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Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 33, del 6 de octubre de 1997

Las letras de la Tierra de Letras


Tres cuentos

Dirk Bruss

Kamikaze

A Deliana Ruiz

Sépanlo: soy un alma en pena. Hace tres días me quité la vida por una mujer. Sí, ya sé lo que piensan: soy un tremendo pendejo. Pero estoy pagándolo. Ahora sufro viéngola cargar con esa inmensa culpa. Simplemente no me amaba como hombre, sólo como amigo. Hasta que ella esté sufriendo por mi suicidio, penaré. Luego, al Purgatorio.

Ella me hizo delirar de amor no correspondido; yo flotaba en el aire por una sonrisa suya, por una mirada de ella. Aunque sabía que no me correspondía, mi sentimiento era más fuerte que yo y ahí iba como un tonto, detrás de ella.

En este momento está con su mejor amiga, llorando, buscando consuelo. No ha dormido desde mi muerte. ¡Pobre! Lo que más me duele es que acaba de decir que yo estaba empezando a gustarle. ¡Qué inútil mi muerte, qué desperdicio! El ángel que me instruyó me hizo saber que puedo penar por años, por lo susceptible del alma de mi adorada.

Por fin, se fue a dormir. La amiga le preparó un tilo y la convenció de que se fuera a su cama. Yo velaré sus sueños.


Trébol de cuatro hojas

Aquella vaca anduvo toda su vida con su manada, y ahora más que nunca pensaba en un imposible: hacer su vida propia, separarse del grupo para siempre. Sus compañeras la aceptaban no sin cierta desconfianza.

A Vaca se le iba extraviando paulatinamente la natural condición de rebaño. Adqquiría personalidad, enfermedad incurable y mortal entre los vacunos al presentar los síntomas tan acentuados como en ella. La agrupación, cuando empezó a manifestarse el proceso, se compadecía de Vaca. Supuestamente estaba desahuciada, pero ya hacía años que debía estar muerta y enterrada y seguía viviendo como si nada. Terminaron odiándola y, para colmo, contagiaba la peste a otras. Sin embargo, las otras seguían dando leche. A quien se dedica este relato, hacía tiempo no daba leche, cosa que la afirmaba aun más como individuo. Ya no la ordeñaban, lo cual le molestaba muchísimo por cierto. Ya no la manoseaban más, para su beneplácito.

Los humanos que se aprovechaban de ella y del lote de vacas del cual formaba parte, se percataban del fenómeno contagioso. Un día se llevaron a Vaca y las vacas enfermas se curaron. En la comunidad, nadie sabía de su paradero. La información que circulaba era que Vaca fue trasladada a un sitio al cual llevan a las lecheras que, como ella, ya no daban leche.


Desde la perspectiva de una excelsa condición

¡Qué necios son! Se mueven. En principio cometen la torpeza de moverse. Además de moverse, pasan la vida introduciéndose materia dentro de sí, incluso otras especies de entes móviles. Lo que resulta absolutamente ridículo y absurdo es que luego lo desechan en maloliente desperdicio. Pero lo insólito del caso es que, luego de un período de tiempo, dejan de moverse. ¡Qué estúpidos! Y después de quedar inmóviles, ¡hieden! Lo más increíble de todo es que se reproducen y siguen existiendo móviles seres.

Los que se autodenominan "los más evolucionados" denigran de nosotros. Se insultan comparándose con nosotros. Somos inmóviles, no nos reproducimos y nos fragmentamos. Incluso dicen que nos utilizan. A nosotros no nos importa estar aquí o allá, permanecer inmóviles, fragmentarnos, cambiar de forma... Y eso es lo que hacen: cambian nuestras formas y moran en nosotras, y realizan actividades inútiles dentro de esas nuevas conformaciones nuestras.

¡Qué imbéciles son los seres vivos, y, sobre todo, los seres humanos! Menos mal que nací roca.