Poemas
Jordi Climent Botella
Pobreza
Pobreza televisada, pobreza
Aséptica e inodora
Pobreza puta que se vende
A televisiones y se alimenta
De emociones
Pobreza falsa que no duele
Ni huele.
Pobreza de plató, en directo
Y en grabación,
Pobreza de plástico
siempre lejana y censurada.
Y mientras,
el pobre se calienta
En invierno con sus propios orines,
Se ahoga en su pobreza real,
Infecta y maloliente.
Pobreza cierta, llagada y supurante.
Ofrece ropa vieja y raída.
Al vagabundo nunca le
Llegan tus harapos.
Tiendas de ropa
de segunda mano
Llenan sus escaparates.
La verdad no está en libros de autoayuda.
La verdad no está en televisión,
La verdad es real, vive bajo el puente y
Huele a mierda. Y lo más importante:
No se parece a ti ni a lo que ves.
Al menos de momento.
Este tiempo...
Este tiempo, es un tiempo
Avaro en sueños,
Un mundo donde han mutilado la magia.
Mira, allí afuera, en los bancos de la calle,
Los viejos escupen trozos de vida
Con la mirada perdida en el olvido,
O entre las faldas de alguna niñita.
Allí afuera, la luz de las farolas
En amarilla y amortiguada.
Apenas permite ver la paloma muerta
Hace ya semanas.
Se pudre en el asfalto, tributo
A los habitantes de la gran ciudad.
No crecerá vida, de esta muerte.
Atropello
No podía parar
¿Lo entiendes?
Te plantaste delante de mí
y te quedaste ahí
Como un ciervo deslumbrado
Por los faros de un coche.
Sólo que tú no eras un ciervo,
Aunque yo sí conducía un coche.
Y no podía parar.
¿Lo entiendes?
Así que apreté el acelerador
Y ahora hay un idiota
menos en el mundo
y supongo que ya no importa
si alguna vez entendiste o no.
Ahora ni tan sólo tienes un ramo
De flores en el cruce.