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Ingresó a la Academia de la Historia el poeta Luis Alberto de Cuenca
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Luis Alberto de Cuenca
De Cuenca: somos historia y geografía.
 

La poesía, como la buena historiografía, “trae claridad a un mundo oscuro y confuso”, dijo en su discurso de ingreso a la Real Academia de la Historia de España (RAH), el pasado 5 de febrero, el poeta y editor Luis Alberto de Cuenca, quien fuera elegido el 8 de octubre de 2010 para cubrir la vacante de la medalla número 28, desocupada desde el fallecimiento de Manuel Fernández Álvarez, quien fue recordado de forma emotiva por su sucesor.

De Cuenca reconoció en su discurso, titulado “Historia y poesía”, que se aproxima “tembloroso” al “templo de saber histórico” que es la RAH, y citó a su “ilustre” predecesor para señalar que intentará estar, “si no a su altura, sí al menos honrar su memoria con mi dedicación y mi trabajo”.

“Un hombre culto debe ser capaz de ordenar cronológicamente los sucesos históricos dentro de su cabeza y ubicarlos adecuadamente en el lugar del mapa que les corresponde”, dijo De Cuenca. “Antes que nada y sobre todo, somos historia y geografía. Una persona culta debe tener memoria histórica, pero no en el detestable sentido en que ciertos políticos han usado ese término últimamente, y memoria geográfica”.

Durante su discurso, el autor de La caja de plata recordó que Aristóteles no consideraba enemigas a la poesía y la filosofía, ni siquiera materias contradictorias, ya que la sitúa en el plano superior como conocimiento de lo general por su exigencia a la hora de cumplir categorías como la verosimilitud.

“Eso es justamente lo que las vanguardias, desde comienzos del siglo pasado, han negado a la poesía, colocándola en el limbo gratuito de lo absurdo y lo prescindible, y, por si fuera poco, tiñéndola de un tinte metafísico que la aleja de la realidad”, defendió el ex secretario de Estado de Cultura.

La candidatura de ingreso en la academia de Luis Alberto de Cuenca fue avalada por los académicos Carmen Iglesias, Luis Suárez y Francisco Rodríguez Adrados, una “elite humana y científica que ha constituido siempre para mí un modelo a imitar”.

Entre sus agradecimientos citó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que creció como investigador y que llegó a dirigir, y en el que ha desarrollado durante casi cuarenta años sus tareas de investigación, centradas siempre en la exégesis de la historia de la literatura universal.

De Cuenca es editor, traductor y autor de varios libros de ensayo dedicados a la investigación. Asimismo, ha traducido a numerosos autores clásicos y modernos como Homero, Guillermo de Aquitania o Ramon Llull. “Llego con el firme y decidido propósito de no defraudar expectativas”, indicó.

El poeta destacó que fue la historia del francés Marc Bloch, fusilado por los nazis en 1944, la que le condujo a pensar que la historia y la épica tienen un mismo aroma. Gracias a este intelectual comenzó a distinguir “de forma nítida y precisa las fronteras de los reinos de Clío y Calíope”, aunque sin renunciar a pasearse indistintamente por ambos territorios. “La vida es demasiado corta para congraciarse con el caos. La cultura es la respuesta a cuándo y a dónde”, afirmó.

Fuentes: ABCLa Razón