~~~~~~~~~~~~~~~ Año XVII Cagua, Venezuela Nº 269 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 18 de junio de 2012 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | No todas las islas, de Zazil Alaíde Collins. / Letras | Breves Salvajes, Nº 7. / Colección El Solar, de narrativa | colombiana, en PDF y gratuita. / iDeas para Escribir, un | taller literario para llevar siempre consigo. / | Lanzamiento de la colección “Miniantologías | Internacionales”. / Exposición “Roa Bastos en tres | tiempos”. / Segunda temporada de la Escuela Cometa, en | Lima. / Concierto de temas cinematográficos de la | Sinfónica Simón Bolívar. / Taller “Aprende a contar tu | cuento”, con Mharía Vázquez Benarroch. / Convocatoria | para el Proyecto Expositivo “CoSC”, de fotografía. | | Escritor boliviano Víctor Montoya recibió | Noticias reconocimientos en Sucre. / Random House Mondadori crea | un sello para libros digitales. / Viuda de Cela deberá | pagar 5 millones de euros al hijo del escritor. / Murió | María Sans, inspiradora de un personaje de Hemingway. / | Fallece a los 91 años el escritor estadounidense Ray | Bradbury. / Getafe Negro 2012 tendrá a la cultura checa | como invitada de honor. / Philip Roth: “Quisiera que | estuviese vivo Carlos Fuentes”. / Muere a los 73 años el | escritor mexicano Arturo Azuela. / Unión Europea avanza | en digitalización de “obras huérfanas”. / Chile concede | su Premio Pablo Neruda a Nicanor Parra. / Dictan | talleres literarios en liceos y en la cárcel de Monagas. | / Javier Lorenzo Candel gana el Premio de Poesía Jaime | Gil de Biedma. / Murió el escritor ecuatoriano Horacio | Hidrovo Peñaherrera. / Restauran códice español del | siglo XIV y manuscritos de Quevedo y Lope. / Descenso en | las ventas de la Feria del Libro de Madrid fue de 19%. / | Fernando Savater, Claudio Magris y Javier Arcenillas, | premios de ABC. / Se inundó la biblioteca de la | Legislatura de Buenos Aires. / Inaugurada sede del | Instituto Cervantes en Cracovia. / Los premios Nobel | reducen su dotación económica en 20%. / Falleció en | París el escritor franco-argentino Héctor Bianciotti. / | Muere en Marrakech el poeta peruano Walter Curonisy | Lostaunau. / Novela del peruano Gustavo Faverón será | editada en Estados Unidos. / FIL Guadalajara presentó el | programa que se dedicará este año a Brasil. / Con más de | 3.000 libros inaugura el Cervantes biblioteca en | Internet. / El español, segunda lengua en la enseñanza | en la mayor parte de Europa. / Fundación Saramago | inaugura sede en Lisboa. / Publican últimos volúmenes de | colección de obras de Max Henríquez Ureña. / María | Kodama escribe sus memorias para aclarar “todo lo | inventado”. / Perú restituye su Premio Nacional de | Cultura. / Google Play abrió para usuarios españoles | catálogo con 100.000 libros. / Premio Ateneo de Sevilla | para el escritor David Tejera. / La RAE elige como nuevo | miembro al economista José B. Terceiro Lomba. / Premio | Gregor von Rezzori para el español Enrique Vila-Matas. / | Se inicia en Venezuela el Festival Mundial de Poesía. / | Huancayo celebra su cuarta Feria del Libro. / Alfaguara | publica el libro de semblanzas Personas, de Carlos | Fuentes. / Celebrarán en Monterrey el 5º Encuentro de | Escritores Sanmillanos. / Instituto Cervantes presentó | una página web remozada para El Día E. / Fernando Marías | Franco, nuevo académico de la historia. / Un colectivo | artístico chileno bombardeará Londres con poesía. / El | fotógrafo español Francisco Reina visitará Venezuela. / | Celebrarán en Cantabria la I Feria del Libro | Independiente. / La 30ª edición de Liber tendrá a | Paraguay como invitado de honor. | | “El eclipse Bradbury”, Dixon Acosta. / “La lengua | Artículos y española en nicaragüense”, Rolando Gabrielli. / “Cien | reportajes años de soledad en lengua wayuunaiki. Un tal prólogo de | García Márquez”, Jaime de la Hoz Simanca. / “El mundo | onírico de Lezama Lima”, Pedro García Cueto. / “Por | Venezuela”, Wilder Buleje. / “Pagar para ver, y la sucia | realidad escurridiza de Frank Correa”, Steve Wakefield. | / “Mi línea no cambia, es hasta la muerte, de Jesús | Faría”, Ana María Romero Pirela. / “Sexo, sexualidad y | erotismo en El laberinto del pecado, novela de Víctor | Montoya”, Rosario Quiroga de Urquieta. / “Handke y la | soledad de la literatura”, Ignacio Castro Rey. / | “Leoncio Luque y el intento deliberado por definir la | ciudad de bordes erizados y corazón opaco, donde el | amor, la esperanza, el mañana se vislumbra, en Exilio | interior y otros poemas devastados”, Enrique Sánchez | Hernani. / “El hombre que quiso ser todo y hacerlo | todo”, Gustavo Rubén Giorgi. | | Siomara España Muñoz: “Solo el trabajo es voz y norte, | Entrevistas catapulta o destierro”, entrevista por Augusto | Rodríguez. / Con la profesora Ana María Ribeiro. La | historia “no son cosas almidonadas, resecas”, sino seres | vivos con pasiones. Entrevista por Aldo Roque Difilippo. | | “Poemas del manicomio de Mondragón: la locura como | Sala de ensayo subversión poética”, Ana Garriga Espino. / “La | psicología conductista: una ciencia reduccionista”, | Sócrates Adamantios Tsokonas. | | “El mal de Corea”, Silvia Vilar González. / Poemas de | Letras Osvaldo Rocha. / “El pasajero Picasso”, Fernando Núñez | Noda. / Tres poemas de Lorenzo Peirano. / “Sílice y | miasmas”, Ricardo Iribarren. / Cinco poemas de Ingrid | Chicote. / “Relaciones no matrimoniales”, Jorge Castillo | Llorente. / Tres poemas de Micaela Cascallares. / | “Desarraigo”, Jimena Antoniello. / Cuatro poemas de | Andrea Crespo Granda. / “El tesoro de Ana”, Romina Muñoz | Salgado. / “El agua que fluye”, Marco Antonio Valencia | Calle. | | Sergio Ramírez. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Mención de honor en los premios Stockholm Challenge 2010, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.org =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| *** No todas las islas, de Zazil Alaíde Collins La escritora mexicana Zazil Alaíde Collins (http://www.letralia.com/firmas/collinszazilalaide.htm) acaba de publicar No todas las islas, con el que obtuvo el Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz 2011 tras la selección hecha por un jurado en el que participaron Claudia Barreda, Iván Camarena y Paty Blake. El libro, que reúne 46 poemas distribuidos en 80 páginas, fue editado por el Gobierno de Baja California Sur, el Instituto Sudcaliforniano de Cultura y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México. Se trata de un poemario-bitácora construido a partir de memorias, mitos familiares y personales de la autora, a través del mar y el desierto de la tierra sudcaliforniana. Ruinas y misiones, accidentes de navegación, marinas y sierras, vías de tren y memorias se ubican en los límites de estas páginas, a través de las rutas de los versos guiados por coordenadas geográficas que, desde Google Earth —por facilitar un medio—, pueden ser recorridas para emprender un viaje lector por esta carta de navegación de meridianos tipográficos. Nacida en 1984, la autora ha publicado antes Junkie de nada (Lenguaraz, 2009), que comentáramos en nuestra edición 246 (http://www.letralia.com/246/caracol02.htm). No todas las islas es distribuido por la red de Librerías Educal y también puede adquirirse por contacto directo con el equipo editorial a través de su página en Facebook. http://www.facebook.com/Notodaslasislas *** Letras Salvajes, Nº 7 El número 7 de Letras Salvajes, un volumen doble que corresponde a febrero-julio de 2012, acaba de ser publicado, según informa su editor, el escritor puertorriqueño Alberto Martínez-Márquez (http://www.letralia.com/firmas/martinez-marquezalberto.htm). La sección de narrativa incluye en esta edición los textos “Saga”, de la venezolana Patricia Schaefer Röder (http://www.letralia.com/firmas/schaeferroderpatricia.htm); “Una muñeca de cerámica con ojos violeta que mira fijo hacia el centro imaginándose que está viva”, de la puertorriqueña Lourdes Vázquez; “La trivialidad de la transfiguración”, del también puertorriqueño Miguel Pruné; cinco minicuentos del libro Minimalia, del reconocido escritor ecuatoriano Jorge Dávila Vázquez (http://www.letralia.com/firmas/davilavazquezjorge.htm); un fragmento de la novela inédita Con los pies en los estribos, de la escritora y cantautora boricua Raquel Z. Rivera; una selección de Caprichos en borrador, del desaparecido microcuentista argentino David Lagmanovich; seis microrrelatos del cuentista puertorriqueño Josué Santiago de la Cruz y varias narraciones de la brasileña Lygia Fagundes Telles, traducidas por Alberto Martínez-Márquez. La sección de poesía ofrece materiales del cubano José Carlos Sánchez Lara; de la puertorriqueña Emma Jeannette Rodríguez; del cubano radicado en Miami Alejandro Fonseca; del panameño Javier Alvarado; de la dominicana Neronessa; del español Alejandro Céspedes; del cubano Pablo de Cuba Soria, y del boricua Alberto Martínez-Márquez. Además, un ensayo de Judith del Pozo sobre la obra de sor Juana Inés de la Cruz y un capítulo del clásico La dialéctica del iluminismo, de Theodor W. Adorno. En la sección de arte, la revista ofrece muestras de la fotografía de Neronessa; pinturas del brasileño Cándido Portinari y de la ucraniana Zinaida Zerebriakova; y fotografía arquitectural de Alberto Martínez-Márquez. Reseñas de El ajimez de la casa de piedra, de Francisco Vaquero, por el español José María Cotarelo, y minirreseñas de Por el ojo de la cerradura: una mirada más allá de la Revolución Mexicana, de Herminia Alemañy; Novilunio, de Javier Febo, y Mi hija es García Márquez, de Pablo Juan Canino, completan el menú de la revista. Letras Salvajes está disponible en Calaméo, pero también se distribuye en formato PDF a través del correo electrónico y para suscribirse el interesado debe solicitarlo a letrassalvajes@yahoo.com. http://en.calameo.com/read/000235034f4f852c2da71 *** Colección El Solar, de narrativa colombiana, en PDF y gratuita La Colección El Solar, un abanico con mucho de lo bueno que tiene la narrativa breve colombiana, es una iniciativa de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle en la que confluyen tres generaciones de escritores. El director de su comité editorial, el escritor Fabio Martínez, la presentó en la reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá con unas palabras que reprodujimos en nuestra edición 268 (http://www.letralia.com/268/articulo06.htm). Ahora el Centro Virtual Isaacs ha publicado los veinte títulos que conforman la colección en formato PDF y para su descarga gratuita. Se trata de Amoreros, de Marco Tulio Aguilera Garramuño; Breviario del tiempo, de Gloria Inés Peláez; Cambio de puesto, de Lucía Donadío; Catalina todos los jueves, de Alejandro José López Cáceres (http://www.letralia.com/firmas/lopezcaceresalejandrojose.htm); Cuentos a las finas hierbas, de Lina María Pérez; Cuentos de vida y milagros, de Amparo Suárez Anturi; El biombo y otros relatos, de Guido Tamayo; El día del invierno, de José Ignacio Izquierdo; El escritor y la bailarina, de Fabio Martínez; El mar de un siglo, de Alonso Aristizábal; La mascota de Kafka, de Carlos Flaminio Rivera; La oración de Manuel y otros relatos, de José Zuleta; Letra herida, de Consuelo Triviño; Parecía un galán de cine, se llamaba Moreira, de Eduardo Delgado; Quien llama a esta hora, de Rodolfo Villa; Silencio y otros cuentos, de Ángela Rengifo; Sin remitente, de Alejandra Jaramillo; Última piel, de Alfredo Vanín; Una porfía forzosa, de Óscar Osorio (http://www.letralia.com/firmas/osoriooscar.htm), y Volver a casa, de Gabriel Alzate. http://bit.ly/K9LPCM *** iDeas para Escribir, un taller literario para llevar siempre consigo iDeas para Escribir es el nombre de una aplicación puesta en marcha por el blog Literautas.com y disponible en la App Store en castellano e inglés. Concebida como un taller literario portátil, la aplicación cuenta con una serie de generadores de ideas y una completa lista de ejercicios de escritura. Los “disparadores creativos” de iDeas para Escribir sugieren o ayudan con las primeras líneas, los títulos, los personajes y grupos de cinco palabras al azar. Además, los ejercicios de la sección Taller, organizados por nivel de dificultad y en distintas categorías, sirven de guía para sacar el máximo partido de estos disparadores. iDeas para Escribir es útil tanto para profesionales como para escritores aficionados que necesiten ayuda para mejorar la creatividad y las técnicas narrativas. http://www.ideasparaescribir.com *** Lanzamiento de la colección “Miniantologías Internacionales” Con motivo de su segundo aniversario, la Internacional Microcuentista, revista de microrrelatos y otras brevedades, lanza una colección de pequeñas antologías digitales, de carácter mensual y totalmente gratuitas, llamada “Miniantologías Internacionales”. El primer título de la colección es El deseo secreto (http://bit.ly/LIyMI5), una breve selección de diez textos representativos de la reconocida escritora argentina Ana María Shua, ya disponible. Cada mes, con la amable y desinteresada colaboración de reconocidos escritores de la minificción hispánica, la Internacional Microcuentista lanzará un nuevo número de la colección, con el objetivo de difundir y afianzar el género. http://revistamicrorrelatos.blogspot.com.es *** Exposición “Roa Bastos en tres tiempos” El pasado miércoles 13 de junio se inauguró en la ciudad de Encarnación, en Paraguay, la exposición fotográfica “Roa Bastos en tres tiempos”, en coincidencia con el 95º aniversario del nacimiento del escritor paraguayo, premio Cervantes de Literatura, Augusto Roa Bastos, fallecido en abril de 2005. Se trata de treinta fotografías de gran formato de la fotógrafa Lea Rodas, quien en los años 90 tuvo el privilegio de acompañar al escritor en sus giras y talleres dentro y fuera del país, documentando visualmente la vida cotidiana del autor de Hijo de hombre. La muestra, organizada por la Secretaría Nacional de Cultura, y que cuenta con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá y la Universidad Autónoma de Encarnación (Unae), estará abierta al público hasta el 25 de junio en la sede de esta casa de estudios, ubicada sobre la calle Independencia Nacional y Padre Kreusser. http://bit.ly/MJvikJ *** Segunda temporada de la Escuela Cometa, en Lima El próximo sábado 23 de junio se inicia la segunda temporada de la Escuela Cometa, el primer centro de Estimulación Editorial del Perú, una iniciativa que cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Miraflores. Se trata de cuatro reuniones, una cada semana, y con expositores seleccionados entre los mejores creadores del medio, quienes comparten sus experiencias. La primera sesión, con la dibujante, fotógrafa y escritora Sheila Alvarado (Lima, 1979) y la artista, ilustradora y directora de arte Susana Torres (Lima, 1969), se titula “Cómo podar un bosque con tijeritas y otras técnicas para editar la obra de una artista”, sobre el trabajo del editor-curador. La segunda, “Aprenda a convertir pequeños objetos en grandes escenas y otros consejos para escribir crónicas y perfiles”, será dictada por el escritor y periodista Juan Manuel Robles (Lima, 1978) y se enfocará en el género de la crónica y en las técnicas del reportero y el escritor. “Sobre el correcto uso de la minifalda en el lugar de trabajo o cómo ser una editora convincente en una revista dominada por caballeros” es el título de la tercera sesión, donde la editora mexicana Lizzy Cantú (Reynosa, 1979) hablará sobre edición y género. La cuarta y última sesión se titula “Qué hace un cineasta para no enloquecer mientras no puede hacer una película y otras técnicas de supervivencia vocacional” y será dictada por el cineasta Josué Méndez (Lima, 1976). La actividad se realizará en el Centro Cultural Ricardo Palma, ubicado en la avenida Larco de la capital peruana. El ciclo completo cuesta 220 soles, mientras que cada sesión por separado cuesta 80. La capacidad es limitada. Los interesados pueden solicitar mayor información escribiendo a escuela@cometacomunicacion.com o llamando al teléfono 2424300. http://www.escuelacometa.com *** Concierto de temas cinematográficos de la Sinfónica Simón Bolívar La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar recibirá el próximo domingo 24 de junio, a las 11 de la mañana, al director Eduardo Marturet, quien con su batuta estrenará en Venezuela un repertorio único que ya ha presentado en otros países y que incluye los más destacados temas de los Beatles, así como también piezas de reconocidas películas como La Guerra de las Galaxias, de John Williams, La lista de Schindler, E.T, Piratas del Caribe y el arreglo sinfónico de la obra Otoño, de Franco de Vita. El concierto se celebrará en la sala “Simón Bolívar” de CASPM, en Quebrada Honda (Caracas), y será narrado por la modelo y actriz Athina Klioumi. La actividad tiene como objetivo recaudar fondos para continuar con los diferentes programas que desarrolla la Fundación Amigos del Niño que Necesita Protección, Fundana, como lo son Las Villas de los Chiquiticos, Profam, Ángel de la Guarda (refugio de mujeres víctimas de violencia) y el Programa de Colocación Familiar Grandes y Chiquiticos. Las entradas cuestan 250 bolívares (500 bolívares las VIP) y pueden reservarse por los teléfonos (0212) 2579110 y 2575670, o por la dirección electrónica fundana@fundana.org. También se pueden adquirir en “Las Villas de los Chiquiticos”, ubicadas en la avenida Río de Janeiro de Caurimare. http://www.fundana.org *** Taller “Aprende a contar tu cuento”, con Mharía Vázquez Benarroch El Taller de Escritura Creativa Imago Mundi, de la escritora venezolana Mharía Vázquez Benarroch, ha abierto las inscripciones para el taller “Aprende a contar tu cuento”, dirigido a todos aquellos a quienes les apasiona la palabra, y donde se analizarán las herramientas necesarias para afrontar el cuento y la novela, y así poder contar las historias que tú quieras. La actividad se iniciará el 26 de junio y los participantes trabajarán la estructuración de los personajes y la anécdota; cuándo una historia da para un cuento, o para una novela; voces narrativas y estilos; estructuras y tipos de finales. Se trabajará también sobre los textos de los integrantes del taller escritos en base a ejercicios narrativos, el cuento vs. la novela y se hará una lectura actualizada de los autores fundacionales de la narrativa venezolana, latinoamericana y mundial (Meneses, Adriano González León, Pedro E. Coll, Gustavo Valle, Salvador Fleján, Israel Centeno, Onetti, Borges, Cortázar, García Márquez, Manuel Rivas, Antonio Muñoz Molina, R. Piglia, W. Faulkner, Raymond Carver, etc.). La duración del taller, que se realizará en Las Marías de El Hatillo, Miranda (Venezuela), es de 12 sesiones de 3 horas semanales, los días miércoles (grupo 1) de 3 a 6 de la tarde, y los sábados (grupo 2) de 10 de la mañana a 1 de la tarde. Los interesados pueden solicitar mayor información llamando al número (0212) 961.4846. http://amarrandolapacienciaaunarbol.blogspot.com *** Convocatoria para el Proyecto Expositivo “CoSC”, de fotografía El fotógrafo Salvatore Elefante, junto con Proyecto Trocadero y Roberto Mata Taller de Fotografía, invitan a la comunidad fotográfica a participar en el Proyecto Expositivo “CoSC”, que culminará en una exhibición a finales de 2013. La convocatoria está abierta a fotógrafos de cualquier parte del mundo que tengan proyectos de coherencia conceptual y estética, finalizados o en desarrollo, pues parte de la intención de este proyecto es iniciar una investigación que tenga en cuenta los trabajos de artistas emergentes. La convocatoria estará abierta del 6 de junio al 6 de agosto de 2012. Los interesados pueden revisar las directrices en nuestro boletín de concursos. http://www.letralia.com/concursos/e120806.htm ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Escritor boliviano Víctor Montoya recibió reconocimientos en Sucre El autor de Cuentos de la mina, quien salió al exilio en 1977, recibió honores del Gobierno Autónomo Municipal de Sucre y del Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia. El pasado lunes 28 de mayo se le otorgó al escritor boliviano Víctor Montoya (http://www.letralia.com/firmas/montoyavictor.htm) la distinción de Huésped Grato de la Ciudad de Sucre, en una ceremonia celebrada en el Salón Rojo del Palacio Consistorial de Sucre y presidida por el alcalde de la ciudad, el arquitecto Moisés Rosendo Torres Chive. “El Gobierno Autónomo Municipal de Sucre declara como Huésped Grato a Víctor Montoya, personaje muy notable en el ámbito del periodismo y la literatura bolivianas que, en el marco de las fiestas de mayo, presentará sus libros Cuentos en el exilio y Literatura infantil: lenguaje y fantasía, hoy (28 de mayo de 2012), en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia”, dijo Torres Chive en su alocución. La actividad sirvió también para conmemorar la efeméride de la capital constitucional de la república, que cada 25 de mayo celebra el primer grito libertario, y que este año, además, celebró el sesquicentenario de la muerte de la valerosa teniente coronela Juana Azurduy de Padilla. El mismo día, después de la presentación de Cuentos en el exilio y Literatura infantil: lenguaje y fantasía, que se efectuó en el auditorio del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia con la participación de su directora Ana María Lema G., el magistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Pastor Mamani Vilca, y la escritora María Teresa Lema, el presidente del TSJ, Gonzalo Hurtado, otorgó una plaqueta de distinción a Montoya “por su valioso aporte intelectual-literario, su identificación con la causa de los explotados en Bolivia y su lucha por la recuperación de la democracia”. El autor también recibió sendos diplomas de reconocimiento de la Central Obrera Departamental de Chuquisaca y la Confederación de Trabajadores Campesinos Originarios, en virtud de “su prolífica labor en el ámbito de la cultura y la literatura, y su valioso y desinteresado aporte a la causa de las luchas revolucionarias de Bolivia”. Nacido en La Paz en 1958, Montoya fue perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo Banzer Suárez (1971-78) y en 1977, tras ser declarado persona “no grata” y “subversivo del orden establecido”, salió al exilio, estableciéndose en Estocolmo, Suecia. Ha publicado, entre otros, Cuentos violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), Antología del cuento latinoamericano en Suecia (1995), El niño en el cuento boliviano (1999), Fugas y socavones (2002) y Poesía boliviana en Suecia (2005). *** Random House Mondadori crea un sello para libros digitales Random House Mondadori presentó el pasado 31 de mayo su nuevo sello digital, RHM Flash (http://rhmflash.com), bajo el que publicará una colección de relatos de hasta 10.000 palabras. Cada eBook costará 1,49 euros, sea cual sea el autor y la extensión. “Lo que cuesta un billete de autobús”, señaló David Trías, director literario de Plaza y Janés (marca del grupo). La joya de la colección es una historia inédita de David Foster Wallace, “Esto es agua”, que comparte estantería con otros nombres clásicos y contemporáneos, españoles y extranjeros. Mark Twain, Flannery O’Connor, Cesare Pavese, Alejandro Jodorowsky, Jordi Soler, Juan José Millás e Isaac Rosa, entre otros, estrenan la apuesta. “Ya no basta con digitalizar el contenido, tenemos que adaptar la producción editorial a los nuevas formas de lectura, cada vez más veloz y fragmentada”, explicaron los editores. Por otra parte, los relatos cortos —que han bautizado como flashes— no suelen encontrarse fuera de las antologías. “La edición de poesía y relatos en España es, salvando pequeños sellos, deficitaria”, señala Trías. “Muchos textos inéditos se han quedado en el fondo de un cajón, y esta es una manera de reivindicar el género”, explica. El símil es fácil: los usuarios de iTunes pueden descargarse canciones sueltas cuando no les interesa el álbum completo. No obstante, si la cosa funciona, no descartan crear otras colecciones temáticas. Claudio López de Lamadrid, director editorial de la división literaria de RHM, admitió que el proyecto “no es rentable ni para los escritores ni para los editores”, pero alguien tiene que dar el primer paso. La firma empezó una experiencia similar en Inglaterra en noviembre de 2011: la colección Storycuts. El grupo Penguin ha sido otro de los primeros en lanzarse a la aventura de las obras cortas en formato digital. En diciembre, el sello puso en marcha, en Reino Unido, The Penguin Shorts Programme, una plataforma de títulos breves de temática variada por 1,99 libras (2,30 euros). La oferta de contenidos específicos (obras digitales nativas) y la adaptación a la cultura lectora “en movilidad” parecen ser dos de las claves de un ahora que cambia cada día. La tercera sería el precio. Y un euro con cincuenta al año (o al mes, o a la semana) no hace daño. Fuente: ABC *** Viuda de Cela deberá pagar 5 millones de euros al hijo del escritor La Audiencia de Madrid falló este 4 de junio a favor de Camilo José Cela Conde en la disputa que mantiene por la herencia de su padre, Camilo José Cela, con la viuda del escritor, Marina Castaño, resultando ésta y la Fundación Cela en Iria Flavia condenadas a pagar al único hijo del escritor 5 millones de euros en concepto de legítima. El juez entiende, como ya ocurriera en primera instancia, que el autor de La colmena y la periodista crearon un entramado societario con el que desviaron bienes y derechos para desheredar a Cela Conde. Según el abogado del demandante, Miquel Capellà, la sentencia desglosa la cantidad correspondiente a Cela Conde en 3,9 millones de euros por parte de las sociedades Palabras y Papeles, y Letra y Tinta, más 1,1 millones de euros de las donaciones del Nobel en la fundación que lleva su nombre. “Son sociedades que Marina Castaño constituyó para ocultar los derechos de autor y burlar la legítima de mi cliente. Sus recursos judiciales no han sido atendidos ni admitidos”, explicó Capellà, quien confirmó también que la periodista está obligada a pagar las costas por las sentencias en contra, tanto en primera como en segunda instancia. A Castaño solo le resta recurrir al Tribunal Supremo. El legado de Cela, valorado en más de 8 millones de euros, se compone de obras de arte, libros, cartas y una hemeroteca con publicaciones de los siglos XIX y XX. El distanciamiento entre padre e hijo se produjo después de que el escritor convirtiera a Castaño en heredera universal de su fortuna en el año 1991. Cela Conde únicamente recibió como herencia el óleo El cuadro rasgado, de Joan Miró. Y fue en vida de su padre, que se jactó en el testamento de haber cumplido con su hijo al regalarle una obra de “valor incalculable”. Sin embargo, la Justicia determinó que su precio apenas superaba los 100.000 euros. Catedrático, también escritor y de carácter discreto, Cela Conde manifestó poco después de morir su padre que lucharía por defender los derechos de su única hija, Camila Conde, quien también heredará el marquesado de Iria Flavia. Por su parte, Marina Castaño declinó hacer declaraciones sobre la sentencia. El hijo del Nobel se encuentra actualmente centrado en concretar la implicación de las autoridades baleares en la Fundación Charo y CJC, que recuperará la historia de los bienes del escritor y el papel que jugó su primera esposa, Rosario Conde, madre de Cela Conde. La idea surgió en 2003, tras la muerte de Charo, con la documentación del material académico, histórico y museístico fruto de su relación. El legado incluye correspondencia, cuadros, manuscritos, dibujos de los participantes en Papeles de Son Armadams y mobiliario de la casa que el matrimonio tenía en el barrio de la Bonanova de Palma, ciudad en la que se instalaron en 1955. Entre las cartas destacan las del noviazgo de la pareja, ocasión que Cela aprovechaba para contar a Conde detalles del proceso creativo de La familia de Pascual Duarte. Fuente: El Mundo *** Muere María Sans, inspiradora de un personaje de Hemingway María Sans, la mujer española en la que se inspiró el escritor Ernest Hemingway para el personaje de María en la novela Por quién doblan las campanas (1943), falleció el pasado 4 de junio en la localidad barcelonesa de Mataró (noreste de España), a los 91 años. Sans nació en la población leridana de Arbeca en 1920, donde vivió hasta los seis años, cuando su familia se trasladó a Mataró. En esta ciudad de la costa mediterránea conoció al famoso escritor, mientras trabajaba como enfermera en un hospital en el que se atendía a los brigadistas internacionales que combatían en el bando republicano durante la Guerra Civil española. Con anterioridad, Sans había trabajado en una fábrica textil, que dejó para ser enfermera en el citado hospital, donde la mayor parte de médicos y sanitarios eran profesionales extranjeros que precisaban personal auxiliar. En el hospital, según el escritor Josep Puig, María Sans se enamoró de un brigadista sueco que conducía una ambulancia con heridos del frente, pero la retirada de las Brigadas Internacionales del conflicto bélico y, después, la II Guerra Mundial, hizo imposible el reencuentro. Ernest Hemingway, en su novela Por quién doblan las campanas, sitúa un personaje llamado María, una enfermera voluntaria en la guerra española de quien se enamora el personaje principal, el brigadista estadounidense Robert Jordan, con quien mantiene una aventura amorosa que acabará trágicamente con la muerte de éste. Hemingway la describe como una joven bonita, abnegada y servicial, unas cualidades que debía tener Sans, a la que hasta hace poco no se había relacionado con el personaje de ficción de la famosa novela. Fue el arquitecto catalán Agapito Borràs quien investigó y consideró que la catalana podía ser la María de Hemingway, en un artículo-teoría que publicó en 1996 en el diario español La Vanguardia. Fuente: EFE *** Fallece a los 91 años el escritor estadounidense Ray Bradbury Ray Bradbury, el icónico escritor estadounidense que ayudó a popularizar el género de la ciencia ficción con títulos como Crónicas marcianas, falleció el martes 5 de junio a los 91 años de edad. “El señor Bradbury falleció tranquilo, la pasada noche, en Los Ángeles tras una larga enfermedad”, dijo este miércoles 6 un portavoz de la editorial HarperCollins. “Si tuviera que hacer alguna declaración, sería lo mucho que le quiero y le extraño, y espero con interés escuchar los recuerdos que tienen de él todos aquellos que estuvieron a su lado”, dijo su nieto Danny Karpetian a la web especializada en ciencia ficción, io9.com. Su nieto quiso subrayar la influencia que el autor imprimió en “muchos artistas, escritores, profesores o científicos”, y calificó de experiencia “muy conmovedora y reconfortante” escuchar sus historias. “Su legado sigue vivo en su obra monumental de libros, cine, televisión y teatro, pero lo más importante, en las mentes y los corazones de cualquiera que lo haya leído, porque la lectura permitía conocerle. Era el hombre más grande que conozco”, añadió Karpetian. El novelista estadounidense ya era un gran lector en su juventud, en la que escribía además por afición. Debido a dificultades económicas no pudo asistir a la universidad, por lo que comenzó a vender periódicos, pero no cejó en su empeño por formarse y comenzó a hacerlo de manera autodidacta. Bradbury publicó más de quinientos libros, como Fahrenheit 451, una distopía clásica sobre la censura de los libros en una sociedad futura, además de otros favoritos como El hombre ilustrado y El árbol de las brujas. Como escritor de ciencia ficción, negó que quisiera predecir el futuro, aunque a veces sí quería evitarlo. Ese era el caso de Fahrenheit 451, de 1953, que narra la historia de una sociedad totalitaria donde los libros prohibidos son quemados por “bomberos”. El título hace referencia a la temperatura a la que se quema el papel. La novela, que Bradbury escribió con una máquina de escribir alquilada en la biblioteca de la Universidad de California Los Ángeles (Ucla), mostraba un mundo que podría resultar familiar a los lectores del siglo XXI: televisores interactivos del tamaño de un muro, sistemas de comunicación en el oído, publicidad omnipresente y corrección política. La obra fue llevada al cine en 1966 por François Truffaut. “En ciencia ficción, soñamos”, dijo a The New York Times. “Para colonizar el espacio, reconstruir nuestras ciudades (...), hacer frente a cualquier problema, debemos imaginar el futuro, incluyendo las nuevas tecnologías que se requieren”. “La ciencia ficción es también una forma genial de pretender que estás escribiendo sobre el futuro, cuando en realidad estás atacando el pasado reciente y el presente”, dijo en esa ocasión. Sin embargo para ser un futurista, Bradbury no siempre abrazaba la tecnología. Dijo que Internet era una estafa perpetrada por las compañías de ordenadores, desdeñó los cajeros automáticos y denunció los videojuegos como “una pérdida de tiempo para hombres que no tienen nada mejor que hacer”. Bradbury no sólo abordó visiones futuristas sino también sensibilidades literarias en la escritura fantástica y de ciencia ficción. Su interés por la escritura comenzó cuando era un niño e incluso en sus últimos años, pese a estar en silla de ruedas tras un derrame cerebral sufrido en 1999, le gustaba escribir a diario, ya fuera una novela, una historia corta, un guión o un poema. Su obra trascendió el género para conquistar la admiración de grandes plumas como Jorge Luis Borges, quien prologó la versión en español de uno de sus libros. Además de sus libros elaboró libretos teatrales y guiones de cine y televisión, entre los que sobresale su colaboración con John Huston en la adaptación de Moby Dick, del escritor estadounidense Herman Melville, para la película que Huston dirigió en 1956. “Lo que siempre he sido es un escritor híbrido”, dijo Bradbury en 2009. “Estoy completamente enamorado del cine, y estoy completamente enamorado del teatro, y estoy completamente enamorado con las bibliotecas”. “La gran diversión en mi vida ha sido levantarme cada mañana e ir a la máquina de escribir porque he tenido una nueva idea”, dijo cuando cumplió 80 años. Fuentes: AP • EFE • Reuters *** Getafe Negro 2012 tendrá a la cultura checa como invitada de honor Getafe Negro (http://www.getafenegro.com), el Festival de Novela Policiaca de Madrid, impulsado por el Ayuntamiento de Getafe, llega a su quinta edición consolidado como una cita por la que han pasado más de 150 escritores españoles e internacionales, editores, periodistas, blogueros, activistas, letrados, políticos, guionistas, directores de cine y hasta ex delincuentes. La quinta edición de Getafe Negro, cuyo programa fue presentado el pasado martes 5 de junio, se celebrará desde el sábado 20 al domingo 28 de octubre de 2012 y contará un año más con Lorenzo Silva como comisario. Además, en esta edición, el festival acogerá a la cultura checa como invitada de honor. Algunas de sus figuras más relevantes visitarán Getafe Negro para compartir su obra literaria y su visión de un país que ha sido uno de los grandes viveros intelectuales de Europa y del mundo. Entre los autores participantes estarán el escritor y dramaturgo Pavel Kohout (Praga, 1928), una de las más visibles y polémicas figuras de la cultura checa, autor de La hora estelar de los asesinos, entre otros muchos títulos; el novelista, editor y dramaturgo Ivan Klima (Praga, 1931), que recibió el Premio Franz Kafka en 2002; y el novelista Milos Urban (Sokolov, 1967), conocido por sus historias de horror y oscuros thrillers como Las siete iglesias. Asimismo, el programa del festival reunirá a más de cincuenta participantes entre los que se encontrarán Eduardo Mendoza, Ian Gibson —reciente ganador del Premio Fernando Lara de novela—, Carlos Zanón, Marcelo Luján, Marta Sanz y Agustín Díaz Yanes. En su quinta edición la programación abordará varios temas, entre los que se encuentra la superación de las dictaduras. Tanto España como Chequia tienen en común un pasado autoritario. Getafe Negro se interrogará sobre las cicatrices que deja una dictadura en una sociedad democrática. Un tema tan pertinente como la crisis no podía pasarse por alto en esta edición del Festival. Getafe Negro la abordará desde otro punto de vista, en torno a la idea “La crisis, una novela criminal”. El relato de la crisis presenta la situación actual como algo equivalente a un desastre natural inevitable. Algunos expertos en corrupción (tanto en la vida real como en la literatura) hablarán sobre los paralelismos entre el crimen económico y la literatura. Por último, se prestará especial atención al humor negro. Una serie de autores consolidados del panorama de género negro se han deslizado hacia el humor para explicar situaciones tan rocambolescas como las que estamos viviendo, y que no se entenderían sin ciertas dosis de ironía. Uno de los invitados de la quinta edición del Festival, Eduardo Mendoza, destaca especialmente en este aspecto. El festival contará de nuevo con José Luis Sampedro, que entregará el premio que lleva su nombre y que concede Getafe Negro a personas que han acreditado en su trayectoria creadora, y dentro de cualquier género literario, un nivel de excelencia, innovación u originalidad sobresalientes, teniendo en cuenta, además, muchos otros valores humanistas como el compromiso con su tiempo, la contribución al fomento de la cultura, la solidaridad entre las personas, la conformación de una conciencia crítica y la defensa de las libertades y derechos fundamentales. La pasada edición del premio correspondió a Francisco González Ledesma. Durante el festival se hará público también el nombre del ganador del XVI Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe, dotado con 10.000 euros. Getafe Negro también organizará concursos para todos los públicos como el de Microrrelatos de la Escuela de Escritores, que se desarrolla íntegramente en la página web del festival (http://www.getafenegro.com), y la yincana Caso Getafe, abierta a la participación de todo tipo de público. Fuente: Europa Press *** Philip Roth: “Quisiera que estuviese vivo Carlos Fuentes” El reciente ganador del Premio Príncipe de Asturias recordó, al recibir el anuncio, al autor de La muerte de Artemio Cruz, “un querido amigo mío y un colega generoso durante muchas décadas”. Roth se impuso por mayoría al japonés Haruki Murakami y a otros 22 candidatos. El escritor estadounidense Philip Roth, eterno candidato al Premio Nobel y laureado con varios de los máximos reconocimientos que puede recibir un escritor, fue galardonado este miércoles 6 de junio con el Premio Príncipe Asturias de las Letras, tras imponerse a 24 candidaturas entre las que también destacaba como favorito el japonés Haruki Murakami. “La obra narrativa de Philip Roth forma parte de la gran novelística estadounidense, en la tradición de Dos Passos, Scott Fitzgerald, Hemingway, Faulkner, Bellow o Malamud”, dice el acta del jurado, firmada en Oviedo, donde está establecida la sede de la Fundación Príncipe de Asturias (FPA). “Personajes, hechos, tramas conforman una compleja visión de la realidad contemporánea que se debate entre la razón y los sentimientos, como el signo de los tiempos y el desasosiego del presente. Posee una calidad literaria que se muestra en una escritura fluida e incisiva”. José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), presidió el jurado compuesto además por Luis María Anson Oliart, J. J. Armas Marcelo, Xuan Bello Fernández, Blanca Berasátegui, Amelia Castilla Alcolado, Juan Cruz Ruiz, José Luis García Martín, Álex Grijelmo, Manuel Llorente, Rosa Navarro Durán, Soledad Puértolas, Fernando Rodríguez Lafuente, Fernando Sánchez Dragó, Diana Sorensen y Sergio Vila-Sanjuan Robert, con Román Suárez Blanco como secretario. Roth (Newark, Nueva Jersey, 1933), que se declaró “emocionado” por el premio, tuvo palabras de recuerdo para su colega y amigo mexicano Carlos Fuentes, fallecido el 15 de mayo, y quien recibió este mismo galardón en 1994. “Es particularmente conmovedor para mí haber recibido la noticia del premio sólo unas semanas después de la muerte de Carlos Fuentes”, afirmó. “Carlos fue un querido amigo mío y un colega generoso durante muchas décadas y, por supuesto, uno de los más grandes novelistas en español de nuestra era. Quisiera que estuviese vivo para que pudiera oír su voz melodiosa al otro lado del teléfono dándome la enhorabuena con su cortesía habitual”, aseguró. Considerado el escritor más representativo de la llamada Escuela Judía de la novela norteamericana, en la obra de Roth personajes, hechos y tramas conforman una compleja visión de la realidad contemporánea que se debate entre la razón y los sentimientos, como el signo de los tiempos y el desasosiego del presente. Su primera obra, Goodbye, Columbus (1959), un libro compuesto por una novela corta y cinco cuentos sobre la vida de los judíos en Estados Unidos, lo situó ya en el primer plano del éxito y del prestigio literario en su país. El relato que da título al libro fue llevado al cine en 1969. En Huida (1962) relata la agonía de un joven catedrático judío que se debate entre la razón y los sentimientos. El lamento de Portnoy (1969), por su parte, está escrito en forma de autobiografía y relata la vida sexual de Alexander Portnoy a través de un monólogo desde el diván de su psiquiatra. Las novelas El pecho (1972) y La gran novela americana (1973) supusieron un cambio hacia la literatura fantástica, mientras que Mi vida como hombre (1974) señaló una vuelta a temas más introspectivos. En La conjura americana, de 2005, Roth plasma una visión alternativa de la historia de Estados Unidos. El presidente Roosevelt es derrotado por el aviador Charles Lindbergh, un antisemita declarado que firma un tratado de paz con Hitler. Otros temas de sus narraciones son la memoria, la vejez, la iniciación a la vida, la sombra del padre o la sexualidad humana, el sexo, que tiene en uno de sus libros, El pecho, una irónica como surrealista historia, que le asocia a Kafka, a quien le han comparado en muchas ocasiones, porque narra la vida del profesor de literatura David Kepesh, que un día se despierta convertido en un pecho de mujer de setenta kilos de peso. Las obras El escritor fantasma (1979), Zuckerman (1981), La lección de anatomía (1983), La mancha humana (2000) y Exit Ghost (2007) relatan la vida y carrera del escritor y protagonista Nathan Zuckerman, su alter ego y un látigo que le ha servido para atizar a sus compatriotas estadounidenses, a quienes ve como origen de muchos males. Uno de los cuatro escritores norteamericanos vivos más importantes, junto con Thomas Pynchon, Don DeLillo, y Cormac McCarthy, Roth, que publica cada año un libro, es además el único escritor vivo cuya obra está siendo editada en su totalidad por The Library of America. Sus libros más recientes son El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras (2003), La conjura contra América (2005), Everyman (2006), The Humbling (2009) y Némesis (2010). En la década de los 90 ganó los principales premios literarios de Estados Unidos: el National Book Critics Circle Award (1987 y 1992), el Faulkner Award (1993 y 2000) y el National Book Award (1960 y 1995). En 1997 le concedieron el Pulitzer por Pastoral americana, pero además obtuvo los premios Karel Capek (1994) y Franz Kafka (2001), de la República Checa. Entre los últimos galardones con los que ha sido reconocido destacan el Premio Médicis a la mejor novela extranjera (Francia, 2002), el Premio Sidewise para historias alternativas (Reino Unido, 2005) y el Premio Nabokov (EUA, 2006). En 2007 recibió el PEN/Faulkner Award for Fiction, por Everyman, y el PEN/Bellow Award. Posee la Medalla de Honor del Club Nacional de Artes (EUA, 1991), la Medalla Nacional de las Artes (EUA, 1998), la Medalla de Oro de la Academia Americana de las Artes y las Letras (2001) y la Medalla de la National Book Foundation (2002), por su contribución a las letras americanas. Roth también fue galardonado en 2011 con el Man Booker International Prize. Roth es el cuarto autor estadounidense en recibir el Príncipe de Asturias de las Letras tras Arthur Miller (2002), Susan Sontag (2003) y Paul Auster (2006). El premio también ha ido a las manos de escritores tan importantes como los premios Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela. El galardón recayó el año pasado en el poeta y cantautor canadiense Leonard Cohen. El japonés Shigeru Miyamoto, creador de la exitosa saga de videojuegos Mario Bros, obtuvo el premio de este año en la categoría Comunicación y Humanidades. El biólogo británico Gregory Winter y el patólogo estadounidense Richard Lerner fueron distinguidos en Investigación Científica y Técnica, mientras que el arquitecto español Rafael Moneo fue honrado en la categoría de Artes y la filósofa estadounidense Martha Nussbaum en la de Ciencias Sociales. El de Cooperación Internacional fue concedido al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Cada uno de los premios, creados en 1981, está dotado con una escultura de Joan Miró —símbolo representativo del galardón—, la cantidad en metálico de 50.000 euros, un diploma y una insignia. La ceremonia de entrega se realizará en octubre en el Teatro Campoamor, de Oviedo. Fuentes: AP • EFE • FPA • Notimex *** Muere a los 73 años el escritor mexicano Arturo Azuela Tras dos años de quebrantos de salud, la noche del pasado jueves 7 de junio falleció a los 73 años de edad, en el Hospital “Adolfo López Mateos” de Ciudad de México, el escritor Arturo Azuela, a causa de un paro respiratorio, según informaron en un comunicado sus hijos Rodrigo y Tamara, así como su hermana Carmen. El también historiador y académico había recaído en las últimas semanas —en mayo había sido sometido a una cirugía de hernia— y el miércoles hubo de ser internado. Licenciado en historia, maestro en ciencias (matemáticas), doctor en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y doctor cum laude por la Universidad de Zaragoza, España, Azuela presidía desde hace siete años el Seminario de Cultura Mexicana, institución que celebró en meses recientes el XII Coloquio Nacional “70 años de cultura mexicana”. Era, además, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. Nacido en Ciudad de México el 30 de junio de 1938, Azuela publicó El tamaño del infierno (1973), Un tal José Salomé (1975), El matemático (1988), Estuche para dos violines (1994), y Desde Xaulín: historia de la Ruta de Goya (2009), entre otras. Además de literato se desempeñó como catedrático en diversas instituciones de educación superior de México, Francia, España, Estados Unidos, Chile y Portugal. Algunos de los premios que obtuvo en vida son el Xavier Villaurrutia (1974), el Nacional de Novela otorgado por el Inba (1978), el Iberoamericano de Narrativa Científica del Consejo Cultural Nabor Carrillo (1994) y el Carlos V de Bélgica (1995). Azuela dirigió en 1986 la Facultad de Filosofía y Letras de la Unam, que ahora recibirá en donación su extensa biblioteca, según adelantó su hijo Rodrigo. Fue también director de la Casa del Lago y de la revista Universidad de México; editor de la nueva época de La Vida Literaria; director del Consejo Directivo de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Escritores; director de Literatura y subdirector general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Inba; coordinador del Sistema de Universidad Abierta de la Unam; presidente de la Asociación de Escritores de México, y consultor internacional y director del Fondo de Cultura Económica en España. “Queremos llevar su biblioteca, que es muy amplia y tiene libros de ciencias, ciencias sociales, literatura e historia, entre otros, a la Facultad de Filosofía y Letras, como la de mi abuelo Salvador Azuela”, explicó Rodrigo, quien agregó que su padre preveía la publicación de al menos dos libros, uno dedicado a la amistad que tuvo con el escritor Juan Rulfo, y otro sobre el pintor Diego Rivera. “Se iban a publicar a través del Seminario Mexicano de Cultura y supongo que se lanzarán como sus libros póstumos. El que escribió sobre Rulfo es como una biografía, y el de Rivera es una investigación en la que trabajó por más de 25 años. Además tiene muchos cuentos y hay que hacer entonces una selección”. Sobre el dedicado al autor de Pedro Páramo publicamos un reporte en nuestra edición 262 (http://www.letralia.com/262/0304rulfo.htm). “Es una figura difícil de sustituir en cualquier terreno por la multiplicidad de sus intereses, pero creo que lo que más vamos a conservar en la memoria es su obra narrativa”, dijo Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua. “Recuerdo que El tamaño del infierno, su primera novela, causó un impacto enorme porque nadie esperaba que después de haber pasado por las facultades de ciencias, y filosofía y letras, se dedicara a la escritura, quizá tuvo que ver la admiración que tuvo por su abuelo”, continuó, refiriéndose al reconocido escritor y crítico Mariano Azuela (1873-1952). Labastida dijo que Azuela había hablado de sus proyectos en las reuniones en la Academia. “Por desgracia, en las últimas sesiones su salud había disminuido, la enfermedad lo había golpeado mucho y a veces pedía permiso para retirarse porque se cansaba; pero recuerdo que nos planteó una investigación que partía de la premisa: ‘los aspectos científicos están en El Quijote’, nos pareció muy curioso y a varios nos invitó a participar, pero ya no pudimos conocer en detalle, no sé si logró cuajar. Lo que sí sé es que hasta el último día de su vida estuvo lleno de proyectos y tenía la voluntad férrea de vivir y trabajar”. Eduardo Matos Moctezuma, vicepresidente del Seminario de Cultura Mexicana, destacó el trabajo de Azuela como presidente de la institución: “Hizo muchísimo. Gracias a él el seminario tiene corresponsalías en muchas ciudades. Fue un gran impulsor de la cultura y por ejemplo, una de las últimas cosas que hizo fue el convenio por el que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes va a apoyar las actividades del seminario. Fue realmente una persona formidable, aun con su estado de salud no faltaba, quería estar en las reuniones”. Fuentes: El Universal • La Jornada • Milenio *** Unión Europea avanza en digitalización de “obras huérfanas” Las instituciones de la Unión Europea cerraron el pasado 7 de junio un principio de acuerdo sobre la digitalización y uso digital de las llamadas “obras huérfanas”, aquellas cuyo propietario de los derechos de autor se desconoce. Negociadores del Consejo, el Parlamento y la Comisión de la UE acordaron una serie de modificaciones a la propuesta que se venía discutiendo desde el año pasado a fin de facilitar la difusión de esas obras y, a la vez, garantizar que, si surgen dueños legítimos, puedan ejercer sus derechos. Los cambios acordados permitirán que las instituciones públicas (como museos o bibliotecas) busquen y usen este tipo de obras, y que puedan obtener ingresos para compensar los gastos de investigación y difusión. También se añaden métodos claros de compensación en caso de que surjan dueños legítimos de una obra ya difundida. Los términos acordados deben aun ser respaldados por el pleno de la Eurocámara y por los veintisiete países de la Unión. El acuerdo “permitirá diseminar un fantástico patrimonio cultural europeo por toda la UE”, señaló en un comunicado el ministro de Cultura de Dinamarca, Uffe Elbaek, cuyo país ejerce la presidencia de turno de la UE. Para el comisario europeo Michel Barnier, las instituciones culturales podrán digitalizar y poner en línea los tesoros que poseen para beneficio de los ciudadanos, a la vez que “se preservan los derechos de los creadores”. La eurodiputada polaca Lidia Geringer de Oedenberg, ponente de esta legislación, destacó que el acuerdo es “un primer paso hacia la armonización de las reglas de derechos de autor en la UE”. “Esta legislación promoverá la cultura y finalmente hará posible que algunos tesoros escondidos estén disponibles al público”, añadió. Fuente: EFE *** Chile concede su Premio Pablo Neruda a Nicanor Parra El ministro de Cultura de Chile, Luciano Cruz-Coke, anunció el pasado jueves 7 de junio la concesión del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, dotado con 60 mil dólares, al escritor chileno Nicanor Parra, a sólo un mes de que le fuera entregado —en la persona de su nieto— el Premio Cervantes 2011. Durante la conversación telefónica que el titular de Cultura sostuvo con Parra, de 97 años, éste agradecía una y otra vez desde su casa de Las Cruces. “Gracias más gracias”, decía el antipoeta. “Esta no es la primera vez que me dan un premio que no merezco. ¡He de esperar que no sea la última!, dijo el otro”, comentó. “Hay una docena de candidatos que se sienten postergados, yo por mi parte me querellaré contra quienes resulten responsables de haberme elegido”, agregó antes de cortar e irse a tomar sol en su terraza. Las autoridades culturales chilenas esperan entregarle el premio en el Palacio de La Moneda el próximo 12 de julio —fecha en la que se conmemora el nacimiento de Neruda—, o en noviembre en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en la que Chile es el país invitado. Creado en 2004, año del centenario de Neruda, el premio fue entregado antes a José Emilio Pacheco, Ernesto Cardenal, Juan Gelman y Fina García. El antipoeta es el tercer chileno, tras Carmen Berenguer (2008) y Oscar Hahn (2011). En esta oportunidad el jurado había llegado a tres finalistas: la uruguaya Ida Vitale y los chilenos Raúl Zurita (http://www.letralia.com/firmas/zuritaraul.htm) y Parra. El jurado, compuesto por el escritor Virgilio López, de Cuba; el ensayista inglés Niall Binns, la narradora Valeria Zurano, de Argentina, y los chilenos Claudio Bertoni y Pedro Gandolfo, votó por unanimidad por el autor de La cueca larga. Cruz-Coke, quien sólo actuaba como ministro de fe, dijo que el jurado basó su veredicto en el aporte de Parra “al enriquecimiento del lenguaje poético hispanoamericano. Por su humor, su ironía y su mirada crítica y su búsqueda como poeta visual y traductor”. Más allá de los elogios, en La Chascona quedaba la sensación de que después del Cervantes llegaba tarde el premio Neruda para Parra. El ministro de Cultura dijo que “dentro del jurado también se manifestó la inquietud que este premio se lo debían haber dado antes a Parra, pero también nosotros tenemos antecedentes en la historia del país de no saber llegar a tiempo con los premios”. Cruz-Coke agregó que “cuando nace este premio, el 2004, no tenía la relevancia y la categoría que hoy tiene”. El poeta Claudio Bertoni, que no estuvo en la ceremonia, señaló más tarde: “Había que dárselo mucho antes a Parra, por eso creo que fue tan rápida la elección”. Mientras, el poeta Leonardo Sanhueza dice que “como el premio no partió con él, daba la sensación de que no se lo iban a dar. Es un galardón que cada año responde a un criterio distinto. No tiene un fin claro, como el Cervantes”. Niall Binns, parte del jurado y uno de los editores de las Obras completas de Parra, confirma que “era ineludible que estuviese él en la lista de los premiados”. Fuentes: AFP • La Tercera *** Dictan talleres literarios en liceos y en la cárcel de Monagas El pasado jueves 7 de junio se inició en el Liceo Nacional “Juan Francisco Milá de la Roca” de Caicara, en el estado venezolano de Monagas, el taller “Promoción de la lectoescritura a través de la producción de textos literarios por y para niñas y niños”, facilitado por la poeta Grisel Rivera y dirigido a docentes de educación básica y al público en general. Así lo informó Carolina Veracierta, directora general del Gabinete Estatal de Cultura Monagas, quien destacó que el taller, que se realizará todos los jueves de este mes a partir de las 9 de la mañana, es una iniciativa del ente que ella dirige en colaboración con la Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello” y la Zona Educativa de Monagas. También informó que se encuentran en pleno desarrollo el taller de creación literaria “En el umbral de las rejas”, que el poeta Jesús Nagib Pastrán dicta en el Internado Judicial “La Pica”, de Monagas; el taller de creación literaria “El canto de los morichales”, facilitado por el poeta Onécimo Rodríguez a estudiantes del Liceo Nacional “Ramón Pierluissi”, de Temblador, y el taller “Un ave que vuela al sur”, dictado por el poeta Juan Salazar a estudiantes del Liceo “Ezequiel Zamora” en Punta de Mata. Estas jornadas didácticas forman parte de la programación previa al 9º Festival Mundial de Poesía, que en Monagas se realizará el 22 de junio en las instalaciones de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Fuente: Gabinete Estatal de Cultura Monagas *** Javier Lorenzo Candel gana el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma El autor español Javier Lorenzo Candel resultó ganador, el pasado 8 de junio, del XXII Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma con su poemario Territorio frontera, mientras que Marcos García Rey, residente de Madrid, obtuvo el accésit por su obra Lengua(s) de cobre. El Gil de Biedma es convocado por la Diputación de Segovia en honor al autor de la generación del 50, cuyos orígenes y biografía están estrechamente vinculados con la localidad segoviana de Nava de la Asunción, donde están enterradas sus cenizas. Este año, la vigésima segunda edición contó con un único accésit otorgado por el Ayuntamiento de Segovia. El director general del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, coordinador del Premio, resaltó de esta convocatoria la incorporación a los versos de factura clásica y tono sostenido de una poesía de “ira y realismo sucio, que se instala en la marginalidad y la renuncia”. Ambos trabajos ganadores, manifestó, reflejan esta tendencia. De Territorio frontera dijo que es un libro que representa esa otra poesía, que es un tomo “de intensidades, a veces muy tierno y verdaderamente emocionante”. Javier Lorenzo (Albacete, 1967) es muy conocido en el medio literario español. Crítico literario en revistas culturales, ha publicado numerosos libros y ensayos y cuenta con otros premios como el Fray Luis de León, el Emilio Alarcos o el Antonio Machado. Santonja valoró la multitud de toques culturales incluidos por ambos poetas. De la obra del segundo, Lengua(s) de cobre, destacó su visión universal, resultado de estar precedida de muchas lecturas y una formación muy amplia del autor. “Toda esa mirada, instalada en el descontento y la aspereza, resuena en ella”, apuntó el coordinador del galardón, quien ensalzó su vocación de “decir o afirmar una palabra diferente en el horizonte de la poesía”. Santonja relacionó ese “realismo sucio” al espíritu de Jaime Gil de Biedma. Marcos García (1973), licenciado en filología semítica y máster por la Escuela Diplomática de Madrid y la Universidad Complutense, es un periodista que ha residido en varias ciudades y ha publicado en numerosos medios internacionales. Trabajó durante diez años para la Agencia EFE y ha publicado diversos ensayos, prosa y poesía. El Jaime Gil de Biedma está dotado con 10.000 euros, que son sufragados por la Diputación segoviana, e incluye la edición de la obra ganadora bajo el sello Visor. Este año se concederá un único accésit de 3.000 euros, que será asumido por el Ayuntamiento. El jurado de este año estuvo presidido por el presidente de la Diputación de Segovia, Francisco Vázquez, y contó como vocales con Luis María Ansón, Antonio Colinas, Juan Manuel de Prada, Víctor García de la Concha, Carlos Fernández Aganzo y Jesús García Sánchez, representante de la Editorial Visor. Como secretario actuó Emilio Lázaro. La presente convocatoria, que incluyó la posibilidad de entregar los trabajos a través de Internet, recibió un total de 279 obras, 12 de las cuales fueron escogidas finalistas por un prejurado. En la pasada edición se alzó con el galardón el poeta y diplomático madrileño Miguel Albero Suárez por su obra Sobre todo nada. La lista de ganadores incluye a poetas como José Pérez Olivares, Antonio Hernández, Juan Carlos Mestre, Santiago Sylvester, Concha García, Luis Javier Moreno, Esperanza Ortega, Diego Jesús Jiménez, José Luis Puerto, Fernando Quiñones, José María Muñoz Quirós, José Viñals, Miguel Florián y Clara Janés. Fuente: Europa Press *** Murió el escritor ecuatoriano Horacio Hidrovo Peñaherrera La montaña, Vivir en amor, Los trenes de la infancia y La maravillosa sensación de vivir son algunos de los títulos bajo los cuales se publicaron los textos poéticos del escritor ecuatoriano Horacio Hidrovo Peñaherrera, quien falleció en Portoviejo el pasado viernes 8 de junio. El poeta, nacido en Santa Ana, Manabí, el 24 de junio de 1931, fue hijo del también poeta Horacio Hidrovo Velásquez. Entre los logros alcanzados por este hombre dedicado a las letras se cuentan la condecoración Eloy Alfaro de Manabí, el Premio Nacional Benjamín Carrión y el Premio Nacional Eugenio Espejo. Entre los méritos que motivaron la entrega de esos galardones está la preocupación que sintió Hidrovo por la ruralidad de su provincia, un sector en el que se encargó de promover la cultura ya sea a través de la palabra o de la tradición. Hidrovo Peñaherrera se desempeñaba como profesor de literatura de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí y Director de Cultura de la misma casa de estudios. Fuente: El Comercio *** Restauran códice español del siglo XIV y manuscritos de Quevedo y Lope El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), anunció este viernes 8 de junio que se ha concluido la restauración de La Crónica Troyana, un códice español del siglo XIV, y los manuscritos “La virtud militante contra las cuatro pestes del mundo”, de Francisco de Quevedo, y “Los melindres de Belisa”, de Lope de Vega. Las obras restauradas, que pertenecen a la Biblioteca de Menéndez Pelayo de Santander, se exhibirán en la Sala de Lectura de la Biblioteca junto a otras piezas en la exposición conmemorativa del centenario del fallecimiento de Menéndez Pelayo. La Crónica Troyana es un particular códice del siglo XIV escrito originalmente en castellano sobre papel y que nunca llegó a completarse. Posteriormente, y a finales del mismo siglo, unos copistas añadieron partes en gallego sobre pergamino. La convivencia de ambos soportes dota de mayor interés a la obra, dando lugar a un trabajo multidisciplinar, además de a un estudio codicológico sobre la evolución de la miniatura, ya que el ejemplar conservado contiene algunas en proceso de creación, otras incompletas y solo ocho finalizadas. El proceso de restauración consistió en la limpieza, hidratación y alisado, reintegrando las zonas perdidas con injertos de pergamino de características similares al original. La cubierta que tenía era de una época posterior a la redacción del manuscrito, con apenas valor, por lo que ha sido sustituida por una nueva, más acorde a las características de la obra, confeccionada con tapas de madera y piel. De los otros dos ejemplares de Quevedo y Lope de Vega las cubiertas y los cuadernillos interiores han sido sometidos a tratamientos de limpieza, para eliminar la suciedad producida por el uso y la humedad. En los folios del manuscrito de Lope de Vega la oxidación de las tintas había dañado el soporte, por lo que también se han realizado injertos utilizando un papel verjurado de color y grosor parecidos al original. Las cubiertas de “La virtud militante...” se han desmontado para sustituir los cartones que presentaban un alto grado de acidez, y se ha restaurado la piel completando las zonas perdidas e hidratándola con ceras naturales. Los ejemplares forman parte de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, que el autor santanderino legó al Ayuntamiento de Santander tras su muerte. Fuente: Europa Press *** Descenso en las ventas de la Feria del Libro de Madrid fue de 19% La Feria del Libro de Madrid, que se celebró entre el 25 de mayo y el 10 de junio, arrojó como balance un descenso en las ventas de 19% con una facturación de casi 6.500.000 euros, 1.500.000 menos que en la edición de 2011, según informó la organización. “La Feria del Libro arroja unos datos que confirman la tendencia que durante este año ha seguido el sector, con una bajada importante en las ventas”, destacó Pilar Gallego, presidenta de la Feria del Libro. A pesar de la bajada en las ventas, la organización subrayó la gran afluencia de público que tuvo esta 71ª edición. “El público sigue siendo fiel a la feria, la afluencia de visitantes no ha bajado; sin embargo, los compradores han sido más selectivos, han comprado menos, puesto que la feria no ha podido salvarse de una crisis que azota a todos”, indicó Teodoro Sacristán, director del evento. Para Sacristán, la Feria del Libro sigue siendo, a pesar de la importante bajada de ventas, “un balón de oxígeno para el sector”. Sacristán también destacó el buen tiempo. “Hacía por lo menos cinco años que no teníamos una feria sin lluvias, y eso ha favorecido a que el público acuda”, comentó antes de celebrar que el Banco Sabadell se haya sumado al Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y Mapfre como principales patrocinadores del evento. En la 71ª edición de la Feria del Libro de Madrid participaron 425 expositores, 22 menos que el año pasado, de los que 52 son librerías generales, 66 librerías especializadas, 272 editoriales, 11 distribuidores y 24 organismos oficiales. Todos ellos distribuidos en 356 casetas, 7 más que el año pasado, que hicieron de esta feria una gran librería al aire libre, con un total de 12 kilómetros de estanterías de libros. La Feria del Libro de Madrid es una actividad organizada por la Asociación de Empresarios del Comercio del Libro de Madrid (Gremio de Libreros de Madrid), la Asociación de Editores de Madrid y la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Editores. Fuente: Europa Press *** Fernando Savater, Claudio Magris y Javier Arcenillas, premios de ABC El jurado de los Premios Cavia, Luca de Tena y Mingote, que entrega el diario español ABC, concedió el pasado 11 de junio el Premio Mariano de Cavia, por mayoría, al artículo de Fernando Savater “Compromiso con la verdad”, publicado en el diario español El País el 20 de agosto de 2011. En el artículo, el filósofo y ensayista rinde homenaje a George Orwell. El Premio Luca de Tena ha sido otorgado, por unanimidad, a Claudio Magris, por su trayectoria periodística y ensayística como metáfora de una Europa unida en su diversidad, mientras que el Premio Mingote, por mayoría, reconoce la fotografía de Javier Arcenillas titulada “Sicarios”, publicada en el diario El Periódico de Guatemala el 10 de abril de 2011. El jurado fue presidido por José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española, y estuvo integrado por Carmen Caffarel, Feliciano Barrios, José Miguel Santiago Castelo y Fernando Rodríguez Lafuente. Durante su reunión, los jueces brindaron un “emotivo homenaje y el sentido recuerdo al queridísimo e inolvidable Antonio Mingote, que con su presencia y su sabiduría alentó durante las últimas décadas el carácter de estos premios”. Fernando Savater (San Sebastián, 1947), premio Mariano Cavia, es autor de más de ochenta libros, como Apología del sofista, Conocer Nietzsche y su obra, Panfleto contra el Todo, Humanismo penitente, y la obra con la que recibió el Premio Nacional de Literatura de 1981, La tarea del héroe. También ha publicado las novelas Caronte aguarda, Diario de Job y, en homenaje a Robert Louis Stevenson, El dialecto de la vida, entre otras; textos dramáticos como Último desembarco o Un republicano contra César, y ensayos de divulgación como Invitación a la ética, El contenido de la felicidad o Ética para Amador. El escritor, traductor, ensayista y docente Claudio Magris (Trieste, 1939), premio Luca de Tena, publicó su primer libro con 22 años, una refactura de su tesis doctoral que le hizo sin embargo famoso y marcó su obra: Il mito asburgico nella letteratura austriaca moderna (El mito habsbúrgico en la literatura austríaca moderna). Fue senador entre 1994 y 1996. De sus relatos sobresalen Conjeturas sobre un sable (1984), El Danubio (1986), considerada su obra maestra; Otro mar (1991), Microcosmos (1997) y A ciegas (2005). Investido doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid, se le ha galardonado con el Premio Viareggio por La storia non è finita. En 2009 obtuvo el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán. Javier Arcenillas (1973), premio Mingote, es fotógrafo freelance miembro de Gea Photowords y desarrolla ensayos humanitarios donde “los protagonistas están integrados en sociedades que limitan y agreden toda razón y derecho en un mundo cada vez más indiferente”. Psicólogo por la Universidad Complutense, ha ganado diversos premios internacionales, como el Arts Press Award, Kodak Joung Photographer, Injuve, Doñana de Periodismo, Make History, World Photography of the Year y otros. En estos últimos años ha realizado ensayos fotográficos sobre Latinoamérica, destacando “Territorios”, así como en Jamaica un trabajo que aborda el tráfico de marihuana; “Gladiadores”, sobre la Escuela Olímpica de Boxeo en La Habana, o “Weapon Social Club” y el amor a las armas de la sociedad en USA. Fuente: ABC *** Se inundó la biblioteca de la Legislatura de Buenos Aires Unos 13 mil libros de la Biblioteca “Esteban Echeverría”, de la Legislatura de la capital argentina, quedaron dañados como consecuencia de una inundación en el edificio, causada por la rotura de un caño, y se calcula que algunos de los ejemplares se perderán por contacto con el agua, en tanto que otros podrían ser recuperados. El accidente se registró a las 3:30 de la madrugada del pasado lunes 11 de junio, cuando personal de maestranza constató el ingreso del agua desde los techos de la biblioteca cuando se aprestaban a encender las calderas con las que se aclimata el edificio para cuando llegan los empleados. Según fuentes parlamentarias, empezaron a escuchar ruidos que venían del lugar como consecuencia del desprendimiento de la mampostería por la filtración del agua, que, en principio, causó los daños en la biblioteca, pero también en oficinas de la planta baja y la Sala de Periodistas. La salida del agua provenía de un caño del segundo piso del edificio, el cual se fisuró tras la explosión de un artefacto de calefacción que está ubicado dentro del despacho 210, que pertenece a la legisladora Lía Rueda, y que queda justo un piso por arriba de la biblioteca. “Como balance, alrededor de 13 mil ejemplares, de los casi 35 mil, están afectados por el contacto con el agua. Algunos de ellos presentan daños irreversibles, otros probablemente puedan restaurarse mediante un plan de secado y reencuadernación”, explicó Cristian Ritondo, vicepresidente primero de la Legislatura, durante una reunión con jefes de bloques para analizar las secuelas de la inundación. Asimismo, informó que “los libros que conforman el Tesoro de la Biblioteca, alrededor de unos 2.500, no fueron afectados por la catástrofe”, no obstante aclaró que “de todos modos y preventivamente se colocaron fundas de nylon en todas las estanterías de la sala que los contiene”. La inundación también afectó una de las dos arañas de gran porte —con unas 100 velas de luz— y se registraron “enormes perjuicios a la madera que recubre paredes y conforma estanterías, pisos, aberturas y resto de mobiliario antiguo y vitrinas”. Los ejemplares deteriorados fueron trasladados desde tempranas horas de la mañana a distintos sectores del edificio, y para ello se abrieron espacios que habitualmente están vedados al paso como la tribuna del recinto de sesiones, el balcón del Salón Dorado y hasta un área de la Torre del Reloj, en el quinto piso. A la tarea de salvataje de los ejemplares se sumaron tres especialistas en recuperación de materiales dañados que trabajan en el Museo del Cabildo, Congreso de la Nación y Palais de Glace. En tanto, la directora de la biblioteca, María Eugenia Villa, anunció que la restauración de los libros tomará por lo menos un mes, “pero la verdad es que esta época del año no ayuda para nada, por lo que nos puede demandar más tiempo”, indicó. “Hay 3 mil libros en terapia intensiva y algunos serán irrecuperables. Hay que prensarlos para llevarlos al tamaño y volumen que tenían originalmente”. La Biblioteca Pública “Esteban Echeverría” cuenta con 32.000 ejemplares y tiene una orientación jurídico-legislativa, aunque también posee una importante bibliografía sobre la historia de la Ciudad de Buenos Aires. Entre las colecciones compiladas en la Biblioteca se destacan la de la Legislación Antigua de los Reyes Godos de España, Las Leyes de Indias, Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires, Los Planos más Antiguos de Buenos Aires y el Álbum Fotográfico del Centenario de la Revolución de Mayo. Desde el punto de vista arquitectónico, está concebida en estilo ecléctico, con un predominio de nogal italiano y roble que recubren las paredes de los dos pisos con que cuenta, donde se despliegan decenas de estanterías. Fuentes: Clarín • Télam *** Inaugurada sede del Instituto Cervantes en Cracovia Los príncipes de Asturias inauguraron oficialmente el pasado lunes 11 de junio el Instituto Cervantes de Cracovia, situado en pleno centro de una ciudad considerada como la capital cultural de Polonia, y en el cual estudiaron español 1.300 alumnos el pasado año. Acompañaban a los príncipes, por parte española, el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, y el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha. Felipe de Borbón recordó los “numerosos paralelismos” y similitudes entre ambos países y vaticinó que el Cervantes de Cracovia contribuirá a estrechar aun más los “lazos singulares que han unido a España y Polonia a lo largo de los tiempos”. Destacó que “el español es ahora mismo en Polonia una de las lenguas más populares y más demandadas” por los estudiantes de primaria, secundaria y universidad, “un logro que debemos en gran medida a los hispanistas y a los profesores” y también a los traductores. El príncipe aseguró que los institutos Cervantes de Cracovia y de Varsovia (éste se creó en 1994) “contribuirán a proponer continuos viajes de ida y vuelta entre la cultura española y la cultura polaca” en un momento —recalcó— que es “óptimo” para estrechar las relaciones bilaterales basadas en la cultura y en el conocimiento mutuo de las respectivas lenguas. Para el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, la inauguración oficial viene a ser “un apretón de manos que celebra la voluntad de encuentro de dos culturas”. El Cervantes ofrece en esa ciudad “un espacio libre, generoso y abierto a la colaboración”, dijo García de la Concha, agregando que, “en cierto modo, lo que el Instituto Cervantes trae a Cracovia es una gran maleta de embajada cultural de España e Hispanoamérica. En ella viajan juntos Cervantes y el Inca Garcilaso; Teresa de Jesús y sor Juana Inés de la Cruz; Rubén Darío y Antonio Machado; Gabriel García Márquez y Federico García Lorca; y también, claro, Goya y Buñuel y Neruda, Manuel de Falla y Albéniz... Porque, en definitiva, el Instituto Cervantes es la casa común de la cultura del mundo hispánico”. Tras los discursos en el salón de actos y el descubrimiento de una placa conmemorativa, Felipe de Borbón y su esposa Letizia Ortiz visitaron la biblioteca —dedicada al escritor Eduardo Mendoza— y la sala de exposiciones, que exhibe la muestra fotográfica de José Manuel Navia “Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Trece joyas de España”. El Cervantes de Cracovia se encuentra en calle Kanonicza (calle de los Canónigos). Se trata de una de las vías más antiguas de esa ciudad y desemboca en los accesos al Castillo Real de Wawel, que fue sede de la Corona polaca durante siglos, hasta que en 1596 la Monarquía se trasladó a Varsovia. Con una superficie de 1.100 metros cuadrados distribuidos en tres plantas (sótano, planta baja y primer piso) de un histórico edificio, dispone de nueve aulas, salón de actos, sala de exposiciones y biblioteca, entre otras dependencias donde se imparten cursos de español y se celebran actividades para divulgar la cultura de los países hispanohablantes. Su director es Abel Murcia, escritor y traductor de autores polacos al español, entre ellos la poeta Wislawa Szymborska, premio Nobel de Literatura en 1996, fallecida el pasado mes de febrero. Abel Murcia dirigió con anterioridad el Cervantes de Varsovia. Las primeras actividades del centro empezaron en 2008 y han ido aumentando paulatinamente. La sede se amplió y reformó en 2011, año en que un total de 1.300 alumnos estudiaron español en alguno de los 130 cursos ofrecidos. Además, se gestionaron 260 matrículas para la obtención del Diploma de Español como Lengua Extranjera (Dele). Los príncipes también recorrieron la biblioteca, que lleva el nombre del escritor Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), quien la visitó el pasado 25 de octubre. Reúne toda la obra novelística del Premio Planeta 2010. Mendoza es uno de los autores españoles de mayor éxito en Polonia, y casi toda su obra ha sido traducida al polaco. La biblioteca, con más de 9.000 documentos en diferentes soportes, es el mayor referente en la ciudad sobre la lengua española y la cultura de España e Hispanoamérica. Los príncipes también visitaron la exposición fotográfica “Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Trece joyas de España”, de José Manuel Navia, una muestra que se enmarca en la décima edición del Mes de la Fotografía de Cracovia. Navia (Madrid, 1957) retrata la belleza de 13 ciudades marcadas por el peso de su historia, con una visión intimista y poética: Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de la Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona y Toledo. La lengua y la cultura españolas gozan de un interés creciente entre los polacos. En centros de enseñanza general (primaria y secundaria), este curso escolar ha superado la cifra de 40.000 alumnos de español, casi el doble que los que había hace dos años. En la enseñanza universitaria, existen departamentos o secciones de español en numerosas universidades: Cracovia, Varsovia, Wroclaw, Poznan, Lodz, Lublin, Katowice y otras. Muchas escuelas superiores ofertan clases de español en el marco de las Escuelas Oficiales de Idiomas Extranjeros o lectorados. En la enseñanza reglada no universitaria, hay actualmente más de 2.300 alumnos que estudian en alguna de las 16 secciones bilingües español-polaco repartidas por todo el país (en 1992 sólo existía un centro bilingüe de enseñanza en niveles no universitarios). Además, son muy numerosas las traducciones de literatura española o hispanoamericana al polaco (en cualquier librería es fácil encontrar una rica oferta de varios libros traducidos del español) y se ha multiplicado el número de diccionarios bilingües publicados. Cracovia es una ciudad con una gran actividad cultural en todos los aspectos. En ella nació el escritor Joseph Conrad, y por sus calles pasearon hasta no hace mucho dos premios Nobel de Literatura: la mencionada poeta Wislawa Szymborska y el escritor Czeslaw Milosz, de cuyo nacimiento se cumplen ahora cien años. Acoge una rica actividad teatral así como numerosos festivales y conciertos. Su universidad, del año 1364, es la más antigua de Polonia y una de las más veteranas de Europa. Cuenta con una de las colecciones de libros españoles del siglo XVI más importantes de Europa central y oriental, y en ella se encuentra el más antiguo de los departamentos de filología románica de todo el país. Fuente: Instituto Cervantes *** Los premios Nobel reducen su dotación económica en 20% El premio en metálico que se entrega a los galardonados con el Nobel será reducido en una quinta parte, dijo el pasado 11 de junio la fundación que entrega los prestigiosos premios, tras una década de exceso de gasto que ha degradado sus finanzas. La Fundación Nobel dijo que el dinero de los premios, entregados a la excelencia en los campos de la ciencia, la literatura y la paz, se reduciría a 8 millones de coronas suecas (890.000 euros). El capital que compone la base para los premios fue donada en el testamento de Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, y es gestionada por la fundación, que se estableció en 1900. La fundación dijo en un comunicado que los costes habían excedido los ingresos de intereses e inversiones del capital durante la última década, obligando a reducir el dinero en premios que hasta este año entregaban 10 millones de coronas suecas. “La Fundación del Nobel es la responsable de que el dinero del premio continúe al máximo nivel a largo plazo”, dijo el consejero delegado Lars Heikensten. “Hemos realizado la valoración de que es importante adoptar a tiempo las medidas necesarias”. La fundación dijo que también había comenzado a estudiar recortes de costes en administración y gastos vinculados a las celebraciones del Nobel, que tienen lugar cada mes de diciembre en Estocolmo y Oslo. Los galardonados de este año ya recibirán menos dinero. Fuente: Reuters *** Falleció en París el escritor franco-argentino Héctor Bianciotti El escritor y periodista franco-argentino Héctor Bianciotti falleció el martes 12 de junio en París a los 82 años, a causa de la enfermedad de Alzheimer. Pasó sus últimas semanas de vida acompañado por la música de María Callas. “Tenía dos fotografías de Callas y le ponían música de ópera de la cantante”, explicó Carlos Ernesto Manteiga, portavoz de la Embajada argentina en París y quien le visitó a finales de mayo en una clínica de la capital francesa. “En una fotografía se le veía a él que saludaba a Callas en un restaurante y en otra estaba ella sola”, recordó Manteiga, que precisó que las enfermeras que cuidaban al escritor le ponían música de la diva. El escritor vivía en un apartamento modesto cerca de République, en el este de la ciudad, pero el final de su vida lo pasó en una clínica en el distrito XVI de París, al otro extremo de la ciudad. Antes de ser trasladado allí, recordó Manteiga, que le visitó alguna vez en su domicilio, el escritor estaba rodeado “de plantas y flores” en su apartamento, a pesar de no contar con grandes recursos. “Era un esteta”, añadió. Bianciotti era miembro de la Academia Francesa, el único representante de origen hispano en esta institución, a la que ingresó en 1996. Hijo de emigrantes piamonteses, nació en Luque (Córdoba) en 1930. Llegó a Europa a los 25 años y vivió en Italia y en España antes de instalarse definitivamente en Francia en 1961, donde comenzó a trabajar para la editorial Gallimard. Posteriormente colaboró con la revista Le Nouvel Observateur y con el diario Le Monde. Con algo más de una decena de obras, Bianciotti recibió numerosos galardones, entre ellos el Médicis extranjero por La busca del jardín, en 1977; el Premio Fémina, en 1985, por Sans la miséricorde du Christ (su primera novela en francés), y el Premio Príncipe Pedro de Mónaco, en 1993, por Ce que la nuit raconte au jour. La relación con su patria está muy presente en la obra de Bianciotti, a pesar de que dejó de escribir en español en 1981, un año después de adquirir la nacionalidad francesa. “Lo esencial, a lo que yo vuelvo, es a la memoria”, explicaba a raíz de la traducción al español de Comme la trace de l’oiseau dans l’air, escrito en 1999. Fuente: EFE *** Muere en Marrakech el poeta peruano Walter Curonisy Lostaunau El poeta limeño Walter Curonisy Lostaunau dejó de existir el pasado martes 12 de junio en Marrakech, donde residía hace algunos años con su esposa Elvira Roca Rey, según informó la Casa Peruana de la Literatura (Caslit). El poeta formó parte de la generación del 60 y fue considerado uno de los más importantes pioneros en el teatro, la televisión y el cine en el Perú. Por más de tres décadas residió en Huanchaco, Trujillo, donde promovió encuentros literarios y otras actividades culturales. Curonisy nació en Lima el 23 de noviembre de 1940 y escribió los poemarios Poema a Allen Ginsberg (1977) —Curonisy y el poeta beat fueron amigos—, Los locos por el cielo (1979), El matrimonio sagrado (1997) y Rehenes del tiempo (2008). Fuentes: La República • Rimactampu *** Novela del peruano Gustavo Faverón será editada en Estados Unidos La novela El anticuario, del escritor y crítico peruano Gustavo Faverón, tendrá en 2013 una edición en inglés que se venderá en las librerías de Estados Unidos, anunció este 12 de junio la editorial Grove Atlantic (http://www.groveatlantic.com), uno de los sellos independientes más importantes de ese país dedicados a la publicación de ficción. El anticuario fue el debut en la ficción de Faverón, y salió publicada por el sello peruano Peisa a fines de 2010. La novela narra la historia de Daniel —un coleccionista de libros encerrado en un manicomio por aparentemente haber asesinado a su esposa— y su amigo Gustavo, empecinado en demostrar que el caso no es tan simple como se plantea. A través de esta trama se hace continua referencia al periodo de violencia que padeció Perú en la década de los ochenta. Faverón, catedrático en la universidad Bowdoin College de Estados Unidos, es responsable de la antología de narrativa de la violencia Toda la sangre. También es autor de libros de ensayo sobre historia y teoría literaria. Mantiene un blog sobre literatura y otros temas en http://gustavofaveron.blogspot.com. Fuente: Andina *** FIL Guadalajara presentó el programa que se dedicará este año a Brasil Una veintena de escritores brasileños encabezados por Rubem Fonseca participarán en la 26ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), la más importante del mundo en lengua española. La directora de la FIL, Nubia Macías, explicó en una rueda de prensa el pasado 12 de junio que la feria espera que este sea el primer paso de un desembarco que se dará año con año entre la feria mexicana y las letras del país suramericano. El programa, titulado “Destino Brasil”, contará con la participación de los escritores brasileños y pretende “mostrar puntualmente la diversidad y la fuerza de la literatura brasileña actual”, informó la feria. Entre los autores que participarán destaca Rubem Fonseca, premio Camões y galardonado por la propia feria con el FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2003, así como Joao Carrascoza, Bernardo Carvalho, Marcal Aquino, y Joao Paulo Cuenca. Otras figuras que acudirán a la FIL son Carola Saavedra, Adriana Lisboa, Cintia Moscovich, el escritor y rapero Ferréz, el novelista Daniel Galera y Milton Hatoum, entre otros. “Dicho en pocas palabras, quien quiera conocer la literatura brasileña que venga este año a la FIL Guadalajara”, agregó Macías. Con esta actividad, la feria confía en ofrecer “una hoja de ruta para descubrir la literatura brasileña” a los editores y potenciales lectores que acudan a Guadalajara. La feria mexicana considera que “Brasil suele ser una incógnita en términos literarios principalmente porque la mayor parte de la producción literaria que sale del país suele estar escrita en lengua portuguesa”. “Desde 2011 el Gobierno de Brasil decidió apostar por la internacionalización de sus letras, y creó uno de los fondos más importantes para la traducción del portugués a otras lenguas”, señaló la feria en un comunicado. La FIL se celebrará del 24 de noviembre al 2 de diciembre en Guadalajara, oeste de México, y tendrá a Chile como invitado de honor. Fuente: EFE *** Con más de 3.000 libros inaugura el Cervantes biblioteca en Internet La red de bibliotecas del Instituto Cervantes dispone de un nuevo servicio de descarga de libros electrónicos a través de Internet (http://bit.ly/MnsNGl), que cuenta con más de 3.000 obras y que se puede utilizar “título a título”, sin tener que comprar paquetes de contenidos cerrados, informó la institución el pasado miércoles 13 de junio. El servicio tiene como objetivo la promoción de la cultura y la lengua de España e Iberoamérica. Cualquier usuario con carné de las bibliotecas del instituto que tenga un dispositivo de lectura y conexión a Internet puede acceder, desde cualquier lugar del mundo, a los contenidos de la colección, cuyo catálogo incluye obras sobre lingüística, literarias clásicas y contemporáneas de autores españoles e hispanoamericanos, historia, arte y literatura infantil. El usuario puede acceder “título a título” para la creación de su colección digital, frente a fórmulas más frecuentes como la suscripción o la compra de paquetes de contenidos cerrados, precisa dicha institución. Hay tres modalidades de lectura, la primera de ellas, la descarga libre, para publicaciones propias del Instituto Cervantes y para títulos libres de derechos de autor, que el usuario puede conservar en su dispositivo sin límite de tiempo. En segundo lugar, el préstamo, destinado a los libros sujetos a derechos de autor (protegidos con sistema anticopia) y que se pueden descargar con un plazo de uso de 15 días. Y por último, la lectura y visionado en streaming (transmisión de video en flujo continuo), para obras que se pueden leer o ver en línea, como los videocuentos, y que se disfrutan también en 15 días. Los formatos de las obras que se ofrecen desde la plataforma son los más extendidos: ePub y PDF, aunque también se pueden ver videos y próximamente se incorporarán documentos en MP3 y MP4 con grabaciones sobre literatura oral. El instituto ha procurado que el sistema sea compatible con el mayor número posible de dispositivos electrónicos, tanto ordenadores como lectores de libros electrónicos (e-readers), tabletas y teléfonos inteligentes. Los libros disponibles hasta el momento pertenecen a las editoriales Gredos, Larousse, Iberoamericana, Red-e, Antígona y Leer-e (esta última comercializa los autores de la agencia literaria de Carmen Balcells). Fuente: EFE *** El español, segunda lengua en la enseñanza en la mayor parte de Europa El español ha desplazado al francés y al alemán como segunda lengua en la enseñanza en la mayor parte del continente europeo, según muestran las conclusiones del proyecto de la Fundación Telefónica sobre El Valor Económico del Español (http://mediateca.fundacion.telefonica.com/visor.asp?e7673-a15691), publicado por Ariel y presentado en Madrid el pasado miércoles 13 de junio. Los expertos que participaron en la elaboración del libro coinciden, asimismo, en que la oferta formativa del español para extranjeros debe hacerse más amplia, accesible y atractiva, y en ella el Instituto Cervantes ha de ser “eje e instrumento fundamental” de ese esfuerzo y la gran plataforma formativa internacional del español. En este sentido, según manifestó durante la presentación el codirector de este proyecto, José Luis García Delgado, es importante que este centro tenga un rango “panhispánico” para aprovechar “todas las singularidades” de esta lengua. Asimismo, subrayó la necesidad de un “planteamiento integral” para que el español sea una “política de Estado” que concierna a “todos los ministerios”, ya que, según argumenta, “requiere consistencia temporal”, por lo que no ha de involucrar “a solo un país”. Por ello, según se refleja en este volumen, deberían sumarse agentes públicos de otros países hispanohablantes y agentes privados del ámbito de la enseñanza, así como otras vías tales como los productos culturales en versión original para extender el aprendizaje del español, especialmente en el ámbito audiovisual. García Delgado subrayó que entre los retos que tiene pendientes el español en su dimensión de comunicación internacional destacan tres. El primero al que hizo referencia es el reconocimiento de su condición de lengua de comunicación en foros y organismos internacionales. “No tiene el estatus real de lengua de trabajo que sí tiene el inglés, francés y alemán”, lamenta. En segundo lugar planteó la debilidad del español como lengua científica, particularmente en ciencias de la naturaleza, ciencias bioquímicas, ingeniería y tecnología. En este sentido, destacó que esto está relacionado con la “irrelevancia de España en la innovación que cataloga la Unión Europea”. De hecho, en 2009 y 2010 solo el uno por ciento de las patentes concedidas por el Sistema Europeo de Patentes fue para empresas españolas. Otro de los retos es “elevar la presencia del castellano en la red”, aunque, según muestran los datos reunidos en este volumen, el español ya es la segunda lengua de comunicación internacional en Internet, tanto por número de usuarios como por páginas web. Entre las cifras que recoge este informe destaca el hecho de que el español genera el 16 por ciento del valor económico del PIB y del empleo en España, ya que 3,5 millones de personas viven del idioma, según datos de 2007. Además, el denominado “factor ñ” de las industrias culturales, referido al contenido en español, supone ya un 2,9 por ciento del PIB de la economía española. En cuanto al ámbito internacional, el informe destaca que el español multiplica por cuatro los intercambios comerciales entre los países hispanohablantes y supone un “gran” instrumento de internacionalización empresarial, ya que compartir lengua multiplica por siete los flujos bilaterales de inversión directa exterior. Al acto también acudieron Enrique V. Iglesias, secretario general Iberoamericano; Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes; José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española; Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano; y Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de Fundación Telefónica. Fuente: Europa Press *** Fundación Saramago inaugura sede en Lisboa El pasado miércoles 13 de junio fue inaugurada en la capital de Portugal la sede de la fundación creada en honor al autor de Ensayo sobre la ceguera y Premio Nobel de Literatura 2008. “Este es un nuevo centro cultural para la ciudad, pero también para todo el mundo”, dijo el alcalde de Lisboa, António Costa, en la ceremonia celebrada en la originalísima y reformada Casa dos Bicos (la Casa de las Puntas), en el centro de Lisboa. En un discurso pronunciado ante la viuda de Saramago y presidenta de la fundación, la traductora española Pilar del Río, Costa calificó al escritor, fallecido el 18 de junio de 2010 en la isla española de Lanzarote, de “santo de las palabras, los sermones y los milagros”. La sede de la Fundación Saramago es una de las casas más destacables de Portugal, fue construida en el lejano año 1523 como una especie de “copia” del Palacio de los Diamantes de Ferrara y está ubicada muy cerca del río Tajo y a muy pocos pasos del parque en el que se encuentran sepultadas las cenizas de José Saramago. A la ceremonia de inauguración, en la que se presentó también una exposición sobre la vida y obra del autor, asistieron personalidades del mundo de la política, la cultura, los medios y la economía. El centro cultural abriga una exposición permanente con libros, manuscritos, fotografías, registros de sonido y video, recortes de periódicos, publicaciones y anotaciones de y sobre el escritor. También se pueden admirar, entre otras cosas, libros de Saramago publicados en diferentes lenguas. En uno de los cuartos de la casa fue reconstruido el “estudio” en la que Saramago comenzó a escribir, en el que se encuentra el primer escritorio y objetos personales del legendario portugués, como una máquina de escribir y gafas. Pilar del Río espera que la casa de la fundación no sea sólo un mero “museo literario”, sino que sea, también y sobre todo, “un centro vivo” que pueda contribuir a fomentar la cultura lusa, a través de la realización de conciertos, seminarios, conferencias, cursos, exposiciones, debates y presentaciones de libros. “Habrá, por ejemplo, proyecciones de cine no comercial, que queremos ver, pero que no nos ponen en las salas de cine porque dicen que no son rentables”, explicó la viuda de Saramago. La Fundación Saramago ya fue abierta al público y la entrada será gratuita hasta el 30 de junio. Luego se cobrará una entrada de tres euros a los portugueses y de entre cinco y seis euros a los turistas. “Lamentablemente tenemos que cobrar entrada, porque no recibimos apoyo público y en tiempos de crisis es difícil encontrar mecenas”, dijo Pilar del Río. Novelista, dramaturgo, poeta y periodista, Saramago se había radicado en 1993 con Pilar del Río en Lanzarote, donde falleció víctima de una leucemia hace dos años. Su casa en la isla se abrió al público como museo en el pasado verano boreal. En junio pasado, cuando se cumplió un año de su muerte, las cenizas del escritor fueron enterradas bajo un olivo centenario, que había acompañado la niñez de José de Sousa Saramago en su Azinhaga natal, en la provincia de Ribatejo, y que fue trasladado a Lisboa para ser plantado frente a la Casa dos Bicos en 2011. Fuente: DPA *** Publican últimos volúmenes de colección de obras de Max Henríquez Ureña El Ministerio de Cultura de República Dominicana puso en circulación los últimos 13 volúmenes de los 28 que conforman la colección “Obra y apuntes de Max Henríquez Ureña”, durante un acto efectuado en la Sala de Conferencias de la Universidad Pedro Henríquez Ureña el pasado 14 de junio. La ceremonia fue encabezada por el licenciado José Rafael Lantigua, ministro de Cultura, Juan Freddy Armando, coordinador editorial, la vicerrectora académica del centro docente, Daniela Franco de Guzmán, y León Félix Batista, director de la Editora Nacional del ministerio. Asistieron también a la ceremonia Mateo Morrison, viceministro de Desarrollo Institucional, Basilio Belliard, director de Gestión Literaria, y Fernando Casado. El ministro Lantigua, al hablar en el acto, explicó que se concluía un trabajo de unos tres años de preparación y edición de documentos y materiales que conforman los textos, recuperados de archivos cubanos por parte del doctor e historiador Luis Felipe Céspedes. Agradeció al presidente Leonel Fernández por instruirlo para que se lograra la recuperación de las obras de Max Henríquez Ureña, cuya publicación es auspiciada por la Presidencia de la República. “Estamos recogiendo un legado material sumamente valioso para los que quieran conocer la obra de ese ilustre escritor y su obra de indiscutible trascendencia, al igual que los trabajos de Camila y Pedro Henríquez Ureña, sus hermanos”. Sostuvo que hubiera querido añadir a dicha colección otras dos obras fundamentales de Max, que todavía faltan, con los cuales se completarían 30 libros, pero dijo que ese trabajo podría quedar en manos de las nuevas autoridades. Finalmente, dijo que “nuestra gestión cultural se siente complacida de que el presidente Leonel Fernández nos diera la responsabilidad de reunir las obras de Max Henríquez Ureña”. Juan Freddy Armando, al presentar las obras, hizo un breve recuento de los temas que se abordan en cada tomo, destacando la sensibilidad del escritor y el valor para las nuevas generaciones de los libros puestos en circulación. Habló del trabajo literario de Max, Camila y Pedro Henríquez Ureña, ofreciendo datos particulares del trabajo de cada uno. Luego agregó que Max tenía la minuciosidad de Pedro y la sencillez de Camila, siendo él el más polifacético de los tres. Destacó que éste hizo una gran labor como músico, conocedor de las artes plásticas y director de periódicos y revistas. Fuente: Diario Dominicano *** María Kodama escribe sus memorias para aclarar “todo lo inventado” María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, confirmó este jueves 14 de junio en Madrid que trabaja ya en un libro de memorias en el que relatará los años vividos con su marido y aclarará “todo lo que mucha gente ha escrito o inventado” sobre su vida. Kodama cerró el jueves en la capital española el ciclo de conferencias “El libro como universo” de la Biblioteca Nacional de España, con motivo de su tricentenario, con una conferencia sobre la influencia de las bibliotecas en el escritor argentino. Coincidiendo con el 26º aniversario de la muerte de Borges, su viuda, en una rueda de prensa, aseguró que en esas memorias no trata de hacer “un ajuste de cuentas” con sus detractores, sino simplemente “aclarar todo lo que la gente ha escrito e inventado sin preguntarme nada”. Se tratará, dijo, de un libro en el que “todo va a estar documentado”, aunque señaló que sus numerosos viajes impiden que ese libro tenga aún fijada una fecha de publicación. Kodama no quiso entrar a detallar cuáles de esas críticas han sido las que más le han dolido, si bien precisó que estaba “muy decepcionada” y que llegó a tener una “gran depresión” por “todo lo inventado”, y aseguró que ahora ya ha superado esa situación. La presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges aseguró que su esposo “no despreciaba” a ninguna obra o autor, aunque podía “no empatizar” con algunos pero incluso con éstos guardaba “una actitud de comprensión”. “Podía criticar pero no despreciar”, señaló la responsable del legado de Borges, quien puntualizó que para él la crítica “era un juego” precisamente por su personalidad “irónica y sarcástica que se aplicaba muchas veces a sí mismo”. Entre las influencias que recibió, Kodama destacó las lecturas que su abuela le hacía de la Biblia, aunque también “le gustaba mucho” Kipling, El príncipe feliz del dramaturgo irlandés Oscar Wilde o el filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Entre los escritores españoles, según su viuda Borges admiraba la literatura de Francisco de Quevedo o El Quijote de Cervantes, del que tenía “varias ediciones” que “releía continuamente”. Kodama se mostró apenada por la muerte del escritor y periodista francoargentino Héctor Bianciottí, ocurrida en París el pasado martes 12, y recordó la amistad que les unió y sus frecuentes visitas a Borges durante la enfermedad de éste en Ginebra. “Borges no sabía que él escribía; nunca le mostró nada de lo que había escrito”, aseguró la viuda del escritor argentino, quien prepara actualmente un libro con Andrew Wylie, agente literario de su marido, con sus conferencias. Aunque no se atrevió a pronosticar lo que hubiera dicho Borges del actual momento de crisis, sí recordó que admiraba mucho el espíritu de Ginebra, la ciudad en la que murió, por ser un lugar en el siempre han convivido pacíficamente, respetando sus singularidades, personas con tres lenguas distintas y diferentes religiones. Fuente: EFE *** Perú restituye su Premio Nacional de Cultura El ministro de Cultura del Perú, Luis Peirano, y la gerenta de Relaciones Corporativas de Petroperú, Nora Loredo de Izcue, presentaron este jueves 14 de junio las tres categorías del Premio Nacional de Cultura, reconocimiento que había dejado de otorgarse en 1986. La ceremonia se llevó a cabo en las instalaciones del citado ministerio con la presencia, como invitados especiales, de cerca de veinte ganadores del galardón. El Premio Nacional de Cultura será entregado en las categorías Premio Nacional a la Trayectoria, dotado con 45 mil soles; Premio Nacional al Talento Creativo, con 45 mil soles, y Premio Nacional a las Buenas Prácticas Culturales, un reconocimiento a una entidad pública y privada cuya gestión en el campo de la cultura sea un buen ejemplo, y dotado con 50 mil soles. “Creo que este reconocimiento que el Estado hace no es otra cosa que recuperar lo que el Estado hizo en sus mejores momentos y dejó de lado de una manera inexplicable”, dijo Peirano. “El hecho de que el gobierno de Ollanta Humala y la primera ministra de Cultura de su gobierno, Susana Baca, se hayan preocupado, igual que Petroperú, es una alegría. Retomar lo bueno no solo significa retomar el pensamiento, el debate, porque el premiar desde el Estado supondrá debates, incluso polémica, bienvenidas todas. Eso será dinamizar nuestro interés y compromiso con la cultura”. Para el escritor Jorge Díaz Herrera, “restituir este premio significa una cosa que nunca debió haber muerto, ni siquiera descansado. Nuevamente se va a crear un estímulo que es fundamental para la creación artística”. “Aplaudo, pero también debe ser de fomento, como era antes, y que sirva para promocionar a los jóvenes talentos”, afirma Hugo Neira. Reynaldo Naranjo sostiene que “este rescate es quizás la mejor noticia que se da en el Perú sobre la inclusión. La cultura por fin está como invitada de honor”. “Hay que celebrarlo porque el Perú era el único país de América Latina que no tenía un premio nacional. Ya nos estamos nivelando”, manifestó Arturo Corcuera. El pintor Alberto Quintanilla sostiene que “los creadores necesitan estímulos. En el Perú un creador no debe morirse de hambre como ha ocurrido”. “Lo tomo como un acto de justicia que tenía que haberse hecho muchos años atrás, y mejor si tiene retribución para los hombres de cultura”, comentó Luis Lumbreras. Fuente: La República *** Google Play abrió para usuarios españoles catálogo con 100.000 libros Google Play, la plataforma digital de entretenimiento y ocio del buscador de Internet, estrenó el pasado viernes 15 de junio en http://play.google.com/books un catálogo de 100.000 libros disponibles para la venta entre sus usuarios españoles, con títulos de autores como Carlos Ruiz Zafón (El prisionero del cielo), Albert Espinosa (Si tú me dices ven lo dejo todo pero dime ven), Julia Navarro, Matilde Asensi o Eduardo Mendoza (El enredo de la vida y de la bolsa). Tras su lanzamiento a principios de año y la oferta de música y alquiler de películas, Google Play amplía sus contenidos con la venta de libros para los dispositivos electrónicos, para lo cual suscribió acuerdos con las editoriales más importantes, tanto españolas como internacionales. Aún es pronto para saber cuáles son los libros en castellano que tendrán más éxito en España, pero en sus primeras horas los puestos más altos del ranking fueron ocupados por Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James (9,49 euros); Área 81, de Stephen King, y Españistán, de Aleix Saló. El gigante de Internet pone a disposición libros de editoriales como Planeta, Random House Mondadori, Roca Editorial, Harlequin y Grup 62, además de miles de editoriales internacionales con las que trabaja Google en todo el mundo y que ya están disponibles en Google Play. Santiago de la Mora, director de Relaciones Estratégicas de Google Play, explicó que los usuarios españoles podrán comprar libros y leerlos en la aplicación tanto con teléfonos y tabletas Android, como desde un ordenador, el iPhone, el iPad y así hasta un total de ochenta dispositivos híbridos o lectores. En cuanto a la oferta de libros el objetivo es doble: “Queremos ofrecer las novedades y los libros más populares a los usuarios, pero también queremos que encuentren el libro que deseen leer”, comenta De la Mora. Por eso el directivo de Google espera que Google Play Libros sea algo dinámico, que responda a las necesidades, la idiosincrasia y las preferencias de los usuarios españoles. Fuentes: El Mundo • Qué.es *** Premio Ateneo de Sevilla para el escritor David Tejera El escritor español David Tejera (Madrid, 1967) ganó este 15 de junio la 44ª edición del Premio de Novela Ateneo de Sevilla, dotado con 24.000 euros, con Seis peces azules, que el autor presentó con el título Los peces de colores. La novela, que será publicada en octubre por Algaida Editores, venció a otras 200 obras participantes. “Seis peces azules es un libro de aventuras hacia fuera y es también un libro de aventuras hacia dentro. Todos los personajes de la novela buscan la felicidad. Unos con grandes metas y otros de una forma más sencilla”, comentó Tejera, que entre 1999 y 2011 trabajó como periodista en CNN+ y Cuatro. En 2011 se incorporó a Tele 5. “El título del libro responde a una imagen que recorre la novela. Se trata de unos peces de cristal unidos por un cordel. Es una metáfora que representa que Andreas, el traficante de piedras preciosas que protagoniza la novela, y el resto de personajes del libro, están unidos entre ellos. De alguna manera, representa que todos los seres humanos vamos en el mismo barco”, asevera el novelista. “A Andreas le molesta mucho la rutina del día a día. Necesita emociones. Es un aventurero con muchas contradicciones, como el resto de personajes”, afirma Tejera. Elka, la pareja de Andreas, es, según el autor, “su polo opuesto”. “Se trata de una mujer con las ideas bastante claras de cómo le gustaría vivir. Elka se mueve en la aventura del día a día”, concluye Tejera. Por su parte, Fernando Otero (Sevilla, 1978) se impuso en la 17ª edición del Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla con Donde la muerte te encuentre. Otero presentó la novela al premio con el mismo título. La dotación del galardón es de 6.000 euros. La novela será publicada en octubre por Algaida Editores. Un total de 42 novelas optaron al premio. El presidente de honor del jurado fue Alberto Máximo Pérez Calero y su secretario fue Antonio Bellido, ambos sin derecho a voto. Los miembros del jurado fueron Miguel Cruz Giráldez, adjunto a la Presidencia del Ateneo; José Domínguez León, presidente de la Sección de Literatura del Ateneo; el crítico literario Ángel Basanta; María A. Prior Venegas, editora de Algaida, y Miguel Ángel Matellanes, editor de Algaida. Fuente: El País *** La RAE elige como nuevo miembro al economista José B. Terceiro Lomba El economista español José B. Terceiro Lomba, nuevo miembro de la Real Academia Española de la Lengua, manifestó el pasado viernes 15 de junio que “en momentos como los actuales, el Banco Central Europeo debería tener un papel más activo del que está teniendo, al igual que han tenido otros bancos centrales, como la Reserva Federal Americana o el Banco de Inglaterra”. Preguntado por su mayor utilidad en la RAE, en el Ministerio de Economía o en el Banco de España, Terceiro destacó que en el Banco de España hay gente “muy cualificada”. “El nombramiento del último gobernador ha recaído sobre una persona que se conoce en la casa y es un economista de prestigio”, dijo. Asimismo, subrayó que “lo mismo” se puede decir del Ministerio de Economía, que encabeza Luis de Guindos, “un destacado” alumno de Terceiro Lomba. “Creo que tanto una institución como otra están en muy buenas manos”, manifestó. Catedrático de economía aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, Terceiro Lomba ocupará el sillón “f” de la RAE, según acordó el jueves 14 el Pleno de la institución. Esta plaza está vacante desde el fallecimiento de su último titular, Luis Ángel Rojo, en 2011. El economista, autor de varias publicaciones en las que ha estudiado el impacto de la revolución digital, ha declarado que ingresar a la RAE es “lo más importante” que ha logrado en los últimos 40 años. “Después de haber ganado la cátedra de universidad, no he tenido ningún logro más importante”, indicó. “La RAE es un crisol en el que se funden muchos conocimientos como ejemplo de la diversidad que la distingue de otras academias”, manifestó Terceiro. Así, una historiadora como Carmen Iglesias, una científica como Margarita Salas o una escritora como Soledad Puértolas “se sientan junto a filólogos como Darío Villanueva”. Fuente: Europa Press *** Premio Gregor von Rezzori para el español Enrique Vila-Matas El escritor español Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) obtuvo con Exploradores del abismo la sexta edición del premio Gregor von Rezzori, que dotado con 15.000 euros se entrega cada año en Italia a la mejor obra de narrativa extranjera, tal como informaron los organizadores el pasado 15 de junio. El libro ganador, que fue traducido al italiano por Pino Cacucci y publicado por Feltrinelli, reúne 19 cuentos que reflexionan sobre el abismo, tanto real como metafórico. “Vila-Matas pertenece a una raza de caníbales literarios, es decir esos escritores que se nutren de literatura. Sus antepasados son Diderot, Raymond Russell y W. G. Sebald, y en cada una de sus obras ha sido el cronista de escritores que no querían escribir, lectores cansados de la lectura, libros compuestos por páginas vacías e historias de vidas vividas que son ficción pura”, explica el jurado entre las motivaciones del galardón. Los otros finalistas eran Emmanuel Carrère, Jenny Erpenbeck, Damon Galgut, Jón Kalman Stefánsson. Vila-Matas, que ya ha sido ganador de otros premios en Italia, recibió el galardón de las manos del alcalde de Florencia, Matteo Renzi. En la capital de Toscana el escritor español participó en un acto literario en el que leyó su personal homenaje al fallecido autor italiano Antonio Tabucchi. Fuente: El País *** Se inicia en Venezuela el Festival Mundial de Poesía El Festival Mundial de Poesía inauguró este lunes 18 de junio su novena edición, durante una ceremonia celebrada en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño y con un “recital-obra-concierto” de apertura. El evento, que ha sido organizado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y en homenaje al poeta venezolano Enrique Hernández D’Jesús, se extenderá de manera simultánea en toda Venezuela hasta el sábado 23. Luis Alberto Crespo, presidente de la Casa de Bello, pronunció las palabras de apertura expresando que “la poesía tiene como región el mundo” y dando el evento por inaugurado “a nombre del presidente Chávez, el gran poeta del país”. La actividad mezcló recitales poéticos de cada invitado internacional con fragmentos de las piezas teatrales que se presentarán en la semana. Michel Butor fue el primero en leer, en francés y con traducción posterior. De inmediato, la boliviana Jéssica Freudenthal Ovando (http://www.letralia.com/firmas/freudhentalovandojessica.htm) leyó un poema en el que retrata la muerte en la familia; mientras que el español Jesús Munárriz leyó que los poetas “no tienen más que palabras, que no valen nada, que no cotizan, que nadie paga por ellas”. La agrupación Escena Caracas interpretó una parte de Árbol que crece torcido, una obra de Miguel Issa basada en el poemario de Rafael Castillo Zapata. Allí, Rafael Gil declamó que no importa el que se fue sino el que vendrá. Luego, vino la Compañía Nacional de Teatro para dramatizar Vuelta a casa, del venezolano Ramón Palomares. El puertorriqueño Luis Díaz cantó hip hop y fue seguido por Adiós Alejandría y Pessoas, una obra en que la protagonista decía que hay tres tipos de artistas: el que ve el arte como una necesidad física; el que lo ve como un vicio, un escape a la vida, y el que lo ve como una misión. Que la poesía refleja lo que el alma no tiene, dijo interpretando a Pessoa. Elvis Chaveinte salió, poco después, para mostrar un pedazo de Mi reino por un sueño, adaptación de los poemas de José Antonio Barrios Valle por la Fundación Rajatabla. Como él, el brasileño Wilmar Silva hizo un recital-performance que se ganó los aplausos de los presentes; al igual que la poeta española Sonia Betancort, que leyó que “la vida es como la muerte, absolutamente rosa”. También pasó el italiano Emiliano Coco, que recitó que mientras él alimentaba el alma con poesía y otras estupideces, su esposa llegaba sana a los 90 años por horas de gimnasio y caminatas. El homenajeado Enrique Hernández D’Jesús cerró el ciclo expresando que “no sólo es Venezuela sino todos los poetas del mundo”, dijo. Tras él, Lilian Vera terminó el show (acompañada de la Compañía de Danza), con el tema “Caramba”, de Otilio Galindez. En la novena edición del Festival Mundial de Poesía participan 34 poetas venezolanos y 25 invitados de Bolivia, Uruguay, España, México, Palestina, Santo Tomé y Príncipe, Puerto Rico, Estados Unidos, Líbano, Brasil, Francia, Argentina, Portugal, Perú, Chile, Colombia, Italia, Haití, Jamaica, Nicaragua y Guatemala. Venezuela estará representada por Ana Carolina Saavedra, de Amazonas; Carlos San Diego y Tarek William Saab, de Anzoátegui; Magdalena García Busto, de Apure; Mariozzi Carmona (http://www.letralia.com/firmas/carmonamariozzi.htm) y Guillermo Cadrazco (http://www.letralia.com/firmas/cadrazcoguillermo.htm), de Aragua; Xiomara Ortega, de Barinas; Carmen Rodríguez y Daniela Saidman (http://www.letralia.com/firmas/saidmandaniela.htm), de Bolívar; María Alejandra Rendón Infante, Vielsi Arias y Víctor Manuel Pinto, de Carabobo; Yanuva León, José Javier Sánchez, Miriam Caldera y Eddy Godoy, de Caracas; Miriam González y Pedro Parayma, de Cojedes; Luis Camilo Guevara, de Delta Amacuro; Enrique Loyo Ordaz, de Falcón; Carmen Hernández, de Guárico; Jesús Enrique Barrios, María Auxiliadora Chirinos y Ramón Querales, de Lara; Hermes Vargas y Carlos César Rodríguez, de Mérida; Antonio Trujillo, de Miranda; Miguel Mendoza Barreto (http://www.letralia.com/firmas/mendozabarretomiguel.htm), de Monagas; José Pérez, de Nueva Esparta; Jesús Pérez Soto, de Portuguesa; Esmeralda Torres, de Sucre; Manuel Rojas, de Táchira; Julio Borromé y Jorge Valero, de Trujillo; Damaris González, de Vargas; Rafael Garrido, de Yaracuy, y Nicanor Cifuentes Gómez, de Zulia. Los poetas internacionales son Gabriel Impaglione (http://www.letralia.com/firmas/impaglionegabriel.htm), de Argentina; Jéssica Freudenthal Ovando, de Bolivia; Wilmar Silva, de Brasil; Paula Ilabaca, de Chile; William Ospina y Luis Ángel Parra, de Colombia; Basilia Papastamatíu, de Cuba; Humberto Vinueza, de Ecuador; Sonia Betancort y Jesús Munárriz, de España; Paul Hoover, de Estados Unidos; Michel Butor, de Francia; Francisco Morales Santos, de Guatemala; Gary Klang, de Haití; Emilio Coco, de Italia; Mervyn Morris, de Jamaica; Joumana Haddad, de Líbano; Minerva Margarita Villarreal, de México; Juan Carlos Vílchez, de Nicaragua; Conceiçao Sâo Lima, de Santo Tomé y Príncipe; Tamim Al-Barghouti, de Palestina; Roger Santiváñez, de Perú; Luis Díaz, de Puerto Rico; Ana Luisa Amaral, de Portugal, y Roberto Appratto, de Uruguay. “Hace unas semanas hicimos aquí la feria del libro. Esto es parte de un mismo esfuerzo, de una misma necesidad. Se trata de convertir estos lugares de la creación, del arte, de la poesía, en espacios comunes o cotidianos”, dijo Pedro Calzadilla, ministro de Cultura, en una rueda de prensa celebrada el pasado 12 de junio. Talleres, seminarios, recitales, conferencias, tertulias, exposiciones, mesas redondas y bautizos también formarán parte de esta fiesta de las letras. Habrá 18 novedades editoriales y, además, actividades de teatro, cine y música. En total, más de un centenar de actividades conforman el programa, disponible en http://bit.ly/Lw3Uf7. Fuentes: AVN • Casa de Bello • El Universal • teleSUR *** Huancayo celebra su cuarta Feria del Libro La 4ª Feria del Libro de Huancayo (http://www.feriadellibro.com.pe/4), en Perú, se realizará del 20 de junio al 1 de julio con la participación de destacados escritores, entre los que destacan el mexicano Mario Bellatin y los peruanos Oswaldo Reynoso y Edgardo Rivera Martínez; así como el periodista Hugo Coya. La feria, que se realizará en la explanada del Parque de Huamanmarca, reunirá durante 12 días a escritores, periodistas, artistas y poetas que participarán en 150 actividades de entrada gratuita que incluyen conversatorios, presentaciones de libros y espectáculos musicales. Se prevé este año superar la cifra de más de 200.000 personas que acudieron en 2011 a este evento, que ya es considerado como una de las citas culturales más importantes del centro del Perú. El escritor mexicano Mario Bellatin vivió durante su niñez y juventud en Lima, donde publicó su primera obra, Mujeres de sal. El autor participará en esta oportunidad en un cine foro donde presentará el largometraje Invernadero, dirigido por Gonzalo Castro, y cuyo actor es el propio Bellatin. Asimismo, en su segunda día de estancia en Huancayo tendrá un acercamiento con sus lectores, en un conversatorio donde se referirá al proceso creativo de sus obras. Finalmente, presentará su libro Disecados, publicado por la editorial Sexto Piso. Edgardo Rivera Martínez, narrador natural de Jauja, presentará un libro sobre su ciudad natal y recibirá un homenaje a su trayectoria literaria. Asimismo, el afamado escritor Oswaldo Reynoso presentará en la feria su nueva novela que lleva por título En busca de la sonrisa encantada. También participará el periodista Hugo Coya, actual presidente del directorio de Editora Perú, quien el año pasado publicó Polvo en el viento, libro de investigación sobre la vida del narcotraficante “Vaticano”. Coya también publicó en 2010 Estación final, investigación que narra las historias de un puñado de peruanos que vivieron las miserias del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Al evento, que es organizado por Willy Mateo Cisneros, también acudirán las poetas Carmen Ollé, Giovanna Pollarolo y Rocío Silva Santisteban, al igual que la reconocida actriz y cantante Magaly Solier, quien presentará la película Amador. Por la región de Huancayo participarán asimismo Catalina Bustamante, Idaluz Solís, Gerardo García Rosales, Nicolás Martínez, María Teresa Zúñiga, Roland Curisinche, José Oregón, Héctor Meza Parra y Sergio Castillo. Por otro lado, próximamente se dará a conocer los resultados de los concursos de cuento y poesía convocados con gran difusión en Perú y el extranjero. Este año se ha incrementado el número de expositores y las grandes editoriales que venderán libros a precios de feria. El año pasado figuró como invitado una editorial de Chile, este año será una de Colombia. Fuentes: Andina • 4ª Feria del Libro de Huancayo *** Alfaguara publica el libro de semblanzas Personas, de Carlos Fuentes Personas (http://www.alfaguara.com/es/libro/personas-1), la obra inédita del escritor mexicano Carlos Fuentes —fallecido el pasado 15 de mayo—, en la que retrata los diferentes personajes a los que conoció e influyeron en su vida y obra, sale a la calle este miércoles 20 de junio, publicado por el sello Alfaguara. En este ensayo, el autor de La muerte de Artemio Cruz recoge una veintena de semblanzas en las que recuerda y plasma hechos, anécdotas, enseñanzas y peripecias vividas con las personas que supusieron algo importante en su carrera. Lázaro Cárdenas, Jean Daniel, Fernando Benítez, Julio Cortázar, Luis Buñuel, Arthur Miller, Pablo Neruda, Alfonso Reyes, François Mitterrand, Susan Sontag, María Zambrano o Jesús de Polanco, entre otros, son las personas que confluyen en este libro. Fuentes, quien dejó aun otro libro inédito, la novela Federico en su balcón —que se publicará en noviembre—, fue objeto de un homenaje en la Casa de América en Madrid el pasado miércoles 13, cuando diversas personalidades participaron en una lectura ininterrumpida de Aura, su novela mítica y una de las más significativas del llamado boom latinoamericano, cuya publicación acaba de cumplir 50 años. Así, las voces de esta novela publicada por primera vez en mayo de 1962 resonaron en las voces del director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, y el secretario de Estado español de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia. Además, leyeron la obra de Fuentes el director del Instituto de México en España, Jaime del Arenal; el secretario para la Cooperación Iberoamericana, Salvador Arriola; escritores como Patricio Pron, Jorge Volpi, Consuelo Triviño Anzola, Jorge Eduardo Benavides, Ana Colchero, y periodistas como Juan Cruz, Carlos Rubio, corresponsal en España de Reforma, de México; Carolina Lieber y Gabriela Wiener. El último en leer fue el actor argentino Héctor Alterio, tras lo cual las imágenes de Carlos Fuentes leyendo su novela sirvieron de broche final del acto. Fuente: EFE *** Celebrarán en Monterrey el 5º Encuentro de Escritores Sanmillanos El próximo viernes 22 de junio a las 18 horas se realizará en Monterrey, Nuevo León (México), el 5º Encuentro Internacional de Escritores Sanmillanos 2012 (http://on.fb.me/KjQUJZ), una lectura pública anual que desde 2007 organiza la escritora mexicana Lorena Sanmillán (http://www.letralia.com/firmas/sanmillanlorena.htm) y en la que participan autores de diversos países, ya en persona o enviando los textos a través de Internet para que los lea alguien en el curso del evento. Se puede enviar relatos o poemas —cuya lectura no rebase los cinco minutos de duración— a la dirección electrónica sanmillano@librosdenuevoleon.com. En esta edición, y para celebrar el primer lustro del encuentro, se hará un reconocimiento a la escritora regiomontana Dulce María González y su novela Mercedes luminosa. Así, serán especialmente bienvenidos textos sobre trasatlánticos, mar, Mercedes y luminosidad. La sala de lectoescritura “Colorín Colorado”, que dirige la poeta Eva Trujillo, será la encargada de inaugurar el encuentro. Junto con esta sala participa por primera vez el Taller de los Fenicios Tercos, así como los escritores Mikel Deltoya, Alexa Legorreta, Neftalí González, Sandra Ortiz, Ingrid Bringas, Rita Bedia, Jesús Leos Rodarte, Ihoeldis (Cuba) y Georgina Hidalgo. Además, ya han confirmado su participación los escritores Marvin Durán (Tijuana), Jair García-Guerrero, Alexandra Botto (regia residente en Houston), Guillermo Berrones, Ileana Cepeda, Zaira Espinosa, Ricardo Díaz Vázquez, Tanya Ventura, Eduardo Zambrano, Juan Manuel Carreño, Aidé Cavazos, Alfredo “Dracco” Cisneros, Alejandra Muñoz, Noek Izardui, Margarito Cuéllar, Román Castañeda, el Taller “Estación Café”, Héctor González Reyes, Ángeles Ochoa, Salvador de la Vega, Fernando J. Elizondo Garza, Palomilla Apotastásica y Mario Prado Glenda. A distancia se ha confirmado la participación de Susana Guzner (Argentina), Siomara España (Ecuador), Jaime G. Velázquez (Veracruz) y Alisma de León (Reynosa). Además, Libros de Nuevo León estará presente con libros de los autores participantes. La participación es gratuita y quienes se animen recibirán diplomas. La actividad, cuyas incidencias podrán ser seguidas a través de Twitter, se realizará el viernes 22 de junio a las 18 horas en el Gargantúas Espacio Cultural, ubicado en Escobedo 740 Norte, entre Treviño y Carlos Salazar, en Monterrey. El consumo correrá por cuenta de los participantes. Fuente: Organizadores del evento *** Instituto Cervantes presentó una página web remozada para El Día E Este 23 de junio el Instituto Cervantes celebra El Día E, un conjunto de actividades en torno al idioma que tendrá como escenario la sede principal en Madrid y los centros distribuidos en 44 países de los cinco continentes, además de una remozada página web en www.eldiae.es que fue presentada el pasado martes 12 de junio. Los usuarios encontrarán en este portal una nueva interfaz con la imagen totalmente renovada de El Día E. Asimismo, la plataforma digital ofrecerá un completo paquete de contenidos digitales, que incluirá vídeos con las palabras favoritas del español de numerosas personalidades; los textos ganadores del concurso de microrrelatos que han organizado las diferentes sedes del Cervantes, y una versión digital abreviada del proyecto “Hojas de Parra”, dedicado al poeta chileno Nicanor Parra, ganador del Premio Cervantes 2011. Con este lanzamiento, el Cervantes da la salida a las propuestas vinculadas a El Día E, una celebración para toda la comunidad hispanohablante. El objetivo de la misma es festejar la pujanza de un idioma que une a 500 millones de personas, y que se ha convertido en la segunda lengua del mundo por número de hablantes, el segundo idioma de comunicación internacional y el tercero más utilizado en Internet. Más de una decena de personalidades del mundo de la cultura apadrinarán este año El Día E. La principal novedad con respecto a la edición de 2011 reside en que la lengua materna de muchos de ellos no es la española, pero todos desarrollan su actividad en ámbitos estrechamente ligados a ella. Cada uno de estos padrinos ha elegido su palabra favorita del español, que los internautas podrán visitar en los vídeos que aloja la página. La nueva web también desvelará los textos premiados en el concurso de microrrelatos en Twitter que se celebró en los centros del Instituto Cervantes durante el pasado mes de mayo, y donde participaron cientos de estudiantes de español. Los ganadores de este concurso recibirán el obsequio de una matrícula gratuita en cualquiera de los cursos que ofrece el Cervantes para el próximo año, y sus creaciones podrán ser retuiteadas desde el portal. Además, desde el pasado 8 de junio, todos aquellos que deseen compartir su propio microrrelato pueden hacerlo enviando un texto de hasta 140 caracteres a la cuenta de El Día E (http://twitter.com/eldiae), que incluya la etiqueta #mreldiae, así como, al menos, una de las 10 palabras más votadas del español en la edición del año pasado: Querétaro, gracias, sueño, libertad, amor, Jesús, tú, murmullo, alma y meliflua. Asimismo, las sedes del Cervantes en todo el mundo han confeccionado un completo programa de actividades, que servirá el 23 de junio para mostrar las múltiples facetas de la cultura española e iberoamericana. En Madrid, el Cervantes prepara dentro de su sede central una gran “plaza” con numerosos contenidos dedicados al público infantil, como actuaciones musicales, cuentacuentos o talleres. La institución ofrecerá también una jornada de puertas abiertas en la muestra “Esquizofrenia tropical”, con la que participa en el festival PHotoEspaña, y visitas guiadas a la Caja de las Letras, antigua caja de caudales que contiene los legados de grandes protagonistas de la cultura en español. A estas celebraciones se sumará la red de 77 centros del Cervantes, que acogerá un gran número de conciertos, proyecciones o conferencias sobre la lengua española. Como añadido, en la mayoría de las ciudades participantes se ofrecerán clases gratuitas de español durante todo el día. El Día E nació en 2009 como un proyecto del Instituto Cervantes para celebrar la buena salud de nuestra lengua y promover simultáneamente la cultura española e iberoamericana en los cinco continentes. A lo largo de estos tres años, todos los centros del Instituto Cervantes —desde Sídney hasta Brasilia— han festejado este día, como muestra de la importancia internacional del español y la creciente implantación de nuestra cultura en todo el mundo. Fuente: Instituto Cervantes *** Fernando Marías Franco, nuevo académico de la historia El historiador español Fernando Marías Franco ingresará el domingo 24 de junio en la Real Academia de la Historia de España para cubrir la vacante de la medalla Nº 24 producida por el fallecimiento de José María López Piñero. La candidatura de Marías Franco fue presentada por los académicos José Luis Díez, Carmen Sanz Ayán y Martín Almagro Gorbea. El nuevo académico fue elegido el 21 de enero de 2011. El discurso que leerá lleva por título “Pinturas de historia, imágenes políticas”. En nombre de la corporación será contestado por la académica Sanz Ayán. Marías Franco es catedrático de historia del arte de la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciado (1971, con P.E.) y doctor (1978) en filosofía y letras (historia del arte) por la Universidad Complutense de Madrid. Realiza la tesis doctoral con Alfonso E. Pérez Sánchez sobre “La arquitectura del Renacimiento en Toledo”. Es miembro, entre otras instituciones, del Centro de Estudios Sorianos, del Centro Internazionale di Studi Jacopo Barozzi da Vignola de Roma y, desde 1985, del Comité Científico del Centro Internazionale di Studi di Architettura “Andrea Palladio” de Vicenza (Italia), del que es vicepresidente desde 1998 y editor de su revista Annali di Architettura desde 1993. Especialista en la historia de la arquitectura y el arte español de la época moderna, ha publicado casi tres centenares de artículos de investigación en estos campos (algunos traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, griego, húngaro, polaco y japonés), en un arco temporal que va del siglo XV (El Bosco, Pedro Berruguete, los Reyes Católicos) al XVIII. Intentando no establecer fronteras cronológicas rígidas o barreras disciplinares, ha procurado en ellos relacionar la arquitectura y las artes figurativas entre sí, como productos de una misma cultura, y estudiarlos específicamente con referencia a los fundamentos teóricos de sus diversas prácticas. En este sentido, su aportación a la historia del arte y la arquitectura, como historia antropológica del arte, ha partido de su consideración como objetos primariamente humanos y por lo tanto históricos (políticos, religiosos, funcionales e ideológicos), insertables y solo analizables en el marco de una historia de la cultura, a la que contribuyen con su específica construcción de una cultura de imágenes, y no exclusivamente como productos de una historia del arte en tanto que sucesión autónoma de objetos artísticos, sin conexión con sus diferentes contextos. Fuente: Europa Press *** Un colectivo artístico chileno bombardeará Londres con poesía El Parque del Jubileo de Londres será bombardeado el próximo 26 de junio con más de 100.000 papeletas con poemas de 300 poetas contemporáneos de 204 países, una iniciativa del colectivo de arte chileno Casagrande. Detrás de “Rain of Poems” (Lluvia de poemas), que tendrá lugar a las 21 horas locales, cuando más de 100.000 papeletas serán lanzadas desde un helicóptero que sobrevolará este paraje situado entre el río Támesis y la noria del London Eye, están los poetas chilenos Julio Carrasco, Cristóbal Bianchi y José Joaquín Prieto. El acto pretende transmitir una imagen alternativa del pasado y recordar los bombardeos que los habitantes de Londres sufrieron durante la II Guerra Mundial con los versos de poetas procedentes de los países que participarán en los Juegos Olímpicos que se celebrarán en la capital británica este verano. “Se trata de poder difundir la poesía en un formato distinto con toda la carga política que significa lanzar poemas en lugares que han sido bombardeados”, explicó Prieto. Esta singular idea nació en 2001 en Chile cuando, con motivo de la detención en Londres del dictador Augusto Pinochet (1915-2006), se lanzaron versos de poetas del país austral sobre el palacio presidencial de La Moneda para no olvidar los bombardeos que sufrió durante el golpe de Estado de 1973. Fue entonces cuando otras ciudades como Dubrovnik (Croacia), Guernica (España), Varsovia (Polonia) y Berlín (Alemania), que en su momento sufrieron el asedio de las bombas, se interesaron en la iniciativa y vivieron sus propios bombardeos poéticos, relata Prieto. Tras el éxito de la lluvia de poemas que se organizó en Berlín en 2010, los responsables del Festival Parnassus, el certamen poético más importante del Reino Unido, se pusieron en contacto con el colectivo Casagrande para organizar un lanzamiento de poemas en Londres. “Nosotros ya teníamos la idea de hacerlo en Londres, pero al interesarse en nuestra propuesta logramos una alianza muy potente ya que se comprometieron a gestionar todos los permisos para hacerlo en el jardín del Jubileo”, relata el poeta chileno. A diferencia de los otros cinco bombardeos, en esta ocasión no sólo se lanzarán poemas de artistas locales y chilenos sino que también se podrán leer versos de poetas de los 204 países que participan en el Festival Parnassus. “Queríamos hacerlo este año independientemente de las Olimpiadas, pero en este contexto va a haber mucho más eco. Va a haber prensa internacional y esto le va a dar más notoriedad. Visualmente va a ser muy bonito”, augura Prieto. Los versos de poetas que se lancen el próximo 26 de junio en la capital británica estarán impresos en inglés y español. “En este momento las ciudades están viviendo una época de maduración que permite hacer estos proyectos. Volver a revisar estos momentos de una manera distinta y con un peso importante de la poesía es muy bonito”, concluyó Prieto. Fuente: EFE *** El fotógrafo español Francisco Reina visitará Venezuela El 27 de junio a las 8 de la noche será inaugurada en los espacios de Roberto Mata Taller de Fotografía (http://www.robertomata.net), en Caracas, la muestra “Altered states through the art of power”, del fotógrafo español Francisco Reina, quien visita la capital venezolana para participar en una serie de actividades invitado del Proyecto Trocadero (http://www.proyectotrocadero.com), una iniciativa emprendida en 2011 por el fotógrafo Carlos de Castro y RMTF. Una de las grandes inquietudes de Reina es la concentración del poder en pocos individuos y cómo éstos terminan ejerciéndolo a conveniencia propia. A su parecer, la democracia es un sistema cuestionable, que en realidad no es lo que aparenta, así como el discurso político, que suele estar más inclinado a la manipulación que al logro de metas que beneficien a los ciudadanos. Reina inició su carrera artística como pintor, pero poco tiempo después encontró en la fotografía un campo lleno de posibilidades para expresar sus cuestionamientos, y de eso se trata el trabajo que ofrecerá en Caracas. “Altered states through the art of power” está integrada por dos series que, de una u otra forma, hablan del poder, las instituciones que lo representan y los individuos que lo ejercen. La primera de ellas es “The Art of Power”, trabajo dedicado a la institución política materializada en estructuras arquitectónicas herméticas que no permiten que salga ni entre nada. “Solemos imaginar a los organismos que dirigen un país como empresas racionales que persiguen fines que van a satisfacer los intereses de toda la sociedad”, dice Reina. “Los tiempos actuales están sacando a flote demasiadas evidencias que sugieren que esta visión no siempre corresponde a la realidad”. “Altered States”, la segunda serie fotográfica, tiene que ver con la manipulación como herramienta del poder; los sujetos y lugares que protagonizan estas imágenes envían un único mensaje: la forma más clara de manipulación es la mentira. En sus palabras, el lenguaje manipulado puede ser recibido con confianza y buena fe y conduce a las personas según las intenciones del manipulador. “Por eso el cuadro del mundo que se presenta a la gente no tiene la más mínima relación con la realidad, ya que la verdad sobre cada asunto queda enterrada sobre montañas de mentira. Se ha alcanzado un éxito extraordinario en el sentido de disuadir las amenazas democráticas, y lo realmente interesante es que ello se ha producido en condiciones de libertad”, concluye el artista. Ambas series se exhibirán en RTMF hasta el 28 de julio. El jueves 28 de junio, también a las 8 de la noche, Reina ofrecerá en RMTF la charla “El reciclaje de imágenes para la creación de un proyecto fotográfico”. A partir de las imágenes disponibles en Internet, el fotógrafo plantea la posibilidad de emplear ese material con fines artísticos. “Ha nacido un nuevo concepto para la creación de proyectos y ya no es el mismo fotógrafo quien necesariamente ha de producir las imágenes, sino que asigna o usa imágenes de otras fuentes para recontextualizarlas, intervenirlas y producir una nueva obra”, afirma. Las actividades de Reina en Caracas finalizarán el viernes 29 de junio con “El barco de los locos”, taller intensivo práctico sobre lo verosímil de la fotografía y la intencionalidad. “La finalidad de este taller es analizar cómo podemos crear una obra desde una posición crítica y reflexiva referente a temas que afectan a las sociedades actuales en las que vivimos. Aprenderemos a usar la naturaleza comunicativa de la fotografía como polo emisor de mensajes que nos ayude a expresar nuestras preocupaciones y reflexionaremos así sobre nuestra responsabilidad como creadores de imágenes”. Durante los tres días que durará la experiencia académica, cada alumno trabajará sobre un tema actual que le resulte afín o atractivo; la finalidad es aprender a materializar ideas a través de imágenes y lograr establecer un diálogo entre mensaje y contenido, dando especial atención al material a utilizar. Cualquier medio o método fotográfico será considerado válido siempre que aporte al tema en cuestión, “por lo que nos adentraremos en un proceso creativo totalmente flexible y abierto a la experimentación”. Nacido en Sevilla en 1979, Reina es licenciado en bellas artes (Universidad de Sevilla, 2003). En 2008 inicia estudios en fotografía realizando talleres con Denis Darzacq, Jill Greenberg, Matt Siber, Eugenio Ampudia, Alejandro Castellote, Manolo Bautista, Daniel Canogar, Miguel Oriola, Ciuco Gutierrez, Jose Luis Santalla, Eduardo Momeñe y Santiago Olmo, así como el máster en fotografía en la escuela EFTI de Madrid. Ganador de varios reconocimientos internacionales, su obra ha sido expuesta en países de Europa y América a través de publicaciones y muestras colectivas. Fuente: Proyecto Trocadero *** Celebrarán en Cantabria la I Feria del Libro Independiente Más de sesenta editoriales españolas han confirmado su participación en la primera edición de la Feria del Libro Independiente en Cantabria (Flic!, http://www.facebook.com/FeriaLibroIndependienteCantabriaFLIC), que se celebrará entre el 5 y el 8 de julio en la Plaza Porticada de Santander, en España, bajo la organización de la Asociación Aletheya y dentro de las actividades que la Fundación Santander Creativa (FSC) ha programado para este año. La feria, que abrirá al público entre las 11 y las 14:30 horas y entre las 17 y las 21:30, sumará al espacio de exposición y venta de libros una gran área central que albergará actividades complementarias como talleres de ilustración y cuentacuentos. Este mismo escenario acogerá también uno de los ejes centrales de Flic!: un ciclo de mesas redondas en el que se darán cita expertos en distintos ámbitos del sector del libro independiente. Así, el mismo día de inauguración participarán el editor Silvano Gozzer, fundador de la consultora de estrategia editorial y de contenidos Anatomía en Red y coautor del blog Anatomía de la Edición; el periodista y editor cántabro Javier Fernández Rubio y el escritor Javier Menéndez Llamazares. El viernes 6 será el turno de Manuel Gil, director comercial de la editorial Siruela y consultor y docente en el sector del libro, que estará acompañado por la periodista Marta San Miguel y por el poeta Juan Antonio González Fuentes. Por último, el sábado tendrán lugar dos mesas redondas consecutivas. En la primera de ellas, que versará sobre la digitalización del libro, intervendrá Arantxa Mellado, consultora editorial, organizadora de Liber digital —feria internacional especializada en los nuevos soportes de lectura— y directora de actualidadeditorial.com. La segunda correrá a cargo del crítico literario Patricio Pron, acompañado por el periodista Guillermo Balbona y por el escritor Alberto Santamaría. Igualmente, habrá espacio para las presentaciones de libros por parte de sus autores. Así, el viernes 6 de julio Alicia Huerta presentará Delirios de persecución, obra en gran parte ambientada en la localidad cántabra de Ruiloba. El mismo día, Amelia Pérez de Villar hablará de Dickens enamorado (Fórcola, 2012), ensayo que recorre la vida privada del escritor inglés a través de cartas de amor inéditas en español y que no deja de cosechar éxitos de crítica. El sábado 7 se presentarán los volúmenes editados con los títulos que resultaron ganadores este año de los Premios José Hierro, convocados por el Ayuntamiento de Santander. La presencia de más de 60 editoriales del sector permitirá a los visitantes obtener una imagen representativa del sector del libro independiente en España. Hasta Santander se desplazarán editoriales de Madrid (Siruela, Impedimenta y Nórdica, entre otras), Cataluña (Rayo Verde, Bellaterra, Icaria, Octaedro), Valencia (Pre-textos), Galicia (Viento, Kalandraka), Castilla y León (Menoscuarto) y Extremadura (Periférica). Además, Flic! contará con presencia de editoriales andaluzas, asturianas y riojanas y con la participación de la Asociación de Revistas Culturales de España, así como con representación del sector del cómic. Algunas de las editoriales participantes estarán representadas por sus editores, pero el grueso del trabajo de exhibición y venta de ejemplares correrá a cargo de los libreros locales, acompañados por alguna librería de fuera de Cantabria como, entre otras, Traficantes de Sueños y El Búho Lector. También han confirmado su visita, al margen de la venta, editores como Javier Jiménez, de la editorial Fórcola, que acompañará a la autora Amelia Pérez de Villar en la presentación de su obra. Otros editores aprovecharán la concentración para presentar sus novedades en las librerías de la ciudad. Fuente: Flic! *** La 30ª edición de Liber tendrá a Paraguay como invitado de honor Del 3 al 5 de octubre próximo, Liber, la Feria Internacional del Libro, celebrará su 30ª edición en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona, España, mostrando las oportunidades de negocio, tendencias, tecnologías y servicios que van a definir la nueva industria editorial, y con Paraguay como país invitado de honor. Promovido por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Liber es el encuentro profesional más importante de la industria del libro en español. Tiene periodicidad anual y se celebra de forma alterna en Barcelona y Madrid. En esta edición se espera 7.000 visitantes. Con la oferta comercial de unas 600 editoriales y empresas representadas, la feria espera contribuir a reactivar las exportaciones y las ventas en el mercado español y a fomentar el debate sobre el futuro del libro a través de las Jornadas Liber, que bajo el lema “Hacia una nueva industria editorial” reunirán a profesionales y expertos de todas las especialidades del mundo editorial con más de cincuenta ponencias, talleres y mesas redondas. Se debatirá el impacto de las nuevas tecnologías en la cadena del libro y en el marketing del sector; la aparición de otros modelos de negocio, canales de venta y distribución y su repercusión en librerías y bibliotecas; o la redefinición de las relaciones entre agentes, editores y autores, además de otros temas. También se habilitará un espacio en el que grandes figuras de la edición española compartirán con el público sus experiencias y opiniones en torno al libro y la producción editorial. Además, un extenso programa de actividades literarias y culturales dará a conocer las obras y autores clásicos y actuales más reconocidos de la literatura paraguaya. La delegación de editoriales y representantes del sector editorial del país guaraní mantendrá encuentros de negocios con los expositores del salón para cerrar acuerdos comerciales. Por otro lado, como en anteriores ediciones, se entregarán los Premios al Fomento de la Lectura a los Medios de Comunicación en los apartados de Prensa, Radio y Televisión; el Premio Boixareu Ginesta, al mejor librero del año; y el Homenaje Liber para reconocer la labor de instituciones o personas en favor de los libros. Para atender estas nuevas necesidades, el salón incorpora, por segundo año consecutivo, el sector Liber Digital, que aglutinará la oferta comercial de proveedores de servicios tecnológicos para la industria editorial, así como de fabricantes y distribuidores de aplicaciones y dispositivos de lectura digital, entre otros. Estas empresas podrán explicar y realizar demostraciones de sus productos y servicios en el Corner Digital. Liber se ha volcado en atraer compradores tanto de España como internacionales para continuar incrementando las cifras de negocio del sector editorial español, que mueve cerca de 3.000 millones de euros al año y que constituye un referente en Latinoamérica, uno de los principales destinos de sus ventas en el exterior. La FGEE, en colaboración con el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), ha seleccionado 15 mercados emergentes para el libro español (Emiratos Árabes, Israel, Jordania, Japón, Líbano, Turquía, Australia, China, Corea, Filipinas, Hong Kong, India, Nueva Zelanda, Singapur y Taiwán) e invitará al salón a distribuidores, libreros y editores compradores de derechos. También se ha contactado con 500 compradores de otros países, principalmente del continente americano, a través de las Oficinas Comerciales de España. Este año, además, la FGEE potencia el Programa de Prescriptores de Interés Prioritario con el objetivo de promover la visita de representantes de instituciones universitarias, bibliotecas y organismos públicos de todo el mundo, cuya opinión resulte importante en la adquisición de libros. A través de esta acción se prevé la presencia de 75 personalidades de 25 países. Adicionalmente, se desarrollará una misión comercial inversa con medio centenar de bibliotecarios de Estados Unidos. Paralelamente, la FGEE ha puesto en marcha una campaña para aportar a Liber nuevos visitantes españoles con poder de prescripción o compra. Esta captación de visitantes se reforzará a través del programa Vip Buyers de Fira de Barcelona con el fin de impulsar el mercado interior. Fuente: Liber ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === El eclipse Bradbury (1) Dixon Acosta ============================= El 5 de junio de 2012, los medios informaron de un hecho que se produce cada 100 años: el paso del planeta Venus en su alineación con el Sol, que para los terrícolas nos pareció un lunar, un grano de acné en la cara de un gigante albino, o el último de la fila de puntos suspensivos que se quedó atrás, tal vez al escuchar una terrible noticia, la muerte de uno de los mejores escritores que haya visto este planeta y sus alrededores, Ray Douglas Bradbury. Muchos conocen a Bradbury como un popular escritor de ciencia-ficción, aunque él siempre lo negó. Lo triste del asunto es que fue un autor eclipsado por su propio éxito popular y no fue tenido en cuenta para alcanzar el merecido Olimpo literario. Siendo un escritor que incursionó con éxito en diversos géneros literarios, con cientos de libros a cuestas, algunos de los cuales son clásicos y referente obligado para varias generaciones de autores, engrosó la lista de ilustres escritores que no fueron reconocidos con el Premio Nobel de Literatura. Los distinguidos eruditos nórdicos lo ignoraron porque quizás bajaría el nivel del premio al entregárselo a un autodidacta (2) que había escrito cosas sobre marcianos o dinosaurios, y que además era culpable de haber sido guionista en el cine y la televisión. Jorge Luis Borges, otro gran olvidado en Estocolmo, dice de su colega norteamericano: “Otros autores estampan una fecha venidera y no les creemos, porque sabemos que se trata de una convención literaria; Bradbury escribe 2004 y sentimos la gravitación, la fatiga, la vasta y vaga acumulación del pasado... ¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad?” (en el prólogo de Jorge Luis Borges a Crónicas marcianas de Ray Bradbury). Sin embargo, estoy seguro de que esos mismos académicos deben tener —como buena parte del mundo lector—, dentro de sus libros favoritos, alguna obra de Bradbury, posiblemente alguno de sus portentosos títulos de ciencia-ficción suave enfocada en lo humanista (en contraposición a la ciencia-ficción dura que enfatiza lo técnico) que ante todo son himnos libertarios: nos referimos a Fahrenheit 451, El hombre ilustrado o las citadas Crónicas marcianas. Aunque si me preguntan sobre mi obra favorita del gran autor, no tiene que ver con la ciencia-ficción, se trata de El vino del estío, un relato sobre lo maravilloso y terrible del crecimiento infantil mientras pasan las altas temperaturas de un verano eterno. Siendo el gran cuentista que fue, para los jóvenes siempre recomiendo Cuentos de dinosaurios, aunque cualquier libro de Bradbury es recomendable por su rasgo lírico, era un poeta extraviado en la prosa. Ahora sé que lo visto el 5 de junio de 2012 no era Venus atravesando el telón del Sol, era Ray Bradbury convertido en punto, un trovador del futuro en tránsito a la eternidad. Notas 1. Aparte del presente obituario, en su momento celebré al autor vivo en un artículo más extenso, que para quien desee leerlo fue publicado originalmente en el sitio argentino de ciencia-ficción Quinta Dimensión (http://www.quintadimension.com/article236.html). 2. Bradbury, víctima de la Gran Depresión, no tuvo dinero para ir a la universidad, así que por su cuenta decidió ir a una biblioteca pública por su cuenta, tres días a la semana por diez años. ** Dixon Acosta http://www.letralia.com/firmas/moyadixon.htm Diplomático colombiano aficionado a la literatura. Fue cónsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente desempeña un cargo diplomático en Nicaragua. Ha publicado artículos en revistas de su país. === La lengua española en nicaragüense Rolando Gabrielli ============= Las pesadas gotas parecen pasos subiendo la grada y el viento golpeando la puerta una mujer que va a entrar. Ernesto Cardenal Y sonó la campana del poeta de Solentiname. Eco tardío para uno de los cinco poetas vivos más importantes en idioma español. El Reina Sofía tocó las puertas de Nicaragua, donde Darío fue Darío y cambió la lengua en nicaragüense. Ernesto Cardenal es un poeta histórico de América Latina, hombre de compromiso con su tiempo, gente, la humanidad, naturaleza y las palabras. Hay un tono, una visión, un mundo, largo recorrido y sobre todo un lenguaje en la poesía de este sacerdote de la palabra. En los sesenta nos impactó la voz de Cardenal, sus Epigramas de amor y contra la satrapía somocista que degollaba a los hombres libres y justos de América Latina, y ofendía a la humanidad. Lo leíamos con religiosidad en el viejo Pedagógico de la Universidad de Chile, y las tardes santiaguinas tan lejanas a Managua se confundían con el mensaje perentorio, crucial, preciso, propio del epigrama. Cuando la juventud universitaria o lectora repite los versos de un poeta, memoriza, sueña con ellos al amanecer, comparte lo que está viviendo el poeta, la palabra ha cumplido su objetivo y encontrado un destino. Su “Oración por Marilyn Monroe”, años después, se transformó en una plegaria por la fatal y adorada ídolo de Hollywood y del mundo, porque Cardenal con su poesía exteriorista, arrancó en sus palabras la biografía del dolor, humillación, abandono, “el de la huerfanita violada a los 9 años”. Un monólogo-diálogo, súplica, con el Señor, para que la reciba con todas sus virtudes y miserias, y al final le pide a él que sea quien conteste el teléfono, la llamada que ella iba a hacer poco antes de morir en su habitación en Los Ángeles, como la Diva que sigue siendo, la Diva del Hollywood de las super stars, que no dejan morir a los muertos. Una de las muertes misteriosas alrededor del clan Kennedy. Para quienes éramos compañeros de juego en la poesía en ese entonces, los Epigramas, Claudia y Myriam, los amores que desencantaron al poeta, nos acercaron a su poesía como la abeja al panal. El Cardenal de principios de los sesenta, quien decía “Tú no mereces siquiera un epigrama”, y ya había abandonado el monasterio de Gethsemani, Kentucky, donde conoce a su maestro, un monje trapense, Thomas Merton. Luego se fue a México a estudiar teología y solo fue ordenado sacerdote en 1965, en Managua. Somoza desveliza la estatua de Somoza en el estadio de Somoza Desde los años cincuenta combatió a Somoza hasta el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979. El dictador, aferrado a los colmillos de una larga y sangrienta dinastía, fue blanco de los Epigramas de un poeta que se centró en Nicaragua, bajo la guía de Pound, Catulo, Marcial y la propia historia que siempre le retó a comprometerse. ¿En qué pensaba el jurado que no veía la poesía de Cardenal, ya en los 87 años, poeta mayor del habla hispana? Con fuerte y reconocida influencia de la poesía norteamericana, Cardenal busca en el exterior la vida de las palabras, no teme hablar del neón, precisar datos de marcas de automóviles, señalar detalles propios de la realidad común y corriente. Sigue, dice, la vieja tradición de la poesía de Homero, porque el exteriorismo, afirma Cardenal, es tan antiguo como la poesía bíblica y del viejo aedo griego. Cardenal no cree en una poesía pura, interiorista, aislada del cuerpo de la vida. “La literatura debe prestar un servicio”, sostiene, y allí se emparenta con Neruda: “poeta de utilidad pública”. Hay quienes piensan que la literatura es una trampa en sí misma. “La literatura sola, la literatura por la literatura, no sirve para nada”, advierte Cardenal en un prólogo a una antología de la poesía nicaragüense editada en La Habana y suscrito por él en Solentiname el 3 de abril de 1972. Sus Epigramas dan cuenta de la atmósfera de terror que infundía el régimen de Somoza como una suerte de programa dominical para el pueblo nicaragüense, el rito de la violencia, temor, abuso, el clandestinaje, la apoderación absoluta del erario nacional y de las vidas. Se oyeron tiros anoche / Se oyeron del lado del cementerio. / Nadie sabe a quién mataron, o los mataron. / Nadie sabe nada. / Se oyeron unos tiros anoche. / Eso es todo. Versos sencillos que arrancan de la realidad como un grito silencioso, impune, la fiesta del terror que vivió buena parte de América Latina. La Guardia Nacional anda buscando a un hombre / Un hombre espera llegar esta noche a la frontera / El nombre del hombre no se sabe / Hay muchos hombres más enterrados en una zanja. / El número y el nombre de esos hombres no se sabe. / Ni se sabe el lugar ni el número de las zanjas. / La Guardia Nacional anda buscando a un hombre. / Un hombre espera salir esta noche de Nicaragua. Hace más de 50 años sucedió esta escena en la realidad del poema. América Latina se mantuvo en sus sangrientas sombras por décadas. Cardenal no olvida, seguramente, y en Canto cósmico (1989), su ópera prima, tan elogiada en Alemania, vuelve a abrazar el big bang de la vida y la muerte del hombre y del planeta, el yin y el yang. El amor en la poesía de Cardenal es un tema que no desaparece, al igual que en Neruda. Desde luego, Epigramas abre con unos poemas del desamor, donde hace claras alusiones y advertencias a Claudia, su enamorada que pudo ser una conquista en el papel, pero lo que le interesa al lector es esa aproximación del poeta a su amada, la exclusividad del poema y, si a ella no le interesa, “un día se divulgarán por toda Hispanoamérica... Y si el amor que los dictó, tu también lo desprecias, otras soñarán con este amor que no fue para ellas”. De todo lo ocurrido, quizás en el imaginario del poeta en esta relación, solo quedarán los versos de Ernesto Cardenal para Claudia (si acaso). ¿Es efímera hasta la sospecha de amor? ¿Todo se borra? El poeta es quien domina con el ejercicio de la palabra y decide que permanecerá o no en el tiempo. Es, en definitiva, el poder de la palabra. Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas. (E.C.) Si tú no estás en Nueva York Su epigrama donde hace un juego entre su amada y NY es un clásico. Si tú no estás en Nueva York / en Nueva York no hay nadie más / y si no estás en Nueva York / en Nueva York no hay nadie. El futuro sacerdote, que dejará atrás, en la memoria, a Claudia, Miryam y no sabemos qué otras enamoradas más, ironiza el amor desvaído con la lucha contra Somoza, que será un larga duración, un viejo long play dinástico, cuyo territorio me tocó conocer poco después de que el tirano volaba a Paraguay y luego en mil pedazos en su última Asunción hacia el infierno. Tal vez nos casemos este año, amor mío, y tengamos una casita Y tal vez se publique mi libro, o nos vayamos los dos al extranjero Tal vez caiga Somoza, amor mío. Es una enorme oportunidad la que nos brinda la historia, contar en este siglo con un poeta como Ernesto Cardenal, siempre en el centro del compromiso, sin dar paso a la genuflexión. Tan generoso ha sido el premio cervantino con otros escritores y ha mantenido a raya a dos de los más grandes poetas del habla hispana, Parra y Cardenal. Afortunadamente sobrevivieron a esta injusticia, porque la única que pierde es la poesía y sus lectores, y sobre todo la lengua española. Cardenal ya debió ser premiado con el Cervantes hace años, sus méritos están a la vista por una obra personal, que nos descubre y recrea el corazón doloroso, combativo del hombre de América Latina, poesía culta sin pretender serlo, clásica, dialoga con el pasado y el presente, y el universo está dentro de las cosas que nombra y registra para una futura memoria. Cardenal y Parra, los más recientes premiados por el reino de España, juntos 184 años, son poetas del siglo XX y XXI. Ambos son admiradores, a su manera, de Neruda, Parra hasta el final de sus días, a pesar de las ironías, existe un permanente homenaje a través de la memoria e inclusive su cercanía a Isla Negra. Las residencias nerudianas son obras que ningún poeta del siglo XX o XXI puede pasarse bajo la manga como un lector distraído en su ego. Cardenal y Parra vienen de la poesía anglosajona, mientras que Neruda de la francesa, española y Whitman, entre otros. Me han sorprendido las declaraciones de Cardenal cuando se enteró del Premio Reina Sofía, que la poesía en castellano no está muy bien y que su poesía siempre ha tenido el mismo estilo, sin estilo. Poesía exteriorista, calificada por el mismo, emparentada con el coloquialismo. Hace un tiempo, cuando me parecía una enorme injusticia no darle el Cervantes a Parra y Cardenal, dos de los poetas vivos en idioma español más importantes del siglo pasado y del actual, cité a este sacerdote de la teoría de la liberación y regañado públicamente por Juan Pablo II. “La poesía de Parra siempre me ha gustado, y tiene mucha coincidencia con la mía, pero su poesía es nihilista, de un descreído, y la mía es de uno con fe, y sobre todo de uno con esperanza. Sus cuestionamientos a la Iglesia no los conozco, pero no serán tan fuertes como los míos, y yo tengo más derecho a hacerlos porque es mi Iglesia, y es mi Madre, y debo echarle en cara cuando se prostituye”. De Parra, dijo, sólo conozco aquel que dice: “Cuba sí - Yanquis también”, que en realidad no es ataque a Cuba, sino que siempre tratan de conseguir la solidaridad gringa y la consiguen mucho. En todo caso su poesía me gusta y su persona me divierte. Vea si no esta cita de él que yo hago en mi último libro: Y yo iba con Nicanor Parra en bus en la India al Taj Mahal, y me habló del físico que calculó el número exacto de átomos del universo y dijo: el que no crea que los cuente. Dos en uno y uno en dos Cardenal sostiene recientemente que ha reivindicado lo social, revolucionario, político y también el amor juvenil. Después, él mismo descubre sus sentimientos, vino el amor a Dios. Uno de sus grandes maestros es Thomas Merton, a quien no he visto citado en ninguna nota periodística. Y desde luego Ezra Pound, a quien cita quizás sin darse cuenta: “¿Qué es la poesía?”, repite en voz baja para luego decir: “¡Es el lenguaje! El lenguaje comienza con la poesía, después hubo la prosa”. Pero en su obra de mayor aliento, Canto cósmico, 581 páginas, indaga desde la creación, el big bang, la evolución del mundo y del hombre, a lo divino, lo político, el amor, la especie, la ecología, el cosmos, las bestias, hasta aquellas cosas más concretas como es el exteriorismo, Wall Street, y en un telón de fondo donde está su pasión por Nicaragua, América Latina, la vida en comunidad, la palabra, la historia, la luz, las estrellas, el hombre y la mujer carnal “La mujer abriéndose y entrando el hombre / es el simbolismo natural / de una comunicación más misteriosa / dos en uno / y uno en dos”. El polvo, el polvo de estrella que somos. Y me sigo citando de un artículo sobre este autor, país también de poetas: “Cántico cósmico es una especie de Canto general del cosmos y la Tierra, su evolución. En alrededor de 600 páginas, Cardenal sopla el mundo como si fuera un polvo de estrellas errantes y se adentra en el hombre, vida y muerte. Es más, mucho más. Somos palabra / en un mundo nacido de la palabra / y que existe sólo como hablado / Un secreto de dos amantes en la noche / El firmamento lo anuncia como con letras de neón / Cada noche secreteándose con otra noche / Las personas son palabras / Y así uno no es si no es diálogo / Y así pues todo uno es dos / o no es / Toda persona es para otra persona / ¡Yo no soy yo sino tú eres yo! / Uno es el yo de un tú / o no es nada. / ¡Yo no soy sino tú o si no no soy! / Soy sí. Soy sí a un tú, a un tú para mí / a un tú para mí. Cardenal hace referencia en su Cántico cósmico a Huidobro, Borges y en especial a Neruda. Y referencias a poetas como Bécquer, Homero, Roque Dalton. “Pío XII fue para mí lo que Stalin para Neruda”, dice en Cantiga 15, bajo el título: Nostalgia del paraíso. Es un libro mucho más complejo, rico, variado, con hallazgos. Amor, muerte, sexo, vida, todos los pasados en el futuro y el presente como un pez en un río, hacia la mar, la mar, todo lo que es vida es muerte. Un libro de géneros, poesía, crónica, documental, narrativa, historia, exteriorista, un largo coloquio con el hombre y sus circunstancias y el cosmos. Poesía que indaga y sigue el curso de la evolución de la especie. Cantigas del pasado y futuro, de un presente amorosamente feroz Hay épica en estas cantigas: palabra, historia, poema. ¿Cardenal recurre a su no estilo, como dijo cuando le anunciaron el premio Reina Sofía? Echa mano al pasado de sus antepasados, a la historia que vivió, conoció, la que circula aún ante sus ojos, denuncia el poder de todas las monedas y las falsas que resisten como cucarachas en las bóvedas. Cada poeta tiene sus recursos, y éstos vienen de la mano de sus lecturas, vivencias, visión de vida, obsesiones, intereses, pasiones, un modo, una manera de entender, ver, auscultar y digerir la vida. Hay muros y paredes, soldados, muertos, materia, partículas, noches de desaparecidos en la oscura noche de Managua que oscureció América Latina, y son cantigas, cantos de pasado medieval, donde el poeta arrastra el polvo de las estrellas. Cantigas de la vida y la muerte, de la naturaleza humana, animal y del reino de la palabra. Cantos de amor, en uno y otro sentido, un canto por las especies, la humana y animal. Cardenal cubre no solo la superficie de la tierra y las cosas, la atmósfera del nacimiento y muerte, la resurrección de aquello que siempre es vida. Oh viejas estrellas / con sus simples ecuaciones, / agua y polvo, humedad / los muertos de la vida / y los vivos de la muerte, / ascienden descalzos, volando, / las manadas animales, / órganos sin luz, / se vuelve oscuro el día / amanecer del hombre y la mujer / algo permanecerá intacto / como en un principio / en el fin de los tiempos / el comienzo de la nada / La mosca a revolotear sobre la ventana. ** Rolando Gabrielli http://www.letralia.com/firmas/gabriellirolando.htm Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida “Fechado en Panamá”, en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli) y mantiene un blog en http://rolandogabrielli.blogspot.com. === Cien años de soledad en lengua wayuunaiki ============================= === Un tal prólogo de García Márquez Jaime de la Hoz Simanca ========= Una de las razones que esgrime el editor Fernando Jaramillo, reconocido gabólogo, para afirmar que el prólogo que supuestamente escribió Gabriel García Márquez para la edición de Cien años de soledad en lengua wayunaaiki no es de su autoría, es la de que el mago de Aracataca no ha escrito más después de la aparición de la novela Memoria de mis putas tristes, publicada en 2004 por el Grupo Editorial Norma y Mondadori. Jaramillo —gabitero, como a sí mismo se llama—, es el creador de Memorabilia GGM (http://memorabiliaggm.blogspot.com), el portal de Internet que rastrea la vida y obra de García Márquez y en el que aparecen, desde 1999, en estricto orden, todos los textos y referencias que se publican del Premio Nobel, casi todos los días, en los más recónditos espacios de revistas y periódicos del mundo hispanoamericano. En ese mismo portal también está el controvertido prólogo —reproducido del que publicó en exclusiva el diario El Heraldo en la edición del 18 de abril de 2012—, y sobre el cual opinaron escritores y periodistas, entre ellos el cronista Alberto Salcedo Ramos, quien dijo, segundos antes de explotar una sonora carcajada: “Si ese prólogo lo escribió García Márquez, entonces yo escribí la Divina Comedia”. Pero las dudas son mayores, como se verá más adelante. Reconocidos diarios de América, como El Comercio, de Ecuador, presentaron la noticia del prólogo como si hubiera sido una reaparición del Nobel después de un largo y justificado silencio. Otros lo han reproducido sin comentarios al margen; pero entre seguidores, conocedores, gabólatras y simples lectores de su obra, las suspicacias alcanzan niveles de mayor altura. Varios escritores consultados prefirieron salidas diplomáticas o gambetas cortas. Uno de ellos afirmó: “No quiero líos. Esta vez paso”. En 2010 se habló por primera vez, públicamente, acerca de la traducción de Cien años de soledad al wayuunaiki, lengua que hablan quinientos mil indígenas de la etnia wayuu distribuidos entre el departamento de La Guajira y el estado Zulia de Venezuela. Según el Documento de Política Etnoeducativa Nº 2 del Ministerio de Educación Nacional, Tomo II, el 71% de la población wayuu no lee ni escribe español. Gabriel García Márquez y su familia han mostrado siempre sus simpatías por La Guajira, tierra donde nacieron Luisa Santiaga Márquez, madre del escritor, y Nicolás Márquez, abuelo del mismo. Su abuela, Tranquilina Iguarán, es de origen wayuu. En Cien años de soledad son visibles dos personajes de esa comunidad: Visitación y Cataure, quienes arriban a Macondo con la peste del insomnio. Inicialmente se llevó a cabo una reunión en medio del Festival Indígena de Uribia de 2010, y en ella participaron prestigiosos lingüistas y especialistas del español y el wayuunaiki, al igual que la ministra de Educación de entonces, Paula Moreno, quien avaló el proyecto que también integran asesores e ilustradores de la obra. Después de posteriores encuentros, entre el 18 y 20 de mayo pasado, el grupo apareció en Riohacha, donde adelantó varias sesiones de trabajo. Pero días antes, el mundo macondiano fue sorprendido con la publicación de un extraño prólogo de seis breves párrafos en cuyo final aparece el nombre de Gabriel García Márquez. Los prólogos de Gabo La reciente información sobre el último prólogo atribuido a García Márquez explica que es el cuarto que escribe a lo largo de su dilatada carrera; sin embargo, al aguijonear los recuerdos, o al echar un vistazo a su abundante producción literaria, es evidente que el número de prólogos escritos por Gabo se extravía en un laberinto de presentaciones, reseñas de primeras páginas de las obras, prefacios e introducciones que diluyen cualquier conteo que se intente. Hay muchos prólogos memorables de electrizantes metáforas y giros asombrosos que reducen al de la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki a un simple escolio de principiante. Así, a vuelapluma, registra uno al Gabo prologuista al encontrar su firma y el año —83— al final del texto que anteceden las notas y caricaturas de Héctor Osuna, quien ese mismo año publicó el libro Osuna de frente. En tal prólogo, titulado “La historia vista de espaldas”, remata nuestro Nobel de literatura: Su negocio parece ser la salvación de las almas. Y su única posición legítima, en consecuencia, sólo puede ser la de los cristianos primitivos, que en el circo romano se dejaban comer por los leones cantando plegarias de amor, porque estaban tan convencidos como Osuna de que en la lógica de Dios eran ellos quienes se estaban comiendo a los leones. Cuatro años después, la editorial Mondadori publicó el libro Habla Fidel, escrito por el veterano periodista italiano Gianni Mina. Se trata de una extensa entrevista que alcanzan las 350 páginas, incluido el deslumbrante y extenso prólogo de García Márquez, quien lo titula así: “Fidel Castro: el oficio de la palabra hablada”. Dicho prólogo comienza de la siguiente manera: Refiriéndose a un visitante extranjero al que había acompañado durante una semana en una gira por el interior de Cuba, Fidel Castro dijo: “Cómo hablará ese hombre, que habla más que yo”. Basta conocer un poco a Fidel Castro para saber que era una exageración suya, y de las más grandes, pues no es posible concebir a alguien más adicto que él al hábito de la conversación. Su devoción por la palabra es casi mágica. Al principio de la revolución, apenas una semana después de su entrada triunfal en La Habana, habló sin tregua por la televisión durante siete horas. Debe ser un récord mundial... En 1996, la Imprenta Nacional de Colombia terminó de imprimir el libro de Álvaro Mutis, La mansión de Araucaíma y otros relatos, y en él apareció un prólogo escrito por García Márquez que, tal vez, concluyó meses antes de que la obra se conociera. O años. Se titula “Mi amigo Mutis” y el párrafo de entrada es el siguiente: Álvaro Mutis y yo habíamos hecho el pacto de no hablar en público el uno del otro, ni bien ni mal, como una vacuna contra la viruela de los elogios mutuos. Sin embargo, hace diez años justos y en ese mismo sitio, él violó aquel pacto de salubridad social, sólo porque no le gustó el peluquero que le recomendé. He esperado desde entonces una ocasión para comerme el plato frío de la venganza, y creo que no habrá otra más propicia que ésta. En 2003, Gabo prologó el libro El cerebro y el mito del yo, del científico Rodolfo Llinás. En uno de sus apartes afirma que “este libro maestro en el que Rodolfo Llinás propone la tesis casi lírica de que el cerebro, protegido por la coraza del cráneo, ha evolucionado hasta el punto de transmitirnos imágenes del mundo externo que —a diferencia de las plantas arraigadas— nos permiten movernos en libertad sobre la tierra. Más asombroso aun: son ensueños regidos por los sentidos en la oscuridad y el silencio absolutos, que al ser elaborados por el cerebro se convierten en nuestros pensamientos, deseos y temores. O —como pudo decirlo Calderón de la Barca— es el milagro racional de soñar con los ojos abiertos”. El Áncora Editores presentó en 1997 el libro Memorias del ex presidente Alberto Lleras Camargo y en él destaca el siguiente párrafo escrito por el prologuista Gabriel García Márquez: Lo conocí en Ciudad de México en la primavera de 1970. Apareció como un recuerdo de mi adolescencia bajo los árboles floridos del Paseo de la Reforma, con el vestido azul de rayas blancas con que solían uniformarse los hombres del poder (...). Después de un apretón de su mano cargada de una energía recóndita, me dijo: “Camine y nos tomamos un trago”. En 1984 fue publicado el libro Hemingway en Cuba, de Norberto Fuentes, quien nueve años después abandonaría la isla gracias a la ayuda de García Márquez, autor del prólogo que catapultó el nombre del escritor cubano. El último párrafo de esa pieza literaria dice así: El resultado final es este reportaje encarnizado y clarificador de casi setecientas páginas que acabo de leer en sus originales, y que nos devuelve al Hemingway vivo y un poco pueril que muchos creíamos vislumbrar apenas entre las líneas de sus cuentos magistrales. El Hemingway nuestro: un hombre azorado por la incertidumbre y la brevedad de la vida, que nunca tuvo más de un invitado en su mesa y que logró descifrar como pocos en la historia humana los misterios prácticos del oficio más solitario del mundo. Asimismo, existen prólogos de García Márquez a un texto antológico de Cortázar, a La muerte en la calle, cuentos de José Félix Fuenmayor, a un diccionario de uso del español actual, y a sus propias novelas Del amor y otros demonios y Doce cuentos peregrinos. En la última de las novelas citadas, el prologuista concluye así: Siempre he creído que toda versión de un cuento es mejor que la anterior. ¿Cómo saber entonces cuál debe ser la última? Es un secreto del oficio que no obedece a las leyes de la inteligencia sino a la magia de los instintos, como sabe la cocinera cuando está la sopa. De todos modos, por las dudas, no volveré a leerlos, como nunca he vuelto a leer ninguno de mis libros por temor de arrepentirme. El que los lea sabrá qué hacer con ellos. Por fortuna, para estos doce cuentos peregrinos terminar en el cesto de los papeles debe ser como el alivio de volver a casa. Variaciones alrededor de un tal prólogo No sería la primera vez que un texto apócrifo se atribuye a un escritor cruzado por el prestigio, la fama y la universalización de su obra. La historia de la literatura universal registra los más inverosímiles casos de suplantación, entrevistas falsas y textos inventados. García Márquez no escapa a lo anterior; al contrario, ha sido víctima de los más divertidos disparates. Él mismo cuenta, en una columna publicada en 1982 y recopilada en Notas de prensa, que un día al despertar en su cama de México leyó en un periódico que había dictado una conferencia el día anterior en Las Palmas de Gran Canaria, al otro lado del océano. Seguidamente aclaró que no había estado en ese sitio ni el día anterior ni en los veintidós años precedentes. Hace varios años circuló en Internet el texto “La marioneta de trapo”, atribuido a Gabriel García Márquez. Era, en el fondo, su despedida de este mundo. El texto tenía el siguiente comienzo: Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva, pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco y soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz... El inusitado eco que tal texto tuvo en los medios, y el juego de otros más a la trampa tendida, obligó a que el mismo Nobel aclarara mediante su inconfundible desparpajo. Inicialmente dijo que el texto era tan malo que no valía la pena desmentirlo. Después agregó que lo que podría matarlo no era el cáncer que padecía sino la vergüenza de que alguien creyera que de verdad era él quien había escrito una cosa tan cursi. Jaime Abello Banfi, director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI, expresó a distintos medios que el texto era totalmente apócrifo; además, recordó que algo similar había ocurrido con Jorge Luis Borges, a quien se le atribuyó la autoría de un poema mediocre titulado “Instantes”. Pregunto ahora a Abello por el prólogo a la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki y me dice que no lo conoce, que no sabe nada del tal prólogo. “Voy a hablar con Jaime García Márquez a ver qué opina al respecto”, agregó. En el mismo sentido se expresó Margarita Márquez Caballero, una de las fieles secretarias de García Márquez desde tiempos lejanos: “Sé del proyecto de traducir la obra de Gabo al wayuunaiki. Además, conozco a Félix Carrillo, director de ese proyecto, pero desconozco lo del prólogo. Hablaré con Mercedes Barcha”, dijo. Por su parte, el gabólogo Fernando Jaramillo me expuso las siguientes razones: Cuando publiqué en Memorabilia GGM el prólogo de la edición de Cien años de soledad en wayuunaiki, mi celular no dejó de sonar para preguntarme si me había creído el cuento de que eso lo había escrito Gabo. Todos los gabiteros de 5 mil kilómetros a la redonda gritaron que esa vaina no es de Gabo. ¿Por qué no es de Gabo?, preguntamos los gabiteros. Primero, porque no tiene el tono, ni el ritmo ni la cadencia poética del estilo de Gabriel García Márquez. Y segundo, porque en la lista de los agradecimientos se nota mucho la mano del traductor, que es de quien decimos que escribió y firmó por García Márquez. Aunque, conociendo a Gabo, no tiene nada de raro que le haya dicho: “Escríbelo tú, ahí”. Para mamarnos gallo a todos. Y remata: “...Pero van a vender toda la edición en 15 minutos. Todos los coleccionistas de traducciones de Cien años de soledad en el mundo (que son miles), están a la espera de la publicación y me han pedido que los mantenga informados de ese momento. En La Guajira van a vender 2 ejemplares”. La escritora, narradora, ensayista y profesora de literatura hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid, Consuelo Triviño Anzola, autora de la novela La semilla de la ira, me señaló lo siguiente: “La verdad es que no soy experta en García Márquez, pero creo reconocer su estilo en las crónicas, en los prólogos y en algunas declaraciones suyas. El prólogo que se le adjudica aquí es tan neutro que, en mi humilde opinión, y sin el ánimo de polemizar con nadie, pudo haberlo escrito cualquier persona”. El escritor, periodista, ensayista y crítico literario Óscar Collazos, autor de 15 novelas y del libro García Márquez: la soledad y la gloria, su vida y su obra, me contesta de la siguiente forma: “Sabía que se estaba traduciendo Cien años de soledad al wayuunaiki. Si me piden un concepto sobre el estilo y lenguaje de ese prólogo, digo que no encuentro a Gabo en ninguna de sus líneas. ¿Cuándo lo escribió? Es una interpretación personal. Hay que dirigirse a Jaime García Márquez. Tal vez él pueda decir algo más preciso”. El antropólogo, escritor y columnista de origen wayuu, Weildler Guerra, defiende con gran fervor la iniciativa de traducir Cien años de soledad a la lengua de etnia, y espera la obra con gran ansiedad; pero tiene su propia opinión acerca del prólogo: Dudo de que allí esté la prosa de Gabo. Esa no es su estética ni su ritmo, el cual luce descolorido. Ahí no está García Márquez. Él piensa muy bien para elaborar cada frase. La prosa que conocemos de él es siempre fulgurante. En el mismo sentido se expresa la escritora y abogada wayuu, Estercilia Simanca Pushaina, quien agrega: “Como lectora de García Márquez esperaba un prólogo en el que estuviera visible más él, quien siempre ha querido resaltar su origen materno. El prólogo me parece frío y distante. Siento, sin confirmarlo, que no es de la autoría de Gabo. Es más, creo que ni siquiera lo dictó”. Finalmente, el escritor y poeta guajiro, Miguel Ángel López, ganador del concurso Casa de las Américas, no sólo defiende la iniciativa con argumentos sólidos en los que la importancia radicaría en el símbolo de interculturalidad, sino que “ese texto no es prólogo, sólo es un escolio de agradecimiento de alguien ya cansado”. Prólogo El siguiente es el prólogo atribuido a Gabriel García Márquez para la edición de Cien años de soledad en lengua wayuunaiki: El recuerdo constante de la provincia de La Guajira me lleva al reencuentro con la mirada de mis abuelos, mi madre, hermanos, tíos y primos, regados por veredas y pueblos de esa tierra cálida y rebelde, ligada a mi alma de viajero indómito. Aquí y ahora, me siento envuelto en ese universo que tanto me ha marcado: La Guajira. Y todo, porque mi primo Félix Carrillo Hinojosa se propuso lo que nunca se había pensado: traducir Cien años de soledad al wayuunaiki. Al ver el texto del ejemplar de Cien años de soledad, traducido por nativos de la cultura wayuu, me he sentido como Palabrero Mayor, en condiciones de expresar la fortaleza de esta raza de hombres cálidos y siempre impetuosos. Y aquí estamos juntos, en un abrazo fraternal, que en nuestra tierra es eterno al escuchar qué han sentido al traducir al wayuunaiki la obra que ha llevado al mítico pueblo de Macondo a muchos lectores en los más alejados rincones del mundo. Hay que reconocer la intensa y laboriosa tarea de los traductores, asesores e ilustradores de La Guajira colombiana y venezolana que, en esa habla, es una sola. Gracias a los traductores, María Margarita Pimienta, Jackeline Romero Epiayú, Edxa Montiel, Jorge Pocaterra, José Ángel Fernández, Luis Beltrán, los asesores Esteban Mosonyi, Nemesio Montiel, Pipo Álvarez, Clotilde Navarro, Justo Pérez y los ilustradores Robinson Arévalo y Guillermo Jayariyú, quienes reflejaron desde el universo wayuu la ficción de Cien años de soledad. Gabriel García Márquez ** Jaime de la Hoz Simanca http://www.letralia.com/firmas/delahozsimancajaime.htm Periodista y catedrático colombiano. Ha sido tres veces galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Coautor del libro de crónicas y reportajes Trece claves para soñar y de los textos didácticos Crónica y Reportaje. === El mundo onírico de Lezama Lima Pedro García Cueto =============== Lezama Lima se nos aparece en las sombras poderosas de los sueños, porque en su mágico y trascendente destino, Lezama vuelve, incitando a la Cuba soñada y la que aún está por despertar. Lezama juega con las palabras como si fuesen jeroglíficos que él dota de sentido, porque así vive la vida, imaginando, reconstruyendo imágenes, pintando la realidad en novelas que sucumben ante la experiencia del surrealismo que Lezama tiene en las entrañas. Un breve repaso a su biografía resulta necesario, antes de adentrarse en las honduras de su estilo narrativo y de su forma de ver el mundo. Lezama nació el 19 de diciembre de 1910, con el nombre de José María Andrés Fernando Lezama Lima, en el campamento militar de Columbia, La Habana. Hijo de José María Lezama, coronel de artillería, y de Rosa Lima, hija de emigrados revolucionarios. La muerte de su padre, el 19 de enero de 1919 en Pensacola (Estados Unidos), ya le familiariza con la imagen de la tragedia, con su fatum terrible hacia la vida, porque el escritor cubano vive muchas veces desde el dolor, lo expulsa en el lenguaje de sus novelas, de su poesía. El asma hace mella en Lezama; vuelve a Cuba, allí en 1929 comenzó la carrera de derecho en la Universidad de La Habana. En 1930 ya participa en contra de la tiranía del presidente Gerardo Machado. Fue en 1937 cuando entabló amistad con el poeta moguereño Juan Ramón Jiménez; se edita entonces la revista universitaria Verbum y Lezama se convierte en secretario de redacción; publica allí el poema “Muerte de Narciso”. Comienza en 1939 la amistad con el célebre poeta cubano Gastón Baquero, también con Cintio Vitier y Eliseo Diego. En el año 1941 publica Enemigo rumor y en 1944 inicia la revista Orígenes, que dirige junto a José Rodríguez Feo. En el año 1959, al triunfar la revolución castrista, pasa a ser director de Literatura y Publicaciones de la Dirección General de Cultura. En el año 1966 publicó su célebre novela Paradiso. En 1968 se le nombró delegado al Congreso Cultural de La Habana. La Biblioteca Nacional José Martí le brinda un homenaje. Muere el 9 de agosto de 1976 en La Habana. Esta trayectoria sería insuficiente si no viniese enriquecida por múltiples experiencias, amistades, etc. Antón Arrufat cuenta en el número 118 de la prestigiosa revista República de las Letras de la Asociación Colegial de Escritores de España, en el número dedicado a Lezama Lima, en octubre de 2010, su amistad con el escritor cubano, cómo conoció primero a Eloísa, la hermana menor de Lezama. Fue en 1947 cuando conoció a Eloísa y, gracias a ella, entabló contacto con el escritor cubano. Toda la familia de Lezama hablaba de él como el poeta, el hombre singular que construía un lenguaje misterioso, el intelectual que, después, abrazaría la revolución castrista, sin darse cuenta de que ésta iba a restringir de manera muy acentuada los derechos de los cubanos. Arrufat cuenta en este artículo la imagen que se tenía de Lezama, le llamaban el “gordo”, debido a su voluminoso físico, amigos y admiradores le invitaban a comer en sitios lujosos para oírlo disertar. Se hablaba de él, se vertían diferentes rumores sobre su homosexualidad, para alimentar la malsana curiosidad de la sociedad. Pero Lezama era un hombre de gran vanidad, tanto fue así (pese a ser afable y atento con sus invitados), que quería constituir un Estado poético donde él fuese el presidente. Por ello, como nos dice Arrufat, se volvió radical en cuanto a otra forma de entender la poesía que no fuese la suya, esta actitud le distanció de Vitier, de Arrufat, de Piñeira y de otros amigos. Pero el escritor cubano era un hombre de una enorme capacidad intelectual, como nos recuerda Arrufat, cuando, después de varios años de separación, reinician su relación amistosa y literaria, se ponían a hablar y el escritor cubano, presa de su talento innato, iba de un tema a otro, porque su mundo estaba lleno de imágenes, de luces que alumbraban la palabra, la significaban, le daban una solidez que se puede ver en libros como Paradiso, hechos con la fuerza de la poesía que hay dentro de ellos: Su hablar estaba vinculado a su forma de escribir. Sus grandes diálogos verbales tenían cierta semejanza con su escritura. En su plática se podía reconocer la imaginería, el don metafórico, la capacidad de asociación, el culto al artificio y el tono reflexivo de su prosa (p. 43). No sólo Arrufat reconoce en Lezama un artífice del lenguaje oral y escrito, sino que Reynaldo González, otro de sus amigos de los años anteriores a la Revolución, dice que Lezama es pura imagen, su forma de entender el mundo está lleno de lo visual, late en él el sentido de la mirada, que se plasma en todo, que circula por cada espacio para hacer de la palabra pura metáfora, puro símbolo: Piensa que el mundo existe o se vitaliza sólo a través de las imágenes que le provoca su decursar por una “mirada” peculiar; a saltos y en búsqueda de esencias ya premonitorias, ya conclusivas (p. 46). Esa idea de lo premonitorio está en sus novelas, como si los sucesos ya se intuyen antes de ocurrir, la desgracia de la familia de José Cemí en Paradiso se intuye, porque todos son símbolos que nos oprimen, nuestras vidas están dirigidas a la sombra de la muerte, que rodea a los personajes, lo que nos recuerda a la vida de Lezama, la pasión por su madre, Rosa Lima, el dolor terrible que sintió al morir, como si se le desgajase una parte de su cuerpo, la muerte de su padre, cuando él era un niño, imagen que se repite para perpetuar el dolor y la magnificencia de las imágenes en su poesía y en su prosa. Lo conclusivo nos remite a la muerte, único desenlace, sin olvidar el erotismo, la fuerza de los personajes, recordemos a Fronesis y Foción, el deseo que pervive, latente en su mundo de censura homosexual. Julio Cortázar también nos habla de Lezama, su amistad, los lazos que los unieron, porque Cortázar, escritor prodigioso que nos dejó cuentos y novelas inolvidables (¿quién no sintió en la magistral Rayuela que la Maga era un personaje real, impactante e inolvidable?), dice sobre Paradiso, la mejor novela de Lezama (en mi opinión) lo que sigue: Paradiso es como el mar. Sorprendido en un comienzo, comprendo el gesto de mi mano cuando toma el grueso volumen para hojearlo una vez más; esto no es un libro para leer como se leen los libros, es un objeto con anverso y reverso, peso y densidad, olor y gusto, un centro de vibración que no se deja alcanzar en su coto más entrañable si no se va a él con algo que participe del tacto, que busque el ingreso por ósmosis y magia simpática (p. 88). Cortázar habla de dos grandes escritores cubanos, esencialmente barrocos, el gran Alejo Carpentier (recordemos su inolvidable La consagración de la primavera, entre otras muchas de este hombre de talento prodigioso) y Lezama Lima, poeta de lo onírico, capaz de dotar al lenguaje de una música interior incomparable. Pese a su adhesión a la revolución cubana (Lezama considera que con Castro llega el héroe que entró en la ciudad donde todos los conjuros negativos habían sido decapitados), fruto de un entusiasmo primero que irá, con el tiempo, perdiendo, como todo aquello que promete más que cumple, Lezama sí va a ser un gran promotor de la cultura, lo es porque tiene cargos importantes y ayuda a la edición de obras tales como la Antología de la poesía cubana, en tres volúmenes, la edición crítica de la obra de Julián de Casal, entre otros esfuerzos editoriales que promovió el escritor cubano. Si parte de la familia de Lezama se va al comenzar la Revolución, él permanece en Cuba, pero él sigue apegado a su madre, Rosa Lima, la mujer de su vida, su verdadero apego a la vida. María Zambrano, la ilustre pensadora, lo llamó “árbol único”, sin duda, Lezama lo fue, como si de ese árbol sólo brotasen las raíces de la verdadera literatura, la fuente del saber. Concluyo con las palabras de Lezama acerca de la muerte de su madre, las que iluminan una prosa prodigiosa que debe releerse para saborear el idioma en toda su extensión, lejos de libros fáciles, de usar y tirar de nuestros días: Fui, acompañado de mi madre, al centro de la tierra. Después, comprendí que ella quería, como en La Odisea, que yo ascendiese de nuevo a la luz. Hijo, ve a otra luz. Todavía éste no es tu reino, aunque bien sé que tú para estar conmigo serías capaz de escaparte de la pradera donde pace el antílope y el águila traza círculos dentro de la Naturaleza (p. 104, recogido de la revista República de las Letras, Nº 118). Su madre, como una mujer del Antiguo Testamento (así la califica Lezama), le dio el don de la sabiduría, la pertenencia al mundo de los sueños, la posibilidad de hacer de la literatura una sabia combinación de imágenes llenas de múltiples significados. Hay que leer a Lezama para entender la importancia del lenguaje, de la luz que irradia un escritor único en las letras cubanas, de dimensión universal. ** Pedro García Cueto http://www.letralia.com/firmas/garciacuetopedro.htm Ensayista español. Es doctor en filología. Trabaja como docente en Madrid y es crítico de cine y literario. === Por Venezuela Wilder Buleje ====================================== Cuatro apuntes sobre uno de los países más convulsionados de América Latina en este presente agitado. País caribeño de tierras feraces y seres feroces, de belleza esplendorosa y miseria cotidiana. Una nueva nación emergerá pronto con una enorme sonrisa. El ruido cederá y volverán las melodías. Será el día más alegre de la Venezuela republicana. Ojalá que el miedo y el terror sean desterrados para siempre de este territorio. La derrota de Bolívar, el triunfo de Páez Ni las progresistas ideas de Simón Bolívar ni las invalorables reservas de petróleo sirvieron para elevar a categoría de potencia a la Venezuela republicana. Los postulados libertarios de Bolívar tuvieron la mala fortuna de caer prisioneros en los regímenes que reclamaron su herencia intelectual y moral. Millones de barriles de oro negro y una opulenta tesorería de poco sirvieron para enrumbar hacia el progreso a ese rico país. Quienes invocaron la presencia de Bolívar como mentor intelectual de dudosos regímenes de gobierno terminaron como José Antonio Páez. Ofrecieron el sol y gobernaron desde la oscuridad. Páez peleó al lado de Bolívar en la Guerra de la Independencia. El Libertador luchó por la unidad de América, José Antonio apostó por el país propio. Bolívar perseguía la gloria, Páez estaba seducido por el poder. Bolívar murió sin alcanzar sus metas, incluso en vida intuyó la derrota de sus proyectos. Páez consiguió lo que un político sueña. Inscribió su nombre como primer mandatario de la recién escindida Gran Colombia, la Venezuela de hoy. Después alcanzó dos ejercicios adicionales. Páez murió en la multitudinaria Nueva York, Estados Unidos, con el glamoroso rótulo de ex presidente. Bolívar alcanzó a la inmortalidad en la soledad de Santa Marta (Colombia). Bolívar cegado por la soberbia ahuyentó al general argentino José de San Martín de la lucha independentista de América Latina y así también eliminó sus propias posibilidades de conseguir la unidad de Sudamérica. Páez, claro en su agenda personal, afianzó una posición divisionista. Sin San Martín en el teatro de operaciones militares, Bolívar adquiere el rol estelar de la guerra, pero el guion ya no le pertenece. El asesinato del lugarteniente del Libertador, Antonio José de Sucre, el hombre más valiente que parió América Latina, señaló el ocaso del proyecto de Bolívar. Páez consolidó con éxito sus alianzas y el poder coincidió con sus ambiciones. Bolívar y Sucre desaparecieron jóvenes. Simón a los 47 años y Antonio José a los 35 años. Entre ambos totalizaron 82 años, Páez tenía 83 al momento de su fallecimiento, después de vivir a plenitud y gozar con los privilegios de tres mandatos en la Presidencia de la República. Tanto Bolívar como Páez fueron militares, pero el segundo también demostró mayores virtudes de político intuitivo. Simón murió sin evitar la fragmentación de América del Sur y sin conocer la trascendencia de su hazaña. Páez tuvo tiempo para disfrutar los devaneos del poder, las dádivas del tesoro público y los honores de dignatario. Lo curioso es que a medida que pasa el tiempo la figura de Bolívar crece y la de Páez apenas existe. También resulta sorprendente que mientras más petróleo brota de las entrañas de Venezuela más crece su deuda. La energía que emana de sus entrañas carece de atributos para extender la prosperidad en esa nación. Cruel pesadilla o perversidad del destino: poseer riquezas diversas y verificar la miseria del poder político. El destino y las palabras Cuidado con las palabras, poseen atributos inimaginables. Algunas veces nos hacen creer que somos sus amos. En otras estamos sometidas a sus caprichos. Y en ocasiones terminamos como sus víctimas. El comandante Hugo Rafael Chávez Frías jamás entendió el significado de su grado militar y dopado por la droga del poder impuso a Venezuela, sin dudas ni murmuraciones, una ruleta rusa: Patria, socialismo o muerte. Redujo su Revolución Bolivariana a un lema de tres conceptos excluyentes: patria o socialismo o muerte. Después, cuando entendió el error, enmendó: ¡Patria socialista o muerte, venceremos! Afinó el concepto político, pero confirmó la tendencia suicida de su régimen. Si Hugo Chávez hubiese entendido que co-mandar significa compartir las riendas del poder quizá no habría espantado el socialismo que tanto pregonó desde 1992 cuando apareció en la escena política a causa de un fallido golpe de estado en contra de Carlos Andrés Pérez. Por esa raíz autoritaria, Hugo Chávez, voluntarioso y soberbio, acabó abrazado a la oscura y macabra segunda parte de su eslogan. Desde 2002, cuando en tres días pasó de presidente derrocado a gobernante restituido, encendió el verbo contra sus opositores y despertó el resentimiento de millones de Caín para lanzarlos en contra de sus hermanos de sangre. El símbolo de ese periodo de violencia y extinción será por siempre Franklin Brito, una víctima de la expropiación selectiva de tierras de cultivo. Él entregó su vida para defender con energía y coraje la propiedad familiar, ese esquivo derecho a la herencia para los sucesores. Cuando las cerraduras de las puertas del gobierno trancaron sus reclamaciones él inició prolongadas huelgas de hambre. Cuando los reflectores del mundo lo enfocaron el gobierno socialista lo secuestró y lo recluyó en un hospital militar. Franklin Brito murió sin recibir las satisfacciones que demandó para su familia. Falleció luego de librar una guerra contra el silencio social y la mudez gubernamental. A Brito le tocó la parte sombría y mortal de la consigna chavista. Hugo Chávez institucionalizó el ¡Patria socialista o muerte, venceremos! Las Fuerzas Armadas lo tomaron para sí y lo convirtieron en el saludo oficial para las celebraciones públicas. Los miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) lo repitieron hasta en las fiestas de cumpleaños. Venezuela, cada vez más alejada del paraíso socialista, padece la parte fúnebre de la frase. Esta vez el receptor de tan infausto designio es el mismo Hugo Chávez. Un cáncer, aún no precisado, le notificó que la muerte acusó recibo de tantos llamados. Quizá Chávez tenga mejor suerte que Franklin Brito. Es probable, y deseable, que la ciencia médica lo alivie y lo cure. Pero que nunca olvide que sus palabras lo alcanzaron de tanto empeño por retar al destino. Ojalá Hugo Rafael, en estos momentos de reflexión, profundice en el significado de co-mandar y pida disculpas a los médicos de su país, a quienes llamó mercenarios en unos de sus arrebatos. Ahora más que nunca debe reconciliarse consigo mismo, con sus ideas y con los demás. Las palabras van y vienen. A veces brotan como flores delicadas o salen disparadas como potentes proyectiles. Cada uno, en la mayoría de casos, está en capacidad de articular un mensaje sin espinas ni fuego. Días de radio en la Venezuela Bolivariana El discurso oficial del Gobierno Bolivariano penetraba sin permiso y a la mala por los medios de comunicación, hasta que un cáncer no precisado apagó la verborrea del comandante líder. Ese largo silencio me permitió evocar dos voces con la capacidad de serenar a los venezolanos comunes y corrientes en los momentos de mayor tensión social. Raquel Lares: voz contrarrevolucionaria Esperaba las noches para caer rendido ante la seductora voz de Raquel Lares. Era la única zona libre de esa Venezuela Bolivariana. Un refugio perfecto para refrescar el alma del calor inclemente de oriente y para evitar el discurso monocorde y soporífero del comandante presidente. A través de un sosegado programa de música romántica ella entraba hasta el alma del radioescucha. Un paraíso auditivo para olvidar el peligro latente de las calles, las amenazas constantes del gobierno, los gritos de las víctimas de la policía política, los reclamos de quienes perdían sus propiedades. Raquel, con su timbre sensual y su tono erótico, neutralizaba el eco repetitivo de las cadenas del teniente coronel que tenían sorpresivas hora de inicio y desconocidas horas de culminación. Sin proponérselo ella construyó un refugio contrarrevolucionario muy sonoro, una casa de reposo musical para las víctimas de la verborrea irrefrenable del caudillo de la revolución bonita. Siempre evoco de la misma manera a Venezuela, un país de escasas voces, de muy pocos registros vocales. En realidad no hay nada sorprendente porque el enorme volumen empleado por el megáfono del Estado apagó la expresión del ciudadano común y corriente. El mensaje del oficialismo pretendía ser omnipresente. No solo usaban los medios del Estado sino que poco a poco fueron aspirando las estaciones de empresas privadas. A algunas las emboscaban con la finalización de las licencias; a otras simplemente las absorbían sin pudor. En el clímax de confiscaciones, acusaciones de peculado, sentencias de carcelerías, llegaba “Por estos lares” y la normalidad auditiva volvía a través de esa melodía vocal cargada de estrógeno. Por suerte la Gestapo caribeña, una rara mezcla de gendarmes locales y asesores cubanos, jamás reparó en esta lideresa de la insurrección pacífica en la Venezuela más politizada de la historia republicana, con más fieles seguidores que el líder de la revolución bolivariana. Quién sabe qué le hubiese pasado a Raquel Lares si los siniestros operadores de la conciencia colectiva la hubiesen detectado como potencial peligro para la profundización del proceso o la instauración del Socialismo del Siglo XXI. Ahora estaríamos hablando de ella en pasado. Para suerte de Venezuela la voz íntima de Raquel continúa hechizando las noches de un país convulsionado. Y aunque algunos duden, ella contribuye en modular las pasiones y sosegar los ánimos de una nación en constante efervescencia. Pedro Penzini Fleury: maestro sin ceremonias Antes de encontrar a Pedro Penzini Fleury en el dial, solo prendía la radio para buscar música, melodías del recuerdo o cualquier canción que silenciara el discurso del soldado presidente en las estaciones oficiales y oficiosas. De pronto una voz suave y calmada sosegó mis tensiones. Llegó como un bálsamo diario, en dosis apropiadas para serenar el alma del más exaltado y tranquilizar el espíritu del más rebelde. Vocalizaba con claridad de cardenal y sus ideas salían en un orden riguroso, con gravedad natural y fluidez impecable. Me sorprendió saber, poco después, que ese periodista experto en temas económicos, la bolsa de valores de Nueva York, la política venezolana y un erudito en el básquetbol de la NBA, fue un exitoso químico farmacéutico en su primera etapa profesional. En el ciclo más activo de persecución política contra opositores y medios de comunicación adversos al régimen chavista, Pedro Penzini Fleury cuestionaba con lucidez y tacto la tosca movida económica y la torpe gimnasia financiera del gobierno. Quizá la sensatez de sus intervenciones y el volumen moderado de sus críticas impidieron que los oídos de los servicios de monitoreo de medios del Estado lo consideraran una amenaza real y mucho menos un agitador disfrazado de hombre de prensa. Tengo la sospecha de que las formas salvaron la integridad del programa de Penzini Fleury, porque si alguien hubiese evaluado el fondo del informativo lo habrían silenciado sin reparo alguno, porque los argumentos que ahí esgrimían, conductor y entrevistados, desnudaban el desconocimiento de las autoridades en temas económicos y financieros. Un día de 2010 la voz de Pedro vibró a baja intensidad, él igual cumplió con sus jornadas bajo un esfuerzo descomunal. Poco tiempo después su hijo, y homónimo, anunció que estaba hospitalizado. Reapareció por poco tiempo, reingresó al nosocomio y ya no volvió más. Ese silencio insondable no tuvo una voz capaz de calmar a sus oyentes. De esa magnitud fue el vacío que dejó el hombre que era capaz de advertir que los desaciertos del presente bolivariano pintaban un horizonte no muy distante de calamidades para el venezolano común y corriente. Un día, más próximo que lejano, Venezuela necesitará una voz capaz de calmar la animosidad entre connacionales y ofrecer las soluciones más sensatas a la crisis que se avecina. Quizá en esa circunstancia la evocación de Pedro Penzini Fleury funcione como una pócima poderosa que neutralice el colapso de una nación frenética y apasionada. Oído al tambor Dicen que en política los amigos son falsos y que solo los enemigos son verdaderos. Hay antecedentes firmes para recomendar que cualquier mortal con una porción de poder tome nota de esta advertencia. El comandante Hugo Rafael Chávez Frías, presidente de Venezuela, con verbo estentóreo y duros calificativos, declaró animosidad unilateral al Imperio, un sinónimo de Estados Unidos en su vocabulario personal. Desde la República Bolivariana, recientes nombres de pila del país petrolero, Chávez hizo todo lo posible para que la mayor potencia del planeta lo adversara y lo ubique en una lista negra al lado de enemigos implacables. Los presidentes de Estados Unidos, republicanos o demócratas, nunca responden en público los agravios y apenas ofrecen señales de sentimientos. Por eso es muy difícil saber si aceptaron el reto o pasaron la página. Lo que sí está claro, y esto debe ser motivo de preocupación para quienes desafían a Estados Unidos, es que, en menos de una década, dos de los líderes más fieros en ese terreno de los retos a la máxima potencia, ya son historia. El autor de la “Madre de todas las guerras”, Saddam Hussein, apareció escondido en un rústico sótano apenas escuchó los bombazos y sintió el peligro de la metralla. Luego fue juzgado y ejecutado en ese convulsionado Irak de la posguerra. Muamar Gadafi, dictador de Libia durante 42 años, tuvo que ceder el control del país ante la arremetida de rebeldes cansados de tanto autoritarismo. Tanto Hussein como Gadafi establecieron singulares alianzas con el líder de la revolución bolivariana, hoy en pleno tratamiento contra un cáncer no precisado, quien mencionaba con orgullo la fuerte amistad que lo unía a ambos personajes. Incluso con Gadafi tuvo un gesto simbólico que la oposición venezolana rechazó en todos los idiomas. Chávez no tuvo mejor idea que obsequiarle una réplica de la espada de oro de Simón Bolívar, aquella que el Perú le ofreció por sellar nuestra Independencia. Hussein y Gadafi ya son historia. En ambos casos Estados Unidos intervino en diferentes grados. Además de amistad y petróleo, los regímenes de Hussein, Gadafi y Chávez estaban identificados por el voluntarismo, una peculiar interpretación de la historia, el desprecio por valores humanos esenciales y una relación morbosa con el poder. Con dos amigos menos en el horizonte lo más sensato es no retar más al enemigo, real o inventado, porque en política esa puede ser una actitud suicida. Saddam y Gadafi así lo confirman. ** Wilder Buleje http://www.letralia.com/firmas/bulejewilder.htm Periodista peruano (Lima, 1959). Graduado en la Universidad de Lima (http://www.ulima.edu.pe) en 1983. Ha trabajado en el diario El Comercio (http://elcomercio.pe). Colaborador del diario Los Andes (http://www.losandes.com.pe), de Puno, e integrante del comité de difusión de Brahma Kumaris Perú (http://www.bkwsu.org/peru). Editor, desde 2005, del blog cultural Una voz una vez (http://unavozunavez.blogspot.com). === Pagar para ver, y la sucia realidad escurridiza de Frank Correa ======= === Steve Wakefield ======================================================= Frank Correa Romero (frankcorrea4@gmail.com) Guantánamo, 1963. Escritor, poeta y periodista independiente. Autor de la novela Pagar para ver (Latin Heritage Foundation, 2011). Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y del Club de Escritores Independientes. En los últimos años ha surgido en Cuba un estilo de narración que encaja dentro de un subgénero novelístico apodado (por Bill Buford en 1983) el realismo sucio. Me refiero a las novelas detectivescas de Leonardo Padura y las erótico-violentas de Pedro Juan Gutiérrez, entre otras. Como cada etiqueta, ésta no pretende precisar con exactitud, sino indicar una tendencia entre muchas de la evolución sempiterna de la novela. Su utilidad como término se puede comprobar cotejando las obras que discutimos con otras que suelen ser incluidas bajo el lema antitético del realismo mágico. “¿Qué es la historia de América toda”, preguntó Carpentier, “sino una crónica de lo real-maravilloso?” (su propio término por el realismo mágico). Desde su principio el realismo mágico intentó captar la maravilla esencial de la realidad latinoamericana, desde las apoteosis mítico-humorísticas de Mackandal y Ti Noel de Carpentier, hasta las genealogías y catástrofes bíblicas traspuestas a una aldea colombiana por García Márquez. El tratamiento del erotismo, por ejemplo, puede servir de piedra de toque para comprobar la utilidad de los términos. En Cien años de soledad la deseada sube hasta las nubes como para eludir contacto con lo material. En El amor en los tiempos del cólera el coito se hace casi con monotonía, mientras el amor trascendental espera una eternidad para realizarse. Aun en el realismo mágico de Reinaldo Arenas se ve la posibilidad de la magia a pesar de la realidad sucia de su entorno. El erotismo de Antes que anochezca se realiza en los lugares más sucios y menos maravillosos —en el parque, en la playa, en el tren—, pero este erotismo es expresión de la insuprimible creatividad del escritor reprimido, y es la interminable ingenuidad del escritor-vidente la que mantiene vigente esta visión real-mágica. Al contrario, el mundo de Padura y Gutiérrez imposibilita una visión mágica o maravillosa. Este mundo ha cambiado, y con él, el punto de vista del escritor-vidente. Como el dios de Nietzsche, la magia está muerta y con ella el realismo mágico. La voz ya pertenece a los marginados de la metrópolis y a una generación perdida de escritores. Ha intervenido el Período Especial en Cuba, y la visión real-sucia del escritor posibilita una crítica de esta realidad, pero sin ofender las sensibilidades políticas. En el caso de Padura, su detective puede revelar la corrupción de la burocracia y la homofobia de una sociedad machista, e insinuar cierta inquietud por las secuelas de la intervención cubana en Angola, sin herir los sentimientos oficiales. Esto porque el régimen mismo ha repudiado su anterior persecución del homosexualismo, y persigue enérgicamente a burócratas corruptos; y en cuanto a la guerra angolana, asunto intocable y objeto de dos películas recientes, Padura aborda el tema por medio del personaje de un inválido de guerra, amigo del detective, cuya imagen de héroe desvalido y obeso desplomado en su silla de ruedas, en contraste con su anterior forma atlética de deportista, sirve de acusación elocuente pero intachable. De esta manera Padura sugiere molestias en la sociedad actual cubana, y al mismo tiempo sirve de agente reconciliador entre un pueblo que sufre bajo dificultades económicas y sociales, y un gobierno que aún disfruta de reservas de complacencia popular. La molestia, sin embargo, continúa, y con ella la suciedad del entorno, y la frustración del individuo metaforizada por los amargos placeres secretos de que disfruta el detective al masturbarse. He aquí uno de los componentes del realismo sucio: el erotismo reducido a la expresión del hastío, la nausée de una vida en la metrópolis podrida y destartalada, con una plomería que no funciona, el desempleo, la búsqueda cotidiana de la comida, en una frase: el Período Especial. El mundo encontrado y recreado por Gutiérrez es aun más deprimente: el coito para pasar el tiempo, nada más; el coito anal por preferencia, con uso del canal alimentario como para destacar la doble frustración de las necesidades emocional y alimenticia. Por falta de una plomería funcional, el excremento es envuelto en periódicos y echado a la azotea del edificio de al lado. Deterioro en el respeto hacia el vecino por pura necesidad de seguir viviendo, rechazo del sentimiento, casi de la humanidad. Sin embargo existe cierta sensibilidad en algunas de las relaciones más íntimas, un fuerte orgullo de ser cubano a pesar de todo, y un estilo depurado y brutal que hace transcurrir las páginas con un placer que solo se encuentra en la buena literatura. Y ahora llega otro escritor que pinte lo oscuro y sucio de la vida en la metrópolis degradada y degradante: Frank Correa, con su primera novela Pagar para ver (Latin Heritage Foundation, Washington, 2011). Como ya queda dicho, las etiquetas no deben usarse para limitar o estereotipar, sino para indicar tendencias generales. Estoy empleando la del realismo sucio en el sentido dado por Wikipedia, según el cual “se caracteriza por su tendencia a la sobriedad, la precisión y una parquedad extrema en el uso de las palabras en todo lo que se refiera a descripción. Los objetos, los personajes, las situaciones deben hallarse caracterizados de la manera más concisa y superficial posible. El uso del adverbio y la adjetivación quedan reducidos al mínimo, dado que estos autores prefieren que sea el contexto el que sugiera el sentido profundo de la obra. En cuanto a los personajes típicos, se tiende a retratar seres vulgares y corrientes que llevan vidas convencionales”. Según esta acepción, las obras de Padura, Gutiérrez y Correa responden a una misma visión de un entorno inadmisible, cuyo rechazo es expresado por un estilo aparentemente parco y sencillo, pero en verdad moldeado perfectamente a la necesidad de ese entorno. Pero a pesar de una similitud estilística, poco tiene que ver la novela de Correa con la trama lógico-lineal de las detectivescas de Padura; tampoco tiene la violencia y cinismo de Gutiérrez. La trama de Pagar para ver vaga divertida y ociosamente, para volver de vez en cuando a la pista y oportunamente reanudar el cuento. Lleva motivos a lo largo del camino que dan matices de una nostalgia repetida e inagarrable. Siempre el lector se siente en un mundo real, si bien ilógico y frustrante; y la trama, si bien es variada y episódica como una serie de cuentos con un mismo protagonista, tiene la unidad de una novela bien moldeada. Y uno de sus momentos más destacados es un cuento de fantasmas, con cimientos bien echados por anticipado y magníficamente integrado en la trama, como para comprobar que Frank Correa también sabe contar una historia entretenidísima de manera tradicional. Su estilo es depurado y a veces brutal: la deuda a Hemingway (“nuestro único premio Nobel”, dicen socarronamente los escritores cubanos), ha dejado su marca; pero carece de la altivez y rencor violentos del autor de Animal tropical. Más bien tiene cierto lirismo en la parquedad de su vocablo que a veces estalla momentáneamente en un barroquismo enigmático. A veces éste puede decaer a la aporía, pero en sus mejores momentos el choque de estilos ofrece una variedad atrayente. Cuenta la historia de un escritor que aspira al reconocimiento público, de su lucha para poner comida en la mesa, y de su viaje, con su pareja, desde La Habana a Guantánamo (en el este de la isla), que toma la dimensión de una odisea penosa, para visitar a familiares. Al principio el protagonista se nos presenta como héroe de la guerra angolana quien, al licenciarse, sufre el abandono de una burocracia indiferente al individuo bajo el Período Especial. Después de un liderazgo ejemplar como militar, y luego como consejero durante un breve encarcelamiento, el protagonista se deteriora hasta el punto de llegar a ser ese espécimen de vividor que intenta ganarse la vida acosando a los turistas, que en Cuba se llama jinetero. Tengo que confesar que encontré algunas partes del relato, especialmente en los primeros capítulos, poco convincentes por falta de visión crítica en el autor hacia su protagonista. Primero, no logra convencerme cómo o por qué el protagonista sufre este deterioro. Y la falta de crítica hacia su protagonista (y claro que cualquier crítica tiene que ser implícita en una obra de ficción) pone de manifiesto cierta ceguera en el escritor. Es una trampa en que se arriesga a caer, más que otro, el escritor que intenta hacer un relato en tercera persona que sea en parte autobiográfico. La falta de autocrítica en el protagonista-narrador de Gutiérrez es bien otra cosa, marca de su brutalidad sociopática. La narración en primera persona hace aceptable esta falta de autocrítica por posibilitar la creación de un narrador poco fiable, como en la novela picaresca. Pero un relato en tercera persona tiene que alumbrar flaquezas en el carácter del protagonista si quiere evitar la ingenuidad de la hagiografía. Y hay veces cuando esta ceguera me enojó en la novela de Correa, como cuando el protagonista echa basura al mar, o cuando su pareja molesta a otro viajante al fumar en la guagua a Guantánamo y se justifica diciendo que tiene el derecho de fumar porque ha pagado cien pesos por el billete (como si el otro viajante no haya pagado, ni tuviera derecho a respirar). Estos actos chocaron contra la sensibilidad de este lector por lo menos, porque parecen negligencias del escritor mismo, y no de su personaje ficcional. Quizá estas sensibilidades se consideren extranjeras en el contexto cubano donde, por ejemplo, el Malecón y algunas playas parecen servir lastimosamente de basurero a los habaneros, pero el escritor hoy día tiene la responsabilidad de ser cosmopolita. No es una responsabilidad ética sino artística, y el escritor logrado sabe marcar una crítica implícita por medio de un sutil distanciamiento narrativo entre narrador y personaje. Y si hace caso omiso de las sensibilidades de los demás (como hace Gutiérrez) tiene que hacerlo a sabiendas y sin empacho, y no como por pura ignorancia. Pero estos defectos desaparecen durante el transcurso de la novela, y ésta termina por representar una contribución bien lograda al quehacer del escritor de captar ese escurridizo ente que es la realidad. Uno de los motivos que se presentan a lo largo de esta historia es la frustración del protagonista en sus intentos de encontrar un título para su libro, otro es su búsqueda fallida de una creencia religiosa, los dos sirviendo de metonimia por la incapacidad del individuo para dar sentido adecuado a la vida. Para el lector interesado por la nueva vertiente de la literatura cubana que ha surgido en los últimos años, la lectura de esta novela de Frank Correa es imprescindible. La metrópolis habanera ha servido de campo de batalla para la lucha existencial de Frank Correa. La prueba de si ha acertado literariamente residirá en si se reconoce en este entorno muy particular de Cuba en medio de su Período Especial una metonimia del mundo en que vive cada lector. Para mí, su éxito ha sido contundente. ** Steve Wakefield http://www.letralia.com/firmas/wakefieldsteve.htm Investigador australiano (Sydney). Textos suyos han sido publicados en Cañasanta (http://www.canasanta.com), Bulletin of Spanish Studies (http://www.tandfonline.com/loi/cbhs20), Casa de las Américas (http://www.casa.cult.cu/revistacasa/revistacasa.php?pagina=casa) y Journal of Iberian and Latin-American Studies (http://www.tandfonline.com/loi/rjil20). Tiene inédita la novela The True Adventures of Ginés de Pasamonte. === Mi línea no cambia, es hasta la muerte, de Jesús Faría ================ === Ana María Romero Pirela =============================================== Mi línea no cambia, es hasta la muerte. Una vida de lucha por la liberación de la clase obrera Jesús Faría Cofae, Contraloría General de la Nación Colección Buen Ciudadano, Nº 6 Caracas, Venezuela, 2010 El género literario de las memorias tiene innumerables adeptos entre autores y lectores. De estos últimos, no sabemos si están a la búsqueda del detalle íntimo para contrastarlo con el recuerdo almacenado en la memoria o la sincera admiración por esa vida pública, reconocida a través de la prensa y los años. Este género está, desde siempre, estrechamente ligado a los políticos, quienes en su reposo final y para mayor relumbre de su paso histórico, hacían recuento de episodios en períodos de crisis, magnificados por su palabra para que no se borren tan fácilmente de las mentes presentes y futuras. Un juicio negativo e inmerecido expondría que dichos libros están a medio camino entre uno de historia o un manual de ejercitación de la egolatría. Y si transita por las aulas académicas se complejiza pues hay que distinguirlo de otras líneas e intencionalidades, como las autobiografías, biografías autorizadas y otras tantas bioderivaciones. De todas estas ramificaciones debe decirse que las más afortunadas en la perspectiva del yo son las autobiografías de los escritores, pues el oficio de narrar está tan consolidado que los lectores las leen como una novela más y nadie está esperando que los episodios vividos sean verdad absoluta. En Venezuela no abundan los cultivadores del género de memorias y políticos hay y ha habido desde siempre; actores y figuras públicas también. El esfuerzo escriturario parece pesado y sin mayor valor añadido de reconocimiento presente o futuro. Los títulos de obras con la palabra memorias no lo son en modo alguno; son ficción con dicho nombre para narrar la historia de una persona o una clase social entera. Las memorias escritas por los políticos se transforman en textos políticos en los cuales están esbozados con discreción los detalles personales y se enfatiza el marco histórico en el que se ha vivido. Teoría sobre este tema hay bastante. Una de las más recientes muestras de nuestro aserto anterior es el libro de Jesús Faría. Sus memorias, Mi línea no cambia, es hasta la muerte (2010), recogen setenta años del siglo veinte venezolano y las dicta-duras o blandas que precedieron a la democracia representativa de los años 60 en adelante. El autor, proveniente de los estratos sociales más pobres en el espacio rural de Falcón, es en sí mismo una metáfora de la transición de Venezuela de sociedad rural, agraria, llena de paludismo y analfabetismo viviendo del día a día, a la Venezuela transicional de los años cuarenta con intensa migración interna y externa y la fase rentista petrolera consolidada hasta nuestros días. Él nos cuenta su vida de manera tangencial, sin mayor énfasis confesional, pues era demasiado parecida a la de millones de venezolanos de extracción popular y la despiadada realidad vivida difícilmente podría ser transfigurada por alguna metáfora literaria. El libro se divide en 12 capítulos y se incluyen sus discursos políticos junto a las palabras del escritor venezolano Miguel Otero Silva en su cumpleaños 70. Le preceden palabras de un amigo de luchas, Clodosbaldo Russián U., y una breve presentación del autor. Otro de los prologuistas, Roberto Hernández Wohnsiedler, llama al libro “ensayo autobiográfico”; la lectura contradice parcialmente esta etiqueta. No es la biografía de un sindicalista latinoamericano. No. Es la biografía política de un militante comunista y de la historia del Partido Comunista en Venezuela, con la particular visión de un dirigente sindical, de extracción popular. Nada novedoso, como dirían los críticos y reseñadores literarios. La singularidad se encuentra en que de luchador social perseguido encarnizadamente y encarcelado en las condiciones jurídicas más inhumanas e ilegales, llega a acceder a cierta esfera del poder político sin arriar banderas ideológicas, ni practicar el deporte de tránsfuga que ha caracterizado a innumerables líderes sociales en Latinoamérica, para desilusión de ingentes masas deseosas de mayor honestidad y coherencia ideológica en las figuras políticas que los representan. Faría, iletrado hasta los 27 años, aprendió a leer de manera autodidacta para hacerse de la información y la formación político-ideológica imprescindible que le llevó a organizar a la inmensa masa obrera petrolera del país, en el occidente venezolano, y emprender otras luchas reivindicativas de los venezolanos más pobres. Fue partícipe activo de los cambios de Venezuela y las nuevas actividades económicas que la inversión extranjera había emprendido en suelo patrio. Según su visión personal, los levantamientos sociales eran indetenibles en el siglo XX; pues las mayorías empobrecidas, hambrientas y rebeldes al mismo tiempo, tenían una gran esperanza: el ejemplo de la revolución rusa y su modelo de organización de las masas obreras. Esa fue su prédica vital, y en el subtítulo lo reitera: “Una vida de lucha por la liberación de la clase obrera”. A este hombre de pueblo el destino lo colocó de guía de vastos sectores obreros en el largo proceso de democratización y participación ciudadana al que todos tenían derecho. Lenguaje directo en la narración de los hechos históricos, sin mayores excesos retóricos, induce a pensar que no se apoyó en plumas pagadas para hacerlo más literario. Esta obra es un estudio relevante para legos y entendidos en historia nacional, pues ofrece una visión del proceso político ideológico del siglo XX desplegado en Venezuela y el peso que las ideas marxistas leninistas han tenido a lo largo de dicho siglo. A Faría le interesó resaltar las luchas políticas vividas en el país por los actantes más anónimos (los trabajadores) junto a los líderes más honrados en su accionar y pensamiento. En este libro expone su sincera aspiración de construir una sociedad más justa apoyado en la ideología del marxismo-leninismo y sus finales reflexiones acerca de cómo construir las bases de dicha sociedad, en el contexto histórico-social que le tocó vivir. A pesar de ser un texto de reflexión política, llama la atención que dedicara más epítetos denigrantes a los antiguos compañeros de lucha en el Partido Comunista que a los adversarios político-ideológicos, que eran el doble numérico. Es, definitivamente, su versión de la historia del Partido Comunista venezolano y su participación en la construcción de la Venezuela contemporánea. En el texto, Faría no elude las responsabilidades históricas por los fracasos políticos, y las omisiones de algunos dirigentes de su partido. Con un lenguaje pleno de frases del más rancio folleto marxista, Faría etiqueta como “fraccionismo” las contradicciones ideológicas entre los sectores más veteranos y los juveniles. Igualmente, recalca el corpus programático del partido de ejercitar la crítica y autocrítica por las acciones emprendidas, pero en ningún caso propiciar divisiones, ni desacatar las órdenes o líneas partidistas. Estas convicciones ideológicas son lo más parecido a un auto de fe, pero comunista. Así mostraban su convencimiento los militantes comunistas de las generaciones más conservadoras. Otro capítulo previsible en este libro es la evaluación acerca del país materializador de la teoría marxista y padre originario del Partido Comunista venezolano: la Unión Soviética. Este país lo acogió como desterrado en la década de los sesenta; y si desde su juventud fue el ejemplo político a seguir, el resto de su vida estuvo al servicio de exaltar a su líder fundamental y a todos los logros sociales obtenidos. Para Gorbachov, impulsador de los cambios económicos en la década de los noventa, sólo tiene juicios negativos y señalamientos de traidor y renegado. Solo lo menciona por su nombre tres veces. El balance al final de su vida parece ser afirmativo desde todo punto de vista, el personal y el social. En sus palabras no destila ningún odio o amargura por las vivencias difíciles que la vida le impuso. Las vivió con dignidad, coraje y sin claudicar en sus banderas ideológicas. Faría, según sus propias palabras, no tiene nada que lamentar de haber sido lo que fue y de su militancia comunista. En su visión de la patria esboza una mirada optimista acerca de su devenir histórico pues lo identifica indisolublemente con el de una sociedad socialista, eso sí, teniendo a la clase obrera como el gran motor transformador de la sociedad venezolana; en la mejor tradición de los manuales leninistas. Vivió hasta 1995 y esta última aspiración está a la espera de materializarse. En sus palabras finales recoge el yo individual y lo transforma en una tercera persona propositiva y enaltecedora de las virtudes colectivas del pueblo venezolano. De allí que exprese con optimismo triunfante: “...Venezuela cuenta con hombres y mujeres dispuestos a extinguir las lacras que tanto daño están haciendo a nuestro país... Este sería, sin dudas, el mejor homenaje a nuestros libertadores, a los miles de héroes del partido y a Lenin, líder victorioso de la revolución proletaria”. ** Ana María Romero Pirela http://www.letralia.com/firmas/romeropirelaanamaria.htm Docente y ensayista venezolana (Maracaibo, Zulia, 1959). Licenciada en letras hispánicas por la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve; 1985) y magister scientiarium en literatura venezolana por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve; 1999). Profesora asistente en literatura venezolana en el área de estudio de autores regionales de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve) y profesora agregada en la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt (UNERMB, http://www.unermb.edu.ve), donde además dicta expresión y comunicación y coordina el Cineclub UNERMB de la sede Los Puertos de Altagracia. Investigadora en el área de literatura venezolana contemporánea y del Caribe hispanohablante. Trabajos suyos han sido publicados en la Revista Venezolana de Ciencias Sociales de la UNERMB (http://rvcsunermb.blogspot.com); en la revista Letras (http://revistas.upel.edu.ve/index.php/letras) de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve); en la revista Caribanía; en la revista Ciencias Sociales Online, y en la Revista de Artes y Humanidades de la Universidad Católica Cecilio Acosta. === Sexo, sexualidad y erotismo en El laberinto del pecado, =============== === novela de Víctor Montoya Rosario Quiroga de Urquieta ============= “La lectura de cualquier obra literaria es necesariamente un hecho único e individual que se percibe sólo en la mente y en las emociones de un lector particular”, dice Rosental, refiriéndose a la libertad del lector. De ahí podemos concluir que para una misma obra pueden haber muchos lectores con apreciaciones totalmente diferentes porque existen innumerables transacciones independientes que cada lector entabla con el texto. Wolfgang Kaiser sostiene que “la novela es la interpretación más compleja y amorfa de la literatura”; quizá por esa complejidad, donde se pueden desarrollar temas con variedad de enfoques, persiste esta forma de expresión literaria. La novela de hoy, además de la fábula que desarrolla su tronco narrativo, tiene que tener otros atractivos que pueden ser ya psicológicos, sociales, filosóficos o puramente literarios, que logren atraer e interesar a ese lector único e individual al que hace referencia Rosental. En consecuencia a los conceptos anteriores, la lectura de El laberinto del pecado, novela del escritor Víctor Montoya, nacido en La Paz, Bolivia, radicado en Suecia, Estocolmo, motiva las siguientes apreciaciones personales: De entrada, la referida obra no tiene como tema ni intención mostrar o describir la mina, la vida del habitante víctima de la mina, el minero ni su búsqueda de reivindicación social o salarial, sus luchas sindicales en apoyo a los grandes conflictos del país, el paisaje adverso del entorno, sus costumbres o supersticiones... en fin, otros aspectos más que ya fueron tratados por su autor en obras como Cuentos de la mina, Huelga y represión (por citar algunos ejemplos), como respuesta a esa imperiosa necesidad, a ese concepto real en el que tiene capital trascendencia lo sociológico y sus agudos problemas que en este caso, en forma vivencial o referida encontraba latentes en su país Víctor Montoya, sintiendo la responsabilidad de ponerlos de relieve denunciándolos en toda su crudeza. Por el contrario, percibimos que desde el título, El laberinto del pecado, formado por las palabras pecado y laberinto, y todo su campo semántico, nos conducen a rastrear acciones y pasajes que configuran otra temática: el hombre en el gran enigma del sexo. La sexología es la ciencia del viejo pecado mítico, tiene sus antecedentes más remotos en el Génesis. Los grandes símbolos humanos del eros son Adán y Eva, y junto a ellos el humanoide, la serpiente. Esta ciencia, durante años y aún ahora, trata de explicar y elaborar teorías coherentes acerca del comportamiento del individuo y sus relaciones en lo que concierne al misterio del sexo. Desde tiempos primitivos hubo la necesidad de transgresión del deseo sexual, pero después de siglos de cristianismo nos han legado el pecado de la carne para esquivarlo, tolerarlo y hacerle frente. Al lado del amor civilizado, igual matrimonio, existe la otra forma, la sexualidad libidinosa que conocen todas las sociedades, proponiendo anatemas morales, códigos sexuales y un conjunto de prohibiciones que en muchos casos atentan contra los derechos humanos. La sexualidad, como ha sido demostrada por el psicoanalista Freud, no sólo es una función especial vinculada con los órganos genitales sino que se reconocen posibilidades y significaciones de orden transfisiológico y transpsicológico, es lo que llamarán los estudiosos “metafísica del sexo”. Sea como fuere, es indudable que esta faceta ineludible de la vida desempeñó y sigue desempeñando en la humanidad, por un lado, una situación de recelo, de cosa velada, prohibida, oculta, pecaminosa; por el otro, “la pandemia moderna del sexo” ha quitado el velo al pudor, los manuales y orientaciones médicas han procurado, mediante la psicoterapia racional, superar los complejos íntimos de vergüenza y de pecado. Ahora hay una decisión saludable de hablar sobre este tema con naturalidad, previa una dosificación de acuerdo al contexto y al nivel etario. No es ninguna novedad el afirmar que atravesamos tiempos difíciles, tiempos de desazón, de incertidumbre, de violencia. Tiempos incluso donde la existencia del mundo corre peligro, en ese estado de cosas hay una incontrolable tendencia al manejo y uso irracional de lo referente al sexo, sexualidad y erotismo. Ojo, al afirmar esto no estamos entrando al campo de lo moral, de lo bueno o de lo malo, sino al respeto elemental hacia esa capacidad de sentir placer a la que tiene derecho el hombre, la cual es desvirtuada con actos crueles como el incesto, las violaciones, estupros, sadismo y un etcétera tan largo como un tubo de silencio en cuyo final están los ecos del sexo como barbarie. Sexo, sexualidad y erotismo, tema de actualidad cotidiana que sigue siendo controversial a pesar de haber saltado la barda de lo tabú. Esa dimensión placentera y dolorosa en la vida del hombre, no ha sido aún asimilada, mucho menos comprendida del todo por un buen porcentaje de la gente que tiene su mente codificada y ni qué hablar del docentado que está a cargo de la niñez y la juventud. Con relación al sistema educativo boliviano, por fin, se considera que en la nueva malla curricular se debería incorporar la educación sexual, ya no como una simple transversal, sino como materia independiente que debe ser abordada más allá de lo biologista, coital o médico, y abarcar el gran abanico de situaciones que supone este asunto, arribando a una orientación en los valores, para contribuir de esta forma en el perfil del educando de formación integral. Y volviendo a El laberinto del pecado, es Manuel Ventura, personaje protagónico, hijo de minero, estudiante de tercer año de bachillerato que estudia más por obligación que por interés, heredero y víctima, no sólo de la trágica vida de la mina sino también de su orientación religiosa, de su entorno social, familiar y de sus necesidades humanas y naturales en las experiencias del sexo y el amor como destino, quien apuntala e ilustra el tema elegido. Manuel Ventura, un ser conformista, un personaje que no define su identidad social (léase el pasaje donde él quiere que su amante, que es de pollera, cambie su atuendo por el vestido, especialmente pensando en el hijo que van a tener), incapaz de salir o saltar del entorno que lo presiona. En lugar de tomar acciones concretas, sustituye la confrontación con el prójimo con una insubstancial lucha interior que no lo conduce a cambios significativos que lo pudieran liberar de las deformaciones de su contexto. No es un joven malo, contrariamente a lo que pudo haber heredado genéticamente, no tiene mala fibra, es el típico estudiante enfermo que se siente acosado y debilitado por las necesidades que le exige su cuerpo, incluso tiene algunos actos de ingenuidad. Manuel Ventura está muy bien dotado del órgano sexual, con el cual es capaz de llevar hasta el desmayo a la pareja en el encuentro coital (leer pág. 63), quizá ahí la razón para algunos de sus conflictos relacionados con eros. Siempre, a partir del pensar, sentir y accionar de Manuel nos aproximaremos al manejo del tema: sexo, sexualidad y erotismo desde sus diferentes orientaciones. Veamos: El acto sexual como agresión y violencia en el pasaje de la violación a las alumnas de un colegio en una fiesta. Esta experiencia les parece a los agresores un hecho de valentía. Así lo confiesan: “les recorrimos el cuerpo palmo a palmo, las llevamos en vilo a mi cuarto y las tumbamos sobre la cama” (pág. 18). Aquí está explícito el machismo, la falsa hombría y el código interior que dicta que ante la debilidad que crea la religión y la moral hay que fortalecer lo irracional. Es directo el diálogo que entabla Manuel Ventura con sus amigos, los violadores, cuando él no quiere secundar para guardar el secreto sobre el hecho. Los amigotes lo acosan con preguntas incisivas: “¿Dónde estuviste el sábado por la noche? ¿Lavando platos o pelando papas?... Un hombre no está hecho para la cocina sino para ser macho... Las lecciones de moral que aprendiste en la iglesia, el colegio o en tu casa hazlas un rollo y métetelas donde mejor te parezca... Acabas de convencerme de que no eres un hombre, un macho, sino un cobarde, un marica”. La respuesta que les da Manuel Ventura nos confirma que ha tenido una formación sexual si no adecuada, por lo menos basada en el temor y el respeto hacia la mujer cuando dice: “¿No saben que ofender la virtud de una mujer antes del matrimonio, es pecado? Sin embargo, para Ventura la palabra pecado y el no pecar no es un alivio que lo aleje de lo prohibido y le dé tranquilidad espiritual y mental, ni tampoco es el bálsamo que le procure sosiego ante esa urgencia de placer; por el contrario, sólo amordaza sus instintos: “Evocó los sermones sobre la herejía, dispuesto a resistir la tentación y rehuir la lujuria... pero era tan grande su deseo de hacerse hombre que iba más allá de los remordimientos que le golpeaban el alma, y reducían la naturaleza de sus sentimientos a algo más vacío que la inexistencia. Él no podía huir de esa necesidad que trasudaba por todos sus poros, aun en lo que soñaba sabía que estaba pecando... El domingo fue a la iglesia a confesar su pecado, sin saber que la primera vez que uno se acuesta con una mujer es con uno mismo, con su propio cuerpo. Sin embargo, sabía que el sexo era algo sucio, algo vedado y, por lo mismo, algo inmoral”. De esta manera él no sólo es víctima de esa parafernalia religiosa sino también de la información chismosa y callejera que le hicieron creer que los hombres que tienen sueños eróticos pueden llegar a ser padres y que las mujeres pueden embarazarse por cualquier cosa, ya sea porque se las toma de la mano o se les da un beso, él: “soñó con la empleada doméstica hasta el límite de la pesadilla, en principio no hicieron movimiento alguno. Permanecieron de pie junto a la cama, sin hablar, pero mirándose ajenos al mundo, cara a cara... Él le clavó el fulgor que desprendían sus ojos y ella le reveló los secretos de su cuerpo...”. Hay algún momento en que Ventura siente que el amor reivindica más allá de la culpa: “Cuando salió del laberinto de sus recuerdos... clavó la mirada en el ángulo del cuarto donde la empleada no estaba ya, salvo la temperatura de ese cuerpo hecha para amar... y pensó que sólo el amor es más fuerte que el pecado y la muerte” (pág. 34). El erotismo designa al amor apasionado, unido al deseo sexual. El erotismo connota y denota todo lo relacionado con la sexualidad y no simplemente con el acto sexual físico sino con todas sus proyecciones, abarca el género, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Con respecto a la orientación sexual se percibe en el texto las tentativas inconscientes del ideal hermafrodita como retorno al andrógino. El poeta Rilke, en un admirable texto, augura la unidad sexual y dice: “Los sexos son acaso más allegados que lo que se puede pensar y la gran renovación del mundo consistirá sin duda en esto: el hombre y la mujer libertados de todo sentimiento falso, de toda aversión no se buscarán más como contrarios, sino como hermanos y hermanas, como próximos, y se unirán en tanto que seres humanos”. Así, se aborda el lesbianismo, quizá primero como estereotipos exteriores que dan lugar a preconceptos sobre la identidad sexual, veamos lo que sus compañeros piensan sobre Clarice: “Es distinta a las demás. Nunca sale de los pantalones vaqueros, ni de los zapatos con cordones, y lo más extraño es que Paloma Linares, la marimacho, es su única amiga”. “Paloma y Clarice yacían en la ladera del río, sujetas a un amor lésbico, apretándose la una contra la otra, busto contra busto, vientre contra vientre... Se exhaló un grito de placer puesto que la boca de Clarice se trocó en pétalo y espina a la vez”. De igual forma está la homosexualidad, en el personaje del profesor de ciencias naturales, primero como vulgaridad natural en el contexto juvenil: “Gamarra es un mariconazo, que aumenta calificaciones a cambio de un polvo”. Y en la conducta de Ventura esta orientación sexual es concebida como un acto inmoral, fuera de lo correcto, conceptos que son producto de la formación ortodoxa que recibió. Veamos lo que sucede cuando se tropieza con un homosexual: “El hombre le enseñó una sonrisa reluciente y, guiñándole el ojo, se interpuso entre él y la puerta, deteniéndolo en seco... Quiero hallar la felicidad contigo, como respuesta Manuel Ventura sintió que un hálito de fuego le ardía en las venas. El hombre cuya actitud afeminada le recordaba a su profesor de ciencias naturales le alargó la mano ruda y velluda y le dijo con voz de sirena: Te he mirado largamente, papito. Eres tan bello, tan bello”. Como respuesta Manuel lo cogió de los brazos, lanzándolo de espaldas contra la pared. En el tratamiento de este tema, está el otro lado, el de la tolerancia: “Los homosexuales son también humanos y tienen los mismos derechos que nosotros, aunque no den hijos para la guerra ni almas para el paraíso...”, dice uno, en cambio otro sostiene que: “No. No. Yo los juntaría a todos y los mataría sin asco”. La mentalidad actual va cambiando poco a poco su discurso respecto al asunto. Por la historia sabemos que ya en el siglo XVI los conquistadores arrojaron a decenas de indios homosexuales a los lebreles, pero cada vez hubo más que se rebelaron en defensa de sus derechos sexuales. La novela de Víctor Montoya nos sumerge en la problemática sexual que es tan actual, al punto que está siendo considerada como parte de las políticas de Estado. No hay que dejar de mencionar que el tema está expresado con recursos literarios que le confieren arte a la obra en su conjunto. El final de la historia de Manuel Ventura nos deja un sabor triste, porque en algún momento de la lectura nos pareció sentir que el amor lo reivindicaría y lo alejaría de ese destino de dolor y muerte, y no es así. La muerte de su amante, al instante de dar a luz al hijo de ambos, está narrada con tal intensidad y dramatismo que nos sacude intensamente, nos obnubila y confunde entre lo real y lo onírico. Es probable que un análisis más detenido mostrara la existencia de otros aspectos que sean objeto de estudio. Hasta aquí creo que hemos sido fieles al tema elegido. Estamos seguros de que es un gran acierto esta nueva edición realizada por Escritores Unidos y el Grupo Editorial Kipus. Obra que debería ser leída en los colegios con una orientación profesional y de responsabilidad, pensando siempre en que nuestra juventud sigue siendo nuestro divino tesoro. ** Rosario Quiroga de Urquieta http://www.letralia.com/firmas/quirogadeurquietarosario.htm Profesora, narradora y ensayista boliviana (Cochabamba, 1948). Estudió lenguaje y literatura en la Normal Superior Católica (http://www.normalcatolica.edu.bo) e hizo un postgrado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Es miembro del PEN Club Internacional, filial Bolivia, y miembro de la Unión Nacional de Poetas y Escritores. Es autora de libros de poesía, cuentos, ensayo y libros para niños. Sus textos literarios se han publicado también en varias revistas nacionales e internacionales. Obras principales: De la palabra a las alas (1993), Gira sol azul (1994), En el tapial (1994), Suramar (2000), En las pupilas de porcelana (2003), Entre pelos y plumas vuelan aventuras (2008), Varatuja y el regalo (2008), El Lobo Feroz cambia de opinión (2008), La hormiga rosa (2008), Abracadabra abra palabra (2008), Tula y Hartopie (2011) y El crucero de las ABC (2011). Recibió el premio América Poética en Pie (Argentina) y el Premio Nacional de Poesía. Actualmente se desempeña en la docencia con la cátedra de literatura, en la investigación y elaboración de textos de educación sexual. === Handke y la soledad de la literatura Ignacio Castro Rey ========== Viernes 16 de mayo de 2012; tarde, calor. Una luz cegadora aplana las calles. Escondidos tras el ocio estival presentamos en un pequeño espacio de Madrid, ante un reducido público desconocido, el hermoso libro de Edgar Borges (Caracas, 1966) El hombre no mediático que leía a Peter Handke (Ediciones En Huida, 2012). Bajo este largo título, dentro de una cubierta azul, se escondía el sencillo diario de una indagación sobre el destino de la literatura en este tiempo de estruendo. El libro de Borges tiene todas las características de una obra fronteriza: no es exactamente una novela, aunque tiene elementos de ficción; ni un diario, ni un ensayo, aunque contiene abundantes reflexiones; ni una narración al uso. Se podría decir que estamos ante una obra fronteriza que no podría no haber sido hecha. El propio autor aparece dentro de ella como un personaje obsesivo, un poco fanático, enfermo por el encierro en una investigación que no acaba de cerrarse y le obliga a romper amarras con el mundo comercial de la literatura y sus agentes comerciales. La familia del autor, sus hijas Camila y Miranda, su mujer Nathalie, que aparecen en un delicioso claroscuro tras la obsesión creciente de Borges y su encierro, también sufren las consecuencias prácticas y diarias de esta “investigación” frenética. Hay algo del Ello egoísta del escritor, que no acepta aplazamientos ni compromisos externos, que hace sufrir un poco a las dos encantadoras niñas que se insinúan al fondo, también a la paciente Nathalie, que más de una vez parece a punto de romper la baraja de la convivencia. Todos los elementos de incomprensión cívica que rodean a la literatura se presentan desde las primeras páginas de este libro, a pesar de que las tres figuras femeninas están rodeadas de un halo de gracia que no siempre, los que tenemos una labor así de absorbente, tenemos la suerte de encontrar. Pero la literatura no sería nada sin la prueba de la incomprensión externa y las servidumbres cotidianas (ganar dinero, cuidar a los tuyos) que la sociedad representa, encarnada en la figura del agente literario que sabe lo que se vende y lo que la gente quiere. Aparentemente, el libro de Borges está plagado de nombres del mundo literario, de Vila Matas a Barjau, de Handke a Vicente Luis Mora. Bajo esta superficie reconocible, creo que el objeto de la investigación es más bien el sentido anónimo de vivir. Quiero decir, la soledad del sentido (no sólo de la literatura, también de la vida) bajo este régimen de poder que Borges denomina “absolutismo social” (p. 219), este masivo control que hace tan difícil hoy pensar y vivir de modo distinto sin ser un marginal. Para combatir este cerco, Borges utiliza la capacidad asombrosa de Handke para cruzar umbrales, para recrear estados mentales y físicos que siempre están en tránsito, despejando cercos, cruzando distintas prisiones. Diría que las dos niñas que pululan por la casa, y la sabia silueta de Nathalie, no dejan de representar la imagen de una infancia que no sabe nada y lo sabe todo a la vez. Una adolescencia, una crisis, que lejos de ser una etapa que se puede dejar atrás, siempre vuelve como la vacilación crucial que atravesamos en el umbral de cualquier decisión. La juventud, si se quiere, no como una edad más, sino como el punto de fuga de cualquier edad. El filósofo Giorgio Agamben explica muy bien en “Genius” (Profanaciones) el lugar capital de estas crisis inconfesables. El proyecto de Borges, su investigación, como a Handke y a su personajes, le obliga a estar en perpetuo movimiento, atravesando Puertas (así se llaman los capítulos), pasillos, umbrales, estancias. A veces el cansancio agudiza la percepción, la hace enfermiza y permite (en casa o en la calle) ver y oír otro sonido del mundo. Con frecuencia el libro toma la forma de un diario donde se anotan los segundos (7:32) precisamente porque el tiempo no pasa, o transcurre infinitamente lento en la espera de algo. Mientras tanto, nada parece ocurrir. ¿Qué ocurre cuando no pasa nada? ¿Qué es la vida cuando los segundos transcurren a cámara lenta y golpean las sienes? Esta es otra pregunta contemporánea que Borges modula en distintos registros. Se podría decir ahora que, de todos modos, el destino atormentado e incomprendido de Handke es el de la misma literatura. Aunque él no hubiera tenido el infortunio de tropezar con el caso serbio, Handke sería igualmente poco incomprensible para un público cautivo de la información y sus consignas generales. Casi podríamos agradecerle a la implicación de Handke contra las injusticias cometidas con esa nación satanizada, el haberle librado de un éxito y una popularidad que, para el autor de Carta breve para un largo adiós, eran a todas luces equívocos. Para un autor que tiene algo que decir, algo que le atraviesa y no es de su propiedad, el “éxito” no es menos peligroso que el “fracaso”. El éxito puede ser también un mecanismo de anulación, no más fácil de llevar que la impopularidad o el silencio. Para empezar, el éxito comercial confunde (a veces, al propio autor) sobre una cuestión básica: la inmediatez mortal, el secreto común del cual se ocupa la literatura, jamás será patrimonio de este totalitarismo de la transparencia pública. La vida jamás pasará a la historia, por más que se empeñe el oscurantismo de la información. Clarice Lispector, por ejemplo, nunca ha sufrido un “tropiezo” publicitario como el que afectó a Handke y sin embargo es tan celebrada como ignorada. Bajo su halo de estrella mundial de las letras, permanece escondida para un gran público y una maquinaria cultural que sólo buscan en la “ficción” el suplemento de efectos especiales que complemente la esclavitud universal a la economía, ese pragmatismo que rige sobre todo las intimidades. Aparte de las razones políticas, no tuvo mal olfato literario Sartre cuando rechazó el Nobel. En todo caso, estoy de acuerdo con Edgar Borges en que lo más herético de Handke es su forma de intentar comprender al hombre, su perpetua metamorfosis, esa atormentada incomunicación de unos personajes que, aprisionados en un interior que reproduce el mundo, ayudan a despejar barreras y a entender la vida de otra forma. Por eso los personajes de Handke, en su perpetua ambivalencia, no dejan de representar el cualquiera que somos bajo nuestra costra de identidad. La gente no lee porque no quiere estar sola ante eso. Las pantallas tiene la ventaja de que te conectan al estruendo gregario; están pobladas de enlaces, opiniones, fotos, comentarios y todo ese narcisismo compartido en que se ha convertido la comunicación. Por el contrario, la literatura brinda una comunicación que una y otra vez ha de atravesar la incomunicación de vivir y ser único. Una página de Handke o de Lispector te devuelve a un mundo primario donde la tecnología y su religión de la seguridad no valen nada. La literatura nos arroja a una infinita soledad en la que hemos de atravesar páramos sin la cobertura y las “aplicaciones” que el dios Sociedad maneja, protegiéndonos del miedo mientras nos hace sociodependientes. Borges reproduce varias veces una obsesión de Handke: aplazar la opinión salvadora, insistir en la contemplación, en la duración de esta fugacidad inmediata, hasta que nazca la gravedad de una sensación nueva. La idea se parece mucho a ese reto del músico John Cage: escuchar los sonidos del mundo antes de que sean un signo que circula, un código universal. En los dos casos, como en otros, se trata de perseverar en la percepción hasta que se convierta en imagen. Siguiendo a Handke, Borges llega a hablar de una “ecología de lo no advertido” (p. 247), podríamos decir, de lo que para la sociedad es imperceptible. El cansancio, el de la creación, transfigura el mundo, nos hace porosos a la epopeya de todos los seres vivos. Por eso, instintivamente, los creadores como Handke han de viajar continuamente para desquiciar la seguridad, para percibir los signos por fuera de nuestro dogma in-formativo. Se trata, para mantener la ciencia del ser único que respira en lo inmediato, de mantener buena relación con el movimiento y mala con la fijeza que nos retiene. Entonces uno, bajo las tonterías de la identidad, roza el “comunismo” de ser cualquiera. Bajo la literatura subyace la herejía de que la “cura” del hombre, su salud y su seguridad, se encuentran en aceptar la enfermedad de vivir, una subversión que comenzaría por la aceptación. Pero nuestra sociedad no puede dejar de ser oscurantista y represiva en este punto. Como estamos incapacitados para la afirmación, desde la condición mortal, nuestro Bien sólo puede basarse en un Mal continuamente sustancializado en otros. Por eso nos pasamos la vida buscando judíos, musulmanes o serbios a los que masacrar impunemente. No es fácil que, con o sin el escándalo del “caso Handke”, una literatura que apuesta por la afirmación del universo mortal de la inmediatez encuentre el aplauso de la aldea global, un “supuesto mundo” que nunca ha salido de la mitología del recambio perpetuo, de la velocidad como gran idea fija. Es de agradecer que Edgar Borges, con su estilo aparentemente modesto, nos haya recordado toda esa grandeza que habita en la cercanía de unos seres que respiran, como los árboles, indiferentes a la historia. ** Ignacio Castro Rey http://www.letralia.com/firmas/castroreyignacio.htm Ensayista, crítico y docente español. Es doctor en filosofía y reside en Madrid. Escribe en distintos medios sobre filosofía, cine, política y arte contemporáneo. Ha pronunciado conferencias en el Estado y en diversas universidades extranjeras. Como gestor cultural ha dirigido cursos en numerosas instituciones, con la publicación posterior de siete volúmenes colectivos. Entre sus libros cabe destacar Votos de riqueza (Madrid, 2007), Roxe de Sebes (A Coruña, 2011) y La depresión informativa del sujeto (Buenos Aires, 2011). === Leoncio Luque y el intento deliberado por definir la ciudad =========== === de bordes erizados y corazón opaco, =================================== === donde el amor, la esperanza, el mañana se vislumbra, ================== === en Exilio interior y otros poemas devastados ========================== === Enrique Sánchez Hernani =============================================== La poesía de Luque apostrofa a la realidad pero se sobrepone y hace notar que esta no es la caída. La poesía, por lo general, resulta una incursión en territorios desconocidos, a los que nos aventuramos en el más absoluto desamparo, solamente llenos de sueños y temores, con las frágiles armas de lenguaje y la emoción. Por eso es que algunos poetas nombraron a tales viajes con el sustantivo misterioso del exilio, tal como lo ha hecho en este libro el poeta Leoncio Luque. No es de extrañar que un vate, arrojado a una realidad que por lo general le es inclemente, haga una analogía entre la vida que ha tocado en suerte y el destino azaroso de los que son expulsados de sus dominios. Luque, natural de Huancané, Puno, es un poeta en medio del fragor de una ciudad capital que es inhóspita con los que vienen de allende la cordillera. El destino del migrante, en una ciudad como Lima, no es leal ni venturoso. La sensibilidad de Luque acoge ese conflicto, afincado en las pampas de San Juan de Miraflores, Pamplona Alta y Villa El Salvador, territorios por donde debe llevar su diario deambular de maestro. Pero en este recorrido por la aflicción y el malestar espiritual Luque no está solo. A él lo acompañan las sombras poéticas y benefactoras de Oquendo de Amat y Efraín Miranda, poetas que habiendo nacido también en la sierra sur del país llegaron a la cima de la poesía. Resulta alentador conocer que un poeta de orígenes altiplánicos haya podido asumir la gran poesía universal como suya, igual como lo hicieron los antes nombrados, y que no se haya refugiado en el facilismo de la poesía telúrica o neoandina. Este es un trabajo que Luque ha venido madurando a lo largo de sus anteriores libros y que ahora entrega con una destreza que ya lo califica como poeta en todo sentido del término. Pero en él no solo laten Oquendo y Miranda, por el uso de las letras mayúsculas y el salto de palabras, o por el verso en cataratas o escaleras, sino que me ha parecido que existe un cortejo con las vanguardias, por su forma de manejar los espacios de la página, y que antes que con Mallarme tiene relación con Vicente Huidobro, que vivía también al pie de una cordillera, sobre un ominoso desierto que él matizó con su poesía exultante y de llamativos colores regios. La aspereza de ciertas palabras en el contexto de la poesía de Luque me parece que es un intento deliberado por definir esta ciudad de bordes erizados y de corazón opaco. Pero en medio de los vocablos cortantes y las frases con algún improperio aparece el amor, la esperanza, el mañana en un entrever del sueño. La poesía de Luque apostrofa a la realidad pero se sobrepone y hace notar que esta no es la caída. Por eso nos canta: “El final de esta jornada / Es insignificante / Pero con palabras amuebladas / Morimos / para seguir viviendo / En el espiral de la vida”. Y esto es lo inmensamente rescatable en el mensaje poético de este libro: que por sobre la muerte sigue la vida, que por sobre el dolor se impone la luz, que frente a la oscuridad tenemos el mañana que va a llegar de todas maneras. Poeta Leoncio Luque: siga en este navegar donde lo lleva la madre Poesía en un muy buen navío. Sobre el mar agitado de los versos y las metáforas. Está usted en una dirección segura, a la que es conducido por la Rosa de los Vientos que acompañó como amante segura a otros nobles navegantes. Avance usted doblegando las tormentas. Abrace así el mar y unte su cuerpo con la espuma salada que nace en la cresta de las olas. Hágalo porque usted sí verá el nuevo día. ** Enrique Sánchez Hernani http://www.letralia.com/firmas/sanchezhernanienrique.htm Sociólogo, escritor y periodista peruano (Lima, 1953). A fines de la década del 70 fundó, junto con otros destacados escritores peruanos, el grupo literario La Sagrada Familia, que publicó revistas, libros y sostuvo una intensa actividad literaria. Estudió sociología y literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), en Lima. Textos suyos han sido publicados en antologías y revistas especializadas de su país y de Colombia, Argentina, México, Chile, Venezuela, Ecuador, Chile y Estados Unidos. Escribe para El Dominical y la revista Somos del diario El Comercio (http://www.elcomercio.pe). Ha dado recitales públicos de su poesía en Perú, Colombia y México, y ha asistido a varios congresos literarios en su país y en el extranjero. Desde mediados de los 80 trabaja como periodista en medios escritos. Ha publicado los poemarios Por la bocacalle de la locura (Ediciones La Sagrada Familia; Lima, 1978), Violencia de sol (Ediciones Ruray; Lima, 1980), Banda del sur (Ediciones Los Reyes Rojos; Lima, 1985), Altagracia (Ediciones de los Lunes; Lima, 1989), Pena capital (Ediciones Jaime Campodónico; Lima, 1995), Música para ciegos (Ediciones El Santo Oficio; Lima, 2001), Vinilo, 42 poemas del rock’n roll (Fauno Ediciones; Lima, 2006) y Quise decir adiós (Fondo Editorial Cultura Peruana; Lima, 2011). === El hombre que quiso ser todo y hacerlo todo =========================== === Gustavo Rubén Giorgi ================================================== A mediados del siglo que pasó, los niños argentinos nos formábamos en el amor a las virtudes patrias con el patrocinio de tres espíritus tutelares: el general José de San Martín, Padre de la Patria; el general Manuel Belgrano, creador de la bandera, y el también general (aunque se le escamoteaba el grado) Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Es decir que, entre el 3 de junio de 1770, fecha de nacimiento del segundo, y el 11 de septiembre de 1888, día de la muerte del último, transcurría un lapso irrevisable de nuestra experiencia como país según los dictados de la historia oficial. Era aquel un período de bronce, pero no en el sentido decadente utilizado para comparar tiempos vulgares con otros perdidos de oro y plata, sino como denotando algo estatuario, pulido, brillante, congelado, inaccesible. Los educandos participábamos gustosos y conmovidos del culto a San Martín y Belgrano, con sus auras respectivas de gloria militar y renunciamiento, sacrificio y pobreza; pero no había quien no abrigara algún resquemor por ese señor entrompado que, invariablemente, nos recordaba nuestras obligaciones escolares. Porque Sarmiento había sido un niño modelo. Porque Sarmiento había sido el mejor compañero. Porque Sarmiento nunca había mentido ni faltado a la escuela. Como todas estas prendas de su personalidad que se nos ocurrían odiosas las había divulgado el prócer mismo en Recuerdos de provincia, no es extraño que los ímprobos esfuerzos por alojarlo en aquel altar resultaran más o menos fallidos. No seríamos los únicos en resistirlo. Es que el hombre no paraba en el autoelogio; era capaz de poner por escrito sus proyectos extravagantes, su crueldad, su intolerancia y su racismo. La historiografía liberal hizo lo que pudo pero no hubo caso: no se podía con “el loco” Sarmiento, tal vez el personaje más complejo y contradictorio de la vida nacional. Pero logró disimular por mucho tiempo la complejidad de su carácter ciñéndolo a su apasionada misión de educador. En la desembozada defensa de mezquinos intereses, aquellos escribas lo redujeron poco menos que a un “maestro ciruela” —o maestro de Ciruelo—, retaceando explicar las causas de su fallida presidencia, ocultando su drama al siempre vigente debate sobre el papel del intelectual en la política e ignorando el sacrificio que hizo de su literatura en aras de la difusión de sus ideales en la prensa, un empeño que parece poca cosa para la que muchos consideran como la mejor prosa escrita en castellano en el siglo XIX. ... Sarmiento fracasó como político. Su proyecto de hacer de nuestra pampa una réplica de las praderas labradas con esmero por miles de farmers anglosajones estaba muerto antes de nacer. Así como estuvo siempre subordinado políticamente a Mitre, también recibió de éste el proyecto de la oligarquía parasitaria de la ciudad-puerto a la que sólo le interesaba el exterminio del indígena y el gaucho para echarle vacas al campo y vivir de rentas. Las palabras que dirigió al pueblo de Chivilcoy poco antes de asumir la presidencia son de un candor inimaginable en un hombre como él: Yo haré uso de esta fiesta publicando desde aquí mi programa de gobierno; y digo pues a todos los pueblos de la república que Chivilcoy es el programa de gobierno del presidente Domingo Faustino Sarmiento. Decidles a mis amigos que no se han engañado al elegirme presidente de la república, porque les prometo hacer cien Chivilcoy en los seis años de mi gobierno, con tierra para cada padre de familia, con escuelas para sus hijos. He aquí mi programa de gobierno y si el éxito corona mi esfuerzo, Chivilcoy tendrá parte en ello, por haber sido el pionero que ensayó con mejor espíritu la nueva ley de tierras, y ha estado demostrando que la Pampa no está condenada, como se pretende, a dar exclusivamente pasto a los animales, sino que en pocos años ha de ser luego asiento de pueblos libres, trabajadores felices (1). Se ve claro que la tragedia de Sarmiento, la de Alberdi y la de tantos hombres para los cuales la Argentina era una pasión, fue la de pretender pensar el país y no pensar en el país. Lo que veían no les gustaba, los prejuicios los cegaron y malgastaron lo mejor de su esfuerzo yendo en pos de una copia, réplica o símil que no podía prosperar, porque ni las condiciones geográficas eran las del modelo ni las relaciones políticas lo podían consentir. Sarmiento, que no tenía partido, se puso incondicionalmente al servicio del proyecto de Mitre de aniquilamiento de los caudillos —bien que de unidad nacional, justo es reconocerlo cuando había secesionistas en Buenos Aires— y hasta le condujo una guerra de policía: Sandes ha marchado a San Luis. Si Sandes va, déjenlo ir. Si mata gente, cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé lo que se obtenga con tratarlos mejor (2). ¿Un exabrupto? Para nada. La correspondencia con Mitre está llena de estas confesiones de su desprecio por la vida: No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos (3). Hay quien podrá decir que eran tiempos violentos y que cabía esperar de casi todos un tratamiento similar hacia los enemigos. Es posible, porque no empiezan ni terminan en Sarmiento las degollinas frenéticas de nuestras guerras civiles. Pero, ¿cómo explicar este ensañamiento con el vencido? Mucho puede sugerir el sentimiento de humanidad a favor de los indios. Pocas han de ser las madres que traigan consigo pequeñuelos, que deben acompañarlas siempre; pero dejarles los niños de diez años para arriba, por temor de que sufran con la separación, es perpetuar la barbarie, ignorancia e ineptitud del niño condenándolo a recibir las lecciones morales y religiosas de la mujer salvaje. Hay caridad en alejarlos cuanto antes de esa infección (4). ¡Qué diferencia con la mirada piadosa y autoconmiserativa de Lucio V. Mansilla, quien fue hombre igualmente capaz de vivir entre los indios para conocerlos de primera mano como de ofrecerle en bandeja de plata la candidatura presidencial a Sarmiento! Tarde se dio cuenta éste de que tanta sangre, tanta injusticia, tanta crueldad no servirían para sus idílicos proyectos de colonización: Para el Ministerio de la Guerra y para gloria del ejército, lo hecho hasta aquí, destruyendo, ahuyentando, reduciendo a los indios, basta y sobra para merecer la estimación pública (...). Basta y sobra lo hecho (...) y a los hombres acaudalados, o patriotas, o promotores de empresas, que midan el mal que puedan hacer con ofrecimientos de empresas que no significan en realidad nada (...) (5). Los destinatarios de la queja eran los prohombres de la Sociedad Rural que habían ofrecido su ayuda al gobierno para la guerra contra el indio porque, a pesar de tanto alarde de la “cooperación más decidida”, “se nos asegura, sin embargo, que la suscripción del empréstito progresa lentamente, o más bien no da signos de vida, lo que debe ser una triste muestra de lo que es el interés público, cuando no sean las rentas ordinarias las que suministran los medios de llevar a cabo un deseo general” (6). Así anduvo por la vida, alternando buenas y malas: impulsor de la educación pública, laica y gratuita, impugnador de los derechos argentinos sobre la Patagonia, primer censo nacional, Guerra del Paraguay, creación del Observatorio Astronómico de Córdoba, desprecio por la población nativa, fundación de 800 escuelas, del Liceo Naval y el Colegio Militar, valedor del fraude electoral más descarado, extensión de las redes telegráfica y ferroviaria, desdén por las autonomías provinciales, promotor incansable de la actividad industrial, impiedad con los vencidos, creador del Arsenal de Marina y valedor de la educación de las mujeres. Hizo, en fin, mucho, pero sólo en la medida en que los que detentaban el poder real lo dejaron hacer. ... Sarmiento fue todo lo que quiso y se propuso: periodista, militar, ministro, superintendente de escuelas, gobernador, ministro, senador y presidente de la nación. Un poco porque era ambicioso y otro bastante porque le tocaron tiempos en que no sobraban las capacidades para ocupar esos lugares. Pero es inimaginable que se haya propuesto ser lo que en definitiva es el mayor de sus motivos de gloria: un escritor excepcional. Ciertamente, no se imagina uno al huracán sanjuanino aspirando a la condición de estilista de nuestro idioma. Cuando uno se enfrenta a las Obras completas se siente abrumado por la variedad temática de sus 16.000 páginas en 53 volúmenes en las que escribió con la impunidad del autodidacto sobre lo divino y sobre lo humano: crítica literaria, historia militar, política, pedagogía, derecho, biografías, geopolítica, economía y memorias, además de ingentes compilaciones de artículos periodísticos, papeles de la presidencia y discursos parlamentarios. No creemos errar ni descubrir nada si afirmamos que la literatura fue una consecuencia del obrar político de Sarmiento, quien quizá diera por descontado que para un hombre público del siglo del Positivismo y el Romanticismo escribir bien no era el mayor de los méritos sino una condición inexcusable para difundir sus ideas, combatir a sus adversarios y defenderse de los embates de éstos. En la selva de páginas que nos dejó hay tres libros que pertenecen a la mejor literatura de nuestro idioma: Facundo (1945), Viajes (1845-1847) y Recuerdos de provincia (1850). Pocos libros, como el primero, ofrecen un comienzo tan estimulante que exige de inmediato habitar nuestra memoria: “¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo!”. Pocos libros en su género, como el segundo, son tan agradables y amenos. Pero es el último el que nos parece su obra más acabada, porque posee una unidad de concepción y estilo que a los otros les falta. Después, aquí y allá, en toda su obra, hallará el lector observaciones agudas, proposiciones osadas, opiniones irritantes y no pocos disparates: eso sí, todo ello escrito de una manera irreprochable. Sarmiento escribía sólo cuando tenía algo que decir. Sus hábitos eran los del periodista, no los del escritor. Ocupado en muchas tareas a la vez, sus palabras eran otro modo de obrar. Golpean como olas. Y si parecen retirarse, disminuidas, es la retirada del mar. Que vuelve en seguida con más ímpetu. Llega sin esfuerzo a la plenitud expresiva; y aun en sus descuidos rebosa el genio (7). ... ¡Sombra terrible de Sarmiento..! Escribo estas líneas en Zárate, mi ciudad natal, un pueblo al que Sarmiento quiso mucho, favoreció con obras de gobierno y llegó a habitar (8). A veces lo busco en la perspectiva larguísima de los paredones centenarios del Arsenal de Marina; o desde la barranca trato de imaginármelo, de vislumbrar al otro lado del río en su casa en la isla; o procuro sorprenderlo conversando con los vecinos en la esquina de 3 de Febrero y General Paz, en el lote que le legaron los hijos de Francisco Javier Muñiz y hoy ocupa la escuela que lleva su nombre. Hasta ahora no lo he logrado pero —¡ay!— luego de estas líneas, que seguramente no le hacen justicia, mi búsqueda no podrá ignorar la certeza de que, en caso de improbable encuentro, el fantasma del genio fulminará mi mediocridad con mirada severa, recriminando a mi osadía el irresponsable dictamen. No sé si eso puede llegar a pasar (de la imaginación todo es esperable), pero si así fuera estoy seguro de qué modo lo hallaré: estará empacado, chinchudo, soberbio, putañero le pese a quien le pese y, por supuesto, sordo como una tapia. Referencias 1. Discurso del 3 de octubre de 1868. 2. Conf. José Luis BUSANICHE, Historia argentina, Ed. Solar-Hachette, Buenos Aires, 1979, pág. 727. 3. Ibídem, pág. 707. 4. Domingo Faustino SARMIENTO, Obras completas, Ed. Luz del Día, Buenos Aires, 1954, Tomo XLI, “Progresos generales - Vistas económicas”, pág. 289. 5. Ibídem, pág. 295. 6. Ibídem, pág. 292. 7. Enrique ANDERSON IMBERT, Historia de la literatura hispanoamericana, Biblioteca Actual, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1988, Tomo II, págs. 251/252. 8. Conf. Vicente Raúl BOTTA, Historia de Zárate, 1689-1909, La Plata, Imprenta Oficial, 1948, págs. 195/196. ** Gustavo Rubén Giorgi http://www.letralia.com/firmas/giorgigustavoruben.htm Abogado y escritor argentino (Zárate, Provincia de Buenos Aires, 1955). Trabaja como funcionario público en el cargo de jefe del Registro Civil de Zárate. Ha publicado Cuentos de la resignación (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar; Buenos Aires, 1997), el libro de relatos históricos El profeta y el traidor (Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000), los poemarios El último bien (Proa, 2001), El retorno de Hipsipila (Alloni-Proa, Buenos Aires, 2005) y Acechanza de reflejos (Proa, 2009), la colección de ensayos Aunque sean los papeles rotos de las calles (Alloni-Proa, 2005) y un volumen con el relato “El emisoriario” y el soneto “Elección” (colección “Biblioteca Mínima” del diario Opinión; Cochabamba, Bolivia, 2007). Además, textos suyos aparecen, traducidos al italiano, en la Antologia della Poesia Argentina Contemporanea (Edizioni Sentieri Meridiani, http://www.sentierimeridiani.it; traducción de Emilio Coco; Foggia, Italia, 2007). Ha dado conferencias sobre cine, historia y literatura en Buenos Aires, y en el interior y exterior de Argentina. Integra el plantel de colaboradores permanentes de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y en la que ha publicado cuentos, poemas y ensayos desde 1998. En 2009 fue jurado, en el género Novela, para la Faja de Honor 2009 de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade, http://sade.org.ar). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Siomara España Muñoz ================================================== === “Solo el trabajo es voz y norte, catapulta o destierro” =============== === Augusto Rodríguez ===================================================== Siomara España Muñoz (Ecuador, 1976) es licenciada en literatura y español, así como poeta, crítica y catedrática de arte y literatura. Ganadora del Primer Premio de Poesía de los Juegos Florales de la Casa de la Cultura de Ambato (2012) y del Primer Premio de Poesía Universitaria de la Universidad de Guayaquil (2008), y finalista del Concurso de Cuentos “Jorge Luis Borges”, de Argentina (2008). Ha publicado los poemarios Concupiscencia (El Ángel Editores, Quito, 2007), Alivio demente (Editorial Alpamanda, Quito, 2008) y De cara al fuego (El Ángel Editores, Quito, 2011). Asimismo, ha sido incluida en Antología del humor (Alianza Francesa de Guayaquil, 2008), Antología poética Ileana Espinel (Casa de la Cultura Núcleo del Guayas, 2008), La mujer rota (Literalia Editores, México, 2008), Caja de música sin bailarina incluida (antología binacional; Consulado del Perú, 2009), Antology of Ecuadorian Poetry “Tapestry of the Sun” (antología poética en inglés; Coimbra Editions, Estados Unidos, 2009), Fronteras imaginarias (6ª antología binacional Ecuador-Perú, 2009), antología Arquitectos del alba (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2009), 13 poetas ecuatorianos (Editorial Punto de Partida, Universidad Nacional Autónoma de México, Unam; México 2010), Podemos mentirle al placer: 15 poetas ecuatorianos (Regia Cartonera, México, 2010), antología poética Poesía en Paralelo 0 (2010), antología poética Imaginarios 2011 (Embajada de Francia y El Quirófano Editores), Antología de la poesía ecuatoriana contemporánea de César Dávila Andrade a nuestros días (selección e investigación de Javier Oquendo T.; México, 2011), antología Cajita de música, España y América del siglo XXI (Editores de Poesía, Madrid, 2011), antología Palabras para abrir un mundo (Editorial Mar Abierto, 2011), Séparer le Blanc de la Lumiére (antología en francés, 2012), De la ligereza a la velocidad que también es perfume (antología de seis poetas ecuatorianos, 2012) y Cuatro poetas contemporáneos, Poetry Wales, New Poetry From Latin America, 4 poetas latinoamericanos (Wendy Guerra, Andrés Neuman, Siomara España y Jorge Fondebrider), estudio y traducciones del poeta gales Richard Gwyn. Consta en varias ediciones cartoneras de Latinoamérica. Ha participado en encuentros literarios y ferias de libro en Ecuador, Cuba y México. Parte de su obra está traducida al inglés y al francés. Dirige la revista-blog Re-Verso, El Otro Lado de la Palabra y es editora cultural del periódico El Emigrante (de distribución en Europa). Correo electrónico: siomaraespanamunoz@hotmail.com. —Siomara, vamos al principio, ¿cómo nace tu poesía? ¿Cuándo te vinculas con la literatura y por qué? —Siempre he dicho que la infancia puso el sello de la poesía en mí, desde el vientre materno los pasillos se hacían eco en las entrañas; ahí estaban Silva, Borja, Egas, Noboa, Paredes Herrera, el resto fue descubrirse, inventar, encontrar la voz, ese llamado ineludible por el que se transita, y se vincula con diferentes espacios que van apareciendo hasta posesionarse de lleno, de golpe entre el espíritu, la memoria y las manos sobre el papel en blanco. —¿Qué poetas son tus referentes o cuáles son tus autores de cabecera? —No he podido leer tanto como quisiera, adoro leer, sobre todo en esta época leer y releer muchísima poesía, me entrego por entero a nuevas vertientes, a desconocidas o asentadas voces, cada vez se abren nuevas visiones, el universo imprescindible de la poesía, sigo amando a García Lorca como el primer día del encuentro con su Romancero, pero aparecen siempre ante el asombro de los ojos voces necesarias, estremecedoras como las de Paul Celan, Dylan Thomas, o los poemas de la austriaca Ingeborg Bachmann, y en medio de éstos asoma siempre Whitman, oh Whitman, Whitman, recurro siempre a Whitman, como lo haría con su maestro el pequeño saltamontes, vuelvo a Lezama, a Cavafis, a Vallejo, a Lope, a Góngora, no tengo autores de cabecera, me es imposible tenerlos, sigo amando la poesía de Gangotena, redescubriéndola, pienso en Ajmátova, Guillén, Huidobro, Pizarnik, Sabines o Girondo, la lista sería interminable. —Has publicado varios poemarios que han tenido buena acogida por la crítica y los lectores, ¿qué me puedes decir sobre tu propia literatura? —Sin caer en la falsedad de la modestia, escaso es lo que se pueda decir de uno mismo, debe hablar el trabajo, en mí, absolutamente honesto, comprometido, con el total respeto a la palabra, aunque sigo creyendo y cayendo entre la curiosidad y el asombro ante el libre y lúcido fluir de la conciencia. Me desmorono en las noches de insomnio, y en ocasiones salen los completos versos de un poema, en esta época soy bastante autocrítica, elimino mucho de lo que escribo, antes atesoraba todo, ahora la papelera de reciclaje y las pequeñas agendas en las que escribo están llenas de poemas que se perderán en el tiempo. —Acabas de ganar el Premio Nacional de Poesía Juegos Florales de Tungurahua 2012, ¿qué me puedes decir de este nuevo libro tuyo todavía inédito? —Con este libro me pasó algo muy curioso, porque lo hice de un tirón, en una sola noche escuchando la quinta sinfonía de Mahler estando absolutamente conmovida, era la primera vez que lo escuchaba, empecé a escribir sin pausa, con una prisa atropellante, esa que te impone la conciencia, que es más rápida que la pluma, la conciencia vuela, y las palabras se van como empujando en el papel, la mano es lenta, desesperante, pero no paré hasta que la pequeña agenda quedó sin más espacios, amanecía ya, luego fue dormir dos horas, volar al otro oficio, el de salario, y regresar corriendo hasta la máquina, traspasar, depurar, trabajar, armar por largos días lo que de un tirón se hizo. Construcción de los sombreros encarnados: música para una muerte inversa es el título de este poemario, y es de principio a fin una recreación poética de la más célebre obra de Thomas Mann, siempre desde mi particular visión de personajes envueltos por la flama de la pasión, la belleza, el silencio, los símbolos de la exaltación prohibida, con la exquisita música de Gustav Mahler como fondo ante una ciudad que se derrumba. —¿Qué opinión tienes sobre nuestro pequeño mundillo literario? ¿Sobre todo de los clásicos egos, vanidades y luchas por territorios, tan comunes para todos? —Que hay mucha fanfarria y pocos músicos, hace poco alguien me decía que Ecuador es un país de poetas, lo he venido leyendo y confirmando en las antologías, y continuaba diciendo que todos los ecuatorianos deberían ser considerados poetas hasta que no se demuestre lo contrario; estoy de acuerdo con la imagen, pero por supuesto debemos también considerar que hay buenos y malos poetas, así como hay buenos y malos médicos, arquitectos, gasfiteros. Hay que empezar a sopesar, a depurar las antologías, que son necesarias en cuanto a evidenciar, pero son también hervideros de gustos y revanchas, a esto hay que sumarle la escasez de editoriales que se tomen en serio su labor de tales. En cuanto a los escenarios fragmentados, no me han quitado ni levemente el sueño (el insomnio es siempre la escritura y las aberraciones —risas—), solo el trabajo es voz y norte, catapulta o destierro. —¿Qué piensas de la joven poesía ecuatoriana actual? Si tuvieras que hacer un mapa, para ubicarlos y leerlos, ¿cuál sería? —En el Ecuador no hay más de una docena de jóvenes con voz y presencia importante. Ellos connotan un compromiso serio con el oficio de la escritura, un grupo de poetas de diferentes tendencias y ciudades que evidencian una contundente voz, poéticas que van siendo aplaudidas más en los circuitos poéticos internacionales que en los locales inclusive, a este grupo pertenecen poetas nacidos todos, a partir de la década del 70, una generación a la que yo denomino “generación anafórica” —en su mayoría—, una vertiente que, según mi percepción, se viene desarrollando en Latinoamérica a pasos agigantados, estos poetas anafóricos se mueven, se reconocen, caminan con una obra sólida dentro de los circuitos de ferias de libro y encuentros importantes, lo que avizora una buena salud para la poesía ecuatoriana en particular y latinoamericana en general. Este mapa, de intima visión, pero sustentado en la cabal lectura de la poesía joven ecuatoriana, lo conformarían Xavier Oquendo Troncoso, Aleyda Quevedo Rojas, Augusto Rodríguez, Pedro Gil, Ernesto Carrión, Luis Alberto Bravo, Juan Secaira, César Eduardo Carrión, María de los Ángeles Martínez; todos ellos han legitimado una auténtica voz, constan en variadas antologías extranjeras, casi todos han sido publicados fuera del Ecuador, están siendo frecuentemente invitados a eventos y ferias literarias internacionales y su obra consta en traducciones importantes. —Si tuvieras que dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir sobre todo poesía hoy en día, ¿qué le dirías? —Me da terror creer que tengo la autoridad suficiente para orientar a alguien por este transitar de la poesía, tampoco quisiera que mis palabras sean tomadas como una especie de sentencia, que acarree la deserción de quien empieza, sobre todo porque no creo ser buen ejemplo ya que el “miedo escénico”, la escena literaria, me causaba tal espanto que no me creía preparada para publicar, y estuve diez años en la disyuntiva. Sin embargo, si sirve de algo, mi orientación sería aquella de la lectura, leer todo lo que pueda, lo que caiga en sus manos, lo más variado o divergente, que sean curiosos, inquietos, pero junto a esa búsqueda, el ejercicio de la escritura permanente y la publicación, los primeros libros siempre serán los del intento, salvo especialísimos casos, continuar la búsqueda, la experiencia de la degustación de la poesía, mientras más se lee, más conciencia, más deseo, más compromiso se tiene. —¿Actualmente en qué proyectos literarios estás? —He tenido un obligado mes sabático y quiero devorar y pagar las lecturas pendientes, esas postergadas que me interesan, porque el correr es permanente, los proyectos van desde la consecución de un nuevo poemario, el trabajo y corrección de dos anteriores, cuentos a medio talle, generosas invitaciones a encuentros literarios que debo atender y un par de estudios prologales, entre ellos uno especialísimo, como el de la tempranamente desaparecida poeta, Dina Bellrham, cuyo libro póstumo, Je Suis Malade, es un cumulo de estremecedora poesía. *** Confesión Que no se diga jamás se lo intentó que no rodé por el camino que no tropecé y caí mientras dormía. Que no se diga locura transitoria para decir amor sexo para pasión, furia para celo y a la distancia olvido. Que no se diga aquí no se fraguó el fuego el delito consumado sábanas mojadas, mentiras escabrosas lucidez y miedo. Que no se diga de esta agua no bebí en esta tierra no viví en esta cama no soplaron huracanes y volaron como cartas los espejos. Que no se superlativice el beso y no se conjugue el verbo amar y que se diga beso en la exacta dimensión de la palabra. Que se fusione cada sílaba en su acento como un cuento interminable como un desplegar de leves alas. Que cada consonante caiga ante el deseo de las palabras sea grave el sonido en los abrazos y leves los fonemas con su luz difuminada Que no se diga siempre equivocada estaba que no se diga su cuerpo acurrucó contra su espalda que no arrancó gemidos de su boca que no luchó contra su pecho que no mintió que no digirió una a una sus palabras. Que no se diga probó de mil venenos que no se diga atroz para decir ternura y no se diga jamás tormenta y fuego y entre fuego besos y entre besos celo. Porque fui nieve y serpiente mujer y viento y después de viento arado y después de arado tierra y su simiente. Que no se diga nunca se fue sin intentarlo porque caí mil veces ante el hondo transitar de las palabras. *** Él y yo Éramos tan perfectamente inalterables tan inevitablemente honestos uno a uno tan humanamente inseparables que era como si nos hubieran modelado con el mismo barro. Éramos tan luminosamente estrictos que amábamos los mismos gestos los mismos iconos y la absoluta perfección de la tallada piedra. Éramos tan paradójicamente exactos que se gastaban nuestras lenguas al filo de las madrugadas hablando de los mismos dioses y discursos que si Copérnico, Fidel, la metafísica y nos amábamos sin señas sin santos o blandones. Éramos tan copiosamente imberbes que gozábamos los mismos desatinos y a la hora del encuentro conocíamos el exacto rincón de las caricias y el punto G de lo que eleva, ante el gozo del éxtasis humano. Sabíamos de todo contra todos y discutíamos espalda contra espalda como endemoniados disidentes ubicando la postura necesaria para ganar las guerras siempre juntos siempre uno siempre aliados codo a codo en la cubierta del hogar y sus marismas. Éramos tan cercanos y perfectos que abreviamos un detalle... amarnos en las mismas diferencias. *** Mujeres “Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!”. Oliverio Girondo Me gustan las mujeres... ¡y qué! las que gritan se explayan vociferan las que ahogan con su instinto, aquellas perspicaces penetrantes y profundas las que ríen y se ríen que se arrancan hasta el alma aquellas que subyugan, me subyugan. Me gustan las mujeres enjundiosas las terribles, catastróficas la que me enseñó el amor en la cama de su histeria y me enseñó a amar el amor de indecisiones. La que parió incesante en cada parto las nostalgias y me dio seis compañeras como espadas. Me gustan las mujeres, las que acosan, que me acosan y sublevan las que llaman las que lloran las que cogen sin descanso que recogen que seducen que se elevan las que parten y reparten con su aroma las señales y me besan y me estrujan y se callan y me callan con un beso. Me gustan las mujeres cibernéticas sin sonrisas de portadas sin voces de miel o edulcorante sin pestañas de gatita o silicona. Me gustan las mujeres no de arroz, de azucena o chocolate, me gustan las neuróticas menopáusicas cinéticas que me endulzan y envenenan que me odian y acarician que me abren sus alitas matinales o me clavan en la noche más tremenda su puñal de amapola y de cerezo. ** Augusto Rodríguez http://www.letralia.com/firmas/rodriguezaugusto.htm Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Periodista, editor y catedrático. Ha publicado los poemarios Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007), Matar a la bestia (recopilación; Guadalajara, México, 2007), La gramática del deseo (recopilación; La Paz, Bolivia, 2009; Monterrey, México, 2009; Neuquén, Argentina, 2009) y Voy hacia mi cuerpo (Lima, Perú, 2010). Se dedica a la cátedra y colabora en publicaciones periódicas con artículos, reseñas, entrevistas, comentarios literarios en Ecuador y otros países. Sus textos aparecen en varias antologías locales y en países como España, Chile, México, Perú, Uruguay, Venezuela, Nicaragua y Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vázquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005), mención de honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005), finalista del III Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere (España, 2007), finalista del VII y VIII Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (España, 2008-2009). Es uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de Papel (http://grupobusetadepapel.blogspot.com). Ha participado en varios festivales poéticos, encuentros literarios, ferias de libros dentro y fuera de su país natal como “Toda la poesía al asador: Encuentro de Poesía Ecuador-Argentina” (Alianza Francesa de Quito, 2005), Encuentro Nacional de Literatura Ecuatoriana “Alfonso Carrasco Vintimilla” (2005), Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL; México, 2007), III Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual “Poquita Fe” (Santiago de Chile, 2008), I Encuentro de Jóvenes Escritores Latinoamericanos del Alba (San Cristóbal, Venezuela, 2008), VI Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua, 2010) y III Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño (Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, CCE, http://cce.org.ec; 201 Fiesta del Libro Abril Libros Mil (Ministerio de Cultura del Ecuador, http://www.ministeriodecultura.gov.ec; 2010), Encuentro Nacional de Poesía Voz a Vos (CCE, 2010), II Encuentro Internacional de Poetas en Ecuador Poesía en Paralelo Cero (2010) y Feria Internacional del Libro Cuba 2011. Parte de su obra poética está traducida al inglés, al árabe, al catalán y al francés. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España, Colombia, Estados Unidos, Chile, Cuba, Canadá, Venezuela, Nicaragua, Perú y Uruguay. Editor de la revista literaria El Quirófano y de El Quirófano Ediciones (http://elquirofano.blogspot.com). === Con la profesora Ana María Ribeiro ==================================== === La historia “no son cosas almidonadas, resecas”, ====================== === sino seres vivos con pasiones Aldo Roque Difilippo =============== La profesora Ana María Ribeiro instó a “darle carnadura” a la historia para trasmitirla a las nuevas generaciones. Reflexionando sobre el proceso emancipador de Uruguay, la profesora Ribeiro dialogó con Letralia sobre la película Artigas, la redota, filme de César Charlone en el cual participó asesorando históricamente, entre otros aspectos; y sobre cómo trasmitir los acontecimientos históricos a las nuevas generaciones. “Hablando de personas” sujetos a pasiones “como ellos que están ahora en el presente”. —¿Cómo trasmitir esos hechos históricos, los ocurridos en el proceso independentista, siendo que se refieren a culturas tan diferentes? —Sí, muy diferentes. Alguien dijo que el pasado es un país extraño, es como ir al extranjero. A veces cuesta mucho entender los códigos. Por eso creo que es pertinente que los historiadores divulguen lo que creemos saber. Si fuera fácil ir al pasado cualquiera podría hacerlo. Cuando la gente requiere que los historiadores, que los estudiosos expliquen lo que saben, creo que lo que están pidiendo es precisamente eso: usted que fue al extranjero, que es el pasado, cuéntenos cómo es. —Le preguntaba en su carácter de profesora. ¿Cómo trasmitirlo a las nuevas generaciones?, que tiene un lenguaje y unos códigos totalmente diferentes a aquella sociedad de los siglos anteriores. —Yo tengo una trampita que hasta ahora me ha dado resultado. El día que deje de darme resultado me jubilo y ya está. Creo que a cualquiera el pasado le interesa si uno logra trasmitirle una sola cosa básica, y es que le está hablando de personas que en su momento estuvieron tan vivas como ellos están ahora en el presente. Si usted logra darle carnadura a un personaje o a una situación, a un drama de esos eternos, el amor, la vida la muerte, el hambre, el frío, la tragedia, el heroísmo; entonces cuando ellos entienden que no son cosas almidonadas, resecas, que no se está hablando de abstracciones, en general da resultado. Una vez unos amigos de mis hijas estaban estudiando en casa y se quejaban que era historia, y que era terrible. Alguien me dijo: por favor, sos profesora de historia, ayudanos un poco. Me senté a ver los apuntes que les dio el profesor y a los cinco minutos descubrí que yo también tenía sueño y estaba bostezando. Me dije, qué es lo que me pasa. Cerré el cuaderno y dije: ya entendí, acá están todos muertos, no pasó nadie todavía con perfume rumbo a una cita, no pasó nadie con una herida abierta en el vientre y gritando “¡Viva la Patria!”. Esto es una abstracción tras otra, y están todos muertos. Que la monarquía, que la República; así nadie entiende nada. Cerré el cuaderno y les expliqué dos o tres historias puntuales, con recetas de cocina, con ropa, con moda, con pasiones, con historias de seres vivos y diez minutos más tarde todo el mundo preguntaba cosas. Ya está. El clic se produjo. A mí esa receta me da resultado. —Usted colaboró asesorando a la producción de la película Artigas, la redota. ¿Qué le pareció el producto final? —Muy desafiante, que obliga a pensar y sobre todo que tiene la virtud de mostrar la gente viva, que le decía hace un rato. —Pero en el imaginario colectivo tenemos un Artigas rubio, de ojos celestes, europeo; y nos presentaron casi un indio... —Casi un indio no, pobre Jorge Esmoris que hasta le pusieron lentes de contactos de color. No se le ve mucho. Lo procuraron engordar pero no pudieron porque el flaco comía siete veces por día y estaba siempre igual. Pero hizo muy bien su papel, que es mucho más importante que el color de ojos. Un trabajo muy digno, y uno podrá discutir un montón de cosas, pero eso que usted dice, que teníamos otro en el imaginario creo, que la película buscaba que tomemos conciencia, que así como en el relato de la película muestra cómo se busca un retrato y cómo se construye, bueno, que sepamos también que ese héroe también es una construcción, no solo en la pintura de Blanes, es una construcción desde los libros, es una construcción historiográfica. Que no es malo que sepamos que es una construcción. Eso me parece quizá lo más importante de la película. Que nos deje conmovidos, que nos deje discutiendo. Si usted sale bostezando solo con ganas de comer pizza, es horrible. Si sale conmovido está bien, el trabajo intelectual está hecho. —Y lo importante es que a 200 años la figura de Artigas se siga revisando. —¡Y qué le parece! La revisaremos siempre, es el pater fundador. Referencial. Lo cambiamos, lo volvemos a visitar una y otra vez, cada generación, y así seguiremos. En estos 200 años ha sido así, y no creo que cambie. Perfil La profesora Ana María Ribeiro nació en Montevideo en 1955. Sus investigaciones han sido recogidas en diferentes publicaciones. Además es autora de varios libros. Alguno de ellos son Historia e historiadores nacionales (1940-1990), Del ensayo sociológico a la historia de las mentalidades (1991); Historiografía nacional (1880-1940), De la épica al ensayo sociológico (1994); Montevideo, la malbienquerida (1997); Lanzas en el umbral de la democracia (Revolución de 1897) (1998); Los tiempos de Artigas (1999); 200 cartas y papeles de los tiempos de Artigas (2000); El caudillo y el dictador (2003); Invasiones inglesas. Crónicas anónimas de dos ingleses sobre Monte Video y Buenos Ayres (2006), e Historias sin importancia (10 historias regionales) (2007). ** Aldo Roque Difilippo http://www.letralia.com/firmas/difilippoaldoroque.htm Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una serie de investigaciones literarias e históricas en el suplemento Lecturas de los Domingos del diario La República, y en la revista Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano para el diario La República de Montevideo. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Poemas del manicomio de Mondragón: la locura como subversión poética == === Ana Garriga Espino ==================================================== La locura se puede definir, muy brevemente, como una regresión al abismo de la visión. (L.M.P.) La teoría literaria lleva siglos tratando de resolver la ecuación que conforman realidad y ficción. Raro es el autor que entre sus escritos literarios no cuenta con encarnizadas digresiones sobre dónde puede uno fijar el límite entre lo que es real y lo que no es más que bagatela literaria. Es innegable, o eso ha considerado siempre la tradición, que realidad y ficción literaria interaccionan de un modo u otro, así exista la literatura para reflejar la realidad, o para subvertirla, criticarla o aniquilarla, pero siempre el elemento realidad ocupa una posición preponderante en la ecuación. Muy a menudo ocurre que nos encontramos frente a un proceso bidireccional y ya no es sólo la literatura imagen de la realidad como canónicamente se había establecido —pienso, claro está, en eso que hemos llamado mímesis—, sino que la realidad absorbe la ficción, una suerte de mímesis inversa, lo ficcional pasa a ser el referente de la realidad y los demiurgos de la literatura se crean a sí mismos como personajes, como mitos, como actores de su propia vida; sólo dejan ver los ingredientes precisos para que de ellos se configure la imagen que andan buscando. Este postulado, aunque tenga ciertos aires de postmodernismo y deconstrucción, ha existido desde los gloriosos tiempos del Barroco y alcanzará su auge bien entrado el siglo XIX con todos esos poetas que optarán por enfrentarse, en vida y obra, al buen gusto burgués imperante en la sociedad: la Scapigliatura italiana y la novela Scènes de la via bohème de Henri Murger son algunos de los ejemplos más celebrados. Aunque, sin lugar a dudas, será Les poètes maudits de Verlaine, el ensayo que sentará las bases ¿ortodoxas? del malditismo literario; poetas cuyos rasgos distintivos no sería difícil inventariar: en líneas muy generales, podríamos hablar de anticonformismo, transgresión, subversión de las reglas morales, políticas y estéticas, superación de los modelos tradicionales, vidas marginales con tendencias autodestructivas, arte provocativo y libre, que da lugar a poemas oscuros e irreverentes —dicho esto bajo el poderoso influjo de la convención y de lo socialmente aceptado—, próximos al hermetismo simbolista. No es gratuito ni casual que los epígrafes intertextuales que Leopoldo María Panero escoge para dar pie a los Poemas desde el manicomio de Mondragón, provengan de Mallarmé; poeta integrante de la nómina de autores escogidos por Verlaine para su ensayo fundacional del malditismo. Optando por este marco metapoético, Panero está ya circunscribiendo su propio universo literario a ese mundo simbólico, caracterizado por “el poema encerrado dentro de sí mismo”, por creaciones reflexivas que cantan a la Nada, como hacía el poeta francés: Sur les crédences, au salon vide: nul ptyx, Aboli bibelot d’inanité sonore, (Car le Maître est allé puiser des pleurs au Styx Avec ce seul objet dont le Néant s’honore.) (1). Leopoldo María Panero es presentado como poeta en la antología de José María Castellet, Nueve novísimos poetas españoles; antología que perseguía la configuración y la delimitación de un nuevo canon estético de aquellos autores jóvenes que, nacidos después de la guerra, inician una recuperación de las vanguardias, vinculándose al coloquialismo, lo beat y lo camp y desvinculándose de la poesía social y humanizada, que había nacido a raíz del conflicto. A pesar de su inclusión en esta antología, lo que no es precisamente un síntoma de transgresión y subversión, L.M.P. siempre ha sido considerado el poeta outsider por excelencia de la literatura española. Esta etiqueta, que él llegó a potenciar en sus primeras apariciones en la vida pública —de manera similar a los poetas evocados líneas más arriba—, ha entorpecido en muchas ocasiones un correcto análisis de su obra; su “ajetreada” biografía —marcada, en buena medida, por su apellido, su paso por la cárcel, su alcoholismo y sus sucesivas estancias en diversos psiquiátricos españoles—, ha sido considerada como el referente directo de su obra, sin preocuparse muchas veces por lograr un distanciamiento entre las creaciones poéticas de Panero y su trasfondo vital. Sin poder obviar el contexto —internamiento psiquiátrico con un diagnóstico de esquizofrenia (2) y manía persecutoria— en el que se componen los poemas que integran el poemario citado, hay que tratar de mostrar cierta indiferencia hacia el personaje público que se ha construido de L.M.P. y no someter necesariamente el análisis de su obra al referente biográfico de su autor —corriendo el riesgo de caer en parámetros maniqueos de verdad/mentira—; a fin de cuentas, desligar en la medida de lo posible la esperpéntica figura pública de L.M.P. del yo poético que alza la voz en los poemas. Desde la dedicatoria que da comienzo al libro bajo la llamada desindividualizada de A quien me leyere, Panero preconiza ya lo que será la tónica general del libro: la defensa de lo aliterario, el aparente canto a lo apoético para construir una poesía que rompa con los diques impuestos por el buen gusto comercial: “que ardan, pues, los libros en los jardines y en los albañales y que se queden mis versos sin salir de mis labios”. Panero parece indicarnos desde este prólogo-dedicatoria que persigue una poesía que vaya más allá del fingimiento, una obra liberada de la máscara, pero que desprecie también el fiel retrato de la realidad: el único emperador es el emperador del helado, con su sonrisa tosca, que imita a la naturaleza y su olor a queso podrido y vinagre. (“A quien me leyere”) Si decía antes que los epígrafes del poemario, citando a Mallarmé, nos remitían directamente a ese universo del malditismo literario, ahora el título de la obra nos circunscribe de manera inmediata al espacio de la locura, una suerte de indicio proléptico, que —de forma intencionada o no— relegará al lector a un terreno muy determinado desde el que proceder a la lectura. Los locos, lato sensu, han ocupado siempre un lugar predominante en la literatura: así por ejemplo debemos recordar que en el teatro áureo eran unos de los personajes obligados, más concretamente eran los poseedores de la verdad; frente al juego de fingimientos y máscaras que realizaban los demás personajes —los “cuerdos”—, el loco, despojado de constricciones sociales y en un estado mental liberado del logos, daba siempre las claves correctas para el desenlace de la comedia. La primera persona que está detrás de todos estos poemas parece avanzar en esa misma línea, el yo poético se sitúa en un estado de pureza propio del hombre pre-adánico, no corrompido por una sociedad moderna, que se apoya en instituciones eminentemente represoras. Esa posesión de la verdad, que en muchos otros poemarios Panero asociará al mundo de la infancia (3), parece dividir el mundo en locos —liberados del yugo de la razón y las normas sociales— y los cuerdos —en un estado avanzado de putrefacción por su sometimiento a un obligado juego de apariencias y guiados siempre por un utilitarismo exacerbado—: Yo soy un lamed wufnik Sin mí el universo es nada Las cabezas de los hombres son como sucios pozos negros (“Lamed Wufnik”) En todos los poemas, Panero parece perseguir una construcción poética asentada en lo aliterario, se burla de los dogmas estéticos pre-establecidos, juega con lo escatológico y plantea la existencia, desde un punto de vista heideggeriano (4), como un ser-para-morir: El loquero sabe el sabor de mi orina Y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas Ello prueba que el destino de las ratas Es semejante al destino de los hombres (“En el obscuro jardín del manicomio...”). Ya que nací del excremento Te amo Y amo posar sobre tus Manos delicadas mis heces (“Himno a Satán”). El poeta se desliga del mundo en descomposición propio de los hombres, y se hace partícipe, con su locura definitoria, de una realidad más auténtica, de tintes órficos, donde cuerpo y alma se separan. Él habita en un nuevo reino desconocido para el común de los mortales, ignorantes que no pueden conocer la verdad de la existencia de todo individuo: Desde entonces habito entre los Inmortales Donde un rey come frente al Ángel caído Y las flores semejantes a la muerte nos deshojan Y arrojan al jardín donde crecemos Temiendo que nos llegue el recuerdo de los hombres. Llega del cielo a los locos sólo una luz que hace daño Y se alberga en sus cabezas formando un nido De serpientes Donde invocar el destino de los pájaros Cuya cabeza rigen leyes desconocidas para el hombre (“Los inmortales”) Entrando a veces en el conflicto de identidad y alteridad (“Caído el rostro / otra cara en el espejo / un pez sin ojos [...] un pez que come días pre / sentes sin rostro”), la voz poética busca definirse a partir del culto a lo prohibido, asociándose a lo que se tacha de irreverente, haciendo especial hincapié en los motivos religiosos, que funcionan aquí como alegoría de todo un sistema social dividido en prácticas aceptables y prácticas inaceptables, tal como observamos en Himno a Satán y El lamento de José de Arimatea: Rociaremos con vino, orina y Sangre las iglesias Regalo de los magos Y debajo del crucifijo Aullaremos Bésame en los labios Como nunca hiciste Y olvida el nombre Maldito De Jesucristo (“Himno a Satán”) A lo largo de Poemas del manicomio de Mondragón asistimos a un proceso de revelación profética de la existencia, el yo poético se nos descubre como conocedor de una realidad que trasciende el mundo de la razón y nos presenta su alma liberada de todas las ataduras que impone la condición humana, pero sin embargo ve su cuerpo sometido a las exigencias sociales. Quien habla aquí no es un hombre: es un loco (5) que tiene su propio destino y su propia condena: [...] nuestras vidas que no saben cómo terminar, atadas las dos a esa condena que al nacer se nos impuso peor que el olvido y la muerte (“Has dejado huella en mi carne...”). Bibliografía • MARÍA PANERO, Leopoldo, Poemas del manicomio de Mondragón, Madrid, Hiperión, 1987. • RODRÍGUEZ DE ARCE, Ignacio, “Poética de la intertextualidad en Leopoldo María Panero” (http://www.ogigia.es/OGIGIA6_files/OGIGIA6_Rod.pdf) en Ogigia, Revista electrónica de estudios hispánicos, Nº 6, pp. 27-37, 2009. • El desencanto (dir. Jaime CHÁVARRI), 1976. Notas 1. Afirmaba Panero que “en este momento sólo hay dos rutas: una que parte del surrealismo y otra que nació en Mallarmé. El grupo de los Novísimos oscila entre estas dos líneas. La diferencia entre las dos es la misma que existe entre algo que no quiere decir nada, y algo que quiere decir nada. Lo primero puede ser inconsciente y no reflexivo; lo segundo necesita ser reflexivo”. Ignacio RODRÍGUEZ DE ARCE, “Poética de la intertextualidad en Leopoldo María Panero” (http://www.ogigia.es/OGIGIA6_files/OGIGIA6_Rod.pdf) en Ogigia, Revista electrónica de estudios hispánicos, Nº 6, pp. 27-37: 29 (2009). 2. Se pronunciaba Panero en El desencanto (1976) así acerca de los modos de locura de sus hermanos: “Michi es un esquizofrénico, pero que es una cosa preciosa, por eso es un ser encantador. El otro [Juan Luis] es un paranoico y la paranoia es algo muy desagradable, es una locura que lo pasa mal”. 3. “En la infancia vivimos, después sobrevivimos”, L.M.P. en El desencanto. 4. “Cada conciencia busca la muerte de la otra”, reza la cita de Hegel utilizada como paratexto de Los inmortales. 5. Podría postularse que la voz que construye Panero en este poemario, esa voz que habla desde el aislamiento de la locura, va más allá de un trasunto biográfico, siendo también un juego literario que permite al autor presentar su cosmovisión vital y posicionarse fuertemente contra todo lo establecido, a través de un lenguaje netamente subversivo. ** Ana Garriga Espino http://www.letralia.com/firmas/garrigaespinoana.htm Nacida en Salamanca, pero residente en Madrid desde los seis años. Catalogadora de manuscritos en la Biblioteca Nacional (http://www.bne.es) desde 2010 y licenciada en filología hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es). Ha participado en diversas publicaciones literarias como Voz y Letra (http://bit.ly/LIyMI5), Tonos Digital (http://www.tonosdigital.com) o Revista Teatro (http://www.revistateatro.com). === La psicología conductista: una ciencia reduccionista ================== === Sócrates Adamantios Tsokonas ========================================== ¿Por qué la psicología conductista constituye una ciencia reduccionista? Uno de los principales problemas que tuvo que enfrentar la psicología fue el ser aceptada como una ciencia. Manuel Kant negó a la psicología la calidad de ciencia, pues suponía que no era posible aplicar a ella el método matemático. Aunque Herbart, pocos años después, creó un sistema de ecuaciones que explicaba el funcionamiento mental, él no consideró que la psicología pudiera ser una ciencia experimental. Después de Herbart diversos investigadores científicos continuaron aportando conocimientos a través de la realización de trabajos experimentales, los cuales contribuyeron a la consolidación de la psicología como una ciencia. Esto no fue nada fácil. Quizá el mayor obstáculo que aprisionó a la psicología fue su inicial objeto de estudio: el alma. El alma ha constituido a través de los tiempos el objeto de investigación de diversas ciencias, entre ellas la filosofía, la teología y la psicología. Ha sido significada de múltiples formas debido a su ambigüedad conceptual. Son muchos los que han negado su existencia afirmando que el alma es producto de mitos y leyendas, tan antiguos como la presencia del hombre en la Tierra. Sin embargo, varios estudiosos de esta materia han señalado: aunque no se haya comprobado a través del método científico, el alma sí existe. Durante mucho tiempo se ha definido la psicología indicándose su objeto de estudio y las distintas formas como es abordada por los psicólogos. Debe recordarse que la psicología apenas lleva poco menos de dos siglos de existencia, por lo que no fue sino hasta principios del siglo XIX cuando dejó de formar parte de la filosofía. Por esto, la psicología tuvo que definir un nuevo objeto de estudio para no ser interpretada vaga o subjetivamente. Hubo entonces la necesidad de conceptualizarla dentro de límites bien establecidos. Fue así como surgió la psicología, a principios del siglo XX, como la ciencia que estudia la conducta del hombre y de los animales. Conviene aclarar aquí que algunos especialistas consideran lo siguiente: que la conducta de los animales corresponde a la etología y que sólo es ventajoso estudiarla en caso de resultar útil para comprender la conducta humana. El psicólogo estadounidense John Watson (1878-1958), fundador de la psicología conductista (o conductismo), afirmó que la psicología nunca llegaría a ser objetiva si se estudiaba el alma o la mente. El objeto de estudio de la psicología debía ser algo que se estudiara de forma rigurosa, objetiva y experimental. Propuso que fuera la conducta. Es éste el momento en que nace la psicología conductista, la cual era para Watson la ciencia del comportamiento y debía describirse en términos de estímulos y respuestas, de información e integración de hábitos. Watson apartó por completo de sus investigaciones palabras como emoción, conciencia, mente, estados afectivos, entre otras. En la concepción de Watson sobre la psicología sólo están presentes los conceptos de estímulo y respuesta. Es allí donde se centra el problema de la psicología conductista, justamente donde esta tendencia o corriente psicológica es reduccionista. Definamos el reduccionismo. El reduccionismo es la doctrina filosófica según la cual las propiedades de un todo dependen exclusivamente de las propiedades de sus partes. Es decir, que al tornarse ciertamente compleja una determinada materia se opta por estudiar las propiedades de sus partes y de ese modo atribuir a la unidad las mismas funcionalidades y propiedades. Así: “Es reducción, por ejemplo, la unificación de varios esquemas conceptuales en uno. Es reducción la pretensión de que la conducta humana dependa de un solo factor, sea el poder (Nietzsche), el dinero (Marx) o el sexo (Freud). Es reducción la identificación de la mente con el cerebro. Es reducción toda la sociobiología. Y también es reducción en cierto modo la psicología conductista” (1). ¿Por qué es aplicable el reduccionismo a la psicología conductista? La psicología conductista es reduccionista porque incluye únicamente en su objeto de estudio dos factores antes mencionados: estímulo y respuesta, dejando afuera la realización de un proceso muy importante: la interpretación del estímulo y la existencia latente de otros factores. También es reduccionista por pretender explicar todo el funcionamiento mental mediante el estudio de la sola conducta y por ignorar una serie de variables, las cuales deben ser necesariamente tomadas en cuenta para así poder aseverar con objetividad las razones específicas causantes de la emisión de una respuesta determinada ante un estímulo dado. Debemos ser conscientes de que en la conducta influye una gran cantidad de factores debido a la complejidad de la mente humana. Lo cual hace imposible el ideal del psicólogo conductista: predecir el estímulo que producirá una determinada respuesta y viceversa. El conductismo está obviando quizá la variable más importante que afecta la emisión de una respuesta y, por lo tanto, el desarrollo de una conducta: la parte no racional de la mente; o sea, el contenido afectivo y las emociones. Hasta ahora no existen términos en que pueda ser representada la intangibilidad de la mente o el alma; por consiguiente, no se puede explicar el verdadero origen de una conducta definida, lo que a su vez señala que la conducta humana por sí misma no es suficiente para comprender las demás partes de esa gran unidad llamada mente. ¿Por qué constituye un problema el que la psicología conductista sea reduccionista? Si se quiere llegar al conocimiento íntimo de la realidad es necesario seguir un camino riguroso. Por esto, si el objetivo fundamental de la psicología es descubrir las implicaciones y lo subyacente del funcionamiento mental, resulta absurdo y vano el esfuerzo por llegar a dicho conocimiento mediante el análisis de una parte del todo. Es decir, se debe explorar cada posibilidad que nos conduzca a la verdad pero evaluada junto a las demás en un solo conjunto. Parece sensato tratar de explicar el funcionamiento de un todo por medio de uno de sus componentes. Sin embargo, la relación se establece al contrario: para conocer las propiedades de un componente es necesario partir del compuesto, lo cual no es lo mismo que propone la psicología conductista. Ésta señala la indiferencia entre ambas relaciones. Pero lo que sí parece cierto es que la conducta es tan sólo una de las manifestaciones de la actividad mental y, por esto, uno de sus componentes. No se trata de erradicar por completo el reduccionismo, tarea que juzgo casi imposible de lograr pues éste abarca buena parte de las investigaciones realizadas por el hombre. Lo que se intenta al menos es evitar su aplicación y limitarlo a situaciones en que se justifique una simplificación. En mi opinión la psicología conductista no constituye una de estas situaciones, pues el reduccionismo no es otra cosa que “[...] una doctrina demasiado simplista porque la naturaleza es mucho más rica que los esquemas que nosotros inventamos para describirla” (2). Notas 1. SÁNCHEZ DEL RÍO, Carlos. “En torno al reduccionismo”. En: Vuelta. México, 1996. 2. Ídem. ** Sócrates Adamantios Tsokonas http://www.letralia.com/firmas/tsokonassocratesadamantios.htm Ensayista grecovenezolano (Caracas, 1979). Egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve, 2007). Se dedica a investigar y redactar ensayos con miras a su publicación como libros, en diarios, o revistas. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** El mal de Corea Silvia Vilar González *** Poemas Osvaldo Rocha *** El pasajero Picasso Fernando Núñez Noda *** Tres poemas Lorenzo Peirano *** Sílice y miasmas Ricardo Iribarren *** Cinco poemas Ingrid Chicote *** Relaciones no matrimoniales Jorge Castillo Llorente *** Tres poemas Micaela Cascallares *** Desarraigo Jimena Antoniello *** Cuatro poemas Andrea Crespo Granda *** El tesoro de Ana Romina Muñoz Salgado *** El agua que fluye Marco Antonio Valencia Calle === El mal de Corea Silvia Vilar González ============================ Se oye un buzzz en la solitaria tienda de campaña. Una radio se ha quedado sorda: interrumpieron la emisión a las dos en punto de la madrugada. La playa aparece extendida y vacía. Sólo los lengüetazos del mar arriba y abajo recuerdan la fervorosa actividad que se desarrolla a partir de las nueve de la mañana: un apéndice reptil de costa masacrado por el trasiego de los turistas, que desembarcan con sus sandalias inútiles para caminar sobre una combinación de rocas y ramificaciones de coral muerto ya, siempre castigado por el mar, como ocurre desde el principio de los tiempos, y allí permanecen atorados hasta bien entrada la tarde. Él descansa. Luce una barba de tres días que le da aspecto de yogui sabio, está desnudo, apoyado el peso del cuerpo sobre su vientre. Lo protege de la húmeda arena una roñosa manta de cuadros escoceses. Vive allí, pero desmonta la tienda y se convierte en invisible durante las horas diurnas cuando interpreta el papel de vendedor ambulante de menudencias para los turistas: espejos circulares traídos de India, bronceadores con reflejos de seda comprados en China, mecheros con impresiones a todo color del skyline de Sydney, o del de Nueva York. “Oiga, ¿no es esto el Empire State?”. “Sí, sí, ¿lo quiere o no?”. “ Pero, hombre, ¿por qué vende souvenirs de Nueva York?”. A usted no le importa. A nadie en realidad, salvo a él mismo. Cintas de colores que abrazan los cuellos, los tobillos, las muñecas de porcelana irisada de las que se definen a sí mismas como mujeres alba, envidia de las japonesas porque son naturalmente muy blancas bajo las sombrillas negras que gotean la miel del petróleo destilado por sus landas. Las vietnamitas ricas y rojas. “Mire, si hasta le queda bonito”. Se ríe socarrón. Conoce sus haberes. La mujer que se probó por último el brazalete, una coreana de ojos amables, se queja, se sacude la mano como si dijera “no me circula la sangre, no me lo apriete tanto”, pero no hay correspondencia gestual en el rostro, maquillado con escrúpulo de cartógrafo resiguiendo todos los perfiles donde nunca creció ni se desvaneció el vello bajo el efecto de algún láser. Las observa de lejos, como si no fuera con ellas, un grupo reducidísimo de niponas, que aunque se saben tísicas, consiguen remover el amarillo con blanqueantes de Kanebo. “¡Ay, no seas tan delicada!”, le debe de estar recriminando la amiga divertida, que extiende ahora su muñeca con los labios fruncidos en un mohín. “Puede ponérmelo a mí”, parece anunciar. La segunda agacha la cabeza al sentir el contacto de sus manos curtidas por el continuo tensado de sogas y amarres, pero levanta enseguida los ojos a su boca y le sonríe con algo más que acero. Tendrán que repasar punto por punto todos los detalles de lo que ya es de por sí un complicado ritual amatorio. Regatean medio en broma usando los dedos. Si no consigue nada más, al menos le dará para comprarse un sándwich a media tarde en el mismo barco que le trae el olor a pescado rancio de los botes en que arriba también, reconvertidos al turismo por la mañana oficial, la marabunta, y hasta puede que para una botella de whisky. A las seis y media de la tarde es cuando los visitantes cambian a otra franja de edad: niños y abuelos. Los más viejos parecen disfrutar mientras lo observan comer. Él se esmera en mostrarles sus dos dientes de oro, adquiridos cerca de Chernóbil, dientes de veinticuatro quilates con una aleación de plomo y estaño, de los que ya no se ven. Los pescadores, en cambio, le intuyen el mordisco del tiburón, la locura, y le sonríen de pasada mientras siguen mirando, con los pies ya en la playa, por la fuerza de la costumbre, siempre a babor. Todos conocen bien las baratijas y las marrullerías del vendedor que nunca quiere vender nada. Mario intuye que partirá pronto. El día anterior lo había estado cavilando, tras escuchar por accidente en la radio una palabra que hacía mucho que no quería escuchar ni en español, ni en inglés, ni en ucraniano y por ningún medio, y lo tradujo inmediatamente a la lengua que le era más querida: “She died. An aneurism”. Muy a su pesar, empezaba a comprender algunas palabras coreanas y japonesas, e incluso algo de chino. Le hacían gracia las chicas de Singapur porque hablaban una suerte de inglés con visos de esperanza. La coreana habla con su amiga, en el oído, se ríe, se sumerge en el cuadrado de sus hombros, el cuello desaparece por un instante y también el rostro en la caja dibujada por el hueso de las clavículas. Han pasado unos minutos de contemplación y ahora debe tocar su actuación. La chica lo mira inquisitiva. ¿Será psicóloga o solo una zorra más con ganas de marcha? Tiene puesta una careta de vitíligo. Mario se ha desactivado sin querer, fláccido frente a ella, mientras la pulsera sigue girando en su muñeca como un satélite, pero con una órbita ridículamente amplia. El semblante en forma de pandereta rematada por cascabeles y pequeños basiliscos le habla en un lenguaje de fiesta con amplio despliegue de consonantes líquidas; de inmediato y cada vez con mayor intensidad, una lengua descifrable por mera exposición, la misma en la que se siguen articulando rimbombantes golpes silábicos y ariscos tiempos verbales. Dos bañistas japonesas murmuran a su espalda con insinuaciones de loto azul. “Va a tener que comprármelo, ahora que se lo ha probado”, le anuncia en inglés a la primera coreana negándose a sintonizar de nuevo con la parte de su cerebro que empieza a operar en una nueva lengua de adelante hacia atrás. Les sonríe a todas, volteándose a mirar a las otras dos mujeres, ya a menos de un metro. Están pendientes de él y eso lo envalentona. Pero sólo es otro golpe de suerte: mientras se giraba, las dos coreanas han aprovechado para examinarle el torso, los muslos, el trasero... Se susurran una frase llena de vocales al oído, cubiertas las bocas con una mano como para evitar intromisiones, pero él se ha ido lejos huyendo de los ecos de una radio, y trota por las dunas de plata sobre una plancha de aceite que no lo sostiene. Hay un océano evaporado y él ha perdido su estúpida flotabilidad. “¿Que has visto?”, cree escuchar. El código oriental femenino de la seducción no permite palabras explícitas para hablar de la anatomía masculina. Las japonesas le hablan, se hablan: Nanami. “Alma”, repite la otra en otra frase. Ahora sí lo ha escuchado bien. Descubre que entiende la palabra, de alguna forma su mente ha aprehendido el significado al ver a la chica con la boca llena de los mismos dientes que había visto en otras bocas, todos perfectamente colocados en su sitio, una boca que de repente vuela transida de sonidos reconocibles, tan translúcidos que apenas pronunciados se le quedan fijos en el encuadre de su mente. El nombre como materialización de una cualidad, como reencarnación de un símbolo lleno de contenidos previos no estudiados, pero duros como el cemento, que no se puede mover. Y entonces se le revela una. “Me llamo Tamashii y quisiera pagarte bien”. Hay un código de honor. La vorágine de su mente ahora. No, prefiere a las coreanas. Por favor, debo vender algo hoy o me moriré de hambre, piensa en un gemido. Las palabras brotan de nuevo, entran y salen de su cabeza como si los límites físicos de su cráneo se diluyeran por obra de la voz y lo convirtieran en un vestido de medusa. “Cómprenme algo y cállense, maldita sea”, piensa muy lejos de la voz. “¿Qué es el alma? ¿Algo materializado en un sonido, en un vocablo que corre por los satélites en todos los idiomas?”. Mario les sonríe, a punto de darse por vencido. No sabe si se ha comunicado o no. Si lo habrán entendido o no. Él entiende demasiado, siempre es así. Al poco tiempo, lo entiende todo, así que comienza a alejarse en dirección a su tabla de surf. Si había alma, se aclaran entre sí las mujeres, que corretean a su lado pero un metro rezagadas, el trato estaba cerrado. “¿Quiere decir que sí?”, le preguntan. Completó un máster en Comunicación en Cuba y, por medio de otras lecciones, se ha convertido en un maestro del diálogo sutil, del que se sostiene con uno mismo sin necesidad de vocablos. A veces se les deslizan los pensamientos más allá de la piel de los dientes, se le quedan prendidos en un balanceo. Con las palabras todo se complica. Ahora realiza trabajo de campo para su tesis doctoral, argumenta desde el otro lado del móvil, pero su novia del momento, Sonia, no se conforma. Le amenaza cada tres semanas desde hace cinco meses, cuando lo llama con puntualidad de anestesista. “I am out of here”. “¿Qué, se animan por fin a comprarme el souvenir?”, se dirige a las dos máscaras petrificadas en su sonrisa, de treinta y pocos años, oriundas de la prefectura de Osaka. “¿Cuánto?”. Les da las pulseras y las despacha con una sacudida de dedos invertida. Ahora se dirige a las coreanas que han vuelto a aproximarse a sus dominios, dentro del medio metro. Ya no le quedan souvenirs. “For you, it is free, if you really want”, le dice a la que le miraba insistentemente la boca. No puede articular ni una palabra en coreano: los dientes, el paladar duro y la epiglotis no han trabajado juntos ni por un segundo en ese empeño y para el oído es casi nuevo, con un frescor glacial. Pero no, ya las entiende, es sólo que no quiere ceder hablándoles en su tenso idioma. De dos en dos las mujeres se atreven más, siempre es así con las orientales. De pronto no las oye más, pero las siente bajo su cuerpo. La ausencia prolongada de su país, muchos años ya, le ha aguzado el oído y en consecuencia éste se ha vuelto más selectivo. Sólo oye cuando hay motivo de alarma. De noche nunca sabe cuándo le van a robar o cuándo un erizo le va a clavetear a la estera, o cuándo unas pinzas del tamaño de su pene van a accionarse como un resorte mutilador. Algunas mañanas, cuando las chicas se han ido, la sal de la marea, con su rugido nocturno fuera de control, le muerde el vientre hasta agrietarle la piel. Le gusta ver cómo le brota la sangre. Hay algo calmante en la sal y el azúcar de la sangre. Sangre: la puede oír y ahora la oye, no le hace falta escuchar la palabra. Basta con verla. Sangre. No había aguantado la sangre en Massachusetts. “Sorry, son, she died. It happened all of a sudden”. “No le entiendo, me lo tendrá que decir en español. ¿Por qué no me da la maldita noticia en español?”. Al final, el padre de Jeanette accedió. En cambio, en un principio, cuando oyó a Sheila, una británica de origen indio que vivía en Lvov y veraneaba en Odessa, pronunciar la palabra a propósito de una conversación sobre sus abuelos ya muertos también, muertos, como es natural, claro, le pareció que la sangre en inglés británico lucía menos roja que en su versión americanizada, y que de momento no calaba. Pero eso fue sólo al comienzo. Luego se le volvió densa y cirujana, como la hoja de una sierra circular. Se mira uno de los puños, cerrado. Le duele y no sabe por qué. Las coreanas de pelo teñido en cobre con mechas color ceniza en cascada hacia atrás, contenido por unas gafas Versace a modo de pasador, se han marchado. Otea el horizonte a través de la cortina de la tienda. Esta vez no se han olvidado de echarle el candado a la pequeña tienda de abarrotes. Hace horas que las palmeras han empezado a destilar agua, mojando la entrada de su habitáculo. Se incorpora y sale a evacuar el hilo de fuego que le calienta las entrañas precariamente. De su mano desplegada como una vela en alta mar cae un fajo de treinta billetes de veinte dólares. Todavía son las siete de la mañana. Podría quedarse a vivir indefinidamente en aquel recodo de isla, detener el tiempo, si no fuera porque cada día las palabras se van aproximando cada vez más en japonés a las que conoce demasiado bien en español y en las dos, tres versiones de inglés. La mayoría de las expediciones a la isla las organizan los japoneses, pero él todavía le habla a Sonia en inglés, aunque ya con un leve acento australiano. El día que le hable en japonés será para despedirse. La conoció en l’Etretat, pero ella hace un mes que se ha mudado a una ciudad satélite de Quebec. Le ruega que no lo abandone nunca, pero ella insiste en ver una prueba tangible de devoción. “Tienes que volver aquí”, le suplica. Le increpa que ya no vivan juntos. No, no cohabitan en el espacio físico, pero él necesita un ancla que lo mantenga sujeto a la masa continental y eso es Sonia. Sonia le pesa por dentro lo suficiente. No podrá sobrevivir por mucho tiempo en un atolón coralino, el fragor de las tormentas presagia el tifón bisiesto y puntual de las Palau. Él lo sabe. Sin embargo, se encalla una y otra vez en las mismas palabras, un soniquete que pronuncia incluso después de que Sonia ha colgado el teléfono: “No, no regresaré”, y se le llena la boca de espuma, mirando el mar, y saca inesperadamente las fotografías de su muerta, the she-wolf, que luce irónicamente una camiseta de los Beatles en el concierto que dio David Bowie en L.A. el 14 de agosto de 1979. El tour completo estampado en el reverso de la camiseta negrísima, en otra foto, ella boca abajo, la cara contra la hierba rozagante, con el jeans medio roto a la altura de las glúteos mayores, un intento prometedor de customización en una prenda confeccionada de todas formas al por mayor en Hong Kong. Los ideales de la juventud. “¡Tienes una mierda de sentido del humor! Te van a machacar si no te la quitas”. Soba su sahariana kaki para planchar la arruga formada por el último tirón y besa las dos fotografías resguardadas bajo una capa doble de plexiglás. Hoy es él quien la ha llamado, como casi todos los días durante el último mes. Todas sus novias contienen en su nombre la consonante “s”. “Es mi sonido favorito, el sonido del silencio”, les dice. Usa un potente teléfono celular que carga todos los días en la tienda. Se lo regaló Sonia porque de todas formas, sabía que llegaría el momento en que necesitaría llamarlo. Se oye un cuarto tuttuuut, cada vez son menos los timbrazos antes de que se accione un mecanismo y se inicie una grabación automática: fuera de cobertura. Ahora que la radio ya no funciona, que el suave murmullo producido por una inofensiva combinación de vocales y consonantes no surte el efecto deseado de la indiferencia, que oye voces de salitre, vueltas hacia atrás en una Sodoma imposible de contemplar, que el mar le ha vuelto a mirar a los ojos, tal vez sea hora de mudarse a otra playa. Las dos mujeres coreanas no se anduvieron con rodeos en su inglés chapurreado: “Tu playa está en Tailandia”. Y le sonrieron a continuación a modo de despedida, mostrando ambas uno de sus premolares, y un canino, de plata nueve veinticinco, primera ley, con una aleación de acero, de las que ya no se ven por ninguna parte. ** Silvia Vilar González http://www.letralia.com/firmas/vilargonzalezsilvia.htm Escritora y docente española (Barcelona). Tiene un máster en escritura creativa en español en la Universidad Pompeu Fabra (http://www.upf.edu/es) de Barcelona (2003) y es doctoranda en la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu) en el doctorado Enseñanza de Lenguas y Literaturas, especialidad español. Desde 2007 trabaja como profesora de español para extranjeros en Duke University (http://www.duke.edu; Carolina del Norte, EUA). Trabajó escribiendo solapas y contraportadas para Círculo de Lectores (http://www.circulo.es) y como correctora de estilo para Grijalbo (http://www.megustaleer.com/sello/GJ/grijalbo). Obtuvo en 2000 un accésit en el concurso de cuento de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es). === Poemas Osvaldo Rocha ============================================= *** Víspera de medianoche que se parta el universo en dos pesadillas antes y después del nunca-ahora simbiosis el negro fulgor inalienable baña al silencio y lo fortifica y lo comprende tanto se mece y estremece el mundo que el suelo parece quedarse quieto será acaso el vino de las noches que mis sentidos ha turbado de marengo sonaré la aldaba del amanecer con las manos espesas de abandono y el ojo plegado sobre sus cruces esperaré apartado de mi resquicio a que se consume la osadía tenebrosa el culmen del descenso el eclipse de tierra el disco eléctrico sigue su órbita alrededor de mi mente sofocada ocelote soy bajo la luna sigilo custodiado por las lechuzas viajero que regresa a su país de sombras y murmullos *** Juzgue usted ¡calabazas turcas! ¡amanece de prisa! se muere lento el aliento qué más da el color de la pocilga para el que deja de creer en la ceguera uniendo silencios como lenguas pintando avispas en el humo calzando muchedumbres bajo el centeno juzgue usted si sabe o cree saberlo: ¿cuántos reyes merecen guillotina? ¿cuántos sometidos una cabeza? ¿quiénes serán los dioses de los puercos? ó ¿cómo suenan los aplausos a tres metros de la vida? *** Ogaden cuántos oasis se ofrecen al que quiere morirse solo en el desierto si no supiera que estoy preso diría que lo comprendo pero entre la arena y el sol hay un único paso: la llama que ciega calcina y después se aleja borrando al camino y al caminante en las dunas del recuerdo el crótalo anida nombres mientras las ruedas del viento giran sin cesar desgastando la canción de lo infinito *** Autumndream Devastación enemas vahído cabezas perrunas como plantas de noche que estiran su ánimo necio aturdiendo al reposo de nuestros gritos el calostro de la calavera nos envenena somos infiernos recién nacidos que claman derecho a la maledicencia cólera lozana de las orugas que enerva al bosque adormilado seré el cristo de los dedos chuecos que figura arañas de sombra entre la candela de ceniza y leche entregado a un escalofrío largo es el tiempo que no se acaba largo como el lienzo de un pintor que antes de alzar su mano ha fallecido tendido con los ojos abiertos carcomidos por el peso de la luna fría *** Simulatio envolvamos agora al mundo entre pañuelos de cloroformo finjamos que no son necios los sesos que somos la medida del tiempo algún intrascendente remolino que increpa a la vastedad de lo no sido tímido rasguño d’una bestia invisible apenas nacida para ser sometida simulemos que sabemos que no ha salida puede ser aquesta nuestra vereda segura probemos hundiendo la crueldad en l’osadía sirva para algo aquesta rancia malicia maldad humillada e incompleta en que nos consumimos boca e mirada onde vertimos el cántaro d’amoniaco e lavamos nuestras manos en sangre tibia *** Silogismo I las casas se queman en Navidad hoy es otoño temprano para dormir lo demás es egoísmo y patas de cabra terapéutica locuaz para aturdirnos ** Osvaldo Rocha http://www.letralia.com/firmas/rochaosvaldo.htm Escritor y traductor mexicano (Guadalajara, 1984). Realizó estudios de historia, filosofía y alemán en la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx) y actualmente cursa un posgrado en filología nórdica y estudios medievales en la Universidad de Islandia (http://www.hi.is). Sus poemas, ensayos y traducciones han aparecido en publicaciones de México, Argentina, Chile, Colombia, España, Holanda y Singapur. Ha sido profesor y traductor de inglés, alemán, sueco, noruego, danés, islandés y nórdico antiguo. Miembro de la Modern Language Association (MLA, http://www.mla.org) y de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (Alfal, http://www.mundoalfal.org). Es editor del blog de noticias Tiempos Nórdicos (http://www.tiemposnordicos.com). === El pasajero Picasso Fernando Núñez Noda ========================== Una mañana luminosa de domingo y una consideración sobre la altura del césped son calmos placeres que Albert Banchank conoce y practica. Su casa es amplia, con dos pisos y ático. La parte trasera tiene un largo jardín, tan grande que toma varios minutos alcanzar una cerca de madera al fondo. En el extremo oeste la piscina es perturbada por la brisa. Albert se sienta en el porche y mira la TV, o come alguna de las variadas cosas que su esposa Audrey coloca. Ayer llegó de Houston, hizo excelentes negocios. A los cincuenta años su vida es bastante satisfactoria: un poco más arriba de la clase media y muy orgulloso de ello, por cierto, porque prueba que el trabajo duro, bien hecho, produce sus frutos. Ejerce el libre comercio desde 1978. Su esposa es contadora y él es ingeniero químico, profesión que jamás ha ejercido. Vive con ellos su hija menor, de quince años. Lauren, la segunda, está en la Universidad de Michigan. El mayor, de veintiocho años y graduado, ya se encarga parcialmente de la compañía (almacenes de mayoreo de herramientas) y su probable matrimonio con una chica de prestigiosa familia sureña, sería tópico de orgullo generacional para los Banchank. Pero ese día la cavilación es corta. Audrey trae el teléfono, tapando con los dedos la bocina. —Es Bill, tu viejo compañero de la compañía de taxis. Albert toma el aparato. —¡Bill, qué sorpresa! —Hola, Albert, debo hablarte. —Dime. —Hace unos minutos salieron para tu casa dos agentes del FBI. Querían saber quién había manejado el taxi #25, el 10 de febrero de 1973. De eso hace veintidós años, tú sabes, por eso tuvimos que cavar en los archivos y entonces averiguamos que fuiste tú el chofer aquel día. —¿Y qué hay con eso? —Parece ser tremendamente importante un pasajero que llevaste ese día. ¿Puedes recordar? —¿Recordar, Bill? Claro, la famosa tormenta, tuvimos nieve en New Orleans. Recuerdo esos días, pero hace tantos años... —¿Recuerdas algo en particular? ¿Un tal Herbert Avidson no hace sonar una campanilla? —¿Avidson? No, bueno, no sé, para esa fecha... yo estaba en Loyola y era sustituto, ¿o ya era titular? —Sustituto aún, creo. —Bueno, llámame luego, para saber. —Sí —dijo separando las persianas con los dedos—, deben ser esos. En efecto, llegan los policías. Podría ser una pareja de detectives de cine, excepto que ambos son blancos. Toman café en la amplia cocina de los Banchank. —¿Estoy en problemas? —preguntó a secas Albert. —No se preocupe, señor Banchank, usted no ha hecho nada. Nos interesa un pasajero que tuvo hace veintidós años, cuando era taxista. Su nombre es Herbert Avidson. —¿Le dice algo ese nombre? —dice el otro, acercándose insidioso. —No, en absoluto me dice nada ese nombre... —Acompáñenos, por favor. Camino a la oficina del FBI, un insólito domingo en la mañana, Albert ya cree saber a quién se refieren los agentes, el pasajero que tuvo en aquel atípico invierno sureño. El resto es silencio hasta que llegan. El edificio está vacío, excepto por una oficina de improvisado ajetreo. Surgen de repente asistentes y otros detectives. Están aquí por Albert, o por lo que Albert pueda recordar. Los recibe un superior, de aspecto altivo pero de trato respetuoso. Ésta, obviamente, no es su oficina, dado que todo lo amontonó en una mesa lateral. El resto intacto. —Señor Banchank, tome asiento, lamentamos quitarle tiempo pero el gobierno está muy interesado en su colaboración. —Cualquier cosa que pueda hacer... —¿No recuerda usted a este hombre? Saca una fotografía tamaño carta, la ampliación de una foto-carnet, que muestra a un hombre como de 35 años, de rostro alargado, pelo muy liso con carrera del lado derecho, labios delgados, pómulos suaves y cejas tenues. Sólo se apreciaba un nudo de corbata grueso y un cuello de camisa blanco. —¿Es éste el tal Avidson? —Sí. Él dice que estuvo en su auto el 10 de febrero de 1973, entre las 12:05 y las 4:00 am, según su diario. Queremos verificar, en principio, si esto es cierto. —Me acuerdo, no soy mal fisonomista. Este hombre se parece... al de la (EN VOZ MUY BAJA): intldog astfh emation... —¡¿Cómo!? —preguntaron varios a la vez. —...el de la intoxicación estomacal, incluso vómitos... —Sí, en efecto —dice el jefe—, ese resulta el rasgo distintivo de la historia. —Fue muy extraño, dimos muchas vueltas —murmuró Albert. —¿Cómo pudo recordar el episodio tan rápido? —Imposible olvidarlo, nevó en New Orleans y el episodio con este Avidson (me entero de su nombre) fue tan cómico y tan trágico. —¿Cómico? ¿Podría contárnoslo? —Bueno, puedo tratar. Aunque (parece despertar de un sueño)... ¿ustedes no saben qué pasó? ¿El hombre no les contó? —Es muy importante escuchar su versión antes de contrastarla con la de él, señor Banchank. —O sea que no se murió... ¡Ja! ¿Y qué pudo hacer ese pobre hombre esa noche? Estaba... acabado. —Cuéntenos... —Fue un... a ver... —...sábado en la madrugada —se apuró a decir Jackie, un asistente con buena perspectiva de jefe de zona. —Recuerdo un frío insoportable, menos de 20 [Fahrenheit, alrededor de -6 grados centígrados]. Iba yo por la avenida Carrolton, la empresa de taxis se llama “Carrolton”, qué raro, ¿no? Conocía a Bill, entonces pequeño accionista, quien me cedía taxis. Como era novato, debía atenerme a las horas más incómodas, casi siempre nocturnas. Se recuesta de la silla, disfrutando el recuerdo: —Esa noche creo que escuchaba una emisora de radio, mezclada con mi CB, que esputaba sin cesar órdenes y diálogos entre Bill y las decenas de taxistas que cruzábamos la ciudad. Franjas de hielo bordeaban las aceras y las mansiones exhibían decoraciones navideñas. “Siempre lo mismo, usted sabe: los burdeles de la calle Decatur; la zona del Hyatt o el Lakefront. Algún ‘preppie’ cerca de Tulane. El caso es que iba por ese túnel de árboles cuando me informaron que alguien solicitaba un taxi en Audubon Place, uno de los lugares más exclusivos de la ciudad. ” ‘Propina’ era la palabra mágica en esas llamadas. Al torcer el codo de sur a este, entré en la calle Saint Charles... seguí hasta cruzar hacia Audobon Place, cerca del parque del mismo nombre. El guardia me dejó pasar... anotó la placa. ”Audubon Place es lugar de gente rica. Me dirigí a la dirección y contemplé una enorme mansión de piedra que me gustaba ver desde las afueras de la urbanización. El hombre estaba allí, estático. Creo que fumaba. Se montó, con un paquete o algo similar. ”Me dio una dirección, ¿un hotel de mala muerte o un bar?, creo que fue un hotel. ¡Ah, sí! De allí sacó sus cosas. El contraste me perturbó, pero decidí no hacerle caso. Me dijo que había comido algo que le cayó muy mal y pronto lo empecé a ver decaído. Pobre hombre. Recuerdo su grito para que me detuviera. Abrió la puerta y vomitó”. —¿Poco o mucho? —Levemente, tosiendo repetidas veces... Acostumbrado a estos menesteres, le di agua de una cantimplora que llevaba en la guantera. La tomó con desesperación, temblando. “Señor”, le dije. “Lo voy a llevar a un hospital...”. Ríe profusamente: —Siempre me he acordado de él, pero no sabía cómo se llamaba y que lo estaban buscando o algo por el estilo... —¿Usted ofreció llevarlo a un hospital? —“No, no lo haga”, me dijo, “ya estoy bien, sólo necesitaba vomitar, ya estoy mejor...”. ”Y me dio otra dirección. Me pidió que me bajara con él... era un callejón oscuro. Me compadecí y lo acompañé. Caminaba en ligero zigzag, como bajo una embriaguez controlada. Lo esperé frente a un caserón y, por un rato, pensé que se había escabullido. Al voltear estaba allí, casi desmayado en la acera, vomitando la bilis. ”Esta escena, tan prosaica, no ocurrió una sino varias veces. El hombre, sobrecogido por la vergüenza, quería adentrarse en los lugares más oscuros y solitarios para descargar su estómago. Claro que me pareció un poco loco, pero me dio lástima y lo acompañaba”. —¿Recuerda alguna situación específica? —El Parque Audubon, a ver, sí, el bosque, tan tupido, esos montoncitos de nieve que quedan en los lugares donde una nevada es una fiesta. Era una noche clara, pero allí se veía más por las luces laterales y artificiales de los postes. El individuo salió disparado. Hablaba, más para sí, expulsando gruesos vahos de vapor; se pedía perdón, parecía no poder resistir esa situación de ridículo. Patinaba con el hielo disperso. Y le daba mucha pena conmigo, estaba terriblemente avergonzado. En ese lugar lloró, pero no entendí sus palabras. Devolvió y lo dejé solo. Le di la espalda. ”Sentí, no sé, que ese hombre estaba viviendo un tormento indescriptible, un amor roto, la muerte de alguien, lo sentí solo y desvalido, muy en el filo, usted sabe, habría tenido que tomar tanto... ”Se hizo un repentino silencio. Volteé y no estaba. El chasquido de las hojas lo revelaron, daba vueltas, concentrándose para recuperarse, caminando con paso marcial, recordándose una y otra vez que estaba bien y que el malestar era una especie de ilusión. Había mucho de una religión extraña en ese individuo. ”Yo cerré los ojos y me recosté del tallo de un árbol, estrujándome el entrecejo: ‘¿Por qué a mí? ¿Qué hago aquí congelándome el culo?’. Entonces decidí llevarlo, no a la fuerza, pero sí persuasivamente a un médico. ”Cuando giré para ubicarlo ya no estaba. Fui hacia el lugar de su incomprensible monólogo y no había rastros. Ya preparado para irme al carro y esperarlo allá. Sentí unas manos que se posaron sobre mis hombros. Aquel pobre ser pedía auxilio. Se desplomó frente a mí. Su ímpetu, a pesar del colapso, era tal que parecía más bien querer cargarme a mí. ”Lo llevé en brazos al taxi. Murmuré que quizá era mejor dejarlo directamente en la estación de bomberos o en la policía. Como no parecía mejorar, por un segundo pasó por mí el inquietante terror de que ese hombre se muriera en mi carro. ¿No era negligencia de mi parte? ”Mas cada vez que le hablaba de hospital o policía se ponía frenético, prometía mejorarse pero en realidad se ponía peor. Nos bajamos en muchos lugares y el hombre se perdía, para aparecer súbitamente frente a mí, surgido de las sombras. Fue una locura, algo absurdo. Para el momento ya yo estaba mareado... atontado por la calefacción del carro, por la modorra de esa madrugada sin sentido. ”En una de las estaciones lo vi a lo lejos, en la oscuridad. Caminaba con extrema lentitud, pero se esforzaba en ir más rápido. Al acercarme me di cuenta de que cargaba una barra de hierro muy pesada, la cual le hice soltar. Noté que el pobre estaba saliendo de sus cabales. ”Especulé, malévolamente, que este hombre huía de la ley o algo por el estilo, porque rehusaba los lugares muy iluminados o concurridos. Ese tipo estaba flirteando con el abismo, era un suicida y yo un guardián no invitado, que una y otra vez lo ayudaría a no morir. ¿Cómo me dijo que se llamaba?”. —Herbert Avidson. Prosigue Banchank: “Vaya periplo que hicimos: de Saint Charles a Decatur St.. Nos dirigimos, creo, al Lakefront pero —según él— estaba muy concurrido. Volvimos al Garden District, nos detuvimos en las veredas del Parque Audubon. Bajamos por Napoleon St. e hicimos una parada en Tipitina’s, donde esa noche estaba, nada más y nada menos, que Johnny Lee Hooker, un blusista de la calle. Lo que pasó allí fue desastroso con ese pasajero: se retorcía, corría al baño, salía con un aspecto patético y mortecino. ”Terminamos en una vereda del río, a lo largo de Magazine St. Allí ocurrió lo terrible, por lo cual jamás olvidaré a ese pobre ser, varias horas después de haberlo recogido. Me alejé del carro para orinar, había luna llena. Al regresar aquel hombre tenía un cuchillo en la mano en franca actitud de quitarse la vida. ”Me lancé sobre él para detener tal acto, pero estaba tan débil que no hubiera podido hundirse la hoja en lugar alguno. Traté de someterlo, para llevarlo a un doctor a la fuerza, y entonces sacó una energía contenida, forcejeamos, logró derribarme al piso del auto, se escabulló y huyó para siempre. ”Recuerdo ese rostro feroz pero debilitado, poblado de pedacitos de vómito seco. Quiso pelear conmigo por escasos segundos, pero al constatar que era pérdida segura, haló con inesperada fuerza su bolso, se fundió en la noche y no lo vi más. ”Dejó en el asiento, atado por una liga, suficiente dinero para pensar en una generosa propina. Aunque fue trágico no puedo dejar de reírme ante la imagen de un hombre vapuleado, que decía: ‘Estoy bien, estoy perfecto, ya me curé’, y ¡búa! vomitaba las entrañas por la ventana”. —¿Es todo? —Una vez soñé con el son of the gun. —¿Sí? ¿Qué soñó? —El hombre estaba vestido de gris y me decía, varias veces: “Algún día el sirviente será rey”. Por supuesto que jamás he tratado de explicarme estas palabras sin sentido. Pero, no sé por qué, me inquietaron. —¿Hablaron mucho? —Supongo que sí, todo taxista es un sicólogo. En realidad no recuerdo esa conversa. ¿Usted cree que ese fue el único loco que me conseguí? Ahora dígame, por qué es tan importante este episodio que yo recuerdo con cariño pero que siento como una anécdota sin mayor importancia... —¿Ha oído usted hablar de “El Pasajero”? —¿El Pasajero? ¿Una serie de TV? —Le refresco un poco la memoria. Acto seguido activa un aparato de video que contiene un fragmento del noticiero CNN. Dice la narradora: —La policía de San Diego se mantiene hermética ante la información extraoficial llegada hace unos minutos sobre la supuesta captura del célebre asesino en serie “El Pasajero”. Dan Frigger, jefe del FBI en California, informó que el sospechoso —cuyo nombre no ha sido revelado— es sometido a intensos interrogatorios y que un equipo especializado revisa su casa para recolectar evidencia. Como el Unabomber, que fue investigado y perseguido durante 19 años, el Pasajero ha frustrado a investigadores federales por más de 25 años y tiene el dudoso honor de estar en la Enciclopedia Guiness como “El hombre más buscado por mayor período de tiempo”. Corte de edición casera. Abrupto. Prosigue un clip reporteril, con diversas imágenes y voz en off del reportero: [Mostrando la última versión del famoso retrato hablado]: Con un trabajo circunscrito al sur de los Estados Unidos, entre Florida y California, el asesino en serie “El Pasajero” ha desconcertado a las autoridades y también al gran público norteamericano por casi treinta años. Considerado como uno de los más sanguinarios asesinos, la policía ha logrado construir un perfil sicológico más preciso pero no ha podido ponerse sobre las pistas correctas. Otros, como el doctor Calvin Woodrow, jefe de la Unidad de Siquiatría del FBI, no son tan optimistas: [Declaración]: “Excepto una inteligencia fuera de lo común y una especie de obsesión seudo religiosa, es poco lo que podemos decir de la mente de este individuo. Mi teoría es que sus cartas están llenas de trampas. Recuérdese lo que pasó en los setenta...”. Reportero: En los años setenta, el FBI y la prensa se apresuraron a etiquetar al Pasajero como un simple loco y a pronosticar su pronta captura. Diez años después ya los especialistas estaban convencidos de que el hombre había construido, deliberadamente, un falso perfil de sí mismo. Su locura era el disfraz de otra, no menos terrible, pero sí más sutil... [Otro corte.] Reportero: ¿Qué aspecto tiene el Pasajero? M. J., detective: Es blanco, fornido, debe tener casi sesenta años actualmente. Hombre culto, de comportamiento social refinado. (RÍE). Bueno, eso nos deja con quince millones de individuos. [Fotografía de víctimas; videos de cuerpos encontrados]: La ola de crímenes de este asesino comenzó en 1971 y se ha extendido hasta 1987, fecha de su último asesinato conocido. Desde siempre mantuvo una intensa correspondencia con la policía, mucha de la cual ha sido estudiada por los especialistas. Su carrera homicida se desarrolló en las interestatales, en las carreteras de campo, en las líneas de tren. Sus víctimas son preferentemente camioneros, taxistas, choferes y conductores en general. Se le atribuyen al menos 35 asesinatos, en los cuales desfiguraba salvajemente a sus víctimas, haciendo lo que él llamaba una “escultura humana”, un macabro arte corporal. Se sospecha, sin embargo, que la lista de víctimas desconocidas es mucho mayor. Fin del video. Albert mira las fotos y las suelta instintivamente. Comienza a compararlas con el recuerdo. Está anonadado. Dice al agente: —Estuve con El Pasajero aquella noche... —Nada más y nada menos que con Herbert Avidson, el hombre más buscado del país, un loco de alto calibre, pero de inteligencia superior, sabe, para poder burlar a la policía por tanto tiempo. El caso es que, gracias a la casualidad más inesperada, se le descubre ahora, casi septuagenario, con un diario detallado de cada uno de sus crímenes. —¿Sí? —Sí. La prensa sería capaz de matar por esta obra maestra del crimen. La seguridad que estamos aplicando es máxima. Queremos verificar todo lo dicho en ese diario antes de hacerlo público y, sobre todo, estudiarlo con equipos muy especializados de sicólogos y expertos en conducta humana. —¿Tanta importancia tiene? —Sí, porque éste en particular expresa uno de los altos niveles de astucia que hemos encontrado. Pocas veces la policía se mantuvo tan ignorante acerca de unos asesinatos tan aparatosos. Además, hay una ola de admiración por estas lacras, que propicia imitaciones o emulaciones, y queremos detenerla de alguna manera. Como le dije, tenemos que verificar los hechos. —¿Tendré que identificarlo en persona? —Realmente no... Herbert Avidson confesó ser El Pasajero, de hecho, nunca lo negó. Abre, un tanto ritualmente, la gaveta de su escritorio. Saca un sobre que contiene fotocopias de la transcripción del diario, junto a algunos facsímiles del mismo. —El hombre narra todos y cada uno de sus crímenes, con lujo de detalles y una prosa nada mala. Es usted, junto a Desiree Stanton en Lake Charles y un anciano, Malcom Balder en Phoenix, Arizona, el único que acepta que no pudo matar aunque lo quiso y lo intentó. Ambos testigos ya han muerto, uno de viejo y la otra de un infarto, no se asuste, usted es el único que nos puede arrojar luz sobre la validez de este relato y, sobre todo, del recuerdo que tiene de él. Acto seguido, exaltado por una curiosidad sobrehumana, Albert toma los papeles y los hojea aleatoria y nerviosamente. —Póngase cómodo, ¿café? —Gracias. Fija su vista, primero en los facsímiles del diario manuscrito. Aunque la imagen no es precisa, muestra claramente una letra serena pero firme, ligeramente inclinada a la derecha. Albert saca los lentes y comienza a leer, borrada de su rostro la sonrisa inicial: .................................. “02/10/73 12:15 a 4:00 am. Albert... Taxis Carrolton Nueva Orleans, LA El método había sido exitoso desde Panama City. Llamar de un público a la empresa de taxis, en un lugar glamoroso pero oscuro, dar el teléfono del público y esperar. Fumaba entonces, de modo que consumí un cigarrillo mientras esperaba. Audubon Place tiene esa extraña combinación de bulevar hollywoodense con aristocrática calle inglesa. Estaba nervioso porque demoraba. Cuando vi las luces y el pequeño letrero de taxi, me invadió la usual excitación sexual: una noche entera de faena, de acto creativo sumergido en la oscuridad. Me preocupaba sobremanera el aliento. En realidad, mi afición al alcohol era reciente en el viaje nocturno. La sensación dionisíaca, el mareo impetuoso, la desinhibición mayor: todo invitaba a pensar que Baco sería mi secuaz de muerte. Pero el aliento a alcohol me asqueaba y avergonzaba. Era yo, pues, un ángel de la noche, un vampiro-escultor sediento de sangre pero también del lienzo mismo, un consumador de Thomas de Quincey. Cómo decirlo, una especie de diablillo seducido por la luz del arte, un escándalo en el cielo y en el infierno por igual. Esa lucha ¡el horror! se reproducía en mi estómago desde hacía varios minutos. Mi espina era sacudida por corrientazos cada vez más continuos. La comida y la bebida se entremezclaban en mí como lava sobre agua de mar. Retorcijones que anunciaban un posible saboteo de mi fiesta. Después de hacer la llamada me sentí mejor, ya mi rescate venía en camino. Era vital que el nombre dado a la compañía de taxis fuese una recomposición del mío. Así manejaba mis seudónimos artísticos. En vez de nom de plume, yo tenía nom de marteau. En once veces que hice tal cosa, siempre mi nombre pudo haberse encontrado con un trabajo más malicioso de investigación. Cualquier detective televisivo lo habría resuelto en medio capítulo. Pero volvamos al taxi que inundaba de luz el recinto de árboles y muros donde me hallaba. Tengo por costumbre dejarme ver bien por los beneficiarios de mi arte, de modo que me encantó ser iluminado, como si en una obra teatral apareciera de entre las sombras el personaje más misterioso: el pasajero Picasso. En pleno proceso de mariposas en el estómago, boté el cigarrillo, porque jamás entro fumando a vehículo alguno. Abrí la puerta y se desató la primera señal de mi caída estomacal e intestinal. Vestía sobretodo y una ropa de algodón, muy mal planchada, por cierto. Los días de mal vestir, para mí, son en compensación jornadas de orden y concierto. Soy bastante inmune al frío, mi calor interno es tal que no puede lacerarme ni el más despiadado viento del norte. Pero en ese momento el temblor en el estómago me hizo momentáneamente vulnerable a la gélida brisa. De hecho, enviaba rayos de frío, exacerbados con el exterior congelado. Por eso deseé entrar en ese taxi, para compartir su calefacción. Así mi pesado maletín de médico y me puse en posición, no hubo llamada de confirmación. Al conductor le extrañó que estuviese afuera. —¿Mr. Daffy? —Sí. —Móntese. Así hice, en el asiento trasero. A diferencia de Nueva York, donde las había visto, en New Orleans no había esas rejillas de separación entre el chofer y su cliente. Mi cuerpo se sumergía en una marejada de escalofríos. Al cerrar la puerta y arrancar, recuperé el bienestar. Miré los robles y abedules impregnados del perfume de la magnolia, las luces de navidad que alegraban las fachadas de casas y edificios. En invierno prevalecía un olor a leña fresca. El taxi llevaba calefacción, pero el aroma penetraba y se disfrutaba en toda su tibieza. —¿Qué le pasa, señor? —Me siento mal, he abusado del Gumbo y de los mariscos. Pero estaré mejor... —Espero... —¿Cómo se llama, amigo? —Albert... —Lléveme hacia el French Quarter. “Sí”, pensé, “llévame hacia mi orgía nocturna de piel y sangre. Llévame a tu propio holocausto”. Porque gustaba pensar que yo corregía con furia las deficiencias que la naturaleza añade —o le niega— a la gente. Quedó grabada en mí una frase de la película El mago, de Ingmar Bergman, donde un moribundo borracho dice que ama el cuchillo, “una hoja filosa para cortar las deficiencias”. De modo que yo los lijaba, los recomponía como Picasso hasta lograr las formas que la desquiciada Natura perdía. Lejos de ese superficial mote (El Pasajero, The Passenger), debí haber sido llamado El Escultor o, más audazmente, el “Rehacedor” (The Remaker), o incluso Picasso o NeoPicasso, uno que hacía cubismo anatómico. Lamento profundamente no haber enviado esa carta al Houston Chronicle en 1971, habría cimentado mi leyenda desde hace buen tiempo y dándome un nombre que sólo después de mucha hermenéutica la prensa especializada ha logrado interpretar. Mi última víctima antes del taxista sin nombre es un ejemplo perfecto de esta evolución que daba mi carrera: un gran deseo de ser leído en mi trabajo, un esfuerzo honesto por revelarme en mi inevitable destino de hombre escondido. Bernard Cox (extraño nombre) era un miserable. Su vida estaba entregada a la más abyecta ruindad: en los bares, escapando de un Vietnam que sus hermanos no eludieron, borracho con cerveza, como un niño. Jugaba mal pool, ¡ay, no!, había que destrozarlo. Un animal. Quien crea que pretendo justificar mi acto se equivoca: yo sé quién soy. Lo sentencié y murió. Punto. Algún día la vida me sentenciará, pero igual será el mismo castigo que le otorga al más piadoso. Por eso sentencié a Bernie. Porque era un asno y no comprendía estas cosas. Recuerdo la nota que envié a la policía (nunca fue publicada, al menos correctamente): “Me bastó una hora para saber que era un malnacido. Si fuera ustedes me descubriría, en uno o dos meses. Yo debería ayudarlos con otros asesinos. Soy el más grande y no me simpatiza la competencia. Quiero el monopolio del anatema. Quiero posicionarme como el asesino en serie”. Le di, muy secamente, un leñazo en la parte posterior del cráneo. No murió; quedó agonizante en el asiento, embebiéndolo de sangre. Yo, temblando de la excitación, tomé mi alicate y un bisturí para formar la primera imagen cubista. Labios distribuidos, frentes surcadas, orejas en el centro de la cara. Con los ojos no jugué sino mucho tiempo después, hacia principios de los ochenta, como doy fe. Mi obra es un perpetuo y, yo diría, enfermizo deseo de que la gente entienda qué quiero decir, aun cuando no sepan quién soy. He sido, y soy, un mensaje sin emisor. Ya de Bernie hablo profusamente en su capítulo respectivo. Lo traigo a colación porque sentí esa “sensación tipo Bernie” con este taxista miserable. Mi sensibilidad era tan grande para entonces... que nadie me creería, jamás, la circunstancia insólita de que no soy malo. Mi discurso es riguroso para probar que no soy un loco, pero incluso eso se dudará cuando diga que mi problema es que he sido demasiado bondadoso. Amo demasiado. La bondad de mis actos era un deseo de convivencia con la materia prima de mi trabajo. Los necesitaba vivos para poder inmortalizarlos. Eso intenté decirlo al Chronicle, pero nada, caso omiso. “Loco, insano, monstruo”. Volvamos al taxista. No sé por qué, pero el Albert al principio me irritó. Su distancia me gustó, su porte lejano, pero cuando empezó a congeniar con esas estúpidas frases hechas, mi sangre empezó a hervir. Saqué la pequeña botella para absorber el escocés con frenesí, pero las náuseas me obligaron a esconderla en el bolsillo. Mi maletín pesaba cuatro kilos. Bien, me bajé frente al hotel, maletín en mano. Entré. Transité hasta el fondo y salí, por la puerta de atrás. Estaba cerca de Decatur St. Penetré el sórdido callejón, con su olor a orine seco, a madera del sur, hasta llegar a la indecible pocilga donde guardaba mis cosas. Era necesario que fuera así. Recogí lo mío, tomé el camino de regreso, excepto en su último codo, donde me desvié para no entrar de nuevo al hotel. Bordeé la cuadra y abordé al taxi desde atrás. El chofer estaba descuidado, de modo que el timing fue perfecto para retomar mi asiento trasero y colocar mi maletín. Mi intuición, para entonces, se había aguzado. Por eso me siento un vampiro, porque percibo cosas. Por ejemplo, capté claramente que aquel ingenuo me creía salido del hotel. La trayectoria de allí en adelante fue conflictiva: un penoso malestar creciente, una puntada muy aguda, como un sable que atravesaba mis intestinos, comenzaba a penetrar, soltando alrededor escalofríos que me hacían temblar. ¡Qué desastre! Pensé que la brisa del lago Ponchatrain me calmaría y que, en todo caso, su largo bulevar me ofrecería el sosiego para darle a mi cuerpo un estado neutro y luego desatar mi crescendo y para transformar a ese otro Bernie en un arreglo floral. Pero frente a esa gran masa oscura de agua, frente al vaivén de una pupila lunar amplia y tétrica, mi cuerpo se estremeció. El mareo era insoportable, resultaba impensable salir y vomitar en público. Las parejas pasaban y yo, allí adentro, paralizado por el escalofrío. Me preguntaba, no obstante, qué horrorosa justicia aplicaría a tan insigne John Doe que me conducía. A ratos, ¿se podría decir?, incluso lo sentía agradable, poco dado a hacer preguntas, práctico como todo hombre de esta nación... Su manejar era suave y eso más mi expectativa de trabajo hacían que me recuperara lentamente. Puras ilusiones, sin embargo. A medida que nos desplazamos por esas galerías vegetales, el Gumbo en mi estómago hacía estragos. Detuve el auto seis veces para vomitar. Ese acto repulsivo de “devolver” al mundo lo que nos ha dado de forma tan escatológica... me hacía vomitar más. Y mientras más devolvía, quedando por segundos asfixiado, tosiendo como un tísico, más deseaba volcar mi furia contra el chofer. En el llamado Garden District le pedí detenernos en el amplio Parque Audubon, que se veía brilloso bajo la luna. Allí decidí acabar con todo. Nos bajamos y comencé a deambular. Me hablaba, o trataba de hablarme, para recuperar la compostura, para saber que vivía y que mi misión requería fuerzas más allá de la falibilidad humana. Desde entonces poco recuerdo, excepto el deseo punzante de matar. Sólo eso me estabilizaba, ¡así sería el temblor... el temor y temblor de Kierkegaard, el que sintió Abraham al disponerse a sacrificar a Isaac! ¿Qué es Abraham, un héroe o un asesino? Yo respondo: uno como yo, pero ingenuo. Entonces colapsé y aquel chofer llamado Albert me llevó cargado al taxi. Otra vez camino a ninguna parte, le ordené a mi conductor que se detuviera. Vi algunos claros en el camino, ideales para salir o minimizar mi infierno. Varias veces me resbalé en la escarcha sobre las calles. Sudaba frío, incluso llegué a temer por mi vida. Al detenernos salí aparentando normalidad, dejé el maletín. Me adentré en la oscuridad de un largo callejón, deseando que me siguiera para aplastarle alguna piedra en la cabeza, llenar su boca de trapos y buscar mi preciosa caja de herramientas estéticas. Localicé una barra de hierro, oxidada, pero imponente. Lo esperé detrás de una vuelta de esquina, el infeliz sureño me buscaba con una generosidad que no comprendía. En ese momento pensé que la noche recobraría su gloria. Apreté la barra, sentí sus pasos y, al alzar mis brazos, una descarga eléctrica exaltó mis nervios y en mis adentros sentí la erupción de un volcán. En ese momento sólo pude salir patéticamente con la barra en la mano, buscando fuerzas para activarla. Fue penoso. Me retorcí del dolor, el frío comenzó seriamente a entumecerme. Al despertar de ese colapso estaba en el auto, otra vez. Mi mareo vomitivo flirteaba con la vigilia, o con el esfuerzo de la vigilia, ante el miedo extremo a que este hijo de vecino me llevara a un hospital o peor, a la policía. No tanto por mí sino, obviamente, por mi maletín. Pensé nebulosamente que podría simplemente bajarme pero en pocos minutos la orden “¡detén el vehículo!” era para una devolución... Estaba a merced de una gravedad infalible: el peso del cuerpo cuando se desploma. ¿Sería un mensaje, una metáfora para mi arte? Albert, un poco confuso él mismo, se detuvo frente a un local de jazz y, no sé por qué vesánica circunstancia, lo convidé a bajarnos. El ambiente era ruidoso, humeante, y el olor a cerveza y escocés barato terminaron por alborotar mis náuseas. Mi taxista, obstinado —supongo—, me siguió, tomóme por un brazo y quiso sacarme a la fuerza. Claro, el muy imbécil no notó que mi maletín yacía en el suelo y que lo dejábamos atrás. Entonces me abalancé sobre él con la poca fuerza que tenía. Intenté impulsiva y divagatoriamente ahorcarlo. Logré, al menos, conectarle un buen golpe a la cara y derramar un vaso de maloliente cerveza que había comprado. El hombre, mil veces más fuerte que yo en ese instante, me sacudió contra la pared y me sacó de ese lugar con violencia, no sin antes arrastrar el maletín consigo. Yo pensé: “Sí, Jesús, carga tu propia cruz”. En el carro: —Ahora sí lo llevo a un hospital, usted está mal... —No, esta vez, le prometo, Albert, me recupero, sólo deme un paseo y disculpe por el golpe, estoy un poco abrumado y no sabía que era usted —eso lo dije fingiendo ser un humano cualquiera. Luego, más humano aun: —Tendrá la propina de su vida, pero por favor déjese de tonterías. Lléveme a un sitio cerca del río, permítame tomar aire y luego déjeme botado en una dirección que le daré. Perdone todas las molestias. A esas alturas estaba impregnado de vómito, cansado pero con reservas... el maletín seguía allí, afortunadamente. Decidí dar el finiquito en la rivera del Mississippi. Incluso imaginé la obra final, no un cubo, sino un hipercubo carnal. Llegamos a la marginal calle Magazine, con sus barriadas negras pobres, con casas de madera cruzadas por vías férreas. Nos detuvimos en un banco de césped que, al cruzarse, conducía a un trecho solitario del gran Mississippi. El hombre salió muy rápido, a orinar, supongo. Yo acumulaba fuerzas, me resultaba insoportable perder el tiempo de esa manera y sobre todo la última oportunidad real de divertirme aquella noche. Abrí mi maletín y saqué un puñal, muy efectivo en el pasado y participante en el festín de Bernie. Lo empuñé y ya todo terminó. Tenía la puerta abierta y Albert se acercaba. Ese hombre ahora era un monstruo para mí. A todas estas nunca entendí cómo no se daba cuenta. Forcejeó para quitarme el cuchillo. Yo tomé una decisión, triste, pero ya incambiable. Como artista he de aceptar el fracaso cuando se presenta. Éste era un bloque de mármol que rehusaba ser cincelado, un lienzo impintable. Mi único consuelo era el futuro, la oportunidad de volver y liquidarlo. Ya sabía dónde trabajaba, encontrarlo no sería difícil. Le dije que me llevara a un hospital. Cuando giró para abordar el carro, abrí la puerta, así el maletín y emprendí una loca carrera hacia la oscuridad. Mi terror consistía en que me persiguiera, cosa que nunca supe si ocurrió. Mi miedo aumentaba, corriendo frenéticamente a través de las altas hierbas ribereñas... sentía que pronto sucumbiría y caería desmayado. ¿Qué pasa si me consigue y lleva al hospital? ¿O si me quita la vida? ¿Me deshago del maletín? En efecto, me desboqué inconsciente a una vereda del río y allí dormí hasta el día siguiente, cuando me recuperé y pude llegar de alguna forma a la desvencijada habitación. No puedo negar que tuve terribles pesadillas: aquel taxista era, para mí, como yo he sido para mis víctimas. Dejé a Albert para después, esa tarde me fui en un Greyhound hacia Missouri, donde resurgiría mi gloria con el caso de Bertha Lowenstein, la primera fémina que descosí. Registré mucho y nunca encontré un paquete de billetes que tenía en el bolsillo. Bueno, propina para un futuro cadáver prematuro...”. (Fin del texto). .................................. El escrito parece seguir, pero la copia fotostática llega hasta ahí. Albert cierra los folios. Aunque al terminar de leer conversa mucho con los policías y éstos toman abundantes notas, el regreso a casa, en el asiento trasero del auto, es particularmente silencioso. —Algún día el sirviente será rey... —piensa una y otra vez. Mira a lo lejos surgir la esquina de su casa. Comienza a despedirse de los policías, a intercambiar tarjetas. Está desesperado de llegar y contárselo todo a Audrey. Eso le hará ver a ella que en la vida de Albert, alguna vez, por fin y verdaderamente, había pasado algo. (de Encuentros en el vórtice, http://www.infociudadano.com/encuentros-en-el-vortice; Editorial Amarante, Salamanca, España, 2012). ** Fernando Núñez Noda http://www.letralia.com/firmas/nuneznodafernando.htm Escritor, docente e investigador venezolano (Macuto, 1961), ex profesor e investigador universitario egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; Caracas). Reside en Doral, Florida, EUA. Actualmente es empresario de Internet en 3kats Corp (http://3kats.com). Ha sido colaborador y columnista de tecnología y ciencia en múltiples revistas y periódicos como El Universal (http://www.eluniversal.com) y TalCual (http://www.talcualdigital.com), en Venezuela. Es actualmente columnista en la página de tecnología y cibersociedad del semanario 6toPoder (http://www.6topoder.com) y editor del portal infoCIUDADANO (http://www.infociudadano.com). Ha publicado los libros de cuentos La rebelión de los espejos (Comala, Caracas, 2001) y Encuentros en el vórtice (http://www.infociudadano.com/encuentros-en-el-vortice; Editorial Amarante; Salamanca, España, 2012), además de los libros de tecnología periodística Guía de comunicación digital (http://unesdoc.unesco.org/images/0015/001523/152390s.pdf; Apalancar-UCAB con patrocinio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, http://www.unesco.org/new/es/unesco; Caracas, 2005) y Comunicación digital y web (Libros de El Nacional, http://www.facebook.com/libroselnacional; Caracas, 2009). === Tres poemas Lorenzo Peirano ====================================== *** Partí desde la única ciudad A Luis García Alvarado Partí desde la única ciudad en busca del principio de mi sangre: la acequia desbordada, el estribo de recuerdo, aromas indecibles que todavía permanecen. Partí de pronto, quise recibir, quise salvarme debido a los zarzales, imaginando llamas y respuestas, frente a las ruinas del jardín, detrás de la certeza, junto a mujeres severas de ojos verdes y a espectrales inquilinos cabizbajos... Pura soledad dentro del tiempo requerido por mis manos; no encontré señales en la tierra apisonada. Tal vez el relampagueo de un desprecio. *** La noche de San Jorge No falta mucho para que dejemos este pueblo (el pueblo de nuestros padres, de nuestras madres); caserío y voces juzgando apenas anochece; aunque es grato su pequeño cementerio: aquel saludar interminable. Los veranos en la memoria, los veranos que recién han transcurrido; brasas en la cara a las cuatro de la tarde y cigarras que distraen, que invaden la lectura. No falta mucho para que nosotros, los que no tuvimos un pueblo (a pesar de nuestra sangre, nos sienten extranjeros), abandonemos el valle, la tierra trabajada o la distancia. Sólo nos importan los [detalles, el vidrio empañado tras el cual se adivina una muchacha, la conversación, un tintinear de espuelas, los fardos, la bodega, el alacrán cerca del pie descalzo de la infancia. * Nosotros, los que no tuvimos un pueblo, estamos sentados a la mesa, y alguien nos sonríe. Es un hombre delgado, de estatura media. Nos sonríe y nos pregunta por Rolando, por Álvaro, por Gabriel, por su hermano Iván, por el silencio de Mauricio. ¿Qué decirle? El otoño pronuncia versos sueltos. ¿Qué decirle? Conocemos esos nombres. Yo escucho hablar a mi amigo, escucho su voz inocente en la paz perdida de una casa. No puedo decir nada, no puedo mover mis manos y él no me ve, todavía no me ve. Yo escucho aquella voz cercana y hace diez años ausente de las cosas. ¿Qué día es hoy? Un dragón cae vencido en las tinieblas; una noche demasiado triste se resigna. * El don, obsequio de un viento dividido, rompe la bolsa del dinero y te hace hablar sólo de ti mismo. Recuerdas al amigo, tienes presente la noche de su velatorio, la noche de San Jorge. Pero marchas con otros seres; desde la muerte partes a la vida (aunque debes regresar). El último paseo: piedras verdes en el estero claro; saltamontes bajo el sol, sobre las hojas caídas del venturoso otoño. El último paseo: álamos y tiempo. La complicidad de las personas buenas. Concluyes: Verdaderamente, querido amigo, hoy día nos entenderíamos mejor. Y sigues: Usted yacía lejos, ausente, en aquel campo de canales secos, en un recinto que no puedo imaginar. La gran sombra de los cerros en la noche de San Jorge. * “La noche era un trozo de carbón a punto de arder”. Me rompe el alma una casa lejana allá en Santiago; el vaso de vino y la queda conversación sobre tangos, libros y la dura tarea de vivir. A un poeta no se le puede hacer daño, usted me aseguraba. Usted, acorralado por momentos insufribles, indulgente y sabio. Notable desde la memoria y el paisaje. A veces, quienes le conocimos nos referimos a sus poemas, a su vida; lo intentamos. A veces hablamos demasiado. Usted sonreiría. Escribo en verso después de recorrer un campo desde cuya tierra brota [sangre, sangre y luz en la atmósfera invadida por innombrables pájaros nocturnos Cuántas veces le hablé de este lugar. En las calles musgosas del invierno de Santiago, cuántas veces le hablé de [este lugar; y usted partía a las tierras de La Ligua, áridas y misteriosas voces; las [muchachas de sus sueños. Usted se despedía para pronto volver en aquellos días [entrañables. Hay algo que decir cuando el campo, al atardecer, hace un “recuerdo de la muerte”. *** Escribiré sobre la vida de un santo A Andrés Morales Escribiré sobre la vida de un santo. Me internaré en la penumbra rojiza, en las noches de pena, en todo aquello que se difumina o solloza. Pronto comenzaré a leer ciertos libros, páginas escondidas del hombre, de la crueldad recargada de falsos abrazos. Escribiré sobre una vida de llagas y encierros, una vida no comprendida: una gota de sangre. ** Lorenzo Peirano http://www.letralia.com/firmas/peiranolorenzo.htm Escritor chileno (Santiago, 1962). Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos. Es autor de los poemarios Respirando callejones (1990), El solitario de mis naipes (1995) y Quisiera haber dicho (2010). === Sílice y miasmas Ricardo Iribarren =============================== El gran ying tiene un pequeño yang, dice el loro, trepado en el hombro del niño mientras araña con las garras la tierna piel debajo de la franela rota y sucia. El gran ying tiene un pequeño yang. La noche muestra telones de miasmas entre callejones laberínticos, calles con escaleras que dan al vacío, borrachos desiertos y perdidos, suicidas que sueñan con puentes, humo de las hogueras que procuran calentar cuerpos demolidos; montañas de basura y callejones donde la muerte se tiende como una enorme iguana. No hay ying sin yang y no hay yang sin ying. Buscando a sus padres, el niño camina hacia una de las hogueras. Después de un sonido agudo y en una sola expiración, el loro repite el párrafo que escuchara en la universidad la tarde en la que se perdiera en los claustros. La noche es ying pero tiene su yang en forma de una luminosa sílice que se levanta en las montañas construidas por la luna. La negrura de la noche es una vieja negra, y el yang de la noche es un niño blanco. El loro completa este discurso con dos gritos inarticulados y hace silencio cuando su dueño llega a la primera fogata. Tres hombres con barba, abrigos deshilados y un olor ominoso, se calientan junto al fuego. El niño examina los rostros y constata que allí no están sus padres; quizá los encuentre en la siguiente hoguera. No hay yang sin ying, dijo una vieja tuerta en Basilea. La anciana negra era una prostituta brasilera que llegara treinta años atrás y ahora pasea por las callejas su cuerpo lento, obeso; boca sin dientes; cabellos escasos, sucios. Por lamer sus pezones flojos cobra diez pesos y cotiza en veinte una sesión de sexo oral. Ante la borrachera de sus clientes, ella siempre confía en las nieblas del alcohol, en la ceguera del candidato ante la miseria de su cuerpo y en los sueños del deseo, que convertirían el calor amortiguado de la carne en atributos de muchachas rubicundas y sensuales. Entre las miasmas, la anciana ve al niño y al loro cuando las sombras clavan trozos de sílice dentado en la tierra del callejón. La noche amenaza llenar todo de ying, mientras devora su pequeño yang. No sabe que el movimiento del cielo traerá la venganza del yang. Al ver al loro, la mujer recordará que en la lejana favela alguna vez ha comido sancocho de papagayo. Con grandes y silenciosas zancadas, se acerca a la espalda del niño. Acostumbrado al peligro, ve la sombra sutil y salta a tiempo, mientras el ave clava con más fuerza sus garras en el hombro. En la siguiente hoguera el niño casi se estrella contra el vientre de una mujer embarazada que tampoco es su madre. Hay otros niños y los observa buscando entre ellos a sus hermanos. Uno le alcanza un pedazo de pan duro y un trozo de queso con listas verdosas; lo rodean; vientres abultados y ojos saltones. La voz del loro rebota en las altas luces de los faroles. El ying y el yang jugarán, se encontrarán, se separarán, pelearán, se devorarán uno al otro y volverán a la arena para encontrar los brillos del sol, la suavidad de los pétalos y el vientre del rocío. Alguien arroja un inesperado caballo de azúcar y todos juegan a atraparlo. El niño blanco como la leche, con el loro en su hombro, gana. El premio es comer la cabeza del equino con un ojo verde y el otro rojo; al terminar deberá repartir entre los otros el resto del cuerpo. El azúcar en los niños es como una droga que, desde la sangre, convierte la realidad en una niebla azul, crocante. La anciana negra, que esperaba aquel éxtasis, se abalanza sobre el loro y lo atrapa con un grito de triunfo aprendido en lo profundo de la favela. —¡El ying, el ying..! —grita el ave desesperada, y la mujer no ve al niño que se arroja sobre ella y patea sus canillas. Ante el ataque inesperado, el loro se libera, vuela desordenadamente y agita la noche. El niño blanco procura escapar. En algún lugar estarán sus padres, sus hermanos; en algún callejón; en alguna de las hogueras alineadas como triángulos, calentando el cielo, marcando la agitación del fuego. Los otros niños que compartieran el caballo de azúcar responden a una seca orden de la prostituta negra y se abalanzan sobre el dueño del loro. Lo sujetan de brazos y piernas, mientras el ave aletea cerca de los techos de las casas y grita inoculando en la noche una brillante alarma. Desde el aire, ve al niño estaqueado, desnudo, atado de pies y manos en una ochava, bajo la luz del fuego que arde en el centro de la calle. A su lado, la vieja negra afila el cuchillo de sílice blanco que heredara de su abuela esclava, quien a su vez lo robara al amo bandeirante. Con él destriparía a los enemigos para comerlos vivos y llenarse de poder. —¡El ying! ¡El yang! —grita el loro; en algún reloj suenan las cinco de la mañana y el cielo brilla preparando la aurora. ** Ricardo Iribarren http://www.letralia.com/firmas/iribarrenricardo.htm Escritor argentino (Mar del Plata, 1949). Reside actualmente en Colombia. Participa constantemente en diversos foros literarios y sus trabajos han aparecido en varias publicaciones electrónicas como Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Axolotl (http://revistaaxolotl.com.ar), entre otras. Su libro de cuentos El ángel y las cucarachas (http://www.letralia.com/ed_let/angel) fue publicado en formato digital por Editorial Letralia (1999) y en papel por Editorial El Cobijo (Mérida, Venezuela, 2006). === Cinco poemas Ingrid Chicote ====================================== *** Animal de galería Resuelven los colores mostrarse ante la gris temperancia de las risas que vuelan entre los blancos esmaltados de las galerías Turbulentas ideas pasan raudas en el disfraz de una tarde que pasa con anemia la acera del frente Malas palabras se escuchan clarito por todas partes Algunas son garras de tigre otras son mordiscos de sirena mientras que el cíclope sigue observando desde su ceguera Los cuadros de lo mismo resplandecen en la tarde de la pared que circula cual vena suturada Alguna herida hace sangrar los oídos Las pieles comienzan a desteñirse de viejo y los olores resultan obsesivos al café de media tarde Miro las gráficas que me insultan cuando sé de antemano que toda guerra es personal y con esta visión de pérdida me dejo echar las cartas hasta que aparezca la rueda de la muerte Se van acabando los espasmos bronquiales las mediaslunas de sangre las tachuelas en los pies las agujas en la mitad de la arteria Todo yace cuan espantoso es en esta galería de muerte donde el animal de siempre deja sus sellos ante tanta vasija rota en medio de la cacería *** Reinas y vampiros Pienso en los inventarios y recuerdo el olor de los petates de las golondrinas en año nuevo de los analgésicos recién comprados Me miro con todos los lentes que necesito y me envuelvo de trabajo Las palabras me tejen caminos vestidos de sombras ganancias de sabios aparejos de zarcillos troqueles de infamia Mi memoria se hace eco de algunos eventos ilusorios donde las utopías navegan en la cesta de Moisés y para ser encontradas por los funcionarios Camino a tientas dentro de la ignominiosa tarde de las infamias tolerando el paisaje alado de la tormenta Me pregunto dónde atajar el diluvio en qué lugar colgar el paraguas en cuál de las paredes caídas las vetustas ninfas vendrán a posarse entre nosotros para hacer justicia entre los caídos los olvidados los siempre aislados por razones de presupuesto y amistades falsas Canto bajito hacia los paisajes más fríos asumiendo relatos de viejas ruedas que jamás dejaran de mover al mundo Círculos concéntricos unos mientras que se vienen hacia sí mismos implotando en las nimiedades de los controles Mis mortificaciones han ido adaptándose a la realidad que se quiebra como un lápiz sollozante Acepto que las luchas son cuesta arriba y en este equipo de marejadas las traiciones y los espantos suelen salir a medianoche con máscaras de belleza que guardan dentro de sí los miles de rostros donde la muerte reposa cubierta de lino y algodones negros en sillas de reinas y vampiros *** Tierra baldía Abro los ojos y las mismas dudas de siempre se encuentran pegadas en el techo que me mira a pesar de las capas de pintura de la resonante mañana de la embestida de los olores a comida recién hecha en las casas vecinas Las dudas se van metiendo en mi cabeza sin dejar espacio Las palabras hacen un juego de intemperie y buscan asirse hacia lo más adentro de la garganta Se tragan sus propios flujos torrenciales que van impregnando los intersticios en las paredes que recubren los órganos en el corazón abecedario en el cerebro de hilvanaciones Congelo poco a poco la voz y ella me va endureciendo por dentro fríamente totalmente inquietamente Busca moverse pero ya no puede expresar hacia afuera tanto desgano Las palabras se van enquistando para parecerse a un recurso habitable como un árbol que nace en medio de la tierra baldía *** Canto simultáneo El canto simultáneo renace al compás de la espera La lluvia viene sola a traer su sonata mientras los cristales se van quedando callados y sordos ante su temperancia El lado izquierdo se va erizando desde la tarde anunciando que vendrá el día entre coros y balcones La noche comienza a desnudarse poco a poco Al quitarse la blusa entonan los sapos cierta canción de conjuro los grillos alertan la conciencia y las llaves del agua recuerdan que es el tiempo de aprovechar el río Vuelven las torres secas a empavonarse de nuevos aceites mientras que giran en el rechinar de los tornillos apretados de la tarde que no quiere irse A lo lejos una canción de desvelo suena en alguna de las casas El barrio tiende a dormirse mientras que la serenidad se trasmuta con El Hombre del Piano una vez y otra vez y otra escuchado desde alguna tristeza que está sorda En la avenida los carros rechinan en el asfalto los cauchos las carreras los poderosos sonidos al ritmo de bajos aturdidores Una moto cambió el aceite y pisa la velocidad gritando calle arriba su alegría El barrio se desmiente por la noche se desnuda al mismo tiempo que ella se asienta en el espejo de los pozos Las mujeres se esconden se mudan las sonrisas se trascienden los vuelos mientras que los oídos siguen atentos a ese canto de miles ladridos Perros gallos cauchos niños televisores una pelea en la esquina Un búho pasa una virgen salió embarazada una pavita qué miedo a la muerte los gallos a medianoche hay un espanto en el patio Posiblemente el alboroto de las gallinas sea un ladrón de ropa en baño de luna Llega la hora del silencio en la que las extremidades del reloj caminan para cantar bajito en la hora y seña en la que todo el canto se duerme debajo de la mañana que seguro cantará de nuevo *** Liberación Los recuerdos se atraviesan en la acera Surcan el lugar silente volviendo la cara atrás La impotencia deja espacio libre al grito desgarrando jirones de piel sobre el piso mientras la garganta se abre a la palabra diciente que se mueve para tocar campanas Las decisiones invaden al planeta mientras las lágrimas limpian nuevos caminos con la voz trémula entre la yo/yo mujer que siente El silencio aplasta los soles neutrales mientras el ritmo lunar avizora nuevas sonrisas El miedo impregna las paredes cuando inicialmente aún se recupera una ante los golpes secos Ninguna vergüenza es fuente de azotes cuando la existencia nos libera en este espacio-tiempo compartido ** Ingrid Chicote ingridchicote123@gmail.com Escritora venezolana (Caracas, 1965). Terapeuta en medicina tradicional china egresada de la Escuela Nei-Jing (http://www.nei-jing.com) y de la Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve). Actualmente cursa estudios de pregrado en la carrera de Educación Integral en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR, http://www.unesr.edu.ve). Ha dictado talleres y cursos de literatura, filosofía y desarrollo de la creatividad en instituciones públicas y escolares, y ha sido ponente en diversos eventos culturales y educativos. Ha recibido diversos reconocimientos por sus aportes en la cultura, la educación, la literatura y el quehacer comunitario. Se ha desempeñado como redactora y jefa de Redacción del Diario La Antena (http://www.diariolaantena.com.ve). Textos suyos han sido publicados en El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), El Clarín (http://www.elclarin.net.ve), El Siglo (http://www.elsiglo.com.ve), el periódico Universidad Concejista, de la UNESR, y otros medios. Ha publicado el poemario Piedras concentradas (Fondo Editorial Senderos Literarios, 1997). Actualmente se desempeña como docente de teatro en la Unidad Educativa Bella Vista en la parroquia del mismo nombre, en Cagua, Aragua. === Relaciones no matrimoniales Jorge Castillo Llorente ============== He terminado por aceptar que el comienzo de la relación con Miriam no fue nada cómodo para Jonás. Lo sé por los silencios que he visto a mi alrededor en ciertos momentos delicados. Al principio le imaginaba llamándola desde el portal, en la calle, para poder subir a su casa, apretar el timbre con la aprehensión en el rostro porque así era él. Después observaría el ambiente del piso en el que ella vivía mientras lo conducía hasta el dormitorio, se desnudaba y se metía con ella en su cama, bajo sus sábanas, y practicaba el coito. Jonás era un poco torpe, eso seguro, y le dirigiría las palabras indispensables, del tipo “ponte así” y poco más. Pero sé igualmente que con el tiempo consiguió entrar resuelto por la misma puerta y que ella lo esperaba salir del ascensor espiando a través del orificio de la mirilla con creciente tranquilidad. Con el paso del tiempo llegaron cambios, entre ellos algunos detalles sorprendentes en esa relación como la risa espontánea de ella, o las charlas después del coito, relajadas, sin prisas. Los acercaban a una relación más normalizada, y les iba bien. Pero un día estirada en la cama, alargó el brazo para levantar el sostén del suelo y de un latigazo inesperado del brazo lo desenredó. Esa actitud no pasó desapercibida a Jonás. Había bastado un gesto desconcertante para descubrir cuán diferente podía ser la realidad en ese misma habitación. Ahí comprendió Jonás que ni era tan lánguida ni tan despreocupada. Miriam continuó con un brusco pasar del jersey verde sobre el cuerpo y se le cayeron los pendientes. Luego recogió los pantalones vaqueros del suelo. Eran de un azul desgastado y con manchas de barro seco en el dobladillo. Ella tenía que salir, él tenía que marcharse. Por entonces los encuentros continuaron en casa de Jonás. Este nuevo cambio le permitía sentirse mejor haciendo lo que hacía. A veces la veía entrar con un humor tenso y ofuscado en no decir nada inconveniente. Jonás preparaba las citas y Miriam siempre iba a lo suyo, de buena o mala gana. Fue en algún enfado con el ceño fruncido cuando Jonás se lanzó, decidió abrir la boca y hacer la pregunta: “¿Te ocurre algo?”. Supongo que entre todo lo que es sexo de mutuo acuerdo crece fácilmente un sentimiento cálido, un sentido nuevo de las relaciones que de tan estimulante te parece mejor a cualquier relación anterior y pretendes preservarlo. Jonás no solo creyó que podía hacer la pregunta, sino que además debía hacerla. Puso el primer pie en la pendiente, e insistiría mientras Miriam callara o diera muestras de contrariedad y agradecimiento a partes iguales. Con ese gesto torcido en la comisura tan típico de su boca, ella cedió y le contó la intención de una hermana, la hermana mayor. Había recibido su llamada dos días atrás para anunciarle que se venía a España a trabajar, y que iría a verla lo primero, y que si a ella, Miriam, le iba tan bien como había dicho a todos allí en su país, entonces seguro que podría ayudarla a conseguir un buen trabajo. Esto último pudo parecer divertido a Jonás en su calenturienta imaginación, pero en realidad todo tenía el aspecto de que se avecinaba una calamidad. —Entonces tu familia no sabe esto... Hubo tanta precipitación y rencor al recoger Miriam sus cosas en el bolso e irse, que todo quedó ahí por el momento. Jonás se sentó en la cama, vistiéndose lentamente por los calcetines, mirando unas fotos de su promoción en el Instituto Irabia. Se sentía estúpido. Una señal de alarma se estaba instalando como un nublado sobre el rostro. Acostado de noche, a solas, se convertía en un malestar profundo destinado a no dejarle disfrutar de nada y a recordarle que había cosas en la vida destinadas a malograr todas las demás: la falta de amor. De día continuaba dando clases de matemáticas en un instituto público, hablaba con los profesores en los descansos y con los alumnos por los pasillos, opinaba en todos los corrillos, pero ya no era tan jovial, tan espontáneo como antes, sino un tipo taciturno. Ahora había un poso amargo e indefinible en sus relaciones. Subía en el autobús de la línea 9 al final de la mañana de regreso a su barrio, y el hambre de siempre a esas horas ya no era hambre. Era otra cosa. Era intranquilidad. Ya no se fijaba en la gente, alumnos sobre todo de los colegios, camino de sus casas, apretujados en el autobús como él. Al contrario, ahora aprovechaba para evadirse hacia sus propios sentimientos. Se sentaba recto contra el respaldo y sacaba su mirada por el cristal de las ventanillas hacia las aceras adyacentes, a los escaparates huyendo hacia atrás, la posaba en la gente común que iba de paso. ¿Tenía un problema? Sí, no volver a ver a Miriam cuando su hermana llegara y conociera qué hacía para ganarse la vida. Reconocerlo le impulsó a saber qué sentía de verdad. Sabía lo que debía hacer, y en cuanto llegó a casa la llamó. Sí, ella quería cambiar de vida. Sí, ella aceptaría otro trabajo. También iría a su casa esa tarde. Y él se quitó un peso de encima. En cuestión de días, el ánimo de Jonás comenzó a remontar hacia las nubes. Las cosas de la vida, a marchar sin esfuerzo. Sus deseos, a estar al alcance de la mano. La agenda de amigos de Jonás había sacado de la noche a la mañana un puesto de montador de salpicaderos de coches en el polígono industrial de Landaben. Un puesto de operario, cuarenta horas semanales en sustitución de una excedencia. Ahora Miriam contaría con un horario fijo, unos ingresos concretos y unos compañeros con los que codearse. Nada objetable para cualquier familia ni para la sociedad. El primer sábado de febrero, a media mañana, Jonás se encontraba acodado en el parapeto de la muralla del Casco Viejo, de cara al río Arga y a la Cuenca de Pamplona. Su técnica para tranquilizarse era la siguiente: fijar su atención en algo concreto y seguirlo, ver cómo evolucionaba una hoja, un pájaro, un papel tirado en el suelo. Era un día de inusual calor y vestía una camisa de un azul claro uniforme bajo la americana beige, y observaba el progreso de una piragua de dos plazas remontando las aguas pardas del río. El esfuerzo armónico de ambos deportistas rompía la superficie acuosa y conseguían superar la inercia. Luego Jonás echaba un vistazo al reloj y se daba la vuelta para ver si Miriam subía por la calle hasta él. Había dejado la cajita envuelta en papel de regalo sobre el parapeto de la muralla. La cogía y la dejaba constantemente, pendiente de no dejársela. Se sentía bien. La vio venir sonriente, morena y alta, con esa chispa de gracia y picardía en la mirada y en los labios que llenaba toda la estrechez de la calle del casco viejo por la que subía. Se la veía contenta, el vuelo de la falda agitado entre sus piernas, meneando sus caderas al compás de sus brazos desnudos. Su vestido olía a rosas. Llegó y le dio un beso largo rodeada de sus brazos. —Toma. Esto es para ti —ella puso curiosidad en la mirada, y Jonás aclaró—: me apetecía. Miriam contempló el bonito envoltorio entre sus manos durante un instante y lo rompió allí mismo. El regalo era una cajita de joyería, y en su interior forrado de un carmesí sedoso brillaban los pendientes de plata en forma de espirales celtas, una bonita filigrana con añadidos de hojas de olmo. No tardó un minuto en quitarse los pendientes que llevaba y sustituirlos por estos. Sacó después un espejito redondo del bolso y se miró embelesada desde uno y otro ángulo. Perseguía su imagen de piel juvenil y morena, el negro azabache de sus cabellos alisados a la plancha, y murmuraba mientras se contemplaba: —Gracias, cariño, no sabes cuánto te quiero... Sé que, unido al placer de estrenar, la vida de Miriam se puso patas arriba. Madrugar no le resultaba algo nuevo, pero sí le era muy, muy lejano. Tan lejano como su país. Había olvidado el mal genio que esto le dejaba para toda la mañana. Acababa su primer mes en el nuevo trabajo y ya sabía que nunca ganaría de esa manera el dinero suficiente para cubrir sus gastos de siempre. Contaba con decirle a su hermana que de alguna forma había exagerado un poco su vida en Pamplona para no preocuparlos, pero otra cosa bien distinta era mentirse a sí misma: antes ganaba más y tenía más cosas. Pero de todo esto ya trataría de convencer a su hermana cuando llegara. Lo peor de todo era lo que seguía sucediendo a cada rato, a través de su móvil o en su casa, cualquier día de la semana. Esas llamadas al timbre del portal preguntando por... para subir si estaba libre... y, en fin, hacer todas aquellas cosas. Y una sobre otra, todas estas situaciones agriaron el entusiasmo inicial de Miriam al igual que, semanas antes, Jonás estaba contrariado al comprender que se había enamorado de una chica poco conveniente a la que deseaba redimir. —Tienes que irte de allí, dejar ese piso, cambiar de teléfono —decía Jonás con algo de apuro, poniendo en su imaginación las voces más broncas, lascivas, aguardentosas, las más asquerosas. Él también llamó a ese timbre, y solo de ponerse también en ese lugar se sonrojaba—. Mira, aprovecha que viene tu hermana y deja ese piso y busca otra cosa. Además, dices que ahora te sale caro pagarlo, ¿no es cierto? Quedaban para llamar por algunos pisos en alquiler del periódico, luego los veían y con eso se quedaban. Seguían quedando pasados los días en la misma cafetería, pero al final el dedo que recorría la sección de “alquileres” solo se detenía cuando topaba con el rótulo de “motor”. Disfrutaron la Semana Santa en un apartamento de Laredo. No lo puedo asegurar, pero cabe suponer, por el carácter apremiante de Jonás, que ya entonces propusiera a Miriam lo que iba a suceder después: trasladarse a su piso mientras se buscaba uno para compartirlo con su hermana. Pero Miriam era muy reticente por principio; no era su estilo depender de nadie. Siempre había imaginado una vida propia, basada en sus propios recursos, sin renunciar a nada de lo que le gustaba. Sus mejores planes pasaban por abandonar su piso antes de acabar marzo para evitar otro mes de alquiler. Debía juntar dinero para hacerse cargo de su hermana en cuanto llegara, y para evitar las decisiones precipitadas. Y, como me dijo, deseaba por encima de todo mantener a su hermana en la ignorancia acerca de cómo había sido su vida en todos estos años. Mezclados tantos detalles en su cabeza, solo entonces cobró el sentido necesario la oferta de Jonás como para arriesgarse a todo lo que podía venir después. El día del traslado Jonás salió del instituto y montó en su coche. Ella le esperaba en su propia casa con la comida caliente para los dos. Y después comenzó el trasiego de cajas, maletas y bolsas con destino al pasillo y las habitaciones del piso de Jonás. Embarcados los dos en la convivencia, pronto Miriam perdió la pista de dónde había guardado las cosas más necesarias: la ropa diaria, el calzado cómodo, aquel bolsito de cosméticos. Botes de crema, de laca, de esmalte, de quitaesmalte y un sinnúmero de artilugios invadieron las superficies horizontales del lavabo. Cajones atiborrados de cintas, horquillas, pinzas, la plancha del pelo. Todo un arsenal de productos para el cabello, la piel, las pestañas, las arrugas de aquí y de allá, acomplejaban a un triste aftershave a medio gastar. Como Miriam había olvidado entre tanto paquete dónde estaba lo que le apetecía en cada momento, se metía en una habitación, abría una caja y la destripaba; luego hacía otro tanto con una maleta sobre la cama hasta dar con lo deseado, y así logró formar una montaña de ropa multicolor. —Mi amor, ¿te importa que coloque mis muñequitas en la estantería? La compañía de trapo y felpa colgaba sus patitas al aire desde sus asientos en las estanterías de libros, utilizados ahora como útiles respaldos. Si, desde la mesa de trabajo, Jonás levantaba la cabeza, le sonreían desde el otro lado de la habitación los ositos, la familia de vampiros, las ranas y muchos monstruitos graciosos. Un pequeño búho había anidado entre sus botes de lápices y un gran tigre meloso custodiaba la cama. Fátima. Ese era el nombre de la hermana de Miriam. Su avión tenía una fecha próxima de aterrizaje en Madrid. No sin sorpresa, fue en la capital donde supo que Miriam vivía con un hombre, un amigo que iba para novio o algo así. Pero para Fátima, un hombre con el que se había liado a fin de cuentas, le soltó secamente su voz telefónica hasta Pamplona. Era ese el tipo de tensión que Miriam ya no recordaba, y la hizo titubear de las promesas que le tenía reservadas: —Así no compartirás una casa con gente extraña porque estarás con nosotros, en una habitación propia. Y Jonás es un chico muy bueno, ya verás —era la tentativa tranquilizante para sedar la desconfianza de Fátima. —¿No tenías tu propia casa? —Eso fue al principio, y de alquiler, pero eso cuesta mucho de mantener en España. Hay que pagar calefacción y luz. Tú no vas a ganar nada al principio, y así ahorraremos dinero. La vivienda es cara —adujo Miriam como disculpa. —Sí, eso dicen de aquí —Fátima colgó con disgusto. Miriam se guardó el móvil en el bolso, había estado hablando todo ese rato a la puerta del supermercado. Subió a casa. Puso las bolsas de la compra sobre la mesa de la cocina. Iba a cocinar y se sentía perdida sobre un mar de dudas acerca de lo que a Jonás le gustaría probar. Cabizbaja, abstraída en la fregadera mientras pelaba zanahorias, crecía en ella una sensación penosa. Lo que podía pasar esa misma tarde cuando llegara Jonás le producía temor. ¿Cómo se iba a llevar con su hermana? Quizá, por experiencia, sabía muy bien que, ante cualquier decisión, siempre tropezaría con alguien que se sentiría molesto con lo que estaba haciendo. ¿Por qué debía dar explicaciones de su vida a estas alturas? ¿No era suya? ¿Estaba perdiendo el control sobre ella? Tal vez, si ambos vivieran fuera de Pamplona, en una ciudad donde nadie los conociese, tampoco Jonás se sentiría incómodo con las preguntas de sus amigos. Los dos sorteaban la curiosidad de la gente acerca de quiénes eran y cómo se habían conocido. Ojalá fuera ese lugar un sitio accesible y no imaginario, alejado de la familia, donde no hubiera personas a las que responder con medias verdades. Llevar a casa a Fátima, que los reprobaba, no era lo más conciliador en esa situación. Miriam terminó de picar las zanahorias, patatas y cebollas y las echó a la olla bullendo de agua. Eso sí era una de las cosas sencillas de la vida que no requerían explicaciones. —Pero me gusta cocinar —se dijo finalmente confiada—. Le haré un buen guiso. La primera de la casa en levantarse para ir al trabajo era Miriam. Dejaba a Jonás estirado por toda la cama y con una sonrisa beatífica. Luego era él quien se calentaba el café a eso de las siete, con la convicción de que ya era el último de los tres en levantarse. Durante semanas, fue la mano invisible de Fátima la que limpió la casa, cocinó y ordenó cada rincón, pues la ropa de su hermana y Jonás quedaba tirada en cualquier lado en cuanto entraban. Él tenía una sensación ambigua, porque si le quitaba trabajo de casa, también perdía autonomía, y no se hacían las cosas a su manera. Y eso le irritaba solo de pensarlo. Se ponía en guardia cada vez que Fátima y él coincidían en una habitación. Miriam llegaba rendida del trabajo, se tumbaba en el sofá con los brazos y las piernas estiradas, y con la conciencia muy clara de que, por muy harta que llegara, cuando volvía a casa era como caer en el fuego tras escapar de la sartén. Se echaba a dormir un rato y luego se levantaba en estado de zombi, sin ganas de hablar, perdida en algún rincón de su cabeza despeinada hasta recordar que hacía falta algo. Se encerraba en el baño y se arreglaba con esmero para salir y comprarlo por el barrio. Si Fátima estaba en casa la acompañaba. Por entonces, Jonás las observaba distantes entre sí unas veces, pero otras muy unidas. Con él, en cambio, había cuestiones que ya no trataba, vetadas por completo. El tipo de cuestión que solo por existir lo eclipsa todo en la vida, aunque no merezca esa importancia. Ya no se hacían planes de futuro, ya no se contaban qué tal les fue el día de trabajo. Apenas se buscaban por las noches. Se acordó de su época de estudiante, cuando compartía un piso en Madrid con otros compañeros; se sentía igual. Odiaba a Fátima, acusándola de envenenar la convivencia. Cuando estaba solo la maldecía, la insultaba en su mente, pensaba montar un escándalo cualquier día de esos. Y los días se sucedían iguales de anodinos, aburridos y crispados, pero con el odio enquistado entre ceja y ceja. —¿No crees que todo ha cambiado desde que vino Fátima? —decidió preguntar. —Pero es mi familia. Siempre estuvieron cerca cuando les necesité. —A cada cosa que hago o digo pone mala cara, aunque se lo calle. —Cariño, siempre fue así, trata de comprenderla. Ha dejado al marido y los hijos allí —y, anticipándose a más reproches, concluyó—. Tú también has cambiado. Un día Fátima les anunció con mucha satisfacción que había conseguido un trabajo. Durante un rato antes de la cena comentó cómo eran las casas que iba a limpiar; una conversación correcta, incluso animada. El sueldo era justito, pero ya era algo, y pronto empezaría con los papeles para permanecer legal en el país. Después de cenar, Jonás encendió el televisor y se arrellanó frente a la pantalla. Las dos hermanas se encerraron en una habitación. Hacía días que Fátima había dejado muy claro que no había venido de tan lejos para entrometerse en la vida de su hermana. Sus asuntos personales eran suyos, y prefería ponerse a limpiar casas y portales de vecinos antes que molestar más en esa casa donde no tenía cabida según entendía. Y a solas, entre las cuatro paredes, volvió a explicárselo: —Te quiero mucho, Miriam, pero es lo mejor —terminó diciendo. Se estiró con las manos en alto para alcanzar y bajar la maleta colocada sobre el armario—. Te dejaré mi nueva dirección. Estaré bien. Ven a verme allí. —Pero, ¿qué mal te hemos hecho? Es por Jonás... —No solo es eso, Miriam. Siempre hiciste lo que querías. Si estás bien con él, me alegro, a mí no me ha hecho nada malo, pero no sé si a ti te conviene. Sois muy diferentes. En fin, le daré las gracias y me iré. Miriam se sintió descolocada en la casa; se hundió en una sorda amargura, sin ganas de nada, evitaba explotar. Se conformaba con destilar cada día unas gotitas concentradas de desencanto y rencor. Evitaba las conversaciones con Jonás, se apalancaba frente al televisor hasta muy tarde y comía a cualquier hora. A veces, sin saber Jonás por qué motivo, soltaba un comentario hiriente, desmesurado, cargado de plomo candente. Y él se apartaba de su lado rezongando aturdido, azorado y muy dolido. —Estoy harta —decía—, todos me exigís, mi familia, tú, el trabajo. Quiero irme, estar sola, saber qué es lo que quiero. Aquí es imposible. —¿Quieres que lo dejemos, entonces? —Oh, Jonás, no lo sé... No lo sé —estaba acodada sobre la mesa de la cocina, cubriéndose el rostro con las manos. Miriam lloraba, y Jonás, relegado y atormentado por su comportamiento, mirando las paredes de azulejos blancos, estaba asumiendo una amarga lección. La dejó a solas. Un rato después las maletas volvían a rodar por el suelo y a tragarse la ropa de Miriam. El sentimiento de fracaso era la causa de su rabia hacia todos, de ira contra sí misma. Su esfuerzo por cambiar de vida no había sido suficiente, ahora cargaba con la culpa de lo que les estaba pasando. Como en una ensoñación que la sanara lo antes posible, saldría por la puerta no para llevar la misma vida en cualquier otro barrio, sino que fantaseaba con romper con todo e irse bien lejos de todos y no ser encontrada nunca más. Viviría cerca de la playa, trabajando en lo que fuese, no importaba. Pidió un taxi, cargó lo que pudo y desapareció en el tráfico de semáforos verdes y rojos. Jonás procuraba no inmiscuirse cuando ella venía a llevarse el resto de sus cosas del piso. Sentía la cabeza muy ligera esos días; muy seguro de sí mismo, pero vacío. Quiso hablar, verla algún día más, pero cada vez menos convencido de hacerlo. Dando por perdido el amor, dejó de amarla, pero no de pensar en lo que había sucedido. Un día de agosto, según me contó Miriam, le llamó por teléfono. Jonás estaba en la piscina y contestó al móvil desde la hamaca. Su amiga Elena, que no tardaría en convertirse en su novia, tomaba el sol con él. —Hola, Jonás, necesito verte ahora. Quedaron en el bar de las piscinas después de comer, cuando menos gente había en las instalaciones. Algunos críos entraban y salían, se perseguían y tropezaban con las mesas y sillas de plástico en medio del griterío. Salieron corriendo y Jonás y Miriam se quedaron a solas con el rumor del ventilador. Se sentaron. Llegó con ojeras, el cabello lacio y más hinchada. De repente, Jonás dudó de que fuera aquella la mujer de la que poco antes estaba enamorado. Echaba miradas a través del cristal a su amiga, y le satisfizo el presente. Elena también volvía la cabeza hacia ellos de vez en cuando. —Hola, ¿qué me cuentas? —Estoy embarazada —contestó con temblor en los labios, los ojos acuosos y las manos agarradas la una a la otra en el regazo. Permanecía con la mirada en las baldosas porque percibía la creciente hostilidad y el gran susto encajados en el rostro de Jonás. Él se contuvo apretando los reposabrazos de la silla y se puso colorado de cuello para arriba, mucho más que el bronceado de todo el cuerpo. —¿Es mío? ¿Qué vas a hacer? —Sí, es tuyo. Y lo voy a tener. La decisión de Miriam lo crispó como una descarga eléctrica. No podía creer que esto le estuviese pasando a él en ese momento. —Si no me quieres ayudar —añadió restregándose las lágrimas con los puños por las mejillas—, lo tendré sola y será mío. —¿Pero tú crees que puedes venir aquí solo para decirme esto? Haz lo que quieras —Jonás echó una mirada inquieta a cuantos por allí entraban a pedir un café—. Vete de una vez, ya hablaremos después. Se levantó, se secó la frente con la palma de la mano y se desplomó otra vez contra el asiento. —¿Aún estás a tiempo de..? Miriam lo fulminó con los ojos. —Te lo pagaré yo. Iremos a un médico privado que conozco —reiteró Jonás como una súplica. —Ni hablar de eso. Pensé que tenías derecho a saberlo y nada más. Tú, haz lo que quieras, pero éste no me lo arranca nadie —al hablar así, su voz se iba quebrando. —Está bien. Pero yo no quiero entonces saber nada. —Como todos los hombres. Al levantarse de golpe, Jonás tiró la silla al suelo. Se asustó del ruido que había hecho, aunque nadie allí le hizo apenas caso. Se agachó para ponerla bien, y Miriam lo miró con lástima por unos instantes. Luego desapareció cruzando rápido el local hacia la puerta. Cuando Jonás comprobó que estaba solo, regresó a la piscina. —¿Qué tal te ha ido? —el semblante de Elena era de preocupación. —Una mierda. Mejor dejarlo. Se aguantaba las ganas de vomitar esa bilis de rabia y miedo a partes iguales, y el esfuerzo obedecía al temor de decir algo que lamentara después. —No pasa nada, maldita sea —tiró el reloj sobre la toalla—. Me voy al agua. Así fui creciendo yo, un poco en casa de mi madre Miriam, y otro poco en la de mi tía Fátima. Esta última, con el tiempo, se trajo al marido y a sus hijos, lograron la ciudadanía y se establecieron con mucho esfuerzo en la normalidad. Pasaba el tiempo con mis primos y mi tía me quería casi más que a su propia prole. Entre ambas mujeres trataron de llenar el hueco de alguien que nunca estuvo. Tener un padre era una experiencia que todos a mi alrededor siempre compartieron menos conmigo. Todo el empeño por suplir la figura de mi padre lo redujo a una idea nacida de mi instinto de hijo, una idea que al final quedó acorralada en el último reducto posible, el de mi imaginación. Siempre hay un montón de circunstancias en la vida por las que se cuela una pregunta sobre el padre: amigos curiosos, impresos preguntando por el progenitor, encuestas, profesores con afán educativo y las novias. No eran preguntas que me inquietaran. Sin embargo, recuerdo estar desnudo ante el espejo y buscar partes de mi rostro que no fueran heredadas de Miriam, y simular con esas partes algo parecido a un retrato robot de mi padre. Después esbozaba su dibujo en mi cabeza y buscaba en la gente de la calle alguien que se delatara de alguna manera con esos rasgos. Con un padre tan virtual me explicaba aquellos aspectos de mi carácter que no comprendía bien, o lo más oscuro que había en mí. Él, de alguna manera, era yo. Mi madre nunca se casó. Algún que otro hombre pasó por su vida sin ánimo de echar raíces en ella. Trabajó y me pagó la carrera. Pasamos mucho tiempo juntos. Nuestra vida era de lo más normal del mundo. Hasta que un día, nada más entrar yo en casa, me anunció muy seria: —Mañana por la tarde vente para las cinco. ¿Podrás? —Sí, bueno —dije dudando más por lo inesperado del asunto que por otra causa—. ¿Vamos a algún sitio? —Quiero que me acompañes. Para la ocasión Miriam me eligió una chaqueta azul oscuro y los zapatos, con los vaqueros que yo quise. No tuve escapatoria. Por su parte vestía de riguroso negro excepto la camisa azul claro bajo la chaqueta. Nos apeamos del coche en el parking del cementerio. Traspasamos las puertas de hierro forjado y caminamos atentos a la cola de un grupo de personas. Así dimos, entre nichos y panteones, con un espacio abierto cubierto de césped, con un féretro y el sacerdote vestido con una casulla blanca, más otro buen número de congregados. No conocía a nadie. Ninguno encajaba con mi retrato imaginado. El ataúd descendió con dos maromas hasta el fondo de la sepultura. Una situación novedosa para mí. Miriam me invitaba a seguirla e imitarla en sus gestos, como cuando tomó un poco de tierra oscura y húmeda entre los dedos y la soltó sobre la tapa del ataúd. El sonido en el hoyo se elevó escueto, duro y siniestramente evocador. Después lo cubrieron con paladas de tierra. En seguida me esforcé por leer a quién pertenecía el sepelio en la inscripción de la losa de granito. El nombre de Jonás, o sus apellidos, no tenían un significado para mí. En cambio, su foto al lado me explicó qué hacía yo en ese lugar. Con el ritual cumplido, la gente congregada se dispersó lentamente en corrillos por entre los macizos de flores y los cipreses siempre verdes. La familia del difunto daba las gracias a quienes se acercaban, y en algún momento, la viuda reconoció a Miriam, pero sin decidirse a saludarla. Titubeaba. Era la rivalidad de años de dos enemigos que se quedaron sin armas para la guerra. Si alguna de las dos creyó haber prevalecido alguna vez, en ese momento lo olvidó. Pensé si no habían pasado demasiados años para sentirse así, y me vinieron a la memoria los recuerdos en que la sorprendí detrás de una puerta, a escondidas, esperando que no la hubiera escuchado hablar de mí, por teléfono, a alguien desconocido. Llegaron desde la bruma de mi infancia aquellos regalos extraños, impropios de mi madre, incluso de lugares donde ella nunca estuvo. Nunca había terminado de comprender esas cosas, detalles que se quedan por el camino. Pero lo que no se ve, se adivina, como el rostro de Jonás. ** Jorge Castillo Llorente http://www.letralia.com/firmas/castillollorentejorge.htm Escritor español (Barcelona, 1970). Es ingeniero técnico agrícola y empezó estudios en filología hispánica. Actualmente reside en Pamplona (Navarra). Ha publicado cuentos en medios digitales. Tiene un libro con tres relatos de alpinismo próximo a editarse. === Tres poemas Micaela Cascallares ================================== *** Una historia de amor imposible María camina siete cuadras obligatoriamente diarias, excepto los domingos, [cuando decide. Juan camina cinco. Domingos no excluidos. María prefiere las escaleras, Juan tiene vértigo. María deja pasar el primer tren, mitad por costumbre, mitad por deseo. Juan [nunca llega a tiempo. María lleva uniforme, Juan siempre viste igual. María aprendió a cantar en la ducha, Juan improvisa guisos de todo tipo. María cree que hay cosas que nunca deberían necesitar una discusión, Juan a [veces discute por no quedarse callado. María nada y a veces se ahoga; Juan no madruga pero sí amanece más [temprano. Un día cualquiera se reconocieron en la coincidencia de un vagón. María mira las manos de Juan (María siempre mira las manos de la gente) Justo hoy, Juan lleva guantes. Juan busca la mirada de María (Juan siempre busca la mirada de la gente) Justo hoy, María lleva anteojos oscuros. Tal vez otro día... cuando haga menos frío y haya nubes que tapen el sol. *** Ella Como era hombre, aprendió a hacer correctamente el nudo de la corbata, a [emprolijar sus uñas sin la ayuda de una lima, a usar colonia marina [y hasta a hacer asados a leña. Como era mujer, aprendió a rellenar creíblemente los corpiños, a pintar sus [pestañas de negro, a desenrollar las medias de nylon y hasta a [llevar en la cartera una lima. Como era hombre, pero era mujer, aprendió el deseo, el tacto y el [escondite. Como era mujer, pero era hombre, aprendió el secreto, el susurro y la [vergüenza. Como era humano, aprendió el miedo y luego la bronca. Como era divino, fue valiente y se miró. *** Hogar No, no vivo acá. Pero la memoria cotidiana me repite los pasos a ciegas. Y tanteo con el bastón este colchón que es un hogar, un hogar de familia [tipo, pero un tipo de familia con un colchón como hogar. Siempre duermen a esta hora y sueño que sueñan con paredes y techos, pero ya dudo si alguien más los ve, o si todavía, cuando duermen, sueñan. ** Micaela Cascallares http://www.letralia.com/firmas/cascallaresmicaela.htm Escritora argentina (Buenos Aires, 1979). Es diseñadora textil. Mantiene un blog de poesía en http://poesiaesotracosa.wordpress.com. === Desarraigo Jimena Antoniello ===================================== Cuando Marta se subió al avión y ubicó su asiento, se sintió tranquila. No era la primera vez que volaba, ni era la primera vez que viajaba, pero la ansiedad de que todo saliese correctamente, sin demoras, sin cancelaciones, sin cambios de asiento, le produjo bienestar. Fue cuando el cinturón de seguridad hizo ¡click! entre los dedos de su mano, que el corazón le dio un vuelco. Tomó conciencia de que se iba. Se dio cuenta de que había pasado los últimos diez años de su vida sin saber muy bien dónde estaba su casa; llamando hogar a dos o tres sitios a la vez y sin que ninguna de esas estancias le dejase de reclamar su afecto ni un minuto. Entonces la angustia comenzó a subirle por la punta de los pies. Sabía que cuando le llegase a la altura del pecho, no podría contener las lágrimas, y tenía pavor de que pensasen que lloraba por miedo a volar o por cualquier otra neurosis relacionada con no tener los pies en la tierra. Porque ella era una experta en hacer y deshacer maletas. Conocía la medida exacta de los bultos que permitían subir en cabina y hasta recordaba alguna que otra azafata con la que había coincidido en esos diez últimos años, de tanto ir y venir de una casa a otra más. En aquel momento el capitán dio la orden de despegar y saludó a los pasajeros, deseándoles un buen vuelo. A Marta se le hizo un nudo en la garganta. Apenas podía respirar con normalidad, mientras intentaba ocultar la desazón de tener que volver a irse. Ya nunca había dejado de despedirse, ni reencontrarse, ni de esperarse, ni volverse a marchar. Entendió que ni todo el oro del mundo le devolvería la paz y la tranquilidad de saberse delimitada por la existencia de un solo hogar como único sitio de referencia al que aferrarse cuando las cosas marchasen bien o no tanto. Su cuerpo deambulaba en un extraño limbo, un punto en el mapa, sin principio ni final. Cuando estaba allí, echaba de menos aquí, y cuando por fin regresaba aquí, su corazón se lamentaba tras el recuerdo de las calles que le habían visto nacer. Su familia y amigos le repetían que no tenía por qué preocuparse, que su alma estaba en el sitio correcto y que las distancias ya no consistían un problema en la era de las comunicaciones; pero Marta era consciente de que se había vuelto nómade, y que el día del juicio final, justo a las puertas del infierno, cuando le preguntasen el nombre, el teléfono y la dirección, a este último dato no sabría responder. ** Jimena Antoniello http://www.letralia.com/firmas/antoniellojimena.htm Guionista y escritora uruguaya (Montevideo, 1978). Reside en España desde 2003. Realizó estudios de letras en la Universidad de la República (http://www.universidad.edu.uy) y en la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), donde posteriormente obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Historia Antigua. Tiene varios cursos en periodismo, comunicación y marketing, así como una especialización de guionismo en la Escuela Superior de Imagen y Sonido de Madrid (http://www.escuelaces.com). Ganadora del Premio Félix Francisco Casanova en poesía (España, 1999) y del Certamen de Relatos Hiperbreves de la Editorial Acumán (2003). Ha publicado Martín Fierro, ¿cuarto gaucho oriental? (Cuadernos de Marcha) y Relatos de la creación en el cristianismo antiguo: el papel asignado a la mujer (Colección Avances de Investigación FHCE, 2011). Además, textos suyos han sido publicados en revistas como Otro Cielo (http://www.otrocielo.com) y A Contrapalabra (http://www.verbalina.com/a_contrapalabra.php), y ha colaborado en medios sobre cine como el semanario Osaca, del Diario de Burgos (http://www.diariodeburgos.es), y la web Locos por el Cine (http://www.locosporelcine.com). Rodó el cortometraje Cuando Martín perdió a Laura (Madrid, 2010). Guionista de los cortometrajes Bruno, Bruno (Madrid, 2010), Punto de Cruz (coautora; Madrid, 2010) y Monomanía (Madrid, 2010). === Cuatro poemas Andrea Crespo Granda =============================== A) Ha sido mi madre una clase de homúnculo habitando el castillo de la lengua. [A ella le amputaron los dedos de las manos para evitar cualquier [distracción con el cariño. Mi madre intenta denunciar a sus captores, elabora documentos para señalar [el amor de los viajes. Es una ebria mi madre, pero qué puede hacer. Se siente muy sola ante los [juegos de mesa y la sala vaciada de niños; además es arduo limpiar los [juguetes del corazón sin dedos para desentrañar los placeres de cal. B) A mi padre le cortaron los brazos tibios con el vinagre suave de las [colinas. Sus ojos se levantaron hacia mí como hacia el oriente de la [víspera. Las piedras encierran el olor del grito de mi padre que [ahora, afiebrado, bebe los deseos de los hijos y la calma de [acantilados en la paz. El puente hacia mi casa es subterráneo en los brazos: hay que bucear en el [amor de los minerales, en los estantes del nombre con el que llaman cuando me llaman [cuando soy el fantasma de un sonido que gira al oírse, al oír el ruido del [espectro al que llaman con mi nombre. Los brazos solo pueden ser cortados en el cementerio de los ángeles y a la [hora del retorno a la tierra de los fieles que hemos adornado el [desierto del perder. C) Yo que habité los tiempos del carbón, las morias, los escalofríos y la [tensión de las danzas, vi el declive de los siglos dentro de las [cifras y el oficio cóncavo que implica al ojo. Conviví con los ríos y habitaciones de sombra, supe que la tristeza es [pequeña como una semilla, el que la tiene verá siempre sus brotes. D) y vuelves al desamparo de la boca y al arrullo de la madre en el amanecer [antes de evocar la adultez de la primaria. ya no te quiero soplando [tu sordera, ni acariciando las quebradas de las manos. La sangre atardecida está llena de rostros simples. Abrazo la cal que [quiere tu labio y el párpado de la luz. Y hay una telaraña en el frío carmesí de las escaleras, allí [aguardan los temores familiares listos para deslizarse entre [tu ropa. pero en estos tiempos acontecieron los pájaros y la [niebla, observábamos que la dimensión del amor estaba entre los [huesos fríos de las manos. ** Andrea Crespo Granda http://www.letralia.com/firmas/crespograndaandrea.htm Escritora ecuatoriana (Guayaquil, 1983). Realizó estudios de comunicación en la Universidad Casa Grande (http://www.casagrande.edu.ec), de Guayaquil. En 2004 participó en la I Bienal de Arte No Visual del país. Fue parte del equipo de producción para Guayaquil de los EDOc, Festival Internacional de Cine Documental (http://www.festivaledoc.org), desde la 2ª hasta la 9ª edición (2002-2009). En septiembre de 2009 fue nombrada directora técnica de Cinematografía del Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador (http://www.cncine.gob.ec). Como productora independiente ha desarrollado preproducción y producción de campo de algunos documentales nacionales, como Estación Floresta, Mención de Honor premio Augusto San Miguel, 2008; o El Lugar de las Cirguelas, 2009; también trabajó para la televisión de Catalunya (España, 2009). Ha sido directora de Comunicación del Ministerio del Litoral y asesora de Comunicación del Ministerio de Educación del Ecuador (http://www.educarecuador.ec; 2008-2011), espacios desde los que impulsó la gestión cultural en diferentes sectores sociales como fortalecimiento al derecho/proceso de la comunicación. === El tesoro de Ana Romina Muñoz Salgado ============================ Para mi Hermana Grande, Paula. Porque todas las niñas deberíamos tener una hermana que nos invite a nunca dejar de soñar. Cuando Ana cruzó la puerta supo que había entrado a otra dimensión y por primera vez en sus ocho años de vida se preguntó si existían universos distintos al suyo, lugares donde niñas como ella hicieran algo distinto a ir al colegio, ver televisión, jugar con sus muñecas y comer, porque si algo hacía Ana con su tiempo libre era comer y no podía evitarlo. Su mamá intentaba que comiera cosas saludables y ella, que era dócil de carácter, se las recibía sin reclamar, pero en vez de comer solo una manzana, se comía cuatro o cinco, las suficientes para sentir que su estómago se iba a reventar. En la escuela sus compañeros se reían de ella todo el tiempo, no solo por lo gorda que se estaba poniendo, sino porque Ana era una niña tímida y solitaria a la que todo parecía darle miedo y los niños, que no siempre son dulces angelitos, olían su temor y la perseguían divertidos riendo de cómo ella intentaba huir de sus burlas. Con este panorama no les sorprenderá saber que Ana no tenía amigas, se juntaba algunas veces con dos de sus compañeras cuyas madres eran amigas de su mamá, ella les prestaba sus muñecas y las seguía en los recreos para no estar tan sola en el colegio. Mientras más la molestaban los niños en la escuela, más miserable se sentía, más cosas comía al llegar a casa y más triste se ponía su mamá, Ana la había escuchado decirle a su papá cuanto desearía que su hijita pequeña fuera más alegre, más despierta y menos gorda. Había una sola persona a la que sabía que le agradaba sin importar cómo fuera, una sola persona en todo el mundo que no se fijaba en ninguna de las cosas que estaban mal en ella, sino que veía lo bueno que tenía y se lo decía todo el tiempo, no de esa forma falsa en que algunas personas suelen decirte lo bien que estás, solo para que no te sientas como la gran perdedora que eres, sino de una forma sincera. Esta persona era su hermana grande, Ángela, que tenía 16 años y, si bien se supone los hermanos deben quererse sin importar qué, porque son familia, el resto de la familia miraba siempre a Ana con reprobación, como si estuvieran pensando que les habían cambiado a la niña en el hospital y en alguna parte había otra familia disfrutando de la hija perfecta que les quitaron a ellos. Su hermana Ángela la sacaba a caminar en las tardes, porque según ella le gustaba pasear, aunque Ana siempre sospechó que era para alejarla del refrigerador por unos minutos y que hiciera algo de ejercicio. En estos paseos, conversaban de todo y algunas veces inventaban historias. Ángela decía que le encantaban las historias que Ana inventaba y que debería escribirlas para hacer un libro. Al principio Ana no sabía lo que era un libro, pero cuando fue creciendo, se dio cuenta de que lo que estaba en el living de su casa ordenados por tamaños, eran eso que su Hermana Grande llamaba libros. Entonces empezó a entender que lo que Ángela la creía capaz de hacer era algo realmente importante, algo que las personas ponen en el living de sus casas, con las fotos familiares y los adornos regalados por los parientes y amigos. Un día en que comía pan con manjar, Ana se acercó a la repisa donde estaban los libros y su mamá la retó mucho porque podía mancharlos. Entonces sospechó que los libros eran tan importantes como la ropa nueva que solo se ponía para salir y que no se podía ensuciar, por eso decidió que tenía que lavarse las manos y dejar de comer un ratito para poder acercarse a ellos. Y así lo hizo, tomó con sus manos limpias uno que le quedaba cerca y pasó sus deditos por la cubierta dura, en la que se podía leer una frase, lo abrió y vio que dentro había muchas palabras. Pasó hoja tras hoja y todas estaban llenas de palabras. Algunas las podía entender, pero otras no tenía idea de qué significaban. Sacó varios libros y con todos era lo mismo: muchas palabras que ella no entendía. En uno de los paseos que daba con su Hermana Grande, se lo contó. Le dijo que había tocado y abierto los libros del living y que tenían muchas palabras, que ella no podía entenderlas todas, necesitaba que le explicara cómo se suponía que ella iba a poder hacer uno de esos libros si apenas y entendía lo que le querían decir. Ángela sonrió y le dijo que esos libros eran para personas grandes y que los libros para personas grandes eran así, llenos de palabras y muchas veces aburridos, pero que no todos los libros eran como esos. Habían libros entretenidos que te contaban aventuras geniales como las que ella le contaba en las tardes y para poder hacer uno de esos libros solo tenía que ponerse a escribir lo mismo que le contaba a ella, que para eso eran las palabras, para contar cosas, para soñar. Ana, que sabía escribir desde hace dos años, tomó un cuaderno y un lápiz y se puso a escribir como si le estuviera contando una historia a su Hermana Grande. Cuando terminó de contar su historia, se la llevó y ella la celebró diciéndole que le iba a mostrar un lugar muy especial. Así fue como Ana abrió la puerta a otra dimensión. Ese día se puso su ropa bonita y partió de la mano de su Hermana Grande hacia el centro, para allá también iban caminando, porque a Ángela le gustaba caminar, aunque ya sabemos que lo más probable es que le gustara que su hermana pequeña ejercitara un poco. Ana no tenía idea de a dónde iban y Ángela no se lo dijo hasta que estuvieron allí, frente a la puerta mitad de madera y mitad de vidrio. —Esto es una librería, acá venden libros —le anunció. Dentro, Ana encontró unas repisas más grandes que las del living de su casa, llenas de millones de libros, incluso había unas mesas en medio de la habitación que tenían más libros. Al fondo se encontraba un señor parecido a su abuelo que saludó a su hermana como si fueran grandes amigos, se lo presentaron como el Señor Librero y él muy amable le dijo que podía ver y tocar todos los libros y que los del estante de la izquierda le podrían gustar más. Ana partió para allá, se frotó las manos en su ropa para limpiarlas un poco antes de tocar los libros y comenzó a abrirlos. Palabra tras palabra, frase tras frase, esos libros estaban llenos de asuntos interesantes, algunos le contaban a Ana de viajes a través del mar, de niños viviendo en islas, de detectives resolviendo misterios, de princesas rescatadas por príncipes y de príncipes rescatados por princesas. Otros le anunciaban que los animales hablaban, que los duendes, las hadas, los faunos y muchas otras criaturas fantásticas que nunca había oído mencionar existían de verdad, y aprendió rápido que nunca jamás se debe decir que las hadas no existen porque entonces una de ellas se muere. No supo cuánto tiempo pasó metida hojeando los libros, porque perdió la noción del tiempo y se olvidó de que ella misma existía, igual como le pasaba cuando se sentaba con su lápiz y sus hojas a escribir. Para cuando su hermana grande y el Señor Librero se acercaron a ella, el sol que se colaba por la parte de vidrio de la puerta anunciaba que el día llegaba a su fin. —¿Te gustaron? —le preguntó Ángela. —Sí, mucho, ¿qué hay que hacer para llevárselos a la casa? —Bueno, se compran con dinero —le contestó Ángela. Si hay algo que una niña de ocho años no tiene es dinero, por lo que Ana recordó inmediatamente que su estómago tenía hambre y que en su casa la esperaba la once que todavía no se había comido, pero entonces, otra cosa pasó. Recordó que algunas veces su mamá le daba dinero para comprarse colación en el colegio y que para su cumpleaños sus abuelos, esos que no veía nunca, le daban algo de dinero, que ella siempre se gastaba comprando golosinas, y una idea nueva expulsó de su cabeza las ganas de comer. —¿Cuánto cuesta este? —preguntó. —Memorias de una sirena, de Hernán del Solar —leyó el Señor Librero en la tapa—. Excelente elección, ese cuesta dos mil pesos. Ana no tenía esa cantidad de dinero, nunca había tenido esa cantidad de dinero en sus manos, ni siquiera sabía cómo se veían dos mil pesos juntos, pero sí sabía que ese libro tenía que ser de ella y de nadie más. Calculó que quedaban unas semanas para su noveno cumpleaños y que quizás nadie se lo llevara antes que ella pudiera juntar esa cantidad. Estrechó el libro contra su pecho decidida a tenerlo y lo dejó en la estantería lo más escondido que pudo antes de partir de regreso a casa. Al regresar a casa ese día, Ana se tomó apurada su vaso de leche y se puso a buscar entremedio de sus cajones una caja de dulces que le había traído el papá por sacarse buenas notas, la vació en una bolsa y contempló largo rato el interior de la caja vacía. Ahí iban a estar sus moneditas, las que iban a ayudarle a comprar su libro. Eso que estaba haciendo se llamaba tomar una decisión. Nunca había hecho algo así pero sabía que servía para hacer cosas que uno nunca se imaginó que podía hacer porque su Hermana Grande alguna vez se lo dijo y ella siempre la escuchaba. Ahora que ya había tomado su decisión, Ana se aferraba a ella y a todos los lugares donde iba, se acompañaba de su cajita de dulces y su cuaderno de tapas rojas, como si fueran instrumentos mágicos que la iban a ayudar a conseguir su sueño. En el colegio, usaba los recreos para escribir algo entretenido. A veces contaba historias sobre sus compañeros y cómo serían si fueran buenos con ella, porque “en los libros las personas son como nosotros queramos que sean”, le había dicho su Hermana Grande y tenía toda la razón, los compañeros que tenía dentro de su cuaderno de tapas rojas eran realmente agradables. Las monedas dentro de su cajita de dulces parecían multiplicarse todos los días. Ana pensaba que era algo mágico, porque no alcanzaba a darse cuenta de que antes se gastaba mucho dinero en comprar dulces y que ahora todo ese dinero iba directo a su cajita, donde en vez de dulces había sueños. Un día antes de su cumpleaños, realizó el ritual de contar las moneditas en su cajita y se sorprendió al notar que ya tenía dos mil pesos. No podía creer que todas esas monedas eran en verdad dos mil pesos, así que las contó otra vez pensando que estaba equivocada, pero de nuevo le dio la misma cantidad. Se levantó y partió a la pieza de su Hermana Grande para que ella le ayudara a contarlas. Ángela las contó y le dio la misma cantidad. —Llévame donde el Señor Librero —le pidió a su Hermana Grande. —¿No preferirías esperar hasta mañana que es tu cumpleaños? —No, llévame ahora, por favor —insistió. Ángela la tomó de la mano y muy callada la llevó a la librería. Ana no se dio cuenta de lo calladas que iban porque estaba muy concentrada apretando la caja con su fortuna contra el pecho. Al cruzar la puerta, Ana se sintió feliz, como si se reencontrara con sus mejores amigos. El Señor Librero salió del fondo de la habitación a recibirlas en la puerta. —Señoritas, en qué puedo ayudarlas. —Vengo a buscar mi libro —dijo Ana. —¿Cuál libro? —dijo el Señor Librero mirando a Ángela. —Memorias de una sirena, de Herman del Solar. Todos se quedaron callados y a Ana le empezó a preocupar que se hubieran quedado petrificados como muñecos de cera. —Ese libro ya lo vendí, pero tengo otros que te pueden gustar. Ana ya no pudo escuchar nada más. Sintió que el cuerpo le pesaba y que la cara en cualquier momento se le iba a caer. Había luchado para conseguir lo que quería, no se había dejado vencer por el deseo de gastarse las moneditas en otra cosa, le había puesto todo su entusiasmo para poder juntar el dinero lo más pronto posible, solo para llegar y que alguna otra persona se hubiera llevado lo que nadie más que a ella le importaba tanto. El camino de regreso a casa se le hizo pesado, sus piernas se movían solo porque su Hermana Grande le tironeaba el brazo y, aunque sentía ganas de llorar, esto que le pasaba estaba más allá de lo que se soluciona llorando. Sabía que, por más que llorara, su libro no iba a llegar a ser de ella. —Se llama Decepción —le dijo Ángela—. Lo que sientes ahora se llama Decepción y te va a pasar muchas veces en la vida. —Los buenos no ganan siempre, ¿verdad? —le preguntó Ana que se sentía estafada y tonta. —En los libros gana el que tú quieras que gane. —Pero la vida no es como los libros. ¿Cierto? —Cierto, la vida es distinta a los libros, para eso se escriben, para que aprendamos a tener Esperanza. —¿Qué es eso? —En la vida, cuando todo está perdido, es cuando tienes que tener Esperanza, para que sepas que las cosas pueden salir bien. —¿Para seguir creyendo que los buenos ganan? —Para seguir creyendo que los buenos ganan y para darnos cuenta de que aun en las peores situaciones no todo está perdido. —Pero yo no tengo mi libro. —Pero si el libro es para ti, un día lo vas a tener, solo que ese día no es hoy. Ana se fue a la cama pensando en todo ese asunto de la Decepción y la Esperanza. Ella había aprendido que los libros se hacen para soñar y que en ellos las personas son como nosotros queramos que sean, luego descubrió que eso de tomar decisiones es importante para atrevernos a hacer cosas que nunca habíamos pensado hacer, ahora estaba aprendiendo que en la vida real existe la Decepción, pero que de la mano con la Decepción iba la Esperanza, pensó en esas cosas hasta que se quedó dormida. Era su última noche con ocho años y le pareció que cumplir nueve significaba saber muchas cosas más de las que se podría haber imaginado. Por la mañana, su mamá la despertó cantándole el cumpleaños feliz, como hacía cada año. Mientras lo hacía, Ana entendió que esta era la forma que tenía ella para decirle que era muy especial y que la quería mucho pese a todo. Luego entró a su habitación el resto de la familia y le fueron entregando sus regalos. Ana los abría y celebraba agradecida. En ese momento se acercó hasta ella su Hermana Grande, la abrazó y murmuró en su oído: —Ese día es Hoy. Ana la miró a ella y al paquete que le ponía en sus manos. Lo abrió con dedos temblorosos y pudo ver que era su libro: Memorias de una sirena. Sin saber qué hacer, Ana miraba el libro y a su Hermana Grande una y otra vez. —Lo compré para ti antes de saber que lo querías comprar tú —le explicó. Ana acarició su libro y luego lo abrió. En la primera hoja, escrito con la caligrafía de Ángela, se leía: “Nunca dejes de soñar”. Al levantar la vista se encontró con los ojos de Ángela y, con esa mirada, Ana aprendió que las palabras sirven para muchas cosas maravillosas, pero que también existen algunas personas muy mágicas y especiales, con las que uno se puede entender sin tener que usar palabras. ** Romina Muñoz Salgado http://www.letralia.com/firmas/munozsalgadoromina.htm Escritora y psicóloga chilena. Reside en Villa Alemana (Provincia de Marga Marga, Región de Valparaíso). Ha dedicado su carrera al trabajo con niños. Mantiene un blog literario en http://antoniasong.blogspot.com. === El agua que fluye Marco Antonio Valencia Calle =================== Este paraíso de sombras y silencios nos inunda de tristezas... se salva por un barquito de papel en el mar de las indiferencias. * Tanta tristeza en la mirada hace creer que somos huérfanos de paz. Con la voz manchada y los huesos temblando, todavía somos capaces de reír. * En otra tarde, en otro cielo, en otro rostro, hay otra mirada triste... no solo nosotros lloramos nuestros muertos. Otros, en otra parte, lloran los suyos. * Si todas las heridas en el corazón, de todos los heridos por la indiferencia, fueran huéspedes de la paz por un momento... * Tanta ceniza de muerto, tanta muerte sin duelo, tanta tristeza sin sentido, tanta lágrima al vuelo, para nada. Corazones de piedra ajena, tengan piedad de nosotros, amén. * Y nos quedan las canciones tristes de una tierra sembrada de huesos. Pedazos de cielo sin emociones ni lápidas, de patria sin orgullo. * Que las palabras de todos reclamen la verdad a las mentiras. Que la paz perdida se deje ver entre los rostros de los indiferentes. * Todo diálogo roto, toda pérdida, toda desilusión, todo grito de rabia... nos condena. La paz que nos titirita arde en fogatas de leño verde. * Los delirios de los guerreros terminan en fosas de cementerios sin epitafios. Frente a la guerra de los tontos, los ruegos son inútiles. * Mis palabras no dicen nada, ni son nada. Mis miedos no son nada y a nadie le importan. En otro Universo mi clamor de paz tendría eco y amigos. * La sangre derramada por mis mayores, tan grande como el miedo de mis noches. Y no crecerá la paz en esta pesadilla de miedos. Urge sembrar una semillita por la paz. * La paz no existe por aquí. Es palabra incierta, polvo de ilusos, cielo de condenados. La paz, una lluvia de fábulas sin nombre y sin amor. * Este país no tiene miedos, tiene silencios que es distinto. Los ruidos de la guerra ahogan todas las denuncias, todos los horrores. * No me duelen los muertos ajenos. Cuando matan a uno de nosotros, a un hermano colombiano, muero de vergüenza un poco, morimos todos un poco. * No hace falta hablar de guerra, cuando hay llanto de viudas en el cementerio y en el cielo no aparecen los nombres de los extraviados. La flor de la paz no quiere germinar. * Comenzamos a flotar en sueños manchados de rojo. A vender ilusiones por la paz como milagros en papel de colores. Sin palomas blancas, no hay esperanza. * He traído pan al desayuno una y otra vez. He colocado frutos en la mesa una y otra vez... Pero tú, con esa indiferencia, no alimentas mi paz, ¿entonces? * Este país de aviones sin conductor, de rieles dañados y sirenas ahogadas. De esperas mutiladas y muertos en el río... era un sueño, es un sueño, será un sueño. * Desde cada ventana de la nación, se ve un paisaje distinto. Hoy ya no quisiera ver más esas lágrimas tristes que lo inundan todo. * Nuestro miedo no tiene boca para decir. Nuestra boca no tiene ilusiones para sembrar árboles ni semillas de paz. Vocación de paz sin alma y sin manos. * No nos alcanza la sonrisa para vislumbrar la paz. Fuimos amamantados por noticias de violencia y guerra. Condenados a vivir con bastones de incertidumbre. * Somos ciegos pero el fantasma del olvido no vuela en nuestra historia. Somos indiferentes, pero los huesos de nuestros muertos están allí. * Embriagados. Ebrios de miedo. Con la mirada escondida. Sin sueños, pero tristes por el pasado. Mi alma en la jaula de un país en guerra. * El silencio: el escondite. Hacernos los ciegos: la solución. Quejarnos por la ineficiencia de otros: el escape. * Cabalgo en potros de miedo. Esquivo la mirada de escenas de miedo. No hago nada contra la violencia por miedo. El miedo ilumina. * Matan a uno y resoplamos. Un muerto es luz que enceguece la ira. Insecto molesto para nuestra viva indiferencia. ** Marco Antonio Valencia Calle http://www.letralia.com/firmas/valenciacallemarcoantonio.htm Poeta y escritor colombiano (Popayán, 1967). Actualmente reside en Madrid (España), donde estudia filología hispánica en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (http://www.csic.es). Ocupó el 2º puesto en el II Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda 100 años" en Temuco, Chile (2004). Ha publicado los libros de poemas La segunda piel (2003) y Los versos de la iguana (2005), así como la novela Oscuro por claritas (2002). ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “La literatura fracasa cuando el escritor se toma en serio el papel de reivindicador, de servir como un instrumento político de denuncia o cuando quiere convencer al lector de su propia ideología o de sus propias posiciones políticas (...). Cuando una novela relata una situación de injusticia debe valerse por sí misma, debe ser suficiente para persuadir al lector de que una injusticia muy profunda se está cometiendo”. Sergio Ramírez, discurso en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Tegucigalpa, 14/6/2012. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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