~~~~~~~~~~~~~~~ Año XVII Cagua, Venezuela Nº 268 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 4 de junio de 2012 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Hipnosis / La colonia, de David Fernández Rivera. / Isla | Breves de Siltolá, revista de poesía, número 7. / Mudanza | obligada, de Germán Atoche Intili. / Fantásticas | historias de San Telmo, de Ulises Pastor Barreiro. / | Taller “La oralidad: allí donde habita la palabra | contada”, en Maracay. / Jornada Nacional de Tecnología | de la Información y Gobierno Electrónico. | | Crean en Paraguay la Casa del Escritor/Escritor Róga. / | Noticias Murió el historiador español Marcos Guimerá. / Ian | Gibson y Pilar Manjón ganan ex aequo el Premio Christa | Leem. / Publican reflexiones de Cortázar sobre | corrección de Libro de Manuel. / Proponen dar al Museo | de Ciudad de México el nombre de Carlos Fuentes. / | Valenthina Fuentes gana el Paz Castillo con Sumergida. / | Estudiantes uruguayos protestan doctorado honoris causa | a Vargas Llosa. / Reúnen en un volumen los cuentos | emblemáticos de Gabriel García Márquez. / Emilio del | Carril designado presidente del PEN Club de Puerto Rico. | / Madrid celebra su Feria del Libro bajo el signo de la | crisis. / Con antología sobre leyendas de España se | inaugura el sello Tombooktu. / El argentino Leopoldo | Brizuela recibió el Premio Alfaguara de Novela. / | Uruguay celebró su Día del Libro con una cadena humana. | / Círculo de Escritores de Venezuela estrena directiva. | / Granada reedita la poesía completa de Esperanza | Clavera Pizarro. / Anuncian el hallazgo de un manuscrito | inédito de Góngora. / Premio Casa de América de Poesía | Americana 2012 para José Mármol. / Reeditan en España | las críticas de Arenas a García Márquez. / Eduardo | Galeano recibe el Premio de la Crítica de Bilbao. / | Muere a los 84 años la escritora argentina Margarita | Monges. / Fernando Botero recibe la medalla de honor del | Senado francés. / José Acosta gana el Premio de Novela | de República Dominicana. / Plácido Domingo designado | Artista para la Paz por la Unesco. / Premio Dashiell | Hammett anunció finalistas. / Fallece a los 88 años el | fotógrafo mexicano Héctor García. / Letralia postulada | al Premio FRIDA 2012. / Ya está en Caracas la más | reciente novela de Edgar Borges. / Murió el escritor | mexicano Mario de Lille Fuentes. / Un encuentro | literario rinde homenaje a Antonio Pérez Carmona. / | Universidad de Carabobo inaugura su Encuentro | Internacional de Poesía. / Instituto Cervantes | homenajeará en Madrid a Carlos Fuentes. / Universidad | Diego Portales organiza en Estocolmo seminario sobre | Parra. / Fuentes y Bolaño en actividades previas al | Festival de Maracaibo. / Presentan en Caracas Al azar | del viento, de Ana María Velázquez. / Celebrarán en | Mérida la Feria Internacional del Libro Universitario. / | El libro infantil peruano se reunirá este mes en | Trujillo. | | “Mujeres y otros ensalmos”, Juan Manuel Roca. / “Cien | Artículos y años de Campos de Castilla”, José Ruiz Guirado. / | reportajes “Regreso de tres mundos, de Mariano Picón Salas: una | enseñanza”, Rafael Fauquié. / “Donde estuvo Carlos | García”, Alfredo Pérez Alencart. / “La Generación | FaceNoBook”, Jorge Majfud. / “Colección El Solar: el | cuento colombiano vive”, Fabio Martínez. / “Violines en | el cielo”, Jesús Peñalver. / “El Conde de Moret, novela | inédita en español de Alejandro Dumas”, Manuel Alfredo | Galguera. / Una cita con la novela histórica. Análisis | de El sanador de caballos, de Gonzalo Giner”, Rafael | Bailón Ruiz. / “Del librero y el editor automáticos”, | Luis Barragán. / “Fernando Botero: los genitales de Adán | y Eva”, Luis Alberto García. / “Un viaje fluvial por la | conciencia fragmentada. Prólogo de Mekong, de Hebert | Abimorad”, Gerardo Ciancio. | | “Las palabras curan”. Entrevista a Juan Cobos Wilkins | Entrevistas por Antonio Guerrero Ruiz. | | Flor y canto o la función de la poesía visionaria de | Sala de ensayo Blas de Otero y Ernesto Cardenal”, María Teresa Miranda. | / “Cuba: hetairismo y destino”, Jorge Luis Rodríguez | Reyes. | | “Odas”, Eduardo Gasca. / “Un final y cientos de | Letras inicios”, Marta Herrán de Viu. / Poemas de James Ricardo | Quiroz Biminchumo. / “La casa”, Vanessa Hernández. / | Poemas de Gabriel Paz. / “Don Fernando estuvo en Viena”, | Alberto Amengual. / “número de apuestas, tres”, C. A. | Campos. / Sucesivos faros”, Daniel Buzón. / Poemas de | Rafael Eduardo D’Armas López. / Cita en Lasal del | Varador”, Eduardo Balestena. / “Detrás de las ventanas” | (extractos), Paolo Astorga. / Dos relatos de Silvia Hebe | Bedini. | | Henry Miller. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Mención de honor en los premios Stockholm Challenge 2010, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.org =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| *** Hipnosis / La colonia, de David Fernández Rivera La casa madrileña Ediciones Antígona acaba de publicar el libro Hipnosis / La colonia, del poeta, dramaturgo y director teatral español David Fernández Rivera (Vigo, 1986). El libro, compuesto por dos obras teatrales, representa una analogía de la ciudad contemporánea con una gran bombona a punto de estallar, y en la que viven sus habitantes, con sus cabezas cubiertas por máscaras de gas, llevando constantemente cajas de un lado a otro con aparente arbitrariedad. En una suerte de cueva de Platón abierta al sol, de “cárcel libre”, trabajan —ciegos a su belleza y a la belleza del mundo— para un fin común e insospechado: la destrucción de la colonia y de todo lo que se halla alrededor. De 104 páginas, este es el noveno título de su autor, y se vende por 10 euros. http://bit.ly/K9TwtU *** Isla de Siltolá, revista de poesía, número 7 Correspondiente al lapso enero-abril de 2012, acaba de aparecer el número 7 de la revista de poesía Isla de Siltolá, que publica la editorial homónima. En esta edición aparecen textos inéditos de Nicanor Parra, Aquilino Duque, Jaime Quezada, Miguel Ángel Yusta, Tomás Rodríguez Reyes, Efi Cubero (http://www.letralia.com/firmas/cuberoefi.htm), Luis Alberto de Cuenca, José María Jurado, Manuel Martínez Forega, Juan Cobos Wilkins, Luis Miguel Rabanal, Marta Navarro, Inmaculada Moreno, José Manuel Benítez Ariza, Antonio Rivero Taravillo, Pilar Pardo, Antonio Serrano Cueto, Jordi Doce, Antonio Gil García, José Luis Gómez Toré, Sergio Fernández Salvador, Rodrigo Olay, Gonzalo Gragera y Mascha Kaléko, en traducción de Inmaculada Moreno. Además, crítica y reseñas de Rafael Adolfo Téllez, Miguel Ángel Lama, Manuel Moya, Javier La Beira, Olga Bernad y Pilar Pardo. El ejemplar, de 112 páginas, tiene un precio de 8 euros. http://www.siltola.es *** Mudanza obligada, de Germán Atoche Intili El psicólogo y escritor peruano Germán Atoche Intili inauguró en mayo su sello Edita El gato descalzo, que cada viernes publica un nuevo título en formato digital y de descarga gratuita. Su primera entrega ha sido Mudanza obligada, un relato de Atoche Intili en el que un ser, a falta de mejor definición, amenaza con quebrar la paz del protagonista, expulsándolo de su departamento. Se trata del primer título, a su vez, de la colección “Lo fantástico”, y viene con ilustración del artista Carlos Atoche Intili. Los libros de El gato descalzo se publican en PDF, ePub y Mobi, para favorecer su lectura en cualquiera de los dispositivos disponibles. http://elgatodescalzo.wordpress.com/2012/05/04/e-book1/ *** Fantásticas historias de San Telmo, de Ulises Pastor Barreiro A finales de mayo el escritor argentino Ulises Pastor Barreiro (Buenos Aires, 1976) presentó Fantásticas historias de San Telmo, libro formado por tres cuentos cortos fantásticos que transcurren en uno de los barrios más populares de Buenos Aires: “Obtusa y la plaza Dorrego”, “21 de diciembre” y “El conde Finochetto y Némesis”. El elemento fantástico roza la estructura de los relatos, haciendo por momentos, generalmente en el desenlace, apariciones contundentes y determinantes. Un elemento constante en la obra de Barreiro es la construcción de personajes atravesados por condiciones de marginalidad y desigualdad socioeconómica, lo que el autor pudo experimentar en carne propia dada su condición de pertenecer a la clase trabajadora, y parte de las historias son recuerdos de los más de diez años que residió en el barrio de San Telmo. El libro fue editado en Argentina por Editorial Aguirre, de Mendoza, y en Bolivia por Editorial Ártico+, de Santa Cruz de la Sierra. El libro, que tiene portada del artista peruano del cómic Jesús Cossio, ya puede adquirirse en las librerías de Argentina, Chile, Bolivia y España. http://ulisesbarreiro.com.ar *** Taller “La oralidad: allí donde habita la palabra contada”, en Maracay Este viernes 8 de junio el actor, director y dramaturgo venezolano Hernán González Díaz dictará en Maracay, Aragua (Venezuela), su taller “La oralidad: allí donde habita la palabra contada”, que dirigido a docentes, estudiantes y público en general (mayores de 15 años), dará a sus asistentes habilidades y destrezas comunicacionales que los convertirán en completos narradores orales. La forma de contar una buena historia, la sonoridad armónica de la voz, el equilibrio entre el gesto y la palabra y la práctica de contar con público son algunos de los temas que abordará el taller. La actividad se realizará entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde en el Instituto de Altos Estudios “Doctor Arnaldo Gabaldón”, en la avenida Bermúdez de Maracay (al lado del Cuartel Páez), y tendrá un valor de 150 bolívares. Los interesados pueden solicitar mayor información a los teléfonos (0424) 3074938 y (0412) 7848115, o escribir a hergonzalezdiaz@gmail.com. *** Jornada Nacional de Tecnología de la Información y Gobierno Electrónico El jueves 21 de junio se desarrollará en la sala E de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en Caracas, la Jornada Nacional de Tecnología de la Información y Gobierno Electrónico, evento durante el cual se expondrán propuestas de desarrollo, experiencias en políticas públicas, usos prácticos de la firma digital en el Poder Judicial, interoperabilidad, precios de referencia y servicios. La jornada brindará el espacio para la presentación y reflexión sobre experiencias que distintos actores realizan en pos de gobierno más abiertos y cercanos al ciudadano. La jornada será un preámbulo al Internet Venezuela 2012, evento que combina exposiciones de marcas y conferencias, y que se realizará del 14 al 16 de noviembre. http://www.gobierno-electronico.org ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Crean en Paraguay la Casa del Escritor/Escritor Róga Con la finalidad de trabajar en la difusión de la literatura oral y escrita en español, jopara, guaraní y demás lenguas nativas del Paraguay, el pasado sábado 19 de mayo fue presentada en el Ateneo Paraguayo, en Asunción, la Casa del Escritor/Escritor Róga. El acto de presentación se inició con las palabras del presidente de la Casa del Escritor/Escritor Róga, Mario Casartelli, quien habló de los orígenes de la organización, su documentación y sus proyectos, entre otros temas. La actividad fue propicia para un recital poético en el que participaron otros miembros de la recién creada institución, como Rubén Rolandi, David Galeano Olivera (http://www.letralia.com/firmas/galeanooliveradavid.htm), Pablino Gómez y Moncho Azuaga. Otros escritores que participaron en la fundación de la Casa del Escritor/Escritor Róga fueron Chiquita Barreto, Delfina Acosta, Amanda Pedrozo, Luis Hernáez y Mabel Pedrozo. La Casa del Escritor/Escritor Róga tendrá entre sus objetivos la lucha por condiciones de vida dignas para los escritores, la concreción de una sede propia que funja de albergue para trabajadores de la literatura paraguaya y para escritores hermanos de paso por el país, y en donde se pueda contar con una biblioteca abierta al público y con talleres de formación en las diferentes ramas de la literatura. Los escritores interesados en sumarse a la Casa del Escritor/Escritor Róga pueden contactar con Mario Casartelli al teléfono 0981-892.622. Fuente: Café Historia *** Murió el historiador español Marcos Guimerá El historiador y notario tinerfeño Marcos Guimerá Peraza, quien radiografió la vida de los personajes que marcaron la historia política del Archipiélago como José Murphy, Nicolás Estévanez y Benito Pérez Armas, falleció a los 93 años el pasado 21 de mayo. El autor había recibido en 2002 el Premio Canarias en la modalidad de Patrimonio Histórico. Guimerá se dedicó a estudiar los acontecimientos políticos del siglo XIX y primer tercio del XX en Canarias, centrándose en los personajes que escribieron con sus acciones la historia de las islas. Asimismo, estudió concienzudamente el tema del pleito insular (1808-1936), al que le dedicó un libro de más de 600 páginas, obra que llegó a conocer una segunda edición a escala nacional. Guimerá quiso explicar en estas páginas el pasado de las luchas inter e intrainsulares por la capitalidad y la división del Archipiélago. El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, al conocer la noticia del fallecimiento de Guimerá destacó su figura de gran tinerfeño. “Fue un investigador incansable de nuestra historia, especialmente del pleito insular, lo que supone una gran pérdida”, señaló. Guimerá nació en Santa Cruz de Tenerife el 5 de febrero de 1919. Ingresó en la Universidad de La Laguna en octubre de 1934, para cursar los estudios en la Facultad de Derecho. Interrumpida su carrera por la guerra de España, la reanudó en octubre de 1939, acabando la licenciatura en 1941. Obtuvo por oposición la Notaría de Güímar, de la que tomó posesión en diciembre de 1944. También por oposición entre notarios ganó la plaza de Las Palmas de Gran Canaria, a la que accedió en junio de 1947. Desde marzo de 1955 ejerció de notario en la capital tinerfeña en su despacho de la calle Teobaldo Power, hasta su jubilación en 1989. Fue miembro de varias instituciones canarias como el Museo Canario, del Instituto de Estudios Canarios y la Real Academia de la Historia de Santa Cruz y fue además socio de honor de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Entre los galardones que recibió Guimerá destacan la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort —concedida por el Ministerio de Justicia—, la Medalla de Oro de Tenerife, el Gánigo de Honor del Hogar Canario de Madrid y la medalla de oro de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife. Asimismo, fue nombrado en 1999 Hijo Predilecto de Santa Cruz de Tenerife, recibió el Premio Teide de Oro en la categoría individual en 2003 y el título de Hijo Adoptivo de Gran Canaria en 2008. Guimerá publicó a lo largo de su vida un amplio abanico de artículos en periódicos y revistas. Asimismo, editó varios libros jurídicos que se movieron en las temáticas de aguas, letra de cambio, de moral y secreto profesional y de prenda agrícola. Pero, sobre todo, destacó en sus cuarenta años de investigación en el análisis de las figuras políticas más importantes del siglo XIX en las islas. Fue, también, un gran aficionado a la ópera. Nadie como él conoció y explicó la figura de José Murphy, político tinerfeño que consiguió la capitalidad única de Canarias el 22 de octubre de 1821 para Santa Cruz de Tenerife, hecho que sería el germen del llamado pleito insular entre las islas de Tenerife y Gran Canaria. Presentó su último libro a finales de 2010, a la edad de 91 años, una biografía sobre Esteban Salazar de Frías y Ponte, VIII Conde del Valle de Salazar (1845-1905), editada por la Fundación Mapfre Guanarteme. El biógrafo isleño consiguió extraer información de Salazar de Frías y Ponte gracias a la correspondencia del personaje con su primo el Marqués de La Florida, en el archivo de éste, ya que no se conservaba ninguna información sobre sus actuaciones en política ni siquiera un retrato suyo. Fuente: La Opinión de Tenerife *** Ian Gibson y Pilar Manjón ganan ex aequo el Premio Christa Leem El historiador irlandés Ian Gibson y la presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, Pilar Manjón, han sido galardonados ex aequo con el Premio Christa Leem, que otorga anualmente el colectivo español “Uno de los Nuestros”. Según informó el pasado 22 de mayo el colectivo impulsor del premio, la entrega del mismo tendrá lugar durante una cena, en otoño de este mismo año, en una fecha que se comunicará próximamente. “Uno de los Nuestros” es un colectivo formado por profesionales de distintas áreas que se reúnen una vez al mes y que tienen en común una visión progresista de la vida desde la óptica política y social. El objetivo del premio, que llega este año a su séptima edición, es reconocer “las iniciativas políticas valientes, solidarias, de progreso y de vanguardia, en lo que se refiere a creación artística, y las mentalidades abiertas e integradoras desde el punto de vista social”. Gibson, especialista en la vida, obra y muerte del poeta español Federico García Lorca, ha denunciado también en su voluminosa obra las atrocidades del franquismo, mientras que Manjón, quien perdió un hijo en el atentado del 11 de marzo de 2004, se ha distinguido por su valentía y coraje al frente a la asociación en defensa de la dignidad de las víctimas. El premio lleva el nombre de la artista Christa Leem (1954-2004), una conocida stripper de los años setenta que fue musa de la gauche divine de Barcelona y de, entre otros, el poeta Joan Brossa, que creó un número para ella. El primer galardón se concedió en memoria de Leem y lo recibió su madre en una cena de homenaje. En 2007, el premio se otorgó en memoria del presidente de Chile, Salvador Allende, y al entonces futbolista del Barça, Lilian Thuram, conocido por su postura a favor de los derechos humanos y contra el racismo; en 2008, al poeta Marcos Ana, comunista, que pasó buena parte de su vida en prisión; en 2009, al crítico de teatro de El Periódico, Gonzalo Pérez de Oleguer; en 2009, al juez Baltasar Garzón, entonces en puertas de los juicios en su contra en el Tribunal Supremo, y el año pasado, a la cantante estadounidense Patti Smith. Fuentes: EFE • El País *** Publican reflexiones de Cortázar sobre corrección de Libro de Manuel Corrección de pruebas en Alta Provenza, una pieza breve del escritor argentino Julio Cortázar en la que relata la recepción de las pruebas de imprenta de su novela Libro de Manuel (1973) en su refugio de Saignon, un pequeño pueblo de la Provenza (sureste de Francia), acaba de ser publicada en España por la editorial RM, que la califica como un “texto singular”, según un comunicado emitido el pasado 22 de mayo. Cortázar decidió sumergirse en la corrección del texto y se aisló recorriendo la Provenza en su furgoneta Volkswagen con la sola compañía de unas latas de sopa, vino tinto, una radio y su máquina de escribir. A la vez que el autor de Rayuela escribe sobre sus textos y ejerce su propia crítica, relata lo que piensa y lo que sucede en su entorno, destaca el sello editorial, con sedes en México y en España. Corrección de pruebas en Alta Provenza, de 49 páginas, está prologado en la edición que ahora se lanza por el escritor mexicano Juan Villoro, y fue publicado por primera vez en 1973 por la editorial Tusquets como parte de una antología de varios autores latinoamericanos y españoles como Lezama Lima, Octavio Paz, Gil de Biedma o Juan Goytisolo y con edición del reconocido crítico peruano Julio Ortega. Fuente: EFE *** Proponen dar al Museo de Ciudad de México el nombre de Carlos Fuentes El pasado 22 de mayo, en un homenaje al escritor Carlos Fuentes, fallecido el martes 15, el jefe de gobierno de la capital mexicana, Marcelo Ebrard, propuso que el Museo de Ciudad de México (MCM) —lugar del acto— fuera rebautizado con el nombre del autor de La región más transparente. A tal efecto, la Secretaría de Cultura del DF inició una consulta pública (http://www.cultura.df.gob.mx/index.php/encuesta) que se extenderá hasta las 24 horas del 10 de junio. Durante el homenaje, Ebrard develó, acompañado por Silvia Lemus, viuda del escritor, una placa en la que están escritas las razones que llevaron al gobierno del Distrito Federal a “promover” que el Museo de Ciudad de México lleve el nombre de Fuentes, en “reconocimiento a todo lo que él hizo”, en palabras del mandatario. “En esta ciudad que tanto quiso, que tanto amó y que tanto interpretó, todos tenemos testimonios muy cercanos respecto al cariño y al amor que siempre le tuvo a Ciudad de México y al alma mexicana, que está en nuestra ciudad”, destacó el jefe de gobierno. El homenaje póstumo al autor de La región más transparente se inició con el tenor Fernando de la Mora interpretando el aria “Santa Anna”, de la ópera del mismo nombre, escrita por Fuentes y musicalizada por José María Vitier, acompañado por la Filarmónica de la Ciudad de México. Elena Poniatowska, amiga entrañable de Fuentes, se encargó de evocar algunas experiencias compartidas, como la ocasión en que en el mismo avión en el que viajaba el general Lázaro Cárdenas le preguntó: “¿Tú crees que se vaya a caer?”. Siempre le tuvo miedo a las alturas. “Fuentes hizo irrupción, reventó nuestro mundito, como habría de hacerlo el Paricutín, y nos recordó que teníamos agallas. Él siempre las tuvo: ambicioso, audaz, ágil, elegante, subía al escenario de un brinco. Siempre caminó aprisa, siempre hizo de tripas corazón”, dijo Poniatowska visiblemente conmovida. Durante el homenaje, y con el título “Yo soy Carlos Fuentes”, se proyectó un video en el que el mismo escritor narra fragmentos de su vida y obra, además de presentarse breves aspectos de su vida cotidiana. Igualmente, en la planta superior del museo se encuentra expuesta una colección de 63 fotografías en las que se ve al escritor al lado de sus amigos Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, en el bar La Ópera, junto con Carlos Monsiváis, José Luis Cuevas y Fernando Benítez; en una tertulia con Rita Macedo y en varias de las imágenes junto a su inseparable Silvia Lemus. Oposición al cambio de nombre El diario mexicano La Jornada destacó el pasado lunes 28 de mayo la oposición de varios intelectuales de la nación azteca al cambio de nombre del museo, comenzando por las cartas abiertas que ya el jueves 24 y el viernes 25, respectivamente, habían publicado en sus páginas la crítica de arte Raquel Tibol y el museógrafo Jorge Guadarrama Guevara. Tibol manifestó a Ebrard que el recinto “debe seguir conservando su nombre, para que continúe representando la multiplicidad espiritual de toda la ciudadanía, a cuyo frente usted se encuentra. Documéntese y piénselo”. Por su parte, Guadarrama Guevara opina que el MCM “debe conservar su nombre como el gran punto de referencia que es para quienes nacimos en ella y para todos los mexicanos”. Según Alfonso Miranda, director del Museo Soumaya, “Carlos Fuentes, por más que haya puesto en textos una profundidad analítica sobre la ciudad, es un hombre que, además, quizá por su vena diplomática, estuvo mucho más tiempo fuera, aunque siempre tuvo un pie en México y en la ciudad de México. Sin duda es un intelectual interesante pero, bueno, por qué no utilizar a muchos otros grandes escritores como para llevar el nombre de otro museo o hacer otro espacio, pero no quitarle el nombre al Museo de la Ciudad de México”. Rafael Alfonso Pérez y Pérez, subdirector del Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, también se opone porque el museo “no alberga material literario de gran relevancia”, y propone que se le dé el nombre del autor de Aura a “una biblioteca o un conversatorio, un lugar donde se hable de literatura y lea”. Propone, en cambio, que se rebautice al museo con el nombre de Joaquín Clausell, artista que tuvo su estudio en ese recinto. Para el investigador Jorge Alberto Manrique, ex director de los museos Nacional de Arte y de Arte Moderno, está bien que se haya develado una placa en homenaje a Fuentes, “pero poner su nombre a ese museo de la ciudad se me hace absurdo. Un museo nacional no puede llevar el nombre de una persona. Bellas Artes no es el nombre de una persona”. Teresa del Conde, crítica de arte y ex directora del Museo de Arte Moderno, no se opone a que se honre la memoria de Fuentes, pero no está muy segura de que sea conveniente el cambio de nombre del Museo de Ciudad de México. “Es un museo, aunque tiene exposiciones temporales, que también es de sitio, que tiene que ver precisamente con el momento en que ésta es una ciudad. No hay otro museo de sitio así para esta urbe. Esto es lo único que objetaría, tendrían que pensarlo. Solamente que le pusieran MCM Carlos Fuentes, pero sería un poco redundante. Ahora bien, si pensamos en La región más transparente estaría más justificado”. Para Andrés Blaisten, coleccionista, sería mejor darle el nombre de Fuentes a una biblioteca o un centro de estudios relacionado con la literatura. “Si se quisiera rendir homenaje a un nombre que se va a asignar al MCM, en todo caso sería más justo darle el de algún artista plástico para el que está hecho el museo, para exhibir obra de arte plástico. Me parece que no es un museo que esté relacionado con la literatura. En ese sentido lo veo como fuera de lugar y apresurado”. Las razones del crítico de arte Alberto Híjar para oponerse son políticas: “Fuentes intentó tener una participación política en los años 60 y 70 (del siglo pasado) y terminó por asumir una constante crítica superficial a los gobiernos que le trajo buenas relaciones con todos ellos, (Luis) Echeverría en adelante, cosa que lo llevó a la embajada en París. Todo esto remata con su decisión de ser enterrado en Montmartre, de manera que no me parece que un museo de la ciudad de México merezca el nombre de Carlos Fuentes”. Sin embargo, sí hay voces a favor en la consulta de La Jornada. Moisés Rosas, director del Museo del Estanquillo/Colecciones Carlos Monsiváis, explica: “Él escribió el libro La región más transparente. Por supuesto que estaría de acuerdo en que sea el MCM Carlos Fuentes, porque no puede perder su identidad”. Para Carlos Blas Galindo, crítico de arte y director del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas, los escritos de Fuentes sobre arte son poco conocidos, pero “toda vez que a Fuentes se le vincula con aquella que fue la región más transparente del aire, me parece que el nombre que se le adjudica, aunque fue una decisión apresurada, y no consensuada de antemano, me parece feliz, acertada, por esto de la ciudad de México”. Fuentes: La Jornada • Milenio *** Valenthina Fuentes gana el Paz Castillo con Sumergida El jurado de la de la XIX Edición del Premio Nacional de Poesía Fernando Paz Castillo, conformado por los escritores Laura Antillano (http://www.letralia.com/firmas/antillanolaura.htm), Luis Delgado e Isaías Cañizález, decidió este miércoles 23 de mayo, por unanimidad, designar como ganador el poemario Sumergida, de la escritora venezolana Valenthina Fuentes, quien lo presentó bajo el seudónimo “Vera Lacouture”. Sumergida constituye, en palabras de los jueces, “un tejido denso que unifica un discurso pleno de significados. A partir de la Otredad, se apela a un espacio de lo inasible y a una voz negada, privilegiando una mirada sensorial que explora las grietas de su sed, construyendo una lengua propia, engendrada en batalla perenne contra el poder patriarcal”. El poemario ganador será publicado por la Fundación Celarg. Fuentes recibirá además un reconocimiento en metálico de diez mil bolívares en una ceremonia que tendrá lugar el 30 de julio en los espacios de la institución. Igualmente, el jurado otorgó mención honorífica, con recomendación de publicación, al poemario Mcbo. et Ál, firmado bajo el seudónimo “Depiniponae”, correspondiente a Miguel Ángel Hernández (http://www.letralia.com/firmas/hernandezmiguelangel.htm), por “fundar un texto desacralizador e iconoclasta, iniciador de un camino poético de ruptura desde la óptica de la intertextualidad donde la ironía transgrede las mitologías generadas por un espacio urbano en particular”. También se concedió similar mención a 33 poemas, presentado bajo el seudónimo “Natalia Alejandro”, correspondiente a Lyerka de Jesús Bonanno Pérez, libro que “explora un recuento de vida a través del hilo que compone la casa paterna y su prolongación misma, dando lugar a la metamorfosis frente al rompimiento del apego a la certidumbre”. El certamen, que es promovido por la Fundación Celarg, honra y perpetúa la obra del escritor Fernando Paz Castillo, a la vez de estimular la actividad creadora de noveles escritores venezolanos. Fue creado en 1982 por el Consejo Nacional de la Cultura (Conac) y tiene periodicidad anual. En esta 19ª edición concursaron 72 obras procedentes de distintas regiones de Venezuela. El poemario ganador será publicado en la página web de la Fundación Celarg. Fuente: Celarg *** Estudiantes uruguayos protestan doctorado honoris causa a Vargas Llosa La Universidad de la República de Uruguay decidió conceder a Mario Vargas Llosa un doctorado honoris causa pese a la oposición de la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay (FEUU), que considera que la ideología del escritor peruano-español no es acorde con la de esa casa de estudios. El Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad, integrado por los rectores de las facultades y representantes de los egresados y de los estudiantes, aprobó este miércoles 23 de mayo, por 16 votos a favor y uno en contra, el reconocimiento al autor de La ciudad y los perros y ganador del Premio Nobel de Literatura 2010. Las autoridades de la Universidad de la República comunicarán a Vargas Llosa la decisión del Consejo y le invitarán a viajar a Montevideo en fecha a coordinar para recibir el doctorado honoris causa, señalaron fuentes del rectorado. En el debate previo a la votación, los delegados de la FEUU alegaron que el escritor peruano “tiene posiciones diametralmente opuestas a las de la universidad” en cuanto a “la visión política y ética del mundo”, y recordaron que escribió el prólogo del Manual del perfecto idiota latinoamericano, una obra de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa en que se “ataca” al escritor uruguayo Eduardo Galeano, afirmaron. La comisión que estudió y recomendó conceder el premio destacó que Vargas Llosa “no es un autor, ensayista o periodista complaciente” y sus opiniones “han despertado polémicas y no concita la adhesión indiscriminada de todos sus lectores, pero esto no es novedad entre los grandes maestros de la literatura a nivel mundial”. “Maestro de la lengua y de la imaginación su obra nos ha hecho mejores, nos ha mostrado caminos y nos ha hecho pensar”, agregó la comisión. El rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena, destacó que el CDC votó la propuesta “con la misma ética que ha combatido el neoliberalismo” y agregó: “La libertad es principalmente para quien no piensa igual que nosotros”. Fuente: EFE *** Reúnen en un volumen los cuentos emblemáticos de Gabriel García Márquez El pasado jueves 24 de mayo salió a la venta Todos los cuentos (http://www.megustaleer.com/ficha/GM26494/todos-los-cuentos), una edición que reúne 41 relatos imprescindibles del escritor colombiano Gabriel García Márquez y que marca el número 500 de Literatura Mondadori, la colección literaria buque insignia del sello. Todos los cuentos encarna la esencia de esta editorial: calidad literaria, rigor y prestigio, apunta Mondadori; y para celebrarlo ha recuperado la cubierta original de la obra, con la que se rinde homenaje a una edición hoy inexistente y que recogía los cuentos de Gabriel García Márquez hasta los años setenta. El lector encontrará en las 512 páginas de Todos los cuentos sus relatos tempranos recogidos bajo el título Ojos de perro azul, en los que se incluye textos como “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo”. Con Macondo, ese espacio universal de la literatura, se inauguraron los años del realismo mágico y de sus personajes. De esta etapa, en plena madurez del autor, proceden sus libros de cuentos Los funerales de la Mamá Grande, donde se narran las fastuosas exequias de la gran mujer de Macondo, y La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Los relatos más recientes, los de Doce cuentos peregrinos, trasladan el escenario a la vieja Europa para hablar al lector de la suerte de los latinoamericanos emigrados, de su melancolía y su tenacidad. Fuente: EFE *** Emilio del Carril designado presidente del PEN Club de Puerto Rico El PEN Club de Puerto Rico celebró el pasado jueves 24 de mayo en la Librería Mágica de Río Piedras una asamblea general abierta a todos los escritores puertorriqueños, con el poeta y crítico literario Marioantonio Rosa como maestro de ceremonias. El mensaje inicial estuvo a cargo de la secretaria general saliente, la narradora y poeta Ana María Fuster (http://www.letralia.com/firmas/fusterlavinanamaria.htm), quien habló de la misión del escritor y del PEN Club y dio un informe de las actividades llevadas a cabo durante los cuatro años que formó la junta. “Confiamos que la nueva junta deje escuchar su voz, la de todos nosotros, en todos los espacios donde nuestra literatura pueda llegar. Somos una isla con una creatividad envidiable. Y ni el gobierno ni nadie nos van a callar. Amamos inevitablemente la palabra, la literatura, nos seduce un libro bien escrito, una edición impecable, olemos las páginas, la tinta, casi como el placer de los vampiros por la sangre, nuestra sed solo se colma leyendo y escribiendo”. “En mi nombre y de todos los que durante estos cuatro años pertenecieron a la junta, a los que tuvieron que abandonarla en el camino, a los que siempre nos apoyaron, a los que siguen escribiendo y leyendo como un vicio, ese vicio divino de la palabra, muchas gracias. Mairym Cruz Bernal y yo siempre estaremos donde nuestra cultura nos requiera. Aquí seguiremos dando la lucha apalabrada y apoyando a quienes hoy tomen este legado con disciplina y honradez. Escribir nos da alas, nos da voz, nos da poder y libertad”. Ana María Fuster cerró con estas palabras su mensaje. Tomó la palabra la presidenta saliente, la poeta Mairym Cruz Bernal, quien habló sobre la importancia del PEN Club de Puerto Rico como representante de las islas del Caribe, recordando que República Dominicana y Cuba aún no tienen formada su junta del PEN Club, habló sobre la presencia internacional que tuvo la junta en estos cuatro años y la importancia del apoyo gubernamental. Comentó sobre la libertad de expresión y no permitir la censura cultural. Cruz Bernal concluyó su mensaje reafirmando su solidaridad con la poesía y la literatura puertorriqueña. Paso seguido Marioantonio Rosa y Ana María Fuster dirigieron la elección de la nueva junta. Todos los candidatos fueron elegidos por unanimidad y sin objeciones. La nueva junta será compuesta por los escritores Emilio del Carril como presidente; Yvonne Denis, vicepresidenta; Maira Landa, secretaria general, y Abdiel Echevarría, tesorero. La actividad concluyó con el saludo del nuevo presidente, Del Carril, quien muy emocionado dijo que continuará la labor del PEN Club y su certamen literario anual, con la ayuda de un equipo heterogéneo a cuyos miembros une el compromiso y la pasión por la literatura. Allí nombró a los vocales de la junta. Por último, Arnaldo González, librero y dueño de la Librería Mágica, agasajó a los escritores con un brindis y dejó como de costumbre su librería a la disposición de las actividades literarias. Fuente: PEN Club de Puerto Rico *** Madrid celebra su Feria del Libro bajo el signo de la crisis Una protesta estudiantil rodeó a los príncipes de Asturias durante la inauguración del evento editorial más importante de España, cuyo secretario general, Fernando Valverde, admitió que “si este año el descenso fuera del cuatro por ciento como sucedió en 2011, daríamos saltos de alegría”. “Esto es el Facebook físico”, dice Teodoro Sacristán, director del evento, aludiendo a la cercanía entre autores y lectores. Con el fondo de una protesta estudiantil y claras señales de la crisis económica que afecta a Europa, fue inaugurada el pasado 25 de mayo la 71ª Feria del Libro de Madrid (http://www.ferialibromadrid.com), que se extenderá hasta este domingo 10 de junio con Italia como país invitado y que congrega, en 356 casetas, a 272 editores. Los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, inauguraron la Feria del Libro en su emplazamiento tradicional del parque de El Retiro y recorrieron una docena de casetas y cinco pabellones, acompañados por personalidades como el ministro de Educación, Cultura y Deporte de España, José Ignacio Wert; el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; o el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien los recibió a su llegada. Durante el recorrido la comitiva fue seguida por unos treinta estudiantes que protestaban contra el ministro Wert con pancartas en las que se leía “Sin-wert-güenza” o lemas como “Universidad pública de calidad”, “Viva la educación pública” o “Menos policía más educación”, la más coreada ante las medidas de seguridad. Finalmente la policía los retuvo por espacio de una hora. Los príncipes fueron obsequiados con libros como Obras completas y algo más, del reciente Premio Cervantes 2011, Nicanor Parra; Geografía mágica, de Ana Cristina Herreros; Fábulas morales de una vez para siempre, de Grassa Toro; Los enamoramientos, de Javier Marís; Claraboya, la novela póstuma del Premio Nobel José Saramago, o la serie de novelas Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte. La feria, patrocinada por el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y el Banco Sabadell, está organizada por la Asociación de Empresarios del Comercio del Libro de Madrid, la Asociación de Editores de Madrid y la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones (Fande). Los libreros han acudido a esta feria ofreciendo descuentos en sus títulos con la esperanza de alcanzar e igualar las cifras del año pasado, pero lo cierto es que la crisis también les ha llegado a ellos. Fernando Valverde, secretario general de la feria, señaló que tienen la certeza de que a los libreros españoles “no nos pasa nada que no les pase a otros, pero estamos experimentando un cambio de modelo en el negocio editorial y nos preocupa abordarlo de manera conjunta”. Además, Valverde destacó que “tal y como están las cosas, el gran reto en una feria como esta es vender” y admitió que “si este año el descenso fuera del cuatro por ciento como sucedió en 2011, daríamos saltos de alegría”. Tras el primer fin de semana, y aunque las sensaciones no eran entonces excepcionales, muchos libreros señalaron que las ventas fueron un poquito mejor” de lo que esperaban. Al rebasar el segundo, algunos expositores se han quejado de un descenso en las ventas, mientras que otros aseguran que les ha ido mejor que en años anteriores. El programa de la feria, que ya arriba a su última semana, comprende 250 actividades como encuentros con Eduardo Galeano, Francisco Ibáñez, Camilla Läckberg, Carlos Ruiz Zafón, Fernando Savater o Manuel Rivas, entre muchos otros; firmas de ejemplares los fines de semana; mesas redondas, conferencias y debates o presentaciones de libros, y las infaltables actividades para el público infantil. Entre los editores se encuentran 24 organismos oficiales, 11 distribuidores, 52 librerías generales, 66 librerías especializadas y 272 sellos —175 de los cuales son de Madrid. Bajo el lema “Italia, un país para leer”, la Embajada de España y el Instituto Italiano de Cultura de Madrid han diseñado un programa en el que participan 26 personalidades del mundo de la cultura y de las ideas de este país, como Claudio Magris, Príncipe de Asturias de las Letras 2004, Erri de Luca, Roberto Calasso, Corrado Calabrò, Chiara Gambernale o Emilio Coco. El pabellón infantil “Libri per tutti” hace visibles los libros populares de la tradición italiana, como Pinocho o Sandokán, así como otras propuestas novedosas de autores más modernos, como Gianni Rodari y Bruno Munari. La Fundación Mapfre, por su parte, también dedicará un espacio a los más pequeños con un espacio para el que ha programado actividades dirigidas a fomentar la lectura y la cultura en general, como talleres relacionados con la literatura, pero también con el arte, la música o el teatro. Como suele ocurrir, las firmas de libros han estado entre las actividades más concurridas. Y, si en otras ediciones triunfaron escritores como Ken Follet, Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte, Isabel Allende o Ildefonso Falcones, este año podría ser el de Carlos Ruiz Zafón, el autor español más exitoso en la actualidad con su trilogía compuesta por La sombra del viento, El juego del ángel y El prisionero del cielo, que tienen más de 25 millones de ejemplares vendidos. Sin perder la sonrisa en ningún momento, el escritor —durante su jornada de casi cuatro horas de firmas, este sábado 2 de junio— se mostraba satisfecho de los comentarios que le iban haciendo los lectores y de que le dijeran que les gustaban “mucho” sus novelas. “La gente es muy amable y generosa”, aseguraba el novelista barcelonés ante un grupo de periodistas mientras seguía firmando, no una, sino varias novelas por cada lector. Muy cerca de Ruiz Zafón, Almudena Grandes comprobaba un año más cuánto gustan sus novelas a los lectores españoles. La cola que había para conseguir su firma era también de las de pensárselo dos veces, porque, aunque este fin de semana hizo menos calor en Madrid, el bochorno se ha hecho insoportable a ratos. Ser el país invitado le ha dado a Italia buenas ventas, especialmente para los autores acogidos por la Casa de Italia, representante en la feria del Instituto Italiano de Cultura. “Estamos vendiendo mucho”, dice Annalisa Tantini, responsable de esta caseta, en la que hay una amplia oferta de autores de ese país traducidos al español. Se han vendido “de forma increíble” los libros de Antonio Tabucchi —fallecido en marzo y homenajeado en la feria—, Italo Calvino y Umberto Eco, y no han faltado lectores que pidieran los de Italo Svevo, Leonardo Sciascia, Andrea Camilleri o Curzio Malaparte. Dacia Maraini, Maurizio de Giovanni y Michella Murgia, tres de los escritores que han participado en la feria, también han encontrado un buen número de compradores, al igual que Roberto Calasso, que cerrará las actividades de la cita. Erri de Luca, que presentó este fin de semana su libro Los peces no cierran los ojos, es otro de los éxitos de Casa de Italia. La Feria del Libro es una ocasión inmejorable para encontrarse con aquellos escritores preferidos de cada lector, y lo mismo sucede con editores y libreros. Constituye “un lujo poder hablar con muchos de ellos”, dice Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro, quien este fin de semana hizo un recorrido de reconocimiento por varios de los stands. “Esto es el Facebook físico”, agregó Sacristán. “Todo el mundo se pasa el año hablando con gente que no conoce y a la que no ve, pero aquí es el gran Facebook. La gente puede hacer preguntas cortas y tuitear en directo con quien quiera”. Ese contacto directo, y no virtual, se podía hacer el sábado con escritores de todos los estilos y tendencias, entre ellos con los novelistas Eduardo Mendoza, Javier Marías, Maruja Torres, Clara Sánchez, Enrique Vila-Matas, Juan José Millás, Rosa Montero, Álvaro Pombo y Javier Reverte, pero también con el diplomático Inocencio Arias o el historiador Ángel Viñas, por citar a algunos. El próximo fin de semana, mientras se cierren hasta el año próximo las puertas de la Feria del Libro de Madrid, sus organizadores ofrecerán un balance de las ventas y otras consideraciones de esta edición. Fuentes: ABC • EFE • El País • Europa Press • La Semana *** Con antología sobre leyendas de España se inaugura el sello Tombooktu Coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid, que se celebra desde el pasado 25 de mayo hasta este domingo 10 de junio, la editorial española Nowtilus (http://www.nowtilus.com) presenta su nuevo sello, Tombooktu (http://www.tombooktu.com), y lo hace con su primera obra, Legendarium. Se trata de una antología de relatos inspirados en leyendas tradicionales y urbanas de toda la geografía española, compilada y dirigida por Rubén Serrano (conocido por dirigir exitosas antologías en colecciones como la “Línea Z”, de Dolmen Editorial, o “Crónicas de la Marca del Este” y “Los Mitos de Cthulhu”, de Edge) y Javier Pellicer, conocido por su exitosa novela histórica El espíritu del lince. Legendarium se presenta en cuatro volúmenes, que se irán poniendo a la venta en meses sucesivos, saliendo a continuación un único tomo con toda la obra completa. Además, los lectores podrán optar por adquirirla en formato digital o en papel. El objetivo de la antología es el de acercar al lector muchas de las leyendas tradicionales y urbanas que se extienden por toda la geografía de la nación ibérica, haciendo su particular homenaje al legendarium español a través de un total de veintiséis relatos basados en historias populares. Legendarium cuenta con la participación de destacados prosistas, como el criminólogo Ivan Mourin (colaborador del programa Cuarto Milenio y autor de la novela Niños perdidos) o el historietista y escritor Javier Cosnava (autor de conocidas novelas gráficas, como Mi heroína o Un buen hombre, y de novelas como De los demonios de la mente o Diario de una adolescente del futuro), así como otros autores pertenecientes a H-Horror y a la Asociación Española de Escritores de Terror “Nocte”. De esta última destacan Juan Ángel Laguna Edroso, su actual presidente, y David Jasso, fundador y presidente de honor. “Legendarium es una antología de relatos que pretende seguir alimentando el imaginario popular con historias fabulosas, cargadas de misterio”, dice el comunicado de la editorial. “Aunque, a diferencia de las auténticas leyendas, éstas no pretenden explicar nada ni están al servicio de las creencias de la sociedad. Sólo buscan proporcionar una nueva vuelta de tuerca a algún tema ya existente, trastocando deliberadamente la historia original en la que se asienta para dar paso a una nueva versión. Y todo ello con un fin meramente recreativo, para entretener y divertir al lector con nuevas mentiras literarias que, sin embargo, recobran el verdadero origen etimológico de la palabra leyenda: obras para ser leídas”. Fuente: Tombooktu *** El argentino Leopoldo Brizuela recibió el Premio Alfaguara de Novela El pasado sábado 26 de mayo se celebró, durante un acto en el marco de la Feria del Libro de Madrid, la entrega del Premio Alfaguara de Novela 2012, que recayó sobre Una misma noche, del escritor argentino Leopoldo Brizuela, como informamos en nuestra edición 264 (http://www.letralia.com/264/0326brizuela.htm). “El primer premio significa mucho más que el dinero y el reconocimiento. Estoy sintiendo algo único, emocionante”, declaró el novelista. Visiblemente emocionado, el también poeta y traductor reconoció que el Premio Alfaguara de Novela 2012, dotado con 175.000 dólares y una escultura de Martín Chirino, consiguió que el “libro íntimo se vaya de mí”. “El libro dialoga por sí solo y ya no me necesita”, acotó. Al referirse a Una misma noche, Brizuela admitió que la obra es autobiográfica en “muy pequeña medida” y que fue concebida también gracias al “cariño y respaldo social”. En el acto también participaron la escritora y periodista española Rosa Montero, presidenta del jurado, y el secretario de Estado de España, José María Lassalle, quienes destacaron la pluma del latinoamericano, enfatizando su relato y matiz sobre la dictadura argentina. “Las dictaduras y los dictadores son para siempre y nada ni nadie pueden revertir sus heridas”, indicó Lasalle. En el jurado también estuvieron Montxo Armendáriz, Lluís Morral, Jürgen Dormagen, Antonio Orejudo y Pilar Reyes (con voz y sin voto). En Una misma noche, Brizuela rememora el drama que vivió Argentina tras la dictadura militar y la tragedia que atrapó a miles de familias. La obra narra la historia del escritor Leonardo Diego Bazán, quien regresa a la casa de sus padres para cuidar de su madre viuda y es testigo del asalto a la vivienda de sus vecinos. Esto le hace recordar otro hecho similar ocurrido cuando él era un adolescente, cuando allí vivían los Kuperman y Argentina “estaba sumida en el terror de la Junta Militar”. Brizuela subrayó “las capas de dolor” que encierra la sociedad argentina y el “miedo” que todavía existe, unido al temor por los “fantasmas” que todavía pueden aparecer y “asaltarte”, explica. “Empecé a escribir esta novela preguntándome por qué tenemos tanto miedo, sin ni siquiera cuestionarlo”, reconoce el autor. “Enfoca la época en la que empezaron los juicios, no solo a los grandes jerarcas, sino a los culpables de delitos de lesa humanidad, y enfoca también el terrible impacto que puede tener una condena al hacerse pública. Por primera vez uno escucha lo que le pasó a una persona y otra, y eso tiene un enorme poder”, confiesa. “Me gusta mucho decir que es una novela de suspense y estoy contento de que haya encontrado su propia arquitectura”, señala el autor, quien reconoce que el texto está basado en “hechos reales”. El relato, mediante un diálogo constante entre los años 2010 y 1976, sirve de indagación de una de las etapas más tenebrosas de la política argentina, reflejando a víctimas y verdugos “poniéndose en el lugar del otro”, explica el autor. Brizuela (La Plata, provincia de Buenos Aires, 1963) estudió letras en la Universidad de La Plata. Su primera novela, Tejiendo agua, escrita a los diecisiete años, obtuvo el Premio Fortabat 1985. Inglaterra: una fábula ganó el Premio Clarín de Novela 1999 y el Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, y fue publicada en varios países, con reseñas consagratorias en medios internacionales como Le Monde, El País y La Folha de Sao Paulo. Es autor también de la nouvelle El placer de la cautiva (2001), el libro de relatos Los que llegamos más lejos (Alfaguara 2002) y la novela Lisboa: un melodrama (Alfaguara Argentina, 2010; Alianza, 2010), entre otros libros. Ha traducido a Henry James, Flannery O’Connor y Eudora Welty, entre otros autores. Fue escritor residente del Banff Center For the Arts, Canadá; del International Writing Program de la Universidad de Iowa, y recibió el subsidio de la Fundación Gulbenkian de Lisboa para el estudio de la cultura portuguesa. Colabora habitualmente en los diarios Clarín y La Nación, y coordina talleres de escritura creativa. Fuentes: DPA • Europa Press *** Uruguay celebró su Día del Libro con una cadena humana Cientos de uruguayos de todas las edades y varios turistas de Argentina y Brasil realizaron una cadena humana por el centro de Montevideo para celebrar el Día del Libro, el pasado 26 de mayo, y donar ejemplares para las bibliotecas municipales de todo el país sureño. Es una jornada “maravillosa” y “año a año se suman distintas formas originales y creativas de celebración del Día del Libro”, dijo el director de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, Hugo Achugar. El funcionario destacó, además, como parte de las celebraciones, el maratón de lectura del Quijote, que organizó la víspera la Embajada de España en Montevideo y en el que participaron, entre otros, el presidente uruguayo, José Mujica, y el ex presidente Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000). En Uruguay el Día del Libro se celebra el 26 de mayo pues ese día, en 1816, abrió sus puertas por vez primera la Biblioteca Nacional del Uruguay, fundada un año antes con donaciones de Dámaso Antonio Larrañaga, José Manuel Pérez Castellano, José Raimundo Guerra, y otras provenientes del convento de San Francisco. Cientos de uruguayos aprovecharon este día para donar libros, lo que “muestra la importancia que sigue teniendo el libro” en el país y “el espíritu de generosidad y solidaridad de nuestros compatriotas”, agregó Achugar. Como parte de las celebraciones, actores y otras personalidades de la cultura uruguaya leyeron libros en bares, restaurantes, autobuses y calles. El director de Cultura destacó que “ahora se lee diferente” debido a Internet y a los soportes virtuales, pero “lo importante”, dijo, es “seguir leyendo libros y su contenido, no tanto dónde o cómo se lean”. El libro “es como una puerta o un puente que nos da paso a lugares impensados, nos invita a viajar y además invita a otros (los autores) a que habiten en uno”, agregó Achugar. El ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich; la intendenta de Montevideo, Ana Olivera; el director de la Biblioteca Nacional, Carlos Liscano, y el director de Educación, Luis Garibaldi, leyeron fragmentos de varios libros. La presidenta de la Cámara de Libro, Alicia Guglielmo; la actriz Carmen Morán y el propio Achugar también participaron de la lectura en la explanada de la Intendencia donde culminó la cadena humana que recorrió el centro de la capital uruguaya. La fiesta fue acompaña por grupos musicales y culminó con un desfile de la comparsa Cuareim 1080, que en el reciente concurso del Carnaval 2012 presentó un espectáculo dedicado a la historia del libro. Los cientos de libros de todo tipo donados por los uruguayos y por varias editoriales serán entregados a bibliotecas municipales de los diecinueve departamentos, señaló la presidenta de la Cámara del Libro. Fuentes: EFE • Prensa Latina *** Círculo de Escritores de Venezuela estrena directiva El historiador y periodista Carlos Alarico Gómez es el nuevo presidente del Círculo de Escritores de Venezuela, tras la asamblea general realizada por esta organización el pasado domingo 27 de mayo, en la que se escogió las autoridades de su Junta Directiva y de su Consejo Consultivo. Comunicador social por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) y con una maestría en comunicación corporativa por la Universidad de Wisconsin (EUA), Alarico Gómez trabajó en el sector público y privado, destacando su labor en radio, prensa, televisión y cine, así como en el área gerencial. Tiene en su haber más de treinta títulos, entre los cuales se cuentan El bloqueo de 1902, Vida y tiempo de Renny Ottolina, Marcos Pérez Jiménez: el último dictador, Origen del Estado democrático en Venezuela y Música y medios en la época de Alfredo Sadel (aportes a la historia de la comunicación social). Le acompañan en la directiva Jon Aizpúrua (vicepresidente), Luis Beltrán Mago (director general), Álvaro Pérez Capiello (consultor), Ildemaro Torres (director de Cultura), Carmen Cristina Wolf (http://www.letralia.com/firmas/wolfcarmencristina.htm; gerente general y coordinadora de Medios), Lidia Salas (directora de Promoción y Difusión), Carlos Pacheco (director de Crítica Literaria), Magaly Salazar Sanabria (http://www.letralia.com/firmas/salazarsanabriamagaly.htm; directora de Relaciones Institucionales), Enrique Viloria Vera (director de Relaciones Internacionales), Edgar Vidaurre (director editorial), Rosario Anzola (directora de Eventos Especiales) y Anabelle Aguilar (directora de Finanzas), así como Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm), Lesbia Quintero (http://www.letralia.com/firmas/quinterolesbia.htm), Frank Ziccarelli, Ligia Colmenares, Jasón Maldonado y Carmen América Oropeza como coordinadores de proyectos. El Consejo Consultivo, por su parte, será presidido por Ana Teresa Torres, con José Tomás Angola como vicepresidente y los miembros Eduardo Casanova, Helena Sassone, Roberto Lovera de Sola, Joaquín Marta Sosa, Atanasio Alegre, Nora Bustamante, Carlos Gottberg, Carmen Mannarino, Inés Muñoz Aguirre (http://www.letralia.com/firmas/munozaguirreines.htm), Lupe Rumazo, Edda Armas (http://www.letralia.com/firmas/armasedda.htm), Marisol Marrero, Heberto Gamero Contín, Rogelio Bianco, Miguel García Mackle y Laura Febres. Fuente: Círculo de Escritores de Venezuela *** Granada reedita la poesía completa de Esperanza Clavera Pizarro La Diputación de Granada ha publicado, en el número 59 de la Colección Genil de Literatura de la institución, un volumen que recoge la poesía completa de Esperanza Clavera Pizarro (Granada, 1939), actriz y poeta afincada en Estados Unidos desde los años 80. Presentado este 28 de mayo, el volumen Poesía completa, cuya edición estuvo a cargo de José Ignacio Fernández Dougnac y tiene prólogo de Wenceslao-Carlos Lozano, reúne la casi totalidad de la obra poética de Clavera Pizarro hasta la fecha, cuya difusión solo estaba al alcance hasta ahora de un público muy restringido a través de ediciones de autor. Clavera Pizarro se estrenó como actriz a los dieciséis años y escribió sus primeros poemas poco después en verso libre. Tras un silencio de casi un cuarto de siglo, reaparece a finales de los ochenta. Desde entonces ha publicado siete libros de poemas: Tiempo de amor (2001) y Tiempo de amor II (2002), Señor de Sagremor (2004), Son de sombra (2004), Betrayal Moon (2006), Iluminada estancia (2008) y Naufragio de la huella (2011), casi todos editados en Granada por Talleres Bodonia, al cuidado del artista y diseñador Claudio Sánchez Muros, y bajo la supervisión de poetas como Rafael Juárez, José Gutiérrez y José Ortega Torres. La presentación del libro en el Palacio de los Condes de Gabia reunió a la autora con numerosos amigos y compañeros de generación, además de con los académicos de Buenas Letras de Granada Antonio Carvajal, director de la Colección Genil, José Ignacio Fernández Dougnac y Wenceslao-Carlos Lozano, autor del prólogo. El diputado delegado de Cultura, José Antonio González Alcalá, destacó durante el acto que “Esperanza Clavera expone a través del soneto, que maneja magistralmente, emociones y sentimientos, naturaleza y espiritualidad”. El libro viene avalado por el director de la Colección Genil, Antonio Carvajal, que, a juicio del diputado, “está haciendo una extraordinaria labor desde hace más de veinte años para difundir la cultura literaria con la obra de autores noveles y veteranos. Muchos de los primeros han encontrado en ella el impulso que necesitaban en el mundo editorial y devolver a los segundos a las librerías era un reconocimiento tan merecido como deseado por sus lectores, como es el caso de Esperanza Clavera”, manifestó el diputado provincial. La propia autora, que viajó expresamente desde Estados Unidos hasta su ciudad natal, manifestó que siempre ha preferido las formas clásicas al verso libre, sobre todo el soneto, donde se encuentra como en casa y también ha elegido en su poesía los temas de siempre, como la vida, la muerte y el amor, el dolor y la soledad, la alegría y la exaltación amorosa. Sobre la influencia de la poesía de su tío Miguel Pizarro, profesor universitario y diplomático, Esperanza Clavera asegura que comparte con él “el mismo espiritualismo y la misma cercanía al tema de la fe, aunque él tuvo mayor delicadeza que yo”. Esperanza Clavera fue, según la Diputación, “la musa de toda una generación en la Granada en los años cincuenta”. De personalidad polifacética, destacó en su juventud como actriz de teatro universitario, bajo la dirección de Víctor Catena, y aún hoy es considerada una mujer “audaz y moderna para su tiempo”, que estudió historia en la Facultad de Filosofía y Letras con maestros de lujo, como Emilio Orozco, Gallego Morell o Marín Ocete. Su vinculación con la universidad granadina era antigua porque su padre, el profesor José María Clavera Armenteros, fue decano de Farmacia y vicerrector de la Universidad de Granada. También fue sobrina de Miguel Pizarro, el poeta republicano que Lorca bautizó como “flecha sin blanco”. Después de un primer fracaso amoroso con el joven Joaquín Navarro Valls, que años después acabaría siendo portavoz del Vaticano, y tras unos años, acaba formando familia con Sydney William Malkin, un judío norteamericano de origen ruso, divorciado y veinte años mayor que ella. Sydney era veterano de la Segunda Guerra Mundial, había dejado su California natal para instalarse en Madrid en los estudios cinematográficos de Samuel Bronston. Entonces, Esperanza trabaja como guionista, ayudante de dirección, fotógrafa, traductora y actriz y funda una agencia de modelos, entre otras cosas. Tras el fallecimiento de Sydney conoce a Robert Terry Stuart, un millonario tejano, y se traslada a Oklahoma y Florida y empieza a codearse con nobles, casas reales y actores de Hollywood. Desde que enviudó en 2001, la escritora vive la mayor parte del año entre Miami y Nueva York, pero mantiene sus visitas regulares a España, y en concreto su Granada natal, donde permanece fiel a su cita anual con el Festival de Música y Danza. Fuente: Europa Press *** Anuncian el hallazgo de un manuscrito inédito de Góngora La hispanista Amelia de Paz descubrió en el Archivo Histórico Nacional de España, en la sección de la Inquisición, un texto autógrafo del poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español, Luis de Góngora, donde testifica ante el Santo Oficio, en 1597, y acusa de conducta irregular al inquisidor de Córdoba, Alonso Jiménez de Reynoso. De Paz dio cuenta de su hallazgo durante la inauguración, el pasado 29 de mayo, de la exposición “Góngora. La estrella inextinguible”, que, organizada por Acción Cultural Española, muestra en la Biblioteca Nacional diferentes facetas del gran poeta barroco y la influencia que tuvo en los siglos posteriores. “Es una novedad absoluta, porque desde el siglo XIX no salía un autógrafo de Góngora, además de que son muy pocos los que se conocen”, dijo De Paz, que encontró este texto “de forma absolutamente inesperada” cuando investigaba asuntos relacionados con la Inquisición de Córdoba. El autógrafo, que no forma parte de la exposición de la BNE “porque ha sido un acontecimiento sobrevenido”, consiste en una testificación ante el Santo Oficio de Córdoba que Góngora hizo el 25 de febrero de 1597, con 35 años, contra el primer inquisidor de la ciudad. “Son cinco folios que, probablemente, cambien nuestra visión de Góngora, porque no da la idea del poeta serio de la vejez, el de las cartas”, aseguró la investigadora. “Este otro autógrafo nos remonta al Góngora de juventud, en Córdoba, en su ambiente. Era un guasón y el escrito tiene mucha retranca, como la tiene su poesía, que es muy poco conocida”. La testificación de Góngora ante el tribunal consta de diez páginas en las que relata, entre otros, los encuentros amorosos entre el inquisidor Reynoso y doña María de Lara, a la que califica como “muy pública y escandalosa”. Como dice Góngora en su texto, el paje del inquisidor, Álvaro de Vargas, contaba que doña María “entraba y salía” de la casa de Reynoso “muy de hordinario, y la tenía veinte y treinta días en un aposento alto que llaman de la Torre”. Cuando “el dicho ynquisidor dormía con la susodicha doña María lo echaba él de ver en quatro y seis camisas que había él mudado la noche y estaban tendidas a la mañana en el terrado para enjugallas del sudor, donde hallaba en las delanteras de las dichas camisas las inmundiçias y suçiedades hordinarias de semejantes actos”, escribe Góngora en su testificación ante el tribunal. Hijo de Francisco de Argote, un oficial de la Inquisición de Córdoba, el poeta testificó durante “una visita rutinaria, de las que siempre hacía la Suprema a todos los distritos”. En el curso de esa investigación “se observan ciertas irregularidades en la persona de Reynoso, y Góngora es llamado a testificar”, señaló De Paz. El poeta “había sido muy amigo de Reynoso, pero en ese momento habla en contra de él, lo delata, lo acusa de ciertos asuntos que figuran en el texto, que no tiene desperdicio”, asegura la hispanista. No había noticias sobre ese texto ni de que el autor de Soledades hubiera testificado ante la Inquisición. “Ha sido una sorpresa absoluta. Habrá que ver cómo la recibe el gongorismo”, comenta De Paz. Fuente: EFE *** Premio Casa de América de Poesía Americana 2012 para José Mármol El poeta dominicano José Mármol se convirtió este miércoles 29 de mayo en el ganador del Premio Casa de América de Poesía Americana 2012 por su obra Lenguaje del mar, según informó esta institución cultural madrileña. El premio, que cumple su edición número doce y es convocado por Casa de América con el objetivo de “estimular la escritura poética en el ámbito de las Américas”, está dotado con seis mil euros (unos 7.500 dólares) y la publicación del poemario por la editorial Visor. El jurado que falló el galardón destacó del premiado “la madurez lírica de un poeta que aborda el tradicional tema del mar con voz propia. Los paisajes marinos permiten una meditación interior siguiendo los retos planteados por poetas como Pedro Salinas, Rafael Alberti o Juan Ramón Jiménez”. Poeta y ensayista, José Mármol nació en Santo Domingo en 1960. Sus obras han sido galardonadas en prestigiosos concursos literarios nacionales e internacionales. Ha publicado, entre otros, los poemarios El ojo del arúspice, Encuentro con las mismas otredades I, Encuentro con las mismas otredades II y La invención del día, con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1987. También es autor de Poema 24 al Ozama, con grabados del artista español Rufino de Mingo, Lengua de paraíso, que fue galardonado con el Premio de Poesía Pedro Henríquez Ureña, y Deus ex machina, con ilustraciones de Germán Pérez. Además cuenta con una antología personal titulada Lengua de paraíso y otros poemas y otros poemarios como Voz reunida, Criatura del aire, La invención del día; Premesse per morire (Stampa, Alternativa, Italia, 2001); o Torrente sanguíneo, con el que obtuvo nuevamente el Premio Nacional de Poesía. Sus más recientes obras publicadas son Las pestes del lenguaje y otros ensayos, El placer de lo nimio, Cansancio del trópico y La poética del pensar y la Generación de los Ochenta. Además, en colaboración con el poeta y crítico Basilio Belliard, publicó el año pasado la antología La poesía del siglo XX en República Dominicana, y es, desde su creación en 2007, presidente del Festival Internacional de Poesía de Santo Domingo. Fuente: Notimex *** Reeditan en España las críticas de Arenas a García Márquez Aunque admirador de la obra del Nobel colombiano, el escritor cubano Reinaldo Arenas jamás le perdonó al colombiano Gabriel García Márquez su irrestricto apoyo a Castro. La editorial española Point de Lunettes, de Sevilla, acaba de reeditar el libro Necesidad de libertad, que publicado originalmente en 2001 en Miami reúne ensayos, recados y cartas en los que el autor de Antes de que anochezca da rienda suelta a todo el odio que desató en él la persecución de la represión cubana. Julio Cortázar, Ernesto Cardenal, Gabriel García Márquez y muchos otros intelectuales latinoamericanos pro revolución reciben dardos de Arenas, autor marcado por la tragedia. Asediado en Cuba, en la isla sólo pudo publicar un libro (Celestino antes del alba, 1967). En Estados Unidos vivió en el desarraigo y terminó una pentalogía de novelas en torno al artista marginal y en el exilio. Se quitó la vida en 1990. Estaba en fase terminal del sida. Once años después, alcanzó renombre internacional cuando Javier Bardem lo interpretó en Antes de que anochezca, cinta de Julian Schnabel. “Gabriel García Márquez, ¿esbirro o es burro?”, así se titula el destemplado artículo que Arenas dedica al creador de Macondo. Lo acusa de vender un discurso hipócrita: “Me pregunto si no es extremadamente cínico que García Márquez, quien hace incesantes apologías a la Revolución Cubana y a su desarrollo cultural y humano viva, sin embargo, en París y México, tenga un hijo estudiando en la Universidad de Harvard y otro aprenda a tocar el violín en Francia. ¿No invalida esta actitud real la retórica pro castrista del acaudalado señor que la emite?”. Arenas va más allá. Lo fustiga por sus críticas contra los cubanos que intentan escapar de la isla. “Al parecer, a García Márquez le placen los campos de concentración, las vastas prisiones y el pensamiento amordazado”, dice el novelista. En Necesidad de libertad, Arenas también cuenta que a su amigo, el escritor José Lezama Lima, se le “dejó morir” en un hospital por sus desacuerdos con el régimen. Agrega que otros escritores, como Jorge Valls y Armando Valladares, fallecieron en la cárcel. Y vuelve a disparar contra los autores extranjeros pro Cuba: dice que Cortázar “se convirtió al comunismo con residencia y estatus en París”, y a Ernesto Cardenal lo trata de “mediocre e hipócrita”. Alguna vez considerado un “peligro social” en Cuba, en Estados Unidos Arenas se dedicó a denunciar los abusos a la libertad en su país. En 1987 se le diagnosticó sida y tres años después se suicidó. Antes, le envió una carta al diario Las Américas de Miami. “Dejo como legado todos mis terrores, pero también las esperanzas de que Cuba será libre”, anota. La editorial sevillana Point de Lunettes ya había publicado, en 2010, el libro Cartas a Margarita y Jorge Camacho (1967-1990) (http://www.letralia.com/243/1201arenas.htm), el mayor ciclo epistolar que se conserva del escritor cubano, y el relato breve Sobre los astros (http://www.pointdelunettes.com/sobre_los_astros.html). Fuente: La Tercera *** Eduardo Galeano recibe el Premio de la Crítica de Bilbao La presentación de la 42ª Feria del Libro de Bilbao, el pasado 30 de mayo, sirvió para distinguir al escritor uruguayo Eduardo Galeano (Montevideo, 1940), quien confesó que le “da mucho placer leer en voz alta y sentir que las palabras resuenan y que esa suerte de melodía tiene un significado también tanto o más poderoso que el del diccionario”. “Cuando uno lee en voz alta confluyen la literatura y la música”, dijo Galeano, lo que permite “saborear las palabras cuando se escapan de la página, se van al aire y en el aire vuelan convertidas en sonidos”. También confesó su preferencia por el formato tradicional de los libros en papel y su “desconfianza” hacia las nuevas tecnologías y los libros electrónicos: “Estoy muy apegado a las viejas formas de expresión. Soy un reaccionario. Me gusta el libro tal como era, tal como eran cuando los leí de chiquito”. “Soy bastante dinosaurio. Respeto el progreso tecnológico pero alimento ciertas sospechas sobre él. Desconfío de las máquinas porque soy del pleistoceno”, dijo Galeano, quien se mostró convencido de que el libro en papel “goza de buena salud” y no quiere oír hablar del “sepelio” que anuncian “los agoreros” porque “el libro sigue siendo un compañero, un amigo, una presencia activa”. De gira por el Estado “para que el bebé empiece a caminar” —ha dicho en referencia a Los hijos de los días, su título más reciente—, Galeano también se mostró contrario a la “inflación palabraria”, consistente en “hablar demasiado y decir poco”, aunque, según reconoció, él también cae a veces en esta tentación. Explicó que trabajó durante años en este libro, llegando a escribir once versiones completas, para intentar retirar los pasajes sobrantes y “que no quedaran más que las palabras mejores que el silencio”. Preguntado sobre el movimiento 15-M con motivo de su primer aniversario, Galeano dio a sus seguidores “toda la razón del mundo en indignarse” porque el sistema “quiere convencernos de que es justo que se privaticen las ganancias y se socialicen las pérdidas” y porque “el mundo está dirigido por los mismos banqueros que han provocado la mayor catástrofe económica y financiera desde 1929 y ahora están siendo recompensados”. “Los indignados brindan una respuesta a esa suerte de dictadura a veces invisible del capital financiero”, sostuvo el autor. Galeano consideró que “todos los movimientos que han surgido para mejorar el mundo” han experimentado “subidas y bajadas”, pero recalcó que “no hay que tener miedo” a estos altibajos porque “la historia es lenta, complicada, contradictoria”. “Los que quieran que la historia ocurra en quince minutos, más les vale mudarse de planeta”, agregó. La Feria del Libro de Bilbao, que se inauguró el 31 de mayo y se extiende hasta el próximo 10 de junio, congrega a 55 expositores entre librerías y editoriales. Uno de ellos está dedicado a la novela negra y otro centrado en los autores vascos, según explicó el coordinador de las Ferias de Libro de Euskadi, Asier Muniategi. Ramiro Pinilla, Kirmen Uribe, Clara Sánchez, Juan Gómez-Jurado, Elsa Punset y Toti Martínez de Lezea son algunos de los autores que se han dado cita en el evento. Fuente: EFE *** Muere a los 84 años la escritora argentina Margarita Monges La escritora argentina Margarita Monges, quien fuera compañera de vida del poeta Edgar Morisoli, dejó de existir este 30 de mayo en Santa Rosa, provincia de La Pampa, a causa de problemas de salud que motivaron su internación en un centro asistencial de esa capital en los últimos días. Su deceso provocó gran consternación en el mundo de la cultura provincial, al que no sólo Monges estuvo vinculada por su obra poética y de prosa y sus relaciones personales, sino por su esposo. Sus hijos son el actual diputado provincial Juan Pablo Morisoli y Moira Morisoli, docente de 25 de Mayo y esposa de Oscar Santamarina, escritor y ex diputado. Monges era santafesina, había nacido en la escuela rural número 197, cercana a la localidad de Luis Palacios (La Salada), y se crió en otra: la número 234, en Colonia “Las Tres Marías” (Serodino), ambas en la “comarca del Carcarañá”, provincia de Santa Fe. Estudió en Rosario, donde se casó y nacieron sus dos hijos. Con Morisoli estuvo casada por más de seis décadas y lo consideraba “su otro pedazo”, como lo reconoció el escritor. Su radicación en La Pampa tuvo lugar en 1956 acompañando a su esposo quien llegó a esa provincia para desempeñar su profesión de agrimensor. Vivieron en La Adela, luego en 25 de Mayo y finalmente se afincaron en Santa Rosa. En 1957 fue parte del grupo Joven Poesía Pampeana, promovido por Ricardo Nervi y Rosa Blanca de Morán, que reunió a las nuevas voces literarias de la provincia. Acompañó a varias agrupaciones de escritores y gente de la cultura y en 1983 fue una de las fundadoras de la Asociación Pampeana de Escritores. Profesora de inglés, fue docente durante años en la Cultural Inglesa y también dio clases en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa. En mayo de 1980 fue despedida por las autoridades de la dictadura militar, luego que su esposo también fuera cesanteado como empleado del gobierno provincial. No sería la primera vez que tuvieran que afrontar en su casa tiempos de zozobra económica al quedar él sin trabajo por cuestiones políticas. Escribió gran cantidad de artículos literarios en diarios y revistas y participó en varias antologías poéticas. En 1987 editó su primer libro de poesía, Vivir lejos de un río. En 1996 uno de relatos, Historias de aquí y de allá; en 2003 presentó Nuevas y viejas historias, también de narrativa; en 2005 Encuentros y desencuentros, de relatos y poemas, y en 2007 Nuevos y viejos poemas. Fuente: La Arena *** Fernando Botero recibe la medalla de honor del Senado francés El artista colombiano Fernando Botero, de 80 años de edad, fue condecorado este 31 de mayo por el Senado francés con motivo del Día de América Latina en Francia, en una elegante ceremonia que fue dedicada al escritor mexicano Carlos Fuentes, fallecido el 15 de mayo. Fuentes encarnó la “vitalidad cultural latinoamericana”, declaró el presidente del Senado, el socialista Jean-Pierre Bel, en la ceremonia en el Palacio de Luxemburgo en la que el pintor y escultor colombiano recibió una medalla de honor, junto con otras figuras de la región residentes en Francia. En declaraciones a reporteros, Botero expresó su satisfacción por “el gran honor” de ser condecorado por Francia, donde vive y trabaja, al tiempo que saludó la memoria de Fuentes, a quien calificó de “un escritor extraordinario”, y de “un gran amigo”. “Su muerte es una gran pérdida”, dijo el artista colombiano, señalando que había quedado “sorprendido” por el fallecimiento del autor de la La región más transparente, con quien le unió una larga amistad. “Nos vimos muchísimo con Fuentes, veraneábamos en el Pacífico mexicano, lo veía en París, en Nueva York. Lo había visto hacía sólo un mes y medio, cenamos juntos en México, y se veía muy bien. Así que su muerte ha sido muy dramática”. “Me sorprendió ese desenlace, creí que iba a vivir muchos más años”, recalcó el artista colombiano, subrayando que Fuentes —cuyos restos reposan en un cementerio de París, junto a dos de sus hijos, fallecidos en 1999 y 2005— “se merecía obviamente el premio Nobel” de Literatura. “Cada diez años le dan a un escritor latinoamericano el Nobel, y Fuentes se lo habría ganado seguramente la próxima vez”, añadió Botero, considerado como uno de los diez mayores pintores vivos del mundo, por el precio y la difusión de su obra. En el homenaje en el senado debían ser condecorados también el artista lírico franco-mexicano Rolando Villazón y el futbolista brasileño Raí, pero su agenda les impidió estar presentes en la ceremonia que consagró la segunda Jornada de América Latina y el Caribe en Francia. Esta jornada conmemorativa fue establecida en una resolución, adoptada por el senado en febrero del año pasado, para que cada 31 de mayo haya una fiesta en honor del continente latinoamericano. Entre otros homenajeados por los senadores franceses figura el escritor, dramaturgo y poeta franco-panameño René de Obaldía, miembro de la Academia francesa, que fue condecorado por iniciativa de la Embajada de Panamá, y la pintora franco-salvadoreña Nicole Schwartz, cuyo nombre fue propuesto por El Salvador. Fuente: EFE *** José Acosta gana el Premio de Novela de República Dominicana El escritor José Acosta obtuvo con La multitud el premio “Manuel de Jesús Galván”, que en el género de novela concede el Ministerio de Cultura de República Dominicana como parte de sus Premios Anuales de Literatura y Música. El anuncio fue hecho este jueves 31 de mayo en la Sala de Arte Ramón Oviedo del ministerio, cuyo titular José Rafael Lantigua leyó los veredictos en compañía de Bernarda Jorge, viceministra de Creatividad y Participación Popular; Basilio Belliard, director de Gestión Literaria, y el notario Julio Salvador Castaños. En el renglón de música se presentaron 46 obras, 29 en el género popular y 17 en música clásica. En literatura el total de obras presentadas fue de 254 textos, 61 en el género de poesía, 40 en novela, 43 en cuento, 34 en literatura infantil, 16 en teatro, 45 ensayos y 15 en historia. En música fueron declarados los premios “Luis Alberti”, género Bailable, y “José Reyes”, género Sinfónico. El Premio “Juan Francisco García”, género Música de Cámara, recayó sobre la obra Siete cuentos de Juan Bosch, de Darwin Omar Aquino. El “Fradique Lizardo”, género Folklórico, fue para la obra Navidad, de Misael Abdías Mañón Vargas, mientras que el “Tavito Vázquez”, género Pop Rock, correspondió a la obra Voy a amarte, de Milcíades Méndez Rosario. Los jueces de música clásica fueron Julio de Windt, Jacinto Gimbernard y José Antonio Molina, y los de música popular fueron Maridalia Hernández, Jorge Taveras y Dionis Fernández. En literatura, además del “Manuel de Jesús Galván” concedido a Acosta, se otorgaron el “José Ramón López”, género Cuento, a La secta del crisantemo, de Ángela Hernández; el “Salomé Ureña de Henríquez”, género Poesía, a Debí dibujar el mar en alguna parte, de Ariadna Vásquez Germán; el “José Gabriel García”, género Historia, a La caña da para todos, de Arturo Martínez Moya; el “Cristóbal de Llerena”, género Teatro, a La escandalosa y muy comentada historia de la casta Susana o las increíbles peripecias de la virtud, de León David; el “Pedro Henríquez Ureña”, género Ensayo Sociopolítico, a Y tu abuela dónde está: el negro en la historia de la cultura dominicana, de Carlos Esteban Deive, mientras que el “Aurora Tavárez Belliard”, género Literatura Infantil, fue para A la orilla de la mar, de Rafael Peralta Romero. Fuente: Diario Dominicano *** Plácido Domingo designado Artista para la Paz por la Unesco Plácido Domingo fue nombrado Artista para la Paz por la Organización de Naciones Unidas para la Cultura, la Educación y la Ciencia (Unesco), según anunció este 1 de junio el tenor español en Lisboa. El reconocido tenor aseguró haber recibido “hace dos o tres días” la noticia, y consideró “un honor y una alegría” ser premiado con un galardón tan prestigioso. El anuncio de su nombramiento fue destacado por el presidente del Centro Nacional de Cultura de Portugal, Guilherme D’Oliveira, en la presentación de la ceremonia de los premios de patrimonio cultural Europa Nostra, entidad presidida por Plácido Domingo desde 2009. “Esta decisión reconoce su excepcional carrera artística, pero además valora su compromiso con la conservación del patrimonio europeo”, subrayó D’Oliveira, que ha ocupado cargos de responsabilidad en el seno de la Unesco. Domingo afirmó que la decisión del organismo internacional fue “una sorpresa” y que todavía debe reunirse con sus responsables para definir cuál puede ser su aportación como Artista para la Paz. “Los Artistas para la Paz son personalidades que ponen su influencia, carisma y reputación al servicio del mensaje de la Unesco”, según la descripción del propio organismo internacional. Este título lo ostentan el músico brasileño Gilberto Gil, la creadora bangladeshí de moda Bibi Russell, el músico camerunés Manu Dibango, la actriz y cantante portuguesa María de Medeiros, el escritor haitiano Frankétienne o la actriz francesa Guila Clara Kessous, entre otros. Fuente: EFE *** Premio Dashiell Hammett anunció finalistas Los autores argentinos Carlos Salem y Leonardo Oyola, el boliviano Edmundo Paz Soldán y la española Cristina Fallarás han sido seleccionados como finalistas al premio Dashiell Hammett que concede la Sociedad Internacional de Escritores Policiacos a la mejor novela negra publicada en español durante el último año, según se informó este 1 de junio. Un jamón calibre 45, de Salem; Kriptonita, de Oyola; Norte, de Paz Soldán, y Las niñas perdidas, de Fallarás, compiten por el galardón que se entrega en la Semana Negra de Gijón y que este año se celebrará en un antiguo astillero junto al mar Cantábrico entre el 6 y el 15 de julio próximo. La obra de Salem tiene como protagonista a un argentino “jodido pero contento en Madrid” que, como no tiene donde caerse muerto, va a vivir a un piso del que le han pedido que guardara la llave, pero la decisión le llevará a una vorágine de acontecimientos en un submundo marginal y delictivo. Es una novela policiaca atípica, desenfrenada, con altas dosis de acción y sexo, en el que juegan un papel fundamental en el desarrollo de la trama los personajes secundarios: un matón, una joven que casi siempre anda desnuda por el apartamento, un criminal, un detective torpe y un policía enamorado. Kriptonita, de Oyola, narra en tiempo de western la violencia de los barrios de la periferia de Buenos Aires, en cuyas calles, algunas sin pavimento y polvorientas, las bandas y la policía libran su guerra particular. La vida no vale el precio de una munición para nadie, ni siquiera para los médicos de guardia de un hospital de un populoso barrio del oeste, al que llega el líder de una banda herido de muerte y sus compañeros exigen que se le salve la vida, mientras atrincherados esperan la llegada de la policía para el próximo enfrentamiento. El boliviano Paz Soldán desentraña en Norte la frontera entre el crimen y el arte en unos personajes que padecen el desarraigo como latinos residentes en Estados Unidos. En Las niñas perdidas, la española Fallarás ha diseñado un modelo de detective poco habitual en la literatura negra, puesto que es mujer y está embarazada. La novela tiene como escenario la ciudad de Barcelona y la trama gira alrededor de un encargo para que la detective localice a unas niñas desaparecidas, una de las cuales ha sido hallada muerta y descuartizada. Escrita con un alto sentido de la ironía y del humor negro, la obra de Fallarás, lejos de narrar un crimen, relata una serie de conspiraciones, todas ellas de una verosimilitud tal que pone al lector en la duda de si cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia. Además de los premios Hammett, la Semana Negra concede el premio Rodolfo Walsh a la mejor novela de no ficción publicada en español durante el último año, como un homenaje al periodista argentino desaparecido desde 1977 por la dictadura militar. A este galardón optan los mexicanos José Reveles, con Levantones, narcofosas y falsos positivos, y Sanjuana Martínez, con La frontera del narco; el argentino Guillermo Saccomano, con Un maestro, y el español Xavier Montanyá, con El negro oro de la muerte. Las dos obras de los autores mexicanos se centran en distintos aspectos de la realidad, que se hacen ficción en la pluma de ambos pero que remiten necesariamente a la vida cotidiana de un país en el que los muertos ya no sorprenden a nadie, como tampoco los tiros en la calle a plena luz del día. Un maestro, el último libro de Saccomano, narra el encuentro del autor con un viejo amigo al que dio por muerto luego de haber sido secuestrado por los militares, pero ha logrado sobrevivir al horror y además mantener sus principios morales inalterables. El autor argentino cuenta la vida de Orlando Balbo, un maestro discípulo del pedagogo brasileño Paulo Freire, fundador de una corriente de pensamiento orientada a educar para la libertad, que regresa del exilio en 1985 y vuelve a ejercer la docencia como alfabetizador en una comunidad mapuche. El español Xavier Montanyá, en El oro negro de la muerte, se traslada a Nigeria para mostrar el lado oscuro de los intereses vinculados al petróleo y su relación con los grandes problemas de hoy. Fuente: EFE *** Fallece a los 88 años el fotógrafo mexicano Héctor García El fotógrafo mexicano Héctor García murió la mañana del pasado 2 de junio a los 88 años a causa de una insuficiencia cardiaca. A través de su cuenta en Twitter, su hijo Héctor García escribió: “Hoy perdí a mi padre, descanse en paz”. Diversas figuras del ámbito cultural se sumaron al luto por la ausencia de García, como Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), quien expresó sus condolencias por el deceso del fotógrafo, ganador del Premio Nacional de Periodismo de México en 1958, 1969 y 1979. “Mi más profundo pésame envuelto en un abrazo cálido y lleno de cariño a María, su esposa, a Héctor, su hijo, y a todo el gremio fotográfico”, escribió Sáizar también en la red social. García, quien fuera llamado “Fotógrafo de la Ciudad” (de México) por el escritor Carlos Monsiváis, nació en Ciudad de México en 1923. Cursó sus estudios en el Instituto de Artes y Ciencias Cinematográficas. Fue discípulo de los fotógrafos y cinefotógrafos mexicanos Manuel Álvarez Bravo y Gabriel Figueroa. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas, entre las que destacan el Museo Nacional de Antropología e Historia, el Museo de la Fotografía en México, la Biblioteca Nacional de Francia, en París, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington, y el Museo del Vaticano. Realizó más de 65 exposiciones individuales en México y el extranjero e ilustró numerosos libros, entre ellos: Mexique (París, 1964), Nueva grandeza mexicana (México, 1967) y Los indios de México (México, 1970). En 2006 la Fototeca del INAH le otorgó la medalla al mérito fotográfico, la primera que otorgó esta institución. Fue, también, tres veces Premio Nacional de Periodismo, los años 1958, 1969 y 1979. Diego Rivera dijo alguna vez acerca de García: “Un excelente artista que expresa con emoción, belleza, plenitud de forma y profunda sensibilidad y comprensión humanas, la vida que lo rodea, desde el accidente de calle hasta la plástica sublimada de la danza, pasando por todos los matices de las acciones del ser humano sobre la tierra, sus reacciones ante todos los hechos, mediante sus propias emociones”. Su lente capturó a numerosos personajes, entre ellos María Félix, Tin Tan, Agustín Lara, Libertad Lamarque, Pedro Infante, Jorge Negrete, Silvia Pinal, Katy Jurado, Tongolele, Ernesto Che Guevara y Frida Kahlo; pero su lente también atestiguó los movimientos sociales, la política, la farándula y el mundo del arte. Durante la presentación de su biografía, escrita por la periodista Norma Inés Rivera en 2009, García expresó: “Soy fotógrafo de toda la vida. Yo quisiera que todo el mundo fuera con su cámara para decir lo que siente”. María García, su viuda, indicó que el fotógrafo dejó para la posteridad más de un millón de negativos. Fuente: El Universal *** Letralia postulada al Premio FRIDA 2012 Letralia, Tierra de Letras, está participando en la categoría “Desarrollo” del Premio FRIDA 2012, que convoca el Fondo Regional para la Innovación Digital en América Latina y el Caribe con el objetivo de reconocer las contribuciones que las iniciativas de innovación en las tecnologías de la información y la comunicación han realizado al desarrollo social y económico de la región. Hasta el 29 de junio, los internautas de América Latina y el Caribe tienen la posibilidad de votar por la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet. Para ello deberán ingresar al sistema registrándose en el mismo o bien utilizando sus cuentas de Twitter o Facebook, y hacer clic sobre el botón “Votar” en la dirección http://programafrida.net/projects/projects/view/84. Cada visitante del sitio podrá votar por varias iniciativas, pero solo una vez por cada una de ellas. La categoría en que participa la revista literaria venezolana está destinada a reconocer iniciativas que utilizan Internet para contribuir en forma directa al mejoramiento de indicadores ambientales y socioeconómicos como la educación, la salud, el acceso a financiamiento y las condiciones ambientales. Las otras tres categorías son “Acceso”, para iniciativas que han permitido extender el alcance de la red; “Libertades”, para recursos relacionados con libertades y derechos humanos, e “Innovación”, para iniciativas que hayan contribuido a la transformación física o conceptual de la red. Además, se concederá un premio al proyecto más creativo y la mejor campaña 2.0. Aunque el premio recibe votaciones de los internautas, los proyectos ganadores no serán necesariamente los más votados, pues se ha compuesto un jurado que evaluará las iniciativas más creativas tomando en cuenta la calidad y los méritos de la iniciativa; el interés de sus resultados para la región; la distribución geográfica de las propuestas y la distribución dentro de las áreas temáticas propuestas, entre otros aspectos. Los jueces son la uruguaya Ida Holz Bard, el venezolano Edmundo Vitale Dori, la ecuatoriana Valeria Betancourt, la dominicana Amparo Arango Echeverri y el cubano Jesús Martínez Alfonso. El veredicto será emitido el 17 de agosto. Los ganadores recibirán un premio en efectivo y participarán en el Foro de Gobernanza de Internet (FGI) 2012 que se llevará a cabo en Bakú, Azerbaiyán, del 6 al 9 de noviembre de este año. Fuente: Premio Frida 2012 *** Ya está en Caracas la más reciente novela de Edgar Borges La novela El hombre no mediático que leía a Peter Handke ya puede adquirirse en Caracas, ciudad natal de su autor, el escritor venezolano Edgar Borges (http://www.letralia.com/firmas/borgesedgar.htm), según se informó este 3 de junio. Precedida por exitosas presentaciones en Europa y con elogios de intelectuales de la talla de Ignacio Castro Rey, la obra acaba de desembarcar en la red de librerías Alejandría. Establecido desde hace varios años en España, Borges ha recibido reconocimientos como el Premio Ciudad Ducal de Loeches (Madrid, 2008), del que fue tercer finalista con ¿Quién mató a mi madre?, o el I Premio Internacional de Novela “Albert Camus” (2009), que obtuvo con La contemplación. Sin embargo, esta es la primera de sus novelas que llega a las librerías caraqueñas desde que fijara su residencia en la nación ibérica. El hombre no mediático que leía a Peter Handke fue publicada por Ediciones En Huida (http://www.edicionesenhuida.es) y cuenta la historia del escritor Edgar Borges quien, a medio camino entre alter ego y personaje de ficción de su autor, se encierra en su habitación para desarrollar una investigación sobre la obra del escritor austríaco Peter Handke. A través de ese encierro descubrirá que padece un severo problema de comunicación que amenaza con aislarle de la sociedad y conectará con espacios de ficción relacionados con la realidad de un hombre cuyo único bien comunicacional es la biblioteca de Handke. Según Ignacio Castro Rey (Santiago de Compostela, 1952) “estamos ante una obra que transitará el camino de los clásicos”. Y destaca la variedad de lecturas que ofrece la obra afirmando que “El proyecto de Edgar Borges, su investigación, como a Handke y a sus personajes, le obliga a estar en perpetuo movimiento, atravesando Puertas (así se llaman los capítulos), pasillos, umbrales, estancias”. Actualmente el autor caraqueño se encuentra cumpliendo una gira de presentaciones de su novela por diversas ciudades de España y de otros países europeos. Fuente: Ediciones En Huida *** Murió el escritor mexicano Mario de Lille Fuentes El narrador, poeta y dramaturgo mexicano Mario de Lille Fuentes, quien entre diversos reconocimientos obtuvo el Premio Nacional de Novela “Justo Sierra O’Reilly” en 1986, por su novela Solamente yo quedo, falleció este 3 de junio en Villahermosa, Tabasco. Originario de Ciudad de México, De Lille Fuentes (1936) estudió la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y desde los años 60 se estableció en Villahermosa, donde se desarrolló profesionalmente y se involucró en diversas actividades artísticas, principalmente en el teatro, la literatura y la promoción cultural. Se formó como escritor en los talleres literarios de la Casa de la Cultura de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (1979-1982), bajo la tutela del poeta Fernando Nieto Cadena, y en la Casa Museo Carlos Pellicer Cámara (1985-1987), con el narrador Andrés González Pagés. Su aprendizaje literario le permitió ser un entusiasta promotor de talleres literarios en el estado, coordinando once de ellos en los municipios de Xalapa, 1988-1991; Macuspana, 1989-1992; en el Instituto Tecnológico de Villahermosa, 1992-1993, y la Biblioteca José Martí de la Sociedad de Escritores Tabasqueños, en 1993, entre otros. Fue también presidente fundador de la Sociedad de Escritores Tabasqueños “Letras y Voces de Tabasco” A.C. y desde 2002 director de la Escuela de Escritores “José Gorostiza” (filial de dicha asociación) en Villahermosa. En casi tres decenios dedicados a la literatura, produjo las obras Solamente yo quedo (1986), que obtuvo el Premio Nacional de Novela Justo Sierra O’ Reilly; Advertencias amorales al lector y cierto tipo de cuentos sumamente inocentes (1988); Dios te salve María, non sancta (1990), poesía; Somos por la danza de tus manos (1998), incluido en el poemario Semilla a punto de vuelo (1999), así como una pequeña obra trágico-narrativa: Di no a las drogas (1999). Sus publicaciones más recientes son el cuentario Breve y verídica historia de cómo los lunáticos poblamos la Tierra y sus consecuencias (2001), y como becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco en 2004 terminó y publicó la antinovela de varia invención Tropicalia, editada en 2008 por el Instituto Estatal de Cultura de Tabasco. El pasado 23 de abril, De Lille Fuentes fue homenajeado en el marco del XXVI Encuentro de Escritores Tabasqueños en el Instituto Juárez, donde su aportación a la literatura tabasqueña y su entusiasta participación como promotor y creador de talleres literarios fueron exaltadas. Fuente: Notimex *** Un encuentro literario rinde homenaje a Antonio Pérez Carmona Del 4 al 8 de junio se celebra en los municipios Trujillo, Valera y Escuque del estado Trujillo, en Venezuela, el II Encuentro de Literatura “Antonio Pérez Carmona”, evento que se enmarca en el 79º aniversario del natalicio del poeta, escritor y periodista venezolano, y que es organizado por Coordinación de Cultura de Trujillo. Como parte del encuentro será inaugurada la exposición fotográfica y bibliohemerográfica “Para conocer a Antonio Pérez Carmona”, y se realizarán talleres literarios y de promoción de lectura, inauguración del punto de divulgación y expoventas del Fondo Editorial Arturo Cardozo, conversatorios, simposios, recitales, teatro, foros y otras actividades. Asimismo, está pautado el bautizo de la novela Paula, que publicada originalmente en 1986 ha sido reeditada por el Fondo Editorial Arturo Cardozo. El día central, 8 de junio, está previsto el Simposio “Pérez Carmona ante la crítica”, dando espacio a los estudios que han realizado importantes intelectuales de la región sobre la obra del poeta, y se efectuará el conversatorio “Antonio Pérez Carmona o Artemio”, con la finalidad de profundizar en las distintas facetas de su vida y de su obra, teniendo como invitados a los escritores Pedro Cuartín, Pedro Froilán, Francisco Prada, Víctor Bravo, Wafi Salhi y Ramón Riva Sáez, entre otros. Asimismo, se realizará un recital poético con los jóvenes poetas Rafael García, Daniela Lozada, Elio Tarascio, Marianna Barreto, Rafael Cárdenas, Hugo Sánchez, Egisto Vargas, Carlos Solarte, Daniel Ardila y Cristian Parra. En horas de la noche la plaza Bolívar del municipio Escuque acogerá un espectáculo de música, danza y fuegos artificiales para despedir el encuentro. Nacido en Escuque, Trujillo, el 8 de junio de 1933, Antonio Pérez Carmona fue periodista, investigador de la historia indígena y crítico de arte, y escribió poesía, cuento, novela, ensayo y crónica. Desde muy joven se incorporó a las luchas sociales, por lo que sufrió prisión y torturas al final de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Luego de unirse al movimiento insurreccional de la década de los 60, se exilia en España. Entre sus libros destacan los poemarios De la nostalgia (1983) y De la guerra y la ternura (2005); las novelas Paula (1986) y Cambises (1998); los libros de relatos Hombres y tierra mágica (1982) y Muerte por agua (2005), así como los ensayos Los cuicas y sus herederos poéticos (1979) y Viaje por la poesía venezolana y el orbitar universal (2004), cuyo segundo tomo dejó inédito. En 2006, año de su muerte, había sido postulado por la Universidad de los Andes al Premio Nacional de Literatura. Fuente: Organizadores del evento *** Universidad de Carabobo inaugura su Encuentro Internacional de Poesía Los venezolanos Alberto Hernández y Orlando Pichardo, junto con el argentino Esteban Moore, son los homenajeados de la décima edición de esta cita que tendrá lugar entre el 5 y el 8 de junio, y en la que también participarán autores de Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Luxemburgo y Puerto Rico. Del 5 al 8 de junio se celebrará en Venezuela la décima edición del Encuentro Internacional de Poesía de la Universidad de Carabobo, evento que en esta ocasión rendirá homenaje a los escritores venezolanos Alberto Hernández (http://www.letralia.com/firmas/hernandezalberto.htm) y Orlando Pichardo, así como al argentino Esteban Moore (http://www.letralia.com/firmas/mooreesteban.htm), según lo informó la Dirección de Cultura de la casa de estudios carabobeña a través de su Departamento de Literatura. Considerado uno de los eventos con mayor proyección en Latinoamérica, y de gran relevancia en el medio universitario, el encuentro tendrá como sedes en Valencia, capital del estado Carabobo, el auditorio del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre del diario El Carabobeño (martes 5 y viernes 8 de junio) y el de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UC (miércoles 6 y jueves 7). Nacido en Calabozo, Guárico, en 1952, Alberto Hernández es poeta, narrador y periodista, con estudios de postgrado en literatura latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar (USB). Fundador de la revista literaria Umbra, dirige actualmente el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito, de Maracay. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por su obra literaria, que comprende, entre otros, los poemarios Amazonia (1981), Párpado de insolación (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996), así como volúmenes de ensayo, crónica y cuento. En Ciudad Letralia mantiene la avenida Crónicas del olvido (http://www.letralia.com/ciudad/hernandez), con entregas semanales. El poeta barquisimetano Orlando Pichardo, nacido en 1945, es director-fundador de la revista Principia, ganadora del Premio Nacional a la Mejor Revista Cultural Universitaria otorgado por el Centro Nacional del Libro (Cenal). Ha sido galardonado con la primera mención del Premio Nacional de Literatura “Héctor Vera”. Recibió el Primer Premio en la Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, Mención Poesía (1999). Por su parte, el argentino Esteban Moore (Buenos Aires, 1952) es poeta, traductor y periodista. Ha publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Partes mínimas (1999) e Instantáneas de fin de siglo (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mínimas y otros poemas (Mar del Plata, 1999). Ha publicado traducciones de Charles Bukowski, Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Anne Waldman y Seamus Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco publicó sus traducciones de Lawrence Ferlinghetti, América desierta y otros poemas. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, alemán y portugués e incluida en diversas antologías. En Letralia se pueden leer varios de sus poemas y artículos (http://www.letralia.com/firmas/mooreesteban.htm), así como traducciones en TransLetralia. Víctor Manuel Pinto, jefe del Departamento de Literatura de la UC, anunció que junto a los homenajeados estará presente un selecto grupo de poetas provenientes de Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Luxemburgo y Puerto Rico. Además, el programa incorpora lecturas y otras actividades en espacios culturales e instituciones educativas en Valencia, Naguanagua, Canoabo, Mariara, Puerto Cabello, San Felipe y otras ciudades del país. Después de una rueda de prensa que se realizará este martes 5 a las 10 de la mañana en los alrededores de la piscina del hotel Ucaima, en Valencia, a las 7 de la noche se realizará el acto inaugural en el auditorio del CCEAS, donde el escritor Alberto Hernández pronunciará un discurso titulado “Palabras sobre la poesía”, y habrá un recital con la participación de Esteban Moore, el venezolano Ramón Palomares y el estadounidense Sam Hamill, con la presentación de Diosceline Camacaro y la actuación de un grupo de música popular latinoamericana. El miércoles 6 a las 10 de la mañana el auditorio de la Facultad albergará un recital con Sam Hamill, la venezolana Edda Armas (http://www.letralia.com/firmas/armasedda.htm), Esteban Moore y el luxemburgués Jean Portante. Al mismo tiempo, en el Postgrado de la Facultad, Orlando Pichardo presentará el libro Compañera, del escritor venezolano Adhely Rivero. También a las 10, en la ciudad de Canoabo habrá un recital con Sebastià Alzamora (España), Giovanny Gómez (Colombia), Eduardo Llanos Melussa (Chile) y Enrique Hernández D’Jesús (Venezuela), mientras que en la Escuela de Artes Plásticas “Arturo Michelena”, de Valencia, el artista venezolano Santiago Pol pronunciará su conferencia “Historias íntimas de mis diseños”. Posteriormente, a las 3 de la tarde, la Escuela será igualmente escenario de un recital con el venezolano Reynaldo Pérez Só, Sam Hamill y el puertorriqueño Tomás Galán, mientras que en el Postgrado de la Facultad el argentino Esteban Moore pronunciará una conferencia sobre poesía argentina contemporánea. A las 7 de la noche, el auditorio del CCEAS recibirá a los poetas Alberto Hernández, Jean Portante, Sebastià Alzamora, los venezolanos Laura Antillano (http://www.letralia.com/firmas/antillanolaura.htm) y Adhely Rivero y el estadounidense Craig Czury, con presentación a cargo de Diosceline Camacaro. El jueves 7, a las 10 de la mañana, se realizará en el auditorio de la Facultad otro recital con los venezolanos Ramón Palomares, Magda Sivira y Dannybal Reyes Umbría (http://www.letralia.com/firmas/reyesumbriadannybal.htm), el estadounidense Craig Czury, el chileno Eduardo Llanos Melussa y el español Sebastià Alzamora. A las 11 de la mañana, la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy recibirá a Laura Antillano, Esteban Moore, Jean Portante, Alberto Hernández y Enrique Hernández D’Jesús. A las 3 de la tarde, el chileno Eduardo Llanos Melussa pronunciará en el Postgrado de la Facultad de Ciencias de la Educación su conferencia “Poesía y suicidio en América Latina”, mientras que en la población de Mariara se celebrará un recital con Giovanni Gómez, Eduardo Llanos Melussa, Craig Czury, Dannybal Reyes Umbría, Adhelys Rivero, Magda Sivira y Orlando Pichardo. Las actividades del jueves concluirán a las 7 de la noche en el auditorio del CCEAS con un recital a cargo de los venezolanos Arnaldo Jiménez, Reynaldo Pérez Só, Dannybal Reyes Umbría, Néstor Mendoza y Enrique Hernández D’Jesús, junto con el chileno Eduardo Llanos Melussa y el colombiano Giovanni Gómez, todos presentados por Diosceline Camacaro. El viernes 8 a las 10 de la mañana, los venezolanos Alberto Hernández, Adhely Rivero, Enrique Hernández D’Jesús y Reynaldo Pérez Só participarán en un recital en la sede de la Universidad Panamericana del Puerto, junto con los estadounidenses Craig Czury y Sam Hamill, el español Sebastià Alzamora, el puertorriqueño Tomás Galán y el luxemburgués Jean Portante. La actividad de clausura será a las 7 de la noche en el auditorio del CCEAS, con un recital presentado por Diosceline Camacaro y en el que participarán los venezolanos Ramón Palomares, Orlando Pichardo, Edda Armas y Víctor Manuel Pinto, junto con el estadounidense Sam Hamill y el puertorriqueño Tomás Galán. Al terminar, la banda UC Jazz interpretará algunos temas de su repertorio. Fuentes: ACN • Tiempo Universitario *** Instituto Cervantes homenajeará en Madrid a Carlos Fuentes El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; los escritores José Manuel Caballero Bonald y Juan Goytisolo, y el profesor de la Universidad de Brown Julio Ortega trazarán este martes 5 de junio, en la sede central de la institución en Madrid, una semblanza del escritor mexicano Carlos Fuentes, fallecido el pasado 15 de mayo en México a los 83 años de edad. Amigos personales y profundos conocedores de la obra de Fuentes, los participantes del encuentro analizarán la trayectoria vital y literaria de uno de los mayores escritores contemporáneos en lengua española, Premio Cervantes en 1987 y quien además formaba parte del Patronato del Instituto Cervantes. Los cuatro expertos hablarán sobre la extensa obra literaria del autor de La muerte de Artemio Cruz, de una veintena de novelas y de varios cuentos y ensayos, quien fuera uno de los principales exponentes del boom latinoamericano junto a otros grandes escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Julio Cortázar. Fuente: EFE *** Universidad Diego Portales organiza en Estocolmo seminario sobre Parra La Universidad Diego Portales, en colaboración con el Consejo del Libro de Chile, llevará a cabo este jueves 7 de junio un seminario (http://www.bibliotecanicanorparra.cl/udp/?p=756) sobre la obra del antipoeta Nicanor Parra, en la sede de Estocolmo del Instituto Cervantes. Se trata de una acción enmarcada en la postulación al Nobel del autor de Obra gruesa, que lidera esta casa de estudios. La obra y figura de Parra serán analizadas por el crítico británico de la Universidad de Londres, William Rowe; el traductor de Parra al sueco, Peter Landelius, y el crítico peruano de la Universidad de Brown, Julio Ortega. También expondrá en Suecia el rector de la UDP, Carlos Peña, quien asegura que la postulación pretende “relevar culturalmente al escritor e impulsar una investigación pendiente sobre su impacto en Chile y su constante contemporaneidad”. Paralelamente al seminario en Estocolmo, el mismo 7 de junio la Cátedra Bolaño de la universidad recibirá a Niall Binns, poeta y académico irlandés que hablará sobre los precursores de Parra. La actividad será en la Biblioteca Nicanor Parra de la UDP, en Santiago de Chile, el jueves 7 a las 19 horas. Fuente: La Tercera *** Fuentes y Bolaño en actividades previas al Festival de Maracaibo Sendos conversatorios sobre el escritor mexicano Carlos Fuentes y el chileno Roberto Bolaño serán algunas de las actividades que durante este mes de junio se anticiparán al Festival de Poesía de Maracaibo, actividad que se realizará entre el 7 y el 9 de septiembre bajo la organización de la Secretaría de Cultura del estado Zulia, la Fundación Andrés Mariño Palacio y otras entidades públicas y privadas. El jueves 7 de junio, a las 5 de la tarde, la Biblioteca Pública del Estado Zulia albergará la proyección del documental “Bolaño cercano” y una lectura de textos poéticos, cuentísticos y novelísticos del autor de Los detectives salvajes, como un intento de descifrar su propuesta creacional. Una semana después, el jueves 14 a las 5 de la tarde, y también en la Biblioteca, la escritora zuliana María Cristina Solaeche (http://www.letralia.com/firmas/solaechemariacristina.htm; Maracaibo, Zulia, 1948) hablará sobre su poemario El verano de los tamarindos, y firmará ejemplares a sus lectores. El jueves 21, el intelectual zuliano Enrique Romero hablará del escritor, pintor y explorador Régulo Díaz, “Kuruvinda”, y una semana más tarde se realizará el conversatorio sobre Carlos Fuentes, en el que los participantes podrán compartir sus lecturas del autor de La región más transparente, de quien se proyectará una serie de entrevistas audiovisuales. Ambas actividades tendrán lugar igualmente en la Biblioteca a las 5 de la tarde. Finalmente, el viernes 29 a las 6 de la tarde —y también en la Biblioteca Pública del estado Zulia—, los poetas Paola Franco, Elianet Laguna y Jhoedy González participarán en la quinta lectura previa al Festival, que cerrará con un recital del poeta Carlos Ildemar Pérez, autor de más de catorce títulos y ganador de varios reconocimientos nacionales. Fuente: Organizadores del evento *** Presentan en Caracas Al azar del viento, de Ana María Velázquez El sábado 9 de junio a partir de las 11 de la mañana será presentada Al azar del viento, la primera novela de la escritora venezolana Ana María Velázquez, actividad que tendrá lugar en la Biblioteca Herrera Luque, en Caracas, con palabras de presentación a cargo de la escritora y periodista Milagros Socorro, una intervención de la autora y la participación del escritor y crítico Roberto Lovera de Sola como moderador. Publicada por la Fundación de Estudios Literarios Lector Cómplice, Al azar del viento narra la historia de amor entre Helena Vegas y Roberto Yánez, director de la policía política de Venezuela, un hombre odiado, conocido por su fama de esbirro cruel. Sin embargo, la oscuridad de ese personaje adulado y repudiado al mismo tiempo por la alta sociedad caraqueña, no es un obstáculo para que Helena transgreda el rigor de las convenciones sociales que le exige su posición privilegiada, y se entregue a esa pasión exultante. En esta novela se muestran el desconcierto y las contradicciones del ser, latentes en los laberintos subterráneos del inconsciente. Velázquez delinea con trazos sugerentes una historia donde se muestra que el ser humano no es unidimensional, sino que se debate entre dimensiones complejas, avasalladoras, terribles. Esta condición, en apariencia paradójica, está inscrita en el amor auténtico que Roberto Yánez siente por Helena, amor que lo lleva a defenderlo, así sea matando por ella para poseerla y tenerla por siempre a su lado. Doce perlas negras en una copa de champaña anuncian el fin del matrimonio entre Helena y Guillermo Vegas. A partir de allí, ella y Roberto son arrastrados por pasiones que los llevarán a protagonizar una de las historias de amor más polémicas de Caracas a finales de los años 50 del siglo XX. El miedo por las venganzas, las dudas acerca de lo moralmente correcto, la confrontación con el odio de toda una sociedad, la pérdida y la incertidumbre, dan cuenta de la complejidad de los sentimientos. Helena y Roberto enfrentan esos aspectos sombríos mientras huyen hacia otros países, cuando éste es perseguido por la justicia venezolana hasta que al fin logra exiliarse en París. Narradora, poeta y ensayista, Velázquez es licenciada en letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y profesora de literatura en la Universidad Metropolitana. Ha obtenido el Premio de Cuento en el VI Festival Literario Ucevista (2003), el primer lugar en Poesía con Cadaqués, palacio de viento, del Premio Alejo Moreno (Carabobo, 2009), y el Premio de Poesía Latin Heritage Foundation (Washington, Estados Unidos, 2011). Incluida en la actual vanguardia de escritores venezolanos “Escritores de Hoy”, ha sido presentadora de los premios Rómulo Gallegos El país de la canela, de William Ospina (2009), y Blanco nocturno, de Ricardo Piglia (2011). Ha publicados los libros de cuentos Con los ojos abiertos (Fondo Editorial Ipasme, Caracas, 2008) y Creí que me besarías antes de partir (Areté Editora, Caracas, 2009), y los ensayos La mirada femenina desde la diversidad cultural de las Américas: una muestra de su novelística de los años sesenta hasta hoy (Caracas, 2008) y El cuerpo femenino, denuncia y apropiación en las representaciones de la mujer en textos latinoamericanos (México, 2010), entre otros. La biblioteca Francisco Herrera Luque, donde se realizará la presentación el sábado 9 de junio a partir de las 11 de la mañana, está ubicada en la tercera avenida de Los Palos Grandes, en la Biblioteca Los Palos Grandes. *** Celebrarán en Mérida la Feria Internacional del Libro Universitario Desde el próximo 15 hasta el 24 de junio se estará desarrollando en el Centro de Convenciones Mucumbarila de Mérida, en los Andes venezolanos, una nueva edición de la Feria Internacional del Libro Universitario (Filu 2012), con la participación de empresas dedicadas a la producción editorial y venta de libros que por espacio de una semana expondrán sus productos a la gran cantidad de merideños que visitan esta gran muestra. José Antonio Rivas Leone, secretario ejecutivo del Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes (ULA), informó que ya confirmaron un número considerable de libreros y se contará con la realización de foros, conversatorios y talleres con temas que girarán en torno a la narrativa, poesía, la ordenación y desarrollo del territorio, el papel de la universidad en tiempo de crisis y otros de gran importancia. Esta nueva edición de la Filu convierte a Mérida en la capital del libro universitario, garantizando a la comunidad universitaria —por medio del trabajo conjunto entre la Dirección de Servicios de Información Administrativa (DSIA), la Dirección de Asuntos Profesorales (DAP), el Instituto de Previsión Profesoral (IPP) y el Consejo de Publicaciones— el beneficio de la prima de apoyo didáctico para los profesores, de manera que puedan adquirir libros pese a la limitación de la misma. Rivas Leone recalcó que “se garantiza también la figura del descuento por nómina, inclusive no solamente para profesores activos y jubilados, sino además para obreros y empleados”, que por las dificultades económicas se hace difícil la adquisición de cualquier texto y es por ello que se ha trabajado para que esté al alcance de todos los universitarios. La Feria Internacional del Libro Universitario por tradición ha mejorado uno de sus más importantes atractivos como es el pabellón infantil, que en esta oportunidad estará enfocado en el cine venezolano, actividad que recibirá especial atención en el evento por considerarse un área que a través del tiempo, pero sobre todo en los últimos años, ha mostrado grandes frutos tanto para Venezuela como para el mundo. Fuente: Prensa ULA *** El libro infantil peruano se reunirá este mes en Trujillo Con el objetivo de incentivar el hábito de la lectura, la Dirección Regional de Cultura (DRC) de La Libertad anunció la realización de la I Feria del Libro Infantil de Trujillo, que se desarrollará del 21 al 23 de junio. Será a través de la actividad “La aventura empieza por los libros”, por la cual se busca difundir la lectura a corta edad y promover el contacto de los niños con el libro en un ambiente motivador, libre, alegre y entretenido. Además de la exposición y venta de libros, el programa contempla la realización de talleres de cuentacuentos, cómics, artesanía chimú, collage y origami. Una de las atracciones también será el “bibliobus”, una biblioteca rodante que recorrerá distintos puntos de la ciudad para que niños, profesores y padres de familia disfruten del placer de leer. Asimismo, habrá teatro, títeres, shows infantiles y lecturas de cuento y poesía a cargo de autores del ámbito regional y nacional, complementado con conferencias, testimonios y conversatorios entre profesionales especializados. La I Feria del Libro Infantil, un proyecto educativo-cultural ejecutado por la DRC, colegios e instituciones, se realizará del 21 al 23 de junio en el Mall Aventura Plaza de la urbanización El Cortijo de Trujillo. Fuente: La República ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Mujeres y otros ensalmos Juan Manuel Roca ======================== (Nota del editor: el reconocido narrador colombiano Triunfo Arciniegas [http://www.letralia.com/firmas/arciniegastriunfo.htm] incursiona en la poesía con Mujeres, libro que fuera presentado el pasado 1 de mayo en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá en un acto encabezado por el autor, el editor Jaime Fernández Molano y el poeta Juan Manuel Roca. De este último ofrecemos las palabras que pronunció en esa oportunidad, y tras ellas una muestra de la poesía de Arciniegas). No me sorprendió para nada que Triunfo Arciniegas, tras trajinar con el cuento con un auténtico virtuosismo de todos conocido, y con la fotografía a través de un ojo que sabe poner la bala de su mirada al mismo tiempo que devela un momento de la vida, nos entregara un libro de poemas. ¡Y qué libro! Tanto en el cuento como en sus fotografías, Triunfo tiene un punto de vista, un ángulo muy suyo en el que encuentra una materia poética, el coletazo del milagro que se esconde aún en los más anodinos asuntos. Y bien, no otra cosa hace con sus poemas recogidos en Mujeres, su primer libro de poemas conocido y hoy presentado con entusiasmo. En él se pone de relieve que Arciniegas tiene una manera particular de ver el mundo y de atraparlo esta vez en palabras sencillas e inquietantes, más por su disposición que por su rareza, más por sus artes de domador del lenguaje que de exhibidor de vocablos exuberantes. Por sus versos pasa la madre como ayudándole a limpiar en pequeñas ceremonias las altas noches del desvelo. O ve cómo huye en el lomo del tiempo la infancia, que deja milagros giratorios como un trompo. No hay truculencias, artes de embalsamador o tiranías de la realidad a las que no oponga su mirada serena. De tal manera puede unir lo más aéreo con lo más aterrizado, cielo y suelo, mito y cotidianidad. “El muchacho remienda / su par de alas / en el rincón de la cocina”, escribe en su poema “Muchacho con alas”, y es como si la aguja perdida de su madre fuera encontrada para remendar mañanas. Me gusta de mi buen amigo Triunfo su manera de entender la poesía como una suerte de fisura abierta en la oscuridad del mundo, la forma como la convierte en una prótesis para andar por el país sin alardear de ser un hombre que no se quiere mudar del vecindario de la poesía. Que no cambia por nada la alegría de ser hombre entre los hombres. A veces acude al expediente, como buen observador de la pintura, de realizar un óleo sobre tela en el que entrelaza el lenguaje entre luces y sombras. Entonces deja en el lector la sensación de que la palabra pinta, de que el verbo dibuja más allá de abstracciones y figuraciones un mundo digno de ser recordado. Y lo hace de la mismísima manera como “con el lápiz del trompo / el niño escribe sobre el polvo / la historia de su vida”, esto es sabiendo tomar como lo hacen los niños terribles los juegos de la manera más seria y más transformadora posible. Bello, conmovedor es su poema “Primer amor”, en el que entreabre la ventana de la niñez para transmitir, aun a quienes se hayan envilecido al punto de ser generales o banqueros, la vivacidad de los sentidos que se agolpan, como en una sinestesia, al contacto con la evocación de la primera persona amada. Es esta una poesía de resonancias y de certezas en los usos del lenguaje: no hay trucos de embalsamador de palabras, de buhonero de voces y de giros gratuitos, lejos de ese artilugio tan en boga de insertar la imagen por la imagen. Una muestra de lo anterior puede ser su bello poema “Muchacha”: La reciente mujer descubre su cuerpo en la ilusión de los espejos. Se desvanece como piedra en el agua su rostro de niña. De sus dotes minimalistas, por algo es uno de los más certeros hacedores de cuentos breves, y de ello queda rastro en algunos de sus intensos poemas argumentales que a cada tanto aparecen en Mujeres, Triunfo Arciniegas nos entrega notables muestras que nos recuerdan que el poema tiene tratos secretos con el milagro. Solo me resta desear, más por los lectores que por el propio Triunfo, que este libro tenga la divulgación que se merece. Algunos poemas de Mujeres, de Triunfo Arciniegas *** Ceremonias Allí mi madre teje con hilos de luz la sangre de sus noches. *** El abuelo En su vejez se lavaba los ojos con agua de rosas. Dormía la siesta a la sombra de los duraznos y nos hablaba de caballos perdidos en la niebla, de venados en el temblor del agua, de una casa que ardió toda la noche. “El tiempo pasa como una bola de fuego”, dijo una vez. La sombra del ala del sombrero en su rostro, la lumbre del tabaco, la paloma de su mano en mi hombro. De un golpe seco, en la nuca, mandaba al otro mundo los conejos. Ajo en ayunas y una silla en el patio, secretos del viejo. Para mi cumpleaños abrió el baúl, su mundo, y escogió algo que por la forma de sostenerlo entendí que le era muy querido, un trompo de colores que aún conservo. *** Padre Esta noche, de regreso, cuando mamá nos sigue con pasos de sueño, él me lleva en sus brazos y su quijada toca las estrellas. *** Árbol El viejo árbol sigue ahí. Ahí estaba, a la orilla del camino de niebla, la primera vez que mi padre me llevó a las tierras altas. Niñas traviesas descolgaron de sus ramas heridas nidos tibios, y las hojas cayeron como regueros de estrellas. Unas se pudrieron alrededor del tronco, otras alcanzaron el polvo de los caminos. Enamorados tatuaron en su piel fechas, nombres, corazones sangrantes. Viajeros silenciosos bebieron de su sombra y descifraron páginas volteadas por los dedos del viento. He vuelto de otros aires, del frenesí de la vorágine, y el árbol sigue ahí. Y ahí seguirá cuando mis huesos se confundan con la tierra hambrienta y la memoria de los besos. *** Algunas cosas En otro país ese hombre duro que fue mi abuelo se pudre en la miseria de sus últimos años. Mi madre va y viene como ángel maltratado, como una copa que todos beben. De lejos, ha llegado mi hermana, delgada y pálida, aún bella, con el mismo vestido de las desgracias y otro hijo. De mi padre nadie sabe. No vino anoche a casa, no olí su orina de borracho. Alguien habla de otra mujer. *** Verónica Era niña en la hierba. Mi mano estirada hacia el cielo apagaba y encendía la lámpara del sol. Es mujer y otra cara entretiene sus dedos. *** Muchacho con alas El muchacho remienda su par de alas en el rincón de la cocina. Atormentado por niñas de ojos grandes que descienden del cielo con jirones de nube, se hiere la yema de los dedos, se lame al descuido. Despavoridas, se revuelcan las niñas en la hierba mojada. El muchacho remienda sus alas con la antigua aguja de su madre, cuyo ojo en el retrato de la pared alguien cambió por una mariposa. Carne de durazno jamás mordida, huesos de espuma, manos lánguidas para atrapar fantasmas. De la ventana salta y cae, despacio, en un reguero de plumas. Abandona en la tierra los anteojos pisoteados. Vuelve herido, maldiciendo esa dura costumbre de estar vivo. Su vegetal saliva remienda la larguísima herida que el pañuelo escarba. En la sucia paloma de trapo mapas, rostros, señales que se niega a entender. Así sus días, así sus noches. *** Óleo sobre tela Los hermanos se abrazan y no se dicen nada. La madre duerme. La lumbre al fondo, sobre una mesita despintada, está por apagarse. *** Escritura Y si curo esta herida Que me mata De qué voy a vivir *** Abismo Este camino termina al borde del abismo. Hasta los gritos se extravían en sus orillas. No hay nada, salvo la niebla y los lobos de la muerte. Abren sus brazos al vacío ladrones acosados por fantasmas, niñas confundidas, viejos atormentados, locos, ebrios, viudos agujereados por la melancolía. De cuando en cuando cierran el camino y clavan letreros de advertencia. Pero la lluvia desvanece los mensajes y el camino se abre solo. Vuelven a pasar, heridos, malheridos, desangrándose, los que van a ninguna parte: mujeres enredadas en sus propios cabellos, hombres desfigurados por ceniza y sombra. Una vez recorrí ese camino y contemplé los lobos de la muerte, retorciéndose como gusanos en la niebla. No puedo precisar cuánto tiempo permanecí al borde del abismo. Me quedé allí hasta que ya no tuve ganas de saltar y regresé. ** Juan Manuel Roca http://www.letralia.com/firmas/rocajuanmanuel.htm Escritor, poeta, crítico de arte y periodista colombiano (Medellín, 1946). Coordina, desde finales de los 80, uno de los talleres de poesía que ofrece la Casa de Poesía Silva (http://www.casadepoesiasilva.com). En 1997 la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co) le otorgó el título honoris causa en literatura. Ha obtenido el Premio Eduardo Cote Lamus de Poesía y el Universidad de Antioquia en el mismo género y en cuento, así como el Premio Simón Bolívar de Periodismo. Dirige el periódico cultural La sangrada escritura. Ha publicado libros en colaboración de artistas plásticos como Augusto Rendón, Antonio Samudio, Fabián Rendón, José Antonio Suárez, Darío Villegas y Patricia Durán; los poemarios Memoria del agua (1973), Luna de ciegos (1975), Los ladrones nocturnos (1977), Señal de cuervos (1979), Fabulario real (1980), Antología poética (1983), País secreto (1987), Ciudadano de la noche (1989), Luna de ciegos —antología— (1990), Pavana con el diablo (1990), Prosa reunida (1993) y Lugar de apariciones (2000); los ensayos sobre poesía Los cinco entierros de Pessoa (2001), Arenga del que sueña (2002) y Cartografía memoria (2003), y la novela Esa maldita costumbre de morir (2003). Recibió el Premio Nacional de Poesía 2004, del Ministerio de Cultura de Colombia, y el Premio de Poesía del Mundo Latino “Víctor Sandoval” (2007), de la ciudad de Aguascalientes (México). Durante diez años dirigió el Magazín Dominical del diario El Espectador (http://www.elespectador.com). === Cien años de Campos de Castilla José Ruiz Guirado ================ ¿Qué son mil años para la poesía? Estas palabras decía otro poeta, Manuel María, en una cena en Marín, donde se celebraba la entrega del Premio de Poesía que llevaba su nombre y organizaba la Librería Casalderrey (un lugar de encuentros literarios). Después, con aquella voz de sabio, añadía: “Se nota una comarca donde hay un poeta”. ¿Qué son cien años para Campos de Castilla?: un soplo insignificante. Se ha dicho, en algún medio, que estos versos salvaron la vida al poeta. Sucedió que se le murió “lo que más quería”, aquella muchacha de quince años que se casaría con el poeta de treinta y cuatro. A quien conoció en la pensión que regentara su madre. Es del dominio público el viaje a París donde Leonor enfermó y hubo de regresar a España, gracias a la ayuda de Rubén Darío. Murió Leonor y el hombre Antonio Machado Ruiz le confesaría, de manera epistolar, a finales de 1912, a Juan Ramón Jiménez: “Cuando perdí a mi mujer pensé pegarme un tiro. El éxito de mi libró me salvó, y no por vanidad, ¡bien lo sabe Dios!; sino porque pensé que si había en mí una fuerza útil, no tenía derecho a aniquilarla”. Campos de Castilla alcanzaría una tirada de 2.300 ejemplares. Hoy que empieza la Feria del Libro de Madrid, más de un poeta se conformaría con contar con este número de ejemplares en las casetas. Llegaba la “palabra en el tiempo”, de la que Ortega, Unamuno o Azorín darían cuenta de este nuevo poemario trascendental, dentro y fuera de las fronteras patrias. Campos de Castilla correría parejas peripecias que Soledades: se publicaría en dos etapas; la primera saldría a la luz en 1912, poco antes de la muerte de su esposa Leonor Izquierdo; la segunda, con la primera edición de sus Poesías completas, en 1917. Ésta sería definitiva, ya que no eliminaría (se hizo en el primer libro) poema alguno; sino que añadiría otros. Hay que tener en cuenta, como hecho diferenciador en las ediciones, la presencia o no de la enfermedad y muerte de su esposa. En el año de 1907 sería nombrado profesor de “lenguas vivas” —francés—, en el Instituto General Técnico de Soria. Una ciudad castellana de poco más de siete mil habitantes a orillas del Duero, donde conocería, en la posada en la que se alojaba, a su esposa, hija de la dueña. Hasta aquí la peripecia vital, conocida y repetida, de los entresijos de la vida del poeta sevillano. Para quien suscribe, la importancia de Campos de Castilla radica en esa presencia castellana, de la Castilla, lo castellano. Téngase en cuenta que los lares que habito son madrileños desde 1833. Antes lo eran de la castellana Segovia. Descubre uno que en Campos de Castilla se convierte el paisaje en sobre simbolismo; pasado histórico y realidad íntima. Lo descubrimos por los términos que emplea el poeta, que toma de las dos realidades del paisaje que describe: hermoso día, quiebras, pedregal, cerros, rapaces, hierbas montaraces, agrios campos, sol de fuego, azul del cielo, monte alto y agudo, loma cual recamado escudo, cárdenos alcores, parda tierra, serrezuelas calvas, torres castellanas, colinas oscuras, desnudos peñascales, humildes prados, merinos, sol de estío, arcadas de piedra ensombrecer las aguas plateadas, altos llanos, yermos y roquedas, campos sin arado, decrépitas ciudades, caminos sin mesones, mortecino hogar. Cuando no trae en los árboles que describe puntuales connotaciones: olmo, encina, roble, álamo, haya, limonero, naranjo, palmera, pino, olivos. Juegos de la infancia, pobreza, humildad, pasado noble, juventud, amor, misterio, felicidad, lejanía, pinares de las altas sierras castellanas, el trabajo, los trigales y los viñedos. En definitiva, el poeta nos trae en Campos de Castilla: paisaje, muerte, España con sus pueblos y sus hombres, romances nuevos, proverbios y cantares. Un siglo a las espaldas, y cuando el castellano camina sus trochas, se encuentra con los campos de Castilla. Me viene a la memoria el desaparecido Carlos Fuentes, hubiera quijoteado estos páramos. ** José Ruiz Guirado http://www.letralia.com/firmas/ruizguiradojose.htm Escritor español (El Escorial, 1955). Miembro de la Asociación Colegial de Escritores (http://www.acescritores.com). Inicia estudios de periodismo y filología. En 1980 publica su primer libro, Ilusiones del almendro, con el que se inaugura la Casa de Oficios El Escorial. Creador de la revista literaria Acibal y del Premio de Poesía Manuel María. Entre sus obras destacan Intrahistoria de Marín (Caixa de Pontevedra, http://www.caixanova.es), Crónica de Robledondo (Ayuntamiento de Santa María de la Alameda, http://www.sierraoeste.org/santamaria.htm) y Hacia una biografía de Manuel Andújar; actas del Congreso del Exilio Español, sesenta años despois (Ediciós do Castro http://www.sargadelos.com/edicionsocastro/?lg=cas,). Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos. En 1996 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Julio Camba para Galicia, siendo presidente del jurado el escritor Gonzalo Torrente Ballester. Mantiene un blog en http://www.acibal.com. === Regreso de tres mundos, de Mariano Picón Salas: una enseñanza ========= === Rafael Fauquié ======================================================== En uno de sus libros esenciales, escrito poco antes de morir, Regreso de tres mundos, Picón Salas comparte con sus lectores un extraordinario secreto: es muchísimo más difícil vivir que teorizar sobre la vida. Regreso... fue para mí el descubrimiento de la más válida opción de escritura: permitir a quien escribe aferrarse, junto con sus voces, a ciertas verdades descubiertas, destinándolas a convertirse en espacio que compartir con otros. Regreso de tres mundos es un libro del fin del camino; de itinerarios que se cierran, y balances y despedidas. El primero de sus capítulos se remonta al origen de la memoria de Picón Salas: la niñez y la adolescencia; y, precisamente, “Adolescencia” es su título. Es terriblemente difícil ese temprano hacerse junto a los otros o ese comenzar a ser junto a tantos otros que es la adolescencia; tiempo en que abandonamos la soledad de la infancia, con todos esos espejismos que pudieron hacernos creer que el mundo existía sólo para nosotros. Quizá el primer descubrimiento del adolescente sea la significación de los otros: seres frente a quienes es necesario ser, o ser a pesar de ellos o en contra de ellos. La adolescencia es la más difícil y riesgosa de las épocas. Muchas cosas se juegan en ella; mucho destino se dibuja en ese espacio temporal, áspero, espinoso comienzo de esa construcción que llegaremos a ser. En el capítulo titulado “Tentación de la literatura” Picón Salas habla del significado que tuvo la escritura para él: le sirvió para cubrir vacíos y calmar temores, para dominar incertidumbres y afirmar convicciones. Gracias a ella, confiesa, descubrió enseñanzas en todas las circunstancias que lo rodearon. Escribir fue catarsis y autodescubrimiento; significó forzarse a mirar dentro de sí: a confrontarse, muchas veces de manera desgarradora. El último capítulo, “Añorantes moradas”, a mi juicio el mejor de todos, plantea una insoslayable conclusión: todo lo vivido es experiencia; y de lo que se trata es de llegar a sentirnos bien con nosotros mismos, satisfechos de nuestros logros y nuestros recorridos. Creo que ese es, a fin de cuentas, el gran mensaje de Regreso... El triunfo en la vida... ¿Qué significa “triunfar” en la vida? Picón Salas nos dice su versión: no se trata de acumular poder ni dinero. Ni uno ni otro bastan. Ninguno es suficiente. Son cosas mucho más intangibles y trascendentes las que realmente pueden colmarnos: esas que, si hemos aprendido realmente de las enseñanzas de nuestros pasos y nuestros actos, deberíamos valorar más que cualquier otra cosa: la fortaleza de espíritu, la serenidad, la autoconfianza y, por sobre todo, cierto íntimo y muy profundo acuerdo con eso que hemos llegado a ser. ** Rafael Fauquié http://www.letralia.com/firmas/fauquierafael.htm Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 1977), postgrado en sociología de la literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (1979) y doctor en ciencias sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigió los seminarios de literatura venezolana en la Universidad Católica Andrés Bello. Desde 1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve), institución de la que es profesor titular y en donde ejerció entre 1989 y 1993 el cargo de director de Extensión Universitaria. Ha publicado Espacio disperso (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983), Rómulo Gallegos: la realidad, la ficción, el símbolo (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografías, Ensayos, 1985), De la sombra el verso (poesía, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio, el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1991; Premio Conac de Ensayo “Mariano Picón Salas”, 1992), La voz en el espejo (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante último esplendor (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999), El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007). === Donde estuvo Carlos García Alfredo Pérez Alencart ================ Caminos amplios, inimaginables, tiene la muerte, aquella parte nuestra que, cuando llega, rompe el reloj y la esperanza. Ha muerto un escritor. Ha muerto Carlos García Miranda, un amigo-paisano cuyos últimos años habían sido salmantinos, pues aquí terminaba su tesis doctoral en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca, un centro del que también forma parte su ahora viuda, María Koutentaki, lectora de griego, quien pronto estará de vuelta al edificio de la Plaza de Anaya, radicalmente abatida, seccionada por el desgarro que le acarreó esta inesperada muerte a mitad de mayo. No suelo escribir sobre aquellos seres que me van adelantando en la partida. No lo hago aunque los admire. Hace pocos días, el 13 de mayo, falleció el grande poeta argentino, Mario Trejo, uno de los más notables y desconocidos de la lírica hispanoamericana. Me llamaba de vez en cuando, desde Rosario. Yo le decía cuánto lo apreciaba desde su paso por uno de los encuentros de Poetas Iberoamericanos que organiza el Ayuntamiento de Salamanca. Medio ciego, su oído escuchaba perfectamente, como su atronadora voz. Me dolió su muerte, pero enmudecí mi pena. Ahora estoy pensando en el peso de las tumbas y en la muerte de Carlos García Miranda. Ahora sí necesito dejar constancia pública de su paso por Salamanca: no sea que suceda como nuestro admirado César Vallejo, quien pisó estas calles en tiempos fríos y decadentes, estancia que sólo consta en un par de cartas que el poeta dirigió a otro paisano amparador. Recuerdo una de las primeras veces que compartimos café y charla. Antes nos habíamos saludado en algún acto celebrado en Filología, además de cruzarnos algunos mensajes por correo. Ya afianzada la amistad, el 16 de julio del año pasado me entregó su libro Utopía negra, un conjunto de ensayos sobre la narrativa negrista de Gálvez Ronceros, y cuya dedicatoria termina así: “...en Salamanca, donde una vez estuvo Vallejo”. Entonces me contaba, con pasión, que su deseo era escribir una novela cuyos personajes centrales serían Unamuno y Vallejo. No estaba descaminado, pues en una de las misivas que el peruano escribió desde aquí, anota que ya había entregado la misiva que traía para el yerno de Unamuno. No sabemos si llegaron a conocerse, pero le alenté, pues la novela sería verosímil en tiempo, espacio y personajes. No conozco si tuvo tiempo de pergeñar siquiera estas ideas. Su investigación doctoral lo mantenía enfrascado en libros históricos: varias veces lo encontré en la Biblioteca de Filología, sacando fotocopias, pues estaba terminando un ensayo sobre el tratado de religión andina escrito por Polo de Ondegardo, además de los atractivos trabajos que venía publicando sobre las crónicas y pinturas de Guamán Poma de Ayala. El martes 16 de mayo, a las siete de la mañana, había muerto este doctorando de la Universidad de Salamanca, este prestigioso profesor de la Universidad de San Marcos de Lima; este narrador premiado y publicado —ahí están los libros Cuarto desnudo (1996) y Las puertas (2002)—; este ensayista y crítico de fina agudeza y certera aproximación a lo abordado. Estos dos últimos meses, desbordado por muchas peticiones de prólogos y artículos, había descuidado de escribirle. No sabía que estaba en Lima. El último correo suyo que conservo lo envió el viernes 23 de marzo de este año: “Hola Alfredo: Muy buena entrevista, me gustó. La voy a reenviar a María y compartir en Facebook”. Me quedo con su letra impresa, dedicándome una antología de relatos publicada en Madrid y donde habían incluido un cuento suyo: “Con amistad y cariño, en un café de Salamanca”. María y Jacqueline charlaban entre sí, yo le regalaba un libro de Chejov. Era el 20 de diciembre pasado. Era en Salamanca, donde estuvo, desde 2006, Carlos García Miranda. ** Alfredo Pérez Alencart http://www.letralia.com/firmas/perezalencartalfredo.htm Poeta y ensayista peruano-español (Puerto Maldonado, 1962). Desde 1987 es profesor de derecho del trabajo de la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es), en España. Desde 2005 es miembro de la Academia Castellana y Leonesa de la Poesía. De 1992 a 1998 fue secretario de la Cátedra de Poética Fray Luis de León, de la Universidad Pontificia de Salamanca (http://www.upsa.es), y desde 1998 es coordinador de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos, que anualmente patrocina la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura (http://www.salamancaciudaddecultura.org), en colaboración con la Fundación Camino de la Lengua Castellana (http://www.caminodelalengua.com). En 2009 recibió, por el conjunto de su obra, el Premio Internacional de Poesía “Medalla Vicente Gerbasi”, otorgado en Caracas por el Círculo de Escritores de Venezuela (http://www.circulodescritoresvenezuela.org). En poesía ha publicado La voluntad enhechizada (2001), Madre selva (2002), Ofrendas al tercer hijo de Amparo Bidon (2003), O feitiço da vontade (2004), Pájaros bajo la piel del alma (2006), Hombres trabajando (2007), Cristo del alma (2009), Estação das tormentas (2009), Oídme, mis hermanos (2009), Savia de las antípodas (2009) y Aquí hago justicia (2010). Libros o poemas suyos ha sido traducidos al alemán, inglés, italiano, portugués, árabe, serbio, francés, hebreo, búlgaro, vietnamita, holandés, ruso, japonés, estonio, croata, indonesio, rumano, filipino y coreano. === La Generación FaceNoBook Jorge Majfud ============================ Quizás una de las décadas más fructíferas y conflictivas de los últimos cien años haya sido la década de los sesenta. Fue el apogeo y el canto del cisne de un espíritu joven que, sin embargo, dejó algunas herencias como los movimientos de reivindicación de las minorías y de las mayorías débiles o marginadas del centro del poder, como el pensamiento poscolonialista, entre otros. Ese espíritu joven, en gran medida nacido en la misma región geográfica donde se ejercitaba el poder internacional e intercultural, fue impulsado por el alto porcentaje de jóvenes en Europa y Estados Unidos como clara consecuencia del baby boom (de la misma forma podemos explicar la “primavera árabe” y el eterno “otoño chino”). Acompañando los mismos números demográficos, ese espíritu vital fue mortalmente herido por la previsible reacción conservadora de los 70 y 80 que se extiende hasta nuestros días. En 1969, Adolfo Bioy Casares, uno de los pocos conservadores lúcidos de la época, aunque nunca tan lúcido como su amigo Jorge Luis Borges, publicó una novela que puede leerse como crítica social: Diario de la guerra del cerdo. Antes, la genial Invención de Morel pretendió ser literatura pura o “perfecta” (interpretación fantástica de la realidad literaria, nunca desdeñable y nunca única) y sin quererlo retrató el espíritu de su propia clase social en 1940, ostentosa heredera de una Argentina próspera en clara decadencia, amenazada por una Argentina obrera, la de los descamisados, que trataba de sacar la cabeza del fango de la miseria y la inexistencia. La guerra del cerdo, sin embargo, es una necesaria metáfora que funciona de contra balance ante los excesos de una época. En esta novela, los viejos son perseguidos y eliminados por bandas de jóvenes. Paradójicamente, en la Argentina real de la época, la práctica era la inversa. Así, una vez más, una crítica y una reivindicación totalmente justa servía para ejercitar o mantener otras injusticias, lo que nos revela la infinita complejidad de cualquier realidad. Complejidad que nunca será comprendida por los ortodoxos de todo tipo (pocas cosas más heterodoxas que el conjunto de los ortodoxos que se odian a muerte). Desde el ensayo, Ortega y Gasset se ocupó extensamente del conflicto de generaciones. En la vereda opuesta, Ernesto Che Guevara, casi en sus cuarenta, un día, presenciando un grupo de estudiantes, también reconoció: “Había olvidado yo que hay algo más importante que la clase social a la que pertenece el individuo: la juventud...” (Obras). Los ejércitos más poderosos del mundo también lo saben. Además de sus clases sociales, basta con ver las edades de los soldados que históricamente van a morir al frente, muchas veces sin edad suficiente para consumir alcohol. En el caso del eterno conflicto de las generaciones, tradicionalmente ha habido dos grupos antagónicos: los viejos, que aseguran que ya no hay moral o todo está en decadencia, sólo porque la moral en curso no es la de ellos o sus valores e ideas sobre las virtudes de una sociedad no se entienden con las nuevas en curso. De este tipo de percepciones nos hemos ocupado antes. Por el otro lado, están aquellos que se inician en el mundo, aquellos que se representan a sí mismo colonizando el presente y el futuro (no siempre es la generación más joven o la más vieja, depende de la lógica de la historia; cuando éramos niños, teníamos que esperar que nuestros padres terminasen de ver el informativo para ver los dibujitos; ahora los padres tenemos que esperar que los niños terminen de ver los dibujitos para ver el informativo; siempre hay una generación jodida). Concretamente, la generación actual (la Generación FaceNoBook) ha planteado diferentes dilemas o, mejor dicho, se ha encontrado en medio de un dilema planteado por la generación anterior, la generación que inventó el presente, un mundo de conexiones virtuales y todo lo que hace la realidad de los jóvenes de hoy. En el caso concreto de la educación, de los hábitos intelectuales y de lectura, podemos hacer una crítica a la nueva generación: la twitterización del pensamiento puede ser un proceso interesante si no fuese toda la habilidad que poseen o ejercitan. La nueva generación de la hiperfragmentación no debería juzgar con tanta liviandad que los libros o los hábitos intelectuales de los mayores están obsoletos. No hay progreso sin memoria y quien desdeña la experiencia de generaciones anteriores es un primitivo vestido de astronauta. Aunque se hayan inventado nuevas formas de practicar el sexo, eso no significa que como lo hacían los abuelos, los romanos o los antiguos egipcios haya sido una forma inferior a la actual. Algunos consejos tampoco pasan de moda y valen tanto para los antiguos griegos como para los modernos twitteros: la soberbia sólo oculta ignorancia. Las ideas de los antiguos griegos se siguen usando hoy en día, no solo en filosofía, de la cual sentaron las bases, sino en política y, en gran medida, en las ciencias teóricas (como las ideas de que la materia, compuesta de átomos, es fuego, energía; como la psiquis humana, compuesta de una parte racional y otra irracional; como los organismos que evolucionan según funciones, etc.). Cambiar es parte de una permanencia más profunda y, en el mejor de los casos, siempre fue producto de un pasado, de una memoria, de una herencia más intelectual que material. Habitamos las ciudades de los muertos y sus ideas nos habitan cada día. Despreciar todo lo que fue por todo lo que es, es una actitud además de soberbia perezosa, porque implica una grave falta de crítica, y el pensamiento crítico nunca ha sido, hasta ahora, complaciente y menos autocomplaciente. El pensamiento crítico es un invento antiguo, no de esta generación; todas las generaciones lo han usado en mayor o menor medida, lo que demuestra cuán reaccionario se puede ser cuando en base a la pereza intelectual y en nombre de lo nuevo se olvida de dónde venimos y sobre qué antiguos pilares está sentado el presente. Esa amnesia, esa complacencia es la mayor amenaza, no sólo de esta generación. Una vez más, en lo verdaderamente humano, en lo importante, no hay muchas novedades. La idea de ser diferentes y originales tampoco es novedoso. Sólo que aquellos que carecen de memoria y aprecio por el pasado creen que el mundo ha comenzado con ellos. No advierten que el mundo podría terminar con ellos, de forma imperceptible, eso sí, si los robots se siguen pareciendo cada vez más a los seres humanos y los humanos insisten en parecerse cada vez más a los robots. ** Jorge Majfud http://www.letralia.com/firmas/majfudjorge.htm Escritor uruguayo (Tacuarembó, 1969). Arquitecto graduado en la Universidad de la República del Uruguay (1996). Ha sido profesor en la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Técnica del Uruguay, donde ha enseñado artes y matemáticas. Enseña literatura latinoamericana en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay, 1996; Baile del Sol, Tenerife, España, 2001) y La reina de América (Baile del Sol, 2001), el libro de crónicas 9 viajes (Trilce, Montevideo, 2002) y los libros de ensayo Crítica de la pasión pura (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires, Argentina, 2000) y El tiempo que me tocó vivir (2004). También textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre séculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Ediçoes, Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y artículos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones, como La República, El País, La Vanguardia, Rebelión, Resource Center of The Americas, Revista Iberoamericana, Eco Latino, Jornada, Centre des Médias Alternatifs du Québec y otros. Es miembro del Comité Científico de la revista Araucaria de España. Ha colaborado en la redacción de Enciclopedia de Pensamiento Alternativo (Buenos Aires). Sus ensayos y artículos han sido traducidos al inglés, francés, portugués y alemán. En 2001 recibió mención del Premio Casa de las Américas, Cuba, por La reina de América. Obtuvo el Premio Excellence in Research Award in Humanities & Letters, UGA (Estados Unidos, 2006). === Colección El Solar: el cuento colombiano vive Fabio Martínez ===== (Nota del editor: veinte títulos conforman la Colección El Solar, con la que la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle retrata el momento actual del cuento en Colombia. Hoy presentamos a nuestros lectores el texto con que el escritor colombiano Fabio Martínez presentó la colección en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá). Desde don Tomás Carrasquilla, la tradición del cuento colombiano es una fuerza incuestionable que continúa enriqueciendo nuestro legado literario. Ni la negligencia por parte de las editoriales comerciales, que siempre lo vieron como un género menor, ni los espacios que fue perdiendo en los magazines literarios, hasta hacerlo prácticamente desaparecer, ni tampoco el desprecio de la crítica literaria, han socavado el inmenso poder que tiene el cuento en el corazón de los seres humanos. Heredero de una cultura oral y milenaria, el cuento es el género exquisito por excelencia, el cual hunde sus raíces en las profundidades de lo popular para convertirse en ficción literaria. Todos los pueblos del mundo iniciaron su paso de lo crudo a lo cocido gracias a los relatos que iban de boca en boca y de pueblo en pueblo. En nuestro país, esta tradición literaria se remonta a los relatos de nuestros antepasados y a las leyendas que cada pueblo iba inventando como un alimento del espíritu. El fantasma de Francisco El Hombre continúa, felizmente, rondando en nuestros corazones. De allí viene nuestra literatura; esta es la cantera literaria de la que bebieron Gabriel García Márquez y Carlos Arturo Truque, Hernando Téllez y Pedro Gómez Valderrama, Laura Restrepo y William Ospina, Andrés Caicedo y Juan Gabriel Vásquez. En cada pueblo, en cada ciudad y en cada región, hoy podemos contar con un puñado de narradores quienes, fieles a este legado, continúan escribiendo bellos cuentos y relatos, enriqueciendo, de esta manera, nuestra herencia literaria. En esta ocasión, la Escuela de Estudios Literarios perteneciente a la Universidad del Valle ha querido hacerle un homenaje al cuento colombiano, a través de la Colección El Solar. ¿Por qué este nombre? Porque el solar fue el espacio simbólico donde crecimos varias generaciones de escritores. El solar era el espacio emblemático de nuestras casas y por allí discurrió nuestra primera educación sentimental: el solar, cuyo dios incuestionable es el astro sol, con sus rayos que dan luz y conocimiento. Pero también la Escuela de Estudios Literarios quiere, de alguna manera, retomar el camino que infortunadamente abandonaron las editoriales comerciales. Ante la bruma en que hoy se encuentra el canon literario, el cual ha terminado siendo impuesto por las editoriales comerciales y las pequeñas mafias de los concursos literarios, la academia hoy está especialmente destinada a dar luces de navegación. En nuestros días, la academia no sólo ha de tener como objetivo principal el pensar y estudiar la literatura, sino que debe, asimismo, orientar al lector y hacer nuevas propuestas literarias. En esta dirección, la Colección El Solar, que se coció a fuego lento en los talleres de la imprenta de nuestra Facultad de Humanidades y cuyas carátulas están ilustradas con la obra del artista caleño Ever Astudillo, trae al lector veinte títulos de autores colombianos. En ella confluyen tres generaciones de escritores. En primer lugar, el lector se podrá acercar a tres escritores como son Alonso Aristizábal, Marco Tulio Aguilera Garramuño y Consuelo Triviño, quienes llevan más de veinte años en el oficio literario. En segundo lugar, la colección presenta a una generación intermedia que ha vivido y ha viajado tras las huellas de la literatura, y que hoy se abre camino en el arduo campo de este oficio. Muchos de estos autores alternan su labor de escritura con el ejercicio de la docencia universitaria. Me refiero a Lina María Pérez, Alejandra Jaramillo Morales, Alejandro José López Cáceres (http://www.letralia.com/firmas/lopezcaceresalejandrojose.htm), Óscar Osorio (http://www.letralia.com/firmas/osoriooscar.htm), Guido Tamayo, Alfredo Vanín, Carlos Flaminio Rivera, José Ignacio Izquierdo, Gabriel Jaime Alzate, Eduardo Delgado, José Zuleta y Lucía Donadío. Asimismo, El Solar hace énfasis en visibilizar el trabajo literario escrito por mujeres, que siempre estuvo borrado por el canon; aparte de las mujeres antes mencionadas, me refiero a Gloria Inés Peláez y Amparo Suárez Anturi. Y finalmente, la colección quiere destacar las propuestas de jóvenes escritores como Ángela Rengifo y Rodolfo Villa, quienes comienzan a descollar en el panorama nacional. Estos veinte autores fueron seleccionados por un Comité Editorial que tuve el privilegio de presidir junto con el poeta Julián Malatesta y la profesora María Eugenia Rojas. Allí descubrimos varios aspectos que es necesario mencionar: uno, pese al ninguneo del género por parte de las editoriales comerciales, el cuento sigue vivo en el corazón de los lectores; dos, es trabajo de la academia repensar continuamente la literatura y proponer nuevos cánones que vayan más allá de los fines estrictamente comerciales o mediáticos; tres, nuestra literatura, representada en el cuento, sigue siendo vigorosa, múltiple y diversa, tanto en sus propuestas temáticas como en su lenguaje. ** Fabio Martínez http://www.letralia.com/firmas/martinezfabio.htm Escritor y académico colombiano (Cali, 1955). Doctor en semiología de la Université du Québec à Montreal (Uqam, http://www.uqam.ca), de Canadá. Entre sus libros se encuentran Fantasio (1992), El viajero y la memoria: un ensayo sobre la literatura de viaje en Colombia (2000), Pablo Baal y los hombres invisibles (2003), La búsqueda del paraíso: biografía de Jorge Isaacs (2003), Club Social Monterrey (2003), Del amor inconcluso (2006), Balboa, el polizón del Pacífico (2007), El fantasma de Íngrid Balanta (2008), Un habitante del séptimo cielo (edición bilingüe, 2011) y El tumbao de Beethoven (2012). Como antologista ha publicado Cuentos sin cuenta: antología de relatos de escritores de la generación del 50 (2003) y Cali-grafías: la ciudad literaria (edición bilingüe, 2008). Ha recibido diversos premios literarios, como la Mención Especial en la Beca Ernesto Sábato (Cali, 1988), el Primer Premio de Ensayo Latinoamericano René Uribe Ferrer (Medellín, 1999), y el Primer Premio Jorge Isaacs (Cali, 1999). Actualmente dirige el Programa de Literatura de la Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). === Violines en el cielo Jesús Peñalver ============================== A Chalino, qepd! Ha muerto el maestro Jesús Rosalino “Chalino” Figueroa. Guanape sin agua y sin violín. Los acordes al cielo, ojalá su música traiga agua. Su violín también sumó sus notas para reclamar, con legítima razón, quizá el olvido involuntario de tantos gobernantes que han tratado, sin éxito alguno, el viejo problema del agua de varios pueblos de Anzoátegui, olvidándose de Guanape, tan golpeado como ha sido por su tradicional sequía, que pugna ante la conciencia humana y de la cual se ha hablado por todos los medios que han tenido a su alcance esta comunidad y sus pobladores. En febrero de 1992 nos tocó ocupar la tribuna de oradores de la Cámara Edilicia de Bruzual, en Anzoátegui, dos días antes de aquel infame episodio de ingrata recordación, con motivo del reconocimiento que se le confería a Chalino —así de sencillo, querido maestro— en un intento por interpretar el sentimiento de aprecio y admiración que su pueblo Guanape le profesaba, y ahora en el recuerdo imborrable de sus notas y ejecuciones inolvidables en su violín... Dedicó Chalino toda su vida al quehacer musical con tesón y empeño, logrando convertirse en referencia obligada en esa zona de Anzoátegui, acreedor de la estima y la admiración de propios y extraños, del merecimiento del Estado venezolano al recibir subsidio de honor e invitaciones al exterior del país. Ojalá se logre reeditar las grabaciones que modestamente realizó el maestro Chalino. Hombre fiel a la tierra de su nacimiento, excelencia en la ejecución del violín, dicho y reconocido por expertos en la materia. Venido de humilde estirpe, de honradez y laboriosidad comprobadas, y se va y nos deja el recuerdo de su humana condición: admirable ciudadano ejemplar, afable en el trato, caballerosidad sin mácula... y su música, violines de amor. “Desde niño tuvo afición por hacer sonar cualquiera de los instrumentos musicales conocidos en su pueblo, tales como maracas, tambor, marimba (de remoto origen, de una sola cuerda hecha con un bejuco de esos montes y al que con cierto movimiento de la boca se le sacan las melodías deseadas), sinfonías, cuatros y guitarras grandes; ya hombrecito fue cuando pensó en que también podía tocar el violín y se propuso aprender hasta alcanzarlo”. Desde entonces, Chalino empezó a demostrar su inquietud por la música hasta que consiguió pleno dominio del violín, que junto a su recto e inquebrantable proceder ciudadano le valió el merecido título de “Hijo Ilustre de Guanape”. Volaste en violín, violines en el cielo. Allá arriba, maestro Chalo, junto a Jesús “Chucho” Saume Barrios, Rafael José Muñoz (el poeta Muñoz), y su “Círculo de los Tres Soles”, Juan Manuel García, entre otros no menos prominentes guanapenses, pedirás con tu música de sublimes violines a Dios supremo, que los gobernantes de turno y los que vienen, a Dios gracias, sepan comprender a su gente y que le dispensen democrática receptividad, justa atención, humana cortesía, porque Guanape no se aferra a este recodo de un valle de muerta prosperidad, entre el cementerio de sus aguas idas y el cementerio de sus hombres muertos. Como Chalino en la memoria gloriosa de nuestro pueblo, Guanape ardiendo de amor en nuestros fogones del afecto, porque como dijo alguna vez nuestro querido y recordado paisano, Alfredo Armas Alfonso: “Uno no vuelve a Guanape porque Guanape nunca ha dejado de estar en uno, revuelto en la saliva y en la sangre de uno, sin dejar de nombrarlo ni de sentirlo nunca como propio y legítimo”. Se ha ido Chalino en violines, el admirable músico, el hombre de indiscutible valía moral, ejemplo verdadero de juventudes, fiel exponente de nuestro folclor, enriquecedor de nuestro acervo artístico y cultural de Guanape, el guanapense, el maestro, el amigo. Buen viaje. ** Jesús Peñalver http://www.letralia.com/firmas/penalverjesus.htm Escritor venezolano (Barcelona, Anzoátegui, 1964). Abogado de la Universidad Santa María (USM, http://www.usm.edu.ve; 1988) y especialista en derecho administrativo (USM, 1988). Profesor en la Universidad José María Vargas (UJMV, http://www.ujmv.edu). Tallerista del Consejo Nacional de la Cultura (Conac) en materia de legislación cultural y descentralización del sector cultura. Asesor de la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados del Congreso de Venezuela. Asesor de la Comisión de Cultura del Colegio de Abogados del Distrito Federal. Consultor jurídico adjunto y adjunto al director general de la Fundación Teresa Carreño. Asesor jurídico de Clada-Danzahoy, Fundación Artistas por la Vida y de Fundavisual Latina. Abogado de varias empresas e instituciones privadas. Agente de la propiedad intelectual. Consultor jurídico de la Fundación Cinemateca Nacional y de la Fundación de la Diversidad Cultural. Actualmente columnista de varios diarios en Venezuela, Miami y Suramérica, así como en páginas de Internet. === El Conde de Moret, novela inédita en español de Alejandro Dumas ======= === Manuel Alfredo Galguera =============================================== Cuando mencionamos al escritor francés Alejandro Dumas, pensamos en sus novelas históricas más conocidas y en sus personajes, que como D’Artagnan, el conde de Montecristo y José Bálsamo, nos acompañaron a sus lectores desde niños. Pero Dumas fue un escritor muy prolífico, con más de doscientas novelas publicadas; incursionó en casi todos los géneros literarios, en el teatro, la poesía, los cuentos y las biografías. Fue uno de los precursores de la novela por entrega, que circulaban en la prensa francesa en la segunda mitad del siglo XIX. Todavía hoy continúan reapareciendo escritos y hasta nuevos libros que se mantenían inéditos y que han sido rescatados de los periódicos de esa época. Ahora en tus manos tienes una nueva novela de Alejandro Dumas, El Conde de Moret (http://elbarcoebrio.com/libro/el-conde-de-moret). Este libro también tiene una historia muy interesante que debemos compartir. Dumas escribió la novela para el diario parisino Les Nouvelles entre 1865 y 1866, nunca fue publicada en forma de libro en Francia. Según Frank Reed, uno de los principales estudiosos de la vida y la obra de Dumas, el manuscrito original, con el título Le Sphinx Rouge, fue entregado por el escritor a la esposa de un noble ruso, que lo llevó para su país. Después de la revolución bolchevique de 1917, esa familia emigró a Francia y trajo consigo el manuscrito, que fue entregado y autentificado por la Biblioteca Nacional de Francia en 1944. Publicado en francés, primero en Bélgica y después en Francia en 1948, nunca había sido traducido al castellano; hasta que por idea de la Sociedad de Amigos de Alejandro Dumas, grupo virtual de lectores y estudiosos del tema dumasiano y gracias al excelente trabajo de traducción de Laura Lecocq Oliveri; por primera vez los lectores de habla castellana podremos disfrutar de este libro que aparece con el título El Conde de Moret, que fue el título original en la publicación del periódico francés en 1865. El lector se puede preguntar por qué dos títulos distintos. En las obras de Dumas se mezclan siempre la novela y la historia. Antonio de Borbón, el conde de Moret, un noble descendiente directo de Enrique IV, es el protagonista de la novela; en la lectura podemos compartir su excelente educación, su destreza militar y hasta sus secretos amorosos. Pero en el marco histórico, el protagonista es el Cardenal Richelieu, ministro de Estado del rey Luis XIII y que como político contribuyó a la gloria de Francia en esa época. Muchos recordamos al Cardenal Richelieu que nos presentó Dumas en su famoso libro Los tres mosqueteros; mezquino, intrigante y en constante lucha contra todos los personajes del reino. En este libro el autor intentó, creo que con éxito, cambiar un poco esa opinión, y destacar las cualidades de ese gran político que supo consolidar el poder de Francia con dedicación e inteligencia, y a pesar de la oposición de la corte y del liderazgo de un rey débil e influenciable. En este libro no solo disfrutaremos de la vida del conde de Moret y su pasión por Isabel de Lautreu, dama de honor de la reina Ana de Austria; también podremos adentrarnos en la alta política del Cardenal y sus estrategias para ayudar al rey Luis XIII en la dirección del reino. Con esto buscaba Richelieu neutralizar las intrigas de la reina madre, María de Médicis, desbaratar las conspiraciones de la reina Ana de Austria y hasta arreglar el nacimiento de un hijo, en una pareja real que no mantenía relaciones íntimas y que luego de varios años de matrimonio no había podido dar el heredero necesario para el mantenimiento de la monarquía francesa. A los amantes de los episodios épicos, magistralmente narrados por Dumas en sus libros, les espera una detallada descripción del asedio y de la batalla del paso de Suze, donde se unen una vez más la novela y la historia; la valentía de Moret y la estrategia de Richelieu; la vida y las pasiones del protagonista y la destreza política y la ambición del Cardenal. Este libro, que usted tiene en sus manos gracias a la Editorial El Barco Ebrio (http://elbarcoebrio.com), es un sueño de algunos hecho realidad y esperamos lo pueda disfrutar. ** Manuel Alfredo Galguera http://www.letralia.com/firmas/galgueramanuelalfredo.htm Escritor cubano. Es doctor en medicina, coleccionista y estudioso de la obra de Alejandro Dumas. Ha publicado varios reseñas de los libros del escritor francés y es coautor del libro Alejandro Dumas: vida y obra, primera revisión bibliográfica en español de todas las obras publicadas por Dumas (Editorial Balam, México, 2009). Reside en Miami, Florida (EUA). === Una cita con la novela histórica ====================================== === Análisis de El sanador de caballos, de Gonzalo Giner ================== === Rafael Bailón Ruiz ==================================================== Con Diego Malagón como protagonista (hijo de un posadero) presenciando la muerte de su padre, comienza esta historia de lectura amena en la línea de otros títulos que han cautivado al público, tal es el caso de El médico de Noah Gordon. El autor de obras exitosas como El secreto de la logia o El jinete del silencio deja ver a lo largo de casi 800 páginas la creciente rivalidad entre almohades y cristianos. Quienes sean amantes de la novela histórica deberían acercarse a El sanador de caballos, de Gonzalo Giner: radiografía de la sociedad medieval. Inmersos en plena reconquista de los reinos cristianos, a lo largo de los numerosos pasajes de la obra desfilan personajes diversos en los que aparecen la envidia, la ambición, el amor o la lealtad como valores. Guiado por los sabios consejos de un maestro llamado Galib, nuestro protagonista aprenderá el noble arte de ser veterinario, hippiatra o albéitar (veremos cómo algunos prefieren usar unos términos frente a otros). Con sus hermanas secuestradas y tratadas como esclavas, Diego no pierde la esperanza de verlas algún día, enfrentándose a quienes se las llevaron. Para ello se empeña en medrar social y económicamente, convirtiéndose en un magnífico sanador de caballos. Antes de lograr tal propósito, Diego caerá en las redes de la mujer de su maestro Galib (la bella Benazir), huirá y se adentrará en un monasterio cisterciense tratando de incrementar sus conocimientos, así como aunará valor y pasión a partes iguales. En definitiva, la novela de Gonzalo Giner cuenta con todos los ingredientes necesarios para ponerse cómodo y disfrutar de una agradable lectura. Saber y ciencia como ejes temáticos enganchan al lector en busca de respuestas a los conflictos planteados, sin que nunca decaiga la acción. ** Rafael Bailón Ruiz http://www.letralia.com/firmas/bailonruizrafael.htm Escritor español (Puebla, 1985). Estudia lingüística y literatura hispánica. Es profesor de enseñanza secundaria en España. === Del librero y el editor automáticos Luis Barragán ================ Quienes alguna afición sentimos por los impresos, experimentamos también otro aprendizaje en las redes sociales. Esta vez no tratamos de las reiteradas promesas del libro electrónico, sino de las conductas que intacta y tercamente reflejan las del mundo real. Cual aviso clasificado, suelen enunciarse las obras que atraen con abandono de la glosa correspondiente. Al parecer, basta orbitar una portada poderosamente llamativa como señal de la avisadísima intervención del usuario, olvidando o soslayando el comentario de rigor, ora por ingenuidad, ora por vanidad, ratificándose como súbdito del imperio iconográfico que nos asfixia. Ocurre frecuentemente en las grandes cadenas de libros, el empleado ofrece el ejemplar, apunta al precio, y vela por la impecable preservación del envoltorio molestándole que el cliente pudiese desear, por lo menos, la revisión del índice. El nivel de ventas es suficiente argumento, aunque en el medio digital —principalmente, la autoedición— convierte la diligente colocación en un burdo ardid comercial. Nuestra confianza en las viejas librerías, por cierto, en sistemático camino de extinción en Venezuela por las consabidas razones, es la que depositamos cierta y comprobadamente en sus libreros. Incluso, confianza para desechar una obra por otra, garantizado el regreso cuando ninguna es favorecida. Precisamente, requerimos del comentario especializado o de divulgación para orientarnos en la urdimbre de tinta que aún caracteriza al llamado mundo desarrollado, porque no se entiende una sociedad del conocimiento sin la cultura de la imprenta que sustenta a la de los bytes. Escaseando cada vez más la crítica sostenida y reputada, en este lado del mundo, recurrimos a los consejos, recomendaciones o atisbos de los amigos, conocidos o por conocerse, que ejercitan la cotidianidad en la infopista con una humildad —por lo demás— a veces traicionada. Empero, como en los libródromos, según la afortunada acuñación de Vargas Llosa, abundan aquellos que —apenas— se regodean con la portada y, yendo lo más lejos posible, adquirido el derecho, linkean un sitio de ofertas para estorbo de los otros internautas que fluyen con la espontaneidad de sus útiles y personales impresiones. El hábito responde a la comprensible necesidad de promocionar las llamadas autoediciones, una veraz alternativa frente a los tradicionales sellos editoriales delimitados y zarandeados por un mercado que los hace extremadamente prudentes. Fenómeno sin precedentes, la automatizada (des)aparición de los (hiper)textos fuerza a la febril promoción del autor que no repara en la modesta rutina de las comunidades virtuales, demandantes de una orientación, recomendación o consejo, que les ayude a economizar tiempo, decantando sus intereses inmediatos. Valga acotar, la lícita actividad mercantil de las grandes y prestigiosas firmas editoriales se explica por el arbitraje de los títulos que envía a la imprenta real e —igualmente— digital. La confianza por una u otra casa depende de la rigurosa selección que haga de materias y autores, amén de la calidad de sus entregas y garantías de distribución, permitiéndonos enunciar tres contradicciones fundamentales. Por una parte, el deficiente desempeño ante un mercado cambiante, ganado por los acontecimientos efímeros o intrascendentes, que obliga a las empresas a apostar por un producto de antiquísimo y reconocido éxito, al lado de otros que les reportan dividendos de oportunidad. Cesa la búsqueda de autores promisorios que, al coincidir con aquellos que gozan del derecho a tenerse como tales, pueblan las redes con más cizaña que trigo. Por otra, la probable decadencia de los agentes literarios que disfrutan de muy pocas ventajas frente a la universal crisis de los derechos de autor que, en propiedad, es la del Estado Nacional tal como lo hemos conocido. A la espera de las ingeniosas fórmulas que los resguarden, un oficio tan demarcado halla una escasa garantía en las denominadas nuevas tecnologías que reemplazan o dicen reemplazar el producto editorial real. Por último, sintetizado el problema, la desleal competencia que deviene anarquía en la red de redes, quebrantando toda certeza respecto a un producto confiable. Excepto esas casas editoriales, las que —en última instancia— generan confianza por sus criterios de selección, marquen la pauta en Internet, la automatización del pensamiento y su consumo, tiene por único futuro el inmenso basurero de pajares con las muy pocas agujas que el azar reporte. ** Luis Barragán http://www.letralia.com/firmas/barraganluis.htm Escritor venezolano. === Fernando Botero: los genitales de Adán y Eva ========================== === Luis Alberto García =================================================== Las esculturas de Adán y Eva están en el edificio de la Times Warner, y uno llega allí, nada más atravesar la magnífica rotonda de Columbus Circle. A un costado se alza el Central Park, y al otro, virando hacia la izquierda, el hotel Park Lane donde en un tiempo vivió la multimillonaria Leona Hemsley, esa misma que dejó al morir una considerable herencia a Trouble, su perro, una fortuna tasada en varios millones de dólares. Un amigo que trabajó de mucamo en el hotel me dijo, alicaído y a cuenta de que no se lo revelara a nadie, pues no podía soportar la idea de que un perro —en el sentido estricto, y casi animal de la palabra— fuera su jefe, que Trouble tenía los más obstinados caprichos de un aristócrata de sangre azul. Bebía el champán en escudilla de plata, tenía una manicura personal que le esmaltaba sus uñas perrunas, y andaba todo el tiempo —como Hugh Hefner— en una bata de dormir, una bata de color rojo que para más señas tenía su monograma personal grabado en hilos de oro sobre el lomo. Podía ladrar a quien quisiera en el hotel sin que nadie se atreviera a callarlo, aunque todo el mundo esperaba secretamente una mordida de la mascota para demandar a su dueña. Pero Trouble, como todos los chuchos ricos, sabía a quién ladrar y a quién morder. No es de asombrar: en Nueva York los perros asisten a escuelas privadas y compiten en educación con los humanos, llevándoles muchas veces la ventaja. Perros sumamente inteligentes con las finanzas de sus dueños, viudas que prefieren dejar a sus mascotas abultadas cuentas bancarias. En más de una ocasión he visto a un viejo multimillonario, bolsa en mano, agacharse y recoger la caquita de su caniche. Son perros felices sin duda, estos perros neoyorquinos, pero a veces pienso que no son perros libres como los canes sin pedigrí de mi tierra. Esos que copulan al aire libre, a plena luz del día, con cualquier podenquita de barrio; y a cualquier hora se trenzan, de pura bravuconería perruna, en una sonora pelea con sus pares. A veces son también perros solitarios, con el rabo metido entre las piernas, no por cobardía sino por asombro, como si supieran de memoria aquella frase de Juan José Saer: “Toda vida es un pozo de soledad que va ahondándose con los años”. No soy un connoisseur en materia de pintura, pero creo que a Botero, como a los pintores del Renacimiento, le interesa expresar el volumen y no la luz, patrimonio exclusivo de los impresionistas. Quizá la marca señaladora del origen primigenio no sea la materia, como muchos físicos creen, sino el volumen, la dimensión que el grosor de la masa ocupa en el espacio y en el tiempo. Si es así, a lo que dio inicio el elusivo bosón de Higgs no fue propiamente a la sustancia constituyente de lo que hoy día ocupa el universo, sino todo lo contrario: dio origen al volumen. A ritmo exponencial, el universo mismo comenzó con una gran inflación: puro y poético volumen, magnitud en estado puro. Expansión incontrolable. Si uno piensa en las esculturas de Giacometti y de Botero, piensa en la diferencia. Para mí, las inflacionarias figuras de Botero en contraste con las famélicas efigies andantes de Giacometti son iguales. Más allá de la locura onírica que propuso el Surrealismo con toda su fantasía de automatismo caligráfico, o de las discontinuidades del espacio giacomettiano, lo que subyace en el fondo, entre ambos artistas, como punto de enlace, es la presencia o la ausencia de volumen. Lo vinculante en sus obras, dejando de lado la sutil divergencia estética, es precisamente el magnetismo que ejerce en ellos ese concepto. Las figuras acuchilladas, extremadamente escuálidas de Giacometti, a tenor con las figuras voluminosas, casi aerostáticas de Botero, forman parte de ese universo primigenio que surge a partir de la poética del volumen. Lo que nos asombra en uno y otro es precisamente lo mismo: el manejo, por adición o sustracción, de la corporeidad de la figura humana. Decía que Adán y Eva reposan en el vestíbulo del edificio de la Times Warner. Mientras observaba las voluminosas esculturas, entre turistas y niños correteando, me fijé en un detalle que me resultó, en verdad, perturbador. ¿Por qué la mayoría de la gente, sin importar la edad, sexo o condición social, le soliviantaba el falo a Adán y no solo eso, se lo sobaba —como esas viejecitas religiosas le soban la cabeza a un santo— no de manera impúdica sino natural? ¿Había en esa acción, por lo demás desinteresada, y hasta se podría decir habitual, algún oscuro mecanismo que despertaba, en nuestro inconsciente sumergido, alguna lejana idolatría, un delirio animal de la especie humana con ese magno fetiche? Ahora eran turistas los que allí se postraban ante ese erguido talismán, pero bien hubieran podido ser tribus de otra época reverenciando a su ídolo, atacadas de una adoración mística. Pero lo más perturbador no fue eso, ni siquiera la bella teenager que vi acercarse a la escultura, mientras acariciaba y frotaba con sus delicados dedos, haciendo ademanes masturbatorios, el miembro adánico; sino el hecho, ya de por sí inexplicable, de que nadie, absolutamente nadie reparaba en el pubis de Eva. Un pubis delicado, he de decir, tan delicado como los dedos largos y prensiles de la chica. Un pubis, en suma, estrecho, pese a la protuberancia y el volumen de la gorda figura forjada por el maestro. Se podría decir, incluso, que era un pubis virginal, como si el miembro de Adán nunca hubiera osado posarse allí, entrado allí, o en resumidas cuentas —lo que parecía ser cierto— perdido la batalla en el paraíso terrenal. La humanidad está equivocada, pensé. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad siempre ha estado equivocada. Hemos venido adorando a un falso ídolo, a un ídolo de trapo. Hemos alineado nuestros pensamientos y nuestro eje civilizador y depositado todas nuestras esperanzas en ese muñeco indeciso, que pasa la mayor parte del tiempo cabizbajo y dormido. Obstinados en el yerro, ciegos por decir lo menos, hemos olvidado el vientre cálido de la madre, cuya puerta —única y principal— es sin duda el pubis. Y lo siguiente que hice, casi temeroso y con la convicción histórica de estar contraviniendo un mandato que venía de la noche oscura de los tiempos, de estar cometiendo casi una traición a los viejos patriarcas de la tribu y a mis congéneres hombres, fue ir y hundir mi dedo en la vertical de Eva, con absoluta devoción, como si estuviera reparando un olvido mayúsculo de la historia. Madre Eva, murmuré. Pubis Eva. Seguí allí un rato más, pero a nadie parecía importarle. La anfractuosidad de la mujer, esa oquedad nostálgica y excitante, esa línea en la que todo cabía —hasta el falo de seis pulgadas de Adán—, era invisible a los ojos de los turistas, obnubilados con el metal saliente y obtuso del primer hombre. Madre Eva, repetí, casi en una plegaria. Pubis Eva. Eva Pubis. Dejé las esculturas de Botero en su eterna inmovilidad de bronce, salí y me senté en la rotonda de Columbus Circle, bajo la sombra del obelisco. La ciudad bullía. La tarde, por lo demás, era espléndida. ** Luis Alberto García http://www.letralia.com/firmas/garcialuisalberto.htm Docente colombiano. Actualmente es instructor de español de la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook (http://www.stonybrook.edu). Ha publicado artículos en diferentes revistas literarias. === Un viaje fluvial por la conciencia fragmentada ======================== === Prólogo de Mekong, de Hebert Abimorad Gerardo Ciancio ============ “aquí se asoma la vida sobre el bosque”. H.A. Mekong es un viaje por el río, por los diferentes y “exóticos” paisajes que se describen con puntillismo casi impresionista (“exóticos” para la mirada occidental, claro), por la hospitalidad de los niños, de los chamanes, de los hombres y mujeres que acompañan, saludan o reciben a los viajeros. Mekong es además, y por sobre todo, un viaje estético, una experiencia en la ruta aguada del lenguaje, un viaje exploratorio por entre los meandros de la sintaxis, del léxico, de la lengua propia y de las lenguas del lejano oriente visitado. Es en ese sentido que este libro es un corte y una continuidad, ya que si algo caracteriza o singulariza a la poética de Hebert Abimorad es su voluntad de experimentación, su gusto por explorar la palabra y extremar sus posibilidades, su insistencia en “probar” el juego visual, la disposición gráfica, el diseño estrófico en la página del poema. Por otra parte, al universo poético del uruguayo radicado desde hace muchos años en la ciudad de Gotemburgo (Suecia), nada le es ajeno, ni indiferente. Más aun, en ese territorio de escritura que ya lleva varias décadas construyéndose en un corpus literario que la crítica debería atender con mayor detenimiento, pareciera ser que todo (o casi todo) es poetizable: el sonido del celular en el paisaje agreste, “una camiseta del Barcelona” como incrustada en un escenario imposible, los cascos de los motoristas precavidos, la maravilla de los templos, el napalm o los cráneos que avisan del genocidio. Cuando leemos este último libro de Abimorad sentimos que el río fluye, que la escritura poética fluye, que el lector fluye por entre la red acuática de versos, por las costas de estos poemas breves, fragmentarios, sinuosos, elípticos, sincopados. Tampoco estas estrategias compositivas son ajenas al programa estético del autor: ya la hemos visto en su reciente Hermatario (escrito, al parecer, por Silvestre del Bosque) Malena y ciber, en las diferentes series de sus “poemas frugálicos” (o “frugalías” como prefiero denominarlos), ya sea escritos por Abimorad o por sus alter egos, sus heterónimos que lo obseden y conviven confortablemente con el poeta. Mekong no supone un libro como mero resultado de un viaje por el río homónimo. No estamos en presencia de un trabajo de escritura turística con pretensión literaria. Mekong constituye un proyecto estético complejo que apuesta a la unidad y a la diversidad, a la mirada fragmentada de un mundo fragmentado. Asimismo corre, tras el viaje, un trasfondo ético, político, histórico. Circulan allí historias de dolor y caos, del horror que ha podido “construir” la zona peor de la naturaleza humana. Horror maquillado en causas políticas, en guerras “necesarias”, verdaderas masacres de pueblos que aún siguen atónitos ante el desastre, más allá de que, como lo expone el propio hablante lírico, sus vidas continúan, en ambas márgenes del río, en medio de las marcas y las heridas de la historia peor. ** Gerardo Ciancio http://www.letralia.com/firmas/cianciogerardo.htm Investigador uruguayo (Montevideo, 1962). Profesor de literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas (1985) y master en dirección educativa por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es, 2002). Egresado del Instituto Magisterial Superior en la Especialización “Adolescentes con dificultades de aprendizaje” (1990), tiene además otros cursos vinculados a temas de literatura, lingüística y semiótica, entre otros. Es director del Liceo 10 de Montevideo, cargo que este año no ejerce, y se desempeña actualmente como coordinador de los Proyectos de la Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente y el Programa de Mejoramiento de la Educación Media y Formación Docente (convenio gubernamental con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, http://www.iadb.org) y como profesor de lengua escrita en la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República (http://www.universidad.edu.uy). Ha obtenido diversos reconocimientos, como el Premio Anual de la Academia Nacional de Letras (http://www.mec.gub.uy/academiadeletras) por sus ensayos literarios (en tres oportunidades), el Premio César Vallejo de la Biblioteca Nacional de Uruguay (http://www.bibna.gub.uy) y la Embajada de Perú en Uruguay (http://www.angelfire.com/country/embaperu), el Premio Ramón Gómez de la Serna de la Embajada de España (http://www.maec.es/Subwebs/Embajadas//Montevideo/es/home) y el Instituto de Cooperación Iberoamericana; el Premio sobre ensayos de Jorge Luis Borges por su trabajo “Texto y contexto en la epicidad de la poesía borgeana” (1988), el Premio Anual de ensayo literario édito otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura (http://www.mec.gub.uy) y el Premio “Netzahualcoyotl”, en México, por su ensayo Espacio y paisaje en la poesía latinoamericana. Ha publicado los libros de ensayo La crítica literaria integral (1998) y La ciudad inventada, (1998), las antologías Nada es igual después de la poesía. 50 poetas uruguayos del medio siglo (2005) y El amplio jardín. Poesía joven de Uruguay y Colombia (en coautoría con el poeta colombiano Federico Díaz Granados), el manual para estudiantes de CBU Plan 1986, Entretextos (primer premio de la Inspección Docente de Literatura del CES, 1993), La cultura en el periodismo y el periodismo en la cultura. De Mario Benedetti a Maldoror (en coautoría con Jorge Olivera, 2007), y otros textos. Decenas de artículos suyos han aparecido en revistas literarias de Uruguay, Brasil, Argentina, Puerto Rico y Paraguay, y ha participado como ponente en congresos y seminarios en Uruguay, Brasil, España y Suecia. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Las palabras curan ==================================================== === Entrevista a Juan Cobos Wilkins Antonio Guerrero Ruiz ============ Superando el debate clásico sobre lo posible y lo necesario, cada uno de los encuentros que he tenido con Cobos Wilkins ha sido fruto de una casualidad inesperada y extraordinaria. El azar... como indeterminación, tal vez como aleatoriedad althussiana, me ha dado la oportunidad de conocer a Juan, una persona muy humana, con la sencillez moral que da la madurez y con la incorregible juventud emocional que te regala cierta actitud ante la vida. Desde entonces su mensaje se muestra cada vez más claro en mi conciencia: las palabras curan, sanan, sobre todo si surgen de forma imprevista y te regalan una agradable sensación a incertidumbre. Sirva de ejemplo para todo esto el primer encuentro con una de sus palabras. Entonces, un postadolescente que era yo, embriagado por la novela psicológica, me encontré con su autógrafo en la feria del libro de Huelva, sita en la plaza de las monjas. “Para Antonio, para que continúe su gusto por la literatura”, escribió. Su pluma extasiada de color me mostró su primera novela: El corazón de la tierra, una historia que se desarrollaba en un lugar que yo conocía: Minas de Riotinto. A partir de ese encuentro vinieron más coincidencias en la gran vía de la capital onubense. Tuve la suerte de tener con él algunas tardes de café y tertulia donde la literatura, en su docencia, brotaba ordenadamente. Su discurso trabajado y cargado de experiencia tenía la facultad de mostrar la realidad como un compuesto fragmentario que se podía hilvanar con destreza artística y con estilo literario. Como consecuencia de esas tardes, Juan me regaló un libro: Espejo de príncipes rebeldes, y en mi presencia hizo la siguiente dedicatoria: “Este en el que ya se refleja mi amistad es para Antonio Guerrero”, dibujó con varios lápices de colores. A la sazón se desplazó a Madrid, donde aún vive. Poco después le perdí la pista. No obstante sus méritos no dejaron de aparecer en los medios para mi sorpresa. Su biografía así lo demuestra: Juan Cobos Wilkins estudió periodismo en Madrid donde llegó a codirigir el aula de poesía de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense; fue el creador de la Fundación Juan Ramón Jiménez y director de la Casa-Museo del poeta. También lo fue de la revista Con dados de niebla. Se inició en la crítica con publicaciones como El País y Babelia, entre otros. Ha escrito guiones para Cadena Ser y Radio Nacional de España, también para el programa El loco de la colina. Ha publicado, poesía, teatro y prosa. De su extensa obra poética hay que mencionar El jardín Mojado (Dendrónoma, Sevilla 1981), La imaginación pervertida (Icaria, Barcelona 1992), Biografía impura (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, Vandalia de Poesía, 2009). De su prosa no se pueden olvidar Último tren a la luna (Huelva, Delegación Provincial de Cultura, Diputación Provincial; relato), El corazón de la tierra (Barcelona, Plaza & Janés, 2001; reeditada por Mondadori en 2002 y 2003; novela llevada al cine por el director Antonio Cuadri), Mientras tuvimos alas (Barcelona, Plaza & Janés, 2003), Siete parejas y un solitario (Madrid, Plaza & Janés, 2005; relatos), El mar invisible (Barcelona, Plaza & Janés, 2007) y, finalmente, La soledad del azar (Córdoba, Almuzara; 2011; relatos). Esta actividad literaria tan prolífica esta refrendada por premios muy importantes como el del Instituto de Cinematografía y Artes Visuales (guión cinematográfico), el premio José María Morón 1980 (relato), el premio NH de Relatos, el galardón Jaime Gil de Biedma 1987, el premio El Público de novela por Mientras tuvimos alas (2004) y el Premio de la Crítica de Andalucía por Biografía impura (2009). También fue finalista al Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2007 por El mar invisible. En la actualidad le ha sido otorgado el XVI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja 2011 por su poemario Para qué sirve la poesía. Y, por si fuera poco, por si todavía se puede añadir más a esta lista, cuenta con otro reconocimiento: ha sido finalista en el Premio de la Crítica por su libro La soledad del azar. A.G. Al fin volvemos a encontrarnos... Digamos que ha sido la suerte, como devenir, quien ha vuelto a unirnos. De tu trayectoria hay innumerables acontecimientos que destacar. A mí me sorprende en exceso su versatilidad. Poder dominar todos los géneros no está al alcance de cualquiera. ¿A qué se debe esta destreza? ¿Hay una intencionalidad baconiana (experimental)? ¿Se trata de un proceso de maduración personal? O por el contrario ¿se dispusieron las circunstancias para que así fuera? J.C.W. Lo que el escritor quiere contar a su vez desea ser contado, dicho, escrito, de una determinada forma, acertar en la elección es fundamental para el autor y su creación, solo así son uno, armónico. De ahí que intente dar el registro, el género, que cada historia, cada necesidad literaria, demanda. Aquello requiere, precisa, llegar desde la prosa; esto desea el poema... A.G. El poeta sigue ahí —claramente— con su mirada, con sus emociones, con su deseo de emancipación. ¿Debo suponer que es tu base creativa, tu horizonte, tu sentido interrogativo de la existencia? J.C.W. Mi lugar en el mundo es el del poeta. A.G. Pero el paso de la poesía a la novela fue un momento importante en tu recorrido. Tanto que de ahí surgió El corazón de la tierra, un éxito de ventas llevado al cine y nominado en los Goya. Debo imaginar que tu implicación personal fue importante para su concepción. Como sabemos Riotinto, donde se desarrolla, es tu lugar de nacimiento. Haber sido descendiente de un cargo directivo de Riotinto Company Limited (en la dominación inglesa) y a la vez hijo de españoles, pudo disponerte en algún momento en una situación próxima al abismo (un no saber cuál era tu lugar —en un bando u otro). ¿Por qué no nos hablas de esta memoria histórica? J.C.W. Cuando yo era niño, mi abuelo me contó aquella impresionante manifestación de mineros que un 4 de febrero de 1888 reunió en la Plaza de la Constitución de Riotinto, mi lugar de nacimiento, a unas diez mil personas. Liderados por el anarquista Maximiliano Tornet demandaban a la Riotinto Company Limited (las minas pertenecían a un poderosísimo consorcio británico) el fin de la calcinación del mineral al aire libre, un proceso de combustión letalmente contaminante, y unas más dignas condiciones de trabajo. La manifestación era pacífica. Pero fueron masacrados por soldados del Regimiento de Pavía. Nunca se supo el número de muertos. Me prometí que si un día era escritor, y deseaba serlo, escribiría esa historia que permanecía oculta, prohibida, silenciada. Así comenzó a latir mi primera novela, El corazón de la tierra. A.G. Vayamos a otra novela: El mar invisible, otro éxito de ventas. El proceso de creación de esta obra causó un gran revuelo en la prisión onubense, porque fue allí donde te desplazaste para documentarte. De tu presencia entre las rejas, por este y otros motivos, terminó creándose un club de lectura y una biblioteca de presos. ¿Qué más nos contarías de estas experiencias? J.C.W. En El mar invisible yo quería hablar del amor, de las soledades, de la libertad y, como en mi reciente libro Para qué la poesía, del poder sanador de la palabra. Y deseaba que todo eso estuviese en un punto sin retorno, en una encrucijada extrema de absoluto vértigo. Tal intensidad al límite me la proporcionaba la situación elegida: la madrugada en la que un reo condenado a garrote vil charla, en las que pueden ser sus últimas horas de vida, con otro preso de personalidad muy diferente. El primero es un asesino (o al menos ha sido condenado por unos atroces asesinatos), un tipo sin escrúpulos, brutal, chulo, ex boxeador..., el otro es un maestro de escuela encarcelado por homosexual y por su lucha en favor de las libertades sociales y la democracia. El encuentro en esas circunstancias es de alto voltaje. Trabajé en esa novela durante unos cuatro años. Cuando publiqué El corazón de la tierra, presos de la cárcel de Huelva me invitaron a dar una conferencia. Vinieron después otras visitas y charlas y encuentros y cartas... Y me hicieron el más conmovedor regalo que he tenido: crearon un club de lectura en la cárcel y le pusieron mi nombre. Eso me emociona y me alienta tanto... También por entonces se colocó una placa en la antigua prisión en la que se recordaba y rendía homenaje a los homosexuales allí encarcelados durante el franquismo. Y fue en esa prisión en donde comenzó su terrible rosario carcelario el poeta Miguel Hernández tras ser detenido intentando huir a Portugal, de forma extraordinaria me hicieron llegar su expediente carcelario que publiqué en Con Dados de Niebla, una revista de literatura que yo dirigía... Todos esas singulares piezas encajaron para situar El mar invisible. A.G. En esta novela, como en la anterior, ha vuelto a darse la denuncia social en un marco histórico. Me gustaría preguntarte, en ambos casos, si las historias estuvieron antes del escenario o si fue justo al revés, es decir, si a raíz de documentarte surgieron las ideas de las novelas. J.C.W. El corazón de la tierra y El mar invisible son obras muy dispares. Parten de orígenes diferentes, se desarrollan de forma distinta, y se dirigen a lugares de conciencia y emoción que, siendo universales, nacen de situaciones concretas, particulares, muy definidas. Me subleva la indefensión del ser humano bajo la fuerza bruta de la opresión, de la desigualdad, de la injusticia. La marginación a la que el poder somete, en lo público y en lo privado, a quienes no forman parte de su devoradora rueda dentada, a quienes no sirven a sus intereses, a quien se escapan de su control. Lo hacía una gran compañía explotadora en El corazón de la tierra y una dictadura en El mar invisible. Por desgracia, no es pretérito, es en muchos casos lacerante presente. A.G. Más próximos a la actualidad, y lo digo por el siguiente libro —el último que he leído tuyo—, apareció el año pasado La soledad del azar con la editorial Almuzara. Como dije al principio ha sido otra casualidad que me ha conducido a ti, como tantas veces en Huelva. Qué mejor que sea el azar el tema de esta obra y qué mejor que sea esta la excusa perfecta para volver a encontrarnos. ¿No te parece? Con este libro has vuelto al libro de relatos que también habías cultivado. Son relatos enredados donde uno conduce a otro (“Haz/Envés”). El planteamiento es el siguiente: el azar interviene en la vida de los personajes desvelando su soledad (la inconfesable) y esta soledad, propiamente dicha, se retroalimenta a sí misma haciendo que sus víctimas la sigan como perversión. Son dos energías (energeias) que transforman la realidad en una atmósfera poética. Por qué no nos cuentas tus impresiones sobre el mismo. J.C.W. La soledad del azar se divide en dos apartados, el primero se titula “Haz” y el segundo “Envés”, y son, para las historias que cuentan, como la luz y la sombra, la cara visible y la oculta de la Luna. A su vez cada apartado contiene trece relatos y los títulos de los relatos de “Haz” encuentran su homónimo en “Envés”. Es un juego de seductores espejos enfrentados. Al inicio del libro los propios personajes indican la pauta adecuada de lectura. Un mecanismo de relojería con una bomba fabricada por el asombro. Los relatos han surgido de la cotidianidad, que es tan o más insondable que la chistera del prestidigitador. Pero a esa realidad tangible la miro con los ojos perplejos del niño, con su imaginación fabuladora. Y lo próximo queda transformado y trascendido. Fue, ya terminados algunos, cuando me percaté de que en todos estaban presentes azar y soledad. Y que interferían entre sí, interseccionaban, produciendo en su abrazo una mutación de la historia. Intriga. Magia. Metamorfosis. Es decir: un roce inquietante de lo misterioso con la realidad. La primera frase del libro, con la que comienza, es ésta: “En el plato de porcelana había un relámpago”. A.G. No podemos acabar este encuentro fortuito sin detenernos en tu último premio: el XVI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja 2011. ¿Nos adelantarías algo del libro? J.C.W. Para qué la poesía es mi último libro de poemas, acaba de ser publicado, en una cuidada y hermosa edición, por Plaza y Janés, que edita los ganadores del Premio Internacional de Torrevieja. Concebí Para qué la poesía desde el olvido, al contrario de lo habitual, la memoria. Y llegó con vehemencia, se impuso. Como un relámpago que, a la vez, ciega y alumbra. Es un libro muy especial para mí. Me importaba la pureza —una pureza misteriosa— al tratar el dolor, la confusión, el extrañamiento, la permanente interrogación en la que se convierte quien es abandonado por sus recuerdos. Trascendido este motivo generador, la escritura, el libro, se torna ya en símbolo de la incapacidad de comunicación del hombre actual con los otros, consigo y con el mundo. Y no sólo falta de comunicación sino, aún más trágicamente, de comunión con la vida. Espejo del hombre deshabitado, vaciado también su lenguaje. Para qué la poesía reivindica el gozo de nombrar de nuevo, porque nombrar es renacer, revivir con magia y reencantar el mundo. Y por eso Para qué la poesía declara su esperanza en la fértil metamorfosis de la palabra poética, la única que no se borra, que permanece, que sirve para curar, para sanar, para, en definitiva, vivir. Precisamente “Vivir” se titula este poema del libro: Vivir Eso que les sucede a los demás, vivir. La rama de mimosa amarilla con el abejaruco que antes fue un poeta y [fue mi hijo. Un minuto, un segundo, y ahora la eternidad. Vivir, eso invisible que les sucede a otros. A.G. Como dices —y finalizando—, las palabras curan. Esa es la máxima que quiero guardar en mi memoria desde ahora. Además, es algo que se repite a lo largo de tu obra: la literatura cura, sana, salva. Es un bálsamo de fierabrás que como poción mágica puede restablecer todas las dolencias. Ya lo dijo don Quijote... en su momento. Pero yo creo que tú tienes mucho más que decir... ¿Verdad? J.C.W. Escribir es una aventura formidable, sólo superada por el amor y la muerte. Creo en la palabra, en su poder para la metamorfosis. Hasta este momento de mi vida, y en él, lo siento así, lo afirmo. Y lo firmo en este libro. La poesía, la música..., el Arte es un bastión, una isla para el náufrago, un puente colgante en el vacío, mano en el hombro para la soledad. Emana y genera una inaprensible fuerza emocional, e igual que una Pietá nos sostiene. A.G. Como a todo el mundo —y ahora sí acabamos— te pediré una definición de la expresión “La mirada zurda”. J.C.W. En el país de los diestros, el zurdo está en la cárcel. ** Antonio Guerrero Ruiz http://www.letralia.com/firmas/guerreroruizantonio.htm Escritor español (1971). Tiene un diplomado en relaciones laborales por la Universidad de Huelva (UHU, http://www.uhu.es) y estudia filosofía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es). Ha publicado Cuéntanos tu mensaje (Diputación de Almería, http://www.dipalme.org; 2007), Agenda mágica literaria (Lagarto Ediciones, 2008), Los chicos feos también quieren bailar (Lagarto Ediciones, 2008), Colección de relatos de Oria (Diputación Provincial de Almería, 2008), Déjame salir (Círculo Rojo, http://www.editorialcirculorojo.com; 2009) y Almería: autores del crimen (Círculo Rojo, 2009). Entre otros reconocimientos, ha ganado el I Concurso de Microrrelato de Realizarte.com (http://www.realizarte.com; 2000), el I Concurso de Relato Corto “La Gaceta del Condado” (Huelva, 2005), el I Concurso de Relato Corto “Cuéntanos tu mensaje” (Diputación de Almería, 2007), y el XIV y XV Concurso de Relato Corto “Biblioteca Central de El Ejido” (2007 y 2008). Textos suyos han sido publicados en Resonancias Literarias (http://www.resonancias.org), El Coloquio de los Perros (http://www.elcoloquiodelosperros.net) y Salamandria (http://www.salamandria.com). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Flor y canto o la función de la poesía visionaria ===================== === de Blas de Otero y Ernesto Cardenal María Teresa Miranda ========= Este ensayo señala coincidencias entre dos poetas hispánicos de la segunda mitad del siglo XX, de dos extremos del mundo hispánico y un tema: la función de una poesía visionaria. Al decir función me refiero a la intención poética en la obra de los dos poetas. En el caso del español Blas de Otero (1916-1979) y del nicaragüense Ernesto Cardenal (1925), el propósito de la poesía entrelaza lo sociopolítico con una base ético-religiosa. Al hablar de lo religioso me refiero en el sentido más amplio de la palabra, a la red de ideas y acciones que dan un marco de orientación espiritual al ser humano. El momento histórico en que viven Blas de Otero y Ernesto Cardenal intensifica la dicotomía del yo y el universo. En ambos autores el sentimiento religioso se traduce en la necesidad de restaurar el equilibrio social del ser enajenado y entablar una dinámica comunicativa entre los humanos y el mundo natural. “Sólo el hombre está solo”, dice Otero en Ángel fieramente humano, o en palabras de Cardenal, “Dios mío Dios mío ¿Por qué me has abandonado? Soy una caricatura de hombre” (“Salmo 21”). Los dos autores rebasan los límites de la angustiosa soledad humana y comparten la necesidad de alimentar o propagar una visión o imagen, una utopía hacia la cual dirigir el esfuerzo humano. El proceso de desintegración del cosmos (o las ideas sobre la existencia, el tiempo y la palabra) y la angustia existencial, como bien ha señalado Octavio Paz, se hacen patentes en la literatura del siglo pasado. No nos sorprende “el dolor de ser vivo, y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos” del Darío de Cantos de vida y esperanza (1909). Ya para 1924, junto al deleite y la fuerza creadora del amor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Pablo Neruda deja percibir la congoja, la desesperación y la melancolía entre los sexos. En “Walking around”, de Residencia en la tierra (1933-1937), Neruda “se cansa de ser hombre” y una serie de imágenes repugnantes reflejan la descomposición de la sociedad y el mundo natural. El dolor del ser humano, la guerra, la inquietud metafísica y la muerte forman la realidad que encuentra Otero reflejada en la poesía de César Vallejo, a quien Cardenal reconoce como “influencia espiritual”. La colección de Vallejo, España, aparta de mí este cáliz (1939), a raíz de la Guerra Civil Española, deja huellas en ambos autores al igual que la amargura de Los heraldos negros (1918) y de Trilce (1922), donde ya la poesía está minada de sentir político. Un aspecto sobresaliente de la vida de Cardenal y la de Otero es el impacto de la época en que les toca vivir y sus inquietudes personales. El cuadro político en que se desenvuelven no difiere demasiado: aproximadamente cuarenta años de dictadura con la fuerza asfixiante de un caudillo o dictador, el general Francisco Franco en España y el jefe de la Guardia Nacional Anastasio Somoza Debayle en Nicaragua, frente a la necesidad del artista de rebelarse fulminantemente. El ambiente político es un factor significativo en la obra de los poetas, aunque existen también otros puntos de conciencia entre los dos autores. No tiene mayor importancia que los dos hayan nacido en una familia acomodada (segundo hijo varón en ambos casos), pero sí la tiene que desde la niñez reciben una sólida formación religiosa en el ambiente de una sociedad conservadora. A los diez años de edad tanto Otero como Cardenal se encuentran bajo la tutela de los jesuitas, con su tradicional rigor físico y moral. La influencia de la tradición judeocristiana es fundamental en los años formativos de ambos autores. En cuanto a la formación literaria en común encontramos una afición a la poesía desde temprana edad, los dos leían y escribían versos desde la niñez; y entre los escritores preferidos de ambos se encuentran santa Teresa de Jesús, fray Luis de León y san Juan de la Cruz. De las letras hispanoamericanas ambos autores han reconocido como influencias a Rubén Darío, a Pablo Neruda y a César Vallejo. Al hablar de las raíces de la poesía moderna española, el crítico español Manuel Mantero dice que “El árbol genealógico de la poesía contemporánea española parte de Rubén Darío... el mundo interior del nicaragüense es agónico, dolorido; su radiación, metafísica” (1). Ernesto Cardenal habla y compara su niñez con la de Rubén Darío: Rubén cuando hace los recuerdos de su infancia dice que él era un niño devoto que se confesaba todos los sábados en la iglesia de San Francisco. Yo me confesaba también todos los sábados en la iglesia de San Francisco, que estaba al lado de mi casa (OVALLES, 14) (2). En el panorama de la poesía de posguerra española se dan básicamente tres tendencias, la formalista, la religiosa y la social. Blas de Otero no se suscribe a ninguna de las tres tendencias principales, aunque comparte con ellas varios aspectos, su obra es “particular, unitaria y obedece a su propio desarrollo (3). A Otero se le conoce como representante de una generación “desarraigada” (4), producto de las dos guerras mundiales y el horror de la Guerra Civil Española; el poeta encuentra el mundo en ruinas y sin un Dios que le responda. En el poema “Impreso prisionero” de la colección Que trata de España (1964), Otero evalúa su obra poética: el Cántico espiritual (1942) es “tiempo agraz y hondo” en sus “años Azules”. “Terco, rabioso, es Ángel fieramente humano (1950), ‘desalmado el cuerpo / a golpes de pasión o de conciencia’. Más adelante el poeta nos dice que se vuelve a España, ‘entro / en la mina comida por el hambre, / camino / ...Pido la paz y la palabra... / hablo / para la inmensa mayoría...’. Como resultado el autor se sirve de la palabra y busca la ‘...voluntad de la vida / a contra dictadura y contra tiempo’ ” (5). El proceso que lleva a Otero a una postura negativa se resuelve en una percepción más positiva de la vida hacia el final de su obra. En Pido la paz y la palabra (1955) y En castellano (1960), el poeta no se rinde al pesimismo, su angustia existencial se convierte en fe abierta y plañidera, sus versos van dirigidos a la “inmensa mayoría” (como réplica a los versos de Juan Ramón Jiménez a “la inmensa minoría”). Sus próximos libros y las reediciones de su obra (Esto no es un libro, 1963; Que trata de España, 1964; Expresión y reunión, 1969; Mientras, 1970; País, 1971, entre otros) reflejan la visión del mundo de un poeta definido y claro en sus ideas. Sus viajes por el extranjero (Francia, China, la Unión Soviética y Cuba entre otros países) y su afiliación al Partido Comunista respaldan su “Cartilla (poética)”: La poesía exige ser sinceros. Lo sé. Le pido a Dios que me perdone Y a todo dios, excúsenme. ... La poesía tiene sus deberes. Igual que un colegial. Entre yo y ella hay un contrato social (QTE, 39). Es importante subrayar que la preocupación de Blas de Otero por la “inmensa mayoría” tiene hondas raíces religiosas. Pero, para reconocer su propia voz, Otero necesita liberarse de la impuesta carrera de derecho, de la imagen del Dios Padre; necesita rechazar parte de su pasado y dar rienda suelta a su expresión poética. La primera decepción del poeta es ante el amor humano y la incapacidad de llegar a Dios por medio del mismo: “Oh Dios, oh Dios, si para verte / bastara un beso, un beso que se llora / después, porque, oh, por qué!, no basta eso”. Al estar juntos los amantes se hace más obvia la ausencia de Dios: “Suena la soledad de Dios. Sentimos / la soledad de dos” (AFH, 22). A través de la colección, “la desolación y el vértigo se juntan” y la búsqueda de la voz poética es desesperada, amarga y dolorosa. En los sonetos de Ángel fieramente humano hay imágenes de manos que se alargan hacia arriba, “arañando sombras”, en un intento frustrado de alcanzar y tocar a Dios. La angustia se convierte en lucha inútil y en completa frustración: Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, al borde del abismo, estoy clamando a Dios. Y su silencio, retumbando, ahoga mi voz en el vacío inerte. ... Alzo la mano, y tú me la cercenas. Abro los ojos: me los sajas vivos. Sed tengo y sal se vuelven tus arenas. Esto es ser hombre: horror a manos llenas. Ser y no ser eternos, fugitivos. ¡Ángel con grandes alas de cadenas! (AFH, 41-42). El soneto “Ímpetu” de Redoble de conciencia da la nota positiva y los presagios de esperanza que encontramos plenamente desarrollados en Pido la paz y la palabra (1955) y En castellano (1960). Ese no ceder completamente a la derrota se convierte en fe abierta y plañidera, de la angustia existencial y el diálogo dramático con Dios, Blas de Otero se torna a la “inmensa mayoría”, para creer en el hombre, la patria y la palabra. El poeta surge como el profeta salvador del mundo, se toma el lugar de Dios. Los poemas de Con la inmensa mayoría (1960), reflejan su preocupación religiosa transformada: la voz poética se dedica a hacer la labor del Dios ausente que no le responde. Sus poemas tienen un mensaje de esperanza y muchos están escritos a manera de parábolas, sentencias y oraciones. Hay en ellos alusiones a episodios bíblicos y a palabras dichas por Cristo que el poeta modifica y en ocasiones invierte. El poeta toma la posición del Dios renegado, ausente, y su palabra es profética y redentora. Otero no solo declara su falta de fe en Dios sino que reitera su fe en el hombre y la posibilidad de crear una nueva España sirviéndose de su arma poética. El clamor, el dolor y el grito angustioso se convierten en canto, amor y esperanza. La preocupación religiosa personal se trasforma en unión con todos, y su poesía, a la que reconoce un deber político y social, es palabra de aliento. Si en la poesía de Blas de Otero encontramos una rebelión contra el Dios padre que no responde ante las injusticias dejando al ser humano solo, en Ernesto Cardenal existe el deseo de echar abajo al dios falso, al ídolo dictatorial, por el Dios verdadero que ha de liberar a su pueblo oprimido. El odio por la dictadura de los Somoza y la muerte de algunos de sus amigos en el atentado contra el régimen, la fracasada “Conspiración de Abril de 1954” (en la cual participa), intensifican los deseos de Cardenal de escribir una poesía política, fuerte y de denuncia. Pero el poeta, después de tan violentos sucesos, y la muerte de otro joven poeta al asesinar al dictador en 1956, decide ser monje trapense en busca de un cambio radical de vida. Al hablar de su conversión ha dicho: “Dios se me reveló como amor... Descubrí su belleza y me entregué a ese amor” (OVALLES, 15). El periodo de la Trapa, junto a las conversaciones y enseñanzas de Thomas Merton, es curativo y comunitario. Fruto de esa etapa es Gethsemani, KY (1960), una serie de poemas o meditaciones espirituales que, según Paul Borgeson, “marca el paso entre el anterior verso político con la espiritualidad de este libro” (55). Cardenal termina sus estudios para el sacerdocio en La Ceja, Colombia, y recibe las órdenes en agosto de 1965, en Nicaragua (6). De vuelta a su país y con el apoyo moral de su maestro espiritual, Merton, Ernesto Cardenal funda la comunidad de “Nuestra Señora de Solentiname” en las islas del Lago de Nicaragua con el propósito de vivir un cristianismo comunitario y pro-revolucionario, modelo en praxis de la entonces incipiente Teología de la Liberación en Hispanoamérica (7). A partir de estos años su producción literaria aumenta. Los Salmos (1964) de Cardenal son un claro intento de entrelazar el Dios del Antiguo Testamento con el mundo contemporáneo y sus problemas. El resto de su obra comprende temas políticos, históricos y religiosos. Su voz profética se da a conocer con la difusión de Canto nacional (1972) y Oráculo sobre Managua (1973). La preocupación religiosa como base de la poética de Cardenal está presente desde sus primeras obras hasta sus publicaciones posteriores, Tocar el cielo (1981), Nostalgia del futuro (1982), Waslala (1983), Evangelio, pueblo y arte (1983), y Vuelos de Victoria (1984), algunos poemas sueltos de 1988, Cántico cósmico (1989) y Los ovnis de oro (1992), entre otros. En su libro Writers and the Revolution (8), Renee Winegarten ha señalado tres aspectos fundamentales que forman la orientación revolucionaria total: el político, el moral y el estético; esos tres elementos se dan y coinciden en la obra de Blas de Otero y Ernesto Cardenal. La lucha por la paz y la justicia para el ser humano tiene origen en ambos autores en una búsqueda de Dios como elemento unificador de la existencia. En los dos poetas hay un movimiento de los conflictos del “yo” al “nosotros”. Del amor erótico parten hacia ese amor que los griegos llamaron “ágape”. El poeta busca su voz interior y se extiende hacia los demás al ser portavoz de la sociedad enferma. Tanto Ernesto Cardenal como Blas de Otero creen en el poder creador y redentor de la palabra para forjar la base de una nueva sociedad de libertad, paz y justicia para todos los seres humanos, labor poética y profética a la que se empeñan. No sorprende que la voz lírica de ambos autores busque los oídos del pueblo, rechazando la ética de una poética purista y elitista. La preocupación social brota de la fusión de una estética política y religiosa que cada uno resuelve de manera diferente aunque con muchas convergencias. El camino poético emprendido por Blas de Otero revela una poética que gradualmente va perfilando sus propósitos: el compromiso con la “inmensa mayoría”, la labor profética, el rechazo de una poética “pura” y la liberación formal del verso como reflejo y símbolo de la liberación del individuo en su visión de una España. Si la poesía es la palabra del tiempo sin fecha, como ha dicho Octavio Paz, entonces nos encontramos con el tiempo lineal de la tradición judeocristiana y la interpretación marxista de la historia. La percepción de la historia, la reflexión sobre el presente y la necesidad de crear un futuro son integrales al propósito de la poesía exteriorista de Cardenal. Para el nicaragüense la poesía tiene una misión redentora como vehículo del amor, y la unión que produce el amor es la suprema ley del universo. El sentido de la existencia en la totalidad de la obra de Ernesto Cardenal es un proceso evolutivo de unión y desunión, de vida y muerte. A raíz del triunfo de la revolución sandinista la vida y la trayectoria poética de Cardenal cambian, él se convierte en ministro de Cultura de su país y su poesía toma un tono celebratorio y universal. El triunfo revolucionario, los rostros con nuevas sonrisas, la reconstrucción, la naturaleza redimida, son parte del comienzo de un ciclo nuevo, de un nuevo orden que tiene la paz y la armonía de la comunidad como metas realizables. El cambio a un ser evolucionado, nuevo, ocurre frecuentemente en la obra de Cardenal por medio de la muerte como estado natural de separación y transformación. La sangre derramada de tantos en la lucha revolucionaria, así como la sangre derramada de Cristo, dan fuerza vital de arranque, como la semilla que revienta para dar una nueva planta. Todo oscuro en el cosmos. Buscando... la noche concibió la semilla de la noche... crece en las tinieblas la pulpa palpitante de la vida... (“El Big Bang”, 4-13) (9). Para resaltar la unidad sustancial de su obra, cito unos versos de “Este mundo”, poema de la colección Carmen y otros poemas (1943-45): ...estamos unidos a las raíces de todo lo que existe y una sola sustancia oscura fluye debajo de nosotros; y su oleaje subterráneo penetra hasta mi copa más alta trayendo la muerte y el clamor de la guerra desde el confín del mundo. ¿Y cómo escapar si su marea me acosa más de cerca que mi sangre y hay un sexo misterioso que me une con el fondo de la tierra? (10). En Cardenal, la semilla es el origen y el cumplimiento del ciclo de vida-muerte-vida, es el proceso del universo hacia la perfección de la vida en el amor. Son varios los puntos de enlace entre los dos poetas y en sus divergencias ambos poetas intentan fundir el arte con una función social resultado de una conciencia ético-religiosa. Poesía y religión implican revelación y poder creativo. La necesidad de propagar una visión, crear una imagen de una sociedad modelo, una utopía por medio del verso, es en ambos escritores el resultado de la necesidad de establecer un equilibrio social. La ira desgarradora que ambos poetas expresan ante las injusticias políticas perfila la voz del profeta que denuncia y que augura la caída del régimen dictatorial. Otero y Cardenal cultivan una poesía que llega a los oídos del pueblo; los dos insisten en un lenguaje directo y dinámico. Aunque de dos extremos del mundo hispánico, ambos poetas comparten una serie de preocupaciones similares y metas en común. El poder creador de la palabra poética es su medio; mientras más clara y específica sea la visión, más factible su realización. La palabra poética es para ambos poetas arma, herramienta, visión y semilla para el futuro. Con un trasfondo parecido, Blas de Otero y Ernesto Cardenal, motivados por un ideal de amor fraternal, sintieron el llamado a participar en la labor de enmendar una realidad dolorosamente fragmentada. Bibliografía • ALTAMIRANO, Carlos, ed. Poesía social del siglo XX: España e Hispanoamérica. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1971. • BENEDETTI, Mario. “Ernesto Cardenal: ¿Evangelio o revolución?”. Casa de las Américas, Nº 63, noviembre-diciembre de 1970: 175. • BORGESON, Paul B. Hacia el hombre nuevo: Poesía y pensamiento de Ernesto Cardenal. Londres: Tamesis, 1984. • CARDENAL, Ernesto. Cántico cósmico. Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1989. —. Canto nacional. Buenos Aires: Ediciones Carlos Lohlé, 1973. —. Gethsemani, Ky. México: Ediciones Ecuador, 1960. —. La Hora 0. Montevideo: Editorial Aquí, 1966. —. Los ovnis de oro/Golden UFOs. Bloomington: Indiana University Press, 1992. —. Oráculo sobre Managua. Buenos Aires: Ediciones Carlos Lohlé, 1973. —. Salmos. 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San Sebastián: Gráfico-Editora, 1942. —. Con la inmensa mayoría (“Pido la paz y la palabra” y “En castellano”). Buenos Aires: Losada, 1960. —. Que trata de España. Paris: Ruedo Ibérico, 1964. • PAZ, Octavio. El arco y la lira. México: Fondo de Cultura Económica, 1979. • VALLEJO, César. Obra poética completa. Ayacucho: Caracas, 1985. Notas 1. Manuel MANTERO, en Poesía española contemporánea. Estudio y antología (1939-1965), Barcelona: Plaza y Janés, 1966: 29. 2. Caupolicán OVALLES, “Entrevista con Ernesto Cardenal”, Cal (Caracas), Nº 34 (26 de septiembre de 1964): 14-15. 3. Emilio ALARCOS LLORACH, La poesía de Blas de Otero (Salamanca: Ediciones Anaya, 1966): 23. 4. Término acuñado por Dámaso ALONSO en “Poesía arraigada y poesía desarraigada”, en Poetas españoles contemporáneos (Madrid: Gredos, 1965): 345-358. 5. Blas DE OTERO, Que trata de España (París: Ediciones Ruedo Ibérico, 1964): 28. 6. El periodo de visita y estudio en México y Colombia resulta ser muy productivo. Además de ver la publicación de Gethsemani, KY, en 1960, y Epigramas en 1961, Cardenal publica la Oración por Marilyn Monroe y otros poemas en 1965 y prepara parte del Homenaje a los indios americanos. 7. La Teología de la Liberación ha sido un movimiento político-religioso que lleva como propósito el servicio y la liberación de los pueblos oprimidos, siguiendo las mismas como en los tiempos de la iglesia primitiva. 8. Renee WINEGARTEN, Writers and the Revolution: The Fatal Lure of Action (New Viewpoints, 1974): XXX. 9. Ernesto CARDENAL, “El Big Bang”, Plural, Vol. XVIII, Nº 200 (mayo de 1988): 4-13. 10. Jorge Eduardo ARELLANO, “Ernesto Cardenal: de Granada a Gethsemany (1925-1957)”, Cuadernos Hispanoamericanos, 97 (julio-agosto 1974): 163-183. ** María Teresa Miranda http://www.letralia.com/firmas/mirandamariateresa.htm Docente e investigadora puertorriqueña (Guayama). Reside en Estados Unidos. Es profesora de lengua y literatura hispánica en la Unidad de Lenguas Modernas del Departamento de Humanidades del Hostos Community College (http://www.hostos.cuny.edu), de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY, http://www. cuny.edu). Su doctorado es del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Kentucky (http://www.uky.edu) y obtuvo su licenciatura de Rutgers University (http://www.rutgers.edu), después de cursar estudios generales en la Universidad de Puerto Rico (UPR, http://www.upr.edu). Ha viajado y vivido por varios años en España y Guatemala, donde estudió teatro y se inauguró en las tablas en la Universidad Popular, fundada por Miguel Ángel Asturias. En Hostos ha tenido la oportunidad de ser parte del elenco de la producción bilingüe de Romeo and Julieta en NY. Ha ejercido la docencia en varios niveles e instituciones académicas de EUA. Un texto suyo ha sido incluido en el libro Beauty of Human Diversity Beyond Male Perspective (Arrow Printing, 2009). === Cuba: hetairismo y destino Jorge Luis Rodríguez Reyes ============ Durante el acto, haced lo que César: veni, vidi, vici, y fuera, sin repeticiones demasiado frecuentes. Usad siempre el capote de goma, y al besar, sed más bien académicos reposados y silenciosos de la lengua, que áspid revolviéndose en las profundidades. Benjamín de Céspedes La prostitución en la ciudad de La Habana. En las panzas —estoy tentado a decir cavidades vaginales— de las zozobrantes y venturadas tres carabelas, zarpadas al reencuentro de los mundos, se debieron cuajar muchos deseos carnales. Y en el interior de esas vetustas bodegas, la mezcla de quiméricos sueños, hacinación, miedo, deseos sexuales reprimidos y otro sinnúmero de insatisfacciones, se premoldeó la invención o imagen de lo que serán por mucho tiempo las tierras americanas para el colonizador europeo: un paraíso carnal. Y el constructo, nacido de tales deseos insatisfechos y sueños desaforados, templó la estampa mundonovista que se repite hasta la actualidad; porque muchas de las tierras americanas se leen desde aquellas ansias, empolladas en los vientres de las mencionadas carabelas colombinas y aún perviven muchos derroteros enfilados a la búsqueda de Dorados, Potosíes o las bravas Amazonas, aunque hoy algunas de éstas deben pelear con las armas a su alcance: una cuidada belleza conjugada a las artes amatorias, que aprenden tan pronto ofician en algún burdel pueblerino. En la isla de Cuba uno de los primeros colonizadores españoles, Vasco Porcallo de Figueroa (fundó villas), logró hacerse de un harén de más de sesenta muchachas indias, aunque supongo que esa cifra sea muy ínfima a la real y su hito, uno más, y no el mayor de los acaecidos. Ese hecho no escapó a la mirada de la incipiente clerecía; institución que si bien muchos de sus miembros eran dados a tales “excesos” que ellos no podían sofocarse, y menos sofocar en territorio “disoluto” como se le consideró a la Isla, al menos dejó constancia de tal agravio a la institución cristiana. Pues la mancebía, la bigamia, o la mencionada poligamia, si bien son de uso corriente en aquellos tiempos en estos territorios, eran y son actos proscritos por los cánones de la iglesia católica. Los primeros colonizadores libaron al libre albedrío las recién descubiertas tierras y oficiaron su bacanal impronta tan destructivamente y tan lejos de cualquier orden (a no ser el derecho de la espada o a la débil legalidad española, y ésta se retorcía antes de actuar en su contra) que, como es conocido, en pocos años tuvieron que buscar mano de obra esclava en otros lugares porque en Cuba no quedaba casi nada utilizable. Y estaban tan dislocadas las relaciones entre los colonizadores que instituciones como el matrimonio, la justicia o el respeto debido al Rey eran prácticamente letra muerta. Fue tal el nivel de degradación alcanzado que: En una carta que dirige Lujan (1) al Rey en 23 de Diciembre de 1584 (1) se lée: “Por la obligación del offizio é descargo de mi conciencia, hago saber á V. M. que el alcalde, y su alférez, y sargento están públicamente amancebados con tres mujeres cassadas, y con tanta publicidad como si fueran suyas. Los demás soldados de aquí, viven en la misma libertad, tomando á otros vezinos las mujeres y esclavas por fuerza (2). No cambió mucho con el transcurso de siglos el destino de muchas mujeres en aquella sociedad, sociedad destinada a la asfixia por una caterva de órdenes, leyes y normativas, legajos que casi nadie seguía porque aunque tales designios resultaban férreos en la península y así eran estimados allá, si a Cuba llegaban eran ya débiles y muy poco se podía hacer por parte de la autoridad. Es fama el dicho en relación a las Leyes de Indias: “Se acata pero no se cumple”. Ya en la primera mitad del siglo XVIII el gobierno colonial clama la necesidad de crear una casa para recoger a las mujeres disolutas, y tal hecho se lee en el curioso libro Historia de la Isla de Cuba y en especial de La Habana, de Antonio José Valdés. La referencia aparece cuando el autor reseña el breve gobierno del mariscal de campo D. Juan Antonio Tineo y Fuertes, iniciado en 1746, y terminado al año siguiente por la muerte del mencionado mariscal, se ubica una nota al pie que dice: El señor Tineo fué el primero que tuvo el pensamiento de establecer una casa para recogimiento de mujeres disolutas, como se percibe de la contestación siguiente. —“He hecho presente al Rey la carta de V.S. de 1º de Julio de este año en que incluye el plan de la casa que ha proyectado para cárcel ó recogimiento de mujeres incorregibles, en que estén separadas, y no expuestas al escándalo que hasta ahora, á causa de haber habitado, por la estrechez de la cárcel de esa ciudad, los corredores del patio en que están los presos. Ha sido agradable á S.M. en punto tan esencial, y la aplicación con que desde luego se dedicó á poner en planta este loable pensamiento: para que pueda más bien conseguirse se ha dignado S.M. señalar para la obra dos mil pesos del primer caudal que hubiere, ó produjesen las vacantes eclesiásticas de esa isla, los cuales se han de poner á disposición de V.S. en virtud de las cédulas que se expidieron por el Consejo: no limitándose á esta demostración el piadoso ánimo de S.M. me ha mandado prevenir á V.S. informe que cantidad podrá asignarse anualmente para ayudar á la manutención de la referida casa, y en que fondo podrá situarse a fin de que, según lo que V.S. expusiere, pueda S.M. determinar en el particular; también me ha mandado S.M. encargar á V.S. procure ordenar y arreglar el régimen y método de gobierno de las mujeres que se recogieren en dicha casa, de forma que no sólo se las emplee y ocupe en cuanto pueda conducir á distraerlas de su vida licenciosa, sino también en labores que pueda utilizar la misma casa, y contribuir a su conservación y aumento. Participo a V.S, lo referido para su inteligencia, quedando S. Cotejar toda la cita con el original y dejar como está allí. M. con la confianza de que seguirá V.S. con la misma actividad y diligencia esta obra tan del servicio á Dios y beneficio de ese público. Dios guarde á V.S. muchos años. Madrid 18 de octubre de 1746. —El Marqués de la Ensenada— Sr. D. Juan Antonio Tineo” (3). Tal Casa de Recogidas llegó a fundarse en 1776 por el marqués de la Torre, dado el número elevado de mujeres escandalosas y delincuentes, y tal institución ofició desde entonces también para la reclusión de prostitutas. No debemos realizar mucho esfuerzo para presumir en qué se empeñó la vasta ralea de tripulantes que aguardaba la llegada de las atesoradas embarcaciones de tierra firme a la bahía habanera: tales naves debían reunirse en ese puerto y embarcar juntas rumbo a España bajo una fuerte protección naval para así disuadir los ataques piratas, pero muchas veces transcurrían largos períodos de espera en el mencionado puerto y la masa truhanesca era dada a una variadísima faena saturnal, en la cual era imperativo la mujer (4) como objeto de goce: no importa si casada, esclava o prostituta, porque ella no era más que una pieza dentro de la recurrida tríada: vino, juego y placer. Y aun tal imagen saturnal, en pleno siglo XIX, la mencionan algunos viajeros o residentes coloniales, imagen que no debió ser muy distinta a épocas anteriores. Francisco Moreno, funcionario español en Cuba, escribe: Pero esto no es nada; ahora viene lo gordo, lo horrible, lo asqueroso, lo repugnante, lo que hiela la sangre y llena de indignación al hombre honrado. Junto al hogar de la familia, el templo del placer; frente á la casa de Dios, el lupanar; pero no entreabiertos, sino abiertos y muy abiertos, de par en par, ventanas bajas y todo, para que puedan salir, mezclados con las palabras obscenas, los olores á carne humana, quizá podrida, y entrar las lúbricas miradas de la doncella, que tal vez envidia entre sueños la dicha de aquellas desdichadas (5). (...) bailar es indecoroso, y tercera, que existen escuelas de baile en las que por el módico precio de medio peso en billetes se aprende, no sólo á bailar, sino á otras cosas peores. Otra de las cosas que claman al cielo en Cuba, es la libertad de que gozan las prostitutas: campean por todas partes y á todas horas, á pié ó en coche, por donde les place, pero sin procurar cubrir su abyección con el velo del pudor, ¡de ningún modo! sino diciendo: yo soy una prostituta; yo me vendo al que me quiera. Me objetarás que no va á confinárselas á reclusión perpetua, y no te faltará razón. Pero de que salgan honestamente, á que se presenten en carruajes descubiertos, luciendo las pantorrillas y cantando y alborotando, hay una diferencia colosal. Pues no es esto sólo: á las doce de la noche las tienes á pié por la acera del Louvre, que es como si dijéramos la Puerta del Sol de Madrid, en busca de sus queridos ó de alguien que no lo sea (6). El viajero español Salas y Quiroga, quien se propuso escribir múltiples libros de viajes, da sus impresiones sobre La Habana: Pero ¿será cierto, me decía yo, que es ésta la ciudad de los robos y de los asesinatos? ¿Es ésta, como nos lo han repetido siempre, la Sodoma del siglo, la población que abriga en sus entrañas la corrupción en todas sus formas? ¿Es éste el país en que la vida de los hombres tiene un precio marcado, y hay una tarifa para comprar el asesinato del enemigo?... ¿Es aquí donde la palabra virtud femenina está reñida con la fuerza del temperamento y el ardor del clima? ¿Donde el juego y la prostitución, la venalidad y el homicidio tienen su más seguro imperio? ¿Donde el sol quema como las ascuas, y ennegrece el cutis e irrita la sangre? ¿Donde una enfermedad terrible debilita a todos los europeos, y mata al mayor número de ellos? ¿Es ésta la terrible ciudad que se alimenta de oro y cadáveres? ¿Será cierto que es un acto de arrojo el venir a esta isla temida, en que son tantos los negros, los blancos tan pocos y en que un soplo de los primeros destruye a los últimos? (7). La mención a tales afanes y oficios es recurrente en la vasta bibliografía de viajes de la época. El asombro y desconcierto por el grado de insalubridad, degradación moral y corrupción administrativa eran legendarios, a tal punto que estos males serían tomados como referente para medir la gomorrización o sodomización de alguna ciudad en el Nuevo Mundo. Algunos historiadores arguyen que era cuasi política de Estado fomentar en la sociedad colonial cubana un nivel evasivo tal que dificultara la consolidación de sentimientos patrios que significaran obstáculos para el pretendido eterno dominio de España en Cuba: fomentados un alto grado de lujuria, perversión, carnavalización y falta de conciencia social, unido esto a una férrea persecución a elementos disidentes y la condena al ostracismo de éstos, sería muy difícil para esa sociedad levantarse y oponerse al dominio de la Metrópolis. En plena guerra, en abril de 1873, Pérez de la Riva, gobernador político de entones, alarmado por el aumento del número de prostitutas oficiantes en ese momento, para muchos a causa de la propia guerra y sus devastaciones, ordena que se inscriban las meretrices con el objetivo de recaudar fondos para cubrir los gastos de varias plazas de médicos que se proyectaban para un hospital. Se abrió en junio del propio año con el nombre de Hospital Higiénico, y el 27 de diciembre del propio año se estableció el Primer Reglamento sobre la Prostitución en Cuba, el cual intentó organizar e imponer normas higiénicas a las meretrices y así evitar el contagio de las enfermedades venéreas. Lo cierto es que siguió creciendo el porcentaje de esas enfermedades en la población civil y en la militar; sirva de ejemplo que para 1875 el diez por ciento de existencia hospitalaria de la tropa española destacada en Cuba portaba algún contagio venéreo, lo cual convierte a las meretrices en un insospechado peligro para el ejército español por el nivel aniquilante de sus afanes, y hasta le da un giro utilitario-patriótico a la industria carnal. En 1888 aparece un libro interesantísimo que aborda, como nunca, la problemática de la prostitución habanera. En él su autor, el doctor Benjamín de Céspedes, realiza una radiografía de la temática con una profusión de informaciones y documentos que sigue siendo ejemplar. Es un libro muy rico en matices pues detalla las vías y las causas de ejercer la prostitución, las demarcaciones urbanísticas donde se desempeñaban las meretrices, sus instituciones, los grupos sociales, la clasificación de enfermedades derivadas de tales prácticas, amén de la prostitución femenina y masculina, y ubica a éstas por grupos de inmigración, raza, etcétera. A continuación ofrecemos una selección documental del libro: Reglamento Especial de Higiene pública (8) Capítulo I De las mujeres públicas, sus clases, obligaciones y penas a que quedan sujetas ART. 1: La creación de la Sección especial de higiene pública, tiene por objeto prevenir y evitar los malos efectos de la prostitución, disminuir esta en lo posible é impedir que se manifieste de un modo escandaloso, afectando a la moral pública. ART. 2: Se abrirá un registro donde serán inscritas todas las mujeres que se dediquen á la prostitución en cualquiera de las clases que se determinan por este reglamento. ART. 3: Las prostitutas serán clasificadas de la manera siguiente: 1. Amas de Casa con huéspedes. 2. Amas de Casa de recibir. 3. Prostitutas con domicilio fijo. ART. 4: Las amas de casa con huéspedes se dividirán en cuatro clases, satisfaciendo respectivamente una Cuota mensual de veinte y cuatro pesos la primera, diez y ocho la segunda, doce la tercera y seis la cuarta. ART. 5: Las Amas de casa de recibir se dividirán en tres clases, satisfaciendo respectivamente una Cuota mensual de diez y ocho pesos las de primera, doce las de segunda, y seis las de tercera. ART. 6: Las prostitutas con domicilio propio se dividirán en dos clases, satisfaciendo respectivamente la cuota mensual de seis pesos las de primera y tres las de segunda. ART. 7: Las prostitutas que se hallen de huéspedes no satisfarán cuota alguna. ART. 8: Todas las prostitutas estarán obligadas a empadronarse en las Celadurías de sus barrios respectivos, y proveerse de cédula de seguridad, la que llevarán siempre consigo. ART. 9: Las amas de casa de prostitución estarán provistas de su correspondiente licencia, por la que satisfarán seis pesos. Cuando deseen dejar el tráfico bastará que devuelvan la licencia. ART. 10: Las amas de casa no podrán admitir á ninguna prostituta. Ni como huéspeda ni como transeúnte, careciendo de la cédula mencionada. ART. 11: Las amas no podrán tener á su cargo más que una casa con el número de prostitutas que les parezca conveniente sin que por esto se les aumente la cuota señalada según su clase. ART. 12: Las amas de casa no podrán negarse bajo ningún concepto á exhibir el libro donde estarán asentados los reconocimientos hechos por los facultativos del cuerpo, á cualquiera persona que lo exija. ART. 13: Las amas de casa no podrán admitir como huéspedes a jóvenes menores de 14 años. ART. 14: La que se dedique clandestinamente a la prostitución satisfará una multa de quince pesos. ART. 15: Las amas de casa tendrán la obligación de dar parte á la Sección, del recibo y salida de las huéspedes en el improrrogable plazo de veinte y cuatro horas. ART. 16: Las amas son responsables de los escándalos que ocurren en sus casas, así como de que las huéspedas no estén de una manera deshonesta en los balcones y ventanas. ART. 17: Queda prohibido á las mujeres públicas reunirse á las puertas de las casas, llamar á los transeúntes ó hacerles proposiciones indecorosas. ART. 18: Las prostitutas no podrán ocupar palcos en los teatros, ni ir en carruaje descubierto á los paseos públicos. ART. 19: Las que al transitar por las calles lo hicieren de una manera deshonesta ó se parasen en ella llamando la atención por sus actos ó palabras indecorosas, quedarán sujetas á la penalidad que se determina en el Art. 22. ART. 20: Las amas de casa y prostitutas habitarán precisamente los pisos altos. ART. 21: Las amas de casa están obligadas á entregar en el hospital de San Francisco de Paula y en el mismo día á las huéspedas que dén de baja los facultativos. ART. 22: Las infracciones de los artículos anteriores serán castigadas con multas en la cantidad que el Excmo. Sr. Gobernador juzgue oportuno, y con prisión en caso de insolvencia. A las prostitutas reincidentes se les expulsará de esta capital, por tránsito de la Guardia Civil al punto donde la Autoridad designe. ART. 23: El ama que oculte una pupila pagará una multa de quince pesos por primera vez, el doble por la segunda y si reincidiese prohibición de su tráfico. Capítulo II De la Sección de higiene especial ART. 1: Habrá en el Gobierno político una Sección á cuyo cargo estarán los trabajos correspondientes a la higiene especial. Se establecerá en ella una contabilidad rigurosa de los fondos que se recauden. ART. 2: Para auxiliar los trabajos de esta Sección habrás dos oficiales con el sueldo anual de ochocientos pesos y un escribiente con el de quinientos, pagados de los fondos que produzca el ramo. ART. 3: Se llevarán tres registros de prostitutas y amas, uno general por orden alfabético y los restantes por el número de inscripciones, relativamente de amas, pupilas y prostitutas con domicilio propio. En estas dos últimas se anotarán el domicilio y las vicisitudes; además, en los de las amas y prostitutas, los pagos que dejen de efectuar mensualmente. ART. 4: La Sección de higiene especial dependerá de la Secretaría del Gobierno político. ART. 5: Habrá dos recaudadores con un peso diario - pagado de los mismos fondos. ART. 6: La recaudación se hará mensualmente; al ama que deje de pagar dos cuotas se le impondrá un recargo de la cuarta parte de ellas. Si el atraso llegare á cuatro mensualidades, después de realizarse el cobro por la vía ejecutiva, podrá prohibírsele al ama su continuación en el tráfico. ART. 7: Cada mes se formarán estados de recaudación y gastos por el oficial encargado de la contabilidad, los cuales llevarán el Vº. Bº. del Excmo. Sr. Gobernador. ART. 8: Habrá un libro de gastos y otro de ingresos, donde diariamente se anotarán las cantidades que figuren por ambos conceptos, trasladándose luego cada mes el balance á otro libro que hará las veces de Mayor. En todos ellos se observarán las reglas de una buena contabilidad. ART. 9: Se llevará un registro de entradas y salidas diarias del hospital de San Francisco de Paula, donde ingresarán las enfermas. ART. 10: Habrá otro registro de multas que hagan efectivas y otro de presas y detenidas. ART. 11: Después de cubiertas las atenciones del personal y material de la Sección de higiene, si resultase algún sobrante de la cantidad recaudada, se destinará á reintegrar en lo posible el gasto de que por estancia hayan de causar las mujeres enfermas en el hospital de San Francisco de Paula, ó para cualquiera otro objeto benéfico á juicio del Gobernador. Capítulo III De los facultativos ART. 1: En el cuerpo facultativo higienista se compondrá de cuatro médicos, que se denominarán Delegados facultativos de Higiene, con el sueldo anual de mil doscientos pesos, pagados de los productos del ramo por trimestre. ART. 2: Para ser nombrado Médico higienista se necesita poseer conocimientos especiales de este ramo. ART. 3: Harán dos visitas semanales á las casas que de antemano les están señaladas, anotando el resultado de su escrupuloso examen en el libro de certificados. Uno de los registros debe efectuarse necesariamente con el espéculo. ART. 4: En el momento que encuentren á una mujer atacada de sífilis, ó de cualquiera otra enfermedad contagiosa, la enviarán al hospital de San Francisco de Paula, dando parte por separado á la sección especial, como ésta á su vez se lo dará al facultativo cuando reciba el alta del Director de dicho hospital, anotándose la hora de la visita y el nombre de la enferma. ART. 5: El facultativo dará parte al gobernador del resultado de cada visita sin novedad, ó con lo que encontrase, fijando la hora siempre que el médico determine que una pupila pase al hospital de San Francisco de Paula. ART. 6: El Director del Hospital de San Francisco de Paula dará parte diariamente á la Sección de las mujeres públicas que ingresen en el establecimiento y las que de él salgan, con expresión del nombre, procedencia y hora en que haya entrado la enferma. ART. 7 Y ÚLTIMO: Además de prescripciones de este Reglamento se observará en un todo lo que se detalla en los bandos de policía. Habana. 27 de diciembre de 1873. —Antonio Pérez de la Riva. —Aprobado. —Ceballos. A pesar de esa minuciosidad, el reglamento fue pronto sustituido por otro pero, ya antes, muchas meretrices buscaron vías para neutralizar las reglamentadas visitas semanales: ya sea por soborno u ocultamiento de los signos de las enfermedades venéreas. Otros documentos: Meretrices clasificadas por edades que ingresaron en el hospital de higiene en el año de 1887 (9) Años Casos Total de mujeres ———————————————————————————————————————— 14 1 374 15 3 16 10 17 26 18 63 19 54 20 57 21 28 22 31 23 18 24 11 25 17 26 14 27 9 28 7 29 1 30 7 31 1 32 5 34 2 35 1 36 2 37 3 42 2 44 1 Meretrices clasificadas por razas que ingresaron en el hospital de higiene en el año 1887 (10) Meses Blancas Negras Total ———————————————————————————————————————— Enero 5 12 Febrero 6 7 Marzo 8 8 Abril 8 9 Mayo 29 14 Junio 23 19 Julio 36 15 Agosto 26 32 Septiembre 28 18 Octubre 20 16 Noviembre 19 12 Diciembre 5 3 ———————————————————————————————————————— Total 213 161 374 Desconozco las estadísticas actuales de la prostitución e incluso las del siglo XX, es posible que sea debido a mi ignorancia o desinformación y campeen por ahí valiosas monografías del tema. Lo cierto es que en este texto no me he propuesto buscarlas ni indagar mucho más, será que dude que existan. Me he centrado en la hechología de épocas anteriores, donde es más fácil adentrase y buscar el dato preciso. Me admira el grado de civilidad de aquella sociedad finisecular donde fueron publicados estudios como el del doctor Benjamín de Céspedes. Si miramos la historia cubana, y obviamos los años finales de la década de los años sesenta hasta principios de los noventa del siglo pasado, Cuba nunca se ha librado de tal “oficio”, lo cual convierte esta tierra en una más de las soñadas en aquellas vetustas panzas colombinas, donde tras el grito, imagino desgarrador, del estafado Rodrigo de Triana: “¡Tierra! ¡Tierra a la vista!”, los marinos vieron su vida garantizada y con ella, la presunta cercanía de los ansiados manjares y prostíbulos de las trastocadas Indias. Notas 1. Gabriel de Luján gobernó brevemente a partir de 1584 y en medio de fuertes disputas por el poder. 2. Benjamín DE CÉSPEDES: La prostitución en la ciudad de La Habana, La Habana, Establecimiento Tipográfico O’Reilly Nº 5, 1888, p. 66. En todas las citas que aparecen en este texto se respetó la ortografía, redacción y tratamiento tipográfico del original. 3. Antonio JOSÉ VALDÉS: Historia de la Isla de Cuba y en especial de La Habana, La Habana, Imprenta y Librería de Andrés Pego, Obispo 34, 1877, p. 111. 4. No obvio la prostitución masculina, de la cual se tienen noticias, pero debió ser mayoritaria la femenina. 5. Francisco MORENO: Cuba y su gente (apuntes para su historia), Establecimiento Tipográfico de Enrique Teodoro, Madrid, 1887, p. 7. 6. Ibídem, p. 143. 7. Jacinto SALAS Y QUIROGA: Viajes, Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1964, p. 27. 8. Benjamín DE CÉSPEDES: La prostitución en la ciudad de La Habana, Establecimiento Tipográfico O’Reilly Nº 5, La Habana, 1888, pp. 86-88. 9. Ibídem, p. 265. 10. Ibídem, p. 266. ** Jorge Luis Rodríguez Reyes http://www.letralia.com/firmas/rodriguezreyesjorgeluis.htm Escritor cubano (Trinidad, 1980). Licenciado en ciencias humanísticas. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS, http://www.ahs.cu). Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso (http://www.centronelio.cult.cu). Tiene publicado por la Editorial Sed de Belleza el libro de narrativa En busca de piernas blancas. También ha publicado en las revistas El Caimán Barbudo (http://www.caimanbarbudo.cu), Cómo, CalleB (http://www.calleb.cult.cu), Hacerse el Cuerdo (http://bit.ly/y42GYw), Umbral y Signos (http://www.revistasignos.com). Aparece antologado en el libro digital El olor de los fulanos. Dirige la Casa del Escritor de Manicaragua, en Villa Clara. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Odas Eduardo Gasca *** Un final y cientos de inicios Marta Herrán de Viu *** Poemas James Ricardo Quiroz Biminchumo *** La casa Vanessa Hernández *** Poemas Gabriel Paz *** Don Fernando estuvo en Viena Alberto Amengual *** número de apuestas, tres C. A. Campos *** Sucesivos faros Daniel Buzón *** Poemas Rafael Eduardo D’Armas López *** Cita en Lasal del Varador Eduardo Balestena *** Detrás de las ventanas (extractos) Paolo Astorga *** Dos relatos Silvia Hebe Bedini === Odas Eduardo Gasca =============================================== *** Oda a la botella de gasolina Por vía seca nitrato sediento y nevazúcar clorato ansioso y ampolla de agua regia y mucha suerte hermética por vía húmeda rabo de estopa y llama y alas en los pies una botella de gasolina vuela torpe como la avutarda y aterriza como una salamandra frasco de agua ardiente prima de la granada olorosa y si el tanque de guerra es un pie de acero con orugas y la granada en el suelo huevo de uvas y hoja de morera revienta un mosto de candela y seda flameada y si el tanque una gallina gris con ruedas y la granada un huevo de esquirlas eclosiona un dragón plumudo dice heráclito y dice ningún vehículo se baña dos veces en la misma molotov una botella lanzada en parábola se hunde como un barco en un mar de panes y de peces de fuego *** Oda al viejo volante Viejo volante aterrizado polvoroso polvoriento polvorudo silba por las copas verdes de los árboles que son el pueblo bosque de esperanzas y la internacional y otros lugares en común ondea amarillo el oro azul de la azul esfera roja la sangre que derramaron y las estrellas de las provincias y el martillo seguro dale duro métete culebreando como un papagayo bajo las puertas levántate álzate incorpórate resiste no votes y demás fricativas sonoras territorio libre renuncia Rómulo y otras oclusivas más bien dentales recién nacías en los techos en tres minutos como un tabaquito como una oruga como una mariposa bandadas de mariposas blancas parpadeando el cielo de la ciudad la lucha armada era mariposa era volante era cosa de aire que se recoge *** Oda a una piedra para lanzar Piedra para lanzar Piedra del odio Pujido del monte pisado por otra montaña Magma mal parido Canto rodado en ríos del abuso Arruga del miedo y el desconcierto Minuto endurecido en los llanos inmensos del despojo Perla en la concha de una defensa inútil bajo el tiempo Piedra Último ladrillo de la casa allanada Único diente flaco bajo una lengua gorda Quiste de las noches con sirenas Hematoma cuajado en interrogatorios de arena Piedra con aristas para los cristales Puño de nudos para la cara de una vidriera Pájaro de la calle para empollar el huevo colorado que da vueltas sobre el techo de esa patrulla *** Oda a un cuero de culebra Que sea aquí bajandito hoy en este río el tropiezo de una frazzani con suela de tractor garantizada contra picaduras a mansalva en tobillos con el cuero de una que fue peligrosa serpiente ida ahora de su cuerpo este es un río sin agua este es un cuero de piedras y una bota nada tiene que ver con todo un pellejo de manzana tirado a la puerta del paraíso una lengua viperina seca a la vera del camino a la que nadie escucha cuero sin ojos, desojado de esa bolita malísima que miró subir las botas que miró bajar las piernas vivos arriba muertos abajo doble vía de mi década la culebra es el seso de los mitos la culebra es el sexo de la tierra Valle- jo hasta he dado clases de val- lejos ** Eduardo Gasca http://www.letralia.com/firmas/gascaeduardo.htm Narrador, poeta, traductor y docente universitario venezolano (Caracas, 1939). Ha publicado los volúmenes de cuentos Relatos del camino largo (1969) y Ave del paraíso y otras caídas (1993); el ensayo Literatura de la tierra baldía: John Updike (1969); y los poemarios Canción de Morgan el sanguinario (1972) y Poemas y otras parodias (1981). === Un final y cientos de inicios Marta Herrán de Viu ================ Era domingo y aun así sonó el despertador. Las 8:00. Ernesto se levantó. Tomó una taza de café. Se duchó. Y salió a la calle. No podía evitar levantarse como si alguna responsabilidad le esperase a la vuelta de la esquina. Lo hizo aquella mañana como la había hecho cada mañana a lo largo de muchos años, tantos como conseguía recordar. No sabía no tener que hacer nada. Y se detestaba por ello. ¿Sería culpa de sus padres?, se preguntaba a menudo. Él no quería ser así. No quería vivir sintiendo la obligación de tener que hacer algo, de conseguir ser alguien. Todo aquello le daba náuseas, y sin embargo, durante cuarenta y cinco años había vivido así, agazapado bajo aquella falsa responsabilidad. Era más fácil detestarse a sí mismo y la educación recibida. A lo largo de ese tiempo, ¿qué había conseguido aparte de la necesidad de levantarse a primera hora un domingo con la programación de la agenda completamente vacía? Laboralmente no hay conseguido nada, excepto estabilidad, pero eso no parecía suficiente. Salió a la calle porque debía caminar al menos una hora diaria. Tenía tendencia a engordar y sabía que luego en casa hojearía algunas revistas, repasaría los altillos de los armarios, quizá las ventanas, las patas de las mesas y las sillas para ver si alguna cojeaba, vería el telediario, se horrorizaría durante media hora, luego escucharía algo divertido en la radio para poder alejarse del horror, y así de esta manera, sin darse cuenta, habría llegado la hora de acostarse para poder dormir lo necesario antes de levantarse para ir a la oficina y poder rendir en buenas condiciones. Además, era domingo. En un par de horas las calles se llenarían de paseantes y él no soportaba las aglomeraciones, ni tener que ir sorteando transeúntes, ni que nadie se acercara a menos de dos metros como mínimo y a treinta a ser posible. Ernesto era soltero. Había tenido dos relaciones importantes, por así decirlo, pero en el momento en el que la relación comenzaba a apuntar hacia el siguiente paso, concretamente el de compartir algo más que momentos, como el armario, el baño, los pensamientos, él se veía obligado inmediatamente a terminar de manera tajante con la relación. Era superior a sus fuerzas, incongruente con lo que realmente quería, que era, ante todo, dejar de sentirse solo. Era consciente de todo aquello, pero eso sólo le había añadido más fuerza a la insatisfacción que sentía hacia sí mismo. En sus mejores días, que eran pocos, se decía la soledad no es tan mala. El resto de días, simplemente creía no poder soportarlo más. Aquella mañana nada parecía ser diferente, sin embargo, así lo fue. Y aun más. Fue el día en que nacería lo extraordinario en la vida de Ernesto. Hacía ya cincuenta minutos que caminaba. Lo hacía por las calles menos transitadas, improvisando a medida que avanzaba. En eso radicaba su pensamiento a lo largo del paseo. Y, de repente, algo lo quebró como se quiebra un espejo. Fue un simple soplo de aire. Algo imperceptible y a la vez transformador. Ernesto se sintió capaz de rebelarse y entro en un café. Pidió un cortado y nuevamente se rebeló contra un pensamiento que surgía en su mente, no me sentará bien tanta cafeína. Le hizo gracia simplemente oírse pensar y apuró la taza en dos sorbos. Saboreó el triunfo mientras observaba a su alrededor. Nadie parecía haberse dado cuenta. ¿Cómo lo hacen? ¿Tan simple? ¿A todas horas? ¿Sin tener que pensar? Pagó el café. Salió a la calle y miró el reloj. Ya hacía diez minutos que se había completado su hora de paseo. Hacía frío, pero la luz del sol lo tornaba amable, refrescante, rejuvenecedor. Se quedó quieto delante de la entrada del café. Las manos en los bolsillos, la barbilla ligeramente alzada y los ojos entornados por la luz. Es muy agradable. En otro momento, Ernesto hubiese pensado que resultaba sospechoso quedarse de pie sin más, sin estar esperando a alguien, simplemente porque resultaba agradable. Pero aquella mañana era diferente, pese a haber amanecido de la misma manera que lo hacían el resto de los días. Ni la soledad no era tan mala, ni no lo soportaba más. De repente, en un instante la necesidad de un orden impuesto frente al miedo se había esfumado. Su mente continuaba hablándole, rogándole por volver a casa. Pero Ernesto no parecía oír, sencillamente era muy agradable estar allí, después de haber conseguido llevarse la contraria. El ruido de una puerta de madera al cerrarse proveniente de la acera de enfrente le abrió los ojos. Así la vio por primera vez. Una mujer llegaba tarde a alguna parte. Era visible y eso pensó él. Parecía querer hacer tres cosas a la vez: cerrar la puerta con llave, ponerse el abrigo mientras sujetaba el bolso bajo uno de sus brazos y salir corriendo hacia alguna otra parte. Podrían decirse muchas cosas de Ernesto, solitario, excéntrico, temeroso, neurótico, pero nadie podría negar que además era un caballero con las mujeres. Fue por eso que cruzó la calle con la intención de prestar su ayuda, pero cuando aún andaba a mitad de calzada, la mujer pareció haber logrado su propósito con la puerta. Algo se cayó al suelo mientras pasaba un coche al lado de Ernesto y ella arrancaba a correr a pequeños y rápidos pasos, a la vez que se colocaba el abrigo. Ernesto lo vio y levantó el brazo instintivamente, sin pronunciar palabra. ¿Y si no es nada? ¿Y si lo ha tirado a propósito? La luz le impedía ver de qué se trataba y continuó acercándose. Una vez más la miró. Ya estaba lejos. Y no había nadie por allí. Llegó hasta el objeto y pudo comprobar que se trataba de las llaves de la casa. ¡Oiga!, dijo sin alzar la voz. Volvió a mirar en dirección a la mujer. En ese momento ella doblaba una esquina. A continuación miró a ambos lados. Nadie había visto nada. Se agachó y recogió las llaves y las guardó rápidamente en su bolsillo. Tenía la sensación de que si alguien en ese momento le veía con ellas, al momento sabría que no eran suyas. Analizó la situación. Comprobó si había algún buzón en la entrada. No lo había. Miró hacia arriba y comprobó que se trataba de un pequeño edificio de dos plantas. Probablemente dos viviendas. Tal vez podría entrar y ver si está el vecino. Volvió a alzar la mirada. Las tres persianas de uno de los pisos estaban bajadas. Comprobó de nuevo que nadie le miraba y reuniendo toda la naturalidad que se veía capaz de representar, tomó las llaves y probó suerte hasta dar con la llave del portón de madera. Subió al primer piso y llamó al timbre. Nadie abrió. Volvió a pulsar el timbre y acercó la oreja a la puerta. No se oía nada al otro lado. Pensó que probablemente era el piso de la mujer. Así que subió por las escaleras y probó con la puerta de arriba. Tampoco abrió nadie. Recordó que las persianas bajadas correspondían a esa planta. Sacó de nuevo las llaves del bolsillo y trató de abrir sin conseguirlo. Volvió al piso de abajo. Se sentía como un niño. Sabía que estaba solo en el edificio. Probablemente en el piso de arriba no vivía nadie. Y la persona que lo hacía en el primero se hallaba fuera y sin posibilidad de poder abrir la puerta del edificio. De nuevo frente a la puerta que había deducido que era la correcta sopesó otra vez la situación. La abro, dejo las llaves y me voy. ¿Y si hay alguien? Quizá no viva sola. No se oye nada. Abro y las dejo. Al menos no las pierde. Bastará con llamar a un cerrajero. Ella se sorprenderá. Sonrió frente a lo que imaginó su sorpresa. No entenderá nada. También sabía que no había necesidad de abrir esa puerta. Podía dejarlas en el felpudo porque probablemente allí no vivía nadie más, y si no era así, si no era ella quien las encontraba sería su vecino. Pero esto no parecía importarle. Quería ir más allá. Aquella sensación de libertad... Ya habría llegado a casa. Probablemente, estaría limpiando las ventanas. Aquella imagen le convenció. Detestaba a aquel hombre que veía en la imagen. Introdujo la llave y la giró. Funcionaba. Su corazón estaba acelerado. Entornó unos centímetros la puerta y miró hacia el interior. Vio una sala iluminada por el sol. Un balcón. Un sofá verde oliva a medio cubrir con una manta blanca. Un buró de madera. Una lámpara sobre él. Abrió un par de dedos más. Una alfombra. Un sillón granate. Una ventana. Una pequeña cocina separada por un arco a la izquierda. Una lámpara de pie. Libros. Una chaqueta de lana sobre una silla. Abrió finalmente por completo. Miró hacia atrás. No se oía absolutamente nada, ni dentro ni fuera. Dio el paso. Estaba dentro. Cerró la puerta tras de sí. Estoy dentro. Avanzó. Le agradó el olor. A mujer. La recordó en la calle. El dormitorio a la derecha. Junto al baño. Le pareció sencillo, acogedor, el piso de una sola persona. Recorrió la estancia. Miró entre los papeles. Las pocas fotos que había. Los títulos de los libros. El armario, los cajones, la nevera. Tomó asiento en el sillón y vio que junto a la puerta colgaba otro juego de llaves. Se levantó y cogió un vaso. Se lo acercó a la nariz. Olía a detergente. Se sirvió un vaso de agua del grifo. Todo estaba limpio. Dio un trago y cruzó la sala para ir al dormitorio. Se acercó a la almohada y repitió el proceso. Olía a perfume. Se sentó en la cama y dio otro sorbo de agua. Junto a la cabecera de la cama había lo que en ese momento le pareció un conducto de aire tapado con una rejilla. De pronto se le ocurrió que alguien podía estar observándole desde allí. No apartó la vista durante unos segundos, entre los cuales tan pronto le parecía que podía intuir unos ojos al otro lado, como le resultaba absurdo aquel miedo. Por eso no salía corriendo. Por eso no soltaba el vaso y trataba de escapar antes de que le agarrasen aquellos ojos. Se levantó, se acercó y se colocó de cuclillas frente al hueco. Era muy grande. Excesivamente grande. ¿Una mala obra? ¿Una obra a medio hacer? Se quitó la chaqueta y trató de abrir la rejilla. Ernesto parecía haber olvidado dónde estaba y en qué condiciones. Logró separar el hierro. No es un conducto del aire. Es un agujero sin más. ¿Un pequeño almacén vacío? Se levantó y dio unos golpes en la pared. Sonaba hueco. Es una falsa pared. Podría tirarla y ganaría mucho espacio. Un claxon en la calle rompió súbitamente el hilo de sus pensamientos. Se agachó y colocó la rejilla. De pronto y por primera vez se sentía inseguro por estar allí dentro. ¿Qué estoy haciendo? Recogió la chaqueta. Llevó el vaso a la pila del fregadero que estaba vacío, lo dejó allí y se dirigió a la puerta. Justo cuando se disponía a dejar las llaves colgadas junto a las otras, decidió sin ningún tipo de previa reflexión hacer justo lo contrario. Abrió. Salió. Cerró. Y corrió escaleras abajo mientras agarraba con fuerza las llaves en su bolsillo. De nuevo una sensación infantil que apenas recordaba. Una vez en la calle no dejó de correr. No le importaba la gente. Tenía entre manos algo que ellos no podían ni imaginar. Llegó a su casa. Corrió las cortinas. Durante aquel día no hizo nada de lo que había hecho cada domingo a lo largo de tantos años. Se sentó en el sillón, casi oscuras, habiendo olvidado por completo aquella sensación de constante obligación que le había oprimido desde hacía tanto, sin hacer nada, pensando en lo que había hecho, en lo que tenía en su bolsillo, en aquella mujer y el olor de su almohada. Se sentía aturdido, confuso frente a sí mismo y a la vez extrañamente satisfecho de su domingo. Durante la semana Ernesto se sintió intranquilo. Cambiaba las llaves de lugar como si alguien fuese a irrumpir allí en busca de algo muy concreto y claramente delictivo. Cada día después de cumplir su horario de trabajo se desviaba del que había sido hasta entonces su trayecto habitual, y paraba a tomar un café en el mismo lugar, frente al edificio de la mujer. Allí pasaba las horas. En dos ocasiones la vio salir del edificio y en otra más volver a entrar. Era una mujer hermosa. Observó su mandíbula perfectamente dibujada, su paso firme, sus zancadas, su pelo negro, sus gafas de sol. Siempre tiene los ojos cubiertos. La primera vez que la vio Ernesto pensó en acercarse y explicarle lo ocurrido omitiendo por supuesto la alusión al allanamiento de morada, pero no estaba seguro de no haber dejado ningún rastro de su paso. No recordaba todos sus movimientos. Cogí un vaso. Lo tenía en su dormitorio. ¿Pero dónde lo dejé antes de irme? Por esto había decidido finalmente olvidar la idea de explicarse y devolver las llaves. El sábado siguiente se levantó a primera hora aliviado por no tener que ir a trabajar y se fue directo al café. Se sentó en la mesa de siempre y observó. Un par de horas más tarde la vio salir y no pudo evitar mirar hacia los lados. ¿Alguien podría sospechar algo de lo que allí ocurría? El camarero que me ha visto venir aquí cada día, ¿qué pensará? Pagó el café intentando aparentar lo opuesto a lo que realmente sentía en el pecho y salió. Cruzó la calle y se posicionó de espaldas a la puerta de madera. Miró hacia el café. Nadie parecía estar interesado en él. Tampoco el camarero. Comprobó a ambos lados. Ciertamente aquella no era una calle muy concurrida. Y sin saber de qué manera sacó las llaves del bolsillo y abrió. De nuevo estaba dentro. Subió las escaleras y entró en la vivienda de la mujer. Estaba más nervioso que la primera vez. ¿Cómo podía estar allí?, pensó. Aquello se estaba convirtiendo en un extraño juego de niños, en el que sólo participaba él, que no era precisamente un niño, y lo hacía invadiendo casas ajenas. Le sudaban las manos. Sintió ganas de salir de allí antes de que fuese demasiado tarde. Sería bochornoso. Y en ese momento vio la luz del día sobre las sábanas blancas de la cama sin hacer y se sintió más tranquilo. Avanzó. Había entrado, así que ella no había cambiado la cerradura, pensó. ¿Es confiada? No debería. Nunca se sabe. En ese momento escuchó un ruido. La puerta de madera se acababa de cerrar. Ernesto corrió de un lado a otro del apartamento. Debía esconderse, o salir corriendo escaleras arriba, o saltar quizá por la ventana de atrás. La luz de las escaleras se encendió. Y de pronto recordó la rejilla, el hueco. Hábilmente lo abrió y se introdujo en él flexionando ligeramente las piernas hacia el pecho. Podía sentirse el corazón golpeándole las sienes. Me voy a morir aquí dentro, ¿qué pensarán cuando me encuentren? Las llaves llegaron a la cerradura finalmente y Ernesto trató de dominar su respiración. La vio entrar, con los ojos despejados. ¿Verdes? Ella cerró la puerta tras de sí. Suspiró. Se quitó los tacones. Entró en el dormitorio y se sentó en una esquina de la cama. Se quedó así quieta, sin saber lo cerca que se encontraba Ernesto, completamente absorta en la moqueta marrón canela del suelo. Ernesto se había olvidado de su propia existencia, de su incomodidad, de la naturaleza de su acto. Observaba a una mujer a solas, en silencio, en su propia casa, en su intimidad. Y le parecía estar haciendo lo más sublime que jamás había conseguido hacer nadie. Desaparecer para que la existencia de otra persona a solas cobrara un valor que le parecía incalculable. Aquel sábado la vio tomar una ducha, cambiarse de ropa, la cadera y el hombro, comer frente al televisor, reír en dos ocasiones, farfullar algo, quedarse abstraída en alguna pared del apartamento, volver a vestirse y salir de nuevo de casa. Cuando lo hizo, Ernesto recordó sus piernas y el dolor y salió inmediatamente de su escondite. Apenas podía mantenerse en pie. ¿Cuántas horas había pasado allí dentro? Fuera había anochecido. El día estaba acabando y él no recordaba nada más que a ella. Salió de la casa y paseó hacia la suya. No sentía la necesidad de mirar el reloj, ni de desviarse por exceso de gente. De hecho no sentía ningún tipo de necesidad. No había nada en su propia casa que le robara la atención. No había nada por hacer. Y al día siguiente era domingo. Volveré mañana. Pero no lo hizo. Al día siguiente no salió de casa. Alguien podría estar vigilándole. De la misma manera en que él lo había hecho. Desde algún rincón de su propio apartamento. ¿Era un loco?, se preguntada. ¿Un degenerado? Al día siguiente llamó al trabajo para decir que se ausentaría por motivos personales al menos una semana. Nadie preguntó nada más. Jamás en diecinueve años había faltado al trabajo. No volvió a pensar en trabajo durante aquella semana y bastantes otras más que siguieron. Descolgó el teléfono. Y aceptó su nueva condición. Soy un tarado. Metió dos mudas en una bolsa pequeña de tela y se fue al café a esperar a verla salir. Volvió a cerciorarse en la entrada de que nadie mirara y subió a la primera planta. Sabía que el portón le avisaría de la llegada y tendría tiempo de esconderse. Y así fue aunque bastante más tarde. Una vez dentro de su hueco oscuro, antes de que ella entrase, Ernesto comprobó que no se había afeitado en días. Escuchó la llave y vio abrirse la puerta. Entró ella tambaleándose y un hombre detrás de ella que reía estrepitosamente. La sujetaba del brazo y la acompañó hasta la cama. Ernesto le vio quitarle la camisa y desabrocharle la falda. Ella dejaba caer la cabeza de un lado a otro como si el cuello no consiguiese sostener el peso. —Ángela, estás muy borracha. Se llama Ángela. —Sí, mucho..., mucho. ¿Me quieres tú mucho mucho? —preguntó ella. Él le sacó la falda por los pies y ella cayó de espaldas sobre la cama. —Mierda. Mi cabeza —dijo ella apartándose el pelo de la cara. Está muy borracha. —¿Tus pechitos también están borrachos? Saben a vodka —dijo él. —Estoy muy borracha, cariño. Esta noche creo que no puedo. —Ya veo... Necesitas dormir, Ángela. Mañana te encontrarás mejor. Duerme y mañana nos vemos. —¿Te vas? —Será lo mejor. —Sí —dijo ella queriendo decir en realidad que no. Le besó en la frente y la dejó allí tendida a medio desnudar, aún con los tacones puestos. A los pocos minutos, Ernesto comenzó a escuchar su respiración. Parecía estar completamente dormida y, sorprendentemente convencido, no dudó en levantar la rejilla con cuidado y deslizarse hasta el exterior. Ella dormía profundamente con la boca abierta. La observó y se acercó hasta sentir su respiración. Olía a vodka. Debiste cambiar la cerradura. Fue al baño y sin encender la luz se enjuagó la boca y se refrescó la cara. Se sentía triste, decepcionado, pero no sabía si sólo consigo mismo o con ella también. Fue a la cocina y abrió la nevera con cuidado, miró hacia el interior sin ver y volvió a cerrarla. Al día siguiente, ella se levantó tarde. Hacía dos horas que Ernesto había vuelto a su agujero. No había vuelto a su casa, ni parecía recordar ya la existencia de algún otro lugar diferente a ese. Las horas y los días se transformaban allí en meses, años. Aquel día el teléfono sonó en dos ocasiones que ella no contestó. Las dos veces saltó el contestador automático. Era el mismo hombre y se burlaba de la noche anterior. De la cantidad de alcohol que habían bebido. Le decía que lo llamara. Que podían verse aquella noche. Ella se llevaba la mano a la frente. Está avergonzada. No lo estés. Ángela, no lo estés. Mírame. En varias ocasiones Ernesto había intentado en vano comunicarse con ella telepáticamente. Mírame. Y de pronto parecía como si sus miradas se cruzasen y entonces a él le invadía el miedo y la vergüenza. Y procuraba desviar la mirada. Horas más tarde, tras vacilar con el teléfono en la mano, ella marcó un número. —Ven si quieres. No tengo ganas de ir a ninguna parte. Si te apetece estaré aquí. Y colgó sin esperar respuesta. Ella no quiere. La vio ducharse, pintarse, cepillarse el pelo. Dejar el cepillo sobre la cama y quedarse quieta como si en cualquier momento fuese a arrancar a correr hacia alguna parte con la intención de escapar. Ernesto era incapaz de dejar de mirarla. La vio probarse unos vaqueros, una falda, otros vaqueros. Volver a sujetarse la frente con la mano. No quieres. Ángela puso algo de música, prendió un cigarro. Ernesto odiaba el tabaco. Miró por la ventana. Descorchó una botella de vino. Se sirvió una copa. Otra a continuación. Era más de medianoche cuando apagó las luces, se desnudó a oscuras y se metió en la cama. De la misma manera que la noche anterior, Ernesto deambuló por la casa como un fantasma tras cerciorarse de que Ángela dormía. Era cauteloso, muy silencioso. Ciertamente, como alguien que ha dejado de existir. Al día siguiente el timbre los despertó a los dos. Era él con un ramo de claveles. Ella no supo reaccionar, recibió el beso de buenos días en los labios y cerró la puerta a su entrada. Hicieron el amor y se quedaron tendidos en la cama. Ernesto se había empalmado y eso le hizo sentir sucio, descortés hacia ella. Había podido ver su piel enrojecerse. Gotas de sudor recorrerle la espalda, el pecho, la frente y el estómago. Luego los oyó hablar. —Ayer estuve en un local nuevo, en el centro. No te dije nada porque como querías quedarte tranquila en casa. —Sí. Estaba cansada —dudó un instante y continuó. Parecía estar esperando el momento de decir aquello—. ¿Sabes qué dice Rosa?, que cada uno tiene lo que cree merecer. Ella esperó a verle reaccionar y él esperó a ver si continuaba hablando. —No lo que mereces, sino lo que crees que mereces —continuó Ángela al no recibir respuesta. Tampoco esto le hizo reaccionar y ella continuó hablando, pero esta vez sin rastro de esperanza. —¿Qué problema tengo yo conmigo misma? ¿Creo que no merezco más? —Me tienes a mí —dijo él dejando caer su cabeza sobre el pecho de ella. Ella no lo esperaba y se levantó nerviosa de la cama, tras lanzar un avergonzado grito de dolor. —¡Me has hecho daño, Tomás! Por eso..., porque te tengo a ti. Él rió y ella sabía que lo haría. No la sorprendió y se fue al baño. Al salir él continuaba allí tumbado boca arriba con las manos tras la nuca. Comenzó a hablar seguro de sí mismo. —Y lo encontrarás. Estoy seguro. Los dos somos adultos. Los dos sabemos..., o al menos yo sé qué es casarse y divorciarse. Si quieres eso lo encontrarás. Es cuestión de tiempo. Pero Ángela, así es mejor. Cada uno en su casa, cada uno con su vida, sin contratos. Si estoy aquí en este momento es porque quiero y si tú estás aquí es porque también quieres y esa es la mayor seguridad, créeme. Pero no es lo que quiere. —Pero no es lo que quiero —dijo ella poco convencida. —¿Entonces qué hacemos aquí? —dijo él girándose hacia ella finalmente. Ella se lanzó sobre la cama a su lado y se dejó arropar. —No lo sé. No sé ni lo que digo... Es que a veces me gustaría que esto fuera diferente. Rosa dice que lo que existe en nuestra vida es creación nuestra. Cada uno tiene lo que crea para sí. Ángela lo miró con detenimiento antes de preguntar. —¿Por qué te he creado? —Porque en realidad sabes que estás bien conmigo. Y comenzó a besarla. Ernesto se sintió tentado de abrir la rejilla de un golpe y salir de allí corriendo escaleras abajo. Quería salir de allí, del agujero en la pared, de la cama que ocupaban dos extraños y de la casa de una pobre mujer que desconocía que él la observaba sin permiso. Deseaba de pronto volver a su apartamento y olvidarse de todo aquello. Y en ese estado se quedó dormido. Al despertar ella volvía a estar sola en casa, Ernesto no recordaba ya lo que había sentido antes. Estaba sola y así es como le gustaba. La oyó hablar por teléfono. No era Tomás. De eso Ernesto estaba seguro. La voz de Ángela era otra. Tenía fuerza, como su paso, su mandíbula. Pero estando con él se convertía en otra mujer, otra que no reconocía, una intrusa en su propia casa, y él sabía reconocerlas. Pasaron los días y las semanas. Ernesto aprovechaba las ausencias de ella para cubrir sus necesidades. No había vuelto a salir de aquella casa. La había visto reír con amigos, llorar a solas, hablar con su amiga Rosa, olvidarse en una silla en camisón con una taza de café, dudar en hacer una llamada, examinarse el cuerpo y la cara frente al espejo, hacer sus necesidades con la puerta del baño abierta, quedarse dormida en el sofá y arrastrarse dando tumbos hacia la cama, beber más vodka del conveniente, discutir con su hermana por teléfono. Y todo aquello le resultaba a Ernesto completamente nuevo. Hasta ese momento sólo había conocido su propia soledad y siempre le había parecido vacía, como aquel hueco en la pared en el que se encontraba. Sin embargo, la de Ángela era diferente. Tan hermosa, delicada y única. Y sin embargo, reconocía en ella su propio reflejo, su propia decepción con la vida, su misma soledad. A veces fantaseaba con salir de ahí, sorprenderla y abrazarla. Ella lo entendería. No, no lo entendería. Le daría un ataque de histeria, llamaría a la policía. Tal vez tenga un arma. Y se quedaba allí, encogido. Otras veces, en sueños, creía verla de cuclillas frente a él, observándolo dormir al otro lado de la rejilla. Al principio aquellos sueños provocaban que se despertase de súbito angustiado por creer haber sido descubierto. Pero, con el tiempo, aprendió a sentirse tranquilo frente a esos ojos. Es lo justo. ******** —A veces tengo la sensación de que dejo de existir —dijo Ángela desde la cama, desnuda y tapada a medias con la sábana. ¿Yo sigo existiendo?, se preguntó Ernesto como sorprendido de oírse pensar. Sigo aquí, sigo existiendo, ¿no? —¿Qué dices, Ángela? —preguntó Tomás desde la cocina, que, también desnudo, se servía unos hielos en un vaso. —Eso... Que cuando nadie me mira dejo de existir —dijo ella como para sí. ********* —Ayer estuve tomando un café con Rosa —le comentó Ángela a Tomás sirviendo dos tazas de café en la sala. Tomás soltó una carcajada. Mientras tanto, Ernesto trataba de afinar el oído porque apenas alcanzaba a verles cuando estaban sentados en aquella mesa. —¿Y qué te ha contado esta vez? —preguntó él con tono burlón y despectivo. —Déjalo —dijo Ángela echándose hacia atrás en el respaldo de la silla. —No, dime. No me río. Es que es Rosa. Siempre con esas historias. Pero es tu amiga. Y me parece bien. Venga, no te enfades. Cuéntame. Ella se incorporó de nuevo y abrió el azucarero. —Dice que todo puede cambiar en un instante. Sólo hay que crearlo. Dice que estamos acostumbrados a la pasividad, a reaccionar ante las cosas que pasan, pero que en realidad somos autores de todas esas cosas que nos pasan. Tomás no pudo evitar la risa. —No, cariño, no te lo tomes a mal. Rosa es Rosa, pero tú... ¿En serio no te parecen todas esas cosas un montón de tonterías? —Quizá. Pero esas tonterías me ayudan —dijo ella levantándose nerviosamente de la silla. —¿A qué? —preguntó Tomás, incapaz de entender nada. —A no culparte por todo esto. Ernesto se sentía pleno de gozo y de orgullo. Quería salir, echar a Tomás y abrazar a Ángela. Pero sabía que siendo él, y estando allí metido, nada de eso podría suceder. ¿Quién podría asimilar el ver salir a alguien de pronto de la pared de su propia casa? ¿Quién soy? ¿En qué me he convertido? ******** Días después, muy temprano, el timbre volvió a sorprender a Ernesto y Ángela que dormían, pero esta vez ella no abrió la puerta. Se estiró entre las sábanas y volvió a quedarse quieta, como dormida. Y Ernesto pudo entrever la satisfacción de aquella negativa en su rostro. Lo notó en ese momento y siguió viéndolo en ella durante días. Ella era dulce y fuerte. Muy delicada y muy fuerte, aunque tú no lo sepas, tu paso era firme y eso lo es todo. Tenía un ritmo en sus gestos que hipnotizaba a Ernesto. Se tomaba tiempo en cada acción. Miraba a veces de reojo, cuando pensaba en otras cosas. Uno de aquellos últimos días la vio bailar sola. Le pareció enternecedor. A ella pareció avergonzarla de repente. Y Ernesto sonrió embelesado desde su escondite. Sin embargo, algo pareció cambiar una mañana. Ernesto había visto salir a Ángela y había visto volver a entrar a la intrusa del brazo de Tomás. Sonreía pero Ernesto sabía que no era así en realidad. Una vez más deseó salir de allí, pero esta vez con intención de matar a Tomás o de dejarse matar por Ángela y su pistola, y si era que no tenía pues dejarse encerrar entre rejas o en un psiquiátrico. Pero no soportaba verles allí. Cerró los ojos y se imaginó la escena. Había empezado a oír los jadeos al otro lado del hierro de la rejilla. Cerró con más fuerza los ojos. Se imaginó saliendo y golpeando a Alejandro en la cara. Pese a ser su imaginación, Ernesto no conseguía darle más que un solo golpe antes de que él, animado por los gritos histéricos de ella, le asestara unos cuantos sobre la nariz. Se imaginó la sangre cubriéndole los dientes. Los jadeos en el exterior ya habían cesado, pero Ernesto se encontraba completamente inmerso en sus ensoñaciones. Veía la cara de Ángela, aterrada, con un desquiciado escondido junto a su cama. Le dolió el pecho al verla allí indefensa frente a él, un loco degenerado. —Mátale —gritaría ella. Mátame. Y en ese momento la rejilla se abrió. Embriagado por su propia ensoñación, Ernesto había tensionado el cuerpo y había estirado las piernas, provocando que la presión que hacía la cabeza la dejara caer sobre la moqueta. Abrió los ojos. Y lo primero que vio, pese a la realidad, fue a sí mismo, metido en un agujero en la casa de una mujer desconocida. Pero no es una desconocida, es Ángela. Y entonces pudo verlos a ellos. Desnudos. En la cama. Anonadados frente a él. Unos segundos en los que todo carecía de sentido para Ángela y Tomás. Ernesto trató de salir torpe y aceleradamente. Tomás se puso en pie. Y Ernesto le dio un puñetazo. Igual que en su sueño, sólo alcanzó a darle un golpe antes de que Tomás reaccionara. Y efectivamente, Ernesto sintió la sangre en la boca, mientras oía los gritos histéricos de Ángela. —¡Suéltalo! ¡Déjale! ¡No le hagas daño! ¿Qué? Ernesto estaba en el suelo cubriéndose la cabeza con los brazos mientras Tomás le daba una patada tras otra. Ángela se lanzó sobre él, empujándole hacia atrás y casi provocando su caída. Tomás mantuvo el equilibrio. La miraba sin entender. —¿Es tu amante? —preguntó Tomás enfurecido. —¿Qué? —dijo ella mirando por primera vez a Ernesto a los ojos. Él la miró asomando la mirada entre los brazos. Tomás dio un paso con la intención de reanudar la paliza, pero Ángela se interpuso. Pegó su cuerpo al de Tomás, y lo convirtió en un muro infranqueable, como si tuviera que proteger lo más valioso. Le miró a los ojos. Le temblaban las palabras y las manos. Y sus ojos impedían que Tomás intentara su propósito. —¡No lo toques! ¡No lo vas a tocar! ¡Ni se te ocurra! ¡Vete! Tomás desconocía aquella cara de Ángela y trató de acercarse a coger su ropa. A lo que Ángela reaccionó con un grito ensordecedor. —¡No! ¡No te acerques! ¡No lo toques! —gritaba ella mientras recogía la ropa y la lanzaba hacia la salida. Tomás se vistió sin quitarles los ojos de encima, convencido de que se la habían jugado, pero no quería problemas. Ángela no sentía remordimientos por haberlo echado así, más bien lo contrario. Sin llegar a reconocerlo realmente, había estado esperando ese momento desde hacía demasiado tiempo. —Estás loca —dijo antes de irse. Ella se sintió aliviada al verle cerrar la puerta. Se giró lentamente y miró a Ernesto, que continuaba hecho un ovillo en el suelo. Parecía otra. Tiene miedo. Ernesto trató de ponerse en pie. Le dolía todo el cuerpo. Debería irme. Se tocó la nariz, que continuaba sangrando. —Ven, apóyate. Ángela le ayudó a levantar. Y lo llevó hasta la sala. Le cogía del brazo y Ernesto no podía creer lo que estaba pasando. ¿Cómo ha pasado? ¿Cómo he salido? Miró hacia atrás y vio el agujero vacío y la rejilla sobre la moqueta, luego miró su brazo sostenido por la mano de Ángela. Está sucediendo. —Siéntate aquí. Voy a traer paños y agua —dijo ella antes de ir hacia la cocina. Ernesto se sentó en la mesa de la sala. Aquella que no alcanzaba a ver desde el hueco de la pared. A través de la ventana vio que era de noche. Se veían algunas luces. Entraba una fresca brisa. Cerró los ojos. Quería ser consciente de aquella sensación, aquella felicidad, aquel aire, aquellas heridas. Recordó el domingo en que había empezado todo aquello. ¿Cuántas semanas han pasado desde entonces? Se rió sin saber por qué y le dolió el costado. A su espalda Ángela lo observaba desde el arco de la cocina. No quería dejar de mirarlo, no por sentirse insegura sino porque tenía la sensación de que finalmente había llegado y estaba allí, sentado en su casa, que ahora le parecía que era otra. ** Marta Herrán de Viu http://www.letralia.com/firmas/herrandeviumarta.htm Escritora española (Ferrol, A Coruña, 1979). Reside en Barcelona. Estudió comunicación audiovisual, aunque se dedica a la enseñanza de español para extranjeros. Obtuvo el primer premio en el Concurso de Relato Breve de la Escuela de Letras de Madrid (2003) con “En una estrecha habitación azul”, relato que se publicó, junto a otro titulado “Revelación”, en la antología de relatos Encuentros (Editorial MuchoCuento). === Poemas James Ricardo Quiroz Biminchumo =========================== *** Mientras afuera resuena Chet Baker Escribí un filamento un instante congelado Retuve el aliento bajo el agua No se puede corregir el tiempo no se puede corregir Todo el tiempo no se puede corregir Y seguí cuidando mantener viva a la libélula En su anticuario demolición capturando los acaecimientos Vespertinos que olvidé en una antigua mole de angustia Disfrazada de relojes las deshoras montunas Que apaciguan la zaga terrorífica el aparente desorden Abstrusa carente de veneración la veleta se quiebra Fuera de los márgenes lo permisible estuve Camúflate entonces ensaya la sumisión que desata La investidura horrible de la raza acostumbrada Incendiar paraderos puentes hitos Fumar la tarde eunucos Fumar el tiempo no se puede corregir Todo el tiempo no se puede corregir Lisiado corre corre vuela lanza sé en trinos delgados Sagradas hondas parte tu cabeza coagula Sangre como cascada esbelta tu extensión Delicada tu condición medusa asexuada Madrugada mañana es otra idea delgada Como las otras mañanas como las frutas maduras Que se cayeron tempranas como las nubes solitarias Como un fragmento como una libélula en duración Escribí un filamento un instante congelado Retuve el aliento bajo el agua *** Anales de la inquisición “Hay solo dos países: el de los sanos y el de los enfermos Por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad Pero, a la larga, eso no tiene sentido”. Enrique Lihn El demonio el trovador más sabio del mundo Asienta su peregrinaje en la aldea Vestido de bardo emplea sus dotes de poeta Para enamorar a las efebas de mentes abyectas Adecua su tono y modula su voz conmueve a las masas Con esas letras ramplonas seduce el velo de las doncellas Dementes las más bellas han sido deshonradas El agravio con que las trastorna me conmueve De facilidad de palabra y engreído A veces se empecina en librarme proponiendo Confort libertino una ambivalencia prestigiada por los años Cofradías entuertos y desde luego la carne Simulacros de adoración yo le doy Mientras tanto— sé que puedo obtener mucho Acerca de cómo ir domesticándolo en mí mismo De tal modo que coexista con mi lado de absoluto Sin perjudicar ni sacrificar mi devoción por un cuerpo en específico Puedo ser el peor de los simios pero escucho todas sus canciones En su voz muy suave y calurosa Y no se me nota *** El hombre absurdo El hombre absurdo Me rodea con sus causas aparentes Me señala Transita y me sonríe como a cualquiera de sus colegas Trata de ser agradecido conmigo Por festejarle su sarcasmo Me echa un par de monedas Yo estrecho el muñón de sus manos robadas De bisutería y telenovela Casi me aprendo su guión de un tirón Por esta noche Porque hay que aprender el lado comercial de la vida La vida se encuentra en una situación difícil Por un lado intenta reivindicar a la soberbia (de la humanidad) O más bien consentir el descaro de lo Eterno Ninguna de ambas las aprehende el hombre absurdo Él solo sabe de sus cosas del trabajo y su jubilación No hay misterio para él Él sólo conoce cada domingo de la clemencia de Dios Y de la vida eterna *** Penumbras Algo tiene que existir Mi maleficio mi brevedad sombría? La cólera o el clima mi bufanda y mi pañuelo? Algo debe preexistir a la partida Alguien debe haber pasado por aquí Antes que yo antes que mi muerto se levante y no encontrare a nadie en mi tumba Debió existir el milagro la estación los frutos derramados Sobre la pradera y el molino del hombre Alguien debe estar buscándome O es vida o es locura O una mano inaprensible... (de La noche que no has de habitar, Ediciones Orem 2011) *** Canto Tres Un vagón cargado de huesos está cruzando el pueblo En él millones de cadáveres, recogidos De anteriores estaciones se dirigen Hacia el crematorio de la muerte Su última estación. Se aproxima a su próximo destino, tu pequeño pueblo Se percibe En el cielo la negra humareda, tóxica, Cada vez más inmediata. Es el último tren El que te viene a recoger Sube, no lo vayas a dejar *** Canto Nueve Yo también fui un hombre Un pobre ciego desvalido También un vagabundo perro que ladraba Ante la faz de una luna ensombrecida Esa era mi vida Enemiga y sin rumbo Yo era reservado y triste Eso es todo No hay nada más que decir El desasosiego es una forma de vivir A la espera inútil de algo Quizás atardeceres Quizás la desdicha Ahora estoy viejo Y en el viejo laberinto (del olvido) Busco desconsolado a la fiera No la hallaré no es cierto? Me lo han dicho En mis noches seniles Tanteo lo desconocido Yo maldigo al helado resplandor que me cegó Y a todos los que me robaron Un día más de redención De saborear el vino bajo los muelles U otra filosa tarde de arribo marino entre los juncos Y aunque ahora sea muy tarde para buscar explicaciones Busco a esa siniestra mujer que se suicidó Dejándome manías y mañanas frías En el peor y definitivo invierno El mar nunca ha sido dulce Eso es todo Mi barca en el fragor sonambulesco se ha roto Y por sus grietas se filtra un sabor nocivo de mosto Oigo el canto temido de las inexistentes sirenas Que seducen al viajero con sus encantos Y bien podrían ser las lechuzas timadoras Que ríen de mi provisorio retrato Lo sé Porque esta vez parece que me esperan Porque aún soy un hombre Y como tal Anticipo mi condena *** Canto Veinte Domingo estampado en souvenirs Turnándose ocasos al trayecto de regreso Delicioso hálito de los cantos marinos Cielo rodado el mantel del firmamento Albergando espacios nubes viajeras Robado de algún cuadro familiar La tarde colecciona espectros Y la costa recoge lo que es suyo (inéditos) ** James Ricardo Quiroz Biminchumo http://www.letralia.com/firmas/quirozbiminchumojamesricardo.htm Escritor peruano (Trujillo, 1984). Estudió derecho en la Universidad Nacional de Trujillo (http://www.unitru.edu.pe). Ha publicado el poemario La noche que no has de habitar. === La casa Vanessa Hernández ======================================== Jamás imaginó que ésa sería la forma en que volvería a Acapulco luego de una ausencia de casi diez años. El Puerto era el retorno luego del viaje, hubiera querido que fuera de otro modo, era tarde pensar en cualquier remota posibilidad. Ya lo hecho, hecho estaba. —Mierda —piensa—, no debería esto estar pasando. La brisa que llega del mar lo devuelve al recuerdo de su infancia en el Puerto, atisbado por el sonido de las olas que estallan furiosas sobre una breve roqueta suspendida en el mar. Rememora todo, el aroma de su madre, una mezcla de sal con sudor. El recuerdo lo protege, casi lo está salvando. Piensa en el escenario en que se encuentra, mira la playa, podría pensar que, más que arena de mar, lo que ve es un desierto, pero no, Adalberto Tobías López no está en el oasis equivocado. Vuelve los ojos sobre la arena, no puede sentirla, aunque daría todo por tocarla, por quitarse los tenis y poner los pies en ella, la imagina caliente, el sol la ha acariciado por largas horas, aun si fuera noche encontraría en ella la calidez del día. Imagina la textura, la consistencia que lo ata a su vida anterior. —Es grumosa, escamosa —repite en sus adentros. En cada gramo, en cada grano, por muy pequeño que sea, hay un recuerdo de su vida. Piensa en todas las noches que caminó bajo la luz de la luna, merodeando la Costera como cuando un gato espía el objeto de su curiosidad. Recuerda las veces que caminó por esa y otras avenidas, rememora el calor de las noches, la humedad en el ambiente, el fulgor de los bares, el sabor de una cerveza custodiada por una melodía que repite sin cesar algún amoroso estribillo, piensa en calles de intrínsecas y estrechas proporciones, todas son un misterio. El barrio, su gente, la vida. Si pudiera, iría hasta el mar. Se zambulliría de nuevo en él. Recorrería inquieto la cresta de las olas. Pero no puede. Moverse es imposible. La mente no puede llevarlo demasiado lejos, no mientras el cuerpo permanezca firme, atado. Adalberto lo tiene presente. Su olfato, esa tarde, le recuerda dónde se encuentra. Intenta moverse, al menos unos centímetros, los suficientes que le permitan olvidar el mar, y llevar sus pensamientos a lo único que puede amar más que a un Puerto. Agudiza el olfato, cierra los ojos. Gira despacio la cabeza, a su izquierda está la mujer por la que su suerte se decidió. Intenta descifrar el aroma que envuelve a Lucía; después de todo, Adalberto lo sabe, la mujer que ama lleva el nombre de la playa donde nació. —Huele a mar —piensa. Abre los ojos, su mano apenas puede tocar la de la muchacha, sentir los vellos finos que cubren su antebrazo hasta llegar a la mano que no logra alcanzar. Su piel es suave, como el terciopelo, imagina que lo que siente sobre la piel es similar al moho que recubre las rocas que el mar invade y abandona por voluntad propia. La tiene más cerca que a su ropa. Huela a mar o no, Adalberto intenta aspirar con toda su fuerza el confuso aroma que del joven cuerpo de Lucía se desprende. Mientras lo hace, mientras sostiene sigiloso su propia respiración para así no interrumpir el ritmo del aire, en su mente se inducen las más memorables elucubraciones, aquellas que desde que la conoció hacía quince años había mantenido. —Nos vamos a casar —llegó a decir Adalberto, seguro de que aquellas palabras serían más un decreto que una mera ensoñación. Para el joven, Lucía no era como las otras chicas que conocía en el Puerto. Por mucho que otras jovencitas hubieran intentado que Adalberto pusiera atención en alguna de ellas, éste sólo podía pensar en la joven cuyo olor le recordaba su amor por el mar. Quizá deslumbrado por aquellos ojos color miel, por ese cabello ondulado y espeso, concibió como única posibilidad amar a Lucía. Amarla a pesar de todo, a pesar de su amor por el Puerto, o de la indiferencia con que al principio la joven lo trató. Pero Adalberto no desistió, aun cuando no era su amigo, y estaban diferenciados por las clases sociales, él continuó en la labor de ganarse su confianza. Y lo logró. Obtuvo el cariño de la joven, largas horas de juegos, una compañía única, la amistad más genuina que ambos pudieron conocer. Desde entonces habían pasado muchos años, casi diez, y sin embargo, para el muchacho, Lucía seguía siendo la niña con la que había jugado a “la casita”, escondidos sobre la playa, y tirándose a la arena para sentir cómo los rayos del sol enardecían sus pieles y entonces correr al mar para seguir la aventura. Aquella con la que compartía su coca cola y sus frituras. La quería sabiendo lo que le costó, sin pensar siquiera si para ella él significaba más que un compañero de juegos. Alguien con quien su padre a regañadientes le dejaba pasar sólo la mitad de la tarde, porque la restante estaba destinada a los estudios y las tareas pendientes. Jugaron apenas por cinco años, tiempo suficiente para que nunca más en el corazón de Adalberto se mudara otra mujer. Por eso, cuando un noviembre la muchacha aseguró que quería irse de Acapulco a estudiar a la capital, Adalberto sintió que el frío de un puñal le atravesaba en el pecho. Para el joven, aquella necesidad de Lucía le produjo la sensación de que no sólo ella le abandonaría, sino el mismo Puerto, no podía imaginar el abandono. Hicieron maletas por separado. Aunque el destino sería el mismo, aunque se internarían en la misma extraña ciudad, las circunstancias serían otras, las condiciones de Lucía eran certezas, tenía el apoyo y los recursos de sus padres, en cambio el joven iría por su cuenta, arriesgándose, sin amigos o conocidos que pudieran tenderle la mano, el viaje era más la odisea por la conquista que por la reconquista. Adalberto viajaba más motivado por la ilusión infantil que por la madurez y experiencia, llevaba los bolsillos vacíos, apenas un brevísimo fajo de billetes que pronto se le acabarían. Sabía que adentrarse en la gran ciudad sería tanto como una muestra de amor, no tenía sino que continuar en la lucha, esperar que la joven recordara los años compartidos y mirara en él, en la ternura de su cariño, el hombre destinado para adorarla. Por eso cuando, teniéndola frente a él, la joven no pudo reconocerlo, Adalberto entendió que no habría manera por el momento de repetir el cariño del pasado. Volverse su sombra, perseguirla, cuidarla sin que ella lo notara fue el paso siguiente. Nunca la sintió más lejos que en aquellos años cuando, inmerso en la gran ciudad, Lucía mantuvo los recuerdos de sus años de infancia guardados en algún espacio de la memoria, a la que de momento no acudió. Adalberto se acostumbró a caminar siempre diez pasos detrás de ella, aspirando el aroma a mar que en su cuerpo aún se extendía como una sábana imaginaria. Aunque Lucía no lo supiera, el mar, el puerto y todas sus playas iban con ella. Fue cuestión de apenas unas semanas más para que el muchacho no lograra distinguirla, dejó de encontrar a Acapulco en ella, aquel aroma por el cual lo había hecho todo, una tarde desapareció, ni sal ni mar en ella podían distinguirse. La joven comenzó a utilizar costosas cremas, perfumes varios, y ropa mucho más coqueta, sus encantos se exponían a la vista sin posibilidad de retornar al lugar consagrado para el afortunado en que soñaba convertirse Adalberto. Lucía había cambiado. Sus rasgos de natural belleza fueron distorsionados mediante la sapiencia de la mano humana y la benevolencia de la ciencia. Apenas podía reconocerla, apenas podía imaginarla de vuelta al puerto, corriendo y precipitándose entre las aguas que merodeaban la bahía, alejándolo de la ciudad en que hoy se encontraban. Ahora, teniéndola tan cerca, con cerrar los ojos no bastaba. —Si me hubieras querido, Lucía —dijo más susurrando Adalberto. Pero Lucía había elegido a “El bisness”, el jefe de un cártel que iniciaba entonces sus operaciones en la frontera cercana entre Guerrero y Oaxaca. Lucía no pudo, así como no pudo Adalberto, evitar enamorarse de su perdición, y allá, con ella, había ido a parar el joven, volviéndose el hombre de más confianza de “El bisness”. Años persiguiéndola, de ir tras sus pasos, de recorrer calles desconocidas, y una soga, llana y barata, la tenía como la había soñado, cerquita de su piel, a la izquierda de su corazón. Lágrimas rodaron por las mejillas de la joven, del maquillaje ya no quedaba sino el recuerdo, había llorado silenciosamente mientras la amarraron a aquella palmera en medio de esa playa desértica, alejada de toda civilización. Estaba por morir, por morir pero llevándose el secreto de la falla que “El bisness” no le pudo perdonar. Y con ella había ido a parar Adalberto. —No me robé nada —dijo el joven—, nomás para que quede claro —agregó. Y entonces, cuando recordó por qué ella volvía a oler a mar, por qué sin reparar en ello hasta ese segundo, Lucía volvía a oler a sal, a brisa, a morritos, cuando hacía años que había comenzado a usar esas cremas de aromas exóticos y cuyos nombres ni podía pronunciar, no pudo evitar sonreír, se sintió tan feliz como cuando niño la perseguía para invitarla a jugar. El nombre del hombre que ella no había pronunciado, de quien había guardado la identidad para salvarlo, ahora le sostenía la mano. La joven ya no lloraba, una trémula sonrisa suavizaba los labios de colágeno, Adalberto pensó que mañana podía soñar de nuevo, Acapulco no estaba lejos. ** Vanessa Hernández http://www.letralia.com/firmas/hernandezvanessa.htm Escritora mexicana (Guerrero, 1981). Es diseñadora y reportera. Ha colaborado en Voces, Círculo de Poesía y La Trinchera, entre otros medios impresos. Fue guionista en la emisora Radio y Televisión de Guerrero (http://rtvgro.net). Participó en los talleres de narrativa de Andrés Acosta, Juan José Rodríguez y Alberto Chimal (http://www.letralia.com/firmas/chimalalberto.htm). Es miembro del comité organizador del Encuentro de Jóvenes Escritores de Guerrero. Ha sido becaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Guerrero con la novela Señas particulares. === Poemas Gabriel Paz =============================================== *** Cuanto diablo se remoja en la quebrada Se me ocurren pequeñas ironías al mirar mis manos hurgando La travesura del invento que nos llevó tan lejos Desde la patria conquistada, incondicional, parricida Hasta la llaga labial de los héroes de la raza Que se equivocaron de guerra pero acertaron la victoria Los hijos ya no son tan hijos lejos de las hojas Mujeres nómadas migraron moribundas Madres Puentes y rutas Permanecen abiertas Hasta que la selva seca de púas les devuelve Sanos y salvos amados soldados *** Camino a Perú 1 Salvaje, vagaré por la colina, ánima en pos de la fiebre textil me inventaré historias y cantaré bajo la lluvia falsificada botellas de leche que envenenan a los niños Salvaje, caminaré licuando el vino bajo mis pies, las uvas del hombre... llegaré de todos lados pidiendo albergue en vuestra arca de plástico, mi diluvio de petróleo, frontera a frontera, ahogado de silencio Por la noche no volverán a verme, me habré vuelto uno con la granja, uno con la poesía, uno con los búhos y sus alas doradas Salvajes, nada podrá reivindicarnos, ni nuestro conocimiento, ni la lucha divina el desierto el cactus las damajuanas vacías los ancianos en sus uñas verdes la vitalidad espartana del tren todo nos representa Desde Perú se levanta el polvo de la rebelión: El Cuzco desnuda su maravillosa nave nodriza Ha llegado desde la primera jornada de estrellas muertas a repartir collares de perlas a las mujeres primitivas 2 Ni los viajes ni la falta de ellos taparán este hueco: mi gabarra invisible de madera rota en el mueble de la arena pidiendo una bala en su sien detrás de ella, el horizonte que rueda y el horno que despierta suben y bajan en la cápsula cerrada en que se ha convertido Arequipa mil quinientos años después de su último rey 3 No hace falta cerrar los ojos porque lo desconocido conoce nuestra historia Cerrar los ojos y huir no hace falta Los artesanos esperan cuentan argollas su venganza el silencio su delirio las trenzas La india más bella con los ojos rojos me miró por última vez le compré una pulsera Cerrar los ojos no hizo falta todos conocían mi historia la historia de ellos mismos lo desconocido despertándose en la madera del collar 4 Después de un beso tierno en los pies el algarrobo a sus raíces como a sus narices poseso Después de un coscorrón de fuego diez horas caminando con la cabeza pelada ángel leguminoso tu sombra Te amamos porque dos veces al año te haces flor *** El finado Ya no importa nada Den abrazo al hijo muerto que no ha vencido En sano juicio fue vencido. Den luto en sus corazones y agua miel en el abismo Un signo zodiacal se dispara Una estrella temprana se disipa Vengan a cobijar mi órgano sexual expuesto a la intemperie Ahora sufro de frío El tiempo no me visita Ya no voy a campo abierto Acúsenme si anduve ebrio por la vida Anduve enseñando la verga en las iglesias, Madre Padre, he mentido y mentido Me abstengo de ideales nuevos Me encomiendo a las visitas Sobre mis flores pongan flores y sobre mi nombre colores Solo acepto condolencias Me encomiendo a los cumplidos Si lloran mis mujeres córtenles el vientre y dénselo a los perros Que ninguna me ha parido No le crean si alguna de ellas grita en medio del salón: “Déjenme ir con él. Déjenme ir con él, que el finado alguna vez me entregó su corazón” ** Gabriel Paz http://www.letralia.com/firmas/pazgabriel.htm Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1978). Textos suyos han sido publicados en revistas de su país, así como en editoriales cartoneras. Es editor en Cartonera Niño Búho y Cartonera Dadadif Indie Art. === Don Fernando estuvo en Viena Alberto Amengual ==================== A Julio Lira Las paredes de mi pequeña habitación se movían aquella mañana como si fuesen de goma. Y aunque siempre ocurre así, cuando las insondables vertientes del sueño han conducido mi ser hacia espacios donde prevalecen la confusión y la angustia, mi desconcierto era más acentuado que de costumbre. Escindido, flotando en una suave dispersión de hechos y objetos, sentía vibrar la voz de don Fernando, implacable en su énfasis como en los tiempos de nuestras tertulias, la cual parecía provenir de una serie de relucientes féretros perfectamente alineados: Nunca como en Viena, muchacho, nunca como en Viena. Haciendo esfuerzos para detener el otro mundo y centrarme en el mío me incorporé (por lo menos eso creía): el cese de la voz, y una súbita modificación del escenario, parecieron anunciar la llegada de mi reagrupada totalidad al puerto fatal de la rutina. Entonces, con las paredes ya fijas en su sitio, recorrí el sendero memorioso de mi provechosa amistad con el anciano, nacida a partir de las innumerables descomposiciones de mi reloj: don Fernando, excelso maestro en el arte de reinstalar las alambradas temporales a los habitantes de esta turbulenta ciudad, sostenía que en mi caso se trataba de una acción voluntaria como símbolo de una estéril rebeldía contra un Cronos desvaído por la cotidianidad. Su ingenio y permanente buen humor entrelazaron, por contraste con mi naturaleza melancólica y huraña, una sólida relación entre ambos y así él, interlocutor inagotable, y yo, acotador de quisquillosas precisiones, la pasábamos realmente muy bien. Al principio las tertulias se realizaban en la trastienda de la relojería, luego se trasladaron al café de la esquina y, un poco más tarde, al segundo espacio de su casa donde, en medio de buena música, ocasionales partidas de ajedrez y una copa de buen brandy, dábamos sin cesar la vuelta al mundo a la caza de los grandes personajes de la historia, sus vidas, sus creaciones y todo cuanto ha inquietado el espíritu del hombre y contribuido a construir nuestra historia. De allí que aquella mañana, todavía un poco aturdido, no le encontrara una particular significación al enigmático ritornelo de su voz. Cierto que habíamos visitado muchas veces Viena y que don Fernando se emocionaba hasta las lágrimas con una de las primeras composiciones del Mozart niño, que compartimos con Freud sus acuciosas investigaciones sobre las profundidades del alma humana, y también con muchos otros grandes genios, pero indefectiblemente esas visitas terminaban abruptamente y de mala manera cuando recordaba que allí también había estado el Adolfo Hitler rechazado por la Academia de Bellas Artes, hecho que para el anciano había transmutado sus inclinaciones estéticas en un resentimiento calamitoso para la humanidad. No sabía qué me pasaba pero estaba todavía un poco aturdido a pesar de que aquella insistencia vocal tan emocionada no me provocaba ningún sentimiento especial, y en cuanto a los féretros, ni siquiera me servían como símbolos, pues la muerte de don Fernando era un hecho incontestable desde hacía ya mucho tiempo. Nada mejor para despejarme que un buen duchazo de agua fría y eso fue lo que hice, demorándome más de lo usual para que el despeje fuese total y me diese una lucidez que bastante falta me estaba haciendo. La estratagema surtió poco efecto porque, a pesar de sentirme refrescado de cuerpo y mente, la desazón no me abandonaba y fue tanto así que, impelido por una súbita urgencia, decidí visitar la tumba de don Fernando en su pueblo natal. A lo mejor era eso lo que me ocurría, no había podido ir a su funeral ni a su sepelio por encontrarme en el exterior, y la promesa de visitarlo en su última morada se llenó de postergaciones hasta caer en el olvido. Curiosamente, en medio de aquel estado, salió a flote una infrecuente y pequeña dosis de buen humor y me dije: “Claro, te vino a visitar porque si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, y de pronto, sin solución de continuidad en el hilo secuencial de mis actos, heme aquí al volante de mi automóvil recorriendo a toda velocidad la autopista y después una sinuosa carretera que me llevó, sin saber por cuánto tiempo, a un estrecho y asfaltado camino abrasado por la resolana. Difícil reconstruir la memoria cuando los hechos pasan tan vertiginosamente al punto de que los acontecimientos se entrelazan, la coherencia es dudosa y la frontera entre lo real y la fantasía se confunden. Seguro estoy, sin embargo, de que en algún lugar de ese caminito encontré un parador con una apariencia exterior nada atrayente, entré, di los saludos de rigor a los presentes y sin ningún preámbulo le pregunté al hombre que atendía por el cementerio del pueblo. —¿Cuál de los dos? —me respondió. El hombre, advirtiendo mi sorpresa, prosiguió: —No sé por qué se extraña, señor. En todas partes hay ahora unos cementerios muy bonitos, con su grama verdecita bien cuidada y unos ramitos de flores que hasta ganas le dan a uno de irse para allá... La carcajada resonó en el lugar antes de concluir la frase: —...de visita y a hacer una parrilla o un sancocho. —¿Y el otro? —pregunté. El hombre endureció el gesto y su voz cambió de tono, ya no era jocoso. —Ah, caray, mi don, no me diga que anda buscando espíritus. Ese lugar está abandonado, nadie lo visita, ni siquiera los familiares de los muertos, porque dicen que allí salen apariciones. Además si no lo mata de susto un espíritu lo puede matar una culebra, que debe haberlas como arroz en ese montarascal. ¿Es ahí donde quiere ir? —Tiene que ser ahí porque busco la tumba de un amigo que murió hace bastante tiempo. —Sí, tiene que ser porque el otro es nuevecito, si acaso cinco años. Pero de verdad, amigo, no le aconsejo que vaya. —Tengo que ir, es una promesa, dígame cómo llegar. —Un poco más adelante hay un cruce de caminos, tome el de la izquierda, si acaso queda algo que pueda llamarse camino, y siga por ahí, al final lo encontrará. Cuando iba saliendo oyó la voz del hombre gritándole a los contertulios: “Amigos, ahí va un cazafantasmas y ni siquiera lleva un machete para defenderse”. “Lo tiene entre las piernas”, fue lo último que oí antes de subir al automóvil. Seguí las instrucciones y el hombre tenía toda la razón del mundo; el camino, invadido por el monte, apenas si se veía. Aquí mi memoria se dispersa, tanto como mi cabeza aquella tarde en el que el sol me achicharraba. A pesar de estar en ayunas decido entonces servirme un generoso trago de whisky para poner las cosas en orden. Al primer sorbo bien paladeado me veo frente a un rectángulo de tumbas difíciles de diferenciar por la invasión vegetal y sólo reconocibles por las cruces que asoman bien alineadas una al lado de la otra. Al segundo sorbo recuerdo haber decidido lo que hice: recorrer el cementerio como si fuese un laberinto, empezar por la primera de la derecha, llegar hasta la última de la izquierda, cruzar y caminar en sentido inverso hasta la última de la derecha y así, haciendo grandes eses, recorrer todo aquel desolado y amenazador escenario. Poco duró la búsqueda porque de pronto, casi al final, sobre una cruz había un gran destello difícil de pasar por alto. Realidad o ilusión de un tercer sorbo, lo cierto es que me dirigí directamente hacia al sitio y allí, sobre la cruz, colgaba un redondo reloj de plata, con tapa, sostenido por una cadena del mismo metal; ni falta que me hizo leer la inscripción en la lápida para saber que era la tumba de don Fernando y ya no hicieron falta más sorbos para reconstruir como un buen arquitecto los basamentos de mi memoria. No fue una voz que me susurró al oído sino un pensamiento que me hizo decir: “Es para ti, llévatelo”, e inmediatamente lo descolgué y lo guardé en un bolsillo de mi pantalón sin siquiera mirarlo, porque ese mismo pensamiento me hizo saber que eso quedaba para otra ocasión. Me veo entonces sentado en posición de loto frente a la tumba de don Fernando, haciéndome preguntas y conversando imaginariamente con él. ¿Habría estado don Fernando alguna vez en Viena? Cierto que daba muestras de conocer bien la ciudad y su historia, pero eso es algo que se puede aprender en cualquier buen libro. Y si no había estado, ¿por qué esa voz tan apasionada en el sueño? ¿Qué había querido decirme? ¿Que recordara algún hecho especial de nuestras innumerables tertulias? ¿Sería acaso aquella historia de un paisano suyo que se había ido a la capital para estudiar música en el conservatorio y logró, hábil y con gran ciencia en la lengua, un puesto menor en el consulado en Viena para poder estudiar piano, proyecto que fracasó por su pésima digitación, falta de entusiasmo y poca o ninguna disciplina? ¿Ese mismo paisano que aprendió a afinar pianos, hizo cursos de historia de la música y terminó viviendo en una buhardilla porque quería ser poeta? ¿ O acaso los amores de la condesa Kaspersky con el italiano Biondi y su trágico final? ¿De dónde sacaba tantas historias sobre hechos ocurridos en Viena? ¿Las había leído, se las habían contado? ¿Tendría hijos? Y si acaso los tenía, ¿cómo encontrarlos? En mis cavilaciones el enigma seguía: ¿por qué Viena? ¿Qué clave había en todo esto? En mi imaginario diálogo le reclamé el haberme puesto en este trance y desasosegarme más de lo que ya es habitual en mí, le di las gracias por el reloj y le prometí que esto no acabaría allí, que tarde o temprano el misterio dejaría de serlo. Un cuarto sorbo detiene el resquebrajamiento de mis recuerdos y vuelvo a estar en el sitio haciéndole preguntas sin respuestas, reproches y ofreciéndole disculpas por no haberlo visitado antes y no haberle llevado ni un pequeño ramo de flores. No recuerdo cuánto tiempo estuve en ese trance; sólo sé que tirado en el sofá, y quizá bajo los efectos del whisky y del haber dormido mal, mi obra arquitectónica se derrumbó en el más profundo sueño. Al despertar bien entrada la tarde mi memoria estaba de nuevo bien cimentada sobre sus bases, aunque un pequeño detalle me desconcertaba: tenía el reloj de don Fernando apretado en mi mano y en ningún momento, que yo supiese, había ido a mi habitación, donde lo tenía colgado en un sitio muy especial. Pasé por alto el detalle y me centré en el viaje y la comprobación de que me había ocurrido lo de siempre, que los retornos se me hacían mucho más rápidos que las idas. Apenas llegado a la casa saqué el reloj de mi bolsillo y lo contemplé durante largo rato antes de abrir la tapa y ver pegada en ella la foto de una hermosísima mujer. En un gesto maquinal miré mi reloj, el último que me había regalado don Fernando y que nunca me había fallado durante tantos años, y lo comparé con el otro: coincidían en su exactitud hasta en los segundos. Este hecho, coincidencia que no me alteró mucho porque al parecer mi inconsciente conocía de antemano el resultado, me hizo recordar que al día siguiente debía hacer algo que detestaba: ir al centro de la ciudad. A pesar de haber vivido siempre en ella, era muy poco lo que conocía de su ombligo, pues detestaba el bullicio, el ruido, las muchedumbres presurosas y un permanente ambiente de violencia que me desquiciaba y favorecía mi habitual mal humor, pero no podía dejar de hacerlo porque se trataba de un trámite burocrático ineludible. De pronto estoy parado, en medio de la desorientación, en una esquina del centro de la ciudad esperando que la luz del semáforo cambie para cruzar la calle. Miro hacia la esquina de enfrente y la figura que está allí parada tiene un aire que me parece familiar. La luz cambia y nos cruzamos en el medio de la vía. Cómo no me iba a ser familiar si se trataba de mi compadre Alejandro Fuentes, quien abrazándome por los hombros me llevó hacia su esquina. —Caramba, compadre, qué sorpresa, usted por estos andurriales que tanto le desagradan. Me da mucho gusto verlo, ¿sigue con la viajadera? Cada vez que lo llamo me sale la contestadora. —A mí también me da mucho gusto verlo, compadre, lo que pasa es que he estado muy ocupado y si le contesto se me complica la vida. Con usted las cosas siempre terminan a lo grande y en este momento no puedo darme el lujo de guardar cama varios días. Ya casi no viajo, usted sabe que en este país después de los cuarenta uno es un viejo, me reemplazaron por un muchacho y ahora lo que hago es calentar sillas en un trabajo burocrático y aburrido. —Está exagerando, compadre, la pasamos bien, no me lo niegue. —Demasiado bien para mi gusto. —¿Está muy apurado? —No tanto como apurado, es que quiero salir de una buena vez de un asunto que he venido postergando desde hace rato, nada más pensar en estos “andurriales” se me descompone el cuerpo. —Entonces lo invito a comernos un delicioso strudel de manzana y degustar un cremoso café en el Viena. Al oír la palabra Viena empalidecí, comencé a sudar a chorros y sentí que me desvanecía. Siguiendo un consejo que había visto en Internet comencé a toser por si acaso se trataba de un infarto. Mi compadre, asustado, me tironeaba diciendo: —Carajo, compadre, esta es una vaina surrealista, usted sufriendo un soponcio en el sitio que más detesta, no se me muera, compadre, ¿qué le pasa? ¿Acaso el sitio le trae recuerdos tan malos así? Tomé aire por la nariz profundamente repetidas veces, lo aguantaba contando hasta diez y luego lo dejaba salir lentamente por la boca. A los pocos minutos ya estaba bien, si acaso podía llamársele así a mi agitación. Cuando pude articular palabras le dije al compadre: —No fue el lugar sino su nombre lo que me puso así. —¿Y qué tan importante es esa ciudad para usted? Casi se queda en el sitio al oírla nombrar. —Es una historia muy larga, pero vamos, después te la cuento, ahora soy yo el que está impaciente por conocer el lugar. Caminamos un par de cuadras y casi a la entrada de un pasaje estaba el Café Viena, con su ambiente europeo chapado a la antigua pero muy acogedor. En las paredes, cuadros de un puente sobre el Danubio, la catedral de San Esteban, el Ayuntamiento, el paseo del Prater, en fin, estábamos en Viena, y no mentiría si digo que sentí la presencia de don Fernando en el sitio. Nos sentamos en un rincón desde donde teníamos una visión total de aquel espacio, se nos acerca un joven mesonero y cuando mi compadre está haciendo el pedido reparo en una pareja de ancianos detrás del mostrador. Sin fórmula de juicio ni explicación alguna me levanté y fui al encuentro de la pareja. Parado frente a ellos les digo: —Buenos días, disculpen pero, por casualidad, ¿conocieron ustedes a don Fernando Montes? Los dos ancianos se miran durante un tiempo que se me antojó demasiado largo. Luego el anciano, todavía con un leve acento alemán, me contesta: —Lo conocimos muy bien y no por casualidad. Recién llegado de Viena oyó hablar de este lugar y quiso conocerlo. Podría decir que se enamoró de este ambiente y a partir de ese momento fue asiduo visitante, venía sin falta todos los días. Y a propósito, ¿a qué viene la pregunta? —Yo también lo conocí, aunque era muchísimo mayor que yo nos hicimos amigos. Hablábamos mucho y Viena siempre estaba presente en sus conversaciones. —Cómo no iba a estarlo si se le sobraban cosas que contar sobre su estadía allá. Quería ser pianista pero fracasó y aprendió otros oficios; uno de ellos, el de relojero, fue al que se dedicó aquí. Era un hombre todavía joven y apuesto, se ufanaba de haber conquistado a una condesa y se moría de la risa cuando evocaba su vida miserable en una buhardilla cuando le dio por ser poeta. Y en la otra Viena, este café, fue donde conoció a Carmelita, el gran amor de su vida. Fue, como dicen ustedes, amor a primera vista. Se enamoraron, se casaron y celebraron en las dos Vienas: la boda en este café y la luna de miel allá en la ciudad. En este punto el rostro del anciano se ensombrece de tristeza. Se aclara la voz y continúa: —Carmelita era una bellísima muchacha pero cuando conoció a don Fernando ya estaba enferma y no lo sabía. Murió a los dos años de haberse casado y desde ese día don Fernando nunca más volvió por aquí. Supimos de su muerte por un amigo suyo que venía ocasionalmente. —En mi caso, se emocionaba mucho hablando de Viena pero estallaba en cólera cuando recordaba que allí también había estado Hitler. —Ah claro, no era para menos. Sin embargo una vez, para sorpresa de todos, cuando se le pasó la rabia se echó a reír y dijo: “Coño, si yo hubiera sido como ese loco, me hubiera apoderado de este país después de fracasar en el Conservatorio”. —Una última pregunta: ¿don Fernando, por casualidad, también afinaba pianos? —Caramba, señor, a usted si le gusta esa frase “por casualidad”. Nada es casual en este mundo, ese oficio también lo aprendió allá. Ahora bien, en una ciudad como ésta nadie va a ganarse la vida afinando pianos. De vez en cuando lo llamaba una que otra orquesta y hacía el trabajo bien, pero con desgano porque le recordaba su fracaso. —Muchas gracias, señor. Parado frente a ellos, y para su estupor, alzó los brazos y dijo en voz alta: ¡Gracias, don Fernando, por su visita y por su obsequio! El enigma llegaba a su fin. Sí, don Fernando sí había estado en Viena y vivido allí los mejores días de su vida. ** Alberto Amengual Escritor venezolano (Maracay, 1949). Licenciado en letras egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Fundador de la revista Falso Cuaderno (con José Balza, Carlos Noguera, Jorge Nunes, Sael Ibáñez y José Moreno Colmenares). Ha publicado Sinfonía del sobreviviente (Caracas, Ediciones Frente Cultural Estudiantil UCV, 1980) y Manuel Cabré, el niño (Caracas, Ediciones Galería de Arte Nacional, 1984). Relatos, poemas y artículos suyos han aparecido en revistas y diarios de circulación nacional. === número de apuestas, tres C. A. Campos ============================ *** 1. interrogante los colores delatan a la luz, el futuro le toma el pelo al presente y el pasado bosteza el corazón amaga mas no se decide: teme un paro cardiaco o que se le vaya la mano con el vacío, con el rocío afónicos: los sentimientos, los insectos merodean la superficie, se estrellan (kamikazes) contra el autorretrato, contra el cristal de la ventana y la mente no halla qué hacer con el alma, su plastilina, mata el tiempo con su hueso favorito, con la duda, la quinta pata del gato no la quinta de mahler ni la quinta de beethoven mientras que el hielo quiere romperse, hacerse añicos: le tiene sin cuidado el agua, el frío, la profundidad, el hecho de que algunos no saben hablar, no saben nadar *** 2. zurrapa de café salud, saludo; ajo, carajo; diantre, diablo en el diccionario encontramos el significado de las palabras, ¿en dónde encontramos el de las personas? *** 3. fijación nos escupe a la cara el buen espejo, nos aruña, nos corta la cara con la navaja de afeitar el sarro, las lagañas nos muestra sin sonrojarse, sin inmutarse la incipiente calvicie, la parte que se esconde, que no aprobamos nos miente cuando debería defender la verdad, y la piedra, la verdad nos arroja cuando la mentira es lo que alentaría, lo que encajaría mejor el buen poema no corresponde, no responde a todas las preguntas que se le formulan, que nos hacemos en privado y en paños menores sin pestañear, a él le tiene sin cuidado dejarlas en blanco, dejarnos con el vaho, el bostezo, con el mal aliento, el mal sabor en la boca un pito le importa que debemos debamos cargar a plena luz del día con el muerto, con los añicos ** C. A. Campos http://www.letralia.com/firmas/camposca.htm Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York, EUA. Escribe tanto en inglés como en castellano. === Sucesivos faros Daniel Buzón ===================================== Un hombre vive cerca del mar. Tiene treinta. Tras el trabajo, sube por un camino cada tarde hasta un barrio pequeño que se encuentra junto a un faro. Allí conoce a una mujer ya mayor, sobre los sesenta, que vivió mucho en el extranjero y es políglota. Él necesita practicar su inglés e, inesperadamente, se establece entre ambos un acuerdo amistoso para hablar a diario en esa lengua. La mujer le cuenta sobre su hija, que parece tener veinticinco o treinta y acaba de irse a vivir también en el extranjero, para trabajar como profesora de castellano. Él vuelve cada vez de modo al principio casual, luego casi voluntario, después irreprimible, sin reconocérselo a sí mismo. La joven va ganando personalidad en la narración de la anciana. Él se deja arrastrar, enamorándose lejanamente. Otro día le explica que está casada. El tiempo parece pasar con diferente velocidad en la narración y en la realidad. Él se cansa de la anciana. Siente que le engaña, como si quisiera causarle un amargo amor nostálgico por su hija, quien al final, sospecha, resultará tener más de cuarenta años, hijos adolescentes y una vida estable. Considera que empieza a no tener sentido y se resiste a ir durante una semana. Sin embargo, luego vuelve. Ahora la anciana le revela lo que él se temía, pero le habla de su nieta. Él cree haber comprendido el juego del todo y se desentiende, aunque la deja hablar. Ahora la nieta en efecto tiene dieciocho y vendrá a España a estudiar la carrera en la universidad de la ciudad. Le explica cómo es. Otro día le advierte de que llegará en verano, en cuestión de dos semanas. Él empieza a beber a solas, y luego visita a la anciana, no sabiendo si creerla o si merece incluso la pena plantearse esa cuestión. Miente a la anciana y le dice que no volverá a subir hasta el barrio porque ahora trabajará de tarde. La anciana se despide de él, que durante el verano ve de lejos a una chica que puede ser la nieta de la anciana, pero nunca habla con ella ni vuelve a aparecer por el barrio hasta acabarse el verano. La anciana le dice que su nieta vive en la ciudad y que le gustaría conocerlo, que quizá podría continuar practicando inglés con ella, pero que debería volver antes, porque su nieta sólo la visita antes de las cinco y entre semana. El hombre empieza a creer que la anciana le decía la verdad e intenta darse prisa tras el trabajo para poder ver a la nieta. Nunca lo consigue. Bebe más. Se aísla. Llega el invierno. Un día se presenta ebrio donde la anciana. Ésta le explica que su nieta, a punto ya de acabar la carrera, se fue a terminarla al extranjero pero que piensa volver después, a instalarse en la zona. Él se enfada e insulta a la anciana. Se va, dando voces camino abajo. Al día siguiente no puede ir a trabajar y se despierta avergonzado. Ahora la anciana conoce su debilidad. Sube nuevamente, por la mañana. Pero no se acerca porque ve de lejos a dos mujeres, una de cincuenta y tantos o quizá sesenta, y la otra muy joven, sobre los veinticinco. Comprende que son la hija y la nieta de la anciana. A solas en su casa, sin darle mayor trascendencia, también entiende que quizá la anciana se identifica con las dos mujeres de quienes le habló, que son las que él ha visto, y que en un tiempo más comprimido que el que transcurre fuera de ese barrio esas mujeres serán, una después de la otra, la misma anciana de nuevo. Vagamente pretende enamorar a la más joven. Vuelve al día siguiente aprovechando la amistad que forjó con la anciana para entablar conocimiento. Esta vez la mujer mayor ya es la anciana, que ahora no le conoce, y consigue recibir de la joven clases particulares de inglés. Al final se enamoran. Pero él nunca puede quedarse por las noches. Intenta hablarle de la velocidad del tiempo en ese espacio y de que debería venir a vivir con él. Que de otro modo tendrá que abandonarla, porque no podrá aceptar que envejezca en otro país y verla volver algún día ya con más de cincuenta años. Ella le dice, como si diera por válida su historia, que debería esperar sólo otro ciclo más, y luego de nuevo cada ciclo en el tiempo en que ella vuelve a sus veinticinco. El hombre le pregunta si le cree. Ella le dice que no, pero que al mismo tiempo puede creerle e intentar cobrar una conciencia única para todos los ciclos. Él acepta y se vuelve a su casa. Al día siguiente, sin embargo, se siente cansado y no va. Al cabo de mucho tiempo se encuentra en su casa con otra mujer, cuando recibe la visita de la mujer a sus diecisiete, que ya ha conseguido tener una conciencia única para todos los ciclos. La otra mujer se va, despechada. Se quedan solos y, a pesar de los escrúpulos de él por su minoría de edad, hacen el amor. Para ella es la primera vez. Ella le dice que en breve debe volver a Escocia. Pero que, más pronto para él que para ella, volverán a verse cuando regrese. Él le pregunta si ahora la espera su abuela en la casa. Ella le dice que sí. Él le dice que no quiere volver a saber nada más de toda esa historia y ella se echa a llorar. Él le pide que se quede con él y quizá romper el ciclo. Ella le dice que no puede hacerle eso a su abuela. Él le insiste en que no importan ni el tiempo, ni las identidades, ni las ocupaciones, que todas son la misma y no lo son, y que quizá mañana amanecerán en aquella casa su abuela y ella misma sin que nada varíe, y ella, la que se encuentra ahora con él, podrá continuar en esta casa llevando otra vida independiente de aquella. La niña llora aun más y dice que es absurdo y que mandará un mensaje a su abuela o la llamará para avisarla de que se queda en casa de una amiga o cualquier excusa y que al día siguiente, que es domingo, podrán ir a la casa de la abuela y comprobar que está sola. Y que entonces decidirá si se queda con él o no. Que ella pasa con él esa noche a cambio de eso, y que la deje decidir con libertad cuando estén allí. Él le dice que acepta pero que no le importa nada, y hacen el amor otra vez. Al día siguiente suben los dos el camino hasta el barrio y entonces ven a la abuela sola. El hombre la saluda, y comprende que la abuela es, dos ciclos más tarde, aquella mujer de treinta anterior cuando se enamoraron y que, aunque ahora existe esa conciencia única que también comparte la muchacha, ellos dos se han reconocido más profundamente. Él sufre un vértigo de impotencia contra los ciclos, porque se siente más compenetrado con la abuela que con la muchacha. Ésta lo nota. Sin embargo, los tres interpretan papeles de compromiso: la chica y él dicen que se encontraron por el camino y descubrieron el interés común por practicar inglés y la abuela finge no conocerlo. Ellas dos le invitan a quedarse y los tres comen en la terraza hablando de otros temas. Al final, abruptamente, se descubren y tratan la relación que mantienen. La niña pide permiso a la abuela para deshacerse de esos ciclos e irse con él a su casa. La abuela le advierte que ella, que fue quien inició por sí misma ese amor, se quedará sola. La niña dice que le da igual, y que ahora no puede pretender ser ella la que baje con el hombre. La abuela le pide que espere hasta que el ciclo llegue al punto en que vuelve del extranjero tras acabar la carrera: más o menos cuando ellos se enamoraron. Que en la vida de él pueden ser sólo unos meses. El hombre dice que está definitivamente harto de tantas complicaciones, que no piensa esperar ni un minuto y que, aunque sabe que en el fondo quiere más a la abuela que a la chica, se la lleva a ésta en ese mismo momento o no lo ven nunca más. Mientras a la abuela se le saltan las lágrimas, la joven dice que precisamente ahora que sabe que la quiere menos que a la abuela no puede irse con él. Y que no le va a quedar más remedio que esperar a que la abuela muera y ella vuelva con su madre para, quizá entonces, reanudar ese amor y poder vivir juntos en la casa de él. Él le dice que le parece puro egoísmo y que en el fondo sí ve diferencias entre las sucesivas mujeres y que así le es imposible borrarse de la cabeza que las quiere a las dos de modo absolutamente distinto, y que la abuela le recuerda nostálgicamente el principio de ese amor por ellas y que eso es insustituible. Les dice que se va. La niña se abraza a su cintura y le pide que se quede con las dos, que ahora, dentro de este tiempo, podrá por un lado disfrutar con ella de su juventud y por otro recrear plácidamente con la abuela el amor que compartieron cuando ella tenía treinta. Él se horroriza y le pregunta que qué clase de monstruo es. La chica vuelve a llorar y se conecta a Internet por despecho. La abuela mira al hombre a los ojos, como queriendo hacerle comprender que no es tan mala idea y que pruebe unos días. Él le dice que se siente más destrozado de lo que parece y que está a punto de tirarse por aquel acantilado a las rocas del mar o de echarse a llorar y golpearse el pecho o algo parecido. Que le dejen por favor subir al cuarto a dormir un rato. Le dejan. Al cabo de unas horas, ya de noche, llega la muchacha, le despierta y vuelven a hacer el amor. Se queda hasta el otro día. Uno de los días siguientes, a las cinco de la tarde aparece un hombre absolutamente insignificante que se pone a hablar con la abuela en un inglés chapucero desde el acantilado, mientras ella arregla algunas cosas en la terraza. El hombre de la casa la llama desde dentro y le dice cuando entra que si no se da cuenta de que ahora ese desconocido es él mismo y que en su caso sí ha habido un desdoblamiento simultáneo mientras que ellas permanecen las mismas aunque sucesivas en el tiempo, y por qué le tiene que pasar eso a él. Ella le dice que no sabe lo que ocurre pero que le apetece más hablar con él, el que está fuera, que quedarse con él dentro. Él le insiste que es horrible que en su caso sí se haya dado una suplantación en su vida y que ya no va a poder volver a su casa sin graves consecuencias. Ella le dice que se despreocupe porque sólo va a hablar con el otro un rato y luego le sugerirá de forma bastante clara que la conversación no continúa otro día. A él le parece que ha descubierto que se le ha tendido una trampa y se mete dentro de la casa en busca de la chica, dejando a la abuela con el otro. Cuando la abuela termina lo encuentra bebiendo de una botella de ron, solo, y ella le explica que si no ve a la nieta es porque ha partido ya para Escocia y que ahora tendrá que esperar un año para poder verla otra vez. Que ya puede estar contento de haberla disfrutado con diecisiete, a pesar de que a ella no le hacía ninguna gracia, pero que hizo de tripas corazón porque en el fondo todo el amor que se tienen también es único. Él le dice que ya, utilizando el ya como una pedrada, y que ahora ha visto por fin de lo que iba la broma. Se trataba de atraparlo en esa casa provocando una simultaneidad en su vida, utilizando como gancho la sucesividad de que ellas gozan. Tras pasarse una mano dramáticamente por la cara, le pide que por lo menos no hable con ese otro él. La abuela se sienta en la silla de la cocina y le contesta que no es cierto que quisieran atraparlo, pero que sea como sea va a seguir hablando con ese hombre, porque no puede impedir que pase por el camino cuando quiera, y que si piensa eso de ellas dos entonces puede volver a su casa o por lo menos salir a la terraza y advertir al otro directamente. Él pone una mueca de náusea y le dice que ya bastante angustia le ha provocado entrever a ese hombre tras de las cortinas del comedor como para atreverse a encararse con él. Que haga lo que quiera, que se conforma, pero que le aclare por favor cuándo va a volver su nieta porque ahora la quiere más que nunca. La cara de la abuela expresa un sentimiento de profunda conmiseración, como dándose cuenta de algo terrible que no había pensado antes, y le comenta que lo siente muchísimo pero que no se haga muchas ilusiones con su nieta porque ella va a seguir su vida intermitente, que se acuerda que ella misma, cuando vino a empezar la carrera en la ciudad, ya desde el verano se estuvo liando con unos y otros, que no sabía ser fiel, que después solo visitaba a su abuela de vez en cuando y que, en fin, él ya sabía que luego se iba otra vez y volvía años más tarde. La abuela le acaricia el hombro mientras él gimotea casi babeando con la cabeza que le cuelga, apoyado apenas con un brazo en la mesa de la cocina. Le asegura que si el otro no viene no irá a buscarlo y que no tema nada, que su nieta tarde o temprano volverá hecha una mujer y podrán disfrutar de unos cinco años de amor ininterrumpido que se les han ido como escapando hasta entonces, aunque sólo hasta que vuelva a irse, sobre los treinta. Él levanta la cabeza y con una expresión colorada, llorosa y crispada le dice que sabe de sobras que él va a quedar marginado de todos modos y para cuando vuelva con veinticinco va a ser para ella casi un cuarentón sin interés. Todo está tan revuelto y envenenado que la mente le duele como a punto de paralizarse. Ella le dice que lo entiende y lo más que puede hacer es volverse a su casa. En efecto, el hombre se va, muerto de miedo, ya de noche, por el sendero. Cuando llega frente a su casa ve luces en el interior y aquella mujer con la que quedaba de vez en cuando que acaba de llegar con su coche y entonces sale de él. Tiene que inventarse que ha bajado a la calle a tirar la basura. La mujer le besa apasionadamente y le recuerda que su casa es más confortable que esa casucha endeble de turismo de verano frente al mar. Que sólo suba a apagar las luces y baje inmediatamente. Él ve una posibilidad hermosa, al menos para esa noche, y le dice sonriente que ella tiene razón, que tampoco se incrementará tanto el recibo de la luz, y que se vayan ya. Pero con la condición innegociable de que ambos apaguen sendos móviles para gozar de una noche de total amor, etc. La mujer se le enreda como la hiedra y lo morrea intensamente. En la casa de ella, el hombre consigue quedarse un par de días y mientras tanto piensa que probablemente haya algún error y que las luces se las dejó ya encendidas cuando se fue con la chica de diecisiete, ya que el desdoblamiento solo puede darse en el barrio del faro. Al volver a su casa, en efecto la encuentra vacía y con el aspecto y orden en que la dejó al abandonarla. Suspira aliviado, decidido a no aceptar más embrollos de ancianas. Días más tarde, piensa iluminadamente que de nuevo el tiempo habrá transcurrido más rápido en el faro y que ahora quizá puede encontrar a la muchacha de diecisiete ya de vuelta a sus veinticinco. Se siente acometido por una tentación violenta. No queriendo perder la oportunidad, avanza por el camino hasta llegar al faro. Aguza la vista de lejos con temor. Tal como había previsto columbra una jugosa mujer adulta, joven y saludable, que trabaja serenamente sobre un libro y varias hojas en la terraza de la casa. En efecto, es todas aquellas mujeres y la mujer única a sus veintiséis o veintisiete, como no la había encontrado nunca. Además seguramente es en concreto también la muchacha de diecisiete con quien tan buena relación había establecido. Se vuelve loco de excitación mezclada con ternura y se alegra de haber pasado tantos apuros para acabar gozando el mayor de los bienes. Según avanza hacia la casa un hombre que es completamente él mismo, sólo que un poco más viejo pero aún joven y fuerte, incluso más maduro y atractivo, sale del comedor a la terraza y pone una mano en la nuca de la mujer, que levanta la cabeza dulcemente, y se besan. Se esconde como puede detrás de unas pitas. Durante unas horas se abstrae en un recodo secreto del acantilado tirando piedras al agua. Piensa primero que una solución es volverse a su casa y dejar pasar un ciclo con la esperanza de no encontrar otro doble de sí mismo, pero no se conforma porque esa mujer concreta en el ciclo de sucesividades es ahora la que ha podido querer más, aparte de su abuela, por la que llora durante unos minutos, dándose cuenta de que ya está muerta. Pero que él ha conocido a esta de la terraza desde sus diecisiete, que perdió con él su virginidad, y se siente horriblemente llamado a vivir con ella esos cuatro o cinco años y a atraerla hasta su casa si es posible, para continuar siempre juntos. Sabe que no habrá ninguna otra mujer de las sucesivas que pueda hacerle sentir lo mismo. Nota dentro de sí como descolgarse a plomo una idea que es al mismo tiempo una percepción innegable de toda esta sucesión de ciclos, como si de pronto al singularizar a una de las mujeres esa sucesión se hubiera roto ya para siempre. Sea como sea, toma la resolución de acabar como pueda con el doble que le suplanta, empujándolo al acantilado si es preciso, seguro de que en este espacio y tiempo la justicia no sabrá nada de este asunto, o aunque lo sepa. Por otro lado no le costará que la mujer joven le acepte cuando pueda hablar con ella. Inmediatamente se pone al acecho y entonces, al atardecer, ve que ella sale de la casa con un libro en la mano y la bordea para enfilar el caminito que sigue la costa adelante después del faro. El hombre está sentado en la terraza cómodamente y se despiden con amor cuando ella cruza por delante. Le dice algo así como que no toque la ropa y las maletas hasta que ella vuelva. Él se sonríe y asiente, con una expresión de triunfo que le parece repulsiva. Sabe que es el momento propicio para hablar con su amada, pero no puede pasar frente al hombre tan campante. Entonces sale a la terraza la mujer mayor que es la madre de la niña de diecisiete y de la mujer que va por el camino y la hija de la anciana aquella de quien se enamoró la primera vez y que no ha tenido nunca contacto directo con él y que ya pronto será ella misma otra vez la anciana. Siente un vano e inútil pesar por no haber podido disfrutarla también, pero por suerte ella ha salido para llamar al hombre adentro de la casa y ambos desaparecen. Entonces corre por el caminito adelante y ve que unos farallones más abajo la mujer se ha sentado a leer en un peñasco inclinado sobre las olas. Él se acerca por detrás tembloroso pero sonriente y cuando ella le ve apenas si puede dar un grito y está a punto de desmayarse y caer al mar. Él la sujeta resbalándose y agarrándose con la mano izquierda a otra roca. Mientras recuperan la posición ella dice con los ojos entornados ay por favor y luego le mira con profunda sorpresa y asco. Él le dice si no lo reconoce y ella contesta sí claro y le explica que qué le importa, que ahora conoce a otro él más noble y seguro, y no un aprovechado de la sucesividad en que ellas viven, que le robó la virginidad de cualquier modo, luego las abandonó y ahora pretende volver a aprovecharse. Que por nada del mundo va a aceptarle y abandonar al otro, que fue quien se quedó con ellas y aguantó sus veleidades de niña durante la carrera y luego la esperó hasta que volvió tras acabar todos sus estudios. Él le dice que quizá no se da cuenta de que a ese doble no le quedó más remedio que esperarla porque en verdad es un impostor que lo sustituye y sólo tiene la existencia propia que él le permita tener. Que él fue el que inició los contactos y ahora no lo pueden dejar en la estacada. Ella le grita a la cara salpicándole saliva que ama a ese hombre salvajemente y que ahora él es el impostor, que se vaya de allí para no volver nunca más pero que se vaya muy lejos porque ahora ella ha condescendido y acompañará al otro para vivir por fin juntos en la casa, y que ahora sabe que va a romper con los ciclos del todo e iniciar una vida distinta al lado de ese hombre. Él abre los ojos con espanto y da unos pasos atrás, cuando ve bajar al suplantador por el camino a la carrera. Le dice que piense bien lo que va a hacer porque quizá un buen día ese hombre se desvanezca o algo así en su casa o el ciclo de sucesiones vuelva a comenzar ajeno a ella y quizá ese hombre si no se desvanece puede tener la tentación de subir al faro y todo lo que eso conlleva. La mujer le espeta de un modo insultante y digno que ya le dejó claro a sus diecisiete aquella primera noche que ese tipo de chorradas fantásticas no tienen ningún fundamento y que deje las cosas como están. Que lo mejor que puede hacer si en verdad la quiere es quedarse a cuidar a su madre y permitirle iniciar su nueva vida sin inmiscuirse. En esas el doble llega y seguramente comprendiendo como ellos la trascendencia del momento le suelta en las narices un puñetazo con una decisión que él nunca había descubierto en sí mismo. Y se queda en el suelo tendido sangrando sólo un poco menos de lo que pensaba mientras los ve desaparecer remontando la pendiente del camino hasta la casa, de la que asoma una esquina de la terraza. Deja pasar indolentemente un cuarto de hora, o quizá una hora, o puede que dos. Por fin, brutalmente derrotado, asciende él también por el camino cuando ya el sol tramonta en el mar. Al llegar a la casa ve desde fuera la luz de la cocina encendida y oye un rumor de platos. Al entrar por la puerta la nueva anciana se asoma al pasillo y le mira con vaga reconvención y alguna piedad. Él se sienta en una silla del comedor y la anciana le sigue y valoran ambos en silencio la futura convivencia. La anciana empieza a hablar y él le suplica balbuceante que por lo que más quiera no le hable de ninguna hija, ya esté en el extranjero o en el pueblo más cercano. Ella se sonríe tristemente y le dice que algún día, de aquí a unos años, volverán a aparecer pero que ya él no será el mismo con el paso del tiempo. Que en efecto no puede hablarle de más hijas ni de aquella que ahora ya no es su hija ni nada. Él, sumido en el desaliento, acierta a contestarle que perfecto y la mira comprendiendo que esa mujer le conoce porque alguna vez hubo una conciencia única pero que en el fondo no tiene ni idea de quién es. ** Daniel Buzón http://www.letralia.com/firmas/buzondaniel.htm Escritor y filólogo español (Manresa, Cataluña, 1977). Se ha dedicado a la docencia. Realiza un doctorado en la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu). Un estudio suyo fue incluido en el libro Religiöse Toleranz im Spiegel der Literatur (GmbH & Co KG Wien, Suiza, 2009). Ha publicado relatos en las revistas electrónicas Axxón (http://axxon.com.ar) y Ariadna—RC (http://www.ariadna—rc.com). Mantiene el blog Quidcumque (http://arimaspia.blogspot.com). === Poemas Rafael Eduardo D’Armas López ============================== *** Poema egoísta Yo, que cuando estoy invitado toco la puerta; que cuando soy extraño a la casa profeso la teoría de la destrucción de las paredes; que cuando tengo permiso dudo, me hago ajeno sin querer. Yo, que los tributos los pago en sueños; que mis poemas predicen el futuro, que me hago madrugada, repito palabras, decoro el espacio, le doy sangre a las estrellas, y siento unas ganas terribles de visitar otros planetas. Yo que me sé inocuo, y me reparto en partes iguales todas igualmente inconsistentes. Yo que no escribo porque quiero. Yo, yo, yo, yo y mis diálogos internos. Yo que me acompaño todo el tiempo, y termino odiando mi presencia. Yo que pueblo mis dudas y las hago volcán cuando son brisa y lluvia fresca. Yo que escucho tu voz y me alegro, pero es muy tarde, no era tu voz, era un eco. Yo que no puedo entregarme entero por temor a ser granada; y condeno mi cuerpo a ser distante. Yo que he sido un mal amante, yo que sólo quiero poder arrepentirme sin remordimiento. Y no puedo. *** Irreversible Tú sabes; Voy a abrir esa puerta, cruzar ese río. Arando el agua con mi yunta de glóbulos rojos. Sabes que voy a esperarte en la frontera. No hay vuelta atrás en mis mapas. Sabes que voy a caminar sobre el agua. He estado a punto de ahogarme otras veces, no me importa, es un asunto de los cromosomas. El X en este caso. Toda la irracionalidad de la que soy capaz cabe en un haikú. ¿Crees que la paja flota en el agua? En mis fronteras la paja es de adamantio. Sabes que voy a caminar sobre el agua, sólo tengo que volver el río en hielo ¿Como lo hago? Bueno, ese es otro cuento... *** Desde el León Nadie da paso en la redoma de La Castellana. La bandera de Venezuela debería ser azul caribe, verde con estrellas de arena. Son las tres. Sólo necesito un par de cervezas para este último y primer poema. Veo esta ciudad y entiendo, eso de dormir la calle que dice el amigo poeta. A mí me provoca abrazarla, decirle que todo va a estar bien, que el verde sigue allí, que hay garzas en el Guaire. Yo creo que la ciudad me entiende. Se ríe conmigo cuando empieza a llover. Sus habitantes corren asustados por el agua. Pedazos de noticias muertas sobre la cabeza. Esa montaña, ese árbol y esa plaza llevando con dignidad su circular decadencia, sacuden raíces en la lluvia, limpiando piel, como diciendo ven, pon tu cabeza en la acera y muere. No vine a ver este amalgamado mestizaje, que se deshace al menor contacto con cualquier solvente. Me detuve en esta plaza para esconderme, en una trinchera verde y esquivar las esquirlas de la granada verbal, que cada tantos días explota en mi cabeza. No me asusta la explosión, pero las esquirlas... se clavan en la garganta, yo cicatrizo mal. Tengo sed, el sol Caribe calienta y refresca a la vez. Gracias Heráclito de Éfeso, gracias Panta rhei. Nunca he estado tan contento de ser una larva, de ser un gato negro, un perro de la calle. Gracias viejo oscuro, por ese hermoso ahora que no existe y este mañana que pasa mientras voy escribiendo. Yo tan viejo y pensando en naves espaciales, en casas bajo el agua, en templos perdidos y animales salvajes. No escribo más, mi último y primer poema. Tengo otra cerveza y la hermosa idea de una bandera caribe, verde, con estrellas de arena. *** Llamada ajena I Las palabras que te llaman brotan ardientes. Mi garganta las cuela, las filtra mi piel, que brevemente te extraña y se sabe ajena a tus poros, pero te extraña igual. Te quiere desnuda, Sonriendo, sin costuras o etiquetas y se pregunta si me piensas igual. II Mira las luces que nos llaman. Es de noche, no puede ser de otra manera. Mis latidos te llaman gritando; en su palacio de membranas temerosas angustiadas por tus venas. Y por tus ojos, que me miraron una tarde entre sorbos de café amargo y dulce. Tuyo, profundamente tuyo, un jueves cualquiera. *** Sueño Desperté y era poeta. No supe cómo pasó. Desperté una noche tranquila y era un animal con piel de versos. Aprendí la palabra hogar mirando nidos fluorescentes sobre árboles espinosos... Cuando llovía, escuchaba bajar los cerros y reía con los truenos que asustan a los viejos. Amaneció, gané un puñado de inconformes poetas alegres por los versos ajenos. Me sentaba callado en las fiestas incapaz de hablar en ritmo. Miraba desde lejos y me pensaba descalzo persiguiendo la lluvia frente a las olas de playas vacías. Nadaba con miedo entre las algas y no temía a las alturas. Pisaba espinas y la arena en silencio cerraba mis heridas. La alegría me hizo canción. El blues es la poesía de la música, El jazz, la filosofía. Este pobre animal desesperado por significado. *** Maldita poesía Maldita poesía: triste atardecer el de tus ojos; Hábitos sonoros los de tu piel alumbrada, azul en desespero, roja en ganas. Maldita poesía: me entregas el universo conocido a cambio pides mi alma, un alma armada que no tengo. En lluvia de luces te llamaba ansioso por tus angustias, esperando el cauterizante ardor de tus navajas. Yo te canto y no me sabes, te llamo entre reflejos mudos de distancia. Alegre, cuando sonríes brevemente como si yo estuviera e hiciera girar el mundo con mis versos y la gravedad fuera una rima de tambores de agua. Pero volteas, te ríes en secreto con otros helado, incomprensiblemente vacío me dejas. No es sabiduría tu silencio, tu, profeta de agujeros negros tus frases llenas de pena las conozco; y sin saber eres más mía de lo que quisieras. Maldita poesía: Si huyo es para que me busques con más fuerza. No hay flores en la tumba del poeta. El epitafio es lo que cuenta. ** Rafael Eduardo D’Armas López http://www.letralia.com/firmas/darmaslopezrafaeleduardo.htm Escritor venezolano (Mérida, 1980). Politólogo egresado de la Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve) con estudios de postgrado en relaciones internacionales en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Ha dedicado su carrera profesional a las relaciones internacionales. Actualmente se desempeña como consultor en temas electorales y democracia en América Latina. === Cita en Lasal del Varador Eduardo Balestena ====================== Cuando me enteré pensé que tenía que hablar con Bluma. Los de la CNU, todos presos; presos o prófugos. Fue en un seminario en el palacio Miramar, en San Sebastián, que me enteré. Había varios panelistas y entre ellos Feierstein, un sociólogo argentino cuyo libro sobre el genocidio era muy citado en los juicios a militares; pero ahora, nos dijo, no eran militares, también iba a ser juzgado un grupo de ultraderecha que había actuado en Mar del Plata antes de la dictadura y que se había insertado en el aparato represivo después. Sentí de golpe como si hubiera estado atravesado por un eje que me permitía mantener el equilibrio y ahora no sólo me enteraba sino que alguien acababa de quitármelo. Él no podía creer que yo fuera de Mar del Plata y que los hubiera conocido. Todo me apareció de nuevo en la mente, como si fuera ayer. Mi hermano Iñaki había sido compañero de Bluma —que vivía a dos casas de la nuestra y con quien crecimos juntos— en el breve paso de ella por la facultad de humanidades —salvo su relación conmigo todos los pasos de ella por las cosas habían sido siempre breves— y luego vivieron “un apasionado romance varias veces”. Le salvó la vida pero él no le perdonó que fuera una de ellos. En esa época la CNU adquiría poder en los sindicatos, en la universidad y en la justicia federal. Así, amenazó, atentó y desarticuló la gremial de abogados que defendía al sector obrero, asesinó a Silvia Filler, una estudiante de 18 años, a Coca Maggi, la decana de humanidades, y eso favoreció que la ultraderecha dominara la universidad. La mataron el mismo día del secuestro y cuando vino Isabelita a Mar del Plata los padres lograron hablar con ella en la costa, cuando salió a caminar, flanqueada por todos esos facinerosos de la custodia. Lo hicieron para pedir por su hija, que ya estaba muerta. En aquella época Bluma canturreaba: “Ahí viene Hitler por el callejón, buscando judíos para hacer jabón” y se reía. Una vez me gritó desde un Falcon verde, en la calle, y me hizo subir, estaba con Salvador y con un tipo alto, trajeado y de bigotes negros tupidos al que le llamaban Flipper, y me llevaron a mi casa. Poco después lo mató un diputado en San Juan al cual él iba a asesinar por una interna gremial. Iba en silencio, a toda velocidad. Habíamos ido con mi mamá al casamiento de Bluma con Salvador, cuando le hicieron el saludo nazi a la salida del Unzué. La ida de Iñaki fue el día en que mataron a Piantoni, el líder de la CNU, el 20 de marzo de 1975 (no se sabe si fue una vendetta sindical o ellos mismos, porque Piantoni era el más conciliador y si la derecha más brutal lo mataba iba a poder culpar a la izquierda, deshacerse de él y desatar una guerra, que era lo que quería), lo cierto es que les echaron la culpa a los montoneros y en el velorio juraron que iban a caer cinco por uno. Trenti dijo en la cochería: “Nosotros santitos ahora, pero ya van a ver”. Yo tenía veinte años. Bluma sabía que Iñaki era amigo de Pacho Elizagaray y quiso alertarlo. Llamó a casa. Habló conmigo. Me dijo que Iñaki se fuera, que los iban a matar. Cuando Pacho lo supo se fue a refugiar a lo de su tío, Jorge Videla. Los agarraron ahí y los mataron a todos, hasta a Guillermo, el hermano de Jorge Lisandro, que tenía 16 años. Pacho intentó huir por los techos pero lo acribillaron. Pocas veces volví a la Argentina desde entonces, pero la primera vez fui hasta la casa de España 856 y me quedé mirándola e imaginando los gritos, el Falcon, el Torino en el que fueron aquella noche en que la policía había liberado las zonas donde iban a matar a tanta gente. Imaginaba la huida desesperada de Pacho por los tejados, los gritos, los disparos. A su tío y a sus hijos los mataron en el barrio Montemar, tenían entre 20 y 30 tiros cada uno. La madre alcanzó a escuchar “Ese está herido, dále otro tiro” y se fueron (¿quién sería el herido, su esposo o cuál de sus hijos?). Iñaki se fue en el auto esa misma tarde a lo de Lito Aramburu, el primo que vivía en Segurola y de ahí a lo de sus hermanos —Perico en Vidal y Martín en Maipú. Eso lo salvó. Creo que nos salvó a todos porque decidimos exiliarnos. Nos resultaba imposible convivir con las bandas que iban en autos de los que asomaban caños de armas, con las bombas y las muertes cotidianas y en casa presagiaron que nada bueno iba a pasar. Sólo estábamos acostumbrados a trabajar y el mundo a nuestro alrededor se había vuelto, rápidamente, algo violento e indescifrable de lo que queríamos alejarnos. Entonces, a los pocos meses vinimos acá, donde si bien había etarras al menos no había peronistas. Trabajé con los parientes de Barcelona que tienen restaurantes y luego pude entrar al diario Gara, estudiar, hacer el Master, dar clases en la Euskal Erriko Unibersitatea, pero nunca me pude olvidar de todo aquello y necesitaba cerrarlo de alguna manera. Pese a todo con Bluma mantuvimos el contacto, es decir, ella lo mantuvo conmigo —llamaba en esos momentos en que o me estaba duchando, o iba a salir a dar un examen o acababa de dormirme—, pero nunca hablaba de la CNU: o no entendía lo que habían hecho, o era natural para ella y pensaba que era posible salir de eso y pasar a otra cosa, como si nada hubiera sucedido. Fue Aritz quien le dio mi teléfono de Eratsun cuando volvió a la Argentina y por él supe que Salvador había caído preso por contrabando de drogas, que se había recibido de abogado en la cárcel, que se había asociado a Schocklender y que ella estaba en la ruina. Todos los de la CNU, que parecían tan invulnerables, tan dispuestos a matar a todo el mundo por sus “ideales”, terminaron por fracasar en la vida. Creo que seguí hablando con ella porque pensaba que había vivido todo eso y que necesitaría contarlo, confesarlo; que eso le pesaría en la conciencia y yo necesitaba saber esa versión. Había leído las resoluciones en el Centro de Informática Jurídica de la corte argentina —y la mencionaban a ella, en el episodio de la muerte del diputado en San Juan— pero ahora, a tantos años, cuando eso era cada vez menos entendible, necesitaba que fuera Bluma quien me lo contara. Entonces —inesperadamente, como siempre— llamó y aproveché que mi esposa Merche estaba en Ávila con los padres para proponerle encontrarnos, y me dio el nombre de un xiringuito muy de moda en Barcelona y quedamos para ese viernes a la noche. Mi hija Maite había vuelto de Dublín, hizo como hacen muchas jóvenes aquí, que van a Inglaterra o a Irlanda, viven en casas de familia, cuidan niños y aprenden el idioma. Decidimos quedarnos dos días en un Citadine en el centro de Barcelona, cerca de las ramblas, y aquella mañana ella puso el gps y salimos lentamente en la Honda Varadero. Nuestra casa está antes de llegar a Eratsun, en una curva del camino, rodeada de bosques, y tomamos el camino a Leitza hacia la autovía que lleva primero a Vitoria Gasteiz y sigue a Barcelona. Habían matado a mucha gente esa noche e Iñaki se había salvado pero ellos habían caído, finalmente, aunque yo no acertaba a entender que esos fueran delitos de lesa humanidad que violaran el Estatuto de Roma o la Convención del Genocidio, no veía que hubiese la forma sistemática y generalizada, y pensé que si se va a utilizar un concepto así debe exigírselo a fondo, formular un razonamiento infalible que no dé lugar para otra conclusión; también que matar a gente en la Argentina anterior a la dictadura no era lo mismo que hacerlo después, metódicamente, o asesinar a poblaciones enteras en Serbia, pero con nadie podía hablarlo, ni en el Instituto de San Sebastián ni en Oñati porque ellos no entienden, les resulta ajena e incomprensible una latitud tan remota como la nuestra. Luego de las cuatro horas de autovía y de descansar en el hotel fuimos a la playa donde estaba el Lasar del Varador. Mi hija llevaba el pelo de la sien derecha rapado y un tono entre castaño y amarillento. Un largo mechón le caía por el lado izquierdo y yo la veía tan alta, tan crítica y tan observadora que me avergonzaba de cómo había sido yo cuando tenía su edad. Ahí estaba Bluma, más gorda, más arrugada, al lado de un catalán alto y lleno de hendeduras en su flaco rostro; parecía sacado de una vieja banda de rock. “Oye, tío, qué guapa está tu hija”, largó y rápidamente la conversación derivó hacia las comidas, los restaurantes y las módicas anécdotas cotidianas. Bluma hablaba en porteño usando palabras y giros españoles y volvió loca a la camarera preguntándole mil veces los detalles de las patatas bravas, los calamares mediterrani; la taula perni iberic gla; la amainada poma i fortmage y mil cosas más. Maite había quedado al lado de ella y podía observarlas a las dos. Viendo a mi hija tan idéntica a mi abuela me parecía que nunca nos habíamos ido del país vasco y que la Argentina era como un mal sueño del que Bluma formaba parte. Le descerrajé “Viste lo que pasó”. “...Qué pasó”, contestó torciendo la cabeza y mirando la carta por centésima vez. “Que están todos presos”, y le mencione uno por uno. “Pues chico, algo me dijo la esposa de... de quién...”. Todo eso parecía pasarle muy lejos. Se distraía enseguida con el catalán recordando lo que habían comido la semana anterior o la otra y yo cargaba de nuevo con la noche del cinco por uno: “No te acordás de Flipper”. “Quién”. “El que fue a matar al diputado en San Juan”. “Algo, sí, creo que hubo un viaje a San Juan”. “¿Salvador mató a los floristas?”. “Ah pero yo estoy separada de él. Él me dejó”. “Fue socio de Shocklender”. “De quién” (yo pensé que en toda la etapa de Salvador en los servicios del Ejército, en las agencias de investigación y traficando drogas ella había estado a su lado). Mi hija la miraba a ella y me miraba a mí y de pronto hizo un gesto que lo resumió todo, igual que Gromit, el perro de Wallace y Gromit, que es el más sabio y sólo habla en gestos: movió su mano derecha hacia arriba, arqueó las cejas, y meneó la cabeza apretando los labios y yo pensaba cómo pude ser tan ingenuo. En otros momentos ponía sus cejas en línea y entrecerraba los ojos y miraba a Bluma. Otras veces copiaba mis gestos desesperados, arqueando las cejas y levantando la cabeza como si dijera “pero acordate”. Era inútil. Lo único que parecía haber en su vida eran patatas bravas. Eso sí, me hablaba de la gente del barrio, de cuando éramos chicos (e inocentes) y de eso se acordaba. Durante todo este tiempo me daba vueltas incesantemente que Bluma había sido testigo de cada una de esas muertes y que tendría esa versión esperando para contármela, porque por algo había seguido llamándome. Una versión que no tenían ni los jueces ni las víctimas; que me daría las “razones” de todo eso, pero ahora me daba cuenta de que ella o era futilidad y vacío y todo le daba lo mismo, ocupada como estaba en disfrutar de cada comida ahora que las hacía regularmente, o no quería hablar de eso, y supe que me iba a quedar para siempre con esa duda. También pensé en todos los muertos de aquella noche y de aquel año 1975, que habían sido asesinados por gente para la cual matarlos era salvar a la humanidad, pero que ahora ella no se acordaba ni de que había participado de sus muertes y menos aun de quiénes eran, mientras que ellos ya no están en el mundo sino muertos desde hace 37 años y son esas fotos en blanco y negro de seres muy lejanos de una época inabordable que al momento de la foto ignoraban su destino trágico; un destino que es futuro para el rostro de la foto pero que desde hace muchísimo es pasado para todos los que vivimos. Ya nadie podría contar la historia. Mi hija, que leía mis pensamientos, movió en una negativa silenciosa su cabeza: ella era ajena a aquella maldad pero podía descifrarla mejor que yo. Finalmente nos despedimos y caminamos por la playa hacia el estacionamiento. Sobrevino ese alivio que a uno le llega cuando deja de escuchar las imbecilidades que ha tenido que escuchar por varias horas y puede quedarse en silencio. Sentí la suave y firme herradura del brazo de Maite en mi espalda. Me di vuelta y pude verlos, en esa noche transparente, en la mesa del xiringuito hablando como si nada. “Trabit suaquemque voluptas”, dice Marguerite Yourcenar: Cada uno tiene su camino. El de sus víctimas había sido morir de una manera despiadada e inútil, el mío era entender, el suyo quizás fuera sobrevivir, o simplemente mantener a sus muertos bien enterrados y pensar qué deben llevar las patatas bravas o los calamars mediterrani. ** Eduardo Balestena ebalestena@yahoo.com.ar Escritor argentino (Mar del Plata, 1955). Trabajador social, ensayista, escritor, funcionario judicial en la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata (CFAMDP) y docente en la Cátedra de Criminología de la Universidad Atlántida Argentina (http://www.uaa-mardeajo.com.ar). Ha publicado las novelas Ocurre al otro lado de la noche (Del Castillo Editores, Buenos Aires, 1987) y Ana, el interior del fuego (Editorial Melusina, Mar del Plata, 2000), la nouvelle El secreto borde de la luz (La-Lectura.com, 2001), el poemario La sala China (Red Internacional del Libro, Santiago de Chile, 1996) y los ensayos Lo institucional, paradigma y transgresión (Espacio Editorial, Buenos Aires, 1996; reeditado en 2003), Fiesta y pinturas en la posmodernidad de la exclusión (Ente Municipal de Cultura, Mar del Plata, 1997) y La fábrica penal, con prólogo del doctor Eugenio Raúl Zaffaroni (Editorial I b de F, Buenos Aires-Montevideo; Colección Memoria Criminológica), entre otros. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio de Novela Del Castillo Editores (1986); el Segundo Premio del Concurso Nacional de Cuento Horizonte de Cultura (Junín, 1992); el Primer Premio del Concurso Nacional de Ensayo (Sade, Lanús, 1992); el Premio Lobo de Mar a la Producción Literaria 1996 (Fundación Toledo, 1997), y el Premio Alfonsina, del Ente Municipal de Cultura, a la Producción Literaria (1998). Artículos suyos han sido publicados en diversos medios digitales e impresos. === Detrás de las ventanas (extractos) Paolo Astorga ================= Detrás de las ventanas Paolo Astorga Poesía Toro de Trapo Editores Lima, 2011 *** Los oscuros veleros retornaron al cielo y a ti te abandonaron Él dejó sus huellas enterradas en el fango, sintió sus manos vacías y rumores sin retorno bajo el amanecer insolente de las quenas. Dejó su cuerpo erguido como estatua, su pecho carcomido por la lluvia, su boca arrebatando el eslabón de los zafiros y una cruz indeleble que lo envolvió en el silencio esquivo de flores arrastradas al barranco. Sólo el océano mora por su indeleble pañuelo de sangre. La espuma enrojecida entre sus devastados pómulos que nos recuerda al cielo de un ojo distante, las olas que centellean estruendos febriles, la platinada luz encorvada en su estómago que roza las piedras mientras ondula y se somete como queriendo dislocar el paisaje violento, labios vencidos en la desconsolada faz de la arena, párpados que ya no recorrerán este desierto iluminado de escombros y piel abandonada. *** El otoño sigue su estruendo interminable Parques sin testigos, sueños sumergidos en el barro, los niños comen pasto y extravío, suenan relojes en sus vientres, la oquedad que destrona ventanas incendiadas, luminosas rejas de lo eterno. Atardece y llega a ti un doloroso contorno como lágrima esquiva y oculta. Es el sol humeante y las hojas pudriendo los nombres; las escuetas canciones que han asesinado a las palomas. Los niños han enterrado sus pálidos corazones en un jardín de espinos. Se miran a los ojos expían sus flagelados rostros, en sus manos solo quedan los tácitos recuerdos de haber vencido a las palomas pero nunca, nunca, haber podido volar como ellas. *** Un muchacho antes del invierno En la búsqueda infinita se pierde la nostalgia, el desprecio hacia aquella piedra que ha invadido nuestra ausencia bajo la plegaria que amanece sobre una extensa sábana insufrible. Pocas cosas han quedado impunes a la mirada funesta de los cuervos. Fluye el tiempo ahogándose en el lago púrpura de inconcretas voces acariciando la perversa herida bajo el llanto. Despoblados rostros han acabado su otoño sobre un par de labios adormecidos de arpegios que a veces solo provocan la violencia de las nubes bajo una pestaña aletargada por la incógnita ceniza que ha construido las distancias. Entre los pinos ya nadie rinde culto a una lágrima que ha perdido su corona. *** Un lugar imposible Tan lejos los hombres duelen su última palabra que ahora me es imposible regresar a esta ausencia que desvanece las bocas; el impenetrable muro de la sangre negada en el silencio. Ya no habrá dos sombras desvistiéndose aprisa, ya no habrá más polvo que nos haga retornar a la bestia. El camino hacia esta horrenda oscuridad habrá penetrado las miradas. No importará ya que la máscara se haga memoria en mi rostro. ** Paolo Astorga http://www.letralia.com/firmas/astorgapaolo.htm Poeta peruano (Lima, 1987). Es técnico en diseño web. Ha publicado el poemario Anatomía de un vacío (Lulu.com, 2006). Fue finalista del II Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva” 2006 con su poemario Rehenes del silencio. Textos suyos han sido publicados en Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), Ser Poeta (http://www.serpoeta.com), Tu Breve Espacio (http://www.tubreveespacio.com), Oxigen (http://www.revistaoxigen.com) y Liceus (http://www.liceus.com), así como en la antología Reflejos del alma. Mantiene en Internet la revista digital de creación y opinión literaria Remolinos (http://www.remolinos.ar.gs). Es creador de la primera antología digital de poesía La voz del mundo (http://www.lavozdelmundo.pe.kz), la cual reúne a más de 24 poetas de diferentes países de Latinoamérica y el resto del mundo. === Dos relatos Silvia Hebe Bedini =================================== *** Olvidos Paul termina su desayuno y tira al tacho de basura la mitad no comida de su tostada. Su gato Kilmer atisba el movimiento y se abalanza sobre los bordes de la bolsa de basura que sobresale por debajo de la tapa. Un par de uñazos y el tacho volcado. Un par de husmeadas y la media tostada en la boca. Paul se viste, apresurado, el reloj como siempre alimenta su paranoica idea de que un día cualquiera por llegar tarde perderá su trabajo. Olvida ponerse la corbata y se da cuenta recién en la boca del subte. No vuelve, si lo hace de seguro llegará tarde. En la empresa financiera, el supervisor observa la falta de una corbata en el grupo de asesores. Imperdonable. La presencia uniformada de la empresa no acepta nudos sueltos. Paul es invitado a retirarse; no hay corbatas de repuesto en las instalaciones de la oficina. Paul vuelve a su casa. Se cambia de ropa y se pone la corbata. Lo mira a su gato. Kilmer espera. Paul espera. Los minutos pasan. Una hora pasa. Y ni Paul ni Kilmer notan cambios en su vida. No hay nuevas tostadas. La corbata ni se siente. Nada crucial aconteciendo. Hasta que Paul enciende la TV y ve el humo en el cielo y sobre su ciudad, gente tirándose de un décimo, vigésimo piso al vacío; un avión estrellándose contra la torre en donde él trabaja. El piso en donde funcionara la financiera en llamas. Está pasando ahora, ahora que él tiene puesta su corbata, ahora que la tiene puesta ridículamente sobre un buzo deportivo sentado en el sillón de su casa. Lo crucial al cuello; lo insignificante resignificado. Kilmer sólo espera que Paul deje de llorar y prepare una nueva tostada. *** Matando poesías El viento gime como si la tormenta lo sodomizara. Y ese es el único ruido que lo circunda en este momento. Una paleta de colores indefinidos se ha quebrado en silencio al caerse desde un atril demasiado alto para su altura. Un canvas en blanco ha sido manchado en su dorso. Sus pinceles se han gastado, ya no pintan; lastiman al papel y le ensombrecen el alma. Falló nuevamente; no supo hacerlo. Él, tan seguro de sí mismo, tan orgulloso de su arte de amar, una vez más se ha quedado solo. Va hacia la cocina impecable. Nada allí lo retiene. Vuelve al living y al sillón frente al televisor pero se queda con el control remoto en la mano sin apretar botón alguno. Mira su teléfono móvil: no hay mensajes. Va hacia su computadora y chequea su correo: amigos, sólo amigos. Sólo el viento gime con ganas a su alrededor. Leopoldo piensa: mi nombre suena a hombre viejo y solo. Suena a personaje de un cuento triste, a personaje secundario o temporario, a bosquejo, a nombre relegado a un quinto o sexto párrafo. Solo, en su casa, se permite dejar a un lado su arrogancia y saberse débil, dependiente, moribundo. Ella se fue. Se cansó de él como ya se cansaron tantas otras. No pudo retenerla, falló otra vez. Y Leopoldo no entiende. Nada cree haber hecho mal esta vez. Quizás fue su alma quejosa y cansada de discutirle al mundo que los valores en alza debieran ser otros. Tal vez ella se hartó de no ser valorada como se lo pidiera durante mucho tiempo. Vaya uno a saber, se dice. Y se dice muchas otras cosas, siempre culpándola a ella, jamás mirándose él en algún espejo. Leopoldo no tiene espejos en su casa. No quiere. No le gustan. No ha encontrado uno que le devolviese la imagen que él tiene de sí mismo; todos los espejos de hoy día se fabrican fallados, cree. Son una mentira, se convence. Yo soy tan sólido como una roca y tan estructurado como un cuadro de Picasso. Leopoldo no ve las formas incongruentes que él mismo contiene; ve rostros simétricos en los rostros de Picasso, y cree congruente a su discurso, y se convence de que todo el mundo está errado, incluida ella. El viento ahora grita. Aúlla como un lobo en los oídos de Leopoldo, y eso lo lleva a cerrar todas las ventanas y persianas, y a encerrarse a oscuras. Quiere pensar. Su vida ha retomado caminos conocidos que no le gustan. Ella tiene la culpa, se dice. Ella con su altivez y su falta de respeto a su experiencia de vida. “Yo no soy quien ha enredado o malgastado las tardes que hemos pasado juntos. Ella fue quien las quemó y las hizo noches”. Lo repite en voz alta como si así edificase una verdad. Leopoldo está desesperado pero prefiere pensar que la desesperada es ella. Va en penumbras hacia el teléfono. Marca los números que recuerda de memoria; alguien atiende pero claro, no es ella. Falló al reconocer las teclas. Por alguna razón que sólo Leopoldo podría explicar, si es que la conoce, se niega a encender la luz para llamarla. Y falla dos veces, tres y cinco, hasta que por fin decide no seguir intentándolo. El silencio lo acerca a la derrota. Se siente enjaulado entre barrotes de espera. Lo asfixia la soledad, lo empuja a la claustrofobia, y por eso camina rápido hacia su habitación y abre las ventanas que dan aire a su cama. Se recuesta y piensa en ella. La insulta; la aleja. La recuerda desafiante; la desea. La quiere muerta; la imagina desnuda. La cree caprichosa, arrogante y perversa. La extraña; la niega. Vencido se dice: la vida se encargará de borrarla para siempre; mientras desespera por recibir una llamada, un mensaje, una carta, un reclamo, un insulto, lo que fuese pero que llegue desde ella. “Estás perdido”. Su conciencia dictamina. Y Leopoldo sin hacer otra cosa que obedecerse a sí mismo, se miente, como acostumbra a mentir cada vez que alguien lo enfrenta a su verdad. Leopoldo juega a amar, y no quiere aceptar que jugar a amar es una profunda mentira para quien ama de verdad. Ya son las cinco. La rutina lo rescata de su situación de encierro, penumbras y casi culpa. Estaba llegando a ver, faltaba poco para que su desesperación lo empujara a aceptar sus errores, pero él bien conoce sus tiempos y jamás cae en sus propias trampas. Se abriga con su campera gris y se tapa la boca con su bufanda verde. Enciende las luces y marca el número que conoce de memoria. No tiene tiempo para hablar; su hijo saldrá de la clase de piano a las cinco y diez y el tráfico lo mantendrá sin llegar a destino hasta las cinco y media. Ella no atiende, su contestador automático se dispara. Leopoldo escucha su voz. No dice nada, corta. Y luego, en el silencio de su casa, la insulta. Al salir con su auto, acelera en la esquina justo cuando una figura enfundada en un impermeable rojo se le cruza en el camino. No frena a tiempo, la atropella. Asustado decide escapar, pero el tráfico está congestionado de autos y de personas que ahora se acercan a auxiliar a la mujer que acaba de ser sentenciada a muerte por las ruedas y pensamientos de Leopoldo. Él no puede creerlo. Mira a ese cuerpo inerte y no puede entenderlo. Observa atónito el hilo de sangre saliendo de las orejas de la mujer y cree estar soñando. Mira el anillo de oro con una piedra rosada engarzada sobre una rosa y no quiere reconocerlo. La llamó tanto con sus pensamientos... pero no la esperaba en serio. “Está muerta”, dicen. “La maté”, repite Leopoldo con su voz quebrada. Y entonces su ser se escapa mientras su cuerpo tieso se estaca en el asfalto y se deja insultar y empujar por quienes no representan nada para él. Tarde o temprano debería hacerlo, se dice, pero no así. No por casualidad; no por pensar en ella. Si hubiera decidido matarla, lo hubiese hecho luego de olvidarla. No ahora. No en ese preciso momento en que su piel aún quemaba desde el último encuentro. No sin verla. No por atropello. De haberlo hecho, lo hubiese planeado de otro modo, sintiéndose el ganador de la batalla y de la guerra; no así: culpable y distraído a merced de la torpeza. La ambulancia llega en vano. La policía lo detiene. Leopoldo se deja llevar como quien ya no tiene más nada que hacer que llamar a su esposa y avisarle que pase a buscar al pibe por la clase de piano; que hubo un accidente; que lo demorarán en la comisaría; que no se asuste pero que le avise a Marcos, su amigo abogado. Que mató sin querer a una mujer en la esquina de su casa. Se la llevó por delante, no la vio. “Te juro que no la vi”. Una variante poco recomendable para el ya muy dicho “Te juro que no la conozco”. Leopoldo será sentenciado, pero jamás por él mismo sino por otros. Leopoldo sigue pensando que la culpa de todo la tuvo ella. Por no mirar, por correr en medio del tráfico, por ser impulsiva, por cruzarse en su camino de manera intempestiva en una esquina en donde no hay luces que marquen los pasos ni frenen las ruedas. Que él haya sido quien manejara el auto no es un detalle que represente responsabilidad alguna para Leopoldo. El viento seguirá sodomizando sus tormentas cada vez que la lluvia se lo permita. Ella vestida de rojo jamás se irá de su vida. Leopoldo no entiende, no se ve, no se mira. Falló de nuevo, no supo amar, mató e intentó huir, como siempre lo hacía. Leopoldo seguirá encerrado en sí mismo. Seguirá quebrando colores y no alcanzando alturas. Manchando otros canvas en blanco y matando poesías... Después de todo, esto sólo ha sido un amor a contramano en una congestionada esquina. ** Silvia Hebe Bedini http://www.letralia.com/firmas/hebebedinisilvia.htm Médica pediatra y neuróloga infantil (Buenos Aires, Argentina, 1967). Reside en Los Ángeles y es escritora. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| El libro que yace inane en un anaquel es munición desperdiciada. Los libros deben mantenerse en constante circulación como el dinero. ¡Prestad y tomad prestado ambas cosas: libros y dinero! Pero especialmente libros, porque los libros representan infinitamente más que el dinero. Henry Miller, Los libros en mi vida (1952). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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