Al borde de mis secretos
Una distante y salvaje brisa
Trae un placer a mi corazón.
Aquí es allí
Y la promesa de una cama de fervor
Viene con el aroma de su pubis.
En lo profundo del sueño
Un grácil modo pasa a través de ella
Y yo la pierdo por momentos
Y la abrazo para impulsar un sacrificio
Que se cuelgue a su simulación de alas.
Tal vez me preocupo en vano
Por la imperfección de las cosas
Y por los anhelos de viajes
Que se fomentan
Con las primeras luces de un amanecer
Que se abre hacia la carne y la espiga.
2
Una caravana de espanto
Me acompaña ciertas noches
Con la certeza de una pesadilla.
(Puede que no sean más
Que viejas imágenes de El séptimo sello).
En ocasiones un barco de cristal
Ulula, a lo largo de mi calle,
Con extraño clamor de tiempo medido.
Sobre su cubierta presiento que me atisba
Una mujer enloquecida, sin piel, ni deseos.
Yo enciendo un ligero fuego
Y casi se transforma en un verano
Que no azota los rostros,
Pero roe a los pájaros
Con una tormenta de tenaces preces.
3
Marzo desechó a sus estrellas
Y un reflejo lejano de olas
De un mar apenas dormitante
Arruinó a lo blondo
Que se mojaba en los meandros
Vaticinados hace mucho
Por los ecos de los pinos en la colina.
4
Encima de una alberca de oro
Un subterfugio hace descender
Lágrimas del cielo.
Éste acaso sea un buen tema
Para una canción que se ponga de moda.
Mas el verdor que opaca
El claro de luna
Siempre resulta superior
A la lozanía que pretende instalarse
Bajo las hojas que no saben de muertes.
¿Alguien hará brotar una música
Que se mantenga al margen
De las oportunidades de las cosas
Hasta que se deshaga en una insipidez?
5
El coraje de una pavana
Puso a danzar al corro de muñecas
Y además hubo serenatas por los granados
Y una evocación de las partidas
Que, entre golosinas y bollos,
Jugaron los litigantes
Para acceder a la gallardía del crimen.
6
En Tokio se le toma el pulso
Al tsunami radioactivo
Y todos desean montarse en el tren express.
Desde Montreal avisan que algo está oculto
Y en Roma se aprestan a abarrotar los cines.
En Moscú no quieren recordar
Los retratos de Chernóbil,
Mientras que en Calcuta los ecos resuenan
Sobre las orejas de la Madre Teresa.
De las alas de Nueva York
Cuelga un niño que será príncipe
En medio de las luces de París,
Mientras que por los ríos navegarán vinos
Y los espejismos de hielo reinarán
A pesar de todos los jamases.
7
Caminas entre dos aguas
Y llevas un recado
A la casa prefabricada
Donde moran los malos intentos.
No olvides que el mundo es una zaranda,
Alma mía, cuero en la nave de la no paz,
Y que por sobre todas las cosas,
Muy de a poco, yo tendré una despedida feliz
Y contra todo pronóstico
Estaré vivo para saber que te irritas.
8
Nunca terminaba su ritmo
Junto a la banda de ragtime,
Ya que a sus compañeros
Los acomplejaba el cambio tutelar.
¿Cuán profunda fue su osadía?
En una u otra mejilla
Le llovían besos,
Desde los más jóvenes
Hasta los más guasones
Y la rubefacción no se le notaba
Porque pensaba en su chica prieta.
Anduvo siempre bajo cielos azules
Y colocaba los huevos dentro de la canasta
Que se adecuaba a su maridaje.
Acaso el mucho amar
Acabó con su voz tan isócrona,
Pero sus canciones aún resuenan
Al final del lindero
Que conduce hacia el ronroneo del Mustang.
9
Brisca el estío y se apropia de los sellos
Que son suaves como bostas.
El hombre sufre en vano
Y opera a los gatos sobre la grada
(Otras vías no se hacen sentir).
Luego baila consigo mismo
En procura de una mímesis fresca
Y un sarampión lleno de atrasos.
Justo cuando más necesita de su fe,
Las dádivas se alargan y se alargan
Y ondea la tarde con sus quebrantos.
10
Su nombre fue enviado adelante
E iba cantando por la senda extraña.
Él componía espejos de piedra
Y perforaba a los de barro.
Procedía de un monte airoso,
Donde algunos hombres
Sonaban las lenguas
Para que el hermano viento
Temprano se distrajera.
11
Suya fue la fantasía
Que yo cuidaba para mí.
Cuando me quedé solo
Me encontré en el juego
Con formas italianas.
Mi corazón regresó a la fuente
De donde manan los dones
Que andan por las playas con rosas.
Virginal a veces era la luz de la luna
Si yo la empujaba de lado,
Mientras sonreía y trataba
A los astros con rudo cielo
Para lograr la justeza como protección.
12
La lluvia localiza mi fuego
Dentro del sueño de la calina
Y te lo envía a ti para que te bañes,
Angelada criatura que choteas
Al compás de adecuadas meriendas.
Me dices, chico, pero si tú eres
Mi hombre, mi alto peluqueador,
Quien me bambolea y pone mi piel
De mula pegada a la samba de patín.
Aguardo muy derecho
Hasta que afirmes qué será
Lo que será tras tus pasos
En el último aliento del tiempo
O de mala manera
Me aparto y te grito ¡volveré!
Cuando el culo del tren
Me muestre su misterio.
13
El fakir se tragó a su madre
Para probar que él se parecía
A la más horrenda noche del no retorno.
Un cuervo organizó un convoy
Y se le unieron mujeres, fontaneros y partidarios
Y bajo las piedras localizaron ojos
De múltiples pequeños diablos.
Un partisano perdió su almanaque
Y ahora corre en busca de una guerra extraviada.
14
El silencio se nutrió en el supermercado,
De fugas y arcanos, de milongas y flores.
Hete aquí que nadie quiso llorar así no más
Y se indagó por África en el novedoso mapamundi
Y corriendo las arrugas del manoseado papel
De buenas a primeras se dieron de bruces
Con las sesiones en donde se proponía
Olvidarse de los buenos aires y los hartazgos.
¡Oh, grande ilusión que colma
Las corcovas del sistema ticónico
Y nos deja un aislado sentimiento
De mar de embarazo y afondado por bondades!
¡Oh, conversatorios de niños en la podredumbre de orillas!