Letras
Poemas

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Algo importante

suena como si una rosa
ladrase espinas
del tallo de otra,

y me gusta el sonido,

pero duele el sonido,

ese sonido del que no se entera nadie,

sólo yo.

Pero qué importa,

sobrevivo gracias a esos pétalos.

 

Aquí

Entre la rabia y el viejo bardo de la noche,
que una vez más
no sopla a mi favor.

Dentro de este flagrante vacío
perpetrado por la humanidad.
Vacío masticado y vomitado
por una vida abotagada y cansada.

Arden las casas del pueblo
a la vez que las farolas mueren
ahogadas en su propia luz.

Hoy no se ha tirado nadie por el balcón,
aun así,
moriré una vez más...

por todos

vosotros...

sí.

 

Busco

De lo más selecto de lo más vulgar
me empapo como si fuera
perfume caro.

Con las frías noches
del invierno de los inadaptados
y las tapas viejas de viejos libros
encuaderno mis células.

Con prólogos y colofones de miseria
me cuelo por vuestras mohosas tuberías
como una rata hambrienta
recorriendo el alcantarillado
de un viejo monasterio

y busco, y busco, y busco,
pero por más que araño
las sucias paredes
no hallo humanidad,
y se van congelando mis venas
al igual que congeladas
están las vuestras

y sigo buscando y no encuentro nada.

intento encontrar una salida,
y cuando finalmente logro salir,
tengo tanta porquería encima
que necesito darme una buena ducha
y olvidar,
y olvidar,
y olvidar.

 

Carne

Hay una sombra
entre la espada y la pared.
Podría ser la tuya,
no llores.

Hay una sombra
entre la espada y la pared,
si
es la mía,
lleva ahí mucho tiempo,
déjala.

Masco el vacío de la sombra,
hago mella en la espada,

miro a la pared...

y duermo plácidamente.

 

Caronte

Me escapé de la sala de espera
del purgatorio hace unos años,
me buscan vivo o muerto
por llevar a cuestas mis pecados,
pero no me cogerán con vida.

Cuando llegue mi hora
sobornaré a Caronte
con dos óbolos de hojalata,
me subiré riendo en su vieja barca
y haré mi último viaje,
y ese engaño,
con un poco de suerte,
ese engaño
será
mi
último
pecado.

 

Espero

Apenas necesito verte
porque sé que te tengo,
y apenas sabes quién soy,
porque sólo el dolor lo sabe.

Luz de trigo y pies de arcilla,
corta primavera de flores en llamas,
apenas me ves, pero me oyes.

Oyes mi angustia en calma,
mi piel hirviendo,
mi noche sangrante derramándose.
Y apenas sabes quién soy,
porque sólo el dolor lo sabe.

Y te espero como la tierra a la lluvia,
espero a que empapes mi locura
porque sólo tú sabes curarme,
porque sabes, como yo,
que el dolor forma parte de mí.

 

Lucha

Aquí estoy de nuevo,
colgando de las ojeras
de otra arrogante puesta de sol,
meciéndome en una telaraña
de niebla de tabaco,
y por supuesto,
reclamando a los Dioses
lo que me pertenece.

Por fin la tinta comienza a supurar,
el ocaso ya es mío,
la noche comienza a serlo.

El verdugo de la depresión
fracasa por momentos.

Mi mente se mueve deprisa,
más que yo,
pero pronto vuelve a seguir mi ritmo
aun así frenético,
Entonces actúo
y suelto un chorro de golpe,
pero dándole a la vez
formas claras.

La noche una vez más

vuelve a ser mía

por completo.