Artículos y reportajes
Nota del editor

“Para que no se las lleve el viento”, de Fernando Jaramillo

Para que no se las lleve el viento
Fernando Jaramillo
Jaramillo Editores
Cali, Colombia, 2011
ISBN: 978-958-44-7362-2
744 páginas

A mediados de este mes estará en las librerías el libro Para que no se las lleve el viento, en el que el investigador colombiano Fernando Jaramillo reúne y comenta 120 entrevistas que se le han hecho al Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez. Con 744 páginas, el número 21 de la colección “Memorabilia GGM” puede ser adquirido por correo, siguiendo las indicaciones que ofrecerá el compilador a través de la dirección electrónica memorabilia.ggm@gmail.com. Hoy presentamos a nuestros lectores la introducción que Jaramillo ha hecho a la obra.

120 entrevistas realizadas a Gabriel García Márquez
Para que no se las lleve el viento
Introducción

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El día que conocí personalmente a Gabriel García Márquez, nos encontramos en el apartamento de sus hijos en el edificio El Laguito del Barrio Bocagrande en Cartagena de Indias. Eran las nueve de la mañana del Sábado de Gloria del año de 1985.

Me recibió con un cálido apretón de manos y casi sin mediar palabras de saludo me dijo que estaba muy preocupado porque se le habían extraviado los primeros capítulos de la novela que estaba escribiendo. Dijo que no estaba seguro de haberlos enviado por correo electrónico a su secretaria en México, y en su computador de Cartagena ya no estaban.

Dentro de las muchas cosas que conversamos ese día inolvidable me quedó la cavilación permanente de por qué se había referido a los primeros capítulos y no a los últimos como sería lógico. Para la época ya era de conocimiento público que la novela estaba en proceso final de escritura y a punto de ser publicada. Se trataba de El amor en los tiempos del cólera.

Una segunda lectura que realicé años después, me reveló el secreto. La novela fue escrita en orden inverso. Primero los últimos capítulos y por último los capítulos iniciales. La conclusión me llegó, cuando encontré esta frase en la página 184: “Por esos días vino un fotógrafo belga que instaló su estudio en los altos del Portal de los Escribanos, y todo el que tuvo con qué pagarlo aprovechó la ocasión para hacerse un retrato”.

Al leerlo, la primera sensación que tuve es que se trataba de una persona diferente a Jeremiah de Saint-Amour, pero en los párrafos siguientes me di cuenta de que era la misma persona. Pero entonces la pregunta obligada era la de cuáles habían sido las razones que había tenido el autor para incorporar el personaje a las primeras páginas de la novela. Al fin y al cabo, no tenía ninguna para referirse al fotógrafo tan de pasada siendo que tiene tanta relevancia en los primeros capítulos del libro. La explicación que encontré más lógica es que en alguna parte de la escritura se percató de que necesitaba resaltar la importancia del personaje que sería el esposo de Fermina Daza.

Entonces recordó el suicidio del fotógrafo de Aracataca, amigo de su abuelo, que a García Márquez le hizo exclamar la frase que él mismo considera su primer éxito literario: “El belga no volverá a jugar ajedrez”. Recordó al fotógrafo de su infancia y determinó incorporar su suicidio en la novela. El hecho trae a las páginas la intervención médica y forense del doctor Juvenal Urbino y eso daría pie para resaltar sus méritos profesionales y su reconocimiento ante la sociedad en la cual había instalado su consulta.

Esas razones están explicadas por el Nobel en declaraciones que dio a sus oyentes en una entrevista colectiva que le hicieron por radio y que condujo Juan Guillermo Ríos el 24 de febrero de 1986, a pocos días del lanzamiento del libro. Así se expresó el escritor a una pregunta relacionada con el fotógrafo:

El personaje de Jeremiah de Saint-Amour no es un personaje para nosotros sino para el doctor Juvenal Urbino. Existe en función de él y de su muerte. Es algo que le ocurrió al doctor Juvenal Urbino. Seis o siete horas antes de su muerte, era lo único que tenía ese personaje.

Ahora este personaje, no solo a ti, sino a muchos lectores, los deja con un gran deseo de saber algo más de él, pero yo creo que es precisamente por lo poco que se dice de él, por ser un personaje inconcluso, que son personajes que siempre intrigan y siempre terminan por interesar mucho al lector, sobre todo al lector creativo que puede imaginarse lo que quiera en toda la parte sumergida del personaje.

En realidad la carta de Saint-Amour no es una carta testamento, es una carta que él le escribe al doctor Juvenal Urbino, dándole algunas instrucciones prácticas sobre el dinero y sobre la mujer que quiere y que ha querido toda la vida, y el resto es una terrible confesión sobre la realidad de su vida.

Lo único que sabemos es dos cosas que el doctor Juvenal Urbino le dice a su mujer: que era un farsante, que no era un veterano de guerra, un fugitivo de alguna gesta heroica, como apareció siempre y como el doctor Juvenal Urbino creyó, sino que era simplemente un prófugo de Cayena condenado por un crimen atroz. Se sabe también que había comido carne humana, porque el propio doctor Urbino se lo dice a Fermina Daza, y ella que tenía ya una idea bien formada de Jeremiah de Saint-Amour, que conocía el personaje completo, ni siquiera se interesa por eso, sino que le preocupa más la inquietud que esta carta causa a su marido.

Pero en realidad no hay muchos más elementos que estos para el personaje. Era verdaderamente un personaje que no tenía ningún porvenir, ninguna perspectiva en la novela. No pienso retomarlo en ninguna otra oportunidad, porque este personaje tiene de todas maneras un interés literario y es que no empieza a existir sino en el momento de su muerte.

Fíjate que la única función de Jeremiah de Saint-Amour en la novela es producir un impacto en la vida del doctor Juvenal Urbino, precisamente el día en que va a morir.

Este ensayo pretende llevar al lector una mirada sobre las diferentes declaraciones que el escritor ha hecho a los medios de comunicación desde que inició su carrera como escritor. Entre las entrevistas que están en este libro, se podrán encontrar declaraciones sobre temas tan diferentes como la política y la culinaria, sobre sus libros y sobre fútbol, sobre sus sueños y sobre su familia, sobre ovnis y extraterrestres, sobre el amor y sobre el sexo, sobre poesía y sobre teatro y desde luego, sobre una de sus grandes aficiones, el cine. Aquellas en que se refiere a sus libros publicados por lo general son un catálogo de revelaciones sobre las motivaciones que tuvo para escribirlos y agrega muchas de las claves secretas que esconde el texto por detrás. Quizá en esos momentos recordó los cientos de veces en que desarmó los libros de otros escritores para verle las costuras y descubrir cómo habían sido escritos.

Gabriel García MárquezEn aquellas en que hace declaraciones políticas se puede establecer la edad del escritor y ver cómo a medida que pasan los años va madurando su pensamiento político, pero siempre consistente en sus ideas fundamentales y sin que ello le quite su derecho a la indignación, como cuando dio sus declaraciones sobre el estado del país político, en donde las cosas se veían tan al revés que exclamó: “¡Carajo, los escritores vamos a tener que cambiar de oficio!”.

Una cosa me llamó la atención al elaborar la investigación que concluyó en este trabajo: la coherencia del pensamiento del escritor respecto a todas las cosas que le atañen. No importa cuántos años han pasado, sus respuestas a esos temas fundamentales siempre son iguales.

Este trabajo es el resultado de la recolección que me ha llevado 50 años y contiene textos que he encontrado en países tan alejados como España, México y Argentina. Muchos de esos trabajos están en mis archivos por la amabilidad de mis amigos que me tuvieron en cuenta al momento de recortar una entrevista en la sala de espera de la consulta de un médico o comprarla en un kiosco de revistas usadas o mutiladas del periódico que estaban leyendo en ese mismo momento para que no se les fuera a olvidar hacérmelas llegar. Como es obvio, desde estas páginas les envío mis agradecimientos.

Quiero aclarar, para guía del lector, algunos puntos sobre este libro: los títulos que lleva cada entrevista son aquellos que utilizó la fuente de la cual yo coleccioné y muchas veces es diferente al titular que tiene la publicación original. Enseguida está el nombre de la persona a quien el Nobel le concedió la entrevista. Sigue el medio en el cual fue publicado. A veces viene la publicación que lo reprodujo del original que lo publicó. La fecha en que fue publicado y al final, entre corchetes, la edad que tenía Gabriel en el momento en que fue entrevistado.

Para hacer fluida la lectura tuve que eliminar más de tres mil veces la palabra “yo” y sin duda el resultado fue muy tranquilizador. Como el pronombre en español puede estar tácito o sobreentendido, según reza el manual de castellano, cuando lo encontré pertinente me fue muy grato echar mano de la norma para tranquilizar el texto.

Quiero anticiparme un poco a los comentarios que van a hacerme sobre esta compilación, advirtiendo que en ella no están todas las entrevistas que le han hecho a García Márquez en su vida. Tampoco están aquellas que ya han sido publicadas en forma de libro. A manera de ejemplo, no están muchas de las que Alfonso Rentería Mantilla publicó en el libro García Márquez habla de García Márquez, puesto en las librerías en noviembre de 1979, y que hoy es un clásico de los primeros reportajes otorgados por el escritor colombiano. De aquellas publicadas en ese libro incluyo un par que tienen un especial valor por su indudable contenido histórico.

Por último, deseo manifestar al lector que este trabajo es el resultado de una labor que elaboré sin pausa durante tantos años, que me da la satisfacción de poder decir que nadie tiene todas estas entrevistas juntas en su archivo, ni podría compilarlas así conozca las fuentes. Ese sería un trabajo arduo y que conllevaría mucho tiempo. Por eso he querido reunir en este volumen las palabras que Gabriel García Márquez ha hecho públicas alrededor del mundo, para que no se las lleve el viento.