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“Una de las más ardientes”
y otros poemas de Charles Bukowski
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Una flor bajo la lluvia
corté la uña
del tercer dedo
de mi mano derecha
el más largo
corté esa uña al ras
y con ese dedo
comencé a frotar
su sexo
ella permanecía
sentada en la cama
recién bañada
desparramando crema
en sus brazos y pechos
encendió un cigarrillo
“no permitas
que esto
te distraiga”
me dijo
y continuó
haciéndose friegas
con la crema
en los muslos
yo
revolvía
con
mi dedo
su sexo
“¿querés comer
una manzana?”
pregunté
“sí
dame una”
contestó
repentinamente
endureció su cuerpo
estaba llegando
comenzó a retorcerse
se estiró
en la cama
su sexo
se mojaba
se dilataba
como una flor
bajo la lluvia
se dio vuelta
exponiendo
su hermosa cola
estiré el brazo
y mi mano hurgó
su ya muy húmedo
sexo
contorsionándose
agarró mi pija con las dos manos
y la apretó con increíble fuerza
ella
se hamacaba
al ritmo de mi dedo
en su clítoris
la monté
mis manos
se enredaron
en su roja cabellera
mi pija
crecida y fuerte
comenzó a penetrarla
recorriendo el camino
hacia el milagro de los milagros
más tarde nos reímos
de la crema
del cigarrillo
de la manzana
fui a buscar algo para comer
langostinos, pollo, papas fritas,
panecillos dulces,
puré de papas y salsa picante
ella me comentó
que se sentía muy bien
y comimos
los langostinos, el pollo,
las papas fritas, los panecillos
el puré,
todo condimentado con salsa
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