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Premio Ateneo de Novela Histórica para Fernando de Artacho
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El escritor sevillano Fernando de Artacho (1960) ha obtenido el I Premio Ateneo de Novela Histórica, dotado con 12.000 euros, con La gubia del alumbrado, según se anunció este 14 de marzo. El premio es organizado por el Ateneo de Sevilla y Algaida Editores, sello que publicará la novela en mayo. El autor es licenciado en derecho por la Universidad Hispalense y ha publicado las novelas Hija de la Iglesia (2004), Las dos verdades (2005) y El enigma de la Santa Espina (2006).

La gubia del alumbrado está protagonizada por el escultor Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, Jaén, 1568-Sevilla, 1649). Martínez Montañés, que fue uno de los máximos representantes de la escuela barroca, esculpió la mayor parte de sus obras en Sevilla, ciudad que junto a Madrid representa uno de los escenarios principales de la novela.

La obra narra el momento en el que se inicia la decadencia del imperio español, por lo que aventuras, intrigas políticas y personas sospechosas para el poder eclesiástico salpican la historia. “Martínez Montañés pertenecía a una congregación que llamaban de la Granada. Esta congregación fue acusada de ser regida por alumbrados. Hubo un proceso contra ellos. Los alumbrados hacían una interpretación propia de la religión. Se hacían pasar por místicos. Decían que las normas de la Iglesia no eran válidas. Los alumbrados también decían que ellos hablaban con Dios y que tenían visiones”, relata Artacho.

“La Granada era una congregación religiosa de personas muy importantes que estaban bajo la sospecha de no ser ortodoxos por el secretismo que tenían que guardar en algunos puntos de su ordenanza. En la Granada había nobles y sacerdotes. Fue procesada por ser discreta y por tener que guardar secretos. Se dice que no se condenó a nadie, pero tampoco existen los papeles que prueben esto. Era un grupo de personas con una visión especial de la Iglesia, quizás demasiado moderna para la época”, explica el escritor.

“Martínez Montañés destaca por el perfeccionismo de sus trabajos. Al ser tan perfecto, exigía a los demás esa misma perfección. Era un hombre muy pagado de sí mismo porque sabía quién era. Tenía un carácter muy fuerte. Martínez Montañés mató a una persona no se sabe por qué. Estuvo dos años en la cárcel. También estuvo excomulgado por los problemas que tuvo a causa de un retablo. La excomunión le duró sólo unos días”, concluye.

Fuente: El País