La Unión Europea (UE) decidió emprender un estudio en profundidad sobre las repercusiones legales y económicas que puede tener el escaneo de las obras literarias efectuado por Google Books en los titulares europeos de derechos de autor, tras la preocupación generada por el proyecto de la compañía estadounidense de ofrecer en Internet libros completos.
La decisión fue adoptada el pasado viernes 29 de mayo por los ministros responsables de Industria, reunidos en Bruselas, a partir de una petición del gobierno alemán. Berlín considera que el proyecto de Google es “irreconciliable con los principios de la legislación europea sobre copyright”, pues ésta establece claramente que, para reproducir una obra, es necesario el consentimiento previo del autor, algo que no hace el buscador.
Google, por su parte, argumenta que el uso sin permiso expreso de obras con copyright es admisible si sirve a un interés general (como la educación o la investigación). El ministro checo de Industria, Vladimir Tosovsky, cuyo país preside este semestre la UE, explicó al término de la reunión ministerial que los Veintisiete estuvieron de acuerdo en pedir a la Comisión Europea que analice la situación y, en su caso, proponga medidas para defender los derechos de autor.
Tanto Francia como Holanda respaldaron los puntos de vista de las autoridades alemanas, según indicaron fuentes comunitarias. El gobierno alemán alertó al resto de estados miembros de que el proyecto de Google puede repercutir en la concentración de la propiedad de los medios de comunicación y también en la diversidad cultural en general, sobre todo en la UE.
Hizo hincapié, asimismo, en que al hacerse directamente con las obras, el buscador quita valor a iniciativas como Europeana, la biblioteca digital puesta en marcha por la UE, que sólo publica los libros tras haber logrado el consentimiento del autor. Durante el debate, los representantes franceses también hicieron alusión a esta iniciativa y dejaron claro que, al contrario que Google Books, la misma respeta las reglas de propiedad intelectual.
Fuente: ABC