Salutación del tordo a su hembra

Si me ven solo
no es
que ame el silencio.

Si piensan
que no canto,
se equivocan.

Poseo mil voces.
Mas enmudezco
porque soy el clavo doliente.

Cuando tracé tu ausencia
remé
contra el olvido.

Un ciprés junto al otro
se mecen y acarician.
El viento es débil.
Intentan
alcanzar las nubes.

Nos congregan
sombras y clamores.
Y ya pertenezco a la parvada,
pero no estás.
O estás y no me sientes.
Tal vez la noche seas,
seas el viento o el bosque
o la silueta de perfil eterno
en el horizonte,
tal vez.