La escritora española Josefina Aldecoa (La Robla, León, 1926) falleció el pasado miércoles 16 de marzo en Santander a los 85 años, después de una larga enfermedad degenerativa. Sus restos fueron incinerados el jueves 17 en la capital cántabra y sepultados en la intimidad, por expreso deseo de la familia.
Josefa Rodríguez Álvarez, como se llamaba en realidad, pasó los últimos años de su vida en Mazcuerras, en Cantabria. El alcalde de este municipio, Celestino Fernández, lamentó la muerte de una persona “tan importante” e indicó que se trata de “una gran pérdida” para la cultura en general y, también, para Mazcuerras, que fue “su casa” durante los últimos años de su vida.
Escritora, pedagoga española y directora del Colegio Estilo, Aldecoa creció en una familia de maestros. Durante su juventud vivió en León, donde participó en la revista de poesía Espadaña, hasta que en 1944 se trasladó a Madrid para estudiar filosofía y letras.
La autora se doctoró además en pedagogía con la tesis El arte del niño, publicada en 1960. Durante sus años de estudiante universitaria entró en contacto con escritores como Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos o Ignacio Aldecoa, con quien se casó y cuyo apellido adoptó.
En 1959 fundó en Madrid el Colegio Estilo, para el que se inspiró en las ideas que reflejó en su tesis, basadas en las nuevas formas educativas y en la base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza.
Entre sus obras destaca la publicación en 1961 de la colección de cuentos A ninguna parte. Tras la muerte de su marido, en 1969, abandonó la escritura durante diez años y se dedicó únicamente a la docencia.
Después, continuó su actividad literaria con Los niños de la guerra (1983), donde Aldecoa realizó una crónica de su generación ilustrada por biografías y comentarios literarios sobre diez narradores surgidos en los años 50, La enredadera (1984), Porque éramos jóvenes (1986) o El vergel (1988).
En 1990 inició una trilogía de contenido autobiográfico con Historia de una maestra (1990), Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997), como respuesta, en parte, al discurso político durante los años posteriores a la dictadura acerca de cómo reconstruir el sistema educativo, al que Aldecoa no consideraba lo suficientemente laico.
En 1998 escribió el ensayo Confesiones de una abuela, en el que relató las experiencias vividas con su nieto; en 2000 publicó la antología de cuentos Fiebre y en 2002 la novela El enigma. En 2005 sale a la luz La casa gris, una obra suya de juventud, y en 2008 Hermanas. Entre sus galardones destaca el Premio Castilla y León de las Letras, otorgado en el año 2004.
Fue distinguida recientemente por el gobierno español con una medalla a la promoción de los valores de igualdad que se entregaron con motivo del Día Internacional de las Mujeres el pasado 8 de marzo y que recogió en su nombre, de manos del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, su amiga la periodista Amelia Castilla. La distinción también la recibieron la ensayista Celia Amorós y la escritora Soledad Puértolas.
Fuentes: Europa Press • RTVE