Mi hijo crecerá y se convertirá en hombre
y vengará
mi hijo será muy pronto hombre
y aniquilará a vuestras hijas
Reconciliación y desesperación
no deben tocarse
Ay tú hombrecito
caballero tan dulce
cargar el cáliz de la ira de mamá
cargar la rosa de la angustia de mamá
Miserere
memoria
ten piedad de mí
me encadenas de pies y manos
Recuerdo la perla resplandeciente
de mi rosario quebrado
Mi amado
tú que eres las suturas en mi corazón
ten compasión
aléjate con tu ternura
No te amo
sino apenas en el sueño
pero recuerdo los besos tímidos
como gotas de lluvia nocturna
en mis labios voraces
Pido porque me quieras perdonar
que yo fuera tan joven
indoblegable en mi confianza en la carne
el éxtasis mi credo
yo fui una torre de fortaleza
no le concedí piedad a nadie
He envejecido
desde que me viste por última vez
una torre arrasada soy
En esta noche de los sentidos
mis brazos fuertes como un juramento
la oscuridad se aprieta en torno a mí
mi boca una promesa desnuda
y una persuasión mi carne
una vez fuiste tú mío
te escupí lejos de mí
Quién llevó a cuestas su semblante delante de sí
tú aparecías en muchos rostros
pero nunca en el tuyo
tú estabas solo en este lugar
en tu imagen colocada sobre ti
en mi sueño de otro
Todo interrumpido, nada íntegro
ninguna parte del todo visible
nadie está aquí conmigo
no puede alguien quedarse despierto
y rezar conmigo
Los encuentros que recuerdo
nunca existieron
está oscuro ahora
y ya no puedo verte
sé que las palabras de la ausencia
tampoco pueden ser verdaderas
No sabía nada de mí misma
cómo podría entonces haber dado
No pronuncio tu nombre
no tienes ningún nombre
renuncio a la añoranza
me niego a entrar en la habitación de la ausencia
nadie espera a nadie allí
no, no hay clemencia allí
el que me dará a luz se demora
Mi perdón se quebró
Yo te obligué a arrodillarte
desgarré tus vestiduras
apagué la luz de tus ojos
una tras otra
tú yacías tan quieto
un altar para las manos sin hogar
Ten compasión de mí
llévate tus aromas contigo
y déjame sola con mis recuerdos
Tú me elevaste sobre mí misma
tú fuiste la gota de dulzura en el cáliz de mi dolor
Yo te amé a la orilla del mar
en los bosques junto al lago
besos me diste
besos de tu boca joven, vieja
Te pido perdón
uno de mis más pequeños
quiero dejar que los huesos que he quebrado
de nuevo puedan volver a regocijarse
Recuerdo un mar oscuro
y que era el fin del viaje
tú fuiste el que me recibió
El día llega pronto a su término
y la noche vendrá
te ruego
no me dejes
tus quejidos me harán falta
Pienso
en las mujeres que serán tuyas
los abrazos que te deleitarán
Tienes que amar a alguien como yo
o
a una joven con las cejas pobladas
como signo de inocencia
y con todo el pelo acomodado bajo su chal
Eso que de ti se me escapa
Eso que tú no eres yo
Ni una palabra más sobre
navidad, canciones, risas
luz y calor
un feto expulsado me persigue
a través del frío del tiempo
ninguna duda ningún arrepentimiento
cuando te condené
a la nada
gateas sobre brazos y piernas delgados y azules
quieres entrar al calor
a casa finalmente
y probar el sabor de los pechos
Todo lo que había deseado y contemplado
era cenizas y polvo
me di vuelta
en alguno de mis desiertos
y me convertí en una estatua de sal
pero tú saliste de la ceniza, la sal, el polvo y la arena
te instalaste en mi figura hueca
te dedicaste al nacimiento
fue una confesión el llevarte dentro de mí
debajo de mi corazón
todo lo que soñé para ti
la carne que compartimos
Tú atravesaste la penumbra
yo deposito una gran esperanza en eso
que era nada
un consuelo en tus ojos que ven en la oscuridad