Sólo los pájaros
Sólo los pájaros conocen
el punto exacto
donde se dobla el cielo,
día en noche
las corrientes
que dirigen al sol
en la ruta hacia el alba.
El escondite
de las nubes de lluvia
en el verano.
Sólo los pájaros visitan
el espacio,
donde se asoma
ahora tu mirada
más allá de los astros.
Y les es dado recorrer
el diario itinerario
de tus pasos ingrávidos
titilando,
sobre mis propios pasos.
Marina
Para estar conmigo
tendrías que tener
del alisio la libertad y el celo.
Eso le dijo él.
Ella hizo entonces
una caja para atrapar al viento.
Y la llevó a la costa del Atlántico
una tarde nublada de febrero.
Primero lo vio
revolotear de lejos
después usó sus labios
de señuelo
soplando suavecito, la canción silenciosa
que aprendió de su abuelo, el marinero.
Esa que canta a las olas la luna
para que los hombres vuelvan con buen tiempo.
No pudo el viento resistir tanta dulzura
Y se acercó para robarle un beso.
Ella lo aprisionó con sus brazos molino,
lo empujó a la caja con desmedro.
Cuando ya creía logrado el cometido
sintió en su vientre,
abajo, muy adentro
el temblor invisible que presagia
el inicio de un vuelo.
Y notó que sus manos eran nubes
y que brotes de estrellas
le nacían en el pelo.
Y su cuerpo de a poco
se disolvió en la espuma
y el amoroso mar
la recibió en su seno.
Réquiem en tránsito
(A propósito de la destrucción de la instalación
La Casa Azulada, intervención urbana de la FIA 2011)
Esta ciudad
transeúnte perenne
ha desatado
en su marcha
la urdimbre azul
de la memoria.
Los hilos del recuerdo
otrora abrigo
yacen,
desvencijada casa
sobre el suelo.
Mas sus cimientos
penetran todavía
invisibles,
bajo la arena del tiempo
Horadan la tierra
hilan en lo profundo
un nido nuevo
para que la imaginación
germine,
brote,
crezca
azulando
el cielo gris
del elocuente olvido.
Reminiscencias
Mirar hacia un ojo que no nos hipnotice,
fuera de la pupila que refleja el espejo
esa imagen
única,
móvil,
que nuestra mente disfraza a diario
de paisaje nuevo.
Abrir los sentidos a lo inesperado.
El golpeteo irregular de la lluvia
sincopado compás del mediodía
y un instante después,
la tarde encandilada.