
Guantes de barro
Como la tapa de una trampa
la puerta al final del musgoso, oscuro y largo corredor
se abre
mostrando la amarillenta tibieza solar
de la mañana dominical
Al subirnos en el blanco Studebaker
papá
deja caer el empastado libro de preceptos de mamá
nunca se vuelve a buscarlo
Me despellejo
de la lana virgen del abrigo
cae como un capullo abandonado
Me
arranco
la almidonada camisa
un duro botón se convierte en maromero
Me
arrebato
los acharolados zapatos
tropiezan ciegamente debajo del asiento
Mis bárbaras manos de once recién cumplidos
brutalizan un último icono:
mis gruesos
picantes
cortos
pantalones escoceses de pano
La algodonada holgadez
de mi uniforme de fútbol
reemplaza las estranguladas ropas
Mi padre acelera a fondo
En el parque
me pongo guantes de barro
me meto en botas rodilleras de pasto
me visto de sol, viento y sudor
Mi padre se pierde
en la frenética danza del fútbol
En un río de cerveza
gane o pierda
papá se transforma
en un pez
cuya boca deja escapar
burbujas de poesía
y líquidos cuentos de su vida en los mares de quince países
El manto de la oscuridad es pesado
Retornar a casa subiendo perforadas calles
El Studebaker tosientemente se arrastra
como un abúlico caracol
No hablamos
Mi cabeza en la rodilla de papá.
A la
ardiente
brasa
de salsa
y
merengue
tu delicioso
abrazo
color
guama madura
musicalmente
fundiéndose
en mi pecho
Labialmente
mordidas
digitalmente
amadas
ópticamente
exprimidas
jugosamente
henchidas
semillas de mamoncillo
distendiendo tus pezones
Alargada y
oscuramente
palpitante
mirada
goteante
como
cáscara
de guanábana
en su punto
Entreabierto
manto
de
esmeralda vivo
dejándote
desgajar
como
blanda cherimoya
Brillantemente
remecido
platanal
de tu cuerpo
ancla
ante el temor
de
perderme
en el
ebrio
vendaval caribeño
que ruge en tus poros
Intimidad
de lengua
de papaya
que
de la mano
llévame
para
sumergir
mi cuerpo
en el
ácidamente placentero
baño de curubas
que gotea tu acezante piel
Y
de tu
inglinalmente
invasivo
labio
a la
mordidamente
lisa
angostura
de tu talón
intemporal
salpicón
corporal
salpica
de
inolvidadamente
amoroso amor
mi alelada alma
En monumentales salas
auténticas
maravillas arquitectónicas
del gran museo Fulano de Tal
se exponen
las artísticas creaciones
de fulanos de tal
Unas cuelgan
bañadas
en casi acusatorias luces
como ahorcadas campanas visuales
condenadas
a ser
perennes mensajeras
de un momento óptico
nunca antes visualmente compartido
y
que ahora
los visitantes pueden ver:
rostros fuera de moda
vida secular irreproducible
animales que ya no palpitan
lineas de trazos deshacientes
gestos olvidados por la tradición
formas nunca antes compartidas
diseños culturalmente alienados
los imposibles olores del ocre otoñal
personajes jamás nombrados en libros de historia
Otras
se balancean
en pedestales
tan precarias
como
cansados humanos
al borde
de
verticales
abismos
encarnando en
bronce
peltre
acero
madera
mármol
oro
cristal
arcilla y
plata
las proyecciones y
densidades y
ángulos y
curvas y
perspectivas y
superficies y
texturas de imaginarios sueños universales
Y aun así
en las magistrales salas
de los museos Fulanos de Tal
frente a las obras de fulanos de tal
fulanitos de tal
nos dicen
en persona
o con notitas explicativas
que debemos usar su mítico ojo crítico
para ver bien
momentos ópticos y sueños
tan nuestros
tan nuestros
que ellos no pueden entender
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