~~~~~~~~~~~~~~~ Año XVII Cagua, Venezuela Nº 273 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 5 de noviembre de 2012 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Las hijas de Eva, de María García Trinidad. / Juicios | Breves paralelos, de Luis Javier Pérez Puig. / Marcus Flendo y | la travesía fantástica, de Fernando Mecoli. / Exposición | sobre el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. | / Encuentro en Caracas con Alberto Barrera Tyszka y | Federico Vegas. | | Poemas del salvadoreño Carlos Ernesto García publicados | Noticias en China. / Premio Carlos Fuentes en su primera edición | es para Mario Vargas Llosa. / Héctor Abad Faciolince | gana el Premio Literario de Derechos Humanos. / | Príncipes de Asturias inauguraron en Madrid la Casa del | Lector. / Tribunal Constitucional no anulará pena de | muerte a Miguel Hernández. / Publicaran en cuatro | volúmenes obra completa del mexicano Jaime Sabines. / | Ciudad de Guatemala, Capital Iberoamericana de la | Cultura 2015. / Día de las Letras Canarias 2013 será | dedicado a José de Viera y Clavijo. / Publican libro de | cuentos del poeta español José Hierro. / Feria del | Zócalo obsequió carteles en homenaje a Gabriel García | Márquez. / Fallece el dramaturgo venezolano Rodolfo | Santana. / Concordia honrará a Isidoro Blaisten | poniéndole su nombre a una calle. / Conceden el | Cervantes Chico a Jordi Sierra i Fabra. / Paco Ignacio | Taibo II presentó colección de novela negra mexicana. / | Academia Mexicana de la Lengua tendrá nueva sede. / | Festival Internacional de Poesía de Granada estará | dedicado a Cardenal. / Entregan a Mario Vargas Llosa el | Premio Faes a la Libertad. / Waldo Leyva recibe en | Caracas el Premio de Poesía Víctor Valera Mora. / Premio | FIL de Literatura le es entregado en su casa a Bryce | Echenique. / Javier Marías rechaza el Premio Nacional de | Narrativa de España. / Dos venezolanos lanzan en Nueva | York editorial para mercado en español. / Gobierno | español dará 100.000 euros al Diccionario biográfico | español. / Presentarán en Miami primer tomo de obras | completas de Cabrera Infante. / Enrique Krauze recibe el | Premio de Ensayo José Manuel Caballero Bonald. / | Entregan a José Napoleón Oropeza el Premio de la Crítica | de Venezuela. / Denuncian que Biblioteca Nacional | Argentina “esconde” busto de Borges. / Se fusionan los | grupos editoriales Penguin y Random House. / Conmemoran | con un documental la trayectoria de Gabriel García | Márquez. / 20º Premio Sor Juana Inés de la Cruz para la | chilena Lina Meruane. / Fernando Monacelli gana el | Premio Clarín con Sobrevivientes. / Biblioteca Nacional | de España publica en Internet códices de Da Vinci. / | Recuerdan en la Universidad de Beijing al poeta peruano | César Vallejo. / Homenaje Nacional Fernando Benítez será | este año para Rogelio Cuéllar. / Falleció en Uruguay el | escritor español Fernando Díaz-Plaja. / Gerardo | Villanueva obtiene el Hispanoamericano de Poesía para | Niños. / Fallece a los 86 años el escritor español | Agustín García Calvo. / José Emilio Pacheco critica | entrega del Premio FIL a Bryce Echenique. / Estiman | inaugurar a mediados de 2013 la Biblioteca Digital de | Venezuela. / Se desarrolla en Perú la Semana Cultural | del Japón. / Protestan en Lima desalojo de la Casa de la | Literatura Peruana. / Semana del Traductor y del | Intérprete celebran en Caracas. / Novela póstuma de | Carlos Fuentes sale a la venta el 7 de noviembre. / | Baruta celebrará su tercera Feria del Libro. / El | microrrelato tendrá su encuentro en Argentina. / Lisboa | anuncia homenaje anual a José Saramago. / ULA concede | doctorado honoris causa a Victoria de Stefano. | | “La temprana devoción de Borges por el norte”, Gustavo | Artículos y Rubén Giorgi. / “¿Plagio o intertextualidad? Pambelé, el | reportajes oro y el escorpión”, Jaime de la Hoz Simanca. / “Gustavo | Adolfo Bécquer (II). El misterioso santuario de la | cabeza”, Vicente Adelantado Soriano. / “Un mundo sin | bosques, sin pájaros y sin soñadores”, Pablo Cingolani. | / “Terribilis est locus iste (Titanic)”, Antonio Hurtado | Torres. / “La literatura de ciencia-ficción y su | contribución al mundo real”, Dixon Acosta. / | “Bicentenario de Charles Dickens”, Juan Franco Crespo. / | “Tinaja de oscuro paisaje”, Alberto José Pérez. / “La | guerra no es un juego”, Juan Sierra Hernández. / “¿Qué | quieren las mujeres? Respuesta de las poetas | venezolanas”, Rosol Botello. / “Rostros”, Roger Vilain. | / “La modestia de un talento”, Glenda Vergara Estarita. | / “La inusitada sensación de haberlo vivido”, Xabier | Fole. | | Alfredo Noriega: “Cada escritor es el único responsable | Entrevistas de su obra”, entrevista por Augusto Rodríguez. / “Un | agua para alimentar la sed. Entrevista con el escritor | barranquillero Paúl Brito”, Rodolfo Lara Mendoza. | | “Literatura oral y retórica en África occidental”, | Sala de ensayo Brahiman Saganogo. / “El sueño del celta: ¿Vargas Llosa | homofóbico?”, René Flores Agreda. / “Elsinore: un | cuaderno de escritura”, Fernando Salazar Torres. | | “Carta de Cenicienta (ya casada) al Fantasma de la | Letras Ópera”, Deyanira Díaz. / Tres poemas de Ana María Fuster | Lavín. / “El cazador de guanacos”, Enrique Jorge | Martínez Llenas. / Poemas de María Sotomayor Caravaca. / | Dos relatos de Cristina García Ramírez. / Poemas de | Aarón Almeida Holmquist. / “Coacción”, Jorge A. | Hernández R.. / Seis poemas de Gabriel Alejo Jacovkis. / | Tres cuentos de María Isabel Briceño Armas. / “Perros de | caza” (extractos), Eduardo Curbelo. / “Viaje solidario”, | Ascensión Badiola Ariztimuño. / “El fuego y la rosa”, | Alfredo Herrera Flores. | | José Enrique Rodó. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Mención de honor en los premios Stockholm Challenge 2010, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.org =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| *** Las hijas de Eva, de María García Trinidad En enero de este año fue publicado por Editorial Arion, de Barcelona (España) el libro de cuentos Las hijas de Eva, de la escritora española María García Trinidad (http://www.letralia.com/firmas/garciatrinidadmaria.htm; Palamós, Girona, 1972). Las historias reunidas por la autora en este libro ofrecen diversas perspectivas sobre las adversidades que atentan al corazón femenino. Las protagonistas se reinventan constantemente para justificar sus vidas. Parecen seres indefensos cuando, en realidad, su lucha es la más feroz de todas: la que sostienen contra ellas mismas, que las hace más fuertes y, en oposición, más alienadas del mundo cotidiano. Profesora de lengua y literatura castellana en un instituto de la Costa Brava, García Trinidad escribe narrativa, poesía y ensayo en revistas digitales como Horizonte de Letras, Nuevas Palabras, Literatura del Mañana, Literaria, Docente XXI o Cinosargo. Ha ganado diversos premios literarios como el Villa Portugalete (1998), finalista en El camino de la Lengua (2010) y Amantes de Lechago (2010). Dirige un grupo de teatro para adolescentes cuya finalidad es integrarlos en las aulas y potenciar su autoestima. Las hijas de Eva es ilustrado por la artista catalana Rosa Pagès Masó. http://www.laguineu.cat/novetats/llegir.php?ordre=714 *** Juicios paralelos, de Luis Javier Pérez Puig Fernando y María son dos jóvenes que llevan juntos desde los 16 años. Tenerse el uno al otro constantemente, conocerse y amarse durante el resto del tiempo han sido siempre sus prioridades, pero conforme pasan los años la relación comienza a atravesar dificultades. Estos problemas sentimentales afectarán particularmente a María para la preocupación de sus padres. Sin embargo, cuando el cuerpo de Fernando aparezca asesinado y brutalmente mutilado, la vida de María y de su familia dará un giro dramático y oscuro. Esta es la historia encerrada en Juicios paralelos, una inquietante novela en la que su autor, el escritor español Luis Javier Pérez Puig, conjuga lo mejor del género negro, policiaco y sentimental para crear una historia compleja y apasionante, una historia que hunde sus raíces en el tiempo y nos trasladará a la Alemania de posguerra y a la Suiza que acogió a los inmigrantes españoles. El autor ha dispuesto en https://www.facebook.com/groups/264272680335714 un grupo en el que publica entrevistas, comentarios y reseñas acerca del libro. http://www.edicionesatlantis.com/catalogo/3/648/ *** Marcus Flendo y la travesía fantástica, de Fernando Mecoli Hace mucho tiempo, en la isla de Ekeldor, nació un niño llamado Marcus, hijo del célebre héroe Maximus Flendo. Si bien descendía de un linaje de valientes guerreros, su vida corrió peligro desde su nacimiento, así que otra familia tuvo que encargarse de criarlo. Doce años más tarde, Quid, el supremo hechicero del reino y amigo de Maximus, viajará a la ciudad mágica en busca de Marcus para revelarle su verdadera historia: su padre, el mayor guerrero y capitán marítimo de Ekeldor, está preso por el hechicero LeBlanc en la “gruta fantasmal”, un túnel que comunica el mundo de Ekeldor y el de los antiguos demonios. Así comienza la gran aventura que el escritor argentino Fernando Mecoli narra en Marcus Flendo y la travesía fantástica, un libro con ilustraciones de la artista Virginia Piñón publicado por Ediciones Uranito en su colección de libros de aventuras para los lectores más jóvenes. http://www.uranitolibros.com.ar *** Exposición sobre el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos En el marco de la celebración del II Encuentro Internacional de Narradores en Venezuela, evento que del 7 al 11 de noviembre rendirá homenaje al Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, uno de los galardones más prestigiosos del mundo literario en lengua castellana, la editorial venezolana Monte Ávila Editores Latinoamericana inauguró el pasado 2 de noviembre, en la Sala NG del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) —ubicada en la avenida Luis Roche de Altamira, en Caracas—, una exposición en torno a la trayectoria del premio, compuesta por retratos de los autores galardonados, ejemplares de las ediciones venezolanas de sus obras premiadas y un conjunto de caricaturas del artista Rubén López en las que ha capturado, edición tras edición, el espíritu de cada uno de los escritores ganadores. El público podrá apreciar esta exposición hasta febrero de 2013, de martes a domingo entre 9 de la mañana y 8 de la noche. http://www.celarg.gob.ve *** Encuentro en Caracas con Alberto Barrera Tyszka y Federico Vegas El próximo jueves 8 de noviembre tendrá lugar en Caracas un recital a dos voces titulado “Historia, ciudad y violencia”, a cargo de los escritores Alberto Barrera Tyszka y Federico Vegas, como parte de la programación del ciclo de narrativa “Chacao cuenta”, que lleva a cabo Cultura Chacao bajo la coordinación del escritor Antonio López Ortega, quien fungirá de moderador. Además de un exitoso guionista y novelista, ganador del XXIV Premio Herralde de Novela 2006 con La enfermedad, Barrera Tyszka (Caracas, 1960) es articulista habitual del diario venezolano El Nacional y colabora en Letras Libres, El País y Etiqueta Negra, entre otros medios. Por su parte, Vegas (Caracas, 1950) es arquitecto de profesión y ha publicado, entre otros títulos, los libros de cuentos El borrador (1996), Amores y castigos (1998), y Los peores de la clase (2011), así como las novelas Falke (2005), Miedo, pudor y deleite (2008) y Sumario (2010). El encuentro, cuya entrada es gratuita, se realizará el jueves 8 de noviembre a las 7 de la noche en la Sala Cabrujas de Cultura Chacao, en el cruce de la avenida Francisco de Miranda con la 3ª Avenida de Los Palos Grandes (nivel C-1 del Centro Comercial El Parque), en Caracas. http://bit.ly/TrVNxT ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Poemas del salvadoreño Carlos Ernesto García publicados en China Trece poemas del escritor salvadoreño Carlos Ernesto García fueron traducidos y publicados por la reconocida revista Poetry Monthly, según se anunció el pasado 25 de septiembre. La publicación, que circula cada mes en Anhui, China, dedica cada edición a un escritor extranjero. La traducción estuvo a cargo de Hai Han, seudónimo del poeta y traductor chino Li Dingjun (Taizhou, 1965), quien ejerce la docencia en el Colegio de Literaturas e Idiomas Extranjeros de la Universidad de Fudan, en Shanghái, y dirige la publicación Poesía Contemporánea. “Primer beso”, “Verano del 80 y cinco”, “Por el lento rencor del agua”, “En las faldas del volcán”, “El descanso del guerrero”, “La poesía anda de viaje”, “Mañana de invierno sin ella”, “De paso”, “Homenaje”, “Ausencia” y “Mala compañía” son los títulos de los poemas del escritor salvadoreño publicados por Poetry Monthly. Nacido en Santa Tecla en 1960, García es poeta y corresponsal de prensa. Dirige en Barcelona la productora cultural C&Duke. Ha publicado los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994), traducido al inglés como Even rage will rot (Nueva York; traducción a cargo de Elizabeth Gamble Miller), y A quemarropa el amor (Barcelona, 1996), así como el libro de viaje El sueño del dragón (Barcelona, 2003) y el reportaje Bajo la sombra de Sandino (Barcelona, 2007). Además del chino, su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y portugués. Fuente: ContrACultura *** Premio Carlos Fuentes en su primera edición es para Mario Vargas Llosa El Premio Carlos Fuentes, creado por el gobierno mexicano en memoria del autor fallecido el pasado 15 de mayo —como informáramos en nuestra edición 267 (http://www.letralia.com/267/0515fuentes.htm)—, ha recaído en su primera edición sobre Mario Vargas Llosa, según el veredicto emitido este 15 de octubre. El escritor peruano-español recibirá el reconocimiento este 11 de noviembre, día del natalicio de Fuentes. El galardón, instituido por el gobierno mexicano busca “reconocer el trabajo de quienes, a través de sus letras, engrandecen la ‘patria de la Ñ’ y enriquecen la literatura universal con sus poemas, novelas, ensayos y cuentos que estimulan la imaginación y el sentido crítico del lector”. Además, con su dotación de 250.000 dólares es una de las mayores distinciones del ámbito de nuestra lengua, superando los 160.000 dólares del Premio Miguel de Cervantes que otorga el gobierno de España, considerado el mayor reconocimiento a un autor de habla hispana. El jurado del premio estaba compuesto por José Manuel Blecua, Marcos Martos Carrera, Jaime Labastida, Darío Jaramillo Agudelo, Eduardo Casar, Gonzalo Celorio e Ignacio Padilla. En nombre de todos, Blecua, director de la Real Academia Española (RAE), leyó el acta en la que se destaca la “contribución al enriquecimiento del patrimonio literario de la humanidad” de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010. “No esperaba más premios después del Nobel, pero este reconocimiento está ligado a todo un personaje de la vida cultural de México como lo fue Carlos Fuentes”, dijo sorprendido Vargas Llosa al participar vía telefónica en la conferencia en la que se hizo el anuncio con la presencia de Silvia Lemus, viuda de Fuentes. El autor de La ciudad y los perros y Conversación en la catedral, entre otros títulos, recibirá el premio en una ceremonia que presidirá el presidente saliente de México, Felipe Calderón. Vargas Llosa se mostró, además, muy optimista sobre el momento que vive la “patria de la Ñ”. “Es una de las lenguas más extendidas del mundo, con una literatura creativa, novedosa, traducida y cada vez más conocida y, probablemente, la lengua más pujante después del inglés”, afirmó Vargas Llosa. La presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, Consuelo Sáizar, se comunicó con Vargas Llosa. “Es un honor para mí informarle que el jurado que ha deliberado este fin de semana el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español ha decidido nombrarlo a usted como el primer ganador de este premio”, sostuvo Sáizar, delante de las cámaras y periodistas. Fuente: La Tercera *** Héctor Abad Faciolince gana el Premio Literario de Derechos Humanos Más de 8.400 personas siguen el proyecto del escritor de completar una novela en 1.001 tuits de su cuenta @AbadFaciolince. El autor colombiano Héctor Abad Faciolince recibirá el próximo 28 de noviembre en Washington, por su libro El olvido que seremos, el Premio Literario de Derechos Humanos, que conceden la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola) y la Universidad de Duke, según anunció un comunicado de Wola el pasado 16 de octubre. En el libro, que los jueces calificaron como “profundamente conmovedor”, “bello” y “original”, el autor narra las iniciativas de su padre, de mismo nombre, quien desarrolló programas de salud pública para los pobres en la ciudad colombiana de Medellín, como parte de su activismo por “la justicia social en su comunidad”, según Wola. En El olvido que seremos, escrito después de que su padre, el humanista colombiano Héctor Abad Gómez, fuera asesinado en 1987 a manos de fuerzas paramilitares, Abad Faciolince (Medellín, 1958) conmemora y rinde homenaje al hombre que lo sigue inspirando hoy, “y nos muestra la importancia de confrontar la injusticia”, agregó. La Universidad de Duke y Wola, una destacada organización de incidencia política en Washington, crearon este premio en 2008 para reconocer el mejor libro de no ficción publicado en inglés sobre derechos humanos, democracia y justicia social en la América Latina contemporánea. El olvido que seremos fue publicado en inglés bajo el título Oblivion, A Memoir, por la editorial Farrar, Straus, y Giroux. Otras de las obras de Abad Faciolince son Asuntos de un hidalgo disoluto (1994), Fragmentos de amor furtivo (1998), Basura (2000), con el que se ganó el Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, y Angosta (2004), destacada como la mejor novela extranjera publicada en China en 2005. Abad Faciolince desarrolla además en la actualidad el proyecto de una novela en Twitter. Con más de 8.400 seguidores en su cuenta @AbadFaciolince, el escritor pretende concluir en abril de 2015 su novela Los mil trinos y un trino: novela por tuits, que se actualiza a diario en fragmentos que respetan el límite de 140 caracteres de esta red social. Aunque Abad Faciolince publica diariamente una sola entrada —o unas pocas—, los tuits no tienen significado individual, deben leerse en conjunto para comprender lo que está sucediendo en la obra. El escritor ocasionalmente agrega elementos gráficos o audiovisuales que apoyan los hechos narrados. La idea de la novela escrita en la red social surgió cuando Abad Faciolince se percató de que en su cuenta de Twitter había escrito ya un total de mil entradas, y pensó que era el equivalente a casi 80 páginas de una novela corta. Desde entonces se propuso el desafío literario de escribir una frase diaria en @AbadFaciolince, que es una cuenta alternativa. “(No es buena idea empezar un libro con un paréntesis) y sin embargo la novela empezaba así. Ramón Múnera abrió el directorio telefónico y encontró su nombre. Así se llamaría, Ramón Múnera. Tiró un dado: salió 5. Volvió a tirarlo: salió 4. Esos años tendría, cincuenta y cuatro. Llamó a su mejor amigo y le pidió que le dijera un número del 1 al 10; si decía 3, sería homosexual; heterosexual si le decía cualquier otro número. Dijo 7. Hacía las cosas por impulso, sin pensarlas mucho, o las dejaba al azar. Creía que el azar gobierna el mundo, más que Dios”. Este párrafo, con el que comienza la novela, fue publicado por Abad Faciolince en cuatro fragmentos consecutivos, entre el 20 y el 23 de julio. Fuentes: EFE • Xinhua *** Príncipes de Asturias inauguraron en Madrid la Casa del Lector El príncipe de Asturias defendió la lectura como un derecho y un valor de conocimiento que aporta a la sociedad pluralidad y progreso, durante la inauguración, el pasado 17 de octubre, de la Casa del Lector, un nuevo espacio dedicado íntegramente a la palabra, al libro y a todo lo que le rodea, y que está ubicada en el antiguo Matadero de Madrid. “Una sociedad que lee —que sabe leer, que puede leer, que quiere leer— será siempre una sociedad más comunicativa, plural y próspera, más sabia también”, manifestó don Felipe, quien acudió al acto acompañado de la princesa Letizia. La apertura de los 8.000 metros cuadrados de la Casa del Lector congregó a autoridades, responsables de instituciones culturales, escritores y representantes del mundo editorial, en un acto que se convirtió en un alegato en favor del mecenazgo y la colaboración del sector privado con las administraciones públicas. A las naves del antiguo matadero municipal, junto al río Manzanares, acudieron el presidente del Senado español, Pío García Escudero, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y el titular de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, quien tomó la palabra al igual que la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y la presidenta de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Isabel Andrés Bravo. En su alocución ante un auditorio congregado en una de las salas de avanzado diseño que componen el complejo cultural, don Felipe hizo ver la importancia que la lectura tiene en el mundo actual. “La lectura nos permite comprender e interpretar lo transmitido a través de la escritura y nos aporta competencias como la voluntad de conocimiento y el sentido crítico y reflexivo, al tiempo que constituye una herramienta formativa fundamental para el desarrollo personal y profesional”, manifestó. En este punto, remarcó que “al ejercer el derecho de la lectura” cuantos integran la sociedad contemporánea fortalecerán “su pensamiento libre e independiente, creativo e innovador”. De esta manera, la Casa del Lector se presenta como un lugar para poder practicar ese derecho, gracias al empuje de una institución privada pero de “profunda vocación pública”, dijo el príncipe, y dando posibilidades para “reforzar uno de los pilares básicos que hace grandes a los pueblos, la cultura”. Por ello, subrayó la importancia del mecenazgo como una expresión de “responsabilidad social” puesto que “hoy es más necesario que nunca poder contar con todos los recursos al alcance para su mejor orientación a la consecución del interés general”. La recuperación del lugar ahora dedicado a la lectura fue posible gracias a un acuerdo entre el editor salmantino Germán Sánchez Ruipérez —que falleció antes de ver acabado su proyecto— y el Ayuntamiento de Madrid, que cedió las naves por 25 años a cambio de que la fundación se encargara de su rehabilitación. Tras los discursos, los príncipes de Asturias recorrieron las instalaciones, guiados por el escritor y ex ministro César Antonio Molina, que dirige la nueva institución, cuya inauguración tuvo lugar con la conferencia “Hombre y naturaleza. Humanismo y ciencia”, del escritor sueco Jostein Garrder. Fuente: EFE *** Tribunal Constitucional no anulará pena de muerte a Miguel Hernández El Tribunal Constitucional de España rechazó el recurso de amparo presentado por la familia del poeta Miguel Hernández, y en el que se planteaba la nulidad de la condena a muerte del poeta en 1940. El anuncio fue hecho este 17 de octubre, aunque la negativa del Alto Tribunal fue expresada en un auto emitido el 26 de septiembre. El recurso de amparo presentado por los herederos del autor de Perito en lunas solicitaba se declarara inconstitucional una resolución del Tribunal Supremo inadmitiendo la demanda de revisión de la sentencia que, en 1940, en un juicio sumarísimo y sin ningún tipo de garantías, condenó a muerte al escritor, según informó la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica. El abogado de la familia, Carlos Candela, explicó que el Tribunal “no examina a fondo el recurso” y se limita en unas pocas frases a “manifestar la inexistencia de violación de un derecho fundamental tutelable de amparo”, según Candela. La Comisión entiende que con una “inmotivada resolución” el Tribunal Constitucional “impide examinar a fondo el recurso de amparo interpuesto por la familia de Miguel Hernández”. La Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante, de acuerdo con los familiares del poeta, está estudiando los procedimientos que permitan que otras instancias supranacionales contribuyan a la restitución y reparación del recuerdo y la memoria de Miguel Hernández como luchador en defensa de la legalidad republicana, sin ninguna acción o actividad reprobable. Sin embargo, admiten que es complicado, ya que las próximas instancias son el Tribunal de Estrasburgo o la Organización de las Naciones Unidas. “En España los tribunales todos se han desentendido”, reconoce Candela, quien achaca esta resolución a que la Ley de Enjuiciamiento Criminal es “muy estricta” con la revisión de condenas. Fuente: El País *** Publicaran en cuatro volúmenes obra completa del mexicano Jaime Sabines La obra completa del poeta mexicano Jaime Sabines, que reúne la prosa revisada y contrastada con manuscritos contemporáneos, será reeditada en cuatro volúmenes por el sello Joaquín Mortiz, de Planeta, según informó el pasado miércoles 17 de octubre Julio Sabines, hijo del autor. Sabines explicó que la reedición ya estaba prevista por su padre, dado que por la premura de las entregas, sus materiales contenían varias erratas que él deseaba corregir, pero que toleró en las primeras ediciones pues no afectaban gravemente el sentido de su mensaje. La obra de Jaime Sabines está contenida en los volúmenes Horal/La Señal, Adán y Eva, Tarumba, Diario semanario y poemas en prosa, Algo sobre la muerte del mayor Sabines, Maltiempo, otros poemas sueltos y Yuria/Poemas sueltos. El hijo del poeta informó que el trabajo de corrección de erratas ha sido realizado principalmente por él junto con sus hermanos y hermanas, destacando en especial la labor de Judith y Jazmín, quienes recurrieron a las primeras ediciones y documentos originales de su padre. Refirió que muchas de las erratas consistieron en colocar correctamente puntos y comas o intercambiar una palabra por otra con la intención de borrar todas esas “manchas” en la obra, y así entregarla lo más limpia posible a los lectores. Al mismo tiempo, se ha intentado preservar los textos más antiguos lo más cercano a como fueron concebidos originalmente, ya que son testimoniales de la gramática de hace 60 años, respetando elementos esenciales como la puntuación de los mismos o algunas frases. En esta nueva reedición se incluyen todos los poemas que Sabines publicó en vida, así como la incorporación de muchos poemas que estaban perdidos o que habían sido eliminados. Además, el próximo año se tiene previsto publicar poemas inéditos, e incluso para finales de octubre estaba programada la aparición del libro Poesía amorosa, una selección de poemas de amor de Sabines prologada y realizada por Mario Benedetti. Fuente: Notimex *** Ciudad de Guatemala, Capital Iberoamericana de la Cultura 2015 En el marco de la reunión de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (Ucci) en la que participaron, como miembros activos, todos los países de Latinoamérica, España y Portugal, la Ciudad de Guatemala fue electa por unanimidad como Capital Iberoamericana de la Cultura 2015, según se anunció el pasado 18 de octubre. Entre las consideraciones por las que fue electo el país centroamericano se encuentran el desarrollo cultural que ha tenido la Ciudad de Guatemala en los últimos años: conciertos en barrios y plazas públicas y exposiciones de pintura y escultura en parques y calles de toda la ciudad, así como en sectores emblemáticos del Centro Histórico, entre otras actividades. La Capitalidad Iberoamericana de la Cultura es una nominación anual que otorga la Ucci. Las ciudades que se hacen acreedoras a este mérito deben haber participado activamente en los procesos de organización de las ciudades para la cultura, así como en las redes y comités para que la diversidad cultural y el ejercicio de los derechos culturales se conviertan en una realidad continental. Casi 50 ciudades iberoamericanas participan activamente en el comité de cultura. La Ucci es una asociación internacional sin fines de lucro que agrupa a 29 ciudades de Iberoamérica: las capitales y otras grandes ciudades del continente americano y de Andorra, Portugal y España. Fundada en octubre de 1982, defiende como principios el fomento de vínculos, relaciones e intercambios de todo tipo entre las ciudades capitales iberoamericanas; el impulso del desarrollo armónico y equilibrado de éstas, y la solidaridad y cooperación entre las mismas. Fuentes: Mundo Chapín • Prensa Libre *** Día de las Letras Canarias 2013 será dedicado a José de Viera y Clavijo El Consejo de Gobierno de Canarias aprobó el pasado 18 de octubre dedicar el Día de las Letras Canarias 2013 a José de Viera y Clavijo, escritor, botánico e historiador nacido en Los Realejos en 1731, ya que el próximo año se conmemora el bicentenario de su fallecimiento, el 21 de febrero de 1813 en Las Palmas de Gran Canaria. Precisamente, el Día de las Letras Canarias se celebra cada año el 21 de febrero por ser la fecha de fallecimiento de Viera y Clavijo, máximo exponente de la Ilustración en Canarias. Ya la primera edición de esta conmemoración, en 2006, se dedicó al escritor tinerfeño, que los entendidos consideran una figura clave para entender tanto la Ilustración en las Islas como en España e incluso la europea. Al consagrarle también el próximo año, se pretende volver a reivindicar su papel intelectual en la historia del Archipiélago, según indicó el portavoz del Gobierno, Martín Marrero. “El Gobierno, con esta elección, destaca la vigencia, la trascendencia y el vigor que demuestran la actividad científica, creativa y literaria de Viera y Clavijo”, apuntó. Expertos, organismos e instituciones culturales de Canarias aunarán esfuerzos para destacar la labor de Viera y Clavijo y dar así mayor relevancia a los actos del bicentenario. Se persigue una mayor difusión de la importancia de Viera y Clavijo, ya que, en muchos aspectos, su figura y su ingente labor continúan siendo desconocidas. Por ejemplo, pocos saben que a los 14 años escribió su primera obra importante. Fuente: La Opinión de Tenerife *** Publican libro de cuentos del poeta español José Hierro Acaba de aparecer en España el libro Cuentos reunidos, que editado por la Universidad Popular José Hierro en colaboración con el Ayuntamiento madrileño de San Sebastián de los Reyes, contiene diecisiete relatos, siete de ellos inéditos, de José Hierro, un escritor que, fallecido en 2002, destacó principalmente por su trayectoria como poeta. Los relatos que componen Cuentos reunidos —que se publica en conmemoración de los diez años de la muerte del autor— pertenecían al archivo familiar y anteriormente sólo se habían publicado en revistas y publicaciones dispersas. Hierro era poeta por encima de todo, pero además pintaba, sabía música, trabajaba en la huerta o con la madera y escribía relatos. Se trata de una selección de narraciones intimistas y delicadas, con el amor, su permanente grito contra la injusticia o la naturaleza como argumento. Y además todos ellos con un denominador común: la ternura, como reconoció la nieta del poeta, Tacha Romero, quien dirige el Centro de Poesía José Hierro, en Getafe. “Habla de sus sueños, del amor, de todos los temas de su poesía, pero en todos ellos con esa ternura y esa manera que tenía de transmitir los sentimientos, que sólo tienen los grandes poetas y cuentistas”, subraya. La mayoría son cuentos escritos en los años 40 y 50 y hasta de 1986, el último, titulado “La batalla en el espejo”, en el que el autor de Cuaderno de Nueva York hace referencia a Cervantes. También se incluye “Fresas de Aranjuez”, que publicó El Cultural, cuando José Hierro cumplió 80 años, el 3 de abril de 2002. Santos Sanz Villanueva escribe en el prólogo que estos cuentos muestran una faceta menos conocida del autor, “pero íntimamente relacionada con su universo poético; aportan nuevas claves de lectura, y nos muestran a un José Hierro narrador, pleno tanto de intensidad expresiva como de delicadeza en la mirada sobre la realidad que observa y los personajes que la pueblan”. “Son unos cuentos clásicos que adelgazan al máximo posible una historia y buscan un desenlace sintético sorprendente e inesperado. En ellos conjuga los componentes convencionales sin pruritos experimentales: narración, descripción y diálogo... Pertenecen a lo que comúnmente se entiende por cuento realista de discreta intención testimonial”, continúa Sanz Villanueva. El prologuista añade que no se trata de un realismo documental crudo y sin vuelo de mayor altura. Según el crítico, los cuentos “Quince días de vacaciones”, “Ciudad Lienal”, “Manos que huelen a cebolla” y “Fresas de Aranjuez”, son merecedores de estar en las antologías del género del cuento. “Mi abuelo nunca le dio identidad a su trabajo narrativo”, argumenta Tacha Romero. “Fue un gran lector de cuentos. Le gustaban más que la novela, género que consideraba su asignatura pendiente. Y de hecho, cuando estuvo tanto tiempo sin escribir, antes de Agenda, pensaba que iba a ir por el camino de la narrativa, pero al final todo su torrente creativo salía en forma de poesía. Aunque por navidades siempre me regalaba algún relato”, recuerda. Nacido en Madrid pero santanderino de corazón, José Hierro fue una de las voces más queridas y populares de la primera generación de la posguerra, un poeta de voz de arcilla y piedra, como la figura de su potente cabeza. Pepe, como le conocían sus amigos, cantó a la tristeza, al amor y a la injusticia, conoció la cárcel y el dolor, y hoy, más que nunca, se echa de menos su lenguaje crítico e insurgente. A Hierro le llovieron los premios y reconocimientos en los últimos años de su vida: el Reina Sofía de Poesía en 1995; el Cervantes, en 1998; y en 1999 fue elegido académico de la Lengua, y recibió el Premio de la Crítica ese mismo año por Cuaderno de Nueva York, un libro clave en su carrera y considerado por la crítica como una obra mayor del poeta. Ahora desde la Universidad Popular José Hierro y desde el Centro de Poesía José Hierro se siguen haciendo numerosos actos, talleres, y concursos en torno a la literatura. Este año se celebra el año de José Hierro, en conmemoración de los diez años de ausencia del poeta y los noventa de su nacimiento, con numerosos actos en los que participan también el Ayuntamiento de Getafe y el Instituto Cervantes. Fuente: EFE *** Feria del Zócalo obsequió carteles en homenaje a Gabriel García Márquez Durante la XII Feria Internacional del Libro en el Zócalo (FIL-Z), que se realizó en ese espacio público de la capital mexicana entre el 19 y el 28 de octubre, se obsequiaron ejemplares de un cartel diseñado por Vicente Rojo en homenaje al escritor colombiano Gabriel García Márquez, así como de un libro de Carlos Fuentes, a quien estuvo dedicada esta fiesta editorial. En el escenario “Macondo” de esta fiesta librera, el escritor Jorge F. Hernández presentó el cartel con el que Rojo rinde tributo a García Márquez, y del que se repartieron gratuitamente cuarenta mil ejemplares a los asistentes al evento, mientras que del libro Cuentos sobrenaturales, publicado por Editorial Zócalo, se obsequiaron diez mil. Pintor y escultor mexicano nacido en 1932 en Barcelona, Rojo diseñó el cartel para celebrar los cincuenta años que lleva viviendo en Ciudad de México el autor de Cien años de soledad. Fuente: Notimex *** Fallece el dramaturgo venezolano Rodolfo Santana Cerca del mediodía de este domingo 21 de octubre dejó de existir en el Hospital “Doctor Luis Salazar Domínguez”, de Guarenas, Miranda (Venezuela), el dramaturgo venezolano Rodolfo Santana, uno de los más importantes creadores relacionados con el cine y el teatro de su país, a causa de una diabetes que se complicó con una infección pulmonar. La noticia fue confirmada por su hijo Roberto Santana y por su colega y amigo el dramaturgo Néstor Caballero, Premio Nacional de Cultura 2012. “Él desarrolló lo que pocos dramaturgos logran: una estética... Una estética del desamparado, del marginal, del que siempre ha sido obstruido. Dejó obras maestras que perdurarán. No hay un solo año en que una pieza de Rodolfo no sea estrenada”. Caballero añadió que Santana fue un maestro de la dramaturgia. “Nunca se guardó los conocimientos ni la experiencia a la hora de dictar un taller. Hoy perdí no sólo a un compañero, sino a un hermano con el que compartí lo duro y lo maravilloso del teatro. El transcurrir de nuestra vida fue siempre con ese norte: el teatro, el diálogo. ¡Y cómo hago hoy con este aplauso que siente mi corazón!”. El escritor habría cumplido 69 años este jueves 25 de octubre. Su muerte acaece cuando se cumplen 17 años de la partida de otro personaje mítico de las artes escénicas venezolanas, el escritor José Ignacio Cabrujas. Santana se sumergió en las distintas tendencias de la escena latinoamericana. Sus obras intentaban una reflexión detenida sobre algunos puntos de la variada gama temática del continente americano: violencia, identidad, costumbres, sincretismos, magia, santería, el poder político, influencia de los medios de comunicación, el deporte en las sociedades y otros temas. Nacido en Guarenas el 25 de octubre de 1944, fue criado en Petare. Desde los quince años escribía cuentos y novelas breves. A los 19 años comenzó a formar grupos de teatro en Petare, donde se inició su carrera dramatúrgica, tomando como referencia la problemática social, lingüística, cultural y humana de Venezuela en especial y el latinoamericano en general. En 1968 obtuvo con la obra La muerte de Alfredo Gris el Primer Premio en el Concurso de Dramaturgia promovido en Maracaibo por la Universidad del Zulia. En esa misma oportunidad logró una mención de honor con la obra Los hijos del Iris, además de que en la siguiente edición del mismo concurso, en 1969, obtuvo el segundo premio con su obra El ordenanza. En 1969 se vinculó a los procesos teatrales universitarios y en 1970 comenzó a dirigir el Teatro Universitario de Maracay, dependiente de la Universidad Central de Venezuela. Ese año obtuvo el Premio Nacional de Teatro, que se otorgaba por primera vez en Venezuela, con la obra Barbarroja, y estrenó en Valencia, Carabobo, su obra El sitio, en el marco del I Festival de Teatro de Provincia, logrando el Premio “Juana Sujo” a la mejor obra del año. En 1971 fue becado por el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes. Durante dos años su trabajo se radicó en España, Inglaterra, Francia y luego en Colombia, Perú y México. En 1972 obtuvo una mención de honor con la obra Tarántula en el Premio Internacional “León Felipe”, promovido por la Editorial Finisterre de México. Ese año, el montaje de su obra La farra logró el Premio “Juana Sujo” a la mejor obra. Fue invitado en 1973 a la Universidad de California por el Departamento de Portugués y Español. Allí con un grupo de estudiantes estrenó la obra Moloch, que participó en el Festival de Teatro Chicano celebrado en la ciudad de San Antonio. Asistió como invitado especial al V Festival Internacional de Teatro de Manizales, en Colombia, y a la Muestra Mundial de Teatro en San Juan, Puerto Rico. Al regresar a Venezuela en 1974, fundó el Laboratorio de Investigación Teatral, dependiente de la Dirección de Cultura de la Universidad del Zulia. En Maracaibo, dirigió obras de calle, teatro de cámara y un espectáculo experimental llamado “El Gran Circo del Sur” que participó en el III Festival Internacional de Teatro de Caracas en 1975, obteniendo el Premio Nacional de la Crítica a la mejor obra. A partir de 1975 inició una intensa actividad como guionista de cine. Para el director venezolano Clemente de la Cerda, fallecido en 1986, escribió los guiones de los filmes El reincidente (1975), El crimen del penalista (1976), Compañero de viaje (Premio Municipal al mejor guión cinematográfico, 1979) y Los criminales (basado en obra teatral de su autoría; 1981). A la actividad como guionista se agrega la de director de arte en el rodaje cinematográfico y la dirección del Grupo Teatral Cobre, fundado en 1976. Para Mauricio Wallerstein, cineasta mexicano radicado en Venezuela, escribió el guión del largometraje La empresa perdona un momento de locura (1978), basado en su obra de teatro y protagonizado por el cantautor Simón Díaz. En 1979 fue invitado como representante de Venezuela al Congreso Mundial de la Paz y a la III Conferencia Cultural de Las Naciones en Nueva Delhi, India. “Dentro de mis trabajos hay una gran dosis de humor”, dijo en una entrevista con el diario El Nacional el 3 de agosto de 1986. “Una de las características del pueblo venezolano es esa y para atraparlo en un teatro necesariamente se tiene que recurrir al humor. El venezolano rehúye los discursos explícitos; para clavarle un puñal espiritual hay que hacerlo reír y eso lo lleva a reflexionar”. En los últimos años se dedicó a dictar talleres de dramaturgia teatral y cinematográfica y escribió nuevas obras y guiones de cine. Coordinó lo referente a la malla académica, en el área de guión, para la Escuela de Cine de la Universidad de las Artes. En 2003, con Ángel perdido en la ciudad hostil, obtuvo en Cuba el Premio Casa de las Américas en la mención teatro. Preparó una Antología anotada de la dramaturgia venezolana y en 2009 fue honrado por la Universidad de las Artes con el título de Maestro Honorario. Entre sus últimos trabajos se encuentran los guiones de la telenovela Amores de Barrio Adentro (2004) y del filme El Caracazo (2005), ambos bajo la dirección de Román Chalbaud. Fuentes: AVN • El Nacional • El Universal • La Región • VTV *** Concordia honrará a Isidoro Blaisten poniéndole su nombre a una calle La calle que serpentea el límite norte del predio conocido como Parque de los Deportes, en Concordia, Entre Ríos (Argentina), llevará el nombre del escritor concordiense Isidoro Blaisten, quien falleciera en 2004 y fuera reconocido como una de las figuras más lúcidas y prestigiosas de las letras argentinas. La iniciativa surgió del grupo Autores de Concordia, que propuso la idea que ahora tuvo el paso legal con la aprobación del Concejo Deliberante. Fernando Belottini, vocero del grupo, anunció el pasado lunes 22 de octubre que el pedido surgió hace más de un año cuando, con un grupo de autores locales, impulsaron la recolección de firmas buscando el apoyo popular al proyecto. “Blaisten es merecedor de un recuerdo como éste, porque fue un gran autor de la ciudad aunque a los 9 años se fue a vivir a Buenos Aires, pero toda su vida tuvo presente este lugar. E incluso hasta tiene un cuento situado en Concordia. Nunca dejó de mencionar el vínculo con la ciudad donde nació ni con la provincia”, señaló Belottini. Blaisten nació en Concordia el 12 de enero de 1933. De niño marcha a Buenos Aires con su familia. Fue fotógrafo de plaza, vendedor de bromuros coloreados, viajante de comercio ofreciendo aparatos vibromasajeadores, periodista, redactor publicitario, corrector y librero, hasta ser considerado uno de los mejores narradores argentinos por la crítica nacional e internacional. Sus cuentos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, griego y serbio, y han sido publicados en numerosas antologías en América Latina, Europa y Estados Unidos. Fuente: UNO *** Conceden el Cervantes Chico a Jordi Sierra i Fabra La Princesa de Asturias presidió el pasado lunes 22 de octubre, en Alcalá de Henares, el acto de entrega del Premio Cervantes Chico a Jordi Sierra i Fabra, a quien se reconoce así su prolífica trayectoria como autor de literatura infantil y juvenil. El alcalde de Alcalá, Javier Bello, le definió como “un escritor camaleónico que se caracteriza por la pasión con la que se enfrenta a las historias que nos cuenta”. “Dice ‘amar la literatura más que nada en el mundo’, se confiesa amante de la música y del rock, vincula la literatura juvenil a la música y declara empatizar tanto con sus personajes, que vive y muere con ellos”, destacó. Nacido en Barcelona en 1946, Sierra i Fabra comenzó a escribir con ocho años, durante la convalecencia tras chocar con una puerta de cristal. Firmó su primera novela, Las memorias de un perro, a los doce años y, desde entonces no ha parado de escribir. Además de ser uno de los más importantes autores de literatura infantil y juvenil, es conocido por su faceta como comentarista y crítico musical. Con una treintena de galardones, en los últimos años ha recibido —entre otros— el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2007 por Kafka y la muñeca viajera (2007), el Premio El Barco de Vapor por Historia de un segundo (2010) o el Premio Barcanova de Literatura Juvenil por L’estrany (2011). El Cervantes Chico, concedido por el Ayuntamiento de Alcalá y la Asociación de Libreros y Papeleros de la ciudad complutense, es por el conjunto de toda la obra, 400 títulos y más de diez millones de libros vendidos en más de 50 países, y el compromiso cultural de las Fundaciones Jordi Sierra i Fabra en España y Colombia. Este galardón, único en España, comenzó a otorgarse en 1992 en el marco de la Campaña de Animación a la Lectura. No tiene dotación económica sino que el escritor recibe una medalla conmemorativa otorgada por el Ayuntamiento de Alcalá. El Jurado, junto con la Asociación de Libreros y el Ayuntamiento, designa el premio teniendo en cuenta criterios de popularidad y méritos literarios de los escritores. La concesión del Premio de Literatura Infantil y Juvenil “Cervantes Chico” se recuperó en 2004, después de que se interrumpiera su entrega en 1999. Ha recaído en Juan Muñoz (1992), Montserrat del Amo (1993), Gloria Fuertes (1995), Concha López Narváez (1996), Joan Manuel Gisbert (1997), Martín Casariego (1998), Elvira Lindo (1999), Santiago García-Clairac (2004), Marinella Terzi (2005), Ricardo Gómez (2006), María Menéndez-Ponte (2007), Alfredo Gómez Cerdá (2008), Pilar Mateos Martín (2009), Fernando Lalana (2010) y Laura Gallego (2011). Fuente: Europa Press *** Paco Ignacio Taibo II presentó colección de novela negra mexicana La “Colección de Novela Negra”, de la serie “Literatura Policiaca en México” fue presentada el pasado martes 23 de octubre por el escritor Paco Ignacio Taibo II, como parte de las actividades especiales de la V Feria Nacional del Libro y la Lectura Michoacán 2012, que se celebró entre el 18 y el 28 del pasado mes en Morelia, capital del estado mexicano de Michoacán. En la charla, donde estuvo presente un público integrado en su mayoría por jóvenes, el escritor habló sobre las aportaciones que ha legado la denominada novela negra al continente americano. “La novela policiaca se nutre de elementos de la cultura nacional y permite el manejo de un sentido del humor profundo”, expresó en el pódium del Foro Isabelino del Centro Cultural Clavijero. “El panorama geográfico de la novela policiaca es este espacio inmenso de la totalidad del urbano, pero también lo trabaja en términos del lenguaje oficial, del ‘cantinfleo’, recoge el lenguaje común como elemento mutante y variable de la percepción continua”, comentó. Los autores de novela negra “jugamos un papel, elaboramos una estética y un debate sobre cómo contar este país... Hay una buena sincronía entre el autor y el lector, parece que le hablamos al oído, porque también le decimos: Alza la mirada y revisa lo que está sucediendo a tu alrededor”. Publicada por Planeta México, la “Colección de Novela Negra” es una serie de 17 libros que incluye algunos textos “que estaban desaparecidos”, abundó el escritor mexicano, incluso tres novelas cortas entre la que destaca su obra El mundo en los ojos de un ciego y una colección completa de cuentos policiacos. Fuente: Cambio de Michoacán *** Academia Mexicana de la Lengua tendrá nueva sede En el predio de la calle Francisco Sosa 440, que en el siglo XIX adquirió Miguel Ángel de Quevedo, tendrá su nueva sede la Academia Mexicana de la Lengua (AML), según se anunció el pasado 24 de octubre. El espacio se llamará La Casa de la Palabra y fue adquirido a la familia Aguilar Zínser, descendiente de De Quevedo, tras la donación de 100 millones de pesos a la Academia por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta). El terreno de 11 mil metros cuadrados, que integra una casa de dos plantas, comprende también un bosque que sembró De Quevedo, que hoy en día tiene 510 árboles de 40 especies, 22 de plantas exóticas y 18 nativas de México, según un estudio que fue comisionado al Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Unam. La AML tiene su sede actualmente en la calle Liverpool, en una casa que usufructúa en comodato y que es propiedad de la Fundación Pro Academia Mexicana de la Lengua. Esa casa, y otra de Donceles que sí pertenece a la Academia, serían vendidas para conseguir recursos para los trabajos en la nueva sede. Las obras ahí tendrían un costo no más allá de los 250 millones de pesos, dijo Jaime Labastida Ochoa, director de la AML, acompañado por la presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar. En la nueva sede se construirán oficinas, un auditorio, un estacionamiento con 140 cajones, un museo interactivo acerca del desarrollo de la palabra y una biblioteca con capacidad para alrededor de 200 mil libros. El espacio estará equipado para impulsar programas como Espin (Español Inmediato). Labastida Ochoa dijo que si por un lado la Academia se ha propuesto preservar, conservar y desarrollar la palabra, también hará lo propio con “este patrimonio histórico”. En todo caso, coincidió con Adolfo Castañón (http://www.letralia.com/firmas/castanonadolfo.htm), quien dijo que “la Academia, en este nuevo espacio, lo que tiene que hacer es reafirmar lo que hace y no desnaturalizar su acción y convertirse en otro tipo de cosa”. La AML presentó este 1 de noviembre el primer Diccionario escolar, elaborado por esta institución con un primer tiraje de un millón 800 mil ejemplares en papel y 400 mil en disco. Fuente: El Universal *** Festival Internacional de Poesía de Granada estará dedicado a Cardenal Más de 100 poetas asistirán al IX Festival Internacional de Poesía de Granada, que se celebrará en esta ciudad nicaragüense el próximo año, y que será en homenaje al escritor Ernesto Cardenal y su más de medio siglo de vida literaria, informaron los organizadores el pasado 24 de octubre. El Festival tendrá lugar en esta ciudad del sur de Nicaragua del 17 al 24 de febrero, con el lema “La poesía es el cántico del cosmos”, en alusión a Cántico cósmico, una de las máximas obras de Cardenal, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2012 y Pablo Neruda 2009. El evento “es un homenaje a los valores más apasionados del ser humano y una extraordinaria celebración del sacramento de la palabra que hace que el hombre viva en sociedad”, expresó el presidente de la Fundación del Festival, Francisco de Asís Fernández, al anunciar la cita en una rueda de prensa. El Festival de Granada ha reunido en los últimos ocho años a más de mil poetas de diferentes países y 450 mil amantes de la literatura. En 2013 reunirá a 135 poetas de Nicaragua y el mundo, y tendrá como invitada especial a Bianca Jagger, ex actriz y activista de los derechos humanos de origen nicaragüense. Fuente: Prensa Libre *** Entregan a Mario Vargas Llosa el Premio Faes a la Libertad El escritor Mario Vargas Llosa recibió en Madrid el pasado 24 de octubre el premio Faes a la Libertad, y en su discurso criticó duramente al nacionalismo, al que consideró como “el gran enemigo de la libertad en nuestro tiempo”. El laureado autor recibió el galardón de manos de José María Aznar, en un acto en el que estuvo presente el jefe del Ejecutivo de España, Mariano Rajoy. El premio Nobel arremetió contra el nacionalismo, un concepto del que dijo “atrae a los nostálgicos del fascismo y el comunismo” y que se trata de “la cultura de los incultos”. Advirtió de que una vez desaparecidos el fascismo y el comunismo, el nacionalismo es ahora el verdadero gran problema para la libertad, y consideró que se trata de “una vieja ideología que periódicamente renace, aprovechando, sobre todo, los momentos de crisis”. “Es un viejo colectivismo que atrae como un imán en nuestra época a los nostálgicos del fascismo y el comunismo”, añadió antes de insistir en que el gran desafío de España en la actualidad no es la crisis económica, sino el nacionalismo. Vargas Llosa instó a hacerle frente “sin complejos de inferioridad” y diciendo lo que el nacionalismo representa. Aunque reconoció que no todos los nacionalismos usan los mismos métodos, dijo que los nacionalistas pacíficos dicen respetar la democracia y la convivencia, pero invitó a no dejarse engañar. “Ese es un semblante, un disfraz, porque el nacionalismo es una ideología inevitablemente autoritaria y reñida con la libertad”, recalcó Vargas Llosa. Fuente: EFE *** Waldo Leyva recibe en Caracas el Premio de Poesía Víctor Valera Mora El poeta, ensayista, narrador y periodista cubano Waldo Leyva recibió en la sede del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Caracas, la noche del pasado miércoles 24 de octubre, el IV Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora por su libro Cuando el cristal no reproduce el rostro, escogido por el jurado de entre 156 poemarios concursantes. El premio, que consiste en un diploma y la cantidad de cien mil dólares, se entrega tres días después del aniversario del natalicio del poeta venezolano Víctor Valera Mora, celebrado el pasado 21 de octubre. En el acto de premiación estuvieron presentes la presidenta del Centro Nacional del Libro y de la Fundación Librerías del Sur, Christhian Valles, así como el presidente del Celarg, Roberto Hernández Montoya. Leyva, de 69 años de edad, llegó a ser uno de los poetas más conocidos de su país sin haber publicado un libro, hasta que en 1974 salió a las librerías su primer título con apenas nueve poemas. El autor ha ejercido la docencia universitaria como profesor de estética y de literatura cubana e hispanoamericana. Además ha fundado y dirigido diversas revistas culturales, entre las que pueden señalarse Del Caribe y Letras Cubanas. El jurado que otorgó el galardón a Leyva estuvo conformado por el poeta venezolano Gustavo Pereira (http://www.letralia.com/firmas/pereiragustavo.htm), el filósofo cubano Raúl Fornet-Betancourt y el escritor mexicano Josu Landa Goyogana. Fuente: AVN *** Premio FIL de Literatura le es entregado en su casa a Bryce Echenique El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012, en Lima (Perú), su ciudad natal, de manos de Dulce María Zúñiga, directora del mismo, quien se trasladó hasta la capital peruana para proceder a la entrega el pasado 25 de octubre. El jurado, que escogió al escritor peruano por unanimidad, estuvo integrado por Mayra Santos-Febres, escritora puertorriqueña y directora del Festival Literario de San Juan de Puerto Rico; Leila Guerriero, periodista argentina; Calin-Andrei Mihailescu, profesor y escritor rumano-canadiense; Mark Millington, académico y escritor inglés; Julio Ortega, crítico y escritor peruano; Margarita Valencia, crítica literaria, traductora y editora colombiana, y Jorge Volpi, narrador y ensayista mexicano. Tras las reacciones públicas adversas que levantó la figura del ganador —sobre quien pesan varias demandas por plagio—, y tal como informamos en nuestra edición 272 (http://www.letralia.com/272/1018bryceechenique.htm), se decidió de manera extraordinaria hacerle entrega del premio en su casa en Lima, y no en una ceremonia durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), hogar natural del galardón. Dotado con 150.000 dólares, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances es uno de los mayores galardones literarios del mundo iberoamericano. Fue creado en 1991 como Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo por iniciativa de la FIL Guadalajara, pero en 2006 debió cambiar su nombre por problemas con los herederos del autor de Pedro Páramo. En su primera edición lo recibió el chileno Nicanor Parra, y después han sido galardonados con él Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004), Tomás Segovia (2005), Carlos Monsiváis (2006), Fernando del Paso (2007), António Lobo Antunes (2008), Rafael Cadenas (2009), Margo Glantz (2010) y Fernando Vallejo (2011). Fuente: FIL *** Javier Marías rechaza el Premio Nacional de Narrativa de España El periodista y escritor Juan Cruz ha sido reconocido con el Premio Nacional de Periodismo Cultural por representar “la curiosidad intelectual y la pasión por la cultura”. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España concedió este jueves 25 de octubre el Premio Nacional de Narrativa al escritor madrileño Javier Marías por su novela Los enamoramientos, pero el autor decidió rechazar la distinción por considerar que aceptarla habría sido “una sinvergonzonería”, dado que hace tiempo que no acepta premios oficiales españoles. Marías, quien dio una rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para explicar sus razones, quiso desvincular su rechazo del color político del actual gobierno español. “Estoy siendo coherente con lo que siempre he dicho, que nunca recibiría un premio institucional. Si hubiera estado el PSOE en el poder hubiera hecho lo mismo”. Tras reconocer que hay un poco de “vanidad” en su decisión, Marías criticó muy duramente al gobierno de Mariano Rajoy respecto a la cultura, comparando los recortes actuales en esta materia con el franquismo. Insistió, asimismo, en que su decisión ha sido meditada durante largo tiempo y que con ella pretende que no se le pueda tildar de favorecido. “He rechazado toda remuneración que procediera del erario público”, dijo el escritor. “He dicho en no pocas ocasiones que en el caso de que se me concediera no podría aceptar premio alguno. Hasta ahora no se había dado el caso, con excepción de Nacional de Traducción [que Marías ganó en 1979 por La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy]. Ahora que se da el caso, sería aprovechado desdecirme de lo manifestado. Confío en que no se tome mi postura como un feo. Lamento no poder aceptar lo que en otras épocas habría sido motivo de alegría”. Reveló también que en 2011 la Real Academia Española —de la que Marías es miembro— consideró proponer su nombre para el Premio Cervantes, pero él intervino para impedirlo. “Les dije que agradecía su confianza pero les rogaba que se abstuvieran de poner mi nombre, porque si me lo hubiesen dado no lo podría aceptar, y si yo era avalado por la RAE alguien podía considerar que era la RAE quien hacia un feo, o lo rechazaba, a través de mí. Me hicieron caso y omitieron mi nombre”. “Debo hacer hincapié en que quiero agradecer la gentileza del jurado”, continuó Marías. “Incluso la persona del Ministerio de Cultura que me ha llamado a la hora del almuerzo para comunicarme este fallo, al disculparme por no poderlo aceptar, me ha comentado que uno de esos miembros —no tenía idea de que se fallaba hoy el premio ni de quiénes eran los miembros del jurado— mencionó que podría rechazarlo pero aun así consideraron que no era asunto suyo y que tenían que premiar el libro más merecedor según ellos. El jurado decidió que a ellos no les competía meterse en esa cuestión, han cumplido su tarea. Y por eso debo agradecérselo más aun”. Sin embargo, no dejó de manifestar alguna satisfacción por la concesión del premio a su novela. “Es algo halagador que una novela que hayas escrito, con mucha inseguridad, sea reconocida; pero no he tenido dudas a la hora de pensar que, como he expresado varias veces, no lo aceptaría. Recuerdo que ha habido autores (aunque no voy a hacer nombres) siempre muy alejados del poder, que se habían manifestado así, y sin embargo, cuando se les dio un premio nacional, lo aceptaron. En este país hay poca memoria para lo que conviene; la gente puede cambiar de opinión, y me parece bien; pero me parecería inconsecuente, una cierta sinvergonzonería que con mi postura de estos años de pronto hoy, por un premio con una cantidad apreciable de dinero, dijera que sí. Habría sido indecente por mi parte”. El autor de Corazón tan blanco aprovechó la rueda de prensa para recordar que los recortes que el gobierno de España ha aplicado al sector cultural han afectado directamente a las bibliotecas públicas. “Creo que es mejor que ese dinero el Ministerio lo destine a lo que le parezca. Ojalá lo destinaran a las bibliotecas públicas, que han recibido un presupuesto de cero euros para 2013, lo cual me parece escandaloso. Entiendo que haya recortes en Cultura cuando es necesario, a sectores como el cine, el teatro, la ópera, que son efectivamente caros, pero no entiendo que afecte a las bibliotecas públicas. Que el presupuesto sea cero para las bibliotecas públicas me parece escandaloso”. Mencionó algunos casos de autores que merecían un premio nacional y jamás se lo concedieron, como el de su padre, el filósofo Julián Marías, o los escritores Juan Benet, Juan García Hortelano o Eduardo Mendoza. “Fueron maestros míos y si ellos no lo recibieron, quizás pensaba en por qué habría de merecerlo yo. Pensé: tal vez es mejor estar en la lista de los que no. Aunque luego lo hayan recibido escritores como Ferlosio o Muñoz Molina también lo han recibido algunos muy malos. Todo esto también ayudó a que tomara la decisión”. Dotado con 20.000 euros, el Premio Nacional de Narrativa reconoce la mejor obra de narrativa publicada en España en 2011 en castellano o en cualquiera de las otras lenguas cooficiales. El jurado estuvo formado, entre otros, por Clara Sánchez, Soledad Gallego-Díaz Fajardo, Fernando Rodríguez Lafuente, Javier Cercas y Marcos Giralt Torrente, ganador de la pasada edición del galardón por su libro Tiempo de vida. Marías (Madrid, 1951) es autor de Los dominios del lobo, Travesía del horizonte, El monarca del tiempo, El siglo, El hombre sentimental (Premio Ennio Flaiano), Todas las almas (Premio Ciudad de Barcelona), Corazón tan blanco (Premio de la Crítica, Prix l’Oeil et la Lettre, IMPAC Dublin Literary Award), Mañana en la batalla piensa en mí (Premio Fastenrath, Premio Rómulo Gallegos, Prix Femina Étranger, Premio Mondello di Palermo), Negra espalda del tiempo, de los tres volúmenes de Tu rostro mañana:1 Fiebre y lanza (Premio Salambó), 2 Baile y sueño, 3 Veneno y sombra y adiós, y de Los enamoramientos (Premio Qué Leer), entre otros. Fue profesor en la Universidad de Oxford y en la Complutense de Madrid. Sus obras se han publicado en 42 lenguas y en 52 países, con más de seis millones de ejemplares vendidos. Otros premios El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte informó el martes 16 de octubre sobre la concesión del Premio Nacional al Fomento de la Lectura al programa Página 2, que presenta Óscar López en RTVE, y a la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Página 2 recibe el galardón por ser un programa cultural con vocación de servicio público, por su formato original, su gran riqueza visual y su espíritu crítico dirigido a todo tipo de lectores. Por su lado, la FGEE ha sido premiada “porque desde hace más de diez años impulsa con otras entidades públicas y privadas diversos programas y políticas de promoción de la lectura, tanto en el ámbito nacional como internacional, especialmente en el ámbito iberoamericano”. El Premio Nacional de Fomento de la Lectura, que tiene carácter honorífico y carece de dotación económica, tiene por objeto reconocer el papel que diferentes personas y entidades, especialmente los medios de comunicación, pueden desempeñar en el fomento del hábito lector y en la transmisión de una imagen de la lectura como una actividad cultural positiva, útil y placentera. El jurado estuvo compuesto por Jesús Parralejo, nombrado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape); Ana Belén Roy, por la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España; Cristina Manzano, por la Asociación de Editores de Revistas Culturales de España (Arce); José Antonio Martínez Sánchez, por el Consejo Escolar del Estado; Asunción Bernáldez, por el Instituto de Investigaciones Feministas; Emiliano Martínez, por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; y en representación de los galardonados en la edición de 2011, Ignacio Elguero, por el programa Estación Azul, de RNE, y Concepción Díaz, por la Fundación CNSE para la Supresión de las Barreras de la Comunicación. El Premio Nacional del Cómic recayó este año sobre Alfonso Zapico por su obra Dublinés, una biografía de James Joyce. El galardón, que está dotado con 20.000 euros y cuyo veredicto fue anunciado el lunes 22 de octubre, tiene como objeto distinguir la mejor obra de esta especialidad publicada en cualquiera de las lenguas del Estado durante el año 2011. Zapico (Asturias, 1981) es diplomado en ilustración y diseño por la Escuela de Arte de Oviedo. Actualmente, trabaja como freelance realizando trabajos gráficos de carácter infantil y juvenil para editoriales nacionales y regionales, para libros de texto, dibujos animados e ilustraciones. En 2005 comenzó a trabajar como ilustrador para proyectos de la Consejería de Educación del Principado de Asturias. También es colaborador del periódico La Nueva España, y ha publicado historietas y tiras cómicas en diversas revistas juveniles y digitales de Asturias. El jurado estuvo compuesto por Ester García, a propuesta de la Asociación de Autores de Cómic de España (Aace); Purificación Campos, por la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales (Fadip); Jesús Marugán, por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal); Anna Abella, por las Asociaciones de Profesionales del Cómic; Araceli Pereda, por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y los dos últimos autores premiados, Antonio Altarriba (2010) y Santiago Valenzuela (2011). El 23 se anunció el veredicto del Premio Nacional de Poesía Joven “Miguel Hernández”, que correspondió a Martha Asunción Alonso por Detener la primavera. El premio distingue una obra de poesía publicada en 2011 por un autor español menor de 31 años. Alonso (Madrid, 1986) es licenciada en filología francesa por la Universidad Complutense de Madrid y compagina la creación literaria con la docencia en Francia. Su obra poética ha sido reconocida en diversos certámenes, como el premio La Voz + Joven de la Obra Social de Caja Madrid (2009) y el Premio de Poesía Antonio Machado de la Fundación de Ferrocarriles Españoles (accésit en 2009). Además de la obra con la que acaba de obtener este galardón, ha publicado Cronología verde de un otoño (2008) y Crisálida (2010). El jurado estuvo compuesto por Salvador Gutiérrez Ordoñez, designado por la Real Academia Española (RAE); Xosé Luis Axeitos, por la Real Academia Gallega; Itziar Zubizarreta, por la Real Academia de la Lengua Vasca; David Castillo, por el Instituto de Estudios Catalanes; María Pilar Celma, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue); Dionisia García, por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Araceli Iravedra, por la Asociación Española de Críticos Literarios; Daniel Antonio Leal, por el Centro de Estudios de Género; Jon Juaristi, por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, y Laura Casielles, autora galardonada en la edición 2011. Por su parte, Juan Cruz fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Cultural, según el anuncio hecho el pasado 29 de octubre. El jurado dictaminó que Cruz merece el premio por representar “la curiosidad intelectual y la pasión por la cultura”. Cruz ( Puerto de la Cruz, Tenerife, 1948), es licenciado en periodismo e historia por la Universidad de La Laguna. Ha coordinado proyectos culturales y fue director de comunicación del Grupo Santillana. Actualmente es adjunto a la dirección del diario español El País. En 1972 se estrenó como novelista con Crónica de la nada hecha pedazos, que obtuvo el premio Benito Pérez Armas. A éste le ha seguido una veintena de libros de entre los que destaca Egos revueltos: la vida literaria, una memoria personal en el que da buena cuenta de la multitud de entrevistas que ha realizado. Junto a su labor escrita, en la actualidad mantiene el blog Mira que te lo tengo dicho (http://blogs.elpais.com/juan_cruz). En el jurado participaron los dos últimos autores galardonados, Fabricio Caivano y Ana Borderas (2010 y 2011); Lorenzo Silva, a propuesta del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; Antonio Petit Caro, designado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España; Rosa Mora, por la Asociación de Periodistas Culturales de Cataluña; Atocha Aguinaga, por la Asociación de Revistas Culturales Españolas; Celso Almuiña, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas; Ana Belén Roy, por la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España; Antón Rodríguez Castro, por la Asociación Española de Críticos Literarios; José Antonio Pascual Rodríguez, por la Real Academia Española, y Jesús M. Díaz Álvarez, por el Centro de Estudios de Género de la Uned. El martes 30 de octubre, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte anunció la concesión de su Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil a Laura Gallego por su obra Donde los árboles cantan. El galardón, dotado con 20.000 euros, distingue a una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España durante 2011. Gallego (Valencia, 1977) estudió filología hispánica. Obtuvo en 1998 su primer premio de literatura juvenil (Barco de Vapor) con la novela Finis Mundi, traducida al portugués, el alemán y el italiano. En 2001 volvió a ganar el Barco de Vapor con su obra La leyenda del rey errante. Parte de su obra se ha traducido al rumano, francés, polaco, finés, sueco, noruego, danés, húngaro, inglés, italiano, alemán, portugués, catalán, coreano y chino. Además publica cuentos infantiles, escribe guiones para series de dibujos animados como Sara y las goleadoras y da numerosas charlas en colegios e institutos. El jurado estuvo integrado por Gregorio Salvador a propuesta de la Real Academia Española; por la Real Academia Gallega/Real Academia Galega, Francisco Fernández; por la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia Amaia Jaureguizar; por el Instituto de Estudios Catalanes/Institut d’Estudis Catalans, Mercè Canela; por la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil (OEPLI), Sara Moreno; por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue), Antonio Agustín Gómez Yebra; por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape), Rafael José Terán; por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE), Juan Ángel Juristo; por el Centro de Estudios de Género, María Milagros Montoya; por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, María Dolores González. Asistieron también los dos últimos autores galardonados, Eliacer Cansino (2010) y María Teresa Carranza (2011). El Premio Nacional de Ensayo, dotado con 20.000 euros y anunciado el miércoles 31 de octubre, recayó este año sobre la catedrática barcelonesa Victoria Camps. La presidenta del Comité de Bioética de España ha sido reconocida por su trabajo El gobierno de las emociones. Camps cursó sus estudios de filosofía en la Universidad de Barcelona, donde se doctoró en 1975. Es filósofa y catedrática de ética de la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue senadora por el Partido Socialista de Cataluña entre 1993 y 1996. Ha trabajado en importantes universidades extranjeras como la Johns Hopkins, en EUA, o la Universidad Nacional Autónoma de México. Los jueces fueron Inés Fernández-Ordóñez, a propuesta de la Real Academia Española; Xosé Ramón Barreiro, por la Real Academia Gallega/Real Academia Galega; Lourdes Otaegi, por la Real Academia de la Lengua Vasca; Simona Skrabec, por el Instituto de Estudios Catalanes; Fernando José Rodríguez, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue); Félix Grande, por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Rafael Núñez, por la Asociación Española de Críticos Literarios; José Manuel Fernández, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Miguel Lorente, por el Centro de Estudios de Género, y Xavier Pericay a propuesta del ministro de Educación, Cultura y Deporte. A nivel general, el jurado de los Premios Nacionales de Cultura de España estuvo presidido por Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, y tuvo como vicepresidenta a Mónica Fernández, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Fuentes: EFE • El País • Europa Press • La Vanguardia *** Dos venezolanos lanzan en Nueva York editorial para mercado en español En noviembre del año pasado inició su andadura Sudaquia Editores (http://www.sudaquia.net), un esfuerzo del editor Asdrúbal Hernández y la historiadora María Angélica García —ambos venezolanos— para establecer en el mercado norteamericano un espacio para escritores de habla hispana que no necesariamente encajan dentro de los intereses de las editoriales tradicionales de Estados Unidos. “Las grandes editoriales de Estados Unidos buscan libros que tengan grandes ventas”, comenta Asdrúbal Hernández. “Nosotros, más que un criterio de cantidad, nos concentramos en la calidad”. Con esta idea, Sudaquia Editores comienza su tarea de reunir la literatura latinoamericana para proyectarla a lo largo de Norteamérica. Hasta el momento han publicado catorce títulos que reúnen autores tales como los cubanos Osdany Morales (Premio Alejo Carpentier 2012) y Enrique del Risco, el chileno Francisco Díaz Klassen (Premio Roberto Bolaño 2010 y considerado una de las promesas de la Feria del Libro de Guadalajara), el argentino Martín Cristal (Premio Iberoamericano del Cuento Agustín Monsreal, 2005) y los venezolanos Héctor Torres (http://www.letralia.com/firmas/torreshector.htm), Israel Centeno, César Landaeta y Francisco Massiani (Premio Nacional de Literatura 2012), entre otros. Sus títulos están disponibles en dos modalidades, impresa y digital. También pueden conseguirse en algunas librerías de Nueva York, Miami y Los Ángeles, así como en eventos internacionales como la Feria Internacional del Libro de Miami, que tendrá lugar en el campus del Miami Dade College, y donde Sudaquia dispondrá de un puesto entre el 16 y el 18 de noviembre. Fuente: Sudaquia *** Gobierno español dará 100.000 euros al Diccionario biográfico español Pese a que mantiene las imprecisiones que el año pasado desencadenaron una agria polémica (http://www.letralia.com/255/0719diccionario.htm), el Diccionario biográfico español volverá a recibir en 2013 del gobierno de España una generosa subvención que alcanzará la suma de 100.000 euros, según se anunció el pasado 26 de octubre. El Congreso español aprobó en 2011 una proposición no de ley que ordenaba la congelación de las ayudas públicas a la obra de la Real Academia de la Historia (RAH) mientras no se subsanasen los graves errores cometidos en algunas voces, principalmente las referidas al siglo XX. Entre ellas, la más significativa de todas era la referida al general Francisco Franco, cuyo régimen era descrito con clara benevolencia por su biógrafo, el historiador Luis Suárez, antiguo alto cargo de la administración franquista. El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes ha justificado la subvención por “la entidad y relevancia de la obra” y por su “carácter permanente, que obliga a su constante actualización”. En una respuesta al grupo socialista en el Congreso, aseguran que una comisión está “revisando y mejorando las entradas discutidas del Diccionario” y recuerda que sus trabajos se incluirán en una adenda. Tras la llegada del PP al Gobierno, las presiones ejercidas desde el Ministerio de Educación sobre la RAH para enmendar errores se esfumaron. El departamento de José Ignacio Wert ya ignoró la iniciativa parlamentaria en los Presupuestos Generales de 2012. Aunque la RAH no había corregido nada en la obra, el ministerio le otorgó una subvención de 163.790 euros en 2012. La oposición pidió entonces cuentas al ministro, que en julio remitió al portavoz socialista en la comisión de Educación, Mario Bedera, el informe de la Academia sobre los trabajos de la comisión creada para supervisar y corregir la obra. La RAH contó al ministro y éste contó en el Congreso que se realizarán redacciones complementarias en 10 entradas, se revisarán parcialmente otras seis y se matizarán una treintena de entradas de militares, políticos y religiosos. En total, 46 voces experimentarán enmiendas pero la Academia de la Historia mantiene un absoluto hermetismo sobre cuáles serán y quiénes realizarán dichos cambios. “Imaginamos que entre ellas estará la de Franco, pero no lo sabemos. Hay una opacidad tremenda en esto. Llevan 16 meses mareando la perdiz. No nos vale con decir que se van a cambiar porque no sabemos ni en qué sentido ni por quiénes”, critica Mario Bedera. El grupo socialista presentó el 26 de octubre una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de 2013 para que se retire la subvención de 100.000 euros al Diccionario biográfico y ese dinero se destine a las asociaciones de madres y padres de alumnos. “Pedimos que se congelen las ayudas hasta el momento en que tengamos claras las correcciones”, dijo Bedera, que reprobó la decisión del gobierno de subvencionar nuevamente a la RAH por una obra que contiene numerosos fallos en la valoración de personajes esenciales del siglo XX. “La proposición no de ley contiene una obligación política de la que han hecho caso omiso”, señaló. Fuente: El País *** Presentarán en Miami primer tomo de obras completas de Cabrera Infante El primer tomo de las obras completas del fallecido escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, Premio Cervantes, será presentado en la Feria Internacional del Libro de Miami que se celebrará del 11 al 18 de noviembre próximos, dijeron los organizadores del evento este 26 de octubre. La viuda y albacea del autor, Miriam Gómez, quien viajará desde Londres, es la encargada de presentar El cronista de cine, que recoge la mayoría de las críticas cinematográficas que Cabrera Infante (1929-2005) publicó bajo el seudónimo de G. Caín. El primer volumen de estas obras completas, publicado por la editorial española Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, gira en torno al libro Un oficio del siglo XX, pero incluye entrevistas, artículos, ensayos, artículos y reportajes. Es la primera vez que se presentará en Miami después de su publicación en febrero pasado en Madrid, dijo Alejandro Ríos, uno de los portavoces de la feria, organizada por el Centro de Literatura y Teatro del Miami Dade College. El autor de Tres tristes tigres, entre otras obras, y Premio Cervantes 1997, inicialmente colaboró con la revolución cubana, pero en 1965 rompió con el régimen de Fidel Castro y se exilió en el Reino Unido. Murió en Londres en 2005 y sus restos mortales fueron incinerados y guardados “hasta que puedan volver algún día a una Cuba libre”, dijo su viuda en esa ocasión. La presentación de El cronista de cine forma parte del programa de autores iberoamericanos de la Feria Internacional del Libro de Miami, que este año rinde homenaje a Paraguay y a su cultura. En el marco de la feria se realizarán paneles dedicados a los desafíos del siglo XXI, el nuevo poder de la mujer, y riqueza y pobreza en América Latina, además funciones de teatro y otros espectáculos escénicos. En el programa en español destacan el mexicano Homero Aridjis, el cubano Carlos Alberto Montaner, el peruano Santiago Roncagliolo, el chileno Roberto Ampuero, el argentino Leopoldo Brizuela —Premio Alfaguara 2012—, el español Fernando Aramburu —Premio Tusquets— y la brasileña Nélida Piñón. Fuente: EFE *** Enrique Krauze recibe el Premio de Ensayo José Manuel Caballero Bonald “Estoy muy complacido y emocionado porque se trata de un premio literario, un atributo de un valor especial para un historiador, biógrafo y ensayista”. Con estas palabras agradecía el pasado 26 de octubre el ensayista y editor mexicano Enrique Krauze el Premio Internacional de Ensayo de la Fundación Caballero Bonald, que recibía de manos del propio escritor jerezano por su trabajo Redentores: ideas y poder en América Latina. Un galardón que considera “un avance hacia el reconocimiento de la dignidad del ensayo, género tan importante en nuestra lengua que se ha dejado un poco de lado frente a la poesía y la novela”, aseguraba. El catedrático José Carlos Mainer, miembro del jurado, destacaba que el libro, “donde predomina la lucidez, sin muestras de autocomplacencia”, es “un resumen de la tradición intelectual latinoamericana, con análisis implacables de fetiches como José Martí, cultos populares como el Che Guevara y contrapuntos intelectuales como García Márquez y Vargas Llosa”. Caballero Bonald, que definía a Krauze (Ciudad de México, 1947) como “el heredero intelectual, no sólo en México, sino en toda América Latina, de Octavio Paz”, destacaba de la obra el hecho de que “por una parte es una crítica a los mesianismos, a los redentorismos tan frecuentes en América Latina, pero por otro lado pretende redimir al lector, liberarlo, hacerle ver que el mejor camino para los pueblos no es la redención, que no es de este mundo y que no debemos mezclar con la política”. “Los pueblos podemos aspirar al mejoramiento social, económico y político, a una mayor civilidad, tolerancia, solidaridad y justicia. Son ideas terrenales, no celestiales”. Krauze recordaba algunas de las 12 figuras que aparecen en el libro, como Eva Perón o “los cuatro José” (Martí, Rodó, Vasconcelos y Mariátegui), el teólogo Samuel Ruiz, el subcomandante Marcos, y el poeta Octavio Paz, que funciona como “espina dorsal”, y subrayaba el hecho de que en él “las protagonistas son las ideas, pero no las abstractas, sino las encarnadas en hombres y mujeres con amores y odios, con momentos de exaltación y de miserias”, decía. Tras agradecer a todos los miembros del jurado y a la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, el galardón —dotado con 20 mil euros (unos 26 mil dólares)—, se refería “a la difícil hora que atraviesa España”, que vive una profunda crisis económica con casi 6 millones de personas sin trabajo. Y aunque reconocía que la situación de México y del resto de los países latinoamericanos “no es la peor”, recordaba la necesidad de llevar a cabo “reformas económicas y crecer en tasas mayores para que los jóvenes latinoamericanos puedan entrar en el mercado de trabajo”. En el caso concreto de México, reconocía que a los problemas comunes de todo el continente había que sumarle la violencia criminal y el narcotráfico. “Dos problemas que no se encaran con movimientos mesiánicos políticos sino con políticas públicas y con la combinación de medidas eficaces, difíciles, que deben ser tomadas siempre en el marco de las leyes y las instituciones democráticas”. Y el hecho de ser “vecino del país con mayor mercado del consumo de drogas y proveedor de armas, una condición geográfica que no va a cambiar”. En este sentido abogó por “aprender a presionarlo para que la muy inequitativa relación entre ambos países se modifique en alguna medida”. El premio, que reconoce una obra seleccionada entre todas las publicadas en 2011 en cualquier lugar del mundo y en alguna de las lenguas del Estado español, está convocado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, el Banco Santander (a través de su división global Santander Universidades) y el Ayuntamiento de Jerez. Autores como Mario Vargas Llosa, Elías Díaz y Eugenio Trías han ganado en anteriores ediciones. Fuente: El Universal *** Entregan a José Napoleón Oropeza el Premio de la Crítica de Venezuela El pasado sábado 27 de octubre a las 3 de la tarde se realizó en la Librería Kalathos, ubicada en el Centro de Arte Los Galpones, en Los Chorros (Caracas), la entrega del Premio de la Crítica a la Novela 2011, que ha recaído sobre el escritor José Napoleón Oropeza (Barinas, 1950) por su novela Las puertas ocultas (bid & co), de acuerdo con el veredicto emitido por los jueces Alma Clara Áñez, Ángel Gustavo Infante y Carlos Pacheco. El jurado escogió por unanimidad la novela de Oropeza “en razón de su sostenida coherencia narrativa, del talante épico del que se reviste la pesquisa literaria que centra su desarrollo, del profundo conocimiento que respalda el tratamiento de temas como la santería, la literatura y la cultura cubana, así como de su convincente performance metaficcional, a través del cual la pasión literaria se imbrica con la intriga política”. Las puertas ocultas narra la historia de Eduardo, un joven de 21 años que en 1974 viaja a Cuba con su esposa, Gloria, persiguiendo una novela: Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas. Sin embargo, gran sorpresa se llevaría al experimentar, tras un recorrido por librerías, cementerios y otros ámbitos de La Habana, que el cubano común no tenía idea de lo que él buscaba, pues el régimen había callado a la expresión. Ex presidente del Ateneo de Valencia y uno de los más respetados intelectuales de Venezuela, Oropeza es docente egresado de la Universidad de Carabobo y tiene estudios en el King’s College de la Universidad de Londres, donde presentó como tesis de grado su estudio Para fijar un rostro, que intenta establecer un perfil de la novela venezolana y que fuera publicado en 1984 por Vadell Hermanos. Ha publicado también las novelas El bosque de los elegidos (1986), Entre el oro y la carne (1990) y Testamento de un pájaro (1992), los libros de cuentos La guerra de los caracoles (1991) y La carta que contenía arena (2002) y el ensayo El habla secreta (2002). El Premio de la Crítica, que conceden Ficción Breve Venezolana, la Fundación para la Cultura Urbana y la Sociedad de Amigos para la Cultura Urbana, reconoce la mejor novela publicada entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2011, y está dotado con 7.000 bolívares. También se concedió menciones honoríficas a Todas las lunas, de Gisela Kozak Rovero (“un fantástico diseño lúdico que trama el relato a través de diversos tiempos, múltiples personajes y variados géneros como la carta, el diario y la crónica”), Valle Zamuro, de Camilo Pino (“un acercamiento innovador, con una textura narrativa nada común en nuestra narrativa, donde dialogan de manera convincente el mundo urbano y el rural”) y Rating, de Alberto Barrera Tyzska (“una novedosa aproximación a un fenómeno tan venezolano como la telenovela, escrita con gracia e intriga por un reconocido practicante del oficio”). Fuentes: El Universal • TalCual *** Denuncian que Biblioteca Nacional Argentina “esconde” busto de Borges La escultura del escritor Jorge Luis Borges, quien fuera director de la Biblioteca Nacional de Argentina entre 1955 y 1973, yace en uno de los subsuelos de la sede de esta institución en la avenida Libertador de Buenos Aires, al lado de los extintores de incendios. Así lo denunció el pasado 28 de octubre LaPolíticaOnline en una nota según la cual la ubicación del busto deriva de una decisión de las autoridades de la Biblioteca Nacional, que actualmente encabeza Horacio González. La escultura estuvo alojada antes en el hall de ese edificio, que el propio Borges promovió construir durante su gestión al frente de la institución, desde 1955 hasta 1973. Es decir, desde el derrocamiento de Juan Domingo Perón hasta su vuelta al país. Hace algunos años, González dijo que “sería tonto tachar a Borges de reaccionario siendo revolucionario en su estilo: la obligación de los que quieren transformar una sociedad es leer también a Borges”. Fuente: LaPolíticaOnline *** Se fusionan los grupos editoriales Penguin y Random House El consorcio británico Pearson ha acordado fusionar su división editorial Penguin con Random House, perteneciente al grupo alemán de medios de comunicación Bertelsmann, lo que dará origen a uno de los mayores editores de libros en lengua inglesa a nivel mundial, informaron las dos compañías el pasado 29 de octubre. Según los términos del acuerdo suscrito, que podría completarse en la segunda mitad de 2013, Penguin y Random House combinarán sus actividades bajo una nueva sociedad denominada Penguin Random House, de la que Bertelsmann controlará un 53% y Pearson el 47% restante. Además, ni Pearson ni Bertelsmann podrán vender acciones de Penguin Random House durante tres años. Asimismo, el acuerdo alcanzado entre las dos compañías excluye expresamente el negocio editorial en general en Alemania y permite a Pearson conservar el derecho de usar la marca Penguin en el segmento de libros de texto en todo el mundo. Por otra parte, la alemana Bertelsmann, la mayor compañía europea de medios de comunicación, designará a cinco miembros del consejo de Penguin Random House, mientras la británica nombrará a cuatro. John Makinson, actual presidente y consejero delegado de Penguin, presidirá Penguin Random House, mientras que el consejero delegado de Random House, Markus Dohle, desempeñará el mismo cargo en la nueva sociedad. “Tras analizar las tendencias a largo plazo y los considerables cambios que afectan a la industria editorial, Pearson y Bertelsmann han llegado a la conclusión de que el éxito comercial de Penguin y Random House puede lograrse de mejor manera a través de una alianza con otra gran compañía editorial internacional”, indicaron las compañías. En este sentido, los dos grupos consideran que esta alianza permitirá generar sinergias en ámbitos como el almacenamiento, la distribución o la impresión, y esperan que su inversión orgánica combinada en autores y nuevos productos superará a la que hubieran realizado de manera autónoma. La consejera delegada de Pearson, Marjorie Scardino, destacó que esta fusión con Random House “mejorará enormemente las oportunidades, ya que las dos compañías podrán compartir gran parte de sus costes”. Penguin es una de las marcas británicas más reconocidas en todo el mundo después de haber sido creada por Allen Lane en 1935. Hoy emplea a más de 5.500 personas en todo el mundo y en 2011 sus ventas representaron el 11% del mercado del Reino Unido. Random House cuenta con 5.300 empleados a nivel mundial y el año pasado sus ventas representaron algo menos del 15% del mercado en las islas británicas. Fuentes: Europa Press • La Razón *** Conmemoran con un documental la trayectoria de Gabriel García Márquez El escritor mexicano Gabriel Santander presentó, en homenaje a Gabriel García Márquez, el documental Hoy comienzan los próximos cien años, en el que ofrece una mirada a una parte de la vida del autor colombiano mostrando aspectos de la creación de sus primeras obras y de su llegada a México. El documental fue transmitido el lunes 29 de octubre, de forma simultánea, en las televisoras de señal abierta Canal 22 (México) y Señal Colombia, informó en un comunicado el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que indicó que el documental incluye testimonios del autor de Cien años de soledad, así como de críticos literarios y escritores. García Márquez celebra en 2012 tres décadas de haber recibido el Nobel de Literatura, y México, el país en el que reside, le ha preparado algunos reconocimientos, como la Medalla Bellas Artes de México. Conaculta agregó que el documental es parte de las celebraciones por los 30 años de su Nobel, pero también para recordar que hace cinco décadas decidió que México sería su lugar de residencia. Fuente: AP *** 20º Premio Sor Juana Inés de la Cruz para la chilena Lina Meruane Por ser dueña de “una prosa intimista, rigurosa, que plantea y resuelve continuos retos verbales y estéticos”, el jurado integrado por los escritores Yolanda Arroyo Pizarro (http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm), Antonio Ortuño y Cristina Rivera Garza decidió otorgar este 29 de octubre el XX Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz a la escritora chilena Lina Meruane, por su novela Sangre en el ojo (Eterna Cadencia, 2012). La narradora recibirá el 28 de noviembre el galardón, dotado con 10.000 dólares, en la 26ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). El jurado del Premio Sor Juana consideró que Sangre en el ojo es “una novela sobrecogedora, formalmente arrojada, que ofrece una antropología interna de su narradora y una reflexión del tiempo que pasa por su cuerpo y su conciencia, y que equilibra con gran talento la búsqueda de un lenguaje personal con la seducción narrativa”. Nacida en Santiago de Chile en 1970, Meruane es escritora y ensayista. Su obra de ficción incluye los relatos de Las Infantas (1998), así como las novelas Póstuma (2000), traducida al portugués en 2001, Cercada (2000) y Fruta podrida (2007), además de numerosos cuentos publicados en antologías y revistas en español, inglés, alemán y francés. Ha recibido becas de escritura del Fondo de Desarrollo de las Artes de Chile, de la Fundación Guggenheim y de la Nacional Endowment for the Arts. En 2006 ganó el premio del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes de Chile a la Mejor Novela Inédita por Fruta podrida, y en 2011 ganó el Premio Anna Seghers. Actualmente enseña literatura y cultura latinoamericana en el Liberal Studies Program y da talleres en el Máster de Escritura Creativa en Español de la Universidad de Nueva York. Sobre Sangre en el ojo, el jurado del XX Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz explicó que “presenta la intensa travesía de Lucina, la narradora, a través de la enfermedad, entretejiendo con habilidad los territorios de la autobiografía y la ficción, y destaca también por sus amplios recursos gramaticales y sintácticos —la estructura misma de oraciones y párrafos; la naturaleza indirecta de los diálogos, el uso de la segunda persona del singular como receptora de discurso—, en los que se encarnan la fragilidad del cuerpo y la entereza de los sentimientos”. Instituido en 1993, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz fue concebido y bautizado por la escritora nicaragüense Milagros Palma. Se trata de un reconocimiento al trabajo literario de las mujeres en el mundo hispano, que premia a la autora de una novela publicada en español con 10.000 dólares en efectivo. Es entregado anualmente por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y auspiciado por la Universidad del Claustro de Sor Juana y Faber-Castell de México. Ya con veinte ediciones en su haber, el galardón fue concedido por primera vez a Angelina Muñiz-Huberman (1993), a quien siguieron Marcela Serrano (1994), Tatiana Lobo (1995), Elena Garro (1996), Laura Restrepo (1997), Silvia Molina (1998) y Sylvia Iparraguirre (1999). En 2000 fue declarado desierto. Desde entonces ha sido entregado a Cristina Rivera Garza (2001), Ana Gloria Moya (2002), Margo Glantz (2003), Cristina Sánchez-Andrade (2004), Paloma Villegas (2005), Claudia Amengual (2006), Tununa Mercado (2007), Gioconda Belli (2008), Cristina Rivera Garza (2009), Claudia Piñeiro (2010) y Almudena Grandes (2011). Fuente: FIL *** Fernando Monacelli gana el Premio Clarín con Sobrevivientes Sobrevivientes, del escritor y periodista argentino Fernando Monacelli, ganó en Buenos Aires la 15ª edición del Premio Clarín de Novela, que otorga el grupo periodístico Clarín, según el veredicto anunciado la noche del pasado martes 30 de octubre. El ganador recibirá 150.000 pesos (unos 31.500 dólares) y la obra será publicada por el sello Clarín/Alfaguara. La novela fue elegida por unanimidad por un jurado integrado por tres escritores —el español Juan Cruz Ruiz, la argentina Claudia Piñeiro y el peruano Santiago Roncagliolo— entre las diez obras finalistas, seleccionadas de entre los 526 originales de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos que se presentaron al concurso bajo seudónimos. “Estamos viviendo un renacimiento de la literatura latinoamericana. Con autores hablando con su territorio en una actitud rabiosamente existencialista”, dijo Juan Cruz durante su intervención como miembro del jurado. Claudia Piñeiro, por su parte, contó qué se sentía ganar el premio. “Yo sabía que salían los finalistas en el diario, esperé a que llegara y vi que estaba Las viudas de los jueves. Desperté a mi hijo para mostrárselo, y me dijo: Mamá, te la robaron. Era porque salía con seudónimo”. Piñero reveló también que el día de la entrega le metió en la mochila a su hijo un libro de Saramago, otro de Rosa Montero y otro de Belgrano Rawson, los jueces de la edición de 2005 que ella ganó. “Al menos me los iba a llevar firmados”, recordó. “El premio es una gran oportunidad, es una puerta que se abre, después cada uno hará lo que crea con ese recorrido”. A Santiago Roncagliolo le tocó dar el nombre del ganador, y explicó las razones de la decisión tomada por el jurado: “Es una novela muy conmovedora, con personajes muy bien construidos que parecen reales. La decisión fue natural, discutíamos y siempre volvíamos a la misma novela”. “Es un retrato actual”, continuó el escritor peruano. “Habla de las cicatrices de un país en guerra a través de este muerto que se llama Juan Cruz”, dijo en nombre del jurado. Luego bromeó con que casi no le dan el premio a Sobrevivientes porque su protagonista lleva el mismo nombre que uno de los jueces. Sobre la novela y sobre ese protagonista llamado igual que el juez del concurso, continuó abundando: “Es la historia de su nieto, que contrata a la periodista que persigue esta historia, y es la historia de esta mujer que tiene que empezar a amar el mundo de nuevo. Es una novela muy conmovedora”. Monacelli, visiblemente emocionado, subió al escenario y dijo que había olvidado lo que tanto planeó decir. “La vanidad es tremenda”, agregó antes de explicar que su novela es la “historia de una Argentina que no puede olvidar sus deudas, que no puede reescribir su historia”, valoró “la transparencia del concurso” y agradeció a su familia. “En Sobrevivientes surgen los personajes de la historia: los veteranos olvidados, la gente olvidada por la clase política”. La novela comienza con el hallazgo en la Antártida de los cuerpos de tres marineros de un barco argentino hundido durante la guerra de Malvinas contra el Reino Unido, y narra la dolorosa historia que se desprende del diario personal de uno de ellos y de la búsqueda de un nieto perdido. Monacelli, de 45 años y natural de la provincia de Bahía Blanca, donde es editor del diario La Nueva Provincia. Es autor del volumen de cuentos Libro de vuelo (Grupo Editor Latinoamericano, 1993) y de la novela La mirada del ciervo (Mondadori, 2008), que fue finalista del premio Clarín-Alfaguara en el año 2005 y del premio La Nación-Sudamericana en 2006. La misma noche fue anunciado el Premio Clarín a la Trayectoria, que recayó sobre Clorindo Testa, y el reconocimiento por los 50 años de la Librería Cúspide. Fuentes: Clarín • EFE *** Biblioteca Nacional de España publica en Internet códices de Da Vinci Los códices Madrid I y II de Leonardo da Vinci pueden apreciarse en Internet desde el pasado martes 30 de octubre. A partir de ahora cualquier lector o investigador, en cualquier lugar del mundo, puede acceder a esta joya de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Leonardo interactivo (http://leonardo.bne.es), como ha titulado la BNE esta edición fruto de su colaboración con Telefónica, facilita tener entre las manos los cuadernos de trabajo de Da Vinci, con su transcripción y traducción, así como acceder a contenidos multimedia. El proyecto, presentado con la presencia del secretario de Estado de Cultura de España, José María Lassalle, ofrece concretamente 718 páginas digitalizadas a gran calidad entre los dos códices y cuenta con más de 120 obras digitalizadas de la BNE, 11 pistas de música de la época, 42 animaciones tridimensionales, más de un centenar de páginas con contenidos interactivos, casi cien citas extraídas de los códices Madrid del Leonardo más personal y un mapa cronológico con cuarenta fichas que recogen pasajes de la vida y contexto de Leonardo. Para Lassalle, esta iniciativa supone “abrir una ventana a la esperanza en tiempos difíciles”. El secretario de Estado recordó que la BNE es una “institución de cabecera” y valoró “su vocación de apertura y compromiso” y su “equilibrio entre tradición e innovación”. Lassalle aplaudió también la implicación de Telefónica en este proyecto que encaja en la intención del gobierno español con su Ley de Mecenazgo, en la que ha dicho que siguen trabajando y que sacarán adelante “más tarde o más pronto”. En estos momentos, Telefónica digitaliza un total de 30.000 páginas diarias de los fondos de la BNE. Serán 250.000 las obras digitalizadas en el plazo de cuatro años y medio que establece el convenio. La única obra de Da Vinci en España es el segundo libro interactivo después de El Quijote, que tiene más de 2.300.000 visitas desde su lanzamiento a finales de octubre de 2010. El acuerdo con Telefónica supone una inversión de 10 millones de euros por parte de la compañía para la digitalización del fondo libre de derecho de autor, recordó la directora de la BNE, Gloria Pérez-Salmerón. El proceso de trabajo, en el que se han invertido más de 20.000 horas, aprovechó la restauración, digitalización y reencuadernación realizada por un equipo de profesionales de la BNE. Los códices Madrid I y II contienen anotaciones y dibujos diferentes entre sí en cuanto a contenido y época. Se ha incluido un índice de materias que agrupe las páginas que contengan información acerca de un tema específico, como puede ser música, ingeniería civil o pintura, y permita un primer acercamiento directo a la temática que sea del interés del usuario. El libro interactivo constituye una radiografía de los textos leonardinos, incluye una descripción de cada uno de los códices que han llegado hasta nuestros días, la temática que aborda cada uno de ellos y dónde se encuentran. Se trata de textos técnicos en los que la naturaleza aparece como hilo conductor que da cabida, además, a otros asuntos. El códice Madrid I, el más homogéneo en cuando a su contenido, es sobre todo un tratado de mecánica y estática, de gran riqueza visual, descriptiva y técnica, pues en él se recogen infinidad de mecanismos con aplicabilidad práctica hoy día. Este tipo de contenidos ha brindado la posibilidad de incluir animaciones en 3D sobre algunos de estos mecanismos. Asimismo, se permitirá además un acercamiento más lúdico a la vida y obra de Leonardo a través de juegos. Y también las nuevas plataformas tecnológicas tendrán acceso a este Leonardo interactivo (móviles y tabletas gráficas). Por su parte, el códice Madrid II contiene una sección en la que se recoge un breve inventario de lo que constituía la biblioteca personal del florentino. Aunque no sea posible la identificación de todas las obras del inventario, hay algunas que no ofrecen duda y servirán para enlazar con algunos fondos ya digitalizados de la BNE, con el objetivo de que puedan ser consultados directamente a través de la interfaz de la Biblioteca Digital Hispánica. Entre las curiosidades de este trabajo destaca la inclusión de tres videos que muestran el funcionamiento de una reconstrucción de la viola organista, instrumento mejorado por Leonardo, elaborada en este caso por el luthier japonés Akio Obuchi. Fuente: Europa Press *** Recuerdan en la Universidad de Beijing al poeta peruano César Vallejo La prestigiosa Universidad de Beijing fue escenario, este martes 30 de octubre, de una conferencia en homenaje al gran poeta peruano César Vallejo, con ocasión del 120º aniversario de su natalicio, y en el marco del Yachay Raymi 2012 o Festival de Cultura y Artes del Perú en China 2012, que la embajada del Perú en la nación oriental realiza desde septiembre. La conferencia fue ofrecida por la catedrática china Yu Shiyan, doctora en literatura de la citada universidad, y quien destacó la importancia de la poesía de César Vallejo, de quien señaló es, sin duda, uno de los más grandes poetas de Hispanoamérica. Resaltó también el rol fundador de Vallejo en la poesía moderna en Hispanoamérica, así como la profundidad y universalidad de su obra, que hoy ejerce una gran influencia entre los poetas a nivel mundial, incluyendo a los poetas y estudiosos chinos. Por su parte, el embajador del Perú en China, Gonzalo Gutiérrez Reinel, destacó la importancia de que una especialista china como Yu Shiyan haya dedicado su tesis doctoral al estudio del poeta más trascendente de Perú y uno de los más descollantes de la literatura hispanoamericana. La conferencia también será llevada a otros espacios académicos y universidades de la capital y del interior de China. El festival cultural peruano iniciado en esta prestigiosa universidad incluye un ciclo de cine peruano, una conferencia sobre el idioma quechua y exhibiciones fotográficas y de artesanías. Fuente: Andina *** Homenaje Nacional Fernando Benítez será este año para Rogelio Cuéllar El fotógrafo mexicano Rogelio Cuéllar recibirá el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez durante una ceremonia que se celebrará en la 26ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx) el próximo 2 de diciembre, según anunciaron los organizadores de este evento editorial el pasado 31 de octubre. Cuéllar será el segundo fotógrafo —después de don Héctor García— en recibir este reconocimiento instituido por la FIL en 1992. Nacido en 1950 en Ciudad de México, a lo largo de sus 45 años de carrera ha desarrollado un trabajo de referencia para conocer a los personajes que han marcado la vida cultural de México y América Latina en las últimas cinco décadas. Más de mil creadores, entre escritores, artistas plásticos, arquitectos, actores, bailarines y músicos, han pasado frente a su cámara. Comenzó su carrera fotográfica en 1967, en la Dirección Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), y desde entonces ha trabajado en diversas instituciones y medios de comunicación. Su oficio se ha desarrollado dentro del fotoperiodismo y la fotografía de autor en tres vertientes: el retrato de creadores y sus procesos de trabajo, los paisajes rurales y urbanos y el desnudo fotográfico. Cuéllar formó parte del equipo de periodistas que fundó la revista Proceso. Fue también fundador del periódico La Jornada. Ha sido profesor de la Unam, la Universidad Autónoma Metropolitana y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Es autor de los libros Huellas de una presencia (1982), El rostro de las letras (1997), De frente y de perfil (1993), en colaboración con Miriam Moscona, y Entre la historia y la memoria (2003), en colaboración con Silvia Cherem. Su obra se encuentra en más de treinta acervos de instituciones mexicanas e internacionales, como la Fototeca del Colegio Nacional, la Fototeca del Fondo de Cultura Económica, el Museo Internacional de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, el Instituto de las Artes Gráficas de Oaxaca, el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires; The Museum of Fine Arts, en Houston, y la Casa de las Américas en La Habana. Sus fotografías han sido adquiridas para las colecciones Femsa en Monterrey, Pingyao International Photography Festival, en China, y Novi Manesh de Moscú. Entre los premios y distinciones que ha recibido destacan el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de Reportaje Gráfico, el primer lugar de la Primera Bienal de Fotografía Inba y el Premio Bloksberg a la Paz por Innovación y Creatividad, que otorga la Fundación Xart de Estados Unidos. Ha participado en más de 80 exposiciones individuales y colectivas en América y Europa. El Homenaje Nacional de Periodismo Cultural se entregó por primera vez hace veinte años al periodista, escritor, historiador y antropólogo Fernando Benítez, y desde entonces ha sido recibido por Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco, Jaime García Terrés, Vicente Leñero, Raquel Tibol, Emilio García Riera, Cristina Pacheco, Huberto Batis, Armando Ponce y Padilla, Braulio Peralta, Paco Ignacio Taibo I, José de la Colina, Emmanuel Carballo, Héctor García, Ignacio Solares, Roger Bartra, Hugo Gutiérrez Vega y Guillermo Sheridan. Fuente: FIL *** Falleció en Uruguay el escritor español Fernando Díaz-Plaja El escritor español Fernando Díaz-Plaja murió a los 94 años este miércoles 31 de octubre, víctima de una neumonía, en Uruguay, donde estaba radicado desde hace una década. El deceso ocurrió en el Hogar Español de Ancianos de Montevideo en el que fue ingresado hace dos meses debido a “varias complicaciones físicas”, explicaron informantes. Ensayista, narrador e historiador, Díaz-Plaja se había radicado en 2002 en Punta del Este, el principal centro turístico de Uruguay, y el pasado junio se rompió por segunda vez en meses una cadera, lo que derivó en un deterioro de su salud. Nacido en Barcelona en 1918, era hermano de los también escritores Aurora y Guillermo. Se graduó como licenciado en filosofía y letras por las universidades de Valencia y Barcelona, y como doctor en historia por la Universidad Complutense de Madrid. Fue profesor de historia y cultura española en diversas universidades de distintas partes del mundo y corresponsal del Diario Barcelona y Madrid, en Italia, y del ABC, en Alemania. Díaz-Plaja publicó más de 150 obras, la mayor parte de memoria y ensayo, y entre las que destaca El español y los siete pecados capitales (1966), que permaneció durante cuatro años en la lista de los libros más vendidos (con cerca de un millón de ejemplares) y fue llevado a la pequeña pantalla por José Maria Forqué. Entre sus ensayos se recuerdan también Historia universal de la cultura (1946), La vida española en el siglo XIX (1952) y El amor en las letras españolas (1963). En 1989 escribió Cuando perdí la guerra, que fue finalista del Premio Espejo de España. Fuentes: EFE • El Periódico *** Gerardo Villanueva obtiene el Hispanoamericano de Poesía para Niños La historia de una niña narrada en El vuelo de Lucy (cuaderno de tareas), primera obra de Gerardo Villanueva dirigida al público infantil, fue galardonada con el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2012, según se anunció este miércoles 31 de octubre. El poemario de Villanueva fue decretado ganador por unanimidad de entre 373 postulaciones recibidas en el certamen. El reconocimiento, otorgado por la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM) y el Fondo de Cultura Económica (FCE), está dotado con 200 mil pesos y la publicación del libro por el FCE. El jurado, integrado por Dolores Prades (Brasil), Luigi Amara (México) y Jorge Luján (Argentina), señaló que la obra “ofrece al lector una propuesta fresca, innovadora (...) y da muestra de una escritura gozosa, experimental, alejada de estereotipos”. De acuerdo con el FCE, este año se recibió propuestas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Holanda, Indonesia, Italia, Jerusalén, Panamá, Perú, República Dominicana, El Salvador, Uruguay y Venezuela. El premio será entregado a Villanueva (México, 1978) durante la inauguración del II Encuentro Internacional de Cultura Lectora, el próximo lunes 12 de noviembre, en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, en Ciudad de México. La obra narra la historia de Lucy, quien escribe versos en su cuaderno sobre las moscas que zumban a su alrededor y que distraen su atención impidiéndole concentrarse. De este modo, Villanueva crea una poética cacería de moscas que simula el vuelo de estos insectos. El autor expresa coincidencias fonéticas y las utiliza a través de aliteraciones onomatopéyicas. El poemario culmina cuando se llevan al extremo las posibilidades narrativas de esta propuesta mediante la metamorfosis de la hermana de Lucy, su abuela e incluso de sí misma. Villanueva ha publicado poemas en las revistas Luvina, Crítica, Metrópolis y Gaceta Literal. Es autor de los títulos de poesía Transterra (2009) y Feu G Rare. Está incluido en la muestra Diez y nota, de poesía joven de Jalisco (2011). Además es fundador y coeditor de la revista literaria electrónica Luzzeta, que aparecerá en enero de 2013. Fuente: La Jornada *** Fallece a los 86 años el escritor español Agustín García Calvo Agustín García Calvo, uno de los principales latinistas españoles del siglo XX, murió a los 86 años el pasado 1 de noviembre, en el Hospital Virgen de la Concha de Zamora, debido a una insuficiencia cardíaca. En julio el filósofo sufrió un paro cardíaco por el que tuvo que ser hospitalizado en Madrid. Desde entonces estuvo viviendo en Zamora, hasta que volvió a tener el mismo problema el 1 de noviembre, por lo que fue ingresado en el hospital, donde murió poco después del mediodía. Hasta la semana pasada estuvo en la tertulia que organizaba semanalmente en el Ateneo. En la última, habló sobre física y matemáticas en una conferencia llamada “Uno más uno son dos”. Ensayista, poeta, dramaturgo, traductor, filósofo, García Calvo fue también un pensador polémico. Premio Nacional de Ensayo en 1990 por Hablando de lo que habla, es autor, entre otras muchas obras, de la trilogía compuesta por Del lenguaje, De la construcción y Del aparato. También fue ganador del Premio Nacional de Literatura Dramática en 1999 por La Baraja del Rey don Pedro y de Traducción al conjunto de su obra en 2006. Nacido en diciembre de 1926, se doctoró en filología clásica por la Universidad de Salamanca, donde ejerció como profesor de latín, fue catedrático de instituto y obtuvo también la cátedra de filología latina en la Universidad de Sevilla. Fue uno de los catedráticos perseguidos por el régimen franquista y, debido a las revueltas estudiantiles de febrero de 1965, fue apartado de la cátedra. Sus obras más destacadas en el ámbito del pensamiento son Lecturas presocráticas, Lecturas presocráticas II: razón común, Edición crítica, ordenación, traducción y comentario de los restos del libro de Heráclito, Contra el tiempo y De Dios y contra la realidad, aunque también escribió otras obras centradas en la poesía, artículos y colaboraciones con los medios de comunicación. En relación con su obra teatral habría que destacar Rey de una hora, Tres farsas trágicas y una danza titánica, Pasión: farsa trágica, La rana y el alacrán o Loco de amor. Finalmente, entre sus trabajos también está el encargo que recibió del primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, para escribir el Himno de la Comunidad, por el precio simbólico de una peseta. García Calvo fue un escritor reconocido a nivel provincial, regional y nacional, con discípulos como Fernando Savater. Precisamente Savater declaró a la prensa, al enterarse de la muerte de García Calvo, que éste “era un hombre atípico, único e inconfundible, siempre alejado de modas y al margen de la vida cultural oficial”. Fuentes: El País • La Vanguardia *** José Emilio Pacheco critica entrega del Premio FIL a Bryce Echenique El escritor mexicano José Emilio Pacheco (JEP) mostró su preocupación por la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances al peruano Alfredo Bryce Echenique, ya que prácticamente están retirando los derechos de autor al escritor original, según manifestó este jueves 1 de noviembre durante una rueda de prensa en Oaxaca, al sur de México. “Me tiene muy preocupado en este momento, después de lo que ha pasado con Bryce, que no existe el autor, el autor del texto es el lector, entonces, se tiene el derecho de tomar un texto de quien quiera”, dijo Pacheco (Ciudad de México, 1939), autor homenajeado por la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (Filo). “El problema de plagio está en hacer pasar como propio algo que es ajeno”, dijo el escritor, quien además reveló que, si bien él ha utilizado fragmentos de algunos textos o ha escrito poemas basados en la obra de algún otro escritor, no se apropia de esto, sino que en sus textos da el crédito al autor original pues de esa forma, dijo, no existe el robo. Pacheco aseguró que existe la posibilidad de que los remedos sean involuntarios, y compartió el caso de dos obras suyas, las cuales podrían ser consideradas como plagio, pero no lo son, pues él jamás había sabido de la existencia de ese otro par de textos similares. En uno de ellos se refiere a una babosa y en otro está la historia de un niño narrada en El principio del placer, que es idéntica a una novela corta del escritor chileno Eduardo Barrios, acerca de un “niño que enloqueció de amor”. El escritor afirmó que la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances ha sido “un incidente muy desdichado”, aunque matizó que eso no tiene por qué afectar a las ferias del libro que se desarrollan en México. “Espero que no se acabe con eso la feria”, ya que han ocurrido casos en los cuales grandes encuentros culturales han desaparecido por la entrega de un premio a un trabajo plagiado. Fuente: La Jornada *** Estiman inaugurar a mediados de 2013 la Biblioteca Digital de Venezuela Documentos antiguos o sin derechos de autor, así como un contingente de más de 300.000 imágenes, serán puestos al servicio del público que visite la Biblioteca Digital de Venezuela, un proyecto que desarrolla la Biblioteca Nacional de Venezuela (BNV) y cuya primera versión estará lista a mediados de 2013, según informó este viernes 2 de noviembre Samira Handam, jefa de la Oficina de Tecnología de la Información de la BNV. Handam afirmó que el contenido se organizará en colecciones digitales a lo largo de dos años. “Estamos comenzando con muchas colecciones de documentos antiguos, de libre dominio, sin derechos de autor. La idea es que este proyecto continúe dos años más y así sucesivamente hasta poner a disposición del público todo el contenido que podamos”. Refirió que el proyecto cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit) —adscrito al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que aporta los recursos tecnológicos y el personal—, y con el Centro Nacional de Tecnología de la Información (CNTI), que contribuye en la elaboración de estándares y normas. “Apenas llevamos unos meses en este plan y lo interesante es que estamos instalando y construyendo nuestra propia plataforma especial. El personal que está involucrado en el proyecto es 100% venezolano y algunos han recibido formación en otros países”, continuó la funcionaria. La Biblioteca Digital de Venezuela manejará estándares apropiados para poner a disposición del público contenidos de difícil acceso, facilitando así, a su vez, investigaciones en distintas áreas. El proyecto tiene otra arista, que es la parte de la preservación, “porque cada documento se guarda en un repositorio de preservación digital de la biblioteca y así el material no se perderá”. Explicó que el proceso pasa por la selección de los documentos hasta la carga de los metadatos, unidades informativas que permitirán, entre otras cosas, identificar los contenidos de la biblioteca y garantizar el acceso desde los buscadores. Actualmente la BNV ofrece acceso, vía Internet, a algunos documentos digitalizados que forman parte de la Biblioteca Bicentenaria, “nuestro primer ejercicio con una importante colección de contenidos digitales”, continuó. “De esa experiencia aprendimos y valoramos la importancia de los metadatos, por lo que vamos a mejorar la descripción de los objetos digitales”. El viernes 2 visitó las instalaciones de la BNV, en Caracas, el doctor Christoph Müller, director de Colecciones Especiales de la Biblioteca del Instituto Iberoamericano de Alemania (IAI), con el propósito de compartir con personal venezolano su experiencia en cuanto a la digitalización de bibliotecas. El objeto de este instituto alemán es el estudio, a través de la producción de informaciones especiales, sobre América Latina, el Caribe, Portugal y España. Para ello cuenta con la mayor biblioteca de Europa especializada en culturas iberoamericanas. Posee un millón 200 mil volúmenes y cada año adquiere cerca de 30 mil libros. Müller dictó, en el auditorio Amábilis Cordero de la BNV, su conferencia “Digitalización en bibliotecas especiales. ¿Atrapados entre las necesidades de los usuarios, la preservación y los limitados recursos?”, en la que reveló que la biblioteca digital del IAI cuenta con afiches, carteles, catálogos en línea, libros, revistas, grabaciones, videos, mapas, fotos, recortes de periódico y unos 360 legados de investigadores alemanes o de Latinoamérica. “Para nosotros, la biblioteca digital tiene como objetivos la digitalización y presentación de libros, enriquecimiento del catálogo, publicaciones electrónicas y la preservación digital del patrimonio cultural en diversos formatos de materiales”, dijo Müller. Sostuvo que el proceso implica la selección del material, la preparación de éste de manera de definir cuál será su uso, la realización en sí del proceso a través del escaneo del material, la presentación de los metadatos y almacenamiento. “Lo más importante es contactar fuentes textuales, visuales y sonoras, así como preservar materiales valiosos, implementar las investigaciones o promoverlas y desarrollar cooperaciones entre museos, instituciones científicas, educativas, archivos y otras bibliotecas”, concluyó. Fuente: AVN *** Se desarrolla en Perú la Semana Cultural del Japón El pasado 2 de noviembre se inauguró en la capital del Perú la Semana Cultural del Japón, que en su edición número 40 presentará desde música y danzas hasta gastronomía nipona, y que se extenderá hasta el próximo sábado 10 de noviembre. La Asociación Peruano Japonesa —en cuya sede, en el distrito de Jesús María, se realiza la mayoría de las actividades— y la embajada del Japón celebran cada año la posibilidad de conocer más sobre esta cultura, permitiendo que miles de personas disfruten gratuitamente de un variado programa de actividades. Este año la ceremonia central tiene como invitados al conjunto WA League, conformado por los artistas japoneses Mikita Hase (taiko), Akihito Obama (shakuhachi) y Hiroe Morikawa (koto), quienes ofrecerán un concierto con instrumentos tradicionales del Japón. Asimismo, se contará con la participación especial del destacado músico Lucho Quequezana. La gastronomía japonesa tiene también un espacio en esta celebración, en la que se disfrutarán los sabores de cada región del Japón, y la muestra de cine estará dedicada al notable director Yasujiro Ozu (Tokio, 1903-1963), uno de los realizadores más importantes a nivel mundial, de quien se exhibirán cuatro películas. Exhibición de judo, ceremonia del té, torneos de i-go y shogi —populares juegos de estrategia—, exhibición de ikebana y bonsái, y una conferencia sobre el escritor Haruki Murakami, entre otros, forman también parte de esta actividad. Además, el museo Andrés del Castillo presenta una exposición itinerante de artesanía japonesa contemporánea. Fuente: Andina *** Protestan en Lima desalojo de la Casa de la Literatura Peruana La Presidencia del Consejo de Ministros del Perú ha decidido poner sus oficinas administrativas en el local de la Estación de Desamparados, espacio de Lima donde desde hace tres años funciona la Casa de la Literatura Peruana, desalojando a esta institución impulsora de cientos de actividades de promoción de las letras del país suramericano. Ya la PCM ha dispuesto las mediciones y los cálculos para la instalación de más de 200 funcionarios en los ambientes donde cientos de miles de estudiantes y jóvenes se han acercado a la literatura. Esto ha generado la protesta activa de escritores, artistas, docentes, jóvenes y estudiantes, quienes vienen realizando una serie de jornadas y vigilias en defensa de la Casa de la Literatura. La más reciente de estas actividades se realizó este domingo 4 de noviembre en el Parque Kennedy, en el marco de la Feria del Libro Ricardo Palma. Los participantes, cobijados bajo el lema “Hay, hermanos, muchísimo que leer, no al desalojo de la Casa de la Literatura” y con la presencia de escritores destacados, firmaron una carta abierta dirigida al presidente Ollanta Humala. La Estación de Desamparados era la antigua estación del tren que partía de Lima a la Sierra y a todo el Perú, pero cayó en el abandono y estuvo cerrada por años, hasta que durante el gobierno de Alan García (2006-2011) se tomó la decisión de restaurarla y reabrirla utilizando todo el espacio para que funcionase allí la Casa de la Literatura Peruana. La edificación, que terminó de construirse en 1912 sobre la antigua estructura de la Estación del Ferrocarril Central de Callao a Cerro de Pasco, debe su nombre al Templo y Convento de Nuestra Señora de los Desamparados, que estaba al lado de la estación. Se dice que en lo alto del frontis, donde aparece una escultura vigilante y que resguarda un cofre, pusieron el corazón del arquitecto Rafael Marquina, quien diseñó la estructura. La decisión, ya confirmada, de la PCM, implica que la Casa de la Literatura tendría que salir del local que actualmente ocupa y mudarse, quizás, al Museo de la Nación, donde el manejo de las actividades, talleres e intención de una Casa de la Literatura Peruana no podrían realizarse de la misma manera que se vienen desarrollando, perdiendo así su esencia de centro cultural. Por otro lado, el desalojo podría incidir en una reorganización e incluso en despidos. La institución se encuentra en proceso de transferencia al Ministerio de Cultura, y la resolución que oficializará esto saldría esta semana en el diario El Peruano. Actualmente se encuentra adscrita al Ministerio de Educación. Dirigida desde 2010 por Karen Calderón Montoya y llamada “Casa de los sueños” por el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, la Casa de la Literatura Peruana acaba de celebrar, entre el 16 y el 21 de octubre, su tradicional “Semana Literaria”, que este año presentó una veintena de actividades gratuitas para todo tipo de público, y entregó su distinción institucional al escritor Antonio Gálvez Ronceros. Desde su inauguración en 2009 en una ceremonia en la que participó el entonces presidente Alan García (http://www.letralia.com/221/1020casa.htm), la institución ha recibido cerca de 2 millones de visitas y ha organizado más de 2.000 actividades culturales y literarias, entre las que destacan más de cien talleres gratuitos para niños y jóvenes, presentaciones de libros, espectáculos infantiles, proyecciones de películas, congresos internacionales, funciones de teatro, recitales, conciertos, debates, etc. Fuentes: Editorial Casa Tomada • La República *** Semana del Traductor y del Intérprete celebran en Caracas Por décimo año consecutivo y con una extensa serie de actividades académicas y culturales, la Unidad de Extensión de la Escuela de Idiomas Modernos (EIM) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) inicia este lunes 5 de noviembre su Semana del Traductor y del Intérprete, que celebra la fiesta de san Jerónimo, su patrono, en un acto presidido por la rectora de la universidad, Cecilia García-Arocha, y demás autoridades. La actividad contará este año con varios invitados especiales, que presentarán disertaciones sobre la importancia de la traducción para el mundo actual. La reconocida traductóloga Amparo Hurtado Albir, de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, inaugura el evento este lunes con la conferencia central, “Desafíos curriculares en la formación de traductores”. Al día siguiente, según el programa preparado por la profesora Luisa Teresa Arenas, coordinadora de Extensión de Idiomas, la terminóloga merideña Melva Márquez, de la Universidad de los Andes (ULA), presentará una conferencia de corte filosófico sobre la labor del traductor como creador y maestro. A continuación, se presentará el profesor Jean-Claude Arnould, de la Universidad de Ruan, Francia, con su ponencia “La indignidad de la traducción en el Renacimiento”. Igualmente, el profesor Garry Mullender, de la Universidad de Lisboa, Portugal, hablará sobre el portugués como lengua internacional y su impacto en la formación de los intérpretes, mientras que el director de la Escuela de Idiomas de la Universidad de Antioquia, John Jairo Giraldo, reflexionará sobre la neología en la prensa universitaria en Colombia. Este año, en que la Semana del Traductor celebrará también el cuadragésimo aniversario de la Escuela de Idiomas Modernos, los organizadores han preparado 23 talleres sobre temas como la didáctica de las lenguas extranjeras, la lengua de señas, la lengua wayúu, la traducción audiovisual y de teatro y la escritura académica, entre otros, así como concursos de traducción e historia de la traducción, lecturas dramatizadas y conciertos para los estudiantes. Por otro lado, las actividades culturales que se han preparado comprenden un club de lectura sobre la gastronomía en la novela Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado, el bautizo del octavo número de la revista Eventos y la representación de la pieza teatral Calígula, de Albert Camus. La clausura está prevista para el viernes 9 de noviembre al final de la tarde, con las reflexiones finales de los invitados y los participantes y un concierto de la joven cantante Andrea Lacoste, estudiante de la EIM. Fuente: El Universal *** Novela póstuma de Carlos Fuentes sale a la venta el 7 de noviembre La Filij rendirá un homenaje al autor de La muerte de Artemio Cruz el próximo 12 de noviembre, en Ciudad de México. Alfaguara pondrá a la venta este 7 de noviembre la novela inédita Federico en su balcón, testamento literario del escritor mexicano Carlos Fuentes, en el que plantea un diálogo con el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. La obra llegará a las librerías sólo unos días antes del homenaje que la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij, http://www.filij.conaculta.gob.mx) ha programado para el 12 de noviembre, cuando México celebra su Día Nacional del Libro. Fuentes falleció en México el pasado 15 de mayo (http://www.letralia.com/267/0515fuentes.htm) y tenía previsto presentar esta novela en la 26ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), que tendrá lugar del 24 de noviembre al 2 de diciembre. Dedicada al cardiólogo español Valentín Fuster, Federico en su balcón es la última obra del escritor mexicano y constituye una reflexión sobre el poder y cómo este influye sobre la vida de los ciudadanos. Comienza cuando Dante Loredano, remedo del autor, entabla un diálogo con su vecino de balcón —Nietzsche—, “quien le guía a través de una ciudad desconocida que está experimentando una revolución social y le presenta ciertos personajes a través de los cuales ejemplifica las reflexiones que realiza”, explica Alfaguara. Para el sello editorial se trata de “un retrato hablado” del autor y un “retrato múltiple”, porque como narrador “se multiplica en todos sus personajes”. A Federico en su balcón le precedieron Personas, un ensayo en el que retrata las personalidades a las que conoció e influyeron en su vida, y La gran novela latinoamericana, un texto en el que propone un recorrido por la evolución de la novela del subcontinente, desde la llegada de los colonizadores europeos hasta nuestros días. Menos de una semana después de la llegada de la novela a las librerías, la Filij —que se llevará a cabo del 9 al 19 de noviembre en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), en Ciudad de México— le rendirá un homenaje a Fuentes con la lectura de su obra en todo el territorio mexicano. En conferencia de prensa, la directora de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Laura Emilia Pacheco, explicó que desde el año pasado habían planeado, junto con el escritor, celebrar los 50 años de la publicación de Aura y La muerte de Artemio Cruz. “Ya lo habíamos platicado, pero ahora lo haremos en su ausencia, a través del Programa Nacional Salas de Lectura”, dijo. El 12 de noviembre, desde la Filij, se van a enlazar con todas las más de 4 mil salas de lectura de México para leer en voz alta las dos obras, que, comentó Pacheco, ya fueron enviadas a dichos espacios, así como al programa Paralibros y a los diferentes centros de lectura del país. En la programación de la feria se contemplan cinco exposiciones, alrededor de 140 presentaciones editoriales, mil talleres para la población más joven de México y más de 200 actividades artísticas, así como la presencia de especialistas provenientes de Argentina, Austria, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, España, Francia, México y Venezuela. Premio Cervantes (1987) y Príncipe de Asturias (1994), Fuentes es considerado uno de los principales representantes del boom latinoamericano y cuenta con una prolífica obra. Entre sus obras más reconocidas figuran La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962), Terra Nostra (1975), Gringo Viejo (1985), Los años con Laura Díaz (1999) o La voluntad y la fortuna (2008). Fuentes: EFE • El Universal *** Baruta celebrará su tercera Feria del Libro Una vez más la Alcaldía de Baruta, a través de su Dirección de Cultura, la Cámara Venezolana del Libro —Cavelibro— y el Grupo SOB, suman esfuerzos para ofrecer a pobladores y visitantes del municipio Baruta, en el estado Miranda (Venezuela), cinco días de intensa programación literaria y artística, al escenificar en la Plaza Sadel la III Feria del Libro de Baruta, epicentro del reconocido Festival de las Artes y Lectura que llega a su octava edición. La cita tendrá lugar del miércoles 14 al domingo 18 de noviembre. El espacio expositivo dispuesto en los más de dos mil metros cuadrados de la moderna ágora, fue replanteado para una mejor visibilidad de los 45 stands de las editoriales expositoras y de los cuatro ambientes estelares del sistema ferial: la Tarima, escenario de variados performances, conversatorios y conciertos, la Sala de Conferencias destinada a las charlas, presentaciones y talleres, el Espacio Gastronómico, en el que se ofrecerán catas y degustaciones de menús de la movida gastronómica criolla y finalmente el puesto del Banco del Libro, en el que los pequeños grandes lectores disfrutarán de la aventura de las letras y el mundo del juego. En cada uno de estos rincones los visitantes serán testigos y partícipes de una cartelera artística y literaria cargada de novedades, lanzamientos, oportunidades de reencuentro con sus autores favoritos y especialmente de ejercer libremente su voluntad de recreación y esparcimiento ciudadano, junto a la familia, en un espacio público ambientado y resguardado. La III Feria del Libro de Baruta, será como en otros años, la estación central del circuito del VIII Festival de las Artes y Lectura que organiza la Dirección de Cultura del municipio y que respalda la programación teatral, dancística y musical de otros escenarios como Teatro Escena 8, Tolón Fashion Mall y la Plaza Cumbres de Curumo. La apertura de esta colorida feria literaria será el miércoles 14 de noviembre en acto presidido por el alcalde local, Gerardo Blyde. Durante los cinco días se contará con el respaldo difusivo del Circuito Éxitos, aliado tradicional del evento. Su horario es de 11 de la mañana a 9 de la noche, y los viernes y sábados se extenderá hasta las 10 de la noche. La entrada es libre. Muchas opciones se ofrecen para aparcar: estacionamiento subterráneo de la Plaza Sadel, el Centro Comercial Tolón Fashion Mall, el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, y el estacionamiento municipal ubicado en la avenida Río de Janeiro. También existe la opción de usar transporte público de la ruta que cubre la Avenida Principal de Las Mercedes. Fuente: Alcaldía de Baruta *** El microrrelato tendrá su encuentro en Argentina El 16 y 17 de noviembre tendrá lugar en la ciudad de Villa María, en Córdoba (Argentina) el Encuentro Internacional de Microrrelato (http://encuentromicrosvillamaria.blogspot.com.ar), un evento organizado por la filial local de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade) con el auspicio de la Fundación Fernández Núñez, la Universidad Nacional de Villa María y la Municipalidad de Villa María. El encuentro, que tendrá como sede el Archivo Histórico Municipal de Villa María, tiene entre sus objetivos contribuir a la difusión y estudio del microrrelato, así como establecer vínculos con escritores, académicos y críticos de otras geografías que cultivan o estudian esta forma narrativa, y con escuelas y universidades interesadas en el desarrollo del mismo. La relación entre el microrrelato y la sociología será uno de los temas que, en conferencias, mesas de debate y mesas de lectura, abordarán los participantes del encuentro, así como la difusión del microrrelato, la incidencia del género en la región central de Argentina y las perspectivas futuras del género. La inscripción para participar en el encuentro tiene un costo de 100 pesos argentinos y deberá tramitarse al momento de la acreditación en la sede del evento. Adicionalmente, el participante puede inscribirse, por otros 100 pesos, en una Cena Show programada en el marco del encuentro. Los interesados deben escribir a sadevillamaria@yahoo.com enviando su nombre completo y documento de identidad, su dirección, teléfono, dirección electrónica y otros datos de contacto, y aclarando además si se participará como ponente, moderador, relator o asistente. Fuente: Sade Villa María *** Lisboa anuncia homenaje anual a José Saramago El nonagésimo aniversario del Premio Nobel de Literatura José Saramago, que se cumple el 16 de noviembre, será también en Lisboa el primer “Día del Desasosiego” y, a partir de este año, se le recordará anualmente al estilo de lo que hace Dublín con James Joyce. La capital portuguesa va a rememorar desde este año a Saramago como hacen en Dublín cada 16 de junio los lectores de Ulises, que salen a las calles, libro en mano, para recordar a Joyce. “Nosotros vamos a pasear a Saramago por toda Lisboa con El año de la muerte de Ricardo Reis, un libro muy lisboeta”, explicó Pilar del Río, viuda del escritor, en la presentación de las celebraciones del aniversario realizada el pasado 23 de octubre. Con esa invitación a una fiesta espontánea, cívica y cultural, que se repetirá anualmente, la Fundación José Saramago quiere unir al Nobel con otro de los grandes escritores lusos, Fernando Pessoa, autor de El libro del desasosiego. “Queremos desasosegar, pero también llevar una sonrisa al desasosegado” para enfrentar, afirmó Pilar del Río, “la tristeza de Portugal”. Entre otros actos previstos en memoria del escritor, la Casa de los Bicos de Lisboa, sede de la fundación, será escenario de una dramatización de su célebre Memorial del convento, en el trigésimo aniversario de la aparición del libro. Antes de que acabe este año está prevista en Portugal la publicación de La estatua y la piedra, que sólo contaba con edición italiana, y que Del Río considera un texto “definitivo” para entender el cambio de Saramago tras el veto del gobierno luso a presentar su obra El evangelio según Jesucristo a un premio europeo, tras lo cual el autor se muda a la isla de Lanzarote, en las Canarias, y pasa de escribir “libros portugueses” a crear obras “universales”. Además de las conmemoraciones lusas, en España se organizarán diversos actos a mediados de noviembre para recordarlo. En Madrid, el aniversario se celebrará en la Casa del Lector y en el Círculo de Bellas Artes, mientras que en Tías, localidad de Lanzarote donde Saramago residió y murió, habrá un programa de actos de dos semanas que incluye la presentación del libro educativo El Nobel que vino de incógnito, de Melu Vallejo. En la casa del escritor se presentará el día 23 de noviembre Los árboles de Saramago, con una descripción de los especímenes que mandó plantar. En esas mismas fechas se proyectará el filme Ensayo sobre la ceguera, del brasileño Fernando Meirelles y basado en el libro homónimo de Saramago. Están previstas diversas actividades sobre el autor luso a través de las redes sociales y dos localidades, la lusa de Vila Real de Santo Antonio y la española de Huelva, se han hermanado para organizar un “Aula Saramago” que glosará su figura y su obra. En Latinoamérica habrá también actos en memoria del Nobel en ferias del libro como la de Bogotá y presentaciones del documental José y Pilar, sobre la vida del escritor con su esposa española. Además, está también previsto en Nueva York un programa de actos culturales en memoria del autor. Fuente: EFE *** ULA concede doctorado honoris causa a Victoria de Stefano La escritora venezolana Victoria de Stefano recibirá este mes, durante la Bienal Internacional Mariano Picón Salas a celebrarse del 20 al 23 de noviembre en la ciudad de Mérida, en los Andes venezolanos, el doctorado honoris causa concedido por la Universidad de los Andes (ULA), según informó la Oficina de Prensa de esa casa de estudios el pasado 17 de octubre. El homenaje es una iniciativa de la Facultad de Humanidades y Educación de la ULA encabezada por el decano de la misma, el profesor Luis Alfredo Angulo. “La novelista y ensayista venezolana tiene en su haber una importante obra narrativa, además de una larga tradición de compromiso con la actividad, al punto que la llevó a fundar, en la Universidad Central de Venezuela, la cátedra de Estética, siendo ésta la primera en el país. Será un reconocimiento por su compromiso con la escritura y los trabajos de la inteligencia”, abundó Angulo. Nacida en 1960 en Viserba, Italia, De Stefano se trasladó en 1946 a Venezuela junto con su familia. Es licenciada en filosofía por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Sus novelas exploran desde la realidad social más dolorosa hasta los más recónditos territorios del yo. Su marido, el filósofo Pedro Duno, con el que compartió el exilio en La Habana, Argel, París, Zúrich, Barcelona y el Chile de Allende, fue uno de los máximos dirigentes de la guerrilla venezolana de los años 60. Ha publicado, entre otros títulos, las novelas El desolvido (1970, 2006), La noche llama a la noche (1985), El lugar del escritor (1992), Cabo de vida (1994), Historias de la marcha a pie (1997), Pedir demasiado (2004) y Lluvia (2006). Fuente: ULA ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === La temprana devoción de Borges por el norte =========================== === Gustavo Rubén Giorgi ================================================== Como si se tratara de una declaración de principios, Borges hizo coincidir con la ceguera su decisión de estudiar en forma sistemática el idioma inglés antiguo, o anglosajón: Me dije: ya que he perdido el querido mundo de las apariencias, debo crear otra cosa: debo crear el futuro, lo que sucede al mundo visible que, de hecho, he perdido. (...). Pensé: he perdido el mundo visible, pero ahora voy a recuperar otro, el mundo de mis lejanos mayores, aquellas tribus, aquellos hombres que atravesaron a remo los tempestuosos mares del Norte y que, desde Dinamarca, desde Alemania y desde los Países Bajos conquistaron a Inglaterra; que se llama Inglaterra por ellos, ya que “Engaland”, tierra de los anglos, antes se llamaba “tierra de los britanos”, que eran celtas (1). Pero, aunque se tratara de una decisión crítica, destinada a impregnar con su impronta el resto de su obra acompañándolo, literalmente, hasta la tumba, el gran escritor nunca declaró cuándo se despertó en él una vocación tan cara a sus sentimientos como a sus preferencias estéticas. Esto, hasta donde podemos conocer: se ha escrito tanto sobre Borges y las entrevistas que se le hicieron en la última etapa de su vida fueron tantas, que toda compulsa resultaría provisional. No nos queda entonces más recurso que acudir a la memoria de sus lecturas, a los registros más difundidos de su palabra y a nuestra flaca intuición. La primera aparición en la obra de Borges de la literatura de lo que él llamaba “el Norte” —los pueblos afincados a orillas del mar de ese nombre y del Báltico: Escandinavia, los Países Bajos, Alemania, Inglaterra e Islandia en el Atlántico— es de 1932. En Historia de la eternidad estudia con deleite contagioso ciertas rudimentarias formas de la metáfora, sello distintivo de la poesía islandesa, “Las kenningar”, que nombran el artículo en cuestión. Para un “viejo” poeta ultraísta como él lo había sido, predicador de la reducción del fenómeno poético a la metáfora, el descubrimiento de las kenningar y de aquellos predecesores (que también se valían de la aliteración) debió ser estimulante y conmovedor. Una de las más frías aberraciones que las historias literarias registran son las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia. (...) ...fueron el primer deliberado goce verbal de una literatura instintiva (2). Confiesa haber hallado un placer “casi filatélico” en la compilación de estas extrañas comparaciones: casa de los pájaros y casa de los vientos (el aire), flechas de mar (los arenques), cerdo del oleaje (la ballena), asamblea de espadas (...), fiesta de vikings (la batalla), fuerza del arco y pierna del omóplato (el brazo) (...), cisne sangriento y gallo de los muertos (el buitre) (...), castillo del cuerpo (la cabeza) (...), marea de la copa (la cerveza), yelmo del aire (el cielo) (...), dura bellota del pensamiento (el corazón), gaviota del odio (el cuervo) (...), nubarrón del combate (el escudo), hielo de la pelea (...) (la espada) (...), granizo de las cuerdas de los arcos (las flechas) (...), lobo de los templos (el fuego), delicia de los cuervos (el guerrero) (...), querido alimentador de los lobos (el hacha), árbol de lobos (la horca) (...), dragón de los cadáveres (la lanza) (...) (3). ¿Cuándo se produjo el encuentro de Borges con estos artificios? Verosímilmente debió ser después de 1928, porque en Inquisiciones, de 1925, encontramos las notas “Después de las imágenes” y “Examen de metáforas”, mientras que “Otra vez la metáfora” aparece en El idioma de los argentinos, de aquel año (4); como en ninguno de los dos se menciona a las kenningar, nos es lícito pensar que éstas significaron para el joven escritor, además de una grata revelación, una especie de renacimiento; tal vez una de las muchas causas que lo llevaron a expurgar de su obra ambos libros y con ellos El tamaño de mi esperanza, de 1926. El artículo que sigue a “Las kenningar” se llama, derechamente, “La metáfora” y vuelve sobre el tema (5). El feliz hallazgo nos depararía además, con el curso de los años, un capítulo y medio de Breve introducción a la literatura inglesa (con María Esther Vázquez, 1965), Literaturas germánicas medievales (íd., 1966), Breve antología anglosajona (con María Kodama, 1978) y los poemas que se sucedieron a partir de “Al iniciar el estudio de la gramática anglosajona”, de El hacedor (1960). Pudiera hablarse de “Ragnarôk”, prosa breve del mismo libro, pero esa página merece la piedad del olvido; mejor es recordar el famoso cuento “Ulrica” y los mal valorados “Undr” y “El disco”, que encuentran su necesario complemento en el magnífico “El espejo y la máscara” (todos de El libro de arena, 1975), celebración de la otra poesía del norte, la celta. Jorge Luis Borges murió el 14 de junio de 1986, en Ginebra, y está enterrado en el cementerio de Plain Palais. La lápida sobre su tumba repite en una cara un verso del capítulo 27 de la Volsunga Saga, que identificamos como la cita que precede a “Ulrica”: “Él tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos”. Del otro lado, se puede leer: “Las puertas del cielo se abrieron hacia él” (6). La lengua castellana, que él apellidó su destino, no publica la muerte de Borges; en cambio, cumplen ese cometido para los tiempos venideros las duras letras del Norte que —justo es reconocerlo— dieron sentido a su vida en la desgracia y a las que tanto amó. *** Valgan las líneas precedentes como módico inventario de la pasión de Borges por el idioma anglosajón y, en general, por las antiguas literaturas germánicas. Queda en pie la inquietud que nos trajo hasta aquí, que es la de fijar el antecedente más remoto en su vida por esa pasión porque el lapso que transcurre entre sus 26 y sus 33 años nos parece tardío; un antecedente que, rescatado, encendió las cenizas de un recuerdo entrañable. Borges fue un lector ávido desde siempre y parece que no recordaba un tiempo en el que no supiera leer y escribir (7). Por él, sabemos que los primeros libros que leyó fueron las ficciones de Herbert George Wells, sobre las cuales arriesgó la posibilidad de que fueran los últimos (8). Sin embargo hay un libro humilde, un libro que además es una novela, género al que Borges estigmatizaba como “artificial” (9); un libro, decimos, reservado a niños y jóvenes que pudo ser el más importante de su vida, a despecho de sus declaradas —¿declamadas?— preferencias. Ese libro es el Ivanhoe, de Walter Scott, que recrea el alto medioevo inglés en el marco de la tensa convivencia entre la vieja aristocracia anglosajona y los conquistadores normandos. Que la considerada primera novela histórica caló profundamente en su ánimo lo recuerda su biógrafa María Esther Vázquez: “...todavía niño y bajo el hechizo de Walter Scott, quiso averiguar si Fanny —su abuela— tenía sangre escocesa; ella, alarmada, le aseguró: ‘Gracias a Dios, no tengo una sola gota de sangre escocesa, irlandesa o galesa’ ” (10). Este recuerdo nos asegura tanto que Borges había leído Ivanhoe, como que tempranamente se le inculcó el orgullo por su ascendencia inglesa. Recordemos esto último. Y vayamos ahora sin más preámbulos al encuentro de la primera kenningar que Borges leyó/oyó en su larga vida, por boca de Cedric, el Sajón: Glorioso día aquel en que cien escudos protegían las cabezas de los valientes; la sangre corría formando ríos y a pie firme se aguantaba la muerte mucho mejor que si de una bandera se tratase. Un bardo sajón calificó dicha batalla como una fiesta de espadas (...). (Ivanhoe, Cap. V; itálicas nuestras). También debe a Scott el conocimiento de las primeras letras en inglés antiguo, o anglosajón: Habiendo tomado buenos tragos para “aligerar” la cena, no creyó necesario aparentar más escrúpulos de ceremonial sino, por el contrario, después de haber llenado de nuevo las copas, dijo al uso sajón: —¡Waes hael, Señor Caballero Holgazán! —y vació la suya de una sola vez. —¡Drinc hael, santo clérigo de Copmanhurst —contestó el guerrero haciéndole honor al vaciar a su vez la copa de un trago. (Ivanhoe, Cap. XVI; itálicas nuestras). Y aquel ejemplo de laconismo narrado por Snorri Sturlusson, recogido en “El pudor de la historia” (Otras inquisiciones, 1952) y tantas veces celebrado: En esta sala Harold dio aquella magnánima respuesta al embajador de su rebelde hermano. Frecuentemente mi padre se emocionaba cuando lo relataba (...). —El enviado de Tosti —dijo— avanzó sin dejarse impresionar por las agitadas facciones de los que le rodeaban (...). “¿Qué condiciones, señor rey, debe esperar tu hermano Tosti en caso de deponer las armas y entregarse en tus manos?”, fueron sus palabras. Y el generoso Harold exclamó: “El amor de un hermano y el hermoso condado de Northumberland”. A estas palabras, el mensajero preguntó: “¿Y de aceptar Tosti estas condiciones, ¿qué tierras le serían asignadas al fiel aliado Hardrada, rey de Noruega?”. Harold, orgullosamente, contestó: “Siete pies de suelo inglés (...)”. (Ivanhoe, Cap. XXI, itálicas nuestras). Finalmente, hasta el definitivo nombre de su amor: —¡Condenada mujer! —exclamó Cedric—. Mientras los amigos de tu padre, mientras cada verdadero corazón de sajón rezaba un réquiem por su alma y la de sus valientes hijos, sin olvidar en sus plegarias a la asesinada Ulrica, mientras todos lloraban y honraban a los muertos tú has vivido para ganarte nuestro odio y nuestra execración. (Ivanhoe, Cap. XXVII, itálicas nuestras). Aunque perdido hasta hoy (11) el primer texto del niño Borges, llamada “La visera fatal” y escrito en castellano antiguo a los siete años (12), tal vez pueda rastrearse hasta su primera lectura del Quijote (13) y a la pródiga novela de Scott, la que incluye esta transparente alusión al libro infinito: Tan pronto se abrieron las barreras, el nuevo caballero hizo su entrada en el palenque (...). Su armadura era de acero con dibujos dorados, y sobre su escudo aparecía una joven encina desarraigada y, en español, la palabra “desheredado”. (Ivanhoe, Cap. VIII, itálicas nuestras). Borges no se mostró agradecido con Scott. En su citado proemio al estudio de la literatura inglesa no se siente obligado más que a la parquedad peyorativa: “Sólo podemos mencionar los nombres de Shelley (1792-1822) y de Sir Walter Scott (1771-1832), que inaugura la novela histórica” (14). Pero gracias a él, y a muy temprana edad, Borges ha adquirido varios de los elementos personales de su compleja escritura: la admiración por el estoicismo, la fascinación ante la batalla, el culto del coraje sereno, las misteriosas runas boreales y, también, un nombre de mujer. *** Dijimos al comienzo que la ceguera y el estudio del anglosajón marcaron para Borges un renacimiento. Creemos que fue así más allá del sentido figurado de la expresión. Libre, a su pesar, “del mundo de las apariencias”, se dio al juego muy seriamente jugado de ser otro. De haber sido un guerrero, de haber poseído a una mujer tan hermosa como esquiva, de haber vivido en un mundo —el medioevo en Inglaterra— tan real como la oscura sombra que lo rodeaba y de haber sido en ese mundo poeta otra vez. Pesaron en esa elección el orgullo de su ascendencia inglesa y el mandato de la estirpe militar de sus ancestros. Hoy, esos motivos se nos ocurren tan banales como todos los que resultan atribuibles a la labor ajena, pero él los eligió porque hicieron la parte medular de su educación sentimental. Como tal debemos respetarlos —todos padecemos ese orgullo defensivo ante los pergaminos de los demás— y agradecer la maravillosa literatura que nos legó y que edificó sobre esas bases. Se ha dicho muchas veces que la patria es la infancia, y le sentencia debe de ser aplicable también a los genios. Borges recibió en esos años muchas cosas de Scott de las que luego abjuraría, como el gusto por las novelas. Tal vez la muerte le haya impedido incluir Ivanhoe en su inconclusa Biblioteca personal (15) y así saldar una vieja deuda. O, simplemente, en la vorágine de letras que fue su vida haya asignado al libro juvenil el mero carácter de anunciador de la buena nueva. Scott sería para él nada más que el noticiero de la buena nueva, la voz del que clama en el desierto; pero a la que no dejó de atender. PS: Al final de su vida, por razones tanto artísticas como personales, Borges se acercó al Japón y su cultura. Es extraño que no haya encontrado en las violentas oposiciones de los ideogramas japoneses un correlato con el sistema metafórico de las kenningar. Allí una boca más un perro se lee como “ladrar” y un ojo más agua equivale a “llorar”. Sobre esos supuestos, Serguei M. Eisenstein construyó un arte visual incomparable que, extrañamente, no impresionó a Borges como espectador (16). Notas 1. Siete noches, Biblioteca Actual, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1987, págs. 149/150. 2. Obras completas 1973-1972, Emecé Editores S.A., Buenos Aires, 1974, pág. 368. 3. Ibídem, págs. 372 y 373. 4. Un estudio distinto, titulado “La metáfora”, se publicó en Cosmópolis de Madrid, en el Nº 35 de noviembre de 1921. 5. Ib., pág. 382. 6. María Esther Vázquez, Borges: esplendor y derrota, Tusquets Editores, Barcelona, 1996, págs. 331/332. 7. Ibídem, pág. 32. 8. Biblioteca personal, volumen dedicado a H. G. Wells, Hyspamérica, Buenos Aires, 1985, pág. 9. 9. Ibídem, pág. 5. 10. Op. cit., pág. 27. 11. Alejando Vaccaro, Georgie, 1899-1930, una biografía de Jorge Luis Borges, Ed. Proa-Antonio Casares, pág. 58. 12. M.E.V., Op. cit., pág. 32. 13. “...mas a esto suplió su industria, porque de cartones hizo un modo de media celada que, encajada con el morrión, hacana una apriencia de celada entera” (Cap. I). 14. Obras completas en colaboración, Emecé Editores SA, Buenos Aires, 1979, Pág. 833. 15. Tampoco lo había hecho en “La biblioteca de Babel”. Franco María Ricci, Librería La Ciudad, La biblioteca de Babel, 1978-1979 y Editorial Siruela, Madrid, 1984-1986. 16. Sur, Nº 5, verano de 1932. ** Gustavo Rubén Giorgi http://www.letralia.com/firmas/giorgigustavoruben.htm Abogado y escritor argentino (Zárate, Provincia de Buenos Aires, 1955). Trabaja como funcionario público en el cargo de jefe del Registro Civil de Zárate. Ha publicado Cuentos de la resignación (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar; Buenos Aires, 1997), el libro de relatos históricos El profeta y el traidor (Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000), los poemarios El último bien (Proa, 2001), El retorno de Hipsipila (Alloni-Proa, Buenos Aires, 2005) y Acechanza de reflejos (Proa, 2009), la colección de ensayos Aunque sean los papeles rotos de las calles (Alloni-Proa, 2005) y un volumen con el relato “El emisoriario” y el soneto “Elección” (colección “Biblioteca Mínima” del diario Opinión; Cochabamba, Bolivia, 2007). Además, textos suyos aparecen, traducidos al italiano, en la Antologia della Poesia Argentina Contemporanea (Edizioni Sentieri Meridiani, http://www.sentierimeridiani.it; traducción de Emilio Coco; Foggia, Italia, 2007). Ha dado conferencias sobre cine, historia y literatura en Buenos Aires, y en el interior y exterior de Argentina. Integra el plantel de colaboradores permanentes de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y en la que ha publicado cuentos, poemas y ensayos desde 1998. En 2009 fue jurado, en el género Novela, para la Faja de Honor 2009 de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade, http://sade.org.ar). === ¿Plagio o intertextualidad? =========================================== === Pambelé, el oro y el escorpión Jaime de la Hoz Simanca =========== Los demoledores puños de Antonio Cervantes, Kid Pambelé, han provocado ahora un escándalo que tiende a crecer, y en el que están involucrados, de manera directa, Alberto Salcedo Ramos, autor del libro El oro y la oscuridad, y Joseph Avski, pseudónimo que responde al nombre de José Manuel Palacios Pérez, físico monteriano que ganó el IX concurso nacional de novela Cámara de Comercio de Medellín con la obra El corazón del escorpión. De manera indirecta, aparece en escena la periodista Marianne Ponsford, una de los jurados del concurso, y quien publicó en el más reciente número de la revista Arcadia, la cual dirige, un artículo laudatorio para Avski, acusado por Salcedo de haberle plagiado —al menos 20 páginas de 102 que contiene la novela— su libro-crónica sobre el ex campeón mundial de boxeo. En el asunto están implícitos el misterio, la semiótica literaria, el juego de luces intermitentes de los autores e infinitas referencias a ilustres escritores plagiados o plagiarios, y hasta genios de la filosofía como Foucault y Barthes, sin desconocer a la contemporánea Julia Kristeva, psicoanalista y lingüista franco-búlgara, quien, junto a otros reconocidos teóricos, impuso la palabra intertextualidad para designar una práctica de siglos consistente en usar para beneficio propio párrafos de obras ajenas. También podrían ser poemas, fotografías o imágenes en movimiento. En realidad, la historia de la literatura está llena de esta especie de intercambio de espejos que ha facilitado la aparición de memorables obras en medio de discusiones acerca del plagio, el intertexto, el homenaje y la apropiación. Ni Cervantes está exento, pues muchos de los párrafos que envuelven la locura de don Quijote y sus aventuras en La Mancha son señalados por innumerables semiólogos, seguidores fieles de Kristeva, como intertextos que emergieron de los libros de caballería. Sin embargo, esa aparente línea sutil que separa el intertexto del plagio es más gruesa de lo que parece, lo cual permite escrutar los hechos y establecer conclusiones. En la literatura colombiana, el caso de mayor notoriedad fue protagonizado por Gabriel García Márquez, cuya novela Cien años de soledad fue calificada por el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias como plagio de La búsqueda de lo absoluto, de Balzac. Muchos críticos recurrieron a la intertextualidad para salvar una obra y a un autor que comenzaba a escalar la gloria. Hace dos lustros, Fernando Vallejo repitió la misma acusación, pero agregando que Gabo también había plagiado a Juan Rulfo mediante el uso del nombre y apellido en sus personajes, lo cual, según él, demostraba falta de originalidad. No obstante, en su monumental obra Historia de un deicidio, Vargas Llosa escribe que, salvo unas referencias a la alquimia en la novela del Nobel colombiano y en la del escritor francés, no había encontrado similitudes ni aproximaciones. Hace tres años, otro escándalo habría de sacudir la literatura colombiana, esta vez por cuenta de Héctor Abad Faciolince, quien rastreó hasta la saciedad un poema de Borges cuya autoría, junto a cuatro más, reclamaba para sí el poeta Harold Alvarado Tenorio. Aquellos versos estaban escritos en un papel que Abad encontró en el bolsillo de su padre en el momento en que éste fue asesinado en Medellín, tal como lo relata el escritor antioqueño en su novela El olvido que seremos, título extraído de uno de los poemas polémicos. También Vargas Vila, Pombo, Zalamea... Pambelé los junta Una especie de azar borgeano ha juntado la literatura de Avski y el periodismo de Salcedo. O tal vez fue Pambelé el autor del milagro, porque Milton Olivella, el protagonista de la novela, pareciera ser el pseudónimo de quien se pasea por las páginas de El oro y la oscuridad en medio de la gloria, las drogas y la miseria atroz. En efecto, al leer uno las dos obras, resaltador en mano, observa que 20 de las 102 páginas de la novela ganadora fueron llevadas allí, sin pudicia alguna, por Joseph Avski, el autor que sólo atinó a contestar cuando le formulé varias preguntas: “Espero que no lo tomes como un gesto grosero, pero yo en realidad no quiero hablar del tema. Al respecto no hay un diálogo, en su lugar lo único que hay son exposiciones de odio. Es una dinámica que no me interesa: la del insulto y la ofensa”. Joseph Avski o José Palacios había alcanzado cierta notoriedad en 2011, cuando apareció como uno de los 25 finalistas del concurso nacional de cuento que convocó la fundación La Cueva. Pero algo de extrañeza causó la nota de un nuevo comunicado de La Cueva en el que sólo aparecían 24 finalistas escogidos por los jurados Darío Jaramillo, Diego León y Roberto Rubiano: “Inicialmente se seleccionaron 25 finalistas, pero el cuento ‘Los infinitos rostros de Dios’, del seudónimo Joseph Avski, fue descalificado por incumplimiento al reglamento del concurso”. A pesar de que Avski ganó el concurso de novela en 2009 su nombre continuó en una especie de penumbra o de zona gris a la que sólo tienen acceso los que viven en santa comunión con la literatura durante largas horas del día. La primera edición de El corazón del escorpión, de escasa trascendencia, apareció en diciembre de 2009 bajo la responsabilidad de la Cámara de Comercio de Medellín. Hace unos meses, la editorial Alfaguara se disponía a realizar una nueva edición de la novela, pero apareció el cronista Salcedo con el señalamiento de plagio. La editorial, que es la misma del cronista, prefirió parar el proyecto de la obra de Avski y decidió publicar una edición ampliada de El oro y la oscuridad que se sumó a la primera que se hizo en diciembre de 2005. Aparte de las declaraciones que el autor de la polémica novela entregó a la revista Arcadia, es poco lo que se conoce de él. Y es poquísimo lo que se sabe respecto de su posición ante el incendio literario que ha provocado su decisión de entrar a un mal entendido juego de la intertextualidad cuyo resultado fue el saqueo de El oro y la oscuridad. En su muro de Facebook apareció hace unos días lo siguiente: “Soy un mal salvaje: no me someto, robo, copio, me transculturizo, me transvalorizo; critico la historia y las jerarquías”. Por su parte, Salcedo Ramos tampoco ha querido entregar declaraciones públicas. Al solicitarle respuestas a cinco interrogantes que le formulé, sólo dijo: “Bueno, ese debate es legítimo, pero me mantengo al margen. Sólo te diré que si alguien toma lo que yo escribo para incluirlo como si fuera suyo, yo no me apunto. Es legítimo que discutan sobre plagio e intertextualidad, pero sin apropiarse indebidamente de lo que yo escribo. Que primero dejen donde estaban las páginas que yo escribí, y después discutan todo lo que quieran”. Según sus trinos en Twitter y mensajes que aparecen en su perfil de Facebook, el enojo de Salcedo se fundamenta en el hecho de que Avski incurrió en el delito de plagio al hurtar parcialmente su obra con el propósito de completar la novela. Y aclara que no hay nada personal contra el escritor monteriano. La versión en inglés de la editorial Zoom Books, con el título de Heart of Scorpio, traducida por Mark David McGraw, tiene en su portada el rostro de Kid Pambelé, pese a que, en torno a la edición en español, Avski ha dicho que el personaje de Milton Olivella no encarna al ex campeón mundial del peso welter. Asimismo, la periodista Marianne Ponsford forma parte de esta historia, pues su artículo, en el fondo, avala la acción de Avski; pero Ponsford va más allá, pues una de sus tesis centrales está planteada en el sumario de la nota, así: “Más allá del cuchicheo, el tema plantea preguntas pertinentes sobre la propiedad intelectual y la figura del autor en la literatura”. Más adelante, y luego de razonamientos filosóficos, la directora de Arcadia se inclina por la desaparición del autor, es decir, el anonimato absoluto. Con Ponsford hice contacto telefónico y me solicitó que le enviara por escrito las preguntas. Uno de los interrogantes planteados fue: “¿Cómo explicas que en muchas de tus crónicas, perfiles y reportajes aparezca, al final, lo siguiente: ‘Protegido por los Derechos de Autor’?”. Hasta el envío de este artículo para su publicación, no había llegado su respuesta. Finalmente, de acuerdo con el ejercicio realizado por Mario Jursich, director de la revista El Malpensante, “la novela de Avski tiene un poco más de 23.500 palabras; de ellas casi 4.000 son citas textuales de El oro y la oscuridad o citas en las cuales apenas se hace un ligero, casi imperceptible cambio respecto al original (por ejemplo poner ‘mierda’ donde Salcedo decía ‘marica’). Y luego están unas 1.700 en las cuales la apropiación, aunque más difusa, es igualmente nítida”. ¿Plagio o intertextualidad? • En la página 20 de El oro y la oscuridad, primera edición, 2005, aparece el siguiente párrafo: “Andrés Pastrana, aspirante conservador a la Presidencia de la República, lo había llamado por la mañana para decirle que quería ver a Pambelé. Ayola le respondió que no se oponía, siempre y cuando la visita fuera secreta y no un acto público con intenciones políticas. El candidato presidencial volvió a la carga, con el argumento de que a los amigos no se les esconde”. En la página 42 de El corazón del escorpión se encuentra un párrafo así: “Andrés Pastrana, aspirante conservador a la Presidencia de la República, lo había llamado por la mañana para decirle que quería ver a Olivella. Ayola le respondió que no se oponía, siempre y cuando la visita fuera secreta y no un acto público con intenciones políticas. El candidato presidencial volvió a la carga, con el argumento de que a los amigos no se les esconde”. • En la página 26 de El oro y la oscuridad el tercer párrafo comienza de la siguiente manera: “Pambelé se tiró al desastre. De repente, parecía haber adquirido el don de la ubicuidad. Un día lo expulsaban de un bar de Manizales por bailar desnudo sobre la barra y, cuando todavía no nos habíamos repuesto de la sorpresa, aparecía en Pasto con el rostro ensangrentado por negarse a pagarle a un taxista...” (Nota: El anterior pasaje termina con un punto y aparte después de 17 líneas más). En El corazón del escorpión, primera edición, 2009, página 12, después de dos líneas, el párrafo se desarrolla así: “Milton Olivella parecía haber adquirido el don de la ubicuidad. Un día lo expulsaban de un bar de Manizales por bailar desnudo sobre la barra y, cuando todavía no nos habíamos repuesto de la sorpresa, aparecía en Pasto con el rostro ensangrentado por negarse a pagarle a un taxista...” (Nota: Las otras diecisiete líneas de las que se hace referencia arriba también fueron copiadas textualmente por Joseph Avski). • En las páginas 30 y 31 de El oro y la oscuridad, un extenso párrafo de 24 líneas, y cuatro diálogos, comienza así: “Algunos dicen que está en Barranquilla, donde una amante llamada Cecilia. Otros juran que amaneció descalzo en el mercado de Galapa, Atlántico, jugando dominó. Los de más allá aseguran que, como en Cartagena hay temporada taurina, es imposible que haya salido de la ciudad...”. En la página 13 de El corazón del escorpión se lee lo siguiente: “Algunos dicen que está en Barranquilla, donde una amante llamada Cecilia. Otros juran que amaneció descalzo en el mercado de Galapa, Atlántico, jugando dominó. Los de más allá aseguran que, como en Cartagena hay temporada taurina, es imposible que haya salido de la ciudad...” (Nota: el párrafo de 24 líneas y cuatro diálogos de la crónica de Salcedo es el mismo que ocupa toda la página 13 y las dos primeras líneas de la página 14 de la novela de Avski). En realidad, el 25% de la novela de Avski pertenece, textualmente, al libro de Salcedo Ramos. En la novela no hay entrecomillados ni nada que indique qué párrafos pertenecen a quién. El 75% restante mantiene un ritmo narrativo, un estilo y un soplo interior característicos de la prosa de El oro y la oscuridad. Lo que dice Óscar Collazos El escritor y periodista Óscar Collazos, autor de una veintena de novelas, opinó de la siguiente manera: “La intertextualidad termina donde empieza la reproducción sistemática y extensa de un texto ajeno. Yo sí creo que lo de Avski fue plagio. La señora Ponsford minimiza el hecho para convertirse en una sutil defensora del plagiario. Podría al menos haber reconocido que fue engañada en su buena fe de jurado. El caso más reciente, en circunstancias parecidas, fue protagonizado por el mexicano Sealtiel Alatriste. No conozco su texto pero sí lo que se escribió sobre el caso”. ** Jaime de la Hoz Simanca http://www.letralia.com/firmas/delahozsimancajaime.htm Periodista y catedrático colombiano. Ha sido tres veces galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Coautor del libro de crónicas y reportajes Trece claves para soñar y de los textos didácticos Crónica y Reportaje. === Gustavo Adolfo Bécquer (II) =========================================== === El misterioso santuario de la cabeza Vicente Adelantado Soriano == —Ha pasado ya el lacerante y saludable frío. Estamos a punto de entrar en la alegre primavera. Dentro de poco experimentaré, por enésima vez, que abril es el mes más cruel, efectivamente; cada año que pasa es más cruel. Y dentro de pocas semanas, en un día rico de luz y de colores, de esos en que, viéndolo todo envejecerse a nuestro alrededor, nos admira que nunca se envejezca el mundo, quizás pueda acercarme a Noviercas, a Veruela o a Sevilla. Y tal vez hasta Madrid. Mientras, aquí o allá, por donde quiera que voy, no dejo de experimentar que usted, como habrá podido observar, forma parte de mí. Igual que Beethoven, Mozart, Cervantes... —No se obsesione usted con ir a Noviercas o al resto de los lugares donde transcurrió mi breve vida. Seguramente todo estará cambiado, y resultará difícil ver mi pobre fantasma por calles que, seguro, ya ni reconoce. Todo cambia. Desaparecen los vestigios del pasado. Y nos vamos muriendo una y otra vez ante ese mundo que desaparece casi sin descanso. —Sí, pero se renueva con la misma intensidad; también nacen a la vida otros seres que añorarán esos nuevos lugares... Es como el ave Fénix. —¿Cómo añorar estas cosas tan feas y horribles?... Aunque sí, pensándolo bien, tiene usted razón. Por muy despreciable o feo que sea algo, lo adornamos con un toque de añoranza y de melancolía. En realidad nos enamoramos de nuestros sueños y fantasías. Y sacados éstos de su elemento, languidecen y mueren. Y son sustituidos por otros. —Lo expresó usted de forma preciosa en una narración que he leído y releído una y otra vez. Y siempre perdura su misterio, su encanto, su belleza... —Me halaga usted. ¿De qué narración se trata? —De La venta de los gatos. Me gusta mucho ese relato. Hasta he soñado con él. Una noche de insomnio, tras haberla leído por enésima vez, se me ocurrió pensar que Amparo, la protagonista, es el reverso de Inés, la heroína de la primera serie de los Episodios nacionales... —Nada más lejos de mi imaginación, créame. Ni se me ocurrió pensar en ella, como puede usted comprender. —Me lo imagino. Y quede claro también que no trato de hacer literatura comparada, ni artículos eruditos, ni siquiera crítica literaria. Le cuento mis impresiones. Nada más. —Perdone la interrupción. Tiene usted todo el derecho del mundo a hacerlo. No obstante, no será de extrañar que se nos deslice algún que otro dardo. De crítica, me refiero. —Todo sea por Dios. Por cierto, algún día hablaremos de sus relaciones con don Benito. —Poco hay que decir. Glosó mis obras tras mi muerte, aunque no me cita en los Episodios, donde aparecen casi todos los poetas del momento... Volvamos a la Venta de los Gatos. El resto tiene poca importancia. —Volvamos. El tema de su narración es, si me lo permite, un tema recurrente: La ilustre fregona se contaría entre los antecesores más inmediatos. —Vaya. Veo que está usted en el ajo. Es posible. En esta profesión, joven amigo, resulta muy difícil ser original. Nada nuevo hay bajo el sol. —Tampoco tiene por qué proponérselo. Es cierto: no hay nada nuevo bajo el sol. No obstante, usted lo consiguió. Y no solamente por el lenguaje, totalmente novedoso en su momento, claro y limpio, aun hoy, como una clara mañana de primavera, sino también por los temas que plantea en algunas de sus cartas y narraciones. Dejando la poesía de lado. —Me halaga usted. —No creo que le esté diciendo nada que usted no conozca. —Sí, es cierto. Por lo menos me esforcé por que mi lenguaje fuera como usted lo describe. No obstante, no hay que descuidarse: a veces no vemos sino espejismos. Muy a menudo la realidad dista mucho de lo entrevisto o soñado. —Sí, efectivamente; ese es otro de los temas que quisiera tocar con usted. Pero ahora me gustaría volver a la Venta de los Gatos. —Y tomarnos allí un vaso de buen vino. —Y fablar con el vecino... La novedad de dicha Venta, o mejor dicho, de su protagonista, es la muerte de ésta, muerte que proviene del rechazo de la nueva y aparentemente halagüeña situación a la que la quieren llevar. Rescatada por sus padres, la sacan de la Venta, la separan de su novio, y dejan que se marchite, por mor de una situación social que ella ni desea ni quiere, en un lujoso palacio, o algo similar. —Eran otros tiempos. No sé lo que pensaría don Miguel, pero a mí su Constancica siempre me pareció un poco postiza, aun siendo La ilustre fregona un relato precioso, ¿no le parece? Esos cambios repentinos, y que se aceptan tan de buenas a primeras, tienen algo de falso que a mí me molestaba. No creo que sea tan intensa la fuerza de la sangre. El amor y el odio se consiguen con el roce continuo. —Sí, tiene razón. Esos finales felices son postizos, mensaje del autor. Lo mismo me sucede con algunas situaciones del teatro áureo: como todos tienen que casarse, se acepta al primer marido, o mujer, que se nos asigna... Aun así, yo, que soy un poco quijotesco, me enamoré de Constancica. —¡Ah! Algo similar me sucedió a mí. Yo, en mis noches febriles, pensé en volver a escribir el relato de Cervantes, y hacer que Constancica viniera a mi mundo y se uniera a mí. ¿Cómo meterme en una novela del siglo XVII y rescatar a su heroína y atraerla hacia mi mundo? —Muy sencillo: escribiendo la Venta de los Gatos. —Es muy fácil decir las cosas a agua pasada. Pero también es cierto que esto de la inspiración es un verdadero misterio. ¿No le ha pasado a usted ponerse a escribir, y que comiencen a surgir cosas que ni se sabe de dónde provienen? —Sí, sí que me ha pasado. Por supuesto. —Yo no sabría decirle de dónde surgió la figura de Amparo. Es posible, ahora que lo dice usted, que fuera una especie de reacción contra la novela de Cervantes... Eso de la anagnórisis, el de aceptar a unos desconocidos padres como se acepta algo que se ha encontrado por la calle, no me convencía lo más mínimo. Quizás la Venta fuera una reacción contra esas apreciaciones, el resultado de una lectura crítica, o el recuerdo de una mirada, de una mano, y de otras muchas cosas. O de todo a la vez. Ahora bien, lo interesante sería saber si yo logré despojar al relato de lo que de folletinesco tenía. —Problema agudo el que estamos planteando. Siempre se ha dicho que es muy fácil pasar de una situación mala o otra mejor, caso de Constanza y de Amparo. Y, por lo tanto, supuestamente, sería muy fácil la adaptación. Y el olvido del antiguo amante a menos que también fuera noble. —Sí. No le niego que las cosas sucedan así. Pero se olvida usted de una cosa muy importante: hay gente que es feliz con lo que tiene, porque no aspira a más, o porque donde unos ven pobreza, otros ven la realización de sus aspiraciones y sueños. No olvide que Amparo está enamorada, y es correspondida. Sacarla de la Venta de los Gatos es como arrancar una flor del medio que la sustenta. Es condenarla a morir. Un balcón andaluz puede ser la alegría de la vida, y un invernadero, la tristeza, la muerte. —Lo ilustra usted perfectamente. Sacada de la Venta a la fuerza, muere la pobre mujer. Y enloquece su enamorado. Aquel que le pidió el dibujo que hiciera usted de Amparo. —Sí. Es triste. Triste que, al final, de una persona sólo nos queden las pobres y desmayadas líneas que conforman un dibujo que imita aquello que tanto amamos, y que ya no está. —El mundo de los muertos se impone al de los vivos. El cementerio que han edificado al lado termina con lo poco que queda de la Venta de los Gatos. —Pero sucede así por la muerte de Amparo. Si a ella no se la hubieran llevado, hubiesen vendido la Venta, se hubieran traslado de lugar, y el cementerio, edificado a escasos metros de la Venta, no hubiera tenido ninguna ascendencia sobre ellos. La separación no deseada paraliza a los protagonistas. Y esa es una primera muerte. Pero, claro, ¿dónde iba el hijo del ventero si se habían llevado lo que más amaba y ya no tenía posibilidades de acercarse a ella? —Sí. Es cierto. La ilustre fregona es un tanto postiza. Y la persecución de Gabriel hacia Inés, en la primera serie de los Episodios nacionales, de don Benito, es un puro folletín; yo le diría que más romántico, por imposible, que su narración y muchas de sus Leyendas, es este empecinamiento galdosiano. —¡Ja, ja, ja! Tendría gracia ahora que resultara Galdós un escritor romántico, y me colgaran a mí la medalla de autor realista. —¿Por qué no? Cosas más raras se han visto en esta vida. No obstante, don Benito se percató del peligro, y renunció a Gabriel y a Inés: en los siguientes Episodios habrá más protagonistas. Pero no desaparecerá el folletín. —¿Sí? ¡No me diga! El hombre no deja de asombrarnos. Y mientras haya asombro, habrá poesía. —Yo con usted, sin ir más lejos, he ido de asombro en asombro. —¡Vaya por Dios! ¿Y cómo ha sido eso? —Mi primer y magnífico asombro fue la lectura y relectura de sus Rimas. Luego percatarme de las opiniones tan absurdas que había sobre su poesía; y por fin, descubrir que el Bécquer humano poco o nada tenía que ver con esa figura pálida, rodeado de damiselas y flores, que una parte de la crítica se ha empeñado en crear y mantener. —Sí, hay veces que uno, con la mejor de las intenciones, se tiene que resguardar de sus amigos. Crearon un reclamo, y ese reclamo terminó por imponerse sobre la realidad hasta casi hacerla desaparecer. —De forma interesada. Quizás por motivos crematísticos. —O no. No crea. Muchas veces el que una imagen se sobreponga a otra, e incluso llegue a sustituirla, no es por intereses, ni siquiera porque la imaginación sea mejor que la realidad, sino por eso tan prosaico que se llama pereza. Y ya sabe que yo soy un impenitente perezoso. Así que los perdono de todo corazón. —Sí, me consta su pereza. Yo también lo soy. —Entonces ¿qué hace usted estudiando en vez de estar tomando el sol en un viejo claustro? —Es lo que estoy haciendo, don Gustavo, es lo que estoy haciendo. Aunque también debo reconocerle que cuando llevo mucho tiempo al sol, como las lagartijas, me surge la conciencia, la voz dormida, y tengo que ponerme a hacer algo... —Yo también necesitaba de eso. Tanto como de respirar. Pero como tuve problemas con la tuberculosis, amigos, deudos y parientes me amputaron un pulmón y me dejaron el otro envuelto en las brumas medievales. Lo hicieron con la mejor de las intenciones, ya lo sé. —Afortunadamente hay gente, la ha habido hace tiempo, preocupada por usted, y hace tiempo que empieza a tenerse otra imagen suya. En fin, gente trabajadora y poca amiga de los blandos almohadones. —Sí, pero en ciertos libros de texto... Y año tras año, oiga. —¡Ah! Con la iglesia hemos dado, Sancho. Los autores de esos libros son una especie de cirujanos: tienen que meter en una pequeña caja, donde sólo cabe una corbata, cuarenta metros de intestino, grueso y delgado. Lo encajan como pueden. A usted le han colocado el sambenito de poeta romántico o post-romántico, y no hay forma. Si volvemos a operar igual se nos quedan las tripas desparramadas por ahí. —Y me temo que ya no se puede hacer nada para evitarlo. —Pues no, porque lo mejor hubiera sido que se hubiese muerto usted a los noventa o noventa y cinco años, rodeado de hijos y de nietos y con una obra más extensa, claro. —¡Hombre! ¿No sería más fácil revisar algunas partes de nuestra historia de la literatura? Un perezoso como yo no podía estar escribiendo tantos años. Es mucho trabajo. —¿Usted cree? —No sé, no sé. Difícil se me hace que dejen de considerar a nuestra literatura como una literatura realista. —Yo considero que es más realista un folletín que Fortunata y Jacinta, por ejemplo. —¿Y mis leyendas? —No sé. La venta de los gatos tiene algo que me afecta y me conmueve. Por algo será digo yo. Tal vez por una realidad que se impone a los sueños... —Bueno, esto de las clasificaciones en el fondo es algo un poco bobo, ¿no le parece? —Sí, yo creo que sí. —Aquí lo que interesa es escribir bien y de forma clara. Y tocar al hombre para que sea un poco mejor. —Labor más que imposible esto último. Porque lo que es lo primero lo hizo usted con creces. —Algo es algo. Creo, por lo menos, que nuestros pasos iban por el buen camino, ¿no cree usted? —Y tanto. Siempre me ha inquietado, por motivos de trabajo, una de sus cartas de la serie Desde mi celda. —¿Cuál es? —No recuerdo el número. Pero en ella habla usted de cómo debería ser la educación, la enseñanza, en el país. Algún día la comentaremos. —Cuando usted quiera. Tenemos toda la eternidad por delante. —Suponiendo que la bomba atómica no alcance al mundo de los muertos. —¡No fastidie, hombre, no fastidie! ** Vicente Adelantado Soriano http://www.letralia.com/firmas/adelantadosorianovicente.htm Investigador y docente español. Doctor en filología española. Es profesor de secundaria en Valencia. Textos suyos han sido publicados en Liceus (http://www.liceus.com), Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com) y Long Island al Día (http://www.lialdia.com). También tengo novelas y cuentos, inéditos, salvo aquellos que han sido premiados en algunos concursos. Intervino en la redacción del libro Història de la literatura de Valencia, escrito por el doctor Josep Lluís Sirera. Participó en el Simposium de Teatro Medieval de Elche (2004). === Un mundo sin bosques, sin pájaros y sin soñadores ===================== === Pablo Cingolani ======================================================= Roberto Arlt sorprendió a muchos por su escritura tenazmente profética. Arlt vivió siempre aquejado moralmente por los males de su época, y uno en especial: la irrupción del nazismo, como la síntesis y la quinta esencia del mal, de un mal que él también supo delimitar y que anclaba al maquinismo, al capitalismo, a la tasa de ganancia, a lo que, en suma, el escritor más feroz de la narrativa sudamericana denominó como deshumanización, que es la consecuencia de lo antedicho. “No reaccionamos ya frente a nada”, clamaba desde una de sus inigualables columnas del periódico El Mundo, publicada en 1937, ya en los albores de la Gran Guerra. Su crítica iba dirigida a sus colegas (y a nosotros), los periodistas, y al mundillo de la información, del manejo de la información. Hoy, frente al auge de la comunicación de masas, un auge desquiciante y un verdadero país no-fértil, sus palabras cobran ese valor anticipatorio ya anunciado, son también una radiografía trágica de nuestra época. Setenta y cinco años atrás, Arlt pintaba así el cuadro de situación: “Una noticia. Tres líneas. Una foto. Un nombre... y a otra cosa. Sí, a otra cosa. ‘Esa otra cosa’, a pesar de su aparente ingenuidad, señala con precisión terrorífica el grado de nuestra progresiva insensibilización”. Digan si esa es o no es la dinámica de cualquier noticiero televisivo de la actualidad, aquí y en cualquier parte del mundo. Un show macabro donde los culos de las actrices se mezclan con los cadáveres de todos los días en Siria o en México o en donde fuere, ya que en el mundo desterritorializado que promueven los medios masivos no hay fronteras geográficas ni culturales: lo importante es esa sobrecarga perversa e inmovilizante que trastorna a millones, a todos. “Cien mil chinos se mueren de hambre en cualquier provincia... Paciencia”. Arlt se pregunta qué ocurre, qué deja de ocurrir, qué va a suceder. Lanza un piedrazo: “¿O es que nuestro sistema nervioso no da ya más?”. ¿Quién puede dudar hoy, en el siglo XXI, de los estragos psicosomáticos que causan la alienación y el desarraigo? ¿Quién puede dudar a la vez que hoy vivimos el auge de la respuesta forzada a ese colapso cerebral anunciado e inundados de drogas químicas, narcóticos sociales, pastillas de todos los colores, cocteles de sustancias tóxicas, discursos y más discursos, que lo único que sirven es para reciclar a las máquinas en lo que pretenden convertirnos? El autor de Los siete locos cierra el círculo de la degradación de la condición humana y se interroga y nos interroga a todos: “¿O es que viviendo, como vivimos, en plena vibración, estrépito, catástrofe y horror, hemos perdido el sentido de la vibración, del horror, del estrépito y de la catástrofe?”. Luego vendría la historia a agravar y confirmar la sentencia: el tour de force insensato y macabro de los nazis y la extensión y perfeccionamiento del método del aniquilamiento de los otros como la solución final aplaudida por la mayor parte de un pueblo que había sido la cuna de Kant; luego de los nazis, la comprobación de que Stalin y su temible burocracia nos decía una cosa y estaba haciendo otra, incluyendo el genocidio, dizque necesario para construir el socialismo que anda ahí fosilizado por culpa de tanta infamia; luego de los nazis y los estalinistas, asquean los yanquis masacrando vietnamitas, y como los vietnamitas se defendieron y los echaron a patadas de su tierra, y tras que se cayeron los diques ideológicos, ahora las guerras o invasiones que se suceden (pienso en Panamá, pienso siempre en Panamá y lo cobardes que fuimos todos) sin que nada perturbe el circo indecoroso del consumismo (la etapa superior de la insensibilización) y la progresiva energumenización colectiva, producto de lo ya anotado: la imposición de un pensamiento único y la suplantación de nuestras terminales nerviosas por el auge estupidizante de los medios técnicos de comunicación. Arlt se pregunta si esta posición mental de la humanidad es natural y se contesta a sí mismo y con firmeza: “Creo que no”. Aunque frente a las evidencias vividas y padecidas en su momento histórico, no puede eludir el pesimismo, afirmando —al final de su crónica— que “el horror de la presente civilización se ha quintuplicado en pocos años” y el hombre se ha vuelto más duro, más sordo, más ciego y más topo, “un topo que ya no sabe en qué dirección excava su galería subterránea”. *** El libro que reúne las crónicas periodísticas de Roberto Arlt se titula El paisaje en las nubes, es un tomazo de 766 páginas y una edición muy cuidada a cargo de Rose Corral, con un prólogo de Piglia. Lo editó el Fondo de Cultura Económica. El libro tiene un problema gravísimo: cuesta 265 bolivianos, casi 40 dólares, más de la cuarta parte de un salario mínimo local, lo cual lo convierte en un artículo tan suntuario que no hace más que afirmar lo que venimos anotando. Los osados podrían intentar robarlo. Los demás seguirán condenados a la tele, al paroxismo de su vulgaridad y su complicidad con los crímenes. Ni modo, por ahora. Arlt vivió obsesionado hasta el final con esa amenaza de deshumanización. Días antes de morir, le decía a su compañera de vida, algo que sigue estremeciendo: “Pensar que cuando yo me muera, estos árboles van a estar y yo no los veré más”. A César Tiempo, tan sólo una noche antes de partir, le gritó antes de subir a un tranvía: “¡Cuidado con la tristeza! ¡Es un vicio! ¡No aflojemos!”. Había soñado con conseguirse un yate y navegar y dar la vuelta al mundo. Falleció convencido de que las realidades de la guerra eran mucho peor que cualquiera abominación imaginada. El 26 de julio de 1942 le dio un ataque y murió. Tenía 42 años. Arlt es uno de los mayores exponentes de esa raza combativa y sensible de los escritores-periodistas, los periodistas-escritores como también lo fueron Mark Twain, Pasolini o el Chueco Céspedes, Walsh y el Gordo Soriano. Gente que dejaba el pellejo y algo más en lo que escribía. Otra de sus crónicas, esta vez de 1938, reflejaba a la perfección ese amor que Roberto sentía por la humanidad y por lo siniestro de las acechanzas. Había leído en algún lado, en un periódico de Dantzig, una frase pronunciada por un doctor alemán, doctor en física y en filosofía, un tal Robert Ley (sic), nazi connotado, director del Frente de Trabajo Alemán, dicha en Ginebra, en una asamblea: “En Alemania”, dijo el dos veces doctorado, “no debe haber sitio para los soñadores”. En la misma ocasión, nos trató de “países idiotas” a los sudamericanos. Arlt escribe que cerró los ojos y entonces vio a la eminencia germana, “estrujando el planeta entre sus manos” y “exprimiéndolo, como una naranja, de su substancia más preciosa”, y al volver a abrir los ojos se encontró con el mundo de Ley, “un mundo cúbico. Sin bosques, porque los bosques, de acuerdo con la economía dirigida, se habían convertido en yacimientos de madera. Los últimos pájaros que quedaron en los bosques fueron exterminados por decretos del doctor Ley. También, por decreto del doctor Ley se le prohibió susurrar al viento entre las ramas de los árboles y se decretó que los ríos rodaran en sus cauces sin un murmullo”. El padre de Los lanzallamas sigue, anotando la máxima del Nuevo Mundo: “Nada sobre la tierra debe soñar. Todos deben trabajar”. Sigo con su descripción a vuelo de pájaro torturado: “hacia donde se dirigía la vista, sólo se distinguían multitudes encorvadas, cara al suelo, empuñando el azadón, dirigiendo la grúa, sumergiéndose en los negros agujeros de las minas”. Todos deben trabajar. Enumero más monstruosidades, más sueños de la razón: 1. Supresión de la línea curva, porque provoca sueños e ideas concupiscentes. 2. Las bicicletas se fabricarán con ruedas cuadradas. 3. Las montañas serán “triangulizadas” como las Pirámides. 4. La comida será reemplazada por dosis de celulosa condensada. 5. Las escuelas se cerrarán, porque saber leer y escribir no servirá para nada. ¡Todos deben trabajar! El producto de esa mentalidad antinatural y antipoética eran, para Arlt, “los hombres cúbicos”, los esclavos que pretendían los nazis, los seres humanos que sólo trabajan y que ya no sueñan. Nadie se crea, por si acaso, que Arlt era un vago, rico o mantenido. Fue un animal de periódico, escritor imparable, inventor sin suerte. Sucede que en su vorágine visionaria, Arlt ya intuía el mundo tal cual es hoy día: un mundo que se devora las selvas y las aves y, con ellos —aunque la mayoría no lo sepa—, los sueños de la gente. Un mundo donde todos trabajamos obligados como bestias sin cadenas y donde los sueños caben en ese aparato rectangular y eléctrico, y allí se quedan y allí se mueren. Un mundo más sutil al de los campos de concentración pero que para la mayor parte de la humanidad, en los hechos, es igual a Auschwitz. O, como dijo el poeta, tan bellamente como sólo podía decirlo Nicolás Guillén: “Me matan si no trabajo / y si trabajo, me matan / siempre me matan, me matan”. Este mundo horroroso debe cesar, debe abolirse. Y eso ocurrirá no cuando haya nuevas ideas, como lloriquea con hipocresía Vargas Llosa (diría Paul Valéry: no necesitamos nuevas ideas, sino que las dos o tres buenas ideas que hemos tenido entre todos, se hagan realidad), sino cuando la gota rebalse la copa y listo. Será la próxima generación, o la otra. Eso no importa. Pero será. Será, empezará, cuando los changos apaguen el Facebook y saqueen las últimas librerías, y vuelvan a juntarse y compartan la lectura de los libros, como cuando el viejo de la tribu contaba sus historias a los niños, alrededor del fuego. Libros que, como quería Arlt, encierren la violencia de un cross a la mandíbula. Cuando en esos libros volvamos a leer y encontrar todo lo bueno y lo bello que trajo aparejada la presencia humana en el espacio-tiempo, volveremos a las antiguas huellas, a los caminos, a las eternas montañas, a plantar árboles y regarlos con el vino de la amistad sincera y al silencio filosófico que nos cure de todas las heridas televisivas y permita que volvamos a escucharnos, a saber lo que realmente queremos y nos da vida y a llamar de nuevo a las cosas por su nombre y con nuestra propia voz. Nota Todas las citas pertenecen a dos crónicas de Roberto Arlt: “El Polo Norte no está más en el Polo Norte” y “Un mundo sin soñadores”, publicadas en El paisaje en las nubes. Crónicas en El Mundo. 1937-1942, FCE, Buenos Aires, 2009. ** Pablo Cingolani http://www.letralia.com/firmas/cingolanipablo.htm Historiador, periodista y explorador argentino (Buenos Aires, 1963). Reside en La Paz, Bolivia, desde 1987. Como historiador, realizó estudios sobre los derechos argentinos sobre las islas Malvinas y los problemas de tierras en la puna de Jujuy, la explotación cauchera en la Amazonía y la historia minera de Los Lípez potosinos. Trabajó como redactor y colaborador en una docena de medios gráficos de La Paz y sus artículos también se publican en medios de Argentina, Chile, Ecuador y España. En video dirigió, con Gastón Ugalde, Imagina Bolivia y la primera serie de documentales sobre áreas protegidas. Encabezó expediciones ecohistóricas desde 1980, explorando, entre otras, la región de Iruya-Baritú, Cumbres Calchaquíes y la puna jujeña en Argentina, el desierto de Atacama en Chile y casi todos los parques nacionales de Bolivia, en especial en Lípez, Chaco y Amazonía. Es el creador y director de la Expedición Madidi, que ha explorado distintos sectores del parque boliviano del mismo nombre, y ha sido declarada "de interés nacional" por el Congreso boliviano. === Terribilis est locus iste (Titanic) Antonio Hurtado Torres ======= Allí quedó en lo alto de la madrugada. Abatido bajo el peso del silencio helado de la noche, como un inmenso árbol fulminado, desangrándose entre dos eternidades: de un lado la cúpula inconmensurable de la noche hacia donde la inmensa popa apuntaba, como un gesto de suplicante impre... cación al infinito. Del lado opuesto, el abismo negro, primordial del océano, ejerciendo su fatal e irresistible poder de atracción, arrastrando hacia sus profundidades la nave y sus almas. Mientras tanto (refirieron algunos supervivientes), impertérrita, con igual impasibilidad que la noche, que el abismo y la muerte; en medio del terror, de la desesperación, de los gritos y los llantos, y mientras el capitán ordenaba evacuar el buque... se alzaba la música: La música comenzó a sonar en la cubierta. En un gesto de elegancia y desprecio a la muerte propio de héroes de la antigüedad clásica, el director y violinista de la pequeña orquesta del trasatlántico, el inglés Wallace Hartley, dirigió unas breves palabras a sus compañeros: —Señores, me despido de ustedes. Ha sido un honor. Y comenzaron la interpretación de un himno hondo, cálido, sereno, imbuido de un sentimiento que ya no pertenecía a este mundo: “Nearer my God to Thee” (“Más cerca de ti, Dios mío”), poema que había sido compuesto en 1841 por Sarah Flower Adams, y puesto en música por Lowell Mason en 1856 (este poema se canta con diversas músicas, si bien es la de Mason a la que la tradición ha otorgado más probabilidad de haber sonado en aquella hora suprema). El himno está basado, muy libremente, en la historia del “Sueño de Jacob” (Génesis 28:10-19), que nos refiere cómo, habiendo partido Jacob de Bersabé, caminaba hacia Harán, cuando llegó a un lugar en donde quiso detenerse a reposar, tras la puesta del sol. Tomó una de las piedras que había en la tierra y, poniéndosela de cabecera, se acostó y se durmió. Tuvo entonces un sueño en el que vio una escalera enorme cuyos pies se asentaban en la tierra, y su remate tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Todopoderoso, arriba, estaba apoyado en la escalera, y desde allí decía a Jacob: “ Yo soy el Señor Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en la que duermes la daré a ti y a tu posteridad (...) y seré tu guarda a donde quiera que fueres, y te volveré a esta tierra, y no te dejaré hasta haber cumplido todo lo que te he dicho”. Despertó entonces Jacob y dijo: “Verdaderamente, el Señor está en este sitio, y yo no lo sabía”. Y exclamó, aterrorizado: “¡Qué terrible es este lugar! [Quam terribilis est locus iste]. ¡No hay aquí otra cosa sino Casa de Dios y Puerta del Cielo!”. Palabras que parecen describir el mismo inquietante aspecto a que se refirió recientemente el científico Sergio Bertolucci, cuando sugirió la posibilidad de que el Gran Acelerador de Hadrones europeo pudiera llegar a rasgar el velo de nuestra realidad por unos breves instantes, entreabriéndose una puerta dimensional a universos desconocidos, desde donde algún retazo podría emerger a nuestro mundo, a la vez que, desde nuestra esfera, “algo” podría deslizarse al otro lado. No son pocos quienes a lo largo de la historia han cuestionado la existencia del tiempo y de la realidad misma, postulándolas como meros ejercicios arrogantes de nuestras percepciones, refutadas por diversos argumentos. En 1898, Morgan Robertson publicó el relato Futility, en el que el transatlántico Titan, considerado indestructible, tras colisionar con un iceberg en una noche de abril, se hunde para siempre bajo las aguas del Atlántico Norte... El cúmulo de coincidencias con el hecho acaecido catorce años más tarde es sobrecogedor, terrible. Cioran, trágico e insobornable insomne, tras demoler y reducir a ilusorias cenizas cualquier atisbo de realidad o de sentido en la existencia, salva —contra todo pronóstico— a la música, como único refugio posible: “Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados”. Entretanto... la música. La música seguía sonando en la cubierta del Titanic, irremediablemente anegada ya por las aguas... Nearer my God to Thee... Colapsado el sistema de iluminación del barco y sus luces apagadas para siempre, todo quedó únicamente bajo el remoto y “burlón mirar de las estrellas, que con indiferencia...” (la misma con que los dioses contemplan los trabajos y los días de los hombres) asisten impasibles a la tragedia. Mientras, la música, ineluctable, seguía sonando, deslizándose ya hacia otra esfera... Cioran sentenció: “Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos”. Morgan Robertson había rasgado el velo de la realidad, y había entrevisto una dimensión de horror que ya no le abandonó jamás (Quam terribilis est locus iste!). El 24 de marzo de 1915 —apenas tres años después del hundimiento—, Robertson fue encontrado muerto en su habitación de un hotel de Atlantic City, desplomado sobre el escritorio, junto a un frasco de paraldehído con el que trataba de escapar a los insomnios que lo atormentaban, y poder así alcanzar el ansiado sueño. El sueño; una escalera entre dos mundos; la abolición de tiempo y espacio; la contemplación de una realidad espantosa a través de una grieta entre dos dimensiones; un estremecimiento de horror; el silencio de la bóveda estrellada... y la música como testigo, como oficiante. Cernuda escribió una vez que las caricias del mar son un sueño que entreabren la muerte... El Titanic se adentra para siempre en las profundidades de una eternidad escrita sobre las aguas. La música cesa. (Allá a lo lejos, Sevilla, envuelta en suaves brisas, vive, etérea, el florecimiento de su primavera, alguna de cuyas cadencias, quizás llegase, distante, apenas perceptible, a expirar sobre la superficie del mar, helado, ya en calma). Lo demás es silencio. ** Antonio Hurtado Torres http://www.letralia.com/firmas/hurtadotorresantonio.htm Docente, historiador de música y compositor español (Sevilla). Es profesor de armonía, contrapunto y fuga, composición, teoría de la música y piano. Ha publicado, junto con su hermano David, diversos libros sobre historia y musicología del flamenco, como El arte de la escritura musical flamenca (1998), el trabajo discográfico de flamenco instrumental Pentagrama flamenco (2000), La llave de la música flamenca (2009). Como compositor ha escrito un variado catálogo que incluye música instrumental flamenca, sinfónica, de semana santa y otras estéticas. Colabora ocasionalmente con artículos de opinión con el diario español El Correo de Andalucía (http://www.elcorreoweb.es). === La literatura de ciencia-ficción y su contribución al mundo real ====== === Dixon Acosta ========================================================== ¿Se puede estar de acuerdo con un artículo de opinión y no compartir una línea o una expresión del mismo? Acabo de descubrir que sí es posible. Admiro profundamente al escritor William Ospina y, como sé que en su calidad de intelectual, deben agradarle el debate y el disenso, debo admitir públicamente que no estoy de acuerdo, cuando en reciente y brillante columna titulada “Nostalgia del futuro” (El Espectador, domingo 1 de julio de 2012, http://bit.ly/U2jEL7), dice que “ya se sabe que en ciencia-ficción las ideas verdaderas se les ocurren a muy pocos autores. La lista podría limitarse a diez, empezando por Philip K. Dick, Ray Bradbury, Frederik Pohl, J. G. Ballard e Isaac Asimov y siguiendo con esos otros cinco que ya está pensando el lector”. Retomando esta última línea, al menos este lector piensa en más autores. Jorge Luis Borges dijo en su momento que en lo literario no había nada nuevo, refiriéndose a lo poético. Si entendemos la poesía en sentido amplio como el conjunto de la creación escrita, todos los autores consagrados como Ospina, o diletantes como el suscrito opinador, giran alrededor de unos pocos temas, siempre universales, una docena de metáforas que tienen la ventaja matemática de tener millones de variables. A pesar de esta premisa que relativiza la originalidad en lo literario, en el caso concreto de la ciencia-ficción, este género en particular ha ayudado a anticipar y modelar nuestra realidad. Dejo a consideración del Maestro Ospina y de los ocasionales lectores, una tentativa y subjetiva lista de autores, sin repetir los mencionados, sobre los cuales no hay duda de su importancia. Deseo iniciar esta subjetiva relación con Hugo Gernsback, quien fue doble inventor, de patentes en el mundo real y de la palabra que nos tiene hablando en este momento, la ciencia-ficción. La pionera del género literario anticipatorio, Mary Shelley, en El moderno Prometeo (más conocido como Frankenstein), no sólo creó uno de los personajes emblemáticos de nuestra era contemporánea, sino que sentó las bases de la discusión ética de las investigaciones científicas que ahora se denominan clonación. Julio Verne, un hombre bien informado de su época, es el ejemplo que se suele nombrar para hablar del poder de anticipación de los libros, desde el submarino nuclear hasta el fax o la misma computadora. De la Tierra a la Luna es una obra que por sus coincidencias con el episodio real del Apolo XI da escalofríos, en el sentido de vislumbrar incluso el sitio de lanzamiento real. Uno las temáticas recurrentes en el género de la ciencia-ficción es la robótica, el ya mencionado profesor Asimov estableció las reglas básicas del comportamiento de los robots, su relacionamiento futuro con su creador humano. La palabra robot fue tomada de la obra de teatro R.U.R. del checo Karel Capek, quien escribió la novela La Guerra de las Salamandras. ¿Habrá un nombre más mencionado que el del “Gran Hermano” en esta época en donde las cámaras parecen seguirnos con sus miradas inquisidoras por donde vamos? 1984, más que el título de la novela, pareciera la fecha en que toda esta vorágine empezó, gracias a la intuitiva redacción de George Orwell. Este último disputa con Aldous Huxley y Un mundo feliz la supremacía de la distopía más impactante. Existe un caso claro de la injerencia de lo literario en lo científico, Arthur C. Clarke, famoso por 2001: una odisea del espacio, quien contribuyó al desarrollo de los satélites artificiales y al descubrimiento de la órbita geoestacionaria, ese recurso que atraviesa un fragmento de Colombia, aunque nosotros nunca lo hayamos aprovechado. Carl Sagan, quien fue más divulgador que autor de ficción, alcanzó notoriedad con su novela Contacto y su versión al cine. Algunos lectores adultos describen cómo aprendieron a resolver problemas gracias a la Serie Lensman del autor E. E. “Doc” Smith. Para no extenderme demasiado, agrego otros nombres ilustres que han dejado huella, pues más de un lector podría mencionar como clásicos favoritos a Robert A. Heinlein (Tropas del espacio, Forastero en tierra extraña), Orson Scott Card (El juego de Ender), Ursula K. Le Guin (Los desposeídos: una utopía ambigua), Theodore Sturgeon (Más que humano), Alfred Bester (El hombre demolido), Philip José Farmer (El mundo del río), Kurt Vonnegut (Matadero cinco), Joe Haldeman (La guerra interminable), Dan Simmons (Hyperion), Madeleine L’Engle (Una arruga en el tiempo), John Wyndham (El día de los trífidos), Larry Niven con Mundo Anillo, Brian Aldiss, quien inspiró ese otro gran filme melancólico llamado Inteligencia artificial). Douglas Adams es un caso especial, su Guía del autoestopista galáctico, con toda su carga irónica y humorística, es una de las obras más vendidas en la historia editorial. Toda una generación creció con Edgar Rice Burroughs, y las aventuras de su personaje John Carter en el planeta Marte se han considerado de los primeros best-sellers de ciencia-ficción. Es difícil encontrar una saga más difundida que Duna (la serie de novelas de Frank Herbert), o los diversos análisis sobre Solaris de Stanislaw Lem. La naranja mecánica de Anthony Burgess provocó un interesante debate sobre la violencia juvenil en su momento. Jurassic Park volvió a traer del lejano pasado a los dinosaurios para convertirlos en símbolo contemporáneo gracias a Michael Crichton. Algo parecido al fenómeno de El Planeta de los Simios y sus interpretaciones gracias a la novela de Pierre Boulle. Así como William Gibson con el subgénero del cyberpunk y la gran novela Neuromante estremeció las temáticas tradicionales de la ciencia-ficción; este autor acuñó la expresión ciberespacio, que nos acompañará hasta el final de nuestra era digital. Autores consagrados en otros géneros literarios han tenido obras realmente significativas dentro de la ciencia-ficción; podría nombrarse al inmenso Robert Louis Stevenson con El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde, Arthur Conan Doyle (El mundo perdido), Cormac McCarthy y El camino; la premio Nobel Doris Lessing, quien durante una época de su vida sólo fue conocida por sus novelas de ciencia-ficción, o el autor japonés Haruki Murakami, quien incursiona en el género. Incluso en Colombia el aclamado Héctor Abad Faciolince ha “cometido” ciencia-ficción con su novela Angosta. En castellano podemos encontrar un autor tan significativo como Adolfo Bioy Casares y La invención de Morel, o escritores tan prolíficos como Angélica Gorodischer (Trafalgar), la cubana Daína Chaviano, los españoles Domingo Santos y Elia Barceló y el colombiano Antonio Mora Vélez. Se trata de honrosas menciones, a riesgo de ignorar a muchos otros autores hispanoamericanos con ideas originales en el universo de la ciencia-ficción. Tenemos un caso paradójico, un escritor que convirtió sus especulaciones en realidad, L. Ron Hubbard, quien se cansó de escribir relatos anticipatorios e, imitando a algunos colombianos que viven del cuento, decidió fundar su propia iglesia, la famosa y controvertida “cienciología”, que cuenta con millones de adeptos en el mundo. Capítulo especial corresponde a los escritores de ciencia-ficción para los medios audiovisuales, pues no pueden desconocerse los aportes a la cultura contemporánea de personas como Gene Roddenberry, creador de la serie televisiva Viaje a las Estrellas (Star Trek) o en el cine autores como Steven Spielberg, James Cameron, Andrew Niccol (Gattaca) o Terry Gilliam (Brazil, Doce Monos), sin olvidar al genial Fritz Lang y su monumental Metrópolis. La intención no es abrumar con una serie de nombres y títulos, sino intentar demostrar que efectivamente han sido más de diez los autores con ideas verdaderas en un género tan generoso y honesto como la ciencia-ficción. Como soy de los que separa claramente a la ciencia-ficción de la fantasía, o de otros sub-géneros como el terror, no menciono nombres célebres de escritores que se han destacado en dichos campos. El día en que el hombre logre inventar la máquina para viajar en el tiempo, alguien dirá que eso ya lo había previsto un tal H. G. Wells y otros cientos de autores. Porque, como decía el buen Julio Verne, todo lo que un hombre pueda imaginar otro será capaz de realizarlo. ** Dixon Acosta http://www.letralia.com/firmas/moyadixon.htm Diplomático colombiano aficionado a la literatura. Fue cónsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente desempeña un cargo diplomático en Nicaragua. Ha publicado artículos en revistas de su país. === Bicentenario de Charles Dickens Juan Franco Crespo =============== Bautizado como Charles John Huffam Dickens, nació el 7 de febrero de 1812 en la ciudad portuaria de Portsmouth y murió en Londres el 9 de junio de 1870. Su padre apenas disponía de recursos y acabó en la cárcel por no poder pagar sus deudas. Este hecho marcó la vida de toda la familia y, gracias a la decisión de su madre, que luchó ferozmente contra la desdicha (acabó fundando un centro educativo), en cierta medida le sirvió al pequeño Charles para escapar de la podredumbre y el vicio del casco viejo londinense de su época. Una inesperada herencia y la liquidación de sus derechos le encarrilaron hacia un reputado centro educativo en Hampstead Road y a los quince años trabajaba en el despacho del procurador Gray’s Inn donde acabará formando su gran personalidad para la vida posterior: su capacidad de observación. Aprende taquigrafía y, en 1828, colma sus deseos al lograr trabajar para varios periódicos redactando sus aceradas reseñas parlamentarias. Tras pasar por el True Sun y el Mirror of Parliament, ingresa en Morning Chronicle en 1835. Al año siguiente se casa con la hija de su compañero de redacción. En esa época inician su andadura los célebres Papeles de Pickwich Club; de 400 ejemplares iniciales, pasan a 40.000 en el último número que vio la luz en 1837. Un éxito desconocido en la literatura de las islas británicas que estimuló a Dickens para seguir con esa gran senda de la narrativa que le posibilitó un nuevo título prácticamente cada año: Oliver Twist (1837-1839), Nicholas Nickleby (1838-1839), Old Curiosity Shop (1840-1841), Barnaby Rudge (1841), etc. En 1840 fundó Master Humphrey’s Clock, diario que vendió nada menos que 70.000 ejemplares el primer día de cita con los lectores. El éxito fue tal que Dickens se verá abocado a preparar un cuento semanal para satisfacer la curiosidad de sus lectores, quienes incluso se lo disputaban en su viaje a los Estados Unidos. De esa experiencia americana serán las American Notes (1842). Dickens no vio con buenos ojos la hipocresía norteamericana ni la sociedad esclavista de su tiempo. En 1843 aparecerán los cuadernos mensuales Martin Chuzzlewit, una de las obras maestras del gran mago de las letras británicas. Ese mismo año vio la luz el célebre A Christmas Carol. A finales de la década publica David Copperfield (1849-1850), que puede considerarse como su autobiografía, y simultáneamente, de manera semanal, aparece Household Words; pasa por diferentes pruebas que le perjudican la salud (mueren su padre, su hija y su hermana), pero él no abandona su prolífica producción: Bleack House (1852-1853), Hard Times (1854), Little Dorrit (1856-1857), etc. Desemboca en problemas en su matrimonio, que acaba en divorcio tras más de dos décadas de vida hogareña y felizmente bendecida con el fruto de 10 hijos. Pasó por diferentes estadios emocionales, saltando fácilmente de la euforia al desasosiego: su vida se desmoronaba, pero crecía el literato. Conferencias por el Reino Unido y los Estados Unidos lo alejan, relativamente, de los problemas caseros que tiene la osadía de publicar en Household Words y los editores le acaban despidiendo por su poco ética conducta. Pero no se amilana y funda All the Year Round, que sale al mercado de manera inmediata (1859); su producción no se verá alterada y verán la luz Hunted Down, A Holiday Romance, Great Expectations, Our Mutual Friend, etc. En 1870 aparece el primer cuaderno de The Mystery of Edwin Drood, pero apenas le quedaba vida, diversos procesos le acaban provocando un derrame cerebral que se lo lleva el 8 de junio de 1870 mientras estaba en su célebre casita de Gads Hill Place. Fue enterrado en la archifamosa Abadía de Westminster el 14 de junio. Desaparecía el hombre y crecía la figura, el mito de uno de los más grandes hombres de letras del archipiélago británico. Prácticamente su legado ha superado las diferentes generaciones, gracias a las tramas que reflejan sentimientos universales que son factibles de permeabilizarse en los más apartados rincones del orbe. De ahí que en cualquier fuente bibliográfica se diga que no hubo escritor inglés del XIX que ejerciera una influencia más profunda y considerable como lo hizo Dickens. Uno de los más prolíficos y más traducidos del mundo, incluso aún hoy tras más de 200 años. La filatelia ha honrado al escritor en numerosas ocasiones y podría montarse una bella colección temática centrada precisamente en el legado del gran literato. Numerosas administraciones postales le han honrado con sus signos postales en el 2012 con motivo del bicentenario de su nacimiento; de todas ellas nos hemos quedado con las de Gibraltar y Gran Bretaña para cerrar el presente artículo. Los llanitos le dedicaron cuatro sellos y una hojita bloque, el diseño fue de Stephan Perera, impresos en litografía offset a cuatro colores en la BDT Security Printers (Irlanda) en formato vertical (29,8 x 40,64 mm), puesta en circulación el 14 de septiembre de 2012. Veamos los motivos de ambas emisiones. Gibraltar • Facial de 10p Retrato y portadas de David Copperfield. • Facial de 42p Ídem, Oliver Twist. • Facial de 44p Ídem, A tale of Two Cities. • Facial de 2£ Ídem, A Christmas Carol • Facial de 2£ HB Hojita con retrato centrado en un libro abierto. Gran Bretaña • AC 2ª Mr. Bumble, de Oliver Twist. • AC 1ª Mr. Pickwick, de The Pickwick Papers. • 77p The Marchioness, de The Old Curiosity Shop. • 87p Mrs. Gamp, de Martin Chuzzlewitt • 4xAC 1ª Combinación horizontal con escenas de Nicholas Nickleby, Bleack House, Little Dorrit y A tale of Two Cities. • 1.28£ Captain Cuttle, de Dombey and Son. • 1.90£ Mr. Micawber, de David Copperfield. El diseño de los sellos británicos fue de Howard Brown, formato vertical (27 x 37 mm), impresos en litografía por Cartor Security Printing (Meaucé, Francia), en hojas de 25 y 50 ejemplares, dentado 14 y papel con fósforo para el tratamiento postal automatizado. La hojita bloque recoge cuatro ejemplares en combinación horizontal, en todos los casos son sellos acifrados para franqueo de correspondencia de primera clase. La hojita tiene un tamaño de 190 x 67 mm, tamaño del sello aislado 37 x 35 mm y se complementa con la firma autógrafa en el margen inferior derecho. Hubo dos matasellos de primer día que se emplearon el 19 de junio de 2012 en Portsmouth y Edimburgo. Referencias • Wopa, World Online Philatelic Agency. Gibraltar Philatelic Bureau (main office). Suites 9 & 11, block 2, Watergardens. Gibraltar. http://www.gibraltar-stamps.com. • Royal Mail. British Philatelic Bureau. Tallents House, 21 South Gyle. Edinburgh EH12 9BP (Reino Unido). http://www.eulogy.co.uk. ** Juan Franco Crespo http://www.letralia.com/firmas/francocrespojuan.htm Docente e investigador español (Alhama de Granada, 1953). Profesor de primaria, licenciado en geografía y estudios de doctorado en historia de América. Ha colaborado regularmente desde los años 70 con publicaciones especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca), DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japón), y otras de Argentina, Uruguay, Perú, México, Estados Unidos y España, entre otros países. Durante varios años también colaboró en el mundo de la radio con diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos son radiados para América Latina a través del espacio Frecuencia RM, en la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatélico, El Eco Filatélico y Crónica Filatélica y mantiene una sección, sobre filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista Educación y Biblioteca, así como en las publicaciones electrónicas OpusMúsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa (http://www.natureduca.com). === Tinaja de oscuro paisaje Alberto José Pérez ====================== Muchos cronistas, críticos y ensayistas, hablan de las vanguardias literarias, sobre todo de las vanguardias poéticas, que son, yo considero, sin poesía, sin poetas, no siempre, por supuesto; veo con preocupación, como lector, cómo categorizan, clasifican, lo que no es menester, pues la poesía es un reino único, sea de nuestro gusto o no, se ajuste a nuestro espíritu o no, esas categorizaciones son como ramalazos, “modas”, que impone algún interesado en la “inmortalidad” de una reseña con foto, en un diario o una revista especializada, donde se le diga: maestro, usted es el bombillo urbano de esta “urbana” ciudad; por ese motivo cada día me acerco un poquitín más a esos poetas lejanos de la memoria de la gloria institucional, de aquellos que pasadas veinticuatro horas, desaparecen, cansados de tanto glorificarse con la sombra de otro que sí ha conseguido las palabras, la emoción, para construir su poesía, sin temor al abismo de un solo intento y que uno lo aprecia apenas abre el libro. Tal es el caso de Raday Ojeda, un poeta joven que escribe una poesía que se corresponde con su vida, su paisaje nativo, su tiempo, es decir, un hombre con raíces, por lo tanto, no tiene necesidad del “rebusque intelectual” para darnos su canto, su emoción, por lo que con cada mirada descubre en la región donde el horizonte es como el cielo: DESCONOCÍA POR APREMIO del paisaje la hondura con que el estero y la nube se tragaban el sol ............................... Dios corretea por estos parajes vestido de hierba. Sobre el lomo de animales de agua dulce intenta desmontar el moho en la corteza la mancha en torno al árbol y dejar sólo su sombra ..................... ...muge el animal el pájaro y la sal demanda la oración la lengua oculta en la quijada del espanto. Ojeda vive en San Fernando de Apure, donde desarrolla una interesante labor como animador de la literatura venezolana, de encuentros, conversatorio, sobre la vida y obra de escritores de cualquier lugar del mundo, como si fuera un viejo maestro empeñado en señalar que la pesca no es en el río sino en los ojos del hombre. En su libro Tinaja de oscuro paisaje, El Perro y la Rana, colección “Breves de la poesía venezolana”, 2007, al cual corresponden los fragmentos citados, imágenes que constituyen un mundo que ha sido muy cantado pero que cada uno de esos cantos tiene su particularidad y los de Ojeda sobresalen porque tienen vestido distinto, follaje, aves, sonidos y sol, interminable, sobre el paso del hombre y las bestias: UN PÁJARO picotea el lomo de la bestia no hay sombra es la hora vertical el paisaje revolotea lejano y ponzoñoso. necesario es agrietar la vida suspendernos sin preguntar siquiera ¿dónde queda el claro de agua? Tinaja de oscuro paisaje reúne una poesía que distingue a su autor, de profesión abogado, animador sociocultural y de Apure, por eso su canto tiene los aromas de su tierra, la música de la sabana y el sol, el sol, interminable en su paso hacia la noche y el día del otro lado del mundo. ** Alberto José Pérez http://www.letralia.com/firmas/perezalbertojose.htm Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samán, Apure, 1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra poética entre los cuales vale mencionar el Premio Único de Poesía de la Bienal de Literatura de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria (1987). También ha publicado los poemarios Los gestos tardíos (1975), El libro de Barinía (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazón de una mujer (1997), Un poeta como yo (2006) y la antología poética El poeta de quien les hablo (1999). === La guerra no es un juego Juan Sierra Hernández =================== Jim es un niño que se ve enfrentado a una guerra que lo obliga, de manera inexplicable y terrible, a dejar sus juegos de infancia y sus comodidades diarias. En vez de jugar con aviones de papel, tendrá que observar con admiración e incertidumbre cómo unos pájaros de color cobrizo bombardean la ciudad de Shanghái sin ningún miramiento; Jim, a través de su periplo por las ruinas de una China devastada por los ataques japoneses, se imagina piloteando un Zero o un Hayate, aunque él sabe que los mejores son los cazas Mustang made in USA, los cuales son “los Cadillacs del combate aéreo”. En El imperio del sol, James Graham Ballard nos narra con valentía los padecimientos de los que fue víctima junto a su familia en un campo de concentración en la Segunda Guerra Mundial. Todo esto sucedió después del ataque militar a Pearl Harbor, en donde la Marina Imperial japonesa atacó a la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos, asesinando a más de 2.000 hombres. Con estos actos bélicos, Japón pretendía neutralizar las fuerzas enemigas y ocupar las colonias occidentales del sudeste de Asia. Sin embargo, la novela no debe leerse sólo como un documento histórico de lo acaecido después del 7 de diciembre de 1941, pues lo más importante es la forma en que un niño perteneciente a una acomodada familia inglesa tiene que enfrentarse a la soledad, el hambre, la enfermedad y la muerte. Nuestro pequeño protagonista, de un momento a otro, debe dejar su vida en la lujosa Amherst Avenue y sus clases de latín en la Cathedral School para convivir con los culíes (que eran los campesinos que trabajaban en condiciones deplorables para las colonias británicas en China) a los cuales, antes de la lucha armada, veía desde los vidrios oscuros del Studebaker de sus padres. Las adversas circunstancias mueven a Jim a sobrevivir de cualquier modo, incluso olvidando la exigente educación impartida por su familia. De este modo, aprende a guardar provisiones de comida para que su cuerpo resistiera los tres años de cautiverio; aprende a trabajar para los soldados japoneses, sobre todo en las labores de la cocina en los campos de Lunghua; aprende a congraciarse con los presos norteamericanos, más que todo con el vividor y oportunista Basie, quien encuentra en Jim un aliado para obtener información, arroz cocido y cuidados para su cuerpo enfermizo; aprende a husmear, sin ser visto, en las ruinas de Shanghái, en las improvisadas y solitarias bases militares de Nantao, en el aeródromo de Lunghua y en las casas abandonadas por los europeos en la zona conocida como la Concesión Francesa; y aprende, con mucho esfuerzo, a mantener viva en su memoria la imagen de sus padres, sus rostros, sus palabras, sus gestos y sus silencios. Mientras este joven inexperto se habitúa a la rutina que le impone esta batalla, los europeos se niegan a perder sus privilegios; por eso se empeñan en continuar con sus viejas costumbres en los denigrantes refugios en donde están secuestrados. De ahí que el doctor Ransome se preocupara a diario por los modales y la instrucción de un chico que se estaba convirtiendo, según la mirada de los ingleses, en un salvaje y un egoísta que pensaba únicamente en su bienestar: Jim se dejó curar sin protestar. El doctor Ransome era el único lazo importante que había establecido en Lunghua, aunque sabía que el médico lo desaprobaba en muchos aspectos. El chico le irritaba porque revelaba una verdad evidente sobre la guerra: que la gente era demasiado capaz de adaptarse a ella. Esta novela autobiográfica de J. G. Ballard es un relato de largo aliento (364 páginas para los que gustan de las precisiones) que da un testimonio incontrastable de la locura que entraña cualquier conflicto: un infante harapiento que coleccionaba revistas como Reader’s Digest, Life, Time y Saturday Evening Post es testigo del fogonazo de Nagasaki que casi destruye el planeta; este ataque infame con la bomba atómica es contemplado por Jim como un resplandor blanco que se expande por el cielo y le da un brillo inusual al rojizo río Yangtsé, sembrado de cadáveres y contaminado por el combustible de los aviones derribados por los superfortalezas americanos. Por último, El imperio del sol deja algo muy claro: la experiencia de la guerra es imborrable, sobre todo en un adolescente. Acordémonos de Matadero cinco o la cruzada de los niños, la novela autobiográfica de Kurt Vonnegut (un escritor que fue apresado por los alemanes en 1944 y luego fue testigo de primera mano de la destrucción total de la ciudad de Dresde), donde su personaje principal, Billy Pilgrim, sufre toda clase de trastornos y muchas veces, años después de sus funestas vivencias, cree estar bajo la tutela de los nazis. Quizá por eso, en un cuento, B. (la manera kafkiana que utiliza James Graham Ballard para nombrarse a sí mismo) se levanta un día cualquiera de su cama y, después de indagar en las casas vecinas, se da cuenta de que Shepperton está vacía, al igual que Piccadilly, Trafalgar Square, el río Támesis y el palacio de Buckingham. La inminencia de la desaparición de la humanidad, como podemos ver, nunca abandonó la fantasía de este gran escritor inglés. ** Juan Sierra Hernández http://www.letralia.com/firmas/sierrahernandezjuan.htm Ensayista colombiano. Profesional en estudios literarios de la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co) de Bogotá. Realiza la tesis del posgrado en comunicación y gestión cultural de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso, http://www.flacso.org), Argentina. También está asociado a un grupo de investigación sobre creencias y subjetividades contemporáneas en la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co). === ¿Qué quieren las mujeres? ============================================= === Respuesta de las poetas venezolanas Rosol Botello ================ La tarea del poeta es poner todo en palabras para dar su versión de las cosas, del mundo, de los sentimientos, de las ideas. El poeta tiene la tarea complicada, porque debe manejar bien el lenguaje, trasmitir una idea, un pensamiento, con una economía de palabras, en un concentrado. La imagen nos ayuda a comunicar en la poesía, de una manera sugestiva, perceptiva, para hacer soñar al lector, para que vea, para darle un consuelo al dolor de lo que se quiere decir, cuando es doloroso. Señales de humo se llama un libro de la poeta venezolana Reyna Varela (1944); estas señales son una manera muy antigua de comunicarnos. El aislamiento no es sano en el ser humano y la supervivencia nos entrelaza. La poesía ha sobrevivido en el tiempo, a pesar de su mala reputación desde los filósofos griegos, porque el artista “tiene amistad con aquella parte de nosotros que se aparta de la razón” (Platón, La República, libro X). Se dice que Adán hablaba en verso, Jesús en parábolas. La poesía responde a una experiencia de vida personal y colectiva. Cuando leemos un poema nos contactamos con el sentimiento, si lo hay, y eso nos hace sentir tristes, alegres, reflexivos. Los poetas podemos escribir de lo no vivido, y de lo vivido también. ¿Qué quieren las mujeres? Es la famosa pregunta del doctor Freud. Este psicoanalista genial nos dijo que todos los problemas del individuo provenían de la infancia y estaban relacionados con el sexo. Él creó el psicoanálisis, que es una terapia basada en la palabra, la mayor expresión del hombre que contiene todas las cosas. Para Freud el hombre tenía dos necesidades básicas y todo giraba alrededor de ellas: la número uno, la alimentación; la número dos, el sexo. Para su colega suizo, el doctor Carl Gustav Jung, esta lista es más larga. Acepta las primeras dos de Freud y las amplía. De la amplificación de Jung interesan, en este texto, tres otras necesidades básicas del hombre: el viaje, lo espiritual o religioso, y la necesidad de hacer cosas. Toda la propuesta de Jung es de amplificación. Se dice que Freud no entendió a las mujeres, por eso se hace la pregunta. Él dijo cosas muy atrevidas de las mujeres. La psiquis femenina es diferente a la del hombre; lo masculino y lo femenino es todo un complicado tratado en Jung. En este ensayo se mostrará a las mujeres con las mismas necesidades que las del hombre, como especie humana. Esta pregunta es un reto para los psiquiatras, en especial los hombres, por el misterio de lo femenino. Al famoso psiquiatra venezolano Fernando Rísquez le oí preguntarse en una charla, al final de su vida profesional, con más de ochenta años de edad, en un auditorio lleno: “¿Qué quieren las mujeres?”. Y respondió: “Las mujeres quieren hijos, a mí me sacaron cinco”. Con esta respuesta ubica lo que quieren las mujeres a la segunda necesidad de Freud, los hijos son la consecuencia del sexo. No dijo que quieren sexo, quieren hijos, el resultado de la relación sexual. Hay una necesidad de formar familia. Nadie pone en duda la necesidad número uno de Freud, la alimentación, es algo que compartimos con todos los seres vivos, es supervivencia. Reconocer la necesidad sexual en la mujer es algo de la modernidad o la postmodernidad, y todavía es mal vista en muchas culturas o religiones. La consecuencia del sexo, la reproducción, los hijos, están muy bien aceptados; se tiene una sobrevaloración de la maternidad, en especial en la cultura latina. Una mujer sin hijos siempre llevará el dolor o el estigma de la maternidad no vivida y toda su vida será interrogada por ello. En estos días se publicó una entrevista a una actriz inglesa, que representó a la reina Isabel II; a sus sesenta años de edad, es interrogada, ¿por qué no tuvo hijos? “Por ecología”, respondió, una respuesta nueva y contemporánea, la de un mundo sobrepoblado. La amplificación de Jung nos hace más humanos, menos animales. Freud llamaba a las mujeres “el osado continente” y la verdad es que las poetas venezolanas son osadas, se atreven. En el abanico de poemas que elegí, presentaré una muestra de esas necesidades ya nombradas, de Freud y Jung. En Venezuela, hay problemas sociales graves, uno es que el 20% de la población es hija de una madre adolescente; el aborto es ilegal. Un gran porcentaje de las mujeres levanta a sus hijos sola, crían madres e hijos, no padres. Estos problemas son a consecuencia del número dos: el sexo. Situación que nos hace atrasados en lo social, en lo cultural y en lo productivo también. Escribir poemas manifiesta la necesidad de hacer cosas en los seres humanos, Jung lo califica como un instinto. En la poesía está el deseo de comunicarnos, de hacer arte y de la posibilidad de trascender, permanecer en el tiempo, si se logra un buen trabajo o reconocimiento. Entonces, todas aquí cumplen con esa necesidad humana, la de hacer cosas. Mercedes Ascanio (1958) tiene un poema con un tono religioso, para que nos sirva de guía y protección en el camino, en el viaje. Podría ser el viaje de la vida o el traslado. Ante la alta criminalidad en Venezuela, nos hemos vuelto muy religiosos en los simples viajes cotidianos. Cito, Cuida tus demonios / que la paz es cruel / Cuida el dolor / y la impaciencia / Alimenta lo incierto / como un fuego sagrado. Este es un poema que nos llama a vigilarnos en la maldad, o en la sombra junguiana, lo que no hacemos consciente y padecemos, la lucha con nuestros demonios. El mal y el bien son los eternos temas de la religión y del ser humano en lo social y lo personal. Lo incierto es la vida, que no sabemos qué deparará, ni cuando culminará. El fuego sagrado no nos pertenece, apenas podemos rozarlo. Lo más cercano a éste es la vida misma, la manifestación de Dios, que es una experiencia mística. El sufrimiento es necesario para la transformación, tiene que haber reflexión en una vida. Éstas son las advertencias que salen en este poema de Ascanio. Continuamos con el viaje cotidiano, el de tomar un autobús en una plaza. Geraldine Gutiérrez (1966) nos dice: Desde cualquier punto de la plaza / mil y un mosaico va amaneciendo. / Pronto habrá sombra para descansar / mientras llega el autobús. / Los charcos de la lluvia / se habrán evaporado / y más de una palmera te sorprenderá. Este poema nos habla de la persona que espera un autobús, que analiza el tiempo, el sol y la lluvia, que busca la sombra, que ve la luz en los mosaicos de un piso en la plaza. Es una experiencia sencilla e importante, que todos hemos vivido o podemos vivir sin mayor esfuerzo. Es alguien que salió de su casa y no sabemos si será un viaje corto, a la escuela o el trabajo, o uno largo, a una ciudad que queda a cinco horas en autobús. Y mientras viajamos miramos alrededor, el tiempo, el agua, el sol, el paisaje, los árboles. Siguiendo con la naturaleza, a la que todos pertenecemos, Elena Vera (1939-1998) le escribe un poemario a un pescado antiguo, prehistórico, que, a veces, lo han encontrado: el celacanto. La cito: El Océano Índico / no era para habitarlo / sus aguas amarillas te ciegan / y / allí / quieres aparearte / para no perecer / Tú / espina hueca / horrible pez / oxidada criatura / Te descubrirán / y / te extinguirás / lo sabes / No verás el Apocalipsis / tú La poeta nos habla sobre un pez que suena muy humano, el hombre también se aparea para no perecer, y, ¿quién verá el apocalipsis? Según muchos, este año 2012 está señalado como el fin. En Venezuela, algunos astrólogos dicen que será por agua, no por fuego, y que ya empezó. Si es así, volveremos al comienzo, el mar, nuestro origen. El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento, que forma parte de la Biblia, el libro más importante de Occidente, porque en religión los judíos le ganaron a los griegos, y la Biblia tiene las historias judeocristianas. El autor del Apocalipsis es el apóstol San Juan. Lo escribió en una cueva en la isla de Patmos, Grecia. En la cueva está la roca partida con la aparición del ángel, quien es mensajero de Dios y Jesucristo. El libro trata del final de la tierra, por fuego. A veces, los noticieros nos recuerdan este libro en los desastres naturales, en los padecimientos de los hombres y los animales. Entonces rezamos. Gisela Romero (1960) nos habla de la oración y del rezo en algunos de sus poemas: LAUDES / Anhelo volar / Señor / dame alas para danzar a orillas de las hojas / y esparcirme / HORA INTERMEDIA / Deseo escapar / Señor / dame el salto de las aves para fraguar vigor / y divulgarlo / VÍSPERAS / Ansío evadir / Señor / dame la celeridad de las plumas para ir / retornar / y persistir Es una hermosa oración este poema. Ante el deseo humano, se eleva una plegaria en la que pedimos. En este poema no hay ningún deseo material, de cosas, sólo de estados de la mente o del cuerpo: Anhelo volar, Deseo escapar, Ansío evadir, y la poesía está en las peticiones: dame alas para danzar, dame el salto de las aves, dame la celeridad de las plumas. Lo que pide no es humano, es la metáfora, lo que quiere hacer el espíritu que inspira al cuerpo. Otro poema de Gisela, esta vez sobre lo femenino y religioso: Una impuesta hendidura / Sacrosanta raja que va / desde mi cabeza / hasta mis pies Aquí tenemos la marca de lo femenino y de cómo se vive lo femenino, adentro y afuera. Muy sagrada y santa raja, parece ser usada, la palabra, de forma irónica. La herida femineidad se manifiesta. En estos días el noticiero de CNN, Notimujer, informaba que hicieron un estudio de mujeres menopáusicas de 50 a 79 años de edad y concluyeron que estas mujeres querían sexo, lo deseaban. Este tipo de noticias asombra, las mujeres siguen siendo sujeto de interés en el aspecto sexual. Lo notable es que se toma en cuenta la opinión de las mujeres mayores. Yolanda Pantin (1954) tiene un poema, “Conversación en un baño”: Por costumbre / se acuesta en la cama / a esperar a su marido / que llega siempre tarde / da las buenas noches / bosteza / Ella se va al baño / aplaca la furia / con su mano maestra / recostada en la toalla / cuando él entra y pregunta: / “¿qué haces aquí?” / “nada”, responde Hay bastante poesía erótica femenina, escrita por mujeres, en Venezuela y en el mundo entero, no tiene que ver con este poema. El erotismo tiene mucho de fantasía, de lo imaginario, el territorio de lo posible, la sensibilidad a lo masculino, el disfrute de lo masculino. Este poema no, es de una situación objetiva, real, no tiene nada de ensoñación. En pocas líneas describe un problema que es la segunda causa de divorcios. La primera causa de divorcio es económica, la segunda sexual. Sigue por completo el planteamiento freudiano, y en el mismo orden, de las necesidades básicas. La mujer en este poema no está erotizada, pero quiere sexo, tampoco se comunica con lo masculino, oculta. Como poema es perfecto, es delicado en el vocabulario para la situación; es un poema que sorprende, único en su estilo. La expresión “aplaca la furia” da diferentes significados, uno es, la rabia de la mujer, su frustración sexual y la otra, la de satisfacer esa necesidad sexual. Para los freudianos, amor sin sexo es narcisismo y sexo sin amor es perversión. Continuamos con el producto del sexo, el hijo. Le hacemos honor al doctor Rísquez, las mujeres quieren hijos. Sonia Chocrón (1961) sigue en este poema la tradición española popular de otra época, de trovadores. El poema se llama “De leche y miel”: Venga mi marido / derroche su alma / en mi vientre presto / almohada de calma / Duerma sus afanes / en el sueño triste / hagamos un niño / madúrese el cisne (...) Ame mi marido / muy largo y extenso / al cuerpo que abraza / y le colma el aliento Y así sigue hasta que llega la criatura, el hijo de leche y miel. A los hombres de confianza les he preguntado: ¿qué quieren las mujeres? Y me responden como el doctor Rísquez, quieren hijos. La idea o identidad de familia siempre se asocia con el acto de comer juntos. Miriam Kasen (1950) nos dice: (...) una mesa grande cubierta de hule / que se desdibujaba bajo el paño / de la limpieza / las horas en ese comedor / aún guardan el olor a sopa / a carne en salsa y arroz blanco / el padre a la cabeza, / con una oración en lengua / que siempre nos fue extraña / pero amada / la madre cerca / y los hermanos y las hermanas / que hacíamos turno para recoger los platos / ordenar la cocina / y llenar las botellas con agua / después de la comida En este poema está todo, la familia, la oración, la comida, el trabajo doméstico. Y el poema termina así: Y los hijos se nos repiten en los suyos / y nos buscamos o los buscamos en ellos / para apartar la soledad / que trae el tiempo. Las mujeres en Venezuela dicen que después de que tienes un hijo nunca estarás sola, y es así con esas madres que siguen con la tarea de ayudar en la crianza de los nietos. Las mujeres solteras tienden a tener un hijo tarde “para no quedarse solas”, así dice la gente, muchas veces de padres inadecuados, o no le comunican al hombre de su intención de embarazarse. Otro drama social. Un psiquiatra de niños y adolescentes decía que esas mujeres solas con un hijo son un cuadro psicológico de lo peor. Sigo con Reyna Varela y el número uno: la alimentación: Desayunábamos con el sol / salado sobre un plato / Caminábamos a largos trancos / como los campesinos Aquí el sol salado pareciera una referencia a la arepa venezolana, hecha de harina de maíz, de forma redonda, propia del desayuno; y los últimos versos, al viaje, que empieza caminando. En alguna época todos fuimos campesinos. Ahora en Venezuela es muy difícil, y el campo está abandonado por una economía de puertos. Otro de Reyna Varela: Abrazada a mi nevera / sin recordar si era feliz o no / el final de / Esplendor en la Hierba / Inconclusa / Cada día distante / es / otro día En este poema la única relación real, afectiva, es con la nevera, una máquina, lo demás es vago. La verdad es que la nevera es un aparato importante en la casa, lo novedoso es el abrazo que se le da. Esta mujer no recuerda la película, vive con distancia, de sí misma y de lo demás. No dice que la distante es ella, sino el día. Es la vida vacía, impersonal, con problemas para entender y relacionarse. Este poema parece una caja china, porque Esplendor en la hierba (1961) fue una película exitosa dirigida por Elia Kazan que cuenta un amor frustrado, en lo sexual, por las costumbres de la época, él quería sexo y ella no se atrevía, o no quería; y en lo emocional, porque el joven deja a la novia por presión familiar. Ella entra en depresión, termina en una clínica psiquiátrica y, cuando sale curada, el hombre está casado. Final feliz no es, pero ambos han superado sus problemas. A su vez, el título de la película procede de un poema de William Wordsworth (1770-1850), poeta romántico inglés, exitoso en vida, innovador, escribe de los humildes, de la vida cotidiana, con un lenguaje sencillo, como los contemporáneos. El poema de él: Nada nos devolverá los días del esplendor sobre la hierba, pero nos recordaremos y fortaleza hallaremos en lo que nos queda La película cita este poema de Wordsworth. El poema de Reyna nos lleva a otra historia y a otro poema, y podemos relacionar todo. Aunque la mujer en el poema de Varela es evasiva, no recuerda, o no quiere recordar, las claves de la película no lo son. El poema de Wordsworth es de fortaleza, la fuerza de lo vivido, el sentimiento que queda. Es el mensaje de aliento ante un presente o realidad que no podemos cambiar. Las mujeres queremos comer sin engordar. Marilena Vivas (1948) nos dice en su poema “Utopía”: 1er día / Me pesé / diez kilos de más / La báscula no miente / un kilo por semana / a punta de proteína / Una línea cada día / a punta de creatividad / ¿Quién ganará? / ¿La báscula o la página en blanco? / 2do día / Al menos escribo estas líneas / la dieta, me la salté / Comí un suculento aguacate En este poema el apetito y las ganas de hacer, en este caso escribir, van a la par. Es un tema femenino preocuparse por el peso y la dieta. La relación de la mujer con lo masculino es algo misterioso. Lo masculino y lo femenino son fuerzas diferentes. Hay muchas formas de ser hombre. Cuando una mujer se relaciona con lo masculino parte desde lo incierto, no sabe con qué tipo de masculino se va a relacionar, aquí seguimos la recomendación de la poeta Ascanio: “alimenta lo incierto”. Este encuentro es en sí un viaje interior, lo cuenta Enriqueta Arvelo Larriva (1886-1963). De ella dice el poeta y antólogo venezolano Harry Almela, “poseedora de un catálogo personal de la amargura, la soledad y la vida en sus bordes, canta y sabe cantar con palabras cinceladas y exactas”. El poema se llama “Llegas”: Llegas / tus ojos vienen firmes. / Gallardos, con las armas de los internos fuegos. / Yo quiero ser sencilla como el hilo sin perlas, / ágil como en la copa es la gota del borde. Yo quiero ser sencilla, pero tú me complicas / alzándome a una estrella trémula e invisible. / Yo quiero ser sencilla. Y me colmo de quiebras, / y soy un laberinto y mi clave se pierde. / Quiero el ritmo sereno y mi inquietud florece / Y la flor indecisa, con hojas asustadas, / desploma tu firmeza. Y descanso en la fuga de tus ojos vencidos / y soy ligera y simple, como el hilo sin perlas; / ágil como la gota del borde. Éste es un hermoso poema sobre el encuentro sin palabras de lo femenino y lo masculino: cómo quiero ser con él, cómo está él, cómo me hace sentir él, cómo lo hago sentir yo. Este encuentro es muy íntimo y personal en cada ser humano. Nadie lo cuenta como Enriqueta. El eterno femenino está marcado por la espera. Hay una rivalidad antipática con el hombre en este poema. En el amor no hay vencidos, todos ganamos. El desamor y la traición tienen un lugar importante, preferimos pasarle la página para abrirnos a las posibilidades, a lo incierto. Tenemos que aceptar nuestras heridas y aflicciones. Hay que abandonar el gusto por la amargura y la queja, el gusto por la sal y la sangre. Las relaciones de poder no son relaciones de amor. La soledad, la falta de lo masculino, la carencia del amor, la espera por el hombre, todos estos temas los trabaja Antonia Palacios (1910-2001) en este poema: Acaba por fin de entrar. He dejado la puerta abierta. Por ella penetra la noche, la contienda del viento. Por ella penetra todo menos tú. Creí que ya estabas aquí, que me habías precedido. Te busqué a mis espaldas y no te hallé. Me vigilo a mí misma, en mi forma visible, en la sombra secreta. Ahora sé que aún no has llegado. He dejado la puerta abierta para que entres. En este poema se manifiesta una conciencia de sí, una exploración del deseo, del contenido inconsciente, de la sombra secreta. En el poema ella “cuida sus demonios”, del verso de Ascanio. Para terminar con el amor, el sexo y la relación con lo masculino, además del acercamiento al contenido espiritual que puede implicar una relación amorosa, citamos a Elizabeth Schön (1921-2007): Estamos solos, sin filtros, pero siempre donde hay orillas para los ríos... el río es la piel del árbol y del hombre... el hombre es el amante mayor... aguardando lo que huye... donde el goce y la herida saltan. Qué bueno es el hombre capaz de amar a la mujer... uno está en el otro y se enloquecen y convierten el espacio en eso necesario para que se constituya la libertad... por eso siento que soy una tonta, la que es llevada por la corriente, la maga justa de la casa... sólo el amor perdona y el amor se salva... Schön respeta y reconoce lo masculino y se rinde ante lo débiles que somos en el amor. De la necesidad de hacer cosas nos dice Emira Rodríguez (1929) en “La casa de alto”: En la desembocadura del río / que llamaron del Espíritu Santo / fundaron el pueblo de la mar / alguien vino hasta la orilla y levantó los horcones / de la primera casa / amasamos con barro las piedras / traídas de lejos / no había canteras en varias leguas hacia el norte / —al sur el mar— / hasta llegar al valle donde se desprende / el hilo de agua que alimentó al poblado / veníamos en las carretas / por el camino largo de las alfarerías / calle en medio y soleada / costeando los fuegos de chamizas que cocían / los adobes / y las tinajas panzudas con que las mujeres / iban por agua a los arroyos... Éste es un extenso poema a la fundación de un pueblo y al trabajo de sus habitantes. Los que fundan pueblos deciden quedarse. Cuando un poeta decide escribir, sabe que muchos lo han hecho antes que él y mejor que él, o ella, y aun así continúa en la tarea. Eleonora Requena (1968) revisa esta idea y escribe: Te preguntas para qué has de escribir / si ante el libro de poema predilecto / todas las palabras nombran lo que / tus sueños dibujaron / y estás pleno de imágenes ajenas / te conmueves con un mínimo sonido / el soplo de las cosas persistiendo / mientras entras en la tarde / y ya es imperativa tu renuncia / entonces entiendes que callar / es el poema Es curioso cómo la poeta nos cuenta del poema que decide hacer silencio, del que no escribió. La necesidad de hacer fue más fuerte y nos describe, en un poema, por qué no escribió uno. Y para terminar, los viajes. Están los que viajan y los que no. Gladys Ramos (1941) nos dice: Yo no sé de viajes / Mis amigas me hablan del atardecer en Barquisimeto / Del bronce con escarcha cayendo / sobre el mar de Juan Griego / De la frialdad monástica del Himalaya / De aventuras a las orillas del Sena / o simplemente de un arriesgado paseo nocturno por las calles de Sabana Grande / Yo las escucho en profundo silencio: / Me conformo a jugar con las distancias / golpeando con los pies un mapamundi Gladys aquí escribe desde la que no viaja, construye un poema hermoso y juguetón de los cuentos de viajes y no sólo de los viajes a otros continentes, sino también a los del mismo país, a pocas horas en autobús. Al final, los viajes quedan como recuerdos, como un sueño. Existen los que viajan por placer, por curiosidad; los que viajan por necesidad, los que viajan por trabajo. El que viaja se reconoce o se diferencia del otro. Escuché a un venezolano que viajó por trabajo a Japón, un país que detesta a los extranjeros, y contaba cómo, en los trenes repletos de gente, nadie se sentaba a su lado. Para los griegos lo más terrible era ser extranjero, abandonar la patria, de esa experiencia nos escribe Laura Cracco (1959) en un poema de largo aliento que se llama “Extranjera”: Extranjera / susurraba el mar a mis oídos / extranjera... Extranjera dejó atrás su ciudad / y como la mujer de Lot juró no ver la arena... Extranjera en su propio cuerpo / extranjera en la vida y en la muerte / extranjera siempre siempre siempre En su poema lo extranjero es fatídico, eres castigada por la curiosidad, como el texto bíblico de la mujer de Lot, que quedó petrificada por voltear a ver una ciudad, su ciudad, cuando la abandonaba. El castigo era de Yahveh, el terrible Dios del Viejo Testamento, que salva a sus seguidores y castiga a los que no obedecen. Hay toda una carga de dolor en el poema, sigue Cracco: Extranjera entró al Café y todos miraron / el diamante prendido a su nariz / otros, la pesada carga de los días Hay países, como Turquía, que es el más civilizado de los países islámicos, donde hay pena de muerte, y donde no se ve una mujer en un café. Venezuela es un país abierto al extranjero y a los extranjeros. Tenemos grandes grupos migratorios de europeos, latinos, árabes, chinos. Miriam Kasen, hija de padre extranjero, un palestino musulmán, y madre venezolana, escribe a una extranjera: Una mujer vino a nuestra casa / cubría su cabeza con un velo / y un traje largo recorría su cuerpo / la mujer del velo era tan distinta a mi madre / en la mesa había carne molida / hierba buena / cebolla y trigo / la pimienta y especias / y el aceite de oliva / la mujer del velo / sin palabras / nos llevó de la mano / y esa tarde las hermanas / aprendimos a cocinar / un plato de la tierra de mi padre... hoy digo que los dioses alguna vez / deben haber probado la comida / que la mujer del velo preparó... todavía en secreto espero a la mujer del velo / y guardo especias para ella en mi cocina. La mujer del velo enriquece la vida, la cocina y la imaginación. Y Graciela Bonnet (1958) nos ofrece un verso que sirve de despedida: Me voy. Pero no importa. Siempre nos estamos yendo. ** Rosol Botello http://www.letralia.com/firmas/botellorosol.htm Escritora venezolana (Quíbor, Lara, 1953). Reside en Caracas. Es licenciada en Letras y Magíster en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado los poemarios Compás de espera (1995), Tablero (1998), Oráculo de lobo (2005) y Café, té y chocolate (2010). === Rostros Roger Vilain ============================================= Cuando era niño imaginaba que los objetos del mundo estaban vivos. Lo que veía a mi alrededor de alguna extraña manera hablaba o cantaba, o reía, y lograba descubrirlo sólo con espiar un poco. Un carro visto de frente gozaba de expresión, poseía rostro, a veces muy alegre como el del Ford Fairlane de los ochenta, o por el contrario dejaba entrever cierto encono, cierto aspecto de pocos amigos típico del Caprice Classic o del Maverick 84, que daban la impresión de estar furiosos. Por supuesto, ocurría así no sólo con los automóviles. Por lo general el rostro de las cosas siempre estaba ahí, mondo y lirondo, a la espera de una palabra mía que diera pie para algo adicional, un intercambio de saludos, por ejemplo, o quizás un diálogo divertidísimo. Por no decir más, la nevera de la casa era simpática hasta reventar y los ventanales del cuarto de mis padres estaban cargados de sonrisas. Las figuras en el techo, esas siluetas de paisajes lunares o selváticos, caras con mil formas llenas de muecas que nacían en medio de pintura veteada o de hongos producto de alguna filtración, terminaban siendo delicia entre delicias para crear historias a partir de tantos guiños, de dibujos encontrados al azar en la pared. Pero nada como el frente de las casas. Salir a la calle suponía mínimo una doble implicatura: darme de bruces con la gente, con sus gestos y expresiones y —extensión natural de todo esto—, con el rostro misterioso que cada fachada ofrecía para ir descubriendo sus secretos. Y sus secretos, claro, desentrañaba por completo a diario, asunto que me sumergía en un éxtasis casi místico, en una emoción que renacía tan sólo con mirar de nuevo otros portales. Según el rostro de las casas podía imaginar cómo serían sus habitantes. Si me topaba con una cuyas dos ventanas, a manera de ojos, y puerta, a manera de boca, hicieran entrever una familia aburrida o impregnada de mal genio, terminaba seguro de que en verdad era así, terminaba convencido de esa certeza ahora inquebrantable, hallada gracias a los hilos que la develaban, que la ponían desnuda frente a mí y que únicamente yo era capaz de comprender. El rostro de las casas conectaba a la perfección con el talante de sus ocupantes. Una vez vi en la nariz, en las pupilas, en las cejas muy pobladas, en la comisura de los labios de alguien que caminaba por la acera, el rictus intrigante de un no sé qué imposible de explicar. Fruncí el ceño en el acto. Tendría yo diez o doce años. Podía leer las facciones de las cosas pero me aterró quedar en blanco frente a aquella cara. Llegué a la conclusión de que éramos extraños, demasiado complicados, quizás menos transparentes que un horno o una cafetera. Por primera vez intuí que no todo estaba dado, que había precariedad en cuanto creemos tener siempre seguro, metido en los bolsillos. Me di cuenta de que aumentaban los enigmas, supuse más adrenalina, más incertidumbre en eso de atravesar los días e intentar comprender lo cotidiano. Después de todo —llegué a decirme— esto se va a poner cada vez más divertido. Y le aseguro que así fue. Juro que así terminó siendo. ** Roger Vilain http://www.letralia.com/firmas/vilainroger.htm Escritor venezolano (1971). Es profesor universitario y colaborador habitual de las revistas Venezuela Analítica (http://www.analitica.com), ArteLiteral (http://www.arteliteral.com) y el diario Correo del Caroní (http://www.correodelcaroni.com). Ha publicado el libro de cuentos Hojas secas (1994) y el poemario De gatos y de hombres (1995). === La modestia de un talento Glenda Vergara Estarita ================ La primera vez que lo leí ambos teníamos la edad en la que la llama del asombro arde en los ojos y en los sueños ya despunta la primavera de la esperanza. Él ocupaba el cargo de redactor del periódico El Universal de Cartagena (el mismo donde el Gabo adolescente se inauguró como columnista en una rotativa), y yo era apenas una colaboradora principiante de El Espectador, edición Costa, que se deslumbró con la belleza de su lenguaje y la novedad de asistir a la revelación de un poeta de la prosa periodística. No es exagerado afirmar que en adelante sus artículos, crónicas y reportajes se convirtieran en auténticas piezas de excelencia literaria, aunque la intención no fuera la de hacer alarde de su propio brillo sino la de poner al alcance de los lectores las diferentes expresiones artísticas que motivaba la pasión por su oficio. Eran tiempos de una Colombia que anunciaba su drama cotidiano en titulares de pánico pero, obedeciendo a sus principios ideológicos, El Universal no dejó de reconocer, ni entonces ni nunca, la importancia de la cultura en el desarrollo social de nuestro pueblo, por lo que no privilegió la noticia de orden público, judicial y política sobre el área de información de la de un periodismo cultural que, como afirmó Martín Barbero: “En la medida en que abra el reconocimiento de lo que producen y gustan los otros, tanto mayorías como minorías, entra a profundizar las democracias, a fortalecer los procesos de democratización”. Gustavo Tatis Guerra hizo algo diferente con la cultura; una tribuna de prensa la convirtió en materia prima de un talento suyo tan modesto que jamás le ha hecho sentirse más de lo que realmente es, pero tampoco menos, que es el equilibrio perfecto y escaso que alcanzan quienes ofrecen sus valores al servicio de sus semejantes. Este hombre caribe sencillo y auténtico ha difundido a través del uso de la palabra escrita todo aquello que a las sociedades les llega como producto de la inteligencia y la creatividad, pero de un modo en que esta palabra también trasciende por sus atributos estéticos. Por ello fue Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1992, y por ello era presumible que la poesía y la narrativa también lo ganaran para su causa, con los poemarios Conjuros del navegante, 1988, El edén encendido, 1994, Con el perdón de los pájaros, 1996, La ciudad amurallada (Crónicas de Cartagena de Indias), 2002, Alejandro vino a salvar los peces, Premio Nacional de Cuento Infantil Comfamiliar del Atlántico, Bailaré sobre las piedras incendiadas, ensayo extraordinario sobre la maestra de la novela moderna, Virginia Woolf. Hoy Gustavo ofrece otra faceta que lo reivindica como un ser en busca siempre del significado superior del universo, ese que a veces no vislumbramos por estar inmersos en la prosaica realidad, y lo está haciendo a través de una pintura que se inscribe en el expresionismo abstracto para construir las formas de un mundo sensorial marino y terrestre. Como él mismo confiesa: “Soy un aprendiz de colores y palabras. Cuando escribo intento encontrar el color y la música secreta que tienen las palabras, la extraña geometría de la belleza en las palabras, y el misterioso alfabeto de los colores”. ** Glenda Vergara Estarita http://www.letralia.com/firmas/vergaraestaritaglenda.htm Escritora colombiana (Cartagena de Indias). Finalista del Concurso Nacional de Cuento La Cueva, del Concurso Nacional de Cuento Carlos Castro Saavedra, del Concurso de Relatos Hiperbreves Algazara (España), y del Concurso de Cuento Caribe. Obtuvo además el primer premio de ensayo “Los Nuestros”. Es autora de guiones para televisión y colabora con el diario El Universal (http://www.eluniversal.com.co; Colombia). === La inusitada sensación de haberlo vivido Xabier Fole ============= (Nota del editor: el año pasado apareció la edición digital de Después de comer perdices o por qué las mujeres son boludas e insisten en enamorarse..., una colección de relatos de la escritora argentina Rita Gardellini. Ahora, con ocasión de su publicación en versión impresa por la editorial de la Universidad Nacional de Rosario, el escritor español asentado en Nueva York, Xavier Fole, hace un repaso por las claves de la narrativa de la autora a través de este libro). Después de comer perdices o por qué las mujeres son boludas e insisten en enamorarse (http://amzn.to/Sv7E1N) Rita Gardellini Relatos Amazon Digital Services, Inc. Estados Unidos, 2011 113 páginas Existen momentos en Después de comer perdices o por qué las mujeres son boludas... que nos hacen replantear nuestros deseos más ocultos. Despiertan en el lector pasiones dormidas, aparentemente inexistentes, pero que detectamos cuando nos las muestran, como en este libro, desnudas, claras, y ofensivamente descriptivas. En estos cuentos se puede contemplar la presencia latente de Borges y Cortázar, que acompaña y observa a la escritora a través de los relatos, pero que no molesta ni contamina, dejando a la autora con una voz propia, libre y salvaje, que penetra en la mente del lector con una fuerza literaria implacable. Y es que Rita Gardellini rebosa literatura. Tiene una capacidad extraordinaria (más bien un don) para jugar con el lenguaje. Hay momentos en los que se disfruta leyendo el cuento por el simple placer del texto. También, algunas historias contienen un grado conmovedoramente amargo, y poseen la virtud de la cercanía, a pesar de que sus personajes hablan con el estilo propio del lugar de donde viven. Podemos reírnos por la reacción alocada de sus protagonistas, o sentir angustia por la desesperación que genera un rechazo, o imaginar el hastío y frustración de una mente marginal, solidarizándonos, no sin cierta complicidad, ante el profundo desasosiego que provoca la incomprensión. El tema de la soledad —un tema ya de por sí fascinante e inquietante— se plasma de una manera brillante y en ocasiones puede resultar muy tortuosa. Aunque habla de mujeres, el amor, el sexo, y las relaciones de pareja, en realidad transmite, por momentos, las inquietudes de los seres humanos ante la dictadura de la cotidianeidad: las inseguridades, los deseos, las envidias... Los sentimientos más primitivos y auténticos, los más desgarradores. Entre los cuentos hay unas historias que llegan más que otras. Quizás porque la complejidad de algunos personajes llama mucho la atención, y otros pueden interesar menos. Pero en todos los relatos se mantiene algo especial, que pervive en esa prosa asilvestrada que la autora tanto domina. De este modo, encontramos el pudor y la incomodidad de los defectos físicos resaltados en algunas de las escenas más tragicómicas del libro, y somos capaces de entender los sueños rotos de una noche de verano inducidos —con crueldad— por la respuesta de un amor no correspondido. Todo esto, claro, con un estilo literario jocoso y entretenido. Nunca pedimos que se acabe el tiempo compartido con los personajes, sino que deseamos más horas para pasar con ellos. En la difícil tarea de divertir de una manera inteligente, Después de comer perdices... asombra por su efectividad y calidad, y demuestra a todos aquellos que reniegan de la literatura pura por ser excesivamente elitista que se puede ser sublime literariamente sin olvidarse del atractivo poder del contenido. Los relatos de Paula y Fiona, por ejemplo, contienen ciertas dosis de humor que generan algunas escenas cómicas, pero es un humor despiadado. Todo lo provoca la honestidad con la que se conversa, porque en el fondo, las pasiones humanas son así, contradictorias, efímeras y absurdas. Y la sinceridad nos asusta porque nos asusta la verdad sobre nosotros mismos. Esa es una de las cosas que más atraen de sus relatos. Pueden parecer juegos. Sin embargo, sorprende “la verdad” que reside en ellos. Lo fácil que se identifican esas emociones en las largas noches de invierno. ** Xabier Fole http://www.letralia.com/firmas/folexabier.htm Periodista y redactor español de televisión (Madrid). Graduado en historia por el City College de Nueva York, especializado en historia intelectual de Estados Unidos, fue becado por The New York Times (http://nytimes.com) como fact-checker en la sección Syndicate. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Alfredo Noriega ======================================================= === “Cada escritor es el único responsable de su obra” ==================== === Augusto Rodríguez ===================================================== Alfredo Noriega nació en Quito. Fue miembro del taller de literatura de Miguel Donoso Pareja a principios de los 80 y fundador del colectivo La Pequeñalulupa. En 1985 se instaló en París, donde estudió lingüística. Ha publicado Desasitios (1998), De que nada se sabe (Alfaguara, 2002), La pared norte, Yanasacha (2005), 9 mm parabellum (2008) y La erupción (2010). Ha escrito las obras de teatro La longue-vue (en francés), La trilogía equinoccial y Penélope y el gato. Es profesor de español y coordina, para la editorial madrileña SGEL, una colección de literatura hispanoamericana orientada a los alumnos que aprenden español como lengua extranjera. Colaboró en la escritura del guión de Cuando me toque a mí (2008), adaptación al cine de De que nada se sabe, dirigida por Víctor Arregui. —¿Cuándo y por qué empiezas a escribir? —Digamos que hay dos comienzos, el primero, el afectivo, el segundo, el real. Empecé a escribir a los 19 años, gracias al impulso de un amigo, René Jurado. Empecé sin preguntarme ni los porqués ni los cómos, casi por imitación, por hacer algo. Inmediatamente después tuve la suerte de entrar en el taller literario de Miguel Donoso Pareja. Trabajé con él durante cuatro años. Todo parecía natural, como si hubiese estado predestinado a ello. En el 85 me vine a Francia y empezó otra etapa, que fue larga y compleja, la que tiene que ver con los porqués y los cómos. Época durante la cual estuve muy lejos de saber si algún día llegaría a ser escritor e incluso de si ésa era mi razón de ser. —¿Qué escritores son tus referentes o tus autores de cabecera? —Fuentes leía el Quijote cada año. Yo lo leo cada diez años, cuando cambio de decenio. Digamos que el Quijote es la obra total, ¿no? Después creo que todos más o menos estamos en las mismas, o podemos sacar los mismos nombres, no creo que tenga mucha importancia. Sin embargo, prefiero a Cortázar que a Vargas Llosa, a Borges que a García Márquez, prefiero la poesía de Vallejo a la de Neruda. Tengo la suerte de leer en francés y he podido empaparme de la literatura francesa, casi con el mismo cariño que le tengo al español. —¿En qué ha beneficiado el hecho de vivir lejos del Ecuador? —Siempre digo que el domicilio no hace mejor o peor a un escritor; no comparto esa idea sobre el exilio como leitmotiv de la escritura. Hay tantos escritores como experiencias literarias, querer reducirlas a una sola cosa es necesariamente un error. En lo que sí creo es que un escritor debe ser una persona capaz de viajar (en el sentido más amplio), de explorar mundos, de observar, de interpretar aquello que le es propio, pero sobre todo aquello que no le pertenece o que está lejos, físicamente o emocionalmente. En mi caso, vivir lejos me ha permitido estar al margen del mundillo literario del Ecuador, jajajaja. —¿Qué tal el salto de la literatura al cine? —Chévere, muy buena experiencia; mi literatura es bastante visual y eso facilita el paso de la palabra a la imagen. Es importante, ante todo, establecer un respeto y distancia con el universo del cineasta, eso aprendí con Víctor Arregui. Otra cosa que me encanta del cine es que, como en el teatro, es fruto de un trabajo colectivo, en donde las sensibilidades, las miradas, las ideas no se oponen sino más bien se añaden, el riesgo industrial que corren es tan alto, que están obligados a escucharse y a avanzar juntos. Los escritores somos más cerrados. —Sé que has escrito poesía y teatro, ¿qué me puedes decir sobre esto? —Sí, teatro antes, ya no, o muy poco, más como un ejercicio, quizás luego vuelva. Poesía, en cambio, mucho, ahí está, se va haciendo poco a poco. Me cuesta porque me afecta; pero bueno, son cosas de mi cocina literaria, con las que debo pelear. —Ecuador es un gran país pero, ¿qué pasa con su literatura? ¿Por qué no se la lee en el exterior? —No creo que se trate del país, menos aun de sus gobiernos. Achacarles a los otros es fácil, mirarse al espejo es más complicado. Pienso que cada escritor es el único responsable de su obra, de su dimensión, de su pertinencia o no, por lo tanto de su calidad. Yo vivo en Francia desde hace casi 30 años y hasta ahora ningún escritor ecuatoriano ha sido publicado por una de las 5 grandes casas editoriales de aquí. Se han traducido algunos textos, pero ninguno ha tenido un gran impacto. Es una realidad. Si nos comparamos con otros países, por ejemplo, Haití, que es más pequeño y mucho más pobre, o con Uruguay, ambos han puesto escritores en el mercado francés con mucho éxito; no creo que el gobierno haitiano o uruguayo tenga que ver en esto, la única intermediaria es la gran calidad. En el Ecuador hay textos de calidad, pero no de gran calidad. ¿Me podrías citar el equivalente ecuatoriano de El siglo de las luces, de Conversación en La Catedral o de El Aleph? ¿Me podrías citar un autor cuya obra esté al mismo nivel que la de Faulkner, Piglia o Houellebecq? No quiero ofender a nadie, y por eso prefiero ponerme como ejemplo; yo tengo 50 años, es decir la edad de Cercas (ambos nacimos en el 62), soy contemporáneo de Pauls (nacido en el 59). Cercas publicó Soldados de Salamina en 2001 y Pauls publicó El pasado en 2003, yo publiqué De que nada se sabe en 2002. La obra de Pauls como la de Cercas son excepcionales. Eso es lo que observo, eso es lo que hay que buscar. Creo que los escritores deberíamos inspirarnos de los futbolistas, sí se puede, y se debe. Le debemos al Ecuador una gran obra, que se consigue trabajando y trabajando, pero también quitándose de encima ciertos prejuicios, ciertas ambiciones mal enfocadas. —¿Qué opinión tienes sobre nuestro pequeño mundillo literario? Sobre todo de los clásicos egos, vanidades y luchas por territorios tan comunes para todos. —El mundillo literario no cuenta en la vida de un escritor; una obra no se forma porque soy amigo de tal o cual, o conozco a este o a este otro; sí así fuera, ya lo sabríamos. En todas partes existen esas rencillas entre autores, esos micromundos plagados de mentirillas y zancadas, en fin, no es nada nuevo ni único. Lo que interesa es saber qué valor tú, como autor, le das. ¿Es importante figurar para ti? ¿Es necesario ser uno más para poder existir? Lo que observo, de lejos, es que a algunos eso les despierta la adrenalina, tanto mejor; a mí, personalmente, no me interesa ni me importa. Lo que hago, a mi manera y sin deberle a nadie nada, es pensar en mi escritura, tratar de romper mis fronteras, luego ya se verá cómo la obra va ocupando el espacio, o cómo va desapareciendo del espacio. Ambos efectos me interesan: ser o desaparecer. Mi vida no depende ni de lo uno ni de lo otro. —¿Qué conoces o sabes de la nueva narrativa del Ecuador? —Poco, pero los textos que he leído últimamente me causan buena vibra. Veo que muchos jóvenes empiezan bien; ojalá que no se queden en un par de textos de buena índole y que nos saquen del anonimato planetario gracias a obras de gran calidad. Y espero que no pierdan demasiado tiempo en disputarse entre ellos y/o contra los otros por los espacios de poder. —¿Actualmente en qué proyectos literarios estás? —Estoy trabajando en la tercera parte del legista y en una novela de encuentros y desapariciones, del Guagua Pichincha y Mahuad, de un futbolista de tercera división en Europa y un bailarín que ha bailado para Pina Bausch, Caroline Carlson, Maguy Marin y Teresa de Keersmacker, entre otros grandes. Estoy en el guión de 9mm parabellum, que será una película de armas tomar, con escenas en Bilbao, París y Ecuador. Se me vienen buenos tiempos, personales, digo, que espero le den a mi literatura lo que le hace falta. En definitiva, busco y sigo buscando. ** Augusto Rodríguez http://www.letralia.com/firmas/rodriguezaugusto.htm Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Periodista, editor y catedrático. Ha publicado los poemarios Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007), Matar a la bestia (recopilación; Guadalajara, México, 2007), La gramática del deseo (recopilación; La Paz, Bolivia, 2009; Monterrey, México, 2009; Neuquén, Argentina, 2009) y Voy hacia mi cuerpo (Lima, Perú, 2010). Se dedica a la cátedra y colabora en publicaciones periódicas con artículos, reseñas, entrevistas, comentarios literarios en Ecuador y otros países. Sus textos aparecen en varias antologías locales y en países como España, Chile, México, Perú, Uruguay, Venezuela, Nicaragua y Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vázquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005), mención de honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005), finalista del III Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere (España, 2007), finalista del VII y VIII Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (España, 2008-2009). Es uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de Papel (http://grupobusetadepapel.blogspot.com). Ha participado en varios festivales poéticos, encuentros literarios, ferias de libros dentro y fuera de su país natal como “Toda la poesía al asador: Encuentro de Poesía Ecuador-Argentina” (Alianza Francesa de Quito, 2005), Encuentro Nacional de Literatura Ecuatoriana “Alfonso Carrasco Vintimilla” (2005), Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL; México, 2007), III Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual “Poquita Fe” (Santiago de Chile, 2008), I Encuentro de Jóvenes Escritores Latinoamericanos del Alba (San Cristóbal, Venezuela, 2008), VI Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua, 2010) y III Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño (Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, CCE, http://cce.org.ec; 201 Fiesta del Libro Abril Libros Mil (Ministerio de Cultura del Ecuador, http://www.ministeriodecultura.gov.ec; 2010), Encuentro Nacional de Poesía Voz a Vos (CCE, 2010), II Encuentro Internacional de Poetas en Ecuador Poesía en Paralelo Cero (2010) y Feria Internacional del Libro Cuba 2011. Parte de su obra poética está traducida al inglés, al árabe, al catalán y al francés. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España, Colombia, Estados Unidos, Chile, Cuba, Canadá, Venezuela, Nicaragua, Perú y Uruguay. Editor de la revista literaria El Quirófano y de El Quirófano Ediciones (http://elquirofano.blogspot.com). === Un agua para alimentar la sed ========================================= === Entrevista con el escritor barranquillero Paúl Brito ================== === Rodolfo Lara Mendoza ================================================== Contar bien una historia se parece al arte de enamorar a una mujer. Un arte para el que no basta con despertar sentimientos una noche, sino con mantener en vilo esa pasión toda la vida. Pues tanto el buen amante como el buen escritor deben ser capaces de conservar hasta el final lo alcanzado: un amor que no acabe tras el último gemido, en el caso del primero, y un interés en el lector que se mantenga hasta el final de la última línea, en el caso del segundo. En aras de esa necesidad, tanto el buen amante como el buen escritor deberán ofrecer un agua que, en lugar de saciar, alimente la sed; un agua que al igual que una droga genere ansiedad y delirio en el amante, vértigo y desesperación por llegar al final de la historia en el lector. En qué consista esa agua, será el secreto que el amante y el escritor se guarden, del mismo modo en que un mago se guarda de revelar el secreto de sus trucos. Aun así, en el libro Los intrusos el escritor barranquillero Paúl Brito parece revelarnos, de entrada, el doble fondo de su sombrero de mago. En el prólogo de este libro, Paúl advierte que el secreto de su escritura reside en la intrusión, en la posibilidad de introducir en el relato un elemento extraño que dinamice y precipite lo contado. No es casual entonces el título que corona a este volumen, recientemente reeditado por la editorial Pluma de Mompox, y que conforma, junto con 64 libros de igual número de autores, la colección “Voces del fuego: Testigos del Bicentenario”, una de las más grandes hazañas editoriales llevadas a cabo en Colombia. Sobre este libro, y en la necesidad de ir más allá de lo que su autor expresamente parece habernos revelado, he resuelto hacerle la presente entrevista. —¿En cuál de los quince relatos que conforman Los intrusos considera haber puesto más de relieve el fenómeno de la intrusión? —No puse ninguna intencionalidad en ellos; me dejé llevar por lo que me pedían las historias y los mismos personajes. La intrusión fue algo que fui descubriendo poco a poco y a posteriori, como lo haría otro lector o como lo haría alguien que trata de encontrar un sentido a los hechos dispersos de su pasado. Mientras escribía el libro, lo que sí hice fue perseguir una intuición vaga que estaba detrás de todos ellos. Cuando por fin agarré la punta del hilo, fue una señal de que la intuición se estaba agotando o consumando en una reflexión racional. Cuando fui consciente de que la intrusión pasaba del plano de la sospecha al de la conciencia, supe que ya el libro estaba completo y que cuando más podría escribir el ensayo que está como prefacio a la segunda edición: “Manual de intrusiones”. Ocurrió también, en uno de los últimos cuentos que se unió al conjunto (“Pesas y párpados”), que la intrusión fue la clave para redondearlo. El relato había estado por mucho tiempo en una gaveta de mi computador y sólo cuando metí el intruso que faltaba, tomó su forma completa y lo admitió el libro. —¿No cree usted que, más allá de cualquier tópico literario, la intrusión es un fenómeno propio de la vida? —Si uno pone atención, puede encontrar la intrusión en todos lados y en todos los niveles de la realidad. Lo realmente importante es el significado con que uno puede llenar esa idea o potenciar su singularidad para conformar una visión del mundo. El drama del universo se desarrolla en un pequeño cuarto oscuro y hermético donde el hombre está en completa soledad tratando de comunicarse con el mundo exterior. Por lo tanto, no importa la amplitud de la realidad y sus concurrencias, sino esas pequeñas asociaciones o puentes arbitrarios con que uno va reconstruyendo el caos de afuera, y con que uno puede comunicarse finalmente con los otros. —Si la literatura es también un fenómeno de la vida, ¿qué sentido tiene el exponer como el secreto de su narrativa algo que por antonomasia se encuentra presente en todo relato? —La intrusión no es el secreto de mi narrativa, simplemente una clave para leer y aglutinar los cuentos de esta colección en una unidad que es un libro. También es una forma de explicarme la sustancia de los eventos narrados allí. Al leer los 15 cuentos, uno no encuentra en ninguna parte esa clave de forma explícita o racional. Es sólo una lectura que yo mismo hago y que, como otro lector, tengo derecho de hacer. Me anima pensar que esa interpretación del conjunto es también una invitación al lector para que él mismo se adueñe del libro, le haga su propia lectura y extraiga sus propias intuiciones y reflexiones teniendo en cuenta que las historias narradas allí pudieron haberle ocurrido a él. —Tomando como base su doble nacionalidad colombiana y española, y a riesgo de tomar como premisa para esta pregunta un supuesto generado a partir de hechos aislados, citados o tergiversados por los medios, ¿se le ha hecho patente su condición de intruso en un país tan aparentemente xenofóbico como España? ¿De qué modo? —Es curioso que la doble nacionalidad opere muchas veces de forma cruzada o mutuamente excluyente, es decir, cuando vivía en España me trataban como “el colombiano”, y en Colombia, cuando volvía de vacaciones, mis amigos y conocidos me tildaban de “el español”. Con ninguna de las dos etiquetas me sentía cómodo, porque implicaba la exclusión de la otra nacionalidad justo cuando tenía más cabida. Por supuesto, me siento mucho más colombiano que español, pero mi nacionalidad española me daba derecho a ser tratado en España como un ciudadano más, por lo menos frente a las instancias administrativas del Estado, y muchas veces no era así: mi acento o la existencia de mi otra nacionalidad inducía a algunos funcionarios a tratarme de forma excluyente. Y creo que esa mutua exclusión opera también en otros niveles y situaciones. Muchas veces la sociedad juzga los actos de una persona también de forma hipermetrópica, es decir, enfocando la condición que está más lejos o en segundo plano. —¿Representa la experiencia del rechazo en aquel país la cuota autobiográfica presente en sus relatos o hay algo más de su intimidad puesto en ellos? —Esa xenofobia que en algunos momentos sentí, fue el germen para el cuento titulado “El forastero”, pero sólo el germen, ya que un relato nunca es o nunca debe ser la simple transcripción de una anécdota. Me parece que debe trascender la situación original con elementos que permitan más de una sola lectura y le den al hecho una significación universal. Todos los cuentos de este volumen nacieron de una experiencia íntima o cercana, pero me gusta pensar que crecieron y se convirtieron en otra cosa distinta, pues un relato debe ser una metáfora no sólo de esa anécdota individual y de otras de las que el autor se alimentó al escribirlo, sino una especie de fábula de las experiencias personales que en muchos otros sentidos tendrá en mente cada lector a la hora de leerlo. —¿Hay alguna excepción a esa regla de fabulación? —Reconozco que hay un cuento de este libro (y prefiero que el lector adivine cuál) que fue un experimento en ese sentido, pues a diferencia de los demás me propuse no decir ni una coma que fuera falsa. El resultado fue también una pieza ficticia, pues al parcelar la situación original con el fin de enmarcarla en los límites de un relato, aporté sólo un ángulo sobre los personajes principales. Al no contar otras situaciones y otros aspectos que pudieran dar al lector una idea más completa de sus personalidades (pero que no eran relevantes para los fines internos y estéticos del relato), estaba dando una imagen deformada y, además, mediada por las emociones y los recuerdos, esos grandes fabuladores. —A propósito de esa necesaria deformación que en la literatura sufre la realidad, ¿qué piensa usted de lo opuesto: de la posibilidad de incidir en la realidad mediante la literatura? —Me gusta esta pregunta, porque está en el mismo orden de la intrusión. Para que la realidad incida de forma concreta en la literatura, debe ser asimilada, adaptada y transformada por la imaginación y las emociones del autor. Tu pregunta ahora es la contraria: ¿cómo puede la literatura entrar a jugar en la realidad para que se vuelva un elemento activo al nivel de otros agentes del mundo real? Pues bien, así como la realidad no puede incidir por sí sola en la ficción y necesita un enriquecimiento por parte del autor, la literatura puede cambiar la realidad sólo si el lector la asimila a su propio sistema de pensamientos y emociones, la adopta como una experiencia íntima y real, y percibe sus hondas revelaciones como propias. Sólo a partir de esa amalgama interior, la literatura puede generar un cambio en la conciencia, la voluntad y, por último, en las acciones y decisiones del lector. —¿Qué opinión le merecen afirmaciones como la de Jean Marie Le Clézio, en su discurso del Nobel, de que la literatura no puede forjar un mejor modelo de vida para la humanidad? —La vida no necesita un mejor modelo, porque como está y como la inventaron cumple con creces una misión de transformación interior en cada uno, que es a la larga la única transformación que vale la pena. Si ha habido personas que se han vuelto santas o sabias, es porque las asperezas de la realidad ayudaron a pulir sus virtudes. Si ellos hubieran encontrado un mundo sin aristas, liso y perfecto, su mundo interior hubiera quedado intacto: hubiera seguido siendo un diamante en bruto; tuvieron que limarlo hasta volverlo circular y manejable, de manera que pudiera rodar por el mundo y asimilarse a un mundo trascendente. Yo creo que el mundo exterior como está hecho y como lo seguirá estando, con sus problemas y adversidades, sus desniveles, injusticias y diferencias potenciales, es ideal para esa evolución interior que quiere la vida para cada uno. Es ingenuo pedirle otro modelo mejor; esas mismas personas deberían preocuparse más bien por modelar su mundo interno. Cualquiera que haya vivido una vida dura sabe de qué estoy hablando, pues si supo aprovechar los escollos para afinar su espíritu, no lamentará ninguno: le parecerán perfectos. —Volviendo a Los intrusos, encuentro tanta profundidad psicológica en algunos de sus personajes que, más que hablar de arquetipos, me atrevería a hablar de singularidades, de oscuros recovecos de la psiquis que se ponen de relieve en medio de sus pensamientos y acciones. Cuéntenos cómo fue el proceso de construcción de esos personajes. —Además de la intrusión, estos cuentos tienen otra cosa en común: fueron escritos en raptos de euforia narrativa, en momentos que han sido los más cercanos a la felicidad que he tenido en mi vida, posiblemente porque era como ponerles ventanas a esos oscuros recovecos de los que hablas. De la misma forma que en un sueño uno les pone caras y acciones a sus sentimientos más íntimos, yo sentía que en esos relatos sacaba a pasear mis traumas más ocultos y me ponía a dialogar con ellos. No me puse a diseñar ningún personaje; supongo que adoptaron la apariencia que más se ajustaba a su singularidad psicológica. —Jacques Rivette, refiriéndose a sus propias películas, afirma no ser amigo de verlas, porque están pobladas de fantasmas y otros elementos dentro del proceso creativo ajenos a la historia... Como autor y, más que como autor, como primer lector de Los intrusos, ¿es éste un libro que le ha agradado leer, que le gustaría volver a leer? —Aunque los relatos fueron escritos de un solo tirón, su corrección y edición me exigieron muchas sentadas. Me tocó leerlos y releerlos a lo largo de varios años hasta esta segunda edición. Pero luego no he vuelto a mirarlos, a excepción de algún pasaje que he repasado por su relación con algo nuevo que he estado escribiendo. Sin desconocer que releer un buen relato puede reactivar las mismas o nuevas emociones y reflexiones, me parece que hay algo decepcionante en la relectura de cualquier narración: su trama ya nunca resultará tan emocionante como la primera. Esa intensidad de la primera lectura es aun mayor cuando uno es quien escribe la historia y no sabe en qué momento el personaje se saldrá de tus manos y hará lo que le da la gana. —Cuando selecciona un fragmento de la realidad para enmarcarlo en un relato, ¿no tiene a veces la sensación de que la verdadera historia está en lo que deja de lado? —La verdadera historia siempre está en lo que uno deja de lado, por eso una narración siempre debe acudir a la alusión y la elipsis. La literatura en sí misma es el arte del rodeo: el oficio de reflexionar indirecta y metafóricamente sobre una historia más auténtica que siempre está latiendo detrás de bastidores. En ese sentido, un narrador debe volverse un sabueso y olfatear las huellas, los indicios, en busca de pistas que lo acerquen a ese mundo esencial que está debajo del visible y aparente. La literatura siempre está al acecho de ese momento milagroso en que la realidad externa cede y la ficción se vuelve un puente hacia “la otra historia”. Lo máximo que puede prometer un relato es ese instante de epifanía, lucidez, euforia, plenitud, ese punto de intersección con la historia ideal, en que el lector se zambulle por un momento en el verdadero relato. —Háblenos de sus angustias a nivel creativo. —Me angustia y a la vez me entusiasma ese siempre estar en cero de la literatura, esa necesidad de reinventarse a cada momento, ese desánimo renovador frente al camino ya recorrido, ese necesario descenso a lo desconocido, a lo inconmensurable, a lo imposible. Me gusta y al mismo tiempo me martiriza ese pequeño círculo de luz o de lucidez que te permite mirar sólo un metro más allá y que te obliga a permanecer en constante movimiento o a mantener en movimiento a tus personajes, a tus historias. Me agrada de forma masoquista ese lanzarse a lo incomprensible con las solas armas de tus instintos e intuiciones, y de una terca y limitada visión del mundo. Me incita y me tortura a la vez ese pequeño suicidio que es cada hoja en blanco, porque de ese vacío lleno de zozobras e incertidumbres, acechado por tantas oscuridades, brota de vez en cuando un destello de verdad, una chispa de eternidad. He releído Los intrusos consciente de ese fenómeno que transversaliza cada uno de sus quince relatos, pero consciente también de que éstos no se agotan en el develado elemento de la intrusión, que hay mucho más en ellos por descubrir: un agua misteriosa que en lugar de saciar mi sed me ha dejado más sediento. ** Rodolfo Lara Mendoza http://www.letralia.com/firmas/laramendozarodolfo.htm Escritor colombiano (Cartagena, 1973). Es delineante de arquitectura e ingenierías. Estudia filosofía en la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Tiene publicado el poemario Esquina de días contados. Textos suyos aparecen en la antología Al pie del agua, del Premio Nacional de Poesía Gustavo Ibarra Merlano de la Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co), así como en las revistas Noventaynueve (http://www.revistanoventaynueve.org), Susurros (http://www.geocities.com/Heartland/Ranch/7263), Poesía Viva, Común Presencia (http://comunpresencia.blogspot.com) y en el suplemento dominical del diario El Universal (http://www.eluniversal.com.co) de Cartagena. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Literatura oral y retórica en África occidental ======================= === Brahiman Saganogo ===================================================== En África occidental, al lado de la literatura escrita, está también la oral como soporte comunicativo para y por el dominio, la conservación y el recuerdo de las tradiciones orales. La literatura oral, en tanto que discurso sensible y producto de la imaginación sin la intervención de la notación gráfica (la escritura), está centrada en la oralidad, o sea, en la faz sonora de la palabra, el significante, la velocidad de los sonidos y el dominio de la voz como único recurso basado en procedimientos verbales al oral; por eso, devela una estructura fundada en la retórica. La problemática central que guía el trabajo es la siguiente: • ¿Cuál es el fundamento de la literatura oral en África occidental? • ¿Cuál es la relación entre literatura oral y retórica? La literatura oral en África occidental que va de la oralidad a temas históricos, legendarios y caracterizados por lo maravilloso y lo sobrenatural, a relaciones genealógicas, de alianza (sánákú) y familiares (mandéka), se caracteriza, del punto de vista estilístico, por el aspecto musical del habla o del relato, de los estilos descriptivo, narrativo, argumentativo, declamatorio o retórico, con todos sus componentes además del diálogo. Tomando en cuenta esta hipótesis, el trabajo se centrará, a la vez, en la presentación, la descripción y la función de la literatura oral en el subcontinente africano, la estructura y la dimensión retóricas de este tipo de literatura, y la literatura oral como cultura. 1. Presentación, descripción y función de la literatura oral en África occidental. Literatura oral y tradiciones orales: sobre oratura o oralitura La llamada, abusivamente, literatura oral (puesto que el término literatura se refiere a la escritura), no es más que sinónimo de oralitura u oratura, que sólo designa el arte de la lengua al oral. La oralitura o la oratura se caracteriza fundamentalmente por la oralidad, la lengua oral, o sea el ritmo, las sonoridades, la entonación y las tradiciones orales, y a través del canal del oído se dirige a los oyentes. En cuanto a la oralidad, ésta designa el arte de la tradición oral mediante el habla, la enunciación y la comunicación verbal-oral. Por otro lado, la oratura anterior a la literatura escrita es el arte por el cual uno expresa verbalmente su pensamiento, su imaginación en un estilo artístico; es un producto de la imaginación, y por fin, un discurso sensible. Es, también, la expresión, y a la vez la técnica lingüística trasmitida al oral. Del punto de vista semántico, la literatura oral encierra las tradiciones orales, es decir el conjunto de los testimonios transmitidos verbalmente por una población sobre su pasado histórico, transmisión realizada mediante distintas formas o categorías literarias tales como cuento, poesía, fábula, mito, epopeya, genealogías, refranes o discursos paremiológicos, adivinanzas y cantos (cantos épicos). En África occidental, la importancia de este tipo de literatura como conjunto de las producciones de un pueblo se justificaría por lo siguiente: “En África, cuando muere un viejo, es como si se incendiara una biblioteca” (BÂ, 1977, p. 32) (1). En el continente africano, el anciano desempeña un papel preponderante en la conservación de las tradiciones orales. Por otro lado, esta importancia se explica por el carácter divino del verbo, verbo en tanto que componente factual de la creación gracias a la palabra considerada como creación divina. 2. Literatura oral y retórica: caso del Manding La literatura oral marcada —sin temor al pleonasmo— por la oralidad, se manifiesta del punto de vista semántico-formal, a través de la voluntad de comunicación y de imploración constante del ser humano con la naturaleza y con los mundos de los vivos y de los muertos. Por eso, la tradición oral como categoría básica de la literatura oral se sigue transmitiendo de generaciones a generaciones, de modo que resulta ser ese arte particular, práctica tradicional, cultura y actividad productora dotada de valor estético. Detrás del arte de la oralidad que determina la oralitura, está el sujeto narrador o el Jàlí con su objeto, el lenguaje. La retórica es el conjunto de procedimientos constitutivos del arte de hablar bellamente y con elocuencia, focalizado no sólo sobre el interlocutor con la intención de comunicarle algo sino también sobre el locutor y sobre la exactitud de la enunciación. La relación de la literatura oral con la retórica se entiende como una relación entre discurso sensible al oral y retórica primaria (oral y persuasión), por eso, la retórica es: La negociación de la diferencia entre individuos sobre un tema preciso [...]. La retórica encierra todos los elementos [...]. Hay emoción, razonamiento, condena y alabanza, persuasión [...] y convicción [...]. ¿La retórica es un “hablar bien” (Quintiliano)? ¿Una manipulación del auditorio (Platón)? ¿Una forma de razonamiento, útil pero en comparación con la lógica (Aristóteles)? ¿Una expresión de valores comunes de una sociedad, la virtus de la que el orador ha de ser la encarnación (Cicerón)? (MEYER, 2004: pp. 123-124) (2). La retórica permite caracterizar a la literatura oral desde el punto de vista de la enunciación, eso gracias a sus componentes tales como inventio (temas y argumentos), dispositio (arreglo de las partes), elocutio (elocución y disposición de las palabras), pronunciatio (modo de enunciación) y memoria (memorización). La sociedad mandinga es la del imperio de Mali habitada por los malinkés, que fueron originalmente guerreros y comerciantes; se presenta bajo tres aspectos: • Aspecto histórico. Del punto de vista político, el imperio de Mali o Manding nace tras su separación del reino de Sosso del emperador Soumangourou Kanté, separación lograda por Soundjata Kéïta, quien no tardó en asentar el Estado manding del cual fue enseguida su emperador (1230-1255) tras la batalla de Kirina (1230). Soundjata Kéïta estableció la capital del Manding en la ciudad de Kangaba con las distintas instituciones imperiales y administrativas de su imperio. De la decadencia y del fin del imperio de Mali nace, de estas ruinas, el reino Bambara. • Aspecto geográfico. De la época medieval a la actualidad, los malinkés viven en una zona geográfica que abarca el sur de la República de Senegal (Alto Falémé), noroeste de Costa de Marfil, extremo oeste del actual Mali y Guinea (regiones de Niani, Siguiri, Kankan, Kouroussa y Faranah). • Aspecto lingüístico. Del punto de vista lingüístico, los malinkés constituyen uno de los principales representantes del grupo lingüístico Mandé (3), que encierra lingüísticamente a tres otros grupos poblacionales, a saber: Bambara, Dioula y Malinkés. Estos subgrupos tienen el mismo fondo dialectal conocido como el bambara o la lengua bambara, que se particulariza a través de la pronunciación o de su aspecto fónico. Pero es de notar que la lengua bambara es para el grupo Bambara, la dioula para el grupo Dioula y la maninka para el grupo Maninka o Maninka-mory. En el Manding, los detentores del arte oratoria son los Jàlís, especialistas en el arte del habla, de contar hazañas y de recitar de manera declamatoria, alabanzas e historias tradicionales, interfiriendo fondos (temas) y formas, es decir, hablan recurriendo constantemente a los componentes de la retórica. Además, detienen el secreto de las emociones, la genealogía, la magia del verbo y de la música. Depositarios de las tradiciones orales y de la cultura, los jàlís cantan, alaban y hace perdurar la historia de los poderes, de la nación y de la casta. El abuelo de los jàlís fue Bala Fasséké kouyaté, quien fue el primer Jàlí en Manding al servicio del emperador Soundjata Kéïta. Hecha de música extraña y llena de nostalgia del pasado, el arte musical del Jàlí no sólo sirve para introducir la narración de los hechos sino que acompaña dicho relato marcando los distintos episodios. La imaginación y la sensibilidad que enaltecen esta música se conjugan para imprimirle una unidad sonora. El uso de los instrumentos musicales permite el desarrollo del habla poética entre los Jàlís. En ellos, más que decir el tema, lo declaman armoniosamente ante su público oyente, al ritmo de los instrumentos que tocan, para que éste se aleje de las angustias emocional y psicológica. El Jàlí combina música y oralidad, puesto que canta declamando textos épicos y líricos de manera peculiar, sobre fondos melodiosos de la vibración de las cuerdas, muy a menudo acompañadas de percusión de tambores (dúndú). Pues, el Jàlí opera una simbiosis perfecta al servicio de la oralidad, una verdadera manifestación de performance y de etnomusicología. Es de notar que a veces el Jàlí puede tocar instrumentos sin cantar (otra particularidad), en este caso el mensaje transmitido no descansa en el verbo sino en las notas musicales. Más allá de los instrumentos musicales, el habla resulta ser el primer y principal instrumento o medio del jàlí malinké, la primera posibilidad oratoria que posee dado que, por si acaso le faltase el instrumento, el Jàlí se contentaría con la argumentación retórica: [...] gracias a la influencia informal que ejercían [los finá] sobre los gobernantes, podían convertirse y se convertían a menudo en dúkúnàsó. A un nivel más elevado, algunos desempeñaban un papel importante en la corte: tal fue el caso de Nassikha Madi, uno de los griots predilectos del célebre conquistador Samory Touré. [...] En primer lugar, están los griots cuyos instrumentos dejan a quien los toca un gran posibilidad para el habla (bajo la forma de relatos cantados o declamados); entre ellos: los finá (que no tienen más que el habla), los jèli, cuya habla, cantada o no, es sostenida por instrumentos de música: precedidos por los que tocan instrumentos de cuerdas [...]. En segundo lugar, están los griots que tocan el xilófono o baláfólá y los que tocan instrumentos de viento: búdúfóla y filéfólá. En último lugar, los otros griots y sobre todo quienes usan instrumentos de percusión (tambores sobre todo) [...]. Ahora bien, es sobre todo en tanto que gentes del habla que los griots adquieren su particularidad [...] de simples músicos, se convierten en la encarnación de la memoria del pasado de la sociedad malinké [...], en gentes del habla [...], en agentes sociales [...], en portavoces designados del poder (CAMARA, 1992: pp. 125-126) (4). El canto del griot. La literatura del Jàlí que va de la oralidad a temas históricos, legendarios, relaciones genealógicas, matrimoniales, de alianza (sánákú) y a otros familiares (mandéka) que tienen que ver con su casta superior, de la cual es portavoz y mensajero. Más allá del aspecto musical del habla o del relato del griot, cabe notar otros, el descriptivo, el narrativo, el argumentativo, el diálogo y el declamatorio y el retórico. Pues, su relato encierra todos los componentes de la retórica arriba mencionados. El griot o Jàlí incursiona en los géneros poético, musical, cómico, dramático, épico, fantástico y lírico. El proceso de dramatización develado por su actuación mediante bailes, canto, gestos y de la presencia de una escena (arena) donde actúa, hace más vivo y, aun, más presente lo contado. En la mayoría de las veces, el público oyente se hace cómplice del Jàlí respondiendo detrás de él al final de cada estrofa siempre por las siguientes secuencias afirmativas: “námú, námúnámúlá” que significa “es eso, eso es”. Veamos algunos cantos de Jàlí que, más que leído, debe ser declamado: Í bá kúma Kó ílé kúmakoju Í bá i mákú Kó ílé jàdàné Démusonedu Kúma fàràti lé dì Mákú kôdô té lô (CAMARA, 1992: p. 330) (5). El arte del griot, a pesar de su carácter musical, épico, maravilloso y sobrenatural, es un arte comprometido, es decir, un compromiso para con la civilización malinké y la conservación de la misma. Más allá de la dimensión lúdica de este arte, es de subrayar la instructiva y la didáctica. Al fin y al cabo, el arte oratoria del griot sigue perdurando, continuidad que se justifica por el hecho de que sus agentes (los griots) la siguen transmitiendo de generaciones a generaciones (de padres griots a hijos griots). Al respecto leamos lo siguiente: Es erróneo clasificar dentro de los cuentos africanos la historia de Soundjata, Samba-Galadiégui y de tantos otros. Estos personajes existieron realmente, y si su historia es actualmente teñida de leyenda, se lo debe a la tradición oral que, al transmitir la historia de una generación a otra, contribuye en embellecerla y en agregarla lo maravilloso. [...] El Jàlí que me contó estas historias es del Khasso, región de Mali situada en el antiguo imperio Manding de Soundjata Kéïta, que es considerado, entre los africanos, como el más grande Patriarca. Este Jàlí, llamado Bakary Diabaté, me afirmó que, de joven, fue iniciado al conocimiento del pasado, como suele ser en su casa y principalmente en su casta. Se considera igualmente como nieto de Morfiniang Diabaté, el principal Jàlí de Samory (SADJI, 1985: pp. 9-10) (6). Los componentes de la literatura oral son la oralidad y el habla. El habla no procede solamente del verbo y de la articulación de la lengua sino también de algunas partes del cuerpo humano tales como la boca, el cuello, la lengua (órgano) y el vientre, considerados como fuentes de habla. La mànika (lengua malinké) o kúma es asimilada a ciertas partes del cuerpo en particular, a órganos fónicos como la boca, la lengua y el cuello, y las demás partes del cuerpo arriba mencionados. Para los malinkés, la lengua y el habla simbolizan las distintas rupturas que opera el locutor sobre una misma radical, y cada realización cobra sentido particular. Ruptura que, más allá de la dimensión lingüística, advierte sobre el carácter dual y muy polisémico de la lengua y del habla. El orador hace de la lengua un uso específico cuando marca la entonación, improvisa, metaforiza, crea símbolos y recurre al sugerimiento; pone en evidencia los momentos de la elaboración de su discurso oral por medio de la búsqueda de los argumentos (inventio), la puesta en orden de los mismos argumentos (dispositio), la estilización o la puesta en estilo (elocutio) y la puesta en voz (actio). Durante la actuación del Jàlí, la actio es la instancia más importante dado que, como orador, el Jàlí llega a ser actor al simular emociones y pasiones. 3. Literatura oral como cultura La significación y la importancia de la oralitura están ligadas a las tradiciones orales que encierran funciones instructiva y didáctica, puesto que en todas las formas de expresión de la literatura oral (cuento, mito, refranes, epopeya, poesías épica y lírica, adivinanzas), es notoria una enseñanza vehiculada implícitamente, y en la mayoría de la veces, en forma de moraleja relacionada sea con conocimiento de la moral, la naturaleza, el mundo de los antepasados, los héroes tradicionales, la filosofía, las conductas sociales, sea con el entendimiento de la sociedad. En la literatura oral, la formación no es más que actividad cultural, como tal constituye, a la vez, el cimiento de la construcción y la consolidación de la identidad de un pueblo y del arte de la civilización, el modo idealista de comprensión de la historia de la cultura, de la categoría sociohistórica y de la producción sociocultural. sobre la existencia verdadera del ser humano en tanto que esfera del humanismo [...]. En dependencia de lo que y cómo los filósofos comprendían la esencia del hombre, se iba formando la representación sobre la cultura [...]; no existe una cultura única para toda la humanidad [...] sino hay pluralidad de culturas, que corresponden a diferentes formas de existencia y unión de los hombres (MEZHÚIEV, 1977, pp. 123, 1.228) (7). Si, desde la perspectiva de Mezhúiev, existe una pluralidad de culturas, la literatura como hecho social debe entenderse también plural; por eso hay una literatura escrita y otra oral. Como hecho cultural, la literatura oral se justifica a través de la consideración de la tradición oral en el proceso de desarrollo de las condiciones naturales, sociales y artísticas y, de las prácticas sociales del ser humano. Al término de este estudio, afirmamos que la naturaleza y la existencia de muchas civilizaciones en África occidental, sobre todo la malinka, están estrictamente ligadas a la oralidad; oralidad expresada constantemente en las diversas formas de representaciones artísticas cuyo representante y actor principal es el Jàlí. El discurso del Jàlí como enunciado pragmático-retórico está siempre marcado por el verbo, por los componentes de la retórica y por el imaginario lingüístico. Notas 1. BÂ, Amadou Hampâté. Tierno Bokar, le sage de Bandiagara, París: Présence Africaine, 1957. 2. Cfr. MEYER, Michel. Perelman, le renouveau de la rhétorique, París: PUF, 2004. 3. El grupo Mandé consta de los siguientes grupos étnicos: Soninké, Bambara, Dioula, Bobo, Bozo, Busa, Koulango, Oma, Mendé, Tura y Dan. 4. Cfr. CAMARA, Sory. Gens de la parole. Essai sur la condition et le rôle des griots dans la société malinké, París: ACCT, Karthala, SAEC, 1992. 5. Si hablas / dicen que tu lenguaje no es cortés / Si te callas, dicen que eres imbuido de ti mismo / Niñas / El habla es arrogancia / El trasfondo del silencio es imprevisible. 6. Cfr. SADJI, Abdoulaye. Ce que dit la musique africaine. París: Présence Africaine, 1985. En este libro Sadji transcribe textualmente lo que le contó el Jàlí Bakary Diabaté sobre la historia de Soundjata Kéïta, Amadou Macina, Bikissa, Kélé-Phaba, Samory Touré, Samba o Kango Moussa Galadiégui, Kombo-Sylla, Fodé-Kaba y de Konia-Mary, grandes héroes de la tradición oral africana. 7. Cfr. MEZHÚIEV, V. La cultura y la historia, trad. María Regla. Moscú: Editorial Progreso, 1977. Bibliografía • BÂ, Amadou Hampâté. Tierno Bokar, le sage de Bandiagara, París: Présence Africaine, 1957. • CAMARA, Sory. Gens de la parole. Essai sur la condition et le rôle des griots dans la société malinké, París: ACCT, Karthala, SAEC, 1992. • MAZZOLENI, Florent. L’épopée de la musique africaine. Rythme d’Afrique atlantique, París: Hors collection, 2008. • MEYER, Michel. Perelman, le renouveau de la rhétorique, París: PUF, 2004. • SADJI, Abdoulaye. Ce que dit la musique africaine. París: Présence Africaine, 1985. ** Brahiman Saganogo http://www.letralia.com/firmas/saganogobrahiman.htm Investigador marfileño (Costa de Marfil, 1968). Es doctor en Letras por la Universidad de Guadalajara (Jalisco, México; http://www.udg.mx) y maestro ès Lettres, especialidad en literatura hispanoamericana, por la Universidad Cocody-Abidjan (http://www.univ-cocody.ci). Fue becario dentro del programa de Cooperación e Intercambio Cultural entre Naciones. Ha impartido clases en varias instituciones y universidades privadas de Jalisco, conferencias y seminarios sobre literatura y semiótica. Ha participado en varios congresos nacionales e internacionales sobre literatura y semiótica. Es autor de varios artículos en revistas científicas de ámbito nacional e internacional, así como del libro Elementos textuales en Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez y, como coautor, de Análisis del arte. Es crítico literario, semiótico y profesor del Centro de Investigaciones Filológicas (CIF) de la Universidad de Guadalajara y miembro de la Asociación Mexicana de Semiótica (Amesve, http://www.amesve.com) y la Federación Latino Americana de Semiótica (Fels, http://www.fels.50g.com). === El sueño del celta: ¿Vargas Llosa homofóbico? ========================= === René Flores Agreda ==================================================== Roger Casement relata su experiencia en la explotación de los indígenas del Congo y el Amazonas, a comienzos del siglo XX. El insumo básico son unos diarios, reales o apócrifos, en que Casement habría dejado constancia de sus aventuras sexuales, tal como son narradas por Mario Vargas Llosa (MVLl) en la novela El sueño del celta. El propósito de esta nota es acercarnos a la experiencia homosexual del diplomático inglés. La mirada del escritor acerca de esta desviación pudiera parecer un cambio de posición del intelectual, firme partidario de los llamados “derechos de los homosexuales”: el matrimonio gay, la adopción de niños, etc., aunque podemos dudar de algún cambio significativo al leer su artículo “La caza del gay”, El País, 8-IV-12, en el que mezcla consideraciones sobre la homosexualidad, podríamos decir justas aunque mal hilvanadas, con otras imposibles y solamente producto de su imaginación de curtido escritor, sin ningún sustento empírico. Su último ensayo sobre diversos problemas contemporáneos, en particular en el titulado “IV. La desaparición del erotismo”, Vargas Llosa, 2012, nos deja en lo mismo. De allí que tengamos dudas acerca de una real conversión del escritor, y antes de que nos desangremos en la polémica, resulta legítimo preguntarse, en relación al texto de El País: ¿creerá Vargas Llosa lo que escribe? o, como buen agente de ventas que es, ¿sería parte del marketing de su próximo libro, justamente El sueño...? (Flores, 2012). Comenzamos esta nota con algunas ideas acerca de la homofobia y un ejemplo de la manera en que Vargas Llosa tradicionalmente se ha acercado al homoerotismo. Destacamos luego algunas de las experiencias de Casement con su sexualidad y terminamos con un comentario sucinto acerca de la apreciación de algunos críticos literarios que se han referido a la homosexualidad tal como la presenta MVLl en la novela citada. Homofobia, ¿qué es realmente? Antes de revisar el texto de la novela adelantemos alguna información sobre lo que se entiende generalmente por homofobia, Flores, 2010, que no es más que un instrumento político de los grupos gay para desacreditar a quienes disienten del estilo de vida homosexual o llaman la atención sobre problemas que le son conexos. La aparición del concepto de homofobia, a mitad de los años 60, coincidió con cambios fundamentales en la sociedad de la segunda mitad del siglo pasado. Pero, al influjo de un pensamiento dogmático sobre el sexo y como recurso para plantear reivindicaciones sociales y políticas, la idea inicial de la homofobia ha acabado desfigurándose. Sin embargo, sirve como recurso a grupos de homosexuales y sus mentores, que con el pretexto de una muchas veces supuesta discriminación, aspiran a recolocaciones institucionales y fortalecimiento de carreras académicas. La homofobia designó al comienzo el miedo, fastidio, cólera, incomodidad y aversión que las personas experimentaban al tratar con personas homosexuales. Aunque con el transcurrir del tiempo ha llegado a configurar un sistema de creencias, el sexismo, que descalifica a todo aquello que afirme la heterosexualidad. Así es como el término ha perdido exactitud y no es capaz de distinguir entre una respuesta intelectual y otra emocional frente al tema. En oposición a las exageraciones atribuidas al término homofobia, en el marco de la explotación política de la condición homosexual, apareció su contraparte, la heterofobia, que no ha recibido el mismo favor en los medios. Su buena fortuna ha servido de modelo para la denominación de actitudes, justificadas o no, frente a otras conductas sexuales: lesbofobia, bifobia, transfobia, heterofobia y biofobia. Esta última entendida como el temor a las explicaciones biológicas de la conducta sexual, por parte de los grupos feministas. Herek, 2004, anota que la reacción homofóbica, a diferencia de una verdadera fobia, no es de ansiedad sino de cólera. En la verdadera fobia, síntoma psiquiátrico, la reacción es considerada excesiva por la misma persona y se evita el objeto fóbico. Tampoco la fobia-síntoma forma parte de una agenda política como lo es en la homofobia, aparte de que los sujetos afectados están deseosos de superar el problema, que no es el caso de los etiquetados como homofóbicos. Al presente, el objetivo de los defensores de las minorías sexuales al promocionar la homofobia ha cambiado. Ahora, su finalidad trata de la protección de los derechos civiles: no discriminación para el empleo, derecho a ser padres y reconocimiento legal a parejas del mismo sexo. No hay interés en distinguir las categorías hétero y homosexuales, sino en cuestionar la que se cree sea una percepción errónea de los heterosexuales sobre las minorías sexuales. Homosexualidad: ¿qué pensaba Vargas Llosa? En otro artículo, Flores, 2010, hemos examinado las ideas de MVLl respecto a la homosexualidad, tomando como material algunos de sus artículos periodísticos, específicamente “Contacto visual” y “Cruzados del arco iris” (del libro Desafíos a la libertad), “El pintor en el burdel”, “El pecado nefando”, “El matrimonio gay” y “Los Hombres-Mujeres del Pacífico”. En esta oportunidad sólo repetiremos, en forma resumida, lo que dijimos en su momento con relación al texto “El pecado nefando”, El País, 10/8/03, donde el escritor hace una serie de afirmaciones de lo más imprecisas y que revelan su patente desinformación sobre el tema. Así, no está de acuerdo con la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe —con sustento teórico y experimental— contraria a la adopción de niños por parejas homosexuales, pero evita dar las razones de su divergencia. Afirma, en otra parte del artículo citado, que habría un “...alto porcentaje de seres humanos de vocación homosexual”, por lo que sospechamos que el doctor Vargas Llosa no conoce el ilustrativo debate sobre la prevalencia de la homosexualidad, accesible en un número reciente del Journal of Homosexuality. Tampoco resulta apropiado hablar de “vocación” para una condición que sobreviene y no es elegida por las personas. Igualmente juzga increíble que “después de Freud y de todo lo que la ciencia ha revelado en materia de sexualidad en el último siglo”, la Iglesia siga en su “doctrina homofóbica”. Primero, parecería ignorar que la ciencia sexual está en sus comienzos y que la magnitud de lo indocumentado supera largamente lo conocido, y lo que es peor, ni siquiera se proyectan las investigaciones que serían necesarias. Segundo, aplica erróneamente la definición de homofobia, tal como lo describimos líneas arriba. Una muestra más de los errores encontrados al examinar las ideas de MVLl sobre la homosexualidad tiene que ver con el fenómeno de la identidad sexual. En este punto MVLl afirma que la “identidad sexual”, sería ahora “menos rígida y unidimensional”. Lo cierto es que uno de los aportes de la sexología moderna es haber comprobado que la identidad sexual —diferente del rol y de la orientación sexuales— resulta fuertemente arraigada desde los primeros años de vida. Lo que se desconoce es el proceso de su configuración. Sin embargo, la identidad heterosexual y la homosexual una vez definidas son uno de los fenómenos más rígidos de la estructura de la personalidad. Aquí el novelista adhiere a la tesis del construccionismo social —en que se apoyan los “gender studies” muy populares en las universidades americanas— y no distingue entre identidad y orientación sexuales, como tampoco acepta la existencia de las parafilias, de otra parte bien establecidas en la nosografía psiquiátrica. Le extraña, dice, no la reafirmación de la doctrina tradicional de la Iglesia Católica sobre la sexualidad, sino la “vehemencia” de la declaración de la Congregación Pontificia. Pero ¿cómo asombrarse de la rotundidad de un pronunciamiento, presente también en la proclama del propio MVLl, sobre un aspecto tan vital de la condición humana? Rechaza luego el modelo heterosexual como núcleo en el entendimiento de la sexualidad humana. Se esperaría entonces que precise una concepción alternativa, que termina no presentando. Equipara los conceptos de homosexualidad (trastorno) y homosexual (persona), pasando por alto que son distintos y por eso demandan trato diferente. Encuentra insensato “imponer”, dice el escritor peruano, a las personas una ortodoxia sexual —entendemos que alude a una normatividad. Olvida sin embargo que las regulaciones y parámetros de normalidad son usuales en diversos tipos de conducta, más aun en aquellas de carácter parcialmente instintivo, como la sexual. Asegura en el mismo texto que “millones de homosexuales católicos que hay en el mundo no renunciarán a su sexualidad”, añadiendo que “su preferencia sexual terminará por encontrar unos resquicios”. Esta afirmación va claramente a contrapelo con el avance del conocimiento, de un lado, y con la condición humana, del otro. En el primer caso, basta referirse a la exitosa terapia de la desviación de la orientación sexual y en el segundo, tanto homosexuales como heterosexuales, por su propia condición humana, no están sujetos, si desean cambiar, a un fatalismo biológico, como pareciera augurar el literato. Homosexualidad en la novela Un examen de El sueño del celta, identificando las referencias a la homosexualidad protagonizada por Casement, según lo destaca MVLl, permite distinguir, simplificando, por lo menos cuatro aspectos. A saber, la toma de conciencia de su condición por el británico; los comienzos de la práctica homosexual; el rechazo de la misma y, finalmente, algunas experiencias homosexuales signadas por una fuerte sensorialidad. Conciencia de su condición Según nos informa el escritor, a los 15 años Casement no había aún experimentado sentimientos homosexuales ni tampoco una sensibilidad que hiciera pensar en una perturbación de la orientación sexual, algún amaneramiento femenino o conducta inusual en el sexo masculino, p. 25. Sin embargo había mantenido de joven un grado de intimidad con su prima Gee, que visitándolo cuando estaba ya recluido en prisión, le comentó: “Todos creían que éramos enamorados y que algún día nos casaríamos...”, p. 31. Pero, cuando al despedirse la prima Gee le preguntó: “Todas esas cosas horribles que dicen los periódicos son calumnias, mentiras abyectas. ¿No es cierto, Roger?”, él lo confirmó, agregando que se había equivocado muchas veces, “Pero no tengo nada de qué avergonzarme”, p. 33. Más tarde nos enteramos de que, reunido con sus compañeros de trabajo y facilitada la comunicación por el alcohol bebido, “...se hablaba de mujeres, se lo notaba incómodo, deseando irse”, p. 45; lo que no necesariamente confirma algún problema en su orientación y podría ser que el tema le causara desazón, como les sucede a muchos hombres tímidos que rehúyen hablar de experiencias con mujeres. Avanzada la novela volvemos al comienzo del problema, al saber que ciertas lecturas morales le llevaron a recordar su afición de adolescente a deleitarse con la belleza de los cuerpos varoniles, para lo cual se daba él mismo una razón estética. Pero después, de adulto joven, se dio a pensar “que aquella admiración no era sana, o, mejor dicho, no era sólo sana, sino sana y malsana al mismo tiempo...”, y recordó que “...le producían también codicia, deseos, unas ganas locas de acariciarlos”, p. 376. El autor atribuye a Casement una preocupación por la patología de sus deseos y de alguna manera al usar la expresión popular “ganas locas” le da un tono femenino al personaje. A partir de allí éste habría tomado conciencia de su homosexualidad y en paralelo, como veremos luego, al rechazo de la misma. La toma de conciencia de la presencia de algún trastorno en la orientación sexual por las personas que lo padecen ocurre con frecuencia durante la pubertad. Por lo general son sensaciones sexuales frente a personas del mismo sexo o sentimientos de atracción no propiamente sexuales que adoptan un carácter indefinido o a veces de admiración. El pensar que son experiencias singulares aparecerá en cualquier momento sobre todo cuando la persona compara sus sentimientos con los de sus pares y amigos. Hay una sensación de extrañeza y sorpresa, que se irá aclarando paulatinamente hasta definirse como la certeza de ser diferente. A partir de allí, dependiendo de la personalidad y la estructura de la condición, surge una lucha interna de rechazo o aceptación, esto último en caso de un grado marcado de desviación, más si se acompaña de un problema de la identidad sexual. Parece entonces que Casement no hubiera tenido problemas de identidad sexual, pero sí una clara desviación de la orientación que le habría causado, según la novela, serios dilemas psicológicos. Los comienzos Estando en Luanda, durante su tarea de investigador, sentado a la mesa en un café, leyendo un diario distraídamente, “...advirtió, en la calle de enfrente, a varios nativos semidesnudos descargando una gran carreta... Uno de ellos, el más joven, era muy hermoso... con los movimientos que hacia al desplazarse con la carga al hombro..., el ligero pedazo de tela que llevaba envuelto en la cadera se abría y dejaba entrever su sexo, rojizo y colgante y más grande que lo normal. Roger sintió una oleada cálida y urgentes deseos de fotografiar al apuesto cargador.... Un pensamiento lo animó. ‘Vuelvo a ser yo mismo’, se dijo. En el pequeño diario que llevaba siempre consignó: ‘Muy hermoso y enorme. Lo seguí y lo convencí. Nos besamos ocultos por los helechos gigantes de un descampado. Fue mío, fui suyo. Aullé’. Respiró hondo, afiebrado”; p. 113. Roger percibe que un nativo le resulta bello, muestra admiración por su cuerpo desnudo y fija su atención en los genitales, lo que provoca deseo y excitación y lo lleva a tener relaciones sexuales con el muchacho. Realidad o fantasía es lo mismo para afirmar su tendencia homosexual, si es que los diarios eran de verdad y no armados por la inteligencia británica, como el novelista recalca varias veces. El sexo, como en muchos otros casos que cuenta la novela, es anónimo, casual y fugaz. Nada especial en materia de erotismo, mero impuso sexual. En otro momento trabó relación por razones de trabajo con un periodista que se ocupaba de los temas que interesaban a Casement, un tal Edmund de Morel, en Londres. Apenas se encontró con él se abrazaron y pasaron juntos toda la noche en el departamento del investigador, conversando, pese a todo lo que los separaba. MVLl cuenta que eran personas muy diferentes, tanto en lo físico cuanto en el arreglo personal. Pero: “les bastó verse para entenderse y —la palabra no les hubiera parecido exagerada— quererse”, p. 117. A partir de allí se vieron con frecuencia y “empezaron a llamarse con seudónimos afectuosos: Roger era Tiger y Edmund, Bulldog”, p. 118. En este caso todo hace pensar que conformaron una pareja amorosa. El interés fue del tipo de la “química sexual”, documentado muchas veces entre parejas heterosexuales. Egodistónico (1) El disgusto y rechazo del diplomático inglés por su condición homosexual está presente en numerosos episodios sexuales, como resumimos a continuación. Pero la pregunta que nos hacemos es: ¿cuál es la razón por la que MVLl los ha destacado? ¿Ha cambiado su posición frente a la desviación de la orientación sexual? En una visita que le hizo el Padre Carey, capellán de las cárceles en Londres, en la prisión, Casement le agradeció no haberle preguntado “...sobre esas cosas asquerosas que, al parecer, dicen de mí...”, agregando no saber de qué se trataba, pero estar enterado por el asistente de su abogado y que “...eran tan escandalosas que ponían en peligro el pedido de clemencia. Degeneraciones, vilezas terribles, por lo visto”, p. 129. Con tales expresiones niega su condición sexual, calificando con términos muy fuertes las relaciones entre el mismo sexo. No son expresiones aisladas pues están repetidas veces en su boca. En el mismo tono y con similar significado Casement pensaba: “Pero eso no era lo peor. Maldita sea, ahí estaba otra vez la condenada idea. Degeneraciones, perversiones, vicios, una inmundicia humana”, p. 136. No importaban todos los males físicos que había sufrido, como “...los problemas rectales que tanto lo habían hecho padecer y avergonzarse desde la primera vez que debió operarse de una fístula en el ano...”, p. 136. Lo mismo en la relación que tuvo con un bakongo joven desnudo que se bañaba en un arroyo del río Congo: Ahora “en la oscuridad de su celda, suspiró, con deseo y angustia”, p. 282. Declara en este pasaje que “había sido la primera vez que hizo el amor...”. Y al recordarlo: “Qué vergüenza sintió después... sumido en unos remordimientos que se mezclaban con chispazos de dicha... y alcanzando una libertad que siempre deseó, en secreto... ¿tuvo remordimientos, hizo propósito de enmienda? Sí, sí..., sabiendo muy bien que se mentía...”; p. 282. En otro momento se pregunta: “¿...el hecho de pagar a sus fugaces amantes de unos minutos... horas... lo que lo había liberado, muy pronto, de esos cargos de conciencia que al principio lo acosaron luego de esas aventuras?”, pp. 282-283, porque se trataba de un asunto comercial. Después de pensar en su vida promiscua, “como los perros”, p. 283, “vaya infeliz... Muchos amantes de ocasión —decenas, acaso centenas— y ni una sola relación de amor”, p. 283, y “lo embargó esa profunda tristeza que había seguido casi siempre a sus furtivos encuentros amorosos..., nada que pudiera compararse a esa relación estable, prolongada..., en que a la pasión se iba añadiendo la comprensión,... la amistad,... la solidaridad, esa relación que él siempre había envidiado entre Herbert y Sarita Ward. Era otro de los grandes vacíos, de las grandes nostalgias de su vida”, pp. 283-284. Casement añora el amor, como el que veía en una pareja amiga heterosexual. Esa nostalgia es común entre los homosexuales, cuando ven a su alrededor parejas bien integradas y que forman familias y saben que todo ese mundo no está a su alcance. Posiblemente esto contribuya a explicar la cantidad de problemas físicos y mentales en que esta población supera a la heterosexual y las conductas de riesgo que practican, incluidos los problemas que los acechan en la vejez, Meri-Esh y Doron, 2009, y Wallace y cols., 2011. Otra vez en Pará recordó algunos de los encuentros sexuales que terminaban en hoteles de ínfima categoría (o los inventaba, dice el novelista). Y poco después abordó a “un muchacho descalzo que vendía flores” con quien tuvo relaciones sexuales, que como otras veces daban lugar a “sentimientos contradictorios: excitación y asco”, p. 300. El asco no se sabe si fue por él mismo o por el ambiente sórdido en el que ocurría el suceso. La noche siguiente tuvo otro encuentro con un joven que en la calle le pidió una limosna. Llegado al hotel se hundió en un estado depresivo porque “...nunca tendría un hogar como el de los Da Matta... Se moriría sin haber saboreado esa intimidad cálida, una esposa con quien comentar las ocurrencias del día y planear el futuro... su vejez... sería la de los animales sin dueño”, pp. 301-302. Fisiología vs. psicología En otro momento, descansando exhausto, soñando, “...vio asomar al joven musculoso al que había fotografiado esta mañana en el malecón de Iquitos...” en su sueño, “...el temor..., no atenuaba la creciente excitación con que veía acercarse al muchacho de Iquitos... A cada paso sus músculos sobresalían... Cuando despertó, comprobó con asco que había eyaculado”, pp. 163-164. Son descripciones muy elementales, en las que los elementos fisiológicos del sexo, como es usual cuando MVLl aborda estos temas, dominan el relato. Dentro de las numerosas aventuras sexuales con jóvenes marginales escojamos una por ser la típica descripción de MVLl cuando toca el tema sexual y es reveladora de la pobreza de las escenas homosexuales que encontramos en la novela. Se refiere a su trato con un bakongo joven desnudo que se bañaba en un arroyo, afluente del río Congo, donde también lo hacía Roger, del cual dice: “...era muy bello. Tenía un cuerpo largo y azulado, armonioso, ojos profundos...”. Toda una descripción física. Cando el joven le sonrió, “Roger, sintiendo una especie de fiebre, nadó hacia él...”, p. 281. Lo mismo, asuntos del cuerpo. “...Y, en eso, Roger sintió las manos ajenas buscándole el vientre... el sexo que hacía rato tenía enhiesto”, p. 282. Las percepciones, emociones y los pensamientos que nos presenta el novelista son muy simples: desnudo, cuerpo, ojos, fiebre, manos, vientre, enhiesto. Se hace extrañar en la novela la sutileza de la intensa vida emocional de un Casement sumergido en la exploración de la miseria humana. En una estancia en Barbados, como muchas otras veces, en unos baños públicos “un muchacho muy joven... de 15 o 16 años, lo turbó”, p. 295. Sabía por experiencia que podía captar detalles imperceptibles de si un joven entendía sus propósitos y aunque el muchacho de ocasión no se dio por aludido, él de todas maneras lo invitó a tomar helados que el joven no aceptó, pero de regreso al hotel escribió en su diario: “...Bellísimo, falo largo, delicado que se entiesó en mis manos”, pp. 295-296. Todas son prácticamente experiencias sensoriales, aunque podrían ser comprensibles por tratarse de vínculos impersonales, con gente joven, seguramente sin mayor instrucción y muy pobres, culturalmente desamparados. Son muy comunes en las prácticas homosexuales esas disparidades etarias, sociales y económicas. Esa misma tarde, repitiendo la historia ya conocida de encuentros pasajeros, se cuenta que regresó al sitio donde había hallado al joven y se encontró con otro, un moreno que levantaba pesas, le invitó unas bebidas y se insinuó. Éste lo introdujo en un cuartito pequeño donde tuvieron relaciones sexuales y más tarde otra vez en su hotel escribió: “Baños públicos... atleta, joven, 27 años. Enorme, durísimo, nueve pulgadas por lo menos...”, pp. 297-298. En otro momento de disforia por el fracaso de la policía que no pudo capturar a unos fugitivos, se imaginó que había tenido relaciones brutales con “tres amantes en una noche, dos marineros entre ellos. ¡Me lo hicieron seis veces! Llegué al hotel caminando con las piernas abiertas como una parturienta”, p. 303. MVLl apunta, a este propósito, que el británico tenía “una invencible necesidad de escribir obscenidades”, p. 303. Sería probablemente sintomatología propia de la comorbilidad en las desviaciones sexuales, una compulsión. La novela no registra refinamientos eróticos o alguna compleja desviación más que presentara Casement. Lo corriente es leer cosas como cuando el “demonio del sexo” hizo que buscara al joven Alcibíades Ruiz, al que retrató vestido y desnudo en diferentes posiciones y cuyo pene “entró en mí como mano en guante”, p. 316. Una manera curiosa de describir la penetración, distante y sin sentimientos, pero comprensible si atendemos a que se trataba de sexo anónimo, sin vínculo de persona a persona. Ya maduro, sedujo a un muchacho muy joven y mientras tomaba unos tragos en un bar, le tocó los genitales y, por los meses de abstinencia, “le pareció que con la excitación regresaban a sus venas la juventud y el amor a la vida”, p. 379. La relación no se consumó pero al día siguiente escribió como si hubiera ocurrido una escena sexual en la que el joven le había dicho: “Eres un viejo, eso es lo que eres, un viejo viejísimo”, p. 386. El comentario de esa pareja ocasional no dejaba de tener razón ya que el homosexual anciano, con la pérdida del atractivo físico, muy valorado en las comunidades gay, pierde toda oportunidad. Al final presenta tasas más altas de severas enfermedades crónicas físicas y mentales que la población heterosexual, Wallace y colaboradores, 2011. Los críticos Una revisión de las críticas literarias que examinan el manejo del tema de la homosexualidad por MVLl en El sueño del celta no resulta muy productiva. De lo poco encontrado hemos seleccionado aquellos que tratan de inferir el posible pensamiento de Vargas Llosa acerca de la orientación sexual según los textos correspondientes de los diarios y las supuestas reflexiones del mismo Casement. Empecemos por Barnwel, 2011, que señala: “In many cases he fights his compulsions, feeling disgust after an encounter and embarking on long periods of abstinence”. Claramente este crítico está de acuerdo con el rechazo de Casement de su orientación homosexual. Después escribe: “But worst for him by far is what follows from picking up the Norwegian Christiensen, the British spy whom Casement met in New York in 1914. In a real way Casement’s sexual proclivity helps to bring about his death”. Enfatizando que justamente la homosexualidad lo llevó a la imprudencia de asociarse sexualmente con quien terminó por perderlo. Añadimos que la compulsión frente a los estímulos eróticos lleva a muchos homosexuales al sexo anónimo. Transcribe luego otras frases de la novela: “He had been weak and succumbed to the flesh on many occasions. ‘Not as many as were described in his diaries and note-books, although of course to write about what one has not experienced, but what one wanted to experience, was also a way of living it, however cowardly and timidly’ (375)”, estando de acuerdo con el diagnóstico de homosexualidad. Critica finalmente, en lo que estamos plenamente de acuerdo, como un hecho degradante, el examen rectal que se le hizo al diplomático después de muerto. Ese es el comentario más equilibrado que hemos hallado. Planas, 2010, intenta sintonizar con la versión sociológica popular de la homosexualidad, preguntándose: “¿Su condición homosexual motivó a Casement a sentir mayor identificación con otras minorías discriminadas, ya no por orientación sexual sino por su cultura y su color de piel?”. Especula que Casement sería un adelantado del movimiento gay de los años 60, que no se queda en la reivindicación de su condición, sino que abarcaría otros ámbitos de la vida social, en el marco de unos novísimos derechos humanos. De lo que se conoce de la biografía de Casement, al denunciar la esclavitud de los indígenas del Congo y de la Amazonía obedecía a su pensamiento humanístico, pero Planas lo proyecta a las reivindicaciones modernas de esta minoría sexual. Insiste en lo mismo al comentar que para MVLl “la condición homosexual en esa época ponía a la persona en un riesgo tremendo”, según lo dicho por éste a El Comercio, y “seguramente eso le hizo más fácilmente identificarse con quienes vivían esa marginalidad extrema”. Añade que “...no es muy seguro que las cosas que dicen esos diarios secretos fueran realmente vividas por él”, lo que como hemos visto no tiene relevancia para un diagnóstico clínico. Termina afirmando, tomando lo dicho por el escritor, que “...por lo menos, una buena parte de las confesiones sexuales de sus diarios o son grandes exageraciones o puras invenciones de él mismo”. Pero tengamos en cuenta que lo extraído por MVLl de los diarios no es nada raro sino algo bastante usual en el submundo de la sexualidad promiscua. Desde luego que una hipótesis legítima es que lo supuestamente escrito por Casement podría ser sólo imaginación que el protagonista anotaba en un ejercicio de fantasía. Para el caso de la homosexualidad no es muy importante porque ésta se puede definir lo mismo por el deseo, la identidad o la conducta. Algunos epidemiólogos, en razón a desarrollar programas preventivos del VIH, han creado cierta confusión con el indefinido concepto de “hombres que tienen sexo con hombres” (HSH), que no es el caso discutir acá. Lo que sí sería cuestionable es pensar que los lugares en los que el diplomático desenvolvió su trabajo, de pobreza extrema, caos social y casi esclavitud, fueran un escollo para las prácticas homosexuales o cualquier otra conducta por anómala que ésta fuera. Lovera de Sola, 2011, aventura comentarios poco atinados. Señala: “Y además, siendo nuestro tiempo la centuria del sexo, siendo el respeto y la comprensión de la diversidad sexual una de las grandes conquistas de nuestra época, es fascinante la forma como presenta Vargas Llosa el modo de ser, la elección sexual y erótica de su personaje, con la delicadeza y comprensión que lo trata”. Este crítico, sobre la base de la divulgación que el sexo viene teniendo en la población, propone la creación de una “centuria del sexo”. Quisiéramos decir a este respecto que, si bien se conoce, sólo probablemente, más de la conducta sexual de la población y hay avances, aún por confirmar, en la terapia sexual, los vacíos del conocimiento superan largamente lo alcanzado por la investigación. Pero que la “diversidad sexual” sea “una de las grandes conquistas de nuestra época”, resulta insólito si no se hace la diferencia entre la conducta normal y la patológica. Le aconsejaría que lea un poco de la “diversidad” del “barebacking” (2) o del “felching” (3). También se equivoca al mencionar “la elección sexual y erótica de su personaje”, cuando sabemos que Casement no ha escogido su desviación, su conducta es claramente compulsiva y de la que muchas veces se arrepiente. Pero la crítica más débil y al mismo tiempo apasionada es la de Ingenschay, 2011, quien acusa a MVLl de “homofobia implícita” y de la que tomamos el título para este artículo. Comienza asumiendo que Casement no es homosexual, aunque líneas después acepta la desviación del protagonista. Se aferra a la idea de que las anotaciones en el diario sean sólo producto de la fantasía, pero, si así lo fuera, cosa que no puede descartarse, Casement seguiría siendo homosexual solamente en base al deseo por el mismo sexo, de acuerdo con una de las definiciones aceptadas de la homosexualidad, aunque no lo llevara a la práctica. Lo que más afecta a Ingeschay es la visión que considera negativa de la homosexualidad que pareciera el novelista hace suya, a partir de la propia reflexión de Casement. La impresión que tenemos es diferente. Pudiera ser, más bien, que MVLl, en los últimos años, hubiera adoptado una posición más realista frente a este tema. Podría ser que lo ha estudiado serenamente, alejándose de una percepción sólo emocional, que seguramente estuvo amparada en su conocida ideología de la libertad. No sería nada raro si tenemos en cuenta que el debate en torno a la homosexualidad, después de ciento cincuenta años, sigue siendo una discusión inconclusa. La pugna entre quienes la consideran una variante normal del sexo y quienes afirman es una enfermedad, está lejos de terminar. El mismo MVLl atribuiría la infelicidad de Casement, equivocándose en parte, a “...the context of the prejudices”, Mitchell, 2009 (citado por Ingeschay, 2010). Lo cierto es que no se ha podido todavía dilucidar fehacientemente las causas de una vida emocional tan perturbada como la que exhiben muchos homosexuales. Los hallazgos de la biología de esta condición como la abundante comorbilidad y el relativo efecto de la discriminación —no el prejuicio— invitan a pensar que los problemas de la salud mental formarían parte del mismo cuadro. Ingeschay arguye, a favor de la salud psicológica del homosexual, la afirmación del supuesto “gozo de las prácticas homosexuales”, mención que proviene de referencias anecdóticas de algunos artistas, Wilde y Gide. Pero donde llega al extremo sin mayor fundamento es al calificar las fantasías de Casement “...como una buena medida terapéutica”. Ni la “terapia afirmativa” (4) osa a tanto. La verdad es que Ingeschay no conoce nada del asunto y trata tan sólo de defender sin éxito una opinión personal que no está en capacidad de sustentar. De paso, encuentra que el novelista hace unas “...descripciones maestras de la mirada del deseo” (justamente en lo que más flaquea el escritor), al reducir el sexo, por lo general, a la mera fisiología, que hemos criticado varias veces. En El sueño del celta tampoco MVLl supera esta limitación de su narrativa cuando del erotismo se trata, tan diferente al García Márquez de El amor en los tiempos del cólera. Resumen Se indaga por la aproximación de Mario Vargas Llosa a la homosexualidad en su novela El sueño del celta, a propósito del modo como presenta la conducta sexual de Roger Casement. Se presenta brevemente el concepto de homofobia y su significado en los tiempos que corren, así como un resumen de la visión conocida del escritor en torno a los problemas de la orientación sexual, tomando como ejemplo su artículo periodístico “El pecado nefando”. Las principales referencias a la homosexualidad de Casement como aparecen en la novela son presentadas, siendo motivo de algunos comentarios. Finalmente se hace mención a ciertas apreciaciones de algunos críticos literarios sobre el modo en el que el novelista presenta la sexualidad del diplomático británico. Notas 1. En el proceso de remover a la homosexualidad de la clasificación de desórdenes mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana, por la década de los años 70, se usó el término “egodistónico” para denominar al homosexual que rechazaba su condición. 2. Práctica homosexual por la que se busca infectarse a propósito con el VIH o también infectar a un homosexual seronegativo. 3. Práctica homosexual que consiste en extraer el eyaculado del recto del sujeto penetrado y hacérselo beber. 4. Una práctica terapéutica sin sustento empírico que procura ayudar al homosexual reafirmándolo en su condición. Bibliografía • BARNWELL, D. “Mario Vargas Llosa. 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Desarrolló un estilo literario cosmopolita, al margen de corrientes realistas y nacionalistas, que imperaban en la época, con importantes influencias de autores como Stéphane Mallarmé, James Joyce, Ezra Pound, George Bataille y Jorge Luis Borges. Forma parte de la Generación de Medio Siglo o de Ruptura, constituida por Juan García Ponce, Inés Arredondo, Sergio Pitol, José de la Colina, Juan José Gurrola, Jorge Ibargüengoitia y Juan Vicente Melo, entre otros. Estos autores modificaron la expresión de la literatura hispanoamericana —novela, poesía, crítica y teatro. Transformaron el modelo hegemónico literario, vinculado al referente nacionalista, a motivos políticos, históricos y sociales, por su interés renovador en la forma, reivindicación de temas y tonos; realizaron una lectura crítica de la tradición universal y una concepción distinta de la función del arte y del artista. El trabajo del grupo de Elizondo se refirió, parcialmente, a la realidad mexicana. “La cultura mexicana cambió de rumbo y la tradición de esta nueva vanguardia (...) no estuvo en posibilidad de explicar el shock histórico más que por medio de la estética” (ROMERO, 1998: 432). En las obras de esta generación se comprende el esmero por la experimentación, y la preocupación por temas poco frecuentados, en ese momento, por la literatura mexicana, como el erotismo, la difusa frontera entre sueño y vigilia, la escritura, el cosmopolitismo, la exploración del mal, la metaficción e intertextualidad, y el arte impulsado por el ejemplo de Octavio Paz y Jaime García Terrés. Elizondo es autor de Poemas, 1960; Luchino Visconti, 1963; Farabeuf o la crónica de un instante, 1965; Narda o el verano, 1966; Autobiografía, 1966; El hipogeo secreto, 1968; Cuaderno de escritura, 1969; El retrato de Zoe, 1969; El grafógrafo, 1972; Contextos, 1973; Museo poético, 1974; Antología personal, 1974; Miscast, 1981; Camera lucida, 1983; La luz que regresa, 1984; Elsinore: un cuaderno, 1988; Estanquillo, 1992; Teoría del infierno, 1993; Autobiografía precoz, 2000; Pasado anterior, 2007; Mar de iguanas, 2010. Además de todo, participó en el proyecto editorial Snob, del cual fue director, junto con García Ponce y Emilio García Riera. Esta revista funcionó, a pesar de su corta vida, como una estancia en la que experimentaron con el lenguaje y la escritura de textos heterodoxos. Snob agrupó el pensamiento de la generación, interesada en romper con los límites de lo real y lo ficticio. Estado de la cuestión Elizondo presenta un mundo poético en su narrativa. De ella pueden mencionarse Farabeuf o la crónica de un instante y El hipogeo secreto. Otras de tal índole, pero cuyo relato es más breve, incluyen Narda o el verano, El retrato de Zoe y otras mentiras, El grafógrafo, Camera lucida y Elsinore: un cuaderno. Me ocuparé, únicamente, de esta última. En general, éstos son los textos de las cuales se ocupan los críticos. En realidad se ha estudiado poco la obra de Elizondo y el relato en cuestión carece de una bibliografía amplia. Lo poco que se encuentra está dedicado a Farabeuf o El hipogeo secreto. Sobre Elsinore: un cuaderno he localizado comentarios y breves análisis en artículos, ensayos y libros. Manuel Durán (1973), en Tríptico mexicano, serie de ensayos dedicados a Elizondo, Juan Rulfo y Carlos Fuentes, analiza los orígenes de Farabeuf. También menciona que la obra de Elizondo ofrece una forma lúcida del mundo irreal e irracional, considerando lecturas implícitas del autor en gran parte de su trabajo creativo. Por ejemplo, los temas del erotismo, amor, sexualidad, suplicio, tiempo y muerte presentes en la obra mencionada son parte fundamental de las lecturas que hizo de George Bataille. Los ingredientes necesarios para preparar este extraño cocktail que es Farabeuf incluyen, además de los mencionados anteriormente, otros muy variados: la presencia de la actitud científica, o, mejor dicho, la ciencia como recurso de terror, como poder capaz de destruir y hacer padecer a los seres humanos; la fenomenología husserliana; la corriente de conciencia como técnica literaria; el influjo de Rayuela, de Cortázar, y del nouveau roman francés; y la tradición a técnicas literarias de las técnicas y los trucos de la cinematografía. Un último hecho: la presencia de la cultura china, que Elizondo ha estudiado asiduamente, y que proporciona algunos detalles, temas, alusiones y actitudes: ingrediente necesario, quizá, como ácido potente que destruye y corroe la superficie lógica y racionalista de nuestra sociedad occidental (DURÁN, 1973: 147-148). Otra de las constantes de Elizondo, apuntadas por Durán, son el tema del espejo y el desdoblamiento de la conciencia y del personaje en la novela. Ello provoca una irrupción en la diégesis, que hace que el tiempo de la novela no corresponda al del calendario ni al de los hombres que fechan los sucesos. Cierta falta de identidad, ilusión y recuerdo de sí mismo ocasionan una vacilante seguridad del tiempo y, por tanto, de nosotros mismos. Norma Angélica Cuevas Velasco (2006) vincula los aportes del espacio literario de Maurice Blanchot como teoría en la literatura en tanto que espacio poético, cuya herramienta crítica aplica al estudio de la novela El hipogeo secreto. Primero lleva a cabo un examen teórico sobre la literatura como espacio, después sobre los objetivos de la nouveau roman y la descripción como generador de espacios en los textos narrativos. Incluso, estudia en torno al espacio literario y al espacio poético en el nivel metatextual. Finalmente, mediante la teoría deconstruccionista analiza el espacio poético en El hipogeo secreto. Javier García-Galiano (2006) expresa que “el título es ya una invocación, procede de un recuerdo que, sin embargo, no se evoca ni deviene en [sic] una iniciación, sino que se convierte en un relato admirable en el que la obsesión que siempre animó la obra de Elizondo —la escritura misma— adquiere formas aparentemente más tradicionales, lo cual puede facilitar su lectura” (las cursivas son mías. 2006: 18-19). Dermot F. Curley (2008) se propone investigar la narrativa tomando en cuenta, exclusivamente, los cinco títulos arriba mencionados. En este libro se presenta un estudio sobre la presencia del sueño, el tiempo, el lenguaje, la escritura y los recursos de técnicas de otras disciplinas, como la fotografía y la pintura, en la narrativa de Elizondo. A diferencia de los libros anteriores, éste contiene un breve comentario dedicado a Elsinore, en el que dice que “representa (...) uno de los pocos escritos biográficos del autor, el cual rompe (...) con una escritura solipsista” (2008: 313). Esclarecer qué significa romper con la escritura solipsista es uno de los propósitos de este trabajo. Curley menciona que tal libro es resultado de varios cuadernos y representa la transcripción a la literatura del relato (2008: 321-322). Daniel Sada (2009) dice que Elsinore, en opinión de especialistas, “se convirtió en un clásico de la literatura mexicana (...) acaso porque el autor abre su prosa a coloquialismos en consonancia con sus constantes de antaño”. El autor da cuenta de que la narrativa de Elizondo, gracias a la importancia del sueño y la imaginación en la escritura, es una manera de ver la realidad y de narrarla, como es el caso del sueño en Elsinore. Su escritura es sueño, memoria, cuaderno que se agota. Los propósitos de este trabajo consisten en registrar si Elsinore: un cuaderno tiene caracteres de formación y explicar cómo suceden, así como explicar sus alcances; revisar y analizar los contenidos temáticos en la narración, los cuales son la escritura, la teoría de espejos y el concepto de montaje, como partes integrales de la estética de Elizondo. La escritura: evocación y memoria Elsinore: un cuaderno es el relato de un sueño que contiene una serie de sucesos reales ficcionalizados, cuando Elizondo estudió tres años en una escuela militar de California. Este doble carácter es lo que Paul Ricoeur llama ficcionalización de la historia e historicización de la ficción. La obra en cuestión presenta tal entrecruzamiento. Está dividida en cinco secciones. Es la historia de Sal y de su amigo Fred, internados en Elsinore Naval and Military School de California, mejor conocida en la memoria de Sal por sus siglas ENMS. Son hechos que ocurren meses después de terminada la II Guerra Mundial, con trasfondos de propaganda de la guerra, películas del momento —The Outlaw (1943) y Gilda (1946)— y la situación marginal de inmigrantes mexicanos. Sal y Fred escapan de la base militar —acto jamás acontecido y nunca visto— y el relato narra los años de adolescencia de Elizondo y, en parte, los sucesos acaecidos de esa aventura. Ellos escapan en el bote “Jenny” una noche antes del Día de Acción de Gracias, y esa misma noche, después que Sal le regaló una botella de whisky a Yuca y a Diosdado, éstos riñen con armas blancas, lo que provoca el asesinato del primero a manos del segundo. El protagonista tiene encuentros con su tía, se enamora de Mrs. Simpson, lo ascienden dos veces en la escuela militar. Al regresar a la escuela, sin que la base militar se haya dado cuenta de la ausencia de los dos amigos, descubren el asesinato de Yuca, se celebra el cumpleaños 15 de Sal. Por otra parte, la amistad de ambos, Sal y Fred, se deteriora. Todo ese relato es soñado en un presente por el autor; sin embargo, no sólo se trata del sueño de ahora, sino que, también, en la escritura ocurren sueños mientras se manifiesta a sí misma. La idea de escritura puede comprenderse como el proceso creativo de composición, tal y como ocurre con El libro vacío de Josefina Vicens, cuyo protagonista planea escribir un libro, pero que para ello realiza la corrección, acomodo y reescritura en un borrador para transcribir lo acabado en otro libro que sigue vacío. Otro concepto de escritura es sugerido por Roland Barthes (2009), quien explica que el grado cero de la escritura es un no-estilo o modo oral de la escritura. Su modo indicativo se libera de la contención con respecto al orden marcado por el lenguaje. Aspira a una neutralidad en la cual se eliminan los caracteres sociales del lenguaje, la forma neutral de la escritura es su grado cero, su ausencia de los vínculos con aspectos sociales, políticos y económicos. Jacques Derrida (1989) también sugiere un concepto de escritura definida por ser significante del significante y por ser el movimiento del lenguaje, aunque es falsificable porque no supone nuestra presencia, sino nuestra ausencia. La escritura no requiere de la voz, phoné, para develar su verdad. Derrida sostiene que la tradición le ha dado a la escritura el lugar para designar la palabra. Todas estas ideas de la escritura son conocidas por Elizondo, no obstante él tiene y desarrolla en algunos libros su examen e ideas sobre la escritura. Por ejemplo, “El grafógrafo”, título del texto que es homónimo del libro, plantea un desorden, simula una múltiple funcionalidad de la escritura que va desde la metatextual hasta ser recuerdo, mirada, sueño en distintos planos. La escritura es la posibilidad de la imaginación que rompe con los horizontes temporales y espaciales. El caso de Elsinore me sorprende porque su estructura y división de los apartados me insinúan ser cinco grandes oraciones, lo que las hace acercarse a la palabra hablada, la voz, la conversación de alguien que cuenta una historia. Pese a ello, el narrador dice que se trata de un sueño en tiempo presente. Está soñando que escribe, y esta actividad necesita de un espacio en el cual manifestarse: un cuaderno. El lugar más inmediato se encuentra en el cuaderno, pero si se trata del soñar que se escribe, entonces su espacio lo exige la memoria, o bien el sueño mismo. En el desarrollo de la escritura misma se manifiestan sueños. Elsinore es escritura, sueño, memoria, cuaderno que se agotarán. La distinción entre ellos se hará más adelante, baste decir, por ahora, que otro rasgo sobresaliente consiste en la diferencia entre la temporalidad de la historia y la temporalidad de la ficción. Una leyenda paradisiaca penetraría la imaginación y el sueño, se prolongaría a lo largo de los meses y los años en otro sueño y éste a su vez se mezclaría con otros y así sucesivamente hasta que la vida entera quedaba rodeada de sueños, aprisionando en su centro un sueño único que ahora que lo estoy soñando otra vez por escrito los abarca a todos y en el que todos se confunden en una sola imagen: la del Deseo (ELIZONDO, 2001: 16). La escritura acontece en el libro y tales hechos pueden ser observados por el lector, narrados y descritos por el autor. El protagonista del relato es el propio Elizondo siendo otro, Sal, debido a que pertenece a un tiempo que ya no le corresponde. Se sueña a sí mismo. El que sueña y el soñado son la misma persona, pero diferentes, son ajenos, distantes, otros, irreconocibles si se miran mutuamente. Esa distinción se marca por el desarrollo del personaje. Entre los puntos extremos de ambas personas ocurre el proceso de formación del cual me ocuparé más adelante. La escritura va desocultando el sueño a medida que avanza el tiempo ficcional. La autoobservación se manifiesta a través de la mirada de sí por la evocación y la invocación. Son dos recursos necesarios para traer a la memoria el pasado que, quizá, se había olvidado, y de hacer presente por la palabra el vacío que ocupa la ausencia de un objeto, sentimiento o recuerdo. Elizondo, en “Invocación y evocación de la infancia”, de Cuaderno de escritura, analiza ambos elementos en la obra de dos autores, Proust y Joyce, que han hecho de la infancia el punto de partida. A diferencia de ellos, Elsinore es la manifestación de tales efectos a partir de la adolescencia, cuando Elizondo tenía 15 años. Para Elizondo la evocación es un tipo de memoria que reconstruye momentos, recrea a través de vivencias y recuerdo de sensaciones vividas durante cierto periodo. Tal lapso de tiempo corresponde a los tres años en los que estuvo recluido en la escuela militar, los cuales están registrados en su biografía. Es la yuxtaposición de pasado y presente en la re-experiencia de sensaciones precisas. Esa rememoración es imperfecta e incompleta, pues su deficiencia consiste en la falta de totalidad por recobrar la vivencia en su plenitud; esa inconsistencia no es espacial, sino temporal, ya que supone olvidar y creer que lo que fue vivido en un pasado hipotético corresponde a lo que se recuerda de esa vida. Por otra parte, “la invocación, ya que ésta consiste, en cierto modo, en hacer presente algo que, como el futuro, de hecho está desprovisto de referencias sensoriales” (ELIZONDO, 2000: 21). Me parece que, en buena medida, la multiplicación de mundos paralelos es efecto de la evocación y la invocación en la obra de Elizondo (1). En el caso particular de Elsinore, no es la manifestación de mundos paralelos, sino la confusión provocada por la manera de narrar, lo que sugiere la evocación y la invocación; todo el relato es una evocación de un tiempo anterior que no corresponde al presente, y es una invocación de la vida en la escuela militar. El libro en cuestión es una escritura que relee sus hechos, sus acontecimientos ficcionales, otro tiempo en una lectura del pasado desde el presente. Las descripciones y oraciones en Elsinore anhelan hacer presentes las sensaciones, y reconstruirlas. Escribir un libro es, en cierta forma, releerlo. El texto se va construyendo de su propia lectura reiterada. La verdad de una novela es siempre la lucha que el escritor entabla consigo mismo; con ese y eso que está creando. La composición es simplemente la confusión de las palabras y los hechos; la confusión de estas cosas en el tiempo y en el espacio; la confusión que es su propia identidad (...). Es preciso, entonces, conocer la identidad de esa confusión que persiste aun más allá de la certidumbre que la anima, y conocer, también, el orden en que, en el sueño de otro —del personaje que en su libro me está escribiendo que yo lo escribo a él—, estamos inscritos o nos contiene correlativamente descritos por el otro, él o yo. Si de pronto una súbita revelación me hiciera saberme como el personaje del otro, y que ese otro pudiera ser real, el verdadero Salvador Elizondo de quien yo no soy sino el pseudo-Salvador-Elizondo y que siendo eso pretendiera escribir un libro en el que concibo a otro, al otro que puede ser el personaje de la novela cósmica que un dios está escribiendo (ELIZONDO, 1994: 37). Tal confusión es Elsinore. Dibuja una geografía del infinito en intersección con el instante, es decir, con una eternidad del tiempo. Rompe con una escritura solipsista en la medida en que no todo lo que surge y se da en la escritura son hechos de la mente del narrador, ya que ocurren otros hechos y anécdotas que son propias de la experiencia con otras personas y el mundo. La dimensión textual es la vida de un pasado hecho presente, manifestado por un sueño escrito, de tal índole que “la composición de la trama se enraíza en la pre-comprensión del mundo de la acción: de sus estructuras inteligibles, de sus recursos simbólicos y de su carácter temporal” (RICOEUR, 1983: 116). Por ello, la falta de solipsismo en la escritura rompe con el “yo” del relato. En el mencionado espacio existe el lugar del discurso y el de la historia. El del discurso, como se verá, implica la formación y desarrollo de Sal; el espacio de la historia lleva en sí el aspecto simbólico de las tres dagas, como parte elemental del proceso de formación del protagonista. Elementos de formación Bildung (2) designa la formación corporal y espiritual. Implica, por otra parte, el proceso de desarrollo del individuo con relación a su entorno y con el resto de personas con las cuales se desenvuelve en los ámbitos de la sociedad, la cultura y el mundo. Cabe preguntarse: ¿cómo es el proceso de desarrollo de Sal en el relato? Sí, sin duda existe el proceso de formación en diversos planos. Ello se da en doble sentido, simbólico y cultural. Sin embargo, me parece que Fred presenta, de igual manera, el desarrollo de formación e, incluso, entre ambos el fenómeno es recíproco. Expresión de esto es la búsqueda y hallazgo cuando Sal y Fred escapan de la escuela militar, y, también, mediante la evocación del autor-narrador desde la escritura como expresión de la memoria. Cuevas explica que el espacio narrativo tiende a crear una ilusión de realidad y, desde el contenido de Greimas, menciona que el texto narrativo genera tres fenómenos de puesta en discurso del texto: actorialización, temporalización y especialización. Interesa, aquí, el segundo elemento, porque “la temporalización da cuenta de la cantidad y calidad de la sucesión de los estados y transformaciones que los sujetos de la narración sufren” (CUEVAS, 2006: 41). Tales cambios ocurren en relación con el mundo, en el fuero interno, expresan la individualidad e interioridad del protagonista en la formación de identidad. Ahora bien, la novela de formación está constituida por la imagen del personaje en desarrollo. Bajtín señala que: Algunas de estas novelas tienen un carácter esencialmente biográfico o autobiográfico, y otras no lo tienen; en unas, el principio organizador es la idea puramente pedagógica acerca de la formación de un hombre, y otras no la contienen en absoluto; unas se estructuran por el orden cronológico del desarrollo y educación del protagonista y carecen casi de argumento y otras, por el contrario, poseen un complicado argumento lleno de aventuras; las diferencias que tienen que ver con la relación que existe entre estas novelas y el realismo y, particularmente, con el tiempo histórico real, son aun más considerables (BAJTÍN: 2003, 211. Las cursivas son mías). El caso Elsinore es complejo debido a su estructura argumentativa, porque no existe un hombre preestablecido que se desarrollará en la narración. Sal ya está formado cuando inicia el relato, ello se descubre al momento de leer la historia; el sueño se revela con la escritura de tal suerte que el tiempo de ésta no corresponde, simultáneamente, con el tiempo de la imagen del hombre en proceso de formación. Aunque Sal y Salvador son el mismo hombre, su distinción radica en el aspecto alcanzado por uno, Salvador, autor de Elsinore, a saber, el cambio interno con relación al mundo y la identidad que ello implica. A continuación presento los elementos de formación considerados para diagnosticar el proceso de formación. La escritura pone de relieve la subjetividad de la vida interior mediante la descripción, cuya finalidad es reconstruir la memoria y el tiempo porosos, inestables e imperceptibles; permite descubrir, paulatinamente, el rostro de los demás, el mundo caduco y la propia personalidad del pasado. Quien escribe, Elizondo, entra en proceso de iniciación cuando su escritura evoca un pasado perdido y se descubre a sí mismo de otra manera. Antes se mencionó la importancia de la evocación y resulta oportuno recordar su concepto e importancia para resolver el rito de iniciación, así como comprender las relaciones manifiestas con Fred y Mrs. Simpson. La fragmentariedad de la escritura consiste en su atemporalidad, pues la diégesis deviene pasado, presente y futuro. Dicha ambigüedad en parte se debe a que los hechos de los tres tiempos aparecen combinados; la confrontación entre el pretérito y lo que será, compone la reflexión de esa confusión. En principio, estos elementos integran, poco a poco, la imagen de Sal. Otros componentes son las aventuras ocurridas después de escapar de la escuela. Sin embargo, existe una más que me parece es la más importante, si acaso necesario y la base del proceso: el aprendizaje de la lengua inglesa. Puede notarse que la cualidad del relato se encuentra en su estilo bilingüe. La manera de combinar dos lenguas en los diálogos refleja que así es como hablan sus personajes y los habitantes de donde ocurre la historia. La yuxtaposición de dos idiomas implica, me parece, la relación de dos modos de pensamiento, costumbres, estilos de vida; además de todo, el aprendizaje individual y personal, aunque no sea pedagógico, es la característica de la novela de formación. Sal conoce y se expresa en inglés a las seis semanas de estar en Elsinore. “Seguí el precepto de Gracián. Hablé primero con los vivos y, durante las primeras seis semanas de mi estancia allí, aprendí el idioma y hasta ahora el inglés ha sido mi segunda lengua” (ELIZONDO, 2001: 25). En efecto, a partir del segundo apartado impera más el inglés, y para quien desconoce la lengua, es imposible la comprensión de la trama y los temas desenvueltos dentro y fuera de la escuela. Parte importante del proceso de formación es la función simbólica de las tres dagas que aparecen en la narración. Son de la misma hechura, porque son de la SS, pero distintas, porque son parte de una semántica ajena y pertenecen a personas diferentes. Esas también son fundamentales para el tratamiento de la imagen del protagonista. La primera de ellas, en el apartado I, está en la casa de su tía. “Junto a la ventana había un escritorio; sobre una cubierta de terciopelo azul había un portarretratos con la fotografía de mi primo en uniforme, sus medallas y trofeos, insignias alemanas, una daga de los SS” (ELIZONDO, 2001: 14). Esta primera daga significa nostalgia, perdida, ausencia del ser querido, muerto en la guerra. La segunda de ellas aparece en el apartado II. “A ver, compita, le dijo Diosdado al Yuca tendiéndole una daga SS con el mango de cabeza de águila, como la que estaba en la mesa de mi primo, ráscale [la etiqueta de la botella de whisky] tantito para ver si es cierto. El Yuca la rechazó y sacando (...) una faca mexicana, curvada y afilada (...). Aquí traigo la mía, dijo, y empezó a escarbar” (ELIZONDO, 2001: 41). Esta daga simboliza la muerte, pues con ella Diosdado mata al Yuca, después de una borrachera, con el whisky que Sal les había obsequiado el Día de Gracias. Finalmente, la tercera daga está en los apartados IV y V, y es aquella que Sal adquiere. “En un empeño compré una daga del SS con mango en forma de águila como la que estaba en el escritorio de mi primo” (ELIZONDO, 2001: 69). Ella significa, en el contexto y semántica de la historia, autorreconocimiento de Sal, el protagonista, por parte de Salvador, el autor. Al final, y como parte del remate de Elsinore, se realiza un sorteo para dar regalos sorpresa y la papeleta que toma Sal es la de su nombre; de esa manera se regala a sí la daga. Considero que representa la identidad del protagonista. Puede notarse que la escritura sirve para pensarse a sí, es la prueba de que Elizondo fue otro y ahora es alguien distinto. Sin la escritura todo podría ser ilusorio, una mentira. Pese a ello, como todo relato tiene su final, la historia de soñar escribir también se agota. El campo semántico de la escritura es la memoria, la inspiración, la tinta, el cuaderno, el propio sueño que es el móvil de la escritura. Sus matices a continuación las explico, aunque debe saberse que en el trabajo estético de Elizondo entre ellas no existen grandes diferencias. Cuaderno Su aspecto mayor es la relación de significado existente entre el título de la obra y la forma de trabajar de Elizondo. Quizá una respuesta dada a una entrevista aclara más el tema. Adolfo Castañón indaga sobre uno de los personajes principales de la obra de Elizondo, el escritorio, “¿qué es ese lugar de trabajo?”, pregunta. El autor responde: Yo me lo pregunto mucho (...) y no tengo un lugar preciso para escribir (...). Yo escribo a mano. Siempre escribo en cuadernos, nunca en hojas sueltas, porque me gusta tener a la vista y a la mano absolutamente todo lo que he escrito, porque me pasa muchas veces que me cuesta muchísimo trabajo escribir una cosa y la desecho donde va, y luego, dos o tres semanas después, la veo por necesidad al hojear el cuaderno y encuentro que no está mal y que puede mejorarse y entonces la vuelvo a coger, ese es el sistema (CASTAÑÓN, 2006: 65). Por tanto, trabajo e inquietud estética se reflejan en la síntesis de Elsinore: un cuaderno. La relación cuaderno, escritura, memoria y sueño se condensa en una idea total en la mayoría de las obras de Elizondo; sin embargo, en el caso particular, existe un elemento adicional, a saber, la evocación, pues se mezcla con la escritura, memoria y sueño. Si es así, ¿cuál es su diferencia con respecto a la memoria? La destrucción fenomenológica del tiempo hace de la memoria escritura. La memoria, además de ser una facultad, se vuelve un recurso literario indispensable para el manejo del tiempo. La memoria es un elemento mediante el cual el narrador logra la evocación. La evocación es la recuperación de esa ausencia. El sueño es la presencia que, finalmente, terminará por agotarse. La cosa que se reflexiona se vuelve real, y en ese proceso algo se pierde. No son personajes lo que se narra, son evocaciones de una memoria —en la escritura— que trata una ficción, en parte, real, que identifica situaciones, hechos, personas, sentimientos, confundiéndose entre sí, y, por tanto, indistinguibles. La realidad no se borra, apenas se distingue. Estoy soñando que escribo este relato. Las imágenes se suceden y giran a mi alrededor en un torbellino vertiginoso. Me veo escribiendo en el cuaderno como si estuviera encerrado en un paréntesis dentro del sueño, en el centro inmóvil de un vórtice de figuras que me son a la vez familiares y desconocidas, que emergen de la niebla, se manifiestan un instante, circulan, hablan, gesticulan, luego se quedan quietas como fotografías, antes de perderse en el abismo de la noche, abrumadas por la avalancha del olvido y sumirse en la quietud inquietante de las aguas del lago. Las palabras que escucho mientras sueño que escribo parecen venir de un más allá, desde una vigilia remota en el tiempo y en el espacio, y aunque las oigo con claridad no las entiendo, como si estuvieran dichas en una lengua vestigial o ya olvidada. Todo está inscrito en la brumosa lejanía del olvido y los seres y las cosas aparecen envueltos en esa lentitud de lo que apenas empieza a ser recordado, de lo que acaba de despertar a la vida renovada de la memoria. Sobre la página del cuaderno en que escribo el sueño proyecta, difusas e imprecisas, las imágenes que guardan todavía el sopor y la laxitud de su propio sueño de olvido (ELIZONDO, 2001: 9-10. Las cursivas son mías). La escritura estimula la memoria y el recuerdo. Sus diferencias son cualitativas. El cuaderno es el espacio de trabajo, un método y sistema estéticos donde se práctica la escritura; sirve, igualmente, como el lugar de la historia. Sólo en el libro, el sueño y la escritura son lo mismo, son recíprocos cuando uno alude al otro en el proceso de evocación. Por otra parte, la memoria al surgir se vuelve escritura, el recuerdo se refleja en las palabras. Teoría de espejos El espacio de Elsinore: un cuaderno es la memoria que también es la escritura, lo cual produce un reflejo, a lo que denomino “teoría de espejos”, pues el cuaderno de trabajo donde escribe, corrige, borra y vuelve a escribir es, al mismo tiempo, la memoria y el sueño; simultáneamente, la escritura es el contenido de la realidad interior sobre la cual trabaja el autor: el desdoblamiento del personaje como narrador y éste como personaje. Ello se confirma en el apartado III del relato, cuando el sueño del protagonista, Sal, está dentro del sueño del narrador, Salvador Elizondo. Los mundos paralelos del sueño son los mismos que los de la escritura. Esa confusión con respecto a su propia identidad radica en la narración real o ficcional de su vida que cuenta Elizondo. Paul Ricoeur denomina a esto refiguración. El concepto identidad narrativa (3), sugerido por este autor, esclarece este aspecto de identidad, importante para buscar la respuesta a la pregunta ¿quién es el autor de la acción en la narración? Ricoeur sugiere que su respuesta, al conocer el nombre propio del autor, es narrativa. “La historia narrada dice el quién de la acción” (2009: 997). La persona que sea quien hace la acción, encuentra su identidad en sí mismo y en la narración. La identidad de Elizondo deja de ser dilema cuando su análisis descansa sobre el tercer tiempo, refiguración, a saber, la identidad narrativa, que hace posible el cambio, la mutabilidad de sí mismo siendo otro; la historia y la ficción sobre sí registran el proceso de formación del personaje. Elizondo cuenta una historia a sí mismo sobre sí, misma que es soñada; sin embargo, ese sueño es la escritura que se manifiesta mediante la memoria. El tiempo fenomenológico nos da cuenta de las diferencias entre el Elizondo de la escuela militar Elsinore y el Elizondo de la novela Elsinore. Los cambios, además de los temporales y espaciales, ocurren, también, en el desarrollo de formación del narrador-personaje, mismos que ya fueron tratados. El epígrafe que usa Elizondo al inicio del relato corresponde a Ernst Jünger y plantea cierta solución. Esa cita propone la melancolía provocada por el recuerdo de días gratos, sus efectos y el dolor de ser, ahora, inasibles. Los seres humanos tienen en común ese sentimiento. El reflejo de tales memorias son las palabras, orales o escritas, cuando se cuenta la historia de esos días pasados. Hasta ahora esa ha sido una constante en el argumento. Se piensa en el pasado mientras se piensa la escritura, lo cual hace auténtico al sujeto de la narración. Sal es pensado por Salvador. Todos vosotros conocéis la profunda melancolía que nos sobrecoge al recordar los tiempos felices. Esos tiempos que se han alejado para no volver más y de los cuales estamos más implacablemente separados que por cualquier distancia. Y las imágenes de la vida son más seductoras todavía vistas en el reflejo que nos dejan, y pensamos en ellas como en el cuerpo de una amada difunta que reposara bajo tierra y que de pronto se nos apareciera, como un luminoso espejismo (Ernst JUNG citado en ELIZONDO, 2001. Las cursivas son mías). Esta cita, sumado al inicio del libro, indica un tiempo inasible que el recuerdo recupera mediante la conciencia y lo hace vivo otra vez, cuando la evocación se desdobla en el espacio, es decir, en el cuaderno. La memoria y el recuerdo dan orden a la discontinuidad de la experiencia hallada en el pasado. El proceso de escritura se vuelve vital, porque salva lo que ya no pertenece al tiempo, lo que es indeterminado. De la misma manera, escribir recrea el tiempo. Elsinore: un cuaderno es sueño y búsqueda, pero también deseo por recuperar ese olvido y encontrarlo. El sueño lo revela, también la escritura. La escritura es un deseo del autor-protagonista por realizar los hechos olvidados. Las palabras reducen las distancias entre el pasado y el presente, suprimen lo temporal de los recuerdos, haciéndoles, quizá, reales, más próximos, menos lejanos y lentos. Esa es la confusión. El sueño es la escritura. Otro factor que aporta lo vacilante de la diferencia entre lo soñado y lo escrito oscila en que las dos vidas, Sal y Elizondo, se inscriben, coinciden en algún momento. Los dos personajes se hacen a sí mismos y mutuamente se realizan. En otra entrevista, Margarita García Flores le pide a Elizondo aclarar por qué la creación literaria es la aspiración irrefrenable de sueño. “Entiendo por escritura [explica Elizondo] la totalidad de las posibilidades que esa técnica propone para concretar los hechos lingüísticos; todos los hechos concretables o cuya realidad es representable mediante la escritura” (1974: 289). La propuesta llega hasta la coincidencia del autor con el ser imaginado o recordado. “Coincidir con el ser imaginado, configurarlo mediante la escritura en el horizonte para alzarse hasta él y estabilizarse estabilizándolo, implica una victoria sobre el tiempo” (LÓPEZ, 2010: 325). Por tanto, la escritura, el cuaderno, la memoria funcionan como el espejo que refleja la imagen del protagonista en proceso de formación; la palabra escrita multiplica las diversas imágenes que va adquiriendo el autor a lo largo del tiempo, desde el año 1947 hasta 1987, año que indica el final del libro. De ahí la necesidad de escribir, porque de lo contrario se disocia y desaparece el autor-personaje, el ambiente en el cual Sal vivió, las sensaciones con las demás personas y, lo más importante de todo, su propia imagen de esos años. Montaje El concepto de montaje proviene del cine, aunque Elizondo aclara su significado y procedencia; no obstante, me parece oportuno anotar las descripciones del arte cinematográfico y después citar la definición dada por el autor. Posteriormente, expongo ciertos rasgos que me hacen suponer por qué Elsinore tiene las bases, en su estructura, del montaje. Eduardo A. Russo (1998) explica que el montaje es una selección de elemento y material que definen qué imágenes emplear para armar la película; sirve para combinar planos; marca el tiempo de duración de las escenas y de objetos mostrados. En el diccionario de este autor también se definen y diferencian el montaje acelerado, montaje americano, montaje de choque, montaje en el plano, montaje narrativo, montaje paralelo y montaje rítmico. Para Elizondo el “montaje es el sistema en el que se fundan los ideogramas chinos, es la conjunción de dos ideas concretas que forman una tercera idea abstracta en la mente, o de dos elementos concretos, o dos imágenes, o dos situaciones, digamos, que chocan” (BERENZON, 1996: 24). Ahora bien, si se piensa en las dos lenguas con las que la estructura y diálogos del relato están constituidos, entonces los idiomas inglés y español son grandes imágenes o ideas que se yuxtaponen, construyendo otra distinta. Elsinore es un signo, cuyos caracteres particulares y compuestos muestran, por una parte, su significado mental que corresponde al pasado que se evoca y, por otra, designan el presente de la escritura. Ese signo es un ideograma que pone en escena la presencia de un pasado reconstruido. La novela funciona como un ideograma chino, collage integrado por ambas lenguas; el sueño total que es Elsinore se va descifrando y construyendo, a medida que cada carácter se va incorporando por tales ideas para organizar y terminar su estructura. Ésta se ve incluida cuando la escritura está agotada por sus propias dimensiones. Ese efecto no se nota, porque el montaje es necesario, porque los personajes americanos requieren el inglés para expresarse. La yuxtaposición de dos idiomas no es el único montaje presente, también existe el montaje paralelo, el cual está organizado por dos acciones simultáneas desarrolladas en el relato y que ocurren en espacios diferentes, unidas de modo dramático. En el momento preciso que Sal y Fred escapan en el bote “Jenny”, Yuca es asesinado por Diosdado con la navaja de la SS. Conclusiones Elsinore es el relato que tiene por historia el acto de narrar, se noveliza la escritura, “se trata precisamente de la función de lo imaginario en la perspectiva del pasado tal como ha sido” (Ricoeur, 2009: 902). Lo imaginario es incorporado a lo que fue, al pasado, sin quitarle su perspectiva realista. El tiempo es en la narración algo recuperado, se vive en ella porque su manifestación es la escritura misma que presenta los bellos días, los felices momentos. Está concluida la imagen del hombre que fue Elizondo, su proceso de formación se efectuó por la escritura. “El tiempo narrado es como un puente tendido sobre el abismo que la especulación abre continuamente entre el tiempo fenomenológico y el tiempo cosmológico” (RICOEUR, 2009: 994). El tiempo fenomenológico es el de una conciencia individual, personal, encontrado en el cuaderno de trabajo; el tiempo cosmológico es el tiempo de los días y las noches, el que rige a las sociedades con su calendario y fechas marcadas, es el tiempo de la ciencia y la cultura. En ambos tiempos la figura de Sal y Salvador se realizan. “La invención del mundo que el artista hace es sólo de lenguaje” (CUEVAS, 2006: 69); sin embargo, ese mundo sí existió, pero no se ha olvidado en su totalidad, aspectos de ese mundo descubierto surgen del sueño a la escritura. El personaje y su autor están ante la reflexión de su pasado y una realidad que le correspondía. No hay una reflexión sobre la propia escritura, pero sí es un discurso autorreferencial, metadiscurso, metatextual. Dado lo anterior, la composición de Elsinore me parece todavía extraña, porque la posición del autor nunca es la del personaje principal, aunque sé que son la misma persona; también reconozco que ambos se complementan y pertenecen a tiempos diferentes y que uno le ayuda a formarse al otro. Sin embargo, aunque ello sea así, la escritura me aclara ciertos aspectos, como por ejemplo, ser ésta quien redacta el sueño y la memoria. La escritura habla y narra un pasado desde la posición del autor, pero también desde la postura del protagonista. La historia se observa por la escritura, por la mirada de Elizondo, autor. “El papel mediador de lo imaginario se acrecienta, en efecto, cuando pasamos del tema de la reinscripción del tiempo vivido en el tiempo cósmico al de la dimensión pasada del pasado” (RICOEUR, 2009: 907). La narración de un pasado adquiere sus dimensiones cuando la escritura designa el sueño. Para la voz narrativa del relato el sueño es un presente, un instante, aunque los hechos que se marcan y acontecen ya son pasado. Lo importante en este trabajo, además de mostrar el desarrollo de formación, consiste en notar algunos contenidos temáticos que la justifican y ver cómo ocurre tal proceso; independiente de ello, me permití mostrar, si acaso lo logré, cómo técnicas de otras áreas, como por ejemplo el montaje en el cine, son incorporadas al relato. No me parece simple el bilingüismo, aunque el país donde se desarrolla el evento de la historia lo exigiría, no era necesario llevarlo a cabo. Notas 1. Sobre la manera en que la evocación y la invocación adquieren diversas formas en la obra de Elizondo, véase GARCÍA-GALIANO (2006: 11-20). 2. Para un conocimiento más profundo y amplio, consúltese SALMERÓN (2002: 15-62). 3. Es la unión de la historia y de la ficción que surge, la cual ocurre por el proceso cruzado de la ficcionalización de la historia y de la historicización de la ficción. Ricoeur atribuye a esta dialéctica el tercer tiempo que no puede ser asignada ni a la historia ni al relato de ficción. Ello se asigna al individuo “o a una comunidad de una identidad específica que podemos llamar su identidad narrativa” (2009: 997). El primer contraste para llegar a este concepto ha sido entre un tiempo histórico y un tiempo de la ficción; en segunda instancia, el paralelismo “del pasado histórico y los efectos de sentido producidos por la confrontación entre el mundo del texto y el mundo del lector” (997). Bibliografía • BAJTÍN, M. M. 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Ha publicado el poemario Sueños de cadáver. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Carta de Cenicienta (ya casada) al Fantasma de la Ópera Deyanira Díaz *** Tres poemas Ana María Fuster Lavín *** El cazador de guanacos Enrique Jorge Martínez Llenas *** Poemas María Sotomayor Caravaca *** Dos relatos Cristina García Ramírez *** Poemas Aarón Almeida Holmquist *** Coacción Jorge A. Hernández R. *** Seis poemas Gabriel Alejo Jacovkis *** Tres cuentos María Isabel Briceño Armas *** Perros de caza (extractos) Eduardo Curbelo *** Viaje solidario Ascensión Badiola Ariztimuño *** El fuego y la rosa Alfredo Herrera Flores === Carta de Cenicienta (ya casada) al Fantasma de la Ópera =============== === Deyanira Díaz ========================================================= Adorado Fantasma: Te escribo esta carta pues se me hace insoportable contener todo este yugo emocional, ese que me hace doblar la espalda como si estuviese fregando los pisos de mi poco benevolente madrastra. Aquella noche (otra de mis noches de hadas y calabazas), cuando a la salida del teatro recibí secretamente de tus manos la invitación a ese recital de boleros, me sentí halagada (bueno, quisiera decir algo más...). Y esa noche, la del recital, por supuesto, cuando llegué al teatro (un poco tarde, claro, como siempre me pasa), noté tu emoción, tu inquietud y esas ganas de acercarte cuando me viste ocupar la butaca, ni tan cerca ni tan lejos de ti. Ya habías saludado al público que te aplaudía con cariño, y la pianista esperaba, con sus manos sobre las rodillas, tu señal para emprender la melodía. Conociendo la magnitud de mi locura, fui incapaz de presentarme sola. Al igual que Ulises, encontré en mis amigas, Claudia y Rosaura, las ataduras perfectas para resistir el canto de las sirenas (y debo advertir que esta vez mis amigas no eran ratas). Comenzaste la interpretación con tu máscara seductora, con esa voz de tenor de altura y ni hablar de tu expresión corporal. Debo confesarte que experimenté una especie de clímax cuando cantaste “Ajena”, casi muero asfixiada en el teatro, y al notar que mis amigas me miraban con extrañeza, comencé a toser y culpé a la pipa que respiraba unos puestos más allá. Todo eso me intoxicó por dentro, sí (no la pipa, tu voz), porque tu voz es para mí como un veneno: recuerda que estoy acostumbrada al canto de los pajaritos, sé que te gustó escucharme cantar con ellos, te vi entre los arbustos. Desbordamos los límites, querido Fantasma. Creo que nos dejamos llevar. Yo estaba embrujada (y no me confundas con la Bella Durmiente); como todo el mundo te miraba, no me pareció imprudente mirarte también, pero olvidé mi estado de exaltación; y tú... tú cantabas sólo para mí, sólo tenías ojos para mí a pesar de la multitud; aquella noche tu voz era mía. Tal vez pensaste que nadie lo notaría, quizás no te importó el qué dirán (pero qué te va a importar si tú vives solo). Lo cierto es que la gente del teatro comenzó a voltear hacia mí, haciéndome sentir incómoda y hasta ridícula. Entonces salí apresurada de aquel lugar, cuidando de no abandonar ningún zapato esta vez (no podía arriesgarme a dejar “indicios”). Vi la expresión de perplejidad en tu cara. Por supuesto, querido, lo entiendo, no tenía ningún sentido mi intempestiva salida, tal vez pensaste que mi carruaje iba a desaparecer como siempre esa noche. Sé que muchas veces quisiste decirme con palabras todo lo que expresaste aquella noche con tu canto. Llevamos dentro el pecado, sin haber pecado. ¿Qué diferencia hará eso ante Dios? He deseado que me lleves a tus profundidades, a ese mundo oscuro y misterioso donde reina el silencio, que me lleves contigo en tu barca ligera, esa donde agitas tu remo lentamente, disfrutando del reflejo de la escasa luz en el agua, imitando un poco la postura y los movimientos de Hades; y yo sin mirar nada, vendada, con las monedas en los ojos, excitada, apresurando la llegada al puerto con mi cuerpo sin que lo notes (que tontería pensar que no te das cuenta). En esta carta me gustaría decirte —basta— que no quiero ser una Cordelia sin cordura, otra tonta Bovary, que vivía encandilada con las luces de neón de los teatros y caía sin control en los brazos de amantes despiadados, seductores tan kierkegaardianos como Johannes. Pero mi cabeza está confundida (y no por los pajaritos), y a pesar de conocer la trampa, es seductor caer en ella, aunque sospeche que tú, mi adorado Fantasma, tengas al final de esta historia una guadaña en lugar de tu remo. Cenicienta. ** Deyanira Díaz http://www.letralia.com/firmas/diazdeyanira.htm Escritora venezolana. Es economista de profesión, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve; 1996), y especialista en manejo de recursos naturales, mención cuencas hidrográficas, del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la UCV (2003). Fue asistente del economista Emeterio Gómez en análisis de mercado. Entre 2004 y 2008 se residencia en Washington, EUA, donde colabora con Earth Day Network (http://www.earthday.org) en la realización del evento internacional del Día de la Tierra. En 2008 representa a dicha organización en el Green Apple Festival en Dallas, Texas. En 2009 ingresa al Programa Superior de Escritura Creativa (PSEC) del Instituto de Creatividad y Comunicacion (Icrea, http://www.icrea.org.ve), en Caracas, así como en diversos talleres dictados por escritores y profesionales de reconocida trayectoria como Carmen Verde, Fedosy Santaella (http://www.letralia.com/firmas/santaellakrukfedosy.htm), Jesús Nieves Montero y Néstor Garrido, entre otros. Ha publicado Cuentos para gnomos (Eclepsidra, 2012). === Tres poemas Ana María Fuster Lavín =============================== *** Nocturno de Chopin sobre fondo rosa Nunca escribí poemas de amor, por eso de los nombres desechables o de los mapas con múltiples destinos. Mi bitácora se trata del camino del deseo en la lluvia de fluidos como de la propia libertad de los secretos. Mis páginas se alimentan de la esperanza desde la otra sangre desde ese cuerpo del delito encontrado erotizado desde la ternura de la confidencia hasta los abismos de la piel enamorada y si es un poema de amor en cien días compraré papel color de rosa pondré un nocturno de Frédéric Chopin borraré todos los pasados innecesarios y quemaré cada apellido cada mapa para eternizar el poema y este amor. *** Equinoccio “usa el amor como un puente”. gustavo cerati De equinoccio en equinoccio emprendo un nuevo destino con pasaje de ida y otros versos que los retornos ya mordieron mis dedos y no hay pétalos para tantas preguntas solo un puente para el amor. Llega otro otoño me derramo de girondos y alexandras para llorar hasta remorirme de los errores y renacer desde una carcajada al otro lado del río sumergida en el río, en ambos ríos. Aquí mis manos pintan una cartografía para cada día un día para cada mano peregrinando gemidos y fluentes. Esa lujuria de sobrevivir cada otoño a la muerte de los pétalos a fuerza de labios entre labios versando nostalgias tatuadas en la piel de una (des)conocida (in)esperada. *** Estados límites I. Aquí, en el vértigo de tu ausencia presente. ¿Cómo consigo un pasaje hacia nosotros? II. Cerremos la noche, sin llaves besados de tentaciones de manos abiertas, miradas, recorrer tu cartografía lunar y (per)versar los límites de nuestra palabra. III. Desnuda danzo sombras sobre arenas movedizas descorcho los límites para que huyan solo tu nombre más allá de mis miedos solo mi nombre transgrediendo tus cadenas desnudo secreto de tu carne en la mía espero por esas puertas sin abrir. IV. Mis palabras en espirales la locura come de mi vientre todo es silencio desde mi balcón ¿acaso escuchaste mi muerte? V. Hay días en que duele respirar, en los que quisiera escapar al horizonte, llorar depresiones y distancias llorar y que mi lluvia te acaricie llorar, dejar de llorar… Esa insoportable levedad de los encuentros la imposibilidad de tu piel en la mía, la soledad de los sueños, deshidratada gota a gota en cada nostalgia cuando un poema ya no me sirve ni para llorar. ** Ana María Fuster Lavín http://www.letralia.com/firmas/fusterlavinanamaria.htm Escritora puertorriqueña (San Juan, 1967). Graduada en estudios hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda especialización en música. Es editora de libros y correctora legal para el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Además ha escrito y editado literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el semanario Claridad (del cual es columnista de la sección literaria de Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Sótano 00931, de Puerto Rico, así como en las revistas digitales Desde el límite (http://www.geocities.com/marcas1pr/Desde_ellimite.html), En la orilla (http://www.enlaorilla.net), Letras Salvajes (http://www.geocities.com/letrassalvajes), Borinquen Literario (http://literatura.can.com), Cuento.com y El Confesionario (http://www.elconfesionario.net), entre otras. Ha sido incluida en las antologías Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Círculo de Poesía (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003) y Nueva poesía Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas (First Book Publishing, 2002) ganó una mención honorífica por el Instituto de Literatura Puertorriqueña (2003). También ha publicado el libro de cuentos Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro de las sombras (Ed. Isla Negra, 2005) y Anónimos y clandestinos, y ha obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesía. Sus cuentos "Y su nombre era Caridad" y "Mi último desayuno" han sido traducidos al portugués, con fines académicos, para la Universidad de Sao Paulo, Brasil. Además ha participado en talleres y lecturas de poesía como en Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas públicas. Mantiene un blog en http://bocetosdeselene.blogspot.com. === El cazador de guanacos Enrique Jorge Martínez Llenas ============= Gumersindo Mansilla podía ser definido por tres cosas. Una, sus características físicas: bajo, moreno, de rasgos aindiados y de mediana edad; dos, su afición: cazador inveterado y dueño de una casi sobrenatural y ya legendaria puntería; y tres, sus gustos: una obsesiva predilección por la carne de guanaco, preparada de la forma que fuese: asada, en guiso o en milanesas. Llegaba a pasarse días en los montes aguardando la aparición de estos animales para, siguiéndoles la pista sin descanso, detectar la mejor presa y abatirla de un único y certero disparo de su fusil, un viejo máuser de 1930 con mira telescópica. En cuanto podía disponer de unos días libres en su trabajo de policía local, partía de cacería hacia el campo en su vieja pero bien mantenida moto. Prefería ir solo para estar en íntimo contacto con la tierra y los elementos, como sus antepasados indios. Pero, a diferencia de ellos, que abatían sólo los guanacos necesarios para sobrevivir, Gumersindo cazaba indistintamente machos, hembras o pequeños y tiernos chulengos, que no aprovechaba por completo, sino sólo parte de los lomos, los vacíos y las ancas, dejando abandonado todo el resto a los animales carroñeros. La que resultó ser su última partida de caza comenzó igual que tantas otras, muy temprano, a la salida del sol. Preparó sus utensilios y los guardó en dos grandes alforjas que colgaban en los laterales de su moto; luego enfundó con cuidado el fusil y se lo colgó a la espalda en bandolera; a continuación llenó de combustible el depósito de la moto, incluyendo por si acaso un bidón suplementario que fijó con sogas en el asiento trasero; y finalmente, luego de verificar la carga de su teléfono satelital y de una última revisión a su equipo, se puso unos anteojos oscuros y partió, ignorante de lo que el destino le tenía reservado. Se fue alejando del pueblo sin apuro. La moto, con su silenciador recién cambiado, ronroneaba suavemente. La mañana fresca, soleada y, cosa rara, sin viento, lo llenaba de una íntima alegría, que se transmutó en un deseo incontenible de silbar, lo que hizo durante un buen trecho del recorrido. Gradualmente comenzó a tomar caminos secundarios. Ya al comienzo de la tarde se encontraba circulando con cierta dificultad por una estrecha picada, donde decidió por fin detenerse bajo la escuálida sombra de un árbol achaparrado para descansar, beber agua y comer un poco del pan, queso y chorizo que había llevado. Cuando terminó de comer dio una vuelta a pie por los alrededores, en busca de los típicos montoncitos de heces de los guanacos, con los que delimitan su territorio. Y los encontró. Cuidadosamente descolgó el fusil, ajustó la mira y, con lento sigilo, se aproximó a un hueco entre dos rocas que le permitía ver un pequeño y árido valle, a unos cien metros más abajo, en el que pacía un rebaño de diez animales, cinco de ellos hembras, cuatro pequeños chulenguitos y un macho imponente, de más de un metro ochenta de alto y que debía pesar casi noventa kilos. Dos hembras descansaban tendidas sobre el terreno, y los chulengos corrían y saltaban de aquí para allá, como es característico en los animales jóvenes. El jefe rumiaba permanentemente y se mantenía erguido y vigilante, cuidando al rebaño como era su deber. Gumersindo se decidió por matar al macho, imaginando los suculentos trozos de carne que podría obtener, sin tener la más mínima consideración por el desastre que aparejaría para el rebaño la pérdida de su jefe. Apuntó cuidadosamente, centrando la mira en el pecho del animal, y disparó, pero con tal mala suerte que justo en el preciso instante en que apretaba el gatillo, una inesperada brisa sopló polvo sobre su cara, afectando irremisiblemente la trayectoria del proyectil, que impactó en otra zona de la anatomía del guanaco, dejándolo tendido sobre la tierra, pero vivo. El rebaño, espantado por la detonación y sin la guía de su jefe, se dispersó alocadamente en todas las direcciones posibles. Maldiciendo a todos los santos y sus acólitos, Gumersindo bajó rápidamente por la pequeña barranca hasta el valle, y se acercó con cautela hasta el animal, que aún respiraba. Lo vio levantar lenta y dificultosamente la cabeza, como para decirle algo y, curioso, se aproximó un poco más. Sus miradas se cruzaron durante un infinito instante. A continuación sintió en sus ojos el pegajoso escupitajo que, desde tan breve distancia y antes de expirar, le disparó el guanaco con impecable puntería. Sorprendido, intentó quitarse la pestilencia de la cara, pero era tan pringosa que le pegoteaba y sellaba los párpados. Necesitaba imperiosamente agua para enjuagarse, pero no tenía ni idea de cómo estaba orientado, ni dónde estaba su moto. Además, muy rápidamente comenzó a producírsele una intensa y dolorosa inflamación en todas las zonas que habían tomado contacto con la saliva del animal. Desesperado ante la repentina ceguera y el dolor, cometió la imprudencia de apresurarse para extraer el teléfono de su bolsillo, consiguiendo así que se le cayera al suelo y viéndose obligado a perder un tiempo precioso buscándolo a gatas por su alrededor. Cuando lo halló marcó al tacto el número de la comisaría del pueblo, notificó a uno de sus compañeros lo que le había sucedido, le dio una idea del paraje en el que probablemente se encontraba y lo urgió a que se apresurara a ir a rescatarlo antes de que cayera la noche. Mientras se sentaba a esperar, tratando de contener el grito de rabia e impotencia que se le quería escapar desde lo más profundo del pecho, fue consciente de que de sus tumefactos e inútiles ojos le chorreaban ríos de lágrimas que, mezcladas con la ardiente escupida, se introducían también en la nariz, taponándola con la inflamación que producían y haciéndole necesario entrar el aire a los pulmones por la boca abierta de par en par. Se concentró sólo en respirar, ya que ver no podía, y así estuvo hasta que, después de lo que le parecieron miles de años y sin saber si era noche o día, sintió los gritos de quienes lo buscaban, a los que respondió con una voz ronca que no pudo siquiera reconocer como propia. Lo llevaron urgentemente al dispensario del pueblo, donde le lavaron con abundante agua los ojos y la cara; pero ya había pasado demasiado tiempo: las lesiones eran muy profundas y corrosivas, y habían producido daños irreparables en todas las estructuras de ambos ojos. Lo derivaron al hospital de referencia de la zona, pero allí solamente pudieron certificar la pérdida casi total de la visión. Dicen que un viejo médico rural, enterado del caso, comentó que los viejos indios tenían conocimiento de la existencia de cierta hierba, rara y difícil de hallar, que agradaba especialmente a los guanacos, y que debido a la mezcla reiterada con los jugos de los diferentes estómagos de dichos animales durante el proceso de la rumia, producía un componente ácido altamente corrosivo para los tejidos que no estuvieran preparados para resistirlo. Eso era lo que podía haber contenido el escupitajo del animal que había cazado Gumersindo Mansilla y que le causó la pérdida de sus órganos visuales. Quienes actualmente viven en el pueblo o pasan por él de camino hacia otros lugares pueden ver un hombre solitario sentado permanentemente a la puerta de su casa, rumiando la secreta idea de una inútil e imposible venganza. Cuando el sol le da en la cara, la vuelve hacia sus rayos, como buscando capturar algo de la luz que todavía, aunque cada día menos, puede adivinar a través de la cicatriz informe de lo que alguna vez fueron sus agudos ojos de cazador. ** Enrique Jorge Martínez Llenas http://www.letralia.com/firmas/martinezllenasenriquejorge.htm Escritor argentino-español (1951). Es médico y vive con su familia en España desde 2002, actualmente en Valencia. Textos suyos han aparecido en publicaciones digitales como Literasur (http://literasur.blogspot.com; página de autores patagónicos), Gibralfaro (http://www.gibralfaro.uma.es; revista digital de la Universidad de Málaga, http://www.uma.es) y Poesíasalvaje.org (http://www.poesiasalvaje.org). Su cuento “Sombras” ha sido publicado en el libro Manos que cuentan, de Editorial Dunken (http://www.dunken.com.ar; Argentina, 2009). Publica sus textos en su blog, “El escribidor diligente” (http://escribidor-diligente.blogspot.com). === Poemas María Sotomayor Caravaca ================================== *** fiskur Hay un retorno que ahonda la fragilidad de nombrar, hago el camino a la inversa y me pierdo en la ausencia de pronunciarme sin orilla. Yo, camino el lento separando lo que cae de lo que queda, cedo apenas un costado de hueso inerme, anunciando como mío, medio labio, arista u hombre. Afuera, la noche no pesa en los párpados, se pierde en el esplendor mudo del grito mudo, seca la piel que se revela como propia y su saberse silencio como origen. Nombrar amor sin miedo no puede cerrar lo que perdura en lo abierto. *** hvítur El principio, su mano cercana arrullando el momento exacto que queda entre el borde y el después, encarnarse latido apenas en el gesto del otro, retrocediendo en tiempo como viento plegando el blanco, blanco, es el peso del asombro, la muda de piel cada vejez en la mañana, y también horizonte, lejanía entumecida que aleja el temblor de olvidarnos barro en esta no renuncia de lluvia, como llorar en mitad del mar y dolernos de su profundidad. *** elska Llegar a ser algo impronunciable como silencio o abismo, es el precio de habitar boca revelando la palabra el alma el ser, algo tan fácil como nombrarnos en repetición, un eco fracturado hecho de ternura. La absoluta gratitud es cuerpo, la respiración contenida está en tu nombre y en la revelación de lo abierto: nosotros siendo. Lo que vino sin ser llamado aquello que alguna vez no fue, es ahora todo hecho pronunciable como destino o espejo, o tal vez debería haber dicho amor. *** Sæll El ojo a la izquierda es como un principio, una tormenta que sobrevuela párpado, es un pájaro que es ventana y el sonido del agua, es gesto pausado, yo anudada a un lento posible que miro y sucede, o también es hombre derramándose hacia afuera, como llevando un atardecer paciente encarnado en el soplo, en la cercanía, donde nos alcanza lo sublime la nimiedad que trasvasa la belleza una espera sin ausencia o tal vez la anchura del verbo que no llegaremos a nombrar. *** trjábolur ¿Acaso árbol no eres tú? cuanta baba céntrica de este lado, del tuyo un saber temblar mojado, encenderse en lluvia es dolor de otoño colgado en la mueca, es ser tú como árbol enfermo enraizado a la palma de la mano, el desarraigo de no encontrarse poema, la espesura que gime incendio en el tajo de vida del pecho, o de cómo llevarse el gesto al labio sin perder el desierto o el camino o la sed. Árbol: un instante de piel derramada como ternura en la carne. *** no rem No voy a decir entrega, quizá un origen intuyendo exceso, un sé de mí en ti poema azul o mundo revelado. No voy a decir: noche es la fisura de la palabra, el asombro de llegar respuesta como un posible inabarcable. Diré: me sé desnuda en verbo, en una entrega, en una noche iluminada por la deformidad de la herida, del reflejo y también la boca. *** ôris Un hombre ahogado en agua no tiene afuera, es un grito abierto dentro, un tajo de belleza en el pecho dejándome surco en la ahondada de las costillas, [sí, me hago carne] una luz sostenida en el momento, un amor suspendido en la fragilidad de proclamarse precipicio, como llamarte en abismo inagotable, como llegar y abrirme entera en significado: ante ti soy, ante ti trasciendo. *** non simple Nadie anhela el vacío sin antes cruzar la angustia que parte el alma del cuerpo. Instantes, fugaces, eternos, sobrevuelan la fragilidad del siamés anudado al labio, [rojo ventana casi noche] y mueren ahogados todos los versos azules entre tanta lluvia, tan pronto yo, reboso el borde de la herida que anida pico de pájaro, costado apenas cedido. ** María Sotomayor Caravaca http://www.letralia.com/firmas/sotomayorcaravacamaria.htm Escritora e ilustradora española (Madrid, 1982). Es diseñadora de interiores y técnico superior en arquitectura efímera. Colaboradora de algunos colectivos online de poesía. Mantiene el blog “Cartas desde Reykjavik” en http://mariasotomayor.blogspot.com. === Dos relatos Cristina García Ramírez ============================== *** El hijo del manzano El guardián nocturno despertó a las seis de la tarde con las campanadas de la iglesia. Salió saltando de la cama, no cambió ni limpió sus ropas, solamente corrió directo hacia el manzano. Encontró al juez pálido frente al árbol y con los nudillos enrojecidos. El guardián lo llamó con voz baja pero ninguna reacción se produjo. Luego un poco más fuerte, y nada, hasta sacudir por los hombros al juez, quien pronunció, apenas dándose a entender, que no se iría sino cuando el manzano cerrara la boca. Era evidente que deliraba, porque ninguna boca se veía del manzano que, como nunca, estaba tan normal, enraizado en el suelo, frondoso y liso, pendiendo tantos frutos de las ramas. El guardián empuñó un palo que estaba recargado en la pared de la iglesia y se acercó lento al árbol. Temblaba y sudaba sin saber a quién temer más: al manzano que la noche anterior había abierto sus fauces o al perturbado y pálido juez, a quien quedaba dando la espalda. Las ramas del manzano comenzaron a agitarse con fuerza, soltando hojas y hojas sobre la cabeza del guardián. Luego, en su tronco se abrió una boca enorme de la que salía puro viento. Los ojos de juez municipal empezaron a secarse, pero seguía inmóvil. El guardián continuó avanzando. Cierto es que no tenía ni idea de cómo enfrentar a un manzano con boca, pero qué podía hacer si ya se encontraba en camino. Golpeó el tronco del árbol y éste se ensanchó amenazante con la boca más abierta, tragando al guardián. El juez ya no volvió a moverse. Quienes visitaban el pueblo le colgaban sus bolsas de comida mientras tenían tardes de campo a la sombra del manzano, las palomas se le posaban en los hombros y las golondrinas encontraron perfecto cobijo en su cabello. Cumpliéndose dos años exactos de aquella desventura, un montoncito de tierra empezó a sobresalir de un valle al otro lado del pueblo. Luego se asomó un gran mechón de cabello, una cabeza entera, un hombro, el otro... Era el guardián desnudo, cubierto de savia, con una rama fresca saliéndole del ombligo. *** Tesoro de familia Sentado, creía no poder esperar a que la gente se marchara del viejo parque o al menos se alejara lo suficiente de la banca fría de metal. El arma parecía palpitar, pero eran las venas de su mano temblorosa que la sostenía bajo la gruesa tela del abrigo. Cerró los ojos y dejó de escuchar al gentío. Abiertos otra vez, se supo solo. Sacó el arma, quitó el seguro y encañonó apuntando con precisión, como no hace mucho ejecutaba en el campo de batalla. Era ahora o después no se atrevería, se vería disuadido por el recuerdo de su esposa asegurándole que no era necesario, que no valía la pena terminar una vida a causa de tonterías... Pero ni era una tontería, ni podía tolerar consideraciones. A punto de disparar, recordó los ojos de Rocío y Manuel que esta mañana le suplicaban llorosos que no lo hiciera, cuando lo vieron tomar el arma de la gaveta superior de la alacena. —¡Padre, no lo haga, por favor, ya habrá otro remedio! —gritaba Manuel desesperado, pero su padre salió apartándolo bruscamente. En voz alta se repitió que no había marcha atrás, la decisión estaba tomada. Hasta le repudiaba la posibilidad de regresar a casa con el arma en la mano, arrepentido, dando el ejemplo de un cobarde incapaz de sostener su palabra. Así que disparó. Una mancha de sangre corrió desde el cuello hasta el pecho, los ojos perdieron horizonte y el pico se abrió mientras descendía hundiéndose en el lago. Guardó el arma en una de las bolsas del abrigo. Se puso de pie y se acercó. Tomó al pato por el cuello, sacó una navaja y ahí mismo le hurgó las vísceras hasta extraer la llantita que, por accidente, Manuel había desprendido del auto de juguete —durante generaciones atesorado por la familia— al concluir la visita vespertina al parque el día anterior. ** Cristina García Ramírez http://www.letralia.com/firmas/garciaramirezcristina.htm Escritora mexicana (Morelia, Michoacán, 1988). Es estudiante de la licenciatura en sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y pasante en derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (http://www.umich.mx). === Poemas Aarón Almeida Holmquist =================================== *** Puesta en escena Érase una vez la paz Yo reía Era tronco de vivo pavimento No vestía sayales con peste a extravío ni escribía manuscritos de guerra Era una cometa con sueños a bordo dueño de un itinerario libre de puñales Hoy no ha sido fácil entender que se es un pendejo de cartón Un mimo llorón con epidemia Un enamorado con el destrozo a cuestas *** Sueño inválido Empuñé mis manos deshidratadas de fe me vestí de ruegos y tomé al hijo de Dios como rehén para que no te marcharas Heme aquí *** La plaza A C.S. A la plaza La Soledad en la ciudad de Maracay A menudo suelo desviarme hacia ese ruedo acampar entre sus gestos de distancia y retirada El viaje trepa la adopción y su torpeza el trasnocho de un afecto y su equipaje Evocar es un empleo tembloroso solíamos felices penetrarnos sin saberlo Esa plaza *** Pasajero A veces desde los asientos del autobús me doy a los muertos me ofrezco al azote de aquello con esto y su candela Cual tripulante adopto el disimulo inquieto en el desvío albergo en vuelo estragos y arrebatos Por entero en sepia oculto dicha suerte se reduce a no salidas no paradas no nada Es como una ruina Y aquí tan obediente *** Viaje Hecho renuncia cierro los ojos y lamo el sudor De ausencias está ensanchada mi memoria Para cuando vuelvas habrá envejecido lo que fuimos Sin silbidos a la orilla ** Aarón Almeida Holmquist http://www.letralia.com/firmas/almeidaholmquistaaron.htm Escritor, artista urbano y promotor cultural venezolano (Caracas, 1981). Egresado de la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios de Maracay en la especialidad de artes gráficas. Estudia lengua y literatura en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.ipmar.upel.edu.ve; Maracay). Forma parte de la directiva del Archivo de Arte Correo y Poesía Visual Internacional Keyla Holmquist (http://holmquistartecorreo.blogspot.com). Ha fusionado sus textos poéticos con el arte correo, la técnica de escritura y lectura táctil Braille, la técnica del stencil y múltiples acciones callejeras. Ha participado en diversos talleres literarios a nivel nacional y ha representado a Aragua en eventos poéticos. Colabora asiduamente en prensa, revistas y panfletos literarios. Actualmente se desempeña como facilitador de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (http://www.casabello.gob.ve) dentro del Sistema Nacional de Talleres Literarios en el Centro Cultural Higuaraya Capanaparo. Tiene inédito el poemario Una sola carne. === Coacción Jorge A. Hernández R. =================================== Es el final; lo sé; el apocalipsis. Lo percibo en la expresión vacía de mi acompañante, en sus manos que tiemblan por la tensión que lo embarga, en la urgencia de su voz. Lo adivino en sus gestos, en su mirada de rapiña, en sus modales, en su sed de sangre. Pero aun en el caso de que no expresara nada, lo sabría. No puede llegar por otra cosa que no sea mi vida; el precio no puede ser menor. Me abordó en el alto de un derivador del periférico; por el mercado de antigüedades, cerca del hospital. Cruzó la calle en línea recta, pero al llegar a la señal amarilla, que divide los carriles, viró directo hacia mí. Traía las manos libres; estoy seguro. No obstante, en lo que dura un suspiro, se las llevó a la cintura y apareció una pistola entre sus dedos. —Vamos —dijo—, sácame de la ciudad. Cuando lo vi apuntarme a la cabeza, por sobre la ventanilla, estuve a punto de cometer una estupidez. Pensé en gritarle que se fuera con su podredumbre hacia otro lado, y acelerar hasta perderme en el tráfico. Pero de nada hubiera servido. Habría encontrado a otra presa, y yo no estaría viviendo lo que ahora. No vería pasar los vehículos que circulan en sentido contrario, sabe Dios hacia dónde y con qué propósito; o a la gente que transita por la calle, bajo la lluvia, ajena a que dentro de este mundo, que hasta hace unos minutos me pertenecía en exclusiva, se libra una violación. Una batalla entre la vida y la muerte, una lucha feroz por sobrevivir. Desde que subió no ha dicho nada. No es necesario. Me basta saber que me tiene entre sus manos. Es suficiente reconocer que al menor movimiento ordenará al oscuro laberinto de su pistola que me engulla sin misericordia y acabe con el mundo en el que sólo estamos mi hija y yo. Ella, con sus amiguitos de la calle donde vivimos, sus maestros y compañeros del kindergarten al que asiste cada mañana y la muchacha que la cuida. Y yo, con mi pequeña oficina de consultorías administrativas, mis novelas de suspenso, y la compañía a la que acudo cuando me siento solo. —Apresúrate —grazna, de repente—, nos persigue la policía. Aunque me asusto un poco, no me preocupo. Lo dijo con ese propósito. En el retrovisor no hay nadie; mucho menos la policía. Tras nosotros la calle está libre. Sola y vacía; excepto por los carros que se pierden en el brillo de las luces que encienden para contrarrestar la oscuridad. Se lo digo y sonríe. Tiene los dientes amarillos, y las manos ensangrentadas. Su comentario fue una pequeña incisión en la careta; una leve herida. Sin embargo, cuando intento comprobar si traspasó su coraza, vuelve la mirada hacia el frente y se pierde otra vez en el murmullo ininteligible que emite desde hace rato. Puede parecer absurdo, debido a las circunstancias, pero no tengo miedo. En absoluto. A lo mejor, desconocida hasta este momento, mi valentía es un mecanismo de defensa que utiliza mi cerebro para evitar que mi sistema nervioso colapse y cometa una tontería de la que no tendré siquiera oportunidad de arrepentirme. Tampoco me preocupa nada. En lo único que pienso es en encontrar la forma de hacer lo que me ordena, sin extraviar mi personalidad en el intento, y escapar con vida. Mi memoria, igual está borrada. No recuerdo otra cosa que no sean las indicaciones que leí hace varios meses en un periódico, donde advertían sobre cómo proceder en caso de secuestro. Aparte de eso, hay cientos de cosas sobre las que no tengo la más mínima certeza. Sólo sé que no puede matarme porque me necesita. En verdad, no ha dicho de qué huye. Podría ser de la delincuencia de cuello blanco que nos roe desde que una pandilla de forajidos desembarcó en este lado del mundo, del pantano económico en que nos hundimos cada día, gracias al FMI o el BM, o de la vida que se va sin avisar y sin dejarnos nada. —Ve tranquilo —dice en cuanto descubre la tensión con que manejo—, la gente que camina afuera, automovilistas y pasajeros, no saben que voy contigo. Es más, desconocen lo que hice. Y el que nada debe, nada teme. Replico de inmediato que lo que importa en realidad es evitar que lo capturen, pues sería en vano lo que ha hecho, pero no presta atención. El lapsus ha terminado. —He matado a muchos —dice en su perorata, mientras se estriega las manos ensangrentadas en la pernera del pantalón y abre el tambor y cuenta las balas—. Otro angelito más no hará que caiga el cielo—. Lo miro, desencajado. —Voy a quitarlas para que compruebes que no voy a matarte —promete en cuanto me ve. Luego se arrepiente. —Quedan tres —murmura para disimular—. De pronto gira el tambor, introduce las balas, monta el gatillo y me toca la sien. ¡Está helado! ¡Como una cripta! ¡Como un muerto! —Mira —dice—, mira. Mira. Me ensucié con la sangre de esos cabrones. Pese a que lo escuché con claridad, no vuelvo el rostro ni digo nada. Temo romper el ínfimo cristal que nos separa, conocer su identidad y perder la vida. Pero no repara en eso, y me obliga a verlo. No voy a hacerte nada, asegura por enésima vez, no tengas miedo. No es justo que vayas tranquilo por la calle, sin meterte con nadie, y de pronto aparezca un hijueputa al que no conoces y te encucuruche un tiro, nomás porque se le pegue la maldita gana. Cuando termina, coloca el revólver entre sus piernas y sonríe. —Vamos, puedes verme —dice—, no vas a chocar por descuidarte un momento. Voy pendiente de lo que ocurre afuera. Contrario a lo que creo, esa aseveración me tranquiliza y me devuelve la esperanza. Ya no lo veo como a un enemigo. Semeja un desvalido. Un monigote. Un títere urgido de afecto. Por un momento pienso en la tragedia que marcó su niñez y en las circunstancias que lo obligaron a ser un asesino. Porque eso es: un sicario, un profesional. Es muy frío para ser otra cosa; demasiado impersonal. Pienso, incluso, que debo llevarlo donde quiere, y no abandonarlo a su suerte en el lugar que recién convenimos. Luego reacciono. Entraña mucho riesgo. Además, cuando no me necesite, el vínculo que la tensión ha creado entre nosotros se romperá y quedaré a merced de sus instintos. —Vamos —dice otra vez—, vamos. Apúrate. Apúrate, que los tipos de esa moto nos persiguen. Cuando veo la motocicleta que sortea uno a uno los vehículos que marchan avante, hasta detenerse en el semáforo en rojo, me invade el desaliento. No obstante, en cuanto la cordura se impone, el miedo retrocede. No puede ser. Hace un instante no se veía a nadie tras nosotros que pareciera conocido. Son dos. Pararon junto a la cuneta. Visten capa amarilla para protegerse de la lluvia que cae a intervalos, lentes oscuros y casco negro. Tras la espalda del pasajero hay una alpina, tipo escolar, de cuero legítimo. Aun así, se ven inofensivos. No parecen percatarse de que existimos. Viajan en su propio mundo. No bien cambia la luz, acelero hasta el fondo, sorteo los vehículos y me interno en la noche. De súbito, cuando más seguro estoy de que el peligro ha disminuido desaparece todo. Incluso la sordina. Sólo queda el rumor de un líquido que cae sobre mi asiento y un ligero murmullo. Es su voz. —No te sorprendas —dice—, no hay por qué. Es por tus padres. No nos pagaste su maldita ejecución, y las deudas incobrables se saldan con la vida—. Intento replicar para decirle que les pagaré; que se queden con todo lo que quieran; que sólo hubo un malentendido; que nunca pensé en engañarlos; pero mi voz muere antes de que siquiera piense. Después se va. Lo único que escucho es la puerta que se cierra... mi vida que ya no podrá ser... y las sirenas de la policía... ** Jorge A. Hernández R. http://www.letralia.com/firmas/hernandezrjorgea.htm Escritor salvadoreño (El Triunfo, Usulután). Licenciado en contaduría pública. Es autor de El muerto y otros cuentos (Colección Juegos Florales, Dirección de Publicaciones e Impresos de Concultura, 1998) y La iguana verde y otros relatos (col. Juegos Florales; Concultura; 1998). === Seis poemas Gabriel Alejo Jacovkis =============================== *** El patio de la escuela En el recreo el patio se dibuja en nuestro mundo, los gritos sofocan el silencio de las aulas y los maestros, incautos invasores, en vano intentan penetrar en las hazañas de aquel invulnerable reino extraño. *** Oscuridad Cuando no haya hasta mañana ni luego ni después ni nunca ni más tarde ni tan siquiera un segundo y voy. Cuando todo sea ahora, ya y casi fue, la muerte y la vida serán sólo un instante. No habrá espera ni tardanza ni pausa ni viaje ni estación. Y el café ahogará su pena en la cuchara. *** La partida La ciudad abandona al barco con el paso trémulo de los padres heridos. Aleja a los hombres y los muelles, congela el llanto, desvanece edificios testigos de vírgenes amores, silencia sus calles hasta que el árbol se confunde con la nube y todo queda a merced de la memoria. Entonces se vislumbra el exilio en nuestras manos, comienza el recuerdo y nos volvemos habitantes del destierro. *** Realidad Con la crueldad que ostenta el despertar de los sueños bellos padre vuelve a dejar mi vida. Nunca valió la pena la quimérica alegría del momento onírico. Irrumpo a la vigilia y a la tristeza de abismo que comparece cada vez que padre muere. *** Porque extraño Hay un jilguero que canta en la ventana, alguien silba un tango en los zaguanes y suena la flauta del viejo afilador. Sin embargo vuelvo porque extraño. Hablé de años pasados con la gente que más quiero mientras los vinos calentaban las palabras, las dichas, las calladas. Pero vuelvo, vuelvo porque extraño. Pasó una piba joven parecida a vos cuando eras joven; y yo, que te extraño, vuelvo porque vos estás allá. Oí hablar de este país como si fuera el mío y así y todo vuelvo porque extraño. Sentado en el bar frente a un café que llegó frío miro pasar por la ventana mis recuerdos y sin embargo vuelvo porque extraño. En la casa de mis padres hay fotos, cartas y memorias estampadas. Me llevo algunas al lejano lugar que siempre extraño. Y ustedes, perdón, vosotros estáis allá esperando a que yo vuelva. Y yo vuelvo simplemente porque nunca he dejado de extrañar. *** El testigo Ayer la muerte visitó al testigo. Con tres golpes de plumero le recordó que hace tiempo había partido. Ayer se acabó la vigilia estéril y el fin dio comienzo al fin. El testigo no presenció su trance. Hace tiempo había partido y, ciego, no veía el sacrificio. Ayer murió el nacimiento, el niño se hizo viejo, calló el saber y no pudimos atrapar la idea. ** Gabriel Alejo Jacovkis http://www.letralia.com/firmas/jacovkisgabrielalejo.htm Músico y escritor argentino (1949). Reside desde 1976 en Barcelona (España). Trabaja desde hace años en la relación entre música y poesía y ha realizado varios espectáculos con este tema. En el año 2007 Art i Paraules editó el libro Del alba al ocaso, con poemas del autor y fotografías de Héctor Zampaglione. Ha escrito varias obras de teatro, de las cuales se han estrenado Alguien (2007, dirección de Fernando Griffell), La novia (2008, dirección de Fernando Griffell) y el poema teatral Ya soy (2006, dirección de Fernando Griffell, y 2008, dirección de Ginnette Muñoz-Rocha). Mantiene un blog literario en http://paramiuncortado.wordpress.com. === Tres cuentos María Isabel Briceño Armas ========================== *** Eso de ver llorar a un hombre Eso de ver llorar a un hombre golpea. Ver a un hombre llorar sigue siendo algo excesivo. Más si la causa del llanto es la de los amores contrariados. Que existen, los amores. Si los motivos del dolor son los del día a día: asesinatos, violaciones, ruinas, asaltos, catástrofes, ya no se espera del macho que aguante como un verraco. Al revés. Una que otra lagrimita en la cara crispada se le perdona. Hasta le honra. Pero si es por un despecho, el hombre, si es que le da por llorar, debe hacerlo a escondidas, no a la vista de terceros. Y menos si esos terceros son unos cuantos y encima, personas extrañas. Vivir como testigo esa experiencia estruja el alma, pone un nudo en la garganta y hace voltear hacia otro lugar. Es mejor pasarle de lado, aunque no siempre se puede. Ni de broma, cuando el que atraviesa el trance es un amigo. Tampoco, si la situación te arrastra como un remolino hacia lo inevitable. Por entonces transcurrían los años en que los de la oficina aguardábamos, lustro tras lustro, a que los presupuestos para cultura se materializaran, superando todos los escollos: proyectos extraviados en alguna división, firmas ausentes, rostros de incomprensión, sellos sin tintas, órdenes de pago a las que un fantasma les metía el pie antes de llegar a su destino. Toda una contracorriente para las cosas más sencillas de la vida universitaria: un vestuario sin muchas pretensiones para los actores del teatro; un pan con mortadela, un jugo y el autobús de regreso para algunos fiesteros de cruz de mayo; una cama de pensión donde durmieran los coralistas invitados al Festival Internacional; el premio, muy modesto, que reconociera un concurso literario; las faldas baratas para las muchachas de la danza; las películas del ciclo de cine organizado por Edsel Durand, por el más puro amor al arte; agua y café que medio saciaran a algún conferencista útil y solidario; todos esos despropósitos, todas esas insensateces. Sueños de una cuerda de imbéciles, vainas que, por lo visto, nadie necesitaba. Soñar detrás de los escritorios, vegetar sobre las rutinas densas de los Actos de Grado, o ante la convocatoria de las fuerzas vivas que suponía el aniversario de la institución, hacía creernos medianamente justificados en lo que a trabajo competía. También, por supuesto, responder ante alguna idea bastante ejecutiva de los de arriba. Por ejemplo, editar un poemario de versos costumbristas firmado por un compañero del partido. Cosa que de vez en vez sucedía y convertía aquello en un jubileo. Como se puede inferir, éramos los perfectos burócratas. Una de esas tardes soporíferas en que al calor se sumaba el disgusto de que la lista de trescientos graduandos nos la mandarían apenas una hora antes del Acto Académico —como para hacer todavía más emocionante ese momento— se arrojó llorando sobre mi escritorio, Aarón, miembro destacado del grupo de teatro estudiantil “María Escalona”, alumno de la universidad y muy amigo, hasta ahí yo suponía, de la Jefe del Centro de Procesos Informáticos, cercana mía de cotilleos. Llorando a moco tendido. Sin reparos ante los cuatro funcionarios que ocupábamos en ese instante los cuatro mesones de fórmica blanca. Veintidós años más o menos que hacían un bien nutrido adn de gitano. El recinto, inmediatamente, agarró aires de confesionario. Los otros recogieron sus carpetas y se mandaron a mudar; tropezando con las sillas me dejaron a solas con él, de quien yo nada más conocía eso: unos veinte y algo más, alumno del instituto y del teatro. Enseguida, de hipo en hipo, las manos como dos tordos saltando inquietas de su nariz a la mesa, me puso al tanto. De que él, Aarón, era el novio de la Jefe del Centro, y sabía que ella y yo éramos muy amigas. Y por eso, por eso, y vuelta al llanto de quien lo ha perdido todo en la vida y lo único que quiere es. ¡Con tan poco en este valle de lágrimas! Llevaba un año, algo más, residenciado en el apartamento de ella, me informó. La muy asaltacunas se lo tenía, literalmente, muy bien guardado. Mientras hablaba y hablaba, desconsolado, percibí una vida muy intensa en común. Vacaciones en La Azulita. Frecuentes bajadas a Choroní. Intercambios con artistas, tournées por toda la programación culturosa de Caracas, encuentros en Mérida, Barquisimeto, Maracay, Cumaná. Es algo, créase. No se perdieron, por decir, cada uno de los montajes del Festival Internacional de Teatro en las principales salas del país. Ese año fue extraordinario con la participación de agrupaciones de Europa, Chile, Argentina, Brasil. Cada función les significaba, gracias a las relaciones de Aarón con el medio, espectaculares amanecidas celebrando los estrenos junto a las troupes. Bien por Aarón, venido menesteroso de novias en el pupitre o en el vecindario. El lamento presente iba por la mujer que se le fugaba de entre sus manos recién adolescentes, que lo abandonaba ante el mundo, dejándole, eso sí, una buena herencia de madurez sexual, en estos momentos inapreciada. Con ella había descubierto, sin lugar a dudas, el placer inimaginado de los inicios, la vorágine sin fin de un arrebato a dos, el más voluptuoso de los sosiegos. ¿Pero qué sabe él del Tao? Y ni que supiera. Ella. O morir. Comenzaba yo a entender el cambio de look que en mi amiga se había operado y que sorprendió a más de un colega. De un tiempo para acá parecía una bohemia: batas hindúes, sartas de brazaletes, sandalias de cuero, habían sustituido sus elegantes blusas de lino, sus tacones clásicos, su peluquería, su perfil marcado de ejecutiva, toda una desarmonía sumada a un laisser passer nublado de inciensos. Ella era postgraduada, jefe de un departamento de la institución y por encima de todo le daba crucial importancia a su currículum y a su imagen. Pero, por lo visto, ahora cumplía a plenitud la sentencia con la que un tiempo atrás me confesó que orientaría su vida sexo afectiva: —He dado un vuelco de 180 grados en mis relaciones: nada de compromisos. Ya nada me frenará para gozar un hombre. Cuarenta y dos años; unas cuantas separaciones. Muy bien por ella: cualquier abuelita le daría solemne aprobación, enérgico espaldarazo. Cualquier jovencita de esta época sonreiría irónica, ya de vuelta. El gran problema ahora era este duelo de manos heladas, ojos enrojecidos y oscuros cabellos desgreñados que yo tenía sobre mi escritorio. Y sin atisbos de reacción. Le prometí que mediaría. En el receso la encontré en el cafetín. Estaba radiante. Vestía un blazer en crudo, fase intermedia entre las túnicas de algodón y el retorno al buen vestir. Medias de seda, bien maquillada. Los cabellos volvían a su lugar en aquel cráneo acostumbrado a las manos diestras del peluquero. Aliviadas, las uñas se reencontraban con el acrílico y la paleta. Sobre la mesita, su pitillera de siempre, incrustada por swarovski. Supe que el muchacho podía irse despidiendo. A ella el momento ya le había pasado. Y así me lo hizo saber cuando, cautelosa, le expuse la encomienda: —Lo que sucede es que él no se lo esperaba. ¿Has de creer que ya estaba haciendo planes con nosotros? ¡Ja ja ja! Se estaba poniendo demasiado intenso. Por eso decidí cortar. Empecé a desconectarme. Es parte de mi técnica, ¿sabes? Me doy mi tiempo. No quería enfrentarlo estando yo, de alguna manera, todavía enganchada. Esta mañana se lo dije. Que ya. Que esto no puede ser. Tuve que asumir un papelito, para no parecerle tan cruel: yo, un obstáculo en tu camino, mi edad. Sí. Debe haberse derrumbado. Pero ya se le pasará. A todos se nos pasa ¿Motivos? No, ninguno. ¡Me cansé de esa vida! De tantos hippies, tanto repertorio... ¡Es que no es lo mío! Definitivamente no es lo mío. Aunque el carajito no estaba nada mal, ¡ja ja! Na-da mal. *** Amor breve Un timbrazo del teléfono a las dos de la madrugada es como un puñal que atraviesa cualquier somnífero. Por más que el alcohol arrasara con todo y te arrojara a ciegas en la cama sin deshacer. Por más que. Tu brazo, ajeno, sigue obedientemente alguna orden remota y se arrastra por cuenta propia hasta el auricular, provocando un deslave de vasos con posos añejos y cajas de Tafil. Logras al fin jinetear un aló pastoso y expirante. Una voz en la otra punta del cable es motivo para que tus párpados forcejeen: voz de hombre. Con dificultad te danzan algunas sombras. Voz de hombre. ¿O lo sueñas? El codo te ayuda a alzarte un poco y a recomponerte: a recomponer un aló. —Disculpe la hora, pero es que estoy llegando a Maiquetía y me urge hablar con el sargento Caicedo. Las palabras que rodaron por el bar se te agolpan en la mente oscurecida, pugnan por salirte bien sonoras y agresivas, atropellándose unas con otras, en medio de un reflujo de tequeños, papas fritas, ginebra, y mucha cerveza. Algo allá, en lo oscuro, algo que patina por tus tímpanos, que ronda por las circunvoluciones de tu cerebro, frena esos impulsos tan poco civilizados, ante ese desconocido que, en este instante, preciso, precioso, acude a ti. —No. Creo que está equivocado, ¿sabe? Aquí no vive ese señor. —Perdone la insistencia pero este fue el número que me dieron. —Pues no. —Perdón, ¿no es el 362874? —Sí, pero no es. —¡Qué broma, señorita! La desperté. —No se preocupe. Me vuelvo a dormir —mintió. —¡Menos mal! Porque el insomnio es muy desagradable y no quiero ser el causante de. —No se preocupe. Esté usted tranquilo. —Si me permite. Ese número es de Los Teques, ¿no? —Sí. Así es. —¡Claro! Y yo debo comunicarme con Maracay, ¡qué torpe! Debí marcar el código de Aragua. No la molesto más. Perdone. —No se preocupe. —Muchas gracias, señorita. ¡Ni siquiera sé su nombre! —Mariateresa. Pegado. —¿Cómo? —El nombre. Mi nombre: María y Teresa. Pegado. —Ah ¡Bien bonito! Bueno, señorita, o señora Mariateresa. Tenga usted muy buenas noches. Ha sido muy amable. Muchísimas gracias. —Hasta luego, ¿señor? —Andrés. Andrés Belisario. Adscrito al Servicio de Informática de la Universidad Central de Venezuela. Allí estoy a la orden. —Ah! Encantada, señor Andrés. Y que pueda comunicarse. —Gracias, Mariateresa. ¿Quién colgó primero, después de ese gracias, Mariateresa que salió así, sin señora ni señorita, un poco íntimo en medio de la noche oscura? Si fuiste tú, no sabrías decirlo. Ya no sería por culpa del sueño, ni de la resaca, que no recuerdas, sino del susto por tornarse esa despedida tan larga, y no poder mantenerte más tiempo sin que se te enredara el habla. Encima, el Mariateresa. Como que mucho para el tono decente y formal con el que se había desarrollado la intempestiva cosa. Se supone que ya estaban al final de una llamada, que no daba para más, entre dos perfectos desconocidos, que nada sabían el uno del otro. Perfectos desconocidos. Todos los humos de la noche se te desvanecieron. Hermosa voz. Muy viril. Masculina. El bombillo de espiral en la lámpara del techo. Y, ¿qué tal si el tipo se engancha de mi voz, que todos me lo dicen, suena tan femenina y cálida? Qué, si vuelve a llamarme y me dice algo así como “pensarás que estoy medio loco, pero tu voz en esta noche tan terrible, yo llegando al país después de tanto tiempo afuera, trabajando tan duro —seguramente de comisión por China o en cosas de petróleo por Bielorrusia, asesor de Presidencia, Ministerio, Viceministerio. Venimos de firmar cincuenta nuevos convenios en asuntos energéticos, puntualísimos, para que arranque el país —Embajador en Mali, Australia, Japón—, ¡imagina el tren de trabajo, cuánto agotamiento!, y nadie que me reciba. Las personas que llamo no me responden, y mira, tú, una desconocida, tan atenta, que. Mariateresa, ¿podríamos hablar un poco? Sólo eso. Eso me bastaría”. Romántico, ¿no? Claro. Ante algo así, inesperado desde todo punto de vista, no le voy a salir con un chorro de babas a contarle de mis trasnochos y depresiones. Nada que ver. Le tengo que escuchar, muy paciente y fina. Ojo: escuchar. Tampoco voy a perder la compostura de buenas a primeras. Es sólo una posibilidad que la cosa pase así como se me está ocurriendo. Pero, ¡bueno! ¡a ver! ¿por qué no? ¿Es que acaso la lotería no se la saca nadie nunca? ¿Y por qué yo no? ¡Tampoco tanta racionalidad, tanto materialismo, Dios mío! ¿No se dice que hay que soñar, aunque sea un poco? Lo recomiendan todos los libros de autoayuda, desde Connie hasta el calvito trasnacional. Astrólogos, sicólogos, yerbateros, santeros y demás gente con poderes te mandan a nutrir los sueños. A luchar por ellos. Lo espiritual por encima de todo. Es lo único que salva a la humanidad. Hasta los gobernantes, todo el tiempo metidos en el trajín de la economía, los pobrecitos, lo dicen: la causa de toda la crisis es espiritual, por la pérdida de los valores, por la ausencia de la ética. Y tienen toda la razón. Es la más pura verdad. ¡Hay que dejar de lado tanto egoísmo! ¡Dejar de ver todo por el huequito del mercantilismo! ¡Más espiritualidad, caramba! Y se gastó la noche. A la mañana la cabeza te dolía como un cuerpo ejercitado sin calentamiento previo. Almorzaste con las amigas, y extrañamente, no quisiste ni mencionar tu fantasía nocturna. Y hasta te burlabas para tus adentros, cuando aún se asomaba alguna hebra de tus ideas de la madrugada. A la noche, ya el asunto lo sentías lejano y extraño, como cuando, literalmente, se tira un sueño. Transcurrieron dos semanas y el último domingo, a una hora prudente, no después de la medianoche, sino de la cena, más o menos, sonó el teléfono. —Diga. Al punto reconociste la voz de Andrés: —¡Buenas noches! ¿Se encuentra la señorita Mariateresa? —Ella habla, ¿quién es? Contrólate. —Andrés, Andrés Belisario, el que la molestó con una llamada equivocada. El corazón te latió con toda la anormalidad que el caso exigía, y te subió como una risita nerviosa que, por suerte, estás segura, no pasó al otro lado del cable. —¡Ah! ¿Logró comunicarse? ¿De qué trastienda me sale ese cachivache de ecuanimidad? —¡Eh! Sí. Todo se arregló. De hecho, me habían ido a buscar, pero equivocaron la línea aérea. Al final me rescataron, je je. Usted sabe, subir por la noche del aeropuerto, ¡si a cualquier hora es peligroso! —Muy cierto. Yo tengo una amiga que llegó a Caracas sin equipaje y sin los euritos. ¡Qué soltura la tuya! —¿Venía sola? —Sí. Se había ido a trabajar a España. Primero como limpiadora en una empresa europea de telecomunicaciones. Ahí, por pura casualidad, conoció a la mujer del dueño. Se cruzó con ella en plena faena, y por cosas del mismo trabajo, hablaron y quiso llevársela como una especie de ama de llaves para su casa, podridos en real, y así pudo reunir un capitalito para montar aquí un negocio, y ya ve. —¡Qué mala suerte! —Había logrado demasiado, y muy rápido. —¿Y por qué no regresa y se trabaja otro rato? —Sí. Esa fue una idea que le dimos, considerando que ya conocía a esa gente, millonarios de los más principales. Ni querían que se viniera. Hasta le ofrecieron un piso propio para ella y su hijo que vive allá. Claro que eso, como ella dice, era comprarla. Mucama de por vida. —Sí, un compromiso. —Nosotros, los amigos de aquí, la mayoría queriendo largarnos, no la entendíamos. Hasta que nos contó algunos detalles. No todo era color de rosa con aquella gente. Por vacaciones fletaban un yate, o era propio, no sé, y se iban de crucero por el Mediterráneo, de isla en isla. Ella aguantó parte de uno de esos viajes. Parece ser que todos tenían que ser muy complacientes con cualquier capricho de los invitados, y así se lo hicieron saber los patrones. Que no podía negarse a nada con las amistades de ellos, gente muy famosa, de Europa y Estados Unidos. Tanto así que ni a nosotros, y estando a miles de kilómetros, quiso soltarnos los nombres. La cosa era cruda. Coca, sexo extremo, todo lo que puede salir en una orgía de esas. Y todo debía quedar allí, sin traspasar la borda. Terminó bajándose en el primer puerto que atracaron, sin documentación, porque al personal se la quitaban durante las semanas que duraba el derrape. —El Norte es una quimera. —¡Que si no! En el puerto la detuvieron junto a otros inmigrantes. A todos les mandaron a desnudar y les revisaron, allí mismo, ante los demás. Cinco días en una habitación minúscula y sin ventanas y sin derecho a hacer ni una llamada. Nadie hablaba español. Bueno. Eso les hicieron creer las autoridades, que no les entendían. Luego descubrió que los guardias, todos sabían no sólo español, también francés e inglés, al menos. —Y nos volvemos tan embusteros. —Así es —estoy hablando demasiado para el tiempo que lo conozco, ¿qué le van a interesar mis chismes? Controla de una vez tu verborrea compulsiva, o nunca sabrás por qué diablos volvió a equivocarse con tu número. Y para facilitarle-se un poco las cosas: —¿Y qué, estás en Maiquetía de nuevo? —¡No, no! ¡Ja ja! Es que, mira, Mariateresa. Es verdad que ni nos conocemos, pero me tomé la libertad de llamarte, porque me pidieron un proyecto para un infocentro en Los Teques y, como vives allá, necesito consultarte algo, si no es un abuso. —De ninguna manera. ¿Qué será? —Un local. Consultar algunas inmobiliarias de la localidad para ver qué me ofrecen, el mejor punto, el papeleo. Por la red es muy despersonalizado. Necesito contactar directamente. Pensé que podías ayudarme. Tengo una amiga en Los Teques, me dije. ¿Tú en qué trabajas? Y te encontraste echando el cuento de lo mucho que te gusta tu profesión, coordinadora de centros preescolares del Estado, y oyendo de los años que hacía cuando dejaba a su hijo a las puertas del colegio. Que ya creció. Que la universidad. Buen padre. Conclusión. —Te puedo averiguar. —Bueno, amiga, ¡fantástico! Ya con eso yo me ocupo del resto. No te preocupes que no abusaré de tu confianza, ¿te he generado algún inconveniente, no sé, familiar, o algo? —No. Ninguno. Esto fue como darle toda tu ficha catastral. Para efectos de la tradición, sin marido ni perro que te ladren. —Ah! Entonces, ¿no te molesta que vuelva a marcar tu número? ¿Y por qué habría de molestarme? El tipo parece bien educado. —Si puedo serte útil. Puedes volver a marcar. —Perfecto. Te estoy llamando entre jueves y viernes, ¿te parece? —Sí. Está bien. Así me das tiempo para averiguarte. Espero tu llamada. Y chao, y que estés bien, igual, gracias, y no hay de qué. Personas educadas. La semana se te embarullaba a ratos. Precisamente cuando recordabas la inminencia de la llamada. Los días se te lentificaban, o te pasaban las horas demasiado rápido. Dependía todo de si te daba a soñar, o parabas en seco tus fantasías. En medio de todo, tratabas también de abrirle una carpeta con sus datos a Andrés: joven, aunque solo sea de espíritu, porque dicen que la voz no envejece, pero siempre se trasluce el tono de cansancio o el desencanto que de la vida arrastran las personas maduras; al otro lado, escuchabas lo contrario: todo optimismo. Los valores, los valores. Este es el dato que más deseo sustentar. Lo más importante. Me lo prometí con el próximo, y este es el próximo. Ya tuve bastante de lo que no quiero más. De los hombres que lucen el físico, o los reales, de los que ostentan poder en empresas y cargos públicos, socios de, alcalditos, dueños, directores, diputados, gobernadores, concejales, jefes de algo. De los que dan discursos y declaraciones, hacen diagnósticos, autorizan partidas presupuestarias, ejecutan proyectos, firman contratos, cobran comisiones, convocan reuniones de asesores o asambleas de empleados, se retratan, aplazan alumnos, reducen nóminas, mismo Club, mismo tema de conversación, mismo güisky. En fin, creo que ya sé algo de los que en algún momento creen tener el mundo en sus manos. Esta vez, así fuera por vía telefónica, antes que la pasión te desbordara, debías intuir cuán espiritual podía ser una persona. Ya tengo algunas pistas. Algo me dicen sus comentarios, el timbre de su voz. Sería cosa del evolucionar, como dicen las viejas. Y, sí, de mi intuición. Te empeñaste en responder bien a su encargo. Sacaste tiempo para entrevistarte con la gente de las tres administradoras de la ciudad y le tuviste disponibles algunas oportunidades. Un local de la Estación Alí Primera del metro. Lobby político de por medio, claro, a ti no te falta algún contacto. Otro más costoso en La Cascada, comercial, con estatus. Más acá, hacia la avenida Bermúdez, uno bien instalado y circulado, aunque con un entorno no muy chic. También le tenías los números telefónicos de varios agentes. Habría que ver cuáles eran las expectativas de Andrés. Eso no lo sabrías hasta que volviera a comunicarse. Y ya te veías arrastrando lejos el diálogo de la próxima llamada, conociéndose más allá del bien y del mal, construyendo años de vida en común. Calma. O de pronto te entraba el desencanto. El tipo debe tener una vida hecha. Esto para él no es sino una gestión en su día a día. Amable, correcto, pero sólo un número más que transita por caminos inalámbricos, y que en cualquier momento vuelve a su éter, desde donde no tenía que haber venido a importunarte esa noche. Resaca interruptus. El jueves no llamó, y te arrepentiste de no haberte quedado afuera. En la inacabable asamblea del condominio, que recién se iniciaba cuando llegaste al edificio. El viernes pensaste seriamente en no dormir en casa. Todos se citaron en La Avellana Loca para bailar. No aguantaste la incertidumbre y la desazón, y te largaste sobre las diez y algo. Con el último giro de la cerradura comenzó a sonar el timbre del teléfono y corriste a atender. Y fue todo tan simple que. No debí aceptar conocernos tan pronto, ¡qué idiota! No era así como yo, qué vaina. Me echó tierra en los, pero tampoco es que lo dicho no me convenciera. Si es que. Resultó que tiene un hijo pero nunca se ha casado. Algo raro, eso sí es. Pero tomando en cuenta lo exigente, tradicional el Andrés, de comida casera servida en la mesa, y hacer las hallacas por navidad, de no salir a rumbear y divertirse en casa, de la familia es lo primero y su mujer que lo debe representar y él hacerla respetar y todo eso, tan escaso hoy día. ¿Y tú qué opinas de?, ¿de qué qué?, le respondí haciéndome, es que no es lo de hoy día. Sin embargo, es así, me dijo, como yo creo que funciona una familia. De lo otro ya se ve cómo resulta, y vuelta con el ¿no te parece? Y de pronto todo me pareció claro como el agua (limpia, claro). Nadie te viene con las ideas tan, un poco de antes, muy leído, más allá de la vaca y el queso y el ratón que se lo come, que en mi pequeño estante se encuentran. Modernidad, pos, y moho, y ya, ¿y qué ves? Bueno, medio intenté yo, imaginándome rutinas... y él, que adicciones: al trabajo, a la caña, al psiquiatra, a la coca, a terceros, a cuartos y quintos, menos a los pobres chamos, que en todas las casas. Molestan, pensé. Y pensé, ya es hora, Marite, ya tú de rodar, seguir en ¡qué va! en fin, y los años pasan, y ya es hora, y me vi, domingo en la mañana, desayunos en la cama, almuerzos con los suegros, un concierto, una buena peli, un hijo, y dije, parece de los que no te dejan sola con las bolsas del mercado, ¿por qué no? En La Cascada, el domingo. Sí. A las cuatro en la feria. La blusa sencillita, de correa blanca. Mi anillo de gotas. El jean que compré en el Tolón. Un maxibolso que me da mucha seguridad. En él meto cualquier cosa que necesite, pequeña o grande. Prometido: último giro ante el espejo. El cabello... es que no cambio a mi Piero por ningún otro. Maquillada lo más natural. No, no voy muy llamativa. En jean, pero sin dejar el toque elegante en casa. Con un tipo así, una no sabe. Nada de zapatillitas. Culto y viajado. Déjate de improvisaciones. Mis tacones gamuzados. Los Aldo. El Carolina Herrera, lo sabía, no la abandonaría en toda la velada. Mesa al fondo, justo donde funcionaba la Casa de Cambio. Luego subimos, dijo Andrés, reservé en. Me reconocerás porque sobre la mesa te voy a colocar algo que sé no te gusta: bombones. Como en las viejas películas. Dijimos. Y reímos en medio de un susto feliz. No se le acercó por el corredor como habían acordado. Estacionó arriba y prefirió bajar las escaleras para sorprenderlo. Desde allí, alcanzó a ver el reflejo de la mesita con tope de granito oscuro, en la que marcaban relieve una inconfundible caja de bombones Kakao, en su original envoltorio, más dos enormes rosas, una roja, otra amarilla. Y la silueta de Andrés en la vidriera. Del hombre que la supo seducir con su voz profunda y su inteligencia clara. De Andrés, cuya corta, demasiado corta estatura, sólo alcanza hasta el sitio donde se encuentra la delicada caja de chocolates que por ella espera. De Andrés, que arreglado como pa’ir de boda, pajecillo con el mentón en alto, entre la riada de aquel cortejo que casi lo arrastra, mira emocionado hacia el lugar donde supone, se encontrará con ella. Del pobre Andrés que, si acaso, le llegará a la cintura. Al encender, precipitada, el motor de su Aveo, lanzó en el asiento de atrás el par de tacones que llevaba en las manos. Ni se le ocurrió meterlo en el bolso. *** De que vuelan, vuelan Esta es otra historia de brujas. Ellas eran dos, y vivían cada una en un apartamento del piso 12. Edificio Mamón. Lomas de Santa Fe. Solas. No tenían hijos, ni marido, ni perro. Ni siquiera un gato. Una, la del 12-2, pelito a lo garcon, decolorado, toda huesudita, toda nerviosa. Mirada punzante de esas que anuncian pelea. Y la voz acorde. La otra parecía una jugadora de tenis, pero no como las de ahora, entrenadas para también lucir hermosas, sino descinturada, lomúa, la cara jalá, los pies para afuera, sin nalgas, los pelos lisos, sin ningún corte o moñito. Todo eso embutido en un demasiado 1,80. Alguna de las dos siempre figuraba en las gestiones de las juntas de condominio del edificio, no por aclamación popular, sino porque más nadie se anotaba. Y las dos, en combo, se dedicaban cada año a hostigar a la empleada de turno de la conserjería. Llegaba la nueva obrera como comienzan todas las conserjes, trabajadoras residenciales: cara de susto, dos o tres muchachitos, y por suerte, un hombre que le arrima los cuatro cachivaches. Entonces alguna de las brujas, como las nombraban por lo malvadas, bajaba sonriente, a darle la bienvenida, a husmear en los coroticos, a meterle el ojo a la familia, y a ponerla en antecedentes, quedando como buena amiga. A los días, cuando ya la mujer se atrevía a levantar la vista del coleto y se le escuchaban los buenos días, las brujas comenzaban a dosificarle su simpatía a lo gato y ratón: tú sabes que yo, antes que todo, soy tu amiga, pero la gente reclama. Mira que aquí no-es-tá-per-mi-ti-do... que ayudes a subir las bolsas del mercado a los vecinos, o que no se las ayudes a subir. Todo depende. Tampoco, que le abras la puerta al que olvidó la llave, o te niegues a abrirle la puerta; que veas telenovelas cuando no tienes nada pendiente; que pidas más de una tarde de permiso al mes, te vayas en carnavales, reclames los aguinaldos o te pongan suplente en vacaciones; de ninguna manera no atender a quien te llame un domingo por la mañana; por nada del mundo, que tus niños jueguen con los hijos de los propietarios. ¿Tener una mascota? Ni se te ocurra. Y ni pienses en hacer costura como negocio en tu tiempo libre, o vender Avón. Nada de molestarte si abrimos tu puerta cuando tú no estás. Nada de estar hablando con esta o aquella vecina, con las mujeres del servicio o las conserjes de los otros edificios; menos que te visiten; y menos que menos, algún hombre, ni siquiera por domingos. ¿Pelear con tu marido? (si tenía marido), se escucha en los primeros pisos. Por cierto, es costumbre que él colabore cebando la bomba a la hora que ésta se apague; y, ok, no es el conserje, pero ¿cómo se va a negar a cambiar los bombillos de los pasillos o a reparar alguna pequeña avería? Además, nada le cuesta sacar la carretilla con las bolsas de la basura antes de irse para su trabajo, y por las tardes traerte a los niños de la escuela para que no tengas que estar saliendo. Por la salud del condominio, ambas urracas se turnaban para vigilar que todo esto se cumpliera al pie de la letra. A la pobre mujer muy pronto se le empezaban a ver la sonrisa avinagrada y, por las mañanas, los ojos hinchones. Y su hombre a desaparecer. En cinco años doce mujeres llegaron y se fueron, con sus petates y sus historias duras que creyeron al fin resolver, llegando al piso más bajo de un edificio de burgueses muy pequeños. Lo imprevisible para ellas era encontrarse con esas. Sin embargo, brujas de menores y de mayores calibres hay en todas partes. Y de que vuelan, de verdad vuelan. Entre las mujeres, de las tantas, hubo una negra retinta, afrodescendiente. Sola, sin marido ni can que me ladre, como decía descoyuntándose de la risa. Tenía una niñita, réplica fiel de ella, con sus crinejitas pegadas al cráneo y tan alegre como la madre. Sabido es que África, en el mundo de las yerbas y maleficios, es punto y aparte. África no es comprar una pobre gallina al portugués de una tienda avícola, cortarle el pescuezo, repetir al caletre el nombre de un santo, y ganarse, o pagar unos reales. Sabido es, también, que en el fondo de la mirada de cualquier negro orgulloso palpita África. Al menos esto fue lo percibido por los que escucharon decir a Nairim cuando se volvía a Chuao, derrotada y arrastrando con su negrita, que les echaría una buena vaina. A poco, una de las brujas se hizo adicta al juego y perdió hasta el apartamento. Esto, por supuesto, alborotó a la opinión pública, pero no sorprendió a nadie. Es el destino normal de cualquier vieja sola que no se busca un buen motivo para vivir. Achacarle esta ruina a las malas artes es querer buscarle las cinco patas al gato. Otra cosa muy distinta fue lo ocurrido a la tenista, la más implacable y artera de la dupla. Esto mantuvo en vilo a todos hasta el final. De pronto, comenzó a adelgazar y a encogerse. Cada semana que pasaba se le notaba más; como que los vestidos más bolsones y la cara filuíta y desteñida. En pocos meses redujo su estatura hasta medidas impensables para el que la había conocido. Cambiaba de tallas, literalmente, como cambiar de camisas. Del 1,80 desde donde atemorizaba a cualquiera, se fue convirtiendo en una migaja, tan bajita como una niña de preescolar. El día que la sacaron al hospital, más pequeña todavía, vestida con un overol rosa y dando pasitos apurados de la mano de una enfermera, conmocionó al vecindario. ** María Isabel Briceño Armas http://www.letralia.com/firmas/bricenoarmasmariaisabel.htm Escritora venezolana (Caracas, 1959). Reside en Los Teques, Miranda. Periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Tiene un postgrado en psicología. Ha tomado talleres de narrativa con los escritores Ángel Gustavo Infante (Universidad Católica Andrés Bello, Ucab; http://www.ucab.edu.ve), Israel Centeno (Centro Cultural Trasnocho, http://www.trasnochocultural.com), Carlos Sandoval y Rodrigo Blanco Calderón (Escuela de Escritores, http://www.escueladeescritores.org.ve). Tiene inédito el libro ¿Qué está pasando? y otros cuentos. === Perros de caza (extractos) Eduardo Curbelo ======================= (Nota del editor: Perros de caza, del poeta uruguayo Eduardo Curbelo, obtuvo en 2011 el Premio Anual de Literatura MEC, y fue publicado este año, junto con otro poemario de su autor titulado Aplomo, por Estuario Editora. Hoy ofrecemos aquí una selección de textos del libro, así como las Palabras liminares con que el crítico Gerardo Ciancio lo presenta a sus lectores). Yo tomé al depredador por la espalda Lo hice mío en su cogote yugular Urticaria en carne viva Pobre depredador / me dijo que era: La Poesía Su voracidad intolerante / mediante Sus dulces versos dedicados a La Novia (Manojo como en la escotilla Estricta dulzura de su cadena) La ternura hecha un aullido / pulido (Pobre depredador) Soñando sus nostálgicos abandonos Hecho bebé entre mis brazos / mis lazos Hecho carozo / un cielo / otro espacio vacío Otro más / otra nada / depredador Las musas ya no existen Fallecieron en tu hemorragia Belleza dolorosa La Belleza / perro Llora / no lo mereces / escribe siempre Los días de lluvia de una mujer Se parecen a un domingo en los hospitales === No es difícil encontrar las palabras adecuadas para este poema Y al mismo tiempo, imposible Encontrar el poema adecuado a estas palabras: Como adecuar el sentimiento a una osamenta Los genitales al amor El anillo al dedo Los pensamientos al hueso frontal El discurso necesita del poema El poema, del vocablo En cambio El poema precede a toda palabra y antecede A su intento === Pelamen, no llueven niñeras del cielo Quedamos sin clandestina cita / regurgita El abrazo lazo hacia tu caballo Largo cuello de nuez juego a ser tu crin En la clara morochez chamán de tu falda El lugar indicado caos fondo de las cosas Caos que refulge / urge La ingeniería falaz del amor y el pene La suma deseo sauna varios animales La pata encima de las huellas barro Que me desliza y tapiza epidermis Que me disloca coyunturas y su frémito Pelamen, no llueven niñeras (en celo) del cielo === Con decoro digo no hay silencio Condecoro palabra grave o llana / no mana Madre que me desdiga Al menos hoy A las cuatro de la tarde no lo hay / silencio no Tiento el sol peripecia de luna diaria La hora de la mujer (arcos iris paralelos) La ceniza pataleando en el cuerpo del ave La brasa roja / pulpa y merodeo / me rodeo (Yo hablo y las mariposas mueren) Hundo el cuchillo y la bestia sangra Aún cruda sin rostro de cadáver Ni rictus antes del machete Degüelle Separado de su cabeza todo cuerpo cae Trincho las horas como membranas de sebo Haber de sentencia extinto a mis espaldas (Yo hablo y las mariposas mueren) === Apiádate cimarrón: el árbol adquiere la estatura del orín (Instrucción para dejar / ser niña Educación para dejar: ser palabra) Polución para empezar a ser tres Tres o cuatro (hablamos del instrumento) las cuerdas Para mutilar el arrope y hacerlo raíz / larva palabra (Hambre contra hombre ante mirada de mujer) La médula metiendo ruido / la métrica del hoyo Huye lejos tu bruxar mordido maleficio Dormita la perrada en medio de un poema Elegido por rabia o por amor / apiádate cimarrón: El indicio del peligro es un bucólico aprendizaje === Corrígeme la pátina, lástima verbal y oprobio La posteridad de unos postigos entornados Enjamaicados En duramadre postrera === Amanecí borracho / lapa de chillido cortante Me peleé toda la noche con la palabra amor Y todas sus variables demográficas Después del tercer whisky todos son el tercero Después del primer amor todos son el primero El cielo desespera sorpresa / despereza la resaca Arrope y ladre / a cara de perro / tumores impacientes (Me peleé toda la noche con la palabra amor) Hila la luna mi ladrido / mi olvido / hacen nido Me acuchan Me aperrean (Tumores impacientes) === Los perros de la poesía no lloran Nunca mueren en la casucha sueñan Hartos de lamerse la ovejera ojeriza Carcomen versos amor de la olla Encharcados en el hueso Encendidas hembras de magreo Perras burdas dentelladas Atragantarse de ladridos / palabras aullando a la luz (Los perros de la poesía no duermen) Cachorros / chorros / chinchorros / canes Domésticos de profuso masticar y acullá (Tu rezo desmalezo como a una mujer) Galgueando las orejas con los dientes Ojeras empellones magullones a destajo *** Palabras liminares Gerardo Ciancio Sin lugar a dudas, luego de la publicación de La rosa del manicomio (y otros servicios de salud mental) (2010), la escritura de Eduardo Curbelo se ha desplazado hacia el centro de la cartografía poética dentro de sus cogeneracionales. Sin descuidar sus títulos anteriores, no obstante, es a partir del trabajo del 2010 que la poesía de Curbelo se lanzó al abismo del riesgo que sólo acoge a los grandes creadores. Con Perros de caza, el autor (¿mester de perrería?) dibuja otra finta retórica, temática y escritural. Es más, asume el ejercicio poético como un todo, como un destino que abrasa casi demoníacamente (y esto dicho sin ánimo de una malditez trasnochada): “los perros de la poesía no duermen”. Porque lejos del decadentismo y el abandono del discurso poético como una indecibilidad, un imposible gesto de enunciarse en tanto género, su arte verbal se refugia en la erotización del lenguaje y de la carne sin más: “En verso reverso lamo en tu cogote / Mi emporrar amor apeado a tus ancas”. Las fuerzas que muerden, que bruxan y desgarran los restos de la realidad y de la poesía, entablan en este libro una batalla dialéctica sin vencidos ni vencedores. El poeta sabe que avanza por el páramo de la vida (no exenta de sexo, festín e infierno) blandiendo su “parva palabra”, sacudiéndose de encima (inútilmente) el “bull dog a horcajadas” que todos los artistas genuinos llevan a cuestas, “perrabundos”, ya sin la clara compañía de las musas: “en poesía te ladro y digo no”. Aplomo, si bien recorre otros meandros de la lengua, explora otras zonas posibles de la creación del arte verbal, avanza en la tópica de la dificultad del decir poético frente a la pantalla en blanco: el poeta que pretende enunciar el mundo y la cultura, confiesa, casi en tono de derrota, “pero sólo me sale, / se me sale/ dolor de arena”. Una derrota que, metonímicamente, se transfiere a las batallas de amor, “Gusto a poco. /Los ojos del amor”. Estamos frente a la obra de un poeta que se desmarca de los lugares comunes, de los discursos ya visitados, de las poéticas de sus propios colegas; un poeta que trasciende el mapa literario de nuestra región. ** Gerardo Ciancio http://www.letralia.com/firmas/cianciogerardo.htm Investigador uruguayo (Montevideo, 1962). Profesor de literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas (1985) y master en dirección educativa por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es, 2002). Egresado del Instituto Magisterial Superior en la Especialización “Adolescentes con dificultades de aprendizaje” (1990), tiene además otros cursos vinculados a temas de literatura, lingüística y semiótica, entre otros. Es director del Liceo 10 de Montevideo, cargo que este año no ejerce, y se desempeña actualmente como coordinador de los Proyectos de la Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente y el Programa de Mejoramiento de la Educación Media y Formación Docente (convenio gubernamental con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, http://www.iadb.org) y como profesor de lengua escrita en la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República (http://www.universidad.edu.uy). Ha obtenido diversos reconocimientos, como el Premio Anual de la Academia Nacional de Letras (http://www.mec.gub.uy/academiadeletras) por sus ensayos literarios (en tres oportunidades), el Premio César Vallejo de la Biblioteca Nacional de Uruguay (http://www.bibna.gub.uy) y la Embajada de Perú en Uruguay (http://www.angelfire.com/country/embaperu), el Premio Ramón Gómez de la Serna de la Embajada de España (http://www.maec.es/Subwebs/Embajadas//Montevideo/es/home) y el Instituto de Cooperación Iberoamericana; el Premio sobre ensayos de Jorge Luis Borges por su trabajo “Texto y contexto en la epicidad de la poesía borgeana” (1988), el Premio Anual de ensayo literario édito otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura (http://www.mec.gub.uy) y el Premio “Netzahualcoyotl”, en México, por su ensayo Espacio y paisaje en la poesía latinoamericana. Ha publicado los libros de ensayo La crítica literaria integral (1998) y La ciudad inventada, (1998), las antologías Nada es igual después de la poesía. 50 poetas uruguayos del medio siglo (2005) y El amplio jardín. Poesía joven de Uruguay y Colombia (en coautoría con el poeta colombiano Federico Díaz Granados), el manual para estudiantes de CBU Plan 1986, Entretextos (primer premio de la Inspección Docente de Literatura del CES, 1993), La cultura en el periodismo y el periodismo en la cultura. De Mario Benedetti a Maldoror (en coautoría con Jorge Olivera, 2007), y otros textos. Decenas de artículos suyos han aparecido en revistas literarias de Uruguay, Brasil, Argentina, Puerto Rico y Paraguay, y ha participado como ponente en congresos y seminarios en Uruguay, Brasil, España y Suecia. ** Eduardo Curbelo http://www.letralia.com/firmas/curbeloeduardo.htm Escritor uruguayo (Montevideo, 1962). Médico psiquiatra de profesión. Ha publicado los poemarios Basalto (Ediciones de la Crítica, 1999), Fragor de la posguerra (mención en el premio IMM, 2000), incluido en Diario íntimo de un comensal (Ediciones La Gotera, 2001), Abrevadero (mención en el Premio Anual de Literatura, MEC, Editorial Nudo Sur, 2004), Penitentes (Premio IMM, Ediciones Botella al Mar, 2006), La rosa del manicomio (mención en el Premio IMM, Ediciones Yaugurú, 2010), Perros de caza (Premio Anual de Literatura / MEC 2011) y Aplomo (mención en el Premio Juan Carlos Onetti / IMM, 2011), los dos últimos publicados por Estuario Editora (2012). En 2011 se publicaron algunos poemas suyos junto a otros de Washington Benavides y de Circe Maia en un número especial de la revista El Cobaya dedicado a la poesía latinoamericana. === Viaje solidario Ascensión Badiola Ariztimuño ===================== Y habría de acordarme de los buenos tiempos aquellos en los que la gente viajaba, admirando el paisaje por la ventanilla, en silencio, a solas con sus pensamientos, escuchando el golpeteo de la lluvia en los cristales o respirando el aire fresco que entraba por la ventanilla, pero aquel día el calor de la tarde estaba en su apoteosis. Había una enorme cola en la taquilla de la estación de autobuses para comprar el billete con destino a Calbao. Yo no tenía demasiada prisa, pero reconozco que me hubiese dado mucha rabia haber tenido que quedarme hasta el siguiente, que salía media hora después, en el caso de que se hubiesen vendido todos los asientos, así que ante la posibilidad de esperar sin más o la de invertir el tiempo en algo útil, elegí la segunda y me dispuse a contar cuántas personas había delante de mí. El recuento me devolvió la cifra de 49, lo que buenamente quería decir que, muy probablemente, yo iba a ocupar la última plaza, claro está, salvo que faltase alguien de la cola y, al pensar en alguien, me vino a la cabeza un niño que hubiese ido a comprar chucherías a la tienda, un adulto que estuviese ojeando alguna revista, o bien, un anciano que prefiriese esperar sentado en los bancos de la estación, mientras un familiar esperaba su turno en la tediosa fila. Si no me tocaba en aquella tanda, tendría que resignarme a llegar media hora más tarde a mi casa, lo que sumado a la hora y media de viaje, me suponía comer a la hora de merendar y cambiar la merienda por la cena. Todo esto, sin plantearme siquiera los inconvenientes de tener que acumular un retraso a otro —posponer la cita del médico, los deberes de los niños, la lista de la compra que tenía pendiente y los preparativos de la comida para el día siguiente—, entre otros. La fila fue avanzando muy lentamente y, a medida que los viajeros iban obteniendo su billete, subían al autobús, con el visto bueno del conductor que esperaba pacientemente en la puerta, apenas resguardado por la sombra que el vehículo le proporcionaba, a pleno calor. En ese momento fue cuando me di cuenta de que había tenido en cuenta la posibilidad de que hubiese viajeros ausentes en la cola, pero no la de que sobrasen y así, con gran alegría, comprobé que algunos eran simples acompañantes que habían ido a despedir al viajero. Eso significaba que mi sitio no iba a ser el último, sino alguno situado de la mitad hacia atrás. Cuando logré sentarme en el puesto 37, me recosté un poquito con la intención de pasar el viaje durmiendo. Había sido una mañana agotadora de trabajo y los madrugones acumulados de todo el invierno los sentía en cada articulación de mi cuerpo, en el cansancio de los gestos, en el esfuerzo que cada pensamiento me proporcionaba, en la desazón de saber que aún faltaba bastante para las merecidas vacaciones. Entorné los párpados después de encontrar una postura, la más cómoda que pude lograr, y me dispuse a relajarme con el ambiente fresquito del vehículo y a sentirme acariciada por el sol meloso que atravesaba los cristales, desprovisto del exceso de temperatura que tenía en la calle. El coche partió a la hora prevista y tomó la autopista de regreso a casa, como cada día a esa hora, repleto de trabajadores del sector servicios, de estudiantes universitarios y de gente variada que se desplazaba por motivos ajenos a mi curiosidad. A mi lado viajaba una mujer de mediana edad, en quien apenas me había fijado, dada mi predisposición a la siesta viajera. Cuando ella tomó asiento, yo ya tenía los ojos cerrados y apenas los abrí para replegarme la falda, de modo que no pudiese pillarla al sentarse. Cruzamos un saludo discreto, pese a que no nos conocíamos de nada, como muestra de que por una hora y media íbamos a compartir la intimidad de aquel espacio reducido, codo con codo y nunca mejor dicho. En esas circunstancias, los muchos kilómetros que llevo en la espalda recomiendan que el talante entre compañeros de asiento sea el más tolerante posible para evitar molestias mutuas, tales como la de pasar el viaje completo soportando el contacto del brazo vecino, cuando no el del trasero abundante que traspasa irremediablemente, por razón de su volumen, el espacio que tiene asignado, o bien, el ruido insoportable que hace la persona que casca y come pipas durante todo el trayecto, o el olor fétido de los maíces tostados, el de las patatas con sabor a jamón —o peor, cuando llevan aroma al ajillo—, incluso el de los Doritos y otras paqueterías nada recomendables para el colesterol. Claro está que durante tantos años he podido comprobar que el catálogo de molestias que los compañeros de viaje pueden infringirse mutuamente puede ser tan extenso y arduo que necesitaría mucho tiempo para asignar una graduación adecuada a cada tipo de oprobio. Aquella mujer parecía educada y no tuve la sensación de que el tamaño de sus caderas o la anchura de su tórax pudiese implicarme molestia alguna, tampoco su perfume era notorio y en agradecimiento, mi saludo fue de bienvenida. Sin embargo, nada imaginaba yo de las molestias sonoras que podía ocasionarme. A los diez minutos de marcha, fui reemplazando el traqueteo del vehículo por una placidez que empezó a invadirme por los ojos y fue descendiendo mansamente por los músculos del rostro, por los brazos, el pecho, las piernas. La temperatura agradable y mi propio cansancio me llevaron hasta un éxtasis en el que casi creí escuchar las olas del mar, bañarme en su espuma y hasta oler a sales marinas. Llevaba apoyada la cabeza de manera que no pudiese golpearme contra el cristal con el movimiento, y todo parecía que iba de maravilla cuando percibí el sonido inequívoco de las teclas del móvil de mi vecina. Me esperaba una conversación telefónica que yo intuí que sería breve. La necesaria para dar un recado, preguntar por el estado de salud de alguien o anunciar que estaba sentada en un autobús y que le quedaba casi hora y media de viaje por delante. Lo que yo no podía ni sospechar es lo que de verdad me esperaba. De haberlo sabido, me habría quedado al siguiente autobús. Su voz era firme, ni estridente, ni suave. Era una voz decidida, personal, lo suficientemente notoria como para no pasar desapercibida en un radio extenso a su alrededor. Me pareció que al otro lado de la línea contestaba una voz masculina y preferí familiarizarme con el cacareo a dúo que iba a acompañarme por un rato. Tras los saludos iniciales, mi compañera de viaje se removió en su asiento. Parecía estar buscando algo en su bolso. Lo encontró. Para entonces yo ya había recibido un buen número de codazos y roces que soporté estoicamente sin protestar. Continué con los ojos cerrados, por si conseguía dormirme igualmente, pero no. Al principio charlaron de frivolidades a las que no presté atención alguna y mi sobresalto comenzó cuando definitivamente encontró lo que buscaba y le vi con el rabillo del ojo que sacaba varios pliegos de papel del bolso. La angustia me sobrevino cuando le oí decir “Te leo”, y aun fue más notoria cuando de verdad leyó: Sentencia Nº 38/2012, en Calbao, a doce de marzo de dos mil doce. Vistos por Dª Carmen tal y tal, Jueza del Juzgado de Instancia y los presentes autos de divorcio contencioso, registrados con el número tal y tal, seguido entre partes, de un lado don tal, en calidad de demandante, representado por la Procuradora Señora tal y asistido por la Letrada Sra. tal y tal y de otra parte, como demandada doña tal —es decir, mi vecina de asiento—, representada por la Procuradora Sra. cual y asistido por el Letrado con intervención del Ministerio Fiscal. En ese punto de la lectura yo ya me había incorporado en mi asiento, incapaz de sentir comodidad alguna y, aun peor, afectada de un cierto desasosiego que no hubiera sabido bien a qué atribuir. Mi vecina continuaba entusiasmada con los antecedentes de hecho y los motivos por los que se solicitaba el divorcio. Aquella actividad frenética de palabras incomprensibles había empezado a invadirme. Sin embargo, aquello no fue ni mucho menos la peor parte de la lectura. “Punto primero”, dijo la mujer alzando la voz: que la hija menor del matrimonio quede bajo la guarda y custodia de su padre, siendo la patria potestad compartida. Pronunciada la frase se cambió de postura de forma brusca, pasando el aparato de la oreja derecha a la izquierda, lo que hizo que yo pudiese oír los comentarios salidos de tono de su acompañante. “Punto segundo”, continuó y esta vez el tono de voz se elevó tanto que los viajeros de alrededor se volvieron a mirarla con aire de expectación: que se atribuye el uso y disfrute del domicilio conyugal sito en la calle tal, número tal a la menor junto con su padre, junto con los muebles y enseres que en el domicilio se encuentran. Ignoro si fue el hecho de que se atribuyese al padre, o a la hija menor, o bien al hecho de quedarse sin los amados muebles, o quizá fuesen los enseres, el caso es que la mujer cruzó las piernas y me dio una soberana patada, mientras me pedía disculpas con una palmadita dada con la mano que le quedaba libre. Hice un gesto que pretendió ser amable, con el que quise decir que no importaba por esa vez, claro que mis nervios no eran de acero y no estaba segura de poder soportar un segundo golpe como aquel. Empecé a morderme las uñas, a pesar de que hacía años que había perdido aquella mala costumbre. Aquella mujer estaba empezando a ponerme francamente nerviosa. Sin embargo, lo peor todavía no había empezado. La voz airada se volvió escandalosa cuando empezó a leer el apartado referido al régimen de visitas que le habían establecido y que, al parecer, venía completamente detallado en el apartado expositivo quinto, que la mujer tardó en encontrar dando manotazos a los papeles con auténtica rabia. Para entonces, ya casi todos los pasajeros estaban al tanto de la lectura. Lo pude comprobar por sus gestos, por los codazos que se daban cuando la demandada empezó a sacar a colación los trapos sucios de su ex. Los había que se habían girado abiertamente hacia ella, dando muestras de absoluta solidaridad con ella, otros que sin atreverse a tanto, sólo miraban de reojo y una gran mayoría que no miraba, pero no perdía detalle de la sentencia de divorcio. Y sigue diciendo: que se fije la cantidad de 350 euros mensuales en concepto de pensión por alimentos para su hija y por doce pagas, a abonar por la esposa —es decir, mi vecina de asiento— dentro de los cinco primeros días de cada mes en la cuenta que se designe al efecto, revisándose anualmente en la misma cantidad que varíe el IPC. Además habrá de abonarse el 50% de los gastos extraordinarios. Y el muy cabrón, añadió —refiriéndose lógicamente, al menos eso supuse, a su ex— que ha exigido también y la jueza lo ha admitido, que la pensión se abone con efectos retroactivos al momento de interposición de la presente demanda. En ese punto de la lectura las voces ya habían empezado a alzarse. Los viajeros que se sentaban delante discutían entre ellos acaloradamente sobre quién tenía la razón. El hombre decía que todos los jueces, la mayoría mujeres, quitaban siempre la razón al marido, por lo que consideraba muy justa esta sentencia, incluso la consideraba “novedosa”, insistió, al dar, por fin, la razón al padre de la criatura, y no a la madre como ocurría siempre. Su compañera de asiento, sin embargo, discrepaba abiertamente y se posicionaba a favor de la lectora de la sentencia. Ese hombre es un sinvergüenza, ya lo ha oído. Le puso los cuernos innumerables veces y van y le dan la custodia, con dos huevos —exclamaba indignada. El guirigay iba en aumento, sin que la recién divorciada se diese por enterada, tan enfrascada como estaba en la lectura de aquel atroz documento, al que todavía le quedaban unas veinte páginas por leer, y era evidente que iba a leerlas todas, hasta el punto final. En ese estado de cosas, yo opté por intentar relajarme. Me concentré en hacer inspiraciones y expiraciones que me devolviesen a la tranquilidad anterior. Aquel ruido me estaba poniendo frenética y sabía que si no lograba controlarme aquello podía terminar muy mal. Estiré los brazos y me ajusté las mangas a la altura exacta de las muñecas para poner un poco de orden simbólico en aquel gallinero. Volví a tomar aire y cuando estaba inflando el abdomen, y sintiendo los efectos satisfactorios del oxígeno en los pulmones, mi vecina, ni corta ni perezosa, volvió a arrearme otra patada como la que me había soltado la primera vez, sólo que en esa ocasión estaba tan alterada diciendo auténticas obscenidades de su ex que ni me pidió perdón. Expulsé el aire y me quedé inmóvil. Tenía el cerebro en blanco. Los vecinos de adelante discutían como bellacos, los de atrás jaleaban a la mujer y le daban la razón. Los pasajeros del otro lado del pasillo repetían estas escenas e incluso había quien chistaba sonoramente para abortar aquel barullo insoportable. El conductor del autobús miraba cada poco por el espejo retrovisor para saber cómo evolucionaba el jaleo y yo llegué a temer que nos saliésemos de la carretera y nos la pegásemos, por culpa de una sentencia de divorcio. En aquel punto de solidaridad extrema yo no pude más. Pensé en mis hijos, en mi marido, en mis amigos. No quería dejar viudo ni huérfanos, así que había que parar aquello como fuese. Me armé de valor y cogiendo aire de nuevo me giré hacia mi acompañante. Le arranqué con furia los papeles de la mano y exclamé un “Se acabó”. “Punto y final”. Primero dije el “se acabó”, y después añadí el “punto y final” para confirmar mi decisión sin lugar a retracto alguno. La reacción fue inmediata. La mujer me miró desolada, dejó el móvil sobre las piernas como si ya no tuviese nada más que decir. Parecía haberle arrancado de las manos el único motivo que le impulsaba en la vida. Adquirió aspecto de náufrago al que se le ha roto la rama a la que se sujetaba y poniendo un mohín empezó a lloriquear. Su furia inmediatamente anterior había desaparecido como por ensalmo y fue sustituida por una desolación casi infantil. Los pasajeros que viajaban delante abandonaron su diatriba y regresaron humildemente cada uno a su lectura, los de atrás se pusieron a mirar por la ventanilla, los que se habían girado completamente para observar a la mujer regresaron a su posición inicial y el conductor miraba disimuladamente de reojo por el espejo. El silencio era casi absoluto, salvo por el ruido del motor y la llantina ligera de mi compañera de viaje. Yo, de pie, con los papeles en la mano, no supe qué hacer. Sentí lástima por la pobre que se agarraba la cara con las manos y en algún momento le puse la mano en la espalda, en un intento tímido de consuelo. Nadie miraba ya. Todos los viajeros que minutos antes estaban completamente implicados habían vuelto a ser pasajeros anónimos, sin opinión ni interés alguno por asuntos ajenos. Algunos se habían colocado cascos en las orejas, al comprobar que ya no había más que rascar allí. El autobús ya estaba entrando en la estación y en apenas unos minutos los pasajeros empezaron a descender las escalerillas y desaparecieron sin echar una sola mirada a la mujer, que ya se había recompuesto, había recuperado los papeles que le devolví y se disponía a bajar del vehículo, como si nada hubiera pasado. Se fue sin dirigirme la palabra y yo, abrumada, me quedé en el autobús aún unos instantes, con el sentimiento de culpa golpeándome en las sienes, incapaz de entender el motivo por el que la gente tiene la manía de contar su vida en público y sin comprender correctamente la actitud de los demás. Me preguntaba si de verdad la gente se había implicado en la historia o, si por el contrario, gozaban únicamente con el cotilleo, quizá era un poco de todo. De todos ellos, los únicos pasajeros que de verdad parecían haber sentido el problema como propio fueron los que viajaban delante de mí, como si antes de eso lo hubiesen vivido en su propia carne. Antes de bajar, vi al conductor todavía sentado al volante, observando los hilachos de solidaridad que aún pendían en el aire y se fueron esfumando lentamente como penachos de humo tras el incendio. ** Ascensión Badiola Ariztimuño http://www.letralia.com/firmas/badiolaariztimunoascension.htm Escritora española (Bilbao, 1961). Es licenciada en ciencias económicas y empresariales y diplomada en estudios avanzados de historia. Ha publicado artículos de historia y relatos, así como las novelas La ría de los afrancesados (Txertoa, 2010) y La bala que mató al general (De Librum Tremens, http://www.delibrumtremens.com; 2011) y, en no ficción, Cárceles y campos de concentración en Bizkaia, 1937-1940 (Txertoa, 2011). === El fuego y la rosa Alfredo Herrera Flores ======================== Y el fuego y la rosa sean uno. Eliot 1 Otoño vuelve, y se posa, como una hoja amarilla a mitad de esta página puntual. Sobre esta página descansan viento y tiempo exactos y unos ojos que esto leen y escriben. Otoño crece juntando palabras a través de mis huesos, regando polen en las orillas de los caminos y el borde de las guitarras, es la estación del silencio y esparce lluvia como susurros, ardiendo, girando, cayendo, inapelable como la palabra del moribundo. Empujados por el amor, un amor sobresaliente y numeroso, se acercan hasta las profundidades de sus pétalos, blancos como destellos y esplendorosos como incendios, para besarse, tocarse, introducirse uno dentro del otro. Nada viene de lejos, nada es irrepetible, cada sueño se profana en el fondo del corazón, nada es transparente si hay fuego, si hay tierra ardiendo, si hay manos abiertas. Recuerdos. Conciencia y memoria. Quietud y dudas, escalofrío y entendimiento. Oro y sombras envuelven sutilmente las afinidades del amor, las heridas sin de uno y otro, el olvido alcanza a los amantes como frágiles relámpagos y luego todo se diluye, como todo lo que viene, en un suspiro de polvo y sueño. Apenas una voz a la vez, a veces unas voces, sólo vasos llenos de besos interrumpen las sílabas, así es el preámbulo, la invención de la aventura. Hay también silencio en el acercamiento. Hay silencio súbito sobre las palabras, silencio sobre las voces, y hay distancias entre los avisos y las miradas. Siglos pasan antes de que la flor abra sus ojos y sus pétalos, antes de que el fuego se acerque a sus ojos ausentes. Flor asombrada por la tiniebla o el ardiente día, flor de calor y perfume, néctar y luz, magia y fantasía, flor de la palabra y el aullido. *** 2 Es viernes y el otoño ha quedado suspendido entre un cielo celeste y un horizonte impreciso; es un día espléndido y será otro cuando leas, por fin, este poema a punto de estallar, y será otro día, otro tiempo, y tu alma ha de extrañar lamentos y sonrisas, canciones y flores, y será otro día y el mismo. El tiempo no cuenta, sin embargo, desaparece, hacia el encuentro de su propia hora. Reloj para el tiempo, para que importe y lleve a uno y a otro de aquí y de allá, para que se sepa que hay un principio y un final en el mismo lugar en punto. Ha pasado el tiempo, todo retorna, como en un círculo, para volver a empezar bajo otra mirada y una mano encallecida, y habremos de asomarnos al mar, donde todo florece. Un profundo sueño anuncia la nueva estación, el fuego, la rosa, y esta cabeza de invierno con ojos de mármol que todo lo sabe. El amanecer es una nueva forma de volver. Las heridas se abren en la piel y la sonrisa es otra herida profunda que nadie entiende y que contagia. Veo brillar en la otra orilla una fogata donde se consumen, sin yo saberlo, el fuego y la rosa. Arriba, vuelve como una mirada inapelable, el otoño, santo y sabio otoño, cubierto de hojas y flores y viento. *** 3 No volveré mis ojos grises al jardín ardiente, no hablaré de la niebla, ni del mar que aguarda, no arrancaré flores, ni visitaré a las tristes muchachas a quien nadie invita a [bailar, no abordaré este tranvía retrasado que divide la vieja ciudad en dos viejas [ciudades. Un temblor de tierra vendrá de improviso a ordenar el caos. Tengo un pasado maravilloso pero nadie sabrá cuánto hice para que florezca mi cuerpo, cómo pulsé un arpa de siete colores como un desquiciado, cuánto caminé por los pedregosos caminos de mi inagotable país, y de qué manera esperé en las esquinas el retorno del otoño. Y sigo moviendo pies y manos y [ojos para cuidar de la rosa sus pétalos delicados y del fuego su corazón enloquecido, del mar su sabor a vejez y del cielo los ojos de la mujer que me acompaña. *** 4 Entonces el otoño, fresco y leal otoño, abrió sus antiguos brazos azules haciendo crujir el silencio, un aroma a hojas secas infló mis pulmones hasta hacerlos reventar, kantutas alegres quedaron regadas en el piso y ella tocaba al piano un vals triste. (Dondequiera que veía, dondequiera que viera, mucho tiempo después, o mucho antes de que se inventaran las estaciones y las vueltas que daba el tiempo, esa melodía me habría de perseguir con [una obsesión, un placer, una mirada cercana a la demencia, como cuando el mar vuelve para mojarnos los pies y envolvernos con su furia [y nosotros lo esperamos y escapamos antes de que nos alcance.) No había principio ni fin, todavía brillaba aquella luz del amanecer/atardecer, nadie podía borrar este paisaje, la mirada se confundía con la escarcha de la rosa, y el fuego con el rostro de sol. Todo/nada estaba dicho, la voz y los gritos, el fuego y la rosa, el leve aliento que nos invadía cuando tus manos se abrían como árboles o como mentiras, o todas estas hojas memoriosas que caben en una lágrima. ** Alfredo Herrera Flores http://www.letralia.com/firmas/herrerafloresalfredo.htm Escritor y periodista peruano (Lampa, 1965). Estudió periodismo y literatura en Arequipa, donde se publicaron sus primeros artículos y poemas. Ha publicado los libros de poesía Etapas del viento y de las mieses (1986), Recital de Poesía (Flordecactus Editores, Arequipa, 1990), Elogio de la nostalgia (Lluvia Editores, Lima, 1995), Montaña de jade (Ediciones Copé, Lima, 1996), Mares (Lago Sagrado Editores, Lima, 2002) y El Laberinto (Lampa, 2008). Ganador del Premio Copé de Poesía de 1995 con Montaña de jade, y finalista en las ediciones de 1988 y 2001. Mantiene las columnas El barco ebrio y Crónicas urbanas, así como una bitácora literaria en http://lasillaprestada.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| Si hubiera de graduarse el nivel a que alcanza en la clasificación de las inteligencias el espíritu de cada escritor, tomando por base sus aspiraciones respecto a la crítica que ha de pronunciarse sobre sus obras, yo propondría la fórmula siguiente: el escritor de noble raza es aquel que ambiciona, ante todo, ser comprendido. El vulgar escritor es aquel que procura, ante todo, ser elogiado. José Enrique Rodó, El que vendrá (1897). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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