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...Yo tomo la palabra y la recorro Podría escribir por ejemplo que el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile, nace Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, y que en 1920 adopta el seudónimo que transformó estas palabras en nombre y poesía: Pablo Neruda. Hablar de Neruda como poeta es más que hablar de su poesía, es intercambiar su postura y su conocimiento, su visión de la vida con su trabajo literario que lo convierte en escritor sin dejar de ser humano. Desde su ojo poético y su sentir nos va contando su vida y sus conocimientos con responsabilidad, porque la responsabilidad la muestra tanto en sus textos literarios como en su postura política. Y entonces a la tierra bajó y no supo nada, Cada quien con su visión, desde el lugar donde vive, va conociendo todo lo que nos rodea y los sucesos que acontecen en el mundo, pero que cada quien tiene su forma de ver la vida y en medio se encuentran quienes equilibran su sentimiento con su entendimiento. Para vivir en algún lugar hay que integrarnos, hacerlo nuestro y pertenecer. Oler a esa tierra, producirla y ser parte del sembradío y de la cosecha. Neruda decidió integrarse al mundo, a su país, a su vida, al amor y a su don literario. Somos parte de la conexión entre todas las cosas y las personas inmediatas que nos rodean, y a veces, con quienes ni siquiera en forma personal conocemos pero con nuestros actos y hechos vamos inclinando el mundo a favor, o en contra de nuestro pensamiento y de nuestras realizaciones. Todo empieza y termina, sólo las palabras y los hechos permanecen. "Nuestras estrellas primordiales son la lucha y la esperanza. Pero no hay ni lucha ni
esperanza solitarias. En todo hombre se juntan las épocas remotas, la inercia, los errores, las pasiones, las
urgencias de nuestro tiempo, la velocidad de la historia. Pero ¿qué sería de mí si yo, por ejemplo,
hubiera contribuido al gran pasado feudal del continente americano? ¿Cómo podría levantar yo la frente,
iluminada por el honor que Suecia me ha otorgado, si no me sintiera orgulloso de haber tomado una mínima
parte en la transformación actual de mi país? Hay que mirar el mapa de América, enfrentarse a la grandiosa
diversidad, a la generosidad cósmica del espacio que nos rodea, para entender que muchos escritores se niegan
a compartir el pasado de oprobio y de saqueo que oscuros dioses destinaron a los pueblos americanos. Pablo Neruda como escritor fue creciendo más comprometido con lo que iba creando y con su vida. El filósofo francés Gilles Deleuze, en el prólogo a su Diferencia y repetición, habla de que todos pensamos desde la punta misma de lo que sabemos, hacia lo que ignoramos. Alguien que fue juntamente filósofo y novelista, Hermann Broch, afirmó rotundamente: "La escritura es siempre una impaciencia del conocimiento". Inventar es hacer creer algo que no existe, que es ficción. Crear es transformar con una visión personal algo que existe y que puede ser posible. La realidad y los sueños se mezclan para crear algo que es posible y dé vida a una nueva forma. Las esencias se mantienen, sólo se transforma para crear la visión personal de algo. "Y pienso con no menor fe que todo está sostenido —el hombre y su sombra, el hombre y
su actitud, el hombre y su poesía— en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio que integrará
para siempre en nosotros la realidad y los sueños, porque de tal manera los une y los confunde. Y digo de
igual modo que no sé, después de tantos años, si aquellas lecciones que recibí al cruzar un río
vertiginoso, al bailar alrededor del cráneo de una vaca, al bañar mi piel en el agua más purificadora de
las más altas regiones, digo que no sé si aquello salía de mí mismo para comunicarse después con muchos
otros seres, o era el mensaje que los demás hombres me enviaban como exigencia o emplazamiento. No sé si
aquello lo escribí o lo viví, no sé si fueron verdad o poesía, transición o eternidad
los versos que experimenté en aquel momento, las experiencias que canté más tarde". Quien más sabe tiene mayor responsabilidad de compartir, de comunicar su conocimiento mediante el don del que fue beneficiado. Neruda no tenía problema de compartir su poesía y desde ahí hablar para dar a conocer, por si alguien no sabía o lo habría olvidado, los acontecimientos que pasaban y su sentir. No ocultó su pensamiento político ni su filosofía de vida. Si tenía que volver a decir lo que ya había dicho creaba otra forma de hacerlo, otras palabras que llenaran su boca y a la vez tuvieran significados diferentes. Nadie pudo recordarlas después: el viento las olvidó, el idioma del agua fue enterrado, las claves se perdieron o se inundaron de silencio o sangre. No se perdió la vida, hermanos pastorales. cayó una gota roja en la espesura y se apagó una lámpara de tierra. Yo estoy aquí para contar la historia. Desde la paz del búfalo hasta las azotadas arenas de la tierra final, en las espumas acumuladas de la luz antártica, y por las madrigueras despeñadas de la sombría paz venezolana, ... Tierra mía sin nombre, sin América, estambre equinoccial, lanza de púrpura, tu aroma me trepó por las raíces hasta la copa que bebía, hasta la más delgada palabra aún no nacida de mi boca. La lámpara en la tierra. Amor América. Poesía Neruda. Quien sabe lo que quiere puede ir en busca de ello y reconocerlo cuando llega a su encuentro. Ir en busca de sí mismo para encontrarse y encontrar a los otros, para aprender, crear y crearse la oportunidad de manifestarse empalmando su personalidad, su talento individual a los demás y retroalimentarse igual. "Si he narrado en este discurso ciertos sucesos del pasado, si he revivido un nunca
olvidado relato en esta ocasión y en este sitio tan diferente al acontecido, es porque en el curso de mi vida
he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para
endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo. Advirtió entonces de la vanidad del poeta y de los seres humanos en sí. Del conformismo que se puede llegar a instalar en las personas, que nos puede llega a todos cuando nos acostumbramos a ver sólo hasta donde nuestra mano alcanza a tocar la raya que nos detiene para avanzar y no deja que nuestro deseo crezca y ponga límite de tolerancia. Es bueno conocer nuestros límites pero no limitarnos. Nosotros mismos somos quienes con nuestra mente vamos poniendo límites a nuestros deseos y bloqueamos la parte creativa para realizar cosas de las cuales no nos sentimos capaces. "Después de todo, ningún poeta administró la poesía, y si alguno de ellos se detuvo a
acusar a sus semejantes, o si otro pensó que podría gastarse la vida defendiéndose de recriminaciones
razonables o absurdas, mi convicción es que sólo la vanidad es capaz de desviarnos hasta tales extremos.
Digo que los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de
concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para
entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y
para todas las tierras. Estoy mirando, oyendo, Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente, Pablo Neruda fue comprendiendo y reflexionando sobre la actitud de los gobiernos y de los ciudadanos del continente americano, de cómo algunos van deteniendo el desarrollo y cómo el crecimiento se estaciona por la no decisión de cambiar, de involucrarse con su país, de no alzar la voz y preferir mantener el silencio ante las injusticias e impunidad, cuando en la sociedad la justicia debería ser la virtud por excelencia de una nación. Empezando por la educación todos deberíamos tener la libertad de elegir, ahora en el año 2004 tenemos mayor libertad, sobre todo de pensamiento. Cada quien puede pensar lo que desee que suceda o que fuera, pero sin duda hay una realidad que nos cubre, que de tan clara no alcanzamos a verla y por la forma en que está expuesta nos lleva a un túnel aun más profundo de posibilidades. Aun en este siglo XXI nos dejamos guiar más por el poder que por la ley o la justicia. El tiempo transcurre para América y nos vamos perdiendo, tratando de mostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de crecer sin perder identidad, pero el deseo también se agota en esa lucha y terminamos rendidos entrando al juego del medio ambiente y de la sociedad. Neruda fue un escritor comprometido con el mundo y con su poesía. I NNECESARIO, viéndome en los espejoscon un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, arranco de mi corazón al capitán del infierno, establezco cláusulas indefinidamente tristes. Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones, converso con los sastres en sus nidos: ellos, a menudo, con voz fatal y fría cantan y hacen huir los maleficios. Hay un país extenso en el cielo con las supersticiosas alfombras del arco iris y con vegetaciones vesperales: hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga, pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos, yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa. Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes, amo la miel gastada del respeto, el dulce catecismo entre cuyas hojas duermen violetas envejecidas, desvanecidas, y las escobas, conmovedoras de auxilios, en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza. Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora: yo rompo extremos queridos: y aun más, aguardo el tiempo uniforme, sin medidas: un sabor que tengo en el alma me deprime. ¡Qué día ha sobrevenido! ¡Qué espesa luz de leche, y un ejército impuro me persigue. Sus ojos de eucaliptus roban sombra, su cuerpo de campana galopa y golpea. Yo necesito un relámpago de fulgor persistente, un deudo festival que asuma mis herencias. Caballo de los sueños. Poesía Neruda. Neruda no encontró todo el eco que le hubiera gustado. Trataba de hacer más llamados a la participación y a las ideas que no siempre se manifiestan y que todavía ahora, por una causa u otra, se quedan en el silencio, aunque luego nos espantemos ante la alevosía y ventaja con que actúan personas y países que tienen el poder y nos da horror ver la capacidad del "ser humano" para destruir y causar dolor a otros seres humanos. A veces el viento se lleva todo y por más que se intente cerrar el puño nada quedan sosteniendo los dedos, pero si abres las manos el viento recorrerá la palma de la mano, empujarás el aire con la fuerza del espíritu y podremos, tal vez, llegar a la otra orilla, porque Neruda también abogó por la esperanza, la fe que tenemos y la insistencia del pueblo americano por creer en algo y en alguien. "Pero sí me di cuenta de una cosa: de que nosotros mismos vamos creando los fantasmas de
nuestra propia mitificación. De la argamasa de lo que hacemos, o queremos hacer, surgen más adelante los
impedimentos de nuestro propio y futuro desarrollo. Nos vemos indefectiblemente conducidos a la realidad y al
realismo, es decir, a tomar una conciencia directa de lo que nos rodea y de los caminos de la transformación,
y luego comprendemos, cuando parece tarde, que hemos construido una limitación tan exagerada que matamos lo
vivo en vez de conducir la vida a desenvolverse y florecer". Alguna vez Pablo Neruda dijo que la poesía admite todo, siempre que el poeta sea como el rey Midas, aquel que, según la leyenda, transformaba en oro cuanto tocaba. Para el poeta puede ser poesía incluso el llamado "tema prosaico". Hasta una receta de cocina, una oda al caldillo de congrio, será admitida en la casa de las musas siempre que la alumbre la luz de la poesía. Hay que descubrir siempre nuevos horizontes. Es bueno contar con alguien a nuestro lado que va acompañando nuestras acciones y nuestra vida. ¿De qué sirve un gato sin gata, Pablo Neruda llenó al mundo de amor en todos los niveles y fue trascendente, pero el amor hacia la pareja, hacia el enamoramiento, la pérdida y la ausencia de la persona amada, es un canto que se eleva aun más alto que el mismo amor. Yo digo amor, y el mundo se puebla de palomas. Amo el trozo de tierra que tú eres, América: no invoco tu nombre en vano A todo, a todos, "Cada uno de mis versos quiso instalarse como un objeto palpable: cada uno de mis poemas
pretendió ser un instrumento útil de trabajo: cada uno de mis cantos aspiró a servir en el espacio como
signos de reunión donde se cruzaron los caminos, o como fragmentos de piedra o de madera en que alguien,
otros los que vendrán, pudieran depositar los nuevos signos". Podríamos escribir los versos más triste esta noche , 23 de septiembre de 1973, cuando en Isla Negra, en medio de la tragedia que era Chile, Pablo Neruda dejaba de existir en cuerpo y presencia para existir por siempre en poesía y palabra. "En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los
poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia
conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.
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