=========================================================================== Editorial Letralia * http://www.letralia.com/ed_let =========================================================================== FRIDA KAHLO: ESPEJOS PARA CONTEMPLAR SU IMAGEN Morella Contramaestre, dpuerto@yahoo.com Venezuela =========================================================================== Para José Zalaquett y Dianorah Contramaestre =========================================================================== Me hacen convocar en sus rincones esas voces que me nutren como si fuesen bandadas de palomas tatuándome parajes (Aly Pérez) =========================================================================== Primer tiempo En las tumbas de los sitios religiosos se han encontrado espejos enterrados cuyo propósito era guiar a los muertos en su viaje al inframundo. Cóncavos, opacos, pulidos, contienen la centella de luz nacida en medio de la oscuridad... Carlos Fuentes: El espejo enterrado. La Diosa Coatlicue, "la de la falda de serpientes", es la figura central del panteón de las divinidades aztecas. Se nos dice que ha sido creada a imagen y semejanza de lo desconocido. A su alrededor se instalan reptiles, calaveras, manos laceradas. Todos estos elementos forman un todo, no hay fisuras. Ella, Coatlicue es "la totalidad de lo intenso, de lo autocontenido". Las deidades femeninas, antiguas, misteriosas y terribles entremezclan sus significados. En Europa, La Dama de Baza, descubierta apenas en 1971, aún nos vigila, sus manos repletas de anillos simbolizan la autoridad materna. Enterrada durante 24 siglos es también Diosa de la Tierra. Antes, quizás entre los siglos II y V, La Dama de Elche, perversamente erótica y seductora ocupa su espacio: doncella, amante voluptuosa y sacerdotisa. Se observa cómo los pectorales devoran sus senos, dos discos enormes cubren sus oídos. Los anillos transforman sus manos en garras. Carlos Fuentes evoca la aparición de Frida Kahlo en el Palacio de Bellas Artes de México, como si ella fuera la materialización de Coatlicue: "madre envuelta en falda de serpientes, muestra su cuerpo lacerado y sus manos ensangrentadas como otras mujeres muestran sus broches (...) Es Frida Kahlo diciéndole a todos los presentes que el sufrimiento no marchitaría, ni la enfermedad haría rancia, su infinita variedad femenina" (1)... Octavio Paz, quien no temió tomar el peso del tamaño inmenso de la soledad y las máscaras mexicanas, nos dice que a este pueblo, más que el brillo de la victoria, lo conmueve la entereza ante la adversidad. Quizás este intentar acercarse a los dioses y mitos, al carácter enmascarado del mexicano, nos sirva para reinterpretar el hálito de Frida Kahlo. Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón nació el 6 de julio de 1907. Su familia la llamó siempre por su tercer nombre, Frieda, que en alemán traduce "paz". Ella, sin embargo, afirma haber nacido en 1910, año de inicio de la Revolución Mexicana. Si bien el país iniciaba transformaciones fundamentales, para su familia fue el momento del descalabro económico. Su padre, Guillermo Kahlo, había trabajado como fotógrafo para el régimen de Porfirio Díaz. El sacudimiento propio de la Revolución afectó su estabilidad. Hubo que hipotecar la casa, vender los muebles, alquilar cuartos. El humor del padre se hizo más taciturno, un aura de amargura pareció rodearlo. Matilde Calderón, su madre, enfrentó la adversidad discutiendo constantemente con los vendedores de comestibles, con los comerciantes, regateando siempre. Era analfabeta, pero sabía contar... En 1914 Frida Kahlo contrajo poliomielitis. A partir de este momento intensifica sus diálogos con la otra imaginaria, su confidente consoladora: "Debo haber tenido seis años cuando viví intensamente la amistad imaginaria con una niña de mi misma edad más o menos. En la vidriera del que entonces era mi cuarto (...). Sobre uno de los primeros cristales de la ventana echaba vaho y con el dedo dibujaba una 'puerta' (...). Por esa 'puerta' salí en la imaginación con gran alegría y urgencia. Atravesaba todo el llano que se miraba, hasta llegar a una lechería que se llamaba 'Pinzón'... Por la 'o' de Pinzón entraba y bajaba impetuosamente al interior de la tierra, donde 'mi amiga imaginaria' me esperaba siempre. No recuerdo su imagen, ni su color. Pero sí sé que era alegre, se reía mucho, sin sonidos. Era ágil y bailaba como si no tuviera peso alguno. Yo la seguía en todos sus movimientos y le contaba, mientras ella bailaba, mis problemas secretos" (2). Durante ese período se estrechó la relación con el padre, ambos atravesaron juntos la experiencia común de la soledad y la enfermedad. Años después, al referirse a él, Frida destaca su presencia y afirma que sus cuadros eran como las fotografías que él realizaba para ilustrar calendarios. Sólo que, para ella, éstos se encontraban dentro de su cabeza, él simplemente se esforzaba por representar los detalles característicos de la realidad exterior. 1922, año fundamental en el desarrollo de la Revolución, marca su ingreso a la Escuela Nacional Preparatoria de México. Sus compañeros son algo así como la crema y nata de la juventud mexicana. Hijos de una sociedad moderna, estudiaban allí porque éste era el centro de agitación cultural y política del momento. Libertad, orden y progreso, fueron las ideas fundamentales. La libertad como medio, el orden como base y el progreso como meta. José Vasconcelos, figura fundamental del pensamiento mexicano, era el Secretario de Educación Pública. Su objetivo fue la transformación de la educación mexicana en algo verdaderamente nacional. Mandó a construir mil escuelas rurales, formó un ejército de maestros que llevaron libros al interior del país, fundó bibliotecas, equipó campos de juegos y balnearios públicos, organizó escuelas de arte y conciertos al aire libre. Editó a los clásicos a precios accesibles, y contrató "a sueldos de albañil" a Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Siqueiros para decorar los muros públicos con imágenes de la historia mexicana del pasado y del cambio social que se vivía en el presente. El arte era para él el vehículo del cambio social; los hombres son más maleables cuando se apela a sus sentidos, afirmaba. Fue esta la escuela a la que ingresó Frida Kahlo, siendo ella una de las treinta y cinco mujeres de un estudiantado de dos mil. Eligió un programa de estudios que a los cinco años le permitiría ingresar a la Facultad de Medicina. Junto con sus compañeros hizo campañas para reformar la educación, en sus reuniones habituales discutían a Hegel y Kant; leían a Dumas, Gogol, Andreiev, Pushkin, Azuela, Tolstoi. Inquietos, contestatarios, sarcásticos, burlones y confrontadores... eran la vida, la nueva vida, la esperanza del México revolucionario. El 17 de septiembre de 1925 todo se transforma. En un choque entre un tranvía y un autobús, una barra de hierro atraviesa su pelvis. Su columna vertebral se rompe en tres sitios de la región lumbar, se fractura la clavícula y la tercera y cuarta costilla. Su pierna derecha muestra once fracturas, el pie aplastado y dislocado. El hombro izquierdo estaba fuera de lugar y la pelvis rota en tres sitios. Literalmente el pasamanos de acero la atravesó a la altura del abdomen, entró por el lado izquierdo y salió por la vagina. Fue el comienzo de una batalla contra su decadencia física. Luego del accidente, se sometió por lo menos a treinta y dos operaciones quirúrgicas, la mayoría en la columna vertebral y el pie derecho. Fueron veintinueve años enfrentando la muerte, esa que alrededor de su cama de hospital bailaba todas las noches, haciéndole burla; quizás la misma que acariciándola desgarradoramente mostró su cuerpo totalmente desnudo, ensangrentado y bañado en polvo de oro, cuando la rescataron debajo de los asientos del autobús ese fatídico día de septiembre. Desde entonces su papel de víctima heroica fue la máscara que se convirtió en su rostro: "La pintura formó parte de la lucha que Frida Kahlo sostuvo por la vida. También constituyó un aspecto muy importante del proceso de su 'autocreación'; la presentación teatral de sí misma, en su arte, como en su vida, era un medio de controlar su mundo. Mientras se recuperaba, recaía y se volvía a reestablecer, se inventaba siempre de nuevo. Creó a una persona que podía movilizarse y hacer maldades con la imaginación en lugar de con las piernas (...). Frida es la única persona que se dio a luz a sí misma. La lucha entre las dos Fridas, la muerta y la viva, se estaba llevando a cabo siempre dentro de ella". Así lo explicaba Lola Alvarez Bravo, una de sus compañeras de escuela. Para Frida, sin embargo, ese momento fue de un aprendizaje definitivo... Todo el tiempo del mundo se aceleró para ella, envejeció en segundos y aprendió a habitar un planeta transparente como el hielo... ¿Qué son los espejos: reflejos de la realidad o proyectos de la imaginación..? Segundo tiempo Diego: Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos. Frida Kahlo: El diario de Frida Kahlo. Xipetotec, Nuestro Señor del Cambio de piel, puede ser el guía sagrado que nos acompañe a iniciar este segundo tiempo. Siendo el símbolo de la resurrección, lo es también del sacrificio y la supuración. Esta deidad se autoflagela... Esta mujer se autorretrata y se enmarca en sangre, se desolla públicamente. Obvia el pudor para abrirse en el aborto, en la soledad, en el grito... La vida, su vida comienza a escurrirse por la punta de los pinceles. Al principio Boticelli, Bronzino, Modigliani, los prerrafaelistas ingleses, Bosch y Magritte parecen influenciarla. A su alrededor las hojas sueltas de José Guadalupe Posadas, con sus escenas de crímenes, de revueltas, de monstruos. Los retablos populares, las representaciones terribles de las antiguas deidades. La muerte que se devora en dulces, azúcares que la representan como calavera, esqueletos coloridos. Los panes fingen ser huesos que conforman el cuerpo de la pelona que muestra su amarillento cráneo... Frida Kahlo no teme asomarse a su alma pensando que puede enceguecerse, tampoco teme asomarse a la celebración del amor, hasta sentir que el otro no sólo es su posesión, sino que puede ser ella misma... Octavio Paz (3) afirmó que el simulador jamás se entrega, jamás se olvida de sí. Si lo hicera dejaría de simular y se fundiría con su imagen: "...Al mismo tiempo, esa ficción se convierte en una parte inseparable -y espuria- de su ser. Está condenado a representar toda su vida, porque entre su personaje y él se ha establecido una complicidad que nadie puede romper, excepto la muerte o el sacrificio. La mentira se instala en su ser y se convierte en el fondo último de su personalidad" . Frida Kahlo comienza a volverse menos burguesa, más libre, más ella misma. Asiste al teatro callejero, al circo, a las peleas de box. Baila en salones de la clase obrera, oculta bajo sus inmensas faldas carteritas de coñac, de tequila. En 1938, escribió a Ella Wolfe (4): "Bebía porque quería ahogar mis penas, pero las malvadas aprendieron a nadar y ora, ¡me abruma la decencia y el buen comportamiento!". Hijo de la chingada, pendejo, cabrón, son algunas de las frases que utiliza comúnmente. Repite con acento muy propio las expresiones coloquiales y groseras que escucha en su deambular por los bajos fondos de la ciudad. Puede que ellas y el alcohol le permitan mostrar (¿mostrarse?) una farsa, mezcla de alegría y desesperación. Surgen entonces nuevamente sus tendencias homosexuales, toleradas por Diego e interpretadas por sus amigos como una válvula de escape. Puede que la diferencia de edad entre ellos, las continuas infidelidades de Rivera, le sirvieran de estímulo. Lo que si es cierto y se advierte en sus obras es la energía sexual. Frida tenía fuertes necesidades sexuales, basta observar su cuerpo erguido, su mirada devoradora, sus sensuales y carnosos labios, para sentir esa descarga de autoerotismo que también irradia en su pintura. No es gratuita la afirmación de Bretón sobre sus Autorretratos: "No existe obra de arte que sea más marcadamente femenina, en el sentido de que, para ser tan seductora como sea posible, esté dispuesta de manera total a alternar entre el juego de ser absolutamente pura o absolutamente malvada. El arte de Frida Kahlo es como una cinta que envuelve una bomba". (5) Capaz de convocar un universo a partir de los trozos de sí misma, crea un mundo que estalla forzando las fronteras de la razón y el equilibrio: "...mis temas son mis sensaciones, mis estados de ánimo, mis reacciones ante la vida". Carlos Fuentes señala que el convivir con lo horrible y doloroso desde otras perspectivas no aceptadas tradicionalmente puede conducirnos a la verdad de lo que somos, esta certeza que observamos con ojos distintos, con mirada más clara, sirve entonces para iluminar nuestras más íntimas cualidades. En sus pinturas paso a paso Frida parece llegar a un acuerdo con su realidad. Se construye, nos muestra "lo que aún no es, lo que aún está siendo (...), toda transformada nace una terrible belleza". Tercer tiempo ...los espejos de la razón multiplican las cámaras de tortura. Al salir, acaso descubriremos que habíamos soñado con los ojos abiertos y que los sueños de la razón son atroces. Quizás, entonces, empezaremos a soñar otra vez con los ojos cerrados. Octavio Paz: El laberinto de la soledad. Quetzatcóatl, la serpiente emplumada, fue el creador de los hombres, les enseñó a cultivar el maíz, a pulir el jade, a trabajar el tejido y la tintura... Sin embargo los mágicos certificados empeñados en lograr su descrédito colocaron ante él un espejo. Quetzatcóatl se horrorizó de sí mismo, sintió terror ante su apariencia de serpiente. Esa noche bebió y fornicó con su propia hermana y decidió escapar, ir al encuentro del sol, abandonar su pueblo... El Creador prometió regresar, el cumplimiento de su promesa significó la destrucción de las antiguas culturas mexicanas. Vida y muerte, igual que la serpiente emplumada, parecen morderse la cola. Estamos en 1953. Lola Alvarez Bravo se empeña en llevar a cabo la primera exposición exclusiva de Frida en México. Conocida en Estados Unidos y en Europa, admirada en su país, hacedora de mitos, habitual dialogante con la muerte, ese dolor-mujer hecha visión de resurrección logra congestionar las calles adyacentes a la Galería de Arte Contemporáneo... Un ruido de sirenas atraviesa el ambiente. Vestida con un traje típico, envuelta en joyas y recostada en su camilla, es colocada en el centro de la sala de recepción. Cuentan que el esqueleto de un Judas, suspendido en el aire, se balancea reflejando su figura en el espejo como si estuviera observándola... Suena la música, se canta la llorona y ella en el medio entona: Esta noche m'emborracho Niña de mi corazón Mañana será otro día Y verán si tengo razón. ¿Alegría, espectacularidad, desfile de monstruos, acto surrealista..? Es la muerte, la pelona, la que baila dentro del salón principal. Frida no la desafía, le sonríe, le murmura casi al oído palabras de amor. Desde entonces, y hasta el 13 de julio de 1954, las relaciones entre ambas generarán contradictorios sentimientos. Es el final, el anochecer de su vida. La amputación de su pierna inició el proceso de su desintegración... El coñac, el tequila mezclado con demerol la liberan momentáneamente, pero la esclavizan de manera definitiva. Sus sentimientos de amor hacia quienes le rodean son a veces de infinita crueldad, tiraniza, manipula, agrede a veces. Otras se desespera ante el sufrimiento, pide perdón, agradece, intenta suicidarse... Uno de sus últimos cuadros, Los hornos de ladrillo, muestra el descontrol de la artista en la forma de las pinceladas. Ella había ido de paseo con su médico y había observado los sitios de cremación y dispuesto su rito funerario en este sentido. Casi al mismo tiempo pinta otro en donde su rostro se esconde materialmente dentro de un girasol... Ambos presagian el final, ambos conforman una unidad que tan sólo podrá entenderse el día de su muerte: "Irritada por la energía vital que emanaba de un objeto creado por ella, una energía de la que ella, en sus propios movimientos no disponía, tomó un cuchillo hecho en Michoacán, de filo recto y cortante. Venciendo la lasitud provocada por las inyecciones nocturnas, con lágrimas en los ojos y una sonrisa convulsiva en los labios temblorosos, empezó a rasgar el cuadro lenta, demasiado lentamente. El ruido causado por el acero contra la pintura al óleo reseca se convirtió en un lamento matutino de ese espacio de Coyoacán donde ella había nacido... Siguó rayando, aniquilando y destruyéndose; fue su sacrificio y su expiación". (6) Una multitud acompaña su velorio. Se cantan desde canciones políticas hasta melodías populares. Las notas de La barca de oro estremecen el ambiente. El príncipe Rana arrastra como un fardo su cuerpo macilento y su piel casi gris: "El día 13 de julio de 1954 fue el día más trágico de mi vida. Perdí a mi querida Frida para siempre... Demasiado tarde me di cuenta de que la parte más maravillosa de mi vida había sido el amor que sentí por Frida...". (7) Más tarde, en el instante de su cremación, el calor del horno levanta su cuerpo, se sienta como si fuera a conversar. El cabello ardiente forma una aureola alrededor de su faz: Frida-girasol, Frida-Coatlicue, Xipetotec, Quetzatcóatl. Frida dando vivas a la vida y escribiendo para todos con sus ojos. Se nos ha dicho que morir y nacer son experiencias de soledad. Nacemos y morimos solos. Nuestras vidas aprenden diariamente de la muerte. Como dijo Octavio Paz, nada sabemos, y aun así aspiramos a escapar de esos instantes opuestos que nos rompen. Expulsados de la vida, todo parece empujarnos a volver. La presencia de Frida Kahlo, su pasión amorosa, me hace evocar sus palabras: "...y le pedimos al amor que nos dé un pedazo de vida verdadera, de muerte verdadera. No le pedimos la felicidad, ni el reposo, sino un instante, sólo un instante, de vida plena, en la que se fundan los contrarios y vida y muerte, tiempo y eternidad, pacten". (8) =========================================================================== Notas 1. Hayden Herrera: Frida. Una biografía de Frida Kahlo, México. Editorial Diana. p. 25. 2. Idem, p. 72. 3. Octavio Paz: El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica. México, 1969, p. 38. 4. Hayden Herrera: Idem, p. 170. 5. Idem, p. 184. 6. Idem, p. 352. 7. Idem: p. 361. 8. Octavio Paz: Idem, p. 177. =========================================================================== Bibliografía Carlos Fuentes: Tiempo mexicano. México. Edit. Joaquín Mortiz. 1973. 197 pp. ___. El espejo enterrado. México. Fondo de Cultura Económica. 1992. 441 pp. Hayden Herrera: Frida, una biografía de Frida Kahlo. México. Editorial Diana. 1992. 440 pp. Frida Kahlo: El diario de Frida Kahlo. Bogotá (Colombia). Editorial Norma. 1995. 299 pp. Octavio Paz: El laberinto de la soledad. México. Fondo de Cultura Económica. 1969. 195 pp. =========================================================================== La edición electrónica de este libro se terminó en julio de 1998 y está disponible en http://www.letralia.com/ed_let/frida =========================================================================== (C) 1998, Morella Contramaestre. Editado por la Editorial Letralia. Internet, julio de 1998. La Editorial Letralia es un espacio en Internet patrocinado por la revista Letralia, Tierra de Letras y difundido a todo el mundo desde la ciudad de Cagua, estado Aragua, Venezuela. Contáctenos por correo electrónico escribiendo a editorial@letralia.com. Editor: Jorge Gómez Jiménez (info@letralia.com).