
El Círculo de Poetas Lunfardos —institución que fundé el 12 de junio de 1977 y que desde entonces viene tratando de que la literatura de estilo lunfardesco, lejos de desaparecer, se enriquezca cada vez más— ha editado un boletín en el que recoge algunas de las más recientes composiciones de sus socios. Ninguna de ellas se ocupa de temas del bajo fondo; ninguna describe el delito y, mucho menos, lo exalta ni lo disculpa. El propósito del Círculo es el de demostrar —con obras, que ellas son amores— que, así como el tango pasó de los bailetines suburbanos al mismísimo teatro Colón, el lunfardo puede también desentenderse del hampa y del compadraje para cantar sentimientos muy puros y muy nobles, sin renegar para ello de las viejas palabras queridas traídas por la inmigración o acuñadas por el pueblo.
El boletín se abre con un soneto debido a Martina Iñiguez de la que ha de decirse que es una señora de la clase media, ama de casa, dotada de una envidiable cultura literaria y de notable aptitud para componer versos según la más exigente estructura clásica, pero impregnados de una encantadora picardía. Su aporte al boletín es el siguiente:
Me ne fute si el tiempo me flagela
con canas, reumatismo, tos, juanete,
o dándole un biandún de la gran siete
a la tersura de mi caripela.
Me ne fute la guita que se vuela
dejándome vacío el cabalete,
mientras un funcionario gasta, al cuete,
lo ajeno y con chamuyo me camela.
Me ne fute vivir siempre en el brete,
sin beguén, vulevú ni francachela
que me metan en líos sin gollete
o me encajen un clavo en la chinela,
si es que llega, prendida del chupete,
esa petisa que me llama abuela.
Noticias culturales • Literatura en Internet • Artículos y reportajes • Las letras de la Tierra de Letras • El buzón de la Tierra de Letras