente involuntario obedece a una voluntad diferente; misma que aparentemente domina de forma increíble la indomable fuerza de la mente humana. De tal manera que lo arbitrario e imposible se presenta en un universo que se cree y que se piensa posible a través de la infinita repetición. Al análisis hecho por Rosa Beltrán habría que agregar que la propuesta que subyace en Telaraña no solamente radica en la presentación de un complejo universo en el que coexisten múltiples y reiteradas versiones de un mismo suceso sin un final preciso y cerrado. Lo que hace aun más original al cuento de Mauricio Molina es que tales versiones repetitivas y fragmentadas se problematizan en mayor grado con el desdoblamiento compartido por el narrador/protagonista y su esposa Adriana. Ella se transforma, ante los ojos de su esposo, en la prostituta con la que él se topa en una calle envuelta en la oscuridad de la noche y que le despierta sus dormidos deseos sexuales. Lo inverosímil del hecho radica en que, al igual que Alejandro Téllez observa su propio fin, ella atestigua junto con él, el frenético acto sexual que una pareja de desconocidos lleva a cabo en un cajero automático. Asimismo, ella también comparte el mismo sueño, rememora y forma parte de la pesadilla que obsesiona a su pareja, tal y como se percibe en la siguiente cita cuando, al desvanecerse tras haber presenciado el accidente que le arrebató la vida, Téllez afirma que: “Desperté en la madrugada junto al cuerpo de Adriana. Me incorporé y miré a mi alrededor. Estaba en mi cama. Después de levantarme abrí la ventana y vi mi auto estacionado en la calle, como siempre. Otra pesadilla, pensé, y volví a dormirme [...]. Al otro día por la mañana le comenté mi sueño a Adriana. Ella también recordaba algo” (111). Tomando en cuenta lo leído, cabría suponer que si las acciones involuntarias o voluntarias en las que la pareja participa realmente pasan en la historia entonces lo fantástico del hecho envuelve a su realidad y se convierte en una experiencia cotidiana que deja ya de sorprenderlos puesto que confirman compartir los mismos sueños y la indefinición del porqué de lo soñado. Por otro lado, en Telaraña la nebulosidad del sueño invade, confunde y difumina cada una de las acciones que toman lugar tanto en el espacio cerrado de una habitación como en el afuera de una megalópolis moderna. A partir de las dos oraciones que dan inicio a esta narración: “Me despertó el sonido de un auto derrapando seguido de un fuerte golpe. Miré el reloj” (107), se transporta al lector hacia una realidad que no se rige ya por las leyes naturales. Los verbos “Me desperté” y “miré” se vuelven imprecisos y fortuitos toda vez que dichas acciones, ocurridas poco después de las dos de la mañana, se encuentran inmersas en una serie de descripciones fantasmales y extrañas como las siguientes: “la luz arenosa de la luna”, “murmuró unas cuantas palabras incomprensibles”, “se me quedó viendo como si fuera otra persona”, “sonó el teléfono... parecido a un gemido siniestro” y “a lo lejos su voz, como salida de un túnel lejano” (107). La rápida y fugaz alternancia del sueño a la vigilia, y viceversa, por consiguiente, crea un ambiente soporífero en el que no se puede distinguir con precisión el estado, consciente o inconsciente, en el que se hallan el protagonista/narrador y su esposa Adriana. Téllez vuelve a recorrer la misma ruta —como si se tratase de un laberinto— antes de terminar estrellándose contra un árbol, con la variante de que en algunas ocasiones está presente en el lugar de la tragedia observándose a sí mismo, así como en otras se encuentra ausente, dormido en la habitación que comparte con una esposa ausente y lejana. Los aspectos existenciales de este cuento convergen, precisamente, en esta relación matrimonial frustrada en donde se ha perdido la satisfacción sexual y la comunicación entre ambos consortes. La relación de pareja se convierte, por lo tanto, en un marasmo de distensiones y tensiones del que no hay salida posible. No sólo se hace necesario el encuentro de ambos en un restorán para que Adriana pueda expresarle directamente a su esposo lo angustiada que se siente por no haber hecho el amor con él en los últimos cinco meses, sino que además es ella misma quien propone el salir del encierro de su casa buscando reanudar sus relaciones sexuales en un lugar diferente y excitante: el cuarto de un hotel cercano. Esta inexplicable e insatisfecha vida sexual del protagonista le lleva a proyectarse, o a vivir, situaciones aparentemente inverosímiles con su esposa; en tanto que ella se transfigura en prostituta que se deja penetrar plácidamente enfrente de un cajero automático exhibiéndose ante las cámaras de seguridad y de los curiosos que pasan en sus vehículos: “En un cajero automático había una pareja haciendo el amor. Estaban de pie, ella recargada sobre el tablero, la cabeza inclinada hacia la pantalla, con la falda subida y el calzón negro envolviéndole el tobillo. Él la penetraba con movimientos felinos, lentos y cautelosos”. (109). Las nociones binarias esposa/prostituta, adentro/afuera, ausencia/presencia, casa/calle se diluyen, difuminan y erosionan para después proyectar pluridimensionales y caleidoscópicas realidades que van más allá de la lógica convencional. Este proceso se presenta como la única posibilidad que tiene Téllez de lograr despertar y disfrutar plenamente sus deseos sexuales, así como de restablecer o reencontrar su relación de pareja, de reencontrarse a sí mismo, de volver a ser el yo dominante. Usando la metáfora de la telaraña, puede afirmarse que este reiterativo proceso de vida/muerte es precisamente el punto o hilo central del que surgen distintos vericuetos o líneas de correspondencia que multiplican las percepciones/representaciones de la realidad y, consecuentemente, las posibilidades de interpretación de este cuento postmoderno. El leitmotiv de la telaraña comienza con la referencia al título de la novela que Téllez, quien como lector/crítico de la editorial para la cual trabaja rechaza sin estar plenamente convencido de su decisión. De manera significativa, el mismo título es compartido con el cuento de Mauricio Molina, además de que la historia fantástica presentada en dicha novela, es un reflejo, una representación premonitoria de lo que sucederá en lo narrado por Alejandro Téllez a priori y simultáneamente: Había una novela titulada Telaraña de la que no tenía la más mínima idea qué opinar acerca de ella. Era una historia muy simple en apariencia: el personaje moría en las primeras páginas aquejado de una rara enfermedad. En el segundo capítulo volvía a aparecer y continuaba con sus actividades normales. No era un flashback, ni una digresión, el personaje seguía vivo después de muerto, así de simple. Su vida era tediosa y aburrida [...]. A la mitad de la novela el personaje volvía a morir, esta vez asesinado por su mujer sin ningún motivo aparente Luego reaparecía y continuaba viviendo (108). Estos recursos estilísticos de Molina forman parte de lo que Patricia Waugh ha definido como metaficción, la cual se define como: [F]ictional writing which self-consciously and systematically draws attention to its status as an artifact in order to pose questions about the relationship between fiction and reality. In providing a critique of their own methods of construction, such writings not only examine the fundamental structures of narrative fiction, they also explore the possible fictionality of the world outside the literary fictional text (2). La escritura ficcional que consciente y sistemáticamente canaliza la atención a su estatus de artefacto a fin de plantear cuestionamientos acerca de la relación entre ficción y realidad. Al proveer una crítica de sus propios métodos creativos, tales obras no sólo examinan las estructuras fundamentales de la narrativa ficcional, sino que también exploran la posible ficcionalidad del mundo fuera del texto literario ficcional [traducción mía]. La ficción dentro de la ficción refuerza la ambigüedad que perdura y prolifera en el relato. Sin embargo, la misma no produce rechazo en el lector, sino que, por el contrario, le conmina a aceptarla porque también le pertenece a él mismo. Se ha logrado la tensión/distorsión de lo ficcional, de lo real. En ese sentido, la interrelación entre ambas historias, una supuestamente ficticia y la otra aparente y superficialmente real hace aun más compleja e incierta la distinción entre ellas. Ya no hay separación distinguible entre ambos universos, las conexiones son directas y, aunque con algunas variaciones, la relación muerte/vida es una constante a lo largo de toda la narración. Es precisamente la novela que Téllez juzga inapropiada para ser publicada otra clara alusión a las experiencias de desdoblamiento que él mismo —y aquí habría que incluir a su esposa— está constantemente experimentando durante su narración. El hilo conductor de esta última, mismo que además está directamente ligado a la novela rechazada por Téllez, se asemeja al tejido elaborado por la araña puesto que cada nueva serie de acontecimientos se sostiene por un “yo” que se desdobla no sólo para atestiguar su muerte, sino para sentirla y recrearla ad infinitum. Cabe señalar que la idea de la repetición constante del mismo acontecimiento, en este caso la muerte del protagonista, está en relación directa con el eterno retorno propuesto por Friedrich Nietzsche: [L]a existencia tal como es, sin sentido y sin finalidad, pero inevitablemente retornando sobre sí, sin llegar a un final en la nada: “El eterno retorno” [...] la energía del saber y de la fuerza obliga a una creencia semejante. Es la más científica de todas las hipótesis posibles. Negamos las metas finales: si la existencia tuviera un fin, éste tendría ya que haber sido alcanzado (59). La madeja de hilos o telaraña se inicia a parir de un trazo original único, de ahí que la multiplicidad narrada empiece del supuesto primer sueño. Paradójicamente, cada sueño, aunque sea muy similar a los otros posibles sueños, es una constatación de que es imposible ser soñado o soñar exactamente igual; lo cual conlleva a la idea de que no hay una respuesta única. No se han recorrido los espacios y las distintas posibilidades de representación debido a que sólo se ha descubierto una parte del universo. Por consiguiente, hay una fuerza que no se controla que es la acción de soñar; pero en este cuento sí acontece esta reiteración en el soñar con una temática similar que invariablemente conduce a la muerte del recurrente soñador. La tela de araña se hace y se vuelve a hacer todas las veces porque el propósito es y ha sido siempre el mismo desde el principio: lograr atrapar paciente e infinitamente al visitante eterno que vive y que reencarna en el cuento. Tanto el personaje como el lector caerán en la trampa ex profesamente diseñada entre los hilos del pensamiento siguiendo un proceso similar al descrito por Nietzsche: This life as you now live it and have lived it, you will have to live once more and innumerable times more; and there will be nothing new in it, but every pain and every joy and every thought and sigh and everything immeasurably small or great in your life must return to you-all in the same succession and sequence-even this spider and this moonlight between the trees, and even this moment and I myself. The eternal hourglass of existence is turned over and over, and you with it, a grain of dust (The Gay Science, Section 341). La vida como la vives ahora y la has vivido, tendrás que vivirla una vez más e innumerables veces más; y no habrá nada nuevo en ésta, pero cada dolor y cada goce y cada pensamiento y cada visión y todas las cosas inmensurablemente pequeñas o grandes en tu vida regresarán todas a ti en la misma sucesión y secuencia, aun esta araña y esta luz lunar entre los árboles, y aun este momento y yo mismo. Al eterno reloj de arena de la existencia se le voltea una y otra vez, y tú con él, (como) un grano de arena [traducción mía]. La telaraña es producto de una elaboración ardua de parte de la araña que busca capturar constantemente una nueva presa mediante una estrategia única: una fina tela imperceptible para otros insectos se construye en un lugar propicio para su caza. La naturaleza de este acto predatorio aumenta el suspenso contenido en la realidad universal; puesto que si un insecto dispone del instinto, del conocimiento y de la habilidad para lograr cazar a otro, lo mismo regirá para los otros seres vivos y viceversa. Una vez atrapada la presa, la araña le inyecta su veneno para inmovilizarla y después alimentarse de ésta. Lo interesante de este proceso es la repetición con que se sucede el mismo proceso, pues después de haberse dañado la telaraña con esta acción, la araña tenazmente la vuelve a rehacer con la misma precisión milimétrica. De igual forma, el lector vuelve a reelaborar la historia mediante la lectura y relectura de las diferentes posibilidades de la muerte del protagonista. La telaraña de imágenes que se suceden y repiten desde diferentes ángulos, estrategia prestada de la pintura cubista y del arte cinematográfico, confunde, enreda y atrapa al lector quien no puede discernir entre lo que es sueño y lo que se representa como real. Como en una repetición instantánea, la madeja de imágenes se revuelve de manera constante y a diferentes velocidades dentro de nuestra mente y nuestro pensamiento. Los surcos y marcas del laberinto se instalan dentro de los universos mentales tanto del narrador como del narratario, en la mente del narrador y del lector. En Telaraña, la representación literaria se enmaraña y anuda en cada nueva resucitación de Alejandro Téllez. De la misma manera, el narrador/protagonista se siente fácil presa del destino, el cual le tiende sus redes que le coartan toda libertad y posibilidad de existir plenamente; puesto que, a pesar de las variaciones, el devenir de su vida siempre va a desembocar en un mismo final trágico y enigmático. Por lo tanto, no es ninguna casualidad que sea justo al momento de su muerte cuando Téllez contemple impasible la imagen de una telaraña plasmada en el parabrisas que, como su propia vida (o muerte), se difumina y bifurca en distintos fragmentos causándole la sensación de impotencia y de estar dentro de un espacio límite, de una encrucijada y dentro de un vacío existencial: De pronto percibí, por el rabillo del ojo, una enorme masa oscura acercándose a toda velocidad hacia mi auto. Sentí el golpe, escuché el doloroso chillido de los neumáticos derrapando sobre el pavimento, y luego vi, como si estuviera en una película, cómo se estrellaba contra un árbol. La última imagen que percibí fue una telaraña de cristal formándose lentamente en el parabrisas después de golpear contra mi cabeza (112). La incidencia y colisión del mundo material y mental además de lograr la mitificación y simbolización de la telaraña, potencializa a este texto logrando la alteración del lenguaje y de sus múltiples e inaprensibles significados. La telaraña está vuelta al infinito, al eterno retorno, a la existencia de Alejandro Téllez, y éste no tendrá principio ni final porque es y no es real, él es uno y muchos más. Alejandro Téllez es todos los hombres que sueña, rememora y recrea. Él lo sabe y por lo mismo se le oye decir hacia el final de Telaraña: “Sabía que despertaría de nuevo en otra parte” (115). Con ello se apunta, mediante la utilización de los verbos en el condicional, hacia un final inacabado donde el lector jugará un rol vital y activo al ser el encargado de abrir y vislumbrar nuevos universos alternos/eternos que serán, a la misma vez, transitorios y efímeros. Las posibilidades de alterar el rumbo de la existencia de Alejandro Téllez son limitadas y, sin embargo, forman también parte de un proceso continuo e inacabable. La peculiaridad del cuento de Molina radica, precisamente, en esta propuesta a una constante e inacabada transitoriedad y alteridad de los dos grandes eventos que rigen la vida humana: la vida y la muerte. Mauricio Molina ha creado con este cuento interesantes estrategias y proyecciones narrativas en las que vale la pena incursionar y ahondar ceñudamente quizás para que, al igual que Téllez, volvamos una y otra vez a escudriñar, a intentar desenmarañar el juego laberíntico de este ejercicio verbal en cuestión y en cuestionamiento ad infinitum. Bibliografía • ALAZRAKI, Jaime. En busca del unicornio: los cuentos de Julio Cortázar. Elementos para una poética de lo neofantástico. Madrid: Gredos, 1983. • BELTRÁN, Rosa, ed. Los mejores cuentos mexicanos. México: Joaquín Mortiz, 2006. 7-9. • MOLINA, Mauricio. La memoria del vacío. México: UNAM, Dirección de Literatura, 1998. —. “Telaraña”. Los mejores cuentos mexicanos. Edit. Rosa Beltrán. México: Joaquín Mortiz, 2006. 107-115. • NIETZSCHE, Friedrich. La voluntad del poder. Trad. Aníbal Froufe. España: EDAF, 1981. —. Selections from Nietzsche, The Gay Science (1882/1887). Section 341. http://bit.ly/icMG7r. • TODOROV, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica. Trad. Silvia Delpy. México: Premia Editora de Libros, 1981. • WAUGH, Patricia. Metafiction: The Theory and Practice of Self-Conscious Fiction. NY: Routledge, 1984. ** Guadalupe Pérez-Anzaldo perezgu@missouri.edu Docente mexicana (Ciudad de México, 1964). Trabaja en la Universidad de Missouri-Columbia (http://www.missouri.edu). Ha publicado Memorias pluridimensionales en la narrativa mexicana: las mujeres judiomexicanas cuentan sus historias (México, Ediciones Eón, http://www.edicioneseon.com.mx, y The University of Texas at El Paso, http://www.utep.edu, 2009). Además ha publicado varios artículos en revistas literarias como Destiempos (http://www.destiempos.com), Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo), Narrativas (http://www.revistanarrativas.com), Ciberletras (http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras) y Grafemas (http://www.wku.edu/encuentros/grafemas). === Las palabras como inductoras de conductas Marisol Cabrera Sosa === A las palabras han seguido los hechos. Esquilo. Cuando Prometeo se rebela ante la voluntad del poderoso Zeus a través de la acción (roba el fuego sagrado para dárselos a los hombres) la rebeldía del titán se manifiesta: sufre el castigo de la inmovilidad y el sufrimiento antes que ceder a su espíritu de libertad y rebeldía y le espeta con dureza a Hermes: “Por nada del mundo trocaría mi dolor por tu servilismo. ¡Mejor quiero verme sujeto a esta roca que ser dócil mensajero de Zeus, padre de los dioses!” (Esquilo: 2001:20). Hermes, que aparece en la tragedia esquiliana como un ser despreciable, servil de los poderosos pero a la vez despótico frente a los vencidos, al comprender que no puede doblegar la voluntad ni la palabra del Titán, expresa: “Antes mordiendo el freno, como un potro recién sujeto al yugo, resistes y te revuelves contra las riendas” (Esquilo: 2001:21). Es interesante observar la crítica a un orden impuesto de servilismo frente al poder supremo, y cómo la convicción de Prometeo en sus acciones y palabras contribuye a que Esquilo elabore un texto para ser escuchado y actuado en uno de los medios más importantes en la educación griega: el teatro. Actualmente nuestro teatro se crea y recrea a través de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y así como en los tiempos de la Grecia antigua, la palabra se transformaba en inductora de conductas. Si escuchamos las palabras con atención, suenan por doquier gritos que no promueven el cuidado de sí, el Epimeleia heautou, es decir la “serie de acciones que uno ejerce sobre sí mismo (...) por las cuales se hace cargo de sí mismo, se modifica, se purifica, se transforma, se transfigura” (Foucault: 26). Las acciones que continúan a las palabras permanentemente martillean induciendo al hedonismo, como un verdadero proyecto tiránico que promueve el servilismo, la docilidad, el acatamiento a los mensajes del poder hegemónico. Lo interesante es que esa violencia, desplegada en todos los ámbitos posibles, incluye desde una alienación tiránica, aun a los que se creen “progresistas”. Una conducta reprobable como la violencia desplegada en tiempos de la dictadura, se grita como válida para eliminar aspectos de “inseguridad” o disconformidad ideológica. Es pertinente interrogarse sobre cuánto de esa matriz dominante ha quedado en nuestra psiquis cuando escuchamos gritos desaforados promovidos desde mensajes que son el medio, en todo su despliegue avasallador y, como dice Esquilo a través de Prometeo: “Antes de llegar él sabía ya el mensaje que me traía”. Foucault integra, como categoría de dominio histórico específico, las tecnologías del yo, que incluyen: “prácticas meditadas y voluntarias mediante las cuales los hombres no sólo fijan reglas de conducta, sino que procuran transformarse a sí mismos, modificarse en su ser singular y hacer de su vida una obra” y que promueven un proyecto liberador a través de la posibilidad de la transformación. ¿Cuáles reglas de conductas consideramos válidas y valiosas? En el “sálvese quien pueda”, la indiferencia hacia el dolor del otro, al que consideramos culpable de su desventura tal como hacía Hermes con Prometeo, la ideología y su paradigma dominante se regodea con absoluta impunidad. Rebelarse contra el discurso hegemónico de la violencia en las palabras que inducen conductas violentas, reflexionar sobre un proyecto que encarne la liberación del sujeto histórico, se contrapone al discurso de estar “pasado de moda”, de “tener ojos en la nuca” o incluso de no “pensar con cabeza propia” por el reconocimiento y reflexión de quienes nos antecedieron desde una línea ontogenética e histórica. La inmediatez en la que nos vemos envueltos pocas veces promueve la reflexión, sino por el contrario, un permanente conductismo, que ante el estímulo nos convierte en el perro de Pavlov. Y así como escribía Esquilo en la Antigua Grecia, adherimos a su legado: “Para la enfermedad del odio, existe la medicina de las palabras”. El cuidado de sí, el Epimeleia heautou, requiere que se incluyan acciones de creación o desarrollo de condiciones subjetivas, que posibiliten la transformación de la sociedad —cambiando el modelo opresor, sustentado en el miedo hacia el otro, pensamiento violento si lo hay— generando alternativas desde la palabra y su poder, desde el mensaje que es el medio, y dando intervención a la ley como ordenador de conductas indeseables. La traición a los principios democráticos desde la promoción de conductas desde los medios, como expresa Bourdieu, es un peligro para la democracia y atenta contra sectores vulnerables para que se constituyan en sujetos protagonistas de un cambio social. Fuentes citadas • ESQUILO. 2001. Prometeo encadenado. Chile: Pehuén. • FOUCAULT, M. 2005. La hermenéutica del sujeto. Cursos del Collège de France. Madrid: Akal. ** Marisol Cabrera Sosa marisolcabrera9@gmail.com Docente uruguaya. Licenciada en ciencias de la educación egresada de la Universidad de la República (Udelar, http://www.universidad.edu.uy). Es profesora de educación media de historia del Uruguay. Integra equipos de investigación en humanidades y es colaboradora de la Unidad Opción Docencia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Udelar. Tiene varios trabajos publicados. Mantiene un blog sobre educación en http://marisolcabrerasosa.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Tengo un mal presentimiento Arquímedes González Torres *** Versos desde la acacia María García Trinidad *** Heraldos que la muerte manda Jorge Castelli *** Del libro inédito Cuadernos de Bristol Park Carlos Eduardo Cenzano *** El método Alan Grané *** Ese único río que se queda (extractos) Miguel Ángel Alonso *** Entre senadores y candidatos te veas Tina Casanova *** Poemas Oscar Miguel Gómez Benítez *** Rebeca y Samuel Fernando Griffell Luminasi *** Poemas Alma Rosa Tapia *** Carta para Aurelia María Ana Rosa López Villegas *** Poemas Laura García del Castaño *** Año nuevo para dos (coqueta y tierna) Agustín Azcona Hernández *** Brevedades Gerardo Almada *** Bajo la mesa Nekane García Espadas *** Poemas Beatriz Iriart === Tengo un mal presentimiento Arquímedes González Torres =========== (Nota del editor: este relato le da título al libro de cuentos que el escritor nicaragüense Arquímedes González Torres publicara bajo el sello del Centro Nicaragüense de Escritores, y que en 2009 obtuviera rango de finalista en el IV Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, de España). Escuché golpes en la puerta pero me negaba a abandonar el sillón en el que miraba la televisión. A la tercera vez, comprendí que habían destrozado la paz de mi estancia solitaria. Era la esposa de mi amigo. Se veía tensa. Cargaba en brazos a su hijo de dos años quien era el diablo personificado. —Tengo un mal presentimiento —anunció, entrando aún sin decir buenas noches ni pedir permiso. Se acomodó en una silla soltando al mocoso que comenzó a hacer travesuras y destrozar cuanto había a su paso. Su esposo había viajado esa mañana a Francia y estaría unas doce horas en vuelo. Iba a unos seminarios sobre administración de empresas. Yo mismo los trasladé en mi vehículo al aeropuerto y me regresé a la ciudad con ella y el niño ogro. Su cara se desbordaba de angustia. Habló de pequeños golpes en el corazón, jadeos respiratorios y un constante pensamiento negativo que la mantenía nerviosa pero la mayoría de sus problemas eran por el niño regordete que iba y venía por la sala, tomando el teléfono, el control remoto, apagando y encendiendo el televisor, pidiendo agua, tirando el vaso y yo, impaciente, contaba los segundos para que se largaran pues estaba a la mitad de un documental sobre Monet. Ella insistía en llamar por teléfono a su marido. ¡Las mujeres pueden ser tan tontas! Le expliqué que no se podía porque estaban en pleno vuelo. Era mejor esperar. Para relajarla, comenté riendo: —Igual, si el aparato cae, te darán cien mil dólares de indemnización. Fue un mal chiste porque me miró con ojos de buitre. Cambió de tema. El niño se tomaba no sé cuántos biberones de leche al día, compraban cuatro bolsas de pañales desechables para una semana, estaba demasiado gordo para su edad, se había vuelto adicto a la Coca Cola y el médico, temiendo se volviera un triglicérico y colesterótico obeso, lo había mandado a dieta. El esposo había comprado un traje muy lindo para el cumpleaños del niño y también le regaló al monstruito una cama en forma de vehículo. Pero lo que mi amigo decía y que me lo guardaba, era que estaba ahogado por las deudas. No podía vivir oyéndola acusarlo de “avaro” porque se oponía a más gastos. Entre tragos de whisky, me confesaba que su deuda con las tarjetas de crédito ascendía a quince mil dólares. Yo trataba de no involucrarme, pero una vez le expresé mi rechazo: ¿¡Estás loco!? ¡Te endeudás sólo para satisfacer las rabietas de tu mujer! Mientras platicaba con ella, el pequeño huracán revolvía, iba y venía sin que yo pudiera tomarlo de los cabellos y sentarlo de una vez para que dejara de joder. Le dediqué miradas serias, la mamá observó mi rechazo, lo tomó de la cintura y lo colocó en sus piernas. El niño se agitaba, se retorcía, daba manotazos, la arañó en la cara, la pateó y gritó como perdido en la selva. Ella amenazó con dejarlo sin su Coca Cola de la noche. ¡Pobrecito! El niño lloró como condenado. Ella agregó que mi amigo había comprado casa nueva y pronto se mudarían. Que era grande, tres cuartos, uno para ellos, otro para ese demonio y el último para la empleada. Describía una espaciosa cocina, un lindo jardín y una terraza para pasar las tardes. De pronto, recordó el tema que la había traído. —No sé qué voy a hacer si le pasa algo... Traté de consolarla explicándole que según las estadísticas, es más probable morir en un accidente de tránsito que en percances aéreos, y para hacerla olvidar su temor le ofrecí comida. Aceptó y me arrepentí de la invitación, pero ya era tarde. Preparé unos espaguetis con carne y ensalada. Comí despacio oyendo el interminable y aburridísimo relato de su diaria vida con el pequeño engendro que no paraba de molestar. Su plática era como una infinita vomitada. Guardando mi enojo, miraba a la bola de carne que estaba hipnotizado frente al televisor comiendo o más bien tragando como un cerdo. Se quedaron tres largas y tortuosas horas. Ya me sentía cansado. No soportaba a pequeños ciclones que no pueden ser controlados por sus padres, me hastiaba el monólogo de su fastidiosa vida y que no paraba de hablar como si se hubiera comido un perico. Pobre mi amigo. Al fin, se fueron. Miré una película comenzada. Casi me dormía y cambié a la estación de noticias. Para asombro y horror, hablaban de un accidente aéreo. Un avión se había estrellado cinco minutos antes de aterrizar en el aeropuerto Charles de Gaulle. Petrificado, escuché los primeros informes. Según decían, la nave había estallado poco antes de caer y los restos se habían esparcido en una pequeña población en las afueras de París desatando incendios y matando a decenas de moradores. Calculé las horas. Había una gran probabilidad que fuera el aparato en el que viajaba mi amigo. Me sentí mal por mi anterior burla. —¡Oh, Dios! —solté, tomándome los cabellos. Había un dato importante: presentaban el número del vuelo. Llamé a las oficinas de la compañía pero dijeron no tener información. ¡Pero si está en las noticias!, les grité, sin embargo no obtuve más datos. Pidieron que me calmara y aguardara a que se aclararan las versiones. ¡Pero es mi amigo!, insistí. En mi cabeza bailaba la terrible danza del remordimiento por el comentario fúnebre que yo había hecho y me imaginaba los reproches que me haría su esposa. Esperé unas horas y la mujer apareció, esta vez sin el niño que lo había dejado donde sus padres. Lloraba. Su cara estaba desfigurada por el dolor de la terrible noticia. La abracé, sentí su pecho jadeando y me entraron unas horribles ganas de besarla y hacerle el amor. La culpa embargó mi corazón y también lloré. —¿Qué voy a hacer? —preguntó convencida que su marido y mi mejor amigo estaba muerto. Traté de aliviarla, pero no almacenaba palabras para esto. Contó que hacía poco la habían llamado de la aerolínea para comunicarle que el avión en el que viajaba su esposo estaba “desaparecido”. Fuimos al aeropuerto en mi automóvil y en el camino, ella me preguntó quejumbrosa: —¿Cuánto dinero dijiste que daban?... ** Arquímedes González Torres shimane72@gmail.com Escritor nicaragüense (1972). Ha publicado los libros de cuentos La muerte de Acuario (2002, 2005), Qué sola estás, Maité (2007) y Tengo un mal presentimiento (2009), así como la novela corta Conduciendo a la salvaje Mercedes (2009). Fue ganador del Certamen para Publicación de Obras Literarias organizado por el Centro Nicaragüense de Escritores (http://www.escritoresnicaragua.com; 2009); además ha obtenido una mención en la categoría de libro de cuentos del Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán (Panamá, 2007) y ha sido finalista del I Concurso Internacional de Cuento Breve Salón del Libro Hispanoamericano Ciudad de México (2008), de los III Premios Literarios de Ediciones Oblicuas (http://www.edicionesoblicuas.com), en Narrativa (España, 2009), y del V Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches (España, 2010). Mantiene una página personal en http://arquimedesgonzalez.blogspot.com y sus obras pueden adquirirse en http://acuario72.bubok.com. === Versos desde la acacia María García Trinidad ===================== Te vas de puntillas sobre el viento, una tarde de mayo, cuando esperaba danzar en tus labios, mi sonrisa. *** Si me das ese abrigo, que no sea de lágrima. No soporto ver el corazón tan puro. Ni los nombres encendidos En tu tronco Amargo. ¡Qué amargo es tu cuerpo! Pero ¡cuánto apetece verlo para entender que todo lo viví! Bajo tu sombra me guardo del presente, este hoy ácido, salado, Como el mar que me dejó al decirme adiós. Y en la noche, cuando duermen mis vecinos, tú arramblas mi ventana. Para reventar tus hojas en mis pensamientos y esparcir por mi mente el remordimiento verde que cubre tu tronco con un [corazón. Acepta, maldito árbol, que perdí. Acepta. Y que me barra el agua de este abrigo tuyo que me ofreces, Por dentro me ahogo. Y lo sabes... *** No sé si apreté con fuerza las pestañas. Si se arañó mi frente o se asfixiaron mis mejillas. Te vi. Pero con el alma, como las almas del filósofo, como la blancura. Entonces me dijiste: ¡Encuéntrame! *** Y tu voz sabía A manantial, porque sed tenía de ti. A la miga de pan caliente recién horneado, Porque hambre de ti tenía también, y así sentía tu voz. En mi oído, en mi garganta, en lo que yo sea, si soy algo. Y quería retirarla para que no se tatuara a mi piel. ¡Que bastantes [rasguños lleva! Pero no le diste importancia y hablabas caramelos de fresa. Y yo recordaba mi infancia en el gusto de tu boca. Y me supe segura. Y entonces empezó a abrirse esta inmensa cicatriz otra vez. Pero yo no me daba cuenta. *** Mi voz duerme sobre tus silencios amenazada de llanto. Cruzamos antaño umbrales, zanjas, laberintos, acantilados, y tierra y mar y sueño. Mi voz no se despierta porque teme que tu vacío la deje sola. Caminamos las dichas y las sonrisas; los besos y las caricias y también los abrazos. Esperaba mi voz ser eco, pero la tuya se ha callado cuando una noche sin luna tatareaba en tu pecho una habanera. *** Ya no sé si te soñé. Si me lo he inventado todo. Si besaste mi vientre derramando vida. Tal vez esa vida se quedó en el mar cuando tú te [marchaste. Me tumbo bajo la acacia y dejo que el sonido de sus ramas Me recuerde... A veces una nube ha dibujado tu rostro. A veces el cielo entero se ha reído: Una carcajada para despedir tu amor... Pero MI AMOR te quería. Eso, que lo sepas. ** María García Trinidad mariagarciatr@gmail.com Escritora española (Palamós, Girona). Es licenciada en filología hispánica y trabaja como profesora de lengua y literatura castellana. Además de la docencia, se dedica a la narrativa breve y a la poesía. Ha publicado los relatos En memoria de Clara (premio Villa Portugalete, 1998), La noche sobre el camino (finalista de El Camino de la Lengua, 2009), entre otros. === Heraldos que la muerte manda Jorge Castelli ====================== Certeza de muerte. Lo repetiré una vez, ahora en voz alta: certeza de muerte. Soy una mujer de vocabulario amplio y nada pierdo al admitir que jamás he tenido dificultades con las palabras; mi profesión, por otro lado, siempre ha realizado genuinos aportes. Pero lo cierto es que no encuentro ningún otro modo valedero de explicar esto que siento desde la mañana, desde el momento mismo en que puse un pie fuera de la cama y me dispuse a comenzar el día: certeza de muerte. La siento, la olfateo, la percibo en las yemas de los dedos con una seguridad que asusta. No hubo un sueño o una pesadilla, en lo absoluto; fue una convicción que llegó desde el centro de la nada justo un minuto después de abrir los ojos y de arrojar un manotazo sobre el botoncito dorado del reloj despertador. ¿Qué hacer con esta certidumbre que no sabe encaminarse? ¿Seguir con ella, como si nada? ¿Seguir la vida así, sencillamente? ¿Decirse y repetirse lo obvio hasta el hartazgo, ya que, en efecto, nada justificado hay entre mis manos que sirva como sello, como sentencia para una idea tan abrupta y descabellada? Cumplo hoy treinta y ocho años, y quiero dejar debidamente asentado que no es ésta, precisamente, mi fantasía sobre un buen comienzo de festejos. Insistiré en algo: si la certeza pudiese ser anulada como cualquier otro pensamiento estúpido de los varios que cruzan mi cabeza diariamente, entonces sí, todo sería fácil, todo resuelto con el desayuno, por ejemplo: café bien negro y mucho apuro y una tostada de pan de centeno a medio masticar; salir entonces, casi correr hacia el colegio como todos los días, seguir siendo una vez más la profesora Cristina Schusterheld, licenciada en letras recibida en la Universidad de Buenos Aires, cabello castaño claro, un metro sesenta y siete de estatura, simpática, mujer aún bastante apetecible, en fin, si es que vamos a decidir que resulta posible hablar con total honestidad. Pienso ahora, y no sé por qué razón, en Vallejo. Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o los heraldos negros que nos manda la muerte. ¿Por qué razón pienso ahora en Vallejo? Mis alumnos nunca piensan en Vallejo; de hecho, mis alumnos no podrían diferenciarlo de Lope de Vega, de Nicolás Guillén o de Quevedo. Porque mis alumnos detestan la literatura y, sobre todo, detestan la poesía. Vaya usted y regáleles un poco de Metallica, de Ramones, de Megadeath... vaya usted y verá, pues, con qué facilidad se abren las puertas de la otra galaxia. Yo, entonces, Cristina Schusterheld, no debo morir; yo, entonces, Cristina Schusterheld, no puedo morir. ¿Quién, de otro modo, intentará traer un poco a esta galaxia a todas esas chicas y a todos esos muchachos? Suena a omnipotencia, pero es estricto terror. Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o los heraldos negros que nos manda la muerte. No. No es el momento adecuado para pensar en Vallejo, ni es el momento adecuado para seguir rumiando alrededor de la certeza: éste es, ni más ni menos, el adecuado momento en que no hay que morir. Claro que si todo funcionara de una manera tan sencilla, si sólo bastara con alejar a Vallejo y a los malos presagios, entonces no sería para nada necesario recurrir a esta batería de veloces e insensatas decisiones: escapar del departamento, salir a la calle, detener el primer taxi, decirle al chofer como en un sueño: A la estación Constitución. A Constitución, caramba. ¿Y por qué no al Obelisco, a la Plaza Irlanda, o a algún barcito perdido en la zona de Puerto Madero? ¿Por qué a la estación Constitución? Serán tal vez los potros de bárbaros atilas. —Todo esto no tiene la menor lógica —pienso ahora frente a la ventanilla de la ampulosa es¬tación de trenes, mientras compro un boleto que me llevará a cual¬¬¬quier parte del sur del Gran Buenos Aires, sabiendo sin embargo que todo, sí, tiene una lógica de hierro que no puedo explicar. El andén es largo y el pitido del guarda perturba como un latigazo. Certeza de muerte; honda, incalificable, casi conmovedora certeza de muerte. Ése es el tren, me digo. La sensación transita ahora mi estómago y allí queda instalada, adormilándose, gato indeseable que no tiene intenciones de moverse. El último tren, me digo. Entonces corro, corro como nunca, dentro de esta extraña y novedosa forma de festejar un cumpleaños; corro porque en cualquier momento se sellarán las puertas automáticas, el tren comenzará a moverse lentamente y todo eso significará un final de chance, un túnel cerrado, un punto para la única posibilidad de seguir viva. O los heraldos negros que nos manda la muerte. ¿Qué pueden importar, pues, los pulmones a punto de estallar, el corazón hirviente o el tirón en la pierna derecha (desacostumbrada a tales rigores) si las puertas se han cerrado con un golpe dictatorial, la formación se ha puesto en marcha y el último vagón, que estaba ahí, ahí nomás, a tan pocos metros, está ahora escapando, está ahora yéndose como una fiesta que llega a su fin, como un fuego que declina, como un día que resbala hacia la noche? Debo frenar el paso, ya no hay remedio, hay que caminar de a poco, cada vez más despacio, cada vez más lentamente, para recuperar aire. El tren es ahora casi un recuerdo, absolutamente inaborda¬ble, yéndose... yéndose... solamente el silencio abarcándolo todo. Sin embargo, y después de parpadear dos o tres veces, comienzo a sospechar que toda la escena, bien mirada, podría resultar algo hasta con cierto perfil gracioso: yo, la adusta profesora de chicos que ignoran a Vallejo, aquí, ahora, de pie, cara de imbécil en un andén desolado, respirando con agitación después de haber perdido un tren, un simple tren... Porque, hablemos con franqueza, Cristina, vamos: ¿puede existir alguien que se halle en condiciones de explicarte seriamente qué estás haciendo aquí? Y ya casi estoy a punto de sonreír, de maldecir en voz bajita a César Vallejo y de emprender el regreso a casa, cuando advierto la mano apoyándose desde atrás en mi hombro, y la voz, femenina e intensa, diciendo: —No se preocupe por la pérdida del tren, licenciada; alcanzarlo hubiese sido igualmente inútil. Y entonces no necesito girar para comprender. ** Jorge Castelli jcastelli@hotmail.com Escritor argentino (Buenos Aires, 1956). Es poeta, cuentista, novelista y dramaturgo. Coordina talleres literarios. Ha obtenido múltiples premios nacionales e internacionales, destacándose el Premio La Nación de Novela y el Premio de Narrativa “Ciudad de Alcalá”. Es autor de los libros de cuentos El lugar de Fanny y Aquella flor en el centro del caos, y de las novelas El delicado umbral de la tempestad y Las campanas de la revolución. En 2008 su obra teatral Whitelocke, un general inglés, fue estrenada en el Teatro Nacional Cervantes (http://www.teatrocervantes.gov.ar) de Buenos Aires, con gran recepción por parte de público y de crítica. A principios de 2011, Editorial Sudamericana (http://www.edsudamericana.com.ar) pondrá en vidrieras su nueva novela, El purpurado cuello. === Del libro inédito Cuadernos de Bristol Park =========================== === Carlos Eduardo Cenzano ================================================ 1 Mi alegría de hoy tiene su origen en el mar. La ola se repite sin teoremas, siempre su música, siempre su sal. No puedo dividir lo que amo, y mi alegría es inmensa como mi amor. Mi amor es inabarcable porque es inmenso como mi alegría, que es como decir el mar. La inmensidad tiene sentido, pero no se puede explicar porque es inabarcable. Por eso mi alegría de hoy tiene su origen en el mar 4 Nuestros caminos se cruzan tantas veces que el deseo de juntarnos en un beso es un lugar común, si no fuera que comúnmente en el lugar que nos cruzamos para cruzar de un beso a otro beso a veces tuerce los caminos y tantas veces nos alejan que terminan siendo ese lugar común donde nos cruzamos para estrecharnos en un beso. 5 Cuando cruzas la frontera y yo quedo arriba, rodeado de tantos dioses, un mundo nos separa, de siglos inmensos. Afino el oído y trato de percibir el más leve sonido, el pasar de una página o la pluma dibujando sus quimeras. El tiempo que cruza, por muy leve, desgarra mi heroísmo, mi sistema de ser y me desbordo incontenible, de nervios rotos, buscando un cauce que me devuelva tu sombra. Cuando empiezo a olvidar mi rostro, a punto ya de estallarme los sesos con el grafito me levanto y echo a andar con la sangre hecha jirones y cruzo la frontera a pesar de las vallas y de los plomos que injurian el aire. Soy una flecha que se juega el latido si algún hilo se rompe y caeré allí donde tú conjuras la infamia de las hachas, abrazada a un árbol como si fuese historia que ha de salvarte y ha de salvarme. 6 Llego del afuera todo erizado de luces que semejan astros. Pedazos de mí quedaron en el comercio, y en los nervios masacrados en el pavimento. Traigo productos de espléndida alquimia y los desparramo sobre sus manos urbanas que inician la ceremonia de convertirlos en pan. Nos juntamos en el rito de las especias, entre el jengibre y la hierba buena sazonando el aire de un murmullo profundo. De vez en cuando sus manos me buscan y descubren fragmentos de mi carne que brinca como pez sorprendido en el asalto, pero me dejo cercar y sigo en el rito de mezclar las hierbas y los sueños. 13 Nos desnudamos sobre una taza de café, con letritas impresas en la piel y nos leímos de pies a cabeza, desde la primera plana. El néctar nos embriagó de golpe y nos caímos entre carcajadas que se partieron en los mosaicos en mil pedazos de lujuria. Sacamos el sol después del llanto y lo colocamos en el balcón, a que alumbrara para todos. Ese día nos regalamos a chorros sin miedos académicos y sin espantos noticiosos. Recuerdo ese día como uno de los pocos que he vivido y en adelante quisiera repetirlo siete veces a la semana si me lo permiten, por favor. 15 Si me tendieras tu mano fraterna en el instante mismo en que te busco a través del telescopio de mi cuarto con un cigarro a medio arder y esta hoja en blanco golpeándome en mi aliento. Si supiera dónde estás, en qué rincón de la ciudad me lanzas tu señal de humo, qué dígitos debo marcar en tu piel y no me suene ocupado. Si me dieras al menos un abismo donde lanzar tanta ceniza, o la sorpresa de llegar por alguna rendija de la madrugada. Si me enviaras tu desvelo antes del alba a esta misma dirección en que trasnocho, en que me escapo a perseguir tu sombra, valdría la pena el café, y esta hoja en blanco golpeándome el aliento, y esta cama vacía donde tú vas a caer, al menor descuido. ** Carlos Eduardo Cenzano ccenz057@gmail.com Escritor cubano (Santiago de Cuba, 1957). Estudió Licenciatura en Educación en las especialidades de español y literatura y ejerció la docencia hasta 1992, cuando pasó a residir en Estados Unidos. En 2008 concluyó su doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad Internacional de la Florida (http://www.fiu.edu). Ha publicado los poemarios País de agua (Madrid, Betania, 2004) y Papeles de Santiago (Miami, EntreRíos, 2004). Tiene inéditos los libros de poesía Sonetos para calmar la sed (1996), Cuadernos de Bristol Park (1999) y Jardines invisibles (2009), entre otros, así como los libros de poesía para niños Un arcoíris del tiempo (1987), El libro de Mónica (1988) y Los sueños de Nino (1989). === El método Alan Grané ============================================= Podría haber escrito un exhaustivo diario, pero no hubiera sido lo mismo. De nada sirve eso para recordar de verdad. A menudo, uno lo lee y siente que otra persona lo escribió, que fue otro el que estuvo ahí. Es como cuando alguien insiste en que recordemos un acontecimiento aportándonos cada vez más detalles. Sí, hombre, fue en casa de no sé quién, ¿no te acuerdas? Estuvimos riéndonos un buen rato porque tú llevabas una camisa horrorosa. Pues no, no me acuerdo. Que sí, cómo no te vas a acordar. Sacaron unos canapés de paté, que no era muy bueno y que ya estaba algo oxidado. Sonó durante mucho rato el último disco de Madonna y, cuando nos fuimos... Que no, joder, que no me acuerdo. Lo he borrado. Ese día no existe, o yo en ese día no existo. Vete a la mierda. Pero esa gente es tenaz, y no se queda satisfecha hasta que sonríes y dices ah, sí sí sí, ya me acuerdo, qué risa... Los diarios le hacían sentir así, acosado por un yo con memoria fotográfica que le era completamente ajeno. Sin embargo, algo debía hacer, pues la conciencia de que todos los sucesos de su vida que no fuera capaz de recordar caerían en el abismo del vacío más absoluto le producía un vértigo terrible. Reflexionando sobre este asunto, llegó casi inmediatamente a la conclusión de que normalmente recordamos lo que nos llama la atención, lo que se sale de la rutina, del fluir habitual de nuestras vidas. Podía evocar a la perfección la bofetada que le dio su padre la mañana en que volcó un refresco sobre unos documentos importantes; recordaba también su primer beso, la oscuridad del portal, los labios secos de Susana; tenía grabadas a fuego las vacaciones por el este de Europa en compañía de su mejor amigo, las charlas bajo las estrellas, los albergues ruidosos e inmundos; y, por supuesto, el nacimiento de su hijo, la sangre, los nervios, el esfuerzo reflejado en el rostro de ella. Recordaba esos y muchos otros momentos. Sin embargo, haciendo un cálculo mental tremendo, descubrió aterrorizado que todos los recuerdos que conservaba colocados en fila india, uno detrás de otro, apenas daban para rellenar tres años de su vida. Cinco minutos por aquí. Unos segundos por allá. Los más largos no duraban más de dos horas. En total, tres años. Él tenía treinta y nueve. ¿Dónde demonios estaba el resto de su vida? ¿Qué había pasado con esos treinta y siete años de conversaciones, películas, comidas, sexo, zappings, paseos, lecturas, excursiones, fiestas y jornadas laborales interminables? ¿Tan poco interesante era todo eso que no merecía la pena ser recordado? La mayor parte de sus experiencias vitales parecían haberse convertido en su mente en nubes de memoria; no eran recuerdos concretos, sino brumas fruto de la condensación de miles de recuerdos similares. Recordaba haber hecho la compra cientos de veces, pero no una de esas ocasiones en particular. Recordaba haber dado innumerables paseos con su mujer, sin embargo estaban empastados unos con otros de modo que parecía uno solo, un larguísimo paseo genérico en el que todas las deambulaciones particulares habían perdido su relieve en aras de una idea abstracta. Si algo tenía claro es que se negaba a que el resto de su vida formase parte de esa nebulosa de rutinas indeterminadas. A partir de ese momento, se esforzaría en memorizar lo que le sucediese, por anodino que fuera. Para ello elaboró un método con el que esperaba lograr algo inaudito: engañar a la memoria. Aunque original, la idea era en realidad bastante simple. La memoria siente predilección por los acontecimientos llamativos, por las sorpresas, por las anécdotas divertidas, por los sucesos trágicos. Bien, pues démosle lo que le gusta. Si el filtro de ese cruel colador lo deja pasar todo menos lo notorio y lo extraordinario, añadamos de forma artificial la notoriedad y la extraordinariedad a los momentos más grises y más susceptibles de ser fácilmente olvidados. Puso en práctica su novedoso método un lunes de septiembre. Llevaba unas horas redactando un informe en el ordenador cuando se dio cuenta de que ese día de cielo plomizo no tenía nada especial. Por la mañana había compartido un café con sus compañeros. Los chistes habituales. Las críticas de siempre. Y después la urgencia, la necesidad imperiosa de terminar un informe antes de las cinco de la tarde. Nada más. Ese lunes, estaba seguro, se diluiría en el olvido en menos de una semana. Se fusionaría con todos los otros lunes, con todos los otros días encapotados en los que tuvo que teclear con prisa un documento cualquiera. Apartó sus manos del teclado, miró a sus compañeros, encorvados sobre sus respectivas mesas y, de un salto, se puso en pie sobre su silla. Uno de sus colegas le miró extrañado y siguió enseguida con lo suyo. Él se sentó de nuevo y reanudó el monótono repiqueteo de teclas, aunque ahora lo hacía de un modo distinto. Con una sonrisa. Procuró no pensar más en esa mañana y dejó pasar unas semanas para comprobar la eficacia de su mnemotécnica. El resultado le dejó atónito. Lograba recordar, lógicamente, haberse subido a la silla, pero no sólo eso. Esa pequeña anécdota era un hilo del que podía tirar hasta hacerse con la madeja completa. Veía la mirada divertida y sorprendida que le lanzó su compañero, que andaba algo resfriado. Recordaba esa mañana de cielo grisáceo, casi blanco, su miedo a que comenzara a llover, el dilema de si coger el coche o el metro. Podía visualizar la charla frente a la máquina de café, los chistes racistas del de administración y las ácidas críticas al nuevo gerente, demasiado inexperto, demasiado rupturista. Recordaba incluso el informe sobre la competencia en el que estuvo trabajando, cuya redacción le resultó muy grata a pesar del escaso margen de tiempo con el que contaba. Funcionaba. Al día siguiente, fue al trabajo en pantalones cortos. Al otro se pintó la cara con un rotulador indeleble. Al siguiente, calentó el tupper hasta que las albóndigas reventaron en mil pedazos. Y así continuó, aplicando a diario su método contra el olvido con una eficiencia y un tesón que nadie hubiera sospechado en él. Invitó a sus colegas a piruletas. Bailó un tango con la secretaria del jefe. Leyó en voz alta una y otra vez su poema favorito de Kavafis. Se fumó un porro en el baño. Llamó a los bomberos diciendo que la oficina estaba en llamas. Se tiró un sonoro pedo en mitad de una reunión. Dos semanas después fue despedido. El paro suponía un reto aun mayor que el trabajo en la oficina, pero fue un reto superado, de eso no cabe duda. Escupió desde su ventana a los que paseaban por la calle. Pasó un día entero hablando por teléfono con gente que no conocía. Hizo una hoguera en la terraza con los libros que más detestaba de su biblioteca. Se desplazó a gatas durante toda una mañana. Se masturbó hasta que le fue físicamente imposible continuar. Se emborrachó con una botella de licor cuarentaytres. Por supuesto, era importante ser disciplinado. En cuanto sospechaba que un día no iba a ser memorable, se sentaba, hundía la nariz entre las palmas de sus manos y dedicaba unos minutos a pensar cómo remediarlo. Y eso no era algo que pudiese dejarse al azar o a la improvisación. Sus performances debían ser siempre notorias, siempre originales, siempre únicas para ser eficaces. La autoexigencia era cada vez mayor, pero aun aumentó mucho más cuando fue consciente de que aquello no bastaba. Gran parte de sus jornadas seguía escurriéndose y deslizándose hacia el olvido. Debía ser más meticuloso. Más constante. Finalmente optó por crear hitos memorísticos cada hora. Eso le permitiría ubicar sus recuerdos con un margen de error de sesenta minutos. Así que, por ejemplo, comenzó un día dándose unas bofetadas a las diez de la mañana. A las once gritó tan fuerte como pudo. A las doce mandó un mail a su ex jefe insultándole a él y a su familia. A la una orinó sobre su hámster. A las dos se comió un bocadillo de remolacha. A las tres durmió una siesta en el portal. A las cuatro cortó todas sus toallas por la mitad. A las cinco se grabó una uve en la mano con ayuda de un cúter. A las seis hizo un grafiti con ketchup en la pared del salón. A las siete se fue al cine y pagó la entrada con monedas de diez céntimos. A las ocho se masturbó durante una escena bélica terriblemente sangrienta. A las nueve, quedó a cenar con unos amigos en un restaurante hindú. No era sencillo concentrarse en la conversación porque debía pensar un hito con el que señalar las diez de la noche. Tras darle muchas vueltas, le pareció que lo más apropiado sería provocarse el vómito. Sí, eso haría. Entretanto, sólo tenía que engullir esos platos con salsas de todos los colores y esperar el bip de su reloj digital. Sonrió orgulloso. Algún día, cuando fuese un anciano, podría echar la vista atrás y rememorar prácticamente toda su vida. Cada día. Cada hora. Se trataba sin duda de una hazaña que jamás nadie lograría superar. Sin embargo, lejos de envidiarlo, todos los que lo conocían lo consideraban de forma unánime un auténtico idiota. ** Alan Grané alangrane@telefonica.net Escritor español (Dublín, 1976). Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en Barcelona y desde 2000 años trabaja en Madrid como publicista y guionista de televisión. Ha publicado algunos de sus relatos en revistas como Narrativas (http://www.revistanarrativas.com). Cuenta con dos blogs: uno profesional en el que publica sus mejores proyectos (http://www.contralasideillasgrises.com) y otro en el que se centra exclusivamente en su vertiente más literaria (http://lacapsulatemporal.blogspot.com). === Ese único río que se queda (extractos) Miguel Ángel Alonso ======= Ese único río que se queda (1992-2010) Miguel Ángel Alonso Universidad de La Laguna Santa Cruz de Tenerife, 2010 [Noelia] ¿Y quiénes éramos adolescentes así; tórridos por no hablar, con las palabras rodando hacia la consumación temprana de unos cuerpos que aún no sabían arder? ¿Qué animal era en los ojos, qué fruta la de los dedos si sólo la timidez colgaba de ellos como un sol que podía cuchichear adentro de nosotros? Eras el primer poema, la punta de exaltación asomando a los labios, el sabor presentido de una saliva llena de aromas inocentes. Tú sobre ti; haciendo de aquellas veces un abrevadero para el caballo de todos los sueños a punto de relinchar, sacerdotisa núbil de tantos y tantos años por vivir. Eras. Y así fue como supe que respirar tiene que ver a veces con la perfección. [Gera] Fueron años que ahora me cuesta recordar sin confundirme, la memoria tacha encima de lo escrito y abre zanjas con otra letra imposible de leer. Te conocí en el taller de poesía de la Universidad Católica; hoy no podría separar aquellas horas, con su urdimbre fresca de palabras y cauce lento, de estas, donde la remembranza tiene su propio cuerpo lacrado por la imagen. Adolescente fui en días idénticos a nubes pero el organismo es un armario en el que hemos ido guardando las páginas del sol, los utensilios de la sangre, devorados por el errar y la húmeda penumbra. Era la piel como un vaso exacto queriendo estar colmado por los excesos de otra sed; cada palabra nombraba con sus propios dedos el éxtasis vacío de las formas que estallaban como elásticas semillas muy cerca de la tierra y del jadeo. Te fuiste a Ucrania para que la nostalgia reescribiera cada uno de los árboles de Caracas con una caligrafía semejante a la ceniza. Hubo pájaros merodeando tu no estar, música de Alexander Scriabin y poemas de Cernuda: estas líneas escribo, únicamente por estar contigo. Luego me fui yo (¿venimos, vamos?). Supongo que nuestras vidas han ido siendo, cada una por su justo lado, ese río que irá a dar a la mar amoratada, pero el morir es diario y sólo conseguimos entendernos si hablamos el idioma del musgo y de los huesos. [Gera] Todo o nada —dijiste, con los labios apretando fuertemente una porción de aire que parecía ser el último o el primero—: si no es la música encarnada por la vibración arborescente de mis dedos, si no es eso, más el abismo deslizándose viril sobre mi nuca —dijiste—, con su hervor de pequeña muerte que alimenta, entonces prefiero la sangre seca de un tirón, abruptamente entre mis venas como un pequeño río que ya sólo arrastra el hediondo fluir de la ceguera. Así te recuerdo, erguida para no darle gusto a la derrota, árbol en el que las palabras maduran por su cuenta y no admiten otra cosa que la disciplina del furor o el desafío. Todo o nada —dijiste— y que las estrellas hagan mi equipaje en este irrevocable itinerario hacia los órganos difíciles de la flama, hacia el nudoso descenso donde el piano es carne y es, de un modo único, Dios o su viscosa sombra. [Belinda] Blanca era tu fabla y en tu boca aún el susurro era nieve. Sé que estabas en la transparencia como si otra cosa no conocieras, como si desde ella la sangre te dibujara en su delicado tránsito todo cuanto hay de mirlo en las palabras. [Iulia] Al caminar, una luz de diamante ata tu cuerpo volátil a la decana fijeza de lo blanco. [Gera] Y otra vez Prokofiev deslizándose por entre las ramas del almendro, susurrando una consonancia de la carne; otra vez tú, restituida al resplandor de una sonrisa momentánea y lúcida, venida de otra edad, de otro estremecimiento en la orilla misma de existir, rítmica en la sombra y en el éxtasis. Otra vez la música de las esferas, aquí, en la palma de mi mano. [Elisa] Íbera (o tal vez fenicia) por la redondez altiva de tu piel escrita con esmero por los dioses. Tu boca es un signo, una contraseña para desentrañar el tiempo y su rojez nítida; como si pudiera tocarse lo invisible desde ella y romperlo en mil astillas perfectamente maduras y oleosas. Lo sé porque, al no poder besarte, la muerte baila en los alrededores de mi lengua como tejiendo palabras en desorden. ** Miguel Ángel Alonso manlonso@gmail.com Escritor venezolano (Valera, Trujillo, 1970). Estudió letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y desde 1998 reside en Tenerife, Islas Canarias (España). Se licenció en filología hispánica por la Universidad de La Laguna (ULL, http://www.ull.es) en 2007. Además cursó filología francesa, así como estudios de doctorado en los que investigó sobre la poesía venezolana del siglo XX. Poemas, aforismos, microrrelatos y artículos suyos han sido publicados en la revista universitaria Mandala y en la revista Nexo, del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (http://www.iehcan.com). Ha obtenido el I Premio de Poesía Ciudad de Tacoronte (2004), el XXI Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo (2007) y el Premio Pedro García Cabrera de Poesía (2010). Ha publicado los poemarios Vestigios meridianos, Tríptico sin intención y Animal perdido, entre otros. === Entre senadores y candidatos te veas Tina Casanova =============== El senador Evaristo Monteagudo colgó el aparato telefónico cuando culminó la conversación y se quedó paralizado en su butacón de cuero que parece tragárselo. De momento se le antoja tener el corazón repartido entre las sienes y el pecho y con ambas manos trata de calmar los latidos que como furiosos foetazos lo castigan. La realización de lo que acaba de escuchar lo mantiene paralizado por breves instantes. Y a pesar de ser exactamente lo que esperaba escuchar, lo tolera con cierto mínimo entusiasmo como si un malvado pensamiento nihilista le robara la sensación de gozo que debería sentir. Se pasa la mano nerviosamente por la pulida superficie de su cráneo y se acomoda, aplastando de lado a lado de su calvicie las escasas y largas hebras que aún resisten la calamitosa condición. Tras breves instantes de impaciente esfuerzo por calmarse, Evaristo Monteagudo levanta por fin el teléfono. Marca un número y, como si midiera muy bien sus palabras, habla sin gestos y casi sin emoción: —Confirmado. Hay pistas contundentes. Recoja a la entrada el sobre que dejaré con el guardia de seguridad. Quiero información precisa, confidencial y para ayer. Ah... y jamás ha hablado usted con el senador Monteagudo... ¿Entendido? —y sin más cuelga el aparato telefónico. Luego extrae unos papeles de una gaveta y, acomodándolos en un sobre de manila amarillo, lo sella con cinta adhesiva y sale silbando una tonadilla. A las tres de la tarde, tres días después, entra a la oficina del senador Monteagudo un mensajero del investigador privado a quien el senador había contratado, y le entrega unos papeles. El senador, luego de haber despachado al mensajero, se acomoda en su butacón de cuero, se alisa distraídamente los ralos cabellos, permite que el butacón se lo trague, y examina los documentos esparcidos en su escritorio. —Te agarré... Sabía que te iba a agarrar, bribón —dice con un alto grado de regusto. El senador Monteagudo se entretiene entonces poniendo sus pensamientos en orden. Y es que el senador Monteagudo tiene ahora, en su poder, pruebas fehacientes de malos manejos y negocios turbios que hundirán irremediablemente a su contrincante, el senador Narciso Fuentes. Y como un fogonazo divino se le insinúa, pálida y amorfa al principio, con contornos más definidos segundos después, y clara y diáfana por último, la victoria final, la meta anhelada, el alfa y el omega de su carrera política. —La alcaldía será mía —murmura, paladeando las palabras como si las estuviera deglutiendo—. ¡Narciso Fuentes... te acaba de llevar la desgracia! La estrategia de ahora en adelante debe ser cuidadosamente planificada. Nada que dejar al azar. Se jugará hasta la última carta y si es preciso, sacará el as de la manga. Llama a su secretaria, quien entra a la oficina dejando a su paso un revuelo de sensualidad y el peculiar aroma de su perfume. Evaristo Monteagudo la observa por encima de sus espejuelos mientras ella organiza diligentemente papeles y documentos. Siempre ha sentido una secreta pasión por aquella muchacha enigmática que de vez en cuando se ha atrevido a hacerle sugerencias que él ha considerado cargadas de intenciones ocultas, pero que nunca ha tenido la certeza de poder adivinar, porque ella inmediatamente retoma aquel aire de diligente profesionalismo, cortando por lo sano cualquier intento de esclarecimiento. Él por su parte prefiere que todo quede así. En su actual posición y con sus metas claramente definidas, lo mejor es mantenerse al margen de las tentaciones. En circunstancias distintas ya hubiese explorado buenamente las intenciones veladas, si es que las había. Es como una maldición, piensa Evaristo Monteagudo. En su vida de abogaducho de segunda categoría, cuando podía haber hecho y deshecho como gusto y gana le diera, el destino le había provisto con cada esperpento de secretaria que ni con los ojos vendados se hubiese aventurado a meterle el diente. En cambio ahora, cuando debe andar con pie de plomo, el travieso destino le depara este bombón. —Prepare una conferencia de prensa —dice mientras trata de disimular un resquicio de pensamiento malvado que se empecina en asomarle a las pupilas nubladas por el deseo adoptando aire de profesionalismo—. Quiero que estén los principales medios. Radio, prensa y televisión. Para mañana en la noche, después de las cinco. —¿No cree usted que es demasiado apresurado? Necesito tiempo para planificarla —protesta ella, cruzando y descruzando las piernas desnudas y tentadoras. —Son las tres y treinta y dos —dice el senador Monteagudo examinando el Rolex de su muñeca—. Tiene lo que resta de tarde y todo el día de mañana. —Insisto que necesito tiempo, Licenciado —y su voz enronquecida y ligeramente orgásmica tiene la virtud de corretearle por la entrepierna. Y como siempre, también tiene el poderoso efecto de disuadirlo. —Tiempo... tiempo... ¿cuánto?... Esto es urgente y vital, y sobre todo, confidencial... Extremadamente confidencial —exclama él con simulado enojo. —Pasado mañana, licenciado... a las seis de la tarde —dice dedicándole la más perversa de las miradas y sale apresuradamente cerrando la puerta tras de sí. —¡Qué mujer! —y como si recapacitara—. Evaristo... no dejes que el enemigo te confunda. Ve al grano, hombre, que para eso habrá tiempo. Son las cinco y cuarenta y cinco minutos de la tarde. A las seis en punto es la conferencia de prensa. El senador Evaristo Monteagudo lleva horas sentado en su butacón, con la mirada fija en un punto muerto. Todo está listo. Las estrategias estudiadas hasta la saciedad. Los ademanes, gestos e inflexiones aprendidas de memoria. Las frases claves, aquellas que como dardos irán directo al hígado, ensayadas y vueltas a ensayar. Todo está planchado. El senador Evaristo Monteagudo paladea la victoria y sueña con la poltrona de la ciudad capital, que coqueta le hace guiñadas desde el cielo de sus ilusiones. Dos discretos golpecitos en la puerta coinciden con el timbre del teléfono. Hábilmente el senador hace ambas cosas a la misma vez: abre la puerta y atiende el teléfono. —Senador, dentro de poco llegará un mensajero... —Acaba de llegar —le interrumpe el senador impaciente. Recién se da cuenta de la hora que es. —Mejor. Escuche bien lo que tengo que decirle. El mensajero tiene consigo documentos importantes que pueden interesarle. —¿..? —Asuntillos personales, si gusta,... cuernos... —¿Cuernos? —¡Vamos hombre!... Cuernos, infidelidad, chilla... Como quiera usted llamarle. —¿Quiere usted decir que el puerco de Narciso también tiene una chilla? —Eso mismo quise decir, senador. —¿Y qué pruebas precisas tenemos? —Las tiene en las narices, hombre. Pero primero, antes de abrir el sobre, hablemos de plata. —¿Plata? —Sí, como lo oye, plata. Esto no estaba en el contrato. No estaba en asuntos de investigación cuando lo sorprendí. Fue luego.... de casualidad. —Mire, hombre —le interrumpe nuevamente el senador impaciente—, dentro de par de minutos tendré una conferencia de prensa y no tengo un minuto que perder. —Ah... entonces, he llegado tarde. Lástima porque iba a ser su jaque mate. El senador Evaristo Monteagudo observa al mensajero de pie frente a él con el sobre en la mano. Hace ademán de tomarlo, pero el mensajero lo aleja y le señala el teléfono. —No puedo pagarle un centavo más. Es la investigación más cara que he visto en mi vida —dice continuando su conversación telefónica—. Como le dije, tengo una prisa atroz y no tengo tiempo para negociaciones estúpidas. Ese material me pertenece. Así que lo tomaré y no hay más que hablar. El senador Monteagudo cuelga el teléfono y vuelve a dirigir su atención hacia el mensajero. El mensajero, que parece tiene instrucciones específicas, le sale al paso. —Senador —le dice en un tono que para en seco al aludido—. Son mil doscientos pesos extras si quiere las fotografías. Repito... si las quiere. Si no las quiere no tiene obligación de nada. Arrivederci..., adiós..., chao —y dando una última mirada de pocos amigos, se dispone a partir. El senador Evaristo Monteagudo traga gordo. Se debate entre arrebatarle el sobre por la fuerza, disuadirlo por las buenas o dejarlo partir sin más. Se rasca el cogote pelado como culo de mono, vuelve a mirar el Rolex y toma una decisión apresurada. Saca de una gaveta una chequera, escribe a grandes rasgos un cheque y lo extiende al mensajero. Éste, con una amplia sonrisa de triunfo en su rostro, lo toma y extiende el sobre de manila. El senador Evaristo Monteagudo le arrebata el sobre con furia y sale como centella puerta afuera. Son exactamente las seis de la tarde. Los reflectores de las cámaras del noticiario y las luces de las cámaras fotográficas tienen al senador Evaristo Monteagudo sudando como caballo. El maquillaje que le aplicaron comienza a correrse y siente las manos húmedas y frías. Su secretaria, diligente, organiza papeles y documentos. A escasos segundo para que la conferencia de prensa dé comienzo, el senador Evaristo Monteagudo se prepara a asestar el golpe irremediablemente definitivo que derrumbará por el suelo a su único contrincante en la carrera por la alcaldía de la ciudad capital. De antemano, el senador Monteagudo sabe que lo que tiene que informar al país terminará de una vez por todas con cualquier aspiración presente y futura que pueda tener el senador Narciso Fuentes. Poco le importa a él que sea de su propio partido; en la política, como en la guerra y el amor, diría él, todo está permitido. Providencialmente ha descubierto que el senador Narciso Fuentes ha estado involucrado en incontables ocasiones en unos turbios negocios que han abonado caudal a su hacienda personal a manos llenas a costa del bolsillo del pueblo. Cuando no estaban en sus planes las aspiraciones a la poltrona municipal, el senador Monteagudo se había hecho de la vista larga, después de todo era de su propio partido. Pero ahora la cosa cambiaba. Consiguió documentos donde aparece el senador Fuentes como dueño de corporaciones que, hábilmente y en crasa y descarada violación a toda ética, han desviado fondos pertenecientes al erario público, amparadas en servicios fantasmas que jamás fueron recibidos por el pueblo. Y para cerrar con broche de oro, resulta que el senador Narciso Fuentes, que tiene a su cargo los asuntos de familia, le pega cuernos abierta y descaradamente a su mujer. El golpecito en el codo que su secretaria, sentada a su lado, le aplica, le avisa al senador Monteagudo que la conferencia de prensa ha comenzado. El senador abre el sobre que tiene aún en sus manos, el mismo que recién recibiera del investigador privado y que no ha tenido la oportunidad de abrir. La primera foto, ampliada, que tiene ante su vista, le muestra a un sonriente y meloso senador Narciso Fuentes saliendo de su auto Cadillac blanco. En la segunda foto, el mismo senador Fuentes, con la misma sonrisa acaramelada, de frente a un letrero que claramente lee Hotel Suspiro de Amor, conduce del brazo a una no menos sonriente dama cuyo rostro es idéntico a... —¡Puta! —exclama involuntariamente y sin poder evitarlo el senador Monteagudo. En la confusión del momento, la ligera presión en el codo que ejerce su secretaria devuelve a un confundido senador sus sentidos. Todos los micrófonos se acercan precipitadamente hacía el senador Monteagudo, como en reacción espontánea. —...la disputa... Vuelvo a repetir..., que el senador Narciso Fuentes ha diseñado, orquestado y dirigido hacia mi persona —prosigue con voz trémula y un poco quebrada— no es necesaria. He convocado esta conferencia de prensa para informar al país y especialmente al senador Narciso Fuentes que puede guardarse sus amuniciones para dirigirlas al candidato de la oposición, porque he decidido que no deseo aspirar a la poltrona municipal de ésta, nuestra ciudad capital. Mi decisión ha sido ampliamente considerada, aquilatada y meditada y es final, firme y definitiva. Problemas personales me obligan a considerar mi retiro definitivo de la vida pública. Y con estas palabras, el senador Evaristo Monteagudo abandona a toda prisa la mesa de la conferencia de prensa atestada de reporteros y camarógrafos, que se han quedado en espera de la prometida jugosa pieza con que llenar sus espacios noticiosos, y se abre paso, atolondradamente, entre la multitud, apretando, entre sus manos trémulas por la rabia, el sobre de manila que contiene las fotografías. Cuando la puerta del desierto elevador se cierra a sus espaldas, el senador Evaristo Monteagudo vuelve a examinar las fotos. —¡Narciso, puerco, quédate con la alcaldía! —exclama a punto de llorar—, también te regalo como premio la primera dama. Será tu complemento perfecto —y escupe un feo salivón que como horrible blasfemia se estrella inmisericordemente en la fotografía que muestra el sonriente rostro de la que hasta esos momentos era su mujer. ** Tina Casanova tinacasanova@gmail.com Escritora puertorriqueña (Ciales, 1949). Ha publicado novela histórica, novelas juveniles, libros infantiles, ensayos, cuentos y ponencias. Una de sus novelas históricas, Cinco Marías y un Ángel, ha sido publicada en Cuba, y gran parte de su obra se distribuye en Estados Unidos, España, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. Ha ganado prestigiosos premios como el Barco de Vapor de Ediciones SM (http://www.grupo-sm.com), el Premio Nacional del Pen Club y el del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Mantiene una página personal en http://www.tinacasanova.com. === Poemas Oscar Miguel Gómez Benítez ================================ *** A veces Cuando todo parece caerse un golpe de luz bombea la sangre hasta mis ojos para dar con los tuyos. No creo que otra caída pueda hacerme más daño, siempre duele, sí, sobre todo si no andas muy cerca del suelo. Pero hace ya tiempo que me arrastro. Aun así me dejo llevar porque creo que vale la pena contemplar a una hermosa flor alzándose valiente por encima de todo este montón de basura. Así que cuando vuelva a verte y el sol se haya cansado ya de nosotros sobornaré a la luna, para que esa noche se quede un rato más. *** Ardo Ardo aquí en el nacimiento de esta noche, y mis llamas azules se evaporan en tu busca. Mi alma va en ellas hacia tus manos dejando un rastro de ceniza. No hay viento no hay mar no hay velas no hay olas. Sólo la luz de tus manos. Ahora estoy vacío porque tú tienes lo que soy. Ahora ardo aquí en mí en el delta de la noche, en el cambio de turno de la eternidad. Ahora hay viento, y sopla suave desde tu orilla arrastrando el resto de mis cenizas hacia tus manos. *** Cáliz Una noche más mi copa se mantiene firme como un solemne cáliz irreverente y burlón que aunque al final sea consumido, sabrá hacerlo con elegancia, una noche más. Una noche más pensando en que de algún modo tengo que dar contigo ya que he estado tantas veces a punto de hacerlo que me has tenido que sentir. Y pienso una noche más que en verdad debo encontrarte, antes de que las campanas doblen por alguno de los dos. *** Trepo De nuevo ciego, como un topo neurótico buscando las gafas en un laberinto de fango desesperado intentando controlar mis acciones, y lo hago, las controlo, pero tan acongojado que ni siquiera me lo creo, aunque sé que lo hago en realidad. Hay algo en todo que me hace desconfiar violentamente, pero tengo el descaro suficiente para seguir a rienda suelta con lo que sea que esté haciendo. Trepo la pared y caigo, pero como un gato. Trepo de nuevo sin uñas, pasa lo mismo pero un poco antes, y sigo. *** Puzzzzle Levantarse a las 5 de la mañana para ir a trabajar es una tristeza y un error y un timo y una toma falsa, es una locura tan real como un lirio. Sales del portal y la calle está abierta de par en par para mis entrañas, para los perdedores, la oscuridad de la noche se va deshaciendo poco a poco con la luz de otro día parecido a los demás días, otro día como un pedazo de infierno alicatado en tu cerebro que con el resto de tus días formará parte del triste puzzle de tu vida. Y, amigo, este es un puzzle que con más piezas o menos siempre se acaba haciendo, aunque también es cierto que muchos puzzles no se han llegado a completar del todo, en la mayoría de los casos. *** Presente, ya no Es como tocar la luz o como ver el rastro de una hoja que cae lentamente al desprenderse de su rama en este rápido otoño (o en otro otoño), un rastro inexistente (claro), un tacto inexistente, sí. Morder el aire, atrapar el humo escurridizo de un cigarro delirante con las manos, u otra clase de humo, u otra clase de miembros. Parar el tiempo (imposible), acelerarlo (algo más posible). Todo sigue su curso constante insobornable inalterable doloroso y persistente. Es el presente: el mayor asesino en serie de todos los tiempos ahora mismo, no no, ya no. ** Oscar Miguel Gómez Benítez disimito@hotmail.com Escritor español (Gerona, 1975). Su obra permanece inédita. === Rebeca y Samuel Fernando Griffell Luminasi ======================= Todo había sucedido tan rápido desde el Bar Mitzvah de Samuel. Ella mantenía aún la sensación corporal del momento de la foto que tenía ahora entre sus manos. Samuel con su quipá y su traje recién estrenado de pantalón largo la miraba por encima de la cabeza de una niña pelirroja como él. Ella, con su trajecito salmón prestado por la prima Sara, respondía a la mirada con una alegría que se le escapa del recuerdo y una promesa de exclusividad que fue verdad. Ambos tenían 13 años. La foto sesenta. En cambio el último mes había sido tan lento. Todo tan lento y despacio. Samuel la miraba con ojos enrojecidos desde un silencio inédito. Casi no se movía de su silloncito de paja y la miraba. Rebeca utilizaba pequeños argumentos, como la foto, para poder desviar la vista de los ojos de su marido. Algo le molestaba de esa mirada y ese silencio pues parecían reclamar para Samuel todo el dolor, todo el derecho al sufrimiento. Y si bien ella aceptaba desde hacía un mes mover la lenta circularidad de cada día, no dejaba de maldecir el aire que le permitía seguir viviendo, en cada respiración. Pronto haría 4 años que Víctor los recibió con un abrazo a tres, en el aeropuerto de Barcelona. Habían sido siempre una familia pequeña, dos padres y un hijo. Samuel y Rebeca no tenían hermanos y los cuatro abuelos de Víctor habían muerto, allí en Argentina, antes de que él se salvara del servicio militar por tener los pies planos. O por ser judío. Para el caso daba igual. Víctor había tenido unas cuantas novias, algunas judías, otras no. Solían ser buenas chicas, amables, trabajadoras, incluso alguna muy, muy bonita. Casi todas “entraron en casa” y, en todos los casos, habían sido bien recibidas. Sin embargo ninguna había tenido lo necesario para ampliar ese trío. El día que Víctor cumplió los 37 años les anunció a sus padres que se iba a España. Muchas lágrimas y alguna sonrisa forzada rociaron las razones simples que argumentaba el hijo. La fotografía ya no era un buen oficio en un país que no podía reconocerse a sí mismo ni en las fotos, y la jubilación de Samuel hacía tiempo que era una macabra broma mensual. Apenas unas semanas después Samuel y Rebeca bajaban de un taxi en la puerta de su pequeña vivienda del barrio de La Paternal. Sus piernas los llevaron directamente a la habitación de Víctor y allí se abrazaron apoyados en el quicio de la puerta sin cerradura. Tres años después, vender la casa en la que nació Víctor a un precio indigno no fue difícil a finales de 2000. Samuel no comprendía ese pequeño montoncito de dólares a cambio de tantos inviernos entre aquellas paredes. Rebeca lo vivió mejor porque ese dinero la volvía a acercar a su único hijo. Apenas una decena de vecinos de toda la vida se acercaron a despedirlos en la puerta de la casa. Ninguno tenía coche pero todos recordaban el antiguo gesto de parar un taxi. Samuel cogió del suelo una hoja del árbol que tantas veces había regado y casi sin darse cuenta el otoño porteño se convirtió en primavera barcelonesa. Hacía muchos años que Samuel y Rebeca no pisaban una sinagoga en Buenos Aires, pero se sonrieron mutuamente sin comprender el porqué de ese alivio cuando Víctor les confirmó que había una en Barcelona. Nunca la visitaron y ya jamás lo harán. A pesar de una cierta monotonía los sesenta años de la foto habían pasado tan rápido. En cambio el último mes. Como Víctor era un buen fotógrafo había logrado repetir en Barcelona su esquema de trabajo en Buenos Aires. Era su propio patrón y tanto hacía un casamiento, como un coche accidentado, un catálogo, una suplencia en un periódico o incluso, una vez, un seguimiento muy bien pagado por un detective privado. El piso alquilado no era muy grande pero más que suficiente para los tres. Sin embargo se agrandó bastante hace un año cuando una noche Julie entró por la puerta. Julie, una francesa dos años menor que Víctor, tenía aquello que no habían tenido todas las otras novias. Rebeca lo sintió en el momento de ser presentadas y su sensación no fue para nada desagradable. No había en Julie nada peligroso, simplemente era la cuarta. Era Julie. Rebeca sintió, sin haber sentido nunca lo contrario, que por primera vez podía compartir a su hijo con otra mujer. Víctor seguiría pagando el alquiler del piso de sus padres y el que compartía con Julie. No había otra opción imaginable ya que cada mes Samuel se gastaba toda su jubilación llegada de Argentina invitando a su mujer y a su hijo a cenar en el restaurante “El Gaucho Martín Fierro”. La vida familiar no sufrió grandes cambios. Como Julie trabajaba hasta las seis de la tarde, Víctor comía todos los días con sus padres y el trío-cuarteto mantenía un equilibrio envidiable. Como palmípedos cautelosos Samuel y Rebeca salían cada día a hacer la compra por el barrio. Su natural humildad y simpatía resplandecía con la velocidad del rayo ante cualquier contacto social con los vecinos y proveedores. “Gracias por todo esto” se podía leer en sus sonrisas añosas y amarillentas. Ahora hacía un mes que Samuel no salía. Ni sonreía. Su sonrisa se cortó, como el aire en el pecho de Rebeca, cuando, hace un mes, le abrió la puerta a Julie. Desencajada, las mejillas húmedas hasta las orejas y el susto de suegros se convirtió en horror de padres cuando ella dijo: Víctor. Un tiempo lento ya. Un coche amable y uniformado. Una sirena en la cabeza. Un espacio grande y frío. Nichos de aluminio. Una pequeña nevera que se abre. Víctor. Rebeca no se explicó bien, en aquel momento, por qué lloraba así Samuel. Tantas veces le había curado heridas a Víctor de pequeño delante de Samuel. Ésta era pequeña, limpia, casi diminuta, en el pecho de Víctor. Al gesto espontáneo de tocarla para curarla, la herida se abrió y Rebeca cayó dentro de ella. Cayó, cayó y cayó hasta chocar con el silencioso corazón de su hijo. Hacía un mes. Rebeca, con la foto aún en la mano, seguía percibiendo el olor de Julie. El perfume de Julie. Hacía un rato habían estado abrazadas largamente. Julie no concebía Barcelona sin Víctor. No podía. Escribiría desde su ciudad. Tan lejos allí en Francia. Mandaría dinero para el alquiler y la comida durante un tiempo, el máximo que pudiera. Adiós, Julie. También. No había mucho para hacer. Cambiar la foto de sitio para que la siguiera rescatando de la mirada de Samuel. Llevarla en la mano de un sitio a otro. Acariciar la nuca de Samuel. Y, tan lejos de todo, tan sin sentido todo, esperar. ** Fernando Griffell Luminasi fernando@lacasona.es Escritor argentino (Buenos Aires, 1951). Es maestro de actores, director teatral, escritor y fotógrafo. Reside en Barcelona (España) desde 1977. Desde 1970 se dedica al teatro. En 1975 fundó La Casona de San Telmo, junto a Toni Barquet y Beatriz Frutos Chiari. En 1980 fundó La Casona (http://www.lacasona.es) en Barcelona, de cuya dirección se encarga actualmente. He dirigido y estrenado alrededor de quince espectáculos en Barcelona, Madrid, París y Buenos Aires. Ha participado en exposiciones colectivas de fotografía y en 2008 presentó una individual en Barcelona. === Poemas Alma Rosa Tapia =========================================== *** Confesable La habilidad de los años creó una amazona que reniega de la [flor-delicadeza, y desafiante guerrera deja ver su lengua implacable que saeta sin freno [rompe el pétalo de una rosa. Se reveló atenta a los bramidos de felinas trepadas en el techo de una [lámina. Entretenida con garras en los dedos que desean clavarse en el negro de la [selva. Contuvo hambre sin vergüenza, de tocar la piel bañada en el salado, cuando [los ojos se posaron en un pecho al toque del sol bronceados. Mantiene el hambre entre los muslos que añoran cerrarse en el encuentro. De madrugada ha deseado posar sus labios en violeta prohibida y con rocío hasta el cansancio humedecerla. Con el roce de un dedo al amanecer sellarla. Ha soñado con lascivas fauces que se alimentan en la comisura de una [orquídea virgen, al tacto extinta, resucitada con lengüetazos disolutos. Que no espera el amor de un macho, que eleva sus patas como hembra. y sin pudor en la penumbra huele la concupiscencia entre las piernas de una [loba en celo. *** Arpón en la oscuridad Oceánica tortuga que me observas frente a la transparencia del cristal y [aguardas que una puerta se abra. ¿Cómo fue que te atraparon? Un engaño de luz artificial al arpón te atrajo, de una pantalla salió [incisivo y en un descuido se ensartó en tu blanda piel. Desarmada me recrimino por no poder desenterrarlo, y librar tu fragilidad [de nueve años. Es un arpón que cada noche con aliento mareador te acorrala y huyes, te [ocultas en el armario, y juntas las manos para confundirte entre la [sombra y con un poco de suerte mimetizarte en la nada. Te imagino temblando como un bebé que su madre abandonó en la tormenta. Y yo sé de acuarios, pantallas, arpones, sé de oscuridades secretas con [puertas cerradas y, sobre todo, sé de vacíos, de la nada. Hoy te visité en el acuario, pero no pude llevarte porque esa es tu [heredad, el palacio de toda una generación, y nada puedo hacer. Escapa un día, tortuguita, cuando los tiburones duerman, y ven conmigo a [caminar sobre la arena, renace de nuevo cuando haya luna llena y [encontrarás el mar que te han negado. Sé fuerte y sobrevive entre aquellas miles por arpones atrapadas. Y en esa alegre luna llena acompañaré tus pasos hasta llegar al océano. *** Musa bajo el farol Tus ojos oscuras calles sin salida. Altivez los tacones que preceden a la gloria con zancadas de yegua lista para el galope. Ropaje saqueado a la sombra de la noche, Talle iluminado por estrellas-faros de autos. Tu escote invitación a meter la cola del diablo y su aguijón punzante. Tu garganta Procesión de estalactitas que las náuseas aprendió a disfrazar. Tu abertura Cíclope de sal, fuente de agua dulce mitigadora de secas lenguas. Sacerdotisa que atiendes lujuriosas confesiones y adivinas intenciones en las miradas de soslayo. Santa que con orgasmos de ave maría otorgas el perdón al escuchar el rosario entre cascadas de semen. Virgen lóbrega de firmes pasos al vacío, baile circular con ecos por las avenidas. Diva que escupes en la palma de dios sus designios. Incendio de luna en el centro del universo. Depositaria de penas y liviandades. Máscara diurna paralizante de sentidos. Nido, grieta de sangre escurrida. Coleccionista de sables de intrusos y conocidos. Herida que se abre intermitente sin temor de ser lacerada, porque lacerado fue tu espíritu. ¿Quién vitupera tus manos suaves o rugosas? ¿Quién cuando sacudes batallón de amantes? Cuando tus senos amamantan héroes y bandidos. Cuando tus muslos son ladrillos de catedral para creyentes e incrédulos. Cuando tus piernas reciben maestros y aprendices en el salón. Cuando el incendio de tu hoguera es luz para santos y pervertidos. *** Aferrado a ti, lejos de mí Me acerco a ti aunque duela el golpeteo, como el perro que siente las patadas en las estampadas costillas del hambre y no se aleja porque siempre será su amo. Me pego a tu pubis, como el cortocircuito del cable escarapelado de la descuidada instalación de mi departamento. Me pego a tus caderas como mosca en la miel, que aún zumbadora se pega en un abrazo letal, que no sabe lo que es y sólo se alimenta. Me pego a ti como la taza que olvidaste lavar desde hace días, y con gusto lleva el café a tu boca. Me pego a tu cuerpo pegado a otros cuerpos, aunque saboree el resabio salado de anteriores días del otro. Me aferro a tus quemantes manos resbaladizas de sudor que no es el mío, que no es el tuyo, no me libran pero me calientan, para no fallecer en primavera. Me pego a ti como el obsesivo-sordo que no espera que lo amen, que come segundos de fingido amor para respirar sólo por algunos segundos. ** Alma Rosa Tapia almatapia.proteccioncivil@yahoo.com.mx Escritora mexicana (México, DF, 1968). Es psicóloga educativa egresada de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN, http://www.upn.mx) y cursó una especialidad en Formación Psicoterapéutica en la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología (http://www.amapsi.org). Actualmente labora en la Secretaría de Protección Civil (http://www.proteccioncivil.df.gob.mx). Ha publicado Los hijos del País Jorobado (UPN, 2003), el poemario Perfiles (Fridaura, http://fridaura.blogspot.com; 2006), ilustrado con obras del artista plástico Heteo Pérez Rojas, y el poemario ilustrado Jirones de arena (Instituto Nacional de las Mujeres, Inmujeres, http://www.inmujeres.gob.mx; 2010), con prólogo del periodista Jorge Fernández Menéndez y presentación de la presidenta de Inmujeres, Rocío García Gaytán. Sus textos poéticos y narrativos han sido publicados en diferentes revistas impresas y digitales, como Navegaciones Zur, Letras en Rebeldía (http://www.letrasenrebeldia.galeon.com), Pasquín Literario Grietas (http://grietasmx.blogspot.com), Antorcha Cultural (http://www.antorchacultural.com), Editorial Rove (http://www.editorialrove.com), Revista Literaria Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com), Periódico Básica Fem y Periódico Basura, entre otras, así como en las antologías Haz rodar una poesía (http://antaria.blogspot.com) y Mapa Poético Nacional “Del silencio hacia la luz”. Es miembro del grupo Arte-Norte y miembro de la Asociación Civil Kaltún, Tiempo de Arte. === Carta para Aurelia María Ana Rosa López Villegas ================= Otoño 2008 Querida Aurelia María: Siempre me ha gustado tu nombre, todo tu nombre, tu nombre completo. Te escribo “querida” sin lugar a ninguna duda, porque tu carta me ha hecho (re)descubrir que realmente te quiero, que todavía te quiero. Pero no te hagas ilusiones, Aurelia María, te quiero como te quise antes de comenzar a amarte y te quiero todavía como te quise cuando dejé de odiarte, ni más ni menos, sólo eso, en la justa medida que me permite vivir de un recuerdo sin pecar en la ambigua tristeza de una nostalgia. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cuánto habrás recorrido y alcanzado en tu búsqueda personal de ti misma? No me revelas nada al respecto en tu misiva y aunque no sé bien todavía por qué he merecido recibirla, paso a contestar la única pregunta que soy capaz de responder. ¿Que cómo estoy? Estoy vivo, no sé si bien o mal, pero vivo. Despierto por las mañanas y continúo siendo un extranjero en esta tierra del invierno casi eterno, del frío gris que me amarga las entrañas y que me hace extrañar el sol y ansiarlo como un loco durante largos meses. Los hermosos colores del otoño no me aplacan la depresión que me cobija en la oscuridad de los días previos a la nieve. Me da la impresión de que los lugareños, que no son más que un puñado de extraños, han archivado sus sonrisas para siempre, que las han dejado en las fronteras que les permitieron ingresar a este mundo, o quizás se las hayan confiscado en los puntos de control de aduana, en los que nada que no “pertenezca” a este planeta mudo puede ingresar. Gracias a tu carta he sido capaz de desempolvar una mueca parecida a una sonrisa, aun sin saber todo lo que me escribías, los músculos de mi rostro se rebelaron ante la prohibida espontaneidad. No huí de ti o al menos no sólo de ti cuando decidí marcharme a este mi autoexilio. Me escapé de mí mismo y de mi perpetua indecisión que en este país no ha hecho sino alimentarse y volverse descomunal, un verdadero monstruo que acecha cada uno de mis instantes. Aquí he perdido no sólo el sentido de la superstición, aquí la noción del miedo está prohibida y se cura prematuramente con la seguridad y los seguros de toda índole y para cada riesgo. La muerte no es más que un manojo de trámites y los muertos maniquíes que se entierran disfrazados a más de una semana de sus fallecimientos. Aquí la espontaneidad está amputada y yace en las cloacas de la impuntualidad y la informalidad. No hay sorpresas en el cotidiano vivir ni cotidianas hazañas en mi imaginario individual. Llevo más de cinco años cuidando viejos amarillos en un asilo, desayunando sus agrios eructos y sus pestilencias matinales en mis turnos de los lunes y los miércoles; atragantándome de sus podridas historias y de sus fluidos incontrolables en mis turnos de los martes, envenenándome de sus soledades en mis turnos de fines de semana. Cuando la vida no me da para montarme en la bicicleta, viajo en tranvía y me acompaño con otros solitarios errantes que prefieren mirar a través de la ventana o aumentar el volumen de sus iPods antes de conversar sobre el clima. Y en los tranvías he aprendido a recordarte, a pensar en la posibilidad de escribirte y de contarte sin vergüenza, que todavía sigo fracasando, que hace mucho he dejado de ser el flamante profesional que buscaba amor y trabajo —en ese orden— en un lugar que, aun siendo mío, me era ajeno. Aquí mi esencia se ha reducido a las siete letras de mi apellido paterno, mi nombre de pila no le interesa a la autoridad pública. Vivo en un cuarto de doce metros cuadrados que día a día lleno de música y de orgías que le impiden groseramente el paso al amor. No me siento capaz de ello y prefiero salpicarme de sexo y de besos fugaces antes de entregarme —una vez más— a la trinchera del amor, así que no te hagas ilusiones, Aurelia María, te quiero —ya te lo he escrito— como te quise antes de comenzar a amarte y como te quise cuando dejé de odiarte. Tuyo, Sinceramente, M.O. ** Ana Rosa López Villegas ana.lopez@gmx.net Escritora boliviana (Oruro, 1976). Licenciada en ciencias de la comunicación social por la Universidad Católica Boliviana (http://www.ucb.edu.bo; 1998). Desde los años 90 se dedica al periodismo y a la literatura de manera independiente. Ha vivido y estudiado en Madrid (España) y en Karlsruhe (Alemania), donde obtuvo dos títulos de maestría: en acción política y participación ciudadana, y en planificación regional. === Poemas Laura García del Castaño ================================== *** Un piano Un piano hace a la música lujosa hace de las notas una entrega infinita. Ella espía la música y se infecta Sólo del dolor se infecta, lo aprendió de oído a celebrar en su llanto. El peso de las cosas rotas Se vuelve melodía y le impide morir. Eso es la música. Un músculo que transpira toda la calma en su fiebre de escalas, de gemidos. Un rayo que parte una casa en su fiesta. Un piano que maúlla a las puertas de un niño viejo, y le trae su infancia como si fuesen flores a una virgen muerta. Sólo está a salvo quien conoce la música Quien ha afinado una herida Quien ha crujido un compás frente a las propias tumbas. Porque la melodía puesta en las cosas rotas te impide morir. Prepara la gruta de tu virgen muerta, le reza otro llanto un canto para encadenar a sus agrios derrumbes. Ella disparó a sus sienes Con un silencio de blanca Con el instrumento que tocan los que aprendieron a solfear de sus marcas, de sus fuegos. Ella disparó a lo más alto, a lo que flameaba en la cima de su clave. con la tecla más honda, la más muda. *** El castigo Se durmió una y otra vez para despertar de aquello que ya no se despierta Se limpió toda la sangre. Se quitó la piel, se colgó la máscara. Se reclutaron todas las inocentes causas Se vino hasta lo que ya no se era. Se obtuvo una fe. La fe del que sólo posee la libertad de su cárcel. Se leyó la condena: Para salir de la loba debes vestir de loba. Para necesitar de los vivos debes aullar primero a tus muertos. Cómo entonces alejo al lobo que rodea mi casa si él vivía en ella antes que yo. ¿Qué razón obtienes si sólo has visto el error? Lo que saco de mi boca vuelve a entrar en mi boca. Le cierro la puerta y está detrás de mí. Cubro sus ojos pero la mirada está dentro. ¿Dónde se reconforta el que no ha sentido la sed? ¿Dónde quema sus pies quien sólo ha caminado por el fuego? ¿Qué es un paso en falso para quien duerme en el abismo? Cómo desligo a esta mujer, si los grandes nudos comienzan en sus manos atadas. ¿El castigo es el resto de uno salvado en la conducta? Hay vida en el encierro pero en él dejó las flores sin aire. *** Resto de padre Tras el suicidio de todas mis memorias, me quedó este residuo, esta fracción de abrazo, el resto de certeza que duró una incertidumbre. Y días que vencieron sus malos plazos, y plazos que dieron sus noches erróneas en una pequeña voluntad que no crecía. Una partitura que aprendí a escondidas de la música. Por mi culpa y la de estas palabras que flotaban en viejos cadáveres del lado de sus filos. No he de volver, no has de volver, aun así no aprendo. La verdad es una cifra exacta colgada en la pared entre grandes marcos El arma con que me disparo en los miedos incorrectos. La verdad no es afirmación. La verdad niega. Que tú vengas o estés dando una señal que estas aguas crecen su caudal o yo me muestre perdida. La verdad corta por la espalda Ordenada y quieta Sabe que mata, que juzga, que elimina. Son estos malos plazos que apuntalan mis noches erróneas, que ejecutan la música en pequeñas partituras que no aprendo. Y ha sido mi culpa, que las palabras floten del lado de sus filos, como viejas promesas como cadáveres, que no supieron sus últimos plazos. No has de volver. La verdad está colgada en la pared como un pronóstico, Algo para sentarse a temer. Algo decorado entre sombras, que lucen el arma con que me disparo en los miedos incorrectos. Para terminar con la vida que luego rescato en sueños Para adquirir la muerte que me provoco en llantos. Sólo por buscar, para no perder los metros que me separen de tu orilla Y lucir en pie junto a los muelles Sólo por quedar en tierra Y darte el abrazo más cercano a cualquier distancia. ** Laura García del Castaño winnona00@hotmail.com Escritora argentina (Córdoba, 1979). Ha publicado Orquídeas, lágrimas y sangre, Desde mi alba y He hablado con el olvido. Mantiene una bitácora literaria en http://lapalabrasembrada.blogspot.com. === Año nuevo para dos (coqueta y tierna) Agustín Azcona Hernández === Se burlan de nosotras pero también nosotras nos burlamos de ellos y quedamos a mano. Rosario Castellanos, Kinsey Report I La sonrisa de Tere es una invitación abierta al pecado. Desde hace cuatro años se separó de su familia y vive con su pareja en un pequeño departamento de la colonia Impulsora. Es la empleada de mayor productividad en una importante empresa de sistemas informáticos. “Desde que vivo con mi pareja, me he acostumbrado a vivir en la resistencia”, dice. Tere y su pareja son lesbianas. En la oficina la conocemos como la inconquistable porque no se da con nadie. Es la chica de mejor desempeño en la empresa y se distingue claramente del resto de sus compañeras porque es muy atractiva. Todos han hecho lo imposible porque les acepte una invitación. Indudablemente se la quieren llevar a la cama, con la idea de que de ese modo “volverá a ser una mujer normal”. Tere y yo compartimos en algunas ocasiones la hora de la comida. Hemos logrado cierta confianza, ella sabe que me puede contar todo y viceversa. Hace unos días, mientras la mayoría organizaba los preparativos para el convivio de fin de año, me contó parte de su pasado: “Hace varios años, en mi anterior trabajo, entré a laborar por recomendación de una amiga. Pronto me di cuenta de que había varias lesbianas, un grupo de diez o doce. Al principio yo me mantenía alejada, no quería hacerme notar. Pero poco a poco me comencé a sentar con ellas a la hora del almuerzo, y en los descansos. Después hasta salíamos juntas al bar. Claro, el grupo era obvio. Todo mundo sabía y aunque la gente nos insultaba (machorras, bicicletas, manfloras, tortilleras, livais, etc.) los jefes nunca dijeron nada. Hasta que una de ellas tuvo problemas con su pareja que trabajaba en el mismo lugar. Fue el pretexto que todo mundo esperaba. Todos se dieron cuenta porque se pelearon en la fábrica. Algunos de los empleados se quejaron con el gerente, quien decidió despedir a todas las lesbianas que trabajábamos en ese lugar. Creo que en el fondo lo disfrutó. Al principio pensamos en demandar, pero nos aconsejaron que no lo hiciéramos, que nada íbamos a ganar, algunas decían que era mejor no exhibirnos con la denuncia. Al final, todas quedamos desempleadas y no pudimos ni conseguir trabajo en ninguna de las fábricas de los alrededores. Nos boletinaron. Ahora me cuido más, por eso no frecuento a mucha gente”. En la mirada de Tere percibo que se asoma el rencor. La tarde siguiente, con el secreto bien guardado, Tere y yo nos dedicamos, durante el convivio de fin de año en la oficina, a fingir a los demás que los apreciamos mucho como compañeros. Damos besos y abrazos a todos, incluso nos atrevemos a desear “lo mejor para ti y tu familia”. Ya con varios tequilas en el cuerpo, le pregunto a Tere, dónde pasará la noche de año nuevo. Mi casa tiene las puertas abiertas para ti y para tu pareja. “No te preocupes, dice, mientras envuelve la bufanda que le regalaron en el intercambio navideño. La pasaré con Norma, mi pareja. A pesar de que nuestras familias al principio nos daban la espalda, nos han venido aceptando. Sin embargo es falso eso de que la sociedad está cambiando y que hay apertura y esas cosas. Todavía en la calle nos miran con odio y extrañeza. Es muy probable que la noche de año nuevo la pasemos juntas, una cena sencilla, en donde no faltará una botella de tequila. Después nos iremos a la cama y entonces la que mande será tierna, como compensación; así también, la que obedezca será coqueta y se tomará sus revanchas”. Yo, que en cosas del amor no soy un experto, creo percibir que en la mirada de Tere se asoma el desquite y la alegría. II Cada fin de año se repite la misma historia y los mismos deseos: que tengas salud y trabajo, que ya termines la escuela, que el año que entra nos vaya mejor a todos. Siempre lo mismo. Tú pensando en las broncas de dinero, en el fondo de ahorro que esperaste todo el año y que apenas servirá para pagar las deudas contraídas. Sin embargo, todavía te sonrojas cuando tu compañera de escritorio, esa a la que nunca le has dicho que te gusta, te abraza para desearte una feliz noche de navidad. Ojalá estuvieras conmigo, así no me sentiría tan solo, piensas en silencio mientras sientes el contacto de su delicado cuerpo. Piensas además que tu familia te ha clasificado como antisocial porque nunca colaboras en el adorno del árbol navideño, me importa un carajo, el nacimiento mexicano es la única tradición digna de respetar, dices mientras el sonido de dos hielos que caen al fondo de un vaso inunda tu habitación que está como cada día previo a la navidad: desarreglado, revuelto, ausente de emociones. ¿Podríamos saltarnos de aquí hasta el 6 de enero? Así nos ahorraríamos kilos y kilos de alimentos desperdiciados. Miles y miles de pesos gastados de manera inútil. Adornos, regalos, ofertas, anuncios, etc. ¿Podría terminarse el año el veintitrés de diciembre? Nada más cobro mi aguinaldo. En el momento de las uvas pedirás doce deseos: que se acabe pronto este gobierno panista, que mis compañeros dejen de mandarme por Internet las cadenas que nunca reenvío, que termine de una vez por todas la escuela, que ya concluyan las obras del Periférico, que mi compañera de escritorio me acepte una invitación a salir... Me faltarían uvas para seguir con todos los deseos que me inundan. Y sin embargo, tan ausente de sentimientos navideños. Tan vacío de emociones. Tan petrificado, tan imprudente a veces, como cuando tus compañeros de oficina te miraban extrañados porque en el brindis de la oficina te atreviste a criticar el miserable (así lo dijiste) salario que pagan en el país. Todos voltearon a ver al gerente general que sonreía nervioso. Esa sensación de ausencia que alojas en la parte izquierda de tu corazón, de alejamiento, que te persigue y que te impide acercarte a los regalos navideños, que nunca compras, pero cómo detestas que te apresuren a que abras la caja roja con el moño dorado. Ojalá ya se acabe este año, piensas mientras finges una sonrisa de agradecimiento porque sabes que la navidad no se encuentra en los anuncios de Liverpool, ni en la posada del canal de las estrellas. Tampoco se encuentra en las ropas que tus primos estrenan porque las encontraron de oferta en Suburbia, dices en voz alta, aunque tus tías te critiquen porque no eres como los demás que se entusiasman y gritan y festejan ruidosamente, y cuando hay que seguir celebrando ponen alguna cumbia o la canción de moda y corren a la mesa para desaparecer en cosa de minutos el pavo, la ensalada, el espagueti... Tanta alegría y tú tan ausente. Ojalá tuvieras al lado a tu compañera de trabajo, compartiendo tus deseos... ** Agustín Azcona Hernández aahernan67@hotmail.com Sociólogo y escritor mexicano (Ciudad de México, 1967). Egresado de la carrera de sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Ha colaborado en algunas revistas literarias como La Culebra y Re-Cuento. === Brevedades Gerardo Almada ======================================== *** Idioma universal Se fueron confundiendo los acentos. Lejos, la palabra extraño. Como niños, hasta los más sabios aprenden del nuevo diccionario. *** Viaje En la sala de espera del regreso, comparten un café la madrugada los abrazos. *** Puntos de vista Construyen sus certezas, mas no sabrán nunca qué tan cerca estuvieron de esta verdad, dos locos en la hora del recreo. *** Memoria Si pudiera decirle No a la memoria, acabaría por morir. Sin duda alguna, los pasos de los niños, las canciones de cuna, estarían al amparo de algún ángel generoso con nombre de madre. ** Gerardo Almada cafepara_2@yahoo.com Escritor uruguayo (Cerro Largo, 1972). Ha publicado Fragmentos (Santa Cruz de la Sierra, 2004) y Amores (Montevideo, 2006). === Bajo la mesa Nekane García Espadas =============================== Se despierta como siempre después de la pesadilla, aovillada bajo las sábanas, el cuerpo tenso como el arco a punto de lanzar la flecha, los párpados y los dientes apretados, oliendo el miedo, debatiéndose entre el instinto de conservación y la tentación de dejarse atrapar y que todo acabe, al fin. El sueño se inicia siempre en una recepción, un cóctel de etiqueta en el que se presenta con una indumentaria tan fuera de tono, un chándal viejo y deportivas sucias, que debería llamar la atención de los asistentes, pero para su sorpresa, pasa desapercibida. No sabe en qué momento la ha cogido, pero sostiene en las manos una copa de cava y se pasea por un salón de proporciones excesivas buscando a la mujer del traje sastre azul marino y la camisa blanca, la que se ha saltado el protocolo que impone el vestido largo para las féminas. No sabe por qué, pero ha de contactar con ella si quiere seguir viviendo. La ve al fondo, junto a la mesa de los aperitivos, saludando al anfitrión. Ella la ve también. Caminan una hacia otra. Con cada paso que dan la estancia parece dilatarse, propiciando una sensación de alejamiento contraria al fin que persiguen, sensación que acrecientan los obstáculos que siembran el camino de la mujer que ha desdeñado el protocolo: un camarero le ofrece canapés, un caballero de bigote choca con ella y se disculpa, una dama de cierta edad y peinado imposible intenta añadirla al grupo del que forma parte, consigue librarse de ella para caer, acto seguido, en manos de un hombrecillo de aspecto porcino y húmedo que le muestra un reloj de bolsillo. Y es entonces, al ver surgir de su chaleco ese reloj, cuando se da cuenta de que no les queda tiempo. Tiene que irse ya, el peligro es inminente. Se escabulle por la cocina donde, para su asombro, recoge a una joven asustada y llorosa, surgida de la misma nada en la que se ha extraviado la copa de cava que llevaba en la mano. Salen por la puerta trasera del edificio a un callejón oscuro y corren, corren con la lenta desesperación de los sueños, presintiendo la inminencia del hombre de negro. Al llegar a la calle principal el barrito de un elefante sabueso les hiela la sangre, corre tras ellas a una velocidad asombrosa, haciendo temblar la tierra, cada vez más cerca. La muchacha grita y se deja caer al suelo, aterrada. Ella tira de su brazo y la obliga a meterse en el aparcamiento subterráneo, una maniobra que pretende, sin éxito, despistar a los perseguidores. Antes de atravesar la primera planta un nuevo barrito confirma la inutilidad de su empeño. Descienden un piso más, acosadas por los pasos descomunales del elefante levantando el asfalto, aplastando los coches. Vuelven a subir, a bajar, a cruzar y descruzar, perdido ya el sentido de la orientación. Salen al exterior por una escalera apretada y retorcida y, por increíble que parezca, el elefante consigue salvar su estrechez, azuzado por el hombre de negro. Ahora están en una plaza, frente a un edificio ruinoso, entran en él y piden ayuda a gritos. Un anciano les franquea la puerta de su casa. Quiere ayudarlas a escapar hacia el jardín a través del ventanuco de la despensa, demasiado angosto para un paquidermo, demasiado reducido como para que ellas mismas lo rebasen sin esfuerzo. Un esfuerzo para el que no queda tiempo, porque un nuevo barrito y nuevas zancadas castigan el rellano, haciendo ondear el inmueble. Toman una decisión a la desesperada. La muchacha se esconde en la cocina, debajo de la fregadera, ella bajo una de las camas de la habitación doble. La otra la ocupará el anciano, que fingirá estar solo y dormido cuando el hombre de negro y su elefante asalten la casa. Ella se aovilla sobre las baldosas del piso y tira de la manta que cubre el lecho, áspera como saco de arpillera, para cerrar el espacio abierto entre somier y suelo, para taparse toda entera, y la aferra con dedos como sargentas. Otro barrito, un golpe tremendo y disforme, la puerta cae. El hombre de negro entra en la habitación encendiendo el silencio y susurra su nombre —“Manuela, Manuela”— para facilitar la labor del elefante que, estimulado por el reclamo, acerca su trompa a los bajos de la cama y la desliza con la desesperante lentitud de los sueños sobre la manta, succionándola en busca de su presa. Ella se encoge, el cuerpo tenso como el arco a punto de lanzar la flecha, los párpados y los dientes apretados, oliendo el miedo, debatiéndose entre el instinto de conservación y la tentación de dejarse atrapar y que todo acabe, al fin. Entonces se despierta. Ahora es parecido, pero no es igual. Algo no encaja. No sabe si está encima o debajo de la cama, en su habitación o en esa pesadilla recurrente de los últimos meses. Quizás no ha despertado, porque algunos elementos siguen participando del sueño, como el frío de las baldosas del suelo traspasando su costado izquierdo o la lucha entre el deseo de escapar y la tentación de dejarse vencer. O sí que ha despertado, puesto que ha abierto los ojos desde el fondo de su escondite, y mientras la alucinación dura los mantiene cerrados. Ahora bien, en sus anteriores despertares las manos se agarran a la suavidad de las sábanas para que no dejen de esconderla toda entera, y no es este tejido el de sus sábanas, es más grueso, aunque sin llegar a la consistencia áspera de un saco de arpillera. Y, lo más perturbador de todo, tiene la certeza de no haber soñado. Recuerda la pesadilla sólo porque la conoce al dedillo, de tanto como se ha repetido en los últimos tiempos. Pero hoy, hoy no ha sucedido. Necesitará algo de tiempo para retornar a la vigilia. De momento su conciencia, aún entre brumas, le indica que está en la cocina, debajo de la mesa, aovillada entre los pliegues del mantel, al que se aferran sus dedos como sargentas. Y empieza a recordar que se refugió allí poco después de que empezara el temporal, uno de los peores que le ha tocado vivir. No se explica cómo ha sido capaz de dormirse en una situación así, en medio de la tormenta. Si no se hubiera dejado vencer por el cansancio tendría una idea aproximada del estado real de las cosas, pero ha sido tan estúpida como para dormirse, y ahora no sabe a qué atenerse, no sabe si el peligro ha pasado o si se encuentra en el ojo del huracán, tan contundente es el silencio. La vajilla ha de estar a la fuerza hecha añicos, no recuerda haberla recogido antes de tirar del mantel para esconderse. Estará esparcida sobre el suelo. Si Paco la ve así, volverá a pegarla, como el día que se le rompió aquella copa de cristal que ganó jugando al chinchón. Y qué demonios habrá hecho Paco, se pregunta, qué estará haciendo en este momento. Quizás la observa con esa mirada torcida que se le puso durante el viaje de novios, cuando la gastroenteritis la dejó hecha un guiñapo, arruinando los planes de él, que tuvo que ahogar solito las penas en la barra del bar, pobrecillo, y ya nunca enderezó los ojos para contemplarla. Si no hubieran estado en un hotel, la habría pegado, seguro. No tardo mucho en hacerlo de todos modos, unos pocos meses. Tal vez espera que salga para propinarle una buena somanta. La idea la hace encogerse aun más bajo el mantel, oliendo el miedo, dudando entre quedarse allí escondida para siempre y salir y dejarse zurrar una vez más, la última con un poco de suerte. O a lo mejor la suerte no hace falta, porque esta vez el temporal ha sido de órdago. Aún tiene el pensamiento nublado, lo suficiente como para no recordarlo con pelos y señales, pero puede acordarse del viento haciendo volar servilletas, cubiertos, pucheros, recuerda el agua derramada, los golpes, el ruido. Y ahora este silencio. El frío de las baldosas le está alcanzado los huesos y se enrosca aun más, si cabe, entre los pliegues del mantel, que debe de estar hecho un gurruño grimoso. Le va a costar dios y ayuda quitarle las manchas, y plancharlo, si es que de ésta sale indemne, que no lo tiene muy claro. Por no hablar del resto de la cocina. Bien pensado, si no sale de ésta, se va a ahorrar un buen montón de trabajo. Se acabaron los platos sucios, la grasa de los fogones, la colada, la plancha, la compra semanal, los desayunos, las comidas y las cenas, y todo lo demás que hace y no le gusta hacer. Y los golpes, sobre todo los golpes, también se los va a ahorrar. Pero conste que todo esto le está bien empleado, por tonta, por dejarse engañar. Hace ya tantos años de aquello que ni los cuenta. Cayó en la tentación y se dejó atrapar por los ojos verdes, la piel morena, confundiendo la chulería con el aplomo, los celos con el cariño, las órdenes con protección. Valiente idiota fue. Sí, se lo ha ganado a pulso la muy boba, que más boba no se puede ser, ya se lo dice Paco, que casi le parece estar oyéndolo en este mismo instante. Ha empezado a dolerle el brazo, por la postura. Debería moverse, pero no se atreve. Se arrastra bajo la mesa hasta pegar la espalda a los azulejos de la pared, que están tan fríos como los del suelo, igual de inertes, de modo que no encuentra alivio físico, pero, para su consuelo espiritual, se acuerda de Marta. Marta se enfada cuando dice que todo esto le está al pelo. Le repite una y otra vez que se largue con viento fresco, que ella vale más que todo eso, que no lo sabe porque Paco se ha empeñado en que no lo sepa. Que nadie se merece esto, que tiene que denunciarlo, que tiene que hacer algo antes de que ocurra una desgracia mayor, que hay sitios en los que pueden ayudarla, que ella le puede conseguir un trabajo, que la vida empieza todos los días y que esto y que lo otro... Claro que para Marta es fácil hablar, pero no siempre está aquí, que se pasa la mitad de la vida volando de un lado a otro, y a ella cuando Marta se va las ideas blancas se le escapan y sólo huele el miedo. Y aun oliéndolo hace un esfuerzo, porque quiere creer lo que Marta le dice. Sí, tiene razón Marta. En cuanto salga de debajo del mantel, la llama por teléfono. Pero antes tiene que cerciorarse de que el huracán ha pasado, de que no está sentada en su ojo. Si Paco se entera de que habla con Marta, la mata, seguro. Paco no la traga, no puede ni verla. De todos modos, para llamar a Marta es preciso abandonar el cobijo de la mesa y el mantel. Y está tan cansada. No un simple cansancio, ni agotamiento, es peor, como si el elefante se le hubiera caído encima, aplastando la mitad de sí misma. Todo este peso, el frío de las baldosas, el agarrotamiento de los músculos aovillados, la batalla entre el impulso de rendición y el deseo de ganar, la hacen llorar. Tira del mantel para enjugar el moquillo que le resbala de la nariz y le sobreviene una arcada. Es por el olor del miedo, ese olor asqueroso a huevos fritos con chorizo, el mismo que inundaba la cocina el día que Daniela se le escurrió entre las piernas, un amasijo de sangre y carne mal templada que se estrelló contra el suelo sin que ella pudiera hacer nada por evitarlo, que se deslizó por la puerta entreabierta del armario que hay bajo la fregadera. Y es ese olor repulsivo y persistente el que la sume en una náusea infinita, el que despeja su conciencia. Ahora sabe. La tormenta se desató justo cuando servía la cena, en el instante mismo en que Paco alzó la cabeza y le clavó esa mirada torcida que no ha podido enderezar desde el viaje de novios. Fue la conjunción de esa mirada con el olor a huevos fritos con chorizo la causa del desastre. Está segura. Vio, olió y recordó. Paco nunca quiso a Daniela. El anunció del embarazo le provocó un ataque de ira. Lo último que le faltaba era tener que soportar a un mico, eso dijo, un mico, cagando, meando y lloriqueando. Valiente idiota su mujer, sí, valiente idiota, preñarse en un momento así, tan poco conveniente, que no se sabe si la empresa va a reducir plantilla o a cerrar. Y ella cometió el error de responder: que a ver si te has creído que me he embarazado yo sola, que algo habrás tenido tú que ver, vamos, digo yo. No dijo más, perdió el sentido contra el aparador. Cuando despertó él roncaba en el sofá. No se lo pensó dos veces. Se fue. Despeinada y sin maleta, con el bote de las monedas bajo el brazo. Las monedas que contó una a una en la taquilla de la estación de autobuses, ante el fastidio del empleado. Y volvió a su casa, con el padre, solo y anciano, que moriría poco después. Del disgusto. Porque Paco no tardó en encontrarla y conducirla de nuevo al infierno. Y ella no volvió a atreverse a nada. Y su padre sufrió el infarto y las condolencias alargaron el funeral, llegó tarde a casa y Paco volvió a pegarla, y Daniela, que ya le había puesto hasta el nombre, se le escurrió entre las piernas y se escapó por la puerta entreabierta del armario que hay bajo la fregadera. Y tuvo que ir sola al hospital, con el olor de los huevos fritos con chorizo pegado a la ropa, y en la escalera se encontró con una mujer de uniforme, Marta, la nueva vecina, la azafata, que desdeñó las secuelas del cambio horario y la llevó a urgencias, y se quedó con ella toda la noche, y se hicieron amigas. Pero Marta vuela cada dos por tres, y viene y se va. Eso sí, siempre vuelve con el aire en las manos. Lo malo es que Paco no la soporta y le tiene prohibido el aire, por eso ella respira a escondidas en el piso de Marta, cuando Paco no está en la casa, y Marta le dice que se vaya antes de que ocurra una desgracia mayor. A ver cómo le explica ahora todo esto. Está agarrotada, tanto tiempo ahí abajo, apretada contra sí misma. Se despereza, como si estuviera a punto de saltar de la cama, salvo que no está en la cama, sino en la cocina, debajo de la mesa, envuelta en el mantel. Aunque sigue oliendo el miedo, ya no tiene náuseas. Va a salir de su escondite y llamar a Marta, y de algún modo va a explicarle lo que ha pasado. Cuando por fin asome la cabeza verá la vajilla hecha añicos, desperdigada por el suelo, los restos de la cena salpicando las paredes y a Paco sentado en el suelo, la espalda apoyada en un rincón, acunando la sartén en el regazo. Resultaría cómico si no fuera por los ojos, ahora sí, bien enderezados, bien abiertos, con esa mirada de pasmo que se le puso con el último trueno, como si se le viniera encima un elefante y no pudiese hacer nada para evitar el impacto. ** Nekane García Espadas hagina@euskalnet.net Periodista y escritora española. Licenciada en 1991 por la Universidad del País Vasco (http://www.ehu.es). Ejerce la profesión como autónoma, trabajando desde su propio domicilio en la edición de la revista de agricultura y paisajismo Hagina (http://hagina.jimdo.com), que se distribuye, mediante suscripción, en el norte de España. Fue seleccionada para formar parte de la Antología del Primer Premio Orola de Vivencias (2007) con el texto “Insomnio”. Obtuvo el premio al mejor autor local en el XXVII Concurso de Cuentos Villa de Errenteria (2007), por “Bajo la mesa”. Su microrrelato “La cama turca” fue seleccionado en el III Premio Algazara de Microrrelato para su publicación en el volumen Cuentos alígeros (Editorial Hipálage, http://www.hipalage.com; 2010). === Poemas Beatriz Iriart ============================================ *** Tiempos Pasado de torturas y residuos. Presente de vocablos impolutos, botellas quebradas como llaves de incógnitas. Surrealismo del teatro: ALMA INGIANNI majestuosa, única. Pasaje nocturno. Hierba amanecida tibiamente. Futuro enigmático. *** Sagrarios y elegías El paso doblegado ante la arena enemiga. El ánfora y Bach se conjugan en la geometría del cuerpo. Las druidas condenan la ira azul que te circunda. Modelan vidas y muertes culpas laberintos y los casilleros de tu extraño linaje. *** La rueca Cada arruga es un recuerdo cada cana un sueño esfumado cada temblor un año. Y se mece en el sillón esperando que la mujer de la rueca corte el hilo. *** Nuestro extraño linaje La hiel se extiende en la tierra madre y en pagano rito se establece que el ARREPENTIMIENTO continúe siendo un interrogante de los dioses. ** Beatriz Iriart bruma.bruma@yahoo.com Poeta argentina (La Plata, 1954). Textos suyos han sido publicados en Archivos del Sur, Escritoras Unidas y Compañía (http://escritorasunidas.blogspot.com), Literatura del Mañana (http://literaturadart.blogspot.com), Proyecto Editorial Banda Hispánica (http://www.jornaldepoesia.jor.br/BHBHportal.htm), La Prensa-The Press (http://www.laprensathepress.com) y Letras Uruguayas. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La poesía tal como yo la concibo es justamente esa cosa milagrosa de llegar a la sabiduría. Lo que siempre me ha deslumbrado de la poesía es que cuando ya no era joven y escribía un poema, yo sabía que no era tan sabio como mi poema. Es la poesía la que es sabia. Es lo milagroso. La tentativa del poeta es producir algo que le asombre a sí mismo. Es un parto”. Tomás Segovia, entrevistado por Sanjuana Martínez para La Jornada (10/1/11), http://bit.ly/ii3E7E. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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