Apócrifas
biografías de la noche

Marcelo Jurisich

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El autor
Ilustrador: José Ángel Tovar
Editorial Letralia
Internet, marzo de 1999
  Yo Yo

Una visita más al cementerio: los silencios de siempre, las caras de sepia desde las fotos rotas. Alguien que ya no descansa en su tumba saqueada. ¿Por el tiempo, por los ladrones, por los ladrones del tiempo? Conmueve la esperanza de los deudos que lloran sin parar la muerte de los que nunca lloraron en vida. Pues la verdadera lágrima debe ser vista por el otro, saboreada, compadecida, disfrutada. Hay más personas en un velorio que visitas en la casa; hay menos tazas de café que manchas de café en la mortaja. Yo, narrador infame, eyaculación morbosa de un sueño inconcluso, duermo sobra la almohada que se incendiará cuando la gire o intente cambiar la posición de mi cabeza. Ridiculez, pavadas vertidas en ánforas egipcias que no han leído el Libro de los Muertos. ¿Circulará la sangre por los cadáveres momificados? ¿La caja de esa puta griega guardará todavía la esperanza? Vaya pretexto para un texto. Tejido. Interrelación aparatosa de hilos sin puntadas que vinculan inexistentes promesas de eternidad para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. De algún modo, todo puede simplificarse en esta idea de mercado infinito: compramos más de lo que vendemos y bostezamos tranquilos.