~~~~~~~~~~~~~~~ Año XVII Cagua, Venezuela Nº 277 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 4 de febrero de 2013 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Colección de relatos avalados por Isaac Asimov, editada | Breves por Tombooktu. / Taller de Poesía Ciudad de Bogotá: Los | Impresentables. | | Stravaganza, del venezolano Alberto Hernández, publicado | Noticias en Italia. / Uruguayos piden borrar del Drae una | expresión que consideran racista. / Plinio Apuleyo | Mendoza publica perfil de Gabriel García Márquez. / | Homenajean a Juan Marsé con un documental. / Digitalizan | en España biblioteca personal de Julio Cortázar. / | Dedicarán biblioteca digital al Quijote y a la | literatura de su tiempo. / Roberto Bolaño ha liderado | descargas en Memoria Chilena por tres años. / En marzo | abrirá la casa museo de Vicente Huidobro. / Dominicana | concede Premio Nacional de Literatura al poeta José | Mármol. / Falleció el historiador español Julio | Aróstegui. / Bolivia anuncia la creación del canal | Culturas TV. / La escritora Ana María Matute inaugura | una biblioteca con su nombre. / Piden a Muñoz Molina que | renuncie al Premio de Literatura de Jerusalén. / | Escritor cubano Ángel Santiesteban busca apoyo en | proceso judicial. / Viuda de Saramago podría llevarse a | Lisboa el legado del escritor. / Ana María Fuster Lavín | publica (In)Somnio, su noveno libro. / Designan al poeta | William Osuna presidente de la Casa de Bello. / España | aplaza convocatoria de las becas Séneca. / Premios Alba | de Letras y Artes para Eduardo Galeano y Alicia Alonso. | / Margaret Atwood inaugurará en Bilbao el festival Gutun | Zuria. / Jordi Sierra i Fabra obtiene el Premio Anaya. / | Falleció el escritor mexicano Rubén Bonifaz Nuño. / | Novela y cine negro tendrán congreso en la Universidad | de Salamanca. / Denuncian desalojo forzoso de una casa | de cultura en Venezuela. / Sellos venezolanos Alfa y | Puntocero venden sus libros en MercadoLibre. / | Encuentran poemas inéditos de Mario Benedetti. / | Nicaragua recibe este mes a poetas de todo el mundo. / | Escritores peruanos de fantasía y ciencia ficción se | reunirán en Lima. | | “José Lezama Lima y ‘el saxofón sutil’ ”, Mario Palou. / | Artículos y “Ferminillo (o la posible infancia de Ramón de | reportajes Garciasol)”, José Ruiz Guirado. / “La vida breve: a | plazos y al contado”, Eduardo González Viaña. / “Octavio | Paz: del misterio del poema, un diálogo con los dioses”, | Pedro García Cueto. / “Los deberes, de Santiago Andrés | Gómez”, David Betancourt. / “Prólogo al libro Andrea y | la piedra brillante y otros cuentos, de Christian | Urrutia López”, Charly Martínez Toledo. / “¿Para quién | se escribe?”, Aldo Novelli. / “En espera del gran día”, | Pablo Felipe Arango. / “J. M. Coetzee: la lucha por la | libertad con pluma y papel”, Gabriel Mármol. | | “Fernando Savater: un lector comprometido”, Antonio | Entrevistas Guerrero Ruiz. | | “La canción de la torre Spáskaya”, Julio Pino Miyar. | Sala de ensayo | “Acerca del olvido”, Freddy Sosa. / Tres poemas de | Letras Antonino Geovanni. / “Realidades”, Marta Herrán de Viu. | / Tres poemas de Rossy Evelin Lima. / “Corazón de | piedra”, Federico G. Rudolph. / “Arqueologias do olhar” | (extractos), Frederico Spada Silva. / “La casa de las | ilusiones rotas”, Marie Lépinoux. / Poemas de Mariana | Salvatore. / “Doppelgänger”, Alejandro Murillo. / | “Desmemoria” (extractos), Angélica Morales. / “Un viaje | en el bus dick-dick”, Jeisson G. Ospina. / Poemas de | Víctor Damián Cuello. | | Alberto Salcedo Ramos. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Mención de honor en los premios Stockholm Challenge 2010, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.org =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| *** Colección de relatos avalados por Isaac Asimov, editada por Tombooktu Isaac Asimov dirigió y prologó, antes de fallecer, a los mejores escritores del género de la segunda mitad de siglo para crear dos colecciones de relatos en serie que narran la fantástica aventura de Derec en una tierra habitada por extraños seres robóticos. Una aventura que escapa a los límites de la razón y que pondría en jaque, por primera vez en la trayectoria profesional del escritor estadounidense de origen ruso, a sus famosas Leyes de la Robótica. La casa española Ediciones Nowtilus publica, bajo su sello Tombooktu, esta serie en la que participaron varios de los mejores autores del género. La Colección Tombooktu Asimov, formada por doce obras (compiladas en dos hexalogías: Robot City y Robots & Aliens), es uno de los buques insignia de Tombooktu Ediciones en el primer semestre de 2013. Ya se han publicado los seis títulos de Robot City: Odisea, de Michael P. Kube-McDowell; Sospecha, de Mike McQuay; Cyborg, de William F. Wu; Prodigio, de Arthur Byron Cover; Refugio, de Rob Chilson, y Perihelion, de William F. Wu. Los libros se venden en ediciones digitales a 3,99 euros y en impresas a precios que oscilan entre los 8,95 y los 10,95 euros. http://asimov.tombooktu.com *** Taller de Poesía Ciudad de Bogotá: Los Impresentables Hasta el viernes 22 de febrero es posible postularse como participante del Taller de Poesía Ciudad de Bogotá: Los Impresentables, que en su edición 2013 está dirigido a personas mayores de 17 años y cuenta con una disponibilidad máxima de 25 cupos. Podrán asistir escritores, estudiantes de literatura, docentes y todo aquel que se encuentre interesado en la apreciación del género poético, así como en acercarse al conocimiento de sus herramientas literarias. En esta versión del taller, además de sus contenidos habituales, se estudiará la obra de cuatro poetas colombianos a los cuales está dedicado: José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, Eduardo Carranza y Jorge Gaitán Durán. Los interesados pueden postularse escribiendo a la dirección electrónica tallerlosimpresentables@gmail.com, incluyendo nombre completo, número de documento de identidad, dirección, números telefónicos de contacto (tanto celulares como fijos), dirección electrónica y una pequeña reseña biobibliográfica del postulante (media cuartilla máximo). En archivo adjunto deberán enviar además un conjunto de 10 poemas, inéditos o publicados, que no superen cada uno la cuartilla de extensión. Las personas que resulten seleccionadas participarán del taller en calidad de becarios, motivo por el cual el mismo no tendrá costo alguno para ellos. El cupo obtenido es personal e intransferible. No podrán participar quienes hayan sido seleccionados en anteriores versiones y abandonaron sin motivo alguno el taller o fueron separados del mismo. El listado de admitidos será publicado el miércoles 27 de febrero. El taller se iniciará el sábado 2 de marzo y se extenderá hasta el sábado 30 de noviembre, todos los sábados de 10 de la mañana a 1 de la tarde, en la sede del Instituto Caro y Cuervo, en la calle 10, Nº 4-69, Bogotá (La Candelaria, Centro Histórico). La actividad es auspiciada por la Red Nacional de Talleres de Creación Literaria, Relata —adscrita al Ministerio de Cultura de Colombia—; la Casa de Poesía Silva, el Instituto Caro y Cuervo y Los Impresentables. http://bit.ly/X5i4rl ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Stravaganza, del venezolano Alberto Hernández, publicado en Italia En diciembre de 2012 fue publicada en Italia la antología poética Stravaganza (http://bit.ly/XWjbWK), del poeta y narrador venezolano Alberto Hernández (http://www.letralia.com/firmas/hernandezalberto.htm), por el sello Eva Edizioni, como parte de su colección “Estrella Verde”, que es dirigida por Gerardo Vacana. Traducido por Teresa Albasini Legaz, el libro de 120 páginas, una “crónica de viajes” según la editorial, ofrece una profunda observación poética de la península itálica a través de su historia y de sus expresiones artísticas —desde la arquitectura hasta la música—, y captura la esencia de Roma, Novara, Bolonia, Bari, Módena, Florencia y otros derroteros del país. También se ocupa Hernández de estadistas, conquistadores y personalidades de la cultura italiana como Cicerón, César, Francisco de Asís, Giotto, Dante, Petrarca, Boccaccio, Vasari, Savonarola, Verdi, Ungaretti, Montale y Pasolini, entre otros, que han dejado huellas imborrables en la historia. Nacido en Calabozo, Guárico, en 1952, Hernández es periodista y pedagogo. Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar (USB) y fue fundador de la revista Umbra. Reside en Maracay, Aragua, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito. Ha publicado, entre otros títulos, los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996), el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Fuente: Eva Edizioni *** Uruguayos piden borrar del Drae una expresión que consideran racista Un grupo de personalidades uruguayas, entre las que hay músicos, deportistas y altos cargos del gobierno, lidera en los medios de comunicación del país sureño la campaña “Borremos el racismo del lenguaje” (http://www.borremoselracismodellenguaje.com), que reclama a la Real Academia Española de la Lengua (RAE) se retire de su Diccionario la expresión “trabajar como un negro”. El grupo ha reunido más de 46.000 firmas de apoyo desde el lanzamiento, el pasado martes 22 de enero, de esta campaña que puede seguirse en prensa, radio, televisión y redes sociales, y que se complementa con otras actividades de “sensibilización” sobre la cuestión, según dijo Elizabeth Suárez, secretaria general de la institución promotora de la medida, la Casa de la Cultura Afrouruguaya. En el video de la campaña se solicita a la RAE “revisar la permanencia de esta expresión en el diccionario” y compromete a su vez a los uruguayos “a borrar toda expresión discriminatoria” de las “plazas, canchas y escuelas” del país. Entre las caras conocidas que dan voz a la petición figuran la atleta olímpica Déborah Rodríguez, el viceministro de Energía Edgardo Ortuño, la directora del Instituto Nacional de las Mujeres Beatriz Ramírez y el músico Rubén Rada, todos ellos afrodescendientes. Pero también aparecen otros que no son negros como el futbolista Sebastián “El Loco” Abreu o el periodista y escritor Carlos Maggi. Los ciudadanos que quieran sumarse a la iniciativa pueden dejar su firma en la web de la campaña dando sus datos personales, entre ellos el documento de identidad. Suárez explicó que eligieron la expresión “trabajar como un negro” sólo “a modo de ejemplo”, conscientes de que en el Diccionario aparecen otras expresiones con carácter peyorativo, pero también porque “es la que más se usa en Uruguay”. La organización tiene la esperanza de que la RAE les “haga caso” y “erradique” esa frase del diccionario, indicó Suárez. Sin embargo, más allá del éxito concreto de la solicitud, detalló que su objetivo es “lograr visibilidad” y concienciar a los propios uruguayos. “Tenemos la idea de que Uruguay es ejemplar en muchos aspectos, pero en este capítulo falta mucho por hacer”, denunció la activista, según la cual en la nación suramericana, considerada una de las más avanzadas en materia social del continente, “sigue existiendo discriminación” a la hora de conseguir trabajo y de relacionarse. Parte de ese fenómeno se debe, en su opinión, a que el país “se ha jactado siempre de tener una cultura europea” debido al origen mayoritario de su población, especialmente español e italiano. Según los datos del último censo de población realizado en 2011, los afrodescendientes en Uruguay, que tienen su origen en los esclavos que llegaron al país desde África en la época de la colonia, representan el 8 por ciento de la población, es decir unos 300.000. Fuente: EFE *** Plinio Apuleyo Mendoza publica perfil de Gabriel García Márquez El próximo lunes 11 de febrero será presentado en Casa Amèrica Catalunya, en Barcelona, el libro Gabo: cartas y recuerdos. La fascinación que causó en el escritor colombiano Gabriel García Márquez tocar por vez primera la nieve, la incomodidad de la fama al convertirse en un autor de éxito o los desvelos que le causó Cien años de soledad son revelados en Gabo: cartas y recuerdos, una obra hilvanada por su paisano y amigo íntimo Plinio Apuleyo Mendoza (Tunja, 1932). Publicado por Ediciones B en España y Latinoamérica, el libro traza un perfil muy humano del célebre escritor, a quien Apuleyo Mendoza conoció a finales de la década de 1940 en un café de Bogotá siendo ambos jóvenes aspirantes a periodistas. Gabo sólo tenía veinte años y, su amigo, cuatro o cinco menos. Sin embargo, sería París la ciudad en la que se forjaría su amistad, en los años cincuenta. En la capital francesa volvieron a encontrarse para vivir como amigos una similar aventura en buhardillas, bares y cafés del Barrio Latino. “Nuestra amistad nació tres días después de llegar García Márquez a París, cuando le invité a cenar y al salir del restaurante vio el Boulevard Saint-Michel cubierto de nieve”, recuerda Apuleyo Mendoza, quien sonríe al evocar la cara extática y fascinada del premio Nobel al ver aquel espectáculo de sueño. Apuleyo Mendoza evoca cómo en aquella época García Márquez, quien fue cesado como corresponsal del diario colombiano El Espectador en París, comenzó a pasar hambre mientras escribía El coronel no tiene quien le escriba, aunque se negaba a aceptar dinero de los amigos. En esos años, cuando todos los países de América Latina vivieron dictaduras, los dos amigos decidieron viajar a la extinta Unión Soviética; “el socialismo era un sueño”, rememora Apuleyo Mendoza, también autor de El olor de la guayaba, una entrevista plasmada en un libro publicado en 1982 y en el que inquirió al entonces flamante ganador del Nobel sobre su trabajo y sus obsesiones. En su periplo, que también les llevó a Alemania Oriental, Checoslovaquia y Polonia, Apuleyo Mendoza y García Márquez se enfrentaron a una realidad que les provocó un desconcierto grandísimo, regresando muy desengañados del mundo comunista. “Perdimos la fe, pero cuando surgió la revolución cubana la recibimos cono algo nuevo” en el mundo comunista y en el latinoamericano, precisa Apuleyo Mendoza, quien dirigió en París la revista Libre, catalizadora del boom de la narrativa latinoamericana. El primer obstáculo en su amistad la pondría, en 1971, el encarcelamiento del poeta cubano Heberto Padilla, aunque no supuso distanciamiento alguno. Cuando llegó el caso Padilla, dice, casi todos los escritores apoyaron una primera carta de protesta, por el proceso contra el poeta cubano, que contenía la firma de García Márquez y que fue incluida por decisión de Apuleyo al no localizar al premio Nobel. Fue García Márquez quien personalmente le aclaró que él no quería figurar en esa misiva, por ello el propio Apuleyo anunció este hecho en París a la agencia cubana Prensa Latina, que lo difundió. Fidel Castro pidió conocer al escritor colombiano y hasta hoy son amigos, puntualiza. Y es que Apuleyo Mendoza piensa que “Gabo no es amigo del comunismo, lo que ha perdurado es una amistad profunda con Fidel”, ante quien revela ha intercedido para liberar a escritores, el último de ellos Raúl Rivero, o sindicalistas. Gabo: cartas y recuerdos retrata en sus páginas el ejercicio de ambos autores como periodistas en Caracas, Bogotá o La Habana, al tiempo que compartían la misma devoción por la literatura. Con la aprobación de uno de los hijos de García Márquez, Rodrigo, del que Plinio es padrino, el autor ha incluido once cartas inéditas que el premio Nobel le envió desde México mientras escribía Cien años de soledad. “Me contaba sus inquietudes y le preocupaba lo que le decían sus amigos de esta obra”, que él pensaba “podía ser una catástrofe o un gran acierto” y que entendía como “un largo poema de la vida cotidiana”. Intimidado García Márquez por la fama, a la que considera una visitante inoportuna, Apuleyo Mendoza recuerda cómo los amigos del Gabo trataron de que tras la concesión del Nobel nada cambiase en su trato. El libro, que tuvo una edición anterior en 2002 pero sin las once misivas, incluye una colección de fotografías y en una de ellas Gabo aparece junto a Mario Vargas Llosa, José Donoso y sus respectivas mujeres, en Barcelona. Precisamente en esta ciudad española se realizará este lunes 11 de febrero, a las 20 horas, una presentación en Casa Amèrica Catalunya —con entrada libre— a la que asistirá Apuleyo Mendoza, y que es organizada en colaboración con el Consulado General de Colombia en Barcelona y Ediciones B. Una instantánea irrepetible, porque Apuleyo Mendoza —quien confiesa no saber a ciencia cierta el estado de salud de Gabo, con quien no habla desde hace dos años— cree que es tarde para sellar de nuevo una amistad que, además, duda que hubiera podido “perdurar” por las diferentes posiciones políticas de Vargas Llosa y García Márquez. Fuente: EFE *** Homenajean a Juan Marsé con un documental El escritor español Juan Marsé (Barcelona, 1933) se convierte en protagonista único del documental Juan Marsé habla de Juan Marsé, una larga entrevista de Augusto M. Torres en la que repasa su trayectoria sin rehuir cuestiones como su dimisión de jurado del Premio Planeta o las adaptaciones al cine de algunas de sus novelas. A lo largo de 94 minutos, en plano fijo, con apenas unas imágenes de recurso de los libros que tiene en su despacho o de los bolígrafos que hay en su mesa, Marsé va desnudándose ante Torres —que no aparece en la filmación— y tanto rememora sus primeras lecturas de una obra sobre la heroína Genoveva de Brabante como asevera, contundente, que el título con el que ganó el premio Planeta Maria de la Pau Janer era “un bodrio tremendo”. Marsé en persona, junto con Augusto M. Torres, presentó el pasado 23 de enero la filmación, para la que sólo tuvo buenas palabras, a diferencia de lo que ocurre con las adaptaciones al celuloide de varios de sus relatos, y subrayó que está contento por lo dicho, porque “es todo verdad, y eso es lo importante”. En todo caso, de lo único que no está muy satisfecho es del inquietante movimiento de sus manos que no paran de rascar sus brazos y su cara. “¿Por qué diablos no mantengo las manos quietas? ¿Por qué me rasco tanto? Ni que fuera un actor italiano”, se cuestionó en su comparecencia. Rodada a lo largo de dos días y con ocho horas de metraje, reducidas a hora y media, Torres explicó que desde hace años quería hacer una entrevista de este tipo, en la que un personaje, distrayéndole lo menos posible, hablara sobre su trabajo, sin ningún tipo de veto. Marsé, al que no le costó nada integrarse en el proyecto, consideró que no cuenta “nada especial, ni nada que se supiera de alguna manera”, aunque precisó algunos puntos como su problema como jurado del premio Planeta o sus reuniones con José Manuel Lara relacionadas con ese asunto. En este sentido, en la película recuerda que cuando en los años 2004 y 2005 fue jurado del premio había cosas que no le gustaron y pidió cambios que al no producirse le llevaron a dimitir. A su juicio, los miembros del jurado eran “floreros” o actuaban como “funcionarios” del Grupo Planeta ante unos manuscritos de “muy bajo nivel”. “Cuando los periodistas me preguntaron qué me parecía a mí el nivel, dije que era no era bajo, sino subterráneo. Lara no me lo perdonó”, señala en un momento de la entrevista. Por otra parte, no esconde que detesta todas las adaptaciones cinematográficas de sus novelas al entender que son fallidas, lo que “la gente del cine no ha aceptado nunca”. “No sé por qué les cuesta tanto admitirlo. Lo que más me molesta es que pretendan comprar tu criterio”, zanjó. Respecto al hecho de que en su biblioteca tenga pegadas en la librería unas pequeñas tarjetas con frases como “El esmero en el trabajo es la única convicción moral del escritor”, de Ezra Pound, un escritor fascista, indicó que las tiene por gusto y que prefiere esas citas “a tener una foto de la señora de Cospedal”. Por otra parte, en el documental Juan Marsé avanza que está escribiendo una nueva novela, con trasfondo cinematográfico, que tiene como tema central la memoria y lo que ocurre con los recuerdos. Aunque hay un crimen, “no es una maldita novela negra”, espetó, tras reconocer que está “hasta el gorro” de la moda actual de que muchos escritores se pasen a este género. Tampoco obvió que se está escribiendo una biografía suya en la que se están descubriendo circunstancias sobre su familia biológica —él fue un niño adoptado— que ni él mismo conocía. Durante la rueda de prensa, el barcelonés tampoco rehuyó cuestiones relacionadas con el cierre de librerías por la crisis del sector o la irrupción del libro electrónico, que dice no poder utilizar porque su relación con las hojas y el papel no se lo permite. Sobre el cine, sostuvo que llegó a su máxima expresión narrativa entre los años treinta y cincuenta del siglo pasado, e inquirido sobre cuáles son para él los jóvenes valores de la narrativa en castellano dijo, tras un momento de reflexión, que son Cervantes y Calderón de la Barca. El documental Juan Marsé habla de Juan Marsé se estrenó la noche del 23 de enero en la Filmoteca de Catalunya, coincidiendo con el 80º aniversario del autor de Últimas tardes con Teresa, incluido en un ciclo en el que también se podrán visionar algunos de sus títulos preferidos como El ladrón de Bagdad. El ciclo se repitió en días posteriores en los cines Méliès de Barcelona. Fuentes: EFE • La Vanguardia *** Digitalizan en España biblioteca personal de Julio Cortázar Con motivo de conmemorarse en marzo próximo el medio siglo de la publicación de la novela Rayuela, del escritor argentino Julio Cortázar, la Fundación Juan March de Madrid, depositaria de la biblioteca personal del escritor argentino —que le fue donada por su albacea testamentaria Aurora Bernárdez—, está concluyendo el proceso de digitalización de buena parte de ese acervo literario para subirlo a la Web, como informó el diario Clarín el pasado 24 de enero. “Si bien no digitalizamos todo el contenido, sí lo hacemos con las portadas, las dedicatorias de otros intelectuales hispanoamericanos, las firmas que Cortázar ponía en los libros de su biblioteca, así como sus anotaciones personales. En algunos libros que compraba escribía su nombre, en otros el apellido con la fecha”, indica Paz Fernández, directora de la biblioteca de la fundación, a cargo de la digitalización. Según señala Fernández, hay un verdadero tesoro en el acervo, de cuya donación se cumple también un aniversario redondo: veinte años. “Cortázar conservaba en su piso de París libros firmados por Alejandra Pizarnik, Pablo Neruda, Rafael Alberti, muchos de Carlos Fuentes, entre numerosos escritores. Son obras dedicadas a Julio y Aurora, y a Julio y Carol”, continúa Fernández, refiriéndose a Carol Dunlop, segunda mujer del escritor. Las razones por las cuales no van a digitalizarse las 4.423 obras, estudios y papeles personales de la biblioteca de Cortázar son dos: el costo y los derechos de autor de muchos escritores que aún viven o que se encuentran todavía en dominio privado. “El interés de digitalizar esta biblioteca reside no sólo en los investigadores que nos solicitan el fondo, sino en los usuarios admiradores de la obra cortazariana. Para ellos será emocionante”, señaló Fernández. Además de las portadas, habrá muchos dibujos digitalizados que acompañaron las dedicatorias, y otros que hizo el propio autor de Bestiario: “Dentro de los libros hay boletos de metro o una entrada al cine, por eso es riesgoso dejarlos a la mano del público”, explicó la representante de la entidad madrileña. La Fundación March amplió la donación original con estudios sobre la obra de Cortázar o ediciones en otras lenguas, como la de Rayuela en serbio, por ejemplo. Además, a lo largo de la digitalización se descubrió que Cortázar era muy riguroso con las erratas y que entre sus libros no había ni un ejemplar de El Quijote, aunque sí obras de Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Nadine Gordimer, Juan y José Agustín Goytisolo, Marguerite Yourcenar, José Lezama Lima y otros. Todos los géneros literarios, arte, historia y filosofía son parte del tesoro que Cortázar albergaba en su departamento de la parisiense Rue de Martel. El acervo de la Fundación March contiene también apuntes de puño y letra con sus expresiones en español, francés o inglés, de acuerdo con la lengua en que leía. Hay varios ejemplares de Rayuela, incluso con el agregado que Cortázar le hizo 17 años después de publicada para corregir la omisión de la primera edición. El periodista y escritor español Jesús Marchamalo preparó, sobre esta biblioteca personal, un libro que saldrá en versión digital en los próximos meses. Cortázar y los libros: Un paseo por la biblioteca del autor de Rayuela, se adentra en las huellas de Cortázar a través de sus subrayados, sus páginas dobladas y los papeles en los cuales escribía (hojas de almanaques, recortes de diarios, etc.). Como decía Marguerite Yourcenar, esta es una de las mejores maneras de trazar un retrato de un escritor. En Buenos Aires, la Biblioteca Nacional de Argentina prepara asimismo un gran homenaje por el aniversario de la novela, con cuyo título se bautizará la Plaza del Lector, ubicada en avenida Las Heras y Agüero. Fuente: Clarín *** Dedicarán biblioteca digital al Quijote y a la literatura de su tiempo La obra capital de Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha, y documentos sobre la literatura de su época, estarán disponibles a finales de año en una plataforma digital que desarrollarán el Centro de Estudios Cervantinos y la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (FBVMC). Los responsables de ambas instituciones, Carlos Alvar Ezquerra y Manuel Bravo Lifante, respectivamente, firmaron el pasado 24 de enero un acuerdo de colaboración para poner en marcha este proyecto, que ofrecerá los mejores fondos disponibles sobre el autor del Quijote, informó en un comunicado la FBVMC. En la plataforma se incluirá la Gran Enciclopedia Cervantina, con más de 6.000 páginas impresas, y el Banco de imágenes del Quijote, que reúne, clasifica y etiqueta las más de 17.000 ilustraciones que existen de las ediciones quijotescas desde las primeras referencias de 1605 hasta el Quijote del Centenario de 1905. También la Biblioteca de Autor Miguel de Cervantes, que cuenta con su obra completa, los principales textos atribuidos, traducciones a distintas lenguas y libros inspirados en la vida o la obra de Cervantes, como El Quijote de los niños (1861), Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, del ecuatoriano Juan Montalvo, La ruta de Don Quijote, de Azorín, o Mito, de Antonio Buero Vallejo. Además se integrarán en esta plataforma una biblioteca cervantina de referencia y una colección de libros de caballería y materiales de apoyo compuesta por cuidadas ediciones de obras del género y guías de lectura. También, la revista Edad de Oro (publicada por la Universidad Autónoma de Madrid) y una selección de trabajos de Anales Cervantinos (del Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC). Gran parte de estos materiales ya están digitalizados pero hay bastantes que deben ser recopilados y digitalizados, por lo que se estima que la plataforma pueda estar operativa en el último cuatrimestre del año, según precisó la FBVMC. Una plataforma que no supondrá la conclusión de los trabajos, ya que el objetivo es que en el futuro se sumen otras entidades que tienen fondos de referencia sobre temas cervantinos. Fuente: EFE *** Roberto Bolaño ha liderado descargas en Memoria Chilena por tres años La versión en formato PDF del libro de cuentos Putas asesinas (http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0014535.pdf), del escritor Roberto Bolaño (Santiago, 1953; Barcelona, España, 2003), ha sido en 2010, 2011 y 2012 el más descargado en el portal Memoria Chilena (http://www.memoriachilena.cl), de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam, http://www.dibam.cl) de la nación sureña. En el mismo período le siguen Labradores, peones y proletarios, de Gabriel Salazar, y Chile, arte actual, de Gaspar Galaz y Milan Ivelic. Creado hace 10 años, Memoria Chilena partió con 50 investigaciones y 837 libros que se podían ver en línea y también descargar. En 2010 obtuvo el premio Stockholm Challenge (http://www.letralia.com/243/1201estocolmo.htm) en la categoría Cultura. El portal alberga en la actualidad más de 77 mil títulos, fotos, videos y artículos en línea, según informó el diario La Tercera el pasado 26 de enero. Daniela Shutte, coordinadora de Memoria Chilena, explica que en esta década se han digitalizado documentos patrimoniales de la Biblioteca Nacional de Chile, además de periódicos, manuscritos, revistas, fotografías, mapas, etc. Los libros disponibles hoy son 3.433. También las visitas han crecido: en relación al año pasado, las visitas al sitio prácticamente se doblaron, llegando a los tres millones 920 mil. Las descargas de documentos subieron en casi ocho millones, contabilizándose 23 millones. De ese total, Putas asesinas fue bajado 732.582 veces, casi cien mil veces más que en 2011. Bolaño suma más interesados: el noveno libro más descargado fue su novela Estrella distante, 233 mil veces. En el ranking de los 10 más solicitados de Memoria Chilena, este año hubo sorpresas: Apuntes para la historia de la cocina chilena, de Eugenio Pereira, con 332 mil bajadas; El niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios, con 303 mil, y Diccionario biográfico de Chile II, de Pedro Pablo Figueroa, descargado 293 mil veces. Este año será importante para Memoria Chilena. Se actualizará completamente el sitio para hacerlo más amigable y abierto a un diálogo con los usuarios. Esperan subir 140 mil páginas de diarios y revistas y apoyar con especiales la celebración de los 200 años de la Biblioteca Nacional. Fuente: La Tercera *** En marzo abrirá la casa museo de Vicente Huidobro La casa donde el poeta chileno Vicente Huidobro residió a partir de 1946 con su esposa Raquel Señoret y su hijo Vladimir, ha sido restaurada por la fundación que lleva el nombre del poeta y, tras obtener un proyecto Fondart por más de $148 millones, será abierta al público el próximo marzo, según informó el diario La Tercera el pasado 26 de enero. La inauguración es el inicio de las celebraciones de los 120 años del natalicio del padre del Creacionismo, quien nació el 10 de enero de 1893 y murió en esa casa —ubicada en Cartagena, en el litoral central chileno— menos de dos años después de ocuparla, el 2 de enero de 1948, a causa de un derrame cerebral, a los 54 años de edad. A la muerte de Huidobro, la casa, construida a inicios del siglo XX, vivió un destino incierto: fue administrada por sus hijos, luego adquirida por privados y sufrió severos daños por el terremoto de febrero de 2010. El museo será parte de un recorrido histórico: el “litoral de los poetas”. Ahí está el hogar de Pablo Neruda, en Isla Negra, con quien Huidobro protagonizó incendiarios enfrentamientos por la prensa, y también se puede divisar a Nicanor Parra, en su casa en Las Cruces. El lema es “Huidobro vuelve a casa”, dice Vicente García-Huidobro Santa Cruz, nieto del poeta y presidente de la fundación, sobre la apertura del hogar de Cartagena, que comenzó su remodelación y habilitación en enero del año pasado. Los trabajos están a cargo de Ossa Arquitectura, guiados por el arquitecto francés Christian Godart, mientras que la museografía fue realizada por Ana Eugenia Martínez. “Ella hizo el guión”, dice el presidente de la fundación creada en 1990, sobre la distribución del lugar, donde estará disponible el archivo del poeta, más de ocho mil documentos que incluyen manuscritos, correspondencia, testimonios de época y primeras ediciones de su obra compuesta de poemas, manifiestos, novelas y ensayos. Además, ahí están las cartas que recibió de poetas como Apollinaire, Breton, Tristan Tzara; fotografías de infancia, los retratos que le hiciron Pablo Picasso, Juan Gris, Hans Arp y textos visuales. También, la muestra permanente incluirá su colección de arte africano: 30 piezas entre máscaras y estatuillas conseguidas por el poeta, en la década del 20, en París. Macarena Cebrián, licenciada en arte a cargo del archivo, dice que la casa museo tendrá una sala especial de lectura. “Apelando al espíritu libre de su autor, el público podrá sentarse a ‘ver’ su obra. Habrá escritos en las paredes, proyecciones de sus poemas”. Sin embargo, el recorrido para que Huidobro vuelva a casa no ha sido fácil. La fundación recuperó la propiedad recién en 2011. Durante 20 años había sido administrada por el empresario Mario Lobo. Antes, incluso Nicanor Parra se interesó en adquirirla. “La fundación posee un patrimonio artístico y cultural muy valioso, pero carece de recursos”, señala García-Huidobro. El año pasado, la entidad recibió $47 millones del fondo estatal Bicentenario para habilitación y reconstrucción. “Se trabajó con un sistema antisísmico”, dice el nieto del autor de El espejo de agua. El Fondart recién adjudicado, en la línea de organizaciones culturales, permitirá completar las terminaciones y desarrollar labores de gestión y comunicación durante el año. También habrá una tienda y un café en el hogar, donde en sus últimos años Huidobro era visitado por amigos e integrantes de La Mandrágora, los surrealistas chilenos Teófilo Cid, Braulio Arenas, Enrique Gómez-Correa y Eduardo Anguita. El poeta de pasado glorioso descorchaba los vinos de la Viña Santa Rita y se paseaba con su revólver en el bolsillo, jugando al soldado retirado. Para 2014 la fundación pretende inaugurar el Parque Internacional de los Artistas. Será un conjunto de áreas verdes, que se emplazará en los alrededores de la casa de Cartagena y que unirá el museo con la tumba del poeta. Un espacio aún desolado, ubicado sobre la colina, donde su lápida dice: “Abrid la tumba. Al fondo de esta tumba se ve el mar”. Fuente: La Tercera *** Dominicana concede Premio Nacional de Literatura al poeta José Mármol El poeta y ensayista José Mármol (Santo Domingo, 1960) obtuvo el pasado sábado 26 de enero, bicentenario del nacimiento del político dominicano Juan Pablo Duarte, el Premio Nacional de Literatura de República Dominicana, galardón que tiene los auspicios de la Fundación Corripio. El anuncio fue hecho por el ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez, quien acompañado por el presidente de la Fundación Corripio, José Luis Corripio Estrada, dijo que el destacado escritor contribuye con sus valiosos aportes a la poesía dominicana. Mármol, que con sus 52 años es el ganador más joven del máximo reconocimiento de las letras dominicanas, lo recibe “por sus valiosos aportes a la poesía como primera figura de la llamada generación del 80”, así como “por sus decisivas contribuciones a la poética del pensar, sus profundos ensayos sobre la literatura dominicana, y la elevada calidad de su prosa contenida en sus libros de crítica literaria y aforismos, además del reconocimiento nacional e internacional de su obra conjunta”. Después de darse a conocer el veredicto, Corripio Estrada le dio la noticia por teléfono a Mármol, quien también conversó con el ministro Rodríguez. “Esto ha sido una gratísima sorpresa”, dijo el escritor. “Yo me siento bien orgulloso y recibo ese importantísimo galardón en un día tan especial como hoy, de verdad que el galardón es en el bicentenario de un hombre que, además de ser un fundador de la patria fue un gran pensador y un amante de la poesía y de las letras en general. Lo recibo sobre todo con humildad en nombre mío, de mi familia y de la generación a la que pertenezco”, expresó. Consideró que de esa forma se da una señal de que las nuevas generaciones entran a formar parte del más relevante galardón de las letras del país. “Muchas gracias a todos. La verdad es que me siento muy regocijado con esta noticia bajo lluvia en Santiago, donde estoy entrando ahora, y lo recibo sobre todo con humildad; así es que muchas gracias a todos”, agregó. El jurado, que tomó su decisión por unanimidad, tuvo entre sus miembros al ministro Rodríguez y estuvo compuesto además por Mateo Aquino Febrillet, rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); Carmen Pérez Valerio, representante de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra; Miguel Fiallo Calderón, rector de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña; Jesús Castro Marte, rector de la Universidad Católica de Santo Domingo; Rolando M. Guzmán, rector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec); Miguel Phipps, representante de la Universidad Central del Este; Jacinto Gimbernal, director ejecutivo de la Fundación Corripio, y el doctor Tulio Salvador Castaño Vélez, notario público. Mármol se graduó con honores de filosofía en la UASD y posteriormente obtuvo en el Intec un posgrado en lingüística aplicada. Sus obras han sido galardonadas en prestigiosos certámenes dentro y fuera de su país. Condujo por nueve años el programa cultural Conversación en La Catedral, que obtuvo tres nominaciones a los premios Casandra. Ha colaborado en los diarios Hoy y El Caribe. El escritor es creador de la corriente “Poética del Pensar”, seguida por los más destacados integrantes de la Generación de los 80, en cuyos postulados y praxis poética-escritural sustenta la indisoluble relación entre lenguaje y pensamiento, y en particular entre poesía y pensamiento. El premio tiene una dotación de un millón de pesos y un diploma, que serán entregados a Mármol en un acto a realizarse el martes 12 de febrero a las 7 de la noche en el Teatro Nacional. Fuentes: Diario Dominicano *** Falleció el historiador español Julio Aróstegui El historiador contemporáneo Julio Aróstegui falleció en Madrid a los 74 años de edad el pasado 28 de enero, después de haber sido hospitalizado durante varios días a causa de varias complicaciones cardíacas. Especialista en la Guerra Civil y la historia contemporánea española, Aróstegui fue galardonado con el Premio Nacional de Historia en 1981 en reconocimiento a sus trabajos sobre las Cortes de Cádiz, la represión franquista, el estalinismo, el carlismo o la historia europea. Fue catedrático emérito de historia contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y director de la Cátedra “Memoria Histórica del Siglo XX”, de la que además fue presidente honorífico. También fue profesor en la Universidad del País Vasco y en la Universidad Carlos III de Madrid. A finales de 2009 fue homenajeado por compañeros, alumnos, amigos y familiares en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. “Uno ha dado cosas, pero ha recibido muchas más de las que ha dado, y uno recuerda más lo que pudo hacer y no hizo, que lo que realmente llegó a hacer”, aseguró Aróstegui en aquel homenaje, en el que fue obsequiado con un volumen en el que se repasan los temas historiográficos abordados a lo largo de sus 44 años de vida profesional. Aróstegui fue coautor de varios libros y autor de La Junta de Defensa de Madrid: noviembre 1936-abril 1937 (1984), Francisco Largo Caballero: la última etapa de un líder obrero (1990), Los combatientes carlistas en la guerra civil española; 1936-1939 (1991), La investigación histórica: teoría y método (1995), La guerra civil, 1936-1939: la ruptura democrática (1996), La transición (1975-1982) (2000), Don Juan de Borbón (2002), La historia vivida: sobre la historia del presente (2004), La Guerra Civil española (2004), Largo Caballero: el tesón y la quimera (2013). Fuente: Madridiario *** Bolivia anuncia la creación del canal Culturas TV Culturas TV será el primer canal de televisión especializado del sistema de medios de comunicación de Bolivia y, tras una inversión de 150.000 dólares, comenzará a emitir desde el segundo trimestre de este año, informó el ministro de Culturas de la nación latinoamericana, Pablo Groux, el pasado 28 de enero. “Este primer mes se está iniciando la fase de contenidos, hacia el segundo trimestre del año podrá estar al aire”, dijo Groux durante la inauguración de unas jornadas dedicadas al periodismo cultural celebradas en el Centro Cultural de España en La Paz. El canal se unirá al grupo mediático que mantiene el gobierno boliviano y que está formado por Bolivia TV, la radio Patria Nueva, el periódico Cambio y la Agencia Boliviana de Información (ABI). Adicionalmente circula desde septiembre de 2012 la revista Identidades, editada también por el Ministerio de Culturas. Groux afirmó que el canal cultural producirá contenidos desde una perspectiva histórica, vinculada con la identidad boliviana, los eventos artísticos y científicos y la promoción del turismo, con una orientación especial hacia las comunidades indígenas. Sobre la financiación, Groux explicó que el monto inicial ha logrado cubrir el equipamiento para la producción de los contenidos. Al momento, 12 personas integran Culturas TV, que transmitirá durante 18 horas a escala nacional, “posiblemente”, por una de las ocho líneas de transmisión de Bolivia TV. “Vamos a ser un canal abierto, pero no podemos desaprovechar las oportunidades que nos da la tecnología digital”. Entre las proyecciones planteadas por el ministro Groux figura la posibilidad de transmitir 24 horas cada día y llegar a completar un personal de 50 profesionales, sin descartar una radio. “Es la responsabilidad de poder corregir esa falta de profundidad (de contenidos)”, afirmó la autoridad, luego de una reflexión en la que reclamó mayor participación de los medios privados en la reproducción de las culturas. “Tenemos un medio de comunicación estatal, Bolivia TV, pero es ahí donde más postergada está la atención que se le presta a las manifestaciones culturales, porque la mayor atención está en la política”, señaló el ministro. La autoridad indicó que los recursos humanos serán fundamentales para tener un medio de comunicación serio con características de edición de las mejores. “Que este proyecto, Culturas TV, nos ayude a descolonizar. El objetivo de poder llegar a este emprendimiento y recuperar la identidad (...) en la medida que alcancemos a llegar con contenidos que agraden, que seduzcan, vamos a poder recuperar una sociedad más fiel con lo que somos”, señaló la autoridad de Culturas. Fuente: La Razón *** La escritora Ana María Matute inaugura una biblioteca con su nombre La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, inauguró en el distrito madrileño de Carabanchel la Biblioteca Ana María Matute (Barcelona, 1925), en un acto celebrado el pasado 28 de enero y que contó con la presencia del delegado de las Artes, Deportes y Turismo, Fernando Villalonga, y de la propia escritora y académica. El centro responde a un nuevo modelo de biblioteca pública que aspira a integrarse en su entorno y ser centro de una política cultural a nivel local, basada en el concepto de la educación y la formación de las personas como medio de mejora a lo largo de la vida, prestando una especial atención a los niños y a los jóvenes. El Ayuntamiento de Madrid, además, rinde así homenaje a una de las voces más importantes de la literatura española contemporánea. “Hemos elegido tu nombre como una declaración de intenciones”, dijo Botella dirigiéndose a Matute. “Nos encantaría que tu pasión por contar historias, por la imaginación y por los libros se extendiera entre los madrileños”. La biblioteca se unirá al Plan de Fomento de la Lectura en el que participa toda la Red de Bibliotecas Públicas de España, y que tiene el objetivo de fomentar el uso de los centros como lugar de referencia para la búsqueda de información, pero también como espacio lúdico y de encuentro entre lectores. Durante 2012 las bibliotecas públicas de Madrid recibieron a más de dos millones de personas, prestaron casi dos millones y medio de libros, y contaron con casi 100.000 participantes en sus actividades culturales. A este nuevo centro se sumará en los próximos meses la Biblioteca Pública de la Casa de Fieras del Retiro. Construida de hormigón, acero y vidrio, busca generar espacios variados: luminosos para invitar a detenerse y ojear un libro, y menos iluminados donde concentrarse. En sus 3.369 m², el edificio genera espacios diáfanos para los diferentes usos, incluso con volúmenes independientes, y con particiones internas transparentes para permitir una visión más amplia del interior. Cuenta con 283 puestos de lectura y consulta, 78 puestos en sala de actividades, 37 puestos de Internet, un fondo documental de 73.668 ejemplares y 8.017 títulos multimedia repartidos por las diferentes plantas. El programa de actividades y talleres programados por la red se dirige tanto a adultos como a público infantil. Para el primer semestre de este año están programadas actividades de cuentacuentos infantiles, el 21 de febrero, 21 de marzo, 18 de abril, 23 de mayo, 20 de junio, 17 de octubre, 21 de noviembre y 5 de diciembre. Asimismo, habrá cuentacuentos para adultos el 5 de febrero, 5 de marzo, 23 de abril, 4 de junio, 15 de octubre y 5 de noviembre. Fuente: ABC *** Piden a Muñoz Molina que renuncie al Premio de Literatura de Jerusalén La Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (Rescop) y la Campaña Palestina de Boicot Cultural y Académico contra Israel (Pacbi) pidieron este 28 de enero al escritor Antonio Muñoz Molina que renuncie a recoger el Premio de Literatura de Jerusalén, que le fue concedido el pasado 9, como informáramos en nuestra edición 276 (http://www.letralia.com/276/0109munozmolina.htm). El autor de Sefarad fue galardonado con esta distinción literaria bienal de Jerusalén, por su “lenguaje universal” y su “talento para recrear los cambios vividos por la sociedad española”, según el jurado del premio, cuya entrega está prevista para este domingo 10 de febrero. La Rescop había escrito días antes a Muñoz Molina para comunicarle que había “recibido con estupor, tristeza e indignación la noticia de su viaje a Jerusalén el próximo 10 de febrero para recibir de manos del Presidente israelí y del alcalde de Jerusalén el Premio Jerusalén de Literatura”, señaló esa organización en un comunicado. Esta ONG pide al autor que “en representación de todas las personas defensoras de la paz, los derechos humanos y la legalidad internacional que se han adherido a la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra Israel (...) no legitime el sistema de ocupación, colonización y apartheid israelí”. La Rescop afirma en el comunicado que decenas de escritores, artistas e intelectuales se han negado a participar en eventos culturales “que persiguen echar una cortina de humo sobre los crímenes de Israel”. Por su parte, la Pacbi ha elegido la vía de la carta abierta para dirigirse a Muñoz Molina y en ella afirma que “los escritores que participan en eventos israelíes y reciben honores del Estado israelí, lo que hacen es ceder sus nombres a la propaganda de Estado, que no es más que un eje del programa de Marca Israel”. “Esta campaña”, asegura la Pacbi, “persigue hacer un lavado de imagen del sistema de opresión contra el pueblo palestino, incluyendo la ocupación de tierras palestinas, sus 223 asentamientos para población judía y su muro del apartheid que anexiona más tierras palestinas en violación del derecho internacional”. El jurado del Premio de Literatura de Jerusalén decidió otorgarle al escritor español la condecoración por su “extraordinaria perspectiva personal, la emoción hacia los pobres y oprimidos, los desplazados y los perseguidos” y su “magnífica integración de paisajes interiores y exteriores”. Asimismo, destacó la importancia de la “preservación de la memoria histórica”, la “fuerte conexión con la cultura, historia y literatura internacional” y el reflejo de los importantes cambios producidos en España en el siglo XX que plasman sus libros. Fuente: EFE *** Escritor cubano Ángel Santiesteban busca apoyo en proceso judicial El escritor y bloguero cubano Ángel Santiesteban, condenado a cinco años de prisión por violencia doméstica, inició hace algunas semanas una campaña alegando que los cargos en su contra tienen una motivación política, y acusó a los intelectuales de su país de permanecer en silencio por miedo a represalias. Algunos disidentes se unieron en apoyo de su causa, que fue abrazada también por Radio Martí, la emisora del gobierno estadounidense que transmite para Cuba. Sin embargo, otros colegas del escritor se mostraron reacios a tomar partido en un caso ambiguo y que involucra a una víctima presunta pero identificable de violencia doméstica. “Dar una opinión es difícil para nosotros. Se trata de una acusación doméstica por un incidente y es su (ex) esposa quien lo acusa”, dijo una escritora que conoce personalmente a Santiesteban y prefirió guardar anonimato debido a lo delicado del asunto. Tal como informamos en nuestra edición 256 (http://www.letralia.com/256/0810santiesteban.htm), en 2011 Santiesteban había denunciado en su blog, Los hijos que nadie quiso (http://loshijosquenadiequiso.blogspot.com), que las autoridades cubanas habrían captado a su ex mujer para utilizarla en su contra. En noviembre de 2012, además, denunció haber sido detenido y golpeado por las autoridades. Los detalles del expediente no se hicieron públicos en los medios de prensa de comunicación estatal, aunque el caso corrió de boca en boca en la comunidad de intelectuales. Funcionarios de gobierno, que considera a los disidentes como subversivos al servicio de intereses extranjeros, no respondieron a una solicitud de comentarios. Santiesteban fue condenado en diciembre por violación de domicilio y lesiones, acusado por su ex esposa en una causa judicial que se inició en 2009. Según la sentencia él entro a la casa y la sacudió. La condena fue confirmada el lunes 28 de enero por el Tribunal Supremo de la isla, por lo que es posible sea encarcelado en los próximos días. A diferencia de otros disidentes acusados en el pasado, se le permitió permanecer en libertad incluso luego de la condena. Santiesteban dijo el viernes 1 de febrero que es inocente y ni siquiera estaba en la casa ese día, a la par que insistió en que los fiscales exageraron y resucitaron los cargos para tratar de silenciar sus demandas por elecciones pluripartidistas y por la libre expresión en la isla. “Es un montaje armado a pedacitos, ellos tenían la esperanza de que yo cediera”, dijo Santiesteban, de 46 años de edad y quien ganó premios en Cuba y el extranjero por sus cuentos. Nacido en 1966 y graduado de dirección de cine, el narrador es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), un sindicato que agrupa a los principales creadores de la isla, muchos de ellos cercanos al gobierno. Para Santiesteban los otros miembros de la Uneac guardaron silencio por miedo a perder los favores gubernamentales. El escritor cubano Amir Valle, quien reside en Alemania desde 2006, calificó de “vergonzoso” que los intelectuales no se sumaran a la defensa de Santiesteban. “Es una persona que tiene impacto con sus escritos en el sector intelectual. Ellos necesitan quitarle todo el poder a las palabras de Ángel”, agregó. Sin embargo, otros más prudentes no se atreven a opinar por falta de información verificable. Elizardo Sánchez, un disidente que monitorea la situación de derechos humanos en la isla dijo que la organización que preside está todavía investigando y documentando el caso y se negó a emitir un juicio, salvo destacar la duración de la pena que le pareció sorprendente. “Si hubiera ocurrido un incidente doméstico se podría haber resuelto con una multa o sanción correccional, pero cinco años es muy severo”, expresó Sánchez. Fuentes: AP • Cubanet *** Viuda de Saramago podría llevarse a Lisboa el legado del escritor La periodista, escritora y traductora española Pilar del Río, viuda del escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, manifestó sentirse “indignada” por el poco afecto que demuestran los canarios por su marido y por el inmovilismo que dice ver en una sociedad como la española, se informó el pasado 28 de enero. El legado de Saramago (Portugal, 1922; Lanzarote, 2010) reposa en la actualidad en un museo levantado en su casa del municipio de Tías, en Lanzarote (Canarias). “¿A alguien le interesa que el espíritu de Saramago siga en Lanzarote?”, se pregunta antes de reconocer que hay veces en que se plantea desmontar la casa-museo y trasladar todas las pertenencias del escritor a Lisboa, donde está la Fundación Saramago. El Gobierno luso le ha dado no pocos tirones de orejas a la viuda del Nobel por conservar gran parte del legado del escritor fuera de Portugal. “No pido dinero, sólo afecto y orgullo de los canarios por tener la oportunidad de disfrutar de estas instalaciones”, subraya. Del Río lamenta que sean los canarios los que menos visiten el complejo cultural que ha levantado “con mucho esfuerzo, creando puestos de trabajo y pensando en los demás”, y critica que no exista ni la preocupación por poner en los mapas este enclave, para el que no existe ni señalización de llegada en las carreteras. “Yo me he puesto a trabajar, a crear este espacio, a ofrecer empleo, pero me pregunto qué han hecho los demás”, reflexiona mientras coloca una y otra vez los libros de la Biblioteca Saramago que se encuentran boca abajo. Escritora, periodista, traductora y lectora “empedernida”, Pilar del Río no se cansa de hablar de su marido, “un clásico y contemporáneo” al mismo tiempo que hizo del “humanismo” su bandera. La Academia sueca distinguió de hecho en 1998 a Saramago por su habilidad para plasmar en sus obras esa humanidad y compasión “con palabras maravillosas”, destaca sin olvidar que el poso comunista del escritor refleja una ideología que persigue siempre la “liberación” de las personas. Fuente: El Mercantil Valenciano *** Ana María Fuster Lavín publica (In)Somnio, su noveno libro Será presentado en la Librería Mágica de Río Piedras el sábado 16 de marzo con comentarios del escritor y traductor David Caleb Acevedo. El sello Isla Negra Editores (http://www.editorialislanegra.com) anunció a finales de enero el lanzamiento de (In)Somnio, una colección de relatos de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín (http://www.letralia.com/firmas/fusterlavinanamaria.htm) que constituye su noveno libro publicado y su retorno a la narrativa después de cinco años. (In)Somnio es, según la editorial, “una novela, o cuentos novelados, novela cuentada, heredera (i)legítima de Bocaccio”. Este nuevo libro de la premiada poeta, narradora y ensayista puertorriqueña “nos provocará más de un placer textual, mientras la exploración del gótico caribeño alcanza una de sus mejores momentos”. A modo de rompecabezas los insomnios, las pasiones y la muerte van construyendo cual páginas de un diario robado una historia o historias sorprendentes como terroríficas. En las páginas de este noveno título de Fuster Lavín el “gótico caribeño” se funde con la más desgarradora realidad del crimen y la locura, “esas pesadillas cargadas de insomnios” para llevar a una reflexión social contundente. La novelista española Laura Muñoz Hermida ha escrito que (In)somnio “es una bofetada de realidad, de miedos comunes y pasiones conocidas aunque a veces olvidadas. Invasiones de piel arañada que traen recuerdos y roces que acarician hasta la metamorfosis”. Comenta sobre (In)Somnio el escritor y profesor universitario, Daniel Torres: “Con este libro de historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño que ya habíamos degustado, tanto en su novela ‘cuentada’ Réquiem como en su libro de cuentos Bocetos de una ciudad silente. Nos recuerda a Howard Phillips Lovecraft, Anne Rice, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y Oliverio Girondo... Y así los seres de la noche, los vampiros, los ángeles, y los espantapájaros, pululan por las calles en una ciudad llamada San Juan, apalabrados por la escritura insomne de Fuster Lavín. Mucho cuidado al toparse con ellos en estas páginas deslumbrantes”. Fuster Lavín nació en San Juan, Puerto Rico, en 1967. Es narradora, poeta y corresponsal de prensa cultural, además de columnista en distintos medios digitales. Sus textos han sido publicados en prensa, revistas y antologías nacionales e internacionales. Así como traducidos al inglés, portugués e italiano. Entre sus libros publicados se destacan: Verdades caprichosas (2002, cuentos, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Réquiem (2005, novela cuentada, premiada por el PEN Club de Puerto Rico); El libro de las sombras (2006, poemario, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Leyendas de misterio (2006, cuentos infantiles); Bocetos de una ciudad silente (2007, cuentos); El cuerpo del delito (2009, poemario); El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (2010, poemario), Tras la sombra de la Luna (2011, poesía), e (In)Somnio, novela cuentada. Trabaja en un nuevo poemario y dos novelas. Escribe también en su blog, Bocetos de una ciudad silente (http://bocetosdeselene.blogspot.com). La presentación será el sábado 16 de marzo a las 4 de la tarde en la Librería Mágica de Río Piedras, a cargo del poeta y profesor universitario Alberto Martínez Márquez. Habrá comentarios por parte del escritor y traductor David Caleb Acevedo. También participarán como lectores Amarilis Tavárez, Marioantonio Rosa, José H. Cáez, Awilda Cáez y Fuster Lavín. Fuente: Isla Negra *** Designan al poeta William Osuna presidente de la Casa de Bello El poeta William Osuna (Caracas, 1948), quien hasta ahora había estado al frente de la Fundación Editorial El Perro y la Rana —emprendimiento del Estado venezolano para publicar libros de autores de todo el país—, fue designado presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, según se anunció el pasado 29 de enero. La designación de Osuna se produce tras el nombramiento de su anterior presidente, el escritor Luis Alberto Crespo, como embajador de Venezuela ante la Unesco. El anuncio fue hecho por el ministro de Cultura de Venezuela, Pedro Calzadilla, quien resaltó que Osuna tiene la tarea de potenciar esta institución. También conocida como la Casa de Bello, la institución tiene como objetivo estimular y difundir la creación literaria en su sentido más amplio, así como realizar una lectura del país a través del análisis y la interpretación de sus formas características de lenguaje, de sus manifestaciones estéticas y de sus maneras de enfocar y definir sus propios acontecimientos. Además de organizar cada año el Festival Mundial de Poesía, desarrolla su trabajo a través de talleres, eventos culturales y otras actividades, y sostiene una editorial propia. Calzadilla informó, asimismo, que el presidente de Monte Ávila Editores, el novelista Carlos Noguera, también se encargará de la Fundación Editorial El Perro y la Rana. “Carlos Noguera estará al frente de las dos editoriales buscando darle mayor coherencia y unidad a esos dos espacios que tienen la obligación de marchar acompasadamente”, expresó Calzadilla. Osuna obtuvo en 2007 el Premio Nacional de Literatura. Ha dirigido el taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg (1981), y el taller de poesía de la Casa de la Cultura de Maracay (1982). En 1985 coordinó un plan de alfabetización en el barrio Los Erasos, en Caracas, y entre 1991 y 1995 impartió la cátedra de poesía en la Universidad Metropolitana. Ha publicado Estos 81 (1978); Mas si yo fuese poeta, un buen poeta (1978); 1900 y otros poemas (1984); Antología de la mala calle (1990 y 1994); San José Blues + Epopeya del Guaire y otros poemas, y Miré los muros de la patria mía (2004). Fuente: AVN *** España aplaza convocatoria de las becas Séneca El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España anunció el pasado 29 de enero el aplazamiento definitivo de la convocatoria de las becas Séneca para el próximo curso, ante el aumento del número de estudiantes que se acogen al programa y las limitaciones presupuestarias. Dichas becas, de 500 euros anuales, facilitan la movilidad de estudiantes universitarios dentro de España. Los presupuestos del despacho para el año 2013 “no contemplan una posible convocatoria de las becas para el curso 2013-2014”, afirmó el propio ente en una nota aclaratoria enviada a los medios. Dicha partida presupuestaria, pese a haber sufrido un recorte del 17,2%, dispone de 721 millones de euros. El programa de becas Séneca para el curso 2012-2013 contó con un presupuesto de 10,26 millones de euros, de los que 3,59 millones corresponden al año 2012 y 6,67 millones al año 2013. Esta partida, que benefició a 2.050 estudiantes, sí está contemplada en los presupuestos generales del año 2013. “El nivel adquisitivo de las familias se ha visto reducido a consecuencia de la crisis, sin embargo, el umbral de las becas se ha mantenido inalterable”, se justificaban desde el ministerio. El departamento que dirige José Ignacio Wert reconoció que en la comparecencia de presupuestos del pasado mes de octubre ya adelantó que no se entregarían becas Séneca el curso que viene. “Se decidió dar prioridad a las becas generales, asegurando que cualquier estudiante que lo desee y que satisfaga unos requisitos académicos mínimos y económicos tenga acceso a la educación no obligatoria”, reza la nota aclaratoria. Fuente: Vozpópuli *** Premios Alba de Letras y Artes para Eduardo Galeano y Alicia Alonso Los Premios de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) de Letras y de Artes de 2012 fueron otorgados este miércoles 30 de enero al escritor uruguayo Eduardo Galeano, en reconocimiento a la obra de toda su vida, y a la bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso. El anuncio del galardón, en su sexta edición, se hizo durante la clausura, en La Habana, de la III Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, a la que asistió Alonso, junto a más de 600 intelectuales de 44 países que participaron en sus conferencias y debates. En el caso de Eduardo Galeano lo consideró “un cronista de su tiempo, certero y valiente”, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea, con un valioso aporte para la formación de la conciencia histórica de América Latina. El jurado internacional que concedió el premio valoró a Alonso, de 92 años y directora del Ballet Nacional de Cuba, como una de las personalidades más relevantes de la danza mundial y una figura “cimera” del ballet clásico en el ámbito latinoamericano, poseedora de una excepcional trayectoria artística. Los Premios Alba, creados en 2007, se otorgan a creadores vivos que hayan consagrado su obra a enriquecer el patrimonio cultural del continente con aportes originales. Fuente: EFE *** Margaret Atwood inaugurará en Bilbao el festival Gutun Zuria La sexta edición del festival literario Gutun Zuria, que organiza la Alhóndiga de Bilbao y que se celebrará entre el 11 y el 21 de abril, será inaugurada por la escritora canadiense Margaret Atwood (Ottawa, 1939), según se anunció el pasado 30 de enero. Ganadora del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008, Atwood —una escritora criada en el norte de Ontario y Quebec y formada en la Universidad de Toronto— ha publicado medio centenar de obras en el campo de la poesía, los ensayos y la literatura de ficción, y un perfil intelectual en el que destaca su compromiso con la justicia social. Su faceta más conocida es la de novelista, gracias a títulos como La mujer comestible (1970), El cuento de la doncella (1983), La novia ladrona (1994), Alias Grace (1996), y El asesino ciego, por la que fue galardonada con el Premio Booker en el año 2000. Atwood, traducida a más de 30 idiomas, escribe tanto en inglés como en francés. “El francés para los adjetivos, el inglés para los nombres”, dice. “El francés para los cumplidos, el inglés para las malas noticias. El inglés es, sin embargo, mi lengua principal, y como nunca ha sido tímido para tomar palabras de otras lenguas tiene un vocabulario enorme”. A lo largo de su historia Gutun Zuria ha contado con la presencia de autores como Eric Hobsbawm, Jorge Semprún, Ismail Kadaré, Hanif Kureisi, Slavoj Zizek, Salman Rushdie y Chuck Palahniuk, entre otros. Atwood vive actualmente en Toronto con el escritor Graeme Gibson. Ambos son, conjuntamente, presidentes de honor de la Sociedad de Aves Raras, perteneciente a Birdlife International. Atwood es, asimismo, vicepresidenta de PEN International. Fuente: El País *** Jordi Sierra i Fabra obtiene el Premio Anaya El escritor español Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) ha sido galardonado este 30 de enero con el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2013 por su novela Parco, que narra la vida de un adolescente en un centro tutelar de menores. El galardón, dotado con 18.000 euros, reconoce la “madurez creativa” del escritor, “con una técnica depurada e innovadora, donde se hace patente su personal estilo a base de frases cortas, ritmo ágil y brevedad”, informa la editorial en un comunicado. El jurado destacó “la originalidad de la estructura, que muestra el mundo interior del protagonista y sus luchas internas”, y resaltó que “siendo una historia dura, que es como una bofetada, posee un regusto de esperanza”. La novela se publicará en abril y está dirigida a lectores de 15 años en adelante. Sierra i Fabra describe su texto galardonado como una novela no usual. “Parco es un grito. Parco es una historia diferente, al límite, afilada, cortante como una cuchilla, contundente, directa, un pulso en tiempos oscuros, en el que las voces de los indignados se elevan por encima del miedo”, apunta. El autor catalán publicó su primer libro en 1972, y ha sido galardonado con una treintena de galardones literarios, entre otros el Nacional de Literatura Juvenil del Ministerio de Cultura en 2007 y, recientemente, el Premio La Galera Jóvenes Lectores 2013. El escritor encabeza la Fundación Taller de Letras que lleva su nombre en Medellín, Colombia, como culminación de toda una carrera y de su compromiso ético y social. El jurado del X Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil estuvo presidido por la ganadora de la pasada edición, la escritora Blanca Álvarez, además de otros miembros del mundo literario como Concepción Pardo (Bibliotecas Municipales de Fuenlabrada), Pilar Pérez (Librería El Dragón Lector), o R.A. Calle Morales (redactor de la revista El Templo de las Mil Puertas). En esta edición se presentaron 94 originales procedentes, además de España, de Argentina, México, República Dominicana, Alemania, Bélgica o Estados Unidos, entre otros países. Fuente: EFE *** Falleció el escritor mexicano Rubén Bonifaz Nuño Reconocido como el más notable traductor de los clásicos griegos y latinos, el poeta, catedrático, funcionario universitario e investigador, el humanista mexicano Rubén Bonifaz Nuño falleció este 31 de enero, a los 89 años, en Ciudad de México. Su amplia y destacada labor creativa y académica se desarrolló en diferentes ámbitos culturales. Muestra de ello es que fue integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro de la Academia Latinitate Fovendae de Roma. Fue fundador y director del Instituto de Investigaciones Filológicas y miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), y dirigió el Centro de Estudios para la Descolonización de México, además de ser parte de El Colegio Nacional. Como notable traductor del latín y del griego, tradujo 22 obras de clásicos grecolatinos —Ovidio, Catulo, Lucrecio, Píndaro, Eurípides y Homero, entre otros—, la mayoría de las cuales han sido publicadas en la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana. Además escribió ocho obras de interpretación crítica relativas a la cosmogonía del mundo prehispánico, con base en el estudio de su escultura. Entre su obra poética se encuentra Fuego de pobres (1961), La flama en el espejo (1971), As de oros (1981), Albur de amor (1987), El templo de su cuerpo (1992) y El manto y la corona (1958), lo consagran como uno de los poetas más altos en lengua española. En el volumen Poesía en Movimiento: México, 1915-1966, editado por Octavio Paz, Alí Chumacero y José Emilio Pacheco, entre otros poetas, se reconoce que el maestro Bonifaz Nuño es “dueño de una excepcional sabiduría técnica. Ha afinado la versificación hasta crear sus propias modalidades estróficas y una sintaxis peculiar que debe tanto a la poesía escrita como al lenguaje coloquial”. Entre los títulos más recientes que de su obra se ha publicado se encuentran Rubén Bonifaz Nuño: poesía, dos tomos editados por Gato Negro Ediciones y la Unam, una antología preparada por Pável Granados, César Arenas y Víctor Mantilla en torno a los temas de la vida cotidiana, la fraternidad, el paso del tiempo, la mujer y la labor poética. El sábado 2 de febrero el autor fue cremado; sus cenizas son conservadas por la familia hasta el día en que se realice un reconocimiento que organizan el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), la Unam, el Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, y que tendrá lugar probablemente a fines de este mes, como informó Paloma Guardia Montoya, hija adoptiva del escritor. “Los restos fueron llevados a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Coyoacán, donde los depositaron en un nicho de la familia, según fueron sus deseos; también dejó instrucciones para que su biblioteca, unos 10 o 15 mil ejemplares, no estoy segura de la cifra en este momento, serán vendidos a alguna institución para que se encargue de conservarlos y ponerlos a disposición de las nuevas generaciones, pues le importaba mucho fomentar la educación de los jóvenes”, comentó Guardia Montoya. Una parte de su acervo será entregado directamente al Colegio de México, pues se trata de material perteneciente a su biblioteca personal, a los que acostumbraba empastar en piel color rojo. “Esa sección, que él llamaba su egoteca, contiene tanto los materiales que él publicó como los dedicados a su producción, éstos se van directo al Colegio de México, para que también puedan ser consultados por especialistas o estudiantes; seguramente también habrá algunos materiales por publicar, que no son poemas, porque esos todos están impresos”. “Dejó de trabajar apenas hace 8 días, cuando cayó desmayado; estaba dedicado a la tradición de Marcial, junto con Bulmaro Reyes Coria, entre muchos otros materiales, pero ahora lo que corresponde hacer es reunirlos, catalogarlos y organizarlos; en verdad no se qué son, es un gran dolor para mí haberlo perdido, trabajé con él durante 32 años, fue él quien decidió que yo fuera su hija adoptiva... no sé qué hay inédito, pero en su momento lo daremos a conocer”, dijo Guardia Montoya. Fuentes: La Jornada • Tiempo en Línea *** Novela y cine negro tendrán congreso en la Universidad de Salamanca El IX Congreso de Novela y Cine Negro (http://www.congresonegro.com), que organiza la Universidad de Salamanca y que tendrá lugar del 16 al 19 de abril, buscará “reinventar el género”, a través de ponencias y películas abiertas a la sociedad. Así lo manifestó este 1 de febrero a los medios de comunicación uno de los directores de este congreso, Álex Martín Escribá, quien reconoció que con el paso del tiempo este género “ha dejado de tener reglas y es ya algo indefinible”. Además de asegurar que es un buen momento para “la novela negra”, el segundo de los directores del congreso, Javier Sánchez Zapatero, indicó que este tipo de literatura “cuenta cosas de la realidad que los medios de comunicación no relatan”. Es, por tanto, una forma “de expresar lo que ocurre en nuestro mundo”, agregó este profesor de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca. Junto a este noveno Congreso de Novela y Cine Negro, que lleva por título “La (re)invención de un género”, también se han convocado dos premios literarios, el de Microrrelatos Negros y el de Novela “Pata Negra” a la mejor novela del año, escrita en castellano, cuyos ganadores se darán a conocer durante la semana del 16 al 19 de abril. El premio de microrrelatos estará abierto a la participación de todos los que lo deseen y que hasta el 31 de marzo podrán enviar sus escritos, con un máximo de 500 caracteres, a la organización del congreso. Álex Martín añadió además que para esta novena edición se presentaron más de 150 comunicaciones de estudiosos y expertos en cine y novela negra de Europa y de Estados Unidos. Además, se van a realizar actividades para acercar el congreso a la sociedad de Salamanca con el objetivo de abrir todas sus sesiones “al público”. Por su parte, Javier Sánchez Zapatero indicó que confía en que en los próximos años el congreso se convierta en un festival, para lo que sería necesario “una mayor financiación y un mayor compromiso de empresas que permitan más actividades y una supervivencia en el futuro”. Fuente: EFE *** Denuncian desalojo forzoso de una casa de cultura en Venezuela La secretaria de Gobierno del estado Miranda, Adriana D’Elia, denunció el pasado 2 de febrero un desalojo forzoso de la casa de la cultura ubicada en la población de Cúa, tras el anuncio del vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sobre la expropiación del lugar. “Tenemos presencia de la Guardia Nacional desalojando a los funcionarios, cambiado cerraduras (...). Hay un procedimiento de facto, se produce una lesión moral a nuestros funcionarios que son desalojados por la Guardia en términos intempestivos”, manifestó en declaraciones a la prensa. Aseguró que no tienen notificación formal, “sólo el anuncio en televisión del vicepresidente y hoy la presencia de la Guardia Nacional”. Calificó como una “medida politiquera” la acción, “donde un nivel de gobierno expropia a otro nivel de gobierno cuando se puede hacer un acuerdo de colaboración”. Tildó de “ilógico” el procedimiento y refirió que la orden a los trabajadores es mantener la calma. “No tiene sentido un enfrentamiento cuando nosotros reconocemos que la casa es un bien de la nación (...). No queremos que se convierta en una casa del PSUV”. Fuente: El Nacional *** Sellos venezolanos Alfa y Puntocero venden sus libros en MercadoLibre Desde el mes de enero, los sellos venezolanos Editorial Alfa y Ediciones Puntocero tienen un nuevo canal de venta de sus libros a través del portal de comercio virtual Mercado Libre Venezuela (http://www.mercadolibre.com.ve), según informaron este lunes 4 a través de un comunicado. Caracas muerde, de Héctor Torres (http://www.letralia.com/firmas/torreshector.htm); Los incurables, de Federico Vegas; Miniaturas salvajes, de Salvador Fleján (http://www.letralia.com/firmas/flejansalvador.htm), y El fabricante de peinetas, de Inés Quintero, son algunos de los títulos —más de cuarenta, en total— disponibles en el perfil de Librería El Paseante (http://bit.ly/YxiUwj), único vendedor autorizado de estos sellos en el portal. Los lectores pueden adquirir los libros mediante tarjeta de crédito, transferencia bancaria u otros mecanismos, y recibirlos en la casa o la oficina con la garantía de que serán ediciones nuevas y originales. Librería El Paseante ampliará el catálogo en forma paulatina. Además, es posible adquirir cualquier título de estas editoriales, incluso si no está disponible en el portal, escribiendo a las direcciones electrónicas contacto@editorial-alfa.com o contacto@edicionespuntocero.com, según el caso. Fuente: Alfa *** Encuentran poemas inéditos de Mario Benedetti El Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti, de la Universidad de Alicante (UA), en España, ha descubierto dos poemas manuscritos inéditos con motivo de la catalogación de los más de 6.000 volúmenes donados a la institución por el poeta uruguayo. Según un comunicado de la UA hecho público este 4 de febrero, Benedetti donó en 2006 su biblioteca personal al centro de estudios de su nombre en Alicante, donde se emprendió un proceso de catalogación que ha permitido el hallazgo de las composiciones “Miedo y coraje” y “Esperas”. Ambos se hallaban guardados en el interior del libro Insomnios y duermevelas, publicado en 2002. La bibliotecaria María José Giménez encontró los papeles manuscritos, que han sido catalogados como inéditos tras una investigación realizada por los profesores universitarios José Carlos Rovira y Eva Valero. Este estudio ha permitido reconstruir una probable historia de los manuscritos a partir de que, el 23 de abril de 2002, el periódico La Nación de Buenos Aires publicara la noticia de la presentación del libro Insomnios y duermevelas. En esa información se cita la lectura de unos poemas inéditos (entre los que se encuentra el hallado “Miedo y coraje”) que el poeta escribió a sus 82 años, días antes de la citada presentación, aunque finalmente dos de ellos no fueron publicados en volumen alguno. Previamente a ese 23 de abril, Benedetti había presentado el libro en Montevideo y en la Casa de América en Madrid, en un acto con Luis García Montero y Joaquín Sabina. Por todo ello es razonable pensar, según la investigadora Valero, que el poeta “viajaría con dicho ejemplar a Montevideo y a Buenos Aires, dejando olvidados estos poemas en su interior, para llegar dicho libro en 2006 a la Universidad de Alicante con la donación de su biblioteca”. Al conocer que Benedetti leyó “Miedo y coraje” en 2002 como poema inédito, los profesores de la UA han comprobado que ninguna de estas dos obras se encuentra entre sus libros publicados desde 2002. Los documentos que alberga el Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti adquieren un especial significado con estas dos nuevas aportaciones y se suman al valor de las dedicatorias al uruguayo de los principales escritores del siglo XX en las obras de su biblioteca personal, además de anotaciones del poeta en sus libros y otros documentos. Fuente: AFP *** Nicaragua recibe este mes a poetas de todo el mundo Más de 130 poetas de 60 países asistirán al IX Festival Internacional de Poesía de Granada (http://www.festivalpoesianicaragua.com), a realizarse del 17 al 24 de febrero en Nicaragua, confirmó el poeta Francisco de Asís Fernández, presidente del evento, durante una conferencia de prensa brindada en la Casa de los Tres Mundos, de esta ciudad nicaragüense. De Asís Fernández dijo que este es ya “el festival de poesía más grande del mundo”, porque asistirán 91 poetas internacionales —y el resto de Nicaragua—, y agregó que los asistentes al evento dispondrán de un “reporte mundial de la poesía” que les permitirá conocer lo que se está escribiendo en Francia, Alemania, Japón, China, Bangladesh, España, Estados Unidos, Reino Unido, México, China Taiwán, Cuba, Belice, Haití, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Centroamérica, así como en Nicaragua. Por otro lado agradeció la presencia de León de la Torre Krais, embajador de España en Nicaragua, y presidente de honor del festival. “Es lo mejor que le ha pasado al festival”, afirmó al referirse al apoyo extraordinario que le ha brindado a este cónclave mundial de la poesía en las últimas ediciones, así como la presente. “Este es uno de los festivales más importantes del mundo y ha venido a marcar un hito dentro de la historia cultural de Nicaragua”, dijo De la Torre Krais. Para el año que viene, destacó, “el X Festival Internacional de Poesía estará dedicado al poeta Rubén Darío”, una de las mayores figuras del modernismo en Hispanoamérica. Luis Morales Alonso, director del Instituto Nicaragüense de Cultura, manifestó que este festival es una fiesta nacional e internacional de la poesía y la cultura, razón por la cual han puesto a su servicio el espacio del Convento de San Francisco, donde habrá lecturas, recitales, presentaciones de libros y ponencias literarias. Por su lado, el vicealcalde de Granada, Arturo Correa, dijo que “un festival de poesía como este no existe otro en el mundo”, por lo que se ven comprometidos a dar su respaldo y esperarán a los turistas con una ciudad limpia y ordenada, segura y digna del evento. Entre las principales actividades del programa se encuentran la Feria Internacional del Libro en Centroamérica (Filcen 2013), talleres y conferencias literarias impartidas por Margaret Randall, de Estados Unidos, y Wanda Cosme, de Puerto Rico, entre otros destacados autores. Una mesa redonda patrocinada por la Unión Europea que se va a llamar “La poesía centroamericana como fuente de identidad regional”, otra sobre la vida y obra del poeta Ernesto Cardenal; habrá lecturas de poetas mujeres, de jóvenes y de micrófono abierto, y la presentación del libro La traición de los sueños, del poeta Francisco de Asís Fernández. Asimismo se inaugurará el desfile de comparsas con todas las manifestaciones del folclor nicaragüense, y de lecturas en las esquinas de Granada de los poetas del mundo y de Nicaragua. En este carnaval están presentes más de 120 bailantes provenientes de los municipios y de Granada. Fuente: Estrategia & Negocios *** Escritores peruanos de fantasía y ciencia ficción se reunirán en Lima El Auditorio Principal de la Casa de la Literatura Peruana, en Lima, albergará, del 21 al 23 de febrero, el Tercer Congreso Nacional de Escritores de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Peruana, evento que reunirá a unos cincuenta ponentes, entre escritores e investigadores. Entre los autores participantes se encuentran Carlos Calderón Fajardo, Enrique Prochazka, Juan Rivera Saavedra, Lucho Zúñiga, José Donayre (http://www.letralia.com/firmas/donayrejose.htm), José Güich, Julio Zavala Vega, William Guillén Padilla, Esteban Quiroz, Dany Salvatierra, Paco Bardales, Alessandro Pucci, Carlos de la Torre, Alberto Benza, Alejandro Neyra, Carlos Freyre, Iván Bolaños, Hans Rothgiesser, Aurora Seldon, Carlos Saldívar, Daniel Salvo, Juan Mujica Tedin, Carlos Echevarría, David López Alfaro, Marco Alberca, Luis Arbaiza, Benigno Palero, Daniel Romero Vargas, Carlo Stagnaro Babbini, Sophie Canal (http://www.letralia.com/firmas/canalsophie.htm) y Juan Carlos Townsend. También, Christian Espinoza, Óscar Gallegos Santiago, Fernando Honorio, Nehemías Vega, César Espinoza, Jhonny Pacheco, Juan Cuya, Daniel Carrillo, Jonathan Suárez Quispe, Víctor Hugo Asencios y Diana Rodríguez Díaz. El programa incluye las conferencias magistrales de Juan Rivera Saavedra (“¿Cómo elaborar un guión de cómic, cuento o novela?”), Enrique Prochazka (“Y colgué el tubo: los marcadores tecnológicos y la ficción”) y Elton Honores (“Zombies en Lima o el paroxismo en el fin de los tiempos”), además de la mesa tributo a la obra y trayectoria de Carlos Calderón Fajardo (1946) y mesas de estudio en homenaje a José B. Adolph (1933-2008), al celebrarse 80 años de su nacimiento y 5 de su partida. Además, habrá actividades paralelas como las presentaciones de los libros Doble de vampiro, de José Donayre; Retorno en tiempo real y siete cuentos más, de William Guillén Padilla, y Narrativas del caos, de Elton Honores; y la venta de libros de las editoriales Cuerpo de la Metáfora, Borrador Editores, Casatomada, Micrópolis, Tinta Expresa, Ínsula Barataria, Umbral, El Horla Fanzine de Fantasía, Terror y Ciencia-Ficción, y El Gato Descalzo E-Book. El ingreso es libre a todas las actividades. Fuente: Caslit ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === José Lezama Lima y “el saxofón sutil” Mario Palou ================ El 9 de agosto se cumple un aniversario más de la muerte del escritor cubano José Lezama Lima (1910-1976), autor de la novela Paradiso y de una extensa obra poética y ensayística. Este asmático alucinado y solitario es bien conocido por la complejidad formal de su discurso, tanto poético como narrativo, del cual Paradiso, así como Opiano Licario, son una muestra en la que se fusionan diversos elementos de la cultura universal como la teología, la mitología y las filosofías orientales, por sólo señalar algunos. Todos estos componentes no sólo forman parte de su ideología y bagaje cultural, sino también determinarán en alguna medida el lenguaje tan particular con el que el autor describe y define el entorno perceptual que le rodea. Aunque muchos son los temas que la obra de J.L.L. generan y proponen, lo que nos interesa abordar es un aspecto de la vida del autor que han pasado por alto los especialistas e investigadores de su obra, algo tan banal y cotidiano como el uso de broncodilatadores o “polvos fumigatorios”, como Lezama solía llamar al producto que usaba para combatir los síntomas del asma. Estos polvos estaban compuestos de efedrina, elemento químico activo de muchos de los psicodélicos conocidos. Otro gran asmático, Marcel Proust, también hizo uso de los polvos broncodilatadores con base de opio y láudano para aliviar sus continuos ataques de asma. Tanto en Proust como en Lezama los efectos secundarios de la bencedrina se expresaban en uno y en otro de manera distinta. En Lezama estos efectos tomaban un carácter estético visual. Sigmund Freud definió el placer de mirar como scopophilia, del que se derivaron el voyerismo y el fetichismo, que según Freud tienen sus raíces en la infancia, y aunque ésta siempre se asocia a una patología, las scopophilia no necesariamente tienen que tener una connotación psicopatológica. Esta experiencia visual en Lezama lo llevó a aceptar al barroquismo como un exceso del sentido de la vista, una cultura de la imagen. En cambio, en Marcel Proust su asma se manifestaba de manera distinta, haciendo énfasis en la memoria y la experiencia sensorial asociada a ella en el monólogo interior, así como una percepción alterada del tiempo que incorpora a su estilo narrativo. Proust muere a los 51 años con unos pulmones totalmente debilitados por el uso y abuso continuo de estos inhaladores y las drogas. En la edición crítica de Paradiso (Cintio Vitier, 1988; Madrid, pág. 488, notas finales al capítulo IX) encontramos que este tema se cita como un dato adicional sin detenerse en los posibles efectos de su uso en Lezama. Estos broncodilatadores, muy populares en Cuba, eran la terapia más efectiva para aliviar la respiración jadeante debido al estrechamiento o vías respiratorias angostadas, pero que no sólo operan como relajantes musculares, sino que también son un potente estimulante del sistema nervioso simpático y producen como efectos secundarios alteraciones perceptuales que inducen a estados hipnagógicos, o irrupciones visuales de carácter onírico en extremo breves y sorpresivos, que siempre tienen lugar entre la vigilia y el sueño. “...Yo, en cambio vivo como los suicidas, me sumerjo en la muerte y al despertar me entrego a los placeres de la resurrección” (“Conversaciones con Lezama Lima”, Artes poéticas; http://bit.ly/WmAowG). La relación de la efedrina y la dilatación de las vías respiratorias, así como de sus efectos psicoactivos, es ancestral. La efedrina es derivada de una planta conocida como efedra. Restos de ella fueron encontrados en las cuevas de Shanidar, en Irak, junto con otros artefactos funerarios en una tumba donde fueron hallados varios fósiles de neandertales de hace 50.000 años aproximadamente. En Grecia era de uso común. Plinio el Viejo lo recomendaba como un estimulante muy efectivo para la relajación de los alveolos pulmonares. En China era conocido como mahuang entre los taoístas, pero no es hasta 1770 que el médico británico Philip Stern inventó el primer inhalador de bencedrina conocido como “éter balsámico”. En 1887 el químico japonés Nagai aisló y extrajo de la efedra un sustituto conocido como efedrina, que finalmente en 1920 se comercializa como un broncodilatador llamado Asthamatol. Lezama Lima dependió toda su vida de estos productos, ya fuera en sus formas más primitivas como “humores inhalantes” o con la aparición de los más sofisticados inhaladores o vaporizadores mecánicos. En el capítulo IX, pág. 232, edición crítica de C. Vitier, 1988, Madrid, encontramos una descripción de su aplicación y uso: “Oyó en el comedor la conversación de su madre con sus hermanas, no lo habían querido levantar ni avisarle que iban a comer, pues cuando tenía asma nada le hacía tanto bien como entregarse al sueño, aunque éste fuera producido por las nubes de los polvos fumigatorios que comenzaban a dilatar el ramaje de su árbol bronquial, hasta lograr la equivalencia armónica entre el espacio interior y el espacio externo”. Estos polvos se quemaban en un recipiente de metal o cristal, las ventanas y puertas eran cerradas para que el humo ocupara la habitación y así ser inhalados. Cuando comenzaba a hacer efecto los bronquios se dilataban facilitando la respiración e inducían en la persona un estado de somnolencia acompañado de una marcada distorsión de la audición y la percepción del tiempo. Al cerrar los ojos una profusión de imágenes se proyecta ante el campo visual interno. Y continúa Lezama: “Ese humo lento, y yo diría como lentificado, se iba expandiendo por los poros, ocupando todo el organismo, como una divinidad que fuera expandiendo una alfombra para hacer de cada pisada humana una maravillosa escala de ritmos, de algodón y de silencios multiplicados por ecos infinitos en las grutas donde se entreabren catedrales o elefantes transparentes, formados por inmóviles oleadas de estalactitas...”. En qué medida el uso de la efedrina pudo o no haber tenido en Lezama una influencia en su modo de percibir la realidad inmediata y para ello recrear el idioma y un estilo literario capaz de expresar esta visión onírica mientras el individuo continuaba despierto, es algo que les queda a los investigadores futuros por dilucidar. La estructura narrativa de Lezama es en su raíz, como bien estableció Heráclito, un continuo fluir donde todo se transforma y transcurre y nada es uno y lo mismo, todo deviene... es. Estos estados de conciencia son distorsionados por los efectos fisiológicos de la sustancia. La epifanía estética, el asombro, la violación del determinismo lógico en el uso del lenguaje cotidiano, la búsqueda de un modo de expresar relaciones no causales, y la percepción de la luz como entidad trascendente y animada, son para Lezama objeto de reflexión. Así lo podemos constatar en su concepto de lo que él denominó “vivencia oblicua”, un sistema de asociaciones causales creadas para responder a un hecho irreal, lo que Lezama denominó el “súbito”, un esclarecimiento sorpresivo e insospechado de esta compleja interrelación asociativa. Quizás la presencia de la efedrina y las posibilidades de exploración de la realidad alterna que le proporcionaba fue lo que llevó a Lezama a referirse a su inhalador como “su saxofón sutil” con el que decía sostener “interesantes conversaciones” (Paradiso, edición crítica, pág. 489). En cuanto a materia religiosa, de Lezama podría decirse otro tanto. La llamada experiencia unitaria o mística no le era ajena. “El sueño artificial que lo aliviaba lo convertía a su vez en el análogo o pareja de los contrarios más inesperados en sus mutaciones...” (Paradiso, pág. 232). Y continúa: “Cuando salía de ese sueño provocado, no obstante la anterior situación dual, se sentía con la alegría de una reconciliación. Por ese artificio iba recuperando su naturaleza...” (Paradiso, pág. 233). La experiencia no ordinaria de conciencia en cualquiera de sus manifestaciones se caracteriza por una reintegración o tendencia a promover el acceso a estados superiores no duales de conciencia. No es la intención de este trabajo reducir la genialidad de Lezama a un elemento tangencial de su vida como fue su asma y el modo de combatirlo, y las posibles influencias de éstos en la estructura narrativa, tanto de sus novelas y relatos como de su poesía. ¿Cuáles pueden haber sido las conversaciones interesantes que Lezama sostenía con su saxofón sutil? Sospechamos que de algún modo se esconden detrás del barroquismo verbal de su imaginería inducida. ** Mario Palou http://www.letralia.com/firmas/paloumario.htm Escritor e investigador estadounidense. Ha cursado estudios en EUA, Cuba y Puerto Rico. Se ha especializado en temas de religión, psicología y antropología. Ha publicado artículos periodísticos y de investigación en las revistas Hombre de Mundo, Geomundo y Mundo 21 y en el Diario de las Américas. Colaboró en la redacción y edición de cuatro libros (publicados) para la colección Libros especiales de la Editorial América: El tarot: manual práctico, 1988; Recordando sus vidas pasadas, 1991; El embarazo: relajación y acondicionamiento psicológico, 1990, y Las claves de la conquista interior, 1991. === Ferminillo (o la posible infancia de Ramón de Garciasol) ============== === José Ruiz Guirado ===================================================== Nací en un hogar de trabajadores y la pobreza me educó muy bien para conseguir renunciar a lo innecesario. Ramón de Garciasol Algunas precisiones Para el gran público, el nombre de Ramón de Garciasol posiblemente no le diga nada. O, en el mejor de los casos, les suene si cambiáramos la ele final y la pusiéramos delante de la a, lo que nos daría Garcilaso. Ramón de Garciasol es el seudónimo del escritor Miguel Alonso Calvo. El propio autor explica por qué se refugió en él. Para ello tenemos que remontarnos al 31 de mayo de 1936, cuando el prestigioso diario madrileño El Sol da cuenta de la aparición del libro Poemas del tiempo nuevo, de Miguel Alonso Calvo, a la sazón estudiante, de veintidós años. En el Madrid del año siguiente, calendas en las que la guerra civil pasa por momentos enconados, aparece el libro Alba de sangre, del mismo autor. Algunos amigos consideran que aquel libro “es un libro de paredón”. “Para evitarlo”, explica el propio autor, “en lo que me correspondiese, me acogí al Ramón de Garciasol, que se me ocurrió en Murcia, soldado prisionero de guerra en el 45º Batallón”. El ilustre dramaturgo y amigo de la infancia, Antonio Buero Vallejo, en su prólogo a Segunda selección de mis poemas (Ramón de Garciasol, Madrid, Espasa Calpe, 1980, Selección Austral, 71), nos ha dejado en galana prosa una de las más conmovedoras biografías del poeta, a las que se le unen —estudios, ensayos, notas biográficas— las de Manuel Andújar, Benito de Lucas, José Luis Cano, Ángel Crespo, Elsa Leonor di Santo, Guillermo Díaz Plaja, Leopoldo de Luis, Francisco Maldonado de Guevara, José Gerardo Manrique de Lara, Manuel Mantero, Emilio Miró, Antonio Pereira, Domingo Pérez Minik, Federico Carlos Sainz de Robles, María Salgado, Alberto Sánchez, Dámaso Alonso, Jesús Villas Pasteur, Concha Zardoya, Francisco Márquez Villanueva; que unidos al número 103 de la revista Anthropos (“Ramón de Garciasol, una poética de la otredad”), diciembre de 1989, constituyen el corpus de la vida y obra de Ramón de Garciasol. Por tanto, lo que se pretende aportar aquí, si se alcanza, es una parcela del legado de Miguel Alonso Calvo —la de su niñez. El propio Buero Vallejo, en el prólogo citado, define el humanismo “como la mayor de sus religiones”. Tuve la fortuna de conocer al poeta en 1980 y desde entonces, hasta su muerte en 1995, hemos mantenido una amistad fraternal. No ha dejado ni un solo día de darme consejos, de enseñarme, de recomendarme lecturas que me obligaba a leer, como si del profesor se tratase. Su vista ya era escasa. Me pidió que le pasase a máquina una obra ingente, Cuadernos de Miguel Alonso, dos tomos en papel de Biblia con más de mil páginas cada uno que publicó la editorial Anthropos, en coedición con el Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Tarea que me permitió estar en permanente contacto con él. Y lo que es más importante: insistir año tras año en el estilo y el idioma de uno de nuestros señeros escritores. Mi aportación no pretende ser más que la evocación de los recuerdos del talante humano de nuestro escritor. Para ello nos hemos remontado a la patria de cualquier escritor —la infancia. He creído necesario reproducir, antes de entrar en detalles, la entrevista publicada en la revista Alcarria Alta (Nº 75, noviembre de 1988). Esclarecedora para el conocimiento de Miguel Alonso Calvo (Ramón de Garciasol). Ramón de Garciasol es el seudónimo de Miguel Alonso Calvo, uno de los más grandes poetas alcarreños. Nacido en Humanes de Mohernando en 1913, otro escritor, Francisco Umbral, lo describió como “guadalajareño feo y recio, con algunas verrugas, como Azaña, hijo de zapatero remendón, que estudió con mucho provecho en las mismas aulas que Buero Vallejo (amigos de toda la vida), y que sufrió cárceles, fríos y hambres de posguerra”. Los estudios referidos por Umbral fueron realizados por Garciasol en el actual instituto Brianda de Mendoza, anteriormente Instituto General Técnico de Segunda Enseñanza. Su pasado republicano vino a trastocar su carrera como abogado o su dedicación a la enseñanza. Recomendado un día por el doctor Marañón, su amigo, a José María Cossio, trabajó en la editorial Espasa-Calpe como corrector de pruebas. Precursor de la poesía social, que presenta la constante de una preocupación por el hombre, tiene, con su sentido religioso, una trascendencia metafísica. Si en la poesía de Garciasol están Machado y Unamuno, en el ensayismo lírico y ético se detecta la presencia de Azaña. —¿Cuándo comenzó a escribir? —Yo empecé a escribir a los seis años pero, como es lógico, me lo callaba. Por instinto, al oír cantar a los mozos en las rondas y a las gentes en el pueblo, me empezó a sonar el ritmo y la rima. Cuando ingresé en el Instituto comencé a escribir más desvergonzadamente, sin pudor alguno y, además en las fiestas del Instituto pronunciaba un discurso en nombre de los alumnos. Incluso hacía algunos romancillos a las novias de los amigos y, a cambio, me invitaban a vermú. Mi problema era la facilidad y tenía que defenderme de ella. Uno de los grandes peligros de la persona dotada es que no se haga un buen gusto o una cultura y no elimine cosas para ir a lo esencial. La resonancia y la suerte oficial son otra cosa. Hace falta mucho valor para quedarse solo. —¿Dónde están sus raíces y cuáles son los escritores en lengua castellana que más le han impresionado? —Una primera educación poética o unos inicios poéticos creo tenerlos en la canción popular: en las canciones de niños en las plazas, las canciones de la trilla o canciones de ronda. Luego, después, en el Instituto tuve un maestro importantísimo que se llamaba Jorge Moya: quizá el poeta que ha hecho la mejor poesía alcarreña de todos los tiempos. También debo mi formación a Berceo, al Arcipreste de Hita, Manrique y no digamos a Cervantes que ha sido una devoción mía desde chico. —Sin embargo, de su primer libro, Poemas de un tiempo nuevo, se desprende una formación más vanguardista que clasista. —Mi primer libro, Poemas de un tiempo nuevo, lo publiqué unos meses antes de la guerra civil y en él ya se anticipa la poesía social que iba a venir después. Por su título podía indicar esto, pero se refería al tiempo nuevo en lo histórico, en lo cultural y en lo social, pero no en la vanguardia literaria. —¿Qué es lo que usted entiende por poesía social? —La poesía social no es poesía política, ni es poesía cívica propiamente dicha, sino más bien una defensa del hombre. Mi preocupación es averiguar por el camino poético, que no es el de la metafísica o el de la filosofía, en qué consiste el hombre y para qué está en el mundo. —¿Está usted diciendo de alguna manera que la poesía es una forma de conocimiento? —No es que lo esté diciendo, es que lo aseguro. Ortega primero dijo: “La poesía es superar el nombre cotidiano de las cosas”, después pasado el tiempo, afirmó: “Desde hace tiempo vengo pensando que la poesía es otra forma de conocimiento”. La poesía es un salto que da la razón cuando no hay razones para explicarlo. Por el camino lógico se llega hasta un punto, que es el punto al que llega la filosofía o la ciencia. La poesía da un salto un poco en el vacío y a veces se discrimina. Pero la poesía es el intento de conocer la verdad última. Prueba de ello es que los grandes temas de la poesía, en líneas generales, son Dios, la muerte, el amor o la vida y estos son los cuatro temas cardinales de toda meditación filosófica. Lo que pasa es que la poesía lleva implícito un problema adicional, que es el lenguaje. —¿También ha abordado en su obra poética la cuestión religiosa? —Yo tengo mucha fe y soy profundamente religioso, en el sentido de estar relegado al origen y a la trascendencia del mundo. No soy hombre de práctica religiosa y, en este sentido soy más bien agnóstico. Pero creo en Dios. Lo que pasa es que al meditar sobre la existencia de Dios llegamos a una conclusión tremenda y dramática y es que no hay creador sin criatura y que, por tanto, al hombre lo necesita Dios para que el hombre dé cuenta de Él y, entonces, resulta que Dios tampoco sería porque no trascendía y la vida no existiría. Yo no creo en un Dios justiciero, sino más bien paternal, que nos explique, al menos, por qué tanto dolor. —Usted ha asegurado que la gran poesía llega con la edad y, sin embargo, hay ejemplos que contradicen esta afirmación. ¿Pensaba lo mismo cuando era joven? —Yo creo que sí, por una razón, y es que cuando se es joven se tienen barruntos e intuiciones y también se tiene frescura distinta, pero no experiencia. La experiencia en la vida es la que trae sabiduría. Y si hay grandes poetas jóvenes como Rimbaud, también debe usted pensar en poetas maduros, como Goethe, Unamuno o el propio Juan Ramón Jiménez. Uno se hace viviendo, sabe lo que es el amor amando, lo que es la libertad mediante la práctica de la libertad. Lo demás son teorías previas que normalmente no ha creado uno y, por tanto, tienen muy poca validez. Son meras maneras de andar en el rebaño. —¿Quiénes son sus compañeros de generación y quiénes sus amigos de “profesión”? Porque cuando estudió en la Universidad de Madrid debió coincidir con la generación del 27. —No, por una razón. Porque al ser becario tenía que aprobar todas las asignaturas en junio y, hasta que llegó la guerra, yo era un alumno de sobresalientes y matrículas. De todas maneras, en la Facultad de Derecho hicimos una Universidad Popular en la que dábamos clase a los obreros y en la que Buero Vallejo explicaba pintura y dibujo; Tuñón de Lara explicaba historia; Jorge Campos, literatura; Carlos Gurméndez, filosofía y yo lengua y literatura. Esa era la generación de amigos que nos reuníamos con más frecuencia. Ya después de acabada la guerra, me hice amigo de Leopoldo de Luis, Pepe Hierro, Blas de Otero, Gabriel Celaya y Ángela Figuera. Ferminillo Ferminillo es el personaje de un cuento —Las horas del amor y otras horas— de Ramón de Garciasol. En el prólogo a este libro, Federico Carlos Saiz de Robles dice que Ferminillo le recuerda “a los inolvidables niños creados por la gloriosa pluma de Galdós”. Vamos a ir más allá. Los padres de Garciasol se llamaban Fermín y Josefa. Al día siguiente de casarse en Hiendalaencina (Guadalajara) se fueron a Humanes de Mohernando, su pueblo natal, donde provisoriamente habían establecido casa y taller. De este matrimonio nació Miguel Alonso Calvo el 29 de septiembre de 1913, un día que llovía a mares por la Alcarria. El último hijo de una familia numerosa: María, Luisa, Pepe y Alejandra. Humanes es un pueblete manchego, donde “el campo de labor llega hasta las mismas calles, por donde picoteaban las gallinas entre las piedras. El pueblo de Ferminillo tenía muy poco de particular para los que se parecen por los nombres avalados por monumentos, batallas de libro escolar o linajes de campanillas. En el pueblo de Ferminillo no se hace más que nacer, vivir trabajando, y morir...” (1). ¿Cómo era Ferminillo? Hemos de volver al cuento para que el autor nos lo describa con sus propias palabras. “Era como suelen ser los niños campesinos: inocentes, sencillo, con algo por dentro que la hacía sonar a cascabel cuando saltaba”. Quienes hemos tenido la fortuna de nacer y vivir en un pueblo, y por ser niños no sabíamos nada, aun sin poder comparar sabíamos que el pueblo tenía algo que nos atraía: “Esa luz de Castilla que exalta hasta el alarido o arrodilla hasta la oración. El cielo entoldado de nubes grises, frioleras, bajas, de otoño, esas nubes cansadas que gravitan sobre los hombros...”. Con estas premisas en un pueblo ningún niño puede ser desgraciado. Él fue un niño muy feliz y lo confiesa con entusiasmo: “Viví una infancia muy grata. En casa del señor Fermín se comía, se iba vestido con pobreza limpia. La señora Matilde vivía en la misma calle que yo —la del Codo—, acababa en la fuente de los franceses, a la que llevábamos a dar agua a las caballerías. Amparito, la menor de sus hijas, era amiga de mi hermana Alejandra. Cuando pasaba por su puerta y lo advertía me obligaba a pasar a su casa. Me daba nueces, uvas, rosquillas, cascajo...” (2). Viviendo Garciasol en San Lorenzo de El Escorial, bajamos una tarde de otoño con mis hijos, a por castañas, a la Herrería, que es un hermosísimo robledal hacia el sur. Se apañaba abrirlas con el bastón. Y le decía a mi hijo Daniel, como si se estuviera refiriendo a aquel Ferminillo: “Daniel, fíjate cómo vienen envueltas en sus estuches las castañas. Y lo hizo todo el árbol”. Aquel rapaz, Ferminillo, se quedaba ensimismado contemplando la naturaleza: “Un día se despertó de su contemplación cuando ya había caído la noche. Estaba solo porque los otros niños se habían marchado sin decirle nada, y tuvieron que ir a buscarle creyendo en casa que se había perdido...”. Estos años de la infancia han sido vitales para la formación, la educación y el buen gusto de Garciasol. En casa del padre aprendió algunos de los mandamientos de su conducta futura, que cumplió al pie de la letra durante toda su vida: “También se practicaba una ley nunca derogada: no deber nada a nadie, en lo económico: era preferible la renuncia a la trampa...” (3). El sonido, la luz, el color, el olor de esos años le han acompañado toda su vida: “María, la novia de mi hermano, a la que esperaba en la esquina de los mozos —institución capital para entender el entramado social de la época—, iba, como las otras mozas, a la fuente, a la caída de la tarde entre dos luces...” (4). Volvamos a describir cómo era Ferminillo, cómo era Miguel: “Este chico es muy raro. De pronto se queda lelo, y eso que es fuerte y sano. Otras veces es un ciclón...”. A los padres de Ferminillo les preocupa las reacciones de su hijo. El padre se piensa que a veces es tonto. Pero su madre lo desmiente: “No es verdad. Ferminillo es el ‘capitán’ de los chicos, y el primero en la escuela, y sus planas y sus cuadernos son los mejores...”. Y así fue, Miguel Alonso estudió con mucha aplicación. Como él mismo ha manifestado, estudió con brillantez. Fue alumno de sobresaliente y matrículas hasta que acabó los estudios. También es cierto que la escuela, la figura del maestro lo ha recordado con mucho cariño. Durante el magisterio de don Santos (Santos Dolado) fue el primero de la clase. A pesar de sus años ayudaba en las clases nocturnas a los mozos a que aprendiesen a leer y a escribir y las cuatro reglas. Ferminillo era un niño distinto: “Distinto, distinto. No empecemos a mezclar las cosas de las madres, María. Ferminillo es un chico muy raro. Me preocupa que llegue a mayor...”. Miguel fue un niño despierto, con desparpajo y seguridad. Por sus ocurrencias y contestaciones creían en el pueblo que iba a estudiar. A los cuatro años sabía leer, garrapatear papeles y de números, incluso quebrados y decimales, anotados siempre bajo la vigilancia de su padre. Por encerado usaba las inmensas hojas de suelas de Igualada para los zapatos, tan pulcramente trabajadas, relucientes por el haz y el envés. Me lo ha contado más de una vez en su casa de Madrid, cuando aún vivía Mariuca (Pilar Falcó, su esposa). “Pero Ferminillo, hijo mío, ¿qué hacías ahí tan solo, para que te pasase algo, y a estas horas?”. Otra de las anécdotas que me ha contado fue su encuentro con Primo de Rivera. Estaba jugando con los otros chicos a los juegos de la época. Al levantar la cabeza se encontró con un hombre casi gigante, que iba vestido con un traje de color claro. Le explicó ante la mirada de los caciquines de turno que iba a la escuela y estudiaba, siendo su padre zapatero. Le acarició la mano y le puso un amadeo en ella. “Desde la despensa, con la boca llena, mientras cogía la nuez, Ferminillo gritaba preguntando a su madre: —¿Y cree usted que yo voy a ser mayor?”. Ferminillo, Miguel Alonso Calvo, Ramón de Garciasol, se hizo mayor y vivió 82 años. Murió en Madrid, como consecuencia de un absurdo accidente en la bañera de su casa. Gozaba de buena salud, comía bien, y hasta estaba cambiándose la dentadura, como un chaval. Lo único que le fallaba era la vista. Me lo decía en una de sus últimas cartas: “Yo voy peor de los ojos, como verás por la letra, y estoy morriñoso, tristón...”. Sé que estaba escribiendo un libro, Moridero. No sé a ciencia cierta si llegó a concluirlo. En esa época estaba un servidor viviendo en Pontevedra. Me llegó a enviar unos sonetos, que le estaba pasando a máquina y le devolvía por correo. “Moridero”, que luego llamaría “Pudridero”, lo escribió a consecuencia de los últimos días de la vida de su esposa. Íbamos a verla con los niños cuando cayó enferma. Había envejecido. Tenía el pelo completamente blanco. Permanecía sentada en un sillón. “Mariuca, hija, ¿no te acuerdas de los hijos de Pepe?”. No sé si los reconocía. Sin embargo, los miraba con unos ojos llenos de alegría y de dulzura. El último verano lo pasó con ella en Ballesol, una residencia para ancianos. Allí coincidió con Rosa León, la esposa de Alberti. No tardó en explicarme que el nombre de la residencia no era una falta de ortografía. “Viene de Ballesteros, Pepe”. La visión de aquella antesala de la muerte, donde los abuelotes se iban consumiendo como pasas, la reflejó en este soneto (no sé si édito o inédito): Estas tristes mujeres impedidas Fueron la sal del mundo, nuestras diosas. Ahora por su niebla van idosas A donde las lleve, reducidas A su materia, si sagrado objeto, Tan escritas por obras y por días Legibles al amor, las alegrías Veladas derrumbando el esqueleto, Alguna luz divina por los ojos Aun no clausurados si los mira Quien sabe descorrer agrios cerrojos Carceleros, salvar la malandanza. ¿Qué temblor en el aire me suspira Y descifrar del todo no se alcanza? No sé por qué he pasado de la infancia de Ferminillo a la muerte, ya en la vejez. Probablemente he querido anticipar al lector la noticia de que su vida llegó a cumplimiento, para que no nos tuviera en vilo este interrogante. “Mientras el niño corre calle abajo, la madre apoyada en la media hoja de la puerta, dice para sí: —¡Señor! ¡Señor!—. Y siente como si le lloviesen las lágrimas futuras del hijo en la sangre. Pero no puede parar el tiempo, ni entiende bien lo que pasa, porque el futuro es todo humo, una infinita pared de niebla...”. Ferminillo, Miguelillo fue niño de pueblo, listo, feliz. Ya hombre, se pasó la vida leyendo, escribiendo, pensando y aprendiendo. No tuvo hijos. Una tarde, cuando nos dirigíamos al Metro de Nuevos Ministerios donde yo lo tomaría para volver a mi casa, me lo explicó: —Mira, Pepe. Yo he sufrido persecución, hambre, frío y cárcel. He sido del bando perdedor de la guerra. Ya han tenido conmigo suficiente, como para que lo continuasen en mi sangre. Notas 1. Los entrecomillados pertenecen a fragmentos de Las horas del amor y otras horas. Ramón de Garciasol, Edición Magisterio Español, S.A., que se traen aquí con la única intención de justificar el artículo. 2. Anthropos, “Ramón de Garciasol, una poética de la otredad”, noviembre de 1989. 3. Ibíd. 4. Ibíd. ** José Ruiz Guirado http://www.letralia.com/firmas/ruizguiradojose.htm Escritor español (El Escorial, 1955). Miembro de la Asociación Colegial de Escritores (http://www.acescritores.com). Inicia estudios de periodismo y filología. En 1980 publica su primer libro, Ilusiones del almendro, con el que se inaugura la Casa de Oficios El Escorial. Creador de la revista literaria Acibal y del Premio de Poesía Manuel María. Entre sus obras destacan Intrahistoria de Marín (Caixa de Pontevedra, http://www.caixanova.es), Crónica de Robledondo (Ayuntamiento de Santa María de la Alameda, http://www.sierraoeste.org/santamaria.htm) y Hacia una biografía de Manuel Andújar; actas del Congreso del Exilio Español, sesenta años despois (Ediciós do Castro http://www.sargadelos.com/edicionsocastro/?lg=cas,). Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos. En 1996 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Julio Camba para Galicia, siendo presidente del jurado el escritor Gonzalo Torrente Ballester. Mantiene un blog en http://www.acibal.com. === La vida breve: a plazos y al contado Eduardo González Viaña ====== La vida breve (antología personal 2001-2012) Isaac Goldemberg Bay Fondo Editorial de la Universidad Privada Antonio Guillermo Urrelo Cajamarca, 2012 La obra de Isaac Goldemberg Bay es un camino indetenible para tratar de contarnos y de contarse una historia. A través de su narrativa y su poesía, el tema se enriquece, gana perspectivas, revela detalles secretos, parece llevarnos directamente a la puerta secreta detrás de la cual se halla la identidad del autor que, en este caso, también es personaje. “Y el personaje que habla canta una canción del camino, con nuestras propias palabras, como si hablara con nosotros... como si el poeta, al hablarnos con nuestra propia voz, nos reconociera en el camino del desierto, en el pan de la palabra mutua” (1). En cada versión de las historias que Goldemberg cuenta —ya sea en narrativa o poesía—, más allá de los cambios de nombres y de detalles hay un punto de vista y una estrategia textual diferente que impulsan al lector a desechar los enredos que hacen lenta la interpretación del texto para avanzar directamente hacia la obsesión que generan estos textos. Bien sabemos que una obsesión es casi siempre el punto de partida de una obra maestra, y ese es el caso de la que en estas líneas examinamos. En la poesía de Isaac Goldemberg “el yo lírico cuenta una ego historia. Protegido por la complejidad metafórica, libre de imposiciones discursivas gracias a las licencias poéticas, el Yo habla de sí mismo tal y como es en su fuero interno. Ese Yo que traspasa los sucesivos poemarios, se crea elaborando imágenes del padre ausente y de la madre ausente” (2). Así, un hombre camina por todo el mundo para descubrir quién o cómo era su padre. En sus senderos se armará de sabiduría e ingresará en la escuela de misterios —en este caso, el judaísmo— que hacen a ese personaje secreto, inasible, percibible con rostros diferentes. Aprenderá también las sencillas verdades del otro lado de su sangre —la familia materna, la etnicidad peruana. Conocerá el conflicto interno que el encuentro de sus etnias debe necesariamente provocar. Entenderá, por fin, que el relato no se acaba en una forma de narrarlo, y ensayará la novela, el teatro, la poesía —los géneros literarios—, que son trazos diferentes de escritura y de camino para burlar el laberinto y explicar su condición mestiza a través de la creación de personajes que remiten a sí mismo. En este sentido, “algo inusual en la poesía peruana es cómo en Goldemberg el yo ‘parece rodar por el abismo de la historia’ y en esta caída establece una relación crítica con el mundo judío, a la par que vocativa con el peruano... Esté donde esté su lenguaje encuentra al yo —poético, representatorio y real— como protagonista. Lo perdurable es el ser —con el otro y lo otro, de su más íntima parafernalia— que su estadío” (3). Dentro de la literatura americana hay un caso terriblemente similar al de Goldemberg, y es el del Inca Garcilaso de la Vega. Creemos encontrar una línea no interrumpida de trabajo en el camino que va desde las traducciones hasta los Comentarios reales de los incas (1609), un ensayo a través de escrituras y aventuras diversas de llegar hasta lo que se quiere decir, hasta la más prístina revelación de su identidad. De la misma forma que Garcilaso, Goldemberg parece haber comprendido, a lo largo de un largo periplo, que la mejor forma de penetrar en el misterio de su identidad, es decir, de hallarse, era hablarse a sí mismo, y por eso Isaac se habla y, al hacerlo, empieza pronto a escuchar aquellas antiguas voces que creía perdidas, aquellas con las que sus estirpes le dictan muchas ficciones. La más saltante —y acaso sobresaltante— de ellas es la voz sin voz de su padre —que aparece en muchos de los poemas que componen La vida breve (antología personal)— convertida en pura imagen. En todas las iniciaciones, luego de callejones sin salida, bosques espesos o laberintos sagrados, el nuevo adepto adquiere una nueva fuerza que supera con holgura todo la que hasta entonces había perdido. Lo mismo ocurre con Goldemberg que, en el camino hacia las “Variaciones Goldemberg” (último libro de La vida breve) ha aprendido a poetizar de una manera que combina el espíritu de la narración oral con el ritual religioso, y que obliga al lector a establecer una permanente pesquisa acerca de la relación entre el autor y sus personajes y la búsqueda de su identidad. El primer resultado de todo esto es que Isaac Goldemberg parece haber hecho estallar el poema tradicional para después mostrar al lector solamente los restos del mismo; y estos restos, por los simbolismos que encierran y por el profundo silencio que los rodea, revelan una capacidad de sugerencia tan infinita como su capacidad de engendrar nuevas ficciones. Al igual que sus novelas, La vida breve “celebra las hibridaciones lingüísticas —de hebreo y quechua, de español e ídish—, el sincretismo religioso, las mezclas de textos bíblicos y precolombinos... y continúa la exploración de una identidad judía y peruana” (4). Puede decirse que, luego de repetido sin cesar, se acaba el argumento para convertirse en personajes obsesivos, acciones bestiales, movimientos teatrales, cuyo denominador común es una atmósfera de gran intensidad lírica. En cuanto atañe al plano del lenguaje, esta poesía echa mano de todos los recursos de la palabra hablada; y a pesar de los infiernos que recorre, ofrece una corriente de afectividad tan poderosa que semeja las voces iniciales de una nueva lengua. A lo largo de sus poemas, “Goldemberg se retrotrae en sí mismo y lo hace revisitando la tradición poética de su lengua, o bien bajo la sombra de las canciones populares de su país” (5). Hay que decir, además, que, aun en medio de la confesión más dolorosa, el lenguaje es parco y otorga al lector los silencios del que ya no habla y el silencio de aquellos a los que no dejan hablar, al igual que el silencio del que sabe que viene de una antigua hecatombe y el silencio de aquel que ignora en qué punto del destino se inicia su verdadera historia. Por ello, “lo que deslumbra de sus poemas es su fuerza, la contracción de sus imágenes, pero incluso más allá de eso, es que desde el lenguaje lo que se tematiza es finalmente la abolición de todo lenguaje” (6). Como Garcilaso, Goldemberg encuentra al fin lo que anda buscando, el íntimo secreto de su origen, y revela las estrategias de sobrevivencia de las dos culturas que por medio de él se expresan, y al hacerlo crea una nueva forma de expresividad. No se limita, como la mayoría de los escritores, a manipular las palabras difuntas que recibieron, desamparadas de medida, significación y sacralidad, sino que logra que la palabra olvide su carácter de bien mueble y que cada fonema tenga una capacidad encantatoria. Tales deben ser, además, las razones por las cuales el autor ha acudido a la poesía, entre la variedad de géneros que le sirven para contar su historia. En este nivel, la amplia tesitura poética de La vida breve afianza temas que van del sarcasmo a la elegía, de la meditación al epigrama, de la anécdota biográfica a la alegoría histórica, vertido todo en imágenes a veces complejas, hasta rayar en hermetismo cuando exploran dominios que guardan parte de su misterio y a través de las cuales “el poeta busca superar las fronteras de la geografía política y explayarse en un ámbito plenamente humano y universal” (7). En este viaje poético que es La vida breve, desde el poemario Peruvian blues hasta el libro inédito “Variaciones Goldemberg”, la poesía de Isaac Goldemberg “ofrece la particularidad de referirse a los grandes temas universales con un lenguaje fluidísimo y fácilmente reconocible por su sello personal, donde campean por sus fueros el humor y la ironía más refinada, aunque —cabe destacarlo— éstos siempre son empleados por Goldemberg como los recursos mejores para inducir a la reflexión sobre la condición humana, que es uno de los núcleos de sentido de su obra poética” (8). Hace ya tiempo que la trascendencia de Isaac Goldemberg ha sido reconocida en su amplitud, y ha inspirado decenas de estudios y centenares de reseñas por parte de narradores, poetas y críticos muy importantes a lo largo de todo el mundo. Este libro responderá muchas preguntas, pero aún quedarán muchas que están por completo insatisfechas. ¿Encontrará la kipá que buscaba? ¿Terminará de vagar el judío errante cuando se acabe el mundo? ¿Se acabará el mundo? ¿Se acabará esta historia? Notas 1. Julio ORTEGA. “Isaac Goldemberg y la poesía de la consolación”. “Prólogo” a Peruvian blues. Lima: Ediciones del PEN Club del Perú, 2001. 2. Dorita NOUHAUD. Isaac Goldemberg: el hombre del libro. Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2003. 3. Maurizio MEDO. “Isaac Goldemberg: el yo en busca de su autor”. Maracay, El Periodiquito, noviembre, 2006. 4. Patricia NURIEL. “Diáspora y mestizaje en las novelas de Isaac Goldemberg”. Santiago de Chile, Cuadernos del Cilha, a. 9, n. 10; 2008. 5. Carlos Germán BELLI. “Goldemberg, viniendo de lejos”. “Prólogo” a Décimas y canciones de fino amor. Lima: AFA Editores, 2007. 6. Raúl ZURITA. “Prólogo” a La letra en que nació la pena: Muestra de poesía peruana 1970-2004). Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2003. 7. Róger SANTIVÁÑEZ. “Hacia una nueva identidad poética de Dios”. “Prólogo” a Libro de las transformaciones. Lima: Fondo Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2007. 8. Luis BENÍTEZ. “Diálogos conmigo y mis otros, de Isaac Goldemberg”. Pau, Resonancias: Revista Literaria y Artística Latinoamericana, abril 11, 2012. ** Eduardo González Viaña http://www.letralia.com/firmas/gonzalezvianaeduardo.htm Escritor peruano (1942). Reside en Estados Unidos desde 1990 y es catedrático en Western Oregon University (http://www.wou.edu). Autor de unos cuarenta títulos. Entre sus galardones figuran: Premio Internacional de Novela en los Estados Unidos, Premio Nacional de Cultura del Perú, Premio Internacional Juan Rulfo de narrativa, Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran sus novelas El amor de Carmela me va a matar (2010), Vallejo en los infiernos (2008) y El corrido de Dante (2006), traducida al italiano y al inglés. González Viaña publica cada semana “El Correo de Salem”, una columna periodística que aparece simultáneamente en decenas de diarios de América y en La Nueva España (http://www.lne.es). === Octavio Paz: del misterio del poema, un diálogo con los dioses ======== === Pedro García Cueto ==================================================== Octavio Paz nació en México en 1914, fue Premio Cervantes en 1981 y Premio Nobel en 1990. Su labor como crítico, investigador, poeta, ensayista, es honda y profunda. No en vano su obra ha sido la punta del iceberg de muchas reflexiones, en su pensamiento se han centrado novelistas mexicanos de la categoría de Jorge Volpi, entre otros, y hay una huella notable en muchos de los que practicamos la crítica literaria. Su obra ensayística es extensísima, comprendiendo títulos tan importantes como El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1956), Las peras del olmo (1957), Los hijos del limo (1974) y El ogro filantrópico (1979), entre otros muchos títulos. No hay que olvidar su pasión por la India, reflejada en su magnífico ensayo Vislumbres de la India (1995) o La llama doble (1993). El mono gramático es una obra de 1974, que tuvo y tiene todavía un gran interés para los amantes de la crítica. Paz fue también un hombre comprometido con la República española, amigo de Juan Gil-Albert, este último fue secretario de la revista Taller, la cual fue dirigida por Paz en los años cuarenta en México. Ambos intelectuales se conocieron en España, cuando el escritor mexicano participó en las jornadas que se celebraron en Valencia por parte de la alianza de los intelectuales antifascistas. Habría que dedicar muchas páginas a una biografía impresionante que aún hoy nos produce a los críticos rendida admiración, pero fue poeta también, nos dejó impresas muchas poesías, donde plasmó su amor por México, por la vida en todas las sensaciones que comprende la misma, desde la insatisfacción que sentimos ante el paisaje, por el proceso inexorable de nuestra vida, mortal, frente a un mundo que sigue brillando, sin que nosotros podamos hacer nada por concitar la eternidad. Pero el lenguaje poético está en su prosa, abriendo senderos que iluminan y clarifican nuestra forma de entender el mundo, así ve en El laberinto de la soledad a la mujer en la poesía de Rubén Darío como reflejo presente en todo poeta: Para Rubén Darío, como para todos los grandes poetas, la mujer no es solamente un instrumento de conocimiento, sino el conocimiento mismo. El conocimiento que no poseeremos nunca, la suma de nuestra definitiva ignorancia: el misterio supremo. Pero también sabe ver la genial mirada de Paz a novelistas singulares de la talla de D. H. Lawrence, como dice en las páginas que siguen: D. H. Lawrence, que es uno de los críticos más violentos y profundos del mundo moderno, describe en casi todas sus obras las virtudes que harían del hombre fragmentario de nuestros días un hombre de verdad, dueño de una visión total del mundo. Paz entiende también la contradicción del mexicano que vive la vida como un espejismo, rodeado del rito de la muerte, en un paisaje desolado, como nos recuerda la famosa novela (extraordinaria en cada latido de sus páginas) de Malcolm Lowry, Bajo el volcán, donde el cónsul Geoffrey Firmin vive la tragedia de ser un extraño en México, ebrio, solo, recordando a Ivonne mientras la muerte, en todas sus formas, se adueña del país. Paz entiende ese México, que se desangra, hermoso y decadente, lugar de complejidades, ilusiones y desencantos, antesala de la historia y fascinante fresco donde los europeos han vivido la vida y la muerte con intensidad desconocida: No es que México escape a las definiciones: somos nosotros los que nos escapamos cada vez que intentamos definirnos, asirnos. El carácter de México, como el de cualquier otro pueblo, es una ilusión, una máscara; al mismo tiempo, es un rostro real. Se trata de una contradicción perpetua, como dice más adelante, al querer afirmarnos, nos negamos, tal es la esencia del mexicano, puro espejismo, sendero transitado de luz y sombra. La sabiduría de Paz le hace hablar de múltiples temas que excederían este estudio, pero merece recoger su pasión de poeta no en un poema, ya sabemos que escribió muchos, sino en unas líneas pertenecientes a El arco y la lira, cuando dice: El acto de escribir poemas se ofrece a nuestra mirada como un nudo de fuerzas contrarias, en el que nuestra voz y la otra voz se enlazan y confunden. Las fronteras se vuelven borrosas: nuestro discurrir se transforma insensiblemente en algo que no podemos dominar del todo; y nuestro yo cede el sitio a un pronombre innombrado, que tampoco es enteramente un tú o un él. Sin duda nos habla del misterio del poema; para los antiguos, dice Paz, era un misterio, para nosotros, un problema, pues contradice nuestro raciocinio, nuestra etapa de poder etiquetar todo, nuestra forma de ver el mundo. La poesía es, por tanto, lo ancestral, lo que nos devuelve a nuestra esencia como seres humanos, lejos de la brutal globalización que vivimos y donde desaparecemos como seres, en frente de los números y los objetos, que valen más en ese mundo de dictadura económica. Para los antiguos, dice Paz, el poema nace de los dioses, cuya voz habla en boca de nosotros, pero en el mundo actual el poema arrastra los siglos, los envuelve hasta dejarnos solos ante el mundo, puros y desnudos ante su inmensidad. Es obra del hombre, pero sólo de aquel que se aproxima a la Naturaleza y al diálogo con ella. Para terminar, dejo estas palabras de El mono gramático, donde podemos escuchar la importancia que el lenguaje, su inefabilidad, tuvo para Paz, a la vez que el poeta, su luz, su eco, consigue que el tiempo, imparable e inexorable, se quede quieto, buscando la eternidad: Gracias al poeta el mundo se queda sin nombres. Entonces, por un instante, podemos verlo tal cual es —en azul adorable. Y esa visión nos abate, nos enloquece; si las cosas son pero no tienen nombre: sobre la tierra no hay medida alguna. Sin duda, la mención del azul es un espejo de ese mundo de Darío, que reflejó en su libro de cuentos, azul como color de la vida, donde la fantasía convive, en armonía, con la realidad. Buen final para esa obra vasta y honda, la de Paz que germina como un árbol que ha crecido inmensamente, lleno de ramas (el arte, la poesía, la pintura, la música), pero donde brilla con luz propia la palabra poética, misterio que aún nos habla desde el fondo de nosotros mismos y que es un diálogo, como creían los primeros humanos, con los dioses. ** Pedro García Cueto http://www.letralia.com/firmas/garciacuetopedro.htm Ensayista español. Es doctor en filología. Trabaja como docente en Madrid y es crítico de cine y literario. === Los deberes, de Santiago Andrés Gómez David Betancourt =========== La colección de cuentos Los deberes (Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2012), del escritor Santiago Andrés Gómez (Medellín, 1973), es de esos libros que de principio a fin logran atrapar al lector. Esto se debe, en gran medida, a su diversidad temática, lo que ocasiona la variedad estilística. Cada uno de los doce cuentos que componen este estupendo libro tiene un tono propio, un lenguaje particular, una estructura distinta, una narración ágil, potente y, sobre todo, muy amena. Los deberes es, en términos generales, como lo afirma Esteban Carlos Mejía en la contraportada del libro, “una obra traviesa, inteligente y muy bien escrita, cuya lectura nunca será un deber sino un placer de placeres”. A mi modo de ver, en Los deberes predominan tres temas esenciales: la niñez, la juventud y la mujer. De esta manera, a lo largo de la colección de cuentos y relatos los personajes van delineando un arco que cubre la experiencia vital de la infancia a la madurez. Al abordar el primer tema, Santiago Andrés Gómez demuestra su oficio de escritor, logrando que las historias y las voces infantiles sean totalmente creíbles, verosímiles. Cada palabra expresada por estos niños, cada frase, la manera de pensar, de comprender el mundo..., corresponden a su propia edad; nunca se deja ver que detrás de esas voces hay un escritor, sino que, por el contrario, es el propio personaje quien narra su historia. En “Un cometa”, primer cuento del libro, por ejemplo, se presenta la dicotomía narrador-personaje. Un narrador mayor evoca un capítulo incómodo y gracioso de su niñez, e incluye (el autor) diálogos donde las voces de los niños se diferencian, como debe ser, de la del narrador. En este cuento, a un niño, luego de almorzar, le da un fuerte dolor de estómago y, sin embargo, su mamá lo obliga a ir a la escuela. En clase pide permiso para ir al baño pero la profesora se lo niega. Al final de la historia sucede lo que tiene que suceder, una especie de desquite involuntario. En este cuento se asoman los recuerdos, la ternura impetuosa, la inocencia, los días de la escuela, las obligaciones, la obediencia, los deberes, la inconformidad, los pequeños problemas, la indiferencia... En “El nido” y “El aventurero” los narradores son niños. En el primero, el personaje se enfurece con sus padres porque desaparecieron los pajaritos que tanto quería. El niño se rebela y decide no ir al velorio de su tío que acaban de matar, pero luego (como en “Un cometa”) aparece la autoridad (sus padres) que lo obliga a ir. “La fatal noticia me hace pensar de pronto en la crueldad de mi familia, y en que yo también tengo unas muertes que lamentar” (Gómez, 2012: 24), razona el niño, y se va a cumplir con su deber. Este cuento está cargado de imágenes poéticas, de belleza, de ternura, de dolor, de realidad... En “El aventurero” un niño narra, minuciosamente, un día de su vida, de vacaciones en la finca: lee, ve televisión, escucha música y luego se va caminando solitario por el bosque, como un aventurero, explorando, jugando, haciendo travesuras, imaginando escenas, personajes... Un olor a muerte lo mortifica, le fastidia; no puede aguantarse las ganas de vomitar. Cuando regresa a casa le toca presenciar una escena angustiante de su papá en el piso. En este cuento son notables las descripciones literarias, las imágenes, la fuerza narrativa, la ternura... En esta primera parte del libro, Santiago Andrés Gómez logra retratar la niñez imborrable, escribir como piensan los niños y sobre los niños. No escribe para ellos, no le interesa. Asimismo, en estos cuentos está presente “la secreta complejidad” de la que habla Borges. Es decir, parecen cuentos simples, al punto de que el lector puede creer que es capaz de escribir esas historias, así los cuentos estén plagados de secretas astucias y modestas destrezas. En Los deberes jamás se ve desvanecerse la espontaneidad, esa naturalidad que debe tener todo narrador a la hora de dejar que su relato fluya. Tampoco hay un afán de lucimiento del escritor; las figuras literarias, las palabras, los trucos no reemplazan la historia que cuentan, no son más importantes, acá lo que realmente importa es la historia, pues, como afirma Raúl Castagnino, “el cuento no es invitación a solazarse con primores de estilo, sino juego para atrapar al lector con ajustado número de recursos, interrelacionados con la precisión de un sistema de relojería”. En estos cuentos no hay exceso de palabras, hay historias atractivas, juguetonas e interesantes; muy bien contadas. En la segunda parte del libro (la juventud) el lenguaje deja una nítida impresión de frescura, creatividad, naturalidad, búsqueda de originalidad. Son los jóvenes con sus maneras de hablar los que se expresan, los que caminan y viven la ciudad, los que mueren en ella, los que padecen la violencia, los que la imparten. Santiago Andrés Gómez penetra la sicología de ellos, la ciudad donde se desenvuelven y, por ende, consigue conducir oportunamente las situaciones y solucionar acertadamente los conflictos que propone en los cuentos. “Entendimiento”, por ejemplo, es un cuento de jóvenes, de locura, paranoia, delirio, drogas, sexo, muerte, amor... Un cuento redondo, con toques de humor. “Veneno” es un cuento que remite a la narrativa de Andrés Caicedo en cuanto a la construcción de las frases, al lenguaje, a la manera de narrar, a las constantes reflexiones trágicas, entre muchas otras cosas. Es una historia divertida pero trágica, nostálgica, que nos lleva a la vida del colegio, al matoneo, al desprecio y ataque a la diferencia, y el paso a la madurez, a la independencia, a los destinos fatales. En este cuento, por ejemplo, un joven, que acaba de salir de la clínica donde se recuperaba de la drogadicción, cuenta que se está deshaciendo de los recuerdos que tiene entre carpetas. Se encuentra con un examen de álgebra que presentó con Alejandro Rayo, en noveno grado, “y siento que quiero y no puedo botarlo en la papelera” (Gómez, 2012: 55). Evoca el bachillerato, su afición al cine, “que poco después la rumba de ese gremio me absorbió por completo y nunca terminé la carrera” (48) de periodismo que había iniciado; los amigos, las muertes de los amigos de su padre en manos de la mafia, entre muchas más cosas. Recuerda la vida de Rayo en el colegio: la persecución a la que lo sometían sus compañeros, las agresiones, el desprecio, las bromas... su expulsión del colegio. Luego rememora, con el examen en sus manos, el encuentro que tuvieron tiempo después, cuando Rayo se iba a casar, las discusiones que tuvo con su esposa, la amenaza de matar a su hija, el desespero... su decisión final, esperada, aplazada. “Pacientes” es un cuento que insinúa, de alguna manera, la violencia de la ciudad por medio de una caminata de dos amigos atravesándola. En el trayecto de ida y regreso ven parte de la realidad de la ciudad: vértigo, velorios, gente armada, escoltada... Al llegar de nuevo a su barrio escuchan una balacera, que significa mucho. En la segunda parte de Los deberes, Santiago Andrés Gómez demuestra que sólo se escribe bien de lo que se conoce bien, de lo que se ha vivido, pues en estos cuentos no se siente nada falseado, forzado, impostado; por el contrario, se nota una apropiación, un conocimiento profundo del tema tratado, del lenguaje utilizado por los jóvenes; las historias son imágenes fieles de la ciudad, de los personajes que la habitan. Las voces en estos cuentos saben lo que quieren contar y lo hacen de la manera apropiada. Estos personajes han padecido una sociedad violenta y su autor, valiéndose de una gran destreza narrativa, nos muestra ese padecimiento de una manera sutil, sin morbo, sin amarillismo. En la tercera parte los personajes principales de los cuentos son mujeres, mujeres jóvenes y maduras, mujeres agresivas, trabajadoras..., y con ellas temas como el aborto, la maternidad, las enfermedades, la infidelidad, las relaciones de pareja, entre más cosas. En “Nunca”, primer cuento del libro que abandona la narración en primera persona, tan presente en toda la narrativa de Santiago Andrés Gómez (a saber: Madera salvaje, Ediciones B, Bogotá, 2009, y otras novelas inéditas como El cuarto asesino, Nido de gulungos, No más justicia y Fuera del amor; así como algunos de sus cuentos inéditos), el autor emplea la narración en tercera persona, olvidándose de los monólogos, soliloquios y evocaciones. En este cuento una mujer embarazada duda si tener o no a su hijo. Extrañamente la letra de un tango le aconseja la decisión, le da la respuesta a lo que debe hacer, pero al final todo es demasiado tarde. “Tengo algo que contarte” es un relato en primera persona en el que abundan los diálogos. Es una historia que se dispersa, que pasa de la historia de una joven que va al médico y le informan que tiene un tumor carcinoide, a las anécdotas de una taxista temeraria. La esencia del relato es el tumor descubierto, la posibilidad de tener un cáncer, y la necesidad de contarle a su pareja. Del hospital a la casa hay un trayecto en el que ella piensa en lo que le dijo el médico, y reflexiona: “Todos los planes que hacemos para mañana, para esta tarde, cuando la muerte puede visitarnos en el momento más inesperado. Me pregunto, y sé que es absurdo, si la angustia que me provocó esa reflexión maduró en media hora un tumor que tal vez me lleve a la tumba” (64). En “Niebla” una mujer madura seduce al joven conductor del carro mortuorio que transporta un ataúd con su hermano. Es un cuento donde están presentes los recuerdos, la infidelidad, el sexo, el alcohol... En esta tercera parte, al igual que en el libro en su totalidad, el lector lee rápido las historias, se deja llevar por la agilidad narrativa, por la destreza del autor, lo que no significa que éstas no tengan fondo; por el contrario, lee rápido porque no encuentra tropiezos ni dificultades y, por ende, pasa con deleite cada página. En Los deberes es recurrente la sencillez, poco presente en los escritores jóvenes, que piensan equivocadamente que la simplicidad es sinónimo de falta de profundidad, ingenuidad, desconocimiento. La buena literatura, y eso lo sabe muy bien Santiago Andrés Gómez y lo incorpora en sus propios textos, es aquella que produce esa agradable sensación que deja ese buen conversador de reunión, el narrador de sala que puede hablar por horas y horas y todo el tiempo nos mantiene expectantes, seducidos por el uso del lenguaje, encantados por el humor, por la espontaneidad, por la cercanía de lo contado con la vida misma; cualidades que posee, sin duda, esta estupenda colección de cuentos. Por último, cabe destacar cuentos como “La finca” y “El botón” que, a mi modo de ver, son de una gran factura literaria, de antología. Historias con intensidad, tensión, finales contundentes, narración exquisita... Cuentos más clásicos, desde todo punto de vista, que los antes reseñados. Cuentos que se desarrollan en un espacio rural, al igual que “Ya se sabe quién es el que manda”, una historia de jóvenes que graban un documental en un pueblo de Antioquia, metidos en la selva. En estos dos cuentos, y en general en toda la colección, Santiago Andrés Gómez demuestra que sabe que la mayor expresión de la literatura está en la simplicidad, en la máxima economía de medios, que el narrador no es más importante que lo que se narra. Asimismo, demuestra que conoce muy bien el género, que está al tanto de que un cuento debe crear interés, que es el género literario que exige más depuración, que “hay que concentrarse en unas cuantas páginas para decir muchas cosas, hay que sintetizar, hay que frenarse; en eso el cuentista se parece un poco al poeta, al buen poeta” (Rulfo, 1980: 17), sabe que no puede proceder acumulativamente, que el cuentista tiene que ser vertical. Santiago Andrés Gómez sabe estas cosas y las emplea a la perfección en este libro de cuentos y en sus novelas. En fin, Los deberes es un libro que constituye un muy buen aporte a la cuentística del país. De igual manera, Santiago Andrés Gómez es un autor que, con certeza, contribuirá a la renovación de la literatura colombiana. Por lo anterior, leer esta obra está entre sus deberes; haciéndolo llegará el placer. Bibliografía • GÓMEZ, Santiago Andrés. (2012). Los deberes. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia. • RULFO, Juan. (1980). “El desafío de la creación”. En: Revista de la Universidad de México, números 2-3, pp. 15-17. ** David Betancourt http://www.letralia.com/firmas/betancourtdavid.htm Periodista y filólogo hispanista colombiano (Medellín, 1982). Ha publicado artículos, crónicas y cuentos en revistas y periódicos del país y del exterior. Asimismo, ha ganado varios concursos de cuento y crónica. En 2011 Editorial Universidad de Antioquia (http://editorial.udea.edu.co) publicó su libro de cuentos Buenos muchachos, y en 2012 Editorial Equinoccio (http://www.equinoccio.cultura.usb.ve) su segundo libro del género, titulado Yo no maté al perrito y otros cuentos de enemigos, libro ganador del Concurso Internacional de Escritura Creativa (Caracas, Venezuela). === Prólogo al libro Andrea y la piedra brillante y otros cuentos, ======== === de Christian Urrutia López Charly Martínez Toledo ================ María Elena Walsh, en una entrevista concedida a Mempo Giardinelli, menciona estos cinco elementos ineludibles que todo cuento para chicos debe poseer: “Acción, mucho humor, gracia, juego con el lenguaje, sentido del disparate...” (la autora advierte que existen más, pero que no puede enumerarlos a todos exhaustivamente); luego, respondiendo a otra pregunta —tan aguda como académica— del notable escritor argentino, esta vez respecto a la fama, afirma: “La única complacencia que me importa es la de los chicos, pues escribo para ellos” (tomado de Así se escribe un cuento. Mempo Giardinelli. Editorial Punto de Lectura). Ahora bien, los relatos que conforman Andrea y la piedra brillante y otros cuentos, del joven escritor Christian Urrutia López, se acomodan muy bien a estos alcances, con la acción bien dosificada, manteniendo el interés del lector a lo largo de todas las historias, ensayando una saludable hilaridad, a su vez envuelta en un nimbo de inocencia. Obsérvese, en “Andrea y la piedra brillante”, la escena donde los compadres Leonardo y Juan se revuelcan histéricos en el borde de la carretera; o a la tortuga Pochita atravesando aquella especie de odisea urbana, con estadías tanto en las manos de un mototaxista, un balde con agua, una camioneta frutera y, finalmente, puesta a la venta por un chiquillo cerca a las galerías del Mercado Central. Ambos cuentos, pues, se hallan sometidos al más fresco humor. La gracia, los juegos con el lenguaje y el sentido del disparate son también elementos con los cuales cuenta el libro y dejo a la agudeza del lector descubrirlos. Respecto a la segunda respuesta de la autora argentina, referida al público al cual van dirigidos sus escritos, apuntaré que Urrutia en esta entrega no sólo escribe para los pequeños, sino también para el resto, conformado por los de más edad, ávido por encontrar historias frescas, bien escritas. En suma, que buscan sorprenderse (como me ha sucedido) con algo nuevo en la joven literatura peruana, apuntando al blanco con tramas sencillas pero nada triviales, no descuidando el aspecto humano, pues sus personajes, como cualquiera de nosotros, persiguen esa felicidad que en cierto momento les resulta esquiva (aquella fatal ambición humana de la que hablaba Schopenhauer) funcionando esta especie de miedo ante la adversidad como disparador para la concretización de dicho propósito. Entre muchos de los logros cabe apuntar que los textos presentan un corpus o estructura bien definida (es decir: comienzo, nudo y desenlace) superando a la anécdota, tan manoseada entre los noveles escritores peruanos. Además, se emplean las palabras necesarias, como bien señalaba Andrés Maurois: “Guárdese de lo rebuscado y pedante. Nada echa a perder más un estilo que la vanidad. Diga simplemente lo que tenga que decir. Valéry ha dado este consejo: ‘De dos palabras, hay que escoger la menor’. Es decir, la menos ambiciosa, la menos ruidosa, la más modesta. Prefiera siempre la palabra concreta que designa los objetos, los seres, a la palabra abstracta” (tomado del libro A la caza del cuento. Selección y prólogo de Roberto Reyes Tarazona. Editorial Universitaria). En cuanto a la descripción de los personajes, que el autor no lleva a cabo con minuciosidad, puede pasarse este bache por alto ya que en las tres historias de Andrea y la piedra brillante y otros cuentos impera la acción, es decir no importa tanto cómo son los personajes sino lo que hacen, representando esta nueva publicación un acierto dentro de las letras peruanas. Felicitaciones, Christian, y adelante con los proyectos narrativos. ** Charly Martínez Toledo http://www.letralia.com/firmas/martineztoledocharly.htm Librero y escritor peruano (Lima, 1984). Ha publicado Las púas y otros cuentos (2009), Tierno (plaquette, 2012) y Yo maté a Arquímedes y otras historias (2012). Algunos trabajos suyos han aparecido en las revistas virtuales letras.s5.com, de Chile, y Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com), así como en el número uno del dossier Cuervo iluminado; colección de nueva poesía peruana, entre otras. Mención honorífica en el cuarto certamen literario “Ten en cuento a la victoria”, organizado por la Municipalidad del distrito de La Victoria, en Lima. En la actualidad codirige la editorial Eclosión. === ¿Para quién se escribe? Aldo Novelli ============================= Empecé a escribir en la pubertad para mí mismo, encerrado en mi pequeña torre de marfil, una miserable pensión de una ciudad nefasta. Un día abrí la puerta y salí al mundo y descubrí que nadie me conocía, que el mundo era inmenso y ajeno, entonces regresé a mi buhardilla y me puse a escribir para el mundo. Salía a caminar, hablaba con desconocidos y escribía sus historias de fracasos y deseos irrealizables. Hasta que un día el mundo entró en mi habitación y me empujó afuera; entonces ya no era el mismo mundo, tuve que ganarme el pan y encontré hombres y mujeres que no tenían pan en su mesa. En esa época, golpeado y pisoteado por las patas salvajes del mundo, empecé a escribir para cambiar ese mundo, empuñé un arma cargada de futuro y salí a luchar por maravillosas e inalcanzables utopías. Hasta que el mundo con sus golpes me laceró el cuerpo, me encerró en una cueva oscura y me gritó: “Perdiste, estúpido idealista, nosotros ganamos”, entonces, en ese oscuro hueco me puse a escribir para salvar mi propio culo. Después los años sucedieron a los días y cuando me detuve a mirar para atrás, vi el camino lleno de pozos y sucios charcos, el camino que ya no se puede volver a pisar. Hoy, con más derrotas que amores, escribo únicamente para el verdulero de la esquina, mi amigo Andrés. Cada vez que edito un libro, al primero que se lo llevo es a Andrés. Él no lee poesía, ni literatura ni nada que no sea el diario cada mañana, dice que allí está todo: novelas policiales, dramáticas, amorosas, históricas, política y religión, humor y fantasía, belleza y obscenidad, vida y muerte, y que no necesita más, y tiene razón. Pero yo igual le llevo mi libro. Él lo abre y lee el primer poema, si lo entiende y le gusta lee el segundo; en cuanto encuentra uno que no le gusta, cierra el libro y lo coloca en el único estante de la verdulería que oficia de biblioteca. Nunca más lo abre. No sé bien cuánto ha leído de mis libros. Una noche de asado y truco, abarrotados de bestias y ahítos de vino, me confesó secretamente que un libro lo leyó por completo, otro lo puso en el estante después del primer poema. No sé cuáles son, y nunca lo sabré seguramente, pero yo me siento bien con este pacto entre escritor y lector que hemos desarrollado. Además, como él dice, su biblioteca de un solo estante tiene únicamente mis libros, y agrega socarronamente, los libros del mejor poeta que conoce, del único que conoce. Es para mí un orgullo personal que ningún otro escritor puede darse. Todos mis fracasos están allí, y ese es mi gran éxito, único, imbatible, entre todos los escritores y poetas del mundo. Por lo tanto, amigos y poetas, les comunico en este instante que seguiré escribiendo hasta que me muera, para mi amigo Andrés, el verdulero de la esquina. ** Aldo Novelli http://www.letralia.com/firmas/novellialdo.htm Poeta, cuentista y ensayista argentino (Neuquén, 1957). Analista de sistemas, tallerista, periodista cultural y crítico literario. Ha publicado La noche del hastío (Ed. Limón, Neuquén, 2003), Plaqueta 16 poéticas (Limón, Neuquén, 2004), Agonistas del fin del mundo (Ed. La Luna Que, Buenos Aires, 2005), Desierto (Ed. El Llanto del Mudo, Córdoba, 2007), Mínimo mundo fragmento (tirada de 90.000 ejemplares, edición del Ministerio de Educación de la Nación Argentina, http://www.me.gov.ar, 2008), Estúpidos mirones de televisión (Ed. Textos de Cartón, Córdoba, 2009), Archibaldo, el gran exhibicionista (Ed. Cartonerita Solar, Neuquén, 2009), Luz y sombra (Ed. Homo Scriptum, Monterrey, México; Ed. El Barco Ebrio, Nueva York, EUA, 2011) y mínimo mundo (Llanto del Mudo, Córdoba, 2012). Además publicó por invitación en diversas antologías nacionales e internacionales y colabora en revistas y diarios argentinos y del exterior. Ha sido traducido parcialmente al inglés, portugués, italiano, catalán y rumano, y su libro Agonistas del fin del mundo fue editado en el sistema braille para ciegos. === En espera del gran día Pablo Felipe Arango ======================= De los gozos del cuerpo Harold Alvarado Tenorio Editorial Universidad de Caldas 2012 “Los tiempos han dispuesto / buenas y malas tardes”, dice Alvarado; sin duda. Así es la vida. Vida y tiempo parece que fueran para el poeta una misma cosa o, al menos, que el tiempo fuera el rastro de la vida como si se tratara de los vestigios que deja el caracol cuando se desplaza pero a la vez se deshace. “La vida es implacable / El tiempo inexorable”: de nuevo. No son dos, son uno, o lo mismo. Sin marcha atrás, dolorosos e insensibles, al final, vida y tiempo sólo nos dejan soledad (1). Y el rastro, que no es otra cosa que el pasado, es decir un tiempo muerto, a pesar de desprenderse de nosotros: vale nada (2). Para el poeta ni siquiera el destino, aquel tiempo futuro, puede salvarse del duro escrutinio del que ha vivido: “...Dándome la espalda borraste lo poco / que había en mi escrito la fortuna, / esa otra mentira del destino. / El destino, otra mentira de la suerte...” (3). El hombre no tiene escapatoria, sugiere Alvarado. Gira en el centro de un círculo que integran de manera confusa pasado, presente y destino, o vida y tiempo. Un círculo que sin descanso viaja de tal forma que ni aun la ilusión del olvido es posible: “El tiempo nada cura. / Menos la sal de estos ojos / que alegraron la belleza de tu juventud / y esta lengua que bebió de tu carne. / Jamás, nada sanó el tiempo. / La vida no descansa” (4). Quisiera el poeta un hombre que pudiera abstraerse, excluirse y gozar siendo feliz al margen de aquel círculo que gira eternamente, pero no hay manera. Sabe que la condena consiste en esa especie de infierno del que sólo lo librará la muerte —tal vez por eso la cercanía del “día definitivo” permita al menos la ilusión de “mayores goces” para la carne (5)— y por supuesto, la imaginación de “otros mundos” en los que quizá “haya color, luz, agua y descanso...” (6). No creo que el cuerpo sea, como sugieren los críticos, el territorio de la poesía de Harold Alvarado Tenorio. Su ámbito es el tiempo inexorable y brutal. El tiempo que los dioses convirtieron en el único espacio en el que es dado vivir a los hombres y que los subyuga advirtiéndoles que siempre carecerán de inmortalidad. En el entretanto, antes de la muerte y en los descansos de la imaginación, más vale aceptar el estoicismo que según Alvarado exhibía María Jónsdóttir o aceptar el proverbio: “No hables / mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren”. Debe decirse que estos poemas son la bitácora de un minucioso viajero del tiempo, es lo que esperamos de un verdadero poeta. Sin duda Alvarado Tenorio sí encontró, como los grandes, cierta manera de burlar, por momentos, aquel círculo eterno. (Publicado en la revista Libélula, Nº 61, http://issuu.com/tomasd88/docs/bolet_n_61; Manizales, diciembre de 2012). Notas 1. “A Marina Gálvez en Madrid”: “Nada nos deja el tiempo (...) todo es la soledad”. 2. “Desperdicio”: “Que el pasado caiga desde nosotros (...) Nuestro pasado vale tres cuartos. / Vale nada”, y El tiempo pasa en vano: “...debes estar seguro: el tiempo pasa en vano”. 3. “Un siglo”. 4. “Del olvido”. 5. “Una barba de Camden”. 6. “Loma castellana”. ** Pablo Felipe Arango http://www.letralia.com/firmas/arangopablofelipe.htm Crítico colombiano (Manizales, 1969). Lector, librero, profesor de literatura, escritor de reseñas, abogado. Fundador de la revista Libélula Libros (http://www.libelulalibros.com). === J. M. Coetzee: la lucha por la libertad con pluma y papel ============= === Gabriel Mármol ======================================================== I Tomé la determinación, en octubre de 2012, de escribir este corto ensayo en homenaje al autor John Maxwell Coetzee. Tuve la intención de dejar que las ideas me invadieran y me recordaran que mis posibilidades para abordar el ámbito de la libertad desde el punto de vista de ese reconocido novelista son innumerables. Igualmente, podía continuar hasta que mis manos se entumecieran o alejarme de mi escritorio y disfrutar de un buen libro. Soy dueño de mi vida y de lo que le ocurra a este texto. Cuando era niño, me enseñaron a respetar el “espacio privado” de los demás, una zona imaginaria que rodeaba a las personas y donde cada quien era completamente “libre” para actuar o pensar a sus anchas. Ese fue mi primer contacto con un calificativo vinculado a libertad. Pero ¿qué significaba esa palabra? Según las fuentes especializadas, proviene, en última instancia, del latín liber, “hombre libre, que puede hacer lo que quiera”. Sin reparos, aparece en la definición el mismo significante; la condición de libertad comprende una obviedad absoluta por ser inherente a la naturaleza humana. “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”, de acuerdo con la Real Academia. La segunda ocasión en toparme con el término se dio a través de los grandes nombres de la historia universal, sus pensamientos resumidos en citas fáciles de transmitir; entre ellos, el griego Platón: “La libertad está en ser dueños de la propia vida”. A menos que sea una traducción fallida, se descartó decir: “La libertad es ser dueños de la propia vida”. Aparentemente, aquel filósofo creía que la libertad se hallaba en un lugar tangible que le daba sentido a su concepto: una cueva llena de peligros a donde se llega para descubrir con toda intención un tesoro celosamente oculto; un terreno ideal, aunque amenazante por lo desconocido, donde decidimos erigir el recinto de nuestra existencia. Me resultó lógico concluir que ser libre es emprender, que libertad y voluntad tienen más en común que su mera consonancia en castellano. Así como cualquier persona puede obrar de tal manera, puede no hacerlo de otra forma. Mi volición descarta que requiera un manual de instrucciones que me guíe paso a paso en cómo construir la libertad, tanto personal como colectiva. II Relataré un fragmento de mi historia, cuando conocí a Coetzee. Una mañana de 2003, desayunaba y hojeaba un conocido diario nacional, sentado a la mesa de la cocina. En la primera página de la sección cultural, se leía: “El Premio Nobel de Literatura le fue otorgado al surafricano John M. Coetzee...”; una construcción oracional pasiva que oculta la identidad del agente activo, como si el origen del galardón fuera un misterio. Quedó en las manos del reportero mencionar la Academia Sueca, quedó en las mías criticarle su redacción mientras sorbía un poco de café con leche. Una fotografía en color mostraba a aquel profesor de literatura y también traductor. ¿Sobre qué podría escribir un flacuchento, nacido en 1940 en Ciudad del Cabo, de apariencia anodina? En principio, sobre su tierra natal y las vicisitudes de la era del apartheid —ninguna sorpresa. Lo que no imaginé fue la magnitud del mensaje que se escondía detrás de sus relatos cargados de imágenes del Karoo, de aborígenes y mestizos, de casas derruidas, de hombres mutilados por el destino; un mensaje sobre la libertad que llegaría a mí casi una década después de leer aquella noticia, luego de haberlo condenado al olvido. Boyhood (1997) sería el primero de los más de doce libros de Coetzee que tuve el privilegio de adquirir desde 2011. Allí, el autor comenzaba una serie de tres escritos donde presentaba con maestría una autobiografía ficcionalizada, una válvula de escape para desahogar los sentimientos que su patria provocaba en él. A partir de ese momento, los títulos se apilaban en mi habitación con rapidez: Elizabeth Costello (2003), Slow Man (2005), los otros dos de su trabajo autobiográfico —compilados en Scenes from Provincial Life—, Age of Iron (1990), Life & Times of Michael K (1983), Disgrace (1999); a todos les presté gustoso mi voz sin atender mucho a sus fechas de publicación. Luego de siete u ocho de sus libros, sentí cómo caía sobre mí el peso terrible del apartheid, lejano y pretérito, como ninguna enciclopedia o documental pudo habérmelo revelado. Entendí lo terrible que debió ser para Coetzee, y para quienes pensaban como él, experimentar la aplicación oficial de una visión segregante que se implantó como política de Estado a partir del gobierno de Daniel François Malan (1948-1954) y del Partido Unido. ¿Las consecuencias? Los desplazamientos forzados de comunidades enteras en su mismo territorio, la humillación que implica ser etiquetado, las acciones cada vez más radicales de las poblaciones de color y negra en las décadas de 1960, 1970 y 1980 en defensa de su propiedad, de su cultura, de su legado. Mayor debió ser la vergüenza de esa población —y la mía por reflejo, al tratar de analizarlo desde mi perspectiva— cuando, casi seis meses después de la victoria electoral de Malan en aquel rincón meridional del globo, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyos primeros artículos aclaraban la extensión de los derechos y libertades para todos, sin importar sexo, raza, color, credo u opinión política. No dejo de preguntarme si acaso enviaron ejemplares de la declaración a Ciudad del Cabo, si alguien podía leerla en la calle sin provocar miradas de estupor. III Desde la publicación de su primera novela, Dusklands (1974), Coetzee busca saldar la deuda con sus compatriotas subyugados, la cual él asume como su responsabilidad pese a ser indirecta, pese a aborrecer aquel régimen. Para lograrlo, trae a la luz personajes que poseen la cualidad terrible de ser conscientes de su mortalidad, generalmente adultos sometidos a los cambios inmisericordes que se avecinaban para la nación surafricana. Su propio calvario lleva a su supuesto ancestro voortrekker (“pionero”, en lengua afrikáner, referido a los primeros colonos neerlandeses de la región surafricana), a David Lurie, a la señora Curren, a Paul Rayment, a Michael K... a alcanzar la redención pese a su profanidad. Se alzan reacios ante la imperfección de sus respectivos cuerpos —sucio, quemado, enferma, amputado, deforme— amoldándose a sus circunstancias desde su relación con otros, sea mediante lazos de sangre (padres e hijos) o por afinidad (desconocidos que se encuentran por azar), luchando contra la ceguera de las nuevas generaciones. El propósito de Coetzee, ciudadano australiano desde 2006, es crear seres que avancen briosos pero humildes hacia el destino final sintiendo la mismísima libertad correr por sus venas. El ensayista critica así a quienes dominan el escenario político de su país: hambrientos de poder y violencia; caudillos de opereta que son incapaces de verse reflejados en los ojos de sus víctimas, cuya agonía era considerada legalmente diferente de la del hombre blanco, europeizado, heredero del legado afrikáner. La esencia de sus protagonistas antagoniza a los autodenominados semidioses conquistadores del continente primordial. Su pluma, el arma del macilento, es movida tanto por el injustamente encarcelado como por su injusto carcelero. ¿Qué lección me deja un empedernido vegetariano que ha sido galardonado tanto en su región de origen como en el mundo? Que el desprecio de mí mismo y de mis semejantes, el olvido de lo que nos convierte en verdaderamente humanos, nos confina sin excepción a un cuarto abandonado, estrecho y de paredes enmohecidas, donde el alma de la especie entera está sentenciada a estancarse. Pero no todo está perdido, pues este lingüista amante de los preludios de Bach me recuerda que sólo mediante mis actos, al interiorizar el significado de la libertad, soy capaz de abrir la puerta hacia el exterior, un yermo surcado por innumerables caminos polvorientos que se extienden en todas direcciones hasta el horizonte, un campo en que suena de fondo El clave bien temperado y donde puede conseguirse agua si se sabe cómo alcanzar el pozo más profundo con tan solo una cuchara y un cordel. ** Gabriel Mármol http://www.letralia.com/firmas/marmolgabriel.htm Escritor venezolano (Los Teques, Miranda, 1984). Comunicador social (mención Periodismo) egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 2006) y estudiante de Idiomas Modernos en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Corrector de estilo del diario Últimas Noticias (http://www.ultimasnoticias.com.ve) desde 2008. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Fernando Savater ====================================================== === Un lector comprometido Antonio Guerrero Ruiz ===================== Cuando un lector es voraz puede pasar una serie de hechos: que se convierta en escritor, que se haga filósofo y hasta que termine desarrollando algún activismo político. En el caso de Fernando Savater se cumplen las tres cosas. Al principió descubrió la literatura y tiempo después la filosofía, actividad de la que nunca se arrepintió. La literatura viajó junto a él en su aventura vital al mismo tiempo que lo hicieron las influencias de Nietzsche, Cioran, Spinoza; mientras se desarrollaba en su interior una tendencia socialdemócrata, laica y antinacionalista. Sobre todo, la literatura le acompañó a la vez que su vitalismo desembocaba en un interés por la didáctica a través de las palabras. Con sesenta y cuatro años tiene una trayectoria amplia y prolífica. Ha sido catedrático de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, de la Universidad del País Vasco, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y de algunas más. Siempre colaboró con el diario El País y con la revista Claves. Ha desarrollado un público activismo contra el terrorismo de ETA mostrando sus ideas, entre otros, en el Foro Ermua. Los premios que tiene son muchos: el Nacional de Ensayo 1982, el Anagrama, también el Planeta 2008 y el Ortega y Gasset 2008. Además es doctor honoris causa de varias universidades, labor que no se separa de sus innumerables apariciones en televisión encabezando debates de toda índole. Su última obra, Los invitados de la princesa, ha sido galardonada con el premio Primavera de Novela 2012. Es un libro donde se cultivan varios géneros (a través de relatos) y donde, de manera subterránea, el diálogo de los personajes termina en diversas reflexiones filosóficas. En cierta forma es un homenaje a la literatura, cuando ésta tiene la virtud de narrar experiencias que transmiten conocimientos. Han dicho de ella, en su corte metaliterario, que la isla donde transcurren los hechos es una metáfora del mundo real. Y es que, como dice el mismo autor, tuvo un antecedente biográfico que desencadenó el libro. Cuando se encontraba en Milán, esperando un medio de transporte, un volcán islandés comenzó a arrojar cenizas y tuvo que quedarse aislado hasta que las condiciones fueron distintas. Entonces comenzó un diálogo múltiple con las personas que se encontraban en idéntica situación. De ahí que el argumento del libro pase por una isla en la que su presidenta (llamada princesa) invita a un grupo de congresistas que terminan incomunicados a consecuencia de un volcán y que irremediablemente intercambian palabras, experiencias y literaturas. A.G. Señor Savater, debo confesarle que de todas las entrevistas que he hecho esta era la más esperada. La unión entre filosofía y literatura es algo que me seduce por circunstancias personales. El lenguaje literario, propio, es un vehículo más asequible para las ulterioridades. ¿Está de acuerdo? F.S. A mí también me seduce mucho ese modelo. Mis escritores favoritos en todas las categorías son quienes están a caballo entre esos géneros: Voltaire, Santayana, y sobre todo Borges. Los que convierten la reflexión filosófica y metafísica en género literario. A.G. Porque la filosofía es necesaria, ¿verdad? Aún no ha muerto, por mucho que Jean-François Lyotard y Gianni Vattimo lo pretendan. F.S. Más que necesaria, yo diría que es inevitable. La ciencia explica y la poesía expresa, pero la filosofía —al menos tal como yo la entiendo— pretende juntamente explicar el mundo y expresar la vivencia del yo que lo comprende. Queremos saber no sólo qué son las cosas sino también qué significan para nosotros, cómo nos corresponden y qué destino nos aportan. A.G. Su última obra, Los invitados de la princesa, fue fruto de una situación real en Milán: usted se quedó atrapado en una isla a expensas de un medio de transporte, al igual que los personajes del libro. A mí me gustaría saber si ese patrón se repite o si sus novelas son consecuencia de diferentes causas. F.S. Mi ficción parte de pretextos reales y concretos, pero nunca es naturalista ni aun menos costumbrista. Cuando escribo ficción soy real, pero nunca “realista”... A.G. En este libro la genialidad está en la trasmisión de experiencias y de ideas a través de los diálogos de los personajes. Está en coincidencia con Deleuze: ¿el diálogo termina o debe terminar siendo un producto más importante que los interlocutores? F.S. A mi entender, el diálogo no es un intercambio de conclusiones —o no es sólo eso—, sino una indagación sobre lo que ocultan, hasta para nosotros mismos, las conclusiones a las que hemos llegado previamente. En el diálogo perfecto, el socrático, los intervinientes tienen al final menos claro lo que piensan pero más claro lo que son como seres pensantes. A.G. Ese diálogo, el de su nueva obra, nos conduce a un viaje sin destino. En ese navegar, ¿cuál sería un hombre sabio hoy en día? F.S. El sabio, a mi juicio, es quien mejor comprende su relativa minusvalía entre dos magnitudes abrumadoras, la naturaleza y la sociedad. Con las cuales debemos vérnoslas, con humildad pero sin humillación... A.G. La política también surge en el libro y con ella el problema vasco. ¿Por alguna razón, cree que los cimientos de ese nacionalismo pueden volver a resurgir o que, por suerte, ese problema se ha acabado? F.S. En el mejor de los casos, lo que se ha acabado es la amenaza permanente de la violencia terrorista... que no es poco. Pero el debate nacionalista continúa, así como la necesidad de seguir luchando por una España plural pero unida. A.G. Este además es un momento, como sabe, crítico en España y fuera de ella. Estamos sometidos a una crisis global. ¿Debería ser efectiva la idea de sanciones por delitos económicos contra la humanidad? ¿Qué opina al respecto? F.S. Siempre he pensado que los dos adversarios peores de la democracia son la miseria y la ignorancia. Y que deberían estar fuera de la ley, con todo lo que ello significa, quienes las fomentan, se aprovechan de ellas o incluso quienes no las remedian diligentemente. A.G. ¿Es necesario algún tipo de revolución para salir de esto? ¿El pueblo —la ciudadanía— debe ser activo? F.S. El “pueblo” puede ser —suele ser— una instancia retórica, pero en cambio los ciudadanos no son nada si no son activos, es decir, si no reflexionan permanente y colectivamente sobre sus derechos y sus deberes. Y sobre lo que les impide atender unos y otros. A.G. Me detendré en la ética ahora, presente no sólo en este nuevo libro sino en todas sus obras en las que se predica un compromiso final. ¿Cómo podríamos adquirirla hoy en día? F.S. La ética no es un compromiso, sino la perspectiva racional siempre abierta sobre los motivos, exigencias y responsabilidades de nuestra libertad. Añado que nunca ha sido tarea fácil. A.G. Creo que ya hemos llegado al final. Y la pregunta despedida no podía ser otra. Es una que le hago a todos los entrevistados y que hace referencia al título de la sección que dirijo en una revista y a mi propio blog. ¿Podría esbozar una definición de “La mirada zurda”? F.S. A mí me gusta mirar por recto y por derecho (aunque no por derechas...). Me gustaría saber ser como el caballo, que tiene una visión periférica de casi trescientos sesenta grados, salvo un punto al frente y otro justo detrás... ** Antonio Guerrero Ruiz http://www.letralia.com/firmas/guerreroruizantonio.htm Escritor español (1971). Tiene un diplomado en relaciones laborales por la Universidad de Huelva (UHU, http://www.uhu.es) y estudia filosofía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es). Ha publicado Cuéntanos tu mensaje (Diputación de Almería, http://www.dipalme.org; 2007), Agenda mágica literaria (Lagarto Ediciones, 2008), Los chicos feos también quieren bailar (Lagarto Ediciones, 2008), Colección de relatos de Oria (Diputación Provincial de Almería, 2008), Déjame salir (Círculo Rojo, http://www.editorialcirculorojo.com; 2009) y Almería: autores del crimen (Círculo Rojo, 2009). Entre otros reconocimientos, ha ganado el I Concurso de Microrrelato de Realizarte.com (http://www.realizarte.com; 2000), el I Concurso de Relato Corto “La Gaceta del Condado” (Huelva, 2005), el I Concurso de Relato Corto “Cuéntanos tu mensaje” (Diputación de Almería, 2007), y el XIV y XV Concurso de Relato Corto “Biblioteca Central de El Ejido” (2007 y 2008). Textos suyos han sido publicados en Resonancias Literarias (http://www.resonancias.org), El Coloquio de los Perros (http://www.elcoloquiodelosperros.net) y Salamandria (http://www.salamandria.com). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La canción de la torre Spáskaya Julio Pino Miyar ================= “En los bosques de Rusia / yo he visto un abedul / Un abedul de hierro / un abedul que lanza como los electrones / su nudo de energía y movimiento Y cuando cae la lluvia de sus ramas / el bosque se estremece / con un ruido / más lánguido / y más lento / que los yambos de Pushkin”. Heberto Padilla. Fuera del juego (La Habana, 1968) Lo que puede haber de extraordinario en una obra, es su posibilidad de hacer verificable ese laxo punto de encuentro donde lo accidental y efímero de una vida llega a tener ocasión de expresar una esencia, que insertando la vida del creador en la continuidad del devenir termine inscribiéndola para siempre en los anales. Aunque en esos anales ya no estarán contenidas las existencias finitas de los artistas, sino lo que la propia creación pudo aportar a la configuración universal del sentido, a la gracia de lo contiguo. Hay así un lugar único donde historia y existencia se entrelazan, hay un lugar único donde la historia encuentra en la existencia su mejor y más humano sentido. Quién podría saber si la historia no fue en principio la intuición de un artista antes de convertirse en lo que curiosamente también es, la forma más acabada que reviste un gran imaginario colectivo. Y lo que sin dudas aporta a la historia la significación cultural, no sólo se localiza en el lado irreductible de la condición humana, sino que ese forcejeo con la historia, el cual adquiere en nuestro tiempo una notación muy particular, asume la dimensión de un valor universal que llega a replantear la situación del hombre. Ya que si es desde el horizonte de una tradición histórica en específico como la noción del valor alcanza pleno sentido, sentido que solamente llega a realizarse si alcanza el nivel real de una expresión, es en la cultura desde donde único le es posible operar a la noción del valor. Por ello, digámoslo de esta manera: la naturaleza humana, desplegada en el hacer histórico, es capaz de encontrar en su constante lucha contra la enajenación no sólo una razón más para significar, sino, incluso, para reificar —hacer concretos— los valores. Y no creo que puedan ventilarse con mayor fortuna las conspicuas relaciones a las que asisten el hombre y la historia que desde la perspectiva de los poemas. Es la poesía la forma de expresión donde lo humano logra su alocución más íntima, por ello más fidedigna y duradera, acaso más cercana al significado y al valor de la existencia. Traer a colación estos temas a la hora de retomar Fuera del juego, el célebre poemario de un autor cubano, Heberto Padilla (Cuba, 1932; Estados Unidos, 2000), me sumerge no sólo en la pregunta por el valor, sino por el significado de la poesía, y en una reflexión ante la naturaleza de lo histórico. El affaire Padilla, tal como se conociera en la prensa mundial en los años 70 del pasado siglo y entre los conventículos intelectuales de Occidente, se podría resumir en las siguientes instancias: un premio nacional de poesía que el poeta recibiera en La Habana en 1968 por su poemario Fuera del juego, y su posterior detención política en 1971. Existe además una instancia histórica que fue el sustrato de aquellos lejanos hechos: la Revolución cubana de 1959, y el cambio radical de su política hacia los artistas e intelectuales que el affaire Padilla, como la punta visible del iceberg, parecía poner en evidencia: en Cuba la libertad de expresión, al menos desde los parámetros de como ésta es entendida en Occidente, había sido violada. Situación que una vez creada estableciera un hito en la historiografía contemporánea, obligando a la izquierda mundial a pronunciarse, ya que para muchos fue el comienzo de un replanteamiento del significado que poseía el único país socialista del hemisferio occidental. Porque el affaire Padilla fue, esencialmente, un affaire político. Por lo que, digámoslo así subrayando el hecho: el fenómeno Padilla fue la exaltación política de un poeta, no la exaltación de una poesía, frente a los desmanes cometidos en el territorio de la política. Y, como todo uso político, fue utilizado hasta el desgaire por una amplia red de intereses, que nunca tuvieron suficientemente en cuenta lo que en realidad había querido decir el poeta en su momento histórico. El poeta, todo poeta, es el ser más lastimoso de la tierra, ya que, ubicado en el contexto de un conglomerado humano, padece el contradictorio destino de ser el sujeto primordial de una enunciación condicionada por la polisemia del sentido, por la subordinación de los significados a la bella expresión. Y es que hay algo esencialmente inaudible en toda alocución poética. Pues en su fundamento más íntimo el artista sólo puede decir aquello que de ser dicho de otro modo carecería de valor, como si la función poética tuviera que arrasar con el valor convencional de las palabras, para convertirlas en las imágenes inocentes de la sensibilidad. Por ello, las preguntas sobre si el poeta que sin dudas fue Padilla se aproximó o no a ese lado originario de la expresión, o si en realidad su destino fue decididamente más político que poético, vuelven a colocar a Fuera del juego en el centro de un viejo debate: ¿es o no este poemario un objeto estético? O mejor aun, ¿puede el pensamiento estético llegar a decir algo definitivo sobre él? Y todavía podría intentarse una nueva interrogante: ¿es completamente separable, en Fuera del juego, el hecho estético de las circunstancias políticas —por no decir históricas— que connotaron el hecho? En el inventario general de los poetas que terciaron su razón de ser en diálogo abierto con la historia, difícilmente se pudiera encontrar un verso tan nítido, y a la vez tan conjetural, como el que encabeza el poemario, que por un lado es capaz de expresar el sentimiento encontrado del individuo ante el despliegue formidable de una historia que lo arrastra inmisericorde, y, por el otro, conservar su belleza de verso inaugural mientras dice como si nos contara una fábula: “A aquel hombre le pidieron su tiempo / para que lo juntara al tiempo de la Historia...”. Perceptiblemente, no nos encontramos en presencia de un verso que acto seguido nos lleve de la mano a las tierras privativas del deseo y la imaginación. Ya no son en realidad esas consabidas visiones las que repujan la razón de ser de Fuera del juego, puesto que lo que aparece como motivo de la reflexión poética es ese dictum absoluto que le exige al individuo que entregue su vida al tiempo de la historia, entendida como la equívoca argamasa con que los hombres construyen su vocación secular. De esta manera, la historia en la que el artista nos inicia es otra, aparece constreñida a instancias más precisas, transpuesta en meditaciones agudamente temporales que terminan por convertirse en aceda dubitación. Decididamente, es lo factual histórico lo que surge ante el lector mediante el gesto —porque esencialmente fue eso, un gesto— desvelador de Padilla, que ha hecho de ese simple ademán la prueba heideggeriana de su verdad. Pero no hay en ello privilegio alguno, y, patentemente, no hay tampoco invitación a nupcias con semejante verdad, ya que la verdad a la que el poeta nos aproxima es terrible. Mas sigamos escuchado: (A aquel hombre) “...le pidieron los ojos / que alguna vez tuvieron lágrimas / para que contemplara el lado claro / (especialmente el lado claro de la vida) (...) Le pidieron sus labios / resecos y cuarteados para afirmar / para erigir, con cada afirmación, un sueño / (el-alto-sueño)”. Ubicado en una aguda conciencia de temporalidad, la época que nos señala Fuera del juego es difícil, en ella están implicadas demasiadas cosas, así como un extrañamiento tan enorme de la realidad en aras de lo virtual ideológico, de lo histórico extremo, que el simple placer y el apego a la gracia confortable de lo cotidiano, nos son en esa época explicados como las formas culpables que adopta en nosotros el amaneramiento pequeñoburgués. De este modo, el poeta es el testigo de excepción de un proyecto social que ha comenzado por invertir los órdenes establecidos, por exigir la cancelación de toda apuesta individual, de cualquier valor que no tenga la capacidad de diluirse en una gran empresa colectiva, y por colocar al futuro, como diría Walter Benjamin, en la angustiosa calle de un solo sentido. Hasta qué punto tuvo el poeta conciencia de que lo que en Cuba ocurría en los años 60 del pasado siglo era irreversible, es algo que no se puede responder con certeza. Pero en ese país el nuevo orden entregado a los seres y a las cosas apuntaba a la creación de una nueva escala de valores desde la que Padilla sería cíclicamente juzgado y sentenciado por generaciones sucesivas, que veríamos en él al perfecto santurrón de la poesía, y eso, paradójicamente, lo que hacía era colocarlo en el lado más punzante y penitente de la expresión, que sólo después de muchos años comenzaría a ser comprendida, cuando nos decidiéramos a cruzar el Rubicón que a ratos separa las premisas ideológicas de la vida. Entre los poemas de Fuera del juego hay uno que abraza definitivamente esta tarea, que no sólo se define a sí misma como una poética, como si en ella hubiera el empeño de una empresa capital, sino que alude a ese interregno en el que convergen la palabra del artista y el fundamento axiológico de la verdad: Di la verdad / Di, al menos, tu verdad / Y después / deja que cualquier cosa ocurra / que te rompan la página querida / que te tumben a pedradas la puerta / que la gente / se amontone delante de tu cuerpo / como si fueras / un prodigio o un muerto. En sus estudios sobre Hölderlin, Martin Heidegger constató que la poesía era la más inocente y, al mismo tiempo, la más peligrosa de las ocupaciones. En cambio, ¿qué es lo que hace culpable a un poeta? Cuando Padilla dice —quiero citar de memoria— “En el día de hoy está el error que alguien habrá de condenar mañana”, o “tengo el terror hasta de pasado mañana”, no sólo ha expresado algo, ha delatado una esencia. Pues hay algo en la historia, esa misma a la que pacientemente asistimos en cualquier instante del tiempo y de la que somos azarosos testigos, que apunta al contubernio con el error y a la mansa complacencia con el peor de los crímenes. Señalar el error, querer apuntalar las ruinas antes de que se desplomen sobre nuestras cabezas, puede ser también una tarea poética. En los hebreos muchas veces fue ese el papel ejercido por los profetas: Jeremías en tiempos del cautiverio en Babilonia, no sólo llora por las desgracias de su pueblo y maldice sus errores, sino que profetiza el regreso a la tierra prometida. Hay así un lugar proverbial donde historia y poesía se reúnen, donde lo esencial poético no sólo nos ha servido para comprender lo esencial histórico, sino que se funde y se hace parte de la historia. Pero volvamos a la pregunta no contestada, ¿qué haría culpable a un poeta? O con más exactitud, ¿qué hizo de Padilla un culpable? Obviamente, Fuera del juego no es el breve compendio de la inocencia de una poesía, es el relato de un conocimiento. Y ningún conocimiento es inocente, en sentido bíblico todo conocimiento es culpable. Creo que es en sus memorias donde Padilla relata una conversación con Ernesto Guevara a propósito de la lectura de uno de sus poemas más polémicos, “En tiempos difíciles”. Singularmente, Guevara admitió el hecho: se vivían en Cuba tiempos difíciles, y la historia demandaba de los individuos cuotas muy grandes de sacrificio. Pero no se trata de dilucidar hasta qué punto pudo ser defendido o no el poemario, en ese momento histórico, como parte de la obra literaria crítica de la Revolución, sino de intentar establecer un paralelo entre dos actitudes esenciales: el héroe y el poeta. En los dos lo que llamaron los griegos la areté se hace posible en la medida en que se acercan a una verdad consustancial al ser, y que de hecho los coloca a ambos en una posición radical. Eso explicaría, según Heidegger, la inocencia de Hölderlin, al proclamar una verdad que le concede su mayor virtud, y a la vez lo expone a una situación de extremo peligro. Evidentemente, la vida del poeta que fue Heberto Padilla guarda escasos puntos de encuentro con la de Guevara, aunque hubo quizás un lugar de asombro en el que una vez ambos convergieron, donde, mucho más allá de las frágiles verdades del poeta, fue la verdad de su poesía la que pudo decir por un momento cosas medulares, como si el poemario que es Fuera del juego hubiera sido tomado por el destino para algo fundamental. Cuando, en esos mismos años 60, Guevara dijera que muchos artistas e intelectuales no eran auténticamente revolucionarios, no sólo estaba invocando, a partir de esto, uno de los más viejos postulados de la civilización judeocristiana, sino proponiendo el camino hacia un estado de inocencia fundamental para una nueva generación de artistas situados más allá del pecado original. La inocencia del poeta y la del héroe se convierten así en verdades paralelas, asombrosamente concomitantes. Lo curioso es que ambas verdades parten de un conocimiento que les hace entrever la secreta madeja con la que fue construido el universo. Y si fue un estado nuclear de inocencia —ese situarse según Guevara más allá del pecado original— lo que hizo a los dos colocarse en esa situación privilegiada, esa develación entraña también la culpa de un conocimiento que al final los pierde. El héroe creyó que la aproximación a una verdad como esa, no sólo les garantizaría su areté, sino su areitia, la invulnerabilidad en el combate. Y ahí radica su terrible inocencia. No obstante, la inocencia del poeta no ha sido menor; él ha dicho lo que no debió decir porque lo dicho lo situaba en la otra orilla de los acontecimientos, hacía de él un hombre al margen, un jugador que hubiera sido de golpe excluido del juego. Creo que fue también en un lugar de sus memorias donde Padilla se definió a sí mismo como conciencia crítica de su tiempo, y de hecho propuso de esta manera la tarea social del intelectual. Y para el intelectual no es posible participar si esta premisa no es respetada, si no hay un orden de las cosas que de algún modo habilite esa labor de infatigable moscardón de la historia y amanuense del criterio que pedía a gritos el poeta. Y no es que no haya sido entendido, fue entendido demasiado bien y por eso condenado por todos. Por otra parte, situarnos en ese punto inobjetablemente guevariano, donde todo se justificaría en aras del gran proyecto, de la gran Obra, nos obligaría a ser tan honestos, tan puros, que acaso no es posible, que acaso no será nunca posible. Irónicamente, si para Guevara la Revolución era su verdad como la experiencia más íntima y radical del ser, para el poeta, breve y efímero en su quehacer, su única verdad era poder decirla. Dice Fuera del juego de los héroes: “A los héroes / siempre se les está esperando / porque son clandestinos / y trastornan el orden de las cosas / (...) Los héroes no dialogan / pero planean con emoción / la vida fascinante de mañana / (...) Nos otorgan incluso / su parte de Inmortales / (...) Modifican a su modo el terror / Y al final nos imponen / la furiosa esperanza”. Si, como escribe Heidegger, la poesía es el lenguaje de un pueblo histórico, hay un sentimiento de culpa que ronda la existencia de todo poeta, y ese sentimiento cobra la forma mefítica de un saber demasiado, porque es, en su esencia más intestina, un conocimiento histórico. Casi podría hablarse —no sé si a despecho del pensador alemán— de la inocencia del héroe y de la sabiduría del poeta. Mas lo que no le perdonaron al poeta no es que se refugiara en la ambigüedad de las palabras para decir, sino, por el contrario, “que no hubiera nada extralógico en su lengua, que envejeciera de claridad, y que fuera más directo que un objeto”, y es que, en última instancia, no hay nada metafórico en la poesía, sus imágenes expresamente nos hablan de un mundo que nos ha sido arbitrariamente prohibido. Mientras que la enorme reticencia e infinita suspicacia demostrada un día por el poeta, alcanzan su explicación ante una realidad que ha sido cruzada tangencialmente por el error. La interpretación que realizara Padilla de la historia, contrastada en ocasiones por la ironía, incluso por el sarcasmo, hace sin embargo flotar sobre el ambiente de la lectura una leve nostalgia, que no sé si confundo con la sensación que se experimenta al meditar sobre estos poemas después de muchos años, o si dicha nostalgia lo que hace es reflejar la vocación de madurez que acaso encarnara el poeta, y que haría de Fuera del juego el momento más acabado de la reflexión que se podía lograr, dadas las agitadas circunstancias históricas, en la poesía cubana. Padilla fue tal vez el agrimensor de una tierra aún no completamente desbrozada, pero en la que se ubican —no siempre con fortuna— las literaturas de nuestro exilio. Porque lo que Fuera del juego logró en la práctica fue preparar, desde la poesía, ese camino. El poeta para eso midió la tierra y levantó el catastro, porque después de él ya no sería posible decir si no se partía de la dolorosa constatación de que entre lo dicho y la realidad de las cosas había aparecido una fisura, esa forma crepuscular que llamamos exilio. Y cuando digo agrimensor me gustaría hacer pensar, quizás por mera disposición lezamiana, en los catastros milenarios levantados a orillas del Nilo para medir la intensidad de los aluviones. Y si bien es cierto que los egipcios representan el momento más críptico del pensamiento y el arte humanos, también fueron la civilización que más larga relación tuvo con el tiempo y la que más aprendió de él. Por ello, si partiéramos además del criterio de que la poesía es el diálogo que sostiene el hombre con el tiempo, y que sólo a partir de este diálogo es posible concebir su esencia, lo que hay en Fuera del juego de críptico, lo que representa todavía el lado no investigado de su creación, habría que buscarlo en ese punto de inflexión que no sólo aproxima, sino que convierte lo esencial histórico en lo esencial poético. Ya que lo que puede haber de privilegiado en ese cuerpo poemático, y que continúa garantizando entre nosotros su pr esencia, no es el nivel alcanzado allí por la expresión, sino esa relación de azul intensidad que sostiene con el tiempo. ¿Fue este poemario el testimonio de una clase social en bancarrota, puesta en el cadalso por la Revolución? ¿Fue Padilla el ideólogo explicito de una pequeña burguesía ilustrada que le pedía a gritos a la historia detenerse frente al vendaval que una praxis demasiado jacobina desataba sobre el antiguo orden de las cosas? De esta manera el propio Padilla parodia su antigua vocación pequeño burguesa: (...) Nosotros para quienes el fin de siglo fue a lo sumo / un grabado y una oración francesa / (...) Nosotros que hemos visto el derrumbe de los parlamentos / y el culo remendado del liberalismo / (...) Nosotros que aprendimos a desconfiar de los mitos ilustres / y a quienes nos parece absolutamente imposible / (inhabitable) / una sala de candelabros / una cortina / y una silla Luis XV / Nosotros, hijos y nietos ya de terroristas melancólicos / (...). En los años 60 el retablo histórico y social de la nación estaba siendo profundamente transformado. Y Fuera del juego, las razones que lo animaron a ser y su significado, se encuentran completamente adscritos a esa nueva situación histórica particularmente atípica. Aunque un análisis que nos condujese a juzgar el poemario a partir de una determinación clasista, no es que no sea posible, es que tendría que tener en consideración la objeción que André Bretón le hiciera al marxismo como instrumento de investigación social: “El marxismo puede demostrar que Mallarme era un intelectual pequeñoburgués, lo que no puede demostrar el marxismo es por qué todos los intelectuales pequeñoburgueses no son Mallarme”. Es decir, lo que puede llegar a explicar definitivamente a Fuera del juego, estableciendo para ello sus determinaciones esenciales, aunque debe partir del conocimiento de las estrechas relaciones existentes entre clases sociales e ideología, debe partir además de que lo que puede haber de universal en una obra, es sólo posible si esa obra se aproxima a un valor que ya no sería exclusivo de un grupo social, sino un postulado que nos concierne a todos, que es capaz, incluso, de transcender lo puramente factual y contingente, para aproximarse al concepto de su época. Y así como hay un contenido universal en el poeta que fue Mallarme que supera toda determinación, habita en Fuera del juego un significado cardinal que le permite también superar cualquier instancia social, sin que para eso dichas instancias dejen de ser tenidas en cuenta. Esas instancias, al contextualizar el significado de lo que el poeta dijera, ubican su discurso en un marco histórico determinado y lo acercan a una posición ideológica definida. Los clásicos del marxismo, colocados en la cúspide de la gran ola emancipadora que estremeciera y renovara el siglo XIX, paradójicamente no previeron que el movimiento que poseía como norte la libertad social era tan vigoroso, sectario y radical, que muy bien podía terminar arrastrando consigo valores básicos de la civilización occidental. Cuando Padilla dice: “Nosotros para quienes el fin de siglo fue a lo sumo / un grabado y una oración francesa...”, me está incitando a pensar en todo lo que le deben las libertades políticas, tal como han sido entendidas históricamente, a la declaración de igualdad proclamada en 1789 por la Revolución Francesa. Por ello es que creo que Fuera del juego tiende a ser examinado por la exégesis desde un doble perfil. O sea, el poemario es también un documento que hiciera de la ambigüedad de su expresión una singular posición que trasfundía los términos usualmente distantes de política y literatura. Una posición que comenzó por proclamar, desde su mismo título, la indefinición, e incluso la exclusión, como un derecho del artista ante una sociedad y un Estado en los que autoexcluirse era una herejía. Obviamente, dicha autoexclusión es siempre condicional, pues tiene como objeto la construcción de un espacio autónomo desde el cual ejercer el pensamiento y la crítica. Lo propio, lo autónomo y lo privado instalan así a Fuera del juego en una situación compleja, no exenta de preguntas sobre la verdad de su naturaleza. Aunque es también básicamente —debemos admitirlo— un postulado ideológico que el tiempo ha dejado emerger ante nosotros con bastante claridad. Sin proponérselo, el poeta se situó desde el principio en la instancia del valor, e hizo de él atributo indispensable de su alocución. Del otro lado, estaba la configuración de un Estado confesional, expresión, para decirlo en términos marxistas, de la miseria real. Frente a ese Estado confesional, Padilla tuvo en 1971 que pronunciar su conocido mea culpa. ¿Por qué lo hizo? Podría decirse simplemente porque no tuvo opciones, o porque el mal manejo del uso del valor —la trampa y el vicio que pueden haber en su manipulación—, que condena la debilidad de Padilla, no comprende que la instancia del valor que le hizo al poeta decir lo que dijo en su poesía, era la misma instancia que lo exime a la hora de verse urgido a proteger su seguridad personal. Y esa instancia no es otra que el derecho privado. Y es que incluso puede haber, dentro de esta noción moderna del derecho, una condicionada función social de la mentira, que traslada la problemática del valor a un terreno más propio, más verdadero en cuanto humano, y que no guarda relaciones con el significado cuasi medieval y teológico de la fe, la inculpación y la absolución. Sobre esa situación de peligro de la que ya hacíamos mención, y a la que pueden conducirnos nuestras verdades, hay unos breves versos de Padilla que quisiera citar completamente, y que, mirados a través del cristal del enorme tiempo transcurrido, me sobrecogen, porque fue una advertencia axiomática que el poeta, irónicamente, sería el primero en olvidar: Dicen los viejos bardos: “No lo olvides, poeta / En cualquier sitio y época / en que hagas o en que sufras la Historia / siempre estará acechándote algún poema peligroso”. Considero que hay sobre todo un momento en Fuera del juego en el que Padilla alude llanamente a sus pretensiones políticas, las cuales tuvieron graves consecuencias para su destino personal. Dicen esos peligrosos versos: “(...) Que de una vez aprendan que sólo siento amor / por el desobediente de los poemas sin ataduras / que están entrando en la gran marcha / donde camina el que suscribe / como un buen rey, al frente”. Siempre juzgué mal al poeta por tamaña pretensión personal; hoy, no obstante, sólo deseo situarme ante la siguiente pregunta: ¿valió realmente la pena abolir en Cuba las libertades políticas? Entre otras cosas porque dichas libertades eran nuestra única garantía para el libre ejercicio de la honestidad intelectual, ya que negarlas era como legitimar y dejar expeditas socialmente todas las formas posibles de simulación. Hoy también abrigo el profundo convencimiento de que, si se pudiera sintetizar en un solo error el fracaso más fundamental de la Revolución, habría que situarlo ahí, en la cancelación, para las subsiguientes generaciones, de la posibilidad de ser políticamente honestos. Es en esta instancia medular que debería radicar el significado histórico del poemario de marras. Un significado que sin dejar de ser político alcanza un valor cultural, puesto que a partir de ese valor entramos de lleno en la dimensión axiológica de la cuestión. Y esa singular situación, que describe la naturaleza del poeta atrapado en una historia poco propicia, se expresa con amplitud en el poema “El hombre al margen”, el cual logra acentos de dramática intensidad, que pudieran hacernos recordar, indistintamente, a Camus o a Sartre, subyugados ambos por esa fatal ajenidad: “Él no es el hombre que salta la barrera / sintiéndose ya cogido por su tiempo, ni el fugitivo / oculto en el vagón que jadea / o que huye entre los terroristas, ni el pobre / hombre del pasaporte cancelado / que está siempre acechando una frontera / Él vive más acá del heroísmo / (en esa parte oscura) / pero no se perturba; no se extraña / No quiere ser un héroe / ni siquiera el romántico alrededor de quien / pudiera tejerse una leyenda / pero está condenado a esta vida y, lo que más le aterra / fatalmente condenado a su época”. Hay en otro lugar del poemario unos versos donde el desasosiego existencial quiere sustituir la intensidad dramática, sólo para hacernos constatar que es como si sus amigos se hubieran vuelto definitivamente sordos: “Cada vez que regreso de algún viaje / me advierten mis amigos que a mi lado se oye un gran estruendo / Y no es porque declare con aire soñador / lo hermoso que es el mundo / o gesticule como si anduviera / aún bajo el acueducto romano de Segovia / Puede ocurrir que llegue / sin agujero en los zapatos / que mi corbata tenga otro color / que mi pelo encanezca / que todas las muchachas recostadas en mi hombro / dejen en mi pecho su temblor / que esté pegando gritos o se hayan vuelto / definitivamente sordos mis amigos”. Los que hemos tenido la experiencia de haber estado ausentes de Cuba y de regresar a ella por un lapso de tiempo, sabemos que es esencialmente así: hay algo allí que ha quedado atrapado en el pasado, entre tanto a nuestro lado es como si se escuchara un gran estruendo que no terminan nunca de comprender nuestros más caros amigos. Y es que en Cuba todavía se repite, a estas alturas del segundo milenio en el que tantas cosas han cambiado, la sibilina máxima de Tomasi di Lampedusa: “A veces es necesario que algo cambie para que todo siga igual”. Pero lo que pudo haber en Padilla de completo desasimiento ante una realidad política, que él decidiera abordar mediante el rejuego ironizante, la finta intelectual, o inclusive la simple expresión mordaz, puede también, en ocasiones, no dejar de estremecerse ante el impacto de una historia la cual, en cierto sentido, no dejó de pertenecerle, no dejó nunca de ser la historia contemporánea de su pueblo. En torno a esto, concisamente nos testifica como si redactara una crónica ilustre: “Y es cierto / que hubo días de la Revolución / en que la Isla pudo estallar entre las olas”. Singularmente, la inocencia que un día demostrara el poeta se convierte en la inocencia del Guardián de la torre Spáskaya que sostiene el Carillón del Kremlin, como si éste no supiera lo que ocurre, como si en realidad fuera tan inocente como el poeta, o como si asistiésemos a un estado de inocencia donde lo peor pudiera ser justificado: “El Guardián / de la torre de Spáskaya / no sabe que su torre es de viento / No sabe / que sobre el pavimento / aún persiste la huella / de las ejecuciones / (...) No sabe / que no hay terror que pueda / ocultarse en el viento”. Aunque el poeta no sólo parodia y construye alegorías, va directo al encuentro con los hechos —la era soviética; Hungría, 1956—, asumiendo su reflexión ante la historia sólo para que ésta se le deshaga en imágenes de sorprendente belleza, donde la fugacidad de la mirada pudiera bastarle para definirla: “A un lado Buda / al otro lado Peste / un poco más allá está Obuda / Aquí hubo una contrarrevolución en 1956 / pero sólo los viejos la recuerdan / Intente usted decirlo a estos adolescentes que se devoran / en los cafés al aire libre / en el pleno verano (...)”. Imágenes que finalmente asisten a la negación metafísica: “(...) Me estoy vistiendo en un hotel de Budapest, deformado / por otra luna y otro espejo / Feo; pero el Danubio es lindo y corre bajo los puentes / Viejo en sotana, Berkeley, yo te doy la razón: / esas aguas no existen, yo las recreo igual que a esta ciudad”. Mas, ¿es en verdad la vida este sueño? Padilla responde que sí, la vida es esta farsa: “Niños: vestíos / a la usanza de la reina Victoria / y ensayemos a Shakespeare / nos ha enseñado muchas cosas / Sé tú el paje / y tú espía en la corte, y tú / la oreja que oye detrás de una cortina / Nosotras / llevaremos puñales en las faldas (...)”. Lo llamativo es que es el poeta dedicado a elaborar una poemática de tan precisa intencionalidad, que hacía de la crítica el nervio gestor de su alocución, es el mismo que logra impresionantes acentos líricos que afloran como retazos de un poema que jamás ha sido escrito, aunque de alguna manera la época reclama. ¿Pudo ser Heberto Padilla ese poeta? ¿Ese poeta capaz de hacer de lo esencial histórico lo esencial poético, que nos hiciese comprender mejor lo que pasó no sólo en nuestra historia nacional, sino en las esferas concomitantes del pensamiento y la cultura? Siendo obviamente la respuesta negativa, pudiera extenderme alegando que la vocación política de Fuera del juego no lo aleja demasiado de lo que acaso se da en llamarse reflexión metafísica, ya que ésta aparece nítidamente ante nosotros, mostrándonos esa pura hondura del ser que quiere desgranar las cuentas de su rosario existencial. Y esas inquietantes proximidades se repiten de muchas maneras. Ésta es otra de ellas: “Cuando yo era un poeta que me paseaba / por las calles del Kremlin / culto en los más oscuros crímenes de Stalin / Ala y Katiushka preferían / acariciarme la cabeza / mi curioso ejemplar de patíbulo / Cuando yo era un científico / recorriendo Laponia / compré todos los mapas en los andenes de Helsinki”. Hay algo aquí que vale la pena acotar: Padilla se muestra ante el lector como un poeta viajero, Fuera del juego es también un libro de viajes, o por los menos admite esa lectura. Un libro que contiene pasajes que gravitan entre el Este y el Oeste europeos de los años 60, y mucho más que fronteras, son peligrosos límites que sólo el asombroso candor de un poeta puede atreverse a trasponer. Oh mundo, verdad que tus fronteras son indescriptibles / Con cárceles y ciudades mojadas y vías férreas / Lo sabe quien te recorre como yo: / un ojo de cristal / y el otro que aún se disputan el niño y el profeta. Y este sempiterno viajero que no ignoraba que somos, indefectiblemente, el proyecto de Marx y el hedor de cadáveres que se pudrían a la orilla del Neva, era además quien le cantaba a los enamorados del bosque Izmailovo, a las flores de Tashken, a las crujientes brujitas de Lituania, como si fuera de la nada al ser, o como si persiguiera salvar la poesía a todo trance y en todo instante. Porque Padilla también fue “el triste, el solitario”, que huía de “aquel dolor que traicionaba su poesía”, que quería plantar abedules que hubieran hecho más ancho “el cielo de Izmailovo con su tibia penumbra de hojarascas y pájaros”. Pero si hasta ahora todo el poemario ha venido siendo una sutil conspiración frente al poder, y un catálogo de las insolentes verdades del poeta, no exentas por cierto de un gran pesimismo histórico, el último poema, ese que cierra dignamente el volumen, señalando con su título ese alejamiento irremediable al que se encuentran destinados todo hombre y su poesía, es simplemente su última apuesta, y, en mi opinión, una apuesta optimista por la paz: Y ahora / vámonos, cuervo, no a fecundar la cuerva / que ha parido / y llena el mundo de alas negras / Vámonos a buscar sobre los rascacielos / el hilo roto / de la cometa de mis niños / que se enredó en el trípode viejo del artillero. Desde los orígenes mismos del hombre, verdad y poesía sostienen un extraño maridaje nunca suficientemente explicado, tal vez porque aquello que el poeta dice —que está obligado a decir como poesía— no es la verdad de su ser, es el ser de su verdad, y ésta es la que confiesa no sólo su inocencia sino que explica su locura. No puede ser de otra manera. Entre ciertos poetas de la generación cubana de los años 60 y 70 hubo siempre algo no dicho, jamás pronunciado, aunque gravitó sin embargo como una presencia entre todos ellos, como si lo que dejara dicho Padilla, o las circunstancias posteriores a aquellos lejanos hechos se ocuparan de corroborar por él, macerara a Fuera del juego en una nebulosa leyenda que versaba sobre lo que podía ser expresado, asumiendo todo riesgo y catástrofe desde el territorio siempre inmaculado de la poesía. Porque Padilla tuvo todo el valor para decir, justamente en la extensión en que nos debe importar el valor de un poeta, pero también la desdicha. “Y ahora / vámonos, cuervo...”. A la memoria de Luis Rogelio Nogueras ** Julio Pino Miyar http://www.letralia.com/firmas/pinomiyarjulio.htm Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa escrita de Cuba, Estados Unidos y América Latina. Ha sido prologuista de varios libros de literatura. Escribió las palabras del catálogo del Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de 2001. En 2003 realizó en Tel Aviv una exposición conjunta de fotos bajo el rótulo “El libro de los árboles desnudas”. En 1995 fundó en Miami la revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en proceso editorial. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Acerca del olvido Freddy Sosa *** Tres poemas Antonino Geovanni *** Realidades Marta Herrán de Viu *** Tres poemas Rossy Evelin Lima *** Corazón de piedra Federico G. Rudolph *** Arqueologias do olhar (extractos) Frederico Spada Silva *** La casa de las ilusiones rotas Marie Lépinoux *** Poemas Mariana Salvatore *** Doppelgänger Alejandro Murillo *** Desmemoria (extractos) Angélica Morales *** Un viaje en el bus dick-dick Jeisson G. Ospina *** Poemas Víctor Damián Cuello === Acerca del olvido Freddy Sosa ==================================== El olvido me hacía desaparecer. Cuando supe que era esto lo que me ocurría ya era demasiado tarde. Fue mi culpa. Lo atribuí a mis excesos literarios, a mi entrada brutal en los cuarenta, a mi imaginación. Comenzó por el codo izquierdo. Un día, buscando una mancha para untarle una crema, no lo encontré. Miré alarmado el espejo con el brazo levantado en un puño, como un marxista latinoamericano. En el lugar del codo había un vacío translúcido, como un gel transparente. Tengo por ley evitar las sorpresas. En el mundo hay leyes y hay sorpresas, y hemos de convertir a la sorpresa en ley. Así que me fui a la Universidad sin mi codo, esperando encontrarlo más tarde, cuando estuviera yo más calmado, más engranado al mundo cotidiano. Pero en la noche una parte de mi cadera ya no estaba. Y así, día tras día, fui perdiendo mi abdomen, mis brazos y mis piernas. Me aterrorizaba esperar a que llegara el turno de mi boca o mis ojos, porque ya no podría encubrir el vacío con la ropa, y tendría que quedarme en casa sin salir a la calle, y tendría que explicar mi ausencia en la Universidad. O sea, tendría que ver a un médico, y éste elaboraría una brillante ponencia que aparecería en congresos y revistas y vendrían caravanas del mundo entero a levantar mis sábanas para saber si aún me quedaba un resto de testículos o para palpar mi pecho y mis axilas. Si yo hubiera entendido lo que pasaba cuando sólo se trataba de pequeños brotes de vacío disimulables, hubiera detenido mi completa desaparición. Cuando llamé a Roser, movido por la angustia, para explicarle lo que me pasaba —era la única persona a la que podía contarle todo sin reparos—, fue que pude comprender lo que ocurría. Hacía dos años que no la llamaba. Yo la quería, y mucho. Pero no tenía tiempo para llamarla, no supe dónde escribí su número, una vez la llamé y no estaba, y así un día tras otro. Ella seguramente había estado esperando dos años mi llamada, y esperando, esperando, la vida la empujó por sus caminos, la llevó de una acera a la otra, como a un papel periódico llevado por el viento, la estrelló aquí y allá, la moldeó, como una piedra noble llevada por el río. Llamé a su madre para saber su número y me respondió la contestadora. Al día siguiente en mi contestadora estaba el número de Roser. Temí no poder hablar en la lengua que nos amparaba y nos unía. “Sí. Digui”, escuché al otro lado del teléfono. Me asombró pensar que mi voz atravesaba corales, bancos de peces, pulpos, calamares, tiburones, peces de ojos saltones y de colores amarillos, a una velocidad de vértigo. Titubeé un poco, pero al cabo pude expresarme con corrección, incluso con dulzura. Hablé cuarenta y cinco minutos y colgué. Suficiente tiempo para condensar en el lenguaje de los conceptos dos años sin ella. Pero fue esto lo que me aturdió. Cuarenta y cinco minutos y no le dije nada de mi desaparición. Y lo peor: no sabía nada de ella, salvo los cursos que hacía, el costo de la renta del piso o la marca de su auto. Dejé la mano un momento sobre el teléfono colgado y al mirarla, de pronto, reparé en que me faltaba el dedo más pequeño. Y entonces fue cuando caí en cuenta en la horrorosa explicación: yo desaparecía en la medida en que Roser me olvidaba. Estúpidamente, todavía perdí tres días y casi todo mi cabello antes de volver a llamarla. Si hubiera podido salvar mi recuerdo en ella, reconstruir mi vida en su memoria, hacer que me quisiera como me quería el último día que nos vimos. Pero no podía decirle que su amor me salvaría, porque ya no sería amor sino necesidad. Me veía forzado a engañarla. Dejé en su contestadora el poema más hermoso que conozco: ese de Nazim Hikmet que dice “...el asfalto húmedo de las noches perfectas...”, y esperé a que me llamara. No contestó. En lugar de su llamada perdí una parte importante de mi mejilla izquierda, con lo cual el recurso de que me mirara a los ojos a través de una cámara conectada a Internet ya era imposible. Me quedaban horas antes de desaparecer por entero. Así que resolví llamarla una vez más y contárselo todo. Fue la peor decisión. Me dijo en castellano que yo sabía cuánto le gustaba la literatura fantástica y que me agradecía que la llamara, pero que tenía una audición esa misma tarde y que si yo quería la volviera a llamar mañana a las diez, que estaría saliendo de la cama. Quise gritarle, decirle que yo realmente la amaba, que dormí con su olor en mis manos estos años, que su voz me enternecía, que muchas veces creí despertar y tenerla conmigo, pero era inútil. Sólo pude decir con un hilo de voz “D’acord, Roser. Fins demá”, y colgar. La bocina bajó sola y se depositó por sí misma en el aparato telefónico. ** Freddy Sosa http://www.letralia.com/firmas/sosafreddy.htm Escritor venezolano (Guaraque, Mérida, 1955). Licenciado en letras y profesor de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). === Tres poemas Antonino Geovanni ==================================== *** Animación suspendida Memorias estériles en un suero de glu co sa. Huellas dactilares sobre el iris de una mirada en blanco. Atrapado en un tubo de ensayo. Me cobijo bajo las páginas de un calendario. Glóbulos rojos que mueren. Blancos que desfallecen en una nota de Mozart. Un cuarto vacío. Un lúgubre pasillo. Testigo de un tiempo que no me pertenece. Multitudes me señalan. Mi cabeza sigue erguida. Floto sobre las bondades de este mercurio líquido. Mi alma se hunde en un mar de plaquetas. Huellas impresas sobre burbujas de ácido. Moléculas huérfanas que ignoran destinos. Átomos vegetativos asesinando su núcleo. Mi vida en una pantalla de electrones. Holocausto de protones sobre terreno neutro. Colapsos. La caída del velo sobre murallas de hierro. Un virus que lleva mi nombre. Una tina de antibióticos invade mis venas. Un cuerpo que muere. Un espíritu en animación suspendida. Imágenes vivas. Siluetas borrosas en mi cerebro de plasma. Letras que cuelgan de mis membranas. Hemisferios diluidos en una gota de sangre. Un silencio que grita. Silencio que nadie parece escuchar. Tal vez creen que duermo. Pero no. Estoy despierto. Escucho sus voces... El sonar de las teclas anotando mis datos. Un by-pass que duerme sobre mis signos vitales. Ya no conozco este mundo. Pertenezco al pasado. El tiempo en el muro. Las manecillas se detienen. Los segundos retroceden. Otra vez en el banquillo de acusados. Veo sus ojos, su mano estoica. Sus labios sedientos. QUIERO UN DICTAMEN DISTINTO PARA VOLVER A LA VIDA. *** Tus tierras Gobierno absolutista son mis deseos. La diplomacia rige su diálogo. Las buenas costumbres permean en su mesa. Mientras, nosotros abandonamos la sangre en el campo de batalla. Mis órdenes en mano. Debo partir a las 22 horas del día primero. Debo alejarme de mí para pelear en tus tierras lejanas. Uniformado de alientos gastados. Armado de silencios y una profunda respiración. Hoy escribo sobre la huella de tu ausencia. Sobre los planos de un ataque suicida. No queda líquido que calme esta sed. Se escuchan noticias de muertos que aún respiran. Explosiones que quiebran la voz de la mañana. Estoy aquí bajo nubes de humo. Las sábanas huelen a pólvora. Tus besos saben a tierra. Caricias de sangre que marcan mi piel. Combate cuerpo a cuerpo. Me resisto a huir. Quiero enfrentarme a mi enemigo. Vernos cara a cara. Que comience la danza de la guerra. El metal de tus uñas penetra mis tejidos. Siento minas por doquier. Espejos rotos con imágenes grabadas. Una lucha contra el tiempo. Me sabes a paz. Me hueles a conquista. Se siente la victoria sobre tus derrotas. Soy un rehén de tus carnes. Experto en reconocimiento, mas no me reconozco. Un prisionero en tus campos de concentración. Me torturas con el sonido de tus deseos. Me haces presa de tus trampas. He caído entre tus alientos. No me quedan fuerzas para resistirme. Mis banderas blancas están ensangrentadas. Agonía por no querer regresar a mí. Me duelen los versos. Palabras de plomo que se incrustan en mi piel. Heridas profundas. Quemaduras de tercer grado. Desnudo sobre tus tierras. Inerme, pero decidido a luchar. Mi sangre me abandona. Mi ejército ha partido. Un desfile de almas heridas. Un regreso a su patria. Me encuentro en tu mira. A segundos de un disparo final. Mi cuerpo yace en pedazos. He decidido morir aquí. No hay mejor muerte que morir sobre ti una y otra vez. *** Mi cuerpo Trinchera de agonías en la retaguardia. Camaradas a mi diestra. Enemigos a mi izquierda. El centro de la guerra en mi pecho. Rangos esparcidos por doquier. Pedazos de dioses sobre mi rostro. Sonrisas de niños reflejadas sobre un rojo mar. Mis valores están en fila. Flanco izquierdo. Flanco derecho. Saludo a mis miedos. Descanso. Mi uniforme gastado brilla. Barricadas postradas ante mí. Un cañonazo más. Otro camarada en el suelo. Preparen armas. Apunten. Fuego. Herido está el horizonte. Bajo mis pies un campo minado. Metralla incrustada en mi carne. Heridas abiertas con voces silentes. Una historia diluida en el fondo de mi cantimplora. Tengo sed de verdad. Sed de luz en esta tierra oscura. Cuento las vidas. No hay nada en mis bolsillos. Sólo el polvo de los tiempos va conmigo. Le hablo a mis sombras. Brújulas de mi cordura. Sus magnetos señalan al sur. Un mapa sobre las estrellas. Un camino jamás recorrido. Otro paso sobre mi propia vida. Uno más me acerca a su muerte. Me veo en mis ojos. Soy yo mi enemigo. Puñal en mano. Desgarro paredes. Ciudad de barrotes. Mi último ensayo. Libreto de vidas que no pertenecen. Se alejan mis sombras. Escucho mi voz en la lejanía. Ya no siento nada. Ha muerto el dolor. Sólo sonrisas, sólo sonrisas. ** Antonino Geovanni http://www.letralia.com/firmas/geovanniantonino.htm Escritor puertorriqueño (Ponce). Textos suyos han sido incluidos en las antologías Fantasía circense, Poemas de amor de Casa de los poetas, Piernas cruzadas III y Desde adentro: entre la universidad y la cárcel. También ha compartido sus escritos en la revista Monolito (http://www.facebook.com/RevistaLiterariaMonolito), de México, y es parte de los escritores del proyecto En la Orilla. Ha publicado el poemario Genéstica (2012). === Realidades Marta Herrán de Viu =================================== Cuando me acerco de nuevo a su cuerpo éste todavía sigue balanceándose levemente. Toco sus piernas con la palma de mi mano para detener el movimiento y un escalofrío me recorre desde la punta de los dedos de esa mano hasta desaparecer en mi cerebro. Al toparme con sus zapatos no puedo evitar recordar mi exaltación al conocer la noticia de su llegada al centro. Mis ojos se tornaron hacia el pasado y pude ver cómo el doctor Claudio Salcedo atravesaba por primera vez la puerta principal del hospital acompañado por el director y el subdirector. Aún puedo sentir la rotundidad de sus pasos al hacerlo. No me miró pese a rozarme el hombro al pasar a mi lado. Yo conocía todos sus libros. Me topé con ellos por primera vez como lectura obligatoria en la universidad y, años después, se habían apoderado de mi mesilla de noche hasta entonces. De pronto, frente a sus zapatos, arriba de los cuales puedo ver asomarse unos calcetines de diferente color, me inunda la enorme curiosidad de ver qué contienen sus bolsillos. Alzo los brazos rozando sus piernas al hacerlo. Uno de ellos está vacío y el otro contiene un alambre retorcido sujeto a un pedazo de papel en que se puede leer ¿Cuál será nuestra verdad? Le miro a la cara por primera vez desde que ha dejado de gruñir. La lengua amoratada le asoma por un lado entre los labios. Un hilo de saliva se desliza sobre su barbilla y cae hasta su camisa. Los ojos, muy abiertos y entornados. Siento la necesidad de tranquilizarlos. Sólo llevaba aquí tres meses y, sin embargo, parece que el tiempo anterior a su llegada nunca hubiese existido. Le instalaron en la última planta, que sin duda era un lugar privilegiado en cuanto a que se disfrutaba de la ausencia de otros pacientes. Tan sólo tres de las veinte habitaciones estaban ocupadas cuando él llegó. Cuando entré por primera vez, se encontraba sentado en su escritorio, absorto en un montón de papeles. Le observé desde la puerta, que en todos los casos sin excepción, y por obligación expresa del hospital, debía permanecer abierta. Murmuraba, escribía y guiaba sus ojos a través de la pared sin encontrar un punto en el que descansar, todo al mismo tiempo. La sensación de celeridad de ese cuerpo, apenas en movimiento, era única. De repente, sin previo aviso, estampó su lápiz contra la mesa y girándose hacia mí, gritó: —¿¡Qué!? Tardé en asimilar que esa voz iba dirigida a mí, pese a tenerle enfrente, mirándome como un animal salvaje a punto de atacar. —Disculpe —dije tratando de fingir seguridad—. Yo..., discúlpeme, soy el doctor Rullán. —Ah, es usted —se levantó de la silla—. Si es un niño... Pase, no se quede ahí. En cuestión de segundos la fiera se había transformado en un apacible abuelo que recibía una grata visita. —Discúlpeme —repetí de nuevo. —No digas tonterías. No te importa que te tutee, ¿verdad? Has hecho bien en mantenerte callado. Si no, hubiese podido ser aun peor —comenzó a reír—. Siéntate, anda. Me senté sobre la cama mientras él lo hacía de nuevo en la silla. —Y bien... —dijo. —Sí, bueno..., quiero decir... Soy el doctor Rullán. —Sí, eso ya lo has dicho. —Su doctor, doctor Salcedo. Una pausa nos separó de manera abrupta. Yo aguardaba ansioso su réplica en segundos que parecían días. A él, sin embargo, pareció llevarle muy lejos de mí y de la habitación. —Llámame Claudio, sólo Claudio —dijo de pronto sin ningún entusiasmo, como si algo le hubiese desilusionado en sus absortas elucubraciones. —Muy bien —respondí aliviado. De nuevo, escuetos silencios parecían pretender arrebatármelo. —¿Y tú? ¿Te vas a quedar ahí sentado siendo el doctor Rullán? —dijo al fin. —No, claro. Me llamo Urko. —Estupendo, Urko. ¿Y qué? ¿Cómo empezamos? Esto tendría que ser a diario, ¿no? ¿Cuánto dura cada sesión? —preguntaba mientras su atención comenzaba a dispersarse. —Bueno, doctor..., Claudio. El tiempo de permanencia se estipula dependiendo del grado de..., dependiendo de la necesidad del paciente..., del sujeto. Se levantó enérgicamente y se dirigió hacia la puerta. —Pues de momento, Urko, todo bien. No hay necesidades a la vista. Nos vemos mañana entonces. Me levanté y salí al pasillo, aceptando su invitación a marcharme, consciente de que no era eso lo que debía hacer. En primer lugar, porque yo era el doctor y él mi paciente. Y en segundo lugar, porque en teoría debía elaborar y presentar el primer informe de evaluación. Sin embargo, ahí estaba yo, en el pasillo, aún de espaldas a él, incapaz de tomar ninguna decisión. Le oí volver a su escritorio. Y escuché su voz, pero esta vez sonaba más distante si cabe. Un murmullo inaccesible. No se dirigía a mí. Yo simplemente me había esfumado ya de su mente. Evité girarme y deambulé por el pasillo. No podía parar de pensar en lo que acababa de pasar. Todo lo que sabía entonces procedía de él. La base de mis estudios sobre la mente y la conducta del ser humano había sido establecida por aquel hombre, el doctor Claudio Salcedo, mi paciente de la habitación dieciséis. Yo tenía un trabajo que desempeñar. Algo impensable para mí y para cualquiera. Era mi oportunidad de mostrar lo que podía hacer, pero nunca se me permitió. Si en la universidad hubiese sabido que iba a estar frente a frente con el autor de todos aquellos libros, y no sólo eso, sino que iba a estar a mi cargo... Y si en ese momento, al verme expulsado por primera vez de esta habitación, hubiese sólo intuido que meses más tarde sería yo quien detuviese el balanceo de sus pies una vez muerto, y que sería también yo el primero en poder contemplar su cuerpo rígido y ausente... Acudí al despacho del director para prevenirle de la ausencia de examen de reconocimiento a causa de la actitud del paciente. Al oírme, recuerdo que me palmeó el hombro, mientras sonreía y me acompañaba a la salida. Me animó a continuar así. ¿Así? No entendía. Dos semanas más tarde tuve mi primer acercamiento real. Durante aquel tiempo había acudido a su habitación diariamente, abandonándola siempre al cabo de tres o cuatro minutos. Yo interrumpía sus divagaciones, él me saludaba, comentaba cualquier nimiedad y me despedía hasta la siguiente ocasión, que irremediablemente se producía al día siguiente. Pero ese día, al llegar, mi distracción le disgustó más de lo que venía siendo común. Entré sin percatarme de nada y me senté sobre la cama como acostumbraba a hacer, ya que mi silla siempre estuvo ocupada por papeles y apuntes. Un ruido me sobresaltó y levanté los ojos de mis notas. Claudio rodaba sobre la silla hacia mí y en sus ojos asomaba de nuevo el salvajismo del primer día. No pude evitar echarme hacia atrás emitiendo un gemido vergonzoso. Él paró en seco al llegar a mí y su rostro se transformó dejando ver una chispa de ternura, tanto inesperada como fugaz. —¿Qué es lo que quieres de mí? —hizo una pausa y repitió—. ¿Qué quieres de mí? Soy un hombre mayor y sólo necesito una cosa, tiempo... Y tú vienes y me lo jodes todo con tus gilipolleces —decía tratando de ayudarme a recobrar una postura más digna. Pensé que aquella conducta violenta había reflejado un acceso indiscutible de locura y traté de situarle en la realidad. —Claudio —me sentía vulnerado y notaba resentirse mi voz en cada palabra—, está usted en el Centro Psiquiátrico San Lorenzo. Fue ingresado hace unas semanas a causa de una crisis de pánico en la que usted creía ver desparecer el suelo bajo sus pies, literalmente hablando. Yo soy el doctor Urko Rullán y estoy aquí para hacer todo lo que esté en mi mano. Me miró desconcertado. Durante un momento pensé que había funcionado y que había conseguido al fin situar a mi paciente. Pensé incluso que aquel hombre mayor iba a romper en llanto. Y rompió, pero no de dolor, sino de risa. Una explosión que retumbó en mis oídos durante días. —Te lo estás tomando muy en serio —dijo entrecortadamente—. Pero no puedes... O no deberías. ¿Cómo has podido pensar que si realmente hubiese perdido la cabeza buscarían a un colegial para resolverlo? Puede que mi cabeza no funcione igual que antes, y que tenga de vez en cuando algún arranque insospechado, pero me alegro de ello. En eso precisamente trabajo ahora. Necesito acabar este ensayo. En paz y en silencio. Y tú a veces me resultas... ¿Cómo te lo digo?..., me resultas insoportable..., —me miró mientras me pareció que buscaba otro calificativo y lo confirmó—, insoportable. Recuérdalo si de verdad te preocupa mi cordura. No había podido apartar mi mirada de la suya a lo largo de sus palabras. Se levantó de la silla. —¿Cuántos años tienes? No deberías tomarte nada de esto en serio —volvió a decirme. Se dirigió hacia su armario, dándome la espalda, y comenzó a hurgar entre sus camisas. En ese momento me sentí un poco aliviado. Ahora sé que él sabía que me sentiría así y por eso lo hizo. Traté de recomponerme. Necesitaba encontrar la manera de empezar, de una vez por todas, mi labor de médico, que hasta ahora había sido inexistente. —Pero entonces... ¿Cómo puede usted rechazar su propia medicina? No me cabe en... —me temblaba la voz. —Porque me equivoqué —me interrumpió—. Todo está mal. ¿Has leído alguno de mis trabajos? —Sí, claro, todos. Los he leído... Se giró, interrumpiéndome de nuevo. —Olvídalos, quémalos si aún conservas alguno. Quémalos y entierra sus cenizas bien lejos. Me retracto de ellos. No son míos. Son una puta basura. Mientras hablaba, la temperatura de su cuerpo había ido ascendiendo hasta calmarse en sus últimas palabras. Respiró profundamente. Se ordenó el pelo con las manos, retiró la silla hasta su escritorio y tomó asiento. Y me hizo la pregunta que me había repetido ya varias veces. —¿Qué es lo que quieres de mí? Dímelo —me miraba fijamente. —Yo sólo quiero aprender de usted —respondí sin pensar. —¡No! —golpeó sus rodillas con los puños cerrados, lo que provocó que yo me echase hacia atrás previniendo con inseguridad cualquier intento de agresión—. No es eso lo que quieres. Y ¡no! No aprendas de mí, ni de nadie. Desconfía de todos. Desconfía de tu mente. Sobre todo de ella. Quítate las gafas. ¡Quítatelas! Obedecí para no obstruir sus palabras, indispensables para mí y para la tarea de acceder a su desorden mental. —¿Qué ves? —Nada, tengo bastantes dioptrías. —No digas memeces. Sólo aprenderás cuando consigas ver sin gafas. Y no te digo que te taladres los tímpanos porque sé que no serviría de mucho, pero ayudaría. Y, ¿sabes por qué ayudaría? —la firmeza de su voz, acompañada de los aspavientos que realizaba con los brazos, daba a aquel discurso un aire de doctrina apocalíptica—. Porque todo lo que crees que es verdad probablemente no lo sea. ¿Qué es la verdad, Urko? —no me dejó contestar y prosiguió—. Todo lo que ves y que te hace afirmar... Todo lo que oyes, aprendes e interiorizas. Probablemente todo eso sea una blasfemia. ¿Acaso no puedo hacerte creer y afirmar lo que yo quiero que creas y afirmes? Dime —pero no me dio tiempo a decirle—. Imagina tan sólo que yo pretendiera hacerte creer que soy un loco. ¿Te parecería un loco si comenzara a gritar? —alzó en ese momento la voz—. ¿Tan fácil? ¿Te parecería un loco si te dijera que veo una lengua de mujer asomando por tu oreja? —se sentó a mi lado y me hurgó en la oreja. Me aparté de él y él se levantó de la cama—. ¿O si... —empezó a rebuscar por los cajones. —¿O si me dijera que ve cómo el suelo comienza a desaparecer? —dije tratando de impedir que siguiera, haciendo mención a su propia experiencia. Y así fue. Dejó los cajones y tomó asiento. El comentario había conseguido cambiar su estado anímico por completo. En cuestión de segundos era un hombre completamente calmado. —Eso es otra cosa. Pero no hablo de eso, Urko. Dime algo, ¿tienes alguna idea remota de lo que trato de decirte? Me sentí como en un examen. —Desde luego, trata de decir que puede ser completamente manipulable y artificioso lo que se puede hacer creer o pensar como correcto, verdadero o como se quiera llamar. Apenas había reflexionado la respuesta pero por primera vez había conseguido atraer su atención e incluso tal vez algo de respeto hacia mí. —Eso es. Pareció esperar algo más de mí, pero no se me ocurría qué, lo que pareció decepcionarle. —¿Y? —preguntó, mirándome por encima de las gafas—. ¿Lo sabes pero no entiendes lo que sabes? ¿Es eso? Explícamelo, Urko. Porque yo no entiendo nada. —¿Qué le explique qué? Entiendo lo que me dice. La mente es frágil. Todos los que están aquí son una prueba de ello. Usted y yo lo sabemos. Para eso trabajamos. Son personas que han logrado hacerse creer historias incomprensibles, imposibles, mágicas, terroríficas... Se dio la vuelta habiendo perdido el interés. —¿Qué le explique qué? —repetí. —Habla el doctor, y eso no me sirve de nada. Me hablas de los de dentro. Pero, ¿y los de fuera? Son mucho más numerosos y mucho más peligrosos. ¿Y tú, Urko? —tampoco en esta ocasión me dejó contestar—. Vuelve mañana. Estoy cansado. Aunque me daba la espalda, su voz me trasladaba su reciente extenuación. Bajo su cuerpo suspendido hay varios de sus títulos que sin duda ha utilizado en forma de escalón para acceder a la silla y, desde allí, a la soga que perfectamente ha dispuesto, utilizando una de las vigas del techo. No puedo evitar ojear algunas de sus páginas. Sus teorías analíticas parecen tan perfectas, blindadas ante cualquier otra forma de pensamiento. En dos ocasiones me parece ver la escena que se sitúa a mi espalda, como impresa en estas hojas. Cierro el libro con fuerza y siento la tentación de lanzarlo realmente al fuego, pero recuerdo el nuevo manuscrito, su nuevo trabajo terminado, y la anterior tentación se disipa. Corro a la mesa y miro la portada. Simplemente un folio en blanco con su nombre en la esquina derecha inferior. Accedo a la página siguiente y una sola frase la encabeza: He de librarme de las palabras, antes de que traten de confundirme de nuevo. El resto de las páginas contiene una grafía ininteligible, que en la mayoría de las ocasiones fácilmente se confunde con simples garabatos. La visión me golpea con firmeza. ¿Es cierto que estaba loco? De pronto, me asaltan sus palabras como piedras sin mano que las arroje. La verdad. ¿Es un concepto anterior al hombre? ¿O no? ¿Las verdades se construyen como los edificios? Los días y las semanas transcurrían sin avances significativos. Su lenguaje resultaba abstracto, en la mayoría de los casos incomprensible para mí. Y parecía que eso le deprimía en cierta manera. Sin embargo, pese a tener ideas incomprensibles y neuróticas, aún poseía la capacidad de defender y atacar con contundencia, de modo que sólo él era capaz de tirar por tierra todas las conclusiones que había alcanzado a lo largo de su vida. Y peor aun es que lograba oscurecerlas de tal modo, que realmente acababan por perder la certeza que antes parecían contener. Y yo me encontraba indefenso. Incapaz de réplica. Como un idiota. Él era el constructor y destructor de todo cuanto yo sabía o había defendido hasta que llegó al hospital. Mis palabras habían sido las suyas y ahora me privaba de ellas. Pese a nuestras sesiones diarias, la distancia seguía siendo inabarcable. Lo que me frustraba enormemente. No le interesaba yo, ni lo que le tenía que decir, ni que yo escuchara si él lo tenía. Sólo algunas veces, no sé de qué dependía, trataba de responderme como si para hacerlo debiera armarse de paciencia. —Según lo que logro entender a partir de sus palabras, Claudio, no hay esperanza para el ser humano. Puesto que..., también según sus palabras, todo puede estar basado en fundamentos erróneos adquiridos en el pasado y hoy día firmemente arraigados en nosotros. —Eso es lo de menos. Lo peligroso es que somos incapaces de admitir esta opción. Somos incapaces de intuir siquiera que somos falibles de los pies a la cabeza. Simplemente, no podemos contemplar la idea de que lo que digan y oigan o vean probablemente no se acerque mínimamente a lo que es. A la verdad —dijo como si algo de todo aquello le resultase cómico. —Por lo tanto, considera que no hay esperanza. Se levantó de la silla impaciente. —¿Esperanza? ¿Quieres esperanza? Vuelve a casa, mata a Urko, que no quede absolutamente nada de él y, entonces, tal vez entiendas algo y puedas empezar a hacer algo. O no hacer nada. Pero hasta entonces no hablemos de esperanza... ¡Blasfemia! Tardé aún en contestar, algo desconcertado. —¿Matar a Urko? ¿A qué se refiere? —Desconfía, chico —no soportaba que me llamara así e intuyo que él lo sabía por cómo me miraba cada vez que lo hacía—. Desconfía de ellos. De todos ellos. Y sobre todo de ti. No creas a tu mente. Está envenenada y ansía envenenar —su mirada me indicaba que volvía a alejarse, y como consecuencia el volumen de su voz descendía—. Pero no es mala. No se lo tomes a mal. Ríete. Sólo ríete... De ellos. Idiotas... Se había levantado de la silla y salió al pasillo dejándome allí sentado. Mis encuentros con él últimamente habían comenzado a perjudicar seriamente mi trabajo en el hospital con el resto de los pacientes que tenía asignados. Por un lado, no conseguía jamás la atención y el respeto por parte del paciente. Me sentía cada vez más inseguro, un chico inexperto y mangoneado. Además, me perdía, en ocasiones, en los desvaríos que podía escuchar de estas pobres mentes, ofreciéndoles a veces un halo de genialidad, olvidando por completo mi grado de doctor y descendiendo inconscientemente a la altura de mis pacientes. Por otro lado, pude comprobar que el director del centro no tenía ni la más mínima intención de realizar un seguimiento de mi paciente principal. Era totalmente cierto que me escogieron desde el primer momento con la intención de que hiciera de niñera. Traté en numerosas ocasiones de convencer al director de la gravedad del asunto, pero nunca obtuve nada diferente a una palmada en la espalda. Pero a partir de hoy todo será diferente. Al llegar a su habitación a la hora acostumbrada, me ha sorprendido que la puerta estuviese cerrada. He empuñado el picaporte y hasta que no he abierto la puerta completamente, no he podido verle allí de pie sobre la silla, con una soga atada al cuello. Me miraba como si me esperase. He entrado y, por primera vez, he cerrado la puerta a mi paso. —Tranquilícese, Claudio. Tranquilícese. —Me sobra tranquilidad... —y en realidad creo que no mentía—. Hoy he acabado mi último trabajo... Ya está y al final me sobró tiempo —ha sonreído. —Pero eso debería alegrarle. Ya está resuelto, ahora sólo es cuestión de esperar y ver cómo reaccionan para seguir contraatacando... —me he oído decir precipitadamente en un intento de cambiar de estrategia. —¿Contraatacar? ¿Contra qué? Algo en mí ha parecido llamarle la atención y me ha mirado como habiendo descubierto algo que yo tratara de mantener oculto. —¿Urko?, todavía eres Urko... Te lo veo en los ojos, chico. Ahí, justo ahí. Cada vez que te llamo chico. No he contestado aunque, como muy pocas veces, me ha dado tiempo para ello. Sin embargo creo que le he mirado con rabia. Y él lo ha visto en mis ojos. —¡Ahí! ¡De nuevo! Ahí estás otra vez. Pero no has entendido nada, ¿verdad? ¿Qué querías de mí? Nunca me llegaste a pedir eso que realmente quieres, porque ni siquiera te atreves a pronunciar o ni a imaginar lo que realmente satisface al ilustrísimo doctor Urko Rullán. ¿Sanar enfermos? ¿Eso es lo que quiere Urko? —me ha sonreído—. No. Entonces ha parecido olvidarse de mí y ha dirigido su mirada al frente. —Lo hemos hecho de la única manera que hemos sabido —ha dicho sin dirigirse a nadie. Y ha dado el paso. He visto la silla caer, dejándolo suspendido y agitado. He podido correr a salvarlo. Habría dado tiempo. Sin embargo, no he querido salvarlo. Aún podía oír sus últimas palabras dirigidas a mí. Y he atacado al fin a mi atacante, y me he sentido como un león enfrentado a otro león. Me he abrazado a sus piernas sin vacilar, abandonando el peso de mi cuerpo al vacío, de tal modo que la soga sujetase entonces dos cuerpos encadenados. Ha sido muy rápido. Apenas unos segundos. No necesitaba ayuda para morir. Si yo no hubiese participado tampoco habría tardado mucho más en hacerlo. Es curioso, pero no siento ninguna urgencia por salir de la habitación. No sé cuánto tiempo llevo aquí, frente a su cadáver. —¿Quién mató a quién? —le digo al muerto. Unos pasos en el exterior logran hacerme volver. Me lanzo de nuevo a sus piernas. —¡Socorro! —gritan las brasas que permanecen vivas aún en mí—. ¡Socorro! ¡Habitación 16! No puedo repetirlo dos veces más cuando entran en la habitación dos enfermeros. —Ya lo tenemos, apártate —dice alguien—. ¡Aparta! Rápidamente me separan de él. Me empujan y caigo al suelo. De nuevo me siento humillado. Olvidan que he sido su doctor. —¡No he podido hacer nada! He tratado de salvarlo pero... —digo. En cuestión de un parpadeo me encuentro fuera de la habitación. No necesito mirar hacia atrás. Continúo por el pasillo y, al hacerlo, veo llegar al director apresuradamente, pasa a mi lado sin detenerse y su mirada suplica alguna explicación, pero no quiero dársela de momento. Deberá tragarse sus sonrisas. Ya no habrá más palmaditas en la espalda. No las quiero. Ahora se encontrará a su admirado doctor muerto y será consciente de su error al no haber querido escucharme. Continúo caminando y noto un dolor punzante en mi mano izquierda. Abro el puño y compruebo que he permanecido todo este tiempo con el alambre retorcido que había encontrado poco antes en el bolsillo del doctor Salcedo. Me sangra levemente la mano a causa de uno de sus extremos. Vuelvo a leer la nota que había enganchada a él. ¿Cuál será nuestra verdad? Al imaginar la respuesta tengo que contenerme. No recuerdo haber sentido una satisfacción tan plena. Pero al mismo tiempo, ¿por qué siento que de nuevo ha conseguido imponerse sobre mí? Releo esa pregunta una vez más: ¿Cuál será nuestra verdad? ** Marta Herrán de Viu http://www.letralia.com/firmas/herrandeviumarta.htm Escritora española (Ferrol, A Coruña, 1979). Reside en Barcelona. Estudió comunicación audiovisual, aunque se dedica a la enseñanza de español para extranjeros. Obtuvo el primer premio en el Concurso de Relato Breve de la Escuela de Letras de Madrid (2003) con “En una estrecha habitación azul”, relato que se publicó, junto a otro titulado “Revelación”, en la antología de relatos Encuentros (Editorial MuchoCuento). === Tres poemas Rossy Evelin Lima ==================================== *** Tu hechizo en mi mano Eres la línea que aprieta el horizonte, tranquila, al ver al viajero errante al que con tus crepúsculos mantienes caminando. Estás como en un desierto, en donde con espejismos uno vive y come sin querer partir porque el agua que das, hidrata. Calmas mi tristeza enana. Dejas en el paladar el sabor a no volver. Eres la irresistible. Quien condena a mi mano derecha. Te miro y son mis ojos platos en donde se sirve sólo tu recuerdo pues mi lengua ha preferido saborear otras runas, y tú, celosa, has dejado tu hechizo en mi mano que cada que escribe piensa en ti. Amada, ¿qué manos ahora te refugian? Dime, ¿has tenido frío? Deja que te vuelva a escribir sin pensar en quién te desnudará después. *** Sembrando con la muerte He dicho que vamos sembrando con la muerte y cosechando con las manos secas. Que la he visto barrer en casas limpias con sus huecos apacibles. La he visto hacerle compañía a tantas mecedoras; pero ayer, caminando, vi a la muerte en otros rumbos. Deje de sentir la chispa, solté mis lentes al vacío, y miré más profundo que nunca. Ahora digo, y quedarán mis palabras taladrando el viento, he visto a la muerte en un parquee sin ojos, caminando multiplicada por hombre, hembra y hastío Es este mi tiempo, sobre la yerba la muerte deja su paso, ya no de misterio. Retoza en los dedos fríos de un teclado y su mortem contagioso se rezaga en la compañía del ausente. Bebe la muerte en la sonrisa expirada, en el ruido que necesitas para no sentirte solo, en el licor dulzón del descontento. Bebe la muerte sobre nuestra cabeza inclinada, la mirada perdida es su encuentro, son de ella los pasos lánguidos que nos conducen a la nada, es ella la línea que traza nuestras distancias. Ahora digo, ayer vi a la muerte, se subió al barco, se perdió en las calles salió al balcón, y de su boca sin carne brotó un poema. *** Ratos rotos Siempre escribía en mis ratos viejos cuando la hora era un día y vestido de negro bailaba el tiempo; reposaban en papel mis letras, largas historias le hacía a la vida. En mis ratos viejos siempre escribía en el viento, en las nubes, el polvo y la gota eran mi tinta, mis lágrimas todo lo borraban. Viejos son los ratos donde escribía, andaban contentísimas mis quimeras, mis laberintos jugaban a encontrarme, era la naturaleza la que movía mis manos, dirigía mis ojos. Escribía cuando se hacían viejos mis ratos, locuraescribía cuando el olvido hacíarutina y eran unos viejos con sentimentalismo los ratos rotos. Anhelo. El que lleva escondido en esa “H” toda la melancolía del vagido que sólo en el frío es percibido Ratos, ratos, momentos que se dejan morir, porque, ¿quién soy yo para abrazarlos? ¿Qué son mis manos si ya no escriben? ** Rossy Evelin Lima http://www.letralia.com/firmas/limarossyevelin.htm Escritora mexicana (Tuxpan, Veracruz, 1986). Ha sido publicada en las antologías La ruta de los juglares (McAllen, TX, 2007), Letras en el estuario (Matamoros, México, 2008), La mujer rota (Guadalajara, Jalisco, 2008), El retorno: Our Serpent’s Tongue (Edinburg, TX, 2012) y Along the River II (Rio Grande Valley, TX, 2012). Cursa estudios de posgrado en lingüística en la Universidad de Houston (http://www.uh.edu), Texas (EUA). === Corazón de piedra Federico G. Rudolph ============================ Se decía que su belleza podía hacer vibrar el corazón de la más inmóvil de las estatuas. Quiso comprobarlo allí donde abundan las efigies más imponentes (última morada de los antiguos y desaparecidos dioses): el British Museum of London. Se paseó entre reyes y momias; entre Zeus, Prometeos y Apolos. Recorrió Gales, Tebas, Ur, Benin, Nínive, Tenochtitlan... Lo hizo a plena luz del día, al tiempo que danzaba en medio del público, vestida de gasas y tules; entre miradas de sorpresa; incomprendida; refulgente y hermosa. La música surgió de ninguna parte. Las puertas del museo se cerraron. Los miles de turistas que visitaban las inmensas galerías quedaron atrapados. La gente comenzó a temer, a gritar, a correr sin sentido de una parte a otra. Ella danzaba al son de la música. Un ruido de lanzas golpeando contra el suelo, de espadas de acero chocando contra escudos del mismo y ruin metal, aturdió a la multitud. Tambores de piedra se unieron a un coro de voces profundas y pétreas. La gente quedó paralizada ante el estruendo que siguió a ese murmullo convertido en una cascada de sonidos delirantes que aturdía los oídos. El miedo postró a los presentes. El miedo que presintió el terror avecinándose hacia ellos. Sólo aquella hembra de ojos y cabellos negros, de tez muy blanca, continuaba deslizándose en los corredores, entre los infortunados, en un baile sensual y frenético. Las estatuas se pusieron de pie y alzaron sus armas. Lucharon ferozmente, unos contra otros: hermanos contra hermanos, príncipes contra reyes, dioses contra dioses y semidioses. Brazos, piernas y cabezas rodaron por doquier. Hombres, mujeres y niños sollozaron en medio de la batalla y padecieron aplastados. La sangre manchó los pisos. Los dioses pisaban los cráneos y los cuerpos. La desesperación se alzó en un solo grito que quebró el silencio más allá de las paredes del museo. Era el grito de la muerte cerniéndose sobre Londres. Tezcatlipoca (El Espejo Humeante), se alzó en su forma más negra y acabó con todos quienes quedaban aún en pie (estatuas y humanos), sin consideración alguna. Era la ofrenda de amor del más antiguo y perverso de los dioses (dueño de un corazón endurecido como piedra), a la más exquisita y atractiva de las mujeres de la tierra. Ella le miró y le sonrió, extasiada y complacida: se decía que su belleza podía hacer vibrar el corazón de la más inmóvil de las estatuas. ** Federico G. Rudolph http://www.letralia.com/firmas/rudolphfedericog.htm Escritor, historiador, biógrafo, ensayista, humorista, periodista e informático argentino (Córdoba, 1970). Ha publicado El Rendar, antología (1999-2000); De ángeles, antología (2005-2007); Introducción a Visual Studio.NET, manual de programación (2004); Juan Bialet Massé, biografía (2008); Historia del Norte de Punilla, historia (2008); ¿Es posible acabar con los problemas sociales?, ensayo (2011), y De amores y de locos, antología (2012). Mantiene las páginas http://federicorudolph.wordpress.com y http://www.deamoresydelocos.com.ar. === Arqueologias do olhar (extractos) Frederico Spada Silva ========== (Nota del editor: Arqueologias do olhar —en español, “Arqueologías del mirar”— es el primer libro del escritor brasileño Frederico Spada Silva, quien ha traducido para Letralia algunos de los poemas que lo componen. Para adquirir la edición impresa es preciso escribir a arqueologiasdoolhar@gmail.com. Igualmente, se puede descargar gratuitamente de http://bit.ly/14QRCoV). *** Pedagogía del mirar Tentar palabras recitar universos para ver en el aire la poesía refractada entre los hombres *** Lección de cosas Extrapola la confidencia, el mar, el miedo, para, dadas las manos, soportar el mundo. *** Mínima moralia I(nte)rrupción. *** Pessach En las palabras me ahogo — y reinvento el respirar. *** La gran travesía Dentro del frío río. === (A Manoel de Barros, gran poeta brasileño) Máquinas de escribir desescriben el silencio. *** Pequeño diccionario de incongruencias poéticas Vocablo I: Biografía — una vida encuadernada. Vocablo II: Flor — el avieso de la semilla. Vocablo III: Metamorfosis — el papel es el capullo de la palabra. Vocablo IV: Vivir — coleccionar añoranzas. *** Revelación Espejo natural, el agua es el primer registro de la fotografía. *** Embarcación Fue con mucho costo que los hombres aprendieron a andar sobre las aguas. === Madrugada es toque: la mano ve mejor a media luz. === Impresas en las superficies los dedos siguen las líneas diseñan contornos, colores : mapean las sombras de tus curvas por entre los ayes de nuestros amores. *** Silencio Oigo una canción que no existe, un poema sin fin que me acompaña y que se escribe en lenguas que aún ignoro. Lo veo entre los árboles, siguiendo la luz que del sol nos tiñe de rojo el alma y ya no creo posible cerrarlo en mis manos. *** Multilingüe Palabra contenida, el silencio habla en todas las lenguas. ** Frederico Spada Silva http://www.letralia.com/firmas/spadasilvafrederico.htm Escritor brasileño (Belo Horizonte, Minas Gerais, 1982). Reside en Juiz de Fora (Minas Gerais) desde 1990. Hizo el máster en estudios literarios en la Universidad Federal de Juiz de Fora (http://www.ufjf.br) y es licenciado en letras (portugués, francés, latín y sus respectivas literaturas) por la misma institución. Ha publicado el poemario Arqueologias do olhar (Fundação Cultural Alfredo Ferreira Lage, Funalfa, 2011). === La casa de las ilusiones rotas Marie Lépinoux ==================== La casa donde habita la familia Rodríguez era bastante ruidosa; a pesar que se encontrara sola, seguía haciendo mucho escándalo. El nombre con el que la habían bautizado era Hestia, ya que ella era la diosa griega del hogar en la mitología. Supongo que la gente suele dar este tipo de nombres tan simbólicos porque tienen el anhelo de que dicha denominación sea el motor que configure la realidad. En el caso de los Rodríguez, pienso que ellos pensarían que Hestia haría todo el trabajo por ellos. A la vista parecía ser más grande de lo que en realidad era, pues fue diseñada con la finalidad de demostrar frugalidad y grandeza. Era muy grande: un montón de habitaciones, un gran salón, un comedor inmenso, una cocina con la cual cualquier ama de casa soñaría, un patio enorme con una deliciosa piscina y un jacuzzi. Era una casa que propiciaba la envidia entre sus conocidos. Adicionalmente, ésta fue construida con el propósito de divertir a los niños de la familia y de complacer a los más necios invitados. Los cuartos de los niños seguían siendo completamente infantiles, aun cuando éstos ya eran adultos, como si esto pudiera revivir los años de gloria. Los espacios comunes eran enormes y de un gran lujo; aún conservaban la decoración, a pesar de que el mobiliario se encontraba roído y que las paredes se estaban cayendo a causa de la humedad. La casa fue construida en una época cuando las vacas estaban bien gorditas; de hecho, para ese momento el caserón daba la impresión de haber sido pintado por Botero. Ahora que las vacas estaban flacuchentas, la casa parecía más bien como aquellas señoras que ya están entraditas en edad: es evidente la hermosura que gozaron en sus veinte años por la actitud altiva con la que se desenvuelven. Sin embargo, actualmente sólo puede observarse la apariencia de una belleza perdida, puesto que nada más les quedan las arrugas, las carnes flácidas, el cabello ralo y la osteoporosis. Hacía varios años que los hijos de los Rodríguez no vivían en casa de sus padres. Tuvieron cinco: tres habían huido del país, con el varón más pequeño no mantenían ningún tipo de relación y la hija menor murió a los 24 años a manos de la violencia. Como siempre sucedía en aquella época, nunca atraparon al culpable... Los hijos que huyeron pertenecían a un grupo revolucionario que planeaba derrocar al régimen que se había impuesto hacía un par de décadas. “Los tres Rodríguez”, como les llamaba la sociedad de los opositores de la República, no podían volver al país, ya que eran considerados por el gobierno nacional como traidores. Sin embargo, el hijo más pequeño era la oveja negra de la familia, pues era el único que trabajaba para el régimen. Por esta razón había sido execrado de su familia. Así, la señora Yelitza pasaba más tiempo con sus hijos en el extranjero que con su marido, quien trabajaba incansablemente para sólo ganar unos cuantos churupos. A pesar de sus grandes dimensiones y de la cuantiosa suma que representaba su mantenimiento, el doctor Juan Carlos y su señora seguían aferrados a su casa. —Yelitza, ¿por qué no venden la casa? Así podrías mudarte más cerca de tus hijos. Además, ya estamos muy viejas pa’ tanta faena, mamita, y, como dicen por ahí, “la masa no está pa’ bollo” —le repetía la comadre Carmen Rosa cada vez que la vieja bomba del jacuzzi se dañaba. Pero ella siempre se excusaba de la misma forma. Decía que el mercado inmobiliario no estaba en óptimas condiciones para vender a buen precio su adorada casa. Seamos honestos, ¿quién querría comprar una casa a un precio tan alto, cuando tienen que hacerse tantas remodelaciones? La relación entre Juan Carlos y Yelitza no era de las más saludables; aun cuando se amaban, no podían pasar más de cinco minutos sin pelear. Podría pensarse que, más que amor, era una relación de dependencia mutua. Entre ellos había una extraña mecánica. Solamente compartían peleas, insultos, caricias lascivas y conversaciones que solamente versaban en torno a güevonadas, aunque invertían más tiempo en peleas. Supongo que si pones a dos personas frustradas, un retirado a la fuerza y una cuaima, en un mismo ambiente deprimente y monótonamente ladilla, siempre terminarán por sacarse los ojos. Los pleitos siempre comenzaban porque él o ella no habían hecho algo como al otro le daba la gana, lo que, casualmente, involucraba un problema que presentara la casa. —¡Coño! ¡Maldito perol que no deja de joder! ¡Juan Carlos, este lavaplatos se jodió otra vez! —le gritó Yelitza mientras agitaba con fuerza la manija de la máquina. —¡Mami, no le des así porque lo vas a dañar más! —le reclamó Juan Carlos mientras miraba el noticiero del mediodía. Él estaba obsesionado por enterarse de las noticias, aun cuando era bien conocido que todas las cadenas televisivas pertenecían al régimen. Entonces, como Juan Carlos no le prestó atención, ella comenzó a darle a la manija con más fuerza para asegurarse de que realmente no funcionaba. —¡Cónchale, chica, es que tú no sabes hacer nada bien! Tienes que hacerlo como yo te lo digo. Porque si las cosas no se hacen como yo digo, no salen bien —le respondió Juan Carlos con actitud condescendiente. —¡Ah! Entonces, como yo no sé hacer un coño, no sé cómo mantener este matrimonio. ¡Tan sólo era una carajita de 15 años que no sabía lo que hacía cuando me casé contigo! —le respondió ofendida. —Mami, pero ¿quién podría soportarte si no yo? —Cuando gané el concurso de belleza Francisco me propuso matrimonio, pero tú me sedujiste, quedé preñada y por eso me casé contigo. De haberme casado con él ahorita no tendría que estar peleando con el lavaplatos. Él me habría comprado uno nuevo. —¡Claro que te habría comprado otro, mujer! Tiene plata porque lo único que hace ese viejo es robar junto con el diputado maricón. Si te hubieses casado con él serías infeliz, porque te estaría montando los cachos con cuanta carajita se le atravesara. —¡Al menos sería mejor que calarme tus estupideces! Su comentario le dio tanta arrechera a Juan Carlos que le dio una cachetada a su mujer. —¿Eso es lo que tú querías, mujer? Que te pegara, ¿no? Yelitza se llevó la mano al cachete con dramatismo, tiró los platos, puso cara de cuaima y se fue de la cocina indignada. Pasados los diez minutos después de una discusión, Juan Carlos tenía por rutina seguirla al cuarto. Su arrepentimiento remordía su conciencia. Se contentaban. Pero el arrepentimiento no le duraba mucho, porque en menos de media hora él volvía a continuar la pelea mencionando el problema del lavaplatos o cualquier otro. Siempre tenían el mismo patrón de peleas. Parecía una suerte de ritual dentro de su relación. En los últimos meses ellos habían cesado las constantes peleas, se encontraban en un período de receso. Se acercaban las elecciones y todo el mundo parecía estar en suspenso, incluyendo la relación marital de los Rodríguez. Todos tenían la esperanza de que el frente opositor ganara. Todos tenían la esperanza de una nueva vida. —Mami, cuando ganemos, no te olvides de invitar a los Larrazábal a una cena. Recuerda que les debemos una invitación desde hace un tiempo. —Papi, ¡qué buena idea! ¡Será un momento fabuloso para celebrar! Podré hacer el chigüire que tanto te gusta y como postre podría hacer un bienmesabe. —Sí, Mami. Tendré que ir a que Don Julián para pedirle que vaya pal monte y nos traiga un chigüire. Él me lo deja a buen precio. —Deberías decirle de una vez. Quizás varios tengan la misma idea que nosotros. —Mami, aún falta una semana para las elecciones. ¿No será malo contar los pollos antes de nacer? —Sé que ganaremos, porque a Rosario le leyeron las cartas el otro día... Así que dile. El día de las elecciones ambos se levantaron muy temprano para ir a votar. Al volver a la casa se enteraron del chisme que corría por todo el país: la oposición iba a ganar. Se sintieron tan contentos y esperanzados que no solamente se metieron mano como de costumbre, sino que se echaron tres polvos. Desde que su hija había muerto, no tenían una vida sexual tan activa. Cuando él lo necesitaba, ella solamente lo dejaba hacer la misma aburrida posición. De hecho, Yelitza estaba tan excitada que, sin los ruegos de Juan Carlos, ella le dio lo que tanto le gustaba. Era tan rara la situación, que dejaron el canal de noticias encendido y esto les servía como una suerte de afrodisíaco. —Oye, acabo de pensar que tal vez deberíamos invitar a Briceño. —¿Cuál Briceño? —Jonathan, tu ex socio. Le lloverán las propuestas de trabajo, porque él tiene contactos con el nuevo presidente y tú puedes enchufarte con él. —Entonces comienza a hacer el bienmesabe, Mami. —Papi, mañana puedo ir a remplazar la vajilla. —Pero, Mami, aún no tenemos los medios. —Sí, pero como vamos a invitar a Briceño, tendremos que hacer una pequeña inversión para la cena. —Ok, hablaré con el que trabaja en esta tienda que vende esas cosas. Capaz nos pueda dar un precio. —Bueno, Papi, pero tú sabes que no me gustan esas cosas robadas. —Mami, eso no es robar. Eso es beneficiarnos mutuamente de una situación. Además, sabes que el dueño de la tienda está con el régimen. —Mientras tanto podríamos parapetear la pintura del comedor. La humedad está acabando con la pared. Además, seguramente, el nuevo presidente permitirá el regreso al país a todos los exiliados. Así que tenemos que arreglar la casa para la llegada de los niños... En ese momento, ambos comenzaron a ver la televisión que estaba encendida. Estaban por dar los resultados de las elecciones. Pero, aparentemente, quien corrió el chisme estaba equivocado o estaba jugando de forma sádica, pues el presidente fue reelecto con un porcentaje importante. —Es culpa tuya. ¿Quién me manda a mí a creerle a la mujer más chismosa, que el pendejo ese de la oposición ganaría? —¿Yo? ¿Culpable? Si fuiste tú el que comenzó con la idea de la celebración con los Larrazábal. ¡Yo sabía que no ganaríamos y me dejé influenciar por ti, como siempre! —Tú no piensas, ¿verdad? Nunca vas a pensar como es correcto. ¡Ve a lavar la ropa y deja de ladillar! ** Marie Lépinoux http://www.letralia.com/firmas/lepinouxmarie.htm Escritora venezolana (Puerto La Cruz, Anzoátegui, 1985). Estudió licenciatura en filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Colabora regularmente con la revista digital Guayoyo en Letras (http://www.guayoyoenletras.net). === Poemas Mariana Salvatore ========================================= *** Campesina Tan chiquita que la camisa es un prendedor a solas con el viento sobre el costal de maíz largas pestañas y una mano recóndita anémica Es labor de siembra que adjudica a la vida la sombra de las moscas azules. *** Las caras al sol No sabes por qué el viento chispea como una estrellita aterida sobre el estanque y unos redondeles naranjas te ofrecen callar desde el vestido a cambio de hadas de azúcar y hebillas refulgentes y el viento chispea y socorre a tus lloros burlones que el calorcito de la tarde pobre vuelve a estamparte en el repaso y todo, te dicen, porque aquí la malagana no se castiga y a lo sumo, se prohíbe el ingreso al estanque de las desobedientes. II Clarísima porque despunta con la mañana y porque, además, trabaja con una huellita que abrillanta y ajusta sobre las raíces frescas como aleros solos, piensa, corrigiendo hacia abajo las piernas trémulas de regreso a la jornada. Raja horas y horas en los pastizales; y recoge hebras yuyitos morados que asolaron los insectos y los pica en la punta nuevamente y de repaso en repaso sobre la flojera de las mejillas lagrimea y mariconea con el tal recuerdo ese de la plaza y el tobogán infinito. *** Carnaval porque ella había estimado la radiación, el beso de las noches pintas, temió y entonces cayó en la trifulca los jóvenes rebeldes no ignoraron su rostro diáfano sobre las piedras del entorno —no cualquier mujer salía desde las montañas con temor hacia las calles y enfrentaba a la guardia—: Ella sabía que jamás llovería como en el [carnaval y, por otro lado, las ropas soleadas las caras del diablo y el pueblo no eran allí los condenados a estar tendidos de despacho con los pelos suaves, como se dice, sino los malditos que ha venido a arrancarlo todo. *** Episodio acerca de la implosión de la mariposa tremenda temblando en una esfera de microbio ¿Qué significa el esfuerzo en la gran llanura, comparado con la lucha en la mar traidora o en la montaña empinadísima? Roberto Arlt Sufrimos por el deseo inacabable de ser acariciados. Armando Discépolo. A veces te quiero cerrada a veces te quiero abierta a vos. (Decir impulsivo) , entonces se levantó un buen día, miró furiosa una mesa cualquiera y allanó los caminos regresándose mariposa; multiverso tomó un espantapájaros hecho con la escoba de los robles y disparó una, otra vez contra la guardia terrateniente —era de temer que ella es la mujer muerta— [dijeron en la plaza pública y el almacén Y quizás porque el viento es padre y los zapatitos no se han hecho añicos aún —aunque estén depuestos en el [magma diabólico y rodeados de bichos solemnes que cobijan la luz [para los muertos— Y quizás porque ella ha sido siempre, desde niña, muy [laboriosa con las herramientas del aserradero es que se rajó ruda hacia la guardia de enfrente; y no mugió cuando todavía el escopetazo alentaba un circuito profano y ni una queja cuando le llamaron ¡malavida! y malavida que ¡ahí tenés! y malavida llore llore. La morera alzó para el universo el fruto poderoso, además. los robles coronaron el homenaje de los paisanos con sus melenas diversas y enaltecidas —la lluvia estalló contra la penosísima lumbrera de la casa— [Y estos hombres junto a un hacha joven conquistarán la tierra algún [día. Lo prometo Lo prometo ** Mariana Salvatore http://www.letralia.com/firmas/salvatoremariana.htm Escritora argentina (Tucumán, 1979). Estudiante de filosofía en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT, http://www.unt.edu.ar). Ganadora de la segunda mención de honor en el Concurso Nacional de Poesía “Julio Cultural 2001”. Textos suyos han sido publicados en antologías poéticas locales. === Doppelgänger Alejandro Murillo =================================== —No me gustan los pueblos pequeños —me dijo—. Me siento muy extraña en ellos, como si me hubieren alcanzado y tengo miedo de toparme a mí misma en cualquier momento. Por eso viajo, por eso me mantengo constantemente yendo de un lugar a otro. “Sé que viviendo así nunca haré raíces. ”Sé que este tipo de vida no cualquiera podría sostenerlo, soportarlo y seguirlo. Lo sé. Y... y... no me importa”, dijo y mintió. Lo supe porque se le quebró la voz y el brillo de sus ojos hacía mucho que había desaparecido. No quise preguntarle nada, supuse que las razones por las cuales había decidido vivir así sólo le correspondían a ella. Pero también tenía ganas de platicar, quizá desahogarse de una forma u otra. O quizá a todo aquel que conocía en su viaje eterno le contaba la misma historia una y otra vez, tal vez, si no buscando ayuda, por lo menos cierta simpatía. Así que la escuché, durante toda la noche la escuché. Viajábamos en tren de Venecia a Viena. A pesar de que yo tenía el boleto de primera clase del eurorail que había comprado desde México tiempo atrás, cuando me hice de los boletos y arreglos necesarios para mi viaje a Europa, la demanda de trenes a Viena era tanta que apenas si alcancé a tomar el tren pero no pude conseguir asiento ya que estaba completamente lleno, así que al igual que una gran mayoría tuve que viajar toda la noche en los pasillos del tren. Irme parado era demasiado cansado, por lo que me fui a la cafetería y ahí estuve perdiendo el tiempo, aguantando el sueño lo más posible antes de que cerraran y tuviera que regresar una vez más al pasillo o a vagar por todo el tren hasta que amaneciera. Ahí la conocí, también esperaba en la cafetería con un trago y un bocadillo hasta que el viaje concluyera y arribáramos finalmente a Viena. El inicio de la conversación fue algo torpe, hablamos del viaje y de lo molesto que es pasar la noche en un tren sin tener un asiento. No recuerdo quién habló primero, tal vez ella o quizá lo hice yo para pasar el tiempo. En esas condiciones de viaje, una plática con una chica hermosa era lo más urgente que se necesitaba para pasar el tiempo, y ella era hermosa. Es sólo que cargaba con algo en su alma, lo presentí enseguida, pero hablar no sólo me servía a mí, supuse que también a ella. —¿Cuánto tiempo llevas viajando? —me preguntó. —Un mes, más o menos. ¿Y tú? —Quince años. —¿Quince? —Sí, soy una fugitiva —me informó. Me preocupé un poco, andar con criminales no es mi estilo, ni siquiera me paso un alto. —Sí, pero no ese tipo de fugitiva. La ley no me persigue, es algo más. Más etéreo —dijo, y el rostro le cambió. Se puso triste, o quizá algo peor. Se llamaba Chiaki, era de un pequeño pueblo desconocido de la prefectura de Nagano, en la isla de Honshu, en Japón, tenía unos 34 años y había vivido en varias partes del mundo, incluyendo América Latina, donde había aprendido español; cuando supo que yo era mexicano entonces dejamos el inglés, que es el idioma con el cual nos presentamos, y proseguimos la charla en español. De hecho eso le gustó mucho, porque no tenía intenciones de que todos los presentes a nuestro alrededor —a los que también les había tocado viajar sin asiento— se enteraran de lo que conversábamos. —En ese entonces yo estudiaba el tercer grado del kotogakko (la Escuela Media Superior, lo que sería la preparatoria), tenía unos 17 años, 18 tal vez, ya ni siquiera lo recuerdo —y comenzó a narrar. Empezamos en la cafetería hasta que la cerraron y tuvimos que irnos a los pasillos, deambulamos por todo el tren, a veces en la ventana abierta sintiendo el aire, y otras veces sentados en el suelo. No dejamos de hablar, siempre atentos a lo que decía, la interrumpí un par de veces y dejé que sus emociones cargaran la narración lo mejor que podía, y cuando el miedo o la desesperación la desconcentraban le daba fuerzas, y aunque le decía que si lo deseaba podíamos cambiar el tema, no lo hizo. Continuó hasta que su narración concluyó y yo me enteré de su historia. El relato comenzó con sus amigas. Chiaki pertenecía a un grupo de bellas chicas populares en la escuela, tenían algunos pretendientes, pero no le hacían caso a ningún chico. Disfrutaban su feminidad y hacerse las interesantes aunque en el fondo ellas querían algo serio y tener un novio. Su mejor amiga se llamaba Asuka y en sí con ella había iniciado todo. Un día habían salido a una reunión en casa de una de ellas. Chiaki me contó que en su pueblo no había mucho que hacer, las chicas tenían la desesperación de unas adolescentes que querían conocer mundo, y deseaban con todas sus ganas vivir en Kyoto, Osaka, Okinawa, Tokyo o en alguna ciudad grande, ver algo más que las montañas y perderse en las grandes construcciones, conocer gente todos los días más allá de los mismos rostros que veían constantemente en el pequeño pueblo y envolverse en varias culturas. Así que cuando se reunían en casa de alguna de ellas se comportaban como si estuvieran en un departamento de una metrópoli importante y gigantesca. Oían música moderna, veían televisión, la tenían decorada con lo más tecnológico y moderno posible. Disfrutaba sus reuniones de todos los fines de semanas. Y usualmente se quedaban a dormir ahí haciendo una pijamada, pero ese día Asuka tenía que llegar a casa y tuvo que irse temprano. No era un viaje largo a su morada y no aceptó que la acompañaran, en cambio las dejó ahí divirtiéndose y ella se marchó. Tomó el viaje más corto a su domicilio y se metió al parque, que si bien no era muy noche, y aún había gente en él, siempre le había parecido tenebroso. Chiaki dijo que era por las pequeñas esculturas esparcidas en ciertos puntos específicos del parque, esculturas en honor de algunos demonios Yokai (1). Se decía que eran por protección ya que en esa región, cientos de años atrás, en los tiempos del Japón en guerra hubo muchos avistamientos de demonios que asustaron a los pobladores y desde entonces construyeron esos monumentos para adorarlos y que los dejaran convivir en paz. No obstante, Asuka no se sentía en paz. Usualmente evitaba el parque pero era el camino más corto y lo que quería era llegar a casa. Así que lo cruzó y fue entonces que lo vio. Primero creyó que era una chica cualquiera parada al lado de un árbol, tal vez esperando a su novio, con quien se vería a escondidas, por lo que no se preocupó y siguió adelante, pero cuando pasó cerca de ella notó algo raro. No era una simple chica, no parecía esperar a nadie, ni siquiera parecía viva. Sólo estaba ahí parada, con los brazos y las piernas acomodadas en una posición extraña e incluso imposible físicamente, pero lo más extraño de todo, lo que en verdad le sorprendió hasta la médula, es que esa chica parada al lado del árbol era Asuka misma. No alguien que se le parecía o quisiera imitarla, sino ella misma. Asuka así lo sintió y así lo expresó todo el tiempo que platicó ese encuentro a sus amigas. La chica del árbol tenía la misma complexión, el mismo cabello, la misma ropa, inclusive la misma cicatriz en el dedo meñique que se había hecho cuando era niña. No era una imitación, era Asuka, lo sentía en todo su ser, era como cuando uno ve una fotografía de uno mismo o se mira al espejo, o se ve en alguna videograbación y se sabe que es uno, inclusive cuando ni siquiera se enteró de que le tomaron esa fotografía o lo grabaron en video. Era ella y eso la aterró. Asuka no esperó más, no quiso platicar con ella, sólo salió corriendo y no paró hasta llegar a su vivienda, ahí se encerró en su cuarto y se llenó de miedo. Al día siguiente, en la escuela se lo comentó a las chicas y todas quisieron ir al parque a verificar. Asuka no quiso, tenía miedo, pero ellas insistieron, por lo que la chica aceptó con recelo. Les indicó el camino y las llevó por el parque hacia el árbol. Y efectivamente ahí estaba. No parecía haberse movido, lucía como una estatua, la misma posición extraña de brazos y piernas; la misma expresión fría de la cara; lo mismo, excepto que ahora portaba el uniforme de la escuela y era como verla al espejo. —Soy yo —dijo Asuka y le tembló la voz. Las chicas creyeron que mentía, pero no. Ahí estaba, estuvo toda la noche y toda la mañana. No se movió, pero de alguna manera se cambió de ropa. Chiaki, llena de curiosidad, se acercó a ella, estaba convencida de que era una estatua o algo parecido ya que no se movía, pero cuando le acercó la mano a la nariz pudo sentir la exhalación de su respirar y sintió un escalofrío que la recorrió todo el cuerpo. —¡Está viva! —gritó. Las chicas se espantaron pero aun así la enfrentaron. Se aglomeraron alrededor de ella y empezaron a atosigarla. ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿De dónde vienes? ¿Qué traes contra Asuka? Pero la chica no hizo nada, ni siquiera se movió. Sólo permaneció ahí para recibir reclamos que se tornaron gritos e insultos, hasta que Asuka le dio un golpe. Y Asuka gritó espantada. —¿Qué pasó? Asuka no se supo explicar, no estaba dura, su piel era normal, pudo sentir la carne, y el hueso debajo de ella, pero haberla golpeado le dio una sensación de pegarse a ella misma y ese sentimiento le hizo gritar y salir corriendo. Se fue tan desesperada que las demás chicas abandonaron a la doble y se alejaron de ahí lo más rápido posible. Asuka no volvió al parque, en cambio las demás jovencitas sí regresaron y la chica siempre estaba ahí, inamovible, sin ninguna expresión, sólo le cambiaba la ropa y dependía de cuál usaba Asuka en ese momento, ya que no era una doble, era ella misma. A partir de ahí Asuka comenzó a cambiar, se enfermó, se volvió callada y en su piel se esfumó el color, incluso sus cabellos perdieron textura. Sus amigas trataron de ayudarla, le jugaron bromas, le decían que no era de importancia, intentaron hacerla reír, pero Asuka ya no era la misma, tenía una depresión enorme o un miedo espantoso. Entonces se distanció de todos y un día se negó a salir de casa. Las demás chicas la visitaron en su hogar, hasta los chicos del salón y de otros grados fueron a verla por su popularidad, pero Asuka nunca quiso salir y ya no regresó a la escuela. Pero en cambio la Asuka del parque cada vez lucía mejor, seguía sin moverse pero lucía mejor, su piel tenía más color, su cabello más volumen, sus labios más rojos y el brillo en los ojos era más potente, hasta que le agradó a todo mundo. Era como si se hubieran enamorado de ella. Ya nadie le reclamaba ni le pedía ninguna explicación, sólo iban a verla y admirarla porque la Asuka del parque cada día era más hermosa. Su belleza crecía a pasos agigantados y todos querían una parte de ella. Nadie estaba exento de su belleza, los había cautivado a todos, hasta niños y ancianos. Era el ser más perfecto que jamás había vivido en la región y la llenaron de adornos y regalos. Pero a Chiaki le asustaba; si bien podía ver su belleza, la expresión de sus ojos era tan fría que le provocaba escalofríos, y la depresión de su amiga le preocupaba por lo que mientras los demás iban a adorar a la Asuka del parque, Chiaki visitaba constantemente a la Asuka real preguntando siempre por su salud. Hasta que una semana después la dejaron entrar. Era de noche, las luces estaban apagadas y sólo veía las siluetas de sus padres deambular por la casa. —Hola, Chiaki —le dijo el señor Akiyama, padre de Asuka. Le pidió disculpas, pero Asuka no quería recibir visitas. Era imperativo que no dejaran entrar a nadie y tenían miedo de su salud—. Pero ya no podemos hacer nada —agregaron. Chiaki sentía que había algo raro, pero no decía nada. Lo escuchaba en su voz, en sus movimientos. El padre de Asuka sólo se paseaba de un lado a otro en el pasillo que sólo veía una silueta, y Matsuko, la madre, estaba sentada en la sala, sin decir nada. —Asuka está en su cuarto —dijo el hombre—. No ha querido salir desde ese día. Le dejamos la comida en el suelo; le ponemos envases cuando quiere ir al baño y los entrega usados cuando ha terminado —caminó del pasillo a la sala y se acercó a su mujer para darle un beso—. No se ha bañado y el olor apesta en toda la casa. Pero la puerta está abierta, puedes entrar si quieres. Nosotros ya no podemos verla. Ya no tenemos nada que hacer —y el hombre se sentó a lado de su esposa y Chiaki escuchó algo extraño, como un tronido. Llamó al señor, pero éste no respondió. Intentó de nuevo, pero no recibió nada de su parte, así que caminó a la sala donde estaban ambos padres sentados. —¿Akiyama-san (2)?—preguntó, pero nada, sólo el silencio. Así que Chiaki prendió las luces para verlos bien y fue ahí que notó que los dos estaban colgados en la sala. Ambos tenían destrozados los cuellos y los cuerpos doblados parecían como si estuvieran sentados. La mujer hacía tiempo que había muerto pero el hombre se había suicidado justo en ese instante. Chiaki sorprendida se hizo para atrás, dobló las rodillas y cayó al suelo. En ese momento escuchó un grito que la llamaba por su nombre: —¡Chiaki! —era una voz extraña, tan contraída como gruesa, que le puso la dermis de gallina. Provenía de la habitación de Asuka. Tenía miedo de ir a ella, pero el grito continuó y la llamada se hizo tan insistente que Chiaki comenzó a arrastrarse hacia la recámara, llena de miedo, pero con más terror de negarse a obedecer que otra cosa. Entonces abrió la puerta. Las luces estaban apagadas, sólo entraba un poco de iridiscencia lunar, lo que le dejaba ver un poco: había basura esparcida por todo el cuarto, la cama estaba tirada, el colchón doblado en una esquina, insectos varios como cucarachas y moscas corrían y volaban por todos lados, se sentía el hedor a orín, estiércol y menstruación a cada paso. Había polvo en todas partes, la ropa tirada, hecha jirones. Era un chiquero, un completo basurero. Asuka no parecía estar ahí, ni tirada en el suelo, ni escondida en el piso, ni metida en el armario. Simplemente no se le veía por ningún lado. Pero estaba ahí, Chiaki lo sabía, estuvo ahí todo ese tiempo. —¡Chiaki! —escuchó su gruesa voz y ella supo que venía de adentro, justo de la habitación, pero de arriba, siempre vino de arriba. Así que Chiaki subió la cabeza y encontró a su mejor amiga pegada de espaldas en el techo de la habitación. Su pijama estaba negro de tan sucia, roto por dondequiera; sus cabellos lucían quebrados, sin color, despeinados horrendamente; y su piel de un blanco imposible, seca, con cuarteaduras y agujeros a cada centímetro, sin vida, resequedad absoluta y escalofriante. Y sus ojos... Abiertos y grandes, de color lechoso, pero hinchados de sangre, sin córnea, con una mirada de odio como Gog y Magog a punto de destruirnos a todos. Chiaki la vio, gritó llena de terror y quiso salir corriendo, pero Asuka movió la cabeza estirando el cuello forzándolo de una manera tal que tronaba cada uno de los huesos como un estruendo. Cuando Chiaki dio un paso para atrás al intentar alejarse de ahí, Asuka sonriendo y abriendo las fauces como un demonio empezó a moverse igualmente. Siempre de espaldas por todo el techo, a la esquina y de ahí bajar por el muro hasta arrastrase por el piso, cada vez más rápido con movimientos extraños y físicamente irreales. —¡Chiaki! —gritó Asuka, y velozmente se abalanzó contra ella doblándose por el suelo, de espaldas, como un insecto poseído. Chiaki se alejó como pudo tomando fuerzas de donde no sabía que había, le aventó lo que encontró a su paso y lo usó como arma mientras la perseguía por toda la casa, siempre gritando, siempre moviéndose extrañamente, siempre con odio. Finalmente, sin saber cómo, Chiaki pudo escapar y salió a la calle, donde se perdió entre las callejuelas. Asuka no salió a perseguirla, se quedó ahí en casa y Chiaki pudo llegar a la suya, donde permaneció encerrada un par de días, llena de miedo y sin poder hablar. No sabía si le creerían y ni siquiera sabía si lo que había visto era cierto. Fue hasta que la visitó Yumi, otra de las chicas del grupo, que pensó que todo había sido un sueño. Nada había ocurrido, sólo una pesadilla. —¿Y la Asuka del parque? —preguntó. —¿Cuál Asuka, cuál parque? —le dijo. Yumi no recordaba nada, nunca había habido ninguna Asuka en ningún parque. Es más, nunca había habido ninguna Asuka. —¿Qué? —dijo Chiaki sorprendida. —¿Quién es Asuka? Chiaki le explicó todo lo que pudo, le habló de su infancia, de cómo tenían pretendientes en la escuela; le habló del parque, de su doble, de cómo la habían visitado y de cuando salió corriendo asustada después de golpearla. Pero Yumi no lo recordaba, en lo que a ella se refería, Asuka nunca había existido. Incluso la casa donde Chiaki afirmaba que vivía estaba derruida. Era sólo unas ruinas de una casa vieja que quizá se había construido hacía más de un siglo. Todos los demás coincidían en ello. Los maestros, amigos de la escuela, sus propios padres: Asuka no existía, nunca lo había hecho. Era sólo una amiga imaginaria, un sueño, una ilusión. Fue tanta la insistencia que Chiaki se convenció de ello y pensó que lo había soñado, era un sueño tan real que no pudo distinguir entre la realidad y la fantasía, así que regresó a la escuela y a su vida cotidiana. Hasta que, una semana más tarde, Yumi se topó consigo misma en una calle, a una cuadra de su casa; parada, sin hacer o decir nada, sólo ahí, con los brazos y las piernas en una posición incómoda y confusa. Sin ninguna expresión, con la misma ropa y exactamente la misma persona. Yumi se llenó de miedo. A los tres días, Sanosuke, un amigo de ellas, se encontró a sí mismo en la esquina de un restaurante. Saori se vio a la entrada del pueblo. Sayumi a las faldas de la montaña y Yuriko afuera de una veterinaria. Poco a poco todo mundo comenzó a verse a sí mismo en todos lados. Y los seres llenaron todo el pueblo. Aparecían a cada rato en todas partes, siempre callados, estáticos, en extrañas posiciones, sin decir nada, sin responder a ninguna pregunta y sin poder deshacerse de ellos. Eran cientos, y todos eran reales, no dobles, eran ellos. La gente se veía a sí mismo, sin ninguna excusa. Los mismos rasgos, hasta el mínimo detalle, eran exactos. Chiaki les gritó a todos que no era un sueño, que ya lo había visto, que tenían que detenerlos, y ella intentó hacerlo, incluso prendiendo fuego al doble de Hiroshi, una de sus amigas, pero fue detenida y obligada a marcharse. No la quisieron escuchar a pesar de sus gritos, pero lo que en verdad le asustó fue cuando a Hiroshi le apareció una quemadura en la cara, justo en el mismo lugar donde Chiaki había quemado a su doble. Nadie podía defenderse, los seres repetidos estaban esparcidos por todo el pueblo, rígidos, imposible de deshacerse de ellos, y más que nada parecían más fuertes, por lo que aterró a todos e, impactados, se negaron a salir de sus casas. Se encerraron y perdieron comunicación entre ellos, no se hablaban entre sí, ya no se les veía en las calles y sólo se apreciaba a los seres dobles, los cuales empezaron a verse más enérgicos, a lucir mejores, con más fuerza, más belleza y más saludables. Hasta que todo en el pueblo cambió. Todos sus habitantes se pudrieron y perdieron fuerza. Chiaki veía cómo su propia familia se descomponía paulatinamente. Ella trató de advertirles. Quiso convencerlos de que se marcharan, pero no la oyeron. Los dobles de sus padres y de su hermano estaban parados ahí afuera de sus casas. Sin moverse ni hacer nada, pero cada día luciendo mejor. Su hermano fue el primero que se negó a salir del cuarto, luego su madre, y al final su padre. Chiaki los alimentaba dejándoles comida en el suelo. Ellos la recogían para depositar el plato vacío más tarde. Chiaki, cada vez que metía los platos, al ver sus manos que se arrastraban para alimentarse como animales, apreciaba que el color de sus pieles era cada vez más blanco, con arrugas y resequedad, incluso con agujeros purulentos. Quiso ayudarlos, habló a la policía; al no recibir respuesta, salió a la calle para buscar al médico, pero nadie le hizo caso. Todos estaban encerrados en sus hogares, en condiciones similares, podridos, tornándose criaturas extrañas que se arrastraban por las paredes escupiendo sonidos guturales de sus fauces. Regresó a casa con miedo, sin saber qué hacer. Los seres dobles estaban por todo el pueblo, ahí parados, luciendo hermosos y llenos de vida. Chiaki tenía miedo de caminar entre ellos, deseaba evitarlos pero eran tantos que le era imposible, los había por todos lados, no encontraba ni una sola calle que estuviera vacía. Los dobles habían tomado posesión del pueblo, absolutamente. Oyó la voz. —¡Sólo faltas tú! —atendió, pero no pudo saber de dónde provenía el sonido, era como si se escuchara por todas partes y a la vez en ninguna. Era una sola voz y al mismo tiempo una mezcla de cientos. Y se percibía constantemente, repitiéndose una y otra vez. Chiaki, sin saber qué hacer y sin poder pedir ayuda, regresó a casa, pero a cada paso sonaba la misma frase dicha de una forma cada vez más espeluznante que la anterior. Tenía miedo de avanzar, parecía que la voz sonaba más fuerte, pero si se quedaba ahí no sabría lo que podría pasarle, entonces sintió algo por arriba de su hombro, como una presencia, o una entidad extraña que la observaba. Giró la cabeza y miró a uno de los dobles, parado a unos cuantos centímetros de ella. Sintió que algo recorría su piel, un frío que caminaba desde sus pies hasta lo más dentro de su columna vertebral. Chiaki tragó saliva y lentamente se acercó al ser. Lo reconocía, era el doble de Kazuo, un profesor de su escuela. Hacía tiempo que no sabía de él, sintió curiosidad. Presentía algo con respecto a él. Sabía que no se movía, ningún doble lo había hecho hasta ese momento, pero había algo que le hizo aproximarse a él y observar sus ojos. Kazuo —o su doble exacto— estaba rígido, los brazos los tenía arqueados hacia atrás, la mano izquierda abajo, cerca de la cintura con los dedos retorcidos en distintas y contrastantes posiciones, con las falanges reventadas y los dedos hacia atrás. La parte derecha sobresalía por arriba de su cabeza, con un doblez de codo imposible de 90º hacia atrás. Y las piernas inamovibles como enterradas en el suelo. Siempre rígido, inmóvil. Chiaki lentamente se acercó a él y notó lo suave de su piel, no parecía tener 45 años, lucía más joven, más saludable, como nunca lo había visto. Tragó saliva una vez más y levantó su mano para tocarle la cara, en verdad algo en él le llamaba la atención por sobre todo. Lentamente estiró el dedo índice y casi tocó su mejilla, casi... Justo en ese momento Kazuo parpadeó y Chiaki sobresaltada se arrojó hacia atrás. Cayó sentada al piso y cuando se reincorporó observó que tres dobles más tenían la mirada puesta en ella. De hecho escuchó claramente que los demás seres repetidos, a unos cuantos metros a lo lejos, volteaban la mirada hacia ella. Todos la observaban. Y el grito reventó en el aire. —¡Sólo faltas tú! —se oyó. Chiaki lo entendió perfectamente, esa voz era una mezcla de gritos de todos los dobles esparcidos por el pueblo, de todos y cada uno de ellos. Chiaki se levantó enseguida y comenzó a correr. Pero los dobles estaban en todas partes, no había calle sin un grupo, no tenía escapatoria, y todos los dobles la veían pasar sin perderla de vista. No se movían, ni siquiera un centímetro, pero su presencia era tal que sentía sus miradas como algo físico, como un manto que pesaba varias toneladas y le caía justo en la espalda. Corrió tan rápido como pudo hasta que llegó a casa, se metió y se encerró de golpe. No podía respirar siquiera, tenía ganas de llorar, pero el cansancio no la dejaba. Sólo se quedó ahí intentando tomar aire, respirando aceleradamente. —¡Sólo faltas tú! —escuchó arriba de ella e instintivamente subió la cabeza. Su padre, su madre y su hermano estaban en el techo, apretados el uno al otro, con los brazos torcidos, rotos, entrelazados entre ellos, junto con las piernas, los cuellos y los cabellos. Eran como una masa de carne y huesos con largos cabellos quebrados, piel podrida y hecha trizas. Chiaki gritó y su bramido se escuchó en todo el pueblo. Cuando terminó el relato me dijo que no sabía si se había desmayado, si fue rescatada o no, lo único que recordaba es que estaba en el auto de la familia, a varios kilómetros de su casa. No sabía cómo había llegado ahí. Y por momentos pensó que todo había sido un sueño. Se sentía tan extraña que no entendía lo que pasaba. Fue a la estación más cercana que halló, pidió un teléfono y desde ahí marcó a su casa, pero nadie le contestó. Les habló a unos vecinos, amigos y familiares, pero nadie respondió la llamada. Intentó con operador pero le dijeron que no conocían el código del pueblo. De hecho nunca habían conocido dicho pueblo. —Y si viajas allá —agregó—, verás que no existe. No hay camino, no hay casas, no hay ninguna construcción que te lleve, ni siquiera paso de terracería. El pueblo no existe. Es sólo parte de la montaña con árboles, tierra, piedras, sin muestra alguna de civilización. ”No tengo casa”. Se calló y vimos por la ventana que comenzaba a amanecer, aún faltaba un par de horas para que llegáramos a Viena, pero ya estábamos cerca. Estiramos las piernas y fuimos a ver si la cafetería ya estaba abierta otra vez. Tan pronto lo estuvo tomamos una copa, ella un café, yo un jugo. Cuando arribamos a la estación de Viena le comenté que, a pesar de que era mi segunda vez en esa ciudad, en verdad no la conocía. La había visitado hacía 18 años y sólo por un par de días. Ella en cambio la conocía lo suficiente para moverse y decidimos viajar juntos. En la estación fuimos al apartado de ayuda al turista y ahí reservamos un hotel. Tomamos el metro y en menos de media hora llegamos a él. Pedimos sólo una habitación y dormimos toda la mañana para descansar del viaje. Para la tarde que nos despertamos salimos a visitar Viena por varios días. Fuimos a la Iglesia de San Carlos Borrome, al Teatro imperial de la corte, al Palacio y jardines de Schönbrunn, al museo Kunsthistorisches, a la Iglesia Votiva, a la ópera estatal y demás lugares. Un buen día cuando me desperté no la hallé en la cama. La busqué en el cuarto pero no estaba su maleta. Me puse los zapatos y bajé a recepción, donde me informaron que había cerrado su cuenta muy temprano en la mañana y se había marchado. —Le dejó un mensaje —me aclaró el hombre y extendió un sobre. Lo leí ahí mismo en la recepción. Era una carta de dos páginas, en español; pedía perdón por su súbita ida, pero me explicaba que no podía echar raíces. No estaba muy segura de lo que pasaría si así fuera, pero lo sentía, dentro de sí lo sentía. No le gustaban las despedidas y quizá podría aceptar seguir viajado conmigo, por lo que prefería irse así, sin despedirse. Pero no del todo. Me dejó su dirección de correo electrónico y una cuenta de redes sociales y quedó fervientemente en seguir el contacto, pero a larga distancia. Quizá sea mejor así, concluyó. Me pidió que no la buscara y decidí aceptar su indicación. Regresé al cuarto, le escribí un correo electrónico y le mandé una invitación en las redes sociales, pero no le reclamé. Si así lo había decidido estaba en su total libertad. Luego me arreglé, tomé mis cosas, cerré la cuenta en el hotel y me encaminé a la estación de trenes para continuar mi viaje hacia Bratislava, capital de Eslovaquia, a 60 km de Viena. Estuve en comunicación con ella durante todo el viaje. Nos escribimos regularmente y algunas veces chateamos. Incluso cuando concluyó mi viaje y tuve que regresar a México la conversación se extendió. Ella seguía viajando por todos lados, hacía trabajos esporádicos para conseguir dinero y tenía un empleo en línea, lo que le daba oportunidad de no pertenecer a ningún lado en específico. —No puedo echar raíces —decía—. Si lo hago, sé que se repetirá. Porque, verás —agregó—. La sensación me sigue a cada instante, esa presencia de todos y de ninguno al mismo tiempo, siempre está ahí. Y si echo raíces, me atraparán, porque sólo falto yo, yo de todo el pueblo. ”Y cuando permanezca más de una semana en un mismo lugar, ya sea en una esquina por ahí cerca, en alguna estación de metro, a orillas de un lago, sea donde sea, un día me toparé conmigo misma y sabré que todo habrá acabado. ”Y el recuerdo de Asuka, de mi familia, amigos, vecinos y de todos aquellos que conocí se esfumará en un horripilante sino que me destruirá en un asqueroso y podrido oblivion eterno”. —Comprendo —escribí en el chat, y continuamos la conversación. Aún hace dos semanas chateé con ella. Estaba en la India. Tenía un par de días ahí y aún no sabía a dónde irá ni si continuará su viaje. Me dijo que ya está cansada, tantos años viviendo así, sin establecerse en ninguna parte, la habían atormentado, en verdad no sabía qué haría pero haría algo, y terminó diciendo que no la olvide, que pase lo que pase no la olvide, porque si es así, si un día me despierto y no la recuerdo, es que todo habrá acabado. —Escribe sobre mí —me pidió de favor y así lo hago, me guío del historial de chat de las redes sociales, del diario que escribí durante todo mi viaje, y edito diversas partes de los correos para unir todo el relato, porque en realidad no sé ni quién sea ella, sólo sé que está ahí en mi computadora, en el historial de la red, en algún dibujo a lápiz, pero nada más. Y por más que intento acordarme y leo el cuento una y otra vez, su rostro no viene a mi mente y quizá jamás lo haga. Es sólo un sueño, un delirio, sólo una ilusión y... nada más. Notas 1. Yokai (“apariciones”, “espíritus”, “demonios”, o “monstruos”) son una clase de criaturas en la cultura japonesa que van desde el malévolo oni al travieso kitsune o la mujer pálida Yuki-onna. 2. -san: se añade después del nombre de las personas. Es un sufijo de cortesía y respeto (se utiliza tanto para personas de la misma edad como para personas mayores que tú). ** Alejandro Murillo http://www.letralia.com/firmas/murilloalejandro.htm Escritor mexicano (Ciudad de México, 1973). Cursó la Licenciatura en Comunicación Audiovisual en la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ, http://www.ucsj.edu.mx), así como estudios de cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (Cuec, http://www.cuec.unam.mx) de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Desde 1996 escribe guiones cinematográficos. El Centro Internacional de Guionismo de Cine y Televisión (Cigcite, http://www.guionismo.com) le otorgó mención honorífica por los guiones de cortometraje Sistema e Intercuerpo (2005). Ha vendido los guiones de largometraje Criaturas invernales y Nahual, en 2005; La cosida, en 2006, y Cromosomas, en 2008. Ha realizado los cortometrajes La parábola de la ley (1998), Obsoleto (1999), Viajera (2004; en coproducción con el Centro de Cooperación Regional para la Educación de los Adultos en América Latina y el Caribe, Crefal, http://www.crefal.edu.mx), y Basura, que se exhibió en el VI Festival Internacional de Cine de Morelia, entre otros. Actualmente se encuentran en etapa de posproducción sus largometrajes, como director y productor, Espectros y Evidencia Hikikomori. Ha publicado cuentos en la revista Nierika (http://www.ibero-publicaciones.com/arte) y en el periódico El Liberal, y artículos en la revista Pause Magazine. Ha publicado las novelas K e Insectos, el libro De Siam (obra en IV actos) y el compendio de cuentos Flujo temporal en la pálida luz de la luna de agosto y la obra. Mantiene un blog en http://alejandro-murillo.blogspot.mx. === Desmemoria (extractos) Angélica Morales ========================== *** 19-10-2037 En el interior de las postales flotan los cadáveres de ayer. Una mano ya muerta me sigue escribiendo mensajes de amor. Dentro de las postales huele a café y a perfume de violetas. Te busco también dentro de las postales, entre la furia parisina y bajo [aquel palacio en llamas (no recuerdo su nombre ni el tuyo). Llueve dentro de las postales, agua destilada, llanto de cocodrilo que rueda sobre las mejillas de una muñeca recién llegada de San [Petersburgo, flaca y ausente, tan pálida como las madrugadas. ¿Qué hacer con las postales que aúllan como una loba hambrienta? Dentro de una boca vacía ha estallado mi locura. Sucedió esta mañana, quizá hace dos siglos o puede que aún esté por venir. Los soldados desertan de los ejércitos, dentro de las postales. Y las niñas abren sus piernas para que los viejos se asomen a un abismo de [hiel y terciopelo. En el interior, en mi interior, sólo los pájaros. *** 17-11-2037 Mi padre tocó el cielo con su boca en su último viaje hacia la eternidad [del whisky. Dos días después tuvimos que enterrarlo. Hacía sol y las moscas rondaban los escotes. Ahora, sin embargo, no hay cielo en mi habitación. Solo un techo agrietado del que cuelgan tres farolillos chinos. Soy extranjera de mí. Soy huérfana de mí. Mis manos viajan por países recónditos, aman y se prostituyen en otras [habitaciones tan ciegas como el alcohol. El misterio reside en la boca, eso escribió Pessoa sobre el pecho de tres [cadáveres femeninos. Una de esas tres mujeres (eso nunca lo supo mi padre) era yo. *** 15-12-2037 Tras mi sombra hay una muerte blanca, casi insignificante, con ojos de mujer dormida. Hay caminos sembrados de huellas y babas de hombres. Hay una lápida acogedora, y flores de plástico, y mis pensamientos [convertidos en tinta detrás de los búcaros. Hay frío al respirar, y una bata roja (transparente y maldita) que [perteneció a una puta enferma. Hay un night club abierto a las cuatro de la tarde y mi primer cigarrillo. Un vómito sobre el edredón y tres orgasmos solitarios. Hay, a veces, otros mundos metalizados y postales florecidas y chicles de [menta con sabor a clorofila. En esencia soy una rosa oscura que murió en el pasado: hay mucha sombra [detrás de mi sombra. ** Angélica Morales http://www.letralia.com/firmas/moralesangelica.htm Escritora española (Teruel, 1970). Licenciada en historia antigua por la Universidad de Valencia (http://www.uv.es), y diplomada en arte dramático por la Escuela del Actor de Valencia (http://www.escueladelactor.com). Ha publicado, entre otros títulos, las novelas Benedicto XIII, el papa Luna: el hombre que fue piedra (Delsan, http://www.editorialdelsan.com; Zaragoza, 2006) y La huida del cangrejo (Mira Editores, http://www.miraeditores.com; 2010), los libros de relatos Piel de lagarta (Certeza, http://www.certeza.com; Zaragoza, 2007) y Amar en martes (Certeza, 2009), y el poemario Desmemoria, con el que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Miguel Labordeta 2011 (Gobierno de Aragón, 2012). Además ganó el primer premio en el I Certamen de Relatos “Cuéntale un cuento a La Republicana” (Zaragoza, 2012). === Un viaje en el bus dick-dick Jeisson G. Ospina =================== El sonido del teléfono interrumpe la dulce muerte de un ángel del guitarrista Muhammed Suiçmez, y mi adicción al líquido dick para limpiar computadores. Retiro el trapo de mi boca, bajo el volumen del equipo y levanto el auricular. “Ya estoy lista”, me dices como reclamándome algo en especial. Nos encontramos en La Isla, en la esquina donde empieza el único descenso seguro de la montaña. Te pregunto si te han dicho algo en tu casa y me respondes que los animales no hablan dick-dick, aunque creo que comprendes bien lo que quiero decir. También te comprendo. Traes una maleta enorme como deseando no regresar y decir adiós para siempre, y no mirar hacia atrás o hacia arriba que es lo mismo; pero te repito que por ahora es imposible y que de todas maneras la despedida tiene que ser distinta. Debemos regresar: asientes con tristeza. Bajamos tomados de la mano, llenando de besos los rincones en donde los malos esconden a sus muertos. Luego pasamos frente a la lujosa Iglesia Interamericana “Cristo Viene Mañana”. Leo. Sonrío. Me dices que no lo haga, que hay personas que se lo toman muy en serio. La señora Jhanna viene aquí todos los días y pregunta si hoy, tal vez... y siempre le responden como en la tienda al lado de su casita de latas: que hoy no fían, pero mañana sí, y muy a pesar de la ilusión el hambre no se va. Te miro a los ojos y luego te abrazo porque sé que en ocasiones también te me mueres de hambre, y porque tampoco crees en fantasmas dick-dick. Continuamos. Los zapatos se nos cubren de polvo y se nos opacan, lentamente, como el cielo. Sabemos que esto no está bien y por eso el silencio. Somos dos manos que se aprietan y sudan en medio del frío, y dos maletas prestadas que quieren llevarlo todo. Salimos a la autopista sur. Nos mezclamos entre la gente y el ruido y el humo azul. Esperas... Espero... Esperamos... “¿A dónde van?”. Al infierno, tenemos sólo quince mil pesos. “Súbanse, pues”. Entonces nos repasa una docena y media de ojos cansados, asfixiados, casi dormidos. Aunque estamos acostumbrados agachamos la cabeza, y caminamos así hasta el final del bus dick-dick. Te quitas todo el peso de encima y te sientas junto a la ventana. Hago lo mismo, siempre a tu lado. Callamos. De todas maneras el silencio tiene que ser distinto. Contemplo tus ojos, tus orejas, tus manchitas rojas en los cachetes, tu nariz respingada y, sobre todo, tus labios. Me detengo, no quiero ir a ningún otro lugar. Beso tu boca desde lejos. Me miras. Descubres mi juego tonto y te ríes, te burlas de mí. Te digo que no lo hagas, que hay personas que se lo toman muy en serio. Me acaricias con ese codo puntiagudo y enseguida me duele. Paso mi brazo por tu espalda. Te acomodas y suspiras. Cerramos los ojos. Duermes... ¿Duermo? Dormimos... “Un pasajero se balanceaba... dos pasajeros se balanceaban... una familia se balanceaba...”. Indico, parafraseando a Jason Becker, que por favor no te hagan ruido. “Seis pasajeros se balanceaban...”. Fusagasugá. “¡S-i-l-e-n-c-i-o!”, les grito con los ojos, como él, letra por letra, despacio, sin afán; esperando a la muerte con una sonrisa o aspirando dick con lágrimas en el alma. Una botella de agua, por favor, tengo reseca la garganta... Y te siento regresar. Cuando uno es niño cree que al ver esa mata, especialmente esa mata (la señalo con el dedo dick-dick), se está cerca del final del camino; luego las piscinas y ese aroma particular y ese calor que ni te cuento confirman lo que piensas. Entonces le preguntas a un adulto y todo en lo que crees es arrojado por la ventana de emergencia. Falta más de la mitad del camino. Mejor duerma, ¡duérmase, hombre! Acerco mi mano a tu rostro y retiro los cabellos que te estorban la mirada. Me dices: Recuerdo todo o por lo menos desde el punto en que mi vida empezó a irse poco a poco a la mierda como cuando me dijeron que mi abuela tenía cáncer y luego mi mamá y verlas así a las dos y después de dos años de sufrimiento mi abuela muerta en la cama y aunque todo esto ya se esperaba me dolió mucho muchísimo pero era sólo el comienzo porque aunque mi mami sobrevivió y yo la acompañaba al pueblo a comprarse pelucas de colores una noche cualquiera de luna azul entró un grupo de hombres a la finca y la mataron pero yo era muy chiquita y por eso no me mataron y mucho después me estaba recuperando de un trastorno alimenticio pero entonces muere mi mejor amiga y yo no pude decirle ni siquiera adiós porque nos íbamos para siempre a Bogotá y a pesar de todo yo estaba contenta porque creía que aquí había mar y a veces no entiendo por qué sigo aquí o para qué si lo único que hago es cagarla de una u otra forma y por eso tantas veces he deseado quitarme la vida fracasando en cada intento y así he llegado a pensar en que quizá para estar mejor tengo que sufrir y tengo que aprender a amar este inmenso dolor para superar el pasado y la nostalgia y lo que pudo haber sido aunque la mayoría de veces no pienso en eso sino en escapar para siempre. ¿Dick-dick? Y, de repente, callas. No sé qué decir, en ocasiones creo que es mejor no decir nada. No decir, por ejemplo: lo mucho que siento llegar tarde y los huequitos de tu fuerza y tu soledad algunas noches sin estrellas y tus ojitos desorbitados y tu carita un poco blanca, un poco verde. Así, así. “¡Esa es la nariz del diablo!”. Una, dos, tres arcadas y vomitas. Me alegro al darme cuenta de que al fin te alimentas bien. Vomitas... Vomito... Vomitamos... Luego abro la ventana, entrecerramos los ojos y dejamos que el aire caliente llegue a nuestro vacío interior. Te beso, sin asco, y te digo “un poco más, sólo un poco más y llegamos. ¿Acaso no ves las maticas?”. Pero no las ves porque tienes los ojitos cerrados y no te das cuenta de que en plena curva el maldito bus dick-dick se queda sin frenos y todos caemos hacia el infinito. Me dices que sientes cosquillitas metafísicas en el estómago y, en ese momento, sonríes, como el gato de Cheshire. ¿Metafísicas? Me pregunto. ¿De dónde has sacado esa palabra? Y desapareces, así, sonriente, como si nada. Despierto. Entonces el sonido del teléfono interrumpe la dulce muerte de un ángel, pero ni siquiera algo tan perfecto como tu voz es suficiente para interrumpir mi adicción al dick-dick. ** Jeisson G. Ospina http://www.letralia.com/firmas/ospinajeissong.htm Escritor colombiano (Ibagué, 1989). Ha publicado el libro de cuentos Preludio de abril (AutoresEditores, http://www.autoreseditores.com; Bogotá, 2010). Textos suyos han sido publicados en las revistas La Calle de Todos (http://revistalacalle.wordpress.com; Zaragoza, España), Don Jumento (Universidad Autónoma de Colombia, http://www.fuac.edu.co; Bogotá), El Magazín (El Espectador, http://www.elespectador.com) y El Coloquio de los Perros (http://www.elcoloquiodelosperros.net; Cartagena, España), entre otras. En 2012 fue finalista del séptimo concurso “El Brasil de los Sueños”. Mantiene una web personal en http://www.jeissongospina.com. === Poemas Víctor Damián Cuello ====================================== *** Piedritas para Emilse Anzoátegui para Ricardo Rubio Tanka Prestas, glicina, tus ramas al viento. ¿Y el viento? Dibuja pájaros y nubes que vio por otros lados. Luis Franco Esta brisa de luz y gorriones trajo, hasta los álamos, copla tuya. Pájaro muerto Tu vuelo dónde irá esta vez? *** Haikú para Juan L Nubes grises, al norte. Presagio de golondrinas. *** Aledo cumple cien* 1 Dicen que Aledo Luis Meloni. Don Aledo —poeta, amigo, maestro— en su casita del Chaco, cumple cien años. Vaya, pues, mi saludo con nubes y pájaros. 2 Y alguien arrime (hasta su bello ranchito) una bandada de coplas con su costumbre de grillo. 3 Aledo Luis Meloni, amigo de Dios y la gente: Qué lindo saber que, aún, caminas con la ternura en la frente! * Aledo Luis Meloni. Poeta argentino. Cumplió 100 años el 1 de agosto de 2012. Su calidad humana se refleja en cada uno de sus poemas. *** Enrique Angelelli, 4 de agosto Desde mi casa: Un par de gorriones hojas de eucalipto y este cielo gris ofrendas de tierra y pueblo que a lo largo del día serán latido en tu corazón ángel y estrella. *** Javier Heraud escribe un haikú Les regalo mi Sangre. Ella tomará la fuerza del río. *** Fedorio Kowal, poeta para Susana Lamaison 1 Dicen que, ayer, Fedorio Kowal tomó su corazón. Y se fue al cielo. (Fedorio, dicen, fue una copla escrita por jilgueros) 2 “Fedorio: ¡Qué hombre bueno” (Dicen) “Fedorio: ¡Qué hombre sencillo”. (Para Fedorio, el amor fue un canario en el bolsillo). 3 Al suéter de Fedorio dedicaron un poema. Ana Emilia Lahitte lo hizo. (Creo que Ana Emilia supo descifrar los versos del tejido) 4 ¡Qué nombre extraño, Fedorio! Pero le queda (de pies a cabeza) Fedorio... Fedorio... ¿Ves? Hasta en la copla queda. 5 Te agradezco, Susana. (Tuvo que ser una poeta quien me hablase de Fedorio) Pero, claro, no es casual. Tu corazón es un haikú. Y no conoce el otoño. 6 Fedorio no ha muerto. (Lo compruebas) Acércate. Mira por la ventana. Cada estrella que no ves es una copla que Fedorio publica en “La Tinaja”. 7 ¿Dónde escribe su hojita? ¿Cómo es el lugar donde, ahora, vive? Yo: Lo ignoro. Pero sé que vendrá la lluvia. Y serán tus coplas, Fedorio. *** Tanka para Jorge Oshiro Ni el más hermoso origami podrá ser tan bello como el pañuelo blanco que recuerda tu nombre. ** Víctor Damián Cuello http://www.letralia.com/firmas/cuellovictordamian.htm Poeta y artista argentino (1976). Difunde sus poemas en plazas, calles, pequeñas revistas literarias, centros culturales, bibliotecas y por Internet. Ha publicado Poemas y Una flor bajo la lluvia. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Una palabra bien dicha desarma al enemigo, acerca al que se encuentra lejos, abre las puertas clausuradas, alegra al que está triste y apaga los incendios alevosos”. Alberto Salcedo Ramos, La eterna parranda: crónicas 1997-2011 (2011). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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