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Falleció el escritor español Leopoldo Rodríguez Alcalde
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El escritor, poeta, crítico y estudioso del arte y la literatura, Leopoldo Rodríguez Alcalde, falleció este 20 de agosto en Santander (Cantabria, España) a los 87 años de edad, en la residencia “San Cándido” de Cajo, donde había sido trasladado hace apenas una semana, tras sufrir una caída que generó posteriormente sucesivos trastornos.

También coleccionista y bibliófilo, Rodríguez Alcalde, un erudito solitario, entregado al escaso margen que su salud le dejaba ya para sus dos grandes pasiones: la lectura y la escritura, apenas salió en los últimos años de su domicilio del Paseo Pereda, lugar de peregrinaje, durante muchas épocas, de jóvenes poetas y amigos intelectuales con los que compartía inquietudes y tertulias.

Erudito e investigador, era una de las figuras emblemáticas y más singulares de la vida cultural de la región. De su pluma surgieron, durante buena parte del siglo XX, obras poéticas, ensayos, cientos de escritos críticos, catálogos y biografías que, a través de la poesía y la prosa, reflejaron su insaciable curiosidad, su intenso activismo intelectual y, en definitiva, una labor de divulgación destinada siempre a trazar una visión vital y gozosa del arte.

Rodríguez Alcalde nació en Santander en 1920. Licenciado en derecho, inició sus colaboraciones en la revista y el grupo “Proel”. Su vasta información intelectual le permitió orientar su labor literaria en diversos campos, encauzados en una brillante crítica artística y literaria —sus textos más valiosos y apreciados—, aunque su auténtica vocación era la poesía. Es también autor de biografías que, en algunos casos, constituyen importantes ensayos en torno al personaje y su época. Más de sesenta obras, muchas de ellas ahora difíciles de hallar, han configurado la diversa y plural creatividad del escritor y poeta.

Entre las distinciones recibidas destacan el premio “Lázaro Galdeano” de crítica de arte, el título de “Montañés del Año” del Ateneo de Santander y el de Hijo Predilecto de la capital cántabra, concedido por el Ayuntamiento en el año 2000. A su muerte era vocal asesor de la Fundación Marcelino Botín, aunque su trayectoria está marcada por su ligazón al Ateneo santanderino.

Como recordaba quien fuera presidente de la institución en los noventa, Segundo López Vélez, Rodríguez Alcalde “nació y creció para el Ateneo desde los años de la posguerra y de su juventud”, cuando impartió una primera ponencia sobre Rafael Alberti o divulgó su estudio sobre la poesía francesa. Plástica, música, historia y otros campos pasaron por el filtro de su activa escritura hasta prácticamente principios de esta década cuado vio la luz una parte de sus memorias, Miradas y situaciones (Ediciones Estudio), y continuaron aflorando esporádicamente sus críticas de arte.

Su afán de conocimiento se sumó a su dedicación de polígrafo. Difícil es atravesar la creación artística del siglo XX, en especial las huellas cántabras, sin consultar las referencias de Rodríguez Alcalde a creadores, estilos y tendencias. Coleccionista de arte y bibliófilo, su domicilio y estudio eran un auténtico museo. Los fondos de su biblioteca se cifran en más de 20.000 volúmenes y los de su colección de arte en más de mil quinientas piezas, entre originales y obra gráfica. Según expreso deseo del intelectual y crítico, sus libros irán destinados a la biblioteca municipal (una parte de los cuales ya fueron cedidos en los noventa); y sus fondos artísticos tendrán como ubicación futura la Fundación Marcelino Botín.

Fuente: El Diario Montañés