Mi tribu
Un árbol subterráneo nos sostiene, Miryan Moscona.
Tordos, grajos, cuervos,
Madre, sueña con nosotros;
En un hueso de toro
Con carretes de hilos nos ataron
Instrumentos (lo viví antes)
Pronto no sabría quién cantaba.
el árbol de los nombres.
el retorno de la parvada
y lo hice instrumento de golpe.
Al tam-tam acudía mi tribu
nada silenciosa;
del árbol totémico
éramos frutos, ojos.
Pronto no se sabría quién cantaba,
si las aves
o los grillos bajo tierra.
zanates, piches, cornejas
kaues, mirlos, urracas:
el árbol de los nombres crecía
al amparo de lo súbito, del silencio.
(Balanza, candelabro, cruz foliada)
en su rama derecha, sol;
en la siniestra, luna.
pródigo es el cielo en granos.
Moja la punta de tus alas
en las cenizas de la Vía Láctea;
escucha al viento boreal
y al del oriente;
nos quiebran, nos deshojan.
Pronto será lavado el cielo
y habremos de buscar la ruta
para enterrar a los vencidos.
tallo el éxodo de la parvada
y su percusión
sigue el ritmo de mi sangre.
Nada silenciosa mi tribu,
deshoja la rosa de los vientos.
y es tanto el peso de la noche,
tanto plomo en nuestras alas
que habremos de negar
tres veces a la luz.
el fémur y el hueso de un toro
golpean la piel de la luna,
el gong de la luna roja
que mantiene en pie
el árbol de los nombres.
Por eso nos quiebran, nos deshojan.